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                  <text>��UANL

Dirección de Publicaciones

SIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN □ Secretaría de Extensión y Cultura

. •· ,.. ..

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AUQNSO REYES

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CARTIU.A MORAL

DEPOUTICA
Y DEMOCRACIA

CoNcaNclA bEl.""""""

--

--

LIC1"UlAS UNIVllSITAlfAS

El Vendedor de Felicidad
Alfonso Reyes
(Ensayo)

LICTUllAS UNIVIBISITAUAS

Cartilla Moral
Conciencia del Entorno
Alfonso Reyes
(Ensayo)

De Polftica y Democracia
Seavando Teresa de Mier
(Ensayo)

FEUPEOUERI\ACASTIIO

Pl,Dl()OAAflAS

)OS8 ELEVTERIO OON7AW

RAÚI.AANOEl.rnAS

POEMAS

ENTRE lA PROSA
Y EL VERSO

DE HISTORIA
Y DE MORAL

UNIVERSIDAD,
HUMANISMO Y POLlnCA

--

UCTUI.AS UlOVH.SITAIIAS

--

t.lCTUkAS UMIYIRSITAR.IAS

�Poemas (traducción de Juan Pablo Roa)
■•C■IIII MOMTAU / 4

Discurso del Premio Cervantes / SIRCIO Pl'l'OL rememo, ~ AMDAR A LA REDOMDA
ra el inicio de su vida en la literatura, sus maestros y sus Entre la barbarie "civilizacional" y la reducción de la
primeras lecturas, entre ellas El ~uijote, al recibir el que se complejidad humana / Desde Paris, Edgar Morin,
considera el Premio Nóbel de las letras hispánicas. / 10
acompañado de Raúl Motta, responden los cuestioSemejante a los dioses/ n
namientos de 1'101111111 c•T1ilaau C"8flll sobre la
Odios (fragmentos) WRCOlll'Ú/22
educación en el Pensamiento Complejo, la tendencia
De Artífice lldlL IIÍ / 24
hacia la izquierda en los gobiernos de América Latina
Tiempo de iluminados ■■co YAINI / 32
y la distinción entre oriente y occidente./ 73
El lenguaje iluminado IDIIJJlDO IIPIMA/ 34
El Eros tanático en la poesía de Agustini, Mistral y Storni
AUCL\ SALOMOMI 'I MATALL\ CllftRMA / 4e

\

ooMISCELÁMEA

___

RUBÉN DARÍO EN SU
NUEZ / El crítico y edi~

tor ÁDOLFO CA.STMIIÓM
devela el mito de la
geniahdad del poeta
nicaragüense a través
de la relación de sus
lecturas con su vida y
sus obras./ 107

~14 THft4/ MJXG.3CN

~

DE ARTES Y DE ESPEIISMOS

La obra gráfica de Vicente Rojo busca la correspon,
denc1a de las artes bajo el concepto de "obra coro,
partida". Poesía y diseño se unen para generar lo
que IAIMI MORIIIIO YILl.4RRIAL llama "la música
luminosa"./ 90

De Herida Luminosa
MIIIIIRYA MÁSC/JUTÁ TILL4RR14L / 48

~ TOBOSO

~DELARTEDE
(RE) CONSTRUIR HISTORIAS.
ENTREVISTA A DAVID
TOSCANA/ El más traducido de
los escritores regiomontanos de la
actualidad, David Toscana, conver~
sa con ·
acerca de su últi~
ma novela, El ejército iluminado, la
cual es comentada por el poeta y
editor i..,1,,~1,;.;A..,¡...u...u y el escritor

Demandas cruzadas: hteratura de la
diáspora caribeña en Estados Unidos

BIBLIOCLIPS: En vivo y en directo
RODRICO FUIÁIII / U

L•CfA ITIC■ IR / 114

LETRAS AL MARGEN: Los últimos hombres-mito ■D•.lllN ÁIIITOIIIIO PÁRRÁ / U
NO HAY TAL LUGAR: iPor qué no tendria
derecho a hablar de medicina sin ser médico
si hablo de ella como un perro? CRlfflMA
RIYIIIAC4R14/U

l'TTT-l_.....,.-.'h_ / •

~

Alfonso Reyes y el duelo de la historia / Con "La sonrisa" y "Visión de
Anáhuac", Reyes buscó constituir un aparato cultural que otorgara a
México una conciencia de sí tras la Revolución mexicana y fundar la
modernidad literaria en nuestro país. ICMACIO IÁMC■U PUDO/ u
Revolución, compromiso y lectura: un cuento de Abdón Ubidía
WMI 'IIU 4•HAL/ A

IILYIA Pliff / 12e

_......,.
--- -------._....,_
---·-·
---

La profanación como deber político
IOS!li AIIITOIIIIO IALIMAI / 123

At.tli~~ulio Galán 1958--2006 IC!Zd aa.1.MaC♦1 ¡ M
· La leyenda de un horrible tormento (ni tanto)
J-~

CONSEJO EDITORIAl

~

La traducción como enigma revelado

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~ AMATOMIA.. DE LA CRITICA..

ooCABA..LLERÍA

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Dhctor de Pvblcecbms:

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YfCTOR ■ilRlli llllDIRLI/ ID

Patetismo y literatura. Sobre El ejército iluminado de David Toscana
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Valarta 345 .... Moatemy,

Editora:

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Fruc:llcoUrlolOl!Mt

DIRl..,CTORIO

iDe qué hablamos cuando hablamos
de identidad?

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Fonoac16o:

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armas y letras • ,........ por
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127

�NUÚ

NUÚ

Hacia Viena

Poemas
l■CINIO

YIRIIÓN DI l■AM PilLO ROA.

MOllff.A.1.1

Verso Vienna
11 convento barocco

El convento barroco

di schíuma e di biscotto

de espuma y de bizcocho

adombrava uno scorcio d'acque lente

ocultaba un remanso de aguas lentas

e tavole imbandite, qua e la sparse

y mesas acicaladas, salpicadas aquí y allá

di foglie e zenzero.

con hojas y jengibre.

Emerse un nuotatore, sgrondo sotto

Emergió un nadador, se escurrió

una nube di moscerini,

bajo una nube de mosquitos,

chíese del nostro viaggio,

preguntó por nuestro viaje,

parlo a lungo del suo d'oltre confine.

habló por largo rato de su otro allá.
Dft. . •ARA LAaatMN J
(IM UIUI) ftllffA 27 X JI CN

ISft. . .AllA .......MNI
(9M Ulla) llllffA 27X 19.a CN

Addito il ponte in faccia che si passa

Señaló el puente enfrente que se pasa

(informo) con un solo di pedaggio.

-informó- por unas cuantas monedas de peaje.

Saluto con la mano, sprofondo,

Se despidió con la mano, se sumergió,

fu la corrente stessa...

fue la corriente misma...

Ed al suo pasto,

Yen su lugar,

battistrada balzo da una rimessa

cual mayoral brincó por un costado

un bassotto festoso che latrava,

un basset vivaracho que ladraba,

fraterna unica voce dentro l'afa.

fraterna única voz dentro del bochorno.

De Le occasioni

�NIIÍA

NIIÍA

..,... . . • AIU. U.Ualllffe"

L' educazjone intdlettuale

La educación intelectual

Il grande tetto ou picoraient des focs

El grande techo ou pícoraient des focs

eun'immagíne ídillíca del mare.
Oggí la línea dell'orízzonte escura

Es una imagen idílica del mar.

e la proda ríbolle come una pentola.

y el litoral hierve como una olla.

Quando dí qui passarono le grandí locomotíve

Cuando por aquí pasaron las grandes locomotoras,

Bellerofonte, Oríone í loro nomí,

Belerofonte, Orión y sus nombres,

tutte le forme erano líquescentí

todas las formas eran líquíescentes

per sovrappíü dí gíovínezza e íl vento

por exceso de juventud y el viento

píü violento era ancora una carezza.

más violento era todavía una caricia.

Un ragazzo col ciuffo sí clúedeva

Un muchacho de copete se preguntaba

se l'uomo fosse un caso o un'intenzíone,

sí el hombre fuera una casualidad o una intención,

Hoy la línea del horizonte es oscura

(11111 UISU) TlllffA 'D X 19.1 CM

un lapsus o un triunfo... ¿pero de quién?

se un lapsus o un tríonfo..., ma dí clú?
......... • AIU. u.aalllffe •

Se íl caso sí presenta in un possíbíle

(11111 UISU) TlllffA %IX 19.1 CM

Sí lo casual responde a lo posible

non eintenzíone se non in un cervello.

no es intención sino en un cerebro.

E quale testa universale pub

¿y qué cabeza universal puede

fare a meno dí noí? Cera un dílemma

prescindir de nosotros? Había un dilema

da decid.ere (non per glí ínnocentí)

a resolver (no por los inocentes).

Dícevano y Garantí che íl vecchío lagos

Decían los Garantes que el viejo lagos

fosse tutt'uno coi muscolí dei fuoclústí,

fuera un único todo con los músculos de los fueguístas,

con le grandí zaffate del carbone,

con las grandes tufaradas del carbón,

con l'urlo deí motorí, col tic tac

con el grito de los motores, con el tic tac

�casi dactilográfico de la Ultranza.

quasí dattilografico dell'Oltranza.

Yel muchacho de copete no sabía

E íl ragazzo col cíuffo non sapeva

sí tirarse al mar a grandes brazadas

se buttarsí nel mare a grandi bracciate

como sí fuera verdad que no se baña uno

come se fose vero che non cí sí bagna

dos veces en la misma agua.

due volte nella stessa acqua.

El muchacho de copete no era entonces

ll ragazzo col cíuffo non era poi

un infante sí surgían a su lado

un infante se accanto a luí sorgevano

las Quimeras, las larvas de un premundo,

le Chímere, le larve di un premondo,

las voces de videntes y de insanos,

le vocí dei veggentí e deglí insaní,

los rostros de los sapientes, aquellos que tuvieron un nombre

í voltí dei sapientí, quellí ch'ebbero un nome

y lo han perdido, los Santos y el príncipe

e che l'hanno perduto, í Santí e íl prínceps

de los locos, aquel que ha besado el hocico

dei fallí, quello che ha baciato íl muso

......................

(al-,nnADJl21CN

~ MllALdllll.... l

de un caballo de tiro y fue huésped desde entonces

'lllff4n.lJlD CN

di un cavallo da stanga e fu da allora l'ospíte

de una luminosa oscuridad

di un luminoso buio.

Ypasó mucho tiempo.

E passo molto tempo.

~

Pero todo había cambiado. El mar mismo

Tutto era poi mutato. ll mare stesso

.

s'era fatto peggíore. No vedo ora

¡.!

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1

~~"!,.

crudelí assaltí al molo, non s'in.fiocca

'

píu di vele, non eíl tetto di nulla,

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había empeorado. Veo ahora crueles

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ataques contra el muelle, no se engalana

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neppure di se stesso.

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ya con velas, no es el techo de nada,

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ni siquiera de sí mismo.
De ~ademo di quattro anni

�Discurso del
Premio Cervantes
IIRCIO ltlTOL

Majestades:

1primero de diciembre del año pasado, ese
mágico día que pareciera haber
transfarmado mi vida, la ministra de
cultura de España me anunció que había sido
otorgado el Premio Cervantes; eran las nueve de la
mañana y una hora después mi casa estaba atestada
de una muchedumbre: un equipo de televisión, la
radio, los periodistas locales, mis familiares, mis
amigos, mis colegas de la universidad, mis vecinos
y una cantidad de transeúntes desconocidos que
entraron por curiosidad.
10

Por la tarde fui a la ciudad de México para hacer una
tregua; llegué a las doce de la noche a un hotel donde
siempre me alojo. Al entrar en el vestíbulo me encontré
con un equipo de Televisión Española que habia llegado
a la Feria del libro de Guadalajata y al saber la noticia
del premio volaron a la-capital para entrevistarme. A las
tres de la mañana subí a mi habitación como un sonámbulo destrozado.
En el viaje de Xalapa a la capital dormí profundamente, quizás una hora, pero en las cuatro siguientes, aletargado, entre el sueño y la vigilia, aparecían visiones de
infancia, personas de un pueblo al que no he visto desde
casi sesenta años, mi abuela con un libro, algunos festejos en casa o en el campo, la nana de mi abuela que llegaba a pasar temporadas con nosotros a los noventa años,
jardines espléndidos, mi hermano jugando tenis y montando yeguas, trozos de conversaciones sobre el mal precio del café y de los cultivos que por sequías o inundaciones siempre dejaban pérdidas, familias sentadas
alrededor del radio para saber la noticia de la guerra civil española, que siempre terminaban en estruendosas
discusiones.
Desde ese primero de diciembre he recordado
imprevisiblemente fases de mi vida, unas radiantes y
otras atroces, pero siempre volvía a la infancia, un niño
huérfano a los cuatro años, una casa grande en un pueblo de menos de tres mil habitantes. Un nombre, tan distante a la elegancia: Potrero. Era un ingenio de azúcar
rodeado de cañaverales, palmas y gigantescos árboles de
mangos, donde se acercaban animales salvajes. Potrero
estaba dividido en dos secciones, una de unas quince o
diecisiete casas, habitadas por ingleses, americanos y
unos cuantos mexicanos. Había un restaurante chino,
un club donde las damas jugaban a las cartas un día por
semana, una biblioteca de libros ingleses y una cancha
de tenis. Esa parte estaba rodeada por bardas altas yfuertes para impedir que a ese paraíso se introdujeran los
obreros, artesanos, campesinos y comerciantes minúsculos del pueblo. Aquella zona era tórrida e insalubre.
Estuve enfermo de paludismo durante varios años, por
lo cual salía poco de casa; en verano, mi abuela, mi hermano y yo pasábamos un mes en un balneario a tomar
aguas minerales, de donde regresábamos mi hermano
sano, como lo fue casi en toda su vida, mi abuela con
reumatismo disminuido, y yo sin ninguna mejoría. De
vuelta pasábamos ciudades prósperas, con excelentes
restaurantes, luces de neón, comercios bien surtidos y
movimiento en las calles, pero cuando llegábamos al lu-

gar donde vivíamos me quedaba siempre deslumbrado.
Mi abuela vivía para leer todo el día sus novelas. Su autor preferido era Tolstoi. La enfermedad me condujo a la
lectura; comencé con Verne, Stevenson, Dickens, y a los
doce años ya habia terminado La guerra y la paz. Alos dieciséis o diecisiete años estaba familiarizado con Proust,
Faulkner, Mann, La Wolf, Kafka, Neruda, Borges, los
poetas del grupo Contemporáneos, mexicanos, los del
27 españoles, y los clásicos españoles.
A esa edad, saliendo de la adolescencia encontré algunos maestros excepcionales. Estoy seguro que sin ellos
no hubiera llegado a este día, elegantísimo como estoy,
en el paraninfo de la prestigiosisima Universidad de
Alcalá, ni poder dar las gracias a sus majestades, al rector de esta Universidad, a los jurados y a ustedes, señoras y señores.
LOS MA.UftOI

Llegué a la ciudad de México a los dieciséis años para
cursar estudios universitarios. Me inscribí en la Facultad de Derecho y frecuenté la de Filosofía y Letras. Pero
la que definió mi destino, mi camino hacia la literatura,
fue la Facultad de Derecho, y concretamente un maestro, don Manuel Martínez de Pedroso, catedrático de
Teoría del Estado y Derecho Internacional. Los alumnos
más comprometidos con la carrera, los más ordenados,
los de óptimas calificaciones en todas las asignaturas,
desorientados ante la ausencia de un programa previamente establecido, desertaron a las dos o tres semanas
de haberse iniciado el curso. Don Manuel Pedroso fue
una de las personas más sabias que he conocido, y, quizás por eso, nada en él había de libresco. Cuando en el
salón no quedó sino un puñado de fieles, el maestro sevillano inició realmente su paidcia. La impartía del modo
más heterodoxo que en aquella época pudiera concebirse la enseñanza del derecho. Pedroso solía hablarnos del
dilema ético encarnado en El gran inquisidor, de
Dostoievski; del antagonismo entre obediencia al poder
y el libre albedrío en Sófocles y Eurípides; de las nociones de teoría política expresadas en los tantos Enriques
y Ricardos de los dramas históricos de Shakespeare; de
Balzac y su concepción dinámica de la historia; de los
puntos de contacto entre los utopistas del Renacimiento con sus antagonistas los teóricos del pensamiento
político, los primeros visionarios del Estado moderno:
Juan Bodino y Thomas Hobbes. A veces en la clase discurria ampliamente sobre la poesía de Góngora, poeta
que prefería a cualquier otro del idioma, o de su juven-

11

�l
tud en Alemania, donde había realizado la traducción al
español de poemas de Rilke, algunas obras de Goethe y
tambíén la de Despertar de primavera, de Franz Wedekind,
uno de los primeros dramas expresíonístas que círculó
en el ámbíto híspáníco. Don Manuel era un narrador espléndído, nos relataba sus activídades durante la guerra
civil, de sus experiencias en el sobrecogedor Moscú de
las grandes purgas, donde fue el último embajador de la
república española. A menudo nos vapuleaba con cáus,
tico sarcasmo, pero ígual celebraba nuestras primeras
víctorías. Pedroso nos íncítaba a leer, a estudíar ídío,
mas, pero tambíén a vívír. Dísfrutaba de los relatos que
le haciamos, ínventándole algunos detalles y exageran,
do otros, de nuestros recorridos nocturnos por antros
de los que parecía un milagro salir ilesos. Al termínar el
curso uno sabía Teoría del Estado con más clarídad que
aquellos alumnos que desertaron para abrevar en fuen,
tes más convencionales. Carlos Fuentes ha escrito sobre él págínas excelentes.
En el mísmo período, frecuenté devotamente los cur,
sos de don Alfonso Reyes en el Colegía Nacíonal, sobre
literatura y filosofía gríega, y leí gran parte de sus libros.

Los leía, me ímagíno, por el puro amor a su ídíoma, por
la ínsospechada músíca que encontraba en ellos, por la
gracia con que, de repente, aligeraba la exposícíón de
un tema necesaríamente grave. Borges, en un poema en
memoria del escritor mexicano, afirma:
En los trabajos lo asistió la humana
esperanza y fue lumbre de su vída
dar con el verso que ya no se olvída
y renovar la prosa castellana.
Era tal su díscreción, que muchos aún ahora no acaban de enterarse de esa hazaña portentosa: transformar,
renovándola, nuestra lengua. Releo sus ensayos y más
me asombra la juventud de esa prosa que no se parece a
nínguna otra. Cardoza y Aragón sostiene que nadíe que
no hubíese releído a Reyes podría afirmar conocerlo.
Debo a nuestro gran escritor y a los varios años de
tenaz lectura de su obra la pasíón por el lenguaje; admí,
ro su secreta y serena orígínalidad, su ínfiníta capacidad combinatoria, su humor, su habilidad para ínsertar
refranes y una radíante levedad reñida en aparíencia con

el lenguaje literario, en medío de alguna sesuda exposí, bíerto que coincidíamos en curiosidades literarias y que
ción sobre Góngora, Gracíán, Vírgílio o Mallarmé. Sí la teníamos amístades comunes. Tal vez lo que fundamenrazón teórica en Reyes topó con mí sordera, le soy deu- talmente nos unía era nuestra devoción al humor y a la
dor, en cambio, del acercamiento a varios terrenos a los parodía, en la que él era maestro. Aquel modesto gramáque de otra manera quizás habría tardado en llegar: el tico español, salvado por la embajada mexicana de un
mundo heléníco, la literatura española medíeval y la de campo de concentración y transportado a México des,
los síglos de oro, la novela del sertón y la poesía vanguar, pués de la hecatombe en España, me transmítió su padísta de Brasíl, Sterne, Borges, Francísco Delicado, sión por el ídíoma, que el convertía casí en una religíón.
Goethe sobre todo, la novela policial culta, iy tantas co, Con frecuencia salíamos a comer en los varios paraísos
sas más! Su gusto era ecuméníco. Reyes se movía con gastronómícos, no de lujo, que había detectado cerca de
ligera seguridad, con extremada cortesía, con curíosídad la edítoríal, y en cada una de esas ocasíones asístí a una
ínsacíable por muy varíadas zonas literarias, algunas aún lectura de literatura y gramátíca, enunciada con gracia y
poco ílumínadas y entonadas. Acompañaba el ejercicio sin pedantéría. De él aprendí que el mejor estimulo para
hedóníco de la escrítura con otras responsabilidades. El un escritor se lograba acercándose a las épocas de ma,
maestro -porque tambíén lo era- concebía como una yor esplendor del ídíoma. Por eso habria de tener a la
especie de apostolado compartir con su grey todo aque- mano a los clásicos mayores. Me explicaba, líbro en
llo que lo deleítaba. Lo que mí generación le debe ha sído mano, que el estilo era una destilación de los mejores
ínvaluable. En una época de ventanas cerradas, de na- segmentos de la lengua, desde el Cantar del Mio Cid, hasta
cionalismo estrecho, Reyes nos incitaba a emprender el lenguaje de nuestros días, pero en el tránsíto se pasea,
todos los víajes. Evocarlo, me hace pensar en uno de sus ba por los fastos del Síglo de Oro, las cadencías del moprimeros cuentos: "La cena", un relato de horror inmer- dernísmo, las audacias vanguardístas de los años veínte
so en una atmósfera cotidíana, donde a primera vísta todo y treínta del siglo pasado, hasta llegar a Borges. Escríbír
parecía normal, anodíno, hasta podría decírse un poco -decía Garzón del Camíno- no signilicaba copiar medulzón, mientras entre líneas el lector va poco a poco cánícamente a los maestros, ni utilizar térmínos obsole,
presíntiendo que se interna en un mundo demencial, quí- tos como lo habían hecho algunos neocoloníalistas mexizás en el del crimen. Esa "cena" debe haberme herido en canos. El objetivo fundamental de la escrítura era
el flanco preciso. Años después comencé a escríbír. Ysólo descubrír o íntuír el "genío de la lengua", la posíbilidad
hace poco adverti que una de las raíces de mí narrativa de modularla a díscreción, de convertír en nueva una
se hunde en aquel cuento. Buena parte de lo que más palabra mil veces repetída con sólo acomodarla en la
tarde he hecho no es síno un mero juego de variaciones posición adecuada en una frase.
Tal vez el mayor deslumbramiento en mí adolescensobre aquel relato.
Mencioné a don Manuel Pedroso y a don Alfonso cia fue el idíoma de Borges; su lectura me permítió darle
Reyes como mis maestros. Ambos eran figuras ímponen- la espalda tanto a lo telúríco como a mucha mala prosa
tes en el mundo mexicano académíco y cultural. Toda la de la época. Lo leí por primera vez en un suplemento
vída tuvíeron condíciones óptímas para desarrollar- cultural. El cuento de Borges aparecía como un ejemplo
se, venían de familías opulentas, habian víajado y co- en un ensayo sobre literatura fantástica hispanoamerinocido a las mayores fíguras de la cultura por donde cana del peruano José Durand. Era "La casa de Asterión";
pasaban. Mí tercer maestro, Aurelio Garzón del Ca- lo lei con estupor, con gratitud, con ínfíníto asombro. Al
míno, era en cambío modestísímo, baldado físícamen, llegar a la frase fínal tuve la sensación de que una co,
te, pobre, oscuro, pero como los otros dos vívia ple, rriente eléctrica recorría mí sistema nervíoso. Aquellas
palabras: "¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-, el
namente en la literatura.
En 1956, a los veíntitrés, comencé a trabajar como Minotauro apenas se defendíó", díchas de paso, como
corrector de estilo en la Campaña General de Edíciones. por casualidad, revelaban el misterio oculto del relato:
En esa edítoríal híce amístad con Garzón del Camíno, la identidad del extraño protagonísta y su resígnada ínun traductor ínfatigable que vertió al español la entera molación. Jamás habia llegado a ímagínar que el lenguaComedia Humana de Balzac, más todas las novelas de Zola je pudiera alcanzar grados semejantes de intensídad, ley muchos otros libros franceses. Era dírector de correc- vedad y extrañeza. Salí de inmedíato a buscar sus libros;
tores en la edítoríal. Al poco tiempo habíamos descu- encontré unos pocos, empolvados en los anaqueles de
13

12

�brano y José Gaos; en la teoria de la música, Adolfo
Salazar yJesús Bal y Gay; en la lústoria de las artes plásticas, Juan de la Encina; en el cine, Luis Buñuel; y en la
literatura, Luis Cemuda,José Moreno Villa, Errúlio Prados, Manuel Altolaguirre, Mar Ar,José Bergamín, al principio del exilio, el latinista Millares Carlo, y muchísimos más. Nosotros estudiamos con pasión a los clásicos
españoles desde siempre, por ser también nuestros clá~ sicos. Leíamos al ~uijote, las Novelas ejemplares, La Celesti::i
~ na, El buscóny gran tacaño, la literatura medieval y la de los
~ siglos de oro con el mismo interés que lo hacíamos con
\:)
~ las literaturas contemporáneas. Fuera de los clásicos,
~ sólo me interesaba Valle-Inclán, Ramón Gómez de la
z
2, Serna, Antonio Machado y los poetas del 27. La literatu~ ra del XIX no la toqué en la adolescencia, tenia fama de
mojigata y de un costumbrismo regionalista. De golpe,
§ los españoles exiliados me descubrieron la grandeza de
í2 Galdós. Marta Zambrano, Luis Cernuda,José Bergamín, escribieron ensayos extraordinarios en aquel tiempo sobre
ese
novelista. Después de Cervantes estaba sólo Galdós.
una librería: en aquellos años los lectores mexicanos de
Borges se podían contar con los dedos, como en todas Para ellos no había una novela española que hubiera podido superar a las cuatro de Torqucmada, o a dos Episodios
partes, hasta en la misma Argentina.
En el tiempo que descubrí a Borges comenzó a inte- Nacionales: "Bodas realesn o "Los duendes de la camariresarme la narrativa hispanoamericana. Leí a Alejo llan. Buñuel filmó tres de sus novelas: Nazarín, Tristana y
Carpentier. Del escritor cubano lo que me atrajo fue el Halma, a la que tituló Viridiana. El discurso que leyó Ocritmo, la austera melodía de su fraseo, una intensa músi- tavio Paz en este lugar en 1981 fue dedicado a Galdós, al
ca verbal con resonancias clásicas y modulaciones pro- último de la segunda serie de los Episodios Nacionales: "Un
cedentes de otras lenguas y otras literaturas. A la cali- faccioso más y algunos frailes menos". El ensayo de Paz
dad de su idioma, Carpentier añadía los atractivos del es magistral. Trata de la semejanza de la lústoria del siCaribe, su intrincada geografia, la apasionante lústoria, glo XIX en España y en México: la permanente guerra
el cruce de mitos y de lenguas, la reflexión política; todo entre liberales y conservadores en los dos países, entre
ello integrado en tramas perfectas. El Siglo de las Luces es fanatismo contra tolerancia, Inquisición contra libertad,
una de las más excepcionales novelas de nuestra lengua, legionarios celestiales contra la vida pública laica.
un relato sobre la influencia iluminista tanto en las islas
del Caribe como en tierra firme, y una amarga y profun- LA U■IRTAD IM I&amp; 0•1,on
da reflexión sobre los ideales políticos: la revolución, su Uno de los ejes fundamentales de El ~uijote consiste en
triunfo, su transformación en razón de Estado; ideales la tensión entre demencia y cordura. En la primera parte
mantenidos en proclamas públicas pero negados y com- de la novela sus andanzas terminan en desastres, se exbatidos en la práctica. En nada de lo que Carpentier es- travían a cada momento, en cada aventura el cuerpo de
cribió después encontré la misma tensión.
don Quijote yace descalabrado, apaleado, pateado, con
El exilio español enriqueció de una manera notable a huesos y dientes rotos, o sumido en charcos de sangre.
la cultura mexicana. Las universidades, las editoriales, Esos acontecimientos hacían reír a sus contemporáneos,
las revistas, los suplementos culturales, el teatro, el cine, quienes leían el libro para divertirse. Lo cómico allí es
la ciencia, la arquitectura, se renovaron. Aquellos pere- aparente, pero en el subsuelo del lenguaje se esconde el
grinos, heridos por una guerra atroz y derrotados, crea- espejo de una época inclemente, un anhelo de libertad,
ron una atmósfera intelectual mejor, nos enseñaron a de justicia, de saber, de armonia. Cervantes fue desde
entender y amar a la España que ellos representaban y joven un lector y admirador de Erasmo, por lo que logra
ampliar nuestros horizontes. En la filosofía, María Zam- intuir la superioridad de una vida interior que vencerá

j

14

acogimiento que hacéis a mí y a mí escudero. Que aunque por ley natural están todos los que viven obligados
a favorecer a los caballeros andantes, todavia, por saber
que sin saber vosotros esta obligación me acogistes y
regalastes, es razón que, con la voluntad a mí posible,
os agradezca la vuestra.

al fin de vacuidad de los cultos exteriores. Convierte la
locura en una variante de la libertad. La libertad que
define en El ~uijote:
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones
que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden
igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre, por la libertad así como por la honra se puede y
se debe aventurar la vi.da, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venirle a los hombres.
El autor se permite algunas libertades que pocos se
atreverían. En un discurso, uno de los más soberbios del
libro, pronunciado a un grupo de cabreros totalmente
ignaros, compara los tiempos pasados con los detestables en los que ellos vivían, donde el mundo se ha pervertido, manchado y corrompido. Es un discurso de
aliento humanista, renacentista, libertario. Todos W:,te
des lo conocen porque se ha citado muchas veces. Comienza:
Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los an
tiguos pusieron nombre de dorados, yno porque en ellos
el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcan=ase en aquella venturosa sm fatiga alguna,
smo porque entonce&lt;; los que en ella \ivían ignoraban
estas ctos palabras tuyo y mío.
Y en cl cuerpo del monólogo se encuentra:
Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia...
Entonces se declaraban los conceptos amorosos del alma
simple y sencillamente, del mismo modo y manera que
ella los concebía, sin buscar artificioso rodeo de pala
bras para encarecerlos. No había el fraude, el engaño ni
la malicia mezclándose con la verdad y llaneza. La jus
ticia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés, que
tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen. La ley
Jel encaje aún no se había sentado en el entendimiento
del juez, porque entonces no había que juzgar ni quién
fuese juzgacio... Y ahora, en estos nuestros detestables
siglos, no está seguro ninguno. Para cuya seguridad, an
dando más lrn, tiempos y creciendo más la malicia, se
mstituyo la orden de los caballeros andantes, para de
fender las doncellas, amparar las ,iudas y socorrer a los
huérfanos y a los menesterosos. De esta orden soy yo,
½crrnanos cabrero::.. a quien agradezco el agasajo)' buen

Salvo las nueve últimas disparatadas y regocijantes
líneas que descienden a celebrar la orden de los caballeros andantes, la lección de don Quijote sería casi un fragmento de La Ciudad del Sol, la utopía de Campanella, a
quien, por escribirla, recluyeron varios años
atormentándolo hasta ejecutarlo en las cárceles de la Inquisición.
8 capitulo donde Sancho Panza encuentra a Ricote,
el morisco, quien relata todos los sufrimientos de él y su
familia en el extranjero debido al edicto del rey de des/
terrar a cientos de miles de su raza es el más atrevido de
toda la obra. Thomas Mann se asombró de la valentía de
Cervantes para tocar aquel asunto, entonces muy reciente, y de que en -la novela llegara a permitirse hablar de
libertad de concienna.
Cervantes ejerce también una libertad absoluta en
la estructura de El ~uijote. La demencia le ofrece un marco
propicio y la imaginación se la potencia. Hay espléndidas novelas cortas esparcidas en el viaje de don Quijote
y Sancho, algunas sin relación con la trama, por ejemplo, una oscura historia de amor y muerte, "El curioso
impertinente", que sucede en la lejana Florencia, encontrada por un sacerdote en una venta y leída a los viajeros
ylos mozos de servicio; de pronto surgen monólogos filosóficos, discusiones sobre literatura y teatro en términos académicos. Es muy dificil para un autor armonizar
una trama donde la tragedia o la crueldad estén integradas al carnaval, a la parodia y la caricatura. Y aún más
arduo que esas infinitas imbricac,:iones logren un resul
tado de esplendor, de veracidad y de grandeza.
Cervantes es un adelantado de su época. No hay
ninguna ulterior corriente literaria importante que no
le deba algo a El ~uijote: las varias ramas del realismo,
el romanticismo, el simbolismo, el expresionismo, el
surrealismo, la literatura del absurdo, la nueva novela francesa, y muchísimas más encuentran sus raíces
en el libro de Cer\'antes. Víctor Sklovski, en 1922, descubrió que la novela no sólo fue la más nueva en la
época de Cervantes, sino que en el siglo XX, en la época de las vanguardias, seguía siendo la más contemporánea de todas.

15

�-Semejante
a los dioses*
IIRCIO PITOL

..,

eoeeoo
..
ooeeooeooe

..

..
l...................I.......____.....I
'feLCÁM IMCDl•N TlliffÁ 'f U9AClll / 47 X ff CN

16

·

sta historia, como casi todas las que cuenta Sergio Pitol, se
ubica en un estado fronterizo. O más bien, en esa cicatriz que
queda en la memoria después que pasan las cosas. Es como
congelar el tiempo para detenerse, pero sin saber hacia dónde fluirá de
nuevo la historia, ni siquiera tener la certeza de que habrá historia.
Los personajes, atrapados por su propio destino, caen en una ''reah-dad" subvertida y cuestionada a través de una prosa densa, en un ejer-cicio mordaz y demoledor. La culpa juega un papel importante y, aun-que no siempre es reconocida, el lector sensible la especula mediante
la lectura.
Dice Pitol: "Escribir es, pues, un resultado del azar, del instinto, un
acto involuntario, en fin, una fatahdad" que cuenta o describe esa cica-triz doble, como lo son las aduanas, las puertas, las ventanas que ter-minan por poner siempre en tensión dos espacios, dos personas, dos
reahdades.

E

Carlos Arredondo

·Tornado de Pito!, Sergio (2004). Obras reunidas m. México: Fondo de Cultura Económica (65-70).

17

�La celadora observó que sus ojos -iy acostumbra-

,.

', 11

1:
,¡

da como estaba al paciente e incesante escrutinio del fluir
de la descomposición, no logró reprimir la mueca de repugnancia que invariablemente le producían!- se posaban en la hoja amarillenta y sucia de un periódico dificultosamente levantado de la banca sobre la cual yacía.
La vacilante mirada pareció prenderse de un trozo de
papel entre cuyas arrugas, manchones y demás deterioros, destacaban unos signos que aprehendieron y
unificaron los dispersos destellos de su atención, como
si en cierta zona remota de la conciencia se hubiera
registrado una ligera fisura.
Sorprendida, la celadora llegó a considerar la posibilidad de que dentro de aquella carne blancuzca hubiese surgido al fin un impulso que desde hacía tres
años (desde aquella noche alucinante y trágica en que
todo lo que bullía dentro de él se había cumplido, en la
que su ser había sido colmado en toda la capacidad
que le estaba permitido) tanteaba sotda e infructuosamente por emerger a la luz. Mas el impulso, si es que
alguno hubo, se detuvo sin llegar a plasmarse en ningún movimiento determinado, vencido ante el primer
obstáculo de los muchos que interrumpían una larga
jornada. La incapacidad para sobrepasarlos explicaba
el que ahora, a los trece años de edad, se encontrase
allí, detenido, cercado, derrotado por un sino que lo
había manejado desde que tenía uso de razón y cuya
manifestación primera había sido ese desbordado, abominable empleo de la memoria con que había logrado
hacer que sus padres y correligionarios lo confundiesen con el portador del Milagro. (El número de
versículos monótonamente recitados era para su madre motivo de un siempre renovado asombro.) Pero la
raíz de su orgullo personal no estribaba en el amplio
conocimiento que podía ostentar de las Escrituras, sino
en el cúmulo de oraciones y plegarias prohibidas, cuyo
arduo aprendizaje sus padres ignoraban, y en el acervo de rencor y de contenida violencia que supo ocultar bajo la máscara de una mirada sumisa y de una sonrisa un tanto servil cuya bondad se hubiese juzgado
aborrecible poner en duda.
Y no era del todo errado pensar que algo se había
sacudido en él ante aquella borrosa fotografia contemplada en una deteriorada página de periódico, cuyas
palabras impresas no le transmitían ya mensaje alguno, pero en la que se aplicaba hechizado y absorto para
inspeccionar una boca abierta, donde dientes como
granos de mazorca se erigían y acentuaban un gesto

de impotencia, y también unos fusiles que apuntaban
al cuerpo de la mujer que poseía esa boca, y además,
un pequeño bulto sostenido por los brazos exangües,
marchitos, de la mujer portadora de esa estúpida boca
delirante, en que se exhibían sin recato alguno,
despiadadamente, unos granos de maíz implorantes y
una lengua aguda, estéril, paralizada ante la perspectiva de aquellos negros caños de acero que le apuntaban y cuyo vómito de fuego le haría arrojar aquel bulto
arrebujado en su manta, que seguramente sollozaría
al caer, con un llanto amargo y estridente, para después permanecer ya inmóvil, sin que el menor gemido
denunciara su existencia, en la espera de que una bota
llegase a oprimirlo y el casco de un caballo enloquecido por el humo y el crepitar del fuego lo penetrara para
teñirse de un color guinda violento y espeso que el
polvo inmediatamente convertiría, para deleite de las
moscas, en una costra áspera y viscosa.
Un grupo de imágenes sueltas y confusas buscaban dura, torpe, empecinadamente, el camino que las
llevara al exterior, logrando tan sólo producir un estupor imbécil, una rapaz perplejidad dentro de aquella
amorfa mole de carne incolora en cuyo interior uno se
imaginaría que los huesos se mantenían flotando sin
orden ni concierto en un líquido espeso (imposible
pensar en sangre, sino en un agua ponzoñosa y repugnante), sin que a sus ojos lograra transminarse algo
distinto de su habitual idiotez; pleno de incomprensión y de temor ante aquel mundo de bocas violentas y
agitadas que de vez en vez, ante un estímulo externo,
lograba fugazmente vislumbrar, de gentes en desbandada, de cascos de caballos en que la sangre, la carne y
la sangre de sus hermanos se adherían para prestarle ese color rojizo que obsesivamente lo atormentaría en los días que sucedieron al desastre. (El mundo comenzó a tomar un color carmesí y la desolación,
el horror y los gritos estridentes que precedieron a
su noche, se hicieron acompañar siempre por las más
trepidantes tonalidades del púrpura.) Cuando aún
no lo intentaba en su presente morada y vivía en una
choza mínima de techos de paja, al cuidado de una
sucia y anciana mujeruca que lloraba con la misma
frecuencia con que le pasaba una mano descamada
y áspera por el cabello, insistiendo en su invitación
a dormir, a comer, hasta hacerse entender, pues ya
para entonces él comenzaba a no comprender, a perderse en un laberinto intrincadísimo en el cual se
sabía vivir a la vez el papel de mosca y el de araña;

18

los datos más sensin lograr siquiera
cillos se le escapatransmitir la urgenban velozmente,
cia de un consuelo
de que algo en él
que no le podían
negábase a retener
prestar las lágrimas
los elementos que
y caricias de la viela realidad le ofreja, sino que tenía
cía, y antes de enque provenir del
trar en esa noche
Verbo
mismo,
total que presentía
transferido y reflele
estaba destinajado por Él a la conda y suponía
ciencia de alguno
próxima, necesitade sus siervos, aunba la caricia, no la
que sería necesario
que entregaba ese
que le repitieran
mimo de las manos
una y mil veces
que se le ensortijacada frase (no obsban en el cabello,
tante que en un
sino una que debía
tiempo, un entonprovenir de la voz,
ces apenas pasado
una voz que alinmediato o un preguien (que cualsente que no acabaquiera) emitiese y
ba de desvanecerse
lograra persuadirdel todo, él había
lo (la noche avansabido de memoria
zaba con una celemás salmos que
ridad que no
cualquier
otro
podía, o él no quemiembro de la coría, o sencillamenmunidad, además
Uft. . PilA
te no le importaba, disminuir), de que el únide infinidad de oraciones del credo que no Plllffllti4
co
culpable, y por ser Él no se le podía llamar
era el suyo ni el de sus padres, sino el de ffMTA/
28Xl9.ICIMI
culpable, era el Señor. Pero el relámpago de
aquellos que habían logrado su expulsión de
gracia de la palabra redentora no apareció
las escuelas, de las madres de sus compañejamás, a no ser en su propia boca,
ros que con turbias palabras lo arrojaban de
mascullando hacia adentro, sin despegar
sus casas, y el de los hombres y mujeres que
apenas
los
labios, constituyéndolo en actor y escuuna noche de octubre impelidos por la demencia, el
calor, la urgencia de imponer sobre el suelo que pi- cha a la vez para que si se produjera el error fuese
saban una ley y un castigo que estuviese más cerca únicamente él quien pudiese advertirlo, pues ni aun
de sus convicciones y protegieran lo que ellos con- entonces lo abandonó el orgullo, y no se hubiera persideraban sus derechos, y posiblemente por una bue- donado -aunque el perdón y la soberbia y en últina dosis de aguardiente, habían dado cauce a sus pa- ma instancia el mismo preponderante orgullo pusiones, conjugándose con él y su ilimitado rencor diesen en tales circunstancias, frente a la sangre
para proceder a que aquel pequeño grupo que enve- derramada y el llanto de los suyos, y la ira que su acto
nenaba con sus cánticos de perdición y su soberbia desencadenara, y las cenizas de las paredes violentas
humilde el aire de San Rafael expiara sus pecados). por el rencor de Aquel que está desde siempre y para
Él, que usufructuó una memoria prodigiosa, él, que siempre en las alturas, parecer pueriles- ninguna
sabía idear los más sutiles ropajes con que revestir equivocación que mancillara, a los ojos de los demás,
la humillación y la perfidia, se daba cuenta de que su reputación de precoz genialidad.
19

�Así, prefirió no hablar, mantener ese mutismo
alerta en la espera del mensaje furtivo que le otorgaría la redención y el perdón.
Posiblemente ese desesperado acecho a la esperan,
za fue el que dilató su agonía y retardó su ingreso al
mundo de las sombras, en el cual ahora, casi inerte,
yacía bovinamente frente a las imágenes sueltas que
arrojaba un diario y que pugnaban por introducírsele
y proporcionarle el hilo con que atar unos recuerdos
borrosos de los cuales, de la misma manera que había
olvidado qué efecto correspondía a qué causa, qué
momento era resultado fatal e ineludible del otro, tam,
poco llegaba a distinguir si debían producirle alegría o
temor. Aun en el instante en que lo recogieron de
enmedio de la calle aquella media noche maldecida en
que arrastrado por un frenesí que le relampagueaba en
la boca del estómago, en el corazón, en el cerebro, en
las entrañas todas, vociferaba injurias a los suyos y cla,
maba a los otros y los urgía para que hicieran correr la
sangre hasta que los crímenes cometidos contra la fe
hubiesen sido enteramente lavados, hasta que la purificación se cumpliera, él ya no podía reconsrruir del
todo los hechos; cuando de la sangre y las cenizas y las
llamas a través de las cuales había creído distinguir la
mirada tremenda de su madre lo vinieron a rescatar
los fuertes brazos de un hombre que lo entregó a otros
brazos, que lo depositaron en otros, que a su vez transmitieron a otros la encomienda, para venir al fin a interrumpirse la cadena en una casucha miserable de las
orillas de San Rafael, donde una mujer sucia y triste,
tan sucia como los tablones de su mezquino jacal, cuya
tristeza la asemejaba a su árida parcela, le pasaba una
mano por los cabellos, mientras sus ojos secos y hundidos lo miraban sin amor y su voz, en lugar de emitir
el perdón, lo instaba a menesteres de un contenido
moral nulo, tales como el comer, el dormir, el tratar de
cortar los sutiles hilos de la memoria, icomo si aquello
fuese tan sencillo, que uno sólo necesitase proponérselo para que una vida, años enteros con sus meses,
sus semanas, sus días y sus horas entregados a la ex.al,
ración y el logro de una idea que con fijeza le obedecía,
quedasen total y definitivamente borrados! Porque no
era solamente un acto, el de la delación, el que había
necesariamente que olvidar para quedar en paz con uno
mismo (un momento que en sí a la gente podría parecerle monsrruoso, porque no lo relacionaba con la idea
absoluta de la gloria de Dios, frente a la cual toda pequeñez humana venía a resultar insignificante, banal),

sino un conjunto infinito y complejo de momentos casados entre sí, que surgía desde el instante mismo en
que nacía su conciencia, ya que el germen habitaba en
él desde un principio, desde que trataron de introducirlo a los elementos de la fe, e iluminado puso en duda,
y ya para siempre, no sólo su grandeza sino también
su veracidad. Así, cuando más tarde, llegado el momento de asistir a la escuela, sus compañeros comenzaron
a señalarlo y hacerlo víctima de tan inimaginable variedad de injurias que el propio director, llegándolo a
considerar como la fuente del desorden, se negó a te,
nerlo más en la escuela, no les guardó rencor, ya que
por el contrario cualquier otra actitud más concilia,
dora o fraternal le hubiese parecido de una tibieza repulsiva; y después, cuando la palabra persecución aplicada a los otros (a los hasta entonces sujetos activos
de toda relación en que tal término entrara en juego)
adquirió un sentido palpable e inequívoco, y aquellos
que antes lo repudiaron sentían el temor de la humillación de ser vigilados, y los templos ofrendados al
culto fueron convertidos en cuarteles o simplemente
cerrados, y los santísimos corazones de Jesús se reti,
raron a los escondrijos y ahuyentados, y a algunos
muñecos groseros se les vistió con sotanas y casullas
para exhibirlos desvergonzadamente a la mofa públi,
ca, y el escarnio se ciñó sobre iglesias y santuarios, y
las viejas chillaron en las plazas y mercados, y las acti,
vidades de su padre crecieron intempestivamente, y
sus visitas a celebrar el servicio en los pueblos vecinos, Peñuela, Amatlán, Coscomatepec, San Rafael, con
la complicidad de las autoridades y los ojos acechantes
de los fieles del culto perseguido, y la cárcel y el paredón fueron la diaria ración del dolor y sacrificio para
un clero que él veía demasiado sumiso y abnegado, y
frente a él y su pretendido candor recayó lo más acer,
bo que guardaban las miradas, y se les escupió y vejó
por considerarlo enemigo de Dios, cuando en verdad
era su instrumento, su fórmula de castigo, su flamígera
espada, el ángel portador de su venganza, sintió de,
seos de confesar su amor, decantado a través de tantos
años de almacenaje clandestino, por el credo en des,
gracia, pero el sentimiento de que ello hubiese sido
obrar con alocada precipitación lo detuvo justo a tiempo; tenía que soportar la máscara hasta que el mamen,
to señalado se acercara; seguro, confiado en resultar
invicto sobre el temor o el remordimiento que tal acción pudiera producirle, pues no contaba entonces
sobre su conciencia la abrumadora dolencia que pro-

20

duce la duda; y fue por eso, por no estar más tarde se- convirtió los ojos de los hombres en un espejo cobrizo
guro de la bondad de un acto cuya consumación había del incendio, y tres señores rubios, de pesadas botas,
propiciado, que exigía (sin que nadie respondiera a su dispararon sus fusiles contra las puertas cuando los
ardorosa súplica), aunque fuese sólo en murmullos, la fieles intentaban escapar del humo y de las llamas, y la
palabra redentora. Sumido en el fuego de su duda, multitud crecía y el odio se agigantaba, se reforzaba,
atenazado por la brasa que lo consumió hasta su en, corría fraternalmente de una mano a otra, de una boca
trada en las tinieblas, donde paulatinamente el miedo, a la siguiente, y una mujer, tal vez Ignacia, desesperala duda, los colores, las imágenes fueron diluyéndose, damente intentó salir con un pequeño bulto que llora,
borrándose, hasta dejar escapar el recuerdo siniestro ba entre sus manos, y se oyó una descarga y el bulto
de aquel tiempo de exaltación y cólera en que una tar- cayó y luego uno de los tres hombres rubios al correr
de, con las entrañas incendiadas y la orina paralizada lo aplastó, y un caballo de pronto ya tenía un casco
en los riñones escribió con su letra firme de colegial rojo, mientras él, desde la acera de enfrente, hincadas
aplicado, a las personas a quien convenía, unos ren, las rodillas, en las duras baldosas, inmutable al estruen,
glones donde hacía cons,
do que lo cercaba, pedía
car que habían sido los
que el Señor reforzara el
suyos los que denunciacastigo a los impíos, rogaba que el fuego los cu,
ron a las autoridades el
escondite del padre Cresbriera, cuando la cara de
su madre emergió de en,
po (a quien apenas captutre una ventana en lla,
rado habían colgado de
mas y una piedra la gol,
un árbol en la alameda), y
peó en la frente y su
al día siguiente la casa fue
mirada
se fijó aterrori,
seleccionada con gran
ti•
cuidado y el servicio reli,
zada en él que exaltado
acogía con unción pro,
gioso hubo de hacerse
más en secreto que nun,
funda la agonía de los
d•Nlrl'UNYenlaH
pecadores, la purificaca porque su padre sentía
ción del pueblo. Presen,
que el clima era propicio
ció todavía el derrumbe
alos desórdenes y él pudo
de los techos y sintió la
comprobar que su carta
ceniza quemante en la
había surtido efecto, y
cara y aspiró con horro,
ellos aparecían en la boca
rizado deleite el vaho
y en la conciencia de to,
que aquel hacinamiento
dos como los victimarios
del sacerdote ahorcado. Después, cuando aún podía de escombros humeantes y cuerpos carbonizados des,
hacerlo, recordó que esa noche había dado voces en la prendía, y ya no pudo ver más porque un hombre lo
calle, pidiendo que prendieran fuego a la casa de Sera, arrebató de su delirio y luego de rodar por varias ma,
fin Naranjo donde su padre celebraba el servicio, y nos, ásperas y extrañas, fue depositado en la choza de
habían llegado unos con fusiles, otros con antorchas y una anciana mentecata en donde la comunicación con
otros con piedras, y otros con nada, con sólo una boca el Señor se interrumpió del todo, y de allí lo habían
vociferante y recios puños, dispuestos a que nadie sa- conducido a aquel edificio en una de cuyas bancas yaliera de la casa, en tanto que él, con voz que la pasión cía ahora, contemplado embelesado la fotografía bole había vuelto poderosa y que sobresalía de entre el rrosa de un viejo periódico, sin siquiera saber por qué,
rugido general, clamaba justicia para los sacerdotes golpeando con furia a la celadora cada vez que intenasesinados, de cuyo martirio, juraba, eran responsables taba quitárselo, sumido en una nada total a la que obs,
esas casi veinte personas reunidas para entonar en voz tinaclamente trataba de incorporar esa boca que veía
baja sus cánticos y plegarias. Y luego ya todo se volvió enfrentarse a un fusil.
México, 1958
fuego, que de las antorchas pasó a las paredes y que

••1alta 11u• ••
fu._• los cultrl•ra,
cuando la cara
su •adr• •••r1l6
•nlla•a1

21

�NUÚ

IV

Es el rencor la cicatriz,
la herida gana terreno en la memoria
núentras el olfato percibe un extraño aroma a trigo quemado.
lQuién olvida a su verdugo?
lQuíén puede olvidar el portentoso aguijón del que nos agrede?

la parte que también se hereda es el resentínúento:

el leproso levanta la vista,
y en el más pleno de los silencios
renuncia a Di.os.
. . . . . . Mtiuaalllffe (&amp;Aaf)
(IN UIRI) lllff.A/ 'DX 21 CN

Odios
(Fragmentos)
IAIR COffll

III
Ní el manto bordado de la castidad
nílos lados perfectos del cuadrado
ní el cuervo en su nústerioso vuelo

níla locura de los ríos al anegar los campos
ní la cópula bajo el velo del matrimonio

ní su juego inútil de rompecabezas
ní la risa del niño que juega con el revólver de la inocencia
Nohaynada
que no pueda ser tocado por la ofensa.

