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u~ t-~t.:·r/~; • · ·
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·

L~l:-l.{::L~
l~!.:. 'l ti.:. ll::l.l:.t.:. L'"'
: ..,
_ ~. ~-

���Calzoneando / SAÍL IBARCOYEM / 4
La ficcionaljzación de "lo real": en torno a la metáfora ince,
sante / Las posibilidades de representación de lo real a través del lenguaje es uno de los debates más importantes en
la actualidad. A razón de esto, TERESA PORSECAMSKI
muestra las oposiciones entre dos modelos discursivos:
el periodístico y el literario, su relación con la verdad, con
el lector, y con la propia escritura, "estado de incesante
metáfora"./ 6
Poema / FRAMCISCO SERRAMO / 16
De norte a sur/ CRACIELA SAL.AZAR/ 18
Tres reflexiones desde la incertidumbre. En el centenario del
nacimiento de Hannah Arendt / Un repaso a la _filosofía de la
pensadora alemana y su contribución al estudio del ser.
En sus obras La condición humana y La vida del espíritu, acción
y juicio revelan el valor filosófico de dos aspectos del
espíritu humano, la voluntad y la política. / ARMAMDO

Carta de fray Servando Teresa de Miera Andrés Bello / Poc
documentos registran la amistad entre Servando Teresa de Mier y el escritor, poeta y gramático Andr
Bello. Esta carta, poco conocida, es comentada por
VICTOR BARRERA EMDERLE, quien describe el contexéo histórico y político que permitió la existencia
de esta amistad. / 81
La Atlántida en América: ideología de un mito / JOS&amp;
FRAMCISCO ROBLES/ 57

DE LA SERIE 101 FORMAS PARA NO
PEMUR EN YOS / PINTURA.

.4.CRIUC.-. SOBRE PAPEL (HOJA
POST 1T} / 10 X 15 CM

BIBLIOCLIPS:
Wi!liam Styron: Una fuerza única

HAR0/20

Así hablaba Zinganol/ MAMUEL RAMOS MOMTES /
En la yerba/ ÓSCAR DAVID LÓPEZ / 36

El lenguaje narrativo de Orhan Pamuk
EDUARDO AMTOMIO PARRA expone,
en este articulo, los motivos por los
que un autor no occidental escribe con
lenguaje narrativo occidental, toman,
do como ejemplo la escritura del Pre,
mio Nobel de Literatura 2006, Orhan
Pamuk./N
OrhanPamuk: El maldito refulgirdeunapie,
dra / DAMIEL CEMTEMO / 92
Breve preludio o "Filosofía es cuando se ríe"
/ MAMFRED CEIER ( traducción de
JOSÉAMTOMIO SALIMAS) / H

30

RODRICO FRES»I / 65

LETRAS AL MARGEN:
Una carrera de resistencia
EDUARDO AMTOMIO PARRA/ 68

VOZ EN LA ESCRITURA: sujetos marginados en
la narrativa de Joao Guimaraes Rosa y José María
Arguedas / KATIA IRIMA IBARRA / 39

NO HAY TAL LUGAR:
Gennady Aygi:
"Sueño-Traducción-Incesante"
CRISTINA RIVERA-CARIA/ 73

LAS SEIS Y UNA NOCHES; A partir de las Siete
noches de Jorge Luis Borges, ROMÁN CORT.ÁZAR
ARAMDA exphca el mecanismo borgesíano de enriquecer la escritura con múltiples voces. La ensayística de Borges las invoca desde su bíbhoteca, la Bi,
bhoteca de Babel: voces venidas de hbros para
expresar aquello que quiere decir. A 20 años de su
muerte, sirva este ensayo como recuerdo a su me,
maria inagotable convertida en hteratura. / 47

OOL KIDS NEVER THE TIME/ Inscrita en una
eneración que exorciza la exportación de una
anguardia cxoti,zada para el extranjero y la analogía
e lo contemporáneo, Jésíca López "Lanegra"
ropone el amalgamíento de nuevas formas
ulturales. / MINERVA REYMOSA ¡ 71
ARTOGRAFÍA DE LA FAMILIA MODELO
NA MERUAME / 82

La vigencia y la actualidad
del teatro de Carballido
LUIS MARTIM / 98

Lula y Perla (más la justicia):
un canto a la vida
HERMAMDO CARIA/ 99

Educar al progreso
CABRIELA TORRES
OLIVARES/ 100

a.-

CONSEJO EDITORIAL

C,,,,,,,-;,, Emilio Am,,,.

c.i..-...,
...._Cudi,,,Rooou,_,_Alla,;o_
.PS'
M;g,,I

Gan:!a Mwilb,JO!t Marta Infante,

Gum;¡yHumbemlSalazar

DIRECTORIO

Rtttoc

)&lt;,, Aramlo °"""'2 Tresiro

DE LA. SERIE 101 R)RM.U PARA. MO
ltEMSAR EM YOS / PIMTURA.

A.CRiUCA SOBRE PAPEL (HOJA
POST 1T} / 10 X IS CM

Sttretari.,

;.. has """"""
So,,,.,., de Extensión y Culn=

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llinttcr de Publialciot,,x
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Narradoras en árido coro

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JESSICA MIETO / 102

Horizonte al trote
CABRIELA CAMTÚ
WESTEMDARP / 104

�POESÍA

POUIA

Calzoneando
SAÚLIBARCOYEM

Son trapos como cueros emblanquecidos
Por gracia de uñas mancilladas
Ypálidos jabones.
iSon?
Son o fueron o están siendo y serán
Telas modeladas sobre el pubis universal
O solamente oloroso a mañas terrícolas
De mero goce o brutal supervivencia.
/Eso son?

iSon eso?
Son formas que caen o se arrancan
O envejecen o se encogen

Son torpes copias sin derechos de autor

Entrequemadas por los jugos

De dobles mariposas
Cuyas colas se juntan
En el inevitable punto
Del bigbang humano.

Del cuerpo natural.
iEso son?
Son máscaras triangulinas con ojos
Nada más para la interna oscuridad
O estandartes ciegos
En un viento clausurado.

iSólo eso solamente son?

�en torno a la metáfora incesante'
TERESA PORZECAMSKI

Sin embargo, definir lo ficticio corno

no escribe como un viajero que atraviesa diversos tiempos
y mundos: los del recuerdo, los de la perc~pción, lo~ d~_la
emoción los de la imaginación. La escntura de ficc1on
puede ser abordada ~orno una ~~riencia de ~gra~ió~ en el espacio
y en el tiempo, migración enla vigilia y en el sueno, trans1~0 que reco1:e
varias dimensiones y descentra a su autor de su c1rcunstanc1a
específica, lo disloca, y lo proyecta a un destino de tra~:sía perenne.
En términos generales, toda intención de representac~on de lo real
asume, de por sí, un sesgo esfumado, distorsionado o difuso.
6

"no real" supone no
pocos problemas
epistemológicos.
La ficción, corno
resultado de los
actos intencionales
del fingir (!ser,
1996), puede ser
entendida corno
tarea de descornp os i ció n,
recombinación y
reacornodarniento
de elementos que
han estado configurando marcos convencionales de descripción pero
que pueden, a partir de las operaciones reordenatorias
de la escritura, ser utilizados para desafiar las maneras
canónicas de representar el mundo (aunque la propia
idea de que el mundo sea representable es en si misma
problemática y objeto de múltiples debates filosóficos).
En el marco de la discusión contemporánea sobre
las intermediaciones entre la realidad y su representación, pueden encontrarse diversas posturas, desde
aquellas que sostienen que es posible una correspondencia más o menos ajustada entre ambas dimensiones, hasta otras que niegan tajantemente al discurso
la posibilidad de representar lo real, habida cuenta de

7

la opacidad del lenguaje, aún en los géneros que se han
venido llamando "realismos" desde el siglo XIX. En
todo caso, el problema, por ser mayor, no será objeto
de análisis exhaustivo en esta oportunidad, si bien es
inevitable mencionarlo corno cuestión abierta a la reflexión epistemológica'.
Por un lado, la hipótesis de la "traducción" concibe
al discurso narrativo como posible "traductor" de alguna cosa que existe en la realidad, aunque pertinentemente se ha seiialado que lo único que el discurso
puede traducir es apenas una interpretación ofrecida
desde otro discurso (visual en el caso de la fotografía o el
cine, o verbal). En términos menos pasivos, sin embargo,
"la capacidad que tiene el lenguaje de crear y estipular
realidades propias (es) su constitutividad" (Bruner, 1996:
74). En este sentido, según Bruner, "crearnos advirtiendo, estimulando, poniendo títulos, nombrando, y por el
modo en que las palabras nos invitan a crear 'realidades'
en el mundo que coincidan con ellas" (74).
Embretados de todos modos en la dinámica cíclica
y en cierta medida "cerrada" de la condición discursi-

1

Algunas ideas de este ensayo han sido adelantadas en Porzecanski, Teresa

(1997). "Breves reflexiones entorno a la divergencia: periodismo y
literatura", en Foro Hispánico 12. Amsterdam-Atlanta, Georgia: Editorial

Rodopi.
1

"los textos ficcionales constituyen sus propios objetos y no copian algo
que ya existe. Por esta razón no pueden tener la determinación plena de
los objetos reales y en realidad, es el elemento de indeterminación el que
induce al texto a "comunicarse" con el lector, en el sentido de que lo
inducen a participar en la producción y en la comprensión de la intención
dd trabajo" (Bruner, 1996: 36).

�va es necesario tener en cuenta que ambas dimensione~ la de "lo real" y la del discurso que se propone
su :epresentación, conservan relativa aut~no.mla. E~
mundo de "lo real" como instancia "muda o enmu
decida" conlleva su propia existencia fáctica, en tanto el ámbito del discurso produce, a través de la
construcción y negociación de interpretaciones que
compiten, el cúmulo de significados colecnvos que
otorga sentido a las cosas.
.
. ._
En este contexto, reflexividad e 1magmac10n son
dos propiedades por las que el ser humano puede Uegar a emanciparse de su determinación b10lógica,
fáctica, y alcanzar así un cierto grado de autonomía
(Bruner, 1991). La reflexividad nos pernute "volvemos
al pasado y alterare! presente en función de él",en tanto
la imaginación nos permite "idear otras formas de ser,
actuar, luchar" (109).
.
La escritura del siglo XX ha sido pródiga en digresiones y transgresiones de lo que tradicionalmente se
ha entendido como géneros literarios, desafiando especialmente el llamado "realismo" decimonónico, y lo
ha hecho no solamente a partir de la mcorporación_ de
la subjetividad y de los puntos de vista. La distorsión
deliberada de los mecanismos canórucos de descnpción e interpretación, y el ejercicio de la imaginación,
han hecho posible la disolución de los contornos previstos en personajes y situaciones y el borranuento
parcial de ese cuidadoso y precario converuo por el cual
se describe consensualmente el mundo. Disolución de
límites, ambigüedad, una fantasla que exacerba l_a descripción y la desintegra, todo ello apuntó a la mtención de mostrar las problemáticas impllcitas en la mtención de representar "lo real" como sustancia, en su
carácter ontológico.
EL DISCURSO "RECLADO"

Si es que hay un discurso sometido a regbs estrictas,
además del de la ciencia, es el discurso per10disnco d_e
noticias, el que presenta algunas caracterlsticas pamculares en su proceso de producción.
.
Mucho se ha escrito con relación al tipo de soCiedad que emerge en las grandes ciudades a fines de sil de milenio: una sociedad ltipercomurucada
goy
. . .en la
que la aspiración unánime de sujetos e msntuc10nes
parece ser comunicar algo a cada uno, quienqmera que
sea durante todo el tiempo. Aún la parcial concreción
de dicha aspiración darla lugar al cruce de infinitas llneas comunicativas donde mensajes de todo npo se

intercambiarlan abundantemente entre gentes, mentes y máquinas.
.
Es sabido que, dentro de este tipo de sociedad, el
periodismo escrito y visual adquiere un rol central en
la tarea de tejer y mantener armada tal trama
. 0.va. La nu·sma supone equipos profesionacomuruca
.
les y técnicos especialmente dedicados a construrr la
información transmitida, supeditados a una vasta red
de factores económicos, ideológicos y psíquicos que
resultan difíciles de delimitar y definir. "Los encargados
de preparar las noticias", por ejemplo, "informar sobre ellas
o editarlas (. .. ) se ven estimulados a darles una forma que
atraiga a la audiencia, y a veces a fomentar, con el :ontenido o en la forma, determinadas interpretac10nes ' confiesa un comentador político (cf. Gergen, 1992: 162)..
La competitividad entre los medios penodlsncos
contribuye a reforzar la necesidad de vender. El resultado es un tipo de relato, descripción o narración, que
intermedia entre lector y realidad, con pretrnsiones
de representación de "lo real", y que conlleva '.°evita
blemente cierta interpretación del mundo -sistemas
de valores, ideas, interpretaciones- que no aparecen
expllcitos en el mismo.
. _ .
Por un lado es seguro que la actividad penodísnca
"produce" ciertos tipos de discursos caracterlsticos. Por
otro, no parece tan claro que los lectores queden mdem·
nes frente a la ingerencia repetida de los nusmos. Cuan
do Kenneth Gergen habla de "multifrenia" se refiere exac
· ·ón del yo", que, invadido
tamente a un tipo de "coloruzaci
por la ltiperactividad comunicativa,_va saturando la sub
jetividad e individualidad hasta casi su anulaCión.
Puede entenderse el trabajo penodlsnco como
comportamiento que produce un tipo de discurso
vinculado a los "acontecimientos" (Alsma, 1993),
definidos éstos segün la óptica de toda una tradición periodlstica, la que determina génesis y fun·
ción primaria de los mencionados discursos: mfor·
mar sobre alguna cosa. Ello conlleva un_ c1ert_o
protocolo en la producción del discurso penodisn·
co -icónico o escrito- el que ha configurado una
reducción de la discrecionabdad (124), de tal ma·
nera que, por ejemplo, los discursos informat'.vos
en los distintos medios tienden a resultar seme¡an
tes entre si en forma y contenido.

fa

Esto denota que, por encima de las diferencias ideológi·
cas de diarios, las nonnas de producción de los discur
sos periodlsticos infonnativos son asumidas por los [111S

8

mas. La determinación de un acontecimiento, las fuentes, y el trabajo periodlstico en si, son elementos de un
proceso de producción institucionalizado.

lugar de decir que una persona es alta, o gruesa, será
mejor precisar cuál es su estatura o su peso", sigue el
manual, y "si una palabra tiene dos o más sentidos,
deberá usarse siempre con el mismo sentido (... ) para
Más que ningün otro, el discurso periodístico está no confundir al lector." (48)
constreñido por su intencionalidad de "dar cuenta"
Otra de las condiciones preferentes que se le pide
de los sucesos, sin hacer manifiesta ( ni al discurso periodístico es la impersonalidad ("Deberá
problematizar) la relación entre acontecimiento y redactarse de manera impersonal, huyendo del promanera de comunicarlo. "En cualquier caso, una de nombre personal de primera persona" [49]), y aunque
las principales funciones de los mass media es la de
en crónicas y reportajes se admite un mayor
dominar el acontecimiento." (127) Y aún cuando la protagonismo del autor, se deja bien en claro que éste
construcción de la noticia pueda verse como un pro"no está reñido con la despersonalización expositiva" (52).
ceso cuasi independiente del que ocurre en una reaUna mlnima reflexión sobre este tópico sugiere al menos
lidad "exterior", las implicancias de la noticia y de dos puntos delicados. 8 primero es la intención de hacer
su interpretación impllcita en la manera de "presen- pasar un discurso escrito por alguien particular, en algún
tar" la realidad no pueden omitirse. La selección de
lugar y en un preciso momento, por un discurso "sin aulos aconte~imientos sobre los que se informa, el "con- tor", o sea, un texto que no muestra su genealogia o que
trol de su relevancia" (128) relativa, los aconteci- no la inscribe dentro del texto.
mientos informados, el control de los "grados de verEn este sentido, se pretende mostrar al lector una
dad" en las aseveraciones que componen la noticia, "objetividad" que resulta más aspiración que logro,
la jerarquización relativa de la misma mediante el
pues se velan deliberadamente los marcadores del disespacio a ella asignado, la inserción de la noticia den- curso que la relativizarlan. Ello presenta ciertas
tro de un contexto y el cúmulo de alternativas in- implicancias formales: un discurso que no hace visiterpretativas que son ofrecidas o sugeridas al lec- bles sus rasgos de autorla aparece como un discurso
tor/audiencia 3, configuran parámetros que en algün sentido "totalitario", un discurso que instala
nonnativizan el discurso periodistico consolidándo- una cierta versión de los hechos• con el peso de aquelo como un modelo característico.
llo instituido en un "tiempo sin origen", a la manera
del mito o del estereotipo, como si estuviera construi"PRECISO, CONCISO"
do por nadie, desde ningün lugar. Este aspecto sutilEsta normatividad en la producción del discurso pe- mente manipulador del discurso periodístico trabaja
riodístico es la que produce la homogeneidad en la ter- con los mismos elementos que las mitolog!as populaminologia, las referencias, y los códigos estandarizados, res o el folklore -que por definición no reconocen un
y es lo que va consolidando una suerte de rutina dis- autor particular- coadyuvando a interpretaciones y
cursiva que permite escasa variación léxica, semántica emociones colectivas que "estarían latentes en la psiy metafórica. "Todo texto destinado a publicarse de- colog!a colectiva", tales como el miedo, la euforia, la
berá estar redactado en términos simples, directos y compasión, la sospecha, a las que apela a través del disefectivos. Deberá huirse de ambigüedades, abstraccio- curso que produce o reorganiza.
nes y generalidades no respaldadas por hechos", reza
el libro de estilo del periódico ABC (1994: 48). Esta DENSO, AMBICUO
intención deliberada de escapar de la polisemia es la En tanto que la tecnolog!a de los mass media y los comque funda el estereotipo del discurso periodístico de promisos de quienes los manejan -económicos, pollnoticias, haciendo a la "ilusión" de que la realidad está ticos u otros- condenan al discurso periodístico a la
"allí afuera" esperando apenas por la palabra precisa rigidez e invariancia del estereotipo, "el arte se ha hunque la traduzca y la estampe en la primera plana: "en dido cada vez más en el relativismo estético" (Sarlo,

4

1

Para un análisis exhaustivo de la implicancia de los relatos en la forma
de construir la historia (el. Faye, 1974).

Todas operaciones del trabajo informativo, según Alsina (1993: 128)

9

�1996: 156-7) a partir del siglo XX, y la pluralidad de
estéticas, así como su maleabilidad, desarman cualquier modelo que pretenda validarse como duradero. Puede afirmarse que, si bien a lo largo del tiempo
la literatura ha conformado "estilos" reconocibles a
manera de modelos -en narrativa, la novela romántica decimonónica es un buen ejemplo-, es justamente una característica de la escritura del siglo XX
la deliberada trasgresión de los mismos, la descomposición y recombinación de los elementos constitutivos de esos modelos y el dinamismo y fluctuación de sus fronteras. Es por la libertad creativa que
las fronteras estilísticas se mantienen difusas y siempre a punto de disolverse. En este sentido, el discur,
so periodístico de noticias, y la literatura llamada
"ficción", configuran modelos opuestos tanto en su
forma como en su intencionalidad.
Si es válido lo que Goodman (1990) sostiene res,
pecto de los cinco síntomas que identifican la obra
de arte, densidad sintáctica ("según la cuál la más mínima diferencia en ciertos aspectos puede constituir
una diferencia entre símbolos"), densidad semántica
("según la cuál se le suministran símbolos a aque,
llas cosas que se diferencian de acuerdo a las más
mlnimas diferencias en ciertos aspectos"), plenitud
relativa de los símbolos utilizados ("según la cuál son
significativos y pertinentes bastantes aspectos de un
símbolo"), ejemplificación ("según la cual un símbolo,
posea o no denotación, simboliza en la medida en
que funciona como una muestra de las propiedades
que posee literal o metafóricamente"), y referencia
miíltiple y compleja ("según la cuál un símbolo ejerce
diversas funciones referenciales que están integradas entre si y en interacción"), las normativas del
discurso periodístico de noticias se oponen a los atributos de la literatura como tanto arte.
Se requiere que la noticia esté escrita sin
barroquismos semánticos o sintácticos, en una com,
posición lisa y llana -la más "sencilla" posible-,
que sus significados sean unívocos -la concisión es
lo deseable-, que sea pertinente para cada caso solo
alguno de los aspectos de los símbolos que utiliza, y
que su marco referencial sea esencialmente directo
y no esté intermediado por otros símbolos. A excepción de la exigencia obligada de incluir
ejemplificaciones -siempre lo más obvias posibles- el discurso periodístico de noticias se propone las metas justamente opuestas a la obra de arte.

En tanto que Goodman enfatiza la cualidad de "no
transparencia de una obra de arte", y "la primacía de la
obra sobre aquello a lo que ella misma refiere" (101) el
discurso petiodístico se presenta a sí mismo como representación (traslúcida) que informa del acontecimiento y en sujeción y dependencia con respecto a él.
En contraste, la narración de ficción tiene como
principal función hacer comprender algún acontecimiento incorporándolo a una estructura de sentido, sea
ésta cual fuere, y por ello, construye posibilidades interpretativas para el lector en el marco de su cultura y
subcultura especificas. Tal como sostiene Bruner
(1991), "pertenecer a una cultura viable es estar ligado a un conjunto de historias interconectadas, aunque esa interconexión no suponga necesariamente
un consenso." (98 y ss.)
La transformación de una cultura estaría entonces
profundamente ligada a la discusión sobre "qué es lo
canónico y qué es lo divergente" dentro de cada generación. Las narratividades tanto dentro de Occidente
como en los pueblos ágrafos constituyen temporalidades
que codifican y condensan el significado de las
norrnatividades sociales, y cuya función distintiva ha sido
proponer nuevos modelos del mundo.

completo y exhaustivo de la realidad, como si ésta
fu era reductible al recorte selectivo que inevitablemente hace la versión periodistica.
La selección y el descarte operan siempre en todo
discurso, aún en aquel que pretende dar cuenta de
la Historia. Hayden White (1992), haciendo un análisis de las narrativas históricas sostiene que "cada
narrativa, por aparentemente 'completa' que sea, se
construye sobre la base de un conjunto de aconteci,
mientos que pudieron haber sido incluidos pero se dejaron fuera" (229). Ello ocurre tanto en narraciones
"imaginatias" como en las narraciones "realistas".
S_i se concede que este discurso se desarrolla bajo el
signo de un deseo de realidad, (... ) hemos de concluir
que es un producto de una imagen de la realidad, según la cuál el sistema social ( ... ) está sólo
mlnimamente presente en la conciencia del escritor...
(... ). Para este observador, la realidad lleva el aspecto
de adjetivos que desbordan la capacidad (... ) de re•
sistir a su determinación (229).

DAR CUEMTA nDE TODO"

Una ulterior disyunción entre ambos modelos, el periodístico de noticias y elde la literatura "de ficción", sería la
que refiere a la completitud o incompletitud relativas de
los universos narrados por ambos discursos.
Umberto Eco (1992) hace referencia a Dolezel que
sostiene que en literatura "los mundos narrativos son
incompletos y semánticamente no homogéneos; son mundos
impedidos y pequeños". Afirma Eco que "en cuanto im·
pedido, un mundo narrativo no es un estado de cosas
maximal y completo" (227). Ello quiere decir que el
discurso novelistico deja expresamente en silencio
múltiples aspectos, detalles, digresiones y derivacio· 1
nes de la trama, en tanto que la intención por cubrir 1
exhaustivamente el acontecimiento hace del discur·
so periodístico de noticias un texto que aspira a una
completitud que nunca logra en virtud del espesor!
de la realidad "real". Se ofrece al lector como una 1
narración que pretende dar cuenta "de todo" el acon·
tecimiento, como si no hubiera en él aspectos des· I
conocidos, ambiguos, inciertos, omitidos, inaccesi· j
bles, o decididamente indescriptibles. Se le vende al i
lector la creencia de que obtendrá un conocimiento '

I
i

¡

LA UCOMPREMSIÓM" DEL nLECTOR MEDIO"

"Toda palabra desconocida es un obstáculo para la
comprensión del texto, lo que incomoda al lector.
(Cuando no haya más remedio que utilizar términos
poco frecuentes, deberá explicarse su significado)",
recorruenda la norma periodistica (ABC, 1994: 46),
aunque no se aclara cómo se determina -a priori-cuál
es el repertotio vocabular que suscribe el "lector me,
dio" en sociedades cada vez más interpenetradas por
rep~rtonos vocabulares diversos, lingüística y
semanncamente, producidos desde adentro y desde
afuera, donde otras culturas, lenguas, disciplinas y
avances científicos, introducen continuamente neologismos que los transforman, y donde definir un núcleo
"integrativo" se hace continuamente más difícil.
No sólo entonces ese repertorio está tomado como
~re~amente ~gente, por todos conocido, y como algo
f130 ( omlt!endose sus transiciones y procesos de
transformación, incorporaciones y aprendizajes que
hacen de la lengua un universo permanentemente
abierto), sino que se lo piensa como instituyendo el

�un sujeto capaz de interpretar y analizar lo que lee, la
pretensión de memorización no se sostiene.

imaginario social dominante, compuesto por las his,
torias canónicas (Bruner, 1991) establecidas y reafu,
madas. En esta tesitura, se elude la cuestión de la in,
fluencia deliberada que tiene el discurso periodístico
en la tarea de implantar y mantener ese modelo canó,
nico de la realidad, que se sostiene por la difusión abrumadora y reiterada del propio estilo normativo de dis,
curso periodístico y sus reglas.
La amplitud de esta temática llevaría a cuestio,
nar las propias categorizaciones, clasificaciones y
ordenamientos, los rótulos' que el periodismo mili,
za para dar cuenta de los acontecimientos y que instala dentro de la agenda pública. Son estos etiquetajes
sociales los que conllevan no pocas implicancias in,
terpretativas y estereotipos, y adquieren, a la pos,
tre, una cuota no menor de poder social.
Pero, además de la pobreza semántica de un repertorio vocabular redundante, -porque se inventa para
ser reiterado y fundar un espacio "cerrado" de referen,
cias codificadas-, se estimula la pobreza formal pues
"deberá preferirse la palabra corta a la larga; la simple
a la compleja; la concreta a la abstracta; la castellana
(en este caso) a la escrita en un idioma vernáculo o
extranjero." (ABC, 1994: 47) Ello implica un sistema
adicional de categorización que delata otro aspecto de
la ideología que subyace la normativa del discurso
periodístico de noticias: menor esfuerzo de lectura, llaneza, reducción de la amplitud expresiva e interpretativa
para un lector "pasivo", "no problemático".
Todo ello conduce (por la redundancia o repetición), en definitiva, a un desgaste inevitable de los
repertorios comunicacionales y a la simplificación
de los conceptos, lo que, a su vez, repercute en la
falta de sorpresa, aburrimiento e insensibilización
de lectores y audiencias.
Según se consigna, "experiencias sobre la
legibilidad y la memoria demuestran que en una frase
de longitud media, el lector retiene peor la segunda
mitad que la primera; si tiene más de 40 palabras, gran
parte de la frase no suele memorizarse." (48) No se
explica esta última preocupación que asoma indirec,
tamente: ipor qué habría el "lector medio" de memorizar frases -una o varias- del discurso periodístico?
Salvo que ese "lector medio" sea considerado apenas
como un "consumidor" de periódicos, y nunca como

~

Algunos personajes de mi novela Felicidades Fugaces
(2002) saben de la lectura más que yo misma, y ofrecen sus recomendaciones.

