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· Imágenes de Flavio Garciandía
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Tonino Guerra
Felipe Garrido
Frédéric Conrod
Eugenio Montejo
Jair Cortés

2 Il miele
7 Leer el mundo
17 Cómo nacen los monstruos
35 El duende
37 El mundo en que me tocó escribir.

FONDO
UHIVERSITARIO

Entrevista a Luis Cortés Bargalló

José María Espinasa

Ciprian Valcan
Christopher Domínguez Michael
Óscar David López

47 Un evangelio moderno:

la ballena blanca, el capitán Ahab
y la inspiración narrativa
53 La filoso/fu al alcance de los centauros
60 Las crónicas italianas de fray Servando
67 Paquidermo en la búsqueda y a /,a sombra pensándote

ANDAR A LA REDONDA
Manuel García Verdecia
Eduardo Espina
Bradley J. Nelson
Minerva Margarita Villarreal
Enrique Femández
Armando Hugo Ortiz

71
76
79
87
93
97

Carpentwr: primavera y consagración
Alejo Carpentier y el neobarroco mío
El fin de /,a historia: Lope de Miga y sus embl,emas de indios
Horacio Sal,azar Ortiz en /,a imagen del mento
La desmemoria política y los monumentos franquistas
¿Quién diablos es Encarnación Brondo Whitt?

DE ARTES Y ESPEJISMOS
Daniel González Dueñas 103 Vade retro

CABALLERÍA
Sergio Cordero
Ofelia Pérez-Sepúlveda
Jorge Saucedo
José Roberto Mendirichaga
José María Infante

107
108
109
111
112

La Andaluza y Koke

Andar sobre memoria
Los locos son los de afuera
Estudio de una narrativa híbrida
Debatir /,a democracia

Imágenes de Flavio Garciandía

�Tonino Guerra
Felipe Garrido
Frédéric Conrod
Eugenio Montejo
Jair Cortés

2

11 miele

7 Leer el mundo
17 Cómo nacen los monstruos

FONDO
lDflVERSITARIO

35 El duende
37 El mundo en que me tocó escribir.
Entrevista a Luis Cortés Bargalló

José María Espinasa

47 Un evangelio moderno:

la ballena blanca, el capitán Ahab
y la inspiración narrativa
Ciprian Valcan 53 La filosofia al alcance de los centauros
Christopher Domínguez Michael 60 Las crónicas italianas de fray Servando
Óscar David López 67 Paquidermo en la búsqueda y a la sombra pensándote

ANDAR A LA REDONDA
Manuel García Verdecia
Eduardo Espina
Bradley J. Nelson
Minerva Margarita Villarreal
Enrique Fernández
Armando Hugo Ortiz

71
76
79
87
93
97

Carpentier: primavera y consagración
Alejo Carpentier y el neobarroco mío
El fin de la historia: Lope de Higa y sus emblemas de indios
Horacio Salawr Ortiz en la imagen del viento
La desmemoria política y los monumentos franquistas
¿Quién diablos es Encarnación Brondo Whitt?

DE ARTES Y ESPEJISMOS
Daniel González Dueñas 103 Vade retro

CABALLERÍA
Sergio Cordero
Ofelia Pérez-Sepúlveda
Jorge Saucedo
José Roberto Mendirichaga
José María Infante

107
108
109
111
112

La Andaluw y Knke
Andar sobre memoria
Los locos son los de afuera
Estudio de una narrativa híbrida
Debatir la democracia

Imágenes de Flavio Garciandía

�IL MIELE

LA MIEL

Tanino Guerra

Tanino Guerra
Versión de Stefano Strazzabosco

CANTEDA QUATAR

CANTO CUARTO

Dounqua, una dmenga al pigri agli a smess ad magne:
al stéva sla testa spindléun soura e' pre
e al paréva ch'al durméss. E' lunde ídem,
e' martede li n vléva gnénca bai. L'e pas un mais
e al gambi agli éra dvénti di batécch ch'i tnéva so una carcasa svóita
sa i ócc ch'i sguiléva soura agli osi de' nes.
Óna a la volta agli e casche ma téra e la lena,
a tuchela, la i andéva in porbia.

Ahora bien, un domingo las ovejas dejaron de comer:
tenían la cabeza colgada sobre el pasto
y parecían dormidas. El lunes igual,
el martes ya no querían ni beber. Pasó un mes
y las piernas, hechas palillos, sustentaban el armazón vacío
con los ojos que resbalaban sobre el hueso de la nariz.
Una tras otra cayeron al suelo
y la lana se tornaba polvo al tocarla.

La Filuména tótt al matóini la ripét me su fiul scioch
la stória dal trénta pigri ch' la n'a pió.
E léu e' sta a santói a bocea vérta ch'l'a quarent'an
mo u n'i dimostra ch'u n rimédia gnénca i bafi.
Par salve! dal doni ch'a gli ziréva tla testa néudi
e u s féva dal pugnetti tótt e' de,
i i a détt ch'l'éra Cavalir de' Signour. E la speda duv'ela?
Bsogna aspite ch'la casca zo da e' zil. E léu l'aspeta
e intent la suma la i ripét la stória dal pigri.

Filomena todas las mañanas repite a su hijo tonto
la historia de las treinta ovejas que ya no tiene
y él se queda escuchando con la boca abierta. Tiene cuarenta años
pero no los aparenta y no alcanza ni bigotes.
Para salvarlo de las mujeres que iban rondando en su cabeza desnudas
y él se masturbaba todo el día,

Ale d'atonda, in do ch'i s mett disdai, u i e i saséun biench
ch'i s'e instiché ti chemp quand ch'l'e s-ciupe una muntagna
soura Pertichera e zo da e' zil l'a piuvéu iniquel.
Pu dop i s'elza e i s'avéa ma chesa. I m'a détt che dal vólti
i saséun biench i strésa soura l'érba
e i va dri ma lou come s'e' fóss cal trénta pigri mórti.

Allí cerca, donde acostumbran sentarse, hay unas piedrotas blancas
que se clavaron en los campos cuando explotó una montaña
bajo Perticara y del cielo llovió cualquier cosa.
Luego se levantan y se van hacia la casa. Dicen que a veces
las piedrotas blancas se arrastran sobre el pasto
y se van tras ellos como si fuesen las ovejas muertas.

le dijeron que era Caballero del Señor. Pero, ¿y la espada?
Hay que esperar a que caiga del cielo. Y él espera
y, mientras, su mamá le repite la historia de las ovejas.

�CANTEDANÓV

CANTO NOVENO

a Gabriel García Márquez

L 'avra piuvéu zént de e l'aqua ch'la s'e infiltréda
dri mal radóisi dagli érbi
la e arivata in bibliotéca e la a bagné tótt al paróli sentí
ch'a 1 steva ceusi drointa e' cunvent.

Habrá llovido unos cien días y el agua se metió
tras las raíces de la hierba
y llegó a la biblioteca y mojó las palabras santas
que estaban encerradas en el convento.

Quand ch'l'e avnéu fura e' bel témp,
Sajat-Nova ch'l'éra e' fre pió zovan
l'a pórt sal scheli tótt i lóibar soura i cópp
e u i a distois me soul. Pu l'a aspité che l'aria chelda
la sughéss l'aqua dla cherta mola.

Cuando salió el sol,
Sajat-Nova quien era el fraile más joven
subió con la escalera todos los libros a los techos
y los abrió al sol para que el aire caliente
secara el papel mojado.

L'e pas un mais ad bela stasoun
se fre ch'e' stéva in znoc zo te curtóil
ad aspité che i lóibar i déss un segn ad vóita.
E una matóina finalmént al pagini agli a tache
a zuclé liziri ma la brezza de vént.
E' paréva ch'e' fóss arivat un bózz ad évi soura i cópp
e léu u s'e mess a pianz parche i lóibar i parléva.

Pasó un mes de buen tiempo
y el fraile estaba de rodillas en el patio
a la espera de que los libros dieran una señal de vida.
Y por fin una mañana las páginas empezaron
a crujir ligeras en la brisa del viento,
parecía que habían llegado las abejas a los techos
y él se puso a llorar porque los libros hablaban.

�LEER EL MUNDO*
Felipe Garrido

Don José G. Moreno de Albo, director de la Academia Mexicana de la Lengua;
Dan José Luis Martínez, director honorario perpetuo;
Don Ruy Pérez Tamayo, director adjunto;
señoras y señores académicos;
señeros y señores:

A hora que las ruedas del tiempo van cerrando cuatro

la mayor hazaña que la Tierra ha visto, porque voy o

siglos de que, para pasmo del Sol y los rosados dedos

forzarlos que vayan al Toboso a servir a mi señora Dulci-

de la Aurora, para solaz y provecho de sus lectores,

nea ... " -palabra más, palabra menos decía mi podre,

para asombro del mundo mientras haya mundo, por vez

con lo cabeza envuelto en el humo de los Delicados, y

primera se dio noticia de los venturosos y los desventura-

nosotros dejábamos de hacer lo que estuviéramos ha-

dos pasos de aquel hidalgo Quijada o Quesada o Qui-

ciendo y nos sentábamos al pie de su sillón, emboba-

jana o Quijano o, según él mismo acordó llamarse, Don

dos ... El duelo con el vizcaíno, la jaula de los leones,

Quijote de la Mancha o, como lo nombró su escudero

Caballero de los Espejos .. . fueron

-pues "verdaderamente tiene vuestra merced la más malo

mis pensamientos. Algunos domingos, de lo mano y lo

el

voz de mi madre, doña María de los Ángeles, tan gran

no está por demás confiar-

lectora y cuentera como su marido, seguíamos las um-

les, solicitándoles discreción, pues es cosa para no sa-

brosas avenidas del bosque hasta los azulejos de la

figura, de poco acá, que jamás he visto" (1, XIX)-,

Caballero de la Triste Figura,

el

así ganando lugar en

berse fuera de este círculo de amigos, que por mucho

Fuente, que en aquel tiempo no necesitaba jaula. En

tiempo yo creí que el autor de sus andanzas no era otro

nuestra inocencia, nada nos extrañaba ver aquellos his-

más que mi señor padre.

torias familiares vueltas monumento público.

Acontecía que o veces, cuando en los noches don
Ignacio nos contaba un cuento, a mis hermanas y o mí,
aquel nuestro diminuto departamento de lo calle de San
Francisco, en la Colonia del Valle de esto ciudad, volvía
o iluminarse con la presencia del caballero manchego y
de su cauto escudero. "Uno mañana Don Quijote y Sancho iban por el campo, cuando vieron o lo lejos unos

Comienza la pesadilla: al apagarse la luz quedan en la
retina una niña y un niño descalzos que cruzan por un
puente de tablones desconcertados. El ángel que va a
sus espaldas alza la mirada, me guiña un ojo, sonríe
como si estuviera a punto de hacer algo bestial -pero
ya no hay luz, no puedo ver qué más sucede.

molinos de viento. Y entonces dijo Don Quijote: 'Miro,
Sancho, aquellos desaforados gigantes. Aquí cumpliré

Un día, comenzando la primario, vine con mi escuelo,
el Instituto México, a este Palacio de Bellos Artes. Re-

• Discurso leído por el autor el día de su ingreso o lo Academia tv\exicona de

cuerdo la profusión de mármoles, el altísimo plafón, la

lo lengua, el 9 de septiembre de 2004 en lo ciudad de México.

oscuridad de ]a sala, la acción en el escenario y, de

7

�pronto -vive el cuadro en mi memoria-, Clavileño alza

fuere posible, vencerlos y desbaratarlos en un pequeño ins-

el vuelo y cruza los aires hasta las tinieblas del tercer

tante. (11, Vi)

piso seguido por nuestros aspavientos. Fue la primera
vez que vi teatro: la adaptación que para niños hizo del

Qui¡ote -lo supe muchísimo después- Salvador Novo.

Seguirá por siempre Don Quijote, ofreciéndonos la
lección de su casi perfecto amor:

No atiné a preguntarme cómo habían llegado allí las
peripecias que yo atribuía a la invención de mi padre;

Mirad, caterva enamorada, que para sola Dulcinea soy

la emoción me ahogaba: yo conocía a los personajes,

de masa y de alfeñique, y para todas las demás soy de

sabía de qué trataba la historia, y eso me daba pode-

pedernal; para ella soy miel, y para vosotras acíbar; para

res; me inscribía en una cofradía extendida por la redon-

mí, sola Dulcinea es la hermosa, la discreta, la honesta, la

dez de la Tierra .

gallarda y la bien nacida, y las demás las feas, las necias,

En ese tiempo empezaba a leer y nos habíamos mudado a San José Insurgentes: el jardín escondía endria-

las livianas y las de peor linaje; para ser yo suyo, y no de

día y con quien he compartido empeños tanto burocráti-

guió como catedrático durante cinco lustros, a partir de

otra alguna, me arrojó la Naturaleza al mundo. (11, xuv)

cos como editoriales; don Salvador Díaz Cínlora, generosísimo, a quien profeso una irreprimible, aunque no

1940. Fue nombrado director de la Biblioteca Nacional
en septiembre de 1956. Hacía ochenta y nueve años

literal envidia -como me sucede siempre que alguien

que la Biblioteca ocupaba la antigua iglesia de San

sabe griego-, y nuestro admirado y respetado director,

Agustín: un edificio del siglo XVI, reconstruido a finales

don José G . Moreno de Alba -por segunda vez direc-

del XVII después de un incendio, siempre enemistado

tor para mí, pues lo fue antes en el muy querido Centro

con el subsuelo; en 1952, el riesgo de un derrumbe hizo

de Enseñanza para Extranjeros, de la UNAM.

forzoso cerrarlo. Apenas nombrado, Alcalá logró que la

gos y vestiglos, y las noches de mayo traían la sombra
perfumada de Dulcinea. Un día mi padre confesó sus
plagios inocentes poniendo en nuestras manos una edición infantil del

Qui¡ote y

contándonos otra historia que

en nada desmerecía ante la de Alonso Quijano el Bueno: poblada de corsarios, batallas y prisiones, en ella
vibraban el orgullo y la queja de Miguel de Cervantes:

Sigue la pesadilla: la ventana encortinada marca un
cuadro suave en la habitación a oscuras. Van apareciendo formas. El armario, la silla donde quedó la ropa,
la lámpara -una araña de sombra. Me¡or cierro los
o¡os. Apenas antes de cerrarlos, alguien, algo se mueve
detrás de la cortina. Los cierro con más fuerza.

Lo que no he podido dejar de sentir es que me note de

Giraron los días y las noches. Comencé a asomarme al

viejo y de manco, como si hubiera sido en mi mano haber

severo lomo, encuadernado en piel, con las obras comple-

detenido el tiempo, que no pasase por mí, o si mi manque-

tas de Cervantes que había en la casa y me fui aficionan-

dad hubiera nacido en alguna taberna, sino en la más alta

do a ciertos capítulos, que más me gustaban o más falta

ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni

me hacían

-porque Cervantes es buen amigo. Mucho des-

pués, en 1991, un día de buena fortuna, otro caballero espa-

esperan ver los venideros ... (11, PRólOGO)

ñol, don Eulalia Ferrer, no sé por quién felizmente aconsejaAquel libro turbó mis ocho o nueve años con otros

do, me pidió que preparara un

Gui¡ote para ¡óvenes,

del

lances: Altisidora, la cueva de Montesinos, el retablo

cual el gobierno de Guanajualo ha hecho dos ediciones.

de Maese Pedro, Sancho en su ínsula, la aventura

Cuando le entregué mi trabajo, don Eulalia me dijo

el Caballero de la Blanca Luna

"que más

que lo revisaría un amigo suyo - académico, asesor de

pesadumbre dio a Don Quijote de cuantas hasta en-

lenguaje en su agencia de publicidad. Era alguien a

tonces le habían sucedido", y la derrota final a manos

quien yo había leído, conocía y estimaba -nos había

con la muerte. ¡Tan fácil que habría sido cambiar la

presentado José Luis Martínez. Gracias pues a don Eula-

historia!, me decía yo, sin saber aún que los grandes

lia Ferrer, y a Don Quijote, tuve la buena fortuna de

personajes de ficción tienen vida propia; que son in-

contrastar mi trabajo con la erudición, el buen sentido y

mortales y su realidad acaba por ser más patente que

la cortesía de don Manuel Alcalá.

aquella con

la de sus creadores. Don Quijote seguirá por siempre
predicando su ideal:

Secretario perpetuo de la Academia -desde 1983-,
Alcalá ocupaba la silla XVII -antes de Rafael Gómez,

8

Que el buen caballero andante, aunque vea diez gigantes

Federico Gamboa y Alfonso Reyes-, la misma a la cual

que con las cabezas no sólo tocan, sino pasan las nubes,

llego yo ahora ... con el asombro y la emoción con que

y que a cada uno le sirven de piernas dos grandísimas

vi volar a Clavileño: no puedo evitar sentirme abrumado

torres, y que los brazos semejan árboles de gruesos y po-

por tan grande honor, ni que me colmen la alegría y la

derosos navíos, y cada ojo como una gran rueda de moli-

gratitud con ustedes, señoras y señores académicos, que

no y más ardiendo que un horno de vidrio, no le han de

acordaron recibirme en su compañía. Mi agradecimien-

espantar en manera alguna; antes con gentil continente y

to crece con quienes presentaron mi candidatura: don

con intrépido corazón los ha de acometer y embestir, y, si

Jaime Labastida, quien me anunció la posibilidad de este

Que diera ocasión el

Gui¡ote

para avanzar en la

Biblioteca reanudara, parcialmente, sus labores. Al rein-

amistad con don Manuel Alcalá fue una fortuna. Hubi-

augurarla, en 1963, informó sobre la creación de un

mos en adelante caminos seguros para iniciar conversa-

departamento para ciegos, laboratorios de fotoduplica-

ciones donde siempre tuve mucho que aprender. En

do, de restauración y, en 1959, medio siglo después de

1991 , cuando trabajamos en mi versión del Oui¡ote,

su clausura, el restablecimiento del Instituto Bibliográfico

Alcalá tenía setenta y seis años, veintisiete más que yo;

Mexicano -el actual Instituto de Investigaciones Biblio-

ocho después lamentaríamos su muerte, ocurrida en la

gráficas que, con la Biblioteca Nacional, dirige don Vi-

ciudad de México, la misma que lo vio nacer.

cente Quirarle.
Desde 1961, Alcalá incursionaba en la diplomacia.

En la pesadilla hay siempre algo más que no alcanzo a
Los gigantes son molinos, el castillo es una venta, el
Caballero de los Espejos es Sansón Carrasco, las due·
ñas barbadas son pa¡es ... O puede ser a la inversa: los
pa¡es son dueñas barbadas, Sansón Carrasco es el
Caballero de los Espejos, la venta es un castillo, los
molinos son gigantes ... detrás de Cervantes escribe Cide
Hamete Benengeli.
Leer los signos para leer el mundo; somos nosotros quienes les damos significado y sentido. El signo es el mismo:
Don Qui¡ote y Sancho hace cada quien su lectura:
-¿Cómo dices eso? -respondió Don Gui¡ote-.
¿No oyes el relinchar de los caballos, el tocar de los
clarines, el ruido de los atambores?
-No oigo otra cosa - respondió Sancho- sino muchos balidos de ove¡as y carneros. {/, XVIII)
Estoy en el mundo para leerlo. Y algo se mueve atrás de
la cortina.
ver.

Ocupó diversos cargos ante la UNESCO; fue embajador en Paraguay ( 1971-1974), donde la Universidad
de Asunción le otorgó el doctorado

honoris causa,

y en

Finlandia hasta 1983.
Más de una vez, en esos veinte años por el mundo,
debe haberse repetido aquella profesión de trashumancia que Reyes hace en

Parentalia, y

don Manuel cita en

su discurso de ingreso a la Academia: "Mi arraigo es
arraigo en movimiento. [ ... ]Mi casa es la Tierra. Nunca
me sentí profundamente extranjero en pueblo alguno,
aunque siempre algo náufrago del planeta".
Alcalá publicó una veintena de ensayos en revistas de
México, España, Paraguay y los Estados Unidos; tres

La odisea (1960), las Cartas de
relación (1960) y Utopía (1975); y dos libros: Del virgilismo de Garcilaso de la Vega (1946) y César y Cortés

minuciosos prólogos a

(1950). Ingresó a esta Academia en 1962. Su discurso
de ingreso, "El cervantismo de Alfonso Reyes" , fue con-

Alcalá obtuvo en Mascarones, con honores, los grados

testado por el director, don Francisco Monlerde, quien

de maestro ( 1944) y doctor en letras ( 1948). Se dislin-

había sido su maestro de la preparatoria al doctorado,

9

�y lo recordó entonces dueño de una precoz expresión
de gravedad "acentuada por la sostenida atención de
los ojos oscuros, que ven todo con hondura".
Dice don Manuel en su discurso que a Reyes el cervantismo le sirve "para apostillar, reforzar, apoyar, matizar, elucidar, ilustrar -según el caso - sus más variadas
páginas y preocupaciones". Así sucede con él mismo.
En el PRóLOGO a

La

odisea, por ejemplo, recuerda que

Cervantes dijo que las traducciones son "como quien
ven las figuras, son llenas de hilos que las oscurecen, y
no se ven con la lisura y tez de la haz". Y en la NOTA a

fario gloria en

pos de la cual fue, como su coterráneo Don Quijote ... " Y
luego: "Nace en

1485

1

relatos de viajeros ... y que marcaban los libros, escri-

mendarme. Di en Torreón una plática sobre la falta de

bían en ellos, ensayaban sus textos.

lectores en el país y al día siguiente tomé el camión para

Tuve la fortuna de nacer en un hogar donde era un

repetirla en Durango. Los 34 pasajeros viajaron leyen-

gozo jugar con las palabras: escuchar y contar historias,

do, y lo mismo hizo el chofer -un chamaco le leía-: la

dibujar, leer, escribir, resolver acertijos matemáticos, tra-

mitad, El Libro Vaquero, la mitad La Novela Semanal. En

balenguas y adivinanzas, consultar diccionarios y la

las más o menos tres horas del trayecto algunos acaba-

enciclopedia ... Había libros, historietas, revistas, un pe-

ron cuatro o cinco libritos, que intercambiaban con los

nos leían;

nos hablaban

vecinos. ¿Eran o no eran lectores? Leían por gusto; bus-

de su infancia, nos arrullaban con canciones y cuentos

caban comprender lo que leían -sin comprensión no

y, cuando pudimos leer sin ayuda, para ir a dormir, un

puede haber interés-; lo hacían a menudo; no les dolía

libro nos hacía tanta falta como la cama. De vez en

pagar por sus lecturas... En Durango tuve que modificar

cuando íbamos al sótano de la librería de Cristal, en la

lo dicho en Torreón.

Alameda, dedicado todo a la sección infantil : ante esa

en Medellín, población en la

infinidad de opciones qué placer, qué dudas, qué an-

margen izquierda del quijotesco Guadiana ... " Y ade1

que nadie lo hacía. La vida misma se encargó de en-

riódico. Mamá y papá leían, y

mira los tapices flamencos por el revés, que aunque se

las Carlas de relación dice de Cortés: "La

sobre el universo, novelas, poesía, cuentos, biografías,

gustia, qué felicidad.

lante: "Es el mismo temple de alma [el de Cuauhtémoc]

Cuando nos mudamos a San José Insurgentes -se-

que el de los numantinos tal como reviven en la pluma

gundo de primaria-, un condiscípulo vivía a unas cua-

de Cervantes". Y de modo semejante, con frecuencia,

dras de la casa. La amistad con Jorge Soto y su familia,

en otros casos.

en especial con su padre, don Clemente -dramaturgo
galardonado, poeta, guionista, cuentista pletórico de

Se abre la cortina y aparece el eclesiástico, de mal humor, seguido por alguien. No le gusta la atención que
sus señores prestan a los relatos fantasiosos . Viene de la
mesa de /os Duques. Me mira fi¡a y ferozmente y me
pregunta, como acaba de hacerlo con Don Oui¡ote:
"¿Dónde hay gigantes en España, o malandrines en La
Mancha, ni Dulcineas encantadas, ni toda la caterva de
simplicidades que de vos se cuentan?" (11, XXXI)

proyectos- se construyó en parte con los libros que nos

El sueño del camión: cabalgan a un lado Don Quijote y
Sancho, bajo el so/ abrasador de la Comarca. Sancho
va leyendo en voz alta: "Si yo fuera discreto, días ha
que había de haber dejado o mi amo. Pero ésta fue mi
suerte y ésta mi malandanza ... y, sobre todo, yo soy
fiel". Don Quijote se vuelve y le pregunta: "Sancho amigo, ¿desde cuándo sobes leer?" "Señor -responde el
escudero-, otros tiempos son".

prestábamos, nos contábamos, conocíamos de nombre
que "lo leído por ella ha tomado cuerpo en más de un
centenar de libros originales o traducidos [ ... ]; de estudios, ensayos y reseñas ... " Junto con estas palabras evoco dos epítetos de Cervantes para su público que me

lector curioso dice en El viaje del Parnaso
- curiosos lectores en La Galatea- y desocupado lector, en el Oui¡ote.

son gustosos:

Don Manuel Alcalá contestó el discurso de ingreso de

Resalto lo que acaba de sernos revelado: el trato con

doña Margit Frenk ( 1993), "Charla de pájaros o las

los libros acrecienta el saber; no hay mejores amigos que

aves en la poesía folklórico mexicana". Para celebrar la

los libros; con lo escrito debe tenerse un comercio asiduo;

devoción por la lírica medieval y las numerosas publica-

las lecturas que se haga deben encarnar en

ciones de la nueva académica, Alcalá empezó por re-

pia; debiera el lector ser

la obra

pro-

curioso y estar desocupado.

y algún día esperábamos leer... En la escuela, leer por

Mis compañeros de viaje eran lectores: hay muchas cla-

el goce de leer era preocupación de más de un maestro

ses de lectura. Para cada persona, según sus circunstan-

-aunque no fuera de español ni de literatura-; había

cias, no todas igualmente aceptables. Porque no es ver-

amigos, primos y primas lectores... Crecí engañado.

dad que dé lo mismo leer lo que sea. Hay literatura

Descubrí que no todo el mundo leía cuando comen-

chatarra y gran literatura; mamotretos soporíferos y pie-

cé a dar clases en el Centro Universitario México, mi

zas que nos cambian la vida; manualitos mal informa-

preparatoria. Ir encorbatado no evitaba que en los rece-

dos y peor escritos, y grandes obras de la historia, la

sos los conserjes quisieran mandarme al patio, donde

ciencia y el pensamiento. No es lo mismo un tomito de El

debían estar los alumnos. Aquellos muchachos, con quie-

Libro Vaquero que

Al filo del aguo, Pedro Páramo, El
o El rastro. ¿Qué hay de más en

nes jugaba futbol, me hicieron ver que los lectores eran

tamaño del infierno

minoría. Empecé a trabajar con ellos en algo a lo que

estas novelas de Agustín Yáñez, Juan Rulfo, Arturo Azue-

entonces no le daba nombre pero que ahora llamaría

la y Margo Glantz? Hay más ideas, más vivencias,

formación de lectores;

más ingenio, más oficio, más lecturas, más sorpresas, per-

c~rdar unos versos del rabí don Sem Tob de Carrión,

El tema me seduce. Se trata de un sujeto humildísimo;

escritos a mitad del siglo XIV:
"Gran lectora y sabia" llamó a doña Margit, destacó

tan modesto y cotidiano que se nos torna invisible: aun-

tos. Entre los alumnos de aquella preparatoria había

sonajes y estructuras más complejos; una conciencia más

que es de la mayor trascendencia. Hablo de la lectura y

también grandes lectores. Uno de ellos dejó testimo-

aguda del lenguaje; una mayor exigencia para el lector.

su "asiduo y prudente comercio con lo escrito", y apuntó

la escritura. Me preocupa que ahora comprar libros pue-

nio de nuestras clases en un librito,

da confundirse con hacer lectores, y que la importancia

son míos,

Quanto más va tomando

y la calidad de los maestros se sacrifiquen a la ilusión de

que yo, lo cual sigue alegrándome. Hablo de don

Lo habitual es iniciarse con lecturas sencillas y pasar a

con el libro porfía,

la tecnología.

Gonzalo Celorio.
Todos mis alumnos en el Centro Universitario México

otras más ricas. A veces conocemos al responsable de

tanto irá ganando
buen saber toda vía

Estamos

cerca

de nuevas pesadillas; algo me lo dice.

o sea, comenzamos a leer jun-

Los subrayados

Vivir, tratar gente, leer libros prepara a un lector para

y llegó a esta Academia un buen rato antes

leer otros libros -vida y literatura son la misma materia.

sabían leer y escribir -lo hacían muy bien -; pero pocos
eran lectores. Aunque una cosa sea imprescindible para

Por ende tal amigo

Un tiempo creí que todo el mundo leía -naturalmente,

non hay como el libro:

por placer: no hay otra razón para hacerse lector; exis-

esa iniciación. Dice Mariano Azuela:

la

otra, no es lo mismo saber leer y escribir que ser lector.

Estudiaba medicina y leía cuanta noveluca me caía en las
manos, y el día menos pensado hice el gran descubrimiento de esos años: di con lo que inconscientemente buscaba.

para los sabios, digo,

ten otras razones para leer, mas no para ser lector. Yo

El corolario de un desengaño suele ser atroz. De la con-

En cambalacho con un compañero a cambio de muchos

que con los torpes non libro.

creía que todos, cada día, leían libros sobre animales o

vicción de que todo el mundo leía pasé a la certeza de

Gaboriaux, Dumas y Ponson du Terrail, recibí un lote de

10

11

�otras novelas que no conocía, entre ellas tres tomitos de
lomo café y cabeza dorada: Honorine, Ursule Mirouet, La
cousine Bette. Y fue en una tarde de junio, al ponerse el sol,
cuando "poro ejercitar mi francés siquiera" abrí Ursule Mirouet y salí a leer en el balconcito de mi cuarto. A la primera
página siguió otra y otras más hasta que oscureció totalmente. Encendí mi aparato de petróleo, reanudé la lectura y cuando a medianoche me metí en mi cama y extinguí la luz, mi
corazón estaba muy alborotado y mi cabeza caliente 1•
También es posible que un encuentro casual revele
ese mundo nuevo. Cuenta Federico Campbell:
Yo tenía veinte años[ ... ] Una mañana, al atravesar el jardín, pisé un trozo de papel periódico semimojado [ ... ] Era
una hoja trunca de La Gaceta, la revista del Fondo de
Cultura Económica, y en ella [unas] líneas me llamaron la
atención: "Al rayo del sol, la sarna es insoportable", decía
al principio. Y luego: "Como buen romántico, la vida se
me fue detrás de una perra". Era el texto de alguien que
firmaba con el nombre de Juan José Arreola. Fue para mí
una revelación. En ese instante [ ... ] me di cuenta de que
las cosas se podían nombrar y decir de una forma que nunca antes se había formulado. Entendí que existía la literatura2 .

t
1

1

1,

'

La pesadilla del ¡ardín: Campbe/1 sigue caminando, distraído; no puede de¡ar de leer la ho¡a empapada con el
texto de Arreo/a. Dos camionetas blindadas se orillan
para cortarle el paso. Ba¡an unos pistoleros y el eclesiástico, agüerado, gordo, ahogándose -alguien lo sigue.
"Son sólo palabras, sólo palabras", grita y manotea exigiendo el papel. Federico corre. "Estamos hechos de
palabras", dice antes de desaparecer.
Mariano Azuela era ya un lector entusiasta y desocupado cuando su amigo le descubrió a Balzac; Federico
Campbell era ya un lector curioso cuando tropezó con
Arreola. ¿Dónde comienza un lector?
Aquellos alumnos míos del Centro Universitario México que eran lectores, seguramente -caben excepciones- venían de familias donde se acostumbraba leer y
escribir. El mejor sitio para que un lector se forme es su
hogar. Hay quienes, comoJean Hébrard y Delia Lerner3 ,

sostienen que, en realidad, ése es el único espacio donde puede formarse un lector. Algunos creemos que existen otras oportunidades. El segundo mejor lugar para
formar lectores capaces de escribir es la escuela, que
debería siempre incluir una biblioteca. Muchos lectores
se han formado y seguirán formándose en las escuelas.
A condición de que, como le ocurrió a Antonio Alatorre
en el Autlán de los años treinta del siglo Y.X, antes que
antenas y monitores nos preocupe tener buenos maestros,
que dediquen tiempo suficiente a practicar la lectura y la
escritura:
En mi casa, en Autlán, había libros que mis hermanos y yo
leíamos, por ejemplo Genoveva de Brabante, Robinson
Crusoe y la María de Jorge lsaacs. Pero fue lo escuela la
que más me sirvió. La primera hora, todos los días, era la
de lectura en voz alta; y dos o tres veces por semana escribíamos algo, a veces sobre un tema señalado por la maestra, y a veces con tema libre (que era lo que más nos gustaba). Yo salí de Autlán a los doce años, y un día, años
después, se me ocurrió hacer una lista de los libros que leí
entonces, y recordé como 300 títulos 4 .
Al terminar la educación básico -con mayor razón
los estudios medios y superiores-, como resultado natural del poso por los aulas, los alumnos tendrían que haber sido incorporados o la culturo escrito. Pero, en estos
tiempos en que la tendencia oficial es en muchos lugares
relegar la lectura o lo clase de español, ¿en cuántos
escuelas se dedico uno hora diario o la lectura en voz
alto y se escribe sobre algún temo, señalado o libre, dos
o tres veces por semana?

gramas especiales de lectura y escritura -como el que
seguía Alotorre en Autlán- 5 ; limitar estos actividades o
ejercicios en lo clase de español; no tener como meto,
desde un principio, formar lectores capaces de escribir
-lectores que hayan descubierto el placer de leer: no
hay de otros.
Los consecuencias sor. catastróficos. A mitad de los
noventas del siglo posado, cado año había más o menos 150,000 aspirantes o ingresar en los preparatorios
de lo UNAM. De los más o menos 35,000 que pasaban lo prueba de selección, 35 por ciento -entre doce
y trece mil- reprobaban los exámenes de comprensión
de lectura en el primer semestre de bachillerato: no podían hacer un resumen, relatar la tramo ni decir quién
era el personaje principal de un cuento6 . Esos cifras explican mucho de lo que sucede en el país . De los
150,000 aspirantes, sólo 23,000 (15 por ciento) pasaban los exámenes de lectura. Los 150,000 sabían leer
y escribir, pero 85 de cada cien lo hacían apenas en un
nivel utilitario que les había permitido aprobar los exámenes de seis grados de primaria y tres de secundario,
pero no comprender lo que intentaban leer.
Más allá de los usos elementales de lo lectura, leer es
o veces aprender, apropiarnos de la información del material leído. Y otros es formarse, compartir las ideos o los
sentimientos de un autor y dar al espíritu propio lo formo
intelectual o emotiva de lo que se lee. Leer puede ser
también afirmarse, definir lo personalidad propio ante
opiniones de las que discrepamos. Y con frecuencia es
enajenarse, salir de uno mismo y perderse en el mundo
creado por el autor. Cuando se lee, sin embargo, olvidarse de uno mismo es más uno manero de encontrarse
que de perderse7 . A Alonso Ouijono

El eclesiástico -así lo llama Cide Hamete- regresa
extenuado a su camioneta. Lo ayudan un enano y una
bru¡a. Los tres repiten "Sólo palabras, sólo palabras".
Lejos de hacerse lectores, en su poso por los diez grados obligatorios de educación básica lo mayoría ·de los
alumnos quedan apenas alfabetizados: este es el lastre
más pesado de nuestro sistema educativo, de nuestro
sociedad, de nuestro país. Lo razón es la falta de pro-

se le pasaban las noches leyendo de claro en claro y los
días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho
5

los dos programas de lectura que se extendían a las escuelas de educo·

leer se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el
juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los
libros, así de encantamientos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas
sonadas invenciones que leía, que para él no había otra
historia más cierta en el mundo. (1,1)
Embebido en sus lecturas, Don Quijote no se pierde,
se encuentro. "Yo sé quién soy" (1, v) responde a su vecino, Pedro Alonso, y llego al fondo de su locura: imponer
lo justicio en lo Tierra -antes que los leyes, por encimo
de los leyes, lo justicio.
Lo sé por mi pesadilla: hoy que ver qué hay tras codo
signo; leer el mundo, que es el mayor, el más complejo,
el más intrigante de los signos. Leer, explorar y transformar el mundo, que incluye o mi persona. Para ello nos
servimos de cuanto lo naturaleza, lo tradición, el arte, la
ciencia y la tecnología ponen o nuestro alcance. Nos
servimos, ante todo, del lenguaje. Pues el lenguaje,
con su fondo irracional e instintivo a cuestas, es -¡unto
con lo acción- nuestro primer recurso, el más importante.
En la relación con el lenguaje lo comprensión es esencial. Lo finalidad primera de escuchar, hablar, leer y escribir es buscar la comprensión. Entendemos algo - bien
o mol- cuando podemos atribuirle sentido y significado; cuando percibimos sus valores y en su presencio
reaccionamos. Nadie comprende de inmediato todo lo
que escucha ni todo lo que ve, ni todo lo que lee. Lo
comprensión se construye y se reconstruye. Codo uno de
nosotros, en lo medida en que se va volviendo experto
en el uso del lenguaje, hablado y escrito, interioriza los
mecanismos de lo comprensión. Sentir los valores sensoriales, connotativos, lúdicros del lenguaje, es parte de su
comprensión.

ción bósica en todo el país, Rincones de lectura (desde 1986) y Pronolees
(desde 19951, fueron suspendidos a partir de 2001. Hoy en día hay un
programa de dotación de libros poro formar en cada aula una biblioteca
de 150 títulos -60 serían ampliamente suficientes-, pero no hay meconis·
mos ni estrategias poro familiarizar a los maestros con esos libros, ni poro

Este era un gato
con los pies de trapo
y los ojos al revés.
¿Quieres que te lo cuente otra vez?

trabajar con ellos en clase. Se ha hecho ~n exceso que llega al desper·

de Culturo Económica.

dejado de lodo lo sustantiva: formar lectores.

• Alotorre, Antonio (2003). ' Un cero redondo', en Solano, Fernando

6

Sarukhón,José (2003). ' Poro la ciencia y el arte' , en Solana, 2003: 107.

Cuando un niño al que se le repite este cuento de
nunca acabar, termina por reírse o por tirarnos algo o
lo cabezo, podemos estar tranquilos: yo lo ha com-

(comp.) Leer, escribir, contar y pensar (163). México: Fondo Mexicano

7

loín Entralgo, Pedro (1958). 'Coloquio de dos perros, soliloquio de

prendido.

3

1

Azuela, Mariano (1960). 'El novelista y su ambiente', en Obras com-

pletas. Tomo 111 ( l 129). México: Fondo de Cultura Económica.
2

Campbell, Federico (1989). La memoria de Sciascia. México: Fondo

de Cultura Económica.

12

lerner, Delio (200 l ). Leer y escribir en lo escuela (90). México: Fondo

poro la Educación y el Desarrollo.

dicio y sin ningún cuidado editorial- la parte fácil, comprar libros, y se ha

Cervantes', en Mis páginas preferidos (48). Madrid: Gredos.

13

�El medio más poderoso para formar a un lector es la
lectura en voz alta. Así lo aprendí de mis padres y de
mis mejores maestros, de la primaria a la vida de trabajo. Alberto Godínez, Miguel López, Carlos Villalobos,
Julio Torri, María del Carmen Millón, Antonio Alatorre,
Luis Rius, Margo Glantz, Sergio Fernández, Margarita
Ouijano, Margit Frenk, Frank Thompson, Sergio Galindo, Alí Chumacero, José Luis Martínez, Juan Rulfo y Juan
José Arreola me enseñaron, por sobre todas las cosas, a
leer. Y lo hicieron leyendo en voz alta. Entre estos maestros se cuentan uno de geografía, uno de inglés, uno de
historia y un entrenador de futbol: la lectura corresponde
a todos los campos.

es crear belleza y escudriñar el corazón del hombre.
Bajo múltiples formas, del paredón a los impuestos, la
persecución persiste.

Aunque sea, como diría Perogrullo, una actividad de la
mayor utilidad, una actividad imprescindible, la lectura
utilitaria no crea la afición a leer. Los lectores se forman
cuando descubren la lectura por placer. En ese momento
ya no hacen falta otras razones: la recompensa mayor
de leer es la lectura misma. Como escribió Alfonso Reyes, "sin cierto olvido de la utilidad, los libros no podrían
ser apreciados"ª.
La palabra placer pone nerviosa a mucha gente. Juzga que no es compatible con el estudio y el trabajo. Le
halla una connotación de irresponsabilidad y relajamiento. Pero el placer se encuentra en todos los campos del
arte, el trabajo y el conocimiento, y es de los sentidos,
las emociones y el intelecto. El día en que nuestra escuela haga del estudio una fuente de placer habremos realizado un progreso formidable.
Las palabras poesía, imaginación, fantasía, ficción y
otras semejantes -literatura- acalambran al eclesiástico y a otras personas. Hay quienes, una vez aceptada
la importancia de la lectura por placer, se apresuran a
deck:irar que no hacen falta las obras literarias. "Hay
niños a quienes -dicen- les interesa más saber sobre
las piedras que leer cuentos o poesía." Pero un tipo de
lectura no tiene por qué excluir otros. Un niño puede ser
educado para interesarse de manera igualmente placentera en las piedras, la astronomía, las matemáticas... y
en la lectura de poesías, cuentos y novelas, que lo enfrentarán con otras maneras de estructurar el lenguaje y
le darán destrezas que se desarrollan sólo con la lectura

La bru¡a, el enano y el eclesiástico -atrás están los pistoleros con las metralletas - , asomados por una ventana
de la camioneta, a Rosario Castellanos, que lleva de la
mono o su hi¡o por una calzada arbolada: "¿Dónde hay
gigantes en España, o malandrines en La Mancho, ni
Dulcineas encantados, ni toda la caterva de simplicidades que de vos se cuentan?" Rosario se ríe y responde:
"En España, en La Mancha, aquí en Chopultepec. ¿No los
ven? ¿No tienen ustedes su propia Dulcinea?"

Siempre -dice Rosario Castellanos- me he preguntado
qué es lo que impulsa a una persona, en pleno uso de sus
facultades mentales, satisfecha de la vida, feliz y equilibra-

Lea estos libros y verá cómo le destierran la melancolía [ ... ]
y le mejoran la condición[ ... ] de mí sé decir que después
que soy caballero andante soy valiente, comedido, atrevi-

A buena fe que yo también gusto mucho de oír aquellas

do, blando, paciente, sufridor de trabajos, de prisiones,

cosas, que son muy lindas, y más cuando cuentan que se

de encantos; y aunque ha tan poco que me vi encerrado

está la otra señora debajo de unos naranjos abrazada con

en una jaula como loco, pienso, por el valor de mi brazo,

su caballero, y que les está una dueña haciéndoles la guar-

favoreciéndome el Cielo y no me siendo contraria la Fortu-

da, muerta de envidia y con mucho sobresalto

na, en pocos días verme rey de algún reino[ ... ] (1, L)

da, a leer. A leer libros de imaginación, aventuras ficticias,
por supuesto. Porque lo otro es muy fácil de contestar: busca los conocimientos de los que carece, la información
que le exigen en la escuela, en el trabajo, en el trato social. Es una actitud utilitaria que no necesita ser explicada .

Lo mismo opina Maritornes:

No sólo Don Quijote necesita los libros de caballerías. En el capítulo XXXII de la primera parte, el ventero
considera que no existen mejores libros en el mundo y,
emocionado, cuenta que:

En cambio, la otra ... 9

E igualmente la hija de los venteros. A ella le gustan,
sobre todo
las lamentaciones que los caballeros hacen cuando están
ausentes de sus señoras, que en verdad que algunas veces
me hacen llorar, de compasión que les tengo.

cuando es tiempo de la siega, se recogen aquí las fiestas
1 ,, ,

¡.

J1

'

!
t

'
1

.¡

de textos literarios.
La literatura ha sido siempre perseguida. Hay gente
que no puede admitir una actividad cuyo solo propósito
s Reyes, Alfonso ( 1983). La experiencia literaria. fv\éxico: Fondo de Cul·
tura Económica

14

El prejuicio contra la literatura, el placer y la libertad es
una consecuencia del pavor que le causan al poder -el
de un padre, una maestra, un obispo, un gobiernoquienes se atreven a explorar su conciencia y buscar sus
propios caminos.
Hay una añeja tradición de autoritarismo que se esfuerza por cerrarles el paso a la literatura, al placer e
incluso a una simple opinión adversa. Podemos rastrearla hasta el más remoto pasado, y es uno de los ejes en el
libro de Cervantes. El cura que organiza la quema de los
libros de Don Quijote lo hace porque, según lo dice en otro
capítulo, juzga que se trata "de cuentos disparatados que
atienden solamente a deleitar y no a enseñar". (1, XLVII)
Don Quijote se escandaliza y pregunta al canónigo si
puede haber mayor contento que leer la historia del Caballero del Lago, quien se lanza con todo y armadura "a un
gran lago de pez hirviendo a borbollones, y que andan
nadando y cruzando por él muchas serpientes, culebras y
lagartos, y otros muchos géneros de animales feroces y
espantables" para llegar a un castillo deleitosísimo donde
bellísimas doncellas lo bañan, le dan de comer, lo perfuman. Dice Don Quijote al religioso:
Q

Castellanos, Rosario (1973). "Lecturos tempranos•, en Mu¡er que sabe

latín (185-186). SepSetentos 83. fv\éxico. Secretaría de Educación Público.

muchos segadores, y siempre hay alguno que sabe leer, el
cual coge uno destos libros en las manos, y rodeámonos
dél más de treinta, y estámosle escuchando con tanto gusto, que nos quita mil canas; a lo menos, de mí sé decir que
cuando ayo decir aquellos furibundos y terribles golpes que
los caballeros pegan, que me toma gana de hacer otro
tanto, que querría estor oyéndolos noches y días.

El cura y el barbero quieren quemar dos libros porque "son mentirosos y están llenos de disparates y devaneos", pero el ventero los defiende y dice "antes dejaría
quemar un hijo que dejar quemar ninguno desotros". La
literatura -esto es, la imaginación, la palabra y la libertad- es necesaria para los seres humanos.

�Al decir que en México faltan lectores hablo de lectores

En el papel o en un medio electrónico, o aprove-

que hayan hecho de la lectura una necesidad vital. Esos

chando lo que uno y otro ofrecen como ventajas -que

no los forma la escuela, porque nunca se lo ha propues-

es lo sensato-, ir en busca de la comprensión es la

to. Más bien los teme o los considera superfluos, porque

condición para hablar de lectura. Aprende a leer y se

en sus manos la lectura deja de ser sólo un instrumento

aficiona a leer quien aprende a poner significado y sen-

para el estudio y el trabajo, se vuelve un fin en ella mis-

tido en el texto y convierte esa operación en un acto

ma y puede hacernos

demasiado libres.

Sufrimos un sis-

tema que pretende que la educación nos capacite para

placentero, una de sus formas de vida, uno de sus recu r-

~

COMO NACEN LOS MONSTRUOS

sos para leer el mundo.

Frédéric Conrod

el trabajo y considera innecesario -o peligroso- ir más
lejos.
La lectura y la escritura nos hacen más libres siempre
y cuando se practiquen con libertad. En un sistema autoritario - político, religioso, académico, económico, de
cualquier otra clase-, al través de la propaganda y la
censura la lectura y la escritura son instrumentos de sometimiento.
En 1989, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, vi por primera vez libros electrónicos: unas maquinitas semejantes a calculadoras de escritorio. Había
1

1,

1

El eclesiástico y la bru¡a y el enano y las alimañas que
los siguen alzan las manos con antorchas, cadenas, citatorios, y avanzan sobre nuestros pobres libros ... estoy
a punto de gritar para ver si despierto, cuando irrumpen
como el Sol que despunta Don Quijote y Sancho, los
dos de punta en blanco, y Rocinante y el rucio con alas
poderosas, y tras ellos un e¡ército flamígero que alza
plumas y lap tops y libros que relumbran como espe¡os y
los endriagos se desvanecen y yo leo de un libro que
llevo en las manos - Don Oui¡ote, qué tonto, qué loco,
cree que es para su Dulcinea:

una Biblia, un Shakespeare completo y dos diccionarios

fe convoco y te condeno a que no puedas cerrar los o¡os
sin verme, abrir los labios sin llamarme, saciar la sed sin
sentir en fu boca la mía, tocar fu cuerpo sin creer que me
acaricias, doblar una esquina sin la esperanza de hallarme, alzar el teléfono sin oír en mi voz tu nombre, abrir un
libro sin leer estas palabras, porque el único amor que me
hace falta es el tuyo, y lo necesito de esta manero desmesurada en que yo...10

Merriam-Webster, uno de los cuales pronunciaba la palabra consultada. Eran la avanzada de las TIC, las nuevas tecnologías de información y comunicación: las vías
para llegar a un mundo digital.
La influencia de estos instrumentos formidables alcanza todos los campos. Están transformando los modos de
aprender, de leer, de trabajar, de vivir... y harán proliferar nuevas habilidades. Lo que no cambiarán es nuestra
naturaleza: somos entes de lenguaje: pensamos, senti-

Laperspectiva que nos pueden ofrecer Ignacio de Loyo-

nor, 200 l: 122). Para el arqueólogo del

savoir,

Michel

la, Miguel de Cervantes y Baltasar Gracián es múltiple,

Foucault, entrar en el Barroco es entrar en un permanen-

pero es sobre todo una forma de aproximarse a una

te juego de la representación sobre ella misma, donde

transición epistemológica: la que ocurre en Europa entre

ya no se representa el mundo, sino uno representación

el Renacimiento y el Barroco. Con Loyola partimos de un

de él que guía al observador hacia otros formas de per-

Humanismo de primera generación y con Gracián aca-

cepción 1. Por su parte, Rolond Barthes señala en su aproxi-

bamos donde acabará la producción literaria del Siglo

mación estructuralista a la obra de Loyola tres conceptos

de Oro. Este análisis se concentra en tres textos donde

que se pueden aplicar a la obra de Cervantes y a la de

se puede observar la naturaleza transitoria de un perio-

Gracián: primero, la

E¡ercicios espirituales,
de Ignacio de Loyola; El ingenioso hidalgo Don Oui¡ote
de la Mancha, de Miguel de Cervantes; y El Criticón,

te faltante del signo a través de la percepción del mun-

do literario hacia el siguiente: los

semiofanía (o búsqueda de

la par-

do); segundo, la "máquina capaz de mantenerse sola",
es decir, una representación del ser humano dentro de

de Baltasar Gracián. Estos tres textos canónicos se ba-

un mundo en el que ha perdido toda confianza; y terce-

san en un mismo fenómeno de percepción doble del

ro, el papel del ojo como órgano principal de percep-

mundo; en Loyola se interioriza a través de la relación

ción en la estética jesuita. Consideraremos estos tres polos
teóricos como punto de partida de este análisis.

mos, aprendemos, imaginamos, recorda mos, proyecta-

Señoras y señores académicos, señoras y señores, por

que se establece entre el director espiritual y el ejercitan-

mos el futuro, hacemos amistades, peleamos con pala-

hoy no tengo nada más que decir muchas gracias.

te que sigue sus instrucciones; en Cervantes, el mundo

El fundador de los jesuitas advierte que el mundo

bras. Nuestras creencias, conocimientos, leyes, ideas son

toma forma en la relación que tiene el protagonista con

puede disolver el almo y condenarlo a los castigos eter-

palabras también.

su 'Otro dialéctico', Sancho Panza; en Grocián, el mun-

nales. Nunca se consideraron los

Aunque en pequeña o gran medida desplacen al

do revela su verdadera caro de monstruosidad a Andre-

de Ignacio de Loyola como un texto literario digno de ser

papel -más para escribir que para leer-, lo que segui-

nio por la forma que tiene Critilo de descodificarlo. Ade-

estudiado antes de la crítica que hizo Barthes de ellos en

remos haciendo en las computadoras será leer y escribir

más de esta dimensión de doble mirada, tenemos en

su yuxtaposición analítica de carácter estructuralisto Sade,

y, en la medida en que ocupen más espacios será aún
Garrido, Felipe 11992). ' Conjuro' , en la musa y el garabato 111 ). Nléxico:

más importante -para sacar más provecho de ellas-

10

dominar el lenguaje y ser un buen lector.

