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                  <text>N~ 93.

1841.
.,.

SETIEMBRE.

BATALLA DE WATERLOO.
SonRE el camino que conduce desde Charleroi á
Bruselas, á la entrada del bosque de Soignies, y á
unas cuatro leguas escasas de la capital, se halla
situada una pequeña aldea de apariencia tan insignificante que apenas la juzgaría digna el viajero de
una rápida ojeada, y que sin embargo ha adquirido
en nuestros dias un renombre que en punto al
interés que excita, la coloca al par de las capitales
de primer 6rden: esta aldea es W aterloo. En las
llanuras que la rodean se decidió en 1815 la suerte
de la Europa, y ¿ quién al pisar aquellos campos
testigos de una de las batallas mas sangrientas que
vieron los siglos, la mas célebre en los fastos de la
estrategia moderna y la mas importante en sus
resultados, podrá desimpresionarse de las ideas
graves y solemnes que naturalmente excita la contemplacion de tan imponente suceso!. ..
N apoleon babia dejado la isla de Elba donde le
confinaran los príncipes aliados cuando en 1814
inundaron la Francia para derribar al coloso, y
pisando de nuevo la cuna de sus glorias, escoltado
solo de un puiíado de granaderos que le habian
acompaiíado en su destierro, marchó en triunfo
sobre Paria donde fué recibido, asi como durante
el t1'nsito, con el mas delirante entusiasmo. Las
tropas aliadas habían pasado ya las fronteras de
regreso á sus respectivos paises, pero la noticia del
regreso del emperador detuvo su marcha, y Napoleon no tard6 en verlas prepararse otra vez á renovar
el conflicto. Ni se descuidó él en tomar las medidas necesarias para hacer frente á las huestes ene.
migas, convencido de que este último esfuerzo
&lt;lebia decidir definitivamente su suerte. .Durante
los tres meses que mediaron desde su arribo hasta
que comenzó la campaña de 1815, reorganizó sus
tropas, y aunque tuvo que luchar con inmensas
dificultades que hubieran aterrado á todo otro que
á un Napoleon, logró poner en pié un ejérdto ele

'l'o1r. VIII.

quinientos cincuenta y nueve mil hombres: pero
de estos, solo doscientos y diez y siete mil podian
apellidarse soldados útiles con armamento y equipo;
los demos, bisoños y reclutas, sin armas, vestuario
ni disciplina, enlistados durante los últimos dos
meses, no se hallaban en estado de entrar desde
luego en servicio activo. A este débil ejército
oponian los aliados otro infinitamente mas formi•
dable. La Inglaterra acababa de efectuar un empré~tito de 150 millones de pesos, cuya distribucion
entre los príncipes de la Liga les facilitó los medios
de hacer avanzar sus tropas sobre la frontera de
Francia con grande actividad. El Congreso reunido en Viena el afio anterior se babia trasladado
á Francfort para hallarse mas inmediato al teatro
de la guerra. Ciento y cincuenta mil austriacos
avanzaban sobre la Suiza: otro ejército de la misma
nacion no menos fuerte amenazaba el alto Rin.
Doscientos mi, rusos marchaban sobre la Alsacia.
Ciento y cincuenta mil prusianos con unos ochenta
mil ingleses, holandeses, belgas y hanoverianos
ocupaban á Flandes: y añadiendo á esta fuerza los
contingentes de Baviera, Wurtemberg, Baden,
Brunswick y los pequeños estados de Alemania,
el número total de hombres armados para derribar
á Napoleon y restableeer á Luis, nscendia á un
millon y once mil combatientes.
Sin embargo las tropas que pelearon en la. batalla decisiva de Waterloo no pasaron por parte
de los franceses de setenta mil hombres con doscientas y cuarenta piezas de artilleria, y por la de los
aliados, al principio de la accion, de setenta y
cinco mil hombres entre ingleses, belgas holandeses y hanoverianos, y doscientas y cincuenta piezas de artilleria. El ejército aliado, cuyo general
en jefe era el duque de Wellington, fué sin embargo
reforzado !lespues con el prusiano al mando rle
Blucher.

21

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
El mcmornlile dia 18 de Junio amaneció lúgubre
-y tempestuoso: un viento récio soplaba con terrible
impetu, y 1a Jluvia caía. en torrentes sobre los llallOS de Waterloo. Nopoleon durante la noche se
ocupó en dar las órdenes y disposiciones necesarias
para la gran batallo. Veiasele inquieto y agitado
temiendo que los generales inglés y pl'usiano se
aprovechasen de la oscuridad para atravesar el
bosque de Soignes y unirse delante de Bruselas, en
cuyo caso el ejército francés hubiera tenido que
retirarse sin disparar un tiro; debiendo despues
ser conducida la guerra á discrecion de los aliados
cuyos refuerzos iban avanzando por todas partes á
marcl1as forzadas. Pero antes de amanecer se
notó que los ingleses se preparaban para entrar en
batalla. "El éxito del dia,'' dijo entonces Napoleon á los oficiales de su estado mayor, "depende
de Grouchy •; si obedece puntualmente las ordenes
que hn recibido, tenemos ea nuestro fav-0r noventa
probabi-lidades contra diez."
A las cinco de In mañana cesó la lluvia que babia
continuado durante la noche; y é. las ocho lo~ oficiales que habían recibido orden de examinar el
campo manifestaron hallarse transitable para la
artillería. El emperador que estaba almorzando
montó inmediatamente á caballo y partió á reconocer la línra inglesa, mandando á un ingeniero
que se acercase con el ohjeto de ver si durante la
noche babia construido el enemigo algunos reductos. Cuando supo que no había apariencia. alguna
de fortificacion, exclamó "En ese caso ya tengo
asegurados á estos ingleses." Dictó entonces las
ordenes definitivas para la batalla ií. dos oficiales
que las escribieron en el act,o; en menos de una
hora los tambores y clarines dieron la sefial de
ataque, y el ejército entero se puso en movimiento.
El duque de Wellington con arreglo al plan de
operaciones concertado entre él y Blucher, había
dete,minado mantenerse en la defensiva basta la
llegada del ejército prusiano que se e~peraba llegase
al campo de batalla entre once y do&lt;'e del día.
Sus disposiciones eran sencillas y hábiles. Dividió
el ejército inglés en dos líneas; la primera compuesta. de las tropas con -que podia contar y la
segunda de aquellas cuyo celo y fidelidad eran
dudosas. La caballería dispuesta en tres líneas,
guardaba. la retaguardia.
Los solrlados de ambos ejércitos beligerantes se
hallaban exhaustos por la &amp;eYera fatiga y padecimientos que habían experimentado ya antes de
llegar ni campo de batalla. Marchas y contramarchas, falta de descenso, escasez y mala calidad
de víveres, y el tiempo tempestuoso contra cuya
inclemencia no teninn resguardo ni de dia ni de

• Napolcon á las diez de la noche envi6 un edecan á
Grouchy, que se hallaba destacado en Gembloux á lacabei.a
de una division de treinta y cuatro mil hombres y sesenta
piezas de artillería, con ordenes para presentarse en el
campo de batalla á cierta hora y por paraje determinado,
donde ca,aijo de improviso sobro el ala izquierda de los
ingleses pudiese obrar en union con la derecha del ejército
francés. El no haber Grouchy obedecido puntullimente
estas ordene;¡ fué causa de la pérdida de la batalla.

noche, habian incapacitado nmuchos para nuevos
esfuerzos. A las diez y media los dos ejércitos se
hallaban en orden de batalla é impacientes de recibir la orden de atacar. Napoleon pasó a caballo
por delante de las lineas francesas, exhortando (L
sus soldados á que se mostrasen dignos de ens
glorias y victorias pasadas. Sus palabras fueron
respondidas con gritos universales de "Viva el
Emperador!" alzando la infanteria sus gorras en
la punta de sus bayonetas y los coraceros sus cascos
sobre la de sus sables para demostrar su confianza
y entusiasmo. El emperador se dirigió entonces é.
los altos de Rosomme donde desmontó para obtener
una vista general de todo el campo, estacionando
alli su guardia como reserva para obrar segun lo
exigiesen las circunstancias. Los ingleses entretanto permanecieron silenciosos y firmes esperando
las ordenes de su comandante, quien con un anteojo
en la mano se hallaba situado debajo de un árbol
cerca del crucero del camino, espiando atentamente los movimientos de sus enemigos.
Era ya cerca de medio día cuando el principe
Jerónimo, que mandaba el ala. izquierda detejército
de su hermano, empezó la accion por una carga
impetuosa sobre la posicion de Hugomonte de la
cual fueron arrojadas las tropas de Nassau huyendo
en el mayor desorden y confusion. Sin embl)l'go
este palacio y los jardines que lo rodeaban fueroo
bizarramente defendidos por una division de guardias ingleses á quienes no fué posible desalojar, y
Jerónimo hubo de pasar adelante con su caballería
y artillería cayendo impetuosamente sobre la derecha de W ellington. .Aquí tambien los soldados
belgas y los de N assau cedieron el campo, pero Ja
firmeza de la infantería inglesa, las contínuas y
sostenidas descargas de su fusilería, y el bien dirigido fuego de su artilleria burlaron los esfuerzos
de sus antagonistas; y Jerónimo despues de una
lucha desesperada tuvo que retirarse, dejando o.un
é. Hugomonte en poder de los ingleses quienes
desde luego reforzaron la posicion. Sin embargo
este fué, mas 6 menos, durante el dia el punto en
que siguió mas encarnizado el conflicto, hasta que
los franceses incendiando el palacio con sus bombas, unos y otros tuvieron que abandonarlo. A
tines de la accion parte del bosque y los jardines se
hallaba en poder de los franceses y parte ocupaban
los ingleses.
Mientras N apoleon examinaba con ansiedad los
primeros movimientos de sus tropas, un ayudante
de campo enviado por N ey que tenia á su cargo el
ataque del centro enemigo, llegó á galope á anunciar que todo se hallaba dispuesto, y que el mariscal esperaba solo la señal llara avanzar. El emperador echó por un instante una ojeada sobre el
campo, y en ln direccion de St. Lambert percibió
una nube de polvo que avanzaba hácia el ala izquierda de los ingleses: inmediatamente la sefialó
é. Soult que se hallaba C\ su lado, preguntándole si
creia que fuese Grouchy ó Blucher. Pero 8-0ult
dudaba; y los generales Domont y Subervie fueron
despachados nla cabeza de sus divisiones de caballería ligera, con orden de limpiar el ca.mino si
fuese Grouchy, y si resultase ser uu cuerpo enemigo

DE IIISTCJHIA, BELLAS LETHAS Y ARTES.

de impedir su progreso. Poco de~pues un husar jaudo los cañones capturados en poder de los franceses, y dando lugar á la infantería. dispersa pnra
prusiano é. quien hicieron prisionero fué conducido
rehacer sus filas. N apoleon en persona dirigió
delante del emperador, y tanto por él como por
una carta que traía se supo que la columna de
esta carga. que dispersó la brigada de ~ab11lleria
inglesa, y en la cual los generales Devaux y
St. Lambert era la guardia avanzada de Bulow que
se acercaba rápidamente con treinta mil homLres,
L'Allemand cayeron á su lado, muerto el primrro y
y que Blucber se hallaba aun en Wavres donde no
gravemente herido el segundo. Tambien pereciese había presentado aun Grouchy. Napoleon enron entonces dos generales ingleses Picton y Pontonces exclamó que esta circunstancia le hacia
sonby.
perder por lo menos treinta de las noventa probaNey aunq11e privado de su artillería por algun
bilidades de buen éxito, pero que si fuera posible
tiempo continuó sin embargo avanzando con las
inducir á Grouchy á acelerar su marcha bácia
columnas que no habian entrado aun en accion,
St. Lambert y atacar la division de Bulow por
dirigiendo su ataque mas vigoroso centra llayeretaguardia todo podria aun remediarse, Un ofiSainte que defendían algunas tropas hanoverianas
cial fué inmediatamente despachado para instarle
y escocesas. Durante tres horas fué esta imporá que avanzase, y entreta11to el general Lobau con
tante posicion y parte del•llano dominado por elll\
dos divisiones partió á sostener á Domont y ayuobi!tinadamente disputada por infanteria, caballeria.
darle á detener la marcha de los prusianos, con
y artilleria, ocupando el altonazo ya los ingleses
orden de atacar furiosamente tan luego como se
ya los franceses. El conflicto que muy pronto se
Jlresentase Grouchy quien se suponía no podía
extendió por todo el frente de la línea inglesa tomé
llallarse_ lejos.
ya por entonces un carácter verdaderamente hor~
Enviáronse órdenes á N ey para comenzar el
rible; batalloues enteros cnion en línea; y el reataque, marchando hácia la Haye-Sainte, y despues
linchar de los caballos mu tiladoi, los gritos y
de tomar esta posicion con la bayoneta y dejar en
quejidos de los heridos y moribundos se oian por
ella una division de infanteria seguir avanzando
encima de In estrepitosa música de las bandas
hasta colocar sus tropas entre las de W ellington y
militares y las continuas descargas de In fusilcria,
Bulow. A los pocos minutos una batería de ochenta
llenando los cortos intérvalos del atronante caoaiiones rompió un mortífero fuego sobre el centro
fionco.
izquierdo de la línel\ inglesa. La mortandad que
Napoleon desde la altura ndonde había rogrcsado
ocasionó en los aliados este terrible cañoneo fué
para observar el progreso de l11•batalla, creyó por
inmensa; y W ellington á fin de escudar á sus
último observar en el enemigo indicaciones de retropas contra sus efectos, las retiró hacia la falda
tirada, é inmediatamente envió órden á Kellermann
opuesta del monte en que se hallaban formadas:
para que avanzase con sus coraceros á sostener la
este fué el único movimiento Tetrógrado que ejecucaballería que operaba en los llanos entre l\Iont
taron los ingleses durante el dia. Bajo la protecSt. Jean y la Haye-SaiRte. Fué esta órden obecion de este fuego avanzó el conde de Erlon con
decida con 1&gt;rontitud, y los dragones avanzando
tTe11 divisiones de iefanteria y treinta piezas de
impetuosamente obligaron á los artilleros ingleses
artilleria; pero al acercarse á la posicion de Hayeá abandonar sus cañones y efectuaron una cnrgl\
Sainte el duque de Wellington dirigió contra él
brillante sobre los cuadros de infantería situados
una oarga de caballeria pesada que desde luego
detrás de ellos. Todos los autores franceses aseobligó á una de las columnas á retroceder hácia el
guran, y los ingleses niegan, que varios de estos
llano.
cuadros fueron rotos y cogidas seis banderas. No
Una brigada de coraceros franceses repulsó á su
h_ay duda de que los cañones se hallaron por algun
vez á los guardias ingleses y continuó avanzando
tiempo en poder de las tropas imperiales, pero no
sobre la infanteria; pero esta carga no tuvo resulles fué posible ni asegurar ni clavar las piezas á
tado pues que los ginetes no lograron hacer imprecausa del fuego tremendo que sostenía In infanter.ia
aion alguna en los cuadros formados para au recepinglesa, y cuando se retiró la cnballeria, los arücion, al paso que ellos mismos se hallaban expuestos
lleros, saliendo de los cuadros en los cuales se
á un fuego constante de fusileria. Entretanto otra
habian refugiado, empezaron inmediatamente á
de las columnas de Erlon continuó avanzando y
servir sus cañones arrojando sobre el enemigo unn
dejando á un lado la Haye-Sainte procedió á
mortifera descarga de metralla. Los coraceros sin
car ai un r~imiento belga y tres holandeses los
embargo parecian estar resueltos á efectuar su
cuales arr.ojó de sus posiciones en el mayor desobjeto; y á pesar del terrible fuego que por moorden tomando posesion de las crestas que ocupamentos debilitaba sus filas, volvieron n la car"&amp;
ban. Procedieron los ingleses á desalojarlos, y los
"
una Y otra vez, galopando al redodor de los cuadros,
fran~e~s despues de disparar una descarga huyeron
aun llegaron á penetrar hasta la segunda línea
pree1p1tadamente; muchos fueron acuchillados por
mglesa: pero la infanteria permaneció inmó"il y
los guardias á caballo; y siete cañones, dos águilas
despues de sufrir un horrible descalabro tuvie:on
Y sob~e dos mil prisioneros quedaron en poder del
que retirarse los coraceros, templando entoncese~em1go. Los d~agones ingleses, sin embargo,
por algunos momentos la violencia del conflicto.
a, anzaro¡¡ demasiado, pues viendose envueltos
. ,Er~n ya cerca de las seis y el jefe de rada
entre la infantería y atacados por un cuerpo de
1 eJerc1to esperaba con ansia ver llegar el apetecido
coraceros fueron ellos mismos derrotados viendose
! refuerzo. Bulow á la derecha del ej ército fra ncés
~n 11\ precision de retirarse con gran pé;dida, dehabia sido efectivamente deteni&lt;lo por Loba u, D Ci,

:ta-

!

�200

EL INSTUUC1'0R, O REPERTOlUO

mont, y Subervie, pero Grouchy no parecia, y poco
despues se supo que habill. llegado Blucher en persona con el grueso de su ejército, y que por consecuencia los franceses que hacian frente no podrian
ya por mucho tiempo detener au marcha. A poco
rato llegó un mensagero despachado por Grouchy
con la noticia de que el mariscal en lugar de salir
de Gembloux al amanecer segun hl\bia pensado
hacerlo la noche anterior, hizo alli alto hasta las
nueve y media, á cuya hora tomó el camino de
Wavres ignorando que el emperador habia empeñado la aecion delante de W aterloo. Era pues
evidente que no podia recibirse auxilio alguno de
Grouchy por lo menos basta despues de las siete.
Sin embargo conociendo Napoleon cuan importante
era evitar la reunion de Blucher con Wellington,
despachó órdenes á Lobau y sus compafieros para
que hiciesen los mayores esfuerzos á fin de detener
la marcha de los pru~ianos. Al mismo tiempo
D ubesme con ocho mil hombres de la nueva guardia
y veinte y cuatro piezas de artilleria, fué enviado
ú cubrir el punto á donde Lobau, en caso de ser
arrollado, debia necesariamente retirarse. Este
refuerzo sirvió para detener por algun tiempo la
y¡archa de Blucher, pero no tardaron en verse
aesembocnr sobre lo. llanura las espesas masas de
prusianos, y el débil ejército que les disputaba el
paso, ceder y retirarse aunque en buen órden delante
de ellas.
N apoleon vió eutonces que se acercaba la crisis
de 111 batalla, y que solo una consumada táctica y
un valor desesperado podian evitar su ruina. Empezó puea ú prepararse para el grande y final
esfuerzo. Sus primeras órdenes produjeron una
série de movimientos que mudaron la posicion de
su ejército disponiendolo de modo que pudiese
hacer frente á los prusianos asi como á los ingleses.
El ala izquierda dejando 6. Hugomonte fué situada
cerca de la Belle-Alliance, la caballerio. de Ke.
llermann y Milhaud recibió órden de dejar su
posicion delante de Mont St. Jean, y Lobau y
Duhesme la de continuar su retirado. y formar en
línea sobre Planchenois; mientras que el general
Pelet debía ocupar esta aldea para sostener el
movimiento. Al mismo tiempo un ayudante de
campo reconió las líneas anunciando que Grouchy
se acercaba, y que el valor y la perseverancia asegurarían pronto la victoria.
Lo. infantería. de la guardia imperial no hnbia
entrado aun en accion. N apoleon la formó entonces en dos columnas, reservando solo cuatro
batallones para protejer la marcha de sus compañeros, y poniendose á su cabeza las condujo
hasta un bananco ya inmediato al frente de las
llneas inglesas. Alli los oficiales de su estado
mayor, exhortándole á que no expusiera su vida
de la. cual dependia la salud de la Francia, lograron
que cediese el mando á N ey; quien habiendo pérdido aquel dia cinco caballos, avanzó á pié: descargas continuas de artiJleria anunciaron c1ue se
hallaban en movimiento, y los cañones ingleses
no tardaron en corresponder, vomitando sobre sus
filas un mortifero fuego, y mudando la carga de
bala rnsa á metralla á medida que avanzaban las

columnas, hasta que por último arrojaban cargas
dobles. Los guardias, aunque su número disminuia á cada paso, continuaban sin embargo su
marcha, y al cabo de poco tiempo ganaron la cresta
ó eminencia donde los ingleses esperaban el asalto.
Las bandas de música francesas tocaban entretanto
la marcha imperial, y los soldados avanzaban con
gritos estrepitosos de "Viva el emperador." Las
tropas de Brunswick, Bélgica y Holnndn, que
habian sido colocadas en la eminencia para detener
el avance &lt;le los franceses, huyeron llenas de terror
asi que se vieron en peligro, y el duque de Wellington en persona tuvo que reorganizarlos. La suerte
de la Europa, en aquel momento pendi~ de lo.sangre
fria, prevision y prontitud del general inglés, y la
experiencia ha demostrado que la confianza depositada en sus talentos y firmeza era bien merecida:
antes que la guardia imperial pudiese desplegarse,
W ellington dió la voz de o.taque á la infantería
inglesa; cuya órden fué obedecida apenas pronunciada, y los soldados que lmbian permanecido
recosto.dos sobre la falda del altonazo ó descansando sobre las armo.~, avanzaron inmediatamente
en línea cerrada, y rodeando á Ney y sus valientes
soldados hicieron llover sobre ellos un diluvio de
balas. Los guardias imperiales intentaron desplegar sus filas, pero en el esfuerzo que hicieron
para efectuarlo se introdujo entre ellos el desórden,
y se replegaron en masa, no á retaguardia, siuo
ú lo. hondonada en frente de Haye-Sainte de la
cual fueron muy pronto arrojados en la mayor
confusion. El uniforme y sombrero de Ney en
esto. desesperada carga fueron acribillados ú. balazos.
Blueher entretanto habia avanzado y obtenido
posesion de la aldea de La Hayc obligando á abandonarla á los pocos soldados franceses que habian
intentado ocuparla, y su guardia avanzada se hallaba ya en comunicacion con la izquierda de los
ingleses. Bulow babia sido rechazado en Plancllenois pero reforzado ahora con la fuerte division
del general Pirch, continuaba avanzando. Napoleon no tenia cuerpo de reserva excepto cuatro
batallones de la antigua guardia destinados á cubrir la retirada de Ney. Empezaba ya á anochecer, y W ellington tomando ahora la ofensiva
venia avanzando á la cabeza de todas sus fuerzas.
Los franceses habian sido batidos por toda11 partes :
la guardia imperial, invencible hasta entonces,
habia sido derrotada por los inflexibles ingleses,
y la noche trajo consigo terror y desesperacion.
Alzóse el grito fatal de "Sauve qui peut" (sálvese
quien pueda) y haciendose muy pronto general,
desaparecieron la disciplina y el valor, y comenzó
una precipitada fuga. El emperador intentó re•
hacer sus fugitivas tropas ; pero todos sus esfuerzos
fueron vanos, y tuvo que arrojarse en medio del
cuadro de su antigua guardia con su hermano
Jerónimo, N ey, Soult, Bertrand, Drouot, Corbineau,
Flahault, Gourgaud, Labédoyere y Cambrone, paro.
evitar el caer prisionero.
Los ingleses y prusianos ocupaban ya por entonces toda la llanura, y su caballeria y artilleria
esparcían el terror y la muerte. La batalla habia

nE IJISTOHIA, IlELI..\S LETHAS Y AHTES.

