<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="17462" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/17462?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T21:50:51-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="15493">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/213/17462/ARMAS_Y_LETRAS._2000._Nueva_Epoca._No._25_0002014819.ocr.pdf</src>
      <authentication>26c9af7666055ce51cb74dbc3e5e43ee</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="488017">
                  <text>A

R

A

s

�Contenido
áscar Wilde / Javier Treviño Castro, 3
Cómo sobrevivir a la bomba
Giampiero Bucci, 10
El arte de copiar/ José Luis García, 13
Artefactos simbólicos gravemente dañados. Diario académico
Fernando Curiel, 15
Sobre una erifermedad incurab/,e y pegadiza. Seis poetas de la nueva generación
David Huerta, 22
ico/ Samuel Noyola, 28
bhace llover/ Sabina Bautista, 29

Celso Garza Guajardo, el cronista
Israel Cavazos Garza, 32
Rector: Dr. Reyes S. Tamez Guerra

os

Secretario General: Dr. LuisJ. Galán Wong
Secretario de Extensión y Cultura: Lic. Humberto Salazar
Director de Publicaciones: Lic. ArmandoJoel Dávila

A
L

R
E

M
T

A
R

A

s
S

r11i1l 1 j e l a 11i 1111 i d!d 1111 1 011 d! 11 110 l e! ,

•
cumplir la ley

I

María Infante, 35

Directora: Mtra. Carmen Alardín
Subdirector: Margarito Cuéllar
Secretario de redacción: Óscar Efraín Herrera
Diseño de portada: Francisco Barragán Codina
Tipografía, formación y diseño de páginas interiores: FranciscoJavier Galván C.
Consejo editorial: Arq. Abigaíl Guzmán Flores, Profr. Israel Cavazos Garza,
Lic. Armando Joel Dávila, Lic. Roberto Escamilla Molina, Mtro. José María Infante,
Lic. Alfonso Rangel Guerra, Lic. Graciela Salazar Reyna, Lic. Humberto Salazar.
Oficinas: Dirección de Publicaciones de la UANL. Biblioteca Magna Universitaria Raúl Rangel Frías, Av. Alfonso Reyes núm. 4000 Nte.
Monterrey, Nuevo León, C. P. 64440 / Teléfono: 329 41 11, Fax: 329 40 95 / Publicación bimestral / Precio del ejemplar:$ 20.00
Impresa en Minuteman Press.,/ Registros en trámite / Armas y Letras no responde por originales ~
y colaboraciones no solicitados. Todos los arúculos firmados son responsabilidad de su autor.

achina
speculatrix

Gali/,eo y los relojes
Hugo Padilla, 37

�Contenido
.

'

o1

;,.,f ~

áscar Wilde / Javier Treviño Castro, 3
e ..,.. ...,
Cómo sobrevivir a la bomba
Giampiero Bucci, 10
El arte de copiar/ José Luis García, 13
Artefactos simbólicos gravemente dañados. Diario académico
Fernando Curiel, 15
Sobre una enfermedad incurable y pegadiza. Seis poetas de la nueva generación
David Huerta, 22
Pórtico/ Samuel Noyola, 28
Rulfo hace llover/ Sabina Bautista, 29

R

A
rt vl 1 t,

M

A

d e 1 1 vnl, , r,l d t d 1 u l4no •• de

s
11 u1,o 1 16 11

Ce/so Garza Guajardo, el cronista
Israel Cavazos Garza, 32
Rector: Dr. Reyes S. Tamez Guerra
Secretario General: Dr. Luis J. Galán Wong
Secretario de Extensión y Cultura: Lic. Humberto 1
Director de Publicacwnes: Lic. ArmandoJoel D:

A
L

R
E

M
T

otos

A
R

A

r 11 i sl1 je 11 11i11r sid ad 11 16 1111 d1

11111

Hoy mismo

Directora: Mtra. Carmen Alardín
Subdirector: Margarito Cuéllar
Secretario de redacción: Óscar Efraín Herrer
Diseño de portada: Francisco Barragán Codina
Tipografía,formación y diseño de páginas interiores: FranciscoJavier Galván C.

Para cumplir la ley

,

José María Infante, 35

ociológica

Consejo editorial: Arq. Abigaíl Guzmán F1ores, Profr. Israel Cavazos Garza,
Lic. ArmandoJoel Dávila, Lic. Roberto Escamilla Molina, Mtro. José María Infante,
Lic. Alfonso Rangel Guerra, Lic. Graciela Salazar Reyna, Lic. Humberto Salazar.
Oficinas: Dirección de Publicaciones de la UANL. Biblioteca Magna Universitaria Raúl Rangel Frias, Av. Alfonso Reyes núm. 4000 Nte.
Monterrey, Nuevo León, C. P. 64440 / Teléfono: 329 4111, Fa.x: 329 40 95 / Publicación bimestral / Precio del ejemplar:$ 20.00
Impresa en Minuteman Press. / Registros en trámite/ Armas y Letras no responde por originales
y colaboraciones no solicitados. Todos los artículos firmados son responsabilidad de su autor.

achina
speculatrix

Galileo y los relojes
Hugo Padilla, 37

�istoria
. matria

..

Un proyecto cultural sobre bayonetas
Erasmo E. Torres López, 41

Javier Treviño Castro

CUANDO F.STUVE POR PRIME-

Soto y el maravilloso arte cinético
José Garza, 45

rtes
plásticas

ine,
televisión
y otros
espejismos

Tapices en el Marco, ¿qué se está colgando?
Alfredo Consalvo, 47

Lorca y la poesía catalana en el cine de Terrassa / Gabriel Contreras, 51

El papel de la técnica en la obra de Guillermo Ceniceros / Evodio Escalante, 54
De corte trágico / José Renato Tinajero, 58
Ciudadanías/ Francisco Ruiz Solís, 60
A propósito de una nueva presencia de López Velarde
Aralia López González, 61

ibros

Un canto melancólico al misterio de la muerte/ Josefina Díaz Olivares, 65
Revista Drama/ Luis Martín Garza, 67 '
Palabras transparentes / Antonio Adolfo Reguera, 70
Bibliográfica / Humberto Martínez, 72
Colaboradores, 80

Portada: Gerardo Vázquez / Niña gato / Técnica: óleo sobre tela / Medidas: 120 x 150 cm
Ilustraciones interiores: Gerardo Vázquez

•

RA VEZ EN PERE LACHAISE

alguien se sorprendió de
que me hubiera pasado
todo el día en un cementerio. Me interesaba ver
y tocar, con mis manos
mortales, las tumbas de
muchos de mis poetas y
artistas más queridos. No
fui comprendido pero
no me importó lo más
mínimo. Adquirí el mapa
que se vende en la entrada del célebre cementerio parisino y lo guardé
en mi mochila de modesto viajero. Quise que
eso que llamamos intuición me guiara hacia mi
principal meta: la tumba
de Óscar Wilde. Me interesaban otras, claro,
como la de Marce! Proust y la de Apollinaire,
entre muchas más. Pero esta visita estaba dedicada al descubrimiento de esa tumba en particular. Otros días fueron dedicados a otras en
que descansan mis favoritos pero siempre pasé
(y pasaré) por la de Óscar.
La intuición no falló en Pere Lachaise, como
no había fallado en Chelsea, cuando ella sola
me condujo a la casa que el poeta irlandés ocupó en Tite Street 16, una vez casado con la hermosa Constance Lloyd. Guiado literalmente no
por el mapa el cementerio sino por el amor y
la excitación, fui casi directamente a mi objetivo. Diría más bien que fui conducido a ese objetivo. Los merodeos no fueron sino un pretexto

3

FONDO
UNIVERSITARIO

para hacer más emocionante el encuentro y la
oportunidad de descubrir otros puntos cardinales que grabé en mi
memoria para visitarlos
al día siguiente. Poco a
poco, en un zigzag casi
prefigurado, fui entrando en la vertiente de
una avenida que me
condujo, ahora sí sin extravíos, hacia el monumento escultórico de
Jacob Epstein que remata el cubo pétreo bajo el
que se encuentran los
restos de un hombre
que fue, durante un breve tiempo de su existencia, el Rey de la Vida,
como él mismo solía denominarse, y que terminó convertido en un vagabundo que no tuvo
dónde reclinar su cabeza en los días aciagos, como
también dijo de sí mismo el poeta.
Mientras vislumbraba a lo lejos el ángel de
piedra, que parece proteger con sus alas al sobrio cubo que conforma el sepulcro, la rabia
comenzó a encenderme. Vi, desde lejos y mientras fui acercándome, un eajamabre de rayones grabados sobre la piedra cúbica que hacían del pequeño mausoleo un tapiz irisado de
grafitis (supuse) insultantes. Una vez que estuve frente a la tumba, y pude tocarla y acariciarla y recorrerla con mi rostro y con mis manos y
quedar incrédulo ante mi buena suerte por estar junto a ese monumento, distinguí lo que

�tuosa admiración de algunos cofrades. Lo importante, en todo caso, es subrayar que a pesar
de las muchas investigaciones sobre su vida,
paradójicamente Wilde no cuenta con un verdadero y acusioso estudio de su obra. Por lo
menos quien esto escribe ignora que lo haya.
Si es así, si en efecto no existe un estudio concienzudo de su trabajo literario, la pregunta que
habría que formular es obvia: ¿por qué? Y la
respuesta a tal pregunta es simple y también
evidente: la truculencia en que siempre se vio
envuelto se ha convertido en el foco de atención de la masa durante todo un siglo. El escritor, en cambio, el artista, ha sido tratado por
los críticos y los historiadores con un desdén
inaudito. Podremos encontrar prólogos, análisis exhaustivos de su obra... no, que yo sepa así
como muchos amigos huyeron de Óscar en el
momento de su caída, muchos autores -aún
hoy- temen la sola mención de su nombre.
Sí, incluso cien años después ... Supongo que
los horroriza ser acusados de frívolos o de homosexuales. No conozco un solo libro -ni siquiera inglés o estadounidense- que se ocupe de la obra de Wilde con seriedad y hondura
crítica. Digo un libro. Repito que hay ensayos
sueltos, opiniones, artículos pero no un libro
en el que se reflexione con verdadera profundidad en torno de la obra de un autor aparentemente irregular, pero innegablemente brillante y más inteligente de lo que cualquier gran
intelectual de hoy podría suponer. Mucho más,
por lo menos, que ese inefable simulador (aunque muy sincero) que fue André Gide, quien
aprovechó bastante bien y muy a tiempo la
amistad de Óscar cuando éste se encontraba
en la cumbre, como creyó sacar partido, después de su célebre metida de pata, de la relativa camaradería que Proust le otorgó displicentemente durante sus últimos años, a pesar de
la vitriólica envidia que el autor de Corydon alimentaba contra él. Gide se atrevió a descartar,
como escritores, lo mismo a Óscar que a Marcel
de un plumazo. André Gide, sí, quien no fue
más que un escritor de novelas abrumadas por
su propio tedio, de libros que, en su momento,
eran ya la melaza derramada del decadentismo
(Los alimentos terrestres, por ejemplo), de diarios

realmente decían esas frases acuñadas en muchos idiomas sobre la piedra del cubo mortuorio. De las frases grabadas en los idiomas que
me son más o menos familiares, deduje que
París será siempre la tierra del arte y de la sensibilidad, a pesar de cualquier cosa y a pesar
incluso de que la afirmación peca de excesiva
cursilería: tales frases eran de encomio, de admiración, de cariño, de adhesión, de desprecio por toda esa hipócrita época victoriana que
condenó al dolor a un artista. Quise grabar yo
mismo mi homenaje, pero como no llevaba conmigo ningún instrumento que me sirviera de
cuña, me conformé con recoger un poco de la
tierra que toca la base del cubo y sentarme varias horas ante esa tumba que representa para
mí más de lo que yo mismo imaginé al llegar
hasta ella.
Proustianamente, mi memoria recorrió no
sólo la obra de ese hombre, que desde el fondo de la tierra soportaba una visita más, sino
también la vida verdaderamente vivida, que fue
la materia con la que tejió sus ficciones y su
poesía. También pasé revista a mi propia vida:
las tardes y noches dedicadas a la lectura de su
obra, la insoportable iracundia que me produjo (y me ha producido siempre) la inquina con
que su época lo aniquiló, la felicidad y el horror que me han procurado desde la infancia
su ingenio y su desastroso final. ¿Pero quién es
este hombre que a un siglo de su muerte puede producir aún opiniones tan encontradas y
una pasión o un desprecio casi tan vivos como
en sus propios días?
Ante los innumerables textos biográficos y
libros memoriosos que existen sobre Óscar
Wilde -desde el de Frank Harris hasta el de
Hesketh Pearson, pasando por los del propio
lord Alfred Douglas y el del mismo hijo de Óscar (Vyvyan Holland), sin contar biografías y
semblanzas mucho más actuales-, sería una
ociosidad narrar la vida de un personaje tan
público como secreto, porque por más investigaciones biográficas que se realicen o hayan
aparecido sobre él, o sobre cualquier personaje, mucho de su esencia permanecerá para siempre en un espacio inviolable y hermético; un
espacio que sólo puede ser visitado por la afee-

4

seudo-sinceros y de algunos volúmenes que
pretendieron ser políticos. Claro: él sí ganó el
Nobel...
Una de las opiniones más contundentes
acerca de Wilde fue emitida nada menos que
por un autor cerebral yfilosófico, un poeta intelectivo: Jorge Luis Borges. A nadie -hasta que lo
dijo públicamente en Otras inquisiciones- se le
pudo ocurrir pensar que Borges diría estas palabras: "Leyendo y releyendo a lo largo de los
años, a Wilde, noto un hecho que sus panegiristas no parecen haber sospechado siquiera:
el hecho comprobable y elemental de que
Wilde, casi siempre, tiene razón" .1 Evidentemente, Borges fue un autor de una inteligencia inusual entre nuestros contemporáneos y
tenía la virtud de conocer la lengua inglesa tan
bien como la castellana. Esta opinión del poeta no-Nobel fue tan sorpresiva para mí cuando
era un jovencito como lo fue la de José Martí,
quien escribió un brillante ensayo y algunos
artículos memorables sobre el autor de Darían
Grey o las alusiones de Alfonso Reyes, quien cita
a Wilde con frecuencia a lo largo de sus Obras
completas. ffres inteligencias como éstas podrían
equivocarse ante el mismo autor? Sí, como cualquiera; pero no ante la obra de un artista menos juzgado por su trabajo estético que por un
escándalo maquinadamente fraudulento y obviamente prefabricado, incluso (hay que decirlo) por el mismo Óscar, quien quiso, desde lo
más profundo de sí, terminar su vida con un
gran clímax dramático que fuera como el momento culminante y apoteósico de un concierto (Número uno) para piano y orquesta de Tchaikovsky o como una tragedia de Racine representada por su admiradísima Sarah Bernhardt.
Es bastante difícil colocar la obra de un artista bajo la lente de un microscopio, separándola de los avatares de su vida, como lo postularon algunos estructuralistas; y, en casos extremos, como los de Nerval, Nietzsche, Baudelaire,
Proust, Dostoievsky, Woolf, Cervantes o SorJua-

1

na -para sólo citar algunos escritores-, tal
empirismo resulta casi imposible. La obra de
Óscar Wilde está tan nutrida, tan contaminada
de su vida íntima y pública que resulta un dislate intentar separar ambas esferas. La razón es
simple: no existen tales dos esferas: la vida y la
obra de Óscar, como la de cualquier artista, es
una y la misma cosa. Una tarea de esa índole se
deja para los teóricos ortodoxos de un estructuralismo sonámbulo o para los (aún) marxistas, a quienes seguramente les importa un bledo la obra de Wilde.
G. B. Shaw, Ada Leverson y el amigo entrañable de Óscar, Robert Ross (Robbie) opinaban,
con otros, que las obras del poeta eran una
pálida sombra de lo que fue su conversación.
Acaso ahora diríamos que ese hombre cuya flor
favorita era el clavel (verde) fue más un escritor oral que un autor de papel. "Si se mezclan
algunas comedias y ciertos cuentos suyos, se
tendrá -decían algunos- una leve idea de lo

Jorge Luis Borges, Obras comp!,etas, Emecé Editores, Buenos
Aires, 1974, p. 692.

5

�que fue Óscar, pero esa
idea siempre será remota." Y en esto las opiniones variaban. Unos consideraban que habían de
mezclarse los géneros anteriores más otros ingredientes; otros, que habría
que hacer un lubrido entre sus ensayos dialogados
y su única y celebérrima
novela, El retrato de Dorian
Grey, para formarnos una
idea de ese extraño flautista de Hamelin que fue
nuestro poeta conversador. .. El hecho es que Óscar Wilde ya no existe y lo
único que tenemos de él
son sus obras. A ellas debemos atenernos.
Todos sabemos que, como poeta estricto, Óscar no tuvo mucho qué decir. Su versificación
es, digamos, correcta, pero su inspiración fue
prestada. Hay demasiado lastre simbolista en
su primera obra poética y también una onerosa aunque bien aprendida retórica. Poeta lo es
en el amplio sentido del término: fue un creador que a veces, por apatía y holganza, se valió
del préstamo y la transcripción para conformar
algunos segmentos de sus obras. Pero no hay
que sorprenderse de eso. Hasta en nuestro
momento, el plagio a ultranza es pan de cada
día. Wilde estaba hecho para la vida hedonística
y contemplativa, y no escribía sino cuando las
circunstancias lo obligaban. Era capaz de inventar mil fábulas cada mañana, pero sentarse
a escribirlas ... era otro cuento. Necesitó siempre de público, de un auditorio atento. Solía
contar innumerables veces sus ficciones ante
diversas audiencias para ver el efecto que aquéllas causaban en éstas; luego, si encontraba
tiempo y disposición, se conminaba a redactarlas. Así escribiría casi toda su obra, excepto
quizá su De profundis y la Balada de la cárcel de
Reading, un poema tan dramático como lírico,
y conmovedor.

Como ensayista, Óscar siguió los pasos de
Platón. Porque se consideraba "un griego nacido a destiempo", en lo
intelectual y en lo otro ...
Con una sintaxis sencilla, el poeta desarrolló
temas aún interesantes
para cualquier lector de
hoy e, incluso, para la literatura planetaria. La
verdad de las máscaras, El
retrato de Mr. W H, La
decadencia de la mentira,
Pluma, lápiz y veneno y,
sobre todo, El critico como
artista son ensayos sumamente sugestivos e inteligentes, ensayos que no
han perdido vigencia y
aún conservan una dorianesca lozanía. La noción de que la naturaleza y la realidad imitan
al arte es una boutade genial y a veces una verdad incontestable. El retrato de Mr. W H. es un
texto que se adelanta a su época: combina la
ficción y el ensayo, lo mismo que en nuestro
momento Cabrera Infante, Reynaldo Arenas,
Steiner, Pitol o el mismo Borges, mezclan la ficción narrativa con la arenga política, la filosofía o el ensayo. En el mundo de los historiadores hay desde hace años una interesante controversia respecto de la veracidad de la narración
histórica y el carácterficcional de la historia.
Óscar reunió en volúmenes sus ensayos y
muchos de ellos no son otra cosa que prodigiosos ejercicios de la inteligencia que le permitirían llegar al teatro y a la narrativa. La elección
del diálogo como recurso expositivo era inevitable en él. Aunque habría que decir que el
poeta fue más proclive al delicado monólogo
que al intercambio de opiniones. Siempre, con
suma educación, iba arrastrando tras de sí a sus
interlocutores hasta que lograba su atención
absoluta. Entonces empezaba el hechizo: 'Jugaba con la idea y la desarrollaba tenazmente:
la lanzaba al aire y la transformaba; la dejaba

..

6

escapar para volver a captarla; la irisaba con su
fantasía poniéndole alas de paradoja. El elogio
de la locura se remontaba hasta una filosofía y
esta misma filosofía se rejuvenecía; sirviéndose
de la música loca del placer, utilizando, pudiera uno imaginar, su túnica manchada de vino,
enguirnaldada de hiedra, danzando como una
bacante sobre las colinas de la vida, y mofándose del pesado Sileno por su sobriedad".2 Un encantador de serpientes, eso fue, entre otras
cosas, Óscar Wilde.
Lo mejor de su obra hay que buscarlo en su
dramaturgia y en sus ficciones narrativas; un
tanto menos en éstas que en aquéllas, hay que
decirlo. Como dramaturgo, Óscar no tuvo parangón en su época, a pesar de la enorme presencia de George Bernard Shaw. Pero Wilde no
tenía necesidad de interminables parlamentos
ni de construcciones anecdóticas demasiado
complicadas; tampoco de prólogos a veces tan
extensos como las obras mismas, como sucedía
con Shaw, cuya valía es innegable. Además, el
proverbial humor británico, aunque se cumple
en ambos, en Óscar es de una suavidad y una
elegancia que repudia la aspereza. Su humor
es absolutamente único porque uno de los recursos de que hacía gala era el de la contradicción, sorpresiva y filigranesca siempre. Su humor es una pirueta continua que evoluciona
con gracilidad inaudita y con insólita brillantez, sin una red protectora de por medio: el
resultado nos deja siempre suspendidos en el
asombro y la incredulidad. "Vivo en el terror
de no ser un escritor incomprendido", decía, por
ejemplo, fingiendo una insoportable zozobra.
Wilde estaba hecho para el teatro. Él mismo era un ser histriónico, característica acaso
heredada de su madre, quien fue la hacedora
de un papel que representó toda su vida: el de
una mujer entre libertaria y fársica. Desde El
abanico de lady Windermere hasta Salomé o La im-

2

portancia de ll,amarse Ernesto, Óscar supo en todo
momento elaborar obras de teatro espléndidas.
La trama que sostiene estas obras es de una
aparente frivolidad y de una virtual sencillez, y
en eso descansa su sabiduría. Los enredos sencillos, las truculencias melodramáticas y la armazón misma de las piezas son de una sorprendente austeridad. Pero en torno de ellas, el
autor tejía un edificio de inesperados sinsentidos, de guiños ingeniosos y un sinfín de
hilarantes epigramas que constituyen una verdadera filosofía -sí, una filosofía- de la vida.
Es un lugar común afirmar que el autor se burló en estas obras de la aristocracia británica de
su época. En parte es verdad, pero más cierto
es que a través de ellas hacía de la vida la gran
broma metafísica que en realidad parece ser.
Cualquiera que lea estas obras sabrá en el acto
que Wilde no era ningún fatuo, ningún dandy
de escaparate. Acaso actuó como clown, pero
nunca lo fue de verdad, excepto para los despistados, los envidiosos, los académicos disfrazados de poetas malditos, los pseudo-machines,
los pobres diablos con título nobiliario, como
el marqués de Queensberry, padre de lord Alfred Douglas, o muchos de los que conformaron toda esa pesadillesca sociedad victoriana,
para decirlo pronto.
De Salomé habría que hablar aparte, como
de sus obras perdidas, La santa cortesana y Faraón. Aunque perdidas es un decir. En realidad
fueron sustraídas de su casa por la rapiña de
sus acreedores el día en que fue declarado en
bancarrota durante el juicio que lo llevó a la
ruina, la esterilidad y la muerte. Los fragmentos que conocemos de estas últimas se los debemos a Robert Ross, quien, en el momento
culminante de la catástrofe, tuvo el acierto de
volar a Tite Street para rescatar lo que pudo de
los manuscritos del poeta caído. Salomé, por su
parte, es un poema dramático que subyugó a
Richard Strauss, quien, casi sin necesidad de
modificaciones, lo convirtió en una ópera de
gran nivel. Cuando Óscar se encontraba en la
celda marcada con la clave C33 de la cárcel de
Reading, la Bernardt la estrenó en París con
un clamoroso éxito. Para entonces, las obras

Así es como Wilde describe la capacidad de conversador de su
émulo lord Henry Wotton, en El retrato de Dorian Gray. En realidad hacía en esta descripción un autorretrato más. Ver: Osear Wilde, Obras completas, Aguilar, México, 1991, p. 117.

7

�las. Esta afición le dominó durante varios años,
y, realmente, puede decirse que no lo abandonó nunca. Pasaba a menudo días enteros ordenando y desordenando en sus estuches las pie-

del poeta habían sido retiradas de las carteleras y la sola mención del nombre de Óscar provocaba risas y chascarrillos entre los ingleses,
cuando no un silencio cargado de desprecio.
El Wilde fabulador, el narrador, el contador
de historias fantásticas parece irregular a muchos. El retrato de Dorian Gray es una novela de
horror ingenuo. Elfantasma de Canterville es un
relato que empieza como una historia humorística y termina en forma de melodrama un
tanto meloso. Los cuentos infantiles son demasiado deudores de la gran literatura infantil que
lo precede. Sin embargo, hay algo en ellos que
los hace entrañables, a pesar de su venerable
cursilería, y ese algo es quizá el amor con que
fueron concebidos: el motivo que los hizo posibles fue el cariño que siempre tuvo Wilde por
sus dos hijos: Ciril y Vyvyan. La candidez, la ternura, la generosidad y la inocencia fueron, aunque no lo parezca, rasgos que el poeta mantuvo toda su vida. Óscar fue, aun en su edad adulta, un niño que creyó en la vida, exactamente
como Federico...
Hay un relato, sin embargo, que es estupendo. Me refiero a El crimen de lord Arturo Saville.
En él, el autor concentra mucha de su capacidad como fabulador. Además de ser un autorretrato, como en realidad es toda su obra, El
crimen... es el retrato vivo de su época. Sólo algunos recursos inevitablemente wildeanos parecen a veces enturbiarlo: su proclividad
prerrafaelista al estilo recamado y el continuo
uso de adverbios modales, que Óscar solía utilizar para hacer retardar un determinado efecto. Esta característica de su ars poetica se ve muy
claramente en el famoso capítulo XI de El retrato de Dorian Gray. Wilde se revela en él como un
autor heredero de un simbolismo ya neurótico. Marcel Schwob y Gustave Moureau proyectan su sombra esmeraldina sobre este capítulo
que, en realidad, es una suerte de catálogo de
obsesiones preciosistas y mórbidas. He aquí una
muestra:

dras variadas que había reunido, tales como el
crisoberilo verde olivo, que se vuelve rojo a la
luz de la lámpara; la cimofana de vetas de plata, el peridoto color alfóncigo, los topacios l'Osados y amarillos, los rubíes de un escarlata arrebatado con estrellas temblorosas de cuatro rayos, las piedras de cinamomo, de un rojo llama;
las espinelas narartjas y violetas y las amatistas
de capas alternas de rubí y zafiro ...3

Me sorprende que ningún psicoanalista
(hasta donde tengo entendido) haya hecho
uno de esos estudios exhaustivos sobre este
exquisitamente patológico capítulo XI de El retrato de Dorian Gray, que debe mucho a ese misterioso libro de Huysmans traducido al castellano como Al revés, y mucho también al "mago
de las letras francesas", como llamó Baudelaire
a Theophile Gautier en su dedictoria de Las
flores del mal. Hay que leer esta novela de Wilde
con nuevos ojos: dice más de lo que dice. El
citado capítulo XI es hermano gemelo de su poema extenso La esfinge, dedicado, por cierto, a
Schwob.
Sé que mi repaso de la obra de Óscar es de
una pavorosa irresponsabilidad. Me disculpo
por eso. Pero, finalmente, ¿qué decir en estas
cuantas páginas de su De profundis y de la Balada·de la cárcel de Reading? Me apena despacharlas con palabras avaras y perentorias. De
profundis presenta a un hombre perdido por el
amor y por un despecho que no tenía cabida
en un corazón como el suyo. Tan irregular como
mucho en su obra, esta Epístola in carcere et
vinculis es una larga y apasionante carta; apasionada y apasionante no sólo porque pone al
descubierto algunos aspectos de su relación
amorosa con lord Alfred Douglas, sino porque
en este envío se manifiesta plenamente un
Wilde que vivió siempre en el limbo de una

En una ocasión (Dorian Gray) se dedicó al
esudio de las joyas, y apareció en un baile disfrazado de Anne, duque de Joyeuse, almirante
de Francia, con un traje cubierto de 560 per-

3

8

Osear Wilde, Obras wmpl.etas, pp. 177-178.

contradicción digamos espiritual: su identificación con la figura de Jesucristo es aquí muy significativa y su reiteración aparece casi como un
rasgo maniático. El hedonista Óscar, "el griego
nacido a destiempo", descubre, en el dolor y la
soledad de la prisión, "la piedad" y la dulzura
del cristianismo. Aquél que en los días de gloria repetía las ideas de Walter Pater, William
Morris y John Ruskin -"Un nuevo hedonismo
es lo que nuestro siglo necesita"-, concluye
su vida en medio de un nada extraño sincretismo: el mundo pagano ha permanecido todo el
tiempo bajo los cimientos de la inconmensurable basílica del cristianismo. Tampoco en este
texto, de carácter íntimo y privado, el poeta deja
de ser el gran autor que siempre fue. Vivió su
pasión -como viviría su muerte- con el mismo dramatismo y la misma intensidad histriónica con que representó su papel durante los
años de triunfo.
Ese sentido de lo patético está presente también en su Balada...: "Todo hombre mata lo
que ama; el valiente con una espada, el cobarde con un beso". Estos versos son ahora célebres y la única razón que los convierte en inolvidables es que pertenecen a un poema de una
intensidad conmovedora, un poema del que
mana una sabiduría que sólo pudo ser alcanzada a través del sufrimiento. Dos años de trabajos forzados para un hombre que poseía su sensibilidad tuvieron la virtud de aniquilar rotundamente a uno de los grandes artistas de la Inglaterra decimonónica, y de toda su historia.
La idea de que todo hombre mata lo que ama
es una de las más filosas dentro del ideario
wildeano y es hoy tan proverbial como su original noción de que es la realidad la que imita al
arte y no al contrario, o aquella otra de que la
única forma de liberarse de una pasión es ...
entregándose a ella. Bastante posmoderno, diría yo, para ser etiquetado como un escritor decadente y prescindible, ¿verdad?
Uno de los personajes que se encuentra en
la portada de uno de los discos de rock capitales en nuestro siglo -Sgt. Pepper's Lonely Hearts
Club Band, de The Beatles- es nada menos que
Óscar Wilde, quien aparece tras el hombro derecho de John Lennon. No podía ser de otra

manera. Toe Beatles fueron lo suficientemente brillantes como para darse cuenta de que
Óscar, lejos de ser un diletante y dandy pasado
de moda, es, como alguien lo ha dicho, uno de
los hombres que abren las puertas de nuestra
modernidad, con todo lo irónico que esto pudiera parecer. A pesar de su heterogeneidad,
formal y estilística, las obras de Wilde nos ofrecen las ideas de un hombre que "casi siempre
tiene razón", como afirmó Borges. Pero además, su paso por la vida nos entrega la valentía
de un homosexual que enfrentó su naturaleza
con más agallas que muchos machos de entonces y de ahora, y eso, ante la abrumadora pesadilla que representó esa señora gorda y ceñuda que fue la reina Victoria (con el perdón de
Óscar, que la veneraba).
Mi visita al Pere Lachaise no fue, por supuesto, la única. Acudí devotamente a la tumba de
mi amigo, después de visitar la de otros amados. No fue la única, digo, y no ha sido durante
las afortunadas estancias que la vida me ha deparado en Europa. Y si ella lo permite, estaré
cuantas veces pueda en ese sepulcro que es para
mí, y para muchos más, una suerte de obligado
paradero, un dictado de la naturaleza, para ser
más claro. Ante la tumba de Wilde hay que recordar siempre las palabras que el poeta solía
decir a su ejemplar amigo Robert Ross (uno de
verdad): "Cuando suene la última trompeta, y
yazcamos en nuestras tumbas de pórfido, yo
volveré la cabeza y te susurraré: Robbie, Robbie,
hagamos como que no hemos oído... "
¿Hace falta decir más? Cualquiera que no
sea un sepulcro blanqueado o un obtuso heterosexual lo entenderá. Quiero pensar que los
huracanes neoliberalistas y los ventarrones neoneoizquierdistas optarán por una actitud no
tolerante, que la palabrita está cargada de desdén y desprecio embozado, sino por una posición verdaderamente igualitaria ante este asunto; hasta diría democrática, si esta otra palabra
no estuviera tan enfangada como lo está ya.
Pero después de todo, y para volver a Óscar, la
obra de un artista como éste no necesita la bendición o la venia de ningún bando ideológico,
ni siquiera genérico: su grandeza se impone
más allá de estas circunstanciales nimiedades.

