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�Contenido
CA.RLos H. CANTÚ: XJBALBÁ [1990]
EL DÍA DE MUERTOS DE HAMLET y DON QUIJOTE
POEMAS

LA INDEFINIBLE EXPERIENCIA POÉTICA

FONDO
UNIVERSITARIO

[ 3] Hugo Valdés
[ 9 ] Enrique Fernández

[ 12 ] Arnulfo Vigil
[ 16] Leticia M. Hernández
Martín del Campo

LEZAMA EN EL RECUERDO
POEMAS

[ 19] Alejandro Querejeta
[ 21 ] Murilo Mendes

EL TEATRO MISIONERO EN MÉXICO: INSTRUMENTO IDEOLÓGICO

[ 22] Barbe! Brinckrnann

ARSPOETICA

[ 27] Archibald MacLeish

INFRUCTUOSA MUERTE

[ 28] Armand Olivennes

Dos POEMAS

[ 29] Juan Manuel Roca

Wv-wEI

EL OTRO TERRORISMO

[ 30] Humberto Martínez
[ 31] Lucila Hinojosa Córdova

SECCIONES

MACHINA SPECUI.ATRIX:

CIENCIA VIEJA, CIENCIA NUEVA

[ 34] Hugo Padilla

SOCIOLÓGICA: ACOSTUMBRAMIENTOS

[ 38] José María Infante

ARTES VISUALES: LAs

[ 40] Enrique Ruiz

IDEAS YEL ARTE

ARQUITECTURA: ARQUITECTURA NOVOHISPANA

EN TEXAS

[ 48] Antonio Tamez Tejeda

CINE, TELEVISIÓN Y OTROS ESPEJISMOS: TELEVISIÓN:

No ES FICCIÓN, ESTÁ OCURRIENDO AHORA
MúSICA: UNA INTERPRETACIÓN INSTRUMElsTAL

LIBROS:

[ 53] Roberto Escam~Ua

[ 59] Alfonso Ayala Duarte

NUEVA ÉPOCA [ 61 ] Los CAMINOS DEL ESPECTRO [ 62] / Francisco Ruiz Solís

HÉCATE YEL ROSTRO DE LA LITERATURA NEOLATINA MEXICANA [ 63 ] / Esther Martínez Luna
DOCE ESCRITORES FUERA DE LOS INTERESES DE LA PATRIA [ 65 ] / José Carlos Méndez
EL PRIMER SONETO PUBLICADO EN LA PRENSA DE MONTERREY [ 66 ] / Erasmo Torres López

NOTICIAS DE LA UNIVERSIDAD
ÍNDICE DE LO PUBLICADO EN ARMAS I' ÚTRAS

[ 68] Edmundo Derbez
[

71 ]

[ENERO - DIClEMBRE DE 200}]

PORTADA YPÁGINAS INTERIORES / Esculturas de Carmen Lozano

�Contenido
CARLos H. CA.'\'TÚ: XlBALBÁ [1990]

[ 3] Hugo Valdés

EL DÍA DE MUERTOS DE HAMLET y DON QUIJOTE

[ 9] Enrique Fernández

-----

PODIAS

---

LA l:S.'OEFl:\"IBLE EXPERJE:-ICIA POÉTICA
----

FONDO
UNIVERSITARIO

[ 12] Arnulfo Vigil
[ 16] Leticia M. Hernández
Martín del Campo

LlZA.\IA EN EL RECUERDO
POEMAS

[ 19] Alejandro Querejeta
[ 21] Murilo Mendes

EL TEATRO MISIO ERO EN MÉXICO: INSTRUMENTO IDEOLÓGICO

[ 22] Barbe! Brinckmann

A.Rs POETICA

[ 27] Archibald MacLeish

INFRUCTUOSA MUERTE

[ 28] Armand Olivennes

Dos POEMAS

[ 29] Juan Manuel Roca

Wt..:-WEI
EL OTRO TERRORISMO

[ 30] Humberto Martínez
[ 31] Lucila Hinojosa Córdova

SECCIO:-IES
MACHINA SPECUL\TRIX: CIENCIA VIEJA, CIENCIA NUEVA

[ 34] Hugo Padilla

SOCIOLÓGICA: ACOSTUMBRAMIE:S."TOS

[ 38] José María Infante

.ARTFS \1SCALF.'i: LAs IDEAS YEL ARTE

[ 40] Enrique Ruiz

ARQUITECTURA: ARQUITECTURA NO\'OHISPANA EN TEXAS
CI1''E, TILE\1SIÓ:'li

Y

OTROS ESPEJIS~IOS: TELE\'ISIÓX:

No ES FICCIÓN, ESTÁ OCVRRIENDO AHORA

Mus1CA: UNA INTERPRETACIÓN INSTRUME:S.'TAL

LIBROS: NUEVA ÉPOCA [

[ 48] Antonio Tamez Tejeda

[ 53] Roberto Escam11la
[ 59] Alfonso Ayala Duarte

61 ] Los CAMINOS DEL ESPECTRO [ 62] / Francisco Ruiz Solís

HÉCATE v EL ROSTRO DE LA LITERATURA NEOLATINA MEXICA.1'\A [ 63] / Esther Martínez Luna
DOCE ESCRITORES FUERA DE LOS l!\'TERESES DE LA PATRIA [ 65] / José Carlos Méndez
EL PRIMER SONETO PUBLICADO EN LA PRENSA DE MONTERREY [ 66] / Erasmo Torres López

NOTICIAS DE u UNIVERSIDAD
ÍNDICE DE LO PUBLICADO EN ARMAS l' L ETRAS
[E:\"ERO - DICIDIBRE DE

[ 68] Edmundo Derbez
[

71 ]

2001]

PORTADA Y PÁGINAS INTERIORES / Esculturas de Carmen Lozano

�Carlos H. Cantú:
Xibalbá (1990)
Hugo Valdés
A PRJMERA VISTA una novela de acción y de aventuras cuya variedad de escenas y lugares atrapa con
éxito al lector, Xibalbá, de Carlos H. Cantú, es también la actualización de un antiguo mito, es decir,
la historia que cualquier grupo de hombres viviría en la Central Xkanták en cualquier tiempo,
puesto que se trata, rigurosamente, de la profanación de un espacio, el de la sagrada selva maya
"creada al inicio de las cosas por el divino Gucumatz, Corazón del Cielo, Madre y Padre de todo" .1
Así, no es gratuito que Carlos H. Cantú haga una
breve presentación del significado mítico de
Xibalbá antes de que inicien las cuatro partes que
forman su novela: una vez que los personajes que
protagonizan las tres primeras converjan en la selva
-la última y más extensa parte del libro-, la omnipresencia del mito en sus vidas será apabullante.
Según se desprende de la cosmogonía maya,
los hombres han sido abandonados por Gucumatz
en vista de que se han destruido a sí mismos con
sus malas acciones. Permanecerán en la tierrra
para hacer como a cada cual le venga en gana,
ayunos dt&gt; la bendición divina, y en algo así como
una especie de purgatorio. Paraíso y refugio de las
especies animales, Xibalbá es para el hombre "un
infierno que lo asfixia", un implacable lugar de
castigo del que mucho antes, en el origen mítico,
fuera expulsado por Hurakán -Padre de todos los
dioses-, molesto por su mal comportamiento. La
selva paradisiaca del origen se vuelve hoy su némesis.
Son varias las maneras como Carlos H. Cantú
subraya la existencia simultánea de los dos universos, el del mito y el del hombre contemporáneo,
en su novela. Por un lado, se vale del conocimiento sobre el mundo maya que aprendió años atrás
uno de sus personajes: el mecánico Ricardo Quel,
quien se lo escancia durante la jornada de trabajo

'

a Neto, su ayudante, para subrayar la vigencia de
las divinidades selváticas sobre el desvalido destino de aquellos hombres y mujeres que viven hoy
en la Central Xkanták. Por otro, como el lector lo
advierte al comenzar y concluir la lectura del libro, mediante fragmentos que parecen tomados
directamente del Popal Vuh. Una forma muy acertada de enfatizar la coexistencia de un mundo con
otro es la inclusión de breves pasajes donde el mito
aparece "en directo"; es decir, mostrándonos naturalmente, como a los personajes de carne y hueso, tanto a Balam, "el espíritu protector de los hombres que viajan por la selva", como a los animales
brujos que buscan víctimas desprevenidas.2

2

Xibafhá, Ediciones Castillo, Monterrey, 1990, p. 3.

[ 3]

Uno de estos pasajes, por cierto, inicia el capítulo en el que
Chema, extraviado en la selva, convive a su pesar con las
divinidades mayas (cfr. pp. 216-218); si bien por momentos
atribuye sus manifestaciones a su agotamiento y desesperación. Un mundo, el anterior, se ha fundido con el nuevo.

�La provocación, la osadía de los hombres
despierta, pues, la vieja mitología maya. Pero no
sólo la mitología comienza a "funcionar" con la
llegada de los hombres a la Central Xkanták, sino
la propia novela de Carlos H. Cantú, quien, como
una suerte de vicario de Gucumatz, se propone
hacer lo mismo que éste una vez que ha creado
al hombre: "Pongámoslo en la selva, y veamos
qué hace". Pero, ¿serán tan débiles en la selva,
ante el destino ciego e inclemente que les opone, los personajes que nos ha presentado Carlos
H. Cantú?

Xíbalbá o la selva como laboratorio
de las emociones humanas
Llegados de geografías y culturas distintas, los personajes, cuyos destinos confluyen en Xibalbá el año
de 1941, provienen de las tres primeras partes del
libro, desarrollada cada cual en años progresivos:
México, 1937; Berlín, 1939; y Miami, 1940.
Miembro de una familia favorecida por el porfiriato y a la que posteriormente la revolución dejó
en la calle, José María Ortegón - en adelante
Cherna-, deja la ciudad de México para buscar una
mejor oportunidad de trabajo habilitándose como
mecánico de aviación. Aristócrata y miembro del
partido comunista alemán, Maximilian Górtzen se
encuentra, en la segunda parte del libro, en una
auténtica situación límite: asesinar a Hitler para
impedir la Segunda Guerra Mundial, guerra que,
en efecto, se desata al otro día de que su tentativa
se ha frustrado . ¿Qué queda para un europeo sin
patria? Sin duda, México.
Experimentado piloto aviador, el norteamericano Bob Calvervive en la tercera parte de Xibalbá
la tragedia de perder a su esposa Maureen al
aventurarse a volar en medio de un ciclón que
azota la porción oriental de Cuba, Haití, República Dominicana y Jamaica. Aunque intenso y de
gran fuerza narrativa, el accidente es a todas luces
predecible. Sin embargo, y dado que ocurre un
año antes del encuentro de los tres hombres en la
Central Xkanták, el siniestro es narrativamente
oportuno, pues acerca -incluso arraiga- a Bob en
la selva, donde cumple voluntariamente un exilio
de miseria para expiar su culpa.
En el capítulo III de la cuarta parte, "Los pilotos", los destinos de Bob Calver y Cherna Ortegón

se han unido ya al de Cayetano Rodríguez, quien
poco antes ha establecido contacto con el suizo
Max Wolff, que no es otro que el propio Maximilian Górtzen con personalidad y nacionalidad falsas. Primer vínculo entre los demás personajes, el
inubicable Cayetano -oriundo, según él, de diversas partes del norte del país- se antoja un poco
una especie de Bob Calver en su versión mexicana: como aquél, es un diestro piloto, es bebedor y
mujeriego, y tiene una personalidad magnética.
Un personaje que a su vez vinculará a los cuatros hombres será la esposa de Max, la perturbadora Ingrid Wolff. Si en 1&lt;1; segunda parte quien
provocaba mayormente los sentidos del lector era
Frida, la secretaria de Max, y la entonces baronesa Olga Scheuermann no nos causaba ninguna
impresión memorable, en Xkanták la veremos
transformada en una Jemme fatal.e que desquiciará
de inmediato la actividad hormonal de los hombres cercanos. Pero este segundo vínculo, tan poderoso como las divinidades selváticas, será para
uno u otro varón la causa de su desgracia.
Entre los personajes secundarios destaca el
mayordomo Gumersindo Pailares, apodado "El
Tuxpeño". Falso, feo, servil y maligno, "El Tuxpeño" encabeza el submundo violento y elemental
de los chicleros, con el que los pilotos y mecánicos
evitan entrar en contacto. Su presencia en la explotación chiclera convoca a su vez a Ramón de la
Torre, uno de los pocos personajes de Xibalbá que
no tiene rigurosamente un mundo exterior que lo
aguarde o lo llame. A diferencia de Bob Calver,
que tiene contacto con el mundo al recordar a
Maureen, si bien el suyo es un mundo que desperdició por su temeridad; o de Cayetano, quien se
liga al exterior a regañadientes por la circunstancia abrumadora de poseer varias familias -de hecho afuera de la selva hay demasiado mundo esperándolo-; o de Cherna, vinculado con la ciudad
de México, el recuerdo y las eventuales cartas de
Magdalena, no obstante que su figura se haya deslavado por la cercanía imperiosa de Ingrid/ Olga;
el mundo de Ramón de la Torre consiste únicamente en vengar la muerte de su padre, y ello sólo
será posible en la propia selva.
Pero, ¿hay en esta novela auténticos héroes? Tal
vez no. Al principio del libro Carlos H. Can tú apunta sobre los hombres que se arriesgan a vivir en
Xibalbá:

[ 4]

Cuando se les despoja de la máscara de ambición
que cubre sus sentimientos, se encuentra que son
fugitivos que huyen de sus propias conciencias.3
Mientras que el novelista polaco Jerzy Andrzejewski escribe en Cenizas y diamantes: "Hasta que la
persona no se ve obligada a actuar, se puede engañar sin límite alguno". Ambas ideas se aplican por
igual a personajes tan individualistas como Max o
Cayetano Rodríguez. El primero planea el asesinato de Hitler, menos por amor a la humanidad
que por asegurarse un importante puesto clave en
una Alemania no gobernada por los nazis;4 huye
después a México, no en atención a las bondades
de nuestro país, sino por haber desertado del ejército nacional-socialista; y al cabo se interesa en la
explotación chiclera sólo por el enorme beneficio económico que le produce.
¿Y qué mayor individualismo puede haber, si
no, en un hombre como Cayetano Rodríguez, que
prefiere la dura vida de la comunidad chiclera,
transportando diariamente mercancía en aviones
averiados y viejos, que vivir en compañía de la primera familia que formó, en el norte del país, al
lado de su mujer legítima? Su individualismo lo
vuelve luego inescrupuloso y rapaz cuando, aun a
sabiendas de Cherna, enamorado sinceramente de
Ingrid/ Olga, intenta seducir a la rubia austriaca
bajo el pretexto de probar si vale o no la pena. Su
misma rapacidad lo convierte en insolidario al
desentenderse de buscar a Cherna, perdido en la
selva por obra del sabotaje del que fue víctima,
una vez que ha poseído a Ingrid/ Olga y cuando
tiene ante sí la posibilidad de escapar con ella.
Por el contrario, el individualismo que anima
a Cherna a dejar la ciudad de México para irse al
sureste no lo rebasa o "pierde" como a Cayetano.
Cherna es el principal interesado en rastrear el
avión de Bob luego de que ha sufrido el accidente. A su vez, Bob, quien va a la Central un tanto

por inercia, un tanto para salir de la "soledad doliente que iba consumiéndolo", sin propósitos
individualistas y definidos como los de un Ramón
de la Torre, por ejemplo; se da a la tarea de buscar a Cherna cuando su avión ha caído en la selva. 5 (Muestra de su buena fe y de lo poco curtido
que está Cherna en el conocimiento de los demás,
es su incapacidad para darse cuenta de que las fallas en su avión se deben a un sabotaje, a pesar de
los muchos indicios que lo anuncian. Y ya que
acierta a descubrirlo, no piensa en Max como en
el causante, lo cual sería natural, dado su adulterio con Ingrid/ Olga, sino en Cayetano.)
Esta nota de heroísmo y de profunda camaradería entre Cherna y Bob se traducirá, a los ojos
de Max, en una muestra de indisciplina imperdonable que los enemistará y apartará del empresario alemán. Significativamente, ambos pilotos sobreviven al final, sin haber perdido el alma en
Xibalbá.

Etnocentrismo y racismo en Xibalbá
La confrontación cotidiana entre los pilotos,
mecánicos y la comunidad chiclera y su empleador
Max Wolff, pone de relieve la constante visión
etnocéntrica que cruza la novela. El hombre temerario y pleno de ansias libertarias que conocimos en el Berlín de 1939, el Maxirnilian Górtzen
que odiaba en su país a los nazis, se convierte en
uno de ellos cuando llega a México. Prepotente y
autoritario, sus prejuicios racistas se manifiestan
tan pronto advierte que entre sus pilotos hay un
norteamericano, Bob Calver, a quien intenta sin
éxito nombrar su jefe de pilotos:
Celebro tenerlo conmigo. Usted se hará cargo de
manejar a estos hombres y verá que trabajen como

5

3

4

Ibid., p. 4.
Un ejemplo de que sus intereses son más políticos que humanitarios (no obstante que se preocupe sólc por la suerte
de los alemanes), es la reacción que tiene al enterarse de
que Frida, su secretaria y amante, lo ha traicionado informando a la Gestapo de todos sus planes a cambio de que no
maten a sus padres, un matrimonio de ascendencia judía. A
través del narrador Max se pregunta: "¿Cuánta gente iba a
morir a cambio de las vidas de dos miserables judíos?" (ibid.,
p. 45); y luego, de voz propia, llama a Frida "puerca judía".

[ 5]

La preocupación por la suerte de uno u otro piloto es natural: entre todos es conocido, y bastante temido, el opresivo
poder de la selva, cuyos millones de árboles son vistos desde
el aire "cimbrando su ramaje, coludidos en una complicidad
ominosa: tragarse entre su terrible maraña a l&lt;Js pájaros
mecánicos que pudieran caer heridos por el infortunio, para
ocultarlos y no devolverlos jamás" (ibid., p. 88). El propio
Cayetano le comenta a Max: "Ya antes he buscado aviones
caídos y, si el piloto no sobrevive, no se les halla. Es como si
la selva se abriera para recibirlos, y luego se cerrara sobre
ellos para esconderlos" (ibid., p. 145).

�es debido. A los latinoamericanos debe tratárseles
con mano dura. Todos son perezosos e indisciplinados.6

Y aun por el propio narrador:8

Max desprecia incluso el español; bajo el pretexto de que no lo habla bien, prefiere comunicarse con sus pilotos en inglés. Tal racismo es bastante más pronunciado en Ingrid/ Olga, quien
apenas llega a la Central Xkanták nota cómo su
belleza despierta la lujuria "en aquellos rostros
humanoides", todos de gente que es para ella "casi
negra y espantosa". Luego, un poco más adaptada
al lugar, su visión, empero, seguirá siendo la misma: los hombres de la Central "en poco se diferenciaban de los simios"; y cuando se sabe inerme, sin la proximidad de su esposo o de cualquiera de los pilotos en la Central, las mujeres, "famélicas, andrajosas, sucias" [... ] "eran aves de rapiña
en espera de una señal para caer sobre ella".
Pallares mismo es visto por Ingrid/ Olga como un
animal:

Frente a él estaba la señora Wolff, la mujer que en
sus sueños desesperados de gusano miserable, siempre veía tan alta y lejana.9

Los chicleros
Percibidos como criaturas oscuras y reptantes, los
chicleros se hallan aún más al comienzo, o aún
más allá, de las pasiones primarias que protagonizan los personajes "civilizados", como Ingrid/ Olga,
Cherna o Cayetano. Para Max, los chicleros no son
hombres sino parte nada más de los jatos, las particiones de la selva distribuidas entre los trabajadores para que extrajeran el chicle de los árboles.

8

El mayordomo abrió las fauces húmedas de lascivia, mostrando los dientes largos y amarillentos. 7

6

7

I/Jid., p. 90.
lbid., p. 240.

9

[ 6]

En vista de que ya antes el narrador ha hecho una comparación entre Cherna Ortegón, quien tiene "facciones ovales rematadas en una barbilla partida"; "ojos verdes de párpados
alargados y tupidas pestañas", y "tez aperlada y el cabello
ondulado, casi rubio"; y los habitantes que deambulaban por
los vericuetos de su vecindario capitalino, cuyos rostros son
"oscuros y simiescos", pareciera que padece los mismos prejuicios étnicos que algunos de sus personajes.
!bid., p. 254.

Es por ello que los conflictos en la Central Xkanták
no se negocian entre las partes: el hombre blanco, sea Max o Cayetano, decide eliminar la parte
negativa, como si se tratara de una gangrena o de
una alimaña.
La causa de una pelea que se da entre los jatos
no podría ser más elemental y gratuita: enervados
por la marihuana que alguno comenzó a distribuir entre ellos, los chicleros del jato uno, formado por tuxpeños, empiezan a pelear entre sí; sus
enemigos, los chiapanecos del jato dos, intoxicados
también, aprovechan la ocasión para terminar con
los primeros, participando en la pelea. Una vez
que la muerte ha cobrado sus primeras presas, es
probable que se desborde y alcance incluso a los
pilotos de la Central y al propio Max. La fuerza
bruta, oscura, original, nacida de la profundidad
de la selva, se ha desatado contra todos, no sólo
contra el confiado e ingenuo hombre blanco. (Si
bien Max, Cayetano y Ricardo escapan con vida,
la suerte de Ramón de la Torre no será la misma.
AJ enfrentarse a Gumersindo, para resolver de
igual a igual sus diferencias, Ramón caerá en la
emboscada que el mayordomo le ha tendido con
la ayuda de seis sicarios tuxpeños.)
Más tarde, al final de la novela, la condición
casi bestial de los trabajadores chicleros es subrayada por el destino incierto que les deja ante sí
tanto las muertes de Max, Cayetano y Pallares,
como el retiro definitivo de pilotos y mecánicos
de la Central Xkanták. Una auténtica "masa
estulta" (como solía denominarse a la clase social
más pobre e ignorante en el siglo XIX), los chicleros quedarán literalmente abandonados a su
suerte: serán incapaces de tomar decisiones por sí
mismos: "Xkanták se había acabado, y ellos no lo
sabían".

vale del rescate de la oralidad a través de los diálogos; sin embargo, tal recurso puede resultar peligroso cuando, por su frecuencia y considerable
extensión, tales diálogos llevan al lector a pensar
si en verdad la gente se expresaba entonces así,
trátese del habla jarocha de "El Tuxpeño", a ratos
ininteligible, o del habla norteña de Cayetano.
Es, por cierto, en este punto donde asoma una
tal vez no deseada semejanza entre algunos de los
"nacionales" y ciertas figuras del cine mexicano, a
saber: si la plática entre el maestro Pérez y Cherna
Ortegón 10 sugiere una típica escena cinematográfica, donde podemos sustituir a José Elías Moreno
por el primero y a David Silva o Gustavo Rojo por
el segundo, no será después muy difícil imaginar
a Pedro Infante en el papel del atractivo y seductor Cayetano Rodríguez.
Igual reticencia puede aplicarse a los retratos
que hace Carlos H. Cantú de los personajes extranjeros. En su país natal, Maximilian Gortzen
protagoniza una serie de pretensiosas escenas de
intriga internacional, incluidas palabras y frases
en alemán; mientras que, comportándose como
actor de una ingenua película norteamericana,
Bob Calver se desposa con una bella muchacha
irlandesa para ponerle fin a una prolongada soltería.

Ingrid Wolff o la Baronesa
O[ga Scheuermann
Extranjera también, Ingrid/ Olga merece con creces una consideración aparte. Tanto como Max,
Ingrid/ Olga sólo busca saciarse con los demás sin
que le importen verdaderamente. Sobre Cherna
dice sin cortapisas:
Nunca lo amé, Max. Para mí fue como una de esas
mascotas a las que se les tiene cariño por el amor y
la devoción que le demuestran a uno; pero nunca
lo amé. 11

Destreza y desaciertos
Si, por una parte, el autor muestra un gran conocimiento del pilotaje aéreo, necesario para imprimirle realismo a los muchos pasajes en que uno
u otro piloto se desplaza desde la Central Xkanták
hacia diversos lugares; y nos ilustra, asimismo, con
el nombre y el funcionamiento de automóviles y
aviones, incurrirá, a veces, por otra parte, en ciertos yerros, como, por ejemplo, cuando retrata a
los "nacionales". Para hacerlo, Carlos H . Cantú se

Ella y su esposo se antojan tan vampíricos como
la selva. Sin embargo, Ingrid/ Olgajuega un papel
más importante que el de Max por vincular me-

10
11

[ 7]

Cfr. pp. 8-9.
!bid., p. 227.

�&lt;liante su persona, es decir, sexualmente, a Cherna,
Cayetano y Bob. 12 Su comercio con cada cual, su
naturalidad para tomar a uno en seguida del otro
en un afán tal vez inconsciente de irlos mejorando
cada vez, provocarán la desconfianza y los celos de
Max y, con ello, una serie de muertes, entre las que
estará también la de éste. En realidad mucho más
interesada en escapar de la selva que en ser amada
por Cherna o poseída por Cayetano o Bob, las reacciones de Ingrid/ Olga resultan mudables, mecánicas. Su voluble reflexión, que la lleva a querer u odiar
sin pensarlo mucho, la conducirá, incluso, luego de
haber pasado por los tres hombres, hacia la posibilidad de reconciliarse con su marido.
El poder sexual que Ingrid/ Olga desata en torno suyo alcanza también a Rosenda, la mujer con
la que Ramón de la Torre se casa sólo para atraer a
Gumersindo y cobrar venganza en él. Si la existencia en la selva compromete y desborda los sentidos
de todos los que llegan a ella, a su vez Ingrid/ Oiga,
en su papel de vampiresa -o de "civilizadora" sexual-, hace conocer a Rosenda la posibilidad perturbadora de amar a otra mujer prescindiendo absolutamente del concurso masculino: 13

su forma de ser, de pensar y de sentir. Continuar viviendo así no tenía sentido. ¿Qué podía esperar del
futuro? ¿Seguir alimentando esa extraña pasión? 14
Sin embargo, el episodio en el que Bob se descubre impotente para satisfacer la fogosidad de
Ingrid/ Olga, y el sucedáneo en que para ésta se
convierte entonces Rosenda, deviene involuntariamente escena cómica.
Al cabo, su avasalladora sensualidad y su deslumbrante belleza no la salvarán de ser confinada
en un campo de concentración en Perote, con la
consecuente confiscación de todos sus bienes, una
vez que el curso de la Historia -el exterior- se hace
presente en la selva bajo la figura de Eustaquio
Varela, el funcionario que les notifica la declaración de guerra que el presidente Manuel Ávila
Camacho le ha hecho al Eje en respuesta a los ataques que sufrieron varias embarcaciones mexicanas por parte de submarinos alemanes. Uno de los
últimos fragmentos de Xibalhá retrata con sobria elocuencia tanto el saldo físico como el moral de las
mujeres y hombres que, a despecho del piadoso
Gucumatz, desafiaron de nuevo a la selva:
Desde el asiento del piloto del Skyrocket, Cherna
vio despegar el Travelaire. En él, Manuel llevaba a
Oiga, Rosenda y Cámara como pasajeros. Cuando
vio un último destello de la cabellera rubia sintió
un espasmo en el estómago, pero supo también que
su pasión por Oiga había muerto. Ahora su pensamiento estaba puesto en regresar a México, donde
la joven de los ojos almendrados [Magdalena] seguramente le esperaba. Haciendo una seña, le indicó a Alonso Teja que despegara. En el Robin iba el
cuerpo de Max escoltado por Tamz y Walhórtz.
Cherna sintió un apretón amistoso en el hombro
derecho y volteó para ver una triste sonrisa en el
rostro de Bob, que ocupaba el asiento del copiloto,
y luego miró hacia atrás para ver a Ricardo [Quel],
que cuidaba el cuerpo de Cayetano. 15

Su alma se agitaba en el tumulto de pasiones que súbitamente habían invadido su sencilla existencia. No
sabía ya si era una mujer normal o si había cambiado
12

Juan Antonio Serna apunta al respecto que el cuerpo de
Ingrid/ Olga "significa la resemantización del pode r y connota el cuestionamiento a la masculinidad a tra\'éS de la impotencia de Max. La reapropiación de su cuerpo (el poder) brinda a lngrid/ Olga el deseo no sólo de satisfacer sus necesidades sexuales, sino también el anhelo de desafiar y derrocar los
parámetros sexuales, sociales, ideológicos, morales y culnirales de la sociedad patriarcal" (El subaüerno en la escritura masculina regio1mmtana: la n1JUela de ÚJs noventa, Facultad de Filosofía
y Letras, UANL, Colección Andamios, núm. 3, San Nicolás de
los Garza, Nuevo León, 1999, pp. 129-130). Al decir de Serna,
"La sensualidad, el erotismo y la coquetería de lngrid/ Olga le
sirven para reinvertir los papeles de género, ya que de ser vista
como objeto por Cayetano, Cherna y Bob, ahora es ella quien
siente y experimenta las fantasías sexuales con ellos y se convierte en sujeto que considera al ejemplar masculino como
objeto del deseo sexual" (ibid., p. 130).
Juan Antonio Serna señala sobre la relación entre ambas mujeres: "El elemento lésbico en la obra de Carlos H. Cantú también es un desafío a las relaciones de poder, el autor profundiza y enfatiza la necesidad de la voz femenina por redefinir su
sexualidad y el deseo por aprender a manejar su cuerpo sin la
intromisión de la voz masculina opresora. Rosenda sufre una
metamorfosis cuando ella logra aceptar su sexualidad silenciada, es decir, que ella acepta su identidad sexual, debido a la
interacción con lngrid/ Olga" (op. cil., p. 132).

H
15

[ 8]

Carlos H. Cantú, op. cit., p. 214.
!bid., p. 260.

HuGO VALDÉS. (Monterrey, 1963). Estudió letras españolas en lo Universidad Regiomontana. Ho publicado los
visiones de Edipo (cuento); El crimen de lo col/e de
Aromberri (novela), entre otros.

El Día de Muertos de Hamlet
y Don Quijote
Enrique Fernández

de los Días de los Muertos están emparentadas con la fascinación por la muerte como imagen del desengaño barroco que invadió Europa en los siglos XVI y XVII. Durante este
periodo, objetos de adorno y uso personal, como
colgantes, peines y relojes, se tallaban o decoraban en forma de huesos y calaveras. Esta obsesión
también afectó a la España contrarreformista, y
fue exportada a la Colonia, donde encontró tierra especialmente fértil en México. Acá se mezcló
con las tradiciones indígenas de la muerte. El resultado de esta síntesis persiste hoy en forma cristianizada en las populares calaveras tan úpicamente mexicanas.
Dos de los personajes literarios más famosos de
la literatura europea de principios del XVII,
Hamlet y Don Quijote, sin duda alguna se habrían
alegrado de tener a su alcance nuestras sabrosas
calaveras de mazapán. A falta de ellas, tienen que
NUESTRAS CAl.AVERAS

celebrar a su manera su particular día de los muertos. Como veremos, este es el caso de Hamlet, cuando toma en su mano la calavera de Yorick; y de
Don Quijote, cuando se encuentra con el cuerpo
desenterrado que una comitiva fúnebre traslada a
una tumba más cercana a su familia.
En la famosa escena del cementerio, Hamlet
se encuentra con un enterrador que, mientras
prepara la tumba de Ofelia, desentierra varias calaveras, entre ellas la de Yorick. En el episodio del
cuerpo muerto o de los encamisados, Don Quijote se tropieza con una comitiva que traslada los
restos exhumados de un caballero a su ciudad natal
de Segovia. Ambas escenas son curiosamente semejantes, pues en ellas se produce una identificación de Hamlet y Don Quijote con una calavera.
Pero El Caballero de la Triste Figura y el Príncipe
de Dinamarca se identifican de maneras inuy distintas con las calaveras.

