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                  <text>Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo Leon / No. 51

��FONDO
UNlVERSlTARJO
Julián Herbert
Eduardo Subirats
Daniel González Dueñas
Alda Merini
César Antonio Molina
Alfonso Rangel Guerra
Nuria Godón Martínez
Luis Aguilar
José Javier Villarreal
Sergio Cordero
Xitlalitl Rodríguez

Dos poemas de amor
De la reproducción técnica al espectáculo
Los medios del promedio
Poema
Cervantes: crónicas de sus remolinos de polvo
29 El Qy,ijote y la novela moderna
37 Distintas ejemplaridades para distintos lectores
en las Novelas ejemplares
43 Vulas ajenas antes y después de ÚL noveÚL
2
7
13
18
21

Entrevista a José Ovejero
47 La tradición múltiple de Francisco Cervantes
54 El Cervantes que rescatarla Francisco
56 Parcelas

ANDAR A LA REDONDA
José Garza
Hugo L. del Río
Humberto Martínez

61 Hiroshima, la piedra angular de un estilo
71 La literatura de la guerra
75 Carta a una amiga poeta

DE ARTES Y ESPEJISMOS
Ramón Cabrera Salort
Jano Mendoza

83 El diseño como utilidad humana (Una experiencia cubana
en la preparación de maestros y artistas)
89 Herzog, de la conquista de México al monstruo del lago

CABALLERÍA
Víctor Barrera Enderle
Rodrigo Guajardo
Laura Campuzano Volpe

91 La obra como apunte
95 O'oba -antropologfo en sepia
97 Del humanismo a la competitividad y, ¿después?

Imágenes de Rosario Guajardo

�FONDO
UHlVF.RSITARJO
Julián Herbert
Eduardo Subirats
Daniel González Dueñas
Alda Merini
César Antonio Molina
Alfonso Rangel Guerra
Nuria Godón Martínez
Luis Aguilar

Dos poemas de amor
De la reproducción técnica al espectáculo
Los medios del promedio
Poema
Cervantes: crónicas de sus remolinos de polvo
El Quijote y la nove/,a moderna
Distintas ejempl,aridades para distintos lectores
en /,as Novelas ejemplares
43 Vidas ajenas antes y después de la nove/,a

2
7
13
18
21
29
37

Entrevista a José Ovejero

José Javier Villarreal
Sergio Cordero
Xitlalitl Rodríguez

47 La tradición múltiple de Francisco Cervantes
54 El Cervantes que rescataría Francisco
56 Parce/,as

ANDAR A LA REDONDA
José Garza
Hugo L. del Río
Humberto Martínez

61 Hiroshima, /,a piedra angu/,ar de un estilo
71 La literatura de la guerra
75 Carta a una amiga poeta

DE ARTES Y ESPEJISMOS
Ramón Cabrera Salort
Jano Mendoza

83 El diseño como utilidad humana (Una experiencia cubana
en /,a preparación de maestros y artistas)
89 Herzog, de la conquista de México al monstruo del lago

CABALLERÍA
Víctor Barrera Enderle
Rodrigo Guajardo
Laura Campuzano Volpe

91 La obra como apunte
95 O'oba -antropología en sepia
97 Del humanismo a /,a competitividad y, ¿después?

Imágenes de Rosario Guajardo

�DOS POEMAS DE AMOR
Julián Herbert

MAC DONALD'S
Nunca te enamores de 1 kilo
de carne molida.
Nunca te enamores de la mesa puesta,
de las viandas, de los vasos
que ella besaba con boca de insistente
mandarina helada, en polvo:
instantánea.
Nunca te enamores de este
polvo enamorado, la tos
muerta de un nombre (Ana,
Claudia, Tania: no importa,
todo nombre morirá), una llama
que se ahoga. Nunca te enamores
del soneto de otro.
Nunca te enamores de las medias azules,
de las venas azules debajo de la media,
de la carne del muslo, esa
carne tan superficial.
Nunca te enamores de la cocinera.
Pero nunca te enamores, también,
tampoco,
del domingo: futbol, comida rápida,
nada en la mente sino sogas como cunas.

Nunca te enamores de la muerte,
su lujuria de doncella,
su sevicia de perro,
su tacto de comadrona.
Nunca te enamores en hoteles, en
pretérito simple, en papel
membretado, en películas porno,
en ojos fulminantes como tumbas celestes,
en hablas clandestinas, en boleros, en libros
de Denis de Rougemont.
En el speed, en el alcohol,
en la Beatriz,
en el perol:
nunca te enamores de 1 kilo de carne molida.
Nunca.
No.

�DON JUAN DERROTADO
Todas mis mujeres quieren estar con otro.
Me abandonan por un adolescente,
alaban a su esposo mientras yo las estrecho,
se van con periodistas,
con autistas,
con rubios bien dotados, con guerreros
y cantantes venidos de ultramar.
Todas son bárbaras, histéricas,
infieles: me acarician
con el filo azorado de un puñal de lencería
y se lanzan a bailar en la inmunda taberna
montadas en los ácidos corceles del calor.
(Siempre bailan con otro:
mi vida es un gazapo entre las pausas de la orquesta.)
Yo las deseo entrecortadamente,
como un caimán imbécil y violento
que gusta de la presa aderezada con veneno.
Yo las deseo en las cornisas más esbeltas del amor.
Abismos sucesivos y dádivas perpetuas,
sus cuerpos se prolongan en rrú hasta confundirse:

una compra corunas,
ésta me pide que por favor la abofetee,
aquélla está sentada en un parque vacío,
la mirada perdida, comiéndose un helado.
Yo les muerdo los cuellos,
les palpo cada legua de la piel,
les hablo con la piedad de un epiléptico
que habla a sus pesadillas.
Ellas no duermen nunca: su único empeño
es la traición.
Celosas. Inconstantes.
Me arrojan de sus vidas como a un príncipe azul
que es echado de la fiesta de disfraces
con nada más que un vaso desechable en la mano.
Todas me engañan. Todas.
En sus brazos,
yendo de unos a otros brazos,
me siento como César, que miraba
-mientras ardían en su pecho los cuchillosalgunos de los rostros que más amó.

�DE LA REPRODUCCIÓN TÉCNICA
AL ESPECTÁCULO
Eduardo Subirats

La recepción de la obra de Walter Benjamin, y en general

Benjamin en los más ramplones sueños del despertar de la

la influencia intelectual que ha ejercido en las décadas del

dimensión aurática de cualquier cosa. La propia estetización

conservadurismo postmodemista han estado condicionadas
por los temas preferentes de la crítica literaria y artística, la

de la política y la vida cotidiana en las modernas sociedades

estética, y a lo sumo por una filosofía de la historia y una
sociología marcadas por una voluntad expresiva, cuando no
por una vaga atmósfera estetizante. Benjamin ha sido el crítico literario, el miniaturista de la vida cotidiana, el ensayista
dotado de una intensa dimensión poética, el ffóneur. En suma,

industriales, integralmente dominadas por un concepto mediático de cultura, y de producción y consumo artísticos,
creaban la última horma a esta recepción blanda de los ensayos de Benjamin. Otros intelectuales y filósofos de la tradición crítica del siglo 20, Georg Simmel y Theodor W. Adorno por ejemplo, conrían una suerte pareja.

un escritor idiosincrásico. Sin duda alguna no podía soslayarse un impulso de resistencia a lo largo de su obra, atravesada
por una intensa confrontación con el nacionalsocialismo, y
con los fenómenos de la moderna cultura tecnológica y de
masas. Y atravesada asimismo por un espíritu mesiánico. Pero

Las tesis de Benjamin sobre Lo obro de arte en lo época de su

así como las interpretaciones de Benjamin de los años se-

reproducibílidod técnico no abordan, como problema nuclear,
la constelación estética de la pérdida del aura subsiguiente a
la reproducción técnica de la obra de arte en lo que considera los géneros artísticos modernos por excelencia: la fotografía y el cine. De manera explícrta, Benjamin· formula en
el "Prólogo" a este ensayo de estética que su objeto es el
estudio de la "transformación de la superestructura" (Benjamin, 1973: 18) en la civilización industrial avanzada, palabras
que señalan por sí mismas una problemática bastante más
amplia. La cuestión pertenece más bien a la teoría crítica de
la sociedad que a una teoría estética en un sentido estricto
de la palabra. Sin embargo, Benjamin descubre que esta adaptación de la "superestructura" al desarrollo tecnoeconómi-

senta y setenta incorporaban su teoría estética, su crítica
lrteraria y su teoría de la historia en el marco de un marxismo en lo fundamental doctrinario, así también en los ochenta las identificaron con un marxismo caprichoso, cuyas fracturas y fragmentos podían interpretarse y gozarse más bien
con ánimo dispersivo que asumirse como astringencia crítica. En ninguno de los casos quería plantearse que precisamente este rigor de una crítica articulada en una estética, en
una teoría de la experiencia o en una filosofía de la historia
se desprendía, en primer lugar, de una perspectiva metafísica y teológica.
El tenor diletante de las interpretaciones de Benjamin
como el filósofo de lo fragmentario, el microanalista de la
vida cotidiana, el poeta de los pasajes y el explorador romantizante de las modernas metrópolis industriales corrió a
favor de la corriente del pensamiento débil que ha distinguido el clima intelectual de los últimos años. El horizonte sentimental de la melancolía dejaba además abiertas las puertas
a una conversión de la crítica estética de la modernidad de

co de las sociedades capitalistas está íntimamente ligada a la
revolucionaria transformación ontológica de la obra de arte
moderna, subsiguiente a su incorporación en los procesos
de reproducción técnica. La repro~ucción técnica no es entendida en este contexto como un procedimiento añadido
y exterior a la obra de arte, sino como el principio constitutivo de la nueva naturaleza de la obra de arte moderna, y

7

�como la condición objetiva de su renovada función social, o
sea, de su "aspiración a las masas" (Benjamín, 1973: 45). Esta
última no se desprende, de acuerdo con Benjamín, de un
proceso ideológico, como tampoco de una intención política. Es más bien el resultado de la transformación cualitativa
de la naturaleza de la obra de arte, subsiguiente a su reproducción y difusión técnicas.
La originalidad y radicalidad del planteamiento teórico
benjaminiano reside, en primer lugar, en considerar la ruptura revolucionaria y la transformación estructural de la obra
de arte moderna no desde la perspectiva de la crítica de las
ideologías, sino a partir de los cambios de la percepción, o
más bien de las nuevas formas de la construcción social de la
realidad inmediatamente derivadas de las técnicas de reproducción. Es ésta la perspectiva teórica que distingue nítidamente la interpretación benjaminiana de las estéticas marxistas, e incluso de la crítica de la función afirmativa de la
cultura desarrollada por Marcuse tan sólo un año después
de la publicación de aquel ensayo de Benjamin.
El modelo analítico de la transformación de la obra de arte
en la era de la técnica lo ofrece el cine. Sus características formales -el predominio del "aparato" sobre la persona, y del
proceso "inconsciente" del montage sobre la experiencia consciente, la prevalencia del valor expositivo sobre la contemplación y la construcción de lo real como una segunda naturaleza- no solamente plantean para Benjamín la necesidad de una
nueva y revolucionaria aproximación estética al nuevo arte, sino
también la reformulación de la teoría crítica de la sociedad. Una
crítica social que cristaliza, por lo pronto, en el análisis del nacionalsocialismo. Pero que traspone el análisis del nacionalsocialismo precisamente del marco tradicional de la "crítica de las ideologías" al de la concepción de la politica como obra de arte, la
producción industrial de la conciencia y lo que hoy puede definirse como la construcción mediática de la realidad. El concepto bajo el que Benjamín resume esta perspectiva crítica es la
"estetización de la política''.

2
El sentido mesiánico, socialmente emancipador del análisis
de la obra de arte moderna bajo el aspecto de su última
consecuencia humana, o sea, la "estetización de la política",
desemboca en La obra de arte en la época de su reproducibilidad técnica en una crítica de la tecnología convertida en
hybris: la crítica de lo que Benjamín ( 1973) llama la "insurrección de la técnica" (57). En la recensión Teorías del fascismo
alemán se perfila de nuevo el motivo recurrente de esta
mirada negativa: la guerra como consecuencia de una tecno-

8

logía y un progreso tecnológicos no dominados por el ser
humano. Este es también uno de los motivos más relevantes
de sus tesis Sobre el concepto de historia. La otra dimensión
bajo la que se articula esta voluntad mesiánica es la experiencia. La teoría de la experiencia de Benjamín está ambiguamente ligada, en las tesis sobre la Reproducibilidad técnica, a la problemática del aura, pero en la declaración final de
este ensayo se formula bajo una conclusión inequívoca: "el
comunismo responde (a la estetización nacionalsocialista de
la política) con la politización del arte". El punto de partida
de una filosofía de la experiencia, de tradición ilustrada, permite formular una dimensión reflexiva social, histórica y política de la obra de arte.
Sin embargo, el problema de la experiencia en la era de
la reproducción técnica se plantea también desde un punto
de vista epistemológico y metafísico en una serie de textos
tanto del periodo juvenil como de la etapa madura de Benjamín. Uno de ellos, en los que la teoría de la experiencia se
despliega con todo el rigor de un impetuoso programa juvenil, es el ensayo titulado Sobre el programa de la filosof¡a veni-

dera.
Kantiano en su concepción fundamental, cercana a la discusión de la escuela neokantiana de comienzos de siglo, en
particular a Hermann Cohen, Benjamín plantea en este ensayo al menos tres tópicos de interés fundamental: la extensión del concepto kantiano de experiencia más allá de su
limitación a las ciencias, la integración del concepto crítico

de experiencia del conocimiento al sujeto empírico, 0 más
bien a la pluralidad social e histórica de sujetos empíricos, y,
por último, la ampliación de este concepto crítico de experiencia al conocimiento religioso. "Este nuevo concepto de
la experiencia fundada sobre nuevas condiciones del conocimiento sería de por sí el lugar lógico y la posibilidad lógica
de la metafísica" (Benjamin, 1974: 163).
Lo que Benjamin desarrolla analíticamente en La obra de

arte en la época de su reproducibilidad técnica, en el ensayo
sobre Baudelaire y en la obra de los Pasajes, en las tesis
sobre El narrador, así como en otros artículos, a saber, la
reconstrucción de las figuras históricas de la experiencia, se
eleva aquí a un programa metafísico de inspiración kantiana:
la transformación de la experiencia cognitiva, que el positivismo filosófico orienta en un sentido exclusiva o reductivamente cientificomatemático a una experiencia teológica y
metafísica. Esta nueva estructura de la experiencia la funda
Benjamin en una filosofía del lenguaje.

3
En su artículo Enseñanza de lo semejante, Benjamin recurre a
un símil para explicar la relación entre la nueva experiencia y
la teoría del lenguaje: la astrología. Lo que la astrología plantea para Benjamin es una percepción de las analogías suprasensibles entre las constelaciones estelares y la existencia
humana, para las que, sin embargo, ya el hombre moderno
ha perdido todo sentido perceptor. Pero Benjamin ( 1974)
añade: "Poseemos, no obstante, un canon que permite echar
luz sobre la oscura morada de la semejanza extrasensorial. Y
este canon es el lenguaje" (207).
La teoría del lenguaje que desarrolla Benjamin puede
resumirse con un lacónico enunciado: el lenguaje es mimesis. Benjamin ( 1974) cita a este propósito a Carl Leonhard: "Cada palabra es - y todo el lenguaje es- onomatopéyico" (207). Eso no significa en modo alguno apelar a una doctrina naturalista de la experiencia mimética
en el sentido en que, por ejemplo, la configuró de forma
negativa la moderna pintura abstracta. Aunque ciertamente
se trata de una tesis postestructuralista. En el ensayo de
Benjamin sobre Calderón y Hebbel se dice con respecto
al concepto de mimesis en la tragedia griega: el objeto de
la mimesis no es la "imagen ejemplar" (Vorbild), sino la
"imagen ancestral" (Urbild) ("El mayor monstruo los celos
von Calderón und Herodes und Marianne von Hebbel",
en Benjamin, 1974: 249). Y en el Origen del drama alemán
se subraya en el mismo sentido que "en la contemplación
filosófica la idea se libera como palabra a partir de lo más

interior de la realidad" ("Ursprung des deutschen T rauerspiels", en Benjamin, 1974: 217).
La teoría del lenguaje de Benjamin arranca de una concepción idealista del acto de nombrar, identificado con el
acto adamita de la creación de un mundo, y al mismo tiempo es una teoría del lenguaje como medium de una experiencia mimética de lo real. Como tal la desarrolla Benjamin
en su ensayo Sobre el lenguaje en general y sobre el lenguaje
de los humanos. En este trabajo, la experiencia o la participación mimética se definen en tanto que articuladas en el lenguaje como medium de una comunicación universal de los
seres espirituales. Ello significa dos cosas fundamentales. La
primera es la concepción del lenguaje como in-mediato o
idéntico con el ser espiritual. O bien, lo que viene a decir lo
mismo, el rechazo de la concepción instrumental del lenguaje como simple medio. Hablamos en el lenguaje, no a través
de él - subraya Benjamin. El lenguaje no es, en modo alguno, un sistema o aparato de signos exterior al ser humano y
a las cosas. Sucede todo el contrario. La entidad espiritual
de lo humano es precisamente "el lenguaje empleado en la
creación" 1• Es el lenguaje en el que el ser humano ha sido
creado con las cosas, y en el que ha sido creado a su vez

' En la oración onginal "Sein gesitiges Wesen ist die Sprache. in der geschaffen
wurde" (Benjarrnn, 1974: t 11, 1. 149), la forma impersonal del verbo "geschaffen" alude, de acuerdo con la versión española de R. Blatt. a la vez a la creación
del hombre en el medium del lenguaje y a la creación de las cosas, y del mundo, o también a la creación en un sentido genérico (cf. Benjamín, 1991 ).

9

�como creador en el lenguaje como medium de la participación mimética con ellas. En segundo lugar, este carácter me-

dial del lenguaje, o sea esta inmediatez del ser humano como
ser espiritual con las palabras, supone una participación mágica con el ser de todas las cosas. Más aún, es idéntico con
este ser espiritual de las palabras y las cosas. La brecha entre
el significado, el significante y el sujeto desaparece así en beneficio de una concepción creadora de la palabra como el
medium universal que comparte el lenguaje de los seres humanos y de las cosas. En una bella frase resume Benjamin
( 1974) esta concepción metafísica, idealista y antipositivista
del lenguaje como medium de una comunicación espiritual
universalista: "en el nombre, la entidad espiritual de los hombres comunica a Dios a sí misma" (t. 11, 1, 144).

4
En una de las páginas más emocionantes del ensayo Sobre el

lenguaje Benjamin interpreta el pasaje del Génesis que trata
sobre la caída y la expulsión del Paraíso. Éste es definido
como estado de completa anmonía entre el lenguaje de las
cosas y el lenguaje humano. En él podía el nombre cumplir
perfectamente su sentido creador. Pero la caída fue la escisión de aquella unidad a través de un juicio sobre lo bueno y
lo malo devenido exterior a una relación mimética originaria. "El saber de lo bueno y lo malo -escribe Benjamin
( 1974)- abandona al nombre; es un conocimiento desde
afuera, la imitación no creativa de la palabra creadora" (t.
11, 1, 152-153). Esta cita es algo más que una simple visualización de su teoría lingüística. Su apelación a una relación mimética que al mismo tiempo es una relación creadora en el
lenguaje encierra tanto una teoría de la experiencia cognitiva como un programa estético. Pero también recoge un
momento crítico, emancipador y mesiánico: la crítica de una
figura instrumental del conocimiento como juicio, la experiencia cognitiva de la mimesis como salvación, y la felicidad
y la anmonía del Paraíso como su último despertar. Es ésta
precisamente la perspectiva desde la que creo que debe
contemplarse el análisis de la desarticulación de la concepción aurática, cultual y ritual de la obra de arte por la obra
comprendida como producción técnica, como aparato y
como simulacro de la realidad en la época de la "fonmación"
o del "modelamiento" estéticos de las masas; bajo esta perspectiva de la experiencia como mimesis, la enseñanza benjaminiana sobre la obra de arte en la era de su reproducibilidad técnica logra articular una dimensión analítica con una
intención crítica, una filosofía del arte con una teoría crítica
de la sociedad, bajo un horizonte filosófico emancipador.

5
Unos años después del ensayo sobre el lenguaje, Benjamin
escribió la Crítica de la violencia ( 192 1). Las cuestiones respectivas de uno y otro ensayos, el lenguaje y la violencia, se
complementan en su clara polarización. En esta Crítica Benjamín desarrolla una reflexión sobre la violencia como el
extremo opuesto y el límite a aquella dimensión mimética
del lenguaje, de la comunicación universal de las cosas y el
ser humano.
"La crítica de la violencia es la filosofía de su propia historia" (Benjamín, 1974: t. 11, 1, 202) - tal es el espíritu que define el ensayo de Benjamín. En la perspectiva intelectual de
esta sentencia, que pone de manifiesto la violencia como
elemento fundador de las relaciones sociales de derecho, y
por tanto como constitutivo de su historia, se encuentran
ecos del ensayo de Georges Sorel sobre el mismo tema.
Allí, en la obra del crítico francés, la violencia es la verdad
que esconde la "sublimidad" de las relaciones jurídicas bajo
el ropaje del progreso y de la paz social. "La férocité ancienne tend a etre remplacée par la ruse et beaucoup de sociologues estiment que c'est lá un progres sérieux [ ...] tandis
que nous voyons régner aujourd'hui le mensonge, la fausseté, la perfidie ..." (Sorel, 1919: 288). La influencia de Carl Schmitt ( 1932) tampoco puede dejarse de lado a este respecto.
Benjamín asume en lo fundamental sus mismas tesis: la violencia interviene, incluso en los casos más favorables, en toda
relación de derecho, ya sea como violencia fundadora, ya sea
como violencia conservadora del derecho. "No existe igualdad
-escribe en este mismo sentido-. En el mejor de los casos
hay violencias igualmente grandes" (Benjamín, 1974: t 11, 1, 198).
Pero el interés de este análisis de la violencia no reside
solamente en la dimensión crítica subyacente al reconocimiento de relaciones de fuerza, violencia y crueldad bajo el
orden del derecho, el "sublime" orden de la justicia humana,
como escribía sarcásticamente Sorel. Más allá de la distinción entre el doble papel instrumental de la violencia fundadora o conservadora del derecho y del poder -lo que vincula históricamente su pensamiento con la tradición de filosofía del derecho de Hobbes, de Hegel y de Nietzsche-, el
centro de atención del planteamiento benjaminiano reside
en esclarecer el nexo entre mito, violencia, derecho y destino. "Fundación de derecho equivale a fundación de poder y
es, por ende, un acto de manifestación inmediata de la violencia. justicia es el principio de toda fundación divina de
fines; poder, el principio de toda fundación mítica de derecho" (Benjamín, 1991 : 198).
La comparación de la Crítica de la violencia con el ensayo

una polarización extrema entre lenguaje y mimesis como
comunicación universal, y violencia como medio instrumental del derecho. El lenguaje como expresión y participación
mimética en las cosas configura, en efecto, el límite más allá
o más acá del cual comienza el medio y el reino de la violencia. Pero del mismo modo que existe un lenguaje como
medium de una comunicación universal en la creación, así
también existe un mundo de relaciones no-violentas o un
mundo de violencia expresiva e in-mediata. Bejamin manifiesta explíótamente que también en el orden de la interacción humana existen nexos libres de violencia, por consiguiente, nexos de auténtica comunicación y participación:
"Dbndequiera que la cultura del corazón haya hecho accesibles medios limpios de acuerdo, se registra la confonmidad
inviolenta" (Benjamín, 1991: 191 ). Pero la comparación puede llegar más lejos: al lado divino a la vez del lenguaje y de la
violencia. Divino era el nombre en aquel estado en que su
armonía de las cosas lo delataba como principio creador: en
el Paraíso. Así también existe una violencia no definida como
medio instrumental de la fundación o la conservación del derecho. La violencia como expresión, la violencia como ira o furia
de los dioses, la violencia como manifestación de un destino.

6
El pensamiento de Benjamín recorre una crisis cultural que a
la postre se confunde con su propio concepto de modernidad. Sus signos históricos son el progreso y la ruina; sus síntomas estéticos, los cambios estructurales debidos. a la naturaleza objetiva de la obra de arte y a las nuevas formas técnicamente mediadas de percepción de la realidad. En ensayos como La obra de arte en la época de su reproducibilidad
técnica o El narrador esta crisis es analizada bajo una perspectiva definida: el empobrecimiento de la percepción de lo
real, la suplantación de la experiencia consciente por el procesamiento inconsciente del "aparato" reproductivo, la producción técnica del sistema de la realidad o de una segunda
naturaleza, consideradas como obra de arte. Pero quizás sean
las tesis de El narrador las que en este sentido arrojan un
cuadro más nítido. En ellas la contraposición de la narración
como experiencia, por una parte, y el universo comunicativo de la noticia y la información, por otra, arroja un negativo
balance: lo maravilloso y lo lejano, es decir aquello que se
corresponde a la dimensión arcaica del aura en las artes visuales, es desplazado por la noticia plausible, la reproduc-

Sobre el lenguaje no afecta solamente el aspecto externo de

11
10

�ción exacta u objetiva, y el dato susceptible de comprobación. Aquel mismo carácter de la objetividad exacta que distinguía la reproducción técnica es analizado y descnto_ en
estas tesis sobre la narración con relación al empobrec1m1ento de la experiencia individual de lo real. También la dimensión temporal que habita en la experiencia narrable y narrada es eliminada en el sistema de la comunicación mediática
en favor del valor instantáneo de la noticia. El fetichismo de
¡0 actual inherente a su valoración mercantil aparece, desde
esta perspectiva mediática, como el reverso de un tiempo
presente vacío desde el punto de vista de la vida. Por ~anto
tampoco en la noticia deja huella el sujeto, aquel m1sm_o
problema, a la vez epistemológico y estético, ~ue Ben1am1~
desarrolló asimismo en su artículo "Expenenc1a y pobreza
(cf. Benjamín, 1973: 165 y ss.). En fin, en el mundo de, la
información no se constit uye ya, como en el de la narraoon,
una comunidad en el medium de la experiencia. El sujeto
humano reducido a la función de receptor es redefinido como
la soledad sitiada de su constitución técnica (cf. "El narrador", tesis VI, VII, IX y XV, en Benjamin, 1991 ).
Estas tesis negativas esbozadas en los ensayos de Benjamín fueron punto de partida de uno de los aspectos más
importantes de la Teoría crítica de Horkheimer Y Adorno
( 1947): el análisis de la "industria cultural" 0 de la "Ilu stración como fraude a las masas", desarrollado en el tercer
capítulo de Dialektik der Aufk}drung ( 144 y ss.). Las categorías
centrales que formula este ensayo, en torno a la uniformación aislamiento y manipulación mediáticos de las masas, al
em~obrecimiento de la experiencia y la desarticulación del
sujeto del conocimiento como individuo autónomo capaz
de efectuar una experiencia de lo real, recogen, entre otros,
estos aspectos elementales de la crítica benjaminiana. H,oy
esta perspectiva teórica sigue siendo fundamenta! no solo
para el análisis del universo mediático, sino tamb1en para la

crítica de la moderna "sociedad del espectáculo". La teoría
de la comunicación de Habermas debe mencionarse en este
sentido más bien como una tentativa destinada, en parte, a
neutralizar desde su mismo interior las dimensiones negativas de esta teoría de la experiencia.
La fundamentación metafisica de la experiencia. la teoría de
la mimesis y la filosofía del lenguaje desarrolladas por Benjamin
en los mencionados ensayos encuentran en este contexto de
la teoría crftica de la sociedad industrial su adecuado lugar. Una
crítica filosófica cuyo "elemento marxista era algo así como el
vuelco boca abajo del elemento metafísico yteológico" -como
escribió Gershom Scholem (en Unseld, 1972: 87 y 134-1 35) a
propósito de Benjamín. Una filosofía y una metafísica_que arrojan al mismo tiempo un modelo analítico de la sooedad y la
cultura modernas, y una teoría de la salvación: aquella promesa
mesiánica que Benjamín anunció en el Ange/us Novus como la
dimensión espiritual de la ruptura revolucionaria del continuum
histórico.

Bíbliografia
Benjamín, Walter ( 1973). Discursos interrumpidos l. Madrid: Taurus.
Benjamín, Walter (1974). Gesommelte Schri~en. Tomo 11,1. Frankfurt a.M.:
Suhrkamp Verlag.
Benjamín, Walter ( 1991 ). Poro una critico de la violencia y otros ensayos.
Edición de Eduardo Subirats. Madrid: Taurus.
Horl&lt;lieimer, Max y Theodor W. Adorno ( 1947). Diolektik der Aufkléirung.
Amsterdam: Amigo.
Schmitt, Car\ (1932). Der Begriff des Politischen. Berlín: Dunker &amp; Humblot
Scholem, Gershom. Wolter Benjamín und sein Engel, en Unseld, Siegfried
(editor) ( 1972). Zur Aktuolitéit Wolter Benjamins. Frankfurt aM.:
Suhrkamp Verlag.
Sorel, Georges ( 1919). Rénexions sur la violence. Paris: M Riviere.

LOS MEDIOS DEL PROMEDIO
Daniel González Dueñas

En sociedad los paraísos deben volverse infiernos para ser
aceptados. Jorge Luis Borges ha dejado una escalofriante
muestra de ello; se trata del relato de una época en su vida
( 1937) en que, a los 39 años, por recomendación del padre
de Adolfo Bioy Casares obtiene un empleo en la Biblioteca
Municipal Miguel Cané en Almagro Sur, Buenos Aires, en
donde es destinado al departamento de catalogación y clasificación. Supremo amante de los libros, Borges preveía un
paraíso en ese trabajo; no obstante, iba a pasar en ese sitio
"nueve años de sólida desdicha", según escribe en su Autobiografía ( 1970). Emir Rodríguez Monegal cuenta: "Situada
en uno de los más feos suburbios de Buenos Aires, el trabajo en aquella biblioteca proveía a Borges de un salario pequeño y el equívoco título de primer asistente (por encima
de él, en jerarquía kafkiana, había no sólo un director sino
tres oficiales)".
En una entrevista publicada en 1985, Borges recuerda en
tono coloquial: "Éramos, creo, unos cincuenta empleados, y [...]
me dieron libros para clasificar el primer día [. ..]. Creo que clasifiqué casi ochenta libros; [entonces] uno de los compañeros
vino a recriminarme, me dijo que eso era una falta de compañerismo, porque ellos se habían fijado un promedio de cuarenta libros para clasificar por día [...] Me dijo que yo no podía
seguir así, y yo, al día siguiente, clasifiqué treinta y ocho, para no
quedar como presuntuoso. Bueno, y entonces, ¿qué sucedía? El
trabajo que teníamos que hacer se cumplía en, digamos, media
hora o en tres cuartos de hora; y luego quedaba el resto de las
seis horas, que estaban dedicadas a conversaciones sobre futbol -tema que ignoro profundamente-, o si no chismes, o si
no, por qué no, cuentos 'verdes'. Ahora, yo no me escondía
porque había encontrado una extraña ocupación: la de leer los
libros de la biblioteca".
Cabe imaginar con más detalle esa primera jornada Borges ha elaborado fichas de ochenta libros con atención y

esmero, y se dispone a ir por más volúmenes. Probablemente se dirige hacia la oficina de uno de los tres oficiales
cuando un empleado, que lo ha estado observando, lo intercepta y le transmite un mensaje que podría haber sido
emitido por este individuo o por cualquier otro miembro
del grupo: "Si trabajas a ese ritmo, nos haces quedar mal a
los otros". En cierta forma se trata de un mensaje colectivo:
la voz del "nosotros", sin perder ese plural, se ha canalizado
a través de lo singular.
En los días siguientes, Borges aprende lo que se espera
de él: no sólo que se ajuste al ritmo establecido de trabajo,
sino que no haga un desaire a sus compañeros. "Compañerismo" significa que dedique una parte mayoritaria de su
horario laboral (cinco sextas partes) a extenderse en la convivencia y la conversación. Si dedicara estos lapsos a leer los
libros de la biblioteca o a escribir, ello sería considerado como
una ofensa al grupo, un desprecio. La pura presencia de un
empleado que no se rinde a la rutina equivale a la denuncia
del mecanismo burocrático; de inmediato se genera en su
entorno, por sí misma, la pregunta "¿Y éste quién se cree
que es?". Será definido, pues, como un creído, alguien que se
da "aires" y que, por tanto, comienza a ahogar a los demás,
como quitándoles oxígeno (no otra cosa es un "desaire").
Todo aquel que va demasiado rápido, así como quien va
demasiado lento, es oportunamente "corregido". Lo mismo
sucede a quien sube o baja demasiado y, en general, a cualquiera que se desprende del promedio. El compañero de
Borges que lo intercepta "a tiempo", en ese instante no es
un individuo: es /a sociedad. O mejor dicho, está poseído
por ella. Fuera de ese instante de amonestación, es con toda
probabilidad un individuo honesto, simpático y generoso,
dotado con características propias, irrepetible en sus fulgores y sombras. Pero en ese preciso momento, aquello que
lo poseía se activa y lo convierte en severo fiscal, juez sin

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�no se piense que deambulan libremente en un ocio tolerado por los jefes. En la entrevista citada, Borges indica: "Había
que simular que se trabajaba cada día". A la vista de las autoridades, la jornada de trabajo transcurre en febril actividad:
se trabaja sin cesar, se produce, se progresa. Sin embargo, el
nuevo empleado aprende pronto cómo simular que trabaja,
tal como lo hacen los demás. No se trata de una simulación
aislada: en la maquinaria social todo es representación, histrionismo, mascarada. Unos a otros se roban tiempo hasta
que no queda un verdadero transcurrir sino un estancamiento
sin aire, una falsa apariencia de inmutabilidad, de orden divino en donde se simula que se vive cada día. Lo refleja bien el
ámbito en que se desarrolla La biblioteca de Babel: el silencio
sepulcral, la vastedad del sinsentido. Robarse tiempo unos a
otros significa despojarse mutuamente de identidad; por eso
se ha llegado a afirmar que los verdaderos límites humanos
son las otras personas. "Darse aires" es "desairar": quitar
oxígeno a los demás, el poco que cada uno se ha resignado
a tener.

misericordia y verdugo eficiente. A eso se limita el compañerismo en la vida social: al resorte oculto que se echa a andar
ante la menor señal de lo excepcional, a la alarma que advierte a todos sobre lo no común, a la llamada de atención
acerca de lo no autorizado a creerse.
Podemos imaginar una variante: el director de la biblioteca escucha ese diálogo, se da cuenta de la situación, amonesta a los admonitores y les prohíbe volver a molestar al
nuevo empleado, da más libros a Borges y éste se convierte
en su "elemento" favorito, y no por ser el único que trabaja
por pasión y no por rutina, sino simplemente porque es el
más "productivo". ¿Implica esto que se cumplirá aquel paraíso que Borges anhelaba? En absoluto: se le abre un infierno
aún peor. Borges tiene ahora la autoridad concedida por la
señalización del director y por tanto es "intocable", pero los
medios del promedio son ilimitados. Los compañeros no le
dirigirán la palabra, le dificultarán todo, le pondrán obstáculos, lo sabotearán en cada oportunidad posible y no escatimarán el rencor y hasta el odio en sus conversaciones. Lo
volverán un paria.
El gran lema es "El que no se dobla, se quiebra". Si imaginamos que el director señala al empleado rebelde y le da
un trato preferencial, los sutiles métodos de tortura del grupo irán arreciando hasta que el paria se doble, como los
demás. Borges paga una parte del tributo cuando disminuye
su capacidad de trabajo (de ochenta a cuarenta libros por
día, "para no quedar como presuntuoso") pero no accede a

la otra parte, sostener conversaciones casuales para ganar la
aceptación del grupo. Y aunque hubiera hecho esto último,
la "sospecha" lo habría rodeado de todas formas y jamás el
clan le habría dado pleno acceso. Todo grupo social cuenta
con un sexto sentido, muy aguzado, que automáticamente
detecta no sólo a lo diferente y a lo "otro", sino a lo que
apunta en esa dirección sin serlo todavía, e incluso a cualquiera que tenga una mera apetencia, una simple curiosidad
por las alternativas, aunque él mismo no lo sepa. El máximo
pecado no es el anonimato, sino todo aquello que intenta
trascender la línea media. El pecador es quien "se cree" sin
contar con la creencia de los demás. Y este apoyo colectivo,
que en realidad es fe , se da muy rara vez y sólo como premio a haber vencido la mayor de las resistencias.
Borges se aísla, pues, para leer y escribir, y de esta experiencia surge La biblioteca de Babel; este texto, según advierte en la
Autobiografia, "procuró ser una visión pesadillesca o una magnificación de esa biblioteca municipal, y ciertos detalles en el texto carecen de una significación determinada. La cantidad de
libros y anaqueles que mencioné en mi relato fueron literalmente los que tenía a mi alcance. Críticos perspicaces se han
preocupado por esas cifras y las han dotado, generosamente,
de un significado místico. Tanto La lotería en Babilonia como La
muerte y la brújula y Las ruinas circulares fueron escritas, en todo
o en parte, robando tiempo a mis horarios allf'.
Pero todos roban tiempo. Si los empleados de la biblioteca cumplen su trabajo en una hora y les quedan cinco libres,

Se dice que un día, un empleado de esa Biblioteca Municipal encontró un libro acreditado a Jorge Luis Borges. "Mira", le
comentó, "éste se llama igual que tú. Qué curioso, ¿no?". Barges respondió: "Sí, qué curioso". En su nuevo empleo, Borges
no dispone de autoridad alguna: por ello es rotundamente imposible para ese compañero relacionar a Borges con el autor
del libro que lleva su nombre. Por tanto, lo que este novicio es
no proviene de sí mismo sino del consenso del grupo en que se
ha insertado. Desde "arriba", la autoridad es impuesta en un
acto de poder que todos acatan pero detestan; desde "abajo",
la autoridad se gana y ello es la más ardua de las faenas, la más
tasada y reglamentada
El director de esta Biblioteca Municipal detenta una autoridad que ha ganado penosamente con los años: nadie que sea
joven la posee, a menos que haya "jugado sucio" o disponga de
"influencias". Si ese director o alguno de los oficiales tratara mal
al recién llegado (que por cierto ya tiene como handicap haber
llegado por recomendación), los compañeros le tendrían lástima y podrían apoyarlo, siempre y cuando hubiera "hecho méritos" y se mostrara proclive a pertenecer al grupo y acatar
todas sus reglas (no escritas en parte alguna pero sobreentendidas en cada acto de los integrantes). Mas si se muestra soberbio o presuntuoso, si se da "aires", si se "cree ser" distinto o
superior a los demás, la lástima se trocará en franco rechazo... o
en algo peor si insiste pese a todo. Los linchamientos son simplemente el extremo de esa línea
Sin embargo, este grupo de medio centenar de personas
que trabaja en la Biblioteca Miguel Cané tiene, como todos, sus
razones, y ellas no son despreciables ni arbitrarias: si se permitiera al nuevo empleado trabajar a su ritmo, los otros "quedarían

mal" y tendrían que igualar ese ritmo; así, perderían lo único
que endulza su atroz rutina: los ratos de ocio, la lectura del
diario, las conversaciones sobre familia, deportes, sexo y política: el poco aire libre. Para ellos un trabajo resulta igual que otro:
es lo mismo laborar en una biblioteca que en un matadero, y
ello porque todo trabajo implica la misma humillación, que cada
uno acepta calladamente. La sociedad se basa en apocar, infamar, rebajar: quien quiera pertenecer a ella, o se dobla o se
quiebra Y esta humillación es concebida del mismo modo que
se contempla a la muerte.
Así como la mortalidad humana es aceptada únicamente
porque concierne a todos y cada uno, los sojuzgamientos,
despojos y rapiñas contra cada ser humano son tolerados
sólo cuando son compartidos por el grupo entero. Borges
es el único que no concibe ese trabajo como un infierno
inevitable: en ello consiste su máximo pecado. ¿Cómo es
posible que parezca gustarle y hasta apasionarlo? ¿Cómo
puede ser indiferente al oprobio que todos soportan sólo
porque es el mal común? ¿Acaso no es humano? ¿No contempla el sufrimiento de los demás, ese insoportable dolor
que paradójicamente se ha vuelto monótono? Éste no atormenta porque es genera/; sólo lacera cuando se individualiza.
No únicamente las burocracias sino todo grupo humano
podría ir más rápido, subir más alto, profundizar más hondo.
Sin embargo, cada nuevo integrante recibe una oportuna
re-educación: si va más lento, si cae más bajo o si se instala
en la mera superficie, no faltarán voces piadosas que lo reubiquen en el ritmo y el nivel de todos. Y es que la mentalidad
burocrática, base de toda célula (familia, escuela, equipo),
no consiste sino en una venganza callada, en una resistencia
pasiva: si esa mentalidad no va más rápido o más lento, más
alto o más bajo, más adentro o más afuera, es porque no le
da la gana. Y no le da la gana porque no le incumbe realmente y porque todas las humillaciones son una sola. No es
una fatalidad, un "ser así'', sino una decisión, acaso la única
que tal mentalidad se considera libre de tomar: la de resistir.
El oprobio se acepta porque 1) nadie protesta en voz alta;
2) es menos incómodo aguantar que afrontar; 3) todos los
órdenes en la sociedad son formas de la resistencia, mayor o
menor, contra una humillación única que tiene mil manifestaciones adaptadas a cada contexto.
¿Parece exagerado afirmar que la humillación es la base
de las sociedades? Basta ver más allá de la línea que invisibiliza a lo cotidiano; observar, por ejemplo, a esas personas
ataviadas con trajes de peluche y cabezas de animales emblemáticos de algún producto o de alguna industria de entretenimiento, o a aquellas otras metidas en enormes botellas de plástico, todas ellas contratadas para llamar la atención de los clientes en parques de diversiones o supermer-

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�cadas, y cuyos ojos esquivos son visibles a través de ranuras
en los disfraces. Los viandantes sensibles desvían la mirada,
afectados por lo que se llama "vergüenza ajena", pero igualmente podrían bajar los ojos ante otros seres que ni siquiera
disponen de máscaras para ocultar el oprobio. Mas sin duda
tienen otro tipo de caretas los cajeros de banco, los lustrabotas o los limpiaventanas, los mendigos que extienden
la palma de una mano, los burócratas detrás de su escritorio
o ventanilla, los taxistas cuyos ojos sólo pueden verse recortados en el espejo retrovisor, e incluso las "celebridades" y
políticos que presentan siempre la misma sonrisa feliz e inmaculada. Porque también la autoridad es una máscara.
Es justamente la humillación la que castiga a quien sale
de la línea media, en todos los niveles, desde el físico (el
individuo que destaca por obeso o delgado, por alto o bajo,
por bello o feo) hasta el intelectual: a lo que se llama medio
cultural es a la conservación de una línea media; en general la
crítica tenderá a encontrar virtudes a libros, pinturas, obras
de teatro o películas deficientes (con lo que los "subirá" al
promedio), y a basarse en los errores y defectos de obras
que destaquen por su extrañeza, impulso o singularidad (con
lo que las "bajará" a la línea media). Sólo será "intocable"
quien disponga de autoridad, es decir, de aires ardua y suficientemente impuestos.
Si cada integrante de cada grupo humano ha aceptado
perder tanto de sí mismo, si ha convenido en el infierno
inevitable, es porque existe algo trágico y heroico en la forma en que todos se apoyan unos en otros para resistir. Además, a través de la resistencia pasiva han logrado reclamar
pequeños o grandes momentos de desahogo: la hora del
café y la plática en los pasillos sirven para recordar que resistimos, que somos humanos pese a todo. Que no venga ninguno, pues, a trastocar un orden tan penosamente soportado; un paradójico orden que es tan precario como monolítico, tan fugaz como inamovible. Curioso pacto que ninguno
realmente aceptó, pero en el que todos coinciden porque
su trasgresión está severamente sancionada. En la sociedad
humana hay un sinfín de sanciones y penas de todos tipos, y
acaso puede decirse que no hay sino eso.
La inmovilidad esencial es una convención cuyo nombre
es línea media. A veces alguien cercano a nosotros cae en el
abatimiento, el dolor o la amargura; nuestro primer impulso
es ayudar a esa persona, "levantarla", y ya este impulso (independientemente de si lo conseguimos o no) nos hace
sentir buenos. Mas quizá lo único que hicimos (o quisimos
hacer) fue devolver al sufriente a la línea media que es la
esencia misma de la sociedad: evitamos que esa persona
destaque por su sufrimiento, que llame la atención por su
caída, que sea notoria por su depresión.