Fondo de Cultura Económica - Universidad de Guadaio¡ara.

E¡ercicios espirituales

cuenta el papel de la estética jesuita que ya se anuncia

Fourier, Layo/a.

en lo obra de Loyola y que afecta a las tres generacio-

texto del santo unos mecanismos comparables a los de

A partir de entonces, se descubren en el

nes de escritores que representan este último, Cervantes

los otros dos autores que Barthes cita. Loyola ni siquiera

y Gracián. La interiorización del mundo que se obtiene

escribió los

a través de una experiencia sensorial totalizadora es una

gar o un lector una representación de un mundo lleno de

receta estética fundamental paro entender la transición

tentaciones, sino que quiso dejar escrito, en la forma

epistemológica que se comenta en este análisis.

inevitable de un texto, las reglas, las direcciones y el

E¡ercicios con

la intención literaria de entre-

El historiador del arte suizo Heinrich Wolfflin (1864-

movimiento que tiene la práctica cristiana de relacionar-

1945) teoriza este cambio de la forma siguiente: "the

se con el dios que él había diseñado y experimentado.

relationship of the individual to the world has changed, a

16

new domoin of feeling has opened, the soul aspires to

1 Argumento

dissolution _in the sublimity of the huge, the infinite" (Mi-

en el análisis preliminar de 'Las meninas' de Velózquez.

inicial de les mots et les choses que Foucault ( 1966) anuncia

17

�El texto de Loyola no tiene la seguridad teológica del

do. Loyola evita todo tipo de referencias espacio-tempo-

texto de San Agustín, ni los elementos narrativos de auto-

rales. Dejar una huella de esas circunstancias haría de

biografía que tiene el texto de Santa Teresa de Ávila, ni

este texto una obra deliberadamente artística, un testimo-

el lirismo de San Juan de la Cruz. Lo que hoy nos permite

nio atado para siempre a un tiempo de caos espiritual:

mirar este texto bajo una perspectiva crítica es precisa-

la segunda parte del siglo XVI. La falta de temporalidad

mente el interés y la fascinación que autores de textos

histórica que da Loyola a su texto (gramática básica y

literarios no sólo españoles tuvieron en él.

1 ~•!

i:
~I

j

1

mínima, tono neutro, ausencia de emociones y de metá-

El texto de Loyola ofrece una dirección que conduce

foras, narrador sin historia, mandatos en serie sin transi-

a varias problemáticas señaladas por Barthes, fundamen-

ciones ni indicaciones) contribuye a preservarlo como

tales a la hora de acercarse al Siglo de Oro, y que

una referencia atemporal dentro de la orden. De hecho,

mencionaremos en relación con la representación. De

el texto existe para conservar la práctica 3 y pasarla de

hecho, Loyola escribe durante el Renacimiento, después

una generación a la siguiente. Su función es sencilla: el

de haber fundado una orden que tiene la pretensión de

sistema de representación que ofrecen los

E¡ercicios es-

solidificar una fe católica amenazada por la duda de

pirituales pretende sustituir la función imaginativa del ejer-

los debates teológicos de la época. Ignacio de Loyola

citante. Esta forma de invitar al lector a una práctica del

estudia en uno de los corazones mismos de las discusio-

cristianismo no deja de fascinar a los críticos literarios,

nes: la Universidad de la Sorbonne, exactamente al mis-

por supuesto. Para Barthes, se trata de un sistema totali-

mo tiempo que lo hace John Calvin 2. Los dos represen-

zador que es yuxtapuesto a sistemas equivalentes en los

logotetas;

tantes más significativos de la escisión eclesiástica entre

textos de Sade y de Fourier: los tres son

católicos y protestantes comparten el mismo ambiente

otras palabras, encajan a su lector en un discurso y to-

en

de intercambio artístico y cultural. La producción de tex-

man el control absoluto de la totalidad del territorio men-

tos en aquella época resulta significativa para medir el

tal del lector/ejercitante.

esfuerzo que hace cada parte por contribuir al debate

Loyola invita a contemplar los aspectos más horren-

teológico sobre la gracia. Con la ayuda del poder polí-

dos de la existencia del creyente dentro del mundo. Re-

tico francés, los jesuitas, "el Ejército del Señor", logran

sulta relevante destacar otro paralelismo establecido por

rápidamente controlar y restablecer la Santa Iglesia Ca-

Michel de Certeau en

tólica Romana en decadencia, y Loyola pasará los últi-

teórica también se analizan los escritos religiosos a la

mos años de su vida en Roma para poder desarrollar su

luz de una crítica secular. De Certeau propone una con-

La fable mystique.

En esta obra

armada. Por lo tanto, es importante considerar que los

tinuidad entre Ignacio de Loyola y Teresa de Ávila en su

E¡ercicios es un texto que pasa muy rápidamente las prue-

común interés por lo que el crítico define como el

bas que le impone la Iglesia de Roma, y que conoce un

corrupto,

tremendo éxito en el primer siglo de su existencia.

que pasar las pruebas del misticismo4 . Por ejemplo, los

1 ,.

Al contrario de muchos textos contemporáneos de los

E¡ercicios,

la obra maestra de Loyola no se inscribe den-

orden

es decir, el espacio donde el creyente tiene

desiertos donde los monjes van a confrontar los espíritus
del Mal u otros espacios de abyección, donde

la salva-

Georges Bataille, en su

jesuita será la de iniciar a su ejercitante en la salvación
de su alma

dentro de este

mundo, a través de una rela-

ción dialéctica que establece con él.

Expérience intérieure,

empie-

za su argumentación eliminando el término "místico",
problemático para la d inámica percepción/representa-

tro de una época determinada. El texto no quiere llevar

ción está ausente, todos forman parte del orden corrup-

La imaginación es la función que debe utilizar el ser

ción, y lo sustituye con "interior", lo cual nos permite evo-

la marca representativa de un mundo en un momento

to. Loyola señala la necesidad de descubrir esos espa-

humano para pasar de percibir un mundo a representar-

lucionar dentro de otro marco teórico, el del texto religio-

5

dado de la historia. Más bien, se trata de dejar a los

cios con el poder de la imaginación

y aunque lo haga

lo. Sin embargo, la imaginación también es la función

so considerado como texto literario. En este ensayo,

lectores de los siglos siguientes una receta para desen-

en una forma textual mínima, es allí donde empieza la

que lleva a los hombres al pecado. Es capaz de llevar

Bataille quiere contradecir la opinión consensuada que

cadenarse de la realidad temporal e histórica del mun-

complejidad de sus escritos. El mundo entero rec;opila

tanto al pecado como a la santidad. De esta manera, la

reconoce en los

imaginación debe ser controlada estrictamente por un

vo. Según él, a l contrario, este texto es un ejemplo del

director espiritual. El ejercitante ha de seguir las indica-

método

ciones de un director jesuita que ha adquirido la capaci-

representar(se) espacios y seres en su imaginación, para

dad de controlar la imaginación, y este director es quien

después formar parte de esta acción dramática6 . Los

,

las posibilidades del orden corrupto, y la función del
2

Monlred Borthel 119841 en su libro The Jesuits comento que: ' lgnotius wos

enrolled in the College of Sointe-Borbe, which wos offectionotely nicknorned

3

'the osshole of Mother Theology'. One of lgnolius's irnrnediole predecessors on

espirituales de Loyola, y el libro se publica en editoriales jesuitas.

Soinle Borbe's weory benches wos o Swiss studenl colled Jeon Chouvin, who

4

loter relurned to his nolive Genevo ond begon lo preoch o very oustere brand

d'autres ont desiré entrer dons un Ordre 'corrompu'. Non qu'ils sympothi-

por Loyola. Entonces,

of Prolestonl theology thot come lo be known lfrom the loter lorm of his nomel os

sent avec la décodence. /vlois ces lieux défaits, quosi déshérités représen·

Por esto rozón, hasta el día de hoy se siguen practicando los ejercicios

De Certeau (1982) comenta: ' lgnoce de loyolo, Thérése d'Avila, bien

Colvinism. The ideo thot lgnotius loyolo ond John Colvin mus! hove ottended

tent

sorne of the sorne lectures, perhops even sol in the sorne row, is cerloinly com-

5

pelling' 1321.

18

la situation effective du christianisme contemporain' (43).

Pero luego observamos hasta qué punto este poder está dirigido y orien·

todo.

E¡ercicios espirituales

dramático

un modo

discursi-

que obliga al eje rcitante a

debe leer el texto de los ejercicios espirituales dejado

escritos del santo son, en este sentido, casi teatrales y

la representación es una actividad.

anuncian la inclinación jesuita por esta forma de repre-

controlada en una cadena de vigilancia q ue une a Dios

sentación en el teatro europeo del siglo XVII. Esta activi-

con Loyola, a Loyola con el director, al director con el
ejercitante y, supuestamente, al ejercitante con Dios otra

6

vez, principio y fin de la actividad representativa.

erreur clossique d' assigner les

los palabras exactos de Botaille 11954) son: •A ce sujet, c'est une

Exercices de saint lgnoce ó lo méthode

19

�nes visuales intensas y explícitas es una forma muy jesuita de acceder al control de la mente (o del "territorio
mental", en los términos de Barthes), y se convierte en el
siglo XVII en el credo arquitectónico de las iglesias barrocas8. La imaginación, según Loyola, se transforma en un
nuevo lenguaje cuyo propósito es la representación de
lo irrepresentable: Dios. Presenta entonces la imitación
de la imagen divina, del acto de reproducir a Cristo: el
imitatio Christi. Primero, el ejercitante acepta el vacío en
el que está a punto de entrar; luego, la imagen divina
debe penetrar este vacío y rellenarlo con la presencia de
Cristo, a través de la narración implícita de su vida. Esta
dad espiritual consiste en representarse el mundo como
un teatro, y practicar su imaginación durante cuatro se-

1

~,¡,,
i::''
J,!i
'

1

1:

1·.

to múltiple que desarrolla en él. Nos invita a distinguir
cuatro niveles de intercambio textual en estos escritos de

penetración forzada, aunque aceptada, se hace principalmente a través de las cinco actividades sensoriales
del ejercitante, como lo señala el pasaje siguiente (Me-

tura que no deja espacio a la función imaginativa del ejercitante. No se trata en este caso de percibir para luego
representar lo percibido, sino de representar primero lo
que se va a percibir. De tal forma, Loyola ya señala en los
Ejercicios uno de los mayores cambios que sufrirá el arte
en su transición del Renacimiento al Barroco. La relación
básica que va de la percepción a la representación sigue
existiendo, pero dependerá desde entonces de una relación inversa: la representación puede sustituir la realidad
del mundo para ejercer como percepción, es decir, para
hacer que se totalice 11 .
No obstante, en la jerarquía de todos los sentidos
solicitados en la práctica de los ejercicios, es la vista lo
que parece predominar. La función imaginativa depende esencialmente de la mirada y de las imágenes percibidas, como su nombre indica . Conscientes de este fe-

manas con esta virtualidad.
Los primeros jesuitas se interesan muy rápidamente
en el poder de las artes y de la representación. Pocos
años después de la muerte de Loyola, los jesuitas ya han
adquirido el poder suficiente como para participar en el

su ejercitante (que podríamos considerar como la "base
aparente" de estos ejercicios)7. El tercer nivel (alegórico)

[66] l º puncto. El primer puncto será ver con la vista de la

Concilio de Trento hasta 1563. Una de las discusiones
más relevantes de este concilio es justamente la que quiere

se establece entre el ejercitante y la divinidad en un modo
de meditación. Y el cuarto (anagógico) es la respuesta

cuerpos ígneos.

que Christine Buci-Glucksman (2002) llama "apologie
post-tridentine des images et de l'impérialisme visuel

reglamentar la representación artística, después de la
experiencia del Renacimiento. Cada participante jesuita

de Dios al ejercitante, que tiene que tomar una decisión
en un modo de contemplación. De esta división pode-

[67] 2º El 2º: oír con las orejas llantos, a laridos, voces,

y contra todos sus

d'lgnacio de Loyola" (97)12 . En los Ejercicios, el ejercitante debe constantemente visualizar lo que le manda el

de esta primera generación de la orden tuvo que pasar
por una práctica de los ejercicios d irigida por el funda-

mos simplemente retener que existe una conexión que
abarca el evidente lazo entre el director y el ejercitante:
la de Ignacio con Dios. El que percibe el mundo es el

santos.
[68] 3º El 3º: oler con el olfato humo, piedra azufre, senti-

texto a través del di rector (que de director sólo tiene el
nombre); el texto requiere de él que tenga la capacidad
de imaginar (en el sentido de percibir la imagen) el in-

ejercitante, pero la representación que se hace de él
tiene que pasar por esta cadena significativa que existe

na y cosas pútridas.

entre Loyola-santo y el director-discípulo. Es muy probable que la representación que nace del cuarto nivel textual (anagógico), es decir, la respuesta contemplativa de

[69] 4º El 4 º: gustar con el gusto cosas amargas, así como

Dios, ya esté condicionada por las imágenes impuestas
al ejercitante durante la práctica de este texto, que dura
cuatro semanas.

[70]

El método transcrito en los Ejercicios es muy estricto
en este aspecto : Loyola prepara una regla para cual-

Loyola rompe con el modo místico unidimensional de

dor mismo. El modo dramático de tal práctica sobrevivirá en las artes después de Trento, más en concreto en el
arte "jesuita" que se exporta a donde están los artistas
(París en un principio, pero Roma y Venecia luego). Este
interés que los jesuitas cultivan guía al resto de la Iglesia
católica en su Contrarreforma estética. A partir de 1548,
el Papa autoriza la publicación de los Ejercicios espiri-

tuales, y muy rápidamente empiezan a circular en toda
Europa. Con ellos también viajan unos nuevos conceptos de representación del mundo que se desarrollarán
esencialmente en el arte "barroco" del siglo siguiente en
España, Francia e Italia. Esto hace de Loyola un escritor
fundamental tanto para seguir el estudio del Barroco como
periodo artístico como para desarrollar el análisis de la
representación en las obras de Cervantes y G racián.
Ahora que hemos determinado el valor estético del
texto de Loyola, podemos profundizar en cómo se hace
este tránsito de la percepción a la representación mediante una imaginación guiada. Barthes, por supuesto,
lleva el asunto a un nivel de análisis mucho más estructuralista , pero también fundamental para su noción de /ex-

Loyola: el primero (literal) se establece entre el escritor/
santo y el director espiritual (el verdadero receptor de
este libro). El segundo (semántico), entre este director y

quier tipo de situaciones que puedan ocurrir durante la
práctica. A pesar de que insiste mucho en la libertad del
cristiano y en el libre albedrío, el espacio de elección en
los Ejercicios no está abierto; la libertad viene después
de la práctica y de la contemplación . El ejercitante debe
entrar en un vacío lingüístico y aceptarlo. Se trata efecti-

ditación del Infierno):

imaginación los grandes fuegos, y las ánimas como en

blasfemias contra Christo nuestro Señor

lágrimas, tristeza y el verme de la consciencia.

5°

El

5°:

tocar con el tacto, es a saber, cómo los

fuegos tocan y abrasan las ánimas9 .

conexión visual del alma con el más allá, e insiste en la
importancia de los cinco sentidos durante la práctica. El
cuerpo del ejercitante debe participar en este proceso
por entero, como lo indica el sustantivo ejercicio, que se
suele aplicar a actividades corporales principalmente 10 .
Barthes ve allí un intento totalizador de formar una estruc-

o otro moda y orden poro meditar a contemplar, debe narrar fielmente lo

la visión . Por supuesto, la percepción del mundo es una
actividad peligrosa, pero necesaria e indispensable para
salvar su alma . Toda la estética postrenacentista, que
identificamos hoy como barroca , teoriza este proceso
de 'ver con la vista de la imaginación' (véase cita pre-

º Loyolo

1

establece lo comparación de la forma siguiente en el primer

exercicios corporales; par lo mesmo manera, todo modo de preparar y
disponer el ánimo paro quitar de sí todos las afecciones desordenadas y,
8

Ignacio explico esta relación de lo formo siguiente· 'lo persono que do

fierno tanto como la ciudad de Jerusalén u otros sitios
visitados por Cristo durante su estancia en la tierra. Desde el punto de vista de los protestantes, tanta percepción imag inativa representa un peligro, puesto que los
sentidos pueden llevar al pecado solamente. Pero , al
contrario, el jesuita quiere reafirmar que esta función es
la esencia misma de la relación católica que va del ser
humano a su Dios, y, por tanto, que la salvación está en

párrafo de los Ejercicios: 'Porque así como el pasear, caminar y correr son

vamente de un texto totalizador que requiere mucha pasividad por parte del practicante. La creación de imáge7

nómeno, Loyola y sus compañeros jesuitas optan por
una estética donde el ojo se hace el "órgano dominante
de la percepción" (Barthes, 1971: 68), hasta llegar a lo

Según el argumenta de Gilles Deleuze en su ensayo sobre ' El Pliegue'

después de quitados, poro buscar y hallar lo voluntad divino en lo dispo-

y el espacio barroco según Leibniz.

sición de su vida poro lo salud del ánimo, se llaman exercicios spirituoles' .

9

lo versión española del texto íntegro de los Ejercicios está disponible en

11

Guizó algunos críticos, como Baudrillard, reconocerían aquí el simulacro.
Curiosamente, Barthes (1971) hablo de 'un impériolisme radico! de

discursive: ils s'en remettent ou discours qui regle tout mois sur le mode

historio de la tal contemplación o meditación, discurriendo solamente por

la página web de los jesuitas españoles: www.jesuitos.es/eeee.htm To-

12

dromotique• (261.

los punctos con breve o sumario declaración".

das los citas de ese texto en estos páginas vienen de dicho versión.

l'imoge, produit de l'imaginotion dirigée' (691.

20

21

�1,

: 1 ,.

vio) prescrito por Loyola en sus meditaciones guiadas.
Barthes (1971 ) hace un paralelo interesante en su ensayo en torno a esta 'imaginación forzada': según él, "lgnace est bien un psychothérapeute qui cherche ó injecter
ó tout prix des images dans !'esprit mal, sec et vide de
l'exercitant, ó introduire en lui cette culture du fantasme
[ ... ] il faut accepter de 'névroser' le retraitant" (72). Esta
posición reconoce el esfuerzo inicial de los Ejercicios, pero
condena lo que motiva la progresión del ejercitante.
Junto a este punto de vista que tendremos en cuenta
también en nuestra discusión posterior de El Criticón de
Baltasar Gracián, John O'Malley señala que Loyola ofrece un método de conversión basado en su propia decisión de reformar su vida. Como otros santos, Ignacio
conoce una vida muy desordenada antes de escapar a
la muerte en una batalla contra los franceses 13 . Después
de haberse dado cuenta de que su forma de percibir el
mundo era equivocada, decide compartir esta 'revelación' con el resto de los cristianos y con los que todavía
no creen. En su análisis de los Ejercicios, O'Malley (1993)
muestra que Loyola intenta comunicar, sin contar su experiencia de forma narrativa, la esencia del acto de
convertirse a la fe católica y el papel que tiene la visión
en ello: "the essential elements of the Soiritual
Exercices
1
emerged and began to take form. The book was a kind
of simplified distillation of his own experience framed in
such a way as to be useful to others" (25). Entre esta
aproximación y la anterior (Barthes), perfectamente compatibles, existe un mundo entero de posibilidades. Lo
más cierto es que la práctica propuesta presupone un
orden corrupto en el ejercitante, que se puede asociar
con el desorden espiritual que vivió Loyola antes de empezar su vida de santo. La conversión exige del ejercitante que acepte familiarizarse con el dolor corporal
conceptualmente. Aquél, como Loyola en el momento de
la conversión, debe ser capaz de imaginar lo extremo
de su condición de pecador, de proyectarse en el otro
mundo para percibir éste:

13 John

O'Malley menciona brevemente la atracción del joven Íñigo hacia

los mujeres, mientras Monfred Borthel, en su historio alternativo de los
jesuitas, hablo de uno vida desordenado y un gusto incontrolado por los
excesos sexuales que llevo o loyolo o enfermarse de sífilis. Según Borthel,
esto enfermedad sexual sería la verdadero causo de su conversión, y la
rozón por lo cual loyolo no quiere que se hagan retratos suyos durante su
vida. De todas formas, el debate está abierto entre estos dos puntos de
vista.

22

asimismo, en el 2º exercicio, haciéndome peccador grande y encadenado, es a saber, que voy atado como en
cadenas a parescer delante del sumo Juez eterno, trayendo en exemplo cómo los encorcerados y encadenados ya
dignos de muerte porescen delante su juez temporal. Y con
estos pensamientos vestirme, o con otros, según subiecta
materia.

En este caso, el medio de percepción (el ejercitante)
se viste del pensamiento, recubre su alma con una visión
forzada y se pone en la posición de un condenado a
muerte. El dolor virtual es más eficaz que la mortificación
de la carne condenada por Loyola. Esta técnica consiste
en invertir el mecanismo del deseo que controla al pecador como máquina deseadora. En vez de sugerir un
mediador del deseo (imagen) que sugiere un objeto
(Dios) a un sujeto (el ejercitante), según funciona en lo
que René Girard llama el deseo triangular, Loyola elabora una inversión de este mediador: la imagen negativa (por ejemplo, la visua lización del infierno) funciona como mediador que aleja al sujeto de otro objeto
del deseo: el pecado. Asimismo demuestra que no
hace falta reformar la fe, sino repensar sus relaciones
con el mundo.
Al hacer esto, Loyola no inventa nada nuevo; es un
proceso que se ha visto por ejemplo en "11 lnferno" de
Dante Alighieri. Sin embargo, a través de la repetición
del proceso y de la totalización sensorial, el autor de los
Ejercicios llega a encerrar al ejercitante en un profundo
interior, supuestamente separado del mundo, donde la
realidad misma de este mundo exteriorizado se refleja
en la meditación de un más allá. El jesuita separa a su
ejercitante del mundo en el que vive con la intención de
prepararlo para volver a él, igual que la peregrinación
de Dante lo conduce a una vuelta final. Lo condiciona
para que su imaginación guiada siga funcionando fuera
de la práctica de los ejercicios, como un mecanismo. Al
salir de estas cuatro semanas de aislamiento, el ejercitante seguirá en el mundo, pero después de haber interiorizado las visiones de Loyola.
Barthes ( 1971) apunta aquí la malicia del texto de
Loyola: "C'est en effet le progres névrotique de I'obsession
que de mettre en place une machine qui s'entretient toute
seule, une sorte d'homéostat de la faute, construit de telle
sorte que son seul fonctionnement lui fournit son énergie
de marche" (73). Una máquina capaz de funcionar sola
después de haber sido condicionada, eso es el hombre
que se anuncia con el Barroco español, y particularmente con la obra de Miguel de Cervantes, que nace nueve

años antes de la muerte del santo fundador de los jesuitas. De la obra de Loyola observamos principalmente la
función que puede tener un texto para establecer relaciones dialécticas que guían el proceso imaginativo que va
de la percepción a la representación y viceversa. La obra
de Cervantes nos permite seguir este hilo dinámico y
observar cómo tal mecanismo se puede identificar, con
sus obvias variaciones, en la forma textual que ofrece la
novela como género naciente.
Georg Lukács (1968) analiza esta obra en su Teoría de la novela de la forma siguiente: la primera gran
novela de la literatura universal, Don Quijote, emerge
justo en el momento en el que el Dios cristiano empieza
a dejar el mundo, cuando el hombre se vuelve solitario y
tiene que buscar el sentido y la sustancia en un mundo
que precisamente está derivando en su propia falta de
sentido (99). Es decir, Dios brilla por su ausencia en el
mundo de Cervantes, pero la semiofanía, la búsqueda
de la parte faltante del signo, sigue motivando al sujeto
dentro de la dialéctica del texto.
A primera vista, el autor del Quijote no parece compartir con los jesuitas más que un cierto entusiasmo por
las ideas humanistas. Las posiciones religiosas de Cervantes han sido objeto de varios debates desde que la
crítica es crítica, sin que nadie sea capaz de resolver el
enigma que lo protege. No obstante, sabemos por boca
de Berganza, uno de los dos perros de la novela ejemplar titulada "Colloquio de los perros" en algunas ediciones de las Novelas e¡emplares 14, que los ejercicios espirituales derivados de Ignacio de Loyola se siguen practicando en las escuelas jesuitas de Sevilla:
No sé qué tiene la virtud, que, con alcanzárseme a mí tan
poco, o nodo, della, luego recibí el gusto de ver el amor,
el término, la solicitud y la industria con que aquellos benditos padres y maestros enseñaban a aquellos niños, enderezando las tiernas varas de su juventud, par que no torciesen ni tomasen mal siniestro en el camino de la virtud, que
justamente con las letras les mostraban. Consideraba cómo
los reñían con suavidad, los castigaban con misericordia,
los animaban con ejemplos, los incitaban con premios y
los sobrellevaban con cordura, y, finalmente, como les pin-

taban lo fealdad y horror de los vicios y les dibujaban la
hermosura de las virtudes, poro que, aborrecidos ellos y

amadas ellas, consiguiesen el fin para que fueron criados
(Cervantes, 1995: 316).

Se sabe que Cervantes fue huésped de los jesuitas
durante unas semanas en Sevilla, precisamente donde
la conversación de Cipión y Berganza toma lugar. Si
por una parte el texto de Loyola se ha convertido en un
'fenómeno de masa' en el año 1615, por la otra, no se
mencionaron las técnicas ignacianas de percepción del
mundo en la obra de Cervantes. Fuera de este pasaje,
no se halla ninguna referencia a los Ejercicios, la base
de la educación jesuita. Lo más interesante de la cita
anterior es la yuxtaposición que hace Cervantes: comenta el papel de la literatura en el proceso educativo jesuita y su complementariedad con la práctica de percepción del universo señalada anteriormente. Sería por supuesto demasiado radical e inútil establecer un paralelo
ideológico entre Cervantes y los jesuitas 15, pero por lo
menos no parece existir ningún tipo de oposición entre
ellos. Thomas Narran (1990)16 presenta un acuerdo continuo entre Cervantes y los moralistas jesuitas: en cuestiones tan controvertidas para la época como el libre albedrío, el deseo y su razonamiento, y la casuística, no
parece haber conflicto. Pero este crítico hace bien en
recordarnos también que la simpatía que puede existir
en 161 O entre Cervantes y la todavía reciente teología
jesuita forma parte de un todo que llama "the wide intellectual interests of Cervantes and his eclectic approach
to religious themes" (919).
Una falta de conflicto entre Cervantes y los jesuitas es
más relevante que una posibilidad de acuerdo en este
caso. Los dos parten de las mismas raíces del Humanismo. Con la obra maestra de Cervantes, Don Quijote de
la Mancha, se revuelve la percepción artística del mundo, y las leyes de la representación van a cambiar significativamente. Una de las expresiones que mejor traduce
este cambio viene de Foucault, en Les mots et les choses
(1966), cuando postula que: "Don Ouichotte dessine le
négatif du monde de la Renaissance; l'écriture a cessé
d'etre la prose du monde; les ressemblances et les signes
ont dénoué leur vieille entente; les similitudes dé&lt;;:oivent,
tournent ó la vision et au délire" (61 ). El término fotográfico escogido aquí refleja la transición hacia el arte barroco, que se basa en la técnica del chiaroscuro, como
15

14

Otros ediciones lo publican como porte de lo novelo ' El casamiento

Aunque se ha hecho en los trabajos de Rodríguez Morín y González

Amezúo, mencionados en el artículo de Kort Ludwig Selig.

engañoso', lo cual resulto problemático o lo hora de saber si el 'Collo-

16

quio" es uno novela independiente o no.

Morymount, los Ángeles.

Profesor de literatura de Siglo de Oro en lo Universidad de loyola

23

�ca al respeto. Sin embargo, la noción de diálogo es

mientras duerme, el diálogo entre el cura y el barbero

fenómeno que ya se observa en obras anteriores a la de

sino tam-

central en el proceso de percepción del mundo que nos

Cervantes. ¿Quién sería Sócrates si estuviese hablando

Novelas ejemplares) señala un interés nuevo por

ofrece esta obra. La novela de Cervantes, "premiere des

toma lugar.
El fracaso personal del Qui jote en encontrar en el

la vemos en los retratos de Caravaggio. Efectivamente,
la obra de Cervantes (y no sólo
bién las

Don Oui¡ote,

solo en el

Simposio de Platón? ¿Cómo iba Cristo a dejar

representar lo que este mundo tiene de violento. Se trata

oeuvres modernes puisqu'on y voit la raison cruelle des

mundo su 'Otro dialéctico' se compensa en este episo-

su enseñanza sin las preguntas de los discípulos? ¿Cómo

de 'dibujar el negativo' del arte renacentista para que

identités et des différences se jouer

a l'infini des signes et

dio con el 'diálogo en la biblioteca' y el comentario de

iba a hacer Dante-el peregrino el viaje a los infiernos sin

salgan los contrastes, la profundidad, el horror, para ofre-

des similitudes", según la expresión de Foucault ( 1966:

los libros, durante el cual el hidalgo está presente psico-

la decodificación de los signos que representa su guía

cer un contraste más obvio con esta 'hermosura de las

621, no sería posible sin el diálogo que se establece

lógicamente a pesar de su ausencia física y su falta de

Virgilio? El juego de identidades y de diferencias señala-

virtudes'. En este sentido, buscar una imagen negativa al

entre el hidalgo Don Quijote y su escudero Sancho Pan-

participación. Su presencia en la casa es necesaria para

do por Foucault no

nace con

la obra de Cervantes en

mundo que nos rodea, percibirlo por sus contrastes más

za. De este modo, la presencia de Panza es la base del

que pueda tomar lugar este simposio donde se comen-

este sentido. Pero a partir del momento en el que éste

que por sus armonías a la hora de representarlo, equiva-

sistema representativo que opera en esta obra, y por ella

tan las obras responsables de su locura, incluyendo las

encuentra la receta narrativa, la desarrolla en su punto

le a poner de relieve los mecanismos del deseo humano

se canalizan los modos de percepción de identidades y

del propio Miguel de Cervantes:

máximo. Si por una parte Loyola llega a proponer un

y las relaciones triangulares que lo motivan, de los vicios

diferencias señalados anteriormente por Foucault.

que lo provocan, de la ausencia de razón en el univer-

Vemos, por ejemplo, cómo Cervantes llega a una

sistema totalizador de percepción sensorial que impone

Fue a llamar a su amigo el barbero maese Nicolas, con el

una representación anterior a la imaginación de su ejer·

so. Por supuesto, la negatividad encontrada pierde la

crisis narrativa en la primera parte de

Don Quijote, antes

cual se vino a casa de don Quijote, [CAPÍTULO VI: Del

citante, Cervantes por otra parte no quiere establecer un

estabilidad representativa del Renacimiento. Como los

de la intervención de Sancho. En la primera salida de

ción desarrollada entre el Quijote y Sancho Panza. Lo

modo de percepción sistemático y unilateral en la rela-

jesuitas siguieron los pasos de Loyola, Cervantes sigue

Don Qui jote, la representación autoreflexiva del mundo

donoso y grande escrutinio que el curo y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo] el cual aún

los pasos de un Humanismo ya de segunda generación

no lleva a nuestro héroe a una real ización completa de

todavía dormía. Pidió las llaves, a la sobrina del aposento

que puede parecer una relación paródica de director

que se interesa por una doble percepción del mundo, a

sus deseos. El viaje sin destino es imposible sin Sancho:

donde estaban los libros autores del daño, y ella se las dio

espiritual con su ejercitante sólo es otra ilusión de la no-

la vez positiva (los ideales siguen siendo los formulados

Don Quijote sale solo, y muy rápidamente "caminando

de muy buena gana. Entraron dentro todos( ... ) (1978 :

vela, porque el juego de identidades y de diferencias

por Erasmol y negativa (el cuestionamiento del origen de

nuestro flamante aventurero iba

109).

desplaza los papeles de un personaje a l otro mientras se

la violencia).

mo" ( 1978: 80. Las cursivas son nuestras). Ni la compa·

Don Qui¡ote,

hablando consigo mes-

desarrolla la acción: nunca se sabe exactamente quién
de los dos es el ejercitante en este viaje de iniciación.

Cervantes ofrece la oportunidad

ñía de un labrador al fina l de la primera salida llega a

A pesar de la misteriosa división de capítulos que

de enfrentar estos dos polos en un diálogo donde violen-

reestablecer un orden dialéctico; don Quijote vuelve a

tenemos aquí, vemos cómo es la presencia de Don Qui-

cia, deseo, albedrío, locura y razón vienen a participar.

su hacienda y se va directamente a la cama, simbolizan-

jote en la casa lo que motiva esta incursión en la biblio-

tado a una doble percepción del mundo. ¿Gigantes o

Se ha estudiado de mil formas esta problemática, y no

do a la vez la muerte de este héroe solitario que intentó

teca. Cuando el cura y el barbero acaban el comentario

molinos, encantadores demoníacos o frailes benedicti-

sería razonable querer sintetizar lo que ha dicho la críti-

ser y que no encuentra su sentido en el mundo. Pero

de las obras con las de Cervantes, no nos sorprende

nos, noble princesa o prostituta de venta? La doble mira-

que digan del autor que: "propone algo, y no concluye

da tal y como la tenemos en la novela, parte integral del

nada" (1978: 120). Es muy posible que Cervantes haya

juego de representaciones, permite sin embargo al autor

Con

24

En la primera parte del

Oui¡ote, el lector está confron-

llegado en este momento de la narración a un callejón

una cierta neutralidad. Para Marthe Robert ( 19721, esa

sin salida. En este preciso instante, y no por casualidad,

ventaja de la doble percepción le garantiza la seguri-

se despierta Don Quijote de su sueño y viene a atacar a

dad política: "Sans doute au temps de l'lnquisition la

los curiosos que están en su biblioteca. Es llamativa esta

dissimulation dans les ouvrages de l'esprit était-elle sim·

autocrítica de Cervantes en un momento en el que la

ple mesure de prudence, les idées devaient ruser, et mieux

novela parece haber llegado a un final. Lo que salva la

valait pour elles avoir l'art de le fa ire" (212). Así, al

historia del hidalgo de la Mancha en la crisis narrativa

presentar dos tipos de percepción esencialmente subjeti·

del capítulo VI es, como lo comentamos antes, la llega·

va (Don Quijote por su locura, Sancho Panza por su

da de Sancho Panza, que hasta este punto de la novela

'ingenuidad intelectual'!, y por lo tanto opuestos, los

no había sido mencionado y no parecía ser parte del

potenciales significados políticos de la novela avanzan

plan narrativo del autor. La segunda salida, que empie-

debajo de una máscara de neutralidad aparente. Eso es

za en el capítulo VII, durará hasta el final de la primera

el arte de representación de la primera obra moderna.

parte, es decir, diez veces más que la primera salida en

En este sentido, es un arte que se inspira ampliamente

número de páginas. De esta desigualdad podemos con·

en la técnica ignaciana de complementación del signo: la

cluir que el mundo narrado se percibe mejor en diálo-

semiofanía. A la novela de Cervantes podríamos aplicar

gos. A partir de entonces se podrá establecer un juego

también las palabras de Barthes (1971 ) al respecto de

de percepciones y representaciones basado en la rela-

Loyola, cuando explica que el santo "cherche

ción triangular Don Quijote-Sancho Panza-el mundo tal y

le signifié de l'image [ ... ]par les sens imaginaires, il essa-

como lo conocemos en esta novela.
La indispensabilidad del 'Otro dialéctico' y, con él,

ye de percevoir tous les attributs circonstanciels" .

de una forma narrativa que se base en un diálogo es un

pulo de Cristo antes de entrar en el de Cristo mismo,

a dépasser
En

realidad, Ignacio intenta entrar en el papel de discí·

25

�a través del imifatio Chrisfi. Barthes (1971 ) sigue comentando: "le theme christomorphique a toujours fasciné lgnace" (66). De la misma forma, Don Quijote intenta transformarse en el modelo que imita: "propuso de hacerse
armar caballero del primero que topase, a imitación de
otros muchós que así lo hicieron" (Cervantes, 1978: 79).
Se ofrece como significante de un significado que ha
desaparecido: paro Ignacio, Cristo no ha dejado el
mundo puesto que sigue viviendo a través del ejercicio,
y para Don Quijote, la caballería andante está a punto
de renacer. Christopher Braider ( 1993) conecta la novela de Cervantes con el concepto cristiano discutido anteriormente de la forma siguiente:

rl

the knight errantry of Don Quijote, luz y espe¡o de toda la
caballería andante, light and mirror to ali knights erran![ ... ]
increasingly assumes the character of an imitatio Chrisfi: on
attempt to leod, in the baffling realm of follen corporal appearonces, a life fully answering to the pottern laid down in
thot mirror and exomple that was the life of Christ (l 07).

..

M

f,

1 f ' .,

¡

Efectivamente, aunque disimulado debajo de la máscara de neutralidad cervantino, este paralelo es inevitable. De esta manero, Don Quijote es una máquina capaz de funcionar sola 17, un ejercitante cuyos ejercicios
espirituales han sido los libros de caballería. la lectura
de éstos ha llegado a ocuparle la totalidad del territorio
mentol. Su percepción del mundo también obedece a
las leyes de un sistema totalizador, puesto que le da un
significado diferente a cada elemento físico que encuentra en el camino. El hidalgo es simultáneamente ejercitante y director espiritual. Está en un proceso de percepción del mundo que quiere practicar como director antes
de haber cumplido con los requisitos que se piden a un
ejercitante, y allí está toda la contradicción del héroe de
Cervantes. Por lo tonto, debajo de su apariencia de director espiritual frente a Sancho Panza, el Quijote es en
realidad el ejercitante, y su búsqueda es la semiofanía
que señala Barthes en la obra de loyola: un proceso
que no concluye nunca, como el deseo que lo anima.
Irónicamente Ignacio de loyola reconoce en su autobiografía que fueron esos mismos libros los que lo llevaron a una percepción equivocada del mundo, pero
17

Véase la referencia a esle concepto de Barthes de la 'machine copable

que también lo inspiraron a combinar fe y guerra y a
hacerse general del "Ejército del Señor" (Camaro,
1974: 23).
El texto de Cervantes rompe con la lógica ignaciana
que se basa en un orden estricto de aprendizaje donde
no se saltan las etapas: un director debe haber hecho
los ejercicios varias veces como ejercitante para poder
dirigirlos. Don Quijote no tiene el tiempo de seguir esta
división de enseñanza puesto que su muerte está programada y eso es lo que condiciona la lectura de la novela
desde el principio 18 . Asimismo, en la segunda parte de
sus aventuras, escrita diez años después de la publicación de la primera, Don Quijote es a la vez personaje en
la novela y personaje de novela para los demás personajes. Combina por lo menos dos identidades y nunca
llega a ser una sola drama/is persona en un tiempo, por
eso puede conjugar la capacidad de ejercitante en el
mundo (trabajar en el renacimiento de lo caballería andante) y la de director espiritual que guío a Sancho Panza a través de un mundo sin sentido.
Ahora bien, esta comparación con el sistema imaginativo ignaciano no tiene la pretensión de ser exhaustiva, y no debería limitar nuestro análisis. loyola formula
un método de percibir el mundo que ya existe en el episteme de este fin de Renacimiento. la Contrarreforma está
proponiendo varios conceptos estéticos tanto en la teología como en las artes. Si observamos esos rasgos comunes, que podemos analizar en Don Qui¡ote en términos
de e¡ercicios espirituales, es precisamente porque ambos textos comparten esta base epistemológica. la percepción del mundo en la novela de Cervantes se puede
considerar desde varios otros puntos de vista. Digamos
que lo esencial en esta comparación es la semejanza
que existe en la inversión de la relación renacentista de
representación: en este episteme anterior, percibir era
necesario paro poder representar, mientras que en el
periodo de transición en el cual se hallan loyola y Cervantes se trota muchas veces de representar el mundo
primero para poder luego percibirlo, puesto que el mundo ya es una ilusión. Entonces, crear otra ilusión para
sustituir el mundo y orientar voluntariamente la percepción
hacia ello será una de las metas del arte barroco que solamente se está formulando en las dos obras que acabamos
de comentar. No obstante, en la novela de Cervantes la
percepción de lo real termina con el personaje.

Sería demasiado radical considerar Don Qui¡ote de
la Mancha como novela barroca. Sería olvidar que trasciende las leyes artísticas de su época mientras juega
con ellas. Sería olvidar también que Cervantes sobre
todo marca una transición entre dos epistemes, si aceptamos la división hecha por Foucault 19 • Por supuesto, Don
Qui¡ote ya tiene rasgos de lo novela barroca: mezcla
varios géneros, combina elementos opuestos, desprecia
o veces la claridad, y hasta cierto punto revela a su
lector la belleza de los artificios. También usa del exceso
lingüístico, como lo señala Paul Julian Smith (1988) en

Writing in the Margin:
1 would suggest, then, thot the success of the Qui¡ote obrood
(ond, inversely, the relative failure of Cervantes' other Works and those of his fellow Spaniards in the cenluries which
followed) may be explained by a tronsference of the principie of excess from means to the object of representa/ion
(184).

Al hacer esta transferencia, la novela de Cervantes
no sólo rompe con modelos anteriores, sino que también
sirve de vector para el género entero de la novela que
sigue buscando sus límites. En este sentido, el Qui¡ote no
es barroco, sino que señala el principio de la modernidad. Don Quijote lleva todo el exceso como lleva el
baciyelmo en su cabeza. la pareja dialéctica hidalgo/
escudero llega a ser una máquina capaz de mantenerse
solo, y a través de ella se realiza un distanciamiento
entre el lector y el mundo representado y filtrado tanto
por la locura del protagonista como por la extravagancia del autor ficticio (Smith, 1988: 184). Este distanciamiento con el mundo sirve, como en los ejercicios de
loyola en su práctica, de método de interpretación y de
complementación del signo.
En última instancio, y a pesar de todo, la novela de
Cervantes invita a una experiencia estético cuyo objeto
representado es la realidad misma, la del lector de la
época 20 . En este sentido, Don Qui¡ote también sigue la
tradición literaria realista y morco en ella otra etapa. Por
lo menos es el argumento de Erich Auerbach en MimeIQ

Foucauh 11966) señalo esta posición con una comparación con la obro

del marques de Sode: 'Peut-etre Jusline el Ju/ielte, ó la naissonce de la
culture moderne, sont-elles dans lo meme posilion que Don Quichoffe enlre

de fonclionner seule' en los páginas anteriores. Muy probablemente se

la Renaissance et le classicisme' 1222).

trato de presentar un signo lingüístico incompleto: Don Quijote es uno

20

palabro en busca de significoción, ' un long graphisme maigre comme une

18

lettre• lfoucault, 1966: 60).

manero que vino a perder el juicio" !Cervantes, 1978: 73).

26

'y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro, de

Aunque Paul Man Smith 11988) opine que Don Quijote es una novela

sis, un argumento que no sólo es relevante dentro de la
extenso crítica de la obra, sino que también inscribe a
Cervantes dentro de una arqueología del realismo que
lo sitúa entre Boccaccio, Montaigne y Shakespeare por
una parte, y la Bruyere, Goethe y Balzac por otra. la
realidad es lo que se opone de forma constante a las
fantasías del hidalgo manchego, de la misma forma que
los géneros literarios se enfrentan en la novela. Efectivamente, como hemos visto, Don Quijote no puede andar
por el mundo sin la presencio dialéctica de Sancho Panza . De la misma forma, la 'locura' de esta pareja no
puede existir sin hacer referencia a la realidad que define esta locura. Don Quijote es paro el mundo lo que
Alicia es para el País de las Maravillas, pero en un papel opuesto e invertido. Su incompatibilidad con el mundo es lo que le permite invertir los papeles de lo representación de éste. Por lo tanto tiene la capacidad monstruosa de percibir la realidad más que sus propios habitantes, y de alternarlo. Este poder, que no tienen los demás personajes, es lo base de la segunda porte de la
novela. Al respeto, Auerbach (1968) afirma que: "The
theme of the noble and brave fool who sets forth to realize his ideal and improve the world, might be treated in
such a way that the problems and conflicts in the world
ore presented and worked out in the process" (344).
Esta postura viene a complementar la teoría de Lukács
sobre la ausencia de Dios en la novela de Cervantes.
De hecho, Don Quijote es el único héroe en su época literaria que tiene esta capacidad de modificar el
mundo a través de una percepción propia basada en
una representación 'equivocado'. Hace evaluar la novela hacia su capacidad de combinar elementos opuestos,
de percibir el mundo a través de su hibridez. La dinámica del texto en Cervantes guío el género entero hacia
uno representación esencialmente monstruoso del mundo por no ser nunca 'ni una cosa, ni la otra'. Después
del Qui¡ote, lo novelo cuestiona su capacidad de representar el mundo. En El Guzmán de Alfarache, de Moteo
Alemán, el personaje totaliza la percepción del mundo
que representa en su relato, porque lo dispone a su alrededor para vigilarlo desde un centro elevado. No sólo
quiere el Guzmán una percepción panóptica de un mundo de pecadores, sino que también insiste en su proceso
de representación constantemente, o en las palabras de
Smith (1988): "to drow ottention to the process of its own
reoder the flattering 'recognition'

of o linguislic excess considered

typicol

destinado a un lector extranjero que puede compartir con Cervantes uno

of Spain ond the distoncing of thot excess by ils ottribution lo figures repre-

cierta mirada crítico hacia España: ' Don Quijote thus permils the foreign

sented within the fiction' 1184).

27

�writing" ( 107). El Pablos de

El Buscón de Quevedo,

por

Hacia el final de la primera mitad del siglo XVII este

ceso que Gracián intensifica: hace de ella una capaci-

cer los grandes factores que causan el desengaño gene-

ejemplo, representa el mundo y su realidad de forma

tipo de novela ha alcanzado su apogeo en España, y

dad humana mucho más caótica que lo conduce mu-

ral que sentimos en las artes. Otros dirán lo contrario,

más ideológica, condicionada por el cinismo de Queve-

pasa a influir el género en otros países europeos, sobre

chas veces a una interpretación alegórica. Por esta ra-

que el Barroco es una etapa necesaria, lógica e indiso-

do y sus posiciones políticas. Ocupa el centro del mun-

todo en Francia. En la península, la novela pierde la

zón su texto se acepta como 'barroco', debido a la ca-

ciable del Renacimiento. Una forma de volver a esta

do que quiere representar y deja al lector ante la pers-

orientación sugerida por

y hasta el propio

pacidad que tiene de combinar elementos opuestos que

cuestión podría ser la de comparar la representación de

pectiva de su mirada, que aparece como un plano en

Cervantes parece alejarse de ella, según lo propone Ruth

provocan una situación caótica. Gracián desprecia la

lo monstruoso entre estas dos epistemes. Desde los fun-

picado sobre la sociedad española. Estas posiciones de

El Saffar en

No obstante, po-

claridad textual porque el mundo como texto no es para

damentos de la cultura occidental, los monstruos han

la novela picaresca dejan la relación dialéctica entre

demos seguir nuestro hilo hasta los textos de Gracián. En

él un fenómeno claro. Como cualquier jesuita, reconoce

servido para determinar no sólo las angustias de las so-

dos personajes para centrarse esencialmente en la que

El Criticón (1667),

otra obra que trata de dos héroes

en él los 'dos caminos' señalados por Ignacio: el de la

ciedades que se sucedieron , sino también la mirada que

quieren establecer entre el personaje y su lector.

viajando por el mundo, la percepción de éste es un pro-

santidad y el del pecado. Al contrario de Cervantes,

éstas podían tener a la hora de imitar o representar el

que ofrece a su texto un lenguaje accesible, Gracián

mundo.

Don Oui¡ote,

From Novel fo Romance.

trasciende el límite semántico de las palabras para invi-

El Criticón

de Gracián es un texto híbrido donde se

tar a su lector iniciado a participar en el proceso de

vienen a confrontar la estética de una novela moderna

percepción universal. Es barroco también por su intro-

que se está construyendo y la estética barroca de la

ducción de neologismos en la lengua española, por el

Contrarreforma. Uno de los fenómenos que caracterizan

El Criticón con obras

la representación en el periodo barroco, en el cual aca-

canónicas estudiadas por este culto jesuita. En el mundo

bamos de entrar con G racián, es la angustia cosmológi-

que nos representa se mezclan varios géneros, se pre-

ca provocada por los descubrimientos científicos, el des-

sentan emblemas, se compite con la naturaleza.

orden político en Europa y los cambios socioeconómi-

constante intertexto en que se basa

No obstante, lo que hace de esta obra de Gracián

cos que afectan a estas sociedades. Frente a estas revo-

una muestra del Barroco español por excelencia es su

luciones, Gracián prefiere centrarse en lo que puede

capacidad de centrarse en los procesos de evolución

ayudar al hombre a percibir su presencia en el mundo y

(tanto del hombre como de la naturaleza que lo rodea),

representar el papel que le conviene. Alban Forcione ve

de metamorfosis y de deformación permanente del mun-

en Baltasar Gracián un autor que decide no seguir el

do que nos rodea. La piedra que lleva él a l gran edificio

paradigma literario del Siglo de Oro, cuando dice:

del género en construcción que llamaremos 'novela' es
su voluntad de torcer excesivamente el mundo percibido

Gracián's response to the decisive changes in the relation-

para poder representarlo tal y como es: naturalmente

ship of the individual to the cosmos was not in aesthetics, in

torcido. La lista de ejemplos en

El Criticón

sería dema-

siado larga para incluirla en este análisis, pero una for-

of

ma de aproximarnos a esta problemática es a través de

man in a world of his own moking. lt was rather in his

otro aspecto 'barroco' de su obra: la forma monstruosa

wordly philosophy, in his understanding

que tiene de percibir y representar el mundo. De este

tion in this period in man's consciousness of himself as a

Don Qui¡ote de la Mancha
textualmente El Criticón: el mundo

modo, lo que anunciaba
viene a concretizarlo

of a major altera-

social being (en Spadaccini, 1997: xxv).

es un fenómeno torcido y monstruoso, y sólo a través de

G racián escribe en un momento donde el orden cos-

una representación monstruosa y deformante de él pode-

mológico está por reconstruir. O por lo menos por de-

mos percibir su verdadera forma 21; esta obra de Gra-

construir. Advierte que en un mundo que ha perdido su

cián es ni más ni menos que un intento de 'descifrar el

sentido, el hombre sólo puede consolarse en los artifi-

mundo', como indica él mismo en la tercera parte.

cios de su sociedad. Gracián está consciente de que

En nuestra

22

arqueología del saber

,

nos gusta hacer

una distinción bien clara entre el periodo humanista y el

este juego de ilusiones sigue siendo un juego de la España absolutista. Por eso escribe

El oráculo manual, que es

'siguiente' que llamamos por lo general el Barroco. La

una verdadera lista de reg las para este juego, donde ya

problemática de muchos estudios ha sido justamente la

expone su voluntad estética de evitar las representacio-

de determinar la transición del uno a l otro y de recóno-

nes totales.
Estos aforismos siguen la forma de un ejercicio inte-

21

Parecido al proceso que Volle-lnclón llamo el 'esperpento'.

lectual y espiritual. Como el título de la colección indica,

22

'Archéologie du sovoir': expresión que utilizo Michel Foucoult poro de-

finir su investigación epistemológico.