9

�Cómo sobrevivir a la bomba
Giampiero Bucci

•

A UNO QUE DE SÍ MISMO
dice: "Yo no soy un
hombre, soy dinamita", más vale acercarse con cuidado y provistos de un guía que
advierta sobre los
puntos críticos, los
que pueden explotar
entre las manos de
quien, con esa dinamita, quiere fabricarse una bomba. Los
que andan con Nietzsche en el bolsillo saben muy bien en contra de quién o qué
cosa usarlo: no es de
esto que hablaremos.
Tan sólo veremos
cómo manejar con
cuidado un material
que puede estallar en cualquier momento. Por
eso, este intento de manual apunta a la sobrevivencia, más que al triunfo del lector.

mismos como en
un espejo. Pero las
palabras que nos
transforman, que
a final de cuentas
son las que siempre buscamos, sólo
pueden llegarnos
de Otro, uno que
nos muestra otras
cosas, o las mismas
como nuevas. Aun
cuando encontramos algo por nuestra cuenta, ese
algo viene de ese
Otro que llevamos
dentro. Encontrarse, entonces, no es
identificarse: es
descubrirse diferentes. Lo dice la
sorpresa que acompaña el hallazgo.
Citas. Aquí y siempre, lo explosivo es la pedantería. Pero basta con citarlo indirectamente
para no verse como profesores full time. Por
ejemplo: "Lo que no te mata te hace más fuerte", se convierte en: "Si no te mata te engorda"
(vox populi); o: "Pienso que soy demasiado malicioso para creer en mí mismo", se puede decir "Nunca entraría en un club que me admitiera entre sus miembros", que es de Groucho
Marx y a Nietzsche le hubiera gustado. Otra
como "Al final la vida del cristiano es justamente la que Cristo predicaba de abandonar", se
puede sustituir con "Siempre la explícita aceptación y profesión de la fe (... ) se encuentra

Identificación. Aquí cayó Bataille, a los cuarenta
años: mucho más fácil será caer cuando se es
adolescente, de esa adolescencia que es más un
carácter que una edad. La edad meridiana de
Nietzsche, sí, pero también de Kierkegaard, de
Leopardi, de Rimbaud: gente solitaria y dolida, pero sarcástica, que padece de amores
incon-fesables y los mastica y los escupe como
un reto. Son precisamente los tipos así los que,
antes o después, se hallan con un libro de
Nietzsche, como movidos por hilos invisibles.
E inmediatamente se encuentran y se ven a sí

10

entre personas estúpidas, crueles, inmorales,
que tienen un alto concepto de sí mismas". ¿Lo
reconocieron? Es Tolstoi.
Este juego puede continuar, buscando a
Nietzsche bajo otros nombres, liberándolo de
la carga de verdades y mentiras que durante
demasiado tiempo hemos estado cargando solamente a él.

pena ese derroche de sutilezas, para inscribir a
un partido a uno cuyas opiniones, en política,
no van más allá de las charlas de café? Allí sí
tiene razón Tolstoi, cuando Nietzsche habla de
política, de veras es un escribidor vanidoso.
Las mujeres. En Italia es un lugar común, entre los leídos, achacar el pesimismo de Leopardi
a ... su joroba. Bien. Pero Salomón en el
Eclesiastés era rico y pudiente, Byron un seductor afortunado, Schopenhauer un rentier encantador, Michaelstaedter un joven genial, etcétera. Tiremos esta explicación que no explica. En
lugar de ver el cuerpo como la causa, veámoslo
como la casa del destino, su huella viviente. Así
la misoginia de Nietzsche no vendrá de los no a
sus propuestas de matrimonio, de su dudosa
salud, del nomadismo compulsivo o de la prepotencia de su madre y de su hermana. Veámosla en la cara de su virginidad adolescente,
esa pureza capaz de resistir a algún encuentro
casual, que excluye a priori el matrimonio. No
se casó, y así no tuvo que dividir sus derechos y
multiplicar sus deberes, como dijo su educador,
Schopenhauer. Esas buenas mujeres supieron respetar esa soledad casta, que fue su prisión y su
mina. Gracias a Matilde y a Lou, "tigres mal domesticadas".

Las inolvidables. "Las grandes cosas quieren
que de ellas se hable con grandeza, es decir,
cínicamente y con inocencia."
"Reír significa ser malignos con la conciencia tranquila."
"Amo a los que desprecian en grande, porque son los que adoran en grande: flechas del
deseo hacia la otra orilla."
...Y las olvidables. "Los débiles y los malnacidos deben de sucumbir: primer principio de
la sociedad es ayudarlos a sucumbir."
"El cristianismo es la religión antiária par
excellence (...), la revuelta de todos los malnacidos, los pisoteados, los miserables, en contra
de la 'raza', la venganza inmortal de los Ciandala como religión del amor."
"( ...) la dialéctica sólo puede ser la última
arma en las manos de quien ya no tiene armas.
Hay que saber conquistar los derechos con la
fuerza ... "
Y si no se quiere, o no se puede olvidar, entonces es mejor discutir: ¿qué significa malnacido en un mundo que no tiene sentido ni fin?
¿y por qué clase de odio hacia sí mismo, uno
que escribe puede creer que la fuerza es un
argumento? ¿o habla de la fuerza de los argumentos? Vale la pena discutir con Nietzsche, y
no es cierto que los libros no contestan las preguntas: su silencio está vacío para que lo llenemos de preguntas.

Nietzsche. Película de Liliana Cavani ( 1978).
Él es Johann, el marido de Escenas de un matrimonio, de Bergman: un tipo digno y atormentado por casi toda la película, que de repente se
mete a fumar haschisch, abraza vestido a una
mujer desnuda hace desmanes. Es transgresivoexcesivo-delirante a la manera de una devota
de Bataille. Si lo encuentran en alguna Muestra, piérdanselo.
Encuentros a oscuras. Mi primer libro de Nietzsche fue Más allá del bien y del mal. Empecé a leerlo en la noche, lo terminé al amanecer, vencido. Fue amor a primera vista. En 1972, en la
Facultad de Filosofía de la Universidad de
Roma, de Nietzsche se ocupaba tan sólo Giorgio
Colli, un libero docente, maestro por clara fama,
pero no un star. Más tarde supe que aquel estu-

Derecha e izquierda. "Los dictadores son les domestiques du peuple, nada más, y la gloria es el
resultado de la adaptación, l'adaptation d'un esprit a la sottise (bestialidad) nationale. "iY siguen
disputándoselo! Y en el fondo, aun si no tienen razón, no les faltan razones. Pero ¿vale la

11

�dioso,junto con Mazzino Montinari, estaba restaurando las Opera Omnia de Nietzsche, deshaciendo los estragos de la hermana. ¿Qué sabía
yo de Nietzsche? Lo que había leído en la escuela y unas pocas, irónicas, páginas de Bertrand Russell. Total, me metí, y me gustó tanto
que al momento de pedir la tesis, decidí ir detrás de él, siguiendo su paso por Bataille. Bueno, si pienso en las circunstancias, me parecen
todas muy propicias a la prematura explosión
de la bomba. Nietzsche, por ser un maldito, era
peor que olvidado, era ya conocido, tanto que
a nadie se le ocurría leerlo, sino a unos cuantos fascistas, que nadie tomaba en serio. (Y
mientras tanto Deleuze y Guattari, Colli y
Montinari, afilaban armas en la sombra.) A uno,
como yo, uno como él tenía que gustar, nada
más por la mala fama que traía.
Y si ahora tuviera veinte años, después de
treinta de reflectores sobre Nietzsche, hoy digo,
¿sería más fácil entenderlo, simplemente porque ya tiene buena fama? Muchos de los que
entonces yacían polvorientos en las bibliotecas
me podrían acompañar: Heidegger, Jaspers,
Fink, Deleuze, Klossowsky, Buber, Jung, Jünger..., fron quién iré? ¿y por qué no con todos?
Suena difícil, otra vez, después de veinte años
de reflectores, y todo, aunque las razones sean
diferentes y hasta opuestas.

desconfíen de los textos en los cuales la falta
de claridad oculta una falta de diálogo interior.
La filosofía, antes de ser creación, es investigación.

El arte de copiar
José Luis García

Petit cadeau... para los aficionados. De Antología del humor negro, de André Breton, la carta
del 6 de enero de 1889, fechada en Turín:
HACE POCO, COMO NOVEDAD DE TEMPORADA, EL

"Querido profesor, a final de cuentas me gustaría más ser profesor en Basilea, que ser Dios: pero
mi egoísmo no se atrevió a desatender la creación tan sólo para hacerle caso ( ... ) vivo en un
aposento de estudiante, en frente del Palacio
Carignano, donde nací con el nombre de Víctor
Emanuelle II (... ), escucho la música que viene
de la Galleria Subalpina ( ... ), preparo solo mi té
y mis cosas, sufro porque mis botas están rotas, y
agradezco al cielo en cada momento por el viejo
mundo( ... ) Y puesto que he sido condenado a
divertir la siguiente eternidad con chistes malos,
escuchen estos:
No tome demasiado a pecho el caso Prado.
Yo soy Prado, soy tambié~ Prado padre, casi me
atrevo a decir que soy también Lesseps ... quería
dar a mis parisinos, que a:mo, un concepto novedoso -el del hampón honrado- también soy
Chambige, otro hampón honrado.
Segundo chiste. Saludo a los Inmortales.
Monsieur Daudet es parte de los Quarante, Astu.
Lo que es molesto, y pone a dura prueba mi
modestia, es que yo soy todos los nombres de la
historia; aún por los hijos que traje al mundo
(... ) El pasado otoño, lo menos vestido posible,
fui dos veces a mis funerales, primero como Conde Robilant (No, éste es mi hijo, porque yo soy
Cario Alberto, mi naturaleza debajo) pero yo
mismo era Antonelli. Querido profesor, debería
de ver este edificio: como soy del todo inexperto en las cosas que creo, le agradecería mucho
sus críticas, sin poderle prometer que las aprovecharé. Los artistas somos incorregibles ...
Piénselo, charlaremos, Turín no está lejos, no
hay compromisos de trabajo, y un vaso de vino
de Valtellina está siempre a la mano.
-Se requiere el negligé.
Con sincero cariño, su
Nietzsche.

La explosión. Si alguien se te aparece, y te dice
que te va a sacar de la gruta, es el fantasma de
uno que se perdió en la gruta.
...Y sus efectos. -Creer que, por ser bien dicha, una verdad es verdadera.
-Creer sin examen en lo que suena patético, sentimental. El uso repentino del cursivo
espanta la reflexión, su entusiasmo nace de la
presunción de la presencia de sus propios argumentos en la mente del lector. Aquí hay que
darse tiempo, el tiempo para reflexionar.
-La dificultad de retornar a filósofos más
prosaicos. (Pero esto se lo agradezco, aún porque así he descubierto a excelentes estilistas:
Buber,Jünger, Tillich, Ortega, Eco, Zaid, Villoro.) ¿Dónde está el peligro, entonces? "De donde viene el peligro/ de allí viene lo que salva":

12

•

Louvre exhibió 300 pinturas, dibujos y esculturas ejecutadas por artistas muy personales:
Turner, Gericault, Delacroix, Ingres, Cezanne,
Giacometti, Bacon, Duchamp... Pero algo que
asombró al común de los visitantes fue el signo
general de la muestra: absolutamente todas las
obras eran copias que estos maestros realizaron de maestros anteriores, algunos de los cuales, a su vez, copiaron de otros y éstos a otros ...
En fin, el catálogo del Louvre sugería que a lo
largo de siglos, las copias han formado parte
de las producciones de la mayoría de los más
grandes artistas plásticos, no como ejercicio
sino con la rigurosa intención de superar el
original. Por cierto, la obra El desembarco de Maria
de Médicis en el puerto de Marsella (que Rubens
consideró una de sus mejores faenas), aparece
magistralmente copiada por Delacroix y por
Cezanne.
Hoy día, que tanto se habla de derechos de
autor, la muestra parisina poseyó un encanto
adicional. Porque si nos atenemos a la ley (que
dice: "Una idea no se plagia sino su expresión")
entonces absolutamente todas esas obras cons-

13

tituyen plagios, al menos siguiendo, como suele decirse, "la letra y el espíritu" de la anterior
cláusula.
En literatura, y también durante siglos, se
ha admitido tácitamente que una de las formas
de adquirir oficio resulta de la imitación, incluso renglón por renglón, como cuando en el
siglo XVIII aparecieron aquellas invasiones de
odas horácicas, sin hablar de la proliferación
de los himnos pindáricos. Ya lo decía Víctor
Hugo: "Todo poeta siente la belleza y tiende a
imitarla". El caso de las letras españolas es riquísimo en tal sentido. Fray Luis de León debe
haber azorado a sus contemporáneos cuando
sentenció: "Tomar de lo ajeno es ley de procreación". Luego, don Cristóbal de Castillejo
sería lapidario: "Imitar o morir". El ensayista
Ricardo León establece dos formas particulares de imitación, sobre todo entre los clásicos
españoles: la morosa y la activa. Ejemplo de la
primera es la forma en que Cervantes imitó a
Diego de San Pedro, a Montemayor, a Bocaccio
y a Sannazaro. También la forma en que Herrera imitó la Biblia. Ejemplo de la segunda,
que no excluía los grandes arrebatos de la mens

�divinior, es la utilizada por Boscán para "beberle los alientos" a los poetas latinos. Por aquella
época el propio Cervantes escribió: "Es lo que
hacen igual todos los hombres mortales para
vivir y prosperar: cogen los alimentos de más
fácil asimilación y los incorporan a su cuerpo,
cogen lo que les conviene y lo hacen suyo". Fray
Jerónimo de San José dejó dicho: "De todos,
con libertad y señorío, ha de tornarse corno de
cosa propia en tributo de vasallaje". Boscán fue
más sutil: "Y así, mejorando lo que robo, lo
hago, con excelencia, propio". Garcilaso concluye: "No hay, pues, que melindrear, sino tener tragado que es lícito y lo fue, hurtar, sin
embarazarse, frases y modos que tengo dichos".
Lope de Vega escribió: "¿Cómo compongo?
Leyendo/ y lo que leo, imitando/ y lo que imito, escribiendo". Desde luego, Lope habla de
"imitar", tal vez en un sentido diferente a "coger", "tornar", "hurtar". Acaso ~e trata del mismo sentido por el cual podernos lícitamente
preguntarnos si existiría el Quijote -por lo menos tal corno es- si no hubieran existido los
romances viejos, la novela pastoril, los libros de
caballería en general y en particular las obras
de Luciano y Erasmo, más grandes zonas de la
didáctica popular, Lope de Rueda y Fernando
de Rojas. Ha de tratarse de dos cosas diferentes: la imitación, por una parte, y, digamos, "el
arte de copiar", por otra, muy a pesar de que
alguien bien informado podría desmantelamos
la diferencia por lo menos en dos cuartas partes. Queda firme, sin embargo, que en un sentido elevado es posible imitar proezas, escritos,
pinturas y una larga lista de etcéteras haciendo, póngase por caso, constantes raguts con
sorbetes de distintos colores recombinados ...
A esta altura del 2000 no escasean ejemplos
de imitaciones que copian producciones de
épocas pasadas, procurando (en los casos de búsqueda seria) traducir las formas de manera que
se ajusten a experiencias modernas. Es así corno
del novelistaJohn Gardner nos sirve su popular jasón y Medea, vaciada por entero en el antiguo molde de La argonáutica, con adiciones de
Eurípides y de obras menores de Apollonius
Rhodios. Hablamos de imitaciones estructurales de primera clase si evocamos La montaña de

cristal, de Donald Barthelrne, corno una "copia"
de The house ofJame, de Chaucer. TambiénJ ohn
Barth indaga en lo que pueden significar los
personajes y acontecimientos pasados para la
sensibilidad y experiencia de los lectores modernos cuando trabaja su libro Chimera devolviéndonos el universo de Sherezada. Y en un
plano difícil pero tentador no es nada desdeñable la aventura a la que nos invita Sarnuel
Beckett: "¿Por qué no explorar toda la obra de
Joyce corno una imitación de la Odisea?"
Es una verdad corno una casa que con el
actual auge de la técnica paródica, los creadores en general han hallado una veta inagotable. Cada vez con más claridad los artistas actuales trabajan sobre alguna obra clásica o simplemente anterior -en unos pocos años- a
su propia faena. Bien puede tratarse de pasajes, trazos, notas musicales, metros de película... En un espectro que se mueve entre el tributo (¿de vasallaje?) y el guiño cordial, pasando por momentos de sincera basura.
En cuanto a lo que parece esta antigua licencia, "el eterno derecho de autor para tornar de
lo ajeno" (incluso renglón por renglón o paso
a paso), uno puede sentirse -corno es el casoproclive a citar finalmente algunas opiniones
tan de principios de milenio corno tan diversas
y honrosas: Borges: "Si uno escribe una cita de
alguien, ya esa cita le pertenece". Carlos Saura:
"Yo me apropio de las cosas y las hago mías.
Vaya, me parece que es mi obligación". Francis
Coppola: "Yo siempre sigo el consejo de mi
padre, que solía decirme: Roba de lo mejor".
Gericault: "Yo recojo lo que siento mío donde
aparece". Tom Wolfe: "Sostengo una doctrina:
arrebatar, usar". David Lee Roth (Van Halen):
"Digiero toda clase de música. Les robo a todos. La inspiración no llega cuando tú estás en
la cama. No dices: 'Hey, Joe, tengo una canción .. .' porque tienes que robársela a Joe o a
alguien, y aprenderla en la forma que debe ser".
Con todo, cabe preguntarse si para el nuevo milenio las imitaciones y/o las copias, se multiplicarán, siendo, como advierte Roberto Arlt:
"Falsificaciones burdas de otras falsificaciones
que a su vez también se inspiraron en falsificaciones que en su momento también lo fueron".

14

Artefactos simbólicos
gravemente dañados
Diario académico
Femando Curiel

•

A mis colegas de la tertuliafilologiwnte

Para mí, la universidad es una comunidad, tesis que yo
creo nadie replicará supuesto que en la universidad alumnos, profesores, maestros, directores, rector, todos nos subordinamos a los planes de nuestro instituto y los tomamos como norte y guía de la acción de la comunidad de
cultura a la que pertenecemos.
ANTONIO CASO

este aspecto (reconocimiento epistemológico)
por la luz que puede arrojar sobre el pasado
protoglobalizador, el presente dícese globalizado y la inescrutabilidad de lo por venir.
¿Artefactos la ciudad, la universidad, el discurso, la literatura, el tiempo? ¿Qué clases de
artefactos? No se me escapa que un artefacto
es una obra mecánica; pero, tampoco, que algunos símbolos se quieren artilugio, aspiran a
la operatividad, se plasman, actúan. Así corno
que todo artefacto se compone "según el arte",
esto es, de conformidad con un modelo: sistema intangible de reglas. De lo que resulta que
frecuento la libertad, mas no la ligereza, al adaptar los términos y hablar de las rnulticitadas categorías supremas como artefactos simbólicos.
Y por ende, al parejo que todo artefacto, del
más factual al más espiritual, susceptibles de
fractura, descompostura, herrumbre, paralización, obsolescencia, destrucción (y, al mismo
tiempo, de sutura, compostura, limpieza, puesta
en marcha, mantenimiento, reciclaje, mejoramiento, substitución).
Dos serían, entonces, las notas evidentísimas de los A(rtefactos) s(irnbólicos), a saber:

UNO. EsTE ENSAYO DE INTERPRETACIÓN, CON LO SUYO

de "limpia" o de plano exorcismo, trae a cuento (y cuenta),jalonada por una de ellas, un puñado de categorías supremas del arsenal de la
civilización. Hablo de la ciudad (c), la universidad (uNI), el discurso (ms), la literatura (uT),
el tiempo (T). Principalmente. Al grano. De tales "categorías supremas" solemos predicar:
a) que cada una de ellas corona, a su modo, el
largo ascenso humano desde la caverna amenazada a la convivencia civil abierta; y b) que lamentada "convivencia civil" a la intemperie, sirvió de
caldo de cultivo, laboratorio, lo mismo a las industrias que a las artes, a la revolución que a la

democracia, a la lectura que a la educación, a la
actividad monetaria que a la moda, al periodismo que a los partidos políticos, a la idealización
de la natw-aleza que al "Metro". Principalmente.

Sin embargo, lo espeso de la prédica no nos
deja ver el detalle del mecanismo. Así, poca atención prestamos a la circunstancia de que c, UNI,
ms, LIT y T son productos, artificios; obras artificiales; artefactos en suma. Juzgo fundamental

15

�las batallas de 1910, 1929, 1933, 1945 y 1968, la
Universidad Nacional Autónoma de México es
juzgada por tirios y troyanos obra cultural señera del siglo xx mexicano. O que, hasta la fecha -ignoro el rostro veleidoso del futuroencabeza el conjunto público (y privado) de
educación superior del país. O que su población, directa e indirecta, fósil o flotante, se calcula en medio millón. O que su oncena ocupa
los primeros lugares de la tabla de posiciones
del futbol profesional patrio. O que para este
año tiene asignado un presupuesto de 10 mil
500 millones de pesos. Etcétera, etcétera. Y que
lo que dice el periódico citado, fenómeno ya
infrecuente en la prensa, corresponde del todo
a la realidad. En efecto, el jueves 18 de mayo
los helicópeteros volvieron a atronar al alba
sobre Ciudad Universitaria: mensajeros de ocupaciones (paristas, Policía Federal Preventiva,
organizaciones populares ... ). Y que a lo largo
del día desfilaron las tomas televisivas de qué
te tomas violentas de piquetes de paristas,
mismas que podrían cabecearse: "La academia
invadida al precarista modo" y que, como remate de lo anterior, un espacio televisivo conducido por treintañeros cuarentones por culpa de la gravedad del gesto, nos obsequió, hasta eso un tanto perplejo, el discurso de uno de
los cabecillas visibles del paro montado hierático en su macho: "O todo o más". Y que quedó
claro que en la jornada metió su cuchara la
Coordinadora Nacional de los Trabajadores de
la Educación, azote, a partir del 15 de mayo,
de la c(iudad) de México. Vaya: marchas, bloqueos, plantones y etcétera.

a) su índole imaginaria -aunque materializa-

ble; y b) su carácter consensual -y por eso mismo disoluble. Notas a las que debemos añadir
una más, axial para este paper, a saber también:
e) la interconexión, obvia o subrepticia, entre
unos y otros.
Resumiendo: los artefactos simbólicos operativizan conceptos (e incluso emociones); tienen una estructura convencional: y forman
parte de un sistema o red de aparatos (si el/
la lector/a considera otros AS de la misma jaez
que e, UNI, 01s, LIT o T ruégole me lo participe al
fax de esta revista entrañable; acusaré inmediato recibo).
Dos. En términos de deterioro, de desarreglo,
de franca crisis, el artefacto simbólico que más
ocupa úlúmamente la atención, aquí (México)
y allá (España, Francia... ), es el colocado en el
segundo lugar de nuestra lista lo más seguro
incompleta: U(niversidad). Cito, a modo de
ejemplo, las ocho columnas y el sumario respectivo del periódico Excélsior correspondiente al día 19 de mayo del 2000.
Suspende diálogo la rectoría; ocupó 6 direcciones el CGH
• Alto a la intolerancia y a la violencia: Del Val.
• Resulta imposible hablar bajo presión; sólo pretenden escalar el conflicto.
• Cenazón e intransigencia no son la vía para
resolver problemas, advierte.
• Levantarán actas y se aplicará la legislación universitaria a los paristas.
• La UNAM no puede seguir secuestrada por

Tres. No es ésta la ocasión (ya vendrá) para el
reportazgo (pasado el hartazgo) del movimiento estudiantil ¿1999-2000-?, que algunos académicos, asesores del mismo, por supuesto, se
apresuraron a calificar como el siguiente en importancia después del neozapatista ( l 993-4-56-7-8-9-0-?). Únicamente recuento los principales hitos: a) la oportunidad perdida en los
ochenta y a principios de los noventa ("Fortaleza y debilidad", Congreso Universitario); b) la
no admitida tendencia a la burocratización, rendimiento mínimo simulado, de los sectores to-

vándalos, plantea Bravo Mena.
• Exigen los activistas liberar presos y cumplir
"cabalmente" su pliego.
• Maestros de Michocán apoyarán sus acciones y
marcharon por CU.

Etcétera, etcétera. Verdadero cajón de sastre (desastre). Paristas, negociadores, partidos
políticos, embrollos judiciales, quebrantos a la
autonomía. Un campus asediado. Y no huelga
-aquí sí cabe la palabra-; no huelga, decía,
recordar que, cifra de un proceso pautado por

16

dos de la UNAM; e) el paulatino desconocimiento del vibrátil pulso nacional; d) la victoria ideológica del manifiesto liberal privatizador; e) la
evaluación negativa del ejecutivo federal traducida en una reducción, no justificada, del presupuesto 1999;1) la respuesta, a fin de cuentas
de índole sólo económica, a la descalificación
anterior; g) el divorcio entre legalidad y legitimidad; h) los prolegómenos de la interminable disputa electoral del 2000; i) la intromisión política del partido en el poder capitalino;;) la intromisión juridica, de graves efectos en lo que
toca a la seguridad, del entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, al declarar fuera de la
ley al rector y al Consejo Universitario; autoridades facultadas para modificar un reglamento como el de pagos; k) la inexistencia de una
comunidad universitaria; l) el factor sindical;
m) la ultrarradicalización del CGH; n) la intervención de la Policía Federal Preventiva; o) el
emplazamiento a huelga -desestimado- del
STUNAM; p) la quiebra y el desmantelamiento de instituciones públicas; q) la tentación,
para el personal académico de tiempo completo, del ausentismo a causa de la pluracontratación o la franca maquila en beneficio de instituciones externas; y r) la galopante desigualdad
nacional. Principalmente.
Cortejo de circunstancias que traman (entrampan) la situación actual, totalmente mina-

17

da, paradoja! cuando no delirante: un campus
bajo libertad condicionada; una propuesta institucional impulsada a raíz del recambio en el
timón reactoral que amplía el número de actores; un sordo combate interno entre las fuerzas de la costumbre y las de la autocrítica; un
CGH reducido a su médula "revolucionaria"
que reclama la imposible interlocución exclusiva y una resolutividad a la que es ajena; una
Comisión de Rectoría de acotadísimo mandato; dos monólogos que, en ocasiones, se expresan sobre puntos diferentes de la agenda; una
enajenante, peligrosa, división entre zonas de
conflicto y zonas pacificadas. Etcétera, etcétera.
No basta, en este caso, la casi rotunda victoria: suspensión del perfectamente legal Reglamento de Pagos; ni que tal dispositivo, al igual
que los Reglamentos Generales de Inscripciones y Exámenes aprobados -no menos legalmente- en 1977, y el traído y llevado Ceneval,
pasen a ser materia de un Congreso Universitario (u); ni, menos todavía, que a la postre se
dijera sí -lo dijeran el rector, el Consejo Universitario, un amplio plebiscito-; se dijera, insisto, sí a: "Un espacio resolutivo para discutir
sobre los puntos de la plataforma·de lucha y la
transformación global de la Universidad". No.
Esta vez no basta que un movimiento estudiantil, al margen de sus razones, pueda levantar el
puño y quizá mostrarse elegante con el rival de

�bruces en la lona. No. No basta. ¿Por qué no
observa la escena un público cualquiera sino
el ojo, embriagador, de la fama?
No; el "diálogo" no avanza. Pero si desatendemos por un momento las transmisiones matutinas de Radio Universidad desde el auditorio Alfonso Caso de Ciudad Universitaria, el panorama tampoco preséntase esclarecido. Más
bien, el artefacto simbólico UNAM aparece macrocefálico, vulnerable, inconexo, errático, a la
deriva. Háblase, sí, de reformarlo. Uno de los
documentos en verdad consensados a lo largo
del conflicto, el de Los Ocho (académicos mayoritariamente eméritos), hablaba de "establecer espacios de discusión y análisis sobre los problemas fundamentales de la Universidad en
busca de los medios que conduzcan a los cambios ne~esarios en la institución". Y de inmediato no pocos nos preguntamos: ¿qué problemas fundamentales?, frambiar necesariamente, para qué?
De acuerdo: ambas comisiones en la línea
de golpeo tienen mandatos inmodificables: no
solución, distracción, esclarecimiento, provocación, culpabilización obsesiva, protesta antirrégimen del lado de los paristas; procusta -por
Procusto- labor de hacer rodar la "negociación" al Congreso Universitario por parte de la
comisión del rector. De acuerdo; pero, alumnos no paristas, investigadores y profesores ¿saben, en cambio, qué aparatos y para qué tareas?*

Cuatro. A todo artefacto lo prefigura no sólo la
función posible sino, también, el campo de maniobras, el espacio de su operatividad. Así, por
ejemplo, a fe mía el CGH ya funciona a su
manera como artefacto simbólico, aparato por
encima de todos los sectores de la UNAM y aun
de su máximo instructivo: la Ley Orgánica de
1945. Aunque pontifica sobre absolutamente
todo, lo divino y lo humano, lo nacional y lo internacional, su espacio vital constriñese al campus.
Autoinvadió para atrincherarse. No salir jamás.
Su mecanismo secreto es la retención. Una especie de eternidad congelada, varada.
El empantanamiento actual, que puede no
verse alterado a la postre por la fecha mágica
de las elecciones presidenciales, obliga al examen de escenarios posibles para la Universidad
Nacional Autónoma de México. Esto en el entendido de que los artefactos simbólicos, lo
anticipé, forman parte de una red: se corresponden. En efecto, a lo mejor la crisis del artefacto UNAM se corresponde por no importaría qué leyes, las de la causalidad o las de la
casualidad, con la honda crisis del artefacto simbólico e y con la no menos honda crisis del artefacto simbólico 01s. Principalmente. Aunque,
lo más seguro, anden en el rejuego LIT (Tabucchi recibió una carta suya, de la literatura,
anunciándole su resuelta eutanasia) y T ( eso del
tiempo virtual y el tiempo real tiene mayores
implicaciones de lo que nos imaginamos). Escenarios, decía. Dibujémoslos.
Primero. Pasado el mes de julio del 2000,
merced a un clima poselectoral de baja intensidad (¿debido a la transición al mismo sitio?),
prácticamente desaparecen del escenario universitario los componentes "extramuros" del conflicto. El radicalismo social, la grima polpotiana,
se trasladan a otros ámbitos. La UNAM celebra
sin grandes contratiempos sus segundas Cortes. Sin embargo, al igual que ocurrió en los
noventa con el primer congreso, las transformaciones decididas por los congresistas, mismas
que el Consejo Universitario adopta como suyas, no se ven acompañadas por un cambio de
mentalidades. De ahí que a poco se hable de
"gatopardismo" y, lo más grave, se pronostique
un nuevo conflicto alrededor del 2005.

* Debo señalar que la ceremonia del Día del Maestro (5 de mayo
del 2000), el rector Juan Ramón de la Fuente compromete no
pocas visiones de un nuevo, o si se prefiere remozado, artefacto
simbólico universitario. Recuento: llamado a la utopía; Congreso como puerto de llegada y de embarque; autoridad sustentada
en el saber y la solvencia académica; supeditación de los intereses particulares y de grupo; modificación al marco jurídico; reorganización -descentralizándola, transparentándola- de la
enorme estructura administrativa; mayor participación de la comunidad en la toma de decisiones; sometimiento de la administración a las tareas sustantivas. Principalmente. Me sumo. Suscribo en sus términos el manifiesto. Sólo añado: la dimensión ética
del quehacer académico; la preeminencia de las obligaciones
sobre los derechos; la obligada, estatégica, suscripción de un
documento que ponga a salvo, exhallándolo, el Modelo Mexicano de Universidad (MMU): el de la docencia emancipadora, el
de la investigación sustentada en las condiciones y problemas
nacionales, el de la extensión extramuros. Principalmente.