IIIWle MUL.AaUJllffe
INllaWI A &amp;Aaf)
- - ) lllff.A/ 'DXJI CM

�NUiA

De Artífice
llillLIIÍ

III
En esta embarcación redonda

Si Dios no fuera una idea tan alta

donde se tejen y destejen

Si no llevara también el nombre de Padre

los asombros

le diríamos:

donde la muerte

Vagabundo

dicen

Hijo pródigo

está imantada en la planta de los pies

Hermano universal
Ven a beber con nosotros

En esta isla,cosmo
si Dios no fuera tan alta

Si Dios se pareciera

y nos ahorrara la fatiga

a mi madre y a mí

del género

con nuestra capacidad para la desgracia
y el disimulo

de los problemas fronterizos
de no entendernos más

la redonda y húmeda tiniebla
de sexo

Si dejara
el papel de destino

con estas cosas que nos brotan

y nos ayudara a recordar las promesas

Semanas

a resolver la fórmula

Voz

para hacer hermandad

Semen

con el extranjero

Memorias

Nos ayudara a sonreír

Fe

hasta enseñar todos los dientes

Silencios

a sacar del estómago
como si estuviera lloviendo el miedo

Si Dios no fuera tan sólo

el miedo de matarnos

una sensación de encuentro

unos a otros

�(RE)CONSTRUIR HISTORIAS
EMTREYISTA COM DAYID TOSCANA

1más traducido de los autores regiomontanos
-después de Alfonso Reyes-, David Toscana
(Monterrey, 1961), ha escrito una novela en la
que consolida su estilo y su cosmogonía:la geografía y
la historia regionales como escenarios literarios. Al pie
del cerro del Obispado, conversamos sobre su obra El
ejército iluminado (TusQuets, 2006), una historia sobre
la frontera: la frontera del tiempo, la frontera de la
historia, la frontera de larealidad y los mitos,la frontera
de la memoria y el olvido, lafrontera de laidea de Texas,
otrora territorio mexicano por recuperar.
26

"La grandeza de la literatura está en que, a través
de la imaginación, a través de eventos que quizá nunca ocurrieron, se te revelan un montón de verdades",
me ha dicho el narrador que, con El ejército iluminado,
patenta como "toscanianos" una serie de elementos
constantes en sus obras (Estación Tula, Santa Maria del
Circo, Duelo por Miguel Pruneda y El último lector): el escenario y la historia regionales, la muerte, la imaginación
como motor de los personajes que permanecen en un
ámbito ordinario, pero sin renunciar a la posibilidad
de sublimar esa condición. Asimismo, vuelve a evitar
las concesiones de la gramática y escribe a favor de la
oralidad: los diálogos son escasos; aparecen de manera poco convencional, fundidos en la narración en tercera persona.
Ubicado en el recuerdo de su infancia, en un barrio
regiomontano, con juegos en torno a El Obispado, un
palacio en la cúspide de un cerro, en otro tiempo casa
de reposo de un obispo, cuartel y hospital, hoy es un
museo de historia imaginada por David Toscana.

rece el nivel promedio, en el que un personaje dice que
cada regiornontano debe matar a un gringo. Como terna
para mí ha sido importante: lo he tenido desde la infancia por una tradición familiar antiyanqui, por haber nacido aquí, en la colonia María Luisa, donde jugaba muy seguido en El Obispado, sabiendo que éste
había sido un lugar donde nos habían dado balazos
los gringos, que habíamos perdido y que, con mucha
rabia, veías esa imagen del edificio con una bandera
gringa. El libro aparece en un momento en que está el
tema con los reflectores, por todo este movimiento de
los inmigrantes, sobre todo mexicanos, en Estados
Unidos, y por esta reacción, a favor y en contra, del
gobierno de Estados Unidos, porque parece que responde favorablemente a las marchas y da una respuesta de si, pero no: Sí vamos a ganar unos derechos; pero
en cambio voy a tener un muro y voy a militarizar la
frontera. Entonces el gobierno trata de darle gusto tanto a los liberales como a los conservadores.

¿Cuándo inició el proceso de escritura de la novela?
¿Cómo valoras la coincidencia de El ejército iluminado con La idea es la más vieja que tengo, en cuanto temas para
el ambiente social y político en tomo a la inmigración a los Es- novela. La idea nace desde aquella infancia, en la que
jugaba en El Obispado y soñaba con algún día juntar a
tados Unidos,y con el clima antiimperialista?
El antiimperialismo existe desde hace bastantes años, un grupo de amigos y marchar al norte para recuperar
desde el siglo XIX. Con los Estados Unidos mantene- Texas. Como escritor le he dado vueltas a esta idea.
mos una relación amor-odio que, con mucha frecuen- Nunca me animaba a escribirla porque no tenía los
cia, se carga hacia el odio. México ha sido victima de personajes idóneos para contarla. En Berlín me tocó
imperialismos. Lo hemos sido de España, lo hemos sido vivir enfrente de un Instituto de Iluminados, donde en
de Estados Unidos, lo estarnos siendo de algunas po- la calle me encontraba con personajes como Eduardo
tencias comerciales económicas, China, sobre todo; Comodoro y Azucena, y dije: ellos son los que van a
siempre hemos sido victimas del imperialismo y siem- invadir Texas y sobre todo descubrí que son los indipre hemos tenido este sentimiento. En mis libros apa- cados, porque le daban a la novela el exacto sabor de

La Idea nace desde a1111ella Infancia, e11 la cwue
J111alla e11 11 Olllspado Y soñalla COII al1ú11 día
j1111lar a 1111 1r11po de a111i1os y marchar al norte
para recuperar Texas.

27

�aquel sueño infantil, que era una cosa descabellada
y quijotesca; con personajes racionales no se podía
cometer esta aventura.

funciona como metáfora: el ejército que va hacia una
frontera y el corredor que va hacia una meta. Las
dos líneas un tanto inalcanzables; sin embargo, se
persiguen ambas. El maratón es la prueba deportiva
que está mucho más cargada de historia, de leyendas, de espíritu, de sacrificio y corno tal funciona
como analogía de otras cosas.

¿La novela El ejército iluminado es resultado de un propósito revisionista o de un esfuerzo literario?
Sí hay revisionismo en mi novela Dudo por Miguel Pru,
· neda porque sí se habla un poco más en forma de lo
que ocurrió en el pasado. En El ejército iluminado no. Si la fuente de El ejército iluminado está en tu infancia, en tu
Alos personajes no les importa la historia: no la com, memoria biográfica y literaria, ¿cómo podemos distinguir la
prenden. Saben que hay un territorio en algún lugar documentación? ¿Cómo es tu proceso de documentación?
que hay que recuperar, pero lo que les llama la aten, La Historia está llena de historias. La Historia es el
ción es el heroísmo. En el Instituto, alguien les pro- lugar donde muchos escritores vamos a parar, no
pone que su vida sirva para algo más que para armar sólo en la literatura, sino en la propia historia, y no
rompecabezas o aprenderse una rima; entonces sólo en la historia, sino en la metahistoria. Seguraabrazan el proyecto con un patriotismo muy primi- mente en la historia de México nunca se menciona
tivo, pero muy auténtico, y marchan hacia donde la colonia María Luisa, y, sin embargo, para quien
vivió ahí es muy importante; es muy importante tu
ellos creen que está ese territorio.
barrio, tu calle, que evoca pasado, nostalgia, leyen,
¿Consideras que El ejército iluminado consolida la das y relatos de familia. Cuando hablas de literatura, tiendes a citar autores clásicos como si fueran la
cosmogonía de Tosca na, estilo y temas?
Existe un interés por novelar la región, por novelar gran fuente de temas; los autores te dan una visión
la ciudad, por rescatar lo que se pueda de ese pasa- estética, una visión del mundo, una forma de artido y abordarlo a través de la literatura. Es el tema; cular las palabras, pero casi todos a la hora de recues el ambiente; es la necesidad de recrear este lugar. rrir a los temas nos vamos a la infancia.
Un lugar que quizá conocimos en la infancia o el que
imaginamos. Nadie puede estar seguro de conocer En tus novelas Duelo por Miguel Pruneda y El último
la historia; todo se mira a través de los filtros de la lector advertimos esa escritura transparente consolidada
en El ejército iluminado, en la que el uso del diálogo es
subjetividad. Pero ahí está Monterrey.
escaso y esta fundido con la narración.
Las últimas tres novelas las he escrito desde esa pers,
Eso explica que permanezcas en los terrenos de la ficción.
Con el término ficción hay que tener mucho cuidado. pectiva oral, de tal modo que la novela funcione lo
Parece sinónimo de entelequia, o de mentira, de irrea, mismo si la escuchas que si la lees. Es la voz de un
lidad. La'ficción no es más que un código de comuni, solo narrador que nunca se calla para darle la voz a
cación distinto para hablar de las mismas verdades, y los personajes, y cuando parece que hay diálogos, es
de la misma historia. Es algo que transforma las cosas, el mismo narrador que está citándolos, que está quiy, sin embargo, seguirnos hablando de lo mismo. Aquel zá citándolos textualmente, quizá no, tampoco lo
famoso espíritu regiomontano del que nos jactamos vamos a saber. La ambigüedad es el signo de la notodavia está, por ejemplo, representado en el vela. Si lees El ejército iluminado con un espíritu inmaratonista Márquez, ese hombre sacrificado, corre, fantil, aceptarás todo; si la lees con un espíritu es,
dor inmortal de Monterrey, siempre asumiéndose, más céptico, empezaras a cuestionar si en verdad esos
chicos podían hablar de ese modo o es el narrador el
que corno mexicano, como regiomontano.
que está imaginando lo que ellos imaginan. Todo
Ese personaje es parábola del escritor. La figura de Márquez, esto corresponde a juegos literarios. Yo espero que
como corredor, como atleta, es una parábola de la carrera del el lector tenga una actitud infantil. No creo tanto
en el concepto de la verosimilitud, sino en el con,
propio escritor.
El maratón está ahí como una hazaña física, que tam- cepto de invitación al juego. No se trata de si, cuanbién tiene su propia dosis de heroísmo. El maratón do leemos Las mil y una noches, vamos a creer o no. No
28

llay grand•• r•daclor•s ctu• son muy malos
•scrllor••• Como •scrllor n•c•silas dominar la
palallra, ••r un lector d•I diccionario.

es cierto que haya un pacto de verosimilitud con el tagonistas: construyen. Hay grandes redactores que
lector. La metamorfosis te dice que Gregario Samsa son muy malos escritores. Como escritor necesitas
amaneció convertido en un bicho; ahí yo no veo nin- dominar la palabra, ser un lector del diccionario.
gún pacto. Yo no veo que el narrador haya dedicado
al menos una línea en establecer un pacto. Simple- ¿Cómo valoras la poesía?
mente me dijo: amaneció convertido en un bicho. El No soy un buen lector de poesía. No tengo esta se,
concepto de verosimilitud es lo que más estorba a la ducción de leer libros de poesía. Cuando la leo, aculiteratura. Yo prefiero omitir el término y hablar del do a los clásicos, antologías, pero difícilmente estoy
juego. Vamos a jugar a que alguien se convertía en muy al tanto de los poetas.
bicho: tquieres jugar a eso? Si. tLo crees? No, por
supuesto que no lo creo, pero me encanta el juego y Y el cine. Tus novelas ofrecen escenas visibles, con detalles
me encanta la belleza de las cosas que se pueden de mucha precisión, muy concretas en sus descripciones.
No me gusta hablar de lenguaje cinematográfico, pordecir a partir de ese juego.
que lo visual nace del ojo, no nace de la cámara. Si tú
observas algo que resulta muy visual dentro de una
/Cuál ha sido el mejor adiestramiento como escritor?
novela,
hay que ver que esta facultad la tengan las paHay una doble disciplina: la lectura y la escritura.
Cuando leo un libro a veces ni siquiera me entero labras, y entonces la palabra se relaciona con el ojo.
bien de qué se trata, a veces no puedo hablar de él Me parece que invitar a un camarógrafo entre el lector
en términos de que se me haya quedado muy graba, y el libro es una obstrucción que no habría que motida la historia. Pero voy leyendo todo el fraseo, y digo var. Lo visual en la literatura existe mucho tiempo anque a veces es maldición, porque entonces una mala tes de que exista el cine; sin embargo, el cine parece
prosa te estorba y te estorba y estoy poniéndole co, que quiere tornar derechos de antigüedad que no le
mas y estoy cambiándole una palabra por otra. Cada corresponden. En la cultura de hoy se acostumbra tanlibro lo leo con una pluma roja y termino rayándolo to a ver las cosas a través de una cámara, que olvidacomo si fuera un corrector, y no porque tenga erro, mos que el ojo estuvo ahí antes, que no necesita guajes
res, sino que la misma lectura ya es un ejercicio para nadar. Por supuesto que me gusta lo visual a tra,
estilístico en el que digo cómo lo hubiera hecho yo. vés de la pincelada; las descripciones detalladas no me
Hay quienes piensan que las palabras y el lenguaje gustan. En mis novelas difícilmente podrás enterarte
sólo son herramientas para contar, pero son los pro- cómo son los personajes físicamente; nunca tendrás
29

�muchos elementos más que a través de la pincelada
del detalle que motive esa imaginación, y sobre todo el
detalle visual que resulta relevante dentro de la historia.
Si te digo que Eduardo Comodoro es gordo es porque su
gordura tiene mucho que ver dentro de la historia.

Un viraje extraliterario. Cada novela tuya ha sido publicada
por una editorial distinta. iCuál es tu relación con el mundo
editorial? lCuál es tu noción de lealtad con los agentes?
Hay una voluntad de lealtad de los escritores que generalmente está por encima de la voluntad de lealtad
de las editoriales. Las editoriales, sobre todo las trasnacionales, funcionan muy inhumanamente, solamente
a través de datos numéricos. Es imposible ser leal a
una de esas editoriales, y hay pocas editoriales en México que pueden generar una lealtad. Era sería una excepción, donde el grupo de gente que la maneja ha estado ahí siempre, donde publican más con corazón que
con números, publican lo que les gusta, y ellos han generado una lealtad que tuvieron las editoriales cuando eran manejadas por un editor. TusQuets tiene también esta posibilidad, que desde su nacimiento ha sido
una editorial de editor. Todo mundo conoce quién es
la editora de TusQuets, pero uno no sabe si le puede
ser fiel a una editorial como negocio o a un editor como
persona. La cuestión de las lealtades es muy complicada porque generalmente la deslealtad nace desde la editorial, y no desde el autor. Creo que los autores tienen
mucha más vocación de lealtad que las editoriales.
&lt;Agobian todos estos asuntos extraliterarios?
Queremos vivir de la escritura. Parte del oficio es buscar contratos, promoción, presentaciones. Yo espero
que si alguien lee esta entrevista se interese por leer el
libro. Hay, si, unos limites éticos del escritor para manejar su mercadotecnia, y hay otros que, de pronto, nos
pueden parecer excesivos, explotando una vida privada, anunciando calzoncillos en una revista.
Al anunciarse El ejército iluminado como la historia de la
cofradía que parte rumbo a la frontera de Texas, me surgía la
idea de ubicarlo en esa tendencia de libros de sociedades anónimas, de templarios, de códigos...
Los dos grandes vendedores de libros son Cristo y
Hitler. Todo lo que tenga que ver con el cristianismo,
ya sea para irnos derecho o para torcerlo, es una gran
veta. Hitler sigue siendo un tema que se ha explotado
desde hace muchos años, y no sólo desde la perspecti-

va judia, sino desde la perspectiva histórica, novelesca. Hitler es un vendedor de libros seguro. La idea del
titulo viene sobre todo por una postura irónica sobre
los personajes, que ante la opinión general son todo,
menos iluminados. Pero decidi darle la vuelta y final,
mente, dentro de la novela, esto que parecía ironia ya
no es tal. Al final resultan iluminados: le ponen luz a
muchas de las cosas, y a mi me llama la atención que
frecuentemente escucho que a chicos con retraso, con
sindrome down, les empiezan a llamar iluminados.

Trabajas desde Monterrey sobre Monterrey. lPor qué seduce el
regionalismo?
La obra seduce en función de su contenido, y no por,
que fue escrita en el D.F., Monterrey o Guamuchil.
Lo que ha importado, si, en un momento, ha sido
demostrar que ciertas ciudades fuera de la capital
tienen la capacidad para producir. Porque la novela
requiere una madurez de la ciudad o del país. Noso,
tros vemos, por ejemplo, como en el siglo XIX se
escribian obras maestras en Europa, y en México se
escribian chambonadas, cosas muy pintorescas, cosas muy costumbristas. Generalmente el pueblo pequeño de la ciudad inmadura tiende al
costumbrismo, no tiende a la universalidad. Cuando hablamos de escribir sobre el barrio, sobre el
pueblo, inmediatamente pensamos en nuestras novelas que decían: "Doña Jesusita se levantaba muy
temprano para ir a sacar la leche de la vaca y...".
Cuando no hay madurez, se tiende al costumbrismo.
Había que ver la ciudad, la periferia, el desierto, desde una perspectiva mucho más civilizada, civilización que veiamos que se daba en Europa, en las grandes metrópolis, y que hacia falta todavía evolucionar
hacia una madurez y tener sobre todo una falta de
complejos para decir: voy a hablar de mi pueblo y
voy a hablar desde la universalidad y no desde el provincianismo. Podemos hacer nuestras historias provincianas, pero nuestra visión del mundo no puede
ser provinciana, tiene que ser universal. Entonces
eso es lo que a veces generaba muchos prejuicios del
centro hacia la periferia, generaba también complejos de la propia periferia, pero ahora ya le decimos
al centro del mundo: chinguen a su madre, porque
desde cualquier lugar se puede tener una visión completamente universal. Por supuesto que se escribe
mucho provincianismo en los pueblos del norte, pero
también se sigue haciendo en el D.F.

30

�TIEMPO DE

lejército iluminado, quinta novela del escritor re✓
gíomontano David Toscana, surge de un par
de temas esbozados ya en Duelo por Miguel Pru✓
neda. Al igual que el viejísimo Juan Capistrán en Esta✓
ción Tula o el propio Pruneda, Ignacio Matus es un ilu✓
sionista de tiempo completo, ducho en involucrar a
los demás en sus obsesiones personales, sin importar
hacía dónde los lleve esa suerte de alucinación colectí✓
va, urdida y dirigida por él mismo, a la que se imantan
cuantos están a su alrededor.
32

Desencantado y a un paso de la demencia senil,
mientras se ejercita descubre en la endorfina que lo
irriga una mezcla de panacea universal y fuente 1nti;
ma de la eterna juventud, pero la lucidez que le procu;
ra toma un sesgo que definirá el libro: Matus se engan;
cha en el proyecto de la toma de Texas, la reconquista
del territorio robado a México por los norteamerica;
nos, como lo proponia de forma indirecta José
Videgaray en Dudo por Miguel Pruneda, al sugerir que
cada regiomontano debía matar un estadounidense
para limpiar el oprobio de la invasión de 1846.
Matus halla en unos niños con retardo, indeseados,
los elementos idóneos para desarrollar su idea fija y no
separarse más de ella, en una suerte de eco de las fan;
tasías infantiles que el narrador chileno José Donoso
describió en Casa de campo o en Este domingo. Profesor
en el colegio Franco Mexicano del obeso y analfabeto
Comodoro, del narcoléptico Cerillo -aquejado igual
que Balo en Santa María del Circo-, de Ubaldo, de Azu;
cena -incapaz de contar hasta el número 10- y el
inefable Milagro -baldado a raíz de un accidente
automovilístico-, Matus "siembra" las imágenes ade;
cuadas en sus adeptos y ellos se sumergen en rios
inhóspitos, luchan contra ejércitos profesionales,
triunfan, sucumben, sobreviven... De hecho, la imagi;
nación que todos ellos convocan, dado su papel de lo;
cos, puede asumirse como un catálogo de breves alu;
cinaciones, o bien como pequeñas historias probables
que enriquecen a las principales.
Por otro lado, gracias a la técnica de abolir los sig;
nos que anteceden al diálogo directo, y por obra de la
cual se despliega un vertiginoso continuum que recuer;
da las novelas Un asesino solitario y El amante de Janis
Joplin, del sinaloense Élmer Mendoza, Toscana puede
exhibir con gran eficacia los pensamientos, ocurren;
cias y el habla sui generis, improbable, de estos persa;
najes, logrando incluso que al regodearse en sus pre;
juicios accedan a la esfera de lo mágico. Mas si
expediciones como las emprendidas por Lope de
Aguírre en busca de El Dorado iban desquiciando pau;
latínamente a sus integrantes, lqué pasará con ésta,
una verdadera cruzada de locos? ¿Se volverán cuerdos
al final de su saga?
Enmarcada entre dos fechas clave, 1924 y 1968, El
ejército iluminado prosigue la tradición toscaniana de
echar mano de la Historia en mayúsculas sólo en calí;
dad de recurso, como un simple elemento más que ser;
virá para dar soporte a su historia, la única que en rea;

lidad le interesa contarnos. Así, pese a la importante
significación mundial del año 68, signado en México
por los eventos trágicos que culminaron en la matan;
za de cientos de universitarios en Tlatelolco, David no
historiará por ejemplo la participación de los estudian;
tes nativos en este episodio, sino que creará el suyo,
tan excéntrico y poético como risible y delirante. Si
hay revueltas en la calle, lpor qué no iniciar una dis;
tinta a todas?
Adictos a rituales solitarios, a presidir ceremonia;
les ante nadie o bien a enfrascarse en rutinas monóto;
nas, inerciales -reflejo quizás del vacío y la inaliena;
ble soledad del ser humano-, los personajes de El ejército
iluminado derivan desde all1 hacía sus propias batallas,
siempre paralelas, comprometiéndose en meros rounds
de sombra como si su vida dependiera de ello.
Mitad tontos, mitad lúcidos, confrontados con su
soledad y su momento limite, inmersos en la acción,
sin tiempo de reposo, se querellan asi contra seres que
ni siquiera los hacen en este mundo, como Matus en
1924 al competir contra Clarence DeMar, el departís;
ta norteamericano al que "derrota" en la carrera
maratóníca que reproduce en Monterrey al mismo
tiempo que la celebrada en París durante los Juegos
Olimpícos.
Apremiados por esa forma inmediata del futuro que
es el día de mañana, con un carrusel dentro su cabeza
alimentado por las tres o cuatro ideas, por los tres o
cuatro prejuicios que los obseden y definen, los ilumí;
nadas ni siquiera cruzan la frontera para hacerse de
Texas: confunden un arroyo con el río Bravo y una ca;
sona abandonada con el Álamo.
Pero la suya, según lo advertirá Matus, es "una lo;
cura sustentable" que les permite proseguir con la fan;
tasia hasta el final: una pizca de conciencia le dice que
la tentativa de tomar el verdadero Álamo era rigurosa;
mente imposible, no se diga ya rendir Texas con ape;
nas cinco mocosos a su cargo. La angustia del cerco se
convertirá así en la antesala de la gloria.
Espejismo de otro espejismo, lúcida metáfora de la in;
sanía que se enseñorea en las guerras auténticas, en las
que, enloquecidos literalmente, los hombres se inmolan
por defender una idea, la patria o de plano por llana am;
bidón, David Toscana logra en esta novela eso mismo
que se propusieron Juan Capistrán, Miguel Pruneda,
Ignacio Matus o su admirado don Quijote: involucrar a
los demás en sus fantasías más personales, volviéndolas
territorio común, universal, por obra de la literatura.

33

�upuestamente, en todo comienzo de novela debe ha--ber una frase famosa. ¿Cuál es el mejor comienzo de
novela? Quienes no han podido terminar de leer Cien
años de soledad o tienen memoria corta, recordaran al menos el
memorable inicio de la novela; pero también hay otros, tanto
o más celebres, como el de El hombre sin atributos (Robert Musil)
que siempre viene a la cabeza cuando hay que hablar de gran--des comienzos. Vladimír Nabokov creía que el mejor comien--zo era el de Ana Karenina, y por eso Ada oel ardor empieza de la
misma manera: una frase genial. El comienzo de El ejército ilu✓
minado es atípico, imprevisto, pero magníficamente premedi--tado. Hay una ocurrencia de oralidad instalada al servicio del
desprevimíento mediante, precisamente -vaya paradoja-,
la impostada falta de sorpresa. El narrador parece estar allí,
despojado de efectos literarios, hablando como respuesta a
una información previa, sin desvíos ni ornamentales derivas.
•••••. . IIPIMA

34

Dice: "En el 467 de la calle Degollado hay un con,
sultorio médico. Su fachada fue renovada de tal modo
que es imposible reconocer en él la vieja casa donde
vivieron Ignacio Matus y el gordo Comodoro". El co,
míenzo evidencia que la historia viene de antes, por lo
que el libro ocupa un espacio lapsario que contradice
la fórmula tradicional del "Había una vez". La tan ma,
nida frase, en todo caso, estuvo antes o bien no necesi,
ta estar. Éste es uno de los datos fundantes de la mo,
dernidad literaria; las historias, igual que los poemas
(algo que el reseñista uruguayo Lauxar tanto criticó a
Julio Herrera y Reissig) carecen de un comienzo espe,
cífico, porque todo parece haberse iniciado antes de
que el libro comenzara a escribirse y porque, además,
la historia aún no concluye, ni siquiera con la llegada
de la última página y de ese final epifánico a contra,
mano que tiene El ejército iluminado, donde la vida ter,
mina antes de comenzar nuevamente.
En la nueva novela de David Toscana, contar es ve,
rificar una realidad informada. Es, pues, una historia
de la historia. La novela como metahistoria, como re,
cuento mínimo de una intimidad exterior asediada por
el tiempo actuando en varios tiempos simultáneos que
parecen ser más porque en verdad lo son, 1908 (época
del personaje Dorando Pietro), 1924, 1968 y 2005. En
este aspecto, estamos ante una novela de aspecto ci,
nematográfico, con un tiempo imposible a punto de
serlo. Un tiempo que se puede ver, en cuya visualidad
están contenidas las horas. Tal como sucede en el cine
de Antonioni o de Tarkovsky, el tiempo es la ficción
humana suprema y, por tanto, con base en su fluida y
constante identidad, puede apresurarse o tardarse,
igual que un reloj que se cansa, o se entusiasma y no
puede parar.
El narrador de El ejército iluminado no es el inventor
de la trama, sino el intermediario de una historia ocu,
rriéndole a otros, "con" otros, la cual ha sido apropia,
da por el relato y que, sin embargo, puede ser modili,
cada. Se trata de algo incluso más contundente que la
ficción; se trata de la gran modificación (dice el narra,
dor: "acaba por inventar una historia"); esto es, la re,
paración necesaria de un plan en apariencia cumplí,
do. La precisión de datos que maneja el narrador
convierte a la ficción en documento. Así pues, la nove,
la es la reanudación de un punto de vista colectivo, la
entrada a un lugar donde quizá se había estado antes
aunque no había sido visto, y ahora en cambio sí. "Todo
lo que existe fue imaginado alguna vez" Qohn Donne).

Como todas las mejores novelas que conozco y creo
haber leído, El ejército iluminado ensambla una prolife,
ración de miradas tratando de establecer el tiempo que
corresponde a sus accesos. La historia, para poder ser
vista, debe primero ser iluminada, pero antes debe ser
vista nuevamente por primera vez. Perseverancia de la
cautela. La tarea del narrador es hacer que las palabras
presten atención, y la precisión de Toscana para que
su narrador preste atención es sencillamente magis,
tral. Sus claves siempre llegan a la meta. Nabokov, que
era coleccionista de mariposas, sabía también, y bien,
que el novelista es un coleccionista de miradas, esa
especial taxidermia visiva que embalsama para ver
mejor y desde no tan lejos; no es mirar ni ver ni otear
ni vichar ni fisgonear (el idioma español tiene muchos
verbos asociados a la actividad de los ojos); decía que
no son todos esos verbos sino este: observar. Hay una
ontología visual retrospectiva. La novela comienza, y
sigue, y así termina, con una actividad visiva ocurrien,
do donde es más difícil hacerlo, en el tiempo. Veo, lue,
go conozco. El viaje al mundo de la memoria, con sus
tiempos entretejidos, implica activar miradas dorrni,
das que dejaron de ser vistas y reconocidas, y que ca,
recen, por tanto, de un destino actual.
La historia proyecta en la conciencia del protago,
nista un tiempo que ha sido reconstruido luego de ser
pulverizado. En esta ficción fenomenológica, el plan
por alcanzar el tiempo donde la historia aun no ocu,
rrió del todo termina modificando la realidad, insis,
tiendo en su disposición a ser transformada. El plan
por reconstruir las emociones de los momentos que ya
fueron encuentra zonas de existencia inadecuadas en
las cuales relucen las paradojas del comportamiento
humano. Las confesiones del tiempo, nada derivativas,
ponen en marcha un acto retrospectivo verdaderamen,
te quijotesco. La vuelta al pasado no es para mirar sólo
aquellas imágenes que aparecen en el espejo retrovi,
sor, pues el tamaño desmesurado de los sentimientos
que están allí no caben en tan poca extensión.
Las vivencias que el recuerdo hizo predilectas ad,
quieren dimensión de permanencia inesperada, recu,
perando todo lo que tenga que ver con la existencia de
los personajes para preguntarnos: ¿no será la vida la
búsqueda de ese momento de felicidad y luego, si lle,
ga, el intento por recuperarlo, actualizarlo, cuando ya
la realidad lo dificulta? Pero, ese momento, ¿cómo será
posible recuperarlo? La paradoja de la observación se
transforma en acción hacia algo de lo cual se sabe casi

35

�PACIIADAI (AMlftUAM) (111 UIIU)
ffMl'Á / 21 X H CM

todo, día, hora, cualidad de las emociones, pero no se
sabe cómo recuperarlo, salvo en los atajos de la irnagi,
nación. El viaje llega a un lugar temporal que es la suma
de todos los lugares, la entrada en el detalle, en los elementos de la trama que unidos devuelven a la vida su
vigencia porque, después de todo, la vida siempre tiene razón.
La voz narrativa especula y rebobina; sabe que es
posible hacerlo, reconstruir las incomparables emociones de un momento a punto de ser monumento, ese
momento, un instante en fuga, cuando todo el tiempo
cabe en un instante que dura 233 páginas. La escritura
se instala en un estado transitorio, pues asocia la tern,
poralidad con la búsqueda utópica de la conciencia,
ansiosa por detener los estados ideales. Yse pregunta,
¿cómo encontrar una nueva versión de la misma felicidad en su estado ideal? De ese monstruoso rompeca,
bezas, monstruoso pues el tiempo lo es (cambia vidas
y caras), de ese puzzle a la mexicana y de su máquina
epifánica salen fantasmas apresurados por la necesi-

dad de reencontrar el inicio, las oportunidades del
tiempo en sus etapas menos visibles, cuando las ruinas de ciertos sentimientos se expresan para dejarse
conocer donde todavía es posible.
No en vano el trabajo para interrumpir lo incorrup,
tible ocurre al Sur de la resurrección menos probable,
al Sur del río que divide el Norte con la otra dirección,
porque siempre hay un río en el limite y un Sur para
no tener que arrepentirse. Allí, en el magnífico y olvi,
dado Sur, hasta el tiempo se muestra diferente, animándose a cambiar los elementos cruciales de su au,
tobiografía en constante proceso. El tiempo se mira en
la variedad de sus espejos, donde ha podido elegir. En
esta reeducación de la temporalidad, los personajes son
víctimas vivas del espacio que no pueden cruzar, porque todo pasado lo es: blindado coto de caza, espacio
en ruinas donde los recuerdos hacia delante han que,
dado para ser interpretados.
La observación es también imaginación; respuesta
de entendimiento de la realidad a partir de lo que se
desconoce de ella. El narrador traduce a un tiempo
menos doloroso, o quizás no tanto, los conflictos de la
reminiscencia, justo allí donde la inocencia mantiene
la distancia con lo que aún, incluso en su imposibili,
dad, puede ser posible. Todo, pues, en la trama, resul,
ta incomparable. El viaje hacia la inocencia perdida sólo
puede ser posible en la imaginación interviniendo
en el tiempo para traerlo más cerca, para hacerlo re,
tóricamente probable, esto es, visto en un lugar ilu,
minado.
Al ser reinventado, detenido y acelerado, el tiempo, como itinerario de la vida, adquiere una condición
refractaria, parentética, sobreviviendo por estar en me,
dio (la vida es un paréntesis inconcluso), contenido
en el logos de una distorsión que no pide perdón por
las cosas que no han ocurrido, como si hasta el propio
sonido de la temporalidad actuando hubiera sido intervenido, desarmado a la manera de un motor de ánimas, con su daguerrotípica permanencia alterada: tactic, tac-tic. Las agujas del reloj, lo mismo que las que
relatan el regreso de Marcial en "Viaje a la semilla", de
Alejo Carpentier, van ahora hacia donde ya estuvieron, pero van diferentes, nada lozanas, pues esperan
encontrar lo mismo tras haber sido iguales sólo en apariencia. Yhay tiempos más veloces que otros, porque,
¿no será así el tiempo de la memoria?
El ejército iluminado, a partir de su magnífica maquinaria que retrocede y avanza a los saltos, invita a res,

36

ponder: el tiempo, ¿es una invención de la memoria o
al revés? El tiempo, como la vida en todos, queda inconcluso, agazapado tras la máscara de su
novelización, porque el acecho es novela y siempre
novel, espacio privado de explicaciones que transcu,
rre en su propia velocidad, bajo el ritmo catafórico de
sus mutaciones. Sin embargo, a pesar de pautarse un
cambio sin derivas, la novela puede ser leída de una
vez en el mismo viaje descubridor. Esta estrategia de
condensación no resulta arbitraria y es más bien partícipe de ciertos mecanismos de la duración. La historia capta los parpadeos de la memoria mientras están
sucediendo sin saber hacia dónde; ¿de ida o de regreso? La memoria, como sabemos, tiene un accionar es,
pasmódico: llega el recuerdo y se marcha, y en lo me,
nos previsto vuelve a serlo, recuerdo, antes incluso de
ser recuperado. La novela, no en vano, vive en el lector,
en el tiempo de un recuerdo que dura todos los instantes antes de serlo.
El ejército iluminado no es, afortunadamente, una épica interminable, lo que sería una totalización excesiva
de las expectativas. El doctor J ohnson cortó El paraíso
perdido porque "ningún hombre lo deseó nunca tan lar,
go". A diferencia de la novela típica de estos días, que
son casi los mismos desde que el género novela existe,
la cual busca totalizar el uso y transcurso de la vida
desde el origen hasta su fin, aquí se capta el momento
exclusivo y eclosivo de una emoción que pervive en
los ecos de la experiencia, conmemorando el momen,
to mismo del acto de recordar. El momentum del mo,
mento, el carpe diem de la memoria, disminuyendo la
velocidad del recuerdo para que algo, al menos, pueda
convertirse en huella, en museo del sentimiento. La
memoria escribe graffitis, caracteriza su actuación ne,
gándose a demoler el tiempo por donde la vida pasó
dejando que las palabras se ocupen de sus trazas. Sin
embargo, y este es otro plus a celebrar, la novela no
expande los bordes de la memoria en vacuas posdatas
del mismo relato. Se acepta el valor traumático de la
síntesis. El tiempo es corregido por el lenguaje para
ser reconocido, iniciado como tema y por lo tanto fa,
miliarizado, incluso en sus falsas verdades.
Así pues, con recuerdos que forman parte del tiempo, la novela sigue el curso de sus interpretaciones en
observación, situando la realidad en una mesa de di,
sección, allí donde las posibilidades de reinicio hacia
atrás no son suprimidas. En esta memorización serial
de ciertos días, que todos juntos son una vida y que

por eso no han perdido su influencia (son coda de una
posteridad), la narración existe como consecuencia y
sitio de una epifanía que dejó de ser remota, porque el
itinerario del relato depende de la ficción, elemento
ausente en un texto autobiográfico. Se trata de una fíe,
ción que transforma y que driblea para no perder su
elusividad, su idiosincrásica manera de dejarse rodear
por la experiencia. De esta forma, las peculiares pau,
sas de la memoria son representadas una y otra vez a
la manera de una fábula de la reconstrucción, con el
tiempo bajo control.
Dice este pasaje de Alicia en el país de las maravillas, de
Lewis Carroll:
-iViviendo para atrás!- Alicia repitió con gran sorpresa. -iNunca escuché tal cosa!
-Pero hay una gran ventaja en eso, que la memoria de
ambos trabaja en ambas direcciones.
-Estoy segura que la mía funciona sólo de una mane,
ra-. Destacó Alicia. -No puedo recordar cosas antes
de que sucedan.
-Es un pobre tipo de memoria, esa que sólo funciona
hacia atrás-, destacó la reina.
-lQué clase de cosas usted recuerda más?- Se animó
a preguntar Alicia.
-Oh, las cosas que sucedieron la semana después de la
próxima-, respondió la reina en tono despreocupado.

Privilegiando el tiempo que ocurrió alguna vez hace
mucho, pero también "las cosas que sucedieron la semana después de la próxima", El ejército iluminado pre,
senta una ejemplar unidad temporal (al mejor estilo
de "El Sur", "Jacob y el otro", y"Viaje a la semilla", cuen,
tos con magistral uso del tiempo), marcada sin distracciones por una pulsión narrativa que se sostiene
ininterrumpidamente, instalando el suspenso de lo que
está sucediendo en un plan reconocible, exhaustivo, y,
sin embargo, disfrutable. La narración instala al lector
en un tiempo claustrofóbico, pero también propio de
una performance, en tanto los recuerdos tienen una única frecuencia y no se repiten. Todo lo que ha sido no
volverá a ser de la misma manera. En una instantanei,
dad lineal se establece el panorama de una desapari-

37

�ción a ser reparada con sus fantasmas a bordo, pues se
escribe corno acto consolatorio de un destino accidental en el cual el pasado influye en el futuro de tal forma
que este se convierte en el presente. El destino será
proléptico, es decir, corretea hacia delante, porque de
otra forma sería imposible, porque correr al lado de la
historia es siempre ir detrás.
Aquí, esa probabilidad queda resuelta por la forma
en que la novela, con dinámica de cuento o novella, expande la actividad del tiempo. Éste, con sus objeciones móviles, es el universo del "casi", de una realidad
que da cabida a mundos imaginarios que acompañan
a los recuerdos. Detrás de la historia de amistad, idealismo, patriotismo y rnonurnentalidad de cada momento de los personajes, hay una meditación sobre el implacable sentido del tiempo de la imaginación. El ejército
iluminado es eso: el viaje acotado a través de la historia
de la imaginación, un viaje convertido en maratón a
punto de concluir, porque la trama representa la extensión temporal en movimiento; y corno es un
maratón, el tiempo corre para conocer una meta, que
también es metafísica.
El peregrinaje de la supervivencia encuentra un territorio de sinónimos asimétricos donde el recuerdo
se disemina no en forma paralela, sino como superposición de temporalidades que, unánimes, apuran la salida causal del tiempo. La vida tiene los días contados
en sentido literal, pues los días que se cuentan son los
que están asociados a la cifra de su momento, el cual,
por ser un mes, un año o un momento con fecha específica, es rescatado de aquello que hizo inadvertidos a
sus detalles. La escritura es, pues, el alter ego del tiempo, las respuestas a sus propósitos de subjetividad, a
la compañia de todos sus momentos cuando pueden
ser identificados.
Conviene también destacar esto: el abandono del
orden lineal del acto de recordar a favor de una cronología que no excluye los saltos y desvios de la memoria
es, no obstante, una forma de redimensionar la
secuencialidad. Los vacíos de ésta son reparados y la
evocación es encarada a partir de una unidad aleatoria.
Las visitas de la memoria ocurren de manera fragmentaria, en forma similar a como actúa la visión, intensificando su actualidad en las interrupciones, en las distracciones que son su manera de conocer todo.
La narración transcurre por instantes
contrastantes, en los cuales se establece la equivalencia entre los intervalos de tiempo y los espacios ocu-

pados por la narración. Esta saca a los intervalos de su
abstracta condición mediante el relato de acontecimientos con duración cero, esto es, que han comenzado antes de terminar, y que fueron relegados por la simultaneidad de momentos que legitima la
imparcialidad del tiempo para ocurrir en el instante
menos esperado. Se le atribuye a Albert Einstein la frase
"¿Se detiene Oxford en este tren?". Para el caso de la
novela de Toscana, la respuesta es afirmativa, pues aquí
la realidad se detiene en el tiempo que la habita, interrogándola, ocupando sus excepciones para hacerlas
menos evidentes.
De ahí que en el leitmotiv de un pasado indeciso, la
narración diversifica sus centros de atención, privilegiando la autonomía de los fragmentos. No en vano la
novela carece de capítulos, pues de esta forma marca
el aceleramiento virtual de los instantes reales. La novela existe por pasajes, puesto que la percepción del
tiempo condensa perspectivas que contienen otras. La
memoria no generaliza en la misma dirección, sino que
salva episodios de su disolución para verlos desde otra
perspectiva. Convierte a la visión en re-visión, en promesa inacabada de la continuación.
En este aspecto, el magistral uso de la especialización de las unidades narrativas, la inclusión de la
proliferación en la condensación, otorga al relato una condición de arritmia armónica, con detenciones y retornos
a las posibles evidencias, todo lo cual plantea la contrapartida del sentido, lo que sería la resolución final del argumento. Pero esta es pospuesta justamente por el carácter no lineal de la composición, pues ésta no va en busca
de una conclusión sino de una síntesis ilusoria definida
por la heterogeneidad de motivos, por un estado de la
existencia cuyo momento decisivo aún no ha sido determinado. La cita de Hans Reichenbach resulta pertinente:
El tiempo, como el espacio, no es una entidad ideal de
una existencia platónica percibida por un acto de la visión, o una forma subjetiva de orden impuesto sobre el
mundo por el observador humano, como creía Kant. La
mente humana es capaz de concebir diferentes sistemas
de orden temporal. Entre la pluralidad de estos posibles sistemas, la selección del orden temporal que sostiene a nuestro mundo es una cuestión empírica. 8 orden temporal formula una propiedad general del
universo en el cual vivimos; el tiempo es real en el sentido de que el espacio es real, y nuestro conocimiento del
tiempo no es a priori, sino resultado de la observación.

38

En tanto mecánica de resistencia a la disolución, el
relato construye vestigios, instaura con su método retrospectivo la irremediable condición del tiempo de la
memoria, solo accesible en una distorsionada versión
de la formula cartesiana, "imagino luego recuerdo", y
la imaginación, por su inconformista condición altera,
de/sitúa, pone en duda, se identifica por si misma: es en
las formas de ver que al instaurar arranca de la
causalidad. Establece pistas sin restricciones de puntos de vista que son a su vez las paradojas de un misterio, la entrada a un estupor desviado por la irreversibilidad alterada de los instantes que todos juntos son la
ilusión de totalidad temporal, porque en esta historia
todos los instantes anteriores a los personajes pueden
sentirse resueltos, ocupados hasta que les llegue el fin.
Pero el tiempo no es una instancia catastrófica,
puesto que en su inefable desplazamiento permite la
interpretación de lo que podría haber sido, la hipótesis de una intriga sin resolución desviada de la cuestión central, de la pregunta de su abordaje; ¿de qué otra
manera podrían haber sido las cosas después del debut de su final sin conclusión?
En ese tiempo prematuro de la infancia de los personajes, la curiosidad por descifrar destinos ordena un
pretérito que perdió su invencibilidad y su linealidad,
habiéndose habituado al fisgoneo del cual es objeto,
uno ahora problernatizado. lSe acuerdan de Memento?
Pues es algo así.
La memoria interviene en la contigüidad temporal
alterando la hermenéutica del regreso, de esos momentos definidos a medias cuando la culminación pregunta emulando la diversidad del archivo, convertido en
diáspora del souvenir. Es que la memoria viaja acumulando, estableciendo la evocación de las equivalencias
de los principales sentimientos restituidos por última
vez. De esta forma, en la narración en proceso se
reencuentran imaginación y memoria de situaciones
que fueron resueltas antes de ocurrir, en ese epígrafe
de la regresión, activado como ha sido por una errancia
efusiva que ocurre en un tiempo paralelo.
Allí, el tiempo se abre a sus capítulos, a esa conversación inacabada con ciertos momentos que regresan
como eco de un comienzo que no pudo ser librado de
sus consecuencias. La amnesia hubiera sido preferible.
Pero, lcómo puede ser posible obligar a la imaginación
a olvidar, a hacerla victima de amnesia?
Exasperada por las implicaciones que supone interrumpir la sucesión, la historia rompe los precarios

ensambles de la realidad, pues ésta, al ser interiorizada,
es puesta en tela de juicio. La modificación se reanuda
una y otra vez, hasta el gesto extremo de poner en duda
lo que la memoria, imaginando, transforma en circunstancia especifica. El pasado resulta una instancia precaria del presente, porque este es el único sitio desde
donde puede verse para ser explicado, al menos constatado. La narración, no en vano, degrada sus hipótesis, haciéndolas vulnerables a distintas razones del
desconocimiento. Y esto sucede pues la escritura, la
novelización de las expectativas, representa el acto
propio de recordar. Al escribirse las palabras recuerdan, definen la intriga de un acontecer suspendido
donde ciertas figuras en estado de desaparición son
salvadas, puestas por encima de la ambivalencia del
acto de recordar. La escritura conjura el pasado, inaugurando y augurando su espacio, reconvertido por/en
la imaginación. La catástrofe de la experiencia es subsanada por una impostura: al pasar por el cedazo de la
imaginación, la memoria olvida los momentos que no
han sido del todo, y en su desaprendi.zaje cumple con la
condición que le ha tocado, esto es, ser collage de casualidades que se han propuesto convertirse en la única causa.
Con El ejército iluminado, David Toscana actualiza el
placer de la lectura. De algo en apariencia simple ha
logrado una lectura tierna, emocionante, lírica, de la
condición humana. Pero, lo más sorprendente, (porque no es fácil hacerlo y mas bien dificil, pocas veces
posible), ha construido un universo real donde no
había ninguno; incluyendo en los datos de la imaginación un testimonio al borde de la verosimilitud,
estableció un tiempo fuera de la cronologia temporal, y una historia dentro de la historia. El valor agregado de esta experiencia de literatura en los limites
de la realidad no resulta menos que exacto. El pasado ha quedado transformado por sus momentos
cruciales, por la debacle generalizada de una perspectiva temporal inconclusa, por la biografía de un
balbuceo que encontró por fin un relato donde inscribirse y ser escrito, convirtiendo con su actividad
a la ficción en documento y a éste en perplejo testirnonío de la vida.

Bibliografía
Toscana, David (2006). El ejército iluminado. México: T usquets.

