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                  <text>��José Kozer
Daniel González Dueñas
José María Espinasa
José Javier Villarreal
Neus Aguado
Raúl Olvera Mijares

2
5
9
13
19
23

FONDO
llHIV~SffAtIO

Acta
Virtualidades
La tentación de lo autobiográfico en Marguerite Duras
Claridad furiosa
Poemas
El árbol de la vula.
Entrevista a Elíseo Alberto

Sergio Fernández
Miguel de Cervantes Saavedra

Enrique Verástegui
Víctor Barrera Enderle
Aurelio Asiain
Hugo L. del Río

29 Un mínimo de Cervantes
35 De los sabrosos razonamientos que cruzaron Don Quijote

41
49
57
58

y Sancho Panza durante sus andanzas y otros sucesos
de felice recordación
Música/ciudad: la ecología del sonido
Novo o la ciudad como posibilulad y representación
Haikus
Restifde la Bretonne, cronista de la sordidez

ANDAR A LA REDONDA
Pornpiliu Craciunescu
Javier Rojas Sandoval

61 Creación y transhistoria
69 Apuntes sobre la historia cultural de la naturaleza humana

DE ARTES Y ESPEJISMOS
Michel Guerrin
Ramón Cabrera Salort
Enrique Ruiz Acosta
J ano Mendoza

79 Pensando en Susan Sontag.
Leer y comprender las imágenes del tsunami
83 El consentimiento de ver (un visfíl::.o a la antmpowgía visual)
89 Lo que des/aparece en la foto
99 El cine de Korine

CABALLERÍA.,

,¡

Minerva Margarita Villarreal
Juan Jesús Charles
Miguel Covarrubias
Irvihg J uárez
Jorge Silva
Israel Buenrostro Sánchez

.,101 Creaciones yrecreaciones de Gabriel Zaid
l 02 La gracia vernácula de Gabriel Zaid
103 jeannette Clariond une sílabas de sombras
' 105 U!rsion;; originales dé la ironía
106' Com.edia y-costumbrismo· en Hernán Calinda
{07 ¿Jndividuo o comunidad? La importancia del capital social

Imágenes de Raúl Óscar Martínez
Dibujos de Héctor Cantú Ojeda

�José Kozer
Daniel González Dueñas
José María Espinasa
José Javier Villarreal
Neus Aguado
Raúl Olvera Mijares

2 Acta
5
9
13
19
23

Virtualidades
La tentación de lo autobiográfico en Margueri,te Duras
Claridad furiosa
Poemas
El árbol de la vida .
Entrevista a Elíseo Alberto

Sergio Fernández
Miguel de Cervantes Saavedra

29 Un mínimo de Cervantes
35 De los sabrosos razonamientos que cruzaron Don Quijote

Enrique Verástegui
Víctor Barrera Enderle
Aurelio Asiain

41
49
57

Hugo L. del Río

58

y Sancho Panza durante sus andanzas y otros sucesos
de felice recordación
Música/ciudad: la ecologi,a del sonido
Novo o la ciudad como posibilidad y representación
Haikus
Restifde la Bretonne, cronista de la sordidez

ANDAR A LA REDONDA
Pompiliu Craciunescu
Javier Rojas Sandoval

61 Creación y transhistoria
69 Apuntes sobre la historia cultural de la naturaleza humana

DE ARTES Y ESPEJISMOS
Michel Guerrin

79 Pmsando en Susan Sontag.

Leer y comprender las imágenes del tsunami
Ramón Cabrera Salort 83 El consentimiento de ver (un vistazo a la antropologi,a visual)
Enrique Ruiz Acosta 89 Lo que des/aparece en /,a foto
Jano Mendoza 99 El cine de Korine

CABALLERÍA
Creaciones y recreaciones de Gabriel Zaid
La gracia vernácula de Gabriel Zaid
jeannette Clariond une sí/,abas de sombras
Mirsion;; ;riginales dé /,a ironf,a
·Jorge Silva 106' Comedia y costumbrismd en Hernán Galindo
Israel Buenrostro Sánchez -107 ¿Jndividuo o comunidad? La importancia ael capiial social

Minerva Margarita Villarreal
Juan Jesús Charles
Miguel Covarrubias
Irvihg Juárez

..1O1
102
103
105

Imágenes de Raúl Óscar Martínez
Dibujos de Héctor Cantú Ojeda

�ACTA
José Kozer

Se apresta, ¿dónde poner la moneda? ¿En los ojos, sus entresijos? ¿Debajo de la
lengua? ¿Tres veces? Será flor o veleta,
muerte de cardenillo o crisantemo.
¿Conato? ¿Será posible mover el brazo,
tomar entre los dedos metal vivo,
circularidad? Tres aglomeraciones las
aleaciones de la Muerte. Ingente peso
de tres monedas, quizás. Será urraca o
genciana; conato de arbusto, contrariedad
del vuelo hecha urraca de porcelana sobre
un mueble de consola, el ebanista se ha
dormido, cerraron a cal y canto los galpones,
los cinceles subyacen bajo el eco, taraceas:
aún no sabe (todo resulta demasiado reciente)
si tiene que colocar esas monedas (¿dónde?)
(¿qué conato de circularidad se ha esfumado;
adónde?) o yacer maquillado, una moneda
en cada ojo, fomento circular para la muerte,
peso tranquilizador: ¿en nombre de quién
coloca la urraca bajo su lengua una moneda
de plata? Su destello no vale nada: muestra,
Caronte, tu geografía. ¿Hasta dónde? Muestra
los compendios del agua subterránea:
carecen de extensión. Ah, la que titubea es
la urraca; yo no. Punto muerto, devengo
cardenillo, crisantemo (caliza flor) urraca
de porcelana. El tránsito sólo exaspera a
Caronte, tres monedas, hedor, tráfago y la
otra orilla alejándose, tener que dar de comer
a las tres cabezas del perro, Hades, Proserpina,
Vulcano entre los metales (¿agentes de qué?):
dan lástima (Leteo, no) da grima mirarlos.

Nuez de haya me golpeó la cabeza, eureka la gravedad. Estoy vivo. El muerto
anterior soy yo (aún). ¿Razón de regocijo?
Miro una lámina: en marzo, amentos; cúpulas
de hojarasca, inaccesibles; drupas incomestibles,
¿y qué? No soy razón de ser del haya. Las
inscripciones de su corteza me sobrevivirán.
Vuelvo el rostro, da grima mirar ora a Cerbero
ora a Caronte, a Hefesto o Ares entre las redes:
un solo amento entre el follaje del haya, sólo
una drupa, y tres urracas: tras largo descanso
de décadas la urraca hembra sale disparada
a Oriente, se posa en el ciruelo (circular) del
patio (floreció): la urraca macho esta misma
mañana se posó entre la fronda de un endrino,
ebrio pajarraco (se le va la cabeza) no sabe
qué hacer con la Muerte: y la tercera urraca
(andrógina) voló a mi país, pronto se posa, no
podré decir el nombre del árbol, su localización,
características generales, señas particulares, sólo
el graznido y la participación del aire (escupir, la
moneda) el ojo de una contrafuga.
Se apresta. Tercera persona. Saluda, fuera de sí. Mejor así: ni un ápice de
irreverencia (tenedlo por seguro) ironía (ni un
ápice de tiempo). Y oye yo batir palmas yo o
no, aleteos, o quizás tampoco (¿y por qué no?)
tránsitos ni ceremonias, casullas o teologías,
sólo por metafísica intuye que aquel cincuenta
por cien que estaba en contra resultó a favor: y
está sentado, sumido en el primer asombro, las
piernas recogidas a la altura del vientre, las
manos rojizas en las rodillas, oye reír (campanas)
(campánulas) cárabos y herreruelos quizás de
ébano o escayola, o quizás por partes (pese a la
instantaneidad) podría ya carne palpar, tropezar,
aliento infundir, hálito (¿hacia dónde?) aprestarse.

�VIRTUALIDADES*
Daniel González Dueñas

1.

Bradbury: la elaborada ,ntrigo

oropéndolas, estos loros no fueron canarios". ¡Un día serás
como yo!

En la novela El vino del estío (1946), de Ray Bradbury,

- ¡No! ¡No! -dijeron los niños.

aparece un personaje memorable, la señora Bentley, una
ajada y marchita viuda de 72 años de edad que vive sola
en la pequeña ciudad provinciana de Estados Unidos en
donde Bradbury sitúa la novela en 1929. Dos niñas vecinas suelen visitarla y un día la afable anciana les comenta
que alguna vez ella también fue una niña. Las pequeñas se
niegan a creerle, y tampoco que su nombre sea Helen:
afirman que es la señora Bentley y que siempre ha tenido
tanto la edad como el aspecto actuales.

-¿Sí? - se preguntaron.

Para convencer a sus inconmovibles escuchas, la anciana les muestra los juguetes que utilizó en la infancia y hasta
una fotografía que le tomaran a los siete años, entre otros
objetos cuidadosamente conservados y catalogados por
la mujer a lo largo de las décadas. Las niñas aducen que
cualquiera puede conseguir objetos y fotografías como ésos
en cualquier parte; sólo podría convencerlas el testimonio
directo de alguien que hubiera conocido a la señora Bentley
desde la infancia, pero ella se ha mudado al pueblo cinco
años atrás y nadie en los alrededores la conoció antes. La
anciana dice a Jane, una de las niñas:
- Tienes que creer en estos cosos. Algún día serás viejo
como yo. Lo gente te dirá lo mismo: "Oh no", dirán, "estos
buitres no fueron nunca ruiseñores, estos búhos no fueron

* Adelanto de lo segundo porte (aún inédito! de Ubro de Nadie (20031, que
obtuvo el Premio Internacional de Ensayo FCE/Coso de Américo.

- ¡Esperad y veréis! -dijo lo señora Bentley.
Y en su interior pensó: "Oh Dios, los niños son niños, y
los viejos son viejos, y nado los une. No pueden imaginar
un cambio que no ven".
- Tu madre -dijo oJone-. ¿No notaste, con los años,
un cambio?
-No - dijo Jane-. Es siempre la mismo (Brodbury,

1987).
Estos diálogos llegan a ser tan firmes y repetitivos que la
señora Bentley termina por dudar:
Se quedó despierto, muchos horas, entre sus baúles y chucherías. Miró los ordenados pilos de materiales y juguetes
y plumas de ópera, y dijo en voz alta:
-¿Son realmente míos?
¿O ero aquello lo elaborado intrigo de uno viejo que
creía tener un posado?

A la mañana siguiente la anciana regala a las niñas los
juguetes que ha conservado y les pide ayuda para quemar
todas sus fotografías y documentos. A partir de entonces ya
puede llevar con las pequeñas una relación sin suspicacias:
- ¿Cuántos años tiene usted, señora Bentley?
-Setenta y dos.
-¿Cuántos años tenía hace cincuenta años?

Por un error de imprenta, en el número anterior de lo revisto, el artículo
'Vade retro•, de Daniel Gonzólez Dueños, apareció sin crédito de autoría. Ofrecemos uno sincero disculpo o nuestro colaborador y o los lectores
de armas y le/ros.

-Setenta y dos.
- ¿Nunca fue joven, no es cierto, y nunca usó cintos y
vestidos como éstos?

5

�regusto soberbio procede del hecho de que este ser
-No .

es único ("sólo yo soy hombre"), al tiempo que la divi·

-¿No tiene nombre?

nidad es plural ("todo lo demás es divino"). Mas tam·

-Mi nombre es señora Bentley.

bién existe una extrema humildad a partir del grado

-¿Y siempre vivió en esta casa?

de exilio supremo que alcanza esta soledad innom·

-Siempre.
-¿Y nunca fue bonita?

brable.
En la literatura mayoritaria , el sentido usual de sole·

-Nunca.
- ¿Nunca en un millón de trillones de años?

dad y de exilio se maneja respecto a inferioridades de

Las dos niñas se inclinaban hacia la vieja , y esperaban
en el apretado silencio de las cuatro de la tarde.
-Nunca -decía la señora Bentley- , ni en un millón
de trillones de años.

¿En dónde está la identidad sino en la memoria? La
señora Bentley se da cuenta de que sus recuerdos podrían en efecto parecer tan falsos -y que, de hecho, lo
son- como las niñas los contemplan. Todos los objetos
que minuciosamente ha atesorado por años representan
un esfuerzo por conservar una identidad que de pronto
se vuelve

intriga.

Las niñas dejan de considerarla una

embustera cuando se vuelve Nadie, es decir, cuando
por fin acepta que ésa es su única identidad posible: la
inalterable calidad de Nadie, que es

siempre la misma.

nivel: así, numerosos personajes afirman "sólo yo soy
hombre y todo lo demás es nada"; la superioridad es,
así, un aislamiento sólo alimentado por la conciencia de
tal superioridad. Sin embargo, la soledad del lnnombra·
ble es de signo inverso, puesto que para él la otredad todo lo demás- es superior. En otras palabras, no se
define contra lo diversamente inferior sino contra lo absolutamente superior, que sólo él puede contemplar. Hay
en

El innombrable,

pues, el testimonio trágico de la hu-

manidad contenida en un solo individuo, así como la
pavorosa sugerencia de que los demás individuos, si los
hay, son divinos sin saberlo. Porque podría no haber
individuos, y justamente la individualidad sería lo huma·

único individuo, es el único que carece de nombre -tod

no; por tanto, el único individuo verdadero es éste, que

lo demás tiene nombre porque es divino. El innombrabl:

se da cuenta de que la ilusoria individualidad de los
demás les impide ver su carácter divino: la diversidad.

es una _paradójica lucha llevada a cabo en el terreno del

sólo
es
1
, . el hombre" ' el Innombrable beckett·1ano a 1canza
a max1ma soberbia en la más desoladora hum·ld d
d,
f
i a ,
que po na para rosearse así: "las cosas, los nombres

l~ngua¡e: el esfuerzo por decir, a través de quien no

los hombres son divinos y sólo yo soy Nadie, el únic~

Lo trágico (contemplado por Beckett como cómico, o

tiene nombre porque carece de divinidad, todos los nom·

humano, el que les da su divinidad".

más bien como un juego viciado) estriba en que el único

bres de lo numinoso. Nadie, el carente de nombre pone

individuo verdadero, el único que podría testimoniar su

11. Beckett: la infinita soledad

nombre a Alguien. Acaso por ello, en el ciclo nov~lístico

excepcional carácter de humano, es individuo porque

del único individuo

carece de divinidad; es radicalmente

El innombrable precede a la última y
comple¡a de todas, Comment c'est2.
~in embargo, El innombrable guarda una sutil

Soy hombre: nado de lo que es humano me es extraño.
Terencio, El hombre que se castigo o sí mismo, 1, l , 25

otro y,

por tanto,

desconoce el lenguaje a través del cual su testimonio

de Bec~ett,

más

111. Broadcasting

dife-

La palabra inglesa

broadcasting

resulta interesante El

podría ser escuchado. En la novela de Beckett ya no

rencia con las otras cinco novelas, en las que los narra·

adjetivo

existe la noción de Nadie como una colectividad anóni·

dores-protagonistas parecen sólo ellos tener realidad y

general, claro, atrevido, esencial, comprensivo, abierto
como se nota en las expresiones

ma, sino la infinita soledad del

único individuo.

Qué

esta~ rodeados por pesadillescos fantasmas. Esta dife-

extraña relación dialéctica se establece entonces, pues·

rencia se expresa de forma clara en los propios títulos de

broad corr~sponde

a ancho, extenso, am~lio,

to que lo divino no podría identificarse sin esa solitaria

te voz narradora alcanza una iluminación: "Sólo yo soy
hombre y todo lo demás es divino" (Beckett, 1966). Esta

las novelas anteriores: todos sus protagonistas tienen

in broad daylight (" '
on broad lines (" en grandes líneas" "een
1
'
n
ineas genera 1es ").. Por su parte, casi, en tanto sustantivo,

voz humana: sería luz sin oscuridad que la resalte y dife-

nombre con excepción de éste, que es justamente in·

s1gnif1ca lanzamiento, distancia, apariencia, matiz na-

rencie. Ante Dios, Nadie tiene acaso esa función: de-

portentosa intuición podría enunciarse de otro modo:
"Sólo yo soy Nadie y todo lo demás es Alguien"; sin

n~m_brable. El conflicto del Innombrable es en esencia

t~raleza, disposición, jugada, cálculo; en cinemat~gra·

marcar a la divinidad por comparación. Si lo divino es

trag_1co, aunque su forma sea tragicómica, porque el su·

creativo por excelencia (y tal vez por necesidad), enton·

fnm1ento del protagonista no tiene sentido, del mismo

fia alude ~l. reparto, así como en tecnología al molde y
~n matemat1cas a la suma; refiere también a afectar tota-

ces el Innombrable ha sido creado para que exista una

modo en que carece de coherencia el mundo que habi-

lidades, como se ve en las expresiones

balanza y lo divino pueda existir en tanto noción contra·

ta. Y, a diferencia de sus antecesores, esta voz narrado-

(con¡unto de las facciones) o

puesta a otra. La misión del Innombrable es trágica: se

ra no basa tal conflicto en la dicotomía realidad-irreali-

trata del supremo paria a quien se ha concedido la ex·

dad, sino en la de humano-divino; éstos son polos opues·

-~n tanto verbo, casi corresponde a lanzar, proyectar,
em1t1r, dar, mir?r [to casi a look, "echar una ojeada"),

cepcional humanidad para que lo divino sepa que es

tos_pero poseen la misma realidad. Mientras que Robbe-

calcular, cambiar, vaciar, fundir, poner en duda (to

divino.
Esta anagnórisis indirecta o reflejada (por así llamar·

Gnllet escribía que "las cosas son las cosas y el hombre

En

El innombrable (1953), de Samuel Beckett,

la dolien·

embargo, aquí se encuentra un matiz que sitúa esta afir·
moción en un nivel superior al que tendría, por ejemplo,
decir: "Sólo yo soy nadie y todo lo demás es humano" .
El narrador de esta novela es Nadie porque está exilia·
do del nivel divino, pero a la vez resulta "Más que Na·
die" porque se hallo en el nivel de lo humano, y no en el
de

la

nada. Si "hombre" es una noción relativa y cam-

biante de acuerdo con el referente contra el que se establece, la afirmación del Innombrable se distingue por su
simultaneidad entre dos referentes opuestos: la máxima

la) se realiza, además, a través de las palabras. El In·
nombrable no es divino, sino el testimonio de la divini·

2,Murphy 11 938). Molloy 11 95 1), Molone meurt [1952) Woff [19531
L/nnommoble 11953), Comment c'estl 1961 ).
'
'

~1
eno

d'10")

o

doubt upan),

buscar (to

~n peso (to

casi loase),

light on); en

casi of features
casi of mind [mentalidad).

casi about for),

casi

deshacerse de

arrojar luz sobre algo (to

casi

marítima es hacer virar una nave, volver

sobre el curso o echar el ancla, e incluso naufragar (casi

dad. Y justamente resulta innombrable porque, siendo el

soberbia luciferina y la más impensable humildad. El

7
6

�LA TENTACIÓN DE LO AUTOBIOGRÁFICO
EN MARGUERITE DURAS
José María Espinosa

awayl, y

en magia equivale a hechizar (to costa

spem,
en la misma línea en que alude al poder de la mirada: to
cast one'.s eyes es mirar a alguien de forma especial, to
cast the evil eye es arrojar una maldición, "aojar", así
como to cast out devils es exorcizar. Un costaway es un
náufrago pero también un paria (outcast), al que asimis·
mo se denomina castoff, persona o cosa desechada (o

los manuales para la enseñanza del oficio de escritor

Transformó la manera de entender la secuencia na·

-sea esto lo que sea - decían que uno empezaba siem·

rrativa, convirtió en obra propia sus entrevistas, incluyó

vaciar. Se

pre escribiendo sobre la experiencia propia para de allí

fotografías en los libros, los armó como rompecabezas

hace un vacío para luego llenarlo. Tener personalidad

distanciarse -si suena a Bretch no importa- y conse-

sin modelo, hizo textos breves

da: entre tantos otros matices,

cast significa

-La enfermedad de la
muerte, El hombre sentado en el pasillo- que lo mismo

es irradiarla, deshacerse de ella como de un peso (to

guir una escritura neutra, pero la verdad es que abun·

casi loose).

dan los ejemplos de grandes escritores en los que suce-

podían ser relatos que ensayos o poemas, guiones de

y cada emisión genera en sí

de lo contrario. Por ejemplo, uno de los devaluados pero

cine que obras de teatro; ella -tan cuidadosa de su

cast es molde y en mate-

muy brillantes padres de nuestra modernidad ya vuelta

oficio- publicaba cosas de un descuido inverosímil, que

máticas es la suma). Del mismo modo en que emitimos

antigualla, Roland Barthes, terminó por hacer en el final

de pronto obtenían sentido precisamente en esa falta de
aliño, en donde mezclaba crónicas sociales, entrevistas
de nota roja, fragmentos de diario, relatos inacabados.

como sustantivo, emi·

of features), irradiamos nuestra
mentalidad (casi of mind). De ahí el poder sobrentendido que tienen los media -sobre todo en Estados Uni·

de su vida, truncada por un accidente vial, extraordina·

sión, y, como verbo, radiar, transmitir, sembrar al voleo,

dos-, que no sólo em iten la mentalidad de los tiempos

persona desechada como si fuera una cosa).

bre otras (to

Las miradas recíprocas arrojan luz unas so-

cast light on)

nuevas emisoras (en tecnología
nuestras facciones (cast

propalar, difundir un rumor o una noticia. El sustantivo

sino la forma en que cada personalidad debe, a su vez,

La cámara clara. Que
el autor de Semiologías, 5/Z y El grado cero de la
escritura hiciera después libros como Borthes por sí mis·
mo y Fragmentos de un discurso amoroso no puede sino

broadcasting es,

irradiar esa mentalidad.

inscribirse dentro de un retorno al individuo de esa mo-

evidente que él no entiende nada de lo que ella le pre-

dernidad que tanto renegó de él en nombre de su vaca·
ción científica.

gunta; a su vez ella no registra lo que Kazan contesta, y

De esta manera , la reunión de ambas poderosas
palabras en

broadcast significa,

siva, y se llama

pues, radiodifusión o transmisión televi·

broadcasting station a

una emisora.

Los elementos están ahí, y apenas existe juego de
palabras si se contempla a la persona como emisora. Lo
que cada persona transmite es su

personalidad y lo hace
broadcasting en

justamente como lo define la palabra

su rica trama de significaciones: de modo ancho, abier·
to, extenso y general; su transmisión es (o debe ser) cla-

La convivencia de emisores humanos y la constante
mirada de unos sobre otros (to cost one'.s eyes) mantiene
el hechizo (to

cast a spem

ciones tienen un alto contenido biográfico, fue hasta

al autor para que la corrigiera, uno tiene la sensación de

los náufragos, los pa·

después de su periplo cinematográfico en los años se-

que hubo un entendimiento en otro nivel entre ambos

castaway,

sonalidad es una apariencia lanzada a la distancia en

mitir, al dejar de sostener el hechizo, se han vuelto Na-

todos sus matices, es la "naturaleza personal" , o más

die, que para la sociedad equivale a cosa desechada.

precisamente porque, al dejar de trans·

de la naturaleza de cada quien, el

modo en que cada individuo dispone (adapta, configura) su naturaleza a través de una jugada, de un cálculo.

Bibliografía

Es un papel aprendido y es la transmisión de ese papel
tanto como su inserción en el reparto general (como se
habla de

casting en cine y

teatro).

La personalidad es un rumor o una noticia que se
transmite, se siembra. Esa transmisión depende de la mira·

8

en ciertos momentos parece un diálogo de lonesco en

cast out devils). La
cost

cosas

disposición

Los o¡os ver·

ella habla a Kazan de las películas de éste, y es

donde reina el absurdo. Pero terminada la entrevista ,
esa que cualquier jefe de redacción le habría regresado

ra, atrevida, esencial, comprensiva para todos. La per·

bien la

des:

Duras, que si bien ahora sabemos que todas sus narra·

rias (oulcasts), las personas desechadas como si fueran

(castofn,

el tiempo se volvió un clásico, incluida en

e incluso arroja fuera de sí

todo lo que pudiera exorcizarlo (to
sobre los

Por ejemplo, una conversación con Elia Kazan que con

Así como con Barthes, también ocurrió con Marguerite

sociedad, en efecto, pronuncia una maldición (to

the evil eye)

rios textos autobiográficos, como

Brodbury, Roy J l 987). El vino del estío. México/ Buenos Aires: Hermes/
Mnotouro [Cunde/ion Wine 11976). Nuevo York: Bontom Books].
Beckett, Somuel 11953). L'lnno(flmoble. París: les Éditions de Minuit [E/

innombrable 11966). Barcelona: lumen].

tenta que se descubre a sí misma como alma de la narra·

creadores, y que lo que se dijo allí sobre el cine de

ción, y que acepta como publicable -es decir, como
cualquier cosa que encuentra entre sus

Kazan y sobre el cine en general no se había dicho
nunca antes.

papeles. Quiero dejar bien claro que no es un reproche

¿Cómo funciona la escritura a partir de esa tentación

(aunque sería fácil hacerlo), sino el reconocimiento de

autobiográfica? Creo que tiene que ver con el reconoci·

un hecho que llevó a la publicación de textos esencia·

miento de los otros. Duras fue siempre una novelista re-

hecho literario-

les, situados en los límites de la significación. Creo, en

conocida desde sus primeros libros, obtuvo triunfos sona·

efecto, que la obra cinematográfica - me refiero sobre

dos gracias al cine, en especial como guionista de

todo a las películas que ella dirigió- de Duras fue esen·

roshima mi amor,

Hi·

pero ni sus libros ni sus películas, que

cial para ese reconocimiento del yo que se efectuó en su

le dieron un enorme prestigio y la volvieron una autora

escritura, y que marcó de alguna forma la transforma·

de culto, la acercaron a un gran público. Fue hasta la

ción de su concepto de libro, antes sobre todo vinculado
a la novela como género.

aparición de

El amante que esto ocurrió y de qué mane-

ra. Se podría decir que, unos más que otros, todos sus

9

�vechó para hacer libros extraños, como

Los o¡os verdes

-primeramente un número de Cahiers du Cinema en el
que gozó de absoluta libertad para armarlo-,
o ese inclasificable texto que llamó

El dolor,

Time Out

título que yo

pondría o todo su obro.
Hay, sin duda, un afán de exhibicionismo en los tex·
tos de los ochenta y primeros noventa; se pierde cual·
quier pudor en aros de uno intensidad que yo se había
intuido en textos anteriores. Si ella había conseguido
manejar magistralmente el diálogo en

roto contabile e Hiroshimo

mi

amor,

Le Squore, Mode·

después eso forma

dialogada tomará contenido de oración religioso en

Aghoto, ese capítulo agregado o El hombre sin otribu·
tos, de Robert Musil, o en los parlamentos de sus extra·
ños filmes, casi todos obras maestras. Su periodismo,
tan diferente, debe su diferencia precisamente o que man·
tiene en las entrevistos y los reportajes el mismo espesor
lingüístico de sus libros. Lo diversidad de registros que
tuvo en su obro

lo

llevan o que no acomode bien en

ningún compartimiento o dosificación histórico. Si bien
se le vinculó originalmente al

noveou romon de fines de

los cincuenta, con el tiempo se aprecian sobre todo sus
diferencias con Robbe-Grillet y compañía; si bien fue
uno activo feminista, su vida sentimental giró siempre en
torno o los hombres y la distanció de sus compañeros; su
libros fueron leídos y bien leídos, pero sólo

El amante

tuvo éxito. De la noche o lo mañana lo directora de culto
y la escritora difícil se volvió uno figuro mediático que se
peleaban revistas, periódicos y programas de televisión.
Cuando esto ocurrió fui de los que pensaron que ero
precisamente

El amante la

única obro realmente fallido

de esto escritora y que significaba uno traición o lo ver·
daderamente esencial de su literatura. Después vino lo
triste historia de su adaptación al cine, cursilizado hasta
el límite de lo soportable, mientras su autora se debatía
entre los crisis del alcohol y de su provocativo vida sen·
timental, enamorada de un joven o quien prácticamente
triplicaba la edad.
Marguerite Duros nunca, ni en los momentos más di·
fíciles de su vida, dejó de escribir, y nunca -ni siquiera

El amante lo proyectó a las candilejas de los
bestsellers- dejó de ser una escritora secreta. Y ése es

cuando

tal vez uno de sus mejores atractivos, ya que, si bien no
se pretende poner el secreto como condición de valor, lo
exigencia que hoce a sus lectores sí es de otra índole
que aquella implícita en cualquier aureola de fama y
prestigio. Lo que sí fue un cambio notable es su relación
con lo autobiográfico, que yo compararía a la que sufrió
Barthes. Duras se dejó querer por los medios, y los opro-

radicalismo político le atrojo muchos enemigos, su voco·
ción escénico -cine, teatro, rodio, televisión- acentuó
su singularidad; y al final no hoy dónde situarla, los na·
rrodores clásicos de lo segundo mitad de siglo -de
Comus o Tournier- la encuentran incómodo, los van·
guardistas no la entienden, la academia la detesto, los
editores se ven abrumados por la cantidad de cuartillos,
tantas que no hoy manera de hacer unas obras completos, y los poseedores de los derechos de sus películas se

da con la que ocurrió con la otro Morguerite, Yourcenor,

no del tiempo, su densidad existencial y emotivo. Y por

ven empantanados en pleitos legales de todo tipo. En

pero esta último escribió ella mismo sus memorias, mien·

eso no le importaba ni se ocupaba en corregir lo que

cambio, los biógrafos se han volcado sobre ella, sus

tras que Duras apuntó hacia uno escrituro autobiográfi·

pudiera ser mistificación o -incluso- puro invento. Lo

archivos y sus amigos, tal vez poro intentar una explico·

ca sin biografiado. Al menos dos extensas biografías,

biográfico, diría yo sin tener demasiadas ganas de bus·

ción de lo que significo la relación entre vida y obra.

uno de Alain Vircondelet y también un libro de Aliette

cor pruebas, pertenece a ese terreno de lo que, violen·

Los biógrafos se han encontrado con un terreno lleno

Morguerite Duras y la autobiografía.

A esto hay

tondo el pensamiento correcto, podemos llamar un pen·

de trompos, desde la propio capacidad de invención

que sumar M.

libro de Yan Andreo, especie de bio-

somiento femenino. A Duros le preocupaba profunda·

de la autora, que da diversas versiones de un mismo

grafío-novela-homenaje del que fuero su compañero en

mente el sentido de la sensibilidad femenino modelada

hecho, siempre como absolutos pero muchos de ellos

los últimos años. Sobre este libro volveré más adelante.

por los siglos de silencio y opresión, pero no le molesta·

contradictorios entre sí, hasta la de amigos y compoñe·

¿Una escrituro autobiográfico sin biografiado? Trota·

bon las armas que ese mismo posado le otorgaba a una

Arme!,

D.,

ros de aventuras artísticas, literarias y políticas. Poro con·

ré de explicar esto chirriante paradoja que propongo

mujer moderno poro expresarse y construir uno literatura

tribuir a esta llamada tentación autobiográfico, o lo muerte

como clave: mientras que o la autora de las

Memorias

fuerte, aunque extremadamente sensible -en sentido

de la escritora -y yo desde algunos años antes- los

de Adriano

biógrafos se han lanzado sobre ella, a la vez con un

como historio y como continuidad, a la escritora de

cariño y una saña incomparables, con uno voluntad de

vicecónsul le preocupaba

le preocupaba el tiempo como sucesión,

fotoquímico-, como la de Virginia Wolf, Cotherine

El

Monsfield o Djuna Bornes. Seguramente se darán cuen·

más bien la duración proustio·

to de que las tres escritoras citados escriben en inglés y

investigación exhaustivo, que sólo puede ser comparo·

11

10

�no en francés. Sí, creo que Marguerite Duras tenía poco
que ver con su tocaya francófona, la autora de Opus
nigrum, aunque tal vez más con Natalie Sarraute y sus
Tropismos, palabra que designa perfectamente la cualidad de ciertos textos de la última época de Duras, por
ejemplo, los reunidos en Escribir. Cierta condición histérica de su escritura los vuelve pasto de análisis psicológico, pero es evidente que están mucho más allá de ser
sólo eso.
Empecemos por una obviedad: Marguerite Duras
escribe para entender lo que le ocurre, su infancia en
Indochina, la vida de un doble desarraigo: oriental para
los franceses, francesa para los indochinos; su adolescencia, perversa o truculenta, como se la quiera calificar; las difíciles y conflictivas relaciones familiares siempre marcadas por el sexismo, mismo que sobre todo incuba en las mujeres, es decir, en las madres. Su llegada
a Francia, como ¡eune filie engage en los albores de la
guerra mundial, su rápida inserción en la vida intelectual
del momento y la tragedia de la guerra y los campos
vivida desde la espera de la mujer-novia-viuda en un
solo gesto. No sabemos si todo lo que vivió tuvo la estridencia que ella le da en algunos de sus escritos, pero sí
sabemos -gracias a ellos- que los vivió con esa densidad. Por eso es llamativo que nunca haya apelado al
expediente de ser mujer para validar sus creaciones cuando sí lo hacía con otras artistas y escritoras. Tampoco
recurrió a la queja, y la descripción de la agonía de su
madre, que sólo pensaba en despedirse del hijo varón,
es de una frialdad tan fuerte que es ella la que le comunica intensidad. Ni queja ni chantaje, simplemente una
mirada que ve cosas que a la civilización de siglos fundada en lo masculino se le escapan.
Al releer Escribir para preparar estas notas, me encontré con el siguiente fragmento que me exime de seguir abundando en lo que ella buscaba: "Debiera existir
una escritura de lo no escrito. Un día existirá. Una escritura breve, sin gramática, una escritura de palabras solas. Palabras sin el sostén de la gramática. Extraviadas.
Ahí, escritas. Y abandonadas de inmediato". Mi participación debería acabar aquí, pero uno de los libros que
no conocía de ella es el póstumo Esto es todo. Lo abrí en
su edición española y me encontré con ese mismo frag-

mento como epígrafe de un ensayo de Christiane BlotLabarrere, sólo que con un cambio de esos que se pueden considerar error de traducción pero que resultan muy
significativos: "una escritura de palabras solas", dice
Duras en versión de Ana María Moix; y en versión de
José Luis Checa, "una escritura sólo de palabras". No,
en español es claro que estar solo no significa estar solamente. En un caso, la soledad es esencial; en el otro,
una condición estructural. Sin cotejar con el original, estoy seguro de que la versión correcta es la primera, pero
el lapsus, como bien sabía Freud, es también una manera de precisar sentido.
Lo que queda claro es que, contra lo que postulan los
llamados estudios de género, la condición femenina reivindicada por Duras es la de la excepción. Algunos de
sus últimos textos son precisamente reflexiones desde ese
lugar no gregario de la escritura en donde se sitúa la
diferencia entre estar solo y solamente estar. El diálogo,
esa forma que al siglo X:X le resulta incómoda y que ella
logró manejar magistralmente, fue en realidad una manera de subrayar la condición de soledad. Y aquí regreso a la citada entrevista con Kazan: hay dos personas
que dialogan, pero la verdad es que no se entienden,
como ocurría con el viajero y la mujer de Le Square, o
como ocurre con sus entrevistados, sean un gran creador
, (como el caso mencionado) o un delincuente condenado. Ellos no se entienden, cierto, pero el lector algo escucha en su intercambio de palabras, barrunta en el
murmullo, en el ruido que se crea, en la fricción de las
palabras. Ella misma menciona un diálogo con Jean Luc
Godard, grabado en medio de una calle con tránsito, donde al ser escuchado ya en la película resultaba extraordinario "el entendimiento" por encima de ese barullo.
La tentación autobiográfica desemboca al final en una
curiosa situación. Duras hace de toda escritura, incluso de
todo hecho, un acontecimiento literario, lo transforma en
parte del discurso de lo que llamamos obra. No deja de
ser impresionante que muchos de los biógrafos, incluido
Yann Andrea (sobre todo él de forma inquietante), se mimetizan a un ritmo textual, en donde ella parece seguir escribiendo más allá de su persona, vampirizando la escritura
de otros, convirtiéndolos en médium de su manera de entender la creación. Pero ése sería ya otro asunto.

CLARIDAD FURIOSA
José Javier Vil/arrea/

A Gabriel Zaid (Monterrey, 1934) debo la lectura de
uno de los poemas que más me han conmovido y que
rPayor repercusión causaron en mis primeros años de
formación: el "Romance a lo divino", de Manuel Ponce
( 1950, 25-26):
Con el libro en la mano
Te amo.
Con las hojas abiertas
Te amo.
Y los ojos cerrados
Te amo.
Con el sol del quinqué
Te amo.
Y el bosque de la radio
Te amo.
Me sabes a pacíficas
tormentas.

A palomos en fórmulas
abstractas.

Amador de oficina,
Te amo.
Marino de agua dulce,
Te amo.
Continental y náufrago,
Te amo.

Este poema ha seguido resonando en mí a través
de otros muchos que he tenido en suerte haber leído,
y debo reconocer que la antología que preparara Gabriel Zaid de la poesía de Manuel Ponce fue una sacudida, un primer enfrentamiento a ese universo de
privilegio que guarda y obsequia, a la vez, la poesía
de Manuel Ponce. Es curioso que también le deba a
otro autor de la generación de Gabriel Zaid, José Emilio
Pacheco, el descubrimiento de la obra poética de otro
escritor de vastas minorías: Alfredo R. Placencia. Pocheco publica en 1970 su espléndida Antología del
Modernismo (1884-1921 }. En ella, entre los poemas
que selecciona de Alfredo R. Placencia, incluye el titulado "Con un poco de olvido" 1102), texto que me
sorprendió desde la primera vez que lo leí por su trágica claridad y que me urgió a conocer el resto de
la obra de este autor. El poema en cuestión es el siguiente:

¡Te amo en superficies
tan hondas!

Aquí tienes mis muertos, Señor.
Yo no te pido

En láminas ton linos
de sangre.

muchos ni grandes cosos; nodo más el olvido
de los simas oscuros en que hubieren caído.

�gracias a su determinante generosidad, esa noche en

Dicha edición incluía un cartoncillo donde se invita-

Relación de los he-

ba al lector a cruzar los números de página que contu-

te de ingenio fueron un obstáculo para mí, un ruido que

de José Carlos Becerra. Mis deudas con esta ge-

vieron los poemas que no le gustasen y a circular aque-

no me dejó encontrar la claridad; palabra clave ésta

Oye lo que te pido,

neración son fundamentales. Becerra, con sus carlas al

llos que fuesen de su agrado, dejando en blanco aque-

-claridad- en la poética de Gabriel Zaid y en la tradi-

oh, Señor:

final de

edición póstuma de su

llos otros que le resultasen indiferentes. El cartoncillo se

ción que él dibuja. Tener en cuenta a sus tres ya citados

obra que prepararan, paradójicamente, Gabriel Zaid y

doblaba por la mitad, y de un lado, impreso, estaba el

poetas católicos -lópez Velarde, Carlos Pellicer y Ma-

tu piedad me los premie con un poco de olvido.

José Emilio Pacheco, me aproximó a ese gran continente

nombre del autor y el apartado M 8534, México l,

nuel Ponce-, pero también a cierto Alfonso Reyes, a

D.F. Del otro lado figuraba la palabra

remitente seguida

cierto Octavio Paz, a Samuel Beckett y a Guillaume

El asalto de quien esto escribe a la poesía de Ramón

que es José lezama lima.
Zaid, parafraseando a

En tu amor solamente

y en tu piedad confiaron

y de tu mano sólo todo bien esperaron.

Tecale tuve la experiencia de leer

chos,

Por lo mucho que mis muertos te amaron

El otoño recorre las islas,

Tres poetas católicos.

T.

A la hora de leer

Cuestionario,

los poemas meramen-

S. Eliol, publica en 1993

de dos puntos. Ignoro si este apartado siga vigente, pero

Apollinaire. Me tropecé pues con los poemas de época,

Ramón lópez Velarde, Carlos

ahora sé, ya que el propio Zaid lo consigna en las notas

con las ingeniosidades e ironías, y no llegué a orilla

lópez Velarde era inminente. Si en este poema de Alfre-

sus

do R. Placencia la atmósfera que nos envuelve es cerca-

Pellicer y Manuel Ponce. Un triángulo escaleno de la

de

na al autor de "El retorno maléfico", en el caso del trans-

poesía escrita en México del cual podemos, con razo-

respondieron 1a la invitación. Yo no me conté entre ellos.

con bs noventa llegó

parente "Romance a lo divino", de Manuel Ponce, se

nes de más, enorgullecernos. Zoid con este libro cerra-

En aquel entonces mi forma de comprar libros ya mostra-

española de Ave del Paraíso como en la mexicana que

nos conecta, por medio de la sensualidad, con la subyu-

ba para mí -obviamente, sin él saberlo- una lección

ba vetas compulsivas a las que, hasta la fecha, soy fiel:

publicara El Colegio Nacional. Consigno las dos edi-

gante claridad de Carlos Pellicer. Y aquí de nuevo la

de generosa y amorosa lectura; una inteligencia senti-

comprar -siempre que se pueda- dos, tres, cuatro o

ciones no porque contengan diferente selección de tex-

presencia de Gabriel Zaid. Pero antes de dar tan tre-

mental cuya curiosidad se planteaba como blanco el

cinco libros a la vez. Seguramente eché un vistazo al

tos, sino porque éstas presentan "ligeras" variaciones en

mendo salto en el tiempo y en el espacio para llegar a

estudio del trabajo mayor, es decir, la exploración del

libro, pero no se estableció la química suficiente para

su ordenamiento, y esto, en la intención poética de Zaid,

fenómeno poético.

leerlo de principio a fin. Mis gustos y búsquedas, mis

reviste dimensiones altamente propositivas.

sus

Tres poetas católicos,

quiero cerrar estos primeros

Re/o¡ de sol (1995),

que fueron 57 lectores los que

alguna. Sin embargo, pasados los setenta y ochenta,

Re/o¡ de sol,

tanto en su edición

años de descubrimientos y asombros que se produjeron

hallazgos y arrobos siempre han orbitado sobre mí de

Gabriel Zaid apostó por el conjunto, por un corpus

en mí entre Tijuona, Tecate y Monterrey, y estuvieron bojo

una manera un tanto autónoma. Es decir, que no contro-

que presentara una obra, y no por poemas sueltos

lo y, a la vez, me rindo a los poderes de seducción que

que, si bien tenían cierto valor en sí mismos, empaña-

cada libro termina ejerciendo en mí; y en esto el tiempo

ban el rostro de una propuesta estética, la mirada de

la tutela de esta generación nacida a lo largo de la

11

década de los treinta.
Por esas fechas en que descubría, de la mano de

"No hay receta posible. Cada lector es un mundo, cada

encierra una dimensión develatoria. Aclaro que no leí

Gabriel Zaid y de José Emilio Pacheco, a Manuel Ponce

lectura diferente", escribe Gabriel Zaid al inicio de su

con la atención debida

Leer poesía (1993: 111 ). Y bajo este principio
Cuestionario, en su primera edi-

y Alfredo R. Placencia, un amigo de Baja California,

libro

Francisco Morales, me habló de un poeta que debía

emprendo mi lectura de

conocer; y fue tal la fuerza en la palabra "debía" que,

ción de 1976.

Cuestionario

sino hasta mucho

tiempo después.

término realidad porque ésta es precisamente el blan-

A manera de -ya segunda- justificación volveré a

co epifánico de la religiosidad con que la realidad se

Leer poesía.