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Hacemos lo mismo en el caso opuesto, por las mismas
razones. Cuando alguien comienza a diferenciarse por autosuficiencia, excesiva confianza en sí mismo o simple soberbia, nos invade un pensamiento que ha recorrido los siglos
con impresionante eficacia: "¿Y éste quién demonios se cree
que es?". El "demonios" cambiará según el idioma y la cultura, pero de todos modos aludirá a la indignación que nos
arrebata, a una ira que lrteralmente nos saca de nuestras
casillas porque en ese instante hemos dejado de ser individuos y nos convertimos en la sociedad. Y es que el corpus
social no "está" en cada individuo, sino que lo posee, en el
sentido casi demoníaco del término.
Creemos en quien se cree que es. O mejor dicho, fingimos creer en quien finge creer que es. Autoridad es no
suscitar la sospecha, ser inmune a la pregunta "¿quién se cree
que es?". Tanta admiramos y defendemos a las "figuras de
autoridad" (los que son), que sentimos necesario hacer infemalmente imposible el camino de quien pretenda poseerla (los que vanamente creen "ser"). Aceptamos que sólo
algunos llegan a la grandeza, pero únicamente los toleramos
porque se trata de aquellos que han triunfado en la gran
novatada, aquella que imponemos a los que se dan "aires de
grandeza".
Tanta en el caso de quien cae como en el de quien se
levanta, la sociedad nos posee y nos impele a restaurar el
"equilibrio", que simplemente significa retornar las cosas a la
línea media, al promedio, al medio. Cuando alguien baja de la
línea media, nos brota un rostro de samaritano; no buscamos las razones de la caída, no juzgamos: comprendemos
que esa persona sabe que no es. Cuando alguien sube del
promedio, nuestro rostro se vuelve de sancionador. no sólo
le buscamos las razones sino que las juzgamos y en un segundo pronunciamos la sentencia: condenamos a quien se
cree que es. La compasión de camarada en el primer caso se
vuelve furia de verdugo en el segundo.
No faltan razones, pues, al grupo que reacciona cuando Borges llega a trastocar sus normas. La "razón" primordial es que un rebelde, un outsider, un distinto, hace
dolorosamente consciente la humillación, base única de
la sociedad. Y si se sigue por esa línea podría revelarse la
mayor de las pesadillas: entonces cada uno se cuestionaría hasta dónde la humillación lo ha llevado a tener una
vida muy distinta a la que proyectaba cuando era niño, a
matar sus sueños uno a uno, a configurarse y conformarse con esa sombra que resiste callada. Entonces cada uno
se daría cuenta de que ha pactado no ser, y de que ese
pacto se basa en que nunca vuelva a creer en sí mismo
como lo hacía en la infancia, cuando era plenamente humano y no humano pese a todo.

�POEMA
A/da Merini

A/da Merini
Versión dP Jeannette L. Clariond

Apro la sigaretta
come fosse una foglia di tabacco
e aspiro avidamente
l' as sen za della tua vita.
E cosi bello sentirti fuori,
desideroso di vedermi
e non mai ascoltato.
Sono crudele, lo so,
ma il gergo dei poeti e questo:
un lungo silenzio acceso
dopo un lunghissimo bacio.

Deslío el cigarrillo
como si fuese una hoja de tabaco
y aspiro ávidamente
la ausencia de tu vida.
Es tan bello sentirte lejos
deseando verme
mas nunca escuchado.
Soy cruel, lo sé,
pero es ésta la jerga del poeta:
un largo silencio encendido
luego de un larguísimo beso.

�CERVANTES:
CRONICAS DE SUS REMOLINOS DE POLVO
/

César Antonio Molino

La tempestad de nuestros sueños
Don Quijote y Sancho dejaron el monte y entraron a media
noche en el Toboso. El pueblo estaba en silencio, pues to-

tancia destinada a las mujeres, y el dormitorio con una cama
de nogal que procede del siglo XVII. En la casa no había

dos dormían. La noche era entreclara y Sancho hubiera que-

comedor, pues en muchos hogares de aquel tiempo toda la

rido que fuera del todo oscura, "por hallar en su oscuridad
disculpa de su sandez". Sólo se escuchaban ladridos de pe-

comida se llevaba hasta cualquier sitio de la casa. Bajando de

rros. Al entrar al Toboso "dieron con la iglesia" parroquial
de San Antonio Abad. De gótico tardío, es de planta cuadrada con tres naves iguales, mientras que la bóveda, de cruce-

nuevo al zaguán se pasa a la almazara, y luego al huerto, el
corral y un extraordinario palomar que más parece ser un
columbario. Aun estando vacío en el momento de nuestra

ría, se apoya en majestuosas columnas cilíndricas. Su pórtico

visita, se ven restos de plumas por doquier y un olor que
confirma todavía su uso. Me parece una gran catedral de

es renacentista y su torre de tres cuerpos combina el plateresco con el herreriano. A un costado de ella se encuentra

to de nidos vacíos. Sin embargo los oídos de Don Quijote y

una casona que alberga la Biblioteca Cervantina, con edicio-

barro, una catacumba sin ser subterránea, un ancho laberin-

nes dedicadas por Mussolini (con una grande y ampulosa

el corazón de Sancho no escucharon nunca ese zureo, sino
sólo, en la noche del Toboso, el amplificado ladrido de los

letra) o Hitler (cuya dedicatoria y firma son muy tímidas),
junto a otros famosos personajes como Mitterrand, Alee

perros, el agrio rebuznar de los jumentos, gruñir de puercos
y maullar de gatos.
.

Guines, Gadafi o académicos como Menéndez Pidal, Gerar-

El Toboso tiene edificios señalados, como el Convento

do Diego o Riquer. Hay un Quijote en euskera y otro en

de las Trinitarias (del siglo XVII) o el de las Franciscanas (del

gaélico. La edición más antigua es de 1798. Don Quijote

XVI), varios pozos provistos de brocales y una puerta ojival
entre los restos del amurallamiento de la villa llevado a cabo

vino al Toboso a por la bendición y la licencia de la sin par
dama Dulcinea, y así afrontar nuevas aventuras, "porque ninguna cosa desta vida hace más valientes a los caballeros andantes, que verse favorecidos de sus damas". La Casa Museo de Dulcinea, junto al Convento de las Clarisas, perteneció a Doña Ana Martínez Zarco de Morales, la supuesta
Dulcinea (Dulce Ana). La casa es de la época y fue recons-

por la Orden de Santiago en el siglo XIV. En la plaza donde
se encuentra el convento de las franciscanas clarisas, un lugar recoleto y medio escondido, hay un monumento al escritor franquista Federico García Sanchís, bastante bello, que
contrasta favorablemente con el adefesio escultórico cervantino de la plaza de la iglesia parroquial.

truida a mediados de los sesenta del pasado siglo XX. Es

Dieron los árabes el nombre · de Manyá (es decir, sin

una mansión de labradores de dos plantas, y en ella puede

agua) a esta gran llanura. La grave falta de líquido hizo que se

verse, en la de abajo, una amplia cocina y la bodega, con

importasen los molinos de viento de los Países Bajos a fina-

tinajas antiguas de diversos tamaños, la mayor parte empo-

les del siglo XVI. En Campo de Criptana, Alcázar de San

tradas; mientras en la superior nos encontramos una pequeña sala dotada de mobiliario popular, un despacho con mue-

Juan, Mota del Cuervo o Consuegra, están los conjuntos
mejor conservados. En lo alto del pueblo, sobre un gran

bles de la época: mesa, sillón, un arca y un bargueño, la es-

roquedal, apenas queda media docena de molinos en Cam-

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�po de Criptana. Las casas construidas les han ido comiendo
poco a poco su espacio y ocultando sus caballerescas siluetas en el horizonte, pero por los restos que aún pueden
observarse, aquí debió de haber varias decenas moviendo
los vientos libres con sus aspas. En Alcázar de San juan, así
denominada por el nombre de los caballeros de esta orden
militar, se conserva una supuesta partida de bautismo de
Miguel de Cervantes, el lugar donde estaría su casa natal, así
como la pila de bautismo, un documento propiedad de la
Iglesia de Santa María la Mayor, con su bella portada renacentista. En la Mota del Cuervo vivió Cervantes cuando la
expulsión de los moriscos. El cerro deja divisar otros muchos pueblos. Aquí a los ya existentes se han venido a añadir
nuevos molinos blancos dotados de techo cónico. Ya no
muelen el grano sino que decoran el paisaje, sirven como
casas o se utilizan como reclamo publicitario. La Mota está
repleta de casas señoriales, siendo once en total los molinos
plantados en el monte Calderico de Consuegra. Aquí se alza
el castillo defendido por la Orden de San Juan de jerusalén
en donde murió Diego, único hijo varón que tuvo El Cid,
tras haber sido herido en la batalla de Alarcos.
En Argamasilla de Alba se encuentra la Cueva de la Casa
de Medrano, donde, según se dice, estuvo preso Cervantes
e inició su novela, así como la casa del Bachiller Sansón Carrasco (que se encuentra en estado ruinoso). La Cueva es
minúscula y parece imposible que alguien pudiese estar allí
dentro encerrado. Es una cueva como tantas otras que se
debieron utilizar como despensa. Además de la prisión de
Argel, hay constancia del escritor en otras varias. Así en Castro del Río ( 1592), en tierras de Sevilla ( 1597), y probablemente esta tercera a comienzos del siglo XVII. Como recaudador de alcabalas (antiguo tributo sobre las compraventas), Cervantes pudo haber estado preso por algunos problemas con la Hacienda Real. Al finalizar el capítulo LII de la
primera parte de El Quijote, su autor transcribe sonetos y
epitafios atribuidos a los Académicos de Argamasilla, siendo
el más tremendo sin embargo el que dedica a Dulcinea: "Reposa aquí Dulcinea; / y, aunque de carnes rolliza, / la volvió
en polvo y ceniza/ la muerte espantable y fea". La referencia
hecha por Cervantes más la del plagiario Avellaneda, que
dedica, en 1614, el Quijote apócrifo "al Alcalde, Regidores e
hidalgos de la noble villa de Argamasilla de la Mancha, patria
feliz del hidalgo caballero Don Quijote", dieron su origen a
esta tradición. El editor Manuel Rivadeneyra trasladó, en 1863,
parte de su imprenta a esta "mazmorra" para imprimir in situ
una edición de la novela prologada y comentada por Hartzenbusch. La Casa Medrano era por aquel entonces un caserón manchego de dos alturas construido en tomo a un
patio con corredor elevado. La casa estaba medio arruinada,

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y así también la vieron Azorín y Rubén Darío. Hace sólo
unos años, ante la grave situación de deterioro, se procedió
a rehabilitarla. El resultado ha sido tremendo. Pocos vestigios quedan de la antigua arquitectura, y el feísmo pragmático y utilitarista se ha hecho presente. Hay una biblioteca
(denominada Víctor de la Serna) y una galería de exposiciones (con donación de obras del pintor Gregario Prieto; la
mayor parte dibujos, no de lo mejor de su producción) junto a un auditorio que destroza lo que debió ser el enorme
patio del antiguo edificio. Otro lugar interesante es la Iglesia
parroquial de San juan Bautista (del siglo XVI), donde se
encuentra un curioso cuadro que sirviera de exvoto. Situado en la capilla de la Virgen de la Caridad de lllescas, a la
derecha del altar mayor, éste fue donación de Don Rodrigo
Pacheco. Allí está él con su esposa flanqueados por dos santos, y en el centro la Virgen con el Niño. El cuadro está
fechado en 1601, y en su inscripción se habla de tener "gran
dolor en el cerebro". Tanto la fecha como la dolencia contribuyeron a dar origen a la fábula de que inspirase la figura
de Don Quijote.
Por la ruta del Quijote, y acompañando a nuestro admirado escritor y viejo amigo Claudio Magris, llegamos a media
tarde a Villanueva de los Infantes, en Ciudad Real, en pleno
Campo de Montiel, la antigua Jamila antaño formada por
comunidades judías. El apelativo de "los infantes" es en recuerdo del infante don Enrique de Aragón y sus hermanos,

quienes, en 1421, concedieron a Villanueva la Carta Puebla.
Es un bellísimo pueblo renacentista repleto de palacios, conventos, iglesias, plazas porticadas y casonas como la de Don
Diego de Miranda, el Caballero del Verde Gabán, con quien
da Don Quijote en el capítulo XVIII de la segunda parte.
Cervantes la describe ancha como de aldea, las armas esculpidas en piedra tosca encima de la puerta, la bodega en el
patio, la cueva en el portal, y abundantes tinajas. Don Quijote las identifica como del Tobeso y entra en melancolía al
asociarlas con su señora Dulcinea. Suspirando y sin mirar lo
que decía, ni ante quién se encontraba, pronunció estos sentidos y admirables versos de Garcilaso: "¡Oh dulces prendas,
por mí mal halladas, / dulces y alegres cuando Dios quería!".
La casa de Don Diego era la de un caballero labrador y rico,
que incluso tenía seis docenas de libros. Por eso Sancho,
que ha estado allí bien cuidado y alimentado, considera aciago el día de partida. Por las trazas de su fachada debió levantarse en el XVI, como otros palacios de la misma calle hoy
denominada de Cervantes. Es una gran casa de sillería, construida en dos plantas, con largo balcón de hierro, y aun siendo de propiedad privada, accedemos a un patio que está
según lo describe el novelista. En tomo de este inmueble
hay otros que también son sobresalientes: la Casa-Palacio
de los Rebuelta, la del Duque de San Femando de Quiroga,
la de los Melgarejo, la de los Caballeros de Santiago, la del
Marqués de Camacho y un largo etcétera de buenos edificios construidos en ese mismo siglo.
La calle Cervantes, larga y señorial, va desde la Plaza de
San juan, donde se encuentra el Convento de Santo Domingo, hasta la Plaza Mayor, donde se alza la Iglesia parroquial, dedicada a San Andrés Apóstol. Se trata de dos puntos que marcan el último peregrinaje vivo y póstumo de
Francisco de Quevedo. En el convento, donde el poeta tenía una pequeña antesala que daba a su celda, murió Quevedo sin que su voluntad de que llevaran sus restos al Convento Real de Santo Domingo de Madrid, a la sepultura de
su hermana Margarita, llegara nunca a cumplirse. Dichos restos pasaron a la parroquia, hasta que desaparecieron mezclados con tantos otros. Tiempo después se buscaron, y
parece que algunos se encontraron para trasladarlos a Madrid, al fracasado Panteón de Hombres Ilustres. De allí tornaron al Ayuntamiento de Villanueva, donde quedaron en
un desván durante décadas. Finalmente se inhumaron en las
afueras, en la Capilla del Cristo de Jamila, donde se puso una
inscripción equivocada respecto de su fecha de defunción.
¿Pero esos restos, son los de Quevedo?
El Convento de Santo Domingo fundado en 1526, que
perteneció a los dominicos, sobrevivió a la desamortización,
Yhoy es la llamada "Hospedería Real El Buscón de Queve-

do". La estancia del escritor se conserva en el primer piso.
La antesala tiene una mesa y una silla de estilo castellano, y
una pequeña vitrina donde hay ediciones de sus libros. El
dormitorio da a la calle Frailes nº 1. Si Don Francisco se
asomase ahora, un sábado, cuando estuviera anocheciendo,
escucharía los gritos de un concurrido número de parroquianos que están viendo el partido de fútbol en un café
que hace esquina con la plaza. Lo mismo sucede con el cercano entresuelo, donde se ha instalado otra cafetería. Sin
embargo, la tenebrosa iluminación del espacio, los falsos
muebles de madera y las rojas baldosas carcomidas (que
son quizá lo único original) dan cierta solemnidad a este
recinto. Cerramos las contraventanas para evitar el ruido y,
a la luz de un mechero, Claudia (conectado por su teléfono
móvil con su hijo Pablo, en Trieste, gran conocedor de los
clásicos españoles) va leyendo con buena entonación y además casi sin acento el último soneto escrito en este lugar
por el poeta (murió en septiembre de 1645), que pende
enmarcado en la pared: "Ya formidable y espantoso suena/
dentro del corazón el postrer día; / y la última hora, negra y
fría, / se acerca, de temor y sombras llena. / Si agradable
descanso, paz serena, / la muerte en traje de dolor envía, /
señas da su desdén de cortesía; / más tiene de caricia que de
pena. / ¿Qué pretende el temor desacordado / de la que a
rescatar piadosa viene, / espíritu en miserias anudado? / Llegue rogada, pues mi bien previene; / hálleme agradecido, no
asustado; / mi vida acabe y mi vivir ordene".
La Plaza Mayor, bella y amplia, también data del siglo
XVI. En una de las corridas celebradas al poco de la muerte
de Quevedo, un caballero fue derribado y corneado hasta
perder la vida. Las espuelas se las dejó un sacristán, que a su
vez las había tomado prestadas del cadáver del escritor, La
Iglesia parroquial de San Andrés Apóstol preside la plaza
porticada y abalconada, de finales del siglo XVII, un espacio
que alberga diferentes estilos que van desde el gótico al herreriano, pasando por el renacentista y plateresco. De este
último estilo es la puerta que da al Norte y al Poniente,
sobre cuya parte superior, además del ojo portador de luz
filtrada· al interior del templo, existe un Padre Eterno, inscrito en el triángulo trinitario, que preside una enorme concha
de peregrino de las que marcan el camino de Santiago. Lo
que más me sorprende de su amplio interior es el bello
púlpito plateresco, en piedra tallada, afiligranado. Bajo la capilla de los Bustos, hoy dedicada a la Santa Cruz -antes lo
estuvo a San Juan Bautista-, se conserva una cripta donde
durante más de siglo y medio estuvieron los restos del Caballero del hábito de Santiago, Señor de la Torre de juan
Abad, teólogo, estadista, satírico, poeta y novelista, como se
hace constar en una placa.

23

�De retirada al coche, nos vamos encontrando con el
Hospital de Santiago ( 1500), la Alhóndiga del siglo XVI, posada de mercaderes y casa para el depósito y la venta de
trigo, casa de contratación para las Indias, y cárcel también;
más allá, en la calle de Nuestra Señora la Antigua, antes de
las Comedias, en el nº 2, estuvieron el Corral de las Representaciones y la Casa del Arco, o la Casa Solar de Santo
Tomás de Villanueva. Precisamente en la calle que lleva el
nombre de este santo local, en el actual nº 28, me llama la
atención un cartel hecho a mano donde pone: "Se vende
esta morada". Voy algo adelantado y me detengo a contemplar la fachada como si fuese un posible comprador. El dintel
se encuentra sostenido por dos fuertes pilares con rudimentaria gracia arquitectónica En el escudo vemos una cruz puesta sobre una calavera que está sostenida por dos tibias cruzadas. Ba10 todo esto yace además un cuerpo decapitado
de cuya falda sale una especie de rabo. Algo sorprendido,
me acerco para leer una pequeña placa que me da noticia
del establecimiento. Era la sede de la Inquisición. Se la muestro a mis acompañantes y Claudio echa a reír al observar
que aquello pueda ser hoy una morada. Una vecina acude a
nuestras voces, y al oír que se habla en otra lengua, resalta el
valor histórico de la propiedad: "No puedo enseñársela por
dentro, pues no tengo llaves, pero aún está la columna con
la argolla donde ataban a los herejes y les aplicaban el gota a
gota, para que 'cantaran' sus culpas. Dando entrada al patio
está la cueva que, en tiempos, sirvió de calabozo". La señora
lamenta no tener dinero suficiente para comprar la casa.
Hace algún tiempo en Gante y en Cartagena de Indias,
he visto dos museos dedicados a la Inquisición. La puesta en
escena del primero aún era más espeluznante que lo allí
exhibido. En cuanto al segundo, alguien que no había perdido el humor, como el propietario de este inmueble que
vemos en Villanueva de los Infantes, escribió esta advertencia: "Se ruega no hagan uso de los instrumentos".
El mago Merlín, según Don Quijote, a las hijas y sobrinas
de Ruidera las convirtió en lagunas; mientras que a Guadiana, su escudero, lo transformó en un río. Los nombres de las
mozas, coincidentes con estas extensiones de agua, son Blanca, Conceja, Tomilla, Tinaja, San Pedro, Redondilla, Lengua,
Salvadora, Retama, Batanas, Morcilla, Colgada, Morenilla,
Cénaga y del Rey, unas quince, yendo desde el embalse de
Peñarroya por todo el alto Guadiana, entre los límites de
Ciudad Real y Albacete. La abundante humedad de este
paisaje contrasta con la extrema sequedad del Campo de
Montiel que lo circunda Aquí nace el Guadiana El camino a
lo largo de la orilla de este mar interior es bello y sinuoso. A
lo largo de medio centenar de kilómetros, unas lagunas vierten sobre otras. Camino de la Cueva de Montesinos, cerca

de la laguna de San Pedro, están los restos del castillo de
Rocafrida o de Rochafrida. Es un cerro rocoso: "al castillo
llaman Roca / y a la fuente llaman Frida [ ...] / Dentro estaba
una doncella / que llaman Rosaflorida; / [ ...] Préndase de
Montesinos, de oídas, que no de vista, / a eso de la media
noche / gritos da Rosaflorida"; así dice el romance.
La cueva de Montesinos está en medio del campo, campo de tierra roja, sanguinolenta Es una hendidura en la propia tierra. Don Quijote la encontró llena de arbustos punzantes, higueras silvestres, zarzas espinosas que producen
las moras y abundante maleza El caballero entabló lucha sin
cuartel con estas malas hierbas, y de ellas salieron una infinidad de grandes cuervos y grajos, "tan espesos y con tanta
priesa que dieron con don Quijote en el suelo". Cuando el
caballero se levantó revoloteaban aún varios murciélagos.
Nada de eso hay ahora. La boca de la cueva está expedita y
en su entorno se mueven con el viento pinos, olivos y algunos alcornoques. En medio de este paisaje desolado, el silencio abruma, y el hueco de la caverna, a ras del suelo,
resulta imponente. Don Quijote tenía gran deseo de entrar
en sus fauces y comprobar con sus propios ojos cuantas
maravillas le habían contado del lugar. Cuando lo recobran
de esa honda bajada al otro mundo, regresa dormido. Para
reanimarlo lo sacuden y al despertar los reprende del modo
siguiente: "Dios os lo perdone, amigos, que me habéis quitado de la más sabrosa y agradable vida y vista que ningún
humano ha visto ni pasado. En efecto, ahora acabo de conocer que todos los contentos desta vida pasan como sombra
y sueño o se marchitan como la flor del campo". Ellos le
hablan entonces de un infierno, pero él de nuevo' los reprende negando ese calificativo. Don Quijote ha estado más
allá de la vida, en su paraíso de caballeros andantes. Al llegar,
Montesinos lo recibe (tal como Virgilio hizo con Dante), le
enseña el sepulcro de Durandarte y le habla de Merlín, que
los tiene encantados igual que a otros muchos. ¿Volver a la
realidad desde la imaginación, volver al infierno de la vida
desde el paraíso de los encantamientos? La vida es la tempestad de nuestros sueños, y el no soñar es desesperanza. El
tesoro que encuentra Don Quijote dentro de la Cueva de
Montesinos es el propio útero del sueño. Lucrecio dice que
la esperanza es una locura. Ni los dioses, ni la muerte, ni la
locura mantienen sus promesas. Nada hay que esperar en
absoluto. Pero, también, nada que temer. En efecto, una cosa
supone la otra: el que espera teme ser decepcionado; el que
teme espera ser tranquilizado. Don Quijote bajó al fondo
del abismo para perderse en el laberinto de su imaginación.
Las alas de los pájaros a los que espantó eran las alas de sus
pensamientos. Don Quijote no viaja al fondo del abismo
para hallar la verdad, sino con intención de renovar el deseo

de lo inalcanzable: cuanto más imposible le parece el objeto
de sus inquietudes (Dulcinea), más también le parece superior a todo lo demás. ¿Qué es la verdad? Si existe y podemos conocerla carece de valor, y resulta tan indiferente como
todo el resto. Don Quijote no busca la verdad; sólo busca el
ensueño que a la razón engaña Y éste es el deseo, y éste el
laberinto del vivir. 'Vueltas y más vueltas: el deseo consiste
en el esfuerzo de vivir", nos dice Spinoza Si la vida y la existencia fueran un estado satisfactorio, todos nos sumiríamos
a regañadientes en la inconsciencia del sueño y lo abandonaríamos con agrado. Pero, como comenta Schopenhauer,
es justo al revés: todos nos vamos gustosos a dormir y nos
desagrada despertarnos.
No tengo constancia de que Don Quijote y Sancho pasaran por Almagro, pero haciendo esta ruta, se hace inevitable el llegar a la patria de Diego de Almagro, conquistador
de Chile. Aquí estuvieron los Fúcares, los famosos banqueros del Emperador Carlos V, administrando las minas de Almadén. Aquellos personajes no cruzaron esta plaza de planta rectangular que estaba cerrada por el flanco donde se
encuentra el ayuntamiento y el flanco opuesto en donde se
alzaba la desaparecida iglesia de San Bartolomé, donde están los jardines con la estatua ecuestre del adelantado; pero
quizá lo hizo alguna vez Cervantes. Si así fuera, debió ver
alguna representación en el Corral de Comedias construido

a finales del siglo XVI, una bella muestra, hoy casi única, de
aquellos teatros del siglo de oro, provisto de un escenario a
dos alturas, palcos laterales con celosías para ver las funciones sin ser visto, e incluso un pozo. Al otro lado de la plaza,
frente al Corral, al fondo del llamado callejón del Villar, se
encuentra el Museo del Teatro, una especie de tienda de
antigüedades típica del XIX, cuyos más interesantes elementos son los teatrillos. Almagro está repleto de palacios y conventos majestuosos, como Santo Domingo, que fue universidad, como la de Toledo y la de Sigüenza, o como el convento de San Francisco, que hoy es un lujoso Parador. Otros
monumentos sobresalientes son el Hospital de San Jerónimo, la Iglesia de San Agustín y el Hospital de San Juan de
Dios. Junto a ello, me llama la atención ver a las encajeras
que, como en Camanñas, recibieron este legado cultural de
sus antecesoras flamencas.
Bolaños de Calatrava está a escasos kilómetros de Almagro. Por aquí pasaba la calzada romana que iba desde Mérida a Zaragoza y el camino real que unía Portugal y Extremadura con la región de Levante. Aún queda vestigio de estas
losas que superaron el peso de los siglos. El Santuario de
Nuestra Señora de las Nieves, patrona de Almagro, la Virgen a la que invocó Álvaro de Bazán en lo más arduo de la
batalla de Lepanto, se alza cerca de aquí, a campo abierto.
Junto a la Iglesia del siglo XVII, donde tiene la imagen su

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�camarín, suntuosamente adornado con lienzos barrocos y
frisos de azulejos de Talavera, se alza además una plaza de
toros. La Virgen preside las corridas desde un pódium y recibe el brindis de los maestros de la faena. Pero el pequeño
coso está desarbolado. Era de madera y ahora sólo se ven
piedra y cemento mientras las gallinas y algún pavo atraviesan el suelo sacrílegamente. Es un gallinero todo el resto del
año este altar del brillo y de la sangre.
En el Campo de Calatrava el rey Alfonso VIII entregó
tierras y viñedos a los caballeros templarios. Luego el monje
cisterciense borgoñón, Raymond de Citeaux, fundó la actual
Orden de Calatrava e introdujo las viñas del tinto de Borgoña, cuyo aprecio llegó a las mesas de los Austrias. Las arquitecturas más sobresalientes de Valdepeñas también son de
la época de Cervantes: sobre todo la Iglesia de los Trinitarios y Nuestra Señora de la Asunción.
En Puerto Lápice Don Quijote fue armado caballero.
Había aquí varias ventas que daban comida y alojamiento a
los viajeros que iban camino de Andalucía. Don Quijote se
imaginó una de ellas como un castillo "con sus cuatro torres
y chapiteles de luciente plata, sin faltarle su puente levadizo
y hondacava, con todos aquellos adherentes que en semejantes castillos se pintan...". En Puerto Lápice, por ser un cruce transitado de caminos, se ofrecían diversas aventuras a las
que Don Quijote deseaba acudir. El pueblo son apenas varias casas a ambos lados de la carretera secundaria, pues el
tráfico ha sido hoy desviado por una autovía. La Plaza Mayor
con su noria fue ampulosamente remodelada con escaso
buen gusto. La Venta del Quijote, la única que actualmente
se halla en uso, es grande y amplia, en forma de herradura,
con un gran patio interior y dependencias para comer sopas de ajo, así como asadillo, duelos y quebrantos, migas de
pastor o el guiso de las bodas de Camacho.
Las hojas plateadas de unos árboles tiemblan en tomo al
pozo de una venta que fue origen del pueblo. Es un lugar
donde temblaban con el viento los árboles. En el capítulo
XXXI de la segunda parte de El Quijote se habla de ir a
Tembleque y de regresar presto de él. La Plaza Mayor es de
las más bellas de la zona, pero Cervantes no pudo admirarla

así pues, cuando se inauguró, a mediados del siglo XVII, el
escritor ya había fallecido. Tiene forma cuadrangular con
cuatro frentes, en cuyas fachadas dominan la línea recta, la
disposición apaisada, los volúmenes cúbicos y el sistema
adintelado. El lienzo oeste está formado por viviendas de
tres pisos levantados más tarde. A los extremos de este
lado se sitúan dos de los accesos viarios a la plaza, con edificios a la entrada que actúan a modo de cobertizo encima de
la calle, mientras los otros tres frentes -norte, sur y estese completan con tres pisos superpuestos, con soportales
de columnas pétreas, capiteles y basas. Los pisos superiores
son balcones corridos que quedan sostenidos por columnas
y por anchas zapatas de madera. La cubierta general es de
dos aguas. Las placas de piedra rectangulares que adornan el
conjunto ostentan la cruz de la Orden de San Juan, que va
grabada en rojo sobre fondo amarillo. Esta decoración le da
su estilo y atractivo a la plaza, utilizada para celebrar las corridas de toros. En la parte norte, el acceso a la plaza de la
Orden se remata por un cuarto cuerpo a modo de templete rectangular. En el centro del flanco sur está el ayuntamiento, levantado en las mismas fechas que la plaza. Entre
otros edificios llamativos está la barroca Casa de los Toros,
construida en el siglo XVIII, que, a pesar de su abandono,
aún resulta muy bella.
La ruta de E/ Quijote se pierde más allá. Al sur por
Sierra Morena, mientras por el norte se alarga hasta Esquivias, donde no estuvieron los personajes cervantinos
sino su creador, que aquí se casó con Catalina de Palacios, en la Iglesia de Santa Maria, en diciembre de 1584,
cuando él contaba con treinta y siete años (ya era algo
mayor para la época) y ella diecinueve. La casona se conserva con su escudo de armas. Es una mansión discreta
de dos plantas, procedente del siglo XVI. Aquí, según se
dice, conoció a un personaje, tío de su esposa, don Alonso Quijada, dueño de la casa, que acabó sus días como
fraile. Este Quijada, en su juventud se aficionó a leer libros de caballerías, siendo de este modo otro posible
modelo -como el de Argamasilla de que hablamospara la novela de Cervantes.

Sueño de sombras, polvo, viento y humo
Al menos dos veces por semana, durante el curso, atravieso el barrio de las Musas. Pero no todo él, sino el cuadrado que forman la calle del Prado con San Agustín, y la
de Huertas con la de León. En esta pequeña encrucijada
vivieron cuatro de los más grandes escritores españoles
de todos los tiempos: Cervantes, Lope de Vega, Góngora

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y Quevedo. Y al menos los dos primeros también murieron aquí.
En la calle de Cervantes, que sube desde la del Duque
de Medinaceli hasta la de León, habitaron Cervantes y Lope.
La casa de Lope se salvó de milagro, mientras que la casa del
autor del Quijote fue ignominiosamente derribada. Lope

compró la suya en 161 O. Vivía entonces con su segunda
esposa, doña Juana de Guardo, y permaneció viviendo en
ella durante los últimos veinte años de su existencia, siempre entre alegrías y tristezas. Allí murió, a los siete años de
edad, su hijo Carlos Félix (al que dedicó una larga y desgarradora elegía: "Este de mis entrañas dulce fruto, / con vuestra bendición, oh Rey eterno, / ofrezco humildemente a vuestras aras; / que si es de todos el mejor tributo / un puro
corazón humilde y tierno, / y el más precioso de las prendas
caras, [ ...] / diréis, Señor, que en daros lo que es vuestro /
ninguna cosa os doy... / [ ...] ...a pesar de la sangre que procura / cubrir de noche oscura / la luz de esta memoria, / viváis
vos en la mía; / que espero que algún día / la que me da
dolor me dará gloria, / viendo al partir de aquesta tierra
ajena, / que no quedáis adonde todo es pena". Juana falleció
al dar a luz a la última hija legítima del poeta, Feliciana. Más
tarde, ya ordenado sacerdote, esa misma casa cobijó los
amores sacrilegos con Marta de Nevares, que murió en ella,
ciega y medio loca (Lope le dedicó numerosos poemas llamándola Amarilis y Marcia Leonarda, y lloró su ausencia con
estos versos: "¡Oh, luz, que me dejaste!, / ¿Cuándo será posible / Que vuelva a verte el alma / Y que esta vida animes?"). El perro del hortelano, El caballero de Olmedo, Peribáñez y el comendador de Ocaña, El castigo sin venganza o Fuenteovejuna, entre otros cientos de obras teatrales y poemas,
fueron concebidos y redactados entre esas cuatro paredes.
El edificio, restaurado en 1931 por Pedro Muguruza, recuperó muchos muebles y objetos del escritor que, tras su
fallecimiento, habían sido depositados en el vecino convento de las Trinitarias. Allí era monja Marcela, hija de Lope y
Micaela de Luján. Hoy la casa está casi tal cual la disfrutó su
habitante más famoso: salas, dormitorios, capilla, biblioteca.
También el huerto, el jardín, el palomar. La casa estaba muy
próxima a los corrales de comedias y a los mentideros de la
corte, su ciudad natal: "Hermosa Babilonia en que he nacido
/ para fábula de propios y de extraños, / centro apacible,
dulce y patrio nido. // Cárcel de la razón y del sentido, /
escuela de lisonjas y de engaños, / campo de alarbes con
diversos paños, / Elisio entre las aguas del olvido".
Lope murió en 1635 y fue enterrado, multitudinariamente,
en la muy cercana iglesia de San Sebastián, entre la calle de
Atocha y la Plaza del Ángel. "Entre los libros me amanece el
día / hasta la hora que del alto cielo / Dios mismo baja a la
largueza mía". Las musas, quizá incluso Dios mismo, inspiraron aquí al Fénix de los ingenios, que trabajaba sin parar
desde la madrugada hasta la noche.
Si seguimos calle arriba por la de Cervantes, a mano izquierda, antes de topamos con la de León, se encontraba la
casa donde se albergó en sus últimos años y murió en 1616

el manco de Lepanto. Pero Cervantes no era su propietario,
sino que ocupaba, de alquiler, una muy modesta habitación.
Antes esta calle se llamó de los Francos por el propietario
de una de las casas que allí hubo, la de don Pedro Suárez de
Francos, regidor de la villa a principios del XV. Era sólo un
camino que atravesaba los huertos anejos al monasterio de
San Jerónimo. Pero ésta no fue la única casa que habitó
Cervantes en Madrid; antes vivió en la calle Magdalena, y
también en la Plaza de Matute, y en la calle Huertas y en la
del Príncipe. A pesar de la campaña emprendida por Mesonero Romanos contra la demolición de su última vivienda en
la calle de León en su esquina con la calle de Francos, el
inmueble seria derribado en la tercera década del siglo XIX.
El rey Femando VII intentó comprarlo, pero al negarse el
propietario, renunció. Éste debió de ser el único gesto de
magnanimidad de un monarca fatídico y absolutista que en
otros muchos casos no dudó en pasar por las armas a quienes contravenían algunas de sus órdenes. Según se contaba,
el dueño se quejaba del escaso ofrecimiento recibido por
una casa "donde había muerto Don Quijote". En su lugar se
levantó un edificio de varios pisos con balcones de hierro.
Mesonero Romanos consiguió al menos que en la nueva
fachada figurase el busto del escritor, así como una lápida
que dice: "Aquí vivió y murió / Miguel de Cervantes Saavedra, / cuyo ingenio admira el mundo./ Falleció en MDCXVI".
Poco después de inaugurarse dicha lápida, el viejo nombre
de la calle de los Francos se sustituyó por el actual.
De la calle de Cervantes a la de Lope hay una pequeña
travesía, antiguamente denominada del Niño y ahora de
Quevedo. Se la nombraba así porque ahí hubo una capilla
donde se veneraba una imagen del Niño de la Guardia. Una
manifestación de antisemitismo, pues este niño, según se
creía, había sido martirizado por judíos en ese puebló de
Toledo. En la esquina, a mano izquierda, estuvo la casa propiedad de Quevedo (Picasso, en carta enviada a Apollinaire,
adjudicaba a Quevedo la autoría cervantina de la que él calificaba como extraordinaria novela, Et Licenciado Vidriera).
La casa del poeta daba frente por frente con el convento de
las Trinitarias. Pero antes, durante casi una década, vivió allí
alquilado Luis de Góngora. Quevedo la compró y echó a la
calle, en pleno invierno, a su rival. El poeta cordobés había
sido nombrado capellán de Felipe 111. Trasladado a la Corte,
su vida dispendiosa (se gastaba su sueldo y las rentas familiares en lujos y juego) le acarreó problemas económicos: " ...me
he comido / medio mes que aún no he vivido, / enviadme el
otro medio". Debido a la pérdida de influencia de sus protectores, el conde de Lemos, el duque de Lerma o el conde
de Villamediana (que fue asesinado), y a la ascensión al trono del nuevo rey Felipe IV, coincidiendo con la pérdida del

27

�albergue, don Luis se vio obligado a regresar a Córdoba, su

ingenio sin segundo; / con sus obras me alegro y enriquezco /

ciudad natal. Murió allí, pocos meses después, en el 1627.

no sólo yo, mas todo el ancho mundo".