39

�Eros tanático
en a
DE AGUSTINI, MISTRAL Y STORNI
ALICIA IALOMOMI Y MATillA CIITIIIMA

IMTERTEXTUALIDADEI Y CEMEALOCfAI EM LA ESCRITURA DE MUIERES

aín Nómez

(1998), al abordar la poesía de mujeres de
comienzos del siglo XX en Chile, nos insta, por una
parte, a considerar estas escrituras con relación a su
contexto de producción, caracterizado por el despliegue de un
proceso de modernización / modernidad limitado y excluyente,
en especial respecto de los sectores populares, los sujetos mar-ginales y las mujeres. Al mismo tiempo, nos propone revisar di-chas textos desde el tejido mayor que configura la poesía de
mujeres en todo el continente: desde Delmira Agustini a Dulce
María Loynaz, desde Juana de Ibarbourou a Alfonsina Storni,
cuyas obras instalan voces que hacen patentes los procesos
expansivos, y a la vez represivos, que son propios de nuestra
peculiar modernidad.
40

Estas propuestas críticas nos impulsan, por nuestra parte, a intentar una reflexión sobre una serie de
textos producidos por Delmira Agustini, Gabriela
Mistral y Alfonsina Storni, explorando los modos en
que se configura en este corpus la relación entre amor y
muerte, tanto desde el punto d~vista ideológico como
de su plasmación estética. Con respecto a lo primero,
en esta serie textual se pone en evidencia una cierta
tensión y evolución, que va desde la identificación de
Eros con Tánatos, en la escritura de Agustini, al posicionamiento de un Eros pos-Tánatos, en los "Sonetos
de la muerte" de Mistral, para derivar en una demanda
de separación entre Eros y Tánatos, en ciertos textos
de Storni. En cuanto al devenir estético, esta evolución corre paralela a un progresivo desplazamiento de
la escena erótica moldeada bajo patrones modernistas
hacia otro tipo de articulaciones formales, desde las
cuales las autoras buscarán abrir nuevas posibilidades
para configurar subjetividades femeninas que se sitúan
en tensión frente al rol pre,asignado en la performática
amorosa tradicional.
Delmira Agustini (1886-1914) es un referente im,
portante tanto para Storni como para Mistral, quie,
nes la consideran una precursora de sus respectivas
obras y, a la vez, un hito en la escritura de mujeres latí,
noamericanas. Gabriela la recuerda en un recado que
escribe sobre Alfonsina en 1926:

menos en las que aquí estamos, y pensemos a María
Eugenia [Vaz Ferreira], alma heroica y clásica, que en
lo heroico y en lo clásico hubiera querido pastoreamos
a todas, pero que se nos fue demasiado pronto. (En Gue,
rra y Zondek: 2005: 222)

Storni, por su parte, no sólo sostiene acerca de
Agustini el mismo tipo de consideraciones que hace
Mistral, sino que aventura un juicio crítico acerca de
su obra, en el que tempranamente observa una subje,
tividad femenina que se aparta de lo normativo (una
"feminidad avasallante", dice), que habría llevado a
Agustini a producir una poesía "nueva" y "cálida", cuya
nota distintiva era la presencia de una voz erótica
("suerte de llamarada ardiente"); discurso que, desa,
fiando los límites de lo permitido en el decir de las
mujeres, habría producido su consagración como poe,
ta. Ello, agregamos, en el contexto de la permisividad
que había instalado el modernismo con respecto a la
expresión del deseo erótico. Dice Alfonsina:
...esta feroz feminidad avasallante, que la hizo producir
una poesía nueva, cálida, porque es la expresión viva de
un temperamento humano excepcional, suerte de lla,
marada ardiente que se levantó como un volcán de este
suelo, iluminó el cielo americano, se corrió hacia Espa,
ña y levantó en el mundo de habla castellana un rumor
de admiración, de aplauso, de consagración. Nunca la
amaremos bastante. (En López Jiménez: 267)1

Tuve con Alfonsina el momento de mayor compenetración cuando me hizo el elogio total que debemos a
Delmira Agustini. "Ella -me dijo- es la mayor de nosotras, y no debemos dejar que se la olvide". Me dio alegría o1rla: es cosa desusada en la América dar su valor
exacto a los vivos y seguir dando la admiración a los
muertos. (Mistral, 1978: 39)

AC.ITIMII IROTIIMO II DOLOR Y M•■an

La identificación entre Eros y Tánatos es una relación

que se va construyendo progresivamente en la escri,
tura de Agustini y que la crítica de los últimos años ha
interpretado, al menos, desde dos perspectivas (Cf.
Escaja, 2000). Por una parte, ella deviene del tráfico
de la poeta con ciertos imaginarios culturales propios
del fin de siglo XIX europeo, en los que aparecen re,
presentaciones femeninas activas, agresivas,
transgresoras, por lo general vinculadas con las figuras de la serpiente o la vampiresa: esa mujer
sexualmente intensa que destruye la fortaleza física y

Yse refiere nuevamente a ella en 1938, en la confe,
rencia que lee en el encuentro poético que la reúne jun,
to a Storni y de Ibarbourou en la Universidad de la
República en Montevideo:
La ocurrencia feliz de reunirnos aquí a Juana, Alfonsina
y a mí, es muy uruguaya, es decir, muy llena de gracia.
Ya dije antes que el Esp1ritu Santo es la Divina Persona
que más llueve sobre nuestra raza. Recordaremos, en
primer lugar a nuestras dos grandes muertas, tan nues,
tras como vuestras, uruguayos. Pensaremos a Delmira
Agustini, maestra de todas nosotras, raíz hincada más o

1

Alfonsina Storni, fragmento tomado de Agustini, Delmira (1969).
Correspondcnda íntima. Edición de Arturo S. Visea. Montevideo: Biblioteca
Nacional (49).

41

�moral del varón. Por otra parte, complementando el del otro lado de la armonía, en un exceso pleno pero
argumento anterior, se ha observado cómo el ero- terrible donde el placer se iguala al dolor.
En el poema "El vampiro", de un libro anterior al
tismo de los poemas de Agustíní se nutre de las configuraciones estéticas modernistas, desde Rubén citado, Cantos de la mañana de 1910, la figura de la
Daría a Julio Herrera y Reíssíg, sí bien en los textos vampiresa ya había aparecido configurada de made la poeta se hacen reapropíacíones productivas nera clara, a través de la voz de una mujer que reflexiona retrosque desplazan
pectivamente, y
aquella escena
desde un diserótica original.
tanciarniento
En un estucrítico
de resodio particularnancias irónimente sugerencas, sobre una
te, Silvia Molloy
escena que ha
(1985) descubre,
protagonizado.
a partir de dos
En su relato, de
poemas de Los
un detallismo
cálices
vacíos
obsesivo, ella
(1913): "El cisne"
nos hace partíy "Nocturno",
cipes del acto
cómo Agustíní
de sometimienrescríbe el cisne
to de su amante:
daríano,
un sujeto al que
resernantizando
hirió en el cuersus signos, con el
po para beber
objeto de inscrisu sangre, motibir una pulsíón
vada
por "un
erótica distinta.
mal sin nomEllo, en tanto es
bre" que la imla hablante / mupulsaba a saciar
jer, ya no el ciscon él las mil
ne o el lector /
bocas de su "sed maldita". Adquiriendo cavoyeur que observa la escena, quien dirige el
movimiento de una pasión que, corno había ad- &amp;HMII■ T LÚII / racterísticas narrativas, el poema avanza en
MXMCN
el recuento de las acciones de la hablante:
vertido Alfonsina Storni, necesitaba decirse,
"invoqué tu dolor", "tu herida mordí", "exmarcarse en el texto. En particular, en "El
primí más, traidora, dulcemente / tu coracisne" queda de manifiesto cómo la hablanzón herido mortalmente", y, de este modo,
te va dejando fluir un erotismo in crescendo,
ella evidencia cómo se construye a sí misexpresado en imágenes de fuegos y de rojos,
en alas blancas que trenzan abrazos apasionados. ma, interviniendo en forma tanática el cuerpo del
Este erotismo deviene finalmente en una suerte de otro.
A través de esta confluencia de las pulsiones
vampirismo, el cual, suplantando el habitual verterse
masculino en un cuerpo femenino, abre paso a la ac- contradictorias de Eros y de Tánatos, el poema de
tuación de una mujer que llena al cisne con su pro- Agustini pone en escena una particular conexión
pia materia y, en ese gesto, se vacía a si misma y agota entre deseo, cuerpo y escritura. Esta relación se
al objeto de su deseo. De este modo, corno dice expresa, por un lado, de manera pragmática
Molloy, alejada de la armonía o la dicha final que mediante el papel activo que asume la hablante en
subyace en el modelo dariano de erotismo, la escri- el texto; por otra parte, ella se refuerza, desde el
tura de Agustini nos deja del otro lado de la dicha, plano metafórico, con la inclusión de las imágenes

.......

42

de la sangre, habitualmente ligada a lo vital y
productivo, de "la sed", asociada a la urgencia del deseo,
y también en la alusión a esas "mil bocas insaciables",
figura en la que resuena particularmente la doble
asociación entre pasión y voz poética. Por último, en
los tres versos finales del poema, el vínculo deseocuerpo-escrítura se hace discurso explícito cuando, en
un pliegue reflexivo, la hablante se interroga por su
identidad y su autodefinición corno poeta, apelando
al símbolo maldito del vampiro: aquel ser que sólo
puede existir parasitariamente a costa de consumir la
vitalidad del otro.

Da a las dos sierpes de su abrazo, crueles,
Mi gran tallo febril ... Absintio, mieles,
Viérteme de sus venas, de su boca...
iAsí tendida soy un surco ardiente,
Donde puede nutrirse la simiente,
De otra Estirpe, sublimementeloca! (243)
,.IO■RI

T• T•IMl■A ■■LADA, L•MA ■IRIMIOIM'1 2
IL ■ROi l'O.MOaT•M DI IMIIITliL

Casi contemporáneos a los poemas de Agustini son los
"Sonetos de la muerte" de Gabríela Mistral (en verdad, un largo poema, corno ha demostrado Grínor Rojo
[1997]); los que fueron compuestos aparentemente en
¿Por qué fui tu vampiro de amargura?
1912, tres años después de la muerte del que ha sido
¿Soy flor o estirpe de una especie oscura
llamado "el primer suicida" rnistraliano: Rornelio Ureta
que come llagas y que bebe el llanto?
Carvajal. Este texto, construido desde patrones que
(Agustíní: 1993: 186)
abrevan en un romanticismo agonista de larga data y
en las estéticas del melodrama y el folletín, nos entreEn el poema "Otra estirpe", de Los cálices vacíos, gan un tipo de relación entre amor y muerte que difiere
la asociación entre Eros, Tánatos y producción del modelo propuesto por Agustini, aún cuando no dejan
escritural se retoma, alcanzando una de las expre- de revelarse coincidencias en el tipo de sujeto femenino
siones culminantes en la textualidad de Agustiní. transgresor que ambas autoras construyen.
En este soneto, que va cobrando velocidad creciente hasEn estas dos escrituras estarnos ante representaciota obligar a la poeta a eliminar la cesura de los dos últi- nes que, por uno u otro lado, logran eludir o escapar de
mos tercetos, es la hablante quien, interpelando directa- ese femenino normatizado que pautaba en las mujeres la
mente a Eros en su calidad de autoridad paterna, pero al pasividad y la sumisión frente a la figura masculina, conmismo tiempo evidenciando la incapacidad que le impo- figurada ésta como la portadora de todos los sentidos. En
ne su ceguera, le pide a aquél la entrega del cuerpo del los textos de Agustini, corno en los sonetos rnistralianos,
amante. Por otra parte, desde una puesta en escena que lo que observarnos son sujetos activas que, aunque muy
ya no instala al yo desde la imagen transgresora de diversas entre sí, dirigen el movimiento de las acciones
la vampiresa sino desde la típica actuación femeni- narradas, se hacen cargo del relato y hasta pueden incluir
na destinada a la seducción del otro ("La eléctrica en él pliegues reflexivos acerca de lo acontecido. Los
corola que hoy despliego / brinda el nectario de un interlocutores a quien van dirigidos sus discursos, por otra
jardín de Esposas"), la hablante busca consumar con parte, no son muy distintos a pesar de las diferencias apaél, en el vértigo de un erotismo frenético y voraz, la rentes. Si en Agustini la contraparte de su diálogo puede
unión que daria origen a una genealogía nueva: "otra ser una figura paradigmática de la cultura occidental
Estirpe sublimemente loca".
(Eros, esa entidad a quien la hablante nombra corno un
Esta última rnetáfora, que vertebra el texto en la Padre inhábil) o el implícito público lector (masculino)
medida en que lo encabeza desde el título, revela este moderno, en el caso de Mistral, el personaje ante quien se
poema como un auténtico proyecto poético, en el expresa la hablante es el significante absoluto en la tradi3
que la hablante vislumbra una poesia nueva, enten- ción cristiana occidental. Corno queda evidenciado en
dida como una "locura sublime". Un tipo de crea2
Poema publicado por Mistral en el periódico La Constitución, de Ovalle,
ción estética que debería surgir de la confluencia el 4 de septiembre de 1910. Citado por Jaime Quezada, en el "Prólogo" a
entre cierta tradición cultural, aludida doblemente Mistral,.Gabriela (2005). A 60 años dd Nóbd (1945-2005). Santiago de Chile:
Coclelco (7).
en el Eros / Padre ciego y en el cuerpo del amante, y 3 Al respecto, Grtnor Rojo, desde una lectura lacaniana, sostiene que la
esa voz propia, femenina, cuya nota distintiva es la imagen de Dios representada en el texto de Mistral no es sino una
transfiguración de El-Nombre-del-Padre, del Significante Trascendental
pulsión erótica ("surco ardiente").
(Cf. Rojo, 1997: 94).

43

�el fínal del último soneto, la contraparte de su réplica es nada menos que el Dios cristiano, a quien
ella confiesa directamente el crimen que deseó y
perpetró de modo consciente: la muerte del amado;
figura trascendental ante quien ahora comparece
para defender la legitimidad de sus actos.

amoroso consciente, mientras que por otra parte preserva la integridad de un deseo inconsciente; el que
subyace en sus actuaciones aparentemente contradictorias y le permite conservar inalterados su cuerpo y su subjetividad. Así, es en esa particular ligazón entre Eros y Tánatos, en ese aplazamiento
permanente de la concreción del vínculo erótico,
como la sujeto lírica de los sonetos mistralianos se
abrirá paso en el espacio de la palabra, en un movimiento que, sin desautorizar públicamente el principio de autoridad masculina sobre la letra escrita,
en los hechos suspende sus efectos sobre ella.

ASÍ, MIRANDO ESA FICURA OUE DUPLICA Y AL MISMO TIEMPO ESPEJEA
SU PROPIA
IMACEN, li 11.ABliNTE DENUNCIA ESA SIMBÓLICA OUE DE•
.,,.
FIMIA AL C■IRPO FIMIMIMO COMO UN SICNIFICANTE CONSTRUIDO
POR EL DESEO MASCULINO

En 1925, más de una década más tarde de que Agustini
y Mistral produjeran sus respectivos textos, Alfonsina Storni publica Ocre, su quinto poemario. En este
texto desde el primer poema se hace explícito el deseo
de saldar cuentas con la tradición poética que ligaba a
Storni al moderrúsmo y a sus derivaciones pos, a fin de
crear configuraciones estéticas que le posibilitaran
articular nuevas representaciones de subjetividades
femeninas, las que en su escritura se estaban distanciando cada vez más de las modalidades
androcéntricamente construidas.
Esta reflexión metapoética de Storrú se despliega en diversas partes de su libro, pero interesa destacar, particularmente, la propuesta que despliega
en un poema dedicado a Delmira Agustini, un texto
que es gemelo de otro dedicado a Rubén Daría. El
primero de esos poemas, desde una dimensión explícita, es un homenaje a la poeta precursora ("Palabras a Delmira Agustini"). Pero, desde una dimensión simbólica, puede ser leído como un texto
programático, en el que la hablante se distancia de
cierto discurso erótico femenino. Un posicionamienY yo le dije al Señor: -"Por las sendas mortales
to que, en el discurso de Storni, se vincula con una
le llevan. iSombra amada que no saben guiar!
toma de conciencia acerca de las implicancias que
iArráncalo, Señor, a esas manos fatales
tiene, para una enunciante mujer, situarse dentro de
o le hundes en el largo sueño que sabes dar!
una escenificación erótica androcéntricamente formulada.
iNo le puedo gritar, no le puedo seguir!
El poema sobre Agustini, a diferencia del texto
Su barca empuja un negro viento de tempestad.
homólogo que iba dirigido a Daría, que oscila entre
Retórnalo a mis brazos o le siegas en flor". (125)
la complicidad y la ironía frente a ese modelo maLo particular en el caso de los sonetos mistralianos, es gistral, instala un decir trágico y agónico, en la meque es precisamente ese estado posmortem del amado el dida en que la hablante, incardinando su discurso,
que posibilitará a la hablante desplegar un discurso opta por representar a la poeta uruguaya a través de

su cuerpo en tránsito de muerte, sobre el cual ella se reclina de confirmar el impulso de dar cauce a su renovación
y habla.4 Así, mirando esa figura que duplica y al mis- existencial y estética.
mo tiempo espejea su propia imagen, la hablante denuncia esa simbólica que definía al cuerpo femenino
Estás muerta y tu cuerpo, bajo uruguayo manto,
como un significante construido por el deseo masculiDescansa de su fuego, se limpia de su llama.
no (y que eventualmente podía ser destruido por él);
Sólo desde tus libros tu roja lengua llama
Como cuando vivías, al amor y al encanto.
una representación que el modernismo no había creado pero que, sin duda, habia reinstalado en todo su
Hoy, si un alma de tantas, sentenciosa y oscura,
esplendor.
Con
palabras pesadas va a sangrarte el oído,
Ahora bien, si por un lado, el discurso de la hablanEncogida en tu pobre cajoncito roído
te se distancia críticamente frente a los modelos femeNo puedes contestarle desde tu sepultura.
ninos impuestos por cierta literatura canónica, por otro
lado, extiende su cuestionamiento hacia la propia esPero sobre tu pecho, para siempre deshecho,
critura de Agustini. De este modo, ella se desliga proComprensivo vigila, todavía, mi pecho
gresivamente de la palabra erotizada de la poeta preY si ofendida lloras por tus cuencas abiertas,
cursora (de su "roja lengua"): una voz que si aún parece
viva en los libros del pasado, al punto de provocar cierTus lágrimas heladas, con mano tan liviana
to escozor en algún alma moralista ("sentenciosa, osQue más que mano amiga parece mano hermana,
cura"), para la hablante ella ya no puede articularse
Te enjugo dulcemente las tristes cuencas muertas.
pues la subjetividad que ella expresaba es prácticamen(Storni, 1999: 295)
te inexistente ("encogida en tu pobre cajoncito roído /
no puedes contestarle desde tu sepultura"). Su mirada
frente al cuerpo / texto de esa poeta-hermana que, en DIL ■ROi COMO TÁMATOI, AL ■ROi
el descanso de la muerte, poco a poco se saca de enci- COMO PRO'YICTO NfflCO YffAL
ma el peso del discurso erótico ("se limpia de su lla- Es interesante observar el modo en que Alfonsina
ma"), sin embargo, no es censuradora. Por el contra- Storni representa la figura de Delmira Agustini, mosrio, junto a la figura yaciente de la poeta, la hablante trándola como un cuerpo que acoge al cuerpo y la voz
no sólo se vuelve compasiva con la trayectoria de de la sujeto que enuncia. Sin embargo, la poeta uruAgustini, sino que esa actitud parece volverse sobre sí guaya ya está muerta y, por eso mismo, de su ser ya
y sobre su propio vínculo con el discurso erótico. Esta no pueden salir esas palabras o imágenes que pocomprensión, sin embargo, tampoco le impide a la ha- drían dialogar con el presente escritura! de Storni:
blante distanciarse del cuerpo muerto de la otra y sus "cuencas vac1as" le impiden mirar y, de este
remerger como un ser plenamente vital, que es capaz modo, tampoco pueden proyectar hacia al futuro,
en palabras de otras, su propia palabra. Observada
desde este ángulo, la figura de Agustini aparece, en
el discurso de Storni, como la expresión más clara de
• La imagen de Agustini en el texto de Storni es cercana a la que propondrta
un
proyecto poético e identitario cancelado. Ella reaños más tarde Marta Luisa Bombal con su novela LA amortajada. Un texto
donde se representa otra figura femenina en tránsito de muerte, cuyo
conoce el valor genealógico de Agustini: ese papel de
cadáver, situado en el centro de la escena textual, metaforiza esa palabra,
raíz profunda que también le reconocía Mistral y que
amortajada (la expresión es de Adriana Valdés), que da cuenta de uno de
los modos paradigmáticos de representar la experiencia femenina en esos
había permitido que voces otras de mujeres se disemiaños. (Cf. Valdés, Adriana (1995). "Escritura de mujeres: una pregunta
naran y afincaran en esta parte del continente. Pero, al
desde Chile", en Composición de lugar. Escritos sobre cultura. Santiago:
mismo tiempo, Storni parece entender que en los
Universitaria (194).

44

45

lQué no sé del amor, que no tuve piedad?
iTú, que vas a juzgarme, lo comprendes, Señor! (Mistral,
1997: 125)

Tanto enla escritura deAgustini como enla de Mistral,
lo que tenemos por delante son hablantes que disputan
en el terreno de el padre el acceso al poder de la palabra;
una posibilidad que les es negada de antemano en virtud
de una ley ancestral que, en tanto mujeres, les ordena otros
deberes: los de la esposa humilde y la madre dedicada y
deserotizada. Por otra parte, si bien en sus textos ninguna de las dos autoras niega programáticamente aquella
legalidad, sin embargo, ésta es puesta en entredicho en la
escritura mediante la acción performática de unas sujetos femeninas que se rehúsan a acatar el mandato sociocultural establecido.
Ahora bien, si Agustini recurría a la fórmula delafanme
fatal, representación paradigmática de la transgresión femenina finisecular en el imaginario patriarcal, la sujeto
femenina que se pone en juego en los sonetos mistralianos
no hace gala de teatralidades de este orden. Por el contrario, parece adherir fervientemente al deseo de entregarse
por completo al amor del otro, bajo la fórmula canónica
consagrada por la tradición. Sólo que ese varón ante el
que parece decidida a resignar todo deseo propio, a enajenarse en cuerpo y en espíritu, es un sujeto masculino
ausente. Peor aún, es un ser que ya no existe pues ha muerto por deseo de la misma hablante.

ITODII. NO O•l■RO •MA M•■llTI COMO LA Tll'YA,
DILMIU.

�LA ESCRITURA DE ACUSTIMI SE APROPIÓ DE MON BRILLANTE DE LOS
MODELOS TRADICIONALES OUE DESPLECAIIAM LO ERÓTICO FEMEMI•
MO, Y FUE CAPil DE RE.ARTICULARLOS DE MODO CRliTIYO.

nuevos tiempos que inauguraba la modernidad ya
era posible, y deseable, superar esa articulación erótico-tanática de la subjetividad femenina que había
instalado la escritura de la poeta uruguaya.
Las imágenes poéticas de Delmira Agustini se habían reapropiado creativamente de los moldes
patriarcales de la vampiresa y la Jemme fatal, inscribiendo "negativamente", es decir, transgresivamente,
un cuerpo femenino erotizado y activo. De este
modo, ella fue capaz de escenificar el despliegue de
un erotismo femenino, así como de ciertas subjetividades, que marchaban a contracorriente del cuerpo domesticado y maternizado que promoVÍan los
discursos tradicionales de género. Sin embargo, y ahí
radica la agudeza de la mirada de Storni, esas mismas imágenes subversivas inevitablemente cristalizaban en un tipo de ecuación que coincidía con el
modelado clásico que la cultura occidental entregaba para estos efectos: el sexo femenino equiparado
con la muerte. Una ecuación que, en el caso de
Delmira Agustini, traspasó dramáticamente los limites de la representación poética para plasmarse
en su propia vida.
La escritura de Agustini se apropió de modo brillante de los modelos tradicionales que desplegaban
lo erótico femenino, y fue capaz de rearticularlos de
modo creativo. El problema del que esta textualidad
no puede hacerse cargo, sin embargo, es que aquellas estructuras ideológicas y estéticas sólo contemplaban la posibilidad de actuaciones femeninas activas desde la perspectiva de una corporalidad
naturalizada, la que, por propia definición, inhibía
el despliegue de una subjetividad crítica. Ahora bien,
es precisamente la presencia de este rasgo lo que sitúa a la escritura de Alfonsina Storni en un lugar de
enunciación otro, en la medida en que ella pone en
juego a una sujeto que ya no puede ni quiere negociar con las construcciones simbólicas utilizadas por
Agustini. Así, la hablante de la poesía de Storni asume un papel activo, que se diferencia al mismo tiempo de la actividad femenina Jata! de Agustini y de la
otra, igualmente fatal, que es característica de la

estética erótica de los sonetos mistralianos. Y que,
contrariando esas otras posibilidades, opta por un
tipo de activismo simbólico que hace eje en el desarrollo de la autoconciencia individual y colectiva, y
en la asunción de una corporeidad que buscará configurarse libre de los mandatos subalternizantes impuestos al género-sexual femenino. Así, su mano libre, proyección de un cuerpo pleno, no codificado
bajo los pliegues del androcentrismo, es el que limpia las lágrimas heladas del cadáver de Agustini. Un
gesto último de sororidad, que también es un gesto
de clausura, en el cuerpo seco de la poeta uruguaya,
de un proyecto poético que, para poder circular, necesariamente debía pagar los altos costos simbólicos que la cultura le imponía.

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47

�NII
NUÚ

De Herida Luminosa
MIMIRYA MARCAIUTA fllli■llllL

XIV
Sola en lo oscuro donde te posas mí lengua repasa tus labios
y lentamente bebe tus mejillas hasta hundirse en el lóbulo

mientras la catedral anuncia su descenso y las campanas doblan
[de extravío

dejarlo ser porque el río se aleja

la casa sembrada en los confines de la luz

El cielo bebido de tus ojos mientras enciendes el hogar en los
[dentros del cuerpo

Crece mí vientre en secreto entre las flores los insectos cuando tu

[pelo irradia

cada gota de estrella
cada señal de paraíso

cuando la lluvia arrecie
en su felpa húmeda y caliente

un matrimonio consumado en el sueño

l.

Adormecido en tu regazo en la quietud revuelta de la noche
bendícelo con la leche de tus pechos Ámalo en el silencio

como una anunciación

y te repite en cada alumbramiento

la gruta hacia el final

que bañe tus sentidos

una mañana que despierta goteando

Porque la inmensidad penetra

la corza cruza a la velocidad del viento bajo gotas inmensas

Dejarlo entrar dejarlo abrirse en el follaje

El cielo es un estallido de alas blancas

y el aire te protege aquí dentro

la corza cruza a la velocidad del viento

la lengua repasa entre su pelo

El amarillo que el desierto hace dunas
por su voz apagada
y esta canción que arde

Así te espero
adormizada entre los huesos que tus ojos alcanzaron a ser

�NUfA
NllfA

El horizonte que levanta mí cuerpo es nuestro hogar que alumbra

El palacio se abre se abre el templo

el amarillo de su fuego

Las palomas

el líquido de la música cuyos pliegues lastiman

Los vitrales gotean

lEscuchas mí saliva?

llegas a la sonoridad de este árbol a mitad de la lluvia

¿Oyes palomas por mí sangre?

vienes con el fulgor del sueño

La luna se deshace

porque la voz es Dios a oscuras

Penetra la quietud

Dios en tus manos ardiendo

Tiemblo contra las paredes de tu pecho

llegas a la sonoridad de este árbol

Tiemblo del miedo de quedar no de partir

y encima de este cuerpo que se desvanece

¿Cómo iniciar el camino que nos lleve a casa?

algo anterior te une a mí principio

¿Cuándo apoyarme en ti?

Soy tu principio

El instante en que tus cabellos se deslizan por mis dedos

tan intenso y real

el sabor de tu cráneo que a mi lengua alimenta

como el canto de este árbol a mitad de la lluvia

Por tus ojos la dimensión del fuego

�ALFONSO REYES Y EL

•

•

_ _ _ stona
ICNACIO M. SÁMC■n ltllADO

así al mismo tiempo en que la revolución mexicana iniciaba
su proceso de consagración institucional bajo el
carrancísmo, Alfonso Reyes publica dos textos que
permiten entrever una fundación ideológica alternativa dentro del
campo literario mexicano: "Visión de Anáhuac", quizá su texto más
leído, y El suicida, una colección de ensayos filosóficos y textos
misceláneos, del cual destacaré particularmente el denominado "La
sonrisa". En estos dos textos se encuentran las bases de un
contrapunto a la cultura oficial que comenzaba a formarse bajo el
carrancísmo y que, en su conjunto, plantean una concepción de la
cultura y, específicamente, de la literatura, fundada en el
inconformismo y la rebeldía. Escritos desde España, es decir, fuera
de las querellas de poder que ocupaban a los contemporáneos de
Reyes, estos textos se encuentran atravesados por un ethos
intelectual que plantea una ontología de la nación mexicana que
pone en entredicho las narrativas de los grupos nacionalistas que
operarán entre la Constitución de 1917 y el debate de 1925.

e

52

En los momentos más radicales y menos leídos de
su pensamiento, Reyes inscribe en el corazón de lamo,
dernídad literaria mexicana la crítica a esa moderní,
dad: precisamente por ser un autor tan central e influ,
yente en el canon literario nacional, podemos
presenciar en su obra y en la consecuente recepción
de ella una importante tensión entre momentos que
cuestionan la narrativa nacionalista desarrollada por
el campo literario y el establecimiento de una institu,
ción literaria en México. Por ello, Reyes representa el
punto fundacional de la tradición crítica en México:
por un lado, sus primeras obras articulan un complejo
proyecto alternativo de cultura nacional (y continen,
tal) que antagoniza con la cultura oficial de los veinte
y los treinta; por otro, su rol en el establecimiento de
las instituciones culturales de los años cuarenta será
crucial en la constitución de espacios autónomos den,
tro del campo literario.
Dentro de este marco, un texto como "La sonrisa"
constituye una forma de escritura critica muy por fue,
ra de los cánones del pensamiento mexicano. Se trata
de un ensayo que postula un concepto dialéctico de la
historia fundado en un punto de origen, la sonrisa, que
equivale al desarrollo de la conciencia de si de un suje,
to histórico. Retóricamente,1 el ensayo sopesa el tema
de la sonrisa a través de una serie de referencias filosó,
ficas y anecdóticas cuyo denominador común es el pro,
ceso de adquisición de la conciencia, como se puede
ver en el siguiente pasaje: "La sonrisa es la primera
opinión del espíritu sobre la materia. Cuando el niño
comienza a despertar del sueño de su animalidad, sor,
da y laboriosa, sonríe: es porque le ha nacido el dios."
(1997b: 238) El texto opera por un continuo desplaza,
miento del mismo argumento a través de metáforas y
conceptos distintos. Este argumento es la identifica,
ción de la sonrisa como la emergencia del "espiritu",
término que Reyes toma de la fenomenología de Hegel,2
y su consecuente ubicación en el origen de todo pro,
ceso de toma de conciencia. En este pasaje particular,
entonces, la sonrisa es el momento de emergencia de

la conciencia al articular "la opinión del espiritu sobre
la materia", es decir, lo que Reyes llamará, en muchas
de sus obras posteriores, "la critica". Este término es
crucial, puesto que, como apunta Evodio Escalante
(1998), en el primer Reyes, un Reyes imbuido por la
filosofía del romanticismo alemán,3 "la critica" es una
exposición del espiritu y, si se equipara al espiritu con
la toma de conciencia de la historia, "la crítica" sería,
por tanto, una exposición de la dialéctica de la histo,
ria. De esta manera, el objeto de la crítica es ese mo,
mento fundacional de la conciencia, el punto donde el
sujeto histórico despierta "del sueño de su animalidad"
y descubre el "dios" en sí mismo. Puesto en otras pa,
labras, el ensayo de Reyes busca explorar el punto
preciso donde un sujeto oprimido, extrahistórico
(prosiguiendo aqui con la retórica hegeliana4) , ad,
quiere conciencia de sí y, en este proceso inicia no
sólo su propia inscripción de la historia, sino la his,
toria misma.
Aqui se hace necesario tener presente que Reyes
no se entendía a sí mismo como filósofo sino como en,
sayista. Con esto, quiero decir que la lectura de sus
textos no se debe fij ar ni en el "rigor" de su uso de los
conceptos filosóficos5 ni en una lectura estricta de su
vocabulario. Más bien, la cuestión radica en las apro,
piaciones estratégicas que Reyes articula con relación
al archivo filosófico de occidente. Es en este punto don,
de se establece uno de los momentos de mayor distan,
cía entre Reyes y sus contemporáneos, enfrascados en
las querellas de la cultura nacional: más que un "inte,
lectual mexicano" Reyes se comprende a si mismo
como un intelectual periférico a la tradición occiden,
tal cuyo movimiento crítico radica no en la constitu,
ción de un sistema de signos que dé cuenta legítima de
"la nación", sino de una ontología critica del movimien,
to mismo de su historia. Dicho de otro modo, lo que se
puede extraer de "La sonrisa", un texto

3
Para el influjo del romanticismo alemán en la obra de Reyes, véase Castro
Gómez "América Latina y la nueva mitologla de la razón".
4 Es en este punto donde se articula la referencia, planteada en el articulo
"Reyes, raza y nación" de Joshua Lund, a Hegel, quien lee a Reyes en la
clave de la filosofia hegeliana de la historia y, al comparar "La sonrisa" con
"Visión de Anahuac", plantea una filiación de Reyes a un concepto
contradictorio de slntesís: la slntesis del mestizaje trazada desde Gabino
Barreda·hacia "Visión..." y la protesta presente en "La sonrisa". Este articulo
es parte de una conversación extensa entre Lund y yo respecto a Reyes,
por lo que referiré constantemente su trabajo en esta cuestión.
5 Una cuestión que Carlos Montemayor ha señalado respecto a las fuentes
grecolatinas de Reyes. Véase "El helenismo de Alfonso Reyes".

1

El mejor estudio retórico sobre Reyes es el de Eugenia Houvenaghel
(2003). Su trabajo, sin embargo, es más formal de lo que intento ensayar
aqul, pero algunas intuiciones sobre la forma de la escritura de Reyes
descansan sobre él.
2
La referencia a La frnomrnología... de Hegel respecto a "La sonrisa" ha sido
explorada por Evodio Escalante (1998) en Las metáforas de la crítica (4057). En este punto en particular, al que regresaré a lo largo de este texto,
mi trabajo acusa deudas importantes con la reflexión de Escalante.

53

�sintomáticamente libre de cualquier referencia a México, es que la pregunta de Reyes no es "¿qué es 'lo nacional' después de la Revolución?", sino "tqué es la
Revolución en sí?". El punto crucial de esta diferencia
radica en que, mientras para todos los intelectuales de
la época la Revolución es un hecho dado, un acontecimiento incuestionable de emergencia de una nueva
cultura nacional, para Reyes, la Revolución y sus consecuencias en el proceso de toma de conciencia de sí
del país vis-á-vis la tradición occidental son una pregunta abierta. Por ello, mientras todos los intelectuales nacionalistas entre 1917 y 1925 se ocupan de cuestiones como la literatura y la cultura nacional en el
contexto de un mismo concepto de nación, Reyes plantea la pregunta por la ontología nacional en términos
de la dialéctica entre opresores y oprimidos. Más aún,
la existencia o no de una "literatura nacional" es irrelevante en este punto de la reflexión de Reyes, puesto
que para él la práctica escritural tiene una función distinta: mientras los nacionalistas fincan la función de
la literatura en la expresión de una nación previamente dada y su memoria histórica, para Reyes se encuentra en la imaginación de una nación en constante movimiento y conflicto. En consecuencia, "La
sonrisa", junto con todas las reflexiones sobre la libertad del volumen El suicida, puede entenderse como
la articulación teórica de esta última operación y, por
ende, de un nuevo concepto de nación cuyas ramificaciones se verán en los debates posteriores de la cultura nacional.
Por lo pronto, vale la pena subrayar la manera en
que el archivo filosófico occidental es manejado por
Reyes. El común denominador de todas estas referencias es una tradición que se preocupa por la relación
entre libertad y sujeto, es decir, por lo que Jean-Luc
Nancy (1996) ha llamado "la tradición de la liberación
de la libertad con respecto a su apropiación subjetiva", tradición que, como apunta el propio filósofo francés,"[s]e trata de una llamada a la existencia." (44-45)
Una primera referencia es al Discurso de la servidumbre
voluntaria de Étienne de la Boétie, en el siguiente pasaje: "Toda actividad libre, toda nueva aportación a la
vida, tiende a incorporarse, a sujetarse en las esclavitudes de la naturaleza. Es la servidumbre voluntaria, como
iliria Étienne de La Boetie (sic). Lo libre sólo lo es en
su origen, en su semilla, en su inspiración." (Reyes,
1997b: 238) El peso de esta referencia en el proyecto
de una ontología de la revolución mexicana es de con-

sideración, puesto que, como observa José de la Colina (2001) en su prólogo al Discurso... , de la Boétie "quiere
mostrar las fronteras que la naturaleza, la razón y Dios
asignan a la tiranía, advertir que la paciencia de los
pueblos no es ilimitada y que al acabarse se convierte
en rechazo, en furia, en necesaria revuelta y guerra".
"La idea capital", continúa de la Colina, "es que el poder abusivo no existiría si no se nutriese del consentimiento de los súbditos, si éstos no fueren el basamento del poder del Uno." (xviii) A la luz del Discurso... ,
entonces, los términos de Reyes se cargan de una significación distinta a la que se asumiría de entrada. En
una lectura superficial del pasaje citado de Reyes, sería fácil pensar que la "naturaleza" hace referencia a la
barbarie. Sin embargo, si seguirnos la ilación del argumento, es decir, que la libertad implicada en el acto de
la sonrisa se sujeta a la esclavitud prevía y que este
proceso es análogo a la "servidumbre voluntaria" de
De la Boétie, podemos concluir que en este punto de la
reflexión Reyes hace un distingo, crucial a mi parecer,
entre el movimiento revolucionario en sí y su reincorporación a estructuras de sujeción. La consecuencia
de esto es que, dado que la servidumbre es voluntaria,
el mismo sujeto que adquiere conciencia de sí renuncia a ella en el momento de articulación del poder. El
punto al que quiero llegar es que el proceso descrito
por Reyes en su ontología del movimiento revolucionario es estrictamente análogo a la fundación de la "cultura nacional" en México: la toma de conciencia de sí
de los sujetos nacionales deviene en una re-sujeción
voluntaria al poder por parte de las clases intelectuales
a la institución del poder. Reyes, efectivamente, articula una distinción esencial entre la idea de "revolución" y su proceso de institucionalización, entre el
movimiento dialéctico de la historia y su fijación en
un imaginario de poder. Sobre esta base, entonces,
Reyes comienza a imaginar una versión "otra" de la
cultura y la literatura nacional en un concepto de escritura que busca ubicarse consistentemente en el
movimiento libertario de la sonrisa y no en la sujeción
de la conciencia a la servidumbre voluntaria de poder.
En otro texto de El suicida, titulado "La conquista de la
libertad"6 Reyes pone esta vocación en términos más
directos:

Cabe decir que en este texto aparece también la referencia a la
servidumbre voluntaria y su contraposición con la libertad y la toma de
conciencia (Reyes, 1997b: III, 250).

6

54

Una vez al menos, yo he podido evocar la lluvia [metá,
fora que, en este caso, se refiere a la inspiración que la
lluvia causó en su escritura en una anécdota narrada en
el párrafo anterior]. ¿Cómo hacer para adquirir definitivamente ese don? Ya no descansaré mientras no aprenda a evocar la lluvia [mientras no tenga el poder de controlar la escritura]. Ya vislumbré los caminos de la
emancipación. O me apodero de ellos, o quiero morir en
el asalto. (1997b: 261)

za, por el contrarío, la pasión por la cual pasa el alma a
una menor perfección. Además, llamo al afecto de la alegria, referido simultáneamente al alma y al cuerpo, placer o regocijo; al de la tristeza por el contrarío, dolor y
melancolía. (2001: 113)

De esta manera, la "tristeza" de Calibán se da precisamente por su condición de esclavo previo a la conciencia, como podemos extrapolar de la proposición
LV de la misma sección de la Ética... : "Cuando el alma
La posibilidad de este proceso intelectual se en- imagina su impotencia, por eso mismo se entristece."
cuentra, en parte, en la posición exilica de Reyes, quien (147) Reyes, por supuesto, está lejos de la idea del
escribe estos libros desde París y desde España. Ilus- Calibán que maldice a su amo, pero su concepción del
traré este punto con mayor extensión al hablar de "Vi- mito arielista se mantiene en una tensión entre la idea
sión de Anáhuac". Por el momento, me interesa más de la cultura como camino a la conciencia (por lo cual
enfocarme en la otra condición de posibilidad de su Ariel, el intelectual, tiene "alegrías") y la comprensión
crítica, a saber, su ejercicio del occidentalismo en re- de que la sujeción de Calibán se encuentra por su calación con la formación de lo que él llamará, en sus tex- rácter externo a la conciencia. Aquí, entonces se entos de los treinta, la "inteligencia americana". La ope- cuentra un desplazamiento clave respecto a Rodó: leíración crítica que Reyes funda en la década del diez, y do desde la conceptualidad de Spinoza, Calibán no
que en "La sonrisa" adquiere peso específico, es la apro- necesariamente se identifica con la supuesta masa espiación de la tradición americana y de la tradición eu- tadounidense, como planteaba el intelectual uruguaropea como parte de un mismo continuum discursivo yo, (Rodó, 1982: 56) sino con la idea de un sujeto his(del mismo "banquete de la civilización", como Reyes tórico que, alejado de la cultura, no conoce el camino
mismo dirá más tarde). El engarzamiento de la tradi- ético de la conciencia. Aquí es crucial observar que
ción americanista con el archivo filosófico es claro, no Spinoza dedica toda una sección de su Ética, la cuarta
casualmente, en su referencia a Ariel y Calibán: "La son- parte, al desarrollo de un concepto de "servídumbre".9
risa es, en todo caso, el signo de la inteligencia que se Dentro del aparato intelectual que vengo describienlibra de los inferiores estímulos; el hombre burdo ríe do, se puede extrapolar de este punto una idea que será
sobre todo; el hombre cultivado sonríe. Calibán igno- guía para la posterior práctica intelectual de Reyes: la
ra las alegrías profundas de Aríel. Calibán es un 'ani, relación entre cultura y conciencia. Asi como para el
mal triste'. 'La carne es triste'." (1997b: 237) La metá- sujeto americano la cultura es el camino al "banquete
fora de Aríel y Calibán, evidentemente, proviene del de la civilización", el cuidadoso trabajo de Reyes en
Arid de Rodó, un texto que Reyes conocia muy bien7. sus últimos años se encamina a la constitución de un
Por su parte, la dicotomía alegría-tristeza proviene de aparato cultural que permita a México la adquisición
una fuente no explicitada por el texto: el escolio a la de una conciencia de sí.
proposición XI de la tercera parte de la Ética demostraLo que podemos ver en operación en los ejemplos
da según el orden geométrico de Spinoza: 8
anteriores es una característica del trabajo intelectual
de Reyes respecto a sus fuentes: la apropiación estraPor alegria rntrndcré, pues, en lo que sigue, la pasión por tégica de elementos del archivo filosófico. Ciertamenla cual pasa el alma a una mayor perfección. Por triste- te, de la Boétie, Spinoza y Hegel provienen de posiciones históricas, prácticas políticas y genealogías
7

Véase el prólogo de Fernando Garc!a Calderón a Cuestiones estéticas (Reyes
1, 12). Una discusión de la relación intelectual Rodó-Reyes se encuentra
en Conn (2002: 82).
8
Cabe decir que Spinoza, aunque no mencionado explícitamente en "La
sonrisa", era un filósofo muy apreciado en el contexto del Ateneo de la
Juventud. En un ensayo de 1911, titulado "Las ideas sociales de Spinoza",
Hennquez Urena (1998: 56-67) sustenta también una lectura del filósofo
muy cercana a lo que intuye Reyes en "La sonrisa".

Por supuesto, también hay que tener en mente que para Spinoza la
servidumbre no se comprende con relación a un Estado, sino •a la
impotencia humana para gobernar y reprimir los afectos". Sin embargo, el
recurso a Spinoza por parte de Reyes se debe a que su reflexión es parte
de la misma constelación del origen de la conciencia de si, ya que "el
hombre sometido de s1 no depende de los afectos, sino de la fortuna." (173)
9

55

�intelectuales muy distintas, pero Reyes trabaja sus
obras en la constitución de una línea de pensamiento
propia de las problemáticas que lo ocupan. En otras
palabras, puesto que el centro de la reflexión de Reyes
está no en su adscripción a un edilicio filosófico dado,
sino en el trabajo crítico sobre un problema específico, y puesto que el método de esta crítica es el ensayo
y su consecuente capacidad formal de sopesar argumentos desde distintas perspectivas, Reyes actualiza
el aparato de ideas europeo para una práctica crítica
mexicana y americana al convertirlo en un repertorio
de prácticas intelectuales al que uno puede acudir selectivamente para el desarrollo de posiciones intelectuales propias. Aquí se puede invocar, corno ejemplo,
la diferencia entre risa y sonrisa que Reyes articula al
principio del ensayo: "En concepto, corno quiere
Bergson, podernos considerar que la risa es una rnanifestación social. La sonrisa es solitaria. La risa acusa
su pretexto o motivo externo, corno señalándolo con
el dedo. La sonrisa es más interior." (1997b: 237) Precisamente en tanto Bergson articula una ontología que
cuestiona radicalmente la idea de materialización de
la conciencia (García Morente en Bergson, 1998:
XLVIII) y cuya operatividad se piensa más en términos de flujos que de confrontación dialéctica,10 se vuelve inutilizable dentro del canon efímero de Reyes. Asi,
Reyes no sólo identifica puntos del pensamiento crítico que le permiten articular su trabajo crítico, sino realiza un trabajo de "deslinde" (término que él utilizará
en su trabajo homónimo de los años cuarenta) de otras
líneas filosóficas. De esta manera de habitar la tradición emerge la conciencia intelectual de Reyes: la articulación de la crítica, operación fundamental en la
construcción de su proyecto, funciona en buena parte
a partir del conocimiento de la tradición intelectual
de occidente y, sobre todo, su actualización al constante movimiento de la historia mexicana.
Mientras tanto, quiero cerrar la discusión sobre "La
sonrisa" invocando el momento crucial del ensayo:

culo como una trinchera de la tribu contra los ataques
de las fieras? Pues entonces funda la civilización y empieza con ella la historia. Mientras no se duda del amo
no sucede nada. Cuando el esclavo ha sonreído comienza el duelo de la historia. (1997b: 242)
La fuente filosófica de este pasaje es el fragmento

de la dialéctica entre el amo y el esclavo (o el señor y el
siervo como normalmente se escribe en las traducciones castellanas) de la Fenomenología del espíritu. de Hegel.
Corno es sabido, Hegel articula en este pasaje la idea
de la emergencia simultánea de la conciencia de ambos agentes por medio del reconocimiento mutuo.
Como ha observado Jean Hyppolite (1946) a propósito de este pasaje, "c'est seulement dans ce rapport des
consciences de soi que s'actualise la vocation de
l'hornrne, celle de ce trouver de soi-meme dans l'etre,
de se faire etre." (161) En otras palabras, Hegel concibe
las relaciones de dominación como una dialéctica de
dos conciencias parciales que en la síntesis de su mutuo reconocimiento emergen como sujetos.U De las
muchas interpretaciones canónicas que se han hecho
del pasaje, me interesa rescatar la idea de que el sujeto
sólo puede emerger como resultado de una lucha que
no puede ser reducida a un amistoso reconocimiento
mutuo. (Rauch y Sherman, 1999: 92; Pinkard 1994: 5455) Es en este punto donde Reyes articula a Hegel para
su propia ontología: la idea de la historia como un conflicto agónico entre dos sujetos irreconciliables. Esto
nos permite trazar una trayectoria intelectual de la
forma en que Reyes entiende el concepto de conciencia en este ensayo: primero, la sonrisa como el momento
en que la conciencia despierta y da inicio en la historia; segundo, a través de De la Boétie, la reinscripción
de la humanidad en la servidumbre voluntaria al rearticular la libertad a un sistema de poder; tercero, desde la lectura spinozista de Calibán, la importancia de
la cultura como parte de la emergencia del espíritu (las
"alegrías" de Ariel) y el empeoramiento del espíritu del
sujeto dominado (la tristeza de Calibán) y, finalmenEl hombre sonríe: brota la conciencia. Y el hombre se te, un concepto de la historia cuyo punto de origen es
nutre de los elementos que le da el miedo. ¿Sonríe por la toma de conciencia de sí del dominado a partir del
segunda vez? Protesta, no le basta ya la naturaleza. ¿Emigra, o siembra, o conquista, o forma las carretas en círu Aqul puede leerse la detenida glosa de Hegel hecha por Terry Pinkard
(1994: 53 y ss.). El pasaje de Hegel está en La fenomenología del espíritu
(2002: 117-121). Habrla que decir también que Reyes antecede las
interpretaciones fundacionales del pasaje y que en su momento no se lela
como particularmente importante. De hecho, la primera interpretación
de La fenomenología... con este pasaje como centro está en Kojeve.

°Como se ve claramente en el conocido Materia y memoria. En cuanto a la
referencia de Reyes en la cita, se trata del texto La risa donde Bergson
(1988) explora las categortas de lo cómico.