18

Sef!:Undo. Pierden beligerancia, ponch político, rating, las posiciones ultras. Un amplísimo

dica, bisutería cultural, vacaciones); ingreso y
permanencia indefinidas; fin de la lucha de clases (horarios, listas de asistencia, calificaciones,
planes y programas, gises, pizarrones y aulas);
título automático. En contrapartida a la UPDSL,
la UNAM refúndase en sus recintos históricos.
La sociedad capitalina y nacional se muestra
indiferente a los sucesos. Únicamente los grupos profesionales (médicos, ingenieros, abogados, arquitectos, veterinarios, odontólogos, contadores) responden decididos a la refundación.
Y pobladores y comerciantes del Centro Histórico celebran la reaparición de un horario universitario en sus calles. Se suceden las invasiones de campos deportivos y áreas ecológicas.
Prolifera el saqueo de bienes de toda especie.
La policía no interviene.
Cuarto. Sumida en sus contradicciones e irresoluciones, la UNAM se aparta del todo del acontecer metropolitano y nacional. Se suceden las
renuncias rectorales y las crisis de gabinete. El
CGH decreta la huelga popular prolongada y
toma, con extremada violencia verbal y física,
facultades, escuelas, institutos, centros, campos
deportivos, estacionamientos; instalaciones de
inmediato ocupadas por familias precaristas.
Mal conviven formas de gobierno legales y de
facto. El presupuesto se agosta al mínimo. Cada
tendencia inaugura su propia Residencia Estudiantil. Antiguo refugio intelectual -no sólo
intelectual-, la Universidad Nacional Autóno-

frente, cuyo número excede en 50 por ciento
al del plebiscito del 20 de enero del 2000, hace
posible el Segundo Congreso Universitario. Las
transformaciones, profundas, alcanzan a la institución y a sus integrantes. Como en 1945, el
conflicto se resuelve con una organización de
avanzada y una mística bastantes para impulsar la entera educación superior del país. La
docencia se vincula a la investigación; ésta renueva su agenda y se abre sin tapujos a los planes y programas decididos y evaluados colegiadamente; la extensión se asume, por estudiantes, académicos y trabajadores, como servicio
social extramuros. Empero, la ingobernabilidad
galopante de la ciudad de México y la crispación política en numerosos estados de la República, sofrenan el impulso surgido del pedregoso pedregal y sus sucursales descentralizadas.
Tercero. Apoyado por movimientos populares y subversivos de todo signo, el CGH desconoce a las legítimas autoridades y proclama la
Universidad Popular Democrática del Sur Liberado como resultado de una convención integrada por cuatro sectores: estudiantes, académicos, trabajadores, padres de familia. El
programa inaugural toma seis días con sus noches. Entre las banderas sobresalen las siguientes: gratuidad total (educación, alimentación,
transporte, materiales, vivienda, asistencia mé-

•
..
19

�la misma, debe cumplir un sistema universitario nacional. Lo indudable es que por fin se
toma el toro por los cuernos; se repara al fin
en cifras patéticas como la de que la población
estudiantil toda de la educación superior mexicana no pasa de la magra cifra de iun millón
800 mil!; o la de que a la educación pública de
México destinase, apenas, a duras penas, i0.48%
del Producto Interno Bruto!

ma de México conoce el espectáculo oprobioso
del exilio masivo de alumnos y académicos. Los
gobiernos local y nacional crean, faltos de coordinación, nuevos centros de educación superior.

Decía yo que habían pasado: las elecciones
de julio, la poselección, la investidura presidencial (da de la transición hacia atrás?). Decía yo
que en la Presidencia de la república brotaba
la iniciativa de una red de universidades autónoma y nacionales. Decía yo que partidos políticos, prohombres, ONG's desveladas por la
educación y la cultura (nueva tendencia de una
sociedad civil decepcionada del millonario burocratismo electoral), apoyaban la iniciativa de
marras, traducida en una nueva legislación;
unanimidad sólo quebrantada por el rechazo
de la jerarquía católica. Más aún. Decía yo que
la UNESCO acababa por reconocer el Modelo
Mexicano de Universidad: laico, público, autónomo, emancipador y trinario (docencia, investigación, extensión).* Bien. Sin embargo, vistos los acontecimientos de los últimos días,
reformulo el escenario. Si bien mantengo la
fecha, finales del 2001, principios del 2002, y
mantengo la fuente de la iniciativa, introduzco
dos cambios de relieve. En primer término: es
una convención nacional, integrada por los sectores público, social (la palabra vuelve a circular) y privado, la responsable de elaborar la propuesta. En segundo término: la revisión no atañe a la UNAM como tal sino al conjunto de la
educación superior del país y al papel que, en

Cinco. Puedo imaginar la contrariedad, el mohín, de algún(a) lector(a). De un lado, piensa,
en realidad únicamente el pasado es carne de
profecía (fano ser que ciertos atisbos del futuro exhiban ya los andrajos del presente?). De
otro, sostiene, el actual movimiento, odios y rencores aparte, arrastra demandas legítimas y, muy
a su mandón estilo, quiérese palanca del cambio profundo de una institución sin rumbo claro en términos sociales. Bien. Respondo gustoso
respecto a lo primero: sin entrar a la discusión
de lo especulable o no especulable del mañana, considero que es muy probable que los cinco
escenarios descritos convivan ya en la geografía de la UNAM; no invento; copio del natural.
Respecto a lo segundo: los planteamientos
paristas que yo conozco hasta la fecha, sin excluir
su canto a la mediocridad, reclaman un fuero,
un orden de privilegios; en suma (lo avancé ya)
un encallamiento del claustro. Y tan deplorable es esto como ese navegar (¿desde hace cuánto?) a la deriva de la institución unamita. De
suerte que insisto en los escenarios. Uno más,
en realidad. Uno que, preciso, ya lo había medio esbozado el año pasado, en pleno exilio.

* En efecto, no incluyo en la lista la gratuidad. No la gratuidad
sin condiciones.

20

je parista, cuya elementalidad afrentada hallamado la atención de no pocos analistas.
Etcétera,etcétera.
Concluyo. Sépase, pues, que el camino de
salvación del campus pasa por la polis y, el de
ésta, por aquélla; y que la palabra pública para
florecer, requiere el abono del ágora y del claustro. De ahí que me quede la tarea de otro escenario. El de la descentralización, en tantas ciudades como las que ya contiene, de la otrora
unívoca ciudad de México; el de una red, ya no
sólo metropolitana, sino republicana, de universidades nacionales autónomas y públicas.

Seis. Se trata, desde luego, de un escenario
promisorio, abarcador. ¿Pero basta para renacer la esperanza? No. Digo que no si no se acompaña de una revisión, sino de todos, sí de algunos de los artefactos simbólicos aquí traídos a
cuento (y cuenta).
Singularicemos e y ms. Ciudad y discurso.
Septiembre de 1985 patentizó un anterior
cataclismo, este humano. La alianza de gobernadores y gobernados para desfigurar, afear,
desconocer, repudiar, houstonizar una urbe, la
de la ciudad de México, que por lo menos, hasta principios de los setenta, mantenía avivadas
las razones de su prestigio casi mítico. Y aunque el ramalazo del terremoto despertó la contrición, el remordimiento, el nunca más, pronto volvimos a las andadas. No hay tal lugar. Polis.
Un vasto territorio que usamos, depredamos,
ensuciamos, grafiteamos, inundamos de publicidad, sí. La ciudad de México en tanto espacio humanístico de convivencia (centro y ensanches y goteras) hace mucho que dejó de
serlo. Y ¿por qué, si se desvaneció el artefacto
simbólico polis, iba a mantenerse incólume el
artefacto simbólico campus? Caras de una misma moneda (la vida en común cívica, ilustrada), la caída de una arrastra a la otra.
¿y qué (no) decir de DIS, el discurso? La devastación de e, el naufragio de UNI, corren parejas con el grado cero (no confundirlo con el
xérox) del discurso. El colectivo, el de las ideas,
las emociones, la crítica y su comunión. Desplome advertible en no pocos ámbitos de la vida
pública. Hablo de los medios verdaderamente
masivos de comunicación. Hablo de las campañas políticas: diario (sobre todo nocturno)
agravio al electorado. Hablo, claro, del lengua-

Postcriptum. 23 de mayo del 2000. Transcurridas doce sesiones, el CGH se retira de la mesa
de negociaciones; la Comisión de Rectoría denuncia el propósito de su contraparte; alargar,
con auxilio exterior, el conflicto. El horizonte
unamita se carga de negras nubes. Los candidatos a la Presidencia de la república se enfrascan en una discusión radiotelevisada que pone
en duda, más que la oferta política, su mayoría
de edad. El Popocatépetl lanza una espesa fumarola que presagia los presagios.

21

�Sobre una enfermedad
incurable y pegadiza

. . .. .

Seis poetas de la nueva generación
David Huerta

•

DURANTE EL CÉLEBRE ESCRUTINIO DE LA LIBRERÍA

TRANSCRIPCIÓN

(DON QUIJOTE,

CAPÍTULO VI,

Primera parte), la sobrina, al ver La Diana de Jorge de Montemayor en
manos del cura, exclama que no quisiera que su "señor tío" se convirtiera en pastor "y, lo que sería peor, hacerse poeta, que según dicen es
enfermedad incurable y pegadiza". Algunos, por lo visto, siguen empeñados, casi cuatro siglos después, en contraer esa dolencia, y no parecen arredrarse ante lo "incurable y pegadiza" que suele ser, según dicen los que saben, como la sobrina del hidalgo manchego.
Seis poetas de veintitantos años cada uno presentan aquí públicamente sus poemas, en caracteres impresos, por vez primera, gracias a
la generosidad de Armas y Letras, revista benemérita, y a la hospitalidad
de la admirada maestra Carmen Alardín; alcanzan así sus textos, ahora, el "arduo honor de la tipografía", según reza un memorable endecasílabo de Borges. Son ellos -enlistados por riguroso orden alfabético- Aurora González (Tepeapulco, Hidalgo, 1974), marcoantonio
huerta (Tampico, Tamaulipas, 1978), Pablo Lombó (Ciudad de México, 1978), Pablo Muñoz Covarrubias (Ciudad de México, 1978), lván
Salinas (Ciudad de México, 1977) y Eduardo Uribe (Ciudad de México, 1980). Han leído con fervor a Paz, a Perse, a Rilke, a Pizarnik, a
Lorca, a Quevedo, a Plath, a Juan Ramón, a Cernuda. Pero son ellos
mismos, fatalmente.
Cada uno de estos jóvenes ama la literatura con una pasión que,
como aquí podrá leerse, está correspondida con plenitud; sus poemas
hablan con voces diferentes y con acentos de una personalidad original, inteligente, vivaz, imaginativa. Los he conocido en las aulas universitarias y en algunos cursos de la Fundación Paz de la capital de nuestro
país. Son mis maestros y mis queridos camaradas. Estoy seguro de que
habrán de perseverar y de que en ellos se cumplirá una vez más la
aventura, a la vez plural y singular, de la historia de nuestra poesía; una
aventura cuyas estaciones producirán algunos de los mejores poemas
mexicanos del siglo que viene, como aquí podrá comprobarlo el curioso lector de Armas y Letras.

22

Sintiendo
la opresión de un pan enorme
inflamado en horno mínimo,
la materia sin vida de una ave incolora
en el aire traducida a cosa simplísima,
asisto a la escuela del agua que hierve.
Refiriéndome a su pómulo izquierdo
estoy explicando
la luz de aquella tarde
a los hablantes de la nada.

Alma de arcilla
la sepulto bajo arcilla.
Ya he cambiado de piel y veneno
más veces que la serpiente,
he mordido el polvo
y he pasado por la prueba de mi sangre que se
enfría.

Quién se sienta a mi lado en esta hora,
confundiendo su cuerpo en la abundancia
de sentidos difusos de mi estancia,
a medir con lenguaje una demora.

Ahora, por conservar su rostro
entran por mis ojos
las palabras que persigo.

Quién codicia mis ritos y atesora
los ojos que transforman la arrogancia
de la estación oblicua y la distancia
incierta entre dos raptos de pavora.

En cintas de agua
llevé,
uno a uno y adoré
los juguetes que anhelaba su lascivia.

El vacío que hospeda al aire ajeno:
gusto mío las dudas que ha lucido,
refrigerio con dosis de veneno

Inmóvil
me mostró una línea de su cara,
tan sólo un cabello,
la mitad de un diente.

dulce, bajo la sombra de un sonido
que concierta sus gestos de humo pleno
con mis últimos viajes al olvido.

Aurora González Roldán

23

�RosAS
... black winged roses
that safely changed
their COLOR ..
TORIAMOS

There 's nothing but our own red blood
Can make a right rose tree...
W.B.YFATS

con bugambilias de
plástico
deseos de casa linda
algunos hijos
profesión de ama de casa

tu sangre
como recordatorio
en un pequeño ramo
de rosas rojas
y busqué
rodillas
manos
pero sólo había sangre
sin marchitar

rosas
en el pico de cuervos

APóSTROFE

LA PUERTA INSOMNE

No eres mi gato, eres
otro de los miles reclusorios de plumas
con disfraz de trapo,
una lápida sin epitafio (a menos, claro,
que la sábana lo indique)
sobre la cama.
Posadera de codos,
y algunos besos, eres
buenos tapones de oídos,
pero en realidad no sirves
para nada: a veces basta con las manos,
la panza de alguien o un ladrillo,
y prefiero la panza
de alguien a tener que aguantarte
todas las noches.

Mañana serán ayer y hoy
dos flores comunes o similares;
la memoria y el olvido igualan
los días con los años,
árbol calendárico y corruptor
(en la oficina del notario
el minuto dura lo que una vida).
Así nombras al destino tu dueño,
libertad manchada por Dios,
desencuentro entre tú y la lluvia.
Y pensaste las trampas
que son de este mundo sustento.
Vitrinas sin cerrojos,
el mar, el mar que nos penetra
con sus sentencias de olas.
Para unos cuantos, simetrías,
épocas solares, instantes de hielo.
En la calma del nombre
que no soy, tú duermes; y es Dios
quien nos mira por la ranura.
Amor, para olvidarnos del destino
quise nubes, y ya lo viste,

posados en cables de
teléfono
en mesas de café
en la solapa del traje de boda

caen pétalos
y no mueren
sin cesar trastornan mis visiones
el aroma tóxico
forma la imagen de tu piel

EL ESPÍA
Breve infinito,
ya no es abismo lo que queda,
bosques sin bosque, tierra tras tierra.

ia la nube del árbol que se quema!

iii

alas negras
batiendo sobre rosales

y las espinastriángulosno puedo

con música de elevador
una verdadera lástima
mueren las rosas

compartir

AUTOBIOGRAFÍA

Sumergir las horas para el silencio, y seguir
hasta la sombra, sal de luna;
voz sin tiempo, espejo sin voz.

Días ardientes de luz
en que serví a la noche.

Ojo de pétalos amarillos, libre, ausente,

AMlsTAD

débil timbre de luz
muerden hienas afiladas espinas

11

ramos de rosas

Las primicias del misterio,
los dilemas de tu nombre:
agua labrada en tus labios.

quieto de sol
cae el florero
leve temblor de fragmentos

a mujeres
a la bella del nueva orleans
(alguna vez quiso enseñarme a bailar tango)

de tu sangre brota
un rojo alcatraz
lo descuartizan las hormigas
algunas veces (tú lo dijiste)
no eres más que
carne

a peatones
rosas
en cementerios
donde secas abuelas
sueñan otro tiempo
adornaban estancias

viste la flor
viste sin noche
viste el dolor.

Al respirar te respiro,
aire encontrado en nubes.
Estar despierto es mirarte
- travesía de los ojos,
par de espejos que se citan.
No escribir poemas: Verlos.

PabloLombó

Pablo Muñoz Covarrubias

marcoantonio huerta
24

25

�DESCONOCIMIENTO

ACTEAL,

I

N

Yo no te sé nada
No sé cómo llego a ti
Nunca te he visto
Jamás te he imaginado
Austeramente conozco tu existencia

No hay lugar en el recoveco de las pesadillas
Donde no te haya buscado
Pero cada objeto que encuentro es una secuela
de tu estadía
Cada uno es tatuaje de aire en el mármol de
mi carne

Y lamía

No encuentro las huellas dejadas por tus pies
de mar embravecido
Sobre las que camino y huelo tu profundo olor
a playa

11

Como un hálito en una tormenta
Como una cactácea perdida en el Sahara

No encuentro la ciudad donde descansas de tu
travesía

Te intuyo
Te huelo

Doy caminatas alrededor del espejismo de tu
sombra
Y no veo que la luna me ilumine
Aunque está enorme e insoportable
arrullándote

111

Paso a través de ti sin saberlo
V

Vivo en el mundo de tu cuerpo
Y no sé llegar al lugar donde te encuentro
Has puesto el muro de tu negación y me veo
reflejado

¿Acaso tengo que convertirme en un ser de
ultratumba
Y buscarte en el infierno de la vida?
¿que hurgar en las entrañas de la muerte y
encontrar la mía?
¿que transformarme en el Pájaro del Misterio
y volar
Por las Colinas del Olvido y perderme?
¿que calcinar los cuerpos y buscar en cada uno
Si se halla tu figura desvanecida?
fo que esperar el término de tu sueño
para ver que yo soy el sueño?

Ahora sé que te prefiero
Como el instante venidero
Lejana e imperturbable
Incólume e inexistente

lván Salinas

1997

Confundidos rezo y llanto,
allí,
donde sólo quedaba la esperanza,
saltan fuego y metal
sobre los cuerpos.
Estos
versos escupen llamas;
arden las palabras cuando
se pronuncian,
aquí aprenden
a ser en los labios claridad
subvertida.
El instante no reposa,
más bien
se aniquila:
un tiempo intacto
que ahora sangra en el papel.
La luz
fue destello voraz
-acaso un albor límpido
quede en la obscuridad amarga.

En los caminos yacen dardos rotos.
Destechadas están las casas.
Agua de pantano,
carne agusanada,
grama salitrosa,
y una herencia:
red de agujeros en las manos.
¿Es ésta la paz o la parábola
del diálogo?
Aceptar o rechazar
no es una decisión,
es una escisión
- como estas muertes
donde
se confunden rezo y llanto.
Pero pasa nada:
sólo el silencio
de la noche estalla.

Eduardo Uribe

26

27

�Pórtico
Samuel Noyola

•

Rulfo hace llover
Sabina Bautista

Para Antonio Vilanova

No puedo hacer un jacal de oro con palabras
Ni cazar imágenes
Llegar tarde a la fiesta
Al círculo que cierran los rituales
(A veces OK
porque así la ves desde la barrera)
No puedo invitar a los músicos
que entren por la ventana si no hay casa
Ni a los &lt;lanceros
que inventen otra gramática:
un zodíaco del alma
Pero puedo perder el tiempo
Ayudarlo a cruzar la calle
Preguntar su destino y desviarlo
Donde un árbol endurece
ante su propio borroso reflejo

28

•
sin sentido, como el Antonio nos enseñó.
El Esteban corta una penca y se sientajunto
a las gallinas. Mira hacia el cielo, que se ha vestido de azul porque es domingo, luego voltea y
me dice: -Las cosas rara vez suceden en el
tiempo que queremos. Casi siempre llegamos
tarde -eso lo dijo el Antonio para consolarme
el día de su partida.
Sí, el Esteban tiene razón, yo también me
acuerdo lo que dijo el Antonio que la felicidad
pura sólo existe un momento, lo repetía mientras
trataba de explicarnos a los dos, tumbados en
el petate, lo importante que era aprender a leer.
-&lt;Te acuerdas, Esteban, qué dijo el día que
nos acompañó a levantar las cabras del monte?
-Dijo que cuando ponemos nuestros ojos
sobre las letras, ahí sucede la magia, las letras
desaparecen y se tornan imágenes que podemos ver tan claramente, como si fuesen reales.
¿Por qué nos abandonó Coco, qué hicimos mal?
No quiero decirle al Esteban, pero creo que
al Antonio lo echaron por nuestra culpa. Sólo
nosotros dos sabíamos que leer a Rulfo era lo
que hacía llover, pero no quisimos decírselo a
los otros. Era tan bueno estar desnudos, leyendo hasta el amanecer, oliendo el sudor de tabaco mojado de los cuerpos, que preferimos guardarlo en lo más profundo de la conciencia.
'Ora quisiera gritarlo para que el Antonio
regrese y que sus palabras calmen esto que sentimos el Esteban y yo. Doy un sorbo a la penca
y la regreso sin decir más. El tiempo en San
Isidro ha recuperado su ritmo de estampa. Del
calor que baila y sube desde la tierra veo al
Antonio bajar de la camioneta azul con su mochila al hombro, es alto y usa pantalones de

EL EsTEBAN DICE QUE ESTÁBAMOS MEJOR ANTES, SIN
agua, sin letras guiándonos el sueño por las
noches, sin Rulfo y todos esos cuentos que el
Antonio nos hizo aprender, pero yo no lo creo,
más bien pienso que estamos enfermos y que
decimos--cualquier cosa para consolarnos y sacar de una vez por todas nuestra tristeza.
La piedra que el Esteban lanza da justo en
la puerta trasera de la camioneta azul de don
Fernando, esa misma en la que un día el Antonio se marchó con su mochila al hombro sin
mirar para atrás. El Esteban y yo corrimos, gritamos, pero él nunca volteó. Nunca.
-Rulfo hace llover -le digo- no importa si
el Antonio está o no.
-No es cierto, Coco -responde el Esteban
enmuinado-, sólo cuando él lee las palmas del
techo se mecen y el aire se carga de luz. Sólo
con el Antonio cae agua.
Escupo en la tierra seca y pienso que a él
también le dijo lo mismo cuando leían iluminados por la vela, pero quizá no lo recuerda
todo como yo. El Esteban es un bilioso y es más
chico, y a veces tengo que cuidarlo hasta de las
sombras. Lo que sí es cierto es que antes de
que el Antonio llegara a San Isidro, nuestros
sudores regaban la tierra y no necesitábamos
la lluvia. El Esteban y yo nos acostábamos juntos en el petate, pero cada quien se iba durmiendo con sus demonios y miedos sin molestar al otro, abrazados por el ahogo familiar que
ya no nos pesaba. 'Ora nos resulta imposible
dormir, hablamos y hablamos tratando de recuperar con la memoria al Antonio y a ese Rulfo
que se llevó toda el agua. Sólo se nos moja la
piel después de escupir un montón de palabras

29

�mezclilla, parece que está parado sobre dos trozos de cielo. Tiene el cabello rizado y negro
que baja hasta sus orejas y es tan blanco. Sonríe cuando el Esteban y yo nos acercamos para
ayudarlo a bajar sus cosas de la camioneta.
Desde que se instaló en su casa, que es la escuela y la bodega y el gallinero, el Esteban y yo
nos fuimos turnando para llevarle agua, velas, pan
y cualquier cosa que necesitaba durante la noche, y nos quedábamos ahí hasta el amanecer,
escuchándolo vagar por el llano en llamas.
Una noche, cuando descubrió que mi cuerpo estaba completamente empapado y las palmas del techo se mecían con el viento, haciendo una brisa desconocida y húmeda, me reveló
el gran secreto: Rulfo hace llover. No entendí
nada, sólo cerré los ojos y me abandoné a esa
sensación de fresca alegría. Le abrí mi carne y
mis pensamientos.
Luego lo entendí.
Por la mañana aparecieron charcos en la tierra. Al principio creímos que algunos, de tanto
sudar, habían desaparecido y esos charcos eran
sus almas. El sol los evaporó a medio día, entonces nos preguntamos, luego de ir al aljibe,
quién o quiénes serían los siguientes. Nos juntamos fuera de la casa de don Fernando, pero
no faltaba nadie. El Antonio sonreía divertido.
Con sus palabras de ciudad explicó que había
llovido durante la noche.
El Esteban y yo nunca habíamos visto la lluvia. Dieciséis años creciendo en estas tierras y
ni siquiera se asomaban las nubes. Esas pasaban lejos, por allá en San Juan de la Cruz y se
iban despacito siguiendo el camino de los huizaches, riéndose de los terrones tan duros y correosos como nuestros pies.
Los más viejos miraron al Antonio con desconfianza. Ellos sí sabían qué era la lluvia, pero

en 20 años no había caído una gota de agua en
San Isidro.
Señalo la camioneta y el Esteban se alza desde su modorra.
-Ya se fue Coco, no va a volver -me dice
quedito.
Tiene razón, aunque es bilioso y chico tiene
razón, él pudo anticipar la partida del Antonio, cuando mi 'apá nos dijo que estaba endemoniado.
-El profe tiene un pacto con los demonios
de la obscuridad -dijo mi 'apá antes de irnos a
dormir-. Mejor ~ería que ya no fueran a su casa
porque quién sabe qué pueda pasar -y se me
quedó viendo con su cara redonda y tostada,
parecía una letra o, cruzado por una hacia abajo y sus ojos eran dos as y la a es la primera
vocal de algo que se llama alfabeto y sirve para
comprender las cosas que vienen pegadas en
esos libracos del Antonio. Esa misma noche el
Esteban me dijo que los viejos iban a echar del
pueblo al Antonio.
Hace mucho de eso, y a lo mejor nadie se
quiere acordar porque estar siempre secos no
es condena, pero una vez que se ha probado la
lluvia y la tierra florece, quitar el agua y la vida
es una verdadera maldición.
La gente de San Isidro estaba contenta porque pudieron bailar bajo las nubes, porque crecieron plantas en las casas y los animales engordaron, pero los viejos seguían sin entender
y sin confiar en el Antonio. De los cinco hombres jóvenes que vivíamos en el pueblo, sólo
Esteban y yo quisimos seguir con el Antonio
una vez que se acabó el año de alfabetización.
Hacer llover al ritmo de la lectura era algo que
yo nada más quería compartir con el Antonio.
Y se me hace que el Esteban pensaba lo mismo,
pero nunca lo hablamos y eso fue lo malo.

Como ya nomás nos veían leyendo por separado con el Antonio, los viejos se pusieron necios y se quejaron con los del municipio de San
Juan de la Cruz. Ellos se lo llevaron y entonces
cesó la lluvia en San Isidro.
'Ora que no está y nadie nos hace leer, el
Esteban y yo podemos escuchar como los susurros del viento se llevan esas letras incompletas
que el Antonio quería alumbrar con la vela y
que terminaban siempre encontrando una respuesta en mi boca o en la del Esteban.
Y aunque los viejos no nos miren y las mujeres no quieran tocarnos porque creen que nosotros trajimos la maldición al pueblo, el Esteban y yo hacemos memoria todos los días, para
ver si el Antonio vuelve de nuevo a San Isidro o
nos dice como llegar hasta donde él está.
Mi 'apá nos encierra por las noches porque
se avergüenza de nosotros. Quesque estamos
igual de endemoniados que el Antonio. Hay
veces que podemos salir y nos sentimos libres,

X FERIA INTERNACIONAL
DEL LIBRO

entonces somos capaces de recitar completo un
cuento, tras beber mucho pulque y podemos
agarrarnos de una chamaca cualquiera y dormir abrazados mientras las olas nos mecen. Esteban y yo recuperamos al Antonio sin sentirnos malditos.
Recojo unos granos de maíz y los lanzo de
nuevo a las gallinas que corren escandalosas.
El Esteban se ríe y sacude un libro en el aire.
-Olvídate de las gallinas y de este pueblo
de mierda. Hagamos una barca con las pencas
del maguey. Vamos a navegar por todo el llano, seguro que el Antonio nos espera y cuando
lo encontremos Coco, iqué aguacero va caer
sobre esta jodida tierra!
El Esteban y yo nos abrazamos para flotar
en el mar de agave.
-iAntonio! -gritamos levantando con la voz
la polvareda.
Y entonces llueve, llueve en nuestros rostros
aunque el cielo está más seco que nunca.

Ce,ntro--de, I

nfoy~

Líbr~UNAM

MONTERREY 2000
OCTUBRE 7 AL 15

(CILU)
En 1992 se creo el CILU como centro
de reservo, resguardo y consulta
de obras editor,ale.s UNAM
El CILU es un museo de lo culturo impreso, este centro
cuento con obras editados desde 1921, en su acervo
existen más de 14,500 títulos en diversos temas y áreas
de interés humano.
Invitamos al público en general o conocer y consultar
el Ce+'lb&amp;detin(-ormaG«m11Libn»-UNAM
en Av. del IMAN núm. 5, Ciudad Universitario

-C

Tel. 56 22 6189 ext. 139

INVITADO

30

ESPECIAL

Horario 9:00 o 15:00 hrs. y 17:00 o ~0:00 hrs.
de lunes o viernes
D1recci6n General de Publicaciones y Fomento Editorial

31

�que no estaba en el horario, "al verlos, al oírlos, al conversar con ellos, al ver cómo miraban, cómo vestían y cómo eran en la calle".
Son bellas sus descripciones de escenas navideñas, de posadas y de tamales, y de "carros
brillosos", que en esa época venían "del otro
lado". Dedicó también crónicas a las peluquerías del barrio, "con olor a talco, alcohol y brillantina", y cuyos regios sillones lo hacían sentirse príncipe circundado por enormes espejos. O a los tendajos y a las esquinas, donde tenían lugar "improvisados concilios laicos de
vecinos arraigados". Al no encontrar la esquina de otros tiempos, pregunta angustiado:
"¿Dónde quedaste, por qué te aplastaron el semáforo, el ruido y la velocidad?"
Supo, con los recuerdos propios, reconstruir
el Sabinas de los años cincuenta, de cuando era
todavía "una villa de calles de polvo y de sol, de
banquetas de piedra azul y de solares aparentemente abandonados". Y las casas de alto "con
el segundo piso lleno de recuerdos"; o las calles
en las que aún era posible reconocer a los vehículos por el ruido que producían. Las calles,
con algunos coches de caballo, a los cuales ve
como "restos que atropelló el progreso, reliquias
rodantes que siguen las huellas del recuerdo".
Para el soñador y para el enamorado de su
pueblo nunca faltó aspecto alguno sobre el cual
escribir. Una esquina, una banqueta, un árbol
viejo, un jacal. Todo lo hacía recordar "lo que
vivimos a diario, lo que sufrimos y gozamos, lo
que soñamos".
Hermosas páginas consagró a los barrios
sabinenses de nombres pintorescos. El del Tajo
que, "llorando su lejanía", era para el cronista
"nostalgia sin retorno ... cicatriz cerrada en el
tiempo". O el de la Carretera, cuyos vecinos,
ante el torbellino del progreso, "se fueron y dejaron de sacar sus mecedoras a la banqueta y
cerraron sus casas y viviendas".
Fue Celso Garza Guajardo un filósofo y un
poeta. Como filósofo gustó de "dialogar con el
silencio". Como poeta no desdeñó escribir en
renglones cortos lo que sentía, aunque de ello
dejó escasos ejemplos. Desde lo más profundo
cantó al ojó de agua, "paraíso al que sólo es

otos
grinaje en horizontes lejanos. Atraído por la
historia, buscaba nuestra orientación y se asomaba a las fuentes documentales; advertimos
entonces en él una rara vocación por incursionar en el pasado de nuestra región. De nuestra
región que él definiría como "de ríos lánguidos y pedregosos, de arroyos que añoran lluvias y de ojos de agua que palidecen".
Y pronto vimos, en 1974, publicado su primer fruto: el estudio El Real de Santiago de las
Sabinas. Más tarde realizó trabajos con el rigor
que exige la investigación histórica, tal es el caso
de su acopio documental acerca de un personaje norteño, precursor de la Revolución, Catarino Garza.
Pero observamos también en aquel tiempo,
que su proclividad tendía hacia el cultivo de
otra rama emparentada con la historia: la crónica. Tras de su prolongada ausencia, al retornar a su lugar de origen se dio cuenta de su
transformación provocada por el desenvolvimiento urbano y, consecuentemente, por la
radical metamorfosis de las costumbres.
Sabinas Hidalgo ya no era la misma. La villa
recoleta "había palidecido maquillándose de
ciudad". Urgía, por lo tanto, describir lo poco
que quedaba y reconstruir con sus recuerdos y
recurriendo a la tradición oral, lo que ya no
existía.
La autoridad municipal lo invistió con el
nombramiento oficial de cronista. Pero no hubiera sido necesaria tal designación. Con este
título y sin él habría procedido de igual manera. Amaba profundamente a su tierra y disponía de la sensibilidad suficiente para lograr su
propósito.
Fue así como Celso Garza Guajardo se constituyó en constante y puntual cronista de

Celso Garza Guajardo,
el cronista*
Israel Cavazos Garza
AsIST[MOS AL ACTO DE 1A DEVElACIÓN DE 1A EFIGIE

escultórica de Celso Garza Guajardo. La sensibilidad artística de un hábil escultor, Cuauhtémoc Zamudio, ha obrado el prodigio de plasmar ante nuestros ojos el rostro de alguien a
quien ya no es posible ver físicamente.
En ocasión de su reciente y lamentable ausencia, muchas voces se han alzado para pregonar con justicia los valimientos y las múltiples facetas del universitario, del luchador social, del historiador, del investigador, del cronista, del impulsor de diletantes en este oficio,
del infatigable promotor cultural, etcétera.
Lo conocimos en el Archivo General del Estado, entonces bajo nuestro cuidado, en los primeros años de la década del novecientos setenta. Había vuelto no hacía mucho a su solar natal, después de más de diez años de largo pere* Mensaje pronunciad o en la cerem onia de develación del busto con el que se homenajeó al maestro Celso Garza Guajardo
en el Centro de Información de Historia Regional de la UANL,
el 13 de mayo de 2000.