..

terminado, pero ú ella se siguió la carniceria. Los
Determinoae alli que los prusianos continuasen la
persecucion á favor de la luna que empezaba á
ingleses eran los vencedores, pero las etpadas de
los prusianos no estaban aun teñidas de sangre y
aparecer sobre el horizonte, mientras que los fatisu venganza no se hallaba satisfecha: estos colecgados ingleses Lacian alto para obtener nlgun retores de gloria ogcna recorrieron pues el campo y
frigerio y reposo. El ejército francés se hallaba
no daban cuartel ó. nadie.
enteramente desorganizado. Caballeria, infantcria
El emperador permanecia todavia en el campo
y artilleria, mezclo.dos confusamente unos con otros,
de batallo, rodeado de su antigua guardia que so
procuraban escapar por el camino y por las tierras
mantenio. aun firme, El príncipe Jerónimo quien
labradas y los sembrados de trigo. Los artilleros
durante todo el dia se babia conducido perfectaabandonaban eua cañonee, y los soldados del tren
mente haciendo prodigios de valor, quiso inducirle
cortaban loa tirantes de sus caballos; los bagages,
á cometer un acto desesperado. " Hermano," exfurg01tes, cajas de municion y un gran número de
clamó, " todos los que lle\·an el nombre de Bonacarruajes particulares, entre otros el que habia
parte deben perecer aquí!" Napoleon qui se
traido al emperador desde Paria, fueron abandohallaba á pié montó inmediatamente á caballo ;
nados; y los que los guiaban procuraban salvarse
pero sus generales y granaderos aunque dispuestoa
donde y como podian. No se babia fijado punto
ellos mi~mos á perecer, no quisieron escuchar prode reunion ui en realidad habio. camino alguno
pueata alguna que envolviese su muerte, y últiabierto, por c.lonsiguiente entlo. uno huia por su
mamente un edecan cogiendo laa riendu de au
lado, atendiendo aolo á su seguridad indivicaballo le apartó á galope del campo. Durante
dual. Los soldados prusianos y los de Brunswick
mas de media legua corrieron por entre las filas
pasaban á cuchillo cuantos encontraban. Estas
de loa furiosos prwianos, cuyas balas silvaban en
tropas no habían ganado nunca una Eola batalla
la oscuridad al rededor de eu cabeza pero rehupor su propio valor, y los cobardes siempre son
saban herirle. Poco o.nted de las diez llegó á
los maa crueles y carniceros. En honor de los
Genappe donde se detuvo un momento é hizo otro
ingleses debe decirse que cuando cesó el combate,
esfuerzo para rehacer sw tropas, pero la confuá pesar de sus pérdidas, sufrimientos y fatigas, un
sion era ya irremediable ; y como la caballería
gran número de estos valientes smct.dos recoringlesa y pru8iana venia á los alcances, tuvo que
rieron el campo de batalla llevando auxilios y reabandonar aquel punto y continuar su marcha á
frigerios no solo á sus compatriotas heridos, sino
Charleroi. A las nueve de la noche del 20, volá los postrados enemigos á quienes poco antes
vió á entrar en Paris acompañado por Mnret,
habiau combatido en lucha mortal.
y los generalet Bertrand, Drouot, Labédoyere, y
Desde el principio de la campaña de 1815 hasta
Gourgaud.
el 18 de Junio, se dieron tres acciones importante~
El duque de Wellington en la noche del 18 conademas de otras escaramuzas parciales. En ellas
dujo en persona el ataque sobre Gcuoppe donde
y en la batalla de Waterloo y subsiguiente derrota
se encontró cou Illucher poco despues de las diez. \\ perdieron los france;;cs sobre cuarenta mil hom-

e

,

�2Gt

EL INS'l'lWC'J'OH, O REPEltTOIUO

bres; los prusianos treinta y ocho mil : los belgns
y holandeses (,i cuya memoria se ha erigido despues un leon colosal en los llanos de Waterloo
oportunamente representado con el rabo entre las
piernas), ocl10 mil; los Hanoverianos tres mil y
quinientos, y los ingleses de once á doce mil: entre
todos mas de cien mil hombres sacrificados en
cuatro dias tan solo para restablecer en el trono
á los Borbones y derribará Napoleon.
La batalla de Waterloo mudó la faz de la Europa
y puso término á la agitacion que reinára en ella
durante veinte y cinco años. Si las águilas imperiales hubieran salido victoriosas, no es fácil
calcular cual hubieran eido las consecuencias, pero
desde luego se colige que la lucha encarnizada de

DE IIISTOilIA, BELLAS LETRAS y ARTES.
los príncipes coaligados oontra el guerrero del s~glo
se hubiera prolongado aun por largo tiempo á r.o~ta
de millares de vidas sacrificadas no en las aras de
la pátria sino para satisfacer el encono de soberanos inquietos y orgullosos, que considerando la
sangre de sus subditos como patrimonio y propiedad suya, la prodigan sin remordimiento por
satisfacer sus intereses privados y miras ambiciosas.
Empero la Providencia babia decretado que renaciera en Europa la deseada paz por tanto tiempo
interrumpida : el temido coloso fué derribado y
su espada terrible reposa hoy in.mt}vil sobre el sepulcro del héroe en el panteon destinado á servir
de asilo á aquellos ll. quienes tantas veces condujo
á la victoria.

l\I11usoleo de Napoleon en el cuartel de lnv{ilidos de Paris.

CALOR ANIMAL.
EL verdadero origen del calor animal es poco conocido aun por los fisiologistas. Sabido es que la
sangre es el vehículo por el cual se difunde el calor
por todo el cuerpo, pero no es igualmente conocido
de qué modo mantiene la sangre misma su elevada

•

temperatura. La mayor parte de los que han ínvestigado este asunto, convienen en que la renovacion riel calor vital depende de ciertos cambios
efectuados por el aire en la sangre de los pulmones_
Síguese naturalmente la pregunta, ¿ cuales son
estos cambios, y es alguno de ellos prod ucth•o de
calórico ó necesariamente seguido de su emision?

El color de la sangre muda de rojo oscuro á encarnado brillante por su contacto con el aire atmosférico admitido en los pulmones. Tenemos algunos datos para colegir la accion química que
produce esta alteracion de color, en el hecho ~e
que la sangre emite al mismo t~empo una susta~c1a
llamada carbono que es en s1 muy oscura o en
' negra. Efectuase una umon
.
realidad enteramente
quimica entre el carbono de la sangre (venos~) y el
oxigeno del aire, de la cual resulta la formac1on de
ácido carbónico e.xpélido al respirar. Se ha probado esto por el e.xámen de una porcion del aire
respirado. Ahora esta formacion de ácido carbónico se efectua constántemente, y como es un pro•
cedimiento generalmente acompañado con la emision de calórico, se ha supuesto, y con bastante
probabilidad, que este es el principal origen del
calor animal. Si es correcta esta inferencia, ! cuán
notable es el ejemplo que presenta de la admirable
economía aparente en todas las obras de la naturaleza! El procedimiento mismo de remover del
pulmon el aire nocivo, pues en realidad el carbono no es otra cosa, sirve al mismo tiempo para
preservar y renovar el calor indispensable á la
vida. Otras congeturas igualmente probables se
han formado respecto á la causa de la preservacion
del calor en el cuerpo animal. Un médico eminente Dr. Fletcher, que acaba de fallecer, funda
' ingeniosa sobre el hecho de que cierta
.
una teoria
porcion de oxígeno es absorvido por la sangre.
La conversion de un gas del estado aeriforme al
liquido vá siempre acompañada con la emision de
calórico, y á esta ley química atribuye la produccion del calor animal. Una objeccion bastante
fuerte á esta teoria es que no tenemos pruebas de
la conversion del oxígeno combinado con la sangre,
desde el estado aeriforme ó gaseoso al fluido. La
simple absorcion no arguye semejante fenómeno, y
aunque el oxígeno produce acaso alguna alteracion
química en la sangre, ignoramos cual sea esta.
En una palabra la teoria se funda aun en conjeturas, mientras que la formacion de ácido carbónico
es un hecho claro y demostrable. Ademas cuando
el lector sepa que durante las veh:¡te y cuatro horas
se forman en el pulmon cuarenta mil pulgadas
cúbicas de ácido carbónico, que contienen sobre
doce onzas de cai·bono, desde luego verá que el
procedimiento se efectua en una escala. bastante
grande para ocasionar la produccion de una cantidad muy considerable de calórico. En el estado
actual de nuestros conocimientos esta es sin duda
la conjetura mas plausible.

.

UNA NOCHE DE BROMA.
ROMANCE.

Sepa el curioso lector
Que el señor D. Nicolás
Tolentino Gil Garcín
Es un señor muy formal.

t

Itcm mas: es contador,
Y Jo era treinta años há,
De un conde de no sé cuantos,
Que nunca supo contar.
Itero mas : arna en estremo
A Inés, su dulce mitad,
Aunque esta tiene un compadre
Que diz que aun la quiere mas.
Itero mas: su dulce Inés
Manda al buen D. Nicolás,
Y él dice: "en eso consiste
La ventura conyugal.
La casa de su escelencia
Me toca á mí manejar,
Y ella maneja la mia :
No hay cosa mas natural.
¡ Oh I y ella sabe de cuentas,
Y es mucha su habilidad
En las reglas sobre todo
De dividir y restar."
Itero mas: D. Tolentino
Tiene diez vástagos ya:
Si señor: que tambien sabe
Su esposa multiplicar,
Item mas : tiene un sobrino
Que come como un gañan:
Item mas : una cuñada ...
Este si que es item mas.
Itero : la contaduría
Da á toda esta jente pan,
Porque en la partida doble
Es ducho D. Nicolás.
Ayer que fue su cumpleaños,
(Y en esto no hay 1¡ue admirar
Porque hay contador ele grande
Que es casi una eternidad).
Con danza y broma nocturna
Lo quiso solemnizar,
Y convidó á sus amigos
Y á toda la vecindad.
Yo vivo en el cuarto bajo
Y él habita el principal,
Y fui por tanto admitido
En su amable sociedad.
Dos docenas de mozuelas
Deseosas de bailar,
Unas codiciando amante
Y otras por tenerlo ya :
Otros tantos seiíoritos
Que con talante marcial
Por no haber sillas vacantes
Iban ile acá para allá :
Las madres en el brasero
Hablando del temporal,
De tenderos y criados
O de alguna enfermedad :
Cuatro viejos bostezando,
Y otros cuatro mas allá.
En el tresillo engolfados
Y riñendo por un real :
Los diez vástagos citados,
De trece años el que mas,
Y otros seis de los vecinos
Armando un ruido infernal ¡

�2G-!

EL 1r,,,sTRtJCTOn, O REPERTORIO
IJc aqui bien numerada
La concurrencia ... Item mas:
El compadre de Inesita,
Que se me olvidaba ya.
Debiendo advertir que un decemViro ele menor edad
De los ya citado~, y era
El mas grato á In mamá ¡
Digo que un rapaz de aquellos
¡ Notable casualidad !
Se parecía nl compadre
Del señor D. Nicolás.
Mas de un hora se pasó
Celebrando cada cual
Los hechizos infantiles
Del consabido rapaz.
¡ Con qué gracia el angelito
Gritaba, comia pan 1
A uno le pedía cuartos;
A otro le ensuciaba el frac ..•
Hizo treguas un momento
Cansado ya de jugar
Mientras todos celebraban
Su viveza natural.
Vaya, haz algo; no te duermas;
Vaya, luego dormirás,
Le decia dofia Ines
Con ternura maternal.
¿ Y que hace entonces Carlitos?
Levanta la mano y ¡ zas !
Sacude una bofetada
A su hermanito carnal.
El pobre Juan ... ya se ve ;
Coje y échase á llorar,
Y su madre le regaña;
¿ Y que ha de hacer 7 Llora mas.
¡ Calla, mal criado ! ¡ Bruto !
- ¡ Si me duele! Voto á san ...
- ¡ Calla! ¡ Vete 1 ¡ Lucifer l•••
Este hijo me va á matal'.
En fin, ~obre el bofeton
Llevó su azotaina Juan ...
¡ Y era un sol el pobrecillo !
¡ Y parecido á papá 1
Al cabo de media hora
Se restableció la paz,
Y otra media se pasó
En mirarnos y callar.
¿ Cuándo se baila, señores?
Dije yo. ¡ Fatalidad 1
Los músicos no vinieron.
Aun faltaba este itero mas.
Una guital'r&amp; con muermo
Lo pudo al fin remediar,
Y• bailó un rigodon
oii harta dificultad.
Quiso obsequiarme Inesita
Dándome para bailar
Una intendenta honoraria
Con mas afíos que el Coran.
Y aun pensó hacerme Inesita
Una gracia singular,
Que la intendenta era nlli
La primera autoridad.

Un zángano de treinta años
Entre mico y sacristan
Bailó luego la gabotn
Con una niña, y muy mal.
Pero como así lo mandan
Lns leyes de urbanidad,
Fuí cómplice á mi despecho
Del aplauso universal.
Que cante ahora Luisitn.
- ¡No, no! me voy á cortar.
- ¡ Que cante ! - ¡ Si estoy tan ronca!
¡ La modestia!- No, no tal.
Una copla de la Atala:
Te acompañará D. Bias.
-Con mucho gusto.-No, no:
La guitarra está fatal.
- ¡ Con una voz tan bonita !
- ¡ Que no 1 Otro día será.
¡ Vaya 1 una copla siquiera.
¿Nos quiere vd. dejar mal?
- Bien¡ ya que vds. se empeñan,
Pero ¡ si no sé cantar l...
- ¡ Señorita, por favor 1
- ¡ Señorita, por piedad 1
- Yo solo sé cantar árias.
- Y yo las sé acompañar.
- No hay escusa. - ¡ Que porfia!
Si luego se burlarán ......
- Yo no sé si estoy en voz ...
- Pruébela vd. con D. Bias.
- Bien: hablen vds. fuerte ¡
No me oigan talarear.
Despues de veinte minutos
De probar el mí y el lá,
Y de templar la guitarra,
Y de volverla á templar,
Impone D. Bias silencio
A toda la sociedad ;
Se suena Luisita, tose,
Y decíclese á cantar.
Mas con labio balbuciente
Y enredando con el chal,
Apenas ahulló el andante
De una voce poco fa,
No hubo fuerzas que la hiciesen
Hasta el alegro avanzar.
- Me da vergüenza; no puedo;
¡ Bá ! no hay que cansarse ; ¡ ba 1
- En esto dieron las doce
Y empezó el ceremonial
De despedidas y besos,
Y lo de uta casa está....
Yo que no era de los que ...
Se quedaban á cenar,
Sin decir Dios guarde á vds.
Di á correr hasta el zaguan ;
Y tal estoy de la broma,
Que antes me dejo empalar
Que otra vez ser convidado
De ningun D. Nicolás.

2G.3

DE IJl:,T0nL\, DELLAS LETRAS Y AfiTES.

da con la idea de la próxima funcion, me trasladaba ya á la opuesta orilla del Manzanares, al
sitio mismo donde la emperatriz doíía Isabel, e~
"Plácenme los cuadros en narracion, porque en cuanto á
posa de Cárlos V, fundó la ermita del patron de
los de lienzo, aunque no dejo de hablar de ellos como
l\Iaclrid; añádese qua fue en agradecimiento de la
tantos otros, confieso francamente que no los entiendo."
salud recobrada por su l1ijo el príncipe don FeD •••.
lipe con el agua de In vecina fuente que segun la
tradicion abrió el santo labrador al golpe de su
As1 lo ha dicho un autor francés : por supuesto
que lo decía en francés, porque tienen esta gracia hijnda para apagar la sed de su amo Iban de
los escritores de aquella nacion, que casi todos Vargas. Vela la pequeña colina sobre que está
escriben en su lengua; no asi muchos de nuestros situada la ermita; y la desigualdad del terreno,
castellanos, que cuando e9Criben no se acuerdan &lt;le los paseos que conducen á ella, y las elevadas al.
la suya; pero en fin, esto no es del caso; vamos tí turas que la rodean, encubrían á mi imaginacion
la natural aridez ele la campiña; aiíádase á esto
la sustancia de la dependencia.
Yo queria regalar á mis lectores con una des- la inmediacion del rio, la vista de los puentes de
cripcion de la Romería de San Isidro; y para ello Toledo y Scgovia, y mas que todo la estensa came babia propuesto desde la víspera darme un pital que se ostentaba ante mis ojos por el lado
madrugon y constituirme al amanecer en el punto mas agradaule, ofreciéndome por términos el pamas importante de la fiesta. Por lo menos tengo lacio Ileal, el cuartel de Ounr&lt;lins y el seminaesto de bueno, que no cuento sino lo que veo, y rio de Nobles á la izquierda, el convento de Atoesto sin tropos ni figuras, no como algunos via- cha, el Observatorio y el Hospital general á la
jeros que parecen charlatanes enseiinndo el tuti- derecha; al frente tenia la soberbia puerta de Tolimondi: pero viniendo á mi asunto digo, que aque- ledo; y desde ella y la de Segovia la inmensa mulla noche me acosté mas temprano que &lt;le cos- chedumbre precipitándose al camino formaban una
tumbre, revolviendo en mi cabeza el exordio de no intermmpiJa cadena hasta el sitio en que yo
mi artículo.
estaba.
" Romería (decia yo para darme cierta imMi fantasía corría libremente por el espacio
portancia de erudito) significa el viaje ó peregri- que mediaba entre el principio y el fin del paseo,
nacion que se hace á algun santuario, y si hemos
y por todas partes era testigo de una animacion,
de creer al Diccionario de la lengua, añadiremos de un movimiento imposibles de describir; nueque se llamó asi porque las principales se hacian vas y nuevas gentes cubrian el camino; multitud
á Roma. - Luego vino á mi imaginacion un trozo
de coches de colleras corrían precipitadamente ende nuestro Jovellanos, quien considerando á las tre los ligeros calesines que vol vian vacíos para
romerías como una de las fiestas mas antiguas enganchar nuevos pasageros ¡ los briosos caballos,
de los Españoles, añade : "La devocion sencilla las mulas enjaezadas hacían replegarse á In multilos llevaba naturalmente á los santuarios vecinos tud de pedestres, quienes para vengarse los saluen los dias de fiesta y solemnidad, y alli, satisfedaban á su paso con sendos latigazos, ó los espanchos los estímulos de la piedad, daban el resto del taban con el ruido de las campanas de barro. Los
día al esparcimiento y al placer." Esto, segun la que volvia.n de la ermita, cargados de santos, de
ya dicha respetable autoridad, acaecía en el si- campanillas, y frascos de aguardiente bautizado y
glo xn, y mi imaginacion revoltosa me hacia confirmado, los ofrecian bruscamente á los que
calcular la alteracion que las costumbres habían iban, y éstos reían del estado de.acaloramiento y
sufrido desde entonces, si bien luego me ocurrió exaltacion de aquellos, siendo asi que podrian deque no debe ser moderno el refran que dice: Ro- cir muy bien, "Vean ustedes cómo estaré yo á la
merla de cerca, mucho vino y poca cera. Con que
tarde." Las danzas improvisadas de las manolas
vemos que el mundo siempre ha sido lo que es.
los chulos, las disputas y retoces de estos por quiLargo rato anduvieron alternando en mi metarse los frasquetes, los puestos humeantes de bumoria, ya las famosas de Santiago de Galicia, ya
ñuelos, y el continuo paso de carruages, hacían
las de nuestra Sefiora del Pilar de Zaragoza, y
cada momento mas interrumpida la carrera, y esme parecía que veía los peregrinos con su bordon
ta dificultad iba creciendo segun la mayor proxiy la esclavina cubierta de conchas. Luego se me midad á la ermita.
representaban las animadas fiestas de esta clase,
Ya las incansables campanas de ésta herían los
que aun hoy se celebran en las provincias vascon- oidos, entre la vocería de la muchedumbre que
gadas, y de todo ello sacaba noticias que podrán coronaba todas las alturas, y apiiíándose en la
tener lugar cuando escriba la historia de las ro• parte baja hacia sentir su reflujo hasta el medio
merías en treinta tomos en folio; pero por lo que del paseo. Los puestos de santos, de bollos y
es ahora no venían á cuento, pues que solo trata- campanillas iban sucediendose rápidamente hasta
ba de formar el cuadro de la de San Isidro en llegar á cubrir ambos bordes del camino, y cenuestra ca1&gt;ital. En fin, tanto cavilé, tantos au- dian despues el lugar á tiendas caprichosas y surtores revolví en los estantes de mi cabeza tal tidas de vizcochos, dulces y golosinas, eterna copolvo alcé de citas y pergaminos, que al cauo
'
mezon de muchachos llorones, tentacion perenne
de algunas horas me quedé dormido profunda- de bolsillos apurados. Cada paso que se avanzaba
mente.
en la subida se adelantaba tambien en el progreLa. imaginacion empero no se durmió: nfecta- so de las artes del pula.dar; á los puestos amhuToM. VIII.