28

epistemology or in literary innovations of the lype we associate with CeNantes and Góngora, two great visionaries

se trata de un oráculo, es decir, de un signo incompleto,
de un mensaje medio-dicho, de un esfuerzo que su lector

29

�tiene que hacer. Varios críticos han incriminado la tradición ignaciana por la forma de El oráculo, puesto que
Gracián, Rector de Tarragona, se había formado en la
tradición del Ratio Studiorum de los jesuitas y era padre
de la Compañía. De hecho esta doctrina de enseñanza
indicaba una predicación basada en conceptos reconocibles por los iniciados. El aforismo 25, que se titula
"Buen entendedor", nos recuerda que no todos son invitados a la comprensión del mundo cuando proclama:
"las verdades que más no importan vienen siempre a
medio dezir". Resume la filosofía del oráculo desde la
antigüedad griega hasta el texto presente. El oráculo es
el texto mismo de la naturaleza incompleta de la percepción del mundo: los signos son por esencia incompletos.
Gracián se considera desde hace mucho tiempo 'director espiritual' cuando llega a escribir los textos mencionados, por tanto, y por otras razones que vamos a
mencionar, tenemos que tener en cuenta el peso que
tienen en su obra los ilustres Ejercicios espirituales de
Ignacio de Loyola. Leer a Gracián a la luz de los ejercicios es tan útil como leer a René Descartes o al marqués
de Sade bajo esta misma luz, debido a que los tres
tienen en común una cierta 're-aplicación' de esos ejercicios en sus obras, y no sólo por haber sido educados
los tres en la tradición jesuita. Nicholas Spadaccini
( 1997) advierte que:

le souvenir de la premiere semaine des Exercices de Saint
lgnace?" (200), "C'éta it le fort d'lgnace de ne se communiquer que partiellement, progressivement, en ménageant toujours ses réserves" (205). Como lo hemos visto
desde el principio de este ensayo, lo que Gracián llama
medio dezir forma parte de la representación del mundo
desde los Ejercicios de Ignacio.
No obstante, el paralelo de Stinglhamber se limita al
análisis del contenido de los aforismos en relación a las
Reglas expuestas en los Ejercicios. En ningún momento
compara las dinámicas de los textos. De hecho, El oráculo manual y arte de prudencia se centra en la relación
aforismo-lector, exigiendo un encuentro de su parte fuera
del texto, es decir, en la percepción del mundo misma.
La forma textual de esta obra de Gracián y la del texto
dejado par Loyola son diferentes en este sentido, puesto
que los Ejercicios espirituales encajan a su lector en una
experiencia sensorial separada del mundo. El oráculo
indica una respuesta rápida e inmediata a una interrogación de su lector en un momento de crisis social, espiritual o política. No tiene la pretensión de guiar a través
de una relación dialéctica a un ejercitante durante cuatro semanas. Sin embargo, tiene la pretensión de ser tan
eficaz, lo cual hace de Gracián un enemigo de los jesuitas, a quienes pertenece. Censuran la obra del autor
aragonés muy temprano, pero éste se niega a aceptar
estas restricciones.

To understand Gracián ond the importance placed on rhe-

Con El Criticón, el viejo jesuita quiere llevar sus meditaciones a una prosa más épica. La Contrarreforma
artística, como lo hemos reconocido en el caso de Gracián, se caracteriza por su falta de claridad, por sus
experimentos de mezcla de géneros y los productos híbridos que derivan de ellos, por las confusiones voluntarias que puede ocasionar la representación. El texto se
tiene que situar justo donde se encuentran los varios elementos que provocan el caos del mundo. Por lo tanto, la
relación con el arte ya no es horizontal y armoniosa como
la teníamos en el Renacimiento, sino vertical y monstruosa. Hasta la propia monstruosidad ha perdido la singularidad de ser interpretada o leída como un texto, tal y
como lo indicaban los famosos libros de monstruos del
siglo XVI que compilaban las enseñanzas divinas23 . En
el Renacimiento, esos monstruos existían en la periferia
del mundo, y representaban los límites para el renacen-

toric, we might recall that the Jesuit order, to which he

be-

longed, was rooted on o controdiction that arose from the
very personality of lgnalius of Loyola, its founder. A soldier
and later on on oscetic, Loyola never seporated action from
contemplation (XXII).

Lo cual no quiere decir necesariamente que Gracián
imite a Ignacio de Loyola; por el contrario, está consciente de esta contradicción que lo define como figura
literaria. Roland Barthes identifica en su análisis estructuralista de los Ejercicios espirituales un mecanismo de
contemplación forzada y dirigida dolorosamente hacia
un interior, hacia un centro. En efecto y como lo hemos
visto antes, Loyola quiere demostrar al creyente cómo el
infierno es un fenómeno del 'adentro' y no una realidad
lejana o periférica. Gracián retoma esta idea de interioridad a la hora de representar su mundo, pero le cambia
sus parámetros. L. Stinglhamber ( 1954) establece un
paralelo entre El oráculo manual y los Ejercicios espirituales, y llega a la conclusión siguiente: "Comment cet
appel ó l'indifférence n'évoquerait-il pos invinciblement

30

23

lista que pensaba haber acabado de definir este universo. En el mundo de El Criticón, el monstruo deja esta
periferia precisamente para instalarse en el centro mismo
del universo: Europa, España, Madrid, todos son lugares que sitúan esta centralidad. Y el hombre es el que se
sitúa ahora en la periferia del mundo, en los márgenes
geográficos como la isla del principio de El Criticón,
donde Critilo, el héroe pesimista, llega después de un
naufragio. La mirada hacia el mundo percibido se origina de los límites del mundo, y lo interioriza.
Prácticamente todo lo observado par los dos peregrinos, Critilo y Andrenio, en su viaje desde el margen hacia el centro del mundo, es por esencia monstruoso. Los
monstruos de El Criticón son esencialmente entidades
alegóricas, en oposición a la concepción renacentista
de la monstruosidad literal del cuerpo verdaderamente
monstruoso que se descodifica. Volvemos a observar más
monstruos alegóricos después del Concilio de Trento,
parque la representación del monstruo es uno de los pocos
espacios no reglamentados que todavía deja un poco
de libertad a los artistas, o en los términos de Kallendorf
(2001), "a liminal space of artistic freedom in which the
arltst could paint whatever he pleased" (5). Tanto en pintura como en escritura, la monstruosidad deja de ser una
representación estable de los límites del conocimiento
humano para ser un verdadero caos de las fantasías
personales de los artistas del Barroco. Si ya no está permitido representar lo armónico del mundo, el único remedio es pintar su desequilibrio.
El proyecto de Gracián es bastante ambicioso si consideramos que quiere reconciliar filosofía y teología,
antigüedad y modernidad en su obra. Hay que hacer
una lectura paralela de El Criticón y del "lnferno" de
Dante (que también tenía la intención de reconciliar filosofía y teología) para ver hasta qué punto la ambición
de descodificar la realidad parte de un mismo afán de
los autores. Como Virgilio para Dante, Critilo interpreta
para Andrenio los monstruos que encuentran en el camino. No obstante Critilo y Andrenio, al contrario de Virgilio y Dante, caminan por un mundo de confusión geográfica total, sin tener una dirección establecida. Tenemos que tener en cuenta, entonces, las dos otras relaciones literarias comentadas anteriormente a la hora de estudiar la que se establece entre Critilo y su hijo Andrenio:
la del director espiritual de los Ejercicios de Ignacio-con

el ejercitante, y por supuesto la de Don Quijote con su
inocente escudero Sancho Panza. Andrenio aparece claramente como ejercitante de su padre, Critilo. Si el mundo se tiene que percibir como un constante enigma, la
doble mirada permite otra vez un intercambio dialéctico
que resuelve el misterio.
Los monstruos de su camino representan cada uno un
enigma que los dos hombres tienen que resolver; uno
con su conocimiento de cristiano viejo, y el otro con su
inocencia de 'buen salvaje' (como diría Rousseau). A
propósito del papel de las enigmas en el juego barroco
de la representación, Foucault comenta que: "Each reversal seems to be on the road to an epiphany; but in
fact each discovery only makes the enigma more profound, increases the uncertainty and never reveals an element except to conceal the relationship existing among
all the other elements" (en Carrette, 1999: 79). Gracián
(1944) confirma esta orientación cuando advierte al principio del capítulo "Moral anatomía del hombre" que:
"No hay salteadora esfinge que así oprima al viandante
(digo viviente) como la ignorancia de sí" (82). Así, cada
forma de monstruosidad debe ser interpretada únicamente
como elemento de una cadena simbólica que nunca llega a ofrecer ninguna contestación a las preguntas de los
dos iniciados. La primera capacidad del monstruo en
Gracián es por lo tanto la de ser él también un oráculo,
es decir, una imagen literaria enigmática, un significante
en busca de su propio signo. Allí está la continuidad
entre El oráculo y El Criticón, dos obras cuyas estructuras
textuales parecen oponerse.
Los dos peregrinos se necesitan el uno al otro para
poder descifrar el mundo que van penetrando para llegar a su corazón: la ciudad. Perciben esta realidad alegórica con una vista fragmentada, porque percibir en
totalidad es inaguantable para Andrenio el inocente. El
cuerpo monstruoso que se opone a su mirada está compuesto únicamente de suplementos. Como lo vemos en
el pasaje siguiente, los dos peregrinos se encuentran con
un anciano ciego que los guía durante una parte del
camino. En esta parte, los tres pasan al lado de varias
criaturas alegóricas sin entrar en contacto directo con
ellas. Cuando el anciano pide a Andrenio que le describa lo que está viendo, el inocente dice:

estos anomalías de lo noturolezo con los circunstancias histórico-políticos

da! No corresponde parte a parle, ni dice uno con otro en

del país. Los monstruos servían entonces poro interpretar el futuro. Por eso

todo él; ¡qué fieras manos tiene! Y coda una de su fiera, ni

no tiene ni pies ni cabeza, ¡qué cosa tan desproporciona-

Lo palabro •monstruo• derivo del italiano •mostro• (muestro!. En el siglo

XVI se editaban en Italia y en Francia libros de monstruos, como por ejemplo el famoso libro de Ambroise Paré, Des

monstres et des prodiges. En

estos libros se exponían claramente los relaciones entre

lo aparición de

Veo un monstruo, el más horrible que vi en mi vida, porque

se llomobon 'muestras'.

31

�bien carne, ni pescado, y todo lo parece, ¡qué boca tan de
lobo, donde jamás se vio verdad! !Gracián, 1944: 79).
Las partes extremas del cuerpo no se corresponden y
la sustancia corporal que normalmente une estas partes
tampoco se puede definir. Sin embargo, ésta es la primera visión que Andrenio tiene del monstruo en este pasaje. El anciano que lo guía también lo ayuda a descodificar este texto ilegible. El monstruo provoca entonces
una doble lectura dentro del texto mismo. El que dirige a
Andrenio lo puede guiar a través del caos visual sólo
porque él no está enfrentado con esta visión monstruosa,
al igual que la voz del director espiritual guía al ejercitante en su contemplación del infierno y de sus habitantes. Sin embargo el anciano no ve al monstruo: Andre-

1,

nio percibe y el anciano interpreta la visión del inocente. La representación llega a ser esencialmente textual. Esta función que cumple el anciano en este pasaje la cumple Critilo en la gran mayoría del texto. Aquí
tenemos un ejemplo de esta capacidad del podre de
Andrenio:
los hombres tienen unas entrañas más dañadas que las
víboras, un aliento más venenoso que el de los dragones,
unos ojos envidiosos y malévolos más que los del basilisco;
unos dientes de un perro, unas narices fisgonas, encubridoras de su irrisión, que exceden a las trompas de los elefan·
tes; de modo que sólo el hombre tiene juntas todas las
armas ofensivas que se hallaban repartidas entre las fieras,
y así él ofende más que todas !Gracián, 1944: 34).
En esta cita se plantea que la periferia del mundo
anterior renacentista (dragones, basilisco, elefantes, etc.)
sirve para definir la esencia misma del centro del univer·
so. 'presente' (el español del siglo XVII), es decir, la única
criatura que contiene características de todas las demás
y que, a la vez, ha perdido el control de sí misma.
Como lo mencioné anteriormente, su viaje guía a
Andrenio y Critilo al axis mundi del texto donde se origina la criatura sin control, es decir, la ciudad. Si aceptamos el argumento positivo de David Castillo, que reconoce en El Criticón "an allegory of man's peregrination
from animality to humanity" (en Spadaccini, 1997: 203),
también hay que considerar el argumento de Alban Forcione que señala el carácter esencialmente animal de
las ciudades descritas en esta obra: "lt is an 'agregado
de monstruosidades', a mass of coiling lines and twisted
forms, which grotesquely intermingles the animal and the
human orders of being and continually eludes the

32

observer's fixing glance in its restless movements and
metamorphoses" (en Spadaccini, 1997: 45). De la misma forma en que Virgilio lleva a Dante hasta el corazón
del infierno, Critilo lleva a Andrenio hasta Madrid, que
define como: "una Babilonia de confusiones, una Lutecio de inmundicias, una Roma de mutaciones" (Gracián,
1944: l 08). Es interesante que Gracián asocie París y
Roma con Babilonia, si consideramos que estas dos ciudades que dominan las estéticas barrocas son los dos
lugares sagrados de los jesuitas: París por ser donde
Loyola estudió y fundó la orden, y Roma por ser el centro
religioso de la Iglesia, en aquel entonces dominado espiritual y económicamente por los jesuitas.
La forma de auto-control que sugiere Gracián con El
oráculo manual o El Criticón es un sistema didáctico que
parece querer guiar al lector dentro de un universo ya
saturado de lo humano. El propio Critilo sigue repitiendo
a Andrenio que en este mundo no se topa sino con una
monstruosidad tras otra por esta misma razón, y sólo un
enfrentamiento total con una realidad urbana permite a
los dos peregrinos seguir en su afán de representación
del mundo. En este sentido, atraviesan el 'orden corrup·
to' mencionado por Michel de Certeau para describir la
base de los E¡ercicios espirituales de Loyola. Esta bajada a los infiernos es una etapa necesaria de la peregrinación, y al mismo tiempo una reverencia a los ancianos
que Gracián venera (Homero, Virgilio, Dante). Sin embargo, la percepción del mundo tal y como la tenemos
en la dinámica Critilo-Andrenio es moderna. El hecho de
revelar la monstruosidad del mundo corresponde también a las nuevas definiciones estéticas del Barroco, y a
su voluntad de eliminar también la oposición binaria positivo/negativo. Es parte del paradigma galileo-cartesiano que
Buci-Glucksman (2002) reconoce en El Criticón:
Aussi, dans cette grande somme romanesque du baroque
qu' est El Criticón 11667), "le grand théatre du monde avec
'son' balean du voir et du vivre" est-il spectacle et labyrinthe
des "prodiges" et des "merveilles". Andremio, cet erisauvagé humain, apprend le monde, so réalité et ses illusions
[ ... ]Choque objet est "une nouvelle merveille" et la vue, "le
plus noble des sens", obéit au lutur príncipe leibnizien des
indiscernables. Et pourtant, comme Critilo, l'homme du ju·
gement, lui apprendra vite, ce voir de la jouissance est
aussi lieu du leurre et de l'illusion (93).
Comme l'écrit Wolfflin: "Non seulement on voit autrement,
mais on voit cutre chose." Et encare : "En choque mode
nouveau de la vision, un nouveau confenu de l'univers se
cristallise." (99).

Se trata de representar un mundo donde los extremos se combinan: el mismo mundo que indica Loyola
cuando guía al ejercitante a través del orden corrupto
para llegar a la purificación del alma. Un mundo parecido al que existe entre Don Quijote y Sancho Panza, otros
dos extremos que acaban mezclándose también. De las
mezclas nace cada vez este 'nouveau contenu' que señala Wolfflin, y el arte (la arquitectura, la pintura, la
literatura sobre todo) debe permitir en el Barroco un efecto de cristalización.
Por supuesto, hemos limitado el análisis a los aspectos enunciados, y el tema de la relación artística en constante evolución que existe entre percepción y representación del mundo es inagotable. En cada obra, el ser humano se enfrenta en mirada doble a la realidad, perpetua mezcla de experiencias sensoriales, de signos incompletos o de elementos naturales. De Loyola a Gracián, el lenguaje utilizado se complica para reflejar las
infinitas combinaciones semióticas que componen el
mundo observado, la intertexualidad aumenta (pasa de
ser simple con el Evangelio en los E¡ercicios o ser un
indescifrable palimpsesto en la obra de Gracián), el centro
del texto se desplaza hacia sus márgenes y se esconde
en la oscuridad, como lo hacen Critilo y Andrenio. El
mundo de correspondencias y semejanzas establecido
por el Renacimiento se descompone progresivamente en
imágenes negativas, o en representaciones que reflejan
una infinidad de percepciones. Los principios de Wolfflin no bastan para encajar el Barroco que nace de esta
descomposición dentro de un marco teórico, pero por lo
menos dan direcciones para el análisis de este periodo
artístico. Al entrar en el siglo XVII, el pensamiento deja
de evolucionar en el sentido de una percepción definitiva del mundo para adoptar una conciencia de las oscuras razones de la confusión cosmológica. El Barroco es
la cara oculta de un Renacimiento que creía en represen·
lociones seguras y controladas del mundo. Hemos visto
en las tres obras analizadas cómo el sujeto de la percepción es llevado al extremo de su experiencia imaginativa
para poder sacar de ella la misma conclusión: el ser
puede convertirse en una máquina capaz de mantenerse sola, pero sin tener nunca el control de sí misma ni, en
el mayor de todos los caos, de este mundo.

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33

�EL DUENDE
Eugenio Montejo
a Chari y Francisco José Cruz

En esta misma calle, pero antes,
a bordo de mis veinte,
de noche en noche, con tabaco y lámpara,
escribía poemas.
Alrededor la multitud dormida
soñaba con dinero
y alguna que otra estatua recosía
el azul de su sombra.
Nunca supe qué duende a mis espaldas
-volátil e insistente-,
fijos los ojos me seguía
frase por frase y letra a letra.
No, no era aquel azul casi corpóreo
arrancado del mármol,
ni mi án_gel de la guarda anochecido
y en ardua vela,

ni tampoco un espectro hamletiano,
veraz hasta el misterio,
ni ninguna presencia subitánea
de aquella época.
Nada de nada ni de nadie,
sino yo mismo, yo mismísimo.
Pero no aquel de entonces: -éste
que cifra ya sesenta,
-éste era el duende...
El que aquí vuelve buscándome de joven,
en esta misma calle, a medianoche,
y me llama
y no es sueno.

�EL MUNDO EN QUE ME TOCÓ ESCRIBIR
ENTREVISTA A LUIS CORTÉS BARGALLÓ
Jair Cortés

Entrevistar a un poeta con las características de Luis Cortés Bargalló es acudir a una experiencia
similar a la de su poesía: deslumbramiento de las palabras por encima de éstas. La relación que ha
establecido con su oficio se pone de manifiesto en las respuestas a las preguntas que intentan develar
el misterio de un trabajo en el que se pone en juego la vida misma . Luis Cortés Bargalló ejemplifica
que la poesía es el equilibrio entre inteligencia y emoción, hay en este poeta el mensaje claro de que
cada instante es una experiencia que resulta ser un

más allá,

un terreno en donde la escritura es más

que una simple expresión literaria.

f n tu libro

adviertes que ha
sido la necesidad la causa de tu escritura y no una idea
o estilo predeterminados. ¿Oué características tiene esta
necesidad?

vés de las palabras se puede llegar allí y si éstas son

En la medida en que el espacio de la escritura, por sus

intento que me parece sorprendente: cuando se logra

propios y misteriosos medios, se empieza a definir como

una cierta visualización o cualquier otro tipo de acerca-

Por el ojo de una aguja

capaces de perfilar, destacar una imagen, una forma
que consiga dar sentido a todas esas fuerzas, porque en
su estado natural son eso, fuerzas. Hay algo en este

algo muy íntimo -casi secreto- , también nos damos

miento, es posible palpar que, aunque se trata de fuer-

cuenta de que su punto de origen es oscuro e indefinido.

zas que se mueven dentro de uno mismo y son el susten-

Ya que, en un principio, los medios expresivos suelen ser

to de la vida individual, parecieran tener una realidad

muy limitados, es difícil establecer una relación gozosa

objetiva más allá de la persona, ¿el indicio, la semilla

con la escritura, sobre todo si ésta tiende más a templar-

de un lenguaje? Es allí donde se pueden emprender una

se por la emoción que por el relato (para las fases inicia-

serie de operaciones que al sumarse, al ser inquiridas y

les, la emoción de relatar o el placer musical del poema

observadas, al enfrentarlas con sus símiles, sus contra-

son más característicos de las tradiciones orales y sus

partes internas y externas, permiten el desarrollo de un

procedi~ientos). No importa qué tanta faci lidad se ten-

instinto, el conocimiento de una nueva necesidad -en-

ga para escribir, la dificultad se manifiesta y todo el tiem-

gendrada por la primera- que ya podría calificarse de

po nos rem ite a ese origen oscuro e indefinido que nos

estética y cuya vocación fundamental es la búsqueda de

mantiene escribiendo. La primera necesidad tiene que

sentido.

ver con el intento de vislumbrar, arrojar a lgo de luz sobre

Lo que acabo de expresar podría leerse como una

aquella zona, probar -quizás por intuición- si a Ira-

derivación del psicoanálisis -que nunca he practica-

37

�do- o, de manera más puntual, como una exploración

Durante toda mi vida he sentido fascinación por las

siempre me gustó el bajo eléctrico que absorbería mu-

de las propuestas junguianas, cuya teoría básica me

formas poéticas tradicionales o modernas, y quisiera

chas horas de estudio y también de placer indescripti-

un proyecto. Estimo que en el proyecto puede caber una

parece muy estimulante. Sin embargo, es tan sólo una

pensar que mi manera de mantenerme en forma es la

ble. Inicié estudios formales de música y tuve la oportuni-

reflexión importante sobre la comunicabilidad de un de-

esquematización trazada para explicarme una serie de

nado, no quiero invalidar la funcionalidad de contar con

lectura y, en cierto sentido, la traducción -que es uno

dad de saber qué se sentía locar un instrumento con un

terminado trabajo artístico; sólo que el proyecto, por bien

fenómenos complejos con una historia llena de contra-

de los quehaceres del lector. Sé, por experiencia, que la

grupo; durante cerca de cinco años me embarqué en

fundado o definido que esté, no se puede convertir en el

dicciones, simultaneidades, préstamos, intercambios,

lectura es una de las motivaciones más fuertes para es-

este viaje. Sin embargo, entre más sabía y en la medida

núcleo de la obra. Son ámbitos muy distintos. El proyec-

naufragios y, en el mejor de los casos, algún hallazgo.

cribir y no dudo que la necesidad de escribir se relacio-

en que podía tocar mejor, mis limitaciones me parecían

to es un espacio especulativo o simbólico, si se quiere,

Lo que me interesa destacar, sin importar cuál es el tema,

ne directamente con esta actividad. Entre estas lecturas 1

insoportables. Siempre he amado la música y, en mis

en donde se pueden tomar infinidad de caminos, donde

la motivación inmediata, el proyecto de trabajo o los

constantemente reviso y consulto textos sobre versifica-

condiciones, esto no ayudaba mucho. Tuve que hacer-

podemos atender el antes o el después de un texto; con-

recursos formales empleados en la composición de un

ción,· poética o retórica, con el objetivo deliberado de

me muchas preguntas, a pesar de que aprendí mucho

tribuye a su significado y hasta puede estimular su creci-

texto que aspira a la condición de poema, es la impor-

alcanzar un conocimiento más completo de lo que leo.

de poesía mientras estudiaba música, a pesar de que

miento; no obstante, para que realmente cumpla con su

tancia y preeminencia del impulso primario, la necesi-

Sin embargo, a pesar de estas lecturas, sobre todo las

las relaciones que estableces con alguien con quien has

función, debe mantenerse en la exterioridad. Gastan

dad de mantener viva esta fuerza cuya continuidad y

de carácter más técnico, muy pocas veces he intentado

tocado son muy profundas. La pregunta más importante

Bachelard decía que: "Para hacer un poema completo,

dinamismo -en sus sucesivas transformaciones y bús-

escribir un poema bajo la mirada de la norma; cuando

tenía que ver con la necesidad interior, ¿en realidad debía

bien estructurado, será preciso que el espíritu lo prefigu-

quedas- nos brinda la posibilidad de una revelación:

esto ha sucedido, me resulta muy pesado el hecho de

expresarme a través de la música? Cuando me di cuenta

re en proyecto. Pero para una simple imagen poética,

porque, finalmente, ese lado oculto de las cosas, ese

saber que estoy realizando un ejercicio y en ese momen-

de que podía sobrevivir escuchando activamente un cuar-

no hay proyecto, no hace falta más que un movimiento

misterio que buscamos abordar, esa multiplicidad que

to siento que todo el esfuerzo se vuelve hueco y estéril,

teto de Ligeti, un concierto de Mazar!, un disco entero

del alma. En una imagen poética el alma dice su presen-

aflora en cada forma somos nosotros mismos y, en el

que todas las salidas se hacen previsibles. Recuerdo que

de Dylan o Tom Waits, una cantata de Bach o una larga

cia". Esta "simple imagen poética" es la que hace que

fondo, lo sabemos. T.S. Eliot nos dice en un verso de

cuando era un adolescente disfrutaba mucho los ejerci-

improvisación de Charlie Mingus, sabía que había lle-

ese conjunto organizado de palabras, sus indicaciones

"The Dry Salvages": "Tuvimos la experiencia pero perdi-

cios de metrificación que nos dejaban en la escuela,

gado a una respuesta, lo sabía por dentro, aunque me

o subrayados muestren su vocación de realizarse, de

mos el sentido / y aproximarse al sentido restaura la

investigué y ensayé con muchas formas que estaban fue-

doliera . Me pregunté lo mismo sobre la poesía e incluso

actualizarse como poema.

experiencia".

ra de mis deberes escolares; era un juego maravilloso

me puse a prueba. Imposible. Todo lo que sé en esta

La desmedida preocupación por el estilo puede con-

La primera vez que tuve en mis manos un ejemplar de

cuyas reglas eran el principal atractivo del juego, no sé

vida ha sido a través de la poesía. Para mí no hay super-

vertirse en una trampa . Todo artista requiere de una per-

Cartas a un ¡oven poeta

en qué momento le perdí el gusto, en qué momento dejé

vivencia sin la poesía; es allí donde puedo comunicar-

sonalidad y hace lo que sea por conseguir que ésta se

que se me fuera de las manos eso que mi amigo Luis

me conmigo mismo, con el mundo; la sola posibilidad de

manifieste cuanto antes y de la manera más visible. Has-

sentirme en sus cercanías me impide dejar de escribir.

ta allí no veo ningún problema. Los problemas aparecen

las

y llegué al conocido pasaje:

[ ... ] ante todo: pregúntese en lo hora más sereno de lo

Javier Herrera ha denominado con acierto y profundi-

noche: ¿debo escribir? Ahonde en sí mismo hacia uno pro-

dad: "el puro lugar común". Reconozco que en mis tex-

fundo respuesto; y si resulto afirmativo, si puede afrontar

tos aparecen con frecuencia resabios de estructuras es-

ton serio pregunto con un fuerte y simple "debo", construyo

tróficas, algunos endecasílabos aquí y allá, o eneasíla-

¿Crees que escribir ba¡o una idea previo puede limitar
el poema?

entonces su vida según esto necesidad; su vida tiene que

bos, cierta disposición de los pies rítmicos o distintos gra-

Creo que no importa si hay o no hay ideas previas al

la imposición de esta personalidad? ¿Cuántas no han

cuando al calor de este proceso de fascinación se olvida de que el hallazgo es apenas instrumental y, a veces,
inevitable. ¿Cuántas obras no han tenido que padecer

ser, hasta en su hora más insignificante, un signo, un testi-

dos de rima, pero me siento incapaz de resonar por com-

momento de escribir un poema. Estamos llenos de ideas

terminado por convertirla en su único motivo? ¿Cuántas

monio de este impulso[ ... ]

pleto con alguna de las formas establecidas cuyas exigen-

previas, de sensaciones previas, de palabras previas,

se marchitan tras sus barrotes de oro? La personalidad y

cias rebasen la configuración del verso; no tengo ese con-

así que lo más seguro es que todo esto se encuentre

lo que llamamos estilo son, en este punto, prácticamente

creí vehementemente que este era el punto y aun tardé

suelo y, por lo tanto, reconozco también que esta práctica

presente al momento de intentar un poema. El asunto es

lo mismo. No tengo impedimento alguno frente o una

mucho tiempo en darme cuenta que la necesidad y la fe

no es para mí la mejor manera, como dirían los pintores,

que el poema termina por llevar todo al plano de una

obra que es reconocible por su estilo, tampoco por uno

eran cosas relacionadas pero distintas, tal y como, en

de soltar la mano, de cultivar algún aspecto de ese amplísi-

experiencia completamente actualizada y organizada

que sea reiterativa, todo eso quiere decir que la obra

realidad, lo plantea el propio texto de Rilke. En la nece-

mo y demandante estado de alerta del que habla Edgar

de estos elementos. Organizada como sólo un poema

está al servicio de oigo. Cuando ese algo está petrifica-

sidad todo es interno y misterioso, pareciera que para

Bayley. Si tratara de responder a la pregunta que me hice

puede hacerlo; es decir, bajo condiciones muy distintas

do -bien sujeto-, cuando ha perdido sus aristas, sus

recompensarte, cuando surge y busca una cristalización,

unas líneas arriba, ¿en qué momento ... ?, diría que en el

a las que dan forma a las ideas, las sensaciones o las

contradicciones, lo obra que parecía sustentarlo sólo nos

su realidad es inobjetable. Construir una vida alrededor

momento en que sentí la necesidad real de escribir, apare-

palabras mismas.

reserva, como diría Boudrillard, el espectáculo de su

de esto, como indica Rilke, ya lo dije, es otra cosa, algo

jada, y quizá esto sea más relevante, con un grado de

que sin duda vale la pena, pero es otra cosa porque la

conciencia sobre el mundo en que me tocó escribir.

necesidad de escribir, por lo menos en mi caso y más

Atender las necesidades expresivas es un proceso de

allá de mi deseo consciente, no es una condición esta-

depuración que, así como revela paisajes interiores in-

ble. Mantenerse en forma, estar atentos, implica un acto

sospechados, puede poner en crisis los afectos y ape-

de voluntad encaminado a equilibrar el profundo des-

gos más arraigados. Esta necesidad no se detiene ante

asosiego que produce la falta de asideros, la imposibili-

ninguna expectativa. Durante algún tiempo quise dedi-

dad de plantarse sobre un terreno firme al momento de

carme a la música, lo quise en realidad, con mucha

escribir por necesidad.

fuerza. Desde joven había tocado algo de guitarra y

38

Cuando señalo que no he sentido la inclinación por

propia desaparición y, a veces, ni siquiera eso. Obvia-

escribir bajo el influjo de una idea o un estilo predetermi-

mente, hay formas de lidiar con un estilo que me pare-

39

�cen más activas: todas se relacionan con nuestra capa-

nada seguro. Hay un poema de William Stanley Merwin

hasta cierto punto, se trasmuta, se transfiere a sus posibli-

cidad para cuestionarlo, para no darle tregua alguna.

en donde habla de su encuentro con John Berryman, allí

Si la puerta estrecha, la única, es la vida individual y

nos dice:

lidades.
Hay una parte del proceso de corrección en la que

Cuando Baudelaire reflexiona sobre los posibles alcan-

ésta tiene la inclinación natural de expresarse a través

¿Qué diferencias encuentras entre el poema en prosa y
el poema en verso?

muchos de los problemas creativos ya están resueltos.

ces de lo que él llama "el milagro de una prosa poética"

de la construcción de una personalidad (cuya vertiente

apenas había comenzado yo a leer

Ésta se caracterizaría por la participación de las destre-

(algo que descubrió en el

estética sería el estilo), no debemos olvidar que este im-

cuando le pregunté cómo podía estar seguro

zas adquiridas y su carácter podría aspirar a cierta ob-

Bertrand y que de manera revolucionaria puso en prácti-

pulso tiene que ver con un movimiento interior que corre

de que lo que uno escribe es realmente

jetividad. Pero hay otrti parte que es una búsqueda de

ca en

a contrapelo: la experiencia más inapresable y honda

bueno y me contestó que era imposible saberlo

forma que colabora a esclarecer zonas oscuras, a desa-

completo sobre esta clase de poema: "musical, sin ritmo

de estar conscientes de nuestra soledad, nuestras limita-

Le spleen de París),

Gaspard de la nuit de Aloysius
consigue trazar el mapa más

rrollar estados embrionarios de la intuición. Esta correc-

y sin rima, bastante dócil y bastante quebrada para

ciones y contradicciones, nuestra miseria y riqueza, nues-

es imposible nunca puedes estar seguro

ción es esencialmente creativa. Muchas veces, apenas

adaptarse a los movimientos líricos del alma, a las ondu-

tra mayor o menor capacidad de reconciliarnos con la

te vas a morir sin saberlo de cierto

se cuenta con un trazo, con una imagen o un contorno,

laciones del ensueño, a los sobresaltos de la conciencia

incertidumbre y, por supuesto, con el otro que, supone-

si algo de lo que escribiste valía la pena

con un determinado patrón rítmico o emocional. Son

[ ... ] Nace sobre todo de la frecuentación de las ciuda-

mos -por eso lo llamamos semejante-, comparte esta

y si tienes que estar seguro mejor no escribas

partículas vivas imbuidas de energía, quisiéramos con-

des enormes, del entrecruzamiento de sus relaciones in-

misma -dolorosa- condición.

servarlas, pero para que eso sea posible hay que situar-

numerables". Un poco más adelante, Baudelaire advier-

El estilo quizá sea el medio privilegiado, si no es que

Si supiéramos que el poema que estamos escribien-

las en un medio de cultivo adecuado. Ese medio es un

te, sin dar más explicaciones, que se ha salido del mo-

idóneo, para reflejar la intransferibilidad de la experien-

do es bueno -para lo cual es necesario saber mucho

poema construido, corregido, modelado para servir de

delo, un "accidente del que cualquier otro que no fuera

cia individual; sin embargo, no se puede perder de vista

más de lo que se requiere para escribir un poema-,

soporte a otra cosa que no puede ser corregida, pero

yo se enorgullecería" . Con esta anotación, nos queda

que los estilos también son parte de la tiranía del sujeto

con toda seguridad sabríamos en dónde termina, cómo

que clama por una forma, movimiento palpable, por una

claro que Baudelaire había revelado una forma que se-

que, a como dé lugar, desea ser y hacerse, ocuparse,

y por qué sucede de esa manera y no de otra. A veces

transformación.

ría determinante para la poesía moderna y sus nacientes

llenarse, imponer, fijar el argumento de ese "maldito yo"

el poema tiene suficiente realidad como para indicarnos

del que habla Cioran y que, a mi parecer, dista mucho

que ya está listo.

del sujeto de la poesía.

necesidades.
En muchos terrenos de la práctica literaria actual sería más difícil demarcar las diferencias entre la prosa, el

¿El proceso de corrección es el mismo para todos los
textos?

zonas de intercambio entre unos y otros. El verso libre, el

Creo que hay muchos procesos de corrección y que la

flujo conversacional, la simultaneidad y la escritura más

Es difícil, porque un poema nunca está terminado. El

mayoría de ellos son parte del proceso creativo; por lo

allá de los géneros de la que habla Roland Barthes son

poema se acaba, se completa más allá del poema, y

tanto, cada texto es producto de su particular forma de

producto de este entrecruzamiento.

¿De qué depende que consideres que un poema está
terminado?

poema en prosa y el poema en verso que establecer las

eso no depende del poeta. Lo que sí es responsabilidad

irse construyendo. Me gustaría hablar de algún poema

Por encima de su plasticidad, el poema en prosa se

del artista es darle un "acabado", poner en juego un

escrito de una sola tirada y que no hubiera pasado ja·

nos propone precisamente como eso, un poema. Se tra-

conjunto de destrezas que te dicen, en medio de mil

más por ningún tipo de corrección; esto sólo me ha ocu-

ta, sin embargo, de un poema en el que -sin haber un

interrogantes, "ya quedó", "ya no puedo agregarle ni

rrido con algunos textos muy breves, con otros de cierta

rechazo frontal hacia el uso de los pies rítmicos ni de las

quitar nada". Tienes que creer al instinto y a lo que te

extensión que hasta la fecha me parecen impenetrables

figuras retóricas provenientes del poema en verso- ex-

dicen otros poemas. Hay un momento en que sabes que

y con algún fragmento, sobre todo de marcado carácter

perimentamos un sentido del ritmo más replegado, un

ya no puedes hacer nada más y que, independiente-

rítmico; de la misma manera, me gustaría pensar que los

ritmo que se amolda a la cosa, a la emoción, a la sin-

. mente de que sientas o no alguna satisfacción, el texto

textos de esta naturaleza tienen algo que los hace supe-

taxis o al pensamiento. Esta capacidad le ha permitido

como tal se ha fijado . Es en ese estado donde el poe-

riores a los que he corregido durante meses, pero no es

desarrollar muchas modalidades: desde la saga espiri-

ma te empieza a decir algo que no sabías durante el

así. Así que, en realidad, podría considerar que mi for-

tual de Rimbaud hasta los "poemas objeto" de Ponge y

proceso; cuando el poema alcanza este grado de in-

ma de escribir es una con mi forma de corregir. Miguel

Thoreau; desde la sátira deslumbrante del primer Giran-

dependencia quizás ya está listo para seguir su cami-

Ángel decía "aprende a modelar antes de dar por termi-

do hasta las modulaciones existenciales de "Trabajos del

no. "Acabar" un poema también es renovar la posibi-

nadas las cosas".

poeta", de Octavio Paz.

lidad de seguir, de "vaciar la taza", como dice el afo-

Para poder. corregir debería existir un modelo, pero

En mi propio trabajo -en un poema en prosa llama-

este modelo, el ideal artístico de todas las sociedades

do "Al margen indomable" -

Dylan Thomas se ha preguntado, ¿cómo es que algo

tradicionales, no existe para el artista de nuestro tiempo.

posibilidades, lo he sentido de manera "natural" porque

que no tiene un principio puede terminar de alguna ma-

De modo que una obra tiene que apuntalarse sobre sí

creo que ésta es su mayor virtud: se adapta, se acomo-

nera? No se pueden tener muchas certezas al momento

misma, corregirse sobre sí misma. Eso es lo que indican

da, es

de escribir un poema, esto vale también para las formas

las obras actuales que más podrían acercarse a un mo-

de terminarlo o darle un cierto acabado porque las ori-

delo.

rismo zen.

una

he sentido el influjo de sus

forma cálida y abierta:

luego, para convencerme, por encima de mí mismo, por

llas del poema están en muchas partes. Terminar un poe-

Braque decía que "la técnica corrige la emoción".

mí mismo una larga metáfora personal y natural; un espa-

ma se relaciona con la manera de empezarlo, no hay

Entiendo que la emoción sólo madura en la forma y,

cioso escenario, cualquiera: cicloramas; ciudad o playa,

40

41

�destellos acoso; bosques rosados de coral y de carne; imá-

Es necesario matizar qué entendemos por una "arcaica

genes rotos; mapas; itinerarios; portulanos; areno flojo y el

comunión" con la naturaleza. Creo que a lo l~rgo del

perfil insensato de una historia, insistente en la formo que

tiempo el ser humano ha tenido muchas actitudes fren-

desdoro: el poema en prosa.

te a la naturaleza: terror, sumisión, veneración; ouriosidad, odio, agresión, la necesidad de medir. fu~rzas,

Una "forma que desdora" porque más que buscar el
deslumbramiento, la fijeza, busca los cauces.
Por su parte, el verso contemporáneo -aunque sería

el impulso de dominio, rr;raléslfü, ·rechazó, condena-

neo manifieste tanta preocupación por la naturaleza hu-

bra se ha convertido en un surtidero que me permite, a l

mana, aunque no quiera, nos habla de lo mismo.

regenerarse, tomar otras decisiones. Sé que utilizo algu·

Gary Snyder tiene un poema que se llama "Lo que

nas formas de composición que podrían parecer "expe-

debes saber para ser poeta"; allí nos hace un recuento:

rimentales", pero yo no las veo así porque son producto

"todo lo que puedas sobre animales y personas. / todos

de una experiencia interna y no de un experimento pro-

los nombres de árboles y flores y hierbas. / nombres de

gramado o controlado. Son el resultado -y a veces la

ción, compenetración, amor, respeto, compasión, diá-

estrellas y los movimieñíos de los planetas/ y la luna. /

bitácora- de mi aproximación a los datos sensibles de

logo.

/ tus propios seis sentidos, con una mente observadora

una experiencia que no puede alcanzarse de otro modo

y elegante. / / por lo menos un tipo de magia tradicio-

que en el texto.

impensable sin sus relaciones con la prosa y el poema

Para el hombre contemporáneo todas estas actitudes,

en prosa- tiene una gran autonomía. Al tiempo que

aunque algunas sean muy recientes, son parte de la "co-

nal: / adivinación astrología,

Mallarmé concluye su audaz aventura poética y perso-

munión arcaica", y en todas ellas hay una pesada car-

taro!; //sueños. / los demonios ilusorios y los resplan·

nal, inicia la aventura del verso contemporáneo; al cues-

ga cultural y una provisión. simbólica abrumadora. "La

decientes dioses ilusorios; [ ... ] &amp; entonces amar lo huma-

¿Cómo se ha modificado tu visión de lo poesía con el
poso de los años?

tionar los fundamentos de la poesía de su tiempo, cam-

naturaleza" es, en estos términos, una invención del ser

no". ¿De qué nos está hablando? Creo que de un com·

Todo lo que he pensado de la poesía es verdadero y

bió el tiempo de su poesía porque la hizo acontenecer

humano que se siente y se· manifiesta "distinto" de ella.

piejo tejido que la poesía es capaz de imbricar, un teji·

falso al mismo tiempo. Verdadero en tanto que entraña

en un espacio nuevo. Este espacio es el que ha permiti-

No hay otra forma de romper ese cerco sin un profundo

do en que la naturaleza, su interioridad y exterioridad,

una experiencia real, un acorde con el mundo; falso en

do el aislamiento de la imagen, la visualización material

cuestionamiento de lo que nos llevó a construirlo. Esa

no difiere de la naturaleza humana .

la medida en que esta verdad está indisolublemente li-

de la palabra, el descrédito de la representación. Este

meditación, al calar sobre la naturaleza humana, nos

Si no somos cuidadosos al abordar un tema como

gada a sus contextos y muchos de ellos son vestigios

espacio inquietante, vacío, abismal, donde la palabra

puede decir algo-sobre la naturaleza del mundo del que,

éste, podemos llegar a estereotipos abominables; sin

inabordables. Verdadero y falso porque lo estoy pensan·

es más real e irreal que nunca, es el que ha demudado

en realidad, no estamos separados. El contacto con la

embargo, no podemos eludirlo. Me vienen a la mente

los versos (a los que con más frecuencia se les llama

naturaleza no se da en-~~ día de campo. Todas nuestras

unos versos de Mayakovsky que dicen: "lo que hoy deja-

do con mis propios pensamientos.
Lo importante es darse cuenta de que hay poemas

"líneas"). A partir de ahí las nuevas formas de construc-

relaciones son irüerdep~·ndientes, están marcadas por la

mos a medio amar / lo recobraremos / en las inconta-

que reflejan la poesía -por eso son poemas- y que los

ción han dado una fisonomía heteróclita al paisaje de la

actitud y mediadas por algún signo. Hay que buscar la

bles noches de estrellas". ¿Qué es eso que está por recu-

hay para todos los gustos y necesidades. Yo mismo he

poesía. El verso contemporáneo se ha vuelto depositario

manera de tener un mayor grado de conciencia al res-

perarse? Yo creo que el sentido profundo de pertenencia

pasado por una inmensa gama de gustos y no pocas

de un sentido primigenio del ritmo que se pone por enci-

pecto. Argunas sociedades tradicionales lo tuvieron y nos

y el sentido de comunidad. No es necesario que nos

veces he descubierto emociones completamete nuevas,

ma de los códigos clásicos y que busca restituir sus evo-

han dejado sus testimonios fragmentarios; muchos de ellos

pongamos frente a un hermoso paisaje; claro que no

casi ajenas pero verdaderas, al contacto con poemas

caciones más elementales. También ha rehuido la pre-

nos resultan incomprensibles, ya que estamos inmersos

estorba, pero todo está más cerca: la presencia soterra·

que bajo una determinada concepción estética o por

ceptiva de lo "poético" en su afán de abarcar y construir

en un mundo que nos plantea una forma distinta de esta-

da de la infancia, la lengua, la relación con los muertos,

efecto de su inevitable ficción podrían parecerme leja-

una realidad más amplia. La revisión formal que se llevó

blecer nuestras relaciones. Una forma que también nos

con el prójimo y con los propios signos vitales, con el

nos. Esto obliga a intentar nuevos enfoques, cambios en

a cabo durante el siglo ~ produjo toda clase de obras

parece impenetrable, y por eso le damos la espalda,

cuerpo. Todo está en el paraíso perdido de la mente.

e incluso permirtió que algunas formas tradicionales so-

como si hubiera otro lugar a dónde volver la mirada.

los puntos de mira.
La transparencia, tan ponderada y ejercida por Valéry, no descalifica la vívida opacidad de Gonzalo Rojas;

Cadenas, pero no la aniquilan. La musicalidad y el liris-

brevivieran en un contexto completamente distinto. La

Holderlin reconoció en los signos de su tiempo una

vocación crítica de este proceso, así como las propias

dramática e irreversible pérdida de la conciencia, una

el libro de los cambios,

el

demandas y expresiones de las obras creativas, consi-

reducción de la visión del mundo que en gran medida lo

guieron una perspectiva del pasado en la que se reubi-

abismó en la locura. Como una reacción al descubri-

En tu libro Al margen indomable se encuentra una in/en·
ción de experimentar con la palabra y sus significaciones; de ser así, ¿qué resultados arro¡ó para ti esta bús·
quedo?

caban los cimientos de una tradición redescubierta y viva:

miento de estos síntomas, uno de los anhelos más signi·

Más que experimentar con las palabras, he atendido al

Góngora, Blake, Ronsard. La necesidad de fundar el

ficativos y legítimos del romanticismo fue el de buscar

hecho concreto de la proximidad física o semántica que

mo desbordado de García Larca no restarían agudeza

verso contemporáneo llegó más lejos, a los mundos has-

una reconciliación con las fuerzas naturales. Los poetas

éstas tienen. Es algo que me ha permitido establecer

y sabiduría a los poemas narrativos de Enzensberger. El

ta entonces "excéntricos" del llamado arte primitivo o

que asumieron esta causa se convirtieron en los héroes

relaciones que amplían la visión de un determinado fe-

"deseando nada" de San Juan de la Cruz puede resonar

aborigen.

de una búsqueda que daría como resultado, por decirlo

nómeno. Pero es algo que está allí, no pretendo inventar

sin distorsiones en la poesía comprometida de Juan Gel·

Mientras el poema en prosa se ha vuelto más preci-

brevemente, el encuentro con estas fuerzas dentro de sí

neologismos -aunque alguna vez han aparecido- , sino

man. Louis Simpson dice de la poesía norteamericana

so, con una forma y un propósito más o menos defini-

mismos. La aportación del romanticismo en este ensan-

tan sólo establecer una relación más profunda con el

que "Sea lo que sea, ha de tener / Estómago para dige-

dos, el verso pareciera desplazarse hacia una misterio-

chamiento de la conciencia, como le llama Robert Bly,

lenguaje, una relación que a veces no nos propone la

rir / Hule, carbón, uranio, lunas, poemas. / / Como el

sa ambigüedad y a

la

constante proliferación de bús-

quedas formales.

La naturaleza y la pertenencia del hombre a ésta son
elementos que resaltan en algunos de tus poemas, ¿crees
que la escritura nos devuelve esta arcaica comunión con
la naturaleza?

42

la prolija imaginación constructiva de Lezama o los candelabros sintagmáticos de Haroldo de Campos se oponen a la sobriedad existencial de, por ejemplo, Rafael

ha sido enorme y su marca llega hasta nuestros días. El

sintaxis. No me gusta pasar por las palabras extrayendo

tiburón, lleva adentro un zapato. / Tiene que nadar mi·

arte, la escritura, creo que pueden contribuir en la medi·

de ellas su valor de uso corriente; ahí donde siento la

llas a través del desierto / Dando gritos que son casi

da en que el problema est~ en la conciencia. El hecho

presencia de una palabra clave, por llamarla de algún

humanos". Todo verdadero poema está sometido a las

de que la naturaleza y sus procedimietos hayan sido el

modo, aunque sea un vocablo de uso común, me deten·

turbulencias y contradicciones de su propia tradición y,

modelo para casi todo el arte que conocemos nos habla

go y pienso en sus ramificaciones y en su origen, me voy

a pesar de ello, es capaz de generar una poética pro-

de esta posibilidad; el hecho de que el arte contemporá-

a los diccionarios -etimológicos, ideológicos, de uso,

pia, es decir, una visión simultánea del mundo y de las

de símbolos, etc. - y tengo la sensación de que la pala-

funciones o el poder de la palabra. De modo que la

43

�car de poético, han vaciado en ellos un catálogo de

es poesía en estado amorfo; el poema es creación, poe-

Gastan Bachelard afirma que "la función de la poe-

vivencias, sentimientos, deseos, necesidades cuya au·

sía erguida. Sólo en el poema la poesía se aísla y revela

sía es transformarnos", y Tarkovski nos dice que "la poe-

tenticidad me sería muy difícil poner a prueba. Podría

plenamente". En el tránsito de lo poético al poema nos

sía tiene como única razón de ser el conmovernos". Pero

gustaría tomar en cuenta. Creo que todo mundo tiene

decir que -simplificando- toda esa gente sabe, de

enfrentamos al misterio múltiple de la forma. Múltiple

la transformación de la que aquí se habla, ¿hacia dón-

alguna idea sobre la poesía. Hay poesía en el mundo;

alguna manera, qué puede motivar el contacto con la

porque desde la forma se irradia, se señala y significa lo

de se realiza, de qué nuevo sentido debe proveernos?