LEER EN LA PENUMBRA

Muy otra es la actitud que se le pide al lector desde la
obra narrativa de ficción. Ligado a la lectura silenciosa, iniciada en los scriptoria de los monasterios medievales entre los siglos VII y XI, lectura que suscita una
elaboración de sentido individual por parte de cada
lector, el libro, entendido como "aventura individual",
encuentra su culminación en la modernidad, cuando
influye en la construcción de la subjetividad moderna
y, con ella, la de los suenos y deseos más íntimos del
hombre y mujer contemporáneos.
Incursión abierta en el campo de la interpretación,
la lectura invita, en primer lugar, a la exégesis, a la in,
vestigación y comparación de los sentidos, al debate
interno frente al texto. En este sentido, la lectura es
vista como una tarea "de reconocimiento donde el receptor produce la individuación del sentido" (Verón,
1999) y todo libro se presenta como una estructura
destinada a ser finalmente desestructurada de manera
particular por cada lector.
Inscripto como objeto y lugar de temporalidad,
el libro es parte de la construcción de la biografía
de cada lector: "el recuerdo de las lecturas es como
el álbum fotográfico de familia, salvo que no constituye una memoria familiar, sino estrictamente indi,
vidual", y su contenido envejece con aquel. Este vínculo biográfico indisoluble se hace extensivo a las
publicaciones llamadas "de bolsillo", las que surgieron de una constatación por parte de los editores, la
de que existe una oculta y sólida relación entre identidad personal y libro.
Para Verón, el placer de la relectura "tiene mucho
de la visita a una casa conocida, del retorno a un lugar
que tiene algo de familiar pero en el cual descubrimos
con asombro aspectos en los que no habíamos repara,
do antes." Creo que los viejos libros son casas que hemos habitado. A ellos nos ligamos con un sentimiento
de carifio o rechazo, que permanece a través del tiempo. Según Verón, "cada vez más gente lee un libro una
sola vez", ya sea porque hay mayor cantidad de libros
a disponibilidad, ya sea porque declina ese vínculo biográfico -amoroso- entre el libro favorito y la historia de uno mismo, a partir de que los textos electrónicos invalidan la temporalidad instalándose en un
presente aparentemente "eterno", sin edad.

Esta temática está ampliamente desarrollada en Goffmann (1980).

12

Porque la lectura, me explicaban una y otra vez, debía
hacerse en la penumbra, sin demasiada claridad y con
la justa medida de sombra como para no identificar totalmente aquellos objetos del mundo cotidiano, ese
mundo profano, y fatuo, que nos rodeaba (!00).
La lectura posibilita, entonces, no solo la interpre-

tación, que nunca es única ni unívoca, sino, además y
especialmente, propulsa la imaginación e invita a ver
lo invisible, a pensar lo todavía no pensado.
Por tal razón, "demasiada luz conspiraría contra la
capacidad de imaginar, decían, contra la posibilidad
de ver transformarse, desde el pensamiento, la forma y
el sentido de las cosas."(100) Era por esas razones que
(... ) leíamos en la penumbra. Y digo leíamos porque a
pesar de que era mi voz la que flotaba, avanzaba o se
deterúa en el aire, la escucha de ellas se hacía tan alerta,
tan minuciosa, que era como si las voces de ellas
insuflaran energía a la rrúa, y sólo fuera un apéndice, un
mecanismo adicional de la lectura que ellas hac!an en
sus mentes. (101)
Si bien el escritor construye, a partir de la organización semántica y poética del discurso, un mundo y
sus personajes, también, por su parte, el lector "construye" a partir de su lectura y desde su propio repertorio de imágenes y sentidos, contando con la codificación de múltiples experiencias de vida, reales o
imaginarias, la versión finalísima de una novela o un
poema. A través de estas operaciones de lectura, en que
están implicadas al mismo tiempo la comprensión, la
interpretación y la sugestión, el lector deviene el creador último de la obra literaria.
LLA. VERDAD O nuMA. VERSIÓN" DE LA VERDAD?

En un sentido básico, las atribuciones que caen sobre
el discurso periodístico de noticias lo atan a una pre,
tensión de "verdad" que radicaría en la capacidad
-supuesta- de representar, adecuada y
exhaustivamente, el "acontecimiento". Representar,
transmitir (algo que ha sucedido), comunicar, son ac,
ciones de intermediación de algo que se supone
representable y transmisible: la "verdad".

13

En el extremo opuesto, el discurso literario, aún el
tradicionalmente denominado "realista", se entiende
como ficción que busca apenas verosimilitud: "toma
lo que te digo como si fuese verdadero" (228), aunque
sepas que no lo es.
Según W. !ser (1996), más allá dela existencia irreversible de un mundo fáctico, si el discurso se libera
de la pretensión de representación, una vez "descartada la concepción substancialista de la realidad, eso significa que "la realidad es algo que se establece, en vez
de encontrarse" (189).
En tanto que el discurso periodístico persiste en
la ilusión de que "transmite" la realidad como una
sustancia existente de antemano, el discurso litera,
rio aspira a producir su propio objeto, o al menos a
desatar, desencadenar, en el lector su construcción
o exploración imaginaria. En él, el lenguaje deja de
ser solamente un medio que transporta información, para
transformarse en la construcción misma -sintáctica,
semántica- del objeto por parte del escritor y del
lector. Lo que comunica el discurso literario es la
posibilidad de fundar y desatar en el receptor, un
proceso al mismo tiempo conciente e inconsciente,
de creación imaginaria que no necesariamente refiere a un referente exterior previamente constituido que lo antecede. De allí que, sin perjuicio de lo
canónico, la aparición de lo insólito y excepcional
puedan ocupar un lugar central en la narración literaria.
Para Bruner (1991: 99), "nuestro sentido de lo
normativo se alimenta en la narración, pero lo mismo sucede con nuestra concepción de la ruptura y
de lo excepcional". Es en esta conceptualización que
se resume la divergencia. Si, por un lado, entonces,
el discurso periodístico de noticias acentúa formalmente lo canónico-estereotípico, lo crea y lo sostiene, por el otro, es el discurso literario que establece
la ruptura, preserva la discontinuidad y la incertidumbre, condiciones necesarias al arte, estimulando así la divergencia en su calidad de transformadora
de los modelos interpretativos del mundo.
Al pretender inquietar al lector, al estimular su reflexión, al ofrecerle diversidad de códigos, al remover
su postura pasiva, la ficción narrativa invita a una forma de conocimiento convulsivo de lo real con
implicancias nada menores en el desafuero de los
autoritarismos que "implantan" modos y maneras de
estereotipar y clasificar acontecimientos.

�ción o de la interpretación de referentes a los que se
apela aunque no estén presentes.
Uno de los debates contemporáneos más importantes de las últimas dos décadas del siglo XX tiene
que ver con la investigación de las posibilidades Y

LREPRESEMTAR O COMSTRUIR
A PARTIR DE LA ESCRITURA?

El acto de narrar se genera por la ausencia y el desplazamiento de un objeto o acontecimiento a un lugar
invisible que es espacio de la memoria, o de la inven-

14

condiciones de la representación, en todos sus tér- ble con ellos, empezaría a hablar de Dios, bajo ese nomminos. La tradición que, en algunas religiones, pro- bre o bajo otro" (Derrida, 1997: 27) sostiene el autor,
hibía la representación de Dios, se asentaba en la por lo que toda frase que no pudiera afirmar ningún
idea de que aquello sagrado, omnipotente y atributo respecto de su sujeto, remitiría, debido a la
numinoso es siempre, en última instancia, prohibición bíblica, a la divinidad o al nombre de Dios,
irrepresentable. Al devoto no le era dada la posibi- que no deberá ser pronunciado.
lidad de "ver el rostro de Dios"; menos aún de
En el mismo sentido, para Julia Kristeva (1993: 245),
figurarlo o sustituirlo por una descripción.
"la literatura se nos aparece como el lugar privilegiado
"El amor es, antes bien, esa religión del rostro que donde el sentido se constituye y se destruye, se eclipsa
prohíbe su representación. No hay que dejarse enga- cuando se podria pensar que se renueva." Hay ciertas
ñar por los interminables cantos del lirismo amoroso. áreas donde opera la metáfora y en las que no puede
El rostro amado escapa a todo (. ..) el rostro amado es operar ningún otro recurso,
irrepresentable", escribe Finkielkraut (1993: 45). Un
ejemplo es la estructura de circunloquio de los textos
como si fuera necesario que no se dijera todo sobre el
amatorios que da cuenta de las infinitas maneras de
deseo, para que el amor, y por tanto una cierta idealizarodear, con el discurso, a un objeto amado sin llegar
ción del otro, persista y sea la condición de esta ampununca a poder representarlo en su "esencia" última y
losidad semántica que es la metáfora en el estricto sencaracterística.
tido del término. (244)
En el intento de representar lo irrepresentable,
Edgar Morin (1996: 23) encuentra una paradoja deciDe este modo, entre el decir y el no decir, entre el
siva, cuando escribe "el amor al mismo tiempo proce- rodear con eufemismos y alusiones aquello que debede de la palabra y precede a la palabra." Porque el len- ría poder ser dicho y no puede serlo, radica el proceso
guaje está ligado a la clasificación y categorización, y de construcción de toda literatura. Escribir es, por lo
porque construye su sentido a partir de sistemas de tanto, permanecer siempre en ese estado de incesante
oposiciones binarias, la dicotomía entre emoción y metáfora.
expresión verbal, se vuelve problemática, cuando no
imposible o paradójica, ya que la necesidad de representación, de descripción del propio estado anímico,
por ejemplo en el caso del enamorado o el devoto, es Bibliografía
parte de la propia construcción del objeto amado. Se Alsina, M.R (1993). La constnicción de la noticia. Barcelona: Paidós.
define el objeto amado a través de un recorte del dis- Bruner,J. (1991). Actos de significado. Madrid: Alianza Editorial.
{1996). Realidad mental y mundos posibles. Barcelona: Geclisa.
curso, recorte que opera eligiendo algunos atributos y Bruner,J.
Derrida,jacques (1997).Cómo no hablar y otros tcxros. Barcelona: Ediciones
Proyecto,
omitiendo otros. De alli, la idealización modélica de la
Eco, Umberto {1992). Los límites de la interpretación. Barcelona: Lumen.
figura amada.
Faye,Jean P. (1974). Los lenguajcstotalitarios. Madrid: Taurus.
De allí, también, que solo se pueda hablar/escribir Finkielkraut, A. (1993) La sabiduría del amor. Generosidad y posesión. Barcelo~
na: Gedisa.
del amado en términos de metáfora, o sea en términos
Gergen, K. (1992). El yo saturado. Barcelona: Paidós.
de aquello que remite o reenvia constantemente a otro Goffmann, E. (1980). Estígma. La identidad dru:riorada. Buenos Aires:
Amorrorru.
objeto, el que a su vez remite a otro y a otro, como bien
Goodman, N. (1990). Maneras de hacer mundos. Madrid: Visor. Col. La balsa
ha sostenido Jacques Derrida que ocurre en cualquier
de medusa.
Iser,
Wolfang (1996). Oficticio e o imaginário. Perspectivas de urna antropología
texto. Para este pensador, el texto instaura un lugar
litt:rária.
Río de Janeíro: Universidad do Estado do Ria de Janeiro.
vacío y disperso.
Kristeva,Julia (1993). Historias de amor. México: Siglo XXI Editores.
La desconstrucción alude a la permanente Libro deestilo deABC. (1994) Barcelona: Ariel.
Morin, Edgar (1996). Amor, poesía, sabiduría. Montevideo: Editorial Trilce.
"incompletitud" del texto, o a "la ausencia inscripta Norcross,
Paul (1997). Dictionary of Cultural &amp; Critica/ Theory. London:
Blackwell.
en las mismas estructuras del lenguaje" (Norcross,
1997: 14!), algo equiparable a lo que puede denominar- Porzecanski, Teresa (2002). Felicidades Fugacrs. Montevideo: Planeta.
Sarlo, Beatriz (1996). Escazas de la vida posmodrrna. lntdmualcs, arte y
se una teología negativa. "Cada vez que digo X no es
vidrocultura en la Argentina. Buenos Aires: Ariel.
Verón,
Eliseo (1999). Esto no es un libro. Barcelona: Ged.isa.
esto, ni aquello, ni lo contrario de esto o aquello ni ( .. .),
White, Hayden (1992). El contenido de la forma. Na1Tativa, discurso y represen~
siendo absolutamente heterogéneo o incorunensuraración histórica. Barcelona: Paidós.

15

�POESIA
POEIIA

y las cosas que valen la pena sin sentido,
amo el sueño que invade mi cuerpo hasta la ausencia

Poema

Yel final que me acosa con oblicuo latido

FRANCISCO l.t..VIER SERRANO

aJosé Jaime Ruiz

espero sin moverme cual zafado badajo
de una sorda campana que olvidó su presencia,
en las horas iguales de un ruinoso trabajo.

Eran las estaciones amistad y tibieza
que amé'n albos parajes de inocencia dudosa,
yo que tuve de un lado la gracia y la firmeza
y del otro la lira por su llanto famosa.

En noches admiradas por la naturaleza

amé también la danza de miserias undosa
y hoy que tiembla mi mano y nublado ceño mesa,
que hallo leve lo eterno, sin encanto la rosa

�POESI&gt;.

..• ..• --.--

• ••
• • ••••
•
• • • ••
•

POESI&gt;.

• •• • •••

' ...·

'.· ..-·.•~·

•••••
'
De norte a sur
CRACIELA SALAliR REYMA

• •••••
••
•• • ••
•••

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••••
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•••••
•• • •• •
•• • • •
•

I

• •••
•

• • • ••••

••

•
Al norte de tu espejo azul el menor indicio nos estrena

•

• •
• ••

pájaros de acero batiendo sus brazos como golondrinas
adioses que deciden el tiempo en otra dirección

allá un zigzag deletrea la vida pasa y sueña

II

sueños diminutos que tejen espacios prohibidos
agujeros donde sacian la imaginación los carpinteros

Al sur de tu caja de plata luceros con rabo tallan

cuando resuelven a plena luz florecer dormir esperar

toda la intención del crepúsculo en una mirada

están alú pica y pica dale y dale al corazón que

se hunden sin saber bien dónde quedarán esos

se rompe de ganas ellos lo saben

humedecidos aparentes nuevos recuerdos
prenden un Cabo de hornos o Sri Lanka ya estiran
la Buena esperanza y se atan a cualquier otro cabo
aminorando distancia entre las tribus y los nombres
intentan apenas escribir la fragmentación del segundo
al pie de una nube que se detiene

�TRES REFLEXIONES D

E LA INCERTIDUMBRE

ARMANDO MARO

EN EL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE HANNAH ARENDT (1906-1975)

igura materna de abuela que se levanta afanosa cada mañana para dar continuidad a la milenaria labor de conciliar el pensamiento contemplativo con la
actividad del corazón. Figura de cera marmórea tallada por los cinceles de brisa
de palabras: la tetera en la cocina, el noticiario parpadeante en la televisión, calmantes

F

para las seniles molestias, café para los recuerdos de quienes amó. Longevo sentimiento
de madre que no tuvo, o que a sabiendas de su extensión no debería a los hijos propios
sino a aquellos a quienes debía comprensión. Entre el enjuague mentolado de la prótesis
dental y la lupa sustanciosa y profunda de unos lentes, hay apuntes ordenados en su
caos que ya empezara a fraguar en su mente la vigilia, madrugadas durante las cuales ha
recorrido los pasajes del espíritu que le resulta ajeno sin juicio y el cual ya no concluiría.

�La labor del pensamiento es rocío matutino de la ex,
tensa producción de una vida, pero imprescindible
para oxigenar la utilidad que ésta acumula. iSe siente satisfecha? iHa encontrado lo que con tanta in,
sistencia ha buscado? iO tan sólo ha sido otro es,
fuerzo fútil por conciliar el corazón de su sociedad?
Piensa, y su mano ligeramente vibrante por el
parkinson lleva a su veteada boca el esperado sorbo
de café, para que los recuerdos le devuelvan una vez
más las respuestas que con íntima fraternidad un
dia le compartieron, aquellos amantes luminosos, los
magos, o el sensato hombre que su pensamiento ex,
tenso hizo huir al interior de sí misma; aquel esposo
al que sobrevivió, el pensador indiferente al que se
habla dedicado, o el traductor de las voces metafísicas para los mundanos. iA quién? iA quién realmente
dedicó su vida? La respuesta vendrá con la incerti,
dumbre, acompañada de las dolencias con las que
su cuerpo pone a prueba su paciencia de abuela, y
en algunos momentos hace más lúcida y clara, como
ha ido aprehendiendo durante años en el ejercicio
de la comprensión de su propia mortalidad.
/Compasión por la ignorante tecnocracia l Se preguntó. No, iel perdón? Sí, pero en su transformación,
performatividad sensible de la apariencia. Es lo que
su mente había estado buscando, a través de su cuer·
po de niña judía, de adolescente germana, de mujer
activista, de esposa exiliada de Europa, de vieja
desasistida en América, y de la deuda que la muerte
de sus seres queridos le cobra. Y es finalmente aho,
ra, en que la sofocante caricia de la calefacción le
hacía palpitar los recuerdos y el ansia de preguntarse una vez más, mediante el hipnotizante golpeteo de las teclas, el porqué milenario que se pregunta
a sí mismo por qué. Y por qué ahora, cuando en la
ventana los destellos rubi de las ruidosas sirenas en
la calle le parecen más placenteros que alarmantes,
y esa calma silenciosa que ahora le ocupa, le prepara para volcar en papel toda esa ansia y ese palpitar
que misteriosamente le parece sensato. Propio de
una niña, se dice por dentro, mientras atraviesa el
vaho del cristal con la palabra sohn, que suena tan al
sein como el arrojado ahí, pero que está en el ahí sin
que necesite de él como lugar, tan desarraigado,
como lo es un hijo para su padre, que no necesita
juicio sino comprensión, no sentencia sino ejemplo.
Quizás no sea uno más padre que hijo ahí, y posible ejemplo de quienes también su intuición aperci-

be como común a sí mismos. iQuién más común a
mi que yo, en la autopercepción como hijo que no
puede estar consigo? iQuién más sino el ser ahí que
encuentro en mi propio anhelo por la proyección del
otro? A la comprensión se debe la actividad, porque
amar la vida desde las ideas puede convertirse fácilmente en amor por las ideas por las ideas mismas,
que por la transformación que pueden en la vida y
de la cual deberían ser producto y generador, haciendo cierto que la sordera a los significados en el
uso cotidiano de nuestro lenguaje haya tenido como
consecuencia un tipo de ceguera ante las realidades
a las que corresponden (Arendt, 1973). iHabrá un
espíritu, o una voluntad, una energía alquímica que
pueda producir en el hombre la cordura, una ética,
un manual, un chip programado para que la gente
reaccione frente a la ignorancia de su propio conoci·
miento? Su mente dívaga, mientras en la ventana el
hijo se desvanece, la tetera chifla; y ya por la tarde
es que -departiendo con algunos amigos, calenta·
dos los ánimos por tabaco, tinto y café- sus manos
y su hálito se fueron con el hijo nonato, huérfanos de él,
pero dejando hijos numerosos su pensamiento.
Y es a este pensamiento tan extenso y poco co·
nocido, tan accesible y poco practicado, tan mater·
na! y poco paternalizado, que dedicamos estas es·
cuecas reflexiones, a la verdadera emancipadora del
pensamiento por la acción, política y civil, a Hannah
Arendt en el centenario de su natalicio. Reflexiones
que tratarán en lo posible de dibujar apenas la si,
lueta de una línea de pensamiento cada vez más en
desuso, y no más por la ignorancia de quienes ape·
nas accedemos a él, que por el propio raciocinio de
aquellos que creen defenderlo desde las alturas de sus
cátedras, negando muchas veces lo que tiene de vida,
su experiencia, y los prejuicios que sólo en ella pode·
mos encontrar, para así aspirar algún día a tener legi·
timos juicios, aquellos únicos certeros, los de la incer·
tidumbre de una filosofía de la vida basada en el amor,
comprensión de la condición humana en la generosi·
dad del perdón, a nosotros mismos, constructores de
la maquinaria de nuestra destrucción. Sólo así, en esa
redención que permite el re-conocimiento de nuestra
vana maldad, es que podremos aspirar a desmontarla,
o modificarla, para el único fin (sin finalidad) que debe
ser la experiencia de nuestra existencia en común en
la contemplación de una obra de arte que, como tal
debe ser el Estado, el auténtico ser-ahí.

