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Contenido

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FONO
UNIVERS1 RIO

Alherto Caeiro: la encarnación de un alma / Miguel Ángel Flores, 3
Rafael Alherti y su arbo/,eda perdida
Alfonso Rangel Guerra, 12
Nemesio García Naranjo. Recordar para contarl,o (incluido el porfiriato) / Fernando Curiel, 16
Apowgía pro vita sua [fragmentos] / Charles Wright
[versión de Jeannette L. Clariond], 20
Dos poetas juchitecas/ Natalia Toledo / Rocío González, 22
Salazar Mall.én / Antonio Ramos Revillas, 23

A
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111 16 1 0 1111 1

di 11u,,o

11611

Aquel México verde
Jorge Villegas, 26
La muerte de Ce/so/ Guillermo Berrones, 27
Rector: Dr. Reyes S. Tamez Guerra
Secretario General: Dr. Luis J. Galán Won
Secretario de Extensión y Cultura: Lic. Humberto
Director de Publicaciones: Lic. ArmandoJoel I

A
L

R
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rnista di l a 1111 e rs i dH

Educar para la democracia
José María Infante, 29

A
R

11!61111

ociológica

A
di

11e11

Hoy mismo

Directora: Mtra. Carmen Alardín
Secretario de redacción: Óscar Efraín Herre
Diseño: Francisco Barragán Codina
Tipografia, fonnación y diseño de páginas interiores: Francisco Javier Galván C.
Consejo editorial Arq. Abigafl Guzmán Flores, Profr. Israel Cavazos Garza, Lic. Margarito Cuéllar, Lic. ArmandoJoel Dávila,
Lic. Roberto Escamilla Molina, Profr. Celso Garza Guajardo, Mtro.José María Infante,

atención
flotante

Duew y creación en Alfonso Reyes
Homero Garza, 31

Lic. Jorge Pedraza Salinas, Lic. Alfonso Rangel Guerra, Lic. Humberto Salazar.

Oficinas: Dirección de Publicaciones de la UANL. Biblioteca Magna Universitaria Raúl Rangel Frías, Av. Alfonso Reyes núm. 4000 Nte.
Monterrey, Nuevo León, C. P. 64440 / Teléfono: 329 41 11, Fax: 329 40 95 / Publicación bimestral / Precio del ejemplar: $ 20.00
Impresa en Minuteman Press• / Registros en trámite / Annas :t Letras no responde por originales
y colaboraciones no solicitados. Todos los artículos firmados son responsabilidad de su autor.

achina
speculatrix

La cena de las cenizas
Hugo Padilla, 34

�Las humanidades: un reto para las instituciones
universitarias /Juan Gerardo Garza, 38

Alberto Caeiro:
la encarnación de un alma
,

edagógica

Miguel Angel Flores

Cincuenta años de una orquesta. Entrevista con
Gustavo Rubio Caballero / Alfonso Ayala Duarte, 48
Canciones emigrantes del paraíso perdido
ú si e a a la tierra prometida/ Armando Hugo Ortiz, 51

ine,
televisión
y otros
espejismos

Entre festival y festival/ Roberto
Escamilla, 54

Federico Cantú, artista telúrico / Alfonso Rangel Guerra, 62
Habitar un paréntesis / Óscar Efraín Herrera, 66
El canto de las sirenas/ Mariana Pérez-Duarte, 69
El espejo enmascarado de Carbalho
José Garza, 70

ibros

Portada: Oswaldo Ruiz Chapa / Fotografía Sin título
Fotografías interiores: Oswaldo Ruiz Chapa

Porar a solas de Andrés Huerta/ Alfonso Reyes Martínez, 72
Contraportada / Óscar Efraín Herrera, 74
Colaboradores, 76

Soy un místico, pero sólo en el cuerpo.
ALBERTO

CAEmo, El guardador de rebaños, XXX

LA HERMANA DEL POETA LO REFIERE ASÍ: "MI HERMAno llevaba una vida poco ordenada. Durante el
día iba a la oficina, salía tarde, atravesaba la ciudad a pie, y regresaba y se ponía a escribir. Bebía y fumaba mucho. Tomaba baños de agua
fría. Su salud era frágil y se quejaba con frecuencia. Casi era costumbre que pasara la noche en vela dando vueltas por el departamento. En la mañana evocaba sus insomnios: 'no
pude dormir', decía, 'tuve fiebre'. Hablaba de los heterónimos que había creado como si fueran personas vivas.
Mi madre estaba muy convencida de ello, lo quería mucho.
En cuanto a mí, jamás pude
tomarlo en serio con relación
a este asunto. Sin embargo,
era extraordinario verlo cambiar de personalidad". La incomprensión de Henriqueta
es comprensible: nunca se
involucró en el mundo literario y cultural de su hermano. Pero ésa es otra historia.
Lo que nos importa es destacar el caso singular que representa Pessoa y su obsesión y
dificultad para identificarse
con una realidad que siempre le pareció envuelta en un

•

velo de niebla. Para él, la vida verdadera es la
que soñamos en la infancia y que continuamos
soñando en nuestra vida de adultos.
A la pregunta que lo acosaba de quién era
él en verdad, respondió con la invención de
los heterónimos: una pluralidad de voces con
vida y acento propio. Con él nació el concepto
de heteronimia. El autor escribía adoptando
una personalidad radicalmente distinta a la
suya. No había posibilidad de confusión con el
seudónimo. En lo que respecta al seudo nombre, es el nombre falso que el escritor elige para
firmar sus textos; enmascara así sólo un aspecto exterior de su persona: el estilo
sigue siendo indisociable de
su persona. En el caso del
heterónirno, el autor de carne y hueso funciona como
una especie de médium. Las
voces de los heterónimos
existen al margen del autor,
quien les inventó una biografía, tan real y verosímil
corno la de él mismo. Las
poéticas, los estilos fueron
diferentes a los del autor
que los hizo comparecer
ante la página. En sentido
estricto, según los planteamientos de Pessoa, él mismo
puede ser considerado uno
más de sus heterónimos; sobre todo si tomamos en

�mala lesionaron. Pero vayamos por partes.
Alberto Caeiro hizo su aparición literaria en
la revista Athena, que dirigían Fernando Pessoa
y su amigo el pintor Ruy Vaz, donde se dieron
a conocer veintitrés de los cuarenta y nueve poemas que componen el libro El guardador de rebaños, que nunca se publicó en vida de Pessoa.
La revista Athena marca una fase muy importante en la vida literaria de Pessoa, quien fue
autor de más de la mitad de los textos publicados en esta efímera publicación que sólo alcanzó cinco números, los cuales aparecieron entre octubre de 1924 y febrero de 1925. Athena
no participó del vanguardismo que caracterizó
a la revista Orpheum, casi un órgano personal
de las inquietudes estéticas de Fernando Pessoa,
y que tuvo una vida todavía más efímera pues
se redujo a dos únicos números (el tercero, ya
preparado se quedó en las prensas) y vio la luz
nueve años después de haberse extinguido la
publicación vanguardista. Athena era, en cuanto a su contenido, muy clásica; su misión esencial era, según Teresa Sousa de Almeida, la de
una puesta en escena elaborada por Pessoa para
crear un espacio de utopía, en cuyas páginas
hicieron acto de presencia ante el público los

cuenta la pregunta constante que se hizo sobre su identidad. A los poemas firmados con el
nombre de Fernando Pessoa se les conoce
como ortónimos.
La inclinación que Pessoa tuvo por el teatro
lo llevó a imaginar la presencia de los heterónimos como una pieza que se desarrollaba sobre un escenario, donde cada uno desplegaba
todos los recursos de su expresión, y a esta especie de representación la llamó "drama en
gentes". La existencia de los heterónimos había sido posible porque según el autor de El
guardador de rebaños él poseía la íntima exaltación del poeta y la despersonalización del dramaturgo. "Puse en Caeiro -escribió en esa carta que dirigió al entonces joven crítico y poeta
Adolfo Casais Monteiro y que se ha vuelto un
lugar común imprescindible en cualquier nota
referida a los heterónimos- todo mi poder de
despersonalización dramática". Alberto Caeiro
fue el primer heterónimo en adquirir existencia. Nació de esa despersonalización dramática y se convirtió en la pieza fundamental del
"drama en gentes" pessoano.
"Alberto Caeiro es mi maestro", afirmó Pessoa. La única afirmación contundente -nos
recuerda Octavio Paz- que hizo este poeta que
dudó de todo e hizo de la contradicción una
regla casi sin excepciones. El mismo Paz sintetizó así el lugar central que ocupó Caeiro en el
universo de Pessoa: "Caeiro es el sol y en torno
suyo giran Reis, Campos y el mismo Pessoa. En
todos hay partículas de negación o de irrealidad: Reis cree en la forma, Campos en la sensación, Pessoa en los símbolos. Caeiro no cree en
nada: existe. [ ... ] Caeiro es todo lo que no es
Pessoa y, además, todo lo que no puede ser ningún poeta moderno: el hombre reconciliado
con la naturaleza".
Caeiro surge de un arrebato. También su libro central: El guardador de rebaños. Sobre esta
creación Fernando Pessoa tejió una leyenda,
una hermosa fabulación, que fue aceptada hasta que la aparición de los manuscritos del poe-

dos heterónimos aún inéditos del poeta portugués: Ricardo Reis y Alberto Caeiro; su autor
también publicó en ese mismo espacio algunos
poemas inéditos.

da alta y, luego de tomar una hoja de papel,
me puse a escribir, de pie, como lo hago cada
que puedo. Y escribí treinta y tres poemas de
un hilo, en una especie de éxtasis cuya natura-

El guardador de rebaños es sin duda uno de
los elementos más espectaculares de la leyenda pessoniana. Se conoce muy bien su génesis,
expuesta por el mismo Fernando Pessoa en la
ya famosa carta a Adolfo Casais Monteiro:

leza no sabría definir. Fue el día triunfal de mi
vida y no volveré a tener otro igual. Comencé
con el título: El guardador de rebaños. Y lo que
siguió fue la aparición en mí de alguien, a quien
de inmediato le puse el nombre de Alberto
Caeiro. Disculpe lo absurdo de la frase: mi

Hacia 1912, si no me equivoco (y de esto no

maestro había surgido en mí. Ésa fue mi reac-

puedo estar muy seguro), se me ocurrió escri-

ción inmediata. Y tan fue así que, una vez escri-

bir poemas de carácter pagano. Escribí algu-

tos esos treinta y tantos poemas, tomé de inme-

nas cosas en versos irregulares (pero no en el

diato otro papel y escribí de un tirón los seis

estilo de Álvaro de Campos, sino en un estilo

poemas que constituyen Lluvia oblicua de Fer-

semi regular) pero renuncié a continuar. Algu-

nando Pessoa. Inmediata, totalmente ... Fue el

nas veces, con un nombre mal definido, había

regreso de Fernando Pessoa-Alberto Caeiro a

borroneado un vago retrato de la persona que

Fernando Pessoa-él mismo. O mejor, fue la re-

estaba en proceso de escribir eso. (A mi pare-

acción de Fernando Pessoa contra su inexisten-

cer, Ricardo Reis había nacido.)

cia como Alberto Caeiro.

Un año y medio después, tuve un día la idea
de jugarle una broma a Sá-Carneiro: inventar

Es importante tener presente que esta revelación fue hecha veintiún años después de ese
famoso "día triunfal". Pero sobre Alberto
Caeiro, su génesis y su importancia en el conjunto de la poética de Pessoa, existen otros elementos más próximos a este momento crucial.
En una carta con fecha del 2 de septiembre

un poeta bucólico, de un complicado género,
y presentárselo, no recuerdo los detalles, como

un hecho real. Me dediqué durante varios días
a inventar un poeta, sin éxito. Un día cuando
ya había renunciado a mi propósito -fue el 8
de marzo de 1914- me acerqué a una cómo-

4

5

�&lt;lamente, el agente viajero alzó la voz: "Yo ya
he escuchado hablar de ese poeta, me parece
incluso que he leído algunos de sus versos en
alguna parte". ¿Eh? No podría ser mejor la ocasión para cancelar cualquier ligera sospecha
sobre Ferro. Guisado se aguantó las ganas de
reír, y a pesar de su malestar, logró escuchar la
anécdota hasta el final. No insistió sobre el
tema, pues el agente viajero había hecho todo
lo que debía hacer.

de 1914 dirigida a Armando Cortes-Rodrigues,
el poeta de las Azores tan cercano a Pessoa, éste
hace, a propósito de la sinceridad, la siguiente
confesión:
Por largo tiempo he quedado agotado de este
téte-a-téteconmigo mismo, debo cuidarme siempre de lo que pienso y de lo que siento. Creo
firmemente que paso con frecuencia horas intelectuales engañándome. De ahí que tenga la
necesidad de prestar siempre atención a lo que
digo. Fijese que si hay en mi obra una parte
marcada con el "sello de la sinceridad" esa parte es ... la obra de Caeiro.

(Los jóvenes del grupo de Orpheu habían
adoptado la expresión "lepidóptero" para designar a los espíritus provincianos y conservadores de aquellos que nos los comprendían.)
El nombre de Alberto Caeiro aparece con
frecuencia en las cartas que Sá-Carneiro le escribió desde París a Fernando Pessoa. SáCarneiro había estado al corriente de la broma, de la que no se había hecho partícipe a los
miembros del grupo Orpheumenos cercanos al
poeta. El 15 de junio de 1914, Pessoase dirigió
a sus amigos "a nombre de Alberto Caeiro".
Pero su poética desencarnada casi no despertó
el interés de Mario de Sá-Carneiro, admirador

Pero el aspecto lúdico jamás está ausente.
Poco tiempo después, el 4 de octubre de 1914,
Pessoa le cuenta al mismo Cortes-Rodrigues:
Dos notas curiosas y divertidas, las dos sobre el
mismo tema:
Hace algunos días iba en tranvía por la avenida Almirante Reis. Levanté la vista por azar y
vi el anuncio de un negocio. Farmacia A. Caeiro.
La otra es aún más maravillosa.
Como la única persona que podía, o
mejor dicho, que podría dudar de la
verdad del asunto Caeiro, era Ferro,
me puse de acuerdo con Guisado
quien diría, como por azar, cuando
Ferro se hallara presente, que había
encontrado en Galicia a "cierto Caeiro, que le habían presentado como
poeta, pero con quien no había tenido tiempo de conversar", o algo así
muy vago. Guisado se encontró con
Ferro en compañía de un amigo, un
agente viajero. Ycomenzó a hablar de
Caeiro como de alguien que había
conocido, y con quien había intercambiado algunas palabras. "Una especie
de lepidóptero", dijo Ferro, "nunca oí
hablar de él". Y de repente, inopina-

6

entusiasta y espontáneo de la poesía tumultuosa
de Álvaro de Campos y de los versos preciosos
y exactos de Ricardo Reís. Algunos días más
tarde (el 27 de junio), Sá-Carneiro opinó sobre las Odas de Ricardo Reís -que Pessoa había logrado mientras tanto arrancar al "falso
paganismo" de Caeiro que estaba "latente" en
él-, escribía: "Admirables, mi querido Poeta,
las Odas de Ricardo Reís [... ] Y permitidme decirle: una maravilla de impersonalidad, pues si
el maestro Fernando Pessoa se transparentaba
a veces en Caeiro, no sucede lo mismo en los
versos de Reís [... ] (Es verdad: aunque me parezcajusto, le confieso que lamento que Caeiro
no se adhiera al paulismo)". El "paulismo" fue
el primer "ismo" creado por Pessoa y al que se
incorporaron algunos de sus compañeros de
la revista Drpheu. A éste se le puede definir como
un post-simbolismo refinado y sutil, cuyo nombre deriva del primer verso de un poema escrito por Pessoa el 29 de marzo de 1913 y que se
publicó en el primer (y único) número de la
revista Renascen~a, en febrero de 1914.
Resulta curioso -e inexplicable- el hecho
de que, algunos meses más tarde, el 8 de octubre, Sá-Carneiro haya añadido el siguiente postscriptum a una carta dirigida a Pessoa: "En la
carta de la que le hablé ayer, Guisado evocó al
tal poeta Caeiro, creo, que habló mal de nosotros, y que conoció entre los gallegos. ¡Sin duda
que se trata de uno de esos lepidópteros de
provincia!"
Para María Aliete Galhoz, "esto significaba
probablemente que la broma consistía entonces en hacer creer a Sá-Carneiro que existía otro
poeta que llevaba el nombre de Alberto Caeiro.
A menos que este post-scriptum no corresponda
al mismo propósito deliberado de convencer a
los eventuales incrédulos, a quienes Fernando
Pessoa mostraría cuando quisiera la carta de
Sá-Carneiro". Destaquemos que la frase de SáCarneiro tiene lugar un poco después del incidente relatado por Pessoa a Cortes-Rodrigues
cuatro días antes y que retomaba casi textual-

mente las palabras de António Ferro. Nunca
sabremos lo que de verdad pasó. Sólo tenemos
la certeza de que lo que empezó como una broma de Fernando Pessoa se convirtió en la piedra angular del más importante de los heterónimos: los poemas de El ¡;uardador de rebaños de
Alberto Caeiro, nacidos aparentemente de ese
famoso "día triunfal" del 8 de marzo de 1914.
Cuarenta y cinco años después del nacimiento de la leyenda de esta jornada mística, el filólogo lvo Castro publicó un artículo intitulado
El corpus de El guardador de rebaños depositado
en la Biblioteca Nacional de Lisboa. Un examen
atento de los borradores existentes en el fondo Pessoa le permitió confirmar ciertas de las
dudas expresadas por la crítica (sin gran convicción) en cuanto a la verdad integral, del relato hecho por Pessoa, o si se quiere, en cuanto a
la sinceridad, de ese "día triunfal" del 8 de marzo
de 1914. Ivo Castro publicó también el facsímil
del manuscrito en el que constaban cuarenta y
nueve poemas del ciclo de El guardador de rebaños, documento de gran importancia y trascendencia para el cabal conocimiento de la poéti-

7

�ca y de la obra de Alberto Caeiro, y que estaba
en manos de un coleccionista privado, quien
lo había conservado durante cuarenta años
apartado de los ojos de los lectores y los especialistas. Teresa Sobral Cunha, una de las personas que más se ha destacado en el estudio y
fijación de los textos de Pessoa, comentó que en buena
hora ese precioso material
fue adquirido por la misma
Biblioteca Nacional de Lisboa. La comparación de borradores que se encontraban
en el baúl en el que Pessoa
guardaba sus textos, adquirido por la Biblioteca Nacional,
y el manuscrito rescatado
muestra que el largo poema
de Caeiro contaba con veinticuatro versos más que la versión presentada por la editorial Ática el año de 1946, y
que por largos años fue la
única disponible.
Otro hecho que destaca,
de la lectura comparada de
los borradores y el manuscrito, es una inexactitud entre
el relato que hizo Pessoa en 1935 (veintún años
después de que sucedió el famoso "día triunfal") , y el verdadero proceso de creación del
poema. Esto subraya más la fabulación que el
poeta tejió alrededor de sus heterónimos. El
análisis crítico de los materiales lleva a la conclusión de que entre los poemas que constituyen el ciclo completo, ciertos de ellos debieron haber sido escritos aisladamente, y otros
como parte de un solo conjunto, y es muy probable que una veintena de poemas haya sido escrita de una sola sentada. Además, en cuanto a
la génesis del ciclo propiamente dicho, parece, en efecto, que en un momento dado (¿un
día?, ¿muchos días seguidos?) Pessoa escribió
de un hilo diecinueve poemas y que retomó más

tarde, para integrarlos a la secuencia, otros di,ez
- lo que representa un poco más de la mitad
del ciclo.
Todo parece indicar, también, que el poeta
debió de haber continuado trabajando durante algunos años en los poemas de El guardador
de rebaños, haciendo correcciones
frecuentes que la edición de Ática no tomó en cuenta.
Así pues, "el día triunfal" con
sus "treinta y algunos poemas"
escritos "de un hilo en una especie de éxtasis" se ve muy disminuido en su dimensión mítica, y
es sin duda una relativa decepción para los admiradores más incondicionales de los aspectos
más espectaculares de la leyenda
pessoniana. Quizá esos admiradores sean un lastre para la verdadera valoración crítica de la
obra del autor de El guardador.
Esa "decepción" está compensada por los caminos que abre a la
crítica la aparición de ese manuscrito que nos permite ver con
precisión el permanente work in
progress que es la obra de Fernando Pessoa, si tomamos en cuenta que los textos
que publicó en vida representan una parte muy
reducida de todo lo que quedó inédito.
Hay un hecho curioso que la crítica se ha
encargado de señalar: el manejo incoherente
de las fechas que figuran en los poemas, que se
supone corresponden al año de su composición. Pessoa se vio en la necesidad de hacer coincidir el momento de creación de los poemas
con la cronología que le inventó a Caeiro a posteriori. Fernando le extendió su acta de defunción a Caeiro el año de 1915, sin embargo, éste
siguió escribiendo poemas atribuidos a este heterónimo al menos hasta el año de 1930.
Fernando Pessoa siempre tuvo la intención
de publicar El guardador de rebaños. El 28 de ju-

8

nio de 1932, es decir, siete años después de la
publicación de los veintitrés poemas que aparecieron en Athena, le escribió a Gaspar Simóes
a propósito de sus planes de edición:
Al principio tuve la intención de empezar mis
publicaciones con tres libros en el orden siguiente: 1) Arrtugal, un pequeño libro de poemas (41 en total) [que al final serían 44 y formarían su libro Mensagem] del cual "Mar portugués" (Contemp(JY'ánea, 4) es la segunda parte;
2) Livro do Desassossego (Bernardo Soares, pero
subsidiariamente, pues B. S. no es un heterónimo, sino una personalidad literaria); 3) Poemas

compl,etos de Alberto Caeiro (con un prefacio de
Ricardo Reis y, como posfacio, las "Notas para

I

un recuerdo" de Álvaro de Campos). Y más tar-

/

de, al año siguiente, lo que sería sólo o con otro

/

/

/

libro, Cancionero (un título también neutro) , en
el que reuniría (Libros I al III o I al IV) algu-

A principios de 1933, la dirección de la revista Presen~a se propuso crear una colección
de autores portugueses y Joáo Gaspar Simóes
invitó a Pessoa a figurar entre ellos. Después
de haber pensado en un libro de poesía
ortónima, Pessoa escribió el 25 de febrero:

nos de los numerosos poemas dispersos que
poseo y que son, por naturaleza, inclasificables,
salvo de una forma neutra.
Pero sucede que hay mucho que equilibrar
y revisar en el Livro delDesassosego, y que no puedo razonablemente pensar que esto no me lleve más de un año. Y en cuanto a Caeiro, estoy

Me gustaría retomar ahora el asunto que he

indeciso. Hay también otras cosas que hay que

dejado en suspenso -el de un libro mío para

revisar un poco. Aparte de esto, se podría de-

la colección de Presenr;a. Al pensar en ello -en

cir que lo anterior está terminado, aún quedan

lo que debía hacer- , me he dado cuenta que

entre mis papeles algunos Poemas inconjuntosy

sería preferible uno de los libros de ahora. Pre-

notas relativas a modificaciones hechas a los

ferible por tres razones -entre más breve (pero

primeros (El guardador de rebaños). Pero cuan-

no muy breve, es verdad) mejor, y más de acuer-

do haya reunido estos elementos dispersos, qui-

do con la idea de publicar cosas "nuevas", que

zá termine el libro rápidamente. Existe un in-

guíe ciertamente la elección de los libros. Me

conveniente -la cuasi imposibilidad de éxito,

propongo entregarle ahora, de Caeiro, comple-

lo que hará que el libro exija un sacrificio fi-

to, con sus cuarenta y nueve poemas. Éste res-

nanciero. Este sacrificio financiero dependerá,

ponde a las condiciones que ya he indicado an-

entiéndase bien, de mi situación material del

tes, y está listo, salvo algunas revisiones de pala-

momento. En todo caso, al proceder a esta re-

bras que se pueden hacer al pasarlo en limpio.

visión y a esta clasificación de mis papeles, he
organizado y puesto al margen de esto aquello

Confirmando la importancia que le atribuía
en el conjunto de su obra a la de Caeiro, y muy

que pertenece a Caeiro.

9

�Pessoa se demora en la preparación del texto ante la perspectiva de su publicación. En una
carta del 2 de abril de 1933, le comunica a Gaspar Simóes, que va a mecanografiar el original
ya que había terminado de copiar Indicios de
oiro, libro de Mario de Sá-Carneiro que él mismo le había propuesto a la revista para que se
publicara antes que otros, sin importar que esto
implicara que se postergara el suyo. El 11 de
abril siguiente, los poemas de Sá-Carneiro fueron copiados y Pessoa empezó a redactarle un
prólogo.
[...] se los enviaré a más tardar el lunes próximo. Para entonces usted conocerá completo El

guardador de rebaños. Éste lleva también un breve prefacio, que usted recibirá más tarde: pero
en fin, lo que usted desea es tener los originales. Pero no se inquiete, el retraso se debe, como
le he dicho, a una falta total de tiempo.

particularmente a El f5Uardador de rebaños, Pessoa añade en la misma carta:

Tres meses más tarde, sin embargo, en una
carta del 1 de julio, Pessoa le decía a Gaspar
Simóes que en cuanto pudiera le enviaría el texto original de El f5Uardador de rebaños: Gaspar
Simóes nunca lo recibió; en 1934, Fernando
Pessoa publicó su único libro en portugués. Sin
embargo no se trataba de El f5Uardador, la obra
de Caeiro, sino de Mensagem, un libro ortónimo.
Pessoa se había adelantado a su heterónimo.
En 1935, su muerte repentina puso un brusco
fin a todos los proyectos de edición elaborados
a lo largo de su vida. Los cuarenta y nueve poemas de El f5Uardador de rebaños sólo fueron publicados hasta 1946, por Luis de Montalvor y
Joao Gaspar Simóes.
En el principio de la heteronimia está Caeiro, de él parecen surgir los demás en la lógica
rigurosa que estableció Pessoa, por ello éste lo
llamó su maestro. Así el autor de El f5Uardador
de rebaños ocupa un lugar singular en la constelación heteronímica de Femando Pessoa: es al
mismo tiempo un heterónimo y el maestro de
todos ellos. Por su estilo, por su "forma de sen-

En efecto, y para decirle algo que está más
próximo a la verdad, me gustaría que publicaran El guardador de rebaños. Así tendría el placer de que presentaran lo mejor que he escrito
-esta obra no podría jamás, en un cierto sentido profundo, superarla, incluso si escribiera
otra fliada, pues surge de un nivel y de un tipo
de inspiración (perdóneme la palabra, pero es
exacta aquí) que supera lo que yo podría racionalmente producir por mí mismo, lo que no
es verdad desde las fliadas.
Usted me ha colmado de tanta gentileza que
sería inexcusable no darle lo mejor que de mí
poseo, mientras eso mejor pueda entregárselo.

Cuando escribió esas líneas, Pessoa no había publicado, además de los veintitrés poemas
dados a conocer en 1925 en la revista Athena,
sino un solo fragmento de El f5Uardador de rebaños: el célebre poema de la serie, que apareció
en 1931 en las páginas de Presenf a.