Dice así: "Cuando

refleja ante la mirada del poeta. Si, al decir de Wallace

se lee por gusto, la verdadera unidad 'metodológica'

Stevens, el poeta ve el mundo como a una mujer, en el

está en la vida del lector que pasa, que se anima, que

caso de Gabriel Zaid el mundo es visto como un ges-

actúa, que se vuelve más real, gracias a la lectura" (Zaid,

to de la divinidad. De ahí su carácter epifánico,

1993: 111 ). Esto supone una comunión, un todo indiso-

revelatorio.

citar el primer texto de

luble entre la acción y la contemplación -que es tam-

14

una contemplación poética, el lirismo que evidencia
el enamoramiento por la realidad cantada. Y utilizo el

Dentro de la mística se da por sentado que la expe-

bién acción- por medio de la experiencia de vida. El

riencia de la revelación no puede ser trasladada, tal

mismo Zaid, cuando se refiere a la poesía de Alfonso

cual, al orden de lo profano. El místico desconfía, para-

Reyes, habla de que el poema debe producir un deteni-

dójicamente, de sus sentidos y de la imaginación, y apela

miento en su lector, una suerte de suspensión dinámica

a una inteligencia que

que toda contemplación contiene y suscita. Una lentifi-

zones que aparecen durante su arrebato. Desde otra

cación producida por el peso de lo leído; aquello que

perspectiva hemisférica sería algo muy cercano a la

se anidará y descansará en el centro de nuestra memo-

posesión helénica. En los dos casos el poeta, en su cali-

ria. Estamos hablando de la gravedad que emana del

dad de criatura, intentará un acercamiento, un proceso;

misterio que encierra la expresión poética. Misterio que

mas no un producto, un objeto acabado. Esto no tiene

emana de ciertas

palabras y ra-

comparte el poema con su lector o escucha. Grado muy

nada que ver con una incapacidad a nivel de lenguaje.

alto de comprensión que confirma la inteligencia sensi-

la expresión poética se concreta a cabalidad. Tiene que

ble e imaginativa del lector gracias, precisamente, a la

ver con una actitud y una posición. De ahí el lado "ocul-

revelación, y no a la comunicación que despoja a la

to" de las cosas que la claridad poética ilumina. De

palabra de su significación epifánica. Estoy hablando

ahí el ver el poema como un principio y desarrollo y

de una cima con "c" de genialidad y no de una sima

no como un fin cerrado en sí mismo. Se trata de convi-

con "s" de puro ingenio. De lo alto y no de lo bajo, y

vir con el poema para existir en la imagen poética

poro eso es necesario establecer contornos muy definidos.

que éste provoca:

15

�Así surges del agua,
clarísima,
y tus largos cabellos son del mar todovío,
y los vientos te empujan, las olas te conducen
como el amanecer, por olas, serenísima.
Así liegos de pronto, como el amanecer,
y renace, en la playa, el misterio del día.

de no dar la espalda a las razones de la fe que no son
otras que las del alma. Esa realidad que se manifiesta
día con día. O corno escribiera Czeslaw Milosz (19981
al referirse al haiku: "En japonés el haiku presenta con
frecuencia chispazos o vislumbres, y las cosas aparecen
corno relámpagos, o corno si estuvieran bajo la luz de
un destello: epifanías del paisaje" (61 1• lo cual equivale
a vivir en la gracia de los dioses, cualquiera que éstos
sean y cualquiera que sea su rostro:

Canta Gabriel Zaid (1995) en su poema "Nacimiento de Venus" (32).
Hay un verso emblemático que hace la función de
ors poetico en la breve, pero concisa, obro lírica que
Zaid se ha empeñado en dejar. El verso pertenece al
poema que lleva por título "Claridad furiosa", que, sin
duda, ha sido el postulado del autor a la hora de
seleccionar y ordenar su obra. Cito la pieza en su
totalidad:

No te levantes, temo
que el mundo sigo ahí.
Las nubes imponentes,
el encinar umbrío,
los helechos en paz.
Todo tan claro
que da miedo.

No aceptamos lo dado, de ahí la fantasía.
Sol de mis ojos: eternidad aporte, pero mía.
Pero se da el presente aunque no estés presente.
Luz a veces a cántaros, pan de cada día.
Se dan tus pensamientos, tuyos como los pájaros.
Se da tu soledad, tuya como tu sombra,
negra luz fulminante: bofetada del día.

IZaid, 1995: 53)
Ante lo dado, la conciencia de ser y pertenecer a un todo.

Bibliografía

A.A.V.V. (19701. Antología del Niodemismo (1884-1921 /. Tomo 11. Selección, introducción y notas de José Emilio Pacheco. México: Uni·

(Zaid, 1995: 49)

versidod Nocional Autónomo de México.

El verso al que me refiero es, obviamente, el primero.
Y la voluntad lírica del autor ha sido renunciar a esa
fantasía engañadora para sumergirse en la claridad avasallante que la realidad, al imaginar su expresión, revela por medio de la imagen poética. No se trata de ser
un místico del siglo XVI, tampoco de ser un rapsoda panhelénico. Se trata de no cerrar los ojos ante lo evidente,

16

Milosz, Czeslaw (1998/. A Book of luminous Things: an lntemotional An·

thology of Poetry. First Harvest Edition.
Ponce, Manuel ( 19501. El ¡ordín increíble. México: Jus.
Zoid, Gabriel ( 19931. Leer poesía. México: El Colegio Nacional.
Zoid, Gabriel 119951. Re/o¡ de sol. México: El Colegio Nacional.

1

lo traducción es mío.

�POEMAS
Neus Aguado

UNPASEO
a Enrique Eskenazi

La vida es tan amplia como un jeroglífico
sin piedra de Rosetta para descifrarla.
Adivinamos indicios; intuimos recorridos
pero lo hacemos cargando el enorme peso de las alas de Ícaro.
El sol no las derrite, aunque a menudo se oculta más que la noche.
Al tumulto no le sigue la calma
sino más ruidos que nos confunden,
las señales suelen estar equivocadas
y cuando de vez en cuando acertamos
y entendemos algo que siempre estuvo allí;
lloramos de agradecimiento e intentamos
seguir descifrando los pictogramas,
los colores, los sonidos, las texturas del mundo.
Ya sabemos que no estamos solos
en este juego del escondite hay muchos más
que lloran porque no logran ver la evidencia:
Esto es lo que hay, es un paseo, y más vale que cuides las rosas del jardín.

�ELGRAAL

TU VISTA DE PINTOR, QUE MIDE LAS ARISTAS DE 11I CUERPO

a Alejandro Hiisler

Me regalaste un cuenco de loza antigua
estaba muy descantillado y eso fue lo único que vi.
Hoy he visto en el fondo del graal una flor,
estuvo siempre allí pero yo no estaba preparada para verla.
Era la flor azul de lo imposible al alcance de mis labios.
Entonces supe por qué yo antes te había regalado
la flor de zafiro del hermafrodita,
la flor de zafiro de los alquimistas;
por qué te había regalado el zafiro cuyo reflejo tiñe la bóveda celeste.

Tu vista de pintor, que mide las aristas de mi cuerpo
gramo a gramo, sabe captar por donde se cuela el alma.
Quisiera ser un retrato de Dora Carrington,
trazar yo misma los perfiles de mi cuerpo
para que pudieses entonces pintarme como un icono,
el de una santa rusa perdida en Leningrado.
Quisiera ser la raíz del color del mangal
y ser la antorcha en que se prenden las mujeres cubanas
en su camino hacia el exilio definitivo.
Quisiera ser la flor que sabe abrirse y cerrarse
y darte la transformación de mi ser
en un ritual de veladuras y acrobacias,
ser yo misma y quien pinta mis días.
Aterrizar en un cuadro en el que los personajes oren
y saber el rezo preciso, el de la curación de la herida fundamental.
Y adorar el silencio y convertirlo en canto.

�EL ÁRBOL DE LA VIDA

EL PEQUEÑO ALTAR

ENTREVISTA A ELISEO ALBERTO
Raúl O/vera Mijares

Desmembrada locura que fustiga a los cuatro vientos
la apariencia inestable de lo que parece no ser
y nos asalta impune, arrasando si cabe, lo que parece ser.
Hasta cuándo esta orgía de fantasmas sin sábana,
hasta cuándo esta noche instalada en el día.
Permanecer impasible con un cuenco en la mano
y dar las gracias por lo que no se tiene y
no perder de vista a paciencia y silencio,
y que el vendaval no acabe con la vela blanca, la rosa de plata,
el agua limpia en la copa de los sacrificios paganos:
el pequeño altar que levantamos a diario para poder sobrevivir.

Si yo pudiera, quemando todos mis libros, conse-

barranco . Era la primera línea de ferrocarril que se

guir que leyeran a mi padre, lo haría sin dudarlo: él

había construido en la isla durante el siglo XIX. El tren

sí era un escritor, pero grande y de todos los tiempos

para mí era como un animal, una serpiente metálica

Elíseo Alberto

que llamaba fuertemente mi atención. La mía fue una
infancia muy feliz en ese lugar que se llamaba Villa

La eternidad ignora las costumbres,
le da lo mismo ro¡o que azul tierno,
se inclino al gris, al humo, a la ceniza.
Elíseo Diego

Berta .
O tro recuerdo importante, de cuando ya era un poco
mayor -tendría como siete años-, es el triunfo de la
Revolución . El día de reyes, el seis de enero de

1969,

entraron las tropas, "los barbudos" que les llamaban, y
esa misma noche a mi madre le dio de manera inespera-

Los reyes magos llegan a Villa Berta

da su primer coma por hipoglucemia.
Ni papá ni abuela ni nadie sabían de qué se trata-

¿Cómo se desarrolló tu infancia en el contexto de la
Revolución cubana?

ba, porque era una especie de ataque epiléptico, y mi

Mis primeros recuerdos tienen que ver con mi hermana,

finca estaba lejos de todo. Paró unos coches donde ve-

porque soy gemelo. Los gemelos tenemos sensaciones

nían unos barbudos que iban entrando por distintas arte-

extrañas, recuerdos quizá más profundos o más cerca-

rias. Uno de los barbudos era sanitario de la tropa; llegó

nos. Desde la panza, aunque de eso no me acuerdo.

y se dio cuenta de que mi madre sufría de hipoglucemia,

Los recuerdos más tempranos están unidos a la casa de

le dio azúcar y la sacó del coma .

abuela salió corriendo a la calle en busca de ayuda. La

mi infancia, que fue la de mi padre, el poeta Elíseo Die-

Pero nosotros no nos enteramos de nada, estábamos

go. Todos esos recuerdos son alegres, son las memorias

durmiendo. De pronto, los ruidos y las voces nos desper-

de una familia funcional, armónica, feliz, donde se culti-

taron y vimos a los barbudos. Entonces todavía creía en

vaba la amistad casi como una rel igión .
Mi padre, además, tenía amigos estupendos. Era una

los reyes magos y me pareció que eran ellos, aunque
bastante sucios, porque estos guerrilleros venían de la

casa en las afueras, una finca, el sitio de obligada re-

loma. Así que el triunfo de la Revolución está asociado

unión para pasar el fin de semana. Ahí asistían Lezama,

para mí con la salvación de mi madre.

Portocarrero, Cintio y Fina, por supuesto, y todos los
amigos que se integraron en algún momento a lo que se
llamó el grupo Orígenes.

Elíseo Diego, tercera edición

Como niño, quizás mi recuerdo más temprano es
la expectativa que me causaba oír pasar el tren junto
a mi casa, construida al lado de un barranco, acercarme a la ventana y mirar aparecer el tren abajo del

¿De qué manera influyó la presencia de un padre poeta
y su pertenencia a un grupo literario del nivel de Orígenes en tu formación de escritor?

23

�Comencé a leer muy temprano, nosotros en general,

noamericana, pero no alcancé los puntos porque en Cuba

porque papá era poeta. Lo que me quedó fueron las

hay unas tarifas muy extrañas, y tuve que estudiar perio-

una ocasión hice uno acerca de un viaje por la Sierra

augura mi carrera de novelista . Esta obra tiene que ver

lecturas que nos hacía papá, un especialista en literatu-

dismo. De lo cual me alegro infinitamente, porque el ofi-

Maestra, que es nuestra cordi llera principal; escribí alre-

con el mundo del circo. A mí me han interesado siempre

ra para niños; vivía de eso, traducía. Él nos leía en el

cio de periodista me ha ayudado muchísimo en la vida,

dedor de ochenta páginas, llené la revista completa. Es

los mundos marginales. Acaba de aparecer una nueva

jardín de la casa cuentos de los hermanos Grimm, de

incluso para la literatura, aunque no tenga nada que ver

casi un libro con las ilustraciones, unas fotos preciosas.

edición a la que anoté como "corregida y disminuida

Andersen; los leía muy bien, además.
Mis primeras lecturas ya independientes fueron un

una cosa con otra.
Por aquel entonces ya había descubierto la literatura

de la ba ilarina que quise tanto, y en medio de mi vida,

En mi familia hay muchos poetas, pero también hay

poco después. El primer autor que me fascinó, sobre

latinoamericana de esos años, el "Boom". Ya me había

que fueron los mejores años de mi vida, me movilizaron

una rama de la familia que era gente de circo. En mi

todos, fue Julio Verne. Mi hermano prefería a Salgari;

deslumbrado

al ejército. Pasé ahí cuatro años. Era oficial de tropa.

casa, una de las heroínas es una tía que fue la primera

yo, a Verne, un autor de novelas muy cultas, con mu-

Pedro Páramo o la novela maravillosa El
reino de este mundo, de Alejo Carpentier. Había leído

Eran los años de ... Es un periodo de mi vida del que

mujer en América Latina que intentó, por allá en el año

cha información. Me gustaba mucho leer también de

los cuentos y después las novelas de un escritor brasile-

nunca hablo.

de

cosas de ciencia, los inventos del hombre, los descu-

ño que se llamó Guimaraes Rosa, el autor de

brimientos.

sertoo: Veredas.

Quería ser constructor de barcos, ingeniero naval,

Recuerdo la impresión que me hizo leer

Se acabó y todo terminó mal. El día que me separé

novela,

Lo eternidad por fin comienzo un lunes, que

in-

por el autor".

1964, hacer un triple salto mortal en un trapecio y sin

Después de eso comenzó mi etapa de desemplea-

red protectora. Y sólo lo intentó una vez, no le salió bien

do. Me quedé sin trabajo. Ya la revista aquella había

y quedó toda destartalada. Pero era toda una leyenda y

Los cacho-

desaparecido. Había cambiado de dirección y casi to-

de eso trata también la novela.

me encantaba eso. De niño siempre me atrajo mucho la

rros,

de Carlos Fuentes. Des-

dos esos amigos eran perseguidos en ese momento. Todo

Siempre digo que, si a tía le hubiera salido bien el

gente que hacía cosas. No sé cómo se metió en mi

pués vino el descubrimiento de dos libros maravillosos

esto coincide con que un grupo de amigos -estamos

salto, la habríamos olvidado. "No importa el blanco,

cabeza que sería constructor de barcos. El descubrimiento

para mí:

El siglo de las luces y Cien años de soledad.

hablando de principios de los ochenta-, que trabaja-

sólo la flecha". Ésa es la obra más divertida que tengo,

de mi vocación de escritor vino bastante después.

Un siglo tiene cien años: luces y soledad. Al leer estas

ba en el cine -entre ellos mi hermano-, tuvo la posibi-

aunque comienza de una manera triste con la muerte del

A mi casa asistía Lezama con todo el grupo Oríge-

obras me di cuenta de que yo quería escribir así. Cuan-

lidad de hacer sus primeros largometra jes. Y me invita-

león de la Metro Goldwin Mayer. Su vida era tan triste

nes. Papá y Cintio Vitier estaban casados con dos her-

do estudiaba periodismo publiqué mis primeros libros de

ron a escribir guiones. No tenía la menor idea de cómo

que muere de una indigestión en la primera página.

manas, Fina y Bella García Marruz, mi tía y mi madre.

poesía, que fueron tres cuadernos.

se hacía. Ahí empiezo a trabajar en el cine, donde en-

de Vargas Llosa, y

Aura,

Grande

cuarenta, cincuenta páginas, para llenar la revista. En

Por eso los Vitier nos visitaban todos los domingos. Pero

Por entonces me enamoré ..8-erdidamente de una bai-

yo no tenía conciencia de que mi padre era escritor. Él

larina de ballet, que aún baila, es una gran bailarina.

fue siempre un hombre muy modesto. Para mí, era profe-

Fue el gran amor de mi vida. Cuando estábamos juntos

Ahí coincidimos también un buen grupo de escrito-

sor de escuela . Yo ya había comenzado a escribir algu-

escribía poemas, unos poemas horribles, porque todos

res: Manuel Pereira, Jesús Díaz, Norberto Fuentes, Senel

nas cositas. Recuerdo que comencé lo que creía que era

eran poemas muy felices.

Detrás de lo niebla.

cuentro mi otro gran oficio, del cual he vivido hasta el

hermanos. A papá le dieron el Premio Juan Rulfo en

día de hoy.

y murió inmediatamente, en

Paz -el guionista de

Freso y chocolate-

y yo. Ahí co-

En el periodismo tuve suerte porque, como me había

nozco a Tomás González Alea. Es entonces también que

Papá tenía su estudio, su biblioteca , sobre el garaje,

portado muy mal en la Universidad, me mandaron a una

conozco a una persona que cambiaría mi vida, Gabriel

en una construcción separada de la casa. Un día entré

revista insignificante de nula circulación. Se suponía que

García Márquez, con quien tengo la fortuna de trabajar,

ahí, seguramente buscando un libro, y me encontré con

nos mandaban a las embajadas, pero era una especie

de escribir a cuatro manos, en varias de las peores pelí-

de revista de castigo. Ahí estaban los mejores escritores

culas que se hayan hecho en

una novela,

un título,

El extraño pueblo, de Eliseo Diego.

Salí corrien-

do a contar a mi padre que había una tercera persona

de mi generación y de la generación anterior.

Todos vinimos a vivir acá: mi papá, mi mamá, mis

la

historia del cine.

1993

1994. Papá era un peso

mayor en la literatura, uno de los grandes poetas de la
lengua española de cualquier tiempo. La muerte de mi
padre me hizo, no sé, como una especie de roña con la
vida, y me puse a escribir como un loco.
Es cuando viene esta etapa en que publico primero
un libro de memorias que se llama

mismo.

Informe contra

mí

Al año siguiente gané el Premio Alfaguara de

Novela. Mis otros libros son todos títulos conocidos. Este

García Márquez me invitó a un proyecto bellísimo,

año saldrán tres libros más: una nueva novela, se llama

Ahí estaban Norberto Fuentes, que es un escritor de

que todavía existe, la creación de una escuela de cine

primera línea que vive en Miami ; Raúl Rivero, el poeta

en La Habana, San Antonio de los Baños. Fueron años

Estar en alguna parle; un libro sobre Cuba que se llama
Dos Cubos libres, que tiene en la portada dos vasos,

Entonces papá me dijo que era él mismo. Él era poe-

cubano que está preso, condenado ahora a veinte años

muy felices los que trabajé con Gabo. Para mí fue un

uno con un agitador con la giraldilla, que es símbolo de

ta, Lezama era poeta, el gordo también, todos eran

de cárcel; Manuel Pereira, novelista cubano importante,

maestro, aún lo es.

La Habana, y otro con un agitador con el murciélago,

poetas. Me fue presentando a los que eran mis tíos -yo

esposo de Zoé Valdés. Había un grupo maravilloso de

que es el emblema de Bacardi; y un libro sobre mi pa-

les decía tíos. Bueno, Cintio era tío tío. Ellos no hacían

gente. El ¡efe de redacción fue un hombre que aprecié

dre, que se llama

en el mundo que se llamaba igual que nosotros dos, y
que además había escrito un libro.

alardes de la literatura, eran amigos amigos Así descu-

mucho, era el hijo de Juan Carlos Onetti , se llamaba

brí que mi padre era poeta, casi por las mismas fechas

Jorge Onetti, uruguayo, un hombre con mucho oficio.

que me descubrí a mí mismo como escritor.

¿Oué te condu¡o hacia el periodismo y cómo se con¡ugó
este oficio con lo literatura?

en

una edición de lujo con fotos, donde hablo de la famil ia
de papá.

por muchos años, en

¿Oué propició tu solida de Cubo y o qué ámbitos le
condu¡o?

Cuba escribió novelas pornográficas con el pseudónimo

En esos años ocurrió otra vuelta de tuerca en mi vida: fue

del "Conde de Eros" . Era un personaje maravilloso, su

cuando García Márquez me invitó en

autor fue el que me enseñó a poner las comas, los pun-

mi familia -ya estaba casado de nuevo y con una niña-

tos. Era un hombre espléndido, un poco nuestro patriar-

a fundar una productora de cine, que todavía existe, aun-

¿Cuál es la imagen que conservas de tu podre y cómo
dialogas con su obra?

ca. El grupo era una partida de locos geniales.

que ya no trabajo ahí, Amaranto Producciones.

Los negros yoruba tienen un concepto muy bonito: todo

Había también un hombre a quien acabo de escribir
un homenaje en la revista

La segunda gran pasión

Éxodo y génesis

La novelo de mi padre, que saldrá

Nexos;

La sombra de Elíseo Diego

1989 a México con

Entonces ya estamos a mediados de los sesenta. Yo que-

La revista me dejaba cierto ocio. Onetti, para no tra-

Ya en México volví a escribir. Llevaba muchos años

lo q ue te curará en la vida, todo lo que aliviará tus pesa-

ría entrar directamente a estudiar letras, literatura hispa-

bajar tanto, me mandaba a que hiciera reportajes de

sin escribir literatura. Aquí terminé y publiqué mi primera

res, está en tu árbol de familia; ahí están las raíces, las

24

25

�frutas, los tallos, las flores, con que se confeccionan los

tiempo. Nuestros gobernantes deberían comprar cincuen-

remedios. En otros lugares las curas se consiguen en la

ta mil ejemplares de cada libro de poesía y ponerlos en

botica, por ejemplo, pero para los yoruba están en la

las aulas, en las bibliotecas, y que los niños conozcan a

familia.
Hay zonas de la vida de papá bastante complica-

los poetas. Y hacerle un monumento de tamaño natural,

das: su hermano suicida; la generación de mi padre fue

hombres maravillosos.

preferiblemente desnudos, para que vean que son unos

muy dura. El libro incluye una pequeña antología de los
poemas de papá dedicados a sus abuelos, a sus pa-

¿Hasta dónde vislumbras tu escritura?

dres, a su esposa, a sus hijos y a sus nietos. Se llama

Pues nada, yo no hago planes, porque soy padre soltero

Árbol de familia

y ya fue publicado uno vez.
Mi padre siempre fue un maestro, no le interesó mu-

y todos mis planes posan por las condiciones de la estu-

cho la fama, el éxito; no entiendo cómo ahora los edito-

a mi hija. Yo ello está grande, tiene 19, además está

res miden los méritos de un libro por la cantidad de ejem-

guapísimo. le hicieron un anuncio, ella estudia teatro y

plares vendidos, como si fueran aguacates. El mercado

la usaron como modelo. Siempre que paso por el perifé-

del libro es una porquería y eso incluye también a mis

rico casi choco por ver a mi hijo.
Mi última obro, Estar en ninguna

editores. Y pensar que me leen mucho más que a mi

penda mamá que soy. Todo lo que quiero es hacer feliz

parte,

padre, siendo que su obra es de más mérito.
Entre los papeles de papá encontré una novela que
dejó inconclusa. la novela cuenta la historia de un mu-

"lino Catolá quería tonto a Maruja Sánchez que le gus-

chacho que se fue a dormir y muere. Por supuesto, el

taba hasta verla envejecer. la primero vez que dijo esa

soñado no puede regresar porque el soñador ha muerto;

frase fue en el cuarto del hotel Plaza, donde pasarían lo

entonces comienza a ser jalado por los sueños que em-

noche de bodas, y fue cuando menos una confesión

piezan a soñar los demás miembros de la familia. A

prematura, pues acababan de cumplir veintitrés años.

través de sueños sus seres queridos se enteran de cuánto

luego la repitió en todos los aniversarios de matrimonio,

tiempo lleva muerto. Aunque es un conocimiento que no

en todos los brindis de Navidad, en cado cumpleaños,

amigos, muy triste, insoportablemente triste. Empieza así:

hasta que al cumplir un cuarto de siglo juntos en lo casa

Cuando pienso en mi padre, se me viene la palabra

de siempre Maruja le dijo que por fin la declaración

nostalgia. No hay poeta feliz. Quiero rendir público ho-

comenzaba a tener sentido: 'lino, me cago en tu madre,

menaje a todos los poetas, son los ídolos de nuestro

lo conseguiste, hoy me siento una anciano"'.

26

...,

es una nove-

la habanera sobre lo amistad. Es una historio sobre dos

les sirve para nada, porque ya está muerto.

.

\.

�/

UN MINIMO DE CERVANTES
Sergio Fernández

'

!

j

!

/
..

Por primeras providencias me pregunto cómo conocí a Cervantes. me qué modo supe de él? De estudiante, en el viejo y bello edificio de Mascarones, muy
lejos de nuestra Ciudad Universitaria, hubo allí congregado un grupo de gente situada a una altura intelectual muy poco vista en la Universidad de México o
en cualquier otra universidad considerada de gran
prestigio intelectual.
No era una casualidad; se debió todo ello en gran
medida a la hermosa invasión que en México tuvimos de intelectuales españoles refugiados, debido a
Lázaro Cárdenas (a quien se reverencia en toda España): los científicos se fueron a otros edificios, diseminados por toda la ciudad, en esos viejos palacios coloniales del centro de la ciudad, en aquellos tiempos
muy bella, por cierto, por el hacinamiento de sus construcciones y su poca extensión, aún rodeada de canales.
Todas las asignaturas se dividían en "colegios" y la
Escuela de Mascarones consolidó su prestigio -con
importantes profesores mexicanos.
Éstos le dieron un florecimiento inesperado. A
excepción del Colegio de Letras Hispánicas, que por
mí fue elegido, los demás tuvieron la suerte de recibir en sus aulas a los más prestigiosos catedráticos.
En cambio nosotros recibimos clases de unos profesores muy medianos (la palabra mediocre les sentaba
mejor) que más nos apartaban de las letras que acercarnos a ellas. Sólo la profesora de italiano, Ida
Appendini, nos hacía leer en clase (después de dos
años de idioma) nada menos que La Divina Comedia,
con tal lujo de entendimiento y de cultura que todos
nos enamoramos de ella y del "Infierno", al que personalmente yo, aún a estas alturas de mi vida, no he
abandonado.

Entonces paseaba por el patio de Mascarones gente
de toda, ad hoc para el caso, pues había desde preciosas muchachas que venían de lugares lejanos -Polanco, las Lomas de Chapultepec, las colonias del Valle, Anzures y la Roma-; paseaban, digo, en cuchicheos junto a los profesores que, antes o después de
darse un saludo o besitos al aire, entraban al "Café de
la Facultad", a donde nos refugiamos escapados de
clase, o en intermedios, pues el sitio siempre ofreció
abrigo y nuevas conocencias. Estaba situado en los
grandes sótanos de nuestra casa de estudios y tan familiar y poco costoso nos resultaba que aquello estaba abarrotado por esas personas a las que nos adheríamos un grupo reducido de varones estudiantes de
humanidades, lo que en aquel momento resultaba aún
moralmente inoperante. Por eso se juzgó, desde siempre, una facultad rara, llena de individuos heterodoxos
-por llamarlos de alguna manera-, cosa que ha
operado, enriqueciéndose, hasta hoy, pues nuestra
facultad -con gente vestida digamos post-modernamente- es un ejemplo de pajarera inhabitual en el
circuito universitario. Todo mundo (iqué libertad espléndida!) se viste como quiere y la moda cambia perpetuamente con colguijos de ropa, pendientes inusuales, zapatos de varios pisos, cabellos de colores (del
naraaja y el violeta al amarillo, azul y verde), jovencitos guapos rapados al dernier crie con larga "cola de
caballo", muchachitas que escandalizarían a cualquier
director de Hollywood y tantas cosas más, como una
o varias ensordecedoras músicas en vivo con altoparlantes. No aplaudo estas extravagancias, pero me
asombran y divierten. Todo eso la vuelve una facultad excepcional, si a ello se agrega, por logística, que
en cada huelga, o en su caso en cada invasión de bár-

29

�baros, es la primera y casi la única en sufrir y aprovechar -como Celestina- desperfectos como muebles
rotos, inmobiliario escaso, salones sin renovación,
polvos de todos los lodos, magia negra, despedazados vidrios como en la época nazi, y otro tipo de cosas, como los tendederos de mercancías y viandas, con
sus ruidos inevitables, a los que los pobladores ya estamos acostumbrados. Todos vamos y venimos con el
entusiasmo de nuestro pequeño mercado oriental,
especialmente turco, maravilla de porquerillitas, si se
quiere. Y a pesar de que tenemos un nuevo café, se
venden frente a él todos tipos de café que uno prefiera, en bolsas, por kilo, pero también en tazas pequeñitas, a la moda italiana.
¿Quién hubiera sido un don Julio Jiménez Rueda, a
quien yo, como su alumno, lo quería fuera del salón o
muerto, para impartir la clase de "Literatura española
de los Siglos de Oro"? El asunto siempre me alucinó, ya
porque estudiara para mis tesis profesionales a Quevedo, ya por mi vocación -de memoria eterna- a los

30

clásicos. Y de tanto ambicionarlo un día asistimos todos
a su sepelio; él, tan barrigón como buena persona a quien
nunca le fue otorgado el don de la enseñanza.
Pero el segundo paso fue más ígneo quizás porque
al trasladarnos a Ciudad Universitaria, recientemente hechecita, me nombraron "Profesor de carrera",
puesto que todo mundo anhelaba, por intermediación de Edmundo O'Gorman. Al preguntarme, si tenía intenciones de impartir clases, qué deseaba impartir, entonces me quedó como anillo al dedo la suerte de contar con la materia proveniente de "las galas
del difunto" y otras dos, obligatorias, que no viene al
caso nombrar. Mi felicidad no tuvo límites porque
además el curso se ofrecía como lo que implicaba: una
verdadera libertad de elección en cuanto a la materia
literaria impartida. Y así me di el lujo de dedicar un
semestre entero a La Celestina y literatura adyacente
renacentista, a Lope de Vega, a Zorrilla, a Alarcón, a
Tirso, a Calderón, es decir al teatro, asignando a cada
uno un semestre.

Aquello fue un carnaval de conocimiento; yo me
encontraba feliz. Alrededor de 180 alumnos concurrían, contadas amigas mías, ricas y sofisticadas, varias actrices y un sinfín de variedades, como inquietos alumnos de arquitectura, finalmente dedicados al
arte. En cuanto a la poesía me dediqué exclusivamente
a Garcilaso, a Fray Luis, a Góngora y Quevedo, por
una parte, y a los místicos, por otra; en tanto que en
la prosa cabían cosas por demás sorprendentes, como
los escritos de los Soldados Contemporáneos de Cervantes, Loyola y la Contrarreforma, Gracián (que me
costó lágrimas ardientes), el inevitable Lazarillo seguido por toda la picaresca, que vence los mares y
llega hasta nosotros, Luis Vélez de Guevara, el inevitable politólogo y fraile Antonio de Guevara, los hermanos Juan de Valdés y Alfonso de Valdés, asistente
este último al llamado "Saco de Roma" hecho por
Carlos V a la Ciudad Santa. No tenía espacio para
nada y allá en la oscuridad -como el Himalaya entre
nubes- aparecía Cervantes sin que yo, por temor,
hubiera querido acercármele. Pero, ¿en qué consistía
ese temor si las dos veces que con verdadero regocijo
lo leí no sólo no me espantó sino que me acogió hermosamente enu·e sus páginas? Lo ignoro, pero por lo
pronto diré que es un escritor inexpugnable. Ante todo
no es uno solo, sino varios escritores con sus respectivas y singulares escrituras. La Galatea, siguiendo la
moda de la novela pastoril, nada aporta al género que,
por lo demás, poco añade al genio español literario;
al contrario, se diría que lo aparta de sí. Si sólo hubiera escrito esa novela, acaso ni siquiera sería recordado. Pero en el teatro así como en la poesía fue un
escritor menor, pues su talento -acaso sin él saberlo
aún- estaba indicado hacia otros lares. Era difícil, ya
que no imposible, pensarse un genio con estos sus
escritos menores.
A medias ignoro cuándo empezó la redacción de
las Novelas ejemplares, pero sé que a la par de El Quijote. De las novelas (de quien él tanto gustaba) siempre
hizo referencia en aquello de ser el primero, como
escritor del género, en lengua castellana, que lo fue.
Tales escritos son primeramente de plena diversión
y, con algunas excepciones, en ello quedan, no más;
aunque otra, La española inglesa, sea frustrada pues en
el tono alambicado de la novela no se percibe el temible enemigo, vencedor por más señas, que es Inglaterra pues hasta ahora ni siquiera ha dado la más mínima sena de cortesía política cediendo ese pico de roca,
Gibraltar, a sus verdaderos dueños, los españoles. Es

también el momento del vandalismo con que cayeron sobre Cádiz por más de tres días, sin que la caballería española, encabezada por el Duque de Medina
Sidonia, parapetado en lo alto de unas rocas, interviniera para salvar a la hermosa ciudad. Wellington hizo
lo que le dio su real gana, así, a la española. Y Cervantes, como el Duque, no intercala el saqueo en su
novelita, aunque debiera haber sido el centro de la
trama: el mal no estuvo nunca en sus haberes, y menos aún el de la llamada decadencia de España, sino
en el descenso del Imperio Español y la picaresca por
las calles, no en la novela.
En cambio tiene a su favor historias de gran mérito porque la trama en ellas expresada contiene novedosas ideas literarias; me refiero a tres de ellas: El
Licenciado Vidriera -que corre pareja, en cuanto al
tema de la enfermedad como centro, con El Qµijote-; y
por otro lado El casamiento engañoso y el Coloquio de los
perros. Por una parte la locura, compartida con Cardenio y el propio don Quijote, es una pica en Flandes, un golpe literario asaz maravilloso, donde ya
emerge un gran escritor, o un escritor de mérito que
se forma al propio tiempo de escribir sus Novelas. Por
la otra, en El casamiento aparece la enfermedad y a
ésta, audazmente, le sigue el famoso coloquio que,
por ser un diálogo (más bien monólogo) entre perros, enriquece la literatura de su tiempo con tan extemporáneo y candente escrito. Ya aquí Cervantes sabe
lo que trae entre manos. Por su parte -y salido de su
cautiverio, en manos de Azán Agá, quien no daña a
Saavedra, a pesar de que empalaba a uno y los otros,
ya que era por naturaleza asesino- escribe su ópera
máxima al tiempo de trabajar, de sol a sol, como alcabalero. Antes se dice que estuvo en la cárcel, pero es
imposible haber escrito una sola letra en la de Sevilla, repoblada, maloliente, sucia de piojos y liendres:
¿dónde estaba el Caballero, antes Hidalgo? Pues a
lomo de mula hace un triángulo en su recorrido entre Valladolid, Sevilla y, si mal no recuerdo, Toledo.
(Escribe, pues, sobre el lomo de alguna mula parda,
gris o blanca sobre la que un día, según Sancho, cabalgará Aldonza Lorenzo? Y si escribe, lo hace ¿para
quién? ¿Para sí mismo? Ningún escritor, que yo sepa,
anda sobre esta tesitura. No: escribe porque tiene
deseos de escribir un libro extraordinario, sobre las
hazañas de un loco también extraordinario. Tiene el
derecho, luego presto el mérito vendrá. Lo único verdaderamente en tinieblas, importantísimo, que aún
queda sobre su vida fue lo que le pasó en ese cautive-

31

�río que lo retuvo cinco años con seis meses. Ruy (el
personaje de "El capitán cautivo") fue esclavo de Arnaute Mami, quien atacó la galera "Sol" e hizo cautivo a Cervantes. Mi tesis -basada en los hechos y en
la imaginación- consiste en decir que Arnaute estuvo enamorado de Cervantes. Yo, como no soy cervantista, no he perseguido la literatura que sobre el tema
han escrito eruditos italianos en época reciente, hablando -no de paso- precisamente de su homosexualidad, sobre todo la supuestamente ejercida en
la entonces hermosa ciudad de Argel, donde tales costumbres estaban puestas a la luz del sol.
Pero basta de umbrales, aunque pequeños sean. Y
me dediqué en las vacaciones en turno a preparar mis
clases de Cervantes. Pero pronto observé que dice y
se desdice cuando quiere, cambiando los nombres de
sus personajes a placer (olvidos, nada); que su barroco -individual como todo barroco- es más suave
que el de Quevedo con toda la picaresca de por medio y sin el tono negro que el satírico tiene, desempolvándose del granujiento mundo de gente baja y soez
como médicos, sastres, genoveses y almas en pena,
aullando todo mundo en sus infiernos sin que se compare con la gravedad que les imprimió Alighieri. No,
no se comparan. A Cervantes hay que leerlo entre
líneas, pues allí está la eajundia, no sin desconocer
que la frase principal suele esconderse en un segundo párrafo o simplemente desaparece convirtiéndose en otra, a la que no esperamos, o se dispersa en
encrucijadas. Por eso la lectura debe ser tanto horizontal (si se va en busca de las aventuras) como vertical, si uno quiere encontrarse con el prodigio de los
fondos del libro: me refiero a su sedimento, a lo que
allí se va acumulando poco a poco, sin que se sienta
por parte del lector. Pongo el ejemplo de los narradores pues Cervantes tiene la manía de echar la piedra y esconder la mano. No quiere que se sepa que él
es el escritor, ni mucho menos el narrador, aunque
sospechosamente hable de sí mismo todo el tiempo,
pues su YO es inconmensurable y bien sabe él a lo
que se atiene.
En un estudio hecho por mí hace algunos años me
di el lujo de tropezarme con más de 30 narradores,
hilvanados, o intercambiados (Cide Hamete el principal); como no pongo aquí la lista, divertida pero
larga, me hago cargo que en su Prólogo a la "Primera
Parte" está la conjunción del libro y si uno pone atención, el "amigo" que se entromete para dizque ayudarlo no es sino un desdoblamiento que, como fuen-

32

te, regará por todas partes a los demás, tantos, que
llegarán a la cifra "N", o sea los infinitos ingenios de
la Mancha que se reúnen para hacer una especie de
archivo tanto de las hazañas que Don Quijote hizo
como de las que hará o no hará, dependiendo, claro,
del caprichoso humor del narrador en turno. Por eso
ya he dicho que la obra es la más fácil y la más difícil
de leer, tal sea la lectura que se haga.
Lo que en lo personal me parece un acertijo es
cómo puede combinarse El Quijote, en tanto libro escrito e impreso, con la vida de Cervantes, que en ningún lugar de la magna obra tiene cabida, a excepción
de la novelita del "Capitán cautivo", asunto seudobiográfico, parentélico, que lo que logra es aumentar
el susirio de saber cómo unir estas dos partes en extremo opuestas.
En la narración de "El cautivo" (Ruy Pérez de Viedma), el propio narrador menciona a un tal Saavedra (su
alter ego, si puede decirse: me refiero a ambos, al cautivo
y al propio Cervantes, hilos inextricablemente unidos,
torcidos, pues el par hace el uno) y afirma que:
[... ] al cual, con haber hecho cosas que quedarán en la
memoria de aquellas gentes por muchos años, y todas
por alcanzar libertad, jamás le dio palo [Azán Agá], ni
se lo mandó dat; ni le dijo mala palabra; y por la menos
cosa de muchas que hizo temíamos todos que había de
ser empalado" (Cervantes-Ruy), "y así lo temió más de
una vez )' si no fuera porque el tiempo no da lugar, yo
dijera ahora de lo que este soldado hizo, que fuera parte para entreteneros y admiraros harto mejor que con

el cuento de mi historia" (Quijote, l, 40).
La frase "y si no fuera porque el tiempo" enseña

más que esconde que su forma de novelar consiste en
cierto modo en el uso de la elipsis, es decir, no mostrando lo que desea ocultar. En este caso su penetración a la historia misma de "El capitán cautivo". Ahora -lo reitero- Cervantes se lava las manos sobre
todo cuando al terminar el capítulo VIII de la Primera Parte al Narrador I -pudiéramos decir- se le pierden los documentos que cuentan "la verdadera historia del hidalgo" y en el capítulo IX, por azar, un Narrador II se encuentra, precisamente en el "alcaná de
Toledo", con un muchachito que bajo su brazo lleva
unos "documentos en aljamiado" (castellano en caracteres árabes). Se los compra de inmediato y cuál
no será su sorpresa que en ellos escrito está que "Dulcinea del Toboso es la mejor saladora de puercos de

toda la Mancha". De allí a los "N" narradores no hay
más que un paso.
No hay cómo pescar al escritor. Él privilegia sobre
todas sus obras Los trabajos de Persiles y Segi.smunda que
si es rara, también es el caso que -salvo el erudito-no resiste una segunda lectura. Es la obra de un viejo
escritor, soldado, maltrecho y pobre, con muchos líos
con su familia y que, además, ya no tiene nada consustancial qué decir, lo cual le pasa a muchos escritores. El Persiles es la historia de una pareja de amantes
que sufren mil vicisitudes, como tantas otras novelas
de la época. No nos imaginamos por qué la sobrestimó Cervantes, pero el hecho es que por lo visto para
él El Quijote, ese trabajo magno, de una exquisita y
morosa escritura, queda en segundo término. Hará
falta que salga el pésimo Quijote apócrifo atribuido a
Avellaneda para que Cervantes estime su obra y acabe su Segunda Parte en muy pocos meses, para que a
las sargas de su héroe no les roben el valor que la
propia pluma les ha dado.
Lo cierto es que si como comienzo de su historia
escribe la famosa frase "En un lugar de la Mancha, de
cuyo nombre no quiero acordarme", la justifica en la
Segunda Parte afirmando que si no dice el nombre
de la villa, pueblito o lugar es para que no haya malos
entendidos, pues a la novela se la pelea todo mundo
como si de todo mundo fuera. Pero aquí le sale a Cervantes "la criada respondona" porque lo cierto es que
El Quijote nos pertenece a todo mundo, no sin envidia de los españoles, que la juzgan sólo para sí.
Terminaré esta disertación contando una anécdota al respecto. Después de haber escrito un prólogo a
una edición que hizo Trillas de El Quijote, lo intitulé
Esbozo para una estructura interna del Quijote, y lo presenté en Madrid en un palacio (ahora se me olvida el
nombre) cercano a la Fuente de Neptuno y a la Galería Tissen Bornemisa, que ya ha hecho un segundo
envío de obras importantes para el Reina Sofía.
Lo cierto es que quien me presentó el libro fue
una doctora de la Universidad de Madrid, seca, o,
más bien, indiferente. Pero como persona le gusté y
me convidó a cenar a su casa -nunca lo hacen en
Madrid- para presentarme a su marido y a su inmensa hermana, más simpática que ella. Como el
marido no apareciera, después del "coperío" fuimos
a cenar, hablando (lo recuerdo muy bien) de espiritismo. De tres ejemplares, dos de ellos los reservó para
sus hijos menores (acaso los mayores, como ella, no
lo habrían tomado en cuenta). Al despedirnos me dijo

textualmente que le daba las gracias a un extranjero
que, como yo, se ocupara de Cervantes. Yo hice un
mutis solo y silencioso para no volver a verla nunca
más en mi vida. De ello deducimos una frase vulgar,
que todo pasa en un viaje.
Pero la conexión con la posteridad es inmediata, y
no sólo es España, donde por fortuna el libro se leyó
por una parte con rigor y por la otra por diversión,
pues, como Quevedo afirma, hay, además del esqueleto (que no debe confundirse con la muerte), muchas causas más, entre otras la que causa un calambre, o la de risa, que es la que sufre el lector de El
Quijote. Y luego toda Europa: Francia, Alemania, Italia, Oriente.
Ella traspasa con cierta facilidad y llega hasta nosotros -finales del XX y principios del XXI-y así seguirá hasta que la humanidad se sepulte a sí misma en fuego, sinónimo de la guerra de Irak. Bush, en su inagotable tontera y maldad, nos hace considerar al diablo como
estúpido, y si es por el ejemplo, así debe ser.
Lo cierto es que no sólo en Inglaterra lo aplaudieron a rabiar, traduciéndolo previamente, sino también
en Francia, en Italia y así sucesivamente en Europa y los
Estados Unidos de América, donde los escritores de la

33

�DE LOS SABROSOS RAZONAMIENTOS
QUE CRUZARON DON QUIJOTE
Y SANCHO PANZA DURANTE SUS ANDANZAS
Y OTROS SUCESOS DE FELICE RECORDACIÓN
Miguel de Cervantes Saavedra
- - - ---- - -

Selección de Coral Aguirre

¡.
1

llamada Generación Perdida, cada quien lo asimiló a su
modo. Pero en las artes plásticas también se le ve representado lo mismo en cerámica y madera que en materiales que duran un instante, como los bellos castillos de
arena en las playas de todo el mundo. La universalidad
de ambos personajes entra al cine, al teatro (en algún
musical) y hasta en la música seria, como algún poema
sinfónico de Richard Strauss. El que todo mundo se lo
apropie se debe, indudablemente, a que todos somos al
propio tiempo don Quijote y Sancho, y en ese espejo
nos vemos cotidianamente.
Cervantes siempre supo de su inmortalidad y así lo
juzga en su libro magnánimo. Lo que nunca acertaré a
explicarme es cuándo lo escribió. Ya indiqué su empleo
de alcabalero, pero se me hace cuesta arriba que lo haya
escrito en sus viajes "españoles" tanto como en la cárcel,
que debe ser juzgado -este último caso- como simbólico, ya que todo escritor debe ser sinónimo de soledad,
de aislamiento, de concentración. Pero la mente de los
seres humanos, en estricto sentido, es incomprensible
para los demás, tanto más cuando se trata del cerebro
de un personaje que vira minuto a minuto, y que jamás
sabremos cómo habrá de responder en el siguiente paso.
Cen,antes es lo suficientemente astuto para interponer
una fina barrera entre el objeto y los ojos de don Quijote al hacer la metamorfosis de lo enfocado. El viento en
los molinos de la Mancha; el polvo cuando hacia él llegan dos manadas, de cameros y ovejas; la suave llovizna
al venir hacia ellos la "bacía de barbero" para Sancho y

34

el "yelmo de oro" para don Quijote, pues la lluvia sobre
el objeto lo hace reverberar confundiendo cosas de cosas, con lo que así se multiplica la verdad, o se hace
pedazos, más bien. Don Quijote es un midas de las metam01fosis, tan dolorosas con su alma llagada, tan llagada como la de San Juan. Así y todo, esta epopeya no
cabe en ningún sentido religioso, como tampoco en uno
místico: es agnóstica, aunque por tradición el personaje
-como toda España- sea católico. Por otra parte su
muerte nos lleva al llanto como persona viva fuera del
libro; y a la dicha como personaje de libro, pues lo retomamos cuantas veces queramos. ¿Será el genio un elegido de los dioses? Si fuera así, que ellos en todo momento lo asistan.
Pero diré algo sobre la posteridad de Cervantes: como
los libros sagrados, se halla en todos lados y no ha sido
necesario traducirlo del latín porque los múltiples narradores decidieron escribirlo tanto para los pobres como
para los aristócratas: en su propia lengua, el castellano,
aunque ciertamente Sancho lo vaya mejorando al lado
de don Quijote. Magia simpática se llama a este fenómeno que por otros nombres todos lo conocemos.
Como libro de cabecera, responde a nuestras necesidades, así como libro de viaje, de diversión, soledad o lecturas en grupo. Cervantes siempre es un deleite. Ojalá que este año se multiplique para que todos lo disfrutemos interna y externamente, en un todo
que -ya lo dije en otra parte- bien pudo ser escrito
por la energía del Universo.