[ 9]

�A diferencia de la forma aséptica y apresurada
en que hoy hacemos desaparecer los cuerpos
muertos, se acostumbraba en la época de Cervantes y Shakespeare a mantener los muertos cerca
de los vivos. Ésta fue la costumbre hasta el siglo
XIX, cuando, por razones de salubridad pública,
se construyeron las grandes necrópolis de las afueras de las ciudades. Hasta entonces, muertos y vivos convivían hacinados en los patios adyacentes
a las iglesias y en las iglesias mismas. Los fieles oían
misa literalmente al lado o encima de los restos
de sus vecinos o parientes allí enterrados. Al salir
de la iglesia, tenían que atravesar patios igualmente repletos de tumbas. Dado el limitado espacio
de estos patios y capillas, para hacer sitio a nuevos
cuerpos se exhumaban los restos de
enterramientos anteriores. Estos restos eran trasladados a un osario colectivo. Una operación semejante de limpieza y traslado de restos da comienzo al acto quinto de Hamkt, en el que dos enterradores están preparando en el patio de la iglesia la
tumba que será de Ofelia. Como parte de este proceso están exhumando huesos de enterramientos
anteriores, que posteriormente serán llevados al
osario. En ese momento, se presenta el recién regresado príncipe Hamlet. Hamlet, desconocedor
de la muerte de Ofelia, entabla conversación con
uno de los enterradores. Éste continúa excavando
y arrojando huesos y calaveras a los pies de Hamlet.
Entre las varias calaveras que el enterrador exhuma
está la que había sido del bufón de la corte, Yorick.
Hamlet pide al enterrador que se la pase. Con la
calavera de Yorick en las manos, Hamlet recita uno
de los pasajes más memorables de la obra: «Pobre
Yorick [ ... ]».
Otra práctica funeraria de la época pone restos humanos delante de Don Quijote, en el episodio de los encamisados. Tras la desgraciada aventura de los rebaños, Don Quijote y Sancho cabalgan de noche por el camino real. De repente, se
encuentran con el cortejo fúnebre que conduce
los restos de un caballero muerto en la ciudad
andaluza de Baeza a su villa natal de Segovia. Este
cortejo fúnebre no es realmente un entierro, sino
un traslado de restos. En una época en la que la
venida de la muerte era preparada desde mucho
antes, era muy frecuente dejar especificado en el
testamento cómo ser enterrado si uno moría de
manera inesperada lejos de casa. Una precaución
muy frecuente para estos casos era dejar dispues-

to el ser enterrado en una tumba provisional ( «depositado»), allí donde la muerte le había sorprendido. Una vez que el cadáver se pudriera lo suficiente para su traslado, sería exhumado para ser
trasladado a la tumba definitiva junto a los suyos.
Este traslado es lo que está sucediendo con el cuerpo del caballero que había sido «depositado» en
Baeza. Cuando Don Quijote se encuentra con la
comitiva que lo traslada a Segovia, siente un interés semejante al de Harnlet por contemplar de
cerca unos restos humanos: «Quisiera Don Quijote
mirar si el cuerpo que venía en la litera eran huesos,
o no». ¿Se dispone Don Quijote a realizar un monólogo, calavera en ·mano, semejante al de Hamlet?
Nunca lo llegamos a saber, porque Sancho no permite a Don Quijote acercarse a la litera:
Señor, vuestra merced ha acabado esta peligrosa
aventura lo más a su salvo de todas las que yo he
visto; esta gente, aunque vencida y desbaratada,
podría ser que cayese en la cuenta de que los venció sola una persona [ ... ] El jumento está como conviene, la montaña cerca, la hambre carga, no hay
que hacer sino retirarnos con gentil compás de pies,
y, como dicen, váyase el muerto a la sepultura y el
vivo a la hogaza.

Hamlet muestra una curiosidad semejante por
la corrupción de la carne en la escena del cementerio, al preguntarle al sepulturero cuánto tarda
un cuerpo en pudrirse. Éste le responde burlonamente que algunos ya son enterrados medio podridos, en alusión a la sífilis. Sin embargo -añade-, los cuerpos de los curtidores tardan más en
pudrirse, por deformación profesional. Para mostrarle cómo la putrefacción reduce un ser humano a la impersonalidad de una calavera, el sepulturero le enseña una que lleva enterrada veintitrés años, la del que durante la infancia de Hamlet
fuera bufón de la corte, Yorick. Al identificarse con
esta calavera que sostiene frente a su rostro como
un espejo, Hamlet contempla cara a cara la imagen de su propia muerte. Desengañado de su propia impermanencia, estará preparado para la
muerte que le aguarda al final de la obra. Su identificación con la calavera de Yorick ha empezado
antes de que el enterrador se la pusiera en las
manos. A medida que el enterrador iba arrojando
calaveras fuera de la tumba, Hamlet bromeaba con
Horacio sobre la posición social de sus dueños

[ 10]

muertos: esta primera calavera bien podría haber
sido de un político o un cortesano; aquélla, la de
un abogado; aquélla otra, la de un terrateniente.
Hamlet hace así de estas calaveras alineadas frente a él una danza macabra en la que bailan todos
los estamentos de la sociedad. Aunque Hamlet no
lo exprese, el primer eslabón de esta danza
macabra es su propia calavera, la calavera del príncipe. Al igual que él contempla estas calaveras, otro
podría estar contemplando ahora la calavera de
un príncipe Hamlet enterrado años atrás por este
mismo sepulturero, quien lleva en su profesión
desde el mismo año del nacimiento de Hamlet.
A diferencia de Hamlet con la calavera de
Yorick, Don Quijote no llega a identificarse con
los restos de la litera, a pesar de las circunstancias
favorables del encuentro. Los libros de ars morúmdi
de la época recomiendan meditar sobre la muerte de los semejantes a nosotros, como son amigos,
familiares o colegas, ya que las semejanzas ayudan
a identificarnos con el muerto. Don Quijote cree
que en la litera va alguien como él, «algún mal
ferido o muerto caballero». Aunque sea con otra
acepción de «caballero», el bachiller derribado de
su mula le confirma a Don Quijote que en la litera va «un caballero que murió en Baeza». Este caballero que ha sido sorprendido por la muerte en
un viaje lejos de su casa es imagen fehaciente de
lo que a Don Quijote le puede ocurrir en cualquiera de sus peligrosas aventuras. Cuando Don
Quijote pregunta al bachiller quién mató al caballero, éste le contesta que Dios por medio de unas
calenturas pestilentes. Ante esta respuesta, Don
Quijote confiesa que «habiéndole muerto quien
le mató, no hay sino callar y encoger los hombros,
porque lo mismo hiciera si a mí mismo me matara». Estas palabras resultan premonitorias de
cómo, al final de la segunda parte, «por la disposición del cielo, que así lo ordenaba, se le arraigó
[a Don Quijote] una calentura» que le matará.
La misteriosa forma en que se produce el encuentro con los encamisados coadyuva a que Don
Quijote se pueda identificar con el cuerpo que
viene en la litera. Una leyenda folklórica aún viva
en el norte de España es la de la santa compaña o
güestia, una procesión de ánimas en pena que,
como los encamisados de Don Quijote, caminan
de noche por parajes descampados llevando
velones encendidos y rezando. Pueden obligar a
quien los ve a seguirlos, o revelarle la noticia in-

minente de su muerte. Espronceda elabora una
variante de esta leyenda en El estudiante de Salamanca, cuyo protagonista se encuentra con el propio entierro. Si Don Quijote se hubiera acercado
a la litera, quizás habría visto que el cuerpo muerto que llevaban era el suyo.
A pesar de todas estas condiciones favorables,
Don Quijote nunca llega a identificarse con el
cuerpo muerto de la litera. A diferencia de Hamlet,
Don Quijote desaprovecha esta oportunidad de
meditar sobre su propia impermanencia. Tanto su
ceguera como el pragmatismo de Sancho se conjugan para impedírselo. Sin embargo, curiosamente será el mismo Sancho quien permita que nosotros lectores no desaprovechemos esta oportunidad. Cuando el malparado bachiller se aleja para
alcanzar el resto de la comitiva fúnebre, Sancho
le informa que quien les ha derrotado ha sido el
valeroso Don Quijote, también conocido como "El
Caballero de la Triste Figura". Ésta es la primera
vez que Don Quijote es llamado así, y Sancho le
explica el motivo:
[P] arque le he estado mirando un rato a la luz
de aquella hacha que lleva aquel malandante, y
verdaderamente tiene vuestra merced la más mala
figura, de poco acá, que jamás he visto; y débelo
de haber causado, o ya el cansancio de este combate, o ya la falta de las muelas y dientes.
Don Quijote, tomando «triste figura» en su sentido romántico, responde complacido que va a
grabar una triste figura en su escudo. Sancho le
replica: «No hay para qué gastar tiempo y dineros
en hacer esa figura[ ... ] sino lo que se ha de hacer
es que vuestra merced descubra la suya y dé rostro
a los que le miraren». Sancho ha convertido así el
rostro de un desapercibido Don Quijote en una
calavera desdentada con la piel pegada a los huesos. Si Hamlet descubre su propia muerte reflejada en la calavera del bufón Yorick, los lectores nos
descubrirnos reflejados en la necedad de un Don
Quijote que no ve la calavera que lleva en su propio rostro.

[ 11 ]

ENRIQUE FERNÁNDEZ. (Oviedo, España, 1961 ). Escritor

y catedrática. Licenciado en filología clásica por la Universidad de Oviedo, España. Maestro en literatura española par la Universidad de Calgary, Canadá. Ph D por la
Princeton University, 1998. Fundador y editor de lo revista
literaria electrónica Proyecto Sherezode.
·

�Poemas

CI.ARABELlA

EL FRANCOTIRADOR

mi vaca
es tan paciente
como una carmelita obesa
tan Jeliz comiendo el pasto
de montemorelos

desde lo alto del árbol
el teniente joe macdonald
-nervudo como un ko-pardo
coloca el rifle en la dirección precisa
se encomienda al dios de los ejércitos
y o-prime el gatillo

mi vaca se echa después de comer
y mastica su chicl,e interminabl,e
yo me recuesto en su panza
y me arrulla como una abuela
con su cola espanta las moscas
que interrumpen mi siesta

el sonido del disparo es ig;ual
al de una lata que se abre

-qué bonitos ojos tienes -l,e digo
y sonrojada mueve su cola

Arnulfo Vigil

ARNULFO VIGIL:

20 AÑOS DE OFICIAR

ARNuuo V1cJL: un caso extraño, un tipo extraño. Montemorews, 1956. Pudo haber ofzciado misa; sin embargo, una luz

lo iluminó y lo llevó por la senda del pecado.
Su poesía: no fronteras, no límites. De todo un poco:
humm; contracultura, rock, vaUenato, onda grupera, futbol,
comics, política, separares, cowboys.
Sus tonos poéticos: entre la melancolía y la tomada de
pelo, entre el dolor y la risa, entre la crónica callejera y la
irrupción confesional, el sentimiento y la sentencia.
De Poesía urbana (1981) a El regreso del ángel bermellón (1998): kilómetros de olvidos, señales en el camino,
huellas, cicatrices. Fidelidad, búsqueda, seguimiento: Ernesto CardenaUanisjoplin, Marilyn Monroe, el Che Guevara,
el Subcomandante Marcos, Mickey Mouse, Glo1ia Trevi.
Un sentido: irrumpir en la morada del tedio, despellejar
la monotonía, desestabilizar la pureza.
AV o el olvido: su poesía no figura en las antologías de
este mundo. No al menos en Brújula solar (Minerva Margarita Villarreal), no en Antología de la poesía n~evoleonesa (Eligio Coronado), no en Monterrey alfol)a de
poetas (M. Cuéllar). Justo cuando su poesía alcanza las
dos décadas, Vigil gana un premio nacional de poesía convocado por la Universidad Autónoma "Benito juárez", de
Oaxaca. Las puertas que antes no existían aparecen de pronto, y todo mundo lo felicita y todo mundo lo festeja-celebrahomenajea. Pero el poeta sabe que el dinero se va con las
primeras lluvias, que la amistad se evapora y que sólo queda
el oficiante y su pala/Jra. La poesía, el ritual. .
Dice AgustíBartra: "Cuando en nuestro szglo, tan marcado por la manía de las redefiniciones, el espí1itu de aná_lisis se ejerce so/Jre -me arriesgaría a decir contra- la poesza,
los bisturis implacables sólo pueden corlar, aislar, pero el resultado de su tarea es decepcionante: la pasión científua no
llega nunca al corazón del hecho poético que se a/Jre steinpre
como un acontecimiento de un universo en el que se ligan lo
inefable de la tierra y el espíritu, el canto maravilloso y salvaje de la humanidad".
Entremos a esta relación de hechos en los que el poeta se
asume como pregonero de las buenas y las malas nuevas. I
Margarito Cuéllar

dispara de nuevo
vuelve a disparar
dispara una vez más
buen soldado
orgullo del usa army
17 disparos 17 víctimas
joe macdonald
el francotirador de central park

EL OTRO SOLDADO RAYAN

el soldado rayan
fue retirado de combate
por razones humanitarias
en estados unidos era jefe de personal
de una fábrica de suministros el,ectrónicos
a los trabajadores los castigaba
los despedía sin motivo
no l,es permitía almorzar
los dejaba hasta tarde
negaba aguinaldos
reducía premios
no entregaba los bonos
hasta el lanche les robaba
no cabe duda:
rayan era un buen soldado

[ 12]

antes de que me dejara
yo le decía a carolyn
cye carolyn te pareces a mi vaca
y sonrojada también movía su cola
una vez un perro rabioso
me iba a morder
pero ella lo cornó y salvó mi vida
me dijo ten cuidado muu
en la vida muchos perros
te habrán de moder muu
lo mismo hizo
cuando unos salteadores de caminos
unos pistokros malosos
me tumbaron del caballo
mi vaca es tan fiel
no deja que nadie la toque
sólo yo la ordeño
y cuando lo hago
pone sus ojos en blanco
y se derrama en l,eche
mi vaca
qué bonita es mi vaca
caminamos juntos
por toda la pradera
arre arre mi vaquita
-muumuu
arre arre mi vaquita
-muumuu

PUEBLO FANTASMA
a pedro lópez alvarado, el galaveriano

hey cuidado con mi co-pa dije
al tipo que se pavoneaba en la mesa
de seguro es un tunante pensé
un bribón con pañuelo
tal vez lo busque el alguacil
u ofrezcan dólares por su cabeza
quizá lo espere la horca en algún condado
la l,ey me tiene sin ningún probl,ema
es mejor este wisky hecho en casa
pero el tipo me miró
como si mirara un fantasma
y me retó a duelo
no sabe que de un pkito
sólo uno sal,e victorioso
generalmente el de más experiencia
pobre hombre no sabe lo que dice
demasiadas muescas hablan de mí
yo también era petulante en los bares
y lo tuve que pagar muy caro
pero el pelafustán insistió
-está bien -dij'e -a nadie se l,e niega
el derecho de morir
obviamente a mí no me podía matar
a veces el infinito traduce
el idioma del plomo
y supura los reductos del vidrio
pueden venir los apaches
con sus tro-pas de magia gran jefe
y los filos de la angustia
atizarán las horas sin sueño
son cosas que suceden
muy de vez en cuando
bueno el caso es que el tipo cayó
fulminado por un rayo
y es que cuando me miró
como quien mira un Jantasma
en efecto eso vio
nadie muere dos veces

[ 13]

�VENUS
a ely guerra

caderona
piernuda
eUa caminaba por la avenida madero
la blonda tersa cabellera
esa minifalda íg;nea
su fuerza mag;nética atrayente
rubíes eran sus labiecitos rojos

desde entonces miro la tierra
como un limón infinito
ella me envuelve en sus brazos
y me besa me besa
sin pensar en la distancia
-lulhae lulhae -me dice
y así pasamos las eras
cantando canciones terrícolas

LOST IN SPACE

ELLIOT NESS RETURN

l.ejos de casa
se extraña el aroma del pan
el tarro de cerveza
del sábado en la cantina

meses antes elliot ness
había puesto trampas
para acabar con la negrura
tan bolosa
cebolluda

el mundo se mira como una pelota de golf
y cala el vacío de la bienamada
sus piernas abiertas humorosas
-wendy espera por mí oh wendy

no lo pensé dos veces
impulsado por un resorte
/,e dije puedo acompañarte
-lulhae -contestó
y me miró con ojos de papel volando
como si al mirar absorbiera

pero no sabes si hay ruta de regreso
nada es igual entre el polvo estelar
permanente noche oscura
mil ojos vigilantes
colas de cometas
restos de asteroides

caminamos juntos por la noche
ella no hablaba mucho
-qué seria -pensé
-no soy seria -sentí que me dijo
-puedes l/,evarme a donde quieras

el rey sol el astro rey
es sólo un cuento para infantes
la ky de newton la señal cuántica
la gravedad los cables rotos
la transformación de la energía
durante las reacciones fotoquímicas ...

en mi casa creí que era un ángel
porque despl,egó unas alas enormes
y salió de su vestido con veinte brazos
piel de escamas ancas de rana
las uñas como dagas babas
parecía no tener huesos pl,euras
pero su rostro seguía siendo bello
como la mujer caimán
aquella que desobedeció a sus padres

aquí por supuesto la atracción
de la tierra es más que un principio
y no hay luz sólo colores primarios
esquirlas residuos metálicos
el tiempo perdió el tiempo
y el espacio es la /,engua del abismo

sabía que las orejas estaban
en cualquier parte
sin firma
sin marca
los señuelos variopintos
sala 2
no eh mí
guardaban posiciones
de nada servirán las botellas de wisky
la f ortal,eza del vicio
los fajos de dólares
las bailarinas adolescentes desnudas
ahora los peces gordos
el recuerdo ingrato
el comandante perkins
la nostalgia pegajosa
raven el golpeduro
la angustia permanente
caen como patos de tiro al blanco
elliot ness vuelve a sonreir

envuelto en partículas amorfas
ácidos condensados
como flores en el ártico
los visitantes acechan gaseosos
con sus naves de protones gigantes
hab/,an /,enguas sin clave
supuran !apean onotos pecaras
con sus antenitas de vinil

yo no sabía qué hacer
-lulhae -decía -lulhae
encomendé mi alma a dios
y me hundí en su flan
que me supo a gloria
y me besó me besó como si Juera
esta noche la última vez
como nunca antes
nadie me había besado
y ya no dije nada nada
me explicó entonces que su nave
la ruta interestelar el planeta venus
la misión secreta la energía eterna
la fusión mo/,ecular

ARNULFO V1G1L. (Montemorelos,

Nuevo León, 1954). Estudió en el Seminario de Monterrey. Periodista, corresponsal de lo Jornada en Monterrey. Director de lo revisto
Oficio. Ha publicado, entre otros obras: Poesía urbano y

sí nada es igual
cuando te encuentras
-como yoperdido en el espacio

[ 14]

Arcángeles noron¡o.

[ 15]

�La indefinible
. .
,, .
experzencza poetzca
Leticia M. Hernández Martín del Campo

No ES FÁCIL determinar las variables que deben tomarse en cuenta para apreciar y valorar una obra
literaria; y parece más difícil aún establecer los límites en los que el trabajo de un escritor pueda
adjetivarse como artístico.
El título de poeta no se le puede dar a cualquiera que versifique. Algunos hablan de talento,
otros de vocación, y ahora más frecuentemente se
reflexiona acerca del oficio. Pero, en definitiva: o se
es poeta, o sólo se llega a ser un simple aprendiz.
¿Qué es, entonces, lo que eleva a un escritor al
sitio de honor de las artes? ¿Qué elementos esenciales debe contener un texto para que pueda ser
considerado como obra lírica?
El género lírico es indefectiblemente subjetivo
tanto en la posición del creador como en la del
receptor; esto duplica su complejidad para poder
valorarlo. La postura crítica debiera mantenerse
en un ángulo de visión que permitiese el acercamiento a la poesía con afán "cientificista", es de-

cir, con la firme intención de descubrir en un texto los matices, recursos o "secretos" estilísticos que
elevan el lenguaje a un plano superior. De esa manera podría demostrarse que esa mezcla de ingredientes dan como resultado una obra que puede
traspasar los umbrales del espacio artístico.
Pero ese duelo de subjetividades confrontadas
nos impide asumir, frente al poema, el frío papel
de un fiscal.
Tomemos por principio algunas ideas que sobre
la poesía han escrito grandes hombres, famosos por
su sabiduría y sensibilidad. Platón, por ejemplo,
define la poesía corrw esa cosa liviana, alada y _sagrada.
Para muchos esta definición puede causar hasta risa;
y no es que nos burlemos de Platón; lo que pasa es
que decir que la poesía es liviana, tiene alas y es sagrada es demasiado subjetivo; necesitaríamos conectarnos emocionalmente con el gran Platón -lo que es
imposible- para poder comprender, sobre todo, los
dos primeros adjetivos.

[ 16]

El hecho de que esta idea sobre la poesía sea la
inspiración de un hombre que vivió varios siglos
antes de Cristo, no es la razón de su dificultad.
Revisemos ahora lo que nos dice Octavio Paz acerca de este género, en el siglo XX: "Un poema es
un objeto hecho de palabras, destinado a contener y secretar una sustancia impalpable, reacia a
las definiciones, llamada poesía". No cabe duda: sigue siendo muy difícil comprender qué es poesía.
Revisemos el significado que nos ofrece nuestro premio Nobel "destinado a contener y secretar una sustancia impalpable [ ... ]".Definitivamente, sus palabras nos dejan de igual modo confundidos.
En esta búsqueda de significados, dos afirmaciones deJorge Luis Borges van iluminando poco
a poco este camino. Borges habla reiteradamente de la poesía como una experiencia inmediata y estética. ¿Pero cómo podemos saber que vivimos esa
clase de experiencia? La primera señal es descubrir el momento en que la magia del lenguaje nos
provoca una respuesta. La manifestación de esa
respuesta se logra a través de los sentidos. El poema se lee, se pronuncia, se escucha, y su efecto
debe provocar sensaciones diversas.
En resumidas cuentas, el poema se siente o
debe ser sentido.
Experimentemos esa vivencia poética a través
de dos poemas del mismo Borges, pero del poeta
de los últimos años, ya anciano y ciego.
Primero repasemos un fragmento del "Poema
de los dones":

el poeta mismo se refleja en ellos, y eso tiene mucho que ver con la emoción. Los versos son el
espejo en el que muestra la digna, pero no por
eso menos amarga, resignación de perder para
siempre la vista y todo lo que con ella poseía. Estos versos nos trasmiten emoción desde la primera línea y nada tiene que ver con la cursilería. El
"Poema de los dones" nos estruja en muchos sentidos. Es la tragedia del poeta la que estremece;
pero al mismo tiempo nos maravilla la dignidad,
la elegancia y la forma en que nos describe la terrible ironía que está viviendo.
Vayamos ahora al hecho estético. En su último
libro, Los conjurados, Borges explica: "Escribir un
poema es ensayar una magia menor. El instrumento de esa magia, el lenguaje, es asaz misterioso. En el poema-afirma el autor- la cadencia y el
ambiente de una palabra pueden pesar más que
el sentido".
Veamos cómo en el poema "Un sábado", perteneciente a Historia de la noche, Borges logra lo
que él suele llamar "una sucesión de ejercicios
mágicos":
Un sábado
Un hombre ciego en una casa hueca
Fatiga ciertos limitados rumbos
Y toca las paredes que se alargan
Y el cristal de las puertas interiores
Y /,os ásperos wmos de /,os libros
Vedados a su amor y la apagada
Platería que fue de los mayores
Y los grifos del agua y las molduras
Y unas vagas monedas y la llave.
Está sow y no hay nadie en el espejo.
Ir y venir. La mano roza el borde
Del primer anaquel. Sin proponérselo
Se ha tendido en la cama solitaria
Y siente que los actos que ejecuta
Interminabl.emente en su crepúsculo
Obedecen a un juego que no entiende
Y que dirige un dios indescifrab/,e.
En voz alta repite y cadenciosa
Fragmentos de ws clásicos y ensaya
Variaciones de verbos y de epítetos
Y bien o mal escribe este poema.

Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestría
De Dios, que con magnifica ironía
Me dio a la vez ws libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
A unos ojos sin luz, que sów pueden
Leer en las bibliotecas de /,os sueños
Los insensatos párrafos que ceden

Las albas a su afán. En vano el día
Les prodiga sus libros infinitos,
Arduos como /,os arduos manuscritos
Que perecieron en Al.ejandría.

Después de leer estos versos, encontramos que
la experiencia inmediata está sustentada en que

De un hecho cualquiera, como la descripción
de su comportamiento sabatino, Borges constru-

[ 17]

�ye un impecable poema de aparente intrascendencia. La descripción es tan acertada que podemos
visualizar como en una pantalla, al hombre ciego
tentaleando paredes y objetos. Las estructuras verbales utilizadas aparentan ser de una asombrosa
sencillez. Borges parece decirnos: ¡Observen qué
fácil es escribir un poema!
Un simple análisis puede demostrarnos lo contrarie,. Entresaquemos uno de los versos del poema:

En voz alta repite y cadenciosa
Al releer este endecasílabo podemos juzgar que
la retórica habitual propone que los dos epítetos
vayan juntos, enlazados sólo por la conjunción, así:
En voz alta y cadenciosa repite
Pero este simple cambio ocasiona que el efecto se pierda, porque precisamente "el hecho estético" ocurre, primero por la cuidadosa selección
del adjetivo y, segundo, por el ordenamiento atrevido que logra el poeta al colocar al final del verso, la palabra con mayor atractivo fonético. Por
otro lado, en todo el poema no hay ninguna palabra que nos obligue a consultar un diccionario o
nos remita a alguna desconocida leyenda mitológica; y sin embargo, en unos cuantos versos está
cifrada la vida del viejo y solitario Borges, con toda
su complejidad:

Y siente que /,os actos que ejecuta
Interminablemente en su crepúscu/,o
Obedecen a un juego que no entiende
Y que dirige un dios indescifrable.
Como si no fuera suficiente, en estos cuatro

versos está presente una problemática existencial
que siempre le preocupó y que trató de explicar
con el juego del ajedrez o su teoría del soñador
que a su vez es soñado.
Podemos apreciar, además, que el poeta utiliza
el endecasílabo con gran maestría. Elige la medida perfecta para enlazar ideas profundas a través
de palabras que se continúan en forma tan natural, que no falta ni sobra una sola, y donde nada
se ha forzado a estar en el lugar preciso y en el
tono adecuado.
Al final de cuentas Jorge Luis Borges es el modesto hechicero que -como él mismo lo explicanos muestra su magia: proyecta la emoción íntima y estética a través del lenguaje rígido, cuya disposición precisa y acento oportuno justifican con
su cadencia, además, que la poesía es, ante todo,
música.
Si los poetas son seres especiales, los lectores
de poesía también lo son de alguna manera. La
relación poeta-lector se da en el momento en que
ambas subjetividades hacen contacto; la chispa que
esto ocasiona no siempre puede explicarse con
base en alguna preceptiva o poética; pero de lo
único que podemos estar seguros es de que sus
efectos son reales. Para algunos, la poesía puede
ser solamente descripción íntima o recreación; en
cambio habrá quienes encuentren en ella una respuesta a sus dudas, una explicación de sus sentimientos o emociones. Para otros, este género literario puede ser el arte de la música verbal, de la
cadencia, del ritmo; sonoridad y armonía que refrescan y relajan el espíritu humano. En casos excepcionales, unos versos pueden convertirse en la
luz que ilumine el camino de una existencia. Pero,
para ellos, -los auténticos poetas-, la poesía es, o
puede representar, la vida misma.

lmOA M. HERNÁNDEZ MARTÍN DEL CAMPO !Monterrey, 1955). Realizó estudios de licenciatura y maestría en
letras españolas en lo UANL. Ha publicado cu~ntos y
ensayos literarios en diferentes revistos de Monterrey: Armas y Le/ros, Entorno universitario, Deslinde, El correo
chuon, entre otros.

[ 18]

Lezama en el recuerdo
Alejandro Querejeta

Fut OTRO GRANDE de la literatura cubana, el novelista
J osé Soler Puig, quien me puso en contacto con
Paradiso. Vivíamos en Santiago de Cuba, y cada mañana nos reuníamos varios periodistas y escritores
en una larga cola para tomar una taza de café en un
establecimiento céntrico. Y se discutía acerca de todos los problemas, los humanos y los divinos. Cerca
había una librería con muchos títulos a la vista; tantos, que cualquiera podría extraviarse en ese laberinto de tentaciones y provocaciones.
De momento, Soler, un hombre con una enorme cara de caballo, sabio y apasionado, deliran te lector y abogado de más de una causa perdida, nos dijo
a los más jóvenes: «¿Quieren leer una novela ciento
por ciento cubana?» Y nos indicó el libro de José
Lezama Lima, una figura que se nos antojaba enigmática, un poeta difícil para un joven escritor sumergido en una década preñada de acontecimientos, casi todos de resonancia universal, produciéndose al alcance de la mano.
No pasó mucho tiempo, y una buena mañana me
vi en La Habana, en el imponente edificio de la otrora Sociedad Económica de Amigos del País, camino
de conocer al autor de esa novela célebre desde el
instante mismo de su salida de la imprenta. Que promovió polémicas, recelos, temores, críticas variopintas e, incluso, más de un ataque de ira de los eternos
burócratas de la cultura.
Éramos un grupo de premiados en un concurso
literario para jóvenes, y el premio consistía en ir a la
capital de la República, visitar museos, bibliotecas,

las más diversas instituciones culturales, y muy especialmente conocer algunas de las «vacas sagradas»
de la cultura nacional. La «vaca» que tenían prevista
para nosotros, había salido de lo que entonces era el
Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia
de Ciencias de Cuba, y el encargado de conducirnos
a ella, muy apenado nos preguntó si no preferíamos
en su lugar ser recibidos por Lezama. Huelga transcribir la respuesta.
De esta manera nos vimos ante un hombre de
unos ciento cincuenta kilos de peso, en un enorme
traje gris, estrangulado por una corbata antediluviana, de frente despejada y manos enormes, portadora una de ellas de un habano bien anillado, humeante y perfumado, que alternaba con un atomizador.
Un bigote discreto, un par de ojos por los que de
tarde en tarde pasaba un brillo sorprendente, y una
voz fatigada, de hermosas modulaciones, con las que
nos introdujo su dueño en un mundo tan complejo
como la Corriente del Golfo que incesantemente
barre el litoral insular.
Sucedió, pues, que como en todo grupo humano, siempre hay alguien que quiere «dar la nota». Y
así uno de nosotros, que andando el tiempo sería de
los críticos más agudos del país, políglota, y no siempre bien comprendido y asimilado, acribilló al jadeante Lezama a preguntas, una tras otra, como en
un tiro rasante de ametralladora. Yel autor de Atuerte de Narciso y Tratados en La Habana fue transformando su exposición, hasta pasar de lo transparente a lo denso, alambicado, y finalmente críptico. Sólo

[ 19]

�así pudo salir de tan fastidioso trance aquel que sostenía que «sólo lo difícil es estimulante».
De momento, aquella ensarta de imágenes hermosas y extrañas se me fueron haciendo familiares.
Algo de lo que decía Lezama me recordaba la poesía mística inglesa, que casualmente leía por esos días.
¿Sería posible que aquel hombre utilizara como respuesta una simultánea traducción y paráfrasis de textos tan remotos y extemporáneos? Al concluir la entrevista, Lezama, de pie a la puerta de la oficina, nos
fue dando la mano uno a uno. En mi turno, le miré
a los ojos y le pregunté si nos había estado citando a
John Donne. Sus ojos brillaron, su rostro se transformó como el de un niño sorprendido en una travesura; su manaza apretó fuertemente la mía, y nos
despedimos.
La tradición de escritores barrocos tiene en Cuba
representantes de primera línea: Enrique Labrador
Ruiz, Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante,
Severo Sarduy y Reynaldo Arenas, por ejemplo. Sin
embargo,José Lezama Lima es paradigmático, pese
a lo difícil que resulta apropiarse de sus claves. Con
Paradiso estamos en presencia de una suma y culminación de lo que el propio Lezama denominaba «sistema poético». F.s la novela de las imágenes que se
superponen, de las lecturas que se parodian, de la apoteosis intertextual. Desde el punto de vista de su densidad semántica y de su estructura caprichosa, tal vez
sea la primera gran novela posmoderna cubana.
En varias estancias sucesivas en La Habana, quise
volver a saludar a Lezama. Pero algo había que no
me dejaba retornar ante su presencia, tener de nuevo el privilegio de oír su voz y regodearme con su
conversación. Una y otra vez estuve frente a su casa
de Trocadero, y sólo en una oportunidad \i a Lezama, asomado a una de las ventanas que daban a la
calle, llenando todo el espacio con su guayabera blanca, con el rostro que denotaba un cansancio profundo, la mirada perdida entre la gente que iba y venía
de sus trajines cotidianos. Era su última y dolorosa
etapa, en la que alrededor suyo se tejía el más implacable silencio.
Denunciador de esos momentos angustiosos que
culminaron con su muerte el 16 de agosto de 1976,
es el epistolario que años más tarde publicara su hermana Eloísa en Puerto Rico. Allí está el hombre acosado por la escasez de todo tipo -desde las medicinas hasta los alimentos-, la incomprensión de unas

autoridades sordas y ciegas ante la presencia de su
labor cultural invaluable, y una soledad inmensa, que
ni amigos ni elogios continuos llegados desde el exterior pudieron nunca mitigar. Es el Lezama anhelante de la presencia familiar, de la reconstrucción
de un mundo en proceso de dispersión. En esas cartas se encuentra el testimonio de alguien que vivió
el diario acontecer de su país, de su cultura, con pasión y dolor, con lucidez y acentuada desesperanza.
Poco a poco, con la lectura de esa papelería, se
diluye la imagen de quien fuera un humorista franco, abierto al espíritu que recorre ese crisol de etnias que es el cubano. Un Lezama que en un poema
o en un ensayo no tiene reparos en relatar un chisme de farándula; en una novela desplegar su erudición a fayor de cierto vocablo de comprometida connotación popular, o tomar el pelo a sus lectores más
ingenuos en cuanto a la identidad posible de cierto
personaje mencionado al paso.
Julio Cortázar intentó una enjundiosa interpretación de Paradiso, de la que quedó tan satisfecho,
que tuvo a bien incluirla en su curioso libro La vuelta al día en ochenta mundos, delirante homenaje a sus
fantasmas más queridos, a sus «cronopios» inmortales, desde Julio Verne hasta Charlie Parker, de Teodoro W. Adorno hasta Carlos Gardel. Allí Cortázar
profundiza en el erotismo lezamiano, en su deambular por esas esferas delicadas con inocencia y hasta ingenuidad, como Adán en el paraíso primigenio.
Y también apunta el autor de Rayuela la exigencia
de la lectura, la imposibilidad de imponer los propios valores al texto; sino que es el texto el que nos
somete y rinde en una intensa y siempre nueva posesión. Y así sucede también con otros libros de Lezama, desde Muerte de Narciso hasta Analecta del reloj, no
importa el género, no importa el momento.
Con José Lezama Lima desapareció uno de los
mitos reales de Cuba. Quizás el más sugestivo, tan
universal como los consagrados por los mitos sincréticos de la Isla, bien sea Yemayá o Changó. Comparable en lo literario al de José Martí y Alejo Carpentier, pero con un sabor inconfundible, resultado de
una sazón especial. Y en un altar vive ese extraordinario hombre, eterno fundador de utopías, que aspiró a recuperar lo esencial cubano a través de las
imágenes sucesivas aportadas por su cultura. Veo de
nuevo sus ojos traviesos y siento entre las mías sus
manos vivas y resueltas.