"hay poesía -afirma Octavio Paz- sin poemas; paisa-

poesía, cuál es su "utilidad" en un momento de apremio,

poético. No es sólo cuestión de conocer las formas o de

La conmoción que nos produce la poesía, ¿es cualquier

jes, personas y hechos suelen ser poéticos: son poesía

soledad, exaltación, etc., porque en esta percepción

convivir con ellas, hay algo más. En el poema nada

tipo de conmoción?

sin ser poemas". Repito, todo mundo tiene alguna idea o

poética, se intente o no la escritura, hay un traslado, un

puede darse por hecho salvo lo que ahí sucede. Si tuvie-

experiencia al respecto; la mayoría de los textos que

movimiento, un intercambio que nos desahoga. Lo que

ra que explicar cómo ha cambiado mi visión de la poe-

llegan a los concursos literarios, por ejemplo, así lo refle-

muchas veces no está al alcance es el poema. En el

sía, estaría relacionado con mi mayor o menor compren·

los hay de dos tipos, los que nos llevan de un lugar a

sión de ese misterio.

otro y aquéllos como la telefonía, el telégrafo, que, al

apreciación que se pueda tener de la poesía será siempre sucedánea de esta condición.
Hay, sin embargo, otras consideraciones que me

jan. Sus autores, con un gesto que me atrevería a califi-

mismo texto citado, Octavio Paz concluye: "Lo poético

los llamados medios de comunicación

Hay otra aproximación que se relaciona más con la

crear la ilusión de un traslado, en realidad son genera-

resonancia que ciertos poemas tienen en uno, con los

dores de "fantasmagorías" . ¿Qué podría entonces sal·

efectos que generan. Cuando, por ejemplo, la resonan·

var a la poesía y a las artes en general de no ser un

cía que Vallejo me produce es infinitamente más rica y

medio generador de fantasmagorías, de no estar emu·

profunda que la que reconozco en Garcilaso, más que

lando a las fábricas ilusorias de los

mass media?

atender a ningún juicio crítico debidamente sustentado,

Creo que ante estas preguntas, la labor del artista en

percibo una inclinación, una empatía, una proximidad

nuestro tiempo, lejos de indagar los caminos de la fan-

de carácter personal. Desde esta perspectiva -que me

tasmagoría, deberá ahondar en las formas que desen·

importa mucho-, podría aventurarse un acercamiento,

mascaren los procesos subyacentes al estado actual de

un conocimiento de los propios intereses brindado por

las cosas.
José Ángel Valente ha escrito en

los poemas. Podría decir entonces que, por plantear un
caso, hay algo en

44

Pensemos en lo que planteaba Kafka en una de sus

Cartas a Milena:

Residencia en la tierra,

de Pablo

tribu que

Las palabras de la

"el fin de la etapa de las plataformas sociales

Neruda, que me atrae poderosamente; algo que en su

[ ... ] ha encontrado su manifestación literaria en formas

famoso texto sobre "la poesía sin pureza" se nos mani·

exasperadas de expresión de la subjetividad, de lo pa-

fiesta con toda claridad: "De ellos [de los objetos toca·

tológico, del absurdo[ ... ] en la sustitución de un univer-

dos] se desprende el contacto del hombre y de la tierra

so de seres próximos o prójimos por un universo de indi·

como una lección para el torturado poeta lírico. [ ... ] La

viduos adyacentes o contiguos clausurados en su expe-

confusa impureza de los seres humanos se percibe en

riencia personal y en la mitificación, por último, de la

ellos, la agrupación, uso y desuso de los materiales [ ... ]

incomunicabilidad de esa experiencia"; ¿se puede tras-

la constancia de una atmósfera humana inundando las

pasar esta barrera? Creo que éste es uno de los retos del

cosas desde lo interno y lo externo". Esta es una mirada
que, por inclinación y empatía, he deseado naturalizar

poeta contemporáneo.
La poesía puede contribuir a dotar de aquello que

en mi trabajo.
Y ya que he decidido pisar sobre un terreno tan res·

toria". No la historio vista desde la perspectiva protagó-

Walter Benjamín llamaba una "visión patética de la his-

baloso, me atrevo a externar en estos párrafos finales

nica o incuestionable, sino la historia intrahumana cuyas

una reflexión que se deriva de estas inclinaciones, pero

experiencias en verdad nos conmuevan hacia una con·

que, al mismo tiempo, quisiera reflejar una preocupa-

dición más compasiva y solidaria: el dolor es el dolor de

ción que en los últimos tiempos ha marcado, también, mi

siempre, hay que ahondar en él; la pobreza -en todos

visión de la poesía.

los sentidos- es el gran tema de nuestro tiempo.

45

�UN EVANGELIO MODERNO:
LA BALLENA BLANCA, EL CAPITAN AHAB
Y LA INSPIRACIÓN NARRATIVA
/

José María Espinosa

Se

ha dicho muchas veces que la narrativa, y en espe-

que es indiscutible que se trata de la más inspirada, la

cial la novela, sustituyó en la modernidad a los libros

que responde a una triple condición de excepción. Y

sagrados, despojando a la fabulación de su contenido

Moby Dick

tiene esa condición también. No se trata,

religioso. Ese concepto de modernidad es bastante am-

por lo tanto, de situarla en una historia literaria de la que

.•plio, de hecho desde el renacimiento, en donde se

se escapa y resulta ajena, excede su marco e incluso

empieza a dejar atrás un sustrato religioso en la obra

acaba negando su contenido, precisamente porque se

de arte, incluido el texto literario. Desde luego, el

trata de un libro que intuyó lo sagrado desde la ausen-

Oui¡ote

es la novela que marca el parteaguas, ese

cia de sustrato religioso, en cuya historia aparece algo

libro antisagrado que funda mucho de nuestra con-

incomprensible, dicho sin que pierda su condición de

cepción del mundo contemporáneo, incluso de aque-

indecible, o -para usar un concepto precisamente

llos que no lo han leído. Pero si el

Oui¡ote es

un libro

iconoclasta que erige como icono esa misma icono-

venido de la teoría religiosa aplicada a la estética-

numinoso.

clastia, en él hay todavía un aliento de esa inspira-

Empezaré por un breve recuento cronológico: Mel-

ción milagrosa, más divina que humana, que marca

ville nace en 1819, el mismo año que nace Whitman. Es

su condición única. Y es por esto, por la excepciona-

tentador comparar la obra de uno y otro, y en especial

lidad, que quiero hablar de

blanca,

Moby Dick

o

la ballena

Ho¡as de hierba con Moby Dick,

sobre todo por su con-

dición liberadora-fundadora de una nación en el terreno

de Herman Melville.

Por definición toda obra de arte es única e irrepeti-

literario, pero me parece que hay que resistirlo, pues

ble, su posibilidad de clonación o repetición sólo se

fundan de manera distinta. Me parece en cambio más

puede dar en la forma y no en el sentido. Así, tanto las

importante retener el lugar de nacimiento: Nueva York,

grandes cumbres literarias como las pequeñas obras

la ciudad que estaba predestinada a ser la gran urbe de

maestras son únicas, pero creo que estaríamos de acuer-

los siguientes siglos, y en cuyas calles seguramente ya

do en que entendemos de manera distinta

única cuando

Ou;¡ote que cuando se aplica

a la obra de

La ciudad migrante por excelencia, la fundada por

Pérez Galdós; y no se trata de jerarquías literarias, sino

aquellos que han abandonado su país como una prome-

de manifestación de la inspiración al interior de lo único.

sa de futuro más que como una nostálgica voluntad de

Hay pues grandes novelas, por ejemplo

recrear su patria abandonada, lugar pues de zozobra,

novelas muy inspiradas,

La regenta; hay
por ejemplo Cien años desole-

una ciudad como un mar. La Nueva York de Melville no

se refiere al

dad;

y hay novelas tocadas por la gracia de la excep-

ción, por ejemplo

Pedro Páramo.

se intuía ese destino.

tendría nada que ver con

la de Edith Wharton cincuenta

años después, ni con la de Henry James, que la llamó un

En el terreno de la literatura anglosajona hay,_ según

enjambre, pero tampoco con la celebrada por Whitman.

yo, tres ejemplos de esto último: El

Para él fue un lugar de sufrimiento, un nido de ratas, el

lourence Stern, la

Tristam Shandy de
mencionada Moby Dick y Ba¡o el vol-

espacio de la incomprensión. De todos modos, tal vez

de Malcom Lowry. Esta última es un buen ejemplo

no habría salido de ella para embarcarse si su padre no

cán,

de lo que digo. Nadie pensaría que es la mejor o más

hubiera quebrado y la familia no se hubiera visto sumida

importante novela inglesa del siglo 'ti., sin embargo creo

en la pobreza.

47

�1'
¡1

.,.

Nueva York se transformó en ventana al mar, ese mismo mar en el que Melville entrará veinte años después
de su nacimiento, cuando se embarca como marinero
en un navío mercante que se dirige a liverpool. El mar y
la marinería serán para él una segunda patria, a medias
imaginaria, pero tal vez más verdadera que la americana. Su vida sobre las olas lo llevará a distintas aventuras, y ya en 1842 ha desertado del barco en que viaja,
junto a otros marineros, y desembarca en las Islas Marquesas, convive con diversas tribus, entre ellas -nos
dirá él mismo- algunas caníbales, de las cuales escapa a Tahití; un año después - 1843- lo encontramos
en Honolulú, y en permanente movimiento, tocando diversos puertos, incluido el de Mazatlán. Y ya para 1844
decide dejar el mar y escribir sus aventuras. En 1846
aparecerá su primer libro, Typee, y al año siguiente
Omoo, ambos con considerable éxito de público.
Al igual que Cervantes con el Oui¡ote, Melville escribió mucho más que Moby Dick, y su obra literaria aledaña a sus libros centrales les habría ganado a ambos un
lugar muy importante en la literatura de su época, pero
-como dirían los manuales de retórica- sólo esos libros les otorgaron la inmortalidad. Curioso, pues se trata de dos libros que desembocan en la muerte. El mar
fue para el joven Melville una segunda patria, la más
querida y la más firme, en la que no era necesario echar
raíces. Esos marineros del siglo XIX tenían todavía un
eco de los marineros fenicios o de los portugueses y
españoles que descubrieron América. Las novelas que
produjo el mar, como las de Conrad un poco después,
tienen algo de crónica y algo de epopeya, son a la vez
La odisea y La eneida, las Cartas de relación y los testimonios de Lope de Aguirre; son una conquista que huye
de sí misma, que quiere negar su destino.
Un libro fundamental para entender la excepcionalidad de Moby Dick, por contraste, es la novela Chaqueta blanca, publicada en 1850, un año antes del libro
que hoy nos ocupa, y con la cual forma una especie de
díptico explicativo. Chaqueta blanca es una buena novela, pero es todo menos excepcional. Es probable que
Melville pusiera en ella sus ansias de cronista, su voluntad documental, su temperamento realista, precisamente
para liberarse de ellos y volcarse en el ejercicio libre de
lo imaginación en su persecución de la ballena blanca.
Hasta el color nos indica un nexo, sólo que el personaje del barco de guerra en el primer libro fabrica su
chaqueta como una necesidad más que como una manera de distinguirse, no va en busca de su destino. Sus
compañeros son marineros normales, con funciones pre-

48

cisas y deberes y obligaciones, así como vicios y deseos. Y sobre todo es un viaje de ida y regreso, no como
el del Pequod. Es un libro laico, mientras que Moby Dick
será un libro agnóstico. Su signo es diferente.
Antes de dejar atrás Chaqueta blanca vale la pena
señalar que todas las facultades de Melville como escritor ya están ahí: un gran poder descriptivo, capacidad
de conjugar la mirada global con el detalle, voluntad
exhaustiva en sus descripciones, sentido del humor, inventiva anecdótica. Uno piensa que la relación entre
ambos libros es como la de un ensayo o una puesta en
escena provisional, como ocurrió con el)ean Santeuil de
Proust en relación con En busca del tiempo perdido. Y su
lectura, que vale la pena por sí misma, también ayuda a
entender mejor Moby Dick. ·
Quince años después de la publicación de Moby
Dick, y habiendo publicado más de diez libros, sufriendo siempre serios problemas económicos que la aparición de sus cuentos y novelas, con poco éxito de público, no logran mitigar, Melville es nombrado inspector de
aduanas del puerto de Nuevo York con un sueldo de
cuatro dólares diarios, trabajo que desempeñaría durante los próximos veinte años. Nunca volvería a tener el
éxito de sus primeros libros. Pero Melville tuvo algo que
lo consoló. Algo que frente a los problemas familiares
que vivió parece fútil, pero que para él era esencial: el
reconocimiento de Hawthorne, el más reconocido e importante escritor de su tiempo y a quien Melville admiraba mucho.
Howthorne fue, además de un gran escritor, un gran
lector, y ciertos juicios que nos han llegado sobre Melville lo traslucen claramente. Por ejemplo: "No puede creer,
ni se siente cómodo en su incredulidad; y es demasiado
honrado y valeroso para no tratar de hacer lo uno o lo
otro. Si fuese un hombre religioso, sería uno de los más
verdaderamente religiosos y reverentes". Sin duda es una
muestra de su genio el descubrir en el colega ese sustrato de religiosidad arreligiosa que mencioné antes. El propio Melville era consciente: "¿De qué sirve elaborar lo
que, en su esencia misma, es tan efímero como un libro
moderno? Aunque yo escribiera los Evangelios de este
siglo, moriría en el arroyo". ¿Los Evangelios de este siglo? No deja de ser curiosa la claridad con que veía lo

familiares pagaban por publicar en algún diario o revista. Pero todo eso ahora nos importa poco, un siglo y
medio después de su publicación sabemos que Moby
Dick es lo novela más importante del siglo XIX americano, casi ese "Evangelio" moderno que él mencionaba, y
que es mucho más que eso, un libro que no hemos acabado de leer, que tal vez aún ni siquiera hemos empezado a hacerlo.
Una diferencia importante entre los libros que había
publicado antes y Moby Dick es la relación con su propia vida. Todos los críticos, estudiosos y biógrafos están
de acuerdo en que los años de correrías por los mares
del sur dieron a Melville material suficiente para textos
como Chaqueta blanca, Taipi, Las islas encantadas y
Ornee, pero el cambio en Moby Dick es abismal. Hay,
en efecto, un traslado de información de sus textos-crónica a este libro, pero el conocimiento del oficio ballenero
es en su caso sobre todo leído, y la anécdota misma se
distancia desde el principio de un contenido autobiográfico para adquirir uno plenamente imaginario. El barco
- el Pequod- es un mundo cerrado de una manera
más pronunciada que los navíos de otras novelas, su
tripulación es una síntesis del mundo a mitad del siglo
XIX, y es fácil homologarlo con barcos venidos de la
tradición fabuladora anterior, el barco de los muertos, el
de los locos, el de Ulises o el de Eneas, como se dijo
antes.
Desde el principio se trato de un descenso a los infiernos, pero no se tendrá guía ni será una gradación

conceptual histórico del pasado: se trata de un presente
que se desploma llevado por la voluntad de venganza
de Ahab, o la que los otros tripulantes se someten como
notas al margen de ese destino, nunca como verdadera
resistencia; y el sobreviviente, Ismael, adquirirá también
rasgos míticos precisamente por esa supervivencia que lo
hace el escriba, se salva para poder relatar lo ocurrido.
De hecho, se podría pensar que la suma de la tripulación es un catálogo de razas y creencias, una síntesis
de un mundo que se hunde como tal, de una diversidad
imposible y de un olor a muerte constante. A lo largo del
viaje, los pocos momentos en que alguno de los balleneros opone el discurso del sentido común a la furia del
capitán, lo hace para permitir a éste reafirmar sus razones, sus imperativas aunque enloquecidas razones. No sólo
Ahob está loco, como el ingenioso hidalgo, sino que todos
los marineros son una diversificación de Sancho.
Ahab va en busca de una batalla perdida, no tiene
posibilidades de ganar, y en ese nivel la novela no es
una narrativa de aventuras; es más, una buena parte del
libro es en realidad preparación del encuentro final,
poniendo a cada personaje en el lugar específico que
requiere su sentido, manifestando su carácter, haciendo
que aparezca en determinada situación y con determinada información.
Se dice que la novela toma como punto de partida
un acontecimiento real. No importa, el libro es pura imaginación y su referente real (o realista) no hace sino subrayar su capacidad de fabulación. Como el Oui¡ote,

que había escrito.
En l 891 , su muerte prácticamente pasó desapercibida, los periódicos tardaron en dar cuenta de ella y
con el nombre equivocado. Su último libro publicado en
vida había sido The Confidence Man, en 1857. Había
continuado escribiendo, sobre todo poemas, que sus

49

�Moby Dick es un horizonte de significación, una manera
de ver el mundo. Los personajes no están marcados por
ningún tipo de heroísmo, su valentía es destino, su com·
portamiento no tiene otro sentido que otorgarles lugar en
esa narración, no hay bondad posterior, beneficio que
se pueda aprovechar, enseñanza para la posteridad. Si
Ismael sobrevive para relatar el libro no es para ilustrar
ninguna moraleja.
Entre las muchas interpretaciones posibles de ese
microcosmos del Pequod o de esa síntesis del mundo
está la de la dictadura, la del hombre que lleva a su
pueblo -en este caso a su tripulación- a la muerte,
que lo hace basado en su capacidad de contagiar entu·
siasmo en una causa perdida, de manipular en un sen·
tido más profundo que el ideológico. No hay una razón
política, económica o religiosa que haga que los mari·
neros lo sigan hasta el final, su obediencia es querida y
aceptada. En cierta forma, Moby Dick es una novela
anticipatoria de la saga sobre dictadores que en Améri·
ca tendrá una gran y brillante prole literaria y una no
menos abundante pero triste familia en la realidad. La
novela del dictador tendrá en el que gobierna un territorio más pequeño -el Pequod- y un pueblo más reduci·
do -su tripulación-, el más terrible y absoluto de sus
dictadores.
Ahab es tan absolutamente aterrador porque no obli·
ga -con torturas y violencia-, sino convence -con
entusiasmo-. Su persona es de una extraña fascina·
ción y se le cree, se tiene fe en él, a pesar de lo absurdo
que propone. Y es que todos son ecos o repeticiones a
escala de Ahab, todos son capitanes de su destino en
una sociedad totalmente individualista, es decir, una sociedad que no lo es, que no se estructura en nombre de
un presente, sino en nombre de un futuro ya conocido.
Ahab es un Moisés sin tablas de la ley y sin tierra prometida. Pero el mar de Ahab tiene una diferencia con el de
Colón -incluso si podemos asimilar a la ballena con un
"nuevo" continente-: que el objetivo del Pequod está
muy claro, mientras que el de la Santa María fue deter·
minado por el azar.
Ese mar, por lo tanto, es un descenso. Supongo que
existen cartas geográficas que marcan el recorrido real
descrito en la novela, pero la sensación del lector es que
siempre bajan, que siempre se alejan, que ningún retor·
no sea el del cabo de Hornos o el de Buena Esperanza,
'
implica un volver a subir, sino un alejarse más para estar
más cerca de su destino. Ulises, en su regreso de Troya,
sufre mil y una aventuras, pero su destino tiene nombre,
es Ítaca -su patria- y Penélope -su amor-. Homolo-

50

gar ambas, isla y esposa, con la ballena es más bien
difícil. La ballena es agresiva y estéril, se la ha confundido, en efecto, con una isla, pero es un espejismo; a la
vez su destino es su horizonte, dado que debemos suponer huye del Pequod y del encuentro con Ahab, pero no
huye porque tema perder en el encuentro, sino porque es
por definición nómada.
La variada tripulación del barco es, se ha dicho mu·
cho, una especie de muestrario de razas y comportamientos, pero hay que recordar que el escritor hace más
énfasis en estos últimos que en las determinantes de raza,
las que adquieren un elemento descriptivo creando una
atmósfera particular, como los primeros capítulos aún en
tierra , antes de embarcarse, cuando se traba la amistad
de Ismael y de Oueequeg, con sus costumbres paganas, su ídolo y sus tatuajes. Más que una determinante
colectiva -todos pertenecen a la raza humana-, los
cohesiona el oficio, ya que todos son notables marinos.
Los arponeros en particular parecen jinetes del Apoca·
lipsis, figuras de un santoral pagano, y las premoniciones y señales de la naturaleza permiten observar el pronunciamiento de ese descenso al infierno. No es casualidad (sino necesidad) que el único sobreviviente sea el
escriba, el futuro relator, el que desde el principio nos ha
referido la aventura vivida como su vida, dándole un
subrayado de realidad ("nadie me lo contó, yo lo viví").
Hay que señalar que, Orfeo o Narciso, Dante o Jonás,
el que regresa de la muerte es el artista, toda su creación es un documento legal, el acta de defunción.
Es importante señalar que el libro de Melville se escribe en un momento en que la caza de ballena vive su
época dorada, su máximo desarrollo, ya que pronto
vendrá a ser desplazada por nuevas tecnologías y por
la sustitución de algunos insumos que el animal propor·
donaba, como el esperma o aceite de ballena. Es nue·
vamente tangible su equivalencia con el Oui¡ote, novela de algo que termina y que se vuelve puerta para
el futuro.
Es sintomático, sin embargo, que después de escribir
Moby Dick y ante la pésima recepción por parte de los
críticos y lectores -hay quien la tildó de documento dí·
nico propio de un demente-, Melville escogiera la poesía como forma para seguir escribiendo; ésta le permitía
una concepción distinta del oficio, y más que una reac·
ción ante los duros juicios de sus detractores, me parece
un paso natural en su evolución, más allá de que nunca
pudo encontrar en el verso -que por cierto publicó sólo
en ediciones privadas- la misma altura que en la narro·
tiva. De lo que se trataba era de practicar un lenguaje o

una forma teóricamente más allá de las circunstancias
históricas o del contexto social.
A ciento cincuenta años de publicada la novela me
gustaría sin embargo proponer la siguiente hipótesis: no
sabemos aún como leerla. El gran renacimiento de Mel·
ville como escritor1• a finales de los años diez del siglo
'/.X, hizo desde luego resurgir Moby Dick como libro cen·
trol en la literatura del siglo XIX. Desde entonces muchas
son las lecturas que se han dado de la obra - una de
las más importantes es la que el poeta Charles Olson
realizó en los sesentas con el título de Llámenme Ismael;
también sugiero a quien quiera conocer el contexto literario de Melville la lectura del libro Una procesión (Cien
años de literatura norteamericana), de Alfred Kazan-,
incluidas las muchas adaptaciones para niños y adolescentes, en cómic y en dibujos animados, en cine y en
teatro, y que no han conseguido aún hacerla un texto
plenamente comprensible; su tiempo se tiene que cons·
truir en parte por acumulación, en parte por saltos cualitativos.
Por ejemplo, creo que hay dos maneras de leer Moby
Oick, y una no puede prescindir de la otra. La primera,
eso que señalaba César Aira como característica de una
novela clásica, lo que se realiza en la adolescencia, y
que se va sedimentando en la memoria con infinidad de
variantes provocadas por nuestro imaginario. Una segunda, la que se relee por fragmentos, aquello en la que
se busca la descripción de cómo se obtiene el aceite del
cetáceo o aquella otra en que Ahab pierde la última
oportunidad de volver atrás, abandonar la búsqueda,
seguir siendo humano, o ... Hay una infinidad de momentos para elegir porque, a la manera del Qui¡ote,
está hecha de una suma de momentos privilegiados. Pero
la combinación necesaria de estas dos lecturas indica
algo que no ocurre siempre: el conjunto es más que la
suma de sus partes, pero también cada porte es más
que sí misma.
Una tercera forma de leerla es como la lee el especialista, intentando entender la conexión tanto estructural
como simbólica de cada fragmento, el funcionamiento
narrativo en su manera de proyectar el mundo. Ya se
dijo que la novela es una excepción aún mayor en la
obra ya de por sí excepcional de Melville, y que su
proceso de "integración" al imaginario colectivo es
más lento en función de esa misma excepcionalidad.
Lo que está claro es que cuando una obra cualquiera
entra en esa dinámica de la excepción se pone en
posición de no ser leída, sino imaginada. Algo así

ocurre con el Oui¡ote y está a punto de ocurrir con

Moby Dick.
El siglo XIX fue un periodo de enorme fecundidad
para la narrativa norteamericana, y además fueron en
general propuestas extremas las de sus autores: bastaría
pensar en Poe, además del propio Melville, pero tam·
bién en Nathaniel Hawthorne, George Eliot, Mark
Twain, Henry James, así como en otros terrenos en
Whitman, Emily Dickinson y Ralf Waldo Emerson . Se
tiene incluso la tentación de decir que el conjunto riva·
liza con las narrativas inglesas, francesas o rusas del
mismo periodo.
Los sociólogos de la literatura lo han explicado asu·
miendo que se trataba de una prolongación de la litera·
tura inglesa, una frondosa rama del mismo árbol litera·
rio. Yo creo que hay que hacer lo contrario, establecer
las diferencias que hay entre una y otra para profundizar
en ellas. los Estados Unidos no sólo serán un espacio
diferente -un nuevo mundo-, sino que hablarán otra
lengua, una otredad subrayada por ser en un sentido
formal la misma. Algo similar le pasó al español, pero un
siglo después, en el XX.
Muchas veces se ha dicho, no sin cierto grado de
resentimiento, que el gran problema de los Estados Uni·
dos es su ausencia de pasado, su poca "antigüedad", y
que eso mismo vuelve la promesa de futuro que es su
presente poco disfrutable. Ese pasado ausente se refleja
en un libro que, como se mencionó antes de pasada,
tiene algo de texto sagrado pero laico, donde el sentido
religioso no está ausente, pero es ya imposible. Por eso,
en relación a Moby Dick es fácil pensar en el Pequod
como una metáfora, ese crisol de razas que forma una
patria y que, a manera de profecía, se ha ido subrayando cada vez más en el tiempo, con todos los conflictos
raciales y culturales posibles.
No obstante quisiera que también se pensara en
Moby Dick como una prolongación de la tradición, bas·
tante rica, de libros de piratas, o bien como una crónica
extrema de un conquistador que va en pos de un continente que le huye, la ballena blanca. Melville así sería
heredero de autores como Pizarra y Lope de Aguirre,
seres poseídos por la ira o bien por el abandono del
buen Dios. Es decir, leer un libro de aventuras y en tono
realista, aunque ambas cosas después de la lectura sean
desmentidas por el libro. Por otro lado es evidente que,
salvo el caso de Olson en Llámenme Ismael, no ha habi·
do un trabajo de lectura "delirante", prendida en la propia hoguera del texto.

51

�LA FILOSOFÍA AL ALCANCE

DE LOS CENTAUROS
Ciprian Volean
- - - - - - --

Traducción de Beatrice Marina e Ilinca Ilian

Los que hoy en día procuran defender la importancia de

miento riguroso paro la perfecta asunción de una nuevo

la filosofía parecen desde el mismo inicio destinados a

ideología. Desambientodos, los que se dejaron tocar por

la derrota. Ninguna de las antiguas virtudes que anima·

la acedia misantrópica, los solitarios o los pesimistas in·

bon a los amantes de la sabiduría parece dejarse citar

curables quedan fuera del progresista y glorioso paiso·

en apoyo de semejantes preocupaciones excéntricas. Los

je. El sufrimiento se vuelve irremediablemente obsceno 1,

ideales fueron desahuciados desde hace tiempo, las uto-

sus señas parecen pruebas ciertas de inhumanidad o al

pías resultaron cursis, la metafísica fue convencida de

menos de falta de modales. La nueva definición del hom·

que era absolutamente vetusta y de que había de tener

bre, mucho más compleja y en extremo barroca, si no

la decencia de morir. Aunque vivimos en la época de los

rayando llanamente en la obesidad, impone la introduc·

gigantismos, época en que nuestro catequismo está con·

ción de un importante párrafo suplementario. De ahora

tenido en el

Guiness Book,

época orgullosa de su acti·

en adelante, el hombre es un ser condenado a la felici·

a// that is big is beauti·

dad, el hombre es un mamífero eminentemente extático.

fu/, el pensamiemto sigue totalmente otro rumbo, asumien·

Si los cuerpos hay que amaestralos para llegar al éxto·

do el desmedro, la fragilidad, el fracaso. Nos convertí·

sis, paro sentir todos los matices de la voluptuosidad

mos poco a poco en un linaje de colosos cuyos cuerpos

prescritos por los nuevos

se encuentran cada vez más alejados del peso de la

no se nos menciona casi nado, tal vez porque se consi·

tierra; aprendimos a adquirir costumbres de estirpe motu·

dera que ya no necesitamos semejante hipótesis. Los

salénica, proyectando con voluptuosidad un futuro de

pocos herejes que siguen insistiendo en que se les hable

tud desafiante al proclamar que

docteurs es vie sobre el

espíritu

jubilados del universo, de latas cuidadosamente conser·

también de oigo más que del funcionamiento de marca

vados para la digestión tardía de un monstruo descono·

de los cuerpos son dejados en manos de unos gurús

cido, un monstruo, eso sí, perfectamente integrable den·

orientales de tercero clase, ellos mismos desimpresiona·

tro de los límites de la materia. Con todo eso, nuestra

dos por completo, que se propondrán calmarles los te-

aparente marcha triunfal parece un tanto descerebrada,

mores y anestesiarles el pensamiento destilando encan·

y los récords que superamos no son sino unos pálidos

!amientos sutiles.

esfuerzos para la colonización de la nada. La expon·

des kaden.

Mantra, yantra, /antro

o más bien

do-

sión continúa, a pesar de que hemos olvidado su desti·

El lugar de la fi losofía llega o ser, de forma inevito·

nación. Sonreímos victoriosos, aunque preferiríamos pro-

ble, uno marginal, reflejando el reflujo general del pen·

bablemente que nos dejaran plañir. Proclamamos la li-

samiento. El proceso mediante el cual este último fue

bertad, sintiéndonos como unos deplorables títeres, como

asimilado en su totalidad a la rozón parece haberle re-

unos fantoches cuyo titiritero ha desaparecido. En seme-

sultado fatal, pues, siendo identificado como un guardia

jante contexto, Peter Sloterdijk (2000: 202) qui~á no se

mundial o bien como un distribuidor universal de crédi·

equivoca demasiado cuando intento convencernos de

tos, la razón se ha convertido poco a poco en una facul-

que hoy la filosofía equivale o hacer grandes esfuerzos

tad conservadora de manera eminente: preocupado por

para no escribir sátira.
El fondo hedonista de nuestro civilización impone una
búsqueda frenética y obligatoria del placer, un entreno·

1

Poro un análisis sutil de este problema, véase Bruckner, 200 l .

53

�la buena gestión de los problemas corrientes, ya no puede tomar en serio los grandes temas de la filosofía. Todo
se convierte en un juego vigilado con atención, en un
exquisito partido de ajedrez, pero a pesar de la formidable capacidad de cálculo de los protagonistas, a pesar
de las brillantes innovaciones teóricas, a pesar de la
satisfacción que experimentan los especialistas al hacer
de mirones del partido, el sentido global no está jamás
puesto en discusión. Los alfiles, célebres símbolos de la
transgresión, o las "reinas", minúsculos compendios de
la frivolidad, se vuelven en este caso humildes instrumentos en manos de los que conducen el juego, incapaces
de ejercitar su función de análisis acerca de las reglas
que rigen el movimiento. Ya que su papel está perfectamente establecido de antemano, no hay lugar para el
desdoblamiento, para la asunción de la escisión. Las
figuras de un juego de ajedrez no conocen la esquizofrenia, a ellas no les tocan las angustias, no les parte el
alma la geometría caótica de los instintos. Su religión es
racional de modo estricto, y el culto del dios Cálculo es,
al parecer, republicano, y lo ha inventado, quizás, SaintJust2.
La perfección matemática de la razón puede crear la
ilusión del desalojamiento del azar, entusiasmando a los
hinchas de Laplace, convenciéndolos una vez más -bien
que, al parecer, ya no era necesario- de que el progreso
es nuestra magnífica certidumbre, el corcel árabe al que
tenemos el privilegio de cabalgar. Los accidentes del
recorrido no se han de tomar en cuenta, la muerte es
sólo un problema estadístico, el sueño es un territorio
para colonizar, al que llegará el turno de inmediato después de la expedición a Marte planeada en detalle.
Haciendo caso omiso de nuestros infinitos caprichos,
podemos enorgullecernos de que lo tenemos todo bajo
control, de que nada se nos escapa, de que ya superamos la enternecedora ingenuidad de los principios. La
minoría de edad está abandonada para siempre, hemos alcanzado la plena madurez del espíritu. De ahora
en adelante ya no podemos nacer niños, sino ceñudos y
barbudos, preparados desde el principio para nuestra
obra civilizadora, desdeñando los melodramáticos dispositivos de las épocas pasadas. Si para los chinos, así
como nos hace creer Henri Maspero ( 1990), no había
mayor felicidad que la de reencontrarse hasta en el propio más allá ejerciendo de funcionarios, para nosotros

este ideal ya está alcanzado. Somos los controladores
generales de nuestras emociones, seres serios y prácticos como si no hubiésemos salido del cuerpo de la mujer, sino de la cabeza perfectamente amueblada de una
imbatible teoría, seres preparados para abandonar deprisa la actual realidad y desembarcar en un más sutil
tercer mundo popperiano.
"Existe, según dicen, en Londres un club muy exclusivo que requiere a sus miembros, bajo amenaza de exclusión, que no empleen al hablar más que clisés. Cualquiera que intente subir el nivel de la conversación o
emita una idea más o menos interesante está excluido
de inmediato. Peligroso ejercicio que no pide menor
agudeza de espíritu que una defensa o una competición
oratoria" (Bruckner, 200 l : 65). El ejemplo propuesto por
Pascal Bruckner describe con perfección el funcionamiento
actual del campa filosófico, donde todas las energías
están concentradas para mantener la hegemonía de las
vulgatas del momento, rechazando con irritación cualquier intento de agrietar la impenetrabilidad del sistema.
La filosofía se vuelve un juego de sociedad, un bridge
conceptual cuyas reglas han de permanecer inmutables
para no atentar contra el confort anhelado por todos los
que siguen cautivados por la dinámica del partido. De
este modo, el mantenimiento del statu quo se vuelve el
principal fin perseguido por los miembros de las diferentes sociedades filosóficas, y todas las inteligencias disponibles se esmeran en refinar la imagen general, introduciendo matices infinitesimales o puliendo las posibles
asperezas de las teorías varias reagrupadas bajo el
paraguas del todo, garantizando de esta manera el triunfo
absoluto de la perogrullada 3 .
La principal arma de los partidarios de estas diligencias defensivas es un criticismo feroz, que intenta rebatir
desde el principio mismo las pretensiones de las teorías
adversas de estar en posesión de la verdad. Las primeras víctimas de semejante método son la intuición y la

imaginación, consideradas residuos idealistas, mecanismos útiles sólo para agilitar la insinuación del error, trucos afortunadamente fáciles de desarmar propios de una
subjetividad que está en busca de una máscara plausible. Asumiendo con entusiasmo el modelo considerado
infalible de las ciencias exactas, la filosofía se encuentra
constreñida a replegarse bojo el estandarte de una objetividad casi patológica, defendiéndose con histeria contra cualquier desviación de esta nueva vía real. Se ha
llegado de esta manera a algunos de los más ridículos
momentos de la historia del espíritu. Primero, la filosofía
de Nietzsche fue refutada por culpa de su carácter demasiado literario, par motivo del risueño menosprecio en
que tenía la trivial contabilidad conceptual de los pensadores académicos. Aunque su impacto hoy en día ya no
se puede sortear, existen todavía numerosos "espíritus
selectos" que la consideran indigna de integrarse en una
historia rigurosa de la filosofía. El segundo momento llegó con la obra de Carnap, que utilizó todo su ingenio
lógico para demostrar que la filosofía de Heidegger es
absurda, que se constituye casi par entero de oraciones
sin sentido, opinión compartida con regocijo a continuación por unas escuelas adversos, como el analiticismo
anglosa jón. La conocida ironía de la historia arregló de
tal forma los cosos que el corpus de los textos de Heidegger se convirtió en uno ciudadela defendida celosamente par sus numerosos fieles, hasta tal punto que amenaza con reducir la entero filosofía continental a unas
glosas eternas sobre la obra pensada en Todtnauberg.
Si pasamos por alto las consabidas luchas por el
prestigio y el poder que se dan en todas las comunidades más o menos científicos4 , detrás de todas estas estrategias parece latir una terrible desconfianza en las
fuerzas del espíritu mismo, una extraña cobardía intelectual que impulsa a muchos de nuestros contemporáneos
a refugiarse bajo la sombra del nombre de un monstruo
cenobitas y onocorelos. El debate favorece siempre lo confirmación de los

3

Véase también lo posición de Michel Serres (1995) en relación con los

ideos existentes; los agravo, los vitrifico, y concentro los grupos de presión;

mecanismos utilizados por los portidorios de los diferentes vulgatas poro

en rigor contribuye o veces al cincelado de lo precisión, pero nunca al

reconfirmor sus teorías:
"Ni el debate ni lo crínco hocen avanzar, eso sólo sirve en el cuadro

decubrimiento. Pero o lo filosofía poco le importo recortar de nuevo
conceptos yo existentes, sólo en el coso de que se dedique al comenlorio

social y en lo conquisto del poder. ¿Gué extraño aberración llevó o lo

Lo discusión conservo, lo invención pide intuición rápido, lo levedod de lo

creencia de que ellos son fecundos, cuando, en realidad, ellos motan? Lo

falto de peso•.

que hoce progresar lo filosofía, así como los ciencias, es lo invención de

4

Poro uno descripción implocoble de este entero engronoje, pueden ser

sagrado, rehusando la confrontación, los potenciales
peligros que implica el esfuerzo del pensamiento. Aprovechándose de las sofisticadas teorías elaboradas para
justificar este derrotismo en nombre de un presunto agotamiento del pensamiento -el cual, después de haber
recorrido todos los grandes temas de la metafísica clásica y tras haber experimentado la vanidad de su empresa, adquirió la conciencia de la desmesura de su intervención, debiendo replegarse en fórmulas paro uso de
los pigmeos, siendo forzado a reconocer el acabamiento de sus esencias fuertes y aceptar el triunfo de su pariente pobre, "el pensamiento débil"5 - , a los filósofos
de hoy en día, resignados ante su propia impotencia,
les toco lo ayuda precioso del sutil determinismo que
intenta monopolizar todo el horizonte del pensamiento,
al establecer verdaderos diagramas de temas que pueden ser propuestos para reflexión en momentos históricos dados. Siendo el pensamiento sólo un esclavo sumiso del contexto, dependiendo hasta los más refinados
matices de la aglomeración de las condiciones históricos que lo hacen posible, sus límites son los del tiempo
en el cual se encuentra. Nuestros filósofos pueden respi-

nuevos conceptos, y esto se hoce siempre en soledad, en independencia

leídos y citados numerosos páginas llenos de ironía de Poul Feyerobend

Poro comprobar lo moniático necesidad de orden de Soint1usl es

y en libertad, sí, en silencio. Hoy no nos faltan los coloquios, pero ¿qué

(fn con/ro de/ método) y Peter Sloterdijk (Crítico de lo rozón cínicol, sin

suficiente echar uno mirado rápido o sus proyectos ( 19871. Quizá su

producen éstos? Repeticiones colectivos. En cambio, estamos terriblemente

olvidar el onólisis clásico de este temo debido o Thomos Kuhn en Estructuras

5

menesterosos de monasterios de celdas tranquilos y regios locilurnos, de

de /os revoluciones científicos.

los más antipáticos filósofos contemporáneos, el italiano Gionni Vottimo.

2

único rival verdadero en este sentido es otro froncés, el taxonómico Fourier.

54

Poro profundizar en este lema, es suficiente recorrer lo obro de uno de

55

�rar aliviados. Su epigonismo lastimoso no es una conse-

tuición, la empatía, el espíritu de finura, la estética, el

concepto, manteniéndolo en una presencia permanente

ciente de su terminología exuberante. Justo en contra de

cuencia de su propia mediocridad, y su preferencia por

erotismo. Pero dentro de una filosofía auténtica una fuer-

mediante la postulación de su reproductividad. Mirar un

esta tiranía de la objetividad impuesta por el modelo

una ontología de los buñuelos aparece como la única

te corriente integrada por todo eso no dejó de actuar

fenómeno no significa verlo, sino transformarlo en un

dominante del pensamiento de la época abogan los frag-

razonable. Aún más, su contención especulativa es el

siempre de forma eficaz; la corriente cálida de una espi-

ob¡eto visible. La mirada ve, pero su función más impor-

mentos de Sloterdijk, el verdadero niño terrible de la filo-

verdadero signo de la sabiduría, de una noble templan-

ritualidad convivencial y de una proximidad libidinal al

tante parece ser la de poseer y conservar, guardar. Ve-

sofía del momento8 , que hemos citado más arriba. Se

za, de la superación definitiva de unas pretensiones irri-

mundo, que contrapesa la pulsión objetivante enfocado

mos cuando est9mos sorprendidos por fenómenos que

necesita el reventón del blindaje conceptual vuelto auto-

sorias de entender el mundo y de encerrarlo en un siste-

a la posesión de las cosas, sigue traspasándola aun hoy

nos llaman de manera imprevisible, y así se hace impo-

suficiente y autorreflexivo, recobrar cierta proximidad a

ma. Al fin y al cabo, con su ayuda incondicional, la

en día (Sloterdijk, 1987: 184).

sible nuestro control sobre su manifestación; miramos

las cosas, hace falta un repliegue de nuestra subjetivi-

filosofía salió de la pubertad, perdió los signos vergon-

1.

cuando decidimos tomar en posesión el mundo que nos

dad dominadora hacia las estructuras de profundidad

zosos de la adolescencia, encaminándose, a paso len-

En el caso de los intelectuales aparece a menudo

rodea, midiéndolo con insistencia por medio de la vista.

del mundo, es menester dar un saludable paso atrás para

to, eso sí, pero seguro, hacia la plena madurez, hacia el

una extraña apatía de los o¡os, debida en gran parte al

El mundo del "ver" es un mundo de la donación, mien-

hacer lugar a otras formas de pensamiento, al triunfo

triunfo final de la seriedad, acabando de este modo el

hecho de que a lo largo del periodo de estudio los o¡os

tras que el del "mirar" es un mundo de los objetos.

misterioso e indispensable de la mansedumbre, de la

caprichoso cuento de las antiguas ingenuidades. Seme-

están forzados constantemente a leer cosas que no acep-

¡ante virtud salutífera les ayuda a mantener la cabeza

tarían si de ellos dependiera la elección. Los o¡os tienen

precisa, tratando de elaborar una fenomenología que

la aceleración sin límites que impusimos, el culto del ren-

erguida, incluso algunos de ellos se ven como héroes,

que servir como meros instrumentos de lectura y no es de

sobrepase la descripción de los fenómenos como obje-

dimiento y de la rentabilidad, todas estas fórmulas dis-

vitoreados por las muchedumbres que por fin aprendie-

extrañar que, acostumbrada a las líneas negras, la vi-

tos (Husserl) o como seres (Heidegger), para reconocer-

frazadas de la agresividad parecen haber agotado su

ron a aplaudir la lucidez. A ellos no parece importarles

sión que estos seres tienen sobre el mundo se ale¡en de

los en su pura donación, nosotros utilizaremos sólo la

encanto viril. En vez de estas frenéticas glorificaciones in-

demasiado que no hayan dado ni siquiera un paso fue-

la realidad. La ciencia cínica de los dueños, tal como se

distinción que él propone, sin dejar de emplearla no

conscientes de la hombría, empieza a insinuarse la nostal-

ra de la cueva6 .

acumula en las cabezas de los intelectuales, se delata

obstante en un sentido totalmente distinto, con el fin de

gia por unas virtudes más bien femeninas, vistas como más

por los o¡os inmóviles que parecen unos bloques de pie-

destacar mejor las líneas de fractura que atraviesan la

apropiadas para volver

dra y por la murria y el enfriamiento de la mirada. Esta

historia de la filosofía. De este modo, creemos que se

enajenado tanto. La recuperación del sentido parece nece-

fija las cosas que no penetra y cuya existencia no la

puede hablar, por un lado, de pensadores que se con-

sitar la mediación de una sensibilidad diferente.

11

.

'

Aunque el análisis de Marion tiene una meta muy

lentitud, de la pereza. Nuestro activismo desmesurado,

a

amansar un mundo que se ha

hace gozar de veras. En estos o¡os hay una expresión

tentan con ver, y que asumen con humildad la condición

La empatía, la intuición, el espíritu de finura, la estéti-

Para los que podrían reprocharnos el catastrofismo y la

que podríamos comparar con una sonrisa falsa. La cien-

de seres atrapados en el caos del mundo, de seres con-

ca, el erotismo, todas estas virtudes cuya expulsión la-

ausencia de unas soluciones, el establecer un diagnósti-

cia cínica da a entender a las cosas que ellas no tienen,

dicionados por los hechos y los acontecimientos que se

menta Peter Sloterdijk, a las que cabría añadir la ironía,

co severo falto de remedios eficientes, para los que nos

en lo que la atañe, ninguna existencia real, sino que

agolpan sobre ellos, aceptando el carácter paradójico

la imaginación, el

acusarían de sobrevolar de manera rápida y superficial

sólo existen como fenómeno y como información. las ve

y contradictorio de la existencia, refractarios pues a la

reintroducir con éxito en el campo de la filosofía echan-

unos horizontes intelectuales que abarcan cientos y cien-

como si ellas ya pertenecieran al pasado. Las clasifica,

idea de proponerse un alejamiento objetivante respecto

do mano de la mediación de un aliado muchas veces

tos de argumentos ingeniosos y matizados, nos afanare-

las registra, y piensa en su propia conservación. Claro,

a los fenómenos. Por otra parte, hay esos intérpretes que

injustamente tenido en menos: la literatura. La literatura

creen que saben mirar, cuya inteligencia introduce un

es el paradigma herético que empieza a faltar a una

suspense9,

en su conjunto se podrían

mos en esbozar, partiendo de las sugestiones de algu-

se siente ofendida porque las cosas responden a esa

nos de los pensadores a los que valoramos, otro modo

mirada, por calarnos ellas con la misma frialdad con la

filtro entre el mundo y las diversas teorías, que siempre

filosofía construida según el modelo eminentemente abs-

de entender la filosofía, tratando de librarla de la fun-

cual las miramos nosostros. Pero ellas no pueden enar-

dominan la materia y le imponen las formas que su ufano

tracto de la racionalidad, una filosofía ceñida en su ropa

ción de herramienta tecnocrática que parece haber ad-

decerse antes de que se haya derretido el hielo en los

ego considera las más adecuadas. Si en el primer caso

puritana abrochada hasta el último botón. Igual que una

quirido, tratando de devolverle una parte de su vitalidad

o¡os de los que se creen llamados para explotar el mun-

nos enfrentamos al desorden vivo del mundo, a lo abis-

muchacha educada en una pensión, la filosofía de nues·

perdida, tratando de volverla de nuevo interesante no

do, para administrarlo -para asolado (Sloterdijk,

1987:

mal del vivir, a la incapacidad de creer en una teología

tros tiempos vigila con nerviosidad cada uno de sus

sólo para los robots, sino también para sus destinatarios

191-192).

manipulada de una manera estrictamente conceptual,

movimientos, está aterrorizada por la idea del fracaso,

en la segunda situación estamos en presencia del cos-

le causa pavor la posibilidad de cometer una falta de

7

iniciales, esto es, para los hombres

:

En uno de sus libros más en¡undiosos,

Etant donné

(1997), el filósofo francés Jean-Luc Marion se fija a lo

mos, del orden ya instituido, de una esfera de cristal que

gusto. Las palabras que pronuncia están escogidas con

A lo largo de los siglos, la ciencia moderna ha eliminado

largo de algunas páginas en la relación entre "ver" y

eriza por su transparencia inhumana y que pretende

atención y son en particular sosas, las expresiones en

todo lo que es incompatible con el a priori de la distancia

"mirar", y propone una distinción que arrumbe en defini-

abarcarlo todo. Una filosofía plebeya cara a cara con

idiomas cultísimos se utilizan con la máxima voluptuosi-

objetivante y de la dominación espiritual del objeto: la in-

tiva la supuesta sinonimia de los dos verbos. De esta

una filosofía imperial, una filosofía impulsada por los

dad posible en su preciso contexto. Están prohibidas las

manera, él sostiene que para ver no es necesario tanto

pánicos del cuerpo oponiéndose a la serenidad de una

metáforas, las alusiones, el lenguaje crudo. Todo tiene

filosofía para los dioses.

que ser noble y hebén, todo tiene que parecer conve-

Véase Strauss, 2000: 24 : ' Mientras para los antiguos filosofar

percibir visualmente, sino que hace falta recibir lo que

significaba salir de la cueva, para nuestros contemporáneos cada actividad

por sí solo se enseña como una suerte de aparición que

filosófica tiene que ver con un 'mundo histórico', con una 'cultura', con una

no puede reproducirse y tampoco repetirse. En cambio,

una filosofía epígono de origen imperial, de una filoso-

'civilización' o con un Weltanschauung, es decir justa con lo que Platón

para mirar sería necesario poder mantener bajo control

fía retirada en su torre de concreto y acero (el marfil se

llamaba la cueva'.

lo visible, sin dejarle la iniciativa de aparecer o desapa·

volvió muy escaso para seguir siendo utilizado, aun

rebelde, el volumen-entrevista Essai d'intoxicotion volontoire (2000).

recer a su antojo, vedándole cualquier forma de varia-

metafóricamente, para las torres), una filosofía orgullosa

9

ción de intensidad que perturbaría su inscripción en el

del rigor de sus construcciones y de la complejidad ere-

más originales filósofos del momento, Michel Serres.

6

7

Probablemente los dioses habrán perdido el interés por semejante

preocupación justo después de que Epicuro se los imaginó filosofando.