Claro que el autor de las Soledades no sólo se llevaba mal

En el convento de las Trinitarias, en donde sería enterra-

con Quevedo: "Las puertas le cerró de La Latina / quien

do Cervantes, aunque no se sabe en qué lugar, profesaron

duerme en español y sueña en griego, / pedante gofo que,

una hija del soldado de Lepanto y también una del de la

de pasión ciego,/ la suya reza y calla la divina", sino también

Invencible. Sor Marcela de San Félix, que era la hija de Lope,

con Lope: "Por tu vida, lopillo que me borres / las diez y

fue la que mejor carrera hizo, llegando a ser priora del con-

nueve torres del escudo, / porque, aunque todas son de

vento, que se salvó de milagro del derribo. Hoy en estas

viento, dudo/ que tengas viento para tantas torres". Cuenta

calles solitarias se encuentran restaurantes y librerías de vie-

don Joaquín de Entrambasaguas que una antigua calle Góngora, que entraba por la de Gravina y salía a la de San Lucas,

jo, junto a pequeños comercios de comestibles.
Todas estas historias se las voy comentando a mi amigo,

se refería a un don Juan Jiménez de Góngora, un posible
pariente del poeta, valedor de un convento de mercedarias

el novelista portugués Almeida Faría, mientras lo acompaño
a la casa del Fénix de los ingenios. Ambos recordamos que,

que se llamaron góngoras por él. En todo caso, la expulsión

por aquel entonces, hubiéramos pertenecido al mismo país.

se mantiene hoy en día, pues el nombre inmenso del poeta

Almeida Faría, en su divertida novela El conquistador, convierte en protagonista al rey don Sebastián, culpable invo-

no figura en las calles del entorno. Tampoco estuvo en el
1 '

callejero madrileño hasta 1939. Es el destino de la poesía

luntario de esa unión y de los desastres que Portugal tuvo

EL QUIJOTE Y LA NOVELA MODERNA
Alfonso Rangel Guerra

Es opinión generalizada que la literatura se lee para pasar

leer para, como ya se dijo antes, hacer más llevadero el

el rato, como entretenimiento y distracción. La lectura así
entendida es semejante a la que se practica con revistas de

momento. Pero aquello que leíamos y con lo que logramos
entretenernos suele ser motivo de olvido. Puede ser tam-

oscura, culta, racional, barroca, impopular. Hoy al menos el

que compartir entonces con España: "Un mártir de la cris-

enemigo no te echa de casa, tan sólo te echa de las antolo-

tiandad probablemente obligado a lanzarse a una absurda

contenido vario, de divulgación o mero pasatiempo. Estas

gías, de las enciclopedias, y de las historias. Quevedo, que
fue un gran escritor pero un personaje sin entrañas, a dife-

batalla contra los árabes, en pleno desierto, en el mes de

lecturas de entretenimiento suelen ser de novela, nunca de

bién que lo leído no se olvide porque resultó algo interesante, es decir, una información interesante, pero nada más. Lo

agosto, y bajo un sol de cuarenta grados". La matanza sufri-

poesía, ensayo o teatro. Pero ahora ocurre que en medios

leído, por tanto, no tiene mayor significación en nuestra vida

rencia de su odiado Góngora, escribió obras ascéticas y

da por el ejército luso fue tremenda, así como la de los miles

y está destinado al olvido.

morales y textos edificantes y piadosos. Murió en Villanueva

de mercenarios que habían venido de distintos países. Ad-

diversos de comunicación, sea periódico, radio o televisión,
se nos recuerda que este año de 2005 se cumplen cuatro-

de los Infantes, en 1645, pero debido a su compleja activi-

vertido de semejante desatino por el duque de Alba, dicen

cientos años de la primera publicación de una novela titula-

der lo que la literatura es. Podemos llegar a la conclusión de

dad política, desde 1625, fecha en que echó a Góngora,

que Felipe 11, heredero legítimo del trono y que tenía pendiente el casamiento de su hija, prima carnal del rey de Por-

da El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Esta noticia

que puede haber literatura que sea únicamente algo para
pasar el tiempo, pero también debemos entonces entender

del Polifemo: "en el tamaño es dedal y en el precio, de plata".

tugal, Isabel Clara Eugenia, pensó: "Si Sebastián gana, gano

sible que una obra de ficción como esta novela, consecuen-

A pesar de que Góngora fustigó a Lope ("que con tus versos cansas aun a Job"), éste estimaba al autor de las Soleda-

un yerno; / si muere gano un reino". Parece ser que Don

temente reputada como lectura para distracción, se haya

que hay otro tipo de literatura que tiene un valor y una
significación de tal dimensión que su lectura puede ser tan

mantenido en el interés de la gente durante cuatro siglos? Y

importante para quien la realiza que alcance a tener una

des y el Polifemo. En cambio entre Quevedo y Góngora ha-

Sebastián tenía grandes ojos almendrados, el pelo medio
rubio, la cara oval, la quijada caída como los descendientes

no sólo eso, también se nos informa que habiendo sido es-

proyección tal que logre transformar su vida. Si esto es váli-

bía un odio a muerte. El primero escribiría sobre el otro

de Carlos V, los dedos delicados y el tronco corto, despro-

crita en español, ha sido traducida a la mayor parte de las

do, hay obras literarias que poseen este valor y consecuen-

denunciando sus orígenes de cristiano nuevo: "Yo te untaré

porcionado en relación a unos miembros demasiado largos.

mis versos con tocino / porque no me los muerdas, Gongo-

Faría añade en su magnífica novela: "Del real quinto miem-

lenguas del mundo; y además, para sorpresa de muchos, se
dice que es un libro publicado tantas veces que sólo la Biblia

temente son capaces de modificar nuestra vida, es decir que,
después de leídas, podemos tener una visión diferente de

rilla". Y sobre la compra de la casa, comentó en estos versos

bro, y de sus flujos constantes, hablaba con frecuencia en sus

cuenta con más ediciones que esta novela. Tal información,

insultantes: " ...Y págalo Quevedo / porque compró la casa

cartas el embajador español. Los físicos no encontraron re-

más otros datos que no es el caso ahora añadir, obliga a

nuestra existencia, otorgando significación a circunstancias,
sucesos, actitudes o acciones que después de esa lectura

en que vivías, / molde de hacer arpías; / y me ha certificado

medio al mal. Se lo atribuyeron al horror del comercio car-

el pobre cojo / que de tu habitación quedó de modo / la
casa y barrio todo, / hediendo a Polifemos estatíos, / cotur-

nal. De ahí provenía su abstinencia. Sufría tal frialdad en las

preguntarnos si aquella apreciación de la literatura como lectura de entretenimiento no merece una revisión que modi-

apenas volvería a utilizar este inmueble, del cual dijo el autor

nos enfrenta inevitablemente a una pregunta: ¿cómo es po-

Debe haber, en consecuencia, otro sentido para enten-

tienen para nosotros otro sentido y otro valor. Esta capaci-

fique dicha afirmación, pues más que un juicio valorativo se

nos tenebrosos y sombríos, / y con tufo tan vil de Soledades,

piernas que siempre las llevaba abrigadas".
La tarde amenaza lluvia y el viento, mientras caminamos,

dad y esta fuerza de la lectura deben corresponder, entonces, a la obra del Quijote, lo que explica que hayan transcu-

reduce a ser una mera opinión o creencia. En estas circuns-

rrido cuatrocientos años después de su publicación y en-

/ que para perfumarla / y desengongorarla / de vapores tan

levanta en torno nuestro remolinos de polvo: es todo lo

tancias, el problema ahora no es propiamente lo que la lite-

contremos todavía lectores atentos a lo que se dice en sus

que queda de la materia molida. "Polvo", la palabra, la metá-

ratura sea, sino más bien cuestionar si es correcto decir que

fora, el símbolo sobre el que Góngora ("en tierra, en humo,
en polvo, en sombra, en nada"), Lope ("sueño de sombra,

la literatura, en general, es una creación humana destinada a
entretener para pasar el tiempo.

páginas. Y no sólo eso, pues ocurre con las obras clásicas y el Quijote es una obra clásica- que el tiempo no las des-

tros anteojos / dicen que quieren traducir al griego, / no ha-

polvo, viento y humo") y también Cervantes o Quevedo

biéndolo mirado vuestros ojos. // Prestádselos un rato a mi ojo

("serán ceniza mas tendrán sentido, / polvo serán, mas pol-

Entretener, nos dice el diccionario, significa ''tener a uno
detenido o en espera". O bien: "hacer menos molesta y más

crasos, / quemó como pastillas Garcilasos: / pues era con tu
vaho el aposento / sombra del sol y tósigo del viento". Góngora, por su parte, respondió: "Con cuidado especial vues-

truye, antes al contrario, en el paso de las generaciones los
nuevos lectores encuentran nuevos significados que se suman a los anteriores y la significación de la obra literaria se
enriquece al paso de los años. Así puede ocurrir, como ha

réis cualquiergregüesco luego''. Cervantes sin embargo dijo del

vo enamorado") coincidieron al menos una vez. Pero ahora
me vienen a la cabeza unos sutiles versos de Emily Dickin-

llevadera una cosa". En otras palabras, quiere decir que hacemos algo para pasar el tiempo, lo que significa finalmente

ocurrido con el Quijote, que se hayan escrito tantos libros

cordobés: "En don Luis de Góngora os ofrezco / un vivo raro

son: "Polvo en el suelo / damas y caballeros".

que no tenemos nada importante qué hacer y, por lo tanto,

sobre este libro que podrían formarse bibliotecas enteras
dedicadas al estudio e interpretación del Quijote.

ciego, / porque a la luz saque ciertos versos flojos, / y entende-

que tenemos tiempo disponible destinado, por ejemplo, a

28

29

�.,

..

formando el espíritu, puede educar para la acción humana.

cos, esta literatura, entendida como un acervo cultural o,

En toda la tradición humanística, al menos hasta principios
de este siglo, la relación de la cultura literaria con la perfec-

corno él mismo dice, como "cultura literaria, humanística",
es "lo mejor que se ha escrito y pensado", hace posible

ción moral del individuo y de la sociedad ha sido evidente

ampliar y depurar los recursos del espíritu humano, es decir,

de por sí. En la idea humanista de educación late un irredento optimismo racional y moral. En el estudio de la literatura,

"la literatura, formando el espíritu, puede educar para la acción humana". Y aquí encontramos la otra idea fundamental

se dice, hay una fuerza moral que hay que saber localizar y

de Larrosa: mediante la tradición literaria es posible estable-

canalizar" (205).
En este texto de jorge Larrosa hay algunas ideas que es

cer "la relación de la cultura literaria con la perfección moral
del individuo y de la sociedad". Así llegamos a la compren-

necesario revisar. La primera se refiere a la tradición peda-

sión cabal del sentido y el valor de la literatura clásica, la

gógica humanista. Ésta procede, como es bien sabido, de la

antigua y la de todos los tiempos: mediante la lectura de

Antigüedad clásica. Incluso aquí se mencionan la paideia griega
y la humanitas latina. La primera se refiere a la formación

estos libros es posible que logremos superar y perfeccionar
nuestra vida. Y con esta conclusión podemos entender lo

educativa en el sentido que le imprimieron los griegos. Me-

que se afirma en el prólogo a la edición del Quijote de Fran-

diante la paideia era posible entender que la educación tenía

cisco Rodríguez Marín: que el libro de Miguel de Cervantes

que ver, de manera primordial, con la formación de la persona humana, es decir, el trabajo de ir modelando aquello

es un libro de sabiduría, entendienco aquí "sabiduría" como
un conjunto de conocimientos relacionados con el bien y

que es posible hacer emerger en el niño, como parte de un

con la prudencia, de modo que se posee el conocimiento

proceso mediante el cual los elementos más valiosos relacionados íntimamente con el sentido moral de la vida se

teórico y al mismo tiempo el aspecto práctico que permite
conducirse en la vida en forma adecuada y certera.

integran al ser de la persona. Concepción educativa que pasa
a la cultura romana y adquiere con Cicerón su expresión

Así llegamos a entender por qué El ingenioso hidalgo don
Quijote de la Mancha se ha mantenido como un libro vigente

más completa en la palabra humanitas, en la que es fácil

a lo largo de cuatrocientos años: por su valor esencial y por-

En esta continuidad de ediciones del Quijote que han

condición superior de las expresiones de la cultura occiden-

comprender que la educación tenía el alto propósito de ha-

que su lectura, al paso de los siglos, sigue educándonos en la

aparecido a lo largo de los siglos, encontramos ediciones

tal en las que se muestra y revela la condición humana y,

cer emerger lo humano en el hombre. Los antiguos realiza-

sabiduría y en el bien. Cuatrocientos años que, a fin de cuen-

populares, de lujo, con ilustraciones, etcétera. Las más reco-

como tal, es testimonio del hacer del hombre en su circuns-

ban esto mediante la lectura de los clásicos: Homero, autor

tas, no es un periodo muy largo si tomamos en cuenta que

mendables son la ediciones críticas, que ofrecen al lector

de la 1/íada y la Odisea, las tragedias griegas de Sófocles, Es-

aclaraciones y noticias que hacen posible una mejor lectura,

tancia vital e histórica.
De acuerdo con todo lo anterior, la novela del Quijote es

quilo y Eurípides, los poetas como Píndaro y otros. ¿Por qué

la 1/íada y la Odisea tienen ya 2,000 años de vigencia en este
largo proceso educativo de la humanidad. Esta antigüedad,

en la medida en que permiten alcanzar una mejor interpre-

un libro que posee sabiduría Esta afirmación nos ubica exac-

era posible fo~ar la persona humana mediante la lectura de

tación del texto, ediciones como la que se ha hecho recien-

tamente en el valor superior de esta obra, y a través de ella

las obras clásicas? Porque en la literatura es posible encon-

es preciso señalarlo, es a partir de su utilización en el proceso de la paideia, pues las obras mismas de Homero ostentan

temente con motivo de la celebración de los cuatrocientos

el juicio se puede hacer extensivo a la literatura en general,

trar los modelos fundamentales de la conducta humana, el

una antigüedad mayor desde su creación.

años del Quijote por la Real Academia Española y la Asocia-

dejando de lado, claro está, la literatura que se caracteriza

desarrollo del espíritu, las vías del saber y del bien hablar,

La 1/íada corresponde al género épico. Como bien sabe-

todo eso que hoy conocemos como valores y que están
relacionados fundamentalmente con la moral. Esta literatura

mos, este género épico, el lírico y el dramático son las tres

ción de Academias de la Lengua Española, con estudios muy

por su valor transitorio o pasajero. Esta visión superior de la

importantes sobre esta obra. La que le antecede en el tiem-

literatura nos lleva a identificar en ella los valores superiores

po como una de las mejores ediciones críticas del Quijote es

clásica es el conjunto de libros que Larrosa denomina "ca-

la de don Francisco Rodríguez Marín, de 191 1, en las edicio-

de la vida humana, y por lo tanto se puede identificar como
una creación humanista, en la medida en que es manifesta-

nes de La Lectura y que después pasó a los Clásicos Caste-

ción superior del espíritu. A este respecto, queremos traer

llanos de Espasa-Calpe. En el prólogo a esta edición de don

aquí las reílexiones de jorge Larrosa, que se ha ocupado de
analizar por qué la literatura posee ese singular valor de re-

modelos de representación de la vida humana, como un
ideal referido a lo más esencial de la persona. Así podemos

nónicos", es decir, aquellos que pueden reconocerse como

manifestaciones formales de la literatura desde sus orígenes
hasta nuestros días. Sin embargo, y refiriéndonos exclusivamente al género épico, en su estricto sentido es una forma
literaria extinta, pues desapareció con la misma época en
que surgió, pero sigue utilizándose por extensión y desde

comprender que la literatura, en su más alto sentido, está

hace mucho tiempo se aplica para identificar las obras narra-

velar la condición humana. Dice Larrosa (2003): 'Toda la

relacionada con la educación y consecuentemente con la

tivas, pues su estructura vino a reconocerse, no únicamente

guel de Cervantes Saavedra, en la que se cuenta la historia

tradición pedagógica humanística (aquella que se expresa en

persona humana. A esta literatura clásica, a estos libros ca-

del hidalgo que, de tanto leer libros de caballerías, perdió el

los conceptos de Paideia, Humanitas, Bildung) es como un

nónicos, Larrosa los identifica como "el depósito espiritual

pero sí de manera definitiva a partir de la época moderna,
en la novela. Antes de la novela, la épica se hizo presente en

juicio: "Lo menos es ridiculizar los devaneos de la Caballería

hilo negro en el que la educación, en lo que tiene de más

andante; ésta, ya tan sabrosa, no es sino la corteza de esta

noble, puede pensarse como una relación "formativa" y "hu-

de una comunidad humana". Estos libros son, en consecuencia, el patrimonio de la humanidad, el fondo o tesoro con el

las epopeyas medievales, de las que la más alta expresión
corresponde en la lengua española al Cantar del Mio Cid,

fruta sazonada del árbol provechoso de la Sabiduría: su meollo

manizante" con los libros canónicos que constituyen el de-

es mucho más exquisito, regalado y sustancioso" (Cervan-

poema heroico que cuenta la historia del Cid Campeador
en su lucha contra los moros y en el contexto de sus dife-

tes, 1941: XI). Este juicio nos permite identificar el valor de

pósito espiritual de una comunidad humana El concepto
primario de una cultura literaria, humanista, implica que el

que podemos formarnos y educarnos, acción que se puede
cumplir en el proceso de las generaciones, pues este patrimonio nunca se agota o se pierde, ya que permanece válido

rencias con el rey Alfonso VI, del que era vasallo. La novela,

la novela del Quijote, que, en opinión del estudioso Bartolo-

conocimiento de lo mejor que se ha escrito y pensado am-

corno veremos más adelante, está ya muy alejada de la vi-

mé José Gallardo, es obra de Sabiduría, es decir, posee la

plía y depura los recursos del espíritu humano. La literatura.

a lo largo del tiempo. Todavía hay otra visión que debe señalarse en este texto de jorge Larrosa: estos libros canóni-

Francisco Rodríguez Marín, cita al erudito Bartolomé José
Gallardo, quien dice lo siguiente, referido a la novela de Mi-

30

sión épica de la antigüedad; pero no sólo la novela, también

31

�la épica medieval. en lo fundamental, es radicalmente distinta
de la épica griega Este problema ya lo hemos estudiado en otra
parte, pero importa recordarlo ahora en esta exposición en
tomo a la novela
Quien señaló esta diferencia radical entre la épica antigua y la épica medieval fue George Lúkacs, quien en su libro
La teoría de la novela logró precisar en qué consistía esta
diferencia radical. Para Lúkacs ( 1963), en la epopeya antigua,
"ser y destino, aventura y término, existencia y esencia son

'ii
.,,

nociones idénticas" (21 ). Si observamos estos tres pares de
nociones, dice Lúkacs, son idénticos. Pero aquí es necesario
hacer algunas precisiones: la identidad la encontramos entre
ser y esencia, destino y existencia. En cuanto aventura, es el
total de un suceder; y término, el fin o conclusión de ese
suceder. En este sentido, el término es sólo una parte de la
aventura, o sea de la existencia, pero también el destino es
el término de una existencia. Todo, en última instancia, pertenece al ámbito del suceder y consecuentemente al ámbito
de la existencia. Pero hay otra noción diferente, que es la de
"ser'' y que corresponde a "esencia". Efectivamente. La esencia nos enfrenta al ser (de ahí que Heidegger contraponga
en el título de su célebre obra Ser y tiempo dos nociones
distintas entre sí: el ser que corresponde a lo esencial, y el
tiempo que es transcurrir y que por tanto pertenece al existir). Pues bien, en la idea de George Lúkacs se nos dice que
en la epopeya antigua todo es idéntico: ser y destino, aventura y término, esencia y existencia, lo que vale a afirmar que
ser es igual a existir. ¿Por qué ocurre esto? Porque aquél era
un mundo cerrado, destinado, establecido. Si ser y destino
son lo mismo, entonces el héroe de la epopeya no se enfrenta a un destino desconocido, y por lo mismo carece de
incertidumbre, carece de la capacidad de enfrentarse a lo que
ignora El héroe épico camina por la vida como una existencia
cuyo destino y término ya son conocidos. Por eso su existir,
que lleva ya consigo su destino, es su forma de ser. El héroe
representativo de esta existencia épica es Héctor, que va a
enfrentarse con Aquiles. Sabe ya su destino y no intenta eludirlo. Cuando se despide de su esposa Andrómaca, sabe que la
está viendo por última vez, va a la pelea y dice: "El corazón lo
sabe, ya en el alma mía no hay sombra de esperanza ni asomo
de ilusión". No sólo él lo sabe. Lo sabe Andrómaca su esposa y
lo saben todos los de su casa Dice el poema; "Llora su casa a
Héctor, que vive todavía, / mas nadie espera verlo salir de la
porfía, / que todos los aqueos lo acosan con furor'' (llíada, rapsodia VI, 512-529, en Reyes, 1963: XIX, 220).
Esta concepción épica no volverá a repetirse en la historia
de la cultura occidental. Corresponde a una visión del mundo
de la que la narrativa épica no es ajena, ya que todo se integra
en un suceder sometido a esa concepción de la vida Lo mismo

32

ocurre con Odiseo en su retomo a ftaca, y todas sus aventuras
no le impedirán, por más peligros a los que el héroe se enfrente
en ellas, llegar finalmente a su casa donde lo esperan Penélope
y su hijo Telémaco. Toda esta concepción épica perecerá al
dejar paso el mundo antiguo a otras formas y visiones del suceder humano.
Pasarán doce siglos después del inicio de la era cristiana
para que se escriba la epopeya del Cid en la lengua castellana todavía en formación, si bien ya antes se escuchaban estas gestas en boca de juglares. La obra prevalece como uno
de los testimonios mayores de la lengua, en la que se muestran no sólo la lucha por la reconquista frente a los moros,
sino también las características más importantes de la corona de Castilla en ese tiempo, las formas de vasallaje y singularmente se nos ofrece la figura de un personaje que por su
vigoroso perfil y sus hazañas se convirtió en representativo
del carácter castellano, en una dimensión capaz de otorgar a
este defensor de derechos propios y de los territorios del
reino el valor representativo del luchador del honor, de la
dignidad y del respeto frente a quienes intentaron someterlo, incluido el monarca.
El Cantar del Mio Cid cuenta la historia de Ruy Díaz de
Vivar, el Cid Campeador, su esposa doña Ximena y sus hijas
doña Elvira y doña Sol. Él sufre destierro, impuesto por el
rey Alfonso VI. El Cid parte y lucha contra los moros y más
tarde conquista Valencia. El rey perdona al Cid, pero antes

sus hijas se casan con los infantes de Carrión. El Cid lava la
afrenta que sus hijas sufren en Corpes y los infantes de Carrión son castigados. Esta historia se conoce como una epopeya, pero como ya se dijo antes, es una épica muy diferente de la epopeya griega, porque las circunstancias culturales
e históricas vigentes en la época antigua ya habían desaparecido en el siglo XII de la era cristiana En esta epopeya también encontramos, como en la /Hada, la despedida de los
esposos. Se trata ahora del Cid y doña Ximena. Van primero a misa y ella ruega por su esposo ante el altar. Después
de terminar la oración los esposos se abrazan y se despiden.
Entonces el Cid dice a su esposa: "a Dios vos acomiendo e
al Padre Spirital, / agora nos partimos, Dios sabe el ajuntar"
(Poema del Cid, 1913: 149-150). Es fácil establecer la diferencia entre la escena de la 1/íada y la del Cid. En la primera,
como ya se dijo, el destino está decidido y Héctor sabe que
va a la muerte; en el Poema del Cid, por el contrario, el personaje dice: "a Dios, Padre espiritual de todos, os encomiendo. Ahora nos separamos, pero sabe Dios cuándo volveremos a reunimos" (Poema del Cid, 1979). Ni el Cid ni Ximena
saben cuándo volverán a verse. Esta ignorancia del futuro
establece la característica fundamental de esta historia, pues
el héroe no tiene destino conocido. Entonces, si no se conoce el destino del personaje, no se sabe cómo terminará la
historia. Y puesto que no se conoce el término de la historia,
no se sabe qué pasará con el personaje, o mejor dicho, no
se sabe qué le pasará Esta diferencia entre la visión del mundo
griego y la visión del mundo medieval hace la separación en
estas dos clases de épica. Y hay otro elemento más en
esta diferencia, la cual va a pasar, como veremos más adelante, a la novela moderna: el lector asiste, en el desarrollo de esta historia, al proceso mediante el cual el personaje va haciéndose a sí mismo, pues si al principio del
poema el Cid es un caballero castigado y desterrado por
el rey, parte a luchar contra los moros y en cada batalla
va añadiendo a su persona el valor de sus triunfos, en tal
medida que el desterrado se convierte en un triunfador y
es perdonado por el rey. Así los lectores vamos viendo, a
través de la lectura, al Cid Campeador fo~ándose a sí mismo, como ocurre con los personajes de la novela moderna.
Y el primero que se hace a sí mismo dentro ya de la
estructura de la novela es el personaje de Miguel de Cervantes Saavedra, el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. No sólo se hace a sí mismo sino que se inventa a sí
mismo, pues pasa de ser Alonso Quijano el Bueno a ser el
caballero don Quijote de la Mancha. Se inventa a sí mismo e
incluso se nombra a sí mismo, es decir, se otorga el nombre
con el que cabalgará por tierras de la Mancha. Ésta es, entre
otras muchas, la fundamental característica del personaje crea-

do por Cervantes. Por eso suele afirmarse que el Quijote
inicia la novela moderna.
Y en estos cuatrocientos años que han pasado desde
que se publicó por primera vez Don Quijote de la Mancha,
¿qué ha pasado con la novela? Si atendemos a su historia,
veremos que su capacidad de transformación es prácticamente infinita, pues pareciera que asistimos a una historia de
inventores sin fin. Casi podría decirse que hay tantos tipos
de novelas como novelistas y todos, sin excepción, se proponen reflejar la vida, es decir, mostrar una peculiar visión
de la vida. El proceso narrativo consiste en contar una historia y para hacer esto los caminos propiamente son inagotables. Toda narración adopta una posición desde la cual se
realiza. La más usual es la que se realiza a partir del conocimiento cabal de sucesos, situaciones, personajes y existencias. Quien posee ese conocimiento total es el propio novelista, que inventa la historia y cómo contarla. En esta circunstancia, el narrador tiene la clave de todo lo que ocurre en la
novela. Conoce por necesidad vida y milagros de todos y
cada uno de los personajes, lo que no implica que los personajes conozcan todo sobre los otros personajes, sino que
tengan de ellos sólo una visión parcial, como nos ocurre en
la vida misma con la existencia de otras personas, pues sólo
sabemos de ellas lo que puede conocerse en un suceder
real, donde ocurren o pueden ocurrir situaciones en las que
se nos permite conocer una porción de las vidas de los otros,
y quizá con el tiempo, por sobrevenir otros acontecimientos
que antes ignorábamos, podamos incluso cambiar nuestra
apreciación de un determinado suceso, que puede llevar a
cambiar nuestra opinión sobre otra persona. Así ocurre o
puede ocurrir en las novelas con los personajes, pues a medida que avanzamos en la lectura de la historia, llegamos a
conocer otras facetas de algunos pers&lt;?najes y consecuentemente nuestro juicio sobre ellos cambia. Es lo que nos sucede, por ejemplo, con la lectura de Don Quijote, pues al inicio
este personaje se nos muestra en una condición al parecer
tan indudable que optamos por afirmar que don Quijote
efectivamente perdió el juicio por tantas lecturas de libros
de caballerías. Pero a medida que vamos avanzando en la
novela, vamos cambiando nuestra visión del personaje, y esto
se facilita porque don Quijote dialoga con su escudero, y es
así precisamente porque Cervantes tuvo la genial visión de
contraponer a un personaje como don Quijote, lleno de
ideales y valores supremos de la caballería andante, otro
que es en todo su opuesto, no sólo por su apariencia física
sino también por su visión de las situaciones y las gentes, de
modo que Sancho Panza es cabalmente lo más opuesto al
caballero. Sin embargo, a medida que la lectura avanza, vamos descubriendo que el aparentemente loco suele tener

33

�diálogos entre don Quijote y Sancho empezamos a perca-

novela desde la posición de otro personaje, cambia su narración. Es la misma historia pero con elementos y circuns-

tamos de que estamos frente a alguien que posee un con-

tancias distintos, provenientes de esta otra visión del perso-

junto de conocimientos que nos ponen a dudar sobre la

naje de la segunda novela. Y todavía hay una tercera, donde

naturaleza y las características de este personaje.
Y así el autor empieza a jugar mostrando situaciones re-

un tercer personaje impone otra visión distinta. En las tres

con su escudero diálogos muy cuerdos, tanto que por los

de tal manera que terminamos por cambiar nuestro juicio

siones distintas de los mismos acontecimientos.
En la novela del Quijote este juego de personajes no se

sobre don Quijote. De la simpatía y compasión con que lo

nos presenta como ocurre en las novelas de Joyce Cary. Sin

veíamos al principio de sus aventuras, golpeado y apaleado,

embargo, la historia del Caballero de la Mancha posee tal

pasamos a asumir otra manera de verlo y juzgarlo, de tal

diversidad de situaciones que suele ocurrir que el lector que

modo que empezamos a admirar la sabiduría de este hom-

lee la novela por segunda vez descubre elementos y carac-

bre empeñado en cabalgar los campos de la Mancha para

terísticas a las que no accedió en la primera lectura. Veamos

desfacer entuertos, enfrentar injusticias y defender el honor

sólo un ejemplo de la variedad de circunstancias en que se

de las damas. Y así pasamos a otra visión del originalmente

ven envueltos los personajes. Don Quijote, un buen día,
decide convertirse en caballero andante, o mejor dicho, asu-

veladoras de un complejo mundo interior en su personaje,

considerado loco, cuando se nos ubica como lectores, en

'¡'¡¡

11

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novelas aparecen los mismos personajes, pero hay tres vi-

frases como aquélla de "Yo sé quien soy", o situaciones correspondientes a la Cueva de Montesinos, el caballo clavile-

me esa personalidad. En esta situación busca en su casa los

ño o las mismas referencias a Dulcinea del Toboso. Y esto

su armadura, su adarga, su yelmo y demás componentes de

ocurre porque el personaje de Cervantes, como el del Cid
Campeador, se va haciendo a sí mismo, más un sinfín de

cura, entristecen ante esta transformación. Pero en estricto

situaciones en las que en verdad nos sorprende la capacidad

sentido debemos concluir que el mundo de la sobrina, del

lidad? Don Quijote no tiene esas ataduras. Al paso de sus

mismo del que se cuentan aventuras en una historia que

analítica, la visión superior de la existencia y la expresión de

cura y del ama es totalmente distinto al mundo de don Qui-

lecturas de los libros de caballerías va rompiendo aquéllas,

anda impresa y que se llama El ingenioso hidalgo don Quijote

los valores supremos de la vida humana que nos muestra

jote. Esta dualidad de mundos se hará más patente en la

va desatando una a una las ligas con el mundo real y un día

don Quijote en su tránsito caballeresco. Y más nos sorpren-

parte final de la novela, cuando el personaje acaba por en-

queda liberado, de tal manera que da la espalda a la realidad

de la Mancha (Cervantes, 1974: VIII, 226). Esta situación, no
habitual en la literatura narrativa, nos coloca en la circuns-

derá ver cómo el personaje de Sancho Panza va creciendo y

tender que su vida está terminando y con ella las aventuras

y se introduce -ahora diríamos: de tiempo completo- a

tancia de que un personaje identifica a otro porque leyó el

su figura adquiere, en el acontecer novelesco, otra dimen-

y locuras de don Quijote, para que permanezca sólo Alonso

esa ot ra realidad consistente en dedicarse a la defensa de

sión y otra presencia. Todo esto es parte del proceso narra-

Quijano el Bueno. Quien muere es Alonso Quijano y no el

los débiles, a luchar contra la injusticia. Quizá lo que ocurre

libro en el que se cuentan sus hazañas. Aquí Cervantes logra
plantear una situación extraña, pues los duques identifican a

t ivo utilizado por Cervantes, complejo y en ocasiones de no

Quijote, cuyas aventuras quedan y permanecen en el mundo de la ficción, la ficción novelesca y la ficción a la que dio

en don Quijote es de tal manera radical que responde inevitablemente a una especie de locura. Pues en la vida, en la

don Quijote como personaje de novelas y aquí la literatura

pie la locura del caballero. Pero aquellos dos mundos -el

existencia cotidiana, este idealismo no necesariamente rom-

ese momento la historia de don Quijote se enfrenta a una

de la realidad representada por la sobrina, el ama y el cura, y

pe con la realidad, aunque a veces ocurre. Pero aquí es don-

otra distinta, donde la narración se ubica en un personaje

el de la fantasía, con la que fue posible que se erigiera el

de nos enfrentamos con la condición más compleja del inge-

situación curiosa, pues de acuerdo a las instrucciones del
Duque, toda su servidumbre recibe indicación de actuar ante

que habla en primera persona y cuenta la historia desde su

mundo de don Quijote-, tal dualidad de mundos es, en
última instancia, la que llevamos con nosotros en el transcu-

fácil interpretación. Pero esto es al mismo tiempo parte de
la riqueza de la novela.
De la visión omnisciente del novelista podemos pasar a

elementos necesarios para la empresa que va a llevar a cabo:
la personalidad asumida. La sobrina y el ama, al igual que el

nioso hidalgo. Si atendemos a las circunstancias en que se

se introduce en la literatura misma, de modo que a partir de

el caballero como si ya conociera sus aventuras y supiera
quién era él.

rrir de la vida; es decir, estamos sometidos al acontecer co-

produce el proceso de transformación de Alonso Quijano
en don Quijote de la Mancha, llegamos a la conclusión de

de todo lo que ocurre, sino sólo y exclusivamente de lo que
ve y conoce el que narra. Esta circunstancia impone deter-

tidiano, pero en el interior de nuestra existencia, si no todos,

que se trata de una acción realizada en soledad o, aún más,

muchos de nosotros guardamos un mundo de ideales y de

minadas limitaciones que son resultado de la ignorancia que

circunstancias que van mucho más allá del mero acontecer

de que es algo que se realiza en el interior del personaje. Y
esta transformación interior de Alonso Quijano se enfrenta-

el narrador tiene de sucesos y personas, pues él sólo cuenta

de la realidad. Y así podremos enfocar otras visiones refe-

rá a las condiciones de la realidad exterior. De ahí que don

don Quijote vaya estableciéndose en el proceso narrativo,

lo que conoce y no puede contar lo que desconoce. Si nos

rentes a esta dualidad que hemos identificado entre el mun-

Quijote modifique esa realidad y vea gigantes donde sólo

trasladamos de la literatura española a la literatura inglesa,

do de la sobrina, el ama y el cura, y el mundo idealista del

hay molinos de viento, o ejércitos donde sólo hay cameros.

de forma que el propio lector empiece a dudar si el caso de
don Quijote de la Mancha es un simple caso de locura, para

encontramos en el siglo XX las novelas de Joyce Cary, de las

Quijote. Podemos afirmar, por ejemplo, que estos tres per-

Pero la situación del caballero andante se complica, pues

ir adquiriendo profundidad y características de tal dimensión

que sobresale su trilogía' donde la historia considerada des-

sonajes del mundo de la realidad no sólo desconocen el

inevitablemente acabará enfrentándose con personas y si-

mundo del Quijote, sino que incluso no lo comprenden.
¿Cómo esperar que haya un asomo de comprensión en quie-

tuaciones humanas. Toda la novela es la narración de ese

que al paso de los capítulos de la novela no podemos menos que reconocer en este personaje a una figura poseedo-

enfrentamiento, uno de cuyos momentos más singulares será

ra de sabiduría y conocimientos como pocos personajes de

nes, desde que amanece hasta que anochece, están inmer-

el encuentro con el Duque y la Duquesa y la estancia en su
castillo, situación que se vuelve peculiarmente significativa

la literatura universal.

cuando la Duquesa pregunta a Sancho si su señor no es el

del arte narrativo, nos muestra en su historia una variedad

personal visión de los acontecimientos. Esta forma de narrar
es también muy antigua y en ella no se t iene conocimiento

de la posición de un personaje, al contarse en la segunda

' Sorprendida (traducción de Guillermo Whitelow), La boca del caballo (traducción de Narciso Foura) y E/ peregrino (traducción de j. R Wilcock) (Buenos

sos en la realidad y sus exigencias, sujetos, por la necesidad

Aires: Emecé Editores. 1953, 1954, 1954, respectivamente).

de la vida, a atender los reclamos y necesidades de esa rea-

34

Así la narración de Miguel de Cervantes va llevando a su
personaje a situaciones propicias para que su visión del mundo
encuentre cuestionamientos y respuestas, de tal manera que
esta personalidad de Alonso Quijano convertida en la de

La novela, como género y como concepción moderna

35

�casi infinita de posibilidades en su composición, su estructu-

real es donde ocurren los excesos, las injusticias y las agre-

ra y su desarrollo. Al paso de las corrientes y escuelas litera-

siones. Para atacar estas injusticias, don Quijote emerge de

rias asistimos en la historia de la novela a una gran diversidad

su mundo ideal para enfrentar el que quiere corregir. Al

de concepciones novelescas. Así encontramos novelas rea-

menos en este aspecto hay una línea de comunicación entre

listas, novelas costumbristas, novelas psicológicas, novelas his-

el mundo de la realidad y el mundo de lo ideal. De éste

tóricas y muchas variantes más que nos ofrecen tantas visio-

proceden los principios y también la voluntad de atacartodo

nes del mundo como corrientes literarias hay. En todas, sin

lo que está mal en el mundo de los hombres. Esta relación

excepción, se nos ofrece el espectáculo de la vida humana,

entre ambos mundos se cumple en la medida en que lo

es decir, historias personales o colectivas donde el aconte-

desea don Quijote, pues su propósito de enderezar entuer-

cer humano se presenta a partir de sucesos individuales. La

tos procede del ideal caballeresco para aplicarse en el mun-

novela nos muestra la condición humana revelada a partir

do real, donde están presentes esos entuertos. De acuerdo

de destinos individuales, cumpliéndose así lo que Alfonso

con esto, la misma actitud humana es la que hace posible

Reyes identificaba en la literatura: ofrecer el valor vicario de

que ambos mundos se relacionen, pues es la voluntad la

DISTINTAS EJEMPLARIDADES
PARA DISTINTOS LECTORES
EN LAS NOVELAS EJEMPLARES
Nuria Godón Martínez

la vida, pues estas narraciones novelescas son ficción, pero al

que hace posible mantenerlos unidos. De los hombres

mismo tiempo son representación de la naturaleza humana
y por lo mismo de la existencia. Balzac, Dickens, Pérez Gal-

que se acreciente y aumente. Esto será posible en la me-

dós y Dostoievski proponen en sus novelas una peculiar re-

dida en que se logre mantener, en las ideas imperantes

presentación de la vida. El primero, Balzac, logró en su Co-

media humana una visión descomunal de miles de vidas que

de una época, la vigencia de este libro en el pensamiento
de los hombres. Al celebrarse en 2005 los cuatrocientos

corresponden a las costumbres y situaciones de individuos,

años de la publicación de la primera parte de El ingenioso

familias y una ciudad entera. También lo hizo Charles Dic-

hidalgo don Quijote de la Mancha, es ocasión de impulsar

kens en la literatura inglesa y Benito Pérez Galdós en la

este conocimiento de la obra maestra de Miguel de Cer-

Con el tópico de la falsa modestia comienza Miguel de Cer-

literatura española, o Dostoievski en la literatura rusa. Des-

vantes. En tal medida, estaremos coadyuvando al estable-

vantes el prólogo de sus Novelas ejemplares. Los personajes

leer las Novelas ejemplares, todas juntas o por separado, ya

pués vendrán los novelistas del siglo XX, inagotable ve-

cimiento de mejores actitudes entre los hombres para

marginales que aparecen en esta obra se crearon mientras

nero de concepción novelesca donde la vida transcurre

comprender el sentido superior presente en esta gran

en múltiples manifestaciones, desde Marcel Proust, que

obra, en cuyas páginas pueden encontrarse los principios

Cervantes todavía permanecía al margen como autor. No
obstante, el prólogo lo redactó ya consciente de su centra-

que su lectura como una sola obra resemantiza el contenido
que aparece en cada una de ellas, enriqueciéndolas como

en su busca del tiempo perdido retrató magistralmente, a

sustentadores de una mejor realización de la vida huma-

lidad y en él manifiesta un tono arrogante con el que el

Este trabajo se centra en una lectura que busca la ejem-

partir de historias individuales y sus costumbres y pensa-

na, cumpliendo y haciendo cumplir los preeminentes valo-

autor del Quijote se regodea de su éxito mientras saca a la

mientos, el paso de una centuria a otra y la desaparición

res que hacen posible enriquecer la vida

luz unas novelas que ya había escrito antes de la obra que le

plaridad en el contenido de las novelas2. A su vez esta lectura viabiliza otras debido a las "colas" o "rabos" por los que

dependerá que esta relación no sólo se mantenga, sino

Q uisiera yo, si fuera posible, lector amantísimo, excusarme
de escribir este prólogo, porcue no me fue tan bien con el
que puse en mi Don Quijote, que quedase con gana de segundar con éste (Cervantes, 1997: 50).

ción se ha intentado buscar, desde la publicación de estos
relatos, dónde radica su ejemplaridad. Tras la definición de
"ejemplo" como caso o hecho sucedido en otro tiempo,
que se propone bien para que se imite y siga, si es bueno y
honesto, o bien para que se evite si es malo 1, cabe preguntarse si el título de la obra es irónico, paródico o serio. La
respuesta depende tanto del lector como de la forma de

conjunto.

de un mundo extinto; o james joyce que hizo la novela

dio fama. Así pues, presenta de nuevo una forma muy poco

se aleja el autor de su narración. La atención, prestada o no,

donde se narra lo que transcurre en un solo día, culminan-

convencional de escribir un prólogo al mencionar, como ya

por el lector a estos apéndices dará lugar a los distintos sentidos. Asimismo, la ambigüedad de la narración posibilita tanto

do con el monólogo interior.
Y después vendrán otras visiones y otras formas de na-

Bibliografía

lo había hecho en el Don Quijote, no querer redactarlo. Es

rrar, como las de Virginia Woolf, William Faulkner, Robert

Cervantes Saavedra, Miguel de ( 194 1). 8 ingenioso hidalgo don Quijote de la

entonces, al romper las expectativas de lo que se halla en un
prólogo, cuando consigue captar la atención del lector. De

Musil y muchos más, donde se muestra la revelación del

Mancho. Edición y notas de Francisco Rodríguez Marín (RAE). Oási-

hecho, expone la literatura como un juego, como una "mesa

suceder en el ámbito de la psicología individual, y otras mu-

cos Castellanos. Madrid: Espasa-Calpe (4a edición).

de trucos" en la que el autor baraja unas interpretaciones

a los despistes narrativos del autor, los diferentes lectores
captarán distintos y contradictorios sentidos. La primera de

para que el lector, como jugador activo, desvele aquella que
su ingenio le permita. El autor, como un jugador con ventaja

las interpretaciones en la que nos centraremos corresponde
a una lectura alegórica que no admite "colas" anticlimáticas

chas maneras de mostrar la vida humana. A la novela, como
resultado de tantas formas de experimentar la posibilidad

1/íoda, en Reyes, Alfonso (traductor) ( 1963). Obras completos. Vol. XIX Méxi-

co: Fondo de Cultura Económica

la lectura alegórica como la literal. Veamos, pues, cómo partiendo del sentido alegórico o literal, y del caso que se haga

L.arrosa. jorge (2003). La experiencia de la lectura. Estudios sobre literatura y

sobre los demás, da a sus compañeros una serie de guiños

una vez realizado el deseado final feliz. En este caso, se atiende

desaparición, pero a pesar de todo la novela permanece

fonnadán. Espacio para la lectura México: Fondo de Cultura Econó-

que ayudan a descubrir una de las propuestas que se ofre-

a un final que en muchas ocasiones termina con el enlace

como un proceso inagotable que continúa demostrando su

mica (nueva edición revisada y aumentada).

cen y que dicha por señas suele ser entendida. Sin em-

matrimonial de la pareja, el ensalzamiento del honor, la restitución del orden o el establecimiento de una justicia poéti-

narrativa, se la condenó como género literario sujeto a la

capacidad de transformación, como si fuera un inextinguible
territorio donde la exploración humana nunca termina.
Concluyamos estas notas regresando a uno de los puntos expuestos sobre el Quijote, referente al sentido o significado que tiene o puede tener para el lector la posición del
caballero andante sobre la realidad, pues en este mundo

Lúkacs. George ( 1963). La théoria du raman. Bibliotheque Mediations 4. París:
Editions Gonthier.
Poema del Od ( 19 13). Edición y notas de Ramón Menéndez Pidal. Oásicos

Castellanos. Madrid: La Lectura
Poema del Od ( 1979). Prosificación moderna de Alfonso Reyes. Austral S. Madrid:
Espasa-Calpe (23a. edición).

bargo, no se facilita una interpretación clara a estos relatos sino varias ambiguas. La participación del lector consiste en dar sentido a una de ellas en el proceso creativo
de su lectura.
Cervantes ( 1997) comenta: "Heles dado nombre de
ejemplares, y si bien lo miras no hay ninguna de quien no se
pueda sacar algún ejemplo provechoso [ ...] así de todas juntas como de cada una por sf' (5 1). A partir de esta afirma-

36

' Definición recogida de la pnmera acepción de "ejemplo" en el Diccionario de
la Real Academia Española en su vigésima primera edición
2 Me coocentro en la ejemplaridad vista a través del sentido que cada lector da
a las novelas y dejo fuera otra posible ejemplaridad. la que radica en la forma
de las novelas, ya que esto requiere la elaboración de otra investigación y
estudio. Para cuestiones de forma véanse los estudios realizados por Barrenechea 1961: 13-32 y Baena, 1996: 68-80.

37

�1

"'

ca. De este modo propone su lectura Stalisnav Zimic ( 1984),
que lee la obra como un modelo altamente ejemplar, entendiendo por ejemplaridad "la exaltación, explícita o implícita, de la razón, del sentido común, de la virtud y de la
moralidad como guías imprescindibles en la vida" (444). Por
su parte, Lúdovik Osterc ( 1985) plantea también la lectura
ejemplar remitiéndose al sentido de la moral humana determinada por la denuncia y la crftica al mundo social político.
Se hace alusión a la afirmación aniba expuesta de Cervantes
como:
Evidentemente3 se refiere aquí a la ejemplaridad de sus novelas, así en el sentido de moral -humana y no religiosa- , como
en el que cada ejemplo encierra una enseñanza o lección de
vida, ya sea positiva, ya sea negativa (79).

La evidente ejemplaridad con la que este crítico sostiene
la lectura de las Novelas ejemplares se contrapone a otra
forma, quizá no tan "evidente", de leer las novelas. Nos referimos a una lectura literal del texto, donde las "colas" que
se cuelgan adquieren un importante papel al denibar el sentido serio de ejemplaridad para convertirlo en irónico.
3

La cursiva es mía.

38

La cola que queda grabada en la mente del lector es la
que se muestra en la historia intercalada de "La ilustre fregona". La cola del burro pasa a dar vida al burro entero puesto
que a dicha parte también corresponde "todo lo anejo y
concerniente, que era desde la punta del cerebro, contada
la osamenta del espinazo donde ella tomaba principio y descendencia hasta parar en los últimos pelos de ella" (Cervantes, 1997: 181 ). Esta cola funciona como suplemento denidiano, donde lo superfluo es necesario para completar el
todo. En efecto, la cola resulta esencial puesto que hasta
que el burro no tenga la cola no está completo. El personaje
de Lope Asturiano ofrece una forma de ver la realidad distinta a la de sus contrincantes: de forma literal el burro tiene
cuatro cuartos y la cola, y él cuenta con lo que nadie ha
contado, es decir, con el suplemento. Su interpretación abre
la puerta a muchos lectores para ver en los apéndices que Cervantes inserta en la obra el contenido que desvela otro sentido,
menos "evidente", de la narración. Estos apéndices están localizados normalmente tras el final feliz de la historia Se quedan
colgando como colas porque rompen con las expectativas del
lector. Éste espera que tras habérsele presentado el relato como
una novela ejemplar, bien se escriba un discurso moral, o bien
un final feliz donde la enseñaza moral venga determinada ya en
la propia narración. En otras palabras, tras una historia ejemplar,

o bien se halla un sermón moralizante o bien un final acabado
de manera perfecta
Por su parte, Cervantes termina muchas de las novelas
con un comentario suplementario que sustituye al sermón.
Estos apéndices, paradójicamente, cumplen la misma función del discurso moralizante: hacer reflexionar al lector sobre todo aquello que acaba de leer para poder guiarlo por
el camino de la "verdad". No obstante, la extrañeza que
sienten hacia estos apéndices algunos lectores hará que pasen por alto esas colas cervantinas, sin otorgarles la menor
importancia. En cambio, aquel que fija su atención y curiosidad en estos apéndices reconoce en ellos el desvelamiento
del sentido literal que conduce a la deconstrucción de todo
el relato ejemplar, ya que, en vez de fijar unos modelos de
virtud, los borra
Nos remitimos a los diálogos que se establecen en la
novela intercalada de "El coloquio de los perros" para ofrecer una lectura donde, de modo preciso, la evidencia del
sentido literal, "no entender en el sentido alegórico, sino
literal" (Cervantes, 1997: 347), nos ofrece la ejemplaridad
entendida irónicamente. Así sucede en "La gitanilla", donde
Preciosa, tras parecer feliz con la realización de su matrimonio, no lo es debido a la pérdida de la libertad que el mundo
marginal de los gitanos le ofrecía. El final feliz de la muchacha
se subvierte si el lector se remite al sentido lrteral de las
palabras "con vergüenza y con los ojos en el suelo [...] ya
había dicho que no tenía otra voluntad que aquella que ellos
quisiesen" ( 131 ). Esta adecuación implica su sumisión y falta
de voluntad. Preciosa se anula como mujer gitana y pasa a
ser una doncella paya, es decir, dócil como la mujer del teniente: "cordera mansa" (79), con todas las connotaciones
de sacrificio que este animal sugiere.
Con el sentido alegórico y literal se presentan las dos
caras de la época en la que vive Cervantes puesto que el
hombre optimista del Renacimiento ha quedado atrás para
dar paso al pesimista del Barroco. Estas dos actitudes son las
que se presentan en sus novelas. Si en un principio Cervantes recurre al ejemplo moral, al que asociaremos con una
visión renacentista del mundo, al final de las novelas se observa la subversión de dicha ejemplaridad y el punto de vista
se proyecta desde una visión barroca. Julio Baena ( 1996), en
su estudio dedicado a Rinconete y Cortadillo, apunta a las
"falsas pistas al buscador de significados, ocultando los significados en verdad profundos, en verdad significativos tras falsas
puertas" (68). En este sentido, cabe hacer hincapié en la palabra con la que se abre la primera novela de la colección: Parece,
palabra que ofrece uno de los posibles significados que se puede dar a la obra En estos relatos todo parece pero nada es,
debido a que todo se oculta debajo de ese verbo.

