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                  <text>A

R

A

S

�Contenido
Critica, cambio y permanencia / Alfonso Rangel Guerra, 3
Las revelaciones del enigma/ Gilberto Prado Galán, 6
Humor e ironía con Pessoa / Humberto Martínez, 10
La escritura / Ernesto Lumbreras, 17
Inocencia / Rocío González, 18
Cañeros / Genaro Huacal, 19

Memoria del perseguidor/ José Luis García, 20
Cuando el temblor se Uevó a R.ockdrigo
Mario Núñez, 22

otos

Rector: Dr. Luis J. Galán Wong
Secretario de Extensión y Cultura: Lic. Humberto Salazar
Director de Publicaciones: Lic. Armando Joel Dávila

rnilla di la 11i 11r1 i dad nlÓI OII h

11 110 1111

'.ervidumbre en el capitalismo?
José María Infante, 25

Directora: Mtra. Carmen Alardín
Subdirector: Margarito Cuéllar
Secretario de redacción: Óscar Efraín Herrera
Diseño de portada: Francisco Barragán Codina
Tipografía, furmación y diseño de páginas interiores: Francisco Javier Galván C.
Consejo editorial:. Arq. Abigat1 Guzmán Flores, Profr. Israel Cavazos Garza,
Lic. Armando Joel Dávila, Lic. Roberto Escamilla Molina, Mtro. José María Infante,
Lic. Alfonso Rangel Guerra, Arq. Alfonso Reyes Martínez, Lic. Graciela Salazar Reyna, Lic. Humberto Salazar.
Oficinas: Dirección de Publicaciones de la UANL. Biblioteca Magna Universitaria Raúl Rangel Fñas, Av. Alfonso Reyes núm. 4000 Nte.
Monterrey, Nuevo León, C. P. 64440 / Teléfono: 329 41 11, Fax: 329 40 95 / Publicación bimestral / Precio del ejemplar:$ 20.00
Impresa en Minuteman Press• / Registros en trámite / Annas y Letras no responde por originales
y colaboraciones no solicitados. Todos los artículos firmados son responsabilidad de su autor.

achina
speculatrix

Las estatuas de CondiUac
Hugo Padilla, 27

�Contenido

o

Crítica, cambio y permanencia/ Alfonso Rangel Guerra, 3
Las revelaciones del enigma/ Gilberto Prado Galán, 6
Humor e ironía con Pessoa / Humberto Martínez, 10
La escritura/ Ernesto Lumbreras, 17
Inocencia/ Rocío González, 18
Cañeros /Genaro Huacal, 19

Memoria del perseguidor/ José Luis García, 20
Cuando el temblor se llevó a R.ockdrigo
Mario Núñez, 22

otos

Rectar: Dr. Luis J. Galán Wong
Secretario de Extensi6n y Cultura: Lic. Humberto Salaza
Directar de Publicaciones: Lic. Armando Joel Dávila

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Directara: Mtra. Carmen Alardín
Subdirectar: Margarito Cuéllar
Secretario de redacci6n: Óscar Efraín Herrera
Diseño de portada: Francisco Barragán Codina
Tipografia, formación y diseño de pági,nas interiores: Francisco Javier (

¿Servidumbre en el capitalismo?
José María Infante, 25

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Hoy mismo

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Consejo editarial Arq. Abigai1 Guzmán Flores, Profr. Israel Cavazos Garza,
Lic. Armando Joel Dávila, Lic. Roberto Escamilla Molina, Mtro. José María Infante,
Lic. Alfonso Rangel Guerra, Arq. Alfonso Reyes Martínez, Lic. Graciela Salazar Reyna, Lic. Humberto Salazar.
Oficinas: Dirección de Publicaciones de la UANL. Biblioteca Magna Universitaria Raúl Rangel Frías, Av. Alfonso Reyes núm. 4000 Nte.
Monterrey, Nuevo León, C. P. 64440 / Teléfono: 329 41 11, Fax: 329 40 95 / Publicación bimestral / Precio del ejemplar:$ 20.00
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y colaboraciones no solicitados. Todos los arúculos firmados son responsabilidad de su autor.

achina
speculatrix

Las estatuas de Condillac
Hugo Padilla, 27

�úsica

Crítica, cambio y permanencia

El sabor tropical del jazz en Monterrey.
Una charla con Óscar Alpuing
Alfonso Ayala Duarte, 31

El laberinto de la soledad
Alfonso Rangel Guerra

ICTUlt PU

1ne,
televisión
y otros
espejismos

El cine mexicano a la caza de ser otra vez cine
Roberto Escamilla, 37

El Laberinto
de la Soledad
cubierta por la máscara, detrás de la cual encontramos el verdadero rostro, el que contiene las
facciones de aquél que queremos conocer. Éste
es, a fin de cuentas, el laberinto del cual emerge
la verdad oculta: "las facciones se hicieron rostro
y, más tarde, máscara, significación, historia". Este
camino de tortuosidades, de idas y regresos, de
puntos ciegos y salidas inesperadas, este laberinto se vive inevitablemente en soledad. Como la
vida misma y como la muerte. El título del libro
recoge en sólo cinco palabras la historia de cada

--.......

~
- - --

rtes
plásticas

Juan Soriano: el arte como libertad del individuo / José Garza, 44

""'"""
OBRAS COMl'LETAS

ibros

~ -~ - --

El primer animal de Thelma Nava / Eduardo Langagne, 46
Caminar mientras haya camino / Ricardo Martínez Cantú, 48
Bibliográfica / Humberto Martínez, 51
Colaboradores, 56

Portada y viñetas interiores: Javier Sánchez.

--·-

EN LA "NOTA" ESCRITA FRENTE DE POSDATA, DIEZ AÑOS
después de la publicación de El laberinto de la soledad, afirmó Paz que este libro fue "un ejercicio
de la imaginación crítica, una visión y simultáneamente una revisión". La visión era la del mexicano y su ser oculto; la revisión, del significado y
sentido de su historia, encubierta detrás de los
hechos que la conformaron en el tiempo; es decir, una revisión de la naturaleza y condiciones
del mexicano una vez que se le despoja de las
máscaras, símbolos y silencios tras los que esconde su propio ser. Caemos entonces en la cuenta
que la revisión propuesta es ya en sí misma una
visión, pues las respuestas se proponen a partir
de la develación de todo aquello que existencial
e históricamente esconde la condición esencial
del mexicano. Pues la historia sólo se posee cuando se tiene su cabal significación, la cual está en-

mexicano.
El hermetismo del mexicano, el encerrarse
frente a los demás y no confiarse, impone, entre
otras muchas formas de ser, el de la soledad. Con
ella convive la simulación, pues ésta es otra forma del encubrimiento a partir de la mentira, establecida como parte del ser, o mejor dicho, de
la apariencia del ser, pues la simulación es esencialmente una apariencia. El extremo de la simulación es la casi desaparición del existir. Paz señala con acierto que el disimulo puede llegar al mimetismo, entendido éste como un cambio de apariencia. Por eso afirma que el mexicano "aparen3

�ta ser otra cosa e incluso prefiere la apariencia
de la muerte o del no ser antes que abrir su intimidad y cambiar". De este singular proceso del
disimulo al mimetismo y de éste al aparentar no
ser, se llega a esa terrible acción de "ningunear",
hacer de uno, ninguno, nadie.
Afirma Paz que para los europeos México es
un país al margen de la historia universal, pues
está ubicado lejos del centro. No pertenecer a
ese centro implica no sólo la distancia sino también la incomprensión. El mexicano está sometido así a su propio hermetismo y además su país
se convierte en un misterio del que no se revela
su verdadera significación. "El carácter de los
mexicanos -afirma Paz- es un producto de las
circunstancias sociales imperantes en nuestro
país; la historia de México, que es la historia de
esas circunstancias, contiene la respuesta a todas
las preguntas." Miseria, servidumbre, violencia,
escepticismo, abuso de autoridad, son parte de
esas circunstancias en las que se desenvuelve la
existencia del mexicano. Pero la sola historia no
basta para explicarnos a nosostros mismos si no
aceptamos que nuestro propio carácter explica la
existencia de esas circunstancias. Si la historia explica la existencia de nuestros fantasmas, afirma Paz,
esto no basta para disiparlos. Esto se logrará sólo si
somos capaces de explicarnos nuestro carácter, es
decir, si logramos responder las preguntas procedentes de nuestro ser. En otras palabras, no basta
conocer nuestra historia para saber quiénes somos,
pues necesitamos asomarnos a nosotros mismos, y
esto implica hacer a un lado la máscara de la simulación, despojar a nuestro ser del encubrimiento
que lo oculta, tarea que, sin duda, es también parte
del laberinto en el que vive y se desenvuelve la condición del ser mexicano.
Si la negación está en la forma de ser del mexicano, es inevitable que esta negación llegue hasta sus orígenes mismos, porque en el origen está
la madre violada, la violencia de la conquista, la
destrucción de su propia comprensión del mundo y hasta su religión. Los mexicanos son los hi-

jos de la Malinche y por eso niegan su origen,
porque en él está ese sometimiento y aniquilación de lo propio. Nuestra historia -dice Pazes una historia de desarraigo, de negación del
origen. "El mexicano y la mexicanidad -concluye- se definen como ruptura y negación. Y, asimismo, como búsqueda, como voluntad por trascender ese estado de exilio. En suma, como viva
conciencia de la soledad."
La superposición, que implica el establecimiento de lo nuevo sobre lo anteriormente existente, está presente en nuestra historia y en nuestra vida. La primera gran superposición que se
da en la historia mexicana se ubica a partir de la
Conquista. A la religión indígena se superpone
la religión del conquistador, tal como ocurría en
las pirámides, que se contruían sobre la antigua
permaneciendo a la vista la última, pero guardando interiormente la presencia anterior. Así la religión impuesta al pueblo conquistado se sobrepuso a la religión original. Pero este fenómeno
se convierte en procedimiento constante en nuestra historia, y las creencias se superponen unas a
otras, mostrando sólo aquello que sobresale en
la superposición. En cierto modo, este proceder
podría explicar buena parte de nuestra historia,
desde la Colonia hasta nuestros días. El mundo
colonial se superpone al indígena, y al colonial
el México independiente. El siglo diecinueve
comprende ese mismo proceso y cuando llega la
Revolución, a ésta se sobrepondrá la condición
derivada de la lucha armada, en la que sobreviven muchas de las manifestaciones del régimen
abolido por aquélla.
El primer intento por establecer un origen
distinto al procedente del prehispánico y el Colonial, fue la época de la Reforma. Para fundar el
nuevo país que superaría las viejas herencias, se
corta el pasado indígena y el español, y con esto
se impone una vieja visión jurídica y social. Por
eso afirma Paz que la Reforma vino a consumar
la Independencia de México, como también el
Porfiriato lo hizo con la Reforma. Pero este in4

tento de alcanzar otra configuración, más acorde a una visión universal, será en cierta manera
la vía para que, después de vencida la intervención extranjera y el Imperio, se establezca en tiempos del presidente Juárez, y después se robustezca durante el Porfiriato, una filosofia oficial, el
positivismo, que sirvió para aparentar condiciones inexistentes en el país y propiciar al mismo
tiempo la creencia de que la burguesía establecida permitiría el desarrollo y el progreso, cuando
en la realidad sólo estaba conformada por quienes acumularon los bienes de la Iglesia, latifundistas que nada producían y aparentaban conformar la clase productiva capaz de impulsar el progreso esperado. Nueva superposición en la historia mexicana que llevará finalmente, a la vuelta
del siglo, a la Revolución.
Si la Reforma fue el rompimiento con el pasado, la Revolución fue un intento para reintegrarnos a él, sobre todo en el movimiento zapatista,
que intentó recobrar el sistema de la propiedad
comunal de la tierra. Pero no sólo en el movimiento zapatista. Todo el proceso revolucionario es un intento por rescatar el pasado, en la medida en que -así lo afirma Paz- "por la Revolución el pueblo mexicano se adentra en sí mismo".
En este sacudimiento el pueblo mexicano va a
encontrar su propio ser, se va a descubrir a sí mismo y al otro mexicano. Pero la Revolución no
tuvo capacidad para conducir, a través de toda su
fuerza, hacia una visión del mundo, ni la inteligencia mexicana pudo resolver "ese conflicto
entre la insuficiencia de nuestra tradición y nuestra exigencia de universalidad".
En las primeras páginas de El laberinto de la soledad, Octavio Paz se cuestiona si las preguntas
que en él se plantean serán comprensibles dentro de cincuenta años. Transcurrido ese medio
siglo, afirmamos ahora que sin duda lo son. Pero
más interesante sería preguntarnos ahora por las
respuestas que ofrece ese libro. ¿Están vigentes
después de cincuenta años? El solo hecho de que
estemos aquí reunidos,* para comentar una obra

reeditada con motivo del cincuentenario de su
aparición, es bastante para entender que, efectivamente, El laberinto de la soledad es un libro que
no ha envejecido y se mantiene vivo y valedero
en sus planteamientos. Todavía hoy, cincuenta
años después, es válido preguntarse por la condición y naturaleza del mexicano, pero importa
señalar que la vía de acceso a los problemas planteados ni se ha deformado ni se ha desvirtuado.
Podríamos precisar que quizá ha cambiado, en
parte, la condición que identifica el libro como
característica propia de la vida de la mujer en
aquellos años cincuenta, pero debemos aceptar
que los cambios que ahora son propios del mundo femenino, obtenidos del ámbito masculino,
no están presentes por igual para todas las mujeres, y prevalecen formas de dominio y de sujeción que todavía no han desaparecido del todo.
Del mismo modo, ha surgido ahora el fenómeno
de la globalización, en sus aspectos económico,
cultural y social, que no está considerado en estas páginas, pero esto no perturba esencialmente las tesis fundamentales del libro de Octavio Paz.
El laberinto de la soledad sigue siendo un libro
en el que podemos encontrar respuestas fundamentales para el mexicano del siglo XXI. Yhasta
podríamos decir que el cambio que el país
empieza a vivir será condición importante para
mostrarnos si dicho cambio implicará una modificación de las circunstancias vitales del mexicano, o bien, siguiendo la idea de la superposición
de lo nuevo sobre lo pasado, significará en el proceso de transformación la supervivencia de aspectos del pasado que se mantengan en la condición
futura. Recordemos que en Posdata, texto que
continuó la reflexión de El laberinto de la sokdad
después de los sucesos del '68, Octavio Paz afirmó que "una de las razones de nuestra incapacidad para la democracia es nuestra correlativa incapacidad crítica." En efecto, la crítica, entendida como creación y como m~nifestación de un
espíritu en libertad, estará en la base de los cambios fundamentales de México en el siglo XXI.
5

�Las revelaciones del enigma
Gilberto Prado Galán

•

LA IN!ERRROGANTE INICIAL DEL POETA FRENTE AL ESPEjo, frente al agua, frente al agua del espejo, mexicano que mira su sombra en la luminosa ventana
de sí mismo, nos avisa respecto de la certidumbre que encierra la expresión común "me conozco cuando me desconozco", extraña frase que
muestra, en la posibilidad de apertura del conocimiento de sí mismo, la desnudez del hermetismo más severo. El laberinto de la soledad (reanimado por el Fondo de Cultura Económica en la virtuosa edición que ahora nos reúne) inaugura su
incesante reflexión en la imagen del hombre frente a sí mismo, en el corazón mismo del sueño
que se sabe sueño como prefiguración del despertar, palabras que, en el crepúsculo del ensayo, recobrarán su sentido para decirnos, en la

paráfrasis de la libertad entrevista por Spinoza,
que la libertad es ese sueño con los ojos abiertos,
puerta de la creación, territorio del quehacer en
el laberinto de la soledad que es también el laberinto de los desamparados, de los huérfanos que
somos todos los hombres, según lo ha visto con
su acostumbrada lucidez Octavio Paz en ese libro que nos interroga con su voluntad espejean te.
La relectura de El laberinto de la soledad siempre
es provocativa. Su provocación radica en el
manadero de verdades, flechas que casi siempre
dan al blanco, enderezadas hacia el árbol pesaroso de la identidad mexicana. Las respuestas de
Paz, en este libro, están cargadas de preguntas.
Pero él lo sabía: "Las preguntas que todos nos
hacemos ahora probablemente resulten incom-

6

prensibles dentro de cincuenta años". Pendular
y obstinado, el río de preguntas discurre con la
misma transparencia, con el mismo asombro.
Para armar su laberinto, el laberinto donde podemos caminar en busca de un Grial colmado de
preguntas, el poeta ha preferido la orilla externa
-y extrema también- de los pachucos. Cuando aborda el problema de los mexicanos que viven en Estados Unidos, Octavio Paz elige la tercera persona: ellos, los pachucos, los mexicanos.
El problema de la identidad de los mexicoamericanos permanece irresuelto, más su actitud ante
el azoro doble de las naciones amigas-enemigas
puede ser, en esta etapa de la creación que sucede a la busca de identidad y al grito, poetizada: "I
dont have any papers in my pockets / mi bigote
for l. D", ha escrito en Floricanto en Aztlán, Benjamín Alurista. Paz da sus primeros pasos en el laberinto iluminado por la frase "La historia de
México es la del hombre que busca su filiación,
su origen". Se propone, entonces, un viaje hacia
la semilla. La paradoja estriba en que, mientras
la guía programática del ensayo avanza de manera cronológica, con grandes trancos que cubren
épocas clave de la historia mexicana, al final está
el origen: la puerta del laberinto está situada al
final del ensayo, esto es, la orilla externa de los
pachucos cierra el círculo con la reflexión sobre
nuestros días recientes.
El poeta alude a las fases históricas, pero es
posible despojar a las palabras de su referente
colectivo y ver en la pregunta una flecha que se
clava en el espejo de cada quien, en ese nosotros
que será convocado con insistencia a partir de
"Máscaras mexicanas". Entre el empeño perfeccionista y el afán redentor preferimos siempre a
este último. Somos animales de contacto y, en
contraposición de la sociedad norteamericana,
pensamos -dice el autor del El laberinl()- que
"no hay salud sin contacto". la excusemefrenia
asuela los pasillos de los supermercados y de las
universidades norteamericanas. No hay acercamiento sin sospecha. La proximidad es una ame-

naza. Nosostros elegimos la esperanza, la esperanza que -lo dijo Walter Benjamín- es privilegio de los desesperados.

Máscara sobre máscara
La estrategia de Octavio Paz en la segunda parte
del libro ("Máscaras mexicanas") es admirable:
alude en el umbral al hermetismo. Inicia el capítulo a través de la mostración de la dureza de la
máscara, del carácter impenetrable, pétreo, de
esa máscara de carne, de esas facciones que se
han plegado de tal manera en nuestro rostro que
es imposible el discernimiento de la piel en el
contorno de la máscara. El mexicano, parece
decirnos, es un vaso colmado que no se derrama.
Y en el escaparate de las máscaras distinguimos
también las de Alarcón. La estratagema consiste
en ese progresivo desceñimiento de las máscaras,
porque el ánimo que escudriña va desde el hermetismo y la máscara del rostro, atravesando las
sutilezas de la simulación y el ninguneo, hasta la
transparencia del silencio. El despojo de las máscaras responde al tacto indagador del miniaturista. El rostro original, hermético y cerrado, se desfigura hasta volverse un Don Nadie, un Don Nadie que, en Piedra de sol aparece con su cara de
Juan, cara de todos y que lamenta no haber cumplido el apotegma de la simulación, ya citado por
Gracián en su novela: "Más vale parecer que ser".
"Necesidad y apariencia, mentira y verdad, se
confunden", dice el ensayista mexicano. El rostro es una máscara vista por el envés. La afabilidad y la cortesía son facciones que, de revés, dibujan el rostro del sadismo. Para mostrar el rostro del mexicano el poeta lo compara con el de
habitantes de países que revisten medular importancia en nuestra historia: españoles y norteamericanos. Miguel de Unamuno solía decir que éramos, en un sentido, antípodas_de los cangrejos:
ellos tienen los huesos por fuera y la carne por
dentro. Si nos deshacemos de la colección de