LA ROMERIA DE SAN ISIDRO.

,,

2 M

�EL INSTRüCTOR, O REPERTORIO
lnntes de buñuelos hnbian sucedido las escitantes
pasas, higos y garbanzos tostados; luego los roscones de pan duro y los frasquetes alternabnn con
las tortas y soldados de pasta-flora: mas allá los
dulces de ramillete y vizcochos empapelados ofrecian una interesante batería; y por último, las
fondas entapizadas ostentaban sobre sus entradas
los nombres mas caros á la gastronomía madrileña,
y brindaban en su interior con las apetitosas salsas y suculentos sólidos.
¡ Qué espectáculo manducante y animado !
Cuides sobre la nrde alfombra formaban espeso
círculo en derredor de una gran cazuela en que
vertían sendos cantarillos de leche de las Navas
sobre gran cantidad de bollos y roscones; cuáles
ostentando un noble jamon Je partinn y subdividían con todas las formalidades del derecho.
La conversacion por todas partes era alegre y
animada, y las escenas á cual mas vúria é interesante; por aqui unos traviesos muchachos atando una cuerda á una mesa llena de figuras de barro, tirn.ban de ella corriendo y rodaban estrepitosameute todos aquellos artefactos, no sin notable
enojo de la vieja que los vendía; por allá un grupo ·de chulos al pasar por junto á un almuerzo dejaban caer en el cuenco de leche una cam1mnilla; ya levantnndose otros volvían á caer impelidos de su propio peso, ó bien al concluir un
almuerzo rompían un gran botijo tirándole á veinte pasos con blandos bollos, restos del banquete ;
los chillidos, las risas, los dichos agudos se sucedían sin cesar, y mientras esto pasaba de un lado,
del otro los paseantes se agitaban, bebian agua
del Santo en la fuente milagrosa, intentaban
penetrar en la ermita, y la turba saliente los obligaba á volver á bajar las gradas, penetrando al
fin en el cementerio próximo, donde reflexionaban sobre la fragilidad de las cosas humanas mientras conclulan los restos del mazapan y vizcocho
de galera. En la parte elevada de la ermita algunos cofrades asomaban á los balconcillos ostentando en medio al santero vestido con un trage
que remedaba al del Santo labrador, y en lo alto de
las colinas cerraban todo este cuadro varios grupos
de muchachos que arrojaban cohetes al aire.
La parte mas escogida de la concurrencia refluye
en las fondas, adonde aguardaban en pié, y con
sobrada disposicion de almorzar, mientras los
felices que llegaron antes no desocupaban las mellas. La impaciencia se pintaba en el rostro de las
madres, el deseo en el de las niiías, y la incertidumbre en los galanes acompañantes: entre tanto
los dichosos sentados saboreaban una perdiz, ó un
plato de crema, sin pasar cuidado por los que les
estaban contando los bocados. Desocúpase en fin
una mesa: ¡ qué precipitation para apoderarse de
ella ! Ocúpanla una madre, tres hijas y un caballero andante, el cual, á fuer de galan, pone en
manos de la mamá. la lista fatal ... Los ojos de ésta brillan al verla ... Pichones, pollos, chuletas •.
¿ qué escogerá?-" Yo, lo que ustedes quieran;
pero me parece que ante todo debe venir un par
de perdices 1 tú, Paquita, querrás un pollito, ¿ no
es verdad?- Venga, gritó el galan entusiasma-

do. - Y tú, Mariquita, jamon en dulce. - Pues
yo á mis pichones me atengo.-Vaya, probemos
de todo. - Venga de todo," respondió el Gaiferos
con una sonrisa si es no es afectada.
Con efecto, el mozo viene, la mesa se cubre,
el trabajo mandibular comienza, y el infeliz prevee, aunque tarde, su perdicion; mas, entre tanto Paquita le ofrece un alon de perdiz, y en aquel
momento todas las nubes desaparecen. La vieja
incansable -vuelve á empuñar la lista. "Ahora los
fritos y asados," dice, y señala cinco ó seis artículos al espedito mozo; no pára aquí, sino que en
el furor de su canino diente, embiste á las aceitunas, saltando dos de eJlas á la levita del amartelado, cae y rompe un par de vasos, y para hacer tiempo de que vuelva el mozo se come un salchichon de libra y media.
Tres veces se habian renovado de gente las
otras mesas y aun duraba el almuerzo, no 8in espanto del joven caballero, que calculaba un resultado funesto; las muchachas cuál mas, cuál
menos, todas imitaban á la mamá, y &lt;'uando ya
cansadas apenas podían abrir la boca, las decía
aquella: "Vamos, niñas, no hay que hacer melindres;" y siempre con la lista en la mano trola
al mozo en contínua agitacion. Por último, concluyó al fin de tres horas aquel violento sacrificio;
pidese la cuenta al mozo, y éste, echándola en un
instante por partida triple, responde : " Ciento
cuarenta y dos reales." El Narciso á tal acento
nría de color, y como acometido de una convulsion revuelve rápidamente las manos de uno á
otro bolsillo, y reuniendo antecedentes llega á
juntar hasta unos cuatro duros y seis reales; entonces llama al mozo aparte, y mientras hace con
él un acomodo, la mamá y las niñas rien graciosamente de la aventura. ¡ Oh malignidad femenil!
Arreglado aquel negocio salen de la fonda,
llevando al lado á la Dulcinea con cierto aire
triunfal: pero á pocos pasos un cierto oficialito,
conocido de las seiíoras, que se perdió á la entrada de la fonda, vuelve á aparecer casualmente
y ocupa el otro lado de Doña Paquita, no sin enojo
del cabaJlero pagano. Mas no pára aqui el contratiempo; á poco rato el escesivo almuerzo empieza á hacer su efecto en la mamá, y se siente
indispuesta; el síntoma 14 del c6lera se manifiesta estrepitosamente, y las niñas declaran al
pobre galan que por una consecuencia desgraciada, su mamá no puede volver á pie ...
No hay remedio, el hombre tiene que ajustar
un coche de colleras y empaquetarse en él con
toda la familia, mas, el aumento del recienvenido que se coloca en el testero, entre Paquita y
su madre, quedándole al caballero particular el
sitio frontero á esta para ser testigo de sus náuseas y honibles contorsiones. El cochero en tanto ocupa su lugar, y chas ••. co-mandanta •••
Al ruido del coche desperté precipitado, y mirando al reloj vi que eran ya las diez, con lo cual
tuve que desistir de la idea de ir á la romería, quedándome el sentimiento de no poder contar á mis
lectores lo que pasa en Madrid el dia de San Isidro.
EL CURIOSO PARLANTE.

DE HISTOTirA, BELT..\S LETílAS Y ARTES.

267

GUARDIAS DE HONOR.

GUARDIAS DE CORPS DE LA REINA DE INGLATERRA.

CoHo los intereses de los gobernantes y los de los
gobernados no son siempre los mismos, y los primeros se hallan frecuentemente expuestos á la indignacion que produce en los pueblos la arbitrariedad de sus medidas, los soberanos han tenido
desde los tiempos mas remotos guardias destinados
á proteger su persona. Los monarcas asirios y
persas tenían guardias de corps• de los cuales procedian los generales del ejército. Alejandro formó
una guardia de nobles, ejemplo que han seguido
muchos soberanos en tiempos modernos. Estos
guardias de Alejandro eran hijos de las primeras
familias del imperio, y estaban divididos en dos
clases. La inferior guardaba la parte exterior del
palacio ó tienda de campaña, y cuidaba de los caballos del emperador. La superior hacia el servicio mas inmediato á su persona. De entre estos

" Este nombre usado en E,paña es tomado del francés
¡¡urdes du rorp 1 ( del cuel'po).

guardias eran elegidos los lietceri, ó amigos, que
comian con el monarca, y que en el campo de batalla ó en las cazerias no se separaban nunca de
su lado. Dos de ellos guardaban su dormitorio :
promovialos al rango de generales, y algunos despues de su muerte llegaron á ser monarcas de
aquellos paises que durante su vida gobernaron
en su nombre. Los ar!J!lraspides (rodelas de plata)
mandados por Nicanor hijo de Parmenio, eran
aun mas semejantes á los guardias modernos. Los
pretorianos eran guardias de los emperadores romanos, y en los últimos tiempos del imperio ejercian unn grande influencia en la eleccion de los
emperadores, al punto de haberla decidido mas de
una vez. En su importancia politica y licenciosa
se parecían á los Jenízaros, guardias del Sultan,
En realidad en todo sistema despótico la tendencia
del cuerpo de guardias reales es constituirse en
dueños. Posteriormente los traba11te1J y los lw.ts•
cliiers (arqueros) guardaban las personas de los
emperadores romanos de Alemania, mantenicn-

�2GS

11

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

DE HfSTOilIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

dosc tropas semejantes en otras cortes. Durante 1 con artilleria y caballeria, y de la cual solo hacia
la edad media las personas de distincion resiuso en las batallas en momentos decisivos, pudentes en ciudades turbulentas tenian guardias diendo siempre contar con ella. Componiase de
personales, por lo menos esto sucedía con frecuencia soldados escrupulosamente escogidos, no admien las grandes ciudades de Italia, y hubo tiempo tiendo á ninguno que no hubiese servido diez afios
en que cada cardenal tenia su guardia particular, sin haber sido castigado nunca por un consejo de
Empleábanse entonces en Roma para este servicio guerra. En 1812 la guardia imperial se componía
los naturales de Córcega. Pero hasta una época de 32,000 hombres ele infnnteria, ocho mil caballos
reciente los guardias servian solo para protejer la y 120 piezas de artillería. Despues de los desastres
persona del monarca ó algun individuo de distin- de 1812 fué reorganizada sobre el mismo pié, Ya
cion. Cuando el interés del soberano difiere del
digimos y todos saben cuan noblemente dejaron los
de la nacion es mejor servirse de extranjeros para soldadosdelaantiguagunrdiael campo de Waterloo,
guardias de corps por no hallarse estos enlazados Cuando Luis XVIII fué colocado sobre el trono
con el pueblo por relaciones de amistad ó paren- de su hermano abolió la guardia imperial, medida
tesco: en esta consideracion tuvieron orígen los &lt;le que se arrepintió despues segun aseguran alLallesteros escoces~s de Luis XI y la guardia real gunos escritores ; y en su lugar reorganizó las
Suiza de los Borbones. El número de estos parece tropas de casa real que habian sido abolida~ en
haber aumentado considerablemente en Franr.ia parte, aun antes de la revolucion, tales como los
durante el reinado del ostentoso Luis XIV el ídolo guardias de corps ; los guardias de puerta, los cien
de los monarquistas, siendo su plan de gobierno suizos, los carabineros negros y g1ises,
manel valerse del pueblo para enfrenar á los nobles y dados los mas por emigrados y dos de ellos por
al mismo tiempo mantener á aquel en sugecion los generales Berthier y :M:armont. El uniforme
11or medio de un ejército permanente, La guardia del cuerpo llamado Cent Suisses era muy extravareal en su reinado se componía de ocho mil hom- gante y parecia ridículo ann antes de la revolucion.
bres, pero á pesar de este número retenian estas Sin embargo despues de los cien dias se estableció
tropas el carácter de guardia privada, esto es, su una guardia real efectiva con varios batallones de
deber inmediato era custodiar la persona del rey Suizos, Sabida es la suerte que cupo á aquella
y su palacio. La mayor parte de los monarcas y á estos en 1830. Ahora no hay en Francia.
telljan guardias semejantes, y muchos de los de guardia. real, En Espafia ademas de la guardia
segundo y tercer orden se distinguian por el real (compuesta de ocho mil infantes, dos mil
esplendor de ellas. Los pequeños príncipes de caballos y su correspondiente tren de artillería)
Alemania tenian brillantes cuerpos de Suizos, que forma. parte del ejército, y que por cierto ha
y otros. Federico el Grande conducia sus guar- dado en esta desgraciada lucha repetidas pruebas
dias al combate como cualquiera otro cuerpo de adhesion, v~lor y fidelidad, hay otros dos cuerdel ejército. Su guardia real se componia de
pos de guardia interior, á. saber los guardias de
varios batallones de infanteria y escuadrones de
corps y los alabarderos : los primeros son todos
caballeria, tropas de distinguido valor y extra- hijos de familias nobles y el simple guardia. tiene
ordinaria estatura. Considerábase esta entonces en el ejército el grado de alferez; este cuerpo de
como una &lt;le las principales excelencias de un
mero lujo es excesivamente costoso y parece que
soldado, era pues preciso que los soldados de In se trata ahora de suprimirlo. En Inglaterra no
guardia aventajáran á todos los demas en esta hay guardia real interior. La exterior se compone
cualidad, y por cierto que presentaban una extraorde dos regimientos de caballeria y tres de infandinaria coleccion de gigantes, La guardia rusa
tería, En Rusia la guardia real es muy numerosa:
era mas numerosa. En 1785 ascendia á 10,000 tambien lo es en Prusia donde asi eomo en Espaoo
hombres; pero la mas brillante de todas las guardias forma un cuerpo ele ejército de todas armas. En
fué la de Napoleon, pudiendo asegurar sin temor Austria aunque algo mas considerable de lo que
de equivocarse que se componia de los mejores era antes, no tiene aun la guardia real otro carácter
soldados 1ue han existido jamás, En su primera l}Ue el de custodia. personal del soberano .y por
campaña de Italia estuvo para caer en manos de consecuencia su número es limitado.
los austriacos en un castillo cerca del Mincio, y
este incidente ocasionó la formacion de un cuerpo
de tropas destinadas á velar á Ja seguridad personal del general en jefe. Estas tropas á que dió
EDUCACION,
el nombre de guias eran en realidad guardias ele
corps. Cuando se puso á la cabeza del gobierno EL arte mas dificil é importante en la educacion
y toda la Europa se armó contra los principios de la juventud es descubrir aptitudes peculiares,
revolucionarios de Francia, era 11atural, particu- ó donde no existe ninguna, crear inclinaciones que
larmente habiendo concebido el plan de restablecer puedan servirles de sustitutos. Las mentes de los
el t rono hereditario, que desease t ener un cuerpo hombres son como las diferentes tierras : algunas
ele ¡ruardias que sirviese en todos conceptos de de ellas admiten unicamente cierta clase de cultivo:
modelo al resto del ejército, y c1ue ni mismo tiempo
en otras maduran todo género de frutos : estas por
le foe~e personalmente afecto. Instituyó pues sus otra parte son solo adaptadas á una série ele proguanh ns consulares, y despucs la famosa o-unrdia
ductos ordinarios, y unas pocas quedan valdias
h1perial 'lile en Ei -co1,•titui,i tm ..:ompleto ~jército
si no se las destina á la labor mas selecta,

te.,

¡,
¡

EL TIGRE Y EL SOLDADO.

269

muy extrañas, y por último colocando la cabeza
entre las piernas y las manos sobre los tobillos, se
acercó al tigre brincando hacia atrás, Este qué le
babia estado mirando atentamente se sorprendió de
tal manera al ver acercarse aquella figura grotesca,
que echó á correr y dejó al astuto soldado continuar su camino.

EL HUEVO.
llISTORIETA PARA LOS NIÑOS.
CAPITULO II,

Es fama que el tigre tiene todas las malas cualidades del leon sin poseer ninguna de las buenas
que ennoblecen al rey de los cuadrúpedos. Es el
mas feroz y destructivo de los animales caTnívoros,
y parece preferir al hombre como alimento á todos
los demas animales inferiores; por esto causa muchos estragos, y la pérdida de un considerable número de vidas en todos los puntos de la India;
puede decirse que es el azote de los paises que
habita, siendo feroz sin provocacion y cruel sin
necesidad. No teme en lo mas mlnimo al hombre
ni á sus armas ofensivas: ataca frecuentemente al
rinoceronte y al elefante, y con mayor audacia se
atreve al leon mismo. Los tigres frecuentan en
gran número ambas orillas del rio Ganges, y cuando
se sienten hostigados por el hambre no vacilan en
arrojarse en medio de la tripulacion de un bote,
llevándose un infeliz marinero antes que sus compafieros tengan tiempo de libertarle. Los barqueros que navegan en este rio van 11iempre provistos
de hachas y otros instrumentos cortantes, con los
~unles, en caso de un ataque semejante cuando el
tigre se acerca nadando al bote y pone las manos
sobre el costado paro. saltar en medio de los marineros, se las cortan enteramente, ó bien le hieren en
disposicion que se vé obligado á soltar la presa y
alejarse,
Sabido es que la timidez y pusilanimidad alientan mas y mas la natural osadia de los animales
feroces y aun otros mas pacíficos cuando meditan
un ataque contra el hombre, al paso que el valor
personal y la fuerza sin auxilios artificiales rara
vez son efectivos contra. enemigos tan poderosos
como el tigre : un solo recurso queda pues para
salir del apuro, que es el emplear astucia y sangre
fria: pudieran citarse varios hechos en justificacion
de este aserto, pero nos contentaremos hoy con
referir la anecdota siguiente.
Un soldado perteneciente al ejercito británico en
la India se retiraba á su cuartel cuando fué repentinamente sorprendido por un enorme tigre de
Bengala. No sintiéndose precisamente dispuesto
á entablar relaciones mas intimas con su nuevo
compañero, tuvo recurso á la estratagema siguiente
para librarse de él. Despues de mirar atentamente
nl monstruo por algunos instantes, empezó de repente á ejecutar varias evoluciones gimnásticas

Los habitantes del valle se habían esmerado en
servir y obsequiar en cuanto estaba de su parte {L
la señora forastera, y esta por consecuencia deseaba
tener una ocasion para manifestarles su gratitud.
Habiendo logrado reunir por medio de un acertado manejo doméstico una gran cantidad de huevos, envió una mañana á .Marta para que convidase en su nombre á todos los aldeanos á venir al
siguiente dia á visitarla, No dejaron estos de
acudir puntualmente, vestidos con su ropa de los
dias de fiesta. Bertran, el criado, habia preparado
una mesa rústica en el jardin al rededor de la cual
se sentaron los convidados soLre bancos de madern.
Presentose Marta con una canasta de huevos y los
aldeanos manifestaron su sorpresa al ver tan crecido número de ellos,
" Si," dijo la señora, "tenemos ahora abundancia de hue,os y quiero ensefiaros el uso que
puede hacerse de ellos en la economia doméstica."
Habiase encendido lumbre en un rincon del jardin,
y sobre ella colgaba una olla con agua hirbiendo,
Antes de echar en ella los huevos, abrió la señora
uno de ellos para que viesen sus huéspedes la p:.rt~
interior: hízoles notar el bello y cristalino licor
blanco que encerraba y en el cual parecia flotar
una bola amarilla. Hizo luego hervir tantos huevos como habia convidados: sirviólos despues de
cocidos, y con ellos sal y rollos de pan blanco,
Enseñó á los aldeanos el modo de abrirlos, y estos
celebraron mucho el delicioso alimento que proporcionaban, Aclmirábanse de la facilidad y prontitud con que puede hervirse un huevo, y "ciertamente," añadían, "no es posible hallar para un enfer!JlO alimento mas barato, sano y nutritivo."
Tomó entonces algunos huevos mas y vació su
contenido en agua hirviendo; estos huevos colocados luego sobre espinacas y tostadas de pan, agradaron tambien mucho á los campesinos.
Procedió en seguida la sefiora á guisar otros de
varios modos, ensefiando asi á los carboneros que
no solo son los huevos un excelente alimento por si
mismos, sino un ingrediente utilísimo para la preparacion de diversos condimentos. Por último
colocó sobre In mesa una gran fuente de ensalada.
Beltran trajo algunos huevos duros que había puesto
de antemano á enfriar. Por via de diversion dejó
repentinamente caer varios de ellos al suelo cpmo
por casualidad: sobresaltáronse los aldeanos espe-

