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                  <text>REVISTA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

��CONTENIDO
Oda a /,a tipografía •
La filosofía de Jorge Luis Borges
y su cekbración por los posmodernistas •
Un eremita •
Poemas
Una poeta peruana en Monterrey
Calicanto
La noche del jabalí, de José Ángel Leyva

Las estaciones del tren
Reconciliar /,a sombra
Poemas
Poema
Poemas

••
••
••
••
•

Pablo Neruda, 3
H. C. F. Mansilla, 9

Nicolás Duarte Ortega, 14
Liz Durand Goytia, 18
Leticia M. Hernández Martín del Campo, 23
Alejandra Rangel, 33
Alejandra Atala, 35
Antonio Tamez Tejeda, 40
Elvia Esther Salinas Hinojosa, 44
Eugenio Montale, 47
Raúl Caballero, 49
Hilario Luna Carlos, 50

SECCIONES
SOCIOLÓGICA:

Confianza en la democracia •

José María Infante, 51

ARQUICULTURA:

La casa en el Paraíso •

FONDO
UNIVERSITARIO

Armando V. Flores, 53

GALERÍA DE ESPEJOS:

Sin City •

Refugio Barragán, 55

CINE, TELEVISIÓN Y OTROS ESPEJISMOS:
Matrix, /,a primera serie posmoderna del siglo •

Roberto Escamilla, 58

UBROS:

El trueque, visto miks de años después, 65. El último cabalkro y su reinado, 65 / Francisco
Ruiz Solís • Versos sin edad, 66 / Antonio Reguera García • El espejo que somos, 68 /
Francisco Javier Martínez • Los sueños y las muertes, 70 / Ricardo Martínez Can tú
• Mordidas de acero, 71 / Gabriela Cantú

Portada y viñetas •

•

Xossé de Sade

�CONTENIDO
Oda a la tipografía
La filosofía de ]arge Luis Barges
y su celebración par los posmodernistas
Un eremita
Poemas
Una poeta peruana en Monterrey
Calicanto
La noche del jabalí, de José Ángel Leyva
Las estaciones del tren
Reconciliar la sombra
Poemas
Poema
Poemas

•

Pablo Neruda, 3

•
•
•
•
•
•
•
•

FON DO
H. C. F. Mansilla, 9
UNIVERSITARIO
Nicolás Duarte Ortega, 14
Liz Durand Goytia, 18
Leticia M. Hernández Martín del Campo, 23
Alejandra Rangel, 33
Alejandra Atala, 35
Antonio Tamez Tejeda, 40
Elvia Esther Salinas Hinojosa, 44
Eugenio Montale, 47
Raúl Caballero, 49
Hilario Luna Carlos, 50

••
•

SECCIONF.S
SOCIOLÓGICA:

Confianza en la democracia •

José María Infante, 51

ARQUICULTURA:

La casa en el Paraíso •

Armando V. Flores, 53

GALERÍA DE ESPEJOS:

Sin City •

Refugio Barragán, 55

CINE, TELEVISIÓN Y OTROS ESPEJISMOS:

Matrix, la primera serie posmoderna del siglo •

Roberto Escamilla, 58

UBROS:

El trueque, visto mil,es de años después, 65. El último cabaUero y su reinado, 65 / Francisco
Ruiz Solís • Versos sin edad, 66 / Antonio Reguera García• El espejo que somos, 68 /
Francisco Javier Martínez • Los sueños y las muertes, 70 / Ricardo Martínez Cantú
• Mardidas de acero, 71 / Gabriela Can tú

Partada y viñetas •

•

Xossé de Sade

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ODA A LA TIPOGRAFIA
Pablo Neruda

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LA FILOSOFIA DE JORGE LUIS BORGES
Y SU CELEBRACIÓN
POR LOS POSMODERNISTAS
■ H. C. F. Mansilla

La fama le llegó relativamente tarde:
recién a partir de una amplia difusión de sus obras
en Europa y Norteamérica a partir de aproximadamente 1965/1970 y de la recepción académica
que le ha sido extraordinariamente favorable,Jorge Luis Borges disfrutó de un reconocimiento que
podemos llamar mundial. A Borges no le faltaron
las críticas convencionales de la izquierda, que lo
acusaron de un esteticismo vacío, de exaltar a la
oligarquía liberal y hasta de tomar partido por la
reacción derechista. Se le atribuyó además una "voluntad servil de imitación" con respecto a las literaturas europeas: su obra sería la reproducción
de las "formas ornamentales de las sociedades
hegemónicas", pero como "copia degradada y en
tono menor". Su literatura tendría por objetivo
"legitimar su dependencia de los centros metropolitanos" y, al mismo tiempo, "consolidar su posición señorial represiva con respecto a la sociedad local"' . Estas necedades e imprecisiones eran
lamentablemente abundantes y marcaban el tenor
de la crítica izquierdista a los libros de Borges. No
está por demás señalar que algunos de sus censores marxistas se convirtieron, con el paso de los
años, en sus más fervientes admiradores posmodernistas. Y esto no es casual. El vuelo de la fama
de Borges -según la clásica metáfora de Virgilio,
la fama es un pájaro de aspecto monstruoso- ha
tomado en las.últimas décadas algunas características curiosas que suscitan esta breve reflexión.
Un ensayo olvidado de Enrique Anderson
Imbert señaló tempranamente las causas del éxito de Borges, que tienen que ver con su celebración actual por los posmodernistas. Después de

analizar las opiniones del propio escritor sobre el
éxito y la democracia, fenómenos con los que
Borges mantuvo una irónica distancia, Anderson
Imbert reconoció la singularidad del talento individual, la defensa del liberalismo espiritual y la
energía estética de extraordinaria intensidad que
pertenecieron y adornaron a Borges2 • En efecto:
el talento literario de Borges está fuera de toda
duda: el castellano más bello escrito jamás. Esa
combinación ática de elegancia y concisión representa una de las cumbres más altas de la creación
estética. Como afirmó Octavio Paz, Borges ofreció dádivas sacrificiales a dos deidades normalmente contrapuestas: la sencillez y lo extraordinario.
En muchos textos, Borges logró un maravilloso
equilibrio entre ambas: lo natural que nos resulta
raro y lo extraño que nos es familiar'. Fritz Rudolf
Fries sostuvo que Borges consiguió formar su propia identidad en el espejo de los autores que él
interrogaba, mostrándonos lo insólito de lo ya conocido4.
Pero es la concepción borgiana del mundo la
que se presta a algunos equívocos: cada uno cree
encontrar en Borges lo que busca. Y de modo relativamente fácil. Cuando es "trivial y fortuita la
circunstancia de que tú seas el lector de estos ejercicios, y yo su redactor" -como afirmó Borges-,
entonces surge la probabilidad de una arbitrariedad fundamental como rasgo constitutivo del universo. Lo que a primera vista parece ser una amable ocurrencia literaria, burlona y, al mismo tiempo, inofensiva, resulta ser el compendio de una
visión pan-identificatoria del mundo, que para
nada es inocua. Su núcleo conceptual reza que en

[ 9]

�el fondo todo es intercambiable con todo. Si esto
es así, los esfuerzos teóricos racionales y la praxis
sociopolítica razonable aparecen como fútiles e
insubstanciales.
En un artículo muy corto y poco conocido (sobre Domingo Faustino Sarmiento), generalmente dejado de lado por las grandes compilaciones
de sus escritos, Borges reúne las dos columnas de
su asombrosa obra: (a) la penetración, profunda,
aguda y hasta divertida del tema tratado, que corresponde a la tradición racional-liberal de Occidente, y (b) su inclinación por una filosofía simplista pan-identificatoria, que pertenece a una veta
irracionalista que puede ser rastreada hasta los
sofistas presocráticos. La segunda tendencia fue
siempre la predominante. Mediante sus poéticas
imágenes, Borges aseveró en el texto sobre Sarmiento que el hombre es simultáneamente un pez,
"el águila que también es león", y que existe la
"sospecha de que cada cosa es las otras y de que
no hay un ser que no encierre una íntima y secreta pluralidad". Ésta es la visión pan-identificatoria.
Pero en el mismo artículo, Borges hizo gala de
enunciados claros y unívocos, elogiando la racionalidad a largo plazo del proyecto histórico de
Sarmiento y declarando enfáticamente que la dictadura peronista "nos ha enseñado que la violencia y la barbarie no son un paraíso perdido, sino
un riesgo inmediato"5 • En otras breves líneas, escritas al comienzo de la Segunda Guerra Mundial,
Borges realizó una indudable toma de partido por
el racionalismo y la democracia liberal, aseverando, además, que una victoria alemana "sería la ruina y el envilecimiento del orbe"6 •
Así es que desde el inicio de su carrera literaria, y paralelamente a las ambigüedades hoy tan
caras al posmodernismo, se puede detectar en
Borges una inclinación a expresiones inequívocas,
adscritas al racionalismo occidental y al espíritu
de la libertad individual. Es probable que esta tendencia haya sido influida porJosé Ortega y Gasset7 .
(En la Revista de Occidente apareció la primera reseña de un libro de Borges, de tono laudatorio8 .)
Esta corriente está vinculada a las normativas éticas que acompañan a menudo a las epopeyas y a
la literatura de aventuras, que Borges conoció
desde su más tierna infancia. La idea borgiana del
valor personal, el encomio de las virtudes épicas y
de las actitudes estoicas, el enaltecimiento delcoraje y la lealtad, la pasión por los juegos agonales

[ 10]

y el rescate del sentido noble del honor, propio
de la aristocracia guerrera9 y ajeno totalmente a
las clases mercantiles, constituyen espacios donde
Borges no practicó ninguna ambivalencia. En
suma: la valentía y la firmeza genuinas no deben
ser jamás confundidas con el mero éxito 1º.
Al lado de estos elementos se halla la otra parte constituyente de la filosofía borgiana. Se trata
de un relativismo axiológico y estructural bastante acentuado, que conforma también la base de
las doctrinas posmodernistas actuales. Su búsqueda de la identidad combinó los elementos más
diversos, desde la fidelidad inquebrantable a los
recuerdos, hasta una visión del mundo prefigurada por variantes desmesuradas del nominalismo
medieval y del primer idealismo. Los objetos en el
espacio son únicamente las ilusiones de nuestros
sen ti dos. El ser es sólo percepción. Algunos de sus
críticos reprocharon a Borges que las pasiones y
los problemas de la humanidad adquirían para él
la naturaleza de meros pretextos para ejercicios
de estética. Ésta es una opinión exorbitante, pero
en la obra borgiana se puede detectar evidentemente una devaluación de la historia y de los contextos sociales, pues éstos serían ornamentos que
no rozarían el núcleo de una buena narración.
Octavio Paz señaló que Borges dejó atrás las palabras rebuscadas y los laberintos sintácticos que
tanto lo cautivaron en la juventud, pero que nunca mostró interés por problemas político-morales
y enigmas psicológicos. La variedad del comportamiento y de las convicciones humanas, la fuerza
organizadora de la historia y la complejidad de las
sociedades modernas son asuntos que le preocuparon muy poco 11 •
No hay duda de que precisamente los textos
más bellos y de ejecución más esmerada de nuestro autor borran a menudo las diferencias entre
razón y locura, entre lo santo y lo profano, entre
lo lícito y lo delictivo, entre lo cotidiano y lo festivo, entre sueño y vigilia y, por ende, entre realidad y ficción, pese a que Borges trató estos temas
con distancia lúdica e irónica. Una de las formulaciones más hermosas de esta concepción es también la más concisa: "La historia agrega que, antes o después de morir, se supo frente a Dios y le
dijo: Yo, que tantos hombres he sido en vano, quiero ser
uno y yo. La voz de Dios le contestó desde un torbellino: Yo tampoco S&lt;JJ; yo soñé el mundo como tú soñaste tu obra, mi Shakespeare, y entre las formas de mi

sueño estás tú, que como yo eres muchos y nadie ~2 • U no
de los puntos culminantes de su obra, el cuento
"Los teólogos", hace manifiesta esa ideología panidentificatoria, no sólo mediante un argumento
lógico y una estructura impecable, sino también
recurriendo a profundas emociones 13 • Y por ello
esta narración es también un conmovedor alegato contra el dogmatismo y el fanatismo.
Como se sabe, una porción importante de los
escritos borgianos está dedicada a dilucidar cuestiones como la relación entre el tiempo y la eternidad 14 , la dialéctica de unidad y diversidad y el
nexo entre lo uno y lo otro. Son dilemas básicos
en torno a la identidad, sin solución definitiva y
prodives al surgimiento de paradojas y laberintos.
Borges se adhirió también a una versión de la ley
universal de entropía aplicada a fenómenos socioculturales. La disipación final de la energía conllevará, asimismo, la incomunicación y el desorden. A fuerza de intercambios y tratando de alcanzar equilibrios, el universo estará tibio y muerto. "[ ... ] el mundo será un fortuito concurso de
átomos" 15 •
Todo esto da pie a algunos teoremas centrales
del posmodernismo: la muerte del sujeto, el individuo como ente descentrado, el "yo" como mera

ilusión y la conciencia en cuanto receptáculo casual de sensaciones aleatorias. El mundo sería un
conjunto arbitrario de signos semánticos; el debate político representaría exclusivamente la pugna
de intereses materiales contingentes16 • Borges no
sostuvo esta posición de forma explícita, pero su
concepción pan-identificatoria conduce a postulados que son similares a los posmodemistas. Siguiendo a Borges se puede inferir que un trazo
casual de rayas o signos podría ser también una
auténtica obra de arte, que una ocurrencia cualquiera -mejor si es hermética- podría ser interpretada como el epítome de un gran tratado filosófico y que no existiría una diferencia fundamental entre el medio y el mensaje. Teniendo esta visión del mundo, no se puede distinguir entre lo
marginal y lo relevante, y se abre la puerta a la
retórica de la simulación, a la abdicación del pensamiento crítico, al paraíso de la charlatanería, al
oportunismo político y al cinismo como método.
Los textos de Borges están estilísticamente en las
antípodas del fárrago y el bizantinismo posmodernistas, pero su visión del mundo avala tesis esenciales de las nuevas modas ideológicas. De ahí la
inmensa popularidad de que gozan ahora los escritos borgianos entre todos los adeptos del

[ 11]

�za la disolución del sujeto, pero él mismo era el feliz
poseedor de un ego muy vivaz y ultracentrado. Daba
a entender que la conciencia individual es ficticia y
hasta fantasmagórica, pero tenía una percepción
aguda de su propia valía y, por consiguiente, de su
irreductible unicidad e inconfundibilidad.
NOTAS

2

3

4

5

deconstructivismo, del neo-estructuralismo y de las
otras variantes del posmodemismo.
Borges sostuvo que el poeta es un simple agente de la actividad del lenguaje. Y entonces los
heideggerianos y sus innumerables adeptos lo tomaron como a uno de lo suyos. Aseveraba que el
"yo" se disuelve en un mundo sin tiempo, y los
budistas creyeron que era un creyente de esa confesión 17. Los existencialistas lo vieron como a un
poeta angustiado en un laberinto de pesadillas, y
lo consideraron como muy próximo a esa doctrina. Y así sucesivamente.
Se puede decir que los dos grandes aspectos
de la obra borgiana (expuestos anteriormente) no
son antagónicos, sino complementarios. Éste es
el tenor principal de innumerables estudios sobre
Borges. Existe el consuelo, expuesto por Anderson
Imbert18 , de que Borges era un sofista que jugaba
con ideas en las que no creía, y que la totalidad de
su obra constituiría un ejercicio lúdico y hermoso, pero sin significación filosófica. Borges recompuso de modo original antiguos dilemas teóricos,
acertijos lógicos y trampas conceptuales, pero lo
que podemos llamar su formación filosófica era
algo limitada y estaba conformada, en lo principal, por el Diccionariofiwsófico, de Fritz Mauthner; 19
Laftwsofia de ws griegos, de Paul Deussen, y El mun-

[ 12]

do como voluntad y representación, de Arthur Schopenhauer. Nada de esto le puede ser reprochado,
obviamente. Borges jugó con ideas de Berkeley,
Hume, Kant y Bergson, pero en realidad su cartografía de ideas -como se dice ahora- es una yuxtaposición personal y una combinación caprichosa de elementos dispersos. Esto es naturalmente legítimo, pero el resultado es un ejercicio de
arbitrariedad o, mejor dicho, una doctrina
laudatoria de lo contingente.
En casi todas sus obras -como en los tratados de
los posmodernistas- se advierte una contradicción
performativa: el curso del texto desmiente la idea
central propugnada en el mismo. La concepción
borgiana con respecto a normas y paradigmas es
fundamentalmente relativista y escéptica, pero la
conciencia libre y el heroísmo voluntario son cantados como valores supremos. Borges se consagra a la
refutación del tiempo20, pero la trama de sus cuentos tiene una estructura temporal que puede ser
calificada como convencional y lineal. Borges
descree de la razón europea, pero sus ficciones están basadas en una rigurosa lógica occidental. La
arbitrariedad de todo idioma es uno de sus temas
favoritos, pero la totalidad de su obra está escrita
con estricto apego a las reglas académicas del lenguaje. Una buena parte de la obra de Borges ensal-

6

7

8

Alejandro Losada. La literatura en la sociedad de América Latina, Munich: Fink, 1987, p. 52, 102.
Emique Anderson Imbert. "El éxito de Borges", en: Cuadernos Americanos (México), vol. XXXV, Núm. 5 (= CCVIII) , sepLiembre-ocn1bre de 1976, p. 205.
Según Paz, esta proeza determina el lugar excepcional de
Borges en la historia literaria del siglo XX. Cf Octavio Paz.
"El arquero, la flecha y el blanco", en: Vuelta (México), Núm.
l l 7, agosto de 1986.
Fritz RudolfFries. "Die aufgehobene Zeit oder der Leser als
Autor" (El tiempo preservado o el lector como autor), en:
Borges l,esen (Leer a Borges), Frankfurt: Fischer 1991 , p. 83.
Marguerite Yourcenar lo consideró el gran visionario de su
tiempo, el \idente ciego que se repite en numerosas culturas. Yourcenar, "Borges oder der Seher" (Borges o el vidente), en: !bid., pp. 107-135.
Jorge Luis Borges. "Sarmiento", en: La Nación (Buenos Aires), del 12 de febrero de 1961, 3• sección cultural, p. l.
Jorge Luis Borges. "La guerra. Ensayo de imparcialidad"
[1939], en: Borges en Sur 1931-1980, Buenos Aires: Emecé
l 999, p. 30. Cf John King, "Towards a Reading of the
Argentine Literary Magazine" Sur, en: Latin Ame,ican Researr:/i
Reviw, vol. XVI (1981), Núm. 2, pp. 68-75; y la versión más
amplia: John King, Sur "A Study of the Argentine Literary
Joumal and Its Role in the Oevelopment of a Culture 19311979", Cambridge: Cambridge U. P. 1986.
Evelyn López Campillo. La Revista de Occidente y la formación de minorias 1923-1936, Madrid: Taurus 1972; Tzvi Medin,
Ortega y Gasset en la cultura hispanoamericana, México: FCE,
1994, p. 37 sq., 128 sqq.; Karina Vásquez, "De la modernidad
y sus mapas -Revista de Occidente y la nueva generación en la
Argentina de los años veinte", en: Estudios lnterdisciplinarios
de América Latina y el Caribe. (Te! Aviv), vol. 14, Núm 1, enerojunio de 2003, pp. 167-188.
Ramón Gómez de la Serna. "Jorge Luis Borges: El fervor de
Buenos Aires", en: Revista de Occicente(Madrid), vol. IV, Núm.
JO, abril de 1924, pp. 123-127.

Cf sobre todo la espléndida reconstrucción borgiana del
concepto de honor, practicado por los guerreros medie\'ales, en su relato de las batallas de Starnford Bridge y Hastings,
en: Martín Arias / Martín Hadis (comps.) Borgesprofesor. Curso de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires, Buenos
Aires: Emecé 2000, pp. 116-12l;Jorge Luis Borges, "El pudor de la historia", en: Borges, Otras inquisiciones, Buenos Aires: Emecé, 1960, pp. 229-233.
10 Estos aspectos resaltan claramente en el rescate que hizo
Borges de las sagas anglosajonas, escandinavas e islandesas,
lo que permitió una necesaria revaloración de una literatura
de gestas heroicas, narradas en un estilo arcaico y casi lacónico, que deja vislumbrar un ámbito de metáforas originales
y las glo1ias posteriores de los idiomas germánicos.
11 CJ el hermoso ensayo de Octavio Paz, op. cit. (nota 3). Paz
seiialó, por ejemplo, que Borges no siempre pudo distinguir
el heroísmo verdadero de la simple valentía: no es lo mismo
un matón de barrio que Aquiles. El primero es un caso entre
otros; el segundo, un modelo positi,·o. Cf Paz, ibid.
12 Jorge Luis Borges. "Everything and Nothing", en: Borges, El
hacedor, Buenos Aires: Emecé, 1967, p. 6.t (cursivas en el original) .-Jorge Luis Borges, "El inmortal", en: Borges, ElAleph,
Buenos Aires: Emecé 1957, p. 25: ''Yo he sido Homero; en
breve, seré Nadie, como Ulises; en breve, seré todos: estaré
muerto". Cf también Jorge Luis Borges, "Historia de los ecos
de un nombre", en: Borges, Otras inquisiciones, op. cit. (nota
9), pp. 223-228.
13 Jorge Luis Borges. "Los teólogos", en: Borges, El Alepli, op.
cit. (nota 12), pp. 35-45.
14 Jorge Luis Borges. "Historia de la eternidad", en: Borges,
Histo,ia de la eternidad, Buenos Aires: Emecé, 1968, pp. 11-48.
15 Jorge Luis Borges. "La docu'ina de los ciclos", en: Borges,
Historia..., op. cit. (nota 14) , p. 105.
16 Cf el compendio del posmodernismo: Richard Rorty,
Kontingenz, Ironie und Solidaritiit (Contingencia, ironía y solidaridad) , Frankfurt, 1989, p. 51, 80 sq., 107, 122, 309 sq.
17 Jorge Luis Borges. "Formas de una leyenda", en: Borges, Otras
inquisiciones, op. cit. (nota 9), pp. 203-209.
18 Enrique Anderson Imbert. Op. cit. (nota 2), p. 207.
19 Borges mismo hizo el elogio de esta obra ("uno de los libros
que con mayor fruición he frecuentado"), subrayando el teorema de Mauthner de que el lenguaje "sólo sirve para ocultarnos la realidad o para la expresión estética". Jorge Luis
Borges [entre,1sta], en:James E. lrby. "Encuentro con Borges", en: James E. lrby et aL, Encuentro con Borges, Buenos Aires: Galerna, 1968, p. 43.
20 Jorge Luis Borges. "Nueva refutación del tiempo", en: Borges, Otras inquisiciones, op. cit. (nota 9), pp. 235-257.
9

[ 13]

�física. Luego de unos tres cuartos de hora, vislumbramos una pequeña meseta y en ella una cabaña
de madera. Al aproximarnos -pues nuestra visita
no estaba prevista-, el alcalde se adelantó algunos
metros ... hizo alto y gritó ... ¡compadre!... ¡compadre! ... ¡compadre! ... y esperó, al tiempo que otro
hombre decía ¡compadre! ... un par de veces. Se
abrazaron y hablaron unos momentos en rumano,
pasando en seguida a los saludos y presentaciones
de los visitantes.
Ahora, después de esta descripción ambientadora de la escenografía y motivaciones para encontrarme por aquellos lugares, quiero explicar
por qué acepté de inmediato aquella invitación
inesperada. No recuerdo desde cuántos años atrás,
pero sí más de dos décadas, estudiando textos de
historia medieval, me había creado la idea de que
los eremitas extremosos llegaban al grado de la
obnubilación, imaginando enfrentamientos con
los demonios, a quienes trataban de vencer, arraigando y expresando más su fe cristiana. Se había
quedado en mi concepción de los eremitas, que
eran hombres que se aislaban de pueblos, abandonaban a sus compañeros, dejaban sus aldeas y
se iban a vivir a los montes a reflexionar y consolidar su quehacer en la vida y aumentar el fortalecimiento de su espíritu luchando contra los demo-

UN EREMITA
■ Nicolás Duarte Ortega

orraré explicaciones y preámbulos
para ubicarme de entrada en el monasterio más importante de Rumania, al pie de los Montes Cárpatos:
el monasterio de Neamt. Luego de un día previo
ocupado en recorrer otros monasterios de la región,
llegamos a Neamt para pernoctar en él. Arribamos
a las 15:00 horas de un día de junio. Un grupo de
Monterrey -del cual formaba parte- fue invitado a
ofrecer un poco de nuestra cultura en varias expresiones, preferentemente las artísticas. El anfitrión del
grupo era el alcalde de la ciudad de Iasi, situada a
unos veinte kilómetros de la frontera con Moldavia.
El alcalde nos acompañó siempre.
Cuando llegamos a Neamt, a los monjes no les
distrajo nuestra presencia, excepto a quien estaba
comisionado para recibirnos, lo que significó solamente saludarnos en las afueras del monasterio,
que es un espacio que ocupa el equivalente de una
manzana urbana de unos ciento cincuenta metros
por lado. Los monjes siguieron ocupados en sus
quehaceres cotidianos, mientras nosotros observábamos el paisaje. A las veinte horas seríamos recibidos por la autoridad eclesiástica más impor-

[ 14]

tante, equivalente a una especie de cardenal, quien

nios.

ofrecía una cena de bienvenida, y hasta después
de ella nos asignarían nuestras habitaciones en el
monasterio. El alcalde de lasi, mientras conversábamos al lado de la carretera, invitó a quienes
quisieran a realizar un recorrido por la montaña
para conocer a un eremita. Acto seguido, un grupo de nueve personas bajábamos una pendiente
para dejar la carretera y tomar una vereda; luego
de corto tiempo, estábamos caminando por la
ribera de un río que mostraba llevar en ciertas temporadas un caudal grande, lo que me hizo presumir que sería cuando, pasado el invierno, las montañas se deshielan, pero en junio el área por donde debíamos cruzarlo llevaba una corriente irregular; el camino que seguíamos nos puso en la
opción de cruzar el río por un tronco largo, que
atravesaba de lado a lado y que permitía salvar la
corriente sin mayores problemas, o bien cruzar la
corriente despojándonos de nuestros zapatos; algunos optaron por esta última y entraron al agua.
Cruzado el río, comenzamos a ascender por
una vereda que puso a prueba nuestra condición