AwANDRO Q uERUETA

lemporóneo.

[ 20]

Escritor y ensoyisto cubano con-

Poemas
Murilo Mendes
[Traducción del portugués
por Rumen Stoyanov]

PREHISTORIA

Mamá vestida de encajes
Tocaba piano en el caos.
Una noche abrió las alas
Cansada de tanto sonido,
Guardó equilibrio en el azul,
Por mareada ya no me miró
Ni a mí, ni a nadie:
'
Cayó en el álbum de fotos.

M ULHER EM TRÉS TEMPOS

Minha boca está no presente,
O rneu olhar, no passado,
Meu ventre está no futuro.
Minha boca toda a noite
Está na boca amorosa
Do rneu marido atu.al
Meu olhar está no olho
Do rneu namorado antigo,
Meu ventre está no futuro
Do corpinho do rneu filho.

M UJER EN TRES TIEMPOS

Mi boca está en el presente,
Mi mirada, en el pasado,
Mi vientre está en el futuro.
Mi boca toda la noche
Está en la boca amorosa
De mi marido actual
Mi mirada está en el 'ojo
De mi enamorado de antaño
Mi vientre está en el futuro '
Del cuerpecito de mi hijo.

P RÉ-HISTORIA

Mamiie vestida de rendas
Tocava piano no caos.
Urna noite abriu as asas
Cansada de tanto som
Equilibrou-se no azu~ '
De tonta nao mais olhou
Pa~a mim, para ninguém:
Caiu no álbum de retratos.

CHORO DO POETA ATUAL

Deram-rne um carpo, só um!
Para suportar calado
Tantas almas desunidas
Que esbarram umas nas outras
De tantas idades diversas·
'
Uma nasceu muito antes'
De eu aparecen no mundo,
Outra nasceu com este carpo,
Outra está nascendo agora,
Há outras, nem sei direito
'
Sao minhas filhas naturais,
Deliram dentro de mim,
Querem mudar de lugar,
Cada uma quer uma coisa,
Jl!unca mais tenho sossego.
O Deus, se existís, junlai
Minhas almas desencontradas.

LLANTO DEL POETA ACTUAL

Me dieron un cuerpo, sólo uno!
Para soportar callado
Tantas almas desunidas
Que se empujan unas a otras,
De tantas edades diferentes·
Una nació mucho antes '
Que yo apareciera en el mundo,
Otra nació con este cuerpo,
Otra está naciendo ahora
Hay otras, no sé bien cuá~tas,
Son mis hijas naturales,
Deliran dentro de mí
Quieren cambiar de l~gar,
Cada una quiere una cosa,
Nunca ya tengo sosiego.
Oh, Dios, si existes,junta
Mis almas extraviadas.

[ 21 ]

�El teatro misionero en México:
instrumento ideológico
Barbe! Brinckmann
"No me estoy burlando del catolicismo [... ] respeto profundamente el catolicismo, su misterio, temor y opresión, su pasión y su disciplina
y su obsesión por la culpabilidad."
(Madonna, entrevista en Playboy, 1989)

La conquista ideológica
EL TEATRO misionero forma parte de la conquista
ideológica que se despliega paralelamente a la
conquista militar de México por los españoles. Las
principales tareas son la divulgación de la fe y sus
más importantes valores; asimismo, el asentamiento firme de la iglesia en el estado como instancia
de poder y control. La religión (el catolicismo específicamente) se muestra una vez más como el
instrumento idóneo para contribuir a la dominación de un pueblo entero. La dominación política y económica se alcanza con el dominio de la
conciencia (Ricard habla de la "conquista espiritual"1), asentando el cuadro de valores de la estructura social mexicana.
Al principio, la iglesia de Nueva España está
subordinada a la autoridad de la monarquía española y no constituye un bloque uniforme, sino que
asume posturas tradicionales, inclusive reformistas.
Los primeros misioneros (los franciscanos, de~de 1521; los dominicos, desde 1528, y los agustinos, desde1533) empiezan la tarea de la cristianización con base en el movimiento reformista dentro del catolicismo, con el propósito de desarrollar un cristianismo práctico y progresivo.
Este esfuerzo se refleja en una actitud protectora ante los indígenas y su cultura, con el afán de

entender sus costumbres y estudiar sus lenguas;
esto se puede observar en un gran número de
obras. También se refleja tal actitud en el rechazo
de obispos y prelados, que tenían como interés
primordial lucir su pompa, "henchir las bolsas y
volverse a Castilla"2 .
Pero ya en la segunda mitad del siglo XVI, la
contrarreforma empieza a ganar terreno; se muestra la intolerancia religiosa al destruir las manifestaciones de la cultura indígena; entre ellas templos, códigos y pinturas; así como en la aplicación
de castigos fuertes a los indígenas que se desvían
de la fe católica. Según escribe Cue Cánovas: "Du-

2

1

Ricard, Robert: La conquista espiritual de México, México, 1947.

[ 22]

Carta del obispo Zumárraga a Carlos V, en: Cue Cánovas,
Agustín. Historia social y económica de México. 1521- 1854. Ed.
Trillas, México, 1974, p.159.

rante mucho tiempo predominaron la violencia y
crueldad corno métodos de conversión".3
Los clérigos que venían de España centraban
su interés en la riqueza y el poder, corno menciona el virrey Mendoza en la instrucción para su sucesor Luis de Velasco: "Los clérigos que vienen a
estas partes son ruines y todos se fundan sobre
interés, y si no fuese por lo que su Majestad tiene
mandado y por el bautizar, por lo demás estarían
mejor los indios sin ellos".4
La cristianización o evangelización "no se reduce al campo estrictamente religioso", 5 sino que
intenta introducir otros valores y cambiar el estilo
de la vida y la conducta social de los indígenas.
Las exigencias más conocidas serían la prohibición de la poligamia, los baños al vapor (una
medida muy eficiente para evitar la sepsis después
del parto), y las bebidas embriagantes; ésta, tarea
muy difícil frente a un mercado floreciente.
Para erradicar todos estos "vicios" se recurre a
amenazas y frecuentemente a castigos físicos. Considerándolos como niños, se aplica a los indígenas la "pedagogía" más simple que se conocía, descrita por Velasco Ceballos: "Más que el sermón del
fraile o del doctrinero fueron el puntapié del patrón y el látigo del capataz los sabios pedagogos ... "6 • En este contexto, no es extraño que el
teatro misionero o edificante refuerce con frecuencia la amenaza más fuerte de la religión cristiana:
el purgatorio o infierno con todos sus horrores.
Al principio de la evangelización se procura que
los misioneros aprendan las lenguas indígenas
para facilitar su labor. Este enfoque se manifiesta
en valiosas obras, como tratados sobre gramática,
diccionarios, libros bilingües de catecismo y las
piezas teatrales transmitidas. Al mismo tiempo, se
considera necesario que los indígenas aprendan
el castellano en las escuelas y los centros educativos, en donde se enseña la lectura, la escritura y el
canto en español y, en ocasiones, en latín.
Sin embargo, a mediados del siglo XVI también
la política lingüística muestra rasgos de la contrarreforma. Varias cédulas reales ordenan la difu-

'

Cue Cánovas, &lt;&gt;fJ. cit., 159.

4

!bid.

5

Caso, Alfonso, S. Zavala, J. Miranda, M. González Navarro:
La política indigenista en México. T.I., INI/ SEP, México, 1973,
p.165.
Caso, Alfonso el al, p. 205.

6

sión del castellano, hasta que a "Felipe II se le propone un proyecto de ley que obligaba a los indios,
aprender la lengua castellana y que contemplaba
castigos para quienes persistieran en el uso de la
aborigen". 7 No obstante, dos siglos más tarde, "se
limitó a mandar que los eclesiásticos estudiaran
las lenguas indígenas y que se propagase entre los
indios la castellana por vía voluntaria".8 Finalmente, en el siglo XVIII (1770), se prohibe terminantemente el uso de las lenguas indígenas.

El teatro misionero
El teatro misionero serviría como un instrumento
más para la cristianización y la adaptación a la
nueva realidad social, objetivos reflejados en los
temas y contenidos que se enfocan en la descripción y el cumplimiento de la doctrina cristiana; se
aprovecha para detallar desviaciones y vicios con
sus fatales consecuencias. Es por demás sabido que
el teatro posee un repertorio amplio de los principales medios de comunicación: la visualización
y el lenguaje. La visualización en sus diferentes formas de escenificación, acción, mímica y gestos se
presta, de manera ideal, para iniciar la comunicación con una población que desconoce el lenguaje y la escritura de los dominantes. La introducción del lenguaje le sigue rápidamente, debido a
que los misioneros traducen y elaboran piezas teatrales en lenguas indígenas; también en este medio se utilizan todos los recursos posibles, como
diálogos, monólogos, coros, sermones y cantos.
Las fuentes que tenemos sobre el teatro misionero son principalmente del centro del país, Tlaxcala, Puebla, Morelos, Hidalgo,Jalisco y Oaxaca,
dentro del periodo que va de 1533 hasta 1732.
Existen tres tipos de fuentes:
1. Las descripciones de los padres misioneros,
historiadores de aquellas épocas; por ejemplo, fray
Toribio de Benavente Motolinia (1536-1542), fray
Alonso Ponce (1589) y Francisco de Burgoa (16701674).
2. Existen algunas listas bibliográficas. Ya en
1606,Juan Bautista, en su obra Sermonario, presentó una lista de todas las obras escritas por sacerdo-

7
8

[ 23]

!bid., p.176.
lbid., p. 168 .

�tes o colaboradores indígenas en el Colegio de
Santa Cruz de Tlatelolco. Una fuente aún más
valiosa es la Bibliografía, de Beristain y Souza, del
siglo XIX, que se basa en obras anteriores y estudios de archivos.
3. En total existen diecisiete manuscritos. La
mayoría sin mención de tiempo ni autor. Muchos
fueron copiados de manuscritos aún más antiguos.
De manera que es muy difícil distinguir entre un
original y una copia. Solamente seis de las piezas
se publicaron y tradujeron al español o al inglés.
Disponer de los manuscritos es sumamente difícil, ya que se encuentran en bibliotecas y archivos
en todo el mundo; por ejemplo, en la Bibliotheque
Nationale (París), el Museo Nacional (México) y
la mayoría en EE.UU.
Algunas piezas teatrales, especialmente las más
tempranas, fueron transmitidas solamente en forma de descripción general por frailes historiadores y cronistas. Sin embargo, estas descripciones
contienen muchos detalles acerca del escenario,
subrayando el uso de tradiciones artesanales indígenas, como arreglos de flores y frutas, para dar
mayor colorido al evento. La primera pieza teatral descrita por fray Toribio Motolinia, representada en Tlaxcala entre 1536 y 1542 con el título
"El auto del ofrecimiento de los Reyes al Niño Jesús", incluye la siguiente escena: "y traen la estrella muy lejos porque para hacer cordeles y tirarla
no han menester ir a buscar maestros, que todos
estos indios, chicos y grandes, saben torcer cordeles" .9 Otra presentación de 1587, descrita por fray
Alonso Ponce como "Fiesta que los indios de
Tlaxomulco hicieron el día de los Reyes", cuenta
con un escenario aún más elaborado: "una estrella que los indios tenían hecha de oropel, y la corrían por dos cuerdas que llegaban desde el cerro
hasta la torre de la iglesia, y tenían hechas a trechos unas torrecillas de madera altas, desde las
cuales encaminaban la estrella para que corriese
por las cuerdas".1º Otros testimonios mencionan
entremeses cómicos y bailes durante los recesos
de las presentaciones que generaban un ambiente de fiesta.
Al teatro misionero se aplican varios términos

r-

que reflejan sus objetivos: "teatro religioso", "sagrado", "catequístico" y "edificante". Todos marcan la pauta general de la cristianización, enseñanza religiosa, aprendizaje del catecismo de la
iglesia católica. Sólo el término "teatro edificante" reúne varios conceptos: enseñanza religiosa,
placer y consuelo.
Como la mayoría de las piezas emiten desde
amenazas hasta horrores en cuanto a los castigos
que les esperan a los pecadores, no es posible imaginar que generen placer y consuelo. Sin embargo, las presentaciones ocurren en fiestas, fiestas
de las cuales Octavio Paz dice: "[ ... ] un pobre
mexicano ¿cómo podría vivir sin esas dos o tres
fiestas anuales que lo compensan de su estrechez
y de su miseria?"; y continúa: "ellas nos liberan,
así sea momentáneamente, de todos esos impulsos sin salidas y de todas esas materias inflamables
que guardamos en nuestro interior" . 11
El teatro misionero era enseñanza religiosa y
de conversión, por sus piezas teatrales; compensación y escape momentáneo, por su ambiente festivo; en conjunto, siempre un instrumento político e ideológico.
En las descripciones, títulos o subtítulos muchas
veces se especifica el género como: "Auto" (acto,
aucto), "misterio", "ejemplo" o "neixcuitilli" (del
náhuatl "ixcuitia" y "tetechnin" = tomar ejemplo de
otros12 ).
Los ejemplos son los más numerosos y se prestan en gran medida para influir sobre la conducta. El Diccionario de Autoridades define la palabra
"ejemplo" como "caso, suceso o hecho, que se propone y refiere, o para que se imite y siga siendo
bueno y honesto o para que se huya y evite siendo
malo". 13
Para estos fines son propicios como temas las
vidas de los santos y el juicio final: la vida del glorioso apóstol Santiago, Santa Elena y la Santa Cruz,
la Conversión de San Pablo y elJuicio Final, entre
otros. Un segundo grupo forman los Misterios de
la Fe, abarcando temas de la vida de Cristo (El día

10

Motolinia, Toribio de Benaven te: Hist01ia. Aprox. 1536-42,
Trat. 1, cap. 13, 68.
Po nce, Alo nso: Relación breve (aprox. 1589) , t.1 , 39-43.

[ 24]

14

15

16

11

12

9

de los Reyes, La tentación del Señor, La Pasión
del Domingo de Ramos); de María (Coloquio de
la Aparición, El Portento Mexicano), y del génesis (El Nacimiento de Isaac, La Caída de Nuestros
Primeros Padres).
Repetidamente se menciona que estos temas,
difíciles de entender, requieren de la visualización:
"mejor que por los oídos, les entraría la FE por los
ojos, hizo y ordenó representaciones materiales
de los misterios de ella" 14 y "porque los naturales
no tienen más entendimiento que los ojos, les
ponen a la vista los misterios, para que queden en
la FE más firrnes".15
Por un lado, se relata la vida "buena y ejemplar
"de los santos; pero, por el otro, los protagonistas
conducen una vida mala, llena de errores, pecados y vicios, lo que se castiga terriblemente en el
infierno. Exigir que se "imite lo bueno y evite lo
malo" conlleva, en último término, que "tengan
miedo".
El siguiente pasaje de un Juicio final ilustra esta
tendencia:
(San Miguel): "Pero los malvados, que no sirvieron a Dios Nuestro Señor en sus corazones,
sufrirán los tormentos del infierno. ¡Llorad por
esto! ¡Recordad esto! ¡Temedlo! ¡Espantaos! Que
vendrá sobre vosotros el día del juicio, espantoso,
horroroso, terrible, tembloroso. Vivid vuestras vidas rectamente en cuanto al séptimo, 16 porque ya
viene el día del juicio. ¡Ha llegado! ¡Ya está aquí!" 17
Según los testimonios de cronistas acerca de representaciones similares, se logra el efecto deseado:
''Y también en aquel tiempo se presentó el ejemplo en Santiago Tlaltelolco México, que mostró
cómo finaliza el mundo. Los mexica lo adoraron
y se asustaron mucho".18
Y otro testimonio más:

I$

Paz, Octavio: El laberinto de la soledad, FCE, México, 1972, cap.
III, pp. 43 y 47.
Molina, Alonso de: Vocabulario en lengua castellana y mexicana.
Col. lncunables Americanos Siglo XVI. Facs., Madrid, 1944, p.

17

18

45 r/ b.
Real Academia Española. Diccionario de Autoridades. Biblioteca Ro mánica Hispá nica V. 1964, p. 680.

[ 25]

Anónimo: Relación Histórica, pp. 20-21, e n una mención sobre
fray Juan d e Ribas.
Ve tan court, Agustín de: Teatro mexicano, 1967, Pte. 4, trat. 2,
cap. 3, No. 70, p. 42.
Se refiere al 7° sacrame nto de la iglesia, al maui mo nio, po1'
que la protagonista de la pieza, Lucía, menosprecia el matrimo nio y vive una "vida cam al o lujuriosa" con e l pecado conu-a el 6° m andamie nto.
Ho rcasitas Pimentel, p. 569.

Chimalphain Cuauhtlehuanitzin, Domingo de San Antón Muñón:
Relacúmes (aprox. 1600-1630), 7a. Rel. Fol. 201 v., p. 9. Ed .
Günte r Zimmerman, parte 2, Ha mburg , 1965 (trad . d el
náhuatl de la auto ra).

�Compuso (fray Andrés de Olmos) en lengua mexicana un aucto deljuicio final, el cual hizo representar con mucha solemnidad en la ciudad de México
[ ... ] Con que abrió mucho los ojos a todos los indios y españoles para darse a la virtud y dejar el mal
vivir y a muchas mtüeres erradas para movidas de
temor y compungidas, convertirse a Dios". 19

Pero no sólo las piezas que tratan del Juicio Final contienen estos mensajes, sino también otras
obras con temas diversos. Por ejemplo, el Tlacahuapanaliztli ("crianza", "educación", "formación
de los niños"),2º una obra en forma de diálogo
que subraya el mal comportamiento del hijo hacia sus padres y finaliza con el mensaje del hijo al
público:

derse, tú, Madre evangélica, llamabas a tu artillería
pesada, comandada sabiamente por Bohemundo,
Barbarroja, Ricardo Corazón de León, Eimeric,
Sprenger y Torquemada. Yellos, Soflamando el alma
del incrédulo con argumentos irresistibles, completaban el trabajo".22

Contando con la afición de los indígenas por
las fiestas y los bailes, el teatro misionero se prestó
como un instrumento atractivo y potente para la
conquista espiritual. Con él, la iglesia católica,
como iglesia militante, cumplió con su papel, bien
conocido, de causar miedo y terror para lograr la
sumisión y el control necesarios para la conversión y el mando político.
Como nos describe un "incrédulo" en su Carta
a l,a Iglesia Católica, en 1992:
En primer lugar nos enviabas a tu infantería de curas, catequistas, misioneros y demás proselitistas.
Con amor y tesón infinitos, ellos nos advertían sobre la condenación de los incrédulos en el Día del
Juicio, y Machacaban nuestra conciencia con abundantes y terribles descripciones del Fuego Eterno.
Después de aquello, a los incrédulos nos rechinaban los dientes y nos zumbaban los oídos y miles de
nosotros nos rendíamos y nos recogíamos en tus
brazos amorosos [ ... ] Pero cuando, a pesar de tus
esfuerzos, algún incrédulo obstinado aún quería per19

20

21

Archibald Madeish

[Traducción del inglés
por Benjamín Valdivia]

Bibliografía:
Anónimo: Relación histórica de los primitivos religiosos que plantearon la Fe en esta Nueva España. Ed. Fernando de
Ocaranza. Capítulos de Historia Franciscana. 2a. Serie. México, 1934.
Beristain y Souza,José Mariano: Biblioteca Hispano-Americana
Septentrional (5 vols., en 2 tomos). Ed. Enrique Navarro, México, 1947.
Brinckmann, Bárbel: Quellenkritische Untersuchungen zum

mexicanischen Missionsschauspiel ( 1533-1732).

You who bring up, you who rear children, do not be
foolish, unintelligent Open your ears; listen to the
sermon and the good example [ ...] and you will
not fall into the pit of fire as I am about to do. 21

Ars poetica /

Hamburger Reihe zur Kultur- und Sprachwissenschaft.
Bd. 5, Hamburg, 1969.
Caso, Alfonso, S. Zavala, J. Miranda, M. González Navarro:
La política indigenista en México. T.I, INI/SEP, México,
1973.
Cornyn, John Hubert &amp; Byron McAfee: Tlacahuapahualiztli
(Bringing up children). Tlalocan 1:4, México 1944.
Cue Cánovas, Agusún: Historia Social y económica de México.
1521-1854. Ed. Trillas. México 1974.
Real Academia Española. Diccionario de Autoridades, Biblioteca Románica Hispánica, V, 1964.
Horcasitas Pimentel, F.: Piezas teatral.es en lfngua náhuatl Biblioteca Descriptiva. BBAA. 11, México, 1948/ 49.
Mendieta, Jerónimo de: Historia eclesiástica indiana. Ed. Joaquín García Icazbalceta. México, 1870.
Molina, Alonso de: Vocabulario en lfngua castellana y maicana.
Ed. Facs. Colección de Incunables Americanos Siglo
XVI, vol. IV. Madrid, 1944.
Motolinia, Toribio de Benavente: Historia de los indios de Nueva España. Barcelona, 1914.
Ponce, Alonso: Relación úreve y verdadera de algunas cosas de las
muchas que sucedieron al Padre Fray Alonso Ponce en las
provincias de Nueva España siendb Comisario general de
aquellas partes. 2 vols. Madrid, 1873.
Ricard, Robert: La conquista espiritual de México. México, 1947.
Torquemada, Juan: Veinte y vn Libros Ritual.es 1 Monarchia Indiana. T. 3, Sevilla, 1615.
Vetancourt, Agusún de: Teatro Mexicano. Menologio franciscano. México, 1698.
22

Mendieta,Jerónimo de: His/Qria Erifsiástica Indiana (aprox.
1596), Ed.J.G. lcazbalceta, México, 1870, Libro 20, cap. 39,
533.
Cornyn, John H. / Byron McAfee: Tlacahuapahualiztli
(Bringingupchildren), in Tlalocan, vol. 1:4, 1944, p. 314.
/bid., p. 351.

[ 26]

Carta de un incrédulo a la Iglesia Católica. El Norte, 6D,jueves 16
de enero de 1992.

BAR8EL BRINCKMANN. (Homburgo, 1939). Estudió lingüístico en su país. Ha publicado ensayos sobre su especial~
dad y sobre educación. Fue maestro de antropología en
lo UANL y de lingüístico en el ITESM.

UN POEMA debiera ser palpable y mudo
como un fruto redondo,
mudo
como los viejos medallones al tacto,
silencioso como la piedra gastada
de los balcones donde crece el musgo Un poema debiera ser sin palabras
como el vuelo de los pájaros.
*

Un poema debiera estar inmóvil en el tiempo
conforme sube la luna,
y dejar, como libera la luna
rama por rama los árboles enredados de noche,
dejar, como la luna tras las hojas del invierno
recuerdo tras recuerdo a la mente Un poema debiera estar inmóvil en el tiempo
como la luna al salir.
*

Un poema debiera ser igual a:
no es cierto.
Para toda la historia del dolor
un pórtico vacío y una hoja de maple.
Para el amor
los pastos inclinados y dos luces sobre el mar Un poema no debiera significar
Sino ser:

[ 27]

�Infructuosa muerte /

Armand Olivennes

Dos poemas
Juan Manuel Roca

[Traducción del francés
por Benjamín Valdivia]

SUEÑO CON ÁNGELES
I

Han l/,egado los ánge/,es en un buque de carga

'.

Yo ESCOGÍ mis vicisitudes
elegí lo derrumbado
lo caído
lo que fracasa ...

María Baranda

PoR EL sueño navega un barco cargado de ángeles. Vienen en cajas de madera, en guacales de
tablones salvados de un naufragio.

He escogido lo que cae
a quien circula
con su col
por toda extrapolación.

Los marineros los ven comiendo flores en su cepo
como reos andróginos de una mudez de ostra.
Su destino es un misterio. No se sabe si serán vendidos a un zoológico, a un circo, a un aviario, a un
taxidermista, a un tratante de alas.

II
Sin duda un poco de rescoldos
en la llaga
o aceite de trementina
en el fuego
Una muerte tan infructuosa
no se debe al azar
Suponiendo que los ratones estuvieran vacíos
las ratas nos enviarían invitación a sus bodas
No se repleta un espejo de luna
no se le repleta de mataluces.

III

De la vida a la defunción
el Norte no pasa
el Sur pasa al través
Se retorna sobre sus pasos
o no se regresa más
Para que claras sean
las aguas deben estar parejas:
iguales durazneros para las morenas
iguales manzanos para los perales
Todos los gustos en la naturaleza
tienen autorización para erguirse.

[ 28]

Por tratarse de un extraño contrabando - aunque
no hay leyes marítimas que prohiban el transporte de ángeles en barcos-, por tratarse de un tráfico de sueños, el capitán evita tocar los grandes
puertos del mundo.
Es como si el barco estuviera condenado a no anclar nunca, a viajar sin destino con la carga
emplumada y melancólica. Cada día huelen peor,
a pústulas y almizcle, los maltrechos ángeles en
sus podridos guacales. La nave se enfantasma en
la niebla apagando sus luces y sus voces. Y la tripulación empieza a impacientarse, empieza a impacientarse ...

Cuernavaca, noviembre 17 de 1999

PARÁBOLA DE 1AS MANOS
ESTA mano toma un fruto,
La otra lo aleja.
Una mano recibe al halcón, se quita un guante,
La otra lo ahuyenta, prende una antorcha.
Una mano escribe cartas de amor
Que su equívoca siamesa puebla de injurias.
Una mano bendice, la otra amenaza.
Una dibuja un caballo,
La otra, un puma que lo espanta.
Pinta un lago la mano diestra:
Lo ahoga en un río de tinta, la siniestra.
Una mano traza la palabra "pájaro",
La otra escribe su jaula.
Hay una mano de luz que construye escaleras,
Una de sombra que afloja sus peldaños.
Pero llega la noche. Llega
La noche cuando cansadas de herirse
Hacen tregua en su guerra
Porque buscan tu cuerpo.

[ 29]

�Wu-wei

El otro terrorismo

Humberto Martínez

Lucilo Hinojosa Córdova

SEGÚNFocm, el filósofo griego Enesidemo enseñaba que nada
podía conocerse con certeza y que habría que prohibirse toda
afirmación. Los demás: ¿podemos dejar de asentir? Si yo afirmo, necesariamente me involucro con algo, fuera o dentro de
mí. Antes de toda acción, por más simple que sea, suponemos
una idea decidida, una creencia, un pensamiento localizado.
Si el otro es mi afuera y lo interpelo, lo padezco, inevitablemente; me interviene, quiéralo o no. Otro tanto hago yo con
él, intentando convencerlo, dominarlo, ayudarlo, dañarlo o
seducirlo. Toda dirección, la misma atención, es ya acción. ¿Decimos algo con sentido? Afirmamos. Si alguien quien escucha
entiende, asiente, afirma a su vez, actúa, responda o no. Amar,
querer, aun sin expresarlo, nos mantiene en un estado de interior afirmación. Nosotros lo sabemos. Nuestra actividad nos es
congénita. Y sin embargo, en otra latitud se intentó lograr la
acción sin actuar, sin presuposición. Un no hacer nada en donde no obstante nada quedaba sin hacer. Wu-wei. Una lógica que
propone la disminución de la injerencia y la adaptación a la
diversidad del exterior, la no intervención en el curso natural.
China concibió plenamente ese estado de no afirmación. Si el
pensar precede a la acción, suspenderlo. El sabio no tenía ideas;
no hablaba. Pero, ¿cómo actuar entonces? ¿Podemos comprender eso? ¿No es comprender ya un asentimiento, luego una
afirmación? Pensar, desear, incluso negar, no pensar, no desear,
es un acto positivo de la voluntad, una determinación. ¿Acaso
no vivimos? Todos acabamos dando después el paso hacia la
palabra. Nadie puede contenerse. Salimos, para ser humanos,
de nuestro autismo. Nos empuja sin remedio la vida, el desear.
Schopenhauer tenía razón. ¿Cómo podría actuarse o no
actuarse sin deseo?

Los EVENTOS ocurridos el martes 11 de septiembre pasado en los Estados Unidos, vinculados
a actos terroristas, han motivado numerosas
opiniones y han sido tema de conversación de
quienes seguimos con atención la información
proporcionada por los medios tanto impresos como electrónicos, suscitando, incluso,
preocupación en torno a los efectos que lo
impactante de las imágenes pudiesen tener en
los públicos más jóvenes, por ser más proclives a la sugestión. Si bien los medios han sido
prolíficos en información, pocos espacios se
han concedido al debate y al análisis de esta
situación. De pronto, el terrorismo se instaló
en nuestra vida cotidiana.
Aun y cuando la mayoría sabíamos de su
existencia, el terrorismo no había estado tan
cerca hasta ese día, cuando a través de la televisión, "la ventana al mundo", se nos mostró
más real que nunca y más cerca de lo que hubiésemos podido imaginar. Por varios días se
difundieron repetidas veces las imágenes que
mostraban el colapso de las Torres Gemelas
del World Trade Center, el enorme agujero
hecho al edificio del Pentágono y los restos
humeantes del otro avión, también secuestrado por los terroristas, que no alcanzó a llegar
a su destino. Quienes seguimos el acontecimiento a través de los medios informativos,
vimos y escuchamos al presidente de Estados
Unidos, George Bush, declarar que esos crí. menes no quedarían impunes y que se perseguiría a quienes los perpetraron declarando
la inminencia de una guerra. Algunos expertos en comunicación estadounidenses opinaron que la constante repetición de las imágenes televisivas podía tener un efecto terapéutico en las personas; sin embargo, algunos
medios decidieron no darles tanta difusión.
El caso es que las grandes cadenas como

(Monterrey, 1942). Estudió filosofía. Escritor y crítico literario. Fue profesor-investigador del
Departamento de Humanidades de lo UAM-Azcopotzolco. Lo UANL le publicó Enfrelexfos.

HuMBERTO MARriNEZ.

