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                  <text>REVISTA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

��Luna Virgen
Conversación en El Moderno
Perfil de Raúl Rangel Frías
Humanismo y universidad
en Raúl Rangel Frías

♦

Literatura, ideología y sociedad
La vida en México después de Octavio Paz
Poemas
Nietzsche y el socialismo
La pasión oscura. El café en la poesía
colombiana del siglo XX. Cafés literarios
capitalinos e imaginarios del café
Seis poemas
Por la línea de la vida

♦

Raúl Rangel Frías, 3
Arturo Cantú, 4
Alfonso Rangel Guerra, 6

♦

Samuel Flores Longoria, 8

♦

Ricardo Sandoval Salazar, 11
Margarito Cuéllar, 15
Renato Tinajero Mallozzi, 21
Leonardo Iglesias, 26

♦

♦
♦

♦

♦
♦
♦

Henry Luque Muñoz, 30
Robert Graves, 43
Violeta Bóncheva, 46

Secciones
♦

Hugo Padilla, 50

♦

Armando V. Flores, 54

♦

Vanessa Herrera, 56

Gracias a esa "inmensa mayoría"
LIBRos: Centro y movimiento, 64
Genealogía de la duda y lo grotesco, 65
El mundo que vemos, 66
Todo ensayo es una manera
de explicarse el mundo, 66

♦

Roberto Escamilla, 58

♦

Francisco Ruiz Solís

♦

NOTICIAS

♦

Zacarías Jiménez
Edmundo Derbez, 68

Es probabl,e
ARQUICULTURA: La arquitectura
como herramienta
RAnm Las radios comunitarias
en Latinoamérica

MACHINA SPECULATRJX:

CINE, TELEVISIÓN Y OTROS ESPEJISMOS :

Portada y viñetas

♦ Efrén Yáñez

�Luna Virgen
Conversación en El Moderno
Perfil de Raúl Rangel Frías
Humanismo y universidad
en Raúl Rangel Frías

♦

Literatura, ideología y sociedad
La vida en México después de Octavio Paz
Poemas
Nietzsche y el socialismo
La pasión oscura. El café en la poesía
cowmbiana del sigw XX. Cafés literarios
capitalinos e imaginarios del café
Seis poemas
Por la línea de la vida

♦

Raúl Rangel Frías, 3
Arturo Cantú, 4
Alfonso Rangel Guerra, 6

♦

Samuel Flores Longoria, 8

♦

Ricardo Sandoval Salazar, 11
Margarito Cuéllar, 15
Renato Tinajero Mallozzi, 21
Leonardo Iglesias, 26

♦

♦
♦
♦

♦

♦
♦

Henry Luque Muñoz, 30
Robert Graves, 43
Violeta Bóncheva, 46

Secciones
Es probable
ARQUICULTURA.: La arquitectura
como herramienta
RADIO Las radios comunitarias
en Latinoamérica

MACHINA SPECULATRDC

♦

Hugo Padilla, 50

♦

Armando V. Flores, 54

♦

Vanessa Herrera, 56

♦

Roberto Escamilla, 58

♦

Francisco Ruiz Solís

♦

Zacarías Jiménez
Edmundo Derbez, 68

CINE, TELEVISIÓN Y OTROS ESPEJISMOS :

Gracias a esa "inmensa mayoría"
LmRos: Centro y movimiento, 64
Geneawgía de la duda y l,o grotesco, 65
El mundo que vemos, 66
Todo ensayo es una manera
de explicarse el mundo, 66
NoncIAS

Portada y viñetas

♦

♦ Efrén Yáñez

�LUNA VIRGEN
■

Ra61 Rangel FMas

Lomás significante de la fascinación

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Dibujo de Alfonso Reyes Aurrecoechea

que tiene alcanzar la Luna es poder hacerlo. Y
ejecutarlo precisamente con la ávida conciencia
de todos los que nos asomamos por la vista y el
oído a esta hazaña. Quedamos incluidos y operantes en la misma maniobra al momento de su
ejecución. Nos aglutina de modo peculiar este
doble significado porque junta el mundo de la
fácula a la vida cotidiana; podemos tener la Luna
en nuestras propias manos, tocar su cuerpo en las
piedras que la componen, hacerle fotos a sus perfiles, volada con el pie y abandonarla finalmente
en su sitio. Una más de las muchas cosas que son
del uso humano. Y también con ello ponemos a
descansar a ese género ambiguo de la imaginación que es la "ficción science".
En cuanto algo se hace, deja de pertenecer a la
dimensión de los sueños o de las ficciones, donde
no es bueno que esté alojado, por cómoda inercia,
todo lo que el hombre es capaz de hacer obra y per
ner en movimiento. Nos cura y salva este modo más
profundo de la realidad que es la realización. Nos
libera de los sustitutos embelesos y devuelve también
a éstos su más bella calidad, la libertad de la palabra
y el albedrio de la conciencia humana en todo lo
perteneciente a su ley. De un golpe rompe y separa
con una espada tajante el nudo del falso mito para
dejar en su acción propia los hechos y las quimeras,
cada una y ambas como el velamen que impulsa el
bajel con vientos encontrados.
Bella es la leyenda de los argonautas, pero el
vellocino de oro y Medea están situados en la trascendencia del mito heroico donde se pretende
subvertir a fantasía la historia. Pongamos la poesía con cifra de pasiones humanas a un lado; y de
otro la hazañosa perseverancia en la navegación
del mar Egeo que es verdad arrebatada a la geer
grafia. Una valiente decisión que fue el origen del
logos o sabiduría griega.
La misión del mito antiguo fue sustentar el

ánimo o la valiente fuerza del corazón. Y siempre,
la conciencia de que es el hombre una clave del
universo hecha a la medida de su propia aventura, de su resolución para trasponer los límites de
lo posible en busca de una realidad más virgen de
la existencia del ente.
Cuanto se va despojando a la Luna antigua de
sus túnicas es como quitar a la cara del hombre
que la hizo su espejo, superpuestas máscaras para
la noche, la muerte o el amor. Excusa de amantes,
testigo de palabras apasionadas y hechos traider
res, vaso de suspiros y flores románticas o de seducciones irreparables.
Todo un mundo de estilos antiguos va al naufragio de la Luna, que ya no va a serlo sino tierra o
isla del cosmos en cuyo mar se mece la navecilla
humana. Y al encuentro y cita de la verdad que
lleva consigo el nuevo aventurero, la núbil esposa
de la noche se muestra dócil y sin enigmas, dispuesta a la entrega exigente y al cambio de los
mitos moribundos, por el nuevo en que se ha de
perpetuar la progenie venidera.
En la encrucijada universal de este hecho está
el presagio de un hallazgo del hombre consigo
mismo. Más que saber lo que contiene la Luna
vamos a averiguar lo que guarda el pecho humano para disponer su propio futuro ante la vigilia y
vísperas del nuevo alumbramiento. Fortuna o infortunio proceden de nosotros y si hemos asaltado el muro del enigma, hemos de aprender algo
muy simple: ¿para qué es el hombre?
Adquiriremos una nueva leyenda de regreso a
las playas de origen, que nos devuelva la verdad
humana. Tendremos una conciencia más despierta de que estamos hechos para los imposibles, las
audacias y las hermosuras. Y que al deshacer los
enigmas viejos, el hombre tiene el poder de hacer
al espíritu su morada en la tierra. Bajo los astros
desnudos, en plena lucidez y rodeados de embriaguez nocturna.

[ 3]

�CONVERSACIÓN EN EL MODERNO
■

Arturo Cantú

A la memoria de Raúl Rangel Frías

-Quiero otro vodka, dijo el Licenciado
y continuó:
-Todo lo que proviene
de la imaginación es real,
no es posible imaginar pendejadas.
Al quinto vodka cayó sobre la mesa
Rangel Domene, su sobrino.
Un ayudante lo condujo a casa.
Salomón, ebrio ya de cervezas,
aventuró confusamente algún reclamo
y abandonó la mesa cejijunto.
Aún era mediodía.
Nos fuimos al Moderno,
una cantina extraña
de mesas y sillas triangulares.
Allí montó el discurso de sus intelecciones.
Hablamos de lo Uno y lo Múltipk,
del natural horror a la Unidad
que pro-picia el incesto
y las acciones que no pueden conmutarse.
Recordó entonces la muerte de Canales
que había encargado algunas provisiones
para un cumpleaños al que no lkgó nunca.
Mientras lo velaban
trajeron siete cabritos desollados,
como si hubiera previsto el sacrificio,
su pro-pia comunión con la sangre y con la tierra.
Recordamos a Arturito:
- Algún día haré un poema, le dije,
con algo así:
''Pule tus huesos, hijo,
en la tumba, para que el día delJuicio
te claves como flecha en la frente de Dios".
Fue necesario refugiarnos en la Forma,

[ 4]

considerar la idea de las ideas en Platón
y hasta la esfera parmenídea
semejante a sí misma en toda parte.
Nada borraba el verso de Vallejo:
Golpes como del odio de Dios...
Recorrimos la historia buscando un asidero.
Vinieron a remate los filósofos reyes
y los manuales para la educación del príncipe.
-Hoy todos somos príncipes, me dijo.
Vimos, a través de la mesa y de la tierra,
en la lejana China,
el hipotético surgir del hombre nuevo
ya desprovisto de arrogancia.
Nada nos consolaba, nada nos disuadía.
Invocamos a Rilke en el Duino
y al Ángel en la plaza sorprendido
frente a los amantes de entonces, los de siempre,
mientras los muertos innúmeros
arrojaban por fin la moneda de la dicha.
También nuestros difuntos arrojaron su pieza.
¿Qué sueña el hombre cuando sueña?
¿Qué imagina?
Imagina la atadura de lo vivo y lo muerto,
sueña la resurrección de la vida verdadera
y la reencarnación en otra cosa,
en otro espíritu diferente al del Dios que conocemos,
en otra estofa diferente a los átomos y al polvo.

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Hablaba con fervor.
Su voz se alzaba como cuerda desafinada
para caer casi sin aire
sobre sus pro-pías conclusiones implacables.
Lo suyo venía de no sé dónde.
¡Ansía de corazón, ansía de todo!
No veía las cosas, veía las ideas.
La mesa era un tapiz inexpresable
y los vasos flotaban centelleantes.

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1

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Brillaban hacía tiempo las estrellas cuando dijo:
-Para tí la noche es aún joven,
yo tengo que marcharme.

[ 5]

.

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�PERFIL DE RAÚL RANGEL FRÍAS
■

Alfonso Rangel Guerra
V ivió ochenta años. Muy joven, ter-

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1

minó sus estudios de derecho en la Escuela de Jurisprudencia de la Universidad Nacional y en ese
momento decidió el rumbo de su vida; optó por
no permanecer en la ciudad de México; es decir,
optó por integrarse al centro urbano y cultural del
país y regresar a su tierra natal para vivir y trabajar
aquí, en la comunidad en la que había nacido y
de la que formaba parte.
No debió ser fácil abandonar la capital de la
República, donde dejó amigos, maestros, un ambiente de cultura y de diálogo, con indudables posibilidades de desarrollo intelectual y personal,
para empezar el ejercicio profesional y el de su
propia vida en aquel reducido y pequeño medio
que debió ser el de Monterrey en los finales de los
años 30, cunado todavía no despuntaban las grandes líneas del hacer colectivo en el ámbito cultural y cuya precaria condición en todos los órdenes
se traducía en limitaciones materiales, económicas, educativas y sociales. ¿Qué podía esperar de
aquella pequeña ciudad de menos de 190,000 habitantes un joven brillante e inteligente, poseedor
de una cultura filosófica e histórica, que había escuchado y recibido lecciones de quienes eran en
esa tercera década del siglo los grandes maestros
de la cultura mexicana moderna, que había convivido con otros jóvenes de su propia generación,
igualmente inteligentes y creativos, reflexivos y
críticos, y en cuyo diálogo alcanzaron por sí mismos la capacidad para interpretar su tiempo y su
mundo, su país y la cultura nacional y occidental;
qué podía esperar el joven Raúl Rangel Frías de
esa ciudad, donde todo estaba por hacerse?
No me cabe la menor duda de que en aquel
momento decisivo de su vida, el joven regiomontano optó sin vacilar por el regreso a su ciudad
natal, no para recibir personalmente beneficios o
situaciones favorables, si no para servir, para tra-

[ 6]

Dibujo de Alfonso Reyes Aurrecoecheo

bajar en favor de la ciudad y participar en su desenvolvimiento. Fue, seguramente, un sentido claro de compromiso, de entrega a una tarea, lo que
pesó en su desición. Visto este suceso desde la distancia de los años, esa tarea a la que volvió Raúl
Rangel Frías a Monterrey puede calificarse con
certeza como una tarea fundadora.
A lo largo de su vida, Raúl Rangel Frías fue un
hacedor, en el más alto sentido del término. Con
su obra ininterrumpida de más de medio siglo,
obra de indiscutible dimensión cultural y social,
como maestro y funcionario universitario primero, como gobernante después, como guía y representante siempre de las mejores causas en favor
del desarrollo cabal de la comunidad, se le identifica como el principal constructor del Monterrey
contemporáneo, pues si bien una ciudad es finalmente el resultado del trabajo y el esfuerzo de
muchos, reflejados en la economía, la política, la
industria, la educación, la cultura y el desarrollo
social, también es cierto que esa colectividad se
mueve y se orienta por la capacidad directiva y
conductora de quien posee la energía intelectual
y la fuerza moral para guiar y conducir, para impulsar y para orientar. Esa capacidad la tuvo Raúl
Rangel Frías porque, a un mismo tiempo, integraba en su persona ese equilibrio poco usual de teoría y práctica, del pensar y del hacer. Si en su pensamiento era posible configurar el análisis teórico
más elevado sobre los fenómenos del acontecer
humano, reflexionar sobre las varias escuelas filosóficas del pensamiento occidental antiguo e interpretar la significación profunda de la historia,
también poseía el sentido práctico de las decisiones, visión de los requerimientos inmediatos de la
sociedad y voluntad para ejecutar y realizar lo necesario para convertir los proyectos en acto.
Como jefe del Departamento de Acción Social
de la Universidad, después como rector, luego
como gobernante de Nuevo León, más tarde como
funcionario encargado de los servicios educativos
federales en la entidad y por último como director del Instituto de Cultura del Estado, Raúl Rangel
Frías sirvió a Nuevo León creando estructuras administrativas acordes con el cambio de los tiempos; estableciendo nuevas instituciones; erigiendo obras de gran dimensión para el desarrollo
social y cultural de la entidad; abriendo caminos y
estableciendo servicios; impulsando en fin las
mejores causas en favor de Monterrey, de Nuevo

León y de México. Paralelamente, su tarea de pensador no sólo no se interrumpió, sino que
coadyuvó a enriquecer el sentido de esas acciones, revelar la naturaleza de nuestra historia y
nuestra circunstancia regional e interpretar la significación de nuestro tiempo. Quede mencionada, sólo como ejemplo de su pensamiento, su "Teoría de Monterrey", primera interpretación, todavía no superada, del origen de nuestra ciudad y
de su condición en el medio siglo, al cumplir 350
años de vida en 1946, obra integrada a una amplia bibliografía dedicada a la filosofía, la historia
y el conocimiento de nuestra realidad más inmediata.
Este doble valor, presente en la vida y la obra
de Raúl Rangel Frías, le permitió poseer esa virtud, poco frecuente, de llegar a la más alta condición que le es dado asumir a un hombre: la de
convertirse en maestro de toda su comunidad. La
suma de todo su hacer, la dimensión de su obra
pública intelectual y cultural, imprimió a su persona ese perfil superior, que sólo poseen en la cima
de su vida quienes se convierten en ejemplo vivo
para sus contemporáneos, y por ello, para las futuras generaciones. En él se reconoce al maestro,
al hacedor, a aquél de cuya virtud creadora se desprende, en consecuencia, la condición de vida
social, histórica y cultural adquirida por la ciudad.
Vivió ochenta años y en ellos cumplió y realizó
aquella tarea fundadora con la que comprometió
su destino. Fue así su vida un trayecto en el tiempo,
con la característica de los frutos logrados, de la generosidad, la vocación y el servicio cumplidos. Pero
hoy ya no está con nosotros y es pertinente recordar
aquí unas palabras deJosé Ortega y Gasset para ayudamos a expresar el sentimiento de su ausencia: "La
idea de la muerte que implica toda una biología,
una psicología y una metafísica, nos explica, nos
permite saber a qué atenemos con respecto a esta
soledad que nos queda de una compañía en la que
estuvimos. Y, por una transposición muy frecuente
en poesía, el poeta romántico dirá: ¡Qyi sows se quedan ws muertos! ¡Como si fuera el muerto quien se
queda solo de los vivientes, cuando el que se queda
solo del muerto es precisamente el que se queda, el
que sigue viviendo!" Así nosotros, desapareciendo
el maestro y guía que fue de todos, debemos aprender a vivir sin su compañía.
Nos queda, perenne, su alto ejemplo moral e
intelectual.

[ 7]

�profesión de fe tmiversitaria y recuerda su paso por los
venerables recintos de esta casa de estudios. Pero, evocaciones aparte, perfila el ser y el quehacer de la Universidad que es algo más que un "conjunto de recursos
adjetivos, de procedimientos técnicos, de medios para
adiestrar a los hombres".
Para el maestro Rangel, "la misión verdadera de
la institución universitaria consiste en proveer a los
hombres de un sentido de la vida, antes que de unas
armas con las cuales realizar provechos propios y
ajenos." Es la "substancia de humanidad", que es
inherente a la universidad. Es impartir el conocimiento y es también difundir la cultura, que al final
de todo consiste en el "cuidado, la elevación y el
perfeccionamiento del ser humano". Es la universidad verdad y libertad. Como el aliento que inflama
la llama de su escudo.
Pero es, también, la universidad, un acto de compromiso: compromiso social. De aquí el llamado del
maestro:

HUMANISMO Y UNIVERSIDAD
EN RAÚL RANGEL FRÍAS
■ Samuel Flores Longoria

E1

maestro Raúl Rangel Frías (19131993) fue, indiscutiblemente, en el siglo XX, una
de las figuras más destacadas del noreste mexicano
y del ámbito nacional.
Humanista por excelencia, supo legar a las actuales generaciones de nuevoleoneses un invaluable patrimonio espiritual y material que fue formando a lo largo de su vida, pero, particularmente, durante su fructífero paso por la Universidad de Nuevo León y por la gubematura de su estado.
Su legado más representativo fue la construcción
de la Ciudad Universitaria de Nuevo León. Una obra
cuya majestuosidad reside -como él mismo lo subrayó-, más que en el esplendor de sus construcciones, en
la esencia de la idea universitaria. Una universidad de
elevado perfil académico y de decidida e indeclinable
vocación democrática y humanística. Una universidad
abierta a los cuatro vientos, en cuyas aulas deambulan,
libremente, cual fresca brisa, los aires de la ciencia, de
la técnica, de las humanidades, de la cultura, y en fin,
de todas las manifestaciones del quehacer humano,
encomendadas a estos altos centros de educación superior. Una universidad ecuménica, en cuyo seno se
albergan las distintas manifestaciones del pensamiento
universal y que, para sus educandos, no tiene más limitaciones que la capacidad intelectual y el deseo, enjusta reciprocidad, de aprender y de servir a la comunidad que le da sustento.
Tal es el perfil de la esencia universitaria en el
ilustre e ilustrado maestro que estuviera sucesivamente como rector al frente de su Alma Mater y como
gobernador, en el cargo de mayor investidura política en el estado.
Originario de la ciudad de Monterrey, el maestro Rangel Frías fue alumno del glorioso Colegio
Civil del Estado. Su carrera profesional la realizó en
la Facultad de Derecho de la Universidad Autóno-

[ 8]

ma de México. Regresó después a su añorado Monterrey y emprendió, en la Universidad de Nuevo
León, una brillante y fructífera carrera. Fue catedrático, titular del Departamento de Acción Social Universitaria y creador e impulsor de las brillantes jornadas culturales de la Escuela de Verano, que congregaran en su cátedra a las más preclaras figuras
del pensamiento universal de aquellos años, de mediados del siglo XX. Culminó su desempeño universitario como rector de la máxima casa de estudios
nuevoleonesa (1949-1955) .
De aquí pasaría a la más alta magistratura de la
Entidad como gobernador constitucional del Estado de Nuevo León (1955-1961) , sitial de privilegio
que le permitiría multiplicar su apoyo a su AlmaMater
y desde donde refrendaría su indubitable espíritu
universitario.
Pero es en la universidad donde deseamos detenernos para, en cruciales momentos de la vida del maestro,
perfilar su espíritu humanístico, su indeclinable vocación universitaria y su acendrado amor por México.
Nos bastarán tres instantes de su vida para trazar
su perfil de universitario con un profundo sentido
humanístico y su concepción sobre la misión que
en la sociedad contemporánea debe tener la universidad.
El primero quedó estampado la noche del 17 de
abril de 1955, en su emotiva despedida de las tareas
universitarias, para contender en el terreno político
por la gubematura de su estado. El segundo, ya como
gobernador, fue durante la inau-guración formal de
la Ciudad Universitaria de Nuevo León, el 20 de
noviembre de 1958. El tercero tuvo lugar al concluir
su periodo al frente del gobierno del estado, en 1961.
En el espacio abierto del Colegio Civil, bajo la bóveda inmensa de una noche estrellada, el licencado Rangel
Frías, en emocionado pero significativo discurso, hace

No olvidemos, mi universidad, mantenemos en contacto y adheridos a los problemas sociales, a las adversidades de nuestro campo, a los sacrificios de nuestros obreros, a las dificultades de nuestra clase media. No olvidemos que la juventud nos proporciona a nosotros los
maestros el sentido y el rumbo de la historia; y que si
tenemos la obligación de poner en sus manos las letras,
el pensamiento y la ciencia, la propia juventud tiene el
mensaje que debe fecundar estas letras.. .

1

Dibujo de Jorge Rangel Guerra

Como un justo homenaje al maestro, este pensamiento fue estampado en bronce por la LXVII Legislatura del H. Congreso del Estado, y colocado en
sendas placas que presiden las salas de lectura de
dos de las más importantes bibliotecas universitarias:
la Capilla Alfonsina y la Biblioteca Magna "licenciado Raúl Rangel Frías".
El segundo instante acaece en la fecha de la inauguración formal de la Ciudad Universitaria de
Nuevo León, el 20 de noviembre de 1958.
Se refrenda aquí la idea de la universidad, que
trasciende los muros majestuosos del soberbio conjunto arquitectónico que constituye la ciudad universitaria.
Universidad ecuménica, universal, pero a la vez
nacional y mexicana: Un hogar de espíritus universales y locales. Una universidad que "se alza a las
puertas donde se asoma otra cultura" y frente a la
cual representará la simpatía humana para todo lo

[ 9]

�que tiene sentido, espíritu, verdad y calidad superior, que se propone conservar lo propio, pero al
mismo tiempo "hacer que todos los hombres podamos sentirnos a la vez partícipes de la verdad universal, pero igualmente celosos de nuestro propio hogar y defensores de nuestra propia tradición".
Una universidad hecha menos con el dinero,
pero más con el amor a la causa universitaria. Una
universidad que es patrimonio común de todas las
generaciones que pertenecen universalmente a todas las ansias de saber, de libertad y de comprensión
universal. Y que es un muro inviolable que ha de
proteger a la juventud.
El último momento que se perfila en la vida del
maestro es igualmente trascendente y significativo.
Es el final de otra intensa jornada de trabajo feliz y
eficientemente realizada. Es como el epílogo del
transcurrir político que ha querido dar cuenta a la
parte de la ciudadanía más consciente y sensitiva: la
universitaria.
De aquí que el universitario que devino al servicio público y que jamás admitió -como en verdad
no acaecí~ la separación de su Alma Mater, busque
epilogar con la palabra su función política ante el
ser universitario.
Por ello, al concluir su periodo en las faenas del
gobierno (finales de 1961), se presenta de motu
proprio ante el claustro universitario en las añosas
aulas del Colegio Civil.
Y la primavera acude a su memoria y de nuevo
los adolescentes años vienen a su encuentro. Y aunque todo es diverso como el gran río del devenir de
Heráclito, hay algo que no cambia y es la esencia del
ser universitario. Y se pregunta por sus maestros que
en esencia son los jóvenes, y por sus discípulos y por
sus compañeros. Y le sorprende "una atmósfera tan
diáfana y tan pura" como la de sus años juveniles. Y
se contempla, como en un sueño, "más antiguo, no
más grande; más crecido en edad, no más sabio; más
trabajado en la emoción, no más generoso". Y entonces piensa, siente, que su verdadero maestro "fue
aquel estudiante que fui yo mismo".
Pero los años no han transcurrido en balde, "lo
viejo nuevo está y lo nuevo se parece a lo eterno". Y
recibe de manos de las autoridades universitarias la
presea "Alfonso Reyes", el "hombre más bondadoso, más sabio, más luminoso de pensamiento y de
lengua que haya conocido jamás", a quien califica
como el "santo patrón laico de las humanidades de
mi tierra" y de quien aprendió "que la palabra es un

[ 10]

vaso sagrado de la inteligencia, que el ideal es un
pan que debemos engrandecer todos los días los
universitarios, que lajusticia no es forcejeo sino problema de la inteligencia, de la cordialidad y de la
capacidad para comunicarse los hombres entre sí."
Presea que acepta con singular honor, pero sobre
todo como compromiso.
Pero enseguida, el espíritu del maestro se entristece al "contemplar con angustia el ámbito de la
cultura y las crecientes sombras que amenazan al
hombre". Y reflexiona cómo la inteligencia, en una
"hora cargada de amenazas ... está a punto de ser víctima de sus propios engendros, de sus criaturas, de
los resultados más preciosos de la ciencia y de la técnica". Y esto ocurre "en un mundo ... cada vez más
dividido en las fuerzas espirituales", pero donde "la
voz de la inteligencia representa nuestra esperanza
y la verdad del hombre ... "
Palabras que el maestro Rangel Frías expresa en
1961, pero que parece como si nos las estuviera repitiendo ahora, en el año 2003, más de cuatro décadas después.
Y su mensaje es actual, al legarnos lo que en aquella ocasión denominó como "la obligación moral de
las universidades contemporáneas":
Hoy por hoy tenemos los universitarios la obligación imprescindible de comprender nuestra misión.
No se agota en el conocimiento y en la transmisión
cultural; no se vuelve nuestra última obligación la
enseñanza dentro del aula, sino que en torno de la
propia vida, del libro, del laboratorio y del instituto,
hay un punto en el cual la palabra, la emoción, el
esfuerzo, deben rendir la mayor aportación jamás
pedida al ser humano: la de salvarse así mismo como
criatura superior y la de evitar su propia destrucción
cargado de los frutos más preciosos de la ciencia y
de la técnica.
¡He aquí nuestra obligación, he aquí nuestro
compromiso de universitarios!
Como lo aseverara en aquel no tan lejano instante el maestro Raúl Rangel Frías: "Los universitarios
no hemos concluido nuestra jornada".

Los textos del maestro Raúl Rangel Frías consultados para
este trabajo se encuentran en los siguientes libros: Raúl
Rangel Frías, Benemérito &lt;k NueuoLeón. Monterrey: Gobier·
no de Nuevo León, Congreso del Estado, LXVII Legislatura, 1997; e Historia &lt;k la Facultad &lt;kDerecho y Criminología
&lt;k la UANL 1824-2002. Monten-ey: UANL, Facultad de
Derecho y Criminología, 2003.

LITERATURA,
,,,
IDEOLOGIA Y SOCIEDAD
■ Ricardo Sandoval Solazar

E1 concepto de literatura es, al igual
que muchos otros, un término volátil que muestra una evolución en sus significados a través del
tiempo. Vítor Manuel de Aguiar e Silva, en su Teoría de la literatura, explica que "como casi todos los
vocablos que expresan la actividad intelectual y
artística del hombre, la palabra 'literatura' se presenta fuertemente afectada por el fenómeno de
la polisemia que hace muy difícil establecer y clarificar un concepto de literatura. 1 En efecto, las
palabras son fugaces, debido a la variedad de significados que pueden presentar, no sólo a un niVítor Manuel de Aguiar e Silva, Teoria
Credos, Madrid, 1974, p. ll.

&lt;Ú la

vel diacrónico, sino que un mismo nivel sincrónico, en donde éstas pueden ser utilizadas para diferentes fines. Así, el concepto de literatura presenta una evolución semántica a través del tiempo, en donde podemos encontrar diversas definiciones, que van desde relacionar a la literatura con
"el conjunto de la producción literaria de una
época o región (literatura del siglo XVIII); o
caracterizarla y organizarla de acuerdo al tema o
intención (literatura feminista, literatura revolucionaria), etc."2 Esto debido a que se tiende a relacionar la literatura con el lenguaje escrito en general. Es cierto que con la escritura se da inicio al

literatura, Ed.
2

lbíd., pp. 13-4.

[ 11]

�asentamiento de las ideas en el espacio y tiempo
donde se desarrollan; lo que con el lenguaje oral
no sucede. Verba volant, scripta manent-dice el proverbio latino. El lenguaje escrito es tan importante, que puede ser considerado como uno de los
elementos que da origen a las civilizaciones. Escribe Alfonso Reyes que "la escritura, al dar fijeza
a la fluidez del lenguaje, funda una de las bases
indispensables a la verdadera civilización. Al menos, lo que nosotros entendemos por tal".3 Y esto
es cierto, debido a que la escritura presenta así
propiedades cargadas de un poder generador de
acciones relacionadas con la realidad. Piénsese en
las primeras formas de escritura en relación con
las grandes civilizaciones que las desarrollaron. Y
es que a partir del lenguaje escrito se desarrollan
toda una serie de manifestaciones culturales, artísticas, políticas, históricas, etc., manifestaciones
dentro de las cuales nace la literatura. Efectivamente, la literatura forma parte del lenguaje escrito, junto con la filosofía, la ciencia y las demás
actividades intelectuales del ser humano. La literatura, sin embargo, presenta características únicas que la distinguen de otras actividades del espíritu, como lo son la historia o la ciencia. Mientras
que la ciencia, por ejemplo, pretende llevar a cabo
descubrimientos a partir de un conjunto de conocimientos objetivamente demostrados, la literatura se abre paso, a través de la vía estética, para crear
las realidades imaginarias, producto de la experiencia. Experiencia adquirida con la realidad que
es generadora y vínculo de la creación literaria.
Así lo parece entender también Alfonso Reyes
cuando, al hacer un balance sobre las actividades
de que se ocupa el espíritu, distingue que
[ ... ] la filosofia se ocupa del ser; la historia y la ciencia, del suceder real, perecedero en aquélla, permanente en ésta; la literatura, de un suceder imaginario, aunque integrado -claro es- por los elementos de la realidad, único material de que disponemos para nuestras creaciones.4

Y es que la realidad presente en las diversas
Alfonso Reyes, Hmnes o de la comunicación humana, en Obras
compktas, Tomo XIV, Ed. F.C.E., segunda reimpresión, 1997,
p. 21.
4 Alfonso Reyes, Apolo o dt la literaJura, en Obras completas. Tomo
XIV, Ed. F.C.E., segunda reimpresión, 1997, p. 82.