7

�máscaras el rostro amaga con desaparecer, con
desvanecerse frente al espejo. La máscara es el
exceso frente al defecto de la extrema vulnerabilidad: 'Todo puede herirle -dice el autor de El
laberinto... refiriéndose al mexicano- palabras y
sospecha de palabras". Actitud defensiva frente
al mundo, delirio de persecución e ideas de referencia: Paz evita la palabra paranoia, cuya carga
semántica pertenece a los manuales de psicología,
pero los signos configuran un perfil dramático: el
más leve contacto es una ofensa brutal, mimosas
disfrazadas de machos. Me parece que una de las
cargas polémicas de este libro es, con justicia, su
sinceridad incisiva. ''La verdad engendra odio", dice
la sentencia latina. Yuna de las principales virtudes
de este libro es la de crear y recrear la plan ta "mortífera" de la verdad en el humus de nuestra historia. Mas al final del laberinto siempre brilla, con
relumbrón insólito, la esperanza: "Quien ha visto
la Esperanza, no la olvida. La busca bajo todos los
cielos y entre todos los hombres".
Una de las características fundamentales de
El laberinto de la soledad es su contundencia asertiva.
Escasean los juicios problemáticos. Echamos de
menos los adverbios de duda. La prosa se mueve
con frases cortas. El estilo es, cuando la vitalidad
y la fuerza de lo que se desea expresar así lo exige, aforístico, sentencioso: "El hombre, me parece, no está en la historia: es historia", o: "Una civilización que niega a la muerte, acaba por negar
a la vida". Podemos seguir espigando ejemplos.
El carácter suasorio del ensayo, su exposición
convincente, debe no poco a esta virtud estilística. Las afirmaciones son categóricas y, por lo mismo, su refutación es improbable. Cada página
posee una constelación de significados que se
ramifican en busca de una respuesta que tiene
cara de preguntas. Sin embargo, si consideramos
las enmiendas que el propio Paz ha hecho a ciertos pasajes del ensayo, así como el comentario
incluso en Itinerario, donde avisa de las lagunas e
inexactitudes de El laberinto... , pero donde también reitera su validez, no se postula la solemni-

dad de lo inapelable, sino más bien se defiende
la necesidad del diálogo, del intercambio de ideas
que, desceñidas de sus máscaras y disfraces, se
orientan hacia la construcción social de la verdad, tarea que colmó los afanes de quienes enfrentaron al positivismo porfirista, como el mismo Paz anota en "De la Independencia a la Revolución". En este apartado hay una frase que prolonga con fortuna, referida al mexicano, la tentativa utópica ilustrada por Alfonso Reyes en "Capricho de América", ensayo de Última Tu/,e: "La
historia del mexicano es la del hombre que aspira a la comunión". Pienso que el cuarto pecado,
en la reflexión inaugurada por Reyes (la desintegración de la masa planetaria, la segregación de
los continentes, la desunión de los pueblos
prehispánicos) es el de la nostalgia que mira al
futuro con ojos de pasado: la desunión de los
mexicanos en la soledad de su vida como laberinto. A la tesis de Ortega, que entiende la revolución como esa "... tentativa por someter la realidad a un proyecto racional", Paz antepone la idea
de que toda revolución es también, en un sentí-

do, una tentativa de regreso a los orígenes. Entre
le Edad de Oro y el jardín de la utopía (ese "esbozo de la apetecida ciudad perfecta" para Alfonso Reyes) se mueve el carro de la historia. Por
esto, "América no es tanto una tradición que continuar como un futuro que realizar".
En el capítulo "La intelligensia mexicana" Paz
afirma que la historia de México debe ser concebida como negación del pasado. Al haber hecho
explícito el propósito central del libro, como
busca de la filiación y del origen, el texto se erige
como un antídoto contra la negación del pasado. Sus páginas intentan comprender nuestra
posición en la historia, y el laberinto de la soledad deviene laberinto de los solitarios: Vasconcelos, Samuel Ramos, Jorge Cuesta, Daniel Cosía
Villegas, Alfonso Reyes y el propio Paz son voces
aisladas cuya presencia ilumina la realidad en
busca de la mexicanidad, de la filosofia del mexicano, que sólo es posible por gracia de la visión
del rostro (el rostro nuestro que es el rostro de
todos los hombres) tras la máscara. Cuando el
mexicano vuelve el rostro hacia el origen descubre un avispero de preguntas.
Para poder salir del laberinto es necesario,
entonces, arrancarnos las sucesivas máscaras que
nos impiden -como dice el poeta en "nuestros
días"- "mirar cara a cara la realidad". Se entiende pues que para que el mexicano mire cara a
cara la realidad es fundamental la revisión de su
propio ser en diálogo con la fatiga y el asombro
de otros solitarios empeñados también en encontrar la puerta (que está en el origen avistado en
el futuro) del laberinto.
Para resolver el enigma cifrado por los subterráneos y vericuetos del laberinto, Paz emprende en "La dialéctica de la soledad" el examen de
la situación raigal del solitario y propone una triple vía de acceso al Tiempo puro: el amor, la crea-

nos que gravitan en un presente huérfano de
pasado y nostálgico de futuro. Las puertas del laberinto se multiplican porque los ecos de la soledad retumban en cada pasadizo: el hipogeo tiene aspiración de pirámide. Posdata demuestra que
el acceso a los rincones más oscuros del laberinto no está vedado. Una de las paredes del laberinto tiene forma de pirámide. En ella vemos el
rostro autocrático del gobierno mexicano, la sed
de rebelión estudiantil y las máscaras del poder
como una pesadilla.
El hombre es un animal enfermo de soledad.
Yla recuperación desprejuiciada y aguda de nuestra imagen en el espejo del solitario laberinto es
acaso el principal mérito de este ensayo que, tras
cincuenta años de su primera aparición, sigue
interrogándonos a través de una prosa que Salazar
Bondy considera "cuajado en brillantes generalizaciones". Celebremos la cabal salud de El laberinto de la so/,edad: enigma revelador, espejo que
mira al centro de la mexicani"dad con imágenes
que proceden de nosotros mismos.

ción y la libertad.
A la extrañeza geográfica de la soledad, significada por los pachucos en el umbral del ensayo
corresponde el carácter alógeno de los mexica8

9

�Humor e ironía con Pessoa
Humberto Martínez

Se pasa toda la vida ironizando y bromeando
con /,os hombres. Cuando se pone serio y se abre,
¿hay alguien que haya visto las imágenes divinas de dentro?
Alcibíades, Platón, Banquete, 216D.

humor es, aquí, indudablemente crítico y revelador: pretende provocar una experiencia que conduzca a una comprensión más profunda. Así, más
allá de la lógica convencional, de la gramática al
uso, desafiando su autoridad, el humor subvierte
el orden que ellos mismos establecen, la seriedad instituida. El humor perturba los arreglos,
arruina las conformidades para sembrar desconcierto; pone en duda para aguzar las problemáticas. Practica la reversibilidad de verdades y certezas incólumes. Se contrapone a nuestros conceptos sin naturalidad, a nuestra civilización mental,
artificiosa, contabilizada en cajones. Desde un
punto de vista social, el humor, si bien divierte,
resulta ser una agresión contra la fijeza del pensamiento, contra la petrificación y ortodoxia de
las costumbres. Es una manera ingeniosa de desenmascarar lo que está reprimido o prohibido,

Leer ironía es, en cierta forma, como mirar detrás de una máscara.
Wayne C. Booth, Retórica de la ironía.

EL HUMOR TIENE DOS FUNCIONES: UNA ES ALEGRARNOS
el alma; la otra, despertarnos la mente. A veces
se dan juntas, pero no necesariamente. Es en la
creación literaria, en donde abunda más el propósito de un efecto distinto, la intención de señalar hacia algo que se agrega a la mera risa. El

* Texto leído en el Quinto Encuentro Internacional de Escritores, en Monterrey, N. L., el 22 de septiembre de 2000.

10

ya que cuando algo se ridiculiza, no sólo se socava su autoridad, sino que insinúa tácitamente una
versión alternativa. Con todo, el humor intenta
sólo esclarecer los hechos, mirar de otra manera
una situación o una supuesta verdad.
La sátira, que es un extremo, trata de ser un
correctivo; no así el humor, ni la ironía, que es la
forma en la que mayormente se expresa el humor en la literatura. No es fácil hacer la distinción entre humor e ironía; a menudo los dos
van ligados y sus términos son sinónimos. Pero es
evidente que desde el punto de vista retórico se
debe hacer una distinción, pues "puede haber
humor sin ironía y no toda ironía es humorística".1
El humor depende del efecto inmediato; la
ironía, en cambio, requiere reflexión. La ironía
es un paso interpretativo e intencional. Crea o
infiere un sentido además del expresado literalmente, y ello junto con una actitud. La ironía
apuesta a la inteligencia; se revela especialmente
en el humor paródico, en las situaciones absurdas, en una prosa jocosa que plantea la incongruencia entre lo ideal y lo real. La ironía conlleva un escepticismo esencial y ridiculiza cualquier
intento serio de buscar un sentido o propósito
único en las cosas y en el universo.
El mayor ironista de lengua española en el siglo veinte, Jorge Luis Bor-ges, no concebía más
que un universo caótico del que no podemos
extraer un conocimiento verdadero sin caer en
contradicción. El conocimiento posible es el agnóstico, es decir, el no conocimiento, como su
casi contemporáneo Pessoa lo afirmó.
Se trata entonces de acceder a la realidad por
la única vía que tiene posibilidades de acertar:
mediante el lenguaje de la imaginación, a través
de lo fantástico, de lo simbólico y analógico, de
lo metafórico.2 Y es precisamente la metáfora la
que descubre un significado de segundo orden,
un residuo de significación que el lenguaje ordinario contiene, pero que no lo expresa literalmente. Con el humor se desenmascara esta yux-

taposición de sentido, oculta al pensamiento
convencional, y al cual revela como inauténtico.
Con la actitud irónica implicamos que en las cosas se da una contradicción básica, es decir, desde el punto de vista de nuestra razón, un absurdo fundamental e inevitable.
Con el uso del lenguaje metafórico, y mediante el humor y la ironía como recursos retóricos,
nos colocamos en una forma "anormal" de decir
algo, e invitamos a rechazar una interpretación
literal de calidad inferior, para escalar a otra mejor.3
Leer ironía es, en cierta forma, como traducir, es un traslado de un significado literal hacia
otro, es decodificar un significado oculto tras la
letra que revela que no lo puede decir explícitamente; es descifrar, es usar una hermenéutica, es
como mirar detrás de una máscara. 4 Las afirmaciones irónicas -aunque sea sólo una parte de
todo lo que se dicen los humanos- sacan a la
luz las complejidades ocultas que se controlan o
dominan cuando intentamos relacionarnos.
Ve la vida con crista/,es color de rosa
Los negocios son una carrera de ratas
Ella es un elefante
Maruja es una gacela

Cualquier lectura literal de este tipo de oraciones sería equívoca y hasta absurda. La ironía
es una manera de interpretar algo, de proporcionar un conocimiento que no es captado en una
primera impresión o lectura, y requiere por ello,
también, una interpretación de quien es receptor. Esto nos coloca dentro de la actividad hermenéutica, como lo dijimos. Yes la ironía una de
las formas más sutiles de acceder a lo significativo y verdadero. El conocimiento obtenido, sin
embargo, guarda muy poca relación con el que
se obtiene normalmente a través de la secuencia
discursiva que se basa ya sea en la observación
empírica directa o en las pruebas deducibles y
lógicas.

11

�Ahora bien, según el diccionario, la ironía es
decir una cosa y querer decir otra y, en cierta
medida, la contraria. Descubrimos la ironía cuando nos damos cuenta de que es imposible que el
autor haya querido decir tal y tal cosa. Descubrimos en primera instancia que no se es serio, que
se juega, y esto quiere decir algo, nos alerta. El
autor no dice lo que realmente quiere decir; es
decir, no dice literalmente lo que verdaderamente
quiere decir, por eso se enmascara, se duplica o
multiplica en personajes de ficción, en gente de
un drama, en heterónimos. La ironía es multilateral y polimorfa, es oblicua, perifrástica, inquietante,juguetona, burlona, de sí misma y de quien
la emite, como en el caso de Borges. Porque, ¿qué
quiere decir exactamente Borges cuando a sus
entrevistadores contesta:

ben, la ironía y el humor penetran casi toda la
obra de Borges: se encuentra en sus poesías, en
sus narraciones como El Aleph y Ficciones, en sus
ensayos breves. También Fernando Pessoa, el más
grande poeta de Portugal, disfrutaba con el género y dejó varios cuentos policiacos inacabados
en su arca de inéditos. En los mismos títulos de
estas narraciones se pronostica ya la ironía. Recordemos a "Parodi", apellido que encierra similitud con "Parodia", y que se dedica a detective
estando encerrado en una celda de la penitenciaría: todo ello en sí una ironía. Recordemos ese
texto que Pessoa sí publicó en vida: El banquero
anarquista, que nos presenta una contradicción
en el mismo título, pues nos saca de la lógica
normal, ya que, ¿cómo un banquero, comerciante, acaparador, puede ser un anarquista, de quien
sabemos que preconiza la destrucción de la sociedad y la subversión del orden social? Pero allí
se demuestra que sí lo es, que lo puede ser, en
puridad de lógica, pero además Pessoa está allí
criticando teorías de Prudhom y Max Stirner.
Gaspar Simoes, testigo de los últimos tiempos
de la vida de Pessoa,5 nos lo pinta como un caballero de imagen distinguida, intocable y burguesa, cuya actitud irónica, no obstante, seguía desconcertando a sus amigos, quienes nunca sabían
si hablaba en serio o bromeaba. Entre las muchas
vidas a las que el poeta Pessoa se entregó, la que
se enmascaraba con ironía, fue tal vez la más
auténtica y profunda. Se cuenta que en ocasiones, cuando llegaba a una tertulia de café en El
Marthino de Arcada o en La Brasileira, advertía
a sus amigos que se encontraban ante el ingeniero Campos o ante Bernardo Soares (dos de sus
heterónimos). Hoy sabemos que la misma Ofelia,
su novia, protestaba cuando se le presentaba
como Campos, a quien odiaba: "a quien quiero
es a Fernando, no a ese Álvaro de Campos", decía enojada. Maneras de esconderse, de conducirse a través de diferentes estados de ser anímico, para sobrellevar acaso el tedio de los días
lisboetas, la saudade, lo incierto de la vida y lo

Las erratas mejoran mis textos;
-Borges, dicen que usted es un genio;
-No lo crea, son calumnias;
Estoy asombrado de encontrar lectores; sólo escribo
para la antigüedad;
Pienso que soy un poco extranjero en Argentina:
como no tengo sangre italiana;
El no darme el premio Nobel se ha convertido en
una tradición escandinava; desde que nací -el 24
de agosto de 1899- no me lo vienen dando?
La ironía y el humor socavan las convicciones,
heredadas y nunca cuestionadas; ejercen una
deliberada excentricidad que modifica la percepción y trastoca el sentido. A veces simula un estilo imperturbable, que no obstante se complace
en el profundo absurdo de las cosas, en su secreta trama, en su significado mayor y oculto. Por
ello, propone un juego de complicidades donde
se preconizan coexistencias disímiles.
Yel género perfecto para el humor paródico,
el cuento policial, lo ejerció Borges (acompañado de su amigo Bioy) también con singular maestría. Hay que releer los Seis problemas para don Isidro Parodi, pero, como sus buenos lectores lo sa12

humorístico, y que le ganó enemigos. La primera justificaba las palinodias y las apostasías permanentes. Decía: "un ser normalmente constituido tiene el deber cerebral de cambiar de opinión
varias veces al día. Debe tener, no ya creencias
religiosas, opiniones políticas, predilecciones,
sino hasta sensaciones religiosas, impresiones políticas, arrebatos de admiración literaria[ ... ] Sólo un
ser superficial tiene convicciones profundas[ ...]"
(El subrayado es nuestro). La idea que defiende
es que las ideas no nos son consustanciales, permanentes, sólo pasan a través de nosotros; de ellas
sólo conservamos el sentido de la belleza, y lo
demás es sólo reflejo.
La segunda crónica, tal vez la más conocida,
es una crítica al exceso de disciplina que caracteriza al pueblo portugués, "incapaz de revuelta y
de agitación". Necesita un "indisciplinador", un
profesor de indisciplina. La misión de los intelectuales es sembrar la inquietud, echar abajo las
convicciones. 'Trabajemos", decía, "para perturbar a las almas, para desorientar a los espíritus.
Cultivemos en nosotros, como una flor rara, la
desintegración mental. Construyamos una anarquía portuguesa[ ...]".
La tercera crónica exalta la imaginación polí-

paradójico mismo del universo. Maneras de decir lo que cuerda y sanamente no se puede decir,
ni por un solo medio, ni por una sola persona,
porque somos muchos.
En su Libro delDesasosiego, Bernardo Soares, el
heterónimo más consciente tal vez de todos, dice
de la ironía más o menos lo que Pascal dice del
pensamiento: es lo que fundamenta lo humano en
cada uno de nosotros. Muchas veces se intentó definir al hombre añadiéndole al sustantivo un adjetivo calificativo. "El hombre es un animal enfermo, dice Rosseau, y esto es cierto en parte. El
hombre es un animal racional, dice la Iglesia [y
Aristóteles] y también esto es parcialmente verdadero. El hombre es un animal que se sirve de
utensilios, dice Carlyle, y también es cierto en
parte [... ] ". Para Soares, el hombre es un animal
irónico. "El hombre superior -nos dice- difiere del hombre inferior y de sus hermanos los animales simplemente por su capacidad para la ironía. [Y hegelianamen te nos dice:] Ésta es la primera señal de que la conciencia ha tomado conciencia de sí misma[ ... ] ".6
Entre el 4 y el 21 de abril de 1915, Pessoa publicó seis crónicas en el diario O ]orna~ 7 con el
tono provocador que le fue habitual, de carácter
13

�tica, y la cuarta hace un irónico elogio de la traición: "Un traidor es simplemente un individualista". La quinta trata de evaluar la importancia y
el alcance de las manifestaciones populares. La
sexta, cuya repercusión no había previsto el autor, se burla de una asociación de obreros monárquicos comparándola con un sindicato de
taxistas. Los taxistas de Lisboa, sin entender del
todo lo que Pessoa había querido decir, se sintieron ridiculizados, y una comisión designada por
ellos protestó ante el director del diario, Boavida
Portugal, quien desacreditó al poeta, dando así
por terminada su colaboración. 8
Al igual que Borges, Pessoa extendió la ironía
hacia sí mismo. La prueba de la conciencia y de
la madurez. Sería dificil aceptar a un ironista, que
se supone niega las verdades convencionales y
promulgadas, el relativismo de todo punto de vista
y consideración, tomarse en serio, como si él sí
tuviese el correcto mirar. Hay que dejar de respetarse, de creer en la importancia de sí mismos,
en la forma de esos escritores serios que lanzan
afirmaciones rotundas o negaciones tajantes y
dogmáticas, que defienden a capa y espada, y que
la vuelta de los días no hace más que negarlas,
ridiculizarlas y hasta olvidarlas, o en la de esos
que no escriben en serio, pero que creen en ellos,
eso sí, como algo muy importante y superior. Pessoa se burlaba de todo y de él mismo porque
sabía que la auténtica seriedad estaba en otra
parte, acaso en la verdadera máscara, la que nunca podría descubrirse por ningún medio. Sabía
que nada sabemos ni podemos saber de lo esencial de la vida, así que ¿a qué presumir de que
somos algo fuera de la común ignorancia? Todo
saber es relativo al sujeto que conoce y por ello
hayjerarquía. Pero para Pessoa el único saber que
podemos alcanzar es que las cosas en sí evidencian una falta de concordancia. Si las contemplamos atentamente, piensa, veremos que "no existe criterio de verdad que no sea el de la no concordancia consigo misma. El universo no concuerda consigo mismo, porque pasa; la vida no con-

cuerda consigo misma, porque muere. La paradoja es la fórmula típica de la naturaleza. Por eso
toda verdad tiene forma paradójica".9
Pessoa, quien fue un "indisciplinador de almas", dedicó su vida, dijo Jorge de Sena, a la subversión: en él, en sus amigos, en sus contemporáneos, en la posteridad, en nosotros, sus lectores.
"Nada es cierto", "Nada es verdadero", constituyen principios de indisciplina que vemos constantemente reflejados en su escritura, impulsándonos a una actitud que, más que a la negación
propiamente dicha, nos induce a dudas y a admitir más realidades que las inmediatamente perceptibles: /,o que existe tiene varias caras, es múltip!,e.
El poeta empezó rechazando para sí mismo el
dogma de que la existencia individual se realiza
a través de una sola personalidad, y consideró
necesario destruir todo aquello que se presenta
como certidumbre en la univocidad, sea o no
contraria a lo establecido. Recordemos ese famoso verso de Caeiro: El Tajo es más bello que el río que

se exige un dominio absoluto de la expresión,
producto de una cultura intensa; y aquello que
los ingleses llaman detachment. el poder de alejarse de sí mismo, de dividirse en dos, producto de
aquel 'desarrollo de la generosidad del espíritu'
en que[ ...] reside la esencia de la civilización".
Criticar y burlarse de uno de sus heterónimos,
¿no era, al fin de cuentas, burlarse de sí mismo?
De hecho, son sus heterónimos los que critican a
Fernando Pessoa, su creador. Una autocrítica.
Pero lo que allí se expresa es también la crítica
de cierta cultura imperante, de valores, del periodismo o la crítica literaria pomposa y presumida. Citemos un ejemplo:

pasa por mi aldea, / pero el Tajo no es más bello que el
río que pasa por mi a/,dea. A toda afirmación puede

para decirle que no he escrito nada y para poner

corresponder una negación. 10 Atacó cualquier
tipo de "seguridad proporcionada por la percepción unilateral de las cosas". Y el mejor instrumento que enconu·ó para hacer esto fue la ironía. Habló, por supuesto, en serio, a veces muy
en serio, pero es dificil a ciencia cierta saber cuándo lo hace.
El supuesto del que parte la dramatización
pessoana es, entonces, el fingimiento, fingimiento en el que el autor se conoce, o intenta conocerse, y además se da a conocer. Pessoa lo expresa
mediante ese recurso de decir lo que en realidad
no se quiere decir: "decir las cosas de manera que
no se pueda descubrir el segundo sentido del texto por ninguna palabra del mismo, si bien este
segundo sentido se deduzca del hecho de que
resulte imposible que el texto quiera decirnos
aquello que dice". 11 Definición del mismo Pessoa,
expresada en sus Pági,nas de doctrina estética, a la
que añade: "La ironía es esto. Para su realización

14

Carta de Álvaro de Campos a la revista úmtemporánea a propósito de un artículo de Fernando Pessoa
Mi querido José Pacheco:
Le escribo para felicitarle por su Contemporánea,
cosas se prueban. Nada se prueba sino por la hipo-

algunos peros al artículo de Fernando Pessoa.
Querría mandarle también colaboración. Pero,

cresía de no afirmar. El razonamiento es una timi-

como le he dicho no escribo. Fui en tiempos poeta

dez -&lt;los timideces quizá, siendo la segunda la de

decadente; hoy creo que estoy decadente, y ya no

tener vergüenza de estar callado.
¡Ideal estético, mi querido José Pacheco, ideal

lo soy.
Esto sobre mí, que es quien más próximo está

estético! ¿Dónde fue esa frase a buscar sentido? ¿Y

de mí a pesar de todo. Sobre usted y su revista,

lo que allí encontró, cuándo lo descubrió? No hay

¡Añoro nuestro Orpheu! Usted continúa subrepti-

ideas ni estéticas sino en las ilusiones que nos ha-

ciamente, y menos mal. Estamos al fin y al cabo

cemos de ellas. El ideal es un mito de la acción, un

todos en el mismo lugar. Parece que variamos sólo

estimulante como el opio o la cocaína: sirve para

con la oscilación de quien se equilibra. Repito que

que seamos otros, pero se paga caro -con el ni ser

le felicito[ ... ]

quien podríamos haber sido.