[ 30]

CNN, CBS, ABC y NBC, de los Estados Unidos, crearon, en poco tiempo, una extensa red
de información en todo el mundo, enlazándose con las cadenas de otros países, de modo
que en cuestión de horas nos constituimos en
una "aldea global" instrumentalizada por estos medios de información que nos ubicaban
simultáneamente y en tiempo real en el lugar
del acontecimiento. Estos medios informativos comenzaron, también, a mostrar imágenes descontextualizadas que hacían referencia a algún lugar de Palestina donde aparecían algunas personas con rasgos árabes que
parecían festejar el suceso. Así, mientras las
imágenes situadas en Estados Unidos mostraban desastre, desolación, angustia e incertidumbre, las del territorio árabe denotaban
festejo yjúbilo. En poco tiempo, además, empezaron a recaer las sospechas en grupos terroristas de Afganistán, más concretamente en
los talibanes y en su líder Osama Bin Ladeo.
Aparentemente se encontró a los culpables del
atentado.
Desde entonces, y con mayor frecuencia los
primeros días, hemos leído en los medios impresos y escuchado repetidamente en la televisión frases como: "Están con nosotros, o están con el terrorismo"; "Estamos planeando
una campaña amplia y sostenida para dar seguridad a nuestro país y para erradicar totalmente el demonio del terrorismo"; "Aquellos
que hacen la guerra a Estados U nidos han
optado por su propia destrucción"; "Cada nación, en cada región, tiene una decisión que
tomar. O están con nosotros o están con los
terroristas"; "El bien triunfará sobre el mal";
"Será la primera guerra del siglo XXI". Esta
repetición constante del mismo discurso está
generardo otro terrorismo, más sutil y tan peligroso como el de los hechos acontecidos, un

[ 31]

�terrorismo en el discurso de los medios de
información que se ha infiltrado en la vida cotidiana y ha invadido, sin damos cuenta, nuestro imaginario y conversación.
Por otra parte, también se observa que los
medios informativos han concedido mayor
espacio a las versiones provenientes de Estados Unidos, lo que preocupa por la unipolaridad que muestra el manejo de la información. ¿Qué sucede cuando la producción del
discurso se controla, selecciona, organiza y
distribuye mediante una serie de procedimientos que tienen la función de evitar los otros
poderes y dominar el suceso aleatorio en el
ejercicio del lenguaje? El discurso que los medios de información han presentado está controlando y condicionando en buena medida
el lenguaje que usamos para referirnos a los
hechos en nuestras conversaciones. Pero más
allá de esto, también están ejerciendo una
gran influencia en la reconstrucción de la
memoria semántica que sobre fenómenos
como el terrorismo, el fundamentalismo, la
xenofobia y la misma noción de guerra teníamos hasta hace poco.
En el análisis de la recepción y la investigación sobre la influencia de los medios de información, actualmente se subraya el aspecto
cognitivo de las influencias que podemos atribuirles; esto es, la influencia sobre la memoria (enciclopedia) que vamos construyendo a
lo largo del tiempo, y los esquemas, los conjuntos de conocimientos relacionados entre
sí por una red de informaciones contextuales
y relacionales, que dan lugar a las representaciones de la realidad que constantemente reestructuramos con nuevos datos que la información, los conocimientos y las experiencias
precedentes y actuales nos aportan. Esto plantea la cuestión de la influencia eventual de las
representaciones de la realidad social que nos
muestran los medios informativos sobre los
esquemas de percepción del tiempo, del espacio y de las personas; esto es, nuestro conocimiento del mundo.
¿Qué sabíamos antes de los acontecimien-

ICI EST TO'JBE
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LE 17 MAi 19H A 20 HEURES

•

Al!C EN CIEL

tos sobre Afganistán, el Islam, los musulmantes, los talibanes, Osama Bin Laden? ¿Y de
Pakistán? ¿Sabíamos que Pakistán es considerado potencia nuclear? Si bien resulta difícil
hacer conciencia de ello, lo cierto es que nuestros esquemas y representaciones acerca de
estas realidades no son las mismas después de
estar expuestos a la información (o desinformación, como se quiera ver), que nos presentaron la prensa y la televisión. Incluso, las investigaciones más recientes evidencian que no
es en la memoria episódica donde se almacena la mayor parte de las informaciones provenientes de los medios informativos, sino en la
memoria semántica. Esto tiene importantes
implicaciones tanto en la sedimentación de
la memoria a largo plazo como para el lenguaje que cotidianamente utilizamos en nuestras interacciones con los demás, donde se
proyectan actitudes y valores.
No es del todo desconocido que un reducido número de agencias informativas internacionales controlan la mayor parte de la información que se difunde en el mundo. Esto es
un efecto de la globalización y una tendencia
de los sistemas de información y comunicación en el nuevo sistema-mundo. Como consecuencia de ello, con esta unipolaridad de la
información se manifiesta un cierre del universo del discurso que limita la potencialidad
crítica del lenguaje, relegándolo al ámbito de
las definiciones y significados establecidos y
funcionales para quien opera el control.
Estos mecanismos operan mediante procedimientos de exclusión, donde el derecho privilegiado o exclusivo de habla se concede a
quien posee (según quien está detrás del control) el discurso verdadero, apoyado por un
soporte institucional reforzado y reconfirma-

do por un conjunto de prácticas; procedimientos internos al discurso que funcionan como
principios de clasificación, de ordenamiento,
limitando y empobreciendo el discurso mismo, como es el caso de los comentarios, la serie
de repeticiones que rellenan e imitan lo que
ya se ha dicho; y los procedimientos que permiten el control del discurso y que consisten
en una serie de restricciones que actúan sobre los sujetos que hablan imponiendo reglas
sobre quién entra en el orden del discurso.
Como ejemplo de ello observamos que los sistemas informativos han privilegiado las versiones de los actos terroristas y las declaraciones,
en su mayor parte, provenientes de Estados
Unidos.
Estas consideraciones no significan una
vuelta a "los efectos poderosos" de los medios
de información. Es difícil pensar en una situación social en la que los medios sean considerados como la única fuente de percepción
y conocimiento de la realidad y de construcción de la experiencia, ya que cuando tratamos con una información nueva hacemos intervenir en forma constante conocimientos y
actitudes formados en la complejidad de la
experiencia social. Sin embargo, no se pueden dejar de lado estas consideraciones en el
análisis del impacto receptivo de la información en la población, dada su fragmentación
y desconocimiento de sus contextos particulares. Sin otras fuentes alternativas de información, nociones como terrorismo, fundamentalismo y fanatismo pueden ser semantizadas según convenga a quien posea el control del discurso y privilegiar la difusión de una
sola visión del mundo. El terror y el miedo
pueden usarse como forma de control. Y el
control se globaliza.

LucrLA HINOJOSA C6RDOVA. (M onterrey, 1953). Estu-

dió Ciencias de lo Comunicación en lo UANL Actua~
mente es maestra en lo misma escuela.

[ 33]

[ 32]
/

�Machina
~ulatrix

Ciencia vieja,
ciencia nueva
EN EL MUNDO antiguo la salida del Sol representaba la vida: el ocaso era una representación de la
muerte. La primavera y el invierno funcionaron
también como representaciones de esos extremos.
Pero la permanente alternancia de los días y las
noches, y la secuencia repetida de las estaciones,
provocaron otra idea en la mentalidad primitiva:
la de los ciclos reiterados. Todo se va y, luego, todo
vuelve. En la filosofía de Nietzsche, a esta repetición se le llama el eterno retorno; lo que sucede
ahora ya ha sucedido antes y volverá a suceder.
El profesor de filosofía que explica estas ideas,
ya las ha explicado antes frente a un auditorio idéntico; y está condenado a volverlas a explicar. Todo
se repite eternamente, hasta que se logre, con
purificaciones y otros artificios, según el pensamiento primitivo, romper la contumacia de estos
ciclos.
La idea de la repetición no es una novedad de
Nietzsche, es muy antigua: se encuentra ya en los

pitagóricos. Un profesor pitagórico les dijo a sus
alumnos: "yo también volveré a hablar, teniendo
este bastoncillo en la mano, y vosotros estaréis sentado como ahora". La tesis del eterno retorno tiene algún parentezco con la moderna teoría de los
Big-bangs y Big-crunchs sucesivos en el universo,
pero en cuestiones de detalle deja una amplia estela de interrogantes y problemas. También una
bruma de cuestiones rodea a los viejos planteamientos. La idea de la repetición de seguro se remonta más allá del tiempo de los pitagóricos.
Pitágoras nació en la isla de Samos, al oriente
de Grecia, en la costa jónica. Se dice que viajó por
Egipto y que estuvo en Babilonia, aunque esto último es más inseguro que lo primero. Con Pitágoras empezó a aparecer la ciencia, aunque - como
era de esperarse- estaba entremezclada con creencias míticas y posturas primitivas. De Pitágoras
mismo se conoce poco: que su padre se llamó
Mnesarco, que nació entre 580 y 569 antes de nuestra era, que fundó una secta en Crotona -en la
suela de la bota italiana- , que huyó de ahí por
haber participado en aventuras políticas que le
fueron adversas, que regresó a Grecia, que hizo
tempranos descubrimientos en matemáticas y en
física (acústica), y algunas cosas más. Pitágoras,
como Sócrates, no dejó un solo escrito. El conocimiento muy vago, muy diluído, que se tiene de su
persona se debe a las referencias de sus alumnos y
seguidores. Por esto, las historias de la filosofía
aluden más al pitagorismo que al propio Pitágoras. Pero los descubrimientos principales de la
secta se atribuyen a él.
Puede ser que Pitágoras haya convivido con los
sacerdotes participantes de los misterios egipcios,
pero no es necesaria esta suposición. Los misterios órficos en la propia Grecia, pueden ser un
antecedente suficiente del pitagorismo sectario.
Además, la supuesta conexión de esta escuela con
creencias egipcias o asiáticas sólo enfatiza la
porción oscura de sus doctrinas; no su lado claro,
en donde anida una anticipación del pronunciamiento galileano: "el libro de la naturaleza está
escrito en caracteres matemáticos". El historiador
Pirenne da por sentado que Pitágoras vivió en
Egipto y abrevó de sus doctrinas. Se atreve a más:
insinúa que la filosofía pitagórica es un refrito del
Libro de los muertos egipcio. Respecto a la parte
moderna e innovadora del pitagorismo, lo que
dice Pirenne no es sustentable para nada.

[ 34]

Los pitagóricos constituyeron, ciertamente, una
secta iniciática. Sus enseñanzas y conocimientos
no se ofrecían de manera abierta y pública. Los
alumnos eran seleccionados de un modo cuidadoso y eran sometidos a pruebas rigurosas. Los que
eran admitidos tenían que jurar por el número
diez ( Tetractis) no revelar los conocimientos de su
sociedad a nadie ajeno a ella (Hipaso de Metaponte fue muerto por revelar uno de los secretos) . Los iniciados eran admitidos en un primer
nivel, en el que sólo les era permitido callar y escuchar: se les llamaba acústicos o acusmáticos. En
un segundo nivel se les llamaba echemuthia, y ya
podían hacer preguntas, y escribir y expresar lo
que pensaban. En el siguiente nivel se les denominaba matemáticos, que en ese tiempo equivalía
· a decir científicos. En el grado más avanzado eran
llamados físicos, y adquirían el derecho de empezar a considerar por su cuenta la fábrica del mundo y los principios de la naturaleza. Al terminar,
se convertían en instructores de otros iniciados.
En la estructura jerárquica de la educación
pitagórica, hay un antiguo análogo de los grados
y niveles de la educación formal posterior.
Dice Burnet que no es improbable que a las

siete cuerdas de la lira clásica se le añadiera una
octava como resultado de las observaciones
pitagóricas. Se cuenta que Pitágoras, al pasar frente
a una herrería, prestó atención a los sonidos que
los martillos producían en el yunque. Tenían ciertas armonías y desarmonías peculiares. Si es cierto lo que se cuenta, Pitágoras realizó en ese momento el primer experimento metodológica y racionalmente controlado de la historia. Al principio, conjeturó que el tipo de los sonidos eran proporcionales a la fuerza de los hombres que estaban martillando. Les pidió que intercambiasen los
mazos. El resultado no cambió; luego, no dependía de la fuerza de los herreros. Su segunda conjetura fue que dependía de la masa de los martillos. En seguida-se cuenta- hizo lo siguiente: pesó
los martillos y los ató a cuerdas cuya longitud varió hasta que estas cuerdas tirantes, al ser pulsadas, emitían los sonidos originales. De aquí dedujo las proporciones de las cuerdas en relación con
los sonidos que emitían: Las proporciones encontradas (numéricas) explicaban los sonidos en la
lira de Orfeo. A estas investigaciones se les puede
llamar físico-matemáticas. Pero otras indagaciones
de Pitágoras fueron puramente matemáticas. Ta-

[ 35]

�les como las que condujeron a la formulación de
lo que desde entonces se conoce como "teorema
de Pitágoras".
El teorema de Pitágoras establece que el cuadrado construido sobre la hipotenusa (el lado más
largo) de un triángulo rectángulo es igual a la
suma de los cuadrados construidos sobre los
catetos (los otros lados). La prueba geométrica
pura de este teorema, con escuadra y compás, es
algo engorrosa. Pero hay otra, algebraico-geom~trica, más accesible. Esta última consiste en lo siguiente: constrúyase un cuadrado con lados ª+h;
si se unen con líneas los puntos en donde termina
ª y comienza b. (al revés), resultará un cuadrado
dentro del cuadrado primero; a los lados del nuevo cuadrado llámeseles ~ (debe notarse que también se han formado cuatro triángulos rectángulos que tienen como ladosª y b., y como hipotenusa
ar) . Ahora bien, si al área del cuadrado mayor, (ª
+ b.)2, se le resta el área de los cuatro triángulos, 4
• 1/ 2ab, esto deberá ser igual al área del cuadra2
do interno, r 2 . Efectivamente: (i + 2ab + b. ) -4 •
l / 2ab = r 2 • O sea, 2 + b.2 =r 2• Esto es lo que postula el teorema. El triángulo más pequeño que cumple con el teorema es aquel cuyos lados son 3 y 4,
y cuya hipotenusa es 5, triángulo (3, 4, 5). En efecto: 32 + 42 = 52 •
Los pitagóricos encontraron otras cosas ciertas

ª

y bellísimas. Por ejemplo, que la suma de cualquier
número de impares consecutivos que empiecen
por 1 es un número cuadrado. Instancias: 1 + 3 =
2
4 (22); 1 + 3 + 5 = 9 (32); 1 + 3 + 5 + 7 = 16 (4 ),
etcétera. ¿No es entendible que, como corolario
de sus hallazgos, llegaran a postular que la esencia de todas las cosas son los números? Por supuesto que hay sutilezas que no exploraron: ¿Es la esencia de las cosas el número o sólo es su modelo?;
¿el número se relaciona con las cosas sólo porque
estas son medibles, cuantificables?; ¿cómo se
agrega una semántica empírica a una ciencia formal? Pedir que se hubieran ocupado de esto sería
pedir algo que ellos no podían dar.
Pitágoras y sus seguidores creyeron en la transmigración de las almas. Jenófanes (frag. 7) refiere que un día Pitágoras pidió que dejaran de castigar a un perro: en sus ladridos lastimeros había
reconocido el alma de un amigo. El alma podría
transmigrar no sólo dentro de la especie humana,
sino entre distintas especies animales. Algunos
pitagóricos creían que el alma es una suerte de
polvillo que se agita en el aire; esta afirmación está
ligada a la observación de que cuando un rayo de
luz pasa por una rendija se ven pequeñas motas
de polvo que danzan en el aire. Creían en el vacío
-en el cual casi nadie creía entonces- y algunos
decían que el vacío es lo que separa unas cosas de
otras; pero otros lo identificaban con la separación que hay entre un número natural y su antecedente o su subsecuente (recuérdese la disputa
entre los plenistas y los vacuístas en el siglo XVII).
Algunas afirmaciones de los pitagóricos sobre
los números sólo pueden ser entendidas si se recuerda que ellos trabajaron con piedrecillas (cálculos) , y que éstas formaban figuras sobre el suelo. Actualmente, disociamos la aritmética de la geometría (aunque no del todo); ellos no lo hacían
(para nada) y su modo de concebir las cosas perdura: cuando llamamos "cuadrado" a un número,
volvemos a relacionar propiedades aritméticas con
figuras geométricas. Y la recta -entidad geométrica- se vuelve a utilizar en la new math, la nueva
matemática. La única manera de en tender por qué
los pitagóricos afirmaron ciertas cosas, es retornar
al manejo de sus piedrecillas, de sus cálculos. Los
pitagóricos afirmaban que el número par es infinito, que el impar es finito y que el número uno
participa de ambas naturalezas. Actualmente no
se percibe razón alguna para hacer estos asertos.

[ 36]

Plutarco y Nicómaco nos ayudan a entenderlos.
La explicación es ésta: para representar los números pares utilizaban dos hileras de piedras, y los
pares de piedras en las hileras podían seguirse
agregando indefinidamente: en esto consistía la
infinitud de los pares; a las hileras de pares le agregaban una piedra enmedio, como una especie de
punto y seguido, para representar los impares; esta
especie de punto detenía la infinitud de los pares
y constituía la finitud de los impares. El número
uno participaba de ambas naturalezas, porque si
se agregaba a un par, daba un impar, y si se agregaba a un impar daba un par. En esto parece consistir todo el misterio.
La ciencia moderna, a partir de Copérnico y
Galileo, revivió el lado claro del espíritu pitagórico.
Todo científico "duro" aplica las matemáticas, si
bien es cierto que la sola aplicación de las matemáticas no es garantía de que se esté trabajando
en una ciencia "dura" (la historia, la sociología, la
economía, la política, etc., las emplean y no son
ciencias "duras": no han encontrado aún las dimensiones fundamentales sobre las cuales empezar a cuantificar). En matemáticas, en física, en
química, sigue alentando, sin duda, un estricto espíritu pitagórico. Hay pitagóricos modernos que
siguen atendiendo al propio teorema de Pitágoras. Y le siguen sacando jugo. Por ejemplo, el matemático polaco, Waclaw Sierpinski, quien tiene
un libro al respecto: Pithagorean Triang/,es, publicado en inglés en la década de los sesenta. Sierpinski es famoso por otro triángulo, no-pitagórico, que
diseñó y que se conoce como triángulo de Sierpinski. Este triángulo se menciona en casi todo trabajo sobre la teoría de los fractales, ya que se trata

de un triángulo con propiedades fractales. Curiosamente, Benoit Mandelbrot, el creador de esta
teoría, en su libro Los objetos fracta/,es no cita este
triángulo, sino otro curioso objeto fractal llamado "la esponja de Sierpinski-Mengar", que da la
impresión de ser un ladrillo de queso gruyere.
¿Qué puede estudiar de los triángulos pitagóricos un matemático moderno? Sierpinski desarrolla quince capítulos con diversos temas sobre
el asunto; para dar una idea de ellos, mencionamos algunos: "triángulos pitagóricos con dos lados que son números sucesivos"; "divisibilidad por
3 ó por 5 de uno de los lados de un triángulo
pitagórico"; "triángulos pitagóricos con el mismo
perímetro"; "triángulos pitagóricos en los cuales
la suma de los lados y la hipotenusa son cuadrados", etc.
La siguiente familia de triángulos pitagóricos
es sumamente curiosa: (3, 4, 5); (5, 12, 13); (7, 24,
25); (9, 40, 41); (11, 60, 61); (13, 84, 85), etc. ¿Cuál
triángulo sigue? Fijémonos en que el primer lado
obedece a la fórmula 2n + 1 que sirve para crear
todos los números impares consecutivos a partir
de 3, con n = 1, 2, 3, 4 ... Los segundos números
obedecen a la fórmula 2n2 + 2n que produce 4,
12, 24, 40, 60, 84. El valor de la hipotenusa se obtiene agregando una unidad a los valores del segundo lado: 5, 13, 25, 41 , 61, 85. Luego, aplicando los criterios anteriores, el triángulo que sigue
(n = 7) es el (15, 112, 113). Y uno puede seguir
adelante cuanto quiera.
Sierpinski es un pitagórico contemporáneo;
sólo atiende el lado claro del pitagorismo: nunca
ha reportado que haya reconocido el alma de un
amigo en los ladridos de un perro.

Huoo

PADIUA. (Monterrey, 19351. Fue jefe de Extensión
Universitario de lo UNL y director de Armas y letras. Es moe:;tro de tiempo completo en lo Facultad de Filosofía y letras
delo UNAM.

[ 37]

�Acostumbramientos
Q\_jE oos premios

obel de la Paz figuren entre los
visibles contendientes de una guerra que parece
no tener fin no es quizá la mayor de las contradicciones de la historia humana, pero sin duda figurará como una de las más importantes.
Ganadores del Premio Nobel de la Paz en 1994
por la firma de los acuerdos de Oslo de 1993,Yasser
Arafat y Shimon Peres figuran ahora entre los principales responsables de una guerra que no tiene
fin previsto y que día a día incrementa las acciones de agresión y violencia.
Los acuerdos de Oslo establecían fórmulas de
convivencia mediante concesiones recíprocas, lo
cual es generalmente el único camino hacia la paz
entre grupos en conflicto. Mientras el partido laborista se mantuvo en el gobierno de Israel se pudo
avanzar, pero a la llegada de Netanjahu se dieron
continuos retrocesos y el comienzo de una escalada de violencia, cuyo fin se ve cada vez más lejos.
Posteriormente, el regreso de los laboristas con
Barak permitió pensar en nuevos avances; reunidos los representantes de israelíes y palestinos en
Camp David a instancias de Clinton, Barak ofre-

ció concesiones (que le costarían el gobierno) y
que Arafat rechazó. Este acto de autodestrucción,
quizá inconsciente, pero sin duda irracional, de
Ara-fat, posibilitará un estado de agresiones permanentes, con escasas posibilidades de paz.
Lo peor, sin duda, para una posible paz, es el
que nos hemos habituado a lo que debería ser
excepcional: las muestras diarias de que el otro es
alguien de quien debe desconfiarse, de que la paz
es innecesaria, de que la guerra es una costumbre.
Una canción de León Gieco popularizada por
Mercedes Sosa dice: «Sólo le pido a Dios que la
guerra no me sea indiferente [ ... ]»; parece que
muchas personas no han tenido posibilidad de escucharla, mucho menos de pensar ella. No parece haberla escuchado Shimon Peres, quien hace
algún tiempo, cuando no tenía responsabilidades
en el gobierno actual, declaró: «es un deber moral devolver a los palestinos su tierra». Shimon
Peres es una figura especial, que está cumpliendo
con un rol delicado en este proceso: políticamente distanciado del actual primer ministro israelí,
forma parte del gobierno con la esperanza de contribuir a lograr cierta pacificación, algo que los
mismos compañeros de gobierno se empeñan en
obstaculizar.
o parece haberla escuchado Yasser Arafat,
atrapado entre las demandas ultraístas de Yihad
Islámica y las demandas israelíes. Arafat parece
estar más preocupado por ser aceptado en cierta
comunidad internacional que por defender las
posibilidades del pueblo palestino, tolerando la
violencia que diariamente ejercen el ejército israelí y sus paramilitares. Sus movimientos están
totalmente controlados por el gobierno de Israel
y es, en cierta medida, un prisionero de él.
Tampoco parece haber escuchado la canción
George Bush, quien ha tolerado la violación cotidiana de todos los acuerdos, los de la ONU, los de
Oslo, los de Camp David, los firmados con los auspicios de la CIA y los más elementales de la convivencia de la humanidad. Si los Estados Unidos hubiesen actuado en Israel como actuaron en Kosovo
o en Yugoslavia, las cosas marcharían por otros
rumbos.
La Unión Europea, tan activa en otros conflictos, se ha mantenido totalmente apartada, en una
posición pasiva que sólo puede hacer pensar en que,
de alguna manera, acepta el actual estado de cosas.

[ 38]

_No p~rece ha~erla escuchado nunca el ejército 1Sraeh, para quien la guerra ejerce una fascinación patológica (lo cual puede ser natural en cualquier ejército para el que no haya un adecuado
control político). Ariel Sharon, el jefe del gobierno ~~tu~! en Israel, ha admitido públicamente que
el ~J~roto mata a los palestinos sospechosos de
acuv1d~des ter:~ristas y expresó que ese tipo de
oper~:1ones °:1htares le trasmiten «fe en que ello
tamb1en per~ita_ alcanzar una solución». Los portavo~es del eJerc1to han reconocido que en varias
ocasiones han matado por error a civiles palestinos
que se encontraban por azar en el lugar de los
hechos; pero el mayor cinismo en las declaracion_es s~ ~io e~ la más que patética expresión del
,1cemm1stro israelí de Seguridad Interior, Guidem
Ezra, que propuso «causar daño a las familias de
los terroristas suicidas y no sólo demoler sus casas,
P?rque eso no es suficiente: ofrecer un premio en
dmero para quienes brinden información sobre
ellos y enterrarlos envueltos en piel de cerdo o
con sangre de cerdo para volverlos impuros». Sin
duda, estamos a punto de que los horrores del
nazismo se conviertan en un recuerdo menor.
La organización no gubernamental Médicos sin
Fronteras publicó un informe en el que se dice
que las diversas formas de aislamiento y humillación y la violencia que cotidianamente se ejerce
contra la población palestina por parte de militares y paramilitares israelíes, está produciendo una
nueva generación de jóvenes traumatizados y violentos. El pueblo israelí -recordemos que, pese a
todo, Israel es el único país de Oriente medio que
P~_ede ser considerado una democra\'.ia-, que eligio en el pasado febrero a Ariel Sharon con la pro~esa de éste de restaurar la seguridad, está perd1en~o la confianza en que pueda ser capaz de
termmar con el conflicto. Un setenta por ciento
de ellos cree que no tendrá éxito en la consecución de este objetivo. Más preocupante: los sondeos señalan que un poco más de la mitad de los
encuestados cree que no está siendo lo suficientemente enérgico con los revoltosos palestinos. Pocas esperanzas para la paz, sin duda. ¿Deberemos
acostumbrarnos a ser testigos de esta ,folencia?

Josi M.AaiA INFANTE (Tandil.Argentina.1942). Soció- 7
logo, maestro universitario e investigador de la

L UANL

-

-

J
[ 39]

�tecimientos económico-políticos de la historia de
la humanidad. Tal es el caso deJuanAcha (1988),
quien asienta que el arte, como una actividad específica, sólo aparece hasta un poco antes del Renacimiento en Europa. Para este autor, los productos anteriores al Renacimiento, que nosotros
a veces llamamos "arte", en realidad son artesanías
y pertenecen a una organización social definida,
que se caracteriza por (y para Acha toda artesanía
se caracteriza así) cuando menos tres situaciones:
l. Se generaron en ambientes religiosos, donde el pensamiento mágico determinaba el comportamiento de los individuos, subordinando casi
la totalidad de sus actividades cotidianas y no cotidianas a los rituales y las creencias.
2. Los objetos que se produjeron bajo estas sociedades autoritarias sirvieron para sacralizar y
expresar los saberes religiosos, por lo que no hubo
grandes cambios en sus formas o en sus características a lo largo de grandes periodos de tiempo.
Son objetos ornamentados, hechos en serie y que
conservan las formas tradicionales. Son, además,
una fusión entre la experiencia estética y la vida
religiosa, de tal modo que se vio en ellos lo que se
creía de la religión.
3. El comercio de estas piezas fue escaso. Más
bien, los productos artesanales se ofrecieron en
intercambio, dentro de un grupo, con otros grupos, o como un servicio (ofrenda, tributo, etc.) a
HABLAR DEL ARTE conlleva un problema casi impolos militares y sacerdotes de alto rango. Este últisible de resolver, que es el de la «lectura» de las
mo es un tipo de artesanía especial, cuyo privileimágenes (interpretación). Sin embargo, no es
gio es la originalidad y la excelente manufactura,
nuestra intención realizar en este momento una
pero sigue siendo una pieza empapada por los
aproximación a la semiótica, que es quizás la heconceptos mágico-religiosos.
rramienta más desarrollada que nos permite usar
Basado en un análisis histórico materialista,
palabras para hablar de una imagen. Más bien, este
Acha (1988) nos hace suponer que la artesanía es
escrito describe posibles indicios de una línea de
una actividad que en nuestros días sólo es posible
investigación que buscará identificar los procesos
encontrar, en ciertas comunidades aisladas del
cognoscitivos que ocurren durante la producción
desarrollo moderno. Frente a los modos de prodel arte, y que son, al mismo tiempo, un valor agreducción industrializados, las artesanías que llegan
gado para entenderlo, sobre todo en el caso de
a las ciudades juegan un papel mínimo en la vida
las manifestaciones contemporáneas de las artes
cotidiana, casi residual si lo comparamos con lo
visuales.
que fue en otros tiempos, pero que tiende, con
Para ello, nos centraremos en analizar a los
frecuencia,
a ser mistificado. Se le aprecia con nosconstructivistas, un movimiento que dio origen a
talgia, en función de un pasado al cual un país le
la pintura abstracta. Esto nos permitirá determidebe
su identidad. Si esto es cierto -y para ello
nar y clarificar el modo en el que se construye el
quizás debamos conceder que la idea del arte se
pensamiento artístico y cómo ocurrieron algunos
ha construido alrededor del dominio territorial e
de los cambios que han llevado al artista a ser como
ideológico que Europa desarrolló después del
es hoy. Algunos autores explican los cambios ocuRenacimiento-, entonces habría que cuestionarrridos en el campo del arte en relación a los acon-

Las ideas y el arte

[ 40]

nos cuando decimos que existe un «arte» egipcio,
etrusco, africano, maya, etc.
Este autor no duda al mencionar que el artista
tiene características diferentes a las del artesano.
Y que éstas fueron producto de un importante
cambio socioeconómico y cultural.
Entre 1400 y 1600, el nacimiento de una clase
social distinta al clero católico europeo, cuyo eje
de actividades era el comercio, dio origen, también, a un cambio sustancial en las actividades del
artesano, del que ya hablábamos antes.
La época renacentista se caracterizó por giros
. muy importantes en la dirección de las sociedades europeas. Por ejemplo, en ese momento, surge el protestantismo como confesión religiosa que
se aparta del árbol católico. O se «descubre» que
el mundo no es plano, y que existen tierras lejanas, nuevas para sus ojos, una de las cuales bautizan con el nombre de América. También se desarrolla la idea de la observación y la medición como
los sistemas que permitirían ftjar los parámetros
del saber; y, con ello, posteriormente, de la cien-

cia. A su vez, este conocimiento empieza a ser objeto de divulgación como nunca antes lo había
sido. Y políticamente se empezarán a gestar las
bases de la vida civil y de la vida social, lo cual dará
paso, con el tiempo, a la democracia.
El personaje llamado artista surge en esta época por primera vez, según Acha (1988), con características definidas, como son:
l. Es antitradicionalista y paulatinamente se
alejará de la tutela de la religión . Su trabajo pasará de manual a intelectual, dándole importancia
a las interpretaciones personales (maneras o estilos), manifestándose, de preferencia, a través de
la pintura de caballete, en obras únicas, no repetidas.
2. Su formación como "artista" la realizará en
academias o escuelas especializadas.
3. Casi todas las obras serán hechas con fines
comerciales, para servicio de un comprador, a
menudo bien informado, que reconoce el talento
y la originalidad, y que puede no estar vinculado
con el contenido de la obra.
4. Acha considera que el arte pudo haber pasado por tres momentos históricos importantes:
1500 a 2000 (etapa ascendente).
1600 a 1900 (etapa de esplendor).
1900 a hoy (etapa descendente).
A lo que se refiere Acha es a que las representaciones de la cultura (imágenes, lenguajes, música, etc.), a través de las cuales los hombres expresan sus ideas o sus emociones, han estado sujetas
a diferentes condicionantes y que, por lo tanto,
no pueden ser llamadas del mismo modo. Así, las
artesanías fueron un modelo dominante de producción, distribución y consumo, hasta que el arte
se desarrolló como el modelo de representación
de los grupos sociales de las épocas mencionadas,
lo que dio paso a nuevos modelos de producción,
distribución y consumo. Del mismo modo, hoy en
día, el arte ha sido desplazado por los productos
diseñados, los cuales incluyen tanto los medios
masivos como los productos industriales en serie.
"Desplazado" no significa "eliminado", sino limitado en sus dominios. El arte, en su momento, fue
impulsado por el nacimiento del capitalismo;y por
la evolución hacia el pensamiento racionalista. El
primer gran producto del artista es el dominio de
la técnica del óleo, y con ello de la pintura realista
(la apariencia de los objetos), durante los siglos
XV al XVI. Ese logro implicó poder representar la

[ 41]

�ilusión del espacio tridimensional en planos
bidimensionales, tal y como lo refiere Robert L.
Solso (1994).
El artista de entonces es muy parecido al que
hoy nombramos como tal. En la mayoría de los
casos, su función es intelectual, experimental, profana, creativa y hasta subversiva. Leonardo Da Vinci
era un emprendedor incansable, cuyo afán por
reflexionar y renovar los modelos de representación de la realidad lo llevó a proponer discursos
visuales únicos, en el mismo sentido en que lo hizo
Picasso cuatrocientos años después. Sin embargo,
la función del artista de hoy es muy diferente, sobre todo porque dos eventos han desplazado al
artista de su privilegiado sitio de «intérprete-constructor» de la realidad. Primero, la aparición y popularización de la cámara fotográfica, cuya fidelidad instrumental y precisión óptica habrían de
cautivar rápidamente a millones de individuos,
quienes, a partir de entonces, tendrán en sus manos la posiblidad de lograr lo que antes era un
lujo: la representación fiel de la realidad, tal y
como el ojo la percibe. Segundo, la revolución
industrial propondrá un aceleramiento de los procesos productivos de bienes materiales, así como
un incremento continuo de los estándares de la
ciencia y la tecnología. Esto generará un ambiente racional en el que el artista no podrá ejercer su
capacidad de «visionario ». El artista tratará de
entrar al mercado industrial, pero con poco éxito, ya que los ritmos de producción no se lo permitirán. Según Acha, estaríamos frente al derrumbe de la hegemonía del artista y el nacimiento de
un nuevo protagonista: el dibujante o el grabador
(impresor), que, en breve, se convertirá en el diseñador gráfico.
El arte, entonces, entrará en crisis, pero no para
sucumbir. El arte entrará en descomposiciones de
todo orden (planos semántico, sintáctico y pragmático), cuya meta será lograr abrir un espacio
en el que se puedan insertar los discursos divergentes o disidentes. Estos discursos, hechos por
individuos que rechazan el progreso tecnológico,
aspiran a demostrar que la realidad no es lo que
vemos «objetivamente», sino que existen otras verdades por explorar y por nombrar. Los primeros
momentos de la transformación en la segunda
mitad del siglo XIX, son muy significativos. El grupo de pintores llamados "románticos" se enfocó a
exaltar los ideales humanistas, abriendo la pintu-

ra a un tipo de representación poética, que destacaba la intensidad de la vida y la realización de
ideales. Después de ellos, los impresionistas manejarán las representaciones de la vida cotidiana, abandonando por primera vez el taller, para
pintar directamente en los sitios de su elección.
Influidos por las divulgaciones científicas acerca de las estructuras anatómicas del ojo, propusieron un tipo de representación pictórica basada en
la percepción (algunos lo llamaron "puntillismo").
Realizaron pinturas in situ que, en realidad, son
estudios de luz y atmósferas, para demostrar que
un mismo espacio (un paisaje) puede proporcionarnos diferentes imágenes, según la hora o las
fechas en las que lo observemos. A esto es a lo que
llamaron "impresiones".
Sus trabajos fueron presentados en exposiciones, pero se les calificaba de meros ensayos o pruebas (lo que para los pintores académicos eran bocetos), por lo cual fueron rechazados de los salones oficiales. Esto dio la pauta para marcar y determinar el espíritu del arte de nuestro siglo: rebelde, perspicaz, testarudo, inteligente, disidente, con una convicción clara de su sentido y con
un discurso que lo legitimaba tanto teórica como
visualmente.
Podríamos decir que los impresionistas fueron
los primeros artistas que avalaron su postura con
base en la forma de pintar. Con ello inauguraron
un nuevo modelo de hacer arte. Ahora bien, para
John Berger (1975), la aparición de la fotografía y
la revolución industrial no son las únicas razones
de la transformación del arte de nuestro siglo.
Desde su perspectiva, la pintura al óleo, hecha de

[ 42]

flí1Á

E
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8Q.

o

1500 a 1850, es una suma insuperable de frivolidades pintadas al óleo (salvo contadas excepciones) , contra las cuales los artistas románticos se
rebelaron, y a las cuales los artistas de este siglo
han criticado, parodiado o rechazado. Para este
autor, resulta normal percibir un cierto aire de aburrimiento en las enormes salas de los grandes
museos europeos, que guardan con celo estas
obras, a pesar del realismo con el que están hechas, ya que por lo general son repetidas y estereotipadas. Consistentemente nos muestran apariencias y aires de ilustración, riqueza y poder, de
un modo altanero y ostentoso.
Los géneros más socorridos así lo demuestran:
el óleo se utilizaba para pintar retratos de terratenientes, nobles, personajes del clero, políticos, estadistas, comerciantes, etc. Asimismo, se pintaban
sus posesiones, objetos, propiedades, en la forma
de bodegones o naturalezas muertas, entre las cuales se contaban los desnudos femeninos, representaciones de la mujer como «objeto» sexual par,
deleite del hombre. Por último, las pinturas históricas, alegóricas o mitológicas y las religiosas, proporcionaban los elementos necesarios para la exaltación de lo ideológico.
Con todo, esta crítica no se aplica a ciertos casos (Rembrandt, Goya, Velázquez, etc.), que son
excepciones a la regla, y que son privilegiados precisamente por no pertenecer a los miles de pintores al óleo que construyeron el imperio de las representaciones realistas de esas épocas.
Por eso, el arte de este siglo intentará tomar
distancia de todas las obras que fueron hechas al
servicio de una clase burguesa en ascenso, que

buscaba perpetuar y extender su poder y su estatus
social (de 1500 a 1800). Para ello, romperá poco
a poco todos sus esquemas de representación «naturalista». Hacer arte será la oportunidad de tomar contacto con otras realidades diferentes a las
convencionales. Las más de las veces, se pintará
por encargo, e incluso se pensará que lucrar con
el arte es degradarlo.
Detengamos aquí la revisión de los antecedentes y pasemos a considerar la postura de los constructivistas, que históricamente se sitúan a principios de nuestro siglo, posteriores al impresionismo y paralelos al cubismo y al futurismo, y que
crearon, a nuestro modo de ver, una de las teorías
artísticas más interesantes y consistentes.