22

FILOSOFÍAS OUE EVADEN LA VOLUNTAD

En la espera dejamos abierto aquello que esperamos, diría
Heidegger (1998), pero el esperar así, en el puro pensar la futura contemplación de lo esperado nos lleva
a la pasividad tan pronto como a las más profundas
reflexiones, que, sin embargo, en lo cerrado de aquello esperado, es decir, a lo una vez conocido, no po,
dremos aplicar. La actividad del pensamiento con·
lleva de esta manera una contradicción, no es
actividad pues se produce precisamente por la con·
templación reflexiva, divina, que entume al que
piensa en el asombro y admiración de aquello que
percibe y que puede ser verdadero pero no real. En
este sentido es que "la antigua etimología derivó re·
petidamente la palabra clave, theorein, e incluso
theatron, de theos", cuando de acuerdo con Platón en
el Banquete, "ninguno de los dioses ama la sabiduría ni
desea ser sabio, porque ya lo es." (Arendt, 2002: 151)
Y aún cuando el hombre no es un ser divino en
su estar arrojado ahí, accede al mundo de los dioses
gracias a esa admiración ( the6rein) que posesiona al
poeta y que el filósofo utiliza para poder transmitir
mediante la palabra (lagos) aquellos conocimientos
que sólo la experiencia extática le permite poseer, y
aún cuando "no son idénticas, ( ... ) emanaban de la
misma fuente: el pensamiento."(34) Pero este pen•
samiento, nous o espíritu, término originado en
Homero y que de acuerdo con Aristóteles significa
"el dios en nosotros" (Protréptico, B110), y que
engloba todos los procesos mentales del hombre,
poco puede ser comunicado, pues la palabra, o lagos,
no es divina, ya que aquel no se debe a razonamien,
to discursivo alguno, siendo el criterio del discurso
filosófico la homoibsis por oposición a la doxa u opinión (Arendt, 2002). De manera que el pensamiento filosófico en rigor es origen de la actividad pensante, que surge de la visión divina y vuelve a la
cotidianidad para establecerse, en algunos casos,
como el motivo racional de la sociedad, de la polis
griega o del Estado moderno.
La función político-social de la filosofía, sin em,
bargo, no se ha generado espontáneamente, pues
como dijimos es esencialmente pasivo-contemplativa,
sino que tuvo que pasar una serie de estados previos de los cuales no se puede alejar totalmente por
ser sus esencias, siendo uno de ellos, y tal vez el más
fundamental, el estado teológico, que cómo hemos
visto, por la misma relación con la contemplación o

23

theórein, es a partir de la cual se estableció el estudio del
Ser, y que, como nos explica Hannah:
Si el Ser reemplazó a los dioses del Olimpo, entonces la
filosofia sustituyó a la religión. Filosofar se convirtió en
la única "via" de piedad posible, y el rasgo más novedo,
so de este nuevo dios consistía en que era Uno. Que este
Uno era de hecho un dios, y por tanto radicalmente diferente de lo que entendemos por "ser", resulta eviden•
te al ver que Aristóteles denominó "Teología" a su "Fi,
losofia Primera", entendiendo por tal no una teoría sobre
los dioses, sino lo que mucho más tarde -en el siglo
XVIII- se llamó "Ontología". (158)

En todo caso, tanto la teología como la ontología, e
incluso la fenomenología moderna, se ocuparon del
estudio de las ideas más que de las acciones humanas, o al menos, de ideas que tenían más relación
con las propias ideas que con dichas acciones. Pero
que evidencia la variedad de conceptos con los que
ha tratado a partir de una necesaria fundamentación
de la trascendencia o inmortalidad del pensamien·
to, logrando ambas metas por el establecimiento de
éticas, manuales o simples reflexiones de la situa,
ción terrenal de sus autores.
De esta manera, podemos contar con la República
de Platón, la Política de Aristóteles, La Ciudad de Dios
de san Agustín o el Leviatán de Hobbes. Autores que,
como diría Pascal (1966) de los primeros dos, "si han
escrito de política, era como si trataran de arreglar
un hospital de locos; y si han aparentado hablar de
ello como de una gran cosa, es que sabían que los
locos a quienes se dirigían pensaban ser reyes o emperadores." De cualquier manera, la utilidad de la
filosofía está puesta en entredicho tanto como la de
la poesía, cuando el origen de una y otra, como lo
hemos visto, es fundamentalmente el mismo, a saber, su origen está dado en la contemplación del
mundo de lo divino, y como en la ciencia, poniendo
su vista en las estrellas para traer a la tierra su luminosidad, como Prometeo, para dar una explicación
cálida de lo que ha sido por siempre un frío e indife,
rente misterio, y que Einstein identificó con la inte,
ligibilidad del mundo que la ciencia debe descubrir
(Arendt, 2002).
Inteligibilidad que no es de manera alguna
constante para la descripción del mundo y a la vez
para la descripción del Ser del hombre, pues

�principalmente la huida de la realidad que, como en
el caso de Séneca, sufrian las victimas de los
caprichos imperiales, o bien, para el caso del mismo
Cicerón, servia para atenuar e.l peso de la vida
licenciosa que promovía el confort de la seguridad
económica de
la República.
Ello llevó consigo que la filosofía reconsiderara la contingencia de la
voluntad
humana, ya es•
ta ble.cicla por
Aristóteles
como el hekón
en contrapo·
sición del akón,
o lo involun•
tario, para de·
finir la esencia
de la culpa
cristiana,
eximiendo la
voluntad
humana del
dominio de la
voluntad de
D i o s ,
"elaborando
una doctrina
según la cual
(... ) la voluntad
[del hombre]
es libre y de.terminada( ... ) por el poder de la propia
voluntad." (Hobbes, 1841)
Libertad y voluntad, que "fueron descubiertas en
toda su complejidad por primera vez por Pablo de
Tarso" pero que tuvieron que esperar "hasta la últi·
ma etapa de la edad moderna para que la voluntad
empezara a sustituir a la razón como la facultad es·
piritual más ele.vada."(Arendt, 2002: 252-3) Y todo
ello porque la filosofía buscaba más bie.n costreñir
la libertad de la cual venía impregnada la voluntad
a favor de la constitución teorética propia y de la
polis o el Estado, pues "tampoco [cabia] esperar de
los pensadores una estimación más justa de la va·

mientras existe un refugio de términos universales
donde el Ser en abstracto se encuentra, no hay tal
para los asuntos humanos, por lo que el pensamiento
en abstracto se aleja tanto del hombre concreto e.n
toda su contingencia que, como diría más tarde.
Hegel (1999:
43),"la consid e.ración
filosófica no
tiene otro designio que e.liminar lo contingente.", y por
lo tanto eliminar del pensamiento los
asuntos
humanos. Sin
embargo,
podemos
considerar
que la vuelta a
la visión abstraída de la
filosofía se da
precisamente
con la re.consideración del
concepto
teológicoaristotélico,
pero que durantela República y el Imperio romanos,
tomó el carácter de "ciencia", o como le dirá Cicerón
(Tusculanae Disputationes, III, iii, 6) de animi medicina, donde
el pensador, según el mismo autor, era un dios terrenal.
De esta manera, la filosofía romana cambió los
motivos por los que la filosofia existía hasta
entonces, y el ámbito de lo divino, lo intangible y lo
inmortal se trasladan al ámbito de lo humano, lo
tangible y lo mortal, provistos por el orden de la lex
romana y el primado de la actividad pública sobre
la privada. Y es as[ que en esta sociedad totalmente
politica, la filosofia "debía demostrar, en primer
lugar que tenía alguna utilidad" (Arendt, 2002: 181).
Dicha utilidad, para la saga de los estoicos, fue

24

!untad de la que hartan si se tratase del cuerpo" cios respecto a los actores que participan, pero nun(258), incluyendo entre ellos a Spinoza, el filósofo ca podremos incluir en dicha discusión nuestra prode la corporeidad. De esta manera es que pare.clan pia idiosincrasia, como la opinión de que Juan Diego
deberse las pasiones y el mal más al exceso de liber- sea milagroso o que cierto producto del mercado
tad producido por la voluntad individual que al pro- tenga efectos milagrosos sobre nuestro cuerpo. Yello
pio entendimiento del Ser que cada vez parecia es- porque de inmediato cualquier persona más o metar aún lejano de una definición certera.
nos consciente pudiera resaltar lo fuera de lugar de
Definición que para los "pensadores profesiona- nuestra intervención si queremos generalizar nuesles" es más importante que la acción que implica y tras intimas creencias. En todo caso, la politica de
obliga a una voluntad libre por el propio hecho de nuestros dias utiliza las creencias del pueblo para
conocerse a sí misma y, por tanto, de proveerse de manipular su idiosincrasia y así generar una ideoloopciones frente a la contingencia de la naturaleza gía a favor de sus intereses particulares, lo que nos
humana y que le llevarían a actuar. Sin embargo, tan pone en la dinámica de hacer objetivo para todos lo
pronto como Schiller, Schopenhauer o Schelling, los que pertenece. a un interés subjetivo a través de la
grandes voluntaristas, establecieran la igualdad del transformación de los prejuicios sociales en perjuiSer con la voluntad, surgiria la postura cios de la conciencia de sí, y "contra" el juicio que es
existencialista que tiene como fundamento el nihi- la esencia de lo político (215).
lismo nietzscheano, cuyo fatalismo, como en el caso
Una suerte de "comedia macabra" es la que ocupa e.]
de la cita de Heidegger al principio de este aparta- escenario de la política en nuestros días, donde:
do, espera lo esperado sin buscar querer hacer algo
al respecto de eso que se espera, pues si la memoria
los estereotipos, las frases hechas, ]a adhesión a lo conrecoge el pasado, podria decirse que la voluntad prevé
vencional, los códigos de conducta estandarizados cumlo futuro, "y por e.llo desprecia el pensamiento puro, cuya
plen la función socialmente reconocida de protegernos
entera actividad depende de 'no hacer nada'." (271)
frente a la realidad, es decir, frente a los requerimientos
que sobre nuestra atención pensante ejercen los aconPREJUICIOS ELEMENTALES PARA ADQUIRIR JUICIO
tecimientos y hechos en virtud de su existencia. Si siemCuanto mds libre estd un hombre de prejuicios menos apropia•
pre tuviéramos que ceder a dichos requerimientos, prondo es para lo puramente social (Arendt, 1997: 53), porque
to estaríamos exhaustos. la única diferencia entre
"quien esté preso en los prejuicios siempre puede esEichmann y el resto de la humanidad es que él pasó por
tar cierto de algún resultado, mientras que lo
alto todas esas solicitudes. (30)
idiosincrásico apenas puede imponerse en el espacio
público-político y sólo tiene validez en lo privado e
Y así, el fin de la filosofía de Hannah es la aplicaíntimo." (53) Este estar certero de "algún resultado" ción práctica del pensamiento en la dinámica políse refiere a que en general podemos estar de acuerdo tico-social del Estado contemporáneo, pretendiencon ciertas cuestiones a partir de aque.llos prejuicios do evitar en el futuro actos de "vana maldad" que
que impregnan la opinión común, como el hecho de alimentasen maquinarias como la de la muerte funque cierto partido político pertenezca a ultranza a la dada por el Tercer Reich. Además su profunda conderecha y, por tanto, al discurso oficialista, y que otro vicción política la llevó incluso a negarse como
en apariencia tendiente a la izquierda esté fuera de ese filósofa, porque a la vez también deseaba evitar que
discurso; sin embargo, como sociedad sabemos lo que se le aplicara el irónico término kantiano de "penimplica tanto derecha e izquierda en política, tenien- sador profesional", para definirse dentro del libre
do dudas o prejuicios tanto del partido en el poder, campo de la acción cívica tan popular y tan poco
oficialista, como de la contraparte, que no teniendo el po- entendida en nuestra época, y de la cual el pensader puede perfectamente participar de dicho discurso miento como "no actividad" parece alejarse, neganpara obtenerlo, o bien, que yendo en apariencia contra él do muchas veces tanto el cuerpo como su voluntad.
pudiera perfectamente, una ve.z obtenido, ejercerlo.
Por tanto, Hannah Arendt fue más que una filóloga
El asunto es que en esta dinámica de discusión de primera categoría, una mujer de su tiempo que
político-social podemos identificar nuestros prejui- buscó en esos estudios del pasado los alivios nece-

25

�sarios para su torturada memoria por las atrocidades
que vivenció, y por la incongruencia en la postura que
ciertos pensadores tuvieron ante dichas atrocidades.
De manera que ha formulado un aparato, que no un
sistema, de silogismos, uno entre la labor, el trabajo y
la acción que está representado por su primera gran
obra, La condición humana, y el último, inconcluso, entre
pensamiento, voluntad y juicio, que representa su última obra, La vida del espíritu; tratados donde acción y
juicio, en última instancia, revelan el valor filosófico
de los conocidos términos de voluntad y política, siendo dos aspectos del espíritu humano que la filosofía
en específico ha tratado de separar de su interés, pues
como vimos son aspectos demasiado mundanos y contingentes para ser tomados en cuenta dentro de su seriedad abstraída. Será Jaspers (1958-9) quien ratificará para el desesperanzado hombre contemporáneo la
necesidad de la volición para el pensamiento al decir:
"debo querer porque no sé. El Ser, que es inaccesible al
conocimiento, sólo puede ser revelado a mi volición. El
no conocer es el fundamento de la obligación de querer."
Y qué mejor ejemplo que Sócrates para demostrar
este hecho, pues el filósofo que afirmó que "yo sólo sé
que no sé nada" resulta ser el gran activista de la historia de la filosofía política, pues en esencia, él no fue
quien llevó la realidad política de la filosofía al mundo de las ideas, sino que nunca consideró que ellas
fueran el mejor modelo a seguir para la educación
de la sociedad, pero sí Platón, quién "utilizó a
Sócrates como el filósofo, no sólo en los primeros
diálogos socráticos, sino también después, cuando
le convirtió en portavoz de teorías y doctrinas del
todo asocráticas." (Arendt, 2002: 191) Así, como le
respondería a Critias en el Cdrmides (165b ): "te pones ante mí como si yo afirmase que sé aquello por
lo que pregunto, y que, tan pronto como lo quisiera,
estaría de acuerdo contigo; cosa que no es así."
El ejercicio de la filosofía se establece así como el
ejercicio del pensamiento que en actividad se pregunta por las cosas por estar permanentemente cargadas
de prejuicios, como en el caso de la política, abriendo
el método aporético de inacabamiento que sólo el examen interno de la conciencia puede resolver y que, sin
embargo, acepta las propias injusticias que le impone
la polis a favor de su permanencia al comprender que
dicho examen no puede generalizarse sin que esté expuesto a dichos prejuicios de los cuales depende. Finalmente al Sileno de Atenas se le acusó de irnpie-

dad cuando ejercía la más piadosa de las actividades de su época, y que cómo vimos sustituyó incluso el ejercicio religioso, y ello porque "Sócrates, tábano, comadrona, torpedo, no es un filósofo [o un
pensador profesional al menos] (no enseña nada ni
tiene nada que enseñar), ni tampoco un sofista, pues
no aspira a convertir en sabios a los hombres.'
(Arendt, 2002: 196) Pues en esencia sabe que el pensamiento es como los vientos, de acuerdo aJ enofonte
(Memorabilia, IV, iü, 14): "en si mismos no se ven, aunque manifiestos están para nosotros los efectos que
producen y los sentirnos cuando nos llegan.'
Y es en este punto donde precisamente la labor del
poeta y del filósofo se diferencia del trabajo producti-

26

:o, del mador o del político, pues no se obtiene ningua utilidad de ambos, e incluso, para el caso del filósofo ' "e1pensalillento
·
tiene inevitablemente un efecto
deStructivo, socava los criterios establecidos, todos los
valores y las pautas del bien y del mal, en suma, todos
los h'b'
ª itas Y reglas de conducta que son objeto de la
moral y de la ética.' (Arendt, 2002198) Lo cual no implica que fundamente la transvolarización elaborada
recientemente por el nihilismo, y su fuerte carga de
convencíanalismo, smo
· que al obligarnos
.
deshacernos
de todo convencionalismo y todo prejuicio, al indagar
enpr
· · so bre ellos, construyamos para sí, y sin
. mcipio
la fmalidad a priori de compartirlo con otros uni·uiCTopropw
· que haga que, como Jaspers, no nos
' falte -

27

mas, al menos, a nosotros mismos.
Vemos entonces que lo dicho al principio de este
apartado
.
_ es verdad
. ' en el sentido de que el que piensa
para s1 queda libre de prejuicios, y, por tanto, también
queda fuera de la sociedad, pues el pensamiento, como
tal, la beneficia poco y a su vez , aún cuando "una vida
S!Il pmsamiento es posible, [..] no logra desarrollar su
esencia; no_ sólo porque carece de sentido, sino [porque] ademas no es plenamente viva. Los hombres que
no piensan son como sonámbulos.' (214) Así,
Eichmann, el autor intelectual de la maquinaria nazi
de producción de la muerte, no es culpable tanto de
actuar en este sentido como en no estar conciente de
sí, de no pensar, y de volverse una herramienta útil para

�los. fines ideológicos que a él mismo tuvieron que reducir a un autómata. No es, por tanto, raro que en la
práctica diaria de nuestra conciencia política nosotros seamos objeto de tal transformación, por lo que
el pensamiento y la conciencia de si, si no la invertimos como los nibilistas, son las únicas vías en las
que la actividad político-social aún tiene esperanzas frente a la creciente especialización y virtualidad del Estado contemporáneo.
ABSOLUCIÓM DE U. EXPERIEMCIA POSMODERMA

Si la muerte puede ser aniquilada, ello significa que no hay
nada para hacer morir. Ni siquiera d nombre de judío (Lyotard, 1996: 121). Quizá el rasgo fundamental de la
mal llamada edad posmoderna, reside en el impacto
que para la conciencia del hombre tuvo la mecanización de la muerte, y, sobre todo, la actitud indiferentemente irracional que sus ejecutantes asumieron. Edad mal llamada posmoderna porque evoca a
una superación de la modernidad que aún no se ha
llevado a cabo, pues el mismo holocausto judío evidencia que, al igual que en la Edad Media, el Estado, como paralelo al Estado Eclesial, sigue gobernando a través de la violencia y la intimidación, y
no a través del conocimiento y el ejemplo, evidenciando el verdadero estado deyecto de los sistemas
político-sociales que no han superado la misma deyección del individuo automatizado producto de la
vana maldad que hace de la ignorancia el motivo
mismo de la educación cívica.
Y aún cuando la respuesta de la humanidad frente
a este acto ha demostrado tener intenciones de no volver a cometer ese error, vemos que la creciente
virtualización del espacio y el tiempo ahondan en esa
falta de autoconciencia tanto como las necesidades
inmediatas del consumo aumentan, frente a la gama
cada vez más grande de productos por consumir, haciendo evidente que, si en el pasado aún teníamos el
derecho de juzgar a alguien por sus actos cometidos
contra la humanidad, en el presente ya ni siquiera tenemos a nadie a quien atribuirle dichos actos. Porque
en el presente "la conducta ha devenido el sustituto
de la acción" (Birulés en Arendt, 1997: 22) y el valor
mercantil el del juicio, y así, no puede haber voluntad
donde se establece el conductivismo ni conocimiento
de si sin los medios económicos para legitimarlo, pues
al parecer lo que importa en nuestra época no es tanto
el qué se piensa sino para qué sirve eso que se piensa y,

finalmente, cuánto vale en su utilidad lo que se cree
que se piensa.
Lo cual hace más complicado que como hombres
presentes tengamos un ejercicio activo de la memoria,
pues el olvido es el motor principal del sistema de consumo que va contra la voluntad, y ello en aras de "la
Era del Progreso que está tocando a su fin ahora en
nuestros días (pues el Progreso se aproxima a los límites que constriñen a la condición humana en la tierra)" (Arendt, 2002: 262), haciendo obvio que nuestra
condición es aún más desesperada que antes, pues lo
que no se garantiza es precisamente la trascendencia
de dicha condición a través de la tecnología, pues es
ella la principal promotora de la destrucción que se
está realizando del habitar. Así, como sabemos, son
los "hábitos" los que regulan la administración de este
hogar que es la tierra, y que de no modificarlos podrían
ser los medios de un trágico destino para la humanidad entera cuando en esencia deberían protegerla precisamente de ese destino.
Sin embargo, /cómo restablecer una ética general
cuando en la Rusia estalinista y la Alemania nazi
"se invirtieron las normas básicas de la moralidad
occidental"? (Arendt, 2002: 200) "La respuesta que
sitúa al hombre en el punto central de la
preocupación presente y cree deber cambiarlo para
poner remedio es profundamente apolítica; pues el
punto central de la política es siempre la preocupación por el mundo y no por el hombre." (1997: 57)
De manera que se hace evidente que fueron
precisamente las pretensiones de humanismo de los
predecesores sistemas filosóficos al existencialismo,
y su consabido nihilismo, los que fundamentaron la
construcción de todo el sistema sociopolítico
conductivista que en apariencia contribuía a la
emancipación de la voluntad humana, cuando en
realidad lo que hacía era constreñir esa libertad a
las decisiones tomadas desde el totalitarismo, la
violencia y la coacción, llegando a la instauración
de Nadie en el poder, y, con ello, la incapacidad de
"nadie que pueda hablar con este Nadie ni protestar
ante él." (49)
La respuesta que buscó con tanta dedicación
Hannah frente a tal estado de cosas, es precisamente
la vuelta a los valores que han fundamentado la filosofía desde sus inicios, y que tiene su fundamento en la
reafirmación de una voluntad humana no
individualizada, parcializada, relativizada o cuantifi-

28

cada, sino social, vivencia! y activa a través de retomar ciones herramientas fundamentales donde se ejerce el
nuevamente la tan abandonada conciencia de sí en bien político, negoc10s faniiliares que poco reditúan a
pro del mundo. Ello llevaría no al cambio de los hom- la tan desgastada intención por cambiar el mundo.
bres sino a_l cambio de su gobemabilidad por ]a vía
Actitud que complementa la visión tecnocrática
de la conc1ennzac1ón de dicho estado de cosas Jo hackndo más patente "la ausencia de profundidad de
cual, debido al est~do despótico de los gobier~os, sentido (. .. ) en la que la política está anclada." (45)
hace de esta solución algo más que imposible en Pernutamos, entonces, que vuelva a nosotros el Ser
nuestros días, pues el "hábito de establecer distin- más allá de las apariencias de las cuales depende, del
ciones no es popular en el mundo moderno, en el mundo que está en medio de nosotros, para salvar de
que la mayoría de los discursos están rodeados de la deyección inicua al Estado, y, por tanto, a nuestra
una suerte de contorno verbal borroso."
existencia de la cual depende todo, y volvamos as! a
Se hace evidente que no hay por lo visto otra vía preguntamos nuevamente lo siguiente:
que el rescate de una memoria en desuso, cuando "la
n~stalgia del relato perdido ha desaparecido por sí
/Has elevado alguna vez tu esp!ritu hasta considerar la
rrnsma para la mayoría de la gente" (Lyotard, 1993: 88),
existencia, en y por si misma, como el mero hecho de
pues tan sólo en este rescate es que podremos devolexistir? iTe has dicho alguna vez a ti mismo, meditánverle el valor real al futuro frente a la apariencia de un
dolo, "iesto es!", indiferente en tal momento a lo que se
presente eterno que no nos permite madurar ni polítiencuentra ante ti, ya sea un hombre, una flor o un grano
ca ni socialmente, y sobre todo en paises, que como el
de arena, en dos palabras, sin referencia a éste o aquel
nuestro, están tan ~xpuestos a la admiración por un
modo de existencia? Si en verdad has llegado a alcanzar
hedorusmo consurrusta carente de sentido, y del cual
este estado de ánimo, habrás sentido la presencia de un
somos las principales victimas, al proveer tanto de las
misterio que paralizaría tu espíritu con temor y sorprematerias primas para su realización como de la activisa. las mismas palabras "iNo hay nada!", o "iHubo un
dad consumista para su perpetuación. De manera que
tiempo en que no habla nada!" son una contradicción
la comprensión es la otra cara de la acción, pues es en
en sí. Hay algo en nuestro interior que rechaza tal proella donde ésta realmente se fundamenta, reconociposición con el brillo y la fuerza de una luz que niega la
rrnento de nuestra participación en esta terrible culpa
eVJdencia en nombre de su propia eternidad.
que ha sido la conformación de la sociedad tardo-moNo ser es, entonces, imposible; ser, incomprensible.
derna, puede ser el primer paso para realizar la neceSi has dominado esta intuición de existencia absoluta
saria experiencia del perdón, y que "tan imprevisible
habrás aprendido igualmente que fue precisamente ésta:
como la misma acción" ha de "liberar a los individuos
y no otra, la que desde el inicio de los tiempos se apodedel peso del pasado concediéndoles, as!, la posibilidad
ró de los esp!ritus más nobles, los elegidos entre los homde un nuevo inicio en las relaciones entre sí." (Birulés
bres, con una suerte de horror sacro. Ésta fue la que, por
en Arendt, 1993: 26)
vez primera, les hizo presentir dentro de sí mismos algo
Yde relaciones que vayan más allá de los parentesmefablemente superior a su propia naturaleza divina.
cos establecidos por la política moderna, en los que se
(Colerigde en Arendt, 2002: 167)
fundamenta ante todo la política de los países en desarrollo, ya que si "las faniilias se fundan como albergue Yfortificación en un mundo inhóspito y extraño
en el que uno desea establecer parentescos", es preci- Bibliografta
samente "este deseo [el que] conduce a la perversión
fundamental de lo político, porque, a través de la in- Arendt, Hannah (1973). Crisis de la república. Madrid: Taurus.
troducción del concepto de parentesco, suprime, o más Arendt, Hannah (1997). i~ué es la política? Barcelona: Paidós.
Arendt, Hannah (1997). De la historia a la acción.
bien pierde, la cualidad fundamental de la pluralidad." Arendt, Hannah (2002). La vida dd espíritu. Barcelona: Paidós.
(46) Este aspecto nepotista de la política lo vemos re- Hegel, _G.W:F. (1999). Lecciones sobre la filosofía de la historia universal. Ma,
drid: Alianza.
fleiado claramente en las instituciones públicas donHciddeger, Martín (1988). Serenidad. Barcelona: Odós.
de quienes luchan por el conocimiento verdad~ro de Hobbes, Thomas (1841). The ~uestion Concerning Libaty,Ncmsity and Chance.
Vol. V. Londres.
sí ª. través de los propios medios, pierden cualquier
Jaspers,
Karl (1958-9). Filosofía. Vol. 11. Madrid: Revista de Occidente
posibilidad frente a la ventaja de aquellos otros que
Lyotard,
~r~cois (1993). La condición postmodmia. Barcelona: Plane~a,
sonbenefíc1a
· dos por di·cho estado de parentesco con
Agostim.
los que ostentan el poder, haciendo de dichas institu- Lyotard, Francois (1996). La diferencia. Barcelona: Gedisa.
Pascal, Blas (1966). Pensamiaitos, 294. Buenos Aires: Aguilar.

29

�Así hablaba

los treinta años de edad Zaratustra escapó del armazón tramado por las
convenciones urbanísticas y tuvo a bien resguardarse en el útero de una
cueva. Allí volvería a la imperturbabilidad del feto, con la suficiencia de
poder meditar sin exabruptos. Dos lustros más tarde la soledad fraguó una filosofía
nueva en la mente del asceta. Supo éste que había llegado el momento de revelar su
verdad a los hombres. Sin embargo, poco antes de que abandonara la caverna que
había sido su monasterio, Zinganol lo retuvo de súbito, con dislate. Zaratustra le
dio una calurosa bienvenida y se aprestó a escucharlo.

MAMUEL R. MOMTES

OBRA MAESTRA
(DEL HIJO Y DEL MATRI MOMIO)

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30

Hablaron, primero, de la paternidad. Zinganol entor·
nó los ojos. Aludió a su misantropía y a la dificultad
que representaba para él el hecho de estar enamorado.
Reticente al desplazamiento, atrapado en el círculo in·
finir.o de sus cavilaciones, rondaba a Isaura, su deposi·
taria platónica, como un centinela, sin hablarle, sin
aventurar el movimiento preciso. Comprobaba con ello
su teor!a de que el soltero, "para avanzar, necesita ser
padre". "Y la paternidad asusta -deprecó Zinganol,
porque sus responsabilidades son eternas".
Zaratustra no pudo sino ofenderse -el recién lle·
gado le pareció, de entrada, un pusilánime-, por lo
que adelantó la primera interrogativa: "Tengo para ti,
hermano rrúo, una pregunta, que arrojo como sonda
para conocer la profundidad de tu alma: /Eres tú un
hombre que tiene el derecho de desear un hijo?" Zinganol
contestó: "Con un hijo, yo perdería la paz para siem·
pre. No es que yo quiera dirimir esta cuestión con or·
gullos o necias pretensiones. /Quién enmendará la pla·
na de fa fecundidad?" Zaratustra le atajó con otra
pregunta: "/Eres un victorioso, vencedor de ti mismo,
soberano de tus sentidos, dueño de tus virtudes? Eso
es lo que te pregunto".
Zinganol sacudió la cabeza. En el arsis de su gesto
anidó la incertidumbre. Iba a manifestar su perpleji·
dad con un comentario lacónico de emergencia, pero
el profeta lo fulminó con un dardo imperativo: "Yo
quiero que tu victoria y tu libertad se perpetúen en un
hijo. Debes erigir monumentos vivientes a tu victoria
Ya tu liberación. No solamente se debe reproducir la
raza, sino superarla. Debes crear un cuerpo de esencia
superior, un primer móvil, una rueda que gire sobre sí
misma; debes crear un creador".