32

Sabinas Hidalgo. Su pluma, no desprovista de
una ineludible dosis de romanticismo, se ocupó de bosquejar, con todo el encanto provinciano, las diversas facetas de la vida cotidiana
de su pueblo.
El desfile de personajes populares, o de los
de alto relieve, pasó revista en las columnas de
Semana: los hombres de la plaza, el soldador, el
profesor y general Montemayor, Manuel M.
García, el general Míreles, etcétera.
Escribió, además, viñetas plenas de movimiento y colorido acerca de la plaza, que para
él, en su adolescencia, fue "el centro de su universo conocido", y a la que en alguna parte calificaría como "estancia compartida de siglos y
de almas"; o bien, como "antesala de viejas casonas y jacales" circundantes.
Alegres estampas de la escuela, cuyos recuerdos le hacían vivir y le permitían seguir aprendiendo. La añoranza de sus maestros a los que
dividió "en un tercio dividido en tres: autoridad, saber, sencillez", y.de quienes aprendió lo

33

�permanecer con quienes le sobrevivimos, a través de su producción historiográfica y, más aún,
a través de las crónicas sobre su natal Sabinas
Hidalgo.
Alguna vez definió a la crónica como "un
despertar en el ayer o un soñar hoy lo que desearemos mañana". Fue él un cronista nato.
Uno de los más fecundos y de los más fidedignos que haya dado pueblo alguno de Nuevo
León.
Gustaba, como Garrick, de visitar los cementerios. El viejo camposanto de Sabinas fue objeto de sus crónicas. Se detenía en los sepulcros olvidados y dijérase que conversaba con
quien allí estaba enterrado. Solía entonces "recordar en futuro" y afirmaba luego: "como recordemos, se nos recordará".
Su libro Aquellos años que soñé es la más preciada herencia que dejó a Sabinas Hidalgo y es
la mejor lección para sus colegas, los cronistas.
Leer sus crónicas, repasarlas, deleitarse con
ellas es el mejor homenaje que puede y debe
rendírsele.

justo entrar con el alma de San Francisco de
Asís", escribió. Al ojo de agua del cual dijo ser
"santuario de pájaros y ardillas y altar para los
poemas silenciosos".
Presenciamos hoy la develación de su efigie
de bronce. De su efigie plasmada con la maestría y la fidelidad que el artista Zamudio sabe
imprimir a sus obras. Aquí presidirá, desde ahora, las actividades de la dependencia universitaria que él supo conducir con acierto durante
largo tiempo.
Pero hay otra imagen suya. Otra imagen que
es la que ha de perdurar tanto o más aún que
la del bronce mismo. "El retrato de un cronista
-dijo el profesor Celso en alguna ocasiónes a lápiz y sobre papel. No requiere más artificio. Se dibuja con palabras, en la soledad y en
la duda de no saber a quiénes y cuánto importará lo que está delineando".
Escribiendo sus crónicas nos trazó su autorretrato. El valioso legado de sus relatos es el
mejor testimonio de lo que fue y de cómo fue.
Él ya no está aquí físicamente, pero habrá de

Librería Universitaria
Ciudad Universitaria / teléfono: 376 70 85 / Zaragoza 116, sur / teléfono: 342 16 36

Libros de texto

Letras y humanidades

Ciencias

+ Política y sociedad
Libros de arte

Diccionarios
Papelería

34

Enciclopedias

Novedades

ociológica
muchos más y, en definitiva, a la sociedad entera, las mujeres que recurren al aborto sólo pueden hacerse daño a sí mismas, en última instancia (por las secuelas físicas o psicológicas que
tal operación puede traer acarreadas).
Una de las secuelas que venimos arrastrando
de la etapa (no concluida) de autoritarismo que
conformó la mayoría de las instituciones del país
es que mucha gente asoció la ley con la autoridad y el cumplimiento de la ley con la represión autoritaria. En encuestas que hemos realizado en el área metropolitana de Monterrey
encontramos -en algunos sectores de la población- que democracia se asocia con una
especie de libertinaje anárquico, como si el pasaje de la sociedad autoritaria a la democrática
estuviera condicionado a la posibilidad de que
cada quien actuara como le plazca, siguiendo
su propio interés, sin reparar en las consecuencias que ello tenga para los demás. Esta representación social -estructura colectiva de conocimiento- hace mucho mal, ya que indica
que las personas no están dispuestas a colaborar voluntariamente en la operación de cumplir o hacer cumplir la ley y tampoco a descalificar seriamente a quienes no la cumplen.
Esto ha traído como consecuencia un fenómeno observado por caricaturistas (quizá antes que por sociólogos): somos un pueblo que
no cumple las leyes. Quizá la raíz sea más honda, se enraice en tradiciones históricas y en estructuras de personalidad que responden a las
formas de constitución del sujeto en nuestros
sistemas familiares.
Pero las leyes pueden también tener una

Para cumplir la ley
LASSOCIEDADES MODERNAS ORGANIZADAS COMO DEmocracias se basan en una premisa fundamental: los acuerdos se cristalizan en leyes que son
respetadas por todos. Pero las leyes, más allá
de su validez jurídica, tienen una validez sociológica: su cumplimiento es más extendido cuando las personas creen en su valor y cooperan a
su aplicación, y viceversa. Leyes impopulares o
poco convincentes requieren de aparatos judiciales y represivos más grandes y más costosos,
con el consiguiente desgaste social y la secuela
de conflictos.
Ejemplos de lo último son la introducción
ilegal de automóviles al país o la penalización
del aborto: en ningún caso las leyes se cumplen.
En ambos casos los violadores de la ley son tantos que buscar su cumplimiento se hace ya imposible. En ambos casos las violaciones de la
ley fueron el resultado del mismo sistema de
motivación: cada quien busca su propio interés o beneficio. Pero debe hacerse una distinción fundamental: mientras que quienes introducen automóviles ilegalmente perjudican a

35

�I

I

I

seguidos que los agentes satánicos de otras épocas-, la disposición en sí misma es un contrasentido. Si lo que se busca es "educar" o "sensibilizar" a ciertos sectores de la población, se
confunden los medios: educación y sensibilización requieren de agentes educadores y medios
de comunicación, pero no de leyes. Si se busca
asustar o amenazar, estaríamos ante una forma
de ejercicio de la moral pública a la manera de
las relaciones paterno-infantil: si te portas mal,
puedes ser castigado. ¿somos un pueblo tan
poco evolucionado, que requerimos de este
tipo de amenazas por parte de los gobernantes? Las leyes de una sociedad evolucionada no
pueden ser formas de promesas -buenas o
malas- sino sistemas objetivos de calificación
o descalificación de los actos públicos -o privados que afecten a terceros.
Y la ley en cuestión es absurda porque no
establece los mecanismos de control de su cumplimiento, con lo que se crea un "tigre de
papel". Y si hacemos leyes que de antemano
están condenadas a no cumplirse, estamos intentando apagar el fuego con gasolina, fomentando la idea de que las leyes son instrumentos
raros, de ornato, sin utilidad precisa, y no elementos necesarios emanados de las fuentes
sociales de autoridad.
Si los grandes estadistas son siempre recordados por su sabiduría, dudo que nuestros actuales legisladores permanezcan mucho en el
recuerdo de nuestro pueblo.

faceta especial que favorece su falta de cumplimiento: me refiero a las leyes poco inteligentes, a aquellas que son construidas de forma tal
que su incumplimiento está casi asegurado desde el principio. Si vamos a penalizar el aborto,
o la introducción ilegal de automóviles, o el
narcotráfico, y después los posibles implicados
no le dan valor o el aparato de control no funciona, no es sólo el elemento ejecutivo o judicial del aparato del Estado el que queda mal,
sino también el legislativo: ¿qué tipo de legisladores son los que nos propinan estas leyes?
Una ley, por lo tanto, debe estar pensada
tanto en sus elementos intrínsecos como en sus
consecuencias: partir de un principio o valor
consensado, señalar hechos objetivos, asegurar
la igualdad de todos los que serán sometidos a
ella, tipificar claramente los casos y sus excepciones, encargar y proveer a la autoridad que
asegurará su cumplimiento, establecer sanciones justas para quienes no cumplen con ella y
demás.
Un ejemplo de ley mal pensada es la que se
aprobó en el penúltimo día del último periodo ordinario,de sesiones, cuando la Cámara de
Senadores dictaminó la prohibición de fumar
en lugares de jurisdicción federal, incluyendo
parques y calles, disposición a incluir en el artículo 188 de la Ley General de Salud.
Más allá del absurdo conjunto de representaciones sociales que han hecho de los fumadores los modernos agentes del mal -más per-

36

achina
speculatrix
observaciones sobre la brillantez del sol en los
ortos y los ocasos, sin aludir a artilugio ninguno. Aunque algunos autores dicen que empleaba cristales ahumados, es difícil de creer que
todos los estudios que hizo sobre las manchas
solares se hubieran realizado con una precaución que no era acostumbrada en ese tiempo.
En fin. Lo importante es tomar nota de que
Galileo, tenido por uno de los introductores
del método experimental en la ciencia moderna (y de la matematización, ya que el libro de
la naturaleza está escrito con caracteres matemáticos, según decía), no era un observacionalista ramplón ni un pepenador de datos sin sentido. La observación es valiosa cuando es complemento de la imaginación (elaboración de
hipótesis, experimentos mentales, conjeturas
fundadas). Por este ejercicio del pensamiento,
a pesar de haber quedado ciego, impedido para
hacer más observaciones, pudo dictar el diseño
de un reloj con áncora de escape: el dibujo se
debe a su hijo Vincenzio y a su alumno Viviani.
Por fuerza esto aconteció entre enero de 1638
y enero de 1642, año de su muerte.
Una buena tajada de la preocupación científica de Galileo está destinada a los relojes. Se
dice que en 1581, cuando se matriculó como
alumno de medicina en la Universidad de Pisa,
fue que observó las oscilaciones isócronas de
un candil de bronce en la catedral de esa ciudad. También se cuenta que usó su pulso como
reloj para medir el periodo de oscilación de la
lámpara. Una lámpara oscilante·no es otra cosa
que un péndulo. El estudio de los péndulos
pertenece al área de la física. El estudio de la
regularidad en los latidos se encuentra en el

Galileo y los relojes
"ALAs, SEÑOR: GALILEO, SU AMIGO Y SERVIDOR, EN EL
mes pasado ha quedado total e irremediablemente ciego. Ya puede imaginar cuáles son mis
sentimientos cuando pienso que el cielo, el universo, que con mis maravillosas observaciones
y claras demostraciones he expandido cientos
y miles de veces más allá de lo que hubieran
pensado los sabios de todos los siglos pasados,
ha disminuido y se ha encogido para mí de
modo que no es mayor de lo que mi persona
ocupa". Así escribió Galileo a su amigo Elia Diodati, en el mes de febrero de 1638. Le escribió
desde Arcetri, donde había sido confinado y
en donde sólo podía recibir visitantes previamente autorizados y con la condición de no
discutir asuntos de ciencia, condición que afortunadamente no solía cumplir.
Entre las causas que pudieron haber provocado su ceguera, no debe descartarse la quemadura de las retinas por los rayos solares. Se
sabe que era parcialmente precavido. En una
carta de 1613 habla de mirar la imagen del sol
proyectada sobre un papel, después de haber
pasado a través del telescopio. También era parcialmente negligente. En la misma carta relata

37

�campo de la medicina. Galileo incursionó ligera, levemente, en la esfera de la pulsología. En
serio: construyó péndulos de longitud ajustable y los vendió a los médicos de Pisa para que
pudieran llevar cuenta de las alteraciones en el
pulso de los pacientes.
Del diseño del reloj que dictó a su hijo y a su
alumno, al menos hay tres versiones atractivas:
a) el original, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Florencia; b) un grabado del siglo XIX (Ball, Great Astronomers), y e) el modelo
físico que se halla sobre la reconstrucción de la
mesa de trabajo de Galileo. En los tres casos
faltan las pesas que hacen mover el mecanismo. En el caso e), el engrane mayor está dentado en su totalidad, mientras que en el diseño
original y en el grabado del siglo XIX sólo está
dentado hasta la mitad. Este hecho significa que
el modelo físico no fue elaborado con fidelidad. Entre el original y el grabado hay otra diferencia: en el primero, la rueda de escape tiene 12 dientes; en el segundo, 10. El grabado
también se realizó sin cuidado. No se sabe si
alguien ha construido un aparato efectivo sobre el diseño original. En caso de que se hiciera, el engrane semidentado obligaría a darle
"cuerda" con mucha frecuencia; según mis estimaciones, aproximadamente cada 10 minutos. Esto puede significar que Galileo pensó en
un uso de laboratorio. La "corrección" que introdujo el artífice del modelo físico, dentando
la totalidad del engrane mayor, se hizo, quizá,
pensando en un uso más habitual del reloj. En
todos los casos, hay roscas que indican que la
longitud del péndulo puede variar.
Hay varios tipos de péndulos. El estudiado
por Galileo se llama péndulo simple. Estos péndulos tienen una "lenteja" o masa al final de la
varilla, pero su función consiste en que, al subir o bajar esa masa, puede simularse que se
cambia la longitud del péndulo. En el tiempo
de oscilación de un péndulo, esa masa no interviene. Cuando un profesor de filosofía de la
ciencia está hablando a sus alumnos acerca de
la obtención de leyes en la ciencia, se le puede
ocurrir ejemplificar un caso con la ley que determina el tiempo de oscilación de un péndu-

lo simple. Aplicable a esta situación, existe un
método canónico, se le llama, en general, análisis dimensional. Desde un punto de vista didáctico, el profesor puede ir preguntando: "frreen
ustedes que el color del péndulo influye en su
tiempo de oscilación?", "frreen ustedes que la
masa, mayor o menor, afecta el periodo de oscilación?", "¿creen ustedes que el valor de la
gravedad interviene?", "¿creen ustedes que la
longitud del péndulo interviene?", etc. El profesor debe anotar en el pizarrón todo lo que
los alumnos piensen que interviene. Luego explica en qué consiste el método y lo aplica. Algunos alumnos se asombran al ver cómo la
masa, al igual que el color y otras tonterías,
queda eliminada. En efecto, el periodo de oscilación se determina, fundamentalmente, por

38

vasija y le restaba el peso de la vasija vacía: la
diferencia era el peso del agua, el cual comparaba con una tabla, también elaborada por él,
en donde estaban relacionados peso y tiempo.
Fue hasta 1961 que la gente pudo enterarse
de otra modalidad de reloj ideada por Galileo.
En junio de ese año, Stillman Drake, reputadísimo investigador de la obra del pisano -qué
bueno que Horacio Salazar lo utilice como
fuente en el capítulo correspondiente de El
obligo de Edipo-, visitó Londres y tuvo la suerte
de conocer al señor Kenneth K. Knight, coleccionista, quien le mostró una carta del puño,
letra y firma de Galileo, misma que se consideraba perdida. La carta guarda un excelente estado de conservación, y la grafía italiana logra
entenderse sin mucha dificultad.
La carta está escrita por las dos caras de un
papel de 40 por 27. 7 cm. Además de contener
los arrumacos de cortesía usuales en ese tiempo, el documento se refiere a dos temas: a un
reloj hidráulico que se mueve por una oculta
fuerza magnética (horologio hidraulico... volgendosi p(er) occulta virtu magnetica); y al estado que
guarda el confinamiento de Galileo. Firmada
en Arcetri, tiene fecha del 12 de mayo de 1635.
Carece de destinatario, pero se sabe que fue
dirigida a Claude de Peiresc, personaje influyente en los mundos académico y político de
entonces.
También por esos años era frecuente reportar como correctos experimentos erróneos,
presumir falsamente de hallazgos maravillosos
y robarse las ideas e invenciones de otros.
Athanasius Kircher, aficionado a bucear en las
posibilidades de un lenguaje universal, también
se equivocaba y hacía pequeñas truhanerías.
Hizo un experimento para refutar el vacío sostenido por Pascal: colocó una campana en el
"vacío" que se creaba en el tubo del experimento y la hizo accionar, desde afuera, con un imán.
La campana sonó; luego, no había vacío. La
gente quedaba satisfecha, pero nadie se ftjó en
que la campana estaba suspendida por una
barra conectada al vidrio: por ahí se transmitía
el sonido. Se pavoneaba, ufano, por haber inventado un reloj botánico (füecho de giraso-

la raíz cuadrada de la longitud del péndulo
entre el valor de la gravedad. La masa no interviene. Es infortunado que este método, y todos
los que caen en el área de la nomografía, no
permita obtener leyes de alto nivel; de otro
modo, sería una maravilla.
Fue la falta de relojes precisos lo que obligó
a Galileo a hacer rodar bolas por un plano inclinado para estudiar la caída de los cuerpos.
En ese plano, el movimiento vertical del grave
se desarrolla a lo largo de una distancia mayor
que si se dejara caer simplemente. Eso permite
estudiar mejor la aceleración del móvil.
Las clepsidras o relojes de agua eran comunes en la época de Galileo. El marcador de las
horas, montado sobre un flotador, subía si se
añadía agua al depósito, o bajaba si se sacaba el
agua. Se dice que Galileo, urgido por la necesidad de medir con mayor precisión el tiempo,
hacía lo siguiente: un fino agujero en un recipiente con agua era tapado con su dedo; cuando empezaba el acontecimiento cuya duración
deseaba medir, quitaba el dedo y dejaba caer el
agua en una vasija cuyo peso había medido previamente; al terminar el acontecimiento volvía
a obturar con el dedo; pesaba nuevamente la

39

�les?) con raíces y semillas traídas del Oriente.
Y plagió un reloj magnético que un sacerdote,
Linus, había paseado por media Europa, presumiendo de que funcionaba para siempre con
base en la fuerza magnética.
Del reloj de Linus se conserva un grabado
de 1634 (Pietrasancta, De symbolis heroicis). Aparte de un adorno religioso, el mecanismo está
constituido por una esfera grande de vidrio, o
cosa parecida, llena de un líquido en donde
está suspendida, en la parte media, otra esfera
más pequeña con 12 divisiones horarias y un
indicador, en forma de pez, para señalar la hora.
Estas dos esferas están colocadas sobre un recipiente en forma de platón, y todo ello está puesto sobre una caja cerrada.
Linus nunca divulgó el secreto de su reloj.
Por eso, intrigado, Peiresc pregunta a Galileo:
frree usted que funcione para siempre un reloj como ése? Galileo le contesta que muchos
años atrás él mismo había hecho una simile
invenzione. Y le describe cómo funciona. La esfera (Galileo la piensa de cobre) con las divisiones horarias es hueca y tiene una pieza de
calamina (piedra magnética, magnetita) en la
parte inferior. La esfera se mantiene suspendida en el líquido por medio de un truco: la mitad del líquido es agua salada y sobre ésta se
pone agua dulce, de modo que il globetto quede
en balance con la densidad del agua. Dentro
de la caja cerrada, sobre la cual están las esferas, hay un reloj gabbricato a posta con tal arte
que da una vuelta completa cada 24 horas. En

este reloj escondido hay otro imán que hace
mover el que está colocado en la parte inferior
del globetto. Todo esto es artimañana. Pero si
no hay engaño en el reloj de Linus, entonces,
dice Galileo, sara veram cosa celeste, divina, y se
habrá conseguido el movimiento perpetuo.
Pero lo dice con sorna y socarronería: no vayan a creer que él le robó la idea a Linus, si
resulta que su reloj es un engaño.
Seis años después de la carta de Galileo, en
1641, Kircherpublicó un libro, Magnes, en donde aparece con asombrosa precisión un grabado del reloj de Linus, con todo y su pecesito
marcador de las horas. Sólo que la caja, cerrada en el grabado anterior, ahora aparece abierta y se ve lo que hay dentro: exactamente lo
que decía Galileo. Hay un reloj, una clepsidra,
cuyo flotador mueve una polea que hace girar
un imán, el cual, a su vez, mueve otro imán en
un globetto suspendido en un líquido. Al año
siguiente murió Galileo, ciego desde varios años
atrás. La Inquisición no lo quemó vivo, como
a Giordano Bruno, pero sí lo obligó a conducirse, en sus peticiones de perdón y en sus retractaciones, de una manera degradante y, en
verdad, fea y lamentable. Muerto ya, no pudo
saber más de estos relojes. Si hubiera conocido
el libro de Kircher, quizá habría podido hacer
algunas aclaraciones pertinentes, porque en su
libro Kircher dice que el reloj es de su propia
invención, y de nadie más. Hay un cierto olor a
picardía en este asunto. Huele como en el Buscón de Quevedo.

istoria
matria
J

La Revista Literaria. Sabemos que este interesante periódico, cuya publicación fue interrumpida con motivo a los acontecimientos políticos que tuvieron lugar en esta ciudad a mediados del año pasado, volverá a ver la luz durante el próximo mes de marzo. La revista contendrá artículos de literatura, artes y ciencias, for-

tro próximo número insertaremos el Prospecto de La Revista.

J

EN 1865, DURANTE LA OCUPACIÓN MILlTAR FRANCESA
de Monterrey, surgió un proyecto cultural-periodístico que tenía destacados antecedentes en
la vida intelectual de la región y con una nómina de excelentes colaboradores, cuya relación
de textos programados son de sumo interés.
Conocemos ese intento periodístico-literario gracias a su prospecto y a las notas o gacetillas
publicadas en el vocero gubernamental de la
intervención llamado La Gaceta de Monterey
(sic). 1 La primera noticia de dicho proyecto
aparece el 26 de enero de 1865 en La Gaceta de
Monterey; recordemos que el ejército invasor
francés ocupaba la ciudad desde hacía seis
meses exactos, esto es, desde el 26 de agosto
del '64. La nota dice:
1

40

Eleuterio González y otros ilustrados escritores

Erasmo E. Torres López

PARACRÍTICADEARTE.SPLÁSTICAS
Los participantes deberán enviar su trabajo por triplicado, mecanografiado en papel tamaño carta, por
una sola cara, dirigido al Consejo para la Cultura
de Nuevo León Uosé Benítez núm. 604, col. Obispado, C. P. 64060, Monterrey, Nuevo León) o al
Centro Nacional de Información y Promoción de
la Literatura del INBA (República de Brasil núm.
37, col. Centro, C. P. 06020, México, D. F.).

Los señores don Agustín Quintero, Dr. don
compondrán parte de la redacción. En nues-

PREMIO NACIONAL LUIS CARDOZA y ÁRAGÓN

Bases generales: Pueden participar escritores mexicanos con un ensayo inédito, cuya extensión sea de
entre 30 y 80 cuartillas, que aborde la obra de algún artístico plástico mexicano o los movimientos
plásticos desarrollados en el país, sin importar el
periodo. Se otorgarará un premio único de 60 mil
pesos. La fecha límite de recepción es el 6 de octubre de 2000.

mando un cuaderno de treinta y dos páginas.

Un proyecto cultural sobre
bayonetas

La publicación "fue interrumpida", dice en
sus primeras líneas; por lo tanto había existido
antes y ahora, en enero del '65 buscaba reaparecer "durante el próximo mes de marzo." Esa
interrupción se debió a "los acontecimientos
políticos que tuvieron lugar (... ) a mediados
del año pasado"; esto es, por junio o julio del
64. Sin duda la publicación "interrumpida" es
la Revista de Nuevo León y Coahuila, la cual dejó
de circular por abril de 1864, cuando Vidaurri
abandona el estado y con él su secretario, el
licenciado Manuel García Rejón, quien la venía editando. García Rejón -que no es "uno
de los padres del derecho de amparo", como
equivocadamente afirma Celso Garza Guajardo-,2 muere fusilado en Matamoros, Tamau-

Nunca el órgano de la intervención llevó por titulo Gaceta Imperia4 como afirma Plinio D. Ordóñez, primero en Historia de
la educación pública en el estado de Nuevo León, 1944. p. 13, y
después en Bibliografía de Nuevo León de 1820 a 1946, p. 35.

2

Lecturas de Nuevo León, INEA, SEP, Monterrey, 1990, p. 128.
Nota: El padre del amparo, el licenciado Manuel Crescencio
Rejón y Alcalá, murió el 7 de octubre de 1849.

41

�lipas, el 28 de abril de 1864, por lo que sin duda
el redactor de la nota confundió los tiempos,
pues "a mediados del año pasado" lo sobresaliente en el ámbito político de la entidad fue la
entrada del invasor francés en agosto, pero esto
no motivó la cancelación, dado que entonces
la Revista de Nuevo León y Coahuila tenía más de
tres meses de suspendida, debido a la salida de
Monterrey del gobernador y su secretario.
En enero de 1865 se intentaba reanudar
aquella revista, ya no de Nuevo León y Coahuila -porque el presidente Juárez había decretado la separación de ambos estados- sino con
el nombre de La Revista Literaria. La línea de
continuidad de ésta con la de Rejón se muestra en los contenidos y en el formato programados, según vemos en la nota de La Gaceta de
Monterey arriba transcrita: "la revista contendrá
artículos de literatura, artes y ciencias, formando un cuaderno de treinta y dos páginas". Los
ejemplares que conocemos de la revista de Rejón tienen 30 páginas. Israel Cavazos expresa
que son "cuadernos de más o menos de 100 hojas cada uno" .(Diccionario biográfico, 1996. p.186.)
Veamos ahora el prospecto que apareció en
La Gaceta de Monterey número 52 del primero
de marzo de 1865:

za la atmósfera con alambres eléctricos, fomen-

menos de ofrecer un gran interés a todas las

misma proporción por semestres o trimestres

ta la industria, abre el campo a las útiles inven-

clases de la sociedad. Inútil es decir que la his-

adelantados.

ciones del genio y facilita la acción creadora

toria y las antigüedades del Departamento, el

del talento. En medio de este movimiento pro-

estudio de sus elementos agrícolas, minerales

gresivo que domina actualmente en nuestro

e industriales, su estadística y todo lo que tien-

país y forma el carácter distintivo de la época,

da a su progreso será objeto de nuestras más

ría Universal de los señores Barragán y Ca.

parece un deber de todos los buenos mexica-

asiduas y especiales investigaciones. La Revista

nos, contribuir con todas sus fuerzas al engran-

nada dejará que desear en este punto.

(La Gaceta de Monterey. Periódico Político,
Literario y Comercial Año I, núm. 52, miércoles ] 9.
de marzo de 1865.)

decimiento de la patria. Imperdonable sería en

Los nombres que aparecen a continuación

estas notables circunstancias permanecer espec-

son harto conocidos para excusarnos de todo

tadores fríos e indiferentes a nuestra regenera-

género de recomendaciones.

ción política y social, sin mezclarnos en este círculo de animación general.

Los números sueltos se expenderán al precio de cuatro reales.
Las suscripciones se recibirán en la Libre-

La Revista se publicará una vez al mes com-

En otra gacetilla del vocero oficial del imperio se señala:

prendiendo además de los ramos mencionados,

Las consideraciones que acabamos de ha-

artículos en prosa y verso, de religión, historia,

cer nos han llenado de fe y de confianza para

literatura, bellas artes, costumbres, biografías,

Sabemos que en La Revista Literaria, la cual se

continuar la publicación de La Revista, consa-

viajes y descubrimientos, con una reseña de los

halla ahora en prensa, se dará a luz una "Rese-

grando nuestras tareas literarias al servicio de

sucesos más importantes que tengan lugar en

ña histórica de Nuevo León" y una disertación

los pueblos de Nuevo León, Coahuila y Tamau-

el país y en el exterior.

sobre la "Mosca Omnívora", y que ambos artí-

lipas, seguros de encontrar la generosa acogi-

Monterrey, 1º de marzo de 1865.

da y ardientes simpatías con que algunos me-

bienquerido Dr. D. Eleuterio González. Tam-

Los redactores

ses atrás la honraran sus numerosos lectores.
Suprimido aquel periódico con motivo de

culos se deben a la brillante pluma del ilustre y
bién se publicará un juicio crítico de las obras
del malogrado poeta Juan Valle, por uno de

Colaboradores

los acontecimientos políticos que tuvieron lugar en esta frontera a mediados del año próximo pasado y al trágico y lamentable episodio
de la muerte de uno de sus redactores, el licenciado Manuel García Rejón, no es posible
que hoy desmerezca a los ojos de sus antiguos

La Revista Literaria

favorecedores, convencidos como están del

Prospecto:

pensamiento altamente útil y civilizador que
preside a la publicación.

La nueva era por la que atraviesa nuestro país

En cuanto a nosotros, cúmplenos sólo rese-

es sin duda precursora de un porvenir de glo-

ñar, siquiera sea con brevedad, cuales son nues-

ria y de grandeza.

tros designios. Nuestro desventurado amigo el

La civilización comienza a recorrer la órbi-

Sr. Rejón expuso oportunamente el programa

ta brillante de su desarrollo moral y material.

que había de desenvolver La Revista. Para lle-

Por una parte restaura el orden, establece las

varla a feliz cima contamos ahora, como enton-

bases sólidas de la justicia, reconstruye el rui-

ces, con una colaboración activa y de talento

noso edificio de la administración pública y ex-

que contribuirá con sus trabajos a enriquecer

tiende los beneficios de la educación. Por otra,

las columnas del periódico, insertando al mis-

aplica los grandes recursos de las ciencias, pre-

mo tiempo las producciones de algunos ami-

para inmensos terrenos para el cultivo, comu-

gos residentes en el extranjero con cuya coo-

nica los centros de producción y puertos de

peración científica, literaria y artística, las di-

exportación por medio de vías metálicas, cru-

versas secciones de nuestra Revista no podrán

42

sus redactores, y la conclusión de la conquista
Dr. Eleuterio González, Lic.J. M. Aguilar, Lic.

de Coahuila y otros varios artículos de interés

Rafael F. de la Garza, Dr. José Ángel Benavi-

general. A la revista acompañará una pieza de

des, Lic. Manuel P. de Llano, Presb. D. A. de la

música titulada "Un rayo de sol" por el hábil

Vega, Dr. Ignacio Garza García, Lic. Simón de

compositor y excelente pianista señor Agustín

la Garza y Melo, Lic. Manuel z. Gómez, Presb.

Siliceo.
(La Gaceta de Monterey. Periódico Político, Literario y Comercia~ Año I, núm.

Agustín Fisher, Guillermo A. Cook, Juan de
Dios Villalón y Antonio Margil Cortés.

55, domingo 12 de marzo de 1865.)