La teoría de los constructivistas
Resulta fundamental que en 1916 se haya escrito
acerca de la necesidad de construir una ciencia
del arte.
La ciencia del arte a la que se refiere Nikolai
Tarabukin ( 1977), es la suma de conocimientos
que aportarían diversas disciplinas para explicar
el «arte». Estas disciplinas son, para el autor, la
filosofía del arte, que explicaría la función materialista o metafísica de lo artístico. De ello se derivaría el análisis estético o perceptual-emotivo, y la
generación de cánones o patrones. Una historia
del arte, que resulta indispensable para situar en
orden cronológico los eventos, complementada
con las perspectivas sociológicas y antropológicas
para explicar las condiciones políticas, económi-

[ 43]

�..

cas y culturales que favorecen o inhiben la aparición de las manifestaciones artísticas.
A esto habría que agregar lo que en 1916 aún
no se consideraba un campo de conocimientos
especializado: la psicología del arte, que, por una
parte, explica las motivaciones profundas del arte
y, por la otra, explica lo cognoscitivo a través del
fenómeno de la percepción. Y la semiótica, que
intenta definir las estructuras con las cuales podemos entender el arte como un lenguaje y proceso
comunicativo interpretativo.
Este gran cuerpo de conocimientos se completa con lo que Tarabukin (1977) llama "la teoría
del arte" (teoría de la pintura), cuya meta es desarrollar un análisis de los elementos formales y de
los sistemas de producción del arte, para poder
explicar su verdadera esencia.
Para poder hacerlo, es necesario utilizar un
método, que el autor llama «formal productivista»,
y que permite identificar los elementos reales (auténticos) divididos en dos campos: el material, que
se refiere a los aspectos físicos (pigmentos, tela,
pinceles, etc.); y el procesual, que se refiere a las
actividades que desarrolla el artista (combinar
colores, aplicar texturas, seleccionar temáticas,
etc.). U na pin tura se realiza a partir de que el artista decide aplicar color sobre una superficie (colorido), utilizando ciertas herramientas (faktura),
lo que dejará un acabado (textura), con la intención de realizar una representación visual de sus
ideas. Estos son los elementos reales, los que nunca cambian, los esenciales.
Estas acciones son denominadas "de composición-construcción". Concilian la parte material con
la parte intelectual. Es, por así decirlo, el espacio
donde los pigmentos son manipulados para que
obedezcan a las ideas del productor. ¿Cuál es el
resultado? La representación o la imagen. Para el
autor, la representación lograda con los elementos reales puede ser de tres tipos: l. forma de representación realista ingenua; 2. forma de representación racionalista; 3. forma de representación
intuitiva en la creación y formal en la teoría.
La primera, la realista ingenua, es una obra que
nos muestra objetos semejantes a los que nuestros
ojos pueden percibir. Es la pintura al óleo de 1500
a 1800, de la que hablamos anteriormente. Su apariencia es, simultáneamente, su fortaleza y su debilidad. Es una imagen que nos permite reconocer lo que está representado, tal y como lo hace

una fotografía, pero que, al mismo tiempo, nos
impide ver los elementos reales de la pintura,
como son el colorido, la faktura-textura y la construcción-composición. Una pintura (por ejemplo,
la representación de un desnudo femenino) será
nombrada como «una mujer», antes que como una
pintura. Lo que está representado nos impide ver
la sustancia con la que está hecha la representación. Vemos una mujer y no vemos la manipulación de los materiales. Por eso, el realismo es llamado "ingenuo", porque no facilita que los elementos reales asomen a la conciencia del observador. Es engañoso, porque se construye con principios como el de la perspectiva, el claroscuro y el
escorzo, para proporcionarnos la ilusión de que
lo que vemos es real (tridimensional). Estas ideas
también son argumentadas por Solso (1994).
El segundo tipo de representación es el racionalista, el cual, según el autor, no intenta engañarnos, sino que aspira a presentarnos una realidad más compleja que la perceptual (o lo que los
ojos ven). Las representaciones de este tipo son
proyecciones de objetos reales, pero que no están
subordinadas a las normas de lo que nosotros conocemos como la realidad. Se anula la perspectiva única para generar múltiples enfoques, como
en el caso de los cubistas, quienes otorgan más importancia a la organización del espacio en zonas de
color y masas formales, aunque los objetos reales son
todavía reconocibles. Es decir, la percepción de la
realidad es un pretexto para mostrar cómo el artista
puede organizar los elementos reales sobre el plano
de representación. De este modo, nos entregan una
imagen de la realidad más compleja que la apariencia de sus superficies.
El tercer tipo de representación, el intuitivo en
la creación y formal en la teoría, es el que abandona la referencia a los objetos del mundo real y nos
muestra exclusivamente los elementos verdaderos
de la pintura. Es el origen y la justificación de la
pintura abstracta.
Lo que se puede observar en una obra de este
tipo es lo que en cualquier pintura existe, pero
que permanece oculto detrás de los referentes.
Una obra abstracta es, entonces, pintura sobre tela,
colorido aplicado, organización-composición en
su estado puro. No hay elementos distractivos, ni
modos de ver otra cosa que no sean los elementos
reales. Tal es el caso de las obras de Miró, Kandinsky o Jackson Pollock. Una obra así es una abs-

[ 44]

tracción de su esencia; es la construcción del objeto mismo.
Para Tarabukin, todas las manifestaciones artísticas tienen que reconocer un nivel de abstracción para poder identificar sus elementos. Quizás
la música sea, por excelencia, el medio abstracto,
ya que los sonidos y los instrumentos que lo producen no intentan copiar la realidad, sino ser ellos
mismos un valor. Pero la pintura sólo ha logrado
este nivel hasta el siglo XX.
Ahora bien, el análisis que propone esta teoría
acerca de la construcción de la pintura nos permite comprender que el proceso de hacer arte no
es un proceso accidental, sino que es un proceso
que conlleva el estar tomando decisiones, por
ejemplo, para seleccionar el colorido, los materiales, los soportes; o, lo que es más complejo, las
temáticas, los modelos de representación, los contenidos de arte de cada época, etc. Este ejemplo
nos permite constribuir al desvanecimiento del
prejuicio de que un artista trabaja sin planear o
pensar en lo que está haciendo. Para Tarabukin
(1977), el arte es una situación excepcional, donde un individuo es capaz de explorar conscientemente ideas y materiales, con base en la reflexión
continua y en la puesta en práctica de sus ideas,
hasta que logra acumular la experiencia necesaria que le permita configurar un consistente conjunto de obras que demuestren la maestría que
ha logrado en su trabajo.
Cuando observamos una pintura abstracta, pensamos que cualquiera podría hacer esas manchas
que no representan nada, cuando lo que quizás
estamos observando es el final de un proceso extenso de reflexión en torno a las posibilidades de
composición y de construcción.
Es probable que, como lo señala Solso (1994),
al ser espectadores, la pintura abstracta nos permita considerar dos salidas a lo que percibimos:
una, donde forzamos nuestra percepción para encontrar en las manchas o en el colorido objetos
de la realidad (el enfoque gestaltista); o dos, el
cuestionamiento, que nos llevará a recabar información para reconfigurar lo que estamos percibiendo así y lograr que deje de ser un desorden o
una disonancia visual. De cualquier modo, lo que
en este momento queremos destacar es que todo
proceso creativo exige un trabajo cognoscitivo, y
un grado importante de conciencia.

Después de los constructivistas
No es posible separar otros movimientos artísticos del ámbito de influencia que proponen los
constructivistas y del ambiente general de los albores de la industrialización europea. Dadá, cercano en tiempo a los constructivistas, propone un
«descubrimiento» de los objetos de sus entornos
urbanos para declararlos «objetos encontrados»
(objetos artísticos).
Impulsados por las ideas de acercarse a la pintura a través de una especie de deconstrucción semántica, o de una epistemología del arte apenas
incipiente, y coincidiendo en el abandono de toda
representación ilusoria de la realidad, se abrirá una
herida en los ojos de los espectadores (y de los
artistas) que todavía hoy no ha podido cicatrizar.
Dadá, y posteriormente el surrealismo, intentarán
utilizar no sólo imágenes, sino todo tipo de construcciones con objetos, para que ellas sean los
medios que permitan fracturar la apariencia del
mundo representado convencionalmente (el realismo) , y para cuestionar las relaciones que propone el mundo moderno y sus protagonistas, intentando colapsar o cismar el entusiasmo por ese
modo de vida.
De la definción de la pintura constructivista a
la subversión dadaísta, la diferencia estriba en un
acontecimiento: la Primera Guerra Mundial. La
revolución industrial trajo consigo la disolución
paulatina de la hegemonía del pensamiento decimonónico. Múltiples y encontradas inquietudes
abordaban a los individuos frente a la proyección
de un futuro nunca antes imaginado. A principios
de siglo, la idea del progreso, la belleza de las chimeneas humeantes, hizo también temer que todo
se saliera de curso, que se desviara y se desvaneciera, que se desatara la máquina, cobrara autonomía y devorara a sus creadores. La propia revolución industrial, con sus necesidades de expansión y sus instrumentos de crecimiento, metió a
los hombres a los conflictos de intereses de las naciones, a la aniquilación innecesaria, a la economía y al mercado en una competencia medida por
frívolos parámetros que aún hoy son venerados y
cultivados por el poder político.
Este contexto, este panorama brevemente explicado de lo que sucedía en el parto de la ~odernidad, constituye la referencia necesaria para entender que la noción de artista occidental en nues-

[ 45]

�tro siglo, tal y como ya lo apuntábamos, es una
noción atravesada por estigmas de resistencia al
avance de la industrialización, resistencia idealista muchas veces, pero aparentemente justificada
siempre. Así pues, desde su inicio este siglo ha sido
de agitación continua, de reacomodos permanentes, de cuestionamientos, de mutaciones y rumbos desconocidos. Un tiempo para vivirlo cambiando con él.
Tal y como apunta Mario De Micheli (1995),
Dadá hallaba su libertad en la práctica constante
de la negación. Si el anarquismo puro del dadaísmo apuntaba únicamente a los humores irrisorios
de su polémica, llegando a la concepción de la
libertad como rechazo de toda convención social,
el surrealismo se presenta con la propuesta de una
solución que garantice al hombre una libertad realizable. Al rechazo de Dadá, el surrealismo opone
la búsqueda experimental y científica, apoyándose en la filosofía y en la psicología. Dicho de otro
modo: opone al anarquismo puro un sistema de
conocimiento.
La de Dadá era una posición provisional, producida por la guerra y perseguida en el derrumbamiento de la posguerra. La consciencia de esta
fractura en el surrealismo fue, desde el comienzo,
agudísima: fractura entre arte y sociedad, entre
mundo exterior y mundo interior, entre fantasía y
realidad. Por este motivo, todo el esfuerzo de los
surrealistas tendió a encontrar una mediación
entre estas dos orillas, un punto de coincidencia
que permitiera poner remedio a las laceraciones
de la crisis.
La respuesta de Dadá y de los surrealistas no es
de víctimas, sino de victimarios. No sólo son consecuencia de sus circunstancias, sino actores de
los cambios. Arremeten contra todo lo que les precede. Llevan su postura a nuevos lugares. Son activistas y artistas. La inteligencia de la debacle se
opone a la canción de triunfo de una sociedad
incipientemente neopositivista, dueña de la verdad autocomplaciente. Hacer arte con Dadá y con
los surrealistas no tiene que ver con saber pintar,
sino con actitudes, ideas, conceptos y posturas. El
objeto encontrado de Duchamp y el ready-madR, explicaJuan-Eduardo Cirlot (1986), son búsquedas de
sentido y de significado en la objetualidad artística.
Ello se inscribe dentro del amplio contexto que es
el culto al objeto artificial que ha desarrollado nuestra sociedad desde inicios de este siglo.

Dadá, y después los surrealistas, abandonan la
idea del arte como una forma de representación
realista, para dar paso a una ponderación de los
objetos cotidianos (peines, cuchillos, martillos,
globos, ruedas dentadas, paraguas, etc.) transformados en tesoros incalculables, portadores de significados autónomos y sentidos espirituales, pertenecientes a universos y multiversos en donde encajan y asumen su proporción exacta, y de donde
son robados para convertirlos en referentes.
Así, los objetos que se presentan en las exposiciones surrealistas son invitaciones abiertas a consultar sus solitarios contenidos, herméticos exponentes de ciertas conflagraciones de fuerzas, metáforas que se revierten y convierten al sujeto en
objeto de sí mismo. Para los artistas como Duchamp o Ernst, un objeto es un depósito que permite comprobar las variaciones que ha experimentado la sensación humana. Más que una pieza fría,
más que un objeto plasmado, es una relación de
sensibilidad. Una exposición surrealista incluía las
siguientes modalidades: objetos matemáticos, objetos naturales, objetos salvajes, objetos encontrados, objetos irracionales, objetos interpretados,

[ 46]

objetos incorporados, objetos móviles. Todos ellos
era~ inútiles, perturbadores en su esencia y arbitrarios, hechos por Bellmer, Dalí, Giacometti,
Tang~y, Domínguez, Ernst, Calder, Man Ray,
Magntte, Zervos, y muchos más. Sin embargo, no
se trataba de encontrar objetos bellos, sino objetos que revelaran la condición existencial.
La sociedad en que vivimos insiste en mantenemos s~tura?os de cosas que se siguen multiplicando al infinito. El artista busca dar cuenta de la
humildad de esos objetos, a la manera de los niños que recogen hojas, piedras, huesos, escombros, para construir pequeños mundos objetuales
y objeti~dos. Es deci~, entra en dominios ajenos,
en espacios desconocidos y elabora configuraciones que son soluciones parciales y arbitrarias. Sólo
el interés, la atención, el eros desencadenado le
ayuda a encontrar el camino del saber del objeto,
para que éste se convierta en un libro en el que se
pueda leer un mensaje cifrado. A nuestro modo
de ver, esta es la aportación más interesante de los
dadaístas y de los surrealistas que aún persiste en
el arte contemporáneo, y que continuó con el pop
art hasta la posmodernidad. Hay un empeño en
encontrar en los objetos su contenido latente, su
pertenencia a terrenos de lo oculto a la psique. Las
instalaciones, el libro objeto, el arte objeto, los
performances son caminos atravesados que obligan
al espectador a reflexionar. El arte es, entonces,
una revelación, una sacudida, una toma de conciencia. El deseo de conocer una metarrealidad
de las cosas, de hacer una superlectura de los ob-

jetos y de la cultura; el anhelo de libertad que aún
azota a muchos, la visión integral y totalizadora
de la realidad, parecen aspectos que nacieron en
ese tiempo. Aquí estaríamos en los albores de una
antropología de la cultura; y, también, de una semiótica del arte.

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Ramíre~,Juan Antonio (1993). Duchamp. El amor y la muerte,
incluso. Mad1id: Ediciones Siruela.
Solso, Roben L. (1994). Co¡r;nition and the Visual Arts. Cambridge, Massachusetts: The MIT Press. Bradford Books
Series.
Tarabukin, ikolai (1977). El último cuadro. Del caballete a la
máquina / Por una teoria de La pintura. Barcelona: Editorial Gustavo Gilí. Colección Punto y Línea.

Ru1z (McAllen, Texas, 19531. Creador y teórico
de artes plósticos Es maestro en lo Facultad de Arles V~
suoles de lo UANL.

ENRIQUE

[ 47]

�Arquit,ectura navohispana
en Texas
E1 TRATADO firmado en la Villa de Guadalupe Hidalgo el 2 de febrero de 1848, puso fin a la guerra
mexicano -estadounidense, fijándose los nuevos
límites fronterizos. México perdía irremediablemente la mitad de su territorio. De esa manera
culminó un asunto bastante añejo y extenso, pasando por diversos episodios previos, como la guerra separacionista de Texas en 1836, la expedición
de la Comisión de Límites realizada por Manuel
Miery Terán en 1828 y durante la cual pasó por el
sitio en donde se libró la batalla de Medina, el 18
de agosto de 1813, « [ ... ] célebre por la victoria
que los españoles obtuvieron contra los aventureros norteamericanos, que venían bajo el estandarte de la libertad, buscando la oportunidad que debiera unir a Texas a la república del norte»1 y el
1

Mier y Terán, Manuel. Crónica de Tejas, Diario de Viaje de la
Comisión de Límites, pp. 90-91, Ed. Programa Cultural de las
Fronteras / INBA, México, 1988.

tratado de San Lorenzo, de 1795, mediante el cual
España aceptó la libre navegación estadounidense por el río Mississippi. «Con ello pensaba asegurar sus posiciones del norte frente a la avalancha
expansionista de los Estados Unidos». 2
La pérdida del territorio no sólo fue una cuestión de límites fronterizos, honor y trauma moral.
Culturalmente se quedaron de aquel lado usos,
costumbres y tradiciones hispanoamericanas, así
como estructuras y edificios constituyentes de una
herencia arquitectónica representada por el trazado urbano ortogonal, técnicas constructivas fundadas en aparejos de sillería, los presidios y las misiones. Estructuras que fueron imprescindibles
para la estrategia española de conquista, pacificación y colonización de aridoamérica y de los
apaches allende el Río Grande del Norte.
Las características fisiográficas de la región varían de acuerdo a la latitud, la altura sobre el nivel
del mar y a la orografía regional. Las circunstancias del medio natural de la meseta central se degradan en dirección hacia el norte, cuyo hábitat
natural se compone de suelos áridos y tepetatosos
formados por diversos tipos de xerosoles que, asociados a las extremosas condiciones climáticas,
permiten el desarrollo de micrófilas, cactáceas y
ciertos tipos de agave que, a su vez, alimentan a
una variada fauna adaptada a las condiciones del
semidesierto. Sólo en la vertiente oriental de la
sierra y en las cuencas interiores prosperan especies caducifolias, coníferas y la menta y el poleo
que perfuman el ambiente. Conforme se avanza
hacia el norte, notaremos la ausencia de estructuras serranas y nos adentraremos en los pastizales
de la llanura más allá del Bravo, y que en su momento pe1mitieron la existencia de las grandes manadas de cíbolos y mesteños en Tejas.
El Río Bravo fue la frontera natural entre la
Nueva España y la provincia de los tejas. La Misión de San Bernardo,junto con el Presidio y Misión de San Juan Bautista, fueron el polo de desarrollo urbano español más septentrional en las
Provincias Internas de Oriente, al finalizar el siglo XVII y principiar el XVIII. De ahí partirían las
penetraciones hacia Texas.
Para protección militar provincial en la llanu2

Flores Caballero, Romeo. Evolurión de la Frontera Norte, p. 43.
Ed. Ce ntro de lnvesúgaciones Económicas, UANL, Monterrey, 1982.

Misión de SanJosé y San Miguel de Aguayo, San Antonio, Texas

ra tejana, se destacamentaron los presidios de San
Sabá y de San Antonio de Béxar, situado, este último, a casi igual distancia entre los presidios de
San Juan Bautista y el de Bahía del Espíritu Santo.
Se formó, también, el destacamento del Arroyo
del Cíbolo, formado por un teniente y veinte hombres» [... ] para resguardar los Ranchos pertenecientes a varios Vecinos de San Antonio y dexar
menos descubierto el intermedio de cafi cinquenta
leguas que hay de fde aquella Villa al último
Prefidio ya citado de la Bahía del Efpíritu Santo,
cuyas Partidas podrán auxiliar se del referido
Deftacamento [... ] »'
Las misiones fueron el asiento de la fuerza de
la catequesis para la conversión y pacificación de
3

Real Cédula de 1Ode septiembre de 1992. Reglamenlo e lnslrucción
para los presidios que se han deformar en la línea de Frontera de la
Nueva España. pp. 107-108. Ed.Juan de San Martín, Madrid,
1772.

[ 48]

los indios, administración de la fe para europeos
y conversos y polos de desarrollo y asiento de indios laboríos.
Los franciscanos fueron los que más tempranamente y en mayor número misionaron en el
noreste y Texas. En 1540 fray Andrés de Olmos
evangelizó a los indios huastecos en la Tamaholipa,
y fray Juan Bautista Molliendo fundó la Misión de
San Antonio de Tula, en 1617, en la región del
altiplano tamaulipeco. De las fundaciones misioneras hacia el norte, quedaron, en el Nuevo Reino de León, las de Nuestra Señora de Dolores de
la Punta de Lampazos, San Cristóbal de los Gualaüises y Nuestra Señora de Guadalupe, en Boca
de Leones. Por la provincia de Coahuila fue que
siguió su curso el ímpetu catequizador hacia Texas.
Las misiones más septentrionales en dicha provincia fueron la de San Bernardino de la Candela
Dulce Nombre de Jesús de Peyotes, San Juan Bau-'
tista del Río Grande y San Bernardo; esta última
fundada en 1703 por religiosos dd Colegio de la
Santa Cruz de Querétaro.
La arquitectura de las estructuras misionales en
el norte dista mucho de la monumentalidad de la
arquitectura colonial mexicana. Por lo general, se
caracteriza por su austeridad rayana con lo humilde, teniendo como común denominador ciertas
peculiaridades, tales como el coro de alto resuelto a la manera de tapanco, la presencia de campanario abierto bajo la forma de espaldaña incorporado o no a la fachada, cubiertas de viguería y terrado; desarrollo en planta generalmente a una
nave. Caso que amerita reseña aparte y como preludio a las misiones en Texas, es la estructura remanente de la Misión de San Bernardo junto al
Paso de Francia en el Río. La estructura consiste
en una inmejorable obra de sillería, que mantiene incorporados unos contrafuertes de generosas
proporciones, que otorgan el recio carácter de su
expresión arquitectónica y que habrían de recibir
el empuje de una bóveda que nunca se construyó,
situación que, no obstante su estado inconcluso,
no basta para dejar de admirar la obra de aquellos frailes arquitectos, que acuden a nuestra imaginación como maestros de la sillería laborando
industriosamente en esas importantes y desoladas
latitudes norteñas.
«Fue servida la Divina Magestad que después de
dos meses de camino desde el Río Grande del Norte hasta esta deseada Provincia de los Asinai o Tejas,

[ 49]

�consiguiéfemos el plantar cuatro Misiones». Así se
expresó fray Antonio Margil de Jesús el 20 de julio
de 1716.4
La empresa en Texas partió de San Juan Bautista del Río Grande del Norte el 25 de abril de
1716, de lo cual dio testimonio fray Isidro Félix de
Espinoza: «In Nomine Trinitatis Beatissime. Diario derrotero de la jornada a La Prova. de los Tejas, desde el Río grande del Norte, hecha por orden del Exrno. Sor. Duque de Linares, Virrey de
esta Na. Espa. acompañados por los dos Collegios
de Propaganda Fide de la Sta. Cruz de Querétaro
y Na. Sra. de Guadalupe Sacatecas, escrito yfirrn~do por Fray Isidro Felis de Espinosa, siendo Capitán de veinte y cinco soldados Domingo Ramón y
llevando para recuas y vezinos otros veinte y dos y
ocho mujeres casadas». 5 El fruto de la expedición,
de acuerdo al diario de fray Isidro, consistió en la
fundación de las misiones de San Francisco de los
Texas, la Purísima Concepción, Nuestra Señora de
Guadalupe y la Misión de San José. El 5 de mayo
de 1718 se fundó Villa de Bejar,» [... ] tomó posesión el señor Gobernador, en nombre de Su
Magestad del sitio llamado San Antonio poniéndose en él y fijado el estandarte real con la solemnidad necesaria, habiéndose antes celebrado misa
por el Padre Capellán y se le puso la Vill~ de Be~~r,
quedando desde entonces destinado dJCho s1Uo
para poner vecindad y soldados para el diputados,
así el que dista como tres cuartos de legua arroyo
abajo, en donde puso dicho señor Gobernador la
Misión de San Antonio de Valero».6
Las misiones en Río San Antonio, distantes una
legua aproximadamente una de otra. De sur a
norte se localiza primeramente la Misión de San
Francisco; después, la de San Juan Capistrano, seguida de las de la Purísima Conce~ción y la de
San José y San Miguel de Aguayo. Finalmente 1~
Misión de San Antonio Valero. A la fecha continúan con su función religiosa a la vez que sitios
de interés arquitectónico y cultural, excepto la
Misión de San Antonio de Valero, que bajo el nombre de «El Álamo», representa el principal monumento del Estado de Texas.

4

García File F. 20 The Nettie Lee Benson Col/ection, Univ. ofTexas

6

atAustin.
Op. Cit.(16) F. 22.
.
_
Alessio Robles Vito, Coahuila y Tl!JO.S en la Epoca Colonial, pp.

448-449.

La tipología arquitectónica de las misiones de
San Francisco, San Juan Capistrano y San Antonio Valero, mantienen una misma línea en lo general en relación a los edificios misionales ubicados en el noreste mexicano, tanto por sus proporciones, escala y austeridad fisonómica, compartiendo el rasgo de sus espadañas (salvo aquellas como
Candela, dotadas de torre campanario) , esquema
estructural y cubiertas de viguería de encino y terrado. Las misiones de La Purísima Concepción,
y San José de Aguayo, mantienen una esquela ~rquitectónica diferente en cuanto sus proporoones y dimensión, cubiertas abovedadas, cúpula y,
en La Purísima Concepción, presencia de crucero, torre campanario, que, en conjunto, confiere
monumentalidad arquitectónica en donde quizá
la estructura inconclusa de San Bernardo, en el
norte de Coahuila, hubiera estado a la par de
aquellas en cuanto a la dicha presencia, proporción y fisonomía arquitectónica.
·
Un rasgo distintivo de las misiones texanas es,
a su vez, el de su esquela o partido arquitectónico
general, que, además de la iglesia, atrio y convento, incluía casas y aposentos para indios congregados y soldados, cementerio, almacenes y talleres,
así como baluartes defensivos y zaguán, todo localizado en torno a un patio, dentro de un patrón
urbano en el cual la misión desarrollaba su propósito catequista, amén del defensivo y de ad_iestramiento de los indios, en el modus a,perandz de
una sociedad sedentaria.
La más interesante de las misiones en el área
de San Antonio, es la de San José y San Miguel de
Aguayo, fundada el 23 de febrero de 1729 por el
venerable franciscano fray Antonio Margil de Jesús. Finalmente, en 1730, la misión quedó en su
localización actual. Las primeras estructuras consistieron en pobres edificios construidos con base
en empalizada enjarrada con lodo simple y cubiertas de lodo y zacate. La estructura actual se había
ya concluido en 1777. Debido a su fortaleza, dijo
el Padre Morfi que no había un presidio en toda
la línea de frontera que se le pudiera comparar.
Se compone de un perímetro de aproximadamente 210 metros por lado, resguardado por un alto
rnuro exterior, que hacia el interior forma parte
de la estructura de las casas de los indios congregados en la misión y de los soldados y sus familia~.
Cuenta con tres zaguanes para las entradas y salidas, y en sus esquinas se localizan los baluartes de-

[ 50]

fensivos, dotados de dos líneas de troneras. Tanto
muro perimetral exterior, como casas y baluartes,
están construidos con una piedra caliza, hasta cierto punto porosa y de color ocre amarillento,junteada con mortero de arena y cal. Las cubiertas
son de terrado.
La iglesia y el convento son simple y sencillamente impresionantes por su arquitectura, que
integra esculpidos y escultura como en los mejores ejemplos de la arquitectura colonial mexicana. Iglesia a una nave orientada poniente-oriente
dividida en cinco entrejes estructurales. Franqueado el acceso principal, estaremos ubicados en el
sotocoro. Hacia izquierda y derecha se localizan
sendos recintos de planta cuadrada que actúan
como capillas laterales, desplantándose el de la
izquierda por sobre la cubierta, para construir el
cuerpo de la única torre campanario del edificio.
En el cuarto entreje a partir del sotocoro, se localiza una cúpula semiesférica de excelente proporción, que jerarquiza el espacio interior, desplantada sobre un tambor octagonal, que desde el exterior realza su propia silueta, confiriendo orden
yjerarquía a la composición general del edificio.
En el último entreje se ubica el presbiterio. Ábside recto. Hacia su derecha, se ubica la sacristía,
compuesta por un cuerpo rectangular paralelo a
la nave y de menos altura que esta última, subdividida en tres recintos de cubierta abovedada, destinados a propósitos utilitarios de la liturgia. El conjunto de la iglesia se complementa con el cuerpo
de la torre campanario, cubierto por un prisma
tetraédrico rematado por un discreto pináculo de
dos cuerpos. Finalmente, se localiza una estructura cilíndrica adosada al muro exterior de la nave
en el desplante de la torre campanario, contribuyendo al todo compositivo y al ritmo establecido
por los contrafuertes en sucesión, que sobresalen
del paño de la fachada. La dicha estructura cilíndrica aloja la escalera que conduce hacia la torre
del campanario. El alzado principal, compuesto
por un insuperable trabajo de fachada a la manera de retablo profusamente elaborado, que confiere la particular unicidad del edificio.
El convento se desarrolla longitudinalmente,
desviado ligeramente respecto al eje de la iglesia,
y se llega a él desde la sacristía, a través de una
puerta ricamente trabajada, que hace desaparecer la austeridad franciscana, trasladándose, por
un momento, al arte agustino del México central.