56

El momento que vivimos es el de la hegemonía de

niente, todo debe llevar el sello de la honorabilidad. De
8

Véase, para un obtener un retrato bastante fiel de su manera de pensar

Esto última virtud está presente especialmente en lo obra de uno de los

57

�1•

esta manera, la educación selecta de nuestra señorita no
podrá pasar desapercibida, hablarán de ella con simpatía
en la sociedad, y no cabe duda de que le encontrarán un
novio a su altura. Sus representantes serán recibidos en
las academias, se harán acreedores de prestigiosos premios, se les construirán estatuas. Claro, ya no tiene importancia si, mientras tanto, la filosofía ha fallecido por motivos de aburrimiento.
La literatura lleva a la liberación del apremio, a la
eliminación de la censura . En vez del ideal severo del
cientificismo y del rigor, en vez de la supremacía del
método en relación con los contenidos del pensamiento,
ella propone la preocupación maniática por los matices,
el atisbo garboso de los más infinitesimales detalles, la
intrusión de lo concreto, la magia de una sensibilidad
atenta a las voces del mundo, la mixtura siempre difícil
de acertar entre lo ideal y lo real, la preferencia por un
pensamiento anárquico. Sometida sólo a unas leyes que
inventa sola y cada vez de forma disímil, la literatura
nunca se cansa de estar abierta a los experimentos, al
desafío, al peligro. Si la filosofía parece con frecuencia
una preocupación adecuada para los contables, el paradigma del burgués apacible, contento de poder refugiarse en un mundo que él considera es el de las ideas,
un mundo seguro y sin peligros, la literatura es cada vez
más una preocupación para bandoleros y condotieros,
un mundo de los espíritus desasosegados, un mundo
donde se llega a rifar la propia supervivencia de los que
aceptan entrar en el juego. La literatura es una ostentación del monstruo, una enciclopedia de los entes mortecinos que llevamos dentro, un catálogo de los horrores.
Justo por eso, escribir es antes que nada una preocupación para las bestias, una retórica atribulada, siempre
fallida, del exorcismo. La imagen que propone la literatura es a menudo insoportable, pero su verdad abisal no
puede ser negada, porque ella permanece siempre en
contacto con el mundo, ella remite siempre a las profundidades de difícil acceso de la existencia, apunta hacia
las verdades espantosas de las que con cautela nos
ponemos a salvo, refugiándonos en la tibia beatitud de
nuestros gestos diarios. Ella parece capaz de anonadar
la mentira de nuestra concepción convencional sobre el
hombre, reemplazando el modelo del hombre-paquete
con el del hombre ángel-y-animal1°, al proponer reencontrarnos en el extremismo de nuestras pasiones y de
nuestras necesidades, al obligar a reconocernos en el

10

Poro la diferencio entre estas modelos, véase Gellner, 1990.

58

compendio de las vanidades y de las excelencias que
encarnamos.
Más allá del atrevimiento de mirar en el abismo y de
dejar ver de esta manera una imagen que parece mucho
más cercana a la verdad, más olla del entero dispositivo
armado en nombre del espíritu de la finura, de quien es
fiel servidora, la literatura dispone también de los medios necesarios para ofrecer una visión más completa
sobre el hombre, sabiendo utilizar todos los recursos del
lenguaje para dar en el blanco. De esta forma las obras
de los grandes escritores revelan ser verdaderas summa
anthropologica barrocas, descripciones cuasi exhaustivas de la diversidad de las experiencias humanas, que
hacen uso de la palabra para pasar del otro lado de lo
expresable, para forzar los límites de la comprensión y
para abrirla hacia lo inefable. La palabra que pasa del
otro lado de la palabra, o sobre lo que no se puede
hablar: hay que sentir.
Probablemente existen sólo dos posibilidades de acabar con la crisis en la cual se encuentra la filosofía. La
primera consiste en la continuación y aceleración de las
actuales tendencias que procuran transformarla en un
inmejorable instrumento tecnológico, en una verdadera
álgebra conceptual que puede contribuir con el paso
del tiempo a la consecución del control total sobre la
sociedad. En este caso, los más insignes filósofos podrán ocupar sin reserva alguna sus puestos de trabajo
bien pagados en los futuros ministerios de la tecnocracia, e incluso es posible que algunos de ellos sean nombrados secretarios de Estado, dirigiendo departamentos
especializados en la buena gestión de los cerebros. De
este modo, nadie alucinará respecto a la verdadera función de la filosofía: su carácter burocrático estará establecido desde el principio y ningún crítico acérrimo se
atreverá a reprocharle la falta de preocupación por el
destino del hombre o por el déficit general de sentido. La
muerte de la filosofía en su sentido clásico será comprobada con testigos, y su cuerpo bien embalsamado será
transportado al mausoleo de Lenin, el cual recibirá de
este modo, si bien un poco tarde, otra destinación.
La segunda variante supone precisamente el éxito de
la mixtura que imaginamos, la realización de una alianza sin prejuicios entre la filosofía y la literatura, de tal
manera que a las virtudes de la filosofía se les alleguen
la vitalidad y la infinita capacidad de atención que dan
la especificidad de la literatura. Sólo así la filosofía podría sobrevivir a su propia muerte anunciada por cientos
y cientos de malos agüeros, sólo así la filosofía podría
volver a merecer la confianza de los hombres, tratando

de convencerlos de que está en juego justo la necesidad de arrancar las innumerables máscaras de la
nada, una meditación sobre el sentido de la vida y
sobre la verdad.
El éxito de esta delicada operación parece depender en gran parte de lo que Peter Sloterd jik (2000) llama
"el genio centaurésco" (32), es decir la aptitud de practicar tanto el idioma a menudo severo de 1a ciencia como
el lenguaje exuberante y particular del arte, la capacidad de verter toda la complejidad del vivir en los moldes
de un pensamiento que se encuentra siempre en las fronteras de las áreas, de un pensamiento rebelde, sin reglas ni límites, puesto en marcha sólo por el interés casi
monstruoso por la diversidad de lo real, por la revelación repentina de sus articulaciones imperceptibles, por
el afán de descifrar el misterio que siempre permanece
entero. Según el filósofo de Karlsruhe, el mucho eco de
Nietzsche hoy en día es una prueba de la nostalgia por
semejante "poliglotismo" (Sloterdjik, 2000: 32), es un
elogio secreto de la audacia con que rompe los límites
de las especializaciones estrechas, de la audacia con
que desafía todas las reglas confortables del juego para
enfrentarse al peligro del pensamiento, para buscar el
otro lado de la teoría y de los sistemas, para hablar el
único idioma idóneo para los espíritus verdaderamente
libres. Desde esta perspectiva la literatura no es más que
el aspecto general del fenómeno centauresco, el ámbito
que permite el desarrollo de semejantes espíritus duales,
el ambiente donde pueden evolucionar los más comunicativos y los más dotados temperamentos; y la enumeración
de Sloterdjik hace coincidir a E.TA Hoffman y a Freud, a
Kierkegaard y a Adorno, a Novalis y a Musil, a Heine y a
Alexander Kluge, a Valéry y a Octavio Paz, a Brecht y a
Foucault, a Walter Benjamín y a Roland Barthes.
La filosofía que debemos tratar de reconstruir es una
filosofía que funciona según este modelo, una filosofía
que no toma en cuenta las modas o la presión del sistema, los caprichos de los determinismos o la muerte largamente clamada de la metafísica. La filosofía que necesitamos es una filosofía atemporal, una filosofía donde asoman seres fabulosos, espíritus indómitos, una filosofía al alcance de los centauros.
Walter Benjamín (2000), probablemente uno de los
espíritus más inconformistas del último siglo 11, . nos dejó
una imagen sombría y obsesionante al describir la impotencia del ángel de la historia:
11

Sus ojos tienen una mirada lija, su boca está abierto, sus
alas están desplegadas. Su cara está vuelta hacia el pasado. Allí donde nosotros vemos sólo una serie de hechos él
1

ve una única catástrofe tumbando barco tras barco y arrojándolos luego a sus pies. El ángel querría quedarse, levantar a los muertos y empezar a rehacerlo todo a partir
de pedazos. Pero por el lado del paraíso estalla una tormenta que golpea sus alas con tanta fuerza que el ángel
ya no se las puede plegar. Y la tormenta lo arroja en contra
de su voluntad en el futuro al cual él había vuelto la espalda, mientras la montaña de pecios y despajos crece hasta
el cielo. Esta tormenta es

lo que hoy llamamos progreso

(434).
En vez de la impotencia del ángel de la historia prefiero imaginarme la sonrisa de histrión que se dibuja en
los labios del centauro.

Bibliografía

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Sontog, Susan (1985). 'Walter Benjamín", en Sous le signe du Soturne.
París: Seuil.
Strauss, Leo (2000). Droil naturel et histoire. París: Flommarion.

Para uno evocación de lo personalidad de Wolter Benjomin, véase

Scholem, 1978 y Sontog, 1985.

59

�volvió a embarcar rumbo a Lyon. Se asombró de parar

LAS CRÓNICAS ITALIANAS
DE FRAY SERVAND0 1
Christopher Domínguez Michael

trama, como en París, debió fascinar a sus eventuales

de los Papas cuando la tuvieron en Francia los setenta

anfitriones: se remontaba a tiempos bíblicos y a orde-

años que llaman los italianos de cautividad babilónica."

nanzas apostólicas, pasando por la descripción segura-

Atraviesa la Provenza "en la zaga de un coche, abrasa-

mente minuciosa de la tribu perdida de los antiguos

do del sol, hasta Marsella, y vi en Viena cien pasos

mexicanos.

fuera el sepulcro de Pilatos."

El autorretrato es picaresco. También lo es su facili-

Fray Servando, que se estaba convirtiendo en un aba-

dad para confesar pecadillos: indiferente a los inquisi-

te eclairé en el París del consulado, regresa a sus fanta-

dores que lo califican en 1819, escribe que durante ese

sías barrocas tan pronto se acerca a la Italia. Cuentan

viaje "yo me ayudaba con la limosna de la misa que

las leyendas que Pilatos fue desterrado a Viena, donde

decía, no en virtud de mis títulos, que el covachuela León
se tenía y tiene ... "

fue ajusticiado por órdenes de Nerón. Otros narran que

1•

única conspiración a realizar era la suya propia. Pero su

en el enclave perdido de Avignon, "antigua residencia

se volvió cristiano y que fue Tiberio quien lo mató. La

Comienza aquí la tragicomedia de los papeles per-

iglesia de Abisinia lo tiene por santo y la posibilidad del

didos de Servando. Si no tenía títulos, ¿cómo fue que el

suicidio ha fascinado a todos sus biógrafos y hagiógra-

severo monseñor Émery le dio una parroquia en París?

fos. Pero no es históricamente inverosímil que haya teni-

Culpa al doctor Maniau y

do una muerte violenta: una inscripción latina descubier-

haberlo despojado de sus "testimonios o dimisorias de

al

enigmático Corvide de

ta hace medio siglo en Cesárea parece probarlo. Esta

París", lo que embrolla más las cosas, pues carecía de

clase de precisiones acaso aburran al lector; el doctor

toda licencia desde 1795. ¿No era él quien utilizó los

Mier las hubiera agradecido.

papeles de Maniau para cruzar Francia? Olvida mo-

Lo franqueza y la rudeza, consecuencias naturales de lo liber-

momento, como un conspirador político cuyos exilios,

tad que sufren los repúblicas, y el hábito de los pasiones francos
no reprimidas aún por los costumbres de lo monarquía, mostrá-

forzados o tácticos, son sólo estaciones para regresar a

Tras meditar ante el sepulcro del más enigmático de

mentáneamente que misar sin licencia es delito gravísi-

su México, donde espera restablecer una honra que

los jueces, quien falló involuntariamente por el nacimien-

mo. A Mier le sobraba candor, pero no en el sentido

pasará de ser la propia a tornarse en la de la nación. El

to del cristianismo, Mier decide repentinamente autorre-

caritativo que alega. Además de dudar de la autoridad

experimentado viajero ya se permite dosificar al lector la

tratarse: "Tenía fortuna de que mi figura, todavía en la

dogmática de los obispos sobre los sacerdotes, tenta-

ronse al descubierto en el primer poso dado por el señor de ..
Stendhol, Crónicos italianos 118551

flor de mi edad, atraía a mi favor los hombres y las

ción jansenista, Servando gozaba de la discreta arro-

"Emprendí mi viaje de 300 leguas con una onza de

mujeres; el ser de un país tan distante como México me

gancia del escritor: su personaje solía colocarse por

unca perdía yo de vista México, deseando volver

oro, doble de lo que saqué de Madrid para París, y así

daba una especie de ser mitológico, que excitaba la

encima de sus intereses. La escritura le es tan indispensa-

a la patria", dice Servando cuando abandona París en

como llegué a éste en coche, también entré en Roma. Se

curiosidad y llamaba la atención; mi genio festivo, can-

ble como la actuación.

la primavera de 1802 con destino a Roma, donde trata-

deseará saber cómo sucedía esto, especialmente siendo

doroso y abierto me conciliaba los ánimos, y en oyéndo-

Todavía en Marsella se detiene a mirar a las mujeres,

rá de dejar de ser fraile.

yo incapaz de trampa, engaño o intriga. No acabaría de

me hablar, para lo que yo procuraba comer en mesa

que usan mantillas como en España, así como a los co-

Mier relaciona su partida con un correo que llamaba

contar las aventuras a que daban lugar mi pobreza y mi

redonda, todos eran mis amigos y nadie podía persua-

merciantes griegos y a los pescadores catalanes. Su in-

de regreso a la patria al ministro español en Roma, Var-

sencillez. Pero había mucha caridad, especialmente en el

dirse que un hombre de mi instrucción y educación fuese

sistencia en la admiración y catálogo del sexo femeni-

gas Laguna, para sustituir "en nuestra corte" al titular de

sexo compasivo y devoto de las mujeres, con los sacerdo-

un hombre ordinario."

no, invariable hasta el viaje a Filadelfia en 18 16, es

Gracia y Justicia, José Antonio Caballero, enfermo de la

tes, tan despreciados y perseguidos en la revolución."

crónica de sus aventuras:
11

N

Así como Casanova, el caballero de Seingalt, se las

hora de aclararlo, nada dice sobre su vida erótica. Es

vista. La suplencia resultó innecesaria, pues aquel servi-

Mier sugerirá más tarde que pedía caridad ampa-

arreglaba para convertir la seducción en una conspira-

improbable que Mier haya respetado el celibato -que

dor de Godoy fue curado de las cataratas por el padre

rándose en la confusión de su triple identidad como do-

ción femenina felizmente realizada en su contra, Mier

no justificaban ni sus ideas jansenistas ni las costumbres

Recocho de Guadalajara. Es notorio que Mier hable

minico novohispano, como sacerdote constitucional o

convence aquí a la posteridad de su "genio festivo, can-

del sacerdocio de la época-, pero lo contrario también

siempre de "nuestra corte", sea la de Carlos IV o la de su

como cura refractario, pues traía disfraces como para

doroso y abierto" y de su incapacidad de "trampa, en-

puede ser cierto. No hay ninguna referencia propia o

desgraciado hijo. La Corte es la casa del padrastro, el

presentarse con cualquiera de esas personalidades. Y la

gaño o intriga". No dudo que así haya sido mi héroe,

ajena que indique incumplimiento público y vistoso de

sitio real donde todo, pese a todo, puede repararse.

verdadera caridad no pide patentes ni títulos. La rela-

pero sorprende la unanimidad de sus comentaristas al

su voto de castidad. Si lo rompió, fue muy discreto, y

Así, al abandonar su vacación en París, decide "partir a

ción con Grégoire, esa parroquia en París donada por

aceptarlo como tal. En 1802 este apóstol americano de

con toda seguridad el erotismo jugó un papel harto se-

Roma para secularizarme" y regresar a España en com-

monseñor Émery o su expedita admisión como miembro

Santo Tomás "evangelizaba" las Europas con sus ya no

cundario en su vida. De lo contrario, un fraile como él,

pañía (y con la protección! de su amigo el embajador

del Instituto no resultaban suficientes para respaldar sus

tan juveniles treinta y nueve años, jactándose de ser flo-

carne de calumnia desde antes de 1794, hubiera sido,

Vargas Laguna.
Esa primera estancia suya en la Europa traspireneica

avatares de pícaro. Debe esbozar su propia guía turística

sólo podía ser temporal. Mier se comportará, desde ese

bajo costo de las diligencias francesas, de los carritos

1

Adelanto de lo

Vida de fray Servando, biografío de Servando Teresa

de Mier que Ediciones Ero pondrá en circulación o fines de 2004.

60

al

abandonar París, destacando la comodidad y el

rero de todas las mesas, presentado en esas cqsas ami-

de forma tan fácil como reiterada, acusado de libertina-

gas, orgullosas de tener a un hombre de fundamento

je o solicitación, falta tan común entre el clero católico.

como invitado.

Preso en Soto la Marina, o tras la última detención en
San Juan de Ulúa, se insinuó que viajaba en compañía

cubiertos de mimbre, que "vuelan", así como de los co-

Acompañado de un enigmático "literato sardo", Mier

ches de agua que "parten a horas regladas". Mier ha-

cruza la frontera entre Francia y las nuevas repúblicas

de mujeres. Eso nada prueba, pues como el propio Ser-

italianas sin ignorar que carece de lama o fortuna. Su

vando lo dijo: "Todo eclesiástico tiene su ama, que va

bría salido de París por vía pluvial hasta Sens, donde

61

�en Génova hacia Barcelona en 1803, Servando se

Es significativa su insistencia en carecer de títulos de

burlará de la servidumbre italiana ante Napoleón:

orden para refugiarse, como sería probable en algún

"Entramos en la capital en otro tiempo de una repúbli-

convento dominico, quejándose de que "no tenía hábi-

ca floreciente, entonces llena de miseria por los sa-

tos, ni papeles; porque en Europa es menester pagar lo

queos de los franceses, y sus delirios de igualdad en

que uno come en los conventos; porque con lo que yo

países viejos y corrompidos."

había padecido en ellos me causaban horror, como cue-

Servando no es Winckelmann, Goethe o Stendhal,

vas de cíclopes; y porque estaban arruinados por los

pero las magníficas páginas que dedicó a Roma, Nápo-

franceses, y en los que no lo estaban del todo se habían

les y Florencia lo convierten en un hombre de su tiempo

refugiado los cardenales, a quienes la mesa pontificia,

para quien el lourisme es italiano o no lo es. En su itine-

también destruida, no podía dar los 2,000 pesos o es-

rario se combina esa doble actitud ante Italia, tierra al

cudos romanos de alimentos. Toda Roma estaba en la

mismo tiempo de la belleza y de la perfidia. Anota que

miseria.

•

•

11

en Francia ser extranjero es la mayor recomendación,

Mier visita Roma poco después del concordato, cuan-

salvo si se es italiano, notoriamente pérfido y hampón

do Pío VII recupera por poco tiempo el poder temporal

donde se encuentre. Comprueba que tomar el cabriolé

sobre sus Estados. Recordando las invasiones francesas

en Italia es arriesgar la bolsa y la vida. Los conductores

de 1798 y 1809, a Mier le sorprende

cobran el tanto y la buena mano, y corren a una veloci-

los romanos ante los abusos de la autoridad, mientras se

la pasividad de

dad escandalosa, al revés de España, poniendo en pe-

toleran las andanzas del crimen con naturalidad. Pero lo

ligro la vida del pasaje. Peor aún es detenerse en el

que le preocupa es carecer de títulos de orden y de

camino, pues todo son "pantanos infectos" donde se

papeles, pues ha viajado a Roma con la intención de

puede adquirir "una terciana".

secularizarse, es decir, dejar de ser fraile dominico. Si

Menos hospitalaria resulta ser la Ciudad Eterna, cuyo

sus títulos, papeles o dimisorias se los sacaron con enga-

verano es pestífero, propio para que los monjes se en-

ños Joaquín Maniau y Torquemada, o el enigmático Juan

claustren: "Ni se sale de las casas por la noche, sino a

Corvide, o si ya le habían sido confiscados en Santan-

una hora después del anochecido, por la aria cativa

der o incluso en México, da igual. La ausencia de esa

que llaman , aire infecto, y así el paseo en verano co-

documentación le era útil como polizonte eclesiástico en

mienza a medianoche. Todos andan en ese tiempo mas-

el París de las dos iglesias, pero cerca de la tiara papal

cando quina, y el aspecto de la gente es corno si acaba-

el problema se agrava. ¿Cómo podía tramitar una secu-

ran de salir de un hospital."

larización alguien que no podía demostrar pertenecer a

con él con todas partes, hasta en sus viajes, y al cura se

ejemplo, se los llevan justamente con el recibo de paga;

Fray Servando, "recién llegado", nos cuenta que "uno

la paga el lugar. A veces tiene dos y hasta tres: una es el

y es necesario tomarlo, porque si no aunque lo reciban,

no atina con las horas, porque le dicen, verbigracia,

Servando oscila en Roma entre sus pretensiones aris-

ama, otra la costurera y otra la criada, y son, en lo gene-

vuelven otro día a cobrarlo con desvergüenza, y lo obli·

que son las quince o las dieciocho, pues no cuentan

tocráticas e intelectuales y su infeliz condición de píca-

ral, lo mejor parecidito de todos los alrededores."

gan a pagar de nuevo ante la justicia, sin detenerse en

como nosotros, sino como gran parte de la Alemania,

ro. Frecuenta "gentes muy distinguidas, especialmente

vienticuatro horas seguidas, comenzando a contar me-

literatas; pero incapaz siempre de descubrir a nadie mi

deado de piratas moros, frente a Civitavecchia, el puer-

perjurios."
El desprecio servandiano por esa Italia sin unidad

dia hora después del anochecer, y cuando es una hora

miseria, pasaba hambres mortales." Y entretiene el ham-

to del Estado pontificio, sitio inmundo donde Stendhal

política y sin dueño fijo delata al caballero castellano.

sueltan un repique." Pero lo más detestable acaso sea

bre, exiliado ya experto, en la biblioteca del cardenal Ca-

vivirá treinta años después:

Lo que hoy llamamos Italia le parece una mujerzuela mal

que Roma está en el mismo meridiano de Toledo: en el

sanate en la Minerva, convento matriz de los Dominicos, o

"Ya estamos, advierte, en el país de la perfidia y el

vestida con los trapos sucios y los surcidos baratos de lo

meridiano de la injusticia.

en la Biblioteca Angélica. Es hora de pedir ayuda.

engaño, del veneno; el del asesinato y el robo. Es nece-

Contrarreforma. Salvo por el Papa -que Carlos V y

"Ya estoy en Roma, sin títulos de orden, sin conoci-

"El cardenal Lorenzana, que por sus rentas en Toledo

sario en Italia estar listos con sus cinco sentidos, porque

Napoleón humillaron cuando fue necesario-, para un

miento y sin dinero. El sargento de España, pensando

no estaba en ella [Roma], me mandó hacer un vestido",

allí se mantienen de collonar, como ellos dicen, los unos

súbdito español aquella península valía menos que lo

que lo tenía, me alojó unos días. Se llama sargento de

dice Servando. El antiguo arzobispo de México (1766-

a los otros, es decir, engañarse. Y nada iguala al con-

propia Nueva España, sometida como estaba al eterno

España el que lo es de la guardia de su ministro, que

1772) y luego cardenal-arzobispo de Toledo ( 1772-

tento que ellos muestran cuando se han burlado de algu-

litigio de su propiedad entre ibéricos, franceses y aus-

tiene una compañía de soldados a sus órdenes, así como

1804), Francisco Antonio de Lorenzana y Buitrón, re-

no. Lo celebran como una hazaña de su ingenio. La

tríacos. Nuestro amigo es un viajero a quien disgusto

jurisdicción en el distrito de la plaza de España, que es

putado como el más ilustrado de los príncipes de la

lengua es la más a propósito para mentir, porque todo

la similitud, y en aquellos antiguos reinos conquista·

muy grande. No puede entrar allí la justicia de Roma sin

iglesia novohispana durante el siglo XVIII, pasó, en

es cortesía y exageraciones. Italia es la patria de los

dos y abandonados por los españoles sólo encuentro

su licencia, por lo cual las prostitutas, que no se permiten

efecto, los últimos años de su vida como cardenal en

tratamientos y de los superlativos; todos son ilustrísimos y

lo peor de la naturaleza católica, admitiendo la cen·

en Roma, y si mueren en el oficio se entierran fuera de

Roma. Allí murió en 1804, tras haber sido prestamista

excelencias, y se la dan a uno con sólo estar un poco

tralidad de la civilisafion francesa, como luego adrni·

sagrado, se refugian en dicha plaza."

decente. Si uno manda hacerse un par de zapatos, por

roró Inglaterra. Y al abandonar Italia, embarcándose

Volvamos al fraile, varado por falta de viento y ro-

62

Como puta en Roma, que él lo ha dicho.

una Orden? Ya lo veremos.

de Pío VI y donante generoso para el cónclave de
Venecia que eligió a su sucesor. Fue, también, uno de

63

�los conjurados antijesuíticos que ofrecieron algún sig-

traducirme en la comitiva de la infanta que iba a España

comparable a la de Constantinopla, dice, aunque nun-

no de contrición.

para ser mujer de Fernando VII". Pero cuando el exfraile

ca estuvo por allá.

Aunque fray Servando tenía menos de diez años cuan-

llega a su destino, la Infanta Moría Antonieta, princesa

Punto y seguido, y el doctor ya volvió a la cueva del

Servando, antes del 12 de diciembre de 1794, cuan-

do Lorenzana abandonó la Nueva España, es probable

de Nápoles e hija de los reyes de las Dos Sicilias, ya

Cíclope: "Yo había comprado un hábito viejo en la Mi-

do predicaba contra los impíos, usaba maneras seme-

que su casa haya auxiliado al desgraciado dominico

había partido a su compromiso con el entonces Príncipe

nerva de Roma; me lo puse, y extrañamente, un lector de

jantes, mismas que a Madame de Stael le parecían "re-

de Villanueva, re-

de Asturias. Ese viaje a Nápoles fue autorizado por el

Santo Domingo de Nápoles en la calle famosa de Tole-

tóricas exageradas" al estilo gerundiano, que en no po-

gistramos que Lorenzana procuró el círculo de los Monti-

embajador Vargas Laguna, quien el 21 de septiembre

do, nombre que le dió el virrey Toledo, que ahorcó al

cas ocasiones faltaban al decoro debido, se dice en

jo e introdujo al tomista valenciano en los asuntos ameri-

de

canos. Entre el Antiguo Régimen y la Restauración priva-

Nápoles.

mexicano. Leyendo la

1

'

' 1

1

..

~

r

fo genovés, qué tiene usted que objetar a mis argumentos."

Vida literaria,

l 802

le concedió pasaporte para que pasase a

último inca del Perú, llamado Sayri Tupac, porque así

Corina

conviene, me llevó a presentar a su provincial. Era pun-

origen suizo, prerromántica, le enamoraba esa devoción

o

Italia,

a la propia virgen . A la escritora de

ron los valores de la amistad jansenista, de la obedien-

Servando sólo desea volver a la vieja España, cami-

tualmente un español criado desde niño en Nápoles, y

popular que a su contemporáneo novohispano, por ser-

cia jesuita o del saludo masónico, formas sobrentendi-

no de la Nueva, con la misma necedad con la que lu-

me recomendó al convento del Rosario, a quien toca la

lo, le era indiferente.

das del espíritu de partido que la sociedad decimonóni-

chó por abandonarla hasta l 801 . A la distancia su con-

hospitalidad de los que vienen por agua. Los fra iles de

Uno vez contabilizado el estado eclesiástico, Mier

ca transformó.

ducta parece natural. México -y uno de sus inventores,

Italia tienen educación y son afables. Habiendo conoci-

se ocupa, con su invariable desdén, de la gente del

Mientras se regularizaba entre cardenales y arzobis-

Mier- es una nación sin exilios políticos prolongados ni

siglo, los llamados

pos, Mier pasaba miserias. Vivía en un cuarto decente

masivos. El destierro de Mier, uno de los más largos en

do mi instrucción, corrieron la voz, y logré entre ellos una
estimación general."

en Villa Borghese, "hasta que durando una vez la inedia

nuestra historia, se veía únicamente atenuado - como lo

En esta nuez Mier cabe entero: la obsesión por el

bles y arrastrarlos frente a sus casas, "pidiendo a gritos

absoluta cuatro días, me entró fiebre, y fui llevado con

demostrará al luchar con los ibéricos contra Napoleón

hábito, la aparición de un bienhechor misterioso (domi-

que les echasen de ella pan para comérselo, y se lo

un dolor terrible de cabeza al hospital de los españoles,

en 1808- por la idea de que las Españas eran, fatal-

nico), una puya de paso contra los virreyes españoles y

comían. Se vendía en la plaza pública a cuatro granos

llamado Monserrote [ ... ] Me quisieron dar vomitorio en

la ejecución de los incas, la consideración sobre el esta-

(cuartos! la lonja de carne humana, ancha de cuatro

el hospital, y yo les dije que primero me diesen papa

mente, un solo reino.
Las aventuras servandianas continúan camino de

do del monacato en Italia y, a l fin, la estimación inme-

dedos. Sólo a un obispo no se lo comieron; antes tuvie-

(así llaman en Italia a la sopa) para tener algo que echar.

Nápoles. Socorrido por "el exjesuita americano Norie-

diato de su instruida persona.

ron muy a mal que el rey lo ahorcase, cuando a los

En efecto: con solas las sopas me vomité; pero algo

ga", se embarcó en el río Tíber en un "barquichuelo ca-

Cómodo en su viejo hábito, durmiendo en una casa

debió de quedar; dormí y estuve bueno. Estando allí me

labrés", que lastrado por cojas de fusil ("cureñas") estu-

de su Orden, Servando explica que después de los rei-

Este apunte coloca a un Mier confundido en medio

llegó la noticia de una libranza de 300 pesos que me

vo a punto de zozobrar. Las dejaron en la isleta de Por-

nados napolitanos de José Napoleón y de Mural dismi-

de la situación política italiana. Políticamente favorable

mandaba mi hermano de Monterrey, porque con la paz

tolanzó, pues "por un tris no nos ahogamos", pero Mier

nuyeron los frailes en Nápoles. Pero que en 1802 eran

a la Revolución Francesa, gracias al obispo Grégoire, el

de Amiens se abrió la correspondencia. Con esto un

agradece guarecerse "al pie del Monte Circeo, donde

una "chusma mayor". Informa que los dominicos tenían

cura novohispano se escandaliza de las barbaridades,

italiano, hijo de un exjesuita español, me llevó a su casa;

yo pasé el resto de la noche recordando los pasajes de

conventos de tres Provincias en la ciudad, con 12 con-

no tanto de los

pero yo soy tan desgraciado que la libranza se frustró

Homero sobre Ulises y la encantadora Circe, que debió

ventos de frailes y 14 de monjas, sin contar a las beatas

gación de la Santa Fe (los

por accidente raro. Yo había escrito a mi hermano mis

de dar su nombre a aquel monte. Por la mañana fu imos

dominicas que en Italia llaman mantelatas.

rismo contrarrevolucionario que prefiguró lo mismo a la

Madame de Stael, la gran escritora europea del Im-

lazzoronis,

populacho especializa-

do, durante las guerras napoleónicas, en decapitar no-

nobles seculares se cortaba sólo la cabeza."

lazzoronis,

sino de sus ¡efes, la Congre-

sanfedisti),

forma de bandole-

guerrilla antibonapartista española (y a los M ina) que a

trabajos, y eso motivó la libranza; pero escribí también

a tener a la isla Poncia, que es una roca con una fuente

al doctor Pomposo, de México, y le decía que estaba

y una casa propia para destierro de mártires, y creo que

perio, dejó en su novela

bien, ya porque él no había de remediar mi pobreza, ya

monio de la Roma de principios del siglo XIX que con-

pistas y anticlericales, fueron dirigidos por Michele Pez-

porque con ella, si veían mi carta, no se alegrasen mis

lo fue de San Marcelino Papa ."
Marcelino fue un extraño pontífice cuya fiesta se cele-

trasta las opiniones servandianas sobre el estado ecle-

za -el legendario Fra Diavolo a quien Daniel Auber

enemigos. Éste le envió la carta a mi hermano, y creyen-

bra el 2 de junio, recordado por haberse plegado al

siástico en la Ciudad Eterna. Hija de Necker, el ministro

do más lo que decía a un extranjero que a él mismo,

primer edicto de persecución de Dioclesiano (25 de fe-

de finanzas de Luis XVI, Madame de Stael, exiliada por

dedicará una ópera en 1830- y por el arzobispo antijansenista Zondadori.

revocó la libranza."

brero de 303), al grado de destruir copias de las Escri-

Napoleón en 1803, vio Roma con los ojos, más curio-

Las actividades de estos neogüelfos, antimperialistas

El pícaro, con su hambre y su honra, desconfiaba de

turas y ofrecer incienso a los dioses paganos. Su caso es

sos y estetizantes que reprobatorios, de la intelectual pro-

precursores de Mazzini y Garibaldi, preocuparon más

quien aparentemente fue su más fiel amigo mexicano,

histórico aunque los rigoristas lo excluyen de la lista ofi-

testante que fue. Usando la Semana Santa como motivo

que a los invasores franceses, a las autoridades pontifi-

Agustín Pomposo Fernández de San Salvador ( 1756-

cial de papado porque fue utilizado como ejemplo de

dice: "Es en la noche, y con las luces apenas encendi-

cias, que acabaron por usarlos y abandonarlos. Esos

1842), descendiente del último rey de Tezcoco, lxtlixó-

mal sacerdocio por los herejes donatistas. Según la le-

das, cuando los predicadores de Roma se hacen escu-

lazzaronis,

chitl. El doctor Pomposo fue un literato de pueblo, na-

char, durante la semana santa, en las iglesias [ ... ] Hay

previnieron a Servando contra ese bandolerismo revolu-

cido en Toluca, que, aunque decidido partidario de

yenda, murió martirizado.
Y desde la roca que acogió a San Marcelino, fray

también una manera de lograr efecto de la que se sirven

cionario que, santificado por vírgenes en el estandarte,

los españoles, tuvo un hijo que se asoció con Andrés

Servando otea el mundo antiguo, en uno de los pocos

con frecuencia los predicadores ordinarios. Otean el

hará inaceptable a Hidalgo entre los primeros liberales

momentos en que reflexiona sobre lo que él llamaba,

bonete cuadrado que llevan sobre la cabe.za y lo mue-

europeos.

pendentista Leona Vicario. Una vez muerto Servando

con propiedad, las humanidades. Nunca fue un viajero

ven con una rapidez inconcebible. Uno de ellos acu-

en l 827, a Pomposo le dio por imitar hasta su mane-

ilustrado y el gusto por el paisaje -no digamos la natu-

saba a Voltai re, y sobre todo a Rousseau, de la irreli-

del imaginario occidental, la descripción de los

raleza-, esa mirada transitiva entre neoclasicismo y ro-

gión del siglo. Se quitaba el bonete en medio de la

nis

manticismo, le era ajena. Pero el desembarco en Nápo-

cátedra y lo usaba para representar a Jean Jacques, y

versión que rea lizó Mier durante sus via jes por Europa,

les lo conmueve por la belleza de una vista al mar sólo

en esa calidad, lo arengaba , diciéndole: Y bien, filóso-

creyéndose enviado de la civilización, obligado a per-

1

Quintana Roo; su sobrina y pupila fue la heroína inde-

ra de morir.
Repuesto de su indisposición, según él ya secularizado, Mier decide partir para Nápoles, "con el fin de in-

64

Corino

o

Italia (1807)

un testi-

los carbonarios de 1820. Católicos pero patriotas, pa-

también acaudillados por el cardenal Ruffo,

Si, como dice Roger Bartra, el salvajismo es creación

lazzaro-

napolitanos como caníbales prueba la profunda in-

65

�¡t

.,.

¡I

'

.- ,.

derse y reencontrarse entre los salvajes. En la siguiente
página, la Relación va más lejos en ese sentido.
El episodio napolitano es el más rico entre las crónicas italianas de Servando. Sus lecturas del abate Grégoire, ilusionado con un esperanto católico que a la vez
desapareciera las jerigonzas y el latín litúrgico, colocando al hombre antes de Babel, estimulan en Mier al lingüista aficionado. la lengua latina, nos explica, era la
usada en los reinos de España, Italia y Francia, pero los
bárbaros del Norte la bestializaron, al grado que la "jerga o patán" que habla el populacho es "muy desagradable". El novohispano se compadece de la gente culta
de esas latitudes, rodeada de graznidos.
Más allá de la figura del caníbal, Mier reprueba la
degeneración del latín por las lenguas romances y regresa al argumento político. Hasta en la propia Francia,
nos dice, las "pequeñas soberanías" hablan lo que se
les da la gana: los gascones y los borgoñeses no se
entienden con los parisinos, para no mencionar al "antiguo lenguaje céltico" de los bretones, o el catalán de
Provenza y languedoc. Ni la propia España, por supuesto, se salva de la docta censura servandiana. En
Burgos, la Mancho y Castilla la Nueva hablan "aunque
muy mal" el castellano, aunque nunca como en Madrid,
la ciudad abominable donde las calles se llaman Arrostraculos o Majaderitos anchos y hablan así: "Ve a llamar
al médicu que vengan a luna a curar a Manolo del estómado, y le daremos veinte maíz, por decir maravedises." En las Andalucías, Extremadura y Murcia toda está
"mixturado con términos árabes" . Maldito sea el catalán, el "lemosín" aragonés o el "patán" que pasó de
Galicia a Portugal, que se llamo portugués.
Casi veinte años de exilio refuerzan en Mier esa leyenda idílica que provocó su expulsión de la Nueva
España: por órdenes de Nuestro Señor Jesucristo, la verdadera cristiandad y la auténtica civilización fue americana. Su crítica de una Europa corrompida en su lengua
y en sus costumbres recuerda las teorías del dominico
Campanella en el siglo XVI: debe haber una Monarquía
Universal que, encabezada por Carlos V o por luis XIII,
imponga la utopía renacentista, esa Ciudad del Sol, un
convento en donde quedará desterrada tanto la confu-

66

sión de Babel como ese mundo de pequeñas soberanías
irresponsables, herederas de la desobediencia de Adán
y Eva.
No es inútil recordar que el conocimiento que Mier
tenía de su vieja patria era limitado. Adolescente, abandonó Monterrey, esa gendarmería, y se instaló en lo
Ciudad de los Palacios, a la que volvió para habitar una
celda en el edificio de la Inquisición. Era, como tantos
de sus predecesores, un europeo de América que abominaba de Europa por lo que tenía, caprichosamente,
de "americana". Madrid o Nápoles eran el pasado en
el peor de los sentidos, mientras q4e "la utopía en acto",
como la llamará Alfonso Reyes, estaba en esa América
universal y paradisíaca, el futuro absoluto en su medida
de tierra de la profecía de Tomás-Ouetzalcóatl, predica·
doren uno lengua de probable origen semítico o sirio·
caldeo, ese náhuatl en cuyos frasismos lo instruyó Bo·
runda . El resto era el siglo despreciable que prestaba
oídos al feísimo sonsonete, latín bestializado, de los
napolitanos.
En Nápoles, donde hasta el reino de Carlos 111 las
leyes se publicaban en español, Mier descubre, recon·
fortado, que la leyenda Negra es universal. Un canóni·
go le dice en un café que no sobe castellano pues ésa
es lengua de bárbaros. En Bayono salvó a un clérigo
francés emigrado de unos rapaces que lo perseguían
por creerlo español. Y un judío que pasaba le dijo que
ser español equivalía a ser "tonto, ignorante, fanático y
puerco". En el mundo anglosajón, dice Servando, las
madres, cuando tratan a sus hijos de puercos, los llaman
españoles. M isericordioso al fin, concede que más su·
cios son los portugueses y los moros.
El doctor Mier fue más que un propagandista de la
leyenda Negra. Él mismo la enriqueció con un costumbrismo que coloreó lo imagen pestilente de los españo·
les en lo huérfana imaginación liberal de las repúblicas
bobas latinoamericanas. Servando fue más lejos: exten·
dió el mapa peninsular o todo Europa, invirtiendo la doc·
trino de Campanella: la monarquía hispánica ero el mal
ejemplo sobre el que descansaba lo latinidad, condena·
da política y lingüísticamente. El europeo es el Salvaje,
concluye Mier.

PAQUIDERMO EN LA BÚSQUEDA
Y A LA SOMBRA PENSÁNDOTE
Óscar David López

No eran sólo las sombras o la puerta del baño,
el ir y venir del mesero,
la canícula encerrada como gallo de pelea,
eran mis ojos cayendo, abriéndose al infierno,
era la espera,
tu espacio, enredadera que me habitó,
penetración,
índice que se alargaba hasta obstruir, ahogándome
borbotones de aire y licor en la memoria.
Entonces pedí otra cerveza,
caballitos en galope hasta embrutecido caer,
padecer mi único plan: no salir afuera, a la avenida,
no cruzar más que los alcoholes y la sangre.
Amarrado. Fiel a la espera.
Prófugo estoy, caminado, sudoroso,
paquidermo a la sombra de haber regresado y no encontrarte,
haber cruzado una ciudad atiborrada de pantomima,
el lago enmohecido hasta el cementerio de acróbatas
y no volver a ver la punta de tus pies, mi delirio detenido.
Mis ojos como un faro subiéndote las olas de la falda,
escondiéndome en tus piernas, atento,
iluminando tu esbeltez, la caricia de tus muslos:
el cuerpo tuyo como un cisne.
Ave quieta en la memoria. En la idea de tu regreso.
En el espejo. E n la espuma que me revela solo.
Prófugo bajo la sombra de un elefante.
De un enorme árbol en la espera.
Enterrándome bajo la mesa. Bajo las seis de la tarde y el sol

�- ,.

calentando más fuerte
mientras más amplia tu sombra.
El clima ha instalado en mis venas
un álbum de mentiras,
la semana perfecta, si lo que debía quedar en tierra,
en la memoria,
permanecía;
pero un taladro, como una hoguera antes de la ceniza,
tu recuerdo sobre mi herida:
comencé a meter mi cabeza en cada agujero;
cavar, hurgar, pagar por tierra, oxígeno,
trozos para crear un puente,
una salida,
un hoyo para meterme y no meterme bajo el sol.
Cualquier cercanía para que mi piel.
Cualquier lugar el blanco del recuerdo.
Cualquier roce. Tu presencia.
Entraba al cine en desamor, esperando que la actriz mostrara un seno,
que hubiera una toma de los labios, del brillo de tus labios,
de ti en otra mujer dando la espalda,
de ti quitándote un zapato,
-quizá sólo para probarte otro
en una zapatería donde te habías probado decenas, pero nada.
Te marchabas dando una mirada lenta al vendedor que, ansioso y cabrío,
envuelto en su oscuridad,
se sorprende frente a la pantalla,
se sorprende en mí que velozmente me pongo de pie
para seguirte hasta un cubículo donde explota mi respiración,
tu fantasma deslizándose en mis manos.
Efervescencia, rombos y triángulos que el sudor diluye en mi pasmo.
Atajo donde las coordenadas no ayudan al vacío.
No encuentro tus piernas, tu largo doble cuello de cisne,

y es que en partículas cae tu imagen
carne mía envuelta en mí
a mitad de película;
esta avería en el recuerdo:
abrir los ojos antes de terminarme,
antes de abrir la puerta y salir.
Abandonar el cuerpo por un rato.
Un instante blanco acumulado en mis uñas.
Esta espera. Mi sombra proyectada hasta tu ausencia.
Sin embargo, reanudar la búsqueda.
Otro vaso, otro molde de mis manos.
Cuevas para cultivar caricias tras mis párpados.
Madurar imágenes. Gusanos hasta que sean alimento firme.
Piernas voluptuosas sobre la mesa.
Idénticas. Piernas tuyas. Deliciosos cisnes
que mis manos aguardan al frotarse.
Sólo una servilleta y el apetito hablará. Oí decir.
Era mi sombra vuelta un elefante.
Un elefante ebrio
crecido contra la pared,
convertido en su propia amante.
Trompa ebria que se aniquila.
Torniquete de la razón. Serpentina
que azota su sombra contra las mesas,
el corazón de su domador.
Mi sombra, perseguido elefante bajo el alcohol,
bajo el miedo de mis pasos.
Era la espera,
sometida bajo su propio látigo,
mirándome.

�ANDAR ALA REDONDA
Carpentier: primavera y consagración
Manuel García Verdecía

La obra novelística de Alejo Carpentier se ha ganado

la perspectiva de dos intelectuales que buscan, y sobre

reconocimiento internacional sostenido. Sin embargo no

todo se buscan, en esa vorágine.

La consagración de la

la cual se ha leído en muchos casos

La consagración de la primavera plantea el largo y
tortuoso camino que atraviesa el intelectual honesto en

con reticencia, cuando no con reprobación. Esta actitud

la comprensión y aceptación de un proceso que consi-

sucede así con su última novela,

primavera (1978),

tiene que ver básicamente con

la

posición afirmativa

dera justo y lógico. Esto se realiza mediante la historia

asumida por el autor respecto al tema que trata. la nove-

de sus dos protagonistas, pues es una novela de duali-

la aborda el encuentro del intelectual con la revolución

dades, Vera y Enrique. la narración arranca en los días

como entorno de crecimiento. Se ha llegado incluso a

de la guerra civil española, se retrotrae a momentos an-

señalar al novelista cierta concesión al realismo socialis-

teriores en la vida de ambos personajes, y avanza sinuo-

ta por esta asunción positiva.

samente hasta la victoria del e jército cubano ante la in-

Pienso que se ha cometido una lamentable injusticia.

vasión de Playa Girón en 196 1. Ella, bailarina rusa, se

Creo que se sobredimensiona un aspecto de la obra

encuentra de manera casual con él cuando viaja a Espa-

soslayando el resto de

la

misma. En la novela hay mu-

ña para visitar a su novio, miembro de las Brigadas Inter-

cho más que la exaltación de un proceso social; hay

nacionales, herido en combate. Enrique ha tenido que

una aproximación a importantes fenómenos históricos,

abandonar Cuba y refugiarse en Francia por oponerse

sociales, psicológicos y culturales en un arco de tiempo

a la dictadura machadista; allí se enrola para ir a pelear

que rebasa al momento de la Revolución; pero además

a España. luego de la derrota republicana, ambos per-

todo esto está hecho con innegable eficacia literaria. la

sonajes se reencuentran y participan en acontecimientos

novela es el encuentro de dos seres que se debaten por

que conformarán definitivamente su existencia: la Segun-

hallar un destino humanizado a causa de la belleza del

da Guerra Mundial, el batistato, la Revolución y la bata-

arte en medio de un siglo turbulento y, por esto mismo,

lla de Playa Girón.

pletórico de hechos diversos, incluso artísticos, que ellos
tratan de atender y aprehender. la novela es ante todo

La novela es un admirable friso de la historia y el arte
del siglo

'ti.. en su primera mitad. Recordemos que Car-

un recorrido por las ideas y prácticas artísticas e intelec-

pentier es un hombre de la cultura, del pensamiento en

tuales que transitaron las cinco primeras décadas del

torno a ella. Las revoluciones le interesan en cuanto cir-

'ti... Es de aquí la sensación de catálogo, de inven-

cunstancias extremas que enfrentan a los individuos con

tario, de catastro, que sentimos al sumergirnos en su lec-

las caprichosas fuerzas de la historia. Es ésta la raíz

tura. Es un balance cultural y humano, enfocado desde

prístina del

siglo

epos y es

precisamente este elemento el que

71

�moviliza las fuerzas creativas del autor. "Los años blandos, daban un Greuze, un Watteau; los años tormentosos producían un Goya" !Corpentier, 1979: 70), comento el protagonista, lo que representa la inclinación
corpenteriano. Pero de esas circunstancias le intereso
sobre todo lo respuesta intelectual, artística, que da el
hombre. Es así que por la novela transcurre la vanguar-

72

dio cubana de fines de los veinte; el México de Orozco,
Siqueiros, Rivera, lo pintura de la convulsa época revolucionaria; la España del Guernica, Lorca y los Intelectuales Antifascistas; la masacre nazi y el antitético mundo
de Goethe y Schiller. Escrita con desenfrenada prosa
barroca, La consagración de la primavera, por su desmesura al incorporar el mundo material y espiritual de

los personajes, no se aparta de los conceptos creativos
defendidos por el autor desde los días de El reino de
este mundo: •¿Pero qué es la historia de América toda
sino una crónica de lo real maravilloso?" !Corpentier,
1974: 59). Y es lo real maravilloso lo que enfoca y
presenta el autor, esta vez como una actualización de
nuestra historia en época posterior a la Colonia y en
contrapunteo con el devenir mundial. Corpentier pensaba que la maravilla, lo inusitado, real en América, era
inagotable, por eso lo examina en los hechos más recientes. La obra constituye un caso de lo que se ha denominado "la novela total": el intento de apresar y expresar la historia de ciertos personajes con lo mayor integridad en la referencia del mundo que los habito y circunda, mundo que se expande por media centuria - la más
convulso en los anales de la humanidad-, entre Cuba,
México, Francia, España, Rusia y Venezuela.
La historio, la más autobiográfica y cubana -sin dejar
de ser americano y universal- del autor, está narrada
según los procedimientos que desarrollara el novelista
para su teoría de lo real maravilloso. En esta obra los
mismos han sido concentrados y explotados de tal manera que la novela es una suerte de confirmación de la
teoría corpenteriona de los contextos y lo real maravilloso. Hay un morcado interés del autor por no repetirse en
sus estructuras compositivas, por adaptar la forma de la
narración al asunto que desea presentar. Es un texto exigente con el lector, por el nivel de elaboración del lenguaje, por la sinuosidad de su recorrido en el tiempo, el
espacio y los acontecimientos, y por la forma en que se
hilvana el relato. Novela para el lector mocho que reclamara Cortázor. Esto no responde o un artificioso capricho del autor; el adentramiento a un proceso tan complejo y multifacético como la realización personal en
concordancia con los más desaforados acontecimientos
externos demanda una formulación correspondiente a su
riqueza y dinámica.
Corpentier apela a sus mejores recursos para lograr
una obra realmente inusitada en su estructuración. La
historia es narrada entre los dos protagonistas, desde
una doble perspectiva. El autor elimina la intromisión de
un narrador accesorio y por encimo de los personajes.
Enrique, el convencido, y Vera, lo escéptico, alternan
sus voces para no sólo armar el universo ·de sus vidas
particulares, sino también enfrentarnos a sus distintos
modos de pensar. Sus respectivos relatos se suceden en
un sabroso contrapunteo que guía en el laberinto del
mundo externo e interno de los personajes. Lo trama no
avanzo con mansedumbre lineal sino que, atenida a la

concepción barroca del autor, se enrosca en retrospectivas, diálogos, monólogos interiores, así como referencias intertextuales, que crean un tejido de rica densidad.
A través de la obra podemos advertir el flujo caudaloso e indetenible del discurso acostumbrado por el autor. Sus construcciones oracionales complejas, que crean
un morco sintáctico propicio para que lo insólito gane
cuerpo y autenticidad. Su léxico, de uno riqueza y variedad extraordinarias, engarza con lo mejor de la tradición castellana, pero enriquecido por incorporaciones
americanas, así como por palabras y frases en otros
idiomas, de modo que conforma un sistema lingüístico
universal. Al describir el habla de uno de los personajes,
tal parece que describe el propio concepto de lenguaje
que asume: "sin embargo el sujeto se me fue acreciendo
por los giros singulares de un humorismo que, aunque
muy criollo en la expresión, lejos de valerse de los mecanismos de chiste y retruécano que eran moneda corriente
entre la gente de aquí, jugaba con los mecanismos de
uno real cultura manejada en perpetua burla de sí mismo. Citaba frases, pensamientos, versos clásicos" !Corpentier, 1979: 334). Corpentier huye del folclorismo
naturalista en la representación del habla, prefiere construir un hablante de norma internacional hispánica. Esto
posibilita una mayor comunicabilidad en cualquier zona
de este vasto ámbito lingüístico. Es indudable que ésto
resulta uno de las piezas de mayor exhuberancia léxica
en la obra corpenteriano.
La estructura y el lenguaje asumidos en la novela se
atienen perfectamente a las concepciones de lo real
maravilloso. Debe recordarse que, según su pensar: "Lo
real maravilloso no es algo inventado, tiene una existencia real y radica en las cosas extraordinarias que no
vemos como tales o fuerza de contemplarlos a diario"
(Corpentier, 1979). De modo que lo maravilloso es el
resultado de la conjunción de elementos reales que por
causas naturales, sociales, históricas o psicológicas producen un efecto inusual. Así los ejemplos tomados de la
realidad que da el autor: los ricachones que congelan
las aguas de una piscina para tener el lujo de presenciar
en nuestra isla tropical una exhibición de patinaje sobre
hielo. O los negros analfabetos, desconocedores de la
música clásica europea, que danzan intuitivamente a los
acordes de La consagración de la primavera con un
desarrollo coreográfico excepcional.
Lo barroco en la novela responde a las necesidades
expresivas del autor: mostrar, nombrar, dar peso y volumen a lo inusitado. Si tomamos lo justificación que da
Corpentier al conceptuar el teatro de Shakespeare como

73

�barroco, podremos entonces deducir cómo es de barroca su novela. De éste escribió Alejo que •se sitúa en el
espíritu barroco con su teatro tumultuoso, profuso, aparentemente desordenado, sin superficie vacía, sin tiempos muertos• (Carpentier, 1976: 48). Tal es La consagración de lo primavera: tumultuosa en sucesos, profusa
en su lenguaje, aparentemente desordenada en su construcción de idas y venidas en tiempo y espacio, de constantes sinuosidades entre el diálogo y el monólogo, entre el habla interna y la externa, pero que responde a la
voluntad de presentar un mundo convulso y complejo, y
pletórica de anécdotas y contenidos donde la historia,
la literatura, la arquitectura, la geografía, la pintura, la
música, la danza y el pensamiento conforman parte del
tejido narrativo, sin dejar espacios vacíos, tan renegados por los barrocos. Ábrase la novela en cualquier página, adéntrese en su lectura y se tendrá la impresión de
que entramos a un mar de leva, huracanado, revuelto,
habitado por los más insospechados inquilinos.
El barroco, que busca anular las visiones unilaterales, lineales, parciales, se cumple también con el reflejo
de las múltiples circunstancias que generan los hechos
presentados. A éstas Carpentier las denomina "contextos", asumiendo una teoría expuesta por Sartre. Extrapolando a Carpentier diríamos que se tata de "situar al
hombre nuestro en un paisaje nuestro, de centrar, ubicar,
relacionar su psicología", y paro eso, como él mismo lo
veía, "Todo lo que hay que hacer es dejarlo actuar" (Carpentier, 1974: 19). En otras palabras, dejarlo ser como
es, pensar como piensa, comportarse como se comparta en su entorno el hombre americano. La novela presenta un sustancioso entramado de condiciones en el que
se desenvuelven sus personajes. Hoy toda una goma de
contextos: geográficos (los Pirineos, París, México, la
Habana, las islas del Caribe, Venezuela, etc.), políticos
(izquierdas y derechas, fascistas y antifascistas, revolucionarios y reaccionarios), raciales (presencio del negro
en las Brigadas Internacionales, los bailarines de ritmo
arará, en interacción con los blancos), económicos (presentación del mundo burgués y el de las clases oprimidas, al igual que los contrastes entre el mundo europeo y
el americano, expoliado este último), culinarios (elogio
al boniatillo y al ajiaco, a los vinos, etc.), culturales (todo
el panorama de las vanguardias americanas, el surrealismo, la literatura española del 27, lo música contemporánea y la danza, etc.); en fin, todo un rico ámbito de
condicionantes y situaciones que han movido históricamente al hombre americano y europeo en esa etapa del
siglo '/Y... Estos contextos hacen creíble lo insólito de los

sucesos, pues son el sustento real de su devenir histórico.
De modo que Carpentier sigue atenido a la historia y su
verdad.
¿Qué se objeta a la novela? La admirada aceptación de la Revolución que asumen los protagonistas. La
voluntariosa y decidida participación de Enrique en Playa Girón. Sin embargo, se olvida todo el proceso de
dudas e incertidumbre que ha acompañado a los mismos. Hay que recordar que la revolución no es un elemento nuevo en Carpentier. Antes bien, viene a ser un
leitmotiv de toda su obra. En Ecue Yambo O es la lucha
antimachadista; en El reino de este mundo es la contienda haitiana; en Los posos perdidos es la rebelión contra
Juan Vicente Gómez; en El siglo de /os luces, contra el
colonialismo francés; en El recurso del método, contra el
Primer Magistrado. En todas, sus protagonistas se ven
involucrados y atraídos por estos tornados humanos. Siempre lo atrojo esa situación cataclismática donde los seres humanos se enfrentan o situaciones personales y colectivos extremas.
Carpentier pensaba que la maravilla surgía de una
"inesperada alteración de lo realidad". No es difícil
percatarse de que el novelista veía en la instauración de
un estado socialista en el último país que se librara del
colonialismo español a los ojos del país capitalista más
poderoso un acto de maravillo, o sea insólito. Yo había
expuesto en un ensayo esto convicción personal: "Hoy,
por tomar un ejemplo inmediato, la Revolución Cubana,
la épica de Playo Girón, ofrecen al escritor cubano un
contenido social, épico-social, que puede eximirse de
toda prédica personal por la veracidad y elocuencia de
los hechos presentados" (Carpenlier, 1974: 29). Nótese que el novelista se basa en la veracidad de una épico de los hechos en contraposición con una prédica que
respondería a la voluntad ideológico del autor.
¿Que hay un tono de entusiasmo por la Revolución?
Sí. Pero hay que leer con carácter histórico. Fue así como
tendencia general en su momento. El triunfo de enero del
59 abría un espacio de posibilidades que sobre todo
soldaban las atrocidades en que había derivado el batistato. Lo victoria de Playa Girón fue real y su desenlace
fue recibido con alegría por millones de cubanos que
veían en el triunfo no sólo un acto de justicio, sino también la imposibilidad de lo restauración de los valores
de la dictadura batistiana. Es lo que sucedió y es lo que
reflejo el autor. Es uno épica que responde de forma
precisa a su concepto de lo maravilloso; hombres mal
entrenados y pobremente equipados derrotaban a un
ejército sostenido por lo mayor potencio bélica mundial.