�270

EL lfl.STRUCTOR, o REPERTonro

rando verlos todos quebrados y perdidos; pero se
y la inclemencia de la estncion obligaba á cada
sorprendieron agradablemente al ver á la señora familia á apiñarse al rededor de su hogar, asi que
recogerlos, quitarles la cáscara y cortarlos en rodalos honrados carboneros no se regocijaron poco al
jas. Parecióles esto muy curioso, pero aun juzgaver que la nieve empezaba á desaparecer al acerron serlo mas el modo de aderezar la ensalada, carse la benigna y risueña primavera.
calificándolo ademas de curiosidad muy agraAcudieron entonces los niños del valle con ramos
dable.
de violetas y primaveras para Federico y Blanca;
Cuando hubieron concluido su comida de huevos,
y como la pradera empezaba ya á cubrirse ele flores,
la señora distribuyó entre ellos varios gallos jóvenes escogieron las mas hermosas é hicieron con ellas
y pollas; observando que una sola gallina puede ramilletes para sus favoritos. Agradecida á esta
poner mas de ciento y cincuenta huevos en un atencion determinó la señora darles en cambio
año.
alguna cosa. " Cuando llegue la Pascua," dijo,
"¡ Ciento y cincuenta huevos !" exclamaron,
"quisiera proporcionarles alguna diversion, pues es
"¡ que ventaja tan grande para una familia pobre!" justo que estos dias de fiesto. se dediquen á placeres
La generosidad de la buena señora difundió
inocentes. Por navidad pudiera obsequiarlos con
alegria por toda la aldea, y cada familia tributó las manzanas y nueces preservadas para entonces,
gracias á Dios por el beneficio que habia recibido
pero ¿qué haré en una estacio-n en la cual no hay
de ella. Por mucho tiempo fueron las gallinas el otra cosa sino huevos? La tierra no ha dado aun
único objeto de la conversacion general, descu- su cosecha; los árboles no tienen fruta; los huevos
briendo cada rlia en ellas los aldeanos alguna nueva son el primer don de una Providencia benévola."
utilidad. El canto matutino del gallo era objeto
"Si," dijo Marta; "pero es lástima que los huede grande admiracion y contento. "Proclama la vos sean todos del mismo color. El blanco es un
venida del dia," decian, "y llama al hombre á su
color muy hermoso, no hay duda; pero los colores
Jnbol'; parece haber mudado de aspecto la vida en
variados de las frutas son aun mas bonitos."
el valle desde que los gallos empezaron á cantar, y
"Excelente idea," dijo la señora despues de alcada uno vá ahora á su trabajo con un espíritu
gunos momentos de reflexion. "Haré hervir algualegre y un semblante placentero."
nos huevos, los pintaré y la diversidad de colores
Los sencillos aldeanos no dejaron de observar
divertirá á. los niiíos."
que la gallina anunciaba siempre con su cacareo
Conociendo perfectamente las diversas plo.ntas y
el presente que acabalia de hacerles, y el sonido
raices usadas en el tinte, tiñó de diversos colores un
era siempl'e recibido con gran placer. Apenas se
número suficiente de huevos: unos azules, otros
dejaba oir cuando acudian desde Juego á recojer el
amarillos, otros encarnados y algunos morados:
huevo recien puesto, y guordarlo cuidadosamente.
hirvió otros con hojas verdes lo cual produjo dife"Estas aves," decian con frecuencia los padres á
rentes sombras ó tintas de dicho color, y algunos
sus hijos, "pareceR hechas precisamente para vivir
señaló con motes escritos.
con el hombre; Dios las ha criado evidentemente
"Estos huevos de diversos colores," dijo el molipara usos domésticos. Siempre perm,mecen cerca
nero que entró un dia mientras la señora estaba
de la casa: vienen á buscar el alimento cuando se
preparando su obsequio, "nos recuerdan la bondad
Jiís°fiuma y se retiran al gallinero al anochecer por
de Dios. Los frutos que nos dá son á un mismo
si solas. Son muy útiles en las familias pobres,
tiempo sabrosos al paladar y agrado.bles á la vista.
pues se las mantiene á muy poca costa: algunas
Las cerezas son encarnadas, las ciruelas moradas,
migajas de pan, un poco de cebada y los desperdilas peras amarillas; y estos huevos pinto.dos en
cios de las verduras es todo cuanto necesitan. En
imitacion de dichos colores nos recuerdan las murealidad se ocupan todo el dia en buscarse su alichas mercedes de nuestro benévolo Criador."
mento, y de este modo miles de granos que durante
El dia de Pascua por la mañana, la señora y el
lo. cosecha se perderían, son preservados para uso
viejo Beltran se encaminaron á. la iglesia de la
del hombre. La viuda mas pobre tiene pues con
aldea vecina, y todos los habitantes del valle, jóque mantener una galJina, y los huevos que recibe
venes y ancianos que se hallaban en estado de
son para ella una especie de limosna."
trasladarse hasta alli, imitaron su ejemplo. HaNi permitió la señora que sus propios hijos igno- bíase fijado el dia siguiente para el meditado conrasen el valor de un huevo á pesar de haberse
vite, y este dia llegó por fin. El sol brillaba con
acostumbrado á mirarlo con indiferencia mientras refulgente esplendor, el cielo estaba sereno; los
vivían en medio de la riqueza y la abundancia.
campos cubiertos de flores; los pajarillos gorjeaban
¡ Con cuánto placer recibian ahora uno batido en
alegres saltando de rama en rama, y la naturaleza
leche para su almuerzo! Cuán agradecidos es- entera parecía rebosar salud y felicidad.
Todos los niños de la aldea que eran poco mas ó
taban á Dios por todas las mercedes que aun continuaba denamando sobre ellos ! ...
menos de la edad de Federico y Blanca habian
sido convidados y acudieron á la cabaña á la hora
Pasaron los deliciosos dias de verano sucediendo
á ellos el invierno que en aquel pais es general- indicada. Beltran los condujo al jard¡n y los sentó
mente muy severo. Las chozas del valJe se halla- en bancos al rededor de una mesa rústica. Federico
ban casi sepultadas en lo. nieve, y los caminos
y Blanca se hallaban colocados en el centro, y era
estaban intransitables. El molino no trabajaba
fácil leer en sus miradas la impaciencia con que
ya; las cascadas suspendidas en silencio sobre las
esperaban el obsequio preparado para ellos. Era
roco.s presentaban el aspecto de un arco de cristal,
por cierto una vista encantadora el observar sus

271

DE HISTORIA, BELLAS LETUAS Y ARTES.
caritas brillantes de placer y sus ojos animados por
la alegria.
La señora empezó por esplicarles en un lenguaje
claro y expresivo el origen y objeto de la funcion
de Pascua. "Fué instituida," les dijo, "para
conmemorar la resurreccion de Jesucristo de entre
los muertos, y para garantizar á los hombres la
suya propia el día del juicio, en el cual los buenos
serán recompensados y los malos castigados segun
su merecimiento. Esta reflexion debia inducirles
á ser buenos niños y fieles cristianos, pues" aiíadió,
"sí la esperanza de esta pequeña funcion que os he
preparado, porque habeis sido buenos y obedientes
ha tenido su efecto, el placer de ir al cielo será
mucho mayor y el deseo de obtenerlo debe por
consiguiente haceros amar y obedecer á. vuestro
Salvador.''
Mandó entonces colocar sobre la mesa una gran
fuente de huevos batidos en leche y cada uno de
los niños recibió una taza llena de este sabroso
manjar. Dióseles h.1ego licencia para coner por
el bosque inmediato, mandándo la señora á cada
cual recojiese una cantidad suficiente de musgo
para hacer un pequeño nido. Hiciéronlo asi, y se
colocaron todos estos nidos en hilera sobre un
asiento de cesped, mar1,ando cada niño el suyo
cuidadosamente. Cuando volvieron al jardin fueron agradablemente sorprendidos al hallar sobre la
mesa una gran torta cubierta de azucar y confites.
Dividióla la señora entre ellos, y mientras la estaban comiendo, se dirigió Marta sin ser vista al
bosque, llevando una canasta de huevos de diferentes colores los cuales distribuyó entre los nidos
que habían hecho los niños, contrastando aquellos
agradablemente con el delicado verde del mu~go.
Cuando hubieron acabado de comer su torta, les
propuse la señora que fueran á ver lo que habia
sido de los nidos fabricados por ellos. Hé aqui un
nuevo placer; en cada nido habia cinco huevos del
mismo color y uno de ellos con un mote ó lema
escrito sobre él. Un grito de alegria general resonó inmediatamente por todos lados. Seria im.
posible describir sus transportes. "¡ Huevos encarnados! huevos encarnados I Oh qué hermosos,"
gritaba uno. "Azules! azules! los mios son azules,"
exclamaba otro ; " tan azules como el cielo;"
"pues los mios son amarillos," decía un tercero;
"como aquella mariposa." "Oh! mirad, mirad los
mios," gritaba un pequeiío rapaz ; " ¡ cuan hermo.
sas deben ser las gallinas que ponen huevos tan
bonitos! ¡ cuanto me alegraría ver una de ellas!"
"No, no," dijo Maria, la hermanita de Marta;
"no pueden ser las gallinas las que han hecho
esto; mas bien presumo que haya sido una liebre
que vi salir de entre unas matas y echar á coner
cuanto mas podia mientras yo estaba recogiendo
la yeTba para hacer mi nido."
Al oir esto todos los niños se echaron á reir estrepitosamente y la liebre que ponía huevos colmado&amp; vino á ser un dicho constante en el valle.
"i Cuán poco es necesario," se decia la señora
á si_ misma, " para hacer felices á los niños ! y
¿ qui~n h_ay que no contribuyese de buena gana á
su chvemon? ¿ Quien que no envidie su inocente

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simplicidad ? La alegria que brilla en sus ojos y
se manifiesta en todas sus facciones, es patrimonio
solo de aquellos cuyos corazones son puros; y l1é
aquí como durante la vida la virtud es el único
manantial del verdadero placer."
Aunque los niños parecían hallarse perfectamente satisfechos y contentos, la buena señora
sugirió un nuevo pasatiempo. Propuso que aquellos á quienes habían cabido huevos amarillos
cambiaran algunos de ellos por otros azules y encarnados, y así de los &lt;lemas, de modo que cada
niño tuviese huevos de diferentes colores, pero
cuidando sin embargo de no cambiar los que
tenian el mote escrito sobre ellos. "De este modo,
hijos mios,'' continuó, "debeis estar siempre dispuestos á c.omplaceros unos á otros, y durante
vuestra vida tendreis muchas veces ocasion de repetir lo que acabais de hacer ahora. El Todo Poderoso denama sus beneficios sobre toda la especie
humana y hace á los hombres dependientes unos
de otros á fin de que vivan en paz y buena armonia. Permita Dios que todos vuestros cambios
sean como el que acabais de hacer en que todos
ganan y nadie pierde.'1
Mandó entonces á Federico su mamá, que leyese
el mote que le habia tocado. Uno de los convidados se sorprendió mucho de oirle: pues entÓnces
habia muy pocas escuelas para niños pobres, y
muchas personas crecidas no sabian leer ni escribir. Tan pronto como se le hizo entender que
Federico había expresado en palabras lo que se
hallaba marcado sobre la cáscara del huevo, tuvo
él tambien curiosidad de saber lo que babia escrito
sobre el suyo.
"Un precepto excelente," dijo la señora "yo te
lo leeré-"
'
Dios nos dá salud y alimento sabroso
Amemos pues á un Dios tan bondoso.
Preguntó entonces á los niños si daban siempre
gracias á Dios por las muchas y buenas cosas que
les daba. Esto les hizo acordarse que no habían

�EJ. INSTUUCTOR, O UEPElll'ORIO
dndo nun gracias por el din tnn feliz que hnbinn
pnsado, y los
. bonitos huevos que Jinbinn recibido,
Y no perdieron tiempo en cumplir con este
deber.

Amad á Dios que os ha crindo
Y huid del vicio y del pecndo.
No &lt;'Spereis vuestros vicios de Dios encubrir
Ni menos su justicia divina eludir.

" A vuestros padres obedeced diligentes-"

Los demns niños deseaban igualmente saber lo
que se hnllabn escrito sobre los huevos que les
hnbinn tocndo y suplicaron á la señora que se los
leyern.
Cunndo gunrdnron silencio y se hubieron sentado al rededor de elln, los leyó uno despues de
otro. Ernn preceptos de mornl sencillos y cortos
tnlcs como los siguientes'

Y el niño nñndiendo inmediatamente-

Dios nos dá salud y nlimento sabroso
Amemos pues á un Dios tan bondoso.

" Los niños buenos son siempre obedientes-"

A vuestros pndres obedeced diligentes,
Los niños buenos son siempre obedientes.

ejecutaba desde luego lo que le mandabnn. Del
mismo modo eran aplicados los &lt;lemas motes.
Hacian los nifios mencion frecuente del din feliz
que habinn pasado y aseguraban que nunca fueron
tan felices eu su vida.
"Pues bien," dijo la señora, "sed buenos y
dóciles y haced lo que os mnnden, y tendreis un
convite igual todos los años; solo los bueuos serán
convidados, y espero que ninguno de vosotros daró.
causa para no asistir á la fiesta." Es fúcil imaginnr que esta promesa hizo á los niños de la aldea
tan dóciles y sumisos como debieron siempre serlo.
todos los niños y niñas.

El que fia de Dios en la proteccion
Obtendrá socorro en tribulncion.
Cunado el sonrojo cubre vuestra frente
.Es Dios que os reprende blandamente.
A Dios perlid virtud, salud y ciencia
?tfns nunca le pidais mero opulencia.
No pospongnis jamás pnra otra hora
El trnbnjo que podeis hncer ahora.

El que se acerca ni borde del vicio
Podrá acaso cner en el precipicio.
Los niños en seguida se pusieron á aprender sus
motes de memoria, repitiéndolos frecuentemente
en silencio para que no se les olvidáran. Muchos
de ellos experimentaban bastante dificultad para
aprenderlos, otros eran mas aptos, pero muy pronto
consiguieron todos repetirlos sin titubear. Bastaba indicarles In primera palnbrn é inmediatam~nte repetian ellos las &lt;lemas. Nunca hasta entonces hnbinn aprendido tanto como en aquel dia
de placer y diversion. Sus gritos estrepitosos de
alegria
. se dejnban oir al extremo opuesto del valle
y varios de los aldennos acudieron á ver lo que
pasaba en el jardin de la sefiorn. Cuando les
dijeron cunl era la cnusa de su alegria confesaron
francnmente que sus hijos habian aprendido mas
en una sola tarde que lo que ellos hubieron podido
enseñarles en un afio. Tan cierto es que la buena
voluntad no teme los obstáculos ni conoce dificultades.

,

"Asi e$,'' dijo el molinero que tambien había
acudido; "pero ¿ como deberá ponerse en práctica
esta buena voluntad? Hé nqui la cuestion: este
es en rcalidnd el grande objeto que hay que obtener en la instruccion de la juveuturl; y es preciso
confesar que esta buena señora conoce perfectamente el mnnejo de los nifios."
La señora dividió entonces !!ntre los niños lo

2i:J

n E 111::.;Tunu, BELL.\S LE'J'lL\S y ..\ ll'l'E~.
restante de la torta y huevos pintados. "Podcis
llevarlos á casn," dijo, "pero cuidndo que conscrveis los que tienen los motes escritos."
"Gracias, gracias, señora," gritaron todos, "tendremos mucho cuidado con ellos pues los motes
valen mns que el huevo."
"Si," dijo ella, "si atendeis ú In instruccion que
contienen."
Uecomenaando entonces á los padres que no
dejasen de recordar ó. sus hijos el sentido de los
motes siempre que se presentase ocasion oportuna
de hncerlo, despidió ó. sus convidados agradecidos
y contentos. Sus consejos fuerou escrupulosamente
observados. Si un nifio era desobediente, el pndre
alzando el dedo, empezaba-

NUEVA COLMEN&amp;

UN habitnnte de Conccticut ha inventado un npa.
rnto por medio del cual se hace que las abejas
construyan. sus pnnales y depositen la miel en una
de las habitaciones de la casa, en cajoncitos muy
curiosos de los cuales puede extraerse fresca por el
dueño sin necesidad de matar el animal. La gnceta de Nueva York describe el apnrato del modo
siguiente. "La colmena tiene la npariencia y en
pnrtc es un escritorio ó apnrador de cnoba con
cajones en la parte de arriba, y una alhacena.
abajo con puertas de cristal. Este aparador se
coloca en una habitncion de la casa ó cualquiera
otro edificio apropósito poniendolo en comunica.cion con el aire atmosfcrico ó pnrte exterior del
edificio por medio de un tubo que atraviesa la
pared. Las abejas trabajan y depositnn su miel en
los cajones: cuando estos ó cunlquiera de ellos está
lleno, ó bien se desea obtener miel, se sacan estos
cnjones permitiendo á las abejad que escapen entretanto á otro punto de la colmena, y se extrne entonces la miel." Lns puertas de cristal proporcionnn el ver trabajnr á. las abejas, y se nsegura que la
capncidnd, aseo y temperatura uniforme de estas
colmenns hace á aquellas mas y mns industriosas.

TIRSO DE .l\IOLI.N'A •.
ARTICULO 1•nnrnno.

EsTE ingenioso poeta, tan ameno como fecundo,
floreció en el primer tercio del siglo x vn: y considerado como autor c6mico, sirve de trfosito desde
el drama de Lope de Vega, todavía desordenado
en cuanto á la direccion de la fülrnla y de los
incidentes á la comedia mas bien conducida y mas
artificiosa' de Calderon. En efecto, es dificil
encontrar en el padre y fundador del teatro cs.
1iniiol unn sola pieza cuya nccion esté bien seguida.
El dijo que había hecho seis; y los nficionados al
nrte drnmntico se dun de calabazndns para aYcriguar
cuales son. A la Yerdad, Lope ogotó las combinaciones tentrales, y en esta parte casi no dejó á
sus sucesores mas que el mérito de imitar: pero
rara vez cuidó de que sus incidentes fuesen hijos
naturales de la fábula; solo se afanaba por producir efecto: y no conoció el principio dramático
de que los medios deben estar en proporcion con
los fines.
TiNo de l\lolina, aunque en muchos de sus comedias, seíinhldamento en las históricas, guia la fá.
bula tan mal, y á veces peor que Lope de Vega,
tiene sin embargo no pocas en que se reconoce mas
artificio y correccion. Celos co11 celo, se curan,

Pruebas de amor y amistad, Poi· el sótano y el torno,
Amar por sei'uu, La cewsa de s{ minna, Los balcones
de 11/adrid, El celoso prudente, y algunas otrns,
tienen ya un verdadero plan dramático, y una
accion bien concebida y distribuida, si no con 1:\
11crfeccion á que llegó despues Calderon, á lo
menos con la suficiente verisimilitud moral para
que se fije la atencion con placer en la descripcion
festiva y maligna de los caractéres y en las gracias
de la elocucion, que son lns dotes que mas se distinguen en este poetn.
En efecto, colocado Tirso entre los dos grandes
eolosos de nuestra escena, apenas habria memoria
tle él, si no se hubiese distinguido por su diccion,
indefinible y exclusivamente suya, y por la descripcion del amor bajo un aspecto, hasta cierto
punto idenl. Ningun poeta ha tenido tanto empeño en describir los lazos amorosos que el sexo
débil suele tender al fuerte para cogerle en sus
redes y esclavizarle; pero ese empeño le lince frecuentemente traspnsar los límites del pudor y de
la decencia; convertir los sentimientos morales de
In ternura en un mero comercio de vanidad y
disolucion; quitarle al amor su venda, y exponerle
desnudo, pero sin vergücnzn, ni ludibrio del vulgo
malicioso y poco 1lelicado.
¿ Qué especie de sociednd babia frecuentado
Tirso de l\Iolina? Porque la de su tiempo no era
ciertamente la que él describió. A la verdad
no creemos que fuesen purísimos las costumbres
de lo corte en los reinados de Felipe III y de
• Ü'lbriel Tellez, natural de Madrid, era religioso de la
o,den de la l\lerced é imaginando que su amor á la poesía
era ageno de su ministerio se disfraz.í bajo el nombre de
Tirso de '.\folina.
'l'OJ{.

VIII.