Siguiendo la línea de continuidad que advertimos entre la Revista de Nuevo León y Coahuila y la nueva publicación (La Revista Literaria),
encontramos que en la redacción de ésta aparece Agustín Quintero, señalado por Israel
Cavazos como "emisario separatista de los Estados Unidos" (Diccionario biográfico, 1996, p.
186), y a quien García Rejón entregó documentos originales de carácter histórico cuando publicaba la Revista de Nuevo León y· Coahuila.
Esa relación de continuidad se manifiesta
también en los temas; entre ellos el de la conquista de Coahuila que La Revista Literaria ofre-

Precios y condiciones de la suscripción

La Revista se publicará en los primeros días de
cada mes y contendrá treinta y dos páginas de
impresión con el tamaño y forma del prospecto. Cada entrega irá encuadernada con una
cubierta de color donde se insertarán avisos de
interés público, o particular, a precios convencionales.
El precio de la suscripción será el de $5.50
cs. por año para esta capital; y de $6.00 para los
suscriptores foráneos, franco de porte y en la

43

�ce publicar la conclusión, por tanto había sido
iniciada antes.
El 15 de marzo de 1865 La Gaceta de Monterey,
en cuyas páginas hemos abrevado, nos informa que La Tertulia, un periódico literario de la
época del Monterrey bajo el imperio, dirigido
por el médico y poeta galeanense Antonio
Margil Cortés, va a desaparecer al integrarse
sus redactores al nuevo periódico La Revista
Literaria, "que debe comenzar a ver la luz pública en los primeros días del entrante mes".
La última referencia sobre La Revista Literaria aparece el 26 de marzo del '65 en el vocero
nuevoleonés de la intervención, La Gaceta de
Monterey, en donde dice haber visto las pruebas
de la nueva publicación. Tres números más salieron de este periódico: en abril 2, 5 y 9 y aquí
se suspende dicha publicación imperialista porque en esos días los republicanos recuperan
Monterrey. Ya para el día 15 de abril el general
Escobedo despacha en el Palacio de Gobierno
de Morelos y Escobedo.
· No sabemos si La Revista Literaria, si es que
se imprimió, contenía los dos textos de Gonza-litos mencionados en la cita anterior, pero sí
sabemos que luego fueron publicados. La Reseña Histórica de Nuevo León creemos que puede
tratarse de la Colección de noticias y documentos
para la historia del estado de Nuevo León publicada como libro dos años después (en 1867), y
que Guillermo Prieto llamó Ensayo histórico de
Nuevo León, nos dice Eduardo Aguirre Pequeño en sus Datos para la historia de la escuela de
medicina de Monterrey (1944, p. 61). ¿Le habrá
comentado Gonzalitos a Prieto, cuando éste
estuvo en Monterrey en 1864, que así pensaba
titular a su Colección de noticias y documentos? En
cuanto a "La mosca omnívora" su texto fue leído en la Academia Médico-Farmacéutica de
Monterrey la noche del 3 de marzo de 1865,
nueve días después se anuncia su publicación
en La Revista Literaria y al cabo de dos años, en
1867, apareció en Gaceta médica de México. En
Monterrey, adicionada por su autor, la publicó

la imprenta del gobierno en 1873, según vemos en la documentada bibliografía de Gonzalitos registrada por Aureliano Tapia en El doc-

tor D.José Eleuterio Gonuilez. Historiador del noreste de México, Jus, México, 1976, p. 97. En este
mismo año, dicho trabajo -ampliado- lo publicó bajo el título José Eleuterio González, benemérito de Nuevo León, Editorial Libros de México, 1976, pp. 164-184.
Nos inclinamos a pensar que La Revista Literaria no llegó a circular, pues desde finales de
enero del año '65 se anuncia su aparición "y
que saldrá el próximo mes de marzo", dos meses después se informa que saldrá "en los primeros días del entrante mes", esto es en abril y
en ese mes La Gaceta de Monterey, que nos venía
hablando de ella, nada dice en los tres números que aparecieron los días 2, 5 y 9 de abril de
1865. Hasta aquí llega el órgano imperialista
de Monterrey; y de La Revista Literaria, que debía salir en los primeros de abril nada se menciona. Total, de dicha publicación sólo existe
el prospecto y las notas de una futura -pero
no llegada- aparición. Decidimos incluirla
pues forma parte de la historia y el quehacer
periodístico-cultural de Monterrey, así sea sólo
a nivel de proyecto.
Enjunio del mismo año 1865, el invasor francés toma de nuevo la ciudad y reaparece su
publicación oficial La Gaceta de Monterey, cuya
vida concluyó en julio del año siguiente (1866)
cuando los republicanos recuperaron definitivamente la plaza; en ese lapso nada se dijo ya
de La Revista Literaria. El vocero estatal del imperio (La Gaceta de Monterey) la hemos consultado en el Archivo Municipal de Saltillo (AMS),
en el Archivo General del Estado de Nuevo
León (AGENL) y en la Biblioteca Universitaria
Capilla Alfonsina de la UANL.

44

rtes
plásticas

zadora de la muestra, que durante tres años ha
itinerado por el mundo.
Conformada por 48 obras, representativas
de sus diversos momentos creativos en más de
50 años de trabajo, la exposición de Soto confirma que la materia está en constante mutación y que nada de lo que rodea a la realidad
es estático. "Somos pequeños puntos frágiles
de referencia en un universo inmenso, siempre en movimiento; el arte debe ser testigo de
esa realidad", expresa Soto.
Contemporáneo de Vasarely, Agam, Tinguely, Calder, Duchamp, Buyret y Jacobsen, con
quienes participó en la exposición histórica Le
Mouvement, montada en 1955 en la galería parisina Denise René, considerada la muestra en
la cual arrancó el llamado arte cinético, arte en
movimiento, Soto se caracteriza por obras, cuadros, esculturas e instalaciones que juegan con
la profundidad y engañan a la mirada con materiales y colores que vibran en un tipo de
puntillismo geométrico.
Las obras de Soto plantean un juego de superficies y volúmenes creados por los relieves y
los ensamblajes de materiales como hilos y alambres incertados. Monocromáticas, con repeticiones de líneas negras o grises, por ejemplo,
las obras de Sotos presentan por lo regular ensamblajes de masas de hilos o alambres, amalgamados de manera bárroca, que parecen vibrar al desplazarse el espectador de un lado a
otro de la pieza.
"Esa aparente vibración hace que se creen
volúmenes completamente virtuales en las
obras de Soto", explica el curador Abadie. "Las
obras del maestro Soto escapan a las clasificaciones".
Y así es. Soto presenta también, por ejemplo, una escultura, "Esfera concorde", confor-

Soto y el maravilloso
arte cinético
José Garza
EMOCIONANTE, MUY EMOCIONANTE RF.SULTA LA EXPO-

sición del artista venezolano Jesús Rafael Soto,
patriarca del arte cinético, montada en las cinco salas de la planta baja del Museo de Arte
Contemporáno de Monterrey (Marco). Y es que
la obra de Soto está en movimiento constante;
lúdica, convoca al juego óptico, al placer visual.
Su pieza "Penetrable", por ejemplo, conformada por infinidad de tubos de plástico azul colgados en un área determinada, permite al espectador desplazarse en el interior de la misma para vivir una experiencia singular: ahora
sí que estar adentro de una obra de arte, sumergido en un campo visual, sintiendo la textura del material.
"Con Soto, la obra de arte no es el icono
sagrado que no se puede tocar; el espectador
puede y debe participar para entender y disfrutar el trabajo artístico", dice Daniel Abadie,
curador de la exposición y director de la Galería Nacional de Jeu de Paume de París, organi-

45

�- Pero tampoco hay referencias a
una pertenencia europea. Mis obras yo
las llevo a todas partes. En mi caso, la
obra no está sujeta a mi nacionalidad.

-La obra constantemente en movimiento se hace y se deshace según el desplazamiento del espectador. iEl desplazamiento
del espectador es el motor de sus trabajos?
-Así es. Es muy importante que el
espectador participe de mi trabajo. En
mi caso, el arte no es un asunto sagrado. Mi arte tiene que tocarse y se tiene
que participar. Ésa es la idea. Ésa es la
pequeña revolución de nuestro arte.
Con nuestro trabajo el espectador deja
de serlo para volverse participante, con
una actividad efectiva.

mada por un conjuto de hilos que, pintados de
rojo en determinadas áreas, da el volumen virtual de un esférico.

-¿Las nuevas tecnologías, que propician la
interactividad, permitirán al arte desarrollar propuestas que convoquen a la participación del espectador
como lo hace el arte cinético que usted postula?

_¿Qué es lo que busca el arte cinético, el arte en
movimiento, el disfrute visual, el engaño a la mirada, el juego óptico?-Se le pregunta a un Soto de 78
años de edad.

-Por supuesto. Todo eso es un material estupendo, sobre todo cuando está en las manos
de verdaderos artistas.

-La pintura siempre ha sido un engaño visual. Si usted está frente a la Gioconda y cierra
los ojos y le pasa la mano no siente nada. El
arte son creaciones del hombre a través de la
visión. Pero bueno, aquí (adentro de la obra
"Penetrable") hay como un poco más de realidad porque el espacio existe y usted se puede
introducir en un espacio.
Nacido en 1923, a la orilla del río Orinoco,
en ciudad Bolívar, Soto inició su carrera artística a los 16 años, cuando pintaba letras y carteles y dibujaba al carboncillo. A los 19 años se
incribió en Bellas Artes de Caracas y a los 27
emprendió un viaje sin retorno a París con una
pregunta en la cabeza: ¿qué había pasado en la
pintura después del cubismo? Entonces descubrió la obra de Mondrian, fuente de la que se
nutrió para desarrollar su arte abstracto geométrico de líneas y volúmenes que parecen tener
vida propia.

-Ya que habla de artistas. ¿con quién se siente
ligado dentro del arte mexicano?
- Con el muralismo mexicano. Toda mi
obra de integración a la arquitectura representa la ambición, como estudiante de bellas artes, de hacer como los mexicanos que todo
mundo participara con la obra de arte.
-Pero su obra está muy alejada de los propósitos

que tenían los muralistas mexicanos.
-Sin duda. Soy un artista abstracto. Mi arte
arranca más de los impresionistas, de los primeros abstractos. Pero bueno, cada generación
tiene su participación creativa. Yo pertenezco
también a una generación distinta a la de los
muralistas mexicanos.

-¿El artista debe tener un compromiso social?
-Debe tenerlo, pero no tiene por qué hacer su arte para desarrollar propaganda social.
Hay artistas que así lo desean, pero yo no lo
necesito. Yo prefiero pelear por las necesidades de la sociedad de otra manera.

-Al recorrer la exposición queda la sensación de
contemplar la obra de un artista europeo más que de
uno latinoamericano. En su obra no hay referencias
a su pertenencia geográfica.

Tapices en el Marco, ¿qué se
está colgando?*

tonía de la repetición contrapunteando excelentemente las unidades cuadriculares de color. Armonía y disonancia, muy bien resueltas,
materialidad del soporte afirmada: obra abierta a su reconstrucción intelectiva, a una fruición sin consideración por las poéticas de la
obnubilación, de las efusiones líricas sentimentalistas, del nihilismo existencial o de la instintividad. Intervención ejemplar de la libertad
creativa posible en el difícil territorio del color
contenido rigurosamente en la red cartesiana.
En el caso del diseño de Roy Lichtenstein se
infieren sentidos muy distintos, que requieren
explayarse un poco más. Este artista americano dispuso, en bandas verticales monocromas,
de distinta anchura, los recursos elementales
de su arte: agigantadas tramas de puntos con
fondo blanco, cuyo referente, iconográficamente hablando, son las unidades mínimas de reproducción de imágenes mediante técnicas de
imprenta; rosa, verde y azul plásticos, industriales; negro duro (borde habitual con que
remarca los comics de su obras más conocidas).
Su abstracción, de impacto retiniano, antitética a fugacidades impresionistas, interviene
visualmente el entorno correlacionada con la
impermeabilidad de lo sintético. Es evidente su
punto de contacto con el diseño moderno europeo, en cuanto a simplificación compositiva,
por el contrario, no carga con su apuesta ideológica de evitar la succión superficial del espectador por el objeto, de propiciar en él cierto distanciamiento mental ante el evento estético; así,
incitaciones visuales propias de la sociedad de
consumo, caracterizadas crómaticamente por
homologar, por la vía de lo "llamativo", la variedad estratificada de los objetos utilitarios, estéticos o comunicativos, se traspasan de producciones anteriores del mismo autor a este diseño.
Ninguna mimetización naturalista, estarnos
en la estética que parte de resultados industriales, que afirma resultados visuales de la discretización de un continuo que permitió su recomposición en el prototipo para su reproducción.
Abstracción "blanca", en el sentido de jugar
ideológicamente el entorno con claridad pragmática, impuesta por contrastes entre la banda

Alfredo Consalvo
LA PERCEPCIÓN DE LOS TAPICES EN LA VIDA COTIDIANA
se articula implicada en la experiencia sensible
general de la arquitectura y el diseño, es decir,
ocurre ligada a la ambientación de la vida diaria y a las prácticas de uso. Cuando se los exhibe en un museo se produce un cambio de situación y, con éste, un enroque significativo, quedando más resaltadas sus cualidades estéticas.
Los tapices de esta exposición fueron concebidos por artistas de distintas tendencias. Razonar la configuración visual en el cual aquí se
objetualizaron sus intervenciones, infiriendo
significaciones, implica aceptar, en correspondencia con la especificidad de la situación, que
operamos en un paréntesis en que las funciones utilitarias pertinentes - y, ligadas a éstas, un
conjunto de instancias, que hacen a la particular identidad sociocultural de esta producción
de la cultura estética- quedan en suspenso.
Sirvan las anteriores consideraciones para
definir posibilidades y límites de la siguiente
reseña que brindamos al lector.
Es evidente que no es la restitución de tradiciones ornamentales o académicas lo que caracteriza lo seleccionado, antes bien, las manifestaciones artísticas y de disefio de la cultura
visual en que estamos implicados, desde hace
algunas décadas, las explícitas en sus asuntos,
aunque en cuanto a técnicas instrumentadas
tengamos lo hecho a mano y lo sintético.
Gerhard Richter, alemán, plantado en esta
ocasión en el geometrismo europeo de estricta
composición reticular, con módulos de muy
pequeña escala, en relación al campo visual
todo, explota relaciones cromáticas, consiguiendo un consistente diseño que rompe la mono-

* Tradición e innovación:gobelinos de la Fundación Cultural Televisa, que se expuso recientemente en el Museo de Ane contemporáneo d e Monterrey (Marco).

46

47

�implacablemente tramada de lunares iguales,
exactamente equidistantes, con la de impenetrable color puro de modulación cero, con la
rayada diagonalmente y de uniformidad maquinal. Estética derivada de un mundo en el cual
el color se masificó chillonamente en ropas, muebles, revistas, carros, vajillas, portadas de discos,
anuncios, lámparas y electrodomésticos, un
mundo de posguerra que se expandió sobre
toda resistencia social, existencial, haciéndose
paisaje, primero afirmado artísticamente, buscando correlacionarse con él, asumiendo el derrumbe de lo trascendental en la masificación
(aquí ubicaríamos a nuestro artista); posteriormente expresándose, entre otras formas, frívolamente, en el vacío jugueteo posmoderno de
la cita, el escarceo simbólico de cámara y la banalidad masmediática fetichizada en la representación, que en realidad tiene poco que ver,
si lo miramos bien, con la avanzada incluyente
y de lenguaje bastante explícito del pop de hamburguesas gigantes, cajas de detergentes y tiras
cómicas.
Este tapiz consigue, desde la abstración, tal vínculo con lo masivo, pero está atado a un gusto
masificado de décadas anteriores, Lichtenstein
se usa a sí mismo, pero como su originalidad se
fundó en la transitoria estética del comic, despojada esta intervención de su mitificada iconografía figurativa identificable (mas tampoco operando en la pura autonomía artística de la obra
abstracta, antes bien, atenida a los recursos elementales de su poética referidos al principio,
ahora en función de lo útil y decorativo), su
manipulación autoactualizadora lo lleva al diseño neodecorativo geométrico de marca posmoderna de los ochenta, haciendo de las texturas abstractas el lugar de la autonomía referencial constituida en nueva ornamentación.
Si en las dos obras anteriores el objeto instaura su presencia como atractor e interventor
de su espacio circundante, imponiendo su atención, al proyectar con fuerza al ambiente su entramado rítmico la primera, y sus lonjazos visuales decorativos la segunda, las próximas dos
se distinguen por sosegarse en contrastes de color más atenuados.

La distribución regular de trazos rectos y angulares suaves, situados en primer plano, sobre
un homogéneo fondo blanquesino, resuelve el
trabajo de David Hockney, anulando la dicotomía fondo/ elementos formales, integrando
todo el campo visual, componiendo una sutil
dispersión que, respetando la repetición de un
juego de relaciones formales, propia del textil
tradicional, consigue la impresión de equilibrio
entre soltura de movimientos y estructuración
unitaria sin coacción. Atmósfera ligera, fresca,
clara, típica de la expresión de este artista inglés, en muchas de sus obras figurativas consustanciado con la cotidianidad postsesenta, sin
mayores exigencias, en que se desenvuelven comportamientos y fruiciones propios de una visión
casi turística del mundo.
El americano Sol Lewitt dispuso regularmente, en el campo visual, cubos flotantes en tres
diferentes perspectivas, otorgando movimiento y profundidad a lo que una primera mirada
descuidada, la mía, percibió reiterativo sin estos detalles. La composición en cierto modo
parafrasea sus conocidas exploraciones escultóricas cúbicas minimalistas -caracterizadas
por afirmar secamente su materia y forma, cualidad que en esta ocasión no se pretendió-,
trocando simetrías ornamentales tradicionales,
en repetición de una triada inestable, ilusionada tridimensionalmente y, evidentemente, asumiendo el objetivo integrador al y del ambiente, al recurrir a la sensualidad de un contenido
cromatismo.
Rocío Maldonado, mexicana, en blanco y
negro, explanó una figuración paisajística, que,
como su título indica: "Lo que vieron los ojos
de Diego niño", pasa por empatizar con la percepción mágica e indiferenciada de un mundo
apropiado en la continuidad de las sensaciones. Donde el en sí de la naturaleza, en la experiencia, no accede a su fragmentación nominativa y racional, permanece total, cargado de misterio y fascinación.
La poética rústica y desentendida de linealidades puristas, propia de obras de Germán Venegas, que tuvimos oportunidad de apreciar en
otras ocasiones en la ciudad, la contingencia

48

ruidosa de sus figuras, el encuentro entre su fuerza de corte expresionista y la simplicidad de la
figuratividad popular, abonando una gramática de alusiones al yo cultural en el que se asume, pero también se interroga y dramatiza, el
yo existencial, resuenan en estos dos tapices de
fines de los ochenta.
Respecto del primer "Sin título", la recepción que aquí hacemos vincula su asunto con
las evidencias de una decapitación, o autodecapitación, reciente, con mostración de cabeza, espada cayendo y arcaica expansión contorsionada del supuesto cuerpo ejecutante entre
una y otra. En cuanto al segundo, con figuración de percusionistas en acción y trayendo a
colación resonancias de furores étnicos, casi podemos situarlo, por su simplificación icónica, en
el campo de la comunicación visual con puras
pretenciones referenciales (esto por su poca
formalidad excedente más allá de la necesitada para su sentido directo, facilitándose de este
modo la identificación unívoca de la acción ejecutada), si no fuera por el vínculo simbólico
de la ejecución con el luengo y vivoresco personaje del primer plano.
Pero lo previamente figurado (estos dos tapices se hicieron a partir de motivos del artista
realizados dos años
antes, en 1987), flotando en el nuevo
soporte, resulta sólo
representación ilustrativa de la acción
estética de este autor mexicano. Sin
indagar en la imaginería popular y religiosa que otro crítico señala del artista,
sin pretender que
nuestra descripción
empate con las intenciones de éste, lo
que parece claro es
que el reproducir la
arcaicidad desparpajada que emana

de las obras, mediante la técnica textil artesanal,
implicó su domesticación en el degradé inevitable del punto grueso, y no es que esté mal
hecho, al contrario, la factura realizada en el
Taller Mexicano de Gobelinos de Guadalajara,
que también se ocupó de las obras que en seguida anotaremos, es muy buena, se trata simplemente de limitaciones de material y técnica, que obligan a supeditar repentinas modulaciones tonales del negro al grosor del estambre y a concurrir estéticamente solicitados por
la artesanal retícula que, ensoñándonos con el
oficio, apacigua en el tiempo paciente de su
trama la fluidez y aspereza del gesto formal.
Para estas figuraciones, recursos de un artista con fuerte identidad, que se autoilustran
menguándose al usar el textil sólo como el sitio de un traspaso educado, haciendo de tal soporte la aduana de su actuación visual, intuyo
derivaciones más propicias: la playera y el libro
(como viñeta). Su mejor virtud, en esta exposición, es su lugar inadecuado entre compañeros
de sala de acusada artisticidad decorativa.
El trapaso del diseño "Gran sistema" de Ray
Smith, en cambio, realizó la fusión soporte-diseño confirmando la bidimensionalidad del
tapiz en la distribución, más o menos regular,
de fragmentos iconográficos en el primer plano, como si
hubieran sido recortados de fotografías o ilustraciones,
provocando la sensación de collage sin
ensamblaje que dispone retazos icónicos apastelados a la
deriva. La estructura es suelta; la factura, que no es del
autor, excelente.
Los signos primordiales wmo bocas,
ojos, rostros no aluden a la experiencia
de la introspección

49

�psicoanalítica, ni se implican desde lo
arquetípico con lo trascendental, evocando
como referente la misma reproducción fotográfica se desdoblan en lo artístico, pasando por
el registro de lo exterior, con alusiones a lo deportivo por una de sus imágenes menos épicas
y más rnediáticarnente integradas: joven, complacido, con gorra beisbolera. rnl gran sistema
es el de consumo?
El napolitano Francesco Clemente ocupa
una de las dos salas destinadas a los tapices con
cinco obras, variaciones de una serie vinculada
a una gran mano emergiendo del mar; dibujísticos textos visuales en composición central
donde entre la planitud de contrastes cromáticos luminosos, soluciones bitonales, sutiles modulaciones del color, y momentos de desparpajo trasvanguardista, color y línea se dan a las
sensaciones para ser gozados; aunque lo figurado sea críptico se desenvuelve con ligereza
visual al paso, sin pasionalidad trágico romántica, latiendo en sus signos, panteístarnente, el
erotismo, pasión ésta tan afirmada sin pudores

por lo lúbrico en la tradición artística india, que
no es indiferente a este artista.
En estos trabajos de Clemente lo erótico se
expresa al margen del naturalismo carnal, acercándose al regocijo ficcioso de un comic risueño, capaz de ser disfrutado aún en la representación de un índice amputado sangrante en
chorro, corno en las representaciones góticas
de rnartirios;jugando dicotórnicarnente al acercamos el signo sufriente "lágrima", destilándose
de una mano de delicado colorido sensual; aludiéndose entre hermetismos cosmológicos de
cielos estrellados y acuosidades originarias; esquivándose en la obviedad biológica de la función del género para confirmarse en la ineludible sujeción insalvable de una mujer y un
hombre desnudos al meñique y el índice, respectivamente, de una mano cornuda.
Corno se puede apreciar, la selección adolece de un criterio que le dé unidad pero, en fin,
eso tiene que ver con el coleccionisrno tuttifruti, cuyo enfoque no es objeto de este escrito.

.

ine,
televisión
y otros
..
espeJlSffiOS

do por Josep Gutiérrez, en el que ella misma
participó teniendo a su cargo un papel de carácter simbólico. Sin embargo, la historia iba a
exigirle un esfuerzo grande a su director, ya que
la preparación del guión referido le significó
dos años de trabajo, y el rodaje, otros tantos
años de esfuerzos.
El presupuesto para la filmación de esta película fue, lo dice Gutiérrez muy despabilado y
sencillamente: "cero". No más, no menos. "Hemos tenido, dice el director, ayudas de carácter institucional, y todo lo que se recaude con
esta película irá a parar a la póliza de crédito".
El afán y la pasión de filmar de Gutiérrez, lo
llevaron a conseguir el apoyo de la Generalitat,
la Diputación y el Ayuntamiento de Cataluña,
con un rodaje que significaría, sin embargo,
corno toda filmación, un staffconsiderable, cierto equipo actoral, desplazamientos, dispositivo
técnico y trabajo creativo.
Las piquetas de los gallos estableció sus sets en
espacios de Terrasa, Vacarisses, Calella, Granada, Córdoba y Madrid. La realización de esta
película arrojó, como ganancia esencial, más
allá de esta filmación que dura sólo 30 minutos, la constitución del grupo Fórum Art, liderado por Gutiérrez, y en el cual participa gente
de distintos ámbitos artísticos, como Marta
Jorba y Magda Solera.
En estos días, como un segundo tirón en la
vida de Fórum Art, para insistir sobre este compromiso entre cine y poesía, Josep Gutiérrez
encabeza un nuevo proyecto fílmico, esta vez

Lorca y la poesía catalana en el
cine de Terrassa

Gabriel Contreras

Tra1ector1as
REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Informes y suscripciones:

Biblioteca Universitaria "Raúl Rangel Frías", primer piso,
Av. Alfonso Reyes 4000 Nte., C. P. 64000, Monterrey, Nuevo León, México.
Teléfonos: (8) 324 4112 y Fax 329 4126. E mail: Trayectoria@ccr.dsi.uanl.mx.
Página en internet: http://www.mx/publicaciones/trayectorias/.

50

ALco QUE SE PARECE A UN BOOM. Los NOVENTA FUEron generosos con el cine español, especialmente con el que se produce en tierras madrileñas.
Sin embargo, en Cataluña también se empuja
en las rutas del séptimo arte.
Y éste es uno de esos casos: el que corresponde a la compañía productora Fórum Art,
que se halla instalada en Manressa, población
tan pequeña corno cercana a Barcelona.
Fórum Art se formó a raíz de la filmación de
un rnediornetraje, y tiene ahora en marcha una
serie de docudrarnas en 16 milímetros para la
televisión internacional. El terna de este grupo
de filmaciones es la poesía y los poetas catalanes.
El planteamiento inicial estaba apuntado a
crear una "visión muy poética y a la vez muy
dura del final y la muerte de García Lorca".
Palabras de la actriz Pilar Bardem al referirse a
la primera producción de Fórum Art, la película Las piquetas de los gallos, docudrama dirigi-

51

�ca vio. Se entrevistó dos veces apenas con ella.
Entonces se imagina que la mujer se va con
otro, y ese otro es Javier Bardem.

¿Es un buen momento para insistir sobre el cine de
Barcelona?

recibió para hablamos sobre este proyecto.

El director nos explica los orígenes de esta serie de
guiones y habla de sus soluciones en términos de dirección artística.

_¿Cómo observas críticamente tu película sobre
Lorca ahora, a cierta distancia, y cómo ha influido
esafilmación sobre tu nuevo proyecto?

- No es un esquema desenvuelto, que pueda encargarse a cualquier guionista y ya. Tienes que meterte absolutamente en la obra y vida

-¿Cuál será el destino inicial y el destino buscado para esta serie?

- Yo desde siempre me he preocupado por
la poesía. Alú es donde queda prendido el espíritu del poeta. Son sus líneas precisamente

del poeta, para sacar después un hilo conductor y traducirlo en imagen-poesía. El proyecto,
a estas alturas, me está venciendo. He querido,

sión española. Se filma en cine, para que pueda ser explotada internacionalmente. El idio-

somos nadie. No existe industria. En España
no existe una industria similar a la del resto de
Europa. En otros países de Europa se factura
más en cine que en nada, el cine es la primera
industria europea. Y eso aquí se ha acabado.
Sin embargo, en abril o mayo, la Generalitat

las que expresan su ser. Poesía y biografía nos
llevan, unidas, a configurar una idea de cómo

para un mayor control del proyecto, hacer de
director, guionista y todo ... Bartra, de momen-

era, en el fondo, el poeta.
En mi película, el espectador toma partido.

to, ya está en guion; a Maragall la están trabajando.

-¿Cuáles son tus expectativas en relación con la
proyección y la distribución de tu trabajo fílmico?
-Ocurrió algo interesante con Las piquetas
de los gallos. Una empresa privada, viendo el tra-

en 16, orientado a una especie de retrato de la
fauna poética de Cataluña.Josep Gutiérrez nos

_¿Cuáles son tus plazos de entrega?

No es algo correcto, por supuesto, sino un tanto provocador. Quise atender, para esta filma-

- Los plazos, esos los marca la televisión. Eso

ción, a los sabios del pueblo, que son los ancia-

no te lo puedo decir de momento ...

nos. A través de lo que recuerdan y lo que dicen, ellos, la gente de edad, hice cine provoca-

-¿Cómo se distingue y cómo se liga esta filmación de Las piquetas de los gallos?
-Las piquetas se basa en un poema mío. La

ción, que ha sido, hasta hoy, bien acogido o
simplemente repudiado.

narración fílmica se desarrolla siguiendo un
poema mío. Después de describir el ambiente

]osep Gutiérrez nos habla sobre el levantamiento
de su nuevo proyecto hasta estos momentos.

-Aquí no somos nadie en el cine. Ahora no

-Se tiene que intentar más allá de la televi-

ma, en cualquier caso, es lo de menos.

nos convocó para revisar un nuevo modelo para
trabajar el cine, con apoyo privado, y ayudar a
crear una industria fílmica en Cataluña. Para
que si, la gente del cine emigra a Madrid, ya no
tenga que hacerlo.
Porque en Barcelona no se hace cine, pero
eso sí, se hace publicidad. Somos los número
uno en publicidad. Las cámaras de cine se alquilan siempre, pero no para hacer películas,
sino para hacer publicidad... Es el momento
de hacer vivir de nuevo el cine de Barcelona.

bajo de mesa, se mostró interesada, pero cuando vio los primeros rushes, me indicó que si no
cambiaba algunas cosas al final, pues se retiraban. Y se retiraron. Renuncié a ese contacto.

-Es usual pensar, dentro del ámbito artístico
barcelonés, que la gente del cine se está yendo a Madrid, ¿cuál es tu opinión respecto a esa tendencia?

de Granada, me centré en la muerte de García
Lorca, en su última noche, los momentos previos al fusilamiento. Queda, pues, reflejada la

-Me encuentro muy al principio del proyecto. Se trata del retrato de trece poetas catalanes, que no dejan de ser universales ... La len-

barbarie en la España de ese tiempo.

-¿Qué es lo que filman en estos días en Terrasa?

gua es, bueno, el pigmento, pero la pintura, la
pintura es algo universal. A mí lo que me inte-

-Nos estamos concentrando en el caso de
Joan Salvat Papasseit. Estamos contando la vida
de un autodidacta, y poco a poco la historia se
ha convertido en un canto al amor... Papasseit
es un hombre que se pasó la vida en los hospi-

resa es ir a lo más profundo de aquel mensaje,
de nuestros poetas de Cataluña.

-¿Algún caso específico?
-El de Agustí Bartra, que estuvo exiliado
en México. Vivió dos exilios. Primero, en Mé-

tales, tuberculoso, y se enamoró de una francesa. Enfermo siempre, toda la vida, con una muerte que lo estaba asaltando constantemente. Ti-

xico, y después, al regresar, en Cataluña, donde vivió de nuevo en aislamiento ... Regresó y

roneando en pelea, tironeando. Hasta que la
muerte puede con él, porque se lleva primero

no se encontró con la aceptación que esperaba... Cataluña significó otro exilio para él, porque tanto su familia como sus amigos se que-

a su hija y después viene por él.

daron allá, en México. El problema de Agustí
Bartra era, finalmente, el de sentirse extraño

-¿Cómo ha sido la participación de Javier Bardem en este proyecto?

donde quiera, extraño adonde fuera.

-Está pendiente todavía su secuencia. Participa en un momento en el cual, dentro de su

_¿Qué otros poetas se han incluido en la serie
proyectada?

imaginación, Salvat eleva su espíritu. Se imagina a su amada entre las nubes, la mujer estrella... Esa Dulcinea a la que él prácticamente nun-

-Jacinto Verdaguer, María Merce Marsals,
Joan Maragall,Joan Vignoli y Ausias Martch.