Recordemos que el autor nunca ha negado su condición
realista; asume lo que existe independiente a su voluntad, sólo que le busca la arista que lo hace insólito. Y
aquí está dado por lo insospechado de tal victoria. Puede gustarnos o no, podemos estor de acuerdo con esto
o no, pero tal fue la realidad y así la asume el autor.
¿Que hay segmentos del final que suenan a consigna?
~ierto, tal vez el autor pudo evitarlos, pero pienso que lo
hizo ex profeso; reflejaba un momento de fervor instintivo Yquiso presentarlo como tal; es parte de lo inexplicable de nuestra realidad.
lo consagración de la primavera es una pieza admirable y nado segundona en la obra de Alejo Carpentier.
Cubre un espacio de lo saga histórico americano que el
novelista se propuso forjar. Aparte de los elementos políticos que forman parte de ello y responden a su teoría
de los contextos, elementos que no se pueden enajenar
de la realidad, la novela se disfruta por lo rico prosa
carpenteriano retadora de la imaginación y del conocimiento. Asimismo, nos presento uno historio de amor paro

nado desdeñable, con todos los ingredientes que implico una pasión. Es un amplio fresco que recoge vigorosos sucesos de un tiempo implacable y tormentoso y, a
lo vez, lo complementa con uno riquísimo visión del arte,
los letras y el pensamiento que crecieron a su sombro.
En fin, una diversa, amplio y hermosa aventura humana
y literario.

Bibliografía
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Corpentier, Alejo 11979, julio 81. ' Polobros en lo presentación de Lo con-

sagración de lo primavera•, en Juventud Rebelde.

75
74

••

,.,

�ALEJO CARPENTIER Y EL NEOBARROCO MÍO
Eduardo Espina

Casi

mecánicamente y sin demasiada elaboración, la
crítica ha trazado la relación entre el neobarroco poético latinoamericano que emergió diáfano y contundente
a principios de la década de 1980 y la obra de José
lezama lima. Con esta apreciación inexacta y totalitarista quedaron excluidos de la lista de referentes otros
escritores tan o más influyentes que el cubano, como
Julio Herrera y Reissig y Oliverio Girando. En el caso de
mi escritura, debo decirlo otra vez, la presencia de lezama lima en ningún momento ha sido decisiva, ni siquiera cercana. Entre los cubanos encuentro más vasos comunicantes con Alejo Carpentier que con el poeta de
Paradiso. Todo escritor que uno ha leído amorosamente
entra de alguna forma en el pensamiento literario favorito, que uno utiliza y manifiesta cuando escribe creación,
ya sea una palabra, una frase o un libro completo.
De Carpentier, más que los temas de sus historias o el
rico vocabulario empleado, me ha interesado eso que
en otra parte llamé "cronotopia de la intimidad" y que
no es más que su especial manera de estar en el tiempo.
Carpe(ntierl diem. El protagonismo de lo "ideal
maravilloso", es decir, del tiempo como posibilidad infinita para prefigurar acontecimientos y realidades, tiene
relación directa con mi afán por hacer de la temporalidad una solución de estilo. Veo, concibo y ejercito el
poema como cámara atemporalizante, como entidad
descontinuada de la secuencialidad y saboteada por el
espacio (y viceversa). Esto es, cronos y topos enfrentados, acérrimamente incompatibles. la ilusión cronológica acepta una lógica alternativa, una sistematicidacJ
caracterizada a fondo por interrupciones. Reconfiguración, prefigurac[ón fantasmática: ante el espejo de su
experiencia, el tiempo se mira irreconocible. la persistencia de la .duración carece de continuidad.

76

Por lo tanto, en Carpentier, más que un referente (pues
recién vine a leerlo después de publicados mis primeros
poemas), encontré un cómplice de exploración, un compañero de viaje. En un pasa je fundamental de "Problemática del tiempo y el idioma en la mode rno
novela latinoamericana", uno de sus mejores ensayos
(me pareció bueno cuando lo leí por primera vez hace
dos décadas y me sigue pareciendo muy bueno hoy,
2004, año del centenario), afirma Carpentier: "Puede
decirse que en nuestra vida presente conviven las tres
realidades temporales agustinianas: el tiempo pasado
-tiempo de la memoria-, el tiempo presente -tiempo
de la visión o de la intuición-, el tiempo futuro o tiempo
de la espera. Y esto, en simultaneidad". Quizá la dificu~
tad que mi poesía genera en el lector deviene de este
afán de simultaneidad temporal librada de narración y
estímulos lineales complacientes de la razón y la lógica
cartesiana (no las otros). Extrañamente, o no ton extrañamente, cuando concluí lo escritura de La caza nupcial,
mi nuevo libro que saldrá publicado en 2005, pensé y
me dije: "Estoy seguro de que le gustaría mucho o Car·
pentier". Todavía estoy seguro de que sí.
Sobre Carpentier hablamos bastante en París con
Néstor Perlongher en el verano de 1990. Entre bague/·
tes y cabernets coincidimos en que lo síntesis de aceleramiento y derroche que se do tonto en lo poesía de Per·
longher como en la mío tiene uno afinidad manifiesta
con la obra del cubano, sobre todo también en la capacidad de absorción de percepciones y visualidades que
puede redondearse con uno frase de "Viaje a lo semi·
lla": "El universo le entraba por todos los poros" . la pre
sía neobarroca, en caso de que la de Perlongher y lo
mío lo sean, incrusta su voz justamente en ese punto de
inflexión y desdoblamiento, en esa intimidad irrepetible

Ysin pausas donde el tiempo cambio de velocidad para
observar y dejarse observar. Tiempo reversible, pero
además ignorable, acelerable, enlentecible y expandible (es decir, musical), corriendo hacia direcciones coexistentes, simultáneas y disimuladas. Tiempo que, al li-

berarse de los objetivos previstos por la inmediatez, deja
de ser reversible y también invencible. Sucede, pero su
duración es indecisa. Allí está el origen de la dificultad
neobarroca, pero también el placer asociado a sus variados sortilegios y criterios de composición.

77

�EL FIN DE LA HISTORIA:
LOPE DE VEGA Y SUS EMBLEMAS DE INDIOS
Bradley J. Ne/son

Aquí, senado, se acabo la historia del Nuevo Mundo
El Fénix

E n los últimos años, el creciente campo de investigación llamado "transatlántico• se ha centrado en la identificación, definición y análisis de las manifestaciones
visuales de las culturas europeas e indígenas. los espacios estudiados en sendos trabajos de críticos como Rolena Adorno, Serge Gruzinski, Mary louise Pral! y Petra
Schumm incluyen expresiones discursivas (Adorno, Pral!),
festivales y teatro (Paz, Schumm), mapas (Gruzinski), las
artes plásticas y pictóricas (Cuadriello) y la arquitectura.
Siguiendo esta tendencia, el objetivo de este análisis es
ofrecer el modo emblemático de representación 1 como
un modelo teórico y crítico para el análisis de los encuentros y desencuentros simbólicos entre el Viejo y el
Nuevo Mundo, en lo que Edmundo O'Gorman ( 1958)
ha llamado "el proceso ontológico americano" ! 15).
Nuestro objeto de análisis es la comedia -o auto2 - de
indios de lope de Vega, El nuevo mundo descubierto
1

•Tue

emblemotic mode of representolion• es uno frase inventado por

Peter M.

Doly poro referirse o los múltiples prácticos simbólicos relaciono·

dos más o menos estrechamente con el concepto más omplio de emble-

ma. los más comunes serían lo empresa , el jeroglífico, el blasón, lo diviso,
el enigma y el escudo.
• Utilizo los dos términos aquí porque, si lo estructuro argumental y

por Cristóbal Colón, en particular lo que se caracterizará como la fragmentación y reconstitución emblemáticas
a las que lope somete el máximo símbolo religioso de la
Contrarreforma: la cruz. En pocas palabras, quiero demostrar que el extrañamiento inicial que causa la apariencia de la cruz y la eventual aceptación, o reconocimiento, de la presencia de Cristo en la imagen de la
crucifixión por el indio americano revelan cómo la ideología barroca se estira en el tiempo y el espacio para,
primero, construir y, después, incorporar o, en términos
deleuzianos, "plegar" la otredad americana dentro de
su economía simbólica, y así convertirla en una arruga
dentro del tejido o cuerpo místico de la identidad nacional española. Esta "invención" de la imagen enigmática
del indio y la subsiguiente impregnación de su figura
con un significado alegórico trascendente se comprenderán mejor una vez que se tome en cuenta la mentalidad emblemática del barroco contrarreformista.
Así que, antes de hablar de la empresa lopesca, será
útil trazar en términos esquemáticos la invención y desarrollo del emblema. Sumamente populares por toda Europa, los libros de emblemas pronto se convirtieron en
una técnica y herramienta de educación y propaganda
en la España de la Contrarreforma !Campa, 1990). Su
uso de figuras visuales, lemas enigmáticos y comentarios
alusivos y morales atraía lectores de distintas clases. Debido a su estructura múltiple y su importancia en la ex-

lo

división en tres actos abogan por su categorización entre los comedias de

del símbolo de la cruz y la intercalación de una miso católica encaminan

honor de lope ICostillol, lo visión cosmológica, lo importancia primordial

lo obro hacía el escenario rel gioso

79

�pansión del mercado literario en lo que Fernando Rodríguez de la Flor (2002) ha llamado la alta modernidad,
el emblema se sitúa en un lugar híbrido y fronterizo, situado entre la palabra y la imagen, entre la ideología
organicista de la Edad Media y el absolutismo moderno. Mirando hacia la Edad Media, el emblema comparte lo que Walter Benjamin llamara el aura mística, que
se asocia con los orígenes misteriosos del jeroglífico o el
icono religioso. En el extenso prólogo de sus Emblemas
morales (1603), Juan de Horozco insiste en que "el origen de los símbolos es divino" (citado en Gállego, 1987:
90)3. Tanto Horozco como Juan de Borja, autor de las
Empresas morales (1680), ejemplifican la obsesión particular del emblemista, que se manifiesta en repetidos y
contenciosos intentos de (re)unificar el fragmentado cuerpo simbólico de lo que O'Gorman llama la "Ecumene"
-nuestro mundo- heredada de la Edad Media. En fin,
como concluyen Mario Praz, R. de la Flor y Karen Pinkus
( 1996), "los emblemas emergen de una caída condición humanista, en el momento en que el autor comienza
a sentir la pérdida de su poder" (37) (traducción mía).
Como se puede ver, lo que interesa aquí no es el añadido filológico que el estudio de los emblemas aporta a
nuestra comprensión del significado de la comedia de
Lope, sino las múltiples maneras en que la mentalidad
emblemática informa y constituye la imagen particular
del Nuevo Mundo y sus habitantes que el poeta lleva a
las tablas en los primeros años del siglo XVI. Consecuentemente, el emblema se analizará según lo que José Antonio Maravall ( 1967) entiende por una estructura histórica; es decir, nos enfocaremos en cómo "esa estructura
[ ... ] refleja la mentalidad de [una] época [y] al mismo
tiempo influye sobre esa mentalidad [ ... ] no como un
medio pasivo de expresión, sino como un principio activo que impone al pensamiento un conjunto organizado
de distinciones y valores" (19 l ).
Con respecto al emblema, tanto la palabra como la
estructura de la empresa son omnipresentes en la obra
de Lope4 . Desde las tempranas y numerosas alusiones a
las columnas de Hércules, las cuales invocan la doble
empresa de Fernando e Isabel y Carlos V - non plus
ultra y plus ultra- , a los paralelismos constantes entre
los hermanos Colón y otra pareja fraterna encargada
del éxodo de un pueblo elegido a su tierra de promisión
3

Benjamín ( 1977) cita a Pierio Valeriana: ' speaking in hieroglyphic mode

means unveiling the nature al things human and divine• (170).
4

Ver el artículo pionera de McCready pera un inventario del uso que

Lope hace de la empresa en sus comedias.

80

-Moisés y Aarón-, Lope compone una empresa mesiánica que cubre casi mil años. Partiendo de la seducción trágica de la Cava por el rey Rodrigo, aludida
por el resignado rey moro Mahomet en el primer acto, y
terminando con la muerte de otro Rodrigo sensualmente
cautivo, de apellido Terrazas, la obra es literalmente
milenarista. Esta fantasía emblemática llega a su apogeo en el desenlace de la comedia con la apariencia
de la nuevamente inventada empresa que se dedica de
manera simultánea a Colón y España. Recién nombrado
Duque de Veraguas, Colón lleva la bandera con sus nuevas armas mientras desfila delante de los Reyes Católicos, quienes piden que lea el blasón: "Por Castilla y
León, / Nuevo Mundo halló Colón" (Vega Carpio, 1980:
2960-296 l ). Con todo, el uso que Lope hace aquí de
la estructura de la empresa pide clarificación debido
tanto a su lugar en la genealogía del emblema como a
su especificidad cultural en España.
Por lo general, la empresa , o impresa según sus comentaristas italianos, se destaca como el más noble, ingenioso y culto de los tropos emblemáticos. Así, el objeto del empresario es comunicar de una manera inteligente y aguda -es decir, para los lectores más cultos y
agudos- , una intención individual, sea amorosa o guerrera. En España, sin embargo, el término se asocia desde una fecha bastante temprana con la "reconquista" de
Al Andalus; así que, desde tiempos inmemoriales la palabra empresa se emplea para referir un proyecto histórico-religioso de carácter más bien colectivo. Todo lo cual
informa la manera en que debemos leer la conflación
teórica que hace Juan de Borja (1680) entre la empresa
y el emblema, dos términos y prácticas entendidos por
los teóricos renacentistas como separados y hasta contradictorios. En oposición a los teóricos italianos, Borja
concibe la empresa como una herramienta para la enseñanza de costumbres, un fin eminentemente colectivo y
organicista.
Como ejemplo podemos tomar uno de las Empresas
morales de Borja, titulada Satiabor cum apparverit, o
"estaré satisfecho cuando aparezca" . El cuerpo, o imagen, de este emblema es la letra egipcia o jeroglífico
TAV, que aparece esculpida en la fachada de una pirámide. El comentario de Borja (1680: 442-443) interpreta la letra africana como una prefiguración de la cruz de
Cristo, apropiándose con un solo gesto del misterioso
origen de los jeroglíficos a la vez que proyecta la historia universal del cristianismo hacia los tiempos remotos
de los faraones y, más importante, sus sacerdotes. Según Walter Benjamin ( 1977), este traslado del signo ar-

caico a la homogénea página del libro vacía cualquier
significado "histórico" del mismo hasta tal punto que es
"incapable of emanating any meaning on its own" (183);
y, como consecuencia, cae bajo el control absoluto del
emblemista. Por otra parte, el alcance del símbolo religioso deviene absoluto en el momento en que el artefacto egipcio se abre totalmente a la intención del alegorista. Según este juego con el tiempo, el significado de TAV
siempre fue cristiano en su esencia. Esta extensión ideológica, y no la elucidación de la historia lingüística de
los egipcios, es lo que debe verse como el verdadero
producto de la labor simbólica del autor5 . En otras palabras, el signo enigmático -materia- encuentra su fin
"natural" -forma- al ser plegado dentro del tejido icono-místico de la Contrarreforma.
El emblema tendrá un papel idéntico en la comedia
de Lope, pues la información histórica que comunica la
obra sobre la realidad problemática del encuentro entre
el agente del destino español y el otro americano es
efectivamente nula; por otro lado, la extensión simbólica
de la corona española llega a ser absoluta a través del
juego repetitivo de imágenes y discursos alegóricos. La
mayor parte de esta "acción" ocurre en el segundo acto
de la obra, cuando los españoles llegan a las orillas de
uno isla. Para comenzar, tonto la postura pasiva del lector de Borja - "estaré", o mejor aún, "seré satisfecho" como la apariencia inaudita de la cruz se repiten cuando Colón planta uno cruz en las arenas de lo playa en
su primer acto de posesión imperial de una isla que bautizo como La Deseada. Comienza el héroe mismo exclamando que "éste el farol ha de ser / que dé al mundo
nueva luz" (Vega Carpio, 1980: 1570-1571 ). El padre
Buyl toma la palabra, bendiciendo la "Dichosa arena y
orillas / que tal planta merecéis" ( 1577-1578). Colón
prosigue: "cama ilustre, donde Dios/ hombre murió echado en ella. / Vos sois la bandera bella" ( 1580-1582).
Responde Buyl, "Árbol de la nove hermosa / de la Iglesia, tú que igualas / con jarcias y con escalas / la que
Jocob vio gloriosa, / ¿qué vela más venturosa / que
una sábana, mortaja[ ... ]?" (1589-1594). La fragmentación alegórico de la cruz resulta en su metamorfosis en
farol, planta, cama, bandera, mástil y la escalo de Jacob. Tal vez más interesante aún es la desterritorializa-

ción de lo mortaja y cuerpo de Cristo que se transforman
en vela y piloto. La fuga alegórica es continuada por los
otros exploradores y la cruz se metamorfosea en la vara
de Moisés, mientras que la corona de espinas deviene
un laurel de victoria; finalmente, la cruz se funde con el
arpa de David, cuyas cuerdas se fijan con tres clavijas.
El concierto barroco termina con una vuelta al motivo de
la sábana que cubre el sexo del Cristo muerto, representada en muchos cuadros renacentistas siendo levantada
por un viento, o pneuma. Según Leo Steinberg, esta vela
místico simboliza visualmente la resurrección de la carne
y el espíritu. En esta vena, Terrazas -más tarde Rodrigo- rezo: "Camisa santa, teñida / de aquella sangre
inocente / de Josef, que tiernamente / lloró Jacob y
María, / sed nuestro bandera y guía / entre esta bárbara gente" ( 1632-1637).
Igual que Borja coloniza el "jeroglífico" egipcio con
un latente significado religioso, Lope sitúa la cruz en los
momentos y los símbolos más reconocibles del Antiguo
Testamento. No obstante, lo que quiero subrayar en este
momento extático y estático del drama es, en parte, la
manera en que los cambios de locutores y sus perspectivas se asemejan a un pequeño libro de emblemas. Con
cada empresa somos, primero, extrañados y, luego, satisfechos con la interpretación manierista de otra faceta
maravillosa del crucifijo, lo cual efectúo un progresivo
estiramiento alegórico en el espacio y el tiempo que pliega una y otra ondulación bíblica en el cuerpo histórico
del descubrimiento. El número posible de aspectos o
características fácilmente prestables a la alegoresis6
emblemática parece infinito, todo lo cual cuadra con la
definición de Daniel Russell (1995) de la imagen emblemática: "an emblematic image [ .. . ] can be detached
from its setting with no loss of meaning to the argument it
is illustrating [ ... ]by the very fact that it can stand alone,
detached from the development it is intended to support
and illuminate, it is also independent from that development, and provides an open field for the free association
of the reoder" (7). De este modo, la cruz se cambia en
farol, la sábana en velo o bandera, los clavos en clavi6

Siguiendo el estudio de Maureen Quilligan, Diana de Armas W ilson

explica la diferencia entre alegoría y alegoresis: 'The ane is a technique
of fiction-vvriting, the other a method of interpreting literature. The lirst tradi-

5

Octavio Paz (1995) escribe: 'Otro y más extraño emblema sincretista:

tion -of narratives peopled by personilications and other similarly frozen

esa cruz no es otra que la llamada 'cruz egipcia', en forma de la letra tau,

agents moving about in a resonant world of language - we may call

que según la tradición se encontraba en el templo de Serapis. Un emble-

o//egory. The second -the tradition ol discursive interpretalian ar tex·

ma egipcia convertido en signo de las prefiguraciones cristianas del her·

tual commentary- 1 prefer to call o/legoresis, the term used by Mau-

metismo• (173).

reen O uilligan•.

81

,.,

�jas de arpa, Cristo en piloto y, finalmente, la madera en
árbol. En todo caso, aunque debemos apreciar el ingenio e inventio ágiles del poeta, los emblemas en sí no
deben sorprendernos, pues al fin y al cabo los españoles son cristianos ejemplares. Más importante, la prácti·
ca del cristianismo cristaliza en la creación de emblemas: es decir, lecturas alegóricas sobre el devenir tras·
cendental de unas experiencias subjetivas que eviden·
cian una autoconciencia de la naturaleza universal de
este encuentro. No diría, sin embargo, que la función
exclusiva de esta escena sea maravillar al espectador,
sino que también lo prepara para lo que viene después:
una escena estructuralmente paralela (Shannon, 2001 :
6). Pero en el siguiente caso los emblemistas son "esta
bárbara gente" introducida por Terrazas.
Recordemos que las primeras señales de la imprevis·
ta llegada de la flota -los arcabuzazos que celebran la
anhelada vista de la tierra deseada- interrumpen una
guerra, o duelo de honor, entre Dulcanquellín y Tapira·
zú, dos guerreros cuasi-épicos, el primero de los cuales
ha raptado la esposa al otro. Lo notable aquí es cómo la
apariencia ruidosa del otro logra pacificar a los recién
enemistados indios, enfatizando lo que Rodríguez de la
Flor (1995) llama la "naturaleza activa" de la imagen
emblemática. La subsiguiente producción de emblemas
procede de los intentos de los indios por aprehender
tanto la imagen como las palabras de los nunca antes
vistos marineros y sus maravillosas naves. En los ojos de
los salvajes, la flota se percibe como una maravilla, o
monstruosa o divina, cuyo significado llega a ser el objeto de los titubeos simbólicos de los indios. En cuanto al
espectador, ver la flota por los ojos de los indios permite
situar el viaje, ya una memoria lejana, dentro de posibi·
lidades abiertas.
El gracioso indio Auté inicia la especulación con la
siguiente adivinación lingüística: "Dios, tierra y Virgen
decían, / que deben ser sus casas, / si no es que Dios
y la Virgen / su padre y madre se llaman / y la tierra
algún amigo / que anda ausente de su patria" (Vega
Carpio, 1980: 1509-151 4). Poco antes, Auté había
identificado las naves como "casas", así que su siguien·
te confusión de los padres espirituales con las naves, o
edificios, de los barbudos agentes de esta visitación mis·
teriosa funciona perfectamente dentro de la economía
simbólico-teológica de la obra, a la vez que subraya la
simplicidad intuitiva de los indios. Dulcanquellín conti·
núa la especulación y aun parece diferir del gracioso al
llamar las naves "peces que braman, / que andando
por esas islas / a hartarse de carne humana / se han

82

comido esos hombres" (1515-1518). Ahora bien, las
posibilidades interesantísimas de esta sugerencia de an·
tropofagia hecha por un indio que más tarde prepara la
bienvenida de la hueste española, ordenando la prepa·
ración alimenticia de unos "criados", merecen un estu·
dio aparte. No obstante, lo que interesa aquí es cómo
Dulcanquellín "inocentemente" alude al monstruo bíblico
que se tragó a Jonás, una historia mencionada antes por
el fraile Buyl (Vega Carpio, 1980: 1043). Finalmente,
Tapirazú alude a una historia, o mito, de unos gigantes
"de la altura de un pino" que "vinieron a estas monta·
ñas" (1533-1534). El indio recuerda que en esta época
prehistórica en que "juntaban hombres con hombres",
"un día se abrió el cielo en partes varias/ y bajó dél un
mancebo/ con una camisa blanca/ que hizo con ellos
guerra / tirándoles muchas llamas" ( 1535-1546). En·
trambasaguas ( 1963) opina que Lope encontró esta leyenda en una de las crónicas sobre los araucos de Chi·
le, y puede que sea cierto. Por otra parte, tanto las abominaciones sexuales como la lluvia de fuego figuran en·
tre los motivos más reconocibles de la historia bíblica de
Sodoma y Gomorra. Además, el motivo de la camisa
blanca hace eco de muchos de los emblemas pasiona·
les de los españoles, en particular de la "camisa santa•
que menciona Terrazas. En vez de inclinarme hacia uno
posibilidad u otra, creo que es más útil considerar la
posibilidad de que Lope esté trabajando de manera alegórica igual que hace Juan de Borja cuando proyecta la
esencia (forma) de la cruz dentro de la materia acciden·
tal de la letra africana TAV. Entendido así, la llegada de
los españoles abriría paso hacia la realización y con·
cientización históricas de los indios en el mismo momen·
to en que la dualidad histórica entre el europeo y su otro,
en las palabras de O'Gorman ( 1958), "se cancela". Es
decir, la anécdota de los araucos funciona como un jeroglífico que sólo cobra su verdadero significado dentro
de una entelequia que la trasciende en el tiempo y el
espacio: el destino universal español7 . La apoteosis de
esta implantación de una casi vacía mentalidad protoeuropea en el cuerpo desnudo del indio americano ocu·
rre en el tercer acto. Una cruz milagrosa aparece, o

brota, crecida del hoyo del cual otra cruz había sido
arrancada por los ofendidos indios durante su abortada
masacre de los avariciosos y lujuriosos españoles -en·
cendida por los excesos sexuales del ya mencionado
Rodrigo Terrazas. No obstante, el injerto ontológico fun·
dador toma lugar en el segundo acto cuando los cristia·
nos vuelven a sus naves, permitiendo el acercamiento de
los indios al nuevo adorno en sus orillas. Para Entramba·
saguas ( 1963), esta escena es uno de los logros más
perfectos de la comedia: "admira la impresión produci·
da por la llegada de los españoles" (vn). Estoy de acuer·
do, pero no porque Lope llegue a representar de manera
'natural', o históricamente verosímil, a los indígenas amerindios. Todo lo contrario, lo que atestiguamos aquí es la
invención de lo que Moisés Castillo (1997: 397) ha
llamado un "nuevo espacio ontológico", cuyo protagonista es un indio cuasi·emblemisla, quien desde su inocencia adónico será capaz de intuir y comunicar -in·
conscientemente- los misterios más profundos de la fe
cristiana 8 .
Comencemos con los comentarios de los tres prota·
gonistas de la olvidada cuestión de honor matrimonial.
Tacuana, la raptada, exclama, "¡Qué lustre!" y Dulcan·
quellín, el raptor, remata la redondilla, "El mirarla ciega"
(Vega Carpio, 1980: 1749). Tapirazú, el ofendido, nota
que "Tres h!erros tiene clavados"; y Dulcanquellín especula que "Esta, con aquestos hierros, / en esta arena
fijaron [ ... ] para meter a la tierra / las casas desde la
mar,/ y en estos hierros atar/ aquellas cuerdas" (1752·
1762). Viendo las implicaciones colonizadoras de este
literal (y metafórico) boluarte, Tapirazú pregunta por qué
Dulcanquellín no manda que se quite ese dique de su
playa. Cuando todos comienzan a tirar, sin embargo, el
mismo Tapirazú sufre unos remordimientos inexplicables:
"¡Por mi vida que he pensado/ que nos hemos engaña·
do,/ y en quitarla yerro hacemos!" (1767-1769). Ta·
cuana hace eco de la intuición, diciendo "Que debe de
ser / alguna cosa sagrada" (25). Es ahora cuando la
8

Este •nuevo espacio ontológico•, según Castillo (l 9971, es una especie

de compromiso alcanzado par Francisco de Vitoria que sube de los intentos de éste de mediar y hasta silenciar aspectos fundamentales de los

7

Lo mismo dinámica se pone en marcho cuando Dulcanquellín habla de

las profecías misteriosas que sus padres le habían contado sobre lo futura
llegada o su tierra de unos visitantes extraños; y más tarde con el desafío,
tan épica como pastoril !estoy pensando en las églogas de Juan del Enci·
na), que Tapirazú echa en cara a su rival para ver quién puede sostener un
leño en los hombros, o llevar una peña, ambas pruebas figuradas con los
símbolos centrales de la religión cristiana.

tratados de San Agustín y Santo Tomás sobre lo razón, el funcionamiento
de ésta según los leyes natural y divino y la guerra justQ. Situándose entre

lo postura de Sepúlveda, que defiende un "indio sin olmo•, y la posición
de Los Cosos, que quiere reconocer un "indio como hombre con conoci-

fantasmagoría emblemática comienza de nuevo con otra
imagen preñada, la de una atalaya que los barbudos
extranjeros utilizaran "para subirse sobre ella[ ... ] y mirar
desde ella sus casas, ribera y playa" (25).
Debemos detenernos por un momento para resumir lo
que hemos visto en esta escena y considerar cómo está
relacionado con la anterior escena emblemática, por·
que la posición y la caracterización de los puntos de
enunciación y recepción han cambiado de manera sig·
nificativa. Primero, hay que reconocer que si los emblemas hechos por los españoles son maravillosos, no nos
sorprendemos de que esta gente conozca los rudimentos
teológicos del cristianismo; más bien quedamos admira·
dos por la secuencia anamórfica de imágenes y la erudi·
ción del poeta que los llena de significado. La metamor·
fosis del arpa de David en la cruz de Cristo, y viceversa,
es fluida porque, como en el caso de Borja, la figura se
somete de manera total al discurso del emblema (Daly,
1979). En términos estrictamente emblemáticos la ima·
gen es sólo un cuerpo, o instancia, accidental de una
palabra, o alma, trascendental.
En el caso de los indios, por otra parte, las figuras
que se introducen mantienen una dualidad intransigente
debido a la inocencia del hablante, o sea, lo que equi·
vale una falta literal de (auto)conciencia trascendental.
Cuando Dulcanquellín habla de cómo los clavos de la
cruz sirven para amarrar las naves, o cómo los extranjeros se suben a la cruz para mirar sus casas y riberas,
nuestra percepción de su entendimiento natural, no ilumi·
nado, de lo que él ha dicho queda inexorablemente literal. En su propia mente "vacía", el indio imagina unas
cuerdas físicamente extendidas entre las naves en el puerto
y la cruz en la playa; o unos hombres barbudos física·
mente subidos en la cruz mientras miran sus casas materiales. En inglés diríamos, "no pun intended". A diferen·
cia de la escena paralela de los cristianos, en este caso
es el espectador, adecuadamente enseñado por la
escena anterior, quien invierte el significado alegórico
en la inocente metáfora para rellenar y completar el
concepto aparentemente incompleto del indio.
Igual importancia tiene la percepción de que los in·
dios poseen una intuición natural de las verdades católi·
cas9 ; o, al revés, que las verdades cristianas son de
hecho universales, contenidas y comunicables en la mis·
ma materialidad de sus símbolos. Lope realiza en el es·
cenario lo que los emblemistas renacentistas buscaron
1

miento de lo que seo el bien y el mal", "Vitoria [ ... ) define un espacio
intermedio. El indio es un niño que ha de ser educado en lo fe paro

9

salvarse, por lo tanto su rozón no es completo• 11997: 400).

the gracioso, is copable of grosping the concepts of Christianity" 16).

Shonnon 1200 l) escribe, "Lope implies that even the simples! of natives,

83

.'

�constituye, menos propiamente americana es su historia, es

rona españolo . Lo falto del indio corresponde con el
exceso metafísico del europeo, y cuando entro el concepto -el dramático ocio de entendimiento emblemáli·
co-, se completa, o sea, se acabo lo historia del Nue·
vo Mundo" (Vega Carpio, 1980: 2973-2974).
Octovio Paz ( 1995) ha caracterizado el mundo barroco de Nuevo España como un mundo hermético, un
universo cuyo fin histórico es precisamente evitar los contingencias y los cambios que introducen el tiempo y lo
vida material. Lo metáfora que emplea el poeta mexico·
no para la peculiar mentalidad de los jesuitas omerica·
nos es "el mundo como jeroglífico" (212). Otros teóricos
del barroco han ofrecido diferentes metáforas de lo mentalidad, o estructuro histórica, del barroco, pero creo
que la imagen de Paz abarca los otros conceptos, mu·
chos de los cuales funcionan de manero emblemático.
Tenemos el pliegue, que Gilles Deleuze (1993) utilizo
paro explicar lo manero en que los discursos artísticos,
científicos, literarios y políticos del barroco se extienden
en el tiempo y en el espacio paro apropiarse de objetos
ajenos y plegarlos dentro de un movimiento constante de
curvas, velos, fachados, sombras y luces: "The Baroque
refers not to an essence but rother to an operative func·
tion, to o trait. lt endlessly produces folds. lt does not
invent things" (3). Ben jamín se centro en lo calavera como
lo imagen de uno naturaleza muerta, desconectada y
descontextualizado, cuyo devenir es llegar a (no) ser un
objeto absolutamente sometido a las manos del alegorista. Más reciente, Ornar Colobrese ha puesto en marcho
conceptos fractales y episódicos para describir lo fantasmagoría repetitiva que esconde el vacío sobre el que se
mueven los campos simbólicos de lo que podríamos llamar, haciendo eco a Rodríguez de lo Flor, lo baja modernidad. En todos estos cosos, los figuras y motivos de
fragmentación y congelación, ausencia y presencio, movimiento y stasis, nos vuelven a ese momento, ton pun·
tuolmente descrito por Pinkus, en que el escritor humonis·
to siente lo pérdida de su poder, que es en fin una pérdi·
do de sustancia en la palabro divino. Entro lo imagen
como uno especie de baluarte simbólico, alistado paro
un intento intensivo de detener uno creciente polivalen·
cio que señala la caída del universo univalente. En El

decir, menos americana es América, hasta que se alcance

descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón,

el momento en que se cancela del todo el dualismo (95).

un mundo entero se convierte en bandero, blasón, ¡ero·
glífico, en un intento de levantar la melancólica mentali·
dad barroca de su obsesión con las crisis constantes,
revelando que lo que esto mentalidad más anhela es el

desde la explosión del neoplatonismo y la subsiguiente
(y errónea) fascinación con el jeroglífico: la fusión de la
idea y la imagen. Como escribe R. de la Flor 11995),
"Una recta intelección de estos conjuntos simbólicos y
de estas actividades [ ... ] alumbra la naturaleza verdadera de una imagen agente (imago agens)" (14). En
este caso es imposible que sea más recta la intelección
de los indios, pues nunca han visto tal cosa y el verdadero sentido de sus palabras está escondido de ellos mis·
mos. Es la enigmática imagen de la cruz la que actúa
sobre su imaginación vacía. En fin, la cruz llega a ser el
objeto de deseo de ambos culturas, estableciendo así su
semejanza esencial.
Como defiende O'Gormon, el reconocimiento de un
mundo nuevo no sólo no rompe con lo que él llama lo
tripartita Ecumene europeo, "nuestro mundo", sino que
resulta en la pura invención de un concepto adecuado
poro salvaguardar una mentalidad asediado de evidencio que desafía lo imagen tradicional del mundo. Podemos pensar en el indio que Lope construye, o invento,
cuando O'Gorman 11958), hablando del Nuevo Mundo, escribe: "no muestra sino su desnudez que indica su
ser natural vacío de toda significación, una muda promesa, una mero posibilidad en el orden de la cultura"
(88). Y esto promesa no significa más que la posible
realización de su potencia como Mundo Nuevo en el
acto de convertirse en uno versión mejorada del Viejo
Mundo (85): volviendo o Lope, "Por Castilla y León /
Nuevo Mundo halló Colón". En fin, la dualidad emblemático entre lo conciencio que el indio (no) tiene de sus
adivinaciones literales y la que "nosotros", los entendidos (y alegóricos) cristianos, tenemos de los mismas se
cancelo en un dinamismo histórico que tiene como su
propio fin un encuentro estático de lo mismo. En términos
gramaticales, el imperfecto indio bárbaro encuentro su
formo perfecta bojo lo luz del entendimiento agente del
poeta español (Castillo, 2002: 79). En las palabras de
O'Gormon (l 958):
Mientras más se realiza América en su historia, al ir actualizando con mayor plenitud la posibilidad original que la

Lo que falta al indio y, a lo vez, lo que excede su
capacidad de conocerse o sí mismo, o en los palabras
de Slavoj Zizek (1989: 74), that which is in him more
than himself, es su destino como futuro súbdito de la co-

84

11

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fin de la historia.

85

�HORACIO SALAZAR ORTIZ
EN LA IMAGEN DEL VIENTO
Minerva Margarita Vil/arrea/

Horacio Solazar O rtiz nació En Tlalchapa, Guerrero, en 1933 . Radicado en Nuevo León desde
1953, obtuvo el grado de licenciado en derecho por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
donde ejerció la docencia durante 30 años. En 1986 obtuvo un Premio Nacional de Poesía convocado por el Ayuntamiento de Monterrey. En 1990 la Universidad Autónoma de Nuevo León le otorgó
el Premio a las Artes. En 199 1 fue reconocido con la Medalla al Mérito Cívico del Gobierno del

Breve canto a la aurora, En el nombre de
Eva, La cruz azul y otros poemas, Colección de poemas, A vuelta de rueda, Por las horas desiertas,
Elegía sonámbula y otros poemas, La canción que cantamos, Paisa¡es y canciones y Retrato de Bárbara.

Estado de Nuevo León. Entre sus libros de poesía destacan :

Entre lo poesía y lo esperanzo, lo incompatibili-

Así llegamos hoy, diez años después de producida

dad es completo; de este modo el poeta es vícti·
mo de uno ardiente descomposición. ¿Quién se

Ortiz. Un repaso de la obra y de la vida que la hizo

o/revería o preguntarle cómo ha experimentado

posible.

lo vida, cuando ha vivido gracias o lo muerte?

esta frase, a un nuevo repaso de la obra de Solazar

Maestro entrañable, líder estudiantil y sindical, son

Emile Mihoil Ciaron

sus poemas el elemento que más lo destaca, pues su

Como uno gota de aguo entre /os romos

ción lírica de Nuevo León. Y porque en ésta, si el estilo

evaporado bojo el sol de agosto.

es el hombre, el "estilo de hombre", o naturaleza vital,

Como uno gota de aguo entre los romos

que resplandece en su escritura es transparente y diáfa-

obra consolida un punto de lucidez dentro de la tradi-

en/roste en el silencio.

no. Este es el mayor engaño que puede hacer un escri-

Horacio Solazar Ortiz

tor, hacer su ficción tan rica y sustentada que no represente sino la verdad de muchos, que, por miedo, o por
desconocimiento de sí, siempre se leen como a través

"C

reo que la magnificación de las vanguardias ha

de un espejo, pensando que es el poeta el que transpa-

la

sido más bien obra de los críticos, que no del tiempo,

renta sus más crudas intimidades. Sea como fuere,

que es el juez inobjetable en esta materia" (Covarrubias,

obra de Horacio Solazar Ortiz no puede desprenderse

1994: 167). Aunque los críticos sean la personificación

del valor esencial que tuvo como hombre, como lucha-

o la puesta en marcha del mismo tiempo, en materia de

dor social, como pensador y activista del humanismo.

depuración estética esta aseveración de l:foracio Sola-

Así entendía las lecciones de Marx, ligadas intrínseca-

zar O rtiz es fundamental. El tiempo no es sólo obra de

mente a los paradigmas bíblicos. Hoy, a 71 años de

los críticos, sino del polvo mismo de la historia, del

su nacim iento, a 51 años de su llegada a Monterrey,

polvo y de la sangre, es decir, de los lectores o de los

le rendimos un profundo reconocimiento como una de

escuchas en general, en quienes un día se filtra el gusto

esas personas imprescindibles de las que hablaba

y la apuesta, el compromiso vital, por tal o cual poema.

Bertolt Brecht.

87

�la labor de Horacio Solazar Ortiz destaca dentro de

nostalgia y humor. Tampoco hay quien le gane en esa

Su obra se ubica como una de las fuentes de una

Covarrubias, a Poncho Reyes, a Armando lópez. Eso

la comunidad universitaria. Nace en el ejercicio del pe-

capacidad indagatoria de la realidad, en esa mirada

tradición poética satírica y lapidaria en el estado. Sus

tuvo un gran impacto en mí porque desarrollé una sensa·

Vida Univer-

nítida y fiel que transforma el trazo de la tinta en una

poemas más contundentes son pequeñas obras maestras

ción de pertenencia a ese mundo cultural.

sitaria de los años sesenta. Y trabajando, ya con respon-

imagen monumental. En él la tradición observa y apun-

de gozo y placer, de ironía y escarnio. Un Catulo extra·

sabilidades de familia e hijos, ingresa a estudiar leyes.

ta, toma nota del tiempo presente desde un remoto y

viado en nuestro siglo y en nuestro espacio, un Catulo

ALFONSO REYES MARTÍNEZ

Continúa en el trabajo docente pero no se reduce a él;

cierto saber. Ese saber que la lectura bíblica otorga a los

breve pero ~icaz y terco, como el romano.

A Horacio lo conocí hace muchos años. En los años

cumple con la condición de universalidad a la que todo

evangélicos. Y aunque, como en la poesía de Gabriel

universitario que se precie debería aspirar. Su construc-

Zaid, el sinsentido de la rutina lo conduzca a una duda

requiere su geografía literaria de Cartago y Mesopota·

dacción de

ción va más allá de las aulas, aunque en ellas haya dejado

constante, siempre encontrará aliento en la lucha amoro-

mio que de Montemorelos y Tlalchapa. la inmediatez y

literatura y periodismo. lo extraño porque fue un hombre

Tengo que preparar
notas de clase / y buscar el alma de los que me oyen.

sa. Sin embargo, el deseo en la obra de Solazar Ortiz

la distancia; lo que de entrañable vive en ambas, lo que

muy generoso y especial en su trato. Un trato que yo

es desbordante y plácido. No está sujeto por las cade-

de entraña reduce a sus horas desiertas, despiertas por

entendí de maestro. Después lo vi seguido, ya en la uni-

Su amor a la palabra parte de la fe en la Biblia y en

nas de la razón intelectual. Su razón poética es el filo

la sangre, por la tinta de la vida.

versidad, en la lucha universitaria, en el sindicato. Otra

los clásicos griegos y latinos, pero su fe no es ciega.

del sentimiento apuntando hacia la luz del mismo, tanto

de mis grandes coincidencias con él fue en

Indaga en los libros sagrados y en la literatura mitológi-

que en un momento dado hace que nazca Venus en la

Cuando entré, ya estaba la revista por terminar. En la

ca en cuanto manantiales de conocimiento, explora allí

misma calle del Correo: "El mismo tono epigramático y

riodismo, desempeñándose en el periódico

su alma buscando la de sus alumnos:

la condición humana para más tarde establecer vínculos

descreído siguió campeando en el cuaderno

y relaciones con la realidad. Desacraliza las lecturas y

ras desiertas.

redimensiona los acontecimientos en el viaje de la escri-

Ciudadano que habita en la ley de la palabra, igual

Tres impresiones

setenta. Yo era muy joven. Él trabajó como jefe de re·

Vida Universitaria.

Platicábamos mucho de

Apolodionis.

imprenta Vallarta, de Covarrubias, tuve muchas pláticas
con Horacio. Y después, la oportunidad de trabajar con

Por las hoLETICIA HERRERA

él en lo que era la Escuela de Verano, que en ese tiempo

tón, aparece en el mini-poema 'la muchacha del Co-

Pienso en él de manera recurrente como lo conocí en mi

se llamó "Ciclo de verano Francisco M. Zertuche", y que

mango,

adolescencia, cuando empecé a reunirme con él por las

se desarrollaba en las prepas l y 3. Eran las prepas las

Ese tono, para entonces ya medio jugue-

tura. Siempre el tránsito y el principio del desmorona-

rreo', la cual, entre paréntesis, era un auténtico

miento. Volver para partir. Partir para escribir el viaje.

no tenía nada que pudiera dar lugar a hacer un chiste

tardes para platicar sobre literatura, poesía y la vida en

que la organizaban, y Horacio fue el que la hizo. Fui-

Transformar, a través de la palabra, la realidad en otra.

con su belleza. Si el poema (de seis escasos versos)

general. Charlar con él, conversar largo y tendido, con

mos a México a ver algunas cosas. José Emilio Pacheco

Recurre a las formas clásicas. En su ruta poética des-

puede parecer un chiste, la muchacha que le dio origen

sus impresiones, sus opiniones; hasta llegué a tallerear

y Carlos Monsiváis vinieron entonces. Pacheco regaló

tacan el epigrama y la elegía. Y es el don del contraste

era real y yo la pude observar a mi placer, mientras ella

con él en ese tiempo. Duró poco este trabajo, supongo

su primer libro a Horacio y aquí lo presentó. Y yo tuve la

en su escritura, observado también en la cualidad de los

avanzaba por Washington hacia el poniente, cruzando

que porque yo no lo creía necesario, quizás por la cer-

fortuna de asistir al nacimiento de varios de sus libros:

géneros mencionados, el que congrega la complejidad

Zaragoza. Recuerdo que hasta me paré como quien

canía. Eran sesiones vespertinas de conversación y Ira·

de un laberinto emocional arrebatado por los fueros de

espera que cambien los semáforos, en esa esquina del

gos. Algo que él solía hacer con sus amigos. Era muy de

la ternura, el enamoramiento y la solidaridad ante el

Correo" (Covarrubias, 1994: 171 ).

despliegue constante del abandono y el escepticismo.