Felipe IV; pero í1 Jo menos hnbia pudor y altivez
en el bello sexo : y no ern el uso general que. los
matrimonios se consumasen antes de su celebrac1on,
como sucede en muchos de los dramns de este poeta.
Si los amantes no eran mas fieles, constnntcs y
decididos que ahorn, por lo menos la fidelidad
era mirada como una virtud, y no como una preocupacion; y la constancia como un mérito, y no
como una ridiculez.
Prueba incontestable de que nuestro autor exageró los retratos que le plugo_h~~er del~ ~iviandad
mugeril, y de que no descnb10 el espmtu de la
sociedad culta de su tiempo, es ver que :ipenns se
presentó Cnlderon en la escena con sus dam~s, tau
amantes como las de Lope, pero mas nlt1ms y
pundonorc,sa~, avasall6 al teatro y al audit~rio, y
condenó al olvido, á pe~ar de su elegnncrn, lns
malignos comedias de Tirso; señal cierta de que
la sátira de este no estaba en nrmonía con las necesidades morales de la épocn. .l\Joreto, el ma~
cómico; Rojns, el mejor trágico de nuestros escritores dramáticos, se vieron obligndos á adoptnr
el lenguaje caballeresco de su maestro, y á abandonar lns ingeniosas detracciones del discípulo de
Lope, cuyas comcdins no volvieron á representarse
al público hnsta nuestros dias, en que ]ug costumbres (lo decimos con pesnr) se ascmejnn algo mns
ií las que él dt!scribió. Sea cual fuere el mérito de
Tirso de Molina en cunnto á elocucion, no hace
honor á nuestra moralidad ni á. nuestro gusto el
que se hayan visto representadas con aplauso el
Vergonzo30 m Palacio y l',farta la Piadosa.
Pero si hemos censurndo con justa severidad,
que á algunos parecerá demasiada, lo que nos lui
parecido inmoral en las comedios de este autor,
exige la misma justicia que no le defraudemos do
la nlabnnza á que es acreedor como hablista y
como poeta. Su e,tilo es tan fncil como el de
Lope, pero mucho mas correcto. El uso de lns
voces grúfica_q, las expresiones felices con que
enriqueció la frnse poético, la novedad de introducir sin violencia los sustantivos como epítetos,
dnn á su estilo concision y nervio, de que carece
la diccion siempre fluida, pero pocas veces correctj,
de Lope de \'ega.
Pues considerndo romo poeta c6mico y satírico,
con dificultad se hallará un escritor mas fecundo
en chistes y donaires, ni que describa mejor las
ridiculeces que se propone revelnr. Aun cuando
es poco limpio, aun cuando los pensnmientos que
presenta senn bastante libres, su lenguaje sin embargo es casto y urbano ; y ni se roza con las expresiones sobejanas é inmundas de Iloracio, l\Inrcial ó Juvenal, ni con las imúgenes delicndas y
voluptuosas, y por esa rnzon mns nocivas, de
Ovidio.
Debemos tambien observar que Tirso sabia describir tan bien como Lopo el vcrdndero amor, fiel,
constante, entrañado, independiente de la vanidnd,
del interes y de la desenvolturn. Dígalo, si no, el
hermoso carácter de Estela en la comedia de
Pruebm de amor y amistad; cnrácter noble é ideal
'(He resiste á !ns solicitaciones de un príncipe, y lo
i111c es mas, á las inju:;ticins de un amante celosc,

2N

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
que sabe sufrir con dignidad y hacer sacrificios
que no esperaba ver premiados; en fin, que es el
bello ideal de la ternura mugeril. Pero aun en
esta comedia se conoce el genio maligno del autor,
Por una muger que nos pinta excelente, amable y
heróica, nos regala dos necias, interesadas y despreciables.

Naturam espeltas furca, tamen usque ncurret.
.Al leer las comedias &lt;le Tirso, hemos hecho una
observacion que no nos pareC'e inútil para los progresos del arte. Entre todas ellas ningunas sostienen mejor la lectura y la representacion, que
aquellas en que el poeta es menos satírico y mas
justo con el bello Eexo. Tales son la que acabamos
de citar y otras que enumeramos al principio de
este artículo. Tan cierto es que nada es mD.S favorable al artista, que proponerse en su composicion
un objeto verdaderamente moral.
De sus comedias históricas solo hay una que
merezca elogio, y es La prudencia en la muger, en
la cual teje la historia de la primer regencia de la
célebre Maria de Molina. La l"ersificacion es robusta y digna del asunto. Pinta á la verdad muy
odiosos los caractéres de los infantes D. Enrique y
D. Juan, pero no los calumnia como se usa en el
.
'
(lrn: pues nuestros historiadores nos los han descri-

to aun mas aborrecibles. Las comedias sobre
asuntos religiosos, que nos han quedado de este
autor, son generalmente informes, aunque el estilo y la versificacion sean siempre dignos de
alabanza,
No escribió dramas ni en el género pastoril ni
en el caballeresco, tan cultivado por nuestros poetas
cómicos de aquel siglo. Su natural inclinacion le
arrastraba á la sátira, en la cual hubiera sido muy
superior á Góngora y á Quevedo, porque sabia
pintar mejor que ellos esta clase de cuadros, y no
á la poesía sencilla ni á In heróicn. Moreto le excedió en lo cómico de las situaciones y en la conducta de la fábula : mas no en los chiste¡¡ de la elocucion, mas urbanos y originales en Tirso, y que
en su sucesor se deslizan tal vez á truhanadas y
chocarrerías. No es esto decir que los donaires de
Tirso sean siempre de buena ley; pero se nota con
frecuencia en ellos mas profundidad.
Por estas razones se ha colocado á Tirso de .Molina entre los seis principales poetas del teatro español del siglo xvn, que son Lope, Tirso, Calderon,
Moreto, Rojas y Ruiz de Alarcon. Hemos procul'ado juzgarle desapasionadamente, y señalar con
j usticin imparcial sus defectos y sus bellezas. Solo
nos falta justificar con ejemplos la idr.a que hemos
dada de el.
A. L.

COLUMNAS DE AHENA.

E~ un número reciente de El Instructor liicimos
una breve descripcion de los montes de arena mo.
vediza y de los terribles remolinos tan fatales en
los desiertos de Mrica y Arabia: como complemento de este asunto hablaremos hoy de las mangas
ó columnas de arena que suelen alzarse en los
mismos, y que si bien menos peligrosos que los
grandes remolinos ó tempestades de que hablamos
entonces, causan sin embargo gran terror y espanto
en los viajeros por ser en general precursores de
aquella calamidad.
Estos pilares ó columnas levantadas en los desiertos por los remolinos de viento son muy semejantes en su apariencia á las mangas de agua que

suelen verse en la mar, pero se componen de sustancias entre las cuales y el aire atmosférico no
existe la misma afinidad y atraccion que entre
este fluido y el agua. La manga de agna es
generalmente precedida, y en realidad debe su
formacion á una nube rotatoria préviamente formada en el aire por el vapor del agua, pero cuando
se elevan las columnas de arena no puede haber
nubes de arena en la atmósfera, por consecuencia
dicha columna debe comenzar sobre la superficie
de la tierra siendo producida y sostenida tan solo
por la accion mecánica.
Los puntos donde con mas frecuencia se forman
las columnas de arena son aquellos parajes de los

DE IllSTORIA, DELLAS LETRAS Y AR'rE~.
&lt;lcsiertos ó superficies úridas de naturaleza mas
,·ariada, particularmente los que se hallan á la
inmediacion de algun río ó de la mar. En los
desiertos de Africa, los sitios inmediatos al mar
Rojo, el Nilo y los rios centrales de los cuales se
acerca mas el desierto, son acaso aquellos en que
se manifiesta este fenómeno con mas frecuencia y en
su aspecto mas formidable : pero una vez formada
la columna, puede trasladarse á otro punto en el
cual no hubiera podido formarse ; tanto que se ha
visto á una de ellas atravesar el Gambia por su
mayor anchura donde es navegable este rio. Esto
vrueba aun mejor que las mangas de agua el poder
que tienen los remolinos de aire 1rnra mantener
un cuerpo en suspension, pues que, segun se ha
dicho, no hay atraccion que auxilie á la accion
mecánica que produce y sostiene la columna.
Sin embargo estas columnas de arena no ocurren
exclusivamente en los desiertos de Africa; pues
asi como todos los demas fenómenos naturales,
se forman estas en aquellos puntos en que las circunstancias favorecen su produccion. Estas circunstancias son ; arena suelta ó movediza sobre
· la superficie, y corrientes contrarias en la atmósfera bastante fuertes para ponerla en movimiento.
No es posible calcular cual sea la accion necesaria
para alzar la arena cuyas partículas son de un
tamaño dado; pero es evidente que de la rápidez
con que gire el remolino de aire dependerá el peso
de la materia levantada y por consiguiente la magnitud y densidad de la columna de arena.
El movimiento progresivo de ella depende del
empuje horizontal del viento 6 fuerza de la corriente atmosférica; cuya circunstancia no tiene
relacion alguna con el remolino y su columna :
puede sin embargo modificar de varios modos su
apariencia, resultando esta de la lucha de dicha
corriente con el remolino que sustenta la columna.
Si el empuje horizontal es muy poderoso, la columna de arena se doblará hácia adelante ó hácia
atrás en su parte superior, al paso que si fuese
débil continuará próximamente recta.
La razon de esto es muy obvia, y se manifiesta
visiblemente en las nubes de polvo que levantan
en nuestros caminos comunes los remolinos de
verano. Estas nubes no se elevan nunca mucho
de la superficie, y rara vez se aproximan tanto á
la forma columnaria ; pero la parte superior se
aoelanta siempre á la parte próxima al suelo, y
algunas veces avanzan considerablemente antes
de caer en lluvia de polvo. La razon de este
avance es la friccion de la superficie de la tierra
que retarda el movimiento del aire, de modo que
nunca sopla este alli con la misma velocidad que
un poco mas arriba, y como el remolino que levanta
la columna de arena se mueve siempre algo mas
despacio que el aire que lo impele, y proporcionalmente mas despacio á medida que el viento es
menos veloz, el polvo ó arena no solo indican una
velocidad menor que la que realmente tiene el aire,
sino que su progreso es menos rápido en razon á la
disminucion de dicha velocidad.
La naturaleza y aspecto de la superficie del terreno ejerce tambien una influencia considerable

275

en el progreso del viento, y esta es la razon porque los pilares de arena llegan á tener &lt;limensiones
consi&lt;lerables solo en aquellos parajes donde el
terreno es bastante llano, á pesar de que en todos
casos es indispensable una gran fuerza ó accion
atmosférica para que adquieran el tamaño que los
hace formidables. En las latitudes templadas ó
septentrionales de Europa no ocurre nunca uo
remolino de aire bastante fuerte para levantar columnas de arena pura, aunque, como digimos en
el artículo citado anteriormente, es suficiente á
acumular en algunos puntos montes movedizos de
arena en extremo perjudiciales.
En el sur de Europa donde presentan las esta•
ciones alguna mas semejanza con la sucesion alternada de lluvia y sequía de los trópicos, los remolinos
tienen mas poder, así es que no dejan de verse de
tiempo en tiempo columnas de arena en algunos
páramos arenosos de Extremadura en España, y
de la provincia de Alentejo en Portugal. Con
respecto á la época de su aparicion son mas frecuentes cuando el tiempo está para mudar de
seco á lluvioso. Ocurren generalmente cerca de
las márgenes del Guadiana, y es probable que algunas veces atraviesen este rio del mismo modo
que las del gran desierto de Africa pasan el Seuegal
y el Gambia. Las elevadas cordilleras que cortan
aquella parte de la Península, las montañas de
Toledo y su continuacion dentro del Portugal por
el Norte, y Sierra Morena con· su continuacion
que forman los montes de Alcaráz al sur, interrumpidas solo por el cauce del Guadiana, unidas á
la accion encontrada del crecimiento de las aguas
del rio producida por su flexion en Badajoz hacia
el sur, pueden ser consideradas como las causas
principales de los remolinos en aquella region.
Existe siempre en el valle situado entre ambas
cordilleras una corriente general atmosférica ya
al Este ya al Oeste, y otro de Norte á Sur ó vice
versa á lo largo del cauce ó valle propio del Guadiana, Ambas corrientes suelen encontrarse cerca
de Badajoz, y eeta es la causa de la frecuencia de
los remolinos y columnas de arena cerca de aquella ciudad.
En los desiertos de Africa donde las sequías
prevalecen mucho mas que en las llanuras inmediatas al Guadiana, y donde la accion natural se
efectua en una escala infinitamente mayor, las
columnas de arena son mas majestuosas aunque
aun allí no merecen acaso las pomposas descripciones que de ellas se han hecho, pues á consecuencia del mayor peso de la arena comparada con
el agua y la falta de atraccion de que hablamos
antes, no puede un remolino de aire por fuerte que
sea levantar una columna de arena cuya parte
superior se abro y dilate en forma de nube, sen
arrebatada á una distancia considerable, y vuelva
á caer en lluvia como sucede con las mangas de
agua.- Por consecuencia la forma es distinta, componiendose la pilastra de masas globulares las
cuales tienen un movimiento rotatorio semejante
al del humo, y tanto la cúspide de esta columna
como el contorno de diclrns marns se desvanecen
casi enteramente.

�EL INS'l'RUCTOH, O REPERTOH1O
La columna &lt;le arena tiene sin embargo uno
&lt;le los efectos de la manga de agua cual es el de
sobrecargar la atmósfera de electricidad al llUnto
de producir relámpogos. Esto en realidad sucede
con todos los movimientos de la atmósfera que
son suficientemente violentos, y d-0nde hay una
sustancia en el aire agitado que pueda ocasionar
friccion. No es precisamente uecesario que el
movimiento que produce este estado eléctrico sea
rotatorio, pues una corriente ascendiente, si es bostante fuerte y cargada de polvo ó vapor, puede
tambien causor relámpagos y aun truenos ruidosos
si se efectua en unt\ escala considerable. Los vapores que emiten nuestros fuegos comunes y aun
la hornilla artificial mas intensa, no excitan nunca
1il aire lo suficiente para producir relámpagos;
pero en la grande hornilla de la naturaleza los
efectos son diferentes ; y cuando los volcanos
mayores se hallan en conmocion, resultan relámpagos y trueíios del carácter mas formidable, 110
tan solo por la accion de lo. columna que asciende
del cráter, sino to.rnbien por la del vapor que se
eleva ele los arroyos lle Java ardiendo que corren
por la superficie. En épocas de grandes erupciones las matei:ias inflamables que arroja el cráter
ascienden con demasiada fuerza para que las afecte
el viento, pero las cenizas, que ademas de hallarse
divididas en pequeüísimas fracciones son mas volátiles por hallarse perfectamente secas, suelen
caer en diluvios sobre las llanuras, abrumando
ciudades del modo mas terrifico que puede imagiaarse. Pero la accion volcánica tiene su orígen
en la tierra y no en el aire, por consecuencia su
exámen corresponde á otro ramo de las maravillas
de la naturaleza, y hemos hecho mencion de ella
únicamente con el fin de demostrar que cuando
ocurre un movimiento violento en el aire, y hay
al mismo tiempo uaa sustancia que pueda ocasionar
friccion, resulta siempre la formacion de electricidad en mas ó menos grado.

LA HERMANA DE LA CAHIDAD.
HALLADAME postrado en cama con una fuerte calentura, lejos de mi familia y mis amigos, y abandonndo al dudoso cuidado de manos mercenarias en
una fonda de París. Un dia al volver en mí despues de un tlelirio que debió ser de bastante duracion, vi á una mujer en pié cerca de mi cama,
vesti&lt;la en un traje conventual con una toca blanca
que ocultaba en parte su rostro. Era una hermana
de la caridad á quien el amo de la fonda (gracias
al cielo por inspirarle semejante pensamiento) habia
t&gt;nviado á llamar para que me cuidase. Moviase
por el cuarto sin el menor ruido, haciendo cuanto
reclamaba mi penosa situacion ; y si exasperado
por la fiebre reusaba recibir de su mano algun
medicamento saludable, me suplicaba que le tomase con una voz tan dulce que era imposible
resistir á sus persuasiones.

Mi espiritu sufría aun mas que mi cuerpo. Amor
vendido y esperanzas marchitadas me habian
puesto á los bordes de la desesperacion, y debo
confesar que, despues de Dios, esta bondadosa
hermana es á quien debo el haber vuelto á la vida.
Sus facciones tenían grabado el sello del dolor, y
nada es mas grato al corazon del que sufre que la
simpatía de aquellos que se hallan igualmente afligi&lt;los. Parecía tener sobre veinte y cinco aiíos: su
estatura era pequeña y su form·a delicada y simétrica. Sus ojos eran azules y su rostro expresivo
variaba á cada quejido de dolor que me escapoba.
Era fácil percibir que su corawn estaba formado
para abrigar la compasion. Carecia tle aquella
regularidad de facciones que constituye la verdadera belleza, pero en cambio poseía en alto grado
el atractivo de grada y modales, con una voz exquisitamente dulce. Decia ser su nombre l1ermana Gouoveva, y esto es cuanto supe respecto á
ella durante los quince primeros días de su asistencia en que suplió para conmigo la falta de
familia y amigos; cualesquiera que fuesen las circunstancias que la habían inducido á adoptar una
profesion tan humilde, cierto es que llenaba los deberes que esta le imponía con una resignacion
angélica. Ni quejos, ni alusiones ú otros tiempos
ma~ felices escapaban jamas de su boca, y parecia
estar tan acostumbrada á sufrir como á ,,¡ vir. U na.
noche en que el recuerdo de sucesos pasados excitaba. mi espíritu agitaclo, exclamé involuntariamente-¡ Horrible villanía! ..... .
"¿ Que os aqueja?" preguntó mi bondosa enfermera.
"Estaba pensando en la perfidia de que soy víctima, la baja ingratitud ... "
''¡Ah!" exclamó interrumpiéadome, "muchos
son los ingratos; ¿ sois acaso el solo que sufre los
efectos de la ingratitud?"
"Pero he sido engañado, vilmeatc engañado ..."
"Otros pueden decir Jo mismo"" No, hermana, no. Ah! nunca podré olvidar ..."
"No olviuamos pero podemos perdonar. En
otro mundo no en este hemos de buscar fidelidad
en el amor y esperanzas que no engañan. Los
padecimientos de esta vida son severos, pero afortunadamente la vida misma es de corta duracion."
Despues de una pausa continuó, "Quereis que os
relate !)1lra entreteneros, la historia de una amiga
de mi juventud 7- Llamábase Clementina. Su
padre, que era un oficial de la guardia real, fué
muerto en 1830. La madre, viuda y pobre, partió
con su hija para Rusia adonde se le proporcionó
entrar de aya en la opulenta familia de Kisoloff.
En ella vivió tranquila si no feliz hasta que regresó
de sus viajes el jóven conde Alejo. Vió á Clementina y se enamoró apasionadamente de ella. Tenia
esta diez y ocho años, y habia vivido hastl¡l entonces tan retirada que la llegada de un jóven elegante y de bella presencia, era para ella un suceso
muy notable. Su vida que hasta aquel momento
babia sido tan triste empezó á tomar un colorido
mas brillante; sus días que antes le parecieran
tan monótonos apenas eran ya bastante largos para
disfrutar las ilusiones lisonjeras á que gustaba

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
entrecrarse. Su madre sospechó la verdad y la
tímid~ doncella, interrogada, no pudo menos de
confesarla en parte. Se decitlió desde luego una
inmediata separacion, pero el conde Alejo apenas
Jo supo cuando no trató ya de ocultar su pasion.
Olvidando los obstáculos que ofrecía la diferencia
de rungo y fortuna, declaró su amor por Clementina y suplicó á su padre que consintiese en su
union. Podeis imaginar con qué indignacion fué
recibida esta súplica por el orgulloso noble y su
familia; la pobre aya y su hija tuvieron que ausentarse y volvieron á París. Poco despues Alejo
entró en el ejército, y su regimiento fué enviado á
reprimir una insurreccion que babia estallado en el
monte Cáucaso; pero los peligros de la guerra no
pudieron desvanecer la memoria de su desgraciatlo
amor, asi es que cuando se formó una conspiracion
para anular la autoridad del nuevo emperador
Alejo tomó desde luego parte en ella con desesperado ardor. Fué denunciado, condenado á trabajo
pcrpétuo en las minas de Siberia, y reducido á la
condicion de un miserable siervo. Cuando Clementina recibió estas nuevas acababa de perder á
su madre. Hnbia quedado sin familia, sin amigos, huérfana y sola. O cielos! que situacion tan
cruel! Miró al rededor de sí y no vió á nadie que
la protegiese, nadie que la guiase : pensó entonces
en uno que la amaba y que en aquel momento se
hallaba tan solo y abandonado como ella misma.
Las distinciones que habian existido entre ellos
habian desaparecido, pues los babia igualado la
desgracia. El cielo le sugirió una idea. Recogió
lo poco que poseía en el mundo, partió para Rusia,
y un dia se presentó delante de los padres de su
amante. El orgullo de estos había sido humillado
y quizá lamentaban secretamente su funesta severidad.
"Habeis perdido á vuestro hijo," dijo Clementina. "Yo le dedicaré mi existencia si se me permite acompañarle en el desierto; ser su esposa en
su proscri pcion."
Los padres de Alejo, sorprendidos, aceptaron
con ansia esta oferta, su madre y hermana derramaron lágrimas de gratitud sobre el seno de la
jóven desgraciada á quien estrechaban en sus brazos. Pobre Clementina.! era agradecida y se tenia
por feliz de haber vencido la obstinacion de aquella
oTiullosa familia. Fué necesario gran valimiento
á fin de conseguir permiso para que Cleme_ntina
acompañase á los desterrados á Siberia • pero por
último pudo obtenerse. No intentaré d;scribir la
alegria y gratitud de Alejo, ni os fatigaré con los
pormenores de un largo y penoso viaje tales como
los relata Clementina."
"Pued? muy bien imaginarlos," repuse; "fácil
es concebir cuanto debe haber sufrido en tales circunstancias una jóven delicada. Lo que extraño
es cómo pudo hallar resistencia para vencer tantos
obstáculos."
"Si," continuó la hermana Genoveva, "fueron
grandes; hubo de atravesar sucesivamente ríos
cau_dalosos, altas montañas, vostos bosques y áridos
deeierto~ ; pero la vista del encadenado Alejo le
&lt;laba valor y constancia, y él consolado con )11