1

56

reto al amo
risa", en suma, es
("cuando el esuna teoría del declavo ha sonreído
sarrollo histórico
comienza el duedel país en tenlo dela historia").
sión directa con
Aquí, sin embarlas teleologías de
go, hay que tolo nacional que
mar en considecaracterizaron al
ración
una
positivismo.
inversión fundaFrente a textos
mental llevada a
como la Oradón cícabo por Reyes:
vica de Gabino
mientras
en
Barreda (1979) o
Hegel la concienla Evolución política
cia de sí es la síndel pueblo mexicano
tesis de un procede Justo Sierra
so dialéctico, en
(1977), que entenReyes es el inicio
dían la historia
mismo de la diadel país como una
léctica. Por ello,
suerte de movipara Reyes el demiento teleológisarrollo histórico
co ascendente hano es lineal sino
cia la autonomía
recurrente. Si la
de la nación, Relibertad adquiriyes plantea esta
da en una sonriautonomía como
sa se sujeta a una nueva servidumbre volunta- NNIINA.l■ A 111.1■ una toma de conciencia que ocurre en momenria, se implica que eso construye el potencial ~~~ CN
tos precisos de emancipación de la historia y
para una nueva liberación: "El hombre, anheque desemboca, al parecer necesariamente, en
lando liberarse, se está sin cesar emancipannuevas sujeciones. Por ello, para Reyes, la prodo; y, para volver a la frase de que partimos,
testa no es la síntesis de un proceso dialéctiestá tendiendo incesantemente a la no-exisco, sino su origen y condición de posibilidad.U
tencia; si, mas para extraer de alli existencias nuevas.
En este punto viene a colación "Visión de Anáhuac",
puesto
que es, a mi parecer, el texto cuya lectura acomEstá desapareciendo sin cesar, mas para realizar su vida
cada vez de otro modo." (1997b: 242)
paña "La sonrisa": si éste es la escritura de una ontolo,
El significado preciso de esta recurrencia de la his- gía de la nación mexicana a través de la protesta, "Vitoria, recurrencia con la que Reyes cierra "La sonrisa" sión..." es una reconstrucción historiográfica del origen
puede plantearse en términos de la experiencia histó- de la dialéctica colonial que constituye la base de la
rica misma de México. Si la conquista es el origen del nación mexicana a partir de una adopción de las persconflicto entre amos y esclavos, la historia anticolonial pectivas viajeras de los diversos agentes históricos que
es una secuencia de sonrisas que continúan este ciclo:
la independencia, la reforma liberal de 1857, la revolu- 12
Esto lo discuto en relación con los argumentos planteados por Lund.
ción mexicana, son todas etapas que marcan la emer- Ciertamente tiene razón al decir que la "historia, sin embargo, es la que
gencia de una nueva conciencia nacional y su conse- permite a la conciencia ser pensada•, pero este argumento no implica que
la conciencia no pueda ser previa a la historia. Por ello, no creo necesario
cuente atadura a nuevas servidumbres voluntaria. "La pensar, ·como presupone Lund, que la protesta sea una "s!ntesis" en el
sonrisa", entonces, puede concebirse como una onto- pensamiento de Reyes, sino, más bien, habría que ver las consecuencias
de la posibilidad de que la protesta no sea el resultado, sino el origen de la
logía, como un desarrollo de las condiciones filosófi- dialéctica, algo que parece más consistente con la vocación anticolonialista
cas de la posibilidad del ser histórico del país. "La son- del pensamiento reyista.
57

�se enfrentaron al continente. De esta manera, Reyes
completa su estudio de la ontología histórica de Méxi,
co al construir un discurso que se ubica en las diversas
posiciones subjetivas de aquellos que constituyen su
dialéctica histórica: conquistadores, conquistados,
observadores. La lectura de "Visión...", por lo tanto,
tiene que ver con dos estrategias literarias
fundacionales que operan en el texto, cuya influencia
tendrá consecuencias importantes en el discurso lite,
rario del país. Primero, "Visión..." es el primer momen,
to significativo de un concepto critico esencial al
americanismo filosófico: lo que, a partir de Edmundo
O'Gorman (2002), se conoce como "la invención de
América". En Alfonso Reyes aparece entonces la pri,
mera instancia en que la idea del continente como
construcción de una mirada que debe ser descentrada
emerge. Los cuestionamientos más importantes a la
idea de "lo mexicano" y del "ser nacional", sobre todo
en los años cuarenta, provienen de este paradigma. La
segunda operación, relacionada intimamente con la
primera, es la inversión de lo que Mary Louis Pratt
(1992) llama "los ojos imperiales": la toma de concien,
cía histórica de México y América, su sonrisa, se da en
el reconocimiento de su posición propia desde la mi,
rada del colonizador. En el espejo de los ojos del domi,
nador, emerge la historia del dominado.
Al contrario de "La sonrisa", "Visión..." es un texto lei,
do por prácticamente cualquier autor que se acerca a
Reyes y, quizá, el texto de Reyes más canonizado hacia el
interior de la literatura latinoamericana y mexicana. Sin
embargo, su canonización misma ha hecho que su lectu,
ra siempre esté sujeta a un conjunto de preocupaciones
que ponen un velo sobre el peso propiamente teórico y
pohtico del texto. Desde su consagración temprana, en la
Historia de la literatura mexicana (1928) de Carlos González
Peña, como un texto canónico en la tradición mexicana,13
"Visión" ha sido el objeto de un juego más o menos pare,
cido de temáticas críticas. Para poner sólo los ejemplos
de la crítica reciente, podemos reducir estas temáticas a
tres. En primer lugar, se ha discutido mucho sobre la na,
turaleza genérica del texto: González Peña lo cataloga
como "ensayo histórico", Paz y Monsiváis lo incluyen en
el canon del poema en prosa y, en años recientes, Ruiz
Soto simplemente lo ha considerado inclasilicable.14 Se,

gundo, se encuentra el énfasis en la manifestación de
la ideología hispanista de Reyes en el texto, tópico que
en años recientes se ha manifestado en ideas como el
análisis argumentativo como intento de conciliar pos,
turas panhispanistas y antihispanistas (Houvenaghel,
2003: 87,90), el peso de la filología española en su es,
critura (Conn, 2002: 115,126) e incluso la incapacidad
de Reyes de comprender el lado indígena de su ecua,
ción colonial (Monasterios: 231). Finalmente, encon,
tramos las complicidades de "Visión de Anáhuac" con
la tradición histórica del discurso del mestizaje en
México (Lund). Si bien la primera de estas discusio,
nes me parece agotada y, sinceramente, de poca rele,
vancia, creo necesario hacer un par de precisiones so,
bre las otras dos.
Por lo que respecta al hispanismo, me parece que la
pregunta ha sido equivocada. Si Reyes acusa, o no; una
preferencia de lo español sobre lo autóctono me pare,
ce irrelevante, considerando que Reyes en efecto se
encontraba en España por estos años y buena parte de
sus fuentes culturales eran, necesariamente, españo,
las. En el contexto de esta investigación, creo más productivo preguntarse por el mecanismo de dicha in,
fluencia del hispanismo, que, en la critica reciente, ha
sido analizado cuidadosamente sólo por Héctor Perea
(España en la obra de Alfonso Reyes, 1990) y, sobre todo,
Robert Conn (The Politics ofPhi!ology, 2002). En térmi,
nos de la dimensión occidentalista, el punto que me
interesa enfatizar es que la cultura española, junto con
el edificio filosófico que invoqué para "La sonrisa",
constituye el archivo privilegiado que Reyes actuali,
zará para contrarrestar las ideologías nacionalistas.
Respecto al mestizaje, Lund tiene razón en afirmar que
su ensayo acusa huellas de una ideología positivista al
respecto. En su tiempo era imposible no hacerlo. Pero,
a diferencia de su contemporáneo Manuel Gamio y su
volumen Forjando Patria (1992), trabajo fundacional
tanto de la aproximación al mestizaje como de la coro,
prensión de las culturas indígenas en el siglo XX, Re,
yes estaba muy alejado del discurso antropologizante
y protofascista que desembocaría en la ideología de la
"raza cósmica". El análisis de Lund, como el de Evodio
Escalante (1998), descansa sobre una contraposición
entre un hegelianismo progresista que se manifestaría
en la sonrisa (y su lectura de la Fenomenología) y otro
hegelianismo responsable del borrado histórico del
indio y la proyección de América al futuro, producto
de una concepción más cercana a la filosofía hegeliana

u Véase González Peña, 1998: 255-256.
1• Este rastreo lo hace Amella Barili (2000: 148).

58

de la historia_lS Me parece dificil imaginar que un au,
tor tan preocupado por la consistencia intelectual
como Reyes escribiera dos textos que se contradijeran
de tal manera prácticamente al mismo tiempo y me
parece que la pregunta, más bien, es por la continui,
dad entre ambos problemas. Más aún, pese a las hue,
llas que el tema del mestizaje deja en "Visión..." creo
que el punto es que el texto no se ocupa en lo absoluto
de él: su problemática simplemente está en otra parte.
Por estos motivos, en mi lectura siguiente intentaré
distanciarme de las tres aproximaciones a la lectura
de "Visión..." y buscaré leerlo en términos del proble,
ma de la ontología de la historia.
Un punto adecuado de partida para el análisis de
"Visión..." en los términos que me interesa enfatizar
aquí se puede encontrar en la lectura propuesta por
Rafael Gutiérrez Girardot (1991). Cito in extrnso:
Alfonso Reyes describe el condicionamiento utópico de
la historia del Nuevo Mundo, es decir, él señala un ras,
go sustancial de esa historia, que como tal exige su rea,
hzación. Pero esa exigencia no se satisface una sola vez
o en un lejano o próximo futuro, porque esa exigencia
es permanente, es no sólo una fuerza correctiva de las
acciones y acontecimientos sociales y politicos que se
han opuesto a la realización del rasgo esencial utópico
de América, sino un motor incesante no sólo para llegar
a un mundo mejor, sino para vivir siempre en un mundo
mejor. Y ese motor seguirá formulando sus exigencias
igualmente en ese mundo mejor que lleva en si el peli,
gro de la rutina, de la indiferencia social y de la inercia
vital, es decir, de una realización parcial de la Utopía
que es al mismo tiempo su negación.(...) la Utopía de
América de Alfonso Reyes no sucumbe a esos peligros
Uos del totalitarismo]. No en vano antepuso a una de
sus muchas obras maestras breves, que es a la vez uno
de sus más poéticos y amantes homenajes a su raiz mexi,
cana, Visión deAnáhuac (1917), este lema: "Viajero, has lle,
gado a la región más transparente del aire". Pues su Uto,
pía de América consiste en que el viajero de la historia,
que es el Nuevo Mundo y gracias al cual se llegó al Nue,
vo Mundo, tenga conciencia de que su patria es la "región más transparente del aire" que debe merecer y conquistar. La "región más transparente del aire": Colón se

1
'

De hecho, esta contraposición entre un "buen• y un "mal" Hegel es un
tópico bastante comün en los estudios hegelianos relacionados con el
problema de América.

sintió embriagado por el "aire paradisiaco -con un vo,
cablo de Holderlin que delata su nostalgia de la Utopía
se podrta decir por el "éter"-que envolvía serenamente la entrada al Nuevo Mundo. Frente a esa percepción
de Colón, la embriaguez y el culto a la naturaleza de los
románticos alemanes son inevitablemente artificiales y
domésticos. ("Prólogo•: XXXIV)

De este extenso análisis, me gustaría extraer un
conjunto de ideas para entender el rol de "Visión..." en
la constitución del proyecto intelectual de Alfonso
Reyes. En primer lugar, vemos que Gutiérrez Girardot
intuye en el texto una concepción de la historia seme,
jante al de "La sonrisa": la nunca realizada utopia y su
constante "exigencia" recuerdan sin duda a la manera
en que "la sonrisa" emerge en momentos dados de la
historia para sumergirse en su negación y volver a emer,
ger nuevamente. El concepto de "Utopía de América",
que para los años cuarenta, en última Tule, ya era ex,
phcito en el pensamiento de Reyes, se encuentra aqui
en su momento de fundación. El punto crucial es, pre,
cisamente, la naturaleza de esta fundación: se trata de
la apropiación de un concepto que tiene, simultánea,
mente, un complejo historial en el pensamiento de oc,
cidente (desde Moro y Campanella, pasando por las
utopías morales de Hobbes yJonathan Swift, hasta las
utopías dialécticas de Hegel y Marx), y una función
precisa en el origen de México, puesto que el discurso
utópico será uno de los puntos de articulación de mi,
tos originarios de América, como El Dorado.16 Dicho
de otro modo, Reyes hace una apropiación estratégica
de un concepto profundamente imbricado en la retó,
rica colonial y en el pensamiento moderno para su pro,
yecto de emancipación histórica. Y aqui hay que enfa,
tizar la naturaleza de su inversión conceptual: no se
trata ya de una heterotropía imaginada ni de la culmi,
nación de una teleología histórica. Lo utópico en Re,
yes es el imperativo ético de la práctica intelectual: el
posicionamiento constante en el momento de la son,
risa. De esta manera, ..Visión de Anáhuac" y ..La sonri,
sa" hilan un discurso histórico,ético cuya práctica se
contrapone al proceso de institucionalización de la
cultura mexicana de 1916 a 1925. Si los nacionalistas
de este periodo conciben una función intelectual or,
16

Véase, por ejemplo, Ainsa, Fernando (1993). "Invención de la utop1a y
destrucción de la realidad". La dimensión utópica de "Visión" es analizada
por Ruiz Abreu (en Dlaz Arceniega, 1990).

59

�gánica al estado emergente, Reyes piensa en una filosofía que dé cuenta del momento revolucionario
mismo. En una situación extremadamente paradójica, esto hace que en el contexto mexicano el trabajo de Alfonso Reyes sea mucho más revolucionario que el de sus contrapartes nacionalistas en el
doble sentido de la palabra: por un lado, comprende de manera más directa la significación del proceso revolucionario; por otro, plantea una ruptura más
clara tanto de las estéticas como de los conceptos
de historia que primaban en el México
prerrevolucionario y, por tanto, una innovación estética e intelectual clave para comprender las direcciones de la producción literaria del país a lo largo
del siglo XX.
La desautorización de la mirada conquistadora
y la construcción del tópico de la "invención de
América" son el punto neurálgico de la revolución
literaria de Reyes en este momento de su producción. Para comprender la forma en que se construye
esta desautorización, se puede enfatizar un recurso
retórico que Reyes utiliza constantemente en "Visión ...": la localización específica en un personaje
dado de cualquier opinión establecida sobre México-Tenochtitlan. Veamos algunos ejemplos: "Pocos
pueblos -escribe Humboldt- habrán removido
mayores masas" (1997a: 19); "Los gigantescos ídolos
-afirma Cortés- están hechos con una mezcla de
todas las semillas y legumbres que son alimento del
azteca" (19); "el zumbar y el ruido de la plaza -dice
Bernal Díaz- asombra a los mismos que han estado
en Constantinopla y en Roma." (22) Este uso particular del discurso libre indirecto deja entrever un desplazamiento particular de las crónicas de la conquista
de documento histórico a opinión. De hecho, la desautorización de la historicidad misma de las crónicas es
también un tópico constante en el texto: "La historia",
observa Reyes ya en la segunda frase del texto, "obligada a descubrir nuevos mundos, se desborda del cauce clásico, y entonces el hecho político cede el puesto
a los discursos emográficos y a la pintura de las civilizaciones." (13) Reyes muy rápidamente enfatiza que
muchos de estos discursos son indirectos ("los cronistas de Indias del Seiscientos (Salís al menos) leyeron
todavía alguna carta de Cortés en las traducciones italianas que ella contiene" (13]) o, incluso, figuraciones
literarias de un activo imaginario europeo ("Una imaginación como la de Stevenson, capaz de soñar La isla

del tesoro ante una cartografía infantil, hubiera tramado, sobre las estampas del Rarnusio, mil y un regocijos
para nuestros días nublados."). (13-14) "Lo que Reyes está haciendo notar", comenta Amelía Barili
(2000), "es el límite impreciso entre historia y literatura en las crónicas de la Conquista, y la creación
de imágenes estereotipadas construidas por la fantasía europea alimentada por el desconocimiento:
advierte sobre el peligro de adoptar esas imágenes
corno propias y les opone su visión de americano
originada en su experiencia vivida." (151) Si bien me
parece que la "experiencia vivida" no es necesariamente el punto aquí, el comentario de Barili deja ver
el desplazamiento que Reyes hace de las crónicas:
de textos constitutivos del discurso histórico del
continente a "imágenes estereotipadas construidas
por la fantasía europea." Por ello, Reyes hace muy
clara la oposición entre el discurso silvestre y
exotizante del paisaje americano y su realidad histórica:

una reversión tanto de la invención de América llevada a cabo por los europeos del siglo XVI y XVII y
su "re-invención" 17 por parte de los naturalistas del
XVIII. "Alexander von Humboldt", escribe MaryLouise Pratt, "reinvented America first and foremost
as nature. Not the accessible, collectible, recognizable,
categorizable nature of the Linneans, however, but a
dramatic, extraordinary nature, a spectacle capable of
overwhelrning human knowledge and understanding"
(1992: 120). Esta América, junto con la Tenochtitlan
que a la mirada del viajero parece "un espejismo de cristales" (1997a: 17) es suplantada por Reyes por una historia mexicana cuyo movimiento es, nada menos, la desecación del paisaje, que a su vez se convierte en el
punto en común de toda la historia del país:

Alfonso Reyes alegoriza la historia de México en
un rHuento de cómo la técnica, es dHir, la ciYI•
llzaclón, doma y destruye ese mismo paisaJe.

Nuestra naturaleza tiene dos aspectos opuestos. Uno,
la cantada selva virgen de América, apenas merece describirse. Tema obligado de admiración en el Viejo Mundo, ella inspira los entusiasmos verbales de
Chateaubriand. Horno genitor donde las energías parecen gastarse con abandonada generosidad, donde nuestro ánimo naufraga en emanaciones embriagadoras es
exaltación de la vida a la vez que imagen de la anarquía
vital(...).
Lo nuestro, lo de Anáhuac, es cosa mejor y más tónica. Al menos para los que gusten de tener a toda hora
alerta la voluntad y el pensamiento claro. La visión más
propia de nuestra naturaleza está en las regiones de la
mesa central: alli la vegetación arisca y heráldica, el paisaje organizado, la atmósfera de extremada nitidez en
la que los colores mismos se ahogan. (1997a: II, 16)
El punto que se desprende de esta contraposición es precisamente que, mientras que la selva de
Chateaubriand "naufraga en emanaciones
embriagadoras", Anáhuac permite "tener a toda hora
alerta la voluntad y el pensamiento claro". El paisaje de América, en sus versiones estereotipadas, constituye entonces un oscurecimiento de la inteligencia (una "tristeza de Calibán" para invocar el
lenguaje de "La sonrisa"), mientras que el paisaje
"real" de Anáhuac sería el marco perfecto de las "alegrías de Ariel". El texto, desde esta perspectiva, es

60

nacimiento humano, Alfonso Reyes alegoriza la historia
de México en un recuento de cómo la técnica, es decir, la
civilización, doma y destruye ese mismo paisaje. Por supuesto, la metáfora es la historia misma de Anáhuac: desde la construcción de las primeras chinarnpas y la emergencia de la capital azteca sobre el lago de Texcoco, hasta
la desaparición completa de sus aguas por el crecimiento
constante de la metrópoli.
Antes de cerrar esta sección con las consecuencias
de este concepto de la historia de México, es importante detenerse en el proceso a partir del cual Reyes
articuló esta mirada viajera. "Visión de Anáhuac" es
parte de un conjunto considerable de textos escritos a
partir de 1913 durante las estancias de Reyes en París y
Madrid. Específicamente, "Visión..." es paralelo a un

Abarca la desecación del valle desde el año 1449 hasta
el año de 1900. Tres razas han trabajado en ella, y casi
tres civilizaciones -que poco hay de común entre el
organismo virreinal y la prodigiosa ficción política que
nos dio treinta años de paz augusta. Tres regimenes monárquicos, divididos por paréntesis de anarquía, son aquí
el ejemplo de cómo crece y se corrige la obra del Estado,
ante las mismas amenazas de la naturaleza y la misma
tierra que cavar. De Netzahualcóyotl al segundo Luis
de Vdasco, y de éste a Porfirio Díaz, parece correr la
consigna de secar la tierra. Nuestro siglo nos encontró
todavía echando la última palada y abriendo la última
zanja. (14-15)

conjunto de crónicas, recogidas bajo el titulo de Las
vísperas de España, donde el viajero Alfonso Reyes registra comentarios sobre experiencias cotidianas por los
rincones del país ibérico. En general, podria decirse
que en estos textos Reyes hace el mismo viaje de descubrimiento que los españoles hicieron en América
siglos atrás, es decir, "descubre el Mediterráneo", como
el mismo diría años más tarde. "Olvido la historia de la
ciudad" dice Reyes en una crónica de Burgos. ..Pido el
secreto al sentido de la orientación" (102) .Este "olvido de la historia" es la marca de la experiencia viajera
de Reyes: la experimentación de las ciudades españolas y francesas a partir de su propio acervo cultural.
Reyes, el americano, visita la vieja metrópoli española
y le da forma desde sus propios referentes: la operación de los conquistadores de Anáhuac aquí se ve invertida y el viajero mexicano transforma la metrópoli
imperial en un conjunto de estampas provincianas.
Aquí vale la pena recordar que la obra de Reyes, más
allá de la impresión que pueda dar el carácter
monumentalizado de su figura, está compuesta de pu-

Puesto en el vocabulario tradicional del
latinoamericanisrno, para deconstruir el mito de la barbarie americana fincado en el paisaje que desborda al co-

17

Mary Louise Pratt llama al trabajo de Alexander von Humboldt, una de
las referencias centrales de Reyes en este texto, "The Re-invention of
America" (111-143).

61

�ros géneros menores: crónicas, ensayos menores, estampas costumbristas, en una palabra, misceláneas:
"Una obra miscelánea es un texto escrito en que se tratan muchas materias inconexas y mezcladas" es una
de las definiciones que Margo Glantz (1994: 61) da de
la obra de Reyes. El trabajo misceláneo está presente
en "Visión...". Se observa tanto en las diversas referencias invocadas corno en el lenguaje mismo: cuando
Reyes habla de un "Eolo mofletudo" (1997a: 13) hay
también una miscelánea que ubica en el mismo espacio el registro culto con el habla popular. Esta miscelánea, que le permite moverse en los registros cotidianos de la vida española, es el género ideal para
desmitificar al sujeto colonizador. La operación, por
supuesto, no es nueva: es la misma que la planteada
por las crónicas de fray Servando Teresa de Mier en
los albores de la independencia de México.18 La conexión aquí no es fortuita: el propio Reyes (1997b)
considera las páginas de Fray Servando sobre España
"uno de los capítulos más inteligentes y curiosos de la
literatura americana." (437) La conexión entre Reyes
y fray Servando ilumina un punto central de la trayectoria intelectual del polígrafo mexicano: en su proceso de construcción de un pensamiento mexicano y
americano emancipado, la escritura de Reyes recrea
una forma de emancipación intelectual en la base misma de la independencia de México. La consecuencia
de esto es, precisamente, una reactivación de la tradición ernancipatoria iniciada por los escritos de fray
Servando.
"Visión...", en este orden de ideas, es la contraparte
de este trabajo: el viajero que conoce el lado cotidiano
de España, utiliza dicha cotidianeidad para volverse
hacia América. La nostalgia de Reyes debe entenderse
desde esta idea: no se trata simplemente de un intelectual exiliado añorando su país. Se trata, más bien, del
distanciamiento necesario para comprender la naturaleza de un pensamiento revolucionario mexicano
lejos del proceso de institucionalización y domesticación de dicho pensamiento.
Aquí entonces vale la pena volver al concepto de
historia planteado por "Visión...". Bajo la idea de la utopía, la conexión principal entre "La sonrisa" y "Visión

de Anáhuac" se da en su proyección al futuro. "Lo
que hay en el hombre de actual, de presente y aún
de pasado, nada vale junto a lo que hay en él de promesa, de porvenir", dice Reyes en "La sonrisa". (240)
La interpretación de la historia en "Visión..." responde a esta premisa. En tanto existe una identificación
entre utopía como imperativo moral y la promesa y el
porvenir del hombre en este paisaje, la interpretación
histórica de "Visión. .." privilegia aquellos momentos
de la historia que conducen a los momentos de anarquía. Es esta idea la que se encuentra detrás de la afirmación: "Cuando los creadores del desierto acaban su
obra, irrumpe el espanto social." (1997a: 15) Esta caracterización de la Revolución no es tan ominosa como
parecería a primera vista, porque los sistemas politicos anteriores del país son calificados por Reyes como
"tres regímenes monárquicos" y el porfuiato es una "ficción politica". (14) Ciertamente, la noción de "espanto social" habla de los horrores mismos de la guerra
revolucionaria, que en la biografía de Reyes se encarnaron en la muerte de su propio padre. Sin embargo,
lo que queda claro de este pasaje es que, si comprendernos la Revolución como uno de los momentos de
torna de conciencia histórica, la narrativa de la desecación de los lagos conduce, en el recuento de Reyes,
directamente a ella. Se trata, a fin de cuentas, de un
proceso dialéctico (hombre-naturaleza) que, al concluirse ("cuando los creadores del desierto acaban su
obra"), da paso a un nuevo conflicto histórico. Hay que
decir, para concluir, que esta otra dialéctica, la del hombre y la naturaleza, es también un punto de conexión
entre ambos textos: Mientras en "La sonrisa" Reyes
(1997b) declara que "El albor de la historia es un desequilibrio entre el medio y la voluntad humana, así
corno el albor de la conciencia fue el desequilibrio entre el espectáculo del mundo y el espectador humano" (242), en "Visión..." este proceso se ilustra en la
constitución misma del sujeto histórico: "nos une con
la raza de ayer, sin hablar de sangres, la comunidad
del esfuerzo por domeñar nuestra naturaleza brava y
fragosa; esfuerzo que es la base bruta de la historia."
(1997a: 34) De esta primera sonrisa hacia el mundo
surge el sujeto nacional: "El choque de la sensibilidad
con el mismo mundo labra, engendra un alma común." (34) La síntesis del alma común se rompe cada
vez que el esclavo sonríe a su amo: la independencia, la guerra de reforma, la Revolución, hasta que
se establece una nueva monarquía.

Estas crónicas estAn recogidas en la antologla de fray Servando
compilada por Héctor Perea (1997). Christopher Domlnguez (2004), por
su parte, documenta extensamente el viaje de fray Servando a Espaiia en
su biografia Vida de Fray Savando.

18

De su lectura de "Visión..." y de El suicida, Robert
Conn concluye:
Reyes, in a similar gesture that incorporates Spanish
philology, overcomes the categoríes of his colleagues by
identifying philosophic and literary modernity with the
ethos of nonelite romantic subjects located in the past
or in an archaic, picturesque present. In both cases,
Reyes creates a vision of Culture that complements and
thus legitimizes the action of his Hegelian-inspired, liberal State. (2002: 134)

A partir de la lectura que he realizado hasta aquí,
considero que la visión de la cultura sustentada por
Reyes en este periodo es parte de una función mayor:
no la de un Estado como plantea Conn, sino la de un
proyecto emancipatorio. La identificación, correctamente señalada por Conn, entre la modernidad filosófica y el ethos del esclavo en "La sonrisa" es crucial en
tanto el proceso de institucionalización revolucionaria se articula como la reconstitución de una élite que
dicta "lo nacional" al resto de la población. El proyecto intelectual de Reyes, entonces, imagina una comunidad dada por la cultura y la domesticación del paisaje, comunidad cuya ontología se sustenta siempre por
el conflicto y la reinvención dialéctica de los diversos
momentos de reemergencia de la conciencia de si. El
mensaje, aquí, es claro. La revolución mexicana necesariamente desembocará en la construcción de otra
"monarquia" y la responsabilidad de los intelectuales
es el mantenimiento de la dimensión moral de la utopia, es decir, de la posibilidad de una nueva sonrisa de
la historia. En la comprensión de este proceso, y en su
posterior papel en la construcción de un campo literario
autónomo, Alfonso Reyes funda lo que propiamente se
podría denominar la "modernidad literaria" de México.

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�REVOLUCIÓN, COMPROMISO Y LECTURA:

Un cuento de
Abdón Ubidia
IAIMI YILLAllll■AL

No se espera de los criticas, como se espera de los poetas, que nos
ayuden a hallar sentido a nuestra vida. Les corresponde tan sólo
intentar la hazaña menor de hallar sentido a las formas en que
intentamos hallar sentido a nuestra vida
Frank Kermode

oda texto, no importa si se trata de literatura
o no, despliega una tesis, implícita o explícita,
ingenua o especializada, acerca de la lectura.
Así, en un extremo, un recetario de cocina
comúnmente supone una asimilación "literal" de él
para seguir las instrucciones "al pie de la letra". Y, en
el otro lado, la literatura admite múltiples lecturas e
incluso puede constituir a la complejidad de la
lectura como un tema manifiesto de la ficción.
65

�Esto sucede en el cuento "La historia de los libros
comestibles" (1989), del ecuatoriano Abdón Ubidia.1
El narrador Ubidia nació en Quito, Ecuador, en 1944.
Entre sus libros se encuentran tres volúmenes de cuento y una novela; además, ha obtenido premios nacionales de narrativa en su país. Es ensayista y antólogo
dedicado a ternas de literatura ecuatoriana, en esta linea de trabajo ha publicado: El cuento popular en el Ecua,
dor, La poesía popular ecuatoriana, Tendencias de la literatura ecuatoriana y Antología del cuento ecuatoriano
contemporáneo. Fernando Burgos opina sobre la narrativa de Ubidia:
Su cuentística se conecta a las búsquedas posmodemas
de los ochenta, espíritu en el que se genera el título de la
extraordinaria colección Divertinvcntos; neologismo que
apunta al doble carácter lúdico e imaginativo de la escritura así como a la realización, en el fondo utópica, de
lo literario. (Burgos, 1997: 270)
Entre los escritores hispanoamericanos más reco,
nacidos hay ejemplos de relatos que presentan proce,
sos de lectura y comprensión: "Continuidad de los parques", de Julio Cortázar, o un buen número de cuentos
de Jorge Luis Borges. Pero así corno han sido reconocidos por la crítica y el mercado, también han sido muy
estudiados. Entonces, la poca atención de los estudiosos a un narrador contemporáneo como Abdón Ubidia
fue uno de los incentivos para comentar su texto. En
este caso interesa observar cómo presenta el relato de
Ubidia al proceso de lectura, de qué maneras la fíe,
ción literaria sírve para comprender una actividad tan
compleja.
Su relato se puede clasificar corno una metaficción
(el término es de la investigadora canadiense Linda
Hutcheon): narraciones que presentan algún aspecto
de los procesos de producción (escritura) y lecturacomprensión en términos de ficción. En cuanto al concepto de metaficción, el investigador Lauro Zavala
ofrece una definición simple y útil:

cuento o novela cuyo tema, principal o secundario, es
precisamente el acto de leer o escribir un cuento o novela. (Zavala, 2004: 120)
"La historia de los libros comestibles" trata acerca
de un poeta que deja la escritura para dedicarse a la
producción editorial con mucho éxito gracias a que
inventa un novedoso tipo de libro comestible. Es un
relato que, entre otras cosas, muestra la transforma,
ción de la actividad lectora causada por el éxito de estos libros-alimento que reemplazan a los tradicionales ejemplares hechos de papel y tinta.
En síntesis, en este relato se narra la historia de un
escritor, Blüm, que, en contra de sus ideales de juventud, se convierte en empresario editorial y se enriquece gracias a su invención de diversos tipos de libros
comestibles. El editor tiene que enfrentarse con su
pasado cuando recibe la visita del poeta Gray, compañero de juventud que le propone diversificar aún más
la producción de los novedosos libros. Después de tres
años de colaboración exitosa, Gray decide dejar la
empresa y como último favor le pide al empresario rea,
lizar la presentación de su más reciente poernario
acompañado de las personas más prominentes del "reino". Esto desencadena la desconfianza de Blüm y la
acusación en contra del poeta por intento de asesinato de los asistentes a la presentación de su libro.
U. lllllftllTDTIIALIDAD

Entre las muchas herramientas de análisis útiles para
esta exploración del tema de la lectura en el cuento de
Ubidia se encuentra la intertextualidad2 esa relación
interna y externa entre textos. En el sentido más restringido la intertextualidad es la relación de
copresencia entre dos o más textos (Genette), cuya manifestación más concreta es la cita, y en el sentido más
general la intertextualidad atiende a una coincidencia
estructural entre textos que se puede manifestar incluso por préstamos léxicos o gramaticales, citas, alu,
siones, géneros, etc. (Riffaterre, 1979/1997: 151) Así, el
intertexto, unidad de análisis, debe considerarse un
Por otra parte, una definición mucho más sencilla, ex, texto entre textos, es decir, un fragmento sustraído de
presada desde la perspectiva del lector de textos litera- un texto y transformado e insertado en otro. El
rios, podrá ser, simplemente, que la metaficción es todo
2 Hice una exposición más amplia de la teorta intertextual en •Análisis
intertextual: 'El libro de Garcta', de Mauricio José Schwarz". En Morpht
23-24. Revista del Arca de Cirncias del Lenguaje. Puebla: Instituto de Ciencias
Sociales y Humanidades, BUAP: julio 2001-junio 2002.

Cuento incluido en la antología El curnto hispanoamericano en el siglo XX
(UI), de Fernando Burgos (Castalia, 1997). Originalmente en Divertinventos:
libro de fantasías y utopías (1989).
1

66

intertexto, pues, es el fragmento que se identifica en la
lectura como insertado en otro texto mayor.
El relato de Ubidia no presenta una densidad mayúscula de citas claramente identificables. Sin embargo, hay algunas alusiones muy claras y varios aspectos
destacables que se expondrán y explorarán en la si,
guiente descripción intertextual del relato. Enseguida se presenta el recuento de fenómenos intertextuales
siguiendo el orden del cuento.
IIICRIPCIÓM IMTlllTIXT.AL

Al inicio hay una intervención del narrador que se sitúa
claramente desde el punto de vista del personaje Blürn,
poeta que cambió la escritura por la labor editorial:
Un día a Blüm le pasó lo que a tantos: se cansó de ser
pobre. Y en lugar de escribir libros, se puso a fabricarlos. De un día para otro amaneció convertido en editor.
Pero -ni su hambre ni su ego podían permitir otra
cosa-, editor de libros muy originales: libros comestibles. (Ubidia, 1997: 271)
Esta situación del narrador en tercera persona situado desde la perspectiva del personaje Blürn se mantiene
todo el relato. El inicio de la narración de Ubidia alude a
la tradición cuentística europea, su frase de apertura "Un
día..." permite a un lector con experiencia mínima situar
al texto corno un cuento, en el sentido más habitual. Después de una descripción del material y demás características de los libros comestibles, se consigna la cita de una
frase que Blürn rescató de su etapa corno poeta para convertirla en "cuñan publicitaria de los libros comestibles:
"AMIGO MÍO, SI USTED ill UN UBRO, EL UBRO PASA A FORMAR
PARTE DE USTED, INrENTE SACÁRSELO DE ADENTR0."3 (271)

Este
fragmento presenta un fenómeno de intertextualidad fíe,
ricia o de cita apócrifa4 porque se incluye citado un texto
existente sólo dentro de la ficción del propio cuento. Dicho intertexto ficticio es importante en este trabajo porque muestra directamente la cualidad de metaficción
del relato, por medio de esta citación se establece la
lectura como tópico del cuento. Dado que se trata de
un relato acerca de escritores, editores y libros, el tema
de la lectura se encuentra implicito en todo el texto,

pero en este fragmento se presenta directamente una
afirmación acerca de la lectura que afecta al sentido
de toda la narración. Sólo después del análisis podrán
desplegarse algunas de las implicaciones surgidas de
la relación entre esta cita ficticia y el resto del relato.
El narrador hace un repaso de las distintas lineas
de producción que generó Blüm para aventajar a sus
competidores (libros de sabores, libros comestibles no
impresos, libros no comestibles y libros cuyos sabores
estaban relacionados con su contenido). Enseguida
describe el día en que llegó el poeta Gray a la oficina
de Blüm: "Una tarde de invierno -un vaho helado en
los cristales de las ventanas y una gran lápida de hielo
en el cielo-, golpeó a la puerta el poeta Gray, antiguo
camarada de los tristes tiempos." (272)
Hay en este fragmento dos aspectos destacables,
primero la descripción del poeta Gray, personaje que
por sus características puede ser comparado con el típico héroe de la literatura del romanticismo; y, segun,
do, la mención de la frase "antiguo camarada" refirién,
dose al mismo Gray. La expresión "camarada" se
utilizaba bastante en el lenguaje de la izquierda lati,
noamericana para identificar a los compañeros de cau,
sa revolucionaria (también se utiliza entre soldados),
en este caso se trata de dos personajes que se han dis,
tanciado (han dejado de ser camaradas) porque Blüm
dejó de pertenecer al ámbito revolucionario y se convirtió en empresario. Este sentido intertextual se reafirma en los siguientes pasajes en que se muestran más
elementos léxicos de ese ámbito: "Devuélvete a tu pasado y tu miseria. Y a tus afanes subversivos"5 (272); "No
soy más el poeta de la palabra y de la vida, el profeta de
los sueños y de las utopías que jamás se cumplen." (273)
En estos dos casos no hay una referencia a textos
explicitas sino alusiones al lenguaje de la literatura del
romanticismo y al léxico identificado con el grupo de
intelectuales y activistas de izquierda, tendencia ideo,
lógica muy favorecida antes de la caída de los gobiernos socialistas. En el caso especifico del aspecto que
evoca más directamente a la literatura del romanticismo, la descripción de Gray, se trata de un poeta (la
lirica fue el género literario característico del romanticismo y el escritor de poemas, el héroe típico de este
movimiento) rebelde, revolucionario, solitario y utó-

1

En mayúsculas en el original.
' Basado en Plett, Lauro Zavala define a la citación como: "Estrategia
intertextual por excelencia. El pre-texto (texto de origen) puede ser real
o apócrifo" (Zavala, 1999: 138).

s Los subrayados son mios.

67

�pico. Vítor Manuel e Aguiar e Silva (1972) sinteóza así
la figura del protagonista romántico:
La aventura del yo romántico presenta un aspecto de
declarado titanismo, y el personaje romántico se configura como un rebelde que se yergue, altivo y desdeñoso,
contra las leyes y los limites que le oprimen, y desafia a
la sociedad y a Dios mismo. (333)
Estas alusiones, al romanticismo literario y al lenguaje de la izquierda, sirven en el texto no corno modelos a seguir sino como referencias con las cuales
disiente el sentido del relato, es decir, la narración no
reproduce el estilo del romanticismo ni puede ínter,
pretarse tampoco corno un relato propagandístico de
izquierda.
Como ya se ve, en esta parte del cuento Blüm tiene
un encuentro no deseado con el poeta Gray. Este último le propone venderle una idea y, contra su volun,
tad, Blüm escucha al poeta, quien le sugiere uañadir
estimulantes a los libros comestibles", adecuados según el género literario al que pertenecieran:
"Afrodisíacos a las novelas eróticas, alucinógenos a las
fantásticas o mágicas, excitantes a las de aventuras,
depresivos a las de miedo." (Ubidia, 1997: 272) El ofre,
cimiento estaba complementado con la idea de privilegiar en dicha serie de libros a la literatura de las llamadas "corrientes verbalistas" que se caracterizan por
los juegos de lenguaje más que por el material narrativo o anecdótico. La oferta agradó al editor no sólo por
su novedad sino por venir de quien le recordaba su
anterior vida, ahora, este ex camarada se integraría en
el mundo de los negocios, dejando atrás su previa condición rebelde.
El trabajo de Gray es exitoso y así pasan tres años,
hasta que el poeta presenta su renuncia. Blüm le cuestiona entonces sus razones para dejar el puesto y Gray sólo
expresa su hartazgo y le pide al editor un último favor:
presentar su libro de poemas, escrito tres años antes,
acompañado de los hombres más poderosos del ~eino".
El editor acepta con gran desconfianza: el narrador refie,
re las sospechas del empresario acerca de las razones de
Gray para dejar la editorial en pocas palabras, Blüm cree
que será traicionado de alguna manera, y por eso le pide
al poeta que le muestre el poemario que presentará.
El poeta le entrega a Blüm el primer ejemplar de su
poemario titulado uFactura", le pide que lo lea y no lo
pruebe para que permanezca como recuerdo. Así, el

editor encuentra en el libro, rústico y parecido a los
ejemplares de papel común, la misma poesía rebelde
de antaño del poeta Gray y reconoce unos viejos versos: uque las palabras quemen / que las palabras recorran las entrañas corno ácidos coléricos / que las palabras hieran y maten como...". (276) Los versos habían
sido escritos en su juventud por el mismo Blüm. Este
es otro caso de un intertexto ficticio, el relato incluye
una cita extraída de los versos pertenecientes a la etapa subversiva de Blüm. Todo esto incrementa la desconfianza del editor acerca de la presentación de ese
libro de poemas: el título uFactura", que sugiere un acto
de cobranza o venganza, la solicitud para que el editor
no probara las páginas del libro y los versos de su
autoría recuperados por Gray y que hacen mención
directa de la frase ~alabras que hieran y maten".
Esa desconfianza desemboca en una acusación que el
empresario hace en contra del poeta Gray en la misma
presentación de su libro ante los prominentes invitados:
-Señoras y señores. No probéis esta obra. Hojeadla con
cuidado. Vosotros habréis conocido acaso esa novela en la
que un monje asesina a otros monjes con las páginas envenenadas de un libro. Pues bien, el autor de "Factura" ha
querido envenenaros. Las páginas de su libro están envenenadas. Guardad este poemario como un recuerdo yuna
advertencia. A último momento he descubierto su plan.
Os he salvado la vida. El rencor de este individuo no tiene
limites. Nos considera a todos nosotros, los aqu1 reunidos,
responsables de las tristezas de este mundo. Inclusive anú
que quise ayudarlo. Pero no temáis, la policía se encargará
deél. (277)
Dos aspectos destacan en esta intervención
acusatoria del editor: primero el lenguaje, se trata de
un discurso estructurado en la persona gramatical vosotros (probéis, hojeadla, habréis, envenenaros, os he
salvado, etc.), que caracteriza al español utilizado en
España. Aquí cabe hacer la aclaración de que el texto
adicional a este fragmento tiene pocas marcas regionales de lenguaje, pero entre esas pocas hay alguna expresión utilizada en el español sudamericano (uchancho": cerdo) y la única marca clara de utilización del
pronombre personal vosotros está en este fragmento.
Por lo tanto es posible hacer una interpretación acerca de la presencia de esta forma pronominal característica del español peninsular en el relato. Sin embargo, la función del ~osotros" en esta acusación no es clara: puede
68

M4Hlll•MIIMN
mencionarse que la utilización del pronombre le
a la abadía más monjes aparecen muertos. Los
TIMl'A/
añade a la intervención de Blüm cierto carácter
27X21CM
encargados de la pesquisa descubren que los
arcaico, representativo de las obras épicas, hereligiosos murieron víctimas de las páginas
roicas y grandilocuentes, típico de las obras naenvenenadas de algunos antiguos tratados. De
rrativas en español antiguo (se menciona antes la pala- aquí la alusión a El nombre de la rosa, según Blüm, los
bra ~eino" como referencia a ese mismo lenguaje). Dicha ejemplares de uFactura" del poeta Gray están envenegrandilocuencia es contraria al posterior descubrimien- nados como los tratados que causaron la muerte a los
to de la falsedad de las acusaciones y al lenguaje y contex- monjes de aquella abadía. Se puede destacar una conto del resto del relato: las acciones suceden en una época sonancia entre el lenguaje arcaizante, con la utiliza,
similar a la moderna en que impera la labor publicita- ción del pronombre ~osotros" y la alusión a esa narraria y la producción editorial en serie. Este fragmen- ción de tema medieval.
to resulta extraordinario sobre todo en contraste
El relato continúa cuando el narrador consigna
con el resto del cuento. También puede tratarse de las reflexiones del editor, quien dos semanas más
una señal que remita a la literatura española del ro- tarde sostiene una plática en la cual el jefe de polimanticismo, perteneciente al siglo XIX.
cía le confirma que los libros del poeta Gray no esPor otro lado, en este pasaje se alude a la novela El taban envenenados. Blüm comprende que la hipónombre de la rosa (1980) del narrador y semiotista italia- tesis de los libros mortíferos fue sólo un invento
no Urnberto Eco, que trata acerca de un monje fran, suyo, además concluye que el poeta Gray represenciscano, Guillermo de Baskerville, que en el año 1327 ta ese pasado que ununca acabaría de marcharse de
realiza la investigación del asesinato del miniaturista su vida." (278) En esa charla el jefe de policía le inAdelmo de Otranto, ocurrido en una abadía benedic, forma al editor que los libros de Gray estaban hetina situada en Italia. A Guillermo de Baskerville lo chos de papel y tinta como cualquier otro, no eran
acompaña Adso de Melk, su discípulo y quien relata la comestibles. Al final de este encuentro el oficial le
historia. Después de la llegada de estos investigadores pide a Blüm que se entreviste con Gray.

69

�Asi, el editor visita al poeta en su celda, "quien
luego de los consabidos interrogatorios parecia un
cristo de iglesia amoratado y sanguinolento." (278)
El poeta sólo rechaza a Blüm diciéndole: "-Lárgate, lárgate ya." (278)
En este fragmento tenemos otra mención
intertextual: el editor ve a Gray como "un cristo de
iglesia amoratado y sanguinolento" cuando lo aborda en su celda. La comparación con este personaje
biblico es significativa no sólo como una inserción
más en este relato, sino porque esta semejanza entre el poeta Gray, golpeado en su celda, y Cristo
torturado es narrada, como todo el relato, a través
de la perspectiva del mismo editor, antiguo compañero de causa de Gray. Ya se había mencionado antes en este análisis la utilización de aspectos pertenecientes al lenguaje de la izquierda ("camarada"),
además de haber destacado que estos dos personajes se distanciaron porque Blüm dejó la militancia y
se convirtió en empresario.
Entonces hay dos apreciaciones de Blüm acerca
de su ex compañero aparentemente incompatibles:
el editor lo considera primero como un militante
obstinado de la causa revolucionaria izquierdista:
"Devuélvete a tu pasado y a tu miseria. Y a tus afanes subversivos" (272); y, después, como un mártir
redentor espiritual, a la manera de Cristo. Y estas
dos causas, la revolucionaria y la religiosa, resultan
contrarias: la revolucionaria favorece el cambio social y se opone a cualquier conservadurismo, tendencia identificada con los intereses de la iglesia.
Esta vinculación de la causa revolucionaria y de la
religiosa cristiana producto de la valoración procedente de la perspectiva del personaje Blüm sugiere
una comparación de la labor del poeta Gray con el
sacrificio de Cristo a favor de la humanidad. La gran
diferencia entre las dos empresas es que Gray no tiene éxito en la suya, y no lo tiene gracias a la acción
del editor.
En uno de sus trabajos críticos acerca de autores
mexicanos de literatura, el poeta y ensayista mexicano Octavio Paz (1994) destaca la misma unión
contradictoria de religiosidad y marxismo en las
obras del narrador mexicano José Revueltas: "Aunque mi nota subraya la religiosidad de Revueltas, no
describe su carácter paradójico: una visión del cristianismo dentro del ateísmo marxista. Revueltas
vivió el marxismo como cristiano." (358) Sirva este

comentario sólo para ilustrar el tipo de discordancia producida por la yuxtaposición de apreciaciones de Blüm acerca del poeta Gray.
Este episodio desemboca en el pasaje en que
Blüm, después de vagar por cafés y bares, vuelve a
su oficina de madrugada y a oscuras "pudo armar el
imposible diálogo con el hombre malherido que lo
mirara desde un rincón de su celda." (Ubidia, 1997:
278) En este diálogo imaginado Blüm descubre, entre muchas revelaciones, que Gray: prefirió tener a
esos ilustres invitados porque eran los de costumbre en los actos de Blüm; que imprimió los libros en
papel y tinta para que perduraran; que tenia la intención secreta de introducir los ejemplares a las
casas de esa gente poderosa para que sus hijos y sirvientes los leyeran y sintieran asco de sus padres y
de sus amos; que incluyó el poema de Blüm para que
no se perdiera, "aunque ya no tuviera autor", y que
nunca tuvo la intención de envenenar los libros.
El cuento culmina con dos cuestiones: primero
el balance del destino del poeta Gray, quien luego
de salir de la cárcel quedó en el anonimato, estigmatizado por una acusación sin aclarar, y, por último, la descripción de la gradual sensación de vacío
en que cayó Blüm. En ese proceso, el editor llega incluso a soñar con el derrumbe de su editorial, la de
los libros comestibles y, curiosamente, dentro de su
sueño observa el suceso con la indiferencia y el mismo menosprecio que el poeta Gray, su antiguo camarada, hubiera sentido. Al parecer el editor se ve
afectado por la figura del poeta Gray, símbolo de su
pasado como artista rebelde y revolucionario, tanto
así que desarrolla un efecto creciente de vacío y en
su sueño es capaz de observar la ruina de su empresa con la misma indiferencia de su ex compañero de
causa.
LICT■li

COMPRONITIDA

En este momento es posible retomar las alusiones al
romanticismo y al léxico del grupo de activistas de
izquierda, antes descritos en este análisis. Se había
mencionado que esas alusiones no sirven al texto
como modelos a seguir sino como referencias con
las cuales disiente el sentido del relato. Esta historia no trata acerca del triunfo de un personaje representante de la revolución artística de vanguardia, dado que el poeta Gray termina en el anonimato,
estigmatizado por una acusación sin aclarar y sin

70

cumplir su objetivo de ocasionar la repulsión de los
empleados y los dependientes de esas personas prominentes, a través de la distribución de su poemarío en sus mansiones. En este sentido el relato no es
propagandístico.
Por otro lado, este poeta rebelde, solitario y utópico sucumbe por un tiempo ante las normas de los
poderosos, aquí representadas por la empresa editorial y su primordial interés de vender sus productos comestibles, desechables. Esta debilidad es impensable para un héroe romántico. Además, se
refiere el olvido y la deshonra en que terminó sus
días el poeta Gray, pero ese infortunio no es de ninguna manera heroico. Por todo lo anterior, puede
afirmarse que el relato no reproduce las pautas de
la literatura del romanticismo, aunque las tome
como referencias intertextuales ante las cuales puede contrastarse y diferenciarse.
Aquí se debe profundizar en la exploración de la
efectividad de las acciones del poeta Gray. El sueño
final del personaje Blüm es significativo por varias
razones: el editor, quien vive una gradual sensación
de vacío, observa en su imaginación la ruina de su
empresa con la indiferencia que hubiera mostrado
su ex compañero de causa, Gray. Entonces es posible afirmar que la presencia y acción del poeta afectaron al editor, de hecho hay un momento en que
Blüm, antes de visitar a su antiguo camarada en la
cárcel, comprende que Gray simboliza ese pasado
que no se marchará nunca por completo de su vida.
En este sentido, la labor rebelde y revolucionaria de
Gray obliga al empresario a actualizar ese pasado
del que tanto renegó. El poeta no tiene éxito en sus
afanes por cambiar socialmente al ámbito de los
poderosos, pero logra que Blüm entienda su proceder (en ese diálogo imaginario) y adopte su perspectiva (en el sueño).
En este momento puede completarse el comentario acerca de la frase que Blüm rescató de su etapa
como poeta para convertirla en lema publicitario de
los libros comestibles: "AMIGO MIO, SI USTED LEE UN LI-

lectura sugeridas por la misma frase que son contrastadas: la concepción original, una lectura profunda y comprometida, y la posterior, una lectura
superficial y hedonista.
Como resultado de esta exploración intertextual,
puede concluirse que dicho lema ejemplifica muy bien
el proceso que el mismo editor experimenta en este
relato: a pesar de su intento por olvidar su etapa como
escritor y lector comprometido con la revolución y la
rebeldía artísticas y sociales, no puede evitar entender
y pensar de la manera en que lo hacía cuando era compañero de causa de Gray. No puede "sacarse de adentro" esas viejas lecturas suyas. Y en esta conclusión
radica la exploración más profunda del relato acerca
de la actividad de la lectura: la lectura intensa, apasionada, comprometida, revolucionaria y excepcional, la
que Blüm realizó en su juventud, es mucho más efectiva y actual que la lectura superficial, comercial, desechable y perecedera de los libros comestibles.

Bibliografía

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Gredas.
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cuento hispanoamericano en el siglo XX. Vol. III. Burgos, Fernando (ed.).
Madrid: Castalia (271-279).

BRO, EL LIBRO PASA A FORMAR PARTE DE USTED, INTENTE
SACÁRSELO DE ADENTRO." Esa

antigua máxima de Blüm
acerca de la lectura es extraída de su anterior contexto: en su origen se refería a la lectura apasionada, atenta y comprometida, y en su etapa de editor
es utilizada como eslogan publicitario de los libros
comestibles. Es decir, hay dos concepciones de la

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Mal!ricio José Schwarz", en Morphé 23-24. Revista del Area de Ciencias
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cotidiana y escritura. Toluca: Universidad Autónoma del Estado de
México.