Cervantes presenta el ornamento y la apariencia que
revisten toda su obra con ejemplos, siguiendo, también aparentemente, la representación de una construcción arquitectónica barroca. La noción de pliegue deleuziana explica
cómo la ejemplaridad de Cervantes vela la intención de fondo. Sin embargo, el autor no permrte que el exterior del
pliegue selle el significado que se oculta en el interior del
relato y deja un descosido al final de sus narraciones para
que el lector que así lo desee entre en el interior de ese
pliegue y descubra el significado oculto en él. El ornamento
que presenta el final de "La fuerza de la sangre" hace pensar
en un final feliz: "No quedó rincón en toda la casa que no
fuera visitado con júbilo, del contento y de la alegría [...]
grande era el deseo de verse a solas con su querida esposa"
(Cervantes, 1997: 95), hasta que el lector entra por el descosido de:
quedó toda la casa sepultada en silencio, en el cual no quedará
la verdad de este cuento, pues no lo consentirán los muchos
hijos y la ilustre descendencia que en Toledo dejaron, y ahora
viven, estos dos venturosos desposados, que muchos y felices
años gozaron de sí mismos (95).

La algarabía que se presenta como final feliz se desvela como
fachada de una forma literal, ya que se sepulta, es decir, se
entierra para dar paso al silencio definitivo de la voz de Leocadia, que, al igual que su marido, gozará de sí misma en su
soledad y silencio. La lectura irónica de las novelas se hace
posible al poder entrar en esos descosidos, que se muestran
a través del exceso lingüístico que niega la ejemplaridad moral
que se ha ido construyendo a lo largo de toda la narración.
Asimismo, la ironía de estas ejemplaridades se hace notable al descubrir los mecanismos ideológicos de la construcción hegemónica. Miguel de Cervantes introduce al lector en distintos mundos de marginalidad. En su obra aparecen locos, pícaros, prostitutas, brujas, moriscos y gitanos como
figuras distantes a los lectores pertenecientes a la sociedad
dominante. Ramón Saldívar ( 199 1) advierte que desde los
márgenes se pueden ver las ideologías que controlan una
sociedad. Si nos remrtimos al centro no podremos ver la
ideología, ya que el punto central queda invisible. Sólo desde una mirada situada en los márgenes puede ser revelada.
Podemos argüir según este postulado que las ideologías se
cuestionan desde los márgenes debido a la distancia que se
establece. Cervantes emplea estas figuras para desvelar los
aparatos constructivos de la sociedad a la que él pertenece.
Siguiendo las ideas de Louis Althusser, no hay nada fuera de
un discurso, es decir que sólo existen construcciones a partir de las cuales se forma una ideología que presenta el mun-

39

�do real según unas ideas establecidas de las que el individuo
no se percata y que ejercen una función de control sobre él.
Por ejemplo, Cervantes ( 1997) se basa en una idealización
del mundo de los gitanos para desvelar, por oposición, los
aparatos ideológicos de la sociedad hegemónica desde la
presentación de un "otro" feliz, al cual sitúa en un mundo
utópico. Con ello presenta el "juego de bolos, donde con
presta diligencia deniban los que están en pie y vuelven a
alzar los caídos" (347), al que Cipión, uno de los personajes
de "El coloquio de los perros", hace referencia. Cervantes
funciona aquí como figura puente entre margen/centro debido a que no sólo sabía lo que era quedarse en los márgenes del mundo de la literatura, sino que también él mismo
había vivido con la etnia minoritaria de los gitanos. El manco
de Lepanto propone este mundo marginal como opción al
hegemónico. Partiendo de una figura puente se puede dirigir y fijar la mirada en un punto marginal, del que se tiene
conocimiento, para desvelar la ideología del centro e idealizar la del margen. Desde los márgenes se podrán denibar
los bolos que están en pie, es decir, las ideas dominantes
que imperan en el mundo que rige el poder hegemónico,

.....

'

para alzar los caídos, los mundos marginales en los que se
centran estas novelas. De esta manera se constata en "La
gitanilla" la mutabilidad que las leyes del centro poseen, pues
dependen de hacia quienes vayan dirigidas. Aquí se libera a
Andrés y a los gitanos de la cárcel por conveniencia del rey,
pese a estar acusados de delitos de asesinato y robo, mientras que "Recibió el tío del muerto la promesa de dos mil
ducados que le hicieron porque bajase la querella y perdonase a don Juan" (Cervantes, 1997: 133)1. Por tanto, se obliga
a la familia del fallecido a retirar los cargos contra el asesino
y, para tapar la irregularidad del caso, se le promete pagar el
desafortunado suceso con dinero, promesa que como muchas otras en las Nove/as e1emplares puede quedar sin cumplir. De esta manera se dejan a un lado las leyes nonmalmente establecidas por una justicia, aquí inexistente. De hecho,
las leyes que los payos instauran se rompen según sus intereses, en contraposición a lo que sucede en el mundo de los
gitanos, los cuales guardan inviolablemente la ley.
En otras ocasiones, el desvelamiento de los constructos ideológicos del centro viene determinado no por una
relación de oposición con el margen, como sucede en el
caso anterior, sino por una de semejanza. En estos casos,
lo irónico deja paso a la tercera posibilidad de lectura
mencionada aniba, es decir, a aquélla cuya ejemplaridad
se remite a la parodia. Cervantes recoge en sus narraciones elementos de la picaresca, de lo pastoril, del coloquio

o de lo bizantino para darles un nuevo enfoque al introducirlos en otro mundo. Se emplean los registros que
este tipo de relatos crea para resemantizar los elementos
temáticos propios de dichos relatos. En estos términos,
se establece una relación dialógica entre textos como una
suerte de intertextualidad entendida como la absorción y
transformación de otro texto. Cervantes utiliza y manipula estos registros para formar un nuevo código que redefine la forma de contar, con la intención de crear una
parodia. Por ejemplo, el autor se basa en el registro de la
picaresca para contar la historia de "Rinconete y Cortadillo", personajes a los que rápidamente saca del espacio
exterior al que pertenece el pícaro para encerrarlos en la
casa de Monipodio. De esta manera, el autor toma a los
personajes de relatos que ya se han establecido con unas
determinadas características para introducirlos en un
mundo donde se equipara la realidad del pícaro a la de la
sociedad dominante. En la casa de Monipodio se entremezclan elementos de ambos mundos y es aquí donde
surge la parodia no de los relatos picarescos, sino de la
vida de la Corte.
El jefe de la tropa de ladronzuelos recibe el nombre de
Monipodio, que remite al monopolio territorial de Felipe 11.
En uno de los famosos despistes cervantinos se sugiere dicha asociación: "Olvidávaseme de decir que así como Monipodio bajó, al punto todos los que aguardándole estaban le
hicieron una profunda y larga reverencia" (Cervantes, 1997:
212). Se conecta la casa de Monipodio con la Corte, al mismo tiempo que se desvelan los mecanismos de su funcionamiento. Felipe II pretendía tener bajo control toda la información que llegaba de las distintas partes de su imperio. Se
concentraba en revisar y anotar todo. Por esta razón se le
atribuyó la responsabilidad personal y directa de los muchos
crímenes cometidos en nombre del Imperio Español. En el
plano de la ficción, el libro de memorias de Monipodio se
vincula con el deseo de Felipe II de anotartodos los asuntos
pertenecientes a su imperio. Consecuentemente, cuando la
bolsa del alguacil desaparece y Monipodio no tiene constancia de quién ha realizado el robo, exclama: "¡Nadie se burle
de quebrantar la más mínima cosa de nuestra orden, que le
costará la vida! [...] viendo que se rompían sus estatutos y
buenas ordenanzas" (217). El lenguaje oficial y burocrático
que se emplea remite al del poder central. Además, la cifra
de ejecuciones por rebeldía, a la que aquí se alude, se elevó
en el periodo del mandato de este rey. Cervantes parodia y
se burla de la figura del rey al compararlo con el jefe de los
ladronzuelos de Sevilla para finalmente desvelar "cuán descuidada justicia había en aquella tan famosa ciudad" (240). El
autor recoge legados de la picaresca no para narrar las aven-

turas de los pícaros, sino para reflejar el mundo en que estos
pícaros se insertan. Por eso no se cuentan sus aventuras y se
prometen para otra ocasión que nunca llega. Lo que interesa no es el fin, no es la ejemplaridad que se puede sacar de
la historia que se suspende, sino deleitar y hacer reír al lector
que sea capaz de ver la parodia que aquí se presenta.
El final de "Rinconete y Cortadillo" conecta, debido a la
suspensión que en él se produce, con las dos últimas narraciones de la colección, "El casamiento engañoso" y "El coloquio de los perros", donde tampoco se llegan a contar las
historias de los personajes. En "El coloquio de los perros",
al igual que en el relato de los dos pícaros, se promete una
segunda parte en la cual se contará la historia de Cipión. No
obstante, la promesa queda desvirtuada por la incumplida
narración de la vida de los dos pícaros.
"El casamiento engañoso" es la novela que integra como
narración hipodiegética "El coloquio de los perros". En ella se
señalan los elementos que son necesanos para crear una narración. Primeramente se presenta al alférez Carnpuzano como
un buen contador de historias que estimula con sus palabras al
lector de su relato. Para ello ofrece una serie de "preámbulos y
encarecimientos que [...] encendían el deseo de Peralta" (Cervantes, 1997: 293). De forma similar, Cervantes incita el deseo
de sus lectores al escribir su prólogo y anunciarles que sus novelas "Algún misterio tienen escondido que las levanta" (53).
El persona¡e de Peralta, ansioso por escuchar una buena
historia, invita a cenar a Campuzano para que éste le relate
los sucesos que lo han llevado de manera directa al hosprtal.

De esta manera, la invitación no se realiza gratuitamente y,
en la sobremesa, el alférez debe pagar con la narración prometida. Campuzano cuenta la historia de su casamiento engañoso, del cual afirma: "quise engañar y fui engañado" (Cervantes 1997: 292). En primera instancia, el motivo del engaño, es decir de la mentira, se emplea para presentar la historia del primero de sus relatos, al igual que Cervantes hace en
el prólogo. En segunda instancia, este motivo abre un nuevo
preámbulo a la narración hipodiegética, "El coloquio de los
perros", en la que se narra como hecho verdadero la conversación mantenida por dos perros, Cipión y Berganza. Asimismo, Campuzano advierte de las tenibles condiciones a
las que se tuvo que enfrentar para oír lo que los perros
decían y poder entonces transcribir el texto. El personaje
señala cómo no sólo tuvo que enfrentarse a dificultades de
naturaleza física, como por ejemplo la pared que impedía la
clara audición de lo que sucedía en la habitación contigua,
sino que también apunta a problemas de naturaleza psíquica, en donde se ubica la sensación de sueño y fiebre que
padecía. Con todas estas alusiones se hacen patentes las
dudosas transcripciones de la época, al mismo tiempo que
se exhibe el texto transcripto como un artificio.
Contar una historia ficticia como un hecho real enoja a
Peralta, quien a partir de entonces se niega a creer que esta
historia haya sucedido y rompe el pacto engañoso del convite al levantarse de la mesa. Peralta no desea seguir escuchando no porque se le presente un hecho ficticio, sino
porque a ese hecho se otorga una seriedad que no posee.
Campuzano se percata de esto y decide ofrecerle esta vez
la historia por escrito, pues los libros de ficción acostumbran
presentar las historias como si fuesen reales. De este modo
consigue convencer a Peralta para que lea los hechos que
presenta como si fueran reales, pero a sabiendas de que el
libro recoge una ficción y por tanto no se pueden tomar en
serio los hechos relatados. En este sentido, se advierte el
poder de distracción y entretenimiento que tiene la palabra
escrita para el licenciado, quien decide leer la historia "riyéndose y como haciendo burla de todo lo que le había oído y
de lo que pensaba leer" (Cervantes. 1997: 295). La figura de
Peralta se revela como una imagen especular del lector, ya
que el de las Novelas e1emplares interrumpe su lectura para
leer aquello que va a leer Peralta Este personaje es el único
lector, en la obra, de textos que dichos como verdades son
leídos como engañosos. Por consiguiente, se puede establecer un lazo entre Peralta y el prólogo, puesto que el personaje se muestra como ese "lector amantísimo" al que Cervantes se refiere al comenzar la obra. De este modo se fo~a
una relación dialógica entre el prólogo y la última novela. De
hecho, s1 Cervantes se presenta a sí mismo en el prólogo del

• Las cursivas son mías.

40

41

�Quijote escribiendo el mismo libro, aquí apela al lector que

"resucrte" a una vida mejor al proponerle: "Vámonos al Es-

dibujará antes de que la narración tenmine. Peralta, como

polón a recrear los ojos del cuerpo, pues ya he recreado los

"lector amable", no lee para encontrar palabras de sabios

del entendimiento" (359). Peralta sigue y hace seguir a Cam-

dichas satíricamente a través de las voces de los perros, sino

puzano la sugerencia que el autor de estas novelas ofrece en

por el puro placer de la lectura.
El relato de los perros alude nuevamente a la lrteratura cuan-

el prólogo: "que no siempre se está en los templos [...] Horas hay de recreación, donde el afligido espíritu descanse [ ...]

do Cipión indica a Berganza cómo se debe contar una historia
Berganza introduce en su relato otros relatos, reprtiendo la ac-

Para este efecto se plantan las alamedas" (52). Así, la narra-

ción de Cervantes. Si Berganza narra su aventura con la bruja
Cañizares y dentro de ésta introduce la historia sobre la que

ENTREVISTA A JOSÉ OVEJERO

ción inacabada con la que se cierra la colección de estas
novelas remrte al que se puede leer como verdadero princi-

Luis Aguilar

pio de las novelas, es decir, el prólogo que artificialmente se

parece ser su madre, Montinela, Cervantes integra el coloquio

inserta en la misma ficción narrativa con la llamada de aten-

de estos dos perros en la historia de "El casamiento engañoso".

ción a ese lector al que se integra como personaje de las

Asimismo, el autor retrata la figura de Cipión siguiendo el mo-

Novelas ejemplares.

delo del cínico y satírico que dice a los demás cómo deben

En este estudio se han propuesto algunas fonmas de leer

narrar su historia De esta fonma, Cipión representa, por un
lado, al crítico lrterario, y por otro, al censor que juzga los rela-

las novelas a partir de su contenido. Cervantes fonmula de
modo magistral varias maneras de acercarse a su obra, bien

tos. Por tanto, cuando Berganza cuenta su vida siguiendo las

sea leyéndola buscando la ejemplaridad moral, la irónica o la

convenciones de un relato picaresco, Cipión no se lo permrte y

paródica. Aquí se considera que la ejemplaridad que plasma
Cervantes radica en la capacidad de leer el texto de diversas

lo intenrumpe para aleccionarle con un consejo o con una sen-

VIDAS AJENAS
ANTES Y DESPUÉS DE LA NOVELA

tencia a modo de sermón. De esta manera, en el momento en
que Berganza narra la historia sobre los pastores que despeda-

y contradictorias fonmas. El autor construye varias realidades

zan el ganado que ellos deben guardar con el propósrto de

detenminada historia para acabar contando otra totalmente

culpar al supuesto lobo, Cipión interrumpe y asevera:

diferente; hace de su narración un auténtico pulpo que cap-

y él mismo las deconstruye; apunta a la narración de una

tura el interés de todos los lectores.

Qué raros son los premios. Una escritura desenfadada que roza la irreverencia se vio
siempre lejana de un premio tan prestigiado como el Primavera de Novela. Hasta que
llegó José Ovejero. El escritor madrileño, radicado en Bruselas, fue galardonado a inicios de
marzo por Las vidas ajenas, una obra que se impuso sobre más de 400 procedentes de 27
países que aspiraban al premio que otorga Edrtorial Espasa. Ovejero es también autor de

Cuentos para salvarnos todos, Añoranza del héroe, Qué raros son los hombres, Huir de Palermo
y Un mal año para Miki, entre otras. Nacido en Madrid en 1958, es licenciado en Geografia
e Historia. Ha vivido en Alemania y ahora lo hace en Bruselas, donde trabaja de traductor para dedicarse el mayor tiempo posible a la escritura. Vive en una casa del centro de
la ciudad, con cinco pisos y un estudio espacioso que le permite inspiración y movilidad.

Y decías muy bien, Berganza, porque no hay más sotil ladrón
que el doméstico, y así , mueren muchos más de los confiados
que de los recatados; pero el daño está en que es imposible
que puedan pasar bien las gentes en el mundo si no se fía y

Bibliografía

confía. Más quédese aquí esto que no quiero que parezcamos

La vida es una mentira, según la visión de Las vidas ajenas.

que no iba a ser capaz. Era una novela compleja, que tenía

Rivkin, Julie y Michael Ryan (eds.). Uterary Theory. An Anthology (294-

La vida es una verdad, pero cargada de mentiras. Ahora que

lugar en un periodo de cincuenta o sesenta años, en dos

305). Oxford: Blackwell.

cambio no hace otra cosa que predicar cómo se debe rela-

Baena, Julio ( 1996). "Los naipes de rincone(te)s cortad(ill)os: hacia una lectura

dependerá ya de cada escritor a dónde es que quiere llegar
o a dónde se quiere meter. En mi caso, no me gustan los

tar una vida, cuando, finalmente, su historia queda sin con-

marginal de las Novelas ejemplares", en Revista de Estudios Hispónicos

héroes creados por la historia, ésa sí que es una mentirosa.

tar. Este perro no ilustra con su propio ejemplo sino que

30 (68-80).

Construye héroes para justificar lo injustificable, para poner

predicadores (Cervantes, 1997: 31 1)5.
Aquí Cipión afinma no querer parecer un predicador; en

critica y satiriza las narraciones de las historias ajenas sin haber contado nunca una; es pues uno de esos críticos de los
que Cervantes no se olvida en su prólogo: "que Dios te
guarde y a mí me dé paciencia para llevar bien el mal que
han de decir de mí más de cuatro sotiles y almidonados"
(53). En oposición a Cipión, se presenta a Peralta como aquel
que recibe con gusto y sin ningún tipo de crítica negativa la
obra que Campuzano le presenta. Con este "amable lector"

Althusser, Louis ( 1998). "ldeologogy and ldeologycal State Apparatusses", en

Barrenechea, Ana María ( 1961 ). "La ilustre (regona como ejemplo de la estructura novelesca cervantina", en Filología 7 ( 13-32).
Cervantes, Miguel de ( 1997). Novelas ejemplares. Edición de Hany Sieber. Madrid:
Cátedra ( 18a. edición).
Deleuze, Gilles (1991). "The Fold", en Hampton, Timothy (ed.). Baroque Topographies. Yale: Yale University.

artificio de la obra que lee y no intenta buscar ningún tipo de

ca Literary History", en Calderón, Héctor y José David Saldívar (eds.).

ejemplo. Tras haber finalizado su lectura hace que su amigo

Cristicism

in

the Borderlands: Swdies in Chicano Uterature, Culture ond

ldeology ( 11-27). Durham: Duke University Press.
Stalislav, Zimic ( 1984). "La ejemplaridad de los entremeses de Cervantes", en

42

¿Cuánto tiempo te llevó construir Las vidas ajenas?
Me resulta muy difícil responderte, porque la empecé en

salen en fotos, los que creyeron en las mismas ideas que los

1998. Desde entonces la he vuelto a empezar varias ve-

otros y que lucharon en las mismas trincheras, pero que por
alguna lotería cósmica no alcanzaron ni un párrafo en las

ces, me he documentado, le he dado mil vueltas, he eli-

páginas de la historia.

BHS LXI (444-453).

minado personajes, tirado no sé cuántas páginas a la basura.
La historia se me resistía, no encontraba cómo con-

Añoranza del héroe, cuya historia se basa en tu abuelo, es

Gemika.

la ejemplaridad se reduce a cero puesto que se reconoce el

s Las cursivas son mías.

santos en el altar que te valen para todo, con salones y
monumentos. A mí me gustan los héroes sin eso, los que no

Osterc, Lúdovik ( 1985). La verdad sobre las Novelas ejemplares. México:

Saldívar, Ramón ( 1991 ). "Narrative, ldeology and the Reconstrution of Ameri-

lugares distintos, en dos acontecimientos históricos a los que
no podía entrar con ligereza, sino que había que documentanme bien.

una narración en donde la heroicidad resulta casi subterránea.
¿Es una novela iniciática, que no inicial?

tarla. En otros casos, cuando me sucede esto, acabo decidiendo abandonar el proyecto, pero en el caso de Las

vidas ajenas había algo que seguía seduciéndome. Hace

Claro. No fue la primera historia que escribí, yo había escri-

año y medio decidí darle una última oportunidad: si tam-

to dos novelas muy malas que destruí y que cuando me
muera nadie sacará de mis cajones, pero si no escribí esta

poco estaba satisfecho, intentaría olvidanme definitivamente de ella. Y de pronto las piezas empezaron a encajar y

novela cuando se me ocurrió fue porque me di cuenta de

los personajes a cobrar vida.

43

�res. El compromiso es la participación en una promoción
más intensa de lo habitual, saber que desde que el libro salga
en España dejaré de ser dueño de mi agenda, cuando lo que
yo querría es ponerme pronto a escribir. Creo que otros
premios exigen el compromiso de contratar otros libros con
la misma editorial. Como nunca he querido comprometer
libros no escritos, me alegra que en este caso no haya tal
exigencia.

El proceso promociona/ no es muy distinto al proceso aeativo.
No lo había pensado pero no. Crear a final de cuentas es
soltar las amanras y dejarte ir. Un poco pasa así con la promoción. Son compromisos finalmente contigo mismo, con
todo y que te enloquezcan. Si lo escribes, es para contarlo,
lo contado es para que se lea y para que se lea, habrá que
promoverlo. En el proceso creativo ocurre algo similar. te
encierras, piensas y repiensas, planteas y replanteas cosas,
causas, motivos, personajes, y terminas sorbiéndote un poco
el seso.

¿Sientes algún compromiso social como autor leído en buena
parte del mundo?

• 1

En esos momentos complicados de una historia, ¿te dan temor
tus limitaciones?
En el caso de esta novela fueron muchos los momentos
crfticos. Tenía la impresión de tener una buena historia, personajes interesantes, y al mismo tiempo la sensación de no
saber contarla. Cuando decido que el problema con una
historia que no sale es que no me interesa lo suficiente, no
me duele desprenderme de ella. Las páginas escritas me valen como aprendizaje. Pero la sensación de impotencia cuando no eres capaz de contar algo que realmente quieres contar es muy desagradable. La solución suele ser intentar contarlo con una voz diferente, cambiar el tono, buscar aquel
que mejor se corresponde a lo que tienes en la cabeza y no
empeñarte en continuar por un camino que sospechas equivocado.
¿Qué proceso de búsqueda autobiográfica te marcaste para
llegar a ésta, que parece la más personal de tus novelas?
Creo que es mi novela menos autobiográfica, pero todo
mundo le ha buscado recovecos: La infancia, el abuelo, esas
cosas. Pero yo creo que ninguno de mis personajes se parece a mí, y los medios que describo no son aquéllos en los
que me desenvuelvo habitualmente. Precisamente. por eso

44

Con la literatura sí. Uno no puede ir por la vida dejando
libros contrapuestos, aunque algunos puedan resuttar superpuestos o sobrepuestos. Pero hay un eje congruente entre
lo que publicas y lo que cuentas. Por eso me gusta buscar lo
mejor de las historias, digamos, triviales, comunes al más
común de los mortales.

ha exigido un larguísimo trabajo de investigación, no sólo en
libros y documentales, también conversando con gente que
sí se mueve en esos medios: un industrial con explotaciones
madereras en el Congo, gente que vive en los barrios más
pobres de Bruselas.

intenté ese perfil. Construyo a partir de la mirada de otros

Una vez escrita y digerida, procesada una obra, ¿te representa
alguna otra exigencia como escritor?

para sumarme y no para sumarlas a mi mirada, que puede
desencarrilar. Los escritores dependemos de algo exterior a
la literatura.

Sí, hay exigencias posteriores pero no estrictamente literarias. La exigencia fundamental es participar en la promoción,
contar una y otra vez la historia a gente que no ha leído el
libro, responder a preguntas como estas (risas). No es un
trabajo literario, pero es necesario para que los lectores
potenciales tengan una idea de qué es lo que les espera
leyendo el libro.
Las entrevistas no siempre son tan agradables. Cualquiera termina por cansarse, por entrar a una etapa o estancia
cercana a la lectura con tantas respuestas; peor, a veces con
tantas y tantas repeticiones de las mismas.
¿Qué compromisos acarrea ganar un premio?
Yo he sentido una gran alegría No sólo por la recompensa
económica a un trabajo por lo general mal pagado, sino sobre todo por saber que mis libros van a llegar a más lecto-

La vida no está en los monumentos. Ya en otras novelas

¿Con esta novela puedes ya vivir de la literatura?
No, ni quiero. No hay derecho, no tienes derecho a vivir
de ella. Soy (somos) un artesano que hace una cosa que
le gusta. No eres un funcionario al que se le debe un
sueldo. Haces lo que quieres y si tienes suerte podrás
vivir de ello. Lo que yo he intentado hasta ahora y sigo
intentando, aunque parezca paradójico, es no vivir de la
literatura. Porque es verdad que si vivo de la literatura
tengo que producir un libro al año, como mínimo. Tendría que escribir una novela, y luego un libro para niños y,
sobre todo, si estoy escribiendo algo que no me gusta,
voy a ser mucho más generoso con eso, porque lo necesito para vivir. No conviene.

45

�/

/

LA TRADICION MULTIPLE
DE FRANCISCO CERVANTES
José Javier Vil/arrea/

LJ

na de las voces más particulares de la poesía mexicana
del siglo XX, sin duda, fue la de Francisco Cervantes (Querétaro, 1938-2005). Su expresión nos clava en una extrañeza que nos devuelve a una tradición interrumpida. Tradición
que en su riqueza revela varios rostros. Mismos que aparecen y desaparecen a lo largo de los siglos XIII, XIV, XV y XVI
en la península ibérica. Me refiero, por una parte, a las "canciones de amigo" que florecen en el ámbito galaico-portugués. Por otra, a cierta "poesía de cancionero", estrechamente ligada a la primera y que reconocemos bajo el marbete de "lírica popular". Esa poesía de arte menor que atraviesa dichos siglos de frente a la poesía italianizante estableciendo con ella puentes de coqueteo, pero también distancias de recelo. Asimismo se percibe otra tradición, doblemente particular y cancelada en su prosecución, la del bilingüismo que imperó, tanto en el siglo XV como en el XVI, en
la península ibérica Concretamente ese intercambio generador que significó para los poetas portugueses escribir y
leer en español. Tradición que se inaugura en el XV con el
condestable de Portugal y llega a su clímax, en el XVI, con
Gil Vicente y Luís Vaz de Cam6es.
Francisco Cervantes, conocedor y habitante de este cosmos tradicional que es, en sí mismo, un complejo entramado poético alimentado de múltiples poéticas, presentificó
expresiones insólitas en el ámbito de la poesía mexicana,
primero, y de la poesía en lengua española, después. Sin
embargo no está solo en esta empresa. Es interesante constatar que si bien los poetas portugueses fueron quienes más
incursionaron en este bilingüismo, sería en América, en concreto, en la Nueva España, donde se devolvería la atención
del diálogo en la figura ejemplar de sor Juana Inés de la Cruz.
Nuestra tradición, ha escrit o José Lezama Lima, es el misterio, y ante él, lejos de inclinamos, nos alzamos en un salto de
garrocha que nos ha conducido a alturas de sumo encanta-

miento. Cervantes hizo de este orbe su reino y lo tomó
absolutamente todo.
En el plano lingüístico cultivó tanto el portugués como el
gallego. Realizó combinaciones cuya sonoridad sigue limpiando y extendiendo nuestra capacidad de asombro auditivo.
Siguió los tópicos tanto de las "canciones de amigo" como
de los poemas de trovadores. Por un lado, el tono cristalino,
íntimo, "popular" y femenino de las primeras. Por el otro, la
aristocracia de las leyes de amor, el trobar clus, la cortesía
obligada por el aparato feudal y sus lazos de fidelidad; los
cruces de rimas y estrofas, la presencia musical y persuasiva
del estribillo y el tono conmiserativo ante la soberbia, altivez
y crueldad de la amada; propios del universo poético de
trovadores. Pero también hizo suyo el recuadro atmosférico
a la manera de los prerrafaelistas. Princesas, caballeros, espadas, castillos, pendones, insignias, batallas y prendas de caro
significado poblaron su imaginario poético sublimando una
Edad Media que, a su vez, generó una expresión que lo distinguiría radicalmente.
Francisco Cervantes fue un poeta donde la memoria lírica, propia del petrarquismo, se fusionó con una fuerza imaginativa que admiramos en las tiradas narrativas de la épica
medieval. Dicha fusión nos sitúa en la escalada lírico-imaginativa de la épica renacentista. Cam6es aparece dominando
la escena y Francisco Cervantes se sabe digno tripulante de
tan portentosa nave. Uno de sus últimos y más altos libros
da testimonio de esto: Regimiento de nieblas ( 1994). En él
encontramos uno de los poemas más ricos de esta poética
de poéticas, el titulado "Recordar mientras se reza". En él
hemos embarcado junto con Vasco de Gama. El destino no
es la India, ni, tampoco, luchar contra las huestes de Baco.
Aquí la plomada atina en el centro del pecho de doña Inés
de Castro, una de las obsesiones del universo poético de
Francisco Cervantes (recordar Los huesos peregrinos, de 1986).

47

�La dignidad emocional que respiramos en este texto -de
Regimiento de nieblas- lo hace ser una pieza de privilegio
dentro de su obra lírica. Los versos adquieren una respiración que se fusiona, muchas de las veces, con los periodos
de la prosa. Sin embargo, la semántica toda de la historia, sus
dobleces y recovecos, sus líneas y punteados se multiplican
en una riqueza cuya transgresión sentimental nos otorga un
decir poético donde sólo la imagen -esa imagen global que
conforma la lectura del texto- hace posible el temblor pasional de la historia Estamos ante una joya épica de la lírica
La épica, en la poética de Francisco Cervantes, se ha
puesto al servicio de la lírica. El canto domina la expresión
de la inteligencia imaginativa que rezuma esta razón creativa.
Razón que, en su ilimitada libertad y poco sesgo a la concesión, se vale de sabores arcaizantes que potencian, todavía
más, el aura de extrañeza que envuelve a este universo de
ficción. Utilizo el término "ficción" siguiendo a Juan Alfonso
de Baena y a Femando Pessoa. En los dos se pondera la
potencia del fingimiento como un rasgo alumbrador en el
entramado poético. La cacería no llegará a buen fin si no hay
un rendimiento, una entrega desasosegante que exponga al
imaginario del poeta en su empresa expositiva. Francisco
Cervantes fue fiel a ese principio y encamó todos los prototipos por él cantados. Sabedor de que el poema es un espacio vacío que acusa unas horquetas a las que se llama temas,
buscó la expresión de la materia para llenar dichos espacios.
La rogativa, muchas veces, se repitió, pero sólo para hacer
aún más profundo el surco del arrobo.
Dando de vueltas en tomo del circulado tronco de la
secoya nos aproximamos al centro. En él, el destierro y el
desarraigo con sus tiendas y banderas frente a la ciudad amu-

rallada y de espaldas al portentoso océano. La empresa exploratoria de Francisco Cervantes, sus arcaísmos, todos ellos
vitales y necesarios para el peso atmosférico de sus poemas,
enrarecen el universo por él cantado. Canto que se desdobla en la voz vulnerada y apasionada del desdichado. El poeta es la voz del monstruo, pero también la de la doliente
materia. Entonces es Polifemo, pero también Adamastor. Y
todas sus enamoradas serán esquivas y crueles como la ninfa Galatea. Universo de fábula que se cobija bajo la coartada
de los héroes de caballerías. El sino, que es decir el Fado con
mayúscula, es la desgracia, el desasosiego que impera en esa
voz torturadamente cínica, rebosante de inteligencia que pinta
de negro la palpitante conciencia del príncipe de Aquitania.
Sin duda, la de Francisco Cervantes, es una obra de no
fácil lectura que escapa de la asfixiante moda que dicta el
gusto de una época. Si edad hay, que sí las hay en su obra, es
la que se desprende de la médula de esa poética que conquista lugares poco frecuentados por la lírica actual. Esa modernidad que, al decir de Valéry, se conforma con poco.
Rúbrica la suya, la de Francisco Cervantes, de individualismo que nos contagia en su punto y aparte. En esa
disonancia tan necesaria que significó y significa su obra
dentro del concierto de la poesía mexicana del siglo XX.
Y que subraya su saludable aspereza en un entorno donde la fórmula tiende a imponerse sobre la forma, y donde
la pasión retórica es amordazada por una retórica de época
que acusa, inexorablemente, uniformizar la expresión de
lo poético.
Empresas como la de Francisco Cervantes nos remiten
al hallazgo y no al invento, al misterio generador de la imago
y no al argumento predecible de lo poetizante.

A continuación, como un homenaje al poeta, incluimos una reseña de
Regimiento de nieblas. Y con ella la invitación para revisar su poesía
completa que con el título de Cantado para nadie publicara el Fon-

do de Cultura Económica en 1997.

Una épica sordina
a José Luis Suárez

Una feraz tradición abre su verdor al canto -en este caso-,
enconado y apasionado decir que arroja su impronta, su testimonio al cuerpo mismo de la serpiente.
Definitivamente el mundo no está bien hecho. Por un lado
el dolor; por el otro, la impotencia, el desequilibrio a ultranza
-afrenta personal del poeta- , intolerable realidad que Francisco Cervantes, uno de nuestros más concentrados y persona-

48

les poetas, avisa, con todas las ironías del caso, en Reg,míento de
nieblas. Canta Lopo de Anes (Cervantes, 1997: 366):

,..

De estas nieblas surge la fantasmagórica visión de un viaje
que irá arropando y conduciendo el grito de la indignación por
húmedos y lodosos senderos de un sentir desbocado: "el estilo
del decir se asemejase al sentir'', diría fray Luis de León.
Estos poemas de Francisco Cervantes son monólogos
dichos a un tú que sufre la misma embestida que Carnees
patentiza a través de sus dolorosas confesiones al final de Os
Lusíadas. Monólogos de la vigilia comprometidos con su tiempo, con el extremoso clima que el cuerpo soportar puede.
"Nuestra espesa encamación" titula el autor la primera
parte de su libro. Gran apartado que presenta más de una
"espesa encamación". "Ciudades de las ánimas" (Cervantes,
1997: 336) es un texto redondo en su dosificación de recursos, en su condimento emocional que trasuda gracias a las
unidades versales que van azotando y, a la vez, pintando el
cuadro de una ciudad de moribundos, de ánimas recibiendo
a sus propios muertos:

... E assim nuvens e ceo juntam-se

un hombre sin sueño para siempre

Em tal maneira dao-se de balde á escuridao

un hombre que duele en los hombros de los que aún

E á issto chamam-lhe Regimento de Névoas.

vamos a gritar hasta que se rompan las esclusas
hasta que caigan las máscaras
no pasa nada madre no te agites

qué importa un hombre en el fondo del olvido

Até fechar-se num só vulto.

Francisco Cervantes, abrevando de una doble tradición
lingüística ~or un lado, el Poema del Cid y la poesía de
cancionero; y por el otro, Os Lusíadas y las cantigas-, construye un universo, en Regimiento de nieblas, donde se tensa
la encomienda de una voz preocupada por el entorno social
sin desatender la proximidad sentimental de la canción de
amigo. Las poesías portuguesa y brasileña del presente siglo
han utilizado con mayor frecuencia este arco semántico. La
española -a excepción de la Generación del 27 en España
y de Contemporáneos en México- prácticamente lo ha
olvidado. El uso de este tono suele dar al verso una sazón
menos rigurosa y más tierna, más cercana a la sencillez y
familiaridad de la canción propiamente dicha (Cervantes,
1997: 337):

podemos cerrar los ojos
un grito que llama un grito que golpea debajo de la lengua

¡me oyes madre? todavía no llegan.

Pienso en poetas como Vinicius de Moraes y, más apegados a las reglas métricas, características de la poesía de
cancionero, en el propio Femando Pessoa y en Joao Ca-

49

�poblado por primas pueblerinas que ninfas serían si de Garcilaso se tratase y en el Tajo habitasen. Pero el Tajo no es,
tampoco es el Jerez de la prima Águeda Cervantes, en pleno homenaje al poeta de La sangre devota, se zambulle en

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1:

las aguas del fingimiento, y "tinge tan completamente" que

....
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lo fingido se vuelve realidad, pasado que pronuncia la desolación del presente. Las primas se revelan sílfides que habi-

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-,

.

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ca como semánticamente dentro de una lógica que escapa al plano utilitario y convencional del lenguaje, el poeta
hace a este lenguaje menos lenguaje, pero más materia
estética. Desde el Poema de Gilgamesh el hombre se declaró instrumento de la divinidad. Su canto abarcaría la
geografía de la realidad social, habitaría en la conciencia

tan las corrientes hervorosas del deseo; son el río, aquello

de los hombres. Por él se daría noticia de un mundo go-

que separa y deslinda, pero también son el puente, el camino que une y conduce. Ante tal seducción el encono de los

bernado por el deseo: esa fuerza que reanima y hace recobrar el sentido de la existencia. El poeta, conocedor y

primeros poemas da paso a un mundo íntimo que clava sus
pendones en los medulares territorios de la añoranza

propagador de este vértigo, sería el portador de la voluntad divina: puente entre los dioses y los hombres. Su can-

En los textos "El recuerdo es agonía" y "Fragmentos de
un poema autobiográfico" la maniera lópezvelardeana alcan-

to partiría del mito, de la manifestación de lo sagrado en
el mundo terreno, de esa cartografía del alma, como lo

za alturas que no sólo contienen el homenaje, propiamente
dicho, sino que éste integra tanto a la paráfrasis rftmica como

implorarían la venia divina para emprender tal aventura:

a la conceptual. López Velarde ( 1979), en "Mi prima Águeda" (90), canta:
Yo era rapaz
y conocía la o por lo redondo

t

en sí. Al recargar las palabras, al disponerlas tanto fonéti-

Cervantes ( 1997), en "Fragmentos de un poema autobiográfico" (349), escribe:

califica Antonio Colinas. El rapsoda, el druida y el bardo
la saga de nombrar el "otro" mundo, el que corre paralelo al nuestro, el universo de la noche, el de la comunión
total del hombre consigo mismo. Las musas, hijas de la
divinidad, serían entonces las encargadas de realizar este
milagro entre el poeta y su dios, entre el hombre y sus
demonios. Virgilio ( 1986: 25), raíz de la épica renacentista, interroga:
Cuéntame, Musa, las causas; ofendido qué numen

,.1
"

bral de Melo Neto. Y en esto, Cervantes gana por partida

Pero no, ya sin ira Fue desperdicio cantar ira,

doble.
El matrimonio entre un yo y un continente social va dictan-

Escribir ira Qué pena, tan linda que era.

do el ritmo, trazando el compás de un canto letárgico y letáni-

Ésta se le trueca en memoria, en "una gota que cae so-

Median casi ochenta años entre los dos poemas, sin em-

co. Un lenguaje que se continúa y establece como un discurso

bre el silencio y lo adelgaza". Y el poeta musita acerca de su

bargo la intención y la forma de expresarla, en el contex-

envolvente e hipnótico en su crecida Del siglo XIV el trovador

quehacer, de su condición de relator, de pregonero de las

to particular de los dos textos, son muy semejantes. Pero

Martim Codax alargando en espiral sus versos sobre el oscuro

nimias acciones que definen la vida de un hombre.
La escritura es exorcismo, pero también conjuro, ya que

Cervantes no se detiene. Más adelante, en el mismo poe-

y sensual mar de Vigo. De ayer Villaurrutia revelando la fría

Pues bien, yo era flojo, soñador,
Peleaba y bebía entre aulas.

ma, hace una especie de pausa cuyo efecto recarga de

llama de la estatua y su estigma de muerte por medio de un

el canto, en su rigurosa musicalidad, convoca, suma los ele-

confidencialidad el tono del discurso poético; "desacrali-

lenguaje que repta a la orilla del sueño. Exaltación de una

mentos diversos que integran la ficción lírica. En esas horas

za" así el carácter literario del mismo y establece una en-

intimidad a ultranza en una sensual religiosidad que Jorge de

donde se escribe y rescribe, donde la propia voz es la escu-

gañosa distancia que provoca exactamente lo contrario;

Lima establece como basamento para ese repiqueteo de

chada, se define la suerte del hombre solo que, si a escritura

es decir, una complicidad con el lector (Cervantes 1997:

ecos, de versos apuntalando un andamiaje repetitivo y de-

llegó, nunca se volvió gente. Y no le queda de otra sino

350):

moledor, punzante y certero. Atmósfera intimista sobre un

ensayar, ensoñar siempre, siempre ensoñar asiéndose a "las
alas del deseo", que ya antes señalara Juan Boscán: "lo sólo

plano fincado en lo exterior. Imágenes que parten de la soledad del solo y van y se clavan, horadan en el nervio social de la
tribu. Proeza que Alí Chumacero salva y afirma en la lírica

imaginado es lo que vive".

empujó a un hombre de insigne piedad, a hacef- frente
a tanta fatiga. ¿Tan grande es la ira del corazón de los
dioses?
Sin embargo, antes el poeta de Roma había confesado (Virgilio, 1968: 15):
Yo aquel que en otro tiempo modulé cantares al son de
leve avena, y dejando luego las selvas obligué a los vecinos
campos a que obedeciesen al labrador, aunque avariento, obra
grata a los agricultores, ahora
Canto las terribles armas de Marte [...]

Dejadme unos segundos
Tornar resuello,
No es que se me acabe el aire;

mexicana Mismo puñal, mas diferente mano la de Drum-

O poeta é um fingidor.

A mi alma no la alcanzará mi cuerpo.

mond de Andrade en la fusión de lo íntimo y lo público que

Bien. Ya estamos casi a tiempo.