277

presencia de su ornado, olvidó lo que era y lo qne
babia sido. Llamábala su Providencia, su angel
tutelar; be,aba sus manos y la prometía amor sin
límites, sin fin. Ah! aun el desierto puede aparecer risueño cuando el corazon está satisfecho.
El convoy iba destinado á las minas de N etsi~hooc
donde miles de presidarios trabajan noche y dia.
A su llega.da Alejo y Clementina se desposaron
segun los ritos de la religion del país. Una cabaña rudamente construida de barro y cubierta
con corteza de árboles fué el asilo des!lnado á los
jóvenes amantes, y allí empezó Clementina sus cuidados doméstico~, desvelándose por contribuir en
lo posible á la conveniencia de su esposo. Ella
era la que en la primavera cultivaba el pequeño
jardin, plantando legumbres y depositando en la
tierra semillas que el breve aunque ardiente verano
de aquellos climas apenas permitía. llegar á su
madurez: durante el largo y severo invierno sus
tareas eron mas penosas aun, pero sin embargo
trabajaba con gusto y casi era feliz. Sufría el
trabajo y las privaciones para lo cual se hallaba
muy poco preparada por su nacimiento y educacion, sin exhalar un quejido, porque tenia cerca de
sí á uno á quien amar y para quien era ella todo
en el mundo. Si Alejo se reconvenia á sí mismo
por haberla conducido á tal miseria, ella le respondia con una sonrisa, y cuando volvia por la
noche fatigado de un trabajo violento y penoso
le proporcionaba refrigerios para el cuerpo y mantenia su espíritu y firmeza con palabras consoladoras ; si lamentaba la pérdida de su pátria y de
sus amigos lloraba Clementina con él, y sus caricias disipaban pronto la melancolia del proscrito
pues conocia este que su esposa era para él mas
que amigos y que pátria. Nada omitia ella que
pudiese hacer mas llevadera su 1noscripcion y
aumentar las comodidades de su albergue. Cultivaba algunas flores para adornar su rústica mesa,
y aun á veces las entrelazaba en su cabello con el
deseo de parecer mas hermosa á los ojos de su
espo~o. ¡ Pobre Clementina! El cielo perdonaba
sin duda esta inocente vanidad ! Asi pasaron
cinco años, durante los cuales no tuvo frutos su
union. Pero no lo sentían, antes bien daban gracias al cielo pues sus hijos hubieran nacido esclavos. Acaso no ignorais que en aquellos presidios se ejercita la vigilancia mas estricta y que
eJ. emperador es informado en debido tiempo de
tocio lo que pasa. Oyó pues hablar de Clementina
y del sacrificio que habia hecho: este relato Je
interesó sobremanera. y le predispuso en favor de
Alejo Kisoloff: la familia de este redobló sus esfuerzos y por último lograron obtener su perdon.
El Czar lo llamó á Europa, restituyéndole su rango
y fortuna, pero le prohibió entrar en J\foscow y
San Petersburgo. Podeis figuraros la felicidad
de Clementina : sin embargo turbóla algun tanto
la delirante olegria de su esposo. Pensó cuan
penosa debió haber sido para él su proscripcion,
cuando la idea sola de verse libre podía causarle
tanto placer, y no pudo dejar sin sentimiento aquella cabaña donde sola con él había sido tan feliz.
'l'al es la conclicion humana, En el corazon mas

�2i8

EL INs·rnuc·ron, o REPERTORIO

cariñoso y susceptible de la mayor devocion existe
siempre cierta porcion de egoísmo.
El conde y la condesa Kisololf recibieron á Clementina como hija, y algunas veces cuando esta.
ban solos le daban este nombre; pareciun perdonarle la posesion de un título que babia obtenido
á costa de tantos sacrificios; mas ay ! que sus pesares no habían terminado aun ! Alejo, buscado y
obsequiado por los ricos y poderosos de su distrito,
empezó á mirarla con indiferencia tan luego como
cesó la admiracion que babia excitado al principio.
Dejábanla frecuentemente sola en su cuarto; había
sido aceptada por mujer del proscrito mas no como
esposa del jóven conde, y la familia empezó á avergonzarse de la alianza y á considerarla como una
carga pesada. Clementina notó todo esto y buscó
refugio y consuelo en un corazon que debio tier
exclusivamente suyo; mas este corazon se hallaba
ya cerrado para ella: la ternura y la gratitud
habian desaparecido para dar lugar en él á la
ambicion. .Alejo sin embargo la entretuvo algun
tiempo con promesas y protestas, pero el rayo no
tardó mucho en caer. Hiciéronle saber un día
que su matrimonio con Alejo había sido anulado,
y que desde aquel momento debía renunciar al
titulo de su esposa.''
.Al llegar aqui no pude menos de interrumpir el
relato exclamando " ¡ Villunos bajos y ro bardes !" ...
"Ah señor," repuso Genoveva con grande emocion ; "razon teneis en decir que fueron bajos y
mas crueles aun que la proscripcion y los desiertos
de Siberia. Si, fueron tambien cobardes en abusar
de la debilidad de una pobre mujer sin amparo ni
proteccion. Ni sus lágrimas ni su desesperacion
pudieron ablandarlos. Alejo mismo, Alejo á quien
habia dado ella tales pruebas de un amor desinteresado huyó de su presencia temeroso sin duda
de que su conciencia Je arguyese en favor de ella.
Se estaban haciendo ya los preparativos para su
matrimonio con una opulenta heredera, y ¿que peso
podian tener los derechos de una pobre muchacha
comparados con lbs de una señora que blasonaba
de una ilustre cuna é inmensas riquezas? Ademas
el amor y los cuidados de Clementina podían ser
recompensados con oro; al menos asi lo creyeron
ellos y fueron generosos en la suma que le ofrecieron por via de restitucion, á condicion de que
babia de regresar á su patria. Su pátria ! acaso
¿tenia ella pátria? ...Vos, señor, que hubierais hecho
en su 1ugar 1"
"¿ Qué hubiera hecho? Habría desechado con
indignacion sus escandalosas y humillantes ofertas;
habria apelado á las leyes, aun al tribunal mismo
del emperador: hubiera cubierto á. estos infames
de vergüenza y confusion."
"Sin duda habría podido hacer esto, si su voz hubiese llegado á oídos del Czar. En su indignacion hubiera este acaso revocado el perdon que
habia costado tanto trabajo conseguir; pero Clementina suspiraba por justicia no por venganza.
Quería apelar al corazon de su esposo mas bien
que á las leyes, y reusaba solicitar &lt;le los hombres
la rntificacion de un tiulto que habia obtenido

de Dios. Ni deseaba mantener por tuerza de ley
su posiclon en una familia donde era despreciadu.
No: no habia ya en el mundo felicidad para ella,
pues solo habia vivido para amar á Alejo. Salió
pues del castillo de Kisoloff mas pobre aun de lo
que era cuando Jo dejó seis años antes. Refugióse
por lo pronto á una cabaña inmediata, y desde alli
oyó la algazara y saraos en celebridad de las nuevas
nupcias; la bo&lt;la del jóven conde y su opulenta
novia. Dios la &lt;lió valor para no murmurar contra
su providencia y aun rogó por la felicidad del
hombre que la babia abandonado; pero la vista de
la ceremonia la hubiera quitado la vida ademas de
que si la hubiesen descubierto sin duda alguna
habria sido arrojada de su humilde asilo. Pasados
algunos dias, cuando hubo calmado algun tanto la
agitacion de su espíritu, abandonó una noche el
recinto de que había sido tan cruelmente arrojada,
y regresó á Francia. Su Dios que la habia sostenido en tantas aflicciones la recibió en su servicio, y In amargura de su infortunio vá siendo
cada dia menor. Como dije al principio de mi
narracion, aunque no olvida puede 1,erdonar."
"Hermana;" exclamé yo mirándola atentamente,
"¿ donde está esta Clementina de quien acabais de
relatarme una historia tan interesante y lastimera?
No lleva el mismo hábito que os cubre? No se ha
dedicado al consuelo del afligido? No la conozco
yo?" Separóse de mi sin responder. :M:i corazon
estaba lleno de admiracion y de lástima á vista de
una resignacion tan ejemplar, y con voz ahogada
por la emocion exclamé "¡ pobre Clementina!"
Sus ojos se hallaban fijos en la tierra y cruzando
las manos sobre el pecho repitió débilmente "pobre
Clementina!"

.ESPOSAS ENFERMA8.
UNA esposa enferma es muy interesante por
cierto tiempo, pero deja de serlo si dura mucho
la dolencia. Es pues muy importante que las
mujeres de todas clases reflexionen sobre esta
distincion, á fin de no abusar de un privilegio
que se les concede con gusto si lo ejercitan con
moderacion.

INDOLENCIA.
Es un error imaginar que solo las pasiones ve•
hementes como el amor y la ambicion triunfan
sobre las demas. La indolencia, por apática que
parezca, es en general dueña de todas las otras.
A&lt;lq1,1iere dominio sobre cada una de las acciones
de la vida y paraliza igualmente las pasiones y
las virtudes.

DE IIISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

279

LA CHINCHILLA.

EL animal que nos proporciona la hermosa y suavísima piel llamada como él C!tinchilla, ha sido
hasta hace muy poco tiempo casi enteramente desconocido de los naturalistas, si se exceptua la
imperfecta descripcion que de él hace el abate
Molina en su historia natural de Chile. De tiempo
en tiempo se han enviado á Europa algunos animales vivos, pero desgraciadamente sobrevivieron
muy poco á su llegada, de modo que no hubo
oportunidad de examinarlos en vida. Sin embargo
la sociedad Zoológica ele esta capital ha conseguido
no ha mucho recibir uno de ellos en buena salud,
y se ba apresurado á publicar una excelente representacion pictórica &lt;le él ( de la cual es copia el
grabado que antecede) acompañando á ella una
descripcion minuciosa y correcta. Nos valdremos
de esta descripcion para redactar este artículo, asi
como de la que hace Molina de los hábitos de este
animal. La extension de su cuerpo es de nueve
pulgadas y la de la cola cinco : sus proporciones
son compactas y los miembros comparativamente
cortos, siendo las piernas de atrás mucho mas
largas que las de adelante, El pelo es largo,
espeso, lanoso, y enredado, de un color gris ó
ceniciento en la parte superior y mas claro en la
base. La forma de la cabeza se parece á la del
conejo. Los ojos son prominentes, grandes y negros
y fos orejas anchas, desnudas de pelo, redondas en
la parte superior y casi tan largas como la cabeza.
Los vi~otes son poblados y muy largos, algunos
pelos tienen d is veces la extension de la cabeza

y son ya blancos ya negros. Las piernas de adelante
terminan en cuatro dedos cortos sin mas que una
indicacion en lugar del pulgar, los de atrás tienen
el mismo número de dedos. Tres de ellos largo~,
particularmente el de en medio que sobresale de
los otros dos, y el cuarto muy corto separado de
los demas en la parte externa é inclinado visiblemente bácia atrás. Las uñas de todos estos dedos
son cortas y casi ocultas debajo del pelo crespo
que las cubre. La cola tiene la mitad de la extension del cuerpo, es de igual diámetro por toda
ella y cubierta de pelo largo y algo áspero: mantiénela generalmente el animal vuelta hacia la
espalda pero no invertida como la ardilla. "La
chinchilla," dice Molina, "es una especie de rata
de campo muy estimada por la exquisita finura
de su lana, si es que puede darse este nombre á
una rica piel tan delicada como las finísimas hebras
de la tela de araña: es de color ceniciento y suficientemente largo para poder tejerlo. El pequeño:
animal que lo produce tiene unas seis pulgadas de
largo desde la punta del hocico á la raiz de la
cola, con orejas pequeñas y puntiagudas, hocico
corto, dientes parecidos á los de la rata, una cola
de extension moderada y cubierta de piel delicada.
Vive en madrigueras debajo de tierra en los llanos
de las provincias setentrionales de Chile, y gusta
de bailarse en compañia con otros de su especie.
Mantiénese con las raíces de varias plantas bulbosas que crecen con abundancia en aquellos parajes, y criados veces al año de cinco á seis hijuelos.

�~

EL INSTRUCTOR, O REPEilTOHIO

Es de genio dócil y suave, y cunndo se le toma en
la mano no muerde ni intenta escapar. Colocado
en el pecho permanece alli tan quieto como en su
propia madriguera. Esta mansedumbre extraordinaria es acaso producida por su pusilanimidad.
Siendo notablemente aseado no hay que temer que
ensucie los vestidos de los que le manosean ni
menos comunique ningun mal olor, pues se halla
enteramente libre del hedor que caracteriza las
&lt;lemas especies de ratones; por esta razon podría
muy bien guardarse en las casas sin inconveniente
y á muy poca costa, la cual recompensaria abundantemente el beneficio de su piel. Los antiguos
peruanos, que ernn muy industriosos, hacían con
la piel de chinchilla colchas para la cama y otros
artículos." A esta descripcion de Molina añadiremos solo que la chinchilla permanece generalmente sentada y aun puede alzarse y ponerse en
pié sobre las piernas de atrás como la ardilla.
Semejante á esta, come sentada y lleva el alimento
á la boca con el auxilio de las manos. Su genio
es generalmente dulce y tratable, pero no siempre
se deja manosear y algunas veces muerde la mano
que vá á acariciarla cuando no está de humor para

fiestas. Aunque la chinchilla á que se refieren
estas observaciones es natural de los páramos de
Chile y avezada por consiguiente á un grado muy
bajo de temperatura contra el cual la guarece admirablemente su espesa y bien poblada piel, se
creyó sin embargo necesario tenerla durante el
invierno en un cuarto moderadamente abrigado y
aun se colocó un pedazo de franela en su dormitorio
para mayor comodidad : pero este goce fué pertinazmente desechado, y cuantas veces era colocada
la franela sobre la cama otras tantas la sacaba el
animalejo arrastrando á la parte exterior de la
jaula donde se divertia en tirar de ella, arrollarla
y sacudirla con los piés y dientes. En otros respectos no ha manifestado un carácter alegre y
jugueton y dá pocas señales de actividad, interrumpiendo muy rara vez su natural apatia con
retozos y brincos repentinos, pero manifiesta algunas veces fuertes síntomas de alarma cuando -la
sobresalta alguna ocurrenciR extraordinaria. La
chinchilla es en realidad un animal notablemente
pacífico y tranquilo, excepto cuando su timidez es
aun mayor que su mansedumbre,

AFICION AL BAlU; EN FRANCIA.

Los franceses son apasionadamente aficionados al
baile, ni puede menos de ser asi considerando lo
festivo, ligero, superficial y veleidoso de su carácter: parecen haber sido formados para bailar,
y por cierto que no desmienten su vocacion. Los
franceses prefieren el baile á la comida, la bebida,
el sueño, la conversacion y aun la música; y en
una palabra á novecientos noventa y nueve de los
mil goces y ocupaciones de la vida.
En una boda, la novia baila toda la noche, ó por
lo menos hasta que el sol se introduce por las rendijas de las ventanas en el salon de baile. En un
bautizo la jóven madre pone en brazos de la nodriz11. el niño cuyo nacimiento celebran los convi-

dados, y toma parte en la danza hasta que rendida
de cansancio se deja caer sobre un sofá buscando
algun reposo. El dia del santo de la madre, el
padre, los hijos, los abuelos, ó nietos de una familia,
no es la comida en lo que se piensa, como sucede
en la gastronómica Inglaterra, ni en la cena como
en la rústica Helvecia, sino en el baile.
En Inglaterra el primer cuidado de la ama de la
casa en las funciones de cumpleafios es que la mesa
de ambigú presente una bella apariencia; que se
halle bien provista y brillantemente iluminada.
Pero en Francia un pastel frio sobre un aparador,
unas cuantas fuentes de arroz con leche, un poco de
ponche y algunos pastelillos componen todo el

DE IllS'l'OHIA, BELL\S LETHAS y AH'l' ES.

. . ,. ofrecen aun las personas
rernger10 q,1 8
h opulentas,
z ha'le
rincipal
de
la
noc
e es
pues que e1 g ºce P
.
l e i •
El inglés cuando dá una func1on gasta a m~yor
parte de su dl·nero, con
. el repostero; el frunces lo
expende con los mus1cos.
. , .
..
•
en las tertulias ordinanas o soirees prnades
A
un
· se l een I a s
., de la esquela de convite
cuando al pie
. ,
alabras "on danserá au piano" á fin de prcvemr a
ios convidados de que no se trata en man~ra
alguna de Un baile formal sino de una reumon.
amistosa y sin ceremonia, el francés tendrá tres o
cuatro músicos á mas del pianista, y acaso otro
segundo piano afinado expresamente para aquella noche, y las contradanzas ó rigodones , ~as
nuevos sacados de la última óp~ra serán la mus1c~
l 'd para el caso. Nada importa el
eeg1a
,. coste m
la dificultad de hallar de repente ~us1cos que
puedan desempeñar las complicadas dificultades de
la nueva pieza de música. Estos son deberes de los
cuales no puede prescindirse,__Y la ~adre se avergonzarla de si misma si su hiJa el d1a de su _cumpleaños no tuviese las contradanzas mas recientes
y mas de moda.
.
En las clases mas humildes el amor al baile
aunque menos refinado es mas ardiente. Entre
las muchas mo.demoiselles que solicitan la ca~dad
de los transeuntes, 6 venden nueces y ~aranJas _á
los viajeros en las diligencias en~re Bolona y Par1s
no hay acaso una que no sepa _baila~. Con voz lastimera procuran excitar la s1mpatia del oyente á
fin de conseguir la dádiva que apeteeen; mas apenas ha pasado de largo el coche, bajan bailando la
cueRta que subieron jimiendo á las portezu~l~ del
carruaje, y saltan y triscan al son de las últimas
contradanzas de Mayerbeer.
¿ Que es esto? una propension indígena. ¿ P~r
qué come nabos el gallego? Porque es su ahmento nacional. ¿Porqué baila un francés? porque
este ejercicio forma una parte intima de su n_acional existencia, y si ascendemos en la escala social
desde el pordiosero al artesano, por tod~s l_as provincias de la Francia, ¿ cual es el goce prmc1pal del
zagal, el artesano y el labrador,_empezando por el
tosco gafian de labor q'.1e empuna ~l arado, y acabando por el hábil artifice que teJe en Leon con
tanto talento y gusto tan delicado, sino el baile, ya
sea en las funciones patronímicas de la aldea 6 ya
en los bailes privados de la familia ó del cabaret?
Las mujeres francesas no dejan de bailar en
Francia hasta que sus piernas y piés reusan sustentarlas. Las canas y las frentes arrugadas no
se consideran en manera alguna como obstáculos:
los que no pueden valsar pueden figurar en una
contradanza, y loe que no pueden figurar por lo
menos andan y ocupan un sitio vacante en el
baile. En Francia el A B C y el baile se dan la
mano, y no ha faltado un autor (el profesor Alb~rto)
que ha escrito una obra para probar la moralidad
del baile, comprometiendose á demostrar que este
ejercicio es extremadamente útil para desarrollar y
mejorar las facultades intelectuales y energía mental del hombre.
Los que no han presenciado como nosotros las
funciones de aldea en Francia, no pueden formar
ToM. VIU.

281

una idea de la belleza y anima~ion de una esce'.ia
sem&lt;'J·ante • La funcion de la villa de Avrey, d1staulc unas tres leguas de Paris es una muestra
excelente de esta clase de diversiones. No se rn
aÍ!i, como sucede generalmente en las. fiestas ~el
ueblo á las mujeres ataviadas con vestidos de .e!unda mano que antes de pasar á las de la actual
poseedora han servido á otra de clase
. . mas elevada
t ;
todo es fresco, todo es nuevo, or1gma1. y carac erístico. Cofias tan blancas como la meve y corpiños 6 justillos de diferentes y ~le~es colores tan
vistosos en su variedad como un Jar~m de ff~res en
senalan bien
Mayo. Los vestidos aiustados
~
. las
formas simétricas de aquellas lozanas canlfesmas, y
los piés son tan pequeños, bien hechos, y bien calzados que honrarían un zapato de raso en los alfombrados salones de París. y cómo bailan! ,•álgate
DioR y cómo bailan! Con toda su alma y su
cuer;o, con ojos y corazon, con piés y piernas, con
su talle airoso y delicado y sus rostros alegres Y
festivos, al son de innumerables violines y una_ gran
variedad de instrumentos frecuentemente discordantes pero siem¡ire alegres. .
. .
El baile de las clases industriosas, los sirvientes
los aldeanos al campo raso, es un espectáculo
y
· · do por v~ri·os
único
en su especie. Hemos vmJa
paises y visto muchos bailarines y m~ch_os bailes;
pero los artesanos franceses.y los do~est~c?s exceden á todos en su aficion á este eJerc1e10. Les
hombres son tan apasionados á él como el bello
sexo y pasan de muy buena gana una noche
ente;a bailando, presentand()se sin embargo el dia
siauiente á la hora acostumbrada en sus labores,
m~nufacturas 6 despachos, y atendiendo, cueste lo
que cueste, á sus ocupaciones ordina~~s. .
La energía con que bailan es casi rnc~e1 ble ; y
sin embarao los refrigerios con que reamman sus
aníquilida:' fuerzas cuando los primeros albores
del din acl!.ban de extinguir los moribundos pábilos
de las consuntivas lámparas en las quinquettcs se
reducen á :igua con azucar, un poco de limon~da,
ó una taza de potaje. Algunas veces la se1wra
suele preferir cerbeza, bebida poc~ conocida de ~a
masa general del pueblo en Francia, pero que sm
embargo vá haciendose de dia en dia mas popul_ar,
particularmente en el verano y durante la estac1on
de los bailes. Despues de refrigerados vuelven á
comenzar de nuevo ; y cómo bailan ! con qué
gracia algunas veces pero con cuánta animacion
siempre!