Ahora el artículo de Fernando. En el intervalo

¿Estética,José Pacheco? No hay belleza, como

entre la primera palabra de esta carta y la primera

no hay moral, como no hay fórmulas sino para

palabra de este parágrafo, ya casi no me acuerdo

definir compuestos. En la tragedia físico-química

de lo que le quería decir sobre el artículo. Tal vez

a la que se llama la Vida, estas cosas son como lla-

pensase en decir exactamente lo que voy a escribir

mas -simples señales de combustión[ ... ]

a continuación. En fin, prometí, y digo cuanto sien-

Y Pessoa, o más bien Álvaro .de Campos, ter-

to ahora y según los nervios de este momento.

mina diciendo:

Continúa Fernando Pessoa con aquella manía, que tantas veces le censuré, de creer que las

15

�Argullol, escribe: "[ ... ]la ironía representaría también el ª"wra
la máscara, v la máscara implicaría esa plurivalencia de relaciones entre el hombre y el mundo". (Aventura. Una filosofía nómada, Plaza &amp;Janés, 2000, p. 166.)

Diga a Femando Pessoa que no tenga razón.
Un abrazo del camarada amigo. Áh'aro de Campos.
New Ca5tle-0n-Tyne, 17 de octubre de 1922. 12

Tal y como vemos, a la ironía la podemos considerar una forma de madurez nada fácil de alcanzar que conlleva seguridad personal y sabiduría, una especie de seriedad superior (cuasi divina de creerle al Alcibíades de Platón). No todos
pueden darse el lujo de burlarse de sí mismos.
Aparte de que si no hay talento en ello se puede
caer en el ridículo o la indiferencia, la ironía lleva consigo una agresividad intelectual que ataca
hechos y valores para obligar a construir jerarquías alternativas y elegir de nuevo entre ellas.
Pero esto no siempre es entendido, porque no
sigue el curso normal de los cánones sociales y
culturales de la fama y el afán de prestigio y respeto. Ello da lugar a "fallas en la comunicación"
y a malentendidos. No obstante, las reconstrucciones de la ironía nos ayudan a combatir la ftjeza de la mente y el mundo, devolviéndonoslos
más movibles y sanos, como la vida misma, que
no se puede reducir casi nunca, o nunca, a gramática o a semántica o a lingüística. Al leer cualquier ironía que valga la pena tener en cuenta,
leemos la vida misma, y podemos descubrir, en
nuestras relaciones con los demás, un camino de
acceso maravilloso para todo el arte de la comprensión.

Notas:

Linda llutcheon, lrony'sEdg,, cit. por faelp1 Fishburn, "Borges
y el Humor", en Borges: Desesperacwnes aparmte.s y conmelos s,cretos, El Colegio de México, 1999, p. 149.
2

Cf. \&gt;\'a¡ne C. Booth , Rttórica dt la irrmía, Edil. Taurus, 1989, p.
74.

4

!bid., p.66. En un libro recieme, el filósofo espaiiol Rafael

l 'ease su Vida y obra dt Fernando Pessoa, editada por el Fondo de
Cultura Económica.

6

Cf. Roben Bréchon, Extraiio extranjero. Una biogmfia de Femando
Pt.!soa, Alianza Editorial, 1999, p. 529 y ss.

7

La columna se llamaba Crónica da vida que pma. Publicadas en
la edición de António Quadros: Obra poética e em prosa, vol. IIJ.
Prosa 2, Lello &amp; Irmao-Editores, Porto, 1986, pp. 564 y ss. Cit.
También por Bréchon, op. cit.

8

En una nota António Quadros escribe: "Em reac~ao deceno
para o autor inesperada, foi a classe dos chauffeurs que se
ofendeu com este artigo, mandando para OJoma/ um abaixoassinado de indignado protesto. A 23, o periódico dirigido
por Boa,ida Portugal publica,·a urna Explica~iio Necesária cm
que, referindo as frases grosseiras do Sr. Femando Pessoa, dizia
ter deixado este senhor de fazer parle da co/abor~iio d'O Jornal."
([bid., p. 754).

9

"Lo paradójico no es mío, soy yo". Igual que para Nietzsche, la
contradicción, como también lo fue para los griegos (Heráclito), está en la base del pensamiento pessoano. "Amén de ser la
prosa de Álvaro de Campos un paraíso de paradojas, como señala Y K. Centeno, no se encuentra en su obra poética ningún
poema que tenga una \isión integrada de los opuestos: siempre
hay una suma y una dh1sión, una falta de definición única, o
mejor dicho, una definición doble con trapu esta, dejando siempre el sentido abierto, creándose, en una especie de corto circuito sensorial-concepLUal. [Una "metafisica sentida"; "la emoción
de lo abstracto como abstracto"; "la realidad es una sensación,
casi un sentimiento"]José Gil ha analizado la llamada "síntesis al
contrario" de Pessoa: se trata de la síntesis aparente de ténninos
contradictorios - coincidmtia oppositomm- como una falsa síntesis lógica, pero verdadera símesis emocional, de un efecto
emocional real, porque el juego con los dobles sentidos produce
efectos sobre la sensación que se quiere crear. En Campos todo
va a ser un campo de fuerzas doble, duplicado: la misma lucha
entre el sentir y el pensar, tan pessoana, va a alcanzar agudos
perfiles: buscando la pureza de cada uno, y aun intentando metafisicamente su separación. El propio Campos siempre será dos,
ele forma simultánea: el espectador de sí mismo y a la vez el realizador de esa película a la que asiste desde la ventana de un
tranvía, un barco o simplememe una habitación. Como si estuviese siempre desdoblándose, asiste a la marcha tú Stt espíritu como
si fuese una imagen, desde fuera". (A. Momejo Navas, "Introducción ", F. Pessoa: Poemas de Álvaro de Campos. l. Arro tú 1iiunfo,
Hiperión, 1998, pp. 36-37).

10 Entre sus textos sobre filosoCia, metafísica y esoterismo, se encuentra un breve tratado de la negación.
11 VéaseJosé Antonio Llardem: Fernando Pessoa, El banquero anar~uista, versión r nota, Pre-Textos, 1986, p. 67. Cit. También en
Angel Crespo, Estudios sob,-,, Pessoa, Bruguera, 1984.

Entre muchos otros, y una larga tradición que se remonta a
Platón y Vico, el filósofo contemporáneo Blumenberg sostenía
que e l contenido de la metáfora genera una adquisición de conocimiento.

3

5

12 El texto salió en úmtemporánea, núm. 4, Lisboa, oct. de 1922.
Traducido en Fernando Pessoa: Teoría poética, Edicionesjúcar,
1985, p. 103. La carta se refiere a un artículo anterior de Fernando Pessoa sobre António Botto y el ideal estético en Portugal (pretexto para expresar ideas propias) que había publicado en julio de ese mismo año.

16

La escritura
Ernesto Lumbreras

(el furor)

Pasé la noche sin decirte nada.
Bueno, te dije: niebla en el jardín,
queriéndote decir: aquí las nubes
pesan mucho, mejor pedir un toro
en un campo de trébol.
Sí, mejor
prender fuego a tu casa cuando vuelvo
de la resurección o del otoño.

(campo de trébol)

Un dolor incandescente cae en tu arroyo zarco. La herida es también un pensamiento. Duele
así tu escritura: sol sobre la hierba donde una flor asoma. Quien se mira en tu sangre es el
otoño. Yo deseo la luz muerta de una herradura bajo el agua.

(el misterio)

Yo no tenía palabras que ofrecerte.
Tenía sí, un jarrón chino con rosas,
la alegría de un bosque sin senderos,
mucho sol en los ojos y un deseo
como de pisar lumbre.
Me pesaba
tu hablar sin santo, sórdido, con pájaros
saqueando un granero de cebada,
día y noche, hasta su última semilla.
Me faltaban vocales para verte
correr tras el invierno.

17

�Inocencia

Cañeros

Rocío González

Genaro Huacal

Cañeros, rajadores de trago, chupadores unánimes, paisanos
ParaFrancisco Toledo

Infancia, mi amor, ha amanecido...
Y ahora os pregunto, ¿no es acaso la mañana
una facilidad de la respiración
y la infancia agresiva del día, dulce
como el canto que dilata los ojos?

SaintJohn Perse

Con un trazo nombrar el vacío
aunque el impulso sea una fiera
de la dura inteligencia. Exacerbar
a los sentidos con minuciosa
exactitud para emparentarte con los locos.
Amarrarse las manos, ignorar lo visto
y desear como los niños. Hacer tratos
con insectos, desmenuzar la memoria
y negarle a lo efímero existencia.
Sólo mirar, mirarte caminar con pasos
ágiles, pensando en qué demonios,
en qué dioses te esperan
al fondo de la calle.
No intentas sorprenderte, demasiado
sabes de ti mismo. Sin embargo
en la infancia del día se ha plasmado
el canto irreductible de tus ojos.
18

FLOR DE CAÑA

CAÑEROS

Este ron ya no es mío.
Sabe a otro ron, a otro.

Una botella de ron,
cuando se rompe,
suena en el alma.

No es amable y cortés,
ya no es doméstico.

Sus añicos nos hieren
en los ojos descalzos.

Bronco, patea el paladar,
relincha en mi garganta.

Recogemos, vidriosos, antologados restos,
lo demás, en el aire, lentamente se aspira.

Bebo por no dejar,
para que a nadie dañes, potro.

Una botella del ron no tiene ambages
ni siquiera se entera de que tiene lo suyo.
Poco a poco, quien puede,
le desvela su espíritu.

ENTORNO

Lo celebro conmigo cual si fuera con todos.

Reza, tumba, quema,
cultiva tu espacio.
Que tu casa sea de clorofila.
Verde a tus pies, horizontales
enredaderas diestras y siniestras.
Bugamvillas, eclosión,
entre riscas de albahaca y hierbabuena.
Un chorrito centrífugo en la piedra
a la sombra de las miradas.
Rozo, tumbo, quemo,
en diminutos sucesivos
de libro, música y cerveza.
19

�llamaba: "Ese torrente incógnito que nos llega desde
las profundidades milenarias". Confesó que la novela
que no escribiría jamás ( ya entonces era consciente
de que libraba una lucha contra reloj) sería una exploración sobre el concepto de materia. "Pero remontándonos a los caldeos quienes, según Diodoro de
Sicilia, afirmaban ya que la materia nunca se destruye. También le maravillaba el tema de los mapas antiguos, la semejanza de algunas de las cartas de marear
del medievo. "En muchas de ellas se ven los contor-

otos
nada que posea un interés inherente para dos personas a la vez, en el mismo grado en que no hay nada
capaz de despertar el interés de un solo lector si antes
no ha sido de interés vital para el escritor. "Así puede
asegurarse que la primera pregunta que un escritor
debe hacerse ante la hoja en blanco es: ¿En qué puedo pensar que sea realmente interesante para mí?"
Era un comunicador por excelencia. Podía hablar
horas enteras sin mosu·ar cansancio, a pesar de su
enfermedad. Con sus largos dedos iba tocando en el
aire los misterios de su oficio: "La creación literaria
no es un evento nutrido con energías accesorias, es la
vida misma, jugada en el centro del ser-creador. Lo

Memoria del perseguidor
José Luis García

otro es cerrilismo. Por desgracia, en la actualidad, el
cerrilismo se ve más en literatura que en los presidios".
Cortázar era sobrenaturalmente alto, terso, parecía
una estatua nueva. Al referirse a otros autores o libros
ajenos mostraba un aire tan respetuoso y grave como

A QUINCE AÑOS DE LA MUERTE DE JULIO CORTÁZAR, LO REcuerdo tan vivo, sentándose en una silla de bejucos,
allá, en la habanera mañana de la Casa de las Américas, alistándose para lo que más amaba: conversar.

el San Juan de Patmos. Tenía la costumbre de morder
la palabra "literatura" igual que se muerde un punto
ardiente en la lengua. "Definitivamente yo no creo en

El creador de Rayuela, Último round, El libro de Manuel y otras obras insoslayables era dueño de un verbo portentoso, que manejaba como una segunda na-

la famosa división entre forma y fondo. Siempre ha
sido un falso problema. Creo que cuando un conteni-

turaleza. Su enorme cultura no dejaba lugar a dudas.
Diríase que en su acepción original el término "erudito", tan inútil por frecuente, le correspondía a Cortázar
de manera exclusiva. Desbordaba lecturas y vivencias

do se expresa en su máxima posibilidad requiere de
una forma determinada. Eso es todo. La característica del mediocre es que posee una idea brillante pero
no logra desarrollarla formalmente en toda su plenitud. La forma no se corresponde con el contenido. Es

con la gracia de un alto surtidor que el viento arquea. "Vivo
en París, pero cuando me dedico a escribir es como si
viviera en Buenos Aires. Que mi ventana dé a los techos de París no es lo importante." Para Cortázar la
literatura se justifica como una impresión personal de
la existencia. "La única obligatoriedad que debe im-

evidente que en literatura existen ciertos contenidos
que exigen un máximo de experimentación en el lenguaje, porque a veces también el contenido es nuevo
o se quieren expresar cosas muy sutiles, sentimientos
muy especiales que no pueden decirse con las mismas

ponerse a tal impresión es que sea interesante."
Recuerdo que alzaba bastante la voz, ya de por sí llena, vibrante, para subrayar que en el mundo no hay

palabras de todos los días. Pero para algunos autores
es más dificil experimentar que morir."
A Julio Cortázar le fascinaba lo extraño. Lo que

20

nos de tierras y continentes que aún no habían sido
descubiertos. Al parecer, mil años antes de Colón, los
chinos conocían el camino hacia el continente americano. Por otra parte, existe un mapa de Tolomeo en
el que vemos ciertas zonas blancas de Europa del Norte. De acuerdo con la reconstrucción moderna del

constantemente ahondaba en los mismos volúmenes

curso de la última glaciación, los contornos de estas
zonas coinciden con las regiones en las que se extendía el glaciar. De ser así, lo que aparece en el mapa de
Tolomeo corresponde al periodo anterior al octavo

al tiempo que daba entrada a otros nuevos, sobre todo
de la primera mitad del siglo xx. Actualmente la "Biblioteca Cortázar" se encuentra en Madrid, al cuidado de la Fundación Juan March, a disposición de los
lectores. Consta de ochocientos volúmenes entre libros de arte y catálogos, unas cien obras de filosofía y
religión y un núcleo fundamental de poesía en español, inglés y francés, antologías y ediciones bilingües
(Hólderlin, Novalis, Rilke y casi todos los surrealistas)
e importantes tratados sobre estilos artísticos que tuvieron relieve en la obra cortaciana. Por supuesto, no
faltan, cuidadosamente dedicados de puño y letra, los

milenio antes de nuestra era. Otra cosa interesante es
el mapa de la Antártida hecho en 1532 por Oriontus
Finaeus. Por lo menos hay dos hechos relacionados
con él dificiles de explicar. Primero, los contornos del
continente en el mapa de Oriontus reproducen con
bastante exactitud lo que vemos en los mapas de hoy.
Esto es inexplicable, pues la Antártida fue descubierta sólo en 1820, y el descubrimiento de la línea costera que vemos en la carta de 1532 continuó durante

textos de Neruda, Onetti, Octavio Paz, Bioy Casares,
Vargas Llosa, Lezama lima y otros. La biblioteca la forman cuatro mil libros en total.
Cortázar no sentía predilección por escribir cuentos o novelas, sencillamente le salían. "En principio,
la novela es mejor vehículo para transmitir ideas, permite meter al lector a lo largo de cien, doscientas, trescientas páginas. El cuento, por definición, es corto,
anda entre las ocho y las quince páginas, no es un vehículo bueno para las ideas, se presta más para transmitir sentimientos, intuiciones, mostrar una situación
y dejar que el lector saque sus propias conclusiones.
Son campos diferentes y dependen en mucho del estado de ánimo y de lo que el artista necesita decir en

todo el siglo pasado y principios de éste. Segundo, si
comparamos el mapa de Oriontus con uno actual,
veremos que en aquél hay ríos y profundos fiordos en
los que desembocan, mientras que hoy no hay ríos ni
fiordos en la Antártida. Pero justamente en los lugares donde el mapa de Oriontus vemos ríos, ahora encontramos glaciares que lentamente se deslizan hacia
el océano. Este hecho nos demuestra que el mapa fue
confeccionado muchísimos años antes, en la época en
que allí donde más tarde aparecieron los glaciares se
hallaban los lechos de los ríos. Ello nos hace remontarnos a por lo menos cuatro mil años antes de nuestra era. Pues bien, aquí tenemos un cuerpo de material que clama por un novelista."
A los jóvenes escritores Cortázar solía repetir: "No
basta con leer Pickwick Club". Su propia biblioteca la
consideraba: "Un pañol de lecturas en círculo", pues

determinadas ocasiones. Obsérvese que no por casualidad Beethoven escribía por un l.a do sonatas y por
otro sinfonías."
A los escritores de todos los tiempos que sintió muy

21

�En su último día de vida, uno antes del temblor de

de cerca su propio quehacer, Cortázar los llamaba
"fréres de election". En la lista figuran Rimbaud, Keats
(a quien dedicó una mágica biografía), Baudelaire,
Shelley, Byron, Cocteau, Stevenson, Roberto Arlt, Leopoldo Marechal ... Precisamente, el estilo fue para
Cortázar un desafío: "Los autores del nuevo milenio
deberán escribir más en juego, en creación del lenguaje". Es cierto que al cerrar las novelas o cuentos de

1985, Rodrigo Eduardo González Guzmán ofreció su
último concierto cerca de aquí, en la Librería Benito
Juárez. Aquel recital, cuentan los cronistas, fue así
como casi siempre acostumbraba: con guitarra acústica, armónica al cuello, voz aguardentosa: la fórmula
que lo elevó de otro provinciano en el Distrito Federal a personaje obligado del rock mexicano.
Bruselas es una callecita, de las más cortas en la
coloniaJuárez, tiene dos cuadras, no más. Una de sus
cuadras es como tantas en la capital, la otra es peato-

Julio Cortázar, apenas se perciben influencias. Su faena personalísima se resume en aquellos versos de
Apollinaire: "Nosotros que perseguimos por todas

nal, adoquinada, arbolada, con juegos infantiles y,
donde termina, en la calle Lisboa, tiene una estatua
del filósofo italiano Giordano. Seguramente este mar-

partes la aventura/ no somos vuestros enemigos/
Queremos daros vastos y extraños dominios/ en que
el misterio en flor se ofrece a quien quiere apresarlo/
Hay allí fuegos nuevos, colores jamás vistos/ Mil fan-

tes no tiene nada qué ver con aquel jueves.
"No, señor, aquí no quedó nada de nada; mucho
polvo, varillas, escombro, eso sí quedó. Muchos muertos también, muchos", recuerda doña Josefina, ven-

tasmas imponderables/ a los cuales hay que darles
realidad".
En verdad, al terminar de leer a Cortázar (cual-

dedora de golosinas, sobreviviente y completa desconocida del Rockdrigo. "¿Rorrego?, no señor, no lo re-

quiera de sus obras al azar), se experimenta una sensación peculiar; uno queda parpadeando, igual que
el hombre que sale de lo profundo de una mina.

cuerdo porque seguro no era mi cliente."
"¡Hace 15 años!", grita el voceador levantando el

Por estos días, hace quince años, la muerte se llevó
lo que pudo llevarse deJulio Cortázar. Esos restos fueron inhumados en el cementerio de Montparnasse,
junto a la tumba de Baudelaire. Y su obra es hoy una
de las más vivas e influyentes dentro del quehacer ar-

ejemplar de La Prensa, cuya portada dice precisamente eso, más "los testimonios siguen vivos y las heridas
abiertas". En el estanquillo del barrio no hay periódico sin el sismo. Lajornada también se acuerda del Profeta del nopal: "Provocativo e irónico, Rockdrigo permanece en la memoria rockera". Pues será en la
rockera, porque entre la del vecindario no. "Sabe Dios

ústico en Hispanoamérica.

qué tantos habrán quedado aquí", es donjuan, habi-

Cuando el temblor se llevó a
Rockdrigo

tante de la coloniaJuárez desde 1940. El edificio de
Bruselas 8 "era igualito al de enfrente -apunta a las
alturas-, altote, de cuatro pisos, con ventanas grandes y casas adentro". El edificio de enfrente tiene
muchas de sus viviendas desocupadas, sin gente, sin
limpieza y con carteles de "Se renta o se vende". "Esos

Mario Núñez
AQUÍ MERO SE MURIÓ RocKDRIGO. CALLE BRUSELAS NÚMERO

8, como lo han consignado cientos de notas y artículos. Bruselas esquina con Liverpool, colonia Juárez,
ciudad de México. Aquí es donde dejó de cantar.

vidrios tienen 15 años rotos, sin nadie que los cam-

De aquel 19 de septiembre se cumplen en el momento de escribir esto 15 años. Hace tres lustros aquí
mismo había un edificio con cuatro pisos llenos de
apartamentos que no soportaron la tortura de 7.8 grados Richter, igual que otras 250 construcciones en esta

y su novia, la francesa llamada Francoise, además del
periodista Manuel Altamira y el mimo europeo Frederick, todos víctimas, ahora hay un estacionamiento
como miles: portón negro, tejados de lámina, veinte
lugares y una caseta. El piso, de mosaico blanco y café,
debe ser el mismo de siempre, como dos o tres coladeras que también permanecen. Nada más.

bie."
Donde habitó el compositor de "Los intelectuales"

urbe enlutada, hoy con todas sus banderas a media
asta, con moños negros en tantas casas.