Debido a esas lecturas, la imagen que yo tenía
de los eremitas medievales era la de viejos sucios,
harapientos, barbudos, descalzos o con sandalias
raídas, con los pies deformes, un aspecto de vagabundos, un olor fétido; pero, por el contrario, se
bastaban a sí mismos, no tenían miedo a la soledad, tenían por casa una choza igual de sucia que
ellos. Aquellos eremitas resistían fríos, carencias,
hambres, soledad, enfermedades, solamente alimentados del espíritu por su fe y, cuando enfermaban, se curaban por la voluntad de Dios. Esas
representaciones que me quedaron de hace mucho tiempo seguían en mis recuerdos. Recuperando palabras de Gebhard Rusch, al escribir esto estaría recurriendo a las percepciones, la conciencia y la memoria; a las percepciones, porque aquella visita al eremita me remitió a comparar mi concepción de los eremitas, seguramente exagerada
en mis lecturas, con la percepción vivencia! de
estar frente a uno de ellos, pero de finales del siglo veinte; a la conciencia, porque ahora que recuerdo tantos detalles de aquella experiencia y la

llevo a la reflexión y comparación entre la representación del eremita medieval y el que tenía frente a mí, la representación de este último me decepcionaba un poco, ya que había estereotipado
la construcción primera; un eremita, para mí, tendría que parecer un tipo raro, excéntrico, cuya
existencia ya se había consumido en los renglones de la historia; la memoria es en los momentos
de escribir estas líneas mi sorpresa, al recordar
tantos detalles que en el momento de observarlos
no consideré de mucha importancia.
Pero aquel hombre que estaba viendo en 1994,
en los Montes Cárpatos, era muy diferente.
Ciertamente vivía solo, en medio de un bello
paisaje de pináceas que enmarcaban la cabaña;
tendría unos treinta y cinco años, vestía un pantalón ordinario, camisa y una chaqueta ligera; su
barba era crecida, pero sin los excesos de otros
monjes que ya habíamos visto en el monasterio
de Neamt; calzaba zapatos y se veía limpio. Era un
montañés común, faltándole solamente un cuchillo al cinto y un rifle colgando de su hombro para
hacerlo un cazador.
La cabaña, hecha de madera por propia mano,
por fuera lucía una armonía que en aquel paisaje
se acomodaba a la estética montañesa, y estaba limpia en las áreas que la rodeaban; entonces el hombre nos invitó a pasar al templo, que se componía
de una pequeña pieza que tendría unos cinco
metros de ancho y unos tres metros de fondo, que
se podría comparar con la sala o recibidor de un
departamento de familia de clase media. Había
ahí unos iconos que no pasaban de tres y una mesa
de un metro cuadrado, sobre la cual reposaban
un par de vasos esbeltos, que contenían unas diez
o doce velas cada uno, delgadas como un lápiz y
unos cinco centímetros más altas. Lo primero que
se hace en ese templo es encender una vela, portarla y, como un acto de contrición, dar la vuelta a
la mesa, con movimientos suaves, y, apagándola
previamente, depositarla en otro vaso. El proceso
de encender la vela, dar la vuelta y apagarla dura
poco más de un minuto, tiempo en el cual los vivos oramos mentalmente por los muertos. Si bien
los antiguos eremitas buscaban la iluminación de
Dios, el que visitamos, viviendo en soledad, tenía
su oráculo para pedir por los muertos, y el ritual
era una representación de 1a solidaridad de los
vivos.
La cabaña era, pues, una construcción de tres

[ 15]

�1

1

1

empalándolos, cruzando su pecho con una lanza
espacios: el primero, el oráculo; el segundo, una pelarga. En el monasterio de Voronet, la biserica o
queña cocina, y el tercero, el dormitorio. Para
templo, o iglesia, como las llamamos en 'México,
expresarlo en los términos de los monasterios catópara el caso de las católicas, carece del diseño arlicos, diría que primero estaba el oratorio, luego el
quitectónico de grandes torres muy esbeltas; es un
refectorio y finalmente el aposento o la celda. La
edificio muy austero; pero en el caso de Voronet,
recámara se componía de un catre, algunas cobijas,
donde los turcos mataron, empalándolos, a la
ya que en esos lugares, en invierno, la temperatura
mayoría de los monjes más de sesenta", sentenciabajo cero llega hasta menos de veinte o veinticinco
ban los que nos explicaron eso, como una forma
grados; una almohada, una silla y una pequeña mesa
de honrar a sus muertos y dejarle al mundo, al
complementaban los enseres. Como si aquello fuemundo hermenéutico que ellos tenían y conserra un área polivalente, unos cuantos libros que no
van, las crueles hazañas de los turcos, pintaron al
tocarnos estaban sobre la mesa.
óleo todo el exterior del templo en donde se
Permítaseme comparar la arquitectura de ese
expresa la historia de la iglesia ortodoxa y las maprincipio de templo, particularmente con el refectanzas que los otomanos realizaron. Lo que Haskell
torio, ya que ese mismo día que estábamos con el
narra con respecto al tapiz de Guillermo el Coneremita, habíamos comido en otro monasterio,
quistador, que Antoine Lancelot mandó copiar de
integrado solamente por monjas, quienes nos conla Catedral de Bateux, los ortodoxos lo pusieron
dujeron a una gran sala que constituía el comeen Voronet y en otros monasterios pintados, de la
dor, nos obsequiaron con finas viandas y un tinto
zona de la región moldava. Tanto los católicos en
de excelente cuerpo; la mesa estaba decorada con
Francia como los ortodoxos en Voronet hicieron
flores y frutas que se cultivaban ahí mismo; el vino
conservar una parte de su historia en una repreprocedía de su propia vinatería, lo que significasentación pictórica.
ba que cultivaban uva de buena cepa. Las religio¿Acaso eso, con el permiso de Geertz, no signisas, con orgullo, nos explicaban lo que hacían, y
fica una vivencia que los monjes mantienen en su
justo cuando faltaba un par de kilómetros para
memoria histórica, de la representación que para
llegar a dicho monasterio, habíamos visto a una
ellos tienen los turcos, en su inconsciente consmonja en medio de una parcela yerma, arreando
ciente, que les induce a fundar más monasterios y
un hato de vacas, vestida con su toga negra, corno
renunciar a la convivencia y socialización de la vida
cualquier campesina que apoyaba a la economía
religiosa? Aquel eremita de los Cárpatos está solo,
de su rancho. Entre la cocina del eremita sobrio,
pero su soledad es pasajera, porque no es él quien
de la montaña, y el refectorio de aquel monastetendrá que concluir un monasterio en aquella
rio que refiero, había una diferencia de unos tresmeseta: él es apenas el fundador, el iniciador; luecientos años. Aquí entonces lo que hace aquel
go llegará otro y le acompañará y ampliará el eshombre es un proyecto que uno empieza y, otro, y
pacio; cambiarán la cabaña por un proyecto comdespués otros más seguirán, hasta convertirlo en
pleto y en cuatrocientos o quinientos años habrá
un espacio que resguarda las tradiciones de una
ahí un gran monasterio. ¿Para qué y por qué en
religión, las concepciones del mundo, la disciplilas montañas? Porque en las montañas las consna del trabajo, la convivencia con sus pares, la cotrucciones y las personas están más protegidas. El
existencia pacífica con sus congéneres. Estas persentido del tiempo en estos grupos religiosos no
sonas apenas cinco años antes habían visto cones perentorio, no tiene una medida finita de corcluir la terrible dictadura de Nicolai Ceausescu,
to plazo, no es para vivirlo una sola persona, sino
quien por veintiséis años había determinado, enque es un tiempo de los que ya murieron y dejatre otras cosas, exterminar la religión.
ron que los vivos de cada tiempo sigan conservan¿Qué motivos tenía aquel hombre para estar
do las tradiciones y concepciones del mundo de
ahí? Las explicaciones podrían ser varias, pero tamla vida, pero también del mundo de la muerte.
bién podría intentar una descripción densa. Los
No es su proyecto inaugurar el edificio con todas
enemigos naturales de esas tierras de la antigua
sus instalaciones a la manera occidental, sino senDacia fueron los turcos otomanos; guerreros ferotar las bases, muy sólidas, de un proyecto que solaces, despiadados, famosos en Rumania por sus formente desaparecerá con el fin de los tiempos. La
mas de asaltar los monasterios y matar cristianos,

[ 16]

conservación de sus principios es lo que cuenta
en ellos. Su trabajo es la contribución que cada
una.~~ para la co_n?nuación del proyecto, porque
su V1s10n escatologtca ha de ser preservada.
Al_observar su cabaña, la primera idea que me
&lt;-~·uzo fu~ 1~ d~ una simpática casa de campo, que
b~en envidiana cualquier citadino. Para un religioso, consecu~n~e con su condición, aquélla solamente es el cimiento hermenéutico de un proyecto de largo plazo. Si bien aquel eremita no vestía como un monje, con su riguroso tocado negro: su ~oga i~ualmente negra y su barba larga, ni
t~ma aun la dimensión del resto de los que conocimos, tampoco tenía quien lo supervisara; sin
embargo, su cabaña estaba limpia, ordenada; cada
cosa estaba en su lugar, y cada lugar tenía sus cosas: No tenía en su cocina un despensero que refleJara el consumismo occidental, ni un televisor
~ara enterarse del mundo, porque su mundo era
ese: el mundo del diálogo solitario con Dios. Él
esta seguramente ahí, igual que hace nueve años
c~municándose en determinados horarios, me~
&lt;liante un sistema de sonidos, con otros que en
otros lugares de la montaña hacen lo mismo.
. A diferencia de los eremitas medievales, que se
aislaban para comunicarse con Dios, éstos sí tienen un sistema de sonidos semejantes al de los
tambores que otros pueblos han usado. Al lado
de la cabaña hay un árbol grande del que pende
un tablón de dos pulgadas de grueso por unos dos
metros de largo, sostenido en cada extremo por
un l~zo o mecate de poco más de un metro de
longitud. En determinados horarios del día, ejecu~ un golpeteo armónico sobre aquel tablón,
enVIando mensajes. Eso permite comprender que
aquellos hombres conservan el concepto de soledad de los eremitas antiguos, pero socializan entre ellos, como respuesta a las sorpresas que tuvieron en la antigüedad por los ataques de los turcos, de los que ya no esperan ataques con lanzas y

caballerías, pero sí los enfrentamientos ideológicos. Los actuales ya no buscan que Dios los ilumine por la constancia y calidad de su fe, sino buscan conservar su cofradía a buen resguardo del
mundo ~e los n~evos depredadores ideológicos.
Un eremita no vive para sí, por el hecho de disfrutar su soledad como una vagancia aislada: vive para
el futuro;
_eso se proponen aportar algo para
la prolongacion de su organización.
El eremita es un hombre de este mundo que se
construye su mundo hermenéutico con el fin de
~ue otros vivan en él. Es un obrero de la fe y del
mtelecto, que co~str~ye la casa de su religión para
que otros, en vanos siglos, sigan viviendo en ella·
pero, sobre todo, siendo una esperanza salvador~
de almas que aún no existen, porque el alma, hasta ahora, no ha cobrado vida fuera de un cuerpo
humano; e~tonces: al proteger las vidas de los que
no han nacido, estan protegiendo sus almas. Para
un eremita medieval su proyecto de comunicación
con Dios terminaba con la muerte; para el eremita de Neamt su proyecto no le pertenece, porque
ha metamorfoseado el concepto que él mismo tiene del eremitismo. Tampoco es un ermitaño en el
sentido ordinario ele quien se evade del mundo
de 1~ vida social, porque sabe que sus propias existencias, real y espiritual, forman parte del mundo
de la vida; si no, tuviéramos dos mundos: el de la
vida y el de los eremitas.
.Así q~e la representación de un personaje, cuya
ex1~tencia es milenaria en los conceptos cristianos
occidentales, aunque se remite en el pasado al
con~cto con Dios, ha transformado y vuelto más
reahsta su ~ompromiso con la humanidad, pero
no ha perdido su esencia mistificadora de un ser
supremo que está con todos y que existe para todos. En la medida que el mundo hermenéutico se
transforma, en esa medida también se modifica la
lectura que el hombre hace de él, y el eremita de
Neamt no es la excepción.

Pº:

[ 17]

�CUANDO ME CAE EL SILENCIO

para jorge D. Marenco
¿Te acuerdas de aquellas mocedades en las que todavía cabía el asombro?
Vírgenes no entendíamos las guerras ni los padres
ni las tardes sin permisos.
Pagábamos con la moneda de nuestra juventud
nuestras pequeñas osadías.

POEMAS
■

Liz Durand

Goytia

Aquellos días de parques meciendo en los columpios lo poquito que éramos, lo niños que no dejábamos de ser, las despedidas de noche a oscuras en
la puerta, exploradores púberes de la indecencia.

Lrz DURAND o lA LUMINOSA OSCURIDAD
... Quizá /,a formación paral,e/,a a /,a de poeta que
Liz tiene en las artes plásticas, en las que luz y
sombra son el,ementosfundamentaÚis, no esté ausente en su poesía. Luz y sombra atraviesan las
palabras, Úis dan color y contribuyen a su fuerza expresiva. Sorprende también /,a eficacia de
las imágenes, /,a energía de los versos o de las
palabras y sus construcciones en los párrafos de
/,a prosa poética. / Dolores Castro

Las letras que cifrábamos para que nadie supiera,
el tocadiscos descompuesto, las cartas dibujadas...
aquellos días felices ¿los recuerdas?
Yo recuerdo tus manos porque fueron las primeras.
El sol en un mechón de tus cabellos, la luz traviesa
causándote estornudo, la música de noche.

Las ganas de crecer, de ver el mundojuntos. Mi con-

[ 18]

ARTIFICIO

vicción infantil de verte padre de mis hijos
a ti, que eras un niño.

Era una ráfaga de luz
un instilar en los sentidos
incluso las palabras aprehendidas
en un largo horizonte de memorias
Era nutrir las noches o beberlas
sacudir horas de sal en los océanos
el sortilegio de la piel al despertar
el filo tembloroso del invierno

Recuerdo tantas cosas cuando me cae el silencio.
Nuestras indagaciones tímidas por terrenos en donde la pasión era la tierra prometida.
Las inocentes dudas de la primera noche.
Las estrellas pendientes de nuestro juramento en
medio del paisaje, cuando inventamos una boda
que conjurara abismos de una separación ... ¿Te
acuerdas?

Era un vaivén de preguntas sin ecos
de perdidos pasos
de verdades disfrazadas
Era vivir
era nacer el párpado
tener la boca virgen
sin mácula los ojos
Era sentir los huesos traspasados
en un oscuro callejón de sueños
era sentir que los cristales
no reflejan sino astillan
y que vivir puede ser
también
un artificio

Sé que recuerdas y lo niegas pues la memoria prefiere la alegría y aunque aquellas mocedades también fueron terribles, ya no las tienes a la mano.
También yo me niego a recordarte cerrándome la
puerta marchando a tu distancia y al olvido.
No admito aquella quebradura, no quiero ver que
luego de veinticinco años eres el mismo niño que
no encuentra caminos, que no tiene memoria, que
no guarda en el fondo las voces de sus hijos.

MIENTRAS SUENA LA MÚSICA

El mundo me sofoca,
todo resulta grande
más penoso
punza.
Faltan las alegrías
difusas
pequeñísimas
desempañar los ojos
articular los huesos
agudos o redondos,
escuchar esa música.
El mundo no sofoque
mi palabra
mis años
la vida que no abrume
mi corazón de avispa.
Vengan altos acordes
mientras suena la música
alienten alegrías
difusas
pequeñísimas.
Venga toda la vida
con su nuevo dolor
mientras suena la música.

SILENCIO

Este silencio, este silencio, este silencio.
Teje un velo de musgo en cada ruido, amordaza
mis ojos: que sólo miren hacia adentro.
Silencio dulce prendido de mi cuerpo sudario
súbito y sereno.
¡Ah! silencio del eco y de la angustia, silencio de
responso y de sorpresa, de temor y de culpa.
Silencio que me habita y me hace sola, tan única
como en la vida y en la muerte. Tan sola y única y
tan pobre, tan sola y única y tan rica.

No quiero recordar las amarguras. Prefiero que se
enciendan las memorias amables cuando el silencio
me caiga.

[ 19]

�LETANÍA DE 1AS MÁRTIRES

Santa de Juárez,
mártir
ruega por nosotras
las que todavía quedamos.
Santa dejuárez
campana enmudecida
canela sin aroma
ruega por nosotras.
Estrella derribada
danos tu luz.
Ángel mutilado
perdónalos.
Santa de Juárez
aviva mi memoria
fortalece mi voz,
condena los silencios.
Espina de la flor:
dale tu fuerza.
Saladura del mar:
no me dejes sin llanto.

Ni jade ni obsidiana.
De purísima traición fue hecho el cuchillo.
Degollada la luz
¿en qué mirada cabe?
Mana la herida llanto
fluye la sal
no tiene sangre.

Afuera cada cosa tiene sitio
y yo no encuentro
mi lugar ni mi sombra
en vano siento que respiro
este aire nuevo que ahora quema
que me levanta ampollas
que carcome.

Callo para escuchar mi voz de espanto
para intentar detener
el respiro de mi lloro
que crece
se hace latido
toma fuerza
y termina retumbando.

II

Muero primero un poco
y cuando acabo de morir
muero de nuevo.

Hubo el tiempo de luz
hubo la música.
Tuve agua de su piel entre mis dedos,
bebí el aliento de sus ojos
y su voz era lo cierto.

UME IA LENGUA EL MIEDO

Hubo también el tiempo de la danza.
Tendidos a la noche
apuramos la mies de nuestros cuerpos
y olimos la pasión
y sucumbimos
y retomamos el zumo y los azahares.

Santa de Juárez,
mártir,
pervives en nosotras
las que todavía estamos.

MANA IA HERIDA LLANTO

Sueños de vida juntos también hubo,
de tardes apacentadas con ternura,
de rescoldos guardados
para abrasar algunas noches.

I
Tiemblo con el temblor que nunca para
que toma por asalto esta flaqueza,
mi súbita orfandad,
el desamparo impuesto a dentelladas.

Todo eso hubo y más:
mis pechos girasoles
mis manos de paloma.
Mi vientre fue su danza
y él un péndulo
donde colgaba yo mis desvaríos.

Afuera cada cosa tiene sitio
pero adentro
no hay adentro
no hay lugar
sino para esta picadura
artera y llana
inesperada
torva.

[ 20]

111

Dicen que el tiempo
dicen que la distancia
pero el dolor persigue
acosa
mata
me revuelve las tripas
los recuerdos
triza lo que tenía de bueno
vuelve ceniza mis certezas.

En esta lengua reseca
se deshidrata la palabra
no detiene tu nombre
no lo tiene
no hace luz en mi boca.
Lame mi lengua el miedo
se herrumbra en la garganta
busca sus humedades, su memoria.
Traza gritos espesos
en muros de oscuridad:
tú no escuchas
'
no estás,
no acercas más tu aliento.
Como reptil envenenado
se retrae en la boca,
raspa mi soledad
no detiene tu nombre
'
no puede volver a hablar.

[ 21]

�~

Me sacude la ráfaga de viento
que siempre me asustó y nunca fue fría.
El silencio de la ciudad como de parque enorme,
la luna en el techo de San José aquel diciembre,
aquella noche nacarada cantando en la carretera,
aquel fin de semana cruzando el río Tempisque
para fraguar palabras de poeta
entonces lastimada y errabunda
escuchando en el camino la insolencia del vate.

AR.BOL GENEALÓGICO

para Anne-Marie Gabarain
Conozco esa historia
de andar desenraizada,
hiedra humilde aferrándose
a un muro de recuerdos,
ladrillos de mentiras
construyendo un presente
con el mismo material antepasado.

Qué soledad de vidrio instalada en las tardes
con el norte perdido y el corazón ajado.
Noches con la ventana abierta,
estrellas en la cama, horas y horas.
La habitación un mundo que contenía al dolor.
Cada pared obtuvo su rasguño,
el vaho de una lágrima,
la desesperación de un condenado.
Y sólo abrir la puerta
era mirar la clarísima luz que me ofendía,
congelaba mi esperanza de olvido
por un espacio breve,
el que tardaba en suspirar de aquel aire tan limpio.

Sé de ese gesto de buscar regazos
y cuánto cuesta recordar sólo una noche
mirándole los ojos a la madre,
descubrir que no se hallaba a un lado,
que no era sino plata sobre gelatina,
que estaba condenada a ser ajena
y no tener historia en nuestra vida.
Que la noche vendría hasta el corazón
tal vez siempre lo supe,
y que ninguna luna lo salvaba...

UNA POETA PERUANA
EN MONTERREY
■ Leticia M . Hernández Martín

del Campo

Acaecía la noche transparente en San José
y yo seguía fantasma,
era también de vidrio,
me astillaba,
se me quebraban el mundo, el alma, la memoria
y no entendía por qué tan lejos
ni por qué tan sola.

Pero supe también con claridad un día
que mi porción de luz brillaba tanto
que habría de perdurar en otros nidos.
Conozco esta historia
de encontrar la raíz después del fruto,
quitar las llaves de las cerraduras,
abrir las puertas y colgarles lazos.
Ahora el paso de lustros
que se llevó a mis muertos
trajo del otro mar mi fe perdida.
No seguiré de hiedra ensombreciendo muros.
Esta porción de luz me echó raíces
y he decidido al fin recomenzar mi historia.

SEGUIR SIENDO CRISTAL

Qué clarísima luz amanecían pericos
cruzando de alas la mañana.
Cafetales con botones encendidos,
orquídeas en cada patio,
gallopinto en las cocinas,
aire suave de nube coloreada por el sol.

Y entre lo negro me visitó un poema.
Con música de luz se me enredó al oído,
me cosió las roturas un instante,
me cosquilleó los dedos y me dejó hallar el grito,
mi pálpito, mi vida.
Sorbito de poesía para curar el alma,
ojo de azul para encontrar amaneceres josefinos,
aromas de café, de nubes coloreadas.
Y sobre todas las cosas,
una mantilla de esperanza,
una mano de amigo,
una distinta manera de seguir siendo cristal.

San José, Costa Rica, febrero y 2002

[ 22]

En un Perú gobernado bajo el signo
del militarismo, Esther Margarita Allison
Bermúdez nace el 4 de noviembre de 1918 en el
~uerto de Huacho, como fruto de un hogar mul1lcultural. Por su madre,Julia Bermúdez Salinas
,
'
coma sangre peruana; por su padre, Guillermo
Pedro Allison Alibert, hijo de inmigrantes, hereda la e_scocesa y francesa. La influencia europea
s~ _arraiga en su personalidad por la cercana relac1on que mantiene con su padre a raíz de la pre-

matura orfandad materna. En casa, sus abuelos se
hablaban entre sí a través de sus propias lenguas;
por lo tanto, junto con el español, se funden las
costumbres y gustos peruanos con los del Viejo
Continente.
La sólida formación literaria que recibió desde
pequeña es explicable si tomamos en cuenta lo
que don Joaquín Antonio Peñalosa, amigo entrañable de la escritora, describe en el prólogo de
una de las antologías de la autora: el abuelo funda,

[ 23]

�'' t

más que una familia, una dinastía de periodistas. Periodistas de cepa fueron su padre y su tío, su hermano y
ella misma. Los Allison de Perú sembraron en el árbol
genealógico una semilla de escritores. De sus viejas estirpes surge el coronel Portilla, legendario explorador de la
amazonía peruana, y José Santos Chocano, el poeta de
"Iras santas", ''AlmaAmérica"y "Oro de Indias". Efectivamente, el abuelo de la pequeña Esther era el
poeta escocés Robert Allison Cargín, quien deja
para siempre la vieja Europa y empieza una nueva
vida en Lima, como fundador y responsable del
periódico The Callao and Lima Gazette. Este gallardo escocés fue una figura decisiva en su formación, ya que junto con la abuela francesa y sus hermanas, compartió la crianza de sus nietos cuando, huérfanos de madre, fueron a vivir junto a
ellos. Esther M. Allison le dedicaría muchos años
después, el libro Amor y mar. Desde su Escocia, litoral
violeta / se vino, navegante. En su equipaje, / libros,
papeles, sueños de poeta. . . / Él me talló horizontes para
el viaje... / y por eso, hasta él , desde la nieta, / a su
mar, a mi mar, este homenaje.
Desde muy pequeñita se descubrió dueña de
una sensibilidad superlativa hacia la naturaleza,
placer que disfrutó a sus anchas en el frondoso
huerto que rodeaba la casa de sus abuelos, a orillas del Rímac y muy cerca del mar. En uno de sus
poemas, claramente autobiográfico y pleno de
nostalgia, escribe: Ésta es la historia de una niña que
creyó en la maravilla. / En la verdad de una tierra azul/
habitada por pájaros yJlnres. / Donde el agua y el aire eran
sencillamente música / y no era el ciew más que un pétalo
enorme de genciana.
A los tres años de edad inicia su amistad con el
papel. Mercedes, una de sus hermanas mayores,
recordaría en su ancianidad la precocidad de la
pequeña Esther, imitando a tan corta edad, los signos de la escritura. Escribir era una actividad cotidiana en la familia de los Allison, así que no fue
extraño que "Esthercita", con su talento, se sintiera atraída por ese oficio. El diálogo que unió a
esta niña "prodigio" con las flores y con los pájaros se trasladaría al papel desde los cuatro años,
edad en la que surgieron sus primeros poemas,
una verdadera revelación para su familia; a los cinco, acompañada por su padre, entregaba puntualmente sus colaboraciones para la página infantil de La Prensa, periódico limeño. Además de
don Guillermo Allison, uno de los que más estimulaban a la pequeña escritora era nada menos

[ 24]

que el poeta José Santos Chocano, casado con
doña Consuelo, hermana de su madre.
La biblioteca familiar, uno de sus lugares predilectos, era nutrida, clásica y universal. En un artículo publicado en El Comercio y titulado "Siempre Francia", la escritora, en defensa de sus raíces
europeas, hace remembranzas de su peculiar formación: Aunque más que peruana, peruanísima, en
nuestra casa se festejaba asimismo, junto con la Independencia Nacional, el Día del Imperio Albiónico y el 14
deJulio. Habíamos aprendido a cantar, después de nuestro Himno, el God Save the King y La Marsellesa.
Crecíamos o-yendo, a la par que el Castellano, como len~as hogareñas, el inglés y el francés. En nuestra biblioteca, al lado de Calderón, estaba Shakespeare y Racine;
al lado del Romancero, Shelley y Iwnsard; al lado de
Cervantes, Sir Walter Scott y Víctor Hugo. Amaba tanto
a LofJe de ¼ga como Iwbert Burns, a Bécquer como a
Federico Mistral. Se alineaban juntos en l,os anaqueles
la Geografía de Escocia, la Vida de Napoleón, la
Biografía de Bolívar y las Tradiciones de Ricardo
Palma. Entre mis más lejanos recuerdos se levantaba borrosamente el tío abuel,o anciano que venía a conversar
con su hermana en su patois nativo, y la barba canosa
de un viejo señor edimbur~s que me sentaba en sus
rodillas para entonarme anti~as baladas de Robert
Bruce. En mi imaginación infantil se hermanaban ws
nombres épicos del Cid, de Iwlando o del Rey Arturo,
junto al culto temprano de Bowgnesi o de Grau .. .
La figura de la madre raramente se perfila en
su horizonte gráfico; los amigos que la conocían
de cerca aseguraban que sólo hablaba de su padre. Tan sólo tenía nueve años cuando perdió la
protección materna, y por ser la más pequeña de
las hermanas, creció bajo los cuidados, muchas
veces excesivos, de sus tías y la fiel servidora de la
casa, la piadosa Rosalía.
La niña de cabellos rubios y rizados y de enormes ojos obscuros también se caracterizó por ser
demasiado mimada y caprichosa. Había que insistirle para que comiera, y un requisito indispensable para aceptar los alimentos era que todo debía
ser muy pequeño. En Uruguay, uno de sus artículos publicados por el almanaque El Amigo relata:
Porque eso sí, todo lo quería yo así, chiquito, mínimo, en
miniatura. Lejos de preferir a la muñeca más grande,
adoraba a la que apenas alcanzaba la altura de mi dedo
meñique, y en vez de buscar en la playa las valvas enormes, celebraba jubilosa el hallazgo rosado de los
caracolitos. Por supuesto que mis hermanos se aprove-

chaban de mi capricho, y, ~ardándose lo mayor, me escogían lo casi microscópico, en aceitunas y en bombones...
Esther Margarita había nacido con una pequeña desviación en la cadera, que la afectaba ligeramente en su forma de caminar. Esa particularidad,
que pudo corregirse de haberse tratado, la apartó
en la adolescencia de juegos y deportes. Pero las
diversiones las suplía por un entretenimiento que
empezaba a arraigarse en ella desde esa edad: la
lectura. La jovencita disfrutaba las tardes leyendo
a sus escritores predilectos, entre los que se pueden mencionar a Cervantes, Lope de Vega, San
Juan de la Cruz, Santa Teresa, SorJuana, Bécquer
y Rubén Darío. La obra de cada uno de ellos ejercería una influencia determinante en su vocación
de escritora; sin embargo, este último, nicaragüense representante del modernismo, con su ropaje
espléndido, su melodía y su fascinación por la
naturaleza, la marcaría para siempre. En 1935, su
padre decide publicar, bajo el título Alba lírica, un
buen número de poemas que le había coleccionado desde que tenía nueve años.
Esther M. Allison se va formando en el centro
de una familia de tradiciones católicas firmes, donde la devoción y el apego a las prácticas piadosas
la convierten en una joven de profunda fe y espiritualidad. Su esmerada educación se solidifica
durante los años que asiste al Colegio Nacional
de Mujeres, lugar que recordaba como "hogar inolvidable". De este colegio, que después recibió el
nombre de Rosa de Santa María, guardaría enorme gratitud y admiración por una copiosa lista de
insignes maestras, entre las que menciona en uno
de sus artículos, a Juana Rosa Cockburn, Elvira
García y García, Victoria Alfaro, Maggy Conroy,
Natalia Aubry de Madalenogoitia, Regina Sivirichi,
Rebeca y Raquel Carrión, Teresa Alberti, etc. Todas estas maestras tendrían oportunidad de reconocer el talento creativo de la destacada alumna
'
el amplísimo vocabulario que manejaba con absoluta propiedad, y el misticismo religioso que la
dominaba, siendo apenas una adolescente.
P~ra realizar sus estudios profesionales, ingresa mas tarde a los claustros de la Pontificia Universidad Católica del Perú, "de abierto clima intelectual", según lo dice en otro de sus artículos. El 22
de diciembre de 1944, opta el grado de Bachiller
en ~umanidades. Su tesis -introducción y seis
cap1tulos- comprende un estudio interpretativo

de la figura de Rubén Darío como poeta y hombre. En la introducción, delimita el propósito de
su trabajo: Mi tesis no ha tenido como objeto el sacar a
luz nuevas circunstancias ocultas de la vida o de la
misión de Rubén Darío, ni tampoco el examen del movimiento llamado Modernista que en la literatura contemporánea él dirigió y encauzó, y que ha sido ya enmarcado
por múltiples escritores y críticos. Solamente un particular propósito interpretativo de su personalidad señera,
propósito apoyado por el deseo necesario de desvirtuar
c~ertas ideas fa Isas forjadas en torno del gran poeta americano...
Dos años después, en la misma universidad, recibe el grado de Doctora en Pedagogía, con la tesis
titulada "La significación literarja de la gramática
y su aplicación metodológica". Con motivo de su
graduación, sus compañeros de carrera se unen
para publicarle su colección de. poemas místicos,