52

CINE Y MÚSICA TE ESPERAN
La Biblioteca Magna Universitaria "Raúl Rangel Frías", con el afán de brindar un
mejor servicio a todos los usuarios, pone a su disposición la nueva Sala Audiovisual,
que cuenta con los siguientes servicios:
• Servicio de equipo para diapositivas
• Renta de sala de proyección
Consulta de colecciones históricas
en microfilm e impresión.
• Proyección de documentales

• Ciclos de cine alemán y francés
• Servicios de video en cubículo
Servicio de audio en cubículo
• Lectura de CD ROM
• Sala de lectura formal e informal

ABIERTO PARA TODO PÚBLICO, DE LUNES A VIERNES DE 8:00 A 17:ÜÜ HORAS.

53

�la mirada del artista, a diferencia de la del hombre común, consiste en aquella técnica que le
permite ver al ojq lo que no se ve. El artista es
aquel que puede ver lo que ~adíe más ve. El
arte, como lo ha dicho Paul Klee, hace visible
lo invisible.
Recurro a este preámbulo no sólo pra ubicar al artista Guillermo Ceniceros, cuyos vínculos con la técnica me parecen fundamentales,
sino para plantear un hilo conductor que me
permita hablar del bello libro Guillermo Ceniceros: los trabajos y los días. Resulta difícil sintetizar
en unos pocos renglones el contenido de esta
edición conmemorativa de los sesenta años del
pintor. Estamos ante un mosaico en el que conviven diversos testimonios que dan cuenta del
trabajo artístico de Guillermo Ceniceros, desde principios de los años sesenta hasta la actualidad. Las notas breves, de índole periodística,
conviven con enjundiosos estudios; los ensayos
de especialistas en la materia, aparecen al lado
de acercamientos humanistas, de índole más
filosófica que estética. Al lado de los poemas
suscitados por la obra, entre ellos uno de Pita
Amor, aparecen las entrevistas y hasta alguna
intervención del propio Ceniceros dentro del
marco de un diálogo plástico en la ciudad de
México.
La unidad del libro, sin embargo, es la unidad de la obra. Aunque diversos en el tono y
en el enfoque, todos los trabajos tratan de desentrañar los secretos de una obra como la de
Ceniceros que, al conmover los sentidos, propone enigmas placenteros para el intelecto. La
crítica de arte Bertha Taracena, por ejemplo,
señala: "Sus cuadros más que pintados parecen
esculpidos, denunciando una precisa conciencia de la estructura geométrica de la forma".
Alaíde Foppa, refiriéndose a los paisajes de Ceniceros, señala: "son paisajes minerales, sin elementos vegetales, que sugieren también anatomías humanas, aunque carezcan del gesto que
levemente anima las anatomías más explícitas".
Enfrentada quizás a incognoscible rumor ma-

ibros
en unos cuantos minutos, gracias a poderosas
bombas que liberan cantidades de energía que
nunca hubieran imaginado los hombres de
hace apenas un siglo. Producir mercancías con
máquinas controladas por computadoras que
casi vuelven innecesario el concurso de los trabajadores. La fuerza avasalladora de la técnica,
que también a su modo nos convierte en inválidos, en la medida en que sin su concurso nos
sentimos inermes y desprotegidos, es una realidad tan contundente, tan a la vista, que ofusca nuestra visión de una manera que me gustaría llamar perniciosa. Llegamos a creer que la
técnica es algo material, que consiste en aparatos y dispositivos, en herramientas que están a
la disposición y a la vista de todos, o de casi
todos; con lo cual quedamos impedidos para
advertir lo que hay en la técnica de invisible,
de no fenoménico, de no aparente.
Me gustaría defender la idea de que hay una
técnica anterior a la técnica, y que esta técnica,
que residiría en los sentidos físicos e intelectuales del hombre, se encuentra por condición
propia fuera del campo de lo visible. Si la técnica, como quiere Aristóteles, es "un hábito
productivo acompañado de razón verdadera",
entonces me parece que la capacidad de ver, lo
mismo que la de elaborar frases y de comprender el sentido de aquellas que escuchamos,
implican una técnica. Son, mejor dicho, una
técnica, un "hábito productivo" que se desarrolla a partir de la experiencia, con la intervención por supuesto no sólo de los sentidos sino
del intelecto. Nadie nace sabiendo ver ni sabiendo escuchar. El niño recién nacido no dis-

El papel de la técnica en la obra
de Guillermo Ceniceros
Evodio Escalante
Varios autores
Guillermo Ceniceros: los trabajos y los días. Artículos,
reseñas, entrevistas (1964-1999)
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, 1999.

SE HA DICHO, Y NO SIN RAZÓN, QUE VIVIMOS EN 1A ERA

de la técnica. Nuestra edad tecnológica nos ha
convertido de cierto modo en superhombres,
en seres dotados de capacidades operativas que
tendrían que sorprendernos si no se hubieran
vuelto vulgaridades cotidianas: podemos ver a
distancia infinidad de cosas que no están a la
vista, gracias al cine y la televisión; podemos
escuchar discursos y obras musicales ejecutadas en lugares y en tiempos que nos resultarían inaccesibles, gracias primero al fonógrafo
y, después, a los discos compactos. Podemos
mover montañas con brazos de acero, perforar las entrañas de la tierra. Destruir ciudades

54

tingue objetos por la sencilla razón de que ni
siquiera sabe que hay objetos; lo único que discierne, acaso, son caóticas manchas en el campo de su visión; tanto como sonidos inconexos
en el campo de lo auditivo. Gracias a la experiencia, a un proceso de aprendizaje, los sentidos del hombre se convierten como quería
Marx en sentidos humanos. A esta destreza no
fenoménica, en tanto que no se la encuentra
en el mundo exterior, en tanto que es, por decirlo así, una "cosa" mental, es a la que llamo
una técnica anterior a la técnica. Una técnica a
partir de la cual son posibles todas las demás
técnicas.
Estamos en posesión, pues, los hombres comunes y corrientes, de una destreza técnica que
nos permite ver. La hemos adquirido, y la podemos seguir perfeccionando, con la experiencia, con la educación, con el impulso de conocer. Se me ocurre que la mirada, así entendida,
sería la técnica que le permite al ojo del hombre común ver aquello que se ve. Ver lo que se
ve. La definición parece redundante y vacía,
pero adquiere sentido si agrego en seguida que

55

�térico de algunas de sus texturas, Alaíde Foppa,
no sin ocultar Sl!l desconcierto, al contemplar
un cuadro titulado "Agitación en la materia", pregunta: "Si las figuras están en calma, si los rostros
son estáticos, ¿dónde está la agitación?" Después
de definirlo como un "artista de interioridades",
en lo que de algún modo parece coincidir con
Foppa, la crítica Raquel Tibol apunta: "Ceniceros llega a la pintura.de acción por la vía directa de Siqueiros, sin tomar el recodo o desviación de Jackson Pollock; pero debe insistirse: ni
sus procedimientos ni sus resultados son siqueirianos". La vacilación o la autocorrección de
Tibol, cuando coloca en un mismo plano palabras como "recodo" y "desviación", indicaría, si
descifro bien, una velada condena del expresionismo abstracto de Pollock. Santiago Genovés, citando palabras de un científico, señala:
"El crecimiento no es, ni más ni menos, que la
manera que posee la forma de alcanzar
su adecuado glorioso final. La forma da
el crecimiento y el crecimiento da la forma". José Ángel Leyva encuentra en Ceniceros un contraste entre la sensibilidad
humanista y la esperanza tecnológica. Al
ubicar a Ceniceros como un artista de la
levedad, agrega José Ángel Leyva: "Los
personajes, en su mayoría femeninos, son
portadores del gesto fundamental de la
extrañeza, la introspección, de la seducción como dominio del mundo simbólico contra el poder del universo real". Félix
Cortés Camarillo, por su parte, anota que
la tarea de un artista como Ceniceros es
"develar lo que hay más allá de la verdad,
porque ahí seguramente está la belleza.
El oficio del pintor, señala Cortés
Camarillo, es un oficio de sombras, no de
tinieblas, pues gracias a su trabajo es po- } , ¡ .¡
sible "ver lo que está detrás, lo que queda
cuando el cuerpo se ha ido".
i
La vinculación entre el arte y la
t
tecnociencia es todavía más aparente, si
estoy entendiendo bien, en las propias de-

claraciones de Ceniceros. En su contribución
a "Un diálogo plástico en la ciudad de México", Ceniceros señala de modo tajante: "Como
el científico, el artista está empeñado en penetrar hasta la realidad última". A lo que agrega:
"No la realidad que capta pasivamente, sino
aquella oculta e invisible y que el lenguaje artístico revela". En este mismo sentido, como si
abogara a favor de los esquemas constructivos
como base de la pintura, pregunta: "Mcaso una
ecuación algebraica, la fórmula de una reacción química, no es parte del lenguaje del científico?"
Silvia Sigal recoge una expresión de Ceniceros que puede servir de corolario a estas observaciones: "La geometría es de quien la trabaja". Afirmación que no desdice del gusto de
Ceniceros por el fenómeno de la anamorfosis,
y que, de algún modo, si se ven bien las cosas,

.. -,t·'
l

&lt;

56

.

l' ,

'

~ •.

:
¡

'

•. ;' t'
4

¡

•

•

t : :. ~. ' .

i ;·: ' : '. .

l

''

:

l

.

. :,

1

(
\

.
r

'
f

'

t

.,' '

~

,

; i-

:

1' ,
1

'.'

•f

'

'

embona con esa contestación de Ceniceros a
una pregunta de Leticia Salazar Herrera, de que
si no hubiera sido pintor, ¿qué cosa le hubiera
gustado ser? "Fotógrafo", responde Ceniceros.
¿Será porque la fotografía es geométrica e impersonal? ¿o porque el reto del verdadero fotógrafo es dotar de sentido a lo que de otro
modo no sería sino una acumulación de planos y una combinatoria de luces, colores y sombras? Ceniceros, por supuesto, es algo mejor
que un fotógrafo, pues el fotógrafo pinta lo que
ve, mientras que un artista como Ceniceros pinta lo que imagina.
La vinculación de Ceniceros con la técnica,
en el sentido exotérico del término, pertenece
a su biografía y está documentada en el libro
que nos ocupa. El padre de Ceniceros trabajaba en un aserradero, y en sus ratos libres realizaba trabajos de carpintería en el taller familiar. No hace falta decir que la artesanía es una
forma de la técnica, ni recordar que para los
griegos la palabra tejné no sólo se aplicaba al
artesano que fabrica con sus manos ollas de
barro, sino también al poeta que compone versos. Una sola palabra servía para designar lo
mismo el trabajo artesanal que lo que hoy comprendemos como el dominio de las bellas artes. Desde su infancia, podría decirse, Ceniceros se enfrentó a los misterios de la materia y
aprendió que hay un arte de dominarla, de
volverla dócil, sin que esto implique desnaturalizarla. Lo hermoso de la madera es que sigue siendo madera, antes y después de la mano
del hombre. El segundo vínculo de Ceniceros
con la técnica se produce cuando el futuro artista aprende dibujo industrial en una fábrica
de Monterrey.José Ángel Leyva propone unjuego de palabras pra describir este vínculo que
habrá de ser decisivo. Lo dice así: "Creo en verdad que, como hombre, tiene varios lugares de
origen, pero como artista su alumbramiento fue
en la Fama. Sí, nada menos que en la Fama (Fabricación de Máquinas de Monterrey), esa empresa-escuela que le dio la oportunidad de es-

tudiar dibujo industrial, para más tarde impulsarlo hacia los caminos de las artes plásticas. Su
conciencia estética nació justo en una atmósfera fabril, en el concierto del diseño, las herramientas, la funcionalidad de las cosas y las proyecciones humanas en las máquinas".
Protestaba, al principio de este artículo, en
contra de una visión demasiado cosificada de
la técnica. La ubicuidad y la virtual omnipotencia de la técnica, que parece haberse apoderado de todos los espacios, no deben ocultar lo
que sería la otra cara de la luna. La contextura
invisible y a la vez intangible de la técnica. Frente a dimensión exotérica de la técnica, que remite al mundo de los aparatos y los utensilios,
un verdadero artista rescata su dimensión secreta, aquella que se juega en los espacios de la
sensibilidad y la libertad personales. Aquella
que ve lo que ni las mejores lentes fotográficas
ni las refinadas máquinas de rayos infrarrojos
serían capaces de ver, y que no reside sino en
la interioridad del artista. Ahí donde aparece
la burbuja de lo invisible y de lo inaudible. Un
verdadero artista lo es porque es capaz de escuchar lo que nadie escucha, sonidos y frases
imaginados que no por esto dejan de ser reales; es aquel que es capaz de ver lo que nadie
más ve, no sólo figuras, sino matices, texturas,
tonos, lo que tendría que llamarse la inaudible
y sorda y persistente agitación de la materia,
cuyo sentido siempre aparece como un misterio a revelar. Documentar las raíces técnicas de
la pintura de Guillermo Ceniceros, no es sino
un indispensable prolegómeno de una tarea
más fundamental: la de desentrañar el operativo secreto que esconde cada una de sus obras,
el dominio de esa técnica invisible que no se
aprende en ninguna escuela, y que no pertenece sino al dominio de la imaginación, esa
potencia subversiva que siempre está proponiendo mundos alternativos, nuevas habitaciones para el hombre menesteroso 'de nuestro
tiempo.

57

�De corte trágico

episodios donde Trujillo aparece. En la novela
Trujillo es la Bestia y el Chivo (ése era su apodo
en la realidad) del aquelarre. El hilo impulsivo
de su pensamiento y la crónica de sus acciones
irrumpen en la prosa con frases certeras, frías,
de sonido duro e impregnado de cierto barroquismo.

José Renato Tinajero
Mario Vargas Llosa

La fiesta del Chivo
Alfaguara
México, 2000.

toicismo y heroicidad. El novelista explora las
intenciones de cada uno de los protagonistas
de la conspiración. No es el pueblo, esa entidad tan aludida en las historias patrias, quien
mata a Trujillo. Son hombres de carne y hueso,
con ideales y motivos, y llenos de miedo. Van a
matar a la Bestia. La han matado ya. Y ahora
los persiguen. La maquinaria del mal construida por Trujillo los acosa. El servicio de inteligencia, las fuerzas armadas, los hijos y hermanos del dictador persiguen a los conspiradores. Los acorralan, torturan y matan. Las escenas que van desde la muerte de Trujillo hasta
la de sus verdugos son un descenso en picada y
sin respiro para el lector a través de los círculos
del Infierno. Los conspiradores son vejados,
humillados, castrados, fusilados, al igual que sus
familias y amigos. El terror se cierne sobre la
República Dominicana. Pero la Bestia ha muerto, y han muerto también sus victimarios. El Infierno está satisfecho, se cierran al fin sus puertas, el país vuelve de una larga pesadilla. Como
en una tragedia, los antagonistas se han enfrentado hasta aniquilarse, y la calma regresa.
La novela narra, además, la historia de
Urania Cabral. Hija del senador Agustín Cabral,
hombre prominente de la dictadura, es entregada a la lascivia de Trujillo por su propio padre. El senador ha caído en desgracia a los ojos
del Benefactor. Ya no existe para el régimen,
es nadie. Su hija de catorce años, un regalo digno para el Benefactor, es lo más valioso que
puede entregar en pre11da para recuperar los
privilegios perdidos. Trujillo, en un pasaje estremecedor de la novela, viola a la niña. Urania
jamás perdonará a su padre por haberla entregado al monstruo. Huye a los Estados Unidos,
llega a ser una exitosa abogada, trabaja en el
Banco Mundial, entre la élite que gobierna la
econonúa del mundo. Nunca tiene novio, amante o esposo. Y más de treinta años óespués regresa a la patria, al padre apopléjico y muerto
en vida, a los parientes olvidados y en decadencia, para darse cuenta de que no podrá perdo-

Pero lo que la razón le dictaba no convencía a

¿pARA QUÉ HACER LITERATURA? ¿CUÁL FS LA RAZÓN
de ser del fenómeno literario? Las preguntas
con que empezamos esta reseña cumplen aquí
una función más que retórica. Mario Vargas
Llosa las plantea, replantea e intenta resolver
repetidas veces en sus escritos, de manera velada o directa. La existencia de la narración literaria, el hecho de que ésta transcurra como una
forma de vida paralela a la real, le resulta problemático. Los personajes "viven"; habitan,
como los seres verdaderos, en un lugar, y los
sucesos de sus vidas de ficción ocurren en el
tiempo, como ocurren los sucesos en la vida
real. ¿Para qué ese afán de imitar la realidad
en la ficción? Vargas Llosa cree, más bien, que
el relato literario no está hecho para imitar, sino
para completar la realidad. Y la realidad debe
ser completada porque es defectuosa, se encuentra enferma por carecer de algo. Resulta
que carece de sentido. Los hechos de la vida
no conducen a ninguna parte. El impulso vital
puede adoptar formas más o menos complejas, pero carece de profundidad. En presencia
del arte el absurdo cotidiano se desvanece, choca contra una dimensión que da a los hechos
cauce, motivo y, sobre todo, orden. El orden
de la literatura suple al caos vital. Literatura y
realidad, en definitiva, se complementan.
No hay hecho más trágicamente absurdo en
la vida de las colectividades que una tiranía. La
peste es un desastre natural; los movimientos
telúricos son inevitables; ambas son manifestaciones crudas del caos vital. La tiranía es distinta. Es un caos que se disfraza de orden. Al dolor del sinsentido se añade la indignidad de vi-

sus glándulas. Tuvo que dejar de vestirse, cegado. La rabia ascendía por todos los vericuetos
de su cuerpo, río de lava trepando hasta su cerebro, que parecía crepitar... La rabia era mala
para el gobierno y para su corazón, lo acercaba
al infarto ... Se fue calmando. Siempre supo
controlarla, cuando hizo falta: disimular, mostrarse cordial, afectuoso, con las peores basuras humanas, esas viudas, hijos y hermanos de
los traidores, si era necesario. Por eso iba a cum-

vir en la mentira. Rafael Leónidas Trujillo
Molina, el protagonista de La fiesta del Chivo,
disfrazó de progreso y democracia a la República Dominicana por más de treinta años. Inventó para el país un destino y un sentido espurios, a costa de innumerables catástrofes personales. Asesinato, corrupción, represión de
toda clase de libertades, tenaz vigilancia sobre
los actos privados de los dominicanos. Hombre contradictorio, Trujillo ejercía un poder
desmedido sin dejarse, no obstante, llevar por
la ambición. A diferencia de genuinos gángsters
del poder, como Batista y los Somoza, Trujillo
no buscaba la riqueza ni el vasallaje por sí mismos. Leónidas Trujillo creía ser el Benefactor
de la patria, el hombre cuya presencia salvaría
a la República Dominicana de la anarquía. Él
era el salvador, el depositario de la patria verdadera. En esa creencia radicaban su avasalladora monstruosidad y, por qué no, el germen
de grandeza épica del que se ha servido Vargas
Llosa para escribir la novela. Acertado, el escritor emplea el lenguaje apocalíptico y cierta brutalidad intencional de estilo para narrar los

58

plir treinta y dos años llevando en las espaldas
el peso de un país. (p. 35.)

'

Como al personaje de una tragedia, a Trujillo
lo gobiernan fuerzas oscuras que le absorben
la voluntad y le ciegan los sentidos. Al timonel
de la República Dominicana lo guían "las glándulas". En su condición trágica es, también,
hombre de una sola manera de ser. Ningún acto
de nobleza, siquiera de remordimiento por alguno de sus crímenes, le es atribuido por el novelista, otra vez certero. Trujillo es maldad destilada. Lleva del principio al fin de la historia,
como los actores del viejo teatro griego, una
máscara que lo determina y lo desfigura sin
remedio.
Trujillo muere asesinado. No podía ser otro
su final. Lo acribillan personajes que también
son trágicos. A los conspiradores los mueven
razones muy particulares que los determinan y
los llevan a cometer el sacrificio del Chivo: vengar al hermano, recuperar la dignidad quebrantada acallar los remordimientos. La crónica de
'
la conspiración es la parte mejor lograda de la
novela. Abunda en gestos humanísimos de es-

59

�narjamás ni sanará de sus recuerdos, pero puede recuperar el pasado y vivir con él a cuestas,
a pesar del dolor. Urania es el símbolo de la
reconciliación del individuo con la historia, la
personal y la colectiva. Y la narración de lo sucedido a Urania no puede ser trágica. Es optimista, a pesar de todo.
En manos del novelista, el absurdo de la dictadura de Trujillo adquiere un sentido trágico
y, en último término, de reconciliación. Para
eso sirve la literatura. Vargas Llosa recupera el
pasado de un país y lo nutre de razón de ser. El
pasado queda abierto al futuro. El mal, entendido éste a la manera teológica, como carencia
de bien, defecto, negación y absurdo, no puede prevalecer. El heroísmo de algunos, la persistencia de otros, la voluntad de ser de muchos más, lo vencen. Y en esos gestos humanos
radica la grandeza que se respira a lo largo de
la novela. Grandeza novelesca, de aliento casi
r~mántico. Grandeza, en fin, de lo humano
venciendo al mundo.

Los veinte octubres mexicanos intenta acercarse a los componentes de la ciudadanía en nuestro país, desde la era del autoritarismo y la intolerancia hasta la democracia neoliberal. En
México, como en cualquier otro país, la formación de la ciudadanía tiene que ver con la manera en que el Estado se relaciona con la sociedad civil, con el ejercicio mismo de los derechos
ciudadanos y con la participación política.
La construcción de la noción de ciudadanía es vista por Sergio Tamayo, teórica e históricamente, desde las perspectivas de tres diferentes actores sociales: la élite gobernante, los
empresarios y los movimientos populares.
La reflexión sobre la ciudadanía debe partir de considerarla como una práctica de derechos y atributos, que se construye en el tiempo
y el espacio por los actores sociales que se mueven en esa relación. Desde esta perspectiva es
un proceso político y social contradictorio entre las diferentes fuerzas de la sociedad.
Si alguien busca una aportación de este libro frente a otros análisis políticos y/o económicos sobre el periodo, se encontrará con un
tratamiento novedoso de la ciudadanía: la propuesta de estudiarla como práctica y concepción por las diferentes fuerzas del país, desde
una perspectiva hermenéutica.

Ciudadanías
Francisco Ruiz Solís
Sergio Tamayo
Los veinte octubres mexicanos. Ciudadanías
e identidades col,ectivas
UAM-Azcapotzalco
México, 1999.

¿pOR QUÉ AHORA, A DIFERENCIA DE HACE 30 AÑOS, UN

ciudadano común y corriente tiene más posibilidades de ejercer derechos y atributos y demandar un respeto a los mismos? Sergio Tamayo nos responde de manera extensa en una
investigación que se plantea describir, comprender y explicar las prácticas ciudadanas y los
movimientos sociales como procesos con influencia en el cambio político generado en el
país entre 1968 y 1988.

60

En esta perspectiva analítica el autor revisa
la práctica de la ciudadanía en el periodo de
transición que va de 1968 a 1988, desde cada
cada ángulo particular. Desde la élite política
en su relación con los empresarios y con los
movimientos populares. Desde la perspectiva
de los empresarios en relación con las otras
fuerzas y, finalmente, desde la perspectiva de
las organizaciones y movimientos sociales. Sólo
así desde cada ángulo e intereses diferentes se
puede apreciar la práctica de la ciudadanía
como un proceso global, que tiene como escenario, en dicho periodo, la globalización de la
economía y la redefinición de la división internacional del trabajo. Todo ello bajo el reino de
la ideología neoliberal.
En este proceso de lucha política, que va
dando nueva forma a la ciudadanía como una
práctica de vida, se ha venido generando un
cambio en el papel del Estado y una recomposición de las alianzas de clases. Uno de los productos de estos cambios es la reinvención, la
reelaboración y reconstrucción de los derechos
ciudadanos.
En el espacio en que se ha venido transformando la práctica de la ciudadanía, ésta revistió características autoritarias bajo el gobierno
de Díaz Ordaz, después se sucedió una interpretación populista, con los gobiernos de Echeverría y López Portillo, hasta la concepción de
la "nueva ciudadanía", plural y modernizada,
bajo los regímenes de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari. En los análisis que realiza el autor de cada periodo, busca los cambios
en la práctica de la ciudadanía a partir de las
tres grandes visiones (del Estado, los empresarios y los movimientos sociales), sobre aspectos
como la salud y la seguridad social; derechos
laborales; relación capital-trabajo e inversión,
así como la relación con grupos de género,
como las mujeres; instituciones religiosas, derechos humanos; partidos políticos y organizaciones y movimientos populares y sus bases de

Sergio Tamayo nos muestra cómo es que la
práctica de la ciudadanía, considerada como
un proceso, es producto de tres proyectos que
se imbrican, por las relaciones e intereses contradictorios que se generan entre el Estado, los
empresarios y los movimientos sociales.
Los veinte octubres mexicanos es un buen libro
de consulta, donde podemos encontrar información y una propuesta analítica. Más allá de
una definición o una creencia, el ejercicio de
los derechos ciudadanos es algo que se gana a
pulso.

A propósito de una nueva
presencia de López Velarde
Aralia López González
José Roberto Mendirichaga

La ideología en l,a obra de López Vel,arde
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, 2000.
EL CAMPO DE LA CRÍTICA LITERARIA ES MUY HETEROgéneo, no conclusivo ni demasiado consistente, pero no es arbitrario. Sin embargo, quizás
por esta inestable diversidad se ha prestado a
abordajes ligeros o irresponsables.
Por eso felicito al profesor e investigador
José Roberto Mendirichaga por la excelente y
rigurosa labor de investigación, análisis e interpretación literarios que ha llevado a cabo en

La ideología en la obra de Ramón López Vel,arde.
Sabemos que el poeta-escritor zacatecano es
uno de los grandes de la poesía mexicana, aunque ese saber a veces resulte general o no suficiente. Pero en el caso de su prosa poética y
más en el de su prosa periodística o ensayística,
en particular la de carácter social, político y
religioso, la crítica es pobre y el análisis y valoración de sus propuestas conceptuales e ideológicas, sobre todo, ha constituido un vacío que
afortunadamente este libro empieza a llenar.

apoyo.

61

�paciones, traiciones y pugnas entre fuerzas sociales que degradó, según él, la gesta maderista
con la cual se identificó y el destino posterior
de la revolución mexicana, que se alejaba de
los valores comunitarios y religiosos que sostenían el sentimiento patriótico como fundamento de una nacionalidad y nación posibles, en
aras de una creciente "nordomanía", rescatando el término utilizado porJosé Enrique Rodó
en Arie~ frente a la también constatación del
debilitamiento de la tradición cultural hispana
en favor de la admiración yanqui a principios
del siglo XX. López Velarde, en general, fue
una figura cuestionadora y problemática para
la época. Sin embargo, tanto su talento literario como su prematura muerte lo hicieron susceptible a la mitifación y por tanto a la consecuente deshumanización, más que a la auténtica comprensión. Justamente el libro del profesor Mendirichaga es también un esfuerzo por
desmitificar al poeta y escritor, humanizándolo,
para descubrir la tragedia íntima del hombre
que representaba, sin duda, un sector importante de la sociedad mexicana, católica y nacionalista, que, supuestamente reaccionaria, se
iba quedando al margen del proyecto revolucionario y de la nueva burguesía en ascenso.
El poeta que inició en México la poesía moderna, cerrando el posmodernismo y anticipando el vanguardismo, era en mucho un hombre
con sentimiento de desterrado que veía a su
alrededor desmoronarse su mundo de referencias, el mundo de sus orígenes que él mismo
iba deshabitando, deshabitándose. Quizás por
ello la necesidad de idealizar la provincia, sus
afectos en la lejanía, así como su capacidad para
construir una patria no heroica sino cotidiana,
no moderna sino todavía agraria y comunitaria, una suave patria que al ir desapareciendo
logró precisamente inmortalizar, tal vez a modo
de despedida, en su famoso, bellísimo y paradigmático poema nacional.
Ahora bien, si como he dicho con respecto
a su obra poética, todavía enfrentamos vacíos y

Por otra parte, a pesar de los muchos estudios
nacionales y extranjeros que he leído sobre la
obra poética de López Velarde, nunca antes
había tenido como efecto de lectura la impresión tan cercana y al mismo tiempo objetiva del
hombre de carne y hueso, en relación con su
obra en cuanto una totalidad, como la he tenido con este trabajo crítico del profesor Mendirichaga, cuya lectura me ha enriquecido.
López Velarde fue una figura muy singular
en la atmósfera turbulenta del México revolucionario, especialmente en el medio cultural
de la urbe de México adonde se trasladó definitivamente en 1914 hasta su muerte en 1921.
Singular en primer lugar por el carácter innovador de su talento literario, pero también por
su retraimiento, su ajenidad a grupos literarios
aunque llevó buena amistad con algunos participantes del "grupo sin grupo" de Contemporáneos y gozó del apoyo de José Juan Tablada. Singular además por su posición política conservadora y católica, aunque en mucho progresista, a contracorriente del seso violento de usur-

62

disonancias críticas que dificultan su pertinente caracterización, así como su adecuada ubicación estética en el contexto literario, no sólo
mexicano sino latinoamericano y universal; esto
resulta extremoso con respecto a su prosa crítica especialmente a la de tema social, político y
religioso. Transcribo, por eso, la siguiente cita
de Octavio Paz:

ción y de la imagen insólita. Con ese lenguaje
descubre que la vida cotidiana es enigmática.