22

fadado manejo del lenguaje, su estilo provocativo, irónico y nostálgico". Rockdrigo, lo mismo humorístico que
poético, sarcástico que divertido. Ahí quedan las declaraciones de "El feo": "Yyo que siempre quise tener una

En esta misma esquina hay una caseta telefónica
por donde Frabrizio León Diez, periodista y autor de
los retratos más populares del Rockdrigo, comenta:
"Unas de esas fotos se las tome ahí mismo, en su casa",
se refiere a las que ilustran el álbum Hurbanistorias
(1984), el único editado por González en vida. "Las
otras son del último concierto con su grupo (Qua!),
el 15 de septiembre de 1985 en el primer aniversario

novia bien bonita / Pero por estar bien feo me agarré
tan sólo otra feíta"; lo mismo que el "Tiempo de
híbridos" donde "Era un gran rancho electrónico / Con
nopales automáticos / Con sus charros cibernéticos / Y
sarapes de neón". Ahí quedan también las versiones de
Botellita de Jerez para "Asalto chido" y ''La estación del
metro Balderas", popularizada como "Metro Balderas"
por El Tri aunque, como dijera Rockdrigo a la revista
Conecte en 1985, "a mí me gusta más la versión original

de LaJornada", de donde surgió la portada de El profeta del nopal (1986), álbum póstumo formado con grabaciones hasta entonces inéditas que estaban en poder, entre otros, de Radio Educación.

porque guarda otro significado totalmente".
03

Toda Lajornada es un pachangón. Este mismo martes
19 de septiembre cumplen 16 años circulando y su
edificio, en la colonia Chapultepec Morelos, es una

03

03

Así como a Elvis, Lennon, Morrison, Cobain y algunos más la muerte los ha dotado de poderes, en este

verbena absoluta. "Ya son 15 de aquel recital que nos
regaló Rockdrigo", dice un empleado fundador. Claro, hay luto por la ciudad, por el cantautor, pero también hay fiesta, llegan los mariachis y se preparan

país de "frijoles poéticos" y "garbanzos matemáticos"
nuestro mártir del rock no se ha quedado atrás. Al
menos Monterrey y el DeFe rindieron sendos homenajes a Rockdrigo. El mero 19 en La Tumba los regiomontanos Mundo Cabaret,Jonas Mosh y otros se acordaron del deceso. El 24 del mismo septiembre se celebró el homenaje capitalino en el Alicia, donde so-

muchas tortillas para surtirlas de nopalitos, chicharrón,
huitlacoche y demás delicias chilangas.
En la edición del día, el reporteroJavier Hemández
Chelico honra al tampiqueño por "su buen y desen-

23

�naron Rafael Catana, Arturo Meza, Nina Galindo y

poco su popularidad crece, toma como centros de
presentaciones el Foro "Tlalpan " y el "Wendy' s" Pub.

demás rupestres.
El pretexto fue utilizar los 15 años, edad de ilusio-

En 1984 edita en forma independiente su elogiado
álbum "Hurbanistorias", del cual vende personalmente

nes, para recordar al compositor que no tuvo tiempo
para despertar la mañana del jueves 19. No ha faltado
quien encuentre en esas canciones frases supuestamen-

850 copias en sitios como el Museo Universitario del
Chopo. Luego de formar el grupo Qua], hacer pro-

te proféticas: "A veces siento que se cae esa coraza que
me mantiene seguro de moverme en todos lados; y

gramas para Canal 11, Radio Educación y otros medios, estuvo muy cerca de firmar con discos WEA. A
los 35 años dejó de existir -junto a su compañera

entonces pienso que he corrido con algo de suerte en
estas páginas dibtuadas por la muerte". Sobra quien
subraye el sobrenombre de Profeta del nopal al repe-

ociológica

Fran~oise- mientras dormía en su apartamento, la
mañana del sismo que azotó la capital en 1985.
Con grabaciones conservadas por instituciones,
amigos y seguidores, hasta hoy se han producido otros

tir que "Cuando tenga la suerte de encontrarme a la
muerte, yo le voy a ofrecer todo el tiempo vivido y este
vaso enchido".

honor regulaban los pases y transferencias. En
esa época se jugaba por la divisa, por el honor de
pertenecer a una cierta institución y por el orgullo que se sentía de ganar o perder. Pero con la
profesionalización del juego y con la intervención
de los capitales masivos como la principal fuente
de financiamiento, todo cambió. El juego por el
honor -institución feudal, si se quiere- cedió
al juego de ganancias típico del capitalismo, donde el valor de compraventa de lo que se quiera
determina el valor de cualquier cosa, incluidos
los seres humanos.
Y el juego deportivo pasó a ser un espectáculo, más importante cuanto más dinero se mueve
alrededor de él. La idea de "defender los colores
de la camiseta" no tiene ningún sentido en la actualidad. Uno de los clubes más famosos y poderosos del mundo, de la ciudad de Barcelona en
España, que había mostrado a su equipo como
un orgullo de la catalanidad, está integrado actualmente por más jugadores no españoles que
españoles.
Pero el problema no es sólo ése: también,
como suele ocurrir con otros aspectos del capitalismo, hay una creciente disparidad entre las
empresas de los países ricos y las provenientes de
los países más limitados. Las cifras que se pagan
hoy en Italia, Holanda, Francia, Inglaterra o España son superiores, aun en Europa, a las pagadas por Grecia, Portugal o los países más pobres
de la Unión Europea, para no hablar de los africanos o latinoamericanos. Ylosjugadores son objetos que se compravenden en ese mercado.
Lo inevitable es que el problema ha pasado al

tres álbumes de Rockdrigo: "El profeta del nopal",
"Aventuras en el DeFe" y "No estoy loco". Los restos
del compositor descansan en el Panteón La Trinidad,
en su natal Tampico.

Pone a pensar la anécdota que narrara el músico
Gonzalo Rodríguez al periodista Pablo Espinosa de
La jornada, esa cuando localizó entre los escombros
de Bruselas 8 el cuaderno de apuntes donde Rockdrigo
había escrito: "Podría morir mañana en la gran ciudad". Desconcierta lo obtenido por el también periodista Víctor Roura, en una de las últimas entrevistas
hechas al Profeta: "Muchas veces, en nuestro país,

El libro del Profeta
Pentagrama, la disquera independiente del Profeta del
nopal, hizo posible el libro "Rockdrigo González",

pasan las cosas al revés. Mientras mejor haces lascosas, peor te va... ".

coordinado por Modesto López y con 247 páginas
cargadas de rock rupestre. La edición con introducciones de Roberto Ponce y José Agustín es hasta hoy
el documento más completo sobre el tema. Tiene sie-

¿Quién fue?, en (muy) pocas palabras

te apartados donde está, además del Rockdrigo compositor, el Rockdrigo escritor, el Rockdrigo pensador

Rodrigo Eduardo González Guzmán, léase Rockdrigo
González, vio la primera luz en Tampico, Tamaulipas,
la Navidad de 1950. Hijo de doña Bertha Angélica

y hasta el Rockdrigo común, con familia, amigos y
experiencias. La obra arranca con seis escritos sin título, luego nueve poemas y las letras de 18 canciones,
nueve cuentos y tres artículos de autores varios. El

Guzmán Gómez y del regiomontano Manuel González Sámano, tuvo una infancia donde lo mismo escuchó huapangos (su tío abuelo fue integrante del trío

apartado "Reportajes y entrevistas" es uno de los más
interesantes; los textos de periodistas, músicos, amigos y familiares ofrecen, aunque sin orden cronológi-

Los Tamaulipecos), que mucho rock (influenciado
enormemente por Elton John, Don ovan y Bob Dylan,
entre otros). Con estudios universitarios en Tamaulipas y Veracruz, gusto enorme por la lectura y expe-

co, lo más cercano a una biografía del tampiqueño.
En siete páginas hay trece fotografias del Rockdrigo
niño, adolescente y adulto, de su padre, hermanos y
cuates, de las ruinas del edificio donde murió. Al estilo de las re,~stas "Guitarra fácil", el libro concluye ofre-

riencia en grupos artísticos multidisciplinarios, a mediados de los setenta abandona su tierra y se muda al
Distrito Federal. En 1976 se presenta en la Sala "Manuel M. Ponce" del Palacio de Bellas Artes interpretando su propia suite titulada "Yo no juego". Inspira-

ciendo las letras de diez temas con todo y las gráficas
de cómo deben ser interpretadas con lira. Este libro
colectivo, donde los autores se unen por el recuerdo

do en la Ciudad de México compone sus primeras piezas y se gana la vida cantando en los camiones. Poco a

de un amigo, es la mejor forma de rendirle tributo al
rupestre mayor.

24

¿Servidumbre en
el capitalismo?
¿PUEDE HABER SERVIDUMBRE EN EL CAPITALISMO? CUAL-

quier sociólogo o economista ortodoxo diría que
no, dado que feudalismo y capitalismo son, en
esencia, incompatibles. Los siervos, ligados al señor feudal, desaparecieron con todo el sistema
que les daba sentido y los mantenía. Sin embargo, hay una forma de servidumbre que está a la
vista de todos y permanece allí sin que hasta la
fecha se hayan puesto límites a sus prácticas.
Se trata de los futbolistas profesionales, quienes no pueden rescindir libremente sus contratos como cualquier otro trabajador y dependen
de un acuerdo de sus "dueños", los clubes deportivos -que en realidad son hoy por hoy empresas en su gran mayoría- para poder cambiarse
de institución.
Por un lado, tenemos una horma anticuada,
resultado de la época en que el futbol era deporte de aficionados y los acuerdos sobre la base del

25

�ámbito de la política y ha dejado de ser una cuestión de arreglos privados. La comisaria europea
de Educación, Cultura y Deportes ha señalado
que la situación actual no puede continuar y ha
obligado a la UEFA y a la FIFA (los organismos
que regulan el futbol europeo y mundial, respectivamente) a discutir y elaborar nuevas bases para
la regulación del traspaso y contratación de jugadores, que deberán respetar una regla fundamental: en una sociedad moderna todo trabajador tiene derecho a la libre circulación y no debe sufrir
discriminación alguna. Ycomo el asunto es político, no faltan las posiciones ideologizadas en
defensa de intereses, desde los que dicen que un
cambio en la legislación significará el derrumbe
total del futbol, a los que señalan que "ahora la
ganancia irá a parar a los jugadores y no a los
clubes" (sic) .
En el fondo, se mantiene la dualidad incompatible apuntada al principio: procedimientos
propios de un sistema feudal insertados en el seno

del capitalismo, lo cual conduce a insalvables contradicciones.
Y entonces un asunto trivial como el futbol,
cuando mueve miles de millones de dólares, ya
no es una anécdota de la vida privada, sino un
problema de juegos de intereses económicos y
allí es donde el capitalismo no puede dejar libre
el juego: paradojas de un sistema que predica la
libertad como el fundamento de su dinámica.
¿Por qué las sociedades se resisten a dejar de
lado las prácticas incompatibles con sus nuevos
modos de organización? ¿Por qué pueden subsistir instituciones correspondientes a un modo
de organización históricamente desaparecido en
los nuevos? Esto está presente en todas las discusiones o planteas donde se analiza el valor de la
tradición: ¿qué prácticas tradicionales pueden y
deben subsistir y cuáles están irremisiblemente
condenadas a desaparecer, a pesar de los sentimientos conservadores de muchas personas, quizá la mayoría de los seres humanos?

achina
speculatrix

los sentidos. La única actividad de un alma puramente olfativa consiste en empaparse de lo que
este sentido le ofrece.
El axioma fundamental del sensualismo epistemológico, nihil est in inteUectu quod non priorfuerit
in sensu, equivale a postular la iniciación de cada
individuo en el conocimiento como una especie
de pizarrón limpio ( tabula rasa) en donde los sentidos van escribiendo, poco a poco, las palabras.
Se opone a las teorías de las ideas innatas en
Platón o en Descartes y repercute en empirismo,
como en Locke.
Condillac analiza el comportamiento cognoscitivo de cinco estatuas individuales, cada una dotada con uno de los sentidos. Luego combina diversos sentidos para obtener otros resultados. Finalmente, toma los cinco sentidos juntos, porque
lo que pretende es una explicación genética de
cómo surge el conocimiento humano, psicológica y epistemológicamente; de algún modo,
Condillac es un viejo pariente de Piaget. Empieza
con el sentido del olfato: dice que es el más simple.
Para Condillac, ninguno de los sentidos, excepto el tacto, puede juzgar que haya objetos exteriores. Cuando decimos que la Dama de las
Camelias se acerca a la estatua olfativa, estamos
describiendo el asunto desde el punto de vista de
un observador externo que puede percibir tanto
la estatua como la dama. La estatua misma sólo
sentiría un olor, sin saber si hay damas o camelias
afuera. No tiene la noción de "afuera". Esta palabra aún no está escrita en su pizarrón. Más radicalmente: el olfato solo nunca podría llegar a escribirla. La conciencia de la estatua es concien-

Las estatuas de Condillac
PIENSE ALGUIEN EN ESTO: QUE EXISTE UNA ESTATUA A LA

Tray etaria
REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
lnformes y suscripciones:
Biblioteca Universitaria "Raúl Rangel Frías", primer piso,
Av. Alfonso Reyes 4000 Nte., C. P. 64000, Monterrey, Nuevo León, México.
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Página en internet: http: / / www.mx/ publicaciones/ trayectorias/ .

26

cual se le acaba de dotar con el sentido del olfato
y que se acerca a ella la Dama de las Camelias (si
es que nos la presta un ratito Alejandro Dumas,
hijo). Esta estatua primeriza y olfativa, ¿qué sensación tendría? ¿Tendría la impresión de que
huele a Dama de las Camelias? ¿Se percataría de
que huele más a camelia que a dama? ¿O quizá
de que huele más a dama que a camelia? No, no
podría discernir nada de lo anterior por su falta
de experiencia para destilar tales distinciones. Si
ya antes hubiera olido rosas, quizá podría percatarse de que ahora "huele, y no precisamente a
rosas". Nada más; porque los conocimientos que
pueda ir adquiriendo una estatua meramente
olfativa no se dan en montón y al mismo tiempo,
sino que van apareciendo de manera gradual. Al
menos, esto es lo que piensa Etienne Bonnot de
Condillac (Grenoble, 1715-1780) , quien como
todo sensualista considera que no hay nada en el
entendimiento que antes no hubiera pasado por
27

�cia de olor; ni siquiera puede llegar a apreciar
que posee el sentido olfativo, porque el sentido
olfativo no se huele a sí mismo, en tanto que sentido es inodoro. ¿Se podrá avanzar más allá de
esto? La respuesta de Condillac es: sí. Pero es
dubitable. "Con relación a sí misma, la estatua
no es más que olores", dice en su Tratado de las
sensaciones (1754). Con relación a diversos olores, la estatua consiste únicamente en la modificación de sus estados. En el primer párrafo se
dijo: "si antes hubiera olido rosas" ... ¿Puede manejar una estatua meramente olfativa la noción
de "antes"? En el caso de que pueda, ¿de dónde
la sacó? Porque (antes) no es una sensación
olfativa. Si no puede, la estatua olfativa sería una
especie de espejo indiferente ante las imágenes
de olor que en éste se reflejan: pasarían unos olores y otros sin posibilidad de relacionarse entre sí
en la conciencia-espejo. Condillac piensa que se
puede avanzar más porque la noción de antes
pertenece a las categorías de la memoria, y cree
que esta categoría puede obtenerse por vía
olfativa.
"Una vez que el cuerpo odorífico deja de actuar sobre su órgano (de la estatua), el olor que
ha sentido no se olvida por completo. La atención que le ha dispensado lo retiene todavía y de
él queda una impresión más o menos fuerte según que la atención haya sido más o menos intensa. He aquí la memoria", expresa Condillac.
Hay en esto una gran mezcolanza. No se puede
hablar de "cuerpo odorífico", ni de "dejar de actuar", ni de "su órgano" desde una visión interna
de la estatua. Estas ideas pertenecen a observadores externos, y resultan gratuitas desde la perspectiva interna. La estatua no entiende nada de
esto. No se puede hablar de "no se olvida", ni de
"lo retiene" para justificar la memoria, porque no
olvidary retener es lo mismo que tener memoria. Hay
aquí círculos viciosos (o virtuosos, da lo mismo) que
nada contribuyen al esclarecimiento del asunto. La
atención aparece ligada a la retenciónen el argumento de Condillac. Consideremos esto aparte.

La impresión que "queda" es más o menos
fuerte según que la atención haya sido más o
menos intensa. Esto sugiere que la memoria depende de la intensidad de la atención, como si la
estatua pudiera controlar esta última a voluntad.
Nada hay de esto en la noción de atención que
emplea Condillac: "la capacidad de sentir de nuestra estatua se concentra por entero en la impresión que recibe de su órgano. Esto es lo que yo
llamo atención". No le queda otra a la estatua
que atender el olor percibido: sólo para eso está
hecha. La estatua "se concentra por entero" en
el olor presente, sea éste un olor débil o uno fuerte. La intensidad del olor puede variar, pero no
la intensidad de la atención que es igual para todos, ya que sólo consiste en ~'concentrarse por
entero". Si la estatua siempre se concentra por
entero, su atención no puede variar ni tener grados de más o de menos. Lo mismo pasa con un
espejo: refleja por igual las luces fuertes que las
débiles. La intensidad de la luz puede variar, no
la capacidad reflectora del espejo.
Por supuesto que se podría idear una estatua
capaz de variar la intensidad de su atención independientemente de la variación en la intensidad de los olores. Pero sería una estatua distinta
a la que quiere Condillac. Él no desea atribuirle
otra propiedad adicional al sentido olfativo. Así,
se ve obligado a intentar justificar la memoria a
partir del propio sentido del olfato. No resulta.
Su radicalismo sensualista, a pesar de lo que diga
Rodolfo Mondolfo (que Hobbes con intuición
profunda ya hab'a visto que la sensación misma
implica una especie de memoria), lo encierra en
una trampa sin salida. La memoria no es una idea
que pueda ser formada por los sentidos, es una
capacidad fundamental para la formación no sólo
de todo tipo de ideas (incluyendo la propia idea
de "memoria") , sino del sentido de sí mismo y de
la creencia en la realidad. Sin memoria la aparición del conocimiento se vuelve imposible.
Condillac lo sabe; por eso afirma: "si a nuestra
estatua no le quedara ningún recuerdo de sus

28

j

J

J

l

modificaciones, cada vez creería sentir por primera vez ( ... )jamás compararía dos maneras al
mismo tiempo ni emitiría juicios sobre sus relaciones". Pero la manera como resuelve el problema de la memoria tiene más agujeros que una
red. Si disimuláramos que tampoco toca el tema
del lenguaje, otro asunto grande le queda pendiente: la realidad externa. El sentido del tacto
se ocupa de esto, con su órgano principal: la
mano.
La concepción del alma de la estatua es algo
parecido a la concepción del ego en Descartes:
"puesto que las sensaciones sólo pertenecen al
alma, no pueden ser más que maneras de ser de
esta sustancia". Hasta aqu' parece el mismo árbol cartesiano, sólo que podado de sus ramas
innatistas. El alma es una sustancia que si exclusivamente contemplara sus maneras de ser "concentradas en ella", "le sería imposible descubrir
que posee un cuerpo y que fuera de este cuerpo
existen otros", es decir, el alma y sus sensaciones
se volverían islotes solitarios: el sensualismo extremo y consecuente es otro camino para llegar
al solipsismo, a que cada quien se quede solo, y a
pensar que la realidad no es otra cosa que el
mundo de las propias sensaciones. Pero Condillac
no es consecuente, por fortuna. Inventa algo que
no ha justificado con base en los sentidos llama-

do "naturaleza", a la cual achaca todo aquello que
no puede explicar a partir de las vías sensoriales.
El yo en Descartes se distingue totalmente del
cuerpo. Los cuerpos humanos son máquinas que
interactúan con el yo a través de la glándula pineal.
Los animales carecen del yo por completo y su
cuerpo es sólo maquinaria (la piedad hacia los
animales fue puesta en jaque por esta idea de
Descartes, y se disputó durante largos años al respecto). El yo opera de una manera distinta en
Condillac: "el yo en vez de concentrarse en el
alma, debía extenderse, expandirse y, en cierta
manera, repetirse en todas las partes del cuerpo",
dice. La estatua, mera atmósfera de sensaciones,
no conoce aún su cuerpo; pero "es preciso que
observe sucesivamente su yo en todas las partes
donde parece hallarse ... corresponde a la naturaleza el primer paso: ella debe producir los primeros movimientos en los miembros de la estatua". Es fácil de advertir el remiendo. De cualquier forma, resulta atractivo el nuevo planteamiento: los límites del yo son los límites del cuerpo.
La estatua, por obra de la naturaleza, ya puede moverse. Una vez recibida esta gracia el camino se allana. Puede colocar sus manos sobre sí
misma y sobre otros objetos. Cuando la mano toca
otras partes del cuerpo -incluyendo su otra

29

�mano-y también toca otros cuerpos aprende a
distinguir entre el cuerpo propio y los otros cuerpos. La mano propia que toca y la mano propia
que es tocada pertenecen, ambas, al mismo ser
sensible. Cuando la mano propia toca la mano
ajena, las dos manos no son del mismo ser sensible. El otro y su mano están "allá afuera",junto
con otros cuerpos que no son parte del propio.
A través del sentido del tacto, la estatua aprende que dos cuerpos "que son impenetrables, necesariamente son distintos y siempre dos". Pero
Condillac se embrolla ... cree que la impenetrabilidad es un factor por el cual el alma "sale de sí
misma" y aprende a descubrir cuerpos. Sí ayuda
a descubrir cuerpos, pero no necesariamente
otros cuerpos, sino también el propio. Más bien
lo que aprende es la noción de "dos cuerpos".
Las manos propias que se tocan entre sí, no se
interpenetran: son dos, aunque del mismo sujeto. La mano propia y la mano ajena que se tocan
tampoco se interpenetran: son dos, aunque de
distintos sujetos, cada uno de ellos "afuera" del
otro. Pero el solipsismo no se rompe con sólo
mostrar que hay algo fuera del propio cuerpo,
sino que requiere mostrar que algunos son cuerpos de otros yos. Condillac ni siquiera parece percatarse de este problema.
Hay filósofos que se han esmerado en romper
el cerco de los solipsismos, porque el prójimo, el
otro yo, se les escapó corno realidad y quieren recobrarlo; de prójimo pasó a ser ajeno. Sin embargo, en una filosofia sana, el otro no es un problema: es un dato. El otro se da inmediatamente;
sólo las aves dudan con los espantapájaros.
El tacto, en especial la mano, sirve para recorrer los cuerpos que antes sólo la vista captaba.
La mano se adapta a toda suerte de superficies;
los dedos tienen gran movilidad: se extienden,
se unen, se separan, se doblan. Si las extremidades superiores terminaran en muñón, se limitaría con mucho la percepción táctil (todavía se
podrían dar abrazos, pero no con la falsa sonoridad que acostumbran los políticos). También se

perderían aptitudes si careciera de articulaciones.
Por eso, Buffon (en su Historia natural genera~
dice que una mano con veinte dedos y muchas
articulaciones sería estupenda y que con ella se
podrían captar hasta diferencias infinitamente
pequeñas en los cuerpos. Provocaría una especie
de "geometría universal", dice. Condillac difiere:
esa mano produciría "una sensación tan complicada que nada podría distinguir (la estatua) en
ella". Agrega: sería una mano incómoda. Le faltó
decir que también sería fea.
La tentación de considerar los sentidos por
separado, y luego integrarlos, para explicar el
surgimiento de las ideas, fue usual a mediados
del siglo XVIII. Diderot había escrito en su Carta
sobre los degos (1749) y su Carta sobre los sordomudos
( 1751) , que andaban por esos rumbos. Grimrn
reivindicaba para Buffon la invención de los artificios estatuarios. Condillac fue acusado de plagio. Se defendió: "la descomposición del hombre tendría que haber surgido en el espíritu de
todos los metafisicos", dice, y transcribe una buena porción de la Carta sobre los sordomudos. En ésta
hay una aportación original: la pesantez de los
cuerpos no se capta por el tacto en general, sino
por el tacto grávido que se relaciona más con el
sistema muscular que con la sensibilidad epidérmica.
En la década de los cuarenta,José Caos dictó
en Monterrey algunas conferencias sobre el terna
de la mano, considerada ésta como algo exclusivo del hombre. Las conferencias fueron recogidas en libro. Es de extrañar que no haya mencionado para nada a Condillac.