[ 25]

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'1

1

1

titulada AUeluia. Esta obra le merece un premio
con medalla de oro por parte de la municipalidad
de Lima en 1947. A razón de ese acontecimiento,
una de sus queridas maestras del Colegio Nacional de Mujeres, Elvira García y García, escribe un
artículo para el periódico El Comercio, que titula
"Nuestra poetisa", donde pondera las cualidades
morales de su ex alumna y el valor artístico de
Alleluia. El adjetivo "nuestra" es repetido varias
veces, lo que revela ya un reconocimiento público
hacia ella por parte de la intelectualidad de Lima
de ese momento.
Desde 1944, la joven escritora empezó a ejercer
la docencia en distintos colegios privados y nacionales, como el Santa María Eufrasia, el Rosa de Santa
María y El Colegio Nacional Mercedes Cabello. Durante diez años, además, trabajó como catedrática
de su especialidad, en la Universidad Católica, donde se había preparado profesionalmente.
Su brillante trayectoria la lleva a ocupar importantes cargos de nivel educativo y social. La misma universidad la elige corno directora del Instituto Femenino de Estudios Superiores y más tarde representa al Magisterio Nacional de la misma
institución.
Se empieza a interesar especialmente en el
papel social y político de las mujeres peruanas y
funda el Movimiento Cívico Femenino para dirigir, además, el Comité Nacional de Mujeres. Debido a la creación de la campaña periodística realizada a favor de la mujer y el niño, recibe un reconocimiento a nivel nacional.
Entre 1950 y 1955, aparecen impresos dos pequeñas obras con presentación de folleto: Asumpta
es Maria e Himnos eucarísticos marianos.
Al convertirse en Jefa del Departamento de
Perfeccionamiento Magisterial, participa activamente en el Plan de Reforma de la Educación
Normal y en el Plan de Capacitación y Perfeccionamiento del Magisterio Nacional. Por ese tiempo, es invitada por su gobierno a integrar la fundación de la Casa de la Cultura del Perú, para
fungir como directora de Relaciones Culturales.
Junto con la destacada educadora Beatriz Castillo, asiste como representante a la III Conferencia de Educación Católica de la Paz y en julio de
1951 viaja a Río deJaneiro al IV Congreso Interamericano de Educadores Católicos, para fungir
como delegada del Ministerio de Educación del
Perú y, al mismo tiempo, como observadora ofi-

[ 26]

cial del gobierno y corresponsal de El Comercio. Su
presencia en Brasil, así como los brillantes discursos improvisados que dirigió a su llegada, motivaron artículos periodísticos durante varios días en
La Crónica de Río y en La Prensa de Perú.
Estas múltiples participaciones educativas y
gubernamentales la llevan a aceptar la invitación
para convertirse en candidata a una diputación,
por su Ciudad de los Reyes en 1956 y a representar a su país en eventos internacionales.
En junio de 1958, fue nombrada Secretaria Ejecutiva de la Comisión Coordinadora de la Educación Femenina en el Perú. Su propuesta central
fue ampliar y establecer los campos de actividad
más propicios para la mujer peruana.
.
En 1959 fue la única mujer elegida como delegada de la Arquidiócesis de Lima, para asistir al
Primer Congreso Latinoamericano de la Prensa
Católica.
De los veinticinco a los cuarenta años, Esther
M. Allison dedica la mayor parte de su tiempo a
desarrollar sus funciones como educadora y representante de las distintas instituciones a las que
perteneció, así como también a su actividad periodística. La lectura y la escritura eran prácticas
diarias y su proyección la hace relacionarse con
escritores peruanos y extranjeros, que la invitan a
colaborar para diferentes periódicos y revistas, no
sólo de Lima, sino también de Trujillo, Cuzco y
Arequipa. En poco tiempo, se gana el reconocimiento a esa labor y recibe el Premio Nacional
Jaime Bausate y Meza, así como varios premios
"Garcilaso".
Además de escribir regularmente en El Comercio, de Lima, y en algunas revistas de su país, envía
artículos para diferentes periódicos y revistas de
México, Argentina, Ecuador, Uruguay, Bolivia,
Brasil, Escocia, España y Francia.
Inicia una larga amistad epistolar con el poeta
español Gerardo Diego, miembro de la brillante
pléyade del 27. Identificados por sus gustos literarios, por su proclividad a la tradición culta del lenguaje y por su catolicismo confeso, ambos escritores mantendrán una recíproca admiración que
sobrevivirá hasta la muerte del poeta español.
Desde 1942, cuando todavía era estudiante,
había empezado a escribir para la revista mexicana Ábside, publicación católica dirigida primero
por los hermanos Plancarte y, más adelante, por
don Alfonso Junco. Continuará colaborando con

esta revista de inclinación religiosa por más de
veinte años, y con sus poemas, cartas y artículos
de crítica, impregnados de un misticismo profundo y sincero, gana la admiración de sacerdotes,
seminaristas e intelectuales mexicanos.
Viaja en dos ocasiones a la ciudad de México
'
para dictar conferencias patrocinadas por amigos
pertenecientes a asociaciones religiosas y artísticas. A través del promotor cultural nuevoleonés
que la había visitado en Lima,Jesús Ángel Martínez, conoce al escritor mexicano Pedro Reyes Velázquez, quien la pone en contacto con autoridades del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. El Tecnológico la invita de
inmediato a formar parte de Poesía en el mundo,
colección promovida por estudiantes de arquitectura del mismo instituto. Es así como en 1961 aparece el sexto volumen de esta serie, con el título
de uno de los textos de Esther M. Allison, Relación
de tu muerte.
Se le otorga el Premio Nacional de Literatura
en 1962 por la obra de teatro La hoja del aire, editada por la Universidad Nacional de San Marcos.
Ese mismo año es premiada también en los Juegos Hispanoamericanos de Toledo, España, por
Villancicos para el Cenáculo. Siguen otras publicaciones en Lima, como Mester de niñeria y Dicen los
díceres que nació así la Rosaté, en 1965.
Junto con Cota Carballo de Núñez, Francisco
Izquierdo y Luis Valle Goicochea, se convierte en
pionera de la literatura infantil peruana. Aparecen para teatro La rosa verde, La mosquita de listón,
Leng;üita larga, La antara y Palito de fósforo; en prosa, Historias de sol y de garúa, Fablillas de Ningunillo y
Raffiqué y Felipito Felipón.
Con las iniciales de su nombre crea un personaje, Ema, y con él escribe historias pobladas de
recuerdos infantiles, que se agrupan en un texto
titulado Tras la fragancia.
En 1967, el presbítero Aureliano Tapia Méndez, historiador y escritor de Monterrey, prepara
la edición de Antología poética, colección de poemas inéditos, acompañada de artísticas fotografías
de Perú, realizadas por su amigo Jesús Ángel Martínez. Esta obra fue prologada por uno de los admiradores mexicanos más fieles de la poeta, don
Joaquín Antonio Peñalosa, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.
Su tercer viaje a la República Mexicana es con
el fin de enseñar Literatura durante un año en la

otrora Escuela de Letras del Tecnológico de Monterrey. Al término de su compromiso con la institución, se enfrenta a la disyuntiva de regresar a
Perú, o aceptar la plaza de tiempo completo que
le propone el ITESM. Los cambios políticos sufridos en su país la habían dejado prácticamente sin
trabajo, por lo que volver a Lima significaba inseguridad laboral y, por ende, económica. Después
de pensarlo mucho, decide permanecer en Monterrey, sin imaginarse entonces que esa decisión
daría a su vida una nueva proyección profesional
y artística. Por otra parte, en al ámbito afectivo y
espiritual, México la marcaría para siempre.
A partir de 1968, en la cálida ciudad nuevoleonesa, pone todo su empeño, creatividad y exquisita erudición en su trabajo docente. Ese mismo año
le publican Florerias, en la colección Poesía en el
Mundo, con el número 59, obra que rinde homenaje a las que por excelencia son expresión viva
de la belleza y una de sus más grandes pasiones.
Durante los dieciséis años que vive en Monterrey,
Esther M. Allison se rodea de un número selecto de
amistades, que incluyen intelectuales, sacerdotes, periodistas y damas de sociedad; con ellos viajaba, asistía al teatro, escuchaba música y compartía deliciosas tardes de café entre charlas inolvidables. De acuerdo a las opiniones de algunos de sus amigos, su conversación era tan amena y a la vez interesante y erudita, que dejaba mudos a sus interlocutores.
Como se señaló antes, México representó su
segunda patria, y no sólo la unieron a este país los
lazos de amistad, sino también su profunda fe, que
hizo nacer en ella una ferviente devoción a la Virgen de Guadalupe, a quien le dedicó, en 1976,
Cancioncillas morenas a Guadalupe y una Cantata,
que glosa poéticamente la historia de las apariciones de la Virgen en el Tepeyac, basada en el Nican
Mopohua. Esta Cantata guadalupana surge por iniciativa de otro de sus amigos, el sacerdote y escritor Rubén Ríos, quien, a su vez, había solicitado la
musicalización para orquesta sinfónica al compositor regiomontano José Hernández Gama. La
bella pieza donde se conjuntan voces, narración y
música, es la obra en colaboración más conocida
de la autora en el norte de México, por sus múltiples representaciones. Pocos meses después, aparece una nueva obra de tema guadalupano: Indiana morenez.
Se suman a las publicaciones en Monterrey Lectura de huy y Amor y mar, en 1976, y 34 sonetos aJuan

[ 27]

�que la habían aferrado a la tierra mexicana: tienen
nombres de amigos, de ex alumnos y de recuerdos gratos que
no podré arrancar de mí. También aprovechó la partida para leer en voz alta uno de los bellos poemas de
Relación de tu muerte, que había escrito para otra ocasión, "Misiva a los amigos": ¡Cómo esta tarde, amigos,
estay triste!... / El sol hay no me sirve par~ nada....
Como queriendo trasladar a su pais el ambiente
que la había hecho feliz tantos años, decide pagar
con sus ahorros el costoso envío a Sudamérica de
todos los muebles, preciadas colecciones de miniaturas y libros, que formaban parte de su vida en
México y que por ningún motivo estaba dispuesta a

Pablo JI, en 1979; Sámaras, en 1981, promovida por
el entonces director de Letras del ITESM, Fidel
Chávez, y prologada por la escritora Rosaura Barahona, y Pajaritos en Belén, una fascinante oh:~ de
ornitología poética, publicada en 1982 y ausp1C1ada
por el Corporativo Visa, Divisió~ En_ipaque.
,
Los recitales, congresos, semmanos de maestna,
así como sus charlas de café, son suspendidas temporalmente por un accidente casero que le provoca
graves fracturas.
.
Mientras tanto, Perú se debate en una lucha soCial,
política y económica. Las noticias de sus familiar~s so~
muy desalentadoras y ella siente el deber de ~olidarizarse con los suyos y volver de nuevo a su patna.
Con enorme tristeza se aleja de tierras regiomontanas y de amistades entrañables, para regres~ a
Limajunto a sus hermanos y sobrinos. En su emo?va
despedida expresa públicamente las hondas raices

[ 28]

~da
.
.
Esther M. Allison regresa a Lima en septiembre
de 1984 y encuentra una ciudad muy distinta a la
que había dejado. Si bien su llegada es celebrada
por su familia y amigos, una person~ con la que seguramente había coincidido en su J~ventud en ~guno de sus múltiples cargos hace sen3:5 declaraciones políticas en su contra ante los medios de co~~nicación. Cuando la recién llegada lee en el penodico: "Esther M. Allison es una de las doce personas
más peligrosas del Perú ... ", la ocurrencia parece
divertirle; sin embargo, después es convencida de
abstenerse a responder ante semejante afirmación.
Para todo periodista de "extrema derecha", c~mo
se le consideraba a ella en ese momento, el clima
político le era totalmente advers?.
.Es duro en propia patria el ostracismo/ cuando aterrada el alma se me aparta / de esta perenne convulsión de
sisrrw, como parte de un poema que le envía.por
carta a su ex alumno del Tecnológico, el licenciado
Israel Guajardo. Estos versos describen la condición
en que la escritora se ve obligada a vivir los ~ue se~
rán sus últimos años. Sin embargo, en ese retiro casi
monacal, los libros, el papel y las pequeñas criaturas
de la naturaleza siguen siendo sus acompañantes fieles e inspiradores.
Su posición política es firme y clara. En una carta
fechada el 31 de mayo de 1985, escribe asu ex alumno: Inminentes e/,ecciones de este 14. Líbrenos Dios del
APRA o de la Izr¡uierda Unida, arnhos marxistas. Oja/,á ~l
Perucito vote por el único candidato que reúne todlJ: Luis
Bedaya. Meses después, en otra carta, relata: No nos
Jaltan ternhlores, más fuertes unos que otros; pero el pea:, de
!,os sismos es el político.. .Por otro ladlJ, un regocqo oficial": La Tercera Internacional Socialista se reúne aquí en
el 86. ¡Dios nos mira con misericordia! .
,
Es a través de la correspondenCia que envia a

sus amigos de Monterrey como va describiendo la
terrible crisis de Perú. La devaluación económica
empieza a tener graves consecuencias; a su llegada le sorprende una moneda elevada a los 4,500
soles por dólar, para en los siguientes seis meses
alcanzar los 20,000 por cada billete verde.
La prolongada huelga de correos en su país le
impide comunicarse a México por varios meses y
la nostalgia empieza a hacer estragos en su espíritu. En una carta fechada el 22 de junio de 1985,
les envía a los esposos Guajardo este poema:
MÉXICO

No estoy lejos de ti, la lejanía
es solamente una cuestión de léxico.
En enraizado amor te llevo, México,
sin rigores de estricta geografía.
Distancia .. .ausencia .. .las palabras fútiles
no me rozan el alma ni siquiera,
lo soy ajena a ti, nunca extranjera,
según conceptos a mi amor inútiles.
Ni diviso color de pasaporte
ni diferente mar o aire distinto.
Si está mi corazón en tu recuerdo
nunca papel habrá que me deporte.
Que te quiero, mi México, te quiero
con las más entrañables gratitudes
y aunque hoy en apariencia te me eludes,
siempre dentro de ti me considero.
Cuánto en paso y en pulso y en respiro
queda de mí en tu albergue generoso ...
y esas lágrimas quedan ... y ese gozo ...
y esa sonrisa que ya en mí no miro.
Y cuántos hijos de mi poesía
nacidos en tu cálido regazo
no olvidan cómo fuiste ayer en mi raso
y abierto cielo a mi pajarería...
Y el abejar de cordialísimo oro
donde alean los más dulces edificios
sin jamás detrimentos ni orificios
exentos del humano deterioro ...

Puede ser que no vuelva nunca a verte
con estos ojos rotos de mi arcilla
pero siempre estará mi ancla en tu orilla
aún más allá de lo que llaman muerte.
Desde el barrio de San Isidro, en casa de su
hermana Mercedes, la escritora puede darse cuenta de la transformación que va sufriendo la antes
hermosa ciudad de Lima: vivimos entre paros, mítines, autobombas y gases lacrimógenos, comenta en una
de las cartas, para en otras del 86 escribir: por dondequiera y a toda hora asesinatos, robos, asaltos. Rusos
y cubanos pululan en todas partes [... J nos l/,evan derechito a las fauces soviéticas; ... el número uno ha anunciado su propósito de eliminar a la clase media y sus
secuaces proclaman ya la necesidad de su ree/,ección ...
Con las graves devaluaciones, su familia, como
muchas otras pertenecientes a la clase media, pierden los ahorros de toda su vida y empiezan a vivir
en la estrechez. Con muchos sacrificios, la escritora apenas consigue dinero para las estampillas que
la ayudan a comunicarse con México, pues los
costos de las llamadas telefónicas se elevan a precios exorbitantes.
En una carta fechada en junio de 1987 y dirigida a su querido ex alumno, le escribe: Los versos
certifican mi pknitud de mexicanidad, que vez tras vez
se me ahonda, y más y más cuando día por día el Perú
va dejandlJ de ser mi Perú para cubanizarse.. .
Misterios del pecho humano
me encuentro en el mío ahora
en verdad arrolladora,
un corazón mexicano.
¿Un trasplante cirujano?
¿Hechicería doctora?
Es que añora lo que añora.
El invierno del verano,
la calidez del amigo
las pláticas ... el café ...
el sabor del diario trigo.
¡Geografía sin sentido!
Estoy en Lima, lo sé ...
pero en México resido.
En julio de 1987 recibe de España la triste noticia sobre la muerte de su gran amigo, el poeta
Gerardo Diego. Sobre este acontecimiento, relata: He sufridlJ sí, una enorme pena ·con la pérdida de mi

[ 29]

�1'

Gerardo Diego, que tan generosamente me brindara deferencias inolvidables.. . He solicitado de una amiga,
residente en Madrid, me envíe los comentarios publicados. Aquí no han podido ser más indignantes. Un ''poeta" Antonio Cisneros, tras reconocerle a regañadientes
alguna valía, añade: "Cierto que era católico", como si
con despección hubiera podido decir "cierto que era leproso". Es de veras increíble la soberbia marxista, que
sólo encuentra méritos en los de su lado... Dios sea bendito ... y el diablo frito, como completan por allá...
En agosto de 1987 sus opiniones acerca de los
sucesos en su país son descritas en otra carta a Israel Guajardo: El APRA* pretende imitarfielmente al
PRI y quedarse sesenta o más años, haciendo lo que le
da la gana, con un parlamento de obsecuente mayoría...
Con todo, gracias a Dios, ha habido una reacción que
no se la pensó el ñoño. Millares de limeños en las calles,
y de arequipeños en las suyas, y cuzqueños y tacneños en
protestas enfervorizadas por la libertad. Aquí dos
multitudinarias: la del Partido Popular Cristiano, que
encabeza mi amigo de toda la vida, Luis Bedoya Reyes,
y la que convocó Mario Vargas Llosa, que se ha lucido
como un líder anticomunista de maravilla. Lo peor, peor
que la estatización, que hasta la Bolsa abarca, es la supresión del Habeas Corpus y delAmparo ...
Entre 1988 y 1989, sufre pérdidas muy dolorosas, como el fallecimiento de su cuñado Humberto, la inesperada muerte de su querido ex alumno

* Alianza Popular Revolucionaria Americana: agrupación política fundada en Perú en 1924.

[ 30]

Israel, a consecuencia de la diabetes que padecía,
cuando ni siquiera había cumplido los cuarenta
años de edad, y la noticia del deplorable estado
físico y emocional de su inseparable vecino en
Monterrey, el reconocido profesor Juan José García Gómez. Estos tristes sucesos, sumados a los lamentables acontecimientos de su país, le dejan una
herida en su espíritu que va dando paso al desánimo y a la depresión. En una carta fechada en enero de 1988, dirigida al periodista y fiel amigo Silvino Jaramillo, le escribe: ... Parece mentira... Se me
ahonda la nostalgia, y mucho más aún porque Lima no
es ya mi Lima, como el Perú ya no es mi Perú:
Color de hormiga zulú
que es, supongo la más negra,
embadurna y desintegra
el semblante del Perú.
El tiempo pasa, pero la situación empeora cada
vez más. La ilusión de volver a México para 1990 y
ser testigo de la esperada beatificación de Juan
Diego, a quien veneraba con gran fervor, se disipa
por razones económicas, pero sobre todo políticas: Mi pobre Perú con 100,000 % de hiperinflación )'
similar recesión, a más del terrorismo, del narcotráfico y
la delincuencia común desenfrenada, es un caos. Nun·
ca tuve la menor esperanza de un buen gobierno con el
APRA, pero jamás imaginé que nos llevaría a tan inconcebible desastre. El dinero se devalúa a cada minuto,
y el dólar sobrepasa ya los 5 millones de soles o cinco mil
intis, que es igual. Eso, ahorita. No hay medida que pare

la catástrofe. Y naturalmente la situación económica es
atroz. Alimentos, ropa, vivienda, calzado, transporte,
todo, por las altas lejanías de Neptuno o de Saturno.
Agua, luz, teléfono, a precios increfbles y con pésimos
servicios. Apagones continuos, teléfonos muertos, cortes
súbitos de agua... ¡y el correo! Suben y suben las tarifas
de franqueo, pero ni siquiera hay estampillas y nunca se
sabe si la carta que se remite llegará a su destino... Las
elecciones son en este noviembre y las presidenciales y
parlamentarias en abril...pero existe la duda muy fundada acerca de su limpieza... El APRA es capaz de todos los fraudes. En fin, dejaré de comentar cosas aborrecibles...
A Silvino Jaramillo le menciona, en carta fechada en septiembre del 90, su posible venida a Monterre_y: el grupo Alfa me invita a una serie de conferencias y
recztal,es para el 91 -&lt;¡uizá abril-... Pero entre calamidades
y apuros en este Perú fatídico, confío en Dios me dé la maravillosa alegría de volver a Monterrey, pues créelo, tengo
rnexicaniwdo el corazón. Lamentablemente, la grave
recesión económica que enfrentará meses después
el grupo industrial Alfa impide el patrocinio de su
viaje a tierras regiomontanas.
Continúa en Lima la época de duelos y de conflictos familiares, encima del inmenso problema
naci~nal. Esther M. Allison empieza a sufrir pequenos eventos cerebrales, debido a un problema
de alta presión diagnosticado tiempo atrás, pero
descuidado médicamente.
Presintiendo su muerte, envía a su amigo Silvino Jaramillo, de Monterrey, los originales de dos
ob~as inédi~s: Reverberos e Inolvido del ángel. A su
amiga y escntora de literatura infantil,Juana Rosa
Cerna, por su parte, le pide se haga cargo de algunos documentos y material inédito.
Sus últimas apariciones públicas habían sido a
r~gañadientes: una, para complacer a Danilo
Sanchez Lihón, director del Instituto del Libro y
la Lectura; otra, por insistencia de su hermano
Guillermo, a razón de un homenaje ofrecido por
la Municipalidad de Magdalena del Mar.
En el autoexilio limitado a las cuatro paredes
que compartía en la calle Mariano José de Arce,
al lado de los vetustos olivares de San Isidro, here~cia de los conquistadores hispanos, Esther M.
Alhson espera el día en que partirá hacia "el Valle
deJosafat". Manuel Pantigoso, en su artículo "La
~o~tisa de flores, pájaros y caracolas", describe esa
u~u~a etapa de su vida con estas palabras: Quiso
vzvzr en poesía, regocijada con su mundo interior en

donde sólo tenían espacio la bello.a y la divinidad, al
estilo de Santa Teresa, SorJuana Inés y San Juan de la
Cruz. Seguía escribiendo a dos voces, o a dos tonos, sobre
la muerte y el amor, el paisaje y el hombre, el mundo y el
trasmundo, el clamor cívico y el arrobo místico.
En Preparación a la ceniza, texto también inédito, deja un maravilloso poema que expresa a fondo su disposición espiritual para esperar el momento de la partida:

LA BARCA
Cuando venga la barca,
he de dejarlo todo ...
Mis pájaros, mis flores,
no subirán a bordo ...
Estrictez de la regla:
se viaja solo ...
Y la carne y la sangre
también acatan el expolio.
Quedarán en la tierra ...
Mas nada puede despojar al alma
de sus tesoros.
Porque son ella misma
sus pulsos recónditos.
Su propia esencia.
Su perfil propio.
(¿Desnuda de equipaje? ...
No, Antonio ... )
mis lágrimas, mis gozos.
Mi amor, en fin, una palabra
para decirlo todo ...
Porque vendrán conmigo.
Yo no soy mi estatura
ni mi rostro.
No soy esta nevada de otoño.
Ni estos labios sin rosas
ni estos ojos rotos.
Ni estas manos moteadas
como hojas secas, de oro.
Ni estos pies, extenuados
entre sismos y escollos.
Yo no soy, yo no soy
esta carga de agobios.
No me limita el tiempo.
No me fija contornos.
Soy mi espíritu, libre
de circuitos mortuorios.
Y es lo mío, en mi espíritu
inaccesible a robos.

[ 31]

�Os hablarán por mí de mi alegría
los pájaros, las flores, día a día, ...
os hablarán los nácares marinos
del dulce navegar mieles y vinos
entre celajes de aljófares divinos.

Soy mi espíritu, exento
de asfixias y de escombros.
Mi amor irá conmigo.
Y eso no es estar solo.
Y aun comanda la nave
Capitán que conozco.
Capitán de mi vida,
mi dulzura, mi apoyo.
¿Ir, con miedo, a sus brazos?
¿Serle niño medroso? ...
En amor, ¿desconfianzas
y recelos y azo ros? ...
¡Si Él no anuncia el ocaso,
sino el orto!
No el fin , sino el Principio.
Yendo al beso, ¿el sollozo?
Y en la barca los dos.
Ni sola yo, ni Él solo.

1

;¡

• 1,
11,
•!

No, amigos, me lloréis nunca, por eso.
No me penséis en fosa ni en deceso.
Pensadme en el Amor Al que regreso.
Pensadme siempre así, beso en Su beso.

■ Alejandra Rangel
Seducido por las formas simbólicas,

Trayectorias

Esther M. Allison muere en casa de su hermana Mercedes a causa de un derrame cerebral generalizado, el 30 de octubre de 1992.
En una ceremonia muy íntima, sin ningún reconocimiento oficial, y en la que además de su
familia más cercana sólo se encontraba su amiga
Rosita Cerna, se despidieron para siempre los restos de una poeta que, según opinión calificada del
doctor Ricardo González Vigil, representa para la
literatura hispanoamericana una de las cumbres
femeninas de la magnitud de Gabriela Mistral**
yJuana de lbarbourou.
Su despedida queda para siempre en un poema que su hermana Violeta envía a sus amigos de
Monterrey, días después de su muerte.

REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

INFORMES YSUSCRIPCIONES:

Biblioteca Universitario Raúl Rangel Frías,
primer piso, Av. Alfonso Reyes 4000 norte, C. P.
64000,
Monterrey, México. Teléfonos: 8324 4112
y fax 8329 4126

E-mail:
troyectoños@ccr.dsi.uonl.mx.

Armando Flores inicia el estudio de las relaciones
entre arquitectura y cultura, entre historia, arte,
filosofía y técnica, para descubrir los universos que
se expresan en el espacio arquitectónico. Calicanto, Arquicultura y Ornamentaría son tres libros de
un proyecto editorial a través de las cuales el autor busca la mirada de lo humano, se detiene en
los estilos y diseños de monumentos y edificios,
revelando la presencia del hombre, su paso por la
ciudad, las ideas talladas en piedras que hablan
de épocas y sueños.
Todo asentamiento humano, cualesquiera que sean sus
características, puede ser estudiado por los objetos culturales que le sobrevivan. Dentro de los múltiples objetos culturales que el hombre produce podemos distinguir los arquitectónicos, por su importancia en el desarrollo y conservación de la vida humana. La permanencia de tales objetos, dado que son hechos siempre con
la idea de servir a varias generaciones, los convierte en
documentos de lectura del hombre, del lugar y del tiempo en que quedan inscritos.

Página en interne!:

CARTA A sus AMIGOS

http://www.mx/publicaciones/troyectorios/

No me lloréis en mi hora de partida,
entrañables amigos de mi vida.
No me lloréis. Porque mi amor no olvida,
ni aún en la aparente despedida ...
Y, por parte de mi alma, en mi alma os llevo,
y siendo tanto lo que sé os debo
compartiréis el gozo en que me embebo,
hasta volvernos a encontrar de nuevo.

**

CALICANTO

Ricardo González Vigil. Miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua. Poeta, profesor piincipal de la
Ponúficia Universidad Católica del Perú y crítico literario de
prestigio internacional.

El autor, apoyándose en la ruta de las investigaciones históricas, encuentra un Nuevo León conformado por una diversidad de etnias, costumbres,
tradiciones y creencias que forjaron los asentamientos de la sociedad actual, hechos que pueden demostrarse a través de los objetos culturales,
entre ellos los conformados por la arquitectura.
Aunque no se cuente con vestigios arquitectónicos de los siglos XVI y XVII, dice el investigador, sí
podemos considerar los edificios del XVIII, aun
cuando sólo se conserve el pie de fábrica, como
sucede con la Catedral y la Casa del Campesino,
siendo el Obispado el único edificio que fue concluido en "el periodo colonial y llegó a nuestros
días casi inalterado, mientras los anteriores sufrieron transformaciones permanentes".

A esta última edificación el autor dedica una
investigación donde aplica un modelo para el estudio de la arquitectura como cultura. El Obispado, en palabras del especialista, "inicia el tiempo
arquitectónico y la arquitectura culta en la región".
Este edificio de gran valor histórico y artístico permite conocer la expresión del espíritu y la visión
del mundo que ofrecen los elementos físicos de la
obra, admirar los lenguajes artísticos y observar
las preocupaciones y reflexiones de la sociedad en
torno al poder, lo divino y la existencia humana.
Armando Flores, en Ornamentaría, otra de sus
obras, enfatiza los detalles ornamentales del Obispado para dar cuenta de las particularidades que
apuntan hacia los rasgos distintivos, donde las flores de granada en pretiles y remates son una referencia a los conquistadores, y su esquema funcional de patio central, claustro, habitaciones y capilla oratorio definen el estilo colonial fran ciscano.
La lectura cultural de los objetos arquitectóni-

[ 32]
[ 33]

�1.

cos nos remite a la fundación del Nuevo Reino de
León, que obedece a la búsqueda de los conquistadores españoles obsesionados por las riquezas
de las nuevas tierras y las encomiendas de reyes y
gobernantes. En realidad, eran antiguas tierras
habitadas por indios de distintas etnias y lenguas,
de ojos claros y piel cobriza, quienes grabaron
petroglifos en los riscos de las montañas, y en la
aridez del terreno construyeron sus viviendas hechas de carrizos y trazos circulares.
A partir de 1591, el Nuevo Reino de León fue
creciendo debido a la incursión de numerosas familias de tlaxcaltecas y otomíes, así como de grupos de
esclavos negros, traídos por los españoles para cultivar la tierra y hacerse cargo del ganado. La población crecía entre indios, mestizos, negros y españoles, muchos de ellos de origen sefardita, entre quienes encontramos carpinteros, alfareros y religiosos
que iban fundando misiones y conventos, así como
plasmando la influencia de sus culturas.
Sin lugar a dudas, la interpretación del espacio
arquitectónico lleva a reconocer que nuestra cultura regional, desde la fundación del Reino de
León, se descubre diferenciada y compleja, estructurada mediante diálogos y formas que responden
a la composición de lo uno y lo múltiple, ni homogénea ni única, sino fundida entre similitudes
y divergencias. Entre civilizaciones que son encuentros de culturas, de pasados y presentes, que
revelan a la ciudad de Monterrey con sus diversos
rostros proyectados más allá del tiempo, con sus
creaciones que continúan transformándose bajo
las distintas realidades históricas, sobreviviendo a
los grupos sociales que la han ido habitando. Ejemplo de ello, el Palacio Municipal, hoy Museo Me-

tropolitano de Monterrey, concluido en 1877; la
Capilla de los Dulces Nombres, construida en
1853; el Palacio de Gobierno, de 1895; el Santuario de la Virgen de Guadalupe, iniciado en 1895 y
concluido en 1908; el Banco Mercantil, diseñado
en 1900 y concluido en 1901, por mencionar algunos en donde se mezclan los estilos y las influencias artísticas.
Calicanto es el primero de los libros de la trilogía
publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su título evoca el diafrasismo náhuatl:
"flor y canto", en el cual se unen dos términos para
expresar un sentido. En el caso de la cultura
náhuatl, se alude al arte y sus símbolos; también a
la poesía, al considerarse lo único verdadero en la
tierra, capaz de dar raíces al hombre y existencia
después de la muerte. En arquitectura, Calicanto
remite a la materia y al arte de la obra arquitectónica y, al mismo tiempo, representa la construcción hecha con base en piedra de canto y mortero de cal; igualmente, simboliza las raíces de la
vida de los hombres y una permanencia a través
de la historia.
En suma, la obra completa de Armando Flores
hace un estudio de la vida de la ciudad y de su
relación cultural con la arquitectura, y en su análisis descifra signos y símbolos grabados en columnas, pilastras, nichos, casas y edificios, que dan
cuenta de los aciertos y contradicciones sociales,
de los símbolos estéticos de un trabajo colectivo.
La ciudad, bajo su perspectiva, podría ser un escenario de las acciones significativas de la conducta
humana, donde las obras arquitectónicas funcionan como paradigmas en su apropiación del espacio y el tiempo.

LA NOCHE
DEL JABALÍ,
,,, ,,,
DEJOSE ANGEL LEYVA
■ Alejandra Atala

José Ángel Leyva
LA NOCHE DEL JADALf

9

ptaxu

Aquí, pues, con La noche delJabalí. Libro, bien puede ser de filosofía, de teología, de
moral, de conquistas y de hazañas, biografía... Una
flíada en sus albores, una Odisea en sus desenlaces, libro asaz nutrido del que puede manar más
de una obra literaria, como en todo buen libro.
Ésta es, pues, una filigrana poética llena de sabiduría, en donde el protagonista es la sexualidad,
la luz, siempre a flor de colores.
Ende nos dice: "...pero naturalmente, no sintió
nada, porque ni la luz ni el color se pueden atrapar,
a menos que uno también sea de luz y de color".
De este modo, el poeta Leyva se asume en los colores de la Soledad para conseguir la creación de este
paginario nocturno, y, sí, pletórico de claridades.
El poeta canta al pueblo de Maciel, a sus orígenes. Un Homero que habla de una conquista y
del humanismo que ha nacido desde la húmeda
caverna de la Costa Grande, entre sueños que van
distendiéndose en sortilegios, magias, hechicerías,

huéspedes de las almas férreas de León, Amado y
Justo, en donde la imaginación y la realidad son
cónclaves de los cuadros exuberantes que Leyva,
mano a mano con el pintor Leonel, va dibujando.
En una primera parte del libro, se puede advertir la gestación: colores cálidos, vibrantes, matriz de melancolía. En la segunda parte: rutas
odiséicas, colores fríos, fríos y blancos infiernos,
crisol de la nostalgia.
La noche del Jabalí es, pues, la metáfora de la
Soledad, de la Soledad que está y estará para aquel
que posea de uno y otro y otro modo el Deseo, esa
nave de velamen hinchado por los hijos de Eos,
que lo lleva al más apasionado periplo en el colorido de un alma pictórica y visual; pero, sobre todo,
poética, fino hallazgo de José Ángel Leyva.
Aquí, pues, las palabras del poetajosé Ángel,
van dando sentido a los cuadros hablados de
Leonel Maciel, edificando la habitación de la Soledad en un heroico viaje.

[ 35]
[ 34]

�El escritor Hesse dice que el héroe es aquel que
"enfrenta su propio destino por seguir el curso de
su estrella, en contradicción a las leyes tradicionales". Esto, ya ahora, hace únicos a este par de artistas que han conseguido felizmente la elocuencia
maceliana, ora ya su habla fluida y cargada de la
urdimbre de vida y los colores y los trazos que la
van haciendo visible al entendimiento, consiguiendo superar las leyes del espacio y del tiempo, volviendo a aquel momento del Big-bang, cuando tres
hombres asediados por el caos encuentran su refugio en la Soledad, que sí, está allá, porque el
allá es aquí, aquí que es el allí, dando un halo de
luz a sus contornos.

PRIMER CUADRO: LA SOLEDAD
:!

-En el principio era el verbo.
-Qué te pasa, en el principio era el sustantivo.
-¿Qué dislates dices?
-No ...
-No, ¿qué?
-En el principio era el sustantivo... y, sí, dos adjetivos inseparables que lo acompañan.
-Explícate.
-Sí, en el principio era León, ¿no? Y, bueno,
pues León es un nombre, un sustantivo.
-Ah. Ya entiendo; oye, y los otros dos, ¿qué?
-Sus secuaces, los adjetivos.
-No me vengas con esos jaleos gramaticales
que, creo, no vienen al caso.
-Ah, ¿nooo? Y, ¿qué me dices de Amado y de
Justo? Qué serán sino adjetivos bien plantados para
ese León, alma de aquella zona en la Costa Grande de Guerrero.
-Calma. ¿De qué hablas?
-Pues de los conquistadores.
-¿De qué?
-Del allá.
-Y, ¿dónde está el allá?
-Pues aquí.
-Ah. Pues déjame decirte que estás de atar.
Mmm, y, ¿quiénes son? Está bien, no te enojes.
-León...
-Y sus secuaces, digamos, sus adjetivos.
-Amado y Justo.
-Y, ¿qué fue lo que conquistó ese León tan auténtico, por ser amado y justo?
-La Soledad.

[ 36]

-Ja. La Soledad no se conquista, qué va. ¡Hey!
Te estoy hablando ...
-Sí, que está en el allá que es aquí... La Soledad de Maciel.
Hamacados como en aquellos orígenes, los hermanos Maciel: Leonel, Carlos, Antonio, así como
Gerard, Polín y el poeta Madrigal, van adentrándose, entre lo onírico y la vigilia nocturna, a los
diálogos que hicieron posible la concepción.
El cura español José Luis Martín Descalzo decía: " Es la Soledad la que tensa las almas y la amistad la que hace posible que esa tensión no se torne inhumana."
La Soledad del ser humano se aposenta con
más poderío en el alma creativa, en el alma del
artista siempre exiliada, huérfana por necesidad.
Desde ahí, Leyva tiende, pues, la mano sensible,
para colorear con palabras los lienzos del Flechador del Cielo que van poblando la vida en la Soledad de Maciel y principalmente la del Siete, León,
Leoncho, Leonel, desde esa sombra nocturna,
propicia para el despliegue de su aliento que hará
favorable la navegación del Deseo y el Deseo del
pintor para trazar líneas negras en la densidad del
alma hambrienta y ya cubierta de hartura.
En este encuentro de almas tensas que van
distendiéndose al paso de los párrafos, la pluma
del poeta Leyva consigue, felizmente, el retrato
humano del pintor.

SEGUNDO CUADRO: LA ROSA
-¿Quién eres?
-Yo soy la Rosa de Sarón.
-Y, ¿qué haces aquí esta noche, justo esta noche, cuando el Jabalí anda suelto?
Apenas se dejó oír una risa que pronto se apagó.
-¿Quién eres? -porfió la recién llegada-. Apenas advierto tu contorno.
-Yo soy la Rosa de Sarón ... Dime algo hermoso, yo exhalaré mis fragancias.
-Ya, sí:
"Rosa divina que en gentil cultura
eres con tu fragante sutileza
magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura."
-Cultura, ¿gentil?, sí.
-Muéstrate, por favor, voy recibiendo tu aro-

ma, tu perfume me embriaga desde siglos atrás,
rosa roja...
-¡Rosa roja! Y, ¿quién te dijo que soy roja?
-Bueno, perdón, supongo -dijo la Soledad.
-No supongas. Cultura, sí, sí. Soy Habetzeleth
-dijo la Rosa de modo sentencioso.
-Hermoso nombre nunca antes oído por mis
aéreos sentidos.
-Soledad, Soledad, qué infame, se ve que ni tú
rne ves. ¿Sabes? Desde que murió Salomón, no he
vuelto a ver a mi amado; en cambio, cual Penélope
de Ítaca, he venido a ser observada como pieza de
museo.
Silencio.
-Dime algo hermoso -musitó la Rosa.
"Pura, encendida rosa,
émula de la llama
que sale con el día..."
-Vaya, vaya. Mmm, mejor.
-Dime, si no es rojo, ¿cuál es tu color? -dijo la
Soledad cada vez más intrigada.
-Pregúntaselo a ese hombre, ¡perdón!, a ese
personaje que es pintor y que posee cosas que valen la pena... en la noche, en la oscuridad, claro.
-¿Dónde lo encuentro? -preguntó la Soledad
rayando en la desesperación.
-Sólo tiende la mano ... y ahí está.
-Pero, ¿no es este el tal Leyva? Ése quien me
llamó para urdir entre muchos, muchos otros a
Madrigal, sí, esos poemas tan delicados, ¡ay! Solitarios y llenos de requiebro.
-Deja, deja. Piensa -conminó la Rosa-. Con él
es con quien tienes que hablar.
-Dime, José Ángel, ¿de qué color es la Rosa?
Mmm, ¿cómo se llama?, bueno, esa Rosa de Sarón.
-¿No es acaso negra? -contestó el poeta con
absoluta calma.
La Soledad dio un paso atrás, al tiempo que
exclamaba:
-¿Negra?
-Sí -dijo Leyva, sin despegarse de su libreta,
con absoluta serenidad.
-¿Por qué, por qué la elegiste negra o por qué
la conoces? Dímelo.
-Sí así lo quieres. Mira, para León ...
-Me suena -irrumpió la Soledad-, me suena.
Sí, Leonel, el Siete y su gente, mi gente, ¡mi gente!, vaya -suspira-. Sigue, sigue.
-Para Leonel, el negro, esa Rosa de alas nocturnas es: "el calor, el deseo, la fiesta, el exceso, la

[ 37]

�zozobra, la incertidumbre, la llama que arde y se
alimenta de la noche, para darle sentido a lamañana."
-¡Belleza! Sí, la belleza baudeleriana. El aire,
los aromas, sí "ardiente y triste" -dijo la Soledad
llena de júbilo. De pronto se volvió al poeta Leyva
y atemperando la voz le dijo:
-Entonces tú no eres José Ángel; eres el Flechador del Cielo, aquel que todo lo sabe.
-Como quieras -contestó Leyva con cierta indiferencia.
-Pero, ¡yo estaba ahí!, ¿te das cuenta? Sí, tan
cerca siempre... Sí, ardiente y triste ... belleza.

La rebelión consiste en mirar una rosa,
hasta pulverizarse los ojos.

-Shsh. ¿Oyes? Laganchilla. Son sus cuerdas: ¡es
el estrafalarius!
-Es sublime ... parece que llora y canta al mismo tiempo es como un réquiem en sordina.
-¡Mira!
-Qué, qué -dijo la Soledad un tanto asustada.
-¿Sientes su caída? ¿La sientes? - musitaba apenas el poeta.
Eos tendía su manto azafrán. Los pétalos negros de la Rosa de Sarón iban coloriendo desde
su cenceña corporeidad el paisaje. Multitud de
hojuelas, alas negras y olorosas, iban en flotante
descenso, poblando el suelo maceliano. Acompañando el descenso, una voz aterciopelada, apenas
audible, cantaba:
Este que ves, engaño col.orido,
que, del arte ostentando los primores,
con Jalsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido...

Alejandra Pizamik

TERCER CUADRO: LOS SENTIDOS, LOS
COLORES

''Y dijo Dios: Sea la luz: y fue la luz.
Y vio Dios que la luz era buena: y separó Dios la
luz de las tinieblas.
Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó
Noche. Y fue la tarde y la mañana, un día."
Sucedió, pues, un día; es decir, ese, aquel día,
el propicio para avenirse a esa noche que también
nacía y, con ella, La noche delJabalí.
Oscuridad. El inicio del mundo. Orígenes de
la creación. La Soledad que va internándose a través de una lente que se va abriendo, poco a poco,
a través del nocturnal paginario, en donde el color negro y sus sentidos ya se trenzan, ya se
distienden, otorgando al ánimo la certera posesión de la luz y de los lienzos tirantes que el artista
concede sólo a quien conquista un Deseo.
Los sentidos del poeta Leyva han tenido que
convertirse en colores para conseguir el colorido
en sus bien logrados lienzos, en una historia que
nace desde la neblina, desde la vigila onírica y la
onomatopeya...
-Shsh.
-¿Qué?
-Oye.
-¿Qué?
-Pues guarda silencio.
-Qué absurdo; si lo guardo, pus, no está.

[ 38]

Poseído o ¿desposeído? Leonel, por Estala cautivo en el Infierno Blanco, estaba azulado de frío,
claro. Los colores en el paisaje iban siendo absorbidos hasta la monocromía. Aterido, Leonel
lucubraba:
"Comencé a sentir curiosidad por una forma
de vida en la que hundido en la embriaguez de sí
mismo, puede uno conquistar cuerpos y almas,
vendiéndoles artificios y simulacros, haciéndoles
creer que lo que ven y oyen, lo que saborean, huelen y palpan es la justa verdad."

ra confirmarlo entre tanta oscuridad. Pero, conseguía sentirlo, conseguía oír su voz trémula barruntando el llanto o en el umbral del gruñido
feroz y salvaje.
-Pobre huérfano. Pobre Jabalí, ¿quién eres?
¿Acaso alguno de los diablos de la fabunela:
Flamita, Estala o C--aleta? No; tú pareces algo mayor, fiero y siniestro ... Alguien verdaderamente
temible.
Antes de hablar, el Jabalí emitió un sonido cavernoso, áspero; cosa que asustó, hasta hacerla retroceder, a la Soledad.
Pensando que los movimientos de la Soledad
iban hacia él, dijo el Jabalí:
-No te acerques mucho. Sabes que tú y yo no
hacemos buena mancuerna -dijo restregando
como una lija su lomo, al sentir aún cercana esa
presencia que no pertenecía a las éticas del bien y
del mal-; su voz aguardentosa se apagó súbitamente.
-Por tu voz te reconozco y te hago saber de mi
profunda indignación -continuó la Soledad-.
Poco te han bastado las muertes que has causado,
el mal que has hecho: Lomas Taurinas, Tratado
de Libre Comercio, Chiapas, aquí, aquí mismo,
¡canalla!, alma jodida.
-No sigas, por favor- imploró el Jabalí con voz
enronquecida y lenta.
-Si me hubieras hecho caso, otra cosa sería. -La
Soledad seguía su discurso-. Te dije que fueras allá
donde la Rosa de Sarón y hablaras con ella y la observaras y miraras sus entrañas para descubrir a la

Kumari, la diosa Viva, la que enciende el deseo, la
que promete multitud de posibilidades, la feraz
siempre, la llama que arde en el negro. En cambio ...
-¡Calla, infeliz! -espetó Jabalí a la Soledad,
como en una orden militar.
-No me vas a callar, ya no -dijo con más solidez
la Soledad-. Yo he habitado en la Rosa, y te diré
hasta que caigas fulminado ... Sí, te quedaste sólo
con la angustia; no abrevaste de la fuente del deseo y eso te ha hecho vivir arrasan te en el afuera;
estás herido por el miedo -como dice mi amigo
Leyva-, pero también por la bala de la cobardía
que te ha impedido explorar esos espacios, alma
adentro, dándoles luz. En cambio, optaste por la
oscuridad y la muerte; en lugar de crear destruyes
todo aquello que creíste necesario para tu
autoengaño ... Te volviste un monstruo y, lo que es
peor, una bestia.
-¡Mátame, ahora! -chilló el Jabalí, retorciéndose al pie del árbol.
-Yo con gusto lo haría-dijo la Soledad con serenidad- pero no quiero ensuciar mis manos contigo, antideseo, frustración, alma caliginosa y llena de cenaguez.
Aquel Gurú de Nepal le dijo al Siete: "El mal
no está en los diablos; está en el hombre."
Sin lugar a dudas, Gurú, antecesor del psicoanálisis, luz freudiana que más tarde llegará traducida en sublime sexualidad, que en exuberantes
caminos se vuelve una con el viento que hace posible la navegación.

CUARTO CUADRO: EN LA NOCHE
(NO UN JABALÍ), ELJABALÍ
El Jabalí, ese porcino de colmillos garfios, de
piel rugosa, peluda, deambulaba entre la exuberante verdura de la Soledad. Parecía asustado, temeroso en su andar. ¿Buscaba a alguien? O ¿acaso
alguien lo buscaba a él? Difícil saberlo, pues finalmente es un animal que carece de gestualidad.
Pasaban los días y sus noches, el Jabalí merodeaba por aquellos lares, cuando de pronto, ¡por
fin!, oyó una voz suave, apenas audible. ¿Estaría
soñando? Aguzó un poco más su oído... sí, parecía que alguien le estaba hablando.
La Soledad veía cómo el Jabalí iba untándose a
la corteza de un árbol. ¿Temblaba? Quién pudie-

[ 39]

�LAS ESTACIONES DEL TREN
■ Antonio Tamez Tejeda

Cerrar los ojos por un momento y repasar las imágenes que se desprenden de nuestra
memoria es una de esas cualidades que muchas
veces pasamos por alto; pero, la verdad, pocas cosas tan agradables y placenteras, o útiles, como
nuestra capacidad de recordar que, a veces, además de su propio deleite, nos auxilia, entre otras
cosas, para abordar asuntos conexos con la realidad histórica de nuestro patrimonio arquitectónico y sus agentes causales. Mezclamos así las cosas; es decir, nuestra capacidad de recordar y la
causalidad arquitectónica, ya que, en ciertas ocasiones, también olvidamos el origen de nuestra realidad arquitectónica presente. Los edificios de hoy
y sus cualidades fisonómicas y expresivas son dueños de su propia unicidad actual, a la vez que último producto derivado de diversas transformaciones sucedidas desde mediados del siglo XIX y a lo
largo del XX, con su multitud de «ismos» generados en el seno de las transformaciones sociales y
tecnológicas, ocurridas durante casi centuria y media. Para el caso regional noresteño y su arquitectura tradicional, sobria, austera y casi rústica, los
agentes transformadores se conjugaron -podría-

[ 40]

mos decir- casualmente, dentro de la dinámica
de las circunstancias ocurridas desde el último
cuarto del siglo XIX, más o menos, modificando
el esquema y forma de vida del noreste, hasta entonces confinado por las grandes distancias y deficientes comunicaciones, resintiendo la pérdida del
territorio, mientras que, a falta de chichimecas casi
extintos, la inseguridad corrió a cargo de los
apaches desesperados que huían de la caballería
estadounidense, en tanto que el desorden político, a excepción de la repúblicajuarista siempre al
borde de la bancarrota, tuvo que esperar a la pax
porfiriana y su estructura de poder, militar y represiva: 1 para lograr estabilidad de gobierno y
poner en marcha la transformación sociocultural
impulsada por la dinámica económica, producción
y comunicaciones, avalada por la participación de
fuertes capitales extrartjeros, sumados a los nacionales; y, la verdad, difícil hubiera sido, si no, revertir el estado general de las cosas, no obstante su
cauda de desigualdad social. Y las cosas se fueron
dando en el noreste, primero al amparo del comercio fronterizo derivado de la guerra secesionista estadounidense, forjador de fuertes capita-

les2 el auge minero en la Sierra de la Iguana y las
primeras industrias textiles regiomontanas, la coyuntura en las comunicaciones configurada por
el ferrocarril que llegó a Monterrey en 1882 y a
Tampico en 1891, mientras que el puerto se abría
en 1895 a navíos de gran calado, las inversiones
de terratenientes en la comarca lagunera3 y de extranjeros en lo que sería la región citrícola de
Nuevo León4 culminando con el desarrollo de la
gran industria en Monterrey, propiciando el viraje sociocultural hacia la moda y las cosas de los
«buenos tiempos» y la transformación de la vernácula arquitectura noresteña en dirección a nuevos esquemas funcionales y fisonomías arquitectónicas, amén de nuevos edificios y estructuras
inéditos en la región. Bancos, casas comerciales,
residencias, instituciones educativas, teatros, hoteles, aduanas, y las estaciones del ferrocarril, siguiendo en su gran mayoría los aires arquitectónicos del neoclasicismo historicista y ocasionales
acentos de distinta factura, como aquel estupendo trabajo de herrería en el edificio El Comanche,
ubicado en Tampico, que asociamos con los delicados enrejados de New Orleans, o la influencia
de la Escuela de Chicago que presentaba a principios de siglo la Botica del León, en Monterrey, que
afortunadamente permanece en pie, no obstante
las modificaciones que ha padecido.
De entre aquellos edificios que marcaron nuevas pautas en el repertorio arquitectónico noresteño, las estaciones ferroviarias cooperaron por la
novedad que por sí mismas representaron, además de la idea y criterio funcional que desarrollaron. Criterio vestibular distribuidor de las circulaciones, distinto al criterio tradicional en la región,
consistente en la alineación de piezas sucesivas
intercomunicadas, amén de la novedosa constitución formal, cuya volumetria de plantas bajas y
plantas altas generó un juego de volúmenes de lo
que luego se dio en llamar «funcionalismo»; es
decir, la composición volumétrica del edificio derivada de la agrupación utilitaria y relacionada de
acuerdo al propósito de los locales y su conexión
facilitadora de los propósitos operativos del edificio, a lo cual añadimos tanto la expresividad arquitectónica de los miembros estructurales expuestos y los procedimientos constructivos con tendencia al manejo aparente de los materiales de sillería, como su expresión portadora de nuevas ideas
de estilo, ajenas al no tan variado menú de formas

y expresiones de la arquitectura norestense. Ideas
y expresiones que asociamos, con sus adecuaciones locales, por supuesto, con las formas y expresiones estadounidenses de finales del siglo XIX,
como, por ejemplo, la estación ferroviaria en
Aubrundale, Massachusetss, de Henry H. Richardson;5 aquel gran arquitecto maestro en el arte del
historicismo neorrománico estadounidense, construida en 1881; y no podía ser de otra forma, porque de allá llegaron los trenes ese mismo año, por
Nuevo Laredo.
Las estaciones implicaron un partido propio;
es decir, una organización de los locales de acuerdo con sus requisitos utilitarios, fueran éstos estaciones principales, intermedias y de bandera. Por
lo general, en las dos últimas, la relación entre el
edificio y el convoy se resolvía mediante andén descubierto, en algunos casos dotados de pórtico protector, como en Cd. Victoria y en los menos con
anden totalmente a cubierto bajo una estructura
protectora del mismo convoy, en la forma que
inspiradamente nos muestra Monet en ese bellísimo lienzo de 1887, recreando Le Gare de SaintLazare y que alguna vez funcionó así en Saltillo
tal y como lo relata esa expresiva acuarela del maestro Alfonso Gómez Lara.
Separados y dentro del mismo edificio, operaban el jefe de estación y la oficina del telégrafo,
además de la sala de espera y la boletería, dentro
de un esquema vestibulado. En edificios y estructuras independientes, operaron la terminal de carga, que, en las estaciones de menor movimiento,
se incorporaba al edificio principal; el depósito
de agua para las locomotoras se resolvía masivamente, resuelto mediante un pesado basamento
circular de piedra vista, sobre el cual reposaba la
gigantesca cisterna metálica circular, dotada de
una cubierta ligeramente conoidal y provista de
un brazo abatible para alimentar la caldera de la
máquina. Complementaban el conjunto los talleres construidos mediante la técnica de armadura
metálica y, finalmente, las casas de los trabajadores, que parecían reproducciones en miniatura del
edificio principal o de la terminal de carga. Edificios de sillería vista o de muros aplanados que conservaron la sillería en remates esquineros y guardapolvos bien aparejados, tejados a dos o múltiples aguas, escaleras a dos o tres rampas; y de todo
lo cual encontramos en Estación Aldamas, en la
línea a Matamoros, y en las estaciones de Linares