3

[ 12]

manifestaciones escritas es uno de los elementos
que hacen posible la determinación de lo que es
literario y lo que no lo es. Mientras que la ciencia
se apoya en un cúmulo de conocimientos objetivos
de la realidad para llevar a cabo sus descubrimientos, la literatura crea esa realidad imaginaria a
partir de la realidad objetiva sin un fin próximo
más importante que el del desarrollo estético del
lenguaje. En cuanto a la vinculación del lenguaje
literario con la realidad objetiva, escribe Aguiar e
Silva que
Entre el mundo imaginario creado por el lenguaje
literario y el mundo real, hay siempre vínculos, pues
la ficción literaria no se puede desprender jamás
de la realidad empírica. El mundo real es la matriz
primordial y mediata de la obra literaria; pero el
lenguaje literario no se refiere directamente a ese
mundo, no lo denota: instituye, efectivamente, una
realidad propia, un heterocosmos, de estructura y
dimensiones específicas. No se trata de una deformación del mundo real, pero sí de la creación de
una realidad nueva, que mantiene siempre una relación de significado con la realidad objetiva.5

De tal forma que la creación literaria se encuentra relacionada con la realidad de la cual extrae
los elementos que han de conformar, a partir de
intenciones y cualidades estéticas, su propia realidad (ficción) .6 Es así como surgen novelas en las
que a partir de elementos reales, como el crimen,
la pobreza, la prostitución, el adulterio, etc., los
escritores crean realidades imaginarias, impregnadas por la intención estética. De ahí que autores
como Dostoievski, Flaubert, Baudelaire, Edgar
Allan Poe, Balzac, etc., por poner sólo algunos
ejemplos, nos den, junto con los elementos ficticios presentes en sus creaciones literarias, una
imagen de la realidad a partir de la cual se origiVítor Manuel de Aguiar e Silva, Teoria de la literatura, Ed.
Credos, Madrid, 1974, p. 18.
6 "[ ... ] sin intención estética --escribe Alfonso Reyes- no hay
literatura; sólo podría haber elementos aprovechables para
hacer con ellos literatura; materia prima, larvas que esperan
la evocación del creador." Escribe también que aunque pueda haber textos filosóficos o cienúficos con valor estético,
esto sería literatura aplicada, dirigida principalmente al especialista, mientras que la "literatura en pureza" se dirige al
"hombre en general, al hombre en su carácter humano" (Alfonso Reyes, Apow o de la literalura, en Obras compktas. Tomo
XIV, Ed. F.C.E., segunda reimpresión, 1997, p. 83).

5

naron sus creaciones. De ahí que resulte posible
entender, por ejemplo, algunas de las características de la sociedad francesa del siglo XIX inmersas
en obras como Madame Bovary o Las fiares del mal.
Así lo advirtió el sociólogo Wright Mills, aunque
desde otra perspectiva, cuando reflexionaba sobre el problema de la falta de una teoría social
adecuada y escribía que mientras las ciencias sociales se encontraban en la búsqueda de "leyes"
que rigen el comportamiento social, "los críticos
y los novelistas, los dramaturgos y los poetas han
sido los principales, si no los únicos, formuladores
de inquietudes individuales y hasta de problemas
públicos."7
A este respecto no creo que sólo los novelistas,
los poetas, etc., hayan sido los principales o los
únicos en preocuparse por las "inquietudes individuales" y los "problemas públicos", si bien es cierto que la filosofia positivista del siglo XIX absorbió gran parte de lo que legítimamente era considerado como ciencia, perdiéndose en la búsqueda de "leyes", también es muy clara la intención
crítica de Wright Milis para demostrar la falta y la
necesidad, por parte de los científicos sociales, de
tener lo que llama "imaginación sociológica" al
amplificar las cualidades de las obras literarias de
dicho periodo. Lo que sí creo es que en el contenido de sus obras se encuentran elementos importantes que pueden ser útiles a la hora de entender una sociedad. En efecto, a través de las
obras literarias ha sido posible reconstruir, al menos mentalmente, las sociedades y sus problemas,
las formas de pensar y de actuar. Todo esto es lo
que nos dicen los textos literarios a través de la
ficción que la literatura crea a partir de la realidad objetiva. Y si a esto (elemento literario) se
añaden tanto los datos biográficos del autor, como
las consecuencias que ocasionaron sus obras al salir
a la luz (elemento histórico), es posible tener un
cuadro más completo de la sociedad en que se
desarrolló dicha obra (dando como resultado un
elemento cienúfico).
De tal forma que a partir de los análisis de textos literarios se puede llegar a comprender la situación de las sociedades en donde se llevaron a
cabo. Como ejemplo, basta recordar la novela

7 C. Wright Milis, La imaginación sociológica, Ed. F.C.E. Primera
reimpresión, 2000, p. 37.

Madame Bovary y el escándalo que causó su aparición en la sociedad francesa de 1856, fecha en que
sale a la luz. Y si acudimos a fuentes históricas en
donde se amplíe el panorama cultural, político y
económico mundial, será posible obtener, mediante la relación del texto literario y el análisis de los
elementos históricos y científicos en donde se desarrolló la obra, características más precisas del
espacio social en que surgió dicho texto literario.
Así encontramos que, aun dentro de la llamada
literatura fantástica, es posible encontrar las conexiones con las realidades sociales vividas dentro de alguna sociedad. "Casa tomada", de Julio
Cortázar, es un pequeño ejemplo de cómo a través de un cuento ficticio se encuentran los vínculos que unen a la realidad imaginada dentro del
texto con la realidad objetiva dentro de la sociedad argentina bajo la presidencia de Perón.8 Y así
es posible localizar los elementos presentes en la
realidad que se encuentra configurada, en relación al autor, a partir del binomio perspectiva/
realidad, en donde el entorno propio del agente
se convierte en la única fuente de conocimiento.
Conocimiento que impregnará al agente (en este
caso al escritor) a través de su realidad objetiva
inmediata, a través de la cual y mediante el lenguaje escrito se inicia la creación literaria.9 De esta
manera es como surgen las diversas corrientes literarias: impregnadas de la realidad objetiva legitimada por la ciencia y la tecnología de la época en
que se desarrollan para dar origen a la ficción propia de la literatura. Y como hay que recordar que
la ciencia y la tecnología avanzan descubriendo
nuevas realidades con las que el agente ha de enfrentarse, las creaciones literarias también sufren
alteraciones. Es lo que se expresa dentro de las
corrientes artísticas literarias como el naturalismo
realismo, modernismo, futurismo, surrealismo:
etc., de donde se pueden extraer los elementos
culturales, económicos, políticos y sociales de una
sociedad determinada. Y si a esto se le añade que
las características de la realidad se alteran cada
vez más a causa del avance científico-tecnológico

8

9

Mario Goloboff comenta las relaciones existentes entre las
experiencias \i\idas por Julio Cortázar y sus obras, en:julio
Cortázar: la biografia, Ed. Seix Barral, 1998.
También se puede dar inicio a la creación no literaria, y existe también la posibilidad del lenguaje hablado; pero en este
apartado, sólo nos ocuparemos del lenguaje literario.

[ 13]

�y la respectiva reorganización y fragmentación de
los valores por parte de los agentes que ahora han
de adaptarse a la nueva realidad, entonces las posibilidades de creación literaria se expanden y se
fragmentan. Es así como surgen las escisiones dentro de las corrientes literarias.
Cuando Marinetti y los futuristas italianos rompen con las ataduras de lo establecido en el arte, lo
que estaban haciendo era mostrar una visión de la
realidad fomentada por el avance científico-tecnológico del mundo moderno del que se encargaban
de denunciar, entre otras cosas, que "la magnificencia del mundo se ha enriquecido con una nueva
belleza: la belleza de la velocidad". 10 De tal forma
que las creaciones artísticas iban dirigidas a todo
lo que la modernidad daba origen, desde la frenética sensación causada por la velocidad de una
¡Divinidad vehemente de una raza de acero,
automóvil ebrio de espacio
que piafas por la angustia
y el freno tascas con dientes estridentes! 11
hasta los horrores causados por el aumento de la
industria bélica en el poema de Marinetti titulado
"Bombardeo de Adrianópolis", en el que
Cada cinco minutos cañones de sitio demoler espacio con un acorde de
ZZZANG-TUMB TUM amotinamiento de 500 ecos
para morderlo desmenuzarlo desparramarlo al infinito ...
...Furia afán orejas ojos narices abiertas ¡atención! ¡fuerza! Qué alegría ver
oír husmear todo tatatatatata de las ametralladoras
gritar a voz en cuello bajo
mordidas bofetadas traak-traak latigazos pic-pacpum tumb pic-pac-pum tumb
bizarrías saltos (200 metros) de la fusilería ... 12
o cuando Luciano Folgore le dedica un poema a
"La célula" o a "La electricidad'' que mueve
.. .Instrumentos de fuerza, arneses de trabajo,

10 Cuarta cláusula del Manifiesto cklfuturismo, publicado por primera vez en LeFigaro, París, 20, II, 1909. En: Librado, Basilio.
Los futuristas italianos, UAM, 1986.
11 Ibíd., p. 27.
12 Ibíd., p. 30.

[ 14]

manipulados por esta voluntad,
rastras pesadas que devoran con ansia
el espacio, el tiempo y la velocidad,
oh brazos del Eléctrico
en todo lugar puestos
para atrapar la vida y trasformarla,
para amasarla,
con elementos rápidos
o engranajes potentes,
soberbios hijos del Eléctrico
que trituráis el sueño y la materia,
oigo vuestras notas sibilantes
que concurren en todas las fábricas
de todos los astilleros,
por los robustos caminos de sonidos,
con el himno de los grandes carruajes,
y magnifican
divinamente
la voluntad
que todo prodigio da
la libre Electricidad. 13
Así, las visiones fragmentadas que surgen dentro del ámbito de la cultura ante el despertar del
mundo moderno presentan un fuerte indicador
de las tendencias ideológico-constructivistas desarrolladas como producto de nuevas necesidades a
las que el auge moderno arrastra. De tal manera
que la realidad es aprehendida por el agente en
relación a su entorno concreto. Las construcciones ideológicas así entendidas muestran una amplia gama de posibilidades constitutivas en donde
el entorno que impregna al agente, en este caso
al autor de la obra literaria, es un importante vehículo de definición en cuanto a la formación , ya
sea individual o colectiva, de los núcleos ideológicos.
Por último, la concepción del agente en su relación bidireccional con la estructura. En este caso
el campo de la literatura y la influencia que ejerce
un agente de cambio, como la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas, ha de encontrar su trascendencia al identificar, a través del análisis, la carga
política del contenido literario en relación a la
ubicación histórica determinada por el espacio y
tiempo en que la obra fue concebida.

13 Ibíd., p. 107.

~

LA VIDA EN MEXICO
DESPUES DE OCTAVIO PAZ
~

■ Margarita Cuéllar
l. ¿De cuál México hablamos?

E1

mapa geográfico, económico y social del país conforma un gigantesco mosaico que
bien puede estudiarse desde tres ángulos: el Sur,
el centro y el Norte. El Sur, con su abundante trópico, su legendaria estirpe indígena, exterminada a sangre y fuego como casi toda la cultura mesoamericana. El centro, donde la ciudad más grande del mundo, el Distrito Federal, ejerce su imperio, su poderío sexenal, su antiguo linaje azteca;
serpiente indómita que se extiende desde el Templo Mayor a Teotihuacán, entre marejadas de gente que se disputa un sitio para vivir. El Norte, tan
lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos.
Otra vez el Sur, cuyos vestigios y ruinas del pasado
son apenas la divisa de un turismo que sonríe para
la foto y se jacta de haber pisado la majestuosidad
de una tierra en la que florece el auténtico árbol
del surrealismo. De nuevo el centro, apocalíptica
serpiente, imán de los mil lados, que todo lo atrae,
lo mismo la miseria urbana que la esquizofrenia
de una multitud que sería incapaz de vivir sin su
patrimonio de aire contaminado, su violencia latente y sus gobiernos, que aunque cambien de siglas, son fieles al dicho popular que dice que "el
prometer no empobrece". Otra vez el norte mexicano y el lapidario vaticinio de José Vasconselos
de que donde acaba la cultura empieza la carne
asada.
Mientras que la geografía norteña se expresa a
través de sus extensos desiertos, sus elevadas montañas y sus bellisímos mares -cuadros contraposición donde ciudades como Monterrey concentran
su poderío económico-, el sur representa el tercer mundo de un país desproporcionado y de grandes contrastes.

Norte y Sur: los polos opuestos de la modernidad. Miseria y opulencia. El paraíso del dólar versus la canonización de la pobreza. El centro: la
serpiente emplumada devorando su propia riqueza natural. Parece exagerado, y no es metafórico,
resulta difícil sobrevivir en ciudades del norte,
como Monterrey, sin hablar inglés, sin que cada
miembro de la familia tenga un celular y una computadora. No se puede vivir en el centro sin arriesgarse a la violencia urbana. No se puede vivir en
el Sur sin pensar en el Subcomandante Marcos,
en los asesinatos de campesinos y en la miseria
ancestral de nuestros indígenas, cuyos sobrevivientes están muy lejos de ser el prototipo de los antiguos pueblos indios.
El sur con sus mares de jade y sus selvas inmensas; el norte con su modernidad avasalladora y
deslumbrante; el centro con su atractivo de capital mundial. Tres méxicos distintos, y sin embargo, un solo México verdadero.

[ 15]

�2. El reinado de Paz

1

1

En algún momento José Joaquín Blanco dijo que
la obra, y la persona misma de Octavio Paz, son
parte de un cálculo, de una pose conveniente para
la foto que permita el pase, sin escalas, a la posteridad: (Blanco, 1996: 321).
Lejos de que una afirmación como ésta pudiera parecer una falta de respeto a la memoria de
nuestro Premio Nobel, de ninguna manera desmerece, creo yo, su pensamiento ensayístico ni su
poesía; Blanco nos habla más bien de un momento de la persona, cualidad o defecto en nuestras
literaturas, que a veces no se parece nada a su producto literario.
México ha tenido figuras que, al tiempo que la
han engrandecido, de alguna forma han resultado apabullantes para la cultura mexicana. Casos
extremos: Alfonso Reyes y Octavio Paz. Con sus
marcadas diferencias: Reyes era un cacique de la
cultura bonachón, generoso, multiplicador de los
panes del banquete literario y una especie de
embajador plenipotenciario de la cultura mexicana. Paz un cacique de la cultura más apegado a
un círculo que durante años lo aduló y cuidó e
hizo trascender su imagen más allá de nuestra, fronteras. Reyes terminó su reinado a mediados del siglo XX, cuando la figura de Paz empieza a crecer de
una manera que se fue acentuando, hasta que su
obra total, poesía y ensayo básicamente, lo hacen
merecedor del máximo galardón al que un escritor
puede aspirar: el Nobel de literatura.
La poesía de Paz demandó de inmediato atención y respeto al mundo de las letras. Era indiscutible que él era uno de los herederos de la tradición legada por el grupo de los Contemporáneos.
Jorge Cuesta, Xavier Villaurrutia, Gilberto Owen
y José Gorostiza podían descansar en paz, la estafeta estaba en buenas manos. La carrera de relevos en la literatura mexicana apenas empezaba.
Atrás quedaba el nacionalismo trasnochado, cubierto de consignas educativas socializantes; los
muros de los edificios, con el sello de David Alfaro
Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco,
estaban ahí, testigos en movimiento de un pasado
cultural que se erigía como un gigante. Los Contemporáneos, sin embargo, habían vuelto los ojos
hacia otros continentes. Pero ahí estaba Paz, para
mediar, para universalizar la identidad de una
cultura y hacerla visible ante los ojos del mundo.

[ 16]

Paz no estaba solo en este relevo generacional.
Lo acompañaban Efraín Huerta (1914) y Alí
Chumacero (1918) , a quienes se unirían más tarde las voces de Jaime García Terrés, Rubén Bonifaz Nuño, Tomás Segovia,Jaime Sabines y Rosario
Castellanos. La voz de Paz fue tan imponente que
tuvieron que pasar muchos años para que obras
corno las de Efraín Huerta, quien fuera contemporáneo suyo y compañero de andanzas en los
años cuarenta, cuando coincidieron en el grupo
Taller y en la revista del mismo nombre, alcanzaran una difusión mayor.
Corno poeta, Paz deslumbra e impone un canon: el de la sobriedad de la luz, la intertextualidad, la particularidad polisémica del signo, la búsqueda de una biografía para el objeto, desprendimiento del falso ornato, que si bien tuvo su reinado en el modernismo, en la poesía contemporánea luce envejecido y clamaba a gritos su reclutamiento a los museos.
El logos de Paz tiene que ver con todo, pero de
una manera no lineal, reciclada; su ritmo atiende
a una respiración pausada que hace del poema,
corno ha dicho José Joaquín Blanco, un espacio
de libertad (Blanco. 1996: 470). En esa disparidad que se nos va dando a sorbos está la mujer,
develada de cuerpo entero, paraíso fértil e infierno, los cuerpos danzantes ante la llama doble, la
palabra como un mecanismo de acción solar, las
ruinas de un esplendor que permanece en el tiempo, los mitos como ideario colectivo, los objetos,
la pintura, la fotografía, los sueños, los colores de
los días, las estaciones, los amigos, los viajes, los
recuerdos, irrumpiendo en la avidez del poeta que
se sabe mago y domador de fieras, ilusionista e
ídolo de bufones, orador en un mitin de inconformes y director de su propia orquesta.
En uno de sus momentos más altos de su poesía, dice en el poema "Piedra de sol": "voy por tu
cuerpo como por el mundo,/ tu vientre es una
plaza soleada,/ tus pechos dos iglesias donde oficia/ la sangre sus misterios paralelos,/ mis miradas te cubren como yedra,/ eres una ciudad que
el mar asedia,/ una muralla que la luz divide/ en
dos mitades de color durazno,/ un paraje de sal,
rocas y pájaros/ bajo la ley del mediodía absorto".
Hay, sin embargo, varios octavios y una sola
poesía verdadera, todos en plenitud ascendente,
de Libertad bajo palabra, que reúne su obra escrita
entre 1935 y 1958, a Salamandra, que la continúa

de 1958 a 1961. Ahí están Blanco (1966) , Ladera
mismo paisaje detenido... " "... pastora de signos,
este (1969) y Pasado en claro (1975), para hablarmadre que/ nos engendra y nos devora, nos innos en un tono mayor que no se da concesiones y
venta y nos olvida".
que exige, a la manera de Mallarmé y del joven
Efraín Huerta, en su "Declaración de odio"
Rimbaud, una entrega, una, un destino, un espaescribe: "Te declaramos nuestro odio, magnífica'
cio en blanco para poblarse. "Desde lo alto de su
ciudad./ A ti, a tus tristes y vulgarísimos burguemorenía una isleña me mira,/ esbelta catedral de
ses,/ a tus chicas de aire, caramelos y films ameluz", apunta Paz en el texto "Himno entre ruinas".
ricanos,/ a tus juventudes ice cream rellenas de ba"El sol en mi escritura bebe sombra", para termisura..." "...Te declaramos nuestro odio perfeccionar diciendo "Soy la sombra que arrojan mis panado a fuerza de sentirte cada día más inmensa,/
labras", en Pasado en claro.
cada hora más blanda, cada línea más brusca,/ Y
Paz nos consagra destellos intensos en los que
si te odiamos, linda, primorosa ciudad sin esquela muerte pareciera no ser el fin, sino como en la
leto,/ no lo hacemos por chiste refinado, nunca
poesía oriental, el principio de las cosas. El tiempor neurastenia,/ sino por tu candor de virgen
po, los días, no son lo que transcurre son la histodesvestida,/ por tu mes de diciembre y tus pupiria que hay que inventarse a cada instante, como
las secas, por tu pequeña burguesía, por tus poeen el poema "Primero de enero": "Las puertas del
tas publicistas,/ ¡por tus poetas, grandísima ciuaño se abren,/ como las del lenguaje,/ hacia lo
dad!, por ellos y su enfadosa categoría de descasdesconocido./ Anoche me dijiste:/ mañana/ hatados,/ por sus flojas virtudes de ocho sonetos diabrá que trazar unos signos,/ dibujar un paisaje,
rios,/ por sus lamentos al crepúsculo y a la soletejer una trama/ sobre la doble página/ del papel
dad interminable,/ por sus retorcimientos histéy del día./ Mañana habrá que inventar,/ de nuericos de prometeos sin sexo/ o estatuas de sollovo,/ la realidad de este mundo."
zo, por su ritmo de asnos en busca de una flauta".
En el sentido opuesto de Paz camina un poeta,
José Joaquín Blanco ha dicho que los poemas
cuya poesía recobró fuerza muchos años después
de Efraín Huerta "conservan la pureza liberadora
de que Paz fuera Paz: Efraín Huerta (1914-1982).
de la cólera cruda; registran la desdicha social que
Este cocodrilo mayor tuvo que remar contra la
la mayoría de los poetas mexicanos excluye, insiscorriente, una vez que su poesía distaba mucho
ten en la vitalidad política del poema.. ". Es una
de ceñirse a los cánones que dictaminan y condi"poesía en bruto", dice, con "espuma en la boca".
cionan los usos, formas y alcances de la poesía.
(Blanco, 476).
Poeta de excesos, de una vitalidad no minada, de
Si Ramón López Velarde es, para la poesía
militancia política y dueño de una voz áspera,
mexicana, el "trueno precoz y fulminante", Octaaguardentosa -como decimos en México-, raspovio Paz el "sauce de cristal reflejado en el chopo
sa, más cerca del dolor y de la herida que de la
de agua", Xavier Villaurrutia un "ciprés de larga
exaltación lírica de lo exquisito. Mientras que Paz
sombra", Jaime Sabines la "ceiba sagrada y lujues un laboratorio de formas, en Huerta la belleza
riosa" y Alfonso Reyes el "roble sereno", (Quirarte.
h~y que buscarla, como en Vallejo, en lo que pu1993: 103) , Efraín Huerta es el "ácido en la llaga".
diera ser una estética del "feísmo". Lo feo, lo deEn Huerta los extremos se juntan: la ciudad y el
gradante, los bajos fondos, la noche más negra,
amor encuentran su cauce en la fatalidad y el desalcanzan, no desde el pesimismo y la derrota, sino
arraigo, la ternura y el deseo de posesión, la blasdesde el reconocimiento de una realidad que exisfemia y el placer ingobernados por las barbas de
te no porque el poeta la nombre, sino porque simla lujuria.
plemente es.
Algunos estudiosos de Huerta han dicho que
Octavio Paz nos habla de la ciudad como la
en este poeta "... hay especialmente un combate
"novedad de hoy y ruina de pasado mañana,/ enpor el amor, un combate áspero, doloroso, de una
terrada y resucitada cada día/, .. .la ciudad que
riqueza contradictoria que desemboca a veces en
brota de los párpados de la mujer/ y que duerme
el escarnio, en el desastre o en la ternura; es el
a mi lado y se convierte,/ con sus monumentos y
combate del ser humano en su amplia gama de
estatuas, sus historias y sus leyendas,/ en un mamiserias, rencores, odios, ternura. De los reflejos
nantial hecho de muchos ojos y cada ojo refleja el
de ese diamante primordial, el universo poético

[ 17]

�el tambor de la noche, tiene raíces profundas que
de Efraín Huerta podría entenderse bajo estos
la hermanan con la poesía española del 27 y con
puntos cardinales: amor, política, ciudad Y
Pablo Neruda, por supuesto.
asolamiento" (Klahn y Fernández. 1987: 24).
La poesía en México de los años cincuenta a~En Los hombres del alha (1944), uno de los libros
. canza con Jaime Sabines un tono mayor que reidefinitivos en la poesía mexicana, Huerta escri. vindica temas como el amor y la muerte. La fuerbió: "Te repito que descubrí el silencio/ aquella
za de su poesía radica en la exaltación de los sentarde de tu nombre mordido,/ carbonizado y vivo/
timientos, lo cual le hizo alcanzar al poeta una
en la gran llama de oro de tus d~ecinueve años.:'
popularidad pocas veces vista en la poesía contemAl respecto, su hijo, el poeta David H_uerta, ha d~poránea. En "Los amorosos", ~no ~e los poemas
cho que este libro, escrito a los 30 anos, es un hmás conocidos del poeta, nos dice: Los amorosos
bro central, ya que sus páginas recogen y proyeccallan./ El amor es el silencio más fino,/ el más
tan "la experiencia poética de la ciudad mod~rtembloroso, el más insoportable./ Los amorosos
na... , porque en este libro se afinan y se perfecoobuscan,/ los amorosos son los que abandonan,/
nan, en la ternura de un tono propio, los grandes
son los que cambian, los que olvidan."
temas del amor y la solidaridad, sellados por una
Entre sus libros destacan Horal, Tarumba,
noble pasión trágica..." (Huerta. 1988: ~I).
Maltiempo,
Adán y Eva y Diario semanario y otros poeLibro del abandono y de la entrega sm resermas en prosa.
vas, en Los hombres del alha se exalta al amor en su
Tanto Jaime Sabines como Efraín Huerta, a parmanifestación más alta: "Pero el amor es lento,
tir del medio siglo,junto con Paz, son los poetas que
pero el amor es muerte/ resignada y sombría: el
más influyen en los poetas jóvenes de México en la
amor es misterio,/ es una luna parda, larga noche
poesía que se escribe durante lo~ años s,e~enta ,Y
sin crímenes,/ río de suicidas fríos y pensativos,
ochenta. Huerta y Sabines en una lmea poetlca m~
fea/ y perfecta maldita hija de una Poesí~/ que
cercana a lo popular y a la exaltación de los sentttodavía rezuma lágrimas y bostezos,/ oraciones y
mientos; Octavio Paz en un tono más depurado, esagua, bendiciones y penas."
téticamente más formal y quizá más universal.
La poesía de Huerta, sin dejar de sonar alto en

[ 18]

El poema, "Algo sobre la muerte del mayor
Sabines", es también uno de los textos representativos del poeta. La muerte, más allá del tono trágico, desesperado y angustiante del poema, simboliza aquí un grito de coraje, un relámpago que
desde lo oscuro hace sentir su presencia. Nos dice
el poeta: ''Vamos a hablar del Príncipe del Cáncer,/ Señor de los Pulmones, Varón de la Próstata,/ que se divierte arrojando dardos/ a los ovarios tersos, a las vaginas mustias,/ a la singles
multitudinarias./ Mi padre tiene el ganglio más
hermoso del cáncer,/ en la raíz del cuello, sobre
la subclavia,/ Tubérculo del bueno de Dios,/ ampolleta de la buena muerte, / y yo mando a la
chingada a todos los soles del mundo".
Cuando a mi generación, los nacidos en la década de los cincuenta se nos preguntaba qué tipo
de poesía escribíamos, no había mucha tela de
donde cortar: o te adherías a los poetas de "las
pinches piedras", como se les conocía a los seguidores de Huerta y Sabines, o a los puristas del lenguaje, que eran los seguidores de Paz.
Hablar de la poesía en México en tiempos de
Paz, implica necesariamente abrevar en la riquísima obra, en varias rutas, de poetas corno Alí
Chumacero, Eduardo Lizalde,José Emilio Pacheco, Enriqueta Ochoa, Rubén Bonifaz Nuño, Marco Antonio Montes de Oca,Juan Bañuelos, Óscar
Oliva, Hornero Aridjis y Francisco Cervantes y
Tomás Segovia.
Desafortunada, o afortunadamente, el tiempo
transcurre pronto, así que casi para concluir quiero
señalar dos cosas más. Una tiene que ver con la poesía de Eduardo Lizalde yJosé Emilio Pacheco, parte
de la plana mayor del parnaso mexicano, y la otra
con las expectativas creadas por las voces que de alguna forma serían algo así como los hijos de los poetas que hemos mencionado. Parentesco que no necesariamente tiene que ver con influencias, sino con
la reafirmación de una presencia poética que desde
los años setenta se consolida.
Eduardo Lizalde (1929), aporta a la poesía
mexicana, de los años sesenta hasta hoy, un tono
corrosivo y antisolernne un desencanto lapidario,
que va de la amargura a la ironía cuando el terna
es la política, y un desenfado que raya en la provocación. Lizalde: el andamiaje de su poesía se estructura con base en ciertos autores y ciertas teorías, empezando en sus inicios con el marxismo,
del cual termina renegando.Sus andanzas poéti-

cas empiezan en 1966, con la publicación del libro Cada cosa es Babel. "Las cosas se distinguen de
las cosas aullando,/ piden su nombre a gritos,/
reclaman su poeta".
Poesía que es grito y derrumbe, sangre en circulación, violenta espuma: "Sismo el poema, demuele y edifica,/ como el puñal del héroe que
por el puño echa flor". Nombrar las cosas desde
la filosofía y el destierro de sí mismo. El poeta es
el exiliado de su propio infierno, es la yesca y la
carne quemada en su abandono, es la materia y
"el ancla de la cosa atada al nombre".
Viene en 1970 El tigre en la casa. Libro de lamentaciones y sentencias para un museo del dolor y de las sombras. "La verdadera muerte es esta
muerte a solas,/ ausente de sí misma,/ corno un
árbol que crece/ durante el sueño". Otros le cantan a la amada o a la ciudad, a la belleza y al paisaje; Lizalde le canta a sentimientos más adversos,
como en su poema "Grande es el odio": "Grande
y dorado, amigos, es el odio./ Todo lo grande y lo
dorado/ viene del odio/ El tiempo es odio. [... ] Y
el miedo es una cosa grande como el odio./ El
miedo hace existir a la tarántula,/ la vuelve cosa
digna de respeto,/ la embellece en su desgracia,/
rasura sus horrores".
Libro unitario, El tigre en la casa, más que un
homenaje a Blake, es una larga herida que cicatriza con ácido, un dolor que se apaga con veneno,
una llamarada que respira con gasolina. "Recuerdo que el amor era una blanda furia/ no
expresable en palabras./ Y mismamente recuerdo/ que el amor era una fiera lentísima:/ mordía
con sus colmillos de azúcar/ y endulzaba el muñón al desprender el brazo./ Eso sí lo recuerdo./
Rey de las fieras,/ jauría de flores carnívoras, ramo
de tigres/ era el amor, según recuerdo".
La poesía de este tigre mayor, tensa el arco de
fuego o el desfiladero al que se arroja la fiera, sin
más protección que sus colmillos, su tradición, su
garra simétrica y el oro de su linaje.
Por último, tenemos a un cronista de la catástrofe urbana y un retratista del caos imperante
en el mundo, un defensor de la obra poética corno
"trabajo humano, producto histórico y perecedero" y susceptible de mejorarse. Para José Emilio
Pacheco (1939), la poesía no es un acto de presunción ni un motivo de privilegio, sino un acto
cotidiano. A esta premisa ha dedicado el poeta más
de 40 años de esfuerzo. Sus comienzos se remon-

[ 19]

�tan a Los el,em,entos de la noche, obra primera que
reúne poemas escritos entre 1958 y 1962, y en los
cuales se nota un diálogo cercano con la poesía
de Octavio Paz.
Lo que siguió fue la revelación al tono intimista para convertirse en una especie de vocero de la
miseria humana, la corrupción y el deterioro de
la patria. Poseedor de una amplísima cultura y de
un ideario crítico respecto a su entorno, Pacheco
es autor de un de libro que, a mi entender, es una
de las obras fundamentales de la poesía mexicana: No me preguntes cómo pasa el tiempo, el cual reúne poemas escritos entre 1964 y 1968, y con el
que obtiene el premio nacional de poesía en una
época de convulsiones políticas, consignas ideológicas y revueltas de todo tipo en el mundo: 1968.
Darío Jaramillo ha dicho que la poesía de JEP
"conquista nuevas realidades para la poesía, nombra lo efimero y deja testimonio del momento que
pasa al mismo tiempo que persiste en la conciencia de un cambio tan vertiginoso que tan sólo deja
lugar a la descripción atónita, a un seco reconocimiento:" 'estamos a la intemperie, somos los dueños del vacío'".
Pacheco es uno de esos extraños poetas preocupados por el lector. Procura hacerlo partícipe
y hasta cómplice del poema. Mediante la palabra
precisa, su poética es una especie de collage en el
que lo detestable del mundo, la demolición y la
calamidad son la prolongación de un sueño. En
el poema "Los monstruos", Pacheco escribe: "Cada
país suele mostrar temeroso/ una pinacoteca de
sanguinarios ladrones./ El servilismo del pintor
no alcanzó a maquillar/ rostros en los que el miedo y la ambición/ se mezclan al orgullo que rodará por tierra y la certeza/ de que Saintjust no se
equivovó y en efecto el arte de gobernar/ no ha
producido sino monstruos".
En todas las épocas, el poeta ha tenido que elegir entre ser famoso y mantenerse fiel a un modo
de crear. La fama, esa tentadora muchacha que
nos asombra y nos devela el canto de las sirenas,
esa ilusión pasajera que nos hace ver en el espejo
como en realidad no somos, pero que nos deslumbra, nos aplaude y prolonga los nombres más allá
de las obras.