30

,

.

que en las fechas daban a la educación los gobiernos estatales y federal. Durante el periodo del
presidente Manuel Ávila Camacho, este conjunto de niños fue un atractivo frecuentemente solicitado para que tocara en acontecimientos de protocolo ante diversos visitantes extranjeros y nacionales.
El repertorio del conjunto era clásico, pues
los maestros, de origen chiapaneco y oaxaqueño,
buscaban la formación académica de los jóvenes.
Pero en sus ratos libres los muchachos también
tocaban piezas de la música más popular en la
época. Posteriormente, ya en la secundaria~ gracias al entrenamiento que había recibido, Osear
pudo extender sus prácticas musicales al piano y
formar parte de un nuevo conjunto estudiantil
de música tropical. El paso de ahí al mercado laboral musical fue más o menos sencillo. En un
principio tocaron en las fiestas particulares que
hacían sus mismos compañeros y en los acon tecimien tos organizados por la escuela secundaria y
las autoridades educativas, pero también en salones de baile y, aunque muy eventualmente, en
algún cabaret.
Cuando terminó la secundaria, entró de lleno al mercado musical nocturno en México. Entonces tomó un curso en la Escuela Libre de Música, institución para músicos populares, donde
aprendió a escribir y arreglar música. En esos años
recorrió diversos clubes nocturnos, hasta que llegó a formar parte del más popular conjunto tropical de los tempranos años cincuenta: "Moscovita
y sus guajiros".
Con "Mosco" tocó en Acapulco y se convirtió
en su arreglista y director musical. Para entonces
ya era un reconocido arreglista de música tropi-

usica

El sabor tropical del jazz .
en Monterrey. Una charla
con Óscar Alpuing
ÓsCAR ALPUING NACIÓ EN VTLI.A HERMOSA. MUY PE-

queño emigró a Veracruz, donde su familia se
estableció en Las Choapas, y de ahí viajó a la ciudad de México.Junto con dos hermanos estudió
la primaria y la secundaria en internados oficiales de la capital. Ahí desarrolló su gusto por la
música a través de un programa de marimba que
fue instrumentado casi a la medida de ellos, pues,
corno casi todo tabasqueño, poseían un gran gusto por el instrumento.
El apoyo dado al programa de educación musical en el Internado Nacional Infantil fue de tal
magnitud que en poco tiempo el conjunto en
que tocaban los hermanos Alpuing actuó en diversas ciudades de la república, como Tarnpico y
Guadalajara, y en otros importantes espacios de
la ciudad de México, corno el Palacio de Bellas
Artes; todo ello como resultado de la atención

31

�te de ambiente en esos años. Pues no podíamos
hablar de jazz ni nada de eso, porque no había ni

cal; el arreglo que hizo a "Espinita" tuvo un éxito
extraordinario en la capital. Cuando el grupo
"Moscovita y sus guajiros" se extinguió, Óscar ya
gozaba de un buen prestigio en México entre los
músicos tropicales y de standards mexicanos.
Muchas orquestas y grupos lo llamaban para tocar con ellos. En ocasiones suplió a Mario Patrón,
pianista de Luis Arcaraz; tocó con la Orquesta de
Ingeniería, y se codeaba con los mejores instrumentistas.
Después de casi una década de que se integrara a "Moscovita", de varios viajes a Acapulco, entonces ciudad paradisiaca que se convirtió en "su
refugio", y a Monclova, donde se casó, en 1960
llegó a Monterrey. El momento musical que entonces experimentaba Monterrey fue coincidente con los gustos del pianista. Después de años
de letargo, en el Monterrey de las fechas renacía
el movimiento jazzístico que le tocó durante las
décadas de los veinte y los treinta. Recordemos,
por un lado, que a partir de los años cuarenta el
jazz en Monterrey perdió fuerza frente a las músicas consideradas "nacionales" y regionales, entre ellas la música de acordeón y bajo sexto, y por
otro, que a principios de 1962 fue fundado: el
Club de Jazz de Monterrey, instituto que dio un
nuevo y vigoroso impulso al género en la ciudad. 1
Con el propósito de dar un panorama del ambiente jazzístico que imperaba en los años sesenta en Monterrey, en seguida transcribo parte de
una charla con Oscarito, como muchos músicos
y melómanos llaman al maestro Alpuing.

músicos.
-¿En qué drcunstanci,as lkgaste a Monterrey?
-Estábamos en Monclova, en el año de 1960.
En esos tiempos estaba muy mal. Ya se habían
perdido aquellos auges, aquellas cosas; no había
trabajo. Ahí estaban mis hermanos, pero charoleando con la marimba. No nos iba bien, y yo acabado con un problema que tuve en Acapulco; sin
dinero, pues todo eso me costó mucho. Total, que
leí el periódico de Monterrey y vi: "El Reno Club",
"El Montecabana", y algunos artistas que yo conocí en Acapulco, Tony La Mar... los artistas que
viajan por toda la república.
Llegué a Monterrey sin un quinto, sin conocer la ciudad, sin ropa adecuada, pues se estaba
acercando el invierno. Llego al cabaret, me paro
en el cartelón donde estaba anunciado el show, y
el otro cabaret, que estaba ahí enfrente, era "El
Reno", "El Montecabana" estaba en donde está
el Hotel "Royalti", a un lado. Yo estaba ahí en la
puerta y entonces oí que estaban tocando música tropical y me digo: bueno, aquí ya más o menos hay jale, por lo que están haciendo; yo vengo
de un mundo muy diferente, muy avanzado para
ese asunto. Así era la cosa en Monterrey, por eso
decía que la música era escasa.
Entonces empiezan a salir los músicos y venía
un amigo que conocía de México. Inmediatamente le dije lo que pasaba y me dice: "Aquí está el
jale, nada más que el dueño, Chuy Tamez, anda
en México y hay que esperar a que venga". Mientras, me invitó a cenar y llevó y pagó un hotel.
-¿ Quién era esta persona?
-A éste le decían "La chuletilla", "La chuleta", músico de tropical.
-¿Músico de México?
-No, de aquí, de Monterrey. Te menciono
que todos los que estaban eran de Monterrey, por
eso vivían aquí ya. Habían andado por la república... Y entonces él me hizo el gran favor de socorrerme. Al otro día me llevó al bar, habló con el

A. A. -¿ Qué recuerdas de la música de estos rum-

bos cuando Uegaste a la dudad?
O. A. -La música que se tocaba aquí, en Monterrey, en los sesenta, porque yo llegué aquí en
los sesenta, era muy escasa; no había músicos ni
bares donde tocar. Los pocos bares que había eran
"Cita con Arcaraz", "El Montecabana", y los otros
bares de segunda clase, como "El Patio", "Las
Trancas", este último, enjuárez casi llegando a la
Calzada. Esos eran los lugares predominan temen-

32

dueño. Me acomodé en "Cita con Arcaraz". Estaba todavía Luis Arcaraz regenteando el negocio.
Total, llegó el dueño - ya había oído por ahí de
mí que estaba haciendo buen trabajo, pues como
estaban las cosas, pues yo era una estrella, me sirvió mucho eso-y me dice: "mira, yo a la gente le
pago cincuenta pesos y cuarenta pesos, pero a ti
te voy a pagar setenta y cinco". Era un sueldo que
más o menos funcionaba. Inmediatamente hablé
a la casa y mandé dinero. Mi esposa y mis hijas
llegaron exactamente el 15 de septiembre de
1960. Recuerdo bien, porque ese día llegaron,
fuimos a comer a un restaurante y pasó el desfile.
Es inolvidable la fecha. Bueno, ya pasó todo eso y
empecé a trabajar, tuve muchas discrepancias con
el empresario y ahí apareció el jazz.
Estaba ahí trabajando, tocando, pero yo tenía
unas tendenciasjazzísticas, porque el solo de tropical lo hacía más modemito; no lo hacía nada
más ... ya aventaba mis escalitas y parecían más
jazzísticas que tropicales. Entonces, estaba trabajando ahí y una noche llega un hombre que me
dice: "oiga, necesito un pianista". Se presentó conmigo: "yo soy Gonzalo González -yo soy "Chalillo", el mejor baterista de Monterrey. No lo dijo
así, pero yo sabía quién era, era famoso, el mejor
baterista-y estamos formando un grupo de jazz".
Aquí iba a intervenir un muchacho de Reynosa,
que era el bajista, le decían "El Venado"; un saxofonista de Laredo, también muy famosito aquí en
el medio; Tomás Buendía en la trompeta, un
trombón que era Quintanilla, el viejo; yo, y "Cha-

ganemos, y además nos va a financiar algunos
productos."
Yo tenía un problema gra\'e en ese tiempo.
Quería conseguir una casa. No podía seguir viviendo en un hotel. No porque no pudiera pagarlo, sino porque con mis hijas chiquillas era una
bronca. Y para conseguir casa aquí necesitabas
carta del presidente de la república.
Entonces yo le dije a "Chalillo": "mira, si el
hombre está dispuesto a darme la firma para sacar una casa y prestar una lana para dar los enganches, yo me voy con mucho gusto". Fue y habló, y dijo: "sí, véngase".
-¿Quién era el empresario, recuerdas su nombre?
-Era un muchacho, de esosjóvenes, que no
son gente conocida en este negocio. Eran dos
personas y entre los dos ponían la lana porque
tenían la inquietud de hacer esto y hacer que el
jazz surgiera, y que ellos iban a vender el grupo
para las presentaciones. Iban a hacer negocio con
eso, aparentemente. Metieron mucho dinero.
Todos los arreglos los mandaron a hacer a México. Sí, trajeron arreglos de México y empezamos
a estudiar las cosas. El hombre me prestó mil
quinientos pesos, me dio las firmas para conseguir una casita; compré unos muebles.
-¿En ese momento no había otro grupo de jaz.z en
Monterrey?
-No existía porque no había músicos. Quiero decirte que de pianistas nada más estaba un
yucateco que se llamaba Cámara, y "Pano", que
tocaba música de dixieland, se llamaba Guadalupano, pero así le llamaban: "Pano", y un señor
que tocaba el trombón; entre los dos tocaban
música de dixieland, y tenían mucho éxito; eran
cómicos musicales. Eso era lo que se conocía
como jazz.
-Y este grupo que armaron con Gonzalo, ¿Juncionó?
-No. Resulta que estuvimos estudiando, preparando todo el material, y fuego fuimos por la
ropa, porque nos compró ropa de pie a cabeza. Y
entonces el trompetista, Tomás Buendía, ya no

lillo" en la batería.
Ya me explicó cómo estaba la mecánica: "Hay
una persona que va a manejar el grupo y tiene
toda la lana del mundo. Él quiere un grupo de
jazz porque lo quiere meter al Casino y a todos
estos lugares para que la gente conozca ese tipo
de música"... (Para que veas que estaba principiando el jazz aquí en Monterrey.) "Nada más vas
a estudiar dos horas por las tardes y te van a dar
cincuenta pesos por estudio. Cuando el grupo
esté armado nos van a dar comisión de lo que

33

�pica! con tendencias jazzísticas. Tocábamos coros en jazz, cosas complicadas para jazz. Copiábamos mucho a los Hi-Los, que era un grupo americano vocal buenísimo. Pero eso fue un poco
después. Empezamos aquí, hicimos refuego, estuvimos un año y tuvimos mucho éxito. Después
nos dio por irnos de gira, porque ya habíamos
hecho un disco, y de ahí nos fuimos a Mazatlán y
tuvimos éxito. Ahí en Mazatlán entramos en la
influencia del jazz. Ahí fue exactamente donde
empecé con la onda del jazz.
Resulta que yo llegué a Guadalajara con ese
grupo, y estamos hablando más o menos de 1963,
'64, por ahí; ya había transcurrido un tiempo aquí
en Monterrey. Y fuimos a Guadalajara. Ya habíamos ido a Acapulco. En el '62 fuimos a Acapulco
y tuvimos mucho éxito con el grupo vocal.
-¿ Tres voces y piano?
-No, no, cuatro voces. Nosotros le competíamos a "Los Ases" y los que estuvieran de moda,
nos iban a ver. Piano, bajo y tumbadoras con platillo y esas cosas, porque era puro tropical. "El
Cueritos" era el que hacía todo el tropical, bien
bonito que lo tocaba; en el bajo estaba "Chicho"
Valadez, que era cantante, y Raúl Jasso empezó
con nosotros, el que anda con "El Grillo" yJasso.
Hicimos el cuarteto de voces y sonaba increíblemente. Y a la gente le gustaba mucho aquí en
Monterrey. Fuimos aAcapulco. Regresamos y luego fuimos a Guadalajara y Mazatlán y regresamos
para acá. Al regresar a Monterrey entré de nuevo
con Tamez. Porque un día me agarró en Mazatlán
y llegamos a un acuerdo. Cuando regresamos ahí
estaba "El Chalillo" con su grupo, en ese lugar.

le gustó al hombre, lo echó fuera y se trajo uno
de México; se trajo a Cherna y lo metió en el grupo. También estaba así, medio medio, pero también le gustaba el trago. Para acabar pronto, el
día del debut el Chemita famoso se puso una, y
no fue. Ese día el hombre se enojó, se desbarató
el grupo de jazz y se acabó todo. Tanto esfuerzo,
tanto dinero invertido para que el día del debut...
Bueno, terminó eso y le digo al muchacho, a Mario: "oye yo te debo dinero". "Olvídate ya de todo",
dice, "no me debes nada".

-¿Estos empresarios, eran muchachos de Monterrey?
-Sí, él era topógrafo o arquitecto. Eran dos.
Total, ahí acabó el grupo de jazz. No duró mucho. Te digo, fueron como unos tres meses de
intento, de realmente estar tocando jazz, música
tradicional americana. Pero a "Chalillo" no se le
quitó la intención y él siguió.

-¿ Qué repertorio tocaron?
-Lo mismo, "Satin doll", lo que es estándar,
lo que oyes todavía ahorita. Tú vuelves a oír todo
eso igual. Nunca ha cambiado el jazz. Aquí ves el
libro ese azul y ves puras canciones que conozco
desde que nací. Yo voy a tocar frecuentemente
con los grupos de jazz y son las mismas.

-¿ Y qué nos puedes decir de tu participación en el
Club de jazz de Monterrey en los años sesenta?
-Recuerda que estamos en los inicios de los
años sesenta. Yo me quedé sin trabajo y tuve que
regresar al cabaret, con el hombre éste y me corrió. Me tenía acosado y yo opté por salirme. Anduve deambulando por aquí y me metí a un
restaurancito que se llamaba "La Cabaña". Pero
volví a entrar al cabaret, con Tamez, con otros
músicos que venían de CiudadJuárez, tropicaleros, y ahí armamos un conjunto de voces. Escogí
a los cantantes que Tamez tenía en tres lugares
diferentes. Hicimos un conjunto de voces, boleros en voces, y tuvimos un éxito tremendo aquí
en Monterrey.

-¿ Tocando jazz?
-Tocando jazz, era la misma agrupación con
la que empecé, nomás que ya no estaba yo. Estaba David Molina, o no recuerdo bien quien estaba por ahí.

-¿No estaba juan Gloria, el pianista de El Cercado?
-Juan Gloria estaba en Acapulco. Cuando fui
a Acapulco lo vi por allá. Era bajista. Cuando se

-¿ Cómo se llamó el grupo?
-Grupo "Sensación", que era un grupo de tro-

34

haciendo que no estaban de acuerdo a lo que se
debía; nosotros éramos tropicaleros.
Me quedo sin trabajo, y ya de regreso de
Mazatlán, me contratan en el Canal 6 de televisión, que era el canal más famoso en esos años,
con el Show de Mediodía, con Kippi Casado, los
cubanos ... yyo pude entrar ahí con "El Pollo" Carrillo, el bajista, y hacíamos un poquito de jazz y
tropical, acompañar shows, y me conecté con
muchos artistas. De ahí nació la idea de que yo
debería estar en el ambiente del jazz de Monterrey. Me empezaron a buscar mucho, pues tenía
cinco programas al día. Todos los empresarios se
peleaban por mí y empezarnos a hacer jazz. Me
habló el Club de Jazz de Monterrey; de ahí me
habló César Villegas, el doctorJosé María Duarte,
que eran mis amigos; el arquitecto Lizandro Peña,
que también era muy entusiasta; había otro hombre que trabajaba ahí en las estaciones de radio,
se llamaba Rolando, y esos eran los que integraban el Club de Jazz. Nosotros íbamos a tocar al
Instituto Mexicano Norteamericano de Relaciones Culturales, que era el centro de operaciones.
Tocábamos cada mes o quince días, dependiendo de lo que programaran, y se integraban con
videos de jazz. Ellos estaban muy documentados,
tenían bastantes discos y videos de jazz, y hacíamos los programas esos, que luego empezaron a
sacarlos al Obispado, la Fuente Monterrey, y después ya nos mandaban a las zonas populares a
tocar jazz. Yo era a quien más llamaban, no porque fuera el mejor, sino porque tenía más crédito.

vino a Monterrey a mediados de los sesenta llegó
tocando el piano y dejó el bajo. Yo llegué ahí,
pero la influencia del jazz la traía de Mazatlán.
Ahí es donde empecé con la influencia. Me empecé ajuntar con Javier Michel, Carlos Castillo y
con toda esa gente que estaba tocando jazz allá
en Guadalajara y Mazatlán. Y empecé a involucrarme y se iban a mi casa, comían conmigo y
llevaban discos y empecé a oír. Después "El Chícharo" también se animó, y otros compañeros de
México se juntaron e hicimos un bonchecito de
ambiente. Ahí es donde empecé a buscar temas y
a ir aprendiendo cosas y meterme un poquito a
la línea del jazz. Ahí mismo agarré los discos de
los Hi-Los y los convertí en jazzísticos, que eran
jazzísticos de hecho.
¿Quieres que te diga la verdad? Con ese cambio que hicimos nosotros se bajó el grupo.