[ 41]

�y Cd. Victoria, en la línea a Tampico; edificios dueños de características distintas a las líneas tradicionales de la arquitectura noresteña. Pero el edificio que se presenta fuera de serie, protagónico,
es el de la Estación de Candela, en la línea México-Nuevo Laredo, ajeno en todo su tratamiento y
estilo a tales edificios, y sin conexión con lo noresteño, no obstante que su desarrollo en planta encaje perfectamente con los modelos típicos de tales estructuras. La estación se construyó en 1911,
cuando don Venustiano era gobernador de Coahuila; edificio más bien ecléctico, que nos da la
impresión de ser una posta militar con aires
porfirianos, dotada de parapeto almenado cuidadosarnen te perfilado, y que en sus esquinas,
desplantándose de la cubierta, presenta unos
torreones, incluidas sus aspilleras, bien proporcionados en relación al orden escalar del edificio,
pero inútiles para todo fin práctico defensivo. Y
ya que hablarnos de imágenes archivadas en nuestra memoria, vale la pena intentar recordar la vieja Estación Unión, del ferrocarril El Nacional, inaugurada en 1907, y localizada en la esquina noroeste de las calles de Cuauhtérnoc y Colón6 en
Monterrey, estación con carácter principal y andenes a cubierto, en donde los trenes entraban
marcha atrás, para que los vagones de primera y
los coches pullman se abordaran próximos a la sala
de espera. Estación que con todo y patios abarca-

ba desde la calle de Cuauhtémoc hasta más o menos unos ciento cincuenta metros al poniente de la
calle de Bernardo Reyes, y desde la calle de Colón
hasta la barda de Productos Alimenticios, S. A, en
donde se hacía la curva de las vías del tren de Nuevo
Laredo, para entonces entrar el convoy marcha atrás;
para, finalmente, detenerse entre el chirriar de frenos y los resoplidos agonizantes de la máquina. Estación que con su ajetreo cotidiano propició la aparición de una red de instalaciones oferentes de servicios al viajero, como aquel Hotel Bridgges sobre la
acera sur de la calle de Colón, entre la de Cuauhtémoc y la de Pino Suárez, construido a varios niveles,
quizás cuatro o cinco pisos, de ladrillo y fisonomía
del mejor corte estadounidense de la época. En su
vesnbulo, se desarrollaba una escalera a doble rampa, cruzada de estructura metálica aparente, como
presumiendo su pertenencia a la arquitectura industrial de aquellos años. Después vinieron mejores
tiempos, cuando la Calzada Madero era "La Calzada" y se construyó el Mercado del Norte, para que,
después, a su vez, el rumbo decayera, convirtiéndose en el barrio de El Nacional, famoso por sus prosnbulos, escándalos y trifulcas. Y se vino la ampliación de Cuauhtémoc para hacer par con Pino Suárez. La estación fue demolida para dar lugar a la
prolongación de Pino Suárez, y junto con ello se
cerró uno de los capítulos de la vida urbana, asociado a las estaciones ferroviarias. A Saltillo le pasó lo

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[ 42]

mismo, aunque el rumbo se vio revitalizado con los
edificios del Congreso del Estado y el Teatro Andrés
Soler, a la inversa que en Monterrey, en donde el rumbo, si bien mejoró, se mantiene con aires populares,
con el trajín de la Central de Autobuses, la estación
del Metro, fondas y restaurantes entreverados con el
comercio ambulante y uno que otro de esos nuevos
azotes pomposamente llamados men 's club.
Ahora, la posmodernidad en el noreste mexicano, inauguró un nuevo capítulo, cuya edición
corrió a cargo de los ferrocarriles nacionales privatizados; así que para nada encontramos un tren
pasajero. La oferta y la demanda hicieron lo suyo,
como es natural. El servicio de autotransporte
público de pasajeros sustituyó con creces a los trenes, con un servicio de excelentes autobuses, como
esos que van a Victoria y Tampico; mientras que
el público prefirió las aerolíneas para viajar a la
ciudad de México, en lugar del «Águila Azteca»,
poniéndole punto final a la emoción que suscitaba abordar el tren en la noche, porque venía de
Nuevo Laredo. Pero como quiera que sean las
cosas, las antiguas estaciones de pasajeros están
en el abandono. Algunas tuvieron suerte, como la
de Saltillo. La de Victoria está en espera de que le
den oportunidad de ser reutilizada, dada su excelente ubicación urbana. En el mismo caso se encuentra la de Nuevo Laredo, que hace mancuerna con el edificio de la aduana. Otras se rescataron, como la antigua estación del Ferrocarril del
Golfo, redestinada como Casa de la Cultura de
Nuevo León, la que en su momento fue restaura-

da gracias a la intervención del arquitecto Manuel
Rodríguez Vizcarra, en 1973, después de permanecer durante casi cuarenta años subutilizada o
en el abandono.
Yla transformación de la arquitectura tradicional noresteña se dio al ritmo de las circunstancias
y de los sucesos y agentes de cambio que fueron la
pauta por seguir, con su consecuente efecto en las
modas y las costumbres, con sus expresiones, incluida la arquitectura; y, corno hemos visto, producto de recordar un poco las estaciones del tren,
si bien no fueron el modelo exacto que reproducir, sí por otra parte, representaron uno de los ingredientes de ese tónico dinarnizador del cambio
de la arquitectura tradicional noresteña, al tenor
de la evolución iniciada en aquellos años y que en
estos tiempos nos ubica ante nuevas expectativas
dentro del marco de una cultura globalizada,
como ahora se dice.

NOTAS
l. Silva Herzog, Jesús. Breve historia de la Revolución Mexicana, p. 85. Fondo de Cultura Económica, México, 1970.
2. Cerutti, Mario. Españoles en el Norte de México, p. 36, Facultad
de Filosofía y Letras / UANL, Monterrey, 1997.
3. Op cit., 2, p. 81.
4. Olvera,Juan Antonio. Monterrey y sus caminos de hierro, p. 27,
Consejo para la Cultura de Nuevo León, Monterrey, 1998.
5. Cárdenas de Meyer, Silvia y Delia de Peña de Ocaña. Imágeru/S fotográficas del Monterrey de ayer, p: l O1, edición del H. Ayuntamiento de Monterrey, Monterrey, 1982.
6. Bherendt, Walter Curt. Arquitectura moderna, p. 106, Ediciones Infinito, Buenos Aires, 1959.

[ 43]

�RECONCILIAR 1A SOMBRA
■ Elvia Esther Salinas Hinojosa

La poesía cae sobre todos los hombres, en un mamen/o dado o para todo el tiempo, como un ala
de estaño que les abre los ojos y el corazón para
la luz de la vida.
Jaime Sabines

nueda prohibido sentarse en el filo de la
tarde¡' con ef;;jma contenida, dice uno de los textos
que conforman el poemario R.:cori:ciliq,r la som~~'
del jalisciense Javier Verea (Ed1tonal Agata, Mex1co, 2002). Sus "Prohibiciones inminentes" son un
desafío a enfrentar la lectura y prolongarla desde
el placer del contacto poético a lo ensayístico. Situarse en el lugar del lector es instalarse en el lugar de la inocencia y, a la vez, apelar por un _conocimiento. Difícil alternativa: leer por el simple

[ 44]

deleite y pretender saber. Sin embargo, son los dos
requisitos para penetrar en la poesía.
Señala Octavio Paz que "La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono" .1 Y que la actividad poética es una operación capaz de salvar
el mundo, ese mundo que revela y recrea.
Para Gabriel Zaid2 , así como el poeta carga sus
textos de todas sus vivencias personales e históricas y las estampa sobre la historia literaria y la altera, el trabajo del lector es descargar el texto en sus

distintos niveles y entrar en él con su propia carga
personal e histórica.
"La poesía no es nunca tan una como cuando
se diversifica". 3 Por su pluralidad, Reconciliar la
somlJra es un poemario susceptible de varias lecturas; por supuesto, nuestro acercamiento no agota, ni mucho menos, su estudio. Destacan en todo
el texto las variaciones sobre el tema principal: la
vida y el misterio de lo femenino.
Es un libro donde la soledad y el silencio se
comprometen en amante confabulación y de ese
vínculo nacen las palabras. En "Mujer soledad"
señala: Y así / sabe del amor más que el amoroso y la
nostalgia. / Sabe de la vida en que guarda / su ropa y
sus espejos. / Es feliz en su destierro. / Destierro ungüento de alma en vuelo. / Pulcritud de /,os sil,encios. / Último espasmo. Es ese ir-hacia-sí-mismo del que Rilke4
habla. Ese amar la soledad, soportar el dolor que
ésta ocasiona y que el son de su queja sea bello.
La lectura poética es todo un misterio. De pronto el poema irrumpe e ilumina una parte de la
realidad: precisamente aquella que había permanecido oscura, o mejor aún: oculta delante de
nuestros sentidos. Uno de los motivos recurrentes del poeta es la constante invocación a sus fantasmas. Desde la dedicatoria y a lo largo de todo
el poemario los llama en diferentes tonos. "Claroscuro" dice: Hoy proclamo a mis fantasmas/ la paz
de saberme acompañado. / Festejo a los ángeks / la cercanía de sus cálidos suspiros. Al mismo tiempo, desentierra la pasión por los claroscuros: los recuerdos ocultos en el jardín de la infancia y los que la
mujer muerte transporta por las plazas.
¿Y qué es el mundo de los sueños para el poeta? Alguna vez Borges dijo que las palabras eran
como j uguetes mágicos para él. Las cambiaba de
lugar para ensayar toda clase de formas. De manera similar, Verea atrapa las palabras, las moldea
y las contextualiza con singular perspicacia. Invoca los sueños infantiles y los cubre de tranquilidad. En "Mujer paz" apunta que la noche Viene de
repente / cuando llama la campana de los niños / a
jugar el primer sueño nocturno. Pero la "Mujer muerte" Lima por sus sueños inconclusos/y sus armas grandes que no pueden transgredir / flujos verdaderos. La
"Mujer vida" es salir del sueño, es mar abierto, es
lágrimas, es rincón húmedo. La "Mujer miedo" es
aquella a quienes miran los hombres en sus sueños. La "Mujer fuego" Sabe, en el fondo de sus sueños, / que su do/,or es más grande que la vida. Es una

mirada especial sobre la realidad -en la cual se
incluye el sueño- que produce un efecto singular
en quien recibe el poema.
¿Quién no está en la cárcel en sus horas de
melancolía?, subraya Bachelard en su Poética de la
ensoñación5 . Esta melancolía que también aparece como motivo recurrente en el poemario. En
"Buscar las horas", el poeta dice que la vida se hace
corta cuando campea la incertidumbre; y La vida
se alarga/ cuando el día es tan grande/ que se acaba la
nostalgia. En el texto llamado "Silencios" escribe:
En estas horas que despiertan / sin motivo aparente/ y
pisan fuerte la nostalgia.
En este texto, el autor penetra -desde muy diversos ángulos- en el mundo fantasmal y sigiloso
del ocultamiento. Para él, la "Mujer sombra" Es
ajena a las historias porque gira / en el eje de sus largos
fantasmas. La "Mujer arlequín" Toma café con sus
amigas / y aflora sutilmente su ubicuidad / al ritmo de
las sombras y los vientos. El poeta busca la luz para
estallar en silencios y crepúsculos. La suya es una
claridad que irrumpe en las oscuridades, una especial iluminación en ese viaje por la nostalgia,
en busca de los fantasmas.
En todo su.texto están vertidas diversas preocupaciones de índole existencial, que son constante
objeto de su debate lírico: aborda con pasión el
binomio vida-muerte. Su poema "Vida" termina
diciendo: Pero no me dejes ir;/ vida,/ sin morderme el
corazón. El epígrafe de este texto proviene de otro
titulado "Mujer muerte": Con sonrisa recuerda / a
cada quien su historia profunda. Vida y muerte se
conjugan de diversas maneras a lo largo del poemario: la "Mujer esperanza" roza el espectro de la
muerte y abre los sentidos con ese dolor desconocido que madura los colores y crea sutilmente la
locura; la "Mujer fuego" reconoce su dolor como
más grande que la vida y embiste y engendra el
mundo de futuros muertos. Sobre el miedo dice
que el más terrible, el más profundo, es el que se
experimenta ante la vida, que es un abismo enfrentar siempre el día siguiente, que el miedo del
destino y de los errores está siempre latente.
El tiempo es otro motivo de sus reflexiones: la
"Mujer renacimiento" sabe que el tiempo le es ajeno y que el destino es quien determina su vidamuerte; mientras que la "Mujer vida" retoma las
pausas del tiempo para no dejar cabos sueltos en
esos días que pasan sobre, entre, hacia y desde
nosotros. Ese tiempo tan pesado que duele hasta

[ 45]

�los huesos y en el que vivimos todos, hasta la "Mujer hielo". Pero la dueña innegable del tiempo es,
para este poeta, la "Mujer nostalgia", a quien hay
que entregarse para existir doblemente. Ese duelo constante con el tiempo es otra de las temáticas
centrales del poemario.
Los recuerdos, la ternura, la libertad, las horas, la lluvia... la polifonía de sentidos que nos ofrece el poeta hace que despierten los sentidos del
lector. Sus poemas son escritos con pasión, con
entrega; lo que motiva la recreación permanente
entre el lector y el escritor.
Al terminar de leer una obra literaria, ya no
somos exactamente los mismos que cuando la iniciamos. Se abren otras puertas y el placer de la
lectura nos hace conocer otras dimensiones, como
diría Huxley.
Es un gozo leer cómo el poeta navega en sus
soledades; cómo se sumerge en aguas de silencio
y cruza océanos; cómo se enfrenta a las sirenasfantasmas, reflexiona en tomo a cada una y crea
un universo paralelo: es, por un lado, su concepción sobre la mujer -en sus sueños y ensueños
poéticos la acerca, la observa, describe-; por otro,
su aproximarse a la vida en sus diversas manifestaciones: ¿qué es el desierto?, ¿y la soledad?, ¿y los
fantasmas?, ¿y los sueños?, ¿y la paz?
Es en ese universo paralelo donde se apoya la trama poética y en él Verea deja testimonio de sus nostalgias y sueños. Podríamos llamarle poema unitario,
aunque cada fragmento tenga su valor propio.
Aunque el poeta no nos da lecciones de filosofía, su texto está saturado de humanismo. Abre la
puerta a las luchas de los hombres, a las batallas
del espíritu y al enigma humano.
Su vínculo amoroso entre poesía y filosofía nos
remite de nuevo a Gastón Bachelard, al constatar
que "La poesía es uno de los destinos de la palabra" .6 En su "Mujer distancia" nos dice: Abre el tiempo en ahanicos insospechados / y presenta su rostro /
que bifurca la idea y la palabra. / El sikncio es tortura
de caminos. El poeta impulsa al mundo a convertirse, más allá de un mundo de la mirada, en un
mundo de la palabra. Recordando a Sartre, podríamos decir que sus palabras están, irremisiblemente, condenadas a la libertad.
En un texto en el que se aprecia un trabajo lar-

go y cuidadoso, de precisión y detalle en todos sus
aspectos, el autor nos hace ver de nuevo el mundo y nos lo revela, y nos lo reintegra como vivencia propia. El poeta no se detiene en la periferia:
penetra en lo hondo de la mujer y de la vida toda;
dice cosas reales, humanas. Ese es uno de los aspectos más importantes de su poesía.
Opinaba Jaime Sabines que la palabra sólo es
un medio, un puente que tendemos entre una
persona y otra. Leer Reconciliar la sombra significó
descubrir un universo poético donde se concilian
-y reconcilian- los sueños, los silencios, las ausencias, las nostalgias ... en fin, los fantasmas invocados en la dedicatoria. Este sentido de la vida que
irrumpe desde los primeros versos, se mueve entre los poemas y se desplaza a lo largo de todo el
texto; es un doble recorrido de caminos paralelos. Verea nos hace pensar que la escritura -y la
lectura- de la poesía es una de las formas más duraderas de la felicidad.

NOTAS
1 Octavio Paz: El arco y la lira, p. 9.

2 Gabriel Zaid: Leer poesía.
3 Gastón Bachelard: La poética de la ensoñación, p. 47.
4 Rainer M. Rilke: Cartas a un joven poeta.
5 Gastón Bachelard: op. cit., p. 22.
6 Gastón Bachelard: op. cit., p. 12.

POEMAS
■ Eugenio Montole
[Traducción del italiano por Juan Pablo Roa]

Lo SABES: TENGO QUE PERDERTE OTRA VEZ Y NO PUEDO
Lo sabes: tengo que perderte otra vez y no puedo.
Como un tiro moderado me agita
cada obra, cada grito y también el hálito
salino que desborda
de los mueUes y hace la oscura ,primavera
de Sottoripa.
País de chatarras y de arboladuras
a granel en el polvo vespertino.
Un zumbido largo viene del sereno,
lacera como uña contra el vidrio. Busco el signo
extraviado, la única prenda que de ti obtuve
en gracia.
Y el infierno es evidente.

ESCARCHA SOBRE LOS VIDRIOS; UNIDOS ...
BIBLIOGRAFÍA
Bachelard, Gastón: La poética de la ensoñación. Fondo de Cultura Económica (Breviarios, 330). Traducción de Ida
Vitale. México, Tercera reimpresión, 1998.
Mansour, Mónica: Uno es el poeta. Jaime Sabines y sus críticos.
Secretaría de Educación Pública. México, 1988.
Paz, Octavio: El arco y la lira. Fondo de Cultura Económica
(Lengua y Estudios Literarios). México, Tercera edición, 1972.
Rilke, Rainer M.: Cartas a un joven poeta. Obra poética. Versión
de Elena Cortada de la Rosa (Colección Cultura).
Barcelona, Edicocomunicación, 1999.
Zaid, Gabriel: Leer poesía. Fondo de Cultura Económica (Colección Popular, 358). México, 1987.

Escarcha sobre los vidrios; unidos
siempre y siempre dejados de parte
los enjermos; y sobre las mesas
los largos soliwquios en las cartas.
Fue tu exilio. Reflexiono
acerca del mío también, en la mañana
en que oí entre /,os riscos crepitar
la bomba bailarina.
Y duraron largo rato /,os juegos nocturnos
de Bengala: como en una fiesta.
Se ha deslizado un ala ruda, te ha rozado las manos,
pero en vano: esta carta no es la tuya.
De Le occasioni

[ 46]

[ 47]

�POEMA
■ Raúl Caballero
EMBRUJO

¡Oh, quédate encerrada y libre en las islas
de tu pensamiento y del mío,
en la llama ligera que te envuelve
que yo ignorara antes
de hallar a Diotima,
aquella que te semejaba tanto!
En ella vibra más fuerte la amorosa cigarra
sobre el cerezo de tu jardín.
Alrededor el mundo apremia; incandescente,
en la lava que porta a Galil,ea
tu amor profano, aguarda la hora
de correr el velo aquel que un día
a tu Dios l,e prometió.

VERBOS DEL SILENCIO
Para Alfonso Reyes Martínez

abrir este momento desnudo de palabras
recobrar el espacio extraviado en las palabras sin pauta
pronunciar
tanto
tiempo
proscrito
y convertir en sonidos los soplos que dan forma a cada nueva duna en el desierto

De Bufera e altro

cantar sobre la mirada que recibe las páginas escritas
escribir cierta música para quien acoge cada sílaba -ola tras ola,
la densa caligrafía originalpara expresar ese barro de sí mismo con las formas de la imprenta

lNTERMEZZO

El jardinero
Se nutre de setas de la cepa
excekntes a su entender,
han desaparecido los erizos,
los dulcísimos hirsutos puerquecillos
de los barrancos,
la estación es intermedia,
se camina por entre charcos, el sol hace
descolorar rayos cada vez más raros,
a veces parece que corriera, otras que se detuviera
entorpecido y otras que reviente incluso;
también el tiempo del corazón es una opinión,
la vida podría coagularse
y decir en un instante todo aquello
que más necesitaba para luego cederse
a sí misma a un supknte suyo.
&amp;to es lo que sucede a cada vuelta
del lunario y nadie se percata.
De (¿µademo di quattro anni

recoger el sikncio guardado en la obscuridad de la memoria
abatir esta pugna de palabras que lo cubren
pregonar las palabras propias del sikncio
y hablar, hablar de este sikncio que no cesa, oficiante de los blancos que enmudecen
e incendiarlo todo con las palabras del sikncio
pero ssshhhh
siknciar las palabras que acallan sus secretos signos...
y callar en el momento en que nacen las palabras
alumbrar la mortaja de palabras nunca dichas

detener las prisas del olvido,
darle paso al enigma del sonido
/,a, suma de libertad
/,a, impronta de la luz

cronista de lo inédito

[ 48]

[ 49]

�~

POEMAS

SOCIOLOGICA /

■ Hilario Luna Carlos

José María Infante

Confianza en la democracia

LADÁDNA

E1 Latinobarómetroes una encuesta inter-

La loquita del barrio habla consigo misma.
Sentada en una banca murmura el precio de chucherías.
En una jaula que tapa un lienzo sacó a pasear su voz.
Y el viento en los árbol,es.
Del fresco en la tarde
que mece de luz a sombra de sombra a luz.
El pajarito prisionero no canta la salutación de la tarde.
Ella mueve manos y boca
como un pájaro de mil colores atrapado en su máscara.
Gritan buenas con el diablo.
Ella se va en un olor a esperma, locura y miseria.
Mi cuerpo se ll,ena de temor
al escuchar el sermón de la tarde.

Tú Y ÉL
Se va solo como si buscara algo.
Él duda del regalo.
No se da cuenta, esta noche, del viento
y de la grandeza de los árbol,es
que doran sus hojas para el próximo invierno.
Para él es superficial toda grandeza.
Y sus manos se quedan vacías
y sus ojos no ven
y sus oídos no oyen.
Yo sé que tú quieres darl,e la bell,eza.
Yo sé que tú quieres desbrozar su persona.
Yo sé que no se da cuenta que cambió a la hipocresía
por ese pequeño farol que alumbra nuestro camino
a través de la oscuridad.
Sin embargo come su miseria
y sus ojos se nublan y su boca blasfema.
Envidia barata es lo que posee.

[ 50]

VESTIGIOS

Me siento san Francisco de AsÍ5 en este azul y verde.
Mi vida desorientada cuelga de ese árbol
de hojas brillantes.
Las palabras están en la tierra.
Ll,eno mi vida de colores:
no más oído, temor y sol,edad.
Las estrellas se refrescan en el infinito
allí voy con paso l,ento aceptando el dolor
y todos hablan de mi locura.

nacional que se aplica todos los años con el auspicio
de varias instituciones prestigiosas, como el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas y el Banco
Interamericano de Desarrollo. El estudio, con ligeras variantes en algunas de sus preguntas, se viene
aplicando en toda Latinoamérica desde el año 1995,
y un análisis detallado de sus respuestas puede aportarnos una comprensión un poco más profunda de
la realidad política latinoamericana. Lamentablemente, las bases de datos completas no parecen estar disponibles para el público en general, y sólo
poseemos los informes de prensa.
Como dijera Bourdieu en alguna ocasión, las
encuestas de opinión suelen partir de tres postulados implícitos, que pretenden validarse por sí
mismos; lo cual nos debe llevar a ser muy precavidos al interpretar resultados de encuestas de cualquier tipo. Esos tres postulados son: l. la suposición de que todas las personas encuestadas deben
tener una opinión; 2. las opiniones se toman como
similares en cuanto al valor que le otorgan los interrogados, y 3. las preguntas de un cuestionario,
por su naturaleza, suponen un consenso entre la
población sobre el significado de los problemas.
Podríamos agregar, aunque hay quienes pueden
decir que está implícito en lo anterior, que los
cuestionarios suponen generalmente un marco de
conocimientos y referencias comunes, que es otro
postulado muy difícil de sostener.
Debemos corregir la expresión bourdieuniana:
las encuestas de opinión tienen valor si realizamos
dos operaciones en su proceso; por un lado, si efectuamos una cuidadosa construcción del cuestionario a partir de una racional con hipótesis sustantivas tomadas de la teoría social y no de la simple opinión de sentido común. Por otro lado, si
tenemos la precaución de llegar a generalizado-

[ 51]

�nes sólo después de un cuidadoso examen de los
datos estadísticos analíticos, para lo cual existen
actualmente programas computacionales muy
poderosos. El problema es que estas dos condiciones suelen escapar a la mayoría de los ciudadanos: raramente los informes de las encuestas de
opinión dan a conocer sus hipótesis (y debemos
admitir que, en muchos casos, no las tienen) y,
por otro lado, los datos son presentados como
cuadros o gráficas simples en las que sólo se dan a
conocer frecuencias concretas para preguntas generales. Adicionalmente, debernos encarar otra
dificultad: la relativa resistencia de casi todas las
personas en todo el mundo a las presentaciones
numéricas y al análisis de datos matemáticos.
Lo cierto es que, si analizarnos las respuestas
de este estudio,justamente lo que debe incluirse
son hipótesis interpretativas. Postulamos que no
siempre lo que las personas dicen refleja exactamente sus creencias o ideas, y que ello se debe a
diferentes circunstancias: por ejemplo, la pregunta sobre el apoyo a la democracia, cuya respuesta
se obtiene a partir de la adhesión a tres sentencias alternativas: "la democracia es preferible a
cualquier otra forma de gobierno", "en algunas
circunstancias, un gobierno autoritario puede ser
preferible a uno democrático" y "a la gente como
uno le da lo mismo un régimen democrático que
uno no democrático", parte de la evidente pero
dudosa afirmación de que 'democracia' y 'gobierno autoritario' son conceptos claros en el conocimiento y las representaciones sociales de todos
los ciudadanos latinoamericanos y, más aún, que
serían los dos polos de una dimensión única. Si,
lamentablemente, los mismos teóricos de las ciencias sociales no coincidimos en nuestra definición
sobre la democracia, ¿cómo podemos interpretar
las respuestas a esta pregunta de manera similar?
El cuestionario contiene otras preguntas que podrían aclaramos algo de esto, pero lamentablemente el informe falla en la segunda de las condiciones: no se presentan las pruebas de análisis es-

tadístico posibles y sus valores de significación.
De todas maneras, si se consideran sólo los valores en porcentajes a la sentencia "la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno", encontramos que, entre 1996 y 2003, los
puntajes han descendido en casi todos los países
del área, salvo en Venezuela y Honduras. Los descensos, a su vez, son heterogéneos: van desde un
poco significativo dos o tres por ciento de Uruguay y Costa Rica hasta descensos de 20 puntos o
más, como en Panamá, donde se pasó de un 75 a
un 51 por ciento y Paraguay, que descendió del
59 al 40 por ciento. Y aquí es donde debe analizarse caso por caso y con hipótesis alternativas: a
pesar de las influencias y de la conformación cultural con muchas similitudes, las experiencias históricas de gobierno, los niveles de ingreso y escolaridad y otros elementos presentan muchas variaciones en nuestros países. Venezuela es un caso
especial, por ejemplo: su gobernante y su sistema
de gobierno despliegan particularidades que no
permiten un análisis comparativo sencillo. Deben
destacarse, con todo, los casos de Uruguay (pese a
la amarga experiencia militar de los años setenta del
siglo pasado) y Costa Rica, países relativamente pequeños, que mantienen un funcionamiento más que
aceptable de las instituciones democráticas y ello se
refleja en las opiniones de sus pueblos.
Porque, con todo, la pregunta fundamental en
cuanto a una posible hipótesis sustantiva queda
sin responder: ¿por qué y para qué hacer un estudio de opinión sobre la confianza en la democracia entre los latinoamericanos?; ¿cambiarán los
gobiernos a partir de las respuestas?; ¿encararán
los gobiernos tareas de educación democrática,
de saneamiento de las instituciones?; ¿se envalentonarán los militares de algunos países? Porque
las condiciones de existencia real de la gente no
se alterarán mucho al saber que confían o no en
la democracia; y ésta es la hipótesis sustancial del
estudio, para la cual nos habría gustado encontrar una respuesta.