[ 20]

POEMAS
■ Renato Tinajero Mallozzi
COMO 1A MANSEDUMBRE DE 1A AMANTE

.::l!I-~º - n.

.$.,\.~v~. .
No es que Pacheco sea el artífice de una falsa
modestia: pocas veces aparece en público, no presenta sus libros ni da entrevistas, y es una verdadera excepción verlo leer sus poemas. En un mundo
de fuegos artificiales, luminarias y flores de un día,
Pacheco apuesta por un pesimismo devastador y
crítico, un pesimismo en el que el apocalipsis es
más que un elemento literario.
Con una abrumadora lucidez del desastre ecológico, la discriminación y la desigualdad social
son en JEP, más que un motivo de zozobra y naufragio colectivo, una toma de conciencia. "Una
semana antes del desastre encontraron/ los restos del Titanic en el fondo del mar./ Pasado el
terremoto dijimos todos:/ la ciudad zozobró en la
tierra/ se estrelló contra un témpano invisible,/
cayó de pronto en un abismo de polvo,/ lo más
hondo se alzó para devorarla./ (Aquí también
como en el Titanic/ el mayor número de víctimas
se observa/ en el pasaje de tercera clase)".

Como la mansedumbre de la amante
[al final de la noche
cuando
silenciosa
recarga la cabeza en el hombro del amado;
como la /,evedad de su cuerpo desnudo,
trazo de gis sobre las sábanas,
resabio de espuma que la marea apenas toca,
así es la calma de los que nada preguntan,
así el reposo de los que nada pueden ya temer.
He aquí la desdicha del amado:
la entrega de la amante le es ajena.
También él calla,
y su silencio,
es la pausa del que duda
enfrentado a la evidencia de la carne.
Nadie encenderá las luces de la habitación.
Los cabellos de la amante
reposan,
tristes,
en el hombro del amado. Son grises los muros
al amanecer:
El cuerpo de la amante es una nave que naufraga
encallada en el cuerpo del amado.
Tras el cristal de la ventana una inminencia de luz.
Desnudez de los dos, bajo la claridad,
más evidente.
Lejos de cualquier playa,
l,ejos del muelle en que zarparon
los cuerpos flotan en un mar sin horizonte.
Flotan y se hunden. La amante nada teme.
El día ilumina los muros de la habitación
'
blancos de espuma,
lisos como un mar en permanente calma.

Dos POEMAS DE 1A CIUDAD
I
Fotografía nocturna de la ciudad.
¿Dónde está mi amada?
Mapa de luces
que señalan calles,
que forman puentes,
que dibujan constelaciones
que semejan islas donde duermen los navegantes.
¿Dónde duerme ella, o se afana,
o lee o llora o ve tekvisión?
Ha subido quizás a su automóvil.
En el mapa, dos puntos que se alargan
en la más transitada de las avenidas.

JI

En este puerto no hay navíos.
Aguardan los taxis al borde de la caUe,
de norte a sur, más allá de donde alcanza la mirada.
He aquí que mi amado ha abordado un taxi.
El taxi /,eva anclas y se va.
¿Dónde estás, el más bello de los hombres?
Ha llegado la noche y mi amado no regresa.
El mar es bravo y está sembrado de arrecifes.
Aquí te espero. La mesa está servida.
Aquí está la almohada blanda para tu cansancio.
Dejaré encendida la luz que da a la calle,
Jaro que te guíe
en medio de la noche.

[ 21]

�EDIFICIO
He/,o ahí:
el moderno edificio de oficinas.
Rectan[sU,lares muros, pulidos crista/,es,
blancas luces, largos escritorios, vertica/,es
ascensores.
Excelente trabajo el de /,os arquitectos que /,o diseñaron,
un hombre y una mujer
(al[sUna vez fueron amantes,
,
pero esa historia no será contada aqui).
Diligentes alhañiles:
una veintena de pisos en tres meses.
Los sábados iban a emborracharse. Uno de el/,os bebió de más.
Golpeó a su hijo. Su hijo ya /,o odia. El alhañil no /,o sabe.
Colocó trescientos metros cuadrados
de techo falso a la semana si[sUiente.
Los ascensores ya están en su lugar.
Los cuatro técnicos que /,os instalaron
morirán por diversas causas
.
en un lapso de seis meses, pero no viene al ~aso decir ~sto.
Está claro que no existe relación entre las circunstancias de sus muertes
y el hecho de haber instalado /,os ascensores.
Hace una semana fueron colocados
la pintura y /,os cristal,es.
Un trabajador, el más fuerte de todos
(El Toro, /,o apodaban)
ha caído de una altura de tres pisos
y no volverá a caminar.
Aquí está el edificio,
columna para pendones y trofeos.
Las ventanas espejean al sol.
Se le ve a kilómetros,
.
desde todas las avenidas que conducen al centro de la ciudad.
Tan alto es
y tan ma{sftífico.
En el penúltimo piso, diez de la no~he,.
en las calles la primera helada del invierno,
una mujer recorre las teclas de su computadora
como un pianista que ejecuta una fuga de Bach.

[ 22]

TRAZOS

Luz
La luz es una espina que fluye.
La luz es una exacta fracción de se[sUndo.

La luz es el retorno de lo mismo,
el eterno desdoblarse de /,o mismo,
lo mismo en su clara permanencia.
La luz
es una muchacha de músculos invisibles.
La luz para la luz.
Miro:
no las cosas, la luz.
Luz espina y precisa.
Luz corola de a[sUjas luminosas.
Muchacha fugitiva,
luz de luz.
Miro:
no la luz, sino la luz.
Luz que reposa en la luz.
Luz que viaja de regreso a la luz,
remontando el largo transcurrir
[de las cosas en las cosas.
Filo kve de la luz,
ten piedad.
Al,éjate con alas de luz.
Luz que nada iluminas.
Luz de sombra,
sombra de los ojos,
ojos que vuelven terrib/,es a la luz.
Miro:
la luz.
Ah, mar de luz.
Vastedad dolorosa de la luz.

La mano ha sido siempre la de un niño
y de niño son los dedos que sostienen
[el lápiz minucioso.
Dios es una hoja en blanco
recién arrancada del cuaderno.
Dios va llenándose de líneas,
sombras,
superficies
y huellas digitales impresas al carbón.
Manchada su inhóspita pureza,
Dios se asemeja a una casa de ladrillos,
a una cuchara y a un triángulo,
y a los demás objetos
que sobre el papel han quedado dibujados.
Hay un dejo de secreta gratitud en la manera
[como el niño
l,evanta el lápiz
y contempla los dibujos.
Nos recuerda a la muchacha
[que se detiene a mirar
los vestidos de novia en los aparadores,
y a la que descubre el nombre del amado
en el remitente de la carta.
No es posible medir la distancia
que va desde los ojos al objeto contemplado.
[El niño ríe.
La hoja es una sábana infinita
ideal para el sueño del ángel y del gato.
Mapa de sencilla geometría,
indica el sitio exacto donde localizarse
[a sí misma,
tesoro preciosísimo,
abandonado,
como un Dios que pacientemente espera,
debajo de la cama.

[ 23]

�Los RELOJES

YorucK
Hab/,a Yorick, el bufón de Dinamarca:
"He soñado, Su Majestad, mi calavera
repkta de lodo, en manos del sepulturero.
Y es el sepulturero un mentecato
a quien he roto en /,a cabeza una botel/,a
-vino del Rin, por cierto nada mal&lt;&gt;-,
cierta ocasión, en una riña de taberna.
El truhán, en venganza, ha dado fuerte
con /,a pa/,a en mi indefensa calavera.
La ha tomado luego y /,a ha arrojado
a los pies de dos hombres que pasaban.
Uno de ellos me ha reconocido.
En parte, quizás, porque el sepulturero
ha dicho mi nombre. Quizás también, en parte,
porque /,a ca/,avera repite mis ademanes de bufón:
salta del hoyo ejecutando una cabrio/,a
y abre, dislocando, las mandíbulas
en /,a mueca de una carcajada".
Dicho esto, ejecuta una cabrio/,a
y prorrumpe en instantánea carcajada.
El rey ce/,ebra /,a chanza de su Yorick.
Ríe con gusto. Ríen también los comensales.
Yorick agradece el beneplácito
con una profunda reverencia.
Cuando kvanta la cara
está llorando.
"No crea, Su Majestad - dice el bufón- ,
mis falsas lágrimas.
Imito a /,a muerte, poco seria.
La bribona, como un falso comerciante
que disfraza /,a verdadera mercancía,
hace pasar por tragedia
el curso y fin normal de los objetos.
Que un humano muriendo es sólo esto:
[reloj desvencijado.
Yorick está muerto. Se oxidaron sus engranes.
Reventó /,a cuerda que /,e daba movimiento.
Que se sepa en toda Dinamarca:
a Yorick /,e han echado tierra encima
para que acabe de envejecer en el subsuelo.
Y ahí est&lt;Yy, envejeciendo. Calvo, y además
aficionado al tedio y con caries en los huesos.

Nada permanece entre los vivos
como nada entre los muertos permanece.
Otro bufón habrá &amp;gado a este pa/,acio
y otro muerto a ocupar mi sepultura.
El hombre que en sueños me desenterraba
cavaba la tumba de una virgen nob/,e.
A otro agujero los huesos del bufón, que no busque
calentarse el esque/,eto junto a un cuerpo de doncel/,a.
Y allá va /,a ca/,avera,
de mano en mano y luego a tumbos entre tumbas
hasta /,a vera del camino. Mi sueño ahí concluye.
Imagino un final para esta historia,
piadoso y a /,a vez digno de Yorick:
la calavera, /,avada por /,a lluvia,
y después en las manos de un buscón.
La coloca en su mochi/,a. Sigue su camino,
y allá vamos los dos por este reino
a pie, a solas y sin rumbo.
El hombre aquel me habla y yo lo escucho.
Planea conmigo imaginarias fechorías
que pocas veces cump!,e. No es mal hombre,
poco dado al trabajo y en el fondo un me/,ancólico
que prefiere los caminos solitarios.
Soy su copa en las posadas. En mí se hace servir
el mejor vino. juega a los dados y a las cartas
y a veces soy el objeto de /,a apuesta.
No conoce mi nombre, me llama compañero,
camarada y amigo. Cuando la noche nos alcanza
[a /,a intemperie,
prende un fuego y conversamos.
Me hab/,a de su vida, de mujeres y aventuras.
Yo, con mi presencia, parece que /,e hablo de /,a muerte.
Lo he visto entregarse al llanto por temor a /,a oscuridad
y a veces sin motivo. El camino que recorre tiene fin
y él lo sabe. Se ha cumplido el plazo.
En descampado, un bandido, un cuchillo
y el cuerpo de mi dueño en una zanja.
Objeto sin valor, me han dejado junto al hombre
[ que agoniza.
Caiga el polvo sobre el polvo nuestro,
que en polvo se conviertan su cuerpo y mi cabeza
y que nada se sepa más de Yorick. Ha encontrado
[su cráneo
/,a tierra blanda donde recostar la sien y al fin dormir".

El número de los rewjes es finito
y los mecanismos que los mueven son perecederos.
&amp;te rewj se ha oxidado. Aquél se desprendió de una muñeca.
Cayó al suelo. Se rompió.
En el camarote del capitán había un rewj c/,avado a /,a pared
y el barco se ha hundido.
Algunos relojes ~aparecen un buen día en elfondo de un cajón.
Otros quedaron bien guardados en el ataúd de sus constantes dueños.
Los demás han sido robados o se extraviaron
en alguna grieta del camino o en una aú:antaril/,a.
Un día acabarán por desaparecer todos los relojes.
Será como despertar en una habitación a oscuras.
Aguzas el oído. Palpas las sábanas. Respiras.
Una sordina inmensa ha descendido sobre el viejo tic tac
y es tu respiración lo único que &lt;Yyes.
En la torre en ruinas /,a aguja seña/,a el minuto que fue.
Alguien habrá mirado, sin saberlo,
el último golpe de la manecil/,a
tras recorrer el hueco entre un minuto y el siguiente.
En el libro de visitas
(sus hojas amarillas, su olor a encierro y moho)
no cabe otra firma, /,a última de sus páginas
está repkta de nombres hasta el borde inferior.
El día que desaparezcan ws rewjes
lanza a las aguas una piedra y /,a verás flotar
en el punto exacto donde ha caído.
Será posib/,e entonces cruzar dos veces
el mismo río. Caminar
simultáneamente en direcciones o,puestas.
Alqui/,ar habitaciones en dos hoteles distintos,
echarse a dormir,
y despertar en el punto de partida.
Los meseros habían recogido las sobras de un banquete
y el banquete ha vuelto a ce/,ebrarse h&lt;YJ,
el mismo vino y ÚJs mismos invitados.
Colmado gota a gota el vaso se derrama.
Da en el b~nco_ /,a flecha definitiva. El arco vuelve a su posición original.
Y la pequena piedra va rodando libre,
río abajo,
aflote, sin quebrantar siquiera /,a superficie de las aguas.

Así habl,ó Yorick, bufón de Dinamarca.

[ 24]

[ 25]

�NIETZSCHE Y EL SOCIALISMO
■ Leonardo Iglesias
Cuando miro, con los ojos de una época l.ejana, hacia ésta, no encuentro nada más singular en el hombre actual que su virtud y su enfermedad particular
que se llama sentido histórico.
Federico Nietzsche. El Gay Saber. Af. 337.

'I

I¡

11

A finales del siglo XX se festeja el
fracaso del socialismo real; el cual es referido al
modelo soviético y valorizado desde el marco de
referencia de los logros del capitalismo. Para desventura de éste, ahora no hay comunismo o socialismo a que o quienes atribuir la causa de la miseria mundial contemporánea; pues en su proceso
globalizador se ha convertido en la causa primera
y última de lo que sucede, sin ~~ntraparte _que
permita un equilibrio y la sensac1on de tota~1~~d
en la realidad de la vida. Míticamente, la rehgion
misma hubo de inventar el mundo del demonio
para tener a quién atribuir la ~ausa d~ los males;
de otra manera la figura de Dios hubiese quedado mal parada en la historia, pues aparecía demasiado humano: capaz de hacer el bien y el mal.
Para los que lucharon por el socialismo, y q~e
por definición se colocan en el ~undo de la _1~quierda, la realidad en la que creian desapa~ec10.
Para algunos fue una Jantasía que se orgamzaba
alrededor de un delirio, por lo que al desaparecer aquella realidad, éste desapar~ció y están _curados; ahora se reintegran a la sooedad, a sus mstituciones y son ciudadanos obedientes. P~ otros,
era una máscara en la que se ocultaban sus mtereses particulares; hecho muy frecuente en la democracia, en la que es fácil presentarse ante los
demás con una careta; basta con que se declare
partidario de la igualdad, la justi~ia y la mayoría.
También era expresión de una idea con afanes
mesiánicos, en la que iba la vida en prenda y se
inmolaron en el intento; quizá con la fantasía de

[ 26]

convertirse en mártires al igual que lo hacían los
primeros cristianos en el circo romano, como una
manera de lograr adeptos y obtener el cielo. Otros
no llegaban a tanto y sólo eran simpatizantes; y en
ocaciones secuaces de los socialistas; al amparo del
fuerte querían pasar a la historia .t_?mand~ algo
de la aureola que prometía la acc1on heroica de
aquéllos. Volvieron a la medianía a la que pert~necían. No falta el oportunista que justifica su trai·
ción a sí mismo con el argumento de que ser socialista son cosas de una juventud inmadura.
Finalmente, con rigor, hay que reconocer que
había algunos que entendían a profundidad el sig·
nificado del socialismo en la historia; y que al desaparecer el socialismo han quedado fuera de la
realidad. Se les ve asomándose a ésta, buscando
comprender sus secretos para reinsertarse en la
acción. O la idea era muy débil y no valía la pena
luchar por ella, o la realidad era muy resistente Y

no había la suficiente fuerza para derribarla, o
quizá los medios usados eran inadecuados, o también quizá se distorsionaba la idea original. Ahora son individuos anómicos, con una sensación de
extrañeza ante el mundo; con sensación de impotencia e invalidez, ante un mundo en que son extranjeros.
Muchos procuran aparecer como "demócratas"; es decir, como individuos que creen en la
igualdad, sobre todo ante las urnas de votación.
En la escena se borra toda diferencia entre los individuos; ya sea por la edad, sexo, preparación,
experiencia, poder, etc.; no importa, una boleta
vale un voto igual que el anterior, y el que sigue.
De esa manera, todo se nivela; y, de acuerdo con
la distribución de la varianza en las poblaciones,
los fuertes quedan anulados por la gran mayoría
que se coloca en la medianía. Así, el gobierno
democrático es un gobierno de la medianía. Pues
bien, aquellos socialistas gustan ahora de la medianía, y como diría Nietzsche, se reúnen en el
centro para sentirse seguros.
La posición de Nietzsche respecto al socialismo se corresponde con su concepción aristocrática del intelecto. La nobleza del alma, dice, es fácil
de reconocer por la magnífica y fiera estupidez
con que ataca: •derecho'. Ahora, se antoja presentar su opinión del socialismo, para apreciar el tono
de sus afirmaciones; no porque interese hacerlo
aparecer como profeta, sino por la capacidad
predictiva de su concepción respecto al curso de
la realidad histórica. Frente a la idea utópica de la
sociedad del Renacimiento y de sus expresiones
en el siglo XVIII, se abre paso la idea del llamado
socialismo científico, que buscaba afirmar sus bases
en la ciencia de la historia y la sociedad. En ese
momento se considera al trabajador como pilar
de esa concepción, en tanto sobre sus espaldas se
sostiene la producción y reproducción social. Gradualmente van apareciendo elementos, con un
tinte más social que histórico, y por los cuales se
incorporan en el programa las reivindicaciones de
los desheredados de la tierra. Así, la idea socialista orienta su atención y fines de su acción a la solución de las necesidades humanas, las más ingentes, por cierto, y olvida los alcances con los que
nació. La idea de crear una sociedad en la que se
aboliera la explotación del hombre por el hombre, degeneró en una sociedad preocupada por
proporcionar alimento, educación, vestuario,

empleo, vivienda, recreación y ejercicio de derechos humanos. La idea de transformar la realidad
social se convirtió en la idea de mantenerla, de
conservarla.
En la lucha cada quien porta una bandera como
emblema que simbólicamente revela su pretensión
profunda, su idea, su principio, su credo. Dicha
bandera identifica, distingue por sí misma al que
la porta; de manera que los demás que comparten la identificación se adhieren y depositan su
creencia en el portador. Esto es un principio de
movimiento en la historia, en lo político y en lo
social. Por supuesto, que la bandera simboliza una
realidad representada por una idea con sus referentes materiales específicos. Si una bandera puede ser enarbolada por cualquiera, entonces no es
ninguna bandera; es un estandarte que no distingue ni identifica. Tal es el caso de la lucha por
proporcionar a la población los satisfactores del
Estado de Bienestar.
Se ha de puntualizar que la idea socialista pertenece históricamente a la izquierda, dentro de la
concepción geométrica de la política; en tanto es
la formulación del modelo de una sociedad futura, abierta al infinito. Para ello requiere acabar
con un estado de cosas, y transformar la realidad
para adecuarla a los fines formulados. No es el
socialismo utópico que busca establecer lo eterno
o perenne como una realidad inmutable, sino lo
que pugna por transformar una realidad para
imprimirle un movimiento que la llevara a lo supenor.
La crítica que hace Nietzsche al socialismo se
refiere a que lo considera una forma disfrazada
de cristianismo: "En general, el socialismo, como
el nacionalismo, constituyen reacciones contra el
individualismo." 1 Se trata en esto de privilegiar al
altruismo como el criterio moral básico del cristianismo; y que lleva como objetivo anular el ego del
individuo. En segundo término, se da una confusión en la que la idea social es substituida por la
compasión por el débil; y se hace aparecer a ésta
como una gran virtud, en tanto es principio de
configuración de la masa; el centro, la medianía.
Conmoverse por los demás y hacer por ellos lo
que no han intentado por sí mismos se llama aho-

1 Nietzsche, Federico. Tratados filosóficos ikl tiempo ikl Gay Saber.
Obras completas. Argentina, Aguilar, 1957, T. 2, p. 371.

[ 27]

�ra luchar por la justicia social.2 Lo que subyace a
estas actitudes dentro de la lucha social es una
moral que en tanto se orienta a lo social se ubica
impropiamente en contra de lo individual: "La
moralidad es el instinto de rebaño en el individuo." 3
Nietzsche llama a no pervertir la vida social introduciendo en ella principios morales que alejan de la realidad natural de la vida. La moral intenta anular lo natural en el ser humano, a grado
tal que ve crueldad en la naturaleza en la lucha
por la sobrevivencia; la que sólo es expresión de
la vida misma: "En el estado de naturaleza no rige
el principio de equidad, sino que decide la fuerza. Los socialistas al pedir la revolución social apelan a la fuerza. Sólo cuando los representantes de
la sociedad futura lleguen a constituir una fuerza
igual a la de los que defienden el orden antiguo,
puede llegarse a un pacto y sobre la base de ese
pacto construir un ordenjusto. "4 En el sentido de
esta acción no se pide igualdad, sino una condición en que se dé la lucha, en la que se exprese la
voluntad de poder; y así, la realidad social resultante será una expresión de ésta. Por supuesto,
que todo esto no excluye la necesidad del esfuerzo humano; sino, al contrario, se le pide a los individuos lleven su voluntad de poder al máximo; lo
que no excluye tampoco una dosis de sufrimiento, el cual aparece como necesario para generar
una nueva realidad social. 5
Nietzsche reivindica al individuo fuerte, con volun tad de poder para crear una nueva realidad
histórica. No busca apaciguar las necesidades del
individuo en la medianía; llama a que realice su
máximo esfuerzo, en medio del sufrimiento. No
2 "Se considera como ' bueno' todo lo que de una manera o de
otra, corresponde a este instinto de agrupación y a sus
subinstintos; ésta es la corriente fundamental de la moral de
nuestra época; la simpatía y los sentimientos sociales se confunden" Nietzsche, Federico. Aurora. Ob. cit., Af. 132).
3 Nietzsche, Federico. El Gay Saber. Ob. cit., T. 3. Af. 116.
4 Nietzsche, Federico. Ojeada sobre el porvenir de los pueblos. Af. l.
En Aurora. Ob. cit.
5 "[ ...] el problema es el del significado del sufrimiento: un sentido cristiano o un sentido trágico. En el primer caso, el sufrimiento es la vía que conduce a una santa existencia; en el segundo, la existencia es considerada lo bastante sagrada para
justificar un enorme sufrimiento[... ]. El Dios en la cruz es una
maldición lanzada sobre la vida, una indicación para librarse
de ella. Dionisos despedazado es una enorme promesa de vida;
ésta renacerá eternamente y volverá de la destrucción." (Nietzsche, Federico La voluntad dedominw. Af. 1051. T. 4. Ob. cit.).

[ 28]

se trata de evitarle la lucha al individuo, sino colocarlo en riesgo para que exprese su fuerza; de
manera que la socialización sea un principio para
la realización de la historia.6 La modernidad, por
su parte, prepara el escenario para que el hombre
se vea protegido, libre de peligros y de riesgos.
Con la comodidad como criterio, el bienestar ha
resultado una consecuencia del uso de la ciencia
y de la técnica para crear esa realidad; la que, desafortunadamente, también se acompaña de la
ausencia de alegría y de estímulos para la vida.
Librar al hombre de la exigencia que plantea la
realidad ha sido el objetivo de todo este proceso.
De la misma manera, la pretensión de dominio
sobre la realidad material por medio del uso de la
ciencia y de la técnica, fantasiaba con la idea de
que se iba a lograr liberar al hombre del trabajo y
convertirlo en un ser ocioso. He ahí la visión del
ocio como pasividad y divertimento: "La virtud
6 "El ideal presente es el bienestar del efimero individuo; por
esto el fruto de tales creencias es el socialismo, es decir, que el
efímero individuo quiere conquistarse la dicha por la social~
zación [... ]. Mi doctrina reza así: 'Vive de modo que desees
volver a vivir, ¡tú vivirás otras vez!," (Nietzsche, Federico. FJ
Eterno &amp;torno. Ob. cit. T. 3, Af. 27).

principal del trabajo es impedir los ocios de las
naturalezas vulgares [... ] la principal objeción contra el socialismo es que quiere proporcionar estos
ocios a las naturalezas vulgares." 7
Muchas ideas políticas y sociales de la democracia contemporánea son prédicas del evangelio;
es religi,ón disfrazada de idea socia~ oculta en los afanes políticos. El discurso sobre la miseria, la enfermedad y la desnutrición presenta a éstas como
ocasión para que los pobres reciban las dádivas
de la sociedad. No hay ahí ninguna idea de justicia, ni social, ni histórica. De la misma manera que
el evangelio promete el cielo por el hecho de ser
pobre, niño, enfermo o tarado, el discurso habla
de justicia para los desheredados, los pobres, los
indígenas, los marginados; los que por el hecho
de serlo merecen la caridad social. Ahí se halla
ausente todo criterio de dignidad del individuo
humano; y se busca enfatizar los consecuencias de
la inadecuada estructura social, económica y política para la gran mayoría de la población mundial, haciendo caso omiso de las causas que las
generan. Ya ni siquiera se proporciona valor al trabajador, al que los sistemas económicos han convertido en un trasto.
El fracaso del socialismo se ha debido, en par7 Nietzsche, Federico. Ojeada sobre el presente y porvenir de los pueblos. En Aurora. Af. 4. Ob. cit.

te, al hecho de haberlo convertido en una visión
moral de la realidad social; dejando de lado las
bases filosóficas, sociales e históricas de la acción
política. La escena en la que aparecen poblaciones enormes extendiendo la mano en busca de
un mendrugo, se corresponde con la acción social concebida como limosna; lo que se encuadra
dentro de la visión cristiana de la realidad. La acción social se halla más allá de la religión, pues
ésta trabaja para la otra vida, mientras que la acción social busca "ser más y mejor" con el esfuerzo humano y los recursos que se tienen a la mano.
No es con misericordia como deben atenderse los
problemas sociales, sino con el principio de justicia
encuadrado dentro de la historia. Dice Nietzsche:
"El que obedece una vez al ensayo y con intención en las ocasiones de piedad que encuentra en
la vida práctica y se representa, en su fuero interno, toda la miseria que le puede ofrecer en espectáculo el mundo circundante, se hace indefectiblemente enfermo y melancólico. Pero el que, 'en
un sentido o en otro' quiere servir de médico a la
humanidad, deberá tomar infinitas precauciones
respecto de este sentimiento, que le paraliza en
todos los momentos decisivos, que dificulta su ciencia y su mano sutil y servicial." 8
8 Nietz.sche, Federico. Aurora. Ob. cit. Af. 134.

Teresa de Mrer

Miróvalle, Monterféy. N. l
19 y 8335-0371
8;30 a 20:001'oiós

[ 29]

�LA PASIÓN OSCURA
El café en la poesía colombiana del siglo XX
Cafés literarios capitalinos e imaginarios del café
■

Henry Luque Muñoz

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la poesía colombiana de la segunda
mitad del siglo XIX suelen estar muy presentes las referencias a la naturaleza, que junto con la religión, la
patria y la mujer son protagonistas de nuestro romanticismo literario. El paisaje adquiere realce en la consagración casi canónica que le dio Jorge Isaacs en María
y en las resonancias costumbristas, expresiones del romanticismo local. Una prueba del protagonismo de la
tierra y de sus frutos lo hallamos en "Memoria sobre el
cultivo del maíz en An tioquia", que convirtió a Gregario Gutiérrez González (1826-1872) en uno de los más
resonantes autores nacionales de entonces. Aunque
este autor se inscribe en el romanticismo -lo patentiza en composiciones como "AJulia", en el que le otorga expresamente mayor crédito al sentimiento que a
la razón-, en aquel poema la tierra es vista no tanto
bajo una óptica contemplativa, como a la luz de una
especie de realismo agrario que consagra el trabajo y
la devoción regional. El patriotismo es, ahí, sentir la
provincia.
Poemas así contribuyeron a abrir el camino hacia
los imaginarios de la tierra, al tiempo que esbozan cierto provinciano temor al acento cosmopolita y a exorcizar críticamente la propia experiencia: "Pero hay ¡gran
Dios! algunos petulantes / Que sólo porque han ido a
tierra ajena / Y han comido jamón y carnes crudas /
De su comida y su niñez reniegan". En este imaginario
rural, el café hallará una atmósfera abonada que motivará más tarde a versificadores considerados populares
en su región natal, como Jorge Robledo Ortiz (19171990) y Luis Carlos González (1908-1985) que permiten valorar el gusto de lectores de latitudes distintas a
la de la capital. Prefirieron estos autores ser más leales
a ciertos temas que a la originalidad expresiva. En Jorge Pacheco Quintero (1911-1982) la planta sugiere el
florecimiento del paisaje, en poemas como "Rosas de
siempre": "fue cuando enrojecían los cafetos/ que perdiera la gracia de la forma / para encontrar la forma
de la gracia".