"iDichosa edad y siglo dichoso aquel adonde saldrán a luz las famosas hazañas mías, dignas de entallarse en
bronces, esculpirse en mármoles y pintarse en tablas, para memoria en lo futuro!"
-Don Quijote
"Yo no quiero repartir despojos de enemigo, sino pedir y suplicar a algún amigo, si es que lo tengo, que me dé
un trago de vino, que me seco, y me enjugase este sudor, que me hago agua"
-Sancho Panza
"La ventura va guiando nuestras cosas menor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho
P'anza, dónde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla y quitarles

a todos las vidas"
-Don Quijote
"A mi amo un niño le hará entender que es de noche en la mitad del día, y por esta sencillez le quiero mucho
como a las telas de mi corazón y no me amaño a dejarlo por más disparates que haga"
-Sancho Panza
"Todo el mundo se tenga, si todo el mundo no confiesa que no hay en el mundo todo doncella más hermosa
que la emperatriz de la Mancha, la sin par Dulcinea del Toboso"
-Don Quijote
"Lo que sé decir es que sentí un olorcillo algo hombruno y debía de ser que ella con el mucho ejercicio estaba
sudada y algo correosa"
-Sancho Panza
"Pero no apoques tu ánimo tanto que te vengas a contentar con menos que con ser adelantado"
-Don Quijote
"La ocupación de mis negocios es tan grande, que no tengo lugar para rascarme la cabeza, ni aun para cortarme las uñas, y así las traigo tan crecidas cual Dios lo remedie"
-Sancho Panza

35

�"Y si no me quejo del dolor, es porque no es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna, aunque
se les salgan las tripas por ella"
-Don Quijote
"A buen seguro que entre los palos de mi señor se hallen los míos, porque nunca a su merced le tomaron la
medida de las espaldas que no me la tomasen a mí de todo el cuerpo"
-Sancho Panza
"Y que seas una misma cosa conmigo que soy tu amo, que comas en mi plato y bebas por donde yo bebiere,
porque de la caballería andante se puede decir lo mismo que del amor se dice, que todas las cosas iguala"
-Don Quijote
"Dios te guíe, nata y flor de los andantes caballeros; Dios te dé la victoria, pues llevas la razón de tu parte"
-Sancho Panza

"Así que bien puedo yo pasar entre tanta buena gente, que mayores afrentas son las que éstos pasaron, porque
quiero hacerte sabidor, Sancho, que no afrentan las heridas que se dan con los instrumentos que acaso se hallan
en las manos"
-Don Quijote
"Paréceme que vuesa merced es como lo que dicen: Dijo la sartén a la caldera: quítate allá ojinegra. Estáme
reprendiendo que no diga yo refranes y ensártalos vuesa merced de dos en dos"
-Sancho Panza
"Con todo eso te hago saber, hermano Panza, que no hay memoria a quien el tiempo no acabe, ni dolor que
muerte no le consuma"
-Don Quijote
"Yo soy, señor, tan desgraciado, que temo que no ha de llegar el día en que en tal ejercicio me vea"
-Sancho Panza

"Con todo esto, te has de sentar, porque a quien se humilla Dios le ensalza"
-Don Quijote

"Siempre deja la ventura una puerta abierta en las desdichas para dar remedio a ellas"
-Don Quijote

"Aquí trayo una cebolla y un poco de queso y no sé cuántos mendrugos de pan, pero no son manjares que
pertenecen a tan valiente caballero como vuestra merced"
-Sancho Panza

r

"Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados y no porque en ellos
el oro (que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima) se alcanzase, sino porque entonces los que en ella
vivían ignoraban estas dos palabras de 'tuyo' y 'mío'"
-Don Quijote
"Cuanto más, que desnudo nací, desnudo me hallo, ni pierdo ni gano; más que lo fuesen ¿qué me va a mí? Y
muchos piensan que hay tocinos y no hay estacas. ¿Mas quién puede poner puertas al campo?
-Sancho Panza

"Dios lo oiga, y el pecado sea sordo"
-Sancho Panza
"las feridas que se reciben en las batallas antes dan honra que la quitan, así que Panza amigo, no me repliques más"
-Don Quijote

"Al paso que llevamos, antes que vuesa merced se muera estaré yo mascando barro; y entonces podrá ser que
esté tan mudo, que no hable palabra hasta la fin del mundo, o por lo menos hasta el día del juicio"
-Sancho Panza
"Porque uno de los efectos del miedo es turbar los sentidos y hacer que las cosas no parezcan lo que son"
-Don Quijote

"Se instituyó la Orden de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las viudas, y socorrer a
los huérfanos y a los menesterosos"
-Don Quijote

"Mire, señor, que aquí no hay encanto ni cosa que lo valga, que yo he visto por entre las rejas y resquicios de la jaula
una uña de león verdadero, y saco por ella que el tal león, cuya debe ser la tal uña, es mayor que una montaña"
-Sancho Panza

"Que no hay mayor locura que la que toca en querer desesperarse como vuesa merced, y créame, después de
comido échese a dormir un poco sobre los colchones verdes destas yerbas, y verá cómo cuando despierte se
halla algo más aliviado"
-Sancho Panza

"Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro"

"Mas el trabajo, la inquietud y las armas sólo se inventaron e hicieron para aquellos que el mundo llama
caballeros andantes, de los cuales yo, aunque indigno, soy el menor de todos"
-Don Quijote
"No debió de ser eso, sino que se debió de atener al refrán que dice que para dar y tener, seso es menester"
-Sancho Panza

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-Don Quijote
"Eso de gobernar bien no hay para qué encargármelo, porque yo soy caritativo de mío, y tengo compasión de
los pobres, y 'a quien cuece y amasa no le hurtes hogaza"'
-Sancho Panza
"El gran Homero no escribió en latín porque era griego, ni Virgilio en griego porque era latino. En resolución,
todos los poetas antiguos escribieron en la lengua que mamaron en la leche y no fueron a buscar las extranjeras
para declarar la alteza de sus conceptos"
-Don Quijote

37

�"Y vuesa merced sabe bien que más sabe el necio en su casa que el cuerdo en la ajena"
-Sancho Panza

"Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres: pero si los hombres las sienten
demasiado, se vuelven bestias"
-Sancho Panza

"Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecie de decir que vienes de labradores; porque
viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte"
-Don Quijote
"Si vuesa señoría fuese servido de darme una tantica parte del cielo, aunque no fuese más de media legua, la
tomaría de mejor gana que la mayor ínsula del mundo"
-Sancho Panza

;¡

1
1

f'

"Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia, que las informaciones del rico;
procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico, como por entre los sollozos e importunidades del pobre"
-Don Quijote
"Señor, bien veo que todo cuanto vuesa merced me ha dicho son cosas buenas, santas y provechosas; pero ¿de
qué han de servir si de ninguna me acuerdo?"
-Sancho Panza

~

.

Jd

"Porque la sangre se hereda y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale"
-Don Quijote

"Los de hasta aquí, que han sido verdaderos en mi daño, los ha de volver mi muerte con ayuda del cielo en mi
provecho. Yo, señores, siento que me voy muriendo a toda priesa"
-Don Quijote
"iAy!, no se me muera vuesa merced, sino tome mi consejo y viva muchos años; porque la mayor locura que
puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le
acaben que las de la melancolía"
-Sancho Panza
"Y es mi voluntad que de ciertos dineros que Sancho Panza, a quien en mi locura hice escudero, quiero que no
se le haga cargo dellos sino que si sobrare alguno después de haber pagado de lo que le debo, el restante sea
suyo"
-Don Quijote
"Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama y vámonos al campo vestidos de pastores como tenemos
concertado; quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora doña Dulcinea del Toboso desencantada, que no
haya más que ver"
-Sancho Panza

"Y las necesidades del rico por sentencias pasan en el mundo; y siéndolo yo, siendo gobernador y juntamente
liberal como lo pienso ser, no habrá falta que se me parezca"
-Sancho Panza

J1

"Quiero decir que cuando la cabeza duele, todos los miembros duelen; y así siendo yo tu amo y señor, soy tu
cabeza y tu parte y por esta razón el mal que a mí me toca o tocare, a ti te ha de doler, y a mí el tuyo"
-Don Quijote
"Pero yo sé de qué calidad fueron las veras y las burlas, y sé también que no se me caerán de la memoria, como
nunca se quitarán de las espaldas"
-Sancho Panza
"Alcanzar a alguno a ser eminente en letras, le cuesta tiempo, vigilias, hambre, desnudez, vahídos de cabeza,
indigestiones de estómago y otras cosas a estas adherentes"
-Don Quijote
"No hay camino tan llano que tenga algún tropezón o barranco; 'en otras casas cuecen habas y en la mía a
calderadas'"
-Sancho Panza
"Come, Sancho amigo, sustenta la vida que más que a mí te importa. Y déjame morir a mí a manos de mis
pensamientos y a fuerza de mis desgracias"
-Don Quijote

38

39

�,,

MUSICNCIUDAD:
LA ECOLOGÍA DEL SONIDO
Enrique Verástegui

E1 mundo de la ciudad, lo mismo que el de la música,

su libro

La nueva alianza,

y es bueno que ello suceda

está ligado al fenómeno de la cultura que, a través de

así. Hasta la caída del muro de Berlín, el mundo fue una

diversos periodos históricos, se ha ido conformando una

cosa, y, luego de esa caída, el mundo sólo podrá ser

característica especial: la de una respuesta a fenómenos

otra cosa, aunque entretanto los caminos de una nueva

concretos, como pueden haber sido la política y la eco-

utopía (pues finalmente las utopías han sido, en cierta

nomía, por ejemplo. Si hablamos de cultura lo hacemos

medida, el motor de la historia) se reorganizan en torno

en el sentido de cultivo del espíritu, la mente y el cuerpo,

a un pensamiento libertario. Si el mundo se ha quedado

aunque también debemos recordar que hasta hace poco
- no más allá de 25 años- se hablaba de contracultu-

sin utopías desde Berlín, lo mismo no ha ocurrido con la

ra como el hecho que caracterizaba al fenómeno de

para sobrevivir. Por otro lado, el lugar natural de expan-

música, que, sin embargo, necesita también de utopías

sensibilidad y de inteligencia que surgía en las ciuda-

sión de la música ha sido la ciudad, donde, reciclada,

des. Por eso, el fenómeno de la contracultura y de una

ha iluminado las mentes y los corazones de millones de

sociología de la música hay que estudiarlo en su contex-

oyentes. Una historia de la música de las décadas re-

to, pues toda expresión cultural -poesía, narrativa, pin-

cientes no puede hacerse sin recurrir a una historia de

tura, teatro, escultura, afiche, cine, música, cómic, foto-

las ideologías que estuvieron (y, en las nuevas condicio-

grafía, música, happening, danza, arquitectura, entre

nes, continúan estando) en pugna, como la ecología,

otros- tiene un contexto sociohistórico que la sustenta.

los movimientos espiritualistas, los movimientos feminis-

En este caso, la música que se hizo en la época de la

tas, los diversos movimientos artísticos, los movimientos

contracultura, que fue la época de la guerra de Vietnam

libertarios: habrá que volver a Georges Politzer o, si se

- y por ello, la del surgimiento de una generación paci-

prefiere, a louis Althusser, que se enfrentaron gallarda-

fista- estuvo directamente ligada a la historia. En el

mente a la ideología dominante; pero también habrá

mismo sentido, la música que se hizo en las diversas

que reconocer que en las entrañas mismas del capitalis-

fases de la civilización occidental (me refiero, sobre todo,

mo se genera un arte vital, libertario, universal, y bello,

. a Estados Unidos y Europa) estuvo también ligada a los

como el rock and roll. El rock and roll como nueva uto-

procesos sociohistóricos que se vivieron en las diferentes

pía, entonces. Una utopía que, sin recurrir a la violencia,

épocas. Así, la Viena de los años veinte, por ejemplo,

ha diseñado la sociedad de tal modo que el pacifismo

pudo inventar tanto el positivismo lógico de Carnap y la

que moviliza a millones de personas en el mundo (o gru-

música de Alban Berg. Ese refinamiento en el análisis

pos más radicales, como los ecologistas) ha llegado al

(que, en buena cuenta, sería una de-construcción) de la

poder, como en Alemania, Austria y Suecia, para preci-

metafísica sólo podía homologarse con el refinamiento

sar el sentido de sociedad en la que queremos vivir: una

de la música dodecafónica, que encontraría en Shon-

sociedad humana que respete la naturaleza. El Pentágo-

berg, Alban Berg y Mahler a sus máximos exponentes,

no acaba de desembalzar un documento en el que se

sin citar a otros que pertenecieron al mismo círculo. Todo,

afirma que los nuevos enemigos ya no son las guerras

ciencia y arte, está relacionado, dice llya Prigogine en

convencionales ni el terrorismo, sino el cambio del me-

41

�deben deconstruirse hacia su esencia: lo música es un

periencias musicales que he vivido a lo largo de mi vida .

producto del alma que sin el cuerpo no funciono. Sin

Al hecho de ser peruano se agrega mi condición de

embargo, no es de mi filosofía de la que hablo, sino

latinoamericano: la música que he escuchado desde niño

que, o través de este ensayo, la expongo como un acer-

ha sido siempre una música proveniente de todos los

camiento a la música que, al final, no sólo ha diseñado

lugares del mundo y, por tanto, no sólo soy peruano y

los cuerpos (la esbeltez y la lucha contra el colesterol son

latinoamericano, sino también un hombre formado en

impensables sin el rock and rol!, por ejemplo), sino tam-

los

mass media:

periódicos, radios, televisión. Si bien es

bién las ciudades: los grandes rascacielos, que no sólo

cierto que a los cinco años una prima hermana, que me

se ubican en Manhottan sino o lo largo del río Sena, en

llevaba muchos años de edad, me hacía bailar rock and

París, y en todas las grandes ciudades del mundo, como

rol! con Billie Holiday y sus Cometas, también lo es que,

Tokyo y otras. Pero esas ciudades han tenido crecimien-

andando el tiempo, gustaba de los corridos mexicanos y

tos diversos, como los ciudades del Tercer Mundo o , sin

que, antes de lo pubertad, me deleitaba con las ranche-

ir ton lejos, la propio Polonia, donde el despoblamiento

ras de la Revolución mexicano que cantaba Nat King

de los campos desactiva la agricultura, creando corrien-

Cole en unas películas donde la voz aterciopelado de

tes migratorias hacia las ciudades que, tal como han

este mulato era lo que más me estremecía. La radio, por

sido diseñados, ya no abastecen en agua y energía a

tanto, era ese pequeño aparato de donde salían todo

sus pobladores. Sólo la música, tal como se ha expandi-

tipo de músicas que hacían que mi imaginación vagara

do, parece satisfacer las necesidades espirituales de la

por el mundo y que mi sensibilidad se extasiara con el

población mundial: ahora el rock and rol! ya no es norte-

sonido mismo, con la música misma que hacía que mi

americano sino universal, como su imperio, aunque este

espíritu se elevara por el cielo. Si hablo del corrido mexi-

imperio se encuentro coda vez más problematizodo con

cano, igual puedo hablar del longo, ese himno de gue-

los nacionalismos y la reivindicación étnica surgidos de

rra a los amores perdidos o prohibidos, que ha hecho

la pobreza que conlleva la mundialización de la econo-

que lo cantemos: "siglo veinte/ porquería", dice el lon-

mía. Habría q ue preguntarse si el imperio produce el

go "Cambalache", pero igual podemos volver con la

rock, o si, como parece más cloro, el rock ha producido

frente marchita, las nieves del tiempo poblaron mi sien.

el imperio. No lo sobemos, pero lo probable es pensar

Cada nuevo gobierno militar que se hace del poder en

que el rock es porte indisoluble de nuestro vida y que,

Argentina prohíbe "Combalache" precisamente porque

sin rock, no sentimos el mundo. No sólo sin rock, tampo-

es la eterna protesta del pueblo argentino ante el impe-

co sin cualquier tipo de músico que se hace ahora en el

rio de la barbarie. Ahora sé que el longo no es sólo una

mundo podemos pasarlo Ion bien. Sucede que somos

música de amores prohibidos, sino también una danza

producto de una civilización avanzada o, mejor dicho,

sensual que permite a los cuerpos expresarse libremente,

somos producto de

la

radio, el televisor, los videos, el

woodman

gran olvidada de los medios de comunicación masiva

dio ambiente en el planeta: se combatirá por agua y

década tras década, o periodo tras periodo, ha pro-

comida, afirman. En esas condiciones, la percepción de

puesto nuevas formas musicales. Unas formas directa-

stereo no somos nadie. Existimos porque escuchamos

es Chabela Vargas, eso guatemalteca residente en Méxi-

quienes hacen una música New Age se presenta como

mente ligadas a los avances de la tecnología que, des-

música: musicalizo, luego existo, diría el estudiante

co cuya voz, que surge de sus entrañas de mujer siem-

misteriosamente profética: sólo el Espíritu, como dice el

de el lejanísimo fox-trot, que se difundía a través de las

underground que asiste a

clase de filosofía en lo univer-

pre en busca de marido, constituye una imagen misma

La edad del

vitrolas, hasta el mismo jazz, surgido casi en la misma

sidad. Pero lo mismo diría el gerente, la mujer profesio-

de lo belleza. La radio y, después, los casetes y los cd

época, han sido una metáfora de la técnica que, para

han hecho que escuchemos todo tipo de música en esta

podrá salvar al mundo. Si quienes hemos tenido

nista, el ama de casa, el pequeño capitalista. Sin músi-

una formación musical académica, o clásica, dentro de

bien o para mal, ha revolucionado al mundo, entregán-

ca, y no necesariamente sin rock and rol!, porque, por

aldea globalizada, como la denominó Mcluhan. He

lo que cabe, no hemos querido alejarnos del mundo

donos la realidad de la belleza. Marx tenía razón en sus

ejemplo, en Perú, los pequeños nuevos capitalistas escu-

escrito todo un libro sobre la ciudad, en el que Henri

para no dejar de gozar la música del rock and rol!, tam-

análisis de la economía del mundo, pero no la ha tenido

chan músicas híbridas como la "chicho" (que es uno

Lefebvre sustento las bases teóricos, pero la música has-

bién habrá que recordar a los nuevos rockeros que la

tanta respecto a la cuestión política, como cuando de-

mezcla de cumbia colombiana y folclore andino), ya

ta entonces sólo me había servido de soporte para lo

cía que lo que había que hacer era "transformar el mun-

creación del proyecto de

música de la urbe que primó en los años setenta fue

que del fragor de esas ciudades que han recibido nue-

do", cuando todos los artistas sabemos que la chispa

vos inmigrantes llegados para capitalizarse han surgido

los tiempos, me intereso sobre todo por la estructura

precisamente el rock sinfónico. El que surgió, sin duda

que impulsa al arte es embellecer el mundo, presentán-

musical para darle ese sustento que tanto ha seducido a

alguna, por influencia de Yoko Ono sobre John Len non y,

esos nuevos tipos de músico que, como sucede en Lima,

dolo como realidad transformada . Se trata de un asunto

van dejando paso o los netamente folclóricos. Mi visión

mis lectores en lengua castellana. A los 22 años, en un

con eso diversidad de opiniones, dividió a The Beatles,

del método de la pre-ducción (un método inventado por

pasa por París y New York, pero no puede impedir dete-

apartamento de San Isidro, el corazón financiero de Lima,

que no pasaban a la amante del beatle asesinado.

El modelo

nerse en Lima, ya que, siendo peruano que ha recorrido

o la Manhatlan limeña, salvando las distancias, descu-

donde los cosos

el mundo, no puedo olvidar tampoco las diversas ex-

brí lo música afro-peruana que interpretaba Nicomedes

filósofo catalán Eugenio Trías en su libro

espíritu,

Sin embargo, no sólo las últimas décadas, sino todo
el siglo XX ha estado impregnado de nueva música que,

mí, el cual expongo en mis libros de filosofía

del teorema y Apología pro-totalidad),

ni lo música

a pesar de los reglas que lo conforman . Sin embargo, la

cine y, ahora, lo interne!: sin lo

Ética,

en el que, metáfora de

43

42

�Santo Cruz, formado en Limo y muerto en Madrid, con

había imaginado Malevicht, ese pintor soviético perte-

eso voz ronco a los Sotchmo que se lamentaba de lo

la

se materializaba su voz aterciopelada. Sin embargo, de

triste condición de los negros peruanos, pero también de

productividad. Lo ciudad del futuro se presento como el

este lodo del Atlántico las mujeres no se quedan atrás:

su esperanzo ("negro será Presidente"). No lo había es-

futuro de lo músico : antes lo fue el jazz y ahora lo es la

desde la Tormento argentina que cantaba "Aadiós chico

cuchado antes porque en caso se hablaba del criollismo

New Age, donde Kitaro, espiritualísimo, fusiona ritmos

de mi barrio" hasta la peruana Regina Alcover recuer-

como "músico de callejón" -uno solo colleja pequeño

orientales con quenas ondinas. Se troto de formar uno

dan oigo que no se debe olvidar: todavía, cuarenta años

nuevo conciencio: la lucho por

la

ecología -más par-

después de haber surgido como la "música de la nuevo

que tenían un solo caño de aguo, donde vivían los más

ques, más áreas verdes, más lagos- implico defender

ola", se sigue escuchando esa música de letras bellos

pobres de la ciudad-, hasta que se produjo la revolu-

al hombre, amenazado por su industrio. El hombre por sí

como el espíritu, que han forjado hasta tres generacio-

ción velazquista y la "música de callejón", igual que el

mismo no sabe defenderse y, más bien, se autodestruye,

nes de terranoutos: al ritmo de eso músico, por ejemplo,

pero creo elementos que lo protegen, como las compu-

han crecido las ciudades en Perú, donde los radios con-

rodeado de conventículos que no poseían desagüe pero

tongo que había salido de los burdeles, se pos~sionó.de
los estaciones de televisión. El Perú es un prns plurilin-

tadoras. Uno de esos elementos de protección con que

tinúan tocándolos y donde la gente continúa reuniéndo-

güe, multirraciol y mestizo. Nadie, que yo sepa, hasta

cuento el ser humano es lo música, siempre que seo

se en torno o esos chamanes, que eso son los cantantes

los años 60 escuchaba el folclore andino, salvo los campesinos que escuchaban sus huoynos a las 4 de

la

ma-

ñana por Radio El Sol en un programa dirigido por P1zar'.o
Cerrón: la música del Ande no se escuchaba en la ciudad -entonces ton pequeña, apenas un millón de habiel auge de los nuevos medios de información masiva, el
folclore andino ha llegado a las pantallas de los televisores. Hoy, el Perú está totalmente andinizado, pero la

Pacífico. Ya no existen "callejones de un solo caño",
pero la músico criollo se ha expandido o todo el. Perú,
siendo un signo de elegancia escucharla, como v1v1r en
los condominios (espacios arquitéctonicos más pequeños que las urbanizaciones, pero con todos los ~:anees
de la civilización, como una Vanlieuse). La mus1ca ha
cambiado al Perú, pues; pero igual podría afirmarse que
la músico ha cambiado el mundo: los nuevos espacios
arquitectónicos se han hecho en todo el mundo (y cua~do digo todo el mundo, me refiero sobre todo a

Ow-

dente) a ritmo de la músico, preferentemente el rock and
roll, pero también lo músico clásica. Sin mús'.co clási~o
no habría conciencia de música, dado que esto contiene todos los elementos que permiten que determinados
sonidos sean considerados como música, y estos elementos -al igual que los experimentos en pintura, y en
los demás artes- han permitido a los arquitectos diseñar un nuevo tipo de ciudad: uno ciudad ecológica (o
ése es el ideal) donde abunden los parques, jardines Y
áreas verdes, a imagen de una naturaleza tan soñado
como deseado. El mundo de la ciudad también es el
del cómic, al menos del cómic tal como lo disfruté en
París:

44

Metal Hurlant y Ah Nana,

donde el mundo del

debe hacerse en el levantamiento de uno nuevo urbani-

utilizaron helicópteros, como se vio por la televisión. La

zación. Esa música de la nuevo ola siempre me pareció

músico serial ha reciclado la ciudad: todo desperdicio

tan metafórica y extrañamente erótica que a mis quince

-llámese ruido ambiental -

años me seducía con letras tales como "sabor a salado

sirve para hacer música, y

la

indus-

/ de mor encrespado", donde, obviamente, el sabor a

trio contra la que tanto hablamos crea los elementos que,

salado que el cantante solfeaba con fuerza era el sabor

desde el campo del arte, permiten controlarlo. Lo ciudad

de la vulva mojado por la fruición del amor. Los de

ha crecido y la música también: hasta las computadoras

nueva ola son una generación que ha dejado hondas

la

- me refiero a su teclado- tienen su músico, y no falta-

huellas en el comportamiento de la gente: allí están, entre otros, Leonardo Favio, Sandro, Leo Dan, Piero y Pali-

un mundo robotizado- bailen al ritmo del rock and rol\,

to Ortega -que hizo uno carrera ¡;,olítico extraordinaria

futuro -un futuro que se aparecía deseoso y lleno de

que parece no envejecer, ya que no hay cuadra de la

en lo Argentina-, Enrique Guzmán, César Costa, lo

imágenes geométricos, como en Escher- estaba a la

ciudad que no posea sus adolescentes con la guitarro

mismo que el Rophael de "yo soy aquel / que cada

vuelta de lo esquina, con su revolución sexual y las mu-

eléctrico y la botería funcionando, como un corazón,

noche te persigue", o el Julio Iglesias de "lo vida sigue

chachas y los muchachos trenzándose en cada esquina,

poro crear nuevas canciones que enamoren a las mu-

igual", lo mismo que el Dúo Dinámico (una pizca de

mientras el ruido del rock and roll apagaba los gemidos

chachas. Esos muchachas que son también rockeras,

flamenco en el rock español lo hace enormemente atrac-

del orgasmo. Y es que la ciudad, desde lo Edad Medio

da conserva aún su señorío y su prestigio: esa música
des realizaciones del espíritu en este lugar del Oceano

de lo nuevo ola, quienes aconsejan sobre lo mejor que

rá el momento en que los robots -nos encaminamos a

música criolla, eso que realizó la gran Chabuca Granex~reso el Perú mestizo, el que ha hecho las más ~ron-

músico y no simple ruido, aunque el año 2004 el músico alemán Stockhausen realizó un concierto en el que se

de la buena. Todo está, pues, en interrelación:

tantes-, pero luego de la revolución velazquista, y con

...

espléndido, ese rostro bellísimo y esos gestos elegantes

neciente o todos las escuelas que tenían que ver con

como sus pares, y que hocen al rock más atractivo: en la

tivo) que cantaba "esa mirada tuya, que me turbaba, /

al siglo '/Y..I, ha

belleza de esos cuerpos sensuales nos deleitamos y has-

esa mirada tuya, maravillosa", siendo poetizados ade-

ido creciendo hasta abarcar todo el planeta. Baste leer

ta queremos aparearlas. Lo historio de lo músico (sobre

más por el poeta Félix Grande en

los novelas de Asimov para darse cuenta de que los

todo la del rock) hecha por mujeres está por escribirse:

sido, y son, adalides de una nueva sensibilidad que ha

ciudades proliferarán en los mundos intergalácticos, don-

allí está, por ejemplo, Potti Smith, que, desde el punk de

sentado las bases sobre las que se ha levantado esa

de los mentes serán el campo de batallo de nuevos Horry

fines de los setenta, ha desarrollado una músico lleno de

enorme civilización musical donde ahora las guitarros

Sheldon. El filósofo danés Soren Kierkegaard decía que

energía, sensualidad, belleza. Al lado de Patti Smith (o

eléctricas desgorran la atmósfera. Joe Danovo, Jimy Santi,

el poeta es alguien que pronuncio bellos melodías, pero

Modonna, que eligió un mulato cubano como padre de

César Miranda, los Sheins, César lshikowo y los Doltons

con uno angustio detrás: cierto, la músico es bello, pero

su progenie), españolas como Rocío Dúrcal, esa "gato

han determinado toda uno manero de ver las cosas en

al Renacimiento, y de éste al siglo

'/Y.. y

Blanco spirituals,

han

detrás de lo músico cuánto angustio, cuánto locura, cuán-

bojo la lluvia", Marisol, Rocío Jurado, Paloma Son Basilio,

Perú; y

to deseo no consumado. Sin embargo, lo músico es uno

o Massiel, esa cantante de la voz perfecta y el cuerpo

ahora impero entre nosotros le debe todo a este casi

la

civilización urbano, aunque ondinizado, que

realidad perfecto: más allá de ello, sólo los cielos

tan sensual que yo mismo he preparado mis maletas paro

inmenso grupo de cantantes que con una música casi

galácticos, como lo demostró, en estos dos casos, el

viajar a España no o conquistar otra coso sino el cuerpo

espiritual y con unas letras hermosos ha guiado el modo

matemático Pitágoras. Un arquitecto que no escuche

de Massiel, cuyo "brindaremos por él" realmente me

de ser de los peruanos. La ciudad se ha levantado, pues,

música es alguien alejado de la perfección, lo que tam-

parece fascinante: una vez, al cruzar unas cortas con

a ritmo de la música , y la músico ha sido hecho para

bién se plasmo en la pintura, que no sólo es uno utopía

Roberto Bolaño, este escritor me decía que prefería las

levantar la ciudad. Gerardo Manuel, caballero del rock

sino también uno imagen del porvenir. En el centro,

contantes de piernas delgadas, como las inglesas, pero

que mantiene vivo el culto por The Beatles, y Daniel F,

Georges Pompidou paro las artes observo, más de uno

yo le respondía que el cuerpo de Massiel me parecía

exponente del rock del siglo '/Y..I, se dan la mano en

vez, extasiado, los planos futuristas de ciudades que

tan sensual que me gustaría aparearla: en ese cuerpo

Perú, donde todos las mezclas son posibles. La fusión

45

�rock/folclore andino fue hecha por el grupo El Polen, y

libros de John Coge, que ahora en pleno siglo XXI están

su canción "Walicha" ha quedado como un himno de
combate, exactamente como el Desiderata que interpretaba Manolo Galván en la canción hablada . Una noche en un

pub

miraflorino alguien me presenta a

Miki

González, español nacionalizado peruano, que hace
una extraordinaria música fusión de muchas cosas, y estoy
seguro de que se da la mano con el también mítico Andrés Soto, sociólogo, compositor de música afroperuana
y de "El tamalito", que cantan Cecilia Barraza, Eva Ayllon
y Susana Baca, ganadora del Grammy latino. Augusto
Polo Campos, cuando canta sus valses criollos, dice:
"yo soy la Guardia nueva", en referencia a toda la tradición del criollismo peruano; y Eva Ayllon, que tiene una
voz potente, canta "que somos amantes, / que lo damos todo a la luz del alba" (vals de Jose Escajadillo).
Susana Baca sólo canta música hecha especialmente
para poemas y, en México, Tania Libertad, que ha grabado con Serrat, hace otro tanto, aunque me pone celoso cuando canta o dúo con Armando Manzanero. Los
cantautores, desde Pablo Milanés hasta Silvio Rodríguez
y la Revolución cubano, hacen otro tonto, aunque quizá
Atahualpa Yupanqui, que internacionalizó el folclore
andino, fue el primer cantautor de estos lados del Atlántico, a quien siguen Mercedes Sosa, Víctor Jaro, Daniel
Vigilietti, Patricio Mans, León Gieco y Zitarrosa, que identificó vida con ideología poro enfrentarse exitosamente
a las feroces dictaduras militares del cono sur. Ahora los
cantautores son legión , pero sobre estas bases se ha
fundado la ciudad, lo que, igual que un tulipán, se eleva
hacia el cielo, espléndida y misterioso. El mundo del
rock, que tiene mil y una variantes -no podemos olvidar las baladas de los sesenta y setenta, ni a Estela
Rabal ("la casa del sol naciente"), que se sigue presentando en los teatros de Buenos Aires con los éxitos de los
Cinco Latinos, o a Marta Serra Limo, que es "la voz que
se transforma en mujer" - , ha hecho posible una civilización más humano, a pesar de los guerras, determinadas
sólo por unas cuantas personas, contra las que se manifiestan millones en todo el mundo. Pero lo músico continúo y la ciudad crece: más allá de la música no hay
nada, sólo un silencio que investigó con fruición John
Coge en las muchos piezas musicales que creó y en

Silence,

ese libro sólo poro iniciados. De paso, una can-

ción que hizo furor o comienzos de los setenta, interpretada por Simon &amp; Garfunkel, se llama precisamente "The
Sound of Silence", después de que le dieron un sabor
especial a "El cóndor passo", de Daniel Alomias Robles.
Pero

Silence y 0el lunes en un año, los

más importantes

en boga, marcaron todo una época, y los experimentos
musicales se suceden día tras día: Jaime Oliver, en Perú,
hace música de computadoras empleando instrumentos
nazca. Arturo Ruiz del Pozo ha realizado conciertos de
música serial e instrumentos andinos en Marcahuasi, a
varios miles de metros de altura en las cordilleras limeñas,
donde se aparecen los ovnis. La música no sólo ha influido en la expansión de la ciudad, sino en todo tipo de
creación artístico: no hay poema, y cuando digo poema
me refiero a esa estructura capaz de contenerlo todo un poema total, donde se ensamblen las formas dramáticas, narrativas, líricas, ensayísticas-, no hay grupo de
teatro experimental, no hay nueva película que se precie
de serlo, no hay nuevo condominio, que no tenga que
ver con las estructuras de sonido y silencio, estudiadas
por Coge, Pierre Boulez, Stockhausen, Xenakis, Luigi
Nono y otros, que a su vez han sido influidos por el
jazz. El tango suena bellísimo después de Astor Piazzola;
hay que escuchar a Piazzola, quien le ha dado nueva
energía al tango y, además, un tono elegante. La ciudad
se ha construido sobre lo base de la música, que también es silencio, lo que se prueba si se estudia el

Burana, de Cor\

Carmina

Orff, por ejemplo. En todos los super-

mercados de la ciudad hay, adosados en las paredes,
parlantes desde donde se desprende la música, y también los hoy en los hospitales. Antes, en el colegio donde estudié, desde algún lugar que siempre supuse ero la
oficina de los profesores, se escuchaba la música de
The Beatles y The Rolling Stones, y yo me sentía en el
centro mismo de la civilización de Occidente. Sin embargo, tampoco olvido el Oriente: el alemán Lila, un
sacerdote de los Hare Krishnas, ha compuesto una sinfonía electrónica titulada

Meditación cósmica.

La música

electrónica avanza o toda velocidad y, ya en el siglo
XXI, nuestra sensibilidad, formado a lo largo de décadas por las diversas líneas musicales que se han desarrollado, se encuentra capacitada para unir computadora,
música y ciudad. Música serial, música aleatoria, músico electrónica: tres líneas paro definir uno sola estructuro: la urbe se encuentro globalizada no sólo por la economía, que ése es otro asunto, sino por la tecnología, y
eso viene desde Mcluhan, que volvió al planeta uno
aldea global. No obstante, eso utopía negativa dej. G.
Ballard,

Billenium,

donde la ciudad crece hasta ser uno

inmensa megalópolis que se traslada incluso al espacio,
y donde quienes deciden son las agencias inmobiliarias, parece haberse cumplido. ¿Hacia dónde nos dirigimos? Si hoy algo de conciencia en la pasión musical,

ésta tendrá que ecologizar la ciudad: más áreas verdes

de Holanda ("qué será, qué será, / lo que cantan los

y más lagos, unidos a una economía que permita el fun~

poetas más delirantes", como escuchaba en las radios

cionomiento de los parados; el funcionamiento artístico,

de París de fines de los setenta), otro extraordinario no-

quiero decir. Inmensas migraciones vienen produciéndo-

velista de la lengua brasilera . La música es planetario, y

se en todo el planeta, y quien tiene conciencio de esas

cuánto quisiera yo que las grandes disqueras pusieran a

migraciones es un músico, Jeon Michel Jarre, quien no

la moda en todo el mundo "El tamalito", de Andrés Soto,

sólo a través de

Equinoccio,

sinfonía que me seduce

desde mi época en París, sino también de

via¡e al extremo oriente y

interp retado por Cecilia Barraza, Eva Ayllon, Susana

Oxígeno, El

Baca -a quien conocí cuando, a comienzos de los se-

otras sinfonías, ha propuesto

tenta, cantaba en los bares intelectuales de Lima, y me

unir la televisión para millones de televidentes, aparte

dedicaba canciones a mí, que gustaba del bossa nova,

del millón de personas que asiste a sus conciertos, y los

el jazz y el mambo - y todas las mejores cantantes del

fuegos artificia les, para generar un nuevo estado de

mundo: la músico de mi país sería conocida y Andrés

conciencia que no es sólo conciencia social, sino tam-

Soto, igual que el Vinicius de Moraes de "Chica de

bién conciencia espiritual. La utopía negativa se transfor-

lpanema", sería considerado un gran compositor en las

ma así en utopía positiva y, en la experiencia de la mú-

caves intelectuales de París, como podría serlo José

sica de Jean Michel Jarre, encontramos una imagen de

Escajadillo. Igual que lo están Chico Huarque de Holan-

nosotros mismos: somos más perfectos porque la música

da, Gilberto Gil, Gal Costa ("ni bien matabas, / ni bien

nos ha perfeccionado, haciéndonos fuertes y delicados,

morías") y el poeta Caetano Veloso, que impusieron el

bellos y atroces, dulces y ácidos. Una conciencia univer-

bossa nova en el mundo quizá porque Vinicius de Moraes

la

The Wa/1 es

es también un eximio cronista de su lengua que lee a l

una flor misma de la mente. Esa misma conciencia la

poeta español Garcilaso. Para Navidad, Luisito Aguilé,

tiene Leonard Cohen, aparte de extraordinario músico,

que tiene varias novelas publicadas, me quedó con "ven

u·n extraordinario poeta y un extraordinario novelista.

a mi casa esta Navidad", y es que me suscita emocio-

También la tiene Lou Reed: eximio poeta, eximio músico,

nes nostálgicas por un mundo por venir. En mi país,

cuya voz delicadamente marcial se desgarra en catara-

Mabela Mortínez, una disk jockey que tiene la mente en

tas de terciopelo que nos envuelven y nos visten para

cloro, dirige un programa que se llama

hacernos más fuertes. También la tiene Chico Huarque

do,

sal

tiene, por ejemplo, Pink Floyd, cuyo

Sonidos del mun-

en Radio Stereo l 00, uno rad io en FM que paso

47
46

�NOVO O LA CIUDAD
COMO POSIBILIDAD Y REPRESENTACIÓN
Víctor Barrera Enderle
-----

continuamente músico de los años setenta: Mobela Mor-

hubiera sido igual sin la música: cado encuadre, cado
cado plano tiene uno bando musical que

tínez, que también ha trabajado en Canadá, ha llenado

flashback,

de nuevos sonidos el Perú con uno programación que

suscito no sólo lo atención, sino también lo emoción y

incluye músico de los cinco continentes. Ésa será lo mú-

el pensamiento. Todo está relacionado y, en eso rela-

sico del porvenir: músico de los cinco continentes, gra-

ción música/ ciudad, hemos hallado un destino que

bado por los grandes disqueros, poro disfrute de los

legaremos a nuestros hijos. Lo músico italiano lo dice

melómanos que no sólo quieren escuchar bueno músico,

bastante cloro: el "Volare" de Domenico Modugno bien

sino también vivir el ambiente en que ésto se produce.

pueden repetirlo Rito Pavone, o Angelo Carro. Al des-

Vivimos el siglo XXI, lo ero de lo mundiolizoción no sólo

cubrir la músico afroperuono, descubrí también lo can-

de la economía, sino de todo tipo de relaciones huma-

ción francesa: desde Edith Piaf, posando por Gilbert

nos; y sólo quedo pedir que lo músico se universalice o

Becaud, hasta lo octualísimo Nona Mouskouri. El

través de los medios de lo "reproductibilidad técnica",

mundo de la músico es tan importante que el matemá-

como llamó Walter Benjomin o los avances tecnológi-

tico Pitágoros estudió su escala, y Jeon Jocques
Rousseau, el mayor de los estilistas franceses, lo mis-

cos. En eso música, Locomía ("Gorbachov es garantía")
decepciono, a pesar de su coreografío de grandes abanicos, pero Roxy Music logro mover los entrañas, hasta

mo que Federico Nietzsche, otro de los grandes
estilistas del idioma alemán (así se considero el filósofo en

Ecce Hamo, su

último libro antes de caer en la

---------

La historia, su historia, se proyecta como un film, como

irracional, pero acepta y aprovecho los espacios que

uno narración de imágenes y, también, como uno pro-

obre al institucionalizarse como proyecto de noción y

yección de sueños. El autor es el personaje principal, o

como vía modernizadora. Él es, irónicamente, el primer

mejor: el espectador-protagonista; la estrello: su ciudad,

producto cultural de la Revolución: discípulo privilegiado

el espacio que habita y que no deja de sorprenderlo. Al

de la primero generación ateneísta (de Vosconcelos como

final quedo lo inevitable: lo historia de uno relación, es

promotor de lo culturo nocional; de Henríquez Ureño

deci r, el relato de uno construcción de sentidos, de signi-

como intérprete de dicha culturo); a lumno aventajado de

ficaciones. Estamos en la década de los cuarenta en un

los últimos poetas modernistas (los crepusculares López

país que aún cree en su juventud y lo entiende como

Velarde y González Martínez).

garantía. Lo fórmula aún es simple, país joven: país del

Lo década del veinte represento la apoteosis de trans-

futuro. Estado-noción que concentro en su capital todo lo

formación nocional, y, por vez primera, lo culturo (con

Nueva grandeza

todos sus múltiples y contradictorios manifestaciones) se-

prosa idóneo, y en Salvador Novo

ría el eje vital de lo nueva identidad colectiva (la estética

retórico progresista y que encuentro en

mexicana (1946) su

lo educación

- poeta que paro entonces "ya ha agotado" su poesía

de la plástica oficial, lo sustancio de

y vive ahora de lo escrituro cotidiano, forjado día o día

ca, el temo de lo narrativa revolucionario y el ritmo de la

bási-

y sexenio a sexenio-, su autor representativo. Ha sido

músico popular). Uno nuevo posibilidad de representa-

eso escrituro lo que le ha permitido incorporarse de

ción se abría poro las nuevas generaciones de lectores y

manera especial al espacio público del nuevo México

consumidores de arte. Pero también esos años represen-

lo voz irónico

de eso

tan la cumbre de lo experimentación vanguardista. A lo

modernización regional y selectiva mexicano. En ella se

largo de América Latino, la literatura se convierte en una

surgido de la Revolución. Novo es

expresan, ahora con mayor nitide~todos sus contradic-

formo de confrontación contra sí mismo: desde la revista

cuyo cantante de voz aterciopelada vuelve a poner

locura), escribió música. Así yo, guiándome también

ciones. Pero, antes de proseguir en lo descripción de

argentina

"Venecia" en nuestros habitaciones. Lo músico ha con-

por Nietzsche, escri bí no hace mucho una ópera New

esto relación sentimenta l, es preciso uno digresión o, si

el Perú, la creación se convierte en un problema ético,

tribuido, así, a la universalización de la belleza, que

Age titulada

es la ciudad: un lugar para la creación de todo tipo

canciones que buscan uno disquero paro que alguien

de actividad artístico y científica. Sin ciudad no hu-

-ese alguien debe amor la paz, lo vida, la belleza y

biera habido música (los chomanes de la tribu hacían

el conocimiento- las interprete: uno manero de con-

sonar sus sonajas para que cayera la lluvia), pero es

tribuir al sentido de lo lucho por un mundo mejor, un

el vanguar-

ta medido, con la fuerza revolucionario, con su vitalidad

seguro que sin músico no hubiera habido ciudad tal

porvenir ecológico y una ciudad sensibilizado respec-

dista que asusto y seduce con su conducto, el hetero-

contradictoria (motar poro vivir) y su dinamismo perpe-

como lo conocemos: inmensos rascacielos, aire acon-

to de todo lo humano. El grupo sueco Abbo tiene una

doxo sexual que provoco lo inevitable: hablar de él. Autor

tuo. El estridentismo fue, más que una experimentación

dicionado, grandes ventanales, calefacción. Uno mú-

canción que sintetiza muy bien el espíritu de este en-

y personaje de sí mismo, Novo se inventa a través de su

estético, un radicalismo literario que poco o poco se fue

sico en cierto modo ecológico ha sido lo de Bob Dylan,

sayo: "Gracias por lo música". El mundo de la música

propio institucionalización como figura pública. Testigo

cercando o sí mismo al imponerse muros y límites lingüís-

como lo de Joan Baez, pero "A mi manera", de Matt

es un producto genético y la ciudad también: interre-

involuntario de la transformación revolucionario, nuestro

ticos y temáticos: síntoma inequívoco de una de los dos

Monrro me lanzó a Europa, donde, entre otras cosas,

lacionadas, no quedo sino celebrar el paisaje musi-

autor-persona je rechazo su proceso violento, popular e

tendencias que poro este momento se estaban polori-

escribí mis libros y fui al cineclub. Tampoco el cine

cal que ha determinado nuestro destino.

que llegó Soda Stereo, Indochino, y los Hombres G,

Andrómeda,

que, en realidad, son diez

hasta la insuperable

Amauta en

flashback que

en uno postura ante la vida, tal como lo confirman las

intente iluminar la formación paralela que tanto el prota-

decenas de manifiestos estéticos que estos nuevos gru-

gonista como su estrella han padecido en los últimos

pos propagaban con furor publicitario o lo largo del

veinte años.

territorio. En México, la vanguardia se identificó, en cier-

seguimos en

lo jerga

Martín Fierro

cinematográfico, un

Nuestro autor también es un

adelantado,

49

48

�dovío de supervivencias del siglo XIX, Novo afirmaba casi
como un desafío su voluntad de ser moderno. Nos azoraban sus corbatos, sus juicios irreverentes, sus zapatos bo·
yos y chotos, su pelo untado de stocumb, sus cejos depila·
dos, sus anglicismos. Su programo era asombrar o irritar.
Lo conseguía (Paz, 2003: 9-1 O).