La Misión de La Purísima Concepción tiene su
propia personalidad. Iglesia a una nave. Edificio
dividido estructuralmente en seis entrejes, que nos
muestran los recios contrafuertes al interior y exterior, acentuando el carácter de la estructura.
Cubierta a medio cañón. La planta se desarrolla
bajo el esquema de cruz latina, encontrándose el
crucero coronado por cúpula sobre el quinto
entreje, y cuya luz es aproximadamente el doble
de aquellos que componen el cuerpo de la nave.
En el sexto se ubica el presbiterio, resuelto con
ábside recto. Transpuesto el acceso principal, se
encuentra el sotocoro; y, al igual que en San José,
se ubican hacia izquierda y derecha aquellos locales sobre los cuales se desplantan sendas torres
campanario a dos cuerpos, rematadas por cubiertas bajo la forma de pirámide trunca y terminadas
mediante pináculo cuadrangular. Contiguo al brazo izquierdo del crucero, se localiza la sacristía, y
desde la cual pasamos a una escalera de excelente
solución espacial, que nos conduce a un recinto
sobre la sacristía, dotado de acceso visual hacia el
interior de la iglesia, a la altura del crucero, y que
en otro tiempo fue aposento administrativo para
el gobierno de las misiones. La fachada principal
presenta un esquema resuelto bajo un estricto
orden de simetría. Se compone de un primer cuerpo a un solo paño de muro, enfatizando el acceso
mediante el único trabajo de esculpido y relieve
que encontramos en el edificio. El adintelamiento
general del dicho paño se forma por tres gruesas
molduras circulares, sobre las cuales descansa una
cuarta, que, en sus extremos, continúa su desarrollo inclinadamente para encontrarse al centro
y formar un amoldurado triangular, disponiéndose en su centro una hornacina rematada por un
esculpido en forma de concha, que sostiene una
cruz cuadrangularmente enmarcada, y un ojo de
buey circular, que iluminan al coro. Las dos torres
campanario se desplantan por sobre el cuerpo principal de la fachada, mediando una moldura que se
repite en el primer cuerpo del campanario.
La Misión de San Antonio de Valero, edificio
cuya terminación data de 1762, es una iglesia a
una nave, dispuesta en cruz latina, compuesta por
seis entrejes estructurales. En el quinto se localiza
el crucero. En el sexto se localizó en su mqmento
el presbiterio. Ábside recto.
El acceso principal contiene el único trabajo
de esculpido del edificio y consiste en un lienzo

[ 51]

�rectangular que al centro dispone la puerta principal, dos hojas y arco de medio punto, flanqueada
por dos pares de columnas, las cuales, entre columna y columna, ubican a sendas hornacinas a
medio punto y remate en forma de concha. Los
fustes se desplantan sobre basamento cuadrangular, dotados de amoldurados en su remate inferior al piso y superior al desplante de la columna.
Los capiteles sostienen una extensión de sí mismos que a su vez soportan un amoldurado doble
que simula un arquitrable que confiere unidad al
dicho lienzo rectangular. Finalmente, y sobre este
último, se practicaron, a paño de la fachada, una
ventana rectangular y hornacinas a cada lado, alineadas con la puerta de acceso principal y las hornacinas inferiores, respectivamente. El esquema
general del edificio se vio complementado, en su
momento, por diversas estructuras utilitarias, para
los efectos operativos de la misión.
La Misión de San Francisco se fundó en 1731,
y la iglesia se concluyó en 1740. El esquema general del conjunto consiste en la iglesia, convento,
talleres y almacenes, casas para los indios y sus familias, portones de acceso y baluartes defensivos,
además del patio central del conjunto y del cementerio. La iglesia consta de una sola nave de
planta rectangular, sin crucero y ábside recto, cubierta plana de terrado apoyada en una rústica
viguería de encino, a su vez soportada por los robustos muros y ménsulas trabajadas a pecho paloma, consistente en un solo cuerpo coronado por
una espaldaña de excelente proporción. Tres arcos. Los dos primeros descansan directamente
sobre el cuerpo de la fachada y soportan a un tercero, dispuesto centralmente sobre los primeros.
Compsición simétrica y armónica que se complementa espléndidamente con la puerta de exótico
trazo en arabesco (que permite el acceso a la iglesia). El conjunto se complementa con otras estructuras menores, entre las que destaca el pozo del
convento por su herrería de origen.
Finalmente, la Misión de San Juan Capistrano.
Se fundó en 1731, en el sitio que ocupa actualmente. La iglesia consta de una sola nave inusualmente dispuesta con su entrada principal localizada lateralmente en el costado oriente del edificio, a la altura del segundo entreje estructural, en
el extremo opuesto respecto del presbiterio. Edi-

ficio a cubierta plana de terrado que se ve recibida por los gruesos muros desprovistos de todo relieve, que otorgan al interior un carácter de total
austeridad rayana con lo humilde. Por el exterior,
la estructura adquiere interés, gracias a la regular
sucesión de contrafuertes de configuración trapezoidal y que en número de seis articulan rítmicamente la fachada. Complementa la arquitectura
del edificio su espaldaña a tres arcos, localizada
en el primer entreje y desfasada del acceso principal. Los dos primeros arcos descansan sobre muro
de fachada, apañados sin mediar moldura. El tercer arco se ubica sobre los dos primeros, al centro, y se adornan mediante sencillísimas molduras
en las impostas que se desenvuelven a intrados y
extrados. El conjunto misional se complementa
con distintas estructuras remanentes, entre las que
destacan la portería, por su funcional disposición
y su robusta factura para el tránsito de entrada y
salida a la misión.
Ricard dice que «[ ... ] los misioneros de México supieron transmitir a los indios un cristianismo integral, ya que el cristianismo no merece tal
nombre sino cuando informa y penetra y hace la
vida entera del hombre, hasta en sus menores acciones, hasta en sus mínimos pensamientos».7 Ninguna expresión viene mejor al caso, porque los
frailes misioneros en Texas extendieron las misiones de la fe y la catequesis hacia la formación integral en cuanto civilización, para intentar la transformación de los indios y conducirlos a un estadio cultural que permitiera su mejor desarrollo
como hombres. La lectura de las misiones del Río
San Antonio nos permite comprender la magnitud de la dicha intención de los frailes misioneros, practicada por diferentes vías, incluida la de
su arquitectura.

7

[ 52]

Ricard, Robe rt. La conquista espiritual de México, p. 417, Fondo
de Cultura Económica, M éxico, 1994.

Estudió arquitectura en lo UNL.
Fue director de lo División de Posgrado de lo Facultad de
Arquitectura de esto universidad. Ha colaborado en los
revistos Salamandra y Armas y letras.

ANTONIO TAMEZ TUEDA.

Televisión:

No es ficción, está
ocurriento ahora
los ojos de todo el planeta,
nació el nuevo milenio. Un milenio apostado,
desde el siglo XXI, en los callejones de la violencia y la destrucción. Todo en defensa de los nacionalismos más radicales y xenófobos; haciendo uso,
en nombre de sus ideales y frente al anhelado exterminio de los otros, del terrorismo, a la vez
mediático y real. Todo, en nombre de creencias
fundamentalistas tan antiguas y reprobables como
la sangre derramada en su defensa desde los orígenes del hombre hasta hoy.
El día aciago, no lo olvidará nadie: el martes
11 de septiembre de 2001. Ese día, un día tan largo como desesperanzador, todos aceptamos el
contagio del aparato televisor. Y mientras mayor
era nuestra incredulidad, mayor el realismo de las
imágenes electrónicas. No era un filme de &lt;lesasANTE NUESTROS OJOS,

tre, no era Hollywood, era Nueva York en vivo. El
World Trade Center, centro del nuevo universo
globalizador y globalizante del que tanto hemos
hechos alharaca, se derrumbaba. Y mientras mayores eran las nubes de polvo, y más dramáticas
las visiones de los que se lanzaban al vacío en busca de la aparente redención de la muerte, mayor
nuestro desconcierto. Todos nos tambaleamos,
todos nos desequilibramos. Le han pegado a
Goliat. Qué nos espera a nosotros.
Para los habitantes de Monterrey y de Nuevo
León, eje directriz de Armas y Letras, el golpe fue
más efectista. Las lluvias y las tormentas que inundaron esos días de septiembre, otra vez como cotidiana sorpresa, calles y canales de la ciudad, provocaron un alud de espectadores al ser suspendidas la
mayoría de las actividades ese mismo martes. Nunca un público más atento a los hechos, inmovilizado, de la mañana hasta parte de la tarde, pero con
acceso, la gran mayoría, a los servicios de cable. Y
esa distinción es radical. Porque, entre los servicios
internacionales, durante las primeras horas de los
acontecimientos, y las emisiones nacionales, se notaron las graves diferencias informativas entre los dos
sistemas. Y más, cuando a media tarde, el amarillismo, en la etapa de los por qués, hizo presa de las
señales provenientes de los Estados Unidos; mientras las emisoras mexicanas se dedicaron en esas
horas, por ignorancia, por incapacidad, quizá porque es lo único que saben hacer, al cultivo de la especulación e invocaron, como gran respuesta a la
hecatombe, a la única fuente legítima para explicar,
según ellos, el golpe mortal: las profecías de Nostradamus, recogidas, como si fuera ciencia, en el popular documental narrado por Orson Welles.

La muerte del periodismo informativo
Mucho se discutió, a finales de la década de los
noventa, en la vida académica de las facultades de
comunicación, el ocaso y la muerte del periodismo informativo. Ante la inmediatez, casi a tiempo
real, de los servicios noticiosos en los canales de
radio y televisión, y ahora en Internet, de los acontecimientos casi en vivo, o en vivo como en NY; la
cobertura de los mismos en los periódicos se ha
ido convirtiendo, cuando llega al público lector
de diarios matutinos a la mañana siguiente, en algo
totalmente obsoleto. ¿Para qué sirven las notas

[ 53]

�informativas, si parte de su contenido lo ha visto
el lector en el aparato televisor, con mayor y más
resonante profundidad escénica? En esas discusiones, especialistas europeos, como el maestro
José Luis Martínez Albertos o Ignacio Ramonet,
se orientaron hacia los periodismos explicativo e
interpretativo como las únicas y verdaderas razones de existir del periodismo en el momento mediático de la nueva centuria.
El 11 de septiembre del 2001, ese periodismo,
el periodismo informativo, dejó de existir. Los canales internacionales de comunicación, en especial CNN, sobre todo en la mañana de ese aciago
día cuando todavía no sabían cómo reaccionar en
términos ideológicos, cubrieron los trágicos hechos de manera no sólo impresionante sino precisa. Cuando el segundo avión se estrelló en la otra
torre del singular complejo financiero, observado por millones de seres en el planeta, todavía de
lado y más tarde con la visión del propio avión
enfilándose a toda velocidad hacia la estructura,
la realidad estaba ahí, a todo color, sin distorsiones,
en la pantalla iluminada de millones de receptores del planeta. Incluso, en los aparatos de los propios autores del atentado, festinando quizá el principio de una era luminosa de terrorismo mediático
sin paralelo en el planeta tierra, por su vigencia
inmediata y sin cortapisas en su origen. Al día siguiente, los periódicos, flacos y sin cabeza visible,
a pesar de las argucias de los mecanismos visuales
de la infografía, se convirtieron, en su gran mayoría, en pálidos y mudos testigos de los eventos.
Faltaban, sin embargo, las explicaciones.
Pero esas explicaciones nunca llegaron. En la
misma tarde de esa angustian te jornada, la concisa nitidez informativa de las primeras horas se
transformó, en la mayoría de las grandes re des
estadounidenses vistas en México, en prédica bélica. Al igual que en la historia del periodismo del
siglo XIX, el despliegue noticioso cedió, creemos,
ante las presiones oficiales y de los grandes corporativos, para dar paso a otra guerra santa: la de los
Estados Unidos contra el terrorismo. El hasta entonces oscuro preside nte Bush, huidizo según
parece lo requerían las normas de seguridad oficiales, se transformó en un líder listo para aplicar
la Ley del Talión, ojo por ojo, misil por karnikaze
muerto, de un presunto, todavía hoy, enemigo.
La televisión mexicana, no pudo ni con el análisis, menos con la explicación.

Del cine de desastre a la TV controlada
Desde hace algunos años hemos visto como espectadores y disfrutado en su nivel más simple, hay
que ser sinceros, de un alud de películas que suman ahora un nuevo género etiquetado dentro
del actual cine de sensaciones: el cine de desastre.
En casi todas las producciones, la ciudad de Nueva York, en especial en las extintas torres gemelas
del World Trade Center, ha constituido el territorio
ideal de la acción. De King Kong, pasando por
Godzilla, hasta Arrnageddon, la gran manzana se ha
tornado en el lugar favorito para inmortalizar en
la pantalla destrucciones y muertes en gran escala. La cantidad de conspiradores y conspiraciones
operando en NY ha sido, en el marco de la pantalla grande, enorme. Washington mismo, de El día
de la independencia a Marcianos al ataque, se ha convertido en un emplazamiento ideal para el goce
colectivo de la violencia institucional fabricada por
la industria filmica. De ahí el horror el pasado
martes 11 de septiembre, cuando los neoyorquinos se dieron cuenta de que lo que observaban en
Manhattan no era ficción, no era película, estaba
ocurriendo en ese momento mientras lo contemplaban. Es curioso, en las horas iniciales del horror, cuando salía el humo de la primera torre y
muchos no sabían que se había estrellado un avión
en el edificio, una gran mayoría pensaba que no
sucedía nada fuera de lo normal, era sólo que se
estaba filmando una película.
El terrorismo mediático logró su efecto. Nadie
identifica a los culpables, pero los Estados Unidos
están ahora en guerra, listos para la acción. Del
enemigo, todavía no se sabe nada; se supone que
hay un enemigo, pero sus formas de actuar son
incontrolables, distintas a las empleadas en las
guerras anteriores. Tan distintas como familiares
para un país que entrenó, por otras razones propias de la extinta guerra fría, a los mismos aparentes criminales. De ahí el reciente hermetismo.
¿Volveremos como TV adictos a contemplar otra
vez, según nos la permitan conocer, la· cobertura
desigual de una guerra a la manera de la del Golfo Pérsico, simulando la grafía visualizada de un
juego de computadora? ¿Y generando, por ende,
el mismo interés pasajero?
Creemos que sí. A diferencia del martes trágico, tendremos acceso a través de las pequeñas pantallas a una imagen limitada de esa misma guerra.

[ 54]

La que quieren que apreciemos a través de un
me?i~ con un potencial de amplia perspectiva
~~t.1c1osa red~cido de nueva cuenta a simple emis10n de relac10nes públicas y agente de ventas.
¿Será eso lo que conoceremos? ¿A quién le tocará
entonces explicar lo que viene? En definitiva, al
periodismo. Un periodismo que deberá ser en el
siglo XXI interpretativo antes que otra cosa, al lado
de sus tareas de servicio e información promociona!. Las variables se pueden analizar: la economía,
la maquinaria bélica, el impulso ciudadano, la respuesta de los países aliados. Lo único que no se
puede prever, por desgracia, es la variable terrorismo. Menos dentro de un conflicto tan viejo
como el desierto mismo.

Cine: Kiss, Kiss
Ha muerto en una accidente automovilístico una
de las figuras clave de la crítica de cine norteamericana. Una figura que aun retirada del oficio siguió ejerciendo en su país y en el mundo una influencia extraordinaria, dentro incluso de la industria del entretenimiento: Pauline Kael. Personaje ya mítico desde la explosiva década de los
sesenta del ya desaparecido siglo pasado.
En aquellos años, Hollywood, sujeto todavía a
la herencia de las reglas de la edad de oro del cine
de espectáculo, se vio obligado a cambiar sus normas tradicionales de conducta corporativa para
h~cer frente a un naciente público joven que se
disparaba, en los Estados Unidos y en el mundo
occidental, como el sector por excelencia para el
consumo de películas. Un sector que demandaba
nuevos temas y nuevas fórmulas narrativas en un
universo social todavía enclaustrado entre la cerrazón política y la moral pública. Vietnam imponía su salvaje ley, mientras la guerra era rechazada por la gran mayoría de los ciudadanos conscientes. En ese contexto, las universidades públicas y también las privadas, se convirtieron en las
verdaderas y legítimas tribunas de un nuevo sentir ~opular. Gracias al amor libre y a las drogas
abneron los ojos de una nación que se constituía
como la más poderosa del planeta.
Otra cultura: la del cine, emergía también. Para
entonces, y para muchos en los Estados Unidos,
un mero pasatiempo. Mientras en Europa se volvía a descubrir a los grandes maestros del cine en

la reapertura de los festivales filmicos y en las salas de arte y ensayo, la debutante Nueva Ola acercó su mirada contemplativa y crítica, a la caza de
apoyos para su teoría del cine de autor, a un territorio tan inexplorado como cercano: el producido por los mismos estadounidenses en los llamados años dorados de Hollywood, los treinta y los
cuarenta. A la par que empezaron a llegar los filmes de estos nuevos realizadores a América del
Norte, la televisión comercial, conectada ahora por
cabl~, trabajando sin descansar día y noche, descubnó, en las bóvedas de los estudios en Los Ángeles, el mayor depósito de materiales disponibles
para cubrir estas largas jornadas nocturnas.
Es en esa época, en 1955, cuando una mujer
casada abre en California,junto con su entonces
esposo, el Berkeley Cinema Gui/,d and Studio, la primera sala gemela de cine de arte en los Estados
Unidos. Una mujer que lo mismo escribía las sinopsis de las película que programaba, o hablaba
por la radio independiente. Una mujer, Pauline
Kael, que tenía instalados dentro de su recámara
por razones de distribución de espacios, los pr;
yectores que se empleaban para exhibir las películas. Bella conjunción poca veces observada: la
de un crítico de cine metido a exhibidor que siente en carne propia las respuestas del público, así
sea con materiales de calidad.

BangBang
La antigua egresada de filosofía de la Universidad
de California en Berkeley, obligada a permanecer
en casa para cuidar a su única hija enferma, emprende un sinnúmero de trabajos, mientras envía
de manera regular, como freelance, textos sobre cine
a las revistas más importantes. Su primera colección de ensayos y reseñas, con el sugerente título
de "I Lost It at the Movies" ("Lo perdí en el cine") ,
se publica y se convierte en best-seller nacional.
Mientras escribe para McCall's, especializado en
la mujer, hace trizas la celebérrima Novicia rebelde
y es despedida. Llamada por la sofisticada The New
Yorker, la Kael entra a la publicación como crítica
oficial de cin e, compartiendo el puesto con
Penelope Gilliat.
Pauline Kael, ya instalada en Nueva York, se
convertirá con sus siguientes libros en una de las
periodistas más leídas de los Estados Unidos. Tra-

[ 55]

�&lt;lucida a otras lenguas, entre ellas el español, ampliará sus círculo de fans y devotos. Los útulos de
su trabajos serán señales de sus sucesivos pasos por
el fenómeno de la apreciación cinematográfica,
desde "Deeper into movies" ("El cine hasta el fondo") hasta "Hooked" ("Enganchado"), pasando
por "When the Ligths Go Down" ("Cuando las luces se apagan"); hasta el listado de sus sinopsis,
maravillas de precisión y comentario, en "5001
Nights at the Movies" ("5001 noches en el cine").
Nunca escribirá ninguna otra cosa que no sea reseñas, críticas o resúmenes de películas. Sin embargo, en sus notas, vibrarán en un inglés accesible para todos, poco académico y erudito, las imágenes que millones de simples espectadores tenían
frente al impacto provocador de la pantaila. La
Kael hablará a los norteamericanos de su cultura
popular en los términos de su propia cultura espiritual. Sus debates y polémicas frente a la crítica
seria y reticente, en particular contra el primer
defensor e impulsor de la Teoría de Autor en los
Estados U nidos, Andrew Sarris, son ya legendarios.
En 1971, una polémica mayor envuelve su carrera. Escrita primero para la revista The New Yorker y
después publicada como libro, El Libro del Ciudadano Kane moviliza a la comunidad fílmica al ofrecer
datos claros de la participación de los miembros del
equipo de El ciudadano Kane, entre ellos el guionista
y el director de fotografia, como autores de muchos
de los efectos adjudicados por completo a Orson
Welles, en lo que se ha calificado como la mejor
película de los Estados Unidos en sus primeros cien
años de historia.

Genial, ágil, coloquial -redactaba todo de una
sola vez, a mano y en hojas de libreta, salvo mínimos arreglos posteriores-, irreverente, escribiendo el número de páginas que fueran necesarias,
Pauline Kael respondió siempre a esa línea publicitaria que para ella sintetizaba todo el sentido del
cine: Kiss Kiss Bang Bang. Y lo transmitió con el
mismo efecto a los desolados pero felices habitantes de las salas oscuras.

Cine regi,omontano:
un sueno poco inspirado
Para los que han estado cerca de la producción
de cualquier película mexicana en estos últimos
años, el proceso de realización del filme regiomontano Inspiración, es la concreción de un sueño imaginado, mas no llevado a cabo de manera tan feliz
y armoniosa, por muchos cineastas.
La historia de los proyectos, o mejor dicho, el
levantamiento de algún proyecto cinematográfico, es en el contexto de nuestra raquítica actividad fílmica nacional, aún ahora, a pesar del despertar en taquilla de ciertas películas, una exp~riencia tortuosa, donde el ánimo de muchos aspirantes para tratar de llevar sus ideas, modestas o
brillantes, a la pantalla, debe colocarse en niveles
muy por encima de la ordinaria desesperación. En
cualquier momento, la desventura y las complicaciones inherentes a una actividad tan especial
puede condenar el sueño al olvido.
Ya desde el guión, los cineastas mexicanos car-

[ 56]

gan con una serie de lastres insólitos, económicos
y morales, donde la búsqueda de apoyos se convierte en una empresa tan azarosa como las jornadas de Aguirre en el Perú, tras las Siete Ciudades de
Oro. Las modificaciones al concepto original requerirán de una paciencia infinita en la que no
se deberá perder la necesaria megalomanía exigida por estas singulares actividades. Si la película
entra en la fase de filmación, los realizadores, el
director, el administrador de la producción, el
director de fotografía, tendrán que tener siempre
en la mira sus objetivos previos, para soportar todos los cambios diarios que se sucedan.
El tener la película ya terminada bajo el brazo,
no concluye el peregrinaje. En la selva sin ley de
la distribución cinematográfica, el tiempo puede
congelarse. No es nada extraño que un título ya
terminado, fresco y novedoso en su momento,
quede enlatado durante varios años, por razones
insólitas en ocasiones, antes de su salida a las salas
comerciales. Eso, si es que no entra en el circuito
de los festivales y se queda ahí.
Una vez decidida su carrera en las pantallas,
aparecen los fantasmas de la promoción y la publicidad. Si hay dinero todo mundo hablará del
filme, después de las inserciones pagadas en los
periódicos claves; y ésa será la mejor arma en la
lucha por los espacios de exhibición. Y si no, si ni
los publicistas, convertidos en comentaristas de las
secciones de espectáculos, la mencionan, la batalla está condenada antes de empezar. Un último
lío, quizá el más serio: el número de copias requeridas para el estreno, nacional o regional, de aquel
sueño ya cimentado. No es igual abrir con 150 copias, bajo el amparo de una empresa fuerte, de preferencia trasnacional, con bombo y platillos, que con
cinco, manejadas por una distribuidora marginal sin
contactos. Ya la bronca de los críticos siempre disgustados, explicándoles lo que se quería hacer y no
se hizo, son las palomitas del, en la gran mayoría de
las ocasiones, demencial periplo.
El laberinto anterior se complica aún más, si se
hace desde provincia, en un país tari fuertemente
centralizado, desde la monarquía azteca, como el
nuestro. A pesar de que hoy se tienen rápidos
medios de comunicación que facilitan el proceso
de creación y post-producción en casa, llevar a
cabo un sueño regiomontano en cine de largo
metraje es algo muy barroco. De ahí la sorpresa
por Inspiración.

Parece "sueño regio" como lo anuncian muchas
carteleras del municipio local a lo largo de las avenidas de Monterrey. Se instala una empresa productora. Se recibe el financiamiento de varios
inversionistas regionales. Se gana el apoyo de, nada
menos, la Twentieth Century Fox. Y el film se estrena a nivel nacional, sin líos ni enredos con un
fuerte número de copias y publicidad adecuada;
amén de una no menos generosa promoción periodís~ca. No dudamos que, sin quererlo, llegue
a los Oseares.

Pero ya en la sala, Oh God!
todo menos inspiración
Inspiración no deja de sorprender. Después de haber visto los logros de una arrebatadora industria
videoclipera en la ciudad, de la aparición de un
buen número de cursos sobre cine dentro y fuera
de las carreras de comunicación, de conocer a
varios jóvenes interesados por la actividad, uno
hubiese esperado en la imagen proyectada, algo
más interesante, más entretenido, incluso frívolo,
"regio", sería mejor decir. Eso es, ver un cine de
regios para regias.
Ni lo uno ni lo otro. Ni cine regio, ni cine para
regias. Inspiración es un film bobalicón, más parecido a aquellas comedietas juveniles de los sesenta del 2000, con Angélica María y Enrique Guzmán, más divertidas por cierto, que al cine dejóvenes en el mundo actual. La trama es tan elemental que, insisto, sorprende observada en el contexto actual del cine contemporáneo. Los personajes centrales parecen habitantes de un mundo
fantástico, totalmente edulcorado, más cercano a
los cuentos de "Cachirulo", en la televisión de los
sesenta, por cierto, que a los chicos que vemos por
la calle, incluso en las limitadas avenidas donde
Ángel Mario Huerta colocó su cámara. Es imposible creer que existan en la actualidad ese tipo de
seres expuestos en el filme, seres sin ninguna consistencia o inconsistencia emocional en esa etapa
tan bella, difícil y perturbadora a la vez, que es la
juventud. Además, acompañados siempre con pista música! desde que se inician los rollos hasta que
terminan. El silencio no existe.
Lo más siniestro de Inspiración, ignoro por qué,
es la falta total de ubicación, cuando hoy, lo primero que hacen los filmes es plantearse, aterrizar,

[ 57]

�Sobresalió en el ciclo, en medio de trabajos de
cierto interés, una desoladora película sobre la
condición humana: Con ojos occidenta/,es de J oseph
Pitchadze. La historia de un joven berlinés en
busca de su padre, un científico huído, y de su
pasado israelí; enfrentado no sólo a la policía, sino
a la estupidez de una forma de vivir que transita
de manera eterna sobre un círculo vicioso: la del
perseguidor y su perseguido, o la del perseguido
sobre su perseguidor.

y partir de algún lado, sea París o Hong Kong. Inspiración ocurre sólo en la mente de sus autores.
Monterrey no existe, ni siquiera como referencia
narrativa. Menos el Cerro de la Silla.
Es una frase hecha, pero válida: a Inspiración le
faltó inspiración. Tampoco es un film mexicano o
regio. Es un engendro en el pantano de las buenas intenciones.

Festivales
Gracias a la Embajada de Israel en México, por
fin tuvimos la oportunidad de entrar en el mundo del cine israelí. Una nación que únicamente
conocemos por la TV, a través de los atentados
terroristas que pueblan su vida cotidiana y por el
rechazo de los palestinos que subsisten en sus territorios ocupados.
La selección de cinco películas ofreció un panorama de la producciones más importantes desde
1995 hasta 1999, ganadoras en festivales judíos e
internacionales, dirigidas por los cineastas más
celebrados, la mayoría educados fílmicamente en
el extranjero. Del material, tres filmes merecen
destacarse. Uno de ellos, Kadosh, con distribución
próxima en México. Debe hacerse notar también,
según lo escribe el curador de la Cineteca de Jerusalén, que la temática del cine israelí ya no se
ocupa de los grandes temas: la Guerra de Yom
Kippur o el diario enfrentamiento con el mundo
árabe, sino de los seres humanos que viven día
con día en Israel. De ahí el enfoque en El dibuk y
en Kadosh sobre las complicadas relaciones entre
el amor legítimo y el judaísmo ortodoxo y dogmático, a partir de leyendas del pasado, como en el
filme de Yossi Somer; o analizadas a través del
papel celoso e intransigente que guarda el Rabino en una comunidad, en la historia de Amos
Gitai.

Estrenos
Flaco el panorama, salvo tres cosas:
Yo, tú, ellos
Un filme de gran calidad sobre una mujer con tres
esposos, sobreviviendo juntos en las zonas secas y
miserables del nordeste brasileño. Con una interpretación notable, que recuerda mucho a Irene
Pappas, de Regina Casé.

La conspiración
Un espléndido drama sobre los mecanismos de la
alta política de Estados Unidos, con sus golpes
bajos y suciedades, en el cerrado clima político de
Washington, el de alto nivel. Con excelentes trabajos de Gary Oldman yJeff Bridges dirigidos por
Rod Lurie.

Desaparecidos
Un tema tabú: la pedofilia; inscrito en la atmósfera elegante y circunspecta de las grandes fortunas. Un mundo más grande de lo que parece observarse por Internet, con la actuación de uno de
los más grandes actores franceses de hoy: Daniel
Auteuil.

Roamo

EscAMIUA. (Monterrey, 1942). Crítico de cine.
Estudió letras en el ITESM . Profesor de posgrado en lo
Facultad de Ciencias de lo Comunicación de lo UANL

[ 58]

Una interpretación
instrumental
EN LA VIDA cotidiana el significado de las palabras
depende mucho del contexto en que son dichas o
escritas. Una palabra sin contexto sólo remite al
diccionario y sus definiciones aisladas, por eso la
lógica y la matemática, lenguajes altamente abstractos, son los medios de expresión preferidos de
las ciencias. En la vida de cada día, en cambio, el
habla está íntimamente asociada al contexto: un
líder no sólo pide algo, sino que lo hace en cierta
situación, precisando el significado de sus palabras con gestos en la cara, movimientos de las
manos y el tono de la voz, elementos, todos ellos,
cargados de afectividad e intención. En la cotidianidad, pues, el significado de las palabras depende fuertemente de las actitudes sociales, intelectuales y emocionales de quienes se comunican.
Esto es igual para la música. En el ámbito de la
música académica, por ejemplo, una pieza puede
ser explicada remitiéndose a la armonía, contrapunto, canon, métrica, etc., pero en un concierto

particular la mayoría del público no hace eso, sino
más bien asociaciones intelectuales o afectivas sobre la base de sus vivencias. La música puede ser
analizada bajo sus propias reglas, pero sus elementos experimentan la misma dependencia contextual que la palabra. La interpretación de los hechos de la música incluye elementos no musicales.
La acción más o menos velada que los discursos hablados y musicales ejercen sobre los oyentes, en la magia es directa y evidente. Se trata de
diferentes lenguajes, pero con un grado de parentesco. De acuerdo con Bronislaw Malinowski la
práctica de la magia surgió gracias a una actitud
natural y primigenia del hombre hacia las palabras; la magia surgió y se formuló en una sabiduría especial después de la palabra, pero mucho
antes de cualquier especulación filosófica. La
magia, como la lengua en sus primeros estadios
de desarrollo, se fundamenta en la creencia de
que existe una relación de igualdad entre las palabras, conjuros y rituales, por un lado, y la realidad, por otro. De esta manera, si manipulo un
objeto mágico que representa alguna cosa o persona, también manipulo a esta última.
Los músicos pueden influir en los oyentes usando los recursos de su especialidad: modos mayores o menores, según desee alegrarlos o entristecerlos; disonancias, si lo que pretende es alterarlos; diferentes ritmos, tiempos y ataques para estimular o calmar los ánimos. La música apela principal y directamente a los sentimientos y emociones de los oyentes. Si la magia es posterior a la
palabra, y por ello puede abusar de la relación
entre el significante y su significado tomando lo
uno por lo otro, la música debe ser anterior a ella,
pues sus recursos descriptivos y/ o explicativos son
relativamente pobres.
Para que la música se refiera unívocamente a
un acontecimiento debe asociarse con la representación teatral y la palabra. Esta asociación ha
sido empleada por la religión, los gobiernos y los
ejércitos, entre otros, con el propósito de influir
en sus afiliados, siempre acompañada de ritual,
etiqueta y letras. La música prepara d terreno
emocional mientras el ritual y la palabra remiten
a experiencias y actitudes.
.
Poco después de su nacimiento, la música popular, en tanto institución, también se asoció con
la palabra. La música popular de éxito de fines

[ 59]

�del siglo XIX por lo general fue instrumental,
como valses, marchas u oberturas. Posteriormente, también se produjeron piezas instrumentales,
pero en el temprano siglo XX los éxitos principales fueron de música vocal. Los cimientos para la
consecuente aparición del intérprete "estrella"
fueron puestos, precisamente, por un rasgo de la
nueva canción popular: la conexión entre una frase musical sencilla y otra frase verbal. Esta conexión propició que la popularización de las canciones pasara a depender cada vez más de los intérpretes y que, durante las subsecuentes décadas,
la estrella popular, personaje de la historia contemporánea, que sin ser político especialista incide profundamente en las actitudes y acciones de
los públicos masivos, acaba de consolidarse.
Actualmente la canción popular, sus compositores e intérpretes, gozan de una relevante estima
de parte de los políticos profesionales. Pensemos
en el escenario preparado en la capital del país
para uno de los más grandes rituales que involucran a toda la nación: la celebración de la Independencia. El 15 de septiembre pasado, 150 mil
asistentes se reunieron en la plaza principal
enmarcados por la magestuosidad de los edificios
del gobierno federal y la Iglesia, envueltos y

exitados por el ritmo de la música de "Límite", el
más popular conjunto norteño en las fechas. En
un momento del acontecimiento Alicia, la cantante del grupo, invitó a lanzar vivas a México, la Independencia y el presidente de la República. ¿Qué
significado tiene el detalle?
Cuando los artistas consagrados emiten un juicio ante sus seguidores, primeramente remiten al
contenido literal de su propuesta, pero también a
elementos sociales y psicológicos capaces de producir un efecto en su público. Cuando éste escucha, por su parte, cumple el acto de referencia
literal, pero igualmente asume una actitud semejante a la de los que hablan. En el caso citado, el
propósito del ritual fue consumado por los asistentes: representar y reproducir los orígenes de la
presente sociedad mexicana, así como establecer
una comunidad de sentimiento respecto a la continuidad de la misma y su gobierno.
Usando un ejemplo extraordinario, aunque los
días posteriores al devastador atentado en Nueva
York del 11 de septiembre pasado, el himno nacional norteamericano se escuchó en innumerables sitios públicos, como el Centro Lincoln, la Ópera de
Nueva York y las principales radiodifusoras norteamericanas, la pieza más cantada y escuchada por
los estadounidenses con el propósito de fortalecer
sus sentimientos patrióticos fue la mucho más sencilla "God Bless America", compuesta originalmente
en 1918 para un musical de Broadway. Cuando después de algunos días del acontecimiento terrorista
de septiembre, tanto Broadway como la Bolsa de
Valores y otras instituciones norteamericanas
reiniciaron sus actividades con la citada pieza de
Irving Berlín (188&amp;-1989), compositor que dominó
el mercado popular de la música norteamericana
por más de medio siglo, constataron un hecho contemporáneo: la música popular es un poderoso instrumento ritual y político.