[ 30]

Si la "La pobre viejecita", conocido poema de Rafael Pombo (1833-1912) refleja un entorno familiar
provinciano, apacible, tradicional, señorial, en el que
el país agrario y feudal facilita a sus favorecidos una
variedad gastronómica, y la bebida aparece como añadido de un menú glotón: "Bebía caldo, chocolate / leche, vino, té, café, / y la pobre no encontraba / qué
comer ni qué beber" (En: Echavarría, 1997: 117), en
poetas del s. XX esa bebida diversificará sus sentidos y
su uso, lo cual se corresponde, primero, con el auge
económico iniciado en los años 80 del siglo XIX y, luego, con el ámbito de una modernidad progresiva. No
es de extrañar que el café se popularice y se convierta
en bebida pública, mientras en lo literario se introducen en el país elementos de la vanguardia. Si el café
negro adquiere un matiz simbólico contaminante, a lo
cual contribuiría su color oscuro, el café con leche le
sirve a Luis Carlos López (1879-1950) para expresar el
opuesto: el puritanismo de las señoritas de provincia
que buscan la blancura hasta en el café: "Muchachas
de provincia, / las de aguja y dedal que no hacen nada,
/ sino tomar de noche / café con leche y dulce de papaya..." (López, 1995: 77).
Jorge Zalamea (1905-1969) pareciera haberle
legado a Álvaro Mutis (1923) la preocupación emblemática por el viaje. Zalamea, en su ambicioso poema
"El sueño de las escalinatas", emprende un viaje
exclamatorio, que desde latitudes múltiples, mediante
una cartografía íntima y realista, nos permite llegar y
sentir esa Colombia que vive el café como prolongación del caos: "los especuladores del platino, del petróleo, del café, del hierro, del uranio y del mismo cielo
azul, hicieron de la sangrienta titeretada su agosto, ofreciendo como diversión a la agonía de un pueblo la alharaca de los engreídos cubileteros de la libertad condicionada y la democracia de papel". Zalamea arrastra
en su entonación poética la vena contestataria personal de inconformes colegas generacionales, como Luis
Vidales y León de Greiff, Ricardo Rendón y Luis Tejada.
En poemas de Álvaro Mutis sospechamos dos connotaciones generales referidas al café: recuerdos de la
infancia en tierras del Tolima -lo señala él en entrevista-y como una presencia vegetal que encuentra Maqroll
el Gaviero, su personaje. Ahí el café se liga a un entorno de tierra caliente, de sensualidad, de excitación tropical, de apariciones que sugieren a la vez tensión y
bálsamo selváticos, en un ámbito de intensa agitación
de la naturaleza: lluvias, ríos, desechos ... El café nos
insinúa a distancia, en cierta lectura de Mutis, una aparición inevitable en el viajar. Entre el efecto aéreo de
esa bebida y el viaje hay una similitud: en los dos casos
el hombre tiende a fugarse de sí mismo. Tanto el café
como el viaje son evasión, fuga del tiempo del trabajo,
huida del espacio habitual; ambos poseen un imagina-

rio de escape, no sin la resonancia tácita de una búsqu~
da del paraíso perdido. En el viaje, el paraíso está en otra
parte; en el café, el paraíso está, primero, en la taza; y, ya
consumido, en los efectos psíquicos que suscita. El café
negro ha sido en algo panacea líquida, salvadora y condenatoria: que previene la enfermedad de Parkinson al
evitar la carencia de doparnina en las neuronas del cerebro; que las embarazadas deben evitarlo.
Una creación generosa en alusiones frutales y
sensualizadas presencias gastronómicas es la del
antioqueñoJaime Jaramillo Escobar (1932), cuyos juegos verbales recuerdan inevitablemente a León de
Greiff (1895-1976) -un poeta caníbal de resonancia
sinfónica y polifónica-. El poema "Aleña &amp; Azúmbar"
es ejemplo de una poesía que incorpora los productos
de la tierra, bajo un elogio a la raza negra, al mestizaje,
ajena al tono solemne habitual en el siglo XIX, con los
recursos modernos del humor y la travesura verbales.
Las alusiones sexuales están al servicio del juego de
opuestos neobarroco y, dentro de esta entonación, el
recurso del humor y el aprovechamiento ocasional de
vocablos extravagantes: "Sigamos: mi negra se
emperejila, se emperespeja, se aliña, / Con alhucema
y albahaca, con cidrón y toronjil [... ] El donaire de mi
negra no cabe en ninguna parte. / Mi negra tiene ojos
blancos, dientes blancos, calzones blancos. / Calzones
en diminutivo, calzoncitos, prendas íntimas... / Yo no
sé qué tienen de íntimas si las anda mostrando por todos lados. / Cuando mi negra se desnuda queda completamente desnuda. / No como las blancas que aunque se desnuden siempre / tienen algo que las cubre,
aunque sea un concepto" (Luque, 1995: 213).

1. Romanticismo y realismo en una misma taza
Cierta vena, heredera del romanticismo, subyace en la
urgencia y el hábito de consumir café: la búsqueda de
la intensidad, la afirmación de un yo, el culto de la fantasía, el escanciar una bebida del color de la noche, del
color del enigma, el zarandeo de la baja a la alta tensión arterial, la provocación de un despliegue gestual
de afirmación corporal, la dilatación del tiempo por
medio de la crispación sensitiva -el disfrute de un espacio prohibido en el café como lugar-, la soledad que
se bebe, la taza que propicia el abrazo, el inicio de cónclaves amistosos, el vaho ardiente que impregna los
adioses, la experiencia noctámbula abismal, el saborear
una libertad ... Sin duda el café, como bebida y como
espacio, propicia un desdoblamiento de subjetividades.
En sus imaginarios entre (neo)románticos y teñidos de malditismo, el café insinúa una manera de convertir la propia soledad en compañía -es decir, como
sospechado hallazgo del doble-; como una forma de

[ 31]

�it

comunicación con estados de ánimo ascensionales, de
abajo hacia arriba; con estados abismales y de descenso en estados cercanos a la depresión; como búsqueda
de una intensidad alucinada; como interacción mímica -el caso del fumador-: el humo del cigarrillo se
funde de manera visible con el vaho ardiente de la bebida, con lo cual también se fuma el café y se bebe el
cigarrillo; como una forma de monólogo solitario: las
palabras entran y salen calladamente de la taza; como
una forma de oponer la vigilia al sueño ...
Todo ello tiende a insinuarnos que el bebedor y
cliente del café ansiaba sentirse en el lugar como un
héroe de sí mismo, dueño de una sintaxis, una imaginación y un despliegue gestual singulares. Este espacio
era el escenario de su actuación y en tal medida significaba, además, un tablado de exhibición. Allí, una legión de improvisados actores buscaba un efímero reconocimiento. En el café como lugar, el cuerpo persigue y goza cierta autodestrucción fisica, aquella que le
impone la marginalidad segregada por los tiempos
modernos. La vieja ansia romántica de infinito empieza
en la noche y culmina en la mañana. La eternidad muere con la madrugada. Y la resaca (guayabo, en el argot
local) le pondrá su INRI al desvelo eu1ico.
En su figuración simbólica, el café parece beberse
la noche, mientras persigue suscitar intensos efectos
noctámbulos, aunque también resulte familiar a la
mañana. La taza suplanta la copa emblemática. En la
cafetería, el vaso de higiénico plástico pareciera hoy
una degradación posmoderna del ritual que antes rodeaba el café de soportes simbólicos seductores. Así, se
tiende a suprimir la memoria del instante, plastificando
el tiempo. En cambio, en la sala familiar burguesa, el
gusto táctil de acariciar la taza o de contemplar sus dibujos, mientras se bebe, está ligado a refinadas maneras de mesa, donde la vajilla desempeña una función
ritual importante: la cafetera es como la madre de las
piezas; los pocillos, sus hijos. Acariciar la taza es tocar
la piel del café, una forma sutil del erotismo de mesa.
La bebida clausura el almuerzo o la cena, propicia tertulias de síntesis en el teatro amable de los comensales. Y
posee su propio carácter entre bebidas de difusión universal: "El té carece de la arrogancia del vino, del individualismo consciente del café, de la inocencia sonriente del cacao" (Okakura, 1994: 20). En el uso diario colombiano, la frecuentación del diminutivo "tomarse un
tintico [café negro]" expresa una relación afectuosa
con la bebida. Y traduce, en ocasiones, la manera como
algunas parejas, al encontrarse, por el camino de esa
bebida, se (in)comunican: mientras lo toman, ya se
miran, ya parecen ignorarse. En cierto modo se beben
las palabras inexpresadas.
El tema de la muerte ha sido uno de los más enfáticos legados del Romanticismo. En su "Velorio del boga

[ 32]

adolescente",Jorge Arte! (1909-1994), bajo un entorno antillano, hace legible la mutación, café de por
medio, de distintos estados de ánimo, la rara degustación de la amargura en torno del difunto. Esta página
posee la virtud de sugerirnos el color del café como el
enlutado color de la muerte: "(Las mujeres lo lloran
en el patio,/ aromando el café con su uisteza. / ¡Hasta parece que la brisa tiene / un leve llanto de palmeras!)". Carlos Castro Saavedra (1924-1989), imitando
casi a Luis C. López, escribió en el soneto "Paisaje intelectual": "y el dueño del café desacredita / con un bostezo el alma y las estrellas" (Castro, 1962: 260). Octavio
Amórtegui (1901-1990) encuentra en la bebida una
vía para el afecto y el consuelo: " ... Café negro, amargo,
suave, / que a mi destierro interior / traes un poco de
amor / antes de que todo acabe".
La patria, otra derivación romántica, se hace líquida en el café que viaja por la garganta. Eduardo Carranza (1913-1986), autor de homenajes al vino
("Kasida del vino" y "Nueva kasida del vino") escribe
en el poema "Interior": "Con el café llega un país lejano" (Carranza, 1983: 166). En Rogelio Echavarría
( 1926), aquella bebida es legible como un exiliarse de
la sociedad: "En la mesa de los jubilados / -en el café
siempre a sus horas- ¿de qué hablarán tanto? / (cuando hablan ... porque a veces / el recuerdo sustituye a la
acción imposible / ya la cascada conversación) [ ... ]"
(Echavarría, 1999: 45). Y como una sugerida marca del
exilio: Elkin Restrepo (1942) aprovecha el café callejero, no sin alusiones irónicas, para completar el entorno en su página de homenaje a la actriz "Anita Eckberg"
-así titula el poema-, en la lejana Italia, donde "las terrazas de los cafés están vacías / y las limusinas de las
condesas y los ricos norteamericanos ya no abochornan el tráfico romano" (Restrepo, 1985: 30).
Otras manifestaciones que nos sugieren los registros del café en la poesía colombiana se inscriben en
una mirada práctica y realista, que se aleja del ejemplo
romántico. Así, como recreación y afirmación de clase,
lo encontramos en "Elogio de la amante burguesa", de
José U maña Bernal (1899-1982): "Una portada de revista / donde no hay sombras de dolor, / en la mitad la
comedia / un intermedio halagador, / un son de jazz
entre la noche, / un poussse-café murmurador, / eso, y
no más, es lo que quieres / llamar, coqueta, nuestro
amor") (Umaña, 1974: 57). En Mario Rivero (1935) encontramos el café como pretexto para la cita y el encuentro, como cómplice del acercamiento amoroso y una
manera retórica de fugarse: "Una vez tuvo 15 años/ se
pintaba los labios y las uñas furiosamente de rojo / usaba
zapatico ilusión / y tenía un novio / que la llevaba a las
heladerías / a tomar café con tostadas / mientras el gringo del acordeón / tocaba una canción / que todavía recuerda" (Rivero, 1980: 29) .

Por otros caminos, semejantes y distintos, la lectura
de poemas colombianos actuales nos permite sospechar
una visión mágica subyacente: como recurso para prolongar la lectura adivinatoria de la taza de chocolate y
para expresar el amanecer de la noche: "Tengo el alba
en un pocillo enorme / de café" (Monique Facuseh,
1964). El café propicia un soñar despierto: "La taza al
frente, en el Café, -repleta / del obscuro licor miraculoso / que torna en inconsciencia la secreta / ansia de
conocer, y dá el reposo... " (De Greiff, 1985, I: 160).

I
Músicos, rapsodas, prosistas,
poetas, poetas, poetas, poetas,
pintores, caricaturistas,
eruditos, nimios estelas;
románticos o clasicistas,
y &lt;kcadentes, -si os parece-pero, eso sí, locos y artistas
los Panidas éramos trece!

2. Cómo beberse la noche
En poema firmado por León de Greiff, en 1916, aparece ya el café como escenario de la vida cultural colombiana y como un espacio que tiene por protagonistas a
artistas diversos. Si advertimos que el poeta sólo se instaló en Bogotá hacia 1922, la experiencia registrada en
esa página debe, necesariamente, ubicarse en la ciudad de Medellín, donde nació y vivió antes. "En Bogotá rehizo el grupo de sus íntimos Panidas, venidos de
Medellín. Sejuntaban en las tardes en el Café Windsor".
(Arciniegas, 1995: 71). En el poema "Balada trivial de
los 13 panidas" reina el espíritu de pandilla. Postales
noctámbulas así reflejan la urgencia de organizarse en
sectas marginales. Este poema refleja un triunfo de la
comunicación individual en torno a una espontaneidad colectiva, en el marco de una sociedad cuya economía emprendía entonces, en el primer cuarto del
siglo XIX, la tarea de la modernización. Se trataba de
sal!r del saco amniótico de la sala familiar al campo
abierto y plural del café público.
Semejante configuración espontánea de grupos,
dotada para la embriaguez con la facilitación de un
espacio, permitía imponer un sistema de actitudes de
amplitud anarquizante, que reemplazaba a su manera,
la voz autoritaria del padre, el pizarrón del maestro, el
confesonario, el diván del psiquiatra y el consultorio
~el psicólogo. Veamos un pasaje de aquel poema que,
situado en el café-bar-taberna literario, le sirve al autor para inventar palabras como "fumívoros", "cafeístas"
Y~ara hacer un rítmico y travieso censo de los protagomstas de aquella bohemia. De Greiff aprovecha con
eficacia en su poesía múltiples corrientes de la tradición literaria universal, lo cual nos permite entender
por qué fue candidatizado al Premio Nobel. Mientras
construye el poema en cuestión nos informa de una
actitud personal y colectiva, en la que, bajo el desorde? de la bohemia, se perfila otro orden, el hilo comun de la creación artística que no teme al cabalístico
número 13:

Fumívoros y cafeístas
y bebedores musagetas!
Grandilocuentes, camorristas,
crispines &lt;k elásticas tretas;
inconsolabks, optimistas,
o indiferentes, -si os pareceen nuestros Sáhbats liturgistas
los Panidas éramos trece! (De Grei.ff, 1985, I: 61 y 63) .
En 1926 Luis Vidales (1900-1990) publicó Suenan
timbres, título que insinúa el surgimiento de la ciudad y
de nuestro ingreso en la sociedad industrial. El título
de ese poemario renovador resulta en principio
antipoético; marca contraste con la retórica tradicional.
Aquel título, en su acento vanguardista, pareciera expresión tomada de algún comercial promovido por una
empresa de energía eléctrica. Páginas y versos de ese
libro consagran el café como espacio. Significa que la
fijación de lugares para el encuentro ya se concretaba.
La consagración capitalina del café como escenario de
reunión refleja una velocidad, un ritmo de vida y maneras del desplazamiento urbano, manifestaciones de
lo nuevo, hacia una conquista del cuerpo, antes recluido en el hogar por una tradición conservadora.
Aquel espacio, el del café literario, conquistó funciones múltiples que rebasaron la del mero diálogo. El
poeta Fernando Arbeláez (1924-1995), asociado por
la crítica a la generación de Mito, recuerda el Café Asturias de los años 40 -tras su desaparición, vendría en
Bogotá el Café Automátic~, como poblado de hechos
muy significativos: la pasión por la lectura, el descubrimiento de nuevos autores, el ser un aula más importante que aquellas en las que se enseñaba Derecho, la
presencia de la protesta y de la extravagancia, la concurrencia de personajes de ideología opuesta -el comunista solidario y el agente de la torre de marfil-, las
discusiones en torno a la Guerra Civil Española-, el descubrimiento del surrealismo, la alternancia de poetas
y pintores, la intensificación de la lectura... Arbeláez
conoció en ese entorno aAurelio Arturo y a Fernando
Charry Lara ( Voces de bohemia, 1995: 73-99), poetas

[ 33]

�esenciales en el balance lírico colombiano del siglo XX.
Los cafés contribuyeron a la construcción de una cultura
alternativa, en que el ocio coronó sus propósitos, en muy
diversos ámbitos. En su registro biográfico, Alvaro Mutis
señala significativamente que "a dos cuadras del Colegio
estaban los billares del Café Europa y los del Café París".
No sería descabellado asociar los cafés con cierta
carnavalización de la vida, en el sentido en que lo entiende Mijaíl Bajtín; es decir, como una inversión de
jerarquías, en que los hombres se convierten en bufones, ironizando los emblemas, las autoridades, derribando pedestales. Los cafés tenían mucho de carnaval;
los asistentes se ponían máscaras sucesivas, disfrazándose y desdoblándose en figuras que representaban al
santo y al loco, al cuerdo y al insensato. Recordemos
aquella anécdota antillana en que el pintor Alejandro
Obregón se introdujo en la boca un grillo vivo y, masticándolo con deleite, se lo engulló de un golpe (García
Márquez, 2002: 128), o aquel caso en que un poeta local, ante un auditorio perplejo, degolló una paloma
viva y se bebió su sangre de un solo trago emplumado.
Beber café ha sido común a los artistas, al rescate sonámbulo de la noche. En la costa caribe, el llamado
grupo de La Cueva, surgido hacia 1954-1955 -compuesto por narradores periodistas, entre ellos Gabriel García Márquez-, frecuentaba el Barjapi, el Bar Americano,
el Café Roma, donde sus miembros pedían "copiosas
tandas de café negro" (Fiorillo, 2002: 42).
Los cafés ponían su énfasis en la exageración ima-

[ 34]

ginativa, lejos de toda seriedad canónica. Había, asimismo, una responsabilidad distinta de la tradicional,
que entenderíamos mejor recordando a Erasmo de
Rotterdam cuando acredita la gracia secreta de los
lunáticos y pide en el Ewgio de la l,ocura ser escuchado:
"no con la atención que dispensáis a los sermones de
los predicadores, sino con la que prestáis a 1os sacamuelas, a los bufones y a los juglares". Podríamos inscribir los cafés y sus filiales -la cantina, el bar, la cafetería cervecera y estudiantil- en manifestaciones que cultivan a puerta cerrada una presencia entre marginal y
moderna del carnaval. Autores recientes ideologizan
el café. Es el caso de Miguel Silva (1962) cuando liga
café y política, bebida que le sirve también para ejercer la nostalgia: "Cuando éramos jóvenes leíamos toda
la noche / y la lluvia pronosticaba una mañana / fría
en los salones, café caliente y política". Aquí aparece
tácitamente la cafetería estudiantil-seudónimo del café
literario y sucursal ruidosa de la librería-, donde se debatían los problemas nacionales. Se ha dicho que los
cafés El Cisne, La Romana y El Automático estaban en la
ruta intelectual de la Bogotá de los años sesenta, ruta
que se prolongaba en espacios no en1icos: las librerías
Buchholz y Nacional, las bibliotecas Nacional y Luis
Ángel Arango.
Junto a los establecimientos mencionados había, en
la capital y en otras ciudades, distintos lugares de acento popular: el cafetín de obreros, estudiantes, desocupados... donde se vive la nostalgia del bolero y el tango

y se dan cita los extremos sociales, sin distancias ( Voces
de bohemia, 1995: 109). Allí, el habla tendía a ceder su
protagonismo al sentido auditivo. El sentimentalismo
de arrabal encontraba su escenario; los negocios, los
amores, los partidos políticos y la vida se jugaban en
una taza de café. El desarrollo y tendencias de ciertos
cafés bogotanos se repiten, en general, en otras ciudades de la zona cafetera, de la costa o de las tierras fría y
caliente. Los cafés, desplazados en la capital por la cafetería posmoderna, han tendido en la provincia a conservarse. La circunstancia de que Carlos Gardel se hubiera accidentado mortalmente en la Medellín de los
años treinta, impulsó un culto de festividad luctuosa
por el tango, en la región antioqueña. El cantante argentino quedó como un espectro vivo, en el cafetín y
la taberna, donde con una moneda lanzada casi al allá,
se le resucita en la rocola.
El café literario era una muestra, casi una síntesis
del país intelectual. Como lugar constituía una tribuna
tan rica como marginal y como bebida propiciaba la
reflexión y el debate. En tal medida suscitaba una invención de escenarios virtuales: reproducía en pequeño el hemiciclo parlamentario, el paraninfo, la escena.
El café significó una respuesta a la necesidad de crear
espacios públicos en los que se pudiera debatir esa violencia que se intensificó en el país con el célebre
bogotazo del 9 de abril de 1948, que tras el asesinato
del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, dejó un caos
creciente de descomunales proporciones que todavía
hoy padece Colombia. El crimen se produjo enfrente
de un café de nombre premonitorio: El Gato Negro.
Entonces fueron testigos personales de esa locura -que
con el tiempo dejaría más de un millón de muertos-,
el poeta guatemalteco Luis Cardoza y Aragón y el activista estudiantil Fidel Castro. Un café llamado El Molino era en aquel tiempo frecuentado por poetas mayores como León de Greiff (García Márquez, 2002: 294 y
355). No cabe duda que en el contexto de una realidad crispada para siempre, los periódicos le leían con
mayor vehemencia y el café se convertía en sala de lectura para descifrar los acontecimientos nacionales.
Las alusiones al entorno del café, en la poesía, podrían entenderse no sólo como un componente ambiental de época, sino como una manera de socorrer
el verso con nuevos motivos, extrayéndole a ese ámbito motivos sugerentes. Podría pensarse que la poesía
de José Asunción Silva, en su impregnación cosmopolita, invita a cultivar una vigorosa interacción lírica, lo
que favorecería cultivar y fomentar el café como espacio de comunicación. Los cafés más populares exhibían
una cruda sencillez en que la contaminación humeante, la multitud de botellas y el vaho del orinal próximo
y sin puerta, no sólo no importaban, sino que dotaban
el lugar de cierta seducción maldita, ajena a la asepsia

burguesa. En el café, la rigidez diurna, amiga de establecer diferencias, quedaba expulsada por una noche
igualitaria, que rompía distancias bajo la sombra. Así
contribuyó a fomentar una relación horizontal: obligaba a sus consumidores a sentarse, a mirarse de frente.
Ha tendido, pues, a romper toda verticalidad jerárquica, mientras deslíe, de momento, diferencias de clase
social. Semejante postura se ha cargado de una resonancia política: sugiere relación entre iguales. Hubo
en Bogotá excepciones lujosas: el café San Marino, donde los meseros vestían de esmoquin y el acceso era selectivo. Allí los que se miraban de frente eran de la
misma clase social.
Los bohemios de café configuraban una secta
aleatoria, arrojada casi de todas partes: desempleados,
pensionados, drogadictos, maleantes de biblioteca. Lo
que se buscaba por medio de la degradación y la contaminación inherentes a ese ámbito era, quizás, una purificación regeneradora: la catarsis perseguida y alcanzada mediante la gracia atípica de violentar o mancillar los ideales tradicionales del deber, el cumplimiento, la disciplina moral. Ya Sócrates nos mostró la catarsis como revelación. Así, el desvelo etílico propiciaba
un descubrimiento. En el café bar literario el cuerpo,
dejándose contaminar gozosamente, ejercería una
(in)voluntaria revancha contra la rigidez institucional.
Quien ingresaba en ese espacio, sometía su cuerpo a la
complacencia mundana y a la impugnación eu1ica, con
lo cual el que de allí salía no era el mismo que había
entrado. Gillo Dorfles vería, tal vez, el café popular
como disarmónico y asimétrico y así sugeriría un ámbito
en el que se degeneran los ideales institucionales.
El poeta asiduo del café se nos insinúa como pasivo
frente a la producción capitalista: elude sus exigencias,
sus horarios, el cultivo de una disciplina al servicio del
dinero. Pero activo cuando escribe. Bajo la inmolación
alcohólica, no exenta de trivialidades, el poeta perseguía extraerle noticias sensibles al deterioro. Por ello,
el "cafeísta" ha sentido el lugar, en su desorden y su
tablado de improvisaciones, como dotado de un vigor
escénico, de una fuerza múltiple legible en el fluir de
los lenguajes, en la vehemencia gestual, en la altivez de
oponer una desenvoltura aguerrida y provocadora a la
comodidad y pulcritud burguesas.
En la transición, alternancia y convivencia de lo premoderno a lo moderno, la cantina colombiana evoluciona hacia el café, o permanece con sus propios signos, rivalizando con éste desde su seductora marginalidad. La cantina mantiene el acento de arrabal, mientras el café, a su vez, tenderá a convertirse en restaurante. En otros casos, esos establecimientos, en vez de
permanecer, mejorar o transformarse, han desaparecido arrollados por la crisis económica o por efectos del
desarrollismo arquitectónico. Espacios evasivos, propi-

[ 35]

�"'

ciaron la creación y fortalecimiento de grupos y generaciones literarias, y de autores muchas veces distantes
en el papel, pero cómplices en el jolgorio alcohólico.
En una misma hora, en idéntico café capitalino, coincidían autores de las generaciones de Los Nuevos -surgida en los años veinte- Piedra y cielo -surgida a finales de los años treinta-y Mito -surgida en los años cuarenta y cincuenta-. El lugar poseía, además, la capacidad de formar generaciones virtuales, cuando los grupos intercambiaban de momento sus miembros, en
tomo a mesas-escenarios. En este sentido, los cafés han
cumplido una función integradora. Nuestra bohemia,
sumergida en aquellos espacios, permitía ejercer cierto (anti)dandysmo a la criolla. Exhibición y desinhibición, el poeta y el escritor bohemios convertían el ocio
en actividad vital.
El café sería el nuevo espacio lúdico de la ciudad
que, desde comienzos del siglo XX, se expandiría con
sus clases emergentes. No sería sólo un círculo para la
literatura, sino para la política, la producción, los negocios, los juegos, las artes y el amor. Héctor Rojas
Herazo (1921-2002) omite citar la palabra "café" en el
poema "Segunda resurrección de Agustín Lara", pero
en el ambiente que describe se realiza la síntesis del
cafetín, el bar, el cabaret y la cantina -esas versiones
reales, virtuales y aleatorias del café literario-, bajo un
formidable aprovechamiento del lenguaje narrativo y
una entonación que exalta lo marginal. La aproximación entre el cantante y compositor Agustín Lara y el
poeta, novelista y pintor colombiano, proviene, sin
duda, de una identidad común antillana. En el poema
ingresa la bohemia marítima, no sin imágenes de
ancestro bíblico que crean un contraste barroco: "Y
así diciendo entró en el cabaret y buscó a la adúltera, /
Y no hallándola arrodillada, / como era su deber y como
él y todos los testigos esperaban, / se sentó al piano y
desde allí / bendijo a los chulos y los cagatintas, / a los
proxenetas en sus tiestos de azufre / y a los come-copras
con su dulce sonrisa y sus uñas pulidas / y a las amapolas en sus sombreros / y a los cantineros frente a sus
vasos y botellas coronados de espinas /y a los magistrados en sus excusados / y a las matronas bebiendo el
cáliz de su orgasmo [... ]" (Rojas Herazo, 1976: 340).
En páginas así advertimos que el ámbito del café y
sus derivaciones configuran un espacio de excitación,
donde la intensidad sin fronteras es posible. Por todos
los caminos referidos, podemos advertir que a medida
que crecieron los cafés nacionales, desde el primer
cuarto del siglo XX, la historia local del gusto se fue
modificando en tomo a sitios ideales de reunión. El café
popular, nada ostentoso y evidentemente agresivo, rivalizaba con el club, la hermética sala familiar y su charla, de simetría conventual. El café podría definirse como
una entidad insubordinada y provocadora que estaría

[ 36]

simbólicamente en el abajo, especie de cueva intrincada, tejida de materias "no limpias" y por ello mismo
enigmática, y de ancestro (neo)barroco. Una ranura
citadina. Medieval por lo oscura y renacentista por su
agresividad iluminadora. Perteneciendo al mundo del
abajo, el café se hace pariente de lo infernal, de la
impulsividad instintiva, de cierto aire vecino de lo macabro: penumbra, insomnio, pesadilla de ojos abiertos,
ámbito de máscaras y de espectros: esos visitantes que,
ya crecen, ya se deslíen, a medida que sube el torrente
circulatorio del alcohol y la noche avanza.
No es dificil deducir que quienes cultivaban ese espacio se parecieran a él, con lo cual tenemos que se trataba
de seres contradictorios, habitados por conflictos y
desarmonías, esqueletos barrocos itinerantes. El hombre
como desperdicio social (el desempleado, el vividor, el
bebedor de oficio, el anarquista que busca ideologizar
un espacio), como dueño de ideas perdedoras, encuentra ahí su acomodo. Tenía ese mundillo bastante de cinematográfico con la abundancia y diversidad de personajes, con los contrastes de luz y sombra, con las reacciones
y broncas inesperadas, en las que también podría esperarse un cierre de novela negra. Allí ningún visitante se
sentía de relleno: todos eran protagonistas. Aunque se
les viera como postales olvidadas de medianoche. El café
contaminante: un plato ajeno a los paladares exquisitos.
Porque siempre hubo el riesgo de la espina y de la indigestión. La complejidad y riqueza del lugar hace que lo
aceptemos como un espacio cultural dinámico, nunca
igual a sí mismo, cargado de diferencias, distante del espacio estático burgués, repetitivo y enajenado en su movimiento pendular.
El café como creación, como taller de escritura, es
legible en la experiencia costeña del Nobel colombiano:
"Yo era el más desvalido de la cofradía, y muchas veces
me refugié en el café Roma para escribir hasta el amanecer" (García Márquez, 2002: 135). "Gabo" escribió refiriéndose al Café Colmnbia, de Barranquilla, que "nos enseñábamos a leer y a escribir los unos a los otros. Apenas
pasábamos de los veinte años, pero teníamos mucho que
ver con la orientación de los periódicos y la vida cultural
de la ciudad. Don Ramón Vinyes, el sabio catalán, presidía la mesas dos veces al día, y lo hacía con tal autoridad
que nadie distinto de nosotros se atrevía a sentarse sin
ser invitado". (Fiorillo, 2002: 41). Aunque los cafés gozaban en el país de un énfasis notablemente informal y de
esa democracia sonámbula que rompía las distancias de
clase, éste es un caso curioso, en que aquellos miembros
del citado Grupo de Barranquilla o de La Cueva tenían
fijada siempre una silla para su uso. Entonces el grupo se
convertía en secta, provisionalmente excluyente; una especie de academia parrandera, en que las sillas resultaban tácita e involuntariamente numeradas. Así se generó
ahí un espíritu de tribu, lo que se correspondía con ese

culto del regionalismo que, paradoja, favoreció allí una
búsqueda de la universalidad por medio de lecturas internacionales.
Cada ingreso de un cliente en el café pareciera repetir la visita anterior, pero suscitaba en realidad opciones: nuevos diálogos, nuevas reacciones etílicas,
nuevos personajes. Constituía una manera de sacar a
pasear el riesgo. El café apuntaba a despertar un estrato oculto de su clientela habitual, el inconsciente, lo
que garantizaba el triunfo de lo insólito y de lo imprevisible. Ello propiciaba manifestaciones no decibles o
inexpresables. Por supuesto, los cafés han contribuido
a la irregularidad, la turbulencia, a la experiencia azarosa, a la construcción de un espíritu inestable; es decir, al desorden.