Francisco Cervantes, en "Encrucijada", presenta entre el afue-

Finge tao completamente
Que chega a fingir que é dor

ra y el adentro. Esta realidad va enfilando sus naves a un

A dor que de veras sente.

puerto que, lejos de despreciar al mundo cívico, lo contiene

O dolida por qué la reina de los dioses a sufrir tantas
penas

Carnees (Camoens, 1973: 2), diecisiete siglos más tarde
al emprender Os Lusíadas, escribe:
Ninfas mías del Tajo, que habéis dado
a mi pluma un ingenio nuevo, ardiente,

Esta inverosímil y falsa modestia, recurso integral del
poema, encubre una intención de proximidad, de compli-

si siempre en verso humilde he celebrado
vuestra hermosa ribera alegremente,

y funde en una sola materia abrasiva Cervantes ( 1997: 33 1),

Dice Femando Pessoa ( 1996: 40) desatando en Francisco

cidad explícita por parte del autor con respecto a quien

dadme hoy un canto noble y elevado,

habiendo ya liberado las mesnadas de la ira:

Cervantes toda la saudade por un mundo lópezvelardeano

leyere. La poesía no es comunicación, es una presencia

un estilo sublime y elocuente,

50

51

�para que a vuestras aguas Febo ordene
que no envidien a aquéllas de Hipocrene!
Pero el paralelismo no termina con Cam6es y Virgilio,
sino que se prolonga en la poesía mexicana del siglo XX
cuando López Velarde ( 1979: 208), al comenzar su poema
"La suave patria", confiesa:
Yo que sólo canté de la exquisita
partitura del íntimo decoro,
alzo hoy la voz a la mitad del foro,
a la manera del tenor que imita

Te agradecemos, padre, que les hayas otorgado
El gesto que hemos visto
En el alma, acaso nuestra alma.
(Cervantes, 1997: 366)

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·~tt,;:

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El camino emprendido en Regimiento de nieblas ha llevado a la voz poética al desnudamiento extremo, al despojo, a
lo otro, a ser Hugo Vida! o, todavía más allá, la furia e impotencia de don Pedro de Portugal. La realidad circundante de
los primeros poemas se ha ido transfigurando en la nostalgia
del yo poético a través de la ficción lírica. La verosimilitud
del discurso celebrado, superpuesto a la realidad social, avanza, se enrarece: soy yo, pero no soy yo. Soñé contigo, pero
eras otra, mas eras tú.

la gutural modulación del bajo,
para cortar a la epopeya un gajo.
A lo que Cam6es (Camoens, 1973: 2) anticipa:
¡Dadme una fuerza noble y sonorosa
que no haya de cantar en flauta ruda,
sino en trompa canora y belicosa
que el pecho enciende y el semblante muda!

La epopeya se presenta como un desmedido y pretencioso
intento del hombre por conformar una realidad íntima y, a la
vez, social. El pueblo encontrará su voz y estatura en el canto
del poeta; éste construirá y dará vida a la realidad del deseo, de
lo primario, la que conforma la identidad de un grupo social. De
ahí la necesidad del mito, de esa comunión entre los hombres
y la divinidad que lleva a cabo el poeta Destino que sería irrealizable sin el auxilio mediador de las musas.
Toda esta irascible materia viene a colación no sólo
con respecto a la posible "función" del lenguaje poético
frente al lenguaje convencional del discurso diario, sino,
también, con respecto al tono de esta "épica sordina"
que Cervantes emplea a lo largo de Regimiento de nieblas.
De la exaltación social de los primeros textos a la penetración intimista de los poemas "autobiográficos" de mediación del libro. ¿Dónde situar la voz, desde dónde se
desenreda este fluido emocional?
¿Desde dónde escribo,
Qué garganta
Es ésta que doy por mía inhabilitada
Hasta el momento?
(Cervantes, 1997: 354)
Y las veladas musas hacen su trabajo en esta canción
en la que a diferencia de Virgilio, Cam6es y López Velar-

52

Este poema es un puente para enlazar "Nuestra espesa
encamación" con "Edificios reflejos Homenaje a Borges y al
Insomnio", segunda y última parte del libro.

de, Cervantes no desdeña ni establece parteaguas alguno
entre la lírica y la épica. Cervantes, en Regimiento de nieblas, no intenta el verso heroico del cantar exaltado en
detrimento -o viceversa- del binomio tradicional del
dístico para exteriorizar un mundo de sustancia íntima. El
autor, en este libro, nos canta desde "una épica sordina",

Del verso al poema en prosa, de la musicalidad propia
del compás métrico a la cadencia atmosférica de la frase. El
autor ha llevado su juego al extremo. Yo soy Francisco Cervantes, quien ha escrito el libro; mi yo poético es Francisco
Cervantes, que ya no es más Francisco Cervantes sino Hugo
Vidal (homenaje rendido a Pessoa y sus heterónimos). Pero
el poema -en su lógica particular- corrompe la materia
anecdótica (la transforma, la lleva más allá de los dominios
de la "razón", o quizá de la misma razón los demonios ya se
han adueñado) para dar paso al cortejo fúnebre de doña
Inés de Castro y a la condena de los tres hidalgos eiecutores
del crimen ondenado por don Alfonso IV, padre de don
Pedro, este último viudo de doña Inés; endecha que Luís de

Cam6es al final del canto tercero de Os Lusíadas celebra. Y
la historia y la verosimilitud poética renacentista cierran en
alto este Regimiento de nieblas. Las musas de la épica campean entre los versos y líneas de sazón arcaizante (con respecto al desarrollo histórico morfológico del español, mas
no del portugués) que condiciona el mundo literario aquí
expuesto. La creación -sustancia orgánica- al corromper
revitaliza a la memoria histórica y la hace presente, presente
de indicativo, sin ninguna duda (Cervantes, 1997: 380):
En ondas se siente su presencia,
y crece dentro de mí sin nada que lo impida
o que lo impulse.

Bibliografia

Camoens. Luis de ( 1973). los Lusíadas. Edición de lldefonso-Manuel Gil. México: Porrúa.
Cervantes. Francisco ( 1997). Contado para nadie I Poesía completa. MéX1co:
Fondo de Cultura Económica.
López Velarde. Ramón ( 1979). Obras. Edición de José Luis Martínez. México:
Fondo de Cultura Económica.
Pessoa. Femando (1996). Poesias. Edición de Sueli Tomaz1ni Cassal. Porto Alegre: L&amp;PM.
Virgilio Maron. Publio ( 1968). La Eneida. Traducc1ón de Eugenio de Ochoa
Introducción de María Rosa Lida. Edición de Pedro Henríquez Ureña
Buenos Aires: Losada.
Virgilio Maron, Publio ( 1986). Eneida. Edición de Rafael Fontán Barreiro. Madrid: Alianza Editorial.

mezclando el arrebato divino con el rudo son de la zampoña. A cada momento lo íntimo y lo social se funden y
confunden. La tradición del cantar de gesta y de la poesía
de cancionero se integran en un solo cuerpo, en tesituras
de una sola voz. Y esta voz misturada con la aparente
objetividad de la poesía épica y la tan manida subjetividad
de la poesía lírica nos ofrece -en "Nuestra espesa encamación (O Aleijadinho)"- un homenaje al escultor
brasileño Antonio Francisco Lisboa ( 1730-18 14). El poema trasciende el plano anecdótico para configurar una
especie de credo estético-ideológico donde el poeta, a
través de un tono solemne, reposado, parco, justo en sus
metáforas e imágenes, levanta un discurso que, al continuarse, se devela en oración. Oración en la cual las preguntas retóricas subrayarán el desamparo que revela el
monólogo pronunciado desde la primera persona del plural, característica ésta, sostenida en todo el libro.

53

�Además de este breve cuaderno, se acaba de publicar

NI OÍDO NI HABLADO

una antología personal de Francisco Cervantes titulada Ni

EL CERVANTES
QUE RESCATARÍA FRANCISCO
Sergio Cordero

oído ni hablado. La selección que un poeta hace de su obra

Me habré sentado alguna vez

no necesariamente tiene que coincidir con las expectativas

a escribir y pensar

del lector aunque, como observó Jorge Luis Borges en el

o sólo copio

prólogo a su propia antología personal, a veces uno acepta

o acopio sólo.

incluir textos que ya no lo convencen porque la memoria

Tamb1én todo puede ser

colectiva los ha vuelto resistentes al paso del tiempo.

únicamente mi recuerdo.

Pese a ello, Francisco no teme excluir poemas que juzgo

Y el alma que despierta

esenciales porque para mí son inolvidables, como "Adsum"

a su paseo que le permiten

y "Leyenda de mi sable" de Los varones señalados, "Has de

en días de su prisión de años.

morir... " y "No ha nacido..." de La materia del tributo, "Convalecencia oh, descubrimiento" de Esta sustancia amarga,

¿Y tú estabas paseando por senderos de jardines,
como estatua destinada

"Sospiros, amigo", "Cantado para nadie" y el bellísimo "Pa-

a este detenido y rápido silencio

dre Atlántico" del Cantado para nadie, "Del séptimo sello" y

donde te encontré casualmente 1ntenc,onada?

A11á por 1983, le propuse al poeta Francisco Cervantes

Los primeros poemas [de F.C] revelan angustia existencial,

"Romance suicida" de Aulaga en la Mara/ta, "Museo quere-

No sé si hay alguien que me lea
o alguien que, al leerme, me comprenda
¿y tú, lo sabes?

(Querétaro, 1938-2005), quien en aquella época traducía a

lucidez y amargura (que para él son sinónimos), juicios conde-

tano" de Los huesos peregrinos, "Retrato hallado entre las

escritores de lengua portuguesa para la UNAM y el FCE.

natorios y enigmáticos [...). En los inmediatamente posterio -~s

páginas de un clásico", "Ni orgulloso ni humilde" y "Sor-

elaborar una antología de su obra, la cual podría incluirse en

penetra, integrándose en el trasfondo de las palabras, la anéc-

prendido in speculum" de El canto del abismo y "¿Qué dice

Más bien ¿existes tú?, o mejor dicho,

la colección de los "materiales de lectura" universitarios. Y

dota personal. Después se proyecta a través de un marco his-

tu corazón?" de Regimiento de nieblas.

tú, que existes, me imaginas

aunque elaboré la selección y hasta escribí un prólogo, di-

tórico remoto que termina por volverse cercano e inmediato

Pero creo que la intención de Francisco no fue hacer

versas circunstancias, ajenas tanto a Francisco como a mí

gracias a la fuerza con la que el poeta cree estarlo viviendo. Y

una muestra de sus textos más célebres. Esa tarea. al pare-

mismo, frustraron el proyecto.

sirviendo como· brújula para avanzar a través de la Historia, las

cer, la ha delegado en nuestro amigo Armando González.

Por eso, me dio gusto enterarme de que la serie Poesía

vivencias van trazando las fronteras de un tenritorio que el

Además, Cervantes mismo ya lo había hecho de alguna for-

No duermo n1despierto

Moderna del Material de Lectura de la UNAM ha publicado

poeta reclama como suyo: Galicia y Portugal, la posibilidad de

ma en Materia de distintos /oís (SEP, Lecturas Mexicanas, se-

ni simplemente estoy,

al fin una breve antología de la poesía de Cervantes, a cargo

cantar su poesía indistintamente en gallego, portugués, espa-

gunda serie, 104), donde también incluye una selección de

¿quién tiene el discurso

del joven poeta Armando González T arres.

ñol antiguo o moderno, los siglos XII al XVI y ciertos persona-

sus excelentes traducciones de poesía brasileña y portugue-

y así lo anota y lo pronuncia?

En perspectiva, hallo que mi antología resultaba un

jes: el caballero y el juglar, el hombre que muere y el que

sa. En cambio, pienso que en Ni oído ni hablado quiso plan-

tanto prematura. Hasta aquel momento, la bibliografía de

recuerda -padece- esa muerte, Femando Pessoa, Camoens

tear, con material extraído de sus libros anteriores, un libro

Francisco Cervantes constaba de los siguientes títulos de

y José Régio, la belleza mora y el vieJo castillo. Cervantes es un

distinto y autónomo y sometió de nuevo a la consideración

poesía: Los varones señalados I La materia del tributo (Li-

poeta contemporáneo que ha optado por exiliarse muy lejos

de los lectores poemas que tienen para él una significación

bros Escogidos, 1972), Esta sustancia amarga (Idea, 1975),
Cantado para nadie Qoaquín Mortiz, 1982; Premio Xavier
Villaurrutia 1983) y Aulaga en la Mara/ta (Oasis, 1983),
los cuales se reunirían más tarde en el volumen Heridas
que se alternan (FCE, 1985).

en el espacio, en el tiempo, en el lenguaje.

especial. Es el Cervantes que rescataría Francisco, no los lectores, los amigos o la posteridad.

Y González Torres (2000), en su nota introductoria, escribe:

Pero Francisco aún iba a publicar poemarios muy impor-

decía Gabriel Zaid al comentar Cantado para nadie, hoy el

tantes. Después aparecieron, además de un libro de relatos,

bilingüismo es un hecho comercial y no cultural, de ahí la sin-

de ensayos y de numerosas traducciones, Los huesos peregri-

gularidad de esta apasionada exploración de lenguas como el

nos (Universidad Autónoma de Puebla, 1986), El canto del
abismo Uoan Baldó i Climent. 1987), E/ libro de Nicole (Universidad Autónoma Metropolitana, 1992), Regimiento de nieblas (Aldus, 1994) y La obra soñada de su esquizónimo Hugo

gallego, el portugués y el español que busca rebasar las fronte-

Vidal ( 1995), obras nuevamente compiladas por el FCE.

menaje y asimilación de las lenguas, que va desde la utilización

La extravagancia de Cervantes comienza por el lenguaje: como

Y si no, quede como ejemplo el poema que da título a esta
antología:

a la que acudes por descanso
o inevitable suerte?

Bibliografla

Cervantes, Francisco (2001 ). Ni oído n, hablado. Antología personal. México:
Colibrí / Secretaría de Cultura del Estado de Puebla.
González Torres, Armando (selección y nota) (2000). Franc,sco Cervantes.
Matenal de Lectura. serie Poesía Moderna 202. México: UNAM.

ras físicas y temporales entre idiomas y generar una lengua
franca más cercana a los ritmos y las emociones que a los
significados. Mediante este ejercicio de experimentación, ho-

Revisando el trabajo de González T arres, concluyo que

de moldes y ritmos de la juglaría, pasa por los rigores de los

su selección es muy similar a la que hice -al menos, hasta

moldes métricos consagrados y llega hasta el cultivo de un

1983. Otro tanto ocurre con las opiniones que expone so-

engañoso verso libre, Cervantes completa una deslumbrante

bre la poesía de nuestro común amigo queretano. En mi

lectura y recreación no de una, sino de varias tradiciones em-

prólogo escribí:

parentadas (4).

54

Esta actitud desafiante y paradójica es una constante de
su personalidad y uno de los resortes profundos de su obra.

¿o soy una figura de retórica

55

�ci

Xitlalitl Rodríguez

MILPAS
A mi padre

.
''

''

..

Tu jornada se va haciendo
en una brecha de mil gallos encendidos que el sol canta
y sobre ella avanzas, con tu liviandad de ave,
hasta la cumbre que instaura la eternidad del día.
Bajo la espera circular de una piedra tallada en la saliva de los viejos
compartes tu agotamiento germinal con los hombres de sudores resignados
como un llanto de chúntaro ante la muerte-alacrán del hijo,
y juntos parten hacia la corola del mundo
y juntos parten hacia la parcela.
Son tus manos como la tierra,
hervidero de zanjas de luz,
de las que mil granos cayeron para arrojar sus instintos de raíz galopante,
y tras la semilla reblandecida por su cansancio de planta
vino la tregua con el azadón de los días
y luego milpas milpas
donde se aguzan los colores de mazorca
para clavar su risa en las miradas abatidas por la quemazón del hambre

milpas sobre tu espalda
macerada bajo lupas de los soles amapola,
milpas de luz al borde de tus dedos
milpas milpas y ya es la tarde, papá.
Es la hora punta
en la que tus manos abrasadas se arrojan en saludos
como niños de aire cabalgando a la velocidad del roble.
Tras de ti se abren los costales del tiempo a la cosecha de ahualulcos y talas,
se abren como la enrojecida cauda de la yunta al sonar trepidante de tus pasos
y cada miga de sol que sembraste viene siempre multiplicada en fruto.
Dime, papá, si cantas todavía
que ya no escucho tu silbido de Jara cayendo estrepitoso en la vigilia de un fresno,
dime si duermes en tus conversaciones de sauce con ancianos de esquina,
y habla de mí con las señoras de casa.
Sal ahora de tus milpas y cuenta mil veces tus pasos
y labra tus palabras de maíz hasta la mañana del regreso.

�RAMALA

Desde vesículas de ciudades ajenas
emerges como respiración de cántaro
en el mosaico circular que vertebra al exterminio.
Vienes desde los pies tejidos con devoción de pájaro,
de rodillas entrecortadas estás hecha, ramalá, la mujer de los adioses.
No fue tu vergüenza de madre el gajo de sal que inauguró la herida
sino 111 &amp;aSa.J s11 convicción de piedra
y el acecho de las bestias cayó con su lengua irrevocable
sobre tu estrechez antigua
sobre tus hijos de tábano.
Ahora recorres los tentáculos del mundo
y dilapidas tu vocación de tristeza incólume
en una fosa de luz, en los restos de París,
con tus ojos -centro de pluma pavo realy mil palabras de astucias liquidas y aves.
En las cal1es dolorosas
apareces inmaculada con tus cabellos subterráneos,
con la hiyab empotrada en tu cabeza como el signo de la mano alzada;
apareces con tus manos de meca
hora de sol en cada filo de la lllcha
mientras tus niños saltan como gotas de pulmón en el grito arrebatado a la sentencia.
Mueres en cada golpe y a cada palo te renuevas,
viras en la ponzoña del viento con la certidumbre de tu silueta
abatida por la amplitud de la tarde,
regresas, eres el goce y la amapola,
y tus caminos, ramalá
y tus caminos, ramalá.

�ANDAR ALA REDONDA
Hiroshima, la piedra angular de un estilo
José Garza

En 1946, john Hersey, corresponsal de Time en la Segunda
Guerra Mundial, publicó en la revista The New Yorker, Hi-

para recopilarla y, en particular, para reconstruirla, implican
una serie de decisiones cuyas consecuencias son detenmi-

roshima, un gran reportaje considerado por muchos como

nantes para la naturaleza, la composición, los propósitos y

el mejor escrito por un periodista norteamericano (la Uni-

los efectos de un relato periodístico. Esa serie de decisiones

versidad de Nueva York, por ejemplo, lo eligió como el nú-

pasan por la asignación de los puntos de vista. Un relato es

mero uno entre los cien del siglo XX). Hiroshima refleja la
vida de seis supervivientes de la bomba atómica desde los

otro si el punto de vista varía digamos de la tercera a la
primera persona del singular fundamentada en la experien-

momentos previos a la explosión hasta pasados los prime-

cia personal del narrador. La tesitura autobiográfica puede

ros meses. Cuarenta años más tarde el autor regresó a ja-

representar una limitante en la elaboración de los mensajes
periodísticos 1, pero resulta eficaz si se explica la historia en

pón para averiguar qué había sido de ellos y añadió un conmovedor capítulo final, que es el que aparece en la reciente
edición publicada en español (Hersey, 2002). La fuerza del
relato no reside en la exhibición de estilo literario, sino en la
fuerza narrativa que se apoya en la contención ante la gran
tragedia. No hay sobrecarga dramática. Baste recordar que,
de los 250,000 habitantes que había en la ciudad de Hiroshima antes del 6 de agosto de 1945, murieron 100,000 y otros
tantos quedaron heridos, muchos muy gravemente; además
de los daños materiales que dejaron a Hiroshima literalmente arrasada y la radioactividad en el agua y en el propio aire.
Ante la magnitud del mal, Hersey opta por la descripción
objetivista, de hechos, de situaciones, de escenas. Procura
evitar continuamente el adjetivo calificativo. Apela a la indiscutible fuerza de la propia realidad que mira y relata para el
lector, como un notario.
La participación del reportero en los hechos, como observador o como personaje, y su intervención en la realidad

un contexto adecuado y de un modo que sería imposible
contar con una simple enumeración directa de los hechos2•
Con el propósito de penetrar con exactitud en los pensarrnentos y en las emociones de un personaje, Tom Wolfe afirma en su libro El nuevo penodismo ( 1976: 51)
que lo adecuado es la utihzac1ón del punto de vista en tercera persona. es decir.
presentar cada escena al lector a través de los OJOS de un persona¡e en particular,
para dar la sensación de estar metido en la piel del personaje y de expenmentar la
realidad emotiva de la escena tal como él la está experimentando. Para estos
propósitos, Wolfe considera que el punto de vista en primera persona significa una
grave limitación en cuanto restringe el relato a una única perspectiva. Muchos años
antes de que Wolfe reflexionara al respecto en su obra en cuestión, Hersey aplicó
hasta sus máximas consecuencias estas posibilidades del punto de vista en tercera
persona para la elaboración en 1946 de H1rosh1ma.
2 Los reportajes del periodista norteamericano Hunter S. Thompson son, en
este sentido, ejemplares de la presencia del reportero como narrador protagonista. Mucho de lo que Thompson cuenta no hubiera ocurrido de no haber
estado él allí. Para sus reportaies, Thompson puso en marcha un método personal -"periodismo gonzo" lo llama él- de abordaje y elaboración de la
1nfonmación en el que el reportero no es un simple observador inerte sino un
participante central de los acontecimientos relatados.

61

�¿Cuáles son los criterios para tomar esa serie de decisiones?
Los criterios son inexistentes. Una respuesta puede encontrarse en el instinto postulante "los hechos determinan las
formas". Como procedimiento literario -o capricho- puede asumirse también la utilización de uno u otro punto de
vista El nivel de conocimiento de una información, la importancia y la trascendencia de la misma son otros factores a
considerar al respecto. john Hersey puso en juego esos aspectos para la elaboración de Hiroshima y decidió participar
en los acontecimientos: observó, identificó fuentes y preguntó, pero al momento de elaborar el relato desapareció
de la escena; concentró la atención en reconstruir su documentación, sus observaciones y, en lo fundamental, los testimonios recopilados3.
Hersey evitó el protagonismo como reportero en Hiroshima4. Esquivó esa tentativa de pintarse a sí mismo a través
de la elaboración de su experiencia vivida un año después
del lanzamiento de la bomba atómica en la ciudad japonesa.
Hersey guardó distancia de sus pensamientos y emociones
al mostrar los hechos por medio de la acción, al renunciar al
lirismo y a las explicaciones innecesarias que romperían con
la dimensión narrativa que registra Hiroshima precisamente
por esa visibilidad en la reconstrucción de los hechos, una
reconstrucción fundamentada en la naturalidad5, sin artificios ni preámbulos y con una puesta en escena inmediata.
Las consecuencias de la decisión de Hersey en cuanto al
modo de articular el relato son determinantes y contundentes: su estilo indirecto y libre elude lo impersonal al presen-

3 Tras

la publicación de Hirosh1ma, Hersey se conv1rt1ó en un critico acémmo
de las armas nucleares. Hersey nació en Tients1n. China. en 1914. donde VÍVIÓ
hasta 1925, año en que su familia regresó a los Estados Unidos. Durante la
Segunda Guerra Mundial trabajó como corresponsal de guerra para la revista
Time. En 1954 ganó el premio Pulitzer por su primera novela, A Bel/ for Adano.

tar los acontecimientos desde los puntos de vista de seis
supervivientes de la bomba atómica; son los puntos de vista
de las víctimas, de los derrotados; puntos de vista fragmentados, periféricos y hasta marginales. En la selección de estos
puntos de vista y no en otros, en la trascripción objetiva,
puntual y exacta de los mismos, se encuentra la subjetividad
del reportero y los propósitos y los efectos que pretende
brindar el relato. Al evitar transmitir de manera explícita lo
que pensaba y sentía y esconder la manera en que recopiló
la información, Hersey marcó el destino y la naturaleza de
Hiroshima como una pieza heredera de la novela realista del
siglo XIX y fuente de influencia para el periodismo contemporáneo, pilar de un estilo de aproximación a la realidad
como lo es el Nuevo Periodismo6 y, en particular, una forma
de ejercer la profesión como lo es la postulante de la revista
The New Yorker7: esquivar la presencia del autor como protagonista del relato, privilegiando la apariencia de objetividad y verosimilitud.
La estructura general de Hirosh,ma es la de un resumen, la
de una síntesis de reconstrucción de escenas, de testimonios y de informaciones basándose en fragmentos de diversas extensiones en una escritura sobria, clara y básica: tejido
de frases cortas y largas elementales: sujeto, verbo y predicado, como se podrá advertir a lo largo de la lectura del
relato con oraciones como: "La señora Nakamura abandonó a Myeko, que al menos podía respirar, y frenéticamente
lanzó los destrozos por los aires. Los niños habían estado
durmiendo a más de tres metros el uno del otro, pero ahora
sus voces parecían provenir del mismo lugar" (Hersey, 2002).

tas sus opiniones sobre los hechos" (200).
La profesora María jesús Casals Carro recomienda evitar cuatro aspectos
contrarios a la naturalidad, para lo cual H1roshima es también ejemplar. Citada al respecto en Cuaderno de reportero (Garza, 1999: 72), Casals Carro
considera que deben evitarse el tono formalista que implica atmósferas
frías e impersonales, la escritura hiperbólica con adverbios y ad¡et1vos enfáticos o pomposos, el exceso de lirismo y de retónca, y las excesivas afirma-

H1rosh1ma y otros artículos de John Hersey son considerados por Tom Wolfe
(1976: 69-70) como los antecedentes directos del nuevo periodismo y una
influencia considerable para otros escritores de The New Yorl&lt;er (donde Hersey
publicó originalmente el relato de H1rosh1mo), una revista que para Wolfe fraguó desde los años cincuenta esta modalidad periodística renovadora.
7
Los estímulos generados a partir de la publicación de Hiroshima en The New
Yorl&lt;er en 1947 pueden encontrarse en traba¡os 1nmed1atamente postenores,
también publicados en esa revista, como el perfil sobre Emest Hem1ngway de
Lillian Ross (1950), el retrato de Marlon Brando (1956) ye! reporta¡e "Se oyen
las musas" ( 1956) - sobre una gira por la URSS de una producción musical
estadounidense- , elaborados por Truman Capote. Tom Wolfe menciona en
El nuevo penodismo estos e¡emplos y otros más corno muestras claras de la
1nfluenc1a de H1rosh1mo. A la lista podrán agregarse La canc,ón de/ verdugo, de
Norman Mailer ( 1979), y A sangre (ria, de Truman Capote ( 1965). De hecho,
el propio Capote reconoció (en Grobel. 1986: 115) que se vio alentado a
hacer el penodismo que hizo gracias a trabajos como los perfiles de Ross. Del
mismo modo, el biógrafo de Capote, Gerald Clarl&lt;e ( 1996: 484), reconoce
que A sangre fría es un gran libro pero no inaugura un nuevo género -la no
fiwón- ni tampoco fue el pnmero en vestir los hechos con los colores de la
novela, dado que habría que remitirse ya no sólo a la histona de la literatura

ciones categóricas.

sino a ejemplos recientes como, en efecto, H,roshima.

Murió en Flonda en 1993.
• En su libro Literatura y penodisma. Una tradición de relaciones promiscuas ( 1999),
Albert Chillón dedica unas páginas al estudio de la obra de John Hersey. Chillón aclara que Hersey no fue siempre fiel a este procedimiento del punto de
vista en tercera persona: "Bastantes años después, en 1968, Pscrib1ó The AJ.
g1ers Motel lncident (El 1nc,dente del motel Algiers), un reporta¡e novelado de
franco tono sub¡etivo que contrasta vivamente con el escrupuloso objet1v1smo
de Hiroshimo. El libro relataba la e¡ecución de tres jóvenes negros por la policía
en un motel de Detroit. ocumda durante los graves disturbios que se desencadenaron a rafz del asesinato de Martín Luther King. Hersey sustituyó el compasivo d1stanciarrnento que había utilizado en H1rosh1mo por una actitud (...) consistente en revelar la naturaleza sub¡et1va de su observaoón y en hacer explíci-

62

El relato de Hersey está supeditado a los testimonios
recopilados y hace de éstos una gran paráfrasis: reconstrucción no en la primera persona de los personajes sino en ese
estilo indirecto fundamentado en la tercera persona del singular:
En el tren que llegaba a Hiroshima desde el campo (donde
vivía con su madre), el doctor Terefumi Sasaki, cirujano del
hospital de la Cruz Roja, iba recordando una desagradable
pesadilla que había tenido la noche anterior. La casa de su
madre estaba en Mukaihara, a cincuenta kilómetros de la ciudad, y llegar al hospital le tomó dos horas en tren y tranvía.
Había domiido mal toda la noche y se había despertado una
hora antes de lo acostumbrado; se sentía lento y levemente
afiebrado, y alcanzó a pensar en no 1r al hospital (Hersey, 2002:
22-23).
¿Cómo es posible que Hersey conozca un rasgo tan
íntimo y secreto como los recuerdos y los sueños de un
personaje? Por medio de un método simple y exacto, riguroso y exhaustivo, insertado posteriormente como uno
de los procedimientos de mayéutica ejemplar de las tendencias renovadoras en el periodismo contemporáneo:
preguntar a los entrevistados con insistencia a fin de enterarse a fondo y con detalles específicos de sus vivencias y de sus pensamientosª. Hersey recopila de esta manera la información pero el encanto está en la forma en
que la elabora: situándose como el "narrador transparente" o el "narrador supuestamente objetivo" según el ideal
de Flaubert, que pensaba que el autor es como un dios
que está presente en todas partes de su mundo ficticio
pero no es visible en ninguna de ellas. Hersey toma distancia de los testimonios en la tercera persona del singular y se instala en el firmamento de los acontecimientos.
Como Flaubert en Madame Bovary, Hersey penetra, desde las alturas, en el suceso de la caída de la bomba atómi· Este método que recurre a la entrevista escrupulosa hasta en los más mínimos detalles como fonna de recop1laoón de infonnación puede encontrarse
en obras como El emperador, de Ryszard Kapuscinslo, La noche de Tiate/o/co, de
Elena Poniatowsl&lt;a. y Relato de un náufrago, de Gabnel García Márquez. De
hecho García Márquez ha reconocido (en entrevista con Peter H. Stone, fechada en 1981 e incluida en The Pans Rev,ew: confesiones de escntores. Escntores
/atmoamericanos [ 1996: 144)) a Hirosh1ma como una gran pieza penodística,
"un artículo excepcional". Una obra de reciente factura que también refleja
este método de preguntar para que los entrevistados cuenten la historia al
contarse, al contar la histona personal y particular, es Los topos, de jesús Torbado Y Manuel Legu1neche ( 1999). Los topos es una 1nvest1gac1ón periodística
conformada por la reconstrucción de ambientes y atmósferas y, en particular,
la recopilación de testimonios transcritos en pnmera persona de los propios
persona1es: una serie de combatientes de la Guerra Civil española de 19361939, republicanos que huyeron de la represión franquista.

ca en Hiroshima y en las cabezas y corazones de seis supervivientes para reproducir la acción de la tragedia. Hersey sólo se asoma de manera implícita en la narración
cuando en el relato ese narrador invisible describe y pormenoriza los detalles, cuando proporciona información y
cuando aparece una explicación o cuando se advierte el
tiempo del relato y el momento en que particularmente,
ya lo apuntábamos arriba, ubica su elaboración: un año
después de la bomba que cayó el 6 de agosto de 1945 en
Hiroshima.
La combinación y la fusión de procedimientos, periodístico en la recopilación de la información - preguntar con
insistencia hasta los mínimos detalles- y literario en la elaboración del relato -ubicándose como narrador invisible-,
hacen de H1rosh1ma un relato cuya forma pone en duda su
clasificación como género: ¿reportaje o novela? Lo que no
está en duda, por fortuna, es que Hiroshima es una obra de
información, una obra periodística, creativa sí, que no literaria. Hirosh,ma está lejos de las ambigüedades propias de una
obra de ficción porque se levanta en la precisión de los informes de Hersey, la reconstrucción total de los testimonios
recopilados y una serie de descripciones específicas. Esos
gestos de la señorita Sasaki, girando la cabeza para hablar
con la chica del escritorio vecino, o del doctor Fijii, acomodándose con las piernas cruzadas para leer el periódico al
momento en que la bomba atómica relampagueó sobre
Hiroshima, son tan puntuales y concretos que resulta dudoso que Hersey haya mentido al respecto, es decir, que los
haya inventado. La verdad es exigente y Hersey responde
con exactitud y precisión, incluso con una prueba de verificación como lo significa un quinto capítulo - incluido en la
edición estudiada- que agregó a los cuatro originales del
relato; un quinto capítulo elaborado 39 años después de los
acontecimientos, que proporciona además una noción de
curiosidad del reportero y de compromiso moral y humano
para con los personajes del relato:
1. Toshiko Sasaki. Empleada de fábrica de estaño. Estaba a 1,462 metros de esa "luz cegadora" que fue
para ella el estallido de la bomba
2.

Masakazu Fujii. Médico. Propietario de un hospital
privado. Estaba a 1,4 16 metros del centro del estallido, "un amarillo brillante".

3. Hatsuyo Nakamura. Ama de casa, viuda de un sastre.
Se encontraba a 1,224 metros de aquello: 'Todo
brilló con el blanco más blanco que jamás hubiera
visto".
4. W ilhelm Kleinsorge. Sacerdote alemán. Vivió el "tenible relámpago" a 1,280 metros de distancia.

63

�S. T erufumi Sasaki. Médico de la Cruz Roja. Estaba a

de tener frío. El padre Kleinsorge la cubrió con su chaqueta. Ella y

1,508 metros de ese "flash fotográfico" que fue el

su hermana mayor habían estado metidas en el agua salada du-

relampagueo de la bomba.

rante un par de horas antes de ser rescatadas. La pequeña tenía

Kiyoshi T animoto. Pastor de la Iglesia Metodista. El

grandes quemaduras en carne viva; el agua salada debió de cau-

6.

resplandor "tremendo" que "parecía una lámina de

sarle un dolor espantoso. Comenzó a temblar y a repetir que

sol" lo sufrió a 3,200 metros de distancia.

tenía frío. El padre Kleinsorge tomó prestada la cobija de un vecino y la envolvió con ella, pero la niña se sacudía más y más, dicien-

Hersey subraya la exactitud. Los personajes aparecen ubi-

do "Tengo tanto frío", y de repente dejó de temblar y murió (74).

cados en distancias y en actitudes concretas en las que no
caben los aproximados ni las ambigüedades. Son datos exac-

Los personajes de Hiroshima se cruzan, conviven, se co-

tos, puntuales. Son datos, también, que revelan otro proce-

nocen y proporcionan la idea de que la selección de fuentes

dimiento del narrador invisible que todo observa y escucha.

de Hersey para el relato no fue arbitraria ni gratuita. Una

Los personajes están en distancias diferentes al momento

fuente lo llevó a otra y ésa a otra más hasta conformar un

de ocurrir el acontecimiento, acontecimiento que les afecta

perfil común, como lo apunta en una página final:

a todos por igual, y eso es, en efecto, lo que consigue el
narrador: hace coincidir a los personajes en una sensación

Las vidas de estas seis personas, que se encontraban entre las

de simultaneidad9 • Pero los personajes no sólo coinciden en

más afortunadas de Hiroshima, habían cambiado para siem-

esa simultaneidad, en esa dimensión temporal que es lo que

pre. La opinión que cada uno tenía de la experiencia y del uso

hacía cada uno en el preciso momento de la caída de la

de bombas atómicas no era la misma, por supuesto. Sin em-

bomba atómica. Los personajes se cruzan de manera cons-

bargo, parecían compartir una forma curiosa y eufórica de es-

tante en el relato: la señora Nakamura es atendida por el

píritu comunitario [...]: un orgullo por la forma en que ellos y

reverendo T animot o y el padre Kleinsorge; el padre Klein-

sus conciudadanos habían hecho frente a una dura prueba

sorge auxilia a la señorita Sasaki y se preocupa por el doctor

(Hersey, 2002: 107).

Fujii; la misma señorita Sasaki fue puesta al cuidado del doc-

actitud moral ante la vida y la muerte, como podemos

mil de los heridos se las arreglaron para llegar al mejor hospital

verlo en los párrafos siguientes:

Uno de los rasgos fundamentales de los personajes des-

de la ciudad, que no estaba a la altura de semejante invasión,

tacado por Hersey es, en efecto, esa voluntad al borde del

pues tenía sólo seiscientas camas, y todas estaban ocupadas.

Fue ala orilla del río y empezó a buscar un bote en el cual pudiera

heroísmo de rescate y supervivencia:

En la multitud sofocante del hospital los heridos lloraban y

llevar heridos más graves al otro lado, lejos del fuego que seguía

gritaban, buscando ser escuchados por el doctor Sasaki: "iSen-

propagándose. Pronto encontró una batea de buen tamaño arri-

Al final de la tarde, cuando pudo quedarse durante un rato

~ei! ¡Doctor!". Los más leves se acercaban a él y tiraban de su

mada a la arena, pero su interior y sus alrededores formaban una

po. Al pasar junto al edificio vio al padre Kleinsorge salir co-

en la orilla, el señor Tanimoto -de cuya energía muchos

manga para que fuera a atender a los más graves. Arrastrado

escena horrible: allí había cinco hombres casi desnudos y grave-

rriendo, en calzoncillos cubiertos de sangre y con una maleta

habían llegado a depender- escuchó que había gente su-

de aquí para allá sobre sus pies descalzos, apabullado por la

mente quemados que debían de haber muerto más o menos al

pequeña en la mano (Hersey, 2002: 31 ).
Alguien le contó al padre Kleinsorge que el doctor Fujii

plicando por algo de comer. Consultó con el padre Klein-

cantidad de gente, pasmado ante tanta carne viva, el doctor

mismo tiempo, porque la posición de sus cuerpos sugería que

sorge, y decidieron regresar a la ciudad para traer arroz del

Sasaki perdió por completo el sentido del oficio y dejó de

entre todos habían intentado empujar el bote hacia el río. El se-

había resultado herido, y había acabado por irse a la casa de

refugio de la misión y también de la Asociación de Vecinos

comportarse como un cirujano habilidoso y un hombre com-

ñor Tanimoto los alzó y los sacó del bote, y experimentó tal
horror por el hecho de molestar a los muertos impidiéndoles

Fukawa. El I O de agosto, el padre Kleinsorge pidió al padre

(Hersey, 2002: 52).
Para las tres de la mañana siguiente, después de diecinue-

prensivo; se transformó en un autómata que mecánicamente
limpiaba, untaba, vendaba, limpiaba, untaba, vendaba (36-37).

echar su nave al agua y emprender su fantasmal camino que dijo

Cieslik que fuese a ver cómo estaba el doctor Fujii (58).

ve horas seguidas de horripilante trabajo, el doctor Sasaki se

tor Sasaki:
El único edificio que estaba aún de pie era la casa de la misión
jesuita, que quedaba junto al jardín infantil católico al cual la
señora Nakamura había enviado a Myeko durante largo tiem1

•·

de un solo golpe; cien mil más estaban heridas. Al menos diez

verano de un amigo de nombre Okuma, en el pueblo de

en voz alta: "Por favor, perdonen que me lleve este bote. Lo

sentía incapaz de tratar una herida Junto a otros sobrevivien-

Hersey llevó hasta sus máximas consecuencias las po-

necesito para ayudar a otros que están vivos" (Hersey, 2002: 49).

fuegos recortados sobre el cielo, pero la más joven de las dos

tes del personal del hospital. el doctor Sasaki tomó unas este-

sibilidades de reconstrucción hasta en los más mínimos

Para un occidental como el padre Kleinsorge, el silencio

niñas que el señor Tamimoto y los curas había rescatado se quejó

ras de paja y salió a la calle ---en el patio y en la entrada había

detalles tanto del ambiente -que sabemos por el relato

en el bosquecillo junto al río, donde cientos de personas gra-

miles de pacientes y cientos de muertos-, le dio la vuelta al

que era "fresco y agradable" cuando "cortó el cielo un

vemente heridas sufrían juntas, fue uno de los fenómenos más

hospital y se escondió donde pudiera dormir un poco. Pero

resplandor t remendo"- como de la atmósfera de un

atroces e imponentes que jamás había vivido. Los heridos guar-

en menos de una hora lo habían encontrado; un círculo de

acontecimiento que se precipitó en una sensación que

daban silencio; nadie lloraba, mucho menos gritaba de dolor,

reclamantes se formó alrededor de él: "¡Ayúdenos, doctor!

Hersey transmite a través de esa repetición de palabras

nadie se quejaba; de los muchos que murieron, ninguno murió

¿Cómo puede echarse a dormir?". El doctor Sasaki se puso de

cuando el médico mecánicamente "limpiaba, untaba, ven-

ruidosamente; ni siquiera los niños lloraban; pocos hablaban

pie y regresó al trabajo (60).

daba, limpiaba, untaba, vendaba". Hersey llevó también

siquiera. Y cuando el padre Kleinsorge dio a beber agua a algu-

esas máximas posibilidades de reconstrucción en las ac-

nos cuyas caras estaban cubiertas casi por completo por las

Era una noche caliente, y parecía aún más caliente por los

• Los recursos para conseguir esa sensación de simultaneidad se deben en
mucho a Flaubert. En unas páginas extraordinarias de Madame Bovary. Flaubert
narra el cortejo de un amante a Emma mientras se desarrolla la ceremonia de
apertura de un concurso agrícola El intercambio de ambientes y emociones
también ocurre en otras páginas memorables cuando Flaubert hace de la carrera imparable de un cochero una metáfora del acto de amor; un cochero
intrigado por el furor que impulsaba a Emma y a su amante a no querer detener el vehículo que una y otra vez, en pleno día, aparecía por las calles del
pueblo con las cortinillas abajo.

64

En una ciudad de doscientos cuarenta y cinco mil, cerca de

tuaciones de los personajes, incluyendo sus sensaciones,

quemaduras, bebían su ración y enseguida se levantaban un

cien mil personas habían muerto o recibido heridas mortales

sus pensamientos y sus conductas que revelan incluso una

poco y hacían una venia de gratitud (48).

65

�chica del escritorio vecino. En ese mismo instante, el doctor

En la construcción de esos dos primeros capítulos inicia-

En estas reconstrucciones de los testimonios, en estas

Masakazu Fujii se acomodaba con las piernas cruzadas para

les en los que aparece lo que ocurre a los personajes antes,

grandes paráfrasis de los mismos, el narrador invisible se ad-

leer el Asahi de Osaka en el porche de su hospital privado,

durante e inmediatamente después de la caída de la bomba,

vierte, ya lo decíamos, en breves y fragmentadas acotacio-

suspendido sobre uno de los siete ríos del delta que divide

Hersey emplea una estructura circular. En la puesta en esce-

nes infonmativas o explicativas como las que vemos a conti-

Hiroshima; la señora Hatsuyo Nakamura, viuda de un sastre,

na, el primer personaje enunciado es la señorita Sasaki; con

nuación:

estaba de pie junto a la ventana de su cocina observando a un

la reconstrucción del testimonio de la señorita Sasaki, Her-

vecino derribar su casa porque obstruía el carril cortafuego; el

sey concluye los fragmentos relativos a lo que ocurrió a los

padre Wilhelm Kleinsorge, sacerdote alemán de la Compañía

personajes previo al momento exacto en que cayó la bom-

Las casas vecinas se quemaban; cuando comenzaron a caer

documentación como un rasgo verificable, fuera de dudas. En
este sentido, Hiroshima muestra reproducciones textuales de
declaraciones radiofónicas' 1, de informes' 2, cartas 13 y hasta trabajos escolares. De hecho, Hersey concluye el relato, en el
cuarto capítulo, con una cita al respecto:
Sería imposible saber qué horrores quedaron grabados en la
memoria de los niños que vivieron el día del bombardeo de

gotas de agua del tamaño de una canica, el señor Tanimoto

de jesús, estaba recostado ----en ropa interior y sobre un catre,

ba. El último de los personajes enunciados en esa puesta en

creyó que venía de las mangueras de los bomberos que lucha-

en el último piso de los tres que tenía la misión de su orden-

escena, el reverendo Tanimoto, es el primero con el que

ban contra el incendio (En realidad, eran gotas de humedad

' leyendo una revista jesuita, Stimmen der Zeit; el doctor Teru-

Hersey inicia precisamente esos fragmentos iniciales. En lo

condensada que caían de la turbulenta torre de polvo, aire

fumi Sasaki, un joven miembro del personal quirúrgico del

sucesivo, las posiciones de las reconstrucciones de los testi-

fue capaz muy pronto de hablar con libertad, incluso con des-

caliente y fragmentos de fisión que ya se había elevado varios

moderno hospital de la Cruz Roja, caminaba por uno de los

monios de cada uno de los seis personajes en el relato aban-

parpajo, acerca de la experiencia, y algunas semanas antes del

kilómetros sobre Hiroshima) (Hersey, 2002: 28).

corredores del hospital, llevando en la mano una muestra de

donan ese esquema circular pero se yuxtaponen una y otra

Dos minutos después de las once de la mañana del 9 de

sangre para un test de Wassermann; y el reverendo Kiyoshi

agosto, la segunda bomba atómica cayó, esta vez sobre Naga-

Tanimoto, pastor de la Iglesia Metodista de Hiroshima, se ha-

vez fortaleciendo esa sensación de simultaneidad que ya señalábamos.

saki. Pasaron varios días antes de que los sobrevivientes de

bía detenido frente a la casa de un hombre rico en Koi, subur-

En la reconstrucción de los testimonios prevalece el

Hiroshima se enteraran de que tenían compañía, porque la

bio occidental de la ciudad, y se preparaba para descargar una

radio y los diarios japoneses eran extremadamente cautelosos

carretilla llena de cosas que había evacuado por miedo al bom-

estilo indirecto, incluso en las escasas transcripciones de
diálogos:

en lo tocante a aquella extraña arma (79).

bardeo de los B-29 que, según suponían todos, pronto sufriría

Hiroshima. Superficialmente, sus recuerdos, meses después del
desastre, parecían ser los de una excitante aventura. Tosió
Nakamura, que tenía diez años en el momento de la bomba,

aniversano escribió, para su profesor de la Escuela Primaria
de Nobori-cho, un ensayo en el cual se ceñía a los hechos: "El
día antes de la bomba fui a nadar un rato. Caí sobre el lugar
donde dormía mi hermana pequeña. Cuando nos salvaron, yo
sólo alcanzaba a ver hasta el tranvía. Mi madre y yo comenzamos a empacar nuestras cosas. Los vecinos caminaban por ahí
heridos y sangrando. Hataya-san me di¡o que huyera con ella.