Paollltadea defenalvu de 1011 Anlmalea.

INSECTOS.

DESDE los tiempos mas remotos en que el hombre
comenzó á observar el maravilloso sistema de la
naturaleza para la preservacion del órde~, conveoiencia y bienestar de los infinitos seres ex1sten_tes
sobre la tierra, llamó particularmente su atenc1on
el modo admirable con que cada uno de estos seres
se halla individualmente provisto de los medios

20

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
sentnn el áspecto de hojas mordidas ó perforo◄las
&lt;le defenderse contra los peligros que le amenazan
por las orugas. En algunos casos en que los inen su propia esfera de accion. Esta parte &lt;le la
sectos
son carnívoros, estas apariencias sirven para
historia natural se halla reeonocida como una de
defender
al animal y engañar á su presa ¡ pero
las mas interesantes &lt;le la ciencia, extendiendose
generalmente
obran solo como medios de desu aplicacion de.de los seres mas diminutos del
fensa.
mundo creado hasta los animales mas voluminosos
Ni faltan insectos cuya forma es muy semejante
de la tierra. Varios entomologistas distinguidos
á la de algunas flores de que se mantienen, cuya
han probado por medio de SU$ observaciones que
circunstancia les sirve de proteccion contra el rieego
los insectos se hallan provistos de medios de dede ser descubiertos ¡ otros se parecen á ciertas
fensa tan perfectos en si mismos y tan adaptafrutas,
y no pocos presentan la apariencia de sedos á la esfera de accion de cada uno, como los
millas. Hay una clase singular de orugas ó larvas
,concedidos al leon, el crocodilo, el elefante y la
que viviendo comunmente en el recinto de otros
ballena.
insectos de distinta especie tienen la figura de
Los medios de defensa de los insectos se dividen
estos
por cuyo medio logran autorizar la intrusion.
en activos y pruivoa. Llámanse pasivos aquellos
Verificaae esto con cierta clase de oruga que se
que son independientes del esfuerzo del animal,
aposenta en el nido del abejon ó abeja ailvestre.
y activos los que resultan de ciertos esfuerzos del
Se ha supuesto, y no sin razon, que uu aspecto
insecto en el uso del instinto é instrumentos de
terrible proporciona é. algunos insectos medio seque le ha provisto la naturaleza con este objeto.
guro de proteccion ó defensa, como sucede con el
Los medios pasivos de defensa de los insectos son
asqueroso escarabajo llamado ciervo volante ¡ y en
en parte derivados de su color y su· forma con los
algunos casos se ven un par de cuernos inmensos
cuales engañan, deslumbran, espantan 6 incomodan
que salen de la espalda ó parte de encima, los
á sus enemigos, y eu parte de la emidion de secuales no tan solo son de apariencia formidable
creciones voluntarias. El medio mas simple de
sino
que ademas de proteger al cuerpo contra cualpreservacion concedido por la naturaleza á un
quier
golpe imprevisto, hacen mny dificil que un
insecto, consiste en darle un color muy semejante
pájaro
pueda tragarse al insecto. Algunos de estos
al de la sustancia en la cual es comunmente haen lugar de cuernoa tienen una multitud de bolitas
llado. Asi cierto pequeño insecto perteneciente á
y espinas que á modo de estandarte se extienden
una de las tribus de gorgojo, es tan semejante á
sobre la cabeza y la protejan. Las cerdas y prola mezcla de arena blanca y tierra negra que comtuberancias duras de que se hallan provistos al•JJ~ne el suelo en que reside, que ~s casi imposible
gunos gusanos deben tener el mismo efecto, al
, distinguirle de ella á no verle moverse, y aun el
paso que el vello suave de otros forma una defensa
,experto naturalista encuentra bastante dificultad
no
menos efectiva, haciendo al cuerpo tan res, en apoderarse de él. Otros insectos que viven en
baladizo
que es casi imposible sugetarlo, bien sea
la marga ó tierra gredosa son enteramente semeen el pico de las aves ó los dedos del hombre.
•jantes á esta sustancia, y Jo mismo sucede con los
Este vello suave en algunos insectos vroduce al
que habitan otros suelos. Hay otros, pintados y
tocarlo
una inflamacion semejante á la que ocarelucientes en exacta imitacion de los guijarros
sionan
algunos
cáusticos; la fuerza vejigatoria de
y viedrecillas.entre las cuales residen generalmente.
la
mosca
cantárida,
que debe constituir una po•
Esta semejanza contribuye mucho á que no sean
derosa
defensa
para
el animal, es bien conocida
descubiertos por los pájaros que los persiguen.
de
todOI!.
Si
estos
medios
de defensa son percep•
Pero estos medios pasivos de defensa se manifiestan
tibles aun para el hombre, ea fácil colegir cuán
aun de un modo mucho mas extraordinario en alpoderosos y aun terribles deberán ser para los digunas especies de orugas, las cuales toman siempre
minutos enemigos de los que los poseen.
el color de las hojas de que se mantieneu ya sean
Algunos insectos tienen In facultad &lt;le emitir
•verdes, amarillas ó cenicientas, causando esta v~secreciones
que los envuelven completamente y
riaciou protectora la mudanza del color del aliforman
una
defensa segura. Una muestra de esta
mento. '.Acaso mas de una vez habrá tenido el
facultad
es
la espuma blanca que se observa frelector en la mano una hoja de árbol ó 1&gt;lanta con
cuentemente
sobre laa ramas de algunos arbustoa
una de estas orugas sobre ella sin haber observado
y
zarzas
y
en
cuyo
centro reside un pequeño insecto
su exibtencia. Disfraces no menos perfectos que
del
cual
1)rocede
la
secrecion. Cuando esta no ea
los oca,.ionados por el color se efectuo.n por medio
suficiente
é.
formar
una cubierta completa, suele
de la forma del animal. La familia 6 tribu de
ser de un hedor tan ofensivo que repulsa al ene•
los lan_go6tas contiene algunos miembros que remigo. Estas emanaciones sirven tambien para
J&gt;resentan una pequeña rama con su vástago de
protejer al animal contra el sol y la lluvia. Otro
un modo muy perfecto, al paso que en otros estas
medio notable de preservacion consiste en la ex-&amp;cmejanzas vegetales (para hacer uso de la extraordinaria vitalidad de algunos insectos, la cual
presion de un distinguido naturalista) son aun
hace que lesionee al parecer mortales ,·engan por
n1as completas, r.epresentando sus alas hojas perúltimo á ser de poca consecuencia. Las arañas,
fectas, y cuanpo no, el cuerpo es prolongado y
por ejemplo, poseen la facultad de que lei; crezcau
~ilin&lt;lrico lo cual le dá la apariencia de un palo
nuevas piernas para reponer las que pueden haber
seco ó una paja. Otros insectos hay que parecen
perdido durante el c111so de su de.strnctora e.xis•
l1ojas pardas secas, y In naturaleza ha llevado tan
tcncia.
.e.delante e~tas imitaciones, r1uc algunos hasta pre-

DE JIISTOuL\ 1 DELLAS LETRAS Y ARTE~.

283

el don, cuando se ven rodeadas de enemigos, de
El movimiento peculiar del animol al andar 6
sostenerse en posicion angular en el extremo de
volar es otro medio de defensa muy esencial. El
una rama, lo cual les dú. la exacta semejanza de
vuelo de la mariposa, por ejemplo, es muy irreun retoño ó vástago. No pocas veces se ha sorgular é incierto, pero esta irregularidad es nna
prendido el jardinero al intentar cortarlos con 111,
prueba de la prevision del Criador, pues el animal
podadera. Loa medios de defensa de una oruga
no tiene otros medios de defensa : si procediera en
líne11 recta muy luego seria presa de los numerosos grande comun en América, consisten en la facultad
que tiene de sacudir de un modo tan formidable
enemigos que la acosan, pero la irregularidad de
su cabeza armada de cuernos, que aunque no es
su vuelo hace muy dificil para estos y aun casi
dañina, los negros la temen y huyen de ella como
imposible el apoderarse de ella. Pocos hay que
de la culebra de cascabel. Otro insecto de la tribu
ignoren aun por experiencia propia cuan útil es
á la pulga la extl'llordinaria facultad de brincar
de los escarabajos, 1irocura atemorizar á sus enemigos hinchando repentinamente clos vejigas, en
que posee para eh1dir la activa persecucion de que
si perfectamente inofeusivas. Las abejas y aus
es objeto.
Estos medios pasivos de defensa de qne se hallan
allegados hacen todo el ruido que pueden y enseiian su aguijon con algo de veneno en la punta.
provistos los animales no pueden menos de ser
Algunas de ellas hacen sin embargo un ruido parinteresantes al observador, pero sin embargo los
activos son aun mucho mas curiosos. Algunos ticular en ocasiones de alarma. Hay una especie
insectos á la proximidad del peligro toman ciertas de zángano, el cual, cuando se halla amenazado
actitudes que ó bien los hacen semejantes á otros
por los aguijones de diez mil abejas irritadas por
animales ó les dan el aspecto de un objeto inani- los daños que causa en su hacienda, tiene la famado. Un escarabajo bastante comuu, que tiene cultad de despedir un grito peculiar que inmediael pecho y vientre de color de naranja y el cuerpo
tamente las desarma de su furia.
negro, evita el pernicioso efecto de estos colores
hablado de secreciones defensivas mo. Hemos
.
' de
conspicuos, volviendo la cabeza y la cola hé.cia
v1m1entos
y sonidos: ademas de estos medios
adentro, en cuya actitud se asemeja exactamente
defensa poseen los insectos otros en la emision de
á una piedra tosca de un solo color. Hay una
olores que pueden efectuar á su antojo en caso de
clase de cucaracha que adopta un medio de defensa
necesidad. Una gran variedad &lt;le cucarachas asi
muy análogo, formando con su cuerpo una bola
como otros insectos poseen esta facultad en tan
tan bonitamente rayada, que la criada de cierto
alto grado que no es posible al naturalista cogerlas
naturalista, tomando algunos de estos animales asi en la mano sin ser inmediatamente molestado por
arrollados por vi~tosas cuentas de cristal intentó un hedor insufrible de que no podrá verse libre
.
'
insertarlos
en una hebra de ilo, y no percibió
su
por muchu horas apesar de repetidos lavatorios,
error hasta que los pobres animalejos dieron sefüuea
y que segurameute le quitarán la gana de volver
de vida, procurando, para librarla, escaparge de
á tocará los tales animalejos. Sobre otros enemigos
entre 1118 dedos. Espantóse ella de tal modo que de estos, que se hallan dotados del sentido del olfato
..
,.
aiguiendo el ejemplo de las cucarachas echó taro- esta emlSlon asquerosa debe producir tambien un
bien á correr. Un gran número de insectos adopdisgusto análogo, protegiendo eficazmente al in,tan el mismo plan, logrando generalmente el doble
secto. Si fuera necesaria una prueba de que esta
objeto de preser,tar á sus enemigos la parte mas
facultad de emitir olores ofensivos ha sido condura de su cubierta exterior, con la probabilidad
cedida é. algunos animales con el objeto especial.
ademas de no ser descubiertos por ellos.
d.e ser~ir como medio de defensa, nos la proporComo muchos ó mas bien casi todos los pájaros
c1onar1a el hecho de hallarse en varios insectos
reusan
hacer presa de un animal muerto, muchos
órganos distintos de los cuales depende exclusiva.
mse,ctos se finjen m~ertos cuando se ven en peligro,
mente esta facultad, y que no puede conjeturarse
echandoilC boca arnba con las piernas extendidas
tengan otro uso. Várias especies de c1&amp;earachu
y ties1111, y en una palabra adoptando exactamente
presentan ejemplos de esta facultad, pero partila actitud que los animales de su especie presentan cularmente una llamada la bombardera que tiene
cuand\) están realmente muertos. Hay una esá su disposicion una especie de tren de artilleria
pecie de eecarabajo ó cucaracha que se mantiene
completo, cuyas descargas van acompañadas de
en los troncos secos de loe árboles, la cual es
est~ue~~o, humo y_hedor semejante al que producemuy notable por la obstinada peneverancia con
la 1gmc1on de la polvora. Cuando el insecto se ha,
que se finge muerta. Cuanto ae ha relatado de
repuesto de~ efecto de una descargo, y se renueva
1~ her6ica constancia de los indios brabos de Améla persecuc1on, una nueva descarga vuelve á ponea cuando los cogen y atormentan aus enemigos
n_erle. coto: La bombardera puede disparar su ar.
apenas t 1ene
comparacion con la que manifiestan'
tallena vemte veces consecutivas si fuese nece¡ario
estos animalejos.. Puede lastimárseles, despedazar
?anando asi tiempo para efectuar su escnpe. Otro
Y arrancar sus miembros uno por uno, asarlos vivos
msecto hay que acompaña sus detonaciones con
aobre ~n fuego lento, pero todo seré. en vano, no
la e~ision _de ~ fluido amarillo, el cual puede
~o~e~an una sola articulacion ni darán el menor
arroJnr en duecc1on determinada. Algunos insectos
md1c10 de que sufren pena alguna. Lu arañas
despiden el fluido en caños, dirigiéndolo sobre sus
comunes 88 dejan con frecuencia caer del paraje
enemigos ó perseguidores, tales como el e~carabajo
elevado que ocupan, doblan las piernas hácia 1 sanguinolento (cuyo nombre debe al color del
atleutro y se fin gen muertas. Las orugas twnen
.
1 fluido emitido) y algunos otros. Un naturafüta,.
l

�11

284

'

EL INSTRUCTOR, O REPERTOIUO

l\Ir. Sheppard, se sorprendió no poco cuando al
hncer un dia emitirá uno de estos insectos su fluido
por medio de una ligera presion de los dedos, y
dirigiendo el caño sobre el rostro de su hijo, se
quejó este inmediatamente de un fuerte escozor.
Es pues evidente que el tal fluido debe ser muy
incómodo á los enemigos del insecto. Numerosos
insectos particularmente las várias tribus de hormigas poseen estos medio3 de defensa. El conducto por donde ~on emitidas estas secreciones
varia en distintos casos; algunos insectos las emiten
por medio de tubos ó jeringas apropósito; otros
por In boca y aperturas naturales.
Muchos insectos han sido notablemente dotados
de instrumentos ó armas defensivas. Ocioso es
aludir, en corroboracion de este aserto, al aguijon
de la abeja y abispa con el veneno de que se halla
provisto. Varias clases de mosquitos poseen tambien cuernos y aguijones mas ó menos numerosos,
con veneno ó sin él, que tienen el mismo objeto.
El mosquito de Nueva Holanda tiene hasta ocho
aguijones. Estas armas son muy efectivas. Se
ha visto á un mosquito armado de un solo aguijon
atacará un sapo y matarlo.
Yurios auimales de la clase de insectos que ca-

DE lllSTORlA, BELLAS LETHAS Y ARTES.

recen de otros medios de defensa se ponen en salvo
cubriendose con varias sustancias. Las váinas de
piedra ó paja formadas por la larva acuática que
usan los pescadores como cebo, es muy comun en
todos los rios frecuentados por estos. Algunos
insectos se cubren con la piel 6 concha de otros,
muertos por ellos: otros se arrollan ó envuelven
en flores y hojas: en una palabra estos medios de
defensa son muy comunes, variando segun las circunstancias del animal que los emp,lea. En realidad, el mecanismo entero del estado de larva por
el cual pasan la mayor parte de los insectos es una
prueba de la uni,ersalidad de este sistema de proteccion. Los cocos del gusano de seda ofrecen un
ejemplo entre un millon de otros que pudieran
citarse, del instinto admirable con que los insectos
durante el período de su exi~tencia en el cual se
hallan mas desamparados, se encierran en una especie de armadura impenetrable á cualquiera de ·
sus enemigos. Mas esta parte de nuestro asunto
es tan conocido que nos abstendremos de entrar
en su exámen.
En otro artículo nos separaremos de la esfera
de los insectos y llevaremos nuestro exámen á
otras secciones del reino animal.

RUINAS DE CIUDADES ANTIGUAS.

~

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-

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--.

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•

.__.,.. _ _,,_JI

CORINTO,

LA facultad de asociar las impresiones actuales con hacen célebre á aquel sitio, y completa el cuadro
las ideas de lo pasado es una de las mas gratas
en el espejo de la imaginacion reproduciendo las
de la irnaginacion. Cuando visitamos algun pacircunstancias exteriores que debieron rodearlo.
raje famoso en la historia nacional ó local, esta
Este sentimiento es aun mas poderoso si ademas
fac•ultad conduce á nuestra memoril\ por una 11\rga 11 del mero reconocimiento del sitio ó recuerdo del
séri&lt;' rl&lt;' años hastl\ fijarla en ar1uellos hechos quC' l. suceso, rlescubrimos algun objeto palpable ñ los

seutidos que sea ó haya sido en realidad notable
por hallarse en conexion íntima con las circunstancias recordadas. Esta es la razon porqué las ruinas son tan interesantes ; hállanse rodeadas por
una energía y un encanto eléctrico y tafümánico:
hasta la imaginacion menos cultivada halla en ellas
un aire de magestad; y aun cuando ignore el
interés que encierran como fragmentos de una edad
pasada, reliquias de la antigua grandeza ó de la
gloria caballeresca, su imaginacion las puebla de
seres grandiosos y sobrenaturales, y las reviste de
todo el aparato exterior que puede contribuir á
ensalzar en su mente lo que debe ser honrado y
acatado por su grandeza pasada ó su antigua
fama.
¡Ruinas! En la voz misma, aun sin la presencia
del objeto, existe una fuerza que subyuga al espíritu y enardece la imaginacion. Una estructura
en que el artista agotó los recursos del ingenio
yace aquí derribada; pero hubo un tiempo en que
se alzó con orgullo en toda la magestad de su
esplendor y belleza. ¿ Es acaso un templo 1 Dia
hubo en que los himnos y cánticos religiosos resonaron para su consagracion, y en que el gran sacerdote cubierto con su blanca túnica solicitó el descenso del fuego celestial en señal propiciatoria rlel
sacrificio. Es un senado? Dia hubo en que reso~
naron en su recinto estrepitosos aplausos, brillando
en su centro el fuego de la elocuencia; pero desmoronado ahora y reducido á ruinas, la yedra y la
enredadera lo abrazan con sepulcral belleza, el
viento parece murmurar en su derredor un doloroso
requiero, y cada columna, cada arquitrave proclama en su melancólica apariencia cuan rápidamente van reduciendose á mero polvo.
¡ Cuan grandiosa é imponente es la leccion que
nos dé. la contemplacion de las ruinas de la antigua
grandeza! ¿ Qué es el mundo sino una vasta Cartago, y qué somos los que lo habitamos sino otros
tuntos l\larios sentados entre sus ruinas y contemplando las muestras de su decadencia? Si volvemos la vista atrás veremos los grandes imperios
de la antiguedad sucederse rápidamente, revestido
cada uno de su grandeza sepulcral, y constituyendo
por decirlo asi la marcha fúnebre del mundo.
Alli vemos á Babilonia ; Babilonia elevada por
Semíramis al mas alto grado de orgulloso esplendor; Babilonia; donde Nitocris hizo brillar la
grata luz de una gloria mas digna y duradera.
Leemos en las historias el relato de sus cien puertas de sólido bronce, el de sus seiscientas v setenta
y seis plazas; sus incomprensibles mu~as de
ochenta y siete piés de anchura y trescientos y cincuenta piés de elevacion. Sus magníficos puentes,
sus costosos palacios, sus glorias subterráneas, y
sus jardines suspendidos; sus cincuenta calles, cada
una de las cuales tenia quince millas de extension
y ciento y cincuenta piés de anchura. El templo
de Belo de seiscientos piés de alto; sus ocho torres,
su estátua rle oro y el observatorio en su cima.
Alli fué donde los hombres procedentes de los distritos de Caldea observaron por primera vez los
movimientos de los cuerpos celestes y formaron
figuras imaginaria:; eu la boveda azulada. .Aque-