-¿ Qué ha pasado con el jazz en Monterrey? ¿Por
qué pasó eso?
-Porque no tenía éxito ese tipo de música.
El jazz, el que supuestamente nosotros hacíamos,
ya no tenía éxito. Inmediatamente se acabó. Prácticamente eso desintegró al grupo. Porque nos
influenciamos mucho y poníamos todo en jazz.
Adiós, se acabó.
Después de que estuvimos con Tamez ese año,
al fin de año me fui a Mazatlán de nuevo. Fue
cuando metimos el jazz y nos cortaron de plano
de la empresa por tantas cosas que estábamos

- ¿Qué otros grupos de jazz había en las fechas?
-Estaba Juan Gloria, que estaba armando ya
su grupito. Él se llevaba a David Molina, a Chemita. Por ahí David Malina organizaba cositas,
pero no había mucho de donde cortar.
-¿ YJorge Infante?
-Jorge Infante apareció un poco más adelante. Él se involucró directamente con la mesa directiva y de ahí armó sus grupos y empezó a
hacer sus cosas. Ya aparecía como un celo musi-

35

�cal. Siempre ha existido eso del celo musical, y
entonces no me permitía hacer mucho. Pero
como yo tenía mucho cartel, me invitaban de
otras compañías. La que más me invitaba era la
Librería Castillo y el Gobierno del Estado; me
hablaban de Difusión Cultural, y jazz aquí y jazz
allá, y jazz por todos lados.
-Finalmente, este movimiento del Club deJazz aca-

bó por esfumarse.
-Terminó por esfumarse por esto: yo emigré
y como era un pilar, no por ser el mejor, para que
no se confunda, sino porque tenía mucho cartel;
a mí la gente me conocía mucho, así que a Oscarito lo ligaban a la televisión y a todos los programas. Estaba dentro del medio porque ya había
preparado el terreno en eso y hacía mis cosas interesantes. Ylos otros hacían las suyas.Juan Gloria hacía su grupito y se presentaba en Difusión
Cultural, pero no con mucha frecuencia; "Chalillo" ya se había ido a México y vivía allá, que por
ser pionero de este asunto podría hacer algo.
-¿ Sientes, Óscar, que de ese Club deJazz, que en su
momento estimuló la actividad jazzística en Monterrey,
haya alguna línea, alguna influencia con los grupos
actual,es de jazz de Monterrey?
-De hecho, no. Esto acabó y acabó. Se extinguió. Se acabó el Club de Jazz y se acabó toda la
promoción. Yo seguí presentando jazz, porque no
estaba conectado con el Club de Jazz nada más.
A mí me presentaban de Difusión Cultural, de
las escuelas de la Universidad, el Tecnológico.
Total, uno estaba muy metido en eso porque era
el único conocido. Los que podían hacer algo ya
no estaban. Juan Gloria había emigrado y David
Molina ya había muerto, así que yo era el único.
Mientras estaba en Monterrey siempre estaba
involucrado. En estos últimos treinta años empecé a hacer jazz con "El Cueritos" y Matilde. Siempre que estábamos en un bar hacíamos jazz porque eso nos llamaba mucho. Éramos los únicos
que existíamos, en verdad. Esta nueva camada que
acaba de iniciar empezó en los noventa. Los primeros que conocí fueron Juan Carlos García,

"Pingüi", y Arturo Ávila, ellos dos fueron el primer movimiento serio que vi. Después ya formaron el grupito con Javier Can tú, que fue "Amareto". A partir de ellos nació el nuevo movimiento,
eso sí lo puedo asegurar. Ellos estaban en el lobby del hotel y José Luis Barajas ya estaba en el
bar con un grupito también tocando jazz. Es cuando yo empecé a ver movimiento.
- ¿Y, entonces, a qué crees que se debe este brote del
jazz que observamos en la historia reciente de la música

'
ine,
televisión
y otros
' '
espeJlSffiOS

torno social. Si la recomendación de ver una película, u otra mercancía espiritual, proviene de
nuestros amigos más cercanos, la recomendación
terminará convirtiéndose en una orden que tarde o temprano será cumplida. Sin esta contemplación obligada nuestra conversación no estará
al día entre nuestros mismos pares. Además, la
película, si no ya en cine, pero sí en video, tarde
o temprano tocará la existencia del público en
otras formas de exhibición. Pero si el circuito no
se inicia con espectadores reales en las salas de
cine, parte de este proceso, en las salas o en los
videoclubes, no ocurrirá.
El cine mexicano, durante casi veinte años, de
1980 a 1999, estuvo condenado al vacío. Sin espectadores, sin promoción y distribución adecuadas, sin ser degustado en las butacas se perdió en
un marco de total indiferencia frente a la gran
lluvia de películas norteamericanas que ocupan,
en término promedio, más de 95% del tiempo
de exhibición en las pantallas de nuestro país.
Al horizonte anterior se le sumó también otro
fenómeno. Al no realizarse casi cine privado desde principios de los noventa, ya que desaparecieron los apoyos oficiales con la quiebra del banco
cinematográfico y el que se hizo fue armado en
su gran mayoría con el apoyo e intervención del
Estado, los temas de las películas estrenadas giraron, en su mayoría, sobre una temática enfocada
básicamente en la visión y personalidad de sus
directores. Los cineastas visualizaron un cine de
autor que se centró por lo general en los universos narrativos y figurativos propios de ellos mismos, algunos sin demasiado interés dramático y
visual, olvidando por completo en el proceso ge-

en Monterrey?
-Es una inquietud nueva. Empezaron a aparecer gentes con deseos y preparación para hacer las cosas, como es "Pingüi", Arturo ... No vamos a decir Raúl Barbosa, que siguió ahí en el
medio, pero ellos siguen más en la orquesta que
en cosas jazzísticas. Después conocí a Luis Rosales y a Hernán González, y a los que vinieron juntándose para hacer esta camada de jazz, y otros
que vinieron de fuera, como Carlos Fuentes.

Nota:
1 Para ejemplificar esto véanse las siguientes notas periodísticas:
"Disertación sobre jazz en la sesión del Rotario Norte", en la que
se apunta que Charle N. Carey, vice cónsul de los Estados Unidos, quien era, asimismo, presidente del Club de Jazz de Monterrey, observó que el género "tiene miles de adeptos en Monterrey", El Porvenir, octubre 26 de 1962, p. 3, 2' Sec.; "Una discoteca
de jazz en IMNRC", donde se anota que la biblioteca del Instituto Mexico-Norteame1icano de Relaciones Culturales contaría con
un archivo de cintas magnetofónicas de los mejores exponentes
del género, y que la donación fue hecha por el Club de Jazz de
Monterrey, fundado hacía nueve meses, E/Porvenir, noviembre 6
de 1962, p. 2, 2ª Sec.; anuncio de la sección cultural en que se
avisa que el Club de Jazz de Monterrey, que preside el doctor
José María Duarte, presenta un programa de jazz con Oscarito y
sus estrellas, El Porvenir, marzo 23 de 1965, p. 4; 2a. Sec. "Concierto de jazz en el Aula Magna", en que se anuncia la presentación de la Banda de Jazz de la North Texas College en la UNL, el
14 de febrero próximo, El Porvenir, febrero 1 de 1967, p. 3, 2a.
Sec. Véase también la nota de febrero 9 del 67, p. 16, 2a. Sec., en
que se precisa que el concierto sería auspiciado por el IMNRC,
Extensión Universitaria de la UNL y el Club de Jazz de Monterrey.

36

El cine mexicano a la caza
de ser otra vez cine
CUALQUIER INDUSTRIA, PERO MUY EN PARTICULAR CUAL-

quiera de las que se encuentran dentro de lo que
se llama industrias culturales, depende para su
supervivencia en cualquier tiempo, pero más en
éstos que corren de globalización y buscado neoliberalismo, de los aparatos y mecanismos de promoción y distribución.
Al igual que otros productos, el cine, si no
encuentra a su público, vía las diversas llamadas
de atención realizadas en la prensa y en otros
medios de comunicación masiva, termina ubicado
en el vacío. Un vacío que fue el entorno característico de la otrora industria del cine mexicano
que al inicio de la década de los noventa perdió
su calidad de industria. No podemos olvidar que
el mecanismo más importante para la promoción
de una película, en el pasado, ahora y en el futuro cercano, es la recomendación oral, de boca
en boca, de los amigos que forman nuestro en-

37

�entusiasmo, en los mercados internos y en los
festivales internacionales por las autoridades del
cine estatal, el cine mexicano empezó a levantar
de nuevo la cabeza. Figuras como Ripstein y Cazals, Fons, Arau y Hermosillo son resultado directo de esas acciones.

nerar una posible respuesta final por parte del
público.
Hoy el cine mexicano empieza a despuntar. Y
lo hace no sólo por la aparición de una nueva
serie de productores privados, interesados en
ganar dinero con sus materiales y no por medio
de subvenciones, conscientes de la importancia
de los mecanismos que ofrece la actual mercadotecnia, sino porque los propios cineastas, los propios directores y guionistas, están asumiendo frente a sus materiales una condición ausente desde
hacía muchos años, por lo menos desde la llamada Edad de Oro de 1940: la de hacer un cine que
se sostenga como cine. O sea, que esté lleno de
interés y atractivo, en particular para los jóvenes
que suman ahora la gran mayoría de los asistentes a los salas de espectáculos, ubicadas ya no en
sitios gigantescos de tres mil butacas, sino en pequeñas salas localizadas en enormes complejos,
que se dispararon gracias a la inversión extranjera, a partir de la década de los noventa. Pero veamos esta historia con cierto detalle, historia de
singular importancia, dado que el país se enfren-

ta desde diciembre, con el nuevo cambio de orientación oficial, a una posible reestructuración de
muchas actividades; entre ellas las culturales, que
han sobrevivido sólo por la ayuda del Estado y
que dependen todavía, como el cine de autor,
del mismo Estado.

Tras una segunda Edad de Oro
Al inicio de los setenta, de 1970 a 1976, como
todos lo recordarnos, el entrante gobierno de Luis
Echeverría apoyó de manera total, al parecer
como forma de cooptación y de lavado de culpas
por la tragedia del '68, la creación de un cine
mexicano distinto al que entonces se producía.
Un cine mexicano "de aliento", como se le llamó
entonces, para que se enfrentara con dignidad
no sólo a los "churros" de los productores privados cocinados con anterioridad, que también
dependían del Estado en préstamos y otras compensaciones, sino ante los públicos del exterior.
Promovidas las películas, hasta cierto punto con

38

de atender y en medio de un escenario en ruinas
sobrevino, hacia finales de esa década del siglo
XX, el cierre del cine mexicano. Más bien, con la
excepción de una filial filmica del poderoso consorcio Televisa, su casi total desaparición.
El régimen sucesor de la familia López Portillo, encabezado por Miguel de la Madrid, creó,
en este mar de desaliento, un oasis de esperanza:
Imcine, Instituto Mexicano de Cinematografía.
Un organismo desarrollado para patrocinar la renovación de un cine, una vez más, de aliento.
Gracias a las políticas del instituto, a pesar de sus
deficientes programas de promoción y distribución, surgió la esperanza de un renovado, y otra
vez nuevo, nuevo cine mexicano. Cine que propició la llegada, eso sí, de nuevos cineastas y cuadros técnicos egresados de las dos escuelas de cine
del país que imprimieron una renovada tónica a
una actividad caída en desgracia. Estos esfuerzos,
complementados también por los trabajos del
cine independiente, animaron la expectativa de
un cambio gradual. A pesar de eso, las formas de
manejar este cine diferente, ya en las carteleras,
lo hundieron sin remedio. Las películas se estrenaban en salas infames, sin anuncio previo y con
cero promoción. Todo un esfuerzo anulado en
el momento más importante de la vida de un filme: su exhibición. En el cementerio de las bóvedas de la empresa oficial quedaron enlatados,
muchos para siempre, los sueños de cientos de
personas, sin voluntad alguna de recuperación,
en un momento en que, ¡ahora sí!, la producción privada ya no existía.

El cine de la iniciativa privada no desapareció
por completo. Eso ocurrió hasta el siguiente sexenio al ser expulsados del paraíso por Margarita López Portillo, hermana y confidente del sucesor en la silla presidencial. Auténtico y gustoso
paraíso, si recordamos que los productores inflaban, por lo menos al doble, los costos de sus futuras películas, con lo cual se quedaban con buenas tajadas, antes y después de fabricar sus churros. Producir era tan buen negocio que exhibir
los engendros resultantes se convertía en algo
totalmente irrelevante, tanto en términos productivos como en términos artísticos. Menos invertir
dinero personal en estas aventuras.
Aunque la hermana del presidente intentó llevar a cabo una producción de cine mexicano que
alcanzara un cierto nivel, importando directores
extranjeros de prestigio para acometer tales empresas y siempre devengando elevados costos de
producción, los filmes resultantes fueron fiascos
completos en todos sus aspectos: creativos, comerciales o de simple prestigio para el país en el panorama internacional.
Es en esa época, casi al final del régimen,justo después del famoso ince ndio de la Cineteca
Nacional, debido a la negligencia y el descuido
de la única responsable: Margarita López Portillo, cuando aparece uno de los últimos subgéneros que podían haber urdido los comerciantes
privados: el cine llamado de "ficheras", que junto al cine con temática y acciones situadas en la
frontera norte: el "cabrito western" y los narcofilmes, se convirtieron en el reducto final de una
industria cinematográfica anquilosada, envejecida, condenada a la extinción espiritual y física.
Las salas de exhibición, que ahora pertenecían,
todas, al monopolio estatal de Cotsa, se dejaron

Back to the future
En 1988, un líder diferente, casi mesiánico, toma,
y con ganas, el poder en sus manos: Carlos Salinas de Gortari. Para él y para toda su estirpe, por
generaciones sucesivas. El cine nacional estaba
ya, para entonces, técnicamente muerto. Con Sa-

39

�linas, un fantasma del futuro empieza a recorrer
la república: el neoliberalismo.

ciones adultas en comparaciones con los menores de 30, cada vez menos al cine que antes, su-

Varias líneas de acción se entrelazan en los
noventa de la centuria pasada, una década que

ben las rentas de las películas en los videoclubes
y no se diga del incremento familiar en lasco-

parece ser, dentro de una perspectiva limitada a
las actividades filmicas, prodigiosa, para bien y
también para mal. Tendencias positivas que co-

nexiones a la televisión por cable en todas sus
manifestaciones y paquetes.

existen con tendencias negativas, que por fortuna pueden ser reorientadas si existe voluntad de
cambio y apoyo en el próximo sexenio de este

¿Qué ocurrió en esos diez años en las otras
dos ramas, producción y distribución, de esa industria tan especial dedicada a manufacturar productos tan singulares e individuales como lo son

novísimo milenio. Y eso conduce directamente a
los destinos de la actividad cultural nacional y a

las películas? ¿Hacia donde se encaminó, una vez
más, en este contexto de apertura de fronteras y

la influencia del nuevo estado en el conjunto de
las industrias culturales mexicanas.

en el patio de Hollywood, un cine, el mexicano,
cada vez con menor presencia, al inicio de los

Analicemos un primer aspecto positivo: la vuel-

noventa, en esas salas impecables de los nuevos

ta de la clase media y de los jóvenes a las salas de
cine. A la desaparición y venta de la compañía
estatal de exhibición, Cotsa, le sucedieron la llegada de grandes corporativos internacionales

centros comerciales y comunitarios? Los cambios
sorprenden. Tanto los estructurales como los de
contenido, tanto los formales como los de calidad.
Es increíble. Entre 1990 y el 2000 se han pro-

que, al lado de una organización mexicana, empezaron a diseñar fórmulas de exhibición en gran-

ducido en México, tanto por Imcine como por
las nuevas productoras privadas, con otro espíritu y aliento, comercial sí pero con calidad a nivel

des complejos de salas cinematográficas, acordes
con las normas de los países del primer mundo.
A un cine a punto de desaparecer de grandes

internacional, más de ochenta títulos de interés.
Gran parte de ellos, sin embargo, continúan siendo poco conocidos por el público nacional a pesar de su presencia en los videoclubes. Ochenta,
en verdad, no es ni siquiera la producción media

recintos ubicados, la gran mayoría, en el centro
de la ciudad, le siguieron estos múltiples lugares
de diversión que se convirtieron de inmediato,
por sus enormes posibilidades de socialización,
en un tremendo imán para generaciones meno-

anual de otros países similares como España o
Argentina, pero para una producción que llegó
cada año a sólo ocho o diez títulos la cifra es alta-

res de los 30 años de las clases media y alta. A un
nuevo concepto de exhibición le siguió este cambio radical en la calidad demográfica del públi-

mente significativa.
Deberíamos hablar, en esta misma línea, de

co. La nueva forma de exhibición asumió ciertas
características que propiciaron la vuelta de los es-

tres momentos. En primer lugar la presencia de

pectadores, espectadores jóvenes y acomodados,
a sus salas. Los cuidados puestos en la proyección

Imcine que logró producir, cuando el cine privado no existía, una serie de películas de gran cali-

de las películas y en las condiciones de los recintos volvieron a convertir en todo un espectáculo
las idas al cine, aun con un costo cada vez más

dad, cuya magia se perdió por la nulas redes de
comercialización. Televicine fue, en la primera
parte del decenio, la primera productora priva-

alto en las entradas a pesar del cada vez más bajo
poder adquisitivo de la población. En poco menos de diez años las salas se han multiplicado. Y

da que se arriesgó a entrarle al extinto cine mexicano. Gracias a su trabajo, y muy en particular a
la compra de títulos producidos y promovidos por

aunque parece que hoy se va, en ciertas genera-

Imcine, y publicitados por las señales de sus po-

40

derosas emisoras televisivas, el público se enteró
de la existencia de un nuevo cine mexicano. Entre 1991 y 1993, Cuarón y Fons lograron abrir los
ojos del público y convirtieron sus nuevos materiales en auténtico cine popular, tanto para los

pantalla se parecían a ellos y hablaban como ellos.
La producción continuó de manera precaria
en la segunda parte de la década, no en calidad
sino en los mecanismos para distribución, a pesar de los éxitos internacionales y nacionales del
mismo cine, hasta la llegada de la película más
taquillera en la historia de nuestro país: Sexo, pudor y lágrimas, que fue vista por 120 millones de
personas. Un salto increíble en el número de espectadores. En ese mismo año, los ojos de la iniciativa privada se abrieron y también los de las
compañías norteamericanas de distribución fílmica. Fox primero y luego la aparición de nacientes inversionistas que le apostaron al cine, hicieron del año 1999 un año clave en el resurgimiento de esta actividad. Parecería ser una nueva época de oro. Incluso en febrero del 2000 un hecho
insólito ocurrió en la programación. Por primera vez en muchos, muchísimos años, había cuatro películas mexicanas en estreno en las salas de

jóvenes como para el público general. Ya Rojo amanecer, en 1988, había despertado el interés de la
mayoría por un cine, hasta entonces sin atractivo, pero en los primeros tres años de la década se
veía otra vez el respirar no ya de una industria
sino del hacer películas mexicanas. El cine nacional se había esfumado, pero empezaron a surgir, como modestos blockbusters y a la usanza del
nuevo comercio transnacional del cine, las películas llamativas por sí mismas. La lucha por estas
películas, casi de la mano de los propios cineastas y de sus actores logró colarse en la mente del
público desde la aparición de El lmlto y Cilantro y
perejil, en 1993, primeras cintas mexicanas proyectadas en las salas de los grandes conjuntos.
Para sorpresa de muchos, el cine mexicano salía
de su tumba y atraía de manera curiosa la entonces tímida atención de los jóvenes. Muchos de

los grandes complejos de cine. Cuatro películas
mexicanas que no ocupaban demasiado espacio,
ocho por ciento del tiempo en pantalla, pero su
exhibición era muy significativa. El cine mexicano, por fin, volvía a las pantallas nacionales.
Ese éxito nos remite de inmediato a los meca-

estos espectadores empezaron a advertir algo muy
singular con estos dos filmes: por primera vez
desde hacía más de veinte años los jóvenes en la
41

�nismos de la promoción y distribución, ahora altamente redituables a pesar de su elevado costo.
Páginas en los periódicos, espacios en la televisión, premieres con las estrellas -la otra clave
importante de ese resurgimiento del cine mexicano-, discusión de los directores con los asistentes en sesiones abiertas, conversaciones en el
cine o por e-mail, interés de los publicistas en las
grandes páginas de los periódicos. Llamas que
inflaman el próximo 2001 con grandes esperanzas para el ya cinco veces anunciado nuevo cine
mexicano. A un costo muy alto, por supuesto: el
mismo que pagan las grandes corporaciones internacionales del espectáculo con sus inserciones
mediáticas. ¿Es posible competir contra ellas en
este despliegue publicitario y sostenerlo para las
próximas películas? No, si falta una variable clave, que ha hecho de este despertar una casi próxima realidad, la calidad. Calidad en el nivel de
producción y en el cuidado de la misma que
empieza distinguir otra vez a nuestro cine. De
inmediato se vislumbra un problema mayúsculo.
¿Qué posición ocuparán nuestros cineastas en
este deslumbrante renacer? ¿Se convertirán los
cineastas autores en cineastas promotores? ¿Los
cineastas autores en cineastas productores? ¿Se
preocuparán únicamente por su obra creativa?
¿O atenderán,junto con sus productores todo el
proceso industrial, del guion a la comercialización de su trabajo creativo, atendiendo a las demandas de los mecanismos publicitarios? ¿Lo seguirán haciendo si acaso se anula el apoyo estatal
y llega el neoliberalismo total a nuestro cine,
como lo deja prever la postergación de la aprobación de las reformas a la Ley de Cinematografia por parte del presidente Zedillo en las últimas etapas de su régimen?
Muchas veces se dijo que los mexicanos no
tenían talento para hacer cine, por lo menos no
a la altura de nuestros creadores literarios. Por
fortuna esa afirmación ha sido desmentida por
el tiempo. No sólo los creadores modernos, a
partir de las décadas estudiadas, son importan-

tes; sino, como la historia de nuestro cine lo
empieza a aclarar conforme se rescatan los materiales antiguos, también los pioneros del cine sonoro. Los cineastas-directores de la llamada época de oro del cine mexicano conocían muy bien
su oficio, sabían de su público y les gustaba hacer
cine. Eso se ve aún en las copias que se transmiten de sus producciones en los canales de televisión. Ese gusto contagia todavía al público de hoy.
Pero los cineastas-autores nunca llegaron a tocar
tales sensibilidades. Bien porque sus películas no
las veía nadie o por falta de promoción y distribución; bien por su aliento, que rebasaba las expectativas del público de clase popular donde
estas realizaciones, en tiempos de Cotsa, se exhibían.
Hoy, los nuevos cineastas, los cineastas-productores, aunque ellos mismos no produzcan, manejan su forma de expresión de manera muy distinta. Creen en lo que hacen, pero también saben cómo hacerlo. Saben cómo llegar al público
que necesita su producto y utilizan todos los vehículos a su alcance, sean legítimos o no, para
promover sus materiales, que se defienden, en
definitiva por su propia calidad fílmica. Claro, en
el camino, entre aquellos autores y estos productores, se instalan los rumbos de una próspera y
exigente industria audiovisual que les permite la
supervivencia con la realización de cine publicitario y video clips, donde deben poner en el escaparte de sus pequeños trabajos toda la usanza y
estilo del momento gráfico. A veces esa manera
se pega e impide, como en Sobrenatural, que el

film despegue.
Entre la comedia juvenil, con valores más cercanos a la actual realidad social de los jóvenes,
como en Por la libre, y el tremendismo a la española, sin descender en los verdaderos infiernos
por mera prudencia, de Amores perros, se instala
un nuevo cine mexicano que, rescatando a un
nuevo público joven, su público, espera seguir su
actual carrera. Un cine, todavía de escasa profundidad, pero que toca con su virulencia epiléptica