31

Zinganol, capcioso, le explicó al profeta que un vás•
tago podría nutrir sus ideales desde la incubadora in·
tangible de la conciencia. Que ser hombre no obligaba
a procrear hombres. Que Cristo, por ejemplo, hacia las
veces de padre sin haber disgregado su simiente.
Zaratustra se inflamó: "iQuédese lejos de rrú ese dios
cojitranco que bendice lo que no ha unido!", a lo que
su interlocutor, permitiéndose el aumento de volumen
en su voz, se aprestó a replicar: "Pero mi hijo negativo
lleva tiempo de existir. Existe en la gloria trascenden·
tal que ni sus ojos ni su frente se agobien con las pesas
del horror, de la santidad, de la belleza y del asco. Aun•
que es inferior a los vertebrados, en cuanto carece de
la dignidad del sufrimiento, vive dentro de rrú como el
ángel absoluto, prójimo de la especie humana. Hecho
de rectitud, de angustia, de intransigencia, de furor de
gozar y de abnegación, el hijo que no he tenido es mi
verdadera obra maestra". Zaratustra, levemente estre·
mecido, reconoció en Zinganol un alma sublime, em•
pero, al sopesar la verosimilitud de un ser inexistente
tildado de primogénito, balbució para sí, compadecien•
do a tal criatura nonata, encarcelada tras los barrotes
de una idea perversa: "/Qué hijo no tendría razón de
llorar a causa de sus padres?", tras lo cual no hubo en la
caverna sino una prolongación inmarcesible de mutismo.
MI PECADO
(DE LA CASTIDAD)

Como a todo asceta, a Zaratustra le asaltó la imagen
de una mujer cuya belleza despedazó el concreto de
sutiles reflexiones hasta entonces amasado. Al abrir
los ojos se percató de que Zinganol seguía siendo su
acompañante, encorvado frente a él, observando su
rostro con la paciencia de un niño. El profeta apostó
una pregunta: "/No es preferible caer en las manos de

�un asesino que en los sueños de una mujer ardiente?"
Zinganol, luego de asentir con el educado descenso de
su cuello, habló de su pasión contenida, de su lascivia,
del coito visual que saciaba, patéticamente, su insospechada lujuria. Trajo a cuento su experiencia con la
hija de cierto notario: "Desde la siniestra imparcialidad con que estoy mirándola, me confieso traidor,
egoísta, necio". Su evocación lo embutía en un presente anacrónico y, en efecto, parecía ver a la muchacha
aludida, estacionada con su "cabellera goteando constelaciones" entre él y Zararustra. "En las efemérides
de mi flaqueza, es ella, en realidad, mi único pecado".
El profeta no logró disimular su irritación. Las palabras de Zinganol carecían de sentido. iCómo sentirse culpable de un acto meramente hipotético? Despreciando en su fuero interno a los hombres que no podían
aplacar sus instintos a causa del estorbo llamado moral, Zararustra profirió: "iSi al menos fueseis animales
perfectos! Pero para ser animales hace falta la inocencia. iEs que os recomiendo que matéis vuestros sentidos? Os recomiendo la inocencia de los sentidos. iEs
que os recomiendo la castidad? En algunos la castidad
es una virrud, pero en muchos otros es casi un vicio,,_
Zinganol se supo aludido, y esquivando la torva mirada del profeta, declaró que su encuentro con la hija del
notario lo había marcado para siempre: "A partir de
entonces hay alguien que puede hablarme de arriba a
abajo,,_ Zaratustra, a regañadientes, le explicó a
Zinganol lo que él denominaba como perra sensualidad:
"Ese animal les sigue (a los hombres) con su discordia
aún en las alruras de su virrud,,, y el escucha, ensimismado en su pesadumbre, recitó: "Viejo pecado ... te
ofrezco mi voluntad de permanecer inferior a ti. Quiero hablarte siempre desde abajo,,. El profeta se quedó
pensativo. Luego, recargando su mano en el hombro
de Zinganol, dijo: "Verdaderamente, hay quienes son
castos por esencia: son de corazón bondadoso .. ."

remedio, por más que la divinidad nos penetre".
Zaratustra, si bien deploraba el suicidio, coludió:
"Hay muchos que mueren demasiado tarde, y algunos demasiado pronto. La doctrina que dice: 'muere
a tiempo', parece extraña aún ... Cierto es que el que
jamás supo vivir a tiempo no sabrá morir a tiempo.
iQue no nazca jamás!" Zinganol echó en cara al profeta su falta de coherencia, recordándole la conversación anterior sobre la paternidad. Argumentó que,
si alguien no nacía a tiempo, no viviría ni moriría a
tiempo, tal como su "hijo negativo,,. Acudió al ejemplo de los infantes que mueren al nacer, "inocentes
degollados,, que "teñirán de tragedia su arco sin estrenar,,, en contrapartida a los que desaparecen en
la cumbre de su decrepirud: "La vejez será, en conclusión, una sombra de flechas,,_ Zaratustra se negó
a refutar la observación de su escucha, que era justamente atinada, y asimilando la metáfora de
Zinganol, que veía al tiempo como una flecha, apor•
tó este comentario a propósito de la vejez: "En algu·
nos envejece primero el corazón, en otros la inteligencia". Zinganol, desmenuzando aquellas palabras,
descubrió que su edad le era desconocida, que tan·
to su corazón, atravesado por las incontinencias
amorosas, como su intelecto, cultivado con prema·
rura artesanía, hablan envejecido paralelamente.

La apresurada disculpa de Zinganol sorprendió al
anacoreta. Hablándole de su misterioso carácter, consecuencia de su vena antisocial, le explicó que sus reacciones eran involuntarias, y que su personalidad se
atenía de formalismos. "Yo, en realidad -confesó después-, me considero un sacristán fallido".
Zararustra manilestó que nada había mejor que ser
un sacristán fallido, puesto que ese fracaso significaba
la victoria del instinto sobre la moral. Servir al sacerdote era una labor consecuente para los débiles, no para
los virruosos. La sola mención de un oficiante católico
alteraba el pensamiento de Zararustra, quien aplaudiendo la melancolla de Zinganol, recitó: "iEsos sacerdotes me inspiran lástima! Me son antipáticos ... Me
han_ hecho sufrir y me hacen sufrir... Porque su creencia ordena esto: 'iVosotros, los pecadores, subid los es·
calones de rodillas!' En verdad prefiero ver una mirada
impúdica que esos ojos azotados por la vergüenza y la
devoción,,_ Zinganol observaba casi con miedo la frenética arenga del profeta, a quien se le incendiaban los
ojos como cirios. Sin atreverse a decir nada, se limitó a
trazar un enunciado en la plana oscura del silencio:
"Los que no sois clericales (ioh hazaña!) no estáis capacitados para sentir la tragedia de un sacristán .. ."

MEDITACIÓM EM LA ALAMEDA

LA. SOMRISA DE LA PIEDRA

(DE LOS DESPRECIADORES DEL CUERPO)

(DEL COMOCIMIEMTO IMMACULADO)

La presumible afinidad entre Zararustra y su visitante

volvió a descoyuntarse cuando éste último recayó so·
bre el tema de la descendencia. Zinganol, dado a los
soliloquios, balbuceó: "Vale más la vida estéril que pro·
longar la corrupción más allá de nosotros".
Zararustra le recriminó, como era de esperarse, que
negar la continuidad de la vida empequeñecía al hom·
bre y que su abstencionismo lo degeneraba: "Detrás de
rus pensamientos y de rus sentimientos, hermano mio,
hay un amo más poderoso, un guía desconocido. Se lla·
ma 'uno mismo' y habita en ru cuerpo; es ru cuerpo".
Zinganol, desatendiendo las palabras del profeta,
reculó: "/Para qué abastecer el cementerio?" Y
Zararustra volvió a insistir en la importancia de la su·
peración a través de la progenie, pero Zinganol no qui·
so escucharlo, abstraído como estaba en las sinuo·
sidades de su imaginación. Resignado, el profeta cortó
el diálogo diciendo: "Menosprecias aquello a que de·
bes ru autoestima,,, y le dio la espalda.

LA ÚLTIMA FLECHA
(DE LA MUERTE VOLUMTARIA)

Zinganol siguió con sus alocuciones. Confesó haber
planeado el suicidio en renovadas estratagemas que
estancaron su meta, a veces, en el llanto. Aún as[,
envalentonado contra esa despechada aceleración de
la muerte, Zinganol admitió que el desgaste era irrefrenable: "Hemos sido suicidas y lo seguiremos siendo. Sólo los inmortales no se suicidan. Nosotros,
pobres Anquises y míseras Ledas, nos gastamos sin
32

SEMAMA MAYOR
(DE LOS SACERDOTES)

Hasta el resquicio de la cueva en que el profeta y su
visitante se hallaban empotrados resbaló el filo denta•
do de un haz lunar. Zinganol no habla reparado en la
consistencia de la roca sobre la que recargaba su espalda, por lo que, al verla, de su boca brotó esta plega·
ria, dirigida, quizá, a su ángel guardián:"Depura nuestras almas y enséñanos a fijar en la piedra de la
adversidad la sonrisa heroica".
Zaratustra no pudo contener la risa. Descifró el ros·
tro de su huésped enfrentando la penumbra y dijo
pluralizando, como era su costumbre: "Os ofrezco esta
parábola, a vosotros los que buscáis 'el conocimiento
puro'. A vosotros os llamo yo lascivos". Zinganol obje·
tóquela necesidad de pureza no podía ser tachada de
inmundicia, y recriminó a Zaratustra diciéndole que,
de ser cierta su calificación, él también era lascivo,
puesto que se había recluido en aquella cueva buscando la purificación de su alma palurda.
El profeta volvió a reírse, dando a entender que su

33

sonrisa era tan heroica como la sonrisa que Zinganol
evocara en su plegaria. Para ser un héroe, sostuvo, no
es necesario dejar de ser hombre. Zinganol argumentó
que la pureza de que hablaba se refería a la esterilidad,
ante lo cual Zaratustra reviró, en lo que ya parecía un
tema inagotable en ambos i.nterlocutores: "/Dónde hay
i.nocencia?; donde hay voluntad de engendrar. Yel que
quiere engendrar algo superior a sí mismo, ese posee, a
mi modo de ver, la voluntad más pura,,_ Zi.nganol no
halló cómo defenderse, y el rayo de luna que alumbrara su rostro se escurrió fuera de la cueva. Su encono,
extrañamente, fue sorbido por las tinieblas.
LO SOEZ
(DELAMICO)

Tardaron dias en volver a hablarse. Zaratustra sostenía que el hombre, para ser virtuoso, debía seguir sus
i.nsti.ntos, o al menos sublimarlos en un acto de creación que superara sus cualidades. Zinganol, indispuesto a tales escarmientos, se aferraba a la creencia de que el hombre, para ser virtuoso, debía
contenerse y encaminar su fe a lo engendrado-nocreado, escapando así al oprobio carnal que el liber•
tinaje deja como importe. Dada la fragilidad de am•
bos conversadores, el que se atreviera a hablar en
adelante o bien apaciguaría el ánimo del otro o bien
lo aguijonearía con el azadón del disentimiento.
Zinganol fue el que se decidió a retomar la charla,
no resistiendo más la aduana de silencio que impedía
a sus pensamientos moverse con libertad. Dijo: "Si la
ley universal de salvación es la de la linea, ninguna,
empero, cae en las aberraciones de la llnea humana,
trátese de la conducta o de la fisonomía. /Existe algün ser más heroico que la mujer en el momento de
resistir a la luz?"
Zaratustra cayó en la cuenta de que su convivencia
con Zinganol sería imposible. El profeta se puso de pie y,
sin dejar de sonreír, desplegó su apreciación sobre la mujer, a sabiendas del efecto que su comentario produciría
en la sensibilidad del escucha: "El amor reflexivo de la
mujer siempre oculta al lado de la luz la sorpresa, el relámpago, la noche... las mujeres siguen siendo gatas y pá·
jaros. O, en el mejor caso, vacas". Zinganol restañó: "Pero
es que nada puedo entender ni sentir sino a través de la
mujer,,, ante lo cual el profeta no hizo más que restregarle
su debilidad, su carencia de autonomía: "Uno sólo está
siempre con exceso alrededor de sí mismo ... iSiempre acaba uno por hacer dos!"

�LA NECEDAD DE ZIMCAMOL

varios renglones para recaer solamente sobre los que le
interesarían escuchar al profeta: "...pero la verdad es que
manejabas tus asuntos con un absolutismo anacrónico,
que no bastaba a disculpar ninguna de tus infracciones
de los usos vigentes. Eras, justamente, mirado de reojo,
como todas las naturalezas atrabiliarias ... Con un pudor
exquisito procurabas que tus prójimos retiraran su dedo
meñique de tu corazón. Eras pudoroso, pero no cristiano... La existencia era, para tu criterio, una redundancia,
y las razas una vegetación parasitaria... Yo espero que en
la serenidad de ultratumba te hayas convencido de que
tu conducta no se emparejaba con tu experiencia".
El profeta interrumpió la letanía de Zinganol vociferando algo molesto: "Ya estoy cansado de los poetas,
de los antiguos y de los nuevos: para mí todos son superficiales, todos son mares que se han secado. No pensaron con bastante profundidad y, por lo tanto, no llegaron a lo hondo. Un poco de voluptuosidad y un poco
de tedio; a eso se redujeron sus meditaciones ... Tampoco son bastante limpios para mí: todos enturbian
las aguas para dar la sensación de profundidad ... He
echado mis redes en sus mares para pescar peces, pero
siempre he sacado la cabeza de un dios antiguo".
Zinganol comprendió que el dios antiguo referido por
Zaratustra era Cristo en la poesía de Ramón López
Velarde. Se sintió diferente, liberado. Su condición de
"vagabundo del éter", como la calificara el poeta, dejó de
preocuparle, y aquella carta fatal salió de su memoria, limpiándola de culpas, de penitencias y abjuraciones.
Rayaba el alba fuera de la caverna. Zaratustra se despidió de la visión que, como última prueba de su entrenamiento iluminístico, desapareció mezclándose con el efluvio amarillento del día naciente. Zaratustra salió de la
cueva y, enfrentando al sol, pronunció estas palabras:
"iGran astro! iSi te faltasen aquellos a quienes iluminas,
cuál serta tu felicidad?"

(DE LOS POETAS)

Zinganol confesó que lo embargaba la tristeza, y que desde hacía tiempo merodeaba sin rumbo fijo llevando entre
o
sus manos la carta que le había escrito el hombre a quien
•
más admiraba, un poeta que respondía al apelativo de Rao •
món López Velarde. Relató que en un principio compartió ideas con el genio, como aquella de que "la vida es un
o•o o
mal cuarto de hora con algunas instantes deliciosos".
Zinganol liberó un suspiro y se atrevió a referir la patraña
de que era un habitante de otro planeta, lo que dejó completamente perplejo a Zaratustra. Luego, retomando lo
dicho en las pláticas anteriores, se confesó un embustero.
Ninguna de las ideas que había expresado le pertenecían.
Todas eran una artera reproducción de lo que Ramón López Velarde había escrito, incluso la historia de su expetiencia con la hija del notario.
"Hojeando la Biblia", prosiguió, me detuve "en las
estampas del diluvio, en las que se mira a los náufragos asidos al pico de las montañas". Ramón López
Velarde, dijo Zinganol, pensaba que yo "estaba abrazado al amor como al pico de una montaña". Zaratustra
se enterneció, pues también él estaba abrazado a su
filosofia como al pico de una montaña, y más aún, se
había injertado en sus entrañas.
Lo que a continuación recordó Zinganol dejó fuera
cualquier duda respecto de su afinidad con Zaratustra.
Por lo visto, Zaratustra y Zinganol nunca serían amiComo alguna vez escribió el poeta, dijo, yo elaboraba
gos. El profeta repudiaba al Crucificado, mientras que el
mi sueño "encima del rebullicio de las gentes, sin calescucha no podía escapar del abrazo entre llagas laceracular que las aguas ascenderían cuarenta codos sobre"
das. Tal diferencia no la redimirían siglos de conversación
lo que él consideraba mi "Himalaya de meditaciones
En Zaratustra hubo un repenrino cambio de ániefusivas". Y ya sin atenerse a las consecuencias de lo
mo. Se compadeció de Zinganol, ya que, como él, era que estaba a punto de decir, Zinganol le confesó a
un solitario. El profeta apoyó sus pies en la boca de la Zaratustra que estaba muerto, y que la carta de Racaverna y dijo: "Son demasiadas las profundidades para món López Velarde no era sino un epitafio. El profeta
todos los solitarios. Ypor eso aspiran a un amigo y a la consoló a Zinganol. Le dijo. "Los poetas mienten dealrura de un amigo". Zaratustra creyó haber dado, por masiado", y luego, bajando la mirada, completó: "Pero
fin, en el clavo: Zinganol habla acudido a la cueva en Zaratustra también es un poeta".
NOTA: Pese a la aparente consecución de días y nobusca de un amigo. El profeta conrinuó: "Nuestra fe en
Zinganol, para fundamentar su tristeza, leyó la pri- ches en que transcurrió el encuentro entre Zinganol y
los demás revela lo que desearíamos creer en nosotros mera linea del documento. Ramón López Velarde le haZaratustra, éste no excedió la duración exacta de sesenta
mismos, y así nuestro deseo de un amigo es nuestro bía escrito lo siguiente: "Me da lástima, Zinganol, tu mi- segundos.
delator. Y frecuentemente no se quiere, con la amis- santropía, que reaccionaba en crisis morbosas en pugna
tad, sino saltar por encima de la envidia. Y frecuente- con los principios de mecánica". Zaratustra comprendió
mente nos creamos enemigos y nos atacamos para ocul- el enunciado, externando que los poetas amaban "con
tar que nosotros mismos somos atacables". Zinganol, verdadera pasión a los pobres de espíritu". Zinganol, ya Bibliografía
pese a la elocuencia de lo dicho, afirmó no envidiar a sin sentirse ofendido por la alusión a su temperamento lópez Velarde, Ramón (1986). Obras. México: Fondo de Cultura Eco~
nómica.
Zaratustra, y corrigió al profeta asegurando que los mo- huidizo, siguió con la lectura del epitafio, considerado por
Nietzsche, Friedrich (1994). Así hablaba Zaratustra. México: Editorial
tivos de su resguardo en aquella caverna eran otros.
su autor como una "diatriba no muy amarga", saltándose
Fontamara.

~i3&gt;lR3518-UIA

o

Zinganol encaró al profeta. Le dijo que, aunque fuesen sus observaciones las más acertadas, él seguirta finne
en sus creencias sobre la pureza, la redención por el abstencionismo y la culpa despertada por los pecados no comeridos. Zaratustra siguió con su perorata de sublevación genérica y llegó al punto culminante de revelarle a
su escucha el concepto que había acuñado durante su reóro y, sin recogimientos, pronunció una sola palabra: Superhombre. Zinganol, percibiendo un disparate en ese
término compuesto, bramó: "Mejor que imaginar un poder sin límites, me complazco en ver, detrás de la rosa de
los vientos, la magna faz de Jesús, afligido porque en la
obra del Padre se mezcló un demonio soez".
La provisión de tolerancia que mantenía al profeta
en estado de calma se agotó de tajo. Zaratustra carecía
ya de la paciencia necesaria para referirle a Zinganol,
de nueva cuenta, que eso que él llamaba "demonio soez"
era la única parócularidad divina de que podía jactarse el hombre, pues en ella residía su poder de creación.
Abarido, el profeta se límitó a callar. Sus palabras no
echartan raiz en la conciencia de su visitante.

34

35

�NII

Nlll.t.

Enla yerba
(De Perro semihundido)
ÓSCAR DAVID LÓPEZ

Bajo esta cortina de orines nace un puñado de girasoles coronando
mi sombra1
mi lanza de cuatro patas enterradas en el pavimento como una
alameda de empuñaduras de bambú.
También la yerba en las grietas de las banquetas nace oliendo a la
marca de mi territorio,
a mi zona de trabajo construida de ladrido tras bicicletas montadas
por bandadas de niños; mi correr tras chillones neumáticos;

Ando olfateando las ráfagas sin descanso de un condón tirado entre
las boyas peatonales,
entre los zapatos de los que esperan algo delante del rojo del

tras chamorros gordos de señoras encantadas de ir y venir del

semáforo, de los que adormecidos cruzan la calle en la

supermercado, con las bolsas caídas de los brazos como en

dificultad de ser esposos, faraones, hijos, padrotes, amantes
del vacío.

los platos de libra,
rayo con este chorro de espesura amarilla las rejas de las
tortillerías, las paredes de los video clubs, y las defensas de
los automóviles.

Me ando ando en cada poste, en cada recoveco de esta ciudad
plagada de gatas y travestís que taconean bajo las luces, bajo
los techos de las paradas de autobús, bajo los desnudos

Soy una lluvia de flechas doradas en cada esquina del día.

árboles de miel, bajo las sombras de otros perros más obesos
y más torpes,

i

Del sol me nace esta agon1a

Ando sin nombre, olfateando todo a mi paso, como un detector de

esta imagen proyectada bajo cl deseo

metales meto la nariz en bolsas de plástico por el olor a rata

pasto sobre esta yerba que alimento, que enseño a verdear con mi
salpique

una danza bestial
bajo este nombre ambulatorio:
un perseguirse en circulas
adentro de la escultura del abandono.

muerta, por una bola de frituras amasada al calor de las

me ando con cuidado, con amor, con este silencio de llovizna y

patadas, por una pantimedia olorosa a puta y a cerveza y

gravite de calor desde mi pata levantada a mi sombra, a mi

cigarro y a sábana sin lavar.

rostro en disfrute el acoso a la intemperie.