.,

..

zando en el campo literario. Una oposición fundamental
se instaló en nuestras regiones y marcó, al dividir, la
formación intelectual y cultural de nuestros países: el regionalismo versus el cosmopolitismo. Para la élite letrada I ésa era la única bifurcación en su camino: o se
describía la injusticia de los márgenes sociales, explotados por las oligarquías locales, o se recreaba en la ilusión de un isocronismo cultural que nos ponía a la par
de las manifestaciones culturales en Occidente. Sin embargo, para el precoz escritor Novo, la oposición aparecía como posibilidad de síntesis, como una innovadora forma de ser moderno sin dejar de ser mexicano. Ante
la desmesura chovinista del regionalismo y la estética
radical de las vanguardias, Novo opone un sentido crítico inusual, consistente en la selección y la recreación
de los elementos componentes de las dos visiones literarias. No es casualidad que el grupo con el cual se le
asocia a menudo (con cierta dosis de arbitrariedad: Novo
rehusó sistemáticamente ser incluido en éll, los Contemporáneos, sea el exponente menos característico de las
vanguardias hispanoamericanas: un movimiento sin manifiesto, sin ortodoxia creativa. Reunión de soledades, lo
llaman algunos; confluencia de voces críticas, podríamos añadir nosotros. Los Contemporáneos acceden al
espacio público abierto por la Revolución y se hacen
cargo de la burocracia cultural, colocándose a un tiempo dentro y fuera del sistema: nunca dejan de producir
una obra que sobrepasa las limitaciones temáticas y lin-

güísticas de la literatura oficial postrevolucionaria. Sus
confrontaciones (estéticas y personales) con los futuros
miembros de la liga de Escritores y Artistas Revoluciona1

rios confirman su espacio alternativo de enunciación •
Además, son los primeros en hacer de la ética modernista una forma de confrontación. Al describir su primer
encuentro con Xavier Villaurrutia en 1931 , Octavio Paz
hace un contraste con la figura de Novo, quien en ese
momento estaba a cargo de las publicaciones de la
Secretaría de Educación (donde Villaurrutia trabajaba
bajo su dirección); voy a citar la impresión que dejó
Novo en Paz porque creo que funciona perfectamente
como carta de presentación de aquél:
Alto, un poco caídos los hombros, yo ligeramente obeso,
Novo reinaba sobre sus dos amigos y subordinados con
uno indefinible mezclo de cortesía e insolencia. Vestía trojes amplios y de telas cloros, a la modo de entonces, más
como un alto empleado de uno compañía norteamericano
que como un dandy mexicano. En aquel México lleno to1 Aunque el primer antecedente de esta confrontación fue el artículo ' la influencio de la Revolución en la literatura", firmado bajo el seudónimo "José
Corral Rigán', los ataques contra Novo y sus contemporáneos comenzaron
con el artículo de Julio Jiménez Rueda, 'El afeminamiento de la literatura mexi·
cano', publicado en El Universo/ el 21 de diciembre de 1924. Posteriormente le siguieran el artículo de Francisco Monteverde: "Existe una literatura mex~
cano viril" (E/ Universo/, 25 de diciembre de 1924), y el de Carlos Gutiérrez
Cruz: "la literatura con sexo y sin sexo• (La Antorcho, 24 de enero de 1925).

Sobre esta primera polémico véase Díaz Alciniega, 1989.

Conforme la Revolución se institucionalizaba, sobre todo
después del sexenio de Lázaro Cárdenas, el campo cultural mexicano quedaba irremediablemente bajo la batuta del Estado. Nuevos espacios académicos, importantes proyectos editoriales y una naciente industria cinematográfica garantizaban el acceso a la cultura de una
clase media otrora inexistente. Y si en el resto de Occidente la modernidad otorgaba cierta autonomía al campo cultural, en México (y en América Latina, aunque en
menor medida) la actividad intelectual y artística tenía
en los presupuestos gubernamentales a su único mecenas. Novo aprendió a desarrollar su visión modernizadora del arte y la cultura desde las oficinas de gobierno.
Fue un intelectual-funcionario y no un funcionario-intelectual, la diferencia no deja de tener importancia. Posteriormente, y conforme los gobiernos revolucionarios se
fueron institucionalizando a través de políticas homogeneizadoras de corte excluyente2, Novo dejó temporalmente la burocracia y se refugió en el periodismo, nuevo
espacio para la experimentación formal; y así se lo confiesa, años después, a Emmanuel Carballo: "Tras largos
diez años, en 1934, abandoné la burocracia . Me dediqué a la publicidad, al cine y a actividades conexas"
(Carballo, 2003: 278). La petrificación de los espacios
oficiales lo orilló a la exploración de otros territorios sociales, menos rígidos, aunque, en contraste, más superficiales.
Pero su estrella también se transformaba. Después del
sexenio de Manuel Ávila Camacho, caracterizado por
sus concesiones a la industria privada, la ciudad de
México se moderniza a pasos agigantados. El ritmo se
acelera aún más durante el gobierno de Miguel Alemán.
La consigna de su campaña, "Modernidad y justicia
social", se transformó en una fórmula de progreso exclu-

2 En

1934 un grupo de intelectuales Uosé Rubén Romero, Mouricio Mogdaleno, Rafael Nwñoz, Francisco l. Urquizo, Ermilo Abreu Gómez, Humberto Tejera, Jesús Silva Herzog, Héctor Pérez Mortínez y Julio Jiménez Ruedo) firma un
documento dirigido al Comité de Solud Pública pidiendo uno purgo de los
empleados estatales de sospechosa conducta. Sobre lo condición homosexual
en el contexto de los primeros años del tv'éxico postrevolucionorio, recomien·
do ampliamente el ensayo de Daniel Balderston: "Vanguardia y homolobia:
f-.1'.éxico en los años 20 y 30' (en Balderston, 2004).

yente: urbanización e industrialización del país a cualquier costo. Era el desarrollismo en ciernes.
En 1946, el Departamento Central del Distrito Federal, a través de su Dirección de Acción Cívica, lanzó
una convocotoria para celebrar, en un ensayo, a la ciudad de México. Salvador Novo encontró la excusa perfecta para hablar sobre un tema favorito: su ciudad, y
escribe la Nueva grandeza mexicana para ganar el
certamen y aun para recriminar ciertos detalles a la Dirección, puesto que ésta:
convoco o concursos como el que tuvo la inesperada virtud de incitarme o escribir poro él este ensayo: concurso
que es ideo felicísimo, o que sólo atrevo el retobo de que
no debió limitar o ochenta el número de cuartillas , móximo, o que se sujetara el elogio-descripción de esta ciudad
de México. Porque -por mí lo digo- si hubiera "manos
libres", como en el box, no me habría yo exprimido el seso
en condensar, como vengo haciéndolo hasta lo vitamina
adjetivo\, cuanto acerco de esto ciudad idolatrado surgió
en mí al conjuro de aquello grato invitación a encomiarlo.
Si en fin, como espero y deseo (pues si no lo esperara no
habría concurrido), merezco el premio, he de ampliar este
ensayo y publicarlo (Novo, 200 l : 78)3 .
Su proyecto narrativo es contundente: tomar siete versos
puntuales de la Grandeza mexicana de Balbuena (1616)
y a partir de ellos entablar un diálogo con el pasado y el
presente para desde allí re-significar el espacio urbano y
proyectarlo a futuro. Novo sabe que la ciudad es siempre un proyecto histórico, un texto descifrable en sus diversas capas; cada una de ellas es una intención , una
razón para ordenar las divisiones sociales y los espacios
públicos y privados. Pero la ciudad también es siempre
una imagen material de su propio destino, y por ello
irremediablemente posee una dimensión utópica. En la
década del cuarenta la utopía capitalina residía en el
desmedido apoyo a la renaciente burguesía para después expandir los beneficios (a través de la intervención
del Estado) a las demás clases sociales.
Novo celebra la ciudad de México desde la perspectiva de un habitante enamorado de su ritmo y sus
contradicciones, reflejadas en ese panorama heterogéneo que mezcla los nuevos ricos (primeros beneficiarios
del "gran pastel revolucionario"), quienes ya comienzan
a "legitimarse" en las revistas y segmentos sociales de
3 A Emmanuel Carbollo (2003) manifiesto lo mismo convicción: ' En 1946, el
departamento del Distrito Federal convocó o los escritores a un concurso sobre
lo ciudad de tv'éxico. Resolví ganármelo' [278).

51

50

�nuevo que actúa de forma directa en los lectores. El en·

\agonista de su propio cinta . La misión es simple, aun·

sayo en su escritura es acción, o mejor: comportamien·

que no por ello menos complicada: resaltar todos los

to, una ética personal y provocativa que seduce a través

detalles particulares (los nuevos y los olvidados) de su

de la cadencia de las palabras hiladas en la oración.

amada ciudad; es decir, dar cuento de todos aquellos

No es la razón la que se expresa aquí, sino el deseo, la

elementos que hacen de la ciudad de México un espa·

voluntad de ser auténticos, aunque sea de manera efí·

cio privilegiado en la nueva etapa de la vida nacional.

mera. Novo es el fiel creyente de los rituales de la urba·

Es también la descripción del redescubrim iento de su

nidad. La vestimento, los sitios concurridos, la comida y

propio espacio vital: confrontación de la memoria con la

los centros de esparcimiento hablan tanto de nosotros

perspectivo actual, experiencia y posibilidad de renova·

como la educación y la religión adquiridas en nuestra

ción, esto es, de uno nueva forma de representación.

formación ciudadana.

Pero la ciudad posee, además, un ritmo, un corazón

El autor de

ha creado y

inasible que es preciso auscultar. Dos conceptos básicos

aprovechado esa dinámica con sus receptores, forjando

para leer la ciudad como texto: tiempo y espacio. "De

para sí la figura privilegiada del intermediario entre la

eso, tiempo y espacio - concluí en voz alta, para el

ciudad y el resto de sus habitantes. El recurso principal:

explicable desconcierto de mi amigo-, se compone

la ficcionalización de su relación con lo capital mexica·

nuestra vida, y la de las ciudades" (Novo,

de inmigrantes pobres que a diario arriban a ella para
engrosar las filas de los "desconocidos" y de lo~ "olvid~dos", reproductores de sus costumbres compes1na_s Y In·
bales en un espacio urbano que termina por exotiz~rlos
y volverlos una curiosidad más paro los turistas. As1, la
única posibilidad de lectura de lo ciudad es el ~espla·
zamiento por ella y a través de ella. Pero este v1a¡~ _requiere de un guía especializado, de un testigo ~nv1le·
iodo de las contundentes transformaciones recientes.
tte guía, además de su labor publicista, es un profeta.
En su entusiasmo presente se anuncian los maravillas del
mañana. Al respecto, Carlos Monsiváis (2000) hace una
interesante asociación: "Al desarrollismo, la ideología
capitalista de moda, Novo le aporta el viaje literario por
lo capital que es uno sociedad cerrada a punt~ de la
apertura. Novo congrega las anécdotas, los ~~1st?des,
las reflexiones urbanas y los conocimientos pnvileg1ados
que son , para sus lectores, el gran mundo por ~~tonoma·
sia" (l 29). Sin embargo, pienso que la relac1on _nº_:s
tan directo y que Novo también busca en lo descnpc1on
de los espacios urbanos una forma de representa'. su
propia condición moderna. La diversidad como ~OS1bd 1·
dad de convivencia. Lo moderno implica la coex1stenc1a
de elementos heterogéneos, armonizados al ritmo de lo
simultaneidad. Los siete versos de Balbuena -es decir
los siete capítulos del ensayo de Novo- :efle¡an ~o ri·
queza y lo variedad significativa de esta s1multane1dad

moderna: "Caballos, calles, trato, cumplimiento / Rega·
los ocasiones de contento / Letras, virtudes, variedad

2001 : 221.

na. Esta estrategia narrativa no era inusual en su escritu·

Él será ahora el cronista de esa antigua y renovada

ra; antecedentes importantes los encontramos en la na·

dualidad.

El ¡oven (escrita en 1923 y publicada en 1928),

Pero, ¿cómo lee Salvador Novo la ciudad, su ciudad?

donde se noveliza su regreso a la ciudad de México en

Pienso que en varios planos y ritmos; primeramente, como

1917 tras varios años en "provincia", y en las columnas

un texto cinematográfico: imágenes en movimiento que

periodísticas "La semana pasada" y "Side car" .

dotan de sentido los espacios de la urbe. Al desplazarse

rración

los periódicos, y los remanentes del pasado rural: miles

Nueva grandeza mexicana

En

Nueva grandeza mexicana

hay de nuevo una

en los medios de transporte populares -camiones o tran·

de.oficios/ Origen y grandeza de edificios / Gobierno

detonación imaginada: un amigo "provinciano" (de

vías- , las calles, los edificios y las personas desfilan

ilustre, religión, Estado / Primavera inmortal y sus indi·

Monterrey, por cierto. No deja de ser curiosa la manifes·

como secuencias en el rollo de película: "De pronto, como

cios / Todo en este discurso está cifrado" .

tación de esa ya clásica oposición México vs. Monte-

en una disolvencia cinematográfica, la pantalla de mis

Desplazamientos físicos, temporales, his:ór¡cos, :sté·

rrey que se ha mantenido hasta nuestros días y que po-

evocaciones esfumó la realidad inmediata de aquel ve-

ticos, literarios, histriónicos y hasta gastronom1cos, esos

dríamos definir como la lucha por el poder interpretativo

hículo" (Novo,

son los ritmos del ensayo, la fórmula secreta para descri·

entre dos espacios con modernidades diferentes: una

lugar al traspaso temporal. El

bir el progreso actual de su amada ciudad a través de

cultural y la otra material) llega a la ciudad por vez pri·

ficodos que yacen en las edificaciones presentes y con·

sus cimientos urbanos: la transportación, la diversión, la

mera, y Salvador Novo,

cultura, la historia y, en una palabra, la diversidad. Aho-

se ofrece como guía turístico:

solícito cual es su

"costumbre",

El desplazamiento físico dio

flashback articulo los signi·

tribuye a crear una lectura contrastante entre las distintas
épocas que esas construcciones han vivido. Las inmóvi·
les edificaciones porfirianas albergan hoy a las institu·

rabien, considero necesario, antes de proseguir con esta
historia o bitácora de viaje, hacer un breve comentario

200 l : 22),

Yo iba o disfrutar, durante uno semana, el privilegio de

ciones revolucionarias, lo elitesco se vuelve popular. El

y su función en

servir o mi amigo como guío de turistas: de llevarlo por lo

ritmo de lo modernidad otorga una nueva significación

la escrituro de Novo. Dos conceptos parecen definirlo

ciudad, mostrárselo, exhibir mi pericia y conocimiento de

a los territorios urbanos, los vuelve concatenación, enea·

aquí: vitalidad y cercanía. El ensayo es para nuest_ro

todos sus secretos frente al asombro de un provinciano que

denamiento. La cercanía -provocada por las innova·

y apasionado de tronsm1t1r

por vez primera la visitaba. Y al propio tiempo, iba yo

ciones en los medios de locomoción- aumenta la rela·

conocimiento: "El ensayo, tal como yo lo practico, es el

mismo a paladear lo añoranza de la ciudad que recorda·

ción vital con el entorno. Lo transportación motora facili·

injerto vivo", confiesa Novo a Emmanuel Carbal lo (2003:

ba desde hacía muchos años, con el fervor inédito con que

ta una contemplación más amplia de los espacios urba·

278) 4 .

Eso vitalidad -concentrada en la descripción

mi amigo descubriría -muchos veces al unísono conmi·

nos y los acerca y pone en contacto entre sí (así lo ha·

magistral del instante presente- transmite un conocimiento

go- su desarrollo, su transformación, su crecimiento (Novo,

bíon entendido, en sus lejanas crónicas y narraciones,

2001: 21).

Manuel Gutiérrez Nájera, el gran explorador de la ciu·

sobre este género literario -el ensayo-

autor una forma personal

dad porfiriana, y, antes que él, Luis G. O rtiz e Ignacio
• En eso mismo enlrevislo 1ambién explico las transformaciones de su prosa
cotidiano (sustancio vital de sus ensayos): "Lo gimnasio que entraño escdbir o
lentos rounds con límile de tiempo en los periódicos, mienlros se aspiro o
convertir O quien lo practico en un arleto, pu~e lambién ~on_facilida_d conducir O lo acrobacia. Mi eslilo se hizo cloro y agil; pero d1fen, engre1d~ en e)
columpio, el acomeler lo empresa más arduo de uno obro menos ef1mero
(Corbollo, 2003: 275).

Ese doble placer manifiesta también el desdoblamiento

Manuel Altamirano, los introductores, desde las pág inas

narrativo del ensayo. Novo es, a un tiempo, el guía y el

del periódico literario

turista del viaje (quizá ese "provinciano" sea un reflejo

las crónicas de viajes y urbana en el México de la Res·

tardío, desfasado, de aquel joven Novo que recupera·

tauración). Aquellos lugares marginales, descritos en las

ba su ciudad en el lejano año de

19 17),

director y pro-

El Renacimiento -

l

869- ,

de

andanzas del Periquillo Sarmiento, forman ahora parte

53

52

�de los recorridos cotidianos; barrios bajos y altos se conectan por las líneas del tranvía. lo que en los últimos
años del siglo XIX eran los recorridos y sitios privilegiados de la oligarquía, al paso de los años se ha transfor-

rutina cotidiana-, sino que procura el diálogo con los di-

cian de las otras; así lo expreso al comentar las residen-

rechazo parecido, aunque sin la carga ideológica; él

versos tiempos y espacios que conviven en un territorio dado,

cias de Coyoacán, tan valoradas que sólo están al al-

no es un flóneur porque también persigue la enseñanza

construyendo así un nuevo texto sin suprimir los anteriores:

cance de los extranjeros, aunque "apenas hay dos mexi-

y, por tanto, rechaza el anonimato. Nuestro autor posee

canos de alguna nota entre ellos, Dolores del Río y Sal-

una conducta superior, moderna, surgida de la inteligen-

vador Novo, dueños de grandes jardines por eso calle

cia y la sensibilidad, y es menester reparar en ella si es

de Santo Rosalía" (Novo, 2001: 89).

que deseamos comprender todas las posibilidades que

memoria y futuro en plena colaboración:

mado en encrucijadas de la vida moderna: contrastes
deprimentes entre los privilegiados por el sistema y los
desposeídos de la ciudad letrada. la inercia porfiriana
es sacudida por la explosión de la Revolución y sus proyectos modernizadores: las clases bajas y las etnias indígenas se convierten en la sustancia de la retórica revolucionaria, y la ciudad intenta abrirle sus puertas y los
incorpora como imagen, como estética exótica (el muralismo, las novelas de Gregario lópez y Fuentes). Y desde allí proyecta su originalidad: es la nueva ciudad, el
lugar donde se está forjando la nueva identidad mexicana, donde se ensayan, desde los muros de los edificios
públicos, las reformas educativas y agrarias. El esplendor actual sólo es comparable al de la gran metrópoli
prehispánica y, aunque en menor medida, al de la capital colonial. En esos momentos, los cronistas y poetas
que la visitaban y, en ocasiones (como en el caso de
Bemol Díaz del Castillo), la destruían, no tenían más
recursos que la expresión literaria para describirla, para
perpetuar su belleza pretérita. Ese gesto evocador se
mantendrá incluso durante los años de vida independiente. la tarea de mantener ese deslumbramiento pasado
- esa ciudad que ya no existe más que en costumbres y
fachadas residuales- será la consigna de las generaciones de cronistas anteriores a Novo. En su afán por
recuperar el pasado, su escritura anula el presente: es una
apología a la ciudad antigua y una diatriba al México
presente. la vida en el México actual requiere, por tanto,
de otra estrategia narrativa, fin último de su ensayo apologético. Por eso la fascinación por el estado presente, por su
vitalidad modernizadora, hace de Novo un cronista distinto, heterogéneo. Nuestro autor no evade el presente, lo
celebra; consulta, pero no se guarece en los añosos y pálidos documentos antiguos (corno hicieron sus pares y "maestros" luis González Obregón y Artemio de Valle Arizpe.
González Obregón como una forma de legitimar la jerarquía del estado porfirista, y Valle Arizpe como una manera
de evadirse ante la revuelta revolucionaria), sino que establece relaciones entre estos momentos, encuentra las causas de las significaciones actuales: sabe que las calles, los
teatros, los juzgados, etc., son proyecciones materiales de
proyectos racionalizadores del espacio y el tiempo. Porque, es preciso señalarlo, Novo nunca hace una apología
desmedida del progreso y su significación última -esto es,
la destrucción del pasado, la imposición del olvido como

Esto es: convivimos hoy en México gentes que añoran la

Como habitante de la moderno ciudad de México

colonia, que suspiran por don Porfirio, y que se enorgulle-

la ciudad ofrece.

cen de alojarse en un rascacielos: cada uno de esos tipos

Salvador Novo es mucho más que un flóneur (ese pers;

Así, la historia de su relación con la ciudad estruc-

aduce y fundamenta las muy buenas razones de una prefe-

naje anónimo surgido en el París del XIX y descrito a la

turada desde los sentidos de la inteligencia, se pro-

rencia personal que, en cuanto puede, se da el gran gusto

perfección por Wolter Benjomin, y cuyo característica

yecta como modélica, como una posibilidad para la

de satisfacerse. ¿Ouién le quita, digamos, a don Artemio,

principal, además de su visión panóptico, es su despla-

representación de los nuevos mexicanos, seres mucho

1

zamiento urbano sin interés particular ni preocupación

más tolerantes y capaces de descubrir la infinitud del

chimeneas con leyendas (mientras en mi casa me estoy, rey

alguna5 . Huelga decir que el flóneur requiere de uno

espacio local sin descuidar nuestro momento en el mun-

me soy), rejas primorosas, terciopelos, galones, sillones

metrópoli moderno, proveedora del capital simbólico

do. Por desgracia, su historia, su film, aún espera un

frailunos -pero con baño como Dios manda, y manuable

necesario para cimentar su conducta "despreocupada"),

final feliz.

máquina de escribir en que sólo hipotéticamente "moja la

es un elemento representativo, una de sus manifestacio-

el de habitar una casona con azulejos, cornisas labradas,

pluma"? (Novo, 200 l : 961

nes. Regresando al concepto de flóneur, señalo aquí de
paso que su figuro ha sido siempre problemática en el

Bibliografía

Digo aún más: es incluso en esa variedad, en esa

contexto latinoamericano. Un ejemplo: en l 846, duran-

posibilidad que ofrecen los tiempos que corren, donde

te su estancia en la capital francesa, Domingo Foustino

Bolderston, Daniel 12004). El deseo, enorme cicatriz luminoso. Ensayos

Novo encuentra la concreción de las luchas y de los

Sarmiento proclamaba su admiración por este persona-

sobre homosexuolidodes lotinoomericonos. Rosario, Argentino:

proyectos de reivindicación que durante tantos años ha-

je de la naciente modernidad metropolitana, pero tam-

Beatriz Viterbo.

bían agitado la opinión pública del país (y donde, por

bién su rechazo como sujeto social: "El flóneur persigue

qué no, habrán de discutirse las nuevas formas de repre-

también una coso que él mismo no sabe lo que es; bus-

sentación para individuos como él, dueño de su propia

ca, mira, examino, poso adelante, va dulcemente, hoce

conduela, tanto privada como social, y miembro de una

rodeos, marcha ... ", y más adelante, decepcionado, se

minoría sexual que iniciaba el reclamo de sus derechos):

pregunta: "¿Éste es, en efecto, el pueblo que ha hecho

"en la opción reside la esencia de una libertad de crite-

los revoluciones de 1789 y 1830? Imposible" (Sarmien-

Ben¡omin, Wolter 12001). 'El f/óneur', en Iluminaciones 11. Traducción de
Jesús Aguirre. Madrid: Tourus.
Corbollo, Emmonuel 12003). Protogonistos de lo literatura mexicano. Sepan cuántos ... 640. México: Porrúo.
Díoz Arciniego, Víctor 11989). Querello por lo culturo 'revolucionario'

(1925). México: Fondo de Culturo Económico.
Monsiváis, Carlos 12000). Salvador Novo. Lo margino/ en el centro. Méxi·

rio por la que tanto hemos luchado" (Novo, 200 l: 35),

to, 1996: 150). Para Sarmiento, quien en ese momento

nos confiesa sin ambages. la ominosa tendencia a la

pensaba en la urgencia de civilizar las poblaciones

homogeneización que el proceso de institucionalización

americanas, era imposible imaginar en el suelo materno

Novo, Salvador 12001 ). Nuevo grandeza mexicano. Ensayo sobre lo

estaba trayendo consigo podía ser combatida con la

una figura tan inútil políticamente. Con Novo sucede un

ciudad de Néxico y sus o/rededores en 1946. Prólogo de Carlos

diversidad de espacios enunciativos que la modernidad
regional estaba abriendo. Tal vez Novo veía aquí la
mejor oportunidad para contribuir a la riqueza del proyecto nacional advirtiendo a tiempo la vecindad de
México con el mundo. Él representa mejor que nadie
ese deseo de ser contemporáneo, habitante de un orbe

5

'El bulevar es lo viviendo del Aaneur, que está como en su coso entre fachados, igual que el burgués en sus cuatro paredes. los placas deslumbrantes y
esmaltados son poro él un adorno de pared ton bueno y mejor que poro el
burgués uno pintura al óleo en el salón. los muros son el pupitre en el que
apoyo su cuadernillo de notos. Sus bibliotecas son los kioscos de periódicos,
y los terrazos de los cafés balcones desde los que, hecho su trabajo, contemplo su negocio' IBenjomin, 200 l: 51 ).

co: Ero.

Monsiváis. México: Consejo Nocional poro lo Culturo y los Artes.
Paz, Octovio 12003). Xovier Villourrutio en persono y obro. México: Fon·
do de Culturo Económico.
Sarmiento, Domingo Foustino 11996). Viajes por Europa, Áfrico i Américo
[ 1849]. Argumentos 27. Madrid: AllCA/Fondo de Culturo Económico.

mayor a los dimensiones políticas e ideológicos. la "nueva" grandeza de México radicaría en su esencia libre (o
diferencio del espacio colonial y subordinado contado
por Bolbuena y dialogado por Cervantes de Solazar) y
comunicativa.
Esto nuevo territorialización requería de habitantes
nuevos: allí se hallo una de los causas principales de
esa novísimo grandeza. Novo no sólo alaba lo nueva
ciudad, sino que describe -tomándose por ejemplo-

ª

su nuevo habitante. Él es parte de esa vitalidad, de

esas particularidades que le dan prestigio y la diferen-

55
54

�HAIK[S
Aurelio Asiain

¿Has visto el viento
sobre los arrozales
quedarse quieto?

*
Me haría aire
ahora, aura, iría
raudo hacia ti.

*
Flotar, flotar,
cara al cielo: entre nubes,
felicidad.

*
Ciruelos secos.
En diciembre florecen
dentro del pecho.

*
Llueve en el bosque
con qué música antigua
nieve de anoche.

�RESTIF DE LA BRETONNE,
CRONISTA DE LA SORDIDEZ
Hugo L. del Río

Srempre será difícil la relación entre el periodismo y la
literatura ficcional. Una cosa es redactar notas de prensa que, se supone, son meros informes de hechos, y
otra, muy distinta, primero imaginar y luego escribir cuentos o novelas. Por lo general, entre el profesional de la
información y el autor de piezas de ficción existe un
abismo de profundo desprecio -mutuo, faltaba más-,
enconado porque unos y otros reconocen, a regañadientes, que tienen en común un par de cosas [Don Fernando
Benítez lo expresó muy bien. "los periodistas no me quieren", decía, "porque me ven como si yo fuera un intelectual snob; y los escritores me ven por encimo del hombro
porque pertenezco a esa especie inferior que somos los
periodistas").
Periodistas y escritores. Cada uno por su lodo. Pero
hay peores especies humanas [dicen): el escritor que se
vuelve periodista, y el periodista que se convierte en escritor. ¿Cómo se llevan todas estas tribus? Como hermanos cainitas, primos confederados por las afinidades,
amigos a quienes un gesto, una palabra, convierten
en enemigos a muerte. Todo junto. En este universo no
existen lo que las buenas conciencias llamarían personas normales. Tan vanidosos y neuróticos los profesionales de la prensa como los autores de ficciones. Gente
nada recomendable. Casi todos cínicos, envidiosos,
egoístas, mezquinos. Pero también generosos, solidarios,
valientes.
Falto el peor: el bicéfalo -bastante común y, desde
luego, corriente- que comenzó a ejercer al tiempo los
dos oficios.
Sí tenemos muchas cosas en común los redactores,
los escritores, los periodistas-literatos y los literatos-periodistas. Al grito de "Sartre siempre tuvo razón" - el reportaje, apunto en Situación 1, es pieza periodística y, a lo
1

58

vez, trabajo literario-, nos dejamos quemar vivos, a
condición de tener un auditorio que nos eche porras.
Somos banquete de psiquiatras. El escritor trabaja en
la soledad. Necesita un mínimo de silencio y tranquilidad. En cambio, el periodista no puede aislarse y trabaja inmerso en el barullo de la redacción. Pero, ¿quién
comprenderá o unos y otros? El periodista sabe que,
salvo excepciones históricas como el Yo acuso de Zolá,
su nota morirá en pocas horas; el escritor, en cambio,
apuesta a la eternidad. Pero en esto somos iguales: en
el fondo todos estamos solos, aunque nos rodee la multitud. Ni siquiera vale para nosotros lo que decía Kipling,
refiriéndose a los soldados: "Sólo Tommy puede comprender a Tommy".
En nuestro universo, Tommy le dispara a Tommy a
quemarropa y luego lo hace gigote con la bayoneta.
Ciertamente, esta tropa variopinta se merece las palabras que Nietzsche dedicó a los filósofos: "Su esencia
es tomar el camino solitariamente".
Algunos periodistas se hocen escritores de una manera no casual, pero sí natural, inevitable: Defoe, Fernández de lizardi, paro no ir lejos. Y también ocurre lo
contrario: Poe y Dostoievski ya eran autores reconocidos
cuando se orientaron hacia el periodismo.
Pero hay casos que rompen las reglas: el periodista
que desde el primer golpe de pluma está haciendo periodismo y literatura (Martín luis Guzmán es un ejemplo muy próximo). Convengamos en que se trata de gente interesante, y lo será más todavía si el talento, en su
doble manifestación, se encauza o exaltar lo sordidez,
los peores aspectos de la naturaleza humano.
Y quién si no Nicolás Restif de la Bretonne.
Nicolás nació en Sacy, Francia, en 1734, y murió
en París el año de gracia de 1804. En la capital fronce-

so se dedicó primero o un original género periodístico:
era el cronista de los burdeles.
la Revolución yo se probaba el gorro frigio, pero
r:ionsieur Restif de la Bretonne no se daba por enterado.
El ero un enamorado de la crápula. A las diez u once de
la noche iniciaba su ronda por los prostíbulos. No discriminaba: por igual los reporteaba todos, desde los más
sórdidos y miserables hasta los de, digamos, cinco pantaletas El hombre anotaba todo: nuevas pupilas (imposible olvidar al mayor médico Rinaldi, de Adiós o los armas. "Señora' , le dice a la madame, "sus muchachos
llevan tonto tiempo con nosotros que yo no las vemos
como putas, sino como viejos camaradas de regimiento"), cambio de dueño, tarifas, calidad del servicio, nombres de clientes -este punto era un tonto delicado y se
dice que constituía una fuente adicional de ingresos paro
monsieur De la Bretonne. Dato importante que debía ir
en la nota: las horas de visita de la rondo, cuyos soldados, ya bastante achispados, se soltaban a cantar por
las calles adoquinadas cuando estaba por amanecer:
Quién va o invitar / uno copilo o lo patrullo.

A la una de la mañana, minutos más, minutos menos, el
cronista llegaba o su cueva: redacción, oficina y taller al
tiempo. Escribía la nota y luego, con ayuda desde luego,
la paraba con tipo fijo. Era un faenón. Generalmente le
ayudaba su hija -lamento no recordar el nombre- , quien,
decían las malas lenguas, alternaba el noble oficio de la
tipografía con menesteres de mercenario de la alcoba.

En todo caso, luego de parar la tipografía, el señor
Nicolás se transmutaba en prensista. Tenía una buena
prenso y hacía un tiro modesto: quizá 50 ó 60 ejemplares de lo que hoy llamaríamos tamaño carta. los acomodaba bajo el brozo e iba a venderlos en los mismos
centros de trabajo donde había reporteado horas antes.
Existe el consenso de que las notas de nuestro hombre poseían una alta calidad literaria. Es seguro que así
fue Los periodistas franceses siempre han sido buenos
escritores o, por lo menos, redactores de primera. Algo
habrá oído el propio cronista y, sin duda, le despertó
alguna emoción que no fue la de desagrado, porque
ordenó la impresión de sus apuntes en forma de libros.
El señor resultó prolífico: las prensas imprimieron 150
libros y folletos. El más interesante: La filosofía de don Nicolás. El título es suficientemente explícito. Picardías desde
luego. Y por qué no. Es ilustre y larga la columna de sus
antecesores. Al fin y al cabo, las mejores horas en lo vida
del humano son los que nos brinda la nocturnidad
Periodista, escritor. Oué más da. lo único que verdaderamente vale la pena es tratar de escribir o redactar dos o tres párrafos, o doscientas o trescientas
páginas. Somos, como anotó Primo levi, "pequeños
como hormigas y soñamos ser grandes como estrellas•. Al igual que el leopardo de Hemingway, queremos subir a la cumbre. Algunos llegan· otros morirán
congelados quizá cerca de la cima, tal vez aún muy
le¡os. No somos dueños del destino. Sólo podemos
empeñar lo mejor de nosotros en coda golpe de tecla
.
,2
y con f1ar. .. ¿en que .

59

�ANDAR ALA REDONDA
Creación y transhistoria
Pompiliu Craciunescu
Traducción de !linea Ilian

A vida possa

sentación espacial y temporal-, presentida ya por el

Entre viver e ser

"número complejo" (Gauss) y luego traducida, bien en

Fernando Pessoo

la famosa teoría de la incompletitud (Godel) o del conjunto de Mandelbrot, bien en la misteriosa imbricación
caos-orden (Ruelle, Glick), así como en el movimiento

El otro infinito o "lo Finito sin límites"

flojo del pensamiento (Poincaré, Hadamard), esta complejidad, pues, no aboga sólo por la cosmología de lo

En la actualidad, Hegel ya no podría decir que "todo lo

vacío pleno regido por el principio de la discontinuidad

que es racional es real y todo lo que es real es racional";

y no separabilidad, sino también por "un mundo vibran-

en el umbral del siglo XX este corolario del pensamiento

te de emergencias creativas procendentes del espíritu"

clásico se veía ya derrumbado junto a la escatología

(Xuan Thuan, 1988: 442) 1•

utópica del cientificismo. La emergencia en el nivel más

Edificado sobre las bases del mundo discreto de la

profundo del conocimiento experimental de una cosmo-

partícula, el mundo macrofísico -igual que el mundo

logía tan insospechada como inasequible -la cosmolo-

biológico- aparece de esta forma como una manifesta-

gía cuántica-arruinaría la antigua visión identificadora-

ción de lo invisible. Este proceso expresa la liberación

armónica del mundo y, con ella, todo concepto unívoco

del dominio ejercido por las coartaciones de

(realidad, verdad, etc.). Lo

en

infinitamente pequeño,

la parado-

que

ja (sin que esto se convierta en una coartada para eludir

lo finito -lo que roza los límites de lo

sus secretos) en la medida en que admitimos que se trata

indecible y lo inconcebible- ha agrietado violentamente

de mundos reales pero que participan de niveles distin-

la tétrada que sostenía la racionalidad tradicional (no con-

tos de la misma Realidad 2 . En su intento de "amansar" el

tradicción, tercio excluido, identidad, razón suficiente).

otro infinito (microfísico, interior/psíquico), el pensamiento

se manifiesta

Aunque parece que se ha infiltrado por todos lados,
el positivismo revela ser hoy un palimpsesto traspasado,
agujereado por un irrefrenable torrente metafísico que,
junto al descubrimiento capital de Plank, iba a catolizar
la emergencia de la

multiplicidad comple¡a.

Esta dimen-

sión irreductible -por situarse más allá de toda repre-

1 la fórmula del físico se parece de manera muy asombrosa o la terminología
empleada o finales del siglo XIX par Émile Boutroux y Félix Bruneliére.
2 lo noción de niveles de Realidad ho sido formulado par Bosorob Nicolescu
paro, primero, complanar el carácter no contradictorio de lo lógica precon~
zoda par Stéphone lupasco. Por extropalacián, dicha noción resulto ser un
elemento fundamental en lo comp1ensión en todos los campas del conocí-

61

�tiene que abrirse hacia una "nueva racionalidad" (Edgar
Morin) que empieza por la ampliación del concepto ció·
sico de Realidad: de aquí en adelante la Realidad se
revela como interpenetración inextricable de lo real y lo
imaginario.
Al llegar aquí, la inclusión de la contradicción "en la
estructura, las funciones y las operaciones mismas de la
lógica" (Lupasco, 1978: 3)3 se impone de forma ineludi·
ble. A la luz de la lógica del tercio incluido, que se
desprende del mismo proceso. toda tensión creada en
un solo nivel de Realidad por la pareja de elementos
mutuamente excluidores del tipo A/ no A (onda-corpús·
culo) está proyectada en una relación dinámica de no
contradicción (A y no A) que no puede situarse sino en
otro nivel de Realidad (el quantón). Es lo que Lupasco
designa el "Estado T" (tercio incluido). Lo infinitamente
grande y lo infinitamente pequeño, por ejemplo, conver·
gen en un Estado T que anima una Realidad esencial·
mente distinta: lo psíquico. Después de un detenido exa·
men, esta materia (al lado de la materia macrofísica y
biológica) constituye lo "Real velado", punta de lanza
del Mundo, por ser la fuente de toda percepción/visión
del Mundo y receptáculo de los ecos devueltos por sus

r

''

'

regiones espacio-temporales.
La apertura de la escala de lo Real -propuesta desde
siempre por el pensamiento poético (vigía a la continua
espera de señales de parte de la razón razonadora), pero
generalizada sólo después de la muerte del demonio de
Laplace, esto es, por la rotura del determinismo y de lo
predecible- implico una nueva emergencia de lo metofísi·
ca. Dado que la epistemología misma ha probado que "lo
visible no es sino un ejemplo de lo real" (Paul Klee), resulta
de aquí que la naturaleza fundamental de todo acto de
conocimiento es transgresora. En su búsqueda del sentido y
de sentido, el pensamiento debe considerar una síntesis
dinámico de los proyecciones y de los visiones cosmo-bionoo-lógicos, de los tensiones en, por y más allá de los
niveles de Realidad/Verdad y temporalidad. Llamo o esta
síntesis conocimiento tronscosmológico.
miento. Esencialmente: dos niveles de Realidad son distintos sí, ol posar de
uno o otro, hoy ruptura de leyes/conceptos fundomentoles (como sería, por
ejemplo. lo cousolidodl (véase Nicolescu, 1996 y 2002). Físico y teórico del
CNR.S. y presidente fundador del Centro lnternocionol de Investigaciones y
Estudios Tronsdiciplinorios (C.1.R E.T., París), Basorob Nicolescu es asimismo
autor de un impresionante trotado de Teoremas poéticos (19941, doncle se
puede leei: 'El conocimiento poé:ico es el conocimiento cuántico del terc10
secretamente incluido" (129).
3 Sobre los consecuencias de lo reloción tercio 1ncluido¡:iensomiento poético
he insistido en otro porte (véase Crociunescu 1999 183-216; 2001 173-

2061.