3. Un brindis simbolista
Sabemos que el modernismo, surgido a finales del siglo XIX en Hispanoamérica, se nutrió al tiempo que
excedió aquellos movimientos: clasicismo, romanticismo, pamasianismo y simbolismo. El simbolismo abolió la concepción tradicional de la dualidad de cuerpo
y alma -C. M. Bowra lo recuerda-, otorgándole a los
sentidos la función que durante siglos, sobre todo desde la Edad Media, los convertía en puente hacia la desmaterialización corporal. A partir del simbolismo, el
cuerpo ganó prestigio como sólida emanación sensible. Así, halla su finalidad en sí mismo, no en una meta
trascendente; el cuerpo reemplaza al alma y encuentra
sus maneras de sentirse como inmaterial, desde su propia finitud, sin creer ni apoyarse en vuelos sobrenaturales, ni trascendencias absolutas. El nacimiento y propagación del café literario con todo su aparato de elementos entre gozosos y contaminantes, sugiere la muerte de la metafísica y del alma y la búsqueda de un equivalente materializado: el hombre comienza a buscar sueños no ya fuera de sí mismo, sino en sus propios sentidos, aventura que no es tan nueva. El rumbo ya lo había trazado Aristóteles al aceptar que el alma era identificable por el comportamiento de los sentidos.
Con el café, el cuerpo y los sentidos se convierten
en protagonistas poderosos y continuarán poseyendo
una filiación diabólica, pero ya no satanizada. El Diablo se pone al servicio de los sentidos y por tanto de la
poesía; sustituye al Ángel de la Guarda, desplazándolo
con su perspicaz imaginación. En verdad, el Diablo es
el otro nombre de la libertad. Los sentidos, intermediarios de los instintos, resultan, en su acción liberalizadora no sacra, poco y nada favorables a la mirada del
arcángel. En Baudelaire, por ejemplo, el satanismo era
una estrategia para mantener a distancia la conformidad (Benjamín, 1972: 35). La experiencia simbolista

[ 37]

�ha llenado el café bebido y vivido, de nuevos significados.
Luis Vidales, en su poema titulado "En el café", escribe: "solo -a grandes sorbos- / bebo música" (Vidales,
1976: 86). Ello recuerda aquel trasvasamiento de sensaciones que surge con los efectos sinestésicos, presentes en la poesía parnasiana y simbolista... Así, por virtud de la asociación de distintos campos sensoriales, el
cuerpo se confía a sus propias sensaciones. El oído ve,
el olfato mira, el gusto imagina, el cuerpo sueña. En la
experiencia propiamente simbolista, el que lo vive ya
no irá al cielo o al infierno; conquista, dialogando con
el cuerpo su sabor de paraíso terrestre, un paraíso fabricado no de luz celeste, sino de materias híbridas y
oscuras. Los cafés literarios y no literarios aparecen
como un gozoso purgatorio citadino, segregado
marginalmente por una sociedad que en un proceso
de modernización dislocada, genera desigualdades: un
purgatorio aleatorio donde se purifican las penas con
el azufre eu1ico del trago fuerte, de la cerveza y de la
leche negra del café. En algún nivel de sentido de la
imaginación popular, se igualan el café y el prostíbulo.
En la reciente entrevista biográfico-crítica que Guido
Tamayo le hizo al poeta Mario Rivero (1935) se respira
un intenso ámbito de cafetín, bajo la modalidad del
bar, aderezado de tangos y de luces apenumbradas que
aprestigian el desenfreno.
León de Greiff es el poeta colombiano del siglo XX
que más frecuenta en su poesía las alusiones al café. El
café asume ahí varias connotaciones y derivaciones, entre las cuales las más importantes son la bebida, el lugar
donde se toma y las filiales eu1icas que lo acompañan. El
poeta explora los sentidos, ya con la lectura directa de
los simbolistas, ya por la seductora vía simbolista que ostenta el modernismo. En páginas suyas, los estimulantes
-entre ellos el café- ingresan en un espacio erótico de
sensualización de la mirada poética. Las múltiples bebidas que el poeta menciona, protagonistas en la mesa de
los cafés literarios de los años 15 a 60, son como hermanas mayores de ese auxiliar del noctámbulo. La presencia del café en la obra del poeta parece constituir una
extensión de aquella serie en la que, alternadamente,
vodka, kirsch, ron, ginebra, vino, aguardiente ... desfilan
por sus páginas. Semejante diversidad sugiere variadas
intensidades y sabores, que contribuyen a ensanchar la
exuberancia greiffiana de acento barroco, del mismo
modo que la abundancia de nombres femeninos, reales
y apócrifos -Zumurrud, Amatunte, Calirroe, Ebba,
Eunóe, Altisidora, Amalasunta, Sonia, Helena...- sugiere los múltiples nombres y seudónimos del placer. Cada
dimensión matizada del goce ostenta un nombre de mujer.
La influencia simbolista en aquel poeta le ayuda a
fijar su inclinación a rendirle homenaje a los cinco sen-

[ 38]

tidos, al tiempo que reafirma, en lo personal, su rica
vida bohemia. Los estimulantes suelen producir un efecto de desmaterialización, de excursión aérea en quien
lo vive, y en tal medida, se acercan a las tensiones y
visiones procuradas por los narcóticos y las religiones.
El café parece, en sus efectos, una derivación oculta
del nephentes que según los antiguos poseía la virtud de
animar y disipar el tedio. También sugiere otras filiales
secretas. El haschisch, por ejemplo. Cuando se mastica
haschisch nada en el mundo es feo (Benjamín, 1984:
21). Uno de los cuatro humores producidos por el cuerpo es la originalmente llamada "bilis negra". Por la vía
del color, hallamos asociaciones entre café y melancolía.
Beber café propicia una vuelta a lo primitivo, una
búsqueda de la desnudez de los sentidos y, en tal perspectiva, se inscribe naturalmente en las empresas
estimuladoras de la imaginación. Como se ve, su consumo reiterado e intenso suscita un comprobado efecto narcótico. Y, paradoja, ha servido también para neutralizar la embriaguez. En el poema "Manual de los espejos" (V) el café deviene cómplice del láudano: "la
que bebe su dosis de láudano en el café / de las mañanas" (Bonnett, 1996: 31). El café pertenece a la familia
de los estimulantes suaves, pero consumido en exceso,
ingresa en el ámbito de los narcóticos. En literatura ha
sido, cómo no, un ingrediente cómplice de la creación.
Las biografías cuentan que Edgar Allan Poe intentó
suicidarse con una alta dosis de láudano. Y que Balzac
bebía cantidades colosales de café. Esta adicción sobrecargaría el peso de su losa funeral.
Los narcóticos han sido prolongaciones, compañeros de viaje o filiales furtivas del café y e~ alcohol en la
poesía colombiana. La página de Alberto Angel Montoya
(1902-1970) "Éramos tres los caballeros" liga, por ejemplo, "el vino, la mujer y el juego" (Ángel, 1995: 21). Este
poeta bogotano cultivó el opio y el club; es decir, dos
extensiones virtuales del café, ya como incitador
consumible, ya como espacio. Eduardo Castillo (18891937), tinta postmodemista, parie~te y secretario del
maestro Guillermo Valencia, como Angel Montoya moriría ciego y también como él cultivó los tranquilizantes.
Castillo metaforizó en su poesía el efecto sensible y sosegador de la morfina como "maga de las redomas letales";
el psiquiatra de Castillo, Edmundo Rico, escribió sobre
el poeta en su diagnóstico clínico final: "Veintitrés años
en convivencia con el clorhidrato de morfina, hacen de
un ser (que es todo sensibilidad) no una mezcla tóxica,
sino una combinación psíquica". (Luque, 1989: 53). Valencia identificó a su pariente, Castillo, como "el último
bohemio del círculo de Murger que alcanzara hasta nuestros días" (Ob. cit, p. 61 ). Para Porfirio Barba:Jacob (188~
1942) la marihuana fue una de sus más firmes
inspiradoras -una musa resueltamente díscola-, bajo la

metáfora de "La dama de cabellos ardientes": [ella]
"rransmutó para mí todas las cosas, / y amé la soledad,
los prohibidos / huertos y las hazañas vergonzosas" (Barba-Jacob, 1985: 120).

Un balance aromatizado
Cultivado originalmente en Abisinia, el café pasó a la
Arabia y llegó a Europa hacia 1690; lo encontramos
sembrado en elJardín Botánico de Amsterdam en 1720,
el mismo año, al parecer, en que arriba a Martinica.
Ignoramos cuándo apareció en Colombia; pero es, sí,
comprobable que en la segunda mitad del siglo XIX el
café emprendió una carrera hasta convertirse en protagonista, ya de la economía, ya de la mesa y la tertulia
colombianas. En los 88 versos del poema "Balada",
Guillermo Valencia consagra sus páginas al Califa AlMojahed, homenaje que, además de señalar referencias exóticas familiares al primer modernismo, nos pone
en la ruta arábiga de los orígenes del café, mientras la
planta le sirve al poeta para realizar asociaciones: "AlMojahed, el Califa / de la florecida barba, / aguileña
nariz y ojos tan negros / como el café de la felice Arabia"
(Valencia, 1914: 32).
Las diversas connotaciones de aquella bebida y su
presencia habitual como uso, símbolo y marca del país,
ha trascendido a la poesía, permitiéndonos seleccionar referencias, motivadas por su presencia. Semejante lectura facilitó el acercamiento a imaginaciones que
subyacen en esa bebida y a la posible constelación de
sentidos y vivencias que desata. En el siglo XIX encontramos una página escrita por autor anónimo, tal vez
santafereño, en que el café, suavizado con la leche,
aparece como fuente de goce, con lo cual ingresamos
de nuevo en el espacio del placer por la vía del erotismo

g11,stativo.
CAFÉ CON LECHE

Presto a abrirse está el tazón
del encantador café,
y es tan grato en Santa fe
que produce buen humor.
Cuando una atrevida boca
sin dulce tomarlo quiere,
él con su amargo la hiere
y aleja al que tal osó.
Si un amante se le acerca
y k echa azúcar bastante,
le presta a ese fiel amante
delicias que a otro ocultó.
El café negro, en el entorno burocrático, tiende a

acompañar, suspender o borrar las cargas del mundo
laboral. En otro sentido, lo asociamos a una connotación nocturna y en tal medida es de la familia de las
sombras, de los fantasmas, de las duplicaciones humanas, de los entornos subterráneos que abren caminos
hacia el inconsciente y el sueño. El café es plática y
refutación de sombras. Antaño, el fuego -por virtud
de la fricción de la piedra- convocaba la unidad material y psíquica de la tribu. El café, como bebida, ha sido
el silencioso fuego moderno que convoca y propicia el
acercamiento comunicativo. El fuego, luz integradora.
Y el encuentro de café buscó convertir esa bebida en
lenguaje. Así, surgían o se reforzaban la antorcha de
la amistad o el despertar ígneo de la diatriba. En otro
sentido, el café como espacio ha sido un despertar hacia la vivencia y desciframiento del terror ancestral a la
noche: arrancarle a la oscuridad las fantasías que el día
nos niega. Ha constituido, sin duda, un esfuerzo por
colonizar la noche. Sus personajes más reconocidos:
juglares modernos, más amigos de la calle que de la
simetría casera, especie de delincuentes ilustrados, rara
fauna de subnormales lúcidos.
En nuestro moderno mundo, fragmentado y caótico, el café literario ha sido el agujero donde se anidan,
se exhiben y se guardan las palabras. Cierto terror, inherente a la condición nocturna, se convierte en forma de excitación. La exploración de las sombras urbanas ha traducido un acercamiento a los instintos, un
culto de la sensualidad noctámbula, suscitadora de fantasías. El café: esa máquina de imaginar. Para lograr su
expansión debió ejecutarse la transición de la tienda y
la chichería capitalinas al espacio público del café tipificado, no sin antes recorrer un largo camino: desde la
Colonia, en tiempos en que reunirse era sospechoso y
con la noche se cerraban todas las actividades. Con la
llegada de la luz eléctrica a la capital (1889) y con el
mejoramiento de los servicios públicos se allanó el camino hacia la creación e instalación de los cafés.
El café literario como sueño de ojos abiertos ha garantizado el acercamiento a una vivencia gozosa de la
pesadilla. Todo ello roza el rescate neorromántico de
liberarse, de palpar el misterio. Lo que el noctámbulo
de café ha anhelado es apropiarse de la noche con su
arsenal de secretos, hacerse cómplice de los duendes,
no de los aburridos compañeros de trabajo. Semejante
exploración ha sido seña de inconformidad. La conciencia no se convence ni consuela con las explicaciones que el mundo diurno le ofrece y acude a la noche
como su consejera. Por ello, la correspondencia de los
sentidos café-noche-muerte sugieren que el café bebido y el café literario son prácticas que ayudan a extraerle sentidos al acabamiento. Estamos ante una
muerte activa, dinámica. El café garantiza una cura temporal contra el aburrimiento. Allí, el sentido auditivo

[ 39]

�se recrea: el ruido acompaña, la soledad se suaviza con
la estridencia. Un café silencioso resultaría insoportable para el visitante. Por la vía del ruido encontramos
conexiones entre el café -asilo de los desadaptados-y
el mercado; entre el café y la calle habitada por la multitud.
El cliente del café sería una especie de jláneur-así
lo vemos a partir de Walter Beajamín-, un viajero de la
ciudad, un observador incógnito, un detective que sigue rastros y deja, a su vez, los suyos, un inseguro que
se afirma mientras se esfuma en los otros (Benjamín,
1972: 49-83). El café podría tener una oculta filiación
religiosa en su búsqueda de cierto autocastigo psíquico y corporal. Yfiliaciones paganas, porque el bebedor
busca las causas a Dios no en las alturas, sino en la excitación de sus sentidos, de sus instintos, en los arsenales
del inconsciente. El café: vía de exploración corporal.
El visitante de la noche buscaría en el lugar de reunión marcar, como los animales, un territorio donde
hacer reinar sus instintos, donde el anhelo voluptuoso
de sobrevivencia se despacha a la sombra de una comunicación intensa. La conciencia del tiempo vivido
suele multiplicar la eficacia del espacio. Si el hombre
no encuentra un espacio donde reconocer el fluir del
tiempo, en términos de experiencia viva, no existirán
para él ni el uno ni el otro. Si el primer espacio es el
propio cuerpo, aquí, con el café, se quiere fundar un
entorno que sirva de extensión a las emociones: una
especie de patria semiclandestina para el exceso. Así,
el _cuerpo hace más real y llega también a descorpore1zarse baJo el efecto del fantaseo sensible: la nostalgia, el recuerdo, la añoranza, la pena... Recordemos
que "El cuerpo proyecta el alma en el espacio, evalúa
territorialmente lo que experimenta y lo que comunic~, conoce (gracias a la mediación de costumbres propias de su grupo) la distancia ideal dentro de cuyos
límites se armonizan las relaciones interpersonales [... ]
Alrededor del cuerpo y en relación con él, la extensión se organiza así como un sistema" (Zumthor, 1994:
20).
Consideramos antecedentes de los cafés literarios
en Colombia: las veladas surgidas en tomo a Juan de
Castellanos, en Tunja (1562); el primer concurso literario nacional que propició la tradición de reunir poetas (1662), las congregaciones de estudiantes universitarios formadas en el Colegio del Rosario y en el de
San Bartolomé, la Tertulia Eutropélica (1791), las logias
masónicas, las tertulias científicas de la Expedición
Botánica, la Tertulia del Buen Gusto (1801), la Sociedad Democrática (1848), El Mosaico (1858), La Culebra Pico de Oro (1858), la Gruta simbólica (1898) ...
Como se ve, el nacimiento del café literario -y no literari~, estuvo ligado a una conquista del espacio de
reunión, lo cual ha supuesto un avance en el que el

s:

[ 40]

cuerpo y los sentidos se han apropiado de un entorno
para expresarse. Desde tal perspectiva el café concreta
un triunfo corporal.
El café literario nuestro ha sido un lugar que inventaba la noche a su manera y que garantizaba la pereza
expansiva. No ha constituido sólo una bebida y un lugar: ha sido una emoción. De Cromwell a Marx -se ha
escrit~, los cafés fueron nidos de conspiradores, exilio fugaz de inadaptados, entorno que rechaza la rutina y pobreza sensitivas, ya de la familia de abolengos,
ya del hogar burgués. En Colombia, el auge del café
como bebida podría explicarse, en parte, por la necesidad de buscar en la aventura cotidiana un soporte anímico estimulador, ante la carencia de sólidas motivaciones y respuestas institucionales.
Palabras de Baudelaire, en su trabajo biográfic~
crítico sobre Edgar Allan Poe, nos iluminan desde una
perspectiva distinta, sobre las relaciones entre los intelectuales y la taberna, entre el poeta y el café: "La embriaguez literaria es uno de los fenómenos más corrientes y más lamentables de la vida moderna [... ] Ya no
hay ninguna clase particularmente culta que se sienta
honrada con el trato de los hombres de letras. Su trabajo absorbente y los odios entre escuelas les impiden
reunirse [... ] Sin duda, esa transformación de las costumbres, que ha convertido a la gente de letras en una
clase aislada, es también la causa de que en la nueva
literatura se consuma tanto tabaco" (Baudelaire, 1998:
51-52).
En este contexto general, el café literario ha constituido una filial atípica y contestataria de la librería y
el prostíbulo, de la academia y la biblioteca, de la sala
familiar y la juvenil pandilla de esquina. Ha surgido
como la búsqueda de un espacio propio donde adquieren soberanía el lenguaje y el ocio crítico. En el ámbito
de la rotación intelectual significó en Bogotá y en ciudades de Colombia, esa manera de oponer -por la vía
de la tertulia y la polémica-, un cosmopolitismo
universalista al provincianismo de la visita hogareña,
centrada en el chisme, el horario controlado y el ascetismo doméstico. Más que planta, bebida y lugar, el café
ha configurado una institución, un símbolo, un sistema de comportamientos que posee una tipificación.
Una cultura evasiva, dotada de recursos contestatarios.

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VARIOS AUTORES. Valoración múltiple sobre León de Greiff. Bogotá: Universidad Central/ Casa de las Américas, 1995.
ZUMTHOR, Paul. La medida del mundo. Madrid: Cátedra, 1994.

SEIS POEMAS
■

Robert Graves
[ Traducción de GeoffHargreaves]
Robert Graves, 1895-1985. Poeta inglis. Herido en la Primera Guerra Mundial y dedarado muerto, se recuperó y se dedicó a las l.etras.
R.esidió en Mallorca desde 1929 y se ganó la
vida escribiendo prosa que él mismo llamaba
artesanal: una lúcida narrativa, como el eficiente producto de una oficina. Así escribió Yo,
Claudio y Claudio el dios, que l.e generaron
buenos ingresos y fueron llevadas a la televisión. Aún en esas obras narrativas puede apreciarse su propósito de ir contra la corriente: dado
que la tradición dice que Claudia fue un idiota, Graves lo muestra como un sabio que finge
ser idiota. A pesar de su éxito como narrador,
él siempre se consideró primordialmente poeta.

BUENAS NOCHES, ANCIANOS DIOSES

¡Buenas noches, ancianos dioses,
todo este año tan, tan fatigados!
Una vez los celebramos con embeleso
como dueños de esta tierra
por cien generaciones y más.
Pero cambió nuestro humor:
De sus bocas escurre la saliva,
verde grises están las g;rutas azules,
los rayos de su ira son petulancia,
sus enormes deseos, gruñidos apáticos.
Lo que más anhelan es descansar
en una cueva marina, despertados
de vez en vez por gaviotas
Y golondrinas, para luego volver a dormir.

[ 42]

LA SALA DE HOMBRES
Después de la operación me pasó algo
que asustó a los cirujanos
(la culpa no fue suya);
sus consuelos no me engañaron
por mucho tiempo. Más aUá de las caras
tímidas y preocupadas de las enfermeras,
un solo ojo incandescente me miró
y el sudor me corrió a chorros
desde el cráneo hasta el abdomen.
Silhé, suspiré y canté, con los nudillos
blancos agarrado al riel de la cama,
demasiado eng;reído para gritar
como un loco y llamar a la enfermera
con la hipodérmica de morfina.
La señora morfina,
con su beso de alacrán y sus sueños vertigi,nosos,
por dos minutos más la desafié
a ella y al dolor, elemento sin ambición,
incomparable, más poderoso
que el miedo o la tristeza,
más raro que el amor:

[ 43]

�EL FILÓSOFO

Tres paredes blancas, el piso
igual de blanco, ventana
con barrotes, sin vista alguna,
el techo al alcance de la mano.
IMÁGENES ROTAS

Él es rápido
pensando en imágenes lúcidas;
yo say knto
pensando en imágenes rotas.

A SU HijA RECIÉN NACIDA

Él se embota
confiando en sus imágenes lúcidas;
yo me aguzo
desconfiando de mis imágenes rotas.

Aunque te recibe la luna
con sonrisa materna y blanda
entre la multitud de neonatos
dándote bienvenida,
entiende que su unicornio
pálido y lascivo,
y su /,eón sangriento
andan sueltos por aquí.

Confiando en sus imágenes
asume que tienen importancia;
desconfiando de mis imágenes,
dudo de su importancia.

Escucha el ruido de huesos
y el tantará de la corneta,
y mira el grotesco cortejo
lkvando pestes por el camino
y fuego por el trigal.

Asumiendo su importancia,
asume el hecho;
dudando de su importancia,
dudo del hecho.
Cuando /,e falla el hecho,
duda de sus sentidos;
cuando me falla el hecho,
apruebo mis sentidos.

Naciste entre cosas tremendas,
wcuras de épocas muertas.
Así que mide tus horas
por l,a que eres y haces,
no por las guerras de ws grandes.

Él sigue rápido y embotado
con sus imágenes lúcidas;
yo sigo knto y agudo
con mis imágenes rotas.

Oye cómo rugen
pero no vuelvas la cabeza.
A elws nada va a cambiarws.
No dejes que te cambien a ti.

Él se queda con una nueva
confusión del entendimiento;
yo me quedo con un nuevo
entendimiento de mi confusión.

Si no hay distracción corporal
-el crecimiento de pew y uñas,
la dieta de la cárcel,
el deseo de escapar-,

si no hay recuerdos ofantasías
-ni el pisotón de las botas
del carcekro, ni visitas
de ratones o cosas así-,
¡qué consuew hay aquí
para una mente trabajadora!
¡qué tarea más valiente
y singular para un hombre!
Hilar la lógica entre pared
y pared, entre techo
y piso, más precisa
que la telaraña.
Atrapada la verdad,
nada de moscas feas,
tejer y atar hasta que la celda
se haga otra cabeza copiosa
en que la razón emancipada
aprenda a caminar más
y más allá y a afirmar
sin oposición alguna.

IMITAR A LOS GRANDES

Reanimar a ws muertos
no es la gran magia;
pocos están cien por ciento acabados.
Sopla sobre las cenizas del difunto
y de pronto saldrá la llama viva.
Haz que vuelvan a florecer
sus esperanzas y dolores marchitos.
Humilde, copia su l,etra
hasta que te sea natural
firmar igual que él.
Cojea tú como él cojeaba.
Jura sus grandes juramentos.
Si solía vestirse de negro,
vístete de negro también.
Si sus dedos sufrieron la gota,
ojalá ws tuyos sufran así.
Con reverencia recoge sus símbows,
su selw, su manta, su pluma,
y sobre elws construye una casa
apta para el ávido resucitado.
Así /,e darás vida y te darás
cuenta de que su tumba
no quedará vacía,
pues tú, envuelto en su manchada
mortaja, te acostarás allí.

[ 44]

[ 45]

�POR lA LÍNEA DE lA VIDA
■

Violeta Bóncheva
[ Traducción directa del búlgaro: Reynol Pérez. Vázquez]

G mocí a Lozana en un viaje en
autobús a Alemania donde había que cruzar
por Yugoslavia. Íbamos sentadas en asientos
distintos. Dormitábamos plácidamente cuando de súbito nos despertó el ruido de los frenos. Nos dimos cuenta que soldados serbios
habían bloqueado la carretera. Comenzaron
a revisar los pasaportes. De la manera más
brusca hicieron descender a dos mujeres con
documentos de identidad alemanes. No entendí por qué, pero después de que ~}_autobús arrancara, desviado por un nuevo 1tmerario, lejos de los combates en Sarajevo, Loz_ana
me hizo una amigable seña con la mano yJuntas nos mudamos al asiento desocupado.
-Ojalá que mientras crucemos el territorio
de los hermanos eslavos no corramos con mala
suerte y sigamos el destino de las dos viajeras ...
Andaría alrededor de los 47 años, con una
increíble raya en su cabellera entrecana, corta, pero abundante; de rostro mate y enormes
ojos, rodeados por unos círculos oscuro~. Su
figura era la de una muchacha; su traje de
mezclilla la hacía aparecer más desenfadada y
joven. Al calor de la plática, recordé que ~levaba conmigo un coñac de marca, el cual hizo
que muy pronto nuestras lenguas se desataran.
Entonces ella me relató la siguiente historia:
- ...El dichoso viaje a Sofía era de trabajo y
tenía como propósito empaparme de los nuevos requerimientos en tomo a la realización

[ 46]

de la ceremonia fúnebre. Me hallaba acostumto con nosotros y cada día, mañana y tarde,
brada a cumplir cualquier tipo de órdenes y firmábamos en la milicia. Tenía 27 años, de
cambios en los guiones, los cuales durante los
cabello castaño y ojos verde pálido. Me pareaños transcurridos no habían sido pocos. Tamcía siempre que pese a su semblante apático,
poco había forma de renunciar a mi trabajo,
en él estaba desencadenándose una naturaleya que había comenzado a ganarme el pan con
za extraordinariamente efusiva. Entre nosoéste por la convergencia de una serie de cirtros dio inicio un bello romance, el cual procunstancias.
siguió con un interrogatorio de parte de "los
En una época éramos una alegre pandilla
órganos" y un intento de obligarme a firmar
que no tenía ninguna relación con el poder
una declaración de que los tendría al tanto
ni con la institución que lo sostenía. Mi amiga
de todas nuestras citas y conversaciones. Yo
Ela estaba comprometida con un árabe y de
me opuse con obstinación, puesto que mis seninmediato en la prensa local la denunciaron
timientos por Tome eran auténticos.
como una mujerzuela. Como cuervos funesEntonces se apareció un sujeto al que llatos por las noches nos rondaban varios agenmaban Zalpa. Andaba sin uniforme y de contes y revisaban ora el largo de nuestras faldas,
tinuo echaba raíces en los oscuros rincones
ora el peinado de los muchachos. Llegaba a
de los establecimientos o clubes culturales.
darse el caso de que cerráramos el único bar
Todos sabían que era "esbirro" y él no se cuide la ciudad, pero más a menudo organizábadaba en ocultarlo. A primera vista parecía sin
mos las veladas en alguna de nuestras casas.
pretensiones, pero -vaya a saber por qué- lo
No nos faltaban las visitas intempestivas de los
esquivaban incluso aquellos que en un tiemcoches de la milicia, amenazas y advertencias.
po pasaban por personas notables y activistas.
En una ocasión cargaron con todos nosoLa habitación en la cual me hicieron entros y en mitad de la noche nos descargaron
trar daba al sur. El aire se respiraba con pesaen la comisaría. Después de los procedimiendez, regado por el olor húmedo de tierra y
tos y formalidades obligatorias nos desbandaestiércol de aves que formaba pirámides en el
ron en diferentes acuartelamientos. A mí me
alféizar. Un escritorio desconchado con una
enviaron a Vratsa1 • Cuando llegué al acuartelámpara de cabecera y dos sillas explicaban
lamiento, me hallaba bastante tensa, pero tamsus funciones.
bién allí, como ocurre en todas partes, enconZalpa había elegido la posición más impactraba uno buenos amigos, los cuales se volvietante para un "policía" como él. Sus piernas
ron más cercanos que mis propios consanguíestaban cruzadas encima del escritorio, de
neos. Las noches invernales nos reunían almodo que con tranquilidad podía yo contemrededor de la estufa candente. Llenábamos el
plar sus suelas. De sus labios colgaba un cigahorno de gruesas papas de Smolian2 , dorábarrillo pestilente.
mos tocino y calentábamos nuestras gargan-Conque se trata de amor, ¿eh?
tas heladas con aguardiente. Nos entreteníaCallé porque no había nada que responmos con los chistes políticos más recientes y der. Si ese sujeto estaba convencido que se
entonábamos canciones prohibidas. Por lo
trataba de amor, no tenía sentido alguno condemás, ese hecho nos unía de una manera
sentir, mucho menos desmentirlo.
especial y nos sentíamos como miembros de
Un cuarto de hora tuve la sensación de que
una conspiración secreta. Entre nosotros hael sentido de la circulación de mi sangre cambía un serbio de nombre Ilíevski Tome, el cual
biaba incesantemente.
había sido acusado de antipropaganda con-Me resulta muy fácil arreglármelas con batra Bulgaria socialista. Purgaba una pena jun- sura como tú que en mitad de la noche anda

[ 47]