�ajo la leve forma que nace con la única
pretensión de asir la intuición pasajera, el
volátil diálogo de la lectura, me permito
exponer algunas reflexiones en tomo a las
narrativas de Joao Guimaraes Rosa y de José
María Arguedas. Una recepción paralela del Gran sertótt
veredas y El zorro de arriba y el zorro de abajo nos sugiere
múltiples puntos de encuentro. Aquí ensayo sobre el
papel del lenguaje -la estructuración del discurso y la
oralidad- en la construcción de sujetos "marginados"
en las sociedades latinoamericanas: el sertonero o
campesino y el indígena migrante. ligada a esta idea, nos
hallamos con el espacio como elemento esencial de estas
narrativas -en el cual se desenvuelven y al que se deben
los sujetos aludidos-: el serrón nordestito del Brasil, la
ciudad sobrepoblada y subdesarrollada en la costa del
Perú; espacios "periféricos", alejados de los referentes
emblemáticos de la modernidad
KATIA IRIMA IBARRA

EMLA
ESCRITU
Sujetos marginados en la narrativa
de Joao Guimaraes Rosa y José MaríaArguedas
39

�Lenguaje y espacio son los ejes a través de los cuales se
desencadenan estas narrativas. Ambos textos se disponen a transfigurar la "realidad" a través del artificio
literario; se constituyen como textos ficcionales y estéticos sin renunciar por ello a un contexto social inmediato y vívido. El campo y la metrópoli costeña son
los escenarios donde habitan los campesinos analfabetas, los serranos forasteros, sujetos marginales que
se construyen a partir de su propio lenguaje. El discurso abigarrado, caótico, total, del sertonero da cabida a su idiosincrasia, sus creencias y costumbres, a la
cultura oral de la que forma parte. El del indígena·
migrante, lenguaje diglósico, heterogéneo, que conjuga la lengua, simbolismo y sonoridad del quechua, con
un castellano hecho propio, en un contexto degradado, el sujeto se expresa desde su condición, excluido y
marginado, como es el caso de los pescadores de
Chimbote.
Ambas obras contienen la contradicción -acaso
romántica- del lenguaje: siendo éste una vía a través
dela cual nos aproximamos a lo "real", es a la vez incapaz de develado. Por ello, su cercanía con la realidad,
y su rechazo al realismo (Adorno, 2003), se nos presenta gracias a la fragmentación del discurso, a la experimentación con las formas, al enunciado
desintegrado y caótico del sujeto. Voces dislocadas,
incapaces de desentrañar el sinsentido del mundo,
entretejen una escritura en pos de la oralidad. En cierta forma, el experimento que se proponen Guirnariies
y Arguedas consiste en trasladar la expresión oral de
sus personajes a la obra literaria, llevándolo hasta sus
últimas consecuencias: un cuestionamiento al uso del
idioma culto en la producción literaria, la irrupción
del quechua en el español -o del español en el
quechua- en el habla de los "cholos" y mestizos del
Perú; un lenguaje heterogéneo propio de las culturas
latinoamericanas.

radas el escenario oscila entre el sertón brasileño y la
típica ciudad del tercer mundo, ambos se configuran
como elementos fundamentales, como personajes totales que abarcan la fragmentaria "realidad". El espacio se edifica con los múltiples microrelatos que el
aliento logra alcanzar. El gran campo en el que se sitúa
Riobaldo y su interlocutor letrado, se equipara a la
memoria del primero y sus historias narradas, en monólogo extenso e interminable, se nos figuran simultáneas. Se funden espacio y tiempo en la voz y la memoria arrebatada de Riobaldo. Cronotopo 1 y
metonimia: su voz y memoria son el sertón, el sertón
es el universo.
Ytanta explicación doy porque mucho arroyo y vereda,
en los contornados de por ahí, redobla el nombre. Cuando uno no ha aprendido todavia, se lía, da coraje. Sólo
Prietos, ya he mojado la mano en unos diez. Verdes, unos
diez. Del Pacarí, unos cinco. De la Puente, muchos( ... ) El
sertón es del tamaño del mundo. (Guimaraes, 1975: 61)

con el género novelesco y con el lenguaje mismo inscribiéndose así en un sistema literario más amplio: el
de la literatura latinoamericana. Su condición, pudiese decrrse, es el de un escritor transculturado (Rama,
)
rransterrado, el que anda como forastero (como bien
Arguedas se describía a sí mismo) dentro de la "república mundial de las letras".
El_ cronotopo en los zorros contiene el tiempo milenano, condensado en el presente y fusionado con el
abismo geográfico, costa-sierra, y cultural, indio-mestizo. La representación del espacio en Arguedas es el
de un Perú escindido. Los zorros simbolizan esos dos
po_los. El arriba y el abajo, el pasado y el presente, su
diálogo es el puente que vincula ambos extremos· vía
de doble circulación. Desde la instancia dialógic~, la
magotable palabra rechaza la univocidad, el zorro de
abajo Je dice al de arriba:
Nuestro mundo estaba dividido entonces, como ahora,
en dos partes: la tierra en que no llueve y es cálida, el
mundo de abajo, cerca del mar, donde los valles yungas
encaionados entre cerros escarpados, secos, de color
ocre, al acercarse al mar se abren como luz, en venas
cargadas de gusanos, moscas, insectos, pájaros que hablan; tierra más virgen Ypatidora que la de tu círculo.
Este mundo de abajo es el mio y comienza en el tuyo,
abismos Yllanos pequeños o desiguales que el hombre
hace producir a fuerza de golpes y canciones; acero, felicidad Ysangre, son las montañas y precipicios de más
profundidad que existen. /Suceden ahora, en este tiempo, historias mejor entendidas, arriba y abajo?
(Arguedas, 1996: 50)

El espacio filtrado como personaje, es entonces un
punto de intersección entre estas dos novelísticas. La
ciudad de Chimbote es el gran sujeto, línea de conti·
nuidad en la entrecortada narración de Arguedas. Remitiéndonos a la novela urbana de vanguardia', al discurso polifónico y fragmentado que busca la ilusión
de una mirada total de la gran ciudad -pensando, por
ejemplo, en Manhattan Tramfer de John Dos Passos o
bien en el Uliscs de James Joyce- la narrativa de los
zorros se contrae en los dos afluentes: devela de forma
inaugural los imaginarios utópicos incaicos y andinos
ante los ojos del "occidentalizado", impregnando su
escritura de la musicalidad del quechua y, simultánea· _ Una interpretación de estas dos novelas, dentro del
mente, lee y se apropia de los autores de otras literatu· ambito de la literatura continental, nos llevaría a penras. De ellos, asimila el ánimo por la experimentación sarlas como una "corriente", o tradición inaugural que
mtroduce los registros del habla de sujetos marginados en el discurso li terano.
· Amb as novelas se generan
en ese arumo
- · ...contradictorio" por fundir la relativa
Es como si la voz, al ingresar a la novela o el cuento por
1 Categorta enunciada por Mijaíl Bajtín, el cronotopo es la "intervinculación
estática de la escritura con la sonoridad inasible del
esos diversos cauces de elaboración ficcional, estuviera esencial
de las relaciones temporales y espaciales, asimiladas
invadiendo los terrenos tradicionalmente reservados a artlsticamente en la literatura." (Beristáin: 117) Fundir en la literatura la habla. La oralidad en el texto irrumpe en la literatura
la letra, y por ese medio subvirtiéndola, al carcomer su noción de tiempo y espacio, requiere "saber ver el tiempo, saber leer d lannoarnericana de manera magistral en estas narratitiempo en la totalidad espacial del mundo y, por otra parte, percibir de
la otra. Transculturales
fijeza, al descuadrar sus certezas racionales. (Pacheco, qué manera el espacio se llena no como un fondo inmóvil, como algo dado vas, rural una Yneoindigenista
3
de una vez y para siempre, sino como una totalidad en el proceso de diría Rama (l982) , pues en ellas se condensa una vi~
1995: 62)

generación, como un acontecimiento: se trata de saber leer los indicios
del transcurso del tiempo en todo, comenzando por la naturaleza Y
terminando por las costumbres e ideas de los hombres." (Bajón, 1998: 216)
1
2 En su ensayo crítico La "andinización" del vanguardismo urbano, Mardn
·
b
laUnadelas
ob d escnruras em lemáticas del proceso de transculruración es
Lienhard ahonda en esta relación entre la novela de Arguedas y la narrath1
ra e José Marta Arguedas, por lo que Rama se ocupa de ella. Esta
universal de vanguardia. (Arguedas, 1996: 321, s.s.)

Pese a la imposibilidad de narrar, contradicción
fundamental de la novela contemporánea (Adorno,
2003), el espacio es contado. En estas lecturas campa40

41

sión amplia de la literatura, reformulan a través de procesos de asimilación de otras literaturas, para incidir
en el sistema literario en el que se sitúan logrando 1
"bifu
as
rcarlo". Esa oralidad, petrificada en la escritura
sugiere una lectura auditiva, atenta a la musicalidad ;
las variaciones del habla en las zonas marginales, ~ge una reivindicación de la memoria y de lo popular.
11

Los zorros dialogan desde un tiempo inmemorial, en
este e~pacio escindido por la cordillera andina. Su palabra rnterpela la historia usualmente dolorosa. La
mirada de los zorros abarca tanto el ancestral tiempo
perdido como el absurdo presente; dialogan en un lenguaje semejante al silencio. El zorro de arriba y el zorro de
abajo, publicado póStumamente en 1971, se nos presenta
como un texto en demasía complejo, producto de un
alma sensibillsima que se empeñó a lo largo de su vida
en "descifrar" la realidad andina, transfigurándola. Esa
realidad, interpretada por Arguedas, parece tan fragmentana e rnas1ble como el lenguaje mismo. Esto no
es una novela, por lo menos no lo que entendemos convencionalmente por ésta. Es entonces un texto fragmentado, en su fase experimental: en un momento diario, al otro crítica, relato polifónico, 0 bien diálogos
sostenidos por estos dos zorros omniscientes y
omrupresentes. Es un texto sin final. Aunque caótico y
fragmentario, estructurado en segmentos inconexos es
un texto fundado en la organicidad: es la idea misma ,del
escritor Yde lo literario lo que nos da todo un sentido.
La escritura de los zorros se apropia del canto meloclla polifónica en la que logran escucharse -má~ que
leerse- las voces ancestrales, las del dolor y el sufrirruento, la de los desplazados; se configura en el lenguaje diglósico que bien entremezcla las modulaciones
del quechua con el castellano aún percibido como ajeno; suena la voz de todas las lenguas y de todas las sangres. Su escritura se dispersa en el aire; empero resuena silenciosamente en la concavidad secreta del oído
dejando una huella en la memoria -matriz ésta de
toda literatura.

categorta critica debe entenderse como opuesta a la aculturación donde
una.cultura
suprime
a la coloruza
· da,. en cam610,
. esta
- encierra
. el fe.nómeno
'
.
.
de mc1d~nc1a de una cultura en otra, representa el movimiento de
~~rehe~sió~, de asimilació~ ~ompleja, pues al adquirir rasgos expresivos
ªJenos enriquece su propia identidad. Es ésta una noción que se piensa
desde
la movilida.-1u., pues todo mapa mental no es smo
. un esquema siempre
.
mconcluso que representa más bien cambiantes y movedizas realidades.

�de su propia idea de lo literario, del "deber ser" del escriwr. Un diario fragmentado, iniciado en Santiago,
connnuado en Lima, se intercala con la narración de
Chimbote, novelando inusitadamente las percepciones destiladas de la condición del indlgena actual del
Perú, ahora como sujeto migrante.
Diario entrecortado de un forastero, que se detiene
a falta de ahento, y por la propia fatahdad que él ya ha
hecho suya, logra percibirse el canto doloroso, el lamento por una utopla irrealizable: la de vivir feliz todas
las sangres. En cambio, Arguedas nos representa la degradación, el caos, una interpretación profunda de la
condición de un segmento de la sociedad peruana el
de los serranos desplazados. En todos sus niveles' la
contradicción es elemento estructurante de la na~ación. Se trata de una "novela", distanciada de las convenciones del género, inconclusa. No sólo no tiene final, también se permite los abismos. Todo lo no dicho
las vidas simultáneas que ante la imposibilidad d~

fícos, atendamos el incansable espiritu que en la obra
arguediana se vislumbra por "reconstruir" la tradición
indlgena; toda su obra, narrativa y poética, tiene como
centro el mundo andino y quechua. En Los ríos profundos, Ernesto deYela -describiéndose a si mismo- el
pasado incaico que sobrevive como pahmpsesto, y descubre el presente indígena en la revuelta de las ¡
chicheras, la fatahdad del pueblo en la peste. Hay una 1
búsqueda incansable en la narrativa arguediana, una !
angustia perpetua ante la imposibilidad de reivindícacíón del indígena, por el olvido de esa lengua que 1
bebía en sus primeros años. Búsqueda que llega a la
escritura de los zorros, exhausta, con un deseo de
muerte, y que se ve, por ello, trunca. De entre la fíe- '
ción, el autor se hace presente, se nos aparece como un
alma desgarrada, mutilada, pero sumamente lúcida,
que se da incluso la oportunidad de hacer un diagnóstico de la literatura latinoamericana de su tiempo, des-

Chimbote, la costa, personaje central de la noYela,
aparece como una ciudad descompuesta, donde la "modernización" ha desvanecido el pasado y, en cambio,
se nos presenta una realidad degradada. Es la triste
ciudad que crece hasta desbordarse, que acoge a los
migrantes, a los cholos miserables que bajan de la serrania a trabajar en la pesca, subsistiendo paupé
rrimamente, quizá sin ser conscientes de su injusta situación. En Chimbote deambulan la prostituta
preñada, el solemne predicador, los forasteros insom·
nes, los serranos despreciados y alcohólicos, la ramera
cajamarquina, los muertos anónimos, las cruces en
blanco, el rezo criollo, los dementes, policias, el corrupto líder sindicahsta y sus seguidores, el mito vivo, la
danza ritual, la palabra quechua.
Arguedas, como autor emblemático de la literatura peruana contemporánea, reconfiguró la imagen del
sujeto andino. Omitiendo los condicionantes biográ-

i

42

develarse "por completo", se muestran al lector como
breves irrupciones abiertas a la interpretación; acaso
tarea del lector de imaginar el dolor no dicho, las fugaces felicidades silenciadas.
Reinterpretamos las escrituras de Guimaraes y de
Arguedas como proyectos instalados en una modernidad
romántica' repensando la idea de Antonio Candido sobre
las distintas actitudes que asume la literatura frente a la
reahdad El critico esboza una slntesis de las distintas
relaciones entre reahdad y lenguaje: la visión clásica y
neoclás1ca, elaboró una tradición donde el lenguaje pretende igualar la reahdad a través de la imitación sublime·
el barroco, en cambio, es la soberbia pretensión de reba~
sar la reahdad misma, es un lenguaje que va más allá de su

4 Esta idea la C.'&lt;~go'. sobre todo, de la conferencia magistral que Candiclo
expuso en la Umver~~d Nacional Autónoma de Mtxico, en octubre del
afio pasado (2005), morulada Modmiidad y Roman!lcismo.

�referente; en cambio, en el ánimo romántico la palabra se
nos muestra impotente, incapaz de representar lo real,
de describir las apariencias, mucho menos las esencias,
pues observa al mundo como incognoscible, inabarcable,
por ello, su expresión es fragmentaria, inacabada, pesi,
mista. Agrega Candido, en nuestra escritura no hemos
dejado de ser románticos y mucho menos hemos re,
nunciado a la modernidad, entendiendo por ésta una
aspiración por lo racional y, sobre todo, una
revaloración del humanismo, incluso, llegó a decir, de
la utopía, único aliciente para seguir exigiendo lo im,
posible: un mejor mundo.
Me resulta pertinente la asociación: en
Guimaraes y Arguedas queda expuesta lite,
rariamente la imposibilidad de la escritura por
transmitirnos la expresión oral de estos sujetos re,
presentados: del migrante y del analfabeta. En su
estructura fragmentaria representan lo complejo y
heterogéneo. Arguedas y Guimaraes no han dejado
de ser románticos, en ellos aún opera la imagen de
la utopía -particularmente en Arguedas, que aún
sueña vivir feliz todas las patrias-, pero, sobre todo,
en ellos percibimos exploración de las flaquezas del
lenguaje mismo; ante ello se nos presenta la fuerza
poética del silencio, las metáforas más sutiles en las
cuales nos sentimos más que extrañados y trasgre,
didos; la palabra, falsamente univoca!, se acepta
como dialógica y compleja, siempre inacabada.
J oao Guimaraes Rosa, escritor mineiro, explora en su
magna obra las posibilidades del lenguaje, sus veredas. Se
inspira en el campo, el de Minas Gerais, el de Bahía; trans,
figura la vida en estas rancherías, sus historias orales, lle,
vándalas al plano de la transculturación, es decir, remi,
tiéndonos a las tradiciones occidentales, a la
experimentación lingüística y literaria que ha sido
pautada por un Joyce o un Faulkner. El Gran Sertao es na,
rrado en ese caos minuciosamente construido por el au,
tor. Cada expresión de Guimaraes está cargada de sentí,
dos, múltiples signos a la espera de ser interpretados o
bien simplemente gozados. Hacedor de metáforas, inven,
tor de toponimias, constructor de personajes con múlti,
ples personalidades, erotómanos como Soropita en
Danlalalán, hacedor de historias, o redentores conversos
como Augusto Matraga5, o el hombre que navega absur,

5

Hago alusión a algunos de los personajes de sus cuentos, pensando en
que su obra es una e intertexrual en si misma -un texto nos remite a
otros. (Cf. Joao Guimaraes Rosa, 2001)

44

&lt;lamente por un rto brasileño, dándole un significado in,
decible e incomnesurable al sinsentido. En el Gran Cam,
po nos encontramos con Riobaldo, personaje que se des,
borda en palabras, que construye su conciencia en su
monólogo "dialógico" con el otro. Él corresponde a un sec,
tor del Brasil sumamente amplio en esa época: el analfa..
beto. La mítica de Guimaraes se nutre de la "sabidurta
popular", de las creencias, de la cultura de la
radionovela, las costumbres de los pequeños poblados
mineiros, las supersticiones, la tradición oral. Todo ello
da lugar a este gran relato, desprendido de la imagen
omnipresente del diablo, creencia viva, que se susten,
ta en los rumores del pueblo.
Microrelatos se insertan en el monólogo de
Riobaldo, la voz del "iletrado" representa esta otra
idea de la literatura, de una literatura viva que se
trasmite oralmente en el sertón brasileño. Múltiples
historias se desprenden del habla de Riobaldo y to,
man su cauce, cual ríos, siendo el lenguaje un símil
de su fluir: Joca Ramiro, su padre, Diadorín, su en,
trañable amigo, así como otros sertoneros, se hacen
presentes dentro de la lírica ficción, acaso epopeya
de la vida al interior del Brasil.
La no,nada es un abismo. Con esta doble nega,
ción, con ese vacío revertido, comienza la lírica na,
rración, el extenuante monólogo de Riobaldo. Las
metáforas se condensan, las veredas se bifurcan en
la extensión del sertao brasileiro, los ríos míticos y
reales nos muestran su cauce, su afluencia es la me,
táfora del lenguaje mismo, de la sonoridad inasible
de la palabra. Así es la palabra de Riobaldo: diso,
nante, ambigua, múltiple, memoriosa.
Simulacro de la presencia, Guimaraes traslada a
Riobaldo la voz de la narración. A través de las re,
miniscencias, ésta desemboca en una multitud de
acontecimientos, historias vividas y oídas, leyendas
populares, anécdotas cruzadas por la superstición.
El recuerdo es provocado por el menor estímulo, por
la asociación, en su fluir se reconstruyen los pasa,
dos múltiples, en ese presente abstracto, incierto y
simultáneo. Las veredas del sertón nos simulan los
caminos desconocidos de nuestros recuerdos, las
tolvaneras se asemejan a las tinieblas de la memo,
ria. Así, el relato se bifurca, un recuerdo desencade,
na otros, y así sucesivamente hasta construir un
mapa caótico.
Riobaldo también es un forastero, un transterrado. Lo
es por su propia memoria, pues sus evocaciones, al ser

pronunciadas y transcriptas por el moderno amanuense
que atentamente lo escucha, ya le son ajenas. Se desplaza
de su propio pasado a través de la escritura. Ese "lugar"
añorado, el tiempo perdido e irrecuperable, despierta la
sensación constante de estar incompleto en tanto ya no
se es el mismo. Al transcurso infatigable del tiempo el
espacio se modifica: el sertón ya no es igual al de antes, el
tiempo lo ha cambiado todo, y ahora lo vive con extrañe,
za, como exiliado.

histórico, idea que comparte con su amigo
Guimaraes quien, como él, conoció y nutrió su lite,
ratura con el conocimiento íntimo de su pueblo. Así
debe considerarse la crítica, desde mi punto de vis,
ta, y pensando que el ensayo es testimonio de parte
-como lo diría José Carlos Mariátegui-: la labor
del crttico está inseparablemente involucrada con las
condiciones políticas, sociales y éticas de su tiempo.

111
Para estos escritores su contexto y referente, su si,
tuación ante la realidad, su visión de ésta, es ele,
mento fundamental en sus escrituras, en su concep,
ción de lo literario: se ocupan por re,presentar
estéticamente sujetos "periféricos": el sertonero
analfabeta, el migrante explotado. La oralidad in,
terfiere e irrumpe en las narrativas latinoamericanas, ya sea por una ambición de experimentar con
el lenguaje y lograr un producto estético desde el
extrañamiento, o bien, por representar a través de
la ficción ciertos personajes esférica y
dialógicamente construidos que son sujetos de la
trama social especifica. En el caso de Rosa y
Arguedas la oralidad tiene que ver con ambas pers,
pectivas literarias: lenguaje y realidad. Representación y aproximación.

Bibliografla

Un lugar y una voz, un tipo de localidad supuestamente abierta al espacio natural y una tradición, carente en
principio de sustrato y fijación grafémicos, que debe
subsistir como habla a través de la memoria y la repetí,
ción formalizada (...) Ruralidad y oralidad son elementos
constitutivos particulares de esa dinámica multiplicidad
que llamamos América latina y también -aunque de ma,
nera muy diferente- integran la encrucijada de lenguas y
culturas que es su literatura. (Pacheco, 1995: 57)

Adorno, Theoclore W. (2003). Notas scbrc literatura. Obra completa, 11. Madrid: Akal. Básica de bolsillo, 73.

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Ambas lecturas significan un viaje, una travesía,
por medio del lenguaje, hacia los simbolismos más
recónditos de la cultura andina y la brasileña cam,
pesina y popular. Inagotables nos invitan constan,
cemente a la relectura, al placer de descubrir en ellas
nuevas facetas de nuestra propia condición, pues,
aunque ajenas, compartimos con sus culturas múltiples aspectos e idiosincrasias, somos todos parte
de esta Nuestra América. Arguedas comprende la
literatura, como indisociable de lo político, social e

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45

�ROMÁM CORT.uAR ARAMDA

1pensamiento que se traiciona a sí mismo
está irremediablemente condenado a ser
un hecho móvil. Sucede así con la ensayística de
Jorge Luis Borges, que ha escrito ciertas páginas
indignas de Jorge Luis Borges. En ellas el espejo,
el laberinto y el tigre, obsesiones de este autor,
se han transformado por virtud de la ironía, de
cuyo combustible se alimenta el pensamiento,
en materia literaria. En esta literatura abundan
los tigres transparentes (Dante, Virgilio, Erígena,
Quevedo, Whitman, Rossetti) y las torres de
sangre (Las mil y una noches), y ambos agentes
dejan una feliz constancia de su propia figura .

•

�quien con espíritu democrático cita o les presta un
cuerpo a las voces que escucha, literalmente, al escribir: "oh violeta pálida del silencio / oh colorido azul de
la nada / único asesino,/ único resplandor/ violeta pálida del silencio pálido/ (Camero lo dijo/ en un mundo sin nada.)" (2004a: 81). O: "Oh labio oscuro de la
rosa / mujer a un muerto atada / flor sin emociones del
poema / saltimbanqui en el circo del poema / donde
todos los animales han desertado / -ah Yeats lo dijo
/ enseñando una rosa secreta/ a la manada". (103)
Las otras voces, las de los muertos, sus ancestros,
pero también las contemporáneas integran fatalmente una conjura deliberada contra el tiempo. Esta operación construye así el escenario donde acontece un encuentro mítico, es decir, estético, y por tanto atemporal.
Como en la poesía de Panero, el conflicto entre la
palabra y el silencio, anverso y reverso de la literatura,
ocupa un lugar principal detrás de la copiosa ensayistica borgesiana. Siempre hay algo que decir, así sea la
simple comunicación de una emoción. Como en la poesía de Panero también, la obra de Borges combate con
ferocidad a la nada, de la que huye a través de la palabra. El arte le confiere finalmente a este hombre aquello que la carne le niega, la inmortalidad.
Esa maravillosa humildad con que recuerda a
Milton en su ensayo sobre la Comedia dantesca o a
Claudel o a Cervantes o a Virgilio sólo nos revela que
Borges se consideraba un autor poco o nada original.
Pero esto no lo convierte en un autor menos individual. Nos prueba, en todo caso, que sus tigres fueron
en efecto transparentes y que dieron constantes
zarpazos a su memoria siempre móvil. No creo que la
frase "poco original" sea tan dura como parece. Con
frecuencia, su escritura anuncia sospechas, sensaciones, pasiones. No obstante, el encanto de su individualidad no se halla, como en otros tantos ensayistas prescindibles, en una inútil insistencia de originalidad, sino
en esa sutileza con que se inscribe en la tradición literaria. Por eso su obra es anchurosa, pues dentro de ella
los espejos divulgan las vigorosas imágenes de sus escritores favoritos.
Uno de los ternas de Siete noches, acaso el más escurridizo, es la tradición literaria, depositaria de la memoria de los hombres. En verdad, esta variación de la
rapsodia que es Siete noches reconduce a Borges al génesis del arte literario. Corno Hornero, siempre tiene
algo que contar. Corno Virgilio, recurre al contraste,
gracias a la nítida conciencia de sus precursores. Para-

Borges participa espléndidamente del espectáculo
atroz del espejo. Hay una observación que está siempre en mi memoria. Es aquella que aparece en las primeras páginas de "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius" y que
es referida como la memorable sentencia de un heresiarca anónimo registrada sospechosamente por un
solo volumen de la falazmente llamada TheAnglo-American Cyclopedia. Borges (1975), que tal vez usa la figura
de Bioy Casares por simple humildad, dice que "los
espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de hombres." (14) Luego, con mayor eficiencia pero menos poéticamente, corrige: "Los espejos y la paternidad son abominables porque lo
multiplican y lo divulgan." (15) La observación impone esa lentitud del placer del pensamiento.
No quiero demorarme sobre el curioso mecanismo
que opera en esa observación, salvo para decir que es
precisamente la figura del espejo la que está cargada
de in.finito, pues es capaz de la multiplicación o la divulgación, y esta última palabra tiene mayor relación
con la literatura.
T. S. Eliot imaginó la escritura corno un hecho en el
que concurren las voces muertas y las voces vivas que
las resucitan. Como podemos ver, la literatura de
Borges divulga a sus precursores con singular naturalidad. Los convoca y al hacerlo se inscribe en la historia viviente de la literatura, que es la historia viviente
de la humanidad. Es él un ejercicio abominable porque prueba que el hombre es incapaz de entregarse con
superior humildad a la nada. Paradójicamente, también prueba que el mundo, y la literatura no es otra
cosa que una forma de describirlo y penetrarlo, es simplemente una representación de nuestra voluntad.
Siete noches, libro admirable donde el autor argentino adelanta una suerte de epitafio enciclopédico,
conjuga con incorregible fervor las pasiones y la inteligencia, la ironía y los personales lugares comunes, las traiciones deliberadas y las inconscientes.
La literatura de Borges asume un curioso movimiento pendular que se menea entre la criptografía y la
simplicidad. También existe una correspondencia
simétrica entre sus ensayos y sus ficciones. Siete noches es un gran ensayo sobre la ficción así como Ficciones es una gran ficción ensayándose.
Borges cornete un vicio arraigado en ciertos escritores: cae en la tentación de revivir a sus muertos. Su
voz carga con el peso de muchos fantasmas. Recuerdo
otra voz in.finita, la del poeta Leopoldo María Panero,

48

rrera de sus obras sino la Historia del Espíritu como
productor o consumidor de literatura. Esa historia podría llevarse a término sin mencionar un solo escritor.