71

�IMTREYIITA EM PAIÚI COM EDCil MORIM Y RAÚL DOMIMCO MOftA

onocer el estudio de un escritor, poeta, filósofo o pensador es algo
que se mantuvo presente entre mis grandes deseos, porque imagi-nar el acto de la creación y la reflexión te lleva a pensar sobre cómo
serán los lugares propicios en donde un hombre, o una mujer, puede estar y ser,
para entregar su vida a tratar de hacernos más comprensible la compleji-dad que nos rodea. Poco puedo describirles sobre la particularidad del caos
creativo de Edgar Morin (como él mismo lo nombra), porque me doy cuenta
que no puedo describir la singularidad de ese cuarto ubicado en la Ruede
Saint Claude en París. Pero sí puedo contarles que entrar a ese espacio re-pleto de libros por todos lados, me hizo comprobar que la realidad siempre
supera la ficción, porque los lugares donde transcurre el tiempo de las men-tes y las sensibilidades de
personas como él, que in-tentan redes cubrirnos el
mundo y aportar algo para
su entendimiento más pro-fundo, es toda una expe-riencia, que si no quedara
registrada en fotografías,
después de desearlo tantos
años, pareciera apenas un
fugaz paso por otra habita-ción; pero este es su estu-dio ubicado precisamente
en el Barrio Le Marais (Pa-rís XI), donde antiguamen-IYOMMI CIITIÍllllD CAaÚM
te radicaron los monjes
Templarios y muy cerca de
la sede del Museo Nacional
Picasso, instalado en el se-Somos de la materia de la que están hechos los sueños
William Shakespeare
ñorial Hotel Salé.

e

ENTRE LA BARBARIE
"CMLIZACIONAL"
YLA REDUCCIÓN DE
LA COMPLEJIDAD
HUMANA

73

�La maravillosa objetivación de la escritura ha per,
mítido que desde la lejania mexicana conozcamos las
palabras, los conceptos y, en suma, las vísiones del
mundo de Edgar Morin, un luchador y pensador nací,
do en los principios del siglo pasado, que ha publica,
do más de 30 libros en francés y quien a sus 86 años
posee una mente lúcida y en rnovímíento para recor,
darnos lo siguiente: "Los puntos centrales de hoy son
re,lacionar, re,pensar, re,articular, re,generar, re,in,
terpretar, re,hacer lo humano frente al crecimiento de
la barbarie". Es verdaderamente impresionante su ví,
calidad porque parece 20 años más joven, y al parecer
la fortaleza de su cuerpo y espíritu dará de qué hablar,
pensar y reflexionar en este nuevo siglo, y milenio, del
que ya transcurrió el primer lustro.
Bajo este devenir continuo, surgió la posibilidad de
entrevístar a los dos protagonistas principales del Pen,
samíento Complejo, que se reunieron en este mes de
marzo para evaluar las activídades anuales del Insti,
cuto Internacional para el Pensamiento Complejo
(IIPC), cuya sede central se encuentra en la ciudad de
Buenos Aires, Argentina, siendo Edgar Morin su pre,
sidente y Raúl Domingo Motta, su director ejecutivo
y también director de la Cátedra Itinerante UNESCO
"Edgar Morin" para el Pensamiento Complejo
(CIUEM).
Se cuestionó a estos dos pensadores planetarios
acerca de los acontecimientos del mundo contempo,
ráneo y, aunque ellos mismos han repetido que apenas
se pueden dar pistas sobre el devenir de la historia, no
está de más saber cómo vísualizan o analizan (sin frag,
mentar), lo que está pasando en nuestros días, y lo que
puede pasar, incluso con el PC en los próximos años.

y los poderes articulados desde la izquierda, porque
quizá hay algunas condiciones de posibilidad para que
se den mínimos cambios. Por ejemplo, Lula (Brasil) y
Kichner (Argentina) empezaron a realizar algunas co,
sas y se puede continuar en otros paises, pero es eví,
dente que se puede dar de maneras muy diversas por
las especificidades de cada pais en América Latina.
Pienso que la idea bolivariana de conjuntar las fuerzas
y los poderes de América Latina es bastante buena,
pero yo no tengo buenas ilusiones en relación con lo
que dice y propone Chávez (Venezuela), aunque va,
mos a ver, porque algo parecido pasa en Cuba, pues
también se pueden hacer cosas alli -más allá de no
estar de acuerdo con el régimen de Castro y lo que éste
ha hecho dentro de su pais-, pero también ha sido
importante resistir a las presiones de tantos años de
Estados Unidos de Norteamérica. No sé si será posi,
ble la unificación de los paises de América Latina, no
tengo elementos para afirmar mucho a favor de esta
hipótesis, pero lo improbable sigue siendo posible des,
de mí óptica, porque en Bolivía con Evo Morales, en
Chile con Michelle Bachelet y en México, si llega a ser
presidente (Andrés Manuel) López Obrador, puede
darse algún camino distinto, con los movímíentos y
cambios en los lideres que detentan el poder; aunque
quizá falta mucho tiempo para ver algún resultado al
respecto. Con todo y mis grandes dudas sobre Améri,
ca Latina, creo que es más posible esa unificación pro,
funda de los pueblos latinoamericanos que en los de
Europa, porque para rrú acá estarnos paralizados.

una policultura con raices ideológicas de subordina,
ción, de humillación (por los imperialismos de cual,
quier pais), de las dependencias, de la incapacidad de
aprender de los azares y la incertidumbre de la vída
humana. En este
sentido, pienso
que se debe
reconsiderar y
revaluar la histo,
ria humana, para
refocalizar mu,
chos aspectos de
los modelos de
1
desarrollo y sus
1
consecuencias
en los cambios o
'
paralizaciones
1
de las sociedades occidenta,
les, tanto de Eu,
ropa como de
América.

EM: Exacto, pienso que la cuestión es tan problemáti,
ca que ni el concepto tradicional de crisis ni la noción
de sustentabilidad, son suficientes elementos para
comprender este desafio. Hay mucha ceguera y poca
comprensión
real y profunda
de los procesos
que estamos vi,
1
viendo actual,
'
1
mente.
--

1
1

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1

¡

IGC: We alguna
manera están di,
ciendo que se agotó
la '1orma tradicio,
na!" de hacer política o las categorías
con las que hoy se
piensa la política?

EM: Así es, porque acá no se ve la relación entre po,
breza y desarrollo capitalista mundializado, dicho
como se conoce comúnmente en Europa y en occiden,
te, con la economía globalizada y su modelo capitalis,
ta; se sigue propiciando el mantener a ciertos sectores
Edgar Morin (EM): Pienso que es muy difícil hacer re, sociales en su proceso de enriquecimiento, frente al
formas hondas en las condiciones actuales de la eco, empobrecimiento continuo de otros sectores, aparte
norrúa planetaria. Corno percibo las realidades en oc, de los que ya existen. Yo hago la distinción entre pocidente no me parece fácil el giro hacia la izquierda, breza y miseria, porque no podemos detectar o entenpero si hay un conjunto de cosas que se pueden hacer, der únicamente a la pobreza de forma cuantitativa o
como la confederación entre paises de América Latina desde el punto de vista economícista, porque víene de

EM: Si bien la
política es una
1
dimensión don1
'
i
1
RDM: Yo agrede se expresa la
1
1
1
garía que a pesar
complejidad hu,
de todas las crt,
mana, las visioticas que se vienes actuales de la
nen haciendo
politica, muy su,
1
desde los prime,
jetas
a las estruc,
'
1
L
ros años del siglo
turas de decisión
1
I
1
..
.,.
XX a la idea de
tecnocráticas,
desarrollo im,
parecen haber
perante, en el
perdido aún más
fondo nada ha
esa cualidad de
cambiado, ni siquiera con la aparición de la
percibir la complejidad y la multiplicidad e
problemática local y global de la crisis eco,
interrelación de los problemas. La ausencia de
IIIGIIUCIII I
(IMUISIS)
lógica y de los limites ambientales del pla,
complejidad en la percepción politica de los
llllfb./
27X2HM
neta para soportar una vísión,acción perma,
asuntos humanos conduce a la generación de
nenternente consumista del actual sistema.
más barbarie, y observarnos muy pocos indicadores de que la tendencia hacia ese aumen,
Incluso la izquierda actual pareciera que
busca un remiendo más que una alternativa distin, to de la barbarie se modifique de forma sustancial.
ta y superadora sobre la situación de pobreza y mi,
seria creciente. Tal vez, porque no se puede encon, RDM: Muchos hablan del secuestro de la politica, y
trar la clave para imaginar una nueva alternativa que tal vez lo que quieren decir es que, además de desapa,
retome los grandes proyectos de emancipación y recer _el espacio público y semípúblico para la partid,
transformación social, luego de las frustraciones y pación ciudadana, se ha producido hace tiempo una
errores producidos por los movímíentos revolucio- ocupación de los espacios politicos y de sus dinámicas
de decisión por sistemas, orgarúzaciones, consultoras
narios a lo largo de todo el siglo XX.

74

75

Raúl Domingo Motea (RDM): Octavío Paz y Cornelius
Castoriadis, en referencia a esto, hace tiempo habla,
ban de un conformismo europeo generalizado que im,
pedia toda posibilidad de cambio profundo o búsque,
da de alternativas a la situación imperante.

Aafrlc• Latl■-1 ¡1t•cl• c■ál btil■l•Ñ•T

Ivonne Gutiérrez Carlín (IGC): Edgar, lqué opinas o qué
ves detrás de la supuesta vuelta a la izquierda en varios países
de Latinoamérica (Bolivia, Chile, México, Argentina, Brasil y
Venezuela), será real y profunda o por el contrario, superficial
y simplemente se trata de líderes neo-populistas, como apuntan
algunos analistas conservadores?

1

1
i

�y grupos profesionales con una mentalidad principal,
mente mercantilista, tecnocrática y reduccionista de
la vida y las sociedades. Nadie niega la importancia de
la mirada profesional de los asuntos adrninistrati,
vos del Estado, pero no se puede reducir a esto la
política, y menos reducir a una pura dinámica
tecnocrática la reflexión sobre el destino político de
sus propios protagonistas; es decir, de lo que todo
este proceso de simplificación está afectando directa,
mente a los ciudadanos en las democracias actuales.
EM: Hay una ausencia de capacidad estratégica in,
dividual y social porque a pesar de hablar de carn,
bios continuos en todas las sociedades, se siguen
aplicando recetas y no se fomenta ningún espacio
para impulsar la imaginación, la creatividad y la
complejización de los asuntos, justamente porque
estarnos sometidos a valores tecnocráticos de producción en todas las dimensiones de la vida social y
politica. Por ejemplo, se repite en todos lados la
cuestión de la necesidad de pensar en la sustentabi,
lidad del sistema, pero se piensa a los sistemas na,
turales y sociales en forma reduccionista o mera,
mente sistémica, que es una forma de percibir la
complejidad pero de forma restringida. Por ejemplo,
se piensa lo sustentable y se deja de lado el terna
principal que son las estrategias de regeneración
natural y social, para bien y para mal. Como lo se,
ñalo en El Método 5 (La humanidad de la humanidad), el
juego del devenir comporta también el desvío del
sentido de las acciones, lo que nombro como la eco,
logia de la acción, cuyo primer principio es que una
vez iniciada una acción en un momento dado, esta
acción entra en un juego de ínter-retroacciones que
modifican, desvían e incluso pueden invertir un cur,
so, y todos estos procesos escapan a la propia vo,
luntad del autor de la acción, y hasta puede volver,
se contra él, como el efecto boomerang. Esa es la visión
de la complejidad que no alcanzan a distinguir los
que la entienden, como dijo Raúl, bajo una óptica
restringida, porque ellos ven el avance de la historia
como una sola corriente, y no perciben la interven,
ción de las desviaciones que pueden suscitarse por
eventos externos e internos, y por eso su curso pue,
de ser perturbado, modificado e incluso contraría,
do. Curiosamente toda evolución viene a ser el fru,
to de una desviación que ha tenido éxito, por eso he
dicho muchas veces que en toda evolución hay pro,

cesos de desorganización y reorganización, lo que
finalmente puede lograr las transformaciones como
rnorfogénesis.
N■car H ••

,._H•l•ate

C.••••J•, ce■ IN• Y,,._

fera•el••••
IGC: Entrando a otro tema, quiero exponerles que observo una
especie de degradación y simplificación de la propuesta del Pen,
samiento Complejo, a partir de la aparición de los libros que
enfatizan la cuestión educativa, o que de alguna manera se re,
lacionan con los distintos proyectos institucionales y educativos que se están gestando en América Latina en general, y en
México en particular. En esta linea, de lo que he entendido de tu
propuesta originaL encaminada a comprender más profunda,
mente la complejidad humana, ¿qué se puede hacer al respecto?
EM: Pienso que se puede mantener el camino y la es,
trategía de rearticular un Pensamiento Complejo,
rnultidimensional y transdiscíplinar, a pesar de todas
las limitaciones y lecturas superficiales que en el fon,
do parecen jugar en contra. Es verdad que hay muchos
que no han comprendido o lo han hecho parciahnen,
te, la revolución epistemológica que propone la visión
del Pensamiento Complejo, porque hay quienes afir,
man que están utilizando mí propuesta pero en reali,
dad se quedan en el paradigma funcionalista antiguo,
y ello implica una visión restringida de la complejidad
que sólo percibe sistemas complejos dentro de la visión clásica de la epístemologia y son absolutamente
ciegos para percibir una complejidad ampliada, por,
que implicaría abandonar el paradigma del Instituto
de Santa Fe (Santa Fe Institute NM). Por ello, y para
contrarrestar ese problema, se creó la Cátedra
UNESCO que lleva mí nombre. Tarnbién hay que pensar que los distintos proyectos que se encuentran rea,
lizando en diversos lugares de América Latina (Brasil,
Colombia, Argentina), y particularmente en México,
son exploraciones que debemos seguir y esperar sus
resultados, sabiendo que muchos pueden dar como
consecuencia probablemente todo lo contrario de lo es,
perado, en fin, eso es parte de la ecologia de toda acción.
RDM: Tarnbién es cierto que otros intentan tomar la
propuesta del Pensamiento Complejo e introducirla u
homologarla a un modelo sistémico, a un pensamiento
holístico y en algunos casos pseudomísticos, que pasan por alto el profundo y continuo tratamiento crítico y epistemológico que ha realizado el Pensamiento
76

Complejo. El otro problema es que sí bien se tienen
noticias de la existencia de los textos epistemológicos
donde están las tesis principales y sus
fundamentaciones críticas, por ejemplo en los distintos volúmenes de El Método, sólo se quedan en la lec,
tura de textos escritos que son circunstanciales e
incompletos, por pertenecer o ser parte de ciertos
proyectos institucionales en el campo educativo,
como Los siete saberes necesarios para la educación del Ju,
turo, solicitado por la propia UNESCO, sobre el que,
por cierto, ya pronto contaremos en el IIPC con una
nueva versión revisada y ampliada para su publica,
cíón. Pero volviendo a las "degradaciones" del Pen,
sarníento Complejo, creo que la gente ha leído más
libros o versiones más light de éste, que se han he,
cho con el fin de difusión, sobre su propuesta cen,
tral en relación con los aspectos educativos, y por
razones específicas no contienen los fundamentos
y la información crítica correspondiente que perrní,
ta comprender la faceta revolucionaria que señala
Edgar. Por ejemplo, todo el mundo piensa que el
tema principal del Pensamiento Complejo es básica
o únicamente la complejidad y no es cierto. Uno de
sus más importantes ternas ha sido siempre el intento de comprender la Humana Condición, cuya
principal característica es el problema de su com,
plejídad inherente, cosa que llevó a investigar y profundizar no sólo acerca de lo que es la complejidad,
también bajo qué condiciones es posible pensarla.
Yesto es lo que generalmente se les escapa a los educadores que siguen este tema, porque implica un
cambio de paradigma en las formas de pensar y no
sólo un cambio curricular funcional. Tampoco el
terna principal es el asunto de la articulación de sa,
beres por arte de magia, sino que, por el contrario,
se trata de una reflexión crítica y continuada sobre
los procesos de convergencia y divergencia de los
productos de los campos de conocimientos científi,
cos, en particular, y del saber, en general. Pero so,
bre todo quiero destacar junto con Edgar que el tra,
bajo del Pensamiento Complejo se trata de la
búsqueda de conceptos y ejes articuladores, no
reductivos, de la dispersión de los conocimientos y
de actualizarlos para la enseñanza de los ciudada,
nos, como por ejemplo: el universo, la humanidad,
lo humano, la Tierra, donde la noción de complejidad es imprescindible. Lógicamente no es fácil porque se requiere mucha infonnación cruzada y, al mismo

tiempo, rigurosa,lo cual implica, a su vez, un proceso con,
tinuo de autoformación y un componente nada despre,
ciable de formación filosófica y epistemológica que po,
cos están dispuestos a mantener y desarrollar.
IGC: Vuelvo ainsistir en cómo creen que se puede hacerpara que la
enseñanza del Pensamiento Complejo pueda realizarse sin tantas
deformaciones, que por otra parte parece inevitable que se den por
el propio proceso de divulgación al que ustedes aluden.
EM: Para eso hay tres asuntos que focalizar o distinguir
para evitar mayores confusiones: la visión de la complejidad simplificada, la visión de la complejidad restringida
y la visión de la complejidad general. Digamos que la vi,
sión de la complejidad restringida, la más divulgada hoy,
como decía antes, viene del Santa Fe Institute porque ellos
hacen investigaciones sobre lo que llaman sistemas
complejos, es decir, sistemas con muchas interaccio,
nes, retracciones y con poca predictibilidad; pero ellos
no perciben que en realidad todo sistema es complejo,
en el sentido epistemológico, porque hay una relación
compleja de las partes con el todo, y viceversa, sobre
todo en relación con las emergencias. Pero ellos se
quedan en un simple primer nivel de la complejidad, y con esto creen que "comprenden" la comple,
jidad de todo lo que nos rodea y no es asi.
RDM: Lo que sucede es que muchos de ellos piensan
los sistemas corno estructura y no piensan con pro,
fundidad lo que significa la complejidad del sistema.
EM: Exacto. Por eso es inevitable la degradación de la
visión de mi propuesta, pues hay muchos científicos y
educadores que mantienen la estructura del "pensa,
miento normal", porque lo único que buscan son leyes
que puedan aplicar o descifrar de manera fragmenta,
ria y compartimental, y pienso que eso les imposibilita tener una visión más amplia de la complejidad, por,
que en ésta no hay que buscar leyes ni modelos ni
recetas. Además, pienso que no conocen mí propuesta
y tampoco han leído ni profundizado en lo que se expone en mis obras principales, porque lo rechazan ·en
principio, pues yo no busco leyes. Pienso que ellos no
están dispuestos ni pueden comprender la real com,
plejidad de los sistemas, sino solamente pedazos muy
pequeños de esa realidad que pretenden conocer, y es,
tán ciegos, porque siguen dentro de la visión normal o
clásica de las ciencias. Por eso fue terrible que yo no
77

�pudiera asistir a un encuentro con científicos en
China [donde han traducido ocho de sus libros], pues me
enfermé, y allí quería exponer las grandes diferen,
cías que hay en las distintas visiones sobre "la com,
plejidad", empezando por la estadounidense, la fun,
cionalista y la que se divulga generalmente en
educación, y la mía. La complejidad restringida no
es sólo la simplificación de mi propuesta, es una
adaptación funcional del problema para remendar
problemas organizacionales, porque hay mucha gen,
te que vende ideas de complejidad a las empresas, a
las instituciones educativas, a las de salud, y en este
sentido hay una degradación, pero también tengo
la esperanza de que ese mismo proceso de degrada,
ción mantenga la idea de que lo que no es capaz de
regenerarse, se muere. Dicho de forma sintética, has,
ta mi propuesta sobre el Pensamiento Complejo si
no se regenera tendrá que morirse; entonces se curo,
pliría el principio de la termodinámica, porque mi
paradigma, como cualquier otro, es biodegradable.
La complejidad no sirve sólo para comprender los
sistemas, no es un modelo, una receta única y con
leyes para aplicar a lo que sea; sirve sobre todo para
entender la complejidad del mundo humano y so,
cial. Si recordamos la historia tenemos los ejemplos
de la degradación de las propuestas de Marx y de
Freud, de Kant y de Platón, porque también han sido
simplificadas y deformadas, pero hay posibilidades
de regeneración al volver a las fuentes originales, si
alguien las sabe reinterpretar y retransmitir desde
su propia creatividad y sus propias riquezas y co,
nocimientos.

IGC: Yen los estudios de las ciencias humanas y sociales, ¿cómo
perciben el papel actual de la filosofía y del relativismo cultu,
raL que parecen esconder el proceso de la mercantiljzación en
todos los ámbitos?

EM: Es evidente la mercantilización en casi todo y
por ejemplo en la cultura trae problemas muy serios
de degradación y confusiones. Una de ellas es, lamentablemente, la creciente difusión de la propuesta del relativismo cultural que hoy se confunde con
la idea de diversidad cultural. Es una degradación
por su forma de concebir las relaciones entre las
culturas. En realidad no existe la idea de la
interrelación entre las culturas para esta forma de
ver las cosas, pero en el fondo esconde un problema
mayor, porque si no hay formas de relación entre lo
diverso, existe el peligro que entonces se reduzca
todo a buscar la forma de unidimensionalizar lo di,
verso; de esta forma se degrada la percepción de esas
diferencias o diversidades culturales y sociales en,
tre los distintos países de occidente y oriente, res,
pecto de la búsqueda de una forma no reduccionista
para gobernarnos en un pequeño planeta que sos,
tiene una humanidad cada vez mayor y compleja. En
el Método 5 (La humanidad de la humanidad) señalo que
hay diversidad cultural, pero también unidad cul,
tural; hay diversidad biológica, pero también uní,
dad biológica, porque no hay unidad sin diversidad
y viceversa. Y ese el problema sobre las culturas que
hay que profundizar investigando y formando a los
ciudadanos con el Pensamiento Complejo, desde una
óptica que no excluya o siga fragmentando más la
complejidad.

RDM: Por eso creemos que es estratégico para noso,
tros el proyecto de diseño, creación y gestión acadé,
mica de un Doctorado en Ciencias Humanas y Pensa,
miento Complejo, que estamos llevando a cabo en la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autó,
noma de Nuevo León (UANL), en colaboración con el
Instituto Internacional para el Pensamieto Complejo
(IIPC) yla Cátedra Itinerante UNESCO "Edgar Morin"
(CIUEM), en la ciudad de Monterrey. Con este pro,
yecto pretendemos formar investigadores y profeso,
res que alcancen a introducirse a la comprensión, real
y profunda, de la complejidad humana y de la episte,
mología compleja. Por el momento contamos con un
gran apoyo y entusiasmo de las autoridades de esa
facultad y de las máximas autoridades de la universidad

RDM: Desde mi punto de vista, este es el problema
central que debe guiar las discusiones y las activi,
dades del proyecto del Foro Mundial de las Cultu,
ras y la Sociedad del Conocimiento que está organizando el gobierno de Nuevo León para el 2007. Por
esto, paralelo al proyecto del doctorado que mencionamos, se están elaborando publicaciones rela,
donadas con las ciencias humanas, como el proble,
ma de la diversidad cultural, se pretende realizar un
análisis crítico de la Agenda XXI de las culturas, que
se presentó en el Forum de Barcelona 2005 [ambos
trabajos en prensa de la UANL]; y hacer un trabajo so,
bre las condiciones de posibilidad de una Sociedad
del Conocimiento, y otros temas asociados, como la

78

.... .. ... ... ...
.. .. .. ... .. .

gestión del conocimiento, el lugar de la
filosofía en la era planetaria.

. .. .. .. .. .. ...
. .. .....
.. . . .
.
.. ... ... ... ...... ...... ...

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. . . ..

IGC: Yya que estamos centrados en la cuestión educativa, en el libro Educar en la era
planetaria, que escribes con Raúl D. Motta
y Emilio Roger para la UNESCO, hablas de
la "doble hélice" de la mundialjzación alter,
nativa, y una de ellas la relacionas con los
movimientos sociales, a partir de la articula,
ción de redes y grupos ciudadanos, que busca,
ban o buscan una planetarjzación (globaliza,
ción) distinta ala visión unidimensional de las
leyes del mercado. Krees que dichos movimientos han disminuido o se han inhibido por
la situación generalizada de desencanto y es,
cepticismo, ante la imposibilidad de lograr
profundos cambios o transformaciones sociales?

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EM: Hay otra idea que mantengo, que es
la de seguir en la construcción de una red
de redes, no de unificación sino de ínter,
conexión, sin poder central y, aunque sea
paradójico, creo que la esperanza está en
relación directa con el progreso de las ca,
tástrofes, porque cuando éstas son muy
grandes, muy evidentes, la reacción a todo
esto también puede crecer o llegar a ser
mayor. Ya lo dijo Holderlin: donde crece
el peligro, crece también la salvación. Para
mí los avances serán casi siempre pequeños, marginales, dispersos, pero no por
ello menos importantes, y seguirán su
curso. Pienso que hay varias mundializaciones
(globalizaciones): la democrática, la económica, la hu,
manista, las culturales, entonces, desde un punto de
vista las cosas no se pueden reformar tan fácilmente
en el sistema actual, porque no hay instituciones ver,
daderamente planetarias, ni la ONU tiene verdadera,
mente un alcance mundial. Todavía existen controles
y poderes que dominan demasiado el orden de cosas,
pienso que los cambios más profundos y reales se lle,
garán a dar si ocurren verdaderas metamorfosis, como
cuando un gusano se transforma en una mariposa. El
problema es que no podemos saber antes de tiempo
sobre los procesos de metamorfosis y por eso cendre,
mos que seguir intentando rearticular y proponer algunas líneas de pensamiento y de acción. Pienso que a

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79

�eso es a lo único que podemos aspirar y sobre lo que
podemos trabajar, porque se necesitan muchas refor,
mas interdependientes e interconectadas sobre el pen,
samiento y el conocimiento, así como de la sociedad,
de la economía y, sobre todo, de la vida humana. En,
tonces esos momentos de transformación están lejos,
porque tiene que darse un proceso de confluencias si,
multáneas, que no son fáciles de darse en muchos as,
pectos. Ybueno, en cualquier nivel es importante pen,
sar y hacer cosas, unas en Monterrey, otras en
Veracruz, en Argentina o en Francia, casi todo proce,
so de transformación profunda empieza desde lo pe,
queño y marginal, y poco a poco va creciendo.
IGC: En este mismo sentido de la violencia, ¿piensas que han
aumentado los riesgos de que vivamos una regresión hacia la
barbarie de la especie humana, y qué alternativas visualizas
para resistir esta tendencia?

listas, como si fuera un gran centro de cultura para
la vida, porque la esencia fundamental es que los
conocimientos sirvan para vivir humanamente me,
jor todos.
RDM: En estos momentos el IIPC está buscando di,
ferentes alianzas para encontrar la forma más ade,
cuada de desarrollar una red de este nuevo tipo de
centros y que cuenten con una adecuada perspectiva del Pensamiento Complejo en sus actividades y
propuestas.
EM: Pienso que es necesario seguir intentando rearticular estrategias de redes ciudadanas para la vida
que no se deben academizar.
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EM: Debemos reconocer los problemas y las dificulta,
des con claridad y profundidad, para regenerar la idea
del humanismo, porque la barbarie siempre es altamen,
te probable que se dé. Ya lo digo en mi nuevo libro
Culture et barbarie européennes (2005) [no se ha traducido al
castellano]. En mi vida siempre mantengo una apuesta
sobre lo improbable, aunque sea poco posible. Todas
los grandes pensamientos han sido rechazados en sus
inicios: Sócrates, Galileo, da Vinci, y todos los grandes
movimientos han empezado de manera marginal y con
unos pocos seres humanos, por ejemploJesús o Gandhi,
y nosotros estamos en otro periodo inicial de muchas
transformaciones que no sabemos a dónde nos lleva,
rán, pero que tenemos que luchar porque nos lleven a
mejores etapas, estadios o épocas.

IGC: ¿~é piensan de las protestas juveniles de hijos de inmigrantes en París, en octubre,noviembre del 2005?

EM: Hay muchos jóvenes de origen magrebi que son
musulmanes ypara ellos ha sido más difícil la integración
en Francia. Sin que pueda negar que en mi país haya deja,
do de haber mentalidades coloniales y más o menos racistas, también es cierto que esos procesos de la verdadera integración de los inmigrantes tienen diversos aspectos
que es necesario detectar y analizar, porque todos esos
jóvenes son de la segunda o tercera generación y si están
naturalizados con papeles franceses, pero se sienten rechazados socialmente ymás porque su religión es islámica.
Ellos saben que en el occidente no se tiene una actitud
abierta para los que son de origen islámico, y esta mentalidad viene desde el pasado, pero antes se veían corno caIGC: De acuerdo con lo que afirmas, la llamada Sociedad del sos aislados y hoy, que las protestas son mayores, se
Conocimiento está dentro de esos procesos lejanos que todavía visualizan estos problemas con mayor atención, porque
no son factibles; asimismo, la transformación de la condición van in crescendo.
humana hacia la Humana Condición; entonces, ¿qué recomen,
RDM: Creo que en el fondo se puede decir lo mismo sodarías que se efectúe en relación con todo esto?
bre el problema de los Maras [Salvatrucha], provenientes
EM: Pienso que debemos diagnosticar que hoy en de Centroamérica, y sobre otros fenómenos de violencia
día hay una sociedad de los conocimientos separa, juvenil menos visibles en todo el planeta. Hay toda una
dos, no "del conocimiento", y debemos seguir ac, nueva generación de seres humanos que a pesar de sus
tuando en el sentido de religar los conocimientos, diferencias culturales, económicas y sociales, coinciden
pero no sólo en el nivel académico, sino también en en el hecho de que para ellos no hay futuro, porque ya lo
el nivel popular, abierto a todos: de la gente que tra, visualizan en sus padres, y en rechazar el discurso
baja, de las mujeres, de los jóvenes, de los sindica, futurista de sus mayores por considerarlo hipócrita, so,
80

bre todo el de los sistemas educativos. Pero esto no
significa que puedan encontrar por sí mismos una
alternativa distinta, porque muchos de ellos sólo
quieren incorporarse al actual estado de cosas de la
mejor manera posible y reproducir el sistema que
los excluye y que ellos mismos critican.

favor de cambiar el curso del entendimiento entre
las diferentes visiones y culturas de los mundos que
coexisten en este planeta. Si fuéramos pesimistas
enfatizaríamos el aspecto catastrófico que se está
viviendo en estos tiempos, pero tratando de mante,
ner nuestra visión de que lo improbable sigue sien,
do posible, entonces podemos tener la esperanza de
que ese choque no es inevitable. Porque también es
necesario decir que en occidente nosotros tenemos
tolerancia para nosotros y nuestras ideas, por ejem,
plo en Francia, pero no para los otros o la otredad
del mundo no considerado occidental. Porque mu,
chas de los otros mundos, por ejemplo el musulmán,
mantienen situaciones de subordinación y de humi,
llación cuando observan que el occidente acepta
todo lo hecho por Israel o los israelíes, y rechazan o
atacan todo lo que viene de Palestina o los
palestinos, cuando sabemos que hay atrocidades de
unos y otros. Lo que vernos ahora es la agravación
de esa situación conflictiva entre el mundo árabe o
el medio oriente y occidente.

leltn ••• c■rlc■l■r•• •••--••

IGC: ¿~ué reflexión harías, Edgar, sobre la publicación de
las caricaturas danesas, que ridiculizan al Dios Alá?
EM: Me parece que es un indicador de una situa,
ción bastante grave entre las relaciones del mundo
occidental y el mundo musulmán. Pienso que es la
muestra de un pequeño fuego que después puede
incendiar toda la selva, sobre todo por la manipula,
ción de algunos líderes religiosos que exacerban los
sentimientos de ofensa y humillación.
IGC: ¿y qué vale más: el respeto a la libertad plena de ex,
presión o el respeto a la otredad en las creencias religiosas?
EM: Pienso que la mayoría de la gente del mundo
islámico vive tres siglos atrás, porque todavía man,
tienen la unión entre el Estado y la religión, no vi,
vieron una laicización, y para nosotros, en Europa,
la libertad de la conciencia fue una conquista de "las
luces" del siglo XVIII, que obtuvo corno resultado
positivo la visión de un mundo laico, pero todos ellos
no han vivido esa separación y entonces no hay un
cambio significativo en su percepción de las cosas.
Por otro lado, también es cierto que los países de
occidente mantienen una situación de incompren,
sión general hacia la visión musulmana; entonces no
hay entendimiento ni mucho respeto entre unos y
otros. Es evidente que nosotros debemos mantener la
importancia del valor de la libertad de expresión, pero
también es cierto que debemos aprender a respetar en
algunos casos los símbolos de otros, para no aumentar
las posibilidades de que el incendio que ya persiste sea
aún mayor, o que se queme la selva, como decía antes.

IGC: En relación con lo anterior, ¿crees que a partir del 11
de septiembre y después del 11 de marzo en Madrid, y en general el avance del terrorismo y la respuesta bélica de Estados Unidos, hay una clara determinación por aumentar la
violencia?
EM: Casi todo parece indicar que la situación se
agravará. Por ejemplo, es evidente que si hablarnos
de Irak, la política de los estadounidenses, el espíri,
tu bélico e imperialista de occidente, en general, y
el de Estados Unidos, en particular, ha empeorado
la situación de violencia. Aunque se pretenda rnos,
trar que se quiere democratizar a Irak, porque es
cierto que se libera el control sobre 13 etnias que
mantenía Sadam Hussein, ahora hay tantos o más
conflictos internos como antes de la guerra en Irak.
Además, eso ayudó para instigar al terrorismo de
otros lados; y en este sentido pienso que también el
occidente está ciego, porque las situaciones de vio~
lencia regularmente están bajo un esquema de
corresponsabilidad, y en esto occidente y oriente tie,
nen su parte de responsabilidad, porque lo que ha,
cen unos promueve las reacciones de los otros y se
entra a un proceso circular de repetición, y, además,
no podernos eliminar la locura de un jefe de Estado
en ninguna parte del mundo.

IGC: ¿Crees entonces en "la visión de Huntington", sobre que
hay probabilidades en el futuro de un "choque de civiliza,
ciones"?
EM: Bueno, no se pueden descartar los choques en,
tre religiones y civilizaciones, si no hacernos nada a

81

�BIBLIOCLIPS

En vivo
y en directo
,,.

RODRICO FRESAN UNO Para empezar a dis-

cutir este oscuro asunto, una cosa está clara: la práctica de la literatura es una actividad privada, solitaria, secreta. El lector -el espectador de la
cuestión- no tiene por qué saber mucho sobre el
escritor. No hace falta. Y si se siente especialmente
curioso, ahí están las biografías o intemet. A diferencia de lo que ocurre en otras ramas de la cultura
y del arte, en la literatura la obra no es el obrero. No
hace falta que el mago haga una reverencia luego de
haber realizado su magia blanca o negra. Y tampoco es que haya mucho para ver: una persona sentada inclinada sobre papel y pantalla con mala postura y más o menos buenas intenciones. Aún así - de
un tiempo a esta parte, y cada vez con mayor intensidad- se le pide al escritor más y más veces (algunos contratos con editoriales llegan a reclamarlo
como cláusula inviolable) que aparezca, se muestre, opine, sea una figura pública porque los alquimistas del marketing han dictaminado que un escritor fácil de reconocer es más fácil de vender -de
ahí que por estos días un escritor muerto "valga menos"- Ya no es suficiente la distante familiaridad
de la foto de solapa. Ahora hay que presentar libros
propios, ajenos, participar de congresos y de rectangulares mesas redondas, escribir en los medios sobre no-ficciones para volver más atractivo lo ficticio y, si se puede, conseguir un papelito en una
película o casarse con una estrella de cine.
83

Tal vez la culpa de todo la tenga
el inventor de la fantasmada en
cuestión, Charles Dickens, quien
-cualquier excusa era buena
para no estar en casa y con una
esposa a la que detestaba- se
embarcaba en continuos tours y
lecturas en las que, de algún
modo, se convertía en actor de sus
propios libros ovacionado por
multitudes. El que semejante es/
fuerzo acabara matándolo -un
contemporáneo lo diagnosticó
como usuicidio por lectura en pú,
blíco"- no significa que Dickens
lo hiciera mal. Todo lo contrario:
parece que era genial -hacia llo,
rar hasta a los candelabros- al
leer el fragmento de The Old
Curiosity Shop en que se descubre
que la pequeña Nell ha muerto. Lo
que no impide, claro,- que no
abunden los escritores como
Dickens. Y es que por lo general,
los escritores no suelen pasarla
bien en los auditorios ( a menos
que esta actitud se profesionalice
hasta extremos patológicos; y ya
hay profesores de actuación espe,
cializados en escritores que los
preparan y los acompañan en las
giras); y así tenemos el detallado
registro de inolvidables papelo,
nes de Francis Scott Fitzgerald,
Truman
Capote,
Ernest
Hemingway y Charles Bukowski
por citar a unos pocos a la hora
del qué hago yo aqui, del qué he
hecho yo para merecer esto, o del
rompan todo.
DOS Si, la situación es compleja:

los escritores quieren estar solos
y, al mismo tiempo, ser reconocí,
dos por multitudes. Pero Salinger
hay uno solo y hay lugar para un
solo Salínger quien -sus privile,
giados royalties asi se lo permi,

�EL A.UTOR EN Sf MISMO ES UNA DISTRACCIÓN, UN MALENTENDIDO,
UNA EOUIYOCA.CIÓN: A.LCUIEN OUE DEBE SER LEÍDO ESCUCHADO-PERO NO YISTO■

ten- ha llegado al extremo de no
publicar lo que, se supone, sigue
escribiendo sin necesidad de lectores, de salir a buscarlos y, ay, encontrarlos.
De ahí que, de tanto en tanto,
relea una antología editada por el
poeta Robin Robertson -unlibro
terriblemente divertido- que se
preocupa por el estigma y el sintoma bajo el titulo de
Mortifications: Writer's Stories of
their Public Shame (Humillaciones:
Relatos de escritores sobre sus
vergüenzas en público) y donde se
solicita a setenta escritores contemporáneos que narren su momento más terrible en público. Y
todos no demoran en recordarlo
porque, claro, jamás podrán olvidarlo. Malos tragos y pésima digestión; el poeta Simon Armitage
lo explica en su breve ensayo con
tan envidiable y, como se nota,
curtida precisión: "La literatura
ofrece un infinito de oportunidades
para la humillación y la vergüenza,
porque opera en esa frontera donde el pensamiento intimo se enfrenta a la respuesta del público. Los
eventos literarios 'en vivo' constituyen el frente de batalla, la linea
en la que se enfrenta lo que se escribe con lo que se lee. En ocasiones, estos dos campos se combinan
con gracia, en otras se repelen como
el agua y el aceite, y a veces resul-

tan en un cocktail asqueroso." De
la lectura de las múltiples anécdotas del libro, se comprende enseguida que las humillaciones de los escritores fuera de sus escritorios se
dividen en varias situaciones recurrentes. A saber:
1) que no vaya nadie,
2) que, sin previo aviso, te descubras sentado en una mesa junto a un colega que te odia desde
siempre o al que vas a odiar en
cuestión de minutos,
3) que vayan nada más esas personas a quienes no quieres ver por
nada del mundo,
4) que vayan varios locos,
5) que el escritor esté borracho
hasta el vómito o nervioso hasta las
náuseas y que acabe comportándose
de manera poco correcta, y...
6) que la persona que te entrevista
y/o presenta no haya leido tu libro o
que, directamente, te confunda con
otro escritor, o que te pregunte por
cualquier tema que no sea tu libro.
Yseguro que hay varias opciones más.

TRIS Cerca del final de
Mortifications ... , el británico John
Lanchester define el despropósito
con las palabras justas: "Los eventos
-así los llaman los editores- incluyen a las firmas de libros,las lecturas
84

de libros y las presentaciones de libros y a los programas de libros. Todos tienen una tendencia hacia el desastre. Así que, por eso, de algún
modo, todas las historias sobre el
tema son la misma historia, y todas
se producen por la misma causa. Lo
cierto es que el asunto está basado en
un error. Yese error es la idea de que
queremos conocer a los autores que
admiramos porque suponemos que al
verlos en persona percibiremos algo
extra e imprescindible que no está en
sus libros, algo que completa la experiencia de haberlos leido. La creencia de que el escritor es la 'cosa real',
mientras que lo que escribe es una especie de excrecencia. Lo que no es
verdad La obra es la 'cosa real' y es a
ella a quienes los lectores deben dedicar su atención. El autor en sí mismo es una distracción, un malentendido, una equivocación: alguien que
debe ser leído - escuchado- pero
no visto. Si quieres conocerlo, la página es el mejor sitio para la cita. El
repetido fracaso para percibir
esta obvia realidad es el motivo de
que las presentaciones de libros
tiendan a salir mal; y la melancólica verdad es que, cuando salen
bien, tienden a ser muy aburridas."
Después de todo, aunque nos
gusten tanto las hamburguesas,
jamás sentimos la necesidad de
conocer a la vaca de donde salieron, ¿no?

encarnación del sueño nacional,
para seguirla representando con
el transcurso de las décadas; de
quienes son el vértice donde confluyen los anhelos colectivos, el
espejo aspiracional en el que se
miran todos los hombres en algún
momento de su vida.
En una época en que la televisión, la radio y el cine son
omnipresentes, los ídolos surgen
prácticamente
a diario; pero se
PARRA
trata de ídolos fugaces y endebles
que a los pocos años (sino meses)
desaparecen por donde vinieron
sin haber llegado a ser el sueño
más que de cierto sector de la población, sin calar hondo en el imaginario nacional ni, mucho menos, trascender nuestras fronteras
hacia otros imaginarios. Con los
políticos sucede algo similar.
También ellos son fugaces, no importa el grado de popularidad que
hayan alcanzado, porque en
México la política, más que una
serie de anhelos cumplidos, ha
sido una larga cadena de frustraciones populares. Nadie les cree.
A ninguno. Y una de las condiciones para la existencia del mito es
precisamente la fe. Los
futbolistas, y los atletas en general, corren con una suerte equiparable a la de los políticos y las esquerido elevar a categoría de mito, trellas del espectáculo: rápido se
como el narcotraficante, el políti- convierten en ídolos, la población
co priísta o el empresario regio- deposita sus esperanzas en ellos,
montano. Me refiero a esos seres sueña con ellos, desea ser como
de carne y hueso que en épocas ellos, pero de pronto, cuando paespecíficas anduvieron por este recen a punto de conseguir la
país, llevaron a cabo acciones trascendencia, sobrevienen las
encomiables o reprobables, y cuya primeras derrotas corno señal de
leyenda mezclada con su biogra- una decadencia inevitable. (Eso
fía corrió de boca en boca hasta sí, en el caso de los futbolistas, no
quedar fija, indeleble, en el imagi- se atraviesa un campeonato del
nario de la gente. Hablo de varo, mundo, es decir, una debacle se,
nes que un día representaron la gura.) Y otro de los presupuestos

LETRAS AL MARGEN

Los últimos
hombres--mito

Nadie pon-dría en duda que México es un país rico en
tradiciones,en mitologías que perduran des-de hace siglos o incluso milenios, en leyen-das vivas trasmitidas de forma oral de gene-ración en generación. Tampoco que los
mexicanos poseemos una fantasía fértil, ro-busta, rápida para la burla y la ironía, o para
extraer la moraleja edificante de cualquier
acontecimiento. Por esto mismo resulta cu-rioso, y quizás ésta sea una de las grandes
paradojas de la vida nacional, que entre no-sotroslafigura delhombre--mito se desdibuje
cada vez con mayor velocidad
EDUARDO ANTONIO

No me refiero aqui a los venerados héroes y mártires -más héroes que mártires- de la historia patria, cuyo culto fue
"insuflado" en nuestra mente, lo
mismo que las tablas de multiplicar y las capitales de países que
ahora ya ni siquiera existen, gra,
cias a repetidas lecciones de
maestros bien adoctrinados. No
me refiero, tampoco, a ciertas
abstracciones, oficios o actividades que algunos sociólogos han

85

�Ye&amp;.CÁN NIMll'lffe TlllffA / lff ll 31 CM

del mito es la ausencia de derrota
y, por lo tanto, de decadencia. Los
elegidos de los dioses mueren jó,
venes, dice la frase. Jóvenes, sí, y
en la cúspide de su gloría.
Al ser México un país religio,
so, nos quedan los santos. No los
canonizados por Roma, como san
Felipe de Jesús, de quien ya nadie
se acuerda, o san Juan Diego, san,
to cacofónico que subió a los al,
tares por una suerte de imposi,
ción papal, ni la ristra de cristeros

anónimos recién canonizados,
sino los santos laicos: Malverde,
Fídencio,Juan Soldado. A ellos los
consagró el culto popular y el culto
popular los mantiene vivos, como
muestra de que en un país católico
no es la Iglesia quien tiene la últi,
ma palabra sino la gente. Sin em,
bargo, como su culto es deliberada,
mente religioso, cuentan con sus
ministros y sus milagros son evi,
dencías para muchos, escapan a la
categoría de hombre,míto de la que

86

he venido hablando. Ellos son san,
tos, a secas; santos del pueblo.
De todos los grandes hombres
que vivieron en México durante
el siglo XX, la memoria popular
retiene la imagen de dos, por en,
cima de los demás. Uno es el gue,
rrero por antonomasia, otro la
personificación de la simpatía.
Uno fue delincuente, abigeo, san,
guinarío asesino y, más tarde, co,
mandante en jefe del más podero,
so ejército que haya pisado esta

tierra; el otro fue carpintero,
maríachi, actor de cine e ídolo de
la pantalla. Uno vivió en los albo,
res del siglo y murió en 1923, el
otro vivió la primera mitad y mu,
rió en 1957, pero ambos siguen tan
frescos en el recuerdo de los mexi,
canos como si hubieran desapare,
cido apenas ayer. Por supuesto,
me refiero a Pancho Villa y a Pe,
dro Infante, cada uno de ellos ver,
dadera encarnación del sueño
colectivo perma,
nente.
Villa ha perdu,
rado en nuestro
imaginario gracias
tanto al trabajo de
historiadores, ero,
nistas y novelistas,
como a las tradicio,
nes orales del pue,
blo que siguen na,
rrando sus acciones
del mismo modo
que antaño lo hicie,
ron los corridos
que aún se cantan
en todos los rinco,
nes del país. Ha
perdurado, asirnis,
mo, gracias a nues,
tra religiosidad,
pues el Centauro
del Norte es vene,
rada en ciertas re,
giones de México igual que un
santo o, por lo menos, como un es,
píritu rector al que acuden curan,
cleros, brujos y espiritistas. Nací,
do en tiempos de miseria y
realizada su labor en tiempos de
guerra, es sin discusión nuestro
mayor personaje épico. Su calidad
de mito es incuestionable, mas
como desde su muerte, y aún des,
de antes, han corrido ríos de tin,
ta sobre sus hazañas y fechorías,

cualquier cosa que se diga sobre él
sonaría a repetición.
El otro mito que aún nos queda
vivo es Pedro Infante. Nos queda
vivo; esto es: no ha muerto. La frase
ha sido repetida un millón de veces
con respecto a él. Según algunos, el
mito es tradición alegórica cuyo
fundamento es un hecho real. Bien,
Pedro Infante vivió poco menos de
cuatro décadas y murió hace casi
cincuenta años. Su cuerpo, su car,

mamacita o si levantaba pesas to,
dos los días, se trata de detalles
cuya única función es apuntalar la
imagen que México guarda de él.
Ambos, Pancho Villa y Pedro In,
fante son fantasmas que flotan en
torno a nuestra idiosincrasia y di,
cen más de ella que los tratados de
psicología y sociología. La consis,
tencia de su mito se nutre con la
suma de los anhelos egoístas de to,
dos los mexicanos, y también con
nuestras aspi,
raciones de no,
bleza. Sus per,
sonalidades
reúnen lo mejor
y lo peor de un
gran rasgo na,
cional masculi,
no ahora en
franca deca,
ciencia: el ma,
chismo. No son
humanos. Al
vencer al olvido
y permanecer
en la memoria
de un pueblo
se convirtieron
en semidioses
que están ahí
porque aún
existen miles
de seres que
desean, aun,
ne, sus huesos, como los de Villa, que sea en lo más íntimo, aseme,
anduvieron por el mundo. También jarse a ellos. Son los grandes
como en el caso de Villa, se han es, chingones, los que nunca se en,
crito varias biografías, incluso no, frentaron a situaciones degradan,
velas, se han rodado documentales tes, los que hicieron lo que qui,
sobre él, y sin embargo, aunque sus sieron y nunca tuvieron limites (y
admiradores la conocen de memo, si los tuvieron, eso sí ya lo hemos
ria, su vida real es lo de menos. Si olvidado).
tomaba o no tomaba, si fue carpin,
Buenos o malos, símbolos de lo
tero o mariachi, si comía como niño positivo y lo negativo al mismo tiem,
huérfano, si tuvo muchas mujeres po, ojalá hubiera más como ellos para
y muchos hijos, si adoraba a su alimentar nuestra nostalgia.
87

�NO HAY TAL LUG AR

¿Por qué no tendría derecho a
hablar de medicina sin ser
médico si hablo de ella como un
perro?
Tenía
tiempo de no leer a Deleuze.
Recuerdo haberlo hecho por
primera vez hace bastantes años
cuando, convencida por los
mismos Deleuze y Guattari,
quienes argumentaban que
El anti✓Edipo era una lectura es✓
pecialmente dirigida a lectores
de entre 15 y 20 años, me aven✓
turé en sus páginas como quien
se prepara para un largo viaje.
Un viaje sin regreso.

CRISTINA RIYERA CARZA

88

La casualidad o la coincidencia
(que se trata de cosas distintas) lo
traen ahora de regreso a ese sin regreso que es todo viaje verdadero.
No sé qué me llevó a elegir, de
entre todos, el libro de las Conversadones de Gilles Deleuze, pero sí sé
qué me detuvo ahí, entre estupefac,
ta y alegre, con la extrañeza de un
lejano reconocimiento como otraotro, dentro de los vericuetos
argumentativos de su "Carta a un
crítico severo". Poco importan en
realidad las acusaciones de estancamiento y atraso que blande contra él el crítico que, después de es,
cribir un libro sobre Deleuze,
planea su propio desmoronamiento. Poco importan, digo, porque el
desmoronamiento, el flujo constante, la incertidumbre y la improbabilidad son todos términos caros al
pensamiento deleuziano. Importan, en cambio, las súbitas síntesis
que aparecen ahí sobre el trabajo en
equipo, la lectura, la escritura, la
crítica. Importa la máquina
deseante que abre la boca.