10

tir", por su concepción de la naturaleza y el
mundo, él solo parece ser una constelación
autónoma, que se basta a sí misma y que contiene potencialmente a los otros poetas que
surgieron como resultado de su existencia.
Es el "maestro" de todos ellos y su magisterio consiste en que posee la ciencia de "ver y
sentir" (que los otros han perdido) . Ya su ciencia la acompaña la práctica, la
realización de la doctrina de una
forma de ser y de vivir físicamente. Como si toda la desdicha -o
la tragedia, o la inquietud- que
afecta a los heterónimos nos remitiera a una edad de oro, a una
existencia prepoética, antes de
que existiera la escritura a la que
Caeiro se refiere sin cesar. U na
edad de oro no mítica ya que
Caeiro existió y escribió. Los
heterónimos se refieren siempre
a su maestro como una especie
de mito realizado y no como
algo que se realizará de nuevo,
como a su único punto ftjo, perdidos como están por la inestabilidad radical de todas las señales. Ésta fue sin duda la razón
que llevó a Pessoa a atribuir a
Caeiro, y sólo a él, la fecha de su
fallecimiento: nació en 1889, y
murió en 1915.
Saber sentir o ver, consiste en ver o sentir
sin metafísica. Hay que desaprender lo que se
ha aprendido para llegar a la depuración total
que garantiza la percepción del objeto: "Bendito sea por todo lo que ignoro", escribió Caeiro. Aprehender lo que una flor o una mariposa son en sí mismas, en su "objetividad absoluta", exige que dejemos de proyectar sobre la
naturaleza nuestro pensamiento: "Pensar es
estar mal de los ojos [... ] No tengo filosofía,

puesta sólo de poemas. No hubo páginas que
expresaran preocupación por lo social, ni ensayos de estética o filosofía. Todo está contenido en dos "libros": El f5Uardador de rebaños y los
Poemas inconjuntos. Sólo al primero le concedió
importancia Pessoa y no se abstuvo de criticar
al segundo: en éste el "pastor" se hace "amoroso", su pensamiento declina, en un "episodio
de enfermedad" que altera su
extraordinaria sabiduría. En
cinco de sus poemas se deja
arrastrar por sentimientos
subjetivos, inconcebibles en el
maestro del "subjetivismo absoluto". El heterónimo Reisjuzgó así a los Poemas inconjuntos:
Lo disculpo porque la enfermedad y, antes, uno de estos problemas emocionales que el hombre
fuerte -como lo debe ser el pagano- no debe, incluso en su
juventud resentir, le han provocado. Me refiero al camino seguido por la inspiración de Caeiro
a partir del final de El guardadar

de rebaños: es decir, a partir de los
dos breves poemas de "El pastor
amoroso" hasta el final. El cerebro del poeta se hace confuso,
su filosofía vacía, sus principios
sufren el fracaso que, en la indisciplina del alma,
equivalen en el espíritu a lo que puede ser la
victoria innoble de una revolución de esclavos.
El lector que ha seguido la curva ascendente
de El guardador de rebaños verá cómo, después de
este conjunto de poemas, la inspiración se deteriora y b albucea. No es que se desvíe sino que
sufre la intromisión de elementos extraños. Que
el amigo disculpe la crítica cuando se vea obliga-

do a afirmar que el poeta ha muerto a tiempo.

tengo sentidos".
La obra de Caeiro es muy breve y está com-

(La redacción de estas notas está en deuda con los estudios de los ensayistas portugueses José Blanco yJosé Gil.)

11

�Rafael Alberti
y su arboleda perdida
Alfonso Rangel Guerra

SE PUBLICARON, SIN FECHA, PERO UNA EDICIÓN POSTE-

•

pues esa arboleda estaba perdida, corno pudiera estarlo la niñez o la adolescencia, estancias
de un tiempo también extraviado y dejado atrás;
o bien vendría a significar una pérdida referida al lugar, es decir, una arboleda perdida en
un recodo de la vida, por gracia o desgracia de
los acontecimientos que rigen la existencia e
imponen traslados y abandonos. Y corno éstas
eran memorias de un exiliado, de un hombre
que había perdido su
tierra y su patria, todo
acudía en conjunto
para comprender las
significaciones de tiempo, vivencia y espacio
sometidos al rigor de la
ausencia. Pero por ese
milagro expresivo de la
poesía, aquella arboleda perdida de Alberti se
convertía en una manifestación de las propias
experiencias vitales del lector, pues toda lectura poética es una lectura personal de la propia
vida, y en este libro, aunque estaba escrito en
prosa, ofrecía un título esencialmente poético
en el que se sostenía la significación del tiempo y la existencia. Compré el libro atraído también por su belleza tipográfica y de composición, aunque obviamente era una edición popular, pero realizada con esa elegancia que los
españoles exiliados regalaron a México en el
cumplimiento de su oficio impresor. Era una
edición popular, en 8°, y su precio fue - toda-

rior precisó que las memorias de Rafael Alberti aparecieron el año de 1942. Fue en la Editorial Séneca, aquella olvidada empresa que inició en México José Bergarnín donde se acogió
la obra de tantos exiliados españoles. Fue en la
colección "El árbol" y contenía sólo el primer
libro (serían finalmente cuatro, al paso de los
años) , iniciando el año del nacimiento del poeta (1902) y concluía en
1917, apenas 15 años
de lo que sería esta larga vida del personaje
más longevo de la Generación del 27. Alberti llamó a sus memorias
La arbo!,eda, perdida,. Este
título tuvo el encanto
poético de suscitar, en
el lector que ahora escribe, un tiempo y un
espacio remotos, pues
el sustantivo daba lugar a una presencia, un
ámbito y un lugar que por la multiplicidad de
sus elementos y también por su referencia a la
belleza del verdor, de la sombra generosa ofrecida por el follaje, y por el viento que correría
entre sus ramas y su rumor tranquilo, con el
que seguramente se ponía en movimiento esa
belleza, no huidiza sino sujeta al vaivén de hojas y ramas, hacía de esa arboleda un territorio
encantado y solitario. Pero había además el adjetivo, donde se añadían otros elementos propicios a la vivencia de otra edad y de otro lugar,

12

vía está escrito a lápiz, como debe hacerse con
todo libro que se respete, en el ángulo superior derecho de la página inicial, del ejemplar
que todavía conservo- de $4.50, valor reducido para aquellos lejanos años del medio siglo
veinte.
El libro se iniciaba con un texto breve, apenas dos páginas y media en ese formato de 8º,
dedicado a explicar el origen del título del libro: muy cerca del Puerto de Santa María, en
un camino que llevaba al mar, estaba el lugar
llamado "La arboleda perdida". No explicaAlberti por qué ese lugar se llamaba así, pero la
magia del lugar respondía a la del nombre:
"Todo era allí -escribe Alberti- como un recuerdo: los pájaros rondando alrededor de árboles ya idos, furiosos por cantar sobre ramas
pretéritas, el viento, trajinando de una retama
a otra, pidiendo largamente copas verdes y altas que agitar para sentirse sonoro; las bocas,
las manos y las frentes, buscando donde sombrearse de frescura, de amoroso descanso. Todo
sonaba ahí a pasado, a viejo bosque sucedido.
Hasta la luz caía como una memoria de la luz".
Este bello pasaje continúa y Alberti reflexiona,
porque va adentrándose, solo, en ese "golfo de
sombra", la edad que avanza (aunque el poeta,
cuando el libro se publica, apenas tiene cuarenta años). "Entonces es - nos dice Alberti- ,
cuando escucho con los ojos, miro con los oídos, dándome vuelta al corazón con la cabeza,
sin romper la obediente marcha. Pero ella viene ahí, sigue avanzando noche y día, conquistando mis huellas, mi goteado sueño, incorporándose desvanecida luz, finadas sombras
de gritos y palabras." Así la arboleda lo acompaña, los recuerdos lo acompañan, caminan
con él.
Este poeta del mar abandonó el azul permanente de sus aguas cuando la familia se trasladó a Madrid. Entonces escribió:

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
Padre, ¿Por qué me trajiste acá?

Pasarían catorce años desde la aparición de
La arbol,eda perdida. Llegó la República, estalló
la guerra civil. El poeta dejó su patria y se fue a
Argentina. Desde esta distancia siguió escribiendo poesía. En uno de los poemas dedicados al
toro, símbolo de la España perdida, Alberti dejó
esta primera estrofa:
Quiero decirte, toro, que en América,
desde donde en ti pienso -noche siemprese presencian los mapas, esos grandes,
deshabitados sueños que es la tierra.

Es el dolor del exilio, la pérdida del reino,
el hueco de la ausencia. En Buenos Aires y en
la calle de Las Heras, Rafael Alberti inició el 18
de noviembre de 1954 su segundo libro de
memorias. La vida es para vivirla y para recordarla. Cinco años requirió esta escritura y el
libro, donde recogió el primer texto publicado en México, apareció en 1959 con el pie editorial de la Compañía Fabril Editora, de Buenos Aires, animada por Jacobo Muchnik, otro
exiliado. El segundo libro va de 1917 a 1931,
año del advenimiento de la República española. Lo concluyó Alberti en Castelar, a treinta
kilómetros de Buenos Aires. "¡Arboleda lejana
-escribe Alberti al comenzar el libro- perdida, sí, o dormida más bien, que nuevamente
hoy despierta, se apresura a mi encuentro, a la
llamada fresca de su madura sangre! Salgo de
mis presentes cincuenta y un años y, atravesando tantos de horrores y desdichas, vuelo hacia
aquellos otros en que la gracia, la alegría, la
transparente fe y el entusiasmo apenas sí co-

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

13

�durante un cuarto de siglo. Las reanuda cuando alcanza la edad de ochenta y un años, en
1984. Parece ser dueño del tiempo. Las concluirá en 1987 y comprenderán ahora en el tercer libro, desde 1931 a 1977, un largo periodo
que va desde el inicio de la República, continúa con la guerra civil, el exilio en Argentina y
luego en Roma y finalmente el regreso a
España en 1977; y un cuarto y último
libro para los años españoles de 1977
a 1987. Toda esta escritura la realizó en España. Cuando apareció
el libro con el primer y segundo libro de memorias, en 1959,
Alberti ya llevaba dos años en
Roma, pues dejó Argentina
en 1957. En su nuevo domicilio el poeta escribió Roma,
peligro para caminantes, que le
publicó en México Joaquín
Mortiz (Joaquín Díez-Canedo) en 1968. De la serie de
sonetos que ahí se contienen,
el primero está dedicado a decirle a Roma lo que abandonó en
Argentina, empezando con su Arboleda Perdida, pues así llamó a su casa
en Castelar:

rrieron empañados por esas puras lágrimas primeras que en lugar de velamos nos aclaran aún
más lo bello, grande y hondo de la vida." Y
empieza a recordar de nuevo, ahora continuando donde quedó interrumpida la memoria escrita: en 1917. Son los tiempos juveniles de Madrid, el cambio de pintor a poeta, el Premio
Nacional de Literatura en 1925 con Marinero
en tierra (Machado entre los miembros del
jurado). Su amistad con García Lorca, Buñuel, Moreno Villa, Dalí. La
caída de la monarquía, la llegada
de la segunda República.
En esta edición del primero
y segundo libros de memorias,
con el mismo título, se incluyeron 22 fotografías de aquellos
años, unas de antes de la guerra civil, otras posteriores, de
su estancia en Argentina y después en Roma. La número trece recoge la imagen de cinco
grandes poetas de lengua española. Van caminado por la calle de
Alcalá, frente a la cámara y es el año
de 1930: son José Bergamín, Rafael
Alberti, Pablo Neruda, Luis Cemuda y
Manuel Altolaguirre. Toda una presencia de
la poesía en lengua española de esos años. Casi
me atrevería a afirmar que José Bergamín porta en la fotografía el mismo gabán largo, casi
hasta los tobillos, que usaba cuando se le veía
deambular por los pasillos de la Casa de México en la Ciudad Universitaria de París, en 1959.
En otra, también de ese año, está la presencia
serena y bella de María Teresa León, esposa del
poeta. Está de frente, al parecer sin maquillaje
y sin embargo de belleza total. La mirada tranquila y a la vez penetrante, la juventud mostrándose en mejillas, labios y ojos, con el óvalo
perfecto el rostro y el cuello adornado con un
largo collar de perlas, difuminándose la imagen en la parte inferior de la fotografía.
Las memorias de Alberti se interrumpieron

Lo QUE DEJÉ POR TI
Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de mi vida.
Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.
Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

14

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

Dieciocho años se pasó en la Ciudad Eterna, y cuando decidió partir a su patria, una vez
muerto el causante de la guerra y el exilio, ya
hacía más de diez años que se había preguntado en uno de sus poemas: ¿Cuando me vaya de
Roma, quién se acoradará de mí? Todos estamos
condenados al olvido, pero siempre queda la
memoria de la poesía. El 27 de abril de 1977
regresó Alberti a España. "Salí con el puño cerrado y vuelvo con la mano abierta", fue su primera declaración en el aeropuerto de Barajas.
Habían sido casi treinta y nueve años de exilio.
Ese año se presentó como candidato a diputado por el Partido Comunista, para las elecciones del 15 de junio. Larga vida y largo testimonio de su paso por la tierra. El poeta del mar y
de los ángeles tuvo el privilegio de recobrar su
patria. Llegó a ella ya viejo, cargado de años y
de recuerdos y con el espíritu joven que nunca
perdió.
Terminadas las memorias, Alberti escribe en
las últimas líneas del último libro: "Las primeras páginas del primer libro de mi Arboleda aparecen llenas de niños que juegan, entrando y
saliendo conmigo de los colegios. Ahora, a mis
ochenta y cinco años, me veo como saliendo
de mi casa de la calle Santo Domingo, yo solo,
camino de aquel Colegio de San Luis Gonzaga,
en el Puerto de Santa María, frente a la bahía
gaditana".
La larga vida del poeta se prolongó todavía
por diecinueve años después de su regreso a
España. Imposible recoger aquí todos los aspectos de su existencia: en la poesía, en la política, en el teatro, en la pintura. Alcanzó los noventa y seis años y puede decirse sin exageración que fue una vida de todo un siglo, largo
periplo que va desde 1902 hasta 1999. Tuvimos
la fortuna y el privilegio de conocerlo y hablar
con él. Fue el siete de diciembre de 1984, en

Huelva, donde se celebraba el festival hispanoamericano de cine. Lo encontramos en un restaurant llamado La Muralla y ahí accedió a firmar, en un papel membretado de ese lugar, un
autógrafo acompañado de las líneas y alas de
paloma que solía dibujar, quizá como remembranza de su inicial oficio de pintor que trocó
por el de poeta.
Lo dejó escrito en el pequeño prólogo de
su Arboleda perdida y se fue repitiendo en las ediciones posteriores. Es un texto dedicado a expresar el sentimiento de la desaparición. Todo
hombre se la representa algún día como una
inevitable posesión del futuro, pero sólo el poeta es capaz de recoger en palabras esa visión
transitoria del tiempo por venir, en el que nada
seremos. Así lo dejó escrito Rafael Alberti en
esa breve introducción a sus memorias:
Cuando por fin, allá, concluido el instante de
la última tierra, cumplida su conquista, seamos
uno en el hundirnos para siempre, preparado
ese golfo de oscuridad abierta, irremediable,
quien sabe si a la derecha de otro nuevo camino, que como aquél también caminará hacia el
mar, me tumbaré bajo retamas blancas y amarillas a recordar, a ser ya todo yo la total arboleda
perdida de mi sangre.
Y una larga memoria, de la que ·nunca nadie podrá tener noticia, errará escrita por los
aires, definitivamente extraviada, definitivamente perdida.

15

�Nemesio García Naranjo
Recordar para contarlo (incluido el porfiriato)
Femando Curiel

•

Llamada
SOSTENGO QUE LLEGADO ES EL MOMENTO -

gicos, permítaseme informarles que 4 de las 11
acepciones que el Diccionario de la Lengua
aplica a la voz memoria vienen como boina vasca a nuestro personaje. Don Nemesio. Lampacense de dimensión nacional.
la. acepción. "Potencia del alma, por medio
de la cual se retiene y recuerda lo pasado." Así
reza la primera de las acepciones.
¡Touché!
Digo que sólo un alma viripotente como la
de García Narartjo podía darse el lujo de retener y recordar el pasado en un medio nacional
esquivo al registro de lo vivido - y desvividoy de lo hecho (y deshecho).
¡Y qué pasado!
El parroquial de Lampazos; el regional pero
nacional de Nuevo León; el nacional pero todavía provinciano (que no se pierde hasta los
sesenta) de la ciudad de México. Incluso el de
la sociedad fronteriza (la formada por el norte
mexicano y el sur imperial).
Les cuadre o no a algunos, en cuanto a potencia del alma, don Nemesio colócase al lado
de Federico Gamboa yJosé Vasconcelos. Leer
a los tres, sus respectivas páginas memorialísticas, empuja a la lamentación siguiente. ¡Por
qué, ay, al momento de contarlo todo, todo,
absolutamente todo, se quebraron Alfonso
Reyes y Martín Luis Guzmán! ¡Por qué! (Fin
de la lamentación.)
2a. acepción. "Recuerdo", así reza, simple y
llanamente, la segunda acepción del vocablo
memoria. "Recuerdo." Que nosotros olvidemos
a Nemesio García Naranjo -omisión tan gra-

UNO DE

los tantos pendientes de nuestra facciosa vida
cultural-, de ocuparnos, a fondo aunque no
se guarden las formas, de la vasta producción
textual de Nemesio García Naranjo. Por encima de todo -destino, azar, ideología- hombre de pluma. Periodista por los cuatro costados; poeta; cuentista; dramaturgo; biógrafo;
reformista (a él tócale, más como exateneísta
que como ministro de Instrucción Pública del
huertismo cuartelario, dar el tiro de gracia a la
educación positivista); orador que escribe sus
peroretas; cronista; memorialista.
Aquí ocúpome del último aspecto: el que quizá venza la muerte reaccionaria. Nemesio García Naranjo en tanto historiador prolijo y abundoso de sí y de sus tiempos (aquellos que arrancan, sólo en apariencia apacibles, hacia 1883,
en la población de Lampazos, Nuevo Léon).
Pocos sitios tan adecuados, por cierto, para
hablar de la memoria y sus usos -gocescomo la Capilla Alfonsina de Monterrey, gemela
de la Capilla Alfonsina defeña (no digo chilanga,
para no atizar la polémica filológica desatada
por la Real Academia Española; que las palabras, como los cuerpos, también se trenzan y
combaten). Ambos recintos predican la operación de acotar, ordenar, sistematizar papeles;
depósito de la corriente que mueve el molino
de palabras. Esos símbolos, esas metáforas, ese
tiempo cicatrizado como signo.
Y ya que andamos por andurriales lexicoló-

16

ve como la comisión de desconocerlo- no significa que él, memorioso, no recordara día y
noche. Recordara, sí, las 24 horas, los segundos todos de cada jornada de sus años postreros. Recordara su terruño, sus trabajos, sus escuelas, sus contiendas, sus lances, sus amigos,
sus exilios.
En otras palabras, nuestro desdén a la vida y
obra -vida y milagros largos lustros- de García
Naranjo, es inversamente proporcional a su sostenido esfuerzo por recordar (recordar para
contar).
3a. acepción. "Monumento
que queda a la posteridad
para recuerdo o gloria de una
cosa." Así reza la siguiente
acepción de memoria.
¡Retouché!
Alto monumento que queda a la posteridad, gloria de
una existencia con resonancia histórica, es el corpus formado por:
• En los nidos de antaño (primera edición, 1951);
• En los nidos de antaño (segunda edición,
muy ampliada, 1959) ;
• "Los géneros de este libro" (prólogo minucioso que abre las dos ediciones citadas); y
• Los 1Otomos de Memorias de García Naranjo,
cuyos títulos respectivos no sobra -no sobrará
mientras no se reediten completas- citar:

• Nueve años de destierro;
• Mi segundo destierro; y
• La repatriación definitiva.
Corpus-cuerpo de la memoria-al que, conjeturo, habrá que añadir la biografía de don
"Perfidia" Díaz (por lo que el texto tenga de
autobiográfico); algunos discursos (por lo que
tengan de testimonio de ciertas circunstancias
intelectuales y políticas que
compartió o fueron suyas
por en tero); y decenas de los
artículos que entregó a la
prensa -saco sin fondode Estados Unidos y México
hasta agotar el último aliento (el que le permitió dictar
a su secretaria, al obliterarse
la escritura, el desenlace de
su larga saga).
¿Qué ha hecho la posteridad -la paisana y la no
paisana- con tamaño monumento levantado por García Naranjo? Digámoslo: ignorarlo, desconocerlo. O
darle la vuelta. O la espalda.
4a. acepción. "Obra pía o aniversario que instituye o funda uno y en que se conserva su
memoria." Tal-literal-la última acepción de
la palabra memoria.
Aquí sí, de plano, no ensamblan, no del
todo, signo lingüístico y referente. El lector ya
sospecha la razón.
Encontramos, desde luego, en García Naranjo, sobradamente: potencia del alma para apresar y prodigar el pasado (la. acepción), recuerdos a porrillo, para dar y regalar (2a. acepción);
un monumento literario a la gloria (e infierno) del pasado (3a. acepción); e incluso podernos calificar su obra memorialística· -dada la
contumaz ausencia de testimonios de lo público y lo privado-de "otra pía". La obra piadosa, caritativa que nos ofrenda García Naranjo

• Panoramas de la infancia vistos desde la vejez;
• Recuerdos del Col,egio Civi~
• La vieja Escuela de jurisprudencia;
• Dos bohemios en Paris;
• El crepúsculo porfirista; *
• El,evación y caída de don Francisco l. Madero;
• Mis andanzas con el general Huerta;
* Véase, Nemesio García Naranjo, El crepúsculo porfirista,
Memorias, prólogo de Fernando Curie!, epílogo de Alberto Maria Carreño, México, Factoría Ediciones, 1998.

17

�al recordar-y, por tanto, contamostrechos enteros (¡y qué trechos, recal-

Baste un botón de muestra:

co!) de la historia patria (4a. acepción).
Sin embargo, salta a la vista que la

puesta de cajón: "si así lo hiciéreis, que la nación os lo premie, y si no, que os lo demande".
La cara del general Díaz se veía roja, casi
morada, y alguien dijo a mi oído que la arteriosclerosis iba acentuándose en su organismo
envejecido. En cuanto al señor Corral, la impresión que producía era patética: el cáncer que
lo consumía lo había obligado a retirarse a Tehuacán en el momento que terminaron las fiestas del Centenario. Su cara era de un amarillo
verdoso que está anunciando el desenlace inevitable. Un octagenario recibía el poder, y su
probable sustituto llevaba ya en el rostro el sello inconfundible de la muerte. Se había lanzado un reto contra la biología, y la biología iba a
responder.
Y la ciudad alegre y confiada, en unas cuantas semanas más, saldría de su indolencia voluptuosa, para mirar frente a frente, la tragedia.

El primero de diciembre iban a protestar como
presidente y vicepresidente don Porfirio Díaz
y don Ramón Corral, y la sociedad sin la más
leve inquietud, con la inyección de optimismo
que le había dejado la celebración del Centenario, se preparaba para festejar a las Conchas
el 8 de diciembre, y a las Lupes el 12, para seguir luego con la casta fiesta de las posadas ¡La
ciudad alegre y confiada!

obra pía no recibe, en correspondencia, la conservación nuestra, el cultivo
póstumo de la memoria garcíanaranjesca. Memoria impresa, documentada,
fehaciente, con pelos y señales, servida en bandeja de plata.
¡Oh paradoja! ¡Oh pereza!
Una vida tan memoratísima como
la de García Naranjo, vida que además
se recuerda en páginas -por los hechos y el estilo- francamente memorables, apareja, allá y aquí, en vez de la memo-

cía Naranjo, pese a las pugnas y rupturas políti-

ria, ¡la desmemoria!
Lo terrible, señoras, señores, es que al bo-

cas, pertenecía culturalmente.*
Y con la misma rapidez con que elegí la obra,
intuí el título del prólogo: "Antes del Titanic" (el

rrar a García Naranjo nos borramos; al ignorar
una vida como la suya, nos ignoramos; al no

legendario trasatlántico se va a pique en 1912,
luego de chocar con un iceberg; el más que

conjugar pasado - por conservador o reaccionario que fuere- y presente - aquejado de

legendario mítico régimen porfiriano-presidencia imperial-se punde un año antes, 1911,

regresión- nos ahistorizamos (utopía quizá, ésta,
la de la nada nacional, de la globalización neoliberal, esa globalización de cosas pero, también,
de símbolos: el pasado propio uno de ellos).

al colisionar en Ciudad Juárez con un Madero
heroico) .
Los editores convinieron. La autorización fa-

Modesta contribución

miliar, concedida por el nieto -otro Nemesio
García Naranjo- me regocijó.
Y púseme a trabajar.

Cuando Femando Tola de Habich y Nonoy
Lorente me invitaron a seleccionar y prologar
-prolongar, salvar del olvido, en este caso con-

El tomo quinto

creto- un "clásico" mexicano para su flamante -por la idea y el diseño- colección "La ser-

Como historia interna -del lado de los malos-; historia maldita, historia contrarrevolucionaria; el tomo quinto de las memorias de

piente emplumada", no dudé mi respuesta. No
más allá del fogonazo que anida en la certidumbre. Ya lo tengo, dije. Un tomo de memorias.

Nemesio García Naranjo, El crepúscu/,o porfirista,
no tiene parangón (salvo la visión un tanto asustadiza de los diarios de Gamboa, don Federico, el verdadero seductor de Santa, la de Chi-

Un tomo, el porfírico, de las memorias de Nemesio García Naranjo, dadas al país, en los sesenta, por los talleres de El Porvenir de la ciudad -todavía de la macroplaza ni sus luces lá-

malistac).

ser- de Monterrey.
La lectura de los diez tomos acababa de iluminar mi trabajo sobre la camada a la que Gar-

* Me refiero a Fernando Curiel, La revuelta. Interpretación
del Ateneo de !.a juventud (1906-1929), México, UNAM, 2ª
edición, 1999.

18

No obstante la voluntad de suponer que
aquella agitación carecía de enjudia, se esparció en los últimos días del mes de noviembre el
rumor inquietante de que unos campesinos se
habían levantado en armas en el distrito de
Guerrero del estado de Chihuahua, y de que el
ejército federal no había conseguido vencerlos
ni dispersarlos. Los periódicos no publicaron
la noticia, pero el río de rumores seguía sonando. Se habló de un jefe improvisado que respondía al nombre de Pascual Orozco, que ya
había colocado en su honda, la piedra derrocadora del gigante. ¿Quién era ese Orozco? Ni
los mismos chihuahuenses lo sabían;jamás había figurado, no digamos en la política nacional, pero ni siquiera en la vida pública de su
comarca. Unos decían que se trataba de una
querella pueblerina; otros contaban que aquella actitud formidable era una protesta contra
el cacicazgo de don Luis Terrazas; y aunque
estas apreciaciones fuesen acertadas, cuando
menos en parte, la ciudad alegre y confiada no
quería ver, no veía que el estallido era de carácter nacional. El iluso no era Madero sino aquellos que nos obstinábamos en verlo como un
utopista incorregible.
En esas circunstancias, el primero de diciembre de 1910 se efectuó la ceremonia solemne
de la protesta. Don Porfirio se sabía de memoria el texto constitucional (pues lo había dicho
siete veces antes) y emitió las palabras sacramentales, sin el menor titubeo. En seguida, don
Ramón Corral, y el doctor Manuel Flores que
presidía el acto, puso fin al ritual con la res-

Personajes: la ciudad belle époque, la dictadura, Díaz arteriosclerótico (y faltaba la infección
del molar) , los hombres del régimen, el vicepresidente (y posible sucesor) sifilítico, la sociedad
cómplice, la revolución naciente, García Naranjo de testigo. ¿Qué más pedir si la prosa periodística es de primera?

Postdata
Ya picado -¡cómo evitarlo!-, a la fecha trabajo -también para La serpiente emplumada~on
otro olvidado del género memorialístico (y también regiomontano de dimensión nacional).
Hablo de Rodolfo Reyes, el hijo reyista -Alfonso no lo era-de don Bernardo, "procónsul
del norte" para sus enemigos del Partido Científico. Me refiero a De mi vida, sus memorias
políticas.
Ni qué decir que grandes fueron las pendencias, pero también las correspondencias,
entre los García Naranjo y los Reyes. Oposición
-pero de algún modo, diálogo- entre dos regios coterráneos.
Seguiré informando.

19

�Apología pro vita sua
[Fragmentos]

Relámpagos y granizo, la piedra de tu signo, salvación desde la embriaguez.
El morado es el color de la introspección, videncia,
Color de la memoriael violeta, es para recordar,
estrellas de cristal desparramadas en la penumbra, estrellas temibles.

Charles Wright

•

El paisaje es palanca de trascendenciasosténlo aquí,
O aquí, y da un paso atrás,
Elévala, y una luz, una pequeña luz, alumbrará tu camino:
Una cuenta de rocío, la última cuenta se abre
bajo un gran resplandor,
El sol fijo sobre la hoja de la magnolia
Nos ofrece una entradaquién entre nosotros dará el paso,
Botones café camelia
Bajo sus pies, ramas de ciruelo bajo sus pies, cielo blanco, blanco mediodía,
¿Acaso campanas en lenguas monacales entonado el himno?