dójicamente, al enriquecer su escritura con una nutrí
da antología de voces la suya es más borgesiana. Yo
diría que con este riquísimo mecanismo él alcanza la
,·erdadera eternidad, pues sigue vhiendo y renován
clase en la memoria. Esta escritura condice al mismo
tiempo esa horrible negación a la nada. Tornemos un
fragmento de su ensayo sobre Dante, que es también
una suerte de autobiografía intelectual. Un epitafio
sobre su propia voz: "En Dante tenemos esos persona
jes, cuya vida puede ser la de algunos tercetos y sin em
bargo esa vida es eterna. Viven en una palabra, en un acto,
no se precisa más; son parte de un canto, pero esa parte es
eterna. Siguen viviendo y renovándose en la memoria y
en la imaginación de los hombres". (Borges, 1998: 20) No
se precisa más, también Borges vive en una palabra, en
una definición sobre la obra de Dante.
Dijo Borges, con franca ironía, que no creía que
Dante haya sido un visionario, pues una ,isión es bre
ve y es imposible una visión tan larga como la de la
Comedia. Algo similar podría decirse de la ensayística
de Borges, y del resto de su obra, que se aferra
tozudamente al tiempo y que exige que nos abando
nemas con fe poética. La ,isión del autor argentino
deambula por los pasillos y anaqueles de la biblioteca
universal de la literatura. Con igual humildad cita a
Coleridge y a Carlyle. Alguna vez, Borges mencionó su
impericia en el arte de pensar y que a ella debía su ter
co parafraseo. Lo que no dijo es que el parafraseo con ·
lleva su técnica y justo por eso también es un arte.
Tenemas, pues, esos personajes de sus ensayos. Hay
miles, centenares, una auténtica multitud de personajes que la historia de la literatura puede precisar como
episódicos dentro de su voluminosa producción. Yo
diría que son eternos. Borges los revive para sus fines.
Su ensayística, como su obra toda, tolera esta convi
vencía porque la visión del autor los invoca o los evoca
para expresar sólo aquello que Borges quiere decir. Esta
extraña forma de la humildad tiene su reverso: las citas corresponden simétricamente con una visita a al
gún anaquel de una biblioteca, con la visión de algún
libro o alguna frase deslumbrante. La visión de Borges
es una visión más larga que la de la Comedia; quiere
abarcar la historia de la literatura, que es la Historia
del Espíritu. Ya lo dijo en su ensayo "La flor de
Coleridge" a través de la voz de Paul Valéry:

(Borges, 1960: 19)

Quiero hablar del final de su ensayo sobre Dante, que
es para mí la mejor parte de Siete noches. Es la conversación de Virgilio con las almas de Ulises y Diomedes. Los
héroes antiguos envueltos en llamas se acercan a Dante,
quien está por caer. Pero lo sostiene Virgilio, la palabra
de Virgilio. ¿Por qué Virgilio le pide a Dante que lo deje
hablar a él con los grandes héroes? Luego de describir la
escena Borges deshecha los comentarios absurdos de
Torcuato Tasso y nos revela el sentido profundo de esta
acción: "Virgilio, como Diomedes y Ulises, son un sueño
de Dante. Dante está soñándolos, pero los sueña con tal
intensidad, de un modo tan vívido, que puede pensar que
esos sueños (que no tienen otra voz que la que les da, que
no tienen otra forma que la que él les presta) pueden despreciarlo, a él que no es nadie, que no ha escrito aún su
Comedia". (Borges, 1998: 28)
Borges ha entrado en el juego, como nosotros entramos: ha alcanzado a ver la superioridad de la literatura sobre las transitorias figuras de los hombres.
Como las llamas, ellos pasan, pero no su arte, que es el
único que le permite a Virgilio, y no a Dante, establecer un diálogo fuera del tiempo. Virgilio les pide que
cuenten cómo murieron y entonces suena la voz de
Ulises. Ulises no tiene rostro. Tan sólo sus hazañas.
Esto me hace recordar otra vez la reflexión de Valéry
de que la historia de la literatura podría llevarse a término sin mencionar un solo escritor. Homero, o los
poetas llamados Homero, es en ese momento perfectamente prescindible, pero no su voz. Tarnbién me hace
recordar una hermosa reflexión de Borges que dice que
al final de su vida la exposición de sus páginas todas
conformaría el dibujo de su propio rostro.
Ulises sigue con su narración. Le dice a Virgilio que
dejó a Penélope y llamó a sus compañeros, gente vieja
y cansada, para proponerles una empresa noble: conocer el hemisferio austral. Les dijo que son hombres, que
no son bestias; que han nacido para el coraje, para el
conocimiento; que han nacido para conocer y para
comprender. Y ellos lo siguieron.
Con magnífica maestría, Borges, la visión de Borges,
abre en ese momento otro libro colocado en el mismo
La Historia de la literatura no debería ser la historia de anaquel que la Comedia, un gran poema de nuestro
los autores y de los accidentes de su carrera o de la ca- tiempo, el Moby Dick de Herman Melville, quien indu49

1

1

11

�dablemente leyó a Dante en la traducción de longfellow Nos dice el autor de Ficciones que los finales de
Ulises y el capitán Ahab concuerdan exactamente: "el
mar se cierra sobre ellos" (Borges, 1998 31) Pero también nos dice algo sobre la resucitación de nuestros
muertos y nuestra simultánea inscripción en la historia \ÍViente de la literatura:
\ tehille tuYo que recordar la Comedia en ese punto, aunque prefiero pensar que la leyó, que la asimiló de tal
modo que pudo ohidarla literalmente; que la Comedia
debió ser parte de él y que luego redescubrió lo que ya
había leido hacia ya muchos años, pero la historia es la
misma.

Así, Dante primero y luego Borges conversan con
algunas sombras, las de aquéllos grandes héroes, y
obran como el más alto de los hombres. Invocan, además, una razón justa, que está relacionada con la inteligencia: alimentar el árbol universal de la literatura
prescindiendo, si es necesario, de sus propios nombres.
Obran como anotó en 1844 otro amanuense del Espíritu, Emerson: "Diríase que una sola persona ha redactado cuantos libros hay en el mundo; tal unidad central hay en ellos que es innegable que son obra de un
solo caballero omnisciente". (Borges, 1960: 19)
Tengo para mí que un ensayo es una creación estética. Creo que no hay ninguna duda de ello, y una prueba es que puede emocionarnos. En su conferencia "la
poesía" el autor de "la Biblioteca de Babel" ensaya con
la técnica de Pierre Menard, su otro, él mismo: "Pensar, analizar, inventar (...) no son actos anómalos, son
la nonnal respiración de la inteligencia. Glorificar el
ocasional cumplimiento de esa función, atesorar antiguos y ajenos pensamientos, recordar con incrédulo
estupor que el doctor universa/is pensó, es confesar nuestra languidez o nuestra barbarie. Toda hombre debe
ser capaz de todas las ideas y entiendo que en el porvenir lo será". (Borges, 1975: 59) Tal vez por eso. la obra
de Borges aspiró a ser un catálogo de catálogos.
Con singular placer, casi con placer erótico, recuerda y comenta las reflexiones de Erígena, de Emerson,
de Croce, de Nietzsche. Que a menudo descubra que
cuando piensa sólo está citando algo que leyó hace
tiempo le permite distinguir que la lectura se convierte siempre en un redescubrimiento. Para él todo lenguaje es un sistema de citas y ellas, organizadas estéticamente, son capaces de todas las ideas.

50

Tornemos su estudio sobre el famoso verso de
Virgilio Ibant obscuri sola sub noctc per umbram, "iban oscuros bajo la solitaria noche por la sombra". Borges nos
explica que no sólo es el cambio de lugar de las pala
bras (iban oscuros en lugar de iban solitarios) lo que
le confiere su fuerza al verso, sino la imagen de Eneas y
la Sibila desplazándose oscuros, por la sombra, bajo la
solitaria noche. He entorpecido ya el verso de Virgilio.
Pero bien vale la pena pues nos prueba que para Borges
el pensamiento es un hecho artístico. Inmediatamen
te nos dice que el lenguaje es una creación estética y
que la poesía, según Croce, es decir, según Borges, es
expresión si un verso es expresión, si cada una de las
partes de que el verso está hecho, cada una de las palabras, es e},,-presh·a en sí misma. Sólo así el verso es perfecto y tal vez por eso mismo leopoldo María Panero
(2004b), en un poema maravilloso titulado "lo que
Stephane Mallarmé quiso decir en sus poemas", alcanza
a rugir que "ni siquiera Dios es superior al poema". (391)
Llegamos a la última noche de las siete, que tiene por
tema la ceguera. Paradójicamente, al hablar de si mismo
Borges es menos intimo que al hablar de la literatura. Tam
bién es menos emotivo. Desfilan ahora principalmente dos
figuras, Groussac yJosé Mármol: ambos, directores de la
Biblioteca Nacional; ambos, escritores. Con Borges, y
como él mismo confiesa, confirman que la dirección de la
Biblioteca está fatalmente correspondida con la ceguera.
He enumerado suficientes ejemplos que hacen de es
tos ensayos de literatura, que en cierto modo están regí
dos por las misteriosas leyes de la noche, la geométrica
representación de un sueño personalisimo de Borges: su
ensayistica, como su obra toda, es una auténtica Bibliote
ca de Babel donde a través del azar (o como él mismo lo
define: esa extraña maquinaria de la causalidad) autores,
libros y personajes componen un número indefinido y tal
vez infinito, de galerías hexagonales. Su literatura es el
universo (que otros llaman la Biblioteca).

Biblíografla
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(Colección Visor de Poesfa)

_arta de
FRAY SERV ---~O
TERESA DE MIER
a Andrés Bel o
VU.SIÓM COMEMTADÁ POR vicTOR IIARREU EMDIRLE

Introducción
sta carta es uno de los pocos documentos existentes en torno a la amistad,
literaria eintelectuaL de fray Servando Teresa de Mier (Monterrey, 1763;
México, 1827) y Andrés Bello (Caracas, 1781; Santiago de Chile, 1865).
Las circunstancias que propiciaron y rodearon esta relación fueron excesivamente
complejas. Fray Servando y Bello se conocieron en Londres entre 1811 y 1812. El
escritor regiomontano había desembarcado en Inglaterra el 7 de octubre de 1811;
procedía de Cádiz A principios de ese año, Mier había llegado al puerto español
para asistir, como testigo y corresponsaL al desarrollo de las famasas Cortes, ~yas
resoluciones finales fueron, como sabemos, adversas a los deseos de autonom1a de
las representaciones americanas. Andrés Bello llegó a la capital británica en 1810,
abordo del H. M. S. W ellington, lo acompañaban Simón Bolívar y Luis López
Méndez Venían como delegados del nuevo cabildo caraqueño. Su misión consistía
en promover la independencia venezolana, argumentando una falsa fidelidad a
Fernando VII, y en obtener apoyo del gobierno británico.
51

�El mundo hispánico había cambiado drásticamente a
partir de 1808. En ese año, las tropas de Napoleón culminaron su invasión a Portugal y a España y obligaron
a la abdicación de Fernando VII. José Bonaparte se
coronó rey de España y promulgó la Constirución de
Bayona. En ambos lados del Atlántico principiaba el
gran debate en torno a la soberanía de la Península y
de sus colonias ultramarinas. En la Nueva España, por
ejemplo, el Ayuntamiento de la ciudad de México, con
la venia del virrey, José de Irurrigaray, planeó, como
apoyo a Fernando VII, una resistencia autónoma de la
región. Sin embargo, la Audiencia, con el respaldo de
grupos peninsulares, orquestó un "golpe" contra este
primer intento "insurgente" y destituyó al virrey
Irurrigaray. Menciono este episodio porque fue fundamental en la vida de fray Servando. En 1811 Juan Ló·
pez Cancelada publicó en Cádiz el libelo Verdad sabida
y buena fe guardada para atacar la actuación de
Irurrigaray y denostar el movimiento autónomo criollo de 1808. En el puerto español el propio Irurrigaray
financiaría, para su defensa, los siete primeros libros
de la Historia de la revolución de Nueva España (Londres,
1813), obra magna de fray Servando.
También en Cádiz, el Padre Mier confirmó su adhesión al movimiento independentista al ingresar en
la logia insurgente la Sociedad de los Caballeros Racionales. El argentino Carlos María de Alvear presidió el rirual de iniciación; en él, el fraile regiomontano juraba hacer todo lo posible, con su escritura
-pues su condición de religioso le impedía usar la
espada-, por la independencia de la América española. La "Sociedad" significaría uno de los vínculos
fundamentales para el viaje del Padre Mier a Londres. El otro "enlace" fue el escritor hispano-irlandés José María Blanco White. Blanco se encontraba
en Londres desde 1810 y contaba con la generosa
ayuda del matrimonio Holland: sir Henry VassallFox y lady Elizabeth Holland. Los Holland eran simpatizantes de los liberales peninsulares e hispanoamericanos, además regenteaban la Holland House,
principal circulo liberal en la Gran Bretaña. Desde
la capital británica y con ayuda del barón Holland,
Blanco publicaba su famoso periódico El Español,
cuya linea editorial se oponia abiertamente a las re·
soluciones de las Cortes de Cádiz, y por ello sus
páginas estaban abiertas a las quejas de los hispa·
noamericanos. El interés primordial de Blanco White
consistía en lograr el apoyo inglés en la lucha con52

tra la invasión napoleónica a España. Blanco White
presentó al Padre Mier con Bello.
Después del fracaso de la primera misión venezolana, Bello y López Méndez se establecieron en la espaciosa y cómoda casa del general Francisco Miranda,
en la calle Grafton, número 27 (hoy Grafton Way, núm.
58). En la extraordinaria biblioteca de la casa de Mi•
randa, Bello emprendió diversas tareas intelecruales. Ese
·hogar era también el principal centro de reunión de to·
dos los grupos insurgentes hispanoamericanos. Allí, a fi.
nales de 1811, Bello ingresó a la Sociedad de los Caballeros
Racionales: su relación con Mier se intensificó.
Durante ese mismo tiempo, Mier y Blanco White
entablaron una polémica, configurada y planeada den·
tro de los límites de su trato muruo y cordial, en torno
a la declaración de independencia de Venezuela (5 de
julio de 1811). Blanco había censurado, en un número
de su periódico, el documento insurgente tachándolo
de jacobino y nocivo para el orbe hispánico (le preo·
cupaba la división del reino español cuando éste su•
fría de la invasión francesa). Míer publicaría dos Car•
tas refutando esta idea y demostrando la madurez de
la clase política criolla. En la segunda Carta (publicada en mayo de 1812), aparece como apéndice un poema, escrito en latin, de Andrés Bello (Mier se refiere a
su autor como "una musa americana").
Entre 1813 y 1816, Mier y Bello compartieron el mismo destino incierto: los dos ruvieron que sobrevivir
dedicándose a diversas actividades intelecruales. El
fraile regiomontano se concentró en la redacción y con·
clusión de su Historia de la revolución de Nueva España (que
contó ahora con la ayuda del opulento minero
novohispano. El Marqués de Apartado -José Francisco Fagoaga-), y el venezolano se ocupó de sus es·
rudios en torno al origen de la rima asonante castella·
na y al análisis y recuperación del poema de El Cid.
Ambos sueñan y acarician la posibilidad del retorno a
sus respectivas tierras natales; las circunstancias, sin
embargo, les son adversas. La era de la restauración
monárquica (1814-1820) postergó las victorias insur•
gentes y endureció las políticas hacia sus colonias ul•
tramarinas. En 1815, el Padre Mier conoció, en Holland
House, al m.ilitar y liberal español Francisco Xavier
Mina (ex combatiente en la lucha hispánica contra
Napoleón y ahora acérrimo rival de la monarquía de
Fernando VII) y juntos planearon una expedición in·
surgente a Nueva España. Partieron de Liverpool el 15
de mayo de 1816, y tras casi un año de buscar apoyo en

Estados Unidos y el Caribe, tocaron suelo novohispano en América. Era todavía un defensor de la monarquía moel 15 de abril de 1817. El 21 del mismo mes, fray Servando derada y constirucional al estilo inglés.
desembarcó en Soto la Marina. El resto es historia: la
Al año siguiente, el 3 de febrero de 1821, se embarcó
expedición fracasó y el militar realista Joaquín hacia España. Tras engañar a sus custodios logró que•
Arredondo capruró a Mier y lo trasladó a las cárceles darse en La Habana, recluido en el castillo del Morro.
de la Santa Inquisición en la ciudad de México (resta· Las sociedades secretas (logias insurgentes) lo ayudablecida con el regreso de la monarquía). El resto de la ron a escapar y el 31 de mayo salió, en probable com·
tripulación insurgente -incluyendo a Mina- fue pa- pañía de Vicente Rocafuerte, hacia Estados Unidos.
sado por las armas. En la Inquisición, Mier pasatia tres Unos días más tarde se instaló en Filadelfia, en casa de
años, sometido a juicio y obligado a contar su vida. De Manuel Tarres, agente de la Gran Colombia. Torres
este periodo datan sus primeros textos autobiográfi- fue un republicano confeso y su amistad y diálogo recos. En 1820, al disolverse nuevamente la Inquisición, sultaron fundamentales para la conversión de Mier al
no se le pudo dictar la sentencia a Mier como apóstata republicanismo. Ahora nuestro fraile rechazaba cualde-la Orden de los Predicadores. Su caso pasó entonces a quier forma de monarquía. Desde allí atacó los planes
las Jurisdicciones Unidas, esto es, a la autoridad del vi- imperialistas de Irurbide, sobre todo con la publica·
rrey Apodaca. En agosto de ese año fue trasladado al fuerte ción de su Memoria político-instructiva.
de San Juan de Ulúa en Veracruz. Allí nuestro autor en•
Este es el contexto que envuelve a la carta. El Padre
tró en contacto clandestino con varios insurgentes. Es· Mier establecía relación con su amigo Andrés Bello
cribió sobre su vida y sus ideas políticas; leyó y alabó la luego de casi cuatro años de incertidumbre. De allí la
obra del abate Pradt: De las colonias y de la revolución actual intención de fray Servando de poner al tanto a su ami•

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53

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�go de los sucesos más importantes. Por cierto, la respuesta de Bello, fechada en Londres el 15 de noviembre de 1821, fue interceptada por el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Pedro Gual. En ella,
Bello manifestaba su inclinación por una monarquía
constitucional como forma de gobierno para las naciones americanas. Esa declaración, al ser conocida por
la elite insurgente hispanoamericana en Londres, le
causó muchos problemas a su ya de por si complicada
\'ida en Inglaterra. Incluso el venezolano llegó a sospechar que había sido ~1ier quien lo había denunciado entre sus pares hispanoamericanos. Años más tarde, el malentendido se aclararía y las relaciones entre
los dos corresponsales \'Oh'erían a la normalidad.
La carta de :\1ier fue publicada por J\1iguel Luis
Arnunátegui, discípulo de Bello, en el tomo VI de la
Obras Completas del venezolano (Santiago de Chile, 1883).
Arnunátegui la rescató de entre los infinitos papeles de
su maestro. Fuera de allí, y de la reedición venezolana de
las Obras Completas, esta carta casi no se conoce. Agradezco a Gnnor Rojo las facilidades para consultar su ejemplar y utilizarlo en la trascripción de la carta.

Víctor Barrera Enderlc

Filadelfia, 7 de octubre de 1821
Mi querido Bello.
Esta carta va a la ventura, pues no sé su paradero.
Usted me creerá muerto corno al infeliz Mina, y a
mi criado Antonio 1, con casi todos cuantos fueron
en la temeraria expedición de aquel \·aliente joven,
que, con doscientos no\'enta hombres, hizo prodigios, destruyó cinco o seis regimientos europeos, )'
derrotó el ejército virreinal. Pero tU\'O la desgracia
de desembarcar en una época en que la insurrección
estaba casi concluida, y desembarcó a doscientas
leguas del teatro de guerra. Yo caí primero en el fuerte de Soto la Marina, pero no se atrevieron a
fusilarme; querían que pereciera trayéndome con

grillos trescientas leguas por la cima de los Andes2,
donde sólo me quebré el brazo derecho, que me ha
quedado estropeadísimo; y me sepultaron en la Inquisición, donde estuve tres años. Salí, porque se extinguió, y me mandaban a España. La culpa de todo era
mi Historia de la Revolución de la Nueva España. Me escapé
en mayo del morro de La Habana, y cátame aquí.
Pero ya sabrá Usted la nue\'a situación que resultó
en México el 24 de febrero de este año 1, en que el coronel realista Iturbide alzó bandera por la independencia absoluta de España bajo un emperador, llamando
para serlo a Fernando VII y a los infantes. Este ha sido
un golpe eléctrico, que se extendió de un extremo al
otro del Anáhuac, reuniéndose a lturbide casi todos
los jefes realistas y patriotas con sus tropas; las ciudades\' \illas abrieron sus puertas. y no les ha quedado a
los ;ealistas españoles, sino Veracruz y la ciudad de
¡\léxico, sitiadas estrechamente. El resto del reíno entero está libre. Los godos en México depusieron a
Apodaca, como antes a lturrigaray, pero llegó de ,irrey sin este nombre don Juan O'Donojú. Pidió en una
proclama permiso a los independientes para pasar a
México, suplicándoles suspendiesen las armas hasta
recibir el correo de 24 de junio.
Es el caso que, a pedimento de los diputados de
México, se trató con calor de conceder tres secciones
de cortes, consejeros de estado y supremos tribunales
de justicia en América. Pedían infantes, pero sólo se
concedían delegados regios. Se convenía en esto en la
comisión ultramarina con asistencia de muchos diputados de las cortes y los ministros. Pero, sabida la libertad enterada de Colombia, es decir, de toda Venezuela y \'Írreinato de Santa Fe con Guayaquil, de Chile
y el Perú, excepto Lima sitiada, el día 24 de jumo, la
comisión redujo su dictamen a que el gobierno propusiera a las cortes los medios que juzgara convenientes
para la pacificación de las Américas. Los americanos
protestaron, y leyeron el día 25 sus proposiciones pre
sentadas a la comisión desde mayo; pero no se discutieron, y las cortes se cerraron el d1a 30.
Sin embargo, El Indicador de La Habana, que es
como el papel oficial del gobierno, ha publicado

Se refiere a la Sierra Madre; la mención a los Andes corresponde con una
\'Ísión totalizadora y un deseo de unidad, geográfica y cultural, del
continente americano.
1
Proclamación del Plan de Iguala.
l

1Como reli~oso, Erar Scr\'ando podia contar con este scnic10 panicular.
Antonio Riva. de origen novohispano, fue criado de ~1icr al menos desde
1815, cuando los dos viajaron a Francia.

corno aprobadas enteramente las bases de los dipu- ser presidente. Dé Usted mis expresiones a Garcia.
tados. -¿Para qué?- Para engañar a los mexicanos. Ni Real, ni Méndez las merecen. Supe que murió el
Con ellas, negoció O'Donojú un armisticio con Itur- infeliz de Palaciosª. No esté Usted ocioso; copie del
bide, y luego adoptó su plan de una absoluta inde- Museo los dos tornos que hay de Casas, y hará mupendencia con un emperador, enviándose a España cho dinero. Yo he impreso aqui su Breve Relación con
comisionados a ofrecer la corona a Fernando, po- un largo prólogo mío. He escrito a madama Moore
niéndose luego una junta de siete personas; una será desde la Habana, y luego desde que llegué aquí; y
O'Donojú. Este gobierno nombrará una regencia de estoy sorprendido de no tener respuesta suya, cuantres; y esa regencia inmediatamente convocará a do la he obtenido de Carlota. ¿Habrá muerto? Si no, déle
cortes. iQué desatino! iQué podía producir un ase- Usted mil expresiones de mi parte, lo mismo a nuestro
sino de sus compatriotas! ¿Se verificará todo esto? Blanco9, y que se sirva darlas a lady Holland10•
Si, porque era plan de Apodaca combinado con Itur¿Ha vuelto por ahí don Manuel Pinto, que llevó seisbide, con Inglaterra y la Santa Alianza. iMaldito sea cientos ejemplares de mi Historia; o Capde,illa, que llePradt con su obra de las colonias4, y radical autor vó ciento setenta? Si acaso estu,ieran por ahí, dígales
de· estos desaciertos! Yo he escrito una obrita 5 im- Usted que se acuerden de mi. Yo le doy a Usted al efecto
pugnando con mi acostumbrado calor el plan de todos mis poderes; y si algo cae, envíemelo Usted con
Iturbide, y la tengo ya en prensa; pero no hay un c... 6 carta a don Manuel Torres, ministro de Colombia, con
de correo que la lleve a Nueva España. Estos cochi
quien vivo. Sepa Usted que hay paquete mensual de
nos de angloamericanos nos han estado mirando Uverpool a los Estados Unidos. Sobrescrito: Dr. Mierfriarnente degollarnos, y han contratado sobre nues- Care of Mr. Manuel Torres. Philadelphia.
tra sangre para obtener las Floridas, prometiendo
Yadiós, mi caro Bello. :\1:ande Usted con confianza
no ayudarnos. iAh canallas! Vosotros la pagaréis con a su sincero e invariable amigo.
un emperador en México, y tendréis que largar la
-Servando de Mier.
Luisiana y las Floridas.
Posdata-Escribo también a Mrs. Moore.
Sólo Colombia marcha con paso firme. Está espe
randa su congreso; y la constitución que rige, e hizo el
difunto Roscio7, es buena. No restan sino Cumaná, que
está pereciendo, Puerto Cabello (digo su castillo, por 8 Quizá se refiera a ~anucl Palacio Fajardo (1784-1819), insurgente
que lo demás está tornado), donde el hambre compite venezolano r autor del Bosquqo de la Revolución en la Amtrica cspaflola (1817),
escrita con la ayuda de Bello r donde se cita la Historia de la revolución de
con la epidemia, que se lleva a veinte por d!a; y ya hu• Nueva
Espafla, de ~!ier.
9
José
yeron los generales, porque, en la batalla de Carabobo, 10 Maria Blanco White.
Ladr Elizabeth Holland habla pedido personalmente, a fine~ de 1815,
dada ~124 de junio, de siete mil españoles, apenas que- ayuda
económica al gobierno británico para fray Sm·ando y Andrés Bello.
daron cuatrocientos. El otro punto es Cartagena, pero
tenernos la bahía y Boca Chica con sus dos castillos.
Ya habrá caído, porque no puede recibir víveres, y es
taba en el extremo.
¿Por qué no se \'Íene Usted a senir a su patria, Bibliografía
falta de hombres sabios? Si; cuando yo he visto a
Jaksic. lván (2001). Andrés Bello: la pasión por el orden, Santiago de Chile.
Revenga de ministro de estado, veo que Usted debe
Editorial Universitaria.