AuONso AYAU. DuARTE (Monterrey, 1952). Estudió antropología en lo UANL y lo maestría en el Colegio de
Michoocón. Autor de Músicos y músico popular en Mon-

terrey ( 1900- J 940}.

[ 60]

Nueva época
Cathedra, Humanidades y ciencias sociales.
Revista de la Facultad de Filosofía y
Letras
UANL, Año 1, Núm. 1
Monterrey, 2001

PRIMER NÚMERO de la nueva aparición de una de las revistas de mayor tradición y permanencia en la
UANL, que trata temas de humanidades y ciencias sociales.
Este primer número, que toma
el nombre de Cathedra, después de
dos décadas, contiene 7 ensayos, 2
artículos, 4 documentos, una colaboración poética y 1 reseña.
Entre su contenido variado, encon tramos: el ensayo "La fuga
como arte escritura!: El grafismo en
las memorias de Fray Servando Teresa de Mier", de Víctor Barrera
Enderle, que trata de la interpretación y legitimación de una escritura, a propósito de los argumentos
contenidos en el "Sermón de la colegiata", donde Fray Servando cuestiona el mito guadalupano.
Arturo Cantú desarrolla un comen tario sobre el libro de Juan
Manuel Elizondo, Memorias improvisadas, recientemente publicado
por la UANL.
El desarrollo de la identidad y

la orientación vocacional en la adode el mundo romano hasta nueslescencia es otro ensayo de Cristitros días.
na E. Hirdina de Krause, donde
Las condiciones en que vivieron
aborda las tareas de desarrollo en
las mexicanas en el suroeste nortela adolescencia y la búsqueda de la
americano a finales del siglo XIX y
identidad, para finalmente realizar
prin~ipios del XX, son exploradas
un análisis a partir del caso alemán.
por Angela Moreno Pahissa, en el
Se publica también un texto que
ensayo "Las mujeres México-amefue leído originalmente por Rosa
ricanas en el sur de Texas a princiMaría Gutiérrez en la presentación
pios del siglo XX". Una excelente
de la antología que la FFyL le hizo
contribución para conocer las actial Dr.JuanJosé García Gómez. Por
vidades cotidianas y la participación
su parte, Laura Frade desarrolla un
cultural, social y política de algunas
análisis y una propuesta para la
mujeres mexicanas en el contexto
próxima conferencia de las Naciode otra nación.
nes Unidas, denominada "ConfeJosé María Infante escribe sobre
rencia Internacional de Financiala "Participación electoral en Mémiento sobre el Desarrollo". El esxico". En su investigación estudia
tudio y la propuesta tienen como
objetivo principal plantear la posibilidad de incidir, desde el movimiento feminista u otros movimientos sociales, en dicha conferencia a
fin de darle una dimensión estratégica, social o de género, a las conclusiones y considerar su implantación en las políticas de desarrollo,
aunque sea a largo plazo.
En la revista hay también dos
cartas inéditas de Alfonso Reyes ditigidas a "Xavier", donde se comenta un poema, "Retablo Guadalupano", pero que carecen de una nota
donde se explique al lector quién es
la persona a quien le escribe Reyes.
De Eduardo Sánchez Martínez se
publica un ensayo sobre la inversión
en la educación superior en Argenalgunas variables que se relacionan
tina, donde analiza la necesidad de
con aquella como la escolaridad, la
mantener la educación superior
urbanización, la diversificación de
como una prioridad de interés púorganizaciones sociales y el desarroblico, aumentando sus recursos, en
llo económico, en función de su inla medida en que existan acciones
fluencia en una mayor o menor inclaras y concretas de renovación y
jerencia de los ciudadanos en los
mejoramiento del sistema, que vuelprocesos electorales. Concluye con
van atractivas las inversiones, en este
una paradoja de la participación en
campo, a los sectores productivos y
México: la participación electoral
las organizaciones sociales.
es más amplia a nivel nacional que
Otra colaboración, "El desmoa nivel local, mientras que en otros
ronamiento del derecho patriarprocesos informales, ocurre a la incal", de Manuel Contreras Ramos,
versa. Hay más disposición a nivel
es un análisis sobre la estructura de
local que a nivel nacional.
las relaciones familiares y sus camOtros que se incluyen son el de
bios expresados en lo jurídico, desSocorro Imelda Balderas Puente:

[ 61]

�recientes aplicadas en los países de
América Latina, a partir de la liberación económica y financiera, en
el proceso de integración económica global y regional.
En las últimas décadas, América Latina ha vivido periodos de profunda inestabilidad, donde los precios, la producción, las finanLas, la
intervención del Estado, las transferencias de capitales, la pobreza y
la desigualdad se han visto "atrapados en un torbellino que pocas veces la historia ha producido en tan
poco tiempo".
En el análisis de Salama se desarrolla la tesis de que la característica fundamental de la evolución de
la pobreza en América Latina no es
el aumento relativo de la cantidad
de pobres, sino la evolución de las
desigualdades crecientes entre
ellos. A todo aumento en la cantidad de pobres sigue un crecimiento de las desigualdades entre ellos.
Es decir: los pobres se vuelven un
poco más pobres, y los más pobres
se empobrecen más rápido que los
otros.
Esta evolución es atribuida por
al autor a dos causas principales: la
inflación y la crisis. Aunque estos
dos factores no son las causas originarias de la pobreza, sino de su evolución. La pobreza tiene orígenes
estructurales con las modalidades
de la conquista y la colonización.
Así, en los países donde se ha venido agravando, existe un entorno de
profunda desigualdad.
La crisis actúa igual que la inflación, con los mismos efectos para
los menos protegidos. La combinación de estas dos causas actúa fuertemen te sobre el nivel de ingreso,
produciendo más pobreza.
PIERRE, SALAMA
Uno puede pensar, de manera
Riquo.a y pobreza en América Latina.
inmediata, que al bajar los precios
La fragilidad de las nuevas políticas
y recuperar el crecimiento se pueeconómicas
Ed. FCE y Universidad de Guadalajara
de disminuir la pobreza, aumentar
México, 2001
el ingreso medio a los pobres y reducir las desigualdades. Sin embargo, -dice Salama-, la reversión de
ANÁLISIS PROFUNDO y riguroso que
las causas no produce una reversión
cuestiona las políticas económicas

"Aplicación de algunos conceptos
de la sociocrítica literaria a una
novela mexicana", donde se hace
un acercamiento a Las batallas en el
desierto, de José Emilio Pacheco. Y
el de Enrique Puente Sánchez: "Homenaje a Alfonso Reyes", con motivo del 112 aniversario de su natalicio.
Se reproducen, también, dos
discursos del director de la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL, Nicolás Duarte Ortega. El
primero pronunciado al recibir la
biblioteca del profesor Humberto
Ramos Lozano, que está depositada, desde ahora, en la Biblioteca
Magna Universitaria "Raúl Rangel
Frías". Y el segundo, su discurso de
toma de posesión como director de
la institución en mayo de 2000.
Otras dos colaboraciones misceláneas que incluye la revista son la
de Carlos Méndez, quien reseña la
pasada exposición de la "China
Imperial. Las dinasúas de Xi'an". Y
cinco poemas de Óscar Rodríguez
Arredondo.
Esperamos que este nuevo esfuerzo por recuperar la tradición
de Cathedra, como un foro de expresión en el campo de las humanidades y las ciencias sociales, vuelva a ser una referencia indispensable, no sólo entre los universitarios,
sino también entre otros sectores
de la sociedad regiomontana.

Los caminos
del espectro

[ 62]

de los efectos. La liberalización interna y externa no ha creado suficientes empleos. El proceso de integración en América Latina ha
sido, hasta la fecha, excluyente, ya
que refuerza las desigualdades y
carece de capacidad de integración
de la fuerza de trabajo a los mercados formales de las economías.
En estos términos, el autor argumenta el desarrollo de su análisis centrado fundamentalmente en
la evolución de la pobreza, su extensión, su estructura y su evolución
reciente en los países latinoamericanos.
El lector puede apreciar esta
obra como un análisis especializado sobre las políticas de desarrollo
económico en América Latina, que
puede resultar compleja, en algunos pasajes; pero que, sin embargo, es de vital importancia para entender los modelos de acumulación
de capitales, las formas de integración de las economías latinoamericanas a la economía global; la permanencia y acentuación de la pobreza y la generación de la riqueza, en sociedades cada vez más polarizadas, a pesar de, y gracias a las
políticas económicas de corte liberal desarrolladas en Latinoamérica
en los últimos treinta años.
Pierre Salama aborda también
otros aspectos que tienen una dimensión determinante en el caso

de algunos países, como: "Drogas y
economía en los países andinos",
donde evalúa el papel de la droga y
las consecuencias del flujo de capital y el lavado de dinero en las economías, así como la flexibilidad laboral y la globalización financiera
que experimentan las economías
de los países de América Latina.
La última parte es un Postfacio,
"La política económica y la explosión de la pobreza en América Latina", de Víctor M. Soria, en el que
el autor comenta algunas de las
aportaciones más significativas de
Pierre Salama en cuanto al análisis
de las políticas económicas en la
región. Este apartado se acompaña
de un anexo final con información
sobre ingresos netos de capitales y
transferencia de recursos, balanza
de bienes, fuga y repatriación de capitales en los países latinoamericanos y el Caribe. Incluye también información puntual sobre México
en cuanto a inflación y tipos de
cambio, deuda externa, deuda pública, balanza de pagos, balanza comercial e inversión de cartera, entre otros aspectos del complejo económico nacional.

ñones Melgoza, es, sin duda, un
acontecimiento importante en
nuestra vida académica y universitaria. El simple hecho de que se publique un libro que estudia la literatura neolatina mexicana, es ya un
acto relevante. Por desgracia, estamos acostumbrados a hablar y a
estudiar a figuras y obras ya sancionadas dentro de nuestra historia literaria; y los asuntos que exigen un
mayor esfuerzo o que son innovadores en algunas de sus vetas, son
ignorados o relegados.
Este libro -hay que recordarlo-fue ganador, en 1994, de la sexta
emisión del Premio Nacional Alfonso Reyes de Ensayo, que convoca el
gobierno del estado de Nuevo
Jooi~W..-

\NVU.IIDi"1JllliCOW.""1fONOMA1)1mJDO
~M.'TtlMONACll,....,l.P

Hécate y el rostro de la
literatura neolatina
mexicana
Esther Martínez Luna
QUIÑONES MELGOZA,jOSÉ:

El rostro de Hécate
(Ensayos de literatura neolatina
mexicana)
Instituto de Investigaciones
Filológicas, UNAM, UANL
(Col. Letras de la Nueva España, 5)
México, 1998

El rostro de Hécate (ensayos de literatura neolatina mexicana), de José Qui-

León, la Universidad Autónoma de
Nuevo León y el Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes.
El rostro de Hécate... nos da una
visión amplia y bien documentada
de lo que es la literatura latinomexicana. Quiñones Melgoza nos muestra la importancia que ha tenido la
literatura escrita en neolatín para
la conformación de la historia cultural y literaria de nuestro país, a la
vez que señala los caminos que se
deben transitar en cuanto a la lectura de dichos textos, y la realización de mejores traducciones para
ir configurando el mapa literario de
esta tradición.

[ 63]

Pero vayamos por orden, con el
orden con el cual el doctor Quiñones Melgoza procede en el decurso que siguen las páginas de sus
ensayos. Apenas abrimos el libro,
Quiñones Melgoza se detiene en
explicarnos el significado mitológico de Hécate, y cómo éste puede
utilizarse como metáfora de la literatura neolatina; así sabemos que
Hécate: "tenía tres indisolubles
cuerpos que ostentaban otros tantos semblantes y así igual los tiene
la literatura mexicana novohispana.
Son éstas las tres modalidades lingüísticas en que se encuentra expresada, a saber, lengua española,
lengua latina y lenguas indígenas"
(p. 9).
Una vez conocidas las tres caras
de la literatura novohispana, Quiñones Melgoza nos hace entrar de
lleno al mundo de la literatura del
primer siglo del periodo colonial.
En su primer ensayo se centra, sobre todo, en darnos a conocer el
amplio espectro de textos que pertenecen al siglo XVI. La manera en
que nos los presenta -señalando
cómo ha sido clasificado un texto,
cómo fue traducido, quién lo hizo,
dónde fue publicado, dónde se encuentra tal o cual manuscrito, quiénes han estudiado a determinado
escritor u obra- nos da un cabal conocimiento de la producción neolatina del periodo. Por ello, sin
duda, un lector neófito agradece la
ayuda que brinda Quiñones Melgoza para incursionar en los textos
neolatinos del siglo XVI.
Por otro lado, hay que destacar
que el estudioso no da por establecido ningún texto neolatino. En su
afán por estudiar y replantearse su
objeto de trabajo, para así tener un
conocimiento más profundo, Quiñones Melgoza vuelve a traducir
algunos textos neolatinos y anotarlos con la intención de brindarnos
una lectura y una interpretación
que sea más cercana y vital para
nosotros, los lectores contemporáneos. En este sentido, el autor de

�El rostro de Hécate... busca en los documentos neolatinos puentes de interés que los conecten con el estudio de la literatura y la cultura de
la época.
Quiñones, seguro de su profundo conocimiento de la lengua y
cultura latinas, resultado de sus largos y arduos años de trabajo, no
duda ni teme señalar los errores de
los trabajos de sus antecesores; pero
lo hace con la intención de restablecer un cmpus más fiable y ad hoc
a nuestro tiempo, para que sea difundido en óptimas condiciones:
"Para mí, transplantarlos a obras o
a catálogos sin el convencimiento
real de que están bien paleografiados y transcritos, perfectos en cuanto a métrica, léxico, ortografía y
puntuación, no los difundiría, ni su
copia servirá de mucho, porque, al
fin y al cabo, será como cambiar un
montón de escombros de un sitio a
otro, sin que además dejen la impresión del monumento que fueron" [así] "sólo irán rodando desentendidamente incomprendidos,
ya que ante su vano quehacer alguien se preguntará de nuevo qué
hacer, y se dará a reinventar y rehacer ese quehacer desde sus cimientos y raíces, regresando otra vez a
intentar encontrar el hilo de las
prístinas fuentes" (p. 51).
A través de este viaje dentro de
la literatura neolatina mexicana,
gracias a El rostro de Hécate (ensayos
de literatura neolatina mexicana), nos
enteramos, también, que el primero en escribir un texto neolatino en
nuestras tierras fue Cristóbal Cabrera, español que vino a la Nueva España en 1531 y fue acogido por el
obispo fray Juan de Zumárraga. Su
Díco/,o Icástico le valió la atención de
autoridades como Marcelino Menéndez y Pelayo y Ramón Menéndez Pida!. Por su parte, Quiñones
Melgoza nos da su traducción al
poema de Cabrera, además de
acompañarla con un análisis formal, que complementa la compresión y la ubicación de las fuentes

de esta importante composición. El

Díco/,o Icástico sirve, al mismo tiempo, para ejemplificamos el léxico
que caracteriza al neolatín con respecto del latín clásico; pero, sobre
todo, cómo ciertos arcaísmos, diminutivos o ciertas expresiones verbales provocan cambios semánticos
en la compresión del texto.
Quizá el tema que más le apasiona a Quiñones Melgoza sea Francisco Cervantes de Salazar y su Tú-

mu/,o Imperial de la gran ciudad de México (1560). En los dos ensayos que
a este propósito se incluyen en El
rostro de Hécate... se destacan dos
vertientes de la obra del escritor
español: la de sus traducciones, y
la lectura y contextualización social
de su obra. Esta última es la matriz
en los ensayos de Quiñones Melgoza, ya que éste se detiene a renconstruir la imagen pública de Carlos
V. El estudioso nos explica cómo es
que Cervantes de Salazar quiso ver
a Carlos V como un hombre digno
de emulación, como el emperador
elegido por Dios para gobernar a
sus vasallos, y el cual debía ser amado y respetado; lo que, sin duda, parece ser una continuación de la tradición medieval en plena época
colonial.
Puede establecerse que Cervantes de Salazar ve, en la descripción
del Túmuw... que la sociedad española de su tiempo (y él forma parte
de ella) se halla regida por dos principios fundamentales del humanismo cristiano: uno, que Dios es el
principio y el fin del hombre; y otro,
que toda autoridad detentada por
el hombre proviene de Dios (p. 63).
Así, el texto literario es leído e
interpretado como un texto de carácter histórico-social que viene a
enriquecer nuestra visión de la época, al recapitular la situación adversa de los indios y mestizos, y cómo
en el mismo Túmulo... , se ven reflejados los privilegios de que gozaban
los criollos y españoles; por ejemplo, ser los únicos invitados al convite de la educación.

[ 64]

1

En consecuencia, Quiñones
Melgoza evidencia la visión vertical
del hombre y la sociedad que tenía
Cervantes de Salazar, y cómo con
el Túmulo imperial... su autor buscó, de manera consciente, con la intención de beneficiarse del gasto
administrativo de la Corona, mostrar a Carlos V como un padre indulgente.
"El primer Virgilio mexicano:
Bernardino de Llanos" es el nombre del ensayo con el cual se cierra
el libro. Si bien Bernardino de Llanos no nació en la Nueva España y
quizá tampoco fue el primero en
emular a Virgilio, nos dice Quiñones: "Varios antes que él" [ ... ] "lo
hayan hecho, o quizá no; pero nunca será lo mismo traer una, dos o
tres aisladas reminiscencias de Virgilio que traerlo en el corazón; que
profesar por él una admiración
consciente, una devoción, un culto. Y Llanos traía desde España su
amor a Virgilio" (pp. 85, 86).
Llanos -en opinión de nuestro
autor- emuló la poesía bucólica de
Virgilio en el más amplio sentido,
pues utilizó el tono, el género pastoril, el léxico, e incluso recurrió a
los mismos nombres de pastores,
como Mopso, Tirsis, Melibeo, etc.;
pero en algo no siguió a Virgilio y
fue que cuando habló de su mundo circundante, cantó lo nuestro,
escribió de la Nueva España; así, su
poesía brotó nueva en imágenes y
sentimientos. Su asimilación y recreación de Virgilio lo hizo ser auténtico.
Por último, hay que llamar la
atención sobre el estilo deJosé Quiñones Melgoza, pues a los académicos se les suele criticar la forma descuidada en que algunas \'.eces escriben. Debo decir que éste no es el
caso; por el contrario, conocedor
profundo de nuestra lengua, Quiñones Melgoza nos brinda textos
muy bien escritos, muy cuidados en
su composición y estructura. La
suya es una prosa ágil y metafórica
que se arriesga en sus construccio-

nes gramaticales, Quiñones Melgoza apuesta por un discurso tan propio, que se ve claramente reflejado
en su estilo. Preocupado por mantener la atención de su lector, y en
algunas ocasiones para romper la
distancia, Quiñones le hace guiños
y lo invita a seguirlo con frases como "lector tú lee", "tú analiza", "tú
oye", etcétera.
Leer El rostro de Hécate (ensayos
de literatura neolatina mexicana) es
una lección de metodología, de estilo y de profundo amor y respeto
por el trabajo que se hace. Agradecemos al doctorJosé Quiñones esta
lección dictada con el ejemplo.

Doce escritores
fuera de los
intereses de la patria
José Carlos Méndez
GoNZÁLEZ SUÁREZ, MARIO:

Paisajes en el limbo. Una antología
de la narwtiva mexicana del siglo XX
Tusquets Editores
Madrid, 2000.

HACE UNOS

días empezó a circular

Paisajes en el limbo. Una antología de
la narrativa mexicana del siglo XX
(Tusquets Editores) , selección y notas del narrador y ensayista Mario
González Suárez. Lo que me decidió a leerla fue el índice, los autores antologados (entre los que se
incluye al regiomontano Ricardo
Elizondo Elizondo). Leída la antología -los miniensayos introductorios a cada autor-, busqué entrevistar a González Suárez, así fuera
por la vía telefónica, que no es la
mejor para estos menesteres. Puntualísimo, amable, el 24 de septiembre respondió desde la ciudad de
México, claro y preciso, sin dogmatismos de ningún tipo, y abriendo

las puertas para continuar el diálogo.
Más que la selección de autores
incluidos, que es literariamente
inobjetable, lo que probablemente
provoque descontentos, polémicas
o el cómodo y dañino ninguneo,
sean algunas afirmaciones que
González Suárez hace en su introducción, titulada, no sin malicia
"Banquete en el limbo". Ahí afirma'
que a los autores que seleccionó
"los hermana la creación de una
obra que ha sabido navegar por de-bajo de la marea literaria nacional.
Su universo no se ubica en un país
sino en el limbo". Yes que,-agrega' "hace un siglo era una verdad latinoamericana que el escritor, así
como el abogado y el cura, fungía
como un preceptor social y su más
importante misión consistía en «hacer patria», edificar cívica y nacionalmen te a los lectores".
"Por limbo -dice- no ha de entenderse aquí un tenebroso kindergarden

para niños no bautizados, ni jardín de
locos para inteligencias paganas. Limbo es un lugar donde transita libremente el alma y sabe que ella misma es el
espacio".
Doce autores coloca en su limbo González Suárez: Francisco
Tario (1911-1977), Juan Manuel
Torres (1938-1980), Pedro F. Miret
(1932-1988), Jesús Gardea (19392000), Guadalupe Dueñas (1920),

[ 65]

Efrén Hernández (1903-1958),
Arqueles Vela (1889-1977), Daniel
Sada (1953), ÁJvaro Uribe (1953),
Ricardo Elizondo Elizondo (1950),
Salvador Elizondo (1932), y Juan
Vicente Melo (1932-1996).
Del regiomontano Ricardo Elizondo Elizondo, González Suárez
afirma que es "autor de una obra
que parece costumbrista, que ha
sabido contar un fragmento de la
vida de los hombres en el mundo.
Sus principales narraciones suceden en las llanuras del norte de
México. Sin embargo, el limbo de
Elizondo Elizondo no es el desierto; éste es sólo el escenario donde
se manifiestan con impiedad las
fuerzas de la naturaleza y del destino [... ]". En su novela Setenta veces
siete-dice González Suárez-, Elizondo Elizondo "mueve sus personajes
en un realismo que no pretende recrear la vida social y política del
país", y los sucesos históricos, así sea
la revolución mexicana, no "logran
ser más importantes que el minúsculo destino de cualquiera de los
personajes de esta novela".
Por dos razones vale la pena leer
Paisajes en el limhu. Porque nos hace
reflexionar sobre el hecho literario
y sobre la literatura mexicana del
siglo XX, y por los textos mismos,
casi en su totalidad muy difíciles de
conseguir y algunos casi ineencontrables, como la breve «novela» de
Arqueles Vela, El café de Nadie, o el
extraordinario cuento de Efrén
Hernández, «Sobre causas de títeres»./José Carlos Méndez.

José Carlos Méndez: ¿Por qué publicar, en este momento, una antología
como esta? ¿Es una polhnica, o es una
llamada de atención a escritores y/o lectores?
Mario González Suárez_: En realidad, la antología la hice hace tres
años, pero por esas cosas editoriales que suelen ocurrir n9 se publicó entonces, y bueno, pues ahora
se publica. La idea surgió en un
encuentro de escritores, en Madrid,

�en el que se habló de la literatura
hispanoamericana, y ahí se dijo que
la latinoamericana era una literatura con tendencias dominantes muy
marcadas. En la narrativa argentina y uruguaya, por ejemplo, domina la literatura fantástica. En Ecuador, Bolivia, Colombia y Perú predomina la temática folklórica, el
apego a la tierra, a las costumbres y
a lo indígena. Algo muy parecido
ocurre en la narrativa centroamericana, mientras que en Cuba predominan la narrativa lírica y la ideológica.
En México, lo que ha predominado en la temática narrativa han
sido los acontecimientos sociales,
históricos y políticos del país. En
México, [narradores y lectores] estamos acostumbrados a esta tendencia nacionalista. Pero no todo
es así, ni es necesariamente lo mejor. Hay también escritores excéntricos, y cuando no son uno o dos,
sino doce, aquí hay algo: escritores
con un universo personal, con una
poética personal, fuera de los intereses de la patria. Eso ya es una tendencia. Pensando en esa reunión
en Madrid, vi que sí, que ha sido
muy fuerte la tendencia a tomar el
país [México] como tema único;
pero también recordé que yo había leído autores que estaban en
otro universo.

JCM: ¿Y por qué crees tú que se ha dado
esa tendencia dominante en la narrativa mexicana?
MGS: Por la historia del país, por
las políticas y las instituciones dominantes en el país. En un ensayo
sobre escritores y ensayistas mexicanos, el historiador y crítico de la
literatura mexicana,José Luis Martínez, reflexiona sobre la literatura
latinoamericana y dice que los narradores y ensayistas latinoamericanos tienen como tema principal sus
propios países, y que eso se debe a
sus respectivas historias. En México eso es claro. Pero, como te decía, hay muchos narradores mexi-

canos que han sabido escribir fuera de esos parámetros.

JCM: Estoy de acuerdo en todo lo que
dices. Y con lo que señalas en tu introducción a Paisajes en el limbo en el
sentido de que "la novela de la revolución mexicana ha sido muy mal leída
porque en la escuela secundaria no nos
enseñaban literatura sino historia nacional". Acepto que, cor,w dices en esa
introducción, "hoy resulta por lo menos
cómico que muchos narradores mexicanos insistan en mirar el mundo, que por
supuesto se reduce a México, con los ojos
de los muralistas prosoviéticos". Sin
embargo, no estoy tan seguro de que no
se pueda hacer gran literatura -con
universo y poética personal- ubicando
la obra en el país, considerando su historia, su cultura, sus tradiciones, siempre y cuando el tema de fondo sea universal y universal su tratamiento último. Para ejemplificarle un poco lo que
quiero decir, mencionaria, digamos, el
Ulises de James ]ayee, que siendo tan
universal ocurre en Irlanda.
MGS: Bueno, si te interesa ese
tema, te recomiendo leer, si no lo
conoces, La república mundial de las
letras (Editorial Anagrama), de
Pascale Casanova. Ahí habla de por
qué Joyce escribió sobre Irlanda; y
también de por qué el irlandés
Samuel Beckett escribe en francés.
Te digo esto -claro- a reserva de
conversar ampliamente sobre el
tema en octubre, allá en Monterrey,
durante la Feria del Libro.
JCM: En la introducción de tu antología explicas qué quieres decir con "limbo"; pero no me queda del lodo clara la
afirmación final que haces: "Ser hombre significa ser umbral". ¿Podrías
ampliar esto?
MGS: Con "umbral" quiero decir
darse cuenta de que el nacionalismo mira sólo hacia fuera, y en el
umbral uno está en contacto con
lo externo y con lo interno. Los
autores que he antologado han visto hacia el interior, han explorado
la psique, el interior.

[ 66]

JCM: Está claro que todos los autores
que incluyes en tu antología merecen
estarlo. Sin embargo, al leerlos surge la
pregunta de por qué no están ahí otros,
digmnosJuanJosé Arreola,Julio Torri...
MGS: Porque una de las finalidades de esta antología es ampliar, ampliar el panorama de la literatura
mexicana. No consideré incluir a
los autores que ya hemos leído y
que están en todas las antologías.
El que ve la lista que yo propongo
agrega los que él ya conoce. Se trataba, pues, de incluir a los que no
se conocen o se conocen poco. Por
ejemplo, conseguir los textos de
Efrén Hernández fue difícil, y me
llevó mucho tiempo. También batallé bastante para conseguir las
obras del regiomontano Ricardo
Elizondo Elizondo; me costó mucho tiempo conseguir su novela
Narcedalia Piedrotas, aunque publicada en la ciudad de México por la
editorial Leega, pero que es una
editorial que, como tantas otras, tiene problemas de distribución. Casi
todos los antologados son autores
de culto. De hecho, con la excepción del recién reeditado (por el
FCE) Salvador Elizondo, es muy
difícil conseguir las obras de los
antologados. En este sentido, otra
de las finalidades de Paisajes del limbo es servirle de guía a los editores,
de sugerencia para que reediten a
estos autores.

El primer soneto
publicado en la
prensa de Monterrey
Erasmo Torres L6pez
Cauta Constitucional de Nuevo León.
Marzo 24 de 1831. Monterrey.

LA PRJMERA vez que la prensa de
Monterrey publicó un soneto fue el

jueves 24 de marzo de 1831 yapareció en la Gazeta Constitucional de
Nuevo León. Así se llamaba entonces la publicación gubernamental
que ahora conocemos como Periódico Oficial
En la Cauta Constitucional de Nuevo León, antes del 24 de marzo del
año 31, se habían ya publicado poemas, pero no bajo la forma del son~
to. Justamente en el año en que comienza a circular el órgano estatal,
en 1826, se publica un poema, el 28
de septiembre, el cual está dedicado
a Tula, constituyendo la primera pr~
sencia poética en la prensa local; sin
embargo, no es un soneto.
El primero que bajo esta forma
aparece en la prensa regiomontana se publicó el 24 de marzo de
1831 y enseguida lo transcribimos:
Ante los ojos del concurso griego
Puso Apeles un rasgo de su mano;
Era la copia del pastor troyano,
Causa fatal del memorable fuego.
Consultaba el pintor con blando ruego
Los votos de uno y otro ciudadano;
Censura la sandalia un artezano,
Y el divino pincel la enmienda luego,
Entonces lleno de soberbia el necio
Pretende hacer ridículo aparato
De todo su saber, y en tono recio
Censuró lo más bello del retrato;
Pero Apeles volviendo con desprecio
Le dice: zapatero a tu zapato.

éste, en marzo de 1831, en cuyo
espacio se ubicaba a don Manuel
Ma. de Llano, quien ejercía la me- '
dicina y censuraba al gobierno de don Joaquín García. Tal vez a él se
destinaba el verso final: "zapatero
a tu zapato".
Pero ¿quién era su autor? De
primera intención se podría pensar en que lo fuera el Dr.José Francisco Arroyo, quien tuvo importante participación política en la entidad entre 1824y 1831, yqueArriaz.a
sea un seudónimo, de los muchos
que usó, como señala el Dr. Rafael
Garza Can tú en Algunos Apuntes...
p.188-201. Descartamos lo anterior
al encontrar los mismos catorce
versos en un periódico de México,
redactado por Juan A. Mateos, llamado La Sombra, de fecha 30 de
enero de 1866 y llevando por título
Apeles y el Zapatero.
No indica el autor, pues el espacio donde suele quedar su nombre
sólo dice: El Cornetín, que corresponde, tal vez , al periódico de donde se tomó el texto, y creemos se
trata de un periódico de Veracruz
surgido en esos días. Hemos encontrado que Arriaza no es un seudó-

nimo, sino un poeta español, que
vivió de 1790 a 1837, de nombre
Juan Bautista Arriaza, cuyas obras
se publicaron en Londres y en Madrid por 1815, y que nuestro canónigo y legislador local, el Dr. Arroyo, pudo conocer en su estancia en
Madrid, en 1821, y que diez años
después supo aplicar en forma admirable y oportunísima, como lo
expresa Garza Cantú al resaltar la
erudición de quien escribe en Cazeta Constitucional de Nuevo León, " (el
dr. Arroyo, probablemente)". op.
cit., p. 188.
Aunque desde 1826 la prensa local incluyó en sus páginas algunos
textos literarios, consideramos que
es en 1831 cuando la literatura
irrumpe en forma decisiva en la
prensa, merced a la polémica política. De ello se cumplieron ya, en marzo, 170 años, mismos que tiene el soneto comentado de haberse publicado en un periódico de la entidad.
Recomendamos consultar la
Gazeta Constitucional de Nuevo León,
cuya colección resguarda el Archivo General del Estado, así como El
Antagonista, cuya única colección se
conserva en la Capilla Alfonsina.