Hiroshima La bomba atómica mató a cien mil personas, y

A todos los niños del parque le resultaba dificil mantener el

Dije que quería esperar a mi madre. Fuimos al parque. Hubo

Hersey procura la claridad. Cada fuente siempre apare-

estas seis estuvieron entre los sobrevivientes. Todavía se pre-

sentido de tragedia Toshió Nakamura se emocionó cuando

un torbellino. En la noche se quemó un tanque de gas y yo vi

ce identificada para evitar confusiones y ambigüedades. De

guntan por qué sobrevivieron si murieron tantos otros. Cada

vio a su amigo Seichi Sato montado en un bote con su familia,

el reflejo en el río. Pasamos una noche en el parque. Al día

este modo también procura explicar los localismos en un

uno enumera muchos pequeños factores de suerte o volun-

y corrió a la orilla y lo saludó y gritó: "¡Sato! ¡Sato!"

siguiente fui al puente Taiko y me encontré con mis amigas

contexto en el que puedan entenderse sin dificultad:

tad -un paso dado a tiempo, la decisión de entrar, haber

Kikuki y Murakami. Buscaban a sus madres. Pero la madre de

tomado un tranvía en vez de otro- que salvaron su vida Y

El otro niño se dio vuelta y preguntó: "¿Quién está ahí?"
"Nakamura".

En Kabe, la mañana del 15 de agosto, el niño Tosió Nakamura

ahora cada uno sabe que en el acto de sobrevivir vivió una

"¡Hola, Toshió!"

escuchó que un avión se acercaba Salió corriendo y con ojo

docena de vidas y vio más muertes de las que nunca pensó

"¿Estáis todos a salvo?"

experto lo identificó: era un B-29. "¡Ahí va el señor B!", exclamó.

que vería. En aquel momento, ninguno sabía nada (Hersey,

"Sí. ¿Y vosotros?"

Uno de sus parientes le gritó: "¿Es que no te cansas de señores

2002: 9-1 O).

"Si, estamos bien. Mis hermanas vomitan todo el tiempo, pero
yo estoy bien" (Hersey, 2002: 66-67).

B?" (Hersey, 2002: 79).
Nakamura-san se esforzaba por vivir el día a día, y no tenía
tiempo para adoptar poses acerca de la bomba ni nada parecido. Cursiosamente, la sostenía una especie de pasividad resumida en una frase que ella misma solía usar: "Shikata ga nai",
que significaba: "Nada que hacer'' (115).

Esta puesta en escena inaugural de Hiroshima muestra
en pocas líneas ese procedimiento obsesionado por esos

Los flujos de coloquialismo que supone un diálogo son

detalles específicos y señala la posición que tendrá el narra-

breves en Hiroshima. El estilo indirecto limita la trascrip-

dor como un sustituto invisible de un dios que proporciona,

ción total de las conversaciones pero fortalece la ambi-

de entrada, significativos indicios de ese ambiente de trage-

ción de síntesis y resumen totalizador. Esta circunstancia

dia que se veía venir -la actitud del reverendo T animoto

provoca una sospecha: [Hersey recopiló los testimonios

Hersey inaugura Hiroshima con una puesta en escena

de evacuación por miedo al bombardeo inminente- y lo

de una fonma -¿sin grabadora?- que complica la repro-

monumental, directa y sin preámbulos. Una puesta en esce-

que acontece en el preciso instante en que cayó la bomba,

ducción fiel y textual de las palabras de los entrevistados?

na en la que establece la estructura y el ritmo del relato que

instante que subraya con un adjetivo en función adverbial:

Es posible, pero lo preciso de las reconstrucciones de los

vienen después:

"Exactamente a las ocho y quince minutos de la mañana" º.

testimonios, privilegiando los detalles específicos que in-

El mismo procedimiento es empleado por Hersey al abrir el

sistentemente subrayamos (incluso los breves diálogos), in-

f. Un resplandor silencioso

segundo capítulo, cuando cuenta lo que ocurrió a los perso-

dica también lo contrario, a menos que Hersey haya toma-

Exactamente a las ocho y quince minutos de la mañana, hora

najes en los momentos posteriores, indicándolo con otro

do infinidad de notas puntuales y exactas con las que, en

japonesa, el 6 de agosto de 1945, en el momento en que la

adjetivo en función adverbial: "Inmediatamente después de

efecto, construyó la síntesis de testimonios para Hiroshima.

bomba atómica relampagueó sobre Hiroshima, la señorita

la explosión".

Pero en el relato se advierte que Hersey fue más allá de los

Tashiko Sasaki, empleada del departamento de personal de la

testimonios. La documentación recopilada le permite propor-

Fábrica Oriental de Estaño, acababa de ocupar su puesto en la

cionar contextos a los mismos, atar cabos sueltos, complemen-

oficina de planta y estaba girando la cabeza para hablar con la

66

1

'º Las cursivas de esta cita y la siguiente son mías.

tar versiones y dar sentido a las anécdotas. Hersey expone esa

Kikuki estaba herida y la madre de Murakami, lamentablemente, estaba muerta" (Hersey, 2002: 11 1).

Hiroshima está marcado por el tiempo en el que el narrador
cuenta las historias: "meses después del desastre", "algunas
semanas antes del aniversario". El tiempo verbal en distintas
modalidades de pasado es utilizado por Hersey como un
recurso fundamental para la reconstrucción de los testimonios y para proporcionar al relato una identidad como obra
periodística fuera de sospechas.
1

Hersey (2002: 63) cuenta cómo la radio japonesa emitió, un día después de
la bomba, un breve anuncio. Y reproduce: "Hirosh1ma sufnó daños considerables como resultado de un ataque realizado por vanos B-29. Se cree que un
nuevo tipo de bomba fue utilizado. Los detalles están siendo investigados"
Más adelante (79), cuenta el momento en el que la voz sosa y desanimada de
Hirohito --la cual reproduce textualmente- habló a través de la radio por
pnmera vez en la historia para anunciar y reconocer la condición de derrotados.
2

Hersey (2002: 87-88) reproduce textualmente un informe escrito en alemán
del doctor Sasaki sobre las condiciones fisicas de una de sus pacientes -por
cierto, otro de los persona¡es del relato-, la señorita Sasaki, apuntando enseguida una traducción indirecta del documento.
3
En otro momento del relato, Hersey (2002: 107-108) transcribe literalmente una carta que el reverendo Tan1moto escribió a un amigo norteamencano,
en la que le describe con orgullo la fonma en que ellos -los sobrevivientes de
H1rosh1ma- habían hecho frente a la tragedia
'

67

�En ese plano temporal de un año, Hiroshima deja la vida

Un tiempo verbal en presente histórico, privilegiando el

de Hiroshima. La reconstrucción de los testimonios es re-

de los personajes afectados. Y deja en nosotros, lectores, la

aquí y el ahora de los sucesos, como si se contaran y se

trospectiva: arranca en los momentos previos al instante

incertidumbre de sus destinos. Para resolver esta duda de

leyeran en el preciso momento en el que ocurren, resultaría

exacto de la caída de la bomba, continúa con las acciones

proporciones morales --en cuanto compromiso con las per-

también efectivo para un relato como Hiroshima desde una

inmediatamente después de la bomba, pasa por los días y

sonas utilizadas como fuentes- y técnicas --en cuanto a la

perspectiva formal. Sin embargo, Hersey aparece consecuen-

vida propia, independiente y soberana del relato como tal,

te y acertado en su elección (y aquí volvemos a la importan-

las semanas posteriores y finaliza con lo que acontece un
año después, precisamente en el momento en el que

sugerentemente incompleto en cuatro capítulos-, Hersey

cia y lo determinante que resulta la decisión de adoptar tal o

Hersey se encuentra con los personajes, momento que

elaboró un seguimiento de los seis sobrevivientes y el resul-

cual punto de vista, tal o cual tiempo de narración). Un año

transcribe en pasado imperfecto, consecuente con el ca-

tado es un quinto episodio que da un nuevo sentido al rela-

después del estallido de la bomba atómica (o cuatro déca-

rácter cronológico del relato. Ya lo apuntábamos arriba:

to original: las historias tienen una vuelta -en algunos casos,

das, tratándose del quinto capítulo), el reportero busca nue-

el tiempo llamado presente histórico también es válido

total- que se disfruta demasiado en la lectura14.

vas y reveladoras facetas de la noticia y lo consigue a través

para la reconstrucción de los hechos, pero dotaría al rela-

Este quinto capítulo conserva los rasgos fundamentales

de la búsqueda de testimonios de sobrevivientes y la re-

to de otro carácter, de otra tonalidad. De haber escrito:

del relato original. El tiempo no modificó la voz narrativa,

construcción y la explicación de sus dramas en un estilo --el

"Un año después de la bomba, la señorita Sasaki está li-

que permaneció en su sitio y en su tono de reconstrucción

indirecto libre- que procura desarrollar una tensión narra-

siada", en vez de como aparece ("Un año después de la

de testimonios y reproducción de documentación, incluso

tiva -gracias a esa fusión de reconstrucción y explicación

bomba, la señorita Sasaki había quedado lisiada"), impli-

en su actitud de advertir el momento de la elaboración de la

de dramas- que proporcione la sensación o la ilusión de

caría hasta un cambio en la estructura, como lo sería ini-

nueva entrega: 1985, es decir, casi cuarenta años después

presenciar lo que se está leyendo. Pero ese narrador invisi-

ciar precisamente desde el presente en el que se encuen-

de la bomba15 • Lo que el tiempo sí obligó fue a unas variacio-

ble, que en Hiroshima escucha y observa todo como un dios,

tran tanto el narrador como los personajes, afectados en

nes en los puntos de vista de los testimonios relacionados

es honesto. Ese narrador está consciente de que sus reglas

efecto un año después de la bomba, y desde esa pers-

con los personajes que para entonces habían fallecido. Una

del juego como periodista no son sustituir a un dios que

pectiva reconstruir los testimonios. La reconstrucción de

cocinera permitió a Hersey, por ejemplo, reconstruir a tra-

inventa a los personajes y controla sus movimientos. No es

los testimonios y las acotaciones informativas y explicati-

vés de la paráfrasis del testimonio, en estilo indirecto, el des-

un dios. Es sólo como un dios y, por tanto, está supeditado

vas al respecto por parte del narrador, fusionadas en el

tino del padre Kleinsorge, que terminó solicitando la ciuda-

a aproximarse a la realidad con precisión en la información y

estilo indirecto libre a través de la tercera persona del

danía japonesa con el nombre de T akakura y murió en 1977:

en el lenguaje a fin de contarla de manera creíble. El narra-

singular, en el contexto de un plano cronológico lineal,

dor de Hiroshima reconoce, en una de las páginas finales del

ceñido al acontecimiento, desde los momentos previos al

En 1966, el padre Takakura tuvo que cambiar a sus cocineras.

cuarto capítulo, que cuenta las historias, en efecto, "un año

instante exacto del estallido de la bomba hasta un año

Una mujer llamada Satsue Yoshiki, de treinta y cinco años,

después de la bomba", pero el tiempo transcurrido con res-

después del mismo, eleva al relato, ya lo decíamos, a una

recientemente curada de tuberculosis y recientemente bauti-

pecto a los hechos aparece como una circunstancia favora-

serie de categorías y valores literarios que, sin embargo,

zada, había recibido la orden de presentarse para una entre-

ble en cuanto a la posibilidad para recolectar documenta-

fortalecen la condición de Hiroshima como obra periodís-

ción sobre elementos desconocidos -los testimonios de

tica.

vista en la iglesia de Mukaihara. La sorprendió, puesto que le

mutua y total, en la cual su papel era algo ambiguo: en parte

habían dado el nombre japonés del sacerdote, encontrarse

hija, en parte madre. La creciente invalidez del padre Takakura

sobrevivientes- que incrementan el nivel de conocimiento

con este gran gaijin, este extranjero, vestido con una bata ja-

la mantenía subyugada; ella lo atendía con ternura. La cocina

y sobre todo dan otros contextos de una noticia -la bom-

ponesa acolchada. Su cara redonda e hinchada (sin duda a

de ella era primitiva; el temperamento de él, caprichoso. Él se

ba atómica-

causa de las medicinas) le parecía la cara de un bebé. De in-

decía capaz de comer cualquier cosa, incluso fideos japoneses;

mismas páginas finales, el narrador revela también las condi-

mediato comenzó una relación que llegaría a ser de confianza

pero, en lo tocante a la comida de ella, se portaba con más

ciones fisicas en las que encontró a los personajes al mo-

dureza de la que nunca había empleado con alguien. Una vez

mento de levantar sus testimonios:

conocida con antelación -un año. En esas

habló de las "patatas al horno coladas" que su verdadera ma-

Bibliografía

Chillón. Albert ( 1999). Literatura y periodismo. Una tradición de re/ooones promiscuos. Barcelona: Servicio de Publicaciones de la Universidad Autónoma de Barcelona

dre solía hacer. Ella trató de hacerlas. "Esto no es como lo que

Un año después de la bomba, la señorita Sasaki había queda-

Clarke, Gerald (1996). Truman Capote. La biografía. Barcelona: Ediciones B.

hacía mamá", dijo él. Le gustaban los langostinos fritos y solía

do lisiada; la señora Nakamura se encontraba en la indigencia;

Garza, José ( 1999). Cuaderno de reportero. México: González.

comerlos cuando iba a Hiroshima para los chequeos. Ella trató

el padre Kleinsorge estaba de nuevo en el hospital; el doctor

Grobel. Lawrence (1986). Conversaciones íntimas con Truman Capote. Barcelo-

de cocinarlos. "Están quemados", dijo él. Ella se quedaba de

Sasaki era incapaz de hacer el trabajo que antes hacía; el doc-

formó en la hermana Dominique Sasaki. El doctor Fujii cayó enfermo en coma

pie junto a él en el minúsculo comedor, y las manos detrás de

tor Fujii había perdido el hospital de treinta habitaciones que

y murió en 1974. Y el reverendo Tanimoto se transformó en un activista por la

su espalda apretaban la jamba de la puerta con tanta fuerza

tantos años le costó adquirir, y no tenía planes de reconstruir-

paz y un crítico de las armas nucleares.
" Hersey (2002) cuenta que el doctor Sasaki logró levantar su propia clínica y

que poco a poco la pintura fue gastándose. Y sin embargo él

lo; la iglesia del señor Tanimoto estaba en ruinas, y él ya no

se deshacía en elogios con ella. le confiaba sus problemas, bro-

contaba con su excepcional vitalidad (Hersey, 2002: 107).

13

Este quinto capítulo responde a la intriga de conocer los destinos de los

personajes y nos informa que el padre alemán Kleinsorge obtuvo la ciudadanía
japonesa con el registro de Makoto Takakura y que murió en 1977. La señorita
Toshiko Sasaki, empleada de una fábrica de estaño que quedó lisiada por los
efectos de la bomba, hizo votos de pobreza, castidad y obediencia y se trans-

desarrolló una vida próspera que pensaba prolongar a través de proyectos que
"comenzó en junio de 1985" ( 133). Hersey no consigna cuál fue el desenlace

meaba con ella, se disculpaba cada vez que se ponía de mal

de esos proyectos, sólo subraya la fecha en la que los comenzó, fecha en la que

humor. A ella, él le parecía -bajo la brusquedad, que atribuía

Con este informe, Hersey revela el procedimiento li-

Hersey elaboraría este material. Hersey (2002) informa que "al acercarse el
cuadragésimo aniversario de la bomba" [que se cumpliría en 1985) el reveren-

al dolor- amable, puro, paciente, dulce, divertido y profunda-

terario con el que levantó los cuatro capítulos originales

do Tanimoto instaló en su hogar un centro de paz de Hiroshima ( 183).

mente bueno (Hersey, 2002: 141-142).

68

na: Anagrama
Hersey, john (2002). Hiroshima. Traducción de juan Gabnel Vásquez. Madrid:
Tumer Publicaciones.
Stone. Peter H. ( 1996). The Paris Review: confesiones de escntores. Escritores
/otmoomencanos. Buenos Aires: El Ateneo.
Torbado. jesús y Manuel Leguineche ( 1999). Los topos. Madnd: Ediciones El
País.
Wolfe, Tom ( 1976). El nuevo periodismo. Barcelona: Anagrama.

69

�LA LITERATURA DE LA GUERRA
Hugo L. del Río

La guerra es una maldición bíblica. Sus frutos envenenados
son el fango y la sangre, la muerte, el odio, el sufrimiento.

Su Abajo los armas es uno de los más conmovedores y con-

Cierto: en determinadas circunstancias hay que tomar las

vincentes alegatos contra la guerra. Impresionado por los
discursos y los escritos de Von Suttner a favor del entendi-

armas: la patria es invadida; o sucede que el despotismo de

miento entre los hombres, Alfred Nobel creó el premio por

un mal gobierno no deja al pueblo otra salida que la rebe-

la paz. La escritora recibió, desde luego, el galardón.

lión. Sí: existe la guerra justa. En estos casos tal vez sea correcto hablar de la gloria en el campo de batalla.
Tal vez.

Siempre hay quien se pronuncia por la paz, pero los hombres siguen haciendo la guerra. Y, además, insisten en escribir sobre ella.

Los hombres escriben sobre las guerras. Toda confrontación armada deja por lo menos un libro: análisis o reseña
de historiadores, apuntes de un cronista, novela o cuentos,

A fines de 19 14 o a principios de 19 15, algún publicista acu-

poesía. Después de la sangre, la tinta. Supongo que Homero

ñó la frase dirigida contra los imperios centrales:

fue quien abrió este camino. Algunos escriben novelas para
purificarse después de la carnicería: Remarque, nuestro Heriberto Frías. Los hay que pretenden justificar sus decisiones:

Hacemos la guerra a la guerra.
Sin duda algunas conciencias habrán ent rado en crisis,

los ensayos bellamente elaborados de Jenofonte, Julio César, Flavio Josefo. Otros, simplemente son escritores profe-

pero la matanza continuó: en Verdún murieron un millón de

sionales que vivieron la experiencia de los cañonazos y las
bayonetas: Tolstoi, Barbusse, Hemingway. Resultan intere-

hombres en seis meses. En la ofensiva del Somme perecieron 60 mil británicos en cosa de siete, ocho horas. La ciencia

santes los casos de Stephen Crane y Claude Farrere: escri-

y la tecnología se pusieron de rodillas ante Marte y entrega-

bieron dos clásicos ficcionales del género, Lo insignia rojo del

ron a los señores supremos de la guerra los más inteligentes

valor y La batalla, sin haber visto siquiera el fogonazo de un

artilugios creados para matar. gases venenosos, submarinos,

disparo. En este contexto habrá que mencionar a Noel

aviones, tanques, cañones que disparaban bombas de una

Coward, quien publicó In Which We Serve, texto polivalente,

tonelada a setenta kilómetros de distancia.
Nunca había sido tan rica la cosecha de la muerte.
Para empeorar las cosas, los generales no se molestaron

digámoslo así a riesgo de incurrir en un barbarismo. In
Which We Serve es, al mismo tiempo, obra de teatro, no-

en crear las nuevas tácticas y estrategias que demandaba el

vela, película; propaganda a favor del combatiente británico;
homenaje a su amigo íntimo Louis Mountbatten, entonces

armamento moderno. En formaciones cerradas, la infantería

capitán de la Royal Navy, y, last but not least, una buena

cargaba la bayoneta contra los nidos de amet ralladoras y las

fuente de ingresos económicos. De vez en cuando algún
Y está, claro -otros tiempos, otras guerras, las de fines

baterías de cañones de t iro rápido protegidos por campos
de minas y alambradas de púas. El ministro ruso de la Guerra, Sukhomlikov, despreciaba las armas de fuego y estaba

del siglo XIX-, la huella que deja a su paso por la vida la

convencido de que los cosacos, con sus lanzas, derrotarían a

hermosa e inteligente baronesa austriaca Berta von Suttner.

los alemanes. Los franceses fueron al combate vestidos con

cineclub proyecta el filme, que dirigió el propio Coward.

71

�A diez mil kilómetros de distancia, Charles Harrison Yale,
quien acababa de cumplir dieciséis años, cruzó la frontera y
se alistó como voluntario en el ejército canadiense. ¿Por qué
lo hizo? Bah: hombres de cuarenta, cincuenta o sesenta años
tenían la cabeza llena de humo. Había que matar al otro, al
enemigo y, como Aquiles, profanar el cadáver, humillar a los
deudos. Para probar el amor a la patria había que derramar
sangre, mucha sangre.
Pero, a veces, los hombres se hartan de matar. En el
otoño del 17, el soldadito Yale entregó a su comandante un
prisionero alemán todavía más joven que él y le suplicó:
Mi coronel, por favor, que no le hagan daño.

Yale había matado a bayonetazos al hermano de su prisionero.
En la trinchera, los dos muchachitos, asustados, con el corazón
lleno de dolor, lloraron abrazados. El hombre no nació para
matar a sus semejantes. "La guerra es un infierno", había dicho
Ulises S. Grant, quien algo sabía de estas cosas.

Hasta donde sé, el libro de Yale, Genera/s Die in Bed, no ha
sido traducido al español. Es una lástima. Estamos hablando
de una novela a la altura de las mejores piezas que escribieron algunos combatientes de esa guerra para exorcizar a sus
demonios: Sin novedad en e/ frente, de Remarque; E/ fuego,
de Barbusse; Adiós a las armas, de Hemingway. Novelas
poderosas que obligan al lector a sentir y a pensar: este asunto
de la guerra quizás no sea como nos lo cuentan. Una cosa es
defender a la patria y otra, muy distinta, matar o morir para
que suban las acciones de las grandes corporaciones. ¿En
qué relato escribió Faulkner, aviador voluntario, aquello de
"Habría que encerrarlos en un castillo a todos, los generales
pantalones rojos y tocados con quepís de fieltro. Perros lanudos llevaban al frente las ametralladoras montadas sobre
los carros lecheros dotados de llantas que usaba el ejército
belga. Gaiteros escoceses iban al frente de las columnas británicas: las melancólicas y a menudo incomprensibles baladas de los lagos y las tierras altas eran para los fusileros ingleses el canto de la muerte.
Y es que el mundo había enloquecido. Casi toda Europa
estalló en júbilo al conocer la noticia de la guerra. Envenenados por el nacionalismo, los pueblos deseaban asesinarse
entre sí. Las mujeres, como feroces amazonas, animaban a
los hombres a tomar el sendero del exterminio; al fin y al
cabo, aquélla era la oportunidad del desquite, de la revancha
y, además, la guerra sería corta: a más tardar en diciembre
los soldados y los marinos habrían vuelto a casa, henchidos
de orgullo, con medallas en el pecho y una aureola de gloria:

Yo maté a diez alemanes ... Yo maté a doce franceses.

Esto de matar hombres...

La Primera Guerra Mundial estalló en agosto de 1914, pero los
alemanes la estaban preparando desde 1897, y los Estados
Mayores de Francia, Inglaterra y Rusia, más o menos a partir de
1904. Los ejércitos alemanes eran tan gigantescos que, para
invadir Francia, tuvieron que entrar a Bélgica El káiser Guillermo 11 pidió permiso al rey Alberto para ocupar el país y
desarmar al ejército. Sólo por un breve lapso, según el comunicado de Berlín. Guillermo II nunca entendió por qué razón
los belgas rechazaron su generoso ultimátum. Iracundos, los
generales prusianos incendiaron la biblioteca de la Universidad
de Lovaina y fusilaron a unos cuantos cientos de civiles.

y los presidentes, los ministros de todos los gobiernos, y
luego dejar caer las bombas sobre ellos".
La gloria, los héroes, el valor, el sacrificio supremo, las
medallas. Los canadienses que combatieron en Europa de
agosto de 1914 a noviembre de 1918 no ocupan mucho
espacio en los libros de historia: eran prescindibles. Estaban
destinados a morir, sin nombre, sin rostro: igual en el campo
de una gran batalla que en una pelea rápida, brutal, entre
patrullas que se encuentran en un ramal de las trincheras.
Da lo mismo, escribió Kipling, morir en Waterloo que en
una escaramuza de frontera.

Sí, para una madre no hay diferencia.
En ocasiones, el peor enemigo de los canadienses no
era el huno, sino los propios jefes inmediatos: el capitán,
el sargento. Cada uno, en la medida de sus posibilidades,
mandaba a la muerte a sus propios hombres. Como manifestación de poder, para lucirse o nada más porque sí.
Qué más da: los soldados mueren de todas formas. Quién
va a saber. Y si alguien se entera, es casi imposible que lo
denuncie.
Denuncias no había, claro está. Pero algunos oficiales y
suboficiales cayeron con una o dos balas en la espalda. Los
soldados de la compañía de Yale detestaban a su comandante. "Es un imperial", decían con tono de aborrecimiento.
A los canadienses los tenía sin cuidado ese imperio dueño
de una sexta parte del mundo que sólo se acordaba de ellos
para enviarlos a la muerte, y aquel capitán sentía odio y desprecio hacia la canalla, incapaz de entender que, en última
instancia, esa gentuza estaba obligada a dar la vida para mayor gloria del imperio.
La canalla no veía así las cosas y en un ataque el capitán
resultó muerto. En la confusión de la batalla nadie se iba a
detener a investigar nada. Moría tanta gente. Al volver a las
trincheras los soldados cantaban para no llorar: "La Madelone", "lt is a Long Road to Tipperary", "Lilí Marlene", "Over
There". Los dioses estaban enojados y se empeñaban en
destruir a los hombres.
Alguien, tal vez, recitó a fray Luis de León en alguna trinchera:
Y Dios destruirá desde el cimiento
su casa, esparcirá toda su gloria
con ira, igual que al polvo esparce el viento.

El 11 de noviembre de 19 18 terminó la Gran Guerra,
pero ya nadie creía en la paz. Como el minotauro emboscado en los pasillos del laberinto, el Horror aguardaba a sus
víctimas: Auschwitz, Hiroshima. La lista sigue al día de hoy.
Quizás nunca terminará. Tal vez estamos condenados a vivir
con los espectros de cien millones de muertos.
Es la guerra. Algunos la sufren y otros se enriquecen con
ella. Quizás sea el destino de la raza humana: aniquilarse en
una lluvia de fuego y acero. Pero, a pesar de todo, existe la
posibilidad de que un día aprendamos a vivir en paz. Hay
que creer en ello.

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72

�CARTA A UNA AMIGA POETA
Humberto Martínez

Bella locura la del lenguaje: gracias a él

el hombre baila sobre todas las cosas.
Nietzsche, Zaratustra

Entonces, ¿cuándo somos nosotros?
Rilke

que su experiencia única pueda ser comunicada y además
aceptada, comprendida y reconocida? ¿Puede ocurrir la verdadera comprensión? Quizás poco reflexionemos en ello.
Pero es el gran problema hermenéutico que la filosofía contemporánea nos ha planteado a partir de Nietzsche y que
Heidegger fecundó con gran éxito en el siglo pasado. Somos interpretación, reza el eslogan; cada uno en sí, inevita-

blemente.
Querida amiga: suponemos siempre que alguien nos entiende, pero, ¿es esto verdad? Acabo de leer sus libros de
poemas, no sin poco o ningún éxito con su lectura. Mi edad
y mi larga historia de vivencias podrían haberme supuesto
una ayuda para su comprensión; sin embargo, me di cuenta
de que también la impedían. Ayudar, porque hay más posibilidades; impedir, porque hay más individualidad. Todo artista o pensador auténtico se va definiendo por un extremo
grado de individualismo. Se nos ha dicho en esta época que
a mayor cultura, mayor individualismo, y mayor, por tanto,
es el egoísmo. La tesis es schopenhaueriana, pero es tan
vieja como moderna. No puede ser de otra manera. El verdadero arte y pensar son creación, y la creación siempre
trata de expresar algo novedoso, original. Contra ello, de
alguna manera, se levanta lo social, lo establecido e institucionalizado. Pero dentro del ámbito de lo artístico y el pensamiento creadores, por su propia esencia, también las individualidades se oponen. No poder ponerse en los zapatos
de otro es una metáfora más rudimentaria acaso que la otra
de que nadie puede meterse en la piel del otro. No se puede sentir, experienciar, igual que otro. Somos en verdad
unidades monádicas, individuos. Una creación, por original,
parte de una experiencia única, individual, un mundo, una
manera de ver y sentir singulares que se detenninan por
"estados de ánimo", por las pulsiones y estímulos que al
momento nos acogen. ¿Cómo es que el artista pretende

Poco reflexionamos, decía, porque damos por hecho la
comunicación con el lenguaje, con las palabras. Pero bien
sabemos que las palabras sólo son signos que expresan vivencias. ¿Pueden compartirse las vivencias? Los artistas, los
poetas, lanzan las suyas al público, a los demás, a la sociedad.
Pero es posible preguntar por qué quisiera o debiera alguien
sentir y experienciar de otra manera que como lo hace. Se
habla del "gozo" del arte, pero, ¿por qué podría ser de mi
agrado sentir de otra manera? Para los otros, bien sabemos,
pueden ser desagradables las vivencias de otro. Y aun así
estamos, en esta época de liberación casi total, en busca
siempre de nuevas experiencias. Estamos insaciablemente
abiertos, y curiosamente insatisfechos. No todos, por supuesto. La receptividad está en proporción directa con el
grado de la apertura del individuo. La lectura del discurso
poético requiere de una atención distinta: la poesía extrema, exagera y trastoca el uso del lenguaje en su búsqueda
por acertar con las particulares vivencia y visión que el autor
posee. Éste sabe que las palabras hacen común (general) lo
que es raro y singular, pero al mismo tiempo sabe que por
ese mismo proceder de abstracción de la lengua, se pierde
lo individual. Y el poema es lenguaje, y es la única herramienta que tiene el poeta para expresarse, y con las palabras se
trata de decir aquello que ellas mismas pierden, la vivencia
única e irrepetible. Las palabras son comunes, como las imágenes, pero son también ambivalentes y polisémicas. Las

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�vemos o leemos de acuerdo con la caja cerebral que portamos para ver y leer: interpretamos. Hay que hacerse al lugar,
a la situación descrita, a lo que está diciendo o a lo que está
tratando de decir el autor, hay que escuchar, y no como lo
hacemos normalmente. Pero, ¿por qué? Si hay esfuerzo en
ello, y siempre lo hay, se requeriría un estímulo y una compensación. Hablamos de lo útil por ampliar nuestra comprensión, acaso, o de un supuesto goce que nos resultaría
placentero. ¿Ocurre esto con la lectura de un poema, una
novela o un ensayo filosófico? Se habla de comprensión.
Puede o no ocurrir. La gente común, por lo común, no puede entrar en esa disposición, en esa empatía o estado de
ánimo que se requiere, y que supone un grado de educación, de cultura. Pero para quien es culto, y además poeta,
artista o pensador, para quien ha crecido en su individualidad, su propia estructura de ver, su egoísmo, lo más probable es que le impiden por principio también esa empatía Lo
más probable es que sobrevenga un choque. Se requiere
una fuerte "epojé", un poner entre paréntesis nuestro querido, inigualable e inevitable yo, para ponerse enfrente y hacerse receptor puro, dejar de ser uno, contrariarse. ¿Es esto
deseable y posible? ¿Cómo y por qué podría ocurrir esto?
El proceso de la comunicación nos lo facilita el lenguaje,
a un nivel. Pero aquí hablamos de otros niveles que se salen
de lo ordinario. La expresión poética es extraordinaria. La
comunicación a este nivel es muy relativa, ocasional acaso,
sumamente única y extraña. De hecho, la tesis hermenéutica nos ha avisado de su imposibilidad; de hecho, en sentido
estricto, la tesis nos dice que la verdadera y completa comunicación nunca se puede llevar a cabo. En su verdadero y
fundamental sentido es imposible. El lenguaje extremo de la
experiencia extrema del artista individualizado es el más imposible por su propia constitución de máxima subjetividad.
A mayor arte, menos comunicación; a mayor socialización,
menos arte, menos individualismo, menos verdadera comunicación. ¿Cómo enfrentarse a este razonamiento paradójico? ¿Cómo hay que leer un poema? Hay tantas estéticas,
tantas teorías inútiles. No tengo a la mano ninguna, y a la
hora de la hora ninguna se aplica. Sólo podemos enfrentarnos a un texto solos, con nuestra propia visión y la experiencia que nos soporta. Es, después de todo, un encuentro de
experiencias. Suponemos que estamos abiertos. No queremos preparamos de antemano con pre-juicios para así comprender, pero el caso es que los llevamos querámoslo o no.
Vamos siempre armados. Hay que ser alguien para poder leer y
comprender, y precisamente lo que pide un texto para su comprensión es que dejemos de ser lo que venimos siendo. Nuestra comprensión, si se da el caso, sólo puede surgir de una
experiencia vital semejante, en común, de una sintonía Pero

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esto es lo que es actual y realmente imposible, porque el
lector es ajeno al texto y a la experiencia que lo produjo.
Quisiera ahondar, con el riesgo de repetirme, en beneficio de mi reflexión. El pensamiento tiene la virtud o el defecto de no detenerse. Gran parte de la poesía reciente (la de
carácter juvenil carece de los dos componentes que decía
Eliot: lecturas y experiencia. O juegan a colocar palabras sin
la correspondiente experiencia detrás o caen en el lirismo
de la confidencia de su raquítico yo) se muestra espasmódica y descriptiva, tanto de lo exterior como de la interioridad
de su ego. Más sentir que pensar, conocer y meditar. Como
un ser y estar en el mundo, el autor quiere revelar lo más
íntimo y singular de su existencia, proponerse como "alguien".
Narcisismo puro. En un discurso pronunciado el 25 de agosto de 2000, en conmemoración del centenario de la muerte
de Nietzsche, el filósofo alemán Peter Sloterdijk decía que
"todo lenguaje, antes de convertirse en un procedimiento
técnico, permite a cualquier hablante ensalzarse y glorificarse". El individualismo es una de las características fundamentales de la época moderna, surge con ella. Se trata, metafísicamente hablando, del surgimiento y plasmación de la subjetividad. En el terreno de la moderna expresión lingüística,
el "autor" firma, se muestra públicamente y con reveladora
importancia en su discurso (Montaigne). Todo escritor, incluso cuando critica a otros, se auto-elogia Lo que un lector
de poesía puede preguntarse es si es posible que un asunto
tan individual de alguien pueda ser comunicado, y si fuese el
caso, compartido. ¿Por qué quiere ser comunicado? ¿Para
qué y por qué querría uno compartirlo si tiene y acaso le
bastan sus propias y únicas vivencias? "Quien utiliza un lenguaje -&lt;leda ahí mismo Sloterdijk- según su genuina función constitutiva, esto es, narcisista-primaria, expresa con su
discurso siempre lo mismo: al hablante no le habría podido
pasar nada mejor en el mundo que ser precisamente él o
ella misma y dar fe en este lenguaje, y desde este preciso
lugar, de la ventaja de poder estar en su propio pellejo".
Cuán cabal resulta esto para el tipo de discurso que hoy
llamamos poesía.
Suponemos siempre, así nos han prejuiciado, ciertos ritos culturales, ciertas creencias, valores impuestos. La comunicación es posible. ¿Lo es? Depende de en qué expresión
lingüística nos coloquemos, depende de qué queramos comunicar. Todo discurso dice algo, y el poeta dice, aunque a
veces sólo describa, fotografíe. Hay decires intrascendentes.
El lenguaje del poeta, el más subjetivo, el que pretende situarse en la esfera de la creación, e intentar expresar-comunicar una experiencia original y única, corre el mayor riesgo
del narcisismo y la banalidad. Heidegger señalaba en una
clase sobre lógica allá por el 34 del siglo pasado que "el

poeta no es, no debiera ser, aquel que compone versos
sobre lo que acontece, y ello según el día. No es un calmante para muchachitas exaltadas, no es un estímulo que excita
a estetas para los que el arte es algo para ser degustado y
relamido". Heidegger apuntaba muy alto, sin duda, o muy
profundo (cosa que siempre nos ha faltado por estas regiones, donde nos olvidamos además de grandes poetas jóvenes de antes, como Rimbaud en el siglo XIX, quien componía poemas en latín a los catorce años y para los dieciocho
había leído toda la poesía de su tiempo, y también dejó de
"decir" porque comprendió en un momento que no tenía
ya nada que decir), donde el poetizar y el pensar se unían en
la meditación reflexiva Heidegger nos hizo, continuando a Nietzsche, cuestionar, pensar y reflexionar sobre el hecho mismo de la comunicación humana, sobre su base de condicionamiento a través del mismo lenguaje que es asimismo condicionado histórica y culturalmente. Ha determinado nuestra manera de expresamos en esos géneros como el que
llamamos "poesía", siguiéndolos de una manera mecánica,
incluso tan servicial e institucionalizada, tan mediatizada, que
apenas se puede distinguir el grano en la abundante paja. La
expresión poética, por su esencia, exige para su comunicación una experiencia similar en el lector. Resulta con esto el
lenguaje especial del discurso poético. ¿Es posible comprenderlo? El discurso del poeta exige más que ningún otro, exige que nos des-individualicemos para ser otro. ¿Es posible

esto? Se trata de una experiencia que marca un ritmo propio de expresión y, para comprenderla y participar en ella,
no basta con quedarse en la literalidad del texto, sino que es
necesario seguir su movimiento y descifrarla conectando con
el movimiento pulsional a partir del cual el pensamiento discurre. Pues es siempre la actividad infraconsciente de los
instintos la que produce el sentido. Nietzsche es quien, en
uno de sus fragmentos póstumos del otoño de 1880, lo
entendía así: "Incluso al pensamiento más sutil corresponde
un entramado de instintos. Las palabras son, por así decir, un
teclado de instintos y los pensamientos (convertidos en palabras) son los acordes que sobre él se tocan". El poeta
elalbora su escritura de modo original y exige un tipo de
hermenéutica especial.
Pero la recepción de dicho discurso es otra cosa ¿No
suponen, mi querida amiga, los poetas de hoy algo muy cuestionable pero no cuestionado por ellos: que los otros, cualesquiera otros, quieren escucharlos, saber de sus intimidades, de sus "confidencias", en lo que la mayoría de las veces
se convierten sus supuestos "poemas"? Confidencias sería un
rescatable título para toda revista y libro de poesía actual.
Pero para ello hace mucho que se inventaron los confesionarios y los divanes con su secreteo. ¿Por qué, nos insiste la
pregunta, querría alguien, con sus propias intimidades, alucinaciones o ilusiones, alegrías o pesares, comulgar con las de
otros haciendo incluso el esfuerzo de desciframiento de una

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�mas, damos por hecho la mayoría de las cosas que sólo son
hábitos creados por tradiciones pasadas, epocales, heredadas y seguidas, y que pronto dejarán de tener el valor que
en un momento se les adjudica. No vayamos tan alto como
Holderlin y nos preguntemos para qué poetas en tiempos
de penuria, no hace falta. Simplemente debiéramos pregunintransferible.
tamos para qué poetas en el mundo de hoy, en la mismísiLa individualidad es el rasgo característico de la modernima sociedad local en la que vivimos, preguntamos qué fundad. La cuestión de la función social de la poesía está en
ción cumplen y cumplirán en el mundo que nos adviene. Si
función de una época y una imagen del mundo. La libertad e
ya no leemos poesía porque cada quien anda en su mundo
individualismo con los que se define la poesía moderna eny no nos interesa el mundo, mundillo la mayoría de las vetran en contradicción con lo social y consigo misma. El aedo
ces, de otros, ¿por qué se la sigue reconociendo socialmente
de antaño cumplía su función en un oficio entrenado desde
como un quehacer válido? ¿En qué sociedades? ¿En qué cirla infancia que comunicaba los valores religiosos y morales
cunstancias? ¿No es ésa la trampa de la modernidad de la
de la vida. Y de muchos de ellos mismos salían las nuevas
democracia liberal que asimila todo elemento que le resulta
perspectivas que abrían panoramas de cambio indispensaextraño y critico, reconociéndolo, asimilándolo y así nulifibles en la evolución de las mismas sociedades. ¿Cuál es la
cándole su fuerza, su poder de acción? El pez es cogido por
función social hoy del poeta? Extrañamente, él tiene ahora
su boca. Es a la intelectualidad critica a la que se la ubica,
como propiedad la individualidad y la libertad que antes no
domestica, se la compra, cortándole su principal arma, la
existían, pero no deja de querer intervenir en la sociedad y
libertad. La mejor manera es la institucionalización de la culacaparar su reconocimiento. Pero resulta que siendo en esentura,
la "Cultura de Estado"; se crean Consejos, su dirigencia
cia antisociales los poetas hacen hoy de su quehacer un ofiestá en la órbrta del partido del gobernador o presidente en
cio y quieren que se les acepte socialmente. Cuando a altumo;
nada tal vez que ver con la gente misma, el llamado
guien se le paga por medio de una beca, se le reconoce con
pueblo, su iniciativa privada. Ésta deja de producirla, se inpremios, la mayoría provincianos y de jurados amafiados, se
centiva la otra, la que se produce dentro de los límites
lo coloca en listas de los 100 o I Omejores, da lo mismo, se
aceptados por el estado, la que se administra y canaliza. Y la
lo encajona, identifica y caracteriza de una manera que lo
Institución lo es todo, no hay más dónde expresarse, no hay
contradice, se amolda y se domestica. Producto de ese nardónde publicar. Y nadie se lo cuestiona Y el intelectual y el
cisismo primario y de las ganas de sobresalir, de ser alguien,
artista caen en la trampa porque además de necesitar la paga
de no sólo auto-elogiarse en su propia escritura, sino de ser
anhelan el reconocimiento, el individualismo es extrañamente
elogiado por los otros, la mayoría de los poetas de hoy,
social y pretencioso, no se soporta solo. Suponemos que la
habría que reconocerlo, hacen, acaso inconscientemente, de
poesía debiera ser el último bastión de esa libertad, pero el
su quehacer o "don", si es que lo hay, un modus vivendi, y ya
poeta parece caer más pronto en las redes acaso porque se
no pueden desligarse de ello. El resultado es puro trabajo de
da cuenta de que es un "oficio" que poco paga si no es con
concesión, a la búsqueda de mayores prebendas del estado
ese reconocimiento. Y lo fomenta y se vuelve, lamentabley la sociedad, puntos en los currícula. Pero bien sabemos
mente, sólo un "gana-pan", cuando se da cuenta de que
que esos "libros de poesía" no se leen. ¿Por qué? Porque es
nada tiene que decir realmente, pero inventa y juega con las
un tipo de creación que responde a una época, la moderna
palabras, a ver si gusta, a alguien por lo menos. La mayoría
nuestra, que destruye en esencia la propia creación en cuande la poesía, bien sabemos, es fabricada, no sentida, es a
to nos descubre que la verdadera y profunda comunicación
veces demasiado elaborada, un juego que, estoy por decir,
no existe. Y si existe, lo es en un momento muy especial
ni el mismo autor entiende, porque ni le interesa entender,
que nada tiene que ver con lo social. La poesía no puede, de
simplemente lo lanza, al cabo que ya es reconocido, tiene
hecho, so pena de nulificarse, querer reconocimiento genealguna atención, y algún incauto u ocioso pescará algo.
ral. Sólo puede quedarse ahí, en el instante del milagro de
Es casi imposible que a la vanidad del poeta le pueda
una comprensión individual y muchas veces anónima.