I m p o r t a la revitalización del
deseo y del deseo, sobre todo,
político.
Todo parte, dice Deleuze, del
"placer que cada uno puede experimentar diciendo cosas simples en
su propio nombre" -un propio
nombre que no hay que confundir
con el yo maniqueo y solipsista del
relato confesional, sino con la más
radical despersonalización que sólo
se consigue cuando el individuo se
"abre a las multiplicidades que le
atraviesan enteramente, a las inten,
sidades que le recorren". Luego, al
menos en su propia narrativa, está
el encuentro. Del nombre-propio y
el decir de las cosas simples, al nombre-otro y el pensar, provocando, la
realidad impensable del otro.
Dice: "Después tuvo lugar
mi encuentro con Félix Guattarí,
y el modo en que nos
entendimos, completamos.nos
despersonalizamos el uno al otro y
nos singularizamos el uno mediante el otro, en suma, el modo en que
nos quisimos." Y tal vez ahí, en esa
escueta descripción de la dinámica
de su trabajo en conjunto, de sus
orígenes y sus fines, de su entre,

cruzamiento, se encuentre resumido ya el punto de partida de su idea
de la lectura amorosa:
Esta manera de leer en intensidad,
en relación con el Afuera, flujo
contra flujo, máquina con
máquina,experimentación, acontecimientos para cada cual que nada
tienen que ver con un libro, que lo
hacen pedazos, que lo hacen funcionar con otras cosas, con cual,
quier cosa.

Porque, a fin de cuentas, también esto lo sostendrá Deleuze en
su "Carta al crítico severo":
Escribir es un flujo entre otros,
sin ningún privilegio frente a esos
otros, y que mantiene relaciones
de corriente y contracorriente o
de remolino con otros flujos de
mierda, de esperma, de habla, de
acción, de erotismo, de moneda,
de polltica, etc.

En contra de los pensamientos que
aspiran a convertirse en jueces
de lo pensado, elitistas por voca,
ción y jerarquizadores por mero
instinto de réplica, autorizadores
por gracia del poder que buscan

ejercer, si es posible con violencia, Deleuze pasa a apoyar el pensamiento que se hace en términos
de incertidumbre e improbabilidad. Un pensar no especializado
ni especializador; un pensar que
busca el punto de fuga que es, con
frecuencia, el punto del placer; un
pensar que es un pensar-con-otro,
en su contra, y de vuelta. Un pensar que no avanza en dirección a
la identidad (yo soy esto) sino en
contrachoque a la identificación
(yo deseo ser lo otro). Y sí, en contra de los que piensan en términos del soy-esto, están las preguntas: ¿Por qué no tendría yo
derecho a hablar de medicina sin
ser médico si hablo de ella como
un perro? ¿Por qué no podría hablar de la droga sin ser drogadicto si hablo de ella como un pájaro? ¿Por qué no podría inventar un
discurso sobre cualquier cosa, incluso aunque se trate de un dis,
curso completamente irreal o artificial, sin que se me tengan que
reclamar los títulos que para ello
me autorizan?.
Eso me pregunto yo hoy. El perro. El pájaro. El delirio.

DELEUZE PASA A APOYAR EL PENSAMIENTO OUE SE IIACE EM
TÉRMINOS DE INCERTIDUMBRE E IMPROBABILIDAD. UM PENSAR MO
ISPECIALIZADO MI EIPECIALIZADORp UM PENSAR OUE BUSCA EL
PINTO DE FICA OUE El, CON FRECUENCIA, EL PUNTO DEL PLACER

89

�IAIMI MOUMO YILLA■IIIÁL

a obra plástica de Vicente Rojo posee cualidades de escri-tura. Su pintura serial, que se centra en las transfonnacio-----~ nes de trazos, marcas y caracteres muy propios, en espe-cial durante las décadas de los sesenta y setenta se cargó de
alusiones a las farmas de representación verbal, asunto que en
1974 llevó a Salvador Elizondo a considerarla como una
textualidad que plasmaba un texto no propiamente legible sino
visible. Lector voraz de literatura y amigo de escritores, creador
de tipografías, virtuoso diseñador de planas, carteles, revistas y
libros, socio fundador de una de las casas editoras más impor-tantes de México, Rojo ha sabido conferirle a la escritura valor
de imagen. Oficial de la letra impresa, la literatura es también lo
suyo. Durante décadas, los escritores han buscado su colabora-ción para crear revistas o concebir libros, para diseñar un nuevo
periódico o una colección editorial, o para hacerlo su consejero.
En el mundo editorial mexicano le sigue una generación sobresa-liente de diseñadores gráficos que se formaron con él no en el aula
sino en la imprenta. Rojo es reconocidamente un artista del libro.
90

'111Lk

AN4M.t. (NIS■LAI) TIIICTA T C.IUU / 3e X 24 CN

91

�Por el costado literario, en su apego a la letra Rojo estuvo atento, desde joven, a la
cauda de la poesía concreta y la poesía visu al, como lo deja ver su trabajo de
diseñador. El cubismo, dadá, el futurismo y
el surrealismo proveían las fuentes del rompimiento plástico y tipográfico. Una de las
ambiciones de estos entrecruzamientos de
letras e imágenes que campearon a lo largo
del siglo XX en las publicaciones impresas
de los movimientos de vanguardia, era conciliar las artes mediante la creación de nuevas equivalencias en el plano de la expresión que dieran forma y cauce a nuevos
contenidos. Los poetas hacian obra gráfica
y plástica; los artistas, poesía. Juntos: música visual
Por raro que parezca, no se suele clasificar a la literatura corno un arte entre las
demás artes. La añeja distinción entre bellas artes y literatura mantiene aún su repartición, de modo que hablamos grosso
modo de artistas por un lado y de escritores por otro. Artes y letras formaron categorías aparte, instituciones aparte propiamente dichas, que obedecieron en su origen a la
partición de las artes liberales del medioevo (donde el
estudio de las artes de la letra y la expresión constituía el
trivium; mientras que la música, un arte del número, se
alineaba con la aritmética, la geometría y la astronorrúa
en el quadrivium) y a la institución de las academias de
bellas artes en el siglo XVII. El modelo francés se impuso:
por un lado las belles lcttres (gramática, elocuencia y poesía), y por el otro las bellas artes, les beaux art (pintura,
escultura, arquitectura). Con el tiempo, se añadiría a las
bellas artes la música, la danza, el teatro y aun la poesía.
Entretanto, el calificativo de "artista" distingue particularmente al pintor, al escultor y al músico; pero sólo por
extensión y débilmente al poeta.
No obstante, cuando el artista y el poeta coinciden en
un proyecto, sea cual sea la modalidad, emprenden una
búsqueda poética unificada. Varios de los poetas y escritores con los que Vicente Rojo ha producido libros a dúo
son o han sido editores de revistas, libros y suplementos;
es decir, se trata de gente especialmente tocada por el afán
de la página bella, si no es que perfecta. El acento, pues, se
marca en la composición entre dos artistas. Por encima
de clasificaciones, la poética - el estudio de lo que
Jakobson llamó la función estética de la lengua- ha pro-

•ASN N IAIII JILUI (19 N A. .SM) -IUCll■/ 31 X 31hl

Si su imaginación visual está en buena medida
sobredetenninada por la tipografía, también lo está por
la música. Los ritmos de su mano, las pautas de progresión y secuencia en sus obras se emparejan aquí y allá con
el orden combinatorio de los viejos caracteres móviles
grabados en relieve, mas parecen aproximarse en virtud
de una digitación precisa, recurrente, envolvente, al
m.inimalismo musical, por ejemplo en su serie de los años
ochenta "México bajo la lluvia". Las soluciones gráficas
de Vicente Rojo hacen soñar con cadenas sintácticas cuyas reglas de juego serían las de la invención del cuadro o
la plana mediante gradaciones de una frase generativa:
visual, gramatical, melódica que al repetirse muda en otra.
El mundo de los signos se fuga al de las notaciones: cajas
tipográficas, tipos y familias de letras, renglones, columnas, planas, pero también teclados mecanográficos y aun
puntos y lineas de la clave Morse o códices pictográficos
precolombinos con valores colorísticos, son apariciones
que proveen patrones sobre los que Rojo procede armando en cada pieza una cuasi partitura. Si bien desde muy
joven el pintor se orientó hacia el abstraccionismo, no por
ello dejó de acoger las corrientes nutricias del pop, que
diera valor a la señalización urbana, y del letrismo, ese
movimiento emanado del surrealismo que unificó poesía
y pintura, dándole valor de escritura al trazo pictórico, a
partir de los trabajos caligráficos de Christian Dotremont.
92

visto modelos de correspondencia entre las
bellas artes, consideradas autónomas, mas
homólogas; correlativamente la poesía se ha
trasvasado corno contenido de artes en apariencia distintisimas, digamos la arquitectura y la danza. Esto mantuvo a lo largo de
la modernidad la confianza en que, a través
de diversos medios, expresiones diversas
apuntarían a un fin estético común. Artistas y escritores se comprometieron a indagar en "correspondencias", "sinestesias",
"lenguajes comunes", "interdisciplinariedad", "isotopías", "multimedia", etcétera, al
encuentro de mundos posibles. En sus primeras concurrencias modernas, la pintura
y la literatura aportaron dos grandes fundaciones en la primera mitad del siglo XIX,
que hasta el día de hoy se mantienen corno
verdaderas tradiciones: la crítica de arte y el
libro de artista. Pertenecen a impulsos paralelos. En ambos, la literatura ocupa su lugar como un arte entre las artes. Si la crítica
de arte, en el sentido baudeleriano, va al encuentro de
una poética de la obra plástica, los libros de artista, que
surgen poco a poco conforme en la poesía moderna se
instaura el dominio de la imagen, representan el tercer
grado de la obra compartida.
"Obra compartida" llama Vicente Rojo a los libros que
ha realizado en colaboración con poetas y escritores. Algunos entre ellos son libros de artista, otros son librosobjeto (según la denominación que se impuso en los años
setenta para designar libros concebidos como objetos de
arte plástico, no necesariamente editorial), algún otro es
un libro ilustrado, pero todos participan de una voluntad
de encuentro para producir algo que no existiría sin esa
interrogación abierta en los confines donde artista y escritor ponen en juego tanto sus imágenes como sus exploraciones topológicas. El encuentro es único en cada
caso. Cada libro plantea la apertura de un campo donde la percepción visual entrará en sintesis de algunaforma con la lectura literaria, un campo en el que la dinámica del diseño implicará en primerísimo lugar al lector
que funge, necesariamente, como operador del muevo
objeto estético.
Notables son los libros de Rojo que calan
acentuadamente en la función del operador. Son artefactos combinatorios y manejables: útiles para la mente y
mano. En ellos hay algo de juego escolar, de sueño indus-

93

MIN N IAIII NIAM (2SNA&amp;effe) NUalll/31X31hl

erial y de invento. No se trata de libros de artista tradicionales. Los cuatro primeros libros realizados por Rojo con
los poetas Octavio Paz.José Emilio Pacheco y José-Miguel Ullán, entre fines de la década de los sesenta y principios de los ochenta, participan de las búsquedas contemporáneas del libro-objeto y de la obra-libro (libros
únicos con una estructura no lineal, a la manera del artista Dieter Roth), plantean movimientos peculiares que,
de tanto en tanto o intempestivamente, subvierten el
modo en que un libro ordinario se articula. Más que meras ojeadas y hojeadas, implican recomposiciones del orden, giros, reflejos, extracciones de partes, lecturas cruzadas, manipulación de papeles, dispersión de objetos,
signos en rotación, diría Octavio Paz. En ellos, la página es
sólo uno entre otros sopones (o mejor dicho, es el soporte potenciado al plano de objeto). La función del operador desborda la lectura ordinaria, atávica, propiamente
mecánica, y la transforma en sinestésica: enlaces y operaciones mentales posibilitan nuevas intervenciones en las
que el lector realiza la operación poética.
Aqui conviene hacer algunas distinciones. El livre
d'artiste se desarrolló en Francia en continuidad con el énfasis que históricamente marcó en ese pais el uso de imágenes para la confección de libros, desde los manuscritos
iluminados del medioevo hasta los libros ilustrados con
grabados ylitografías. Se considera que el Fausto de Goethe

�con litografías fuera de texto por Delacroix (1828) es el gina, dando forma a un sistema sintáctico alterno medianantecedente inmediato del libro de artista, pues es el pri- te el escalonamiento de cláusulas dentro de otras cláusumero que reúne obra gráfica como tal y texto literario. las con diversos valores tipográficos. Ahora se trataba de
Según este modelo, el lector del libro de artista realiza desbordar la sintaxis lineal del libro y con ello la de la
una lectura fundamentalmente lineal; su juego manual, propia lectura, desbordar incluso el libro enfrentando al
cuando más, se aventura a compulsar imagen y texto o a lector-operador con una variedad de objetos textuales y
desprender los grabados por su valor de originales. Un visuales sobre los que podria proceder electivamente. No
libro asi se confecciona en páginas encuadernadas o suel- se trataba de un libro-objeto en tiraje limitado o de una
tas, se guarda en cajas y estuches y consta de un tiraje obra-libro única, Marce! Duchamp (1968) fue una edición
fionado y limitado. Su precio suele ser alto, tan alto que comercial que constó de 3000 ejemplares que se agotalos bibliófilos más tradicionalistas suelen descartar los ron con éxito. Era una matriz de posibilidades, ya no un
libros de.artista como objeto de la verdadera bibliofilia, estuche de hojas volantes sino de objetos volantes. El sipues son obras cuyo precio depende, más que de cuali- guiente paso fueron los Discos visuales (1968), proyecto que
dades de estamp,\ción, tipográficas o editoriales, de la co- no recurria propiamente a la forma-libro sino que se intización del artista en el mercado del arte, que desata la clinó más hacia el objeto, conservando, sin embargo, la
posibili~d de desbaratar el libro para especular con la función de la página -más bien una doble página circuobra gráfica. Entre los más famosos libros de este tipo se lar y "mecánica" que al girar sobre su eje producía poehallan las Poesías de Mallarmé ilustradas por Matisse, la mas dinámicos mediante el desplazamiento del texto.
edición del Antiguo Testamento por Chagall y La Tauro- Estas dos obras compartidas con Octavio Paz fructifimaquia de Pepe illo, por Picasso. Aunque Rojo ha realiza- caron para Rojo en experimentación y libertades que
do algunos libros de artista, se declara renuente en espe- han ido granando piezas en cada nuevo proyecto.
Los valores musicales de las obras compartidas por
cial a la especulación con la obra gráfica yla desintegración
del libro. En cambio, todo lo que sea juego, recomposi- Rojo, es decir, aquel tercer grado del encuentro entre
ción y construcción dentro del coto del estuche entra en artistas, se fundan en la armonia: la estructuración de
acordes de texto e imagen, a veces perfectos, a veces
sus afanes: del libro de artista al libro-objeto.
El primer libro surgido de la colaboración entre Octa- disonantes, manejados como objetos de lectura en cada
vio Paz y Vicente Rojo fue al encuentro de una alternati- página, que traban enlaces con otros acordes en págiva radicalmente plástica, donde escritura, pintura y obje- nas sucesivas. El primer libro que realizó con José
to se desplegaban como "cosa artlstica". Se trataba de Emilio Pacheco, Jardín de. niños (1978), es de composieditar un ensayo de Paz sobre Marcel Duchamp y, en cuer- ción casi contrapuntística: el poeta y el pintor extienpo aparte, una antología de los textos de éste (traducida den dos versiones encontradas de la infancia, dispuespor Tornás Segovia) reunidos en una caja que fuera, al tas a modo de cuaderno escolar y álbum de recuerdos.
mismo tiempo, la realización de uno de los proyectos del Ambos artistas calan en lo más personal, en lo primeartista francés. La "maleta" donde reunió un pequeño mu- ro, en el origen. Para Rojo este libro fue la ocasión de
seo que contenia sus propias obras. "En lugar de pintar hacer un recuento de su infancia en la Guerra Civil
algo -contó Duchamp en una entrevista con James española. Quiso reunir dibujos y memorabilia en una
Johnson Sweeney-, se trataba de reproducir esos cua- pequeña galeria personal transportable (siguiendo un
dros que me gustaban tanto, en miniatura y a un volu- poco a Duchamp) que asentara, con lápices que son de
men muy reducido. No sabia cómo hacerlo. Pensaba en los colores de la bandera republicana, y en papelitos
un libro, pero no me gustaba esa idea. Fue entonces cuan- sueltos unidos al libro con un clip, un resumen de la
do se me ocurrió la idea de la caja en la que todas mis precariedad y el horror que hubo enfrentado: ésas fueobras se encontrartan reunidas como en un museo en re- ron las primeras luces ofrecidas a sus ojos. Ahi se reveducción, un museo portáti.L y por eso lo instalé en una la, entretanto, la motivación del juego infantil como
maleta". La senda era clara: el objeto total y al mismo acto creador que será una constante recuperada en su
tiempo portátil. Este artefacto provenia en alguna medi- obra plástica. Algunas obras compartidas posteriores,
da del poema Un coup de dés, de Stéphane Mallanné, una como el libro Pakta de die,zcolores (1992) con Fernando
escritura semejante al cielo estrellado, imagen del universo del Paso, y Escenario Múltiple (1996) con presentación
que desborda la caja tipográfica y, en consecuencia, la pá- de Rugo Hiriart, lo refrendan. Esta última obsequia
94

un teatrino de cartón construible diseñado para los jue- objeto textual y el visual hubiese una isotopía o ligos y los sueños del lector infantil. El desarrollo musi- nea de significación sondeable. Ocurre en especial con
cal, que reaparece en varios libros compartidos, quizá los textos poéticos -y pienso en Prosa de.l Popocatépetl,
se hace más evidente en Tardes de. lluvia (1991), con José con Francisco Serrano, donde el texto generado meMiguel-Ullán, en el que verso por verso el poema ma- diante fuertes frases recortadas, cadenciosas, que se
nuscrito se tiende como una linea melódica en lo alto precipitan formando un amplio triángulo tipográfico
de cada página, en cuyo campo, nuevamente a modo en la página, corresponde a los grabados que ostentan
de armonización, Rojo extiende una obra gráfica, un largas lenguas del volcán que entra en erupción, texto
acorde. Y ése es el nombre que lleva el primer libro de e imagen se hacen lenguas de fuego; pienso también
realizara con Ullán:
en Cuatro volcanes
Acorde (1979/1982),
iluminados, con Colibro de artistas, así,
ral Bracho, donde a
en plural, donde
partir de circulas y
ambos juegan a la tilineas Rojo establepología a partir de
ce redes de equiliEl placer ele Yer y leer
un espléndido poebrio y cromatismo
se centra en un efecto
ma serial y visual al
de imprevisibilidad
11ue me atreYeria
que Rojo responde
semejante a las imácon acordes comllamar cósmico, un
genes poéticas de
plementarios, papeBracho que abren el
11ue Ya
les recortados y dojuego visual de la
del lacto a la Yisión,
blados, y con dos
carpeta. Y asi como
ele
la
palallra
a
la
aguafuertes ilumipuede imaginarse la
nados a mano.
interpretación mucontemplación, es la
En ocasiones
sical de las seudomúsica luminosa ele
posteriores, Vicennotaciones que
la
conjunción.
te Rojo se ha sujeRojo despliega a altado a formatos
turas e intervalos
más tradicionales:
ritmicos, puede
carpetas
de
soñarse también
serigrafia, libros
con un canto, con
con grabados suelun responsorio de
tos o la edición de un grabado único (Bocas de .fue.go, tema y respuesta. Ida y vuelta. En los últimos tiempos,
con extractos de un texto de Joseph de Acosta). Al aparte de las carpetas, Rojo ha colaborado en la conigual que su obra pictórica, sus carpetas de graba- fección de libros de poetas. Con Alfonso Alegre
dos se alinean en series, que abarcan desde la muy Heitzmann logra cuatro grabados hechos de concisión
notable "México bajo la lluvia", de la que derivaron y claridad, generados por los versos de un soneto; con
dos Lluvias, con Alvaro Mutis y David Huerta, hasta Rafael-José Díaz, ocho gráciles dibujos de edilicios; con
la colección reciente de los "Volcanes", con textos Coral Bracho, dos grabados de luz en el espacio.
de José Emilio Pacheco, Andrés Sánchez Robayna,
El placer de ver y leer se centra en un efecto que
Alberto Blanco, Bárbara Jacobs, Francisco Serrano me atrevería llamar cósmico; un fluido elástico que
y Olvido Garcia Valdés, entre otros, y "Paseo de San va del tacto a la visión, de la palabra a la contemplaJuan", con Enrique Vila-Matas y Juan Villero; con ción, es la música luminosa de la conjunción. La obra
este último realizó también Tie.mpo líquido. Estas co- compartida de Vicente Rojo despierta la reflexión
laboraciones, que desde luego sellan el gusto y la especular sobre el dominio de las imágenes; ahi donamistad literaria del artista, demuestran cómo in- de parece confluir toda expresión de arte cuando se
daga en los signos: las series parecen aludir a las ar- toca con otra, cuando toca lo imposible, que es su
ticulaciones del lenguaje escrito, como si entre el verdadera materia.
95

�Acerca de

1958- 2006
UTIIIR LliL FAa.fAI

Puse mí genio en la vida y mí talento en mis obras.
Osear Wilde

1 universo de signos con que Julio Galán
construyó sus obras no penníte pasar de
largo frente a ellas sin un mínimo de re,,
flexión. El dilema, la incertidumbre, surgen al verse
confrontados con lo ilógico, el equívoco, la ambigüe,,
dad, de los que el artista se valió para concederle un
carácter propio a sus obras.
96

Sí bien es cierto que la obra de arte como es independiente de su creador, en el caso de Julio Galán llega un
momento en que es dificil no hacer mención de ambos
en mutua relación. Los cuadros de Galán son
autoreferenciales: él utilizó su "representación" para
construir imágenes ambiguas cargadas de signos. De
igual manera, la presentación que el artista hacía de sí
mismo cuando se encontraba a la vista del otro, fue
una "representación" en la que todo él y en él se volVÍa
signo, creando entonces un juego de reflejos artista,
obra. Sin embargo, en muchos momentos la obra es
eclipsada por la fuerte presencia del "creador".
Durante la década de los ochenta se presentaban
todo tipo de exposiciones; en ese momento "obra de
arte" era un término totalmente abierto. En un tiempo
en el que todo era posible para los artistas, se imponía
detenerse y reflexionar ante lo que se producía. Cada
artista encontraba ciertas posibilidades visuales anteriores a él, a las que estaba ligado, por eso aún el talen,
to más original no podía sobrepasar ciertos límites que
estaban fijados para él de acuerdo con la fecha de su
nacimiento. Toda es posible significa, entonces, que no
hay constricciones a priori acerca de cómo debe manifestarse una obra de arte, por lo cual todo lo que sea
visible puede ser una obra visual. Significa en particular que es absolutamente posible para los artistas apropiarse de las formas del pasado y usar para sus propios
fines expresivos pinturas de las cavernas, retablos, retratos barrocos, paisajes cubistas, paisajes chinos en
estilo Sung, o lo que sea. (Danto, 1997)
En México, en el tiempo de la posmodernidad, la
etiqueta de neomexícanismo sirvió para definir, deli,
mitar, lo que se producía; en momentos parecía que se
confundían ambos términos. Una serie de coincidencias temáticas en lo que algunos artistas producían,
destacando el resurgimiento de la imaginería religiosa
y nacional, lugares e imágenes que pintores y artistas
gráficos de la primera mitad del siglo utilizaron, la
búsqueda en los álbumes familiares, el retomar íconos
del cine nacional o a la misma Frida Kahlo recién redescubierta por las feministas y por el mercado, dieron por resultado una pintura nostálgica, pero también paródica e irreverente. Obras cargadas de
visualidad, de kitsch, hacían confluir el retomo de la
imagen figurativa con el ascenso de lo banal y lo popular al utilizar una amplia gama cromática, empastes,
ejecución descuidada, un espacio pictórico con uso libre de perspectiva o sin ella, heterogeneidad en la elec-

ción de los materiales para la composición de la obra.
Ala luz de ésta destacaron en México y en el extranjero las obras de artistas como Adolfo Patiño, Germán
Venegas, Reynaldo Velásquez, Ricardo Anguía,Javier
de la Garza, Lucía Maya, Alejandro Colunga, Marisa
Lara, Arturo Guerrero, Nahum B. Zenil y Julio Galán.
La elite gobernante que se había mantenido en el
poder, herederos de la Revolución, sabían de la importancia que las producciones simbólicas (entre éstas las
plásticas) tienen para construir o mantener una iden,
tidad nacional; en tiempos en que lo global amenazaba con diluir las identidades, no fue extraño que se
premiara a las recuperaciones nostálgicas ypopulacheras en las que superficialmente se podían encontrar
imágenes digeribles y hasta deleitables para los propios, y como un objeto de consumo con un dejo de exo,
tismo para los foráneos.
Sin embargo, estos nuevos artistas no son los hijos
de la Revolución; la televisión, los comics, el rock, la
comida rápida, y el fantasma del sida los formaron y
los acompañan. Su visión de México es ya otra, con
humor, ironía y hasta con sarcasmo toman lo que encuentran por ahí para expresar "el espíritu de su tiem,
po". Un tiempo en el que se cuestionan las identida,
des: nacionales, raciales, sexuales, de clase.
En el caso de las obras de Julio Galán, sobre todo a
partir del segundo lustro de la década de los ochenta,
la inclusión de muchos de estos elementos religiosos,
nacionales, de apropiaciones, citas, referencias, fueron
destacados por los que escribieron sobre él y su obra;
estos contenidos de origen mexicano-nacional van a
continuar apareciendo en algunas obras del artista
hasta en fechas recientes, como Danza del amor II (1999)
y China poblana (2000).
El artista presentó obras que por lo contundente
de la imagen a primera vista pudieran leerse como to,
talmente nacionales-mexicanas, por el uso que hacía
de ex votos, de la hagiografía religiosa, de imágenes
tomadas de pulquerías, cantinas, almanaques, cajas de
cigarros, del retrato español. Más al introducir la fantasía de su origen, su inmortalidad y sufrimiento personal, permite ver una serie de hechos y particularida,
des del vivir y sentir mexicano en relación con la
religión, la sexualidad, el nacionalismo y la búsqueda
de identidad, cuando se analizan a detalle se ve claro
el juego performatívo con el que nos confronta. Véase
Me quiero morir (1985), Mientras el cielo ríe la tierra llora
(1986), China poblana (1987), Los cómplices (1987), Sofía
97

�vestida dechina poblana (1994), Danza con d amor II (1999), al permitir múltiples acercamientos, lecturas, interpretaciones.
i~uién te manda? (1999) y China poblana (2000).
La época en la que el artista estaba produciendo,
Un nuevo significado, una nueva forma de presentación, Galán buscaba la identidad a través de reto- nuestra época, ha exaltado el espectáculo, ha premar de entre las imágenes del recuerdo; requirió de 'ci- miado el narcisismo, la banalidad y hasta la fragmentarlas' para sentirse mexicano en el exilio, real o tación: un carnaval continuo de máscaras regionaimpuesto al desvanecerse las fronteras en el nuevo plu- listas con afán universalista. Las certezas, los
ralismo; requirió de la ironía y la parodia para demos- cánones, ya no se mantienen: han sido o pretendido
ser deconstruidos; las
trar lo falsa que había
dicotomías, las polarillegado a ser toda la sedades que los sosterie de estereotipos imnían, entre otras occipuestos desde el orden
dental-no occidental,
ideológico, político y
blanco-no blanco, cosocial.
lonizador-colonizado,
A partir de la década
hombre-mujer, mascude los noventa, en ambos
lino-femenino, no son
lados del océano se realiya definitorias en si.
zaron exposiciones, foros
Dentro de este cthos,
de discusión y publicalas obras de Galán fueciones críticas y académiron fácilmente asimilacas que versaron sobre el
das. De entre las
arte en la posmoderniambigüedades que
dad, en la globalización,
contienen, la sexual o
el arte en la posguerra
más específicamente
fría, de la especificidad, lo
de género es la que se
subalterno, lo periférico,
mantuvo como conslos cruces culturales, lo
tante a lo largo de su
híbrido, lo sincrético,
producción, confronel mercado y el
tando al espectador en
coleccionismo.
forma directa o disimuSe dieron prácticas
lada. Algunos llegaron
curatoriales desde lo
a mencionarla como parte de su rebelión a
aAIIL
local, lo continental, lo internacional. En
MN / TB.A
lo establecido, como su problemática psi12e:U. . CN
unas y otras, las obras de Galán fueron
cológica, alegorías de su mundo personal.
incluidas por su condición de artista y
Usando
principalmente
la
obra liminales, por la intertextualidad
posmoderna, y, sobre todo, por su carácter frag- autorepresentación, Galán cuestionó las normas tramentario en el más amplio sentido del término, com- dicionalistas, las convenciones burguesas, religiosas,
puesto de fragmentos, incompleto, no acabado, parcial sociales y hasta nacionales. Incluyendo, como ya
Utilizar fragmentos de imágenes, objetos, narra- mencioné, motivos del arte popular, de los retablos,
ciones, no siempre da por resultado una creación los almanaques, vestidos tipicos como el de la
híbrida. Galán se sirvió, para elaborar sus obras, de tehuana y el charro, mostraban la ambigüedad
géneros, técnicas, elementos de diferentes culturas, sexual.
Al ver que sus obras contenían entre otras cualitradiciones, identidades. Estas representaciones en
las que toma, copia y recrea, muestran obras "abier- dades ambos códigos: la ambigüedad sexual y la natas" que dialogan en diferentes niveles con lo que cional, la crítica de Estados Unidos, Holanda, Itales antecede y de lo que son herederas, y por su con- lia, Francia e Inglaterra se interesó por el trabajo del
dición exploratoria, con lo que se pudiera producir artista. Era un latinoamericano que cuestionaba y
98

se mostraba de acuerdo con su deseo en el momento
en_que se debatía sobre el poscolonialismo y sobre
la igualdad para los grupos minoritarios.
Grupos feministas, teóricos de lo queer y políticos hablaban de que estaba disminuyendo la discriminación basada en raza, género y preferencia
sexual, el hecho de que las obras de Galán fueran
expuestas en galerias y museos de países occidentales puede ser tomado como ejemplo de ello.
En la mayoría de sus obras, la representación ambigua permitió a Galán ir mostrando el deseo de una
manera sutil y disfrazada. El simbolismo, muchas veces totalmente personal, disimuló el deseo
homoerótico, lo que permitió que al ser expuestas,
en especial en México, no se reparara en este aspecto; en contraste, Galán realizó otra cantidad importante de cuadros donde la sexualidad se encuentra
totalmente expuesta y confronta directamente al
espectador. Explícitas escenas sexuales muestran en
primer plano la imagen desnuda del artista en
lúdicas situaciones; en estas obras el remordimiento, el sufrimiento y la fragmentación son menos evidentes, pero sexualmente más abiertas, como The
purplc hat (1989), Anal e Isis (1991), Dark music (1991),
Sin título 231 (1992), Una semana (martes) (1992), Mes
de Julio (1992), I'm gonna wash you with soap (1995),
Splendido (1997), L'inizio (1997), Vida bailando a la
muerte (1998).
. Al ir adquiriendo una madurez como artista,Juho Galán mostró un mayor atrevimiento en sus
obras, aumentó la cantidad de elementos incluidos
en los soportes, los cuales enriquecieron lo iconográfico, la construcción formal y la serie de significaciones sin dejar de ser autoreferenciales.
Este atrevimiento no se limitó sólo a las producciones plásticas, su presentación personal se volvió
un espectáculo en si misma. Galán comenzó aparecer travestido, a mostrarse como una representación
él mismo. Artista y obra en conjunto muestran los
dramas psíquicos a la vez que la insatisfacción contra las imposiciones sociales. A través de la parodia
~ el pastiche jugó con el sexo anatómico y con la
identidad. Nos llevó a reparar en la imposibilidad
de una única definición en relación con el género,
sea ésta esencialista o construida socialmente.
A través del espejo, el sujeto tipifica una relación
libidinal esencial con la imagen del cuerpo, la primera vez
que se enfrenta a ella, en su prehistoria personal, experi-

�menta la vivencia de un sentimiento de agresividad, sus, completitud, o la perfección originaria e indiferenciada
citada por la paradoja de verse completo al mismo tiem, del ser, como en El Banquete, de Platón; a la conjunción
po que se experimenta fragmentado. Esta relación del dolor con el erotismo del melancólico, como en el
ambivalente que involucra erotismo y agresión permitirá Narciso de Ovidio, al que tan frecuentemente acuden
que se vaya formando el yo, la identidad del individuo, escritores y artistas. Pensando en ti (1992), Brazil (1993),
mas siempre persiste el amenazante recuerdo de la sen, Sin título (1993), Fascinación (1995), Rado (1996), Candisación de fragmentación originaria, misma que vuelve en les y molestias (1996), Sin título 481 (s/f), están dentro de
las imágenes de castración, mutilación, el ser devorado, esta esfera.
desmembrado y hasta con el estallido del cuerpo, imáge,
Es necesario remarcar la presencia de estas imáge•
nes que aparecen en los procesos no gobernados por la nes de fragmentación, castración, mutilación, desmemconciencia, entre otros, en el ensueño y quizá en el arte.
bramiento, dolor y muerte en los cuadros de Galán, ast
En un sentido, imagen es la construcción que el indi, como de las múltiples identidades entre las que ha
vi.duo hace de sí mismo, el reflejo que el espejo le devuel, transitar su imagen pictórica. Todas cargadas de e
ve, a la vez que el reflejo de su conducta en los gestos tismo. Todas llenas de sí mismo, Narciso y el espejo,
imitativos de los demás, paradójicamente reconociéndo, artista y su obra, fuera y dentro, masculino femenin
se uno y lo otro al mismo tiempo. Ilusión, fascinación y alma cuerpo, imagen y representación, yo y el otro.
seducción con efectos en lo real: ilusión que no es ficción,
Galán expuso sus obras, su obra, un mise en abi
que no se puede descartar. Se establece el orden imagina, donde a través de sus imágenes, reflejo una de o
ria en el que la identificación y el narcisismo son caracte, juego de espejos confrontados (enfrentados) nos s
rísticas que le permitirán, en primera instancia, la maní, mergió en su propia «demencia", su juego narcisis
festación del plano sexual, las apariencias superficiales en el que, de manera por demás exacerbada, reflejó
que son los fenómenos observables y engañosos que echos de la época, ya que en las postrimerías del si
ocultan estructuras subyacentes de deseo. Este orden XX el cuerpo devino en objeto de culto, de amor,
imaginario sólo será descifrable si se traduce a simbo, pasión, el cuerpo que se transforma, se viste, se cuí
los, es decir, si es atravesado por el orden simbólico.
se representa, las más de las veces como una alego
El orden simbólico se hará presente a través de la re, de los conflictos que el sujeto tiene con el otro, sien
presentación, ese algo que desplaza o sustituye, produc, entonces esta representación enarbolada como símbo
ción de signos que por medio del lenguaje se podrán in, de emancipación sexual, de género, de raza, de ideo
terpretar. Signos resultado de convenciones sociales que gías religiosas, una defensa de la individualidad,
se internalizan dentro de la cultura. Encadenamiento de ser universal, único, sin binarismos.
metonimias y metáforas, significantes que mantienen in,
Galán artista, Galán imagen, ambos se superpon
el pintor representa en el lienzo la representación
admisible lo real en su carácter de imposibilidad.
Conforme los discursos feministas y de si mismo ha construido y que es la que muestra
deconstructivistas se posicionaban, la parodia, el pas, cialmente: una mascarada. Galán consiguió su obje
tíche y el simulacro, es decir, la copia de la copia, en un vo al exponer su obra y al exponerse él mismo en co
afán de desmitificar las posturas de género binarista, in, tante performance, mostrando una representad
vadieron las representaciones. De la pose se pasó a la mas, subversiva en la que remarcó la contingencia, don
carada, del lujo a la decadencia y de la banalidad a la vul, todo lo que dejó ver es y no es, consiguiendo así la an
garidad. La metamorfosis ha sido desde siempre una de lación de las diferencias, la imposición de su deseo.
las obsesiones del ser humano, a menudo ..la representa"
patente y brutalmente con el fin de subvertir lo estableci,
do y una de las formas más populares ha sido, precisa,
Bibliografía
mente, la androginia.
En gran parte de su producción, la representación Danto, Arthur (1997).Desputs del fin del arce. España: Paidós.
andrógina permitió a Galán ir mostrando el deseo de Imágenes tomadas de:
una manera sutil y disfrazada. En el arte, muchas ve, Cervantes, Miguel y Beatriz Mackenzie (coord.) {1994). julio Galán.
sición retrospectiva. Mtxico: MARCO / Museo de Arte Moderno.
ces esta ha sido una forma elegante y hasta intelectual, Galán, Julio (2002). Carne de Gallina. México: Museo de Arte Conte
ráneo de Oaxaca / Conaculta / INBA.
mente elevada de representar el deseo. Se alude a la

100

��NI ffl■H .....a

.... ,nu. IUX 187CN

_·o Galán:
La leyenda deun horrible tormento (ni tanto)
IOlllliüUA

a vida y la obra deJulio Galán están marcadas por un cerco lumino-so, un halo de fantasías y leyendas terribles y maravillosas. El artís-ta nacido en Múzquiz y radicado en Monterrey, donde murió el 4
de agosto a los 47 años de eda4 creó todo un mundo en el que mezcló
ficción y realida4 y en el que procuró confundir la verdad con la mentira:
una infancia tormentosa de la que quedó dolido, afectado; una vida solita-ria y triste, agudizada con la muerte de sus padres; los personajes creados
a través de disfraces y su proceso creativo intuitivo, inconsciente y salvaje,
desembocado en autorretratos ingenuos y perversos.

L

105

�El fallecimiento de J ulio Galán ocurrió en ese
trance. La vida privada y secreta de la persona -y
del personaje mismo- ha tenido consecuencias en
el personaje -y en la persona misma-: su muerte.
Persona y personaje son una simbiosis en Julio Ga,
lán. El disfraz nunca fue una máscara. Julio Galán
fue un performance eterno. Su existencia ingresa, asi,
a otro ámbito, el ámbito de la memoria y el ámbito
de la leyenda. Porque lo mejor de Julio Galán, como
artista, estaba por venir, en plena apertura de su eta,
pa de madurez. No obstante, su gran momento ocu,
rrió en 1985 cuando pintó Me quiero morir, un gran
óleo de un metro y medio de ancho por casi dos me,
tros de largo: un autorretrato con ojos cerrados y
los brazos extendidos con las manos abiertas a la
altura de la cabeza, sobre la que aparecen papeles
de china picados con la leyenda del título del cua,
dro y una bandera mexicana.
Otro cuadro célebre de esa
gran época es Paseo por Nueva

que adquirieron algunas de sus piezas, como el
Witte de Rotterdam y el Stedelijk de Amsterdam.
Mientras tanto en México su obra seguía siendo pro,
movida por Guillermo Sepúlveda, mientras que en
Estados Unidos la famosa Annina Nosei se agencia,
ba los derechos que, sin embargo, luego pasarían a
manos de Robert Miller y Ramis Barquet.
Barbara Farber lo exhibió por primera vez en Ho,
landa en 1986, en tanto Thaddaeus Ropac lo ha mos,
trado en Paris y Timothy Taylor en Londres.
"Lo primero que se antoja decir de la pintura de
Julio Galán es que se trat a de un artista desconcer,
tante y cuando se le conoce en persona, la sorpresa
se afirma, toma cuerpo, intriga más", ha dicho la crí,
tica de arte Ida Rodriguez Prarnpolini quien advir,
tió que, cuando visitó al artista en su estudio, había
entrado en un campo minado del cual ni él mismo
sale ileso. Y es que después de es,
cuchar t antas veces "no sé, no sé,
no sé" como respuesta, la crítica
POR LAS EXTRA•
York con dolor de cabeza y barajas de
supo evidentemente que el pin,
lotería, un óleo de dos metros de
tor no es consciente de lo que
YACAMCIAS DEL
largo en el que aparece
hace. "No sabe dónde colocó la
PERSOMAIE PO•
autorretrat ado como un gigan,
dinamita; su pintura la impulsan
DRÁ
PENSARSE
te en medio de las calles y rasca,
las oscuras fuentes del incons,
OUE EL AUTOR LE
ciente."
cielos de la urbe de acero con la
ROBÓ FAMA A SU
imagineria del juego de azar
La obra de Julio Galán evolu,
cionó por caminos sorprenden,
mexicano por excelencia.
PROPIA OBRA
Por las extravagancias del
tes: depuró su estética y consoli,
dó sus planteamientos que
personaje podrá pensarse que el
aut or le robó fama a su propia
liberaron muchos pruritos en el
obra. Quizá una clave para entenderlo esté en la ins, arte mexicano al abordar temáticas universales des,
cripción que hizo en uno de sus óleos pintado en de su mundo interior y autobiográfico.
En otro gran cuadro, emblemático de su produc,
1984, Juego de barajas y calabaza y yo y yo, y que dice:
ción durante los años ochenta, Los cómplices, escribe
"Soy adicto a mí".
De familia de abolengo, de padre dedicado a los que le gustaria prender fuego a un museo. Para él, el
ranchos y a las minas y una madre concentrada en fuego es un recurso para advertir y subrayar lo va,
el hogar, con cuatro hermanos, Julio Galán fue exi, lioso por sobrevivencia. Poreso-"iclaroquesi!"-Ga,
gido por su gente a cursar una carrera (arquitectu, lán prenderla fuego a un museo, "porque lo que no se
ra) que no deseaba, en una situación que le obligó a destruyera es lo que no quiere morir, o porque no
un rompimiento que llevó hasta Nueva York para puede; y de eso trata la vida y el arte".
exponer en las galerías alt ernativas en el East
El fuego ha consumido la vida de J ulio Galán.
Ante su muerte, alguien, incluso el mismo Julio
Village.
Desde sus inicios, la obra de Julio Galán atrajo la Galán, se podría preguntar:
-¿Cuándo piensas en este juego lo sabes jugar?
atención de importantes galeristas neoyorquinos,
La respuesta, ni duda, incluso por el mismo Julio
franceses y holandeses. Criticos y coleccionistas se
unieron al gusto por su trabajo, también artistas fa, Galán, sería:
-Ya gané.
mosos como Andy Warhol, y museos importantes

lgo sucede con los cerebros de los ge/
níos después de que mueren. Es sa/
bido cómo el cerebro del físico Albert
Einstein anduvo escondido en la maleta de
un admirador, el Dr. Thomas Harvey, que lo
llevó paseando de hotel en motel durante años
a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos,
luego de haberle tocado en suerte hacerle la
autopsia en el Hospital de Princeton donde
muriera el científico (Paterniti, 1997).

106

107

RUBÉNDARÍO

ensunuez
ANUO CASTAAóM

�IL CIRIBRO CIMIAL DI RUBÍN DARÍO FUI IXTRAÍDO DI SU CUIRPO
Y DURAMTI ALCÚM TIIMPO SI IXNIBIÓ IM LA CIUDAD DI LIÓM, IM
MICARACUA

Al cerebro de Rubén Darío (1867-1917), poco después de su fallecimiento, se lo disputaron casi físicamente su amigo el doctor Luis H. Debayle quien lo llevó a la ciudad de León en Nicaragua donde moriría y
un médico de Granada, el doctor Juan José Martínez
quien -como asienta Jaime Torres Bodet (1966) en
su biografía de Darío- "publicó un folleto con los resultados que hizo en masa encefálica tan notable". Y
cita Torres Bodet algunas líneas: "El cerebro fue extraído 28 horas después de la muerte del poeta. Lo recibi el 16 de febrero a las 10:00 a.m. Había sido habia
sido muy bien preparado, inyectado y bañado con solución de formalina pero me llegó seco en una urna de
vidrio(...). Según me han asegurado, el cerebro alcanzó el peso extraordinario de 1,850 gramos, al que apenas llegaron los cerebros de los insignes Cuvier,
Abercrombie y Dupytren." (299)
El cerebro genial de Rubén Darío fue extraído de
su cuerpo y durante algún tiempo se exhibió en la ciudad de León, en Nicaragua, donde murió el 7 de febrero de 1916. Una fotografía de esa masa encefálica se puede ver en el centro de una de las páginas que la
publicación mexicana Revista de Revistas dedicó a "la
casa natal y el entierro de Rubén Dario" con motivo
del "VI Aniversario de la muerte" del poeta, el domingo 5 de febrero de 1922. La fotografía, en sí, no dice
mucho pues el cerebro del liróforo parece un melón o
una col partida en dos. Pero la hoja de esa revista es
elocuente de la calidad y dimensión del mito que rodeó al poeta. Ala vuelta de la página donde aparece el
cerebro, la ceremonia de velación y entierro, la casa
donde fue a morir figura, expuesta en dos fotografías
tornadas por el fenicio nicaragüense Gregario Rodríguez la reproducción del "cuerpo enfermo que alentó
un alma exquisita" y se ve "la agonía del magno poeta
y su explotación fotográfica". En ellas se puede contemplar el cuerpo exhausto de Rubén Dario expirando con los labios abiertos sus últimas bocanadas. Estas imágenes indiscretas y no exentas de vulgaridad
fueron allegadas al periódico por el escritor mexicano

Juan B. Delgado, entonces ministro en Colombia. Me
las vengo a encontrar insertas en la Antología de Rubén
Daría que preparó y prologó para el Fondo de Cultura
Económica y para la UNAM, el mismo Jaime Torres
Bodet en 1966, en el libro que se publicó paralelamente
a la biografía que el escritor y diplomático mexicano
le dedicara al nicaragüense, en el marco del 50 aniversario del fallecimiento del poeta. Las fotografías, la
agonia, el entierro, y aun el cerebro del padre de la literatura y la poesia hispanoamericanas moderna son
expresivas de la forma en que la figura pública del poeta
fue recibida, despedida, mitologizada y aun degradada y mercantilizada por aquella sociedad nicaragüense e hispanoamericana donde ya podía darse un fotógrafo muy listo que le robara al poeta su imagen
moribunda y luego prohibiera su reproducción para
poder enriquecerse él mismo. Dario sería enterrado con
todos los honores reservados a los altos jefes militares
o a los ministros de guerra y con la pompa exclusiva
para la inhumación de los príncipes de la iglesia. El 13
de febrero una procesión solemne y nutridísima lo
acompaña a la catedral de esa ciudad donde luego lo
abrigará un monumento adornado por el León (emblema de la ciudad), y no el cisne ni el centauro
(emblemáticos de su poesía).
Rubén Darío llegó a campear como una eminente
figura pública por todo el orbe de habla hispana y aun
más allá. Su nombre encabeza una marcha triunfal de
la poesía y la literatura latinoamericana por todas las
latitudes de América y por las de Europa. Los políticos y soldados que figuran en su guardia de honor, las
multitudes que acompañaron su entierro resultan apenas un débil indicio de la forma en que este poeta Y
prosista alcanzó a tocar el corazón dividido de las
américas con su prosa y con su verso.
tQué había y qué hay en las letras producidas por
este autor que se le han consagrado plazas y calles, estatuas y monumentos? tQué había y que hay en las páginas de su obra que ha sufrido innumerables ediciones de todo tipo, pero sobre todo el honor polarizado

108

de las innumerables ediciones piratas y de las ediciones de lujo, sin haber alcanzado hasta ahora una edición consistente y actualizada de sus obras completas? tQué hay y qué había en los versos de Rubén Darto
que su nombre mágico y santo evoca para muchos la
recitación en público de legiones de niños que mueven los labios y los brazos en las casas y en las escuelas
al ritmo de "Los motivos del lobo" o al compás de "Margarita está linda la mar" tQué había y qué hay entre los
pliegues de esa estatua verbal ante la que han llegado
a rendir tributo poetas tan diversos como Efrén Rebolledo, Luis Carlos López, Rafael Arévalo Martínez, tan
diferentes como Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas,
Leopoldo Lugones, Gabriela Mistral, Alfonso Reyes,
Octavio Paz, Raimundo Lida, Ernesto Mejía Sánchez
o Luis Cardoza y Aragón? tQué le hizo Rubén Dario a
la poesía y a la literatura en español? tSe puede decir
que a éstas les sucedió con Rubén Dario algo parecido
a lo que le pasó a Roma con el Emperador César Augusto que encontró a la ciudad capital del Imperio levantada en adobe y barro y la dejó edificada en mármol? tPor qué sigue vivo Rubén Darío en su verso, en
su prosa y aun como personaje de biografías y novelas? Una respuesta a estas preguntas la da Jorge Luis
Borges en su Mensaje en honor de Rubén Dano·:
Cuando un poeta como Daño ha pasado por una literatura, todo en ella cambia. No importa nuestro juicio personal, no importan aversiones o preferencia, casi no importa
que lo hayamos leído. Una transformación misteriosa, inasible y sutil ha tenido lugar sin que lo sepamos. El lenguaje
es otro. A lo largo del tiempo, Chaucer, Marlowe,
Shakespeare, Browning y Swinburne fueron modificando
la lengua inglesa; Garcilazo, Góngora y Daría hicieron lo
propio con la española. Después vendrían Lugones y los
Machado. Variar la entonación de un idioma, afinar su
música, es quizá la obra capital del poeta.
Muchas páginas deleznables sobrelleva la labor de
Daría, como la de todo escritor. Fabricó sin esfuerzo
composiciones que él mismo sabia efimeras: A Rooscvdt,
Salutación del optimista, el Canto a la Argentina, Oda a Mitre y
tantas otras. Son olvidables y el lector las olvida. Quedan las demás, las que siguen vibrando y transformándose. A Francia,Metempsícosis, Lo fatal,Verlaine, son las pri-

· Enviado al ll Congreso Latinoamericano de Escritores y publicado en El
Despertar Americano 2, vol. 1(mayo de 1967), M~x.ico.

meras que acuden a mi pluma, pero sé que son muchas
y que una sola bastaría para su gloria.
La riqueza poética de la literatura de Francia durante
el siglo diecinueve es indiscutible; nada o muy poco de ese
caudal había trascendido a nuestro idioma. Daño, tout sonore
mcore de Hugo, de los otros románticos, del Parnaso y de
los jóvenes poetas del simbolismo,tuvo que colmar ese hiato. Otros, en América y en España, prolongaron su vasta
iniciativa; recuerdo que Leopoldo Lugones, hacia mil novecientos veintitantos, solía desviar el diálogo para hablar
con generosa justicia, de "mi maestro y amigo Rubén Daño".
Los lagos, los crepúsculos y la mitología helénica fueron
apenas una efimera etapa del modernismo, que los propios
propulsores abandonañan por otros temas. Véase a este
respecto el estudio definitivo de Max Henríquez Ureña.
Todo lo renovó Daño: la materia, el vocabulario, la métrica, la magia peculiar de ciertas palabras, la sensibilidad del
poeta y de sus lectores. Su labor no ha cesado y no cesará;
quienes alguna vez lo combatimos, comprendemos hoy que
lo continuamos. Lo podemos llamar el Libertador.