• Se refiere obviamente al abate Dominique Dufour de Pradt y su obra De
la.s colonias ydc la rcvolucwn actual deAmtrica, cuya primera versión al español,
a cargo de Juan Pina.rd. data de 1817
1
la Mcmona político-instructiva, publicada en Filadelfia ese año de 1821.
•r.a "mano decente· de Miguel Luis Amunátegui se abstuvo de completar
el impropeno, dejamos su conclusión a la imaginación del lector
7
Juan Germán Roscio (1769-1821), insurgente \'enezolano, redactor del
Acta de Independencia y vicepresidente de Venezuela y de la Gran
Colombia.

54
55

Mier, fray Semmdo Teresa de (1883). -Cana a Andrés Bello", en Obras
completas de don Andrts Bello, opúsculos literarios y criricos. Tomo 6. lntro·
ducción de ~1igucl Luis Amunátegui. Santiago de Chile: Edición he,
cha por la Dirección del Consejo de Instrucción Pública e impreso
por Pedro G. Ramlrez (LXXXIX-XCII).
Mier, fray Sm•ando Teresa de (1987). Cartasdt un americano, 1811-1812. Prólogo y notas de Manuel Calvillo. MéXJco: Secretaría de Educación
Pública
Mier, fray Servando Teresa de (1988). Obra.sComplctas,tomo IV. Laformación
de un republicano. Edición, recopilación, introducción y notas de Jaime
Roclr!guez. México UNAM.
O' Gorman, Edmundo (1960). "Fray Servando Teresa de Mier", en Seis estudios de tema mi:xicano. Xalapa: Universidad Veracruzana

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de un mito

(siglos XVI y XVII)

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JOSÉ FRANCISCO ROBLES

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A mi gran amigo Ricardo Monsalve C.,
recuperador de mundos perdidos.

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esde las lecturas del Timco y Critias de Platón, efectua/
das por numerosísimos cronistas de Indias, nace una
cardinal descripción que, muchas veces, se esfuerza
por brindar una existencia temprana a nuestro continente en
la tradición occidental, como forma de contrarrestar la
sorpresiva contradicción cultural que encierra la aparición de
un nuevo espacio en la expresión física y política del mundo
conocido hasta ese momento. Por esta razón, el mito de la
Atlántida permite establecer un puente que se extiende entre
dos tierras que hasta el descubrimiento e invasión europeos
habían estado distanciadas. La aparición del mito atlántico
como explicación de América en los siglos XVI y XVII, cobra
inicialmente dos aspectos importantes para nuestra tierra: el
origen de la población indígena y la problemática escrituraría
y mnemotécnica del "Nuevo Mundo".

D

57

�Pero más allá de sólo dar un recorrido o revisión a las
explicaciones y visiones del poblamiento americano
bajo el mito atlántico, lo que nos convoca señalar en
este trabajo son algunas de las problemáticas
ideológicas que se desprenden de dichos intentos por
elucidarlo. Asimismo, temáticas como la memoria y el
conocimiento perdidos cuya causa sería la inexistencia
de una escritura indigena, se presentan a partir de este
mito en algunos discursos que revisaremos.
Existen numerosos textos entre estos siglos que
revisitan la fuente platónica para adherir o no a la teoría atlántica sobre América al iniciar la historia "oficial" de la región. Desde posturas contrarias que explican que América es la zona "no hundida" del
neptúnico continente, a las querellas de "fabulación"
con las que tachan la validez de los aludidos diálogos
de Platón, muchos cronistas hispánicos y escritores
extrapeninsulares transitan por la tradición clásica antes de plantear sus propias conjeturas sobre el origen
del hombre y cultura americanos.
Una primera e ingeniosa visión de la relación entre
Atlántida y América nos la entrega el famoso navegante y astrólogo Pedro Sarmiento de Gamboa. Es este gallego el que formula con mayor fuerza la coincidencia
entre nuestro continente y la Atlántida, comprobando con proporciones y medidas las palabras expresadas por el "divino" Platón en ambos diálogos referidos1. Es impresionante la seguridad con que Sarmiento
de Gamboa, impulsor, además, del poblamiento europeo del Estrecho de Magallanes, iguala los territorios
de la mítica Atlántida con América:

1
Me pernúto este extenso pie de página para graficar la magnitud de la
proposición de Sarmiento de Gamboa: "[...) Dice Platón quel sitio desea
isla se extend1a al austro, opuesto a bóreas. De aqui entenderemos, que,
siendo la frente des ta isla que era cotérmina con España, desde el estrecho
de Gibraltar hasta Cáliz [Cádiz) se iba extendiendo hacia el poniente,
haciendo arco sobre la costa de Berber!a ó Afrtca, muy cerca della, entre el
poniente yel austro, que es lo que los mareantes llaman sudueste. Porque,
si estaba opuesto a bóreas, que es entre el levante y septentrión, llamado
nordeste, necesariamente habla de ser su sitio el dicho sudueste y
oessudueste y susudueste; y cogía e incorporaba en si las islas Canarias,
las cuales según esto fueron partes della; y desde aqui segu! la dicha tierra
por el sudueste. Ypor cuanto dice al austro, se extenderla algo más al sur
susudueste; y final segu!a por el camino, que hacemos a las Indias cuando
venimos de España, y se juntaba y era una cosa continente y tierra firme
con estas Indias Occidentales de Castilla, juntándose con ellas por las
partes que demoran al sudueste y oessudueste, ó poco más ó menos, de
las Canarias, de manera que quedaba mar a una mano ya otra desta tierra,
digo al norte y al sur de sus costas, y que se juntase con esta tierra y fuese
toda una. Pruébolo de lo de arriba, porque, si la isla Atlántica tenia la
longitud 2300 leguas, y desde Cáliz hasta la costa del rto Marañón y de
Orellana y Trenidad. 6 costa del Brasil, no hay más de 1000, ó 900, 61100

La quinta parte se llama, ó llamó, la isla. Atlántica, tan fa,
mosa como grande, y en cuantidad excedía a todas las demás dichas, a cada una por sí, y aun a algunas juntas de las
mayores. los pobladores de la. cual y su descripción pondré, porque esta es la. tierra, o alomenos parte della, destas
Occidentales Indias de Castilla. ([15n], 1942: 36)

Sin embargo, este cosmógrafo no deja ahí su discurso,
al contrario: sigue adelante con una osada propuesta de
poblamiento de las tierras americanas, un poco al estilo
que veremos en Acosta, pero con su acostumbrado
sincretismo entre gentilidad y cristianismo que bien le
costaría a lo largo de su vida, y por otras razones, a lo
menos tres persecuciones y juicios por el Santo Oficio:
[...] ¿La cual, quién duda, que, estando tan cerca de España, que según fama común Cáliz solía estar tan junta con
la tierra firme por la. parte del puerto de Santa María, que
con una tabla. atravesaban como por puente de la isla a
España, sino que seria poblada aquella. tierra de los pobladores de España, Tubar y sus descendientes, y también de
los pobladores de África, cuya vecina era? Yhace afe a esto,
llamarse la isla. Atlántica, que fué poblada por Atlas, gigante y sapientísimo astrólogo, el cual pobló primero a
Mauritania, que hoy es llamada Berbería, según Godefrido
y todas las crónicas lo enseñan. Así fué Atlas hijo de Iafet y
de la. ninfa Asia, nieto de Noé. Yporque desto no hay más
autoridad de la. dicha y se ha de corroborar con la del divino Platón, como arriba quedó empezado a tratar, será necesario ayudarme dél para dar al lector scriptura que merezca crédito delos pobladores desta isla. Atlántica. (42-43)

leguas, que son las partes por donde esta tierra se juntaba con la América,
claro paresce, que, para cumplir la suma de la resta, para el cumplimiento
de las 2300, habemos de meter en la cuenta todo lo demás que hay de
tierra desde la costa del Marañón y Brasil hasta la Mar del Sur, que es lo
que agora llaman América, y conforme al rumbo va a salir a Coquimbo;
que contando lo que falta viene a ser dicha suma, y aun mucho menos de
las 2300 leguas. Y midiendo el circuito, o boj, tenla la isla más de 7100
leguas de boj, porque otras tantas son las que tienen Asia y África de boj
por sus costas. Y si la tierra que he dicho estaba junta con esta, como en
efecto lo estaba conforme a lo dicho, habla de tener mucho más, porque
aun agora estas partes de Indias Occidentales tienen medidas por compás
y altura más de 7100 leguas. Luego quede de aqu! averiguado que las Indias
de Castilla fueron continentes con la isla Atlántica y por el consiguiente
la misma isla Atlántica, la cual procedía de Cáliz y venia por el mar que
venirnos a las Indias, al cual todos cosmógrafos llaman mar Océano
Atlántico, por haber sido en él la isla Atlántica. Y as! navegamos agora
por donde antiguamente fue tierra. El fin y extremo suceso en suma
contaremos, poniendo primero la descripción del orbe de aquel tiempo y
los pobladores della". Pedro Sarmiento de Gamboa [1572), Historia de los
Incas, Buenos Aires, Emecé, 1942, pp. 39-40. Este texto de Sarmiento de
Gamboa también es famosamente conocido como Historia Indica.

No haría entonces la España imperial -siguiendo la
de tiempo a henchir las tierras de Indias de tantas naciológica de Sarmiento- sino repetir la original historia
nes ygentes y lenguas. (Acosta, 1590. libro I, cap. XX: 56)
del poblamiento americano otorgándole el derecho casi
natural a volver sobre los propios dominios antaño ocuCon esta explicación Acosta refuta a algunos cronispados, amparado en la autoridad platónica. Tal vez tas para quienes europeos y africanos pasaron a las Inbaste recordar (para confirmar la declaración del na- dias a través de la Atlántida por ser dicha isla, en palabras
vegante) uno de los objetivos para los cuales fue escri- de Acosta, un "cuento" para "muchachos y viejas":
ta su Historia Índica (1572): legitimar la labor imperial
española sobre la tierra incásica, a partir de la distorYo, por decir verdad, no tengo tanta reverencia a Platón,
sión de fuentes orales de las que se sirve para elaborar
por más que le llamen divino, ni aun se me hace muy
dicho texto, libelo acusatorio de prácticas bárbaras e
dificil de creer que pudo contar todo aquel cuento de la
idolátricas por los indios del Perú. De todas formas,
isla Atlántida por verdadera historia, ypudo ser con todo
algunas analogías sincréticas con que posibilita y brineso muy fina fábula (libro I, cap. XXII: 61).
da un carácter genealógico bíblico a estas tierras recién asomadas a los ojos de Occidente, podemos enMás adelante también rebate Acosta la teoría socontrarlas alrededor de cien años más tarde en bre la descendencia de los indios americanos de alguescritores ya criollos, como el caso de Sigüenza que na tribu de Israel. Su argumento es el siguiente: los heluego estudiaremos.
breos tienen letras, los indios no poseen rastros de ellas
Una segunda visión a la cual dedicaremos una ma- (Libro I, cap. XXIII: 62). Este eurocéntrico argumento
yor atención pertenece a Joseph de Acosta en su de la inexistencia de escritura por parte de los indios
famosísima Historia natural y moral de las Indias (1590). americanos, especial hincapié que juzgan los cronisCuando ya ha cerrado su discusión frente a la autori- tas españoles como una de las fundamentales diferendad aristotélica y platónica referida a la geografía físi- ciaciones -y todo lo que ello implica- entre ambas
ca y natural del mundo, Acosta inicia su cuestiona- culturas, se ejercerá en la práctica colonizadora como
miento sobre algunas teorías del poblamiento sometimiento y expropiación territorial a los indios
americano. Para Acosta el hombre llega a partir de dos sustraídos del concepto de razón ligado a la escritura
posibilidades a nuestro continente: el naufragio o la y, por lo mismo, alejados de ejercer un dominio jurídico
continuación territorial entre América y el orbis sobre sus tierras3; esta ausencia racional y escritura!
terrarum 2, siendo esto último para él lo más probable: está subrepticiamente unida a una ideologización del
mito atlántico, aunque este mito no esté presente en
Ypor decir mi opinión, tengo para mí días ha, que la Acosta. Por ello no sólo debemos recordar el Timeo plauna tierra y la otra en alguna parte se juntan y conti- tónico como el diálogo donde se propone la antigua
núán o a lo menos se avecinan y allegan mucho (...) Si existencia de un continente desaparecido por un caesto es verdad como en efecto me lo parece, fácil res- taclismo, sino por la relevancia que tiene en la postura
puesta tiene la duda tan dificil que habíamos propues- cosmológica frente al concepto de Razón: el mundo
to, cómo pasaron a las Indias los primeros pobladores creado por la Razón es inmutable y ella nunca puede
de ellas, porque se ha de decir que pasaron no tanto na- habitar en algo que no tenga alma4. En Occidente la
vegando por mar como caminando por tierra. Yese ca- escritura actúa como soporte oficial-judicial de dicha
mino lo hicieron muy sin pensar mudando sitios y tie- Razón, de la historia y el conocimiento cosmológico
rras su poco a poco, y unos poblando las ya halladas, sobre el universo, y todas sus implicancias dentro del
otros buscando otras de nuevo, vinieron por discurso
3

Una muestra de la discusión de estos conceptos al interior de la propia
Iglesia, son los trabajados en el clásico libro de Silvio Zavala (1984).
Filosofía de la conquista. México: Fondo de Cultura Económica. Cap. II
"Cristiandad e infieles" (23-39).
• Platón, Timeo, en Diálogos VI. Filebo-Timeo-Critias. Madrid: Gredos, 1992
(29a-b). Aesta tradición racional echan mano los discursos de Sepúlveda
y otros enfrentados a la postura humanitaria de Vitoria y Las Casas. Cf.
Zavala (1984)

2

Cf. Acosta [i590) Libro !, cap. XIX: 54. Llama la atención la postura
Cñrica (y escéptica) de Acosta al momento de enfrentarse a las antedichas
autoridades helénicas. Incluso descalifica para el caso de América la teor!a
agustina, el cual plantea que el poblamiento de muchas tierras
desconocidas del orbe antiguo fueron pobladas "a nado" en épocas
anteriores. Esta vaga explicación complica a Acosta, para quien el hombre
llega a nuestro continente a partir de las dos posibilidades que él expone.

1

1

1¡
1

1

58

59

�en gran parte hacen ,·entaja a muchas de nuestras repúbli
campo del desarrollo social humano que hace del homcas [...] (Acosta, 1590. libro VI, cap. I: 281).
bre un "Hombre con mayúscula", si querernos recordar las palabras de Leopoldo Zea (cf. 1969).
Resumiendo, tal corno la tierra americana es vista
A pesar de esta supersticiosa creencia en la exclucorno "yacía" y luego poblada alóctonarnente, ya sea a
sividad occidental de la Razón, lo importante a resca
tar de la visión de Acosta es la que pretende como do, través de la Atlántida o la continuación territorial con
ble finalidad de su historia: descreer al mundo de que África corno sostiene Acosta, los indios "de natural calos indios son irracionales y regirlos por sus propias pacidad para ser bien enseñados" son Yistos corno una
leyes, siempre que éstas no contradigan la ley de la Igle- página en blanco a llenar de Razón por los advenedisia (Acosta [1590] Libro VI, cap. I: 281). Aunque Acosta . zos conquistadores y evangelizadores en este "Nuevo
niegue una escritura a la altura de la occidental (ya Mundo". Con Acosta podernos enmarcar el momento
que a los rnexicas les concede cierto sistema sígnico), del poblamiento americano como un hecho fortuito,
jamás deja de alabar los propios sistemas pero que en este segundo "poblamiento" cultural no
mnemotécnicos -especialmente rnexicas- teniendo puede ser dejado al simple azar o a la guerra de exterpor ello un importante potencial para ser minio, sino que se debe ayudar al "buen gobierno" de
evangelizados, "letrados" e integrados a la verdadera estos indios y encaminarlos al conocimiento de Dios.
religión, cuestión que no podía ser de otra manera si el Acosta, bajo su erudíta memoria y comedimiento para
clero quería contar con argumentos reales para per- con el Génesis de las Sagradas Escrituras y su intento
manecer en América y llevar a cabo su trascendental por unirlas a un ejercicio volitivarnente científico, no
podría reconocer la existencia previa o atlántica de
labor política en nuestro continente:
hombres en estas tierras si no es a través de su teoría
Aunque tenían muchas cosas de bárbaros y sin funda, de la continuación territorial apoyada en el carácter
mento, pero habían también otras muchas dignas de ad- uniYersal del diluYio bíblico: Dios no podía descono5
miración, por las cuales se deja bien comprender que cer que había "otro" mundo y otros hornbres .
La tercera ,·isión a revisar es la de Carlos de
tienen natural capacidad para ser bien enseñados, y aún
Sigüenza y Góngora en su Teatro de virtudes políticas que constituyen a un príncipe,
cuyo encabezado del preludio III de este
arco de triunfo por la llegada del nuevo
,irrey de México, dice así: "~eptuno no
es fingido dios de la gentilidad sino hijo
de Misraím, nieto de Cam, bisnieto de
1\ioé y progenitor de los indios occidentales". Si bien Sigüenza se sirve de todo
un aparato retórico-político para poner
subversivamente (o digámoslo "criollamente" subYersh·o) de modelo al,irrey

5 El sacerdote jesuita también recoge de los relatos
del Tawantinsuyu el mismo moti\'o del dilU\·io
uni,·ersal que encontramos en la Biblia, con la
diferencia que los del Perú se protegieron escondidos
en cuevas. cuestión que los "emparienta" (según
Acosta) curiosamente con la denominación que los
mexicas dan a su pueblo original, Chicunmuitotlec,
que significa "siete cue\'as". Véase donde se relata este
mismo pasaje por ~lartin de ~lurúa (1992). Historia
General dd Pcni. De los orígenes hasta d último Inca (16061611). Madrid: Cambio 16, cap. 11 (Selección).

60

la vida y obra de los reyes aztecas, debernos subrayar el uso bibliográfico con
que sostiene dichas afirmaciones que
enaltecen la doble herencia del criollo
americano o mexicano para este caso.
Varios autores sirven de apoyo ante
tamañas afirrnaciones6 y para uno de los
últimos párrafos con que remata dicho
preludio:
Que de la Atlántica saliesen colonias
para poblar otras islas consta del mismo Platón: "Todas éstos (habla de los
hijos de Neptuno) y su posteridad vi:..1.eron allí muchos siglos, dominando
otras muchas islas del mar". Y que se extendiesen hasta Egipto consta de lo subsecuente inmediato: "también de aque
llos hasta Egipto, etc.", con que se
fortalece mi conjetura de la similitud
(que bien pudiera decir identidad) que
los indios, y con especialidad los mexicanos, tienen con los egipcios, descendiendo de Misra1m, poblador de Egipto, por la linea
Nephthuim. Luego, si de la Atlántica, que gobernaba
Neptuno, pasaron gentes a poblar estas provincias, como
quieren los autores que expresé arriba, lquién dudará el
que de tener a Neptuno por su progenitor sus primitivos habitadores los toltecas, de donde dimanaron los
mexicanos, cuando en sumo grado convienen con los
egipcios, de quienes descendieron los que poblaron la
Atlántica? (Sigüenza, 1984: 183)

de su calendario, modo de expresar sus conceptos por
jeroglíficos y por símbolos, fábrica de sus templos, gobierno político y otras cosas" (181). Sigüenza al destacar el uso jeroglifico como expresión conceptual común a ambos pueblos, sienta una nueva argumentación
que relaciona Atlántida y América. A partir de esto,
recordemos aquel fragmento del Timeo en el cual el sacerdote egipcio se refiere al clima y su importancia en
la conservación de la memoria: Egipto puede recordar
lo que Atenas no sabe de su primera edad, debido a
que nunca allí llueve y, "por ello se dice que lo que aquí
se conserva es lo más antiguo" (Platón: 22e). La lluvia
o los constantes diluvios a los que hace alusión el sacerdote egipcio ante un atónito Solón -que al parecer sólo conocía el de Deucalión y Pirra7- , van borrando la memoria de los pueblos "corno una enfermedad,
un torrente celestial que deja sólo a los iletrados e in-

Esta especial relación con que Sigüenza postula una
tercera visión, la ascendencia egipcia del pueblo indígena mexicano, adquiere un tinte especial cuando retornamos a unos párrafos anteriores al citado, donde
hace una comparación entre mexicanos y egipcios: "de
que dan luces las historias antiquísimas originales de
aquellos que poseo y que se corrobora con lo común
de los trajes y sacrificios, forma del año y disposición

7

Para Platón en el Critias, existen dos diluvios en la Atenas, el de Deucalión
y uno anterior. En el de Deucalión -como cuenta la leyenda- éste navegó
con su mujer Pirra en un arca, ante la destrucción del género humano
lle\'ada a cabo por Zeus, lo cual desencadenarla la desaparición de la
Atenas primordial, la república ideal en el pensamiento platónico. Luego
de este diluvio Zeus reparte la tierra a sus hijos, tocándole a Poseidón
(Neptuno) el territorio de la Atlántida. Alo largo del tiempo, ésta también
cae en estado de corrupción, por lo cual viene el castigo de la desaparición
y hundimiento de esta tierra bajo las aguas que llevarfo su nombre.

6
Para revisar las obras de estos autores citados por Sigüenza como
Gregario Garcla, Zárate y Gómara, el articulo de Tord ofrece un breve
recorrido por el pensamiento sobre este tema de cada uno de estos, más
otros que él suma a su lectura. Cf. Luis Enrique Tord, "Platón, la Atlfotida
y los cronistas del Perú", en Teodoro Hampe Martinez (compilador)
(1999). La tradidón clásica en el Pcni virreinal. lima: Uni\'ersidad Nacional
Mayor de San Marcos, 35-46.

61

�1

,1

cultos, de modo que nacéis de nuevo, como niños, desde el principio, sin saber nada ni de vuestra ciudad ni
de lo que ha sucedido entre vosotros durante épocas
antiguas" (Platón, Timeo, 23a-b). Ante las afirmaciones del sacerdote egipcio en el diálogo platónico, lqué
podernos decir sobre el alcance o relación entre las civilizaciones egipcia y mexicana, en tanto América es
tradicionalmente concebida como la zona húmeda por
excelencia, surcada por amplios rios -como diría Fernández de Oviedo-, victima principal de inundaciones y cataclismos? Si para el mundo occidental el diluvio ocultó la tierra durante 150 días, para esta América
en boca de escritores y cronistas como Sarmiento de
Gamboa hizo desaparecer parte del continente para
siempre. La condena americana a una eterna infancia
bajo el escrutinio de estas teorías atlánticas, no sólo seria
la condena a no saber, a estar vetados del conocimiento de
nuestra historia, sino que seria la condena a una constante reescritura de los limites de nuestras propias identidades a partir del relato de otras, a la mutabilidad del cataclismo que siempre nos exigiría creer que estarnos recién
comenzando una tarea de la cual sólo sabriamos que nunca podremos concluir. El glifo mesoamericano y su destrucción como sistema socio-significante, podriamos sugerir a la luz de los discursos referidos, seria el aborto
temprano de esa tarea que ya habia comenzado como perpetuación de una memoria colectiva de un pueblo.
Una cuarta y última visión en el papel de este breve
trabajo se sirve basalmente de la experiencia del propio Sarmiento de Gamboa: la inconclusa NuevaAtlántida
(1627) de Francis Bacon. En 1584 Sarmiento funda las
dos primeras ciudades en el Estrecho de Magallanes
que él bautiza como Nombre de Jesús y Rey don Felipe, con el fin de hacer a España dueña de los dos océanos y evitar las correrías de Drake que provocará importantes estragos al imperio español. Sarmiento
vuelve a su patria a pedir ayuda para los colonos que
muy pronto morirán casi todos de hambre, y, cercano
a las Azores, cae prisionero por el famoso pirata W alter
Raleigh, padeciendo prisión entre 1586 y 1590. Se cuenta que el navegante gallego dialogaba en latin con la
reina Isabel (quien al parecer le tenía bastante simpatia por su erudición) sobre sus aventuras, leyendas e
historias de lndias, narraciones que sirven a un atento
cortesano Bacon -célebre integrante del auditoriopara entramar su obra utopista y postular otra mirada
sobre el mito atlántico y su relación con las Indias Occidentales. En la obra baconiana tiene especial impor-

tanda el motivo de la memoria y el conocimiento en la
isla de Bensalem, la nueva Atlántida o biblioteca del
mundo. Tal como Solón, que llega a Egipto y es sorprendido por el saber del sacerdote, asimismo los navegantes náufragos que vienen de Perú, protagonistas
del relato, son recibidos con las noticias de encontrarse en una nueva tierra absolutamente ignota y que no
obstante guarda en sí la memoria perdida del mundo.
Relata dicha memoria otro sacerdote, de una logia de.nominada Casa de Salomón, nombre que no sólo nos
remite al poeta legislador bíblico, sino a un hecho puntual en las correrlas de Sarmiento de Gamboa: éste,
junto a Alvaro de Mendaña descubren unas islas que
bautizan como Salomón en el Pacifico (Melanesia) en
1568, hecho que el navegante publica como breve relación de descubrimiento unos años más tarde. De esta
manera el relato de Nueva Atlántida se asemeja bastante a la estructura que Platón le da al Timeo en un primer momento, y prosigue con la profundización del
funcionamiento de Bensalem tal como el filósofo helénico lleva a cabo la profundización de la vida de los
atlantes en el Critias. Cabe destacar el hecho en Bacon
de asignarle a dicho continente de la Atlántida dos reinos principales, el de Coya y Tyrambel, siendo Perú y
México respectivamente, los cuales habrían hecho
grandes expediciones militares a Europa por el mar mediterráneo. Pero luego de estas ambiciosas empresas,
especialmente la que buscaba invadir la isla de
Bensalem, vino a la Atlántida un gran diluvio por su
grave osadía. Es entonces cuando Bacon explica el porqué de la existencia, población y costumbres de sus
actuales hombres americanos:
En cuanto a los hombres, si bien en muchos lugares teman edificios que no llegó a cubrir el agua, como esta
ínundación, aunque superficial, duró largo tiempo, los
del valle que no se ahogaron perecieron por falta de comida y otras cosas necesarias. Asi que no hay que maravillarse de la escasa población de América, ni de la rudeza e ignorancia del pueblo, pues hay que considerar a
los habitantes de América como un pueblo joven, por lo
menos mil años más joven que el resto del mundo, ya
que tanto ha sido el tiempo transcurrido entre el diluvio universal y esta su ínundación. Pues el resto de semilla humana que quedó en las montañas, pobló el pais
otra vez lentamente, y como era gente simples y salvajes (no como Noé y sus hijos que pertenecian a la familia más principal de la tierra), no pudieron dejar a la pos-

62

teridad escrituras, obras de arte, ni ningún índicio de
civilización. ([1627] 1966: 249).