A la luz del pensamiento transhistórico, relacionado
con este tipo de conocimiento (o, y lo que es más: exigí·
do por éste), el ser humano se revela como la articulación ternaria de lo visible, de lo "positividad secreta de
lo negativo• (M. Camus) y de sus vínculos (in)visibles. Es
a través de la temporalidad transversal que la reflexión
podría abarcar no sólo lo vivido, sino también lo no
vivido; en una palabra, el ser tronshistórico -tanto lo
vivido como lo no vivido, simultáneamente. No se trata
aquí de la integralidad temporal vislumbrada por Funes
el memorioso, de Borges, sino de un tiempo vivo en el
cual los varios tiempos de la historia (la temporalidad en
su armazón ternaria) se despliegan de repente, a semejanza de las verdades desplegadas en y por el pensa·
miento poético. Porque, si bien el arte es, según Marcel
Duchamp, "un camino que lleva hacia regiones donde
no rigen el tiempo y el espacio", él es también tiempo
vivo, sucesión y simultaneidad, verticalidad y horizontalidad -a la vez.
Pero, ¿qué quiere decir todo eso, verdaderamente?
En su Historia de la eternidad, Borges escribe que
"existir, es ser tiempo". Es cierto. Pero también hay que
observar que intentar aprehender e/ sentido de la exis·
tencia equivale a sobrepasar tanto el tiempo como la
eternidad. Es aprehender lo ultravida de la historia de lo
vivido, más allá del ~saje intersticial -"A vida passa /
Entre viver e ser" - captado por Pessoa. Es, asimismo,
levantar "el telón de acero ontológico" colocado por la
tradición filosófica entre la materia y el espíritu, entre lo
que "es realmente" y lo que no es. Tanto es así que hoy
en día el Mundo -independientemente de la connotación que otorgamos o este término: interpretación-representación (Gadamer / Nietzsche / Schopenhauer) o
"todo lo que ocurre" (Wittgenstein) o bien "potencialidad de evento-advenimiento" (événement·avenement)
(Guatarri)-, el Mundo, pues, no puede ser concebido
sino a través de lo perspectiva de una "metafísica expe4
rimental" (según lo expresión de René Doumal , cuyos
orígenes se encuentran en Bergson). De manera eviden·
te, tal metafísica exige lo transgresión generalizada del
pensamiento binario.
Vinculado o lo vida como a lo muerte, el ser humano
es sujeto también de su misteriosa imbricación, la cual,
en sí, es una superación-inclusión de los dos. Para que
tal situación altamente onto-meta-física -debido a la
• René Doumol (1908-19441. poeta y ensayista francés, ofiliodo inicialmente
ol circulo de Breton y creador, después de lo ruptura con el ¡efe der grupo
superrealista, de lo revisto le Grand jeu, es autor, entre otros, de un tomo
intitulado sugestivamente l'évidence obsurde.

11

desconcertante existencia de varios niveles de Realidad" - puedo aprehenderse en su complejidad profun·
da, el pensamiento debe franquear el algoritmo reductor
del famoso "ser o no ser", admitiendo su "doble": ser y
no ser. Se trata más bien de un enfoque distinto que de
una sustitución. Por más paradójico que sea, ser y no ser
ilumino las discretas potencialidades constitutivas de lo
fórmula shakespeariana. De aquí en adelante, el sentido
del mundo y el sentido del hombre pasan por los comi·
nos enredados de lo paradoja, ipso facto de la tempo-

ralidad transversal.
En suma, nuestro visión sobre el mundo (Realidad/
Ser) abre la puerta de la contemplación, puerta que
creíamos científicamente cerroda5 . Por más asombroso que parezca, es posible hoy en día concebir que
el pensamiento poético vaya más lejos que la razón
razonadora; es posible que "las nieves de antaño" de
Villon posean siempre su realidad, es posible que el
Conocemos lo retumbante concleno platónico de lo poesía: lo poesía está
'lejos de lo verclod', los poetas son 'fabricantes de lontomos', escribe el
filósofo en lo República. En nombre de 'lo verclod', Homero debe ser refutado. Adepto del logos·mzón, Platón limitaba el círculo de lo oletheio o lo
ver,bs (con el sentido de certidumbre!. mientras que Arislóleles, aunque promotor de lo no contradicción y de lo experimentación, admitía uno etopo
'inferior' de lo rozón -eulogon, lemtorio que se escopo ol saber rigurosamente constituido. Por causo de un temor innato o lo evanescencia y el coos
(el infinito repugnaba o los griegos). el Pensamiento europeo ho privileglOdo
durante siglos el rigor extremo del sistemo (de origen platónico! edificado
sobre el principio (orislotélico) del tercio excluido. En pocos palabras, hasta lo
aparición del universo cuóntico y de lo complementorieclod. scientia (ovotor
ele lo epistémél ho ocultado lo sopienlio y el mythos
5

sueño de Pessoa tenga el mismo peso de realidad
que el árbol. "No existe otro problema que el de la
realidad -escribe él-, y es un problema insoluble,
pero bien vívido. ¿Qué podría saber yo de la diferen·
cio entre un árbol y un sueño? Puedo tocar el árbol· sé
que poseo el sueño" (Pessoo, 1992: l 07). Situ~do
en el arco temporal que vincula a Platón con Feyero·
bend -pasando por Hegel, Descartes y Wittgenstein,
entre otros-, el problema de la realidad-verdad equi·
valdría a la aprehensión del núcleo mismo de un debate tan contradictorio como extendido. Porque, ¿quién
podría negar que la historio del pensamiento no es
más que la interrogación sobre el quién (el no referen·
te absoluto en la esfera del Sujeto) y el qué (el no
referente absoluto en la esfera del Objeto) y de sus
relaciones infinitamente complejas? Uno interrogación
sobre lo visible (el árbol), sobre la ipseidad profundo
(el sueño) y sobre sus vínculos (in)visibles.
Entender, en los límites de lo posible, en qué medido
nuestro visión sobre el mundo (o sea, la que debería ser
nuestro) podría iluminar uno de los aspectos del pensa·
miento creador (poético) -lo dimensión transhistóricabajo el signo de esta interrogación óntico-ontológico
fundamental es entender la doble cara de la realidad
- tanto el árbol como el sueño- y la ultrovida de lo
vivido.
No en vano observaba Roberto Juarroz: "la poesía
crea más realidad, añade realidad a la realidad, ella es
realidad".

63

62

�1

antiguo para el cual el tiempo apenas empieza a transcurrir" (Ungoretti, 1979: 216). Claro, este "momento muy
antiguo" (acontecimiento real, la irrupción del Vesubio),
conservado por el tiempo al nivel de la memoria cronomórfica [poética, por excelencia), adquiere un morcado
carácter de presente (y de presencia). Aun quedando en
el campo de lo racional, este tiempo vivo sobrepasa los
límites de la racionalización binario; "fugaz estremecimiento", él es lo más inconcebible porque contiene, aparentemente, tanto el pasado como el futuro, sin ser ni
esto ni aquello. Su naturaleza destacadomente paradójica ha sido descrita claramente por San Agustín: "En lo
que atañe al tiempo presente, si fuera siempre presente y
no pasara, dejaría de ser un tiempo, sería la eternidad.
Entonces, si el tiempo no es tiempo sino porque pasa,
¿cómo podríamos decir de él que es, cuando no es sino
por estar a punto de no ser más?".

.

Pompeya: estrategias fatales/estrategias fractales

1

Uno de los aspectos esenciales de la visión tro_nscosmo,
·ca del mundo concierne al problema del tiempo o,
1
og1
d' ·· d 1
más precisamente, o lo coexistencia poro opco e o
reversibilidad y de lo irreversibilidad; en pocos palabras,
el tiempo transhistórico. Lo famoso flecho del tiempo que
caracterizo el mundo mocrofísico y que se asocio ~ lo
entropía es equilibrado en el nivel microscópico y ps1qu1co por lo invariación temporal, asociado o lo neg_uentropío. Esto sutil consustanciobilidad de los t~m-~oral1da?es
mutuamente excluidoras [A y no A, revers1b1lidad e irreversibilidad) se manifiesto o la plosmoción de cado formo-suceso tanto en el campo astrobiológico como en el
sociohistórico, o, de manero todavía más sobrecogedo1 artístico. A estos consustancialidades corresro, en o
, f· ,,
1
de un tipo de "memoria metamor ico ' esto es, o
pon
. , de la oposición "relato-historio "lPouIR·icoeurl
superacton
d d ,,
, d·
por la inclusión de fracturas y continui a es mona . icas" que obran en lo historia de la cultura. Eugento
Montale ha visto de formo muy preciso:
Lo storio non si snoda
come uno coteno
di anelli ininterrotta.
In ogni caso
Molti anelli non tengono

La storia [ ... ]
Lascia sottopassgi , cripte, buche
E noscondigli. Ce chi sopravive
(Montale, 1976: 84, 8816
Lo historio no es, pues, uno flecho temporal, proliferación canceriforme de sucesos; o, más exactame~te, es
mucho más que eso. Así como nuestros cuerpos t1en~n,
más allá de uno estructuro macrofísico, una textura cuantica, secreto, que se sustrae o toda definición última y
que es contradictoria, la historio ~s funda~entalmente
tronshistórico. Es aquí, en esta ps1conoolog10 abismal,
donde la reflexión, el sueño y la percepción simultánea
de los distintos tiempos de lo historio (del Mundo y del
Ser) se integran como tiempo vivo.

Exempla docent
Las "ruinas en sueño, y reales" de Pompeya llevan a
Ungoretti o escribir: "El asombro que e~per_i~entamos
en esta ciudad es que la sentimos todav1a 11610 por el
aliento de sus habitantes; no se ofrece a uno como un
recuerdo ni como un sueño, sino como un momento muy
d
/ de anillos sin folla.
"lo historio no se desenvue1ve / como uno co enO
.
./ De todos modos / muchos anillos no resisten. (... ] Ello ?e¡a subterra
. ¡ y escond n¡os.
··
Algunos sobreviven .
neos, criptas, ogu¡eros

6

Perpetua implosión deslumbradora, insondable, el presente focaliza, para Ungaretti, la virtualidad de vivir y la
ilusión que vive, la ilusión de estar entre los habitantes
desconocidos cuyo aliento mantiene en vida la espesura
de la muerte. Como para ilustrar una de sus convicciones poético-existenciales - '1a morte / si sconta / vivendo "- , el autor del Sentimento del tempo sorprende de
manera impresionante el misterio de la vida y de la muerte;
el misterio que está allí en su integralidad, suspenso en
un presente transtemporal como un magma en el cual "lo
que no se presenta, en sí, ni como caos desordenado
[ ... ] ni sistema [ ... ] de 'cosas' claramente delimitadas y
fácilmente discernibles en el conjunto que forman" (Castoriadis, 1978: 210), se ofrece de repente a la realidad
de la imaginación. "El aroma del ser/ y el perfume de
la nada" sobre los cuales escribía Roberto Juarroz se
compenetran.
Extrapolando, podemos observar que la lógica del
pensamiento, de la existencia, es una lógica magmática, sostenida por las emergencias a veces frías, a veces
candentes, según su epicentro generador: macrofísico,
biológico, psico-noológico.
La noción de creada, tomada de la embriología (donde ha sido introducida por C. D. Waddington), podría
aclarar en parte la síntesis contradictoria de la existencia
"en términos de misterio y de revelación" (Lucían Blaga7). En la embriología, la creada denomina las estructuras estables (predecibles) de la progresión en "el poisaje epigenético", pero el proceso ontogenético incluye
7

lucion Blogo (1895-19611, poeta y filósofo rumano, es creador de un
sistema filosófico-metafísico en cuyo centro se halla el concepto de misterio irreductible.

también conexiones fundamentalmente misteriosas de
estas invariantes. Por esta razón, en la tentativa de modelar matemáticamente la morfogénesis debida a René
Thom, las creadas aparecen como "isletas de determinismo separadas por zonas donde el proceso es indeterminado o estructuralmente instable" (Thom, 1980: 13).
Se trata de una estrategia fractal llevada a cabo por los
"umbrales críticos" que posibilitan la selección de una
multitud de vías de expansión. Lo mismo ocurre al nivel
de la noología abismal, donde se desenvuelve el complejo proceso de la transgresión generalizada de la realidad y de la ficción, de la razón (noología manifiesta,
cristalizada) y de los abismos desde donde emerge la
razón. Los ritmos biológicos pueden crear a cada rato
"umbrales críticos" que permitan "la onda de crecimiento" de la catástrofe de la cual habla René Thom .
Por consiguiente, se debe forzosamente observar que
"las estrategias fatales" (Baudrillard) son, en el fondo,
estrategias fractales que brotan (y llegan a su manifestación cabal) de la inacabable riqueza de la noología
abismal, tanto tiempo obnubilada por el telón de acero
de la lógica binaria. Acercarse en la medida de lo posible a este mundo que roza lo inconcebible y lo indecible
equivale o poner en evidencio la línea fractal sobre la
cual surge el sentimiento de la temporalidad transversal.
He aquí otro ejemplo que, al menos aparentemente,
no tiene nada que ver con la poesía, sino sólo con el
pensamiento científico [sociológico, más precisamente).
Subrayando el orden no euclidiano, caótico, de la historia -caósmico, diría para seguir en el espíritu "no euclidiano" - , Jean Baudrillard vincula lo imaginario y la alucinación con el colapso temporal y con lo hiperreal. De
esta formo, "el suceso puro" sería lo instantáneo catastrófico que hoce coincidir (o crea esta ilusión), aunándolos, su origen y su fin.
Como por azar, Baudrillard se apoya en el efecto
Pompeya. Lo geometría de esta ciudad, escribe, "no
es la del espacio, sino es una geometría mental"; "lo
congelación del tiempo" es más penetradora todavía
debido "al calor de la muerte que sentimos aquí, hecha más vivo por los signos de la vida corriente [ ... ]
Ninguna historio se interpone entre esas cosas y nosotros [ ... ] Ni la monumentolidad ni la hermosura son
esenciales en Pompeya, sino la fatal intimidad de las
cosas, la fascinación de su instantaneidad como si
fueran un simulacro perfecto de nuestra muerte" . El
"vértigo de una dimensión que falta, la del tiempo" y
"la alusión de una dimensión que se añade, la de uno
transparencia de los más nimios detalles", hacen sur-

65
64

�gir "el efecto mental de la catástrofe" (Baudrillard,

1983: 30-32, passim).
Obviamente, para Baudrillard, la materialidad de la
transparencia mortífera sobrentiende tanto la materia
como el tiempo. La "presencia táctil de las ruinas", mental también, la congelación y el calor agudizan la percepción transhistórica del lado de la muerte, mientras
que en Ungaretti esto apunta al lado de la vida. Pero
todo eso no cambia con mucho la esencia de las cosas;
por el contrario, la imbricación inextricable del ser y del
no-ser queda intacta en ambos. Al fin y al cabo, el secreto de ese matiz de percepción -así como el de la coincidencia temática- debe de guardarlo la trastornadora
coexistencia reversible-irreversible, paradójica pero lógica desde el punto de vista de la noología abismal. Es la

cualitativo, de la historia visible, exterior, y a veces catastrófica, aprehende las "matemáticas del ser" que no
se someten a las mismas leyes que las de las certezas y
de la eficacia. Respecto a esto, Octavio Paz tiene razón
al referirse a la antihistoria cuando habla del arte, por
ser éste el espacio donde de forma más cabal se manifiestan los dos sentidos, horizontal y vertical. Tanto es
así, que "el poema es una máquina para producir antihistoria", como diría Paz, o, aún más, el poema contra-

lógica del tiempo vivo (y) de la vida.

Matemáticas del ser e "historias intemporales"
El problema del tiempo transhistórico no suprime en absoluto la razón cronológica, lo que sería absurdo, pero
indica a la dimensión metafísica que concurre en todo
acto de conocimiento -tanto poético como epistemológico- "el choque entre la razón y algo que no es la
razón" del cual hablaba Montale. En esta dimensión,
las valencias sagradas de la Realidad y del Sujeto se
encuentran (Es conveniente precisar que lo sagrado no
tiene una connotación religiosa cualquiera, sino que es
experiencia de la realidad y "la fuente de la conciencia
del existir del mundo", según la formulación de Mircea
Eliade. De hecho, etimológicamente, sacer tiene una
doble cara -sagrado y maldito-, que es la cara bifronte de la historia misma). La transhistorio concierne al
perpetuo agolpamiento de actualizaciones y potencializaciones temporales en el interior de la historia; en virtud
del teorema de la incompletitud de Godel, el hombre no
puede situarse fuera del tiempo, sino al contrario, él es (y
queda) el resultado de "la caída en el tiempo" (E. M.
Cioran). La metafísica del pensamiento creador, resurgida asimismo en el campo del pensamiento analítico, hace
resaltar la verdad abierto de la horizontalidad histórica,
con demasiada frecuencia considerada como mero despliegue de una verdad soberana. Conocemos muy bien
los resultados de los dogmas y de las ideologías fundados en la exclusión del tercio (la derecha o la izquierda,
el hombre o la mujer), verdaderos precipicios donde la
razón y el sujeto se han hundido en nombre de la objetividad erigida en principio absoluto. El sentido vertical,

dice y transfigura el tiempo.
Contradecir y transfigurar el tiempo significa proyectar tiempos distintos de la historia en una temporalidad
transversal, cuyo enigma estaría en abrirse en pliegues
inscritos en su propia perennidad y, al mismo tiempo,
hacer corto circuito los mismos pliegues; de esta forma,
la recurrencia de una secuencia de sentido (re-citatum)
puede ser simultánea con su propia desaparición. La
geometría resbaladiza de las realidades históricas (el
"plomo" social, político, religioso, etc.) desaparece sin
borrarse completamente: la alquimia artística la devuelve bajo la forma de geometrías fractales de significación del ser (como "oro" ontológico, si pensamos en
Shakespeare, Dante, Da Vinci). Dicho de otra forma,
aunque se podría hablar indistintamente de obras proféticas (Ernst Bloch), de obras-testimonios históricos (Dilthey, .
Gadamer) o de obras-encuentros con un nuevo paradigma (Dufrenne, Rorty), lo que queda irreductible en el entero edificio artístico es el génesis ininterrumpido de sentido, la "historia intemporal" de la esencia más profunda
del hombre. Por supuesto, se trata de un "plegado caósmico" en el cual el ser-cualidad heterogenética y el
ser-materia-nada homogenética se interpenetran mutuamente.
Decir la "historia intemporal" de ese plegado - "Escucho una paloma venida de otros diluvios" (Ungaretti)significa participar en varios niveles de tiempo y de realidad; en pocas palabras, experimentar el universo del
ser excluyendo lo que Hannah Arendt llamaba "el resentimiento por no haber creado el mundo". Por su permanente juego de actualización-virtualización semánticas,
el arte reemplaza el génesis y el apocalipsis, ausentes
del "libro del mundo", y al mismo tiempo establece entre
el caos y el cosmos una relación de coexistencia contradictoria. Además, las "cimas abismales" de la vida y de
la muerte, del misterio y del pensamiento en continuo
status nascendi vacilan sólo en las encrucijadas de la
paradoja. Paul Feyerabend no se ha equivocado: "Necesitamos un mundo onírico para descubrir las características del mundo real que creemos habitar" (Feyerabend,

1_?79: 29). A la luz de lo anteriormente tomado en discusio~, una perspectiva transhistórica de la historia del arte
sena deseable, e incluso posible por ser concebible. Con
una sola condición: aceptar el tercio incluido.
El alcance de la transhistoria, descrita de forma tan
rápida como fragmentaria en las líneas anteriores podría ser, si no puesto en claro, por lo menos ilumi~ado
de modo fulgurante por una comparación que reúne elemento~ _espaciales, mucho más asequibles para la represen,lac1on. O al _men_os en apariencia. La más palpable
sena la ant1nom1a rncularidad-círculo, uno de los lugares comunes de la filosofía, del arle y de las matemáticas. No sin razón, porque más allá de su austera hermosura, la simetría del círculo se funda en una deslumbrante anfibología.
En su "Oda triunfal"' el eterno viajero hacia adentro
Fernando Pessoa, escribe:
'
Na nora do quintal da minha casa
O burro anda

ó ronda, anda O ronda,

E o misterio do mundo é do tamanho disto
(Pessoa, 1992: 152)

En la década de 1880, Eminescu apuntaba: "El origen de toda grandeza imaginaria es el círculo, Jt (Eminescu, 1995: 283) 8 . Nihil negativum irrepresentabile.
Imposible en las geometrías euclidianas, el problema
de la cuadratura del círculo plantea el problema de lo puramente transcategorial. En el proceso de conceptualización
~lica, Jt -número trascendente desde el punto de vista
;stncta~ente m~temático- desempeña el papel de una
~tr~ctnz fractal que apunta a la inagotable multiplicidad
d1nam1ca de la realidad y del pensamiento. Este número
focaliza a la vez la visión de la realidad (parte cuantificab!e) y la realidad de la visión (sensación de perfecta armon1a, engendrada más allá de la imagen geométrica, a pesar
de la sucesión infinita de decimales).
Lo mismo pasa respecto a la circularidad temporal:
además del carácter reciclable de la historicidad (las
11

8

El ~ós grande poeta rumano, Eminescu ( l 850-18891, es autor de miles
de pagines en monuscrilo inédito durante mucho tiempo. lo publicación
mlegrol de su obro se llevó o cabo apenas en 1995. Esle verdadero
universo de esbozos pruebo el interés del poeta por los campos más vario·
dos -~nlologío, cálculo diferencial, hislorio, geometría, poético, polílico,
molemol1cos, demografía, mecónico, ele. - , cuyo finalidad sería el des·
:ubrimienlo de lo fórmula (ciencia) - •uno ecuación universal' , escribe
el~ _
capaz de o~rcor lodos los manifestaciones del conocimienlo y del
espmtu. Se trotona, pues, de lo que hoy en día llamamos ' lo nuevo alion·
za', según l. Prigogine e l. Stengers.

ideologías, P?r ejemplo), el eterno retorno posee rasgos
tocantes a lo impredecible y, por ende, a lo incuantificable. De otra forma, la historia sería una inmensa tautología, tan inútil como absurda. En este caso, el burro del
poema de P~ssoa no es tal vez tan estúpido y porfiado
como tendenamos a verlo comúnmente.
En resumen, las matemáticas del ser, para las cuales
Jt podr'.ª. servir de símbolo por excelencia, superan las
matemat1cas de las evidencias y hacen caer el famoso
muro del 2 x 2 = 4, denunciado por Dostoievski como
impostura, y por Pessoa y Daumal como absurdo. De
hecho, en un texto titulado "La mentira de la verdad"
René Daumal expresaba, en 1938, el gozo del fran~
q~eo de las evidencias, ipso facto de una plenitud extendida por la inclusión de algo que, afortunadamente, siempre escapa: "Si el matemático evaluara con exactitud el
número Jt, el mundo se derrumbaría, porque tendríamos
la medida común de todas las grandezas del espacio"
(Daumal, 1972: 163). En otros términos, por su naturaleza misma, el pensamiento vivo tiene y mantiene una
estructura godeliana, esto es, para siempre inacabada,
abierta. Desde esta perspectiva (y en perspectiva de esto),
el estupefaciente parecido entre Venus de Lespugue -escultura paleolítica descubierta en 1922- y la Princesa
X -escultura de Brancusi, retirada por obscena en 1920
del Salón de los Independientes de París (véase Nicolescu, l 99~: 28-31 )- sobrepasa y comprueba los poderes extranos de toda coincidencia, cuyos secretos escapan al pensamiento determinista. Atravesando los milenios,. l~s dos obras testimonian la misma búsqueda: hacer v1s1ble la esencia invisible del movimiento, el transcategorial puro del ser. Recordamos la multiplicidad impers~na~, de la cual habla Borges en "Everything and noth1ng : llegado ante Dios, antes o después de la muerte,
Shakespeare pide la unicidad de su ser y recibe esta
respuesta: "Yo tampoco soy; yo soñé el mundo como
tú soñaste tu obra, mi Shakespeare, y entre las formas
de mi sueño estabas tú, que como yo, eres muchos y
nadie".
Aunque sumaria, la conclusión general de estas líne~; se_ ~odría form~lar de la siguiente manera: aniquilar el v1tnolo de la logica binaria" (Edgar Morin) significa negar •:el fin de la historia" (una contradictio in ad¡ecto promovida por el posmodernismo) y afirmar "el fin de
las certezas" (llya Prigogine), lo que equivaldría a hacer
salir e! ser del olvido en que ha sido sumido por la ruptura ~aldeana y las catástrofes de la historia, porque el serob1eto es un ser olvidado. En este proyecto, la transhistoria podría ayudarnos porque si ella no es el ser mismo

67
66

�(en el amplio sentido del término), no dejo de representar el ansia más próxima a lo conceptualización, la apre-

to, la historia no tiene qué temer. Y la transhistoria
tampoco.

hensión más cercana a nuestro alcance, precisamente

APUNTES SOBRE LA HISTORIA CULTURAL
DE LA NATURALEZA HUMANA

por su infinito apertura hacia distintas temporalidades
de lo historia, hacia lo ipseidad del ser: ipseidod tras-

Bibliografía

cendente del hombre interior e ipseidod psico-noológica
del hombre exterior. Esta paradojo debería convertirse
en el signo mayor bajo el cual está el inagotable poder
del ser.
la tronshistorio -así como la visión tronscosmológico del mundo, a la cual se vincula- no es bojo ningún
concepto un

paraíso infernal,

como podrían creer algu-

nos, sino un paraíso vedado poro los partidarios con-

¡•

vencidos de la infalibilidad del determinismo, para los
que no se dejan regir sino por la eficacia triunfante, pero
ciego, olvidando que allí también hay escalones dudosos. Paraíso vedado, por fin, para los que se quedan
maravillados ante la belleza de las simetrías espociotemporales, sin admirarse en cambio por lo que los transgrede: el sentido vertical, cualitativo, sutil. Máscara de
la admiración, el quedarse maravillado está desprovisto
del poder del primer sentimiento, esto es, el poder de
vincular el árbol y el sueño a la verdad. la admiración,
pues, es la temperatura del tiempo vivo del efecto Pompeya, la temperatura de la existencia: "11 mundo esiste ...
Uno stupore / arresta il cuore" (Eugenio Montale).
En una escala mucho más reducida, pero altamente
significativa: el sentido mismo de

una vida

no revela sus

profundidades sino por la emergencia-proyección simultánea de todas sus etapas (anteriores y sucesivas). Extra-

estrategias del ser nacen de
lo conjunción/disyunción (contradictoras): estrategias
fatales (de la historia)-estrategios fractales (del pensamien-

polando por última vez: las

to y de la existencia, históricas y transhistóricas a la vez).
la historia obradora -la

transhistoria-

es la prueba

más portentosa de su indecible riqueza.
Stéphane lupasco decía que "la contradicción
es la salvaguardia de la eternidad". Si esto es cier-

Baudrillard, Jeon 11983). Les strotégies fatales. París: Grassel.
Costoriodis, Cornelius 11978). Les carrefours du labyrinthe. París: Seuil.

Javier Ro¡as Sandoval

Craciunescu, Pompiliu (1999). T 'Etal T' y la transcosmologío poética·,
en Bodescu, Horio y Basarob Nicolescu. Stéphone Luposco,

/'homme et l'ceu~re. Mónaco: Édilions du Rocher.
Crociunescu, Pompiliu 1200 l ).

•o 'Estado T' e o tronscosmologío poética',

en Badescu, Horia y Basarob Nicolescu. Stéphone tuposco. O homem e a obro. Traducción de Lucio Pereiro Souzo. Sao Paulo.
Doumal, René (1972). ' Le mensonge de lo vérité' , en tes pouvoirs de la
poro/e. Essais et notes 11. París: Gollimard.

1.

El espíritu de la naturaleza humana

espíritu que logra extrañarse - término que debe leerse

Eminescu, Mihai (1995). Opere. Tomo YY, • Fragmentarium". Bucares!:

como la autoconciencia o la objetivación del sujeto que
Pareciera ser que nuestra visión binario de eso que el

sale de sí mismo- de su ser natural y asumir su reali-

Feyerobend, Poul (1979). Con/re le méthode París: Seuil.

sentido común suele identificar como realidad -reali-

dad, que es la cultura (Hegel, 1987: 290) .

Luposco, Stéphane (1978). Le príncipe de /'ontagonisme et lo logique de

dad natural y realidad cultural, naturaleza y sociedad -

Edituro Academiei Romane.

l'énergie. Mónaco: Éditions du Rocher (2a. edición).
Montale, Eugenio 11976). "la stario', en Satura !edición bilingüe). París:
Gollimard.

está enraizada en la característica dual del modo de

mundo de la cultura fue producto de la desobediencia y

organizar nuestro conocimiento, que proviene de la do-

el pecado; cuando comieron del árbol de la ciencia del

ble naturaleza del ser humano: ser de naturaleza física y

bien y el mal, Adán y Eva abrieron los ojos a la sabidu-

Nicolescu, Basarob 11994). Teoremas poéticos. Mónaco: Édilions du Rocher.

espiritual. Ya en el

Al

ría, y al mismo tiempo sintieron vergüenza de su desnu-

Nicolescu, Basorab 11996). ta lronsdisciplinarité. Monifeste. Mónaco:

principio de los tiempos existían lo tierra y los cielos como

dez: la hoja de parra vendría a ser el símbolo del tránsi-

Édílions du Rocher.
Nicolescu, Bosorob 11997). •Attitude lransréligieuse et présence du sa-

Génesis se esboza esta dualidad.

representaciones del mundo natural; el otro polo de esta

to de su ser natural a su ser cultural, el extrañamiento de

visión binaria era representado por el espíritu. El discur-

su ser natural. El acto de comer del árbol prohibido fue

so bíblico crea y re-crea el esquema de la doble reali-

un desafío porque el hombre pretendió rivalizar con Dios

Nicolescu, Basorob 12002). Nous, lo porlicule el le monde. Mónaco:

dad: la natural (lo tierra cubierta por las tinieblas) y la

en los asuntos de justicia, que no son sino asuntos de

Éditions du Rocher I2a. edición, revisado y ampliado).

espiritual ("mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la

cultura; Yavé Dios dijo: "Miren que el hombre ha venido

Pessoo, Fernando (1992). Obras completas. Tomo 11, 'Poesías de Álvoro

superficie de las aguas''). Esto representación incluye uno

a ser como uno de nosotros, pues se hizo juez de lo que

segundo dualidad cuyo origen se ubica en el sexto día

es bueno y es malo" . Al ser expulsados del paraíso, los

de la creación, cuando Dios hizo al hombre a su imagen

padres bíblicos de la humanidad recibieron castigo: Eva,

y semejanza; es decir, fue hecho de la mismo materia

parir con dolor -acto natural- y vivir bajo la depen-

divino del espíritu; con ello quedó fijada la naturaleza

dencia y dominio del marido -acto cultural-; Adán,

espiritual humana. El carácter natural del ser humano se

obtener con fatiga -con trabajo, acto cultural- el ali-

describe en el segundo relato de la creación: "Entonces,

mento de la tierra, y con el sudor de su frente comer el

Yové formó al hombre con polvo de la tierra". Con ese

pan de cada día. A partir del pecado original se formó

acto divino se completó la doble naturaleza humana:

la familia como unidad primaria de la reproducción cul-

cré", en 3• millénoire 43.

de Campos". Lisboa: Edi&lt;;óes Ático.
Thom, René (1980). Modeles mothémoliques de lo morphogenése. París:
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París: Libroirie Arthéme Foyord.

naturaleza espiritual y naturaleza material

La Biblia Latinoamericano,

(Génesis,

en

1985; Frozer, 1981 ).

Se debe acotar al esquema bíblico que sólo cuando
el ser humano tomó conciencio de esa doble naturaleza
de su ser, cuando superó su naturalidad mediante el ocio

68

En el esquema bíblico el paso de la naturaleza al

tural. Con Caín y Abel nacen los símbolos de la historia
de la violencia intrafamiliar, la agresión entre hermanos
por el trato preferente del padre por uno de los hi jos,
Abel, y los celos de Caín por la herida al orgullo.
No es simple establecer una frontera tajante de los

la

de desdoblarse, que consistió en el extrañamiento de su

límites entre naturaleza y cultura en

humana naturale-

ser natural, en ese momento -siguiendo o Hegel- el

za, particularmente definir con absoluta precisión dónde

ser humano tomó conciencia de su realidad esencial,

empieza una y dónde termina la otra. Se puede hablar

que es el ser cultural. En otros palabras, la verdadera

de una doble naturaleza y una doble cultura: al la natu-

naturaleza originario y sustantiva del ser humano es el

raleza externa al ser humano -el mundo dado o no

69

�civil, la sociedad normada, civilizada , fundada en re-

creado por el ser humano-; y b) la naturaleza del pro-

glas creadas por la cultura (Hobbes, 1992:

pio ser humano -el ser biológico. La doble cultura es la

Otras expresiones del vínculo naturaleza y cultura se

cultura representada por los productos fabricados por el

pueden identificar en la concepción de la religión natu-

ser humano (pinturas, música, autos, ciencia, libros, et-

ral apegada al orden de la naturaleza , o al orden natu-

cétera) y la cultura desdoblada, que se expresa por la

ral distinto al orden sobrenatural, el establecido por Dios;

conducta en base a la razón y la ética, o sea, la repre-

de ahí la línea de la utopía agustiniana de

sión del instinto, y el mundo de los espíritus y de los

Desde otro perspectivo, que tiene que ver con lo an-

ni se piensa, sólo se actúa; de lo que sólo se piensa

tropología filosófica, se intenta abordar la relación entre

pero se calla.
El ejemplo bíblico es una de las formas de abordar el

naturaleza y cultura en términos de la naturaleza humana biológico; es pues una concepción antropológica

complejo problema de la doble naturaleza humana; la

biologista, que aparece como una estructura conceptual

prohibición de comer del árbol del Edén, como acto

muy coherente. Puede afirmarse que es una concepción

normativo que sanciona la trasgresión de una regla,

que re-crea lo que ya se sabe, pero no alcanza a expo-

creó la base que separa el mundo natural del orden

la

pre-

sencia de un orden social sometido a reglas, en particular la conducta relacionada con la producción de símbolos (Cassirer, 1993: 62 y ss). Como lo concibe LeviStrauss ( 1969): "En todas partes donde se presenten las
reglas sabemos con certeza que estamos en el estadio
de la cultura" (41-43).
La producción de pensamiento simbólico y la producción de reglas de comportamiento humano constituyen
el entramado cultural, son los términos de la expresión
que articula naturaleza y cultura. Justamente como lo
define Michel de Certeau, el vínculo entre naturaleza y
cultura es una relación articuladora que hay que concebir como unión, enlace, coyuntación y juntura. La acción
que articula la naturaleza y la cultura corre a cargo del
análisis histórico, que civiliza la naturaleza,

la coloniza

y la cambia (Certeau, 1993a: 84-85).
Se pueden rastrear otras huellas que expresan este
vínculo de articulación entre naturaleza y cultura o formas en las que se revela la presencia de la naturaleza
en la cultura, en el derecho natural o jusnaturalismo,
doctrina que sostiene la posibilidad de un sistema de
normas de conducta distinto y superior al derecho positivo creado por el Estado. El derecho natural se deduciría
de la idea de que lo "justo por naturaleza" -lo justo
definido por los dioses o por la "razón universal" -

es

superior a la justicia establecida por la ley de los gobernantes. En la versión del autor de

La Ciudad de

Dios.

sueños, de lo inconsciente: el mundo de lo que ni se dice

cultural, entendido el mundo de la cultura como

l

1
00-105) •

ner lo que no se dice y sólo se piensa. Se toma aquí la
argumentación de Mosterín y su texto

tura (Mosterín,

Filosofía de la cul-

1994: 19). Los términos de su argumen-

tación son que naturalmente nos crece cabello y es de
un color determinado. Por motivos culturales nos lo cortamos, peinamos y pintamos. Quedarse sin cabello es
perderlo naturalmente; en cambio, los monjes budistas o
los jóvenes que se rapan

la

cabeza realizan un acto

cultural. Por naturaleza poseemos un aparato biológico
que nos permite acceder a los actos del habla, desarrollar nuestra lengua y cerebro; por cultura somos capaces
de aprender o hablar un idioma extranjero. La naturaleza nos ha armado con lo capacidad para garantizar
nuestra supervivencia, de los actos de la respi ración y el
bombeo de la sangre en sincronía con el ritmo adecuado para el funcionamiento de nuestro organismo; lo mismo el control de la temperatura del cuerpo y la presión
sanguínea, lo adecuado concentración de azúcar, y
podemos hacer todo ello incluso en estado de desconexión con la vida activa. También sabemos hacer a lgo
tan complicado como reproducirnos, porque naturalmente
poseemos los órganos apropiados. La naturaleza nos ha
dotado de

la

capacidad para emitir fluidos como las

lágrimas o contraer los músculos faciales y esbozar una
sonrisa o fruncir el ceño cuando algo nos pone tristes o
alegres. Dichas habilidades superan los equipos más
sofisticados de la informática ,

hardware y software.

Pero

Leviatan, Thomas Hob-

bes, el derecho natural se origina no en la naturaleza
externa al ser humano, sino en su naturaleza constitutiva,
en sus pasiones naturales. Los seres humanos en estado
de naturaleza, dominados por sus pasiones, se verían
en la necesidad de ponerse de acuerdo para no extermi·
narse mutuamente, con lo que se fundaría

la

sociedad

a diferencia de los dispositivos computacionales, los seres humanos no requerimos de enchufamos o la corriente
el~ctrico paro funcionar, o de un

software especial

poro

reir o llorar; al nacer, potencialmente yo lo traemos incorporado en nuestro aparato fisiológico cerebral. Lo que
hacemos es asimilar y refinar los aparatos naturales con
la cultura por medio de la

1
1

Historia del tránsito del estado de naturaleza al estado de cultura

paideia.

Por el proceso del extrañamiento de su naturaleza

A partir de la visión dual, binaria, del mundo, de la natura-

al menos

-proceso cultural-, el ser humano aprende a montar

leza y el espíritu -la cultura- se desarrollaron

caballo o manejar bicicleta; despejar ecuaciones; con-

dos formas escriturarías de la historia o producciones histo-

vertir en pensamientos y emociones

la decodificación de

riográficas: aquella que trata de encontrar un orden de

las letras impresas en un texto fabricado de materia natu-

temporalidad en la sociedad similar al de la naturaleza

ral: tinta y papel. Por acción cultural se aprende o culti-

por ejemplo, el esquema historiográfico positivista - la his~

var tomates, o cocinar productos dados por la naturale-

torio evolucionista del objeto y el sujeto objetivado-, que

za o clonados por actos humanos culturales que permi-

aplica las mismas herramientas conceptuales de "lo cien-

ten manipular la naturaleza y adaptarlo o los humanos

cia positiva", que se obsesiona por la búsqueda de leyes

caprichos naturales y culturales.

universales y la explicación rigurosa de "causa y efecto",

Ambos procesos, naturales y culturales, se comple-

como el modelo nomológico-deductivo de Carl G. Hempel

mentan y se entretejen. De acuerdo con Mosterín es

(Durán et al, 1997); y la otra visión que intenta hacer una

frecuente que lo culturo ayude a la naturaleza.

historia del sujeto y su subjetividad -del mundo del espíri-

¿ el

caso cuando el ser humano tiene una naturaleza vi-

tu: el universo de los miedos, los deseos, los amores y los

sual defectuosa; entonces lo cultura crea instrumentos

odios, lo envidia, la ambición, el mundo de las pasiones y

que permiten a los ojos naturales mejorar la visión.

la locura-; también el mundo de la naturaleza humana

Cuando el corazón fallo por rozones naturales, la

enajenada de su naturalidad asumida como sublimación

medicina moderno -la cultura científica- acude en su

cultural, en el que el objetivo del discurso historiográfico no

auxilio paro superar la deficiencia con marcoposos, vál-

es ya la búsqueda obsesiva de la verdad de los hechos del

vulas y corazones artificiales. Lo mismo sucede con el

pasado, sino encontrar un tipo de verdad de los hechos

diabético cuando ya no dispone de su capacidad natu-

bajo la proliferación de las leyendas, vale decir del incons-

ra l poro controlar los niveles de azúcar de su sangre, " lo

ciente colectivo; en el que el hecho histórico -parafra-

cultura viene en su auxilio con el diagnóstico y el trata-

seando a Michel de Certeau (1993a: 25-26)- ya no

miento de insulina con que compensar la carencia" (Mos-

funciona como "signo" de una verdad, sino que la verdad

terín, 1994: 15-18).

cambia de condición y deja de ser lo que se manifiesta

Existen otros casos en los que la cultura agrede o lo
naturaleza -otra forma en que la cultura extraña su na-

para convertirse en puras expresiones discursivas, en formas escritas.

turaleza. Por factores culturales contaminamos nuestros

Puede afirmarse que la característica de la obra his-

pulmones, vías respiratorias, y forzamos el funcionamiento

toriográfica de Michel de Certeau es su orientación cul-

del corazón. Por cultura ingerimos alcohol y agredimos

tural, en el sentido de que su objeto de estudio son el

el hígado, el páncreas y el sistema nervioso. Por para-

sujeto y su subjetividad en su doble expresión: racional e

dójico que parezca, por cultura hay quienes acuden a

irracional 2. Hace una distinción clara entre naturaleza y

los drogas -blandas y duras- para asimilar cultura, es

cultura, pero asigna al trabajo del historiador la capaci-

decir, para hacerse más cultos. Lo mismo, por cultura

dad para transformar los objetos materiales -naturales-

existen personas capaces de producir dolor a sus seme-

en d iscursos históricos, por lo tanto en cultura. Conside-

jantes cuando no toleran que el otro piense y crea - de

rados estrictamente como materia prima con los q ue el

creer- en cosas diferentes.
Hobbes dice: • Los posiones que inclinan o los hombres o lo poz son el
temor o lo muerte, el deseo de los cosos que son necesarios poro uno vida
confortable, y lo esperanzo de obtenerlos por medio del trabajo. Lo rozón
sugiere adecuados normas de poz, o los cuales pueden llegar los hombres
por mutuo consenso. Estos normas son los que, por otro porte, se llaman leyes
de naturaleza' (Hobbes, 1992: l 00- l 05). Es decir, los normas positivos se
1

contextos, la génesis, la relación con el significado y
el significante.

Si bien el esquema descrito resulta impecable en

historiador fabrica la historia, los documentos de archivo, los muebles, los vestidos y los edificios -todo tipo

su lógica, no comprende, y por ello no se encuentran
incorporadas, la otra naturaleza y la otro cultura , la
de los sueños, la envidia, la ambición, el deseo, el
amor, el odio y los miedos; le falta historicidad, los

2

Me refiero o las obras de M ichel de Certeou La escrituro de la historio; la
invención de lo cotidiano. 1Arles de hacer; lo fábula místico (Siglos XVI -XVII/
e Historia y psicoanálisis.

fundan en los leyes naturales.