Breve canto a la aurora, que se hizo en la imprenta VaEn el nombre de Eva, que trae un dibujo muy

llarta, y

su casa, muy de estar sentado en su departamento. Vivió

bello de Armando lópez. En junio de 2000 llegó con

Hoy, a tres años de haber antologado su obra, y al

en pocas casas. Recuerdo la de Reforma, en la colonia

Andrés Huerta a mi casa. Reconoció todo bien, pero ya

Así, su lírica oscila entre el repaso lánguido de un paisa-

enfrentarme de nuevo a ella en

Por las horas despiertas

Acero. Después, los condominios Constitución. Su pa·

no muy bien, y tengo de esa fecha, el 7 de junio, el libro

je regional, de perales en flor e inviernos crueles y tenta-

(200 l ), descubro a un poeta esencial de nuestra tradi-

sión era la propia capacidad de pensar. Una de sus

Historias del norte y del sur,

culares, y la calidez siempre verde de las selvas del sur.

ción, un poeta que tuvo prisa por publicar sus libros,

máximas virtudes fue el discurrir sobre la realidad y la

de Nuevo león. Es un amigo muy querido de toda la

Con vértigo y violencia su palabra se encumbra en la

quizás defendiéndose de las garras tanáticas que se

literatura. Era capaz como orador. Discurría puntualmen·

vida, aprendí de él muchas cosas, sobre todo a querer-

desnudez epigramática. Y de una visión descarnada , la

acercaban, pero un poeta clave, depurado y alto en sus

te sobre lo que él quería o le interesaba. Creía en y

nos, y lo que más valoro de él son sus convicciones po-

vulgaridad le resulta prodigiosa para establecer con

cavidades sinuosas.

explotaba las posibilidades del lenguaje como orador, sien·

líticas, siempre muy firmes y admirables.

del Consejo para la Cultura

decoro las líneas y el contorno de la belleza a ponderar.

la fe de Horacio Solazar Ortiz recorre toda suerte de

do líder sindical, como poeta, como amigo. Entre los hijos

Horacio Solazar Ortiz atina en el filo de su irregulari-

pasiones; la más acentuada es la pasión por las adoles·

con los que se vinculó, su cercanía era, más que afectiva,

MIGUEL COVARRUBIAS Y SILVIA MUARES

dad. En la mayor parte de sus poemas prevalece un

centes. las mujeres ocupan un sitio vital en la poesía de

intelectual. No viví un acercamiento que se circunscribie-

Era un hombre inteligente, brillante intelectualmente, a

tono sensiblero que se endulza con un lenguaje predomi-

este autor. Y a las parejas de amantes se las encuentra

ra a lo familiar, lo que me parece que está bien.

pesar de su modestia de vida. Era un trabajador, que

nantemente gastado y del cual él mismo tiene concien-

en cualquier lugar; se invoca al amor hasta en el campo

Cuando empecé a escribir, me pesaba mucho el ape-

cia: "Tal vez deba disculparme por adelantado por mi

sitiado por la guerra. Y tal parece que la guerra es siem·

llido Solazar. Pensaba que iban a pensar que copiaba

tendencia a divagar, por las d ificultades que encuentro

pre y está en todas partes, pues los amantes encuentran

la escritura de mi padre o de mis hermanos, y que eso

los años sesenta. Fue editor de

para practicar la concisión y la pulcritud verbal, a tono

obstáculos permanentes para saciar su sed.

con tus cuestionamientos" (Covarrubias, 1994: 166). Sin

la preocupación por el conflicto social está presente

embargo, aun cuando en cada libro pocos poemas sa-

en su obra como una constante que deriva de una arrai·

len de ese patrón, es en esa desigualdad donde acierta

goda convicción ideológica: la sociedad no parece

su poética. Y acierta porque en ella hubo un riesgo, el

calmar a la barbarie que la habita . la guerra pone en

riesgo que implica el internarse a fondo en los abismos

marcha su lamentación: Vietnam y la nostalgia de la

de sí, en la miseria de sí, en la riqueza que las entrañas

guerra unen al hijo-niño y al niño-padre; bajo esta temá·

deparan. De su generación no hay quien le gane en

tica en sus textos padecen los horizontes del otoño.

88

tenía que trabajar mucho para resolver los problemas de

Vida Universitaria en
Interfolia, el boletín de la

su casa. Era ¡efe de redacción de

no me ofrecía la oportunidad de un espacio de aprendi-

Biblioteca Universitaria Alfonso Reyes, que en ese enton-

zaje autónomo. le pregunté si no le importaba que me

ces estaba ubicada en 5 de Mayo, entre Zaragoza y

quitara su apellido para firmarme como. escritora. Me

Zuazua, abajo del monumento de Mariano Escobedo,

dijo que por supuesto que no. Miedos de novicia.

entre los dos palacios. Era padre de familia , estudiante

lo más entrañable que recuerdo es una imagen muy

de leyes y, recalco, muy buen estudiante. Hablaba con

presente que se refiere a los años en los que él me lleva·

mucha contundencia y propiedad. Tenía lecturas de cues-

ba a las reuniones con sus amigos poetas y pintores. Ahí

tiones sociales, filosóficas, cosas fundamentales, y una

conocí a Rolando Guzmán, a Mario lópez, a Miguel

formación literaria. Su conocimiento de la

Biblia era

im·

89

..

�presionante. Se salía mucho del término medio. Era muy
buen conversador. Su papá fue profesor, se llamaba Te-

tos, como nosotros. Sus intervenciones eran escuchadas

lémaco, era maestro y le enseñó a leer. En su infancia

con mucha atención. Recuerdo que cuando estudiante,

apreciaban mucho los libros y su papá tenía una biblio-

Horacio era vicepresidente de Leyes (la facultad) y en-

teca. Él, Horado, era arriero, un hombre de campo.

tonces hubo una trifulca . El presidente abandona la asam-

Tenía unos pies muy bellos y caminaba como camina la

blea que preside y ésta queda a la deriva. Entonces

gente en el campo, con un paso suave, especial. Y una

Horacio toma la palabra y decide que, si aceptábamos

de las cosas más destacables es el hecho de que él no

el resto de los miembros de la asamblea, él entraría como

sufrió el mareo de lo novedoso.

el presidente en funciones; y ese es un ejemplo de la

Cuando yo lo conocí -dice M iguel-, lo vi como un

presencia que tenía Horacio, que se ganaba a la hora
de los discursos. No ganaba los concursos de oratoria

pareció que fuera a haber una relación de amistad entre

porque su discurso era un discurso que sonaba ríspido,

nosotros. Yo iba a entregar colaboración al tiempo que

amargo, directo. Causaba un gran impacto, era un dis-

!Tomado del Diccionario Enciclopédico

Apolodionis. Él

publicaba eventual-

curso muy lógico, sin adornos y muy esencial en lo que

abreviado de historia de los grandes ciudades

mente algún poema, y quizás lo conocí gracias a César

decía. Buscaba argumentar, razonaba de una manera

antiguos. T. XIV, p. 387, Madrid, 1689)

lsassi. El soneto "María", que está en el primer libro de

que se antojaba irrebatible, pero la gente, a la hora de

Horacio y después en otros libros, era a lgo que contras-

votar, votaba por los otros, que eran discursos más con-

taba con lo que hacíamos y creíamos que debía ser la

cesivos.

I,

HISTORIA DE CARTAGO

LA MUCHACHA DEL CORREO
para Fernando García Luna

Vi pasar uno muchacho
por la calle del Correo,
con las nalgas tan redondas

Hace tres milenios los fenicios fundaron Cartago.

y la raya tan en medio,

literatura . Horacio no estaba al día, era tradicionalista.

Aunque su mayor debilidad eran las mujeres, y no

Pero esto no tendría ninguna importancia

que parecía la obra

Y lo que él hacía eran cosas ya muy vistas. Primero era

discriminaba mucho, la más pronunciada era la debili-

a no ser por los pollos de Claudio Pulcro

maestra de un ingeniero.

muy solemne en su escritura y luego que se nos vuelve

dad por las jovencitas, por las muchachitas.

ahogándose en las aguas del Mediterráneo,

1

'r

Breve muestra antológica

hombre hosco, como que éramos agua y aceite. No me

hacíamos la revista

1

bre de trabajo. No caía en sentimentalismos ni arreba-

baquetón, hizo que interviniera el humor, el sarcasmo en

Era un político y era un poeta con gran sensibilidad

un inicio. Un poco por la incipiente amistad, por simpa-

que escribía una poesía disonante porque no era lo que

de revelar el fin de la Perla del Océano... )

tía, empieza Horacio en la revista como un colaborador

se antojaba que debía ser la poesía.

Mientras Pulcro, irritado, sentenciaba:

más; con el tiempo se vuelve un poeta fundamental. Ahora, en

Apolodionis,

(por negarse a comer en el momento preciso

1

15 de enero de 1980

"Si no queréis comer, bebed por lo menos".

aparece Horacio como una presen-

cia sólida, cuando al inicio no fue de los fundadores. Él
escribía con mucha seguridad, era muy bien hecho. Así

EL DELFÍN

LA SINFONÍA

Bibliografía

Era un delfín que jugaba con tu cuerpo

Nadie es indispensable, pero todo mundo hace falta.

en las olas azules

Cada individuo es un acorde de la gran sinfonía.

con las cla-

Covorrubios, Miguel 11994). "Los vanguardias siempre han producido

Aquel delfín parecía

La sinfonía más bella y trágica que se oye bajo el sol.

ses. Después deja el periódico, se concentra en las cla-

mucho ruido y pocos nueces: The 0/d Man. Conversación con

el poema imposible que soñé para ti.

La triste sinfonía infinita de la vida sobre lo tierra.

ses y más tarde en el sindicato. Conocía muy bien la

Horocio Solazar Ortiz•, en Junto o uno taza de café. Converso·

Pero el poema que soñé

vida de Stalin, y objetivamente la valoraba. Fue secreta-

ciones. Monterrey: Ediciones Castillo.

era tu cuerpo desnudo

Monterrey, 28 de septiembre de 1991

en la noche marina.

Reynoso, 27 de septiembre

fue que se ganó su sitio, a base de esa constancia.
Horacio no dejaba de escribir a pesar del periodismo.
Ingresa a la preparatoria como maestro, luego combina
el trabajo de

Vida Universitaria

e

Interfolia

The 0/d Man

Solazar Ortiz, Horocio 12001 ). Por /as horas despiertos. Antología. Prólo-

porque era mayor que nosotros y en ese tiempo, la ju-

go y selección de Minerva Margarita Villorreol. Monterrey: Uni·

ventud, siete años es una gran diferencia. Él era un hom-

versidod Autónomo de Nuevo León.

rio general del Sindicato. Le llamábamos

90

91

�LA DESMEMORIA POLÍTICA
Y LOS MONUMENTOS FRANQUISTAS
Enrique Fernández

por puro pragmatismo, la amnesia histórica se instituyó
como modus operandi de la política española en 1975,
cuando el último gobierno franquista cedió el poder con
la condición de que no se pidieran cuentas del pasado.
La guerra civil y las muchas injusticias de tantos años de
dictadura tuvieron que meterse en la caja de Pandora de
lo que se ha llamado la desmemoria, esto es, un olvido
voluntario y continuado del pasado reciente. Aunque la
transición a la democracia se concluyó con éxito a finales de los setenta, la práctica de la desmemoria sigue
vigente en España hasta hoy. En la década de los ochenta, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), a pesar
de haber ganado las elecciones por mayoría absoluta,
prefirió no reabrir el pasado porque ello hubiera supuesto poner en peligro la ¡oven democracia española, aún
frágil, como demostró el intento de golpe de Estado del
teniente-coronel Tejero. En los noventa, la democracia
estaba ya afianzada en una España totalmente integrada en la Comunidad Económica Europea, pero el neoconservador Partido Popular (PP) en el poder continuó sin
revisar la historia reciente. El PP contaba entre sus filas
con muchos descendientes directos del franquismo, como
es el caso de su ex presidente, José María Aznar, cuyo
padre había sido un conocido intelectual franquista. En
segundo lugar, las generaciones españok:is más jóvenes
no mostraban interés por revisar lo que consideraban un
pasado remoto e irrelevante. El PSOE acaba de volver
al poder en 2004. Es sintomático que sus primeros actos
conmemorativos hayan sido por las víctimas del atentado de extremistas islámicos el 11 de marzo en Madrid.

Es además poco probable que en el futuro este partido
reabra un pasado que poco puede rendirle electoralmente en el nuevo clima político de internacionalización.
Si la receta de la desmemoria parece haber funcionado en la hoy próspera España, su aplicación no ha
sido una tarea fácil. Al consensuado acto de amnesia
inicial de los años de la transición democrática ha seguido una estricta dieta de olvido en la vida diaria. En este
texto presentamos un caso concreto de cómo la sociedad española ha podido seguir olvidando durante los
últimos 30 años. En concreto, analizamos aquí cómo los
españoles se han confrontado día a día, desde 1975
hasta el presente, con los muchos monumentos que el
franquismo erigió para conmemorar a sus caídos en la
guerra civil, y que en su mayoría siguen en pie.
La España democrática ha tenido que convivir con
unos monumentos que conmemoran la guerra civil en los
términos con los que el franquismo la presentó, esto es,
como una contienda contra los enemigos de la patria,
cuya barbarie justificaba el levantamiento militar del general y sus 40 años de dictadura. Estas efigies son un
buen caso de estudio para analizar la desmemoria porque, al enfrentarse con ellas, ésta tiene que hacer frente
a la memoria en su manifestación más sólida y palpable: el monumento conmemorativo. En estos monumentos, el término memoria se escapa del campo escurridizo de la psicología y cobra el sentido concreto de una
praxis social concreta de erigir monumentos, celebrar
ceremonias, etc. Los muchos monumentos erigidos por el
franquismo varían en forma y tamaño. En su modalidad

93

�más sencilla y frecuente son simples cruces con una leyenda genérica dedicada a los "caídos por Dios y por
España" o con los nombres de los caídos franquistas del
lugar donde se ubican. Al otro extremo está su expresión
máxima, que es el enorme Valle de los Caídos en las
cercanías de Madrid, una de las mayores basílicas del
mundo, coronada con una ciclópea cruz de piedra.
Como el folleto oficial lo describió en su día, se intentaba hacer "una cruz que extendiera sus brazos, que abarcara la geografía [de España]" (Ministerio de Información y Turismo, 1959: 12, 39). El enorme Valle de los
Caídos y las miles de placas en los lugares más remotos
de España tejen una red de la memoria que evoca una
visión partidista de la contienda, una visión en la que se
excluye a los caídos del otro bando, a los que se considera enemigos de la patria y de sus valores tradicionales, especialmente de la religión.
No hay nada de excepcional en que el franquismo
erigiera monumentos a los muertos en el campo de batalla. Tras el baño de sangre que fue la Primera Guerra
Mundial, todos los países empezaron a erigir los propios, una práctica que sigue vigente. Lo que sí es excepcional del franquismo es la cantidad de éstos y su uso
continuado para fines políticos.
Esto se explica por la necesidad que el régimen franquista tenía de mantener viva su interpretación mesiánica del levantamiento del general Franco y así justificar
los cuarenta años de dictadura. El régimen quería legitimarse manteniendo viva la memoria de la guerra civil;
los monumentos servían de punto de reunión en sus ceremonias anuales. Por ello, durante el franquismo éstos no
siguieron la evolución típica de un monumento conmemorativo -es decir, ser lentamente olvidado hasta convertirse en parte del mobiliario urbano o del paisaje rural. A diferencia de los monumentos a los que murieron
en las guerras coloniales en Cuba o Filipinas, los erigidos por los franquistas no se han convertido en centros
de plazoletas donde la estatua de un señor con bigote,
héroe de una guerra olvidada, sirve de escondite en los
juegos infantiles. Los monumentos franquistas no han sufrido esta evolución, ni durante el franquismo, que se
esforzó en mantenerlos activos como iconos políticos, ni
durante la democracia, que se vio obligada a transigir
con la presencia de su interpretación partidista de la
guerra civil.
A pesar de la incomodidad que los monumentos franquistas causan en la sociedad española actual, la mayoría de ellos sigue en pie tras casi 30 años de democracia. Si el franquismo hubiese terminado de manera vio-

94

lenta, una damnatio memoriae habría tenido lugar y sus
monumentos habrían sido derribados, como ocurrió con
los monumentos nazis en Alemania. El Templo del Honor
en el Konigsplatz de Munich, donde Hitler hizo enterrar
a los muertos del Putsch de la Cervecería, fue derribado
al poco tiempo de acabar la guerra. En otros casos,
como el Reichsbank de Berlín, los símbolos nacionalsocialistas del edificio fueron suprimidos. En España, la
naturaleza pactada de la transición no permitió la destrucción de estos monumentos. Tampoco fue posible eliminar los símbolos franquistas de la mayoría de ellos,
pues no son un mero añadido ornamental sino parte estructural de su diseño. Los monumentos franquistas desaparecidos desde 1975 lo han sido más por la erosión
del tiempo y las reparaciones urbanas que por una actuación políticamente intencionada. Un caso revelador
de esta lentísima eliminación de la memoria del franquismo son las monedas con la efigie del general Franco,

que siguieron circulando hasta bien entrada la década
deaba el monumento [el Valle de los Caídos] hasta no
de los noventa, cuando fueron finalmente retiradas por
dejar rastro de él -cosa que nos parece una barbaridad- o se asume como lo que es, un conjunto escultórisu desgaste. Igualmente, algunas placas conmemorativas franquistas han sido arrinconadas con discreción
co-arquitectónico, producto de un pasado del que ya no
se puede renegar, colocado en nuestra Sierra Madrilecuando se remozan las fachadas o se derriban viejos
ña, bueno para visitar [ ... ]. Las mismas libertades que
muros. Otros monumentos han sido desplazados de sus
ellos se tomaron en su momento, nos hemos permitido,
prominentes ubicaciones a otras más discretas, como las
siguiendo un principio puramente barroco: el interpretar
estatuas ecuestres de Franco que ocupaban las plazas
la imaginería a nuestro modo de hoy día vestidos como
mayores de Valencia o el Ferro\, aunque aún permanetales" (Costus, 1987: 1). El resultado son fotos coloreacen en otras, como la de Santander. Pero si algunas
das al estilo de Andy Warhol en las que personajes del
estatuas del general Franco han sido reubicadas o elimimundo del pop madrileño de la época aparecen en
nadas, los monumentos a los caídos son mucho más diposturas que imitan la imaginería del Valle de los Caífíciles de eliminar por su carácter de monumentos funerados. Los ángeles que presiden la entrada de la basílica
rios. El caso más evidente es el Valle de los Caídos, mismo
se cambian por dos hombres jóvenes en ropa interior y
que contiene los restos de miles de cuerpos encastrados
provocativas poses gay; el león de San Marcos con su
con cemento en los osarios laterales del altar mayor, a esheroica melena al pie de la gigantesca cruz se convierte
casos metros de la tumba del general Franco.
en un perro afgano cuyo pelo ondula al viento, como si
Dado que eliminar estos monumentos es imposible,
fuera llevado en un auto descubierto a alta velocidad; la
desde 1975 la sociedad española ha aprendido a mitimonumental estatua de una Dolorosa con un Cristo yagar su inevitable presencia en la vida diaria. Ninguna
ciente, a la entrada de la basílica, es parodiada en una
ceremonia oficial se celebra en ellos y el público que los
foto de la cantante Alaska con un joven en sus brazos.
visita es escaso. Los trabajos de mantenimiento han ceEl cine español posterior a 1975 presenta la misma
sado, lo que es muy evidente en el Valle de los Caídos,
recontextualización
paródica del Valle de los Caídos. La
cuya bóveda excavada en la roca gotea copiosamente.
película Espérame en el cielo (1987) narra la historia
Pero ya que el proceso natural de deterioro es demasiaficticia
de un español de clase media que, por su gran
do lento, el pueblo español ha recurrido a otros procediparecido con el general, es secuestrado por los servicios
mientos de deconstrucción más expeditivos. Inmediatasecretos franquistas para obligarlo a hacer de doble en
mente tras la muerte del general Franco comenzaron a
situaciones peligrosas. Al final, Franco muere en los años
aparecer diversos artículos en la prensa y las revistas
sesenta y es enterrado en el panteón familiar del doble.
progresistas que criticaban el gusto estético del Valle de
Mientras
tanto, el doble continúa obligado a hacer el
los Caídos, que fue diseñado personalmente por Franpapel del dictador hasta su muerte en 1975, cuando es
co. Así, la revista Triunfo en 1975 hablaba de "desmonenterrado
en la cripta del Valle de los Caídos. La pelícutar pieza por pieza [el Valle de los Caídos] y estudiar su
la más reciente sobre el tema, los años bárbaros (1997),
significado dentro del conjunto, cosa nada complicada
presenta de manera cómica un episodio de los prisionepor el simplismo de su expresión" (Moreno, 1976: 38ros que fueron obligados a trabajar en la construcción
41 ). Las descalificaciones han abundado para este model Valle de los Caídos. La película se basa en la histonumento, al que se ha tildado de kitsch católico burgués,
ria real del luego famoso historiador Sánchez Albornoz
de megalomanía fascista construida con un estilo antiy otro compañero, quienes en 1948 escaparon del camcuado e, incluso, del gran falo que Franco no tenía. La
po de trabajos forzados en el Valle de los Caídos, disfrafamosa Movida Madrileña de los ochenta se enfrentó
zándose de turistas en un auto descapotable conducido
con el monumento en este mismo tono paródico. El equipor dos turistas americanas. En vez de tratar esta fuga
po artístico Costus publicó en 1987 una serie de fotocon
tono heroico, la película hace de ella un episodio
composiciones que es una parodia sistemática del Valle
cómico.
de los Caídos y su imaginería nacional-católica. En el·
La industria turística de España ha realizado también
prólogo del libro de fotocomposiciones, los autores exuna reapropiación de algunos de los memoriales del franpresan así su intención: "Cuando empezamos a pintar la
quismo al incluirlos como visitas en el circuito turístico de
obra, hacía años que la democracia se solidificaba en
las afueras de Madrid. La nueva guía oficial de la visita
España, los mismos que llevaba muerto el general [Franal monumento es prácticamente la misma que publicó el
co], y debido a su cercanía a la capital, o se bombar-

95

�Ministerio de Información y Turismo franqu ista en 1959,

frentadas de la que se alimentaba el franquismo. Ade-

pero ahora es publicada por el Patrimonio Real, organis·

más, el escepticismo moderno sobre las posibilidades

mo del que ahora depende el monumento. Frente a las

de representar el pasado en monumentos grandilocuen-

referencias a la guerra civil y al significado del monu-

tes los haría estéticamente inaceptables. Frente al con-

mento de la primera versión de la guía, ahora ésta se

cepto de un caído de proporciones míticas y abstractas

abre explicando cómo el Valle de los Caídos es parle

del franquismo y sus monumentos estandarizados, estos

del conjunto monumental de la Sierra de Madrid, que

nuevos monumentos son conmemoraciones puntuales de

incluye el Escorial o el palacio de la Granja de San

eventos concretos, erigidos por comunidades autónomas,

lldefonso. la descripción que del monumento se hace en

ciudades y toda una pluralidad de organizaciones, a

la guía no es muy diferente de la que en otros volúmenes

veces a iniciativa de familiares de los ejecutados duran·

publicados por este organismo se hace del Museo del

te la represión franquista . De este tipo son varios monu·

Prado o del Palacio Real. El Valle de los Caídos es pre-

mentas recientes a las Brigadas Internacionales, a los

sentado como obra única por sus colosales proporcio-

muchos fusilados que fueron enterrados anónimamente,

nes y por la complejidad de su simbología artística, no

el parque dedicado a Federico García lorca en Grana·

por su significado. El franqu ismo es eufemísticamente lla-

da o el monumento en Por! Bou a Walter Benjamín, que

mado "aquel régimen"; el general Franco es "el ¡efe del

se suicidó en este paso fronterizo con Francia ante la

Estado español desde

la

citada guerra civil hasta su

muerte", "el ¡efe de Estado anterior" y "un personaje his·

¿QUIÉN DIABLOS ES
ENCARNACIÓN BRONDO WHITT?
Armando Hugo Ortiz
- - - - - ---- - -

posibilidad de que las autoridades franquistas lo devolvieran a la Francia de Vichy y a la Gestapo.

tórico" (Sancho, 1999). En algunas de las guías publi-

El olvido consensuado del pasado no es una receta

cadas por editoriales privadas ni siquiera se menciona

inventada en España . la misma receta se ha aplicado

la presencia de la tumba del general Franco en el altar

en Europa desde 1945, donde el mejor ejemplo es Ale-

mayor. Al fi na lizar la visita a la basílica, el turista extran-

mania, cuyo pasado no sólo se ha olvidado: el país se

jero, que en muchos casos visita el monumento como

ha convertido en uno de los líderes de la Comunidad

parte de un paquete de excursiones organizadas, pue-

Económica Europea y de la resistencia frente a la políti-

de comprar artesanía de Toledo o muñequilos de toreros

ca de Estados Unidos. Igualmente, el exceso de la me-

y bailarinas en la tienda de la basílica y concluir el día

moria parece ser una de las causas de las guerras civiles

cenando mientras contempla la escenificación de un tor-

y las limpiezas étnicas que han asolado la antigua Yu-

neo de caballeros medievales o un espectáculo de fla-

goslavia. Es difícil pronosticar durante cuántos años más

menco. Entre los muchos turistas extranjeros que visitan

la desmemoria seguirá aplicándose en España y si este

¿Medicastro?

no que me intrigaba e incomodaba -

medicastros-,

dicho por un egresado de la institución. Se lo atribuía a
Supe por primera vez de Encarnación Brondo Whitt en

sí mismo como gesto de humildad, no para denigrar a

almo moler o

1998, gracias al doctor Hernán Salinas Cantú, catedrá·

su

tico de la Facultad de Medicina de la UANL. Como

chacota, en un estilo muy característico. Un rastreo en

responsable del archivo histórico de esa facultad, yo

varios acervos históricos me iluminó un poco más sobre

había rastreado algunas insinuaciones sobre la clausura

este escritor regiomonlano poco conocido.

de la institución que se dieron a principios del siglo

a sus colegas, con tono irónico y de

'/J...

En un simposium de historia de la medicina desarrollado en
ese mismo año, el doctor Salinas hizo esta referencia:

el Valle de los Caídos hay algunos pocos españoles que

pasado se archivará en el repositorio empolvado de la

El gobierno de Nuevo León, viendo lo raquítico de los estu-

Datos biográficos y bibliográficos
Encarnación Brondo Whitt nació en Monterrey, Nuevo

no pueden ignorar su significado, pero que se ven en-

Historia Nacional, a pesar de no haber sido procesado

dios de medicina (diremos los cosos cloros) que en Monte-

león, el 17 de octubre de 1877, hijo de Encarnación

vueltos por el espíritu festivo de aquéllos, que con fre-

en un debate a ese nivel. Mientras tanto, la receta de la

rrey se hacían, y que coda año salían de las aulas, al lado

Brondo y Mercedes Whitt. Cursó estudios básicos en

cuencia tienen que ser amonestados por los vigilantes

desmemoria sigue funcionando a pesar del adagio de

de los garbanzos de a libro, una avalancha de medicas·

Monterrey y la educación media en el Colegio Civil. El

para que guarden el respeto debido al gigantesco ce-

que las naciones que olvidan su pasado están condena-

Iros, determinó cerrar la escuelo y que el grupo que se

padre, introductor de ganado menor a Monterrey, tuvo

menterio en el que se encuentran.

das a repetirlo.

matricularía en septiembre fuese el último que estudiase en

recursos suficientes para costear los estudios de su hijo

Monterrey.

mayor, Tiberio, en la Escuela Nacional de Medicina, y

Además de estas estrategias de recontexlualización

después, de Encarnación, en la Escuela de Jurispruden-

de los monumentos franquistas, la sociedad española ha
hecho su presencia más llevadera con actuaciones más
contundentes. Nuevos monumentos a las víctimas de la
facción perdedora de la guerra civil se han erigido des·

memoria. Estos monumentos son de tamaño pequeño,
ya que nadie ha propuesto erigir una réplica gigantesca
al Valle de los Caídos. No sólo la desmemoria oficial
hubiera hecho difícil una obra de esta magnitud, sino
que entrar en confrontación directa con la versión franquista de la guerra hubiera supuesto reconocer la visión
trágica y cainista de las dos Españas eternamente en-

cia de la capital en 1896.
Una tragedia familiar, la muerte de Tiberio en 1897,

de Encarnación Brondo Whitt. Una posterior

a punto de concluir sus estudios, provocó el retorno de

costumbres.
Bibliografía

de 1975 para conmemorar una diferente visión del pa·
sado y romper así con el monopolio franquista de la

Nuevo León. Novela de
1896-1903. México, Nuevo León, Chihua-

Esta cita corresponde al libro

Costus Uuan Carrero y Enrique Naya) (1987). Valle de los Caídos. IWJ·
drid: Conse¡ería de Gobernación.
Ministerio de Información y Turismo (1959). Noto informativo sobre e/
Vol/e de /os Caídos. Madrid: lmnosa.
tw:Jreno, Juan (1976). "En el valle del Nacional Catolicismo', en Triunfo

721 (38-41).
Sancho, José Luis ( 1999). Santa Cruz del Valle de los Caídos. tw:Jdrid:

hua

inve~tigación documental corroboró ese dicho, con una

Encarnación a Monterrey y su matrícula en la Escuela de

corrección: el gobernador Bernardo Reyes ordenó la clau-

Medicina, carrera que originalmente deseaba, cursán·

sura de la Escuela de Medicina en 1898, pero no por_

dolo de 1897 a 1903. Recién titulado, optó por viajar

deficiencias académico-escolares, más bien por falta de

a la ciudad de Chihuahua junto a José Morales, compa·

alumnos; para el ciclo que iniciaba en septiembre no

ñero de generación, en busca de un mejor futuro profe-

hubo una sola inscripción a primer grado.
El doctor Salinas tuvo la gentileza de facilitarme el

sional, argumentando que en Nuevo león había "pléto-

citado libro de Brondo Whitt. Su lectura aclaró el térmi-

trataba de sed de experiencias y aventuras). luego se

ra de médicos" (el paso de los años confirmó que se

Patrimonio Nacional.

97

96

�desplazó a la Sierra Tarahumara, hasta Ciudad Guerrero, donde comenzó a ejercer la profesión. Contrajo
matrimonio allí con Beatriz González en 1904, y procrearon una numerosa descendencia.
En 1914 tuvo de nuevo el deseo de recorrer mundo y
se incorporó a la Revolución, en la Brigada Sanitaria de
la División del Norte; participó en las campañas de Torreón y Zacatecas, dando la atención inicial a los heridos antes de su remisión a los hospitales. Esta experiencia le proporcionó material para uno de sus futuros libros: La División del Norte ( 1914). Un testigo presencial
(1940) 1•
Luego de esa incursión militar retorna a Ciudad Guerrero. A partir de entonces, afirma Héctor González
( 1993), "ha hecho una vida tranquila en la que ha mezclado las actividades propias de un médico de una pequeña población con el cultivo de las letras, pues tiene
gran facilidad para escribir, principalmente para hacer
diálogos y descripciones". De su perfil filantrópico, afirmó una hermana superviviente de Brondo:

Continuó como colaborador de El Heraldo, escribien·
do sobre temas muy variados prácticamente hasta su
muerte, el 17 de diciembre de 1956. Se publicó en
primera plana la nota luctuosa, que incluyó entre otras
reflexiones la siguiente:
De este magnífico literato debe decirse en justicia, que es
el cantor del Papigochi y defensor decidido de la tribu
discriminada y errante: la tarahumara. [ ... ) Descanse en

Nuestra vida [de estudiantes) era monótona y apacible;

ner en sus crónicas el sabor de la vida y la jovialidad de la

par la mañana, trabojar en el Hospital [González]; ense-

amistad bien entendida (De León, 1976).

guida comer en compañía y alegremente; par la tarde estudiar, alrededor de cuatro horas cada tarde; y por la no-

La misma nota de El Heraldo menciona estos títulos
como obra inédita: Los indígenas, Gente de bronce, La

che, con alguna frecuencia, irnos de parranda. Solíamos

Tarahumara, De Obregón a Calles, Nueve años de historia 1925-1933, Musa norteña. Relatos autobiográficos. 1929-1941.

de Cuauhtémoc, pero este lugar era el menos adecuado al

Hacía grandes caminatas para atender y vacunar a los
tarahumaras, durmiendo en plena sierra, bajo árboles, mal
comido, pasando a cabollo ríos crecidos. Llegaba a su
casa con la ropa empapada, lodoso pero feliz. Nunca lo
vimos mohíno, renegando de su profesión, que la siguió
con verdadero apostolado (De León, 1976)

En 1919 apareció su primera publicación, de la cual
sólo tenemos mínima referencia bibliográfica: El dios Pan
(San Antonio, 1919). En algún momento publicó reseñas de cacería en el periódico nacional Excélsior, donde era redactor su paisano y amigo Ignacio Morelos
Zaragoza, hijo. En 1935 se publica en México Nuevo
León. Novela de costumbres. 1896-1903. México, Nuevo León, Chihuahua, siendo su impresor Jesús Amaya.
Tal vez de manera inusual también aparece ese año otra
obra suya: Una visita a la Cascada de Basaseachi, publicada por el periódico El Heraldo, de Chihuahua ,
del cual ya era colaborador. Posteriormente publica Re-

gimontana. Jira autobiográfica, Chihuahuenses y tapatíos, La División del Norte (1914). Un testigo presencial
y Los patriarcas del Papigochi.
1

Hubo uno reimpresión por el Centro librero lo Prenso, de Chihuahua,

en 1996.

98

mos 'escaleta' en la estancia de los practicantes.
Pero una vez, para festejar a "Son Chano• (éramos
muy festejadores de los santos), trajimos unas botellas de
cerveza, abandonamos el estudio del gallo, y nos pusimos
a tocar y cantar de lo antiguo y de lo popular.
Salieron a relucir canciones de mucho tiempo enterra·

reunirnos a estudiar, a la sombra de un árbol, en la plaza

Gracias a su afición musical aparecen títulos de piezas instrumentales o cantadas, fragmentos de letras y
tonadas. Muchas de ellas aún persisten con alguna va·
riante, como la que le atribuye a Agapito Treviño, Caballo Blanco, el bandido fusilado en 1854:

caso, porque era necesario levantar la vista a cada mu-

Yo les digo a mis amigos

chacha que por allí pasabo.

que me la voy a robor
pa pasar la temporada,

Sus bondades para los necesitados lo elevaron. Curaba al
recibir un centavo, además de regalarles la medicina.

pañamiento de violín, guitarras, mandolinas y lo demás.
Con ese motivo, todas las noches nos reuníamos y hacía·

das, canciones románticas, épicas, corridos callejeros, etc.

paz el escritor y colaborador de El Heraldo, que supo po-

Nuevo León y Brondo
que tenía dinero, y a los pobres los atendía lo mismo, sin

condiscípulos, todos veinteañeros, en la Escuela de
Medicina de Nuevo León; pero advierte desde el princi·
pio: "ninguno de nosotros fue protagonista de un drama
terrible; a ninguno le pasó jamás algo que ameritase
vivir en las páginas de una novela de aventuras".
Basado en su sola evocación desde Ciudad Guerrero, a 26 años de haber abandonado Nuevo León, Brondo plasma el panorama del terruño en el fin del siglo XIX:

El manuscrito de Nuevo León. Novela de costumbres fue
concluido en 1929, seis años antes de su impresión. El
libro consta de 364 páginas de texto y 30 de álbum
fotográfico, en tamaño media carta. La estructura cronológica fundamental abarca los estudios profesionales que
cursó Brondo, concluyendo con su matrimonio en el esta·
do de Chihuahua.
Brondo aparece por lo general como protagonista o
testigo de primer nivel. En la cronología lineal de siete
años intercala leyendas, sucesos, costumbres, lugares y
personajes de épocas anteriores que persistían en el
imaginario colectivo de Nuevo León. Incluye además si·
tuaciones posteriores, como la inundación de Monterrey
en 1909, y la toma de Torreón en 1914. Sazona con
reflexiones y juicios, en apariencia farragosos, pero que
reflejan el modo de pensar de un médico provinciano de
un fin de siglo y principio de otro. El contexto encuadra
en general con la historia conocida de Nuevo León, por
lo que inferimos que es una obra realista, con mínimo de
ficción.
La primera etapa, México, reseña su estancia en la
capital al iniciar estudios de jurisprudencia, describien·
do la vida de la colonia estudiantil nuevoleonesa. Es la
más breve y concluye con la muerte de su hermano ma·
yor, Tiberio, y el retorno a Monterrey.
La segunda etapa, la más extensa, es una generosa
descripción de su vida escolar en Monterrey, junto a sus

Como la mayoría de los estudiantes, el "Manco" (apodo juvenil por una parálisis leve en el brazo derecho) y
sus compañeros esperaba~el fin de la jornada para irse
de juerga: tandas del teatro, bailes públicos y privados,
plática con la novia en el balcón, serenatas, cantinas de
arrabal, de vez en cuando llegar a la calle de Puebla,
zona de tolerancia, y regresar a las dos de la mañana al
Hospital González, alojamiento de los practicantes de
medicina, perturbando a los compañeros ajenos a la farra.
Junto a estampas de maestros y médicos de la escuela y hospital aparece una gama de personajes populares, como el doctor "Sofoques" (Melquiades Peña), el
licenciado "Colorete", don Jacobito, don Domingo Or·
tiz, el padre Narciso. Entre sitios reconocidos menciona
el Colegio Civil, la Quinta Calderón, el Parián (antiguo
Mercado Colón), el Degolladero (rastro de ganado ma·
yor), la Matanza (de ganado menor), el río Santa Cata·
rina, la Loma Larga, el Puente San Luisito, la Alameda
Porfirio Díaz (hoy Mariano Escobedo).
La música juega un papel notorio, pues el autor fue
integrante fundador de una murga -actual rondalla o
estudiantina- con alumnos de jurisprudencia (derechistas) e ingenieros. Brondo tocaba la guitarra, tal vez sin
mucha habilidad por su lesión en el brazo derecho, pero
describe un episodio:

luego se la vuelvo a trair.
Si no me lo permitiese
la trenza le he de cortar,
para que vaya sabiendo
del modo que sé tratar.

La panorámica de Brondo sobre la incipiente mancha urbana de Monterrey concluye, a la par, con sus
estudios en la Escuela de Medicina. La temporada de
vacaciones escolares sirve para un periplo de cacería
por los alrededores de Monterrey, entonces vírgenes y
hoy totalmente urbanizados: la falda del Cerro de las
Mitras (Hacienda los Urdiales), la Loma Larga, las faldas
de la Sierra Madre, a la altura del actual Valle Oriente.
Hay una última gira cinegética por Los Ramones, a la
orilla del río Pesquería. En estos capítulos aparece una
abundante toponimia decimonónica, de gran utilidad
para los cronistas contemporáneos.
El tono bullanguero se diluye para Brondo y sus con·
discípulos en 1903:

Se llegó el día en que todos los estudiantes de Medicina se
encontraron con su diploma, listos para ejercer su profesión. Como éramos los últimos de los que el gobierno per·
mitió que estudiasen en Monterrey, vimos que con nuestra

la Escuela. Notábamos que algo

La estudiantina (nuestra estudiantina) preparaba gallo, o

solido se desmoronaba

sea una serenata callejera a domicilio, y habíamos apren·

inmenso se ibo a levantar en nuestro grupa, para dividirlo,

dido cuatro o cinco canciones de las recientes, llegadas a

para aniquilarlo; y considerándolo así, un día nos reuní·

la casa de Teófilo M uris, de las más en boga, y con acom·

mos varios compañeros, e invitando a don Juan de Dios

99

�Treviño (director de la Escuela y maestro de Obstetricia) a

Estamos mejor así: Ellas en su casa y yo trepado sobre la

su texto maneja la ironía e irreverencia con una frescura

que nos acompañara al más próximo taller de fotografía,

barda de piedra, como Cristo ante la tumba de Lázaro,

que se antoja contemporánea. Gerardo de León men-

nos retratamos en compañía del venerable señor, suponien-

que ya hedía. Y estaba con mucha zozobra por lo inexpli-

cionó respecto a este autor:

do que, andando el tiempo, aquel retrato sería todo lo que

cable de mi actitud. Mi traje y la hora no me delataban

1896-1903. México, Nuevo León, Chihuahua. México: Lumen.

nos hablase de nuestros tiempos heroicos.

como ratero de gallinas; mi semblante no era de tenorio de

Cuántos modestos escritores de provincia, de grandes mé-

Brondo Whitt, Encarnación ( 19371. Regimontono. Jira autobiográfica.

cocineras [ ... ]

ritos, que han sabido vivir '):'..Sentir, y han podido transmitir a

La víspera de partir Morales y yo para Chihuahua nos

¿Quién pudiera imaginarse que yo era un soñador que

reunimos seis o siete flamantes médicos en nuestra vivienda
del Hospital. En aquella vivienda ya no había mandolinas,

sólo pretendía localizar un árbol?

cotidiano transcurrir pleno de historio y de auténtica convi-

ni guitarras, ya no estaban nuestros catres ni nuestros baúles. En el catre de Pfeifer [apodo de un enfermero] se veía
porte del esqueleto en que estudiamos Anatomía varios años

vencia, han tenido la desdicha de que sus esfuerzos y su

En la plaza de la Escuela de Medicina, hoy Cuauhtémoc y Allende:

obra pasen desapercibidos en vastos sectores intelectuales
y del pueblo, como el caso del doctor Encarnación Brondo

antes. El Hospital ya no tenía gracia para nosotros y le

Whitt. A él y a ellos, el voto modesto de nuestro reconociEn las casas de la rinconada, cuyas banquetas se apare-

diríamos adiós.

las generaciones coetáneas y futuras los pormenores de un

miento (De León, 1976).

cen regadas con harta agua, se ven tiestos y jaulas de

conversar formalmente. Hablamos de nuestros proyectos

pájaros canoros, como los de la niña Martínez. ¡Dios mío,

En cierta medida es explicable -no justificable- el

borrosos, para el porvenir. .. También hablamos de la ho-

si ella se ha de asomar a una de esas ventanas, que se

olvido de su obra, pues Brondo emigró en definitiva de

norabilidad médica, como cuando los diestros del coso

asome de veinte años de edad, esbelta y graciosa! Yo la

Nuevo León. Sin embargo, siempre será importante el

hablan de la vergüenza torera; y sin hacer ningún juramen-

contemplaré extasiado, desde lejos, sin ser reconocido bajo

rescate de testimonios valiosos, como el de este escritor,

to, sin amago de ninguna especie, convinimos, sencilla-

el disfraz de los años.

que nos proporciona su visión del esplendor del reyismo,
etapa clave de nuestra entidad, más allá de las frías

En este viaje a Monterrey no hubo entrevistas con la

sobre nuestra escuela nuevoleonesa, sobre nuestra patria

élite literaria, al parecer fue ignorado por la prensa y

mexicana.

sólo fue despedido por sus amigos de juventud. No loLuego de un rápido paseo a Villa de García (antigua

calizamos evidencia de un posterior viaje a nuestra ciu-

Pesquería Grande), terruño materno, Brondo viaja a

dad. Aparece su nombre en la compilación de Héctor

Chihuahua en la tercera parte de la novela, donde deta-

González, en una semblanza de Gerardo de León y en

lla sus impresiones de los primeros meses de adapta-

los diccionarios biográficos de Israel Cavazos.

ción. Sin embargo, intercala relatos de las invasiones
apaches a Chihuahua en el siglo XIX, y la participación
de los tarahumaras en su combate. Concluye, como ya

Olvido y recuperación

se dijo, con su matrimonio.
Sólo conozco la existencia de tres ejemplares originales
de

Nuevo León. Novela de costumbres.

Uno del doctor

El retorno

Hernán Salinas, otro de la Biblioteca Raúl Rangel Frías

En 1937 Brondo Whitt regresa a Monterrey, aprove-

de Nuevo Laredo, Tamaulipas. En la Sala Histórica de

(Fondo Santiago Roel Melo) y uno más de una persona
chando una promoción turística de las Ferias de Mayo,

la Facultad de Medicina capturamos el texto comple-

desarrolladas en esta ciudad. Retorna luego de 33 años

to, como parte de la historia de la institución. En el

de ausencia, con el dolor de su viudez reciente. Las inci-

mismo Fondo Roel Melo existe un ejemplar de

dencias de este viaje las plasma en

autobiográfica,

Regimontana. Jira

especie de colofón de la novela ante-

rior. Convive con algunos parientes y compañeros de

montana, de la División del Norte
ses y tapatíos.

y de

RegiChihuahuen-

Don José P. Saldaña publicó su primer libro de cróni-

Estampas antiguas de Monterrey,

juventud, todos sesentones y con descendencia. Descri-

cas,

be con emoción el paseo por varios sitios, como el para-

Whitt publicó el suyo en 1935. Lo catalogó como "no-

je de los

picnic:

en 1942; Brondo

vela", pero bien puede considerarse una serie de crónicas . Con toda justicia, se debe considerar al médico-

Las muchachas yo no sé si vivirán, ni quisiera que me vie-

escritor pionero de este género en el Monterrey urbano

ran. ¿Paro qué darles el espectáculo de mi individuo car-

no sólo de las clases adineradas, sino de personajes

comido por los años? Quizá ellas sean madres o abuelas.

humildes y de arrabal. Por otra parte, en gran parte de

100

Brondo Whitt, Encarnación (19351. Nuevo León. Novelo de costumbres.

Chihuahua: Imprenta Comercial.
Brondo Whitt, Encarnación ( 19391. Chihuahuenses y tapatíos. México:
Lumen.
Brondo Whitt, Encarnación (19401. Lo División del Norte /1914). Un testigo presencio/. México: Lumen.
Brondo Whitt, Encarnación (19521.

Los patriarcas del Popigochi.

Chihuahua: Imprenta Comercial.
Covozos Garzo, Israel (1996ol. Diccionario biográfico de Nuevo León.
Monterrey: Grafo Print Editores.

[ ... ] Nos pusimos, por primera vez en nuestra vida, a

mente, en no echar jamás un borrón en nuestros individuos,

Bibliografía

cifras y párrafos engolados de la historia oficial.

Covozos Garzo, Israel (19966). Escritores de Nuevo León. Monterrey:
Universidad Autónomo de Nuevo león.
Gonzólez, Héctor ( 19931. Siglo y medio de cultura nuevoleonesa. Monterrey: Gobierno de Nuevo león [primero edición: 1948].
De león, Gerordo ( 19761. 'Encarnación Brondo Whitt, cronista de Nuevo
León y Chihuahua' , en Humanitas. Monterrey: Universidad Autónomo de Nuevo León.