42

pantallas, grandes o pequeñas, en cine o en cable, en video o en DVD, las grandes superproducciones de los Estados Unidos. Lo que sí podemos asegurar es un nicho suficiente de películas
que nos permitan reconocernos, que nos permitan reír y gozar con nuestras propias barbaridades y ocurrencias, con nuestra propia violencia y
nuestros complejos, para saber que en medio del
llamado Me World y de la comunicación virtual
existe un estado de ánimo y una condición humana que se denomina el ser mexicano.
Arrieros somos y en el camino andamos. Dar
a conocer ese camino, desde la ciudad más enorme de la tierra, como en Amores perros, o desde la
soledad de los desiertos de la península de Baja
California, corno en Bajo California, no sólo es
importante para nosotros mismos sino es importante parar todos los seres humanos que encontrarán en su imágenes, tremendas o no, refinadas o toscas, una visión de la humanidad que sólo
los mexicanos, o por lo menos los latinoamericanos, podemos señalar. Señalar a través de nuestras artes y, por lo que aquí toca, de nuestras artes audiovisuales.
El nuevo gobierno, que estará instalado cuando aparezcan estas páginas, tiene la palabra. Seguir con un mecanismo que podría mejorar sus
resultados o abandonar una actividad espiritual
de primer orden a su suerte. ¡Que es dejar el destino de nuestros espíritus en manos de las grandes corporaciones! Las que dictan que vemos, que
escuchamos, y que pensamos, nosotros y el planeta, y que a veces se les pasa la mano. ¡Siempre,
por supuesto, en función de sus intereses! Frente al neoliberalismo necesitamos crear con urgencia un proteccionismo de lo único que podrá distinguirnos frente a los demás, frente a los
McDonald y el e-mail, frente a lo virtual y al cine
por internet: el ser nosotros mismos.

o cómica la todavía escasa epidermis sensible de
los actuales espectadores. El camino, por desgracia, no está libre de problemas. Y todos se centran en una dirección: la Ley de Cinematografia,
que provocaría, como ha ocurrido en varios países latinoamericanos, un enorme crecimiento en
la producción de calidad de estos cineastas-productores, más allá del ínfimo número de filmsque
se ruedan actualmente. Pero mientras no se
apruebe -y la tarea queda pendiente para el
próximo régimen-, mientras no se rescate el
Fidecine y el diez por ciento en pantalla para el
cine mexicano, no podemos avanzar mucho.
En una etapa de acusada globalización, la
mejor forma de llegar al mundo es la vieja fórmula de Rossellini, sostenida desde los tiempos
del neorrealismo. La mejor forma de combatir,
decía, es realizar películas muy nacionales para
que sean universales. La identidad nacional está
de por medio. Para salvarse de la globalización
se requiere el localismo. El localismo de La mujer
de Benjamín y Danzón que abrieron puertas, en su
momento, en varios continentes, para el cine
mexicano.
Los espectadores han vuelto, los jóvenes han
vuelto, como lo hemos señalado, a las salas cinematográficas. Los realizadores actuales han equilibrado su visión autoral o comercial con los imperativos de los lineamientos actuales de lamercadotecnia fílmica. Sólo falta algo que es fundamental en este desarrollo y no puede eliminarse,
aun con un régimen afin al libre comercio total:
la protección del Estado. Imcine, o como se llame en el futuro este tipo de organismos, debe
seguir para impulsar, como en otros países, una
política que asegure, ya sea por la calidad de los
materiales o por la ligereza y atractivo popular
de sus productos, la permanencia de un cine nacional, de un cine mexicano, que en este milenio es más que necesario para seguir conservando lo nuestro. La lección de España y de Argentina, de Francia y de los otros países del Mercomún
está a la vista de todos. Nadie podrá sacar de las

43

�rtes
plásticas
&lt;lucidas desde 1938, seleccionadas por Miguel
Cervantes, crítico de arte y curador. Cervantes
consiguió de diversas colecciones públicas y privadas algunas de las piezas más representativas
del artista tapatío, autor de la escultura La paloma ubicada en la plaza de acceso al Marco. En la
muestra aparecen sus más celebrados autorretratos así como los retratos de personalidades con
quienes ha compartido su vida como Lola Álvarez
Bravo, Lupe Marín, MaríaAsúnsolo, Diego de Mesa, Xavier Villaurrutia y Marek Keller, su compañero de vida que desde hace muchos años le ha
organizado su existencia y su agenda de artista.
De manera cronológica, las obras de Soriano
revelan una sensibilidad genuina y la valentía de
un individuo por mostrarse sin ambages y que
paulatinamente evolucionó en sus técnicas. Su
lenguje es personal y, aunque registra elementos
visuales de la cultura popular mexicana, está alejado del llamado realismo social y de los lineamientos que imponía la Escuela Mexicana de Pintura. "La obra de Juan Soriano es la afortunada
fusión de las tres potencias del arte: la tradición,
la fantasía poética y la imaginación visual", escribió en alguna ocasión Octavio Paz. Soriano pertenece generacional y artísticamente a La Ruptura, ese movimiento desprovisto de nacionalismo
y dotado de aires internacionales encabezado por
personajes como Rufino Tamayo, Manuel Felguérez, Lilia Carrillo yJosé Luis Cuevas, entre otros.
La exposición deja además al descubierto la insistencia de Soriano en las figuras zoológicas que,
llevadas al volumen de la escultura, adquieren su

Juan Soriano: el arte como
libertad del individuo
José Garza
CON LA CONCIENCIA DE QUE LA VIDA DEL HOMBRE Y DEL

artista es una lucha constante por conseguir la libertad, no sólo para crear arte sino también para
crear vida dentro de la más profunda necesidad del
ser humano,Juan Soriano (Guadalajara, 1920) ha
hecho durante seis décadas una obra genuina y
personal que se explaya en la pintura, la escultura, la cerámica, la gráfica, el dibujo y la escenografía. La exposición Juan Soriano, /,a creación como

libertad. Homenaje nacional en su 80 aniversario,
montada en las salas del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco) hasta febrero del
2001, da cuenta de ello.
Organizada por el Consejo Nacional para la
Cultura y las Artes, presentada inicialmente en el
Museo Ru:fino Tamayo de la ciudad de México,
esta exposición de Juan Soriano tiene un carácter retrospectivo. Reúne más de cien obras pro-

44

mejor y más conocida dimensión: tal es el caso
de La paloma. De hecho, en el terrero escultórico
es donde la contribución de Soriano al arte mexicano resulta más contundente. Ya sea en terracota, madera o bronce, Soriano rompe moldes convencionales y se muestra comprometido con las
formas y el volumen, asimismo interesado en los
mitos, el erotismo y lo lúdico; como ejemplo pueden funcionar El toro y La luna (cuyas versiones
monumentales están frente al Auditorio Nacional de la ciudad de México).
Frente a las nuevas formas de producción artísticas, en las que lo electrónico y lo conceptual
están plenamente incorporados, la obra de So-

riano aparece como clásica. Recientemente tuve
la oportunidad de conversar con Soriano. Me
decía que se sentía muy anciano y cansado. "Uno
llega a una edad en la que se analiza lo vivido y lo
irremediablemente perdido para siempre, quedando los recuerdos y los deseos de arrancar los
clichés que uno hace de su propia vida-me contaba-; uno inventa una vida y es la que cuentan,
pero no cuentan la verdadera". Su obra es vigorosa y elocuente. No tiene edad ni prejuicios; es
uno obra plenamente personal y libre, considerando el contexto histórico de su tiempo. Su obra
es el testimonio de un individuo.

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mejor servicio a todos los usuarios, pone a su disposición la nueva Sala Audiovisual,
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45

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en microfilm e impresión.
Proyecció n de documentales

8:00 A 17:00 HORAS.

�ibros
en sus sensaciones antes ocultas, encontró signos
vitales. Una escritura que además es testimonio
de la muy importante travesía de Thelma por la
poesía con temas citadinos, urbanos.
El prólogo de Angélica Tornero, titulado El
ritual del amor, ya menciona los tres temas que he
aludido y participa inteligentemente en el debate en relación a la importancia de las escritoras y
no elude proponer el nombre que los tiempos
actuales otorgan a una autora de poesía: poeta.
Vale la pena recordar que existe una antología editada por la UNAM en 1976, preparada por
Héctor Valdés, quien además hizo la introducción y las notas respectivas. La antología lleva por
título "Poetisas mexicanas siglo XX", y la selección presenta 17 autoras que representaban en
ese momento, hace 25 años, lo más actualizado
de la lírica femenina. Resalto aquí la permanencia de la poesía de Thelma Nava como actualidad. Aquí viene la otra parte del debate: el propio Valdés, en la introducción a la antología dice:

El primer animal, de Thelma Nava
Eduardo Langagne
Thelma Nava
El primer animal
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
México, 2000
LA PRESENTACIÓN DE ESTE LIBRO DE THELMA NAVA, UNA

de las voces más importantes de la lírica femenina actual, nos da una muestra de por que las escritoras han tenido un papel tan relevante en
México en la segunda mitad del siglo XX. Celebro además que El primer animal esté editado en
"Lecturas mexicanas", en esta cuarta serie que ha
venido presentando sistemáticamente resaltados
ejemplos de nuestra actualidad literaria.
Thelma Nava ha reunido en este volumen la
poesía que escribió entre 1964 y 1995. Poco más
de treinta años de un tránsito pausado y fértil por
la poesía, en donde está siempre presente un ser
humano atrás de su original escritura, en la que
el tema amoroso, descarnado a veces, explícito

Empleamos el término "poesía femenina" como un
tecnicismo, aunque a veces una crítica demasiado
puntillosa lo ha tomado en sentido peyorativo, igual
que la palabra "poetisa", que en última instancia
no es sino el femenino de poeta.

Nuestro autor amplía su alegato acudiendo a la
definición del diccionario y nos informa que una
poetisa es una "mujer que compone obras poéticas y está dotada de las facultades necesarias para
componerlas". Héctor Valdés nos subraya el hecho de que el diccionario trata por igual a poetas
46

y poetisas y los limita, al definirlo, equitativamente; así -agrega el compilador- "dos términos
que parecían distantes, quedan académicamente emparejados".
Efectivamente si bien las antologías no suelen
ser siempre generosas en la inclusión de voces
femeninas, tampoco las excluyen por el hecho
mismo de serlo y nombres como Thelma Nava,
merece estar incluido siempre que revise la poesía de nuestro siglo.
Creo que vale resaltar el vínculo de Thelma
Nava con los poetas más jóvenes, su trabajo como
compiladora del libro Poetas de Tierra Adentro III,
de 1997, da cuenta de esa encomiable labor a favor de la más joven expresión literaria actual,
Thelma es una poeta esencial de los últimos años
de nuestra lírica y su punto de vista siempre será
importante para los más jóvenes. Ella misma contribuye a nuestro asunto, con las palabras escritas por la edición que menciono:

Para Guadalupe Beatriz Aldaco, buena parte
de la escritura femenina en la tradición literaria
contiene elementos que nos acercan a la experiencia histórica de la mujer en la sociedad. La
investigadora sonorense piensa que la evaluación
a partir de criterios feministas reduce el panorama crítico de la producción literaria de mujeres,
y reconoce que los temas femeninos no requieren necesariamente de la autoría de una mujer.
Para ello cita como ejemplos Flaubert (Madame
Bovary), Stendhal (Rojo y negro), Tolstoi (Ana
Karenina).
En todo caso, la introducción de Valdés y la
de Beatriz Aldaco que he citado aquí, no son
disímbolas de la de Angélica Tornero, que actualiza los términos ya debatidos para ofrecernos un
espléndido panorama de la poética de Thelma
Nava. Creo importante subrayar un comentario
de Angélica en el sentido de que "mientras para
las mujeres escritoras de la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX era inconveniente hablar del amor en términos del cuerpo
que experimenta sensaciones intensas y placenteras, para la generación a la que Thelma Nava
pertenece comienza a ser imprescindible nombrarlo [... ]".Yasí es, hay sorpresa en la poesía de
Thelma Nava, una sorpresa permanente para el
lector por la manera de nombrar las cosas con
esa voz que, al decir de Valdés, es original y disidente y por su obra se adelanta a su generación.
Todas esas consideraciones están incluidas en
mi planteamiento inicial cuando digo que
Thelma Nava es una de las voces más importantes de nuestra lírica femenina, utilizo el término
apenas como una manera de contextualizar esta
poesía. La discusión, pues, en relación a la poesía
femenina o no, a poetisas y poetas, puede seguir su
curso, porque creo que todos coincidimos en que
afortunadamente la calidad literaria no necesita del
parámetro biológico para evaluarse.
El primer animal es el título de este libro y asimismo el título de un poema muy característico
de Thelma, antologado ya en otras ocasiones. Me

Reunimos en nuestra muestra a 120 poetas nacidos a partir de 1960. De ellos es importante destacar que el 30 por ciento son mujeres. La escritura,
anteriormente dominio casi masculino, está equlibrándose em forma muy saludable, demostrando
que el oficio de la poesía es también la expresión
de la existencia humana y el reflejo de la vida.

En otra antología, "Los cantos de Minerva, una
muestra de la literatura escrita por mujeres en
Sonora", Guadalupe Beatriz Aldaco, la autora, nos
dice que en la introducción que hacer una selección de textos literios escritos exclusivamente por
mujeres sugiere inevitablemente una serie de
cuestionamientos y se pregunta si las mujeres y
los hombres escriben distinto sólo por ser lo uno
o lo otro, al tiempo que considera la opción de
que la buena literatura no requiere una separación por género biológico y establece una nueva
interrogante que plantea si hay una importancia
decisiva del género en la conformación de las
características de una obra literaria.
47

�parece que representa una Arte Poética personalísima para Thelma Nava.

muerte hace casi 70 años. Ciudad que tal vez es
motivo de poesía hasta bien entrado el siglo.

Se trata de un poema realizado a base de
versículos, del que puedo sospechar inclusive que
causó cierta extrañeza cuando se publicó. El apar-

Otra parte relevante del libro es el de los poe-

"Me despedí por segunda vez de mi madre una
madrugada sin más chiste que un terco rocío agarrado a las ramas desnudas de los matorrales. Por
qué recordar unas gotas aferradas a los palos casi
desnudos del huizache, no lo sé. El rostro de la
imagen de la Virgen del Refugio, bajo el que recé
esa mañana con mi madre, se me ha olvidado, al
igual que lo que me dijo cuando se despidió de
mí. ¿Qué recuerdo? Gotas humedeciendo unas
ramas desnudas, inútilmente." Esta cita pertenece a la primera parte del libro, titulada Agua por
las constantes alusiones que se hacen a ese elemento, como puede verse en la propia cita. Las

mas sobre el 68. Thelma resume en ambos conjuntos uno de los dolores más intensos de nuestra historia reciente, con una cierta distancia entre sí, los poemas son consecutivos entre ellos y
su hechura no perdonó ni dejó para el olvido el

tado del libro que hoy presentamos anuncia el
año de 1986 como la fecha de edición pero este
poema ya estaba incluido en el número 16 de la
revista Pájaro Cascabel, publicada en marzo de
1965. Con pequeñas correcciones, puntos y comas, conjunciones, etc., Thelma lo ofrece nuevamente en este libro.

trágico y deplorable suceso.
Me parece que El primer animal es un libro
que va a regresar a sus lectores antiguos y convocará a los nuevos, que serán sorprendidos por una
intensidad de expresión que resulta fresca, notablemente fresca, como si fuera un libro escrito
en los últimos meses, como si fuera un libro de

Creo que detenerse en el poema y el título
general de esta compilación nos hace ver aún más
lo primigenio que le resulta a la autora (a la poeta, para actualizar el código de denominación), y
nos hace también en esta presentación aventu-

otras dos partes son Viento y Fuego: tolvaneras y
calor, y el incendio de una imprenta por órdenes
del gobernador Bernardo Reyes.

una poeta joven. Pienso que es el libro de una
poeta joven que se encuentra en la madurez de
su escritura y nos dará todavía novedades en su

rar la idea que la obra de Thelma Nava continuamente retorna a ese su primer animal, constan-

En la cita podemos apreciar también lo que
puede considerarse como una de las dos preocupaciones -de la protagonista y de la autoraque atraviesan la novela de principio a fin. En
este caso, referida al pasado: a los recuerdos, aparentemente causados por los acontecimientos en
ellos recordados, pero cuya verdadera causa siempre terminan siendo los sucesos posteriores que
nos permiten evocarlos e, incluso, configurarlos
y transfigurarlos en ese proceso que el psicoanálisis llama de causalidad retroactiva.
La otra preocupación que hallamos en la narración está referida al futuro, a lo que éste nos

próximo libro.

temente se desdobla en él y alternativamente lo
desglosa en los numerosos poemas que le siguen,
creo que ya el prólogo da cuenta de numerosos
elementos de la poesía de Thelma, ese nombrar
directamente las cosas, expresar las sensibilida-

Caminar mientras haya camino
Ricardo Martínez Can tú

des del amor de una manera sugestiva, como conviene al poema.
Creo que vale también la pena que usted, lector, entre placenteramente a la sección titulada

Cristina Elenes

Un paso más lejos
Consejo para la Cultura de Nuevo León
Monterrey, 2000

los territorios, donde la autora le hablará de Lima,
Buenos Aires, San Juan, La Habana y le hará recordar que las ciudades, como temas poéticos,

UN PASO MÁS LEJOS DE CRISTINA ELENES ES UNA NOVELA
histórica ubicada en el Monterrey del siglo pasado y que denota una investigación minuciosa del
momento en que transcurre la vida de Luisa, la
protagonista. Investigación que debió extenderse no sólo a los acontecimientos políticos, sociales y económicos de mayor relevancia en esos
años, sino además ampliarse a las festividades
populares, las actividades culturales, el estilo de
vida y las costumbres e ideas imperantes en la
época. Encontramos, como consecuencia, una
ambientación bien lograda y una relación bastante creíble entre los personajes ficticios y los histó-

dejan un sabor de contemporaneidad porque finalmente las grandes urbes fueron incorporándose al lenguaje poético de manera paulatina,
conforme el siglo avanzaba. Lo demuestran ciudades como Saó Paulo, que en la última década
del siglo XIX tenía 65 mil habitantes y que produjo en la primera veintena del siglo ese movimiento llamado modernismo, del que ya hemos
hablado en otras ocasiones. O la pequeña ciudad
de México por donde el poeta Ramón López Velarde caminaba y donde pescó la pulmonía que
finalmente en este mismo lugar lo llevaría a la
48

ricos. Asimismo, el nudo de la trama, el momento de crisis en la problemática existencial de los
protagonistas, concuerda con el conflicto político militar provocado por las imposiciones del
presidente Porfirio Díaz desde el centro del país,
lo que da al relato una mayor fuerza.
Sin embargo y a pesar de ser histórica, la na-

depara a cada quien, y a la medida y grado de la
libertad con la que podemos decidir nuestras acciones o determinar los hechos que finalmente
compondrán nuestra existencia.

rración -escrita en un lenguaje claro, ágil y reflexivo- no es tan localista que no pueda ser bien
entendida y, sobre todo, disfrutada por cualquiera que la lea. Un paso más lejos es un texto con
niveles: los especialistas en historia seguramente
encontrarán referencias que a los no historiadores se nos pasarán de largo, pero ambos podemos igualmente complacernos en esa reconstrucción de un momento histórico -en este caso:
tan cercano a nosotros, los regiomontanos-que
es característica de una narración literaria, la cual
alcanza, en este sentido, una vivacidad que no es

No depende de Luisa, por ejemplo, la circunstancia de que habrá de pasar la infancia con los
abuelos; acontecimientos fortuitos y decisiones
de otras personas son las que así lo determinan.
Sin embargo, puesta en esa situación, es ella y
nadie más la causante de que su relación más estrecha en ese ámbito sea la que establece con el
abuelo y no, como era de esperarse, con la abuela o con la tía y que incluso logre, de parte de

posible lograr en un texto de historia.

Joel, una apertura y una emotividad que nunca

49

�consiguieron de él sus propios hijos.
Luisa tampoco es responsable de irse a vivir
después a Monterrey, pero ya estando ahí es ella
quien elige entablar relaciones estrechas con el
grupo de intelectuales de la ciudad y no con las
señoras y muchachas que se reúnen a bordar. Es
también ella quien finalmente decide, en medio
de esa serie de eventos aparentemente accidentales que han orientado su vida, asumir una actitud diferente a la que es común en las otras mujeres de su tiempo. Su problemática no es la de
lograr un buen matrimonio -como consigue
hacer Carmen, también por propia decisión y
cuando ya nadie lo esperaba-, sino al contrario,
evadir el matrimonio, procurando evitar un enfrentamiento frontal con familiares y amistades,
pero firme en el propósito que habrá de llevarla

a dar un paso más lejos.
No obstante estar satisfecha con la orientación
que ha logrado dar su vida, Luisa es también una
persona reflexiva y no puede dejar de darse cuenta, como todo aquel que lo medite un poco, que
seguir un camino es abandonar otros derroteros,
que abrir una puerta es dejar de lado otras que
permanecerán cerradas para siempre. Hay seres
humanos que dan la impresión de tomar sus decisiones con la plena convicción de estar haciendo lo correcto, hay hombres y mujeres que no
parecen tener dudas con respecto a saber quiénes son ellos y cómo hacer para encajar perfecta
y suavemente en el lugar que les corresponde.
Sin embargo, Luisa no pertenece a esa clase de
gentes. No es así la persona que ella puede, quiere y logra ser.