Trayectorias
REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
INFORMES Y SUSCRIPCIONES:

ARRIAZA.

Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frias,

Así aparece la composición; sin
título y suscrita por Arriaza. El motivo de su inserción deriva de lapolémica político-electoral en que se
enfrascaron en 1831 nuestros dos
primeros periódicos: Gazeta Constitucional de Nuevo León y El Antagonista. Oficial uno, independiente el
otro; defensor del gobierno el primero -como era natural-, crítico
del mismo el segundo. Aquél había
iniciado su circulación en 1826;

primer piso, Av. Alfonso Reyes 4000 norte,

C. P. 64000,
Monterrey, México. Teléfonos: 8324 4112
y Fax 8329 4126.
E-mail:
trayectorias@ccr.dsi.uanl.mx.

Página en internet:
http:/ /www.mx/publicaciones/trayectorias/

[ 67]

�ESTA VEZ los papeles se invirtieron.
La crítica teatral Ana Laura Santamaría subió al escenario y enfrentó el jucio de actores, directores y
dramaturgos, al presentar su libro
Desde la butaca, teatro regiomontano en
el fin del mi/,enio 1993-2000. Coral
Aguirre, Elvira Popova y Luis Martín Garza desempeñaron, como en
una escenificación, su papel de
inquisidores donde la intención fue
establecer una dialéctica entre los
objetos teatrales de análisis con su
sujeto. Su primer libro, editado por
la Facultad de Artes Escénicas, reúne su trabajo como crítica de teatro, iniciado desde su llegada a
Monterrey en los noventa, publicado en el periódico Mi/,enio Diario de
Monterrey. El libro abre un camino
para documentar la vida teatral de
la ciudad, que ha tenido sus fluctuaciones en diversas etapas y que
ha sido reseñado por personajes
como Alejandra Flores, Clara Eugenia Flores y Hernando Garza.
EN su ASPIRACIÓN de introducir la
perspectiva de género en las currículas universitarias, los Centros y
Programas de Estudios de Género
de la República Mexicana, realizaron en las instalaciones de la Facultad de Filosofía y Letras su II Coloquio de la Red Nacional. Aportes a
la pedagogía, reformas curricula-

res, teorías e investigaciones en el
siglo XXI y políticas institucionales,
fueron algunas de las propuestas
planteadas en las mesas de trabajo
para que, como dijo la coordinadora del CUEG de la institución
anfitriona, Lídice Ramos, estos centros de estudio no aparezcan en las
universidades como "un adorno".
Los tres días de trabajo, del 23 al
25 de agosto, sirvieron para reflexionar, bajo esta perspectiva feminista, sobre la importancia de
que "las mujeres universitarias pensemos como mujeres y lo que hemos aportado a la cultura". Reunió
a investigadoras de ciudades como
Toluca, Distrito Federal y Guadalajara, bajo el tema: "Género, educación superior y sus transformaciones" La maestra Gabriela Delgado
Ballesteros no dejó de advertir que
el supuesto avance educativo de las
mujeres se frena en el mercado laboral donde aún no existe una
apertura.
EL PROBLEMA económico y político
más trascendental del siglo XXI,
según la apreciación de un demógrafo como el doctor Gustavo Cabrera Acevedo, es la tendencia no
sólo del envejecimiento global de
la población para los próximos 50
años, sino su empobrecimiento. Las
estadísticas señalan la instauración
de un mundo injusto y polarizado
entre un 75 por ciento de gente
envejecida y empobrecida en cuanto a los elementos de bienestar
como alimentación y vivienda, frente al 20 por ciento restante en situación opuesta. De una población
de más de mil 461 millones de personas en el mundo, habrá mil 38
millones de ancianos con lo cual
disminuirá la fuerza de trabajo. Así
lo advirtió durante su ponencia
magistral "Poblamiento y desarrollo", ofrecida como parte de la Cátedra El Colegio Nacional, el 23 de
agosto en el Auditorio de la Biblioteca Universitaria Raúl RangelFrias.

[ 68]

Pronto serán erigidos en terrenos
de Ciudad Universitaria bustos dedicados a perpetuar la memoria
de dos destacados universitarios,
que aunque de siglos diferentes y
disciplinas distintas, aportaron su
labor incansable en la edificación
de la máxima casa de estudios: el
doctor José Eleuterio González
"Gonzalitos", y don Genaro Salinas
Quiroga. Su realización, emanada
de un acuerdo del Consejo Universitario en sesión del 28 de agosto,
tiene la idea de tener representados a los cuatro pilares de la Universidad en dicha área central. Los
otros dos son: Raúl Rangel Frías,
cuya efigie existe desde 1996 en la
plazoleta de rectoría, y la efigie del
doctor Eduardo Aguirre Pequeño.
LA FACULTAD de Filosofía y Letras ha
reactivado, después de casi 20 años,
la publicación de la revista Cathedra
Humanidades y Ciencias Sociales, que
pretende ser un reflejo fiel de sus
inquietudes filosóficas, científicas y
literarias. Su temática es variada:
filosofía, historia, política, a través
de artículos e investigaciones que
pretenden ofrecer una aportación
al conocimiento. La revista se abre
a la pluralidad de puntos, aspectos,
temas e intereses, comentó Alfonso Rangel Guerra, diversidad que
procede de los diversos autores.
"Esta revista, que cubre un ámbito
de humanidades y ciencias sociales,
participa de esa diversidad y de esa
pluralidad". Para Alejandra Rangel
el título de la revista remite al significado del término, arte, dominio
de las ciencias o las artes, o bien a
la lección de los maestros hacia los
discípulos. La presentación se realizó el 13 de septiembre con la participación de José Roberto Mendirichaga.
EL oiA 13 de septiembre pasado se
llevó a cabo la presentación del
Anuario Humanitas, del Centro de
Estudios Humanísticos de la universidad, correspondiente a la edición

2001, Núm. 28. Contó con la participación de Ricardo Miguel Flores,
en la sección de Filosofia; Alma Silvia
Rodríguez, en Letras; Esthela Gutiérrez Garza en Ciencias Sociales'e Israel Cavazos en Historia. El director
fundador de la publicación universitaria, doctor en derecho y filosofía
Agustín Basave Fernández del Valle,
insistió durante la presentación, el
13 de septiembre, en un tema de su
mayor preocupación, la de un humanismo ecuménico planetario
frente a los riesgos de la globalifobia
y la globalifilia.
LA TORRE de Rectoría presenta desde el 19 de septiembre una nueva
imagen con aluminio (Reynobond)
y cristal templado en sus once pisos, pero, sin duda, un elemento
esencial de esta remodelación fue
la integración de elementos modernistas con obras de reminiscencias
prehispánicas del artista nuevolonés Federico Cantú.
Ubicadas en la plazoleta del
lado sur oriente se encuentran su
escultura del Chac Mool, el cual
representa al dios de la lluvia en la
milenaria cultura maya, y el relieve
en cobre que representa a la férrea
y gloriosa cultura tolteca bajo el título "Los arquitectos de Tula".
Estos fueron algunos de los
monumentos que llevó a cabo el
artista, que incluyen además los relieves del frontispicio de la Facultad de Ingeniería Civil y de la Facultad de Filosofía y Letras, así
como la "Palax Atenea" de la Capilla Alfonsina.
LA PREPARATORIA Núm. 16 finalizó el
ciclo de conferencias "Contexto
educativo contemporáneo", con la
participación de Hugo Zemelman
Merino, investigador del Colegio de
México y autor del libro Problemas
antrvpoú5gicos y utópicos del conocimiento. En su conferencia "La educación
en México de cara al siglo XXI", el
22 de septiembre, expuso que México es el país más avanzado de

América Latina, aunado a una buena infraestructura, pero con una
decadente ausencia del pensamiento creativo. La producción editorial
o el producto de dicha infraestructura no es la misma. "No se aprovecha realmente la infraestructura en
México para hacer investigación",
dijo.
En la actualidad el nivel de las
tesis doctorales en diferentes universidades del país no tienen el nivel que deberían. El proceso de formación se tiende a confundir con
la capacitación, entrenamiento o,
incluso, a la información. La formación no sólo pasa por entrenar al
profesor, sino a una política orientada a potenciar al maestro como
persona, "estimular las potencialidades para poder ver la realidad,
reconocer qué lo circunda", señaló. De esta manera serán unas personas que respondan a los cambios.
"Si la educación no demuestra a la
gente para reaccionar con sus propias determinaciones, ¿qué es entonces la educación?"
S1 CON I.A ESCRITURA inda la historia
de la humanidad, ahora, sus cinco
mil años, desde su invención en las
tierras de Sumer, forman una historia propia. La evolución hacia un
sistema de signos y hacia la tipografía, fue recogida a través de la exposición que la Biblioteca Universitaria Capilla Alfonsina, presentó
durante octubre en su Sala de Historia. La muestra titulada "5000 mil
años de escritura", representa una
parte de la colección privada de
Carlos Jiménez, donde se apreció
el uso que le dieron civilizaciones
como la mesopotámica, fenicia,
egipcia, griega, romana, hebrea,
árabe, china, francesa y mexicana.
Se observó el empleo de distintos
materiales como los rollos de papiro, pergaminos y hasta las monedas
de bronce y plata, en donde quedaba un registro escrito, como los
epígrafes usados por primera vez en
este instrumento de cambio por los

[ 69]

griegos. Destacó la aportación del
alfabeto latino que ha servido de
fundamento a todas las lenguas y
de la escritura china que dio origen
otras. Destacaron en la muestra
los calendarios chinos impresos sobre seda, los textos religiosos escritos en pergaminos de varios metros
utilizando papel encerado, laminado de oro, con cubierta de piel, así
como los libros impresos, en diversas formas y estilos, destacando ediciones antiguas de las obras de los
clásicos griegos. A través de los
múltiples objetos expuestos, el espectador encontró que la escritura, además de operar como archivo inagotable para la memoria, ha
sido instrumento fundamental en
la propagación y transformación de
las ideas y las instituciones. La pretensión de la muestra fue motivar
la lectura, pues, como dijoJiménez,
"en base a ella se tiene acceso a la
imaginación".

a

UN HOMENAJE a Giusseppe Verdi en
su primer centenario luctuoso, rindió la Orquesta Sinfónica de la
UANL al inicio de la Cuarta Serie
de la Temporada 2001 a través de
la "Gala Verdi". El concierto del 4
de octubre incluyó oberturas, arias
y ensambles de óperas como Lafuer-

za del destino, Rigoletto, Un balto in
Maschera, La traviata, Aída, n trovadore, Don Carlos, Nabucco, Lombardi,
Otello, 1 vespri siciliani; interpretadas
por los cantantes Sergio Blásquez,
Diana Alvarado, Julieta Alemán,
Patricia Valdez, Gabriel González,
José Luis Orozco, Óscar Martínez y
Mario Bailey, bajo la preparación
vocal de Eric Steinman y la dirección del búlgaro Vladimir Kiradjev.
Un segundo homenaje de esta
serie está dedicado a la memoria
del recientemente fallecido exdirector de la Orquesta Sinfónica,
maestro Héctor Montfort Rubín, a
través del programa del. 22 de noviem bre. Se le recordó con una
obra pianística, como era su especialidad, el estreno de la Fantasía

�"El Caminante" de Schubert para
piano y orquesta, con la participación del pianista griego Alexandros
Kapelis.
Habría que destacar también la
actuación del mundialmente reconocido violonchelista Carlos Prieto, quien continúa en su labor de
dar a conocer el repertotio de su
instrumento, ahora con el estreno
en Monterrey, el 15 de noviembre,
del concierto para violonchelo y
orquesta "Espejos en la arena" de
Márquez.
vehículo para difundir el
conocimiento y el arte en general,
ha aparecido Colegi,o Civil, Boletín
Académico de la Preparatoria Núm. 1.
La publicación contiene arúculos
de carácter histórico, crítico, literario, científico y pedagógico. Su propósito principal es fomenta~ el ~abajo de investigación y de difuSion
cultural de los maestros de la escuela. En cada número se abordarán

COMO UN

personajes ilustres del Colegio ~ivil,
información sobre eventos oficiales,
se dará orientación y bibliografía
sobre actividades pedagógicas, apoyos didácticos y sugerencia de alternativas para la enseñanza y estrategias en el aprendiz.aje. Buscará "abrir
nuevos cauces al conocimiento, a fin
de ubicar al ser humano de cara a su
entorno, motivándolo a su transformación", dijo la directora de la dependencia, Minerva G. So~~lo
Suárez, durante su presentac1on.
También pretende contribuir a la
mejor comprensión de lo~ problemas individuales y colect.J.vos que
aquejan a la comunidad, así como
la obtención de soluciones eficaces
para tales problemas. En la primera
edición mensual, se recogen, de
Edmundo Alvarado Santos su "Teoría de la Universidad", un apunte de
Jaime César Triana Co~tre~ sobre
el Colegio Civil en su lustona, el s?neto que don Horacio Salazar Ornz
a la misma institución, dedicó, una

breve semblanza biográfica de José
Eleuterio González por el finado Alfonso Reyes Aurrecoechea y Armando Joel Dávila Gómez intenta valorar la influencia del libro La expresión americana deJosé Lezama Lima,
en el campo de la teoría literaria, la
creación poética y novelística.
AGAPITO MAESTRE, doctor en Filosofía por la Universidad Complutense
de Madrid y discípulo de Habermas, impartió el taller "Pensamiento político hispanoamericano", co~
el objetivo de proporcionar una visión panorámica de la riqueza Y
complejidad del pensamiento iberoamericano contemporáneo, mediante una valoración de sus fuentes históricas y contextuales, sus
aportes fundamentales y sus desafíos y perspectivas. Se revisara? autores como Alfonso Reyes,Jose Ortega y Gasset, Gabriel Zaid, María
zambrano y Octavio Paz.

niv~nitaria
Publicación quincenal de la UANL
• Un recorrido por los distintos campus ~n ?usca del
quehacer cultural, científico Y academ1co de los
universitarios
• Las grandes rutas de la institución
• La pasión del deporte Y sus mejores exponentes
• Entrevistas que pulsan los temas de actualidad
• Comentarios, reflexiones y opiniones

[ 70]

.,,

Indice de lo publicado en Armas y Letras
[ enero - diciembre de 2001 ]
Alanís Pulido, Armando. Poemas. Núm. 32, pp. 25-28.
Alardín, Carmen. Poema ("Los hijos no nacidos") .
Núm. 31, p. 23.
Alegre, Atanasio. Tras las huellas de la imaginación trascendental [Entrevista con Alherto Rosa/,es].
Núm. 29, pp. 25-28.
Las raícesf enomenol.ógicas de ÚJ cursi [oel capítuw 13 del
Ulises de]ayce]. Núm. 31, pp. 26-28.
Algaba, Leticia. De la urgencia creadora a la crítica. Núm. 28,
pp. 20-25.
Ayala Duarte, Alfonso. Nadie sabe para quién trabaja, o Las
vicisitudes de la industria del disco, músicos y aun ws inventores. Núm. 28, pp. 43-45.
Estampas de nuestra música. Núm. 29, pp. 4243.
El sonido del hormiguillo [Entrevista con "Alma de
Chiapas"]. Núm. 30, pp. 63-66.
Norte cariheño. Núm. 31, pp. 47-50.
Alherto Flores Varela. Algunas impresiones del sigw XX.
Núm. 32, pp. 52-53.
Una interpretación instrumental. Núm. 33, pp. 59-60.
Bec;a, Anibal. Dos poemas ("Nocturno para violines y clarinete" y "Anuncio"). Núm. 29, pp. 29-31.
Brinckmann, Barbe!. El teatro misionero en México: instrumento ideol.ógico. Núm. 33, pp. 22-26.
Cabral de Melo,Joao. Escritos con el cuerpo (poemas).
Núm. 31, pp. 35-36.
Cabrera Salort, Ramón. Jirones [ Charla sobre educación por el
arte]. Núm. 31, pp. 29-31.
Carmona, Gisella. Noticias dela Universidad. Núm. 31, p. 66.
Carriedo Castro, Pablo. La postura internacional ante la Guerra Civil Española a través de la obra poética de Pedro
Garfias. Núm. 30, pp. 19-25.
Ceniceros, Guillermo. Portada y viiietas en páginas interiores. Núm. 30.
Contreras, Gabriel. Borges, más allá del centenario [Entrevista
con Marcos &amp;cardo Bamatán]. Núm. 28, pp. 26-28.
Cuéllar, Margarito. Presentación a Dos poemas, de Anibal
Bec;:a. Núm. 29, p. 29.
Presencia de Manuel Bandeira. Núm. 29, pp. 52-53.
Presentación a Pedro Gar.fias: entre España y México
(selección de poemas). Núm. 30, p. 36.
Horacio Salazar Ortiz y la estética de la presencia ausente.
Núm. 31, pp. 16-18.
Presentación a Poemas, de Armando Alanís Pulido.
Núm. 32, p. 25.
Presentación a Poemas, de Amulfo Vigil.
Núm. 33, p.12.
Dávila, Armando Joel. Andrés Huerta y su voz lírica. (Suplemento de Armas y Letras). Núm. 29, pp. VII-VIII.
YosayPedro Garjias, elpoeta!Núm. 30, pp. 34-35.

Derbez, Edmundo. Noticias de la universidad.
Núm. 31, pp. 65-66.
Noticias de la universidad. Núm. 32, pp. 70-71.
Noticias de la universidad. Núm. 33, pp. 67-69.
Escamilla, Roberto. Mínimo recuento anual (cine).
Núm. 29, pp. 44-50.
Porfin la l.ey (cine). Núm. 30, pp. 67-73.
Un fósforo que iluminó el arte (cine).
Núm. 31, pp. 51-56.
México: un país de analfabetos visuales (cine).
Núm. 32, pp. 56-61.
Televisión: No es ficción, está ocurrierul,o ahora (cine).
Núm. 33, pp. 53-58.
Femández, Enrique. Lafractura del espacio urbano: el Madrid
galdosiano en Tiempo de silencio. Núm. 29, pp. 3-12.
El Día de Muertos de Ham/,et y Don Quijote.
Núm. 33, pp. 9-11.
Florescano, Enrique. La construcción de la nación y el conflicto
de identidades. Núm. 28, pp. 12-19.
Garza Mercado, Ario. Taxco (poemas). Núm. 31, pp. 24-25.
Gracia Vicente, Alfredo. Pedro Garfias en el recuerdo.
Núm. 30, pp. 7-10.
Guerrero, Emir. Portada y viiietas en páginas interiores.
Núm.28.
Hernández Martín del Campo, Leticia M. La idefinib/,e experiencia poética. Núm. 33, pp. 16-18.
Herrera, Vanessa. Pedro Garfias en Monterrey.
Núm. 30, pp. 31-33.
Hinojosa Córdova, Lucila. El otro terrorismo.
Núm. 33, pp. 31-33.
Huerta, Andrés (suplemento). Núm. 30, pp. 31-33.
Infante,José María. Esperanzas y expectativas.
Núm. 28, pp. 38-39
Contrastes. Núm. 29, pp. 37-38.
Razones de estado. Núm. 31, pp. 43-44.
De la transitowgía. Núm. 32, pp. 50-51.
Acostumbramientos. Núm. 33, pp. 38-39.
Jiménez, Zacarías. Un Alfonso Reyes iracundo y diplomático.
Núm. 29, p. 55.
Latapí, Pablo. Tuwres y educación. Núm. 28, pp. 3-11.
Leyva,José Ángel. ReynolPérez: El tren de ws sueños.
Núm. 30, pp. 74-75.
López, Armando. Portada y viñetas en págin.:is interiores.
Núm. 29.
Lozano, Carmen. Portada y pági,nas interiores (esculturas).
Núm. 33.
MacLeish, Archibald. Ar:s poetica. Núm. 33, p. 27.
Martínez, Humberto. SobreErnstjünger. Núm. 29, pp. 61-63.
Dos textos ("Desconocer" y "Faltante").
Núm. 30, p. 59.

[ 71]

�Dos Borges más; Cava.fo lota~· La poesía en casa. Núm.
31, pp. 57-60.
Tres textos. Núm. 32, pp. 37-38.
Wu-wei. Núm. 33, p. 30.
Martínez Cantú, Ricardo. Aunque usted no /,o crea. Núm. 28,
pp. 47-49.
Desamarrando lunas. Núm. 29, pp. 51-52.
Individuo, grupo y sociedad. Núm. 32, pp. 29-32.
Martínez Carrizales, Leonardo. Las gestiones del escritor canciUer [ Tres cartas de Alfonso Reyes a Enrique Gonzá/,ez
Martínez y un comentario histórico].
Núm. 30, pp. 42-47.
Martínez Luna, Esther. Hécate y el rostro de la literatura neolatina mexicana. Núm. 33, pp. 63-65.
Matas Caballero,Juan. Ámbitos temáticos en El ala del sur de
Pedro Garfias. Núm. 30, pp. 11-18.
De Mello, Thiago. Dos poemas en español ("Hace calor en la
selva" y "Amor más que imperfecto").
Núm. 28, p. 33.
Mendes, Murilo. Poemas. Núm. 33, p. 21.
Méndez,José Carlos. Una manografia necesaria.
Núm. 28, pp. 46-47.
La hora del receptor [Entrevista con Milagros Ezquerro].
Núm. 29, pp. 20-24.
Renato Leduc: una vida vivida. Núm. 29, pp. 50-60.
La escritura como un ve/,o del dolor [Entrevista con Leonardo Martínez Canizales]. Núm. 30, pp. 39-41.
Arquicultura: un rrwde/,o y su aplicación.
Núm. 30, p. 77.
Uno escribe confiando en buenos intérpretes [Entrevista con
Emilio Carba/lido]. Núm. 31, pp. 32-34.
Un Alfonso Reyes casi desconocido. Núm. 31, pp. 61-63.
El Nican mopohua es un puente [Entrevista con Miguel León-PortiUa]. Núm. 32, pp. 3-9.
Geroca en busca de la luz y el diJJujo.
Núm. 32, pp. 33-34.
Doce escritoresJuera de los intereses de la patria. Núm. 33,
pp. 65-66.
Mendirichaga, José Roberto. Catolicismo social en México.
Núm. 29, pp. 32-36.
Alfonso Rubio y Rubio: el profesor, el poeta y el prorrwtor
cuUural. Núm. 32, pp. 42-45.
Montejo, Eugenio. La ba/,ada del insomnio venez.o/,ano. Núm.
29, pp. 15-19.
Noyola, Samuel. Tres poemas ("Maquinuscrito", "Tríptico" y
"El mito en sí''). Núm. 29, p. 24.
Olivennes, Armand. Infructuosa muerte (poema).
Núm. 33, p. 28.
Ortega Bobadilla,Julio. La tarea inconclusa deMichelFoucauU.
Núm. 28, pp. 29-32.
Ortiz, Armando Hugo. Cantos de sirenas.
Núm. 30, pp. 78-79.
Padilla, Hugo. Calcuf.emos. Núm. 28, pp. 40-42.
Los iluminados. Núm. 29, pp. 39-41.
El pulidor de lentes. Núm. 30, pp. 60-62.
Contrapunto inesperado. Núm. 31, pp. 40-42.

De dubitaciones e ignorancias. Núm. 32, pp. 46-49.
Ciencia vieja, ciencia nueva. Núm. 33, pp. 34-37.
Pito!, Sergio.juan Soriano. Núm. 30, pp. 51-58.
Poot Herrera, Sara. El Sueño de SorJuana, búsqueda del ser
[A propósito de la f.ectura de Víctor Gerardo Rivas].
Núm. 31, pp. 9-15.
Popova, Elvira. El mundo visto desde la butaca.
Núm. 32, p. 68.
Puente Leyva,Jesús. Encuentros y experiencias, vida en la diplomacia. Núm. 29, pp. 55-59.
Querejeta, Alejandro. Lezama en el recuerdo.
Núm. 33, pp. 19-20.
Rangel Frías, Raúl. Pedro Garfias. Núm. 30, pp. 3-6.
Rangel Guerra, Alfonso. Presentación. Núm. 30, p. 2.
Alfonso Reyes en Brasil. Núm. 30, pp. 48-50.
Presentación. Núm. 31, p. 2.
Para la historia de /,a Universidad de Nuevo León -Un
desconocido proyecto del año 1920-. Núm. 31, pp. 3-8.
Presentación. Núm. 32, p. 2.
Reguera García, Antonio Adolfo. Pedro Garfias: sus antecedentes masónicos. Núm. 30, pp. 26-28.
Reyes Aurrecoechea, Alfonso. Portada. Núm. 30.
Roa,Juan Pablo. Postales de Lisboa. Núm. 29, pp. 13-14.
Roca,Juan Manuel. Dos poemas. Núm. 33, p. 29.
Rodríguez Canales, Gerardo ( Geroca). Portada y viñetas en
páginas interiores. Núm. 32.
Rojano, Diego. Pedro Garfias: afu:ionado flamenco y poeia maldito. Núm. 30, pp. 29-30.
Ruiz, Enrique. Las ideas y el arte. Núm. 33, pp. 40-47.
Ruiz Solís, Francisco. Una historia en el diván.
Núm. 28, pp. 49-50.
El camino indígena hacia el norte. Núm. 29, p. 54.
Exploraryfundar. Núm. 31, pp. 63-64.
Para una ética política. Núm. 32, pp. 67-68.
La vida tambiin es música. Núm. 32, p. 66.
Artes vitales. Núm. 32, p. 66.
Nueva época. Núm. 33, pp. 61-62.
Los caminos del espectro. Núm. 33, pp. 62-63.
De Sade, Xossé. Portada y viñetas en páginas interiores.
Núm. 31.
Salazar Ortiz, Horacio. Poemas. Núm. 31, pp. 19-22.
Salazar Reyna, Graciela. Canto de un animal salvaje (poema). Núm. 31, pp. 37-39.
Santamaría, Ana Laura. Jaime Chabaud y la poética
generaci.onaL Núm. 31, pp. 45-46.
Festival de Teatro Nuevo León 2001: "La recuperación del
espacio del actor". Núm. 32, pp. 62-65.
Tamez Tejeda, Antonio. Arquitectura nuvohispana en Texas.
Núm. 33, pp. 48-52.
Torres López, Erasmo. El primer soneto publicado en la prensa
de Monterrey. Núm. 33, p. 65.
Valdés Hugo. Carws H. Cantú: Xibalbá. (1990).
Núm. 33, pp. 3-8.
Vigil, Amulfo. Poemas. Núm. 33. pp. 12-15.
Yáñez, Ricardo. Tres poemas. Núm. 28, p. 34.

[ 72]

�Dos Borges más; Cavafis total; La poesía en casa. Núm.
31, pp. 57-60.
Tres textos. Núm. 32, pp. 37-38.
Wu-wei. Núm. 33, p. 30.
Martínez Cantú, Ricardo. Aunque usted no lo crea. Núm. 28,
pp. 47-49.
Desamarrando lunas. Núm. 29, pp. 51-52.
Indivi4uo, grupo y sociedad. Núm. 32, pp. 29-32.
Martínez Carrizales, Leonardo. Las gestiones del escritor canciUer [ Tres cartas de Alfonso R.eyes a Enrique Gonzá/,ez
Martínez y un comentario histórico].
Núm. 30, pp. 42-47.
Martínez Luna, Esther. Hécate y el rostro de la literatura neolatina mexicana. Núm. 33, pp. 63-65.
Matas Caballero,Juan. Ámbitos t,emáticos en El ala del sur de
Pedro Garfias. Núm. 30, pp. 11-18.
De Mello, Thiago. Dos poemas en español ("Hace calor en la
selva" y "Amor más que imperfecto").
Núm. 28, p. 33.
Mendes, Murilo. Poemas. Núm. 33, p. 21.
Méndez,José Carlos. Una monografia necesaria.
Núm. 28, pp. 46-47.
La hora del receptor [Entrevista con Mi!,agros Ezquerro].
Núm. 29, pp. 20-24.
Renato Leduc: una vida vivida. Núm. 29, pp. 50-60.
La escritura como un velo del dolor [Entrevista con Leonardo Martínez Carrizales]. Núm. 30, pp. 39-41.
Arquicultura: un modelo y su aplicación.
Núm. 30, p. 77.
Uno escrihe con.fiando en buenos intirpretes [Entrevista con
Emilio Carballido]. Núm. 31, pp. 32-34.
UnAlfonso&amp;)•es casi desconocido. Núm. 31, pp. 61-63.
El Nican mopohua es un puente [Entrevista con Miguel León-Portilla]. Núm. 32, pp. 3-9.
Geroca en busca de la luz y el dibujo.
Núm. 32, pp. 33-34.
Doce escritoresJuera de los intereses de la patria. Núm. 33,
PP· 65-66.
Mendii;ichaga, José Roberto. Catolicismo social en México.
Núm. 29, pp. 32-36.
Alfonso Rubio y Rubio: el profesor; el poeta y el promotor
cultural. Núm. 32, pp. 42-45.
Montejo, Eugenio. La bal,ada del insomnio venezolano. Núm.
29, pp. 15-19.
Noyola, Samuel. Tres poemas ("Maquinuscrito", "Tríptico" y
"El mito en sí"). Núm. 29, p. 24.
Olivennes, Armand. Infructuosa muerte (poema).
Núm. 33, p. 28.
Ortega Bobadilla,Julio. La tarea inconclusa de MichelFoucault.
Núm. 28, pp. 29-32.
Ortiz, Armando Hugo. Cantos de sirenas.
Núm. 30, pp. 78-79.
Padilla, Hugo. Calculemos. Núm. 28, pp. 40-42.
Los iluminados. Núm. 29, pp. 39-41.
El pulidor de lentes. Núm. 30, pp. 60-62.
Contrapunto inesperado. Núm. 31, pp. 40-42.

De dubitaciones e ignorancias. Núm. 32, pp. 46-49.
Ciencia vieja, ciencia nueva. Núm. 33, pp. 34-37.
Pito!, Sergio. Juan Smiano. Núm. 30, pp. 51-58.
Poot Herrera, Sara. El Sueño de SorJuana, búsqueda del ser
[A propósito de la lectura de Víctor Gerardo Rivas] .
Núm. 31, pp. 9-15.
Popova, Elvira. El mundo visto desde la butaca.
Núm. 32, p. 68.
Puente Leyva,Jesús. Encuentros y experiencias, vida en la diplomacia. Núm. 29, pp. 55-59.
Querejeta, Alejandro. Lez.ama en el recuerdo.
Núm. 33, pp. 19-20.
Rangel Frías, Raúl. Pedro Garfias. Núm. 30, pp. 3-6.
Rangel Guerra, Alfonso. Presentación. Núm. 30, p. 2.
Alfonso R.eyes en Brasil. Núm. 30, pp. 48-50.
Presentación. Núm. 31, p. 2.
Para la historia de la Universidad de Nuevo León -Un
desconocido proyecto del año 1920-. Núm. 31, pp. 3-8.
Presentación. Núm. 32, p. 2.
Reguera García, Antonio Adolfo. Pedro Garfias: sus antecedentes masónicos. Núm. 30, pp. 26-28.
Reyes Aurrecoechea, Alfonso. Portada. Núm. 30.
Roa,Juan Pablo. Postales de Lisboa. Núm. 29, pp. 13-14.
Roca,Juan Manuel. Dos poemas. Núm. 33, p. 29.
Rodríguez Canales, Gerardo ( Geroca). Portada y viñetas en
páginas interiores. Núm. 32.
Rojano, Diego. Pedro Garfias: aficionado flamenco y poeta maldito. Núm. 30, pp. 29-30.
Ruiz, Enrique. Las ideas y el arte. Núm. 33, pp. 40-47.
Ruiz Solís, Francisco. Una histmia en el diván.
Núm. 28, pp. 49-50.
El camino indígena hacia el norte. Núm. 29, p. 54.
Explorar y fundar. Núm. 31, pp. 63-64.
Para una ética política. Núm. 32, pp. 67-68.
La vida también es música. Núm. 32, p. 66.
Artes vitales. Núm. 32, p. 66.
Nueva época. Núm. 33, pp. 61-62.
Los caminos del espectro. Núm. 33, pp. 62-63.
De Sade, Xossé. Portada y viñetas en páginas interiores.
Núm. 31.
Salazar Ortiz, Horacio. Poemas. Núm. 31, pp. 19-22.
Salazar Reyna, Graciela. Canto de un animal salvaje (poema). Núm. 31 , pp. 37-39.
Santa.maría, Ana Laura. Jaime Chabaud y la poética
generacional. Núm. 31, pp. 45-46.
Festival de Teatro Nuevo León 2001: ''La recuperación del
espacio del actor". Núm. 32, pp. 62-65.
Tamez Tejeda, Antonio. Arquitectura novohispana en Texas.
Núm. 33, pp. 48-52.
Torres López, Erasmo. El primer soneto publicado en la prensa
de Monterrey. Núm. 33, p. 65.
Valdés Hugo. Carlos H. Cantú: Xibalbá. (J990).
Núm. 33, pp. 3-8.
Vigil, Amulfo. Poemas. Núm. 33. pp. 12-15.
Yáñez, Ricardo. Tres poemas. Núm. 28, p. 34.

[ 72]

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        <name>Dublin Core</name>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2001, No 33, Noviembre-Diciembre</text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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