71
70

�de huella del pasado- son objetos que pertenecen a
una región cultural; ellos mismos son objetos culturales,
que una vez procesados pasan a formar parte de otra
región cultural [Certeau, 1993a: 82-83).
En otro texto fundamental, Historia y

psicoanálisis,

Michel de Certeau [ 1995: 94-95) propone una historio
de la naturaleza concebido como el rescate de los discursos excluidos por la Ilustración, como el sueño, lo fábula, el mito, o sea, los configuraciones simbólicas del
inconsciente. A partir del nuevo enfoque se puede hablar de uno nueva historia de lo naturaleza y la cultura, que incorpora cuatro elementos al discurso historiográfico: o) el temo de la irracionalidad; b) la otro
naturaleza , la del espíritu; c) los demandas que el cuerpo planteo o lo vida psíquica, las pulsiones, y sus expresiones lingüísticas -con lo cual se cuestiono el enfoque
tradicional de privilegiar el estudio de las relaciones entre los hombres (lo económico y social) y el papel pasivo
asignado a lo naturaleza como campo exclusivo de experimentación de lo ciencia-; y d) "el goce y el placer
como temas que subvierten el orden cultural" (Certeau,
1995: 94-95).
Además del aspecto estructural de lo relación entre
naturaleza, culturo e historio, Certeou desarrollo esa
misma relación a partir del enfoque narrativo historio¡•

•

gráfico en

La fábula mística,

un relato que se propone

dar cuenta de la historia de la místico cristiano europea de los siglos XVI y XVII, en sus cuatro expresiones
-"los cuatro modos de considerar lo cuestión" (Certeou,
19936: 13-14)-:
a) Lo sustitución del amor o Dios por el amor erótico
-el tránsito del misticismo religioso (locura por el cuerpo y la imagen divina) al misticismo erótico (locura por el
cuerpo y lo imagen humana).
b) Lo relación de la místico con la teoría psicoanalítica, en lo medida en que ambos discursos interseccionon
en más de un punto: la místico es una expresión del
inconsciente que se abre y produce formas discursivas
metamorfoseadas del deseo; expresiones que el psicoanálisis intento leer e interpretar, porque la historio de la
técnico interpretativo del inconsciente tiene raíces religiosas. Dice Certeau [ 19936): "Esta analogía de funcionamiento entre la místico y el psicoanálisis puede parecer reforzada por el papel que desempeña, en Freud,
la referencia religiosa y judío, o, en Lacan, subrayando
los momentos estratégicos del discurso, lo instancio mística" ( 18). Justamente Certeau analizo los puntos de ano·
logía no sólo en los fuentes, sino en los procedimientos
de ambos campos.

72

c) Un análisis de lo historiografía tonto de los grupos

NATURALEZA y CULTURA ENCONTRADAS

místicos como de lo literatura místico, en el que da cuento de las incursiones en los archivos en búsqueda de

Historia y taxonomía del
salvaje
,Desnudez
Ornamento (fiesta)

documentos de locura de los místicos, como el caso de
Surin, a fin de fabricar lo historio y realizar el acto de
duelo -mediante el acto escriturístico de la historiogro·
fío- por aquello que "no volverá jamás".
d) En cuarto lugar, el rescate de lo "fábula", que no

Pasatiempo, ocio, fiesta

es sino lo oralidad y lo ficción, la "fábula mística", lo
historio oral.
En La escrituro

Unanimidad,
proximidad,
cohesión
Placer

de la historio, Certeau dedico un copí·

tulo específico que sirve paro el propósito del presente
trabajo: encontrar las raíces de lo historio del paso del
estado de naturaleza al estado de cultura. El capítulo
quinto, titulado "Etnografía. La oralidad o el espacio del

vs. Historia y taxonomía del

civilizado
vs. Vestido
vs. Adorno (coquetería)
vs. Trabajo, oficio.
Profesión
vs. División, distancia
vs. Ética. Represión

otro: Léry", está dedicado al análisis de otro cuadrilátero -como el cuadrilátero de

La fábula mística-:

i) la

oralidad, lo comunicación de los habitantes de las sociedades salvajes o primitivos; ii) la espacialidad, "cua-

Otro t~rmino de lo relación que creo el contraste y
que permite expresar lo diferencio entre el mundo salvo-

dro sincrónico de un sistema sin historia"; iii) lo ideo en

¡~ Y__ el

lo forma de ser otro, lo alteridad o, como la llamo Certeou, "la diferencia que planteo uno ruptura cultural"; iv)

mundo ~ivilizodo: religión natural versus religión
c1vd1zado; el transito del ritual caníbal al simbólico acto

hombre en su estado físico natural tiene mayores recursos P?ra _sobrevivir que el hombre civilizado; es pues
uno historio del hombre primitivo, en lo cual el hombre
es feliz en su estado de naturaleza. Rousseou pretende
e:tudiar ~icho historia no en los libros de sus contempo-

lo inconsciencia. Se troto del análisis del acontecimiento

antropófago de comer y beber el cuerpo y lo sangre de
Cristo.

que unió el mundo salvaje o primitivo con el mundo civi-

En este punto del análisis se puede establecer un

lizado; es decir, el encuentro entre el Viejo Mundo y el

enlace con lo producción historiográfica del pensomien-

bre! C_
u~lquiero que seo tu patrio, cualesquiera que sean
tus ,opiniones, escucho: He aquí tu historio, tal cual he

roneos, sino en lo propio naturaleza. Dice: "¡Oh, hom-

'.º europeo ilustrado, fundador de la modernidad, que

cre1do leerla, no en los libros de tus semejantes, que son

InsIste en la historio del poso del estado de naturaleza a l

unos farsantes [Rousseou está pensando en Hobbes, con

ral gira en torno a los cambios que se produjeron duran·

estado de cultura o civilizado, acudiendo a los esque-

quien polemizo en el texto], sino en la naturaleza que no

te el tránsito de la Europa medieval a la Europa moder·

mas conceptuales de dos filósofos clásicos: Jeon:locques

miente jamás" [Rousseou, 1992: 11 l ).

na, la crisis de lo conciencia y el inconsciente, por ello
el análisis del discurso místico vinculado o la transforma·

Ro~s~eou y Emmonuel Kant, quienes, influidos por los
noticias de la vida de los primitivos habitantes del Nue-

dad con un discurso que pretende prescindir de los fuen-

ción de lo culturo religiosa: lo crisis del cristianismo y de

vo Mundo, intentaron hacer uno reconstrucción histórica

tes escritas, utilizando el recurso de lo rozón, reflexio-

La escritura de la

de los formas de vida del hombre salvaje como lo histo-

nando sobre los virtudes y vicios humanos. Sin embargo,

Certeau analizo el impacto del descubrimiento

rio del tránsito de lo historio natural a lo historio cultural.

Rousseou no logro prescindir de la influencio de las fuen·

Discurso sobre el origen de la desigualdad,

tes de su época. Su materia primo paro construir su histo·

Rousseou ~tilizo los narraciones de los viajeros por el

ria, poro recrear el estado de naturaleza o el estado de

Nuevo Mundo.
En La fábula

mística,

el análisis historiográfico cultu-

lo Iglesia, el movimiento reformista. En

historio,

del Nuevo Mundo en la mente de los pensadores euro·
peos. Certeou utiliza lo obra deJeon de Léry,

un via¡e hecho a la tierra del Brasil,

Historio de

publicada en 1578,

paro ilustrar lo manero en que el pensamiento europeo
invento al

salvo¡e,

En el
Cabo

en

Es decir, Rousseou trota de crear un efecto de reali-

Africo y Américo paro ejemplificar los costum-

salvajismo del hombre, son el argumento bíblico, los re-

b:es de los salvajes en estado de naturaleza y los cam-

l~tos de Herodoto, las crónicas de los viajeros [como

de donde nace el discurso sobre el

bios que hacen entrar en crisis las desigualdades natura-

Lery; el mismo Américo Vespucci, utilizado por Certeou

otro, lo alteridad, el discurso de la diferencio entre el

les ~aro ser sustituidas por otros desigualdades, las pro-

poro fabricar la metáfora de motriz cartesiano del papel

mundo salvaje y el mundo civilizado. En esto parte del

ducidas por la cultura, de donde nace lo otro historio: lo

d~I descubridor que llego al Nuevo Mundo para escri·

trabajo se encuentro la clave de lo historia del proceso

historio de la cultura 3. Su propuesto es demostrar que el

b1r,_ coloni~~r, en la página en blanco del cuerpo de la
mu¡er Amenca, la historia del salvaje) y finalmente el

de la división -o ruptura- entre naturaleza y culturo.
De ahí surgirá un doble discurso historiográfico: el que
pretende narrar lo naturaleza salvaje, lo extraño, lo primitivo, y el que narro lo historio de lo sociedad civilizo·
do, vale decir con cultura, lo que hace posible la com·
poración entre lo salvaje y lo civilizado, según el siguiente
esquema [Certeou, 19930: 224):

3
?ro de los textos de Rousseou fundamentales para comprender su análisis
crthco de la civilización de su tiempo es Discurso sobre las ciencias y las artes,
en el cual se encuentra la pregunta: • ¿El restablecimiento de las ciencias y de
las artes ho contribuido a modificor o a corromper las costumbres?•, en la que
puede observarse uno visión decadente de la historia. Poro ello, Rousseou se
r_efiere o las cosos de Egipto, Grecia y Romo, donde luego de conocer uno
epoca de esplendor terminaron en lo degeneración; unos por los invasiones,
otros por el efecto corruptor de los "costumbres naturales• que produjeron •el

recurso de la especulación, vale decir de

la

razón.

lujo y los orles:. Constantinopla, cuyo esplendor degeneró por las pasiones
humon~s -al igual que Romo- vía "lo traición, el crimen, el asesinato y el
veneno . Se troto de uno reflexión crítico que intento rescatar lo virtud, poro
que el hombre se reencuentre en sí mismo y •escuche la voz de lo conciencio
en el silencio de los pasiones' (Rousseou, 19921.

73

�El filósofo ginebrino hace notar que, desde Hobbes
y los contemporáneos del mismo Rousseau, no se había
dudado sobre la existencia real del estado de naturaleza, y lo que en realidad se estaba haciendo era especular sobre el estado de salvajismo, imaginando al hombre natural con los criterios del hombre civilizado. Dice
Rousseau: "Los filósofos que han examinado los fundamentos de la sociedad, han sentido todos la necesidad
de remontarse hasta el estado natural, pero ninguno de
ellos ha tenido éxito". ¿Por qué no han tenido éxito?
Porque, a juicio del autor de

El contrato social,

lo que

habían estado haciendo "los filósofos al tratar de imaginar al hombre en su estado de naturaleza era atribuirle
los vicios y virtudes del hombre civilizado". Es por ello
que Rousseau renuncia a considerar las investigaciones
existentes en su tiempo como verdades históricas y las
utiliza "simplemente como razonamientos hipotéticos".
Lo que hace Rousseau es inventar una historia de la
naturaleza del hombre en su estado de salvajismo, acudiendo a su imaginación -su razón -

y apoyado en

las noticias de los visitantes del Nuevo Mundo. Su objetivo es demostrar que en el estado de naturaleza los
hombres son iguales; iguales entre sí mismos, e iguales a
las bestias, a las que no temen y antes bien con las que
conviven libremente. Las desigualdades entre los hombres salvajes son las que provienen de la naturaleza, "la
que hace fuertes y robustos a los que están bien constituidos y suprime a los débiles" . La conclusión es que el
hombre salvaje ni es bueno ni es malo por naturaleza.
Rousseau fabrica una imagen del salvaje como un ser
feliz en su estado de incultura; esquema que será retomado dos siglos después por Freud en

cultura,

El malestar en la

para demostrar que una fuente de la infelicidad

del ser humano es la cultura: "gran parte de la culpa por
nuestra miseria -dice Freud- la tiene lo que se llama
nuestra cultura; seríamos mucho más felices si la reasignáramos y volviéramos a encontrarnos en condiciones
primitivas" (Freud,

198 l: 48). Texto que revela una seme-

janza de estilo crítico al progreso científico y tecnológico
del siglo 'IX, con el cuestionamiento que hace Rousseau del
orgullo de la civilización de su tiempo.
Hasta aquí la narración de Rousseau sobre el estado
de naturaleza de los pueblos salvajes. La segunda parte
del texto está dedicada a la otra historia: la historia de
la cultura, la historia no ya de la naturaleza humana,
sino la historia del espíritu que se extraña de su naturaleza. El hombre es concebido por Rousseau como una
máquina ingeniosa igual que los animales; pero, a diferencia de la bestia a la que la naturaleza predetermina

su comportamiento, el ser humano, siendo animal, posee la característica de ser libre. Siguiendo a Rousseau,
resulta entonces que el tránsito de la historia natural a la
historia cultural está marcado por dos momentos:
a) El libre albedrío, la posibilidad del ser humano de
elegir entre varias opciones - un gato puede morir de
hambre estando sobre un montón de frutas y de granos;
en cambio, el humano sobrevive. "La naturaleza -dice
Rousseau- ordena a todos los animales y

la bestia obe-

dece. El hombre experimenta la misma impresión, pero
se reconoce libre de ceder o de resistir, siendo especialmente en la conciencia de esa libertad que se manifiesta
la espiritualidad de su alma" (Rousseau,

1992: 116).

b) La facultad de autoperfección; mientras que el
animal está condenado a ser siempre lo que hoy es, el
ser humano tiene la posibilidad de convertirse en genio
o degenerar.
Según Rousseau, aquí arranca la historia cultural.
Desde el lento proceso de transformar el instinto en conciencia. Por ello los primeros momentos serón las pasiones que son fruto de las necesidades, y su progreso vale decir, su refinamiento- será producto del conocimiento. El hombre salvaje reduce sus pasiones a las necesidades que le dicta su historia natural; "sus goces se
reducen a la comida, la sexualidad y el reposo; y los
males a los que teme: el dolor y el hambre. El animal no
le teme a la muerte porque no tiene conciencia de morir". Uno de los primeros pasos que da el hombre para

una madera tan retorcida como es el hombre, no se pue-

~ su paso al uso de la razón, que se expresa en la

alejarse de su condición animal es la adquisición de la

de conseguir nada completamente derecho". Por ello

libertad de la voluntad; libertad que el ser humano

idea de la muerte. El otro paso hacia la historia de la

r:i_iega q_
ue en el orden social tenga que ver algún propó-

ejerce y no proviene del exterior sino del propio indivi-

cultura es el lenguaje y su propia historia, que va desde

sito racional del hombre, y trata de "descubrir en este

duo, lo que significa que la propia naturaleza dota al

las interjecciones hasta los razonamientos y la lógica del

c~;so contradictorio de las cosas humanas alguna intenc1on de la naturaleza para, valiéndose de ella, trazar

ser humano de la capacidad para acceder a la razón
y a la libertad.

te en demostrar que el origen de la desigualdad fue la

una historia de las criaturas semejantes, que proceden

Un segundo aspecto de la teoría kantiana de la histo-

introducción del derecho de propiedad, lo que dio lugar

sin un plan propio, conforme, sin embargo, a un determi-

a la fundación de la sociedad civil. Dice Rousseau: "El

nado plan de la naturaleza"

discurso. El punto final del esquema de Rousseau consis-

(39 y ss).

rio de la cultura es que la historia cultural no es historia
de los hechos duros y objetivos - la historia de la natura-

primero que, habiendo cercado un terreno, descubrió la

Para lograr dicho propósito, Kant pretende reprodu-

manera de decir: esto me pertenece, y halló gentes sen-

cir el método de las ciencias naturales en el análisis his-

o de las objetivaciones del sujeto: la historia económica

cillas para creerle, fue el verdadero fundador de la so-

toriográfico; está pensando en Kepler, de quien dice lo-

la historia del arte, la historia de la ciencia o la histori~

ciedad civil". Con ello se establecieron las bases de la

gró someter a leyes determinadas los movimientos ex-

política, historia de la guerra, de la familia de la reli-

ley y el derecho de propiedad, y de ahí nació otra histo-

céntricos de los planetas: el movimiento elíptico de

gión, de la Iglesia, etcétera- , sino la histori~ del sujeto,

ria, la historia de las desigualdades, lo que tiempo des-

éstos con el sol como centro; la proporcionalidad de los

pués sería retomado por la doctrina de la historia de la

tiempos a los radios vectores -Segunda ley de Kepler-;

pero no ~es~ naturaleza biológica, sino de su subjetividad: la historia de la razón.

lucha de clases.
En Kant, el abordaje de la relación entre naturaleza,

los cuadrados de los tiempos de las revoluciones plane-

Kant ofrece una historia de la razón -como historia

tarias; también piensa en Newton, "que explicó estas

de la libertad- no basado en noticias, sino estudiando

cultura e historia tiene otro contenido, el de buscar en la

leyes - las de Kepler- por una causa natural".

la naturaleza del propio ser humano y utilizando un "tes-

historia de las acciones humanas las mismas leyes gene-

Para Kant, el tránsito de la historia natural a la his-

rales que rigen en la naturaleza. Kant ( 1985) es pesimis-

toria cultural se da en la superación del instinto natural

leza ajena al sujeto, es decir no es la historia del objeto,

timonio sagrado" , la Biblia, su propia imaginación y las
alas de su fantasía (Kant,

1985: 67-93).

ta en su concepción del hombre, del que piensa: "con

75

74

�r

.

.1

1
t

El primer paso para llegar a la historia de la razón es
la historia del instinto, es decir, la historio de "lo voz de
Dios", que guió al ser humano en sus primeros posos.
Es, pues, el mundo de los sensaciones -la experiencia,
la percepción sensible- lo que determino la historio del
instinto: el olfato, el gusto. Desde el interior mismo de la
historia de la obediencia humano o lo voz de la naturaleza se formó la otro historio, lo historia de la rozón. ¿De
qué manera? Cuando se formó la conciencia de la posibilidad de sustituir los deseos impuestos por "la voz de
Dios" por los deseos antinaturales; por el paso de la
concupiscencia -deseo instintivo de la pura reproducción- al deseo imaginado y antinatural de la voluptuosidad, la erótica. Con la desobediencia al instinto surgió la libertad. "Lo hoja de parra fue el producto de uno
manifestación de la rozón". Con ello, la razón entró en
contradicción con la naturaleza, y de eso contradícción
nació la historia de la razón, la historio de lo culturo,
según el filósofo de la Crítica de la razón pura.
Se creaba así el esquema básico de lo historio humana como la historio del progreso, característico temático
de la historio del capital y su creación cultural, el capitalismo. La historia ero el registro de ese largo y controdictorio proceso ascendente de "peor" a "mejor", la historia
del progreso de las facultades racionales del ser humano; la lucha por alejarse de la tutela de la naturaleza para
ser más libre, más perfecto racionalmente, para hacer posible el ideal de la Ilustración: tener el valor de servirse de lo
propia razón sin la tutela de otro, único medio por el cual el
ser humano superaría la minoría de edad.

Certeou, Michel de (19930). Lo escrituro de lo historio. Traducción de
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�DE ARTES YESPEJISMOS
Pensando en Susan Sontag
Leer y comprender las imágenes del tsunami*
Michel Guerrin
Traducción de Sandro Cohen

Michel Guerrin es fotógrafo. Más específicamente: fotógrafo de guerra. El suyo es un ojo acostumbrado al horror y a la frialdad con que los seres humanos se ven obligados a matar a su prójimo en
situaciones que rebasan su control. Y también conoce de cerca el absurdo fervor de la crueldad
fundamentalista que justifica sus medios sangrientos con abstractos fines celestiales. Ahora , sin embargo, enfoca a otro objeto, a una mujer que ha sido reconocida mundia lmente como una de las
observadoras más agudas de la especie humana, Susan Sontag, quien falleció el 28 de diciembre de
2004, a

la edad de 71

años. Sus libros Agoinst lnterprefation,

On Photography, 11/ness os a Metophor

y muchos otros la pusieron a la vanguardia del pensamiento crítico de Estados Unidos. Nada mejor
que un fotógrafo para poner en perspectiva el pensamiento de una crítica de la fotografía . Lo que aquí
ofrece Guerrin a partir de lo que Sontag ya no pudo atestiguar - la desirucción causada por el

fsunami que mató a

más de 150 mil personas en el sureste de Asia en diciembre pasado- es tanto

un análisis del ojo crítico de Sontag como de lo que ella nos enseñó acerca de cómo ver aquellas
imágenes impresas que nosotros conocemos como fotografías. [S.C.]

T
odos los días las imágenes del maremoto en Asia
dan forma a un caos de signos visuales en los periódi-

un paso hacia atrás y transformaba una fotografía en
el espejo de una época.

cos y la televisión. Y ya nos hace falta la voz de Su-

Se apoderaba de imágenes porque era una intelec-

san Sontag. La novelista y ensayista norteamericana

tual comprometida con su tiempo. Y porque ella había

de izquierda -muerta en Nueva York el 28 de di-

comprendido, antes que muchos, que el ambiente visual

ciembre de 2004, a la edad de 71 años- se había

dentro de los países industrializados tiene la tendencia

acostumbrado, después de 30 años, a apoderarse

de sustituir la realidad. "El museo de la memoria de nues-

apasionadamente de las imágenes del tiempo presen-

tros días es esencialmente visual. Las fotografías poseen

te. Los atentados del 1 1 de Septiembre, la Guerra del

el innegable poder de definir lo que retenemos de los

Golfo, la ham_
bruna en Darfur, la saña dentro de la

sucesos", escribió al principio de su último ensayo, sobre Abú Graíb.

cárcel de Abú Graíb, en lrak ... Susan Sontag tomaba

A propósito de este tsunami, hace falta partir de una
* Texto publicado en Le Monde [jueves, 6 de febrero de 2005].

convicción que Susan Sontag definió a principios de los

79

�Susan Sontag, la iconoclasta

también la proliferación de imágenes de amateurs en los

weblogs y en sitios de

que dan lugar -en la prensa- a una literatura enorme.

miento, Susan Sontog va en contrasentido. Le ha d icho

"La guerra de imágenes", "Cuando la cámara miente",

Ponga atención o lo que usted ve; no considere
los imágenes como si fueran palabras del Evangelio; no
se deje llevar por sus emociones. Agrega que nuestra

"Imágenes y confusión" son títulos recurrentes de reportajes en los medios.

cultura y nuestros convicciones orientan nuestra percep-

enero, publica el reportaje "Cómo soportar las imáge-

ción de las imágenes de actualidad tanto como la mane-

nes de actualidad, cómo protegerse de ellas". El festival

ra en que los medios se posesionan de ellas.

Visa de la Imagen, en Perpignan -lugar de encuentro

al lector:

Esta actitud parece

normal

imágenes.

Y cuando el fotógrafo está pre~ente, ,,5u visión

se anestesia, rasgada entre dos imperativos: embellecer y decir la verdad". Ella tiene razón: a pesar d_e que
son terribles, las imágenes filmadas o las fotografias no
dan testimonio de los

145 mil muertos en la catástrofe.

A propósito de este maremoto todavía pensamos
en el concepto de la desigualdad de lo; aconteci,~
mientas y de los dolores en función de la cobertura
visual que se realiza. Toda catástrofe, desde hace un
siglo, ve la llegada de fotógrafos o cineastas arnateurs, testigos del drama. Con este maremoto, 1nd~pendientemente de su aspecto extraordinario, el fenorneno va bastante más lejos. Por primera vez, centenares de turistas sobreequipados de aparatos digitales
han grabado lo manero como "el mar invadi~ a lo
tierra" , y después, los amontonamientos de cadavere~
en las playos paradisiacas, los rostros de los sobrevivientes, llorando por un desaparecido.
Estos imágenes de ornateurs están en todas partes;
en

la televisión, en el internet, en lo prenso ...

Lo que nos

pega, más allá de que les quiten el trabajo a los profesionales, es lo frialdad de la mirada del amateur, capaz
de apilar los cadáveres dentro del visor, cuando tontos
fotorreporteros de medios, por su culturo, agregan el e'.ecto esteticista del encuadre que "minioturiza la experien-

80

Psychologies,

en su número de

mundial del fotoperiodisrno, que desde hace mucho tiem-

momento Sontag estaba sola, era una verdadero icono-

po ha mantenido viva la leyenda del fotorreportero testi-

clasta. Para pronto: los medios no le hacían caso y la

go- , organiza por su porte desde hace tres años un

despreciaban los historiadores e intelectuales. Los prime-

coloquio sobre la función de las fotos de prensa.

ros sólo creían en la veracidad del testimonio visual. Los

Es tal el vaivén entre la creencia y la duda ante los

segundos se mofaban de las teorías de una estrella del

imágenes, que llegó a inquietar hasta o Susan Sontag ,

pensamiento pero que ero amateur en materia de foto-

corno si ella hubiera creado un fenómeno que la rebasó.

grafía; igualmente se mofaron de Roland Barthes y de

Esto explica el viraje que loma en su último libro,

fotografía: La chambre e/aire
(1965), respectivamente.

que la representan .
.
.
Con frecuencia, los hechos más dolorosos existen sin

La revista mensual

hoy en día, pero en su

Pierre Bourdieu, quienes escribieron sendos libros sobre

70: la realidad es siempre más dura que las imágenes

interne! son sucesos y fenómenos

En los años 70, dominados por la confianza y el creci-

(1980)

y

Un ar/ mayen

dolor de los otros,

Ante el

donde interroga la iconografía del

sufrimiento.
"Siempre percibirnos al otro como alguien a quien

cia, transformando lo historia en espectáculo", según es-

Los especialistas de la fotografía tienen por qué sen-

hay q ue ver y no como a alguien que también ve", escri-

cribió Suson Sontog.
Todavía pensarnos en dos fotos que nos dejan estu-

tirse molestos. Los libros sobre fotografía que escribieron

bió ella perfectamente para dar materialidad a las imá-

Susan Sontag, Roland Barthes y Pierre Bourdieu han teni-

genes compasivas. Ella va más lejos cuando ataca a

pefactos, de formato panorámico, tornados por un am~-

do bastante más éxito entre el público que los suyos.

intelectuales franceses -corno Jean Baudrillard , el pen-

teur sobre una playo de Tailandia, publicadas en la pri-

Hoy otra razón. Desde su invención en el siglo

XIX hasta

sador de "la imagen simulacro" - cuya "actitud cínica"

/nternational Herald Tribune el 31 de
2004. Parece postal: cielo azul, mor azul,

nuestros días, los historiadores se afanan por zambullirse

denuncia porque "hace escarnio desde el sillón" de las

en la imagen: analizan su papel, el contexto de produc-

imágenes publicadas en los periódicos.

bañistas. Uno mirado rápido no verá más que felicidad.

ción, el contenido, las formas; interpretan, evalúan su

Un ojo atento se fijará en lo ola blanca que cae sobre

valor artístico, etcétera. Susan Sontag no se zambulle

los vacacionistas que huyen sobre la playa, excepto un

sino que permanece en lo superficie. No se preocupo

sueco que corre hacia sus tres niños, y quien -nos ente-

por saber lo que constituye un documento visual sino por

raríamos más tarde- les salvará la vida.
Nos habría encantado escuchar o Susan Sontag ha-

lo que éste dice de nuestro mundo, y su efecto sobre el
público.

la totalidad de su último texto sobre las fotos de Abú

blar de todos estos fenómenos. Ella no se especializaba

"Ella se burlo de los portisonos de lo interpretación

de poner en primer plano no las fotos, sino lo que ellos

en fotografía. Escribió muchas novelas y ensayos_. Su

profundo y se proclamo amante de superficies", escribió

revelan. Así, el sistema y el estado de las imágenes digi-

producción sobre lo imagen fijo se reduce a dos libros

justamente Suson Rubin Suleimon en

Le Monde el 30 de

tales -tomadas por soldados- que muestran prisione-

Sobre la fotografía (1973) y Ante el dolor de
los demás (2002). También hoy algunos artículos, sobre
todo en The New York Review of Books o el New York
Times. Pero su aportación y su influencia son inmensas.
Sobre lo fotografía, traducido a 25 idiomas, es uno de
los raros bes/ sellers del género que ha marcado genera-

dic iembre de

2004. Ella nos recordaba que el ensayo
más célebre de Sontag se titula Contra lo interpretación.

ros humillados corno si se tratara de su perro no le intere-

Se trota de la actitud lógica de una intelectual que se

Estado norteamericano que critica con una violencia rara

y que ama , por sobre todas los

por ese lado del Atlántico. Susan Sontag, que murió de

mera plana del
diciembre de

delgados:

precia de ser eficaz

cosas, "la real idad y la verdad".
partida. ¡Y de qué manero ! Comentar los imágenes de

ventado uno manera de hablar de imágenes, llevada

actualidad, ponerlos en tela de juicio , se ha puesto de

por "oigo inhabituolmenle brillante dentro de su es_critu-

moda. Las dos intifadas, los atentados del

ra", según el crítico literario del semanario estod~niden-

tiembre, la guerra en lrok, la sevicia de Abú G raíb, pero

New Republic,
New York Times.

gado por el

Graíb, aparecido en el

san

per se.

New York Times, recalca la

idea

Ella ve allí el resultado y el reflejo de un

cáncer, q uiso que lo enterraran en París. El título de su

Tenga la razón o no, Susan Sontag ha ganado la

ciones de estudiantes y fotógrafos. Suson Sontog ha in-

se de izquierdo

"Las fotos somos nosotros"

11 de Sep-

ensayo es de aquellos que permanecen: "The Photos Are
Us".

Nosotros, los estodunidenses, somos esas fotogra-

fías.

"Ellas son representativas de la política específico "

norteamericana. ¿De qué son representativas las imágenes del maremoto en Asia?

Leon Wieselteir, interro-

81

�EL CONSENTIMIENTO DE VER
(UN VISTAZO A LA ANTROPOLOGÍA VISUAL)
Ramón Cabrera Salort

Una secuencia de historia

no mostraban de modo total sus usos hasta que no

El término de antropología visual se empleó por primera

fuesen documentados "por el preciso registro cinematográfico".

vez en la década de los cuarenta. Fue precisamente la

Dos años antes, en 1898, el británico Alfred Cor!

antropóloga norteamericana Margare! Mead ( 1994)

Haddon, zoólogo de formación, dirigía una expedición

quien lo propuso 1. Pero aquellos que se han dedicado a

al estrecho de Torres con el propósito de estudiar una

trazar su itinerario histórico le reconocen una mayor anti-

población y su ambiente desde un punto de visto pluri-

güedad y protagonistas de orígenes muy diversos, que

disciplinar, con el empleo, entre otros, del registro cine-

no sólo antropólogos. Es así como, entre otros anterio-

matográfico. Esta expedición es reconocido por algunos

res, desde los experimentos de imágenes sucesivas de

como el nacimiento oficial de la antropología visual. De

un movimiento de Edward James Muybridge o el "fusil

aquí en adelante, se pueden citar los nombres del aus-

fotográfico" de Jules Etienne Marey, en tanto experien-

triaco Rudolf Poch y del inglés Walter Baldwin Spencer

cias de indagación sobre la dinámica fisiológica ósea y

en los primeras décadas del XX, sin que todo esto signi-

muscular del humano y el animal, se levantan los prime-

fique que la disciplina quedara con ello constituida y
aprobada.

ros indicios de una naciente historia de la antropología
visual.
También sería posible citar los primeros filmes de los

Existen, además, ejemplos que no nacieron directamente de la antropología visual como ciencia y a los

Lumiere, documentación visual primaria, que más valió

que hoy se les cita como un paradigma de ésta. Tal es el

en sus inicios como espectáculo de feria y como indicio

caso del norteamericano Robert Flaherty y su

Nanook, el

de avance tecnológico y científico, hasta que con Geor-

esquimal (Nanook of the North),

ges Melies comenzó a cobrar un sesgo artístico. Tanto

cribe minuciosamente

fue el valor prontamente alcanzado por la imagen en

Nanook es el nombre verdadero de un hombre que vive

la

en el que Flaherty des-

vida de una familia esquimal.

movimiento que el Congreso Etnológico Nacional de

en los glaciares y que combate a diario por su existen-

Francia, reunido en París en 1900, aprobaba una resolución relativa a la necesidad de que todo museo de

cia: la captura de la foco, lo pesca del salmón, la construcción del iglú, etc.

antropología contara con archivos de colecciones cine-

Otro ejemplo que pudiera citarse y que no pertenece

matográficas, pues no bastaba con la directa presencia

en forma directa al campo de la antropología es Dziga

de objetos etnográficos (vasos, armas o vestimentas); éstos

Vertov. Este realizador de origen polaco es reconocido
como el padre del documental soviético, y con su concepción del cine-ojo realizó, en 1922, pareja fecha a

1

En un ¡:moje de este texto se lee: "Cuando ploneomos nuestro trabajo de
campo decidimos utilizar activamente el cine y lo fotografío [ ... ]. lo decisión
que tomamos no porece muy trascendental hoy en día [ ... ] Así tuvimos que
esperar casi 25 años antes que nuestro investigación hiciese impacto en lo
disciplino antropológica• (217).

la

de Flaherty, su serie

Cine-verdad (Kino-Pravda).

Su

propósito era que el cine operara como un cine-ojo. Él
mismo se veía como un cine-ojo, como un ojo mecánico,
como una máquina que mostraba el mundo. Su teoría se

83

�funda en la premisa de que el documento visual es ca-

los planos secuencia. El uso del sonido sólo era reco-

plicar el hecho antropólogico. Hernández reconoce va-

parte, pronto los antropólogos comprendieron que ha-

paz de hablar de sí y de revelar realmente la realidad

mendado cuando provenía directamente de la escena

liosas colecciones fotográficas, obra de fotógrafos, no

bía zonas de la realidad cultural estudiada que difícil-

efectiva. Jean Vigo, en Francia, reconocía la importan-

captada, y evitando cualquier trabajo sonoro de pos-

de antropólogos, en el caso de las culturas indígenas de

mente podrían explicarse si no era con imágenes. Ya

cia del testimonio cinematográfico, mas sin pretender que

producción y las manipulaciones de todo género que

México. En cuanto al cine, es del criterio de que no es

luego la propia semiótica citada se encargaría de ir su-

éste pudiera ser un testimonio puro de la realidad y no

ello conllevara. Detrás de tal concepción prevalecen un

sino a partir de los sesenta que puede hablarse de ver-

"un punto de vista documentado".
A partir de 1930 se inicia un uso más decisivo del

criterio "objetivista" de la ciencia y una comprensión ex-

dadera colaboración entre cineastas y antropólogos. Cita

ministrando un aparato de "lectura" más preciso de dichas imágenes.

cesivamente estrecha de las informaciones que pueden

el caso de Guillermo Bonfil Batalla y Alfonso Muñoz, y

Como hablamos de imágenes genéricamente, cabe

cine en el registro etnográfico. Franz Boas, a los 70

extraerse de una imagen y las cualidades previas que

del auge que se vivió en un cine de ascendiente etnográ-

preguntarse cuáles de ellas son las que se constituyen

años y en su última expedición, empleó el registro cine-

ésta ha de cumplir para ello. Por supuesto, también una

fico en los setenta y ochenta del pasado siglo.

matográfico, sin ninguna concesión hacia la estética del

determinada concepción de la antropología y de sus

registro y con el solo propósito de salvar en imágenes

epistemes, en olvido de que esa ciencia siempre estu-

los testimonios de una cultura en declinación, la de

diará al hombre en su dinámica con el mundo y con

Kawakitul, en la Columbia Británica. Tanto Margaret

otros hombres y nunca desde la mirada distanciada y

Mead como su esposo, Gregory Bateson, este último

despersonalizada de un agente externo, extraño a los

la antropología visual, como hemos visto, es una disci-

rada al registro investigativo antropológico. De este modo,

naturalista de formación, utilizaron, con una profusión y

eventos captados. Hoy día ese concepto se pone en

plina bien joven dentro de la antropología, incluso con

a las imágenes que capta el antropólogo de una reali-

prolijidad nunca antes vista en un estudio antropológico,

tela de juicio, de modo que en la producción de filmes

una discutible constitución disciplinar. Para muchos es

dad en estudio se suman todas aquéllas de las proce-

las imágenes filmadas y fotográficas. Con un registro de

etnográficos prolifera un amplio rango de estilos y tipos

acaso sólo un modo de abordaje, una técnica o proce-

de realizaciones.
Para no hacer mucho más extensa esta historia, que

dimiento aplicado en estudios antropológicos. los que

dencias más diversas que puedan añadir nuevas aristas
de análisis y fuentes de información.

así piensan consideran que, dado que se apoya en el

Eso es lo que hace decir a Samain (1995: 19-47)

gaciones de 1936 lograron dar un nuevo sesgo a la

puede continuar recogiendo ejemplos ilustrativos de cómo

cine y la fotografía básicamente, pero sin develar un

que no existe fotografía que no sea por esencia antropo-

dimensión de las imágenes visuales en las pesquisas

se enriquece y se hace complejo el empleo de las imá-

objeto de estudio propio, no es posible otorgarle rango

lógica, y lo que permite al antropólogo español Deme-

antropológicas; pero esto no significó que su acepta-

genes audiovisuales en las investigaciones antropológi-

de disciplina . Vista de tal modo desde un flanco estre-

trio E. Bisset estudiar la problemática del matrimonio en

cas, citaremos, por último, la modalidad de lo que ha

chamente operacional, la imagen se sustenta sólo como

la España actual a través del análisis mediático de la

llamado uno de sus creadores, el antropólogo norteame-

herramienta, como referente de "un algo" que es lo que

transmisión televisiva de la boda de la Infanta Cristina

rias, como ya citamos, que tuvo que esperar 25 años

ricano Sol Worth, el "bio-documental", que no es más

resulta esencial y trascendente. Encarada de ese modo,

de Borbón, o lo que propicia que el mexicano Juan Soto

antes de que su investigación hiciera impacto en la disci-

que el registro visual del propio protagonista del hecho

no rebasa el estatus de documentación secundaria en

Ramírez analice la pornografía desde la foto pornográfi-

plina antropológica; y continúa más adelante diciendo

etnográfico indagado, una visión totalmente contrapues-

función de ilustración. Esto sucede en corresponde~cia

ca. Estos dos ejemplos citados no son para nada excep-

que en 1971 , cuando la Asociación Antropológica

ta a la gélida y pretendida objetividad del filme unicon-

con el predominio logocéntrico del discurso científico,

ción, sino más bien algo común en las investigaciones

Americana celebró un simposio sobre los métodos mo-

ceptual. Esto fue llevado a cabo por Worth en lo que se

también manifiesto en la antropología. la subestimación

de antropología visual de la actualidad, y caracterizan

dernos para usar y analizar cine y grabaciones, las pe-

denominó "El proyecto Navajo", a inicios de los 60, y

de los lenguajes alternativos no verbales ha hecho que,

una de las grandes áreas de aplicación de la antropolo-

lículas de Gregory sobre padres e hijos balineses y iat-

en donde, como él mismo dice: 'ln un bio-documental

incluso, a pesar de vivir en una era audiovisual, la ima-

gía visual, la que se centra en el estudio del sistema

mul se mostraron como ejemplos de lo que podía lograr-

acerca de la cultura del Navajo, el filme debe ser hecho

gen no sea admitida con facilidad como elemento fun-

visual o de la cultura visible de un componente de la

se con tales medios (Mead, 1994: 217). Cerca de cua-

por un navajo. Uno no sólo debe ver cómo los navajos

damental de análisis científico.

cultura humana. En ambos se analiza un fenómeno cultu-

tro décadas después aún se estaba en la tarea de divul-

viven, sino también cómo ellos se ven y ven las estructu-

Sin embargo, disciplinas como la narratología o la

ral complejo que no se agota en lo visual, pero que tiene

gación y demostración del valor de los registros visuales

ras de su vida y del mundo que lo circunda" (citado en

semiótica y, más recientemente, los estudios visuales 2 se

en éste un constructo esencial de significación. De ahí

Galato, 1993: 52). Con esto se erige el valor de la

han encargado de ennoblecer el protagonismo de las

que someter a estudio las imágenes de esas prácticas

mirada del otro sobre sí como referente central de análi-

imágenes en los estudios humanos. Hoy en día, una se-

resulte altamente revelador, en tanto hay facetas de sen-

sis y se contrasta con las nuestras, con la consiguiente

miótica de la cultura esclarece de qué modo toda ima-

tidos que sólo se revelan por medio de lo visual.

relativización de los juicios sobre otras culturas que no

gen €S un texto y cómo la intención del develamiento de

llegado a este punto podría resultar útil preguntarse

sean las occidentales, una razón más para rebatir argu-

sus significaciones acompaña su carácter textual. Por otra

qué imágenes leer y cómo hacerlo. Si aceptamos que

cerca de 25,000 fotografías y miles de pies de película
de 16 milímetros sobre la cultura balinesa, en sus inda-

ción fuera inmediata.
la propia Margaret Mead nos confiesa en sus memo-

en los predios científicos institucionales.
Un caso de enfoque singular de lo que debía ser la
captación de una imagen visual con fines científicos,
desde un paradigma enteramente positivista, puede ilustrarse en este bocelado decurso con el Instituto del Filme
Científico (lnstitut fur den Wissenschaftlichen Film) de
Gottinga. De aquí nació el criterio de filme uniconceptual (difundido como Single Concept Film), entendido
como un registro limitado a un argumento circunscrito a
una particular tarea científica o a un particular interés de
estudio, con la exigencia de que captara el campo completo de lo que se indagaría, con un encuadre fijo, con
la evitación de la diversidad que proponía el lenguaje
cinematográfico, limitando los movimientos de cámara,

84

mentos etnocentristas.
En México, el antropólogo Octavio Hernández, uno
de los estudiosos más interesados en el tema de la antropología visual en el país, ha aclarado cómo la mayoría
de las imágenes que documentan la existencia de otras
culturas se deben más a cineastas y fotógrafos que a
antropólogos, pues el antropólogo se queda por lo general atrapado en una cultura logocéntrica que concede
escaso valor a otros lenguajes, por sí mismos, para ex-

parte del discurso antropológico. Podríamos confesar que
todas, pues lo que hace valiosa a una imagen desde el

Itinerario de análisis

punto de vista antropológico no es que pertenezca originariamente a un propósito de indagación antropológica, sino que la imagen en cuestión sea leída e incorpo-

toda imagen pueda ser leída antropológicamente, deW. J. T. Mitchell (20031 se pregunto y se responde: •¿Qué es, después
de todo, lo que se puede considerar como perteneciente ol compo de los
2

estudios visuales? No precisamente lo historia del orle y la estético, sino lo
imagen técnico y científica, lo televisión y los medios digitales, además de
todos aquellos investigaciones filosóficos en torno o la fenomenología de
la visión, los estudios semióticos de los imágenes y las signos visuales, lo
investigación psicoanalítico de lo conducción escópico, los estudios cognitivos, fisiológicos y fenomenológicos del proceso visual, los estudios sociológicos de lo representación y lo recepción, lo antropología visual, lo
óptico físico y lo visión animo!, etc.• ( 15 y ss).

bemos reconocer que toda imagen está configurada
desde una dimensión tanto sintáctica como semántica, y
que ella, además, deja siempre implicada una dimensión pragmática, pues no es posible olvidar el contexto
comunicativo en que ella trabaja -lo cual también alude a un determinado "locus" -

y el modo en que se

recibe dicha imagen por un espectador dado. El cómo
aludirá, entonces, a estas dimensiones enumeradas y

85

�responderá a los particulares lenguajes de la fotografía

tanto entrenado como general. Estas imágenes y el re-

Las investigaciones de historia del arte centradas en

del diseño profesional corporativo. El resultado esperado

y del cine para develar las maneras de construirse como

gistro que de ellas resulta implican un grado de elabora-

un eje temporal dado estudiaban las obras de arte de

era el registro críiico visual de esos ámbitos urbanos recor-

ción y de pericia narrativa en el antropólogo que hace

determinados autores -aquellos de mayor fortuna críti-

tados por el punto de vista que ofrecían las ventanillas de

mucho más compleja la realización de tal producto vi-

ca- desde los métodos que les brindaba la historiogra-

los camiones. La asunción de tales "marcos" de visión apor-

sual, y que representa una de las polémicas que en la

fía y la iconología; pero no paraban mientes en lo que

taba sociológica y antropológicamente un sesgo caracte-

actualidad se tienen alrededor de los saberes necesa-

tales obras podían revelar de las condiciones en las que

rístico a las miradas de la ciudad y despertaba la atención

rios para la formación de un antropólogo visual.

se producía el arte de determinado periodo, desde la

sobre un paisaje que al transeúnte común pasa inadverti-

imágenes y los sentidos que revela, traducidos pragmáticamente en sentidos "para mí". En la fotografía, el encuadre y la luz se constituyen elementos centrales del
discurso fotográfico; como los planos y el montaje, entre
otros, se constituyen elementos básicos del discurso cine-

Lo usual es que el trabajo de antropología se haga

perspectiva de su productor, con un enfoque antropoló-

por el antropólogo, por un lado, y de otro se sitúe al

gico. Las imágenes serían cuestionadas, pero con la

do, aunque tal vez configure de forma inconsciente su imaginario citadino.

profesional de la imagen, que es quien capta lo que al

particularidad de que tales cuestionamientos se realiza-

Estos dos ejemplos de investigación en proceso breve-

primero interesa. Pero tal dicotomía muestra a la postre

rían desde la peculiar mirada de sus creadores4 . Amén

mente expuestos son indicativos de los amplios márgenes

sus falencias, en especial porque centro la interdiscipli-

de la revisión minuciosa de las reseñas y críticas de arte

de aplicación que puede reservarse a la antropología vi-

nareidad necesaria a estos estudios en una competen-

de las ediciones dominicales del periódico

cia no bien compartida entre antropólogos y técnicos de

de la revista

matográfico. A su vez, las imágenes derivadas tanto de
uno como de otro medio han de ser encaradas como
totalidades de sentido, o sea, como textos. El chileno
Lorenzo Vilches lo afirma del siguiente modo: "Las imágenes en la comunicación de masas se transmiten en
forma de

textos culturales que contienen un mundo real o

posible, incluyendo la propia imagen del espectador.
Los textos le revelan al lector su propia imagen" (Vilches,
1983: 9).
Ahora, como bien prosigue Vilches, la producción
de imágenes implica la existencia de un juego textual
que comprende el conjunto de formas y técnicas que
manipula un

autor,

la puesta en escena del producto de

ese trabajo del autor que es el

texto

propiamente dicho

y, por último, el modo en el que se le recepciona, que
da lugar a las imágenes del texto, o las múltiples y diversas versiones de los usuarios del texto, sus

lectores.