particular expresión con palabras conectadas de una manera que se supone nadie más lo haría, porque es supuestamente original? Y aunque se quisiera, en el sentido más
profundo, la transferencia es imposible. Toda existencia,
de hecho, como nos lo enseñó nuestro Octavio Paz, es

El contexto social nos amaga, nos impide cuestionar,
pensar; pero se da el caso de que esto último tampoco lo
queremos, y demasiadas veces porque no nos conviene. De
hecho desconocemos que no pensamos. La más grande
penuria es que ignoramos que no pensamos, no cuestiona-

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llegar una crítica. Está por lo general amparado contra eso, la
egolatría ciega. Y esto es la cuestión central que nos invita a
intentar esclarecerla. Los individuos no pueden dejar de vivir
en un contexto social que influye y determina generalmente
la manera de ser y pensar. Aun así, la individualidad perma-

nece, pero de manera inauténtica como colectivos inconscientes, los "muchos". Es supuesto que son los artistas y los
pensadores los que de alguna manera se separan de esa
determinación social y reflexionan desde una situación alienada. Acrecientan su individualidad e intentan alcanzar su autenticidad y desde ella retomar al contexto social. Aparece
entonces la disparidad, la incomprensión que conlleva la individualidad dentro del contexto social. A mayor individualidad, mayor incomprensión social por cuanto se sale del contexto y valor de las ideas, sentimientos, valores, experiencias
y lenguaje en el que se expresa dicho contexto social. Y
ocurre que a mayor distancia de éste, en la individuación,
más particulares y diferenciadas se van haciendo las experiencias. Se singularizan al grado de que por necesidad tienen que chocar con las de los otros. La conciencia advierte
de un mundo propio que no es compartido por nadie más,
pero se lo oculta porque quisiéramos compartimos, está en
la naturaleza. Además suponemos que por ser el lenguaje
algo común nos podemos comunicar. Se nos olvida que la
poesía no sólo es lenguaje, es un decir, un decir muy especial
que utiliza al lenguaje sólo como una herramienta. Nos quedamos sin preguntamos si este decir puede o no ser comunicado. La comunicación exige entonces un compartir a sabiendas, un tratar de "simpatizar", de tener una empatía con
ese mundo que el poeta se ha fabricado y experiencia en su
individualidad, que trata de transmitir y exhibe. El artista parte de que sólo individualizándose a lo máximo, descubriéndose en su autenticidad, es decir, liberándose de cualquier
influencia de pensar y sentir comunrtarios que nuble lo original en él, sobre todo esas estructuras mentales impuestas
por la educación y la familia, podría expresar una forma de
ser diferente, única. Se trata de eso. Toda expresión artística
y original que se pretende como tal es contraria a un sentir
y expresar común. ¿Cómo se pretende entonces que ese
producto sea aceptado por un sentir y pensar contrarios?
Todo arte y pensar auténticos, toda auténtica cultura tiene
por fuerza que contradecir lo instituido. La sociedad y la
política tienen por función crear estabilidad y asegurar un
modo de vida; por el contrario, la verdadera cultura siempre
desasegura ese modo de vida. La cultura oficializada, instituida, es la negación de la cultura. La auténtica cultura está en
movimiento, abierta hacia lo nuevo; la sociedad, por el contrario, tiene que detenerse para constituirse como tal, no
importa que tan abierta o no sea dicha sociedad. La paradoja del artista es que sólo puede actuar ante esa sociedad que
contradice y muchas veces combate, pero quien a su vez es
la única que puede darle reconocimiento. Y cuando esto
ocurre, cuando se lo pone en lista y se le paga, cuando crea
por encargo, la creación obviamente tiene que detenerse,

falsearse, por perder la libertad, volverse acomodaticia La
sociedad incluso acepta que ciertos individuos sigan siendo
libres y expresen lo que quieran en su terreno particular y se
comuniquen en su grupo, ya que de hecho la sociedad no
los puede entender. Se crean ellos mismos sus éxitos relativos, sus premios, de secta, de capilla. Quedan así atrapados,
encajonados, en realidad no molestan, y la sociedad va tomando de ellos lo que le conviene, lo que le es útil, algo
necesario también para su misma evolución. Toda creación
inventiva que sea útil, que reditúe, que nos alegre incluso, es
aceptada. Poco tiene ya que ver con la auténtica expresión
creativa. Un cuadro puede servir de adorno en una casa.
Pero el caso de la poesía es que no inventa nada útil, nada
que pueda ser compartido realmente.
Toda tiene sus límites. El artista auténtico, creativo, si
quiere el reconocimiento que da lo social, tiene que ablandarse, adaptarse (de hecho lo hace la mayoría de las veces
inconscientemente) a los gustos (y en muchos, hoy, sus gustos no se distinguen de los meros gustos comunes), mimetizándose y proporcionando formas expresivas que puedan
ser aceptadas, aunque sean espurias. El artista se institucionaliza. Es su muerte. Como casta supuestamente aparte, sus
agremiados se defienden y se critican favorablemente, debe
haber prebendas para todos. Y entonces se está ya en un
juego diferente. El autor todavía rebelde a ello, inadaptado,

�es des-castado. Sin reconocimiento, el supuesto artista perece o no llega a serlo. Y la contradicción es ésa. La sociedad
moderna sabe asimilar a éstos cuando se dejan y, por lo
tanto, dejan de ser lo que realmente serían como verdaderos y auténticos artistas y pensadores, quienes mostrarían
las caras ocultas y equívocos de esa bienhechora estabilidad
social. Abrir las ventanas y las puertas es también necesario
a esa sociedad, no hay que olvidarlo, para ventilarse e ir
creciendo, evolucionando. De hecho esto ocurre por necesidad. El punto está en coincidir con ese momento de apertura. La voluntad humana está en constante acción, movimiento, creación. Existen dos situaciones ineludibles que
Nietzsche comprendió: el asegurar en la estabilidad y el desasegurarse para continuar. Si hay tiempo nada puede permanecer, pero tampoco hay el mero constante fluir que no
permita al Ser. Uno y otro se van alternando. Es el modo del
eterno retomo de lo mismo de la esencia metafísica del Ser
como voluntad de poder. La paradoja de la vida. Hoy más
que nunca el acento en el cambio se ha acelerado. Y dentro
de éste se trata de dominarlo para sostenerse aun a sabiendas de que lo es sólo temporalmente.
¿Qué ocurre con la expresión del artista y el pensador
auténticos? La paradoja de ser eso que va a contracorriente
de las influencias que turbian, anquilosan y pervierten, de los
mensajes que idiotizan y manipulan, de los medios de comunicación masiva, pero teniendo al mismo tiempo que ser
reconocido en su expresión para no caer en el vacío. El
problema es que cuando esto ocurre en vida del artista se
está en peligro de perder su autenticidad, su mismidad, su
fuente de creación. Desde esta perspectiva lo social es lo
inauténtico y el gran peligro, pero a la vez es lo que hace la
diferencia para identificar lo verdaderamente creativo y original. Sabemos que la comprensión del otro, en el grado
máximo de individualidad que es el artista, no puede tener
realidad. La expresión artística, por su propia esencia, no
puede ser verdaderamente compartida. Nadie puede ponerse en los zapatos de otro. Si cada individuo es un mundo,
su mirar, su experienciar, difícilmente puede ser comprendido y compartido con otro quien también tiene su mundo y
su manera de ver. El simpatizar, el tratar de sentir como otro,
experienciar como otro, se da muy poco o casi nunca, es
prácticamente imposible; y en caso de ocurrir nunca puede
ser ni completo ni exacto porque no puede dejar de ser una
transferencia mediatizada, y llega por lo común a ser una
"pose", una mentira y, sobre todo en el lector de "crítica
literaria", presentador a sueldo o amistosamente obligado,
un auto-elogio, en el fondo. Siempre interpretamos. Nos diferenciamos cada vez más y nos alejamos. La verdadera comunicación es imposible. Hay acercamientos, voluntad de

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comprender, hay eso de la compasión, y los intentos de algunos por integrarse al otro o lo Otro, y perder la individualidad, como en la unión mística Muy de moda en ciertas
épocas, pero que resulta en una enajenación pura y simple;
acaso casos que confirmasen la regla, pero inservibles por
incomunicables y psicológicamente privados.
Hay transmisión, sí, hay por supuesto comunicación por
el lenguaje, si no, no existiríamos como sociedades. Pero el
tipo de comunicación original y única, artísticamente creativa, es imposible, y si ocurre se tiene que falsificar necesariamente. ¿Cómo juzgar entonces? No existen normas generales para ello. Sería cuestión de una disposición anímica, un
temple, un estado particular y voluble que nos abra el oído,
y escuchemos, que nos abra los sentidos y la mente, y comprendamos, aunque siempre a nuestra manera. La expresión creadora es totalmente individual y privada, pero asimismo lo es la posible comprensión de ella. Entre más individuales seamos como artistas o pensadores más imposibilidad tendremos de compartimos y ser comprendidos. En
ese nivel nadie puede comprender verdaderamente la obra
de otro, sea un poema o un pensar auténticamente original.
Por más justificaciones y defensas que hagamos, dudo
que podamos salvar hoy la poesía tal y como se viene haciendo en estos ámbitos provincianos. ¿Para qué sirve realmente a la sociedad actual la poesía si no es para un dudoso
deleite de unos cuantos? ¿Por qué el estado subvenciona
esa actividad tan inservible? Quizás, como decía Heidegger,
en estos momentos históricos, más que nunca, debiéramos
pedir cuentas, cuestionar nuestro pensar que se resiste a
cambiar dentro de una concepción de cultura anacrónica y
en vías de una radical transformación.
Como no puedo estar en contra de mi propia individualidad y autenticidad, debo decirle, querida amiga, que honestamente no entiendo ni siento sus poemas, que no me llegan, no me dicen, y me sería un esfuerzo excesivo tratar de
encontrar sentido a esa personal concatenación de palabras,
no obstante mi afecto por usted, las cuales veo bailando
sobre tantas cosas que no me siento en capacidad de compartir. Un joven amigo chino, estudiante en México allá por
los ochenta, me dejó al despedirse, en amplia y antigua caligrafía, y en su habitual papel de arroz, una frase que según
recuerdo me tradujo como:
La distancia no aleja la amistad; por el contrario, la acerca.
Ojalá esa "distancia", que sabemos no es aquí espacial,
no nos aleje. Suyo,
Humberto Martínez

�DE ARTES YESPEJISMOS
El diseño como utilidad humana
(Una experiencia cubana
en la preparación de maestros y artistas)
Ramón Cabrera Salort

Algo de conceptos y de historia
Múltiples definiciones de diseño podemos encontrar en libros, diccionarios y folletos, ahora que se ha comprobado
su presencia en tantas ramas de la industria humana, desde
la moda hasta el ambiente. Someter algo a un proceso de
diseño es conformarlo, proporcionarle una estructura y un
orden, conferirle un sentido. De esta manera, la actividad de
diseñar está íntimamente ligada a la percepción como principio organizador, cuyas caracteristicas quedan englobadas
en la propia actividad de diseñar y en los actos que la constituyen. Actividad y actos remiten al diseño como acción
humana.
La acción, en griego pragmna, puede ser "inmanente"
cuando se termina dentro del mismo agente -como pensar o digerir, y "transeúnte" o "transitiva" cuando termina
fuera de él --como escribir o expresarse. La acción transeúnte puede ser, a su vez, productiva o improductiva. Y
como acción productiva puede ser creativa o reiterativa.
La acción humana de diseñar implica todos los tipos enumerados y se centra, fundamentalmente, en la acción
transeúnte productiva de naturaleza creadora. Es, por
tanto, poiesis y praxis, la primera que significa acto de
producir o fabricar algo y la segunda que implica trato
entre los hombres. Entre ambos conceptos debe moverse siempre el diseño como acción humana (cf. García
Olvera, 1996).

Diseño se deriva del latín designare, que significa marcar,
designar. La acción de diseñar es por ello marcar, dar una
significación a las cosas. Esta demarcación se da dentro del
universo de las formas, en tanto eidos y en tanto morphé, la
primera como forma pensada, interior, con una existencia
mental o intencional, y la segunda como forma cristalizada,
con una existencia real fuera de nosotros. Ambas deben ir
unidas; sin embargo, con frecuencia se hallan divorciadas y
en la enseñanza resulta usual que se trabaje mucho con la
morphé, en detrimento del eidos.
El diseño comprende innumerables especialidades; no
obstante, para hacer una distinción básica que precise el tema
que nos ocupa, estableceremos una diferenciación entre diseño bidimensional y tridimensional, entre su disposición en
un plano o en un volumen. Como diseño tridimensional citaremos los productos de interiores, industriales, arquitectónicos, el diseño de herramientas, etcétera, y como diseño
bidimensional, fundamentalmente el diseño gráfico o de imágenes funcionales. Según A Moles, éste abarca todo lo que
sea estructurar y confeccionar algo en el campo de la gráfica.
De los productos mencionados es el más cercano a la pintura, pues utiliza como ésta, en su sentido tradicional, la disposición de líneas y colores sobre un plano, y se sirve de recursos técnicos como la ilusión óptica. Destinado a comunicar
alguna idea o mensaje, comprende el diseño de revistas,
periódicos, carteles, envases, folletos, etiquetas, sellos, logotipos, etc.

83

�Un boceto de historio
La historia del diseño podría ser muy joven si comenzáramos su estudio con la popularización del uso del término.
Hasta hace unas décadas, incluso en Cuba, como diseño
sólo se conocía, en el campo profesional de las artes plásticas, el planeamiento de determinado objeto, siendo su radio de acción extremadamente reducido. El cartel era conocido como dibujo comercial, las técnicas de grabado estaban
incluidas dentro de las artes gráficas, y como diseño gráfico
no se reconocía ninguno de los productos que en la actualidad lo integran. Sin embargo, aunque la popularización del
término es reciente, la actividad que satisface esta manifestación tiene sus comienzos en las primeras civilizaciones de
la antigüedad, de manera que, aun desconociendo el delicado proceso del grabado, una superficie pintada, fuera muro
o tabla, hacía de cartel anunciador o en ella tal vez se figuraba el antecedente de los libros ilustrados.
Por supuesto, el diseño gráfico ha cambiado y perfeccionado mucho su faz a través de los siglos, especialmente de la
Revolución Industrial a nuestros tiempos. Además, como las
ramas donde se utiliza han estado siempre tan unidas a los
procesos técnicos, si comparamos una hoja noticiosa, la primera publicada en América -México, 1541-, con periódicos actuales, podemos observar las enormes distancias existentes entre ese primer pliego impreso -donde no se hacía
un uso consciente de los "tipos", la confección de titulares o
su disposición- y las publicaciones de hoy en día, servidas
por las modernas tecnologías de impresión y difusión. Empero, una característica las une: esa primera hoja noticiosa, a
pesar de sus realizadores, estaba diseñada, lo que en ella
estaba impreso tenía un diseño, al igual que diseño poseen
nuestras publicaciones actuales, sólo que en éstas diseñar es
un comportamiento consciente, deparado a especialistas. Especialistas que, a mediados de siglo, comienzan a concebir la
edición de cualquier impreso como una unidad.
Según han pasado los siglos, el diseño gráfico ha modificado y enriquecido su campo de acción. Este transcunir en
una continua superación está en relación directa con la base
económica y las ideologías de las diversas sociedades. Sus
peculiaridades han correspondido a esas variadas formas de
vivir y apropiarse el mundo; la función y utilidad que podían
desempeñar un libro y su lectura en el siglo XI o XII, en una
sociedad analfabeta regida por la Iglesia y el señor feudal,
estaba deparada a los monjes y gobernada por ellos. Acorde
con esta limitada utilización, los procedimientos que posibilitaran su confección eran realizados en las oscuras y solitarias celdas de los conventos; los clérigos copiaban himnos y
pasajes bíblicos en latín sobre pergamino (delgadas láminas

84

de cuero). Este estado del libro permaneció estable durante
siglos y a partir de la invención de la imprenta y la difusión
del papel que provenía del Oriente fue ampliando sus horizontes hasta revolucionar por completo en nuestro siglo (cf.
Cleaver, 1963) 1•
Hemos de buscar los antecedentes de los diversos componentes del diseño gráfico también en la naturaleza, tanto
por los materiales que proporcionó al hombre como por las
formas que ellos condicionaron. La piedra, la arcilla, el papiro, la corteza de árbol, el pergamino y otros, hasta llegar al
papel, conformaron una grafía; de manera que al rollo de
papiro se adaptaron los ideogramas, como los caracteres
cuneiformes a la arcilla y los góticos al pergamino. Sin embargo, ¿hablamos con propiedad si calificamos el anuncio de
una lechería en la Roma antigua como diseño gráfico?
Los componentes del diseño gráfico tienen su antecedente en un principio humano: la comunicación. Pero hasta
que esta comunicación que recorre la historia de los hombres en relieves, pinturas murales, vasijas, etcétera, no se fija
por medio de la imprenta y las diversas técnicas de grabado,
no saldrá a la luz un nuevo ser: el diseño gráfico. Aquello
que proporciona una peculiaridad a éste es la unión entre
arte y técnica, unión que no se presenta en igual medida ni
en la arquitectura, la cual, dentro de las tradicionales "artes
mayores", es la más cercana al mundo tecnológico. De este
estrecho vínculo podemos extraer la explicación certera de
los antecedentes del diseño gráfico, tan antiguo como el
hombre si pensamos en su eidos y tan reciente si sólo nos
remitimos a su morphé.
Esta breve historia ilustra el ser de lo útil, que es un "ser
para", un ser medio. Pero, además, la manifestación de lo útil
como pura manifestación de su ser. De ahí que ese anuncio de
la vieja Roma al que nos hemos reíerido deja constancia no
sólo de un ser para, sino que, agotado o pasado el sentido de la
función para la que sirvió, queda como testimonio del ser del
hombre. Creemos que el diseño gráfico, mejor que otros diseños, ilustra lo que García Olvera ( 1996) destaca cuando afirma:
"en todas las cosas útiles que hace el hombre aparecen simultáneamente la utilidad y la inutilidad positiva, es decir el ser de la
cosa como satisfactor de una necesidad y el ser de la cosa
como manifestación del ser del hombre" (61 ).

Modos de su enseñanza

tan las dominantes en los currículos de formación de maestros y artistas, y porque tradicionalmente la ilustración y el
cartel se han sentido más cercanos a la pintura que el diseño
de un objeto al volumen escultórico. Desde la década del
40, la pintora y educadora cubana María Capdevila inició los
estudios de Artes Plásticas con un programa de Diseño. Su
presencia también se observaba en los cursos primarios elementales, de los cuales fue ella una de sus principales gestoras (cf. Circular 133 de 1944)2. Los modos de enseñanza del
diseño tienen como regularidad su cercanía con el diseño
básico y desde ese sesgo se lo desenvuelve, tanto en el ámbito de formación de productores y difusores como en el
de usuarios. A pesar de la diversidad de orígenes y fines que
para cada caso ha de cumplir esta enseñanza, en todos t iene
como ascendiente dominante pretender alcanzar con su
aprendizaje un desarrollo de capacidades y habilidades en el
manejo y la solución de problemas compositivos y en el
dominio de los principios de estructuración de formas y del
lenguaje de la plástica, resueltos fundamentalmente en el

2

Una dimensión más conceptual nos la ofrece Acha, 1988.

Un laboratorio de formas "puras"
El diseño básico, de común, se ha concebido como un laboratorio de formas puras. De esta manera se deduce que una
vez entrenado el alumno en el manejo de las formas en
estado de laboratorio, con el empleo de las figuras geométricas fundamentales en ejercicios donde el cometido central nace y finaliza en esas mismas formas, sin referentes a
función o utilidad alguna que pudiera desvirtuar el sentido
deseado de experimentar con las formas per se, se alcanza
un dominio trasladable a la multiplicidad de contingencias

3 Si comparamos

La historia bocetada se centra en el diseño gráfico por lo
mismo que las experiencias de diseño bidimensional resul1

plano3. Sólo a partir de la década pasada ha comenzado a
problematizarse más profunda y profusamente esta tiranía
del diseño básico y a replantearse el mejor modo de abordarlo.

Existe un análisis más puntual de esto en un ensayo mío: "Boceto histórico de
la educación Plástica en Cuba".

la presencia del diseño desde ejercicios o actividades aisladas
en los programas de la escuela primana hasta programas independientes en la
formación de maestros o en la de profesionales en las artes plásticas. asombra
anotar las semejanzas pautadas por el trabaJo con principios y elementos con
un marcado ascendiente abstracto.

85

�general, olvidada. Habría que añadir, además, que la mayoría
de las veces esos cursos fracasan en lo que Tomás Maldonado denomina como el puente entre los estudios básicos y el
diseño aplicado. Ese aislamiento platónico al que propende
el diseño básico obstaculiza la construcción de lo que Huff
llama "el puente", ya que, como él bien apunta, ese diseño
no se ocupa de los factores pragmáticos ni de los semánticos del mundo del diseño, sino sólo de la actividad sintáctica
o estructuradora. De ahí que su~a con fuerza esa carencia
de eidos en las realizaciones plásticas obtenidas.

Gestación de un cambio

con las que el hombre puede toparse en el universo de las
formas. Sin embargo, aquí radica el principal desacuerdo
entre morphé y eidos, entre forma externa cristalizada y
forma interna o espíritu de esa forma. El mismo que tal
vez se delineó en esa breve historia que hicimos del dise-

.1

ño gráfico.
El estudio de la estructura (en abstracto) es el equivalente de lo que se conoce como diseño básico o curso fundamental, nos anota William Huff ( 1980), y éste se halla dominado por el sesgo cientificista que han dictado las ciencias
naturales. Se supone que ese curso fundamental o ejercicios
aislados de él brindan el abe referido al mundo plural e infinito de las formas y desde el cual se derivan todas. Anni
Albers designa estos tipos de diseños así obtenidos como
"diseño inútil". Huff ( 1980) señala: "de modo más prosaico
y muy probablemente menos acertado, yo lo llamaré diseño
sin objetivo" (26). Aunque estos programas tienen su más
reconocido antecedente en los cursos básicos ofrecidos en
la Bauhaus por un lttens o un Moholy-Nagy (cf. Wick, 1986),
sin las críticas señaladas, porque en ellos la morphé se hallaba
intrínsecamente ligada a un sólido eidos y se les entroncaba
con la experiencia expresiva de los sujetos en su rica relación con materiales y técnicas.
El sentido de esencialidad de estos conceptos obedece
a lo que anota el estudioso mexicano Francisco García 01vera ( 1996). La morphé está en las cosas y el eidos en el
pensamiento, pero el eidos es la representación de la morphé en el espíritu (63). Esa unidad se preserva, en todo
momento, en las experiencias de los artistas maestros de la
Bauhaus; pero en su difusión, tal integración queda, por lo

86

Cuando en los programas escolares se hablaba de diseño o
cuando en la enseñanza especializada aparecían programas
de tal disciplina, ésta quedaba referida al diseño básico; tal
era su preeminencia. Los criterios anotados, entonces, hacían su aparición en el campo de la enseñanza y de los aprendizajes artísticos. Los cambios se iniciaron, con cierta coherencia y sistematicidad, tanto en la formación de docentes
como en la preparación de profesionales del arte.
A inicios de los 80, cuando se introduce la asignatura de
Diseño Básico en los currículos de formación de maestros
de humanidades para los grados So. y 60. de la escuela primaria (en Cuba), comenzamos a trabajar, a partir de los
maestros de la Bauhaus, con un sentido de cambio. El puente lo tendíamos al incluir dentro de las unidades del programa el análisis del diseño en los entornos, especialmente en
el medio escolar. Unida al propósito de acrecentar el grado
de discriminación de los elementos componentes de nues-

rísticas espaciales y cromáticas, la organización visual de las
aulas, etcétera. Y todo esto se hacía presidido por la utopía
de Moholy-Nagy ( 1968) de contribuir a "la creación de un
ambiente no meramente utilitario o racional, sino puro y
completo en su belleza" (55).
Cerca de una década después, a fines de los 80, con el
desarrollo de los currículos de la Licenciatura en Educación
Plástica4 , se inaugura otra etapa de renovación. Tras la configuración de los primeros planes, en 1985, se gestaron cambios en la concepción de los Talleres de Plástica para la formación de los docentes. Simultáneamente, en los currículos
de nivel medio de las escuelas de Artes Plásticas también se
experimentaron cambios sustanciales. Los autores de tales
cambios nos desempeñábamos como un equipo de trabajo.
El diseño dejó de ser, en tales casos, el programa aislado
ceñido al diseño básico.
En las carreras de formación de docentes se concibió
una disciplina de taller con un sentido integrador, superadas
las barreras tradicionales por manifestaciones (dibujo, pintura, escultura, diseño). Un buen ejemplo de esto se encuentra en los programas de Taller de Plástica desenvueltos experimentalmente desde 19885. Los principales cambios vividos se pueden resumir en lo siguiente:
• Aprendizaje visual contextualizado y actual.
• Acrecentamiento de los procesos de subjetivización.
• tipologización flexible de ejercicios encaminados al
desarrollo del pensamiento y la discriminación visuales.
• Ruptura del predominio de los métodos "extensivos" de aprendizaje.
• Ampliación del repertorio material y técnico para realizar imágenes visuales, haciendo hincapié en el uso
de un instrumental visual no convencional.
• Reconocimiento del papel del componente investigativo en la cristalización de imágenes.

tro campo visual y de superar vestigios de realismo gráfico
ingenuo en los alumnos, se perseguía también alcanzar una
más profunda comprensión de la presencia y la utilidad de
los principios del diseño en la realidad cotidiana.
Temáticas básicas como las referidas a los contrastes cromáticos y acromáticos, el equilibrio axial u oculto, y la proporción y el ritmo por medio de líneas o áreas de color eran
tenidas en cuenta para analizar el entorno escolar. Se recomendaba, entonces, que la misma aula-taller se convirtiese
en el espacio donde primero se observara una adecuada
organización visual. Por un lado se incentivaba la actividad
plástica de los alumnos y, por otro, se ejemplificaba de qué
modo se contribuye al diseño del ambiente con una adecuada aplicación de los principios del diseño. Dentro de las actividades del programa desenvolvíamos visitas a centros escolares, dirigidas, entre otras razones, a valorar el entorno
donde ellos estuviesen enclavados: la impresión que ofrecían las áreas que los componen, la apreciación de caracte-

Lo enumerado se manifiesta en esos programas en ejercicios de análisis visual, del natural o de experimentación.
Así, en el Taller II se propone la realización de acción corporal con 3 ó 4 personas, justificada plástica y dramáticamente,
con la creación de diversos tipos de equilibrio: radial, axial y
oculto. Se recomienda el uso de superficie plana y monocroma de fondo, con auxilio de iluminación artificial. En el
Taller IV los temas abordados van desde el estudio de una
imagen según sus medios de objetivación, pasando por los
cambios de entorno a partir de la modificación de los medios de objetivación, hasta concluir en el tema final con los
medios de objetivación de un medio total6•
Parejamente, por la misma época y con similares intenciones, el pintor y profesor Edel Bordón experimentó con
su programa de Diseño en la Academia Nacional de Artes
Plásticas "San Alejandro". Hay un registro videográfico que
refleja tres experiencias alrededor de los aspectos enumerados. En todos ellos morphé y eidos quedan atrapados en su
unicidad. La actividad de diseñar, de marcar y demarcar, se
constituye en una acción consciente, indagadora; pero más
allá de un ser para, esta acción de diseñar satisface un sentido más total, una utilidad cuyo fin se remite a sí misma, una
utilidad humana.

• Estos talleres fueron fuertemente 1nflu1dos por las indagaciones que en el
campo de la didáctica de la visualidad iba cristalizando por aquella época y. a la
vez, me aportaron nuevos sesgos de análisis. El concepto medio total que
venía trabajando halló adecuado engarce en un acercamiento visual de transformación ambital. (cf. "Escuela, imagen y medio total", "La escuela como proyecto" y "Para fundar la escuela de la imagen").

Bibliografía

Acha. juan ( 1988). Introducción a fa teoría de los diseños. México, D.F.: Trillas.
Cleaver, James ( 1963). A History of Graphic Art. Londres: Peter Owen.
García Olvera Francisco ( 1996). Refiexiones sobre el diseño. México, D.F.: Universidad Autónoma Metropolitana.
Huff, William ( 1980). "Consideraciones para el diseño básico", en 0nentac,ones metodológicas Diseño Básico. La Habana: Pueblo y Educación.

4

Desde 1985 se inauguró la primera Facultad de Educación Artística en el país.
En ella se formaron los primeros Licenciados en Educación Plástica y Educación
Musical para la escuela
5 Sus autores fuimos el pintor y educador Enrique Demetrio García y yo.

Moholy-Nagy, Laszlo ( 1968). La nueva visión y reseña de un artisw. La Habana:
Edición Revolucionaria.
Wick. Ra,ner (1986). La pedagogía de fa Bauhaus. Madrid: Alianza Editorial.

87

�HERZOG, DE LA CONQUISTA DE MÉXICO
AL MONSTRUO DEL LAGO
Jano Mendoza

Hace ya más de cincuenta años, en septiembre de 1942,
nació en Munich el cineasta Wemer Herzog, quien hoy respira sabiendo que es uno de los genios del séptimo arte.
Con más de cuarenta películas, arriba de diez libros y una
buena trayectoria dirigiendo ópera, su influencia y su originalidad no han cesado en lo absoluto. Sus proyectos siempre
sorprenden por sus inesperados contenidos y por su complejidad. Muchos de sus sueños también se han quedado, tal
vez por lo amplio de sus obsesiones, en los archivos de las
oficinas de preproducción, sin dejar de ser por esto ideas
dignas de revisión.
Hace apenas unos años, por ejemplo, en su visrta a México
platicaba entusiasmado en tomo a una nueva ficción sobre
la Conquista, una obra hablada en más de cinco idiomas,
pues los aztecas, si estuviéramos en Francia, hablarían en
francés, y en inglés en las naciones anglosajonas, de tal modo
que el espectador se identificaría con el invadido. En aquella
ocasión tuve la oportunidad de preguntarle cómo pensaba
recrear los islotes de la capital prehispánica; me contestó
que llevaba muchos años esperando la tecnología apropiada
y, a su parecer, al fin estaba disponible.
Desconozco los motivos por los que el proyecto de Tenochtitlan naufragó, tal vez tuvo ciertas preocupaciones estéticas, o lo más probable es que no haya conseguido un
productor dispuesto a invertir en la recreación de un mundo que no es el nuestro -imaginemos los canales, las miles
de canoas, los templos, los barrios agrícolas y las más de 100
mil personas que allí moraban.
Después de posponer este sueño fue por un ser no
menos evasivo que nuestro pasado; del Valle de México

marchó rumbo a Escocia tras las pistas del Monstruo del
Lago Ness. Su retomo al pasado sigue presente e incluso se
ha potenciado, pues hoy sabemos que filma en locaciones
conocidas por su valor prehistórico, busca también rostros
célticos y paisajes alejados de toda civilización.
Mientras realiza esta película, que en la actualidad no
parece estar muy clara y se rodea de un aire de misterio,
como casi todas sus producciones, otro equipo filma su proceso de creación. El ser del Lago Ness, tras su primer
"avistamiento" en 1932, jamás ha sido capturado y sin
duda a Herzog lo que menos le preocupa es fotografiarlo,
más bien parece inquietarlo "entender por qué necesitamos
un monstruo".
De nuevo crea sobre terreno seguro sin perder la esperanza en las ideas frágiles. Rompiendo la uniformidad del
género documental, al igual que en una de sus más recientes
aportaciones, donde se entrega de lleno a la mística religiosa
(Rueda del Tiempo, 2003), parece cazar el centro de una
leyenda dejando atrás otra, la del México precolombino que
tanto se antojaba ver desde sus ojos. Lo bueno es que el
cineasta no es sólo la memoria de lo que filmó sino también
es aquello que soñó filmar.
Herzog piensa sumergirse él mismo en las aguas del profundo y misterioso lago -tal vez para cuando se publiquen
estas letras ya lo habrá hecho- y busca así desintegrar e/
misterio para transmitir el postulado cuatro apuntado en sus
Lecciones de oscuridad ( 1999): "Los hechos crean normas; la
verdad, iluminación".

89

�CABALLERÍA

La obra corrw apunte
Apuntes para la teoría literaria
De Alfonso Reyes

UANL
Monterrey, 2005
Por vez primera se publican, de manera

los géneros literarios (más adelante vere-

ta), establece una lectura de corte compa-

independiente a las Obras completas, los

mos lo trascendental de este asunto para

rativo entre Emil Staiger (autor de un tex-

Apuntes para la teoría literaria de Alfon-

la reflexión literaria), las funciones forma-

to capital: Conceptos fundamentales de poé-

so Reyes. La Universidad Autónoma de

les en general y en particular y los oríge-

tica, de 1946) y Alfonso Reyes "porque

Nuevo León se encarga de publicar esta

nes de la obra literaria. Son, en cierta ma-

ambos plantean una visión de los géneros

bella edición y completarla con un inte-

nera, la consecución de los temas tratados

literarios al margen de las posiciones por

ligente e iluminador estudio preliminar

en El deslinde ( 1944); allí Reyes se ocupó

las que otros muchos autores han optado,

de Alfonso Rangel Guerra. El motivo pre-

de delimitar lo literario a través de la des-

en el sentido de considerar aspectos for-

cisa la celebración, pero también la ex-

cripción de lo no literario, dejando en pro-

males o históricos para identificar o esta-

plicación. ¿Cuál es (o será) la trascen-

mesa la tarea de abocarse sobre la esencia

blecer lo que son los géneros literarios".

dencia de una obra como la que hoy se

literaria en un futuro que nunca llegó. Aho-

He aquí un primer punto fundamen-

presenta a los ámbitos académico y lite-

ra, intenta dar cuenta de la literalidad de

tal. El asunto de los géneros da pie para un

rario? Los Apuntes aparecen hoy como

las ejecuciones verbales entendidas como

problema mayor, el cual está en todas las

una obra completa, independiente, y ya

artísticas. Empresa difícil y titánica. Es muy

páginas que sobre la teoría literaria escri-

no como un anexo de los trabajos capi-

probable que estos primeros trazos sean

bió Reyes. Lo que a lo largo de su estudio

tales de Reyes sobre el tema: La expe-

el testimonio más cercano del más alto

manifiesta Rangel Guerra es la sorprenden-

riencia literaria, El deslinde y los Tres puntos de exegética literaria, entre otros. Sin

esfuerzo, hecho desde la crítica latinoame-

te similitud de miras y enfoques, y la coin-

ricana, por definir los atributos (lingüísti-

cidencia de las producciones del suizo y

ese antecedente, la lectura del texto se

cos, estéticos, retóricos y un largo etcéte-

del mexicano: ambos reflexionan sobre el

presenta como meditación y reflexión.

ra) que hacen de un texto una obra litera-

tema al mediar la década del cuarenta.

Entramos en la privacidad del teórico y

ria. En su estudio preliminar, Alfonso Ran-

Reyes está reflexionando los asuntos lite-

leemos por encima de su hombro los ma-

gel Guerra, después de discutir con los

rarios en el momento justo en que se dis-

nuscritos de su pensamiento.

principales teóricos que se han hecho car-

cute en el ámbito occidental la necesidad

Estos apuntes se ocupan principalmen-

go del problema de los géneros literarios

de establecer una teoría literaria. El más

te de cuestiones vitales para el fenómeno

(destacando en ellos o su tendencia mera-

claro ejemplo: la empresa teórica de René

literario: el problema de los caracteres y

mente descriptiva o su postura esencialis-

Wellek y Austin Warren. En el primer ca-

91

�esfuerzo por sistematizar los estudios lite-

propia, Reyes experimentó la evolución de

llamar la dimensión histórica de los textos.

del asunto, del contenido. El aspecto se-

les, hayan acudido a la mente del lector

los estudios literarios") de 1948 dejan en

rarios y hacer del método el verdadero

los estudios literarios, llegó a conclusiones

Los caracteres generales tienen que ver con

mántico es importante para la concreción

algunas objeciones. Es posible que no se

claro la esencia de su proyecto: "Hemos

objeto de estudio de los especialistas.

parecidas, pero fue más precavido a la hora

la forma y la materia, esto es, con el pro-

del texto literario, pues lo conecta con una

sienta inclinado a aceptar nuestras deno-

pítulo de su Teoría literaria ("La literatura y

de establecer, ante todo, una distinción

En esa búsqueda por elaborar una gra-

de enrolarse en una empresa tan vasta y

ceso de la creación (tan cercano y familiar

comunidad específica de lectores, estable-

minaciones, singularmente en lo que a la

entre literatura y estudios literarios. Se trata

mática literaria, la abstracción del fenóme-

complicada como la formación de una cien-

a Reyes): vías de expresión y lenguaje; pero

ciendo una forma importante de comuni-

poesía se refiere. Aceptamos que tales de-

en efecto de actividades distintas: una es

no literario debería darse por un hecho

cia literaria. La causa: su relación con la

la obra no es sólo creación, sino· concre-

cación y garantizando la transmisión de una

nominaciones son objetables, y que nos

innegable.

creación. Reyes es un creador, y desde la

ción. Procedimiento y cumplimiento. "Al

experiencia precisa (única y subjetiva).

hemos dejado llevar por inclinaciones perso-

creación perfila su mirada crítica Su lectu-

deslindarlo de los otros productos, reco-

creadora, constituye un arte; la otra, si no
es precisamente una ciencia, es una espe-

Estos intentos, por cierto, no eran del

El teórico no se desprende del esteta:

nales, aunque en manera alguna nos sean pri-

cie de saber o erudición" ( 1953: 2). Esta

todo nuevos; al menos en la Europa del

ra es de índole doble: cuestiona y envuel-

nocimos dos valores principales en el pro-

he aquí la más importante lección de es-

vativas, pues muchos son hoy los que las com-

separación no es desde luego inocente. Los

Este se contaba con un sólido anteceden-

ve las palabras. Como lector, Reyes nunca

ducto literario: el formal, uso estético del

tos apuntes alfonsinos. El teórico no re-

parten, sobre todo entre los poetas. No las

te desde la segunda década del siglo pasa-

se queda en la pasividad de la repetición

lenguaje, y el psicológico, que resulta de la

nuncia al conocimiento poético ni mucho

proponemos como absolutas" ( 112).

ficción" (Reyes, 2005: 47). Ambos valores

menos lo trueca por un sospechoso saber

Y sin embargo estas manifestaciones
de su experiencia aparecen -por su vín-

críticos de marras pugnan ahora por un
discurso especializado, denotativo y unívo-

do: el formalismo ruso. Los formalistas, con

de un discurso ajeno transmitido por la

co. La meta de este capítulo propedéutico

Víctor Shkloski y Roman Jakobson al man-

escritura, sino que reinventa el texto leído

están vinculados por una relación de co-

objetivo. El constante manejo de su expe-

es clara: dejar de lado todas las aproxima-

do (desde dos frentes: el Opoiaz de San

y lo convierte en otra cosa: lo vuelve cer-

existencia, pero distanciados por procesos

riencia como lector lo convierte en un teóri-

culo personal y subjetivo- como compa-

ciones subjetivistas, hechas en su mayoría

Petersburgo y el Círculo Lingüístico de

cano y lo dota de vida propia Su crítica

de ejecución distintos. Uno es estético; el

co individual, con una historia propia, con una

tibles con la de los lectores. La teoría al-

por los propios creadores. Apartar el "co-

Moscú), pugnaron por una ciencia literaria

parte de una visión triple (impresión, exé-

otro semántico. El primero remite, en el

opinión personal. No es el científico deshu-

fonsina tal vez sea la única que persiga la

nocimiento poét ico" sobre la literatura y

que partiera de los aspectos formales de

gesis y juicio) que busca el diálogo antes

discurso fenomenológico, al pensar (o lo

manizado, objetivo y enfático que vimos en-

comprensión y el diálogo y no la tácita im-

reducir la obra de objeto estético a objeto

la obra, marginando los enfoques biográfi-

que la clasificación.

noético), el segundo a lo pensado (o lo

cumbrarse a lo largo del siglo XX. sino el

posición jerárquica Como sabemos, Re-

noemático). En este primer paso Reyes ad-

poeta, el ensayista que, estimulado por la lec-

yes no persigue la preceptiva, sino la descripción del fenómeno. No es un acadé-

lingüístico. La separación de la dimensión

cos y psicológicos, tan en boga al iniciar el

"Esta 'crítica creadora' ha solido repre-

estética alejaba cualquier aproximación que

siglo XX: "El llamado 'método formal' no

sentar una inútil duplicación, o, a lo sumo,

mite la ficcionalidad de la literatura, pero

tura literaria, se atreve a emitir un juicio, acep-

se jactara de no ser objetiva, porque se

resulta de la constitución de un sistema

la traducción de una obra de arte en otra

no concentra en ella la esencia literaria (la

tando de antemano la responsabilidad de este

mico, sino un explorador que no pierde la

eliminaba sumariamente la noción de va-

'metodológico' particular, sino de los es-

obra de arte, que por lo común era infe-

ficción es un recurso narrativo y su pre-

acto. En ese sentido su reflexión teórica es

capacidad de asombro. Y con esto no digo

lor de todo discurso crítico. El artista apa-

fuerzos por la creación de una ciencia au-

rior" (Wellek y Warren, 1953: 18). De

sencia penetra todos los discursos). Evita

una especie de creación, pero no de segun-

que sus páginas carezcan de rigor o de eru-

nuevo son Wellek y Warren los que ha-

la preceptiva y describe el movimiento in-

do orden (como afirmaban Wellek y

dición. Al contrario: sus indagaciones son

blan y censuran. Los he citado para con-

cesante del fenómeno literario, su guía no

Warren), sino una prístina forma de conoci-

profundas y cruzan con gran agilidad la car-

definen a la perfección la intención colec-

traponer los dos caminos hacia la teoría

es la erudición sino la intuición. No de-

miento: una sabiduría que se funda en el

tografía de la república de las letras. A di-

tiva del grupo. Los formalistas se oponían,

literaria que por aquellos días estaban

creta, intuye un camino.

aprendizaje continuo de la lectura

ferencia de los discursos teóricos acadé-

recía como un intérprete sospechoso que
se guardaba para sí el secreto de la creación y la esencia de las obras. Peligroso
personaje, dueño del misterio de la germinación literaria. Así, la principal estrategia

tónoma y concreta" (en Todorov, 1987:
21 ). Estas palabras de Boris Eichenbaum

en gran medida, a la visión simbólica de la

emprendiendo los críticos metropolitanos

La forma y el lenguaje son aspectos

Los Apuntes para la teoría literaria evi-

micos, que presumen una universalidad en

dencian al creador, al crítico y al lector:

su objeto de estudio y sólo se quedan en

del discurso teórico fue el llamado inma-

crítica modernista que operaba (o al me-

y Alfonso Reyes. Huelga comentar aquí los

fundamentales de la obra literaria y perte-

nentismo, esto es, la configuración o deli-

nos así lo afirmaba con orgullo) por imá-

alcances de ambas búsquedas: los prime-

necen al valor formal de la creación. "La

forman parte de su experiencia estética,

la descripción de literaturas nacionales (más

ros contaban con un soporte impresionan-

forma es necesaria, porque sin valor esté-

de su memoria literaria. Como creador,

precisamente: en la descripción de las pro-

te: academias, editoriales e infinidad de re-

tico no hay literatura (a lo sumo habrá

Reyes es capaz de reflexionar y describir

ducciones de sus naciones), la reflexión

ceptores. El autor de El deslinde trabaja en

materia bruta, cantera de documentos). La

las relaciones entre la forma y la materia,

alfonsina navega con soltura de la tradi-

los intrincados caminos que van de la in-

ción clásica al teatro español y de allí a la

mitación de su objeto de estudio hasta llevarlo a la "mínima potencia": la obra literaria. El especialista debía ocuparse sólo del

genes y no por palabras.
El desarrollo de esta ciencia, como sabemos, tardó en llegar a Occidente: el tras-

texto y dejar de lado al creador y al con-

lado se realizó a base de exilios políticos,

soledad, no tiene más material que su ex-

materia es necesaria, porque sin lenguaje

texto de enunciación. La obra era lo único

de la Rusia soviética (donde el estudio for-

periencia literaria ni más vía de expresión

no hay literatura" (49) Reyes defiende la

tención estética al proceso de la escritura.

novela mexicana o a la escritura experi-

Al describir el misterioso proceso de la

mental de las vanguardias europeas.

digno de análisis, el resto pertenecería, de

mal fue puesto bajo sospecha por eliminar

que el borrador de sus Apuntes, pero es-

dimensión estética de la obra, lo cual equi-

aquí en adelante, a otras ramas del saber

en el análisis la lucha de clases y el contex-

tos permanecen, y en la actualidad (y con

vale a decir que rechaza el inmanentismo

concreción literaria su propia formación

Reyes nos otorga un significado mu-

literario. Me explico: la teoría alfonsina

poética es el objeto de estudio: el mejor

cho más democrático de lo universal y, al

moderno: la psicología, la sociología o la

to de enunciación) a la Checoslovaquia

una edición como la actual) presentan una

historia de las ideas.

anterior a la invasión nazi y de allí a la aca-

vigencia insospechada Mientras la teoría

persigue una comprensión cabal del fenó-

ejemplo para la comparación. Diálogo con

hacerlo, ingresa nuestras tradiciones lite-

literaria "fría y dura" pertenece a la histo-

meno literario, pero a partir de la concep-

la experiencia. Como crítico y teórico,

rarias en el vasto mapa de la literatura

Reyes se remite a su propia enciclopedia,

mundial; no por nada fue siempre un lec-

El inmanentismo presumía la posibili-

demia norteamericana, donde se perseguía

dad de concretar un conocimiento positi-

el anhelo de concretar una historia litera-

ria de las ideas del siglo XX, las reflexiones

ción del objeto como obra de arte, y no

vo de corte científico sobre las creaciones

ria intrínseca que remitiera sólo a las obras

literarias de Alfonso Reyes continúan ilu-

sólo como ejecución verbal. Es cierto (y él

a su historial como lector precoz. Es un

tor atento (mas crítico) de Goethe. Su re-

minándonos hasta hoy con gran fuerza

lo recuerda siempre), sin lenguaje no hay

crítico con gustos y posiciones propias, que

flexión conlleva el mismo ritmo de la crea-

literarias. Despojado de toda impresión o

y nada más.