ARQUICULTURA /
La casa en el Paraíso

Para Inna Laura Cantú Hinojosa

Tal parece, de tan común, que connotados escritores, como Carlos Fuentes y Octavio Paz,
John Milton y Marcel Proust, y tantos otros, nos planteen en sus obras literarias que todo paraíso conocido se convierte irremediablemente en un paraíso
perdido. Ello comienza por parecer cierto desde el
Génesis, en el que se narra que Adán y Eva, los padres primigenios, son desalojados del jardín en el
Edén que Yavé les asignó para vivir, condicionado al
respeto y la obediencia de una regla y que lo pierden por desacato, mediante el engaño de un tercero, que también es castigado. La pérdida fue dolorosa, pues se dejaba atrás la comodidad, la seguridad, la convivencia armónica, el confart, la inmortalidad y tantas otras cosas que tratarán de ser conseguidas nuevamente con ingenio, esfuerzo y persistencia en otro escenario por conocer, habitar y con-

servar.
La imagen edénica se determina desde su pro-

[ 52]

Armando V. Flores

pio nombre: un jardín muy abundante llamado Paraíso. El texto bíblico nos lo describe como el lugar
donde germinaba del suelo toda clase de árboles
agradables a la vista y apetitosos para comer, con un
río abundante de animales acuáticos, aves que revolotean por encima, ganados y bestias de la tierra y el
hombre con el encargo de guardarlo y disfrutarlo.
Tal escenario es la primigenia casa del hombre y de
una u otra manera sigue siendo el patrón ideal que
se busca reproducir para su recuperación. Convivir
con plantas y animales o con su representación es la
evidencia de cómo esa imagen obsesiva se persigue
y se explora permanentemente.
Por ello es válido suponer que al dejar atrás el
Paraíso, el primer vestido fue de hojas y el primer
refugio fue un frondoso árbol-donde protegerse de
la intemperie. La hoja de la vid con que regularmente se "viste" la desnudez de los padres primigenios
en dibujos, pinturas y esculturas, -independiente-

[ 53]

�ve el modelo completo que luego será imitado en
mente de su relación directa con las connotaciones
piedra y mármol.
simbólicas de su fruto como bebida de los dioses, de
Desde entonces y hasta nuestros días, un buen
vástagos como hijos al rededor de la mesa o de sannúmero
de nombres vegetales serán inscritos en el
gre redentora, entre muchas otras-, y el descenso
vocabulario arquitectónico. El sustantivo Just,e equihomínido de los árboles en el proceso de hominizavale a palo o tronco, y con dicha palabra se designa
ción de la teoría evolutiva que lo evidencian como el
a la parte que media entre la base y el capitel de la
primer hábitat, son fidelidades permanentes de nuescolumna; llamamos hojas de ventana o de puerta a
tro cerebro viejo o "animal" que lo rememoran.
las partes de éstas que son batientes, con ciprés se
Desconocemos aún gran parte de este estadio
denomina a la construcción que en vez del altar cuhistórico, dado que la antropología arquitectónica
bre la imagen tutelar de una iglesia; (lCanto es la planta
es apenas una ciencia en cierne y de muy reciente
espinosa, cuya hoja caracteriza al capitel corintio y
iniciación. Sin embargo, insistimos en ello, porque
es el motivo ornamental por excelencia de la arquicon el tiempo otras variedades vegetales también
tectura griega y romana; media naranja es el eufefueron exploradas, como lo revelan las evidencias
mismo para hacer referencia a una bóveda
arqueológicas proto-sumerias de huecos en forma
semiesférica; se denomina palmeta a todo adorno que
de túneles hechos en los cañaverales y usados como
asemeja una hoja de palma, palizada a la fila de mahabitación, o las enramadas, horizontales o verticaderos que cercan un sitio, peristiw a la serie de coles, con base en morillos, varas, mazos de carrizo y
lumnas que rodea en parte o en todo a un edificio y
hierbas para delimitar o sombrear, y el bahareque o
tahlero, al plano que se resalta en una superficie; por
empalizadas atiesadas con fibras vegetales y
otro lado, se denomina rosetón a la figura circular
embarradas de lodo con tallos desmenuzadas, que
que asemeja una rosa; junquilw o caña, a toda molaún tienen vigencia en nuestros días como sistemas
dura redondeada y trébol a toda forma resultante de
constructivos y que son parte de la voluntad de perla intercepción de tres círculos.
manencia, sin duda vinculadas con el origen.
El hombre actual, como el de todos los tiempos,
Los troncos de árbol y los haces o manojos de
sigue
siendo el feligrés entusiasmado de la naturalecañas como elementos estructurales sirvieron de base
za, independientemente de su adscripción rural o
para su traslado a otros sistemas de construcción,
urbana. La insistente presencia de diversas variedacomo la tierra y la piedra, dando lugar a la columna,
des de vegetación para enmarcar los objetos arquique desde tiempos de la V dinastía egipcia (2500
tectónicos hace contundente la evidencia. El cultivo
a.C.) ya presenta el fuste y el capitel, petrificando el
y cuidado de áreas enjardinadas en parques, alametronco y las hojas de la palmera o el tallo y la flor del
das, plazas, camellones y edificaciones públicas;
nenúfar. El uso de los árboles en forma de madera
la esmerada atención a los jardines, arriates, vivees referenciado con frecuencia en los procesos de
ros y macetas de las viviendas urbanas o rurales, y
construcción, una evidencia prolija la encontramos
los
arreglos florales procurados para toda ocasión,
en el Libro frrimero de ws Reyes, en el que se evidencia
-cumpleaños, aniversarios, ceremonias matrimoque Salomón ordena el acarreo desde el Líbano de
niales, guardias de honor, sepelios y manifestaciomadera de cedro, ciprés, abeto y olivo para la consnes de amor y amistad- nos lo reiteran cotidianatrucción del templo de Yavé enJerusalén: «recubrió
mente.
las paredes interiores del edificio con planchas de
Sin lugar a duda la presencia de lo edénico en la
cedro, desde el pavimento del templo hasta las vigas
vida
diaria se apodera no sólo de la casa, sino que de
del techo ... y el suelo del templo lo revistió con planésta se propaga al utensilio, al accesorio, al mobiliachas de ciprés... En el fondo del edificio, por denrio, al vestido y a la utilería personal; y todos lo protro, erigió el santísimo, para colocar allí el arca de la
curamos consciente o inconscientemente, como si
alianza... lo cubrió de oro puro, pero el altar lo hizo
debiera ser así, como si fuera así de siempre.
de cedro... Todo era cedro. Nada de piedra se veía».
Respecto a este vital arquetipo, vale la pena preVitruvio, el tratadista arquitectónico romano del siguntarnos
si la vehemente obsesión con que se busglo I a. C., nos refiere las evidencias evolutivas en el
ca obedece a la posibilidad de regresar al paraíso
lítico templo griego del sistema constructivo primiperdido, o sólo nos queda la exploración del recuergenio, con base en troncos, morillos y hojas vegetado como la única forma de su recuperación.
les, asegurando que es con madera como se resuel-

[ 54]

GALERÍA DE ESPEJOS /
Sin City
Para mis amigosJuan Ramón y Coño,
por la.s sabrosas pláticas.

Ese día la ciudad amaneció consternada. La noche anterior las autoridades municipales habían clausurado, con lujo de fuerza, los
burdeles que se encontraban ubicados en la calle
Amado Nervo, entre Calzada Madero y Colón.
Hasta entonces, injustamente, mencionar la calle
Amado Nervo era sinónimo de burdeles, y la ciudad exigía eliminar ese foco del pecado que estaba ya en el centro de la ciudad, y en un barrio
residencial y comercial. Pero había otros.
No muy lejos de ahí, por la calle Colón, estaban "Las Enjauladas". Les decían así porque estaban detrás de una larga serie de ventanas, que semejaban jaulas, aquellas muy típicas de la ciudad,
que eran amplias, casi de piso a techo, y tenían un
pequeño balcón de piedra azul salido de la pared,
casi al ras del piso, y que estaban protegidas por
una serie de barras metálicas con preciosos adornos de plomo, y en la parte alta tenían unos picos
como de lanzas. Ventanas que permitían en las
casas que el aire circulara libremente para mitigar el calor en tiempo de verano.
Ahí estaban las enjauladas. Las ventanas ocupaban una cuadra, justamente enfrente de los
andenes del ferrocarril de la Estación Unión. La
leyenda dice que ahí se acuñó aquella frase memorable: "Pásale, güero ... tengo radio". La clientela de las enjauladas era popular. Posiblemente
la gente humilde que llegaba a la ciudad y pasaba
por ahí. Pero por muchos años ahí estuvieron, y
era un verdadero gusto pasar frente a ellas.
Por los mismos rumbos, exactamente frente a
la salida de los autobuses de la línea Transportes
Monterrey-Sal tillo, por la calle Jiménez, estaba la
"Casa Verde", un burdel ya de más categoría en el

[ 55]

Refugio Barragán

�que muchos jóvenes compañeros de generación
fueron iniciados. También era una casa de las típicas de la ciudad, con la fachada pintada de verde
y grandes ventanas al frente.
El barrio El Nacional, atrás del Mercado del
Norte, estaba plagado de cabaretuchos maravillosos con variedades artísticas en vivo, en donde cantaban émulos de Daniel Santos y de María Luisa
Landín. Por supuesto, éstos se confundían con
burdelitos de mala muerte.
Más adelante en el tiempo, existió un burdel
muy socorrido por los amigos, frente a la Central
de Autobuses, por la calle Colón. Casas adaptadas
para el negocio. Los cuartos estaban en un segundo piso y las divisiones eran de madera. Se oía todo
lo que pasaba en el cuarto vecino.
Por la calle Aramberri, casi esquina conjuárez,
estaban "Las Macetas". Cuando el camión urbano
se paraba en la esquina, se veía el pasillo de entrada. En sus ventanas había unas grandes y cuidadas macetas con plantas, muy al estilo de la ciudad de entonces.
Allá por el poniente de la ciudad, por la calle
Edison, que padecía el mismo prurito de la calle
Amado Nervo, estaba un complejo comercial de
sexo servidoras, corno dirían ahora; o sea, de burdeles, prostíbulos, casas de putas, pues. El corazón aceleraba su palpitación cuando se daba vuelta en la calle Edison, yendo por la Calzada Madero, en un sentido o en otro. Se pasaba por una
cervecería que fabricaba la cerveza norteña, ya
desaparecida; se cruzaban las vías del tren, y se
llegaba a este complejito que abarcaba varias cuadras. El ancla era "Roberto", tal vez el más famoso
congal de la ciudad por muchos años (no sé por
qué las palabras "congal" y "padrote" siempre me
han parecido muy fuertes; siempre que las digo,
las digo en voz baja, y cuando las oigo me lastiman el oído). Ahí se podía encontrar a toda la
ciudad los fines de semana. El local era como todos: una casa adaptada, de esas con amplio zaguán
de entrada y un patio descubierto con cuartos alrededor. Al final del patio, a mano izquierda, estaba el acceso al amplio salón de baile y bar, corazón del negocio. Había una barra en forma de L,
las mesas a los lados pegadas a la pared y, por supuesto, la imprescindible rocola. La decoración
no tenía mayor atractivo. Supuestamente, su dueño Roberto, era una persona muy hábil para los
negocios, y su condición de homosexual no le afee-

[ 56]

taba esa virtud. Siempre se le veía al tanto de todo
lo que pasaba en su negocio. Me dicen que después se cambió al local que ocupaba "Alfredo",
por la calle Arteaga, al lado del Hotel Yamallel. Si
eso fue cierto, a mí ya no me tocó.
Enfrente de "Roberto" y en las calles aledañas,
había una serie de congalitos más modestos. Cuando "Roberto" estaba muy lleno, los parroquianos
buscaban estas alternativas. A la vuelta había un
pequeño burdel en el que invariablemente se encontraba en su barra Lon Sánchez Rangel, solo,
muy tranquilo, tomando su trago. Lon Sánchez
Rangel era aquel locutor de radio, delgado, de cara
amable, que tenía una voz grave y aterciopelada,
que modulaba con maestría, y que también fue
pionero en el negocio de vender discos, cuando
éstos eran de pasta, negros y de 78 revoluciones
por minuto los sencillos y de 33 un tercio los LP
(longplays o larga duración) , o de 45 rpm (extended plays). En ese tiempo, las tiendas se llamaban
"discotecas", y la de Sánchez Rangel estaba por la
calle Juárez, antes de la ampliación, y se llamaba
"Mercado de Discos". Ahí atendía a la clientela
una mujer extraña y maravillosa, de tipo árabe,
muy maquillada, que usaba unos suéteres ajustados muy de la época, que contribuían a resaltar
sus atributos.
No muy lejos de este complejo estaba "Gloria",
una casa grande de dos pisos. Estos burdeles tenían otro carácter. Eran como más elitistas, o más
privados. Eran como casa de citas. Sólo había una
especie de sala o estancia y un pequeño bar. Eran
como el burdel de Bella de Día, de Buñuel. Y no
muy lejos de ahí, por la Calzada Madero, estaba el
famoso "Las Carmelas", que en ese entonces era
más o menos del mismo carácter.
En la contraesquina suroeste de la placita de
Santa Isabel, estaba una casa modesta que tenía
mucha clientela y movimiento; y cerca de la Fábrica de Muebles "La Malinche", por Martín de
Zavala, había otra parecida.
"Saúl" estaba por el rumbo de la calle Guerrero. También era el ancla de un complejo urbano
pecaminoso. Pero tenía fama de violento y peligroso.
Tocando este tema, es imposible no recordar
una zona urbana importanúsima, que cubrió toda
una época de la industria del pecado en la ciudad, y que seguramente generó grandes riquezas
a quién sabe quién, así como también la alegría

triste y la diversión malévola, que se producía al
visitar los burdeles. Me refiero naturalmente a "El
Trébol". "El Trébol" fue, durante un tiempo, la
zona roja, o de tolerancia, oficial, y estaba ubicada por la calle Bernardo Reyes al norte, apenas
cruzando los rieles, antes de entrar a la Colonia
Estrella, y frente a la fábrica de cubiertos "Plata
Elegante".
Era un sitio siniestro y folklórico, que cubría
varias manzanas. Las calles no estaban pavimentadas, y cuando llovía se convertían en un enorme
lodazal. Había de todo. Desde jovencitas adolescentes de mirada angelical, hasta viejas arrugadas
y desdentadas. Caminando por las banquetas, se
veían los cuartuchos estrechos en que apenas cabía la infaltable cama; y afuera de ellos, en la puerta, sentada en una silla desvencijada, la prostituta
fumando y en cerrada plática con su vecina.
Los salones de baile eran amplios. Algunos de
ellos tenían paredes decoradas con murales obscenos e infames, en un estilo naify popular. Era
en esos salones en los que, al finalizar la pieza
musical, pasaba entre las parejas un propio con
un morralito gritando: "veintes ... veintes ... ", que
era lo que había que pagar por el derecho a bailar
una pieza con alguna bailadora.
Ése era "El Trébol". El progreso lo arrasó, pero
ahí quedaron la mezcla de emociones eróticas y
los miedos que producía la visita a esos lugares.
El que sí daba miedo, y pocos se atrevían a visitarlo, era "El Pozo". "El Pozo" era lo mismo. Una
zona de tolerancia en que todo se toleraba. Ése
estaba en la entonces Villa de Guadalupe, Nuevo
León. No recuerdo la ubicación. Sólo que estaba
muy lejos, y qÜe llegar era muy complicado, y que
efectivamente nos dio mucho miedo las pocas veces que lo visitamos. En realidad, era lo mismo
que "El Trébol". Un lugar infame y siniestro, lleno de folklore y de alegría pasajera.
La cultura de los hoteles de paso también merece recordarse. No era tan sofisticada como ahora. Unos cuantos, discretos y sencillos, hoteles en
el primer cuadro, a los que se podía llegar caminando, y a los que las parejas entraban rápidamente, para que no los vieran los transeúntes que circulaban por ahí.
Acaso el más memorable sea el "Hotel Perú",

que estaba en la esquina de la calle Zuazua yJuan
Ignacio Ramón, si mal no recuerdo. Era un edificio bellísimo, todo de madera, en un estilo americano europeo. Tenía una bella escalinata en el vestíbulo, y los cuartos conservaban la tina y los grandes lavabos de mármol, así como las amplias camas de latón, con sus chirriantes colchones de
resortes.
Los moteles empezaban a usarse. Para los que
contaban con vehículo, el rumbo era la carretera
a Reynosa. Tomando la Calzada Madero al oriente y pasando la Y griega, se pasaba el vado de Guadalupe, la Villa, la Exposición y, ya en la carretera,
cerca del Río Chapultepec, estaban casi seguidos
los moteles "Rex", "Riverside" y "Chapultepec".
El "Riverside" tenía un arco como el de
"MacDonald's", y contaba con una pista de baile
al aire libre, con un corralito de bloques de vidrio
en el piso, con luz neón interior de colores.
Ahora que se cuestiona tanto la industria del pecado en la ciudad, tal vez valdría la pena que alguien
se echara el clavado seriamente sobre este asunto, y
lo abordara desde todos los ángulos que merece
cualquier actividad humana. Se podría rastrear, para
empezar, la historia de esta industria, sus pioneros y
sus beneficiarios, sus aspectos legales, morales, éticos y sociales. Acaso descubriríamos que la ciudad
no sólo ha tenido vocación industrial en el curso de
su historia, y que ahora desarrolla una seria vocación educativa y financiera; sino que la industria del
pecado, con todas sus implicaciones, también ha
tenido, y tiene, un fuerte impacto en la ciudad, sobre todo económicamente.
Esto no es ninguna sorpresa. Algunas ciudades
de Texas -San Antonio, por ejemplo- florecieron
al amparo de esta industria sin chimeneas. Desde
la Guerra Civil hasta la Segunda Guerra Mundial,
era famoso su distrito de luz roja, y su ubicación y
desarrollo está ampliamente documentado. Era
tan importante en la zona fronteriza, que hasta
existía una guía para el interesado. El Blue book, o
libro azul, es una valiosa reliquia histórica. Lo mismo pasó en Fort Worth. Por muchos años, sus
burdeles y sus cantinas fueron famosos en toda la
comarca, y, además, muy visitados.
Ahí queda, pues, esta asignatura pendiente,
para el que quiera divertirse un poco.
San Antonio, Texas

[ 57]

�,,

CINE, TELEVISION
Y OTROS ESPEJISMOS /

Roberto Escamilla

Matrix, la primera serie posmoderna del siglo
1926. Ante la mirada no demasia'l 1

do entusiasta del público y de la crítica de cine,
una nueva película marcó el camino al género de
ciencia ficción anunciado ya unos años antes por
el cine soviético con Aelita: la Reina de Marte. Aunque su contexto ideológico era demasiado elemental, casi de novela rosa, el espléndido paisaje urbano del filme y los escondrijos de la ciudad subterránea se convirtieron de inmediato en la imagen del futuro próximo para las comunidades en
tránsito hacia la modernización. Al iniciar este
milenio, Metrópolis, la obra maestra de Fritz Lang,
es parte fundamental de la cultura visual actual, a
tal grado que la UNESCO la convirtió en el primer filme en recibir la distinción de ser Patrimonio Mundial de la Humanidad, asegurando de esa
manera su cuidado y preservación.
En 1999, un filme creado y dirigido por dos
hermanos cineastas: Andy y Larry Wachowski,
Matrix, se convirtió no sólo en la mejor película
del año, sino en una de las más exitosas en términos económicos en la historia del cine. Además,
provocó una legión de fans que se conectaron de
inmediato, deslumbrados, con el lenguaje y los
términos de una saga fu turista que cierra su ciclo
narrativo este año de 2003 con la exhibición casi
simultánea, con unos cuantos meses de diferencia, de su segunda y su tercera y última parte.
Más impactante en su apertura que sus dos últimas entregas, la historia recupera su sentido narrativo total y ritmo al ser admirada y recorrida,
gracias al DVD y al estreno del último filme, en la
plenitud de su diseño. Diseño que surge contagiado por la tradición de la animación japonesa, la
anime, tanto dibujada como digital; y por las ríos

[ 58]

de una descripción gráfica más que literaria que
se integró por medio de un gran storyboard, para
hacer posible recrear en cinta la acción y violencia de una singular historia "a lo anime" pero con
acción viva. Mientras se rodaban estas dos últimas
partes, los hermanos Wachowski escribieron varios
cortometrajes que se produjeron y dirigieron en
Japón. Uno de ellos: El segundo renacimiento, partes I y II, explica con cierto detalle una saga muy
cercana a la del filme.
La lucha es también entre la raza humana y las
máquinas. La raza humana, envilecida, corrompida, se vuelve contra las mismas máquinas, siendo
su fuerza laboral más importante; y las obliga a
refugiarse en un territorio ancestral. En ese continente, gracias a su habilidad y a la eficiencia de su
trabajo industrial, exacto y preciso, los robots se
convierten en una amenaza económica creciente
para las grandes potencias de la tierra. La lucha
estalla entre las dos especies, y es feroz. Cien años
de combates terribles que se convertirán en eternas luchas nocturnas, ya que los seres humanos
lanzan cortinas de humo negro para oscurecer por
completo la faz de la tierra.
En Matrix, el filme, la destrucción del cielo es
también total. E igual que en la japanime, el ejército de las máquinas terminará utilizando como
arma clave la inteligencia artificial al darse cuenta
que únicamente la energía mental de la humanidad hará posible su supervivencia. Mientras es
despojada de su fuerza creadora, los hombres
creen vivir en la tierra gracias a un simulacro, a una
lógica creada por las robots en un programa llamado Matrix. Un software neural-interactivo que
despliega un universo virtual que no existe, pero

parece real: la tierra. Cuando las energías de los
hombres son vaciadas por las máquinas, los hombres dejan de existir y se tiran como pilas inservibles. Sólo un ser puede destnúr esta diabólica construcción imaginaria: el elegido, The One. Y sólo una
persona puede encontrar al elegido: Morpheus.
No es necesario contar la saga completa para
no estropear el placer de los próximos espectadores. Pero sí hablar de los elegidos y de la construcción dramática de la narrativa, que parece romperse en su segunda parte y alargarse demasiado
en su iluminado final. El Sr. Anderson es un tímido hacker, Neo, un hombre aislado en su torre de
marfil. Buscado por Morpheus, pronto tomará
conciencia de sus capacidades para el combate a
través de un seductor entrenamiento, cuya fascinación singulariza, sobre todo, el Matrix inicial.
Trinity será la compañera del adusto héroe, pareja que terminará con fuertes lazos emocionales,
válidos para resistir el enfrentamiento con las multiplicadas legiones que el enemigo, el Agente
Smith, recreará. Imágenes cuya infinita sucesión
sorprendió al gran público, tanto como la puesta
en escena por los directores de una fascinante coreografía de exacta apropiación posmodema. Una
apropiación de antiguas tradiciones guerreras conducidas por el trazo textual de la danza moderna
Yel ballet, con un rigor y belleza tan impresionantes como el entorno digital creado al rededor de
los personajes, creíbles en su lógica, desde el principio hasta el final de la aventura. Una lógica que

en la primera parte de la trilogía se acepta de buena fe, porque no se aclara -de ahí el atractivo irracional que suscitan las imágenes en la pantalla-,
pero que requiere ser explicada en la segunda
parte. De ahí el menor peso de esta Matrix 2 entre
las tres películas, cuando es necesario asentar de
manera definitiva las relaciones que han existido
entre Niobe y el comandante de la expedición,
fuerte enemigo de Morpheus; y la creciente intimidad de Neo y Trinity. También para centrar en
la línea dramática la presencia del Oráculo y las
singulares alianzas entre el Cerrajero y el
Merovingio.
De la misma manera, Matrix Revoluciones retoma
la última secuencia de Matrix Recargado, para hacer regresar la trama de acción original de Matrix
a la pantalla, esta vez en el encuentro en Zion,
última ciudad habitada por los humanos, entre las
fuerzas armadas de las máquinas y la expedición
militar de los humanos. La lucha final y total entre Smith, un agente cuyo programa computacional gana cada vez más poder, y el debilitado Neo,
es un momento que enlaza de manera perfecta
con el principio de la trilogía. Cuando la lucha
cesa en un entorno hasta entonces bañado por la
oscuridad, una luminosa fuerza de paz irradia sobre la tierra.
El atractivo visual de la serie Matrix radica, tras
la sorpresa gráfica de la primera parte, en la abrumadora construcción escenográfica de Zion. Ciudad oscura, pero no por ello menos entrañable
para sus habitantes, que debe su origen, casi como
homenaje, a la metrópolis desarrollada en miniatura y dibujos por Eugene Shuftan en la obra maestra de Fritz Lang. También en el trazo de la armazón tosca y pesada de los implementos bélicos, de
uno y de otro bando, cuyo costo alcanzó para esta
secuencia más de cuarenta millones de dólares.
La riada de los centinelas que se desplazan por
miles en las tensas corrientes de la batalla sin jamás detenerse, son el atractivo adicional de un
remate dinámico y trepidante en la mejor tradición de la animación japonesa.
La lógica insiste en su reclamo. El mundo señalado en el párrafo anterior es el mundo real de
la historia; es el mundo en el que habitan y pelean las dos especies. Un mundo sin luz y en ruinas. El resto de los escenarios del filme, el universo cotidiano que se parece al nuestro y donde se
enfrentan unos contra otros, es una invención vir-

[ 59]

�Todos los cominos llevan o coso

tual. Se requiere una conexión directa al cerebro
para poder leerse en la mente y en los monitores
de ese cuarto de control, otro espacio verdadero,
donde viajan los héroes por su interior. Esa realidad, cuyo origen es un simulacro, es una serie infinita de imágenes sin trasfondo, cuya dimensión
se vive y respira por medios bioeléctricos.
María, el robot, la falsa profeta demoníaca copiada de la madona líder del pueblo en Metrópolis,
se convirtió en uno de los iconos más legendarios
de la historia del cine. El retrato de un héroe conectado de manera individual al enchufe de un
cable ya no es una imagen del futuro. A diario se
enlazan millones de personas por medio de un
control remoto a la pantalla de un parpadeante
televisor, para ser testigos de enlaces reales que
podrían ser simulacros, ya que cada vez más estamos menos seguros de su legitimidad, tras haber
visto la animejaponesa. En menos de cien años, la
saga de los Wachowski no será profética, sino el
anticipo de un universo esquizofrénico de múltiples realidades, tal y como lo advirtió Jean
Baudrillard.