Las

El Tiempo y

sual. En el campo de las humanidades, ésta posee infinitas

en los noventa, eran sus

atribuciones. Recordemos junto a Gombrich que las huma-

grabación, que no se resuelve, por demás, como una

propias obras las que serían interrogadas antropológi-

nidades son tales porque se ocupan de seres humanos, son

simple sumatoria de funciones. Esto es lo que hace afir-

camente para develar grados de significación en cuanto

productos de hombres hechos para hombres (siempre in-

mar a Élida Moreyra que "no se alcanza a entender que

a: modos de percepción y categorización del mundo;

cluidas las mujeres). "Existen para provocar, de un modo u

de la suma investigación+ puesta en imagen no necesa-

normas de comportamiento y de pensamiento; niveles

otro, alguna reacción humana: placer, temor, instrucción,

riamente va a surgir algo que el investigador serio consi-

de personalización en lo realizado, y códigos visuales y

comprensión, admiración, veneración, por nombrar unas

dere construcción del conocimiento, ni el técnico un pro-

plásticos elegidos para la materialización de sus pro-

cuantas. Toda reacción semejante, por general que sea, en

ducto audiovisual valioso" (Moreyra y González, 2002:

ducciones. Todo esto, a su vez, se contrastaba con la

mi interpretación no es un hecho objetivo, sino subjetivo; es

2). A no dudar, en la competencia del antropólogo debe

mirada del observador (perspectiva eticl, identificando

un tipo de experiencia al que tenemos acceso privilegiado

considerarse el dominio de los modos de producción y

como tales a historiadores del arte' críticos , curadores ,
sociólogos, psicólogos, semiólogos u otros especialis-

porque también somos humanos" (Gombrich, 1993: 15).

tas, con lo cual se estructuraba una visión totalizadora

za para argumentar eso.

lectura de las imágenes.

imágenes que empleará el antropólogo, si éstas han sido
hechas por otros, si él no fuera su autor, se volverán
antropológicas por el modo en que éste hará uso de
ellas, por la manera en que él desgaje de ese determi-

logos visuales concretan su trabajo en un filme, éstos se
manejan, básicamente, con dos tipos de imágenes: de
exploración o de exposición . Las imágenes de exploración son registros que se emplean como borradores, cuaderno de trabajo para uso personal e interno, en donde
lo grabado, de preferencia en video por su comodidad
e inmediatez, sigue un tiempo y una sucesión ~e registro
real sin otras intenciones discursivas; lo que Elida Moreyr~ (2004) denomina como "el material para el trabajo concreto, y de donde se partirá para analizar datos,
discutir estrategias y reformular la hipótesis planteada
originalmente según el respectivo proyecto de investigación manteniendo una referencialidad constante con el
bas~mento teórico a que responde". De otro lado, con

Es innegable la ampliación incesante del campo de pro-

Bibliografía

vantaba, en medios profesionales de la antropología,

ductos culturales de la visualidad, con el compromiso

perplejidad y dudas; pues la imagen constitutiva de la
investigación no era la clásica captación de un hecho o

dopoguerra al biodocumentaria. Roma: Universitó La Sapienza.

estudio. La antropología visual se muestra como una dis-

evento etnográfico típico, sino las elaboradas imágenes

Gombrich, E. H. ( 1993). 'En foco las artes y humanidades', en Tributos.

ciplina que permite, por su propia juventud académica,

de la producción simbólica contemporánea.

Golato, Máximo (1993). L'antropologia visua/e americana da/ secando

Versión cultural de nuestros tradiciones. México: Fondo de Cultu-

una flexibilidad de aplicaciones y de cruce de saberes

Otro tanto podría decirse de la intención de construir un

de resultados insospechados.
Referiremos de forma muy breve cómo la antropolo-

itinerario visual crítico del diseño funcional de la ciudad de
Monterrey desde la ventanilla de los camiones, que es el

gía visual arroja una nueva perspectiva de análisis en

asunto de la otra investigación citada. Los orígenes de este

dos investigaciones: una tesis doctoral sobre las artes

indagar los reconocía su autor en una exhibición de diseño

plásticas colombianos en los noventa; y una tesis de

alternativo (popular) titulada "Sensacional de Diseño", ex-

maestría en Difusión Cultural que se centra en el estudio

puesta en el Distrito Federal, y de la cual desgajaba la

visual del diseño funcional (imagen para la comunica-

preocupación investigativa de mostrar en un ambiente de

Moreyra, Élida y José Carlos Gonzólez 12002). 'AntrofX)logío visual", en

ción) de uno ciudad contemporánea, Monterrey, desde

mezcla y pastiche tales diseños, junto a otros provenientes

Fondos de Escritorios /\rqueológicos, http://www.antrop:ilogio.oom.ar

la mirada que recorto la ventanilla de los camiones.

do tanto por los sujetos filmados como por un público,

Visuales de la UANL.

J

ra Económica.
Mead, Morgaret 11994). Experiencias persono/es y científicas de una

antropóloga. Barcelona: Paidós.
Mitchell, W. J. T. 12003, noviembre). ' Mostrando el ver: una crítico de la
cultura visual', en Estudios visuales l . Madrid.
Moreyra, Élida (2004). ' Focolización y punto de vista en antrofX)logío
visual', en http://www.antrofX)logia.cam.ar/

Sama in, E. 11995). 'Ver e Dizer no Tradi~éio Etnográfica: Bronislaw Mali4

como afirmo la especialista citada, puede ser observa-

86

antropología visual en esta investigación fue una nove-

cada vez más creciente de disciplinas diversas en su

Ambos investigaciones son dirigidos fX&gt;r el autor de este trabajo. Uno es uno
investigación doctoral de Oiga Lucía Olaya Porra, de Colombia, desenvuelta
fX&gt;r el Instituto Superior de Arte, en la Habana, Cubo; y la otra, una investigación de maestría de Fernando Moteas, desarrollada fXlr la Facultad de Artes

sultante de una investigación antropológica previa y que,

Tomar la propia obro de arte como documento de
dad que, como la propia autora pudo comprobarlo, le-

las imágenes de exposición se persigue construir un texto de intenciones narrativas visualmente organizado, re-

La antropología visual es una disciplina de indudable rique-

desde estas dos fuentes.

Investigación con antrop_ología visual: dos
experiencias en proceso3

nado texto una imagen que se leerá de forma dominante
desde un sesgo antropológico. Pero cuando los antropó-

Arte en Colombia,

En antrofX&gt;lagía, las estudios se hocen desde dos enfoques bósicos: en uno
se privilegia lo perspectiva del actor (enfoque emic); en el otro, la del observador (enfoque etic). Por la general, en las estudios antrofX&gt;lógicos ambos se
combinan.

nowski e a Fotografía', en Horizontes Antropológicos 2 119-47).
Porto Alegre: UFRGS.
Vilches, Lorenzo 11983). la lectura de la ima9en. Barcelona: Paidós.

87

�LO QUE DES/APARECE EN LA FOTO
Enrique Ruiz Acosta

Los fotografías son in¡ustos, terriblemente limitados,
ese/ovos de un instante perpetuamente quieto. Uno

fotografía es como uno estatua: copio de engaño,
consuelo del tiempo.
Jaime Sabines, Moltiempo

Estas fotografías fueron tomadas a principios del siglo 'ti.,
probablemente en un Monterrey modesto, regional, campirano, tal vez con la intención de conservar la memoria de
un ser querido recién fallecido, y mitigar así un poco la
pérdida irrevocable. Pero desconocemos estos motivos. Frente a la fotografía sólo podemos elucidar y configurar algunas ideas que nos permitan otorgar sentido y explicación al
atractivo que esta imagen ejerció sobre el fotógrafo, el
doliente y, ahora, sobre el espectador contemporáneo.

Hay algo en estas fotografías que resulta atractivo y
disonante al mismo tiempo, algo que perturba. Pertenecen a un conjunto de cerca de 50 fotografías del patrimonio de la Facultad de Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Nuevo león. Fueron donadas por
Aristeo Jiménez, quien las encontró en un mercado de
pulgas de Monterrey. Son para otros un hallazgo extraño y accidental, en espera de ser valorado como objeto
y como documento.
Todas las fotografías son en blanco y negro. la mayoría de ellas miden 5 x 7 pulgadas. En el conjunto hay
fotografías de:
1] Niños fallecidos ( 17).
2) Adultos fallecidos (12).
3) Ceremonias funerarias de personajes de la vida
pública de Nuevo León, todas con fechas y firma (Sondova/ Fot. Monterrey ).
4) Diversas (un fusilamiento, un cristo, una foto de
estudio de lo que parece ser una familia , con la firma

89

�Sandoval Fot., tres fotos de un niño al parecer hidrocefá-

nidad de conversar telefónicamente a propósito de este

lico, etc.).
Algunas de las fotografías están fechadas dentro de

trabajo.
Estamos frente a un tipo de fotografía inusual, no con-

un rango que va desde el 12 de julio de 1902 hasta el

vencional, que sin embargo tiene la influencia de la foto-

3 de julio de 1930. Sin embargo, todas las fotos de
muertos carecen de datos, además de que no tienen el

grafía de estudio.
A decir de Berger ( 1975), la tradición pictórica de

tradicional margen blanco del papel, sino que son im-

Europa de 1500 a 1900, sobre todo la que se relacio-

presiones de contacto, probablemente de negativo de

na con la pintura al óleo y con la representación de la

lo que nos sugiere que eran prue-

riqueza, el poder y la distinción de clases, generó un

vidrio, descuadradas,

bas o impresiones de uso particular del fotógrafo. Mu-

modo de ver que en nuestros tiempos se ha continuado a

chas presentan signos de deterioro, debido a la hume-

través de cuando menos tres modelos de representación:

dad o-a que la emulsión se ha desprendido del papel.

el desnudo femenino, el retrato aristócrata y las alego-

Una parte importante de estas fotos, pensamos, se

rías mitológicas e históricas, que devinieron poco a poco

realizaron afuera de las casas donde vivían los familia-

en la fotografía erótica femenina y la publicidad, la foto-

res del difunto, para usar la luz de día. En casi todos los

grafía de eventos sociales y de personajes "importan-

casos se ha colocado un tapete, una sábana blanca, un

tes", y la fotografía de periodismo, respectivamente.

paño negro o un rebozo en el piso y en el fondo de la

Al aparecer la fotografía a mediados del siglo XIX,

a dar un ambiente de informali-

rápidamente se apropió del papel que tenía la pintura a l

dad, de improvisación, opuesto a los recursos esceno-

óleo hasta ese momento, y generó resultados con las

lo que contribuye

foto,

gráficos de un estudio de fotografía. Ello permiten ver

mismas fórmulas, pero más rápidamente y, sobre todo,

parte de las casas (¡acoles, casas de adobe o sillar con

con más "objetividad" . Desde sus inicios la foto usó los

el recubrimiento deteriorado, tejabanes) donde habitaban los fotografiados.
Los cadáveres yacen en ataúdes sencillos, en camas

modos de ver del

pasado, ante lo cual los pintores res-

pondieron con obras que abordaban otra semántica y
otra pragmática, dando origen paulatinamente al arte
Sin embargo, las fotos de muertos son diferentes, ya

ridad y de modernidad que posteriormente sería el deto-

bebés, casi todos visten de blanco, con gasas y tules, y

contemporáneo.
Brevemente dicho, la fotografía copió los esquemas

que se trata de una extraña combinación de nociones

nador del crecimiento urbano desorbitado. Para estas

en algunas de las fotografías los adultos participan to-

de representación de la pintura al óleo para resolver

como el formato del estudio fotográfico, el deseo pers;

fechas había casi tres mil autos en circulación y once

mándolos en el regazo, o en sus brazos, o aquéllos apa-

parte de sus tareas, dentro de las cuales estaban los

nal de los recuerdos, el registro concreto del evento so-

cines, según describe el libro

recen acompañados de otros niños. Es frecuente la abun-

retratos. Es fácil identificar las semejanzas entre una pin-

cial, la mirada del ser (y del no ser), etc.

dancia de flores, como sucede en estos casos; sin em-

tura al óleo académica y una fotografía de estudio.

pueblo, de Rodrigo Mendirichaga, publicado por el
ITESM en 1985.

o en mesas cubiertas con una tela . En las fotografías de

bargo, no siempre son arreglos especiales, sino plantas
de macetas, acomodadas por ahí.
Es interesante que parte de estas fotografías nos muestran a los difuntos en posturas no de reposo (la tradicional horizontalidad de los muertos), sino de" normalidad",
como si estuviesen vivos, sentados o de pie.
No podríamos afirmar que estas fotos fueron hechas
por Sandoval ni que sean parte de una práctica extendida, pero sí podemos decir que este conjunto, en lo que
se refiere a las fotos de difuntos, tiene gran cantidad de
elementos en común: la composición equilibrada y la
figura central, el uso de fondos y de muebles, y el nivel
económico de los fotografiados, entre otros.
¿Quién fue Sandoval? Nos referimos a Don Jesús R.
Sandoval, quien inició sus actividades en la ciudad en
1896, y que fue considerado fotógrafo de familias acomodadas y políticos de la época. Su hijo, Raúl R. Sandoval, desarrolló también la misma actividad a partir de
1927, al igual que su nieto, con quien tuvimos la oportu-

90

La reflexión que planteamos en este escrito tiene que
ver con estos sentidos, pero también con otras estructuras y otros significados, como se verá más adelante.
A principios del siglo XX, la población de Monterrey

Los cuatro tiempos de un

Es de suponer que, al igual que sucede hoy, la ciudad tuviera en aquellos días diferentes ritmos y distintos
aconteceres. Lo moderno que emergía se presentaba al

era de apenas un poco más de 62 mil habitantes, mien-

lado de lo premoderno, ya fuera en la forma de cons-

tras que la del país era de aproximadamente 13 millo-

trucciones, vehículos, medios de comunicación o vesti-

nes. Las principales industrias, como Fundidora Monte-

mentas, en lo que siempre ha sido una tónica de las

rrey, Vidriera Monterrey, Cementos Hidalgo y Cervece-

ciudades latinoamericanas: el contraste.

ría Cuauhtemoc ya se habían establecido para estas

Tal vez la idea de la fotografía, tecnología "moder-

fechas, o estaban en proceso de hacerlo. Los tranvías

na" en este contexto, fue una respuesta al deseo de con-

verdadera

eran tirados por mulas, y pocas casas contaban con el

servar una

servicio de agua potable y drenaje. La Revolución casi

do sincréticamente su sentido mágico, inexplicable pero

no tocó estas tierras, hasta que Carranza y la eferves-

pleno, pues se puede compartir como una experiencia
visual.

cencia coahuilense la obligó a hacerlo. El periódico de
mayor circulación era

El Porvenir,

imagen del ser querido, invocan-

y una estación de ra-

dio aparecía, la XEH. En total se contaba con cinco
hospitales. Para la década de los treinta, la población
económicamente activa era de 25 mil individuos en la
industria. Se introdujo el gas con el apoyo de una com-

Nunca conformes con el simple nivel de nuestras percep-

pañía texana, y en general se vivía un clima de prospe-

ciones, sabemos que estamos expuestos a múltiples niveles

91

�formación, pero también transformando esta informa-

Éstas son fotos que en nuestros días no están conven-

distinguen este tipo de fotografías. Hay que notar de

No es posible "leer" una imagen (es decir, un texto) si

ción y regenerándola.
Si interpretamos correctamente, podemos entonces apo-

cionalizadas, lo que estimula la producción de múltiples

nuevo el gran parecido que tienen con las pinturas al
óleo.

no lo hacemos en su contexto. Sólo existen los discursos

yar nuestra idea de que las fotos de muertos son un proceso

mente mayor impacto y fuerza que otras temáticas, pues

B. Un tipo de actividad distinta la practican en Fran-

cuando adquirimos los sentidos que los componen en la

atípico dentro del quehacer fotográfico (quehacer identifi-

estimulan la curiosidad o el interés de saber qué hay

cia quienes asisten a clubes o asociaciones de fotógra-

cado en categorías que explicaremos más adelante, siguien-

detrás del acto de fotografiar lo muerto. Ése es el carác-

fos aficionados. A la vez que es un pasatiempo, las prin-

do a Bourdieu), y que sus contenidos adquieren un sentido

ter perturbador al que nos referíamos.

cipales preocupaciones de los aficionados son lograr un

de interpretación de la realidad, que corresponden también a otros tantos niveles de construcción de la misma.

cultura que los genera.
Así, nuestro saber es siempre limitado por nuestro

interpretaciones y especulaciones. Contienen potencial-

especial, cultural, que no se limita a describir, sino que

Estas fotos nos obligan a detener la mirada cuando

aquello que nos es familiar, sea porque hemos crecido

sugiere nuevas interpretaciones. Su sentido no es simple-

notamos que hay algo singular, algo diferente. la idea

una fotografía

en grupo o porque hemos desarrollado alguna capaci-

mente referencial, sino que obliga al observador a trasla-

de la muerte nos toma por asalto y nos revela nuevos

posición, el colorido o las formas. Esta práctica, a decir

dad para decodificar algo que nos haya resultado aje-

darse a otras reflexiones, que pertenecen quizás al terreno

contenidos. Nos abre la puerta a identificar, buscar y

del autor del estudio, está influida por la creencia de

de lo filosófico o de lo metafísico.

encontrar motivos, razones, realidades diferentes, que

que la foto es el arte que busca la armonía entre compo-

lotman ( 1993) afirma que el lector no descifra los

expliquen el carácter de lo fotografiado. Sin ser objetos

sición y belleza para estimular la contemplación y el pla-

nimo dos veces, y por lo tanto provoca en su lectura

textos, sino que trata con ellos, lo cual implica que el

artísticos contemporáneos, estas fotos son portadoras de

problemas de interpretación divergentes, que tienen que

lector tiene diversas formas de acercarse a un texto, y

un significado que conmociona y desata nuevas inter-

cer estético (paisajes, bodegones, rascacielos, pájaros, etc.).

ver con la recodificación, los cambios en los puntos de

por supuesto, de usarlo, tanto para leerlo como para

pretaciones y reacomodos de sentido.

vista y la combinación de diversas interpretaciones.

redefinir su situación personal, para reelaborar la inter-

Hagamos ahora una breve referencia a un estudio

pretación de su contexto, o inclusive para generar nue-

sociológico de Bourdieu sobre la fotografía, con la fina-

nen de la luz, y de las posibilidades de construir espacios formales y discursivos sobre la superficie del papel.

connotaciones que las constituyen: la lectura de lo his-

vas informaciones.
lo usual es que la lectura de un texto o de un discurso

lidad de fundamentar los conceptos de estereotipo y convencionalidad en la fotografía.

Su preocupación tiene que ver con explorar posibilida-

tórico se suma a la lectura de la vestimenta y del am-

entender. Sólo alcanzamos a vislumbrar los sentidos de

no o extraño.
Todo texto (y toda imagen) está codificado como mí-

las imágenes son saberes, en tanto que aprehenden en su representación las diversas denotaciones y

dominio técnico y tecnológico por una parte, y obtener

C.

bella,

con temas que destaquen la com-

Un tercer tipo de práctica es el que realizan los

que reconocen que los problemas de la fotografía devie-

implique el uso de diversos códigos, con lo cual no se

Dicho estudio parte del principio de que el uso de la

des y limitaciones del lenguaje fotográfico específico. A

biente, al igual que a la interpretación de la concien-

espera que se realice una decodificación pasiva del texto,

cámara fotográfica es un hecho socialmente extendido.

ellos, el autor les llamo transgresores, en tanto que reali-

cia de los ojos del fotógrafo, y a la individualidad de

sino una activa interpretación, es decir, una recodificación

Como tal, es susceptible de ser investigado. De la lectu-

zan revisiones de las formas de ver de la fotografía con-

lo fotografiado, así como a la particularidad del ins-

que implica que el mensaje se reconstruya a partir de la

ra inferimos:

vencionalizada.

tante en que fue hecha la fotografía. No son saberes

interpretación, por lo que los"errores" son frecuentes y perma-

A.

la práctica fotográfica más usual es también la

Ahora bien, las fotos de muertos, según estos crite-

nentes. Mejor dicho aún, los errores son la esencia del

más eventual. En cada familia urbana del contexto fran-

rios, obedecen a criterios convencionales, tanto por la

to. Es algo que parte de un conjunto de significados

proceso comunicativo, de tal forma que la comprensión

cés investigado por Bourdieu ( 1989) se encontró cuan-

solemnidad del hecho como por el orden de los elemen-

específicos, pero que desarrolla complicadas relacio-

incompleta, parcial o equívoca del texto que llega a nues-

do menos una cámara fotográfica, lo cual habla de una

tos fotografiados, estructurado como una pintura al óleo.

tra percepción es lo que posibilita la recreación de los sig-

práctica ampliamente extendida, pero que se realiza sólo

Pero el documento resulta atípico (perturbador, decía-

nificados y la adición de otros nuevos.

en ocasiones especiales, en fiestas y reuniones familiares.

mos antes), por la inclusión innesperada de la visión de

absolutos ni universales, sino individuales y de contex-

nes con el contexto, y que por lo tanto crece en complejidad continuamente, siendo portador de cierta in-

92

la fotografía de un bautizo, por ejemplo, implica que

lo muerte.

los protagonistas aparezcan de frente a la cámara, son-

Según Jakobson ( 1963), la función esencial del sig-

rientes, situados en el centro del plano fotográfico, de

no es comunicar ideas por medio de mensajes. Pero,

cuerpo entero o de plano medio, asumiendo una pose

¿qué es un mensaje? Él lo entiende como el resultado de

acartonada y formal, demostrando la solemnidad del

un conjunto de significaciones que proceden de diversas

asunto. Dicho de otro modo, la foto que más frecuente-

fuentes que se definen a través de las funciones lingüísti-

mente se practica es la foto que sirve para perpetuar la

cas. la suma de todas ellas da por resultado el mensaje.

trascendencia de un evento significativo para la familia.

En este caso, lo que una foto representa tiene que ver

las fotos que rompen con estos esquemas, con una

con su capacidad de mostrar, de evocar, de volver a

actitud desenfadada o de juego, sólo comprueban que

presentar algo que está ausente físicamente de nuestra

el sentido solemne existe, y que puede ser quebrantado,

percepción, tal vez para siempre, como puede ser la

generando un disparate antisolemne.

vida o el tiempo; el instante de la fotografía es el instante

Por otra parte, los fotógrafos profesionales serían

evaporado sin regreso. la fotografía "comunica" porque

aquellos que, a diferencia de los inexpertos de la fami-

está construida con el mismo código con el que nuestro

lia, tienen los recursos necesarios paro representar la

ojo ve e interpreta la realidad.

elegancia estilizada del evento social, como es el caso

¿Hasta dónde podemos interpretar lo que el fotógra-

de la fotografía de una boda. Resaltar la belleza, usar

fo quiso comunicar? la composición es importante por-

maquillaje y peinados especiales, ponerse vestidos de

que los esquemas visuales ilustran nuestra relación con el

una única ocasión, tomar una pose, son elementos que

mundo: cierto halo de luz, efectos del vestido y de la

93

�sábana, colocar al centro de la imagen lo más atractivo
para el fotógrafo, nos inducen a pensar en visiones religiosas, dado nuestro contexto occidental católico. Pero
también interpretamos de acuerdo a lo que sabemos del
evento. Por ello, el momento en el que el fotógrafo accionó el obturador es quizás aquel que, a su parecer, le
permitió captar lo emotivo.
Nos conmueve reconocer que la difunta era joven,
como también nos impacta verla acompañada de sus
iguales, sean ellos sus hermanos, sus primos o sus amis-

tades. Nos perturba el hecho de que los vivos posan al
lado de los muertos, compartiendo un último momento,
tocándose con sus divergentes temperaturas, sin posibilidad de escucharse entre ellos.
No conocer nombres ni situaciones geográficas o sociales de los que aparecen en la fotografía sólo acentúa
el poder de evocación que tiene la imagen hacia la
intrascendencia de la vida; o la multitud de acontecimientos de los que somos ignorantes; o el desasosiego
que produce pensar en cómo se muere.

Barthes ( 1995) propone un estudio de la fotografía
amplio, diversificado, complejo, en su libro

lúcido.

lo

aquello que puede ser nombrado y que no resulta peli-

Su análisis inicia enfatizando que la fotografía es

groso para nuestra estabilidad. Así, vemos todos los días

luz, registro de luz, huellas sobre una superficie sensibili-

miles de fotografías que no nos inquietan, sino que nos

zado. Éste es el mismo principio con el cual funcionan

complacen, porque nos muestran lo que queremos ver,

nuestros o jos. Sabemos de los objetos,

y de la realidad,

porque podemos percibir la forma en que la luz incide
sobre ellos y viaja hasta nuestros ojos.
Así que una foto es una prueba de que la
Esta foto y las otras son documentos que conservan un
estilo propio de su época. Como todo lo vivido, es posible
sentir nostalgia, y

la foto tiene un peso enorme en este sen-

tido. Como objeto, como papel impreso, es atractiva en
tanto que

conservo

la cultura que la generó. Podríamos

decir que estas fotos son delicadas manipulaciones de luz
y sombra en condiciones difíciles, por ser hechas en espacios abiertos. Pero también reconocemos ahí elementos que
sirven para reafirmar la realidad (aquello que nombramos
realidad), la identidad o la pertenencia a un grupo.
Ante un espacio en blanco nuestras posibilidades de
comunicación se ven reducidas casi a su mínima expresión . lo mismo sucede con una pintura abstracta, por
ejemplo, que exige de nuestra parle la exploración de
otros códigos para comprenderla . lo caótico nos desconcierta y nos hace abandonar el intento de leer. Sin
embargo, con la fotografía esto no sucede. Nuestros
ojos recorren con una rapidez asombrosa todos los contrastes de tonalidad en el papel, reconociendo lo que
ahí está representado. Esto facilita y garantiza un nivel
de comunicación primario. Buscamos ávidamente ver lo

que ya sabemos que existe, para confirmar y reafirmar

convierte en información o en significados culturales. Es

cámaro

lo que ya sabemos que es la cultura, porque es trivial,
simple, son vacilaciones.
Sin embargo, esta actitud de lectura puede verse

realidad

perturbada por el

punctum, que

es como un pinchazo,

existe o, mejor dicho, de que existió en el momento en

una incomodidad, una casualidad, una herida que emer-

que fue registrada. Al ver una foto, percibimos las hue-

que las cosas son, o siguen siendo.
Es en este devenir donde se interrumpe el flujo, por-

ge y aparece sin que uno pueda anticiparla . Es un deta-

llas de la luz que iluminó lo representado. Vemos lo que

lle, en algún momento. Es fulgurante y tiene carácter ex-

la configuró y lo que existió en el pasado y que ahora ya

pansivo. Remite a recuerdos, a vivencias, a asociacio-

que nos enfrenta a una situación extraña. la joven del

no existe, en tanto que el tiempo transcurre irrevocable-

nes de imágenes inexplicables.

centro aparece sentada, pero no está viva. Nos sacude

mente. Ésa es la

y nos detiene.
Es posible ir sumando sentidos que expliquen la foto-

realidad que reconocemos.
spectotor, dice Barthes, recuperamos y comprendemos la mirada del fotógrafo, del operotor, como

porque para cada quien es diferente. Revela un deseo

grafía de muertos, en oposición a la foto con seres vivos

él lo llama. Podemos ver la mirada del otro gracias a la

que no está codificado, que no tiene nombre y que inco-

y el festejo de los eventos de la vida .
Se reconocen así, a través de la propia cultura, mu-

química que nos revela la imagen. Sabemos lo que vio

moda, que trastorna. Es tajante, pero recala en una zona

aquel que presionó el botón del obturador de una cáma-

incierta de uno mismo. Por eso, para ver bien una foto,

chos significados implícitos, que pueden parecer obvios

ra. Su importancia no es que haya tomado la foto, sino

es mejor la subjetividad absoluta que se consigue me-

o evidentes.
Esta foto y otras semejantes son construcciones deli-

que estaba ahí, frente a lo fotografiado.

diante un esfuerzo de silencio.

Vemos, pero más que eso, sentimos, notamos, pensa-

Una foto, entonces, da más de lo que se espera de ella.

beradas, fragmentos de cultura, documentos o testimo-

mos la singularidad, la pesadumbre, la nostalgia de lo

Revela una esencia, una verdad: permite ver lo que no está

nios de un ser querido, presentándolo en su momento de

que ha sido fotografiado. Reconocemos lo que conoce-

ahí. Es decir, la particularidad de un ser, el afecto que sen-

despedida, de su desaparición definitiva, como si en su

mos cuando exploramos una foto, siempre con una cu-

timos, lo irremplazable de una vida, la pérdida dolorosa.

Como

cuerpo aún fluyera la vida, aparentando lo que no se

riosidad mediana, general, en lo que Barthes llama la

puede ocultar.
la foto cumplirá una función de fetiche para los que

actitud de

amaron o respetaron al muerto, y tomará el lugar del

studium.

El

punctum no puede ser colocado deliberadamente,

oculto, algo que no ha sido asimilado del todo, algo

Una foto es a la vez trivial (todo mundo ve algo similar)

Es afanosa pero sin agudeza, y per-

y singular (una emoción que sólo pertenece a uno). Es algo

mite leer los mitos del fotógrafo, fraternizando, pero sin

que nos sacude, nos mortifica, nos inquieta. Algo que trata-

llegar a creerlos del todo. limita el efecto de la foto, la

mos con indiferencia hasta que explota frente a nosotros.

ausente.

95

94

�Vemos uno foto como uno "emanación" de luz del
referente, ese que ha estado ahí realmente, frente o los

a la muerte: el cese de la conciencio y la parálisis del
corazón.

ojos de quien tomó lo foto, al igual que los royos diferidos de uno estrello que ya no está donde la vemos. Su
poder de autentificación está por encimo de su poder de

111.

representación.
Una foto está llena, abarrotado de lo que fue. Nos
lo muestra y no puede ser negado . No hoy puri ficación ni catarsis. Barthes concluye: es la inmovilización
del tiempo. la foto es violenta porque no se formo

Sólo lo muerte se basto o sí mismo.

Se alimento de sus propios excrementos.
Tiene los ojos encontrados, mirándose entre sí perpetuamente.

¡Y el amor! El amor es el aprendizaje de lo muerte.
Jaime Sabines, Moltiempo

llenando a fuerzas la vista, sin dejarnos transformarlo

que nos horroriza. No hay nada que decir. Porque todo
foto es uno catástrofe que ya ha tenido lugar. Es un signo

joven del lado izquierdo en la primero foto (¿o así los
imagino?), aparecen penetrantes, inquisidores. Semejan-

como los recuerdos, paulatinamente, sino de golpe,
o rechazarlo.
la foto contiene la muerte llana y banal. Eso es lo

los ojos de mi abuelo paterno, parecidos a los del

tes también a los ojos de un amigo que perdió a su
padre en un accidente. Ése es el

punc/um inicial.

Afirmábamos al principio del texto que las fotos de muertos

tro de este joven, sereno, permite asomar una rabia con-

son una extraña combinación de diversas intenciones: lo

tenida, uno profunda molestia con

foto de estudio convencionalizado pero conmovedora; el

modidad que viene del desconcierto, del desasosiego y

la muerte, y una inco-

documento social de uno época; la idea de lo trascenden-

lo desorientación que produce lo irreversible. Hay algo

la suma de todos como especie, condenados a sucum-

cia-intrascendencia del ser en el contexto mágico o religio-

en su mirada que está desviado. luego este

so; y la ideo de la foto como uno representación que se

irradia a la joven de la derecha, que es de nuevo otra

bir. Pero la foto no sabe decir lo que nos da a entender.
Es uno imagen demente, barnizada de realidad, oigo
desesperadamente inerte y sin embargo disponible, con
lo que uno se embelesa, viajo, escruta, se impresiono.
Hasta aquí Barthes.
Nosotros diríamos que la foto que estamos analizando es una suma inefable de muertes, propios y ajenas.

mueve entre la apariencia y la realidad.
Barthes permite la posibilidad de horadar un comino

la adición histórica de la tristeza.
Y, por último, el puño del hombre que está al fondo,

ciones y conceptos que se resisten a abordar nuestra
conciencia. la foto es un vehículo que nos transporta o

indiferente ante la muerte de los que no se sienten ase-

lo oculto, a lo que significa porque se esconde, a lo que

diados por ella.

funciona como una revelación. Y sin embargo, el caudal

y hacerlo valer como una fuente documental. Así, esta

significado final, no puede ser nombrado.
Estas fotos nos mueven, nos desubican, nos detienen,

claro, el miedo que hemos cultivado desde pequeños

evocación, ahora de mi abuela materna . Su mirada es

que contribuye contundente a percibir el aire austero e

de imágenes, el recuento de los datos que despiertan, el

foto es la puerta abierta a lo que, por fin, aparece

punctum se

para el hallazgo personal, para la clarificación de no-

Por eso nos resulta perturbadora.
Con Barthes es posible explorar el mundo interior,

Resulta terrible que no estamos preparados para la
muerte, más allá del tenue escudo del catolicismo.

Bibliografía

Barthes, Rolond (1995). Lo cámaro lúcido. Noto sobre lo fotografío. Comunicación. Barcelona: Poidós.
Berger, John (1975). Modos de ver. Comunicación Visual. Borcelono:
Gustavo Gili.
Baurdieu, Pierre (1989). Lo fotografío. Un orte intermedio. México: Nuevo Imagen.
Jakobson, Romon (?). Fotocopio sin dotos. Traducción del original: Essois
de linguistique générale (1963). Cop. XI. París: Editions de Minuit.
lotmcn, luri M . ( 1993). "lo semiótico de lo cultura y el concepto de texto•, en

En fin, tratamos de nombrar lo que no es nombrable.
Tratamos de hablar de

da entre todos, de la incertidumbre.

El ros-

lo intrascendente, de

imperioso de la propia muerte, de

propia muerte, de nuestra preocupación, de lo que ron-

la

nitidez de los rostros, o de la

luz de la difunta, pero de lo que hablamos es de la

Escritos 9 ( 1993, enero-diciembre). Centro de Ciencias del lenguaje.
Mendirichoga, Rodrigo (1985). los cuatro tiempos de un pueblo. Nuevo

León en lo historio. México: Instituto Tecnológico de Monterrey.

nos hacen reflexionar.

97
96

�EL CINE DE KORINE
Jano Mendoza

Harmony Korine es uno de los d irectores norteameri-

sus casas, se cambió de país, prendió fuego a otro de sus

canos en verdad originales, es decir, poseedor de una

hogares y desapareció.

poética propia y, por lo tanto, de todo un universo regi-

Se inscribió en el quietismo; nadie sabía dónde an-

do por su tiempo y su lenguaje. Se convirtió en una jo-

daba, qué planeaba o a quién estaba ligado; única-

ven celebridad a raíz de su guión

Kids

(Larry Clark,

mente se tenía certeza de su transitar por las drogas.

1995); después él mismo dirigió un par de notables lar-

Quebró su retraimiento sólo para aparecer una noche

gometrajes

-Gummo (1997)

y

Julien Donkey-Boy

( 1999)- y, en últimas fechas, después de una tormenta
existencial, filmó

David Bloine: Above the Below (2003),

por las calles neoyorquinas provocando broncas. Su proyecto

Fight consistía

en orillar a transeúntes a una golpi-

za mientras su camarógrafo filmaba a escondidas. Se

con su amigo el prestidigitador como protagonista. Para

abalanzó contra el enemigo invisible, contra todos los

divagar en torno a su siguiente paso en la cinematogra-

ciudadanos y contra ninguno, olvidando dos factores: el

fía es indispensable revisar un poco su ritmo creativo,

archipiélago de heridas (su tobillo incluso quedó lastima-

porque Harmony, como todo genio contemplativo en Occi-

do por un tiempo) y la prisa de la violencia. El material

dente, estaba condenado a enfermar de melancolía.

era bueno pero escaso para un filme.

Sus primeras cintas fueron un espacio de exploración

Perdió entonces el interés por la cinematografía, por

y rotura, auténticos poemas con un ritmo de ecos, pau-

los amigos, por los romances, por la sociedad y por

sas y viñetas. Un mundo cerrado donde cada tentativa

todo lo demás. La vida le dio la espalda, ya no le decía

plástica era el inicio de un a lfabeto de la locura con una

nada, y se entregó de lleno a un largo naufragio; prefi-

sola constante: el signo de la muerte y la incertidumbre

rió la inocuidad al quehacer. A partir de este punto sólo

creciendo. El virus mortífero afloja los hilos de la moral,

podía haber dos desenlaces: su desaparición o su rena-

el sexo se vive como confirmación y exorcismo frente a

cimiento. Han pasado los años y de acuerdo con las

una esquizofrenia que ladra cada vez más fuerte. Con-

últimas noticias todo apunta a lo segundo.

templación y horror por lo irracional se entremezclan en
su obra, confundiéndose.

Un indicador claro fue su participación como guionista en otra película de su colega Larry Clark (Ken

Park,

Sus leyes lo llevaron a un callejón sin salida y pronto se

2002). Otro fue la noticia de su rehabilitación en París,

halló en una bifurcación creativa: en un caso, guardar el

donde -en el último de los desprendimientos- decidió

equilibrio sobre el frágil hilo de la demencia; en el otro, la

divorciarse de los estupefacientes. Ahora se reúne consi-

aniquilación o el silencio. Como todo cineasta nutrido por

go mismo, se detiene al borde del papel y escribe un

sus propias discordias, aborrecía la presión sobre el porve-

decálogo donde invertirán los franceses. El proyecto lle-

nir de su talento. En una entrevista incluso comentó que

va el nombre de Jokes y, como es lógico, ni el creador

prefería no hacer declaraciones sobre el futuro o pasado

sabe a ciencia cierta hacia dónde se dirige. Por lo pron-

de su obra porque él mismo no tenía mucha idea. Como

to debemos agradecer su supervivencia (de la fama, de

una consecuencia lógica de su travesía, pronto perdió el

las golpizas nocturnas, de la melancolía y de las dro-

control de su vida, rompió sus relaciones, incendió una de

gas) y cazar con celo sus siguientes aportaciones.

99

�CABALLERÍA
SOBRE SONETOS Y CANCIONES

cancioneros gallegos portugueses, confronto las limitaciones de la poesía occi-

De Gabriel Zaid
El Tucán de Virginia
México, 1992

ta que cada vez más va dejando atrás:
"Ráfagas crueles de lucidez". Recuerdo
"Teofanías" y celebro su tino, su sorpren-

Creacwnes
y recreacwnes

dente claridad, el ajuste de cuentas del

de Gabriel Zaid

libro en el cual se incluye creación re-

poeta con su siglo y con su ciudad, como
su ciclo vital; sin embargo, este nuevo
ciente, la reiteración del ritmo basado

Sonetos y canciones, de Gabriel Zaid, tie-

en la enumeración, en las equivalencias

ne tres apartados: "Sonetos en prosa", in·

de significados a través de los dos pun-

legrado par siete poemas del autor; "Can-

tos, la carga de conceptos que intentan

ciones de Vidyapati", que vienen a ser 14

colarse a la "reflexión" de la poesía, la

poemas -"recreaciones", llamaría el au-

adjetivación de los mismos conceptos -

tora la traducción de, supongo, algunos

"gratuidad furiosa", "eternidad fugitiva",

de los cantos de Love songs of Vidyapoti

etc. - , hacen visible, y peor: audible,

(traducción al inglés del poeta hindú Vid-

el formulario tesón del escritor que es,

yapati hecha por Deben Bhatacharya)-,

sin lugar a dudas, Gabriel Zaid.

además de un estudio revelador sobre las

Al llegar a las "Canciones de Vidya-

coincidencias y correspondencias entre

pati", lo rescata ble de la sección ante-

éstos y los primeros cancioneros hispáni-

rior se atenúa; al leer a Pessoa, desme-

cos; y por último, "Coplas al gusto popu-

rece por completo. lo razón es quizá

lar de Fernando Pessoa", poeta de quien

que los dos poetas extranjeros son yo

Zaid, para e! caso, resume lo siguiente:

clásicos, y el riesgo de Zaid de aventu-

"Su capacidad heterónima de ser otro es

rarse a incluir obra personal con traduc-

también una capacidad anónima de per-

ciones es muy alto.

derse, y encontrarse, en el gusto popular".

El estudio que sirve de introducción

Si bien en la primera parte encontra-

o los poemas de origen hindú es com-

mos de nuevo el carácter lúdico del ejer·

pleto y logro interesarnos de entrada en

cicio poético que caracteriza la obra de

lo poesía de ese complejo país. Para

Gabriel Zaid, desde el título, hay un ver·

Zaid, la obro de Vidyopoti 1, como los

so, o una línea, para mejor ajustarnos a
la "propuesta" del autor, que reseña de
alguna manera la enfermedad del poe-

1 Vidyopoti, considerado el gran poeta moithili
!nombre que derivo de Mithilo, quien formó un

dental, en la medida que ésto subyugo
el objeto, limita lo lírico al yo y señala
lo identidad del autor en el singular de
la primera persona; además de no caer
en lo interior en los "Canciones de Vidyopati", el sentimiento de lo mujer se
expresa desde la mujer misma. A diferencia de la "erótico o lo divino", que
desde el Cantar de /os cantares se perfila en un tratamiento erótico de lo espiritual -el alma, la Iglesia y Dios son potenciados en lo literatura como valores
exaltados hacia los que se pronuncia
deseo-, el erotismo de Vidyapati parte
reino entre el Gonges y los Himalayas), nació
en 1352 cerco de lo frontero de lo región Mo·
dhubani con Nepal. El podre de Vidyopoti, cor·
tesono y bromín, la inició en el sónscrito; sin
embargo, lo originalidad del poeta se do en
moithili (del sónscrito se derivo el moithili, que
existe desde hoce un milenio, sin ser lengua
oficial o pesar de que la hablan treinta millones
de personas actualmente), cuando es amigo del
príncipe Sivo Simho, quien luego ocupará el
trono. El sánscrito significó poro el hindi, el
moithili y el bengalí lo que el latín al castellano,
al gallego y ol portugués, que "parecían inca·
paces de expresiones elevadas". Al parecer, gro·
cios o lo influencio árabe debido o lo invasión
musulmana en lo Indio, lo actitud hacia los len·
guas del pueblo fue distinto, mucho más abier·
to, y posibilitó lo traducción de obras o dichos
lenguas. En ese sentido, lo actitud del poeta
Vidyopoti es similor o lo de Berceo y al Arci·
preste de Hito, que amaban, coda uno desde
su creación, la lengua popular, lo lengua vivo.
Así sintetizamos la introducción que Zoid nos
ofrece.

101

�de lo religioso, como sucede con el
mundo de lo sensualidad mitológico de
la antigüedad clásica. Vidyapati "desa·

La gracia vemácuw de

Gabriel Zaid

probable que se hoya partido de esto
perspectiva paro publicar este libro solamente con la firmo de Gabriel Zaid.
"Sonetos en prosa" consiste de siete

craliza las relaciones sexuales, y eso
en el mismísimo contexto del culto o

Oriente se muestra como un espejismo

poemas cuyos versos están dispuestos en

Krishna".

maravilloso ante los ingenuos e inoca·

lo formo del soneto (dos cuartetos y dos

Se supone que la relación de Krish·

bados ojos occidentales; tal cosa pare-

tercetos), pero de rima libre y sin la mé-

na y una de sus amantes, Radha, se

ce proclamar, tácitamente, Gabriel Zoid

trica fija y típica de los endecasílabos.

convierte en foco de un culto popular

en

Sonetos y canciones.