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50

Novedades

Bibliográfica
Humberto Martínez

JOSÉ GAOS (1900-1969)
Af.FONSO RANGEL GUERRA HA REALIZADO UNA EXTRAOR-

dinaria labor como editor, prologuista y anotador del volumen XIX, Epistol,ario y Pape!,es privados, de Obras Completas de José Gaos, editado
por la UNAM, México, 1999. Con este volumen,
que ARG dedica a la memoria de Fernando Salmerón, se concluye la totalidad de la obra
gaosiana, según el proyecto del mismo Salmerón,
quien fuera hasta su muerte su autor y director. Y
quedan, sin embargo, por publicar 6 volúmenes
intermedios (I, III, XI, XV, XVI, y XVIII) que se
encuentran en preparación.
José Gaos vivió en México desde su llegada de
España, transterrado de la Guerra Civil en 1938,
hasta el día de su muerte en 1969. A los que nos
ha tocado vivir la segunda mitad del siglo y con la
vocación filosófica a cuestas, sabemos algo que
tal vez no esté en el registro de la memoria de la
generación que hoy se interesa por los estudios
filosóficos, que José Gaos fue el eje central de la
filosofía mexicana en el siglo XX, y podríamos
decir de la filosofía en strictu sensu, moderna, en
nuestro país. Maestro de todos los dedicados a
esta disciplina fundó y transmitió, de cierta manera, un "espíritu" investigador, un rigor en la
dedicación al estudio y enseñanza de dicha disciplina, y un trabajo de escritor y traductor con el
que intentó darle carta de naturaleza a la filosofía en México. No hubo un profesional de la filosofía de su talla, como en el área de la literatura
ha habido un Reyes y un Paz, por ejemplo. Los
anteriores a Gaos no se le equiparaban, pero tampoco sus contemporáneos mexicanos, cuando llegó. Sus discípulos tampoco, pero esto quizás por
una razón de la que él mismo fue causa.
Habiendo llegado al límite más alto de la pro-

blemática filosófica, Gaos descendió como su
negador; enalteciéndola como profesan te excepcional, la llega a juzgar como inútil o inservible.
Esta tremenda paradoja o contradicción que Gaos
expresó en sus escritos (tenga o no razón) , y que
personalmente experimentó, influyó de manera
decisiva en la formación de sus discípulos, los
mejores (Uranga, Cabrera, Rossi, Guerra, desertando o casi; Villoro y Salmerón casi quedándose, pero sí este último, como Zea). Pero para hacer realmente justicia a lo sucedido hay que declarar que Gaos iba acorde con su tiempo, el cual
mostraba por todas partes el desencanto del mundo, el final de la filosofía (o al menos de un tipo
de filosofía) y su desintegración en otras disciplinas. Por un lado Heidegger, por otro el positivismo, por otro el relativismo nietzscheano-Gasset,
los existencialistas, y los pensadores nihilistas de
la crisis de la modernidad que planteaban el final no sólo de la filosofía metafísica, sino de la
historia y del arte también. Yen esas estamos. Pero
Gaos filosofaba en México. Después de los acontecimientos del 68, a un año antes de su muerte,
la filosofía (el estudio de la filosofía) decayó. Sus
51

�discípulos se separaron de la Facultad, si no es
que de la actividad filosófica misma, y muy pocos
no la siguieron ejerciendo por inercia. El fenómeno, hoy nos damos cuenta, afectó más a los
países subdesarrollados donde no había una fuer-

que más en cualquier parte (si exceptuamos a los
genios, pero que sólo nacen dentro de un medio
abonado), pero necesitamos el asunto, esto es, la
materia sobre la cual pensar. Y esta es la de la
tradición que nos corresponde, la occidental, la

te tradición que podía enfrentar este tipo de crisis, pues ni en Europa, o Estados unidos, ni en

que se fundó con los griegos y se continuó en
Europa. Pero también ahora la oriental. Pode-

España (países que sufrieron peores crisis) se dio
ese decaimiento. Si la sociedad se ha vuelto más
consciente y pluralista no podemos asegurarlo

mos, después, ir para donde decidamos. Pero no
podemos pensar en el vacío. Creo que a esta conclusión llegó Gaos cuando decidió dedicar gran

que se haya debido a las revueltas del 68. Desde
el punto de vista de la educación básica no ha

parte de su vida a traernos a los clásicos de la filosofia en nuestro idioma y enseñarnos a leerlos y

habido progresos, y desde la educación superior
ha sido más bien lamentable. Lo que hace poco

comentarlos, es decir, a estudiarlos.
¿Tuvo Gaos razón? Es un tema para reflexio-

pasó en la UNAM es resultado de aquello. En ese

nar seriamente. Por sus actos no se le puede culpar; por el contrario, con su ejemplo transmitió

sentido lo que ocurrió en el 68 fue significativo,
pero no para bien. A partir de los setenta toda la

Buenos Aires y México a través de las ediciones y
traducciones de obras que allá no se publicaban.
En provincia mexicana se hizo una laguna que
tal vez nunca se seque. Ya ni existe conciencia de
lo que se perdió. Hay algo que debemos aprender primero que nada. La filosofía, la alta cultura, no nace por sí misma, primero se la tiene que

y transplantarla y luego asimilarla, y luego tal vez
producirla. Es un proceso largo. Y hay que protegerla de la democracia y la sobrepoblación. En

fundir con tradiciones y costumbres) ¿Podemos
por ello tomar cualquiera? ¿Puede acaso eso mismo proporcionarnos un estado de mayor libertad y pureza para elegir? Es probable. Sí, si sabe-

ción despreciable de ésta el especular sobre ella,
su valor, su justificación. (p. 44)

México (1964) donde Gaos equiparaba a la filosofia con la poesía. Desgraciadamente no ahondó en este punto.

achaca por esos momentos a su maestro Ortega:
"no es capaz de escribir un Tratado". Le repugna
"el ensayo como todo lo híbrido". Pero Gaos se
considerará el mejor alumno de Ortega y prácti-

lantados países de Occidente. Pero Gaos, como
dijimos, habló en contra de esa actividad a la que
juzgó un tipo de conocimiento ineficaz. Distin-

patible con la vida misma. Ésta desborda su plan
y le descubre la "inanidad de la filosofía ". El pensamiento capital y originario de dicha novela,
según Gaos, es que la verdadera vida (siendo

guía, desde luego, áreas o niveles formales y "científicos" como la lógica y la metodología. Nunca
se rindió. Su mente le decía que la filosofia no

vida=actividad) no está en la actividad inconsciente, ni en la intelectual, sino en la sensual y sentimental. Leamos parte de la carta:

camente lo que más hará después serán también
"ensayos". "Y los libros de filosofía, le escribe al
mismo Moxó, los tengo todos metidos en un cajón. Así que cada día más seguro que catedrático
ni filósofo no lo seré [sic. ¡Extrañas dobles negaciones!] (p. 45). Él mismo se encargará de desmentirse.
El volumen está lleno de detalles preciosos no
sólo sobre el mismo Gaos, sino sobre la vida inte-

Sean un filósofo que elucubra sobre el valor de la
vida u origen del mundo, de un lado, y un gour-

otro. Pues bien; el filósofo realiza su acto intelectual por algo trascendente de él, es decir, que la

to incluso más profundo de lo que es dicho por

a sus respectivas actividades sensual y sentimen-

otros medios que el discurso racional. Y ello como
desarrollo de una concepción que estaba en el

tal, por ellas mismas. Ahora, la vida siendo una

hace hoy con la tecnología. Tengo para mí que
podemos pensar sobre cualquier asunto como el

ca filosófica que los discípulos de Heidegger han
desarrollado. Cuando Gaos escribe a Paz le dice

año siguiente con el título 2 exclusivas del hombre.
La mano y el tiempo, 188 pp. Quienes han leído la
obra de Heidegger (Ser y Tiempo, que él mismo
tradujo y que se publicó en 1951 por el Fondo de
Cultura Económica) se darán cuenta de la enorme influencia que en ese momento ejercía sobre
Gaos. Éste lo sigue casi al pie de la letra.
Mencionemos sólo algunos aspectos interesantes de sus cartas e informes académicos que enviaba tanto al director del Colegio de México,
Alfonso Reyes, como al de la Facultad de Filoso-

justificación de su acto no está en el acto mismo
sino en las conclusiones que espera de él. En cam-

mos estudiar y valorar. Pero alguien tiene que
enseñarnos antes a estudiar y valorar. Como se

lectual filosófica y académica en México durante
ese periodo. En 1944, Monterrey lo recibió con
un ciclo de conferencias en la Universidad de
Nuevo León, del 27 de noviembre al 1 de diciembre, las cuales se editaron por la misma UNL al

met que paladea su plato preferido o un don Juan
que estrecha a la última de sus enamoradas, de

ma que se niegan por esa misma pluralidad. Hoy
sabemos que podría reivindicarse un conocimien-

pensar de Heidegger y que Gaos llegó también a
intuir, pero que sólo hasta después de su muerte
se la ha profundizado a través de la hermenéuti-

52

cerá siempre una perversa e impotente frustra-

novela (cuyo título es Pifómeno, la cual se puede
considerar inconclusa, inédita y perdida) en que
trata el tema de la vocación filosófica de un joven
(indudablemente él) quien la encuenu·a incom-

subjetiva y particular del sujeto que la propone.
Por eso hay tantas filosofias como individuos, sistemas, varias pretensiones de verdad total y últi-

estos niveles de cultura sería iluso, ignorante o
demagógico decir que hay una nuestra. No tenemos ninguna, ni Tradición (que no hay que con-

poética y la poesía como filosofia. Quien esto escribe tuvo la suerte de escucharle el curso de Filosofia de las ciencias humanas en El Colegio de

Este volumen XIX que ARG nos ofrece a la
lectura revela muchos aspectos que ayudan a englobar la comprensión de la personalidad deJosé
Gaos y a ubicar mejor esa extraña contradicción
que lo caracterizó. A los 23 años escribe en una
carta a su amigo Antonio Moxó que escribe una

servía; su corazón, sin embargo, lo condujo a la
esperanza de encontrar alguna sistematicidad a
lo a-sistemático y a-metódico, alguna racionalidad
a lo irracional que él ya había aceptado como lo
esencial de la filosofia, por cuanto su verdad es

importar, o bien hay que ir al Centro -donde se
da, pues somos periferia- a aprenderla, traerla

hombre que sienta fuertemente la vida, le pare-

¿No nos recuerda esto a Schopenhauer y a
Nietzsche? No los menciona aquí, pero su fuerte
"vitalismo" le llega a través de Ortega y Unamuno.
En este momento Gaos se siente más afín a lo
literario, a la creación artística, a lo vital, más que
a lo intelectual. Pero al mismo tiempo siente en
él la necesidad de la búsqueda de rigor, la pretensión de sistematicidad de ideas cuya falta le

el más genuino y profesional quehacer de la actividad filosófica según la tradición de los más ade-

filosofía nos empezó a llegar de España, cuando
durante un periodo se la exportábamos desde

que él trabaja la relación de la filosofia como

bio, el gounneto el donjuan, se dan enteramente

voluntad de vivir, una afirmación de sí misma, inmanencia esencial pues, el filósofo y su elucubrar
¿cómo no han de aparecer cuales ser y operación
antivitales, insatisfechas por sí mismas, insuficientes a sí mismas? Un temperamento sensual y sentimental repelará la actividad intelectual. A un

53

�JOSÉ GAOS

OBRAS COMPLETAS
XIX

EPISTOLARIO Y
PAPELES PRIVADOS

su actividad.] En religión soy, del lado de la fe,

nerlo por una mera técnica de la justicia social, y

agnóstico; del lado del culto, irreligioso[ ... ] Fun-

en cuanto al comunismo, con el que podría simpa-

damentalmente soy un hedonista; pero como en-

tizar en cuanto tal técnica, me horroriza por su in-

cuentro realmente más placeres que los sensua-

compatibilidad con el liberalismo sentido tan per-

les, soy más exactamente un epicúreo[ ... ] En po-

sonalmente [ ...] Y otro tanto: el gusto por la ense-

lítica, mi socialismo de inclinación juvenil y aun

ñanza. Más que nada por la conferencia y la expli-

el de mi posterior afiliación fue motivado mu-

cación de textos. Pero hasta este gusto ha perdido

cho más que por nada por mi resentida reacción

intensidad [Aunque en otra parte llegó a decir que

contra la clase social y posición política de mis

era como lo más apasionante de su vida], al

religiosos educadores familiares. El liberalismo

aminorarse, si no cesar, algunas de sus motivacio-

que ha acabado por sobreponerse resueltamen-

nes, si no todas[ ... ] Yuna falta de gusto, o desgana.

te es mucho más auténtico, al ser el resultado de

Creo que ya no escribiría nada, si no fuese por re-

mi radical afán de independencia personal en

querimientos a que no puedo negarme, por cum-

ideas, expresión de ellas, vida privada. En defini-

plir con los deberes profesionales[ ...]

tiva, actualmente, no soy demócrata: me es indiUniversidad Nacional
AUIÓOOmll de México

ferente que gobierne la mayoría, una minoría o

Y Alfonso Rangel Guerra, a quien hay que re-

una persona, con tal de que quien gobierne, lo

conocerle esta pesada labor de edición, nos dice

haga respetando, no ya a las minorías, sino a los

en una nota: "Después de 1955, fecha de este tex-

individuos; en este sentido soy, como nada, libe-

to,José Gaos publicó doce libros".

ral y tan auténtico, que no siento realmente afán

El 26 de diciembre de este 2000 Gaos cumpli-

alguno de imponer mis ideas a nadie, ni siquiera

ría cien años. La edición de este último volumen

mi manera de vivir a quien la comparta más que en

de sus Obras comp!,etas es el mejor homenaje de

el mínimo estrictamente indispensable a la convi-

agradecimiento que puede recibir de su patria

vencia; en cuanto al socialismo, he acabado por te-

adoptiva de transterrado.

fía de la UNAM. Entre las cartas destaquemos la

En filosofia, he acabado en un escepticismo me-

que le manda a Octavio Paz donde, tan tempra-

tafisico[ ...] pero mucho más importante que mi

no corno 1963, le dice que prevé "que el nuevo

idea de la filosofía me parece hoy mi indiferen-

Premio Nobel de lengua española va a ser usted".

cia en materia de filosofia. Ya no la cultivo más

Con El Arco y la lira y El laberinto de la sol.edad,
Octavio Paz, según Gaos, debería ser "contado,

que en la medida requerida por la inercia, la pospongo a otros intereses[ ... ] Tal indiferencia pue-

por descontado, en la primera línea de la filoso-

de ser una consecuencia de mi incapacidad para

fía, no solamente mexicana, sino de lengua espa-

la filosofia, y mi idea de ésta una "racionalización"

ñola" (sic, p. 483).
En un informe de las tesis que sus alumnos

de mi incapacidad. Puedo haberme dedicado a

Líhr~UNAM

la filosofia sin capacidad para ella. [Una sinceri-

(CILU)

más destacados ya dirigían, y que él supervisaba,

dad que sorprende y gana nuestra simpatía. Pero

podemos leer: "H [ugo] Padilla. La valoración en

su juicio hay que comprenderlo a la luz de toda

Husserl; A[rturo] Cantú: Empirismo ing/,és". Un año

su vida y su obra, y también de su idea de la filo-

antes, 1960, se menciona a Ricardo Guerra como

sofia en la que distinguía "ingredientes científi-

director de la de Padilla y aparece con otro títu-

cos strictu sensu", enseñables y transmisibles, y la

lo: "LaaxiologíaenHusserl". Del otro regiomonta-

parte contrapuesta que contenía valores de "edi-

no, A. Cantú, no se menciona.

ficación personal" para el sujeto, lo cual compen-

Por último, en el apartado de "Papeles priva-

saba una dedicación al estudio y ejercicio de la

dos", podemos ver una "confesión" reveladora

filosofía, aunque no aportase nada objetivo al

acerca de lo que José Gaos creía en 1955 sobre la

conocimiento de las cosas. Pero recordemos ade-

filosofía, la religión y sus convicciones políticas y

más que el filósofo, por su misma esencia reflexi-

académicas:

va, es quien más riesgosamente puede cuestionar

54

Cef\tyo-d,e,t I n{or-ntaeió-rll

En 1992 se creo el CILU como centro
de reservo, resguardo y consulta
de obras editoriales UNAM
El CILU es un museo de lo cultura impresa, este centro
cuenta con obras editadas desde 1921. en su acervo
existen más de 14,500 títulos en diversos temas y áreas
de interés humano.
Invitamos al público en general o conocer y consultor
el Cwt&gt;-&amp;-de, I n{orma.détt, Li'.bn,j, UNA~
en Av. del IMAN núm. 5, Ciudad Universitaria
Tel. 56 22 6189 ext. 139

Horario 9:00 a 15:00 hrs. y 17:00 o 20:00 hrs.
de lunes o viernes
D1recc16n General de Publicaciones y Fomento Editorial

55

�Colaboradores
AJfonso yala D ..a e (Monterrey, 1952). Estudió Antropología en
la UANL y la maestría, en la misma
disciplina, en el Colegio de Michoacán. Autor de Músicos y música popular en Monterrey (1900-1940).

.se. _

(Monterrey,
1942). Director y crítico de cine.
Maestro de la Facultad de Ciencias
de la Comunicación de la UANL. Director de Programación y Conservación de Acervo de la Cineteca de
Nuevo León.

:,

·s ~

Escritorcubano.
Dramaturgo, narrador y ensayista.
Autor de La felicidad es una pistola caliente (testimonio). Fue cercano colaborador de Norberto Fuentes, biógrafo de Emest Hemingway.
(Monterrey,
1971). Periodista, colaborador del
periódico La Jornada. Director del
periódico Vida Universitaria de la
UANL. Ha publicado: Tierra de caúritos y Cuaderno de reportero.
_,a,

•

,
Uuchitán,
Oaxaca, 1962). Estudió lengua y
literatura hispánicas en la UNAM.
Ha sido becaria del INBA en 1991,
del FONCA en 1993 y 1997, y del
FOESCA (Fondo Estatal para la
Cultura y las Artes de Oaxaca), en
1998.

GE' n
1a&lt;-al. (Sihochac,
Camp., 1957). Poeta, periodista.
Autor del libro de poemas Pompeyanos. Imparte talleres literarios y colabora en Vida universitaria.

- s¿ ~" r . a
(Tandil, Argentina, 1942). Sociólogo, maestro
universitario. Dirige la División de
Posgrado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.
1" dv l v
~
(Ciudad de
México, 1952) . Poeta, promotor cultural. Su obra poética ha recibido
importantes reconocimientos, como
el Premio Casa de las Américas, por
el libro Donde habita el cangrejo, y el
Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, por Cantos para una exposición.

(Monterrey, 1942). Escritor, filósofo. Autor
de Humanismo y refcmna, Ensayos de
literatura mexicana, El otro lado, Pensar y situar, entre otros.

Hu6o Padilla. (Monterrey, 1935) .
Fue jefe de Extensión Universitaria
de la UNL y director de Armas y Letras. Es maestro de tiempo completo
en la Facultad de Filosofía y Letras de
la UNAM.
r
t
aro
n (Gómez
Palacio, Durango, 1960). Poeta y
crítico. Estudió la licenciatura en
psicología. Premio Nacional de Crítica "Luis Cardoza y Aragón", en
1988. Fue becario del FONCA, 19921993. Autor de Homenaje a Malcolm

Lourry.

(Ciudad Victoria,
Tamps., 1967). Licenciado en Ciencias de la Comunicación, UANL.
Trabajó en El Porvenir de Monterrey
y El Sureste de Tabasco. Actualmente
es editor del periódico Vida universitaria de la UANL.

O Sí ~ce~to suscribir~e a Annas y Letras por un alío al precio de$ 100.00 (cien pesos).
Sets Numeros (pubhcación bimestral)
NOMBRE

J

a.. t!:C í

,.. (Monterrey, 1928). Escritor, maestro universitario. Ex-rector y ex-secretario
de Educación en el estado. Dirige
el Centro de Estudios sobre la Universidad, en la UANL.

f

(Monterrey, 1949). Escritor, maestro universitario. Estudió filosofía en la UANL.
Coordinador editorial de la revista Entorno universi.tario.

Universidad Autónoma de Nuevo León / Dirección de Publicaciones

(Monterrey). Pintor, maestro de artes plásticas en la UANL. Recientemente expuso en la Biblioteca Universitaria
"Raúl Rangel Frías".

DOMICILIO
COLONIA
CIUDAD

ESTADO

ce

IEI ÉEQNQ

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O Anexo
o depósito bancario en la cuenta# 051358473 de Bánorte
Suc. Gran Plaza. Monterrey, N.L.

'

En caso de depósito remitir copia de la ficha de depósito o enviarla por fax

Facha

Finna

P~RA ~.USCRIBl~SE _envíe este cupón por fax al (8) 329 4095
([?ir~cc1on de Publicaciones de la UANL), o por correo, a: Dirección de Publicaciones de la UANL
Biblioteca Magna Universitaria "Lic. Raúl Rangel Frías", Av. Alfonso Reyes No. 4000 norte.
Monterrey, N.L. C.P. 64440

Informes: Secretaría de Extensión y Cultura/ Dirección de Publicaciones
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Biblioteca Magna Universitaria
"Lic. Raúl Rangel Frías"
Av. Alfonso Reyes Núm. 4000 norte
Monterrey, N.L. C.P. 64440
Tel. (018) 329 4111 / Fax 329 40 95

DIRECCION DE
PUBUCACIONES

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�Colaboradores
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la UANL y la maestría, en la misma
disciplina, en el Colegio de Michoacán. Autor de Músicos y música popu-

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Aua a .. (Sihochac,
Camp., 1957). Poeta, periodista.
Autor del libro de poemas Pompeyanos. Imparte talleres literarios y colabora en Vida universitaria.

lar en Monterrey (1900-1940).
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(Monterrey,
1942). Director y crítico de cine.
Maestro de la Facultad de Cienc:ias
de la Comunicad
rector de Prograr
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(Tandil, Argentina, 1942). Sociólogo, maestro
universitario. Dirige la División de

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Iurro ?adtlla. (Monterrey, 1935).
Fue jefe de Extensión Universitaria
de la UNL y director de Armas y Letras. Es maestro de tiempo completo
en la Facultad de Filosofia y Letras de
laUNAM.
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(Gómez
Palacio, Durango, 1960). Poeta y

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Dramaturgo, nar
Autor de La felicid
tiente (testimonio)
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1971) . Periodista,
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Oaxaca, 1962). E
literatura hispánic
Ha sido becaria di
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FOESCA (Fondo
Cultura y las Arte~

1998.
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y El Sureste de Tabasco. Actualmente
es editor del periódico Vida universitaria de la UANL.

Informes: Secretaría de Extensión y Cultura/ Dirección de Publicaciones
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Biblioteca Magna Universitaria
"Lic. Raúl Rangel Frías"
Av. Alfonso Reyes Núm. 4000 norte
Monterrey, N.L. C.P. 64440
Tel. (018) 329 4111 / Fax 329 40 95

DIRECCION DE
PUBUCAOONES

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              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2000, Nueva Época, No 27, Noviembre-Diciembre </text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Alardín, Carmen, 1933-2014, Directora</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Il Balletto di Bronzo</name>
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      <name>Poema de Villaurrutia</name>
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