¿Quién en lo oscuro distinguirá la oscuridad, la luz en la luz,
El tema de la trama,
la parte del todo
Cuando todo es parte de la parte y cada parte es todo?
Melancolía. Morandi, Cézanne, todo proviene de la melancolía.
Y Rothko . Especialmente Rothko.
La escisión de lo que nos alivia
más allá de la pintura, más allá del arte.
Palabras y pintura, notas negras, notas blancas.
Música y paisaje: música, paisaje y frases.
Gestos para los cuales bálsamo no hay, ni intercesión.
En dos tonos los campos, el horizonte línea entre abismos,
Por lo general blanco, callado siempre.
Rothko tuvo la posibilidad de escoger alguno para desvanecerse en él. Y lo hizo.

Cómo semeja el pasado a las nubes,
Haciéndose y deshaciéndose en el horizonte,
Modulando montañas,
recostando sus sombras bajo nuestros pies

El tiempo es la fuente de todo bien,
el engendrador
De la entropía y el deterioro,
Tiempo, el destructor que intercede y salva.

Para que las podamos atravesar.
Desde dentro de sí mismas, el fuego cae, el cielo cae,
Lo recordado que aún nos recuerda, tierra y aire caen.

Por ejemplo, mi uña,

Ninguno, sin embargo, nos puede resucitar o redimir,
Alejándose, cual deben ambos, hacia esquinas contrarias.
Ninguno ha estado en el sitio al que vamos,
faltos de talante.

tan rosada, tan ancha,
En la penumbra, por ejemplo,
Florecidos a la fuerza estos capullos de cerezo, hojiverdes, difusos, encorvando largas ramas.
San Roque, di una oración por mí,
los mirlos y el azulejo sobre la goma negra,
Se mece la peonía,
Luminosas esferas del diente de león, última luz, trabajo aún por realizar...

Amatista, transparencia de cristal,
Maya y anillo de Faraón,

Versiones de Jeannette L. Clariond

Malocchio, contra la brujería,

20

21

�Dos poetas juchitecas

Salazar Mallén

Natalia Toledo/ Rocío González

Antonio Ramos Revillas

•

•

DóNDE ABREVAS DE MÍ

CONVENTO DE VALLE DE BRAVO

Para Gustavo

A la madre Nina

Estoy aquí sentada,
como la fuente que llora en mi pueblo
llena de hojas secas y caca de zanate.
Huipil de blonda,
con rombos en el cuello,
iglesia de rumores y alaridos,
cruz ensangrentada de flores de mayo.
Estoy aquí sentada:
voy al manantial del convento,
pasillo de túnel,
enramada oscura.
Un perro negro se para enfrente, me
[ trepo, lo tallo
hasta que ladra, escapa.
Campanadas para comer el cuerpo del
[señor,
mujeres pelonas,
arrodilladas y pálidas.
Internado de niñas locas y niñas enfermas.
Tengo once años y trece hermanas.
La música, los dulces, los juegos y los
[rezos de memoria.
En el nombre del padre, de todos los
[padres
que nos apartaron por humanos.

Dónde abrevas de mí que sólo intuyo
una agonía de almeja,
la ensimismada tempestad del gozo
y la tristeza
de estar aniquilando mis tristezas
A qué obedece
la rendición de mis furtivos paraísos,
la alquimia del desdén
y el relámpago de oro en que me apresas
Si tú lo sabes, dime
con qué porción de cielo he de vestirme
para que luego me despojes,
en qué abrazo negaré que me tuviste:
ave del cazador, a ras de tierra.

Rocío González

Natalia Toledo

22

Nos GUSTABA LA CALLE DE SALAZAR
Mallén por amplia y porque casi
nunca había carros que nos estorbaran a la hora de jugar futbol.
En épocas de lluvia se transformaba en un gran canal donde los
muchachos de la cuadra y de la
avenida nadábamos a medias entre sus aguas oscuras y frías o nos
recargábamos en banquetas altas
en espera de que algún camión
pasara por ahí, levantando olas
que nos mojaran hasta la cabeza.
Nunca nos habíamos aventurado más allá de nuestra cuadra por
los continuos pleitos con los niños
de la Grijalbo y los de Francisco
Naranjo, donde está la tortillería; por la consabida educación conservadora que nuestras madres nos inculcaron desde los primeros años
de nuestra infancia. Permanecíamos atados a
nuestra cuadra, a los gritos de doña Esther
cuando le robábamos los higos y las miradas
recelosas de las vecinas que sólo esperaban "a
qué cosa van a hacer de nuevo estos güercos",
para ir con el chisme. A esto se le juntaba que
ninguno tenía tiempo suficiente para andar de
explorador debido a las pláticas de catecismo,
del Verbo Encarnado o el Misterio del Nacimiento que nos ocupaban todas las tardes. Por
eso, cuando descubrimos Salazar Mallén sentimos un gusto muy extraño; como si al fin tuviéramos un lugar para escondernos de los mayores. Con Salazar Mallén encontramos otro problema: los niños de Grijalbo que siempre buscaban pelea. Se paseaban en la calle en sus bi-

cidetas, de vez en cuando se subían a la banqueta para retamos y nosotros -desde la seguridad de las rejas- les decíamos cosas o los
escupíamos.
Así estábamos desde aquella tarde cuando
uno de nosotros regresó con la mano en la nuca.
La sangre le escurría como le había pasado al
señor Jesús. Corrimos hasta la iglesia, a las clases de la Biblia. El padre nos miró agitados y
luego al niño que sangraba. Lo curó y nos dijo
que no debíamos de buscar venganza, pero no
le hicimos caso: les declaramos la guerra.
Fue por esos días que llegó Jorge, un muchacho mayor que todos. Nos cayó bien porque además de prestamos sus juguetes todas
las tardes nos platicaba de su tierra. Su voz entretejía campos inmensos donde los perros corrían hasta cansarse, no como los de aquí que
no salen de un patio trasero o del largo de una

23

�olvidaba por jugar a las escondidas y a las guerrillas en nuestra calle. Jorge había descubierto un árbol que daba un fruto pequeño, redondo y agrio que, lanzado con una hulera dejaba
una roncha en cualquier pedazo de piel que
tocara; no fue hasta que llegó con un envase
de clorálex, lo cortó a la mitad, le puso un globo en la rosca, lo amarró con una liga y empezó a disparar, que nos dimos cuenta de la mortal arma que teníamos en nuestro poder. Fue
así como iniciamos otra guerra contra los niños de Grijalbo y Naranjo. Una tarde lluviosa
cuando nos bañábamos en la calle nos peleamos con los niños del otro lado de la avenida.
Cuando ellos venían les disparábamos con los
"tirabolitas" y se escondían, avanzaban, se escondían, avanzaban. Veía cómo el resto de nosotros se hacía para atrás y los niños del otro
lado de la avenida chillaban, movían las manos
y gritaban: "Pégale, pégale en la cabeza al más
grande". No supimos en qué momento ocurrió,
tal vez cuando nosotros ya corríamos a la seguridad de nuestras rejas, o cuando dimos la espalda para escondemos entre los carros o al
metemos al vecindario. Lo dejamos solo. Cuando llegó a la cuadra estábamos en la higuera.
Traía las manos en la cabeza, hacía gestos por
el dolor: todos miramos la sangre en su cabello
negro y ensortijado.
Jorge no salió por días. Fue el mismo tiempo que no fuimos a Salazar Mallén. Caímos en
ese miedo a la esquina, a los niños de otras calles. Nos llegó el rumor de que el mismo día
que descalabraron a Jorge habían ido muchos
policías al vecindario y arrestaron a quién sabe
cuántos hombres y cuántas mujeres. Nuestras
mamás, en cambio, nos dieron una lista interminable de quehaceres, desde lavar la banqueta hasta limpiar los nichos de los santos. El más
pequeño de nosotros l~vó la sotana del padre.
Con el primer chubasco nos dimos una escapada hasta Salazar pero el agua apenas nos llegó a los zapatos. La calle estaba desamparada;
se había trasformado en cientos de metros sin

cadena. Nos habló de liebres que cazaba con
una escopeta, presas donde se podían ver los
peces a ojo pelón, tractores y muchas cosas que
nosotros nunca habíamos oído. A partir de
entonces, con su ayuda, decidimos regresar por
lo que era nuestro: por Salazar Mallén que los
niños de la calle Grijalbo nos habían quitado.
Terminó la guerra. Con nuestra victoria ya no
teníamos que escondemos a la hora de ir por
las tortillas, ni correr para evitar las pedradas.
Tuvimos las ganas necesarias para pasar por la
calle Naranjo al atardecer cuando los muchachos salían a jugar a las canicas. Fue así como
conquistamos Salazar Mallén.
Casi no había casas, salvo por un pequeño
vecindario alargado, un taller de tomo y una
pequeña tlapalería.Jorge nos dijo que erá una
buena calle, pareja para correr los carros de
roles, con buenos escondites y tranquila, sobre
todo sin niños que la custodiaran. Por las tardes nos íbamos para allá y nos sentábamos en
las banquetas a ver pasar a la gente que venía
de sus trabajos. Ya no fuimos al catecismo. Del
vecindario rara vez se veían personas. El más
pequeño de nosotros espiaba en la puerta y
luego nos gritaba cuando alguien salía. Siempre eran hombres que se tambaleaban. Una vez
una señora gorda, con un lunar grande en la
mejilla, le dio unos dulces y le dijo: "No es bueno que mires por aquí, chiquito". Él se regresó
y nos repitió lo mismo: "No es bueno que mires por aquí, chiquito". Cuando no espiábamos
el vecindario,juntábamos grillos y a veces, por
las mañanas, la señora del lunar nos dejaba
entrar a las casas y nos pagaba por matar animales y cualquier bicho que alguno de nosotros encontrara. Lo malo fue que despertábamos a mujeres que tomaban la siesta y luego se
enojaban. Jorge siempre nos ganó. El padre llevó el chisme de que ya no íbamos al catecismo
y nuestras madres nos obligaron a regresar a
las clases donde nos enseñaron que la envidia,
las mentiras, el divorcio y los bautistas son malos y mala influencia. Apenas salíamos se nos

24

carros, sin gente, con el agua corriendo por los
lados de las banquetas. Las paredes de la vecindad estaban mal pintadas y olían a orines. De
regreso llegamos a casa de Jorge. Su papá nos
abrió y nos sorprendimos de lo descuidada que
la tenía. En más de uno sonó la cantaleta: "Vamos, niños, limpien sus cuartos, a Dios no le
gusta este mugrero", ninguno dijo nada. Sorteamos la mesa con platos sucios, el ropero con
mucha ropa arrugada. Llegamos hasta el cuarto sorprendidos
de que no hubiera ni un Cristo, ni
una Virgen, dejando un camino
de gotas en la escalera. Olía a encierro. Cuando lo
encontramos miraba las gracias de
Pipo y el profesor
Pilocho. Nos encogimos de hombros. Uno del grupo le contó que
los niños de Grijalbo habían vuelto a las andadas, también los del otro lado de
la avenida, un carro de roles estaba descompuesto, etcétera. Contestó todo de manera cordial; no fue hasta que le preguntamos por su
mamá que Jorge se puso pálido. Meneó la cabeza de un lado a otro y respondió que no
sabía, su padre le aseguraba que regresaría después. El silencio brotó de todas partes. Sentimos una lástima infinita por él, ahí solo, agobiado por las miradas curiosas de tantos pares
de ojos. Ante nuestro desconcierto, le temblaron los labios, apretó los puños con furia lenta,
sucia y gritó que no era cierto, en realidad sus
padres estaban divorciados y gritó de robos,
engaños, pleitos, mentiras, abandonos, de lo
que está hecha la vida y tantas cosas que nosotros nunca habíamos oído. Asustados y con las

miradas fijas en las paredes descarapeladas y
crudas uno a uno nos fuimos alejando. Nos invadió un frío muy extraño en el cuerpo, como
si algo nuevo brotara de los ojos y empezáramos a descubrir otra calle dentro de nosotros,
una más larga y sinuosa que nos iba a condenar, una calle llena de baches, de piedras, de
vecindarios malolientes donde mujeres gordas
nos abrían las puertas de noche. Jorge gritaba
y lloraba pero dentro de nosotros se extendía
una Salazar Mallén ancha, dolorosa, con gente y
agua revuelta.
Primero dimos
algunos pasos
atrás, el silencio,
un breve rumor,
un cuchicheo
que se alargó
por nuestras bocas. Las pisadas
descendieron al
mismo tiempo
que la calle dentro de nosotros
se llenaba de policías y orines. Bajamos en un tropel de zapatos y tenis mojados que se despeñaban de las
escaleras, por la sala rumbo a la puerta hasta
que el último de nosotros salió. Cruzamos la
colonia, la calle Grijalbo ante la mirada de los
niños, doblamos a la derecha justo con el cruce de Naranjo y seguimos derecho hasta Salazar
Mallén. Nos quedamos ahí, asustados. ¿Y por
qué están separados? Otro dijo que no sabía,
que su madre nunca le había dicho, que ni en
la iglesia le enseñaron. Hablamos en desorden
por unos minutos hasta que el más pequeño
de nosotros preguntó con: "¿Y qué es la muerte?" Quedamos mudos; arrepentidos por el
miedo, por las cosas, por Jorge sin mamá, por
Jorge que nos había enseñado a pensar más allá
del pequeño mundo de nuestra calle.

25

�levantar las herramientas abandonadas por los
soldados muertos en Europa.
En ese pastizal verde de modestas realidades y fulgurantes promesas, de turbulencias
internacionales y paz doméstica con sabor a café
de la Parroquia ruizcortinista, alzar la voz, protestar, era profanar la solemnidad del salto al
desarrollo nacional.
Comprometer con doctrinas exóticas la americanización tan ventajosa y conveniente de la
mente nacional.
En ese México a medio edificar, Femando
Benítez abría espacios para una cultura incipiente y para una generación de intelectuales
empeñados en bajar de su torre de marfil para
llegar a su pueblo.
Benítez abría tribuna generosa y elaboraba
un manifiesto para la nueva vida intelectual
nacional desde las páginas del más bello suplemento cultural, editado por Novedades.

Aquel México verde
Jorge Villegas
Los AÑOS CINCUENTA ERAN LOS AÑOS VERDES DE MÉXI-

Su vida social y económica se apreciaba preñada de desarrollo. La revolución mexicana
aprendía a institucionalizarse y saltaba de las
trincheras al pódium de los discursos oficiales.
El mundo estaba entre posguerra (la segunda
mundial), guerra (Corea) y preguerra (Vietnam).
Se pergeñaban en el clandestinaje del anonimato las primeras páginas para el inminente boom latinoamericano. Paz ya
era pieza fuerte de las letras mexicanas y Carlos Fuentes irrumpía en ellas con aplomo señorial.
La prensa mexicana doblaba
como fuente de propaganda
anticomunista y el desarrollo estabilizador echaba norte arriba
a miles de braceros, llamados a
CO.

26

La muerte de Celso

Con letras grandes y agresivo diseño, México
en la Cultura atraía a los nuevos lectores, a los
universitarios jóvenes, en todo el país. En la
memoria guardamos la imagen al azar de uno
de esos suplementos. Lo recordamos en tinta
verde, con grandes caracteres, anunciando una
crónica crítica sobre Zavatini, cineasta italiano.
Adolescentes, en sus páginas nos enamoramos de Elenita Poniatowska con sus mazapancitos y sus jarritos, sus entrevistas agudas, sus
narraciones llenas de vivencias de la calle, del
café universitario.
La revolución cubana resonó como tiro en
catedral al final de la década. El anticomunismo
llegado por ósmosis se transformó en histeria
nacional ante las barbas y el verbo antiimperialista de Fidel Castro.
Benítez sintió la urgencia de contrastar la
frescura de la revolución cubana con los oxidados goznes de la revolución institucional.
Su audacia le costaría su expulsión de Novedades. Pero en un giro inesperado, México en la
Cultura se convirtió en La Cultura en México y se
alojó en la que era en ese momento la mejor
revista del país. Siempre!, de Pagés Llergo, abrió
las puertas al suplemento expulsado, a Benítez
y a 30 intelectuales que lo siguieron.
Hasta el fin de su longeva vida, Benítez insistía en reclamar su genuino origen en el mundo de las letras. Se llamaba periodista, aunque
podía ser clasificado como etnógrafo, historiador, novelista.
Muchos llegamos a las redacciones siguiendo el espejismo de los suplementos de Benítez.
Desde provincia, con armas rudimentarias,
emulábamos al quijotesco caballero del verbo
lúcido.
Auspiciador de una corriente intelectual,
Benítez permanece en nuestra memoria como
el mesonero que recogía bajo muros umbrosos y didácticos a los jóvenes escritores de la
generación que hizo y deshizo al México posrrevolucionario de la segunda mitad del siglo
veinte mexicano.

Guillermo Berrones
Los TRITONES NACEN PREDESTINADOS. SON TRIUNFADORES Y
mueren de pie, a!,ejados del bullicio de su hábitat.
Solitarios y en penumbra abandonan el mundo sin
queja alguna, agradecidos con la vida y con su destino. Se entregan al misterio de la muerte en el día de
descanso para no alterar el orden estab/,ecido. No dejan ver su agonía para que la vuelta de página sea
un suspiro cuya herencia es el recuerdo.
Cuando murió el excelso Tritón de los vientos, sus
viudas amurallaron las cenizas del guerrero. Lloraban desconsoladas junto al féretro y desconfiadas se
miraban unas a otras. Sus detractores también acudieron al funeral abriéndose paso con los codos, aparentemente sensibilizados ante el dolor que la muerte
provoca y contagia. Disputaban un lugar privil,egiado en la guardia de honor. Se hacían notar entre la
familia doliente y declaraban a diestra y siniestra que
el maestro había sido grande y ellos sus más fie/,es
discípulos. Quijotescas frases pretendían engrandecer, que no al Tritón, sino a sus bocas miserables. No
importó que en la víspera se hayan confabulado para
planear un posib/,e golpe al poderío de la mano que se
extendió amab/,e cada mañana de revista. Pretendían
despojarse de la sombra que les dio cobijo. El rey ha
muerto, dijeron, y con la perversión del cuervo horadaron el sepulcro en las salitrosas tierras del val/,e del
misterio bajo la sombra de sabinos mi/,enarios. El
Tritón no cayó vencido ante el escarnio. Partió en
si/,encio hasta el confin de los morta/,es. Acudió al
llamado de la gloria, que no es voz que pueda escucharse en la vida terrena, y menos entre los que se
disputan el bastón de mando.
La muerte de Celso merece más que un simple
relato críptico; más que una buena frase frente
a las cámaras de televisión; mucho más que el
recuento a su obra editorial; y más aun que el
busto y su nombre a la Hacienda San Pedro
del que fuera tejedor de historias populares.
Su muerte merece una reflexión profunda sobre la condición humana; sobre el sentido de

27

�cultura política satanizaban
estas inclinaciones. Perseguido y acosado encontró refugio en los libros de historia
regional que su maestro
(como él lo llamaba), Israel
Cavazos, tendió en sus manos una tarde que huía de
la opresión. Los tiempos
cambiaron y Celso tuvo que
vivir para sus hijos y para su
mujer. El pasado era experiencia y el futuro le obligaba a construir. Y de aquellas
manos, de aquella mente indomable, de aquella pasión
brotó el esfuerzo y la huella

la espiritualidad del hombre que
parte, comparte y reparte su esfuerzo por hacer de cada palabra, de cada gesto, de cada libro
un puente de fraternidad y de
comunión.
Celso, el hombre, tuvo errores y aciertos que asumió; los
unos con entereza y los otros con
humildad. Apasionado por la historia y por la cultura popular,
aportó lo que a su alcance tuvo y
compartió sin mezquindad los
espacios editoriales con aquellos
que podían enriquecer las arcas
de la cultura norestense. Creyó
en la microhistoria como detonante y mampostería de los grandes sucesos históricos. Pero ante todo destaca
su vocación de promotor cultural.
Su filosofía estaba cimentada en su propio
origen, en la ética del núcleo familiar y en la
convivencia humana. Se declaró comunista de
pensamiento, palabra y obra porque su idealismo, romántico y soñador así se lo dictaba en
momentos en que nuestra sociedad y nuestra

de su paso.
La muerte de Celso es tragedia para quienes de una u otra forma lo aceptaron como tal.
Es desamparo para aquellos que dependieron
de su bonhomía. Es testimonio para la historia. Es ausencia franca en la cultura del noreste. Por encima de todo es un amigo cuya pérdida duele y su memoria merece la distinción del
recuerdo.

PREMIO NUEVO LEóN DE LITERATURA

,.,

r,'4-

Consejo para la
Culnr.l de Nuevo León

EN EL GÉNERO DE POESÍA
Bases:

l. Podrán participar todos los escritores nacidos en Nuevo León o con residencia de por ~o men~s cinco años en~l ~s~~~OO
2. Los interesados podrán entregar o enviar sus trabajos a la Casa de la Cultu~ en Ave. &lt;:olo~ 4?0_ te., Monterrey, • .,
., ,
teléfonos: 374-3035 y 374-1226. Deberán presentarse original y tres copias de un libro medito de poemas cuya extens1on
mínima sea de 60 cuartillas y máxima de 120.
,
3. Los concursantes participarán con seudónimo. Junto al trabajo, en un sobre cerrado y rotulado :on titulo de la obra Y
seudónimo, deberán estar los datos suficientes para localizar al autor, así como una breve ficha cumcu1ar.. ,
.
4. Cualquier seña, referencia o dedicatoria que sugiera la identidad del ~oncu~nte será m?tiv~ de la exclu~on de ~u
5. El jurado de este certamen estará compuesto por personalidades del amb1to hterano nac10n cuyos norn res seran a os a
conocer oportunamente.
6. La convocatoria estará abierta del 22 de marzo al 26 de mayo de 2000 y se aceptarán trabajos depositados en el correo dentro
de esta fecha.
.
7. El fallo del jurado será inapelable y se anunciará enjulio de 2000. El ganador será notificado de inmediato y los resultados
se darán a conocer a través de los medios de comunicación.
.
. .,
.
8. El premio único e indivisible consistirá en $12.000. (~?ce mil pesos 00/ 100 m.n.) en_efecuvo y la pubhcac1on del libro
ganador. Asimismo, el autor recibirá el 10% de la edic10n en especie.
_
.
.
9. Es facultad del jurado resolver los casos que no presenten las características estipuladas en la convocatona o no refendas en
la misma.
.
.
1o. La participación en el concurso implica la aceptación de t?das y c_:i-da una ~e las bases amba descntas.
11 . Los trabajos que no hayan sido premiados, no se devolveran y seran destruidos.

~!ªJº·

28

ociológica
ideología. Y los portadores de las ideologías
suelen ser inconscientes de su posición de vehículo, pero también incapaces de reconocer
que toda ideología es la expresión de intereses
particulares, legítimos o no. Podemos decir que
en los sistemas sociales ni todo es individual ni
todo es social, pero ¿por qué nos cuesta tanto
asimilar esto?
Para comenzar, la democracia no es un estado o una estructura sino un proceso. Hay estructuras e instituciones que contribuyen a que
un sistema funcione más democráticamente, así
como hay las que dificultan ese funcionamiento y, estrictamente, ninguna sociedad es actualmente democrática de manera total. Y las instituciones son, en definitiva, modos sedimentados de comportamiento (la noción de institución es una de las más difíciles de las ciencias
sociales). Sin duda que el fracaso de la democracia griega no se debió sólo al comportamiento de los ciudadanos, pero tampoco la democracia estadounidense de finales del siglo XVIII
es la consecuencia de estructuras coloniales
opresoras.
Que la democracia aparezca y se mantenga
allí donde la mayoría de los seres humanos que
constituyen la sociedad en cuestión se desinteresen por ella, que la democracia funcione aun
con la mínima participación de los ciudadanos
(en los Estados Unidos las votaciones están superando constantemente los mínimos históricos), son cuestiones que aún no hemos resuelto teóricamente ni para las cuales tenemos explicaciones coherentes.
La pluralidad-como resultado de adhesio-

Educar para la democracia
ALGUNOS PENSADORES MEXICANOS -Y SIN DUDA AL-

gunos otros por este mundo- creen que la democracia es sólo una cuestión de "instituciones", que la personalidad de los gobernantes,
sus virtudes o defectos, poco tiene que ver con
la eficiencia de los gobiernos. Consecuentemente, tampoco las virtudes de los ciudadanos
son un elemento determinante de las democracias, ya que éstas florecerían con o sin la
presencia de ciudadanos democráticos. Curiosa tesis durkheimiana a la que podríamos, también, yuxtaponer la idea de que los sistemas
autoritarios se mantienen a pesar de los intereses y las características de personalidad de los
que son sometidos. Pero también curiosa porque se muerde la cola: ¿qué son las instituciones sin el comportamiento concreto de los individuos?
Como ocurre con muchas ideas en ciencias
sociales, estos conceptos tienen una parte de
verdad que oculta la parte fraudulenta o engañosa de lo que se dice. Y cuando esto ocurre,
estamos en presencia de lo que denominamos

29

�infantil: al ingresar a la escuela, el niño, prove-

nes personales libres- la negociación, la aceptación del otro, la disposición para encontrar

niente en general de un mundo relativamente
cerrado y homogéneo, se enfrenta a la confrontación de sus ideas con "otros" diferentes a los

soluciones por la vía de la negociación y no de
la violencia, el compromiso con las necesidades de los demás, la confianza en los gobernantes son todas dimensiones subjetivas que hacen

cuales debe tolerar en su persona y buscar un

a las instituciones democráticas y que no se logran sólo con leyes u otras formas supraindivi-

argumentación.
Y esto es lo más difícil de conseguir. Si tene-

duales.
En teoría, las leyes que regulan en México

mos organizaciones autoritarias -incluidas las
escuelas- donde las ideas de quienes osten-

nuestra vida ciudadana poseen las característi-

tan el poder son las únicas que prevalecen, la
experiencia difícilmente podrá conducir a la

debate de ideas que se resuelva por la vía de la

cas básicas de la democracia, pero estuvimos
años clamando por su funcionamiento y apli-

tención
flotante
ble y bueno; "alma sin hiel" lo llama Cardoza
y Aragón, "espíritu en busca de equilibrio" lo
define Octavio Paz y "Alfonso el bueno" lo nombra James Willis Robb.
Alfonso Reyes ha sido considerado un escritor para escritores. Sus textos incorporan a
muchos autores y remiten a múltiples referencias literarias. Su extensísima obra incluye asuntos de muy diversa índole y, hasta su muerte,
no se distinguió por ser un escritor intimista,
introspectivo o confidente. Parecía pulir sus
escritos hasta despojarlos de cualquier sospecha de confesión personal o de retórica sentimental fuera de tono. No obstante, el doloroso episodio de la muerte de su padre, el general Bernardo Reyes, ocurrido en circunstancias
políticas particularmente trágicas, no pudo escapar a ser vertido en dos obras excepcionales.
Me refiero, por supuesto, al poema dramático
Ifigenia cruel y a la Oración del 9 de febrero. Ambos
títulos pasaron por procesos de elaboración y
publicación muy particulares. Ifigenia Cruel fue
escrita en 1923 y publicada por primera vez en
Madrid en 1924. La Oración... la comenzó a escribir un 9 de febrero de 1930, con estas palabras: "Hace 17 años murió mi pobre padre" y
se termina el 20 de agosto de ese año, "... el día
en que habría cumplido sus 80 años". Y nunca
lo publicó; lo guardó y así permaneció hasta
que su viuda autorizó su publicación en 1963,
cuatro años después de la muerte de Alfonso
Reyes, 33 años después de haber sido escrita
en Buenos Aires y a 50 años de la muerte de
don Bernardo. Es evidente la ambivalencia entre el impulso por expresar su tragedia personal y su resistencia a comunicarla. En su diario

implantación o aceptación de las normas democráticas como forma de convivencia. La ten-

cación adecuada. Y cuando conseguimos ciertos acuerdos básicos, la ley que regula los pro-

tación autoritaria -la de quienes pretenden
solucionar todo pronto imponiendo su punto

cedimientos electorales nos salió tan complicada que nos cuesta mucho dinero a cada uno

de vista- tiene una presencia permanente en
muchas sociedades, pero en especial las latinoamericanas. El último caso es Ecuador, donde

de nosotros. Si todos estuviésemos más entrenados para convivir en democracia, ello nos cos-

el respeto a la Constitución se ha mantenido

taría menos, no sólo en dinero sino en otros
factores humanos que también tienen valor: tranY es que desde el

en las formas, mas no en el espíritu.
La educación para la democracia, no sólo
como construcción

punto de la subjetividad la democracia

teórica, debe mantenerse en toda sociedad

tiene varias dimensiones importantes:

para todos los grupos,
sectores e institucio-

la del conocimiento,

nes, completando y
profundizando lo ini-

quilidad, bienestar, buen humor, confianza.