En este caso, el soneto es solamente un

arraigado en Bengala, según el cual la

Dicha vena oriental late en esta pu·

vehículo estético que otorga cierta direc-

salvación se logro a través de la unión

blicación más de lo que a primero vista

ción a los poemas; aquí el soneto sirve

sexual poro venerar o Krishna. En los

aparento: las tradiciones líricas y musi·

de molde, o manera de pretexto, a por·

canciones de Vidyapati, Krishna y Rad·

cales de España poseen una gran in·

tir del cual Zaid propone una poesía

ha serían "simples personas enamorados

fluencia de lo intervención árabe, grupo

contemporánea que es en esencia de

que en el amor encarnan lo divino". De

cultural que a su vez tenía muchos cono-

forma libre, pero que se ve como un

ahí la belleza de los poemas. Se trata

cimientos y objetos provenientes de la

soneto. En estos siete poemas, "que se

mós bien de celebraciones complejas

India (el instrumento antecesor de la gui·

ven como sonetos", los cuatro elemen-

desde la sencillez en que nombran al

tarro, la música que derivaría en el fla-

tos del mundo se funden con el mar, las

amor, la conjunción de éste con los os·

menco, y el ajedrez son excelentes ejem-

despedidas, la noche y la ira.

Iros, con la naturaleza.

plos de esto); de lo misma manera, en

La segundo y la tercera parte del li·

De las "Coplas al gusto popular de

los lenguas española y portuguesa sub-

bro, "Canciones de Vidyapati" y "Co-

Fernando Pessoa" no hay más que de-

yacen importantes elementos lingüísticos

plas al gusto popular de Fernando Pes·

cir: bellísimas, certeras, siempre atinan·

de origen árabe. Lo anterior viene a

soa", respectivamente, parecerían un par

do desde lo vista del testigo de la hon·

colación porque lo español, lo oriental

de artículos ensayísticos en los que, al

dura que viene a ser el poeta:

-India- y lo portugués establecen una

final de cada uno, Gabriel Zaid incluye

cad ena constituida por cado una de las

algunas traducciones.
En las "Canciones de Vidyopati",

Sonetos y canciones.
título en sí, Sonetos y canciones,

Zaid efectúa un pequeño análisis y un

Por eso nadie se curo

evoca lo más popular y vernáculo de

recuento de la tradición lírica del maithi·

y morir es darse de alta.

las tradiciones líricos de España; pudie-

li, lengua del noreste de la India, en la

ra pensarse que Zaid hubiese llevado o

antigua región de Mithila, y, en particu·

Leamos por último esta estrofa, tan

cabo una recopilación de los versos

lar, de un poeta de dicha región que

afín o nuestro momento, a ese consumís·

populares de su tierra. Por otra parte,

vivió en el siglo XIV: Vidyopati. Posterior·

mo propiciado donde todo se vende,

también sugeriría, por ejemplo, los

mente, tras aclarar algunos pormenores

sin que el amor esté etiquetado entre la

RiRoman-

mas y leyendas de Bécquer o el
cero gitano de Federico García

de la versión , Zaid incluye su propia tra-

Lorco;

ducción (e interpretación) de catorce

el mismo Zaid hace mención, precisa-

canciones escritas por el mencionado

Todo quisieras comprar,

mente, de esta última obra y se aleja de

Vidyapati.

nada más porque lo viste.

ello.

La vida es un hospital
donde casi todo falta.

oferto disponible:

Tengo ganas de llorar:
yo sólo compro estar triste.

Magnífico trabajo el de Zaid con las
versiones que nos ofrece.

MNERVA fvw.GARITA VILLARREAL

tres partes de
El

vemente (mucho más que en el aparta·

dolor que arrostran los humanos desde

nancible. Con todo, hay delicadeza en

do sobre Vidyapoti) acerco del gran

sus orígenes cargados de mochocamien-

medio de lo tormento. Tersura que nos

valor, la autenticidad y lo verdadera

tos de huesos, promesas endebles pero

equilibra merced a lo feminidad dolida

esencia popular de las coplas escritos

ofrecidos una y otro vez o su torpe y

pero sabedora de que hay un descendí·

por el poeta portugués Fernando Pessoa.

temblorosa esperanzo, océanos de llan-

miento tan natural y tan sobrecogedor

Igual que en lo segundo porte del libro,

to por lo pérdida de seres que nunca

como ninguno:

Zoid presenta al final su versión castellana

dejarán de ser carne de nuestro carne y

de veintinueve de los coplas de Pessoa.

sangre de nuestro sangre. Jeannette ha

la niebla se desparrama,

Quizá, y lo siguiente es solamente

escudriñada todo eso y se ha defendí·

mi madre se dejo asir.

uno suposición, el conocimiento que

do con los escudos del pensamiento

Gabriel Zoid está intentando comunicar

cuando los torrentes de luz amenazan

Quiero ahora recordar al poeta

Sonetos y canciones con-

con empaparlo y enraizada para siem-

que padece como hombre, como hijo,

siste en lo existencia de uno auténtico

pre jamás en los territorios de la percep-

la muerte del padre. Jaime se llama el

revelación poético que tiene lugar en el

ción finísima por aniquiladora. Pero tam·

hijo, y su padre es el Mayor Sabines.

lirismo nacido de lo esencia del pueblo;

bién de la escueta ciencia ha escapado

Y aquello fue la hora del tronido: un

una suerte de gracia vernáculo.

gracias a los vericuetos del arte más sua·

enhiesto árbol no es inmensa superpo·

ve, pero al mismo tiempo más soberana

sición de pétalos y verdes ramificacio-

- como corresponde a aquel que nos

nes. Cae el gigante y el hijo regresa o

dejo construirnos al modo que mejor nos

la insolvencia físico y moral. Su rabia

place y sin abandonarnos nunca, nun·

es más bien rabieta porque no acepto

ca, aun cuando los tiempos de nuestra

que la separación estaba pactado

realidad sean los más viles, injustos o

desde antes que naciera el abuelo de

sangrientos.

su abuelo y más atrás. Por eso lo im-

por medio de

JUAN JESÚS CHARLES

Jeannette Cwriond une
síwbas de sombras

atractivo- el tema central de los can-

Gabriel Zaid, la segunda y lo tercero

ciones: el amor erótico y encendido. No

parte son, en realidad, traducciones rea-

se aleja, por lo tanto, temáticamente

lizados por éste. La primera parte, "So-

de la tradición erótica en la poesía de

netos en prosa", sí es creación de Zaid

Oriente.

-aquí entraría la polémica sobre la tra-

De manera similor o las "Canciones

ducción como forma d e creación, es

de Vidyopoti", en la tercera parte de So-

decir, el punto de visto donde este que-

netos y canciones,

hacer consiste en una reinterpretación y

pular de Fernando Pessoa", Zoid pre-

una reconstrucción del texto original. Es

sento un artículo en el que reflexiono bre-

"Coplas al gusto po-

Y con ella llegaran devastación y

precación y el rostro descompuesto y
la dicción retadora:

Amonites

laceración, negrura y botadura de insom-

De Jeannette Clariond
Editores del Hotel Ambosmundos
México, 2003

nios y preguntas. Pero todo se resuelve

(Me avergüenzo de mí hasta los pelos

en canto, en palinodia del dolor que

por trotar de escribir estas cosas.

como piedra cerradísima, sellada por su

¡M:ildito el que creo que esto es un poema!)

naturaleza sorda y ciega, nada sabe

Todo antes de fa noche

de las dubitaciones segu idas por em·

De Jeannette Clariond
Pre-Textos
Valencia, 2003

pecinamientos del irritable humano, tan

hijo rompe con lo imagen endurecido

soberbio.

del varón que no se doblego, que no

Hemos pensado lo anterior tras leer

Todo antes de lo noche.
Lo que vive de lo materia muere antes
que lo materia. Lo que vive en lo lengua
vive con la lengua.

Porque el mita

Evidentemente, la brusquedad del

gimotea ante nado ni nadie - incluido
el amor, incluida la muerte. Aquí, de for-

la cruel pero

mo viril, se nos obsequia una impreca-

sabio realidad sin veladuras: allí donde

ción airado y no lo filigrana, la rebeldía

ha sentado sus reales Nuestro Señora la

desmedida, el amor filial que se apoya

vuelve a interponerse entre

Muerte. Y ésto nos despojo y nos que-

en la poesía más abrupta paro lanzar a

Korl Kraus

damos sin la mujer que nos parió, con

los cuatro vientos esta suerte de bitáco-

lo hendidura supurante, masticando uno

ra, despeñadero incesante donde sólo

Jeannette Clariond es uno escritora que

y otro vez lo pregunta innecesario. Me-

percibimos rostros del cloroformo, rugo-

Resulta llamativo -o en todo caso

Aunque el libro está firmado por

Lo tenía todo hasta que llegó la noche.

en la poesía ha encontrado lo montaña

jor será decir: "Nunca dicha es lo lla-

sidad en los gasas y agujos, muchas

que mejor se aviene con su firme deci·

ga". Hagamos caso de la ambigüedad

agujas visitando uno y otra vez los ve-

sión: entregarse a las emanaciones de

y quedémonos con el silencio: lo llaga

nas agotadas del paciente moribundo.

uno sensibilidad de gran altura. Pero no

no se dice, se vuelve uno ostentación en

se piense en

lo

sensibilidad abandono·

nuestro cuerpo avergonzado. De regre-

lo ambigüedad, esa laceración no
bo-

do o su suerte. Jeannette Cloriand no

so o

transige con lo piel estremecida por el

puede ser su apuesto, lo d ichoso o

Y es en vano llorar. Y si golpeas
los paredes de Dios, y si te arrancas
el pelo o la camisa,

103
102

�o desciende -elija usted- a las altu-

Pero por lo que hace a su calidad, a su

No vuelve nadie, nada. No retorna

ras de la serenidad después de que se

intencionalidad, los textos se acomodan

el polvo de oro de la vida.

nos removieron todas las vísceras, o a

en diferentes alforjas. los hay de muchos

los oscuras profundidades de la tierra

colores y sabores. Algunos son máximas,

antes de que pudiéramos informar a

sentencias, pensamientos. Otros, apun·

la interesada:

tes sintéticos, axiomas, proverbios. los

nadie te oye jamás, nadie te mira.

En Todo antes de la noche hallaremos, por el contrario, una intensa sordi-

de más allá nos remiten al dicho, al re-

na. Nada de aspavientos, nada de gritos despavoridos o enloquecidos. Habrá

madre, te están echando tierra.

frán, al adagio. Y con todo, el pega-

Quien ve claro en la caverna en la luz
se ciega.

~rsiones origfrzales de
la ironía

No hay final, nunco termina, es lo
blanco renaciendo.

No es hermoso quien yace a mi lado,
mas hermoso es que a mi lado yazga.

El materialismo histérico

más resulta ser uno persona que antes le

De Xavier Velasco
Alfaguara
México, 2005

había pedido un minuto de su tiempo
para aplicarle uno encuesta- su acto,
justificación por demás convincente que
deja al lector sin duda de que el asalto

Imita, no plagies; aprende, no finjas saber.

rá oscuras a pieles y miradas. Pero no

gazamiento o purificación -eso obte-

autora (entiéndase por ello voluntad lírico). Súmenle a lo anterior que las obras

se maldecirá, no se levantará la voz para

nemos del pancanto que gira en torno

semejantes a ésta suelen ser variopin-

Agua que no has de beber, pregúntate

aturdir a nadie. A la madre se le dirá

de la madre que es naturaleza que es

tas. luego ... Escuchen o vean algunos

que hay devoción en la tierra y "un vien-

muerte que es vida. Mirar a la cara de

títulos: Aforismos. La palabra es el falo

tre para la miel de lo perdido", mientras

nuestra madre es enfrentar - gústenos o

las hojas muertas son la sibilina imagen

no y más pronto que tarde- su contra·

de nuestra desolación y un conjuro para

cara. Vida y muerte, pues, se besan sua·

el destierro de las quebradizas ambicio-

vemente en esta versión del periplo hu-

nes del humano engreído y al mismo

mano que hoy hurgamos en el poema/

del espíritu (Gottfried Benn/José Manuel Recillas), El re/o¡ secreto del corazón. Apuntes 1973- 1985 (Elías Canet·
ti/Juan José del Solar B ), Máximos,
pensamientos, caracteres y anécdotas

dolor marcará más al esqueleto y volve-

Acendramiento o depuración, adel-

A manero de monólogo, un asaltante justifica ante su víctima - quien ade-

mento que los une se llama estilo de la

viento, y barro, y lluvia, y dolor. Sí, el

entonarse con el canto típico del merolico callejero.

es una formo de ganarse la vida:

You know that we ore living
por qué.

in a material wor/d

Soy el ladrón, ¿no es cierto? Tal vez len·

And I om o material gir/

ga razón, pero al menos yo no ando por

Madonna

la calle pidiendo permisilos poro hacer

A diferencia de Todo antes de lo

lo impermisible.

noche, en Amonites sí aparecen Dios y

Sí, los personajes que aparecen en este

los dioses. Entre éstos, por cierto, se

libro admiten con indiferencia y cotidia-

lo que empezó como una robadita

encuentra Ammón. ¿Y quién es Ammón?

nidad que, de seguir la utópica línea

de tiempo o un desconocido para apli-

Pónganle cuernos de carnero y ahí tie-

del "deber", no hallarían sentido a sus

carle una encuesta terminó en asalto.

nen ustedes al padre de los dioses con-

vidas. Para ellos, el horizonte se abre a

Para este asaltante, el tiempo vale oro,

libro de Jeannette.
Pero ahora el mayor refinamiento

(Chamfort-Nicolós-Sébostien Roch/ Antonio Mortínez Carrión), Lesebuch (Karl

vertido en un venerado dios egipcio. ¿Y

partir de uno tarjeta de crédito ilimita-

y se sintió agredido cuando esta perso-

puñado en nuestra contra por la negru-

poético lo constataremos con sólo acu-

Kraus), Aforismos (Georg Christoph Li-

quién era el padre de los dioses? Uste-

do, o con las utilidades de uno apuesta

na se lo pidió.

ra más intensa, emergerá la luz. Una luz

dir a dos páginas de esta obra. Adverti-

chten berg/J ua n Villoro), Tablettes

des lo saben, todos lo sabemos, nadie

entre familiares que se hizo sobre cuán-

dos están: en ellas hollaremos apenas

(Saint-Pol-Roux), Discurso a los ciru¡o-

mantiene en el olvido a Zeus -o Júpiter

do iba a morir "la abuela" .

dos líneas, dos versos huérfanos, dos

nos. Aforismos. Goethe (Paul Valéry/

según la denominación romana.

aforismos (el segundo ya fue citado en

Ricardo de Alcázar)

tiempo temeroso. Y cuando más convencidos estamos de que un fuete será em-

matizada después de todo:
Sangro en el vidrio, astillada,
la claridad.

Y si Sabines golpea, exasperado,

párrafo anterior):
Hay regiones que son sílabas de sombras.

las puertas o paredes de Dios, y si en

En las obras antes citadas hallaremos,

MGUEL COVARRUBIAS

Boudelaire se refiere a la ironía como
"uno forma de mortificación", Eliade lo

El libro (cuyo título es El materialismo

interpreto como uno ascesis, uno manero

histérico y su autor, Xavier Velasco) se

de descomponer al hombre vulgar y pro-

compone de varias historias tituladas con

fano paro dejarlo en manos del deber ser.

remarcada, la intención de pensar, de ra·

algún referente (ejemplo claro el de

El materialismo histérico es un libro iróni·

cionolizar, de sorprender. la poesía no

Marx) histórico y literario. Éstas tienen

ca, pero el resultado de su lectura no es la

siempre encuentra sitio en esos lares. la

estructura de cuento, diario, discurso de

liberación de lo profano; más bien no deja

diferencio, entonces, entre los libros de esos

merolico, testimonios judiciales, entre

ninguno opción para ello. la figura no es

autores de nuestro pasado inmediato y

otros. Cada una cumple la función de

estético sino explicativa: somos seres des-

Aunque para nuestro gusto existe una

Amonites, de Jeonnette Clariond, desean·

despertar en el lector un interés distinto.

preciables, óvidos de dinero y de

tará así. Literalmente -por lo pronto.

tercero línea, la que culmino el cuarto

sará, insistimos, en la invención de imáge-

Por ejemplo, hay cinco secciones cuyo

con él pueda conseguirse.

Abunda, eso sí, en colinas, árboles,

poema y que por méritos propios mere-

nes y, en los cosos más logrados, en el

título es "Confieso que he vendido", re-

ce obtener su autonomía. Vamos, de ese

parto de poemínimos (que no deben con·

ferencia obvio de la autobiografía de

nes la primera persona poro hacer un

de panteísmo se desplaza a lo largo

modo la trilogía de brevísimos quedaría

fundirse en manera alguna con los poemí·

Neruda; un discurso de mercachifle que

mapa de los actores del relato vistos por

de "esta armazón de sílabas aparen-

integrado:

otro momento pudo aceptar que el

Nunca dicha es la llaga.

encanto de Dios era suyo, Jeannette
en Todo antes de la noche no lo afron-

vientos, pájaros, huertos. Una especie

temente dispersas" (Gonzalo Rojas

dixit). Bien dicho. Porque el libro no es

Ceguera: ahí estarás.

De Amonites debe decirse: pudiera ser

es un Todo ... antes de lo noche. Quie-

el libro más homogéneo jamás concebi-

ro decir que no se recopilan poemas

do. Y también: dispara hacia blancos

aislados aunque éstos tuvieran un solo

muy disímiles en grado sumo. Expliqué-

eje mortuorio. Sus cinco capítulos:

monos.

"Raíz", "Fruto somos", "Rota espuma",

Si no fuera por el formato pequeño,

"Signos" y "Sustancia del cáliz", son

todos los textos nunca rebasarían un solo

los escalones por los que se asciende

renglón. Eso en cuanto a su extensión.

104

Su autor escoge en muchos ocasio-

nimos ingeniosos, jocosos, de Efraín Huer·

frota de vender la fórmula perfecta para

sí mismos. Y lo ironía es definitivamente

ta). Algunas muestras, algunos fósiles to-

ser felices, \lomada Lo Ma¡a Baroto.

el recurso esencial. Llevo lo contrarie-

mados del libro de Jeonnette:

Quien lo vende asegura que su infen·

dad hasta un punto casi irracional,

ción no es quitar el dinero a la gente;

pero completamente lógico para los

sólo pide lo necesario para los gastos:

ocontecim ientos:

un desfile de metros o de formas fijos
de la versificación castellana. El libro

lo que

La poesía no crea la vida, se hunde
en su extrañeza.

Se obre, no transcurre, el loto en el
estanque.

l O dólares, que cobrará a cambio de
ocho pesos el dólar, de manera que el

Por mi porte, la vuelvo loca desglosón·

costo total del método cósmico-gnóstico-

dole, uno por una, las lujuriantes canti·

filosófico será de ochenta pesos mone-

dades que nos unen

da nacional. Tiene la nota aclaratoria
Las ramas del laurel viento y sombra
entrelazan.

- a pie de página- de leerse en voz

Éste es el coso de uno chica que

alta, y esto supone que también deberá

cobra por su primera cita, por un beso

105

�de primera cita, y se suman los costos si

tumbristo hasta dramas oníricos, como

curre o lo reproducción casi exacto del

tono. Armando, un empresario yuppie

singular el tradicional Día de Muertos.

se quiere un noviazgo serio con miras a

Los niños de sal, o complejos ensambles
tipo auto sacramental, como Génesio:
de cómico o santo. Una constante en su

lenguaje coloquial regiomontono, y es

extrañamente aficionado o la mitología

Uno explosión en el cementerio de un

justo este apartado donde radico lo vis

clásica, resulto agraviado con una cor-

taba en declive. Lo que estaba en deca-

pueblito norteño •saca" de sus tumbas o

namenta cuando el dios Júpiter, lascivo

dencia eran los grupos de personas que

todos los difuntos. Los familiares, cons-

que la persona le deba: entre más deu-

obra, sobre todo en las comediás, ha

Con diálogos frescos e ingeniosos y

toda la vida, aprovecha uno largo au-

se reúnen para competir en equipos;

da, más amor. Cualquier cifrado misó-

sido encargarse de los asuntos norteños;

uno estructuro efectiva, Sóbado sin fin

ternados, trotan de encontrar respuesto

sencia de éste adoptando su imagen y

ahora se prefiere jugar solo y no en com-

a semejante designio: ¿la ira de Dios o

gino que pudiera interpretarse sería fal-

los diálogos, los ambientes, los temas y

es uno divertida y, o lo vez, emotivo re-

personalidad paro acostarse con su es-

pañía de otros. Para el profesor de lo

las corruptelas del poder? ¿el juicio fi-

los entornos que planteo resultan fami-

flexión sobre lo libertad del espíritu y el

Universidad de Harvord, Robert Putnom,

so, puesto que no se trata de mujer y

posa, curiosamente llamado Ariodno.

nal o la invasión industrial estadouniden-

hombre, sino de una relación interperso-

liares en estos regiones. Su universo lo

derecho a soñar. Tenemos en uno esqui-

éste es sólo un indicador más de la evo-

Bajo esta premiso se suscitan varios en-

se? Mientras son peras o son manza-

nal basada en costos, negociaciones;

integran tanto los "pueblitos", con suba-

no a Germán, el veinteañero irreverente

redos muy al estilo de la comedio clási-

lución de la sociedad estadounidense,

nas, el festejo de Día de Muertos se lle-

es decir, el amor como un negocio em-

gaje de costumbres y dichos, como la

que se quiere comer el mundo de un solo

yo que "durante las primeras dos terce-

ca. Un rasgo que sobresale es lo pro-

vo o coba más vívidamente que nunca;

urbe regiomontana, con sus propios con-

bocado; y en lo otro, a su hermano Fe-

ras portes del siglo '/Y., existía en Améri-

presoriol.

puesto multimedia que lo obra conllevo.

a lo por, los tejes y manejes del poder,

trastes sociales y culturales.

derico, profesionisto gris, amargado y

ca una corriente poderosa de participa-

A través de pantallas gigantes y otros

La sonrisa en el espe¡o, una antolo-

casi calvo. Lo filosofía del primero impli-

ción de la ciudadanía en lo vida de sus

recursos se busco dar a la obra otra di-

tanto político como religioso, se ponen
en evidencia.

tilísticas; conserva una severo formalidad

gía que contiene siete comedias de este

co el goce y lo despreocupación, un

mensionalidad.

lejos del mero entretenimiento o de

autor, se caracteriza por la diversidad

vuelo constante donde igual do crear

Si en Dé¡ame que te cuente se veía

tarde -de manera silencioso y sin avi-

de lenguaje y, por otro lado, sus perso-

la escritura por encargo, las comedias

de temas y tratamientos de los textos

cómics que interpretar o Shakespeore.

so previo- tal corriente se invirtió y se

najes bien podrían hollarse en otros au-

claramente expuesto el chismorreo de los

de Hernán Golindo gozan de un gan-

ontologados, y muestra a un autor que

Gracias o esto filosofía es que Catalina

señoras, en Cuando el gol/o ya no can-

ha sustituido por otra terrible en sentido

tores de la llamada literatura basura. Sin

cho infalible: lo identificación por porte

puede hacer concesiones en aras de la

(madre de Germán y Federico) descu-

contrario, que nos ha ido separando uno

embargo, su peculiaridad reside en el

to se ve lo propio con los varones: el

del espectador. Su crítica sutil, pero con-

sutil tratamiento que hace; parece que

riso instantáneo, sin que con esto me-

bre que la vida es mucho más que ver

del otro y de nuestros comunidades du-

albur, lo corrillo, las leperadas. A los

tundente, del norteño y del regiomonto-

telenovelas y cumplir con las obligacio-

rante lo último porte del siglo XX" (Put-

los actitudes de los protagonistas fueran

noscabe el asunto central a tratar o la

miembros del club del Pájaro Dormido

no dotan o su obra de un valor artístico

construcción de sus personajes.

nes de madre y esposa. Pero el universo

nam, 2002: 27), con este preámbulo y

completamente normales dentro de su

(compuesto par hombres de diferentes

nado desdeñable. Pocos autores tienen

con un sinfín de pruebas empíricas trato

matrimonio; el amor que ella pueda otorgar depende de la cantidad de dinero

Velasco tiene el atrevimiento de hacer literatura sin recurrir a las modas es-

cómico del texto.

un estudio confirmó que el juego no es-

comunidades, pero unas décadas más

discurso, pero eso mismo propicia la

Al igual que en la Commedio

de Germán también es regido por el

edades y profesiones) les sale cara una

la capacidad de observar y plasmar

de demostrar la hipótesis de su libro: el

reAexión. Somos contradictorios y para-

dell'Arte, donde encontramos persona-

destino; y aquí es donde, en un abrir y

fiesta de cumpleaños cuando el festeja-

su entorno con tanta precisión. En el

dójicos. Ésta es quizá la ideo más usa-

jes hechos o la medida de individuos

cerrar de ojos, la comedio se trastoca

"atrincheramiento• del individuo en el

do muere en pleno acto sexual con una

escenario vacío, un espejo dirigido al

ámbito privado y lo caída de la partici-

da de la segunda mitad del siglo 'tx en

específicos, en la producción de Galin-

en tragedia.

prostituta. Aquí también salen a relucir

espectador.

do encontramos a la tía, el abuelo, el

Un coso muy particular es el de Dé-

pación en las organizaciones civiles es-

el cine y en lo literatura, y difícil será

los secretos de los involucrados, ponien-

que desoporezco.

primo, lo vecina y, en un descuido, has-

¡ome que fe cuente, uno obra cien por

do en tela de juicio su hombría y su su-

ta a nosotros mismos. El espejo donde

ciento costumbrista que, desde las aco-

puesto camaradería, y evidenciado la

se reflejo lo sonrisa de Galindo es el

taciones, transporta a lo que podríamos

desesperada necesidad de conservar

mismo donde los norteños de México nos

llamar "lo provincia nuevoleonesa". Todo

ante los demás uno imagen respetable.

vemos reflejados.

pasa en un pueblito, un pueblo chico

Lo muerte es el tema en las últimas

En Todo quedo en familia, obra que

que resulto un infierno grande para Gla-

dos obras que componen esto ontolo-

inicia este volumen, Galindo obre la

diolo, uno mujer de mucho carácter que

gía. Por un lado está El búcaro azul, una

puerta de un hogar de clase medio baja

se ha visto relegado por los demás a

exploración del autor en los territorios del

típicamente regio. El festejo de la Navi-

causo del posado turbulento que llevo a

humor negro. Con una estructura de cua-

dad es la ocasión perfecta poro que

cuestas. La llegado inesperado al pue-

tro cuadros de impecable progresión

uno gran cohesión social gracias a una

La sonrisa en el espe¡o

confluyan en él veinte personajes, todos

blo de un escritor de telenovelas en ple-

vemos la historio de Eloísa, una mujer

democracia local y comunitaria que se

De Hernán Galindo
Universidad Regiomontana
Monterrey, 2004

familiares en lo sanguíneo o en lo políti-

no bloqueo creativo es el detonante poro

exitoso cuya vida, tanto en lo profesio-

co, y familiares también al lector/espec-

que uno serie de secretos y medios ver-

nal como en lo personal, empieza a

tador, por representar roles plenamente

dades salgan a relucir. Aquí Galindo

desmoronarse al tener bajo su cuidado

identificables en nuestro sociedad. Lo

nuevamente echa mano de uno de sus

las cenizas de la difunta madre de su

Hoy por hoy, Hernán Galindo es el dra-

sumo de los conflictos de los persona-

herramientas más frecuentes y efectivas:

desenfadada amiga Patricio, las cuales

maturgo más representativo de Nuevo

jes, aunada al microcosmos asfixiante

la recreación en los diálogos de lo ora-

están depositadas en un búcaro azul.

León , al gozar su obra dramática de

que represento la coso, hilvano una su-

lidad regional.

reconocimiento tanto nacional como in-

cesión de miniescenas que dotan al tex-

Con La noche de los cornudos el

resante, también está presente lo muerte

A principios de la década de los noven-

muestren que lo colectivo aún tiene sen-

ternacional. Su vasta producción se ca-

to de un ritmo vertiginoso y multiclimáti-

autor busca una puesta al día del Anfi-

como tema y como personaje. El festín

ta los propietarios de las salas de bolos

tido. De esta forma, lo que el autor rea-

racteriza por lo diverso de sus propues-

co, sobre todo en los primeros dos ac-

trión de Plouto (y otros autores posterio-

de las pelonas es una farsa estructurada

de Estados Unidos se percataron de un

liza es un esfuerzo empírico para demos-

tas, pues abarca desde la comedia cos-

tos. La construcción de los diálogos re-

res), ubicándolo en el contexto regiomon-

en 33 postales que festeja de manera

descenso en sus ingresos; sin embargo,

trar que el capital social (que es un re-

IRVING JUÁREZ

Comedia y
costumbrisrrw
en Hemán Galindo

106

tán provocando la pérdida del capital
JORGE SltVA

social, es decir, de las vínculos entre los
ciudadanos y las normas de reciproci-

¿Jrulividuo o
comunidad?: la
importancia del
capital social
Solo en la bolera: colapso
y resurgimiento de la
comunidad norteamericana.
De D. Robert Putnam
Galaxia Gutenberg
Barcelona, 2002

En el último texto, quizá el más inte-

dad y confianza derivados de ellos.
El primer observador de lo realidad
estadounidense que evocó el concepto
de capital social fue Alexis de Tocqueville, cuando escribió su libro Lo demo-

cracia en América. Según sus observaciones, en los EEUU del siglo XIX existía

basaba en la participación ciudadana,
considerando a ésta el mayor ·recurso•
(capital social) que aquella población
tenía. Con términos tales como "confianza", Putnam intento recuperar el legado
original de Tocqueville poro el desarrollo de ciertas actitudes cívicas que de-

107

�LOS AUTORES
curso equiparable al capital físico, eco-

culta la interacción cara a cara. Todos

mismo en los individuos, de modo que

nómico o humano) en Estados Unidos

estos son factores que contribuyen a di-

así serán moralmente más fuertes, com-

ha caído estrepitosamente desde la se-

sociarnos socialmente. Dicha seporación

petitivos e irreductiblemente crearán un

'/J.. hasta nuestros

es para el autor la quintaesencia del

nuevo sentido de comunidad. De esta

días. Utilizando dos fuentes básicas, la

deterioro de nuestra calidad de vida en

forma, la coordinación y la coopera-

Roper Social and Political Trends y la

todas sus dimensiones, ya que sostiene

ción producto de la cohesión social

DDB Needham Life Style, examina las

que entre menos lazos sociales, menor

que resulte reportarán beneficios mu-

tendencias políticas y sociales, el cam-

es la satisfacción personal. Por lo cual,

tuos tanto a la sociedad como al indi·

bio social y las transformaciones en el

en el plano individual y comunitario, la

vi duo en su vida privada.

estilo de vida que definen el bajo esta-

pérdida de capital social mantiene una

La obra de Putnam ha introducido

do de la participación política, el

correlación -estadística en este caso-

la noción de capital social en la agen-

asociacionismo, los lazos informales, el

con peores resultados educativos, emba-

da política y académica mundial; su

voluntariado, los cambios en el trabajo,

razos adolescentes, suicidios, mortalidad

análisis deja en claro que las socieda-

el voto electoral, la implicación en gru-

prematura, incremento de la delincuencio,

des de mediados del siglo XX no son

pos religiosos, etcétera. Sus resultados

aumento de enfermedades, etcétera.

las mismas que las actuales, y por

gunda mitad del siglo

lo

son taxativos: desde mediados de la

Ante un panorama tan desolador,

tanto necesitan nuevas ideas para su

década de los sesenta se produce una

no todo está perdido. Putnam apuesta

estudio. A la vez, su obra ha sido

cí-

por una nueva ola de entusiasmo ciu·

ampliamente debatida y criticada por

vica; por ejemplo, descienden el núme-

dadano similar a la de la "era progre-

intelectuales de distinto signo ideoló-

sista" de los EEUU. Plantea que es ne-

gico, especialmente por su inocuo sen·

y la colaboración directa con partidos

cesario un nuevo sentido de participa-

tido de comunidad (que tiende a ser

políticos. Asimismo, cada vez es menor

ción en todos los ámbitos de la vida

estricto e idealizado) y por no obser-

la interacción entre vecinos, las activi-

pública y privada, desde el hogar y

var un nuevo sistema de relaciones

dades de los padres en las escuelas y la

los diferentes tipos de familias que exis·

centrado en el individuo. Dejando de

formación de asociaciones. Por lo cual,

ten hoy en día hasta el lugar de traba·

lado las preocupaciones metodológi-

según Putnam, el estadounidense prome-

jo y la política partidista;

lo importan-

cas y el riguroso control estadístico de

te es recuperar el sentido de la partici-

los datos que presenta, el libro hace

Putnam focaliza la erosión del capi-

pación y de la comunidad en las per-

patente la eterna tensión entre indivi-

tal social en seis factores concretos: el

sonas. Bajo este panorama propone

duo y comunidad, y cómo las transfor-

cambio generacional que ha producido

un "programa para capitalistas socia-

maciones de ésta última influyen en el

una generación de individuos apáticos

les" , el cual abarque propuestas aso-

ámbito privado y viceversa. Sin embar-

(la llamada Generación X); las transfor·

ciativas en ámbitos como la juventud y

go, la mayor virtud de So/o

mociones que la televisión ha produci-

las escuelas, los puestos de trabajo, el

ra es el hecho de que el estudio de las

do en la vida privada; la aparición de

diseño urbano, la religión , las artes,

normas y valores que configuran el ca-

núcleos familiares profesionales en don-

la cultura, la política y el gobierno.

pital social sirve de análisis y adver-

de el trabajo es absorbente; el desarro-

Utilizando un tono demasiado econo-

tencia sobre los problemas de las so-

llo tecnológico, que provoca una menor

micista, plantea que la creación de

ciedades contemporáneas.

socialización, y la exponsión urbana que

capital social a través de estos cam-

promueve largos desplazamientos y difi-

pos supondrá un franco aumento del

drástica disminución de la actividad

ro de votantes, la asistencia a reuniones

dio se ha desconectado socialmente.

en la bole-

Neus Aguado (Córdoba, Argentina). Ha publicado, entre otros
libros, los poemarios Paseo présbita, Blanco adamar, Ginebra en bruma rosa y Aldebarán, y los libros de narraciones Juego cautivo y Paciencia y barajar. Reside en
Barcelona.
Coral Aguirre (Bahía Blanca, Argentina). Dramaturga y directora de teatro. Premio Nacional de Dramaturgia en su país
de origen, en los años de 1987 y 1997. En México, recibió el Premio de Guión Cinematográfico concedido por
la UNAM y el Instituto de la Revolución Mexicana en
1993. Es catedrática de literatura clásica en la FacuÍtad
de Filosofía y Letras de la UANL.
Aurelio Asiain (México, 1960). Poeta, ensayista, traductor y edit01: Es autor de República de viento, en poesía, y Caracteres de imprenta, en ensayo. En 1990 obtuvo el Premio
Internacional de Poesía Fundación Loewe a la Joven
Creación.
Víctor Barrera Enderle (Monterrey, 1972). Licenciado en Letras Españolas por la UANL. Maestro en Teoría Literaria
y candidato a doctor en Literatura Hispanoamericana por
la Universidad de Chile. Sus ensayos están reunidos en
los libros La mudanza incesante. Teoría y crítica literarias en Alfonso Reyes y Miscelánea textual. Ensayos sobre

literatura y culturas latinoamericanas.
Israel Buen;ostro Sánchez (Monterrey, 1978). Es licenciado en
Sociología por la UANL. Actualmente realiza estudios
de doctorado sobre dinámicas contemporáneas de transformaciones sociales en la Universidad Complutense de
Madrid. Ha publicado artículos en la revista Araucaria,
de la Universidad de Sevilla.
Ramón Cabrera Salort. Licenciado en Histmia del Arte por la
Universidad de La Habana (1972) y doctor en Ciencias
Pedagógicas en Arte por el Instituto de Investigaciones
Científicas de la Educación Artística de la Academia de
Ciencias Pedagógicas, en Moscú (1985).
Héctor Cantú Ojeda. Pertenece a sociedades de acuarelistas en
México y en el extranjero. Ha expuesto en México, EU,
Europa y Asia. Fue ganador en el evento Color, Agua y
Papel en las tres bienales Sun Chemical y recibió el Premio a las Artes de la Universidad Autónoma de Nuevo
León en 2004.
Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá, 1547). Poeta, novelista
y dramaturgo. La publicación hace 400 años de la primera parte de su obra maestra, El Ingenioso Hidalgo Don
Quijote de la Mancha, considerada la primera novela moderna, es hoy motivo de homenaje mundial.

Juan Jesús Charles (Monterrey, 1976). Licenciado en Letras
Españolas. Corrector y traductor de textos, y promotor
cultural. Sobre su poesía, dice haber sido traducida en
el mundo onírico. Es budista agnóstico.
Sandro Cohen (New Jersey, 1953). Es escritor y editor. Llegó a
México en 1973. Realizó estudios literarios en la Universidad de Rutgers. Fue director editorial del Grupo
Planeta México y de Editorial Patria. Entre sus obras se
encuentran Lejos del paraíso, Pena capital y Redacción

sin dolor.
Miguel Covarrubias (Monterrey, 1940). Ensayista y poeta. Obtuvo, entre otros, el Premio de Traducción de Poesía del
INBA y el Premio a las Artes de la UANL. Algunos de
sus libros son Junto a una taza de café, Papelería en trá-

mite, El rojo caballo de tu sonrisa, Sombra de pantera,
Antología o tiranía y Kurt Schwitters/Blaise Cendrars.
P!)mpiliu Craciunescu (Rumania, 1961). Es profesor de literatura de la Universidad de Timisoara, Rumania. Doctor
en literatura con una tesis sobre Mihai Eminescu. Entre
1996 y 2000 fue profesor asociado de la Universidad
Jean Monet, de Saint-Etienne, Francia. Es autor de varios libros y artículos sobre epistemología y hermenéutica. Actualmente continúa sus investigaciones sobre transdisciplinariedad y epistemología en sus relaciones con
la literatura moderna.
José María Espinasa (México, 1957). Poeta, ensayista y editor.
Autor de los libros Triga (colectivo), Cuerpos, y Piélago,
entre otros. Ha sido editor de Ediciones Sin Nombre.
Publica artículos en diversas revistas, como Fractal.
Sergio Fernández (México, 1926). Escritor, crítico literario y
catedrático en la UNAM. Algunas de sus obras son: Los

peces, Los desfiguras de mi corazón, La realidad de un
simulacro, el cine. En el 2004 la UNAM le rindió un
homenaje por su labor humanista y docente en esa institución.
Daniel González Dueñas (México, 1958). Ha dirigido varias películas. Su Libro de Nadie fue acreedor al Premio de
Ensayo Hispanoamericano Casa de América/FCE 2003.
Ha obtenido seis premios nacionales de literatura. Autor
también de Luis Buñuel: la trama soñada, Las visiones
del hombre invisible y Mélies: el alquimista de la luz. Notas

para una historia no evolucionista del cine.
Michel Guerrin (Francia). Crítico de arle y reportero de guerra veterano del periódico Le Monde , de París. Publicó un libro sobre fotografía titulado Exhibit A: GtLy

Bourdin.

ISRAEL BUENROSTRO SÁNCHEZ

109
108

�bro-reportaje. Actualmente es coordinador de prensa de
Ilinca Il an (Rumania). Ensayista y traductora. Ha recibido vaConarte.
rios premios de traducción en Rumania. En 2001 fue
Javie1
Roy1.
Sandovi.l Licenciado en Historia y maestro en
profesora invitada por la UANL. Tradujo Rayuela, de Julio
Metodología
de la Ciencia por la Universidad Autónoma
Cortázar, autor sobre el cual ha elaborado su tesis de
de
Nuevo
León.
Candidato a doctor en Historia por la
doctorado en literatura comparada Julio Cortázar y la
Universidad Iberoamericana. Maestro de tiempo comruwela europea.
pleto e investigador en la Facultad de Filosofía y Letras
Irvinb h,.. (México, 1978). Vivía en Cuemavaca hasta hace
de la UANL.
un año y se vino a Monterrey porque no consiguió trabaEllfl
(McAllen, 1953). Maestro de tiempo comjó allá. Actualmente realiza un proyecto de música llapleto
en
la
Facultad
de Artes Visuales de la UANL. Tramado Los Guana-bis. Ha publicado poco, especialmente
baja como productor independiente y recientemente exsi se le compara con Balzac.
puso su obra en Estados Unidos. Recibió el Premio a las
José 1'. :e (La Habana, 1940). Radicado en EU desde 1960. Su
Artes
de la UANL en 2003.
poesía ha sido traducida parcialmente a diversos idioJo11,
',1
(Monterrey,
1978). Dramaturgo, actor y director de
mas y ha sido publicada en numerosas revistas de lenteatro.
Fue
becario
del Centro de Escritores de Nuevo
gua castellana. Algunos de sus libros son Ánima, No busLeón en el año 2000. Sus obras cortas se han publicado
can reflejarse y Una huella destartalada.
en las antologías Teatro breve nuevoleonés y Contraseña,
Raú
(Monterrey, 1941). Estudió arquitectura.
nueva dramaturgia regiomontana. Actualmente imparte
Desde 1973 se dedica a la pintura. Vivió algunos años
cursos de teatro y literatura para la Secretaría de Educaen España. Su obra se ha difundido en EU, Canadá, Esción, Cultura y Deporte de Monterrey.
paña, Francia, Japón y Dinamarca.
Ennque
Ver;. , ,L (Lima, 1950). Entre sus libros destacan En
Jano Mendo:,a (México, 1979). Recibió el premio de literatura
los
extramuros del mundo, El mot-Or del deseo y el guión
de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, en
de
Cimarrones,
película de Carlos Ferrand, así como Étila categoría de cuento, en 1999, y el Premio Jaime Sabica. Realizó estudios de Sociología de la Literatura en la
nes de la Ciudad de México, en 1997. Actualmente traÉcole des Hautes Études en Sciences Sociales de París.
baja para el Museo El Estanquillo, colección Carlos MonEn 1976 se le confirió la Beca Guggenheim de Nueva
siváis, como investigador, guionista y redactor.
York.
Ra1
, (Saltillo, 1968). Ensayista y novelista. Ha
Josi
(recate, 1959). Poeta, ensayista y traducpublicado en revistas como Axiomathes, de la Universitor.
Es
autor
de
los libros de poesía La procesi6n, Bíblidad de Trento, y en el Anuario Filos6fico de la Universica, Portuaria y Fábula. Ha traducido textos de Ezra Pound
dad de Navarra. Puntos cardinales es su primer libro.
y Manuel Bandeira. Recibió el Premio Nacional de PoeEn la actualidad, en su natal Saltillo, se encuentra al
sía Aguascalientes, el Premio Alfonso Reyes y el Premio
frente de Lingua Franca, agencia de servicios editoriales
a las Artes de la UANL.
y lingüísticos.
Mir
En 1991 la UANL la distinguió con
Hui
!,
(Monterrey, 1936). Es periodista de profesión
el Premio a las Artes. Entre sus libros de poesía sobresalen
desde 1959; se formó en El Poroenir. Trabajó en El ExPérdida (Premio Alfonso Reyes 1990), El coraz6n más secelsior en la época de Julio Scherer. Fue cofundador de
creto (Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 1994),
Proceso, Unomásuno, Época, El Dw y otras publicacioAdamar,
De amor es la baJall.a (en coautoria con Daniel Kent)
nes. Ha publicado dos libros: Marie y yo, una selección
y
La
condici6n
del cielo.
de cuentos, y Cultivo y captura de criaturas marinas, li-

Li'::&gt;re·la Fray Servando ~erer'.l de M _. Av San Pedro 222 Co "-'- ave e
Monterrey, Nt..3VO ...eür. 01 (81) 8335 03 1 9 y 7 1

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J

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UNIVERSIDAD AUTÓNOtv\A DE NUEVO LEÓN
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ACTAS
RE'v1STA DE HISTORIA
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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