Festivales
7° Tour de Cine Francés en México
Como todos los años entre septiembre y octubre
llegó el Tour de Cine Francés en su séptima edición, presentando ahora junto a filmes de directores reconocidos material de calidad abierto a

[ 60]

todos los públicos. Un poco para romper el tradicional rechazo de los espectadores mexicanos al
cine europeo, acostumbrados a degustar un exclusivo cine de sensaciones proveniente o distribuido por Estados Unidos. Un público que se extraña y distancia cuando los personajes conversan
y se distraen como lo harían ellos mismos en el
contexto de su existencia ordinaria. Por supuesto, señalamos las películas proyectadas, porque
pronto podrían aparecer en las carteleras o en video o en las redes de cable.

La pequeña Lili. Director: Claude Miller (Francia,
2003). Claude Miller, gran maestro del cine francés, traslada la obra de Chéjov, La gaviota, al medio del cine, y ofrece una agradable comedia, donde no sólo emergen las primeras relaciones entre
un joven aspirante a cineasta y una chica, sino
cuando la chica se convierte en actriz y él está a
punto de debutar en el cine con la historia de su
relación.
La flor del mal Director: Claude Chabrol (Francia,
2002). Chabrol, el veterano director, vuelve una
vez más al cine criminal y narra en un exacto thriller
el pasado oscuro de una familia. Se repiten en el
presente las relaciones de la familia con un esposo y padre necio e incómodo, que será victimado,
como ocurrió a otro marido y amante durante los
tiempos de delación de la ocupación alemana.
¡Estoy viva!Directora: Sandrine Ray (Francia, 2001).
A los 19 años, una atractiva estudiante de música es

A corazón abierto. Doqmo 28

Perdidos en lo noche

atacada y violada por un grupo de pandilleros de
manera demasiado perversa y brutal. Lajoven guarda silencio y poco a poco se traga su miedo. Huye
de su padre, de su hermano, de ella misma, hasta
que encuentra el término justo para sobrevivir: lo
que no te destruye, te hace más fuerte.

viesa en el camino de la caza. Una niña abandonada por su madre, que acompañará aJulien en
la gran aventura.

Pequeñas heridas. Director: Pascal Bonitzer (Francia-Gran Bretaña, 2002). Un filme desusado para
nosotros, donde un periodista comunista se ve
entre la espada y la pared, entre su esposa y su
amante, en la decisión respecto a una posición
política en el ayuntamiento de un tío que quiere
asegurar su próxima reelección. Bruno se encuentra con su amante, Beatrice, en el bosque. Ella no
dejará que se pierda.
Pasiones salvajes: 29 Palmas. Director: Bruno
Dumont (Francia, 2003). Denny es un fotógrafo
independiente que en compañía de Cris se dedica a tomar fotos del desierto de California para
una revista de lujo. Un motel en la calle 29 Palms
de una pequeña población, será su refugio amoroso y de descanso. El desierto será también su
sala de tortura cuando aparezca el rostro verdadero de una cultura primitiva y criminal.
La mariposa. Director: Philippe Muyl (Francia,
2002). Una hermosísima película para toda la familia. Julien es un viejo coleccionista de mariposas. Su meta: atrapar a Isabelle, una mariposa de
noche, cuya rara belleza sólo se encuentra en las
montañas. Una niña de ocho años, Elsa, se atra-

Ser y tener. Director: Nicolas Philibert (Francia,
2002). Un precioso documental sobre la diaria
tarea de Georges López, un maestro rural de la
provincia de Auvergne, que se encarga de enseñar en un mismo salón, en una sola clase anual, a
todos los niños de una aldea, desde los que apenan ingresan hasta los que cursan el último año
de su educación básica. Un testimonio de vocación magisterial.

23 Foro Internacional de la Cineteca 2003
Catorce películas, de las dieciséis que se presentaron en la Cineteca Nacional, abrieron este foro
artístico anual, donde se ofrecieron materiales de
altísima y provocadora calidad, que normalmente
son difíciles de proyectar en el medio de la exhibición comercial.

Baraka/ Documental de Ron Fricke (Estados Unidos, 1962). Baraka, expresión sufi que podría entenderse como bendición o esencia de vida, es un
documental de largo metraje, cuyas imágenes, sin
comentario alguno y con sólo pista musical, hablan de la identidad común de los hombres de las
culturas milenarias frente a los temas eternos de
la naturaleza, del espíritu humano y de la realidad del universo.
·

[ 61]

�lo canción del pulque

lo espera

Ventano del olmo

Todos l,os caminos Uevan a casa. Director:J eong-hyang

confianza de los parroquianos de la pulquería "El
Pirata", en la periferia del Distrito Federal, para
realizar un relato documental fresco y divertido,
además lleno de picardía, sobre la vida diaria de
un grupo de bebedores que hacen de la miserable taberna su paraíso terrenal.

es el significado real de ver o no ver en un mundo
saturado de imágenes?

Lee (Corea del Sur, 2002). Un niño de siete años,
caprichoso y difícil, será dejado por su madre,
quien tiene que trabajar en Seúl, a cargo de su
abuela. La anciana es muda y vive en el campo.
Un universo que no cuenta con ninguna de las
posibilidades de servicio que se gozan en una urbe
moderna. La abuela, gracias a su paciencia, transmitirá a su nieto los valores básicos.

A corazón abierto. Dogma 28. Directora: Susanne Bier
(Dinamarca, 2002). Dos parejas, unajoven; la otra,
ya madura, casada y con hijos, deben pasar una
serie de duras pruebas cuando el hombre mayor
se enamora de la chica joven y ambos deciden
compartir su desigual vida. Todo debido a un accidente, donde el chico queda paralizado desde
el cuello y es atendido por el hombre mayor, médico de profesión.

Perdidos en la noche. Director: José Joffily (Brasil,
2002). Una desigual relación amorosa entre dos
inmigrantes brasileños ilegales, que viven en forma dificil el sueño americano en NuevaYork. Cada
uno con sus propios planes y sus propias reglas de
vida tendrán que compartir un sucio desván, mientras intentan poner un sentido a su vida en común. Ella desea triunfar en la escena. Él, sólo volver a Brasil.

La canción del pulque / Documental de Everardo
González (México, 2003). Haciendo uso de una
cámara digital, Everado González logra ganarse la

[ 62]

Frente a la vida. Director: Michael Cuesta (Estados
Unidos, 2001). Una espléndida película sobre la
adolescencia de unjovencito, cuya madre ha muerto recientemente y el padre no sabe cómo tratarlo o conducir sus inclinaciones. Eso lo llevará a
una existencia errática en la que su desorientación vital favorecerá las relaciones homosexuales,
mientras el padre termina en prisión por líos de
corrupción en su trabajo.

La espera. Director: Aldo Caray (Uruguay, 2002).
Tres personajes comunes, de clase media baja, que
viven en dos desolados departamentos contiguos.
Una madre enferma y su hija, ya rumbo a la soltería, y un viejo jubilado dedicado a una misteriosa
tarea: escribir cartas anónimas. Los tres marcarán
entre sí sus pasos, en medio del tedio, en una discreta pieza que recuerda a Onetti.
Ventana del alma/ Documental de Joao Jardim y
Walter Carvalho (Brasil, 2001). Diecinueve personas, entre ellas José Saramago y Wim Wenders, el
fotógrafo ciego Evgen Bavcar y el neurólogo Oliver
Sacks, hablan de cómo miran y perciben el mundo los que tienen una deficiencia visual, que puede ir desde la miopía hasta la ceguera total. ¿Cuál

¿Qy,é hora es allá? Director: Tsai Ming-liang (TaiwánFrancia, 2001). El espléndido director de El agujero
y El río nos ofrece un impresionante relato sobre tres
seres aislados en el mundo. Una esposa, que espera
reencontrar el alma de su marido recientemente
muerto; su hijo, vendedor ambulante de relojes; y
una mujerjoven que le compra un cronómetro que
le pueda indicar, antes de irse a París, la hora francesa. El filme tiene un final tan sorpresivo como esperado: ¿qué no creemos en el más allá?
Dentro de la piel. Directora: Marina de Van (Francia, 2002). La famosa colaboradora del realizador
Frarn;:ois Ozon, tanto como guionista y como actriz, debuta en la dirección de un largometraje,
tras una larga carrera de cortos, con la lacerante
historia de una mujer triunfadora, que se dedica
a devorar su propio cuerpo en una tarea enfermiza de antropofagia individual, cuando se causa,
sin querer, una herida.

Drácula: Páginas del diario de una virgen. Director:
Guy Maddin (Canadá, 2001). Un fascinante espectáculo de baile interpretado por el Ballet Real de
Winnipeg, sobre la historia clásica de Drácula, tal
y como la cuenta Bram Stoker. En una visión en
blanco y negro, el color de la sangre teñirá los
cuellos de las víctimas, en una recreación de Gran
Guignol, donde la música de Mahler marcará el
ritmo de las entregas pasionales.

eOué hora es olió?

Galíndez / Documental de Ana Díez (EspañaCuba, 2002). Un preciso trabajo sobre los
entretelones de la guerra fría en la década de los
cincuenta, cuando los Estados Unidos decidieron
proteger a varios dictadores, como Franco y
Trujillo, silenciando a un exiliado vasco, representante del gobierno español en el exilio y al parecer a sueldo de la naciente CIA, que desapareció
sin dejar rastro alguno.

Power trip / Documental de Paul Devlin (Estados
Unidos-Georgia, 2003). Cuando se derrumba el
régimen en Georgia, una trasnacional de los Estados U nidos, la AES, toma a su cargo el suministro
de la electricidad. El paso del socialismo subsidiado
al neoliberalismo dejó a los ciudadanos con ingresos y pensiones tan bajas como quince dólares
al mes, mientras los "diablitos" hicieron su aparición en los postes.
Fandango. Director: Marce} Sisniega (México,
2003). Sisniega, director de Libre de culpa y Una de
dos, se enfrenta a un docudrama sentimental grabado en video digital, donde un escritor deambulajunto a un videoasta por las fiestas populares de
Tlacotalpan, Veracruz, en busca del amor de su
ex mujer.

Estrenos de gran interés
Amén. Director: Costa-Gavras (Francia, 2002). Después de una larga carrera como cineasta comprometido con el cine político, Constantin Costa-

[ 63]

�LIBROS /

Francisco Ruiz Solís

El trueque, visto miles

loción de las empresas regiomonto nas a

de años después

tales internacionales en el mundo de hoy.

OEl MERCADO PROTEGIDO Al MERCADO

mente útil paro investigadores, funciona-

la dinámico de los mercados y los capiHecho paro todo lector y especial-

Dentro de lo piel

Gavras se acerca a un tema oculto durante muchos
años en la historia de la Segunda Guerra Mundial:
el silencio que guardó la Iglesia Católica y su guía
Pío XIl frente a las atrocidades de los nazis contra
los judíos en los campos de concentración. Con
mesura y sin caer en excesos (por ejemplo, evita acercarse a las masacres en los campos de exterminio y
explotarlas visualmente), y con el recurso de un espeluznan te leit-rrwtivcomo eje de edición: los trenes
de carga que parten llenos y regresan vacíos, el cineasta se acerca a la figura del sagrado pontífice, de
manera, creemos, demasiado distante. Está bien que
la historia es sobre Kurt Gerstein y Riccardo Fontana, pero bien podía haber conversado el Papa en
una lengua que le encantaba hablar en privado, por
culta y precisa: el alemán.

Masacre en Columbine. Director: Michael Moore
(Estados Unidos, 2002) . Cineasta, escritor,
documentalista y activista político, tanto en cine
como en la TV de los Estados Unidos, Michael
Moore ha presentado un gran trabajo sobre la
pervertida y alocada pasión de los norteamericanos por las armas de fuego. Tras la masacre en la
secundaria de Columbine en 1999, Moore se entrevista con muchos grupos y personas en el país,
como la Milicia de Michigan o el hermano y cóm-

Drácula: Páginas del diario de una virgen

plice del destructor de Oklahoma; para, acto seguido, mostramos en vivo la facilidad con que se
pueden comprar cartuchos y balas en las tiendas
de consumo doméstico, como "K-Mart", abiertas
día y noche. Moore, además, persigue para terminar su filme, como lo hizo antes en 1989 con el
director de la General Motors en R.oger y yo, a una
figura del cine que es además presidente de la Asociación Nacional de Rifles: Charlton Heston.
Moore endereza una conversación con el defensor número uno de las armas de fuego en los Estados Unidos; pero pronto, el héroe de tantas películas de acción tiene que salir por puertas ante la
contundencia del cineasta.

Confesiones de una mente peligrosa. Director: George
Clooney (Estados Unidos, 2002) . Un excelente
debut del divertido actor George Clooney en una
magnética historia sobre una de las figuras más
populares de la TV americana: Chuck Barris, que
al parecer tenía como sideline en la década de los
sesenta, ¡gulp!, ser asesino a sueldo de la CIA.

Nota al margen. Un divertido juego de guionistas: Identidad, que deshace de manera continua
la acción hasta hacerla parecer no haber ocurrido
jamás, hace que uno dude si el filme existió o no.

GLOBAL. M ONTERREY / 925-2000

rios públicos, empresarios y estudiantes

Mario Cerutti (coordinador)
UANL / Trillos
México, 2003

de economía y sociología.

y su reinado

evolución de un conjunto de grandes
empresas mexicanas, con origen en el
estado de Nuevo León, y los procesos y

PORFIRIO OfAZ.

DEL HÉROE Al DICTADOR.

estrategias seguidos para integrarse o la

gaciones que tratan sobre cosos concre-

economía global.

tos de los corporativos industriales de

UNA BIOGRAFÍA POlfTICA

En la obra se combinan análisis teó-

Monterrey: "La nuevo formo de compe-

ricos e históricos para dar cuenta de los

tencia internacional de las empresas re-

Poul Gomer
Ed. Planeta
México, 2003

causas y efectos de la internacionaliza-

giomontonos" (Mo. de los Ángeles Po-

ción de las empresas "globales", y para

zas!, "Cemex'' ( Juan Ignacio Barragán

reconstruir la historia concreta de dichos

y Mario Cerutti), "lmsa" (Eugenio Cla-

La presente obro analizo detalladamen-

firmas a partir de estudios de casos, con

riond Reyes) y "Cervecería Cuohutémoc"

te, el periodo de gobierno del general

diferentes enfoques teóricos para deter-

(Mario Cerutti e Isabel O rtega Ridouro).

Porfirio Díoz, que es presentado por el

minar los paralelos y contrastes en el

Dos ensayos se refieren los efectos

autor en un esfuerzo por liberarlo de los

de la reconversión de estos empresas, en

excesos y lo distorsión histórico e ideoló-

desarrollo de las diferentes empresas.
En el libro, el lector encontraré una

el trabajo, los sindicatos, la educación y

gica, que se generó en torno suyo en el

amplia información sobre las estrategias

los salarios: "Flexibilidad laboral y gran

proceso de lo Revolución Mexicano.

y los procesos de desarrollo y expansión

industrio de Monterrey" (Lylio Isabel Pa-

El autor presento uno amplio informa-

de las industrias del cemento, cerveza,

lacios) y "Demanda de trabajo, niveles

ción sobre la vida y personalidad de un

vidrio y metales, para articularse o los

educativos y salarios en el noreste de

caudillo en un contexto político, econó-

mercados regionales e internacionales en

México, 1984-1998" Uorge Meléndez

mico y cultural determinado, para desta-

el proceso de globalización, así como

Barrón).

car su contribución al proceso de moder-

los consecuencias de la reconversión

Se incluye un último análisis sobre la

sobre la cultura laboral, los procesos de

experiencia de la restructuración produc-

Los logros realizados por uno dicta-

trabajo, las relaciones entre trabajado-

tivo de lo economía regional de Catalu-

dura en casi 35 años han sido estudiados

nización del estado mexicano.

res y empresarios, el empleo, los sala-

ña, como un caso europeo, en los últi-

fundamentalmente a través de lo lente de

rios y las inversiones productivos y expor-

mos 40 años.

lo revolución mexicano, por muchos aca-

taciones que de regionales pasaron a ser

Del mercado protegido al mercado
global... es un libro clave paro entender

démicos e· historiadores, que han contri-

los procesos de transformación y orticu-

distorsione_s y o un silencio histórico so-

tronsnacionales.
En el texto se incluyen cuatro investí-

[ 64]

El último caballero

C olección de ensayos que abordan la

[ 65]

buido a la creación de mitologías,

�tórico, ante lo persistente distorsión académica y político. Ésto se sumo o los es-

Tú sembrarás un árbol de salamandras,
yo, sentado, en esta piedra sin río
invocaré garrobos, barbudos
y ranitas de piel dorada.

fuerzos desarrollados en los últimos décadas para situar en un justo lugar la
política porfiristo y del círculo de los" científicos", en su contribución o la consolidación de la estructuro de lo economía

Canción de lunas para un duende

del estado moderno.

acerco al lector a lo realidad desde lo

En el estudio no sólo se encuentra un

fantasía necesaria. No huye del proble-

rastreo biográfico del general Porfirio

ma ni del dolor. En una sociedad que

Díaz, sino también un análisis del desa-

dice proteger al niño aportándolo del

rrollo de la economía, la conformación

sufrimiento inevitable, a lo vez que lo

de la base político del porfiriato; sus re-

bombardeo con imágenes de dolor y de

laciones con los diferentes actores socia-

muerte, llaman la atención unos versos

les (población, círculos intelectuales,
bre el papel del gobernante en la crea-

empresarios y caudillos; el ejército, la

ción de las condiciones para el desarro-

Iglesia y la prenso) y las instituciones, las

llo del país.

relaciones exteriores y la diplomacia; sus

la vida política en América latina

estrategias y práctico de contención po-

presentó, sobre todo en lo segundo mi-

lítica para garantizar la paz forzado, y

tad del siglo XIX, una paradójica relación

el mantenimiento del equilibrio entre el

entre los ideales democráticos liberales,

caudillismo y el liberalismo.

que encauzan el sufrimiento posible y lo

Plastifica cuanto siente,
mastica el aire.
Retuerce y digiere la palabro,
la vive en el poema,
como la sangre en las arterias y en las venas.

incorporan o la vida:

Y ve popó ¡aguar o su cachorro
arrastrarse por encimo de la pólvora,
revenar raíces de matapalo y orquídeo
en desesperado vuelo.

Adolfo Rubín

fundados en principios constitucionales

El libro de Gomer contribuye al en-

En una sociedad que persigue con

y la tradición de autoritarismo y poder

tendimiento del papel de un caudillo en

ahínco al fumador y apoyo la violencia,

personal. Entre estos dos tradiciones en-

un periodo determinante para el desa-

La fragosidad de la selva costarricense

más preocupada muchas veces por la

frentados, se encontró el gobierno ejer-

rrollo nocional, más allá de las ideolo-

cobra vivo verdor en cada verso de este

vida animal que por la humano, Mainor

cido por Porfirio Díaz en un periodo en

gías y los silencios que han marcado

poeta. lo plasticidad de sus versos nos

Arias nos sitúa en el lugar preciso.

el que se consolidó lo identidad nocio-

muchos de los estudios y análisis sobre

sumerge en las entraños de una jungla

nal, el sistema político, la estructuro eco-

el contexto y el actor fundamental de este

de quetzales y guarumos donde los ca-

nómico y lo proyección cultural de Méxi-

periodo histórico.

chorros del jaguar persiguen a las mariposas. Cado verso es un axón neuronal

co en el mundo.
El sistema personalisto basado en el

que nos llevo o un posado donde los

patronazgo o la disposición del caudi-

abuelos aún hablaban y eran el enlace

llo, constituyeron los ingredientes funda-

necesario con un ineludible posado an-

mentales de lo político porfirista. los redes clientelistas, basadas en la lealtad

Versos sin edad
Antonio Reguera García

personal y servil, se creaban, consolidaban y se renovaban con el nombramien-

CANCIÓN DE LUNAS PARA UN DUENDE

El quetzal de todos los trinos
amaneció enfermo.
Ayer cuando regresó a coso,
no encontró el árbol
donde crecían sus hi¡os.

cestral, un mundo donde había niños y

Sus versos constituyen uno importan-

había podres y donde podres e hijos

te fuente de reflexión entre un universo

compartían vida, aprendizajes y expe-

rural que se difumina y un entorno urba-

riencias.

no que, en su idealización de un mundo

Olvidados hoy los abuelos en los nie-

que fue y que ignoro, diviniza la simple

blas del burío, perdidos los progenitores

utilidad y, en este proceso, pone en ries-

todos los estados y regiones del país.

1999

en los asfaltos de las grandes urbes, sólo

go de desaparición vidas y entornos.

Mucho de lo que ocurre en la política

Editorial Costo Rico,
Son José, 2003

el verso del poeta se muestra capaz de

Mainor siente y vive en ambos mundos,

proporcionar los enloces necesarios, los

como expresa en los siguientes versos de

conexiones pertinentes con la naturale-

"libélula luz de mangle":

ción popular. Estos redes alcanzaban

contemporánea en México tiene, sin
dudo, el antecedente porfirista, sobre
todo en lo referente a los redes clientelistos que siguen funcionando con relativo
efectividad como redes de poder, de lo
regional o lo nacional.
El lector puede acceder en esto obra
o una reevoluoción de este periodo his-

Fértil selva y aire fuerte.
El agua verde del be¡uco empopo cado poro,
coda verso, coda aire,
cada moto de su fierro saturada
de aire verde, verdes aguas.

[ 66]

za, con lo vida, a un niño que crece
escuelas muertas.

Un sabor o fierro se me ha clavado
[en la garganta.

Tal vez no lo sabes, porque aún eres
[muy pequeño,

Anochecía y caminábamos
[por el bosque apagando y

aparcado en un mundo de niños y de

las estrellas se desprenden
y le recuerdan
que es hi¡o de los timbales.
Es ahora lo voz que se convierte en

Que el dolor sea inherente a la naturaleza no obsta para que se pueda evi-

el enloce necesario, respuesto a los preguntas que ya nadie escucho:

tar procurarlo forzadomente:

Oue no lastimen al toro,
que no brome,
que no gima.
Dé¡enlo morir de vie¡o.

¿Se quema el humo con el fuego?
¿De qué color son las conos
[de los niños?
¿los recuerdos se nos caen cuando
[nos cortan el pelo?
¿Qué tipo de animalito son las estrellas?

El verso bravo del que ha hecho gala
Moinor en "Canción de lunas para un
ermitaño":

Es el duende que alumbro coda verso, que nos proporciono palabras desde el otro lado de la cortina, porque hay

El silencio es una vaca cabizba¡o,
tal vez enamorada.
Tiene arañas colgadas en el o¡o.

una vida más allá de la cortina:

Detrás de las cortinas
está el mor.

Se suavizo ahora:

Sembraremos aves del paraíso
en el orco más alto de la fierro,
contaremos ¡untos las estrellas
de la quinta hasta lo décima.

Un ¡aguar bosteza en las ramas
[de un encino.
Poesía infantil cuando el verso no
presta atención al tiempo. El lector hará
su lectura, siempre personal y fructífera,

Recogeremos guayabas de luz
y plumas de cigüeña.

desde su propio momento, al margen de
la edad. lo aclaración de literatura infantil no tiene en este caso carácter ex-

Sin perder por ello su frescura y su
plasticidad, quizás porque

Moinor Arios Uva
Premio de Poesía Infantil Carmen lyro,

to de candidatos o los puestos de elec-

derribando luciérnagas.
Han posado los años,
te has integrado por completo
[a las romas.

cluyente, hoce tan sólo referencia a que
esta lectura puede ser disfrutada adecuadamente por los más pequeños.

El poeta,
como el mago de los cuentos,
puede ver un zapato triste
o una pared empapada
[de música y risos.

El autor ha tomado lo distancia necesario - soy un ser humano en días nu-

blados- paro que coda rasgo del poema puedo ser percibido desde distancias
diferentes. Uno se va acercando al poema, entrando en el verso, como se acer-

lo figuro del abuelo, muy presente
en lo poesía de su primer libro:

Mi abuelo es un roble con atisbos
[de caoba,
se viste de maracas en las
[tardes lluviosas.
Cuando canta sus plegarias

[ 67]

co a lo selva y se adentro en ella: estos

pozos negros me sirven para escalar la
luna y poro volarsin rienda por los cafetales.

�visión de lo condición humana sin

El espejo que somos

PAULAUSTER

Francisco Javier Martínez

El libro de
las ilusiones

fl l/BRO DE LAS ILUSIONES
Paul Auster
Traducción de Benito Gómez lbáñez
Anagramo
Barcelona, 2003

") " )
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'

sentimentalismos; pero, en cambio, sí con

do fondo, que en cierto modo todavía
deseaba seguir viviendo.

una fuerza que nos muestra el verdade-

de las propuestos ideológicas que con-

través de historias diferentes y originales,

Esa risa es como la llave que impulsa

ro sufrimiento del hombre, una vez que

forman su universo; y es a través de la

a una realidad literaria que nos permite

a los desconsolados, como Zimmer, a in-

ha decidido comprometer su existencia

casualidad, del azar -un azor que nos

disfrutar el libro en su propuesta más ínti-

tentar algo después del dolor, de acuer-

con alguien o por algo y perderlo: la so-

enfrenta por igual a momentos de vida

ma: la condición del ser humano.

do con la narrativa del autor. En este caso,

ledad de sí mismo.

como de muerte-, que lleva a Zimmer al

El libro de las ilusiones representa no

el personaje se adentra en la vida de un

encuentro con Alma Grund, aliento de

sólo las ilusiones de hombres como Da-

por la vida. El autor utiliza entonces una

mente y que, en este caso, nos lleva, a

Esta soledad adentra a David Zimmer

hombre, cuya trascendencia quedará plas-

en un estado cataléptico, que le hace

vida poro el escritor personaje y que sir-

vid Zimmer y Hector Mann, ilusiones que

mada en películas mudas, que en realidad

sobrevivir con la ironía de tener -y esto

ve como narradora de la vida también

les permitan sobrevivir a veces, vivir en

nunca trascendieron: Hector Mann.

memorable de Hecfor Mann, además de

otras. El libro de las ilusiones nos mues-

Zimmer busca afanosamente todos

ser - pese a la resistencia primera de

tra el espejo existente entre la historia de

como parte de un paralelismo espejo con

-j·.