Como Mozart, Rubén Darío fue un niño prodigio y
como tal sufrió. Niño genial sorprendía a sus parientes y vecinos con su memoria y su capacidad de improvisación y articulación. La "iniciación melódica" de
Rubén Dario fue temprana como fue precoz su iniciación en el oficio de vivir huérfano y desarraigado, errante y peregrino por el mundo. Como un profeta del antiguo testamento, Rubén Dario nació en una casa
humilde en la ciudad nicaragüense de Metapa el 18 de
enero de 1867 y vino a morir casi 49 años después en la
también nicaragüense ciudad de León. Entre esas dos
fechas transcurre el itinerario fulgurante y milagroso
del primer poeta y escritor hispanoamericano moderno que sabe arraigar en la modernidad, es decir, en el
desarraigo y en la innovación como ninguno, desde la
fidelidad creadora al sueño del alma romántica y la entrega a la vocación poética como un ministerio religioso.
Rubén Darío huérfano, educado por unos tios que
luego sabría que no son sus padres verdaderos, es un
caso singular de autodidáctica. Fue formado por los
pocos libros que había en la casa familiar -El ~uijote,
La Biblia, Las mil y una noches- y luego por los volúmenes innumerables que fue a encontrar en el archivobiblioteca del cual le tocó ser muy joven el entusiasta
guardián. Ya antes de salir de su nativa Centroamérica rumbo a Chile, en un viaje que duraria prácticamente
toda su vida y que lo llevaría a Argentina, Nueva York,

109

�Cuando aparece Rubén Darto la literatura lírica y
La Habana, París, Madrid, Barcelona, Roma,
Hamburgo, México, el joven Rubén Darto era identifi, prosística española se encontraba incubando somnolencado como alguien especial, por no decir providencial cia y postración mecánica tanto en el orden estrictameno aun genial. En el Salvador descubre la poesía de te formal y prosódico como en el plano de la experiencia
Víctor Hugo y con ella el trasfondo místico y pagano, transcrita y dela semántica sentimental e intelectualpracticable. El mismo Darto en el periodo de su iniciación
órfico y pitagórico de su empresa poética.
Corre la voz que Rubén Darío fue un genio, pero la melódica -para expresarlo con la voz de Alfonso
generación suspicaz y aburrida que somos se pregun, Méndez Plancarte primer editor de unas Obras poéticas
ta algo malhumorada: lPor qué? Nuestros padres nos completas- aprende poco a poco a seguir a Rubén Darío
responden con tácita impaciencia: toma y lee, reconó- y va salvándose a sí mismo de la selva y la hojarasca de
celo por ti mismo: Empieza -por así decirlo con Oc- sus primeras Rimas y abrojos, cargados de frescura y entutavio Paz- a oír el ritmo de la creación -pero así, siasmo, sentimentalismo y de retórica civil
Entusiasmo es una palabra clave para evocar lo que
mismo verlo y palparlo- para construir un puente
mueve a Darío y lo que nos mueve hacia él Entusiasmo es
entre el mundo, los sentidos y el alma.
lo que esta habitado por el dios, por los dioses y hay en
efecto algo de inefable, eufórico, divino en esa canción
Juventud, divino tesoro,
ruben-dariana que desde sus primeros balbuceos empieiya te vas para no volver!
za a transfigurar en oro memorable todo lo que toca. Pero
Cuando quiero llorar, no lloro
también será un lector y un seguidor de dos figuras clay a veces lloro sin querer.
ves para comprender la experiencia de la poesía y el arte
Un fragmento de la uña del tigre, puede sugerirnos europeo y occidental: me refiero a la teosofía y a Isis sin
la dimensión feliz, felina, enigmática y siempre otra velo de la intrépida vidente rusa Helena Petronila
del que supo reconocerse a sí mismo entre la multitud Blavatsky y a los escritos y las obras de Ricardo Wagner
de las voces posibles y traer del fondo de su corazón y quien, más que Nietzsche, al que por supuesto Daría leyó,
del más inaccesible rincón de la vetusta biblioteca un tuvo sobre la imaginación lírica y rítmica de Rubén Darío
aire nuevo y perdurable, un aire raro que por décadas un ascendiente decisivo.
Las estaciones de su bibliografía poética son conofecundaría y polinizaría para decirlo con una voz de
cidas
y se pueden decir de memoria: Rimas,Abrojos, Azul
Juan Goytisolo, los campos yermos de la letra castella,
na hasta lograr que en toda ella y en su obra se diese y otros poemas, Prosas profanas, Cantos de vida y esperanza,
El canto errante, El poema de otoño. La poesía póstuma y
"buena cosecha".
Rubén Darío es como el niño perdido y luego el no reunida que edición tras edición y casi año con año
hijo pródigo de una familia o constelación de auto- va enriqueciéndose con nuevos hallazgos. Este, entre
res raros, a veces excéntricos, a veces atípicos y mar, otros motivos, ha sido uno de los que han impedido
ginales que vinieron a prosperar en la Europa rap- que se cuente hasta ahora con una edición cabal de
tada al promediar el siglo XIX y al despertar el siglo sus poemas, sus narraciones, crónicas, artículos y enXX. Rubén Darío, lector y discípulo de Víctor Hugo, sayos para no hablar de su caudaloso epistolario. Aun
Gérard de Nerval, Paul Verlaine, Edgar Allan Poe, hoy se siguen descubriendo de tanto en tanto en los
Charles Baudelaire, Theophile Gautier, contempo- pequeños periódicos de Centroamérica, textos perdi,
ráneo de Julián del Casal y de J .J. Asunción Silva, de dos del altísimo poeta.
El cuerpo poético de Rubén Dario se podría dividir
Walt Whitman, y de José Martí -a quienes supo
reconocer- y de Guillaume Apollinaire al que no en tres partes: la inicial que corresponde a Rimasy Abroconoció, ni reconoció aunque sea por demás jos donde el poeta va haciendo sus armas, la medular Y
modernistas -y no se olvide que el término de modersintomática su coexistencia.
Rubén Darío inicia, encauza y deja encarrilado el nismo fue inventado por él- que abarca los tres libros
tren del movimiento modernista que él mismo bauti, principales Azul, Prosas profanas y Cantos de vida y espeza y condena, del cual sabrá apearse oportunamente ranza, y la final que inicia con el Poema de otoño, sigue
para seguir los senderos más secretos de su vocación, con El canto errante y desemboca en los poemas póstumos. Entre estas tres partes hay ruptura y continuide su íntimo llamado.
110

dad. Tal es quizá uno de
los datos sorprendentes
de la fisonomía
plural de este poeta
proteico que se va
reinventando, salvando
y reencarnando a cada
paso. Pero además de
poeta, Darto fue un prosista excepcional como
muestra el libro Perfiles
y siluetas que publicó en
Buenos Aires en 1896
con el título de Los raros.
El libro participa de al,
gún modo del manifies,
to y de él se desprende
la afirmación dibujada
de una serie de actitudes estéticas y vitales,
políticas y artísticas. Se
ha dicho hasta el cansancio que una de las fi,
guras que influyeron a
Rubén Darío fue Paul
Verlaine. Se ha dicho
M&amp;Mcélllft2(11111UISU)UUClll/28X21CN
menos que ese aseen,
diente se ejerce no sólo
sobre la obra poética entre los versos de un poeta y padre fundador de una nueva gramática para la poe~
otro sino también y más allá en las correspondencias sía: como se sabe en la obra del francés se prosigue y
que existen entre Los raros de Rubén Darto y las obras ahonda un proceso de dislocación del verso romántien prosa de Paul Verlaine, como son: Charles Baudelaire co heredado de Hugo, Lamartine y Vigny. Otra figura
y algunos hombres de mi tiempo y más particularmente Los de referencia esencial para Rubén Daría será Théophile
poetas malditos; de hecho hay algunos autores, como Gautier -el amigo admirado de Nerval y
Villiers de L'Isle Adam, que Rubén Darío retomaría de Baudelaire- quien inició a través de sus Esmaltes la
Verlaine y, más allá, una serie de atmósferas entre bo, idea de la religión y del arte por el arte, y la revelación
hernia, decadentes y marginales. Pero hay en los raros de que en el principio fue éste. Darto retomará asun,
otros dos elementos excéntricos: el arcaísmo, el amor tos y temas de Gautier coincidiendo también con él en
por las figuras de la Edad Media y el Renacimiento el cultivo de una sensibilidad atraída por el lujo y las
como expresa la silueta del italiano fray Domenico geografías reales e imaginarias de oriente. Los raros es
Cavalca que no hubiese desentonado entre los perfiles un libro que reúne en sus páginas retratos literarios de
prerrafaelitas, que gustaban a los ingleses Dante León Bloy, Paul Verlaine, Villiers de L'Isle Adam, el
Gabriel Rossetti y William Morris. El otro elemento conde de Lautréamont -entonces completamente ig,
excéntrico es el de la preferencia por los poetas belgas norado-Jean Moréas, -su amigo- Catulle Mendes,
católicos que tan importantes fueron para la configu, Leconte de L'Isle, Edgar Allan Poe y otros autores hoy
ración de la sensibilidad modernista hispanoamerica, menos conocidos como Jean Richepin, Rachilde o
na, como Theodore Hannon. Volviendo a Paul Verlaine, Laurent Tailhade para no hablar de la figura enigmátirepresentaría, además, para Darto un modelo vital, el ca del poeta italiano fray Domenico Cavalca. A esa lis,
lll

�DE HECHO, SERÍA UN EJERCICIO INTERESANTE NACER ALCÚN DÍA
UNA EDICIÓN DE RUBÍN DARÍO ANOTADA POR ÉL MISMO TOM~NDO
COMO BASE ESTOS LIBROS TANTO COMO SUS AUTOBIOCRAFIAS Y
SUS CARTAS.

ta se añaden los nombres de el cubano José Marti, Au- contraron un nuevo cortesano. Dario se erguiria con ese
gusto de Armas, francófono corno Heredia, y Eugenio libro todavia eléctrico como un nuevo Baltazar de
de Castro cuyo perfil le sirve a Dario para romper la Castiglione que era capaz de enseñar a la muchachada
frontera entre la literatura española y la portugue- burguesa y de clase media americana y española cómo
sa. Estos autores imprimen al libro un inconfundi- habia que conducirse en los nuevos cenáculos, en los
ble giro, un movimiento Iberoamericano. las ausen- nuevos espacios de la bohemia europea, es decir, muncias son también elocuentes pero la más evidente es dial. Perteneciente a la primera generación modernista
la de la literatura española de su tiempo: aunque hispanoamericana -corno Ricardo J airnes Freyre,
cuando escribió este libro Dario ya conocia a Emilio Manuel Gutiérrez Nájera, Julián del Casal, José
Castelar y a Gaspar Núñez de Arce, no se incluye en Marti-, Rubén Dario fungió, por la muerte inespesu indice ningún autor peninsular. También es cier- rada de todos ellos, como un intermediario con los esto que el mismo Dario remediará con largueza esta critores hispanoamericanos y españoles de la segunda
falta cuando en 1901 reúna los articulas de España generación -como Salvador Díaz Mirón y Amado
contemporánea que representan un minucioso y ani- Nervo en México o Guillermo Valencia en Colombia.
mado paisaje de los últimos dos años del siglo XIX Pero esta función de enlace no hubiese sido posible
(1898-1900) y una crónica en vivo de la literatura para Dario sí cuando muy joven no hubiese puesto sus
pies en el polvo del camino: de Nicaragua sale a Salvaespañola de la que él llegaria a formar parte.
Los raros fue publicado y escrito en Buenos Aires en dor y luego a Chile, a Argentina, la Habana, Nueva
1896 Cuando Rubén Dario tenia menos de 30 años. York, Roma, Florencia y en los últimos años Paris,
Además de ser un libro atrevido e impregnado de en- Madrid, Mallorca, el primer regreso a Nicaragua y el
tusiasmo inteligente y vivacidad, Los raros es un libro viaje a México en 1910 que no llegó a realizarse comclarividente que apuesta y pone sobre la mesa de la pletamente pues Dario sólo alcanzará Veracruz,J alapa
discusión autores que luego serán indisociables de la y Teocelo. Darío no hubiese podido cumplir su funmodernidad. No sólo eso. En Los raros, se acumula el ción de enlace generacional y literario si no hubiese
código de conducta y el código de honor del moder- sido un infatigable y casi frenético viajero que iba denismo, se acuñan actitudes y curiosidades -el arcais- jando sembrados a su paso poemas, articulas y crónimo el descubrimiento de la Edad Media, la invención cas, amigos, admiradores, novias y amantes, anécdodel.arte como una religión. Se trata en cierto modo de tas y leyenda. Pero tampoco hubiese podido cumplir
un museo, pero de un museo que se construye al calor esa función sin un agudo sentido politíco y una conde happening y que tiene la virtud estremecedora de ir cepción muy clara de su condición de estadista de la
renaciendo las cifras del instante presente que serán literatura cosmopolita, de Ambassador at large de Hisperdurables en el tiempo. El éxito de Los raros fue pa- panoamérica en Europa como lo muestra su febril acralelo al de libros corno Cantos de viday esperanza. No sólo tividad editorial desde los tiempos juveniles en Ceneso. En cierto modo, ese libro de prosa sirvió a sus jó- troamérica hasta los tiempos finales en Paris donde le
venes lectores como un manual de urbanidad, un libro toca dirigir la Revista Mundial, pues el sumo pontífice
por asi decir de etiqueta literaria, donde los jóvenes del modernismo no se cansaba de tender lazos y puendecididos a ser modernistas podrian encontrar mode- tes de tinta y sangre. Dario era un talento profesional
los y antimodelos de conducta critica y artistica. Véa- que sabia hacer valer su talento y su profesión. Fue un
se el texto sobre Max Nordau en Los raros, los jóvenes gran prosista, un profesional de la pluma como supiede España y América en los albores del siglo XX en- ron reconocer los editores de los periódicos -La Na-

112

ción de Buenos Aires, el Mercurio de Chile para los que Matamoro (2002) y la del peruano Julio Ortega, quien
trabajaba infatigablemente. Aunque hay una edición en su biografia de Rubén Darío expresa y detalla esta
española de cinco volúmenes que contiene la poesía y necesidad de reunir adecuadamente su obra (2003).
la prosa de Rubén Darío, falta todavia mucho por ha- Mención aparte merece el libro póstumo de Juan Racer en ambos campos, pero sobre todo en el de la prosa món Jiménez Mi Rubén Daría (1901-1956), (armado por
que se encuentra dispersa y que es preciso leer para la Antonio Sánchez Romeralo en 19.90). Aquí también
mejor comprensión de la poesía y del poeta. Los raros, cabría mencionar los inapreciables libros de Raúl SilLa España Contemporánea, Opiniones, Parisina son algunos va Castro y de G. Alemán Bolaños: La juventud de Rubtn
de los titulos donde se recoge la escritura en prosa de Daría sobre los primeros años del poeta, en el que se
Rubén Darío, y quien los haya leido sabe que en esos recogen textos periodistícos que hasta donde sé no se
libros hay claves y pistas para adentrarse más y mejor encuentran reunidos en forma autónoma.
en su verso y su poesía. De hecho, seria un ejercicio
Desde luego, una personalidad tan avasalladora y maginteresante hacer algún dia una edición de Rubén Darío nética no podía dejar de solicitar a la imaginación noveanotada por él mismo tomando como base estos libros lesca. Sergio Rarnírez (1998) en Margarita, está linda la mar
tanto como sus autobiografias y sus cartas. Pero si la recrea con cierto afectuoso desenfado, no exento de senprosa de Rubén Dario está todavia parcialmente dis- tido del humor y de alguna vulgaridad, la vida tormentopersa, ello se debe también a que en su última etapa, sa y atormentada del poeta junto con algunos de sus epicuando dirigia desde París la revista Mundial, corría la sodios tragicómicos. Pero no recurriremos aquí a la novela
voz de que en algunos de los articulas firmados por de Ramirez para concluir estos trazos, sino a la biografía
Dario se había dado alguna colaboración de algún ayu- del argentino Blas Matamoro (2002), quien en las págidante y se suscita la cuestión de las atribuciones en nas finales de su Rubén Daría expresa:
algunas. Otro cantar es la correspondencia. De hecho,
se trata, por así decirlo, de un cantar de afrenta pues la
(...) Rubén murió el 6 de febrero a las diez y cuarto de la
edición del valiosísimo epistolario de Rubén Darío es
noche. Sus restos se hallan sepultados en la catedral de
una tarea que se encuentra a medio hacer. En 1943 AlLeón.
berto Ghiraldo recogió para la Editorial losada un
Él, que había orillado la religión del arte yjugado con la
Archivo Rubén Daría que se compuso en buena parte residea de hacerse monje, acabó, tras su muerte, tratado como
un santo, cuyas reliquias se disputan las distintas cofracatando los papeles que guardó la devota, sencilla y
dias. Hecha la autopsia, Debayle se guardó el corazón, la
abnegada Francisca Sánchez. Pero desde entonces no
urúversidad se reservó los riñones y la viuda se quedó con
se ha hecho mucho y no se han podido reunir
el cerebro, que fue objeto de estudios neurológicos, los cuaepistolarios importantes corno pueden ser, por ejemles mostraron una circunvalación de Broca (ligada a la
plo, los que Rubén Daría sostuvo con el guatemalteco
memoria) de extraordinaria dimensión. (222)
Enrique Gómez Carrillo o con el poeta dominicano
Fabío Fíallo, tan amigo de Rubén y tan injustamente
En efecto, como se ve, algo sucede con los cereolvidado. la edición del epistolario de Rubén Dario es
todavía una asignatura pendiente y es uno de los hue- bros de los genios después que se mueren.
cos que deberá llenar, junto con el de la prosa, el futuro editor de las obras completas de Rubén Darío.
Una personalidad tan rica corno la del autor de "El
Coloquio de los centauros" no podía dejar de suscitar es- Bibliografía
tudios críticos y biografias. Entre los primeros, deben Matamoro, Bias (2002). Rubén Darío. Madrid, Espa~a: Editorial Espasa
Calpe, S.A. Biografias.
citarse los de Pedro y Max Henríquez Ureña, Pedro
Ortega, Julio (2003). Rubén Darlo. Barcelona, España: Ediciones Omega.
Salinas, Octavio Paz, Raimundo Lida, y Ernesto Mejía
Vidas Literarias.
Sánchez lo dijo tres veces, Cathy L Jrade. las biogra- Paterniti, Michael (1997). "Driving Mr. Alben:A trip scenes America whit
Einstein's Brain", en Harpa·s Magazine N'1V York 1769, vol. 295 (octufías disponibles de Rubén Daría son la del mexicano
bre) (35-58).
Jaime Torres Bodet (1966), Edelberto Torres (La vida · Ramlrez, Sergio (1998). Margarita, estd linda la mar. Madrid, España: Grupo
Santillana de Ediciones, S.A.
dramática de Rubtn Daría), la del español Antonio Oliver Torres Bodet,Jaime (1966). Rubén Darío: Abismo y cima. Mbcico: Fondo de
Cultura Económica UNAM.
Belrnás, Este otro Rubtn (1960), la del argentino Blas
113

�DEMANDAS CRUZADAS:
Literatura de la diáspora caribeña
en Estados Unidos
UICÚ ITICIIIR

I have crossed an ocean
I have lost my tongue
from the root of the old
one
a new one has sprung
Grace Nicho!

n su último libro, el crítico chileno Grínor Rojo (2006) nos recuer-da que entre los griegos "la pena de extrañamiento, esto es, el cas-tigo al infractor de la regla co~ el retiro de su derecho a acogerse ~
la protección de la comunidad de los iguales(... ) era la peor de las d~~gra
cías pues ella importaba ni más ni menos que una merma en el ser. ~51-52) 'Aún cuando las formas de concebir las r~ciones entre presenc~ ~
pertenencia, identidad y comunidad, han sufrido ~o.tables transfo~acio
nes en los siglos transcurridos desde la época ~eleruca,_ las connotaciones
, elida profunda asociadas al desarraigo siguen vigentes en nuestro
de per
1 . . 1 xili 1
imaginario cultural. Pero el balance no es unívoco. E ~aJe, e e . o Y a
distancia, también han sido concebidos por e~ pensamie~to occi~ent~~
sobre todo desde el romanticismo y el moderrusmo, como mstancias pn
vilegiadas para la reflexión y el posicionamiento crítico ~on r~specto a la
comunidad ahora observada desde la lejanía. El ciclo se cierra, idealmente;
con el retomo y la reintegración a la comunidad de orige~, 1~ ~ual se vera
también afectada por la reincorporación en su _seno de~~ mdividuo o gru-po que ha sido transfarmado por la experiencia del exilio.

E

114

En este ensayo me propongo desarrollar un conjun,
to de re.flexiones sobre la producción intelectual y li,
teraria de autores caribeños residentes en Estados Uni,
dos, sobre todo en Nueva York. Estas reflexiones
surgen principalmente del análisis de la narrativa de
escritoras que llegaron corno niñas o adolescentes a
los Estados Unidos, provenientes de distintas áreas del
Caribe,' asi como de la recepción de diversos debates
contemporáneos sobre temáticas identitarias en situa,
dones de contacto cultural. La creación literaria y en,
sayistica de autores pertenecientes a lo que Pérez,
Firmat ha llamado Generación 1.5 o lo que en Cuba se
conoce como Generación Peter Pan -conformada por
personas que dejaron su pais natal durante la infancia
por iniciativa de sus padres- resulta especialmente
interesante para abordar una serie de interrogantes
relacionadas con demandas planteadas desde muchos
frentes a escritores que la industria editorial
promociona como "étnicos". A su vez, los miembros
de esta generación han ido abriendo nuevos espacios
para debatir, desde distintas perspectivas, temas de
pertenencia, identidad y expresión literaria.
A nivel estético e ideológico, una de las demandas
más frecuentes y también ambiguas a las que se ven
enfrentados estos escritores es la de autenticidad.
Muchas miradas parecen permanentemente orienta,
das a evaluar el grado de correspondencia entre la pro,
ducción artística de los caribeños diaspóricos y lo que
vagamente es considerado corno la experiencia cultu,
ral que compartirían todos aquellos que provienen de
un mismo lugar. De esta manera, recupera fuerzas una
tradición de critica literaria que nadie esperarta en,
contrar ni cultivar en otros contextos. Me refiero a la
lectura de los textos literarios como si su función fue,
ra la de re.flejar la realidad, como si en lugar de crear
sus propios universos de ficción debieran documentar
fielmente lo que ocurre en el mundo exterior. Si bien
esta formulación puede parecer un poco exagerada,
considero que difícilmente algún otro grupo de escri,
tores se ve cuestionado con tanta frecuencia por no
expresar en forma "adecuada" una determinada expe,
riencia cultural.
1

Este ensayo se basa en los análisis real.izados para mi tesis doctoral "Salir del
pals natal para poder regresar: desplazamientos y búsquedas identitarias en ,
la escritura de mujeres caribeñas contemporáneas". El corpus de estudio lo

confonnan novelas de las escritorasJamaica Kincaid {Antigua), Michelle Cliff
Üamaica), Edwiclge Danticat {Hait1), Cristina Garcta {Cuba), Esmeralda
Santiago {Puerto Rico) yJulia Álvarez {República Dominicana).

No es muy claro cuáles son las características y los
limites de esa experiencia cultural. Por un lado, los que
leen la obra de sus compatriotas emigrados desde su
propia permanencia en el territorio nacional, suelen
condenar la presencia en ella de cualquier traza de
contaminación con la cultura de la sociedad recepto,
ra. Por otra parte, el público norteamericano masivo
acostumbra esperar de esta producción que satisfaga
sus necesidades de exotismo. En el primer caso se ubi,
can los crtticos que, arrogándose una pertenencia más
legitima a su comunidad cultural, asumen una actitud
de sospecha cuando un autor que reside desde niño en
los Estados Unidos escribe un texto ambientado en la
ciudad caribeña en la que nació. Esto es ejemplificado
muy bien por uno de los comentarios negativos que ha
recibido la novela Dreaming in Cuban de Cristina Gar,
cia: "Garcia nunca ha visto a una mujer en un porche
mirando por binocular(...). Sus memorias de Cuba se
restringen a las dos semanas que pasó allá en 1984."
(Hillel en Ween, 2003: 137,138)2 Pretender que los es,
critores sólo pueden escribir sobre la base de sus
experiencias personales es condenar a la literatura a
perder todo su potencial creativo. Pero esta condena
-y este tipo de criticas- generalmente no se dirigen
a la literatura en general, sino que se orientan especifi,
camente a la producida por miembros de grupos mi,
noritarios. Probablemente esto se pueda atribuir al
auge experimentado a partir de los años sesenta por el
género testimonial y autobiográfico, el cual contribu,
yó a la visibilización de las historias de vida persona,
les y colectivas de miembros de sectores marginales
de la sociedad. Esto, sin embargo, no tiene por qué sig,
nificar que desde estos sectores sólo se pueda esperar
una producción de corte autoreferencial.
Las criticas dirigidas contra escritores que, como
Garcia, ubican sus narraciones en espacios o momen,
tos históricos en los que no pudieron participar direc,
tamente, muestra cuán extrema es la exigencia de mi,
metisrno que se le plantea a la literatura "étnica". Pero,
como ya vimos, se espera también que los autores ins,
critos en esta corriente representen experiencias de
identidad cultural en forma "auténtica". La paradoja y
las tensiones asociadas a esta doble demanda son evi,
dentes. Por un lado, se espera que del ejercicio mimé,
tico surja una obra que de alguna manera encame esa
2

115

---

-

-

-

-

Todas las traducciones de textos en inglés son m1as.

-

-

�literario seria prueba de la autenticidad
de los sentimientos identitarios representados. Así, se espera que en la obra de un
caribeño o latino sea posible encontrar
ciertas "marcas" de caribeñidad (la imborrable, y ciertamente indescriptible,
"mancha del plátano", por ejemplo) o latinidad, respectivamente. Estas marcas
son explotadas como signos de diferencia por las industrias culturales, las que
desde los años ochenta han descubierto
en la "otredad" una nueva mercancía de
alta rentabilidad.4
Basta echar una rápida ojeada a las
portadas de las novelas de escritores
caribeños publicadas en Estados Unidos,
así como a los comentarios seleccionados
para promocionarlas, para reconocer sus
claros sesgos exotizantes y sus tendencias
a neutralizar sus dimensiones políticas e
ideológicas más inconformistas. Así, por
ejemplo, la novela TheFanningofBones, en
la que Edwidge Danticat reconstruye la
matanza de trabajadores haitianos bajo la
UCU14■.. lllliMeUM (1111 WSU) MIIAC■I/ MXM CM
dictadura de Trujillo, es publicitada en
una de sus ediciones como una historia
de amor entre dos jóvenes separados por
la violencia. Lo que constituye el tema principal de la
caribeñidad, o identidad nacional, de la que el autor
novela, es rebajado a la categoria de escenario emociodebiera ser portador y portavoz a la vez. Pero, por otra
nante para el desarrollo de una historia de amor, que
parte, se cuestiona que quienes están fu~r~ del terri~opodria haber tenido lugar en cualquier otro periodo
rio nativo puedan efectivamente transIIlltrr lo que sighistórico y locación geográfica. Al nivel de las ilustranifica formar parte del colectivo que cotidianamente
ciones de portada, ocurre exactamente lo contrario a lo
practica esa identidad nacional.
que observa Borges con respecto a la indudable filiación
Además de algunos esfuerzos de inspiración
árabe del Alcorán, la que quedaría precisamente demosdetectivesca,3 orientados a corroborar la adecuación
trada por la ausencia de camellos desfilando por sus páentre el mundo fi.ccional y sus referentes en la realiginas. Siguiendo el razonamiento borgeano, la profusión
dad, se puede encontrar en las criticas y reseñas de la
de palmeras ypaisajes tropicales en las portadas, más que
obra de escritores "étnicos" la tendencia a prestar atendemostrar la indudable "caribeñidad" de muchas de las
ción a aspectos tan indefinibles como el "sentimiento
novelas publicadas en Estados Unidos, debiera hacernos
0 sentido latino" (Latín feel). Su presencia en un texto

J No puedo describir de otra manera el comentario incluido en otra reseña
critica de Dreaming in Cuban de Cristina Garc!a: "Me ?fenden el
primitivismo, los procesos mentales rudimentarios y la cursil~a qu: la
autora nos atribuye a los cubanos... Me molestaba también la distorsión
del folklor y las costumbres. La sospecha que lo~ rituales de sant~a del
libro no tienen correspondencia alguna con la realidad me llevó a verificarla
con una santera, cuyo diagnóstico fue que [la novela debla llamarse]
Soñando en Americano." (Duarte 1993: 10)

◄ De hecho, a partir de los años ochenta es posible reconocer en Est~dos
Unidos un desfase entre los procesos del mundo pol!tico y académico Y
los impulsados por las industrias culturales. La década de los ochenta

significó un notable retroceso en los avances obtenidos por los
movimientos por los derechos civiles de los sesenta, lo que conllevó una
crisis de la sociedad multicultural. Por el lado de la cultura com~&lt;;1al, ~~
embargo, lo que se observa es un verdadero auge ~ la mercantilizació
de obras artísticas y literarias catalogadas como étrucas.

116

sospechar, por lo menos, de su función como ganchos co- parares." (en Torres Saillant, 1999: 48) Estas actitudes
merciales.
explican también que movimientos culturales, como
El principal problema de esta tendencia a resaltar los el de los "nuyoricans" en Nueva York, tengan entre sus
contenidos exóticos de las obras de grupos minoritarios principales reivindicaciones la rehabilitación del
radica en que puede llevar a algunos artistas a spanglish, del cual se sirven no sólo para comunicarse
"otrizarse" a si mismos, es decir, a caer en un en las calles, sino también para expresar poéticamenautoexotismo5 en respuesta a las demandas de te sentimientos de fractura identitaria asociados a los
"primitivismo" y diferencia planteadas por la indus- procesos de migración y de socialización escindida
tria editorial. Las celeentre dos universos culbraciones de la diferenturales.
cia como un valor en si
La vida entre dos culmisma, pueden ser meturas en las que se hablan
nos liberadoras de lo
idiomas distintos lleva
LA YIDA ENTRE DOS
que parece a primera
asociada la necesidad de
vista, contribuyendo
CULTURAS EN LAS OUE SE
embarcarse en permaen última instancia a la
nentes esfuerzos de traHABLAN IDIOMAS DIS•
consolidación de preducción. TradicionalTINTOS LLEYA ASOCIADA
juicios y estereotipos
mente se asocia el
sobre sectores que por
original con lo auténtico
LA NECESIDAD DE EM•
su posición marginal
y la copia con lo inautén■ARCARSE EN PERMA•
han tenido escaso accetico. En las reseñas y anáso a la representación y
NENTES ESFUERZOS DE
lisis de obras de literatugeneración de discur,
ra uétnica" esta relación
TRADUCCIÓN
sos propios. No deja de
de original-copia no sólo
ser problemático que
se establece con respecactualmente su proto a la lengua en que se
ducción artística se vea
escribe un texto y aquésometida a la exigencia de mostrarse como lla a la que posteriormente es traducido, sino también
uauténticamente otros."
con relación en la lengua en que se vivió una determiLa demanda de autenticidad también está estrecha- nada experiencia y aquélla en la cual posteriormente
mente ligada al idioma de escritura y suele enraizarse es expresada. Habría entonces, sobre todo en la obra
en concepciones de la relación entre lengua y cultura de los miembros de la Generación 1.5 que suelen escriheredadas del romanticismo alemán. Según éstas, la bir en inglés, múltiples procesos de traducción asocultura sólo puede ser expresada en forma auténtica a ciados a la escritura. Al elegir el inglés -idioma en que
través de la lengua original. Es por ello que entre los fueron escolarizados y que, por lo tanto, constituyó
principales cuestionamientos dirigidos a los miembros la principal puerta de acceso al universo letradode las comunidades diaspóricas, se encuentra el refe- para escribir sobre experiencias vividas en su idiorido a la pérdida o deformación del idioma natal a raíz ma natal, estarían realizando una primera traduc,
del contacto cotidiano con el inglés. Así, para la lin- ción. Ésta ciertamente escapa el ámbito estrictamengüista dominicana Irene Pérez, los dominicanos ausen- te lingüístico para abarcar lo cultural y nacional.
tes constituyen '\m agente nocivo para la salud de la Porque escribir en inglés también tiene implicancias
lengua"; mientras para la periodista Lucy Placencia el con respecto a la audiencia a la que, en primer lu,
spanglish hablado por los dominicanos en Estados gar, se dirige el texto. Así, las experiencias vividas
Unidos es "una mezcla de inglés y español llena de dis- en la lengua natal no sólo tendrán que ser expresa,
das en una lengua adquirida posteriormente, sino
que, además, deberán ser descritas y presentadas de
5
El curador cubano Gerardo Mosquera advierte de este peligro con
tal manera que el lector anglo pueda comprender,
relación en los artistas plásticos que forman parte de lo que se conoce
como el "boom de la periferia".
las. Por otra parte, muchos de estos escritores par117

�tícipan activamente en la traducción de sus escri,
tos al idioma de su niñez, de tal manera que taro,
bién sean accesibles a los miembros de su comunidad natal.
1.a pretensión de distinguir tan nítidamente entre la
lengua en la que se vivió una experiencia y aquella en la
que se la representa literariamente no deja de ser proble,
mática. Los recuerdos, la memoria, no tienen una existencia exterior a las personas o colectivos; no permanecen, por lo tanto, inmunes al acopio de nuevas vivencias y
a la adquisición de nuevos discursos o conocimientos a la
luz de los cuales pueden verse continuamente
resignilicadas. Los escritores y escritoras que en la edad
adulta recurren a otro idioma para narrar su infancia, se
relacionan con esa etapa de su vida desde la perspectiva
que les otorga el haber núgrado, entrado en contacto con
otra cultura y aprendido otra lengua. No se trata enton,
ces de reconstruir una infancia suspendida en un pasado
que permanece intocado, sino de reelaborarla y
reinterpretarla a través del prisma de recuerdos y apren,
dizajes posteriores. 1.a tarea de la crttica debiera ser precisamente dar cuenta de la complejidad y riqueza resul,
tantes de la interacción de distintos registros lingüísticos
y culturales, reconociendo que entre lo referido y las formas de representarlo no es posible establecer fronteras
tan claras.
Por lo general, cuando se afirma con respecto a una
obra que refleja en forma auténtica una identidad cul,
tural, se asume que también puede ser considerada
como representativa de las ideas, costumbres, formas
de ser de las personas y colectivos que se identifican
como sus referentes en el mundo real. Ésta, que podríamos llamar como demanda de representatividad,
lleva asociados problemas semejantes a los referidos
con respecto a la de autenticidad. Yno porque yo crea
que la literatura no tiene nada que decir sobre el mun,
do de lo real, sino porque, en sus mejores realizado,
nes, lo hace en forma más sutil y enriquecedora de lo
que se asume desde una perspectiva estrictamente realista. El énfasis excesivo sobre la representación conduce muchas veces al descuido de otros aspectos cen,
trales de la creación literaria, los que muchas veces
pueden aportar sentidos más interesantes para la com,
prensión de los contextos en los que nace la escritura.
Autoras como Jamaica Kincaid y Edwidge Danticat
reclaman en su narrativa y en sus comentarios persona,
les, que sus creaciones sean leídas como manifestaciones
singulares de experiencias que, si bien surgen y refieren

a contextos culturales concretos, no aspiran a ser total,
mente representativos de ellos. Así, Lucy, la protagonista
de la novela homónima deJamaica Kincaid, reacciona negativamente cuando su empleadora y anúga intenta consolarla de sus penas de infancia recurriendo a teorías universales para explicarlas: "(Mariah habló) de mujeres en
la sociedad, mujeres en la historia, mujeres en la cultura,
mujeres en todas partes. Yo no podía hablar, así que no le
podía decir que nú madre era nú madre y que la sociedad
y la historia y la cultura y otras mujeres eran algo totalmente distinto. (...) Mi vida no podía ser explicada por
ese grueso libro que me hacía doler las manos núentras
trataba de mantenerlo abierto." (Kincaid, 1990: 13H32)
En cambio, el libro que tiene el lector de Lucy entre sus
manos, parece trazar un canúno más adecuado para comprender la vida de la narradora, en la que claramente destaca el esfuerzo por construir una identidad autónoma,
creativa y singular. Esta novela muestra, así, si bien son
importantes los referentes externos en torno a los cuales
se organizan inevitablemente las identidades raciales, de
género, nacionales y étnicas, también es posible escapar
a sus determinaciones y relacionarse en forma creativa
con ellos.
Por su parte, Edwidge Danticat agrega, a la segunda
edición de Breath, Eyes, Memory, una carta dirigida a
la protagonista de su novela: Sophie Caco. El relato
de la vida de Sophie pone de manifiesto las tensiones que pueden generarse entre los contenidos de
una cultura dada y la construcción de una identidad personal al interior de ésta. Este tipo de tensiones también puede estar presente en la relación entre la interpretación de una obra literaria como un
hecho singular y la pretensión de establecerla como
alegórica o representativa de una generalidad más
amplia. Es decir, la obra particular producida al interior de un contexto cultural dado (o de diversos
contextos culturales) se construye ciertamente a
partir de los materiales que éste pone a su disposición, pero no tiene por qué ser leída como un reflejo
de la totalidad de una cultura. La carta que Edwidge
Danticat le dirige a Sophie Caco se presenta como
un epílogo a la historia narrada en el texto principal y su inclusión persigue una clara finalidad: la de
explicar ("Cansada de protestar, siento que debo explicar", Danticat, 1998: 236) a la crítica y los lectores que han querido ver en Sophie un personaje representativo de todas las niñas y mujeres haitianas,
que se trata de una historia individual, que no aspi-

118

ra a tener un carácter paradigmático ni mucho me,
nos alegórico:

Incluso crtticos caribeños que buscan sinceramente
abrir los debates sobre literatura nacional a la produc,
ción de sus comunidades diaspóricas, se preguntan si real,
Siempre pensé que esta historia que es tuya, y solo tuya, mente "¿es posible expresar un sentido de pertenencia a
siempre serta leída como tal. Pero algunas de las voces un país en un idioma extranjero?" (Fornet, 2002: 101) Esta
que llegan a mí, a ti, a estas montañas, responden con pregunta muestra una vez más la tendencia a evaluar la
un tipo de comprensión distinta a la que yo esperaba. producción de los emigrantes que han necesitado adapAsí que te escribo esto, Sophie, como me lo escribo a mi tarse a otra cultura y otro idioma -pero que no por eso
misma, orando porque a la singularidad de tu experien, dejan de sentirse parte de su comunidad de origen- en
cía se le permita existir, junto a tus propias peculiarida- los mismos térnúnos en que se analiza la de los que no
des, inconsistencias y a tu propia voz. (236)6
han debido dejar el país (porque es importante recordar
que la mayor parte de los emigrantes deja su país por una
Danticat responde de esta manera a las lecturas de su acuciante necesidad). Porque claro que sería bizarro que
obra que, como muchos análisis dedicados a la produc, un cubano de la isla elija escribir en inglés. Pero no lo es
ción literaria del "tercer mundo" o de los escritores sí, como mencioné antes, ha sido alfabetizado principal,
"étnicos" que habitan en Estados Unidos, la ubican en el mente en esa lengua y ha crecido en un mundo en que lo
c~sill~o ~ representativas de una cultura, de una expe- anglo y lo hispano conviven cotidianamente.
nenc1a nacional o, en el caso de las mujeres, de las probleAsí como con la lengua, es de esperar que la experienmáticas de género en un contexto tradicional. Ya sea que cia migratoria transforme las concepciones y recuerdos
se la alabe por su capacidad de dar vida narrativamente a que el autor o autora tienen de su cultura natal No se
la experiencia "haitiana", o se la critique por presentar puede esperar entonces que expresen literariamente una
costumbres haitianas retrógradas que perjudican la ima- pureza cultural que, en realidad, tampoco puede exisgen de sus compatriotas en Estados Unidos (crttica es- tir en las sociedades emisoras. Para poder comprender
grimida principalmente por estos últimos), Danticat con, la obra de estos escritores -y toda la literatura en ge,
sidera que "sería irrespetuoso de mi parte reducir la neral- es preciso ampliar las nociones de culturas e
expresión de toda nú cultura a nú voz."7 1.a autora consi, identidades nacionales, de tal manera que en lugar de
dera su cultura de origen demasiado compleja como para excluir y uniformar permitan acoger las complejas y
aspirar a representarla entera. Por lo demás, reclama el muchas veces contradictorias expresiones asociadas a
derecho de dar vida a una historia particular, singular, diversas formas de vida. Sólo de esta manera se podrá
que exprese muchas de sus propias vivencias, recuerdos superar la dolorosa asociación heredada de los griegos
Yfantasías,a través de un proceso de escritura que es des, entre desarraigo y merma del ser.
crito como un "viaje de sanación(...) que hemos empren,
dido juntas." (236)
Los reclamos de Kincaid y Dantícat expresan las
Bibliografía
resistencias desarrolladas por muchos escritores
"étnicos" frente a las demandas y presiones que su, Danticat, Edwidge (1998). Breath, Eyes, M,mory. New York: Vintage Books.
fren desde diversos frentes. Probablemente, una de Duarte, Patricia (1993). "Cultura/ Reflexiones sobre dos novelas: No todo
lo que brilla es cubano", en Mundo Hispánico (15 de abril).
las mayores dificultades que estos escritores han
enfrentado en las últimas décadas -una vez supe, Fomet, Ambrosio (2002). "The Cuban Llte:rary Diaspora and Its Contexts:
A Glossary", en Boundary 2 29: 3.
rada, claro está, la de encontrar una casa editorial
dispuesta a publicarlos- es la de liberar su obra de Kincaid,Jamaica (1990). Lucy. New York: Farrar, Strauss and Giroux.
lecturas que rápidamente las encajan en una cate- Hillel, Italia en Lori Ween (2003). "Translational Backformations:
goría que restringe sus potencialidades expresivas.
Authenticity and Language in Cuban American Llte:rature" en Comparative Liti:rature Studies no. 2, vol. 40.

6

Las cursivas son mías.
Entrevista a Edwidge Danticat, en www.readinggroupguides.com/
gu1des/breaht_eyes_memory_author.asp#interview. Consultado el 22 de
septiembre de 2005.

'

· Rojo.' Grínor (2006). G!obali,zación, identidades nacionab y postnacionales...
1de qut estamos hablando!. Santiago de Chile: LOM.

7

Torres Saillant, Silvio (1999). El retorno de las yolas. Ensayos sobre diáspora,
danocracia y dominicanidad. República Dominicana: Ediciones Ubrerta
La Trinitaria yEditora Manatl.