28.3

llas estrellas continuan hoy circulando por el espacio, curándose muy poco de los cambios que han
ocurrido sobre la superficie de la tierra, pero la
escena que entonces iluminaron con su luz ha desaparecido; de todo aquel esplendor y grandeza apenas queda ya una sola reliquia que recuerde lo que
fué.
¡Egipto! La cuna de las ciencias en todos sus
ramos, de la literatura en todas sus fases, de las
artes en todas sus bellezas, ha mudado tambien.
El Nilo corre aun como corría en los dias de
Cheops, de Sesostris y del orgulloso Rameses; el
loto dobla todavia su delicado cáliz sobre sus
aguas, y el cielo es aun sereno; pero el Egipto de
entonces ha desaparecido. Hermópolis dejó de
ser lo que era, su templo 11resenta aun fragmentos
de rico mármol, y su arquitectura manifiesta la
mano de un génio sublime; sus globos alados se
divisan aun alli, y las estrellas salpican su techo,
pero ya han perdido su luz. No menos inexorable se ha mostrado la segur del tiempo con el
célebre templo de Apollonius Magna, con sus galerias, y pórticos, y sus naves cubiertas de sólida
roca, sus figuras colosales, sus pinturas y sus geroglíficos. Tifón babia subyugado á Isís, las ruinas
lo declaran nsi, y el templo manifiesta aun mas la
presencia de la deidad aciaga que en los dias de su
mayor gloria y esplendor.
¡ Pero Tebas ! Oh cuan grande es el cambio que
ha sufrido esta célebre y clásica metrópoli. La
lira de Memuon no suena ya; su cstátua rodeada
un dia de todo el prestigio de la belleza, yace
ahora mutilada, y su templo donde se divisan aun
los restos de la pasada pompa y magnificencia
presenta tambien lo. evidencia de la ruina y decadencia. Adonde reposará la visto. que vaga en
busca de un templo revestido aun de su primitiva
gloria y esplendor, un palacio donde el cambio no
sea desolacion? En los 11ue algun dia fueron sus
santuarios sagrados se ven aun e:;culpidas sobre las
paredes las batallas célebres de Egipto, y en ellas
se divisa á Osiris extendiendo su cetro protector
sobre los combatientes; pero Osiris no es ya sino
una figura mutilada, tipo de la tierra donde se
celebraban los ritos de la nacion de que era deidad
tutelar. Nos acercamos al gran Luxor, pasamos
1&gt;or salon~s de ochocientos pies de largo ; todo es
ruinas!... Procedemos hácia Carnac y entramos
en el templo de Isis: qué pintura de desolneion !
La esfinje se presenta á nuestra vista: ella era el
emblema del pais y continua siendolo aun en otro
sentido: era rampante en los dias de la gloria
egipcia porque el Egipto lo. habia subyugado, y es
rampante hoy porque Egipto mismo ha sucumbido.
Nuestra imaginacion hace que nos supongamos
situados en medio del templo, pero no vemos ya ni
un solo resto del antiguo ceremonial y magníficos
ritos que en él se celehroban. Hubo tiempo en
que en aquel sitio mismo el príncipe y el sacerdote,
el soldado y el ciudadano acudian á ofrecer sus
votos: ahora todo es desolacion, es el silencio del
sepulcro, y sin embargo no se vé nlli la yedra, ni el
musgo, ni el arbusto silvestre del desierto; ni un
vesti"io de wgetacion, ni un resto de vida: el

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�280

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

mármol insensible á los récios embates del aquilon,
pila de escombros, y sin embargo es mas que prolas tempestades y el tiempo, conserva aun su blan- bable que nos hallemos precisamente en el punto
cura y muestra sus venas azuladas; pero esta donde estuvieron las salas de banquete del monarca
misma blancura y el aislamento de sus pilastras y macedonio. Aquellas columnas fueron sostén del
masas, dán al templo el aspecto de un vasto esque- palacio que fué testigo de sus licenciosas é insensaleto, bello en su desmembracion misma. ¡ Qué tas diversiones: las llamas no se extendieron
seria pues en la época de su gloria, en el zénit de mucho, pues el monarca arrepentido mandó que
su poder ! Qué seria en aquel tiempo en que fuesen apagadas: el palacio fué reservado para •
desde remotas tierras venian los hombres á imitar una ruina mas segura y completa si bien menos
y admirar las bellezas egipcias, como hacian los rapida, y existen muchos datos para suponer que
griegos, los romanos y los lidios. Oh ! qué habrá ha permanecido desde entonces exactamente en el
sido, cuando las pinturas aun hoy tan bellas reci- mismo estado en que quedó despues del incendio.
bieron los primeros toques del pincel ; cuando las ¡ Qué sentimiento tan solemne experimentamos al
estátuas que todavia respiran la vida del arte, consideramos situados en medio de ruinas que no
recibieron las primeras impresiones del cincel. ha tocado la mano del hombre desde la destruccion
Aquellos obeliscos y columnatas que aun ahora se de aquella noche, trescientos y veinte y nueve años
presentan tan estupendos y sublimes, ¡ cuán gran- antes del nacimiento de Jesucristo!
diosos debieron parecer el dia que Sesostris detuvo
¿ Visitaremos las ruinas de Palmira? Mas ay,
su carroza triunfal tirada por reyes para admirar que tambien alli la pesada mano del tiempo ha
su magestuoso esplendor, ó cuando los orgullosos dejado sus marcas indelebles sobre la faz de la
Faraones se postraron en adoracion humilde de- belleza. Ved ahi el que fué templo del Sol redulante de aquellos santuarios de la supersticion. cido á una masa informe de escombros y ruinas.
Otras naciones podrán ser celebradas por la belleza Parémonos á admirar lo que debió ser, pero antes
de sus producciones artísticas, pero el Egipto ocu- postrémonos ante aquel Poder Supremo que lanzó
pará _siempre el primer lugar en todo Jo que es en el espacio el globo luminoso de fuego para que
estupendo y grandioso: sus concepciones eran au- diera luz al universo, y que burlándose de la ignogustas y sus obras colosales. Sin embargo la ciu- rante supersticion de los idólatras, redujo á escomdad de las cien puertas yace en ruinas y ha desa- bros su templo, mandando luego al sol que conparecido hasta el último vestigio de su grandeza tinuase alumbrando con refulgente esplendor las
pasada. Tal es el estado de Egipto.
ruinas de su santuario. Pero detengámonos sin
Acaso puede decirse que no existen en Egipto embargo á admirar las largas columnatas entre las
monumentos antiguos tan intrínsicamente intere- cuales alhagan la vista bellas pilastras de mármol
santes como los de Persépolis. Nos acercamos á pariano, y cuyas columnas están llenas de inscripellos, y al divisar desde las llanuras que circundan ciones y sus capiteles adornados de flores; y paréla ciudad los restos gloriosos de sus palacios y monos á echar una rápida ojeada á sus sepulcros y
templos, anelamos saber quién en tiempos antiguos mausoleos, pues se hallan estos situados en medio
fué el que fundó aquellos edificios que desde la de la ciudad mas orgullosa del mundo recordando
elevada posicion que ocupan debieron dominar tan el poder de la muerte aun en medio de sus triunmagestuosamente los valles circunvecinos. Mas fos: entonces el recuerdo de Salomon su fundador,
cuán incierto es el eco del clarin de la fama, y de Cenobia su célebre reina y de la Ciudad del
cuán vana la gloria póstuma á la cual tantos aspi- Desierto, se desvanece como una estrella brillante
ran ! Aun la tradicion misma acierta apenas á en medio de un cielo borrascoso.
señalar su origen, y la historia cubriendo este
Pero aun no hemos acabado con el Oriente.
asunto de un oscuro velo abandona la investiga- Balbec rica y magnífica como el sol que adoraba,
cion. Los hechos de J amshid se hallan esculpidos clama ahora nuestra atencion y ciertamente la
sobre las paredes, y apenas cabe duda de que Ciro merece.
el Grande es alli representado bajo este nombre ;
Un viajero describió lo que resta de esta ciudad, depero no existen recuerdos auténticos. Colocados nominandola "una grande ruina," apelacion aproen la montaña, en medio de las ruinas mas gran- piada en todos sentidos. La arquitectura corintia
diosas, preguntamos ¿ donde estuvo situada la ciu- ha llegado alli al mas alto grado de esplendor y
dad? y se nos responde que no existió jamás, tan riqueza. Lamartine la llama "blonda de márcompleta es la desolacion y tan absoluta la des- mol." Su rotunda, su templo y su palacio, con
truccion que vemos por todas partes. Pero sí ha sus águilas de mármol, sus cornisas y atrevidos
. 'do; cada golpe de la azada descubre-reliquias
' '
ex1sti
arcos abovedados, encantan y sorprenden á un
de su existencia, aunque estas no son visibles sobre tiempo; pero la riqueza es demasiado profusa para
la superficie. ¡ Qué ruina tan completa y solemne excitar en la mente sentimientos propios de las
presenta á los ojos del viajero el palacio de las ruinas. Llenos de admiracion por las obras del
cuarenta pilastras ! Fué este la residencia de la arte, no nos perdemos en la solemnidad de la
magestad de Ciro? Fué acaso el pabellon del escena.
triunfo de Alejandro? Si fué; y lo que de él queda
Pero si un viajero procedente de alguna tierra
recuerda las devastaciones del conquistador.
distante, ó mas bien algun habitante de otro plaPasemos á la extremidad sur de la columnata neta, suponiendole constituido á semejanza nuestra
oriental: un monton inmenso de ruinas se presenta con facultades intelectuales extensas y cultivadas,
á nuestra vista; debajo de nuestros pies vemos una visitase nuestro globo, cuando hubiese a1nendido

DE lllSTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
su historia no hay duda que ante todo desearia
visitar las ruinas de Roma y Grecia. Roma, la
inmortal é imperial Roma, llamaria primero su
atencion • y entre sus ruinas sentiría nacer en él el
germen de una nueva vida, un nuevo espí~itu.
. Cómo desearia saludar los puros y azules cielos
~ajo los cuales recitab~ Virgilio sus inm~rtales
estrofas ! Cómo pasear1a el foro en que C1ceron
lanzaba el fuego de su elocuente y j11sta indignacion contra Catilina, encantando, convenciendo y
asombrando á sus oyentes con el poder irresistible
de su oratoria! Con qué ansia buscaria aquel
templo de la Libertad en que Rienzi juró p~otejer!a
en su último asilo ! Cón cuanto ardor tr1butar1a
homenaje su imaginacion á las orillas que blasonan
del heroismo de Régulo, del patriotismo de Camilo
y de la sabiduría de N urna Pompilio ! Roma
gloriosa é inmortal sobre la cual parece no tener
influencia el tiempo porque su fama no descansa
solo en los triunfos de la espada, y la mente ha
establecido para ella un imperio mas duradero que
el cimiento vacilante de los tronos, cual es el imperio de los sentimientos de humanidad y los elevadas in@piraciones de un destino inmortal. Alarico, Atila, y Gensérico, aunque arrebataron á
Roma su poder, no pudieron destruir su gloria.
Asi al considerar las ruinas de esta ciudad soberana, al paso que observamos lo que ha hecho la
mano del tiempo, no podemos menos de sentir que
hay algo sobre lo cual no tiene este influencia; un
imperio que no está destinado á la tumba.
Las ruinas de Roma se dividen en tres épocas.
Las de la antigua Roma; las de Roma durante la
edad media y las de Roma moderna; cada una de
ellas rodeada de una aureola de inmortalidad.
Puede asegurarse con verdad que no ha existido
jamás una nacion que presente un raudal tan continuo de elevado génio como Roma. Al examinar
los monumentos de otras ciudades nos vemos en la
precision de distinguir los que pertenecen á las
edades pasadas y á la época presente, porque el
merito comparativo de ellos establece por sí esta
distincion en desdoro siempre de los modernos;
pero en Roma todo es clásico. El Coliseo, el Panteon, el Arco de Constantino, y las columnas de
Trajano y Antonino son dignos de la Basílica de
San Pedro, y este magnífico templo es digno de
ellos.
Pero hemos ido insensiblemente llenando el espacio destinado á este articulo sin Laber aun hablado del pais mas digno que ningun otro de llamar
la atencion del observador: pues si Roma es gloriosa, si el encanto que rodea sus ruinas dá origen
á ideas y sentimientos nobles y sublimes, ¡ cuánto
mas brillantes son las que de~piertan las orillas de
Grecia! ¡ cuánto mayor el encanto que se eleva
cual otra Venus de las Cíclades, que cubre las montañas de Tesália, que consagra los valles de Delfos,
que reinR en la Morea y respira blandamente en
Argos y Eleusis ! No ! N anca existió un pais
tan glorioso como la Grecia. Se habla de escultura? Alli nació Fidias. ¿ De poesia? El
primero que encendió la antorcha del arte divino nació entre ellos, el ciego inmortal que hizo
vibrar las cuerdas de su lira sobre las ruinas de

287

Troya. ¿ Se habla de oratoria 7 la Grecia blasona
de ser cuna de Demóstenes, aquel cuyos pensamientos fogosos y enérgica elocuencia nadie _ha
igualado jamás desde entonces. ¿ Trátase de pintura? El grande Apeles, Zeuxis, y Parhasio eran
griegos; los hombres que engañaron á la natur~Jeza misma con su poder. ¿ Háblase de Matemáticas? Grecia poseyó á Euclides, cuyos problemas
son aun hoy la base de nuestros conocimientos
geométricos, habiendo ocupado su resolucion el e$pacio de tantos siglos que desde entonces transcurrieran. ¿ De Filosofia? Alli vieron la luz Sócrates
y Platon, y la piedad y virtudes del uno y. las
teorias atrevidas del otro han causado la admiracion de todas las edades. El padre de los Historiadores fué Griego; el Retórico mas distinguido
tambien lo fué. Y en fin, el Príncipe de los Guerreros, el mas puro de los Patriotas, el mas sabio
de los Legisladores, y el mas amable de los Moralistas fueron asimismo fruto de aquel suelo fértil
'
en héroes.
¡ Quien no desearía visitar las ruinas
de Grecia?
Grecia no ostenta como Roma monumentos de
gloría moderna, emblemas de grandeza actual, ni
promesas de poder futuro. Sin embargo es imposible pisar su suelo sin verse á cada paso rodeado
por los espíritus de los hombres grandes que un dia
la ilustraron. En los llanos de Maraton encontramos á Teseo y Miltiades; en el paso de las Termópilas á Leonidas. En Esparta á Agesilao, en Lebadia á Flofonio. En Platre á Aristides y Pausanias;
en una palabra apenas hay un palmo de tierra que
no sea clásico y consagrado por la historia, la
poesia ó la fama. Si buscamos ruinas sucede lo
mismo. Do quiera que volvamos la vista las vemos revestidas de magestad y gloria. En Atenas
tenemos el Acrópolis coronado por el Partenon, y
en la antigua ciudad el templo de Jupiter Olimpio
y el Ereccio. En Argolis descubrimos las reliquias
de las ciudades griegas mas antiguas. En Micenas
la Puerta de los Leones y el sepulcro de Agamemnon. Cada sitio se halla consagrado por algun mausoleo, algun templo, algun ;·esto desconocido
de antiguo poder. Tal era la Grecia en general y
Corinto era el emporio de Grecia, la proa y puerto
de todos sus estados. Alli florecia el comercio mas
que en ningun otro punto; alli se ele-vahan los
palacios mas magníficos, los templos mas bellos,
los teatros mas elegantes: veianse alli estátuas,
cariátides, columuas y capiteles tan preciosos, que
el mundo entero los aclamó como las obras mas
exquisitas que viera el sol, esforzándose en imitar
el estilo que llamaron " Corintio" en honor del
paraje en que tuvo origen. Si nos lo permitieran
los límites de un articulo hablaríamos aquí del
Acro-Corinthus cuya roca célebre se elevaba sobre
la llanura, dominando la tierra y el mar desde su
cumbre que coronaba el magnífico templo de Venu@.
Citariamos las bellas é interesantes leyendas que
ha enlazado la ¡ioesia con las sombrias y deliciosas
grutas de que se halla rodeada la fuente Pirene,
donde residian las musas entre las columnas de
mármol del templo de Neptuno, y donde se hallaban depositadas las carrozas del Dios de la mar y
1 de Anfitrita, tiradas por caballos cubiertos de oro

�288

EL INS1'llUCTOíl.

y adornados de cascos de marfil. ¡ Qué relatos tan
interesantes podrian hacerse en conexion con las
ruinas coríntias, los juegos Istmeos que se celebraban alli, y las estátuas de los vencedores que coronaban la avenida del templo de Neptuno reposando
en toda su gloria á la sombra del laurel y del pino.
Ciudad célebre fué Corinto. Alli los sabios se
reunian para conversar; fundaban escuelas y difundían largamente sus conocimientos en beneficio
de sus compatriotas. Los sabios de otros países
acudían alli para disfrutar de la compafiia de los
filósofos, y los hombres opulentos venian tambien
de todos los puntos de la Europa civilizada y del
Asia, á refinar el gusto y cultivar la inteligencia.
Causa melancolía el visitar aquellos parajes
donde algun día existieron naciones poderosas y
donde florecieron ciudades magníficas y opulentas,
y ver las obras mas noblea y grandiosas del ingenio
del hombre reducidas á la nada. Melancólico es ver
á la belleza reemplazad 11. siempre por la deformidad
y convertidos en polvo el trono mas firme, el cetro
mas fuerte, la columna mas elevada, y la estátua
mas perfecta. Y sin embargo en medio de este
sentimiento sirve de consuelo el recordar que el
iegenio que inventó estas bellezas, el espíritu que
se elevó á tan noble altura, bate sus alas en medio de
las ruinas, se burla de los estragos que ha hecho la
segur del tiempo, sobreviveá ladestruccion y erige su
propio mausoleo en la inmortalidad. La Virtud y la
Inteligencia desprecian los embates del Tiempo.
I

MOSAICO.
Sentimentaüsmo.
UN jóven sentimental habiendo visto un dia á una
muchacha derramar lágrimas, en un estado, á su
parecer, de grande excitacion, hizo que le presentasen á ella, no dudando que 111 fin había encontrado un espíritu congenia! y análogo al suyo.
"¿ Qué obra era la que os afectaba tan profunda.
mente la otra mañana?" le preguntó. "Os vi
derramar copiosas lagrimas. ¿ Era acaso la última
de B-- ?" "No sé que cosa es la última de
B-- " repuso ella, "pero puedo decir con verdad
que estaba haciendo una cosa que siempre me Lace

IIorar~staba pelando cebolw.s."
Preocupacion.
LA preocupacion ejerce tal influencia en la mente
del hombre que le hace ver las cosas bajo un aspecto
enteramente distinto y ageno de la realidad. Ella
nos hace llamar pródigo al generoso; al justo, rígido 6 severo; al desinteresado, imprudente; al
próvido, codicioso ; al económico, avaro ; al benévolo, débil ; al benéfico, ostentoso ; al patriota,
vanaglorioso; y al retirado egoísta. Al ambicioso
llamamos orgulloso; al que no lo es tenemos por
bajo. Por necio al filántropo; por extravagante
al filósofo; por indiscreto al ingénuo; por insidioso al circunspecto ; por obstinado al firme ; por
inconsistente al fácil; por audáz al determinado;

por servil al condescendiente; por despreciable al
qnieto ; por loco al entusiasta ; y por estúpido al
taciturno: al que es comunicativo le apellidamos
locuáz; al mediador, oficioso; al reservado, altanero ; al afable,.. deseoso de popularidad ; al religioso, hipócrita; al moralista, austero; al puntual,
preciso; gurrumino al que es atento con su mujer;
libertino al que lo es con las mujeres agenas; al
sabio, pesado; al chistoso, superficial; al vigoroso,
violento; al moderado, cobarde; al elocuente, falto
de lógica ; y al lógico, insípido.

Modo de ltacerse rico.
NADA hay mas sencillo que hacerse rico. Hé
aquí la receta. No os fieis ele nadie, no auxilies á
persona alguna; adquirid cuanto se os venga á las
manos y guardad lo que hayais adquirido: priváos
de toda clase de goces, y escatimad aun los artículos de primera neresidad tanto á vos mismo como
á los que de vos dependen. No seais amigo de
nadie ni tengáis á nadie por amigo: amontonad
rédito sobre rédito, usura sobre usura, Sed mezquino, miserable y despreciado de todos durante
veinte años, y es tan seguro que vendrá la riqueza
como lo es que la acompañarán la enfermedad y
los desengaños.

La luna de miel.
AUNQUE esta expresion es de uso muy general,
no hay muchos que sepan el orígen de donde procede, respecto á que no se halla explicacion alguno.
en los diccionarios y enciclopedias. Debe su orígen
á una costumbre de los Teutones, antiguo pueblo
de Alemania, quienes bebian un licor compuesto
con miel llamado metheglin, durante treinta días
despues de la boda. Los que ignoran este hecho
dan á dicha expresion, y no sin plausible funda- .
mento, un sentido figurado.

Lenguas muertas.
LAS costumbres escolásticas en tiempo de Plutarco
eran muy diferentes de las de nuestra época en
que la mayor parte de la juventud se pasa en
aprender las lenguas muertas. Los griegos que
tenían á todas las demos naciones por bárbaras,
despreciaban el uso de las lenguas extrangeras ;
así que uno de los primeros elementos de su educacion era el conocimiento de la naturaleza, y la
adaptacion de este conocimiento por medio de
preceptos morales á la promocion de las virtudes
públicas y privadas. Uon esta educacion liberal
el estudio estaba tan lejos de ser un peso para ellos
qne en muy poco tiempo venia á ser un hábito, y
las cuestiones filosóficas y observaciones críticas
sobre la humanidad formaban su conversacion usual.
Los niños tomaban entonces en la sociedad la parte
que toman hoy los hombres maduros é inteligentes,
y su conversacion era tan discreta y varonil, que
cuando llegaban á la edad viril y entraban en los
deberes del ciudadano, la transicion era para ellos
tan gradual y fácil que apenas se hacia sentir, y
desde luego se hallaban colocados en su propia esfera.

LOi\D HES:
EN LA rnrnENTA D.E CARLOS \\OOll, rorr1~'s COUIIT, PLEET STRfsET,

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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