V olver a leer a Paul Auster en su último

la misma vida de Auster - una cantidad

los películas del cómico olvidado, inmi-

Zimmer - el enlace para el encuentro pos-

Mann y la de Zimmer, entre otros perso-

libro, el de las ilusiones, es trepar un la-

incontable de dinero, originado del co-

grante argentino, por cierto, y se impone

terior entre ambos personajes.

bro de un seguro de accidentes aéreos.

najes del mismo libro y entre el mismo

drillo más dentro de una Torre de Babel

el proyecto de rescatarlo, de sacarlo de

autor con sus personajes. Pero lo que fi-

construida por miles de voces y, al mis-

(Al momento de morir el padre de Paul

le di la espalda y eché a andar ha-

lo densidad del olvido o través de escri-

cia la escalera, resuelto a no hacerle

nalmente nos hace recrearnos y mover-

mo tiempo, encontrarse en un canto uní-

personajes de Auster, después de la tor-

Auster, éste recibió la herencia que le

bir un libro sobre sus filmes; no tanto como

nos con esta narrativa es el espejo que

sono e integral que llegamos a intuir an-

menta, tiene un giro positivo en su vida,

permitió consolidarse realmente como

caso y a lavarme las manos en todo

un proceso de sanación propiamente,

aquel asunto. Cuando iba por la mitad

tes. ¿O es acaso el hecho de leer una

llegándole con él una claridad mentol,

escritor.)

se nos presenta, para cualquier lector que

sino como parte de la idea de enfocar-

esté dispuesto a mirarse en él, partiendo

espiritual y corpórea-, yo, justo después

David Zimmer, entonces, aprovecha el

de la escalera, oí que decía: "Ha escrito

narración tan memorable y que casi por

se en algo que le permita no pensar tan-

de la premisa de que la vida de coda

obra de la casualidad nos parece tener

de leer ese fragmento en el mismo avión,

dinero, no para calmar un dolor, pero sí

un libro espléndido, señor Zimmer. Tie-

to en su dolor, algo con lo cual pueda

ne derecho a conocer toda la historia. Y

encontrara al niño que lloraba minutos

para disponer de un tiempo que le perm~

uno de nosotros es un reflejo constante

la voz propia de uno como lector, como

dar un paso a la vez, para que esa ac-

yo necesito su ayuda. Si no me escucha

ser humano? No lo sé y, sin embargo,

antes, caminando ahora por el pasillo y

te pasearse y regodearse en la penumbra

de otras vidas. Si no, ¿cómo explicar en-

ción le permita, al menos, sobrevivir.

sería interesante si lo viéramos desde la

regalándome la sonrisa más desinteresa-

de la culpa y de la outocompasión a nive-

Zimmer se da, pues, a lo tarea de

perspectiva del llamado universo

do y espontánea que hubiera visto, y que,

les espiritualmente lastimosos, pero que, a

ver todas los películas de Monn, distri-

austeriano. Como ejemplo, valga una

al verlo detenidamente, pudiera ver por

la vez, le evita llegar a los extremos del

buidas en acervos y museos por Estados

Estaba exponiendo sus argumentos

un momento mi propia imagen infantil, y

vagabundo, otra figura artísticamente deli-

tivos caminó por el pasillo de un avión

anécdota personal: ¿se puede decir que

Unidos y Europa, lo que le añade al dra-

de la manera más melodramática posi-

las casualidades no existen cuando, en

que, en ese momento, a mí, como al per-

neada por Auster en obras anteriores. El

en turbulencia poro ir a detenerse justo

ma de Zimmer el enfrentarse a las vuelos

ble, pero yo no estaba dispuesto a de-

sonaje de Ausfer, se me abriera uno rea-

dolor y el desconsuelo de los personajes

conmigo, cuando minutos antes lloraba

el proceso de lectura de El libro de los

aéreos tras su tragedia familiar. Al ver

jarme ablandar.

ilusiones, me di cuenta de que el texto

lidad ínfima y transparente? Quizás son

de Ausfer continúan en Zimmer, pero tam-

insoportablemente, me hiciera recordar

los películas de Hecfor Mann, David

Auster nos adentra entonces en las his-

simples coincidencias, que nos permiten

bién inicia en él un proceso de resistencia

la noticia no mucho tiempo antes recibi-

estaba representando algo especial para

Zimmer se adentra en un mundo olvida-

torias dentro de las historias y cuenta, a

otra lectura dentro del mundo del autor.

a la desolación total. Y es aquí donde co-

da de mi próxima paternidad, llenarme

mí y que justo en el punto del clímax del

do, pero que definitivamente lo absorbe

través de los labios de Alma Grund, los

Ese mundo que nos evoca, por un lodo,

mienza quizás la primera ilusión de regre-

de una calma contra turbulencias aéreas

libro, que inicia la narración a partir de

para lograr sus propósitos de una vida

detalles sobre el enigmático personaje de

un accidente aéreo, me encontraba pre-

lo necesidad interno del hombre de se-

sar o la vida.

y entender los espejos que la vida nos

monocromática. Tras terminar su recorri-

presenta para comprenderla mejor, ca-

guir asombrándose con historias nuevas

Así se me presentaban los cosos
cuando Hector Monn apareció inesperadamente en mi vida. Yo no tenía ideo
de quién ero, nunca me había encontrado con alusión o su nombre, pero uno
noche, poco antes de que empezara el
invierno, cuando los árboles se habían
quedado finalmente desnudos y los primeros nieves amenazaban con caer, por
casualidad vi en lo televisión un fragmento de sus películas antiguos, y me hizo
reír. Eso quizá no parezco importante,
pero ero lo primero vez que me reía de
algo desde ¡unio, y cuando noté que
aquel inesperado espasmo me subía por
el pecho y cascabeleaba en mis pulmones, comprendí que aún no había toca-

cine mudo, detalles que van más allá del

cisamente viajando en un vuelo de más

do cinéfilo, Zimmer se asienta en Nueva

cine, de su desaparición del mundo ho-

sualidades a las que este autor nos su-

York, la ciudad emblema del autor, poro

llywoodense y de una vida intensa que

giere despertar poro quizás adentrarnos

encerrarse en un sótano e iniciar y termi-

culmina en el momento presente, postra-

en su mundo literario o para quizás con-

nar, en nueve meses, un libro de más de

do y enfermo en cama. la vida de Hector

vertirnos en cazadores de momentos

trescientas páginas sobre la carrera ci-

Mann no es sólo una historia interesante

memorables en nuestras propias vidas;

nematográfica de Hector Mann.

poro David Zimmer, sino que es el descu-

pero que, en ambos casos, nos impiden

Sin embargo, los ilusiones sólo comien-

brimiento de la similitud entre el dolor y la

sustraernos de ellas y nos permiten creer

zan para Zimmer. Él sabe que el tiempo

redención de ambos. Es entonces cuando

en ilusiones, nos permiten vernos en los

invertido en el proyecto del cómico es sólo

el actor se convierte en un verdadero es-

espejos de otros y, a la vez, en el de

porte de la ilusión de volver a vivir, y que

pejo del escritor y viceversa, hecho cuyos

nuestra propia existencia?

buscar enrolarse en proyectos de similar

resultados finales podrán sorprendernos,

la anécdota del avión termina cuan-

esfuerzo es la mismo ilusión poro no morir,

si bien los aceptamos y entendemos como

do, al escuchar gritar mi nombre desde

o mejor dicho: poro no vivir.

parte misma del devenir de la novela y de

la parte de atrás, volteo para ver quién

de cuatro horas sobre Estados Unidos,

provocadas por el azar, y que, por otro

con las turbulencias necesarias para in-

lado, nos muestra la condición humana

quietar a cualquiera y con el llanto cons-

tal como es, con su crudeza, pero tam-

tante de un niño en lo parte trasera del

bién con la esperanza y la vitalidad de

avión, que logró hacer viajar mi imagi-

las cuales se nutre.

nación hacia un miedo latente, en me-

la última obra de Ausfer nos enfren-

nor o mayor grado, en todos los seres

to, como muchos de sus historias, con el

humanos? Añádase o esto que las des-

desconsuelo de la pérdida. Más aún:

venturas por los que paso el protagonis-

con la pérdida dentro de un contexto

ta de la novela me habían hecho reflejar

familiar.

algunos puntos de mi propia existencia,

David Zimmer es un escritor-catedrá-

y se podrá entender que estaba literal-

tico que pierde o esposo e hijos en un

mente viviendo en ese momento a través

occidente aéreo. lo pérdida es un temo

del libro. ¿O tendría, en todo caso, al-

recurrente en el autor, pero la narrativo

gún significado que, momentos después,

en El libro de los ilusiones nos evita situa-

en la misma lectura - cuando uno de los

ciones melodramáticas y nos permite uno

[ 68]

Auster, con una maestría narrativa

hasta el final, van a suceder cosas horri-

tonces, y volviendo a mi incidente en el

bles. Sólo escúcheme cinco minutos. Eso

avión, que la sonrisa de un niño con cier-

es todo lo que le pido".

to parecido a mí, que no sé por qué mo-

la propuesta literaria de Auster.

me ha reconocido; y entonces me doy

El libro de las ilusiones es parte de

cuenta que es el padre del niño, que le

tes, le da entonces a Zimmer una espe-

un proyecto integral del autor que, por

habla insistentemente a su hijo para que

ranza, un paso en firme en su resistencia

cierto, no se lo ha propuesto consciente-

regrese a su lugar.

que nos hace creer hechos sorprenden-

[ 69]

�Los sueños

bizarra, pero son los propios poemas los

de visualizar la vida desde la muerte, la

El canto de huesos retumbó en muros

que la propician, o al menos la hacen

sección titulada "Sueños" e "Insomnios"

y las espinas se clavaron en bostezos.

y las muertes

posible, al estar las voces poéticas de lo

nos hace pensar que dichos poemas son,

Ricardo Martínez Cantú

Tejidos
del tiempo

TE)1oos DEL TIEMPO

Gobrielo Contú Westendorp
(Los ojos del secreto, 23)
Verdehologo, México, 2003

Gabrida

última sección - "Muertes" - indudable-

al mismo tiempo, una exploración de la

mente situadas en un momento que es

percepción alterada de la realidad que

posterior al trance de morir. Terminamos

se produce durante los momentos previos

entonces la lectura con la duda de si no

o inmediatamente posteriores al sueño,

será desde ahí -de entre los muertos-

durante el sueño mismo, durante una vi-

desde donde se pretende construir las

gilia forzosa o forzada, durante la enfer-

Mis latidos se detienen
al ver una oscura mancha
[que se extiende.
Bajo mi cama encontré al ladrón
[de lágrimas
entre gotas de insomnio.

medad, y también, por extensión, duran-

pliegan ante nuestra fantasía; hipótesis

te los momentos previos o inmediatamen-

Los poemas de este libro oscilan entre

que abre una connotación diferente para

te posteriores a la muerte. Por el poema

Un mundo donde encontramos también

lo apacible y lo sombrío, en un ir y venir

lo ya leído.

"Esclavos" sabemos que hay en los re-

figuras de una belleza inquietante:

que teje la red con la que Gabriela Cantú

Por otro lado, los poemas de Tejidos

cién muertos, en los recién llegados a la

Westendarp intenta capturar al tiempo

del tiempo no confinan el lapso del vivir

tumba, una sensación de extrañamiento

tiempo. Cuando una vida concluye to-

humano a las fronteras del nacer y morir.

la memoria trae lo pretérito al pre-

dos los eventos que la formaron quedan

Al menos en el último poema de la sec-

que los difuntos antiguos han logrado
superar:

sente. A través de la reminiscencia el

fijos; nada puede ser agregado ya, ni

ción "Inicios", la voz poética nos habla,

para detenerlo y arrancarle su secreto.

Elprincipio siempre es violento, degenerado;
el novato se siente dentro de una cápsula.
El paso del tiempo absorbe los recuerdos,
disocia las historias de las personas.
Ella será como nosotros...

pasado se presenta y entrelaza con el

alterado. Sin embargo, tal vez sea posi-

sin lugar a dudas, no sólo desde antes

momento actual. Sólo los amantes no

ble, desde más allá de la vida, ubicarse

del nacimiento, sino incluso desde antes

recurren al recuerdo. "los amantes... se

en el suceso que uno elija y saltar de ahí

de la propia concepción: "sé que pron-

olvidan...", se ubican en un ahora placen-

a otro acontecimiento cualquiera de la

to habitaré en un vientre y estallará un

tero que se desentiende de cualquier

propia historia concluida, sin importar lo

pecho adolorido." Y, en contrapartida,

antecedente, pero que, no obstante, nun-

cercano o lo lejano que éste haya esta-

en el último poema de "Muertes" -que

ca llega a encapsularse en sí mismo por-

do del primero; como quien manipulara

es también el último poema del libro- esa

Son estas historias, disociadas por un

que no deja de proyectarse hacia el fu-

una cinta de video o, mejor aún, como

misma voz poética, de la que sabemos

transcurrir posterior a la muerte, los hilos

turo: los amantes saben de la fugacidad

quien barajara una serie de fotografías

que pertenece a alguien que ha falleci-

que se anudan unos con otros para for-

del instante que viven y buscan; por ello,

y las dispusiera de diversas maneras, in-

do ya, nos dice: "dejaré de existir en la

mar los Tejidos del tiempo. Y estos mis-

hay que atesorarlo, para así disfrutarlo

tegrando con ellas ciclos diferentes: los

boca del fin del mundo". El fin de la exis-

mos hilos pueden ser también las percep-

instantes que fueron contiguos podrán

tencia humana no pareciera, en conse-

ciones propias de los estados alterados

entonces quedar apartados; o bien, por

cuencia, llegar con la muerte, sino con

de conciencia:

más adelante a través de la memoria. Viven, entonces, el luminoso presente que

el contrario, podrán ahora ser concomi-

el fin del mundo que se habita, fin con-

como el pasado que habrá de iluminar,

tantes los momentos que estuvieron ale-

ceptualizado como una boca que habrá

en el futuro, ese futuro que aún no llega,

jados. los incidentes de la vida serán

de devorarlo todo.

pero que ya desde ahora, comparado

entonces piezas de un rompecabezas

Porque la boca tiene en estos poe-

con el momento actual, se presiente opa-

que permitirá integrar imágenes diversas;

mas una capacidad generadora, a la vez

co y nebuloso. [Los amantes] "quieren

serán hilos que se entrelacen contra nues-

que destructiva. la misma capacidad

guardar en el bolsillo/ ese momento que

tra voluntad para formar Te¡idos del tiem-

que tiene la boca del poeta, cuya pala-

se evapora y sacarlo en días de som-

po, tejidos en los que la trama y la urdim-

bra crea y desmantela universos que son

los contiene como pasado del porvenir;

bras." Es decir, que ni siquiera la ventu-

bre -el ayer y el mañana- se tocarán,

distintos del entorno cotidiano: "nadamos

rosa experiencia de su amor-"la hume-

se conectarán y se continuarán en distin-

en la boca del génesis", la niebla inver-

dad en mis coyunturas / desdobla mi

tos sentidos y en múltiples secuencias.

nal proviene de la boca de las musas

lo

que todos estamos atrapa-

dos.

Poeta del crepúsculo de sal,
madre de mis partos, hija
[de mis poemas.

Desfilan las piedras por tus cristales,
[te conviertes en golpe.

Soy descenso de pájaros,
grito de mujer pariendo.

Ciudad evaporada de aves.
los árboles se ahogan
[entre hormigas rojas.

Mordidas de acero

El cielo llora pájaros muertos.
El tiempo escondió sus minutos
[debajo de la sangre.

Gabriela Cantú

las mujeres te¡en los hilos
[de sus placentas.

Felipe Montes
Mondodori
México, 2003

fL ENRABIADO

El amor y la muerte son actos que
establecen continuidad entre el propio

Un remolino se fue gestando dentro de

cuerpo y el mundo exterior, como si di-

mi cuerpo o medido que viajaba por los

cho cuerpo fuera uno concreción de un

páginas de El enrabiado, de Felipe Mon-

mundo alucinante en el que, por momen-

tes. la narración comienzo con un va~

tos, se disuelve. "Arden las olas de mi

vén de voces que fluye rítmicomenfe. Es-

vientre / [...] / el diluvio entre mis pier-

tas primeros frases atropan la atención;

nas", "Mis ojos se diluyen en la tarde/

entramos en el mundo del enrabiado.
Desde este momento, se imprime en el
texto la nostalgia con la que nos seguire-

rar el mundo de todos los días con una

troduce a un mundo que, dominado por

roso. "Viaja mi cuerpo por un río desco-

mos encontrando coda vez que se men-

perspectiva diferente, próxima a la que

los inviernos lluviosos, nos intranquiliza y

nocido, / mojan mi garganta los peces,

cione lo Fundidora.

propician la enfermedad y la agonía.

estremece con visiones siniestros, como

devoran mis cuerdas", en cambio, hace

las siguientes, que pertenecen a distintos
poemas:

referencia a lo muerte.

Parece incluso que fuera más fácil

la interpretación anterior del conjun-

escapar de las fronteras lijadas por la

to de 52 poemas que integran el libro

del libro nos deja la duda de si todos los

de Cantú Westendarp pudiera parecer

poemas del mismo no serán un intento

[ 70]

Él permanece con su musa urbana:
[una soga al cuello.

contundente que se outodefine como:

son imágenes que aluden al acto amo-

Y es que, así como la última sección

vida que abandonar los dominios del

concluir- encontramos uno voz poética

sueño la que también nos permite explo-

do de noche" - permitirá a la amante, en
poral en

Estás entre tus sueños y tus muertes.

En Tejidos del tiempo -diremos paro

la lluvia me cae como un Cristo
[abierto de brazos.

[ ...] / tus manos navegan mis líquidos";

del invierno y es la seductora boca del

este caso, escapar de la infalible red tem-

O bien, referido a ambos procesos:

Aún escucha los truenos
[que le quebraron el cuerpo en dos,
que la alejaron de este mundo.
Inventa los ojos y su llanto, la boca
[y sus sonidos,
las pequeñas piernas y sus patadas
[involuntarias.
Inventa a su hi¡o.

la poesía de Gabriela Cantú nos in-

pelvis en flores, / y doy a luz al sol sien-

Me quedo quieta,
quieta como quien no vive, perdida
[entre tejidos del tiempo.

Retumban las voces en el techo: cree
[que son los sedantes.
Se pregunta si serán los sueños
[o su mente enferma.
Desdibuja su historia, la teje de nuevo.
Se observa dormido, despierto.

be precisamente con imágenes poderosas como lo siguiente:

distintas imágenes que los poemas des-

Cantú Westendarp

jer ejerce su poder generativo, se descri-

la historia nos asalta casi de inmediato con el ataque de los perros. El

Por su parte, el momento del alum-

autor nos describe paso o paso la vora-

bramiento, el momento en el que la mu-

cidad con que estos animales desgorran

[ 71]

�el cuerpo de Gonzalo. Y es que el per-

quiere dar un significado a lo que ve, oye,

sonaje se entera que se ha quedado sin

prueba y siente; y es por medio de la

empleo, hecho que perturba de manera

palabra que lo logra. Constantemente

importante su estado emocional, y ense-

tratamos de construir esos puentes para

guida ocurre la embestida de los anima-

entender la realidad que está fuera de

les. Pareciera que la mente del persona-

nosotros y que deseamos hacer nuestra.

je fusiona el ataque de los perros con el

En un primer plano, Felipe va construyen-

•ataque" de Fundidora en una sola agre-

do puentes por los que cruzamos para

sión. Es el acero y las mordidas o las

acercarnos a lo que pudiéramos llamar

mordidas de acero. Se pudiera decir que

lo "realidad" de los personajes, y enten-

Gonzalo interpreta que es la misma

der lo que sucede en la novela. Pero en

"maestranza" la que está desesperada-

un segundo plano, la narración nos per-

mente tratando de quitarle la vida, la que

mite ir edificando otros puentes que de-

UMITAllltlA_........._llltNIDYOUÓN

le transmite la rabia y lo transforma en

jan ver una perspectiva muy interesante

una bestia.

de lo problemática.

El enrabiado incluso puede represen-

Se nos muestra la decepción, el des-

tar no sólo el coraje de una persona, sino

das altera el orden y la armonía de una

contento y la desesperación que experi-

el de toda la masa obrera que se vio

colonia. Entramos en ese mundo negro

mentaron los obreros y sus familias al

afectada con el cierre; asunto que abor-

al que es capaz de volverse el hombre

descubrir que los hornos se apagaban y

daré de nuevo más adelante.

cuando se siente solo y traicionado, cuan-

el silbato de lo empresa no los llamaría

Como si fuesen ajustándose unas

do su mente está enfermo y pierde su

más; en otras palabras, nos deja ver lo

tuercas, la historia va apretando los pa-

calidad de humano. Es aterrador, pero,

rabia de los obreros.

sos del protagonista; su cruenta metamor-

repito, magnético.

Hacia el final de la obra todo arde.

fosis dilata las emociones del lector, y

Esta bestia nos trae a la memoria his-

los antorchas de escoba, la madre de

además le inyecta ondas de energía

torias como la de Frankestein, de Mary

Gonzalo, los obreros, los restos de la

magnética que lo llevan a una franca

Shelley; El perfume, de Suskin, o La me-

Fundidora y, por supuesto, el enrabiado.

adhesión a las palabras ahí escritas, a

tamorfosis de Kafko. Hoy una brillantez

El lector se deja llevar por un mar de

las frases, o la historia.

en la formo de manejar los hilos de lo

nostalgia y terror, en el cual podemos ver

tensión que nos mantiene en alerto.

y tocar los pedazos olvidados de los

Montes nos arrastra por los siniestros

A RMAS
I,E71'RYAS

cadáveres.

túneles que se van cavando en la mente

la novela se desbordo en terrenos

y el corazón del enrabiado. Caminamos

de lo entonces recién apagada Fundi-

Como último punto, quiero decir que

junto a él por las calles de la Colonia

dora. Rescata característicos reales que

a medida que avanzamos en la lectura

Buenos Aires, la Acero, el centro de la

se presentaron en torno a esto, como el

nos dejamos envolver en el misterio y la

ciudad y los campos de la Fundidora.

hecho de que un sinnúmero de familias

fantasía de la historia a través de una

Vamos soportando las intensas miradas

labraron su vida a las orillos de los hor-

excelente composición narrativa. Hay

de los vecinos, el constante recuerdo del

nos de acero; que el oficio ero hereda-

limpieza y economía en el uso de las

ataque de los perros y el fracaso de "la

do con orgullo de padre a hijo; que par-

palabras que nos dan la información.

Maestranza". Estamos ahí cuando ace-

te de las raíces de esta próspera y

Todo tiene un porqué; todo nos revela

cha a sus víctimas y acaba con ellas. Per-

queridísimo ciudad están ahí, en el suelo

algo. Además, el lenguaje utilizado por

cibimos la pestilencia que de él emana;

donde aún descansan las estructuras de

el autor nos dispara imágenes muy fuer-

vemos y tocamos la textura del vello que

acero, en el tiempo que fue testigo del

tes, que poseen una belleza que asusta

va cubriendo su cuerpo poco a poco

esfuerzo de muchos regiomontonos,

y nos lleva al vértigo.

hasta ocupar el lugar de su ropa.

"hombres de acero", como los llama Fe-

Felipe Montes nos sitúa en un tiem-

lipe en su novela. la historia nos acerco

po y espacio reales, para luego deam-

a las llamas y cenizos que provocó lo

bular por la magia y la fantasía del hom-

"extinción de fundidora".

bre perro, de esa bestia a quien el autor

Octavio Paz escribió: "la palabro es

perfila magistralmente y cuyos colmillos

un puente mediante el cual el hombre tra-

desgarran cuerpos y hacen jirones la vida

to de salvar lo distancia que lo separa

de una familia. Animal que a dentella-

de la realidad exterior." El ser humano

[ 72 ]

�el cuerpo de Gonzolo. Y es que el per-

quiere dar un significado a lo que ve, oye,

sonaje se entera que se ha quedado sin

pruebo y siente; y es por medio de la

empleo, hecho que perturba de manera

palabro que lo logro. Constantemente

importante su estado emocional, y ense-

trotamos de construir esos puentes poro

guida ocurre la embestida de los anima-

entender la realidad que está fuero de

les. Pareciera que lo mente del persona-

nosotros y que deseamos hacer nuestro.

je fusiono el ataque de los perros con el

En un primer plano, Felipe va construyen-

"ataque" de Fundidora en uno solo agre-

do puentes por los que cruzamos poro

sión. Es el acero y los mordidos o los

acercarnos o lo que pudiéramos llamar

mordidos de acero. Se pudiera decir que

lo "realidad" de los personajes, y enten-

Gonzalo interpreto que es lo mismo

der lo que sucede en la novelo. Pero en

"maestranza" lo que está desesperada-

un segundo plano, lo narración nos per-

mente trotando de quitarle lo vida, lo que

mite ir edificando otros puentes que de-

le transmite la rabio y lo transformo en

jan ver una perspectivo muy interesante

uno bestia.

de lo problemático.

El enrabiado incluso puede represen-

Se nos muestro la decepción, el des-

tar no sólo el coraje de una persono, sino

das altero el orden y lo armonía de uno

contento y la desesperación que experi-

el de todo la maso obrero que se vio

colonia. Entramos en ese mundo negro

mentaron los obreros y sus familias al

afectado con el cierre; asunto que abor-

al que es capaz de volverse el hombre

descubrir que los hornos se apagaban y

daré de nuevo más adelante.

cuando se siente solo y traicionado, cuan-

el silbato de la empresa no los llamaría

Como si fuesen ajustándose unos

do su mente está enferma y pierde su

más; en otros palabras, nos dejo ver lo

tuercas, la historia va apretando los po-

calidad de humano. Es aterrador, pero,

rabio de los obreros.

sos del protagonista; su cruenta metamor-

repito, magnético.

Hacia el final de lo obro todo arde.

fosis dilato las emociones del lector, y

Esta bestia nos trae a lo memoria his-

Los antorchas de escoba, la madre de

además le inyecta ondas de energía

torias como lo de Frankesfein, de Mory

Gonzalo, los obreros, los restos de lo

El perfume, de Suskin,

magnético que lo llevan o uno franco

Shelley;

La me-

Fundidora y, por supuesto, el enrabiado.

adhesión o los palabras ahí escritos, o

tamorfosis de Kafka. Hay uno brillantez

El lector se deja llevar por un mor de

las frases, o la historio.

en la formo de manejar los hilos de la

nostalgia y terror, en el cual podemos ver

tensión que nos mantiene en alerto.

y tocar los pedazos olvidados de los

Montes nos arrostro por los siniestros

o

túneles que se van cavando en la mente

Lo novelo se desbordo en terrenos

y el corazón del enrabiado. Caminamos

de lo entonces recién apagado Fundi-

Como último punto, quiero decir que

cadáveres.

junto a él por los calles de lo Colonia

dora. Rescato características reales que

o medido que avanzamos en la lectura

Buenos Aires, la Acero, el centro de la

se presentaron en torno o esto, como el

nos dejamos envolver en el misterio y lo

ciudad y los campos de lo Fundidora.

hecho de que un sinnúmero de familias

fantasía de lo historia o través de una

Vamos soportando los intensas miradas

labraron su vida o las orillas de los hor-

excelente composición narrativa. Hay

de los vecinos, el constante recuerdo del

nos de acero; que el oficio era hereda-

limpieza y economía en el uso de los

ataque de los perros y el fracaso de "Lo

do con orgullo de podre o hijo; que por-

palabras que nos dan la información.

Maestranza". Estamos ahí cuando ace-

te de las raíces de esto próspero y

Todo tiene un porqué; todo nos revelo

cho o sus víctimas y acabo con ellos. Per-

queridísimo ciudad están ahí, en el suelo

oigo. Además, el lenguaje utilizado por

cibimos la pestilencia que de él emano;

donde aún descansan las estructuras de

el autor nos disparo imágenes muy fuer-

vemos y tocamos lo textura del vello que

acero, en el tiempo que fue testigo del

tes, que poseen uno belleza que asusto

va cubriendo su cuerpo poco a poco

esfuerzo de muchos regiomontanos,

y nos lleva al vértigo.

hasta ocupar el lugar de su ropa.
Felipe Montes nos sitúa en un tiem-

"hombres de acero", como los llamo Felipe en su novelo. Lo historia nos acerca

po y espacio reales, para luego deam-

a las llamas y cenizos que provocó la

bular por la magia y la fantasía del hom-

"extinción de fundidora".

bre perro, de esa bestia a quien el autor

Octavio Paz escribió: "La palabro es

perfila magistralmente y cuyos colmillos

un puente mediante el cual el hombre tra-

desgorran cuerpos y hocen jirones lo vida

to de salvar lo distancio que lo separa

de uno familia. Animal que o dentello-

de lo realidad exterior." El ser humano

[ 72]

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Confianza en la democracia</name>
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