119

�ranza. Me quedo con esta versión, al
igual que Thomas Bulfinch, autor de
La edad de oro del mito y la leyenda, quien
arguye que seria ilógico que la espe,
ranza compartiera el mismo sitio con
las calamidades.
Así que, con esta última idea, en
actitud pandórica abro con cuidado
uno a uno los cajones, y localizo va,
TffULO Archivo de traducciones
ríos legajos en donde miro una leyenAUTOR Miguel Covarrubias
da que indica "traducciones". Mi inI DffORIAL UANL
terés crece por instantes, ya que como
AÑO 2006
oficiante en estos territorios
lingüísticos o idiomáticos sé lo que
significan estos textos para
Covarrubias. En un arcón diminuto
descubro el epígrafe de Maurice
Blanchot, el cual es un presagio de lo
que voy a descubrir: "el hombre decidido a traducir está en una intimidad
constante, peligrosa, admirable, con
el poder unificador que está en ejercicio tanto en cada relación práctica
como en cada lenguaje, y que lo expone al mismo tiempo a la pura escisión previa; esta familiaridad es lo que
le da el derecho de ser el más orgulloso o el más secreto de los escritores,
con esa convicción de que traducir es,
o oculto provoca sus~ic~, además, asombro, y devela las in,
cía. Siempre. Y la cunos1, cógnitas que para los legos repre, a fin de cuentas, locura." Yyo agregaría: bendita locura.
dad es parte de esta expe, sentan las lenguas extranjeras.
En el primer legajo encuentro los
Contemplo el archivero de
riencia humana. Se encubren
textos de escritores franceses que
enigmas y presagios que augures y Covarrubias. Me acerco lentamente
sibilas pueden vislumbrar. Un orá, mientras vienen a mi memoria cier, centraron su atención en Alfonso
culo ofrece valiosos contenidos. tas reminiscencias del mundo grie, Reyes, como Jean Cassou, Marce!
Brion, J ean Péres, Edmond
Pero también hay otras formas de go. Reflexiono sobre las dos vertien,
Vandercammen y Francis de
ocultamiento: el arca de la alianza, tes que conservamos del mito de
Miomandre, quienes de manera
Pandara:
la
que
narra
que
Prometeo
el cofre de la isla del tesoro, la caja
acuciosa
analizan el espíritu humachina de sorpresas, acaso el baúl de dio a guardar una caja a su hermano
nista de este regiomontano universal.
la abuela, o, en nuestros tiempos, Epimeteo, advirtiéndole que por nin,
Me parece interesante reflexionar
un moderno archivero: continente guna circunstancia debía abrirla;
respecto a la traducción como factor
y contenido, como una unidad in, pero su esposa, a causa de una cu,
básico para establecer un vinculo indisoluble, y aquí podríamos aludir riosidad exacerbada, la destapó pro,
tercultural. Sin haberse transferido a
a la metáfora de Gorostiza del vaso vacando que todos los males que ha,
la lengua francesa, la obra del maesy el agua. Pandara misma cobija bía en su interior se dispersaran por
tro quizá no hubiera llegado a otros
esta relación de significados encu, el mundo con excepción de la espe,
lectores, sino únicamente a un deterbiertos y Miguel Covarrubias no se ranza; la otra historia refiere que
minado sector que supiera español.
queda atrás. Archivo de traducciones Júpiter envió para el hombre a dicha
Por otra parte, si Covarrubias no hucompendia esto que estamos abor, mujer, quien llevaba una caja en la
biera vertido a nuestra lengua el pendando, pues enriquece el amplio que los dioses habían guardado do,
samiento de los mencionados autores
espectro literario que va de la crea, nes como regalo de bodas; sin quecon respecto a Reyes, quienes descoción a la traducción, ésta última rer, la destapó y escaparon todas las
nocen la lengua francesa no tendrían
como acto genésico que alberga, gracias, excepto la mencionada espe-

LA TRADUCCIÓN
COMO ENIGMA DEVELADO

L

acceso a estos trabajos críticos. De
este modo, Covarrubias crea una es,
pecie de efecto bumerán, es decir, la
obra de Reyes se abre al mundo y re,
gresa a los mexicanos y a los hispa,
nohablantes en general a través de la
óptica extranjera ahora traducida.
Una especie de espiral del conocí,
miento, de vaivén inagotable de la
dimensión cultural diversa.
Cassou, en su "Retrato de Alfan,
so Reyes", observa los relatos de este
autor como un medio de recreación
de la existencia y del conocimiento
de las cosas, y se refiere a su bibliote,
ca interna; afirma que el arte de Re,
yes es seguro y preciso, y lo conduce
a ser él mismo, pues realiza frente a
las cosas una transformación de su
ser: la obra artística. Considera El plano oblicuo el testimonio de una inteli,
gencia y un arte sorprendentes, cer,
ca de la perfección. Brion en "Alfonso
Reyes: narrador, ensayista y poeta",
razona sobre El testimonio deJuan Peña,
sobre la presencia del indígena silen,
cioso y distante, su misterio, y la manera en que el escritor trata de pene,
trarlo. La considera una obra literaria
perfecta que destaca por su lirismo
"contenido y subterráneo". Se remite a los ensayos de Tren de ondas, donde pone de relieve la poesía inmanente, vinculada con el acto mismo de
vivir, y aborda Romances del Río de Enero, en donde destaca "Río de olvido",
del que dice podría equipararse con
El cementerio marino de Paul Valéry.
Por su parte, Jean Péres en "Sobre
Cuestiones estéticas" argumenta acerca
de la relación entre lo antiguo y lo
moderno en el libro de Reyes, quien,
de la variedad de ensayos que van de
Esquilo a Góngora y hasta los refranes de la sabiduría popular, de ese
constante vinculo vida y arte, ofrece
una concepción artística personal.
Aborda la ley más antigua y esencial
para la poesía, la cual debe resistir la
prueba del canto pues, ¿no es así
como el ritmo armoniza con la pal,
pitación de la vida? Vandercammen,
en "Alfonso Reyes ajeno al énfasis"

señala que nuestro escritor tiene un
lugar en la poesía por su "ascenso
hacia las esferas de un lirismo univer,
sal que hace olvidar su voluntad de
hiperconciencia frente a los procesos
trágicos." Piensa que Reyes descubre
al hombre yla profundidad de la vida;
alaba de él la amistad y la forma de
cultivar su alma. En "Los últimos libros de Alfonso Reyes", Miomandre
subraya el profundo contenido lírico del maestro, su erudición en los
asuntos hispánicos, su conocimiento de Góngora y su pasión por el ámbito existencial.
Mientras tomo en mis manos la
segunda carpeta, rememoro las palabras de Gogol, quien opinaba que la
traslación de textos "debe asemejarse a un cristal totalmente transparente; tan así debe ser, que el lector no
debe percatarse de que es una traducción." En efecto, Covarrubias logra que el léxico se deslice como si se
tratara de materiales que hubieran
sido escritos en nuestra lengua. De
inmediato encuentro autores france,
ses que examinan a una tríada lati,
noamericana: Jorge Luis Borges, Oc,
tavio Paz y José Emilio Pacheco.
Textos relevantes, a mi parecer, por,
que la mirada de los escritores franceses revela aspectos novedosos a
nuestro conocimiento.
Descubro a Madeleine Chapsal,
quien conversó con Borges en uno de
sus viajes a Francia, en febrero de
1963. La entrevista "Un poeta torpe ...
pero un poeta, espero" es cautivadora. Entre palabras escucho la voz del
argentino discurriendo sobre la rima,
sus sonetos, la metáfora; sobre sus
autores predilectos, el interés por la
épica en su poesía, así como sobre la
memoria y cómo transcurre el tiempo cuando se ha perdido la vista; su
atracción por las lenguas germánicas
y el anglosajón antiguo es evidente,
así como sus relecturas. Comenta la
opinión de un amigo suyo con respecto a lo que se podía detectar en
su persona: "Un viejo que habla todo
el tiempo de laberintos, de etimolo-

121

120

gias, que vive en un universo helado."
Afanosa continúo mi lectura de
"Himno entre ruinas: la reconciliación
con el mundo", de Christiane TarrouxFollin, puntilloso estudio del poema
de Paz. En este momento evoco aquella idea paciana que sostenía: "la traducción introduce al otro, al extraño,
al diferente, en su forma más radical.
Un lenguaje distinto. Y un lenguaje
distinto significa una manera distinta de pensar y sentir, una visión otra
del mundo." Aquí una vez más la es,
piral que mencioné se reitera. Una
vez más aparece la mirada del otro,
el vínculo entre dos culturas diferentes, y Covarrubias nos devuelve una
visión enriquecida. Así, penetramos
plenamente en el terreno de la
otredad, concepto postulado por Paz,
y que en este punto se vuelve palpable. Es el turno de "Nuevo relato del
holocausto judío" de J ean-Marie
Saint,Lu, dedicado a Pacheco, en el
que medita acerca de la novela Morirás lejos. Saint-Lu comenta que la obra
está excelentemente traducida porque el mayor acierto es que logra
transmitir el sufrimiento del autor
mexicano al narrar una terrible his,
toria. Por eso me parece pertinente
recordar lo que Eugene A. Nida expresaba en cuanto a que el traductor
debe comprender las sutilezas del
significado, pero también "los valo,
res emotivos de las palabras y las ca,
racterísticas que determinan 'el sabor
y la carga emotiva' del mensaje."
Abro otro portapliegos que alberga catorce trabajos de escritores fran,
ceses que se ocupan de sus
homólogos galos, entre los cuales hay
cinco entrevistas. Es un verdadero
recorrido por la literatura francesa.
"Carta a Jenny Colon" es representa,
tiva de la pasión de Gérard de Nerval
por la actriz; fue tomada de una compilación de cartas de amor, realizada
por Irene Frain. En la "Carta a Roger
Blin", Jean Genet hace comentarios
sobre su obra teatral, las imágenes
que la vida le ha hecho crear para un
personaje o para un acto, la ilumina,

�ción, los actores y su "ser en escena".
Continúo leyendo sin interrupciones. "Lo interior de lo exterior" de
Paul Morand es el prefacio a Du monde artier. Poésies completes 1912-1924, de
Blaise Cendrars. En la "Cronología de
Francis Ponge", de Christian
J acomino y Marcel Spada, encuentro
un desglose muy puntual de la vida
del poeta de 1899 a 1988. Y precisamente Jean-Frarn;ois Louette en
"Sartre lector de Ponge" nos revela
cómo "las obras sartreana y pongeana
tienen -para Sartre- el mismo tema:
la evidente relación del hombre con
las cosas"; además sostiene que la
poesia de Ponge es la que Sartre hubiera deseado escribir. Por su parte,
André Séailles escribe "Las neurosis
deJ ean-Paul Sartre", donde aborda la
melancolía sartreana, el drama del
"ser en el mundo" yel cuestionamiento ante la "inquietante extrañeza" de
la existencia. De pronto descubro
que se va forjando un entramado entre los textos. En "Sobre el erotismo",
de Maurice Merleau-Ponty, se parte
de la pregunta: ffl erotismo es una
especie de valor intelectual y libertad?; se habla del tema en el ámbito
surrealista y del amour fou como via
para el gozo de dominar, asi como del
erotismo en tanto asunto literario.
Roland Barthes en "Catálogo:
Eisenstein. El arte conceptual,
Crepax" ofrece notas de investigación y significativas reflexiones.
Por su parte, en "Roland Barthes
perdido y reencontrado" Edgar
Morin brinda un panorama de la
vida y la palabra del critico del estructuralismo, quien veía la literatura como placer y el suyo era justamente la literatura.
Considero que en su ámbito estético, la entrevista concilia conceptos de poéticas que permiten el conocimiento más preciso de los
autores. Es un género que me seduce
sobremanera. Las cinco conversaciones subsecuentes desatan mi curiosidad; dos de ellas realizadas por
Madeleine Chapsal: "Georges

Bataille en persona" y "Entrevista con
Jacques Prévert". El primero se ocupa del erotismo como la via que permite entrar en el instante y vivir en
él; otros temas relevantes como la
angustia, el psicoanálisis, el surrea,
lismo, la risa, el miedo, la muerte y el
sufrimiento son vetas insoslayables:
"yo mismo he llegado a pensar que la
risa -en el plano filosófico o
para.filosófico- es la risa de la muerte", lo escucho decir. La charla con
Prévert se realizó cerca del MoulinRouge, en 1963; el poeta habla de sus
inicios en la escritura instigado por
Michaux, y de cómo le divierte lo que
sucede en el mundo literario; se refiere a su gusto por el teatro y por el
cine, y también se remite al amor.
Critica a los poetas de "relaciones
públicas" porque tienen la convicción de "hacer subir y descender a su
capricho el curso de la poesía." Destaca a Dostoievski, Victor Hugo,
Balzac, Eugenio Sue, porque eran
personajes de novela y tenian vida, no
como otros, a quienes considera "funcionarios del intelecto."
Estoy de acuerdo con el poeta
quebequense Jean Royer, quien ha
realizado más de doscientas entrevistas a escritores de diversas nacionalidades, en cuanto a que la verdadera
entrevista literaria (no la anecdótica
o circunstancial) es una crítica de
acompañamiento, si se compara con
la crítica absoluta, y ofrece el cues,
tionamiento analítico a través de las
preguntas del entrevistador al que
reacciona el escritor con sus respuestas. Nathalie Sarraute y Simone
Benmussa conversan en "Acerca de
Virginia Woolf y otros escritores".
Sarraute aclara que no le gusta leer
traducciones y afirma: "los buenos
traductores son los que tienden a
aproximarse lo más posible al ritmo
de la frase." Apoyo esta premisa que,
por supuesto, Miguel ha aplicado sistemáticamente. A su vez, André
Malraux tiene una conversación con
Roger Stéphane, intitulada "Un
maestro de energía", en la que se

122

aborda la figura de Napoleón como
forjador de un Imperio, como creador
de las naciones europeas, como hombre de una naturaleza excepcional.
Una última plática de Marthe Roben
con Henri Ronse y Roger Borderie,
"¿La obra de Kafka se puede adaptar
al teatro?", plantea la imposibilidad
de poner en escena las obras de tan
ejemplar escritor, para quien la literatura era la única justificación de su
vida. Covarrubias tradujo estas piezas con verdadero espiritu literario,
además de que consiguió preservar la
oralidad que implican. Es importante contar en México con estos testimonios porque son un medio para
que el lector redescubra al autor o
identifique ecos de algunas obras que
seguramente ha leído y que
reverberan en el diálogo.
Antes de continuar hurgando en
el último legajo de este Archivo de tra,
ducciones, evoco a José Marti, quien
expresa un postulado fundamental:
"Yo creo que traducir es transpensar
(... ) traducir es estudiar, analizar,
ahondar. La traducción debe ser natural para que parezca como si el li,
bro hubiese sido escrito en la lengua
a la que lo traduces, que en esto se
conocen las buenas traducciones." En
Miguel Covarrubias el texto "suena"
a español, hay fluidez, cuidó no sólo
el contenido sino su espiritu
totalizante. Otro punto que deseo
comentar es el uso de notas del tra,
ductor. En nuestro oficio, se suele
abusar de ellas. García Márquez sos,
tiene que éstas son el recurso menos
válido y muy empleado por los ma,
los traductores. No es el caso de
Covarrubias, quien las emplea salpicándolas como si fueran gotas de
la más fina esencia para que
coadyuven a darle cuerpo a la dimensión lingüística.
Un último fólder porta el rótulo:
"traducciones del alemán". Yesto me
conduce a pensar en las versiones que
Covarrubias ha hecho de la poesia
germana, adentrándose desde luego
en los recovecos del idioma. Bien afir,

maba Goethe: "Al traducir se tiene
Archivo de traducciones de Miguel
que llegar hasta lo no traducible para Covarrubias es un compendio de cindir del lenguaje: es posible valerse de las imágenes para expresar la
percatarse de la nación extranjera y
sabiduría. Autores latinoamerica- realidad, pero sólo es posible explide la lengua ajena." Leo "Presencia
nos Yeuropeos de gran relieve conactual de Ho!derlin" de Hans-Georg vergen y transfiguran el espacio li- carla Yexplicárnosla en palabras, en
tanto que no es posible pensar éstas.
Gadamer, qmen sustenta las interroterario de otras lenguas que Para proporcionar bases firmes y clagantes sobre el porqué Holderlin es
desembocan en la nuestra. Trasla- ras a los cimientos del discurso y evicomparable con las figuras de
dar de una lengua a otra es revelar
Schiller y de Goethe, o bien, qué lo Ydevelar, el espíritu mismo delco~ tar así malentendidos, es necesario
hace distinto ante nuestros ojos. El nacimiento. Y Miguel Covarrubias indagar Y elucidar el significado de
los significantes: la filología se vuel"Discurso por Else Lasker-Schüler"
realiz~ este oficio con pasión y ve- ve al mismo tiempo objeto de rede Gottfried Benn está dedicado a neración, aunque modestamente
~uien él considera la mejor poeta lí- haya expresado en su "Adverten- flexión Ycimiento de la filosofía. En
algunos textos que componen
nea de todos los tiempos en Alemacia" que recogió estas páginas para Profanaciones, Giorgio Agamben hace
nia, cuyos temas eran judíos, su fanreelaborarlas en lengua española
tasi~ oriental y su lengua alemana, y "por el mero placer de divulgar el precisamente del lenguaje el objeto
a quien sus correligionarios no valo- arte y el pensamiento de autores de su análisis, y lo convierte así en
raron en su dimensión precisa. Torno para él dilectos y admirables". Y, punto de partida para pensar la reael último texto: "Nacido en por supuesto, lo ha conseguido a lidad. Remontándose a las etimologías de las palabras y rescatando
Hannover" de Kurt Schwitters, en el plenitud.
acepciones que se van olvidando con
qu~ ha?!ª de sí mismo, de lo que para
Silvia Pratt el transcurso de la historia, el filóso~ ~ignifica el arte, es decir, crear y no
fo amplía la gama de significados de
lIDltar la naturaleza o a otros artislos
significantes.
tas. He de preguntarle a Miguel de
Giorgio
Agamben, considerado
qué idioma prefiere traducir, si del
LA PROFANACIÓN
como uno de los filósofos más imfrancés o del alemán.
portantes
de nuestro tiempo, en
En un pequeño entrepaño del arCOMO DEBER
1966 Y1968 toma cursos impartidos
chivero descubro, como corolario a
POLÍTICO
por
Martín Heidegger en Le Thor,
todo lo que he leido, una serie de fiTÍTULO Profanadon,s
e~ la provincia de Provenza (Franchas biobibliográfi.cas de los autores
AUTOR Giorgio Agarnben
c~a~
-en Alemania se le había prop~es~tes en este volumen: trabajo
Traducción de Edgardo Dobry
~bido
enseñar debido a sus simpaIDITORW Anagrama
mmucioso, pero muy ilustrativo. He
nas, aunque no explícitas, hacia el
AÑO 2006
aquí el final de mi travesía por el arnacionalsocialismo.
Ala influencia de
chivero de Miguel Covarrubias. CieHeidegger,
que
después
Agamben
rro la caja de Pandora, esa sugerente
verá como "venenosa", se opondrá
arca de palabras y lenguajes que
más
tarde la influencia de otro pennuestro traductor-autor celosamensador alemán, Walter Benjamín, cute fue llenando durante años. Sé que
yas
ideas representarán el "contraveal abrirla me he impregnado de los
neno". En Idea de la Prosa (publicado
1 dones ahí ocultos y pretendo comen
1985 en italiano) deja claro la impartirlos con los futuros lectores de
portancia
que le concede a la obra de
la obra de la que ahora me ocupo. Sé
Benjamín: "Es muy peculiar que un
~ue ha sido una experiencia muy en~que~o
grupo de obras filosóficas y
nquecedora y que ineludiblemente
literarias que surgieron entre 1915 y
me remite a un pensamiento de
n uno de sus ensayos, 1930 sigan conservando en sus manos
Heidegger: "una traducción no sólo
Bertrand Russell afirmaba la llave de la sensibilidad de nuestro
consiste en facilitar la comunicaque numerosas discusiones tiempo."
, ción... es en si el esclarecimiento de
filosóficas se derivaban, no de la conEn los 10 textos de diversa extenun problema planteado en común. frontación de maneras distintas de
Sirve para la comprensión reciproca ver el mundo, sino de malentendidos sión ygénero -algunos tienen carácen un sentido superior. Y cada paso lingüísticos. De ahí que la filología ter de ensayo; mientras que otros, los
que se dé en este camino es una ben- pueda brindar un buen servicio a la más breves, se acercan al género
del aforismo- que componen
dición para los pueblos."
filosofía, porque ésta no puede pres- Profanaciones, son ciertas ideas de

E

123

�Benjamín y Foucault las que se
constituyen en puntos de partida
para reflexionar sobre diversos temas. En "Genius", ensayo con el que
abre el volumen, Agarnben discurre, remontándose a la antigüedad,
sobre el genio. Genius, que para los
latinos era el dios al que se le confiaba "la tutela de cada hombre en
el momento de su nacimiento", representa lo impersonal, y no sólo
alude a la esfera intelectual.
"Genius es quien rompe la pretensión del Yo de bastarse a si mismo",
nos dice el filósofo. En el transcurso de la historia, el Genius se desdobla. Para los griegos existe el
Genius negro (el malo) y el Genius
blanco (el bueno). El cristianismo,
con su ángel bueno y ángel malo, representa el equivalente del Genius.
Una idea similar está también presente en la angeología iraní, en la
que Daena, una hermosa niña que
es el arquetipo de cada persona, irá
alterándose de acuerdo a los actos,
palabras y pensamientos de la persona, de modo que al morir, Daena
tendrá la forma que le ha dado la
persona con su propia conducta a
través de su vida. Y, aunque no lo
menciona Agarnben, este desdoblamiento de Genius podr1a tener otro
equivalente en el Ello y el Superyó
freudiano. Partiendo de una afirmación proferida por Benjamín bajo la
influencia de la rnezcalina, en "Magia y Felicidad", Agamben reflexiona sobre el vinculo entre estos dos
temas. Si la felicidad no se puede
lograr siendo consciente de la misma, afirma Agarnben, la magia supone su excepción: permite ser
consciente de la felicidad y experimentarla al mismo tiempo. En "El
dia del juicio" el autor de Horno Sacer
habla de la fotografía; en los "Ayudantes" sobre esas criaturas, los
ayudantes, que aparecen en las novelas de Kafka y abundan en la literatura infantil. En "Parodia" analiza el uso de este recurso en la La
isla de Arturo de Elsa Morante; pero

esto no parece más que un pretexto para realizar un profundo análisis filológico del término "parodia",
y dilucidar su relación con la teologta, la ficción, la prosa artística,
etc. En "Ser especial", ateniéndose
a una de las acepciones "especie",
revira el significado cotidiano de
"ser especial": ser especial es ser
cualquiera, afirma Agamben, pues
"especial" no refleja lo individual, lo
que caracteriza a un sólo sujeto,
sino que comprende las características que pertenecen a un conjunto
de seres. En "El autor corno gesto",
Agamben parte de una conferencia
de Foucault pronunciada en 1969,
"¿Qué es un autor?", para indagar en
la distinción realizada por Foucault
entre el autor corno individuo real
y la función-autor. En un par de
páginas, en "Los seis minutos más
bellos de la historia del cine" inventa una historia en la que don Quijote, viendo una pelicula de caballeros en un cine, descuartiza con
su espada la pantalla para intentar
salvar a una mujer del film que estaba en peligro. La pregunta derivada: "¿Qué debernos hacer con
nuestras imaginaciones?". "Elogio
de la profanación" es el ensayo más
extenso que integra el volumen y
quizás uno de los más valiosos.
Como en sus otros textos, el análisis del terna está acompañado por
una exploración filológica. Realizando un acto de "profanación"
linguistica, da otra vez un vuelco a
los significados: rechaza de manera tajante religio como derivación de
religare ("aquello que une y liga lo
humano a lo divino"). Religio
deviene de releegere, es decir, de "la
actitud escrupulosa y atenta que
deben adoptar las relaciones con
los dioses, la inquieta vacilación (el
'releer') ante las formas -y las fórmulas- que deben observarse para
respetar la separación entre losagrado y lo profano. Religio no es lo
que une a hombres y dioses, sino lo
que vigila por rnanternerlos sepa

124

rados". De ahi que se profane cuando se mantiene una actitud negligente o distraida ante la observación de las normas que separan lo
sagrado de lo profano, cuando se
hace un uso distinto de las cosas,
como puede ocurrir mediante el
juego. Pero, les sólo profanable lo
que tiene que ver con la esfera
religosa? No, el niño que utiliza
como juguete un objeto que pertenece a la esfera de la economía, la
guerra, etc., también realiza un acto
de profanación. Y como ilustra el
fotograma de El discreto encanto de la
burguesía utilizado en la portada del
libro, es incluso profanable un acto
tan profano corno la defecación,
mismo que ocurre cuando se le da
un uso distinto a las heces, cuando
se alteran las normas que rigen lo
público y lo privado. Recurriendo
nuevamente a Benjamín, específicamente a su obra El capitalismo como
religión, Agamben afirma que el capitalismo, que en su versión extrema separa todo, no deja lugar a nuevas separaciones, elimina la
posibilidad del uso o de nuevos
usos, sólo ofrece la posibilidad del
consumo; de modo que apunta a
erigirse como lo Improfanable. Sin
embargo, Agamben nos deja la esperanza de profanar: "quizás existan, aún hoy, formas eficaces de
profanación." También la pornografia, convirtiéndose en un medio
puro, neutraliza su carácter
profanatorio, erigiéndose como un
casi improfanable. Es, por tanto,
asevera el filósofo, el deber polttico de la siguiente generación
profanar lo improfanable.
Los textos reunidos en este volumen dan muestra dela lucidez del pensamiento agambeniano. Aunque la
densidad de algunos de ellos exige un
lector atento, poseen una cualidad de
la que carecen numerosos escritos filosóficos, y que el lector agradecerá: la
claridad de su prosa.
José Antonio Salinas

dad han proliferado en los últimos dicados. Tal esencia actuaria a
tiempos; cuestionar nuestro tiempo priori, constituyéndose a la vez
y nuestras circunstancias.
lDe qué hablamos
como antecedente y referente de su
El vehículo para tal ejercicio es la identidad. En contraparte, se nos
cuando hablamos de
crítica, la cual aparece en este libro muestra la elaboración "negativa"
identidad?
no sólo como una estrategia reflexi- de la identidad basada en la diferiTuLO Globali_zación e identidades nacionales va, sino como una de las más altas
rencia. Tradición rancia también
y posnacionales... ide qué estamos hablando?
expresiones de la ciudadanía y la de- que va de Platón a Plotino, pasanAUTOR Grinor Rojo
mocracia (de alli la peligrosidad del do luego a Nietzche, Freud y
IDITOltW. LOM Ediciones
texto para los guardianes -cons- Heidegger, dando un ligero cambio
AÑO 2006
cientes o inconscientes- del orden con Adorno para culminar en
o desorden establecido). Una acción Derrida y su famosa charla de 1968:
concisa: desacralizar el supuesto co- "La différance". La esencia y la prenocimiento especializado que en- sencia se difuminan en un despla
vuelve a los términos en discusión zamiento infinito del significante
(globalización, identidad, Estado (la apropiación derrideana de
nacional y Estado posnacional) y ter, Saussure), convirtiendo a la idenmina por inhibir y neutralizar "los tidad esencial en una falacia de la
intentos y hasta los deseos que los "metaflsica de la presencia". No hay
ciudadanos tienen o podrtan tener ninguna correspondencia -que no sea
para participar en los debates que lingütstica, esto es,ficcional- entre el
atañen a la vida de sus comunidades". sujeto y sus predicados. No hay ser
El libro de Rojo se explaya sobre
onsidero urgente tratar crt- una serie de aspectos fundamentales sino negaciones del ser (yo soy en
ticamente los temas y asun- que hacen las veces de capítulos in- la medida que no soy otra cosa).
tos que de un tiempo a esta dependientes y a la vez relacionados Rojo apunta acertadamente los exparte pululan y circulan con total entre sí: la identidad y la diferencia, cesos de tal lectura y los peligros
desinhibición a través de los medios las categorías o niveles de la identi- que conlleva (y hablo no sólo de un
de comunicación, los discursos polí dad, la nación, la globalización, la relativismo sospechosamente coticos y las seudo teortas tecnócratas, ciencia y la técnica en el desarrollo operativo con la última manifestafortaleciendo confusiones, lugares histórico (con énfasis en el estado ción del capitalismo: el neoliberacomunes y privilegios minoritarios. presente), el capitalismo ysu contex- lismo, sino de una terrible
Por ello celebro la aparición del últi- to actual, para luego ir aterrizando en reducción de la capacidad agencial
mo libro del crítico chileno Grínor los puntos centrales: las identidades de los sujetos), acertadamente anRojo: Globaljzación e identidades nacio nacionales y una reflexión sobre el tepone una perspectiva diferente
nalesy posnaeionales... ide qué estamos ha posnacionalismo habermasiano. (ni esencialista ni exclusivamente
blando? El titulo anuncia la intención Como un generoso obsequio final, diferenciadora) que va desde Hegel
de poner los puntos sobre las ies en este ensayo nos ofrece un a Edward Said (sin descuidar
relación con ciertos términos usados iluminador "epilogo nostálgico" so- a los grandes criticos del
(y abusados) en la actualidad. Rojo bre identidad y literatura (alli, en anticolonialismo con los cuales
pretende pasar del indiscriminado la literatura -nos sugiere el criti- Rojo refuta y complementa esta inuso de términos técnicos a la confi- co chileno- y sobre todo en la lite- terpretación: José Marti, Franz
guración de conceptos, esto es, a ratura latinoamericana, se han lleva- Fanon y, con más reservas, Gayatry
"ideas claras y distintas sobre lo que do a cabo avant la letre las discusiones Spivak; y la gran experiencia de la
literatura latinoamericana, en su
los seres humanos somos y hacemos y reflexiones que hoy nos ocupan).
doble
faceta: intelectual y creadoy, en particular, sobre lo que somos y
Principia Rojo reflexionando so- ra, que tanto nos dice de la relación
hacemos en el marco de una circuns- bre la noción de identidad como sustancia histórica con cuyas verdades tancia y para ello describe y explica crítica con su referente, sea éste
entendido como esencial o diferena medias (y con cuyas mentiras a me- las teorías de Aristóteles y Leibniz
dias) tenemos que tropezarnos a dia- sobre la construcción esencial o en si cial), para aterrizar en una discurio." Más que decir "algo nuevo", bus- misma del sujeto, que no puede sino sión conJürgen Habermas. Partienca exponer las contradicciones de los ser él mismo en todas las circunstan- do de que la realidad no es una
lugares comunes que sobre la identi- cias: agente indiscutible de sus pre- solamente ni mucho menos estática, Rojo articula la dialéctica

e

125

�hegeliana para potencializar la capacidad crítica de los sujetos: son
ellos quienes pueden o no hacerse
cargo de sus antecedentes (su memoria, individual e histórica), de
sus diferencias y de sus acciones o
predicados, para así configurarse
en una o más identidades, pues, según esta perspectiva, podríamos
muy bien hablar de tres niveles
identitarios: individual, particular
y general. De la primera se ha dado
cuenta; la segunda es de suyo conflictiva: atañe, entre otros, a los
conglomerados llamados nacionales. Nuevamente encontramos la
necesidad de deslindar y reflexionar sobre las dos posturas antes
mencionadas: la esencialista ( que
en este nivel ha llegado ha extremos como el nazismo, la xenofobia
y un racismo cotidiano que hoy, por
desgracia, cuenta todavía con infinidad de adeptos) y la negativa,
cuya interpretación conocemos
bien: la reducción de los contractos
c o n s t i t u c i o n a 1 e s a meras
ficciones homogeneizadoras,
afirmando con ello su inexistencia.
La identidad particular no es
exclusivamente la nacional (hay infinidad de posibilidades: regionales, urbanas, de barrio, de equipo
deportivo, etc.), pero tampoco es
puramente ficcional, se construye
(o debería construirse) a través de
diversos procesos comunicativos
(lingüísticos, literarios, estéticos,
históricos, ideológicos, culturales),
por lo tanto tampoco representa un
a priori ni mucho menos la condición esencial para la formación de
los sujetos. Esta interpretación desplegada por Rojo no olvida y reconoce, desde luego, las bien cimenta das quejas de la critica
posmoderna a la elaboración discursiva de los modernos Estados
nacionales. De hecho aquí yace uno
de los deslindes más importantes
del ensayo: la distinción entre
nación (revisión de las distintas
etapas de su desarrollo: la

premoderna, donde la presencia y
la pertenencia a la esencia nacional
iban unidas; la moderna, sustentada en un contrato social y racional,
donde la soberanía ocupa un lugar
destacadísimo, y cuya expresión
máxima es el Estado-nación; y la
"posmoderna", la cual parte de la
"desintegración del sujeto y de la
pérdida de representación del Estado nación") y el Estado ( explicación y descripción de su configuración moderna, con su actual crisis),
resaltando el potencial para la convivencia y la comunión de la nación
y la necesidad del articular al Estado de acuerdo a esas demandas comunitarias, sin imponer intereses
ajenos a ellas.
El nivel general implicaría cierta noción de lo universal y podríamos definirlo como nuestra pertenencia a un mismo planeta. Sin
dejar de ser individuos con una
identidad propia y otra u otras colectivas, también somos parte de un
género más amplio y como parte de
él debemos reclamar una vecindad
más democrática y tolerante. Se reserva aquí un papel destacado para
la noción de igualdad en el mejor de
los sentidos: el del entendimiento
entre seres humanos.
Trato en un mismo punto las reflexiones de Rojo sobre el capitalismo, la tecnologia y la globalización. La asociación no es gratuita:
la burguesía y el desarrollo tecnológico han estado relacionados desde hace quinientos años, teniendo
como uno de sus fines la globalización del planeta bajo sus propias
condiciones (su lógica interna). Ni
las tecnologías de la información ni
las nuevas leyes mercantiles que
tienden a la eliminación de las
aduanas nacionales (sin la clausura de las oficinas de inmigración)
son apariciones instantáneas de la
"era posmoderna". Al contrario:
constituyen la etapa actual de la expansión capitalista, que no ha cesado de crecer de manera antropó-

faga ( con todo y crisis periódicas)
desde el siglo XV. Se dimensiona en
este punto el papel de la tecnolo,
gía en dicho avance huracanado. la
ciencia y la técnica no han sido, por
desgracia, un digno impulso de la
superación humana, sino un instrumento para el desarrollo de ciertos
modelos económicos e ideológicos
(sin negar que, por su mismo carácter instrumental, puedan ser utilizadas de modo diverso y contrario.
la internet sería un ejemplo reciente. Nadie cuestiona el papel que ha
tenido este medio en la resistencia
y contestación mundial a los embates del nuevo imperialismo global
norteamericano, pero de allí a decir que por sí sola la internet es revolucionaria hay mucho trecho).
La revisión da pie para la reflexión final sobre las identidades
nacionales en la coyuntura actual.
Nos enfrentamos, de entrada, con
dos visiones en apariencia opuestas
y negativas. Para los discursos oficiales y tecnócratas (esos que escuchamos cientos de veces a través de
los medios) la identidad y la nación
son cosas obsoletas y habría que
deshacerse de ellas lo más pronto
posible. Los posmodernos más
"pos" (incluidos los poscoloniales)
también nos advierten de la necesidad de clausurar dichas nociones
simbólicas y eliminar cualquier noción de sujeto (para quedarnos solamente con ciertos deseos medio
anarquistas que nos confirmaran
que el poder se encuentra en ~odas
partes y es casi inútil luchar contra
él), pues tales conceptos impiden
"los derechos y anhelos de la diferencia".
A continuación, Grinor Rojo se
hace cargo de una tercera alternativa teórica (la cual reconoce la crisis y la pérdida de centralidad del
Estado nacional, incluso afirma la
pronta existencia de una realidad
posnacional, pero sin caer en los
extremos recién mencionados). Me
refiero a las reflexiones de Jürgen

Habermas, sustentadas en la defensa de cierta "episteme moderna" y
expuestas en lo que él formula
como el "patriotismo de la Constitución" (una apuesta por la convivencia contractual de corte moderna bajo la premisa de la razón
comunicativa como soporte de una
futura e inevitable realidad multicultural). Muy bien, pero pronto
nos advierte Grínor Rojo: "es en
estas condiciones que se torna imperativo reflexionar sobre la clase
de salto hacia el posnacionalismo
de que se está hablando. El que
Habermas tiene en mente implica
conservar pero también ampliar. De
allí que lo defina en su planteamiento no como una llamada a la
'suspensión' de los estados nacionales clásicos, esto es, como su liquidación pura y simple, sino como
una 'redefinición' y un (posible) 'relevo'." El dilema presente: se establecen las leyes comerciales
supranacionales, pero todavía no se
define al ciudadano supranacional.
Otorgar suprema prioridad a la
efectividad del derecho democrático y a la representación multicultural serán los deberes de los Estados nacionales en la hora actual
(hacer realidad la "nación de ciudadanos", el viejo deseo de la mejor
tradición republicana moderna).
Mantener los fundamentos éticos y
políticos de la modernidad (aquellos que garantizarían una "convivencia común libre e igualitaria"),
pero respetando las diferencias culturales. Sin duda son muy buenas
las intenciones de Habermas ( que,
quiero creer, compartimos la mayoría), no obstante, hay puntos pendientes y el ensayo de Grínor Rojo
los complementa denunciando sus
debilidades: la falta de reflexión
sobre el capitalismo y el imperialismo y sus efectos en la formación y
consolidación de una ciudadania
autónoma; se echa de menos también una discusión sobre la ideología y sus estrategias de difusión y

penetración. El espacio público,
a literatura pocas veces debe
por ejemplo, está desde hace tiemacercarse demasiado a lo lipo "intervenido" por la distorsión
terario.
Cuando
uno
y perversión mediática. El Estado líteraturiza la palabra cae en el artilinacional contemporáneo debe me- cio, algo así como una artesanía cuya
diar entre estas fuerzas de merca- función está relacionada a la imitado y poder privado y privatizador ción y a la serie. En su último libro (y
para garantizar la autodetermina- en los otros, hay que admitir), David
ción de los individuos.
Toscana se vale del lenguaje como un
Sin embargo, la capacidad de ac- artificio, hace que la historia
ción, de transformación no llegará subyazga a la palabra; sin embargo,
por sí sola. Se precisa de la crítica y mantiene un ligerísimo margen: sus
la manifestación de los individuos
niños iluminados hablan así porque
de los lectores, de los ciudadanos'. se entregan al discurso poético, el
Tales son las enseñanzas de este discurso del ideal.
ensayo. El último libro de Grínor
En la novela ocurren dos tramas
Rojo nos advierte de manera magis- principales, el maratón de 1924 que
tral la vital necesidad de preguntar- se llevó a cabo en las olimpiadas de
nos las viejas preguntas en la hora París, pero al que uno de sus particiactual: lquiénes somos, dónde es- pantes no asistió y lo compitió desde
tamos y qué haremos? Es momento México y de manera anónima; y la del
de reflexionar sobre las respuestas. ejército de niños retardados llamado
"iluminado", tal vez por la segunda
Víctor Barrera Enderle acepción del DRAE, dirigidos por ese
mismo concursante anónimo: Ignacio Matus.
Se trata de un homenaje al ideal
quijotesco, una idea absurda llevada a
lo increíble que choca con una realidad
Patetismo y literatura.
tan simple, llana, que es risible. La miSobre el Ejército Iluminado sión principal del ejército es recuperar
Texas. Ignacio Matus es un profesor de
de David Toscana
primaria que tiene en su salón un mapa
TÍTULO El ejército iluminado
antiguo, en el que aún se ve que Texas
AUTOR David Toscana
y otros estados pertenecían a México.
EDITORIAL TusQuets
Convence
a un grupo de alumnos, enAÑO 2006
tre ellos el Gordo Comodoro que vive
con él, llenándoles la cabeza de sueños
de gloria: de recuperar ese territorio
perdido antes.
El ejército parte hacia El Álamo,
lugar simbólico por una batalla histórica, en burro y con escasas provisiones. A ellos, Comodoro, Azucena "su
mujer", el Milagro, Ubaldo y el angelito Cerillo, siempre de blanco, no les
importa si regresan o no, van en busca
de ganarse un lugar en la historia, basado en las ideas de un antiyanquista
La literatura moderna no es
salvo excepciones, una escritur.: comoMatus.
[placentera:
Al parecer el antiyanquismo de
surge del tedio y del ascetismo.
Matus comienza con el odio que le tieRafael Lemus ne ~ maratonista Clarence del Mar:

L

126
127

�AUTORII

las principales distracciones de la obra.
Italo Calvino, por ejemplo, hace una lista de seis propuestas sobre lo que él
piensa que debe ser la literatura del
nuevo milenio (el que ya vivimos), y en
una de ellas menciona la rapidez. Se
opone a la lentitud como ese estado en
Matus compite desde Monterrey el que no se puede disfrutar la trama
contra un Clarence que corre en Parts, por las distracciones que bien pueden
este último pretende ser el más rápido estar en la manera de contarla:
maratonista de los juegos olímpicos.
Sin embargo Matus, desde la ciudad
Escucha, Comodoro, Cerillo está lloque lo vio nacer, tratará de vencerlo
rando. Ve a ver qué le ocurre, a las
haciendo el recorrido de igual kilomemujeres les corresponde apagar los
traje y en igualdad de condiciones.
llantos nocturnos, para eso nacieron
Gracias al uso pertinente de la
con voz aguada y manos suaves.
elipsis la novela comienza con una
Anda, Clarence, corre lo que quieras con tus zapatillas lustrosas, que
yo estaré aqul, detrás de ti, sin dejarte ni a sol ni a sombra hasta que
al fin te desplomes ...

serie de cuadros escénicos a manera de película. Asi, inicia en lo que
puede suponerse como la actualidad, luego se va a otro tiempo 1968,
y luego a otros más.
La novela se ve en exceso ensamblada. Sus personajes, a pesar de ser
simpáticos por sus emociones, hablan
un lenguaje que jamás pudiera imaginarse para unos niños y este es una de

Esto le dice Azucena a su futuro
esposo Comodoro. Se trata del discurso de una niña, y pareciera que es una
mujer sacada de algún cuento rulfiano.
Este ejemplo aislado parece ser inofensivo aprimera vista, pero hay un ruidito
que sacude y es que una niña de ocho
años no habla así, vamos, no podemos
imaginarla.

Tal vez Toscana escoja este estilo
en sus personajes para ser irónico,
provocar risa, o para mostrar un
mundo completamente falso, un
mundo donde los niños hablan como
adultos y sueñan como tontos, o tal
vez porque quiere un lenguaje más
literario o, como diría Roberto
Calasso refiriéndose a los poetas que
citan dioses desordenadamente, para
parecer escritor.
No es la primera vez que David
Toscana hace esto, desde las Historias
de Lontananza sus recursos han sido
muy similares. Bueno, antes eran mucho más visibles y desagradables.
A pesar de estos inconvenientes
que son de forma y afectan al contenido, la novela tiene momentos de mucha intensidad en los puntos clave de
su desarrollo. Es una obra que entretiene de manera ágil e inteligente. Sin
embargo, es bien sabido que la literatura no sólo es eso y no sirve nada más
para entretener.
Irving]uárez

,&amp;,,, Trayectorias
REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES

. . . . _ .An1ll1■ll1

(Monterrey, 1950). Maestro e investigador
de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL Ha dirigido
diversos talleres y publicado cuento, poesla y articulas de
diversa mdole.
fn■1l111 . . . . ., . . (Monterrey, 1963). Ha expuesto su obra
fotográfica en México, Estados Unidos, España y Costa Rica,
tanto en forma colectiva como individual. Se desempeña como
diseñador gráfico en la UANL

TfdN aw.wa ....... (Monterrey, 1972). Ensayista y crttico

literario. Doctorenliteratura hispanoamericana. Ha publicado
La mudanza incesante. Teoría y crítica literarias, Miscelánea textual
Ensayos sobre literaturay culturas lati.noamaicanas y La otra invención.
Obtuvo el Certamen Nacional de Ensayo Alfonso Reyes 2005
por su trabajo De la amistad literaria. Se desempeña como
investigador y académico en la Facultad de Filosofía y Letras
delaUANL
......_ So I H■ (México, 1952). Traductor y editor. Trabajó

como editor para el Fondo de Cultura Económica. Ha
publicado La campanay el tiempo (poanas 1973-2003). Actualmente
se desempeña como investigador en el Colegio de México y en
la UNAM. Es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua
desde 2004. Ese mismo año fue investido con la orden de
Caballero de las Artes y de las Letras por parte del Gobierno
de la República Francesa.

.._... a.lar• (Santiago de Chile, 1970). Critica yensayista.
Es doctora en literatura por la Universidad de Chile. Es
coautora del libro de ensayos Modernidad en otro tono. Escritura
demujereslatinoamaicanas:1920--1950ycoeditoradeAméricaL.atina
y el mundo. Exploraciones en torno a identidades, discursos ygenealogías.
lalr ...._ (Tlaxcala, 1977). Poeta. Becario de la Fundación

para las Letras Mexicanas. Ha publicado A la Luzde la sangre,
Tormental, Contramor y A contraluz. reflexiones y poéticas de la poesía
mexicana actual, en coordinación con Rogelio Guedea. Obtuvo
el Premio Nacional de Poesla Efrain Huerta 2006 por el libro
Caz.a.

por la Universidad Complutense de Madrid Autor de Tierra
de cabritos (1995) y Entrevista adioses y danonios (2002).
Investigadora en el Instituto de
Invesúgaciones y Estudios Superiores Económicos y Sociales
de la Universidad Veracruzana Catedrática de la Facultad de
Ciencias Administrativas y Sociales. Consejera editorial y
colaboradora del periódico La política desde Vaacru_z. Ha
publicado El discurso noticioso. Mediador de la Realidad, Pólvora en
la Boca. /Chiapas, qué hay detrás de las máscaras?; y es coautora de
Complejidad y Transdisciplina: acercamientos y desafíos.

1..... WHa ....,_

lnlal ...._ (México, 1978). licenciado en letras españolas
por la UANL Actualmente realiza un proyecto de música
llamado los Guana-bis. Ha publicado poco, especialmente si
se le compara con Balzac.
■olllH LNI ••rfao (Monterrey, 1961). Catedrática e
investigadora en los departamentos de humanidades y de arte
de la UDEM. Ha realizado trabajos de investigación para el
MARCO de Monterrey, la Colección FEMSA y la Colección
UDEM. Ha publicado en annasy letras, Vaitas, Movimiento Actual
y en publicaciones del CIRAV.
1aaa ........ 11■1■•

(Fontainebleau, 1964). Su obra se ha
presentado en múlúples exposiciones individuales en México,
Japón y Estados Unidos. Ha participado en la Séptima Bienal
de Fotografia, en el XI Encuentro Nacional de ArteJoven y en
el Instituto Católico de Parts, entre otros. Ha sido becario del
FONCA.
.... Nella. Director de la Cátedra Itinerante UNESCO Edgar

Morín para el Pensamiento Complejo. Director ejecuúvo del
Instituto Internacional para el Pensamiento Complejo.
Director de la revista Complejidad.
...... N1■1■I1

(Génova, 1896-Milán, 1981). Poeta, traductor
y crttico. Premio Nóbel de Literatura en 1975. Tradujó a
Cervantes, Marlowe, Melville, Twain y Faulkner. Publicó
Huesos de sepia (1925), Las ocasiones (1939), La tempestad y otras
(1956), Satura (1971), Diarios del 71 y el 72 (1973) y Xatia ll.

llla■rN ....._

IMNRMII T t•ICIUKleM■I

Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frias
· Av. Alfonso Reyes 4000 norte, C.P. 64400
Monterrey, México
Teléfono y fax:

un•HI

. trayectorias@ccr.dsi.uanl.mx

(Montevideo, Uruguay). Editor de Hispanic
Poetry Review. Ha publicado los poemarios Valores Personales
(1982), La caza nupcial (1993), El oroy la liviandad del brillo (1994),
Coto de casa (1995), Leeunpoco más despacio (1999), Mínimo de mundo
-visible (2003); y los libros de ensayo El disfraz. de la modernidad
(1992), Las ruinas de lo imaginario (1996), y LacondiciónMilliVanil!i.
Ensayos dedos siglos (2003). En Uruguay ha ganado dos veces el
Premio Nacional de Ensayo por Las ruinas de lo imaginario (1996)
y Un plan de indicios (2000). Sus poemas han sido traducidos a
más de cinco idiomas.
............ (Buenos Aires, 1963). Autor de Historia argentina,
Vidas de santos, Trabajos manuales, Esperanto, La velocidad de las cosas
y Mantra. Editor de La geomaría del amor, antologia de relatos de
John Cheever. Ha traducido a Denis Johnson. Actualmente
prepara una edición anotada de las Lyrics de Bob Dylan.
leN ..,_ (Monterrey, 1971). Periodista. Reportero cultural

de los diarios El Porvenir, El Norte y la Jornada Participante
en el taller de periodismo de Gabriel Garcta Márquez. Doctor

._._ ...,._ fflal'fNI (México, 1956). Escritor, traductor y

editor. Fue editor de la revista La Gaceta del Fondo de Cultura
Económica; de la revista Biblioteca de México del Conaculta y
miembro del Consejo de Colaboración de la revista Vuelta. Fue
director de la revista Paráttesis. Es colaborador de la revista
Letras Libres. Es editor asociado de la revista MMuseos de México
y del Mundo. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores.
Loo últimos diez años se ha dedicado al ensayo sobre cuestiones
de arte.
..._...,._ (Parts, 1921). Filósofo. Precursor de la teorta sobre
el Pensamiento Complejo. Ha publicado, entre otros,
Introducci6nalPcnsamimtoComplejo(l990),LaComplejidadhumana
(1994), Los siete saberes necesarios para una educación del futuro
(2000), Educarat laEraPlanaaria (2002), Laviolenciaendmundo
(2003). Ha sido distinguido con la Legión de Honor por el
Ministerio de Ciencia y Técnica (1981) y homenajeado por la
UNESCO y por el Ministerio de Educación de Francia (2001).
Este año, la UANL le ha otorgado el doctorado Honoris causa.

129

128

�AUTORES

N■■,..Á■INle._n■ (León, 1965). Narrador y ensayista.
Ha publicado El río, d pozo y otras fronteras, Los límites de la
noche y Tierra de nadie. Por el relato breve Nadie los vio salir
ganó el Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de
la John Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001
y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Culturales de la Facultad de Filosofia y Humanidades de la
Universidad de Chile. Ha publicado Alfonsina Storni: mujeres,
modernidad y literatura (2006, en prensa), Modernidad en otro
tono. Escritura de mujeres latinoamericanas, 1920-1950 (2004, en
coautorta), Postcolonialidad y nación (2003).
••••••• N. 1,■-h• llr■tle

(México, 1933). Escritor. Ha publicado No hay
tal lugar (1967), Infierno de todos (1971), Los climas (1972), El
tañido de una flauta (1973), Asimetría (1980), Nocturno de Bujara
(1981), Cementerio de tordos (1982), Juegos florales (1985), El
desfile dd amor (1985), Domar a la divina garza (1988), Vals de
Mefisto (1989), La casa de la tribu (1989), La vida conyugal (1991)
y El arte de la fuga (1996). Ha sido acreedor al Premio Xavier
Villaurrutia (1981), el Premio Herralde de Novela (1984), el
Premio de Literatura Iberoamericana y del Caribe Juan
Rulfo (1999) y el Premio Cervantes (2005).

Profesor de literatura
latinoamericana y estudios internacionales en la
Universidad Washington de St. Louis, Missouri. Ha
publicado El canon y sus formas: la reinvención de Harold Bloom y
sus lecturas hispanoamericanas (2002) y el poemario Poesía para
nada (2005). Ha editado los volúmenes colectivos Alfonso
Reyes y los estudios latinoamericanos, con Adela Pineda Franco
(2002), América Latina en la literatura mundial (2006) y El arte
de la ironía. Carlos Monsiváis ante la crítica, con Mabel Moraña
(2006). Es director de la serie "Pensamiento
Latinoamericano" de la Universidad de las Américas.

111•1• llr■H (Ciudad de México). Poeta, traductora e

1.■d■ -.... (Arequipa, Perú, 1972). Maestra en lingüística

intérprete de conferencias. Ha publicado, entre otros,
Encendido espacio (2000), Espiral irrepetible (2003), Isla de luz
(2004) y la plaquette Trazos (2005). Algunas de sus
traducciones son Bahía crepitante, de Robert Lalonde; Muros
de niebla, de Yolande Villemaire; Cuatro ecos de lo oscuro, de
Claude Beausoleil; Oleajes, de Fredric Gary Comeau; Camino
a Trieste de Nicole Brossard; la plaquette Oh maravilla, de
Louise Warren.

y literatura por la Universidad Libre de Berlín y candidata
a doctora en literatura por la Universidad de Chile. Su tesis
de doctorado versa sobre la narrativa de mujeres caribeñas
contemporáneas migrantes en Estados Unidos.

...... llllel

(Oaxaca, 1976). Poeta. Ha publicado la plaquette
Ecos y otra voces, y forma parte de la antologia de literatura
joven universitaria El vacío de las calles no vacías (2006),
editada por la UANL En 2002 recibió el premio Literatura
Joven Universitaria por el segundo lugar en el rubro de
poesía.
ININI H

CrletlH lllftn -■n■

Es autora de Desconocer, La más mía,
La guerra no importa, Nadie me verá llorar, La cresta de Ilión,
Ningún reloj cuenta esto y Lo anterior. Ha recibido el Premio
Nacional José Rubén Romero (2000) y el Premio Sor Juana
Inés de la Cruz (2001). Es maestra del ITESM Campus
Ciudad de México.

Libros de t•xto
Ciencias
Letras y humanidad•
Polillca y sociedad
Diccionarios
Enciclopecllas
CI■••• ••lflnltarltl / U 7e 7e U

llln.... He s■r / U

"11e se

CIENCIA
Revista de divulgación cientilica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León

-■Tltl 'hN■-■

(Monterrey, 1961). Escritor. Ha publicado
Las bicicletas (1992), Estación Tula (1995), Historia del
Lontananza (1997), Santa María del Circo (1998), Duelo por
Miguel Pruneda (2002), El último lector (2004) y El ejército
iluminado (2006). Su obra ha sido traducida al alemán, árabe,
griego, inglés, serbio y sueco.

1■■■ ..~•• ...

Poeta, editor y traductor. Fundador y
director de la revista de poesia Animal Sospechoso. Ha
publicado Ícaro (1989) y Canción para la espera (1993). Sus
poemas han sido editados en las revistas Realidad Aparte,
Ulrika, Mississippi Review, Barcelona, Armas y Letras, Turia y
Alforja.
fl-■te . .,. (España, 1932). Realizó estudios de escultura,
pintura y cerámica. Ha presentado exposiciones
individuales en México, Estados Unidos y España. Ha
realizado carpetas de grabados con poetas y escritores. Es
cofundador de Ediciones Era, donde se desempeñó como
director artístico hasta 1996. En 1991 obtuvo el Premio
Nacional de Arte y el Premio México de Diseño. En 1994
ingresa como miembro a El Colegio Nacional. En 1998, la
UANL le otorga el doctorado Honoris causa.

■••• T■ltlft (Monterrey, 1963). Autor de las novelas The

Monterrey News, Días de nadie, El crimen de la calle de Aramberri y
La vocación insular. Ganador del Quinto Certamen Nacional
de Literatura Alfonso Reyes por su ensayo El laberinto
cuestístico de Sergio Pitol, en 1998. Ha sido becario del FONCA
y del FONECA.

rciencia@mail.uanl.mx

Tel: 01 (81) 8329 4000 ext. 6622 fax 6623

www.uanl.mx/publicaciones//ciencia--uanV

••••• flll■rrNI

(Monterrey, 1974). Crítico literario y
promotor cultural. Maestro en ciencias del lenguaje por la
BUAP. Ha publicado textos académicos y crtticos, además
de reseñas, artículos y entrevistas en publicaciones como
el Diario de Monterrey, El Norte, Paso de gato y Agenda cultural de
Nuevo León.

INf Mte■I• l■IIN•

(Monterrey, 1977). Estudiante de la
maestría en Estudios de España y Latinoamérica de la
Universidad de Bielefeld, Alemania. Coeditor del
suplemento cultural Lectofilia. Algunos de sus ensayos,
reseñas y entrevistas se encuentran en Revista de Literatura
Mexicana Contemporánea, ~uimera, La Tempestad, Matices y
Lateinamerika Nachrichten. Actualmente reside en Berlín.
Allcl■ ... _ (Buenos Aires, 1961). Doctora

LIBRERÍA UNIVERSITARIA

en literatura
hispanoamericana. Profesora del Centro de Estudios

Librería
Fray Servando Teresa de Mier

Ml■en■ M■Pl■fll■ flll■nNI (Nuevo León) Poeta. Maestra

en la Facultad de Filosofia y Letras de la UANL En 1991 la
Universidad la distinguió con el Premio a las Artes. Entre
sus libros de poesía sobresalen Pérdida (Premio Alfonso
Reyes 1990), El corazón más secreto (Premio Internacional de
Poesía Jaime Sabines 1994), Adamar, De amor es la batalla (en
coautoría con Daniel Kent) y La condición del cielo. Fue
directora de la revista armas y letras durante 2004 y 2005. Es
directora de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

130

Av. San Pedro 222 Col. Miravalle
Monterrey, N.L.
8335 0319 y 71

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Pedro de Alba sin
Ciudad Universitaria, C.P. 66451
San Nicolás de los Garza, N. L.
Tel. / Fax (81) 8329 4256
8329 4000, ext. 5374

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115

UANL

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FUNDACIÓN
UANL A.C.

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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