�DE ARTES Y ESPEJISMOS
Vade retro
.l'

Un

desgarrador llamado aparece una y otra vez en la

•

ron la voluntad para carecer de ella, o como si el único

de Abel Ferrara ( 1995): antes

uso que supieran dar al libre albedrío fuera deshacerse

de atacar a sus víctimas, los vampiros de esta cinta les

de él y cambiarlo por una serie de "fatalidades" conven-

piden, con una mezcla de esperanza y cansancio: "Dime

cionales (y adictivas). Es por esta sugerencia que

película

The Addiction,

The

que me vaya y hazlo con la suficiente convicción y auto-

Addiction es una película oscura (en términos demoníacos),

ridad, y me iré". Ninguna víctima potencial obedece a

y en este sentido acaso no exista otra que

lo sea tanto.

esa advertencia, ninguna siquiera lo intenta . Ni una sola

El propio filme establece sus términos: "Existe una

de ellas llega a musitar, aunque sea "de dientes para

naturaleza dual en las adicciones: ellas satisfacen el

"retrocede, déjame en paz". Esas

ansia, creada por el mal, pero también nublan nuestras

escenas del filme, tan dolorosamente esenciales, se rela-

percepciones de tal manera que podamos olvidar lo

cionan con aquel resorte mítico según el cual un vampiro

enfermos que estamos en realidad. Bebemos para esca-

no puede entrar en una casa a menos que se le invite.

par del hecho de que somos alcohólicos. La existencia

Entre ser invitado y no ser rechazado existe una intensa

es la búsqueda de alivio de nuestro hábito, y nuestro

relación, y la mitología de todas las culturas entrevera

hábito es el único alivio que podemos encontrar". En el

ese hilo: para la consecución del mal es necesario el

nihilismo de la cinta, sólo hay dos clases de seres huma-

libre albedrío, la entrega voluntaria.
Los vampiros de The Addiction sueltan la admonición

nos: los que están exclusivamente concentrados en su

con sorda violencia, casi adivinando de antemano el

cos que consiguen controlar más o menos el vicio y so-

resultado. Parecen recordar que, según las fuentes bíbli-

breviven infringiendo el mínimo daño posible a los de-

vade retro enunciado con la suficiente convicción y autoridad. El resto de las ocasiones,

más. Ante tal visión, esto último equivale casi a la santi-

en número casi infinito, han sido y son como las retrata

senta el resistirse a la adicción.

afuera", el

vade retro:

cas, sólo ha habido un

la película de Ferrara: el mal no es rechazado, e incluso

adicción individual, violenta y primitiva, y aquellos po-

dad, por el enorme y casi intolerable esfuerzo que repre-

la cinta de
todos somos vampiros. La filoso-

La palabra "vampiro" no se menciona en

se le invita a pasar. Las puertas le son abiertas desde la

Ferrara para sugerir que

voluntaria renuncia a intentar siquiera el no abrirlas. Si el

fía del filme no podría ser más oscura: luchar contra la

mal requiere la invitación, está reconociendo la existen-

adicción es luchar contra la propia humanidad; negar el

cia del libre albedrío, pero nadie más lo reconoce, y

vicio es negar la propia existencia. Según la cinta, el ser

menos quien lo posee. Los humanos son "débiles", se

humano succiona vida a cada minuto; la religión fue en

entregan en una mezcla de curiosidad mórbida y deseo

parte inventada para detener a los humanos de cometer

de sumisión y hasta de avasallamiento. Es como si usa-

suicidio; la sed de poder es también una paradójica

103

�búsqueda de escapar de ese sino fatal. No hay escape

si no hubiera contado con tal adversario que la obligara

invitarlo, o mejor dicho, que apenas unos cuantos se

es

a surgir. Vistas así, las tentaciones de Cristo en el desier-

permitirán

Oue el mito vive en su for-

desarrolla en el interior de ellas la magnitud que puede

acaso la más esencial película de todo el cine de horror.

to equivalen a su ulterior "ejercicio de abismo", a la

ma más vibrante entre nosotros lo prueba una pregunta:

oponerse al Mal. Cuando el vampiro pide: "Dime que

Sin embargo, ¿habrá en este resorte mítico algo más

máxima prueba de su humanidad. Cabría preguntarse

¿en qué otras cosas sino en la seducción y la persuasión

me vaya y hazlo con la suficiente convicción y autori-

que la pura tiniebla?

si la humanidad en sí es otra cosa que un ejercicio y una

se basan la política, la propaganda, la publicidad y los

dad", es como si secretamente ansiara por un milagro:

prueba constantes.

media?

el oír de nuevo el trueno fragoroso de un

de nosotros mismos. En este sentido,

The Addiction

En los Evangelios sólo Mateo y Lucas refieren el epi-

de¡arlo de invitar.

que, al aproximarse a sus víctimas potenciales, él mismo

vade retro ca-

sodio de la tentación en el desierto (la primera aparición

De ahí que la orden de "¡Retrocede!", y no la de

Para que el vampiro entre en una casa basta con no

paz de subyugarlo y hacerlo retroceder. El vampiro mis-

del demonio en el Nuevo Testamento), y únicamente aquél

"Ponte a mi lado", haya sido heredada por las ceremo-

rechazarlo: la ausencia de un "no" es tomada por un

mo quiere creer en algo superior, y si no lo halla, enton-

registra en 4: 1Ola famosa réplica

vade retro;

sin embar-

nias de exorcismo, en donde además debe ser expresa-

"sí". Pero el esencial llamado del vampiro no es "te de-

ces intenta crearlo. ¿Por qué no hacer lo mismo, por qué

go, en los varios exorcismos emprendidos por Cristo una

da con énfasis e incluso cólera, es decir, con "la suficien-

safío a que me venzas", puesto que él mismo sabe que

no aprender de ese enemigo que vale la pena?

fórmula similar será usada: "Enmudece y sal de este hom-

te convicción y autoridad". Esto se expresa de modo

no puede ser derrotado, sino "te reto a que no me dejes

bre", "Vete, espíritu impuro" (Marcos 1 : 25, 5-8; Lucas

claro en el encuentro climático entre el bien y el mal en

pasar". No parece haber aquí una verdadera dialécti-

lo

4: 35). Los teólogos han ampliado aquella réplica hasta

la película

Harlin,

ca: no hay bien y mal contrapuestos, no hay dos adver-

puede distinguir "a simple vista" a quien puede recha-

construir un impresionante conjuro cuya versión latina

2004); el sacerdote que había perdido la fe (mejor di-

Vade retro Sotana, nunquam suade mihi vana - sunt mala quae libas, ipse
veneno bibas ("Retrocede, Satanás, no me sugestiones

cho, la

con tus vanidades; malvadas son tus propuestas: bebe

parece proceder de San Benito:

tu propio veneno").
Según San Jerónimo, Cristo se propuso vencer al de-

The Exorcist 4. The Beginning (Renny

sarios de fuerzas más o menos equilibradas, puesto que

zarlo, y eso significa que busca algo interior, espiritual.

lo que haría las veces del "bien" es una mera acción

Parece decirse: "lo reconocería si fuera capaz de hacer-

tencia de su enemigo diabólico. En esta serie de pelícu-

negativa, un "no" enérgico porque el propio vampiro ha

me retroceder", y no espera a que mágicamente su vícti-

las, ningún exorcismo había adquirido en verdad la sufi-

pedido que así sea, un

una autori-

ma potencial adivine el único conjuro válido, no pierde

ciente convicción y autoridad; en este caso, el humano

dad que el mismo mal está concediendo. Lo único posi-

el tiempo esperando que aparezca la aguja en el pajar,

monta en cólera sagrada y su pronunciación de las fra-

tivo que queda en el bando del "bien" es la convicción

el supremo milagro. El vampiro no cree, pero quiere con-

(no importa si es llamada "fe" por las religiones o "cred i-

vencerse:

ses del

Ritual romano es representada

en pantalla como

media),

vade retro dicho con

un rugiente trueno que surge de sus cuerdas vocales:

bilidad" por los

to, hay quienes afirman que no debió proferir un repro-

resulta visible la potencia de esa autoridad que se mani-

yado en una certeza previa o ajena al conflicto, que

Theologica,

Summa

Tomás de Aquino enfoca esa objeción y

sostiene que C risto mantuvo la humildad mientras las ten-

infantil, ingenua. No

la recupera al atestiguar la omnipo-

convicción),

monio en el desierto por medio de la humildad; por tanche altanero como "Retrocede, Satanás". En la

El vampiro no puede crear a ese algo superior, pero

intenta, y además casi de forma

fiesta en su voz cuando literalmente retruena el

troy vence,

vade re-

lo que significa hacer retroceder al Mal a su

tiniebla eterna.

es decir, un libre albedrío apo-

consiste en decir "sí" o "no" por libre voluntad.

por eso abre sus cartas, revela el secreto de su

debilidad, pide de antemano el conjuro, expone la condición necesaria para

existe:

convencerlo de que algo superior

"Dime que me vaya y hazlo con la suficiente con-

El llamado del vampiro parecería, pues, de una inge-

vicción y autoridad, y me iré". ¿Oué otro enemigo ante-

nuidad apabullante, puesto q ue equivaldría a "te invito

pone a la contienda la descripción exacta del arma que
puede derrotarlo? ¿Qué otro ofrece a su adversario la
forma de mantenerlo alejado? La medida de su omni-

taciones eran dirigidas a sí mismo en tanto hombre, pero

La tiniebla es eterna mas esa victoria es efímera y, en

a que no me invites" . ¿Por qué, entonces, el "no" resulta

que montó en cólera cuando el diablo intentó usurpar el

efecto, el Mal volverá. Sin embargo, lo hará siempre

tan arduo que se necesitan los tamaños de un Mesías

lugar de Dios. Tomás incita a su lector a aprovechar ese

como indica el mito, necesitado de escuchar una vez

para pronunciarlo? Acaso el mal no puede ser vencido,

ejemplo y montar en una cólera sagrada en similares

más el milagro o, dicho de otra forma, cuando haya

pero puede

circunstancias. La ortodoxia católica apoya así uno de

decaído la convicción de su enemigo y éste se haya

"no" colocado a tiempo. En la historia de las artes narra-

los pecados capitales, la soberbia, aunque ello se limite

adormecido, debilitado, olvidado de sí. Casi podría

tivas, ¿cuántos "villanos" han procedido de manera simi-

lla Sciorra expresa a la perfección ese viejo resorte: lo

al caso de hallarse "en similares circunstancias". Pero

decirse que el Mal retorna cada vez para mantener des-

lar?, ¿cuántos personajes malévolos, cansados de su

que el vampiro quiere, más que entrar en tal o cual casa,

ellas no son inusuales en la vida de las sociedades mo-

pierto a su adversario. En la novela

que inmor-

omnipotencia, educan a quien pueda destruirlos en una

es encontrar a alguien capaz de no abrirle una puerta

dernas y, de hecho, tales "circunstancias" forman la esen-

talizó a Bram Stoker, se nos explica que "el vampiro,

especie de suicidio indirecto? Ni siquiera ellos son ca-

(busca a

cia misma de la modernidad.

aunque después puede entrar y salir de una casa cuan-

paces de vencerse a sí mismos: lo único que les resta es

más de las víctimas fáciles, sino ser subyugado por algu-

La teología es una eterna polémica consigo misma.

do y como quiere, la primera vez sólo puede hacerlo

enseñar a alguien cómo obligarlos a beber su propio

na de ellas (anhela escuchar

Así, otro padre de la Iglesia hace notar que la respuesta

por expresa invitación de uno de sus moradores". Un

veneno. Extraño juego de afirmaciones y negaciones:

película, pero gracias a la virtuosa actuación de Sciorra

de Cristo parece mansa, puesto que dijo "Retrocede" y

personaje llamado Renfield, aislado en la celda de un

por un lado, la ausencia de una negación es tomada

podremos imaginar su expresión de asombro y éxtasis si

no "Ponte a mi lado", pero de inmediato explica esa

manicomio, ve a Drácula del otro lado de la ventana.

por afirmación; por otro lado, si el mal puede ser defini-

la víctima potencial retronara de pronto un

Oráculo,

beber su propio veneno y basta para ello un

potencia es la de su necesidad de c reer, de recono-

oír.
The Addiction la vampiro

cer, de
En

alguien);

interpretada por Anabe-

no desea simplemente subyugar a otra

algo).

No sucede en la

vade retro

mansedumbre por medio del argumento de que el mal

Renfield narra: "Al principio no le pedí que entrase, a

do como un "no" (la suprema negación), helo aquí exi-

con la cólera sagrada de aquella primera vez en el de-

no puede ser redimido; ello es tan imposible que ni el

pesar de saber que era eso lo que quería ... siempre es

giendo otro "no" de igual poderío. ¿Este juego confirma

sierto. Entonces los arquetipos habrían sido tocados: el

propio Mesías lo intentó. Así pues, ¿lo más que puede

esto lo que quiere. Entonces empezó a hacerme prome-

el carácter absoluto del mal o es en sí la sutil e indirecta

vampiro habría enconrrado a alguien igual de poderoso

hacerse es alejarlo? De ser así se halla en esto una cla-

sas ... no meras palabras, sino realizándolas al punto".

invitación para de una vez por todas deshacerse de la

pero que no es su congénere y ni siquiera su adversario.

ve, porque acaso el único sentido del Mal es desarrollar

Para hacerse invitar, el Mal debe primero seducir y

idea de la lucha de opuestos, deshabilitar la lucha del

Luego de tan clamorosa pronunciación, lo único que

y probar la fuerza espiritual necesaria para hacerlo re-

persuadir; tiene que conquistar el libre albedrío, pero

bien y el mal, que tantos males en sí ha causado?

habría es uno que ha cumplido el más secreto objetivo

troceder. El Mal sería, entonces, en términos de don Juan

también ponerlo a prueba: al incidir tan insistentemente

A eso se refería el poeta zen Dogen: "El conflicto

Matus, el "enemigo que vale la pena", porque sólo al

en él, corre el riesgo de despertarlo y fortalecerlo. Y esta

entre el bien y el mal es la peor enfermedad de la men-

confrontarse con la absoluta tiniebla, la luz oculta puede

es quizá su secreta esperanza y a la vez su más cansa-

te". Si el Mal es un ejercicio de abismo, un adversario

La humanidad no es un "no", y tampoco un "sí" por-

brotar: ella habría permanecido en estado embrionario

da amargura, porque sabe que casi nadie se resistirá a

que vale la pena, habrá que agradecerle el hecho de

que, en la balanza, tanto la afirmación como la nega-

104

del mal, y otro que descubre la luz antes de las falsas
adicciones.

105

�CABALLERÍA

mientras la niña se dirige a la otra esqui·

Valores de París, obondona a su esposa

na para repetir la pregunta, las demás

y a sus cinco hijos para dedicarse de

niñas aprovechan para intercambiar ró·

lleno a la pintura, "vicio tardío" en el

pidamente sus lugares y mandarla de

que se iniciara después de cumplir los

una esquina a la otra, en busca de su

treinta años. Revaloró el sexo como una

esquivo Paraíso.
El siglo XIX, el de la Revolución In·

fuerza vital al servicio de la creación

dustrial, fue también el siglo de las uto-

cencia de las comunidades rústicas,

A través de una estructura novelística que

pías. Después del triunfo de la Revolu·

como la de Pont·Aven, en Bretaña, o

recuerda a La fía Julia y el escribidor, el

ción Francesa. muchos pensadores cre-

pnmitivas, como las de los mares del

escritor peruano cuenta en El Paraíso en

yeron pasible establecer en sus escritos

Sur.

lo otra esquino las aventuras de dos

un proyecto de nueva sociedad más

Flora buscabo fundar el Paraíso en

personajes: la activista Flora Tristón y su

justa y equitativa, donde la propiedad

el futuro. Paul lo ubicó en un remoto

nielo, el pintor Paul Gouguin. Dejando

privada fuese abolida, la explotación

pasado idílico. Ninguno de ellos pensó

los capítulos nones para ella y los pares

terminara y hubiese igualdad para hom-

encontrarlo en el presente Ambos se

para él, desmenuza con detalle y deleite

bres y mujeres.

creían bastante audaces poro trascen-

La Andaluza y Koke
El Paraíso en la otra esquina
De Mario Vargas Llosa
Alfaguara
México, 2003

ción necesitan de inmediato a su opuesto y terminan por
cancelarse mutuamente. Basta recordar lo más vieja de
los sentencias occidentales, y acoso lo única verdadero
(porque es lo único que surge con independencia de lo
dialéctica)

la

suma

de luz y oscuridad es luz en sí mis-

ma. Acoso el único vicio, la única adicción, estriba en

lo mentalidad binario, en la lucho de opuestos, en lo

artística y buscó inspiración en la ino-

la última etapa de la vida de ambos: la

Así Florita, conocida también como

der los mezquinos límites de la sociedad

gira de reuniones y conferencias que Flo-

la Andaluza, se inspiró en las ideas del

de su época, pero tropezaron con una

ra realizó de abril a noviembre de 1844

conde de Saint·S1mon y de Charles

propuesto de utopía que no buscaban y

en diversos ciudades del sur de Francia y

Fourier, abondonó a su despótico mari-

que, paradójicamente, ya tenía un lu-

los doce años (de 1891 a 1903) que

do, el grabodor André Chazal, luchó

gar, aunque secreto, todavía interdicto:

Paul -Koke, para sus amigos maoríes-

con todas sus fuerzas por mantener la

la homosexualidad.

pasó en Tahití y las Islas t-Aarquesas.
Flora y Paul conocían ese juego in·

custodia de sus h11os y se dedicó, pese
a no tener formación académica, a es·

marina se defendiera a puño limpio de

fantil (que proboblemente Vargas Llosa

cribir una serie de libros donde postula-

aquellos compañeros que quisieron usar

presenció en su infancia): un círculo de

ba que el afán por unir a los obreros en

su cuerpo para satisfacer una larga abs-

niñas con una, vendada, al centro. La

contra d~ la explotación y la lucha de

tinencia de lobos de mar, al poco tiem·

Paul, quien durante su juventud en la

dialéctico bien/mal. Si lo humano puede definirse de al·

niña vendada se acerca a una de sus

las mujeres por no ser esclavas de sus

po de l1egar a Tahití es seducido y po-

guna formo que no esté ya cerrado en sí mismo en los

compañeras del círculo y pregunta •¿Es

maridos eran la misma coso

seído por Jotefa, un joven leñador, su-

términos empleados, es 101 vez así: el salto, el desafío acep-

aquí el Paraíso?· A lo que le responden:

Medio siglo después, Paul Gauguin,

•No, señorita, en la otra esquina . Y

ex marinero, corredor de la Bolsa de

tado,

la cólera

sagrada. la humanidad ha aprendido de

mergidos ambos en las frescas aguas
de un arroyo en mitad de un bosque.

su oscuridad; acaso es tiempo de que aprenda de su luz.

107
106

�Desde su matrimonio con André Cha-

Andar sobre memoria

zal, el sexo sólo le inspiraba a Flora dis-

ria -aunque minúscula-deberá existir

gusto y repugnancia hasta que en París,
de regreso de ese viaje al Perú en el
que conoció a los parientes de su padre, fue invitada una noche a un baile
de disfraces y se encontró con Olympia

del relojero que sabe que su maquina-

y defenderse por sí sola.

Traslación de dominio
De María Rivera
Fondo Editorial Tierra Adentro
México, 2004

Al libro le debemos, al menos en el
panorama nacional, el que el lenguaje
vuelva a tener un lugar privilegiado en
el poema, y, desde luego, un triunfo en

Maleszewska, una hermosa polaca que

la batalla de construir una poética que,

trabajaba por emancipar a su país del

sin atrincherarse en los conceptos, inter-

imperio ruso, quien tenía un salón al que

La industria editorial mexicana ha reser-

cala lo cotidiano con lo experiencia! y,

asistían intelectuales, artistas y políticos.

vado las reediciones para títulos emble-

más allá, con una razón de escritura.

Invitada a esas reuniones, Flora recibió

máticos como El llano en llamas, La tum-

Además del universo de la escritura

de Olympia la sorpresa de un beso en

ba y Los amorosos. Desde esa realidad,

que se toma como tema poético, desde

la boca y una tierna declaración de

la expectativa de vida de los libros es

lo extraliterario, en efecto, tenemos al

amor.

siempre muy mediana, por decirlo eufe-

menos dos opciones para leer el libro

místicamente.

de María Rivera: el escenario de los pre-

Abuela y nieto reaccionaron de la
misma forma: dando un paso atrás, des-

En la celebración del 30 aniversario

mios Elías Nandino y el estrato genera-

concertados. Hallaron, en efecto, un

del Premio Elías Nandino, bajo la pre-

cional de los poetas nacidos en los años

Paraíso, pero no el que buscaban para

misa de que se trata de ediciones ago-

70.

sí mismos ni, mucho menos, el que de-

tadas y con el dato extraliterario de con-

Aunque en una reciente lectura exis-

seaban proponerle a los demás. Deci-

gregar a cinco autores que radican en

ten ciertas dudas sobre la honorabilidad

dieron buscar en otra esquina.

el Distrito Federal, Tierra Adentro, en

de los premios literarios en México, el

En esta novela, destaca más la mi-

colaboración con la Secretaría de Cul-

Elías Nandino sigue siendo el premio

nuciosa recreación de la época que

tura de Jalisco, reedita cinco premios

para los menores de 30 años que se

cualquier rasgo propiamente novelístico:

Elías Nandino; y, de entre éstos, el Elías

dedican a la poesía en México. En este

una trama compleja y llena de aventu-

Nandino 2000: Traslación de dominio,

sentido, la institución que es el Premio

ras, par ejemplo, o la excitante tensión

de María Rivera.

y los integrantes del jurado apostaron

En la contraportada del libro apare-

por una poesía que deconstruye, y

bien no por culpa del novelista, es que

ce una sentencia doble que sirve para

cuya certeza no está en lo que se dice,

las vidas de Paul y Flora no llegasen a

entrar en la lectura del paemario: "Libro

sino en el recorrido transitado para

coincidir, ya que la Andaluza muere

inicial de una de las voces mejor dota-

decir lo que se afirma, a diferencia de

cuatro años antes de que nazca su nieto

das de la nueva lírica mexicana, des-

otros premios -tanto anteriores como

el pintor.

punta esa forma terminal del exilio que

posteriores.

todo poeta enfrenta en nuestros días".

Otra particularidad estriba en la ca·

documentada y amena de la vida inte-

¿Es, en efecto, María Rivera, una de

pacidad de Traslación de dominio para

lectual de Francia y de la sociedad pe-

las voces mejor dotadas? ¿Es el exilio el

escapar del neo-barroquismo y de la

ruana en el siglo XIX, y también un retra-

pasaporte hacia la creación poética?

narratividad casi omnipresentes en los

to, hecho con admiración y afecto, de

Empecemos por el lenguaje.

poetas que a la fecha cuentan con me-

dos personajes de fuerte personalidad,

Traslación de dominio es un cuerpo

nos de 35 años, y que amenazan con

fieles a su búsqueda, enamorados de su

estructurado a partir de conceptos como

dirigir a la poesía a formatos tan o más

utopía.

luz, casa, escritura, mundo, jardín, me-

cerrados que el soneto.

SERGIO CORDERO

108

novela: dirigirse a la infancia para sus·

do de los vidrios. Un hijo, como un fruto

tentar su escritura y desentrañar el miste-

tierno. O un pájaro posado en lo venta-

gadores y jugadas.

rio de sus relaciones amorosas -en al-

no, o un pájaro

Para María Rivera, en este trabajo

gunos casos, la relación amorosa-,

que Paula Alcacer, Ernesto Lumbreras y

pero para fortuna del libro y de sus lec-

Mauricio Montiel Figueiras privilegiaron

tores, el tránsito no es el mismo, ni los

de entre otros 149, la escritura no surge

resultados semejantes.

de pasturas o concepciones preexisten·

"Cypressus", "Para decir lo que es

tes; ese tirarse a una caída casi segura

la luz" y "Traslación de dominio", los tres

que se convierte en vuelo opera desde

momentos del libro, insisten en la luz y

el territorio de las preguntas, del andar

en la escritura. Lo que en el primer mo-

sobre la memoria y sobre el nombre de

mento es Revelación como producto de

las cosas:

exploración, en el segundo se convierte
en Reconocimiento como producto del

Un día antes, en esta mesa, ordeno el
peso, la materia,
La hondura de nuestro desvelo:
Tantas desgarraduras, luces en la fronda

dolor y, hacia el final, en Escritura como

0FELIA P~REZ·SEPúLVEDA

Los locos son los de
afuera
Delirio
De Laura Restrepo
Alfaguara
México, 2004

resultado de la experiencia y la memoria.
Como en un juego de espejos y de

Lo que atrae en Delirio es el vértigo, la

dimensiones alternadas, el libro siempre

sensación de que no hay de dónde aga·

se cuestiona no sólo lo visto o aprehen·

rrarse cuando la desgracia ejecuta su

Tanta escarcha entre nosotros.

dido, sino su enunciación. En tal senti-

asalto. Una novela en cuyo epígrafe se

El amor está sosteniendo al mundo,

do, más que una propuesta del exilio,

anuncia la inviabilidad de su proyecto

A los gritos de los niños en el patio,

Traslación de dominio es una lectura-es-

narrativo: no es conveniente, según Hen-

Su alharaca, su entusiasmo

critura-deconstrucción del tema que le

ry James, que un loco sea el personaje

Cifrado en juegos indescifrables,

congrega: la Casa y su Luz, ya sea en

central de un relato; si no hay responsa-

el evento de una fiesta infantil de cum-

bilidad moral, no hay historia que con·

pleaños, en la ruptura con el Amado o

tar. Y el personaje que coloca Laura Res-

en la propia escritura que avanza:

trepa en el centro de su narración es

del día.

de la intriga. La principal decepción, si

Se ofrece, en cambio, una crónica

Traslación de dominio es la entrada a la
escritura, el alfil que anuncia nuevos ju·

mientras

Se nos va la vida, mirando la enorme
brevedad

Agustina, que está loca.

En su sonrisa.
Y así, en esta mañana, hurgo en las
cenizas.
¿Esto será realmente la vida, y si no la
vida, qué

Entonces habría que decir en
dónde está la casa,
pero la casa no está en ningún lado
(nunca ha estado)

El vértigo se manifiesta en un aplazamiento constante del sentido que subyace a esta anécdota: Aguilar volvió de
un viaje breve y encontró que su mujer,

sólo un féretro cubierto con azoleas, un

Agustina, había enloquecido. Y el senti-

Debe haber en algún leve intersticio,

pulmón colapsado por un coágulo: lo

do subyacente es un panorama cuyo

En la urdimbre del tiempo

cosa . Podría un jardín salvarlo. En ello

descubrimiento se dosifica en los respec·

Escrita la palabra, como un faro:

los llores celebrarían un rosario. Su ple-

tivos discursos de los narradores. Porque

entonces?

garia iría o tientas par los cuartos. Heri-

para hablar de una adivina, una mujer

Hasta aquí, esbozado, uno de los

ría un paso su soledad y una voz cual-

que dice ver y escuchar lo que nadie ve

elementos que la contraportada del li-

quiera, su antesala. ¿Cabe lo cosa en lo

ni escucha, para hablar de alguien que

bro destaca, el otro apartado correspon-

palabra, o lo palabra es más grande que

con seriedad absoluta atiende los designios inscritos en las arrugas de su sá·

de al exilio. ¿Es acaso la poesía un exi-

lo cosa? El sillón, su monótono repro-

moria, tiempo y día. Conceptos que tie-

En cuanto a la escritura, que se toma

lio en sí? ¿Están condenados los poetas

che; lo soledad de trapecio de lo lámpa-

bona, y para describir un pequeño mun-

nen una carga vasta y cuyos horizontes

como tema poético -el título y el desa·

contemporáneos a trabajar el tema una

ro, lo como, resignación de espalda, qué

do que pasó de la imperceptible norma·

de connotación son prácticamente inmen-

rrollo del libro-, a punto de extinguirse

y otra vez? Y, más allá de slogans edi-

dirían, si engarzan el sujeto con el verbo

lidad a la locura simple y cínica, para

sos y, al mismo tiempo, peligrosos.

en la tradición abreva un nuevo cami-

toriales, ¿cuál exilio y hacia dónde tran·

-alguien entendería oigo- oigo de su

eso no está de más echar mano de la

sita el de Traslación de dominio?

ilegible lamento. Podría también salvar-

voz de unos personajes que sirven de

lo un canario, un gato pequeño o un hijo,

testigos en lo que difícilmente podría

lo lengua de los

verse en exclusiva como una pequeña

La luz, la casa y la escritura, sin

no, el de turnar la perspectiva hacia sí,

embargo, en Traslación de dominio se

el Otro y lo Otro. Esto es, más allá de la

inauguran gracias al movimiento que tra-

búsqueda formal y de la indiscutible

hace el mismo viaje que hacen algunas

que lograra entender

za el poema, sin prisas, con la exactitud

dedicatoria que impera sobre el libro,

narradoras mexicanas en su primera

muros, pudiera descifrar lo opaca miro-

En términos generales, María Rivera

catástrofe privada.

109

�La habilidad de la autora para ocultar y revelar en una precisa proporción
los acontecimientos oscuros de la historia permite que la lectura se vuelva una
pesquisa, una necesidad de saber lo que
ya saben todos IAguilar, Agustina, la
Araña), menos nosotros. Ese panorama
que desvelan los sucesivos y alternados
narradores es un retrato familiar que
contiene la historia de una casa y las
relaciones subrepticias de sus habitan·
tes. Agustina, en apariencia trastornada
a causa de un oscuro accidente, aparece en el desarrollo de la narración cada
vez más inserta en uno especie de historia de la locura familiar. Locura erasmia-

como Sayonara, y a la vez, con el par·
te de la lucha de un pueblo contra el
afán colonizador de una compañía trasnocional. En Delirio, aunque la transformación de la protagonista parece ser el
acontecimiento detonante, es la vida de
una fotografía, su aparición y peregrinaje, lo que permite que haya historia
que contar.
El vértigo, el desconcierto, se manifiestan en una narración fluida. Hay detrás
de los narradores un Narrador que no se
anuncia, que interviene de pronto, por lo
que la tercera y la primera personas se
vuelven en esta coporticipación de narra-

na, dolencia de quienes desprecian la

dores maneras equivalentes de referirse a

nobleza del sentido común, de la línea

un personaje. Pero tal vez lo más vertigi-

recta como vía más corta, de la elemental congruencia. Porque Delirio es el relato de uno búsqueda de explicaciones.

noso y digno de celebración sea el humor
con que se comenta "la sangrienta parodia nacional• que aparece de fondo en

Y más allá, de la búsqueda de explana-

las calles de Bogotá, y más de cerca, en

ciones. La condición de Agustina es el

las reuniones de los colaboradores secre-

nudo que une los hilos narrativos, que

tos de Pablo Escobar. Homicidios relata-

enlaza a unos personajes encargados

dos con extraordinaria gracia y contuber-

de reconstruir los hechos; y esta recons-

Midas McAlister, narrador de estas

Sus libros Odiseas sin reposo. Ma-

zadora de Picón-Salas su propio queha-

líneas, amigo de Agustina, tal vez el

cer político dentro del Partido de Acción

po para enlazar las revelaciones sobre

riano Picón-Salas y Alfonso Reyes, correspondencia. 1927-1959 (Universidad de Los Andes, 200 l) y Mariano
Picón-Salas y México (Universidad Ca-

la enfermedad de la protagonista con

tólica Cecilio Acosta, 2002) son dos

mero de ellos. Zambrano considera que

los secretos a voc;s que comparten los

muestras del conocimiento de Zambra-

quizás una de las razones por las cua·

habitantes de un mundo delirante. La

no sobre la obra del ilustre venezolano.

les no se ha estudiado más a profundi-

participación alternada de este narrador

Su nuevo libro, Mariano Picón-Salas

dad la narrativa de Picón-Salas es por-

que habla cuando debería callar, el

y el arte de narrar, corresponde a un

que estas obras en su mayoría se hicie-

marido que no parece enterado de lo

exhaustivo y, a lo vez, profundo análisis

ron fuera de su país y hasta hace poco

que ya sabe y Agustina, que incorpora

de la narrativa de este escritor que plas·

tiempo se desconocían en la propia Ve-

las nimiedades diarias a una misa pro-

mó bellas impresiones de viaje durante

nezuela. Advierte que en estos cuentos

nunciada indefinidamente, es el meca-

su estancia en Monterrey, con motivo de

y novelas se da una tendencia a la con-

nismo mediante el cual Delirio atropa y

su participación en la Escuela de Vera·

ceptualización, una fuerte relación entre

obliga al lector a no dejar de enterarse

no de la Universidad de Nuevo León, a

la literatura y lo historia, "un modelo hí-

con vehemente curiosidad cómo fue que

la que acudió invitado por quien fuera

brido donde se mezclo lo testimonial y

los personajes de esta historia, más rea-

uno de los más fervientes promotores de

lo autobiográfico con lo ficcional y en·

les que ficticios, fueron arrastrados en

la Universidad del Norte: Alfonso Reyes.

sayístico" y "un sentido ficcional de la

un episodio de su vida, o confusa mez-

En la introducción, el autor nos des·

verosimilitud" (que coincide con el pe-

cubre que la narrativa de Mariano Pi·

riodo de la dictadura gomecista y con

eón-Salas ( 1901-1965) es "poco cono-

el exilio chileno de Picón-Salas), situa·

cida, y menos aún estudiada"; que fun·

ciones que determinaron que este autor

damentalmente este estudio de su narra·

quedara "fuera del canon literario lati-

tiva parte de las obras Mundo imagina·

noamericano".

de la legendaria prostituta conocida

nios vergonzosos aderezados eficazmen·

trucción permite descubrir una cadena

te con crema de chacota; personajes ad-

de mentiros: "Todos los secretos están

mirables por su aptitud para nadar con

guardados en un mismo cajón". Laura

naturalidad en el vendaval:

único personaje impelido siempre a hablar con franqueza, sirve a Laura Restre-

cla de carcajadas y clamores.
JORGE SAUCEDO

Estudio de una
narrativa híbrida

Silver, que esa noche estaba simpático,

y de evidencia, de prueba inobjetable

comunicativo que llaman, nos contó que

por su fidelidad a lo real, una fotografía

en lo embajada norteamericana, donde

es la elocuente muestra de que el mun-

trabajo, tienen un aparato que detecta

do que describe la autora ha sido copa-

explosiones y que sólo durante el martes

do por una creciente maleza de apa-

pasado en Bogotá estallaron sesenta y

riencias y se colapsa ante la vista de

tres bambas, Ah gringos huevones, dije

alguno de los secretos que a fuerza de
negarse porecían no existir.
En la obra de Lauro Restrepo, el uso

110

contra el techo, Pablo Escobar está de

de una imagen fotográfica como punto

mal humor, dijo tu hermano Joaco, tanta

de partida poro una narración remite al

bamba se debe o que el Partido Liberal

proceso que mediante la unión de ima-

lo acaba de expulsar por norco de las

gen, palabra e investigación se desa·

listas electorales para el Senado, Al hom-

rrolla en el trabajo periodístico. En su

bre no le gusta el título de Rey de la

novela La novia oscura, la fotografía de

Coca, dijo Silver, prefiere el de Padre

uno muchacha de enigmático belleza

de la Patria, No le falta razón, suena
más democrático, Suena, pero es la mis-

riodista a deslumbrarse con lo historia

ma vaina.

Zambrono confiesa en "La narración
autobiográfica", segundo aportado, lo
dificultad de situar la prosa de PicónSalas dentro de lo autobiográfico convencional, pero también que en ello hoy

Mariano Picón-Salas y el arte
de narrar

tal elemento, sobre todo cuando se alu-

Para Zambrono, en las narraciones

de la infancia, la presencia del viaje

De Gregory Zamhrano
Ediciones del Vicerrectorado
Académico,
Universidad de Los Andes
Mérida, 2003

de Picón-Salas hay elementos autobio-

como elemento estructurador, su concep-

gráficos. Y como sucede con muchas de

ción de la historia y el uso de los tiem-

Gregory Zambrano 1 ha dedicado años
al estudio del escritor venezolano Ma·

las obras de Reyes, es difícil trazar una

pos de la memoria afectiva, el peso de

línea divisorio absoluto entre la narrativa y

la geografía, los cargas psicológicas de

la ensoyística, sobre todo cuando en el

sus protagonistas, la nostalgia por el

venezolano se advierten claramente las

pasado sin renunciar al reto que el pre-

influencias del tradicionalismo, el costum-

sente plantea, y la socialización indirec-

brismo, el criollismo y el modernismo.

to o través de la escritura.

Zambrano define desde el inicio de

Lo sección siguiente, "El costumbris-

riano Picón-Salas, realizando trabajos

lo obra - apoyado en autores como

mo y la tradición narrativa venezolana",

críticos y compilaciones con comentarios

Michel de Certeau, Hoyden White y Paul

abordo de qué manera "el escritor tiene

Ricoeur - las coincidencias y diferencias

muy en cuento el hecho de que en el

de la narrativa de Picón-Salas con las

costumbrismo se manifiesta la intención

Poeta y crítico literario, doctor en literatura His·

de otros narradores venezolanos, toles

de fijar los elementos de la nacionali-

acerca de este autor.
1

desata la obsesión que lleva a una pe-

apartados: "El arte de narrar" es el pri-

ras del relato y lo novelo del siglo XIX".

yo, necesitan aparatos para detectar unos
bombazos que nos proyectan a todos

La obra se divide en seis grandes

narrativas "regresan o los fuentes prime-

Restrepo coloca en el centro del laberinto una fotografía. Símbolo de revelación

rio (1927), Odisea de Tierra Firme
(1931), Registro de huéspedes (1934),
Via¡e al amanecer (1943) y Los tratos
de la noche (1955), y que sus obras

Democrática.

pánica por El Colegio de Néxico e investigador-

como Teresa de la Porro, Rómulo Galle-

dad a partir de la valoración de múlti-

docente de lo Escuelo de Letras de lo Universidad

gos, Arturo Uslar Pietri y Bernardo

ples acontecimientos"; cómo su perso-

de los Andes en Nérido, Venezuela.

Núñez, integrando en lo escrituro totali-

naje don Pablo es clave paro la com-

111

�prensión de la realidad circundante; por

Joaquín Crespo, Antonio Guzmán Blan-

lógicos como en sus prácticas. En los

qué sus principales obras están confec-

co o José An_tonio Páez, junto con don

últimos tiempos, en especial en América

cionadas por conjuntos de cuadros que,

Venancio, Julián Avelino Arroyo, Pablo

Latina, hemos presenciado una especie

a diferencia de la narrativa del siglo XIX,

Riolid, Juan de Dios, Rafael Alarcón,

de desazón o desencanto por los logros

aquí "dejan abiertos los hilos mediante

Molías Solazar, Alfonso y Filomena Se-

de los sistemas democráticos, y en algu-

los cuales se extiende la narración"; de

govia, Margot, Eulalio Gutiérrez, don

nos países las preferencias por regíme-

qué manera este costumbrismo deviene

Eudoro, Mr. Cox, Mr. Gallard o la Tía

nes autoritarios o directamente totalita-

en un realismo, que luego toca el mo-

Doloritas.

rios alcanzan casi los mismos niveles que

dernismo y el decadentismo, y cómo el

Finalmente, en "Visión del mundo y

venezolano se parece a Reyes en las

proyección social", Gregory Zambrano

Quizá el origen de estas actitudes

prosas "encabalgados entre la narración

hace una síntesis de lo planteado y abor-

esté en la forma en que la democracia

y el ensayo", todo lo cual se ilustra con

da la importancia del tema de la movili-

realmente existente se ha formado en casi

bien selectas citas de Picón-Salas.

dad física del escritor venezolano, del

todos los países que hoy se definen como

las que se dan por la democracia.

Continuando con "Entre el ensayo y

viaje como concreción del deseo, del

tales. El ejemplo paradigmático proba-

la narración", con la guía de textos de

exilio como liberación y simultáneamen-

blemente sea Estados Unidos, donde los

Fernando Lázaro Carreter, M ijail Bajtin,

te como carga, y del mejoramiento co-

historiadores liberales consiguieron im-

Roman Jakobson y José Antonio Portuon-

lectivo a través de la educación y el

poner una visión acorde a sus principios

do, Zambrano deja claro que Picón-Sa-

conocimiento, actividad coincidente con

ideológicos sobre su origen y desarro-

las tiene como leitmotiv "la ficcionaliza-

la de otros intelectuales y políticos lati-

llo. En esta perspectiva, se enfatizó una

ción de la historia", que su obra narrati-

noamericanos, como Luis Alberto Sán-

visión de la historia estadounidense cons-

va es mucho menos amplia que la obra

chez o Rómulo Betancourt.

truida a partir de otorgar mayor impor-

garella, es un desarrollo de estas ideas

tad individual con ciertas formas de res-

de la posibilidad de participar en la

que no se limita a su presentación y acla-

tricción y coacción, asumiendo posicio-

autodeterminación colectiva de la comu-

ración, sino que incluye además postu-

nes que también aparecen como con-

nidad. Pero es imposible encontrar una

ras críticas sobre las mismas tesis del

tradictorias. Su postura es defender am-

salida adecuada al dilema de estas li-

republicanismo: la contribución de Will

bas a pesar de esas incongruencias.

bertades sin incluir una discusión profun-

Kymlicka intenta demostrar que republi-

Michael Sandel, por su parte, intenta

da sobre el concepto de dominación, y

canismo cívico y liberalismo procedimen-

responder a la pregunta sobre cuál es la

ello es lo que hace, en gran porte, este

tal no son posturas radicalmente opues-

filosofía política predominante en las

autor. Pero no se agota allí: el problema

tas, pero que, si se tratara de elegir, el

prácticas políticas y las instituciones de

de la ley y el estado de derecho tam-

liberalismo será siempre superior por su

los Estados Unidos, aun cuando la res-

bién puede ser un atentado a las liberta-

condena al trato injusto dado a los indi-

puesta no pueda decantarse por una sola

des, por lo cual Pettit dedica tiempo y

viduos en nombre del autogobierno o

filosofía, sino que afirma una pluralidad

espocio a tratar de aclarar este punto.

ensayística, y que la historia, la cultura

Una selecta hemerografía-bibliogra-

tancia relativa a los individuos y sus inte-

y la mirada hacia sí mismo "se comple-

fía, realmente utilizada y no sólo citada,

reses, dar mayor impulso al capitalismo

mentan, se alternan, se disponen como

da clara idea de que se trata de un tra-

y valorar de manera exagerada la am-

elementos fundamentales en la estructu-

bajo serio, resultado de años de esfuer-

bición individual y colectiva, bases fun-

ración de las obras".

zo, que completa y acota lo realizado

damentales de la concepción "liberal"

del bien común. Por otra parte, la tradi-

de respuestas. Para ello, comienza con

Otros trabajos de Cass Sunstein, Jür-

Avanzando en el desarrollo del tema,

por otros críticos de Picón-Salas, tales

de la política. A partir de la crítica histo-

ción de un pensamiento liberal de dere-

una crítica a la filosofía política kantia-

gen Habermas y Anne Phillips comple-

Zambrano llega a "La historia en el la-

como José Balza, Víctor Bravo, Simón

riográfica correspondiente, comenzó a

chas ha sido predominante en la esce-

na y a la ética que de ella se deriva,

tan esta valiosa compilación. Esta últi-

berinto", que tiene que ver con la forma

Consalvi, Sylvia Mohillo, Gabriela

presentarse no sólo una nueva interpre-

na política estadounidense, restring ien-

todo lo cual lleva a una contradicción

ma introduce una interesante revalora-

en que Mariano Picón-Salas entendía

Mora, Julio Ortega, Carlos Rama y otros.

tación de la historia, sino también la re-

do y aun oponiéndose al liberalismo

que el liberalismo parece no poder re-

ción de las ideas del republicanismo en

vitalización de doctrinas democráticas

esta visión o "impocto de las circunstan-

igualitario. Kymlicka finaliza con un

solver: la afirmación de los derechos in-

pro de la causa de las mujeres, que no

que no compartían la perspectiva libe-

llamado a igualitaristas liberales y a re-

dividuales al mismo tiempo que un alto

del feminismo, que muestra que las ideas

percepción de esa o/redad, y su percep-

ral, sino que, aún más, en cierto senti-

publicanos cívicos para encontrar solu-

grado de compromiso social.

centrales de la filosofía política poseen

ción de la América Hispana "como con-

do, se oponían totalmente a ella. Las

ciones creativas a los problemas de jus-

El liberalismo y el republicanismo son

una profunda dinámica y que, por lo

junto y unidad, así como en su perspec-

reflexiones tuvieron tres líneas principa-

ticia social y participación democrática.

posiciones diferentes y hasta opuestas

tanto, debemos ponernos en guardia

les de desarrollo: una crítica a los fun-

Pero también Alan Patten hace una

por razones históricas (el primero surge

sobre los juicios radicales.

influencia de Hegel en Picón-Salas, por

damentos filosóficos y teóricos de las

crítica profunda a lo que él llama el re-

en el siglo XIX y el segundo en Roma),

lo que se refiere a esta visión de la histo-

ideas liberales sobre la libertad, la recu-

cias sobre las utopías y los sueños", la

tiva procesual". Para Zambrano, hay

ria como algo dialéctico, en movimiento, donde se entiende el presente como
"resultado de un largo pasado": "La
paradoja de nuestra época es que el
avance de las máquinas y el ingente
desarrollo de la tecnología no han coin-

JOSÉ ROBERTO MENDIRICHAGA

Debatir la derrwcraáa
Nuevas ideas republicanas.
Autogobierno y libertad
De Félix Ovejero, José Luis Maití
y Robe1to Gargarella (comps.)
Paidós
Barcelona, 2004

Uno de los aspectos interesantes del

publicanismo instrumental, basado en la

pero también por su concepto de liber-

texto es observar cómo el fantasma de

peración de las teorías republicanas so-

idea de que, según la interpretación que

tad y el enfoque sobre el modo en que

Machiavelli está presente de múltiples

bre la virtud cívica y su importancia con-

se haga de él, puede haber o no oposi-

operan y deben operar las democracias

formas en los debates actuales. Para
quienes siempre hemos defendido la

creta en la vida democrática, y, por últi-

ción con relación al liberalismo (por lo

modernas. Esto es lo que presenta el tra-

mo, la defensa de una idea de demo-

menos a la versión del liberalismo que

bajo de Philip Pettit incluido en este volu-

idea de que el autor de El Príncipe es el

men: de manera similar a otros de los

creador de la ciencia política, esta reafirmación nos hace pensar que las co-

cracia que trascendiera la simpleza del

él parece postular, basada en Rawlsl.

votar y ser votado como la única condi-

Los otros textos hacen una defensa

también incluidos, Pettit pone énfasis en

cidido con una paralela evolución espi-

La vida política de las democracias no

ción definitoria de la vida democrática

de las tesis y prácticas republicanas.

que el liberalismo sostiene en general

sas parecen, por fin, volver a colocarse

ritual". Señala cómo en la obra narrati-

ha sido ni es uniforme ni tampoco estáti-

de una sociedad.

Quentin Skinner analiza dos tesis apa-

una visión de la libertad como negati-

en el lugar adecuado.

va de Picón-Salas se da una mezcla de

ca: en poco más de doscientos años de

rentemente paradójicas sobre la libertad

va, es decir, como ausencia de interfe-

personajes reales y ficticios, tales como

existencia, la democracia moderna ha

Nuevos ideos republicanos. Autogobierno y libertad, compilado por Félix

política: la que vincula a ésta con el

rencias en la acción personal; la liber-

Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez,

cambiado tanto en sus fundamentos ideo-

Ovejero, José Luis Martí y Roberto Gar-

autogobierno y la que vincula la liber-

tad positiva, por el contrario, requiere

112

JOSÉ MARIA INFANTE

113

�LOS AUTORES
Frédéric Conrod. Ensayista. Catedrático de la Universidad de
Colorado, donde ha realizado estudios de literatura comparada.
Sergio Cordero (Guadalajara, 1961). Licenciado en letras españolas por la UANL. Fue becario del Colegio de México
para el doctorado en literatura hispánica (1990-1993).
Ha trabajado diversos géneros; en poesía sobresale Vivir
al margen, y en narrativa, Hermano Abel y Los ojos de

Anya.
Jair Cortés (Tlaxcala, 1977). Poeta. Realizó estudios de literatura hispanoamericana. Es autor de los libros A la Luz de
la sangre y Tormenta[. Actualmente es becario de la Fundación para la Letras Mexicanas en el género de poesía.
Luis Cortés Bargall6 (Tijuana, 1952). Poeta, editor y traductor.
Autor de Terrario, El circo silencioso, La soledad del polo,
Al margen indomable, entre otros libros de poesía. Ha
traducido a poetas estadounidenses como William Carlos Williams y Thomas Merton.
Christopher Domínguez Michael (México, 1962). Crítico literario y novelista. Autor de Tiros en el concierto, La utopía

de la lwspitalidad, Seroidumbre y grandeza de la vida
literaria y La sabiduría sin promesa. Vida y letras del
siglo XX. Colabora en diversas publicaciones, como Letras Libres.
Eduardo Espina (Montevideo, 1954). Poeta y ensayista. Obtuvo
un doctorado en filosofía en la Universidad de Washington. Entre otros, ha publicado los libros de poesía Coto
de casa y Lee un poco más despacio. En Uruguay ganó
dos veces el Premio Nacional de Ensayo: en 1996, por
Las ruinas de lo imaginario; y en 2000, por Un plan de
indicios. Actualmente es editor de Hispanic Poetry Review, revista dedicada a la poesía escrita en español.
José María Espinasa (México, 1957). Poeta, ensayista y editor.
Autor de los libros Triga (colectivo), Cuerpos y Piélago,
entre otros. Es editor de Ediciones Sin Nombre.
Enrique Fernández (Oviedo, 1961). Escritor y catedrático. Es
licenciado en filología clásica por la Universidad de Oviedo, España; maestro en literatura española por la Universidad de Calgary, Canadá, y doctor por la Universidad de Princeton. Es fundador y editor de la revista literaria electrónica Proyecto Sherezade.
Manuel García Verdecia (Cuba, 1953). Autor de numerosos libros de narrativa, poesía y ensayo, entre ellos La consagración de los contextos, sobre la novelística de Alejo
Carpentier. Ha traducido al español a Alice Walker.
Flavio Garciandía (Caibarién, 1954). Pintor. Ha sido profesor
de pintura en el Instituto Superior de Arte de La Habana, artista residente del Old Westbury College (Nueva

114

York) y profesor invitado en la Academy of Fine A.it (Helsinky). Su obra lo ha hecho acreedor de reconocimientos
por parte de l:Academie de Beaux Arts y la Simon Guggenheim Foundation; asimismo se incluye en colecciones de Cuba, España, Alemania, Polonia, Finlandia, Colombia y Nicaragua.
Felipe Garrido (Guadalajara, 1942). Es ensayista, nanador, traductor y ha sido catedrático por más de 30 años en la
UNAM. Es autor de Viejo Continente, Con canto no apren-

dido, Tajín y los siete truenos, La musa y el garabato,
entre otros libros. Es miembro electo de la Academia
Mexicana de la Lengua. También destaca su labor como
promotor de la lectura y promotor cultural.
Daniel González Dueñas (México, 1958). Ha dirigido varias
películas. Su Libro de Nadie fue acreedor al Premio de
Ensayo Hispanoamericano Casa de América/ FCE (España, 2003). Ha obtenido seis premios nacionales de literatura. Autor también de Luis Buñuel: la trama soñada, Las visiones del lwmbre invisible y Mélies: el alqui-

José Roberto Mendirichaga (Monterrey, 1944). Licenciado en
filosofía y maestro en letras españolas. Autor de los libros La letra y la tinta, La estética de ]osé Vasconcelos y

Patrimonio plástico de la UANL.
Eugenio Montejo (Caracas, 1938). Poeta y ensayista. Ha publicado Elegos, Muerte y memoria, Algunas palabras, Terredad, Trópicg absoluto y Alfabeto del mundo, entre otros
libros. Es autor también de dos colecciones de ensayos:
La ventana oblicua y El taller blanco. Ha sido embajador
de su país en Lisboa.
Bradley J. Nelson (Canadá). Es doctor por la Universidad de
Concordia, en Québec, Canadá, y profesor de lenguas
clásicas y modernas en la misma institución.
Armando Hugo Ortiz (Monteney, 1947). Investigador de música regional y conidos. Compilador del libro Vida y muerte
en la frontera. Cancionero del corrido norestense. Además, en el género de cuento publicó foera de lugar; y en
crónica, De rojo y negro. lsssteleón 93. Movilizaciones del

magisterio nuevoleonés.
Ofelia Pérez-Sepúlveda (Guadalupe, 1970). Es egresada de la
canera de letras españolas por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha publicado los libros de poesía

Doménico, De todos los santos herejes, Cuartos privados y
La inmóvil percepción de la memoria.

Jorge Saucedo (Monterrey, 1980). Egresado de la licenciatura
en letras españolas de la UANL. En 2003 obtuvo el Premio de Poesía Nicolaíta. También ha sido galardonado
en las ediciones 1998, 2000, 2001, 2002 y 2003 del
premio Literatura Joven Universitaria. Ha publicado poemas y reseñas en las revistas Hermes , de la Universidad
de California, y Cathedra.
Stefano Strazzabosco (Italia). Especialista en lengua y literatura italianas. Poeta y traductor de autores como Tonino
Guerra. Recibió mención honorífica del Instituto Cervantes (Milán) por su traducción de Águila o sol, de Octavio Paz.
Ciprian Valcan (Rumania, 1973). Es doctor en filosofía con una
tesis sobre Nietzsche, y realiza un segundo doctorado
acerca de E.M. Cioran en la École Pratique des Hautes
Études, en París. Autor de varios libros que lo han hecho
acreedor de becas y premios en su área.
Minerva Margarita Villarreal (Montemorelos). Poeta. En 1991
la UANL la distinguió con el Premio a las Artes. Entre
sus libros de poesía sobresalen Pérdida (Premio Alfonso
Reyes 1990), El corazón más secreto (Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 1994), Adamar, De amor es
la batalla (en coautoría con Daniel Kenl) y La condición

del cielo.

mista de la luz. Notas para una historia no evolucionista
del cine.
Tonino Guerra (Italia, 1920). Poeta, narrador y guionista. De su
obra poética destacan ll miele (La miel), l scarabocc (Los
garabatos), escritos en el dialecto su pueblo Santarcángelo de Romaña (romañolo); La capanna (La cabaña); fl
viaggio (El viaje), entre otros. En narrativa ha publicado

L'equilibrio (El equilibrio) e l cento uccelli (Los cien pájaros), por mencionar algunos. Ha trabajado como guionista para directores como Michelangelo Antonioni, Federico Fellini y Theo Anghelopoulos.
Ilinca Ilian (Rumania, 1972). Ensayista y traductora. Ha recibido varios premios de traducción en Rumania. En 2001
fue profesora invitada por la UANL. Tradujo Rayuela, de
Julio Cortázar, autor sobre el cual elaboró su tesis de
doctorado en literatura comparada Julio Cortázar y la

novela europea.
José María Infante (Tandil, 1942). Sociólogo, investigador,
maestro universitario. Dirigió la División de Posgrado
de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.
Óscar David L6pez (Monterrey, 1982). Es poeta, narrador, performancero, instalador y fotógrafo. Recibió el Premio de
Poesía Nicolaíta 2004. Fue director de Himen, hoja de
literatura erótica, así como director y editor del proyecto
editorial Harakiri Plaquettes.
Beatrice Marina (Rumania, 1976). Profesora de lengua española en la Universidad del Oeste de Timisoara. Es traductora de varios artículos y actualmente realiza un doctorado en historia de la lengua española.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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