�con el culo a los cuatro vientos. Sólo me hace
falta todavía un testigo que confirme que también aquí te comportas como antes, y olvídate
de donde naciste... Y tu Tome, en caliente va
a ver la suya si sigue creyéndose un conspirador y un poeta genial. ¿Contra quién murmura ese cerdo? ¿¡Acaso no le pagamos aquí sus
estudios universitarios!? Después de las histéricas digresiones, Zalpa se colocó de nuevo la
máscara de asco e impasibilidad-. Cagatintas
como él acaban mal, también él va a terminar
mal, díselo. Por otra parte ...
Zalpa se levantó de la silla y se apoyó contra el escritorio, a un palmo de mí. Alzó con
un pulgar mi barbilla y preguntó:
-¿Quieres ayudarlo?
Asentí.
-Entonces vas a firmar una declaración para
colaborar con nosotros. Ya está lista, aquí la
tienes, lee y firma. Esto se te va a contar como
buena conducta y va a reducir el plazo de la
pena.
Oprimí con fuerza la pluma, pero mi mano
no se movió.
-¡Óyeme, marrana! -se alteró Zalpa- ni se
te ocurra chingarme, porque te juro que vas a
acordarte de mí. ..
Guardé silencio y no me atrevía a alzar la
cabeza. Entonces Zalpa me agarró del brazo y
abrió la puerta.
- ¡Fuera!
Por la noche le conté todo a Tome; él me
tranquilizó con ternura. Hombro con hombro, permanecimos largamente en un banco
bajo la caricia fresca de la noche de primavera.
Cuando regresé a mi departamento, de inmediato sentí que había alguien. El horror me
paralizó, el grito de auxilio se hundió en mi
garganta. Hice intentos de abrir la puerta y
salir huyendo, pero una mano me asió con
fuerza, derribándome en el piso. El atacante
se arrojó sobre mí y con destreza me despojó
de la ropa... Reconocí a Zalpa; además, éste
no hizo nada por ocultarlo. La historia conti-

[ 48]

nuó con escenas todavía más perturbadoras,
pero yo ya no intentaba oponer resistencia,
puesto que "la recompensa" por cada intento
semejante resultaba repulsiva ... Más tarde
comprobé con horror que me hallaba embarazada. Fue preciso buscar la ayuda de un curandero para liberarme de aquel estado.
Repentinamente Tome cayó enfermo de
gravedad y lo trasladaron a Sofía. Cuando
tiempo después envié con unos amigos un
pequeño paquete, les informaron que no había tal persona y que jamás había estado internado en aquel hospital. Y de allí obtuve la
primera noticia sobre Tome.
A Zalpa nada le conté de mis problemas y
por poco y me muero por las hierbas venenosas con que me atraqué. Aquella declaración
era ya agua pasada y yo confiaba que el problema estaba acabado, más aún por el hecho
de que Tome no había vuelto. Pero cuando el
periodo de mi pena hubo transcurrido, Zalpa
me llamó y con insolencia me restregó en las
narices el mismo texto que me obligaba a presentar informes a la milicia sobre todos mis
amigos y conocidos. Comprendí que si no firmaba, prolongaría el plazo de mi pena vaya a
saber por cuánto tiempo. No admití ser humillada con más amenazas. Firmé.
Cuando retorné a mi ciudad natal N, primero me llamaron de la comisaría. Me explicaron que se hallaban preocupados por mi
futuro e inmediatamente me señalaron mi
nuevo lugar de trabajo: la funeraria. Resultaba un verdadero horror para mis deteriorados nervios convivir con cadáveres y la atmósfera sombría, la cual proporcionaba un tono
sustancial a mi vida cotidiana. La salida fue
muy simple, aunque perniciosa. Me compraba una botella de coñac y antes de entrar en
el velatorio a pronunciar el discurso luctuoso, me tomaba algunos tragos. Después fue
resultando más sencillo ...
Entre otras cosas, una vez al mes tenía que
presentar un informe por escrito en un buzón. Por lo general, en unos cuantos renglo-

nes hacía saber que a mi alrededor todo estaba en orden.
Por voluntad del destino durante esos casi
20 ~ños no encontré a otro que me obligara a
ol:1?a_r a Tome. Había hombres que
ep1sod1camente arremetían en mi vida y de
súbito la abandonaban. No lo lamento por
uno solo de ellos. Con seguridad son felices.
Y, cuando entré en el crematorio de
Orlándov-tsi3 durante aquel viaje de trabajo,
al atravesar el largo corredor de cámaras frigoríficas rumbo a la sala de cremación, descu?rí :ntre la larga fila de ataúdes a una figura mclmada, la cual efectuaba algo encima de
la tapa alzada de uno de ellos. Me aproximé.
El hombre sacaba tallos de tulipanes de un
balde y los acomodaba alrededor del cadáver.
¡El aire que estaba respirando de improviso
me hirió dolorosamente! Reconocí bajo la piel
apergaminada y los cabellos ralos a Zalpa... Ése
que toda la vida había hurgado en las vidas de
la gente, ahora estaba hurgando en su muerte ...
. -¿Mucho trabajo? -me sobresaltó mi propia voz.
Aquél alzó la cabeza y me clavó el vacío de
su mirada. Luego extrajo una cajetilla de cigarrillos y encendió uno con lentitud.
-No falta ...
Nada daba señales de temblor y vacilación
en cuanto a mi persona. Al verlo así, sentí de
qué forma se alzaba en mi sangre un espasmo
de odio... Resolví que era preciso liberarme
de esa sensación a toda costa.
No disponía de tiempo para reflexionar sobre lo que fuera. Simplemente fui tras la figura decrépita que apenas evocaba a aquel esbirro miserable -entonces andaría por los cincuenta-, el cual servía con lealtad en su tiempo. No me prestaba atención alguna, parecía
no notarme. Yo iba caminando y junto a mí
percibía la extraña presencia de gente que

hacía ya mucho tiempo no estaba entre los
vivos. Sentí el sabor de las infusiones venenosas, los dolores sordos y punzantes en el estómago, antes de que mi sangre expulsara el
pedazo concebido por el escarnio y la violencia...
Entró en la sala de las cámaras frigoríficas
y ab_rió una de ellas. Oprimió un botón y el
deshzador puso al descubierto el lujoso ataúd.
La parrilla de hierro, armada en una estruc~ra ~óvil, lo desplazó a un extremo. Zalpa
mtento atrancar la abertura de la cual emanaba un olor a hielo y a carroña...
Permanecí un lapso lo suficientemente largo como para estar segura de que al abrir, él
habría concluido sus deudas con la vida terrenal. Oprimí la palanca y la tapa de la cámara
frigorífica se entreabrió. Me golpeó un silencio de muerte.
Tiempo después leí en la crónica de la nota
roja sobre el singular fin de un trabajador que
pertenecía a la plantilla de empleados de los
cementerios de Orlándovtsi.
El rubor febril de pronto resbaló del rostro de Lozana. Encendió un nuevo cigarrillo
y por primera vez sonrió.
-Quieres preguntarme cómo me siento
ahora, ¿verdad? Sí, no tengo remordimientos. A pesar de todo, no puedo permanecer
más aquí. Mi vida está yéndose ... Es muy poco
probable que tú yyo nos encontremos alguna
vez, aunque el mundo es pequeño. Cuando
nos separemos, acuérdate de mí como de
a~uel pajarillo que echó a volar de la jaula de
hierro y... ¡Oye! ¿No quedó alguna gota de
coñac? El sueño se me fue por completo. Tengo unas ganas locas de dormir y de olvidar...

1 Ciudad en el noroeste de Bulgaria.
2 Se consideran las de mejor cosecha en todo el país.
3 Cementerios centrales de Sofía, que toman el nombre del
barrio donde se localizan.

[ 49]

�.1

...

Es probable
Ciando en cierto respecto dos situaciones están muy parejas, hay quienes dicen que
están como el seis para el ocho. Los que tal dicen asumen, sabiéndolo o sin saber, una correcta consideración sobre las probabilidades en el juego de
dados. Supónganse dos dados, uno verde y otro
rojo para mejor poderlo distinguir. Con la le~ v
simbolícese al dado verde, y con la letra ral roJO.
También debe suponerse que los dados no están
"cargados", ni se encuentran viciados con algún
otro engaño. El número seis aparecerá cuando las
siguientes caras caigan hacia arriba: (5v, lr), (4v,
2r), (3v, 3r), (2v, 4r), (lv, Sr), y nada más. El número 8 se dará con las siguientes combinaciones:
(6v, 2r), (5v, 3r), (4v, 4r), (3v, 5r), (2v, 6r), y nada
más. En los dos casos hay 5 combinaciones favorables sobre un total de 36 posibles: tanto el seis
como el ocho tienen una probabilidad de 5/ 36.
Están emparejados. Un jugador puede apostar al
seis y otro al ocho con iguales probabilidades. En
cambio, es cosa de temerarios jugar al dos, que
sólo aparece con la combinación ( 1v, lr), ~• al
doce, que sólo se da con (6v, 6r), contra el siete,
que tiene el máximo de probabilidades: 1/6. Por
supuesto que en apuestas arriesgadas debe haber
la expectativa de una ganancia mayor.
Las siguientes parejas de números tienen las
mismas probabilidades: 2, 12; 3, 11; 4, l?; 5, 9; ~• 8
(el famoso seis para el ocho); y 7, 7 (pareJa consigo
mismo). Todas las parejas mencionadas suman 14.
Es fácil desprender de aquí una regla para calcu-

[ 50]

lar en el juego de dados la probabilidad de un número: de dos números elegidos entre el 2 y el 12,
y que sumados den 14, réstesele 1 al menor: és_e
será el número de casos favorables tanto del numero como de su complemento para 14. Ejemplos: la probabilidad del 8 se calcula sumándole 6
(para que sean 14) y restándole 1 al número menor
(6) de la pareja: 5/ 36; la probabilidad del 7 se calcula sumándole 7 (para que sea 14) y resatándole 1 al
menor (cualquiera de los 7s): 6/36, o sea, 1/6; la
probabilidad del 9 se calcula sumándole 5 (para que
sean 14) y restándole 1 al menor (5); 4/36, o sea,
1/ 9; etc.
Hay jugadores que apuestan según sus "corazonadas". A veces ganan, pero a la larga siempre
perderán. El casino (la casa) juega con ventaja
apoyado en la teoría de las probabilidades. Algunas veces puede perder, pero a la larga siempre
gana. Por eso es un negocio. El jugador es un aventurero; el dueño de la casa es un especulador con
ingresos seguros. El jugador se envicia con el juego; el casino se enamora de la ganancia.
La teoría de las probabilidades nació unida al
juego de los dados. En 1654, Pascal y Fermat sostuvieron una jugosa correspondencia sobre un
problema propuesto por el Caballero de Meré
acerca de los dados. El milanés Cardano ya se había ocupado antes de las probabilidades y los dados, pero lo hizo en un opúsculo, Liber &lt;!-t Ludo
Aleae, que pasó desapercibido en su tiempo.
Huygens, Bernouilli y de Moivre también hicie-

ron algunas contribuciones. Pero no es sino con
Pierre Simon de Laplace que esta teoría aparece
ya con su perfil definido de ciencia. En 1812,
Laplace publica su ThéorieAnalytiquedesprobabilités,
y en 1814, el Essai Philosophique,sur les Probabilités,
que es un librito introductorio a los problemas del
azar, y del cual hay traducción al español.
La vida de Laplace (1749-1827) no alcanzó a
recibir el mejor cardillo del iluminismo francés,
pero sí heredó algo de su soberbia. Son famosos
dos desplandes de Laplace. Cuando Napoleón le
hizo la observación de que en ninguna página de
la Mécanique Cileste había encontrado una mención
a Dios, Laplace le contestó: "no necesito de esa
hipótesis". Y en el Ensayo Filosófico asienta que si
alguien conociera todas las fuerzas que obran en
la naturaleza, "nada le resultaría incierto y tanto
el futuro como el pasado estarían presentres ante
sus ojos". Resulta paradójico: siendo un estudioso
del azar, es en el fondo un determinista acérrimo.
Acepta el dicho de Séneca: "llegará el día en que
[ ... ] las cosas actualmente ocultas se presentarán
con toda evidencia''. El azar no existe en la realidad sólo es una forma de la ignorancia. Lo mismo
pensaba Einstein cuando dijo: "Dios no juega a
los dados". Einstein creía que la mecánica estadística de la escuela de Copenhague era un estado
transitorio lo que en una etapa determinista cuando se encontraron lo que él llamaba las "variables
ocultas". Nunca las encontró él, ni otros que también las buscaron. Esto no significa la imposibili-

dad de encontrarlas algún día. Pero sí significa el
fortalecimiento de la interpretación de Copenhague: hay regiones en que la realidad misma se comporta de manera azarosa. Hay, pues, dos claras y
opuestas posiciones: una, subjetivista, que interpreta el azar como una incertidumbre en el conocimiento; la otra, objetivista, que piensa que el azar
es una característica de ciertos hechos. Existe una
tercera posición. Luego hablaremos de ella.
Laplace fue el primero en calcular la probabilidad de esta manera: como "una fracción cuyo
numerador es el número de casos favorables y cuyo
denominador es el de todos los posibles". Esta
noción se ha universalizado, y se acepta sin importar la posición que cada quien tenga frente al
asunto de la naturaleza del azar. Es un artificio de
cálculo indiferente en sí mismo frente a las diversas posturas filosóficas. Cuando el número de casos favorables es igual al total de los casos posibles, la probabilidad es igual a 1, o sea, la certeza
total o la causalidad estricta. De esta manera, el
determinismo resulta sólo un caso especial de la
probabilidad. De manera parecida aconteció en
la mecánica cuando el reposo se concibió como
el valor cero de la velocidad. Con ello terminó una
disputa de siglos en que se trenzaron en pleitos y
antagonismos los conceptos, aparentemente irreconciliables, de movimiento y de reposo.
Desde la esquina subjetivista los valores de las
probabilidades se ven como una medida de la certidumbre o la incertidumbre en el conocimiento.

[ 51]

�Cuidado: la certidumbre y la incertidumbre son
estados anímicos. Luego, la teoría de las probabilidades resultaría ser una rama de la psicología.
En cualquier caso, la teoría de las probabilidades
resultaría una ciencia empírica. Pero no es ese el
caso, ya que esta teoría es una parte de las ciencias
formales. Al hablar de dados, se confunde el desconocer qué número resultará en una determinada tirada con el problema formal que versa sobre
las maneras de combinarse en suma dos números
entre el uno y el seis. Si uno se plantea e~te últi_1:1º
problema, bastará con hacer un_a m~triz o reJilla
en donde estén todas las combmaciones. No se
tendrá que pensar en dados reales, ni en certidumbres o incertidumbres. Fue con este enfoque que
se encontró la regla de las probabilidades en los
dados, que se ofreció en el inicio d_e este ensayo.
El autor de estas líneas ni siquiera tlene dados en
su casa. Aunque las matemáticas se apliquen ~ l~
realidad, no es lo mismo lo formal que lo empmco. Un colega que confundía ambas cosas una vez
me dijo: "dos más uno no siempre son tres, ~ v~ces son uno". Y me explicó: "dos moléculas de hidr'::
geno mas una molécula de oxígeno dan una mol~cula de agua". ¡Qué cosa tan espantosa! ¡Confun~a
el más de una reacción química con el más de la antmética y hacía un batidillo semántico! ~ambién se
le pudo ocurrir lo siguiente: una bota mas otra bota
no son dos botas, sino un par de botas.
En la otra esquina, en la objetivista, se c~nsidera a la teoría de las probabilidades como el instrumento más adecuado para manejar fenómenos
estadísticos. En ocasiones se le mezcla con problemas de inducción y tiene aplicaciones en muchas áreas. Algunas de éstas son lúgubremen~e
funerarias, como la de los llamados, por eufemismo socarrón, "seguros de vida" que sacan provecho de las estadísticas de longevidad. Las aseguradoras y los asegurados apuestan en un juego siniestro: el juego con la muerte.
Pero si de apuestas y juegos se trata, 1~ parte
enfermiza de la inteligencia de Pascal se mstala
en la mesa de los colmos: apostar a la existencia
de Dios. Jueguen, damas y caballeros, jueguen:
apuesten a la existencia de Dios! "Pesemos la
nancia y la pérdida, apostando a cruz a que ~10s
existe. Tengamos en cuenta estos d~s casos: si ganáis, ganáis todo; si p~rdeis: no p~rde1s_na~a. Apostad, pues, porque Dios existe, sm vacilar (Pensamientos, 451) . A Laplace le parece horrendo llegar

a estos extremos, y a otros más en el caso de Pascal: presentar como milagrosa la curación de una
sobrina suya en la Abadía de Port Royal. Laplace
dice: "resulta penoso leer los argumentos con los
que Pascal trata de demostrar que este milagro
resultaba necesario para la religión en la medida
en que servía para justificar la doctrina de las religiosas de esta Abadía". Sí, en efecto, las extrapolaciones delirantes deslegitiman el valor del razonamiento y son ariete para golpear sólo sobre la puerta de la credulidad. No resisten el analisis detenido: basta con leer la contrargumentación de
Laplace para encontrar los puntos débiles en los
argumentos de Pascal.
Además de las interpretaciones objetivista y
subjetivista de la probabilidad, existe un tercer
camino: el de la lógica. Laplace dice en la página
final del Ensayo: "Se ve por este Ensayo que la teoría de las probabilidades, en el fondo, no es otra
cosa que el buen sentido reducido a cálculo". Algunos comentaristas juzgan, con base en el pronunciamiento anterior, que Laplace consideraba
a la teoría de las probabilidades como una rama
de la lógica. No es correcto: "el buen sentido" o
"el sentido común" nada tiene que ver con los
asuntos de que se ocupa la lógica moderna.
Algunos lógicos modernos sí se han ocupado
de la teoría de las probabilidades. Por ejemplo,
Reichenbach que utiliza un condicional probabilístico. Pero quizá ninguno lo ha hecho de una
manera tan estricta y deleitosa (para los que gustan de los cálculos formales) como Jan Lukasiewicz. En inglés se consigue su "Logical Foundations of Probalility", trabajo notable en donde de
manera rigurosa muestra que un enfoque
semántico (valores de verdad) de la lógica coincide con la teoría de las probabilidades. El autor de
Machina Speculatrix dedicó, hace tiempo, dos semestres en su seminario de Teoría Lógica (FFyL,
UNAM) a explicar este trabajo de Lukasiewicz y a
mostrar cómo los teoremas propuestos por el lógico polaco se cumplen en matrices aritmetizadas

de la semántica del cálculo proposicional. Esto no
parece ser un pariente cercano del simple "buen
sentido", ¿verdad?
Laplace aplicó los resultados de la teoría de las
probabilidades en campos muy diversos. En astronomía, área a la cual hizo importantes contribuciones, asentó que los movimientos del sistema
planteario están rígidamente regulados. Dice: "se
puede apostar más de cuatro mil millares de millones contra uno a que esta disposición no es efecto del azar". Y agrega: son los efectos de una ley
general de la naturaleza. Se ocupó de las tablas de
mortalidad y de la "duración media de la vida de
los matrimonios y de asociaciones cualesquiera".
Y de otras cosas. Todo patrón en México sabe que
el IMSS cobra cuotas diferenciales según los riesgos en el trabajo. Algo parecido fue previsto por
Laplace: un "día sabremos qué grado de sacrificio
vital exige cada profesión y aprovecharemos estos
conocimientos para reducir los riesgos de las
mismas", dice, con un sentido más generoso que
el del IMSS: Laplace quiere disminuir el riesgo; el
IMSS sólo aumenta las cuotas.
Con argumentos probabilísticos en la mano,
Laplace defendió la práctica de la vacunación contra la viruela, que "fue fervientemente recomendada, pero, como sucede con las cosas que tienen
inconvenientes, también fue vivamente combatida". Y continuando por un camino en el que otros
habían fracasado, intenta aclarar la probabilidad
de las decisiones en una asamblea democrática y
cómo enfocar probabilísticamente unas elecciones. Pero pone un aviso de alerta: "lo verdadero
no siempre es verosímil". Habría que añadir: tampoco lo verosímil siempre es verdadero. ¿O no?
En cuanto a la famosa frase de Einstein, "Dios
no juega a los dados", Poincaré ya se había adelantado. En un pequeño trabajo que escribió sobre el asunto del azar, expresa: "Si un espíritu semejante existiese, no se podría jugar con él a ningún juego de azar, pues perderíamos siempre".
Quizá el diablo, pero ...

?ª-

[ 52]

[ 53]

�La arquitectura como herramienta
Para Fernando Garza Quirós

E área vestibular, vecina inmediata al auditorio del Museo de Arte Contemporáneo, estaba repleta de maquetas arquitectónicas, de niños que las hicieron, de familiares
acompañantes que comentaban y de invitad_os
especiales en calidad de jurados para seleccionar, bajo reglas previamente establecidas, los
mejores trabajos presentados. Se sucedí~ la exposición informal de los productos real1~~os
durante un taller de arquitectura para nmos
ofrecido en las instalaciones del museo. Lo
festivo de la reunión era evidente por la movilidad apresurada y ruidosa de los niños que
parece nunca terminan por llegar a donde
van, por la conversación entusiasmada y alegre de los adultos y en contrap~nto la tolerancia nerviosa del personal uniformado de
la institución. De esa algarabía se desprendió
Violeta Lares, quien al verme se llena de tranquilidad y me dice: Qué bueno que lle~aste;
estamos a punto de iniciar la ceremonia de
premiación, y perdona, no te lo hab_ía dicho,
pero necesito que me _des una ~amta... ¿p~
drías darles un mensaje a los nmos? ¡Claro.,
le dije con ánimo entre sorprendido y entusiasmado.
Ya instalado en el podio, comencé por pon-

[ 54]

derar lo maravilloso de nuestras manos, constructoras del mundo, del afortunado hecho
de poder oponer el dedo pulgar a los otros,
con lo cual podemos ejercer tantísimos verbos como saludar y escribir, acariciar y construir, peinar y vestir, persignar y bendecir, y
de producir herramientas como piedras con
filo, agujas, arpones, redes, recipientes, adobes, ruedas, ballestas, casas, puentes, ciudades,
embarcaciones, aviones, computadoras y satélites, entre otros.
La mano, como mi hijo el cirujano recons-

tructor bien lo sabe, puede amoldarse a todo
lo que toca, puede hacer y deshacer, formar y
deformar; puede alcanzar todo el resto del
cuerpo para que los ojos vean lo que no pueden mirar directamente; pues -como diceJean
Brun- la mano conoce lo que los ojos comprenden, y puede, como ninguna otra parte
del cuerpo, multiplicar hasta el infinito laposibilidad de su forma y movimientos.
Pocos verbos se pueden ejecutar sin las
manos, como ver, oír, hablar o gritar; sin embargo, colocamos las manos arriba de los ojos,
detrás de los oídos o alrededor de la boca con
la intención de poder hacerlo mejor. Con las
manos se habla, se señala, se dan instrucciones y se silencia.
Son tan importantes las operaciones manuales, que la parte del cerebro que las maneja requiere de más área que la que opera todo el
tronco; e inclusiveJacob Bronowski sostiene que
el aumento progresivo de la masa encefálica, a
través del tiempo, es consecuencia del desarrollo de las habilidades manuales.
Por las características de sus manos, el hombre es principalmente un constructor de herramientas y ello le permite desarrollarse
como tal en cualquier parte del planeta, dentro y fuera de él. Las herramientas son extensiones del hombre, amplían sus sentidos, mejoran sus destrezas, corrigen sus deficiencias
y sustituyen sus carencias.
Entre estas herramientas se encuentra la
arquitectura, que es a su vez, donde el hombre guarda las demás herramientas. Desde
este punto de vista, la arquitectura es una caja
de herramientas que contiene todo lo necesario para facilitar las actividades humanas que
se desarrollan. Es caja de herramientas tanto
la casa, la escuela, el templo o la plaza, como
el hospital, la fábrica, el puerto aéreo, el museo o la caseta telefónica.
Si tomamos como ejemplo una casa, dado

que todos vivimos en una, resulta de lo más
ilustrativo lo que se intenta explicar, pues ella
se complementa con sillas, mesas, camas, grifos, retretes, estufas, candiles, platos, cortinas,
computadoras, basureros y televisores; y éstos
son sólo algunos pocos de los cientos de herramientas que el hombre utiliza y produce
para su servicio, confort y bienestar. Otro tanto se puede decir de cualquier objeto arquitectónico, sin importar el tamaño, la ubicación
y la función o frecuencia de uso.
Las manos, aparte de producir herramientas y operarlas, nos ayudan a expresar mejor
nuestros afectos y apapachos. Diariamente
transmitimos nuestros sentimientos y estados
de ánimo con el saludo de manos; y, según la
familiaridad que se tenga con el otro, acariciamos, palmeamos, apretamos o abrazamos,
siempre con el fin último de dar y recibir.
No recuerdo qué tantas cosas más les dije,
pero bien me acuerdo que el discurso concluyó no con las últimas ideas expresadas, sino
con mi brazo diestro en lo alto, moviendo la
mano para decir en silencio, pero alegremente, algo así como entre adiós y muchas gracias, y con el gratísimo sonido, casi como de
lluvia sobre tejas de barro, de todas las manos
ahí presentes aplaudiendo.

[ 55]

�Herre

.

,,

.

Las radios comunitarias en Latznoamerzca

L radio es, entre todos los medios
de comunicación de masas, el de mayor facilidad
de acceso y penetración, a bajo cost~ Ycon gran
flexibilidad, especialmente en los paises ~n d~~arrollo. Su bajo coste de producción y distnbu~ion
hace posible que la radio enfoque temas de mterés local.
.,
Mientras tan sólo un 30% de la programacion
de la televisión latinoamericana es de produ~ción
propia, con casi un 70% de origen estadoumdense la mayoría de la radio se produce de forma locaÍ o nacional.Y lenguas como el quechua, ha~l~da
por 10 millones de personas en Ecuador, Bol~~~ Y
Perú, están ausentes en las pantallas de televIS1?n
en esas regiones; sin embargo, se calcula que solo
en Perú, 180 emisoras de radio ofrecen programación en ese idioma.
.
Esto indica el importante papel que puede JUgar la radio en la preservación de las culturas y
lenguas locales. Su accesibilidad hace que tenga
una importancia especial en ár_ea~ rurales y co~unidades donde la radio es la umca fuente de _i~formación. Se usa como medio para transmitlr
mensajes entre comunidades dispersas y p~~a una
serie de funciones que van desde la educac~on y la
promoción social, hasta las pro~uestas actlvas en
derechos humanos, medio ambiente, apoyo a redes de mujeres, etc.
Según estadísticas de la UNESCO, hasta 1997
nuestro país contaba con 329 recept~res por cad~
mil habitantes, debajo de Estados Umdos (dos mil

[ 56]

116); Islas Bermudas (mil 296); Canadá (mil 67);
Puerto Rico (714) y Argentina (681).
La contribución de la radio para promove~ ~l
desarrollo y la democracia, a través de la partlc~pación de grupos y comunidades menos favorecidas, resulta innegable.
La experiencia de Radio Sut~t~~za, en Colombia, desde 1947' se considera el m~oo de la ~abetización por radio. Numerosas emisoras su~gieron
en las décadas de los años 50 y 60, con la ide~ de
responder a las necesidades de secto~es marginados, mejorando sus condiciones d~ VIda Ypromoviendo la justicia social. Se alfabeuzaban los campesinos a través de las radios educati:~' se org~nizaban en cooperativas de produccion o de Vlvienda, pero no se mejoraba la situa:ión, pues ei:an
las estructuras sociales las que preosaban cambios
profundos.
.,
.
.
Según ALER, la Asociacion Launoamencana _de
Educación Radiofónica creada en 1972, las radios
educativas evolucionaron hacia modelos de educación no formal, en paralelo al movimiento de
educación popular, que apoyado e~ las propuestas de Paulo Freire, concebían los sistemas educativos oficiales como instrumentos reproductores
de sistemas sociales injustos. Las radios se comprometieron entonces con las organizaciones de
base y crearon programas educativos vinculados a
la realidad inmediata de los pueblos. La ge~te
comenzó a expresarse y a particip~r en _l~s radios.
Así conocimos, por ejemplo, la situacion de los

mineros del estaño en Bolivia, gracias a su presencia en los micrófonos locales.
En la década de los 70, aparecieron las radios
insurgentes, vinculadas con los movimientos revolucionarios de izquierdas. Son emblemáticas la
salvadoreña Radio Venceremos y la Radio Sandino,
de Nicaragua. En los 80, se incrementó la necesidad de expresión de grandes sectores de la población, la defensa de identidades, culturas y formas
de vida locales. Surgieron numerosas radios comunitarias, con ofertas alternativas y ciudadanas.
Sería imposible citar todas las experiencias valiosas. A modo de ejemplo, podemos citar a Radio
Santa María, «La Voz del Pueblo Aymara», o Radio Amazonía, dedicadas a preservar la lengua y
culturas locales por medio del desarrollo sostenible; otras como Radio Universidad y Puntos de Encuentro, en Nicaragua, trabajan por la formación
de los jóvenes y contra la violencia intrafamiliar.
Algunas radios han hecho de la prevención y el
combate de la corrupción un punto prioritario en
su agenda informativa. Muchas emisoras forman
parte de estrategias de desarrollo integral de los
campesinos, impulsadas desde organizaciones no
gubernamentales.
Las radios comunitarias suponen cauces de
participación, de expresión y de diálogo dentro de
las comunidades. Surgen «para democratizar la comunicación, dar voz pública a los desfavorecidos y
excluidos, defender los derechos humanos, proteger la diversidad cultural y contribuir al desarrollo
humano». No se trata sólo de articular propuestas,
sino de constituirse como un servicio público para
la transformación social, involucrarse como sociedad civil organizada, no sólo como un medio.
La Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), creada en 1983, cuenta actualmente con más de 3 000 radios comunitarias asociadas
en 110 países. Apuestan con fuerza por la defensa
del derecho a la comunicación a niveles vecinales, locales, nacionales e internacionales. Redes de
este tipo organizan campañas radiales de justicia
social; por ejemplo, contra el racismo, o de apoyo
a la mujer, y tienen amplia repercusión por la facilidad de difundir mensajes en los rincones más
apartados. Además, AMARC ofrece distribución,
intercambio, capacitación y acceso a las nuevas
tecnologías, con su programa Moebius, y realiza en
Internet, con su «Planeta Radio», programaciones
para uso de otras radios comunitarias.

Para las radios actuales, resulta de gran importancia el uso de Internet, que permite sostener a
menor coste algunas iniciativas. Pero los beneficios de Internet dependen de una infraestructura
de telecomunicaciones a la que sólo llegan unos
pocos. La llamada «brecha digital» no se agrava
sólo por el factor tecnológico, sino por la creciente desigualdad entre mundo desarrollado y países
empobrecidos. Es esa desigualdad la que genera
«info-ricos» o «info-pobres». También la liberalización y la privatización afecta en gran medida la
vida de muchas emisoras. La competencia creciente supone reducir gastos, produciendo programas
más baratos o compartiendo gastos con otras cadenas. Así, la concentración está haciendo perder
contenidos locales y perspectivas alternativas. Los
imperios multimedia nacionales e internacionales se comen a las cientos de emisoras independientes locales, y con ello, la gran riqueza de la
diversidad humana y cultural. Han pasado más de
veinte años de aquel informe Mac Bride «Un solo
mundo, voces múltiples», y ese viejo sueño sigue
siendo posible y necesario.

BIBLIOGRAFÍA
Atiénzar,José. La sociedad civil se expresa en las ondas, las radios

comunitarias.
Gómez Valero, Carlos e Islas Reyes, Laura. No hay sintonía en
la radio, incapacidad de cambiar al ritmo que demandan

los tiempos.