Si se ha reproducido esta larga cita es por- _
que lo dicho en 1965 en Cuadrivivo, con la autoridad de Paz, acerca de la indiferencia histórica e intelectual de López Velarde con respecto a los hechos del siglo, tanto en México como
en el mundo, a su falta de interés político y social, a su insensibilidad al desgarramiento existencial entre la utopía y el nihilismo, a su falta
de empatía con los problemas de los demás,
etcétera, olvida primero la juventud del poeta
e ignora o distorsiona el carácter crítico y cívico de una parte de su textualidad prosística y
contrasta, radicalmente, con lo que revela Mendirichaga en su cuidadoso trabajo fundamentado en la investigación biográfica y bibliográfica del autor, la contextualización sociohistórica de esta información y la revisión de la crítica extensa sobre su obra poética y prosística.
Investigación que el estudioso llevó a cabo dentro de un marco teórico y metodológico preciso que expone en su trabajo y al cual se apega,
definiendo con rigor sus categorías de análisis
para apoyar sus argumentos y conclusiones. He
aquí la diferencia entre la crítica más de opinión, sin criterios de investigación objetiva, y
la crítica académica ejercida con el profesionalismo que requiere este género que no excluye, como en el caso del profesor Mendirichaga, la pasión y el placer del trabajo intelectual
que obviamente se proyecta en su texto, facilitando también la comunicación con sus lectores y lectoras. El crítico, el investigador, no deja
de ser, a pesar de su formación profesional, un
ser de deseo con motivaciones subjetivas además de objetivas.
Lo que he querido destacar es hasta qué
grado La ideolog-ía en la obra de Ramón López Velarde es un trabajo que llena un vado enorme
en los estudios sobre el poeta y escritor zacatecano, demostrando, además, la vigencia y necesidad de la crítica sociológica en la literatu-

Poeta escaso, concentrado y complejo ... A estos
tres adjetivos hay que agregar otro: limitado. Sus
temas son pocos; sus intereses espirituales, reducidos. La historia está ausente de su obra.( ... )
Tampoco aparece el conocimiento y sus dramas:
jamás puso en duda la realidad del mundo o la
del hombre y nunca se le hubiera ocurrido escribir Muerte sin fin o Ifigenia cruel. Las relaciones entre la vigilia y el sueño, el lenguaje y el
pensamiento, la conciencia y la realidad ( ... )
apenas tienen sitio entre sus preocupaciones. No
renegó ni profetizó. No quiso ser Dios ni sintió
nostalgia por el estado bestial. No adoró la máquina ni buscó la edad de oro entre los zulúes,
los tarahumaras o los tibetanos. Excepto en un
poema de hermosa violencia (Mi corazón leal se

amerita.. .) la rebeldía no la conmovió. Su poesía
no quiere "cambiar al hombre" ni "transformar
al mundo". Insensible al rumor del futuro que
en esos años se levanta por todos los confines
del planeta, insensible a los grandes espacios que
se abren al espíritu, insensible al planeta mismo,
que emerge, por primera vez en la historia, como
una realidad total... ¿sospechó que el hombre
moderno, desde hace más de cien años, está
desgarrado entre utopía y nihilismo? Lo que
desveló a Marx, Nietszche o Dostoievski, a él no
le quita el sueño. En suma, es ajeno a casi todo
lo que nos agita. Es una paradoja que un espíritu de tal modo impermeable a las angustias, deseos y temores de los demás, se haya convertido
en esa figura equívoca que designa la frase: "poeta nacional". No sé si lo sea; sé que no quiso serlo.
El secreto de esta paradoja está en su lenguaje,
creación inimitable, fusión rara de la conversa-

63

�ra, marco teórico y metodológico que orienta
principalmente la investigación realizada por
José Mendirichaga. Su trabajo está organizado
en seis capítulos; titulado, el primero, "Antecedentes", en el cual ofrece una cronología biográfica de López Velarde, una reclasificación
de su obra poética y prosística, una relación de
sus amistades y amores femeninos, así como de
sus lecturas y autores citados en sus textos. En
el capítulo u: "Consideraciones acerca del momento lopezvelardeano", el investigador analiza la circunstancia histórica y literaria de México y del mundo en general, en la cual se produce la obra del autor en estudio, subrayando
también la problemática religiosa del momento en la escena del México revolucionario que
le tocó vivir al zacatecano. En el capítulo m: "Por
la sociología de la literatura", Mendirichaga
justifica su elección teórica y metodológica para
abordar el estudio ideológico de la obra velardeana, así como la pertinencia de este tipo de
abordaje crítico. Para ello parte de El deslinde
de Alfonso Reyes, subsanando su injustificable
olvido, y distingue la crítica estrictamente literaria de la extraliteraria, lo que Reyes denominó ancilar, refiriéndose a un tipo de literatura
misma, distinción alfonsina no peyorativa como
se ha querido entender y que Mendirichaga
retoma para apoyar el tratamiento sociológico,
en particular lo ideológico, en la investigación
de los materiales literarios. Este capítulo es, para
mí, especialmente importante en lo didáctico, incluso, pues con una evidente economía
que se sustenta en su capacidad de síntesis,
Mendirichaga historia el principio y evolución
de este tipo de crítica para desembocar en el
análisis de los aspectos económicos de la producción, distribución y consumo que inciden
en el fenómeno literario, al modo del sociólogo francés Robert Escarpit, explicándonos así
el carácter no profesionalizado todavía de la
literatura en el México de la época, lo que daba
lugar a la famosa "bohemia" y a la dedicación a
distintos oficios de subsistencia en el caso de

los escritores. Destaco además la brevedad de
este capítulo en contraste con la gran cantidad
de información que ofrece y su enorme poder
de sugerencias.
En el capítulo rv: "Las voces de la ideología",
Mendirichaga define lo que va a entender por
ideología, categoría nodal en su trabajo. Pero
antes, lo mismo que en el m, hace una revisión
histórica del concepto y de sus principales exponentes, con énfasis en Marx, para luego pasar por autores que revisan la ideología marxista clásica como Lenin, Adorno, Barthes y
otros, hasta desembocar en la definición de Luis
Villoro, que adopta en el trabajo: "las ideologías corresponden a creencias insuficientemente justificadas", subrayando además otra conceptualización de Villoro que utiliza en su investigación: "los conceptos puramente noseológico y puramente sociológico de ideología
son insuficientes, por lo que se impone un concepto interdisciplinario que incluya el uso social del lenguaje como procedimiento de
mistificación". Lo importante del planteamiento de Villoro, para Mendirichaga, es que valora
el pensamiento marxista en cuanto a lo económico y social como determinaciones de lo artístico, pero no las únicas, respetando así la relativa autonomía del hecho literario mismo, en
cuanto a la posibilidad incluso de subvertir la
ideología dominante. En cuanto a López Velarde, Mendirichaga adelanta aquí la afirmación de que el zacatecano es un escritor auténtico que intenta ser congruente con la voz de su
conciencia, y lo caracteriza así:
Con fallas y confusiones en lo que se refiere a
tomar estado definitivo, por ejemplo, pero lúcido y valiente a la hora de pronunciarse por su fe
religiosa, por la patria, por los pobres, por los
débiles... y muy claro al manifestar la verdad aún
a costa de su propia tranquilidad.

En los capítulos v y VI, Mendirichaga pasa
propiamente al análisis ideológico de la poesía

64

y la prosa de López Velarde, para llegar a un
breve inciso de ''Síntesis y conclusiones", de las
cuales destaco, tanto en la poesía como en la
prosa, "el afán integrador de ciencia y fe, la aplicación de la justicia social y un auténtico patriotismo", como rasgos ideológicos predominantes en el quehacer escritura! de López Velarde, según lo argumenta el propio José Mendirichaga, lo cual resulta evidentemente contrario a lo expuesto por Paz.
Son muchos los aspectos importantes de este
libro que dejo sin comentar, por razones de
tiempo. Pero aparte de los hallazgos novedosos,
como producto del análisis literario e ideológico realizado por Mendirichaga, que rectifican
la imagen del poeta zacatecano y amplían en
mucho la significación social de su obra, quiero insistir en que a pesar del rigor académico
de este estudio, el mismo tiene también un alto
grado de accesibilidad y de sentido docente.
Por esto apreciamos cómo el investigador piensa y guía continuamente al lector o lectora, señalando, digamos, un itinerario de lectura, recordándole los objetivos del trabajo, allanando los obstáculos conceptuales. Por ello los elementos eruditos, las aclaraciones terminológicas pertinentes, los debates teóricos y críticos,
son llevados a notas de comentario al final de
cada capítulo. Así apreciamos también el desempeño profundamente humanista y comunicativo de Mendirichaga, ajeno a posiciones autoritarias, lo que propicia la comprensión y el
posible diálogo. Por otra parte, el investigador
demuestra con soltura y sencillez el amplio espectro y la actualización de sus conocimientos
en el campo teórico y crítico literarios, lo que
da más significación a sus elecciones categoriales y a sus convicciones valorativas que, incluso
a contracorriente de nuestra época, que aplaude la discontinuidad y la fragmentación, se pronuncia por una visión integral del sujeto y el
objeto literarios articulados social, histórica y

nacido un nuevo y más completo López Velarde evidenciando, de acuerdo con el epígrafe
del capítulo primero, "que toda vida tiene varias vidas", tal cual sucede -recordando a César Vallejo- en el poeta de la "triste tristumbre", nuestro López Velarde, irrenunciable
poeta nacional.

Un canto melancólico
al misterio de la muerte
Josefina Díaz Olivares
Alfonso Reyes Martínez

Oscuro territorio
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, 2000.

CUANDO LEEMOS POESÍA -NUEVA POESÍA- LA LEE-

mos en voz alta, la leemos varias veces para escucharnos repetir el ritmo, la forma y el sentido de la palabra poética. A medida que avanzamos en la lectura solemos hacernos preguntas
retóricas: ¿qué quiere comunicarnos el poeta?,
¿cuál es la intención del poeta? Y luego nos respondemos que el poeta se está expresando con
palabras que al pasar por el tamiz de sus sueños van construyendo imágenes, voces conocidas y distintas que se envuelven con el manto
de la música poética, que reflejan el mundo de
ensoñaciones en el que el poeta se atrapa. "La
poesía constituye a la vez el soñador y su mundo"; el poeta es un "soñador de palabras", ya lo
dijo Gastón Bachelard (La poética de la ensoña-

ción).
En Alfonso Reyes Martínez descubrimos a
ese "soñador de palabras", palabras que van
encerrándose como en una caja china donde
la palabra es "olvido"; el olvido es "misterio", el
misterio es el "polvo de la nada", es el "oscuro
territorio", la muerte que rodea la vida: palabra que sale mimetizada de la voz del poeta,
quien nos habla de la memoria del cuerpo que

culturalmente.
Así, pues, gracias por este libro donde ha

65

�se pierde, y de la "voz" -del poeta-, que queda y que inútilmente se rescata desde el latido
del tiempo para situarse frente al "oleaje de la
muerte que avanza/ reclamando el oscuro territorio/ que se abre al silencio y al olvido".
Pero de los días del olvido que sucedieron a

Y el árbol de "El silencio", el que crece frente al balcón, es el lugar desde donde se sitúa el

nes del tiempo, de su paso devastador e inelucta-

poeta para llenar su presencia "con sus pájaros
terribles/ sueños de las horas sin retorno/ sue-

ble: misterio, naufragio, silencio, desolación, cuerpos en ruinas, tiempo poblado de cenizas que
envuelven el olvido donde "vive el vacío de las

ño de olvido" y de "la noche que se ha llevado
el rostro de la vida" -es la vida del amigo que
se ha ido-; el poema es un canto a su memoria que va surgiendo de la nostalgia que inunda el sueño del poeta "Desde el balcón" de los

la muerte del maestro español (Alfredo Gracia
Vicente), protector y mecenas del poeta exiliado, el poeta del Oscuro territorio, rescata el "Recuerdo" y nos hace escuchar la voz tan suave y
sabia del viejo querido, que toma nueva vida

recuerdos.
Hay otros árboles que cobran en el poeta

en el poema.
También el árbol toma
vida en el poema: no es

otro sentido; árboles que rodean la iglesia de
Auvers; árboles de locura y melancolía; árboles

el árbol que al ser humano le resulta indispensa-

que soñó y plasmó en su
lienzo el pintor suicida;

ble para su existencia; es
el árbol, son los árboles

OSCURO TERRITORIO

Alfonso Reyes Martínez

del Oscuro territorio: hay
un árbol que el poeta ve

árboles perpetuados en
el tiempo y que en el
poema cobran nueva
vida: homenaje al pintor
obsesionado, tan incom-

a través de la focalización
de los tiernos ojos de una

de: "Mis playas mis arenas mis desiertos/ recibirán de lo aún desconocido/ el tibio beso de
la despedida / y el río de la muerte que me
ciega / apagará mi verdad y mi utopía".
Así, con la voz del poeta, nos vamos escuchando en el poema, su canto es nuestro canto
melancólico, que arrulla suavemente nuestro
sueño compartido, y vamos de su mano, caminando hacia el naufragio, pisando el polvo del
tiempo que nos conduce al "oscuro territorio".

nuestra mirada y nuestra
voz sobre estos versos,

gen fugaz del pensamiento; j lo hace palabra
[ .. .]", aprende su nom-

para vernos repetir el
eterno encuentro de los
amantes, viviendo en su

Jesús González Dávila / Enrique Mijares /
Hugo Salcedo

bre, ese árbol "Nada sabe
del polvo de la muerte",

reino de placer y de pecado, y, como el poeta,
los vemos ausentes de la

Facultad de Artes Escénicas de la UANL
Monterrey, 2000.

dados; se ha olvidado la risa de otro tiempo, se
ha olvidado la cicatriz del duelo, sólo el poeta
en su sueño sabe que recobra los silencios, que
puede transformar el polvo a través de la me-

su voz poética.

66

co sin falso pudor y sin color falso, será porque
todos los engranes de la maquinaria están fabricados, puestos y sincronizados en su movi-

Luis Martín Garza

miento. Será porque exista México como una
unidad y no como un casos del espíritu".
La cita anterior está seleccionada de Un ensayo sobre la actualidad de la poesía dramática, publicada por Usigli hacia 1947, a raíz del estreno de El gesticulador. Es gratificante darnos cuenta a más de cincuenta años de la publicación
que Usigli no estaba equivocado en su teoría:
la línea dramática para México debía mostrarnos cómo éramos, con fallas, aciertos, verdades y contradicciones. Y este México sin falsos
pudores ni colores falsos es algo del México que

Drama

ANTE UN TEATRO OFICIAL, QUE DESDE EL CENTRO DEL

de la "triste soledad" que se trama en el silencio, y a dúo nuestras voces repiten el presagio:

país insiste en privilegiar grupos y agotar presupuestos en proyectos, repertorios y montajes
con marcadas tendencias elitistas, resulta alen-

al homónimo poeta.
En este recorrido con Alfonso Reyes Martínez nos vamos encontrando obsesivas imáge-

moria de las horas -del tiempo que se fue- y
que él tiene el poder de traerlo al presente en

ambiciosa, de una raza en proceso de crearse a
sí misma, todos los sentimientos perdidos, corrompidos en la oscura entraña de una nacionalidad entre dos sombras, puedan al fin respirar por la herida", y agregaba: "Cuando exista
un teatro mexicano capaz de expresar a Méxi-

Revista Drama

otra oscuridad -no la
de la alcoba-, ausentes

su "Poema" es el tiempo, es su sueño del polvo
de la vida "Acaso el polvo sea el tiempo mismo ... ", dice el epígrafe de "Navegar", que cita

van marcando el acontecer de una sociedad.
Cuando me toca hablar de teatro mexicano, no
puedo soslayar la evocación de Rodolfo Usigli,
como tampoco puedo evitar volver a citar y repetir el fragmento de un texto suyo que, al menos
personalmente, he convertido en divisa.
Decía Usigli que en los países de difícil destino, como México, era preciso "abrir el teatro
como una herida, para que todas las represiones, todos los silencios, toda la inferioridad

ya queda?': pregunta nostálgica que así respon-

ginales / lo aprende, lo
transforma/ en una ima-

"No saben aún de la tristeza / que ceñirá sus
frentes y sus vidas"; sólo el soñador lo sabe, pues

tos o temas que merecen tratamiento por parte de los creadores dramáticos en países como
el nuestro. Un teatro nacional se construye día
con día. Lo nutre la historia y los hechos que

das en imágenes de sueños- habrá de naufragar con él en la urdimbre del tiempo: "i,qué más

niña, árbol que ella "enreda entre sus voces vir-

árbol que "En el centro
del jardín se agita/ cansada de mirar al cielo".
¿Qué ve el árbol en el cielo?: sólo la idea del
tiempo que se ha ido,jardín de recuerdos olvi-

Hay mucho que explorar acerca de los asun-

presencias / Nace la oscura rosa de la muerte".
Y aún la "Poesía" -fuente de luz que dio
vida al poeta, fuente de palabras transforma-

prendido por el mundo,
pero no por el poeta.
Así vamos pasando

el poeta lo sabe.
En "Retorno" hay otro

entiende lo que a través del teatro el artista le
está comunicando.

tador que la Facultad de Artes Escénicas de la
UANL asuma compromisos como la edición de

Drama, publicación que abre sus páginas a las

se encuentra en las obras de Jesús González
Dávila, de Enrique Mijares y de Hugo Salcedo,
que contienen los tres primeros números de

nuevas obras de los dramaturgos nacionales.
Un teatro es nacional cuando accede al pueblo. Si el espectador reacciona, reflexiona y
toma partido, o simplemente se emociona y llora o ríe con lo que ve en escena, es que siente y

Drama.
La realidad política, económica y cultural
del país se fragmenta y se nos aparece como

67

�de años, de siglos de injusticia humana. Una
miseria que nos hace evocar Los olvidados de

Drama
C•l ♦ -f•t• t ♦

la corrupción del país y la manipulación de la
fe, así como el reclamo de democracia viene a
ser también el pueblo en la búsqueda de su curación.

Buñuel y muchas imágenes del neorrealismo
italiano.
El manejo del texto es de lo más relevante

t,0•1•0,,a ....... , ••••••·••U•• h ,o

■----·-....• .. · · - - - · - · · · · ·..-

Es el texto de Mijares un buen reto para
cualquier director. Tiene todos los elementos

en Sótanos. El habla de los personajes surge espontánea, motivada por el sentimiento. El tex-

del gran espectáculo y a la vez es teatro de ideas
que contiene todos los elementos de un teatro
ritual. A través de su obra Mijares expone la
vocación religiosa del pueblo, pero nos descubre también las tendencias de los poderosos
hacia la magia y la taumaturgia.

to suena tan real que es posible pensar que el
autor desarrolló esta aptitud con algo más que
experiencias auditivas y de observación. Lo más
probable es que el acceso a ese manejo de diálogo solamente se adquiera con la convivencia
entre esos arquetipos que el autor descubre
para crear sus personaJes.

l

caleidoscopio en la realidad del teatro que hoy

A través de ese manejo del texto llegamos a
uno de los aspectos más relevantes de la pieza:
el retrato de los personajes a través de su con-

comentamos.
El primer texto que publica Drama es Sóta-

versación. No hay descripciones casi, ellos van
mostrando su interior a través del diálogo. El

nos de Jesús González Dávila. Todos los compa-

perfil que resulta de cada uno para el director
o primer lector, viene ya matizado por la rela-

lbEUI

2

ción que se va dando con los demás. Ese retrato, esa condición de fracasados, viene a ser

ta días antes de morir, del olvido y el abandono
en que las instituciones oficiales lo habían te-

como un punto clave de su unión, pero es también su rompimiento y destrucción ante lo incierto del futuro.

año, los días 19 de marzo y 19 de octubre, aniversarios de su nacimiento y muerte, la población de Espinazo se convierte en un centro de

nido en sus 25 años de carrera como autor. Era
cierta su queja respecto al trato oficial; lo queJe-

Vicente Leñero, al prologar la obra, nos señala claramente la galería de personajes y el

sús pasó por alto es que era un autor muy querido en provincia. La realidad es que fuera del

ambiente en que González Dávila nos captura
de nuevo: "Otra vez los marginados, otra vez
los perdedores, siempre los seres humanos que

fe y celebración, al que acuden miles de fieles
procedentes de todo México y Estados Unidos.
Cuando el teatro cuenta hechos históricos,
se corre el riesgo de escribir limitado, con reti-

incansable, el autor del teatro negro, del teatro
de los marginados, se quejó amargamente, has-

Distrito Federal, González Dávila era de los autores más representados. Al menos en Nuevo

se debaten en el límite de la sobrevivencia, iluminan el teatro que González Dávila propone
a todos los que quieren asomarse un poco más

león, la Facultad de Artes Escénicas le realizó
dos producciones: Luna negra y Pastel de zarzamora, aparte de varios montajes hechos por di-

de cerca, al infierno del abandono".
El número dos de Drama contiene la obra

rectores y grupos independientes en la ciudad.
Sótanos nos ubica en una atmósfera asfixian-

de Enrique Mijares: El niño del diamante en la
cabeza. Enrique Mijares, nativo y residente en

te, no apta para almas puras. El sótano como
espacio escénico nos remite a la prisión, a la

Durango, ganador de dos prestigiados premios
internacionales de dramaturgia: en 1995, el Premio Emilio Carballido, y en España en 1998, el

clandestinidad y la marginación de la sociedad,
a un infierno del que los personajes no podrán

Tirso de Molina, es uno de los más decididos
impulsores del teatro que se escribe en el nor-

liberarse.
Alfonso, Pancho y Marce son seres trágicos,
marcados por la miseria, una miseria ancestral,

te del país.

68

de hace algunos años, y buena parte de su obra
dramática incide en temas de la vida fronteriza. Una de ellas: El viaje de los cantores obtuvo el
Premio Tirso de Molina en 1989.

Para escribir El niño del diamante en la cabeza
Mijares realizó una minuciosa investigación
sobre la vida y curaciones de José Fidencio de
Jesús Síntora Constantino, taumaturgo de Espinazo, Nuevo León, cuyo mito y fama ha trascendido el tiempo, al grado de que año con

ñeros y amigos de Jesús lamentamos su deceso
ocurrido hace apenas unas semanas. Luchador

Hugo Salcedo es el autor de Setena. La reina
del tex mex, la obra que aparece en el número
tres de Drama. Salcedo reside en Tijuana des-

A través de doce dinámicas escenas que transitan por doce diferentes espacios y con una
estructura que se antoja cinematográfica, Salcedo nos entrega en Selena una vibrante reconstrucción de hechos reales, que confiesa haber
recreado con situaciones y caracteres ficticios.
El resultado es imponderable para revivir el
mito de la malograda cantante méxico-norteamericana.
Es tan firme y estable la riqueza del texto de
Selena, que su montaje hasta podría prescindir
de escenografía: una puesta inteligente con un
diseño creativo de iluminación y mínimos elementos decorativos inclinarían el diseño de la

cencias, pues la crónica de lo ocurrido restringe la creatividad. No ocurre esto con Mijares y
su Niño del diamenle, por el contrario, estamos
ante un texto dramático pleno de imágenes y
significados plurales que se suceden a través de

producción hacia el vestuario y la utilería. Ese
manejo ejemplar del texto es lo que yo pongo
en primer plano como una de las virtudes de la
obra.

los cuatro cuadros de su estructura dramática.
Los personajes de Espinazo cumplen contando su propia historia hasta la muerte de Fidencio, pero a partir de ese momento, y a través de
una simbiosis de creencias, fervores, ideales y
reclamos de justicia, Espinazo se convierte en
el México actual, en el país saqueado en la lucha por el poder; así, la corrupción de los familiares o seguidores de Fidencio es también

El telón de fondo que nos da más pistas es
el diálogo, tan propio de los personajes y de la
región, un lenguaje que Salcedo manejo magistralmente y que, en forma constante, está recordándonos la dolorosa y marginada condición de los migrantes mexicanos en los Estados Unidos. Pero hay muchas cosas más en

69

�Selena: el paralelismo bíblico de Abraham, las
ambiciones familiares, la manipulación de masas, las acciones corruptas y las traiciones que
llevan a la inmolación de la joven.
Un texto sobre la vida y la muerte de Selena
es muy difícil de convertir en obra de teatro; se
corre el riego de caer en el comercio de la nota
roja. Ha sido magnífico que Hugo Salcedo lo
haya abordado y que el deslinde de su tragedia
lo haya hecho con tanta fineza, como homenaje y respeto a su memoria.
Quiero felicitar a Rogelio Villarreal, a los
maestros y alumnos de la Facultad de Artes Escénicas por haber instituido esta publicación
que seguramente recibirá en el futuro muchas
valiosas aportaciones de los dramaturgos del
país. Para finalizar: La Universidad Autónoma
de Nuevo León y el Consejo para la Cultura de
Nuevo León honran la memoria de Alfonso
Reyes con la celebración del Festival Alfonsino.
Yo por mi parte quiero recordar unas palabras
suyas a propósito del quehacer cultural y compartirlas con ustedes: "Vamos a hacer una cruzada por lo que hay de superior en el hombre,
vamos a defender a fuerza de brazo, si es preciso, el respeto por las alas".

instantes. Y esto está presente en algunos de
los poemas del libro, de la misma manera que
también están presentes las nuevas tecnologías
que nos permiten percibir -como actualessucesos difuminados en el tiempo de los orígenes del universo. Pero el tiempo no se puede
sujetar, como el agua, se nos escapa entre los
dedos.
En todo momento hay un poeta a pie de
obra. Los lectores somos conscientes de cada
ladrillo de la estructura que se construye. No
hay ropajes que nos hagan perder de vista ni el
fondo ni la forma. Hay propuestas a los hechos
innegables. No hay palabras huecas, sino palabras que van adquiriendo vida propia, porque
las palabras viven y algunas, quizás, incluso sean
eternas.
La obra está construida con belleza y sencillez. Sus diversos niveles de lectura la hacen
asequible incluso para los lectores alejados de
la poesía. No se permanece impasible ante Verdaderas palabras. Podemos simplemente disfrutar de sus imágenes o bien detenernos para reflexionar en sus planteamientos filosóficos. La
profundidad de cada poema la pondrá el lector. De los textos de Martínez Cantú emana un
ritmo que fluye, incluso, cuando escribe en
prosa.

Palabras transparentes
Antonio Adolfo Reguera
Ricardo Martínez Cantú

Verdaderas palabras
Preparatoria 16 de la UANL
Monterrey, 1999.
VERDADERAS PALABRAS ES UN LIBRO DE VERDA DEROS

poemas: poemas que plantean dudas, que buscan razones y que ofrecen respuestas. Proporciona una visión del mundo, una perspectiva
poética de esa realidad que no es tan sencilla
como a veces se nos antoja. Creemos que sabemos, que entendemos y simplemente acontece
que no nos hemos detenido a pensar lo suficiente: "dime de qué estás seguro y te diré algo
que ignoras".
Los poemas de Ricardo Martínez Cantú dan
respuesta a preguntas que tal vez nunca nos
habíamos planteado o que no hubiéramos creído posible que se pudieran esbozar con tanta
sencillez. Son cuestiones profundas que se nos
presentan con una ternura inusitada. Y esa belleza que es inherente a toda obra literaria está
ahí, fluyendo clara y calmada, tanto en las preguntas como en las respuestas.
Los poetas -nos recordaba hace muy poco
Alejandra Rangel, en su visita a nuestro Centro
de Educación para Adultos en la ciudad de
Guijón~ perciben ciertos matices de la realidad, aun antes de que los científicos se percaten de que tales matices existen. Viven, incluso, en la realidad que sus poemas intuyen antes de que ésta sea efectivamente real. De igual
manera que el pinor capta el mundo y lo plasma en cuadros, que a veces tiene que explicarnos porque los cuadros no se explican a sí mismos, el poeta también nos detalla el mundo,
pero -al dibujarlo con palabras- lo explica
en el propio proceso de descubrirlo o inventarlo. Los poemas hablan y se explican. Son verdaderas palabras.
No encontramos aquí los textos arduos a que

Drama

70

nos tienen acostumbrados los filósofos y los
científicos. Ni los textos confusos que son característicos de algunos poetas actuales. Encontramos palabras que discurren transparentes,
con luminosa sinceridad.
El momento histórico que nos ha tocado
vivir se halla especialmente afectado por la conciencia del concepto de la relatividad de los

Centro Regional de Información, Promoción e Investigación
de la Literatura del Noreste
CRIPIL

En este nuevo espacio, ubicado en el tercer piso de la Casa de la Cultura
de Nuevo León, se ofrecen los siguientes servicios:
cy
cy
cy
cy
cy
cy

cy
cy
cy
cy
cy
cy

Red Regional de Información Literaria
Red Regional de Investigación Literaria
Biblioteca del Noreste
Biblioteca Virtual del Noreste
Fonoteca: Letras del Desierto
Revista Literaria en Internet

Página del Centro en Internet
Taller Electrónico Regional
Mesas de Discusión
Encuentros de Escritores
Encuentro de Talleres
Préstamo de Computadoras

CRIPIL / Casa de la Cultura de Nuevo León/ Colón 400 oriente

Monterrey, N. L. Tel. 375 04 60 / 372 44 52

71

�Bibliográfica

bién información. Ella nos debe dar
además para orientarnos y comprender que ella misma debe ser superada
cuando se aprende que lo no dicho es
siempre más y acaso más importante.
Crecemos mayormente en un mundo
de lo dicho, de lo exterior, de lo social, de la palabra, del principal don
que tiene el ser humano, el lenguaje,
el cual no debemos dejar se convierta
en la causa de nuestra confusión y esclavitud, sino en el de nuestra liberación. Con la palabra el hombre vive en
un tiempo mixto que es su verdadero,
acaso único destino. Por un lado una
escritura que trata de conquistar un
tiempo puro donde anclar su sentido
y, por otro, una literatura que se rebela contra ella, con el fin de rendirle
justicia a la vida, la cual se articula según la sucesión del tiempo que la consume, y
consume también nuestra existencia mientras
nos inclinamos sobre sus libros.

Humberto Martínez
lla de computadora. Se trata de cables, líneas,
redes y la vida que se fragua y desliza entre ellos
y entre una no sabemos si apariencia o realidad, vigilia o sueño. Es todavía la lucha del
hombre por liberarse de lo Otro (Matrix), y que
nunca será otra cosa que su propio producto.
Conquistará solo su sobrevivencia y sólo para
algunos. No hay contento final en este mundo
sin Nirvana. La posibilidad se va al límite. La
imaginación nos rebasa por eliminación.
En The pillow book, esa otra película reciente, se está todavía en la dimensión humana y
acaso poética (¿para qué poesía en tiempos sin
escritura?). No es en los elementos materiales
y ficticios de la electrónica, sino en el cuerpo,
donde se perpetúa la escritura, un saber, una
pasión, la imaginación.
El nuevo milenio abre hacia algo que no sabemos y tal vez nadie pueda saber. En la técnica, según Heidegger, se incuba un misterio impredecible. Y sobre todo porque como lo dijo
el otro filósofo de diferente perspectiva, Karl
R. Popper, no podemos predecir el desarrollo
futuro de nuestros conocimientos científicos,
aunque en ellos mismos sea de ley predecir, por
su propia esencia, el acontecimiento futuro de
un hecho particular. Pero la ciencia en sí misma no es científica. Lo que no podemos dejar
de notar es el cambio que se viene gestando en
la imagen ya de por sí desfigurada del hombre
y en la perspectiva cada vez más acelerada de
nuestra percepción del tiempo. Si el filósofo
no puede reflexionar sin la herencia del pasado (¿quién?) y sin las esencias, su misma actividad parece volverse anacrónica ante un futuro
que nada garantiza ya, porque las esencias,
como los mesianismos y utopías los perdió
Nietzsche en el camino; nos obligó a comprender una situación diferente en la que en verdad estamos sumergidos, y nos señaló la línea

Los LIBROS SON ESPACIOS QUE PUEBLAN LA MEMORIA,
UNA memoria finalmente enriquecida. Gracias
a ellos la vida adquiere una motivación distinta, y se puede ahuyentar la simpleza gris de los
banales y sucesivos días; ellos crean expectativas y entretienen con saberes ya pasados, alimentan la inquietud de imaginar otros mundos, pero sobre todo de encontrarnos con nuestra vocación y destino. En los libros descubrimos las convicciones que nos acompañan, los
modelos y las posibilidades de nuestro ser yactuar. Podemos leer la naturaleza y la historia, la
palabra de Dios o nuestra incredulidad; y también aprender del acontecer infinito y significativo de la vida que otros ya vislumbraron y
narraron. La palabra detiene el tiempo, ftja la
vida y su creación, recoge la experiencia. Es, lo
sabernos, la llamada cultura humana, la que hemos conservado y siempre aumentado durante veinticinco siglos. Base de civilización, inagotable almacén que sin embargo podría cerrarse por cambio de domicilio de sus dueños, o
por defunción (o retiro) de quien fue por tantos años su director y no se encontró ya a nadie
de esa estatura que pudiera reemplazarlo, salvo nuestra propia hybris. Alejados del Dios, por
fin podemos vernos como dioses, cumplir con
la encarnación, con el postergado objetivo del
crucificado. ¿cómo está cambiando esta orfandad el futuro? A la vivencia de los libros agregarnos hoy la de los medios audiovisuales. Ni
sólo lo uno, ni lo otro. Una película reciente,
Matrix (entre otras futuristas, pero sin la misma calidad de ésta que se inserta en una apreciable línea Nirvana-Blade runner), retiene mito
y leyenda de nuestra historia, pero en una dimensión por completo diferente al que aquellos apuntaban. No aparece allí un solo libro
(salvo el hueco que guarda diskets) y sólo una
transcurrente escritura oriental en una panta-

72

..