la del proceso simbo-

ciado en la escuela pri-

lizado, la de la liga
afectiva a las cosas y

maria. Y es una tarea
donde el comporta-

personas y la del comportamiento real. Po-

miento cotidiano de
los individuos crea las

demos enseñar la primera y aprender la

instituciones que a su

otras dos dependen
de la experiencia

vez nos permiten hablar de procesos más
democráticos. Ni lo ol-

efectiva. Y el primer
paso importante en

videmos ni nos engañemos: los procesos de-

esa experiencia en la
dirección de la democracia es el ingre-

mocráticos requieren
también de las actitudes

segunda, pero las

y convicciones de ciudadanos y gobernantes.

so al mundo del aula

30

Duelo y creación en Alfonso Reyes
A DIFERENCIA DE lA WTA AL PADRE DE KAfKA DONDE
describe la difícil y compleja relación padrehijo, que hace decir a este último: "... haciendo
caso omiso naturalmente de las bases de la vida
y _sus influjos, soy el resultado de tu educación
y de mi obediencia... mis escritos trataban de
ti; no hacía más que depositar en ellos los la-

mentos que no podía depositar en tu pecho", y
que comienza con estas dramáticas palabras:
"Querido padre: una vez hace poco, me preguntaste por qué afirmaba yo que te tenía miedo ..."; a diferencia -decía- de este texto, la
Oración del 9 de febrero de Alfonso Reyes es una
obra conmovedora en otro sentido; es un retrato idealizado del padre, la narración hecha
por un testigo privilegiado de "la tragedia íntima de Bernardo Reyes", contada a través de una
amorosa reminiscencia que nos permite conocer la naturaleza del vínculo que unía al padre
y al hijo, y es, también, un autorretrato psicológico del autor. Al contrario de la patética carta
de Kafka, en el manuscrito de Reyes predomina el calor humano, el amor tierno e idealizador hacia el padre y la gratitud de un hijo no-

31

�de 1912-1914 leemos: "... hay cosas que no me
gusta explicar. Harto hago en levantar un poco
el velo ... ya se sabe lo demás. Pasó el tiempo.
'Eso' cada vez se puso peor... Lo demás no puedo contarlo aunque queda en el recuerdo de
todos. Cuando vi caer aquel Atlas, creí que se
derrumbaría el mundo. Hay desde entonces,
una ruina en mi corazón... ¿podía soportar tanta sangre y tantos dolores? Mi dolor fue tan despiadado que ni siquiera quiso ofuscarme... " En efecto,
no se ofuscó. Nace su único
hijo poco antes de morir el
padre, se titula de abogado
seis meses después del fallecimiento, rechaza la secretaría particular que le ofrece Victoriano Huerta y sale
de México el 1O de agosto
de 1913 a Europa donde lo
sorprende más tarde la Primera Guerra Mundial. Escribe: "¿qué podía hacer yo
en París, extranjero de 25
años?, ¿podía yo regresar a
México para mostrar mi
alma por la calle y dar explicaciones sobre lo que he callado más de ocho lustros?"
De acuerdo con el psicoanalista inglés John Bowlby el duelo es "un
conjunto de conceptos psicológicos puestos en
marcha por la pérdida de un objeto amado, que
desemboca, en general, en la renuncia del suj eto a ese objeto. El trabajo de duelo se acompaña de una identificación con el objeto perdido". Este proceso identificatorio lo resume
Alfonso Reyes con mucha claridad y belleza en
un soneto escrito en Río de Janeiro el 24 de
diciembre de 1932. Los tercetos finales describen los mecanismos de introyección e identificación. Veamos:

es porque en mí te llevo, en mi te salvo,
y me hago adelantar como a empellones

rios poemas al padre idealizado, por ejemplo
este soneto de 1951:

Considero que el verso suprimido y cambiado no necesita ninguna explicación. Allí están
los efectos de la muerte del patriarca como una
expresión más del mismo trabajo de duelo.
Freud llamó duelo a la depresión resultante de
la pérdida de un ser querido ("la sombra del
objeto cae sobre el yo", escribió Freud) y "trabajo de duelo" -por su semejanza con el trabajo de parto- al proceso que termina con la
expulsión psíquica del objeto interno perdido.
Este difícil proceso puede ser normal, complicado o patológico. En Reyes parece haber seguido un curso normal en el exterior pero muy
doloroso y prolongado en su mundo interno.
La explicación podría estar en las características particulares de la muerte de don Bernardo
y las circunstancias políticas, históricas e ideológicas en que fallece.
Por otra parte sabemos que la admiración
por el padre lo deslumbra pero no lo ciega; en
otra parte de la Oración nos dice: "Poco a poco,
tímidamente, lo enseñé a aceptar mis objeciones -aquellas que nunca han salido de mis labios pero que algunos de mis amigos han descubierto por el conocimiento que tienen de mí
mismo. Entre mi padre y yo, ciertas diferencias
nunca formuladas, pero adivinadas por ambos
como una temerosa y tierna inquietud, fueron
derivando hacia el acuerdo más liso y llano". Y
como éste hay otros pasajes en la Oración que
van de la cariñosa idealización poética a la descripción realista de la decadencia del "Atlas"
abandonado por sus seguidores, que ya anunciaba su trágico final. Alfonso Reyes resolvió su
duelo con éxito y prueba de ello es su abundanúsima obra literaria. Allí están los 26 tomos
de sus obras completas, el diario, las traducciones, el anecdotario y la profusa correspondencia. A él podemos aplicar las palabras que Didier
Anzieu -especialista en depresión y creatividad- dedica a "Freud creador"; nos dice:
"Crear es no llorar más lo que se ha perdido y
se sabe irrecuperable y remplazarlo por una
obra tal que al construirla uno se reconstruya a
sí mismo". Alfonso Reyes es, sin ninguna duda,
el Fénix más fecundo de nuestras letras.

en el afán de poseerte tanto.

DE MI PADRE
Este concepto de incorporación y apropiación del objeto perdido aparece en forma extensa en la Oración del 9 de febrero. ''Yo siento
que desde el día de su partida mi padre ha empezado a entrar en mi alma y a hospedarse en
ella a sus anchas. Ahora
creo haber logrado ya
la absorción completa y
-si la palabra no fuera
tan odiosa- la digestión
completa."
Hay otros ejemplos
del pudor de Reyes a revelar el fondo inspirador
de algunas de sus obras.
En el comentario a la Ifigenia cruel escribe: "... la
Ifigenia además encubre
una experiencia propia
usando del escaso don
que nos fue concedido,
en el compás de nuestras fuerzas, intentamos
emanciparnos de la angustia que tal experiencia nos dejó, proyectándola en el cielo artístico, descargándola en un
coloquio de sombras". Esta proyección íntima
en el poema dramático está muy transfigurada
o "elaborada", en un sentido psicoanalítico,
tanto, que logra ocultar ciertos enigmas personales y familiares, aunque cumpliendo plenamente su función catártica. El velo tendido en
el poema sobre la historia personal de Reyes
ha sido retirado con respeto, admiración y acierto por Emir Rodríguez Monegal en su famoso
ensayo "Alfonso Reyes: las máscaras trágicas".
A diferencia de la Oración del 9 de febrero-que
fue publicada póstumamente- la Ifigenia cruel
pasó la aduana censora del autor con las ocultaciones y disfraces pertinentes.
Además de estas dos obras, Reyes dedicó va-

Desde entonces rrú noche tiene voces
huésped mi soledad, gusto mi llanto.
Y si seguí viviendo desde entonces

32

De Alejandro y de César y de otros capitanes
ilustres por las armas y, a veces, la prudencia,
yo encontraba en mi padre como una vaga
herencia,
aliento desprendido de aquellos huracanes.
Un tiempo al Mio Cid consagré mis afanes
para volcar en prosa sus versos y su esencia:
la sombra de mi padre, rondadora presencia,
era Rodrigo en bulto, palabras y ademanes.
Navegando la Ilíada, hoy otra vez lo veo:
de cólera y audacias -Aquiles y Odisea-imperativamente su forma se apodera.
Por él viví muy cerca del ruido del combate,
y, al evocar hazañas, es fuerza que retrate
mi mente las imágenes de su virtud guerrera.

La idealización es un mecanismo complejo
del que no me ocuparé en este artículo. Don
Alfonso compara a su padre nada menos que
con Alejandro, César, el Mio Cid, Aquiles y
Odiseo. En otro soneto lo nombra "Cristo militar". En contraste llama la atención que lamadre aparece muy poco en su obra poética. No
así en algunos textos en prosa y en Parentalia.
En un soneto titulado "Madre" de 1923 vuelve
a aparecer la sombra del padre. El segundo terceto tiene el primer endecasílabo modificado:
Hombre soy: traigo para tu regazo
frente con duelo y trabajadas sienes;
pero mis brazos son los mismos brazos
que apretaron tu angustia hasta vencerte *
cuando caíste sobre mí gritando,
el día de llorar, el día fuerte .
[*que recogieron tu viudez endeble]

33

�achina
speculatrix
pio Bruno, nacido en Nola, reino de Nápoles,
en 1548) contra Nundinio y Torcuato y otros
ineptos doctores de Oxford. Estos últimos representan a los defensores de la astronomía de
Ptolomeo. Bruno, bajo la máscara de Teófilo o
con el apodo de Nolano, por el contrario, es
defensor acérrimo del entonces no muy aceptado sistema de Copémico. Cabe la pregunta:
¿por qué estructurar la obra con estos diálogos
de doble piso? Puede haber varias explicaciones, pero a mí me gusta la siguiente.
A pesar de vivir por ese tiempo en Inglaterra, Bruno detesta a los ingleses. Incluso, se
niega a aprender su idióma: "aunque lleve ya
aproximadamente un año de estar ejerciendo
en este país, no comprende más de dos o tres
comunísimas palabras... y si deseara proferir
una no lo lograría hacer", dice Teófilo acerca
del Nolano, o sea, dice Bruno de sí mismo. Y
añade: "con quienes suele él conversar son personas honradas e hidalgos que saben hablar latín, francés, español o italiano". Salvo excepciones (la reina Isabel y otros nobles, p. ej.), no
traga a la gente de la isla. Entonces, se le ocurre que en el primer nivel del diálogo pueda
hacer mofa de los ingleses comunes y en el segundo nivel-el pleito de sobremesa-, de los
ingleses letrados. De otra manera, sería difícil
entender por qué dedica tanto espacio del primer nivel a maltratar a los ingleses del pueblo,
empezando por un barquero del Támesis y su
barca "que parece una de las reliquias del diluvio". La plebe inglesa expide hedor "al grado
de poder vanagloriarse Inglaterra de tener una
plebe que en lo irrespetuosa, grosera, incivil,
rústica, salvaje y malcriada, no cede ante otra

La cena de las cenizas
En memoria de Giordano Bruno
a cuatrocientos años de su muerte
EL ESPÍRITU EXULTANTE Y EXPANSIVO DE GIORDANO

Bruno se aprecia con sólo atender al título de
algunos de sus libros: De l,os furores heroicos, De
magi,a matemática, La expulsión de la bestia triunfante, La cena de las cenizas, por ejemplo. Alguna
vez oí a José Gaos llamarlo "el loco de Giordano
Bruno". De este loco, La cena, publicado originalmente en Inglaterra en 1584, puede leerse
en traducción española de Ernesto Schettino
(UNAM, 1972). El libro está escrito en forma
de un diálogo dentro del cual anida otro diálogo. Me explico.
Hay un primer nivel en donde un personaje, Teófilo, que representa a Bruno, narra a los
otros personajes un segundo diálogo al cual
asistió en un miércoles de ceniza y tuvo lugar
en un suburbio de Londres. Este segundo diálogo fue, más bien, un pleito de sobremesa después de una cena en la casa de Folco Grivello
(en la realidad, sir Fulke Greville, noble inglés),
sostenido por el Nolano (en la realidad, el pro-

34

que pueda apacentar la tierra en su seno". Algunos individuos de la plebe "son dignos de
excusa"; ¿por qué?: porque "tienen más de caballo, mulo y asno que de hombre; pero acuso
a todos los demás". Ya que habla de esta manera, hay que imaginar cómo le habrá ido en la
feria británica al itálico Bruno. Si le fue muy
mal, es explicable su enojo. Cuando sir Fulke
Greville leyó el libro, le retiró su amistad al
Nolano. También es entendible.
¿lntelligi,s, domine, quae diximus?, pregunta
Nundinio. En inglés no, responde el Nolano;
así, el encontronazo de sobremesa va a parlotearse en latín, aunque luego Bruno lo escribe
en italiano como otras de sus obras. El punto
central es: geocentrismo ptolomeico contra
heliocentrismo copernicano. También puede
plantearse como: la tierra fija frente a la tierra
móvil. Hay que advertir que Bruno no se ciñe
ortodoxamente al sistema de Copérnico: esa
ropa le queda chica y en muchas ocasiones la
euforia bruniana rompe sus costuras. Esto le
permite hablar no sólo del pensamiento de
Copémico, sino del suyo propio: "La nolana
filosofía", como él mismo la llama.
Las ideas fundamentales de Ptolomeo están
más cerca del sentido común que las de Copérnico. Nadie "siente" que la tierra se mueva. El
sol, en el día, y otros cuerpos celestes, en la
noche, "salen" por el oriente y se "meten" por
el poniente. Luego, la tierra está ftja y el sol y
los otros cuerpos giran en tomo de ella. La
descripción geométrica de estos movimientos,
sin embargo, no es simple: está llena de ciclos y
epiciclos y otras consideraciones adicionales.
No obstante, la astronomía ptolomeica describe bastante bien lo que acontece en el cielo.
Entonces, ¿para qué andar postulando que la
tierra se mueve alrededor del sol y en tomo de
su eje? Si esto último fuera cierto, bastaría con
tirar un salto, esperar a que la tierra se moviera
-por poco que fuese- para caer en un sitio
ligeramente más hacia el poniente. Otras parecidas objeciones no afectan al Nolano, ya que,

dice Teófilo: "bajo el nombre de tierra él pretende que se entienda toda la máquina y el
animal entero ... las nubes, por lo tanto, son
accidentes que se hayan en el cuerpo de la tierra". Y los hombres también: a la misma velocidad a la que vaya la tierra van todas las cosas
que en ella están. Una cuestión curiosa: ¿le
llama animal a la tierra? Sí, y en serio. Se trata
de un pananimismo compartido también por
otros pensadores del Renacimiento. Incluso, la
tendencia llega hasta Leibniz, un siglo después:
entre los peces del estanque y entre las plantas
del jardín hay, a su vez, otros peces y plantas,
"aunque frecuentemente sean de una sutilidad
imperceptible para nosotros" (Monadowgía, 68).
Aparte de los argumentos y contraargumentos que se exponen para favorecer a una u otra
teoría, hay algo en lo que no han reparado los
comentaristas. Es esto: algunos filósofos de la
ciencia modernos sostienen que cuando hay
dos teorías igualmente adecuadas para describir un fenómeno debe preferirse la más simple. Otros filósofos arguyen que el criterio de
la simplicidad no es adecuado. No importa
quién tenga la razón sobre este asunto. Lo in-

35

�teresante es que Bruno, en el siglo XVI, ya lo
haya usado. En efecto: la doctrina de Copémico resulta "cómoda para el cálculo", más que la
de Ptolomeo que está constelada de muy barrocos movimientos circulares, unos montados
sobre otros. La apreciación de comodidad aparece en, al menos, dos o tres momentos del diálogo. Sin embargo, también se le emplea para
otro propósito: para insinuar que se trata sólo
de un artificio matemático y que no hay que
tomar "por verdaderas estas cosas aparentes" o
que no atiende "las razones naturales, las cuales son las principales". Esta última variante es
empleada, medio siglo después, para intentar
exculpar a Galileo: no habla en serio, lo que
dice sólo son suposiciones. Son puras hipótesis, puras figuraciones.
La comodidad para el cálculo no excluye la
verdad física en el sistema copemicano. No es
una apariencia que la tierra se mueva, es una
realidad. Bruno, ya por sí mismo, sostiene que
posee cuatro movimientos: el primero, en torno de su eje (centro, dice él); el segundo, alrededor del sol; el tercero, "de tal forma lento,
que en doscientos años no se mueve más que
un grado y 28 minutos, de modo que en cuarenta y nueve mil años viene a completar el círculo"; el cuarto, "se toma por la trepidación,
acceso y receso, que según afirman realiza la

octava esfera sobre dos círculos iguales". Un
lego en astronomía sólo entendería los dos primeros; uno, causa del día y la noche; el otro,
causa de las estaciones. Bruno quiere que se
entienda todo y propone describirlos "como el
movimiento de una bola lanzada al aire". Pero
la cosa resulta peor: la figura que aparece en el
libro no se conduele con el texto, ni aun haciéndole las modificaciones que han propuesto algunos estudiosos de la obra. Fijémonos: hay
una bola que se mueve hacia arriba y hacia abajo y al mismo tiempo gira en tomo de un eje
horizontal (¿qué es esto?: un yo-yo esférico);
además, aunque de un modo más lento, gira
en tomo de un eje vertical (¿qué es esto ahora?; sube y baja y gira sobre dos ejes ortogonales:
es un giróscopo utilizado como yo-yo) . Esto es
más que Copémico.
Habla también del cono de sombra que proyecta la tierra sobre el espacio ("piramidal, funesta", dice de esta sombra Sor Juana) . Este
cono es causado por la luz solar. Estas consideraciones son igualmente acompañadas con una
figura incongruente con ellas. Aunque lo que,
al final, quiere B'runo establecer es que "de esta
razón se concluye que el sol es un cuerpo más
grande que la tierra, puesto que envía el cono
de la sombra de aquélla hasta cerca de la esfera de Mercurio y no pasa más allá". Está bien
que quiera probar que el sol es un
cuerpo mayor que el de la tierra,
pero está mal que diga que la sombra de ésta llega hasta la órbita de
Mercurio. Esto último sólo sería posible en una astronomía geocéntrica, pero no en una heliocéntrica en
donde el cono de sombra de la tierra apunta hacia las órbitas externas, pero jamás hacia las interiores
de Mercurio y de Venus. Esto es
fácil de apreciar en la ilustración
que Copémico incluye en su De revolutionibus. ¿Cómo puede equivocarse Bruno en una cosa tan ele-

36

mental? Afortunadamente, este punto no se
tocó en la cena que ofreció Grivello con los doctores de Oxford.
Hay otro acierto y otro error interesantes.
Bruno imagina un cuerpo luminoso posado
sobre uno opaco, de mayor tamaño que el primero y esférico. ¿Hasta dónde llega la luz del
cuerpo luminoso sobre el opaco? Hasta el horizonte a nivel del suelo. ¿Y si se eleva el cuerpo
luminoso? Pues ilumina una porción (un arco)
mayor. Conforme el cuerpo luminoso se vaya
alejando iluminará, cada vez, arcos mayores.
¿Hasta dónde? Hasta que ilumine la mitad del
cuerpo esférico y la otra mitad queda en la sombra. Pensar así es correcto. Pero, Bruno hace
una inducción falsa: si al crecer la distancia se
ilumina una mayor porción del cuerpo esférico, a una distancia muy grande se iluminará
"más de la mitad de un cuerpo opaco mayor".
Esto no es así. Sin embargo, varias cosas pueden resultar de este experimento mental de
Bruno. Si se sustituye al cuerpo luminoso por
un astronauta y al opaco por la tierra, el experimento puede describir, en determinadas condiciones, el horizonte de la percepción del astronauta desde que está en la superficie terrestre hasta que observa la tierra desde la luna.
También podemos pensar en una anticipación
de ciertas consecuencias de la teoría de la relatividad: al pasar cerca de un cuerpo masivo (el
sol) el rayo de una estrella lejana se curva. Esto
equivale, en cierto sentido, a que la luz del cuerpo luminoso de Bruno pueda iluminar más de
la mitad del cuerpo opaco. Es una semejanza
de chiripa.
Bajo el disfraz de Teófilo, Bruno propone
ideas de una terrible audacia para esos tiempos: que las estrellas puedan ser "cuerpos tan
grandes y resplandecientes como el sol, y aún
más", que pueda medirse su distancia a la tierra, que haya cuerpos parecidos a la tierra girando en tomo a estos astros, que las estrellas
también tengan movimiento "aunque su movimiento no nos es sensible", que los movimien-

tos aunque los llamemos circulares "ninguno
de ellos es realmente circular". Esta última idea
empieza a desatrancar una basura de siglos acumulada por una falsa estimación de los movimientos y las figuras circulares. Incluso, son circulares las órbitas planetarias mismas en el sistema de Copérnico y aún faltan muchos años
para que aparezca la propuesta de las elipses
con Kepler.
Con el apodo de Nol,ano, Bruno lucha a boca
partida contra los ptoloméicos de Oxford en
casa de Grivello. Se enoja, se calma, se enfurece otra vez, al discutir con ellos. Los otros hacen
lo mismo. Nundinio, según narra Teófilo, "comienza a mostrar los dientes, agrandar las mandíbulas, apretar los ojos, arrugar las cejas, abrir
las ventanillas de la nariz y expedir un graznido de capón ... a fin de que ... pensaran los presentes que él comprendía perfectamente, él
tenía razón y el otro decía cosas ridículas". Los
ingleses hacen un team back y cuchichean en
inglés. Se retiran un momento y regresan con
papel y tintero. En el papel, Torcuato traza una
línea a la mitad mientras le dice a Bruno que le
va enseñar, para que aprenda, lo que es Ptolomeo y lo que es Copérnico. Encima de la línea
dibuja la idea ptolomeica y abajo la copernicana. Pero se equivoca: adjudica a Copémico el
colocar la luna en un círculo que llega, por una
parte, hasta la esfera de Venus y, por la otra,
hasta la de Marte. Vuelven a disputar sobre esto.
Y, finalmente, mandan traer el libro de Copérnico para dirimir la cuestión. Lo abren y encuentran que la razón está de parte de Bruno.
Y así, "mascullando en su lengua" deciden partir. "Nundinio y Torcuato, habiendo saludado
a todos excepto al Nolano, se fueron".
A causa de sus ideas, Giordano Bruno fue
quemado vivo por la Inquisición en el segundo
mes del año de 1600. Lo quemaron en el Campo
di Fiari, en Roma. Curiosamente, este Campo es
mencionado, de pasada, en alguna parte de La
cena. ¡Quién iba a imaginar lo que ahí sucediera
después!

37

�edagógica

Los términos "humanismo" y "humanidades" fueron utilizados por primera vez en Alemania (por F. H. Niethammer). Se nos describió a las humanidades como la tendencia a
destacar la importancia del estudio de las lenguas y de los autores clásicos de las llamadas
"humanidades", es decir, a los que se consagraban a los estudios generales (studia humanitis) .
El estudio de humanidades no era un estudio "profesional" sino "liberal", el humanista
se consagraba al estudio de las "artes liberales".
Los maestros de las universidades medievales
enseñaban gramática y retórica basándose en
los textos de los autores clásicos. Pronto descubrieron que el aprendizaje del idioma de Cicerón o de Aristóteles renovaba el pensamiento
de una época. La gramática se volvió un medio
para redescubrir algo más importante: el pensamiento de la antigüedad.
Una segunda interpretación es la siguiente:
b) Las humanidades del siglo xx corresponden a las
ciencias social,es.
Entre las ciencias sociales que describen al
hombre, encontramos la psicología, la sociología, la historia; todas ellas pueden identificarse
con las humanidades. "Humanidades" son también las ciencias normativas, como la filosofía,
maestra de las ciencias, que desde siglos se ha
planteado la pregunta ¿qué es el hombre?; y el
derecho, que crea normas en las relaciones humanas dado que el hombre es capaz de formular códigos o reglamentos para su conducta.
c) También interpretamos a las humanidades
como las expresiones artísticas o manifestaciones cultural,es. En sentido genérico, todas las actividades que hace el hombre y son privativas de su

Las humanidades:
un reto para las
instituciones universitarias
Juan Gerardo Garza
l. ¿Qué significan las humanidades?
Los TÉRMINOS "HUMANISTA" y "HUMANIDADES" TIEnen múltiples interpretaciones. Se denomina
en ocasiones humanista al que publica versos,
a quien con generosidad aporta recursos para
una causa o, incluso, a quien detesta las matemáticas, no le gustan porque es un humanista.
Generalmente no se advierte que la palabra
humanidades tiene profundo y trascendente
significado; más aún, cuando el término se relaciona con las instituciones universitarias y
la educación. Educar a alguien no es hacerle
aprender algo que no sabía, sino hacer de él
alguien que no existía.
La primera acepción de humanidades es la
siguiente: a) Las humanidades significan /,a recuperación del pensamiento grecol,atino de la cultura

del occidente.

38

t

hace veinte siglos: "Hombre soy, y nada humano me es ajeno".
e) Finalmente, podemos interpretar a las humanidades corrw una forma de pensar y sentir de carácter axio!,ógi,co. En la actualidad, se ha manifestado nuevamente la tendencia de recuperar las
humanidades. Es una búsqueda del hombre
contemporáneo ante la necesidad de descubrir
la forma de enfrentar y resolver la crisis de la
modernidad. Los siglos XIX y xx bien podrían
denominarse los siglos del progreso. El ideal
de la civilización ha sido el desarrollar la técnica para hacer al hombre más libre de las contingencias de la naturaleza. Pero la técnica o la

especie pueden ser juzgadas como humanidades. Pero de todas ellas destacan sin duda las
actividades artísticas o culturales. Música, pintura, danza o teatro son capaces de recrear y
sensibilizar a los seres humanos. Todas estas
aportaciones humanas conforman la cultura;
cultura de creación (para el artista) o de asimilación (para el espectador), pero finalmente
un complejo proceso humanizador de los hombres y de los pueblos.
d) Las humanidades significan asimismo el tener una perspectiva universal. Su manifestación, /,a
cultura.
También se da actualmente a las humanidades este significado recuperando así el sentido
clásico del humanismo.
Humanidades, en este
sentido, es hacer del
hombre concreto el principio y fin de toda cultura. Dos acepciones se han
forjado en torno a esta
idea. La primera es tener
la visión universal del conocimiento. Humanista
es tal vez la imagen del
hombre erudito que al
conocer de todas las disciplinas, como Goethe,
comprende mejor al hombre. La segunda acepción
de humanidades, en torno a esta idea, es una forma de pensar y de sentir,
universal también, pero
no por lo que se conoce,
sino por la perspectiva
que se tiene. En términos
del siglo xx sería alguien
que por su cultura se convierte en ciudadano del
mundo o bien, en las palabras de Terencio de

39

�II. ¿Cuál es la responsabilidad de las
instituciones universitarias?

ciencia son un riesgo para el hombre mismo, si
no existe una escala de valores. Sin esta formación, el hombre es el principal peligro para la
humanidad.
Humanidades, en este último sentido, es
cultivar las disciplinas que tienen por objeto
aquello por lo cual se distingue al hombre y
que contribuyen a su formación más acabada.
Pero las humanidades entendidas en el sentido axiológico o valorativo no deben ser simplemente un saber que se aprenda, sino un
conocimiento que se incorpora a la propia vida.
Según Ortega y Gasset, las humanidades
deben ayudar a descubrir que el hombre es el
único ser sobre la tierra al que "su vida le es
dada, pero no le es dada hecha. Tiene que hacerla a través de cada una de las decisiones". 1
El ser humano es capaz de elegir y es libre y
responsable de esa libertad. Las humanidades
deberán ser aquellas disciplinas que lo ayuden
a ser más humano.