[ 57]

�En la mente del asesino

, "
Gracias a esa ""inmensa mayorza

La

Muestra Internacional de Cine,
edición número cuarenta, llegó a las pantallas nacionales a principios de este año, después de su
estreno en la Ciudad de México, el pasado mes de
octubre. Gracias a esa "inmensa minoría" aficionada al cine de arte, como ha bautizado Román
Gubern con su brillante precisión, al público cosmopoli~ del cine de calidad, la Muestra e~ México, iniciada en 1971, ha logrado convertirse en
todo un festín a lo largo ya de cuatro décadas, primero en formato anual y después bianual. Gracias a la Muestra, el cinéfilo mexicano puede acercarse, año tras año, a aquellas manifestaciones de
un cine diferente que se produce en todo el mundo; cine que no llega con demasiada frecuencia a
los circuitos comerciales, dominados casi de manera total por la producción comercial de factura
norteamericana. Ahora existe la excepción, en los
mismos circuitos, de las salas dedicadas a la exhibición de lo que ellos han denominado Cine de
alternativa.
En un panorama ffimico mundial de est~ _tipo
de cine, donde en ocasiones, como es prev1S1ble,
hay altas y bajas en la calidad de la realización, la
XL Muestra ofreció en esta jornada una programación en verdad fuera de serie; y aunque en
Monterrey no se proyectaron dos películas del total
de la reseña capitalina, las once películas exhibidas provocaron en los espectadores un enorme
entusiasmo. Entusiasmo no sólo por la sorpresa
de un bello y emocionante descubrimiento: el del

[ 58]

Espíritu del Ártico; sino ante la cada vez más acerada maestría de los grandes realizadores contemporáneos: Kaurismaki, en su filme Un hombre sin

pasado.
Junto al debut de algunas operas primas de enorme calidad, como Aro Tolhukhin, Salvajes y el espléndido documental mexicano Gabriel Oro~co, la
Muestra ofreció en su ciclo los nuevos trab~os de
grandes cineastas, como Nana Djor~j~z~,. en Bes~s
perdidos y la excepcional Kedma, del 1mc1s1vo realizador israelí Amos Gitai. Entre películas como
Tuvalu, un regocijante fresco casi surrealista, y la
cotidiana A media escalera, de Andreas Dresen, se
estrenó el último gran filme de Sally Porter: la
musical Lágrimas del corazón; a la par que la película marroquí El príncipe de la call,e, de Nabil Ayouch,
un duro retrato sobre los niños que hacen de las
aceras de las grandes metrópolis su modo de vida.
Un festín único que, sumado a los estrenos del
nuevo Hollywood en la tradicional carrera de los
Óscares, abrió muy bien el año cinematográfico.
ARO TOLBUKHIN: EN LA MENTE DEL ASESINO.

Directores: AgustíVillaronga, Lidia Zimmermann
e Isaac P. Racine (España-México, 2002). En 1997,
Lidia Zimmermann se encontró en París con varios documentales filmados por dos cineastas fran-

ceses en Guatemala, en 1981. En ellos aparecía
un húngaro de 42 años, que había sido condenado a muerte por haber quemado vivas a siete mu-

jeres en un hospital. Luego, el mismo Aro

Tolbukhin confesó otros diecisiete crímenes contra majeres embarazadas. Un cargo, al parecer,
inventado por el propio asesino. El material llegó
a España y Villaronga y Racine empezaron a trabajarjunto con Lidia en un guión que trataría de
internarse en el jardín interior que todas las personas, criminales o no, según los especialistas,
guardan en su mente. El resultado es esta película. Haciendo uso de todos los formatos en cine y
en video existentes, para después recrearlos y duplicarlos, los cineastas empiezan a armar una especie de falso docudrama que intenta explicar los
horrores y, a la vez, la belleza enfermiza de la
conducta anormal. Para ello se internan por medio de una inventada reconstrucción visual, que
se remonta hasta la Hungría natal de Aro, en una
aventura donde de la mano, y de los temores, del
Actor-personaje, penetramos unos minutos en las
singulares cavernas de la perversión humana.

A MEDIA ESCALERA. Director: Andreas Dresen
(Alemania, 2002). Cineasta nacido y formado en
la antigua Alemania Oriental, Andreas Dresen escribió y realizó una amable película sobre dos parejas amigas que viven y trabajan en una ciudad
de la vieja república democrática sumergida todavía en su anterior monotonía. Chris conduce un
programa matutino de radio, donde inventa horóscopos, cuyos augurios son seguidos por muchos
oyentes. Uwe pasa todo el día metido en su pequeño bar de f ast food, situado a media escalera de
una escalinata pública. Su esposa, Ellen, vende perfumes y atiende como puede a sus hijos. En medio del tedio cotidiano, Chris y Ellen se enamoran. Katrin, la esposa de Chris, que atiende un estacionamiento de camiones, se queda sola. Las
cosas volverán más tarde, sin aspavientos, a la normalidad, después de intentar los cuatro vivir de

A media escalera

otra manera. Al igual que los músicos ambulantes, que poco a poco se instalan en la media escalera frente al bar de Uwe, la vida cotidiana de las
gentes comunes y corrientes siempre sigue su
marcha, a pesar de los pequeños saltos diarios. El
espectador contempla agradecido este bondadoso realismo lleno de simpatía, favorecido aún más
por la agradable improvisación tragicómica y de
diálogo de los actores.
TUVALU. Director: Veit Helmer (Alemania, 1999) .

Veit Helmer, cortometrajista y director de comerciales alemán, ha creado con Tuvalu una opera prima excepcional. Tan excepcional como sus escenarios, donde una bella fantasía se sucede descrita con todo el encanto y la gracia de los sueños
felices. En medio de una fuerte tormenta, un viejo vapor queda varado en un desolado puerto, y el
capitán y su joven hija, Eva, se refugian en un elegante, aunque desvencijado hotel. El baño público del lugar padece de la misma arquitectura: viejos y hermosos decorados sobre una estructura en
ruinas. El baño lo atiende Antón, que para no
desanimar a su viejo y ciego padre sobre la
afluencia del público, inventa toda una corte de
carcajadas y ruidos para simular una gran audiencia de bañistas. Gregor, hermano de Antón, intenta
por todos los medios posibles, como cualquier villano innoble, arruinar lo que queda del edificio,
para así vender el terreno a un proyecto inmobiliario. Sin diálogos, con frases incoherentes, ajenas a una traducción posible en cualquier idioma, Helmer nos traslada a un universo en blanco
y negro repleto de colores imaginarios, donde la
vieja y ya casi olvidada gracia del cine cómico silen te vuelve a recrearse en una pantalla que ha
perdido estos felices y antiguos modos. Tuvalu, isla
añorada por Eva y Antón, es un filme mágico.

[ 59]

�Tuvalu

Besos perdidos

BESOS PERDIDOS. Directora: Nana Djordjadze

tos contrabandistas humanos con quien trabaja.
Una tía, enfermera, los ha cuidado y casi sostenido después de la muerte de su madre. Un maduro inspector de policía, enfermo, conoce a la tía
en la clínica y después la frecuenta como amante.
Marisa Paredes e Imanol Arias interpretan estos
papeles en una opera prima del madrileño Carlos
Molinero que, sirviéndose de las bondades de la
grabación en video digital, ha contado esta historia dentro de un estilo directo y nervioso, para alejar en varias ocasiones al espectador, al ser demasiado redundante en su forma.

(Alemania-Georgia-Reino Unido-Francia, 2000).
Sybill, una bella adolescente pelirroja de catorce
años, le ha prometido a sujoven pretendiente cien
besos para el verano. ¿Dónde quedaron los veintisiete besos que no se dieron? Sybill, de visita en el
pueblo georgiano de Krasnje Uki, es un huracán
que ha conmovido a todos los habitantes del lugar, menos al padre del joven de quien ella se ha
enamorado. Nana Djordjadze, cineasta de un cine
todavía desconocido: el cine georgiano, producido con las uñas en un territorio, antes soviético y
ahora independiente, ha realizado un trepidante
filme "a lo Kusturica" donde el realismo mágico
corre como desenfadado reguero de pólvora en
una comunidad donde todavía se conservan las
costumbres del anterior régimen socialista. La directora, apoyada por un espléndido cuadro de intérpretes principales y secundarios, recorre este
fulgurante y a la vez absurdo microcosmos, donde un hombre desea hacer algo con el tamaño de
su pene, mientras el pueblo completo ve en función especial y por primera vez Emmanuelle. En esta
hilarante microhistoria, la cineasta todavía se da
oportunidad de coquetear con el surrealismo en
la figura de un viejo capitán que dirige su barco
por tierra, cerca de Krasnje Uki, hacia un lago
cercano, después de haber perdido el mar: "Porque el mar también nos deja, no sólo la gente...".
SALVAJES. Director: Carlos Molinero (España,
2001). E.stamos en Valencia, ciudad española situadajunto al Mediterráneo. Las oleadas de inmigrantes ilegales llegan todos los días a sus playas, y
son recibidos de manera clandestina por mafiosos
dedicados a un lucrativo negocio. Dos hermanos,
skin-heads, participan en estas actividades, aunque
su xenofobia y racismo neonazi esté a flor de piel.
La única hermana está enamorada de uno de es-

[ 60]

GABRIEL ÜROZCO. Director: Juan Carlos Martín (México, 2002). Juan Carlos Martín, joven director de vide&lt;&gt;-elipsy comerciales publicitarios, dedicó un buen número de años a seguir con su cámara, y en distintos formatos, a uno de los artistas
mexicanos más importantes del arte conceptual
internacional desde la década de los setenta: Gabriel Orozco; más conocido en el extranjero que
en nuestro país, a pesar de su magna exposición
en el Museo Tamayo (montada también en el
Marco de Monterrey). El documental es extraordinario, al grado de haber ganado en Guadalajara, el año pasado, en la Muestra por encima de la
producción nacional de ficción. El público no sólo
sigue por el mundo cosmopolita las andanzas y
persecuciones de objetos que el artista caza con
su mirada y talento, sino participa en la construcción artística de los mismos con la guía y mano
del mismo creador, en la teoría y en la práctica,
para convertirlos al final en Objets dlirt, como su
famoso DS, sus cervezas cortadas y su elevador
montacarga.
KEDMA. Director: Amos Gitai (Francia-Italia-Israel, 2002). Amos Gitai, el célebre cineasta judío,
director de Kadosh, se acerca, después de una lar-

Besos perdidos

ga filmografía documental, a contar en un filme
de argumento la historia del Kedma, el barco que
transportó a los judíos europeos que sobrevivieron al Holocausto hasta "la tierra prometida". Situada _en el año de_ llegada, 1948, todavía ocupada
Palest:ma por los mgleses, Gitai narra el desembarco de estos judíos y los posteriores enfrentamientos con los habitantes del lugar: los árabes,
dueños históricos de estas tierras. La lucha será
muy difícil y costosa en términos de vidas humanas. Conflicto que continúa hasta hoy, al inicio de
un nuevo milenio, tan confuso y contradictorio
como sucedió a la llegada del barco de carga. Al
final, en un emocionante cierre narrado en un
solo plano, Janusz, testigo de los grandes crímenes en Europa contra los judíos y de las acciones
bélicas que se suceden en el desembarco, sostiene
un largo discurso, pocas veces visto en el cine
donde habla del eterno sufrimiento de los judío~
Y de cómo están condenados a llorar al ser un
pueblo sin historia, un pueblo mártir: ¡todo debe
terminar! grita. Por desgracia, mientras los judíos
no a~rendan a reconciliarse con otros igual de perseguidos y desposeídos, esta lucha a muerte, lucha absoluta por ideales, seguirá.
LÁ?RI~ DEL CORAZÓN. Directora: Sally Porter
~Rei~~ l!m~o-Francia, 2001). Suzie es una pequena nmaJudia en la difícil Unión Soviética de los
años veinte, cuando su padre se ve obligado a emigrar en busca de mejores horizontes. Se alejará
de su familia, esperando que pronto lo alcancen
en los Estados Unidos. Suzie lo sigue, pero su barco es torpedeado y termina en Inglaterra, donde
es adoptada por una familia sin humor. Una cosa
la salva: es una cantante natural. Y pronto llegará
a París donde debutará a mediados de los treinta.
Ahí conocerá a gente de encontradas clases sociales, mientras prosigue su carrera musical. Desde

una gran amiga, Lola, a la caza de fortunas, hasta
un hermoso gitano, César; y una gran tenor fascista, ~ante; Los alemanes llegarán en 1939 y la his~ona ~era otra. La conocida Sally Potter, con su
mgemo y talento musical, armará una espléndida
comedia dramática, donde la lucidez argumental
y la exacta sugerencia de su puesta en escena iluminará una hermosa película fotografiada por el
~aestro Sacha Vierny. Grandes actores que no
pierden el humor y una música deliciosa hacen
de Lágrimas del corazón la contraparte artística de

Moulin Rouge.
EL PRÍNCIPE DE LA CALLE. Director: Nabil
Ayouch (Francia-Marruecos-Bélgica, 2000). Alíes
un niño de la calle en Casablanca. Su sueño es
volverse marinero mientras se opone a Dib, el adulto mudo que dirige a muchos de estos niños en
sus robos. Alí es asesinado y sus tres amigos desean hacerle un entierro digno de su amistad. Un
entierro que glorifique su sueño: irse a la mar. Para
ello, se acercarán a muchas personas, entre ellas,
la madre de Alí, la bruja Afcha, y el capitán que
ofr&lt;:_ce su barca para el simbólico viaje. Entre sus
suenos y su vida a la intemperie, en medio de las
dr?gas y el abu_so sexual, no pierden de vista jamas el homenaje a Alí. Un canto a la solidaridad
carga~o de la fantasía necesaria, que recuerda que
todaVIa, a pesar de su cruel vida, tienen doce años.
ESPÍRITU DEL ÁRTICO. Director: Zacharias
Kunuk (Canadá, 2000). Espíritu del ártico resultó
una de las sorpresas más increíbles de la Muestra.
Una sorpresa cinematográfica que ocurre en sólo
dos desolados escenarios: uno, la abierta inmensidad de la tundra, en el Ártico polar; y otro, los

Gabriel Orozco

[ 61]

�recogidos y blancos interiores de los igloos, donde
la comunidad Inuit vive y descansa. Escenarios
donde se desarrolla una aventura mítica tan antigua como la eternidad: la leyenda de Atenarjuat,
el corredor. Filmada con cámara digital en Igloolik,
ya que las temperaturas de la zona congelan cualquier otro tipo de equipo, y hablada en el lenguaje del grupo, la película cuenta una historia de
amor y venganza que transcurre, de principio a
fin, durante casi tres horas. Una historia del odio
de un chamán, centrada en una persecución, donde el héroe correrá desnudo por la hielos para
salvar su vida, al ser perseguido por su enemigos.
Dirigida por un Inuit, videoartista y escultor de
prestigio en Canadá, y con miembros del mismo
grupo étnico, el filme es un canto a la fortaleza de
los hombres; tal y como Joseph Campbell lo señalaba en sus célebres textos, y no como lo han propuesto las sagas de plástico virtual que han abundado en los últimos tiempos del cine. Zacharias
Kunuk y los Inuits presentes en la historia y en el
rodaje, han abierto los ojos de los cinéfilos a un
universo jamás visto, a la verdadera altura de los
seres que lo habitan y respiran en él.
UN HOMBRE SIN PASADO. Director: Aki Kaurismiki (Finlandia-Alemania-Francia, 2002). Aki
Kaurismaki, el cineasta postmodernista por excelencia, cantor de los humildes y de los desplazados en el entorno económico de la globalización,
situado siempre en un país donde la soledad y el
silencio abraza a los seres anónimos para no soltarlos jamás, narra, con su austero y excepcional
estilo, la historia de un hombre que, golpeado por
shin-htads, pierde la memoria. Su pasado ha quedado en una nebulosa, mientras, sin lamentos ni
amargura de ninguna especie, se incorpora a una
vida distinta, donde los desposeídos a la manera
finlandesa, o sea, viviendo en la periferia de la
modernidad, se convierten en sus protectores; incluyendo la trabajadora del Ejército de Salvación,
que por medio de su compañía conocerá lo que
en verdad significa el amor, no el amor hacia sus
semejantes, sino hacia alguien en particular. A diferencia de sus otros filmes, el humor, discreto y
sin ruido, y la tranquilidad de la narración, hacen
de Un hombre sin pasado una verdadera delicia. Si a
eso se le añade la seca corte de los milagros que
rodea al personaje, más los impávidos músicos que
acompañan los coros de la Iglesia, con muchas

[ 62]

LAS HORAS. Director: Stephen Daldry (Estados

ganas de entrarle al ritmo del Rock, aunque sean
demasiado gélidos, la delicia se transforma en sonrisa.

Los estrenos del nuevo Hollywood
Cansado de los mnakes de su propia producción y
de los refritos de los grandes éxitos del cine internacional, más los monstruos digitales que la nueva tecnología visual concibe, existe un nuevo Hollywood que se preocupa por un cine original y
logra levantar proyectos que traspasen el esquema anterior para abrir un renovado camino para
el cine norteamericano de los próximos años. Tres
de estos esfuerzos llegan a la carrera anual de los
Oseares. ¡Y qué proyectos!
PANDILl.AS DE NUEVA YORK. Director: Martín
Scorsese (Estados Unidos, 2002) . Tras treinta años
de recorrer ángulos dramáticos y épocas de su ciudad natal, mientras escribía y reescribía, que en
estos negocios del cine es en verdad escribir, su
historia original, Martín Scorsese, amante de su
ciudad como es amante del cine, del cine de todas las épocas, lleva por fin a la pantalla grande su
Pandillas de Nueva Yorlt, y nos muestra una historia
tan ambiciosa en su narración como en su concepto de producción.
Recrear el Nueva York, sucio y áspero, de mediados de los años cincuenta del siglo XIX, es toda
una aventura. Más lo es internarse en el enfrentamiento entre los ciudadanos puros de origen holandés y británico de la primitiva ciudad contra
las oleadas de los depauperados irlandeses, que
huían del hambre de su tierra natal sólo para caer
en las trincheras de la Guerra Civil o en las lodosas
calles de ese nada sofisticado Nueva York; es una
hazaña. No tanto por la puesta en escena y por el
levantamiento escenográfico de las mismas escenas, sino por la exposición de su abierto y conflictivo origen. Las actuaciones de Daniel Day-Lewis,
de Liam Neeson y del propio DiCaprio, hacen de
este filme una gran experiencia en el estudio de
los orígenes racistas y xenofóbicos de los actuales
Estados Unidos, ahora tan de moda en el revival
bélico mundial, que, por desgracia, una larga y
repetitiva segunda parte de la película parecen
boicotear por momentos.

CHICAGO- Director: Rob Marshall (Estados Unidos, 2002). Por fin, tras el retomo triunfal de la

comedia musical al cine con Moulin Rouge, llega a
la pantalla un proyecto teatral soñado y esperado
por muchísimos aficionados a este género: Chicago. Creado y concebido coreográficamente en su
origen por Bob Fosse, la obra de Broadway aparece en las imágenes fílmicas como un extraordinario montaje donde los números artísticos y la acción dramática se funden en un gigantesco espectáculo lleno de ritmo y dinamismo, que produce
en los espectadores una experiencia artística que
no cesa nunca, desde que se inicia el show y se suceden los hechos hasta la llegada de los créditos
finales. Nunca una producción tan espectacular
pareció, por su impacto y deleite, tan breve. A ese
trabajo de edición debe sumársele la tarea dramática y coreográfica que dan a Chicago su preciso
tono melódico y actoral. El filme de Rob Marshall
es un hermoso juego de compases y notas, donde,
como historia lateral a la historia real del juicio de
las asesinas, el periodismo sensacionalista, ahora
tan de moda, nace para el gran público. Claro,
hoy más sofisticado y lleno de acentos infográficos.

Unidos, 2002). Stephen Daldry, recreando con excepcional maestría el montaje temático del que
Griffith hizo gala en 1915 para momentos extraordinarios en la historia de la humanidad, recorre
la vida de tres mujeres, en un lapso de ochenta
años, para enlazarlas en espacio y tiempo en una
historia común, donde a su condición de mujeres
se suma la escritura de un texto excepcional que
se convierte en el eje central de la narración. El
texto es una obra clave de Virginia Woolf: La Señ&lt;r
ra Dalloway, donde Nicole Kidman interpreta de
manera fenomenal, física y escénica, a la propia
escritora. Cada una de las tres, Virginia, lidiando
con sus demonios; Laura Brown, que deja su hogar y a su hijo, más tarde escritor y afectado de
Sida; y Clarissa, la editora que publica las obras de
ese niño convertido en poeta, dan la medida auténtica de esas horas, de esas largas horas; en esos
días, en esos largos días, que mal o bien todos tenemos que vivir o sobrevivir. Esas horas, cortas o
largas, según nuestra impaciencia o renuncia vital, que llevaron, por desgracia, en una hermosa
tarde al suicidio de la propia Virginia Woolf, que
se lanzó, llenando con piedras los bolsillos de su
gabardina y cargando por completo en el interior
de su cabeza las pesadas lajas de su brillante inteligencia, al arroyo que corría justo en el patio de su
casa.

Otros estrenos en breves, brevísimas líneas
Entre el Rap de 8 Mil,ey las desventuras de la cajera tejana de Una buena chica; entre las amables resonancias de El hijo de la novia y las locuras santificadas de la protagonista de Sexo por compasión, se
precipitaron la elegía de Réquiem por un Imperio y
el rollo siniestro de Los últimos días de mi vida. Peor
estuvieron las piruetas guionísticas de un bodrio
infame: La hija del caníbal, más falsa que un caníbal africano; y por supuesto, El zurdo, donde a
Carlos Salces se le pasó la mano en su pericia, e
hizo de una historia bella y sencilla, como La mujer de Benjamín, un inútil largometraje.

[ 63]

�ofrece en algunos dojos como terapia
contra el estrés, para el dominio personal, el desarrollo de la tolerancia, del
espíritu de grupo y de una nueva visión
frente a la violencia cotidiana. Con las

capacidad analítica, heredada de su in-

Genealogía

clinación por el ethos filosófico.

de la duda

En el presente texto, encontramos a

y lo grotesco

técnicas, los ejercicios y las estrategias,
CIUDAD DEI NÁUFRAGO

lo lleva a desentrañar los vínculos de

rección, de un maestro, se pretende lo-

{POEMAS / 978-2000)

coexistencia existencial, evolutiva y

grar la unidad de cuerpo y mente, de

Guillermo Meléndez
Ed. FCE
México, 2002

caminar de las moscas.

tener la integridad física y espiritual en

genealógica entre el vuelo del ser y el
La obra de Meléndez puede califi-

cualquier situación.

y eficaces frente a uno o varios agresores, se fundan en la circularidad de los
movimientos, la centralidad en el punto

AIKIDO Y lA ESFE~ DINÁMICA

de equilibrio del cuerpo; la proyección

A. Westbroolt. y O. Ralli
Ediciones Obelisco
E~ña, 2001

desde el punto o centro de gravedad de
la fuerza denominada en oriente •ki",
hacia el movimiento circular, que elude,

6

oikido es uno de los artes de defen-

desvía o integra un movimiento contrario

sa mós sutiles y sofisticados y, en sus niveles superiores, uno disciplino efectivo

a su desplazamiento.
En aikido, la defensa basada en el

de desarrollo, integración y utilización de

movimiento circular, que responde a la

todos las facultades humanos, físicos y

centralización y a la proyección de la

mentoles (espirituales).

fuerza interna, se acompaño con el prin-

El arte del oikido, dicen los autores,

cipio ético de no causar daños perma-

contiene valiosos directrices que ayudan

nentes en el agresor. Control y neutrali-

al ser humano frente o su disperso condi-

zación constituyen los fines de una de-

ción carente de coordinación fisiofuncio-

derando que representa una unidad irre-

fensa con la que no se hiere a los de-

nal y psicológica que afecta los funda-

ductible a aspectos particulares de or-

mós. Ésta es la motivación ética de la

mentos de su carócter, de su personali-

den físico.

disciplina, que la eleva por encima de

dad y de su bienestar. Ofrece también

No sólo es un método eficaz de de-

otras artes. Sin este principio ético y las

un mensaje ético, una explicación y unos

fen sa, desarrollado por el maestro

motivaciones de su fundador y sus prac-

medios que permiten armonizar el caróc-

Morihei Uhesiba, a partir de antiguas

ticantes, seria el arte mós efectivo paro

ter y la personalidad con el comporta-

disciplinas de combate, sino una discipli-

dislocar miembros y quebrantar huesos.

miento del ser humano en su vida coti-

na de coordinación que fortalece la

Se trata, entonces, de mostrar al agresor

diana.

mente y el cuerpo, y fusiona las cualida-

que su acción causa dolor a él mismo.

El aikido se compone de teoría y

des individuales físicas y mentales; y

Mientras más agresión, más dolor pue-

próctica. la teoría, historia y filosofía de

hacen a quien lo próctica, un ser huma-

de sufrir. Si no puede controlar su agre-

la disciplina se tratan brevemente en la

no mós plenamente integrado.

sión, ésta será controlada, sin inffigirle un

primera porte. En general, la obra reali-

Hay en esta práctica una tradición,

daño permanente. Mantener el control

zada por los autores trato, de manera

transformada paro ir mós alió de la pos-

sin oponerse frontalmente a la situación,

fundamental, de la próctica de dicho arte:

modernidad. lo que lo convierte en algo

es un principio que evita la destrucción.

sus técnicas, ejercicios y estrategias. Se

fascinante es la práctica basada en la

En muchos países, como España y

analizan y sistematizan los desplazamien-

centralización de pensamiento y acción.

los Estados Unidos (particularmente en

tos y las estrategias de la próctica, consi-

Sus técnicas de defensa, adaptables

California), la instrucción del aikido se

[ 64]

cipio del ser de la vida austera, sencilla
y humilde, de monje y de samurai, que

que se practican en los dojos bajo la di-

dirección y acción encaminadas a man-

Centro y movimiento

un poeta que conoce y practica el prin-

carse, también, como una contribución

Quien desee practicar un deporte

Lapresente obra es una selección poé-

al psicoanálisis de la cultura desde la

sólo para dañar o desarrollar la muscu-

tica de la producción de Mélendez, que

poesía, que incluye técnicas terapéuticas,

latura, no lo encontrará en el aikido, pues

es presentada por un texto introductorio

esta disciplina no esdeporte, sino un arte

de Rogelio Flores de la Luz, en el que

para integrar cuerpo y mente, y desarro-

describe la composición del texto, sus in-

llar los reflejos y la rapidez de movimien-

fluencias poéticas y las tradiciones cultu-

tos para la conservación, más allá de los

rales que lo animan.

límites puramente físicos.

Guillermo Meléndez
CfUDAD DEL NÁUFRAGO
(PODIAS 1978-2000)

La selección realizada incluye algo

Aikido y la esfera dinámica es una

de la producción de los libros publica-

obra valiosa, que amplia y profundiza el

dos: "Perdido más no tan loco" ( 1979);

conocimiento de esta disciplina de coor-

"Jacinto enloquecido" ( 1985); "Astillas de

dinación, propia para practicantes y para

arce" ( 1989); "Cifra incierta" ( 1989);

personas que están en vías de abrazar

"Diario del siyayama" ( 1993); "La penúl-

una causa que les dará beneficios per-

tima piel" ( 1994); "Memorias del aljibe"

CONSEJO P~ ~~~tVL"-SARTES

sonales y descubrimientos sobre el po-

( 1995); lnmundi (1995); y poesía inédi-

FONDO DE CUTURA ECONÓMICA

der de la vida. Es una de las pocas obras

to de Cuaderno de la nieve y Circo ro-

en castellano, sobre el tema, que han lle-

mano.

con base en aplicaciones de aguarrás y

gado de España, donde existe una prác-

La poesía de Meléndez está profun-

tica más extensa que en los países lati-

damente enraizada en las tradiciones

hipnóticos de tradición himalaya; y la

noamericanos.

grecolatinas y orientales, y al mismo tiem-

aplicación de pruebas para determinar

El libro está profusa y estéticamente

po, es una de las expresiones más genui-

las profundidades y exterioridades de lo

ilustrado con dibujos sobre la ejecución

nas y profundas de un letrado en el mun-

grotesco, presentes en cada persona,

de las técnicas, desde lo básico hasta

do moderno. Representa una de las visio-

con el riesgo de sufrir efectos secunda-

los niveles avanzados. Anexa un glosa-

nes más enriquecedoras sobre los laberin-

rios de duda y engarrotamiento.

rio sobre los nombres en japonés de los

tos y callejones de lo cotidiano y lo tras-

ejercicios, técnicas y estrategias para de-

cendental.

fensa contra golpes con puños, piernas
y ataques con armas.

sosa cáustica, así como procedimientos

Si usted no conoce la obra de Guillermo Meléndez, se pierde de mucho, pues

La vida, en la obra de Meléndez, no

es una lectura para aprender y para disfru-

es sólo racionalidad organizada, sino

tar; una poética de lo grotesco y lo bello;

voluntad, instintos, verrugas y ridículos del

una mitología de lo mundano; una lógica

comportamiento humano.

de la duda, recreada con humor y sátira,

Filosofía y humor son, en la Ciudad
del náufrago, los sustentos del trabajo de

cotidiana, con una actitud de respeto, so-

Meléndez, quien se divierte, con cono-

bre los filósofos y la fauna callejera.

que camina en las profundidades de la vida

cimiento de alquimista aventajado, como

Ciudad del náufrago... es, sin lugar

productor pródigo de poesía. La intuición

a dudas, una de las obras poéticas más

del autor para descubrir lo grotesco y lo

brillantes, de producción nacional, que

cómico, con el olfato, el oído, o con una

pueden leerse para acompañar la sole-

mirada de reojo, es inseparable de su

dad y afinar los sentidos.

[ 65]

�Todo ensayo

El mundo que vemos

En el prólogo (otro ensayo), Federi-

noria que recibe al morir reconocimien-

co Patán concibe al ensayo como una

tos dignos de un escritor aficionado o

forma imprescindible de comunicación

de un dudoso prosista de segunda fila".

de explicarse el mundo

estética: un escritor puede escribir ensa-

Carballo expresa que Torri es uno de

yo porque se lo pide alguna urgencia

los escritores mexicanos más significati-

Zacarías Jiménez

interior. Al golpe de cierta experiencia,

vos, deslumbrantes y atrevidos.

es una manera
ORNAMENTAR/A. LECTURA CULTURAL DE LA
ARQUITECTURA REGIOMONTANA

Armando V. Fiares Solazar
Ed. UANL
Monterrey, 2002

ORNAMENTARIA

Lectura cultural de la arQuitectura reglomontana

Ü

bra que presenta una lectura cultu-

MNll1CloV. Flo!MSalazar

ral del ornato de la arquitectura regiomontana, que es abordada de manera

viene el ansia de expresar los resultados

Si algunos escritores poseen biogra-

fL ENSAYO UTERAR/0 MEXICANO (200 /}

de tal momento, sea éste una percep-

fía desde la adolescencia (como Reyes

Selección de John Brushwood, Evodio
Escalante, Hernán Lora Zavala y Federico
Patán (Antologías literarias del siglo XX)
México: Universidad Autónomo de México,
Universidad Veracruzona
Editorial Aldous

ción estética, o una ocurrencia social.

y Torres Bodet), Torri carece de atracti-

analítica y metódica, como una contri-

El ornato arquitectónico estudiado

bución fundamental para la comprensión

como objeto cultural, que se plantea en

y explicación del detalle ornamentario y

la obra, incluye el análisis de los aspec-

sus determinantes socioculturales en el

tos físico (la materialidad), histórico (las

G Cómo anda nuestra historio de críme-

tiempo y el espacio.

determinantes socioculturales, occidenta-

nes políticos? Abundan, y los hoy de gran

El estudio desarrollado por el arquitecto Armando Flores sobre la ornamen-

vos académicos.