·. llfl:lWJ[Y']Beílf&amp;lllf&amp;l[Z]
divisoria que es un verdadero parteaguas: antes de la muerte de Dios, después de la muerte
de Dios; antes del ordenador, después del Ordenador; antes y después de la modernidad, del
nihilismo.
¿seguirá funcionando nuestro mundo legalmoral de tradición griego-romana, hebraicocristiano? ¿Para qué podría servir ya la famosa
y crucial pregunta que de nuevo lanzó Kant:
Qué es el hombre? ¿Qué sucederá ahora que se
descubre el libro básico, el de la vida, el mapa
del organismo humano, el plan genético de la
especie humana? Perdemos un mundo: ¿ganamos otro? Los cambios afuera, foo acarrean
cambios dentro? ¿La verdad, si hay alguna, la
sabíamos y la olvidarnos, o la perdimos? La verdad es que sin información, hoy y siempre, nada
somos, sólo descubridores de mediterráneos.
Ni estaríamos en el tiempo, ni sabríamos conscientemente avanzar; seríamos, más de lo que
ya somos de por sí, empujados. Pero no toda
información es buena, útil o nos conviene, y
menos hoy que se ha multiplicado a un grado
alarmante, y para saber esto se requiere tam-

FRIEDRicH NIETZ'iCHE (1844-1900). La pasada dé-

cada de los noventa el idioma español se hizo
eco de la resonancia mundial en torno a la obra
de Nietzsche, a quien se le reconoce como el
filósofo alemán del siglo XIX que más influyó
en los diversos ámbitos de la cultura del siglo
XX, y de quien se ha avanzado en una edición
cada vez más fidedigna de su obra. Desgraciadamente -como para el caso de Schopenhauer, de quien también se han publicado últimamente más traducciones de sus obras-, no
contamos en español con una edición como la
que se hizo en paralelo en los idiomas francés,
italiano yjaponés de la nueva y mejor hoy existente en alemán de los escritos de Nietzsche a
cargo de Mazzino Montinari y Giorgio Colli (inconclusa, no obstante, por la muerte prematura de ambos, y lejos de ser satisfactoria: para
mediados de los ochenta se habían publicado
19 volúmenes con la obra principal y fragmen-

73

�tos póstumos, y ocho de cartas; de toda la ediEditorial, Pascual ha publicado hasta ahora: Ecce
Romo (346), La genealogía de la moral (356), Así
ción se habían previsto unos 30 volúmenes dihabló Zaratustra (377), Más allá del bien y el mal
vididos en ocho secciones): Nietzsche. Werke.
(406), El nacimiento de la tragedia (456), El creKritische Gesamtausgabe, Munich-Berlin-New
púsculo de los ídolos (467), El Anticristo (507), y
York, Walter de Gruyter und Dtv.
la última ya mencionada: Consideraciones intemAsí las cosas, hay que señalar que hubo otras
pestivas, I (1342). Acaso esa tardanza-Pascual
ediciones alemanas completas (realizadas bajo
se diversificó traduciendo otros autores alemael control de la hermana) y de una de las cuanes como Jünger,Jung, Schopenhauer- ha heles se hizo la primera versión en español: Obras
cho que varios nietzscheanos españoles se abocompletas, en quince tomos, por la Editorial
caran a la traducción de las otras obras de
Aguilar de Madrid, de 1932 a 1951, y en cuya
Nietzsche del periodo intermedio. De Aurora
traducción participaron Ovejero y Maury (1-13)
hay tres nuevas traducciones, una de Eduardo
y González Vicén (14 y 15). Como otras traducKnorr, en Edit. EDAF, de Madrid, 1996; de la
ciones (no tan completas, en España, y en ArGaya ciencia (una en Akal, 1988) existe en Mongentina: la de Pablo Simon), ésta de Aguilar se
te Ávila Editores, de Caracas, Venezuela, una
dejó de reeditar al resultar obsoleta por las
afortunada versión de José Jara, aparecida en
nuevas traducciones que inició Andrés Sánchez
1990. La colección Austral (núm. 493) acaba
Pascual a comienzos de la década de los setende reeditar también la edición y trad. de Luis
ta, basadas en la edición de Colli-Montinari,
Jiménez Moreno (El Gay saber o Gaya ciencia,
para la editorial española Alianza Editorial. Si
Madrid, 2000) que había salido por primera vez
bien Sánchez Pascual ha traducido las obras
en 1986. De Humano demasiado humano tenemás importanes y del último periodo de Nietzsmos ya también una muy buena edición que
che, muchas otras están en espera o han sido
trae los fragmentos póstuabordadas por otros traducmos del periodo, en Ediciotores. En 1988 apareció
nes Akal, 1996, 2 vols., en
prácticamente la última traFriedrich
trad. de Alfredo Brotons
ducción de Sánchez Pascual
Nietzsche
Muñoz. Por su parte, la Edien esa colección de bolsillo
(Bm# ~ _,,¡MIi
torial Valdemar, de Madrid,
de Editorial Alianza (la la.
Xll
en su colección El Club de
Consideración intempestiva) y
Diógenes ha publicado en
en 1994 nos ofreció una sebonitas y bien cuidadas edilección de Aforismos en
ciones: De mi vida. Escritos
Edhasa de Barcelona. Si, se-

Fragments
posthumes
Autolllllt 188o• autoame 1887

gún lo expresó en una nota
a la traducción de unos fragmentos póstumos en la revista de filosofíaEr, de Sevilla,
en 1992, la "edición española de los escritos póstumos
de Nietzsche va a comenzar
a publicarse pronto", debemos suponer que se trata de
un work-translation in progress.
En esa colección de Alianza

,ut,,#iJ6i#ú-U.,-r
QiotrifOJIUll""""°Jloolhiari
rr.4.u," rollnln41111
JIUÑII Bmi,r

Gallimard

74

autobiográficos de juventud
(1856-1896), en 1996; Lafilosofía en la época trágica de
los griegos, en 1999; Schopenhauer como educador. Tercera
consideración intempestiva
(1874), en 1999; las tres en
traducción, con prólogo y
notas, de Luis Fernando
Moreno Claros. En otro lugar, Diego Sánchez Meca,

autor de En torno al superhombre. Nietzsche y la
crisis de la modernidad (Anthropos, 1989), traduce El culto griego a los dioses. Cómo se llega a ser
filólogo (Alderabán Ediciones, Madrid, 1999)
con un estudio preliminar y notas.
Otra colección importante que comenzó a
salir a finales del siglo fue la Biblioteca
Nietzscheana bajo la dirección de Jacobo
Muñoz, en la Editorial Biblioteca Nueva, de
Madrid, y de la que se han publicado hasta ahora cuatro títulos: 1. Epistolario (1999); 2. Sobre la
utilidad y el perjuicio de la historia para la vida. 2-ª
Intempestiva (1999); 3. Aurora. Pensamientos sobre los prejuicios morales (2000); y 4. Schopenhauer
como educador (2000). Las traducciones son de
Jacobo Muñoz y Germán Cano. antentarán
editar toda la obra completa y no importa repetirse? En la "Presentación de la Biblioteca
Nietzscheana", que aparece en el primer número, Epistolario (que es la revisión de la traducción que Luis López-Ballesteros y de Torres
hiciera en los años veinte, basada en la edición
alemana de selección de cartas publicada en
1917, en plena guerra, por el doctor Oehler y
cuya autorización para traducirla fue concedida amablemente por la señora Elisabeth
Forster-Nietzsche, hermana y albacea literaria
del filósofo), el mismo Jacobo Muñoz, quien
hizo esa revisión, nos dice: "La edición que
anunciamos pretende ser una edición elemental, aunque rigurosa, de lectura y estudio, que
en un plazo lo más breve posible ponga a disposición del público, en una lengua de cultura
usada en más de un continente, un conjunto
esencialmente completo". La inclusión del Epistolario como punto de partida de esta colección
tiene, según el mismo Muñoz, "un estricto y,
sin duda, profundo valor simbólico".
La poesía de Nietzsche, que en él no debe
considerarse al margen de sus pensamientos
teóricos, ha sido atendida por una edición y
traducción de Laureno Pérez Latorre: Poesía
completa (1869-1888), publicada por la Editorial
Trotta de España. La edición es bilingüe y su-

pera a la selectiva que se hizo en Ediciones Hiperión en 1979.
Junto a la importante y necesaria parte
desconstructiva-destructiva que hace Nietzsche
del pensar filosófico anterior, de los valores en
que se basa la cultura occidental, de las nociones tradicionales de conocimiento y verdad, de
racionalidad, del yo y del sujeto, hay que entender también a su obra como un proyecto
ontológico positivo, que en gran parte se encuentra diseminado, pero mayormente expuesto, en sus escritos póstumos (que abarcan por
sí solos varios volúmenes y en donde debe incluirse también la llamada última obra de
Nietzsche: La voluntad de poder). De esta suerte,
contra la opinión de algunos de sus primeros
editores de que en la obra póstuma no había
"ningún nuevo pensamiento central" (Schlechta),
en su tesis doctoral,Juan Luis Vermal (La crítica de la metaffoca en Nietzsche, Anthropos, 1987)
trabajó con dichos manuscritos inéditos consi-

75

�que de Santiago Guervós. Y last but not least, en
España se publican, en esta primera mitad del
año 2000, en dos de sus conocidas revistas (Revista de Occidente y Archipiélago) artículos dedicados a Nietzsche.
Incluso cabe una posdata: la anunciada versión de la obra Nietzsche de Heidegger acaba de
salir de las prensas de la Editorial Destino, en
España. Los interesados la habíamos tenido que
manejar en la edición francesa de Pierre
Klossowski, en la Editorial Gallimard, dos tomos. "La interpretación de Heidegger es de un
alcance y profundidad que sobrepasa en mucho a cualquiera otra interpretación" (claro,
ésta es la opinión de Vermal).

derándolos como lo más propio del pensamiento nietzscheano y que, "aun sin contradecir la
obra publicada, van en muchos casos más allá
de ella". Eugenio Trías decía en el prólogo de
la publicación de esta tesis de Vermal que "Este
libro es la primera verdadera aportación que se
realiza sobre el pensamiento de Nietzsche en
lengua castellana a partir de textos originales y
según los nuevos criterios de ordenación de sus
obras. Y sobre todo con expresa atención a los
inéditos".
En este sentido, también la década pasada
vio aparecer dos libros de selección de esos fragmentos póstumos de Nietzsche, uno dedicado
a las ideas sobre el nihilismo, y otro a las de su
concepción de la estética: El nihilismo: Escritos
póstumos, selec. y trad. de Gon~al Mayos (Ediciones Península, Barcelona, 1998), y Estética y
teoría de las artes, pról., selec. y trad. de Agustín
Izquierdo (Editorial Tecnos, Madrid, 1999).
Mencionemos también que se han venido rescatando los primeros escritos, también inéditos, de sus lecciones en la cátedra, o conferencias inaugurales, como el de Homero y la filologJa clásica, trad. y presentación de Luis Jiménez
Moreno (Ediciones Clásicas, Madrid, 1995),
que ya había sido traducido en Buenos Aires,
con un importante estudio de Rafael Gutiérrez
Girardot, en 1966, y reeditado en Málaga en
1997 por Analecta Malacitana. Los textos sobre la polémica en torno a El nacimiento de la
tragedia de Nietzsche se publicaron en Edit.
Ágora, Málaga, 1994, y Tomás Abraham los
publicó también en Editorial Sudamericana de
Buenos Aires, en 1996: El último oficio de Nietzsche y la polémica sobre El nacimiento de la tragedia. Willamowitz-Rlwde-Wagner.
Por último, la misma Editorial Trotta (en su
colección Clásicos de la Cultura, que dirige también Jacobo Muñoz) acaba de publicar (Madrid, 2000) en un tomo los importantísimos y
nunca traducidos Escritos sobre retórica de Nietzsche, en edición y traducción, con una generosa introducción de 78 páginas, de Luis Enri-

Las referencias a Nietzsche en Latinoamérica antes de
los noventa son escasas y nada relevantes. Ningún libro dedicado en especial que sepamos.
Alusiones generales -no se le consideraba un
filósofo en sentido estricto- en los grandes
maestros como Gaos y Nícol; casi ninguna en
sus herederos (Villoro, Guerra, Rossi, Salmerón), salvo de Nicol conJuliana González. Pero
no quiere decir que no haya sido leído, fuera
de la academia, como Vasconcelos, Cuesta y
otros. En 1982, la revista de la Universidad Autónoma Metropolitana, Casa del Tiempo, publicó una selección de los escritos póstumos por
Juan Carvajal, y en el 89, el joven Antonio
Eyzaguirre, logró un número monográfico dedicado a Nietzsche en la misma revista de Casa
del Tiempo, núm. 82-83. Luego vino el Simposio
en septiembre del 94 en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, para conmemorar el
ciento cincuenta aniversario del nacimiento de
Nietzsche, el cual dio por resultado la publicación del libro colectivo La muerte de Dios y elfin
de la metafísica. Simposio sobreNietzsche, Herbert
Frey editor (UNAM, 1997). El 15 de octubre
de 1994, día en que se cumplían los ciento cincuenta años del nacimiento de Nietzsche, el
periódico Reforma de la ciudad de México, pu-

NIET7SCHE DE FSTE LADO DEL ATLÁNTICO.

76

blicó un artículo de Humberto Martínez que
después fue incluido en su libro Pensar y situar
(UAM, 1996). Y es en 1996 que sale la 2a. edición de la obra de Juliana González: El héroe en
el alma. Tres ensayos sobre Nietzsche (Fac. de Filosofía y-Letras, UNAM). Y en este mismo 1996
Héctor Noriega publicó Para leer a Nietzsche (Cuadernos del Topo, Ayuntamiento de Ciudad
General Escobedo, Nuevo León); en 1997 salió ¿Ética en Nietzsche? de Lizbeth Saglos, en Fac.
de Filosofía y Letras, y Crescenciano Grave, también en las mismas publicaciones de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, publica
en 1998: El pensar trágico. Un ensayo sobre Nietzsche. Ninguno de estos autores ha manejado
diectamente las ediciones alemanas ni ha profundizado en el pensamiento nietzscheano a
la altura de los trabajos espafioles, ni acaso a la
de los argentinos, quienes en 1994 también
hicieron unasjornadas Nacionales Nietzsche en la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. En 1996 aparecieron dos
volúmenes de artículos compilados por Mónica
B. Cragnolini y Gregario Kaminsky, publicado
por la misma Universidad de Buenos Aires, y
en el 98 apareció la tesis doctoral de la
nietzscheana Mónica B. Cragnolini: Nietzsche,
camino y demora (Buenos Aires, EUDEBA, 1998)
que aporta ideas sustancialmente superiores a
las de sus colegas mexicanos. Otro libro interesante, en la Editorial Universitaria de Chile, en
1994, fue el de Susana Munich Busch: Nietzsche: la verdad es mujer. Por lo que se puede ver,
salvo el Nietzsche del también chilenoJosé Jara

presión y fotografías, por Pablo Sigg y Gerardo
Villegas, en algo así como un primer volumen
(ojalá no se quede en uno) de lo que serían
unos "estudios Nietzscheanos": Zarathustra
(Ediciones Basílides, México, 1997). Se anuncia como publicación semestral, pero sólo conocemos ese número, que ha sido un regalo
visual para los amanes de la obra de ese gran
pensador del siglo XIX.

PARA LEER A NIETZSCHE

Nietzsche es todo lo contrario de un filósofo
sistemático, como lo trató de presentar póstumamente su hermana Elizabeth. Y sin embargo, hay una "unidad" profunda en la meditación nietzscheana. Aunque no sigue un estricto encadenamiento de conceptos, se desenvuelve dentro de perspectivas múltiples en las que
aparecen contradicciones que se revelan como
significativas al establecer que la realidad en su
devenir y contrastes se manifiesta dentro de una
pluralidad de puntos de vista. No hay una manera única ni ftja con la que podamos dar cuenta de la realidad (tanto exterior como interior).
La contradicción en Nietzsche indica un cambio de punto de vista.
Nietzsche ha sido el pensador que más libremente se ha interrogado. Tuvo etapas en su
camino de maduración, pero no fragmentaciones que dieran lugar a doctrinas diferentes.
Hubo unos "caracteres típicos de donde no saldrá más", que se ftjaron, según dijo, a sus 24
años (como ocurre generalmente para todos
en esa edad) y que establecerán un principio
de continuidad en un pensamiento que se
transformará pero que no perderá su coherencia y unidad. Y aun esto, Nietzsche es muy complejo, su gran claridad de estilo es engañosa y
puede dar lugar a muchas interpretaciones.
Nietzsche pronosticó el auge dei nihilismo
y la decadencia en el mundo moderno: la devaluación universal de los valores, que sumer-

(Nietzsche, un pensador póstumo. El cuerpo como centro de gravedad, Anthropos, 1998), hay cada vez
más mujeres que se interesan por la obra de
Nietzsche. Su relativa misoginia no parece ya
importar y, más bien, como lo llegó a hacer Lou
Andreas Salomé, es sabiamente interpretada.
Por último, una obra -acaso para compensar- extraña, inusitada en México: la edición
de algunos textos de y sobre Nietzsche, lujosamente presentados, en cuanto a cuidado, im-

77

�l. Periodo romántico (1871-1878). Bajo la
influencia de Schopenhauer y Wagner. Sus
obras son las siguientes:

ge a la humanidad en la angustia del absurdo
al imponerle la certeza desesperante de que
nada tiene sentido. Hay en Nietzsche un análisis y una crítica de esta situación -enfermedad social. Los grandes temas de su pensar van
surgiendo: la muerte de Dios, la superación de la
metafísica, la crítica de la filosofía cúísica y la inver-

- El nacimiento de la tragedia griega en el espíritu de la música. Escrita en honor de Wagner. Realiza una comparación entre la cultura anterior
a Sócrates y el mismo Sócrates. Contrapone a
Dioniso (la vida) y Apolo (las formas) . Crítica
radical a la filosofía socrática y platónica, a las
que considera decadentes.
-Sobre la verdad y mentira
en sentido extramoral (1873).

sión de la ontol,ogía tradiciona4 el idealismo, el perspectivismo, la crítica a la mora4 !,os nuevos vawres, el superhombre, el eterno retorno, el arte como signijü;ado de
la vida, la voluntad de poder.
Para Nietzsche, la cultura
europea (occidental) había llegado ya a su propia ruina, a la
decadencia total. De ahí la necesidad de restauración, de ir
preparando el gran mediodía
de la humanidad. Ésta es la tarea del filósofo: liberar al hombre de todos los valores ficticios,
ilusorios, decadentes, devolviéndole el derecho a la vida, a la
existencia verdadera. Y ello
hace que la filosofía se vuelva un
peligro para la supuesta vida
que llevamos y no habíamos
cuestionado. El primer paso
debe consistir en un cambio
profundo de valores, de todos
los valores de nuestra cultura tradicional.
¿cómo es esto posible?
El proyecto positivo-constructivo del pensamiento de Nietzsche supone una especie de
cura previa y una nueva perspectiva mental que
sólo tal vez a comienzos de este milenio empecemos a comprender.
Friedrich Wilhelm Nietzsche nació en
Róken, ciudad alemana cerca de Leipzig, el día
15 de octubre 1844. Después de pasar los últimos diez años de su vida en un estado prácticamente vegetativo, muere de una apoplejía el
25 de agosto de 1900.
Se ha clasificado la vida y la obra de Nietzsche en 3 periodos:

-Consideraciones intempestivas. Son cuatro. La primera
está dedicada a Strauss; la segunda es una crítica al método histórico, al que ve como
un síntoma de decadencia
cultural. La tercera está dedicada a Schopenhauer y la cuarta a Wagner, y hablan de la cultura del futuro. (De esta fecha
es Parsifal de Wagner, que lo
decepciona, y rompe con él.)
2. Periodo positivista
(1878-1883). Aquí se aparta
de las influencias anteriores y
ataca directamente a la religión, la metafísica y el arte,
demostrando su carácter ilusorio (a través del
método de "genealogía" que implica rastrear
el origen psicológico de los conceptos).
-Humano demasiado humano (1878-1879).
Aquí trata de demostrar que los conocimientos y experiencias humanas pueden ser explicados sin necesidad de acudir a supuestos metafísicos o religiosos. Está escrita en forma de
aforismos y sentencias, a la memoria de Voltaire.

-Aurora. Pensamientos sobre los prejuicios morales (1881). Crítica a la moral, como la que hará
con mayor precisión, posteriormente. La idea
de un nuevo amanecer.
-La gaya ciencia o La ciencia jovial (1882).
Trata de la liberación del hombre de sus escla-

78

vitudes, desenmascarando las tradicionales figuras del santo, el artista, el sabio, y niega el
sentido trascendente que supuestamente puedan tener esos grandes ideales. Habla por primera vez de "la muerte de Dios" y de la ideal
del "eterno retorno".
3. Periodo crítico (1883-1889). Es el periodo fundamental, de madurez, en el que va a
desarrollar sus ideas más originales, como la
del "superhombre", y es la parte más dura de
su crítica ("la filosofía a martillazos"). Ataca a
la filosofía y a la moral tradicionales y señala
que se tiene que destruir al hombre tal y como
es para que pueda venir el superhombre, el que
es consciente de la muerte de
Dios, quien reconoce la esencia
del vivir en la voluntad de poder y la verdad del eterno retorno. Se propone hacer una radical "transmutación de valores", es
DE
decir, situar los valores que son
conformes a la esencia de la vida
en lugar de los contrarios a ella.
-Así habló Zaratustra ( 18831885 ). Es la obra básica, la más
poética y profética, intenta ser
como una nueva biblia. No utiliza conceptos especulativos en
la exposición de sus ideas. Recurre sobre todo al lenguaje metafórico. Es algo intermedio entre la poesía y la filosofía.
-Más allá del bien y del mal
( 1886). Critica la filosofía, la religión y la moral. Los filósofos
son hombres dirigidos por prejuicios morales; los hombres religiosos son neuróticos y los hombres morales son vengativos.

-La genealogía de la moral
(1887). Continúa los temas iniciados en Aurora y realiza una
crítica de los valores tradicionales de la moral occidental.

79

-El crepúsculo de los ídolos (1888). Critica
todo lo que se ha llamado "verdad", pues en
verdad son "ídolos". Es un escrito demoledor.
-El Anticristo (1888). Ataque a la religión y
en especial a la moral cristiana.
-Eccehomo (1888). Es lo más parecido a una
autobiografía intelectual.
-Restan dos escritos contra Wagner, la poesía y todo el corpus de su obra inédita, que su
hermana editará como una obra acabada y con
el título de La voluntad de poder en 190 l. Se trata de los Fragmentos póstumos (Nachgelassene
Fragmente.1885-1889).

LIBROS Y D

�Colaboradores
~

I

~,..

,¿ (Baja California,

1968). Narradora. Incursiona en
la publicidad y en la edición de
publicaciones. Dirigió la revista

San Quintín 106.

e;·

1

g...

:..

(Roma, Italia,

1951). Ensayista, politólogo. Es
catedrádito de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL.
Autor, entre otros títulos, de Ágo-

ra. Las ideas políticas clásicas

C 1, ..J

(l

(Monterrey,

literario. Un ejemplo de su trabajo es Tercero en discordia.
I',,_ 3'' (Monterrey, 1971). Periodista. Laboró como reportero
en El Norte, ElPorveniry El Nacional. Dirige Vida Universitaria y colabora en LaJornada.

• • l-11, it'

e;~. Actor, director

teatral, promotor cultural. Dirigió el Teatro de la Ciudad y
Proteac. Recibió la beca de Ejecutantes del Fonca.

1959). Escritor y periodista. Estudió psicología en la UANL.
Autor de libros de dramaturgia,
narrativa y periodismo. Actualmente radica en Barcelona.
(Buenos Aires,
Argentina, 1957). Radica en
Monterrey desde 1982. Se desempeña en el campo de la cultura estética. Asesor bibliográfico en arquitectura y diseño.
"' (ciudad de México, 1942). Escritor. Dirige el
Instituto de Investigaciones
Filológicas de la UNAM, donde
también ha estado al frente de
Difusión Cultural.
(Guadalupe, N. L.,

1923). Historiador. Ha dirigido la
Biblioteca Universitaria, el Archivo General del Estado y el Archivo Municipal de Monterrey. Es
miembro de la Academia Mexicana de la Historia.
Maestra
universitaria, crítica literaria.
Estudió letras en la UANL. Imparte clases en la Preparatoria 16
de la UANL.
(Durango ,
1946). Escritor. Ha destacado en
el campo literario como crítico

.. ' Escritor cubano.
Dramaturgo, narrador y ensayista. Autor de La felicidad es una
pistola caliente (testimonio). Fue
cercano colaborador de Norberto Fuentes, biógrafo de Ernest
Hemingway.
(ciudad de México,
1949). Poeta, ensayista. Uno de
los poetas más importantes en
México. Es miembro del Sistema
Nacional de Creadores de Arte
y tutor en el área de poesía de
los becarios del programa Jóvenes Creadores del Fonca.
(Tandil, Argentina, 1942). Sociólogo, maestro
universitario. Dirige la División
de Posgrado de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL.

e.¿ ... ~ •

J.'!''! (Monterrey, 1965).

Poeta. Autor de Nadar sabe mi
llama y Tequila con calavera. Ha
colaborado en distintas revistas
literarias con artículos y poemas.

-1 r D.,.,;./ - (Monterrey, 1935).
Fue jefe de Extensión Universitaria de la UNL y director de Armas y Letras. Es maestro de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
.a
V il ~ .,,~, w ( Gijón,
España, 1956). Escritor, educador. Licenciado en Ciencias de
la Educación. Fundador, en
1980, de la revistaEsquisa.

"

'

.,.
(Puebla, Pue.,
1957). Investigador, maestro
universitario, editor. Estudió comunicación, sociología y metodología en la UANL.
(Ciudad Victoria, 1976). Estudió filosofía en
la UANL. Obtuvo el premio LiteraturaJoven Universitaria. Autor del libro de cuentos La leona.
(Saltillo,
1945). Historiador. Estudió derecho en la UANL. Es miembro
de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geografía y Estadística.

(Monterrey,

1942). Escritor, filósofo. Autor
de Humanismo y Reforma, Ensayos
de literatura mexicana, El otro lado,
Pensar y situar, entre otros. Recientemente apareció su libro

Entretextos.

1953). Escritor, promotor cultural. Estudió letras en la UANL.
Fue coordinador del Museo Biblioteca Pape de Monclova. Dirige el Instituto Coahuilense de
Cultura.
(Monterrey,
1976). Dibujante. Estudió dibujo y pintura en la Universidad
Complutense de Madrid. Recientemente expuso en varias
ciudades de México y España.

d e

1a

Universidad Autónoma de Nuevo León / Dirección de Publicaciones

O Sí acepto suscribirme a.Armas y Letras por un afio al precio de$ 100.00 (cien pesos).
Seis Números (publieácíón bimestral)

- - - ~-l

NOMBRE

(Monterrey,
Maestra
universitaria, crítica literaria.
Estudiosa de la obra de López
Velarde.

Cuadernos

CIUDAD

OAnexo cheque ~Jba.ncario a nombre de la UANL,

o depósito banqiri9 en \a cuenta# Q51358473 de Banorte,
Suc. Gran Plaza Monterrey, N.L.
En caso de depó

itir copia de, la ficha de depósito o enviarla por f~

PARA SUSCRIBIRSE envíe este cupóo por fax al (8) 329 4095
(Dirección de Publicaciones de la UANL), o por correo, a: Dirección de Publicaciones de la UANL
Biblioteca Magna Universitaria "Lic. Raúl Rangel Frías", Av. Alfonso Reyes No. 4000 norte.
Monterrey, N.L. C.P. 64440

UNIVERSIDAD Alll"ÓNOMA DE Nll6VO LEÓN

:allozzi

UNIVERSIDAOAI.Tl'ÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Informes: Secretaría de Extensión y Cultura / Dirección de Publicaciones
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

TÓ~OMA DE UE\

Biblioteca Magna Universitaria
"Lic. Raúl Rangel frías"
"Av. "Alfonso Reyes Núm. 4000 norte
Monterrey. N.L.. C.P. 64440
Tel. (018) 329 4111 / fax 329 40 95

DAUTÓNOMA DF

�Colaboradores
$, J,. "" g,, &gt;+ ,, (Baja California,
1968). Narradora. Incursiona en
la publicidad y en la edición de
publicaciones. Dirigió la revista

San Quintín 106.

G .,. ,. ,_,.,

J..,, .,..,

(Roma, Italia,

1951). Ensayista, politólogo. Es
catedrádito de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL.
Autor, entre otros títulos, de Ágo-

ra. Las ideas políticas clásicas

Git

literario. Un ejemplo de su trabajo es Tercero en discordia.

c.,

J
1-1, (Monterrey, 1971 ). Periodista. Laboró como reportero
en El Norte, El Porvenir y El Nacional. Dirige Vida Universitaria y colabora en LaJornada.

L

l-1

,

C" y Actor, director

teatral, promotor cultural. Dirigió el Teatro de la Ciudad y

" "" ./ "'7' ..... (Monterrey, 1965).
Poeta. Autor de Nadar sabe mi
llama y Tequila con calavera. Ha
colaborado en distintas revistas
literarias con artículos y poemas.

u7 f&gt;.,~..:l&amp; (Monterrey, 1935).
Fue jefe de Extensión Universitaria de la UNL y director de Armas y Letras. Es maestro de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

j

ri
1959). Escritl
tudió psicol
Autor de lib
narrativa y P¡
mente radic1

~

~

Cuadernos

de

la

_ resolan
/11 '"'

Argentina,
Monterrey
sempeña en !
tura estética.
co en arquit

La leona

Barcos

xico, 1942).
Instituto d
Filológicas d
también ha
Difusión Cul

1923). Histori
Biblioteca Un
vo General d(
vo Municipal
miembro de
cana de la Historia.
Maestra
universitaria, crítica literaria.
Estudió letras en la UANL. Imparte clases en la Preparatoria 16
de la UANL.
(Durango,
1946). Escritor. Ha destacado en
el campo literario como crítico

José Renato Tinajero Mallozzi

Mariana Pérez-Duarte

Estudiosa de la obra de López
Velarde.
(Monterrey,

1942). Escritor, filósofo. Autor
de Humanismo y Reforma, Ensayos
de literatura mexicana, El otro lado,
Pensar y situar, entre otros. Recientemente apareció su libro

Entretextos.

Fue coordinador del Museo Biblioteca Pape de Monclova. Dirige el Instituto Coahuilense de
Cultura.
(Monterrey,
1976). Dibujante. Estudió dibujo y pintura en la Universidad
Complutense de Madrid. Recientemente expuso en varias
ciudades de México y España.

UNIVERSIDAD Alll'ÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Jo

l/N'JVl:llS.IOAD AITIÓNOMA llE NUEVO l.EÓN

Informes: Secretaría de Extensión y Cultura / Dirección de Publicaciones
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

TÓNOMADE L'E'

Biblioteca Magna Universitaria
"Lic. Raúl Rangel Frías"
'Av. 'Alfonso Reyes Núm. 4000 norte
Monterrey, N.L. C.P. 64440
Tel. (018) 329 4111 / Fax 329 40 95

DAllTÓNOMA DF

JZZi

��</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="213">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3142">
                <text>Armas y Letras</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479186">
                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485929">
            <text>Armas y Letras</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485931">
            <text>2000</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="99">
        <name>Época</name>
        <description>Época del la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485932">
            <text>Nueva Época</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485933">
            <text>25</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485934">
            <text> Julio-Agosto </text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485935">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485936">
            <text>Bimestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="485954">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485930">
              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2000, Nueva Época, No 25, Julio-Agosto </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485937">
              <text>Departamento de Acción Social Universitaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485938">
              <text>Literatura mexicana</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485939">
              <text>Historia crítica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485940">
              <text>Arte mexicano</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485941">
              <text>Narrativa</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485942">
              <text>Ensayos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485943">
              <text>Poesía</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485944">
              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485945">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485946">
              <text>Alardín, Carmen, 1933-2014, Directora</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="485947">
              <text>Herrera, Óscar Efrén, Redacción</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485948">
              <text>01/03/2000</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485949">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485950">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485951">
              <text>2014821</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485952">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485953">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485955">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485956">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="485957">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="27767">
      <name>Alberto Caeiro</name>
    </tag>
    <tag tagId="6178">
      <name>Alfonso Reyes</name>
    </tag>
    <tag tagId="6572">
      <name>Democracia</name>
    </tag>
    <tag tagId="27772">
      <name>Gustavo Rubio Caballero</name>
    </tag>
    <tag tagId="27562">
      <name>Hugo Padilla</name>
    </tag>
    <tag tagId="27769">
      <name>Jorge Villegas</name>
    </tag>
    <tag tagId="27771">
      <name>Las humanidades</name>
    </tag>
    <tag tagId="27770">
      <name>Muerte de Celso</name>
    </tag>
    <tag tagId="27768">
      <name>Nemesio García</name>
    </tag>
    <tag tagId="14066">
      <name>Rafael Alberti</name>
    </tag>
    <tag tagId="27690">
      <name>Roberto Escamilla</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