El papel de las instituciones universitarias en
la época contemporánea se ha descrito en torno a tres actividades: enseñanza, extensión e
investigación. La responsabilidad de la enseñanza se interpreta como transmitir el conocimiento; la extensión, como difundir sus logros a la
comunidad en el campo intelectual; la investigación, como la búsqueda o tarea de acrecentar el conocimiento.
Sin embargo, su resposabilidad es más trascendente; la universidad no sólo informa, sino
que educa. No puede limitarse a informar, sino
a formar, en tendiendo formación como el conseguir que el estudiante aprenda a emitir juicios de valor sobre su realidad. Es esta formación, el desarrollo del proceso más importante
que se debe gestar en las instituciones universitarias: la autoeducación o tarea de crecimien-

40

to personal, que cada alumno dirigirá después
de recibir su grado universitario.

más alto problema vital", añadió el mismo Albert Einstein. 3

La situación de l,as instituciones universitarias. a) Los

m. Trascendencia de la formación humanística

alumnos de las universidades deben ser excelentes profesionistas, pero su ciencia y tecnología aprendidas exigen ser bien utilizadas. Hoy
se pone gran confianza en el poder de la educación. Es necesario que esta confianza se transforme en auténtica esperanza, porque debe
haber conciencia de que el progreso científico
y tecnológico es sólo un "saber cómo", es solamente un medio para un fin. Los alumnos deben aprender criterios de valor para que el saber se utilice con sabiduría. "La preocupación
por el hombre y su destino debe ser siempre el
interés que guíe todo esfuerzo técnico. No lo
olvidéis nunca entre vuestros diagramas y ecuaciones. La búsqueda por la verdad es una de
las altas cualidades del hombre ... pero, ciertamente, no debemos hacer del intelecto nuestro Dios; posee, es cierto, vigorosos músculos,
pero no personalidad. No puede elegir, sólo
servir. El intelecto goza de penetrante vista para
los métodos e instrumentos, pero es ciego para
los valores y los fines", dijo Albert Einstein.2
b) La educación de este siglo ha procurado
el talento individual. La mayor parte de los sistemas escolarizados evalúan y califican el desempeño personal. Esto ha logrado en los estudiantes despertar un gran espíritu de competencia. Desde la primaria hasta los estudios profesionales, es el criterio que prevalece. La vida
exige, es cierto, un gran trabajo individual, pero
también requiere con frecuencia la colaboración, la solidaridad o el apoyo generoso a los
demás. Esto no significa en forma alguna que
la individualidad sea destruida. Un grupo que
carece de los individuos con talento original es
finalmente un grupo mediocre. "Pero la responsabilidad de las instituciones de educación
superior es preparar a los individuos para que
piensen y obren con independencia y, sin embargo, vean en el servicio a su comunidad su

De todas las alternativas para la enseñanza de
las humanidades, la más compleja es la de intentar una educación donde el principio y fin
de la educación sea el ser humano.
Es relativamente sencillo ofrecer cursos sobre las manifestaciones culturales o sobre la
perspectiva histórica de la humanidad, que sin
duda harían individuos más cultos o con una
visión más amplia de la vida. Pero el reto de la
educación humanísica es más profunda, es una
educación en los valores, es decir, una educación que contribuya al crecimento personal, a
la comprensión de sí mismo y al compromiso
de mejorar la sociedad en que se vive.
La educación en los valores se inicia cuando se orienta al ser humano hacia la búsqueda
de su autorrealización. Educar en los valores
no es ofrecer un curso de axiología filosófica a
los estudiantes, sino un programa de autorrealización en los valores. ¿Qué es la autorrealización en este contexto? ¿Por qué la autorrealización supone una orientación hacia lo valorativo? ¿Cuáles son_las características psicológicas que se esperan desarrollar?
"Las personas autorrealizadas", afirma
Abraham Maslow, "tienen una causa a la que se
consagran. Cuando dicen 'mi trabajo', se refieren a su misión en la vida. Si uno pregunta a
un abogado autorrealizado ¿por qué entró en
el campo del derecho?, ¿qué es lo que compensa de todo lo rutinario y trivial?, contestará algo
como: 'Bueno me molesta ver a alguien que se
aprovecha de otro. No es justo'. La justicia es
para él, el valor último. No puede decir por
qué valora la justicia en un plano superior, o
un artista, por su parte, no puede fácilmente
explicarnos por qué valora la belleza. Las personas autorrealizantes, en otras palabras, parecen hacer lo que hacen en busca de valores úl-

41

�timos, finales, lo que significa que están en pos
de principios, que intrínsecamente valen la
pena. Protegen y aman a estos valores, y, si estos valores se ven amenazados, provoca su indignación, su acción y frecuentemente su
autosacrificio. Estos valores son abstractos, son
parte de ellos rnisrnos."4
El desarrollo en la educación de los valores
que son trascendentes como la justicia, la verdad, la belleza o la libertad requiere que sean
vivenciados e integrados como parte de uno
mismo si en verdad se cree en ellos. Si hablarnos del campo de los profesionistas, buscar que
cada quien ame y se dedique al valor que se
considera más elevado, es una de las finalidades últimas de toda educación.
Algunos se cuestionan o preguntan, ¿no formaremos personas egoístas que sólo están interesadas en realizar esos valores en su vida
personal?
Éste es uno de los puntos clave en la enseñanza de los valores. Constituye en realidad una
paradoja, una aparente contradicción. Tal
corno sucede en la psicología, cuando más profundizamos sobre nosotros mismos, más descubrimos a la humanidad que vive en nosotros.
Comprendernos mejor a los demás cuando profundizamos en lo individual y distinto que somos frente a ellos. En las artes, le sucede lo
mismo, al músico o al poeta: cuanto más profundo e individual es su lenguaje, comunican
en un idioma que se torna universal. Por ello,
un mexicano,Jaime Torres Bodet, tornó lapalabra de la humanidad cuando escribió:

En la enseñanza de los valores, cuando se
logre que el científico busque la verdad por
sobre todas las cosas, detestará la mentira dicha en cualquier parte del mundo. Los valores
integrados en el mundo personal no gestan el
egoísmo, por el contrario, hacen al hombre más
humano, le dan universalidad a su manera de
pensar o de sentir.
En los cursos de valores: a) Es necesario enseñar sólo aquello que tiene significado universal; de no hacerlo así, se enseñarían prejuicios
o convencionalismos sociales.
b) Debe tenerse como propósito que los
alumnos descubran que no hay bien más importante que la vida. Todo lo que implique acrecentar, respetar o protegerla, es construir.
c) Lo más importante es contribuir a acrecentar la responsabilidad personal de la propia existencia. La educación universitaria ha
hecho énfasis en los contenidos o conocimientos, y se ha olvidado de los procesos o sistemas
básicos de crecimiento personal. Si la educación proporcionara orientación sobre cómo
elegir o decidir con adecuados criterios de valor, se lograría no sólo el permanente crecimiento de las personas, sino el mejoramiento
de la sociedad en la que viven.
Tal vez por esta razón, Alfonso Reyes sintetizó con admirables palabras la finalidad educativa:
La educación base de la cultura es saber dar
sitio a todas las nociones: en saber qué es lo
principal, en lo que se debe exigir el máximo
rigor; qué es lo secundario, en lo que se
puede ser tolerante y qué es lo inútil, en lo
que se puede ser indiferente. Poseer este
saber es haber adquirido el sentimiento de
las categorías.6

Un hombre muere en mí siempre que un hombre
muere en cualquier lugar.
Un hombre como yo: durante meses
en las entrañas de una madre oculto,
nacido como yo,
entre esperanzas y entre lágrimas
y -como yo- feliz de haber sufrido,
triste de haber gozado
hecho de sangre y sal y tiempo y sueño.5

d) La meta principal de cualquier universidad debe ser contribuir al descubrimiento de
la propia identidad y de la vocación personal.
e) Se debe proporcionar un aprendizaje in-

42

telectual, pero no aislado; se debe educar el
aprendizaje emocional y espiritual. El reto es
conseguir que cada persona sea lo mejor de lo
que es capaz.
f) Se necesitan educadores humanísticamente orientados, cuya meta sea la creación de
mejores seres humanos. Si la educación no logra esto, es inútil, por más conocimientos o
información que se puedan haber proporcionado. Es cierto que el conocimiento es importante, pero más trascendente es saber aplicarlo
con sabiduría.
Las humanidades deben conducir a los universitarios, alumnos y profesores a tener una
perspectiva más amplia que la que proporciona el saber especializado. Las humanidades
deben recuperar y hacer vigente el sentido ético de la vida. Éste implica honestidad, respeto
por la dignidad de la persona y sus derechos y
deberes inherentes tales corno el derecho a la
verdad, a la libertad, y a la seguridad jurídica.

La función de las humanidades es proporcionar una información que no se limita a conocer la perspectiva histórica como pueblo que
pertenece a la cultura occidental, ni es suficiente con enriquecer la sensibilidad a las manifestaciones artísticas. Las humanidades deben desarrollar una forma de pensar y de sentir de
carácter axiológico. Humanismo es, entonces,
un sistema de valores que se pone al servicio
del hombre.
Don Samuel Ramos, filósofo de lo mexicano, buscó desde el magisterio una perspectiva
para la educación del siglo XX. Con sentido
casi profético escribió: "El mal de la civilización
contemporánea radica en un espíritu mal educado. Para recobrar el equilibrio humano roto
por la crisis, basta una reforma del orden espiritual. No se trata como en el Renacimiento,
de bajar al hombre de las alturas divinas. No es
un retorno a la concepción clásica de los griegos. Más bien estamos en presencia de un nue-

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43

Novedades

�grar un desarrollo personal. La ciencia es saber pensar, la técnica, es saber hacer, el humanismo, es saber ser.
La preocupación de las instituciones universitarias debe ser el reconocer la aportación de
la ciencia y la tecnología. Sus logros y conquistas son demostraciones de lo que el hombre es
capaz. Lo importante es que junto al desarrollo científico se dé la preocupación ética.
Siempre ha sido una solución simplista el
contraponer ciencia, técnica y humanidades,
la búsqueda compleja y difícil es su integración.
Hasta ahora, unos cuantos la consiguen, científicos que son al final los más profundos humanistas.
Largo es el camino que han recorrido las
humanidades y su enseñanza en los centros
universitarios. A continuación se presentan
cuatro dificultades, las que, al parecer, son más
importantes para la enseñanza de las humanidades en los centros de educación superior.
Estas dificultades no son insalvables, pero representan un verdadero reto.
a) La primera dificultad consiste en que los estudios humanísticos han sido minimizados frente a la
valorización de la ciencia y la tecnología.
Esto tiene una explicación: la época contemporánea ha sido testigo del poder de la inteligencia. Una de las dificultades para la enseñanza de las humanidades consiste todavía en que
las disciplinas útiles y pragmáticas tienen más
atractivo. Es la resonancia en las aulas universitarias de la fe puesta en el progreso. Pero el
avance sobre los medios hace presente la necesidad de preguntar también sobre los fines.
Responder a esta dificultad es preguntarse
¿cómo destacar la trascendencia de las disciplinas que parecen tan inútiles? Su utilidad, claro
está, no es inmediata, es una utilidad para la vida.
b) La segunda dificultad es el vivir una época en
que destaca sólo como supremo valor el bienestar. Este
siglo ha intentado hacer al hombre más feliz,
procurándole comodidad o bienestar. Felicidad
se entiende como la consecución de aquello

vo esfuerzo por elevar la condición humana y
ponerla en su propio sitio. El nuevo humanismo, que propongo, tiene una conciencia más
justa, más documentada de los valores originales del hombre. El hombre reúne todas las condiciones necesarias para transformar el mundo, conciencia de los valores y una voluntad
libre, es capaz de hacerse propósito por el porvenir y de tomar los valores como fines de acción en el mundo".7

IV. El problema de la enseñanza de las
humanidades
El problema de la enseñanza de las humanidades puede dividirse en dos categorías principales, sin ser naturalmente las únicas dificultades.
a) El primero es un problema de actitud
hacia la enseñanza humanística, porque se enseñan contenidos que no tienen aplicación inmediata, sino que parecen conocimientos "inútiles". Se ha infravalorado a las humanidades
frente a la ciencia y a la tecnología.
b) El segundo es un problema de métodos
de enseñanza. Las humanidades han sido enseñadas con el modelo de la memorización. En
los cursos preuniversitarios y en las mismas instituciones se desarrolla la aversión hacia los
contenidos humanísticos. Hay que descubrir los
métodos adecuados para la enseñanza de las
humanidades. Para intentar algunas sugerencias de solución a estos dos complejos problemas, es necesario profundizar sobre sus causas
iniciales.
Ciencia, tecnología y humanidad son tres
áreas de la enseñanza universitaria. La ciencia,
como el afán de saber por el conocimiento
mismo; la técnica, como el propósito del hombre de crear medios para satisfacer sus necesidades; en cambio, las humanidades, con la intención de aportar un significado para la vida.
Se estudia la ciencia para comprender la naturaleza. Se desarrolla la técnica para dominar el
ambiente y se aprende el humanismo para lo-

44

que se quiere. Si se ofrecieran en una institución universitaria dos cursos: uno llamado "Productividad y stress" y otro denominado "Ética
para la vida", es seguro que el primero estaría
saturado y el segundo habría que cancelarlo.
¿Cómo lograr que por medio de la enseñanza humanística se destaque como beneficio el
"Ser" frente al "Tener"? No es el bienestar lo
que da la felicidad sino el bien ser.
c) La tercera dificultad es la manera de enseñar
las humanidades. Todo problema de enseñanza
a nivel superior admite tres preguntas: ¿A quién
se enseñará?, ¿qué se debe enseñar? y ¿cómo
se enseñará? Entre estas tres, el problema más
difícil es dar respuesta a la última pregunta
¿cómo se enseñará? Esto depende finalmente
de los maestros y de las metodologías a seguir.
Los métodos hasta ahora utilizados no han sido
del todo acertados. Han hecho énfasis en el
dogmatismo y en la memorización. El estudiante ha aprendido humanidades repitiendo lo
que el maestro enseña, y peor aún, sin comprenderlo. Las humanidades han sido ahorre-

cidas por muchos estudiantes, porque hemos
equivocado los métodos. Los alumnos han disfrutado profundamente el haber olvidado con
la mayor rapidez todo lo aprendido.
Responder a esta dificultad es por preguntarse ¿cómo enseñar las humanidades para que
su contenido no sólo sea de interés, sino, mejor aún, la materia no se termine el día del examen?; se necesitan encontrar nuevas metodologías menos memoristas y más vivenciales, menos teóricas y más ejemplificables, métodos que
hagan menos dependiente al alumno del saber del profesor, porque aprender humanidades es un camino que requiere una búsqueda
personal, metodologías en donde tal vez, sean
más importantes las preguntas que las respuestas. (Este planteamiento puede ser objeto de
toda una ponencia en relación a dicho tema.)
d) La cuarta dificultad es la preparación de los
profesores o, mejor dicho, pensar que sólo los profesares de las materias de humanidades son responsabl,es
de su enseñanza.
Las humanidades en el sentido axiológico

45

�V. Las alternativas de la enseñanza
de las humanidades

interés para los estudiantes el campo de las

múnmente, deben ser enseñadas

humanidades? ¿Cómo lograr una mejor com-

plementarla con un desarrollo más cabal de la

como la ciencia y la tecnología: en

prensión del mundo y del mundo más comple-

el salón de clase. Sin embargo, la

jo, el ser humano? ¿Cómo diseñar cursos en

personalidad, con una formación más integral.
Es preciso personalizar la educación de ma-

educación humanística es más

donde el aprendizaje no sea solamente teórico, crítico o histórico, sino vivencia!? ¿Cómo

nera que cada estudiante pueda llevarse algo
más que información, para que pueda en el

conseguir que no se contrapongan la ciencia o

futuro alcanzar todo el potencial como ser humano. Éste es el verdadero reto de las humani-

muchas ocasiones está fuera del

la tecnología frente a las humanidades?
Los cursos de humanidades deben dar al

programa de una materia y consti-

estudiante una perspectiva de la diferencia que

tuye el estilo con que el maestro
enseña. Se manifiesta desde la for-

existe entre los individuos o las sociedades que
buscan distintas escalas de valores desde el bien

ma en que el profesor resuelve las

tener, el bien estar, el bien hacer, el bien vivir o

dudas de un grupo, hasta la manera como establece el orden o la

el bien ser.
El reto de la enseñanza de las humanidades

disciplina. Un maestro enseña jus-

es lograr que el estudiante no sólo adquiera

.Revista de Occidente, 1959, p. 56.
2
Albert Einstein, De mis últimos años, Aguilar,

ticia cuando evalúa a sus alumnos,
o respeto hacia los demás cuando

conocimientos, sino procesos de juicios de va-

1969, p. 283.

lón de clase. Ésta es una alternativa para la enseñanza axiológica de
las humanidades como educación
informal.
b) Las humanidades deben ser también accesibles al estudiante en los eventos extraacadémicos. Esto es en las actividades que forman
parte de las tareas de una institución universitaria: conferencias, simposiums, exposiciones,

ción universitaria, el profesor de deportes, por
ejemplo, tienen más influencia en la formación
de los estudiantes que un profesor de matemá-

concursos, etc., no de carácter técnico ni científico, sino en el campo de las humanidades.

ticas. El profesor de matemáticas, en la concepción de la educación contemporánea, educa la

c) Las humanidades también pueden ser
parte de los programas académicos a nivel pro-

inteligencia. El profesor de deportes, en cambio enseña disciplina, respeto, justicia, orden,
compromiso. A través del deporte, se puede

fesional, sólo que exigen un diseño especial;
requieren más que ninguna otra materia un
reto particularmente difícil. No se trata de dar
"un barniz de cultura", ni memorizar aconteci-

enseñar lo que significa el trabajo de equipo o
la seguridad en sí mismo. El profesor de matemáticas debe llevar la enseñanza de estos valo-

mientos para repetirlos el día del examen. Tampoco deben ser cursos diseñados para realizar

res al salón de clase. Sin que ello signifique que
el curso se convierta en una competencia casi

un análisis crítico sin ofrecer opciones para
construir, comprender y acrecentar la calidad

deportiva.

de vida.

46

nes a los mismos problemas: ¿cómo hacer de

ción de ser mejores, no para ser más que los

Las humanidades, se piensa co-

conduce a una discusión en el sa-

los que aparentemente nada tienen que ver con
la enseñanza de humanidades. En una institu-

no. Se desea dejar en los alumnos esa aspirademás, sino más para los demás.
La ciencia sola no basta, es necesario com-

compleja.
a) La enseñanza humanística es
una educación formativa que, en

están presentes en todos los cursos, incluso en

Los cursos de humanidades a nivel universitario exigen una búsqueda de nuevas solucio-

dades en las instituciones universitarias.

Notas:
1

José Ortega y Gasset, "El hombre y la gente",

3

lor que enriquezcan su perspectiva de la vida
como ser humano. Es necesaria una formación

!bid., p. 42.

Abraham Maslow H., La amplitud potencial
de la natural,eza humana, Ed. Trillas, México,
4

humanística que oriente el ejercicio de su actividad profesional, que frente a los dilemas de

1982, p. 188.
5
Jaime Torres Bodet, Obras escogi,das, Fondo
de Cultura Económica, "Letras mexicanas",

su vida futura personal y profesional pueda optar por la honestidad, la verdad, el bien, la jus-

México, 1961, p. 102.
6 Alfonso Reyes, Cartilla moral, Archivo de
Alfonso Reyes, México, 1944, p. 12.
7
Samuel Ramos, Hacia un nuevo humanismo,
Fondo de Cultura Económica, México, 1940,

ticia o la libertad.
d) La enseñanza de las humanidades es un
problema del currículum universitario, no sólo
de planes y programas de estudio. La formación humanística se transmite a través de la
cultura organizacional, entendida como el es-

p. 71.

tilo de la institución universitaria. De ahí la
importancia de la congruencia en lo que se

Nota aclaratoria

enseña en el salón de clase y todas las actividades académicas, deportivas, culturales o administrativas. La institución enseña respeto, res-

En el número anterior, correspondiente a enerofebrero del 2000, en el artículo "Globalización y
tradición cultural arquitectónica" , de Alfredo
Consalvo, se cometieron dos equivocaciones en los
créditos de las imágenes. En la página 12, donde
dice "Proyecto para el concurso del Museo de la
Imagen / Diamétrica / Arquitectura y Urbanismo",
debe añadirse la participación de Ignacio Cadena.
Y en la página 17, debe sustituirse el crédito de la
imagen por el siguiente: "Edificio Corporativo para
Marcatel, 1999 / Arq. Beajamín Félix Chapman.

ponsabilidad, honestidad o sentido del deber
en todas las actividades que desarrolla.
Conclusión
Se requiere de una educación más humanizada donde el verdadero valor sea el ser huma-

47

�'
usica

que las orquestas de cine debieron enfrentar
con los artefactos musicales inventados para
sincronizar el sonido con el cinematógrafo.
Cuando llegó el cine sonoro todas las orquestas que se habían desarrollado al resguardo del
cine mudo debieron desaparecer. Fue entonces que la corriente musical se orientó hacia la
formación y consolidación de grandes bandas.
Esto sucedió tanto en Estados Unidos como en
México.
En Monterrey, las orquestas que marcaron
aquel periodo musical fueron la de El Casino
de Monterrey, formada hacia 1928; la Orquesta de Isaac Flores, fundada en 1932; la de José
Sandoval, fundada en 1934; la Orquesta Embajadores, de Juan Guerrero, fundada en 1941;
las de Pepe Torres y Ramiro Torres, fundadas
en la misma época; y la de Gustavo Rubio Caballero, fundada en 1952.
Con el tiempo, estas orquestas, sin embargo, también debieron dar paso a nuevas expresiones musicales. Una breve plática con uno de
aquellos protagonistas, el maestro Rubio Caballero, nos hace recordar algunos aspectos de los
años en que las grandes orquestas regiomontanas dominaban el panorama artístico regional.

Cincuenta años de una orquesta
Entrevista con
Gustavo Rubio Caballero
LAs PRIMERAS DÉCADAS DEL SIGLO FUERON ABUNDANtes en orquestas de cine. Algunas de las más
importantes en Monterrey fueron la del cine
Obrero, dirigida por el pianista y compositor
Casimiro Rodríguez; la del cine Zaragoza, dirigida por el profesor Teódulo Velázquez; y la del
cine Variedades, dirigida principalmente por
el maestro Alberto Barrón. En los años veinte
estos ensambles compartieron el ambiente musical regiomontano con las numerosas orquestas de jazz que nacieron como respuesta a la
demanda popular de los entonces modernos
géneros norteamericanos. Pero cada uno de estos tipos de grupos orquestales tenía más o
menos definidos sus territorios. Aunque con
algunas intersecciones con las orquestas del
cine, las orquestas de jazz estaban más orientadas hacia los bailes que al espectáculo cinematográfico. Y en todo caso se trataba de iguales.
Incidente aparte fue el de la competencia

-Maestro, tenemos interés en recordar un poco /,os
tiempos de /,as grandes orquestas aquí en Monterrey.
Nosotros sabemos, por ejemplo, que usted tocó en la
orquesta deJosé Sandoval.
- Ahí es donde me inicié yo.
-Pero antes dígame, ¿dónde nació usted?
-Aquí en Monterrey, en 1923, en mayo 28.

48

vuelta pa'allá, y no había "secres" en ese enton- ¿Y dónde estudió trompeta o su preparación
ces. Yo tenía que cargar o pagarle a los boleros
como músico?
que había en la Plaza Zaragoza para que la car- Bueno, primeramente estudié la batería.
-¿ Con quién, maestro?
garan.
-¿ Y cuándo entró a formar parte de la orquesta
- Con Pepe Sandoval. Entré de catorce
de Pepe Sandoval?
años ahí, güerquillo.
-Yo fui baterista con Pepe ... muy buena
- ¿Tenía él alguna escuela?
orquesta, buenísima. Pepe es un gran maestro,
- Con los maestros se empezaba a solfear.
porque vive todavía, de toda la música que se
En la batería es puro solfear. Y el maestro nos
toque: bailable o conciertos... Yo trabajé con él
enseñaba los efectos... que una crucesita es un
cuando Pepe Sandoval dirigió su propia orquesplatillazo, que una redonda es un compás. Pepe
ta. Y de ahí pa' allá. Yo soy músico de padres,
Sandoval fue uno de los que me inició más; luehermanos, tíos, así que tenía que salir también
go mis hermanos, que en paz descansen, ellos
igual que mis hermanos. No es que quiera haeran bateristas de sinfónica.
blar bien de mis hermanos, pero eran unos
-¿Román Rubio era su hermano?
mus1cazos.
- Román Rubio Caballero.
-¿ Cuántos años duró en la orquesta de Pepe
-Tenemos noticias de que él tocó con la OrquesSandoval?
ta Metrónomo.
- Unos seis o siete años.
- Exactamente.
-¿Recuerda /,as fechas?
-¿ Y tuvo usted otro hermano que también toca-Pues...
ba batería?
-¿ Qué edad tendría usted cuando empezó a to- Batería y piano. Mi hermano Jesús, que
car con él?
en paz descanse.
- Tenía yo catorce años.
-¿ Usted es menor que el/,os?
-¿Empezó con batería y luego tocó la trompeta?
-Sí, era el coyote.
- Exactamente. Entré con dos maestros
-Y la trompeta, maestro, ¿cómo fue que cambió
a la trompeta?
-Bueno, cuando
estuve con Pepe Sandoval teníamos trabajo en el Círculo
Mercantil Mutualista... o en El Casino de
Monterrey, suponiendo ... Entonces todos
iban con su trompetita, con su saxofón...
y yo con la batería,
que traía siempre
bien equipada ... y
dije: no, yo voy a estudiar trompeta. Porque andaba cargando, vuelta pa' ca y El maestro Rubio Caballero (primero de derecha a izquierda) con su orquesta, en 1998.

49

�Pepe Torres?
-Sí.

Rubio Caballero con la orquesta de El Casino Monterrey, en 1943.

-¿Y la de Armando Thomae?
-No, él fue
alumno mío, de
trompeta. Fue
un alumno mío
cuando yo trabajé con la Orquesta Casino,
con don Alejandro Luna.
-¿Yeso en qué
años seria?
-En el 48.
En el 48 estaba
con don Alejandro. Toqué en la
Orquesta Casi-

no diez años, de 1942 a 1952.
-Y en el 52 funda su propia orquesta.
-Ahí inicié con el pie derecho.
-¿ Y cómo /,e fue con su orquesta?¿ Qué recuerda

mucho muy buenos, reconocidos aquí como
buenos trompetistas y buenos profesores. El primero es Florentino Paz y el segundo Cesáreo
Frías.
- ¿Ellos tenían entonces escuelas o daban clases

de ella, de sus músicos?
-Es un gran honor, que con puro músico
de barriada, se puede decir, que vinieran de
México a contratarme para grabar un disco ...
Yo grabé muchos discos, pero el disco que rompió todos los récords, para mí, fue ese: Recordando a G/,enn Miller. También alterné con Pérez
Prado, aquí en Monterrey, cuando los estudiantes de ingeniería traían a Pérez Prado, a Luis
Arcaraz ...
-¿ Cuánto tiempo vivió esa buena época de bai1,es con orquestas? ¿Qué años /,e tocaron?
-Del 52 al 70.
-¿ Todavía en los setenta usted tenía empl,eo regularmente?

particulares?
-Daban clases en escuelas y particulares.
-¿Entonces estuvo tres años como baterista y luego
otros tres años corrw trompetista con Pepe Sandoval?
-No, estuve seis años como baterista de la
gran orquesta de Pepe Sandoval.
-¿ Y cuándo se /,e ocurrió formar su propia orquesta?
-En el 52, ahí nace la orquesta de Gustavo
Rubio Caballero.
-¿ Y todavía trabajaba con Pepe?
-No, ya no. Le di las gracias...
-Hubo un tiempo que nada más había esas orquestas: Pepe Sandoval, Isaac Rores...
-Pues había varias orquestas: Pepe Sandoval, Casino Monterrey, con don Alejandro, Embajadores, Pepe Torres, Ramiro Torres; infinidad de músicos que había.
- Cuando usted hace la suya, ¿ya existía la de

-Sí.