Reyes comienza su reflexión teórica

literatura Pero en su reflexión, el autor de

no teme manifestarlos. El siguiente pasaje,

ción: máximo logro de la inteligencia hu-

fonso Reyes de la experiencia personal con

distinguiendo entre los caracteres genera-

los Apuntes irá descubriendo que tampo-

que me permito citar en extensión, con-

mana. Presencia, ausencia y liberación.Tres

rantizaba el desarrollo de una ciencia lite-

la literatura (es decir. de Cuestiones estéti-

les y los particulares de la literatura Es decir,

co existe un lenguaje literario a priori, una

firma la posición dialógica de Reyes al ela-

movimientos y tres funciones formales de

raria Uustificación máxima para el desem-

cas, publicada en 191 1, a La experiencia

persigue una distinción clara entre las pro-

fórmula infalible poseedora de los secre-

borar su discurso teórico:

literaria, aparecida en 1942) al intento por

piedades que subyacen a la literalidad y los

tos de la literatura. También concede, y es

"Es posible que en el curso de las pá-

trategias de ataque, vías para la manifesta-

elaborar un discurso teórico. Por cuenta

factores otorgados por lo que podríamos

menester tenerlo presente, la importancia

ginas consagradas a las funciones forma-

ción escrita de la emoción literaria. Con

juicio de valor, aseguraba la objetividad y

El mismo lapso temporal llevó a Al-

la imparcialidad del crítico, y a la vez ga-

peño académico). Estamos en la antesala
del estructuralismo, a un paso del mayor

92

la literatura. Drama, novela y poesía: es-

93

�ellas la intención estética del autor (que

los estudios literarios y en la infinita movi-

con el grupo del cual surge. En el último

Wellek, René y Austin Warren (1953). Teoría lite-

na/ su carga justa: una pesada, por rica, tra-

do éste ocurre de una forma tan límpida

hasta entonces pertenecía al reino de lo

lidad del fenómeno creativo. La literatura

apartado de su texto, Reyes reflexiona

raria. Traducción de José Gimeno Cape-

dición que parece sólo del conocimiento

que ni siquiera es opacada por la severa

psicológico) puede encontrar sus vías de

cambia, ergo: los modos de conocerla de-

sobre los orígenes de la obra literaria. Su

lla Madrid: Gredos.

de iniciados pero que es de nuestro acce-

ausencia de "técnica" que el autor no se

expresión en cualquiera de las funciones

ben también cambiar. Por eso los Apuntes

interpretación parte de la imaginación, de

so por una palabra que reivindica el pasa-

preocupa por disimular (le interesa otra

materiales: prosa o verso. Reyes intuye la

también se ocupan, aunque en menor

la ficción literaria, para describir el paso de

do con su música, se tarda lo que el ojo en

cosa, creo2), fallas que en lugar de arre-

posibilidad de compenetración entre la

medida, de las formas particulares y de los

la creación como ceremonia o rito en la

aprehender la línea donde lo detiene: des-

prosa y el verso. El lenguaje literario posee

valores semánticos de las obras. La dimen-

antigüedad más remota a celebración o

cubre el transcurso de su fugaz apariencia

la libertad de la elección y la combinación,

sión histórica de los textos y el papel que

fiesta en la etapa premodema, hasta llegar

en una canción cuyo contenido gira de

el uso de las figuras retóricas o la llana des-

juega el contexto de recepción en la pro-

a la literatura como fin en sí misma, máxi-

tiempo, tupe lentamente de nuevo el oído:

cripción realista. Esa libertad manifiesta que

ducción de valores literarios. Creo que no

mo logró artístico de la modernidad. De la

su esencia está en el movimiento perpe-

hay mejor ejemplo que el problema de los

literatura ancilar y folclórica a la literatura

tuo de la escritura y la lectura: la literatura

géneros literarios. Previamente, Reyes ha-

en "pureza". La evolución confirma la trans-

es siempre presente, porque sólo ante

bía advertido que los géneros podrían en-

formación, propagando la dificultad para

nuestros ojos cobra vida. No existe en el

contrase en los dos valores, en el estilísti-

el análisis sistemático.

libro cenrado ni en el manuscrito guarda-

co y en el semántico, pero de manera dis-

Pero lo que deja en claro esta historici-

do celosamente en un cajón. Es comunión

tinta y cumpliendo funciones diferentes.

dad es que también los gustos y las nociones

y no decreto ni fórmula.

Una cosa son las funciones formales: -dra-

de lo literario cambian con el tiempo. Quizá

Las funciones formales, en cambio, no

ma, novela y poesía, que atañen, como ya

por ello Alfonso Reyes nunca pudo concre-

pueden compenetrase, pero sí yuxtaponer-

señalé, a maneras de afrontar la creación

tar una teoría literaria a la manera tradicional

se y combinarse de manera casi infinita. Su

literaria-, y otra las funciones particulares

y científica del siglo

Al norte

carencia evidente del ánimo y la educa-

ejemplo: la tragedia helénica donde "los

e históricas de los géneros literarios, mu-

una teoría más modesta, pero mucho más

Confabulación de nubes

ción para interesarse por ello (como tam-

héroes son el drama mismo, la literatura

cho más cercanos a la historiografía de la

significativa: una reflexión instalada en el tiem-

Al norte

poco la encuentra en su formación un ser-

de la acción. Los mensajeros son la litera-

literatura. Novela de la revolución mexi-

po y en el espacio. El estudio literario de un

Amanecer de tierras baldías

vidor), la responsabilidad de saber lo que

tura de la nanración, savia de la épica: men-

cana, teatro isabelino, novela policíaca,

hispanoamericano al mediar el siglo XX,

Al norte

de veras el norte es (que es lo que sería-

saje, noticia, novela (nouve//e). El coro, la

poesía simbolista, etcétera. "El género ex-

mientras el mundo se destruía en la Segunda

Escenario de montañas azules [ ...]

mos si no estuviéramos tan desfasados')

literatura de la contemplación y el desaho-

presa una reiteración, un hábito en el tra-

Guerra Mundial.

Al norte

no es un problema. Bitácora de ostros y

go, es la poesía" (80). De nuevo, la trage-

tamiento literario, cuya cristalización dura

Al final estos Apuntes para la teoría li-

Cartografía de la estrella polar

pedernal premia está inconsciencia: sus lí-

dia clásica le sirve como punto de partida

más o menos y es más o menos obedeci-

teraria aparecen ante nosotros como una

Al norte

neas sencillas, en forma (lo que en ciertos

para la mirada crítica. La comparación, des-

da por la literatura de una época. En cada

forma especial de creación, como la con-

Espíritus de Pancho Villa

poemas linda con el descuido), favorecen

de aquellos lejanos días de la publicación

época puede haber obras reacias a los ti-

fesión íntima (y universal en el mejor sen-

Al norte

por otra vía una sinceridad rotunda en su

de Cuestiones estéticas, ha sido una forma

pos genéricos en boga" (55). Tales son sus

tido del término) de un lector latinoameri-

Pedernal magnético

carga que no necesita más para decir el

ción se sucede a velocidad irregular y la sombra
que traza, poco a poco, toma intensidades de le-

innovadora de lectura que conecta a la

palabras y con ellas resuelve un malestar

cano que ha ejercido su derecho a la tradi-

Al norte

tesoro. La tradición es aquí esta carga y

tanía. Estos tropeles se apilan en ciertas ocasiones

creación con la tradición y hace de la teo-

profundo en la reflexión teórica que en-

ción literaria Lector agudo e intuitivo, que

Catán de recodo

-creo darlo a entender-, uno la redes-

ría una forma de relacionarse con la histo-

tonces estaba tan de moda: la confusión

confía en la liberación perpetua de la litera-

Al norte

cubre en el libro como por primera vez;

hasta un punto que la improvisación define, de
modo que la acumulación invocada detona, la

riografía literaria a través de la interpreta-

entre los géneros particulares (históricos)

tura como forma de conocimiento. Confe-

Karukinká

no hay ningún artificio (sí su tino por seña-

ción crítica. Con este desplazamiento, Re-

y los pertenecientes a las funciones for-

sor de nuestros deseos de diálogo, de co-

Al norte

lar el rumbo) de parte de López Carrera

so del que los talleres pretenden disuadir. ejerci-

yes establece un triángulo comunicativo en-

males. Poiesis y logos.

que contribuya al deslumbramiento cuan-

tando paraguas y descuidando relámpagos); es entonces cuando el genio del que me importa hablar

XX. aunque sí elaboró

municación y, al final, de reconocimiento.

VíCTOR BARRERA ENDERLE

Llueve,
la columna vertebral de una mujer

en sepia

se clava en la puerta de la tarde
y la incendia

Bitácora de astros y pedernal

Águila

tre tres modos de conocimiento del fenó-

Los géneros remiten a momentos pre-

Los Apuntes como pieza independiente

meno literario que solían estar separados:

cisos y se instalan en el diálogo con la tra-

nos han confirmado la fuerza de su reflexión.

Altai

la historia, la crítica y la teoría. En nuestro

dición (sea para confirmarla o sea para

Ante nuestros ojos, mudaron en obra con-

Al norte

ámbito, antes de Reyes, la historiografía li-

negarla). Pertenecen también a la historia

sumada La trascendencia apenas comienza

Oso.

teraria era un catálogo de nombres y obras;

de la lectura. ¿Cómo han surgido las nove-

y su vigencia está garantizada

la crítica, una reproducción al infinito de la

las, para quiénes estaban dirigidas en su

añeja tradición filológica; y la teoría repre-

estado primigenio? ¿Para quién escribió

sentaba una abstracción exagerada que se

Shakespeare sus obras, por qué utilizó el

Que la mayoría de nosotros no tengamos
esa voluntad de conocimiento (de lo que

mos en los ojos del mundo; pero sí hay problema
en no estar conscientes de que lo hacemos. Porque el mundo está en nuestros ojos como una
imagen, como un ensueño, como un fervor de fotografía que la distancia amplifica y hace más
hermosa: no vaya usted a buscar el mundo aquí,
donde usted está: parte de él; somos una profe-

cho de que ignoremos nuestro origen o la

cía hecha de nostalgia hipermetrópica y kitsch.
Ah, considero estas digresiones pertinentes porque este poemario de veras se interesa por el
norte -y no hay que dejarlo sólo en cancioncitas y poesía.
2

Las bandas de pueblo, el tlahualilo y los sones,
entre otras manifestaciones de las que no tengo el
conocimiento para citar, encuentran muchas veces en la ausencia total de virtuosismo (concepto
al que no aspiran ni digo yo que tengan por qué)
una posibilidad mayor para el contacto con el azar
en cuya intervención, a veces, el genio incide de
una forma poco usual --mucho menos esperada,
y más sorprendente-, que es su otra manera de
ser nuevos. Por ejemplo, el cuerpo de la reitera-

mayoría de las veces, a través de la irregularidad
del contorno o más bien por estas fisuras (proce-

acontece. No pretendo con esto excusar las deficiencias técnicas de Cristóbal: las señalo; pero sí
1

Bibliografía

cabrito, que ya nadie come, pero que sabe a norteño en Barcelona, en Nueva York o en Milán. No
es necesario cambiar eso, si nos funciona: ya esta-

nuestra desorientación es huella), el he-

Al norte

Quizá el problema es el desfase, la pretensión

fuera de lugar. Respondemos a un tópico de "personalidad" bastante americana, pero nos movemos

creo entender que la perfección de la poesía editada
o escrita no le interesa en absoluto. Las joyas con las

acá Es posible que, con nuestras ambiciones, fun-

que da al ser expresadas verbalmente, sólo podían
ser contenidas o dichas bajo una forma que la poesía

La trayectoria antropológica (que no es

cionáramos muy bien en alguna pequeña ciudad

por lo general ocupa (y cada vez con menos recu-

historia de suceso en el tiempo sino de

de la parte media de EU. pues estamos preparados para consumir estilos de vida que por natura-

hombre en la tienra) de Cristóbal López
Carrera se inscribe en una tradición que

negaba a asociarse con cualquier tipo de

teatro como vía de expresión? El cuestio-

producción específica.

namiento puede seguir infinitamente. Por-

Todorov, Tzvetan (editor) (1987). Teoría de la lite-

canta: la poesía. Así, el acervo vasto de este

Al entablar esta comunicación interna,

que lo que subyace detrás de ellas es la

rawra de los formalistas rusos. Traducción

norte que se recrea siempre a nuestras es-

Reyes repara en el carácter perfectible de

relación de la literatura con la sociedad,

de Ana María Nethol. México: Siglo XXI.

paldas tiene en Bitácora de astros y peder-

94

la distancia Hemos sido hasta capaces de importar una gastronomía cuyo manjar principal es el

O'oba --antropología

De Cristóbal López Carrera
Verdehalago
Monterrey, 2003

sí nubla. No hay ningún problema en estar fundando una mentira de lejos: podemos hacer construcciones a distancia que sean muy bien vistas, allá, en

rrencia): el poema. Ésa es la moneda de cambio -

leza no se ofertan aquí. Pero, a la vez, permanecemos aquí porque se ha promovido una raíz de su-

pero supongo que eso lo que él quiere: que volvamos la vista, como si ocurriera de nuevo, a la montaña Si yo me sintiera capaz de ser cruel, diría que el

perficie en el estado: somos regios, norteños y, el

libro de Cristóbal es un pretexto bellísimo para bus-

colmo, sinceros. Hacemos patria con la cabeza en

car, de veras, el norte -pero mentiría Su libro es
además el de un hombre que se volvió poeta en el
momento en que miró las cosas que nos dice.

las nubes estrellantes; entonces, el imaginario, afianzado allá, no llueve aquí, no hace fresco aquí, pero

95

�[...]

drar el fulgor del hallazgo son iluminadas

Llueve,

por éste en su austeridad, de tal forma que

el astro revela

se luce más poesía y menos poeta3. El iti-

una película del mundo

nerario de su lectura halla a peldaños un

en el nodaje de la carretera.

Vira el autobús y a la cordillera se la
lleva el tiempo,
veo y no veo estos paisajes:

guiño de misterio que se incrementa al
recorrerlo; de, por ejemplo, "¿qué será eso

O:

O:

No importan esas luces y sueños
de concreto, hierro y cristal.
uno siempre vive y muere
al ritmo de la naturaleza.

[...]

que suena tan bonito y arde de hielo en
las montañas Altai?", uno se pregunta.

Tu sangre es rueda de fuego

Nuestra ceguera, por virtud lírica, suena

y eco solar tu voz.

en Bitácora de astros y pedernal (y eso tiene más de un motivo) a inaudito. Esta trans-

Que Cristóbal, antropólogo nato, haya

figuración reside primordialmente en el

recurrido a la literatura para expresar una

encuentro de nosotros con lo que no sa-

vocación que no cabe sólo en el pasado

bíamos que tenemos, y en tal consecuen-

es algo que agradecemos; pero también

cia las facultades de la poesía algo tienen

una actitud muy valiosa que responde a

que ver, más si pensamos en que la pala-

una necesidad imperante. La historia, la

bra (música que piensa) y la imagen (pie-

antropología y la tradición mítica pue-

Tres líneas habrán dicho que supimos

análisis del discurso, el cual es hoy tan im-

del sol; que, por ejemplo, advertimos que

portante como lo fue la lingüística de Saus-

nos iríamos, que nos estamos yendo -tal

sure a principio del siglo XX.

es el significado de O'oba: los que se están

Pero, ¿por qué atribuimos tanta impor-

yendo. De esta antropología poética me

tancia al estudio del discurso? Para respon-

gusta su apuesta contra el futuro como

der en pocas palabras, cito a Julieta Haidar,

desaparición; su resistencia es una forma

quien nos dice: "Los discursos están siem-

Si lo que aquí nos convoca es la poe-

de cavar en lo contingente, de tupir más

pre antes, durante y después de cualquier

De nuevo el sol,

sía, antes que la publicación de libros que

lugar a favor del aire presente, de modo

práctica humana".

su faz tatuada en agonía gesta

la presuman, gracias a Bitácora de astros y

que haya espacio lo mismo para los que

De la Torre aplica las categorías de

una cicatriz de lumbre

pedernal podemos intuir que en un solo

estamos aquí que, no olvidando, para los

análisis pertinentes y los modelos opera-

collado o ribera de aquí, bien conocidos

que ya se fueron, y que es el mismo sitio

cionales del análisis del discurso, a fin de

(que no sólo vistos), es posible encontrar

para esperar a los que vendrán. Su actuali-

mostrar que los discursos de las institucio-

más poesía que en muchas "antologías del

dad no vive sólo el momento, piensa en la

nes educativas en cuestión producen y di-

norte"-para no ir más allá-; pero sería

eternidad; es un gesto humano, vaya.

funden la ideología de la sociedad compe-

[...]
-0, cambia: deja de ser en un vuelco
del giro:

cursi pensar sólo en el texturizado de la

titiva. Confronta la ideología de tales dis-

montaña. Y que si bien los poetas pueden

RODRIGO GUAJARDO

cursos con aquella de la sociedad educa-

dra del ojo) curten y vibran la memoria;

den resultar maravillosas y convocar, ser

un centinela cannbia el viaje del tren

recuperamos un pequeño eslabón del en-

un pararrayos, pues tienen madera de

y lo descarrila hacia el infinito,

hacer sus poemas, claro, sí es indispensa-

que están en una lucha por el poder des-

sueño, una visión irrumpe como si fuera

nosotros. Basta con alejarlas del ánimo

sin adiós ni bienvenida muere

ble la convicción y la gracia por lo que se

de hace un cuarto de siglo.

espontánea (pero irrumpe porque es raíz

de coloquio formal, de repartir medallas

y es salvaje) y se hace recuerdo en vivo,

eruditas; basta con sacarlas de sus archi-

de inmediato. En palabras más difusas pero

vos a orearse, y cantan solas. Si el agua

que buscan reflejarlo: la tradición es el sol

se queda en el agua se hace charco; si el

en Bitácora de astros y pedernal, y la poesía, su mera resolana.

la estación

[...]

poesía sin requerir, pero en absoluto, de
los poetas. Hace falta un esfuerzo o una

agua toma movimiento es lluvia, ola, bur-

el guardavías marca un rumbo

pasión para ganarse la palabra. Cristóbal

buja; porque el tiempo que pasa no está

de piedras, rayos y hachas estridentes

no se lo propuso y despeñó, acaso, algu-

muerto ni gris, en su condición mineral,

en que mude su piel de hierro el tren

nas vetas del oro local. Que nuestra t ierra

de la vida

mediodía actual, es un diamante de pre-

y abandones para siempre la estación.

En eso tiene que ver un desprendimiento total,
una indolencia muy sabia de parte del autor (el
hecho de que yo la señale ofende a quien la ejerce
con tanta calma y humildad: pero es ejemplar) respecto al ambiente diletantista de postmodemiños,
ex professo marginales, opinólogos y publirrelacionistas que suelen saturar la pasarela de la "literatura local" y que obligan a la crítica emergente a
sorteárselas para no ejercer el periodismo de farándula en el acto. Por otro lado, las certeras señales que Cristóbal ha logrado encontrar de norte
terrestre indican vías menos periféricas para dar
con él que aquellas que, ostentando esfuerzos por
hacer patria y entonando el himno de la descentralización (otra metáfora del onanismo irresponsable a distancia}, enhiestan una bandera cuya actitud rinde más el efecto de las bengalas que se lanzan desde barcos perdidos en busca de socorro o
tierra finme. Que este suelo está macizo no lo saben porque lo buscan de puntitas y asomando la
cabeza al "centro" que tanto vilipendian deseándolo, pero sus tropiezos o necedad sí conocen la
dureza.

96

esté más llena de tradición y hermosura de
lo que nosotros suponíamos y de lo que los
historiadores, cronistas, "literatos del norte"

sente. Así, la poesía de Cristóbal consta

da, propia de la modernidad, y encuentra

hace, y el compromiso. Por otro lado, y
mejor, la montaña (por ejemplo) tiene la

pulido contra su propio resplandor en el

3

no requerir exclusivamente de piedras para

Hasta aquí he señalado a grandes ras-

Del humanismo a la
competitividad y,
¿después?
Del humanismo
a la competitividad
De Miguel de la Torre

gos el contenido de esta obra. Destacaré
ahora algunos aspectos particulares.
En cuanto a la estructura del libro,
consta de dos partes. La primera es una
vasta formulación del marco teórico,
mientras que la segunda, aún más amplia, analiza e interpreta los datos. Con
tales nutridos antecedentes, De la Torre

DGEP-UNAM

nos arma muy bien antes de enviamos a

México, 2004

la guerra, es decir, nos prepara para el

-y mejor, diría él, quien jamás se propu-

Bitácora de astros y pedernal es tam-

so "hacerse" poeta por un libro que dice

bién una muestra de que sólo sabemos

con becas o sin ellas, no es mérito de Cristó-

las cosas que él ama y que son su pa-

acceder a la maravilla de lejos, o con el

bal. Sí el tener la extraña inclinación por sa-

sión- escarpada, transitada, asoleada

incierto presentimiento de que ya no está

ber dónde vive y quién es. Ha hecho algunos

en todos los días de esta región: aquí

aquí, o esté. La resistencia de Cristóbal a

viajes en los últimos 15 años y conoce a

cómo la ideología de la sociedad competi-

ría destacar su apego a los cánones de una

ocurre, incide, y en las coordenadas que

este fervor de aniquilación y destierro es

mucha gente de muchos lugares donde vive

tiva se ha impuesto en, por lo menos, tres

investigación rigurosa, en este caso aboca-

a su contacto, cruzándola, siguen de lar-

sabia en su reposo:

por temporadas. Vuelve, como quien trae

instituciones de enseñanza superior de

da a las ciencias sociales. El autor invaria-

piedras de río, talismanes, mezcal, fotos y el

nuestro país. Hay un reclamo, una denun-

blemente inicia sus secciones y capítulos

cabello enhebrado, cada vez con los ojos lle-

cia. Tal es el grito de esta obra.

con la definición de los términos que usa-

go más grandes, diferentes, mientras aqui
Era otra vez el fin de la ceniza

cambia:

junto al revivir del árbol,
el columpio del tiempo:

Viajannos rumbo norte a gran
velocidad...
la cordillera desfigura en sangre la cara

[...]

del sol.
A medio camino de la carretera
y el horizonte
gira un papalote de aire y la nosa
de los vientos
enfila el autobús rumbo al Ponto.

Me recuerdo feliz en esa temporada.

e intelectuales se han encargado de difundir,

en sueños

discursos educativos.
De/ humanismo a la competitividad analiza

En cuanto al marco teórico, me gusta-

nos de historias y, en ellas, la boca de música:

Para mostrar este fenómeno, su au-

rá a lo largo de su estudio. Además, sus

se propuso compartir, contar y, naturalmen-

tor, Miguel de la Torre, estudia cierto tipo

cadenas argumentativas son nítidas y sus

te, lo que dijo cantaba La poesía no nos ne-

de discurso: el que se ostenta como el pro-

conclusiones, por secciones y por capítu-

cesita, y ahí está: su luz es derrotero; en tal luz,

yecto de cambio educativo. Estos son: "Plan

los, siempre guían la lectura de su obra.

sobre la tierra, quedará en algunas palabras,

de Desarrollo 1997-2000", de la Universi-

Entre las definiciones que ayudan al lector

permanecerá de nosotros, pues

dad Nacional Autónoma de México,

por su sencillez pero sin banalizar su com-

"UANL Visión 2006", de la Universidad

plejidad están: "ideología", "cultura", las ca-

Aun nuestra sombra

Autónoma de Nuevo León, e "ITESM Mi-

tegorías propias del análisis del discurso y,

olvida su cuerpo

sión 2005", del Tecnológico de Monterrey.

en particular, el término "práctica discursi-

consumida por el sol.

A fin de analizarlos, recurre al campo del

va", cuya comprensión es imperativa para

con la fe de quien ve su muerte

y no reprocha cosas a la vida

estudio de la ideología expresada en los

97

�entender el análisis ofrecido por este estudio.
El autor explica cómo se gestó la

chos vivimos formulándonos a diario tal

Condiciones de producción-circu-

del texto y a lo largo de éste, para que así

realidad lo que hacen es informar. Basado

De la Torre hace honor a quien ho-

pregunta.

lación-recepción del discurso

su propuesta sea escuchada en función de

en los teóricos de la argumentación, iden-

nor merece. El análisis del discurso, en tanto

Tipificación del discurso

quien la expone. El aspecto de la legitima-

t ifica los tipos de enlaces más recurrentes

campo de estudio y metodología de in-

Estrategias discursivas

ción del sujeto de los discursos analizados

en los tres discursos, nos ofrece una foto-

vestigación, se consolidó en México a pe-

está desarrollado ampliamente, pues ello

grafía de las técnicas argumentativas em-

sar del escepticismo reinante cuando Teun

permite al autor nuevamente reforzar su

pleadas y de cómo éstas son selecciona-

van Dijk, uno de los primeros exponentes

das de forma calculada, con el objeto de

de este campo, llegó a este país en tiem-

Para el análisis de los documentos se-

ideología de la sociedad competitiva. Cita

leccionados, De la Torre se apoya no solo

múltiples estudiosos, los entrelaza y con-

en los discursos fundantes de este campo

fronta a fin de que el lector entienda

de estudio, como los de Althusser, Fou-

Me propongo describir cómo el autor

cómo la sociedad ha transitado de un

cault y Gramsci, sino también en las diver-

teje estos hilos, los cuales a su vez, dicho

tesis según la cual el discurso se construye

proyecto liberal clásico a un proyecto

sas propuestas que elaboran instrumentos

sea de paso, se ramifican en otros hilos

desde y para el poder.

neoliberal. Señala en qué consiste el fra-

de análisis a partir de dichos discursos. Se-

que representan otros aspectos del dis-

caso de la modernidad y cómo se insta-

lecciona básicamente tres propuestas: la

curso.

apuntalar la legitimación del sujeto del dis-

pos en que la mayoría de los estudiosos

Otro hilo que se sigue en los tres dis-

curso. Nunca es azarosa la presencia de

del lenguaje estaban instalados en la gra-

cursos educativos responde a cómo se va-

cierta estrategia discursiva en un discurso.

mática generativa de Noam Chomsky,

lidan y omiten saberes. Por ejemplo, al va-

Del humanismo a la competitividad es

quien abandonó su propia propuesta teó-

ló la posmodernidad. Desde esta revi-

de John B. Thompson, neohermeneuta

El primer hilo conductor corresponde

sión histórica de las ideologías, empieza

británico, la de Norman Fairclough, lin-

a las condiciones de producción, circula-

lidarse "el saber profesional como capital

pertinente porque ayudará a los que ha-

rico-metodológica décadas después. Me

a fundamentar una de sus tesis: los dis-

güista británico de la escuela de Halliday

ción y recepción de cualquier discurso. Sin

cultural", se invalida por fuerza la concep-

cen docencia a dar un nuevo significado

alegra ver a compañeras que se aventura-

cursos analizados se producen desde el

y hoy exponente del análisis crítico del

tal reflexión, no sabremos por qué cierto

ción anterior, a saber, "el saber profesio-

a su práctica y a los que hacen política

ron por este camino desconocido en Méxi-

poder para el poder.

discurso, y la de Julieta Haidar, y Julieta

discurso resulta significativo en un momen-

nal como instrumento para la realización

educativa a elaborar su respuesta cuan-

co a finales de los setenta. como es el caso

De la Torre nos conduce por un reco-

Haidar y Lidia Rodríguez, quienes adop-

to histórico determinado. Bien, ¿cuáles son

de intereses comunitarios". Y es que lo ex-

do les reporten que, usando una frase

de Julieta Haidar, y que ahora marcan la

rrido histórico de la universidad, desde la

tan la Escuela Francesa del Análisis del

estas condiciones necesarias para que el

cluido otorga tanto sentido a un discurso

ya popular, se cayó el sistema neolibe-

pauta a quienes reconocen que lo discur-

ral.

sivo es una perspectiva más que aporta es-

escolástica ("el proyecto de la educación

Discurso. Señala sus diferencias, explota

discurso político educativo se produzca y

determinado como lo incluido. Por ejem-

superior medieval") hasta el neoliberalis-

sus coincidencias y adopta como eje ar-

circule? De la Torre nos dice que estos

plo, del "Plan de Desarrollo 1997-2000",

En gran medida, la originalidad de esta

mo. Tal recorrido es relevante en la tesis

ticulador (así lo llama el autor), la pro-

discursos presentan al fenómeno de la glo-

de la Universidad Nacional Autónoma de

obra reside en que prescinde de estadísti-

puesta de Haidar.

bal ización como algo natural, necesario,

México, fue excluido lo que el autor nom-

cas y encuestas de opinión al estudiar el

Sólo me resta señalar que De la Torre

legítimo y positivo. Señalan que el conoci-

bra "el pasado y presente combativo de la

papel de las universidades. De la Torre

ha dejado la veta abierta para ulteriores

analiza las prácticas discursivas en tanto

exploradores, pues se ha centrado en la

del autor, pues aclara el proceso, explica
cómo las ideologías cambian y se hibridi-

Como lo propusiera Foucault, el autor

pecificidades del discurso que otras perspectivas pasan por alto.

zan. Con ello, el marco teórico cumple su

se aproxima al discurso como quien se

miento tiene un nuevo estatus, luego en-

UNAM en relación con movimientos po-

función de sensibilizar al lector y alertarlo

aproxima a un acontecimiento que incide

tonces se exige un cambio educativo para

pulares y de izquierda". Estos dos hilos, los

acciones que producen unos nuevos signi-

producción y la circulación del discurso
educativo de tres instituciones educativas.

sobre el condicionamiento social del dis-

en la producción y la reproducción de la

estar a la altura de la nueva situación. Vea-

valores impuestos y los excluidos son, a

ficados y en tanto acontecimientos que no

curso.

vida social, cultural e histórica, e impulsa

mos este ejemplo: si "ITESM Misión 2005"

mi juicio, los más finamente entretejidos

merecieron una revisión, una crítica o una

Para obtener un panorama completo, fal-

acciones correlativas. Por otro lado, no

persigue la formación de profesionistas con

en esta obra.

reflexión previa.

ta estudiar la decodificación de estos dis-

En el capítulo tercero se describe la ideo-

A mi juicio, el mayor logro del libro es

cursos por parte del receptor, es decir, la

logía de la sociedad competitiva y la nueva

aborda lo propiamente textual del discur-

una competitividad internacional, es por-

Atendamos ahora el hilo de las estra-

ética que propone. Ello es fundamental, pues

so, pues ése no es su objetivo. Lo que le

que la práctica discursiva de esta institu-

tegias discursivas presentes en estos tres

el siguiente: el autor analiza la parte espe-

llamada recepción. Considero que señalar

cífica, es decir, cierto hilo, sin perder de

caminos vírgenes es el mejor fruto que

sin la revisión de estos temas no habría ma-

interesa es la pragmática del discurso, es

ción reproduce la idea de la globalización

documentos. Dado que en éstos entra en

nera de identificar la voz de la sociedad com-

decir, el uso de éste en un aquí y ahora

como algo natural, necesario, legítimo y

juego la visión de las cosas -en particular,

vista el todo, y a su vez, al estudiar el todo,

puede ofrecernos la lectura de cualquier

petitiva y su sistema de valores en los

histórico. Ello induce a De la Torre a ana-

positivo. Es en este contexto sociocultural

una visión que comparten muchos pero

no olvida las partes. La obra ofrece un mapa

libro.

discursos estudiados. Con esto quiero decir

lizar el carácter multidimensional del dis-

que el proyecto de cambio educativo se

que no fue votada por la mayoría-, De la

de este tejido y, además de ello, tenemos

que la parte teórica del libro y la dedicada al

curso.

produce y circula. Tal propuesta busca

Torre nos previene contra estos documen-

una prosa clara cuya argumentación en nin-

"apuntalar" (palabra usada por el autor)

tos que parecen argumentar, cuando en

gún momento forcejea con el lector.

análisis e interpretación de los datos están

Para comprender esto del carácter

cuidadosamente vinculadas. Ni el autor se

multidimensional del discurso, imaginemos

pierde ni sus lectores son abandonados en

un tejido hecho de hilos verticales, hori-

Otro hilo conductor que se rastrea con

disquisiciones teóricas irrelevantes o de re-

zontales, diagonales, zigzagueantes, ondu-

cuidado y olfato entrenado es la llamada

lleno.
El postmodemismo, el neoliberalismo,

lantes, un sinfín de hilos con distintas for-

"tipificación del discurso". Se trata, nos se-

mas y trayectorias, que conforman un

ñala el autor, de documentos de política

la ideología de la sociedad competitiva y

conjunto, una unidad de tejido. Pues bien,

educativa que reflejan quién y cómo se

su correspondiente sistema de valores co-

cada uno de estos hilos representa una

legitima como sujeto del discurso, cuáles

bran suma relevancia cuando son fortale-

dimensión del discurso, un abordaje alter-

son los saberes que valida y cómo ejerce

cidos por el discurso educativo, pues en-

nativo de éste.Todos ellos explican el con-

su capacidad para excluir otros discursos.

tonces pareciera que tal situación es la

dicionamiento social del discurso.

Es sabido y ampliamente aceptado que el

las relaciones de poder actuales.

única viable. Si todos conocemos los efec-

Siguiendo a Haidar, De la Torre parte

llamado discurso ideológico se dice desde

tos devastadores del neoliberalismo, ¿por

de tres núcleos de análisis, los que, según

un lugar social y se dirige a otra persona

qué reproducir estos significados en las

nuestra metáfora, serían los tres hilos con-

que está en otro lugar social. El sujeto del

instituciones de educación superior? Mu-

ductores:

discurso busca legitimarse desde el inicio

98

LAURA V.MPUZANO VOLPE

99

�LOS AUTORES
Luis Aguilar (Tamaulipas, 1969). Escritor y periodista cultural.
Ha publicado los libros de poesía Elipses y otras penumbras y Tartana, y el de crónica Soberbia de cantera. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Manuel Rodríguez
Brayda 1998. Fue becario del Centro de Escritores de
Nuevo León en 2004.
Víctor Barrera Enderle (Monteney, 1972). Licenciado en letras
españolas por la UANL. Maestro en teoría literaria y doctor en literatura hispanoamericana por la Universidad
de Chile. Sus ensayos están reunidos en los libros La

mudanza incesante. Teoría y crítica literarias en Alfonso
Reyes y Miscelánea textual. Ensayos sobre literatura y
culturas latinoamericanas.
Ramón Cabrera Salort (Cuba). Licenciado en historia del arte
por la Universidad de La Habana (1972) y doctor en ciencias pedagógicas en a1te por el Instituto de Investigaciones Científicas de la Educación Aitística de la Academia de Ciencias Pedagógicas, en Moscú (1985).
Laura Campuzano Volpe (Monteney). Inició sus estudios profesionales en Mount Saint Vincent University, en Canadá.
Es licenciada en lengua inglesa por el Tecnológico de
Monterrey y doctora en lingüística hispánica por el Colegio de México. Actualmente se desempeña como directora de Programas de Graduados en Humanidades y
Ciencias Sociales de la Universidad Virtual del ITESM.
Jeannette L. Clariond (Chihuahua). Es poeta y traductora. Es
licenciada en filosofía. Entre sus libros de poesía se encuentran Desierta memoria, el cual obtuvo el Premio
Nacional de Poesía Efraín Hue1ta en 1996; Todo antes
de la noche, Premio de Poesía Gonzalo Rojas en 2000, y
Amonites. Ha publicado en diversas revistas y periódicos nacionales y extranjeros.
Sergio Cordero (Guadalajara, 1961). Licenciado en letras españolas por la UANL. Fue becario del Colegio de México
para el doctorado en literatura hispánica (1990-1993).
Ha trabajado diversos géneros; en poesía sobresale Vivir
al margen, y en narrativa, Hermano Abel y Los ojos de

Anya.
José Garza (Monterrey, 1971). Periodista. Autor de los libros
Tierra de cabritos y Cuaderno de reportero. Dirige el periódico Vida Universitaria de la UANL y colabora en La
Jornada.
Nuria Godón Martínez (España). Realiza el doctorado en literatura española en la Universidad de Colorado e impaite
clases de español en dicha institución.

100

Daniel González Dueñas (México, 1958). Ha dirigido varias películas. Su Libro de Nadie fue acreedor al Premio de
Ensayo Hispanoamericano Casa de América/FCE (España, 2003). Ha obtenido seis premios nacionales de literatura. Autor también de Luis Buñuel: la trama soña-

da, Las visiones del lwmbre invisible y Mélies: el alquimista de la luz. Notas para una historia no evolucionista
del cine.
Rodrigo Guajardo (Monterrey, 1983). Le gusta viajar. Cree en
Dios.
Rosario Guajardo (Monterrey). Estudió diseño en Arte A.C.
Participó en los talleres de la Escuela de A1tes y Oficios en Barcelona, en el San Diego Art Institute y el
Printmaker's Atellier en San Diego, California, y en
Restauro, de la ciudad de México. Su mayor producción plástica es en pintura, aunque también ha desarrollado la escultura, la instalación, la pintura mural,
la serigrafía y el grabado. Ha expuesto en importantes
museos de México, Cuba, Venezuela, Estados Unidos
y República Dominicana.
Julián Herbert (Acapulco, 1971). Es autor, enn·e otros libros de
poemas, de El nombre de esta casa, La resistencia y Autorretrato a los 27, y de la novela Un mundo infiel. Obtuvo con Kubla Khan el Premio Nacional de Literatura
Gilberto Owen 2003 en el rubro de poesía, y ha sido
becario del FONCA-JC en tres ocasiones. Es vocalista
del grupo de rock Las Madrastras.
Humberto Martínez (Monterrey, 1942). Estudió filosofía en la UNAM,
es crítico literario. Fue profesor investigador del Depaitamento de Humanidades de la UAM-Azcapotzalco.
Jano Mendoza (México, 1979). Estudió letras clásicas en la
UNAM y guión cinematográfico en el CCC del Centro
Nacional de las Artes. Recibió el premio de literatura de
la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, en la
categoría de cuento, en 1999, y el Premio Jaime Sahines
de la Ciudad de México, en 1997. Actualmente trabaja
para el Museo El Estanquillo, colección Carlos Monsiváis, como investigador, guionista y redactor.
A.Ida Merini (Milán, 1931). Poeta y traductora. Publicó su primer poemario, La presenza di Orfeo, a la edad de 22 años.
Ha escrito, entre muchos otros, los libros Delirio amoro-

ciencias de la información, y profesor de humanidades y
periodismo en la Universidad Carlos III. Es autor de una
treintena de libros de ensayo, prosa y poesía; Nostalgia
de la nada perdida es su último libro, el cual da materia
al segundo tomo de lo que él ha denominado "Memorias
de ficción" .
Alfonso Rangel Guerra (Monterrey). Preside el Consejo para la
Cultura y las Aites de Nuevo León. Imagen de la novela,
Historia de la literatura española, Mon6logo de la ciudad y El testimonio y las renovaciones son algunos de sus
libros. Estudioso de las obras de Alfonso Reyes y Agustín Yáñez, actualmente prepara las obras completas de
este último en el Colegio Nacional.
Hugo L. del Río (Monterrey, 1936). Es periodista de profesión
desde 1959; se formó en El Porvenir. Trabajó en El Excélsior en la época de Julio Scherer. Fue cofundador de
Proceso, Unomásuno, Época, El Día y otras publicaciones. Ha publicado dos libros: Marie y yo, una selección
de cuentos, y Cultivo y captura de criaturas marinas, libro-reportaje. Actualmente es coordinador de prensa de
Conai1e.
Xitlalitl Rodríguez (Guadalajara, 1982). En 2001 ganó el Premio de Poesía y Cuento del ITESO en la categoría de
poesía. Ha publicado en revistas como Reverso, Luvina,
Periplo y La raíz de la voz. Colaboró en el periódico Público-Milenio; actualmente estudia la licenciatura en le-

tras en la Universidad de Rennes como paite de un intercambio con la Universidad de Guadalajara. Sus poemas se incluyen en la antología Poesía viva de Jalisco,
publicada en 2004.
Eduardo Subirats (Barcelona, 1947). Es autor de una serie
de ensayos sobre teoría de la cultura, crítica del colonialismo, estética de las vanguardias y filosofía moderna: Da vanguarda ao pós-moderno, Los malos días

pasarán, El continente vacío, Linterna mágica, Culturas virtuales, Una última visi6n del Paraíso y Memoria
y exilio. Ha sido profesor de filosofía, estética, arquitectura, literatura y teoría de la cultura en universidades de Sáo Paulo, Caracas, Madrid, México, Princeton y Nueva York.
José Javier Villarreal (Tijuana, 1959). Es licenciado en letras
españolas por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
obtuvo el Master of Fine Aits por la Universidad de Texas
en El Paso, y es doctor por El Colegio de Michoacán.
Autor de obra poética, ensayística y de traducción. En
1997 apareció su libro Los fantasmas de la pasi6n, ensayos sobre poesía mexicana, y en 2003 Fábula, su más
reciente libro de poesía. Ha traducido a Ezra Pound,
Manuel Bandeira y Oswald de Andrade. En 1987 recibió el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes y en
1991, el Premio a las A1tes de la Universidad Autónoma
de Nuevo León.

so, Vuoto d'amore, Le paro/e di A/da Merini e lpotenusa
d'amore.
César Antonio Molina (La Conu1a, 1952). Director del Instituto
Cervantes desde 2004. Es licenciado en derecho y en

101

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( 111,h.d l niwn,itc1ric1 tdéfono: 83 7(1 70 83
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>García, Pablo, Editor</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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