Otro tema candente, dentro de la
antología, lo constituye la experiencia de

El poeta Tomás Segovia afirma , con

Rosario Castellanos, en su texto "La mu-

mucha convicción, que tan importante es

jer y su imagen", donde afirma que se

la función del escritor, como la de quie-

ha creado un mito acerca de la mujer.

nes no lo son. Y Antonio Alatorre, ensa-

El creador y el espectador - dice

yista mayor, cuestiona las formas de ha-

Castellanos- ya no ven en la mujer la

cer crítica en México; recuerda a José

alternativa de carne y hueso, con ciertas

Cerní, el personaje de la novela Paradiso,

les, nativas, moriscas y africanas) y psi-

variedad. Pero no hay que exagerar. No

características biológicas, fisiológicas y

de José Lezama Lima, quien afirma que

cológico (las transferencias humanas sub-

, somos los campeones mundiales en ese

nes de exportación en las películas de

psicológicas; menos aún perciben en ella

"la crítica ha sido muy burda en nuestro

tación arquitectónica como expresión

jetivas, ideológicas, religiosas y estéticas,

orden -afirma el desaparecido novelis-

la realizadora María Novara. (El cine

cualidades de una persona que se les

idioma".

cultural, constituye la aplicación práctica

que el hombre incorpora al objeto) .

ta Jorge lbargüengoitia, en la antología

que dignificó al pelado falsifica la idio-

asemeja en dignidad, aunque se diferen-

El denominador común de la antolo-

sincrasia del naco.)

cia en conducta sino que advierten sólo

gía es el encanto; por lo que leerla signi-

la encarnación de algún principio gene-

fica viajar por los territorios de la escritu-

ralmente maléfico.

ra y las reflexiones que ha despertado

Arquicultura.
Modelo poro el estudio de la arquitectura como cultura, y la continuidad, también, con el proyecto desarrollado en Calicanto. Marcos culturales en lo arquitectura regiomontana.

del modelo planteado en

En una lectura a

Ornamentaría... el

El ensayo literario mexicano...

lector se encontrará con una detallada

lbargüengoitia escribe que los moti-

explicación del lugar del ornato en la

vos políticos no tienen que ser necesa-

arquitectura, los estudios que se han rea-

riamente ideológicos. Pueden ser racio-

lizado sobre este elemento, la propues-

namientos tan elementales como el de

ta para su estudio desarrollada por el

"quítate tú para que me ponga yo". Pue-

La lectura propuesta de la arquitectu-

autor y la explicación del ornato en la

den tener, a veces, visos religiosos, como

ra lleva a considerar el ornato como una

arquitectura regiomontana, tanto en ob-

en el caso de Toral, para ser, al fin y al

producción humana y, en consecuencia,

jetos existentes, como en documentos his-

cabo, motivos políticos.

como una expresión del espíritu de la

tóricos para el caso de fines del siglo

Por su parte, en su ensayo "El naco

sociedad y de la persona que lo produ-

XVI y todo el siglo XVII de los que no

en el país de las castas", el escritor Enri-

jo en un momento y un espacio determi-

hay vestigios físicos. La obra se acompa-

que Serna afirmo: "Compadecido en

nados. El objeto realizado, bajo pará-

ña de un epílogo, un glosario de térmi-

telenovelas, campañas gubernamentales

metros técnicos y artísticos incorpora, así,

nos y fotografías de edificios y de deta-

y películas de festival, el naco ha sido

la tradición de una cultura y la visión sub-

lles de los ornamentos.

víctima de un doble lenguaje. De los dien-

jetiva de su creador. Es decir, elementos

Esta obra no sólo representa una con-

tes para afuera sus patrones lo quieren

que tienen que leerse a mayor profundi-

tribución fundamental para entender las

mucho, pero cada vez que intenta levan-

dad y con otros instrumentos, que los uti-

múltiples determinantes del ornamento

tar la cabeza le dan un madraza para

lizados para ver las paredes como obje-

como un elemento de la cultura de una

que la vuelva a agachar."

tos físicos.
Apreciar los detalles estéticos de

sociedad, sino también, un esfuerzo aca-

Serna escribe que el antecedente del

démico único, que revalora y sitúa bajo

naco es el pelado, pero la dignificación

edificaciones religiosas, administrativas y

nuevos parámetros el ornamento como

cinematográfica del pelado, en los per-

civiles de todos los tiempos y, en particu-

un elemento simbólico y significante de

sonajes de Cantinflas y Pedro Infante, fue

lar de los siglos XVIII, XIX y XX, en la ciu-

la cultura regional.

determinante para que el mote cayera
en desuso, pues ya no cumplía su fun-

dad de Monterrey, puede llevar también,

ción denigratoria y era necesario cam-

así, a una lectura histórica y psicológica,

biarlo por otro más insultante: "naco".

que remite a las prácticas y técnicas de

- La imagen del naco - dice Serna-

carácter sociocultural, presentes en la pro-

ha sido falsificada y adecentada con fi-

d ucción del ornamento.

[ 66]

Los textos de lbargüengoitia y de Serna
cumplen su función social, y remiten a la
concepción de ensayo que esboza Fede-

Y el crítico Emmanuel Carballo re-

en escritores a quienes se les conoce más

rico Patán, en el prólogo de la antología,

cuerda al escritor coahuilense Julio Torri,

por sus propuestas estéticas, que por su

quien afirmo que todo ensayo es una ma-

a quien describe como "narrador y visio-

incursión en el mundo de las ideas.

nera de explicarse el mundo.
El objetivo de la antología es el público en general, por lo que está integrada por plumas tan diversas como las de

Trayectorias

Carlos Fuentes, Juan García Ponce, José
Joaquín Blanco, Carlos Monsiváis, Mar-

REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES

go Glanz, José Agustín; en fin, cincuenta

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

creadores abordan el ensayo que Alfonso Reyes definió como •el Centauro de
los géneros".
Asimismo, los temas son tan abigarrados como interesantes: Gabriel Vargas
y su

Familia Burrón; las anécdotas ale-

INFORMES Y SUSCRIPCIONES:

Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
primer piso, Av. Alfonso Reyes 4000 norte, C. P.

gres y tristes de Agustín Lora, "El flaco de

64000,

oro"; La poesía de Octavio Paz; la na-

Monterrey, México. Teléfonos: 8324 4112

rrativa de Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa,

y Fax 8329 4126

y la revaloración de José Revueltas, en-

E-mail:

tre otros.
Pero todos los escritores antologados

trayectorias@ccr.dsi.uanl.mx.

hacen gala de su oficio al abordar este

Página en interne!:

género inaugurado por Montaigne, y en
el que si no existen reglas, sí se exige

http://www.mx/publicaciones/trayectorias/

precisión, dar siempre en el blanco.

[ 67]

�La Universidad Autónoma de Nuevo
León rindió, en colaboración con el Consejo para la Cultura de Nuevo León, un
homenaje a Raúl Rongel Fríos, cuya vida
y obro fue abordado en sus ámbitos como
promotor cultural, escritor y gobernador,
con motivo de celebrarse el 90 aniversario de su natalicio y lo primero década
de su fallecimiento. En estos actividades,
resaltó lo profundo huello que aún perduro o través de obras materiales; pero, sobre todo, espirituales, que siguen siendo
formadoras de generaciones de jóvenes
universitarios.
RAúL RANGEL FRíAS, FUNDADOR
DEL TALLER DE ARTES PLÁSTICAS

Su aportación a la cultura, o través de lo
formación del Toller de Artes Plásticas, en
1948, actual Facultad de Artes Visuales,
de lo UANL, fue abordada en la meso
redonda, con la participación de la pintora Soskia Juárez, el galerista Jorge García Murillo, el historiador y catedrático
Xavier Moyssén y los maestros fundadores del TAP, Javier Sánchez y Armando
López.
Lo labor de Rangel fríos, al fundar el
toller, no fue aislada; partió de una serie
de personalidades de su tiempo, como
Joaquín A. Moro, quien desde una base
estética participó en la formación de las
nuevas percepciones visuales de la época, dijo García Murillo.
Al plantear las aportaciones de
Rangel Frías, de Carmen Cortés y de los
fundadores del TAP, Moyssén mencionó
la importancia de replantear la formación

de las instituciones del arte en Monterrey.
Ante la realidad histórica, ambos hicieron
énfasis en realizar estudios más detallados de la aportación de Rangel Fríos al
contexto cultural del estado. Como ejemplo de este vacío, tenemos que la historio
del Toller de Artes Plásticas no ha sido
reseñada con toda formalidad. Murillo
coincidió en este sentido y sugirió al Consejo para lo Culturo y las Artes de Nuevo
León elaborar una historia de las artes en
lo entidad, así como una magna exposición en la Pinacoteca, con obras generadas en el TAP.
RAúL RANGEL fR íAS, ESCRITOR

Su faceta de escritor fue abordado en la
compresencia, que el Cenarte dedicó a
su memoria, con lo participación de Ofelia
Pérez Sepúlveda y Alfonso Reyes Mortínez; los voces de los actores Rosa María
Rojos y Reynold Guerra, quienes leyeron
fragmentos de sus obras; y la guitarra de
Andrés Liceogo.
Rongel Frías dejó ensayos históricos,
relatos, apuntes biográficos y muchos textos más, como cuentos, piezas oratorios
y pláticas, "interminables, intermitentes de
sueño, de indudable magisterio; de vehemencia en las crestas de los oleajes misteriosos", afirmó Reyes Martínez.
Sus ensayos históricos eran un esfuerzo por "desentrañar y comprender la realidad cambiante y transformadora de lo
región". Así, Teorema de Nuevo león y
Teoría de Monterrey se convierten en "materia poética llena de imágenes, de amor
por la tierra y su paisaje entrañable".

[ 68]

Rangel Fríos se sentía porte de la historia de su ciudad, como lo dejó plasmado en su libro El Reyno, donde reflexiona
sobre una historia que es de Monterrey,
pero que puede ser la suya; también dejó
para la historia el retrato del republicano
Gerónimo Treviño, en su libro, Gerónimo
Treviño: héroes y epígonos, que calificó
como un texto revelador, un sabio recorrido por el México del siglo XIX, que desbordo el enfoque historiográfico para
convertirse en poesía.
Y hermosos estudios acerca de Alfonso Reyes, Ramón López Velorde y el Padre Mier, así como lo conmovida semblanza de José Alvarado.
Al tiempo de su desempeño como rector de la universidad, mantuvo en un sostenido esfuerzo por la palabra, explicó
Reyes Marlínez. Su voz se alzaba clara,
contundente, maduro ya, con lo ganado
en el silencio de sus lecturas, en sus ensayos críticos, en sus textos históricos y filosóficos.
RAúL RANGEL FRíAS, RECTOR

Alfonso Rangel Guerra y Humberto Solazar Herrera participaron en la mesa redonda en la que se exaltó la personalidad, trayectoria y contribución como rector de la UANL de Raúl Rangel Frías.
Rangel Guerra presentó el lado humanístico de Rangel Fríos, incansable luchador universitario, que se empeñó en
impulsar y vigorizar este centro de culturo
superior en el noreste de México.
"Estaba decidido a construirla y a levantarla de su condición de mera forma-

dora de profesionales para llevarla al estrato superior que ostenta en su nombre y
configuración educativo: la caso donde
quienes transitan por ella deben adquirir
oigo más, mucho más que la sola preparación paro el ejercicio de una carrera."
Relató, además, lo que significó paro
él ocupar el más alto cargo de la Universidad de Nuevo León: la rectoría, ese
acontecimiento privilegiado de mi conciencio -como él mismo lo llamó alguno
vez - fue paro él punto de apoyo para
convertir en acción la teoría y el concepto de lo institución universitario que adquirió en sus años juveniles en el Colegio
Civil y después en la Facultad de Jurisprudencia de lo UniversidodNacional.
Rangel Frías poseyó teoría y práctica;
basta con conocer sus realizaciones, cuyo
principal testimonio es la construcción de
la Ciudad Universitaria.
"Toda la vida de Rangel Frías fue un
acontecer de lo conciencio como persona lúcida, intelectual de su tiempo y crítico en el mejor sentido y superior de ese
concepto; es decir, constructor de ideos
con las que valorar y enjuiciar la existencia, la sociedad y su época", recalcó.
La tarea suprema de Raúl Rangel Frías
fue la de entender su tiempo y las características de su propio circunstancia; entender esta actitud vigilante, ponderar su
significación en la historia de nuestra ciudad y nuestra universidad.
Asimismo, reconoció que ésa es una
tarea y responsabilidad de todos nosotros: "no solamente somos herederos de
su obra, sino también sus deudores".
La deuda que la sociedad mexicana y
nuevoleoneso tiene con personajes como
Fray Servando Teresa de Mier,José Eleuterio González, Alfonso Reyes y Raúl Rangel
Frías es uno deuda que sólo puede pagarse históricamente a lo largo del tiempo y
con el paso de las generaciones.
Humberto Solazar Herrero, contextualizó la situación y los ánimos que prevalecían en la universidad y en el estado en
el momento en que Rangel Frías ocupó el
cargo como rector, el 4 de mayo de 1949.
Hasta ese momento, se había desempeñado como ¡efe del Departamento de
Acción Social Universitario.
Su llegada a la rectoría no fue algo
inesperado, dada su brillante y amplia actuación durante los años en que Enrique

C. Livas era rector, así como su importante participación en los inicios de la segunda universidad, como redactor de su Ley
Orgánica y sus más remotos antecedentes en la fundación de la casa de estudios en 1933.
"La llegada de Rangel a la rectoría
significó la continuación de proyectos, políticas culturales, orientaciones y concepciones sobre lo vida universitaria al mismo tiempo que algunos cambios importantes y replanteamientos por filiación
política e ideológica en el ámbito local".
Fue uno de los rectores que más se
preocupó por reflexionar sobre los diversos aspectos que atañen a la institución
universitaria, así como también fue uno de
los pocos que legaron impresiones y recuerdos sobre su ejercicio universitario, en
sus memorias publicadas en 1990.
Y señaló dos puntos como los principales aspectos en los que Rangel Frías se
centró: resolver el congénito problema
económico de la universidad y resolver o
trasladar la lucha de ideas universitarias
al plano superior de la cultura; transformar la ideologización en debate intelectual humanístico, por encima de las concreciones, particularismos y apasionamientos del grupismo político universitario.
Pero uno de los aspectos que caracterizó al rectorado del maestro Rangel
Frías -señaló el escritor- fue la promoción de la culturo como un agente de conciliación universitaria; es decir, que de manero consciente y responoable, el ilustre
universitario produjo un importante impulso a las actividades artísticas y culturales
de lo universidad.
Destacó el trabajo editorial originado
en su administración, como la edición puntual y siempre con calidad de diversas publicaciones periódicas, tales como los revistas Universidad, Armas y letras, el periódico Vida Universitaria y el boletín
Interfolia, de la Biblioteca Universitaria.
Gracias a lo visión de Raúl Rangel
Frías de edificar la Ciudad Universitaria,
no sólo como espacio físico, sino como
verdadera utopía universitaria realizable,
actualmente los alumnos disfrutan de grandes instalaciones que permiten mejorar su
desarrollo académico.
Solazar Herrero finalizó diciendo que
los años de la universidad rangelisto representan la época en que la institución

[ 69]

universitaria llegó a tener más claridad
acerca de su naturaleza y sus fines, y logró extenderlos hacia las comunidades
del entorno y sensibilizar, así, a la sociedad nuevoleonesa y regional sobre lo importancia de su misión y la necesidad de
ayudarle a cumplir con su tarea de atender las crecientes demandas de una juventud deseosa de estudios técnicos y
superiores.
RAúL RANGEL f RíAS, GOBERNADOR

En el antiguo recinto del Congreso del
Estado, en Palacio de Gobierno, se analizó su quehacer como ejecutivo del estado, con la participación de Rocío González Maíz, Abraham Nuncio y Francisco Valdés Treviño.
Con Rangel Frías, Nuevo León se
abrió a la modernidad, al asentar su gobierno, que consolidó la etapa civilista de
la posrevolución, en un formidable trípode - dijo Nuncio - : electricidad, comunicaciones y educación.
Cada una de estas obras tenía sentido en función del conjunto. La electrificación trajo a la capital y a muchos de sus
459 ejidos "condiciones civilizadas". Los
cominos eran los venas por donde circulaban los medios que hacen posible el
progreso, la culturo y el bienestar económico; y la educación, bojo lo concepción
vosconcelista, "para alcanzar una dimensión superior de humanidad".
"El gobierno de Rongel Frías tuvo una
cloro visión de lo que ero preciso hacer
poro que lo entidad se desarrollara como
un todo", agregó Nuncio.
A estos premisos agregó Voldés Treviño uno más: el agua. "Desde el inicio de su
gobierno puso especial énfasis en lo esencial y magno torea de solucionar el problema del agua de Monterrey que en aquel
entonces era verdaderamente grave".
Pero una gota de agua no entró a
Monterrey mientras no estuvo terminada
lo dotación de agua a los habitantes de
Santiago, El Cercado, San Francisco y
Mina.
Ambos coincidieron, dentro del ámbito de la educación y la cultura, en su interés por la universidad. Al decir de N uncio, dotó al estado con instituciones culturales, como el Departamento de Acción
Universitaria, la Biblioteca Universitaria, la

�Escuela de Verano y lo Ciudad Universitario, que "iba a potenciar el desarrollo
material y espiritual del estado'.
"Cabe preguntarse -añadió en ese
punto Valdés Treviño-, si el gobernador
no hubiese sido Raúl Rangel Frías, ¿se habría construido lo Ciudad Universitaria?
Y en caso de que la respuesto fuera afirmativa, ¿se habría construido con lo misma rapidez? ¿Habría recibido el proyecto el gran impulso que le brindó Rangel
Frías? Sin temor o equivocarme, podemos
responder que no".
NATALICIO DE RAúL RANGEL f RÍAS.
GUARDIA DE HONOR

En torno a lo efigie que se levanta en la
Plaza de los Universitarios ilustres, la Universidad Autónoma de Nuevo León le rindió un homenaje al montar una guardia
de honor en conmemoración del aniversario 90 de su natalicio.
El rector Luis J. Galán Wong consideró la ceremonia como de un gran significado para los universitarios, pues recuerda la vida de un hombre que influyó en el
desarrollo y consolidación de la institución, a la que dedicó "su vida entera, su
esfuerzo, su capacidad, su creatividad".
Explicó que "todo lo que tenemos ahora: el espíritu, el aliento y la fuerza, se lo
debemos a él". Recordó sus contribuciones, como la revisto Armas y letras; pero,
sobre todo, el concepto de la misión de
la universidad.
"Ese concepto tan precioso que los
universitarios retomamos hoy, que comprendemos y valoramos más, el de poder dar a los hombres y mujeres un nuevo
sentido de la vida. Si no logramos que
nuestros egresados tengan un nuevo sentido, una nuevo forma de ver la vida, una
nueva forma de hacer valer las enseñanzas de nuestro universidad, no lograremos
esa misión'.
Alejandra Rangel Hinojosa agradeció
a la comunidad universitario por recordar
a su padre como un hombre con pasión,
con visión, luchando por lograr que el estado tuviese su universidad como centro
de capacitación, de formación paro nuevas mentes, para nuevas reflexiones, con
espíritus inquebrantables.
Recordó que su podre decía que la
verdad implico el amor al conocimiento.

Todos los conceptos clásicos de la filosofía, de la verdad y de lo ciencia se conjugan en este amor al saber, en este amor
a la verdad y en conceptos éticos con
respecto a uno formación integral, a uno
formación humanística.
"Por todo esto, yo creo que estos 90
años fructifican y siguen fructificándose
simbólicamente aquí en esta glorieta, en
estos edificios, en estos terrenos; pero, principalmente, en la mente, en los corazones, en la inteligencia y sensibilidad de
todos nosotros."
Dijo que espíritus como el de Rangel
Fríos hacen falta ahora entre nosotros. Lo
verdad en la lo universidad se construye
día o día, y lo construimos con base en
esos ejemplos, esas luchas, esas reflexiones, esos pasiones que "deberíamos renovar para hacer que este centro sigo siendo un punto crítico de los acontecimientos del país y del estado".
RECIBIÓ A LÁN JOSÉ PREMIO NACIONAL
DE ENSAYO "RAúL RANGEL FRfAs"

Con "Forobeuf: lo estético del mol y otras
invenciones literarias", Alón José se hizo
acreedor al Premio Nacional de Ensayo
"Raúl Rangel Fríos", dotado con 100 mil
pesos y convocado por el Consejo paro
lo Culturo de Nuevo León y la Universidad Autónomo de Nuevo León.
En este ensayo, el autor pretende lograr que el lector conozco más sobre la
obra Farabeuf o la crónica de un instante, escrito por Salvador Elizondo.
Recordó que en 1965 la Editorial Joaquín Mortiz publicó, en su serie "El volador", un texto inquietante que llevaba por
título Farabeuf o la crónica de un instante. El nombre no era conocido en México; y la portado que ilustraban unas gotas de sangre color magenta no daba
tampoco uno pista clara de lo que el lector podría encontrar dentro del pequeño
volumen.
"Cuando uno abría los primeras páginas se enfrentaba a un texto a lo vez
atrayente e incomprensible, narrado en segundo persono. Parecía lo voz de un hipnotizador tratando de entrar en el subconsciente del lector y de llevarlo a lo más
profundo y perverso de su ser."
En el texto, una mano siniestra iba o
hacer uso de magias e invocaciones en

[ 70]

un sacrificio ritual ofrecido a una presencia demoniaca. Un adolescente sería ofrecido por el supremo placer sensual de un
erotismo animal y primitivo.
La obra de Elizondo -añadió-, es una
búsqueda del conocimiento a través del
erotismo hasta sus últimas consecuencias,
lo cual implica lo muerte.
"Las evocaciones literarias, plásticos,
mágicas y médicos se sucedían -explico-. Poco a poco, el lector se iba o dar
cuento que se trataba de un juego donde se exigía su complicidad, pues en el
fondo de sí mismo iba a descubrir lo belleza del monstruo de moldad hipócrita,
semejante y fraterno."
Elizondo hace uso de elementos reales; pero Farabeuf. .. no es uno ficción histórica: es una hipótesis; y, más que eso,
es un juego: el juego del clotro en que
baso lo estructuro de su texto.
Es como un juego de roles; los tres
personajes se reúnen y "tiran el clatro"
para saber a quién le toco ser el doctor,
o quién el ayudante y o quién la víctima.
Los escenarios pueden ser una casa, una
playo, uno plaza público, un consultorio
o un anfiteatro. El texto trabajado, cortado y editado busco la simultaneidad de
todos los tiros.
"El texto tiene uno serie de claves que
necesitas poro poder entender lo que está
sucediendo y poder acceder al texto;
codo capítulo es un juego de dados en
donde hay tres personajes. Saber qué es
lo que está esperando el lector, qué es lo
complicidad, es un proceso de conocimiento de sí mismo."
Algunos acontecimientos de la vida
privado de Elizondo, así como sucesos
históricos contemporáneos, aportan claves para la comprensión del texto. La líneo entre lo intromisión en lo vida del autor y lo identificación de los elementos
autobiográficos necesarios para la situación de los textos de Elizondo es delgado. "Forabeuf también es Salvador Elizondo", aseguró Alón José.
El Premio Nocional de Ensayo "Raúl
Rangel Fríos" le fue entregado a Alón José
en lo Copilla Alfonsina por el rector de lo
Máxima Casa de Estudios, Luis J. Galán
Wong, y lo presidenta de Conorte, Carolina Forías, ante la presencia de los maestros Alfonso Rongel Guerra y Luis Tamayo, integrantes del jurado.

�Escuelo de Verano y la Ciudad Universitaria, que "iba o potenciar el desarrollo
material y espiritual del estado".
"Cabe preguntarse -añadió en ese
punto Voldés Treviño-, si el gobernador
no hubiese sido Raúl Rangel Fríos, ¿se habría construido lo Ciudad Universitario?
Y en caso de que la respuesta fuera afirmativa, ¿se habría construido con lo mismo rapidez? ¿Habría recibido el proyecto el gran impulso que le brindó Rangel
Frías? Sin temor a equivocarme, podemos
responder que no".
NATALICIO DE RAúl RANGEL FRÍAS.
G UARDIA DE HONOR

En torno o la efigie que se levanta en la
Plaza de los Universitarios Ilustres, la Universidad Autónoma de Nuevo León le rindió un homenaje al montar una guardia
de honor en conmemoración del aniversario 90 de su natalicio.
El rector Luis J. Galán Wong consideró la ceremonia como de un gran significado para los universitarios, pues recuerda la vida de un hombre que influyó en el
desarrollo y consolidación de la institución, a la que dedicó "su vida entera, su
esfuerzo, su capacidad, su creatividad".
Explicó que "todo lo que tenemos ahora: el espíritu, el aliento y la fuerzo, se lo
debemos a él". Recordó sus contribuciones, como la revista Armas y Letras; pero,
sobre todo, el concepto de la misión de
la universidad.
"Ese concepto tan precioso que los
universitarios retomamos hoy, que comprendemos y valoramos más, el de poder dar a los hombres y mujeres un nuevo
sentido de lo vida. Si no logramos que
nuestros egresados tengan un nuevo sentido, una nueva forma de ver la vida, uno
nueva forma de hacer valer las enseñanzas de nuestra universidad, no lograremos
esa misión".
Alejandro Rongel Hinojosa agradeció
a la comunidad universitario por recordar
a su padre como un hombre con pasión,
con visión, luchando por lograr que el estado tuviese su universidad como centro
de capacitación, de formación para nuevas mentes, para nuevas reflexiones, con
espíritus inquebrantables.
Recordó que su padre decía que la
verdad implica el amor al conocimiento.

Todos los conceptos clásicos de lo filosofía, de la verdad y de la ciencia se conjugan en este amor al saber, en este amor
a la verdad y en conceptos éticos con
respecto a una formación integral, a uno
formación humanístico.
"Por todo esto, yo creo que estos 90
años fructifican y siguen fructificándose
simbólicamente aquí en esta glorieta, en
estos edificios, en estos terrenos; pero, principalmente, en la mente, en los corazones, en lo inteligencia y sensibilidad de
todos nosotros."
Dijo que espíritus como el de Rongel
Frías hocen falta ahora entre nosotros. Lo
verdad en lo lo universidad se construye
día o día, y la construimos con base en
esos ejemplos, esos luchas, esas reflexiones, esos pasiones que "deberíamos renovar paro hacer que este centro sigo siendo un punto crítico de los acontecimientos del país y del estado".
RECIBIÓ ALÁN JOSÉ PREMIO NACIONAL
DE ENSAYO "RAúL RANGEL FRfAs"

Con "Forobeuf: la estética del mol y otros
invenciones literarios", Alón José se hizo
acreedor al Premio Nocional de Ensayo
"Raúl Rongel Frías", dotado con 100 mil
pesos y convocado por el Consejo para
lo Culturo de Nuevo León y la Universidad Autónoma de Nuevo León.
En este ensayo, el autor pretende lograr que el lector conozca más sobre la
obra Farabeuf o la crónica de un instante, escrita por Salvador Elizondo.
Recordó que en 1965 la Editorial Joaquín Mortiz publicó, en su serie "El volador", un texto inquietante que llevaba por
título Farabeuf o la crónica de un instante. El nombre no era conocido en México; y la portada que ilustraban unas gotas de sangre color magenta no daba
tampoco una pisto clara de lo que el lector podría encontrar dentro del pequeño
volumen.
"Cuando uno abría las primeras páginas se enfrentaba a un texto a la vez
atrayente e incomprensible, narrado en segunda persona. Parecía la voz de un hipnotizador tratando de entrar en el subconsciente del lector y de llevarlo a lo más
profundo y perverso de su ser."
En el texto, una mano siniestra iba a
hacer uso de magias e invocaciones en

[ 70]

un sacrificio ritual ofrecido a una presencia demoniaca. Un adolescente sería ofrecido por el supremo placer sensual de un
erotismo animal y primitivo.
La obra de Elizondo -añadió-, es uno
búsqueda del conocimiento a través del
erotismo hasta sus últimas consecuencias,
lo cual implica la muerte.
"Las evocaciones literarios, plásticas,
mágicas y médicas se sucedían -explica-. Poco a poco, el lector se iba a dar
cuenta que se trataba de un juego donde se exigía su complicidad, pues en el
fondo de sí mismo iba a descubrir la belleza del monstruo de maldad hipócrita,
semejante y fraterno."
Elizondo hace uso de elementos reales; pero Farabeuf. .. no es una ficción histórico: es una hipótesis; y, más que eso,
es un juego: el juego del clatro en que
basa la estructura de su texto.
Es como un juego de roles; los tres
personajes se reúnen y "tiran el clatro"
poro saber a quién le toca ser el doctor,
a quién el ayudante y a quién lo víctima.
Los escenarios pueden ser una casa, una
playa, una plaza pública, un consultorio
o un anfiteatro. El texto trabajado, cortado y editado busca la simultaneidad de
todos los tiros.
"El texto tiene una serie de claves que
necesitas para poder entender lo que está
sucediendo y poder acceder al texto;
coda capítulo es un juego de dados en
donde hay tres personajes. Saber qué es
lo que está esperando el lector, qué es la
complicidad, es un proceso de conocimiento de sí mismo."
Algunos acontecimientos de la vida
privada de Elizondo, así como sucesos
históricos contemporáneos, aportan claves para la comprensión del texto. La líneo entre la intromisión en la vida del autor y la identificación de los elementos
autobiográficos necesarios para lo situación de los textos de Elizondo es delgada. "Farabeuf también es Salvador Elizondo", aseguró Alón José.
El Premio Nacional de Ensayo "Raúl
Rangel Frías" le fue entregado o Alón José
en la Capilla Alfonsina por el rector de lo
Máxima Casa de Estudios, Luis J. Galán
Wong, y lo presidenta de Cenarte, Carolina Farías, ante la presencia de los maestros Alfonso Rangel Guerra y Luis Tamoyo, integrantes del jurado.

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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