-Y en los setenta ¿qué pasó?
-Pues, yo decía: ¿será posible, será posible
que vengan a contratamos para una gira a Estados Unidos, a Chicago, Detroit, Indiana y más

50

lugares de Estados Unidos?Ylo que sea de cada
quien, me alabaron en todos, que la orquesta
estaba bien conducida; y aparte de eso, los
mejores elementos tocaban conmigo.
- ¿Recuerda algunos de ellos?
-Pues había muchos músicos de México·
'
de todas partes de la república. Por ejemplo,
de Nuevo Laredo, de Tampico, de Matamoros...
muchos músicos que ya no me acuerdo bien
de ellos, pero aquí venían conmigo a trabajar.
-Ahora veo que no hay muchas orquestas, y que
las pocas que hay trabajan muy poco.
-Bueno, lo que sucede es esto, que se metió una empresa mucho muy fuerte para alivianar los coajuntos regionales.
- ¿Usted cree que el desplazamiento de las orquestas se deba a que los conjuntos regiona/,es pegaron?
-Sí, porque usted mejor que yo sabe lo que
le voy a decir. La publicidad hace a un grupo:
si el grupo toca bien lo meten a cada ratito en
televisión y en radio y lo levantan. Porque aquí,
en la actualidad, si tocan una polka bien tocadita, como estamos viendo en la cuestión de la
televisión, se va metiendo y se va metiendo ...
-Maestro, me sorprende esta observación. Nadie
me había dicho que los grupos regiona/,es tuvieron
que ver en el hecho de que otros géneros se apagaran.
-Por eso es.
-Porque otras personas consideran que las orquestas decayeron cuando ll,egaron los conjuntos de
rock.
-También, de bugie-bugie. Esos grupos que
renacen, en su estilo, metiéndoles mucha plata...
-Finalmente, ¿qué futuro ve usted para las orquestas, ahora que estamos observando que están prácticamente desaparecidas?
-Pues, es que hay una cosa: lo ordinario,
lo ordinario. Son pocos los músicos que saben
leer su partitura; ahora todos tocan de memoria. Y acá no ... en los años que veníamos citando al principio, si no sabías leer música pues
no te daban chamba.

Canciones emigrantes
del paraíso perdido
a la tierra prometida
Armando Rugo Ortiz
EN EL GÉNERO HUMANO SE PRESENTA A VECES UN DILE-

ma entre el instinto nómada y el sedentario.
Para muchos, el mudarse de la tierra de los
ancestros significa una perspectiva optimista de
cambio, de mejora económica o social, de goce
con la búsqueda de lo desconocido. Para otros
representa una ruptura dolorosa.
¿Qué es más emotivo, la añoranza por ese paraíso perdido que representa el terruño o la emoción en la búsqueda de la tierra prometida?
Por lo que se refiere a la música popular de
México, y en general de Latinoamérica, en nuestro siglo son más abundantes las piezas que expresan nostalgia por la tierra que nos vio nacer.
Según escuché al investigador chicano Guillermo Hemández, México alcanzó el equilibrio
numérico entre su población rural y urbana
hasta la década de los sesenta de este siglo,
mientras que en Estados Unidos se dio desde
principios del mismo. Es probable que en ello
esté la clave de la abundancia de testimonios
musicales que reflejan este desplazamiento, las
más de las veces traumático. No olvidemos que
una parte significativa de ese cambio se da a
través del flujo de población rural a las metrópolis. Creo que esta apreciación demográfica
es válida también para Latinoamérica, y por ello
encontramos muchos testimonios musicales del
mismo corte.
l. Entre las más antiguas canciones de México que podemos considerar como de emigrantes está La borrachita, de Tata Nacho: "Borrachita me voy hasta/ la capi~l a servirle al
patrón/ que me mandó llamar/ anteayer/ Yo
le quise traer dijo que no/ que si había de volver pa' qué llorar".

51

�También encontramos en nuestro país los
versos de La guarecita: "Guarecita de mi vida/
que en un pueblo de la sierra viviendo tranquila estás/ olvida ya tus quereres/ al cabo pa' qué
los queres/ si no han de volver jamás.// Ya me
voy mi guarecita/ para esa ciudad maldita/
donde me enseñé a pecar/ siento unas ganas
inmensas/ de enredarme con tus trenzas/ y de
ponerme a llorar".
Estos temas plasman el éxodo del campo a
la ciudad en un mismo país.
La migración al extranjero implica un choque emocional mayor, en consecuencia, esas
canciones son mucho más sentidas, las composiciones son creadas en mayor lejanía de distancia y tiempo, siendo imposible el retomo.
En la cultura latinoamericana durante el
presente siglo podemos mencionar, en lo que
yo recuerdo:
De Argentina, el tango que inicia con: "Mi
Buenos Aires querido/ cuando yo te vuelva a
ver/ no habrá más pena ni llanto". ¿Adiós pam-

rra del sol! Suspiro por verte/ ahora que lejos
yo vivo sin luz sin amor".
Pese a su nombre tan específico, mixteca,
su contenido no menciona lugar determinado,
tal vez por ello los mexicanos emigrados lo consideren un segundo himno.
Este mismo rasgo de universalidad, con alcance a todo el mundo de habla hispana, alcanzó en los años setenta el cantante puertorriqueño José Feliciano con el tema Qué será:
"Pueblo mío que estás en la colina/ tendido
como un viejo que se muere/ la pena el abandono, son tu triste compañía/ pueblo mío te
dejo sin alegría.// Ya mis amigos se fueron casi
todos/ y los otros partirán después que yo/ lo
siento porque amaba su agradable compañía/
pero es mi sino tengo que partir".
Aunque la versión original se ubica en Italia, tiene la misma validez para un pueblo de
Nuevo León, de algún departamento de Centroamérica o una provincia sudamericana.
Las anteriores canciones se pueden catalogar como fruto de la emigración en general.
11. La lírica de la frontera norte de México
tiene como temas la identidad para la "Raza",
los corridos de contrabandistas-héroes, como
manifestación del conflicto étnico. En una breve lista podemos mencionar a Joaquín Murrieta,
Gregario Cortés, Jacinto Treviño y los del carro rojo. Es obligado citar además las crónicas
musicales de los obreros agrícolas y sus líderes
como César Chávez.
En esta región la lírica de los emigrantes ha
dejado huella profunda en su camino hacia la
"tierra prometida". Este flujo era en sus primeros años para gente lugareña de la frontera. Le
bastaba recorrer algunos kilómetros para estar
en el otro país, con poca o ninguna dificultad.
Con la Revolución, las corrientes migratorias
viajaron desde sitios más remotos huyendo de
la conflagración civil. En la posrevolución, el
motivo fundamental fue el laboral, y las oleadas se fueron incrementando hasta llegar a las
cifras actuales.

pa mía?
Puerto Rico ha sido cuna prolífica de temas
de añoranza, como la canción que dice: "En
mi viejo San Juan,/ cuántos sueños forjé/ en
mis noches de infancia.. ./ una tarde partí/
hacia extraña nación/ pues lo quiso el destino/ pero mi corazón/ se quedó junto a ti,/
Puerto Rico del alma".
Haciendo a un lado las implicaciones ideológicas encontramos también en la lírica cubana lo que puede considerarse himno de los
exiliados de la revolución socialista de 1959:
"Nunca podré morir, mi corazón no lo tengo
aquí/ allá me está esperando, me está aguardando que vuelva allí/ Cuando salí de Cuba,
dejé mi vida dejé mi amor/ Cuando salí de
Cuba, dejé enterrado mi corazón".
De México tenemos La canción mixteca: "Qué
lejos estoy del suelo donde he nacido/ inmensa nostalgia invade mi pensamiento/ al verme
tan solo y triste cual hoja al viento/ quisiera
llorar quisiera morir de sentimiento./ ¡Oh tie-

52

Los emigrados han recibido diversos nombres populares: enganchados, contratados, alambrados, mojados, espaldas mojadas, pasaporteados, rodinos (por lo de la ley Rodino). Al endurecer Estados Unidos la vigilancia fronteriza
se catalogaron como indocumentados, en el
clímax quedaron contra la ley al clasificarlos
como ilegales.
El traspasar la raya limítrofe -por tierra o
por agua- se convirtió en el episodio culminante de hazañas que inician a cientos o miles
de kilómetros de distancia. El corrido es la herramienta ideal para describir venturas y desventuras, como el que dice: "Cuando yo me fui
pa'l norte me pelé por California/ yo no tenía
cartilla ni pasaporte y ninguna palanca en migración/ pero me pelé con resolución".
Hay corridos que plasman la emotividad de la
partida, como se manifiesta en Paso delNarte: "Qué
triste se encuentra el hombre cuando anda ausente/ cuando anda ausente y muy lejos de su
casa/ mayormente si se acuerda de sus padres y
su chata/ ay cruel destino, para ponerse a llorar.// Paso del Norte, qué lejos te vas quedando/
tus divisiones de mí se van alejando".
Muchos mexicanos no logran traspasar la
línea limítrofe y quedan a medio camino. "AJoaquín se le hizo fácil/ el río Grande cruzar/ pero
el río estaba crecido/ y no lo pudo lograr."
Para otros el sufrimiento inicia en su propio país y a manos de sus compatriotas: "Salimos trece braceros/ de Altamirano Guerrero/
íbamos con rumbo al norte/ cruzamos Nuevo
Laredo/ ya estando en Nuevo Laredo/ en el
hotel Acapulco/ llegaron los judiciales/ queriendo damos un susto".
Algunos ingenuos caen en manos de los
polleros o pateros, como los 32 muertos achacados al temible Güero Estrada: "Contrabandista y patero/ que asesinaba a los hombres/
pa'quitarles el dinero". "Pato" es una embarcación ligera.
Muchos emigrantes se creyeron a salvo en
el otro lado, mas fueron víctimas del racismo

yanqui: "Los cazó a boca de jarro/ y a todos los
vio morir/ dejando a los cinco muertos/ contento se fue a dormir... el asesino malevo/ un
vejete americano/ por la espalda les pegó, a
Barrientos y a Calzado".
El actual alcance y magnitud del problema
migratorio lo testimonia el corrido Mojado tres
veces; el protagonista es un salvadoreño que se
jacta de cruzar las fronteras guatemalteca, mexicana y estadounidense.
La emigración fue tratada con desenfado
humorístico por Lalo González Piporro en Chulas fronteras: "Ahora tengo mis papeles/ estoy
dentro de la ley/ tomo whisky ahora tequila/
hasta en medio del highway.. ./ no se dejen engañar/ con los güeros ganen lana,/ pero no
gasten allá/ vénganse pa'la frontera/ donde sí
van a gozar". Luego de tantos años de conflictos no faltan propuestas sencillas, como la de
Los Alegres de Terán: "El problema de nosotros fácil se puede arreglar/ que nos den una
gringuita para podernos casar/ en cuando nos
den la mica la mandamos a volar".
En los años ochenta el público sencillo vibra y
se identifica con los versos que reafirman la
tosudez de los indocumentados, aunque tenga
algo de masoquismo: "La migra a mí me agarró/
trescientas veces, digamos/ pero jamás me
domó/ a mí me hizo los mandados/ los golpes
que a mí me dio/ se los cobré a sus paisanos".
En los últimos años han sido, sobre todo,
Los Tigres del Norte quienes plantean la problemática anímica de los mojados.
Conclusiones. En el folklore de la música
de la frontera encontramos las canciones y corridos de la migración en general, y los relativos de esta zona en particular, siendo tema recurren te el cruce de la línea limítrofe, con o
sin permiso. Esto no significa que la temática
de los emigrados sea la única en la música fronteriza, sin embargo considero que persistirá
mientras continúe el flujo de mexicanos en
busca de la tierra prometida, y una vez allá
rememoren el paraíso perdido.

53

�Festival de verano
El otro gran festival de cine: el Festival de Verano de la Filmoteca de la UNAM, llegó en otoño con varios films clave en su programación.
Tres sobresalieron: la francesa La vida soñada
de los ánge/,es de Erick Zonka, la japonesa Carta
de amor de Shunji Iwai, y la rusa La tierra de los
sordos de Pyotr Todorovsky. Destacaron también
el film de Claude Miller La clase de nieve, la deliciosa Gracias por l,a propina, película española
de Francesc Bellmunt, y la coproducción Beirut
oeste. Primer día de l,a guerra, sorprendente opera
prima del cineasta libanés Ziad Doueiri.
La vida soñada de los ánge/,es explora con delicadeza, pero sin simpatía ni sentimentalismo,
las relaciones entre dos jóvenes solitarias bastante diferentes y sus respectivas relaciones con
el entorno que les rodea. Solitarias, en un mundo carente de solidaridad; solitarias y asidas la
una a la otra, no tanto por supervivencia económica, sino por razones espirituales, razones
necesarias para sobrevivir en un universo anónimo carente de cualquier significado. Un film
extraordinario con dos actrices excepcionales,
en sus distintos registros emocionales, que
pronto deberá estrenarse. Carta de amor es un
prodigioso poema e historia personal sobre las
relaciones entre una pareja de amantes, que se
ignoran el uno del otro, tras el vacío que deja
la muerte de uno de ellos mientras eran estudiantes. Encuentros de amantes que se duplican en el pasado; y que regresan, otra vez du-

ine,
televisión
y otros
' '
espeJlSffiOS
'

les corresponde: la pantalla grande del cine-,
hasta las aventuras rocambolescas, palabra olvidada, del Fantomas de Feuillade, héroe sabatino de antiguas, muy antiguas generaciones.

Muestra XXXIll
Hablamos en esta columna de la primera Muestra del 99, la número XXXII, pero no de la
XXXIII, dado que un incidente personal alteró nuestro ejercicio fílmico regular. Conviene
recordar algunas de sus películas, porque ahora este tipo de producciones aparecen con mayor frecuencia en algunas salas comerciales, o
por las redes de televisión cultural, o en las selecciones de videos de la Cineteca Nacional que
circulan ya en muchos videoclubes. Tres films
de la muestra señalada son llamadas de atención importantes para el espectador: Felicidad
de Todd Solondz, Pasión de Gyorgy Fehér y Los
amantes del círculo polar del cineasta vasco Julio
Medem. También la alemana CorreLol,a corre, la
brasileña Estación central y la norteamericana El
precio del éxito, de Woody Allen, retrato implacable de lo que significa el éxito en la actual sociedad estadounidense: si no sales en la tele y
te conviertes en celebridad, estás muerto.

Entre festival y festival
EL ÚLTIMO AÑO DEL PASADO MILENIO -SUENA BOR-

giano, ¿no?- el cine de calidad, el cine de cineteca, estuvo a la orden del día. Tan a la orden, que muchos amantes del cine, cinéfilos
en verdad entusiastas y apasionados, no pudieron seguirle el ritmo.
Gracias a la Cineteca Nuevo León, a la institución, y no a sus personas, que podrán cambiar y la labor seguirá haciéndose con el mismo horizonte, se vieron en 1999 muchas cosas
admirables. Desde los cortometrajes del Festival Clermont-Ferrand-veinte años de trabajo
sin cesar- hasta una retrospectiva -desgraciad amen te para unos cuantos y españolados aficionados, entre ellos quien
esto anota- de Luis García Berlanga, el poeta de
los resquemores cotidianos
de los años de la autarquía
franquista; desde los primeros films en la historia de
este arte, los de Georges
Mélies -en la medida que

El 2000 visto al detalle
En septiembre del mismo
año se presentó un ciclo de
mediometrajes en extremo
singulares, resultado de una
iniciativa de la cadena francesa de televisión Arte. Arte

54

pidió a siete cineastas jóvenes que han destacado por su originalidad que escribieran historias situadas algunos días, o minutos, antes
de una fecha que la humanidad entera privilegió en su fantasía: el 31 de diciembre de 1999;
final de una era, para unos, después seguía el
fin del mundo; para otros, daba paso a una
nueva, aunque desconocida, esperanza. De los
siete trabajos, el más fulgurante y renovador lo
dirigió Hal Hartley. La trama de por sí es muy
atractiva: Jesús llega a Nueva York ese mismo
día final en vuelo regular y viene acompañado
de una guapa asistente, Magdalena. ¿Se acabará la vida? En una carrera contra el tiempo, en
medio de brillantes imágenes computarizadas
de video digital, se desarrolla un thriUerapocalíptico sensacional donde se enfrentan Jesús y
el diablo a la caza de almas humanas. Último
bai/,e / El agujero del gran cineasta chino Tsai
Ming-Liang narra, en medio de una lluvia que
no se detiene jamás y de una epidemia aterradora, la vida interna y externa de dos distantes
y desolados vecinos, refugiados anímicamente
en las fantasías de color del cine musical chino, muy a la manera del Hollywood tradicional, observados por el cineasta a través de un
agujero, el de la cámara, sin pasión ni piedad.
Medianoche es otro grito de desesperación por
el final de un siglo, de Walter Salles y Daniela
Thomas, de un mundo ya desmoronado, sin
salidas, empeñado en vestir de manera simbólica un cambio de milenio, tan vacío al inicio
del día siguiente, el día esperado, como cualquier otro día.

55

�,licados, en dos figuras femeninas, en una bella y sugerente
narración que jamás recurre, ni
en su exacta fotografía ni en el
realismo de las situaciones diarias, a los enlaces usuales de las
tradicionales fantasmagorías.
La tierra de !,os sord-Os legitima, de
nueva cuenta, la relación indispensable entre una bailarina sordomuda y una
chica que anda huyendo de la mafia rusa, para
crear un refugio privado para las dos como
única salida para salvarse en un universo vacío
de valores morales, resultado directo de la caída del socialismo y de la llegada de la libertad
igualitaria donde lo material es el único eje de
la existencia. Retrato de una nación escindida
por un pasado que se esfumó con la caída de
un muro; y de un continente duro y cruel sin
ninguna infraestructura social, donde lo único
sostenible es el dinero. No rublos, dólares.

verdaderos -odio la palabra
que sigue por desgastada y
cómplice de las peores mezquindades en estos laresvalores humanos. En el Foro
sorprendieron tanto la audacia juvenil de Alto bajo frági,l
del veterano cineastajacques
Rivette, como la increíble solidez de una película mexicana: la extraordinaria Rito terminal de Óscar Urrutia. Al lado de
Bajo California: el límite del tiempo de Carlos Bolado, es lo mejor que se ha hecho en el cine
nacional en los últimos años junto con el trabajo de Ignacio Ortiz en La orilla de la tierra.
Estamos, a diferencia de la etapa postsoviética de La tierra de /,os sordos -finales del siglo
XX-, antes de la caída del zarismo; con exactitud, a la llegada del siglo pasado en San Petesburgo. El ingeniero Radlov ignora que su
amante es hermana de un fotógrafo dedicado
a la pornografía, y que éste se interesa, por razones profesionales, en su criada y en su hija.
En este cuadro de costumbres, buenas y malas,
según se vea, los hechos se aceleran a la muerte del ingeniero. Con una fotografía y vestuario impecables, entintada en sepia como las
imágenes fijas de principios del siglo XX, el
retrato de estas gentes amorales es extraordinario. Film deslumbrante, con una puesta en
escena rica por la discreción de su trazo en el
marco de una ciudad, la Venecia del norte, que
recuerda la antigua grandeza de una casta ya
en decadencia aún antes de la llegada de los
soviets.
Ciencia ficción a lo Matrix, sin los grandes
recursos técnicos de este gran film, Recuerd-Os del
futuro: la sonámbula y Pi, el orden del caos están a
la altura del género. Femando Spiner, director español, se llevó cuatro años para levantar
el proyecto de su opera prima: en el año 2010,
aniversario de la Revolución de Mayo, el gobierno argentino experimenta con los recuerdos de sus habitantes. En estas visiones en co-

Foro Internacional de la Cineteca

La edición número 19, expresión de un cine
más difícil y experimental, apareció en noviembre, con una selección de películas muy atractivas por sus propuestas. Entre ellas, dos operas
primas mexicanas amén de una selección, por
primera vez, de lo más relevante de lo último
del cortometraje nacional, formato que se está
convirtiendo en el camino, como debe ser, ya
en video, ya en celuloide, de nuevas generaciones de cineastas.
Frente a un film excepcional, calificado por
la crítica internacional como ''.joya oscura e impúdicamente gozosa", De monstruos y homhresdel
ruso Aleksei Balabanov, se ofrecieron dos films
entre la ciencia ficción y el thril/.er místico de
gran interés: la argentina Recuerdos del futuro: la
sonámbula de Femando Spiner y la norteamericana Pi, el orden del caos de Darren Aronofsky.
Al lado de ellas, el primer film que vemos de
Kyrgyzstán, El hijo adoptivo, auténtico y lleno de

56

lor, surge en la mente de Eva, a la manera de
Blade runner, un guerrillero, Gauna. Buenos
Aires en el 2000, tocado por un blanco y negro
expresionista, contrasta con la búsqueda en el
país abierto, como road-movie, del mítico personaje, siempre observado y checado en los monitores de la policía. Pi, el orden del caos, por el
contrario, no va más allá de Chinatown, el barrio neoyorquino. Max, genio matemático, aislado en su cuarto, recluso de una gigantesca
computadora, está por descubrir las relaciones
numéricas detrás de las cotizaciones de la bolsa de valores. La sci-fi se convierte en thril/.ermístico cuando una secta hasídica se interesa en
los mismos números. Rodada en 16mm, la ampliación a 35mm, formato del cine comercial,
le da al film una textura inseparable ya de su
trama.
El hijo adoptivo, multipremiada, es otra cosa.
Un hermoso testimonio de un cine familiar que
toca, sin hacer ruido, instancias íntimas de la
infancia, armada en un país, otro territorio exsoviético, sin trayectoria ni industria fílmica,
pero llena de buenas y legítimas intenciones.

Alto bajo frági,l es el devenir de tres mujeres que
al encontrarse cambiarán, en medio del entonar de ciertas canciones, su concepción del
mundo. Fresca y ligera, a pesar de su longitud,
la película de Rivette -gran maestro del cine
desde el surgimiento de la Nueva Ola en la década de los cincuenta- está más despierta y
ágil que muchas producciones de la gente joven de hoy, aun en Europa. En este panorama
internacional, el film nacional Rito terminal se
interna en territorios muy distintos, demasiado lejanos, por cercanos, a los mexicanos.
Mateo es un cineasta documentalista que
pierde su sombra durante una fiesta patronal
en una comunidad indígena. Recuperarla lo
llevará, a él y a nosotros los espectadores, a un
viaje iniciático que trastoca las líneas ordenadas de la existencia. En ese tránsito el público
recorrerá,junto con el personaje, caminos poco
transitados desde la Conquista, de una forma
tan cinematográfica que en ningún momento
se siente la presencia de la cámara o del relato.
Tan enigmática y desconcertante como la película de Carlos Bolado, Bajo California, Rito ter-

CINE Y MÚSICA TE ESPERAN
La Biblioteca Magna Universitaria "Raúl Rangel Frías", con el afán de brindar un
mejor servicio a todos los usuarios, pone a su disposición la nueva Sala Audiovisual,
que cuenta con los siguientes servicios:
•
•
•
•
•

Ciclos de cine alemán y francés
Servicios de video en cubículo
Servicio de audio en cubículo
Lectura de CD ROM
Sala de lectura formal e informal

• Servicio de equipo para diapositivas
• Renta de sala de proyección
• Consulta de colecciones históricas
en microfilm e impresión.
• Proyección de documentales

ABlERTO PARA TODO PÚBLICO, DE LUNES A VIERNES DE

57

8:00 A 17:00 HORAS.

�minal entreabre los límites de lo sagrado en una

para todos. Relaciones difíciles, tensas, crispadas, donde el repetir de las acciones dentro de la casa, en la escuela y en el pueblo,
entre el deseo y el tiempo, otorgan a la violencia, al sexo y a la muerte el marco justo de
la memoria del pasado.

más dolida que quedara en sus desastrosas relaciones con los demás, seguía adelante con su
vida esbozando el ahora ya eterno gesto agridulce de su conmovedora sonrisa.

dimensión hasta ahora clausurada para el cine
mexicano y los mexicanos.
Desde un Festival Mix de Diversidad Sexual
hasta el Tercer Tour de Cine Francés, con dos
maravillas: Mujer en venta de Laetitia Masson y
El placer de la seda de Yvon Marciano, el fetiche
sexual de la seda como símbolo de los fetiches
que todos amamos y tememos; más una película muy divertida: Vida de perros. Desde el Festival de Cine Latinoamericano, con un documental, Enredando sornhras, que transcribe, en una
serie de cortometrajes, el amor de los latinoamericanos por el cine desde su nacimiento,
hasta la revisión de lo más reciente del cine publicitario, iconos del presente visual, la Cineteca ofreció lo que todo el mundo del cine ofrece, y que no se ve, por supuesto, salvo raras ocasiones, en las salas de estreno comerciales.

El honor de los Winslow. El sorprendente dramaturgo, guionista y cineasta David Mamet se interna en una nueva versión fílmica de la célebre obra de teatro de Terence Rattigan, adaptada ya por el cine inglés en 1948, para brindarnos una estupenda y rigurosa puesta en escena sobre la historia de un niño acusado falsamente y la defensa enérgica de su padre, por
encima de todas las instituciones legales británicas.

La vendedora de rosas. Sin tintes melodramáti-

los cinco sobrevivientes entrevistados en los
Estados Unidos, contamina la visión documental y la hace tan melosa como la partida y cierre
del Soldado Ryan.

Asesino. Un film seco y lacónico, extraordinario, sobre un chofer que envuelto en un pequeño accidente de tráfico, irá sumando problema tras problema, todos de origen económico, hasta llegar al crimen, en una país donde la caída del socialismo ha significado la explosión de un neoliberalismo atroz. Mientras
la mafia y los agiotistas hacen su agosto, el horizonte personal de la gente común es angustiante. Un trabajo donde la austeridad bressoniana, tan difícil de sostener, abre un diálogo

XXXIV Muestra Internacional de Cine
Frente a la presencia ya tradicional de los films
galardonados en los más recientes festivales de
cine en el mundo, la muestra número 34 trajo
consigo dos películas de cinematografías totalmente desconocidas para el público mexicano:
la impresionante Asesino, producida en la república ex-soviética de Kazakhstan, y la desoladora película turca Viaje hacia el sol. Como es
costumbre, ya desde los últimos encuentros
organizados por la Cineteca Nacional, un clásico se incluyó también en el programa. En esta
ocasión le tocó el honor a una versión restaurada de la obra de Federico Fellini Las noches
de Cabiria. Junto a lo más nuevo del cine realizado en América Latina, incluyendo los últimos
cortometrajes mexicanos, se estrenaron igualmente dos obras excepcionales: El polvorin y
Alabanza. Una de las mejores muestras de los
últimos años, la número 34 tuvo como !,eit motiv,
singular denominador común, la desesperanza en la mayoría de sus personajes. Un ánimo
muy distinto al de la pobre Cabiria, que por

cos ni anotaciones sociológicas, Víctor Gaviria, respetando la personalidad de sus niños
de la calle, reales y con vidas propias, ha hilado
una profunda reflexión dramática sobre un submundo al alcance de cualquiera en la esquina
de cualquier ciudad. La presencia de Mónica,
de la calle, de Medellín, de su novio, de las drogas, de las adicciones, cuya salida natural es la
muerte, hacen del film una obra excepcional,
de cuyo precursor: Los olvidados, no desmerece
jamás.

Un dulce olor a muerte. Gabriel Retes, antiguo
cineasta tercamente autoral, ha logrado con
esta película un trabajo espléndido, donde los
diversos factores de la producción, desde el
manejo de la ambientación hasta la labor conjunta de los actores, desde la confección del
argumento hasta la solución del planteamiento inicial: la muerte de Adela, se integran de
una manera excepcional. No sólo eso, el carpetazo final que da el pueblo al asesinato es
una exacta alegoría de una nación que necesita verse ya en el cine.

elíptico.

Ni uno menos. Una historia sencilla, sin actores
profesionales, de una niña de 13 años que sustituye al profesor de una aldea pobrísima durante un mes. La huida de uno de los alumnos
hacia el señuelo de la gran ciudad será el punto de partida del film. En la búsqueda del niño,
Yimou enfatiza no sólo en la necesidad de la
solidaridad entre iguales, sino además en la importancia de humanizar los medios de comunicación en naciones donde las diferencias
entre los que tienen y los que no son abismales.

Tres estaciones. En medio de una fotografía preciosista, cuatro personajes, entre ellos un
exsoldado norteamericano, interconectan sus
vidas en tres líneas narrativas distintas para darle oportunidad al director del film de mostrar
el nuevo Saigón. Un Saigón donde las viejas costumbres vietnamitas palidecen ante los rastros
dejados por la guerra y el naciente comercio
internacional. Salvo una carrera de triciclos, la
lentitud del ritmo y la suavidad de los intérpre-

El polvorin. Definitivamente, El polvorín es un
polvorín, un polvorín de imágenes, de encuentros, de humor negro, de odio hacia la intolerancia y hacia la violencia ejercida contra los
demás, los que no son como nosotros. En una
ciudad, Belgrado, donde todos están a punto
de explotar, Goran Paskaljevic ha creado una
obra precisa, de explosiones individuales y colectivas, sin que se traslape un solo detalle en
la complejidad de existencias cruzadas y argumento. Y sin perder el interés del público.

tes favorece tal contemplación.

Los últimos días. Con la mejor intención, Steven
Spielberg auspicia un proyecto de historia oral
sobre el exterminio de más de 400,000 húngaros por parte de los nazis, casi al final de la segunda guerra mundial. El agradecido asilo de

58

Vidas robadas. Un bello film de atmósfera cerrada. Cerrada en una casa, entre dos hermanas y
una sobrina; cerrada en un pueblo, entre algunos seres y las hermanas; cerrada en una isla,

59

�Viaje hacia el sol. Un doble viaje. El primero, el
de tres amigos: un turco y su novia, y un kurdo,
en la propia ciudad de Estambul; y la muerte
del turco, que parecía, por su color moreno,
kurdo, en una grave confusión de unos retenes militares que provocarán el otro viaje; el
segundo, ahora dentro de un féretro, hacia su
ciudad natal del brazo de su amigo inseparable, el kurdo. La metáfora de un doble viaje en
un film donde el viaje y el agua simbolizan, de
una manera triste, el eterno caminar de las minorías étnicas.

para inquirir sobre el hombre y sobre la poesía, sobre el hombre y el sentido de las palabras. Lenta y severa, con planos secuencia terribles y fascinantes, el film se ajusta a su interrogante: ¿cuánto dura el mañana?, la eternidad yun día.
Los estrenos

Abre los ojos. Dir: Alejandro Amenábar / España, 1997. U na curiosa película, entre drama psiquiátrico y film de ciencia-ficción, no del todo
creíble, abundante en referencias cinematográficas, del celebrado director de Tesis.

Lulú en el puente. opera prima de Paul Auster,
Lulú en el puente es la metáfora de un segundo,
que se prolonga desde el inicio del film hasta
minutos antes de su final. El espectador, ignorante de ese salto temporal, cae en el encuentro de un músico privado, sin quererlo, de su
oficio; y de una atractiva chica aspirante a actriz. Una actriz famosa y un extraño médico
darán al film su toque mágico, mientras se reconstruye una película de los veinte: La caja de
Pandara, donde la actriz será, en su única actuación, Lulú.

Entre las piernas. Dir: Manuel Gómez Pereira /
España, 1999. El gustado tremendismo español,
esta vez a todo lo que da, en una historia de
adicción sexual con dos estupendos personajes: Victoria Abril y Javier Bardem.
Juana de Arco. Dir: Luc Besson / Francia, 1999.
Demasiado espectacular en toda su primera parte, a pesar del llamado divino en efectos especiales, que se derrumba en el juicio cuando
MillaJovovich debe actuar.

Alabanza. Junto a Asesino, la mejor sorpresa de
la muestra. Un desempleado, asmático y alcohólico, se encuentra con una chica robusta, aficionada delirante al sexo, con graves problemas en la piel. Su vida en común será enormemente anárquica, como huéspedes de una residencia de jubilados y venidos a menos, hasta
que se hartan. En una atmósfera de pasividad,
Gordon, dejará a la chica, y se entregará a la
desidia y al cochambre, a pesar de su juventud,
como respuesta vital.

Todo el poder. Dir: Fernando Sariñana / México,
2000. Regodeándose en lo más novedoso de la
tecnología fílmica, el film elude el terna de la
violencia, para centrarse en una historia tan
inocua corno su pretendida apertura.
Los niños del cielo. Dir: Najid Majidi / Irán, 1996.
Sencilla y encantadora, una pequeña joya a
pesar del conservadurismo musulmán.

La leyenda del jinete sin cabeza. Dir: Tim Burton/
Estados Unidos, 1999. Una extraordinaria película de terror gótico cargada con toda la deslumbrante fantasía e ingenio de Tim Burton,
donde la atmósfera visual juega un papel importantísimo.

el otro lado de la vida, en el de la fealdad americana, Scorsese retrata, con cuanto efecto existe, durante tres noches, los derelictos más planos y falsos del último cine.

El informante. Dir: Michael Mann / Estados U nidos, 1999. Basada en una historia real y llevada
con un enorme rigor dentro de la mecánica
del thriUer, sin olvidar, además, las gradaciones
lumínicas del cine negro, Michael Mann ha dirigido una obra excepcional que no solamente
descubre los entretelones de las grandes corporaciones tabacaleras sino las redes internas
de autocensura y poder, económico y político, de los megaconsorcios electrónicos de
comunicación. Sin descuidar
jamás el interés a lo largo del
film hasta su resolución, el trabajo de ambos intérpretes
principales, tanto el del periodista corno el del científico, es excepcional. Así como
la puesta documental y dramática en el cine de ficción
de las acciones y motivos de
las personas involucradas en
los acontecimientos verdaderos.
Lo mejor, con El jinete sin
cabeza, en el inicio del 2000.

Milagros inesperados. Dir: Frank Darabont / Estados Unidos, 1999. Una película en exceso bobalicona; eso sí, hecha con toda la habilidad y perfección habida en el negocio del cine, que no
dudamos logre el milagro esperado: el Óscar.
La ley de Herodes. Dir: Luis Estrada / México, 2000. Una refrescante delicia, a pesar del trazo
tan esquemático del pueblo y de
las situaciones, que se intensifica por las referencias directas a
la corrupción y al PRI.
Bell,eza americana. Dir: Sam Mendes / Estados Unidos, 1999. Falsa, superficial y demasiado bella,
el film de Sam Mendes está más
contagiado de clichés que una
telenovela gringa. Se salva sólo
por los actores secundarios.
Vidas al límite. Dir: Martin Scorsese / Estados Unidos, 1999. En

CINETECA DE NUEVO LEÓN

INVITA A LAS SIGUIENTES ACTIVIDADES
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La eternidad y un día. Theo Angelopoulos prosigue su recorrido espiritual y vuelve a retornar a
un artista, en este caso un escritor que regresa,
en sus últimos días, a sus orígenes. El encuentro con un niño albanés de la calle y la necesidad de volver al principio dan al cineasta pie

0:--:f.ffC:-\ m. :\arn LF.cí:--: /

60

Edición fotográfica. Si el participan te ha exp uesto
ya s us fotografías}" acredita un portafol io d e trab ajo fotográfico personal, ento nces pued e participar
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T ELÉFO:\'OS 340

61

23 41 r 340 24 09

�ibros
rostro; y el lenguaje, sea de sonidos y conceptos, de imágenes o símbolos, es finalmente el
medio por el que es posible externar y expresar el interior del hombre. Así todo se integra,
de modo similar al conocimiento, que para
comprenderlo en su múltiple condición, históricamente fue dividido en partes para poseer
su cabal dimensión, y aunque puede ser cada
vez más rico en sus distintas especializaciones,
sabemos que en el fondo se trata de un conocimiento que los abarca a todos.
En los dieciocho dibujos, conocidos como
Letanía Laurentana, realizados por Federico
Cantú para la iglesia de la Purísima en Monterrey, y después burilados en plata por Guillermo Sánchez Lemus, uno es el titulado Speculum
iustitiae. En él, un ángel sostiene un espejo ovalado en el que se refleja la imagen de la Virgen
María. Es a partir de esta imagen que Abraham
Nuncio recoge la idea del espejo para referirla
a la obra múltiple y diversa de Federico Cantú,
afirmando que "el pintor es un creador de espejos habitados". De ahí el título del libro dedicado al pintor, grabador, dibujante burilista
y escultor Federico Can tú.
Son pocos los pintores que no se ven al espejo para aplicar su arte a su propio rostro. En
el caso de Federico Cantú, son múltiples los
autorretratos que nos dejó. Pareciera que el
autorretrato es una ratificación de la presencia
del artista en el mundo; y no sólo eso, sino también una expresión dirigida a afirmar cómo es,
y quién es, el artista creador de la propia obra.
El más famoso de los autorretratos de Federico
Cantú es sin duda aquél en el que aparece con

Federico Cantú, artista telúrico
Alfonso Rangel Guerra
Abraham Nuncio

El espejo habitado
UANL / Conarte
Monterrey, 2000.

EL ROSTRO, EL CUERPO, EL ALMA Y EL LENGUAJE SON

los cuatro miradores por los que se introduce
Abraham Nuncio al conocimiento de la obra
plástica de Federico Cantú. Los cuatro son partes de la condición humana y por ello esenciales para que ésta se cumpla como realización y
como presencia, y también como acción en el
espacio y en el tiempo. Pero por ser esenciales
para la condición humana son también elementos que se integran y se complementan y en rigor cada uno requiere de los otros tres para
ser. Así el rostro es la expresión del alma, el
cuerpo es vaso en el que se cumple la existencia pero al mismo tiempo es individualidad que
se integra al mundo a través de los ojos, los oídos, la boca y el aliento en los que cobra vida el

62

un gato cubriéndole el
cuello. Así lo ve Abraham
Nuncio: "La mirada de
clepsidra, acuosa y absorbente, fraterniza con la
de un gato echado-en torno al vigoroso cuello del
artista. Los dos pares de
ojos parecen atestiguar
las llamas de una zarza
ardiente. La nariz, atlante del conjunto, sostiene
las dunas memoriosas de
la frente y bajo sus aletas
el bigote caído enfatiza el
enigma de la boca. Unos
cabellos ralos son, en su timidez, el contrapunto de un pecho que custodia audacias y seducciones, por más que el gato, con su garra provocativa, intente cubrirlo con la camisa del pintor como para que no se noten". Sin embargo,
son muchos los autorretratos de Federico Cantú, realizados a lo largo de su vida. También lo
hace notar Abraham Nuncio: "¿Qué cambios
se habrán operado en Cantú para retratarse a
sí mismo con una chistera, más tarde con un
enorme sombrero de charro al lado de Luz
Fabila en atuendo vernáculo, ataviado luego de
pierrot y así, de múltiples maneras, hasta llegar
a plasmarse como lo hizo en retratos donde su
alma aparece cada vez más nítida y expuesta a
la mirada del espectador? Jamás lo sabremos.
Pero su testimonio pictórico nos dona la conjetura, las adivinanzas y, en ciertos casos, hasta
una trémula certeza". En efecto, esta diversidad de presencias es una manifestación más de
la obra pictórica y desde el lado del espectador
queda la tarea de traducir y develar lo que el
artista sólo ofrece parcialmente, como si estos
lenguajes fueran establecidos para poner en
juego la imaginación y creatividad del propio
espectador, a manera de nuevos espejos que reflejan y multiplican la presencia. Llevado este
problema a toda la obra de un pintor, es válido

también afirmar que el
enigma se presenta a lo largo de todo el lenguaje pictórico, pues la revelación
no se otorga por añadidura, o como algo manifiestamente expreso. Alfonso
Reyes, que algo sabía de la
trayectoria del alma, afirmó que "El arte, como la
sabiduría y la dicha, sólo
nos dejan tocar el extremo
de su manto".
Hay una frase de Federico Cantú, recogida en
este volumen: "...ya se sabe
que todo emana de la pintura". Lo dice Cantú
cuando recuerda sus años de París en los años
veinte a propósito del aprendizaje que hizo en
el trabajo con la piedra, bajo la enseñanza de
José de Créeft. Si es válida esta afirmación, guiados por ella entenderemos cómo la diversidad
de técnicas y materiales que utiliza el creador
de artes plásticas se rige por la directriz que
emana de la pintura, entendida ésta como una
representación del mundo que, siendo de sólo
dos dimensiones, es capaz de superar esta limitación para otorgar la grandiosidad de lo extenso, de lo profundo, de lo distante y de lo
cercano, todo a partir de una composición en
la que participan la forma y el color. Esta capacidad del pintor para mostrar con su obra su
visión interior, transportada por el lenguaje
creativo hacia una exteriorización que se hace
patente en el lienzo, convoca a un mismo tiempo visión e imaginación, espacio y forma, color
y textura, todo reunido para constituir esa superficie que es la pintura, sometida a la mirada
humana con todo lo que ésta tiene de capacidad de integración, y a partir de ella para transfigurar y transportar, desde esa visión de un lienzo de proporciones limitadas, toda una concepción vital capaz de proyectarse a una dimensión que traspone esos límites. Pues como dijo

63

�Alfonso Reyes -y permítaseme de nuevo traer
aquí su pensamiento-: "La actividad representativa del alma se simboliza en el acto de ver".
Hay en estas páginas de El espejo habitado, de
Abraham Nuncio, una afirmación breve que
nos ofrece una definición del arte: "Instauración de lo real, el arte apela a los asideros básicos del hombre para darle dimensión estética
a lo que éste ve o imagina: el significado seducido por el sentimiento". Tal afirmación la aplica Nuncio a la obra de Federico Cantú, donde
ambos, significado y sentimiento, "discurren
por trazos que aparean jungla y simetría". Es
decir, orden y desorden para establecer los peculiares equilibrios constituyentes de una obra
de arte, que puede contener una composición
donde coexisten el orden y los excesos. Quizá
más que esto, se trate de otro orden distinto
donde se aglutinan y conjuntan diversos elementos de la composición pictórica. A este respecto, recuerdo en una visita a su casa y estudio en la calle de San Francisco, en la colonia
del Valle de la ciudad de México, que en un
largo muro tenía el dibujo a crayón en papel
manila, de una tira larga que fue seguramente
el boceto original o proyecto para la "Batalla de Malapelea", o si recuerdo bien, era
la Batalla de Champotón. Esta composición, como se puede ver en otras obras de
Can tú, se caracteriza por la plétora de elementos que pudieran pensar en un exceso o "amontonamiento", si puede decirse
así. Pero no hay tal. Este abigarramiento
es parte esencial de ciertas composiciones
y justamente responden a una peculiar
presencia que el pintor desea ofrecer en
su lienzo, y esa plétora es por consecuencia parte del lenguaje, y con él, del significado que desea expresar el autor.
Siempre me ha llamado la atención, en
la pintura de Federico Cantú, la utilización
del color aplicado a los desnudos femeninos. Lo más alejado de los desnudos de
Cantú serían los de Renoir, por ejemplo,

presentes a partir de un color rosado de la piel,
casi azucarado, siempre el mismo en todos sus
cuadros. En el caso de Federico Cantú pareciera que sus desnudos están constituidos por arcilla o terracota. Este color telúrico no es accidental. Es, en buena medida, parte de la concepción pictórica que impulsa al artista para
reflejar la visión de su mundo. Y esta presencia
femenina constituida a partir de una coloración
que nos recuerda la tierra, se conlleva además,
en algunas ocasiones, con esas aglomeraciones
o abigarramientos que también son constituyen tes de la obra de Federico Can tú, aun cuando, paradójicamente, la obra en cuestión ofrezca solamente un desnudo femenino, pero
acompañado de otros elementos con los que
se arma dicho abigarramiento. Esto puede verse, pero con varias figuras femeninas, en "El
pintor y sus modelos". Ambos elementos, es
decir, los cuerpos femeninos y los entrelazados
vegetales colocados entre ellos, conducen por
igual a integrar la visión que se desprende de
su pintura, y así el erotismo que está patente
en esos cuadros surge plenamente de todo el
conjunto. Solamente recuerdo una pintura de

64

Federico Cantú con un desnudo, donde no está
este color de arcilla rojiza para la carne que se
muestra. Es un cuadro de formato pequeño,
con una figura desnuda de la que sólo se ve el
rostro y el torso, mostrando unos senos generosos, de los que Federico al mostramos la pintura, dijo sonriendo, con el humor que lo caracterizaba, "para que no se piense que son sólo
piquetes de mosco".

derico sacó inmediatamente su pluma y sobre
el papel de una invitación dibujó fácil y rápidamente la escena que se le ofrecía desde la ventanilla del autobús. Bastaron dos o tres minutos para que recogiera en unos trazos ágiles la
imagen de caballos yjinetes. La tituló "Caballada en Dr. Arroyo", la firmó y me la obsequió.
Así debió ser siempre su actitud ante el escenario del mundo y de la vida, con la pluma en la
Y del abigarramiento y las grandes dimenmano y la vista abierta a todo lo que ofrecía el
siones, Federico Cantú
espectáculo cotidiano.
descendía a los trabajos en
De ahí la maestría que
metal para ofrecemos esa
demostró en las diversas
increíble línea de perfectécnicas ejercidas a lo
ción que lograba en el uso
largo de toda su vida.
del buril. Rostros, manos,
Por eso es verosímil que
cuerpos alcanzaban, en
en París haya realizado
este arte tan representatimiles de bocetos y dibuvo de Federico Cantú, la
jos, porque debió estar
categoría superior de ser
continuamente practiverdaderos testimonios de
cando, hoy lamentableeste dificil arte en el mamente perdidos.
nejo de un instrumento
No es posible en este
tan exigente como lo es el
espacio ocuparnos de
buril. Los años transcutodos los aspectos de la
rrieron y Cantú continuó
extensa y diversa obra
trabajando en plata, cobre
de Federico Cantú, pero
y acero el ejercicio del
quisiéramos referirnos
buril. Desde la mitad de la
por último al mexicanisdécada de los cuarenta,
mo que la identifica. Ya
hasta cerca de los ochenAbraham Nuncio deja
ta, mantuvo esta presencia
mención en su estudio
~
en su obra, acompañándo- - ·~ - - - ~ - - - - Ú ,
de esta característica
la de la punta seca, igualesencial de la obra de
mente ejercida con predominio de la técnica.
Federico Can tú, y es interesante ver cómo ésta
"El dominio que llegó a tener del dibujo -afirse le descubre, entre otras cosas, en esa manema Abraham Nuncio en este libro- debió ser
ra o actitud de desplazarse uno de los cuatro
producto de un ritmo permanente y casi tan
arlequines en un dibujo acuarelado de 1933.
espontáneo como su respiración." Esta afirmaVan caminando, según la actitud del que abración podría hacerse extensiva a todas las diverza a otros dos, como cuates, y el título es precisas expresiones del arte de Federico Cantú.
samente "Mis cuates". "Cuando habla de imaRecuerdo una ocasión en que coincidimos en
gen concurren naturalmente en una obra de
un viaje al sur del estado. Era en 1970 y al llegar
arte, nos hallamos ante el fenómeno indiscutia Dr. Arroyo había varios jinetes del lugar. Feble de identidad nacional." Podrían agregarse

65

�otros elementos, presentes por igual en pinturas, dibujos y buriles. En unos casos son determinadas presencias en figuras o conjuntos referidos a temas religiosos. En otros, basta ver el
rostro de los personajes, su vestimenta y aun su
postura, como en el cuadro titulado "Señora
Santa Ana". En algunos más, es la concepción
toda de la pintura, incluido el color de arcilla
de los cuerpos, o esa presencia telúrica que se
desprende de la obra. Esta mexicanidad de la
obra de Federico Cantú se remonta a los cuadros más antiguos y se deja ver a través de los
años en toda su obra.
Con este libro de Abraharn Nuncio, editado
por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
su Facultad de Filosofía y Letras y el Consejo
para la Cultura de Nuevo León se cumple, finalmente, una vieja deuda que tenía su tierra
con Federico Cantú, pues es éste un artista de
las artes plásticas que sin lugar a duda puede
identificarse como uno de los creadores más
importantes de Nuevo León en el siglo veinte.

Habitar un paréntesis
Óscar Efraín Herrera
Aurelio Asiain [director]

Paréntesis
Editorial Paréntesis
México, 1999.

EN MÉXICO HAY CIENTOS DE REVISTAS LITERARIAS O

que al menos dedican un espacio a la literatura, pero pocas son las que pueden desde el primer número proyectarse como una publicación
importante en el ámbito nacional. Paréntesis,
puede afirmarse sin vacilaciones, está en esta
selecta lista. No sólo por su contenido y cuidado editorial, sino también porque se inscribe
en esa tradición editorial que originó Contemporáneos y que continuaron Tal/.er, El Hijo Pródi-

go, Diálogos, Universidad de México, La Gaceta, Plural, Vuelta y, en las últimas décadas, una serie
de revistas que han emprendido su viaje aprovechando los buenos vientos y se han detenido
en algún naufragio.
Paréntesis, dirigida por Aurelio Asiain, tiene
su antecedente en la revista Vuelta que dirigió
Octavio Paz durante veintidós años. En esta
prestigiada publicación puede decirse que
Asiain se formó como editor, pues trabajó como
secretario de redacción muchos años. Ese oficio aprendido le ha servido a Asiain para proyectar una publicación literaria con características propias y, sobre todo, pensando en los lectores, algo que debemos agradecerle en este
tiempo en que la ley de los diseñadores se ha
impuesto sobre la de los tipógrafos por la generalizada creencia de que lo visual es más importante que lo escrito, o bien que la letra sola
es aburrida y debe ser protegida por la imagen.
La nueva revista empezó a circular en diciembre de 1999, con periodicidad mensual,
auspiciada por una sociedad anónima que lleva por nombre Editorial Paréntesis y que está
formada por 48 accionistas, entre los cuales se
encuentran ManuelÁlvarez Bravo, Miguel Cervantes, Teodoro González de León, Marco Antonio Montes de Oca, Soledad Loaeza, José
Emilio Pacheco, Federico Reyes Heroles, Ale-

jandro Rossi, Enrico Mario Santí y Guillermo
Sheridan. Su formato es casi cuadrado (19.5
por 23 centímetros), un tamaño no muy común
entre las revistas que circulan actualmente, con
forros en couché impresos a dos tintas.
La propuesta de Asiain es atractiva desde el
punto de vista editorial. Separa los textos de
las imágenes dando a éstas un valor propio en
páginas aparte de manera que no estorben la
lectura. Pero el mayor acierto es la elección de
los materiales, una conjunción de textos de diversos géneros literarios y de diversas épocas,
así como la inclusión de autores mexicanos muy
jóvenes.
En el texto de presentación de la revista,
Asiain reflexiona sobre la importancia de la
crítica literaria y del papel de las publicaciones
periódicas. Asimismo, define el oficio del editor, el cual debe ser, ante todo, un lector.

los responsables de la edición, un consejo editorial y uno consultivo. El primer número marca el rumbo de lo que será la revista, por ello
incluye un poema de Ida Vitale y un ensayo de
Fernando del Paso en los que abordan el asunto del paréntesis. Además incluye un texto de
Luigi Amara, secretario de redacción de Paréntesis, en el que reflexiona sobre las revistas, y
presenta una selección de textos de Apronenia
Avitia, mujer romana del siglo IV que escribió
sobre tablillas de boj. Al parecer esta autora era
inédita en español.
La presencia de esta traducción es una constante en los primero tres números de Paréntesis, en los cuales aparecen textos escritos en
otras lenguas y en épocas lejanas. En el número dos publican unos epigramas de Séneca y
en el tercero un ingenioso instructivo erótico
de Ahmad al-Tifachi, autor tunecino del siglo
XIII, así como un texto japonés anónimo del siglo XVIII y un fragmento del Aminta, de Torquato
Tasso.
La inclusión de este tipo de textos de manera sistemática permite entender que la revista
Paréntesis contempla el campo de la literatura
como un espacio abierto, sin temporalidad, así
como el valor destacado que da a la traducción.
Por otra parte, la nómina de autores es muy

El editor puede escribir o no, pero su oficio es
leer. Un grupo de escritores que se reúnen para
publicar una revista no quieren escribir sino,
sobre todo, dar a leer -lo que escriben y lo
que leen. Buscan lectores, de sus páginas y de
las ajenas, pero en primer lugar buscan al lector que hay en ellos mismos. Elegir lo que se
publica, disponerlo en una secuencia determinada, presentarlo de cierta manera y en cierto
momento, se parece a ordenar un espacio habitable.

(paréntesis)

En cuanto al nombre elegido para la publicación Asiain advierte que un paréntesis "es un
espacio crítico, un intersticio, un puente", lo
que aplicado a su revista es marcar un espacio
entre la vida cotidiana y sus minucias y sus grandes cuestiones. El editor lo subraya: "Abrimos
un paréntesis para matizar, para dudar, para
preguntar, para separarnos por un momento
de lo que pasa y ver lo que ha quedado".
La revista está organizada en cuatro apartados: uno general, "Acentos", "Tipos móviles" e
"Intemperie". A su vez, tiene un directorio de

Franci,co Toledo, J~ Km.cr

Autorretratos
Fernando Savattr
Saúl Yurlciovich
GerardoOcn.iz

67
66

�tinuarla y otros preferían cerrar el ciclo y abrir
una nueva publicación. Meses después, en enero de 1999, apareció Letras Libres, dirigida por
Enrique Krauze. Esta revista reunió a muchos
de los autores de Vuelta y aunque mantuvo un
espacio para la literatura su principal orientación ha sido el análisis de los tópicos de actualidad.
Paréntesis sigue el rumbo literario de Vuelta,
deja de lado lo circunstancial de la sociedad y
los fenómenos que ocurren en ella, y se afianza en el montículo de las artes. Pretende, además, no depender de algunos factores ajenos
al valor artístico y que inciden comúnmente en
casi todas las publicaciones en la elección del
contenido. Me refiero a los sucesos de actualidad, apariciones de libros, aniversarios, eventualidades luctuosas y otras situaciones que a
veces determinan qué debe estar en las páginas y qué no. Asiain ha declarado que en esta
revista lo que importa es sólo la calidad literaria y artística. Y ése es un propósito loable. Sin
embargo, el editor debe atender también a los
intereses de los lectores.
Los editores a veces ignoran al lector creyendo que con mostrar lo mejor que encuentran satisfacen el apetito intelectual de quien
los lee. Los lectores buscan en las revistas información que los oriente para elegir una lectura
más amplia. Una revista es también un escaparate de autores que presentan una muestra de
su obra o que comentan la obra de otros. El
lector no termina la lectura en una revista, la
continúa en un libro tarde o temprano.
Creo que Paréntesis será una publicación dinámica que se adecuará a los intereses de los
lectores y mantendrá su buen comienzo. En primer lugar porque depende de ellos para financiarse. Ser una revista "independiente" tiene sus
ventajas si los lectores la adquieren, pero mantenerse en esa situación es muy difícil en México. Ojalá encuentren pronto otros medios de
financiamiento que no afecten el proyecto editorial, como lo puede ser la publicidad.

variada; además de los antes mencionados, aparecen Salvador Elizondo, Juan García Ponce,
Antonio Alatorre, Antonio Deltoro,Jaime Moreno Villarreal, Gerardo Deniz, Fernando
Savater, José Kozer, Saúl Yurkievich, José Luis
Rivas, Juan Goytisolo, Juan Malpartida, Fabio
Morábito y Guillermo Sheridan, entre otros. A
este grupo escritores hay que añadir los nombres de jóvenes autores como Malva Flores,
HéctorJ. Ayala, Femando Escalante Gonzalbo,
Horado Heredia, Tomás Granados Salinas,
Manuel Guillén, Luis Ignacio Helguera,Jorge
F. Hernández,Jorge Hemández Tinajero, Mauricio Sander,Jorge Fernández Granados y muchos más; y junto a todos ellos se deben nombrar a los de otras lenguas, como Edmund
Wilson, George Orwell, Charles Tomlinson,
George Robert Gissing, Stefan Wimmer, Jorg
Fauser,Jerome Rothenberg, Ko Un.
En la parte gráfica presentan ilustraciones
de Frederic Amat, Francisco Toledo, Teodoro
González de León y fotografías de Paulina
Lavista. Las imagenes las colocan en páginas
aparte de los textos. En otras palabras en Paréntesis hay páginas para leer y páginas para ver.
En estos primeros tres números es grata la
impresión que deja Paréntesis. Hay que recordar que a la muerte de Octavio Paz, en abril de
1998, hubo una controversia en torno al futuro de la revista Vuelta. Algunos proponían con-

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El canto de las sirenas
Mariana Pérez-Duarte
Manuel Vicent
Son de mar
Alfaguara
México, 1999.

... eres tú, ciertamente,
y no te conocí hasta que pude
tocar todo tu cuerpo con mis
propias manos...
EMBARCARSE EN 1A LECTURA DE SON DE MAR ES ABOR-

dar el corazón del hombre. La novela nos presenta al ser humano como un buscador incansable, un ser que atisba indicios de grandes verdades, y hace lo necesario para perseguirlos y
atestiguar la revelación de estos fragmentos de
verdad.

de es, en realidad, el camino de vuelta: yendo
regresa a sí mismo, navega hacia su propio corazón y en él encontrará, de paso, el corazón
de Martina, la nueva Penélope.
Son de mar cumple con el precepto literario
de no referir, sino traer ante los ojos del lector
la historia y el mundo en el que se desarrolla.
Al sumergirse entre sus páginas, el lector es
inmediatamente presa de las olas, descubre con
los personajes pedazos maravillosos del mundo, queda atrapado entre las historias de los
pescadores, y corre el riesgo de padecer la fiebre del azahar (epidemia que se desata en la
costa cada vez que llegan las flores de la primavera) y de emprender también un viaje hacia sí
mismo y hacia el canto de sus propias sirenas.
Comenzando por el final, un final lleno de
magia y de misterio, la obra engancha al lector.
Es el cebo que lo llevará poco a poco a descubrir lo que hay detrás de cada uno de esos personajes esbozados en las primeras páginas y
cuya presencia permite adivinar un entramado de relaciones por demás sorprendentes.
Pareciera que Vicent ha bebido las aguas del
realismo mágico, o de lo real maravilloso y lo
ha adaptado al contexto europeo. Las escenas
que encontramos en el libro, sin duda rescatan aspectos mágicos de la realidad de todos

En ella, un nuevo Ulises llega a los brazos
de Circe, presentada ahora como un pueblito
de pescadores en la costa del Mediterráneo, y
se entrega al descubrimiento de los pequeños
placeres cotidianos que el mar vierte en sus orillas. Ahí descubrirá un mundo de nuevas sensaciones en las que se internará paso a paso
hasta hacerlas suyas y encontrar en ellas un espacio donde arraigarse.
En esta exploración, Ulises tropezará con el
amor y un arpón hará que quede completamente atrapado. Como maestro de literatura
clásica, conoce bien las divinas pasiones que determinan el curso de los días y que ponen en
juego el destino de los hombres. A lo largo de
la novela, Ulises descubrirá su propia vocación de dios reconociendo estas pasiones
dentro de sí.
Una vez dominadas las orillas, Ulises se lanza a dominar el mar. Navega serenamente, con
el nombre de su nueva Penélope impreso en la
proa, hasta que un día escucha el canto de las
sirenas.
Pero este camino de ida que Ulises empren-

69

�los días y nos los revelan enmarcados en los
momentos definitivos para el destino de los
personajes y sus historias. O bien, los sueños y
las pasiones se materializan y se convierten en
lagartos gigantes que nadan en la pileta de un
jardín, en tomas que nunca se filmaron de una
película rodada en el puerto, o en mujeres que
aparecen caminando sobre el agua con el resplandor de un fuego fatuo.
En 1999, Manuel Vicentganacon Sonde mar
el Premio Alfaguara de Novela. El jurado que
le otorgó esta distinción anotó que se trataba
de "Una historia contemporánea de amor y misterio, enmarcada en el mundo sensual y mágico del Mediterráneo. Con una prosa nítida y
rica en imágenes, Manuel Vicent cuenta la aventura de una pareja cuyo destino está sometido
a su propia pasión y al influjo de los mitos clásicos que se mantienen vivos en su fantasía".
Manuel Vicent, escritor y periodista valenciano, es autor de novelas y libros de relatos
como Pascua y naranjas, Ba/,ada de Caín (Premio Nadal), Contra paraíso, No pongas tus sucias
manos sobre Mozart (Premio González Ruano),

El espejo enmascarado
de Carbalho
José Garza
Manuel Vázquez Montalbán

Marcos: el señor de /,os espejos
Aguilar
México, 1999.

MoNTALBÁN (BARcelona, 1939) es una máquina de pensar y de
escribir y que por eso es siempre saludable tenerlo en México, sobre todo ahora que al fin
se ha tomado la iniciativa editorial de hacer que
circulen sus obras en nuestro país. Creador de
una obra negra protagonizada por un entrañable personaje, Pepe Carvalho, Vázquez Montalbán es uno de los intelectuales españoles más
respetados internacionalmente. La aparición
del más reciente título de su producción,
Marcos: El señor de /,os espejos (Aguilar, 1999) confirma mi sospecha de que Vázquez Montalbán
es un escéptico cuyas reflexiones no niegan la
esperanza ni la lucha contra el pensamiento
único; un demócrata convencido del poder de
las sociedades plurales.
De entrada diremos que Marcos: El señor de
/,os espejos no es el lado opuesto de Marcos: La
genial impostura de los periodistas Maite Ricco y
Bertrand de la Grange. El libro de Vázquez
Montalbán es en sí mismo una sola pieza en la
que no está oculta ninguna especulación ni
ningún propósito. En este caso, el abastecimiento de la información no lo proporciona el servicio de información de gobierno sino la propia experiencia de vida de Vázquez Montalbán
con todo lo que eso implica. Dividido en seis
apartados y un glosario zapatista, Marcos: El señor de /,os espejos es el reportaje sobre el diálogo
fresco y fluido acerca de diversos temas políticos, culturales y literarios entre dos inteligencias y el contexto en el que éste se da. En este

SE DICE QUE MANuEL VÁZQUEZ

A favor del placer, Crónicas urbanas, Del café Gijón
a Ítaca, Tranvía a la Malvarrosa, Jardín de Villa
Valeria, Los mejores relatos y Las horas paganas.
Además colarabora regularmente en el diario
madrileño El País.
Un domingo de agosto, un ahogado vestido
de esmoquin se acerca flotando a la playa. Un
poco más tarde, un ramo de flores silvestres
antecede el cuerpo de una mujer, vestida de
traje sastre Chanel color blanco, en la misma
cala en la que una vez un hombre escribió sobre la arena, para hacerle un lecho a su amada, un fragmento de una oda de Horacio que
comenzaba así: "Si una fuerza prematura se lleva en ti una parte de mi alma ¿qué hago yo,
que soy la otra, la menos amada y que no entera sobrevive?"

Son de mar está escrita con el espíritu de las
grandes obras de la literatura, que logran aprehender lo esencial del hombre.

70

sentido Vázquez Montalbán
se abre y se muestra como un
observador de la escena mexicana, ligado estrechamente a
personajes de la cultura mexicana y gran lector·de nuestros
autores nacionales y particularmente de la bibliografía
que el conflicto en Chiapas ha
motivado.
Vázquez Montalbán analiza el pasado y hace una radiografía del presente, y ofrece
perspectivas. No esconde su
pensamiento ni su posición
legitimadora de los zapatistas:
"estáis denunciando cosas evidentes y porque sólo pretendéis que se resuelvan, no el
poder" (p. 117). En este sentido se acepta la definición
que él mismo da al libro como panfleto, dada
la diatriba al neoliberalismo que inicia desde
la misma portada en la que aparece el saludo
que Guiomar Rovira capta de Marcos, ese señor de los espejos, es decir: de los recursos y de
los discursos más literarios que políticos, y tanto textuales como visuales y hasta teatrales, para
hacer ver una realidad olvidada: la del indígena como realidad y metáfora del globalizado,
el mestizaje como lo deseable más que como lo
inevitable.
"La rebelión indígena es a la vez exigencia y
metáfora. Quieren un lugar entre los demás y
se convierten en la metáfora del perdedor social global que exige un nuevo estatuto de globalización", dice Vázquez Montalbán. Así es, responde Marcos al escritor: "El movimiento indígena zapatista es un símbolo que se resiste a
ser sacrificado dentro de un mundo de
estándares".
Vázquez Montalbán y Marcos están ciertos
que lo que ha planteado el movimiento zapatista no se puede calcar entre otros lugares,

aunque sí el desafío por la
búsqueda de una sociedad
donde todos, sobre todo las
minorías, tengan un lugar
sin que eso signifique que se
vaya a homogenizar a la sociedad. Y es que debe entenderse que aun cuando todavía pesa la desvalorización
de los pueblos indígenas, en
una visión negativa que explica que sólo ahora, cuando termina el siglo veinte en
medio de concepciones de
ese discurso obstinado por
imponerle una memoria y
una historia única a un país
tan diverso como México, se
empiece a descubrir la complejidad y la poderosa presencia actual de la historia y
la memoria indígena.
Si los zapatistas han planteado la recuperación de la memoria histórica, Vázquez Montalbán hace su aportación a la causa al recrearla y
enriquecerla con su personal testimonio. La
única forma de evitar que en el futuro la memoria de acontecimientos y conflictos como el
chiapaneco quede difuso es que los testigos se
atrevan a pensar lo que vieron. Y a contarlo. Es
lo que ha hecho Vázquez Montalbán.
La proximidad encandila, claro, pero sólo
de la experiencia puede conocerse una explicación que vaya más allá de las declaraciones
oficiales. Además, la radicalidad subjetiva de la
literatura nos dice más sobre lo acontecido que
la nula racionalidad de los discursos con pretensiones científicas.
Hay en el periodismo una sana preocupación por la objetividad, pero por la objetividad,
siempre imprecisa, no puede pagarse el precio
del desdibujamiento de yo en un nosotros impersonal. El periodismo personal que hace
Vázquez Montalbán u otros autores como

71

�ce a una voz única que en algunos resonará por
muchos años y en otros se perderá irremisiblemente entre las nieblas del pensamiento. El
tiempo imperturbable conserva o destruye la
frágil estructura del poema.
Llorar a solas de Andrés Huerta, su libro número diez, agrupa poemas de reciente hechura, de otro y el mismo sueño, de rescatada insistencia en fijar un mundo que siempre aparece inusitado, al alcance de los sentidos: dolor, placer, despertar a la luz y a la palpitación
de las cosas:

Gunter Wallraff, o la gente del Nuevo Periodismo como Mailer o Thompson, que se arriesga
a pintarse a sí mismo a través de la elaboración
personal de la experiencia vivida, es una de las
mejores maneras de resguardar el presente y
el pasado reciente de una desfiguración. Ya lo
dice también el poeta y escritor alemán, antiguo periodista, Hans Enzensberger: "Es el hecho de que se aferren a su perspectiva radicalmente subjetiva lo que consigue que los trabajos de los reporteros sean tan reveladores, incluso allí donde se muestran injustos [o imparciales]".
Marcos: El señor de los espejos puede parecer
de entrada un libro para lectores españoles,
europeos, pero igual el libro cumple la profecía del poeta Blas de Otero: "Otros vendrán/
verán lo que no vimos". Periodísticamente, Vázquez Montalbán entrega una de esas obras que
se leen porque es el tipo de periodismo que se
quiere hacer.

penetra y transforma su visión amorosa con la
que asume siempre su sitio en la poesía. Paisaje elemental, vastedad, planos, colores concentrados, vientos luminosos, fríos de cielos sulfatados:

descifrar el mundo; ciudad en la noche y en el
día, magnífica a los ojos, fijada con las palabras:
He vuelto a los lugares, en donde fui niño: la
Alameda, la Plaza de la Luz, el cine América, la
salida de los trenes del viejo Nacional, el café

Tú y yo nacimos iguales

Magnolia con sus cuarenta meseras dispuestas

Nos gustan las tapaderas del cielo

al amor y al baile, el café Colón. Subido a la

[sus nubes su frío

cúpula del aire miro a la ciudad vivir. El humo

y lo que hay debajo de la tierra

se eleva hasta más allá de mis ojos, las monta-

la penca azul

ñas se entrañan más en el cielo, ahora los vie-

el rocío en las montañas

jos hornos están apagados.
["Conmigo mismo"]

el viento
y este silencio que tanto pronuncié

celebrar la noche despabilar las cosas

hasta el olvido

Ojalá y alguna vez hayas visto

va tocando el mundo

en estos ojos

como se toca la luz

la vida

Asistimos con este poemario que publica la
Universidad Autónoma de Nuevo León, número 3 de su colección "Letras universitarias", a la
celebración de una poesía hecha al ir pasando
la vida, con una misma frescura, con los sueños que la iniciaron, con el ansia de vivir intensamente, con el amor y con el vino; son las
mismas palabras que se reconocen, que a fuerza de pensarlas, decirlas, escribirlas, le han entregado al poeta su fuerza sonora y formado su
inventario poético, fundamento y señal de su
presencia.

["Paisaje amoroso"]

en mi ventana.
["Tu nombre"]

Poeta más entrañado con el fondo que con
la forma -que a veces cabalga un poco al desgaire-, Huerta es habitante pleno de un paisaje que desde los años primeros se le ofreció
desnudo de arreboles, de atmósfera espejean te
y soledades encendidas: el desierto. Lo llena
de una nostalgia que a veces abre cicatrices,

Llorar a solas de Andrés Huerta
Alfonso Reyes Martínez

Pero si bien el paisaje cala sus poemas, la
ciudad que ha sufrido, que ha merecido -otro
paisaje- va en él, lo acompaña en el desbrozar de los años; calles de leyenda, amores perdidos y afanes que encontraron encrucijadas
para el sueño; casa también de este poeta de
terrestres vías, de estancias de ternura para

Centro Regional de lnformación, Promoción e Investigación
de la Literatura del Noreste

Andrés Huerta
Llorar a solas
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, 1999.

CRIPIL

En este nuevo espacio, ubicado en el tercer piso de la Casa de la Cultura
de Nuevo León, se ofrecen los siguientes servicios:
CUANDO LA EMOCIÓN SURGE EN LA SENSUALIDAD DEL

acto amoroso, en la alegría luminosa del agua
que fluye, entre la injusticia y el oprobio, en el
pasar del día bajo los cielos del mundo, el poeta, incendiado o sereno, vive intensamente ese
estado subjetivo. No ha llegado aún -dice Alfonso Reyes-, la ejecución verbal: la poesía.
Cuando las palabras materia de ese universo
llegan, unidas por la red de significantes a quien
las leerá, la emoción puede comunicarse, sobrecoger, sacudir, inquietar; y es que dan cau-

~
~
~
~
~
~

~

Red Regional de Información Literaria
Red Regional de Investigación Literaria
Biblioteca del Noreste
Biblioteca Virtual del Noreste
Fonoteca: Letras del Desierto
Revista Literaria en Internet

~
~
~
~

~

Página del Centro en Internet
Taller Electrónico Regional
Mesas de Discusión
Encuentros de Escritores
Encuentro de Talleres
Préstamo de Computadoras

CRJPIL / Casa de la Cultura de Nuevo León / Colón 400 oriente

Monterrey, N. L. Tel. 375 04 60 / 372 44 52

72

73

�Contraportada
óscar Efraín Herrera
SOLO
A DOS VOCES
OCTAVIOPAZ
JULJÁNRÍOS

ÜCTAVIO PAZ/ jULIÁN Ríos

Solo a dos voces
Fondo de Cultura Económica [2ª edición]
México, 1999.

74

ANA MARíA CHÁVEZ GALINOo

La suerte de la consorte. Las esposas de /,os

La nueva dinámica de la migración interna en
México de 1970 a 1990
Universidad Nacional Autónoma de México
México, 1999.

gobernantes de México: historia de un olvido y relato
de un fracaso
Editorial Océano
México, 1999.

Patricia Laurent Kullick
Camino de Santiago
Fondo Estatal para la Cultura y las Artes
de Nuevo León
Monterrey, 2000.

SARA SEFCHOVICH EMPRENDIÓ LA TAREA DE RECONS-

LA PRrMERA NOVELA DE PATRICIA UURENT KULLICK
es un recorrido hacia el interior. El camino de
Santiago es la descripción de alguien que vive
en varios planos de la realidad. Santiago representa a esa parte del ser que se ha formado con
las convenciones y costumbres aceptadas por
los demás. De esta manera la protagonista de
la novela tiene que enfrentarse constantemente a Santiago, ese ser sin forma que no pierde
la oportunidad de mostrarle un camino seguro y también sin encanto.
Patricia Laurent construye un texto basado
en estampas que se suman a otras para narrar
una serie de historias que ocurrieron en diversos momentos pero que la personaje los sigue
viviendo.
La autora tiene la gran virtud de crear un
puente empático con sus lectores mediante una
prosa sugerente, rica en imágenes, que narra
los hechos de manera natural aunque a veces
sean insólitos. Esto lo ha demostrado en sus pasados libros de relatos y en esta novela tiene el
espacio para profundizar en sus personajes,
pasiones y obsesiones.

truir un aspecto desatendido por los historiadores y presenta en este libro biografías de esos
personajes, al principio discretas y muchas veces protagonistas: las esposas de los gobernantes mexicanos desde la Conquista hasta nuestros días. Para emprender tal empresa recurrió
a múltiples fuentes (bibliográficas, hemerográficas, testimoniales y literarias), y elaboró no
sólo retratos de las "consortes", sino un amplio
ensayo de las situaciones sociopolíticas que rodearon a estos personajes.
Sefchovich concluye que las esposas de los
gobernantes de México no están en ese lugar
por méritos o deseos propios, sino por obligación, porque sus cónyuges las arrastran.
Pero, paradójicamente, estas mujeres tan
cercanas al poder dejaron que sus capacidades
se desperdiciaran. Si antes de que su marido
fuera presidente -señala la autora- ellas tuvieron que dejar de lado sus intereses, y si durante la Presidencia tuvieron que adaptarse a
cumplir con tareas impuestas, después de que
terminan el cargo ya no pueden encontrar un
lugar para hacer lo que les gusta o para aprovechar lo que aprendieron durante la gestión.

A PRINCIPIOS DE LA DÉCADA DE LOS SETENTA EL POETA

y ensayista mexicano Octavio Paz sostuvo una
serie de conversaciones con el escritor español
Julián Ríos, a partir de la cual se formó el libro
Solo a dos voces, que se publicó por primera vez
en 1973 bajo el sello de Lumen, en España. A
fines de 1999 el Fondo de Cultura Económica
hízo una segunda edición en la que agrega una
conversación más, realizada en París, en 1996,
así como una carta y un poema de Paz.
Solo a dos voces puede ser la mejor puerta de
entrada para quien quiera conocer el pensamiento de Paz, y al mismo tiempo es un libro
interesante para el estudioso de la obra de este
escritor. Las conversaciones no son simplemente pláticas entre dos tipos ilustrados, sino diálogos en los que Ríos va llevando a Paz por distintos _pasajes. España y aquel famoso congreso
antifacista; Francia y el surrealismo; México: su
política y su arte, son algunos de los temas tratados, pero también, gracias a la asombrosa máquina de pensar de Paz: hay análisis de la poesía del siglo veinte, la democracia, el poder, una
lúcida crítica al "mercado", y una reflexión sobre el mundo de la informática.

SARA SEFCHOVICH

LA MlGRACIÓN DEL CAMPO A LAS CIUDADES ES UN FEnómeno que afecta a la sociedad mexicana
desde hace décadas. La investigadora Ana
María Chávez Galindo estudia esta situación
analizando la desigualdad social, el panorama
de la migración en el país, las zonas de mayor
atracción migratoria y las políticas de distribución de la población y migración, entre otros
factores.
Este libro recupera y articula un esfuerzo de
conocimiento de varios años -que abarca de
1970 a 1995- de la realidad migratoria en
México, particularmente desde una de sus vertientes más importantes: la migración interna
que distribuye y redistribuye en movimientos
convergentes y divergentes a la población.
La autora explica que nuestra realidad muestra que el campo continúa expulsando fuerza
de trabajo, lo que revela la persistencia de las
desigualdades sociales, económicas y regionales en el país. En su libro explora la migración
desde dos perspectivas combinadas: el estudio
de la complejidad de los mapas migratorios a
escala nacional, regional y urbano-regional, y
la caracterización de los principales rasgos
socioeconómicos de la población migrante en
cada uno de esos ámbitos territoriales.

75

�Colaboradores
~ ~ ~ (Monterrey,

J.~

1952). Estudió antropología en la
UANL y la maestría, en la misma
disciplina, en el Colegio de Michoacán. Autor de Músicos y música popular en Monterrey (19001940).

Fue reportero de los diarios El
Norte, El Porvenir y El Nacional.
Dirige Vida Universitaria y colabora en Laj&lt;Jmada.

a,.:tt,,,.,.. ~

(Cd. Victoria,
1958). Narrador. Es autor del libro de relatos Semáf(JT'() en rojo. Ha
publicado en diversas revistas y
suplementos culturales.

f ~ ~ (ciudad de México, 1942). Escritor, ensayista.
Actualmente dirige el Instituto
de Investigaciones Filológicas de
la UNAM donde también ha estado al frente de Difusión Cultural. Recientemente se reeditó
su libro La vida en Londres.

R~ ~.,.;IJ¿.

(Monterrey,
1942). Director y crítico de cine.
Maestro de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la
UANL. Director de Programación y Conservación de Acervo
de la Cineteca de Nuevo León.

(Monterrey, 1971). Periodista. Autor de los libros Tierra

de cabritos y Cuaderno de reportero.

~

q~ Quchitán, 1962).

Poeta. En 1998 obtuvo el Premio
Nacional de Poesía Benemérito
de las Américas con su libro Las
ocho casas. Ha sido becaria del
INBA, FONCA y FOESCA. Estudió letras en la UNAM.

Ó~ ~ H~

(Monterrey,
1962). Periodista, poeta. Ha sido
reportero y editor en distintos
periódicos. Autor de los libros de
poemas La ganancia y la pérdida

y Camino hacia mis huesos.

(Monterrey).
Maestro universitario, consultor
de empresas. Estudió administración, educación y psicología. Dirige el Centro de Valores Éticos
delITESM.

Universidad Autónoma de Nuevo León / Dirección de Publicaciones

A~ R'1" H ~

O Sí
acepto suscribirme aArmas y Letra
n
.
Seis Números (publicación bimestral) s por un a o al prec1Q de$ 100.00 (cien pesos).

(Monterrey, 1943). Poeta, editor, diseñador gráfico. Autor de Arenas
del olvido y Naufragio de la voz. Próximamen te aparecerá su libro

Oscuro territorio.
0-,,¡¡JJ,. ~ ~ (Monterrey,

p._,

Quchitán,
1967). Becaria del FONCA durante los periodos 93-94 y 96-97.
Actualmente preside el patronato de la Casa de la Cultura de
Juchitán. Es autora del libro Pa-

raíso defisuras.

Fue jefe de Extensión Universitaria de la UNL y director de Armas y Letras. Es maestro de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

H ~ P""r~ (Monterrey,
1976). Poeta. Estudia letras e n la
UANL. En 1998 ganó el concurso de poesía Alfre do Gracia Vicente. Próximamente publicará
su poemario Barcos.

J.,,

NOMBRE

Martínez

pxTos

DOMICILIO
COLONIA

N~ T.W.

H41- P~ (Monterrey, 1935).

J.,_,,.~~

1928). Escritor, maestro universitario. Ex rector y ex secretario
de Educación en el estado. Dirige el Centro de Estudios sobre
la Universidad de la UANL.

A~ f-141- O~(Monterrey,

carnaval. Antología de la poesía brasileña.

Escritor, psiquiatra. Estudió medicina en la UNL. Es presidente
de la Sociedad Analítica de Grupo de Monterrey, A. C.

~~~ (Monterrey,

tina, 1942). Sociólogo, maestro
universitario. Dirige la División
de Posgrado de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL.

J.,¡, HM4A ~ (Tandil, Argen-

co, 1948). Poeta y ensayista. Traductor de literatura en lengua
potuguesa. Autor de Más que un

f-1....,,,..~ (Monterrey, 1935).

(Monterrey, 1977). Narrador. Estudia
letras en la UANL. Obtuvo el
premio de LiteraturaJoven Universitaria en 1999. Colabora en
Conarte.

1977). Fotógrafo. Estudió arquitectura en la UANL. Ha participado en diversas publicaciones
y galerías. Recientemente expuso en la Pinacoteca de Nuevo
León.

1947). Educador, historiador. Dirige el Archivo Histórico de la
Facultad de Medicina de la
UANL. Autor del libro de cuentos Fuera de lugar.

H:,J. '1..,i. ft,.,,,. (Cd. de Méxi-

A...,. ~ ~

CIUDAD

ce

ESTADO

~ 11

IEI ÉFONQ-

1

V,....'!

O Anex~ c_heque o g1ro ba,ncarlo a no~bre de la UANL

o deposito bancario en la cuenta# 051358473 de B~norte
Suc. Gran Plaza. Monte'rrey, N.L.
'

J

DlNU!YO LION

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P~RA ~_USCRIBl~SE _envíe este cupón por fax al (8) 329 4095
(D1recc1on de Publicaciones de la UANL}
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·,
· ·
Biblioteca Magna Universitaria "Lic Raúl•~tnº~freo:, ªA· DiAre~c,on de Publlcac,ones de la UANL
1
9
Monterrey, N.L. C.P. 64440
·
nas , v. ionso Reyes No. 4000 norte.

V~

(Tampico, 1938).
Periodista. Fue catedrático del
ITESM, UR y UDEM y director
del Diario de Monterrey. Autor del
libro Cosas nuestras.

VJ~. Los fragmentos
publicados en este número corresponden a la primera sección
del poemario Black Zodiac, que
obtuvo el Pre mio Pulitzer y el
Natural Book Critics Circle
Award.

Los ecos de Irls

-

Manud Cooua-. R.lmoe
1MarialMI Nta: L

~

Informes: Secretaría de Extensión y Cultura / Dirección de Publicaciones
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Biblioteca Magna Universitaria
"Lic. Raúl Rangel frías"
'Av. 'Alfonso Reyes Núm. 4000 norte
Monterrey. N.L. C.P. 64440
Tel. (018) 329 4111 / fax 329 40 95

DIRECCION C'E
PUBUCAOONES

U

A

N

L

�Colaboradores
~ ~ ~ (Monte-

ca popular en Monterrey (19001940).

(Monterrey, 1971). Periodista. Autor de los libros Tierra
de cabritos y Cuaderno de reportero.
Fue reportero de los diarios El
Norte, El Porvenir y El Nacional.
Dirige Vida Universitaria y colabora en LaJornada.

q.,.llcw,.o ~ (Cd. Victoria,

~~ (Juchitán, 1962).

1958). Narrador. Es autor del libro de relatos Semáforo en rojo. Ha
publicado en ~:..~-ºnn ___ .:_.._ _ ••

Poeta. En 1998 obtuvo el Premio
Nacional de Poesía Benemérito

1928). Escritor, maestro universitario. Ex rector y ex secretario
de Educación en el estado. Diri-

~ ~ ~ (Monterrey,

1952). Estudió antropología en la
UANL y la maestría, en la misma
disciplina, en el Colegio de Michoacán. Autor de Músicos y músi-

J.,~

rrey, 1977) . Narrador. Estudia
letras en la UANL. Obtuvo el
premio de LiteraturaJoven Universitaria en 1999. Colabora en
Conarte.

Aq.....~~ (Monterrey,

suplementos c

f~~
co, 1942). E!
Actualmente ,
de lnvestigacic
la UNAMdon
tado al frente
tural. Recient1
su libro La vir,,

Humberto Martínez

ENTRETEXTOS

lnna Margarita Pompa del Ángel

~~~
1942). Directo
Maestro de la
cias de la C01
UANL. Direct
ción y Conser
de la Cineteca

~SIVUSIOAD Atll\'.)N()MAllE HUEVO lEÓN

llNMISIDADA~ Dl NIJ!YO U0N

H~A..,¡1.F~
co, 1948). Poet
ductor de lite
potuguesa. Au

carnaval. AntoL
sileña.

f-1.,,.,_,. ~ (l
Escritor, psiquiatra. Estudió medicina en la UNL. Es presidente
de la Sociedad Analítica de Grupo de Monterrey, A. C.

J~ ~ ~ (Monterrey).
Maestro universitario, consultor
de empresas. Estudió administración, educación y psicología. Dirige el Centro de Valores Éticos
delITESM.

mas y Letras. Es maestro de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

ITESM, UR y UDEM y director
del Diario de Monterrey. Autor del
libro Cosas nuestras.

"1~ 1&gt;~~ (Monterrey,

~

1976). Poeta. Estudia letras en la
UANL. En 1998 ganó el concurso de poesía Alfredo Gracia Vicente. Próximamente publicará
su poemario Barcos.

IJJ~. Los fragmentos
publicados en este número corresponden a la primera sección
del poemario Black Zodiac, que
obtuvo el Premio Pulitzer y el
Natural Book Critics Circle
Award.

Los ecos de Iris

-

lbnu&lt;tCon&lt;tmtRaam
y Maria lnta Nn:z t..

Informes: Secretaría de Extensión y Cultura / Dirección de Publicaciones
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Biblioteca Magna Universitaria
"Lic. Raúl Rangel frías"
'Av. Alfonso Reyes Núm. 4000 norte
Monterrey, N.L. C.P. 64440
Tel. (018) 329 4111 / fax 329 40 95

DIRECCION CE

PUBUCACIONES

U

A

N

L

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              <text>Alardín, Carmen, 1933-2014, Directora</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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