Como reflexión final, podernos concluir que en
Platón el mito de la Atlántida representaría un claro
ejemplo del mestizaje como ubarbarización". De esta
manera resulta interesante el estudio de la obra de
Bacon, en tanto configura la noción cristiana de castigo divino (aunque de manera distinta) en la destrucción de la Atlántida, la cual se mantiene en el imaginario ideológico que se genera de América, pudiendo ser
rastreado como una verdadera genealogía de la infamia que recae en la existencia de los hombres de nuestro continente hasta nuestros días, actualmente bajo
otras formas 9. El "purificador" diluvio bíblico que actuaría en América como borrador de la memoria o la
pérdida de la escritura como imposibilidad de defensa
oficial de una tradición o cultura frente a otra que alcanza su máximo prestigio en la escritura corno perpetuación milenaria de su historia, tienen en nuestro
continente una especial resonancia a través del mito
de un continente sumergido que realmente se "sumerge" por las estrategias de superposición violenta de las
culturas europeas sobre las autóctonas desde el siglo
XVI. La importancia de la Atlántida para nuestra historia continental quizás va más allá de ser un mero influjo clásico retórico-literario: también es un intento
de apuntar la herencia indígena en tanto huella indeleble de una barbarie como castigo divino acusada en
nuestro suelo, la pesada ancla que sentenciaría a la inmovilidad o a periódicos hundimientos a nuestra región.

En la isla Atlántica no hubo elegidos para salvarse
como ocurrió con la familia de Noé, sino que, como las
bestias, los hombres se vieron obligados a huir hacia
los montes. La imagen que nos presenta Bacon es
demoledora e ideológicamente evidente. A ésta podemos comparar las imágenes que Platón contrasta entre la Atenas primordial y la Atlántida. Tal como para
Platón esta última representó en un momento un ideal
de perfección, comparable a la idealidad de la Atenas
primordial, para Bacon dichos reinos también represe1:1tan un modelo en el campo de la cultura, hasta la
venganza divina que se produce cuando los atlantes
desean conquistar a la Bensalem, bendecida por el
apóstol Bartolomé que además hace entrega a los habitantes de la isla libros del Nuevo Testamento que
aún no estaban escritos, junto con una carta que los convertía en el pueblo elegido por Dios (245)8. Es entonces
cuando el diluvio hace sumergirse a la Atlántida corno
triunfo de la fe cristiana sobre estas dos decadentes civi
lizaciones de la gran isla. Los motivos de la decadencia
atlántica y el castigo divino, son expuestos en el también
inconcluso texto de Platón Critias. Allí los atlantes, pueblo de origen divino al ser hijos de Poseidón (o Neptuno,
padre de los indios americanos en Sigüenza), al mezclarse con otras razas mortales se condenan al vicio y a la
soberbia del poder que producen sus triunfos frente a
otros pueblos. La mezcla constituye la caída, el mestizaje
interracial los hace alejarse de la perfección original, doctrina que también se baraja en el Timeo como parte de la
cosmología propuesta: el demiurgo mezcla dentro de un
mismo recipiente en el que antes había mezclado el alma
del universo, la materia; por lo tanto, el hombre adquiere
una pureza de segundo grado, una suerte de mestizaje,
cuestión que a nosotros como americanos nos resulta muy
cercana. La constante degradación del hombre corrompido por dichas mezclas, da lugar a una filosofía de la historia que para Platón representará el devenir del ser en la
decadencia y que será señalizada por diversos cataclismos parciales que preanuncian su destrucción.

9

El estudio clásico que da cuenta de esta "genealogía" es, obviamente, el
publicado por Antonello Gerbi (1960) bajo el titulo de La disputa del nuevo
mundo. Historia de una polémica (1750-1900). México, Fondo de Cultura
Económica.

Bibliografía
Acosta,Joseph de [1590) (1962). Historia natural y moral de las Indias. México: Fondo de Cultura Económica.
Bacon. Francis [1627) (1966). :Vucva Atlánt1da, en Utopías dd Renacimiento.
\léxico: Fondo de Cultura Económica.
Platón. Timco, en Diálogos VI. Filcbo-Timeo-Critias (1992). \ladrid: Gredos.
Sarmiento de Gamboa, Pedro [1572) (1942). Historia de los Incas. Buenos
Aires: Emecé.
Sigüenza y Góngora, Carlos de (1984). Teatro de virtudes politrcas que consti·
ruycn a 1111 principc, en: Seis obras. Caracas: Ayacucho.
Zavala, Sihio {1984). Filosofía de la conquista. México: Fondo de Cultura
Económica.
Zea, Leopoldo (1969). La filosofia americana como filosofía sm más. México:
Siglo XXI Editores.

8

El apóstol Bartolomé se cree que pasó a las Indias y fue el primero que
llevó el evangelio, olvidado por los indios debido a la ausencia de escritura.
Quizás sea importante señalar acá que el motivo del ohido de la palabra
dhina como condena a la "imperfección•, también la encontramos en otro
diálogo de Platón como el Fedro.

63

�BIBLIOCLIPS

WILUAM STYRON:

Una fuerza única
En julio de 1989, el mensuario
Esquire tuvo la audacia y la graciosa incorrección política
de publicar -con el título de Oh, My God, What's This?"la polaroid tomada a escondidas" de una suerte de
organigrama/power-play del establishment literario
norteamericano. Un esquema con forma de pirámide
construida con post-its. Este "objeto tan
desagradablemente feo" -reían con malicia los
redactores del mensuario- había sido una leyenda
urbana desde hacía años, y, ahora, finalmente era
descubierto dentro de un trastero de "una pequeña
firma consultora de Madison Avenue". Allí, en cada uno
de sus aproximadamente doscientos papelitos
autoadhesivos de color amarillo, ordenados, de arriba
hacía abajo y de mayor a menor, en hileras cada vez más
anchas, se leía el nombre de un escritor Made in USA. La
soledad en la cumbre era para Saul Bellow. Bajo él se
ubicabanJohn Updike y Norman Mailer. Yenla tercera
fila descendente, aparecían Eudora Welty, Phílip Roth
y Willíam Styron.
Los tiempos han cambiado: Bellow
ya no está, cabe pensar que el trono es hoy ocupado por Roth, Welty
también se ha ido, Updike mantiene su puesto, Mailer ha perdido
unos cuantos puntos, Cormac
McCarthy (por entonces a mitad de
pirámide ha ascendido varias posiciones), J. D. Salinger continúa
siendo un sólido fantasma embru-

jando la cuarta hilera ( entonces
habitada por Tom Wolfe, John
Irving e Isaac Bashevis Singer) y,
desde los cimientos, trepa lento
pero sin pausa toda una nueva generación por entonces inédita y
más que dispuesta a reclamar su sitio lo más cerca posible del sol.
Y la pregunta es cuándo muere
realmente un escritor: cuando deja

65

este mundo, cuando deja de publicar, cuando deja de escribir o cuando deja de ser leído.
William Styron (1925 -2006)
murió en su casa de Martha's
Vineyard el pasado noviembre, no
publicaba un libro desde 1993, y
difícilmente podía ser considerado,
aqu! y ahora, un escritor canónico
y reverenciado y mucho menos un
autor al que demasiados recién llegados o próximos a arribar quieran
emular o tal vez vencer (no está de
más apuntar que todos sus libros
fueron traducidos a nuestro idioma,
pero que hoy todos, menos uno, están descatalogados en castellano).
Y, aún así, a la hora de las elegías, la
obra no muy amplia pero s1 poderosa de Styron parece agrandarse
no por su modernidad sino pcr todo
lo contrario: por un vigor resistente que alude a lo ancestral, a tiempos en que las tierras de las letras
estadounidenses estaban habitadas
por unos pocos pero auténticos e
indiscutibles titanes. Así, Styron
desciende directamente -luego
del fundante y conformado por
Melville, Hawthorne y Twaindel segundo Tripie Big Bang: de
Ernest Hemingway, de Francis
Scott Fitzgerald y, especialmente,
de William Faulkner. Y Styron ocupó, a regañadientes, el sitio de "narrador del Sur" dentro de una notable generación en la que
primaban lo judío (Roth y
Malamud y Salinger) o lo wasp
(Cheever y Updike y Shaw) o un
puñado de inasibles francoti radores (Mailer y Vonnegut y los
experimentales comandados por
Barthelme &amp;: Pynchon &amp;: Co). Una
época en la que las invocaciones a
los pantanos del "más abajo" estaban, por lo general, ahogadas en
cierto elemento freak-folk más que

�bien representado por Flannery
O'Connor, Carson McCullers y el
primer Truman Capote. En cualquier caso, a Styron (más allá de la
transparente evidencia de su primera novela publicada a los 26
años: la en su momento muy celebrada y ganadora del prestigioso
Prix de Roma Tendidos en la oscuridad, de 1951, narrando la decadencia de una familia disfuncional de
su Virginia natal y, monólogo interior mediante, el posterior suicidio
y salto desde un rascacielos de
Manhattan de Peyton Loftis, una
joven caída en desgracia) la etiqueta de faulkm:riano siempre le molestó. Styron prefería pensarse corno
escritor enrolado no en un determinado territorio sino en un Gran
Tema: el eterno combate entre el
Bien frente al Mal. Toda su obra se
compone, en buena parte, de variaciones sobre este asunto que, en su
caso, no buscaba a la "Gran Novela
Americana" sino el hallazgo de la
"Gran Novela" a secas creciendo,
según sus propias palabras, sobre
"la catastrófica propensión de los
humanos a dominarse los unos a los
otros". Lo que no impidió, claro,
que su programa vital se correspondiera con el de sus mayores: fue un
alumno difjcil (pasó por demasiadas academias del tipo disciplinante), se alistó en el ejército llegando a teniente (aunque la
Segunda Guerra Mundial terminó antes de que él zarpara desde
San Francisco hacia Japón), se
lanzó a la conquista de la gran
ciudad (New York, donde trabajó como aprendiz de escritor en la
editorial McGraw-Hill, experiencia que recordaría, con acentos
tragicómicos, en los tramos más
logrados de La decisión de Sophie),
volvió a enrolarse para el combate

(en Korea, la baja fue por problemas
en la vista) y marchó a París (donde
formó parte, en 1953, del grupo fundador de la mítica ThePari5 Review).
Fue entre Francia e Italia -luego de la perfecta nouvelle "de ejército" La larga marcha, serializada en
revista en 1952 y editada como libro en 1956, y de un tan sonado
corno absurdo pleito de machos cabríos con el siempre dispuesto a la
lucha Mailer que los mantuvo enemistados por casi un cuarto de siglo- que Styron escribió su
incomprendida por la crítica pero
alabada por el difjcil Capote Esta
casa en llamas (1960). Tumultuosa
novela sobre la experiencia del ex
patriado en cuyo centro arde, mefistofélico, el duelo rnlticoexistencial, con reminiscencias de
Dostoievski y Mann, entre un clnico y joven millonario que intenta
poseer a un idealista pintor y donde destacan (en lo personal, lo primero que recuerdo y lo que más
admiro cuando pienso en Styron)
las deslumbrantes páginas de apertura narrando un casi infernal viaje
en automóvil desde Salerno a
Sambucco.
Su siguiente proyecto -previa
documentación de largos añosfue polémico: Las confesiones de Nat
Turner (1967). Alll, con muy a la
moda modales fiction non-fiction,
Styron investigaba e imaginaba la
gran rebelión de esclavos acontecida en Virginia, en 1831, protagonizada por el carismático rebelde del
titulo y en la que murieron cincuenta y cinco blancos. Los negros lo
acusaron de racista estereotipador
(en especial por pasajes en los que
Turner se imaginaba violando a una
joven blanca; ver el libro William

Styron's Nat Turner: Ten Black Writers
Respond) y los retrógrados sureños
66

lo condenaron por traicionar a su
linaje (al enaltecer la figura de un
predicador rebelde y proclive a visiones apocalípticas). Ni unos ni
otros impidieron que la novela se
llevara el Pulitzer de 1968 y Styron
se limitó a argumentar que para él
"la esclavitud constituía algo que
había aniquilado a negros y blancos, a toda una sociedad".
Styron escribió y estrenó entonces la casi obligatoria obra de teatro con la que fracasa todo grande
de su pais desde Henry James (In
the Clap Shack, 1973), y demoró casi
diez años en terminar su siguiente
novela que se convertiría en su más
grande éxito: La decisión de Sophie
(1979) se proponía -y en buena
parte conseguía- ser la gran novela sobre la imposibilidad de escapar a la honda expansiva del Holocausto. Otra vez polémico -los
judíos le recriminaron que su hemina fuera católica-, lo que buscaba
y encontraba aquí Styron en realidad trascendia a un determinado
momento histórico y crecía como
desesperada historia de amor loco
entre la sufrida polaca Sophie y el
brillante y demencial judío Nathan
desenvolviéndose y enredándose
ante los ojos atribulados de Stingo,
joven alter-ego de Styron quien, al
final, descubría que sólo quería salir vivo de allí para poder ponerlo
todo por escrito lo más rápidamente posible. La exitosa adaptación
cinematográfica de 1982, dirigida y
escrita por AlanJ. Pakula, consagró
a Meryl Streep como nueva gran
dama del celuloide, descubrió al
actor Kevin Kline, y elevó a la novela a la categoría de clásico moderno y best-seller rampante.
Styron hizo tiempo -antes de
retornar a su proyecto de toda la
vida, una gran novela sobre los

1

tor corno una sucesión de grandes
cimas" sino corno un "paisaje suce'
1
diéndose en una serie de vistas menos espectaculares pero igual de
resonantes que aquellas dramáticas
y wagnerianas cumbres que alguna vez escalé". De ahí que abandonara definitivamente The Way of the
Warrior rescatando varios fragmentos introductorios para convertirV
los en los tres magistrales cuentos
publicados primero en Esquire y luego reunidos en Una mañana en la costa: Tres relatos de juventud (1993) a los
que definió corno "reescrituras
ideales de mi pasado".
Unaexhaustivabiografía-William
Styron: A Life, firmada por James. L.
W. West lll- apareció en 1998 y
cerraba con una breve nota donde
se afirmaba que "Styron continúa
dando sus paseos diarios con paso
firme y, a los 72 años, sigue siendo
innovador y productivo". Pero nada
nuevo subió a la superficie o escaló
las montañas y, días atrás, su rival
y amigo Mailer declaró a pie de féretro que "ningún otro escritor de
mi generación tuvo un sentido tan
omnisciente y exquisito de lo elemarines a titularse The Way of the lo arrancó para siempre de una ru- gíaco. En los años por venir su obra
Warrior- publicando un volumen tina de trabajo hasta entonces fe- se recordará corno dueña de una
de ensayos titulado This '¿uiet Dusk lizmente invulnerable: dormir has- fuerza única." Habrá que esperar a
andOtherWritings (1982) donde des- ta el mediodía, almorzar con su ver y leer qué ocurre con -a metacaban su apreciaciones del sur, mujer, recados varios por la tarde, nos que haya dejado instrucciones
sus recuerdos de juventud, su de- escribir cuatro horas hasta la hora y prohibiciones explícitas- la vida
fensa de Nat Turner y sus encendi- del cocktail con amigos, cena y, des- post-rnortern de Willian Styron
dos tributos a Francis Scott pués, leer y escuchar música hasta que ahora comienza y que, quién
Fitzgerald y Roben Penn Warren el amanecer. Recuperado pero he- sabe, tal vez, vaciando cajones, lo
entre otros, y una deslumbrante rido de por vida, Styron publicó un devuelva a los planos más altos de
crónica de los funerales de William estremecedor testimonio sobre la esa pirámide inexistente pero
Faulkner escrita para Life.
experiencia en Vanity Fair en 1989 cierta, "desagradablemente fea",
Entonces ocurrió lo imprevisi- que ampliaría a libro al año siguien- en la que habitan, juntos, faraones
ble pero de ningún modo inespera- te y que alcanzaría grandes ventas y albañiles iluminados por los rado: Styron -al igual que su padre convirtiendo a su autor en habitual yos de divinidades invisibles pero
años antes- se hundió, en 1985, en y resignado panelista sobre el terna. implacables que finalmente son,
las aguas oscuras de una depresión Entonces, Styron afirmaría que "ya desde el principio de los tiempos,
crónica que resultó casi terminal y no contemplo mi carrera de escri- los todopoderosos lectores.
l

67

�LETRAS AL MARGEN

UNA CARRERA
DE RESISTENCIA
Andrés Henestrosa
cumple cien años de vida. Hace unos días recibí la
invitación para asistir al homenaje que se le hace por
este motivo. Tras leerla, lo primero que se me vino a la
cabeza fue que me he acercado poco a la obra de este
autor, fuera de sus libros clásicos Los caminos de Juárez y
Los hombres que dispersó la danza, de uno que otro texto
recopilado en antologías y de algunas de sus columnas
periodísticas. Luego, la idea de que exista en México
un escritor centenario en plenas funciones creativas fue
creciendo en mi cerebro hasta atrapar por completo mi
atención. Comencé a darle vueltas y más vueltas. lHa
habido otros? Mi ignorancia acerca de la longevidad de
los escritores mexicanos es casi absoluta. Recordé
entonces a Juan de la Cabada, pero no estoy seguro de
la edad a la que llegó. De hecho, el único nombre que
acudió a mi mente, en lo que a escritores longevos se
refiere, no es de un mexicano, sino de un alemán: Ernst
Jünger, quien siguió escribiendo más allá de los cien
años de edad.

�/Cuál es el secreto de la longevidad
creativa?, me preguntaba. iCómo se
conjura el acecho de la esterilidad,
que constituye quizás el mayor pánico en la vida de un escritor? Enconve r s aciones
con mis colegas,
algunos han expresado su temor ante la posible llegada del
momento en que
se les agoten
los temas, la
imaginación, y,
por lo tanto, se
queden sin materiales para escribir, conservando la experiencia de un
oficio inútil, la
facilidad para
manejar el lenguaje y las técnicas, sin un
verdadero impulso creador.
No se trata de
un temor vano.
Al contrario
del ejemplo de
Andrés
Henestrosa, o
de Jünger, en
México abundan los Bartlebys ( como
los define VilaMatas ): escritores que por cualquier razón
abandonaron el quehacer literario, ya por una o varias temporadas
largas o en forma definitiva. Juan
Rulfo es el más mencionado entre
los mexicanos, aunque también se
habla de JuanJoséArreola,Juan Vicente Melo y hasta de Salvador Eli-

zondo. iPor qué llega a suspenderse
el proceso de un trabajo creativo?
iPor qué un escritor opta, o se ve
condenado al silencio en cierta etapa de su vida?

Se dice que algunos se "agotan"
después de escribir su obra maestra, o que el talento no fue lo suficientemente pródigo con ellos. Se
puede argumentar que el deseo de
"vivir la vida" aleja a otros de la
existencia contemplativa del
creador artístico, o que el éxito

70

apabulló a los de más allá. Que
hay algunos que comprendieron
que jamás podrían superarse, o que
la obra rebasó a sus autores, en
otros casos. Que si el alcoholismo,
la adicción a cier,
tas drogas,las mujeres, el dinero ...
Razones que
explican la esterilidad hay muchas, pero ninguna llega a ser
del todo satisfactoria. Que la
literaria es una
carrera de resistencia y que,
como en un
maratón , hay
que saber administrar los recursos y la imaginación, resulta una
certeza imposible de poner en
duda. Al respecto, hace algunos
años Celso Santa juliana y Ricardo Chá vez
Castañeda llevaron a cabo una
investigación
sobre el comportamiento de la
fertilidad creativa en los escritores, que arrojó
datos, si no sorprendentes, sí reveladores y al
mismo tiempo preocupantes. Según ellos, de cada mil jóvenes que
se internan en el oficio literario
antes de los veinte años, al llegar
a los treinta sólo se mantienen
cien. Es decir, el noventa por ciento se queda en el camino recorrí-

do durante una década. De esos
cien, únicamente diez continúan
ejerciendo el oficio al alcanzar los
cuarenta años de edad. O sea que
otro noventa por ciento sucumbe
en el transcurso de otra década.
De esos diez, al llegar a los cincuenta sobreviven cuatro, quienes
se mantienen el resto del tiempo
(o de su vida). Sin pensar en lo extraño que es ver reflejado el mundo literario en cifras, los resultados de esta investigación
cuantitativa quizá deberían
repensarse a la luz de éste cumpleaños de Andrés Henestrosa.
/Cuántos escritores siguen
siéndolo después de alcanzar los
ochenta, los noventa, los cien/ Casos como el de este autor dan al
traste con todas las proyecciones
estadísticas.
En mis conversaciones con colegas, sin embargo, al hablar de es,
terilidad creativa hay algunos aspectos que mitigan el temor.
Cuando los nombres menciona,
dos corresponden a escritores
grandes, reconocidos por los demás, por debajo de los comentarios pesimistas late un sustrato de
orgullo, de admiración, como si
todos pensáramos: "Es cierto, ya
no siguieron, pero con lo que lograron escribir se salvan del olvi-

do". No ocurre así si, por el contrario, se habla de autores que,
después de agotar su veta imaginativa (a juicio de los participantes en la charla) , continúan en el
ejercicio de la literatura. Éstos
son vapuleados con cierto desprecio por haber cometido el pecado
de repetirse, de no ofrecer a sus
lectores nada novedoso, de dar en
cada libro "lo mismo" aunque
cada vez lo hagan mejor. Se trata
de escritores "de oficio", que en
cada obra nueva exhiben sus logros técnicos, perfeccionan sus
estrategias, pero todo lo que escriben ya lo habíamos leído en un
libro suyo anterior. Incluso sus temáticas se discuten: "Fíjate bien",
dicen algunos, "cuando algunos
narradores pasan de los sesenta
años, un tema recurrente en ellos
es el de la novela erótica, o más
bien, el del erotismo nostálgico: la
jovencita que se enamora del viejo y es muy feliz con él". Y es cierto, haciendo un breve repaso a la
obra de ciertos narradores latinoamericanos, es fácil detectar las
novelas que abordan dicho asunto. "Qué terrible cuando el único
tema, el único material que te
quede para escribir", dicen, "sea el
de la nostalgia por el sexo". Lo curioso es que se trata de una acti-

71

tud netamente masculina. No recuerdo ninguna novela de una
escritora donde un jovencito se enamore de una mujer más que madura.
En fin, los temores mencionados, ambos bastante legítimos entre los creadores, tan disímiles y
al mismo tiempo tan semejantes,
representan dos caras de un mismo miedo que, querámoslo o no,
se encuentra muy arraigado en algunos de quienes ejercemos las letras. Son la expresión de una incertidumbre natural -"/qué nos
depara el futuro como escritores?"-, pero a la vez de una seguridad soberbia -"yo no haré lo
mismo que ellos". Los ejemplos y
destinos de nuestros mayores nos
causan la inquietud de no saber
cómo vamos a progresar, a man,
tenernos en el oficio, o a detener
nuestra ruta.
Por lo pronto, para contrarrestar
esa corriente de Bartlebys geniales, de
los que está llena nuestra narrativa,
corriente que a la vez nos provoca pánico y orgullo, la longevidad y la fertilidad de un escritor con un siglo de
vida como don Andrés Henestrosa
puede muy bien servir para documentar un resquicio de optimismo.
Felicidades, don Andrés, y que
viva (y escriba) muchos años todavía.

�N O HAY TAL LUGAR

Gennady Aygi:
"Sueño - Traducción - Incesante"
Después de
haber sido por décadas una poderosa voz
marginal, un autor de rumoradísimo culto,
el poeta Gennady Aygi es considerado ahora
una presencia indispensable para entender
la poesía rusa contemporánea. Nacido en la
República Autónoma de Chuvashia, a unos
500 kilómetros al este de Moscú, Aygi. creció
hablando chuvash y no empezó a escribir en
ruso sino hasta los cincuenta bajo la influencia
y a invitación expresa de Boris Pastemak.
Tal vez este hecho, el ser poeta en
su segunda lengua, explique la
apreciación de Edwin Morgan:
"Aygi obliga al ruso a hacer cosas
que nunca había hecho antes". O
el comentario del poeta Jaques
Roubaud: "Aygi es una de las vo,
ces más originales de la poesía
rusa contemporánea, y una de las
voces más inusuales en el mundo".
Amante del guión y los puntos
suspensivos, artífice de versos li•
bres rotos por disyunciones y silencios, todo dentro de un ritmo
francamente avasallador, Genna-

dy Aygi logra amalgamar la insidiosa influencia de las vanguardias europeas y las tradiciones
culturales de su lugar de origen,
en donde es considerado un poeta
nacional. Además de estar viva en
una veintena de lenguas, la poesia
de Agyi ha sido traducida magistralmente al inglés por Peter France
y al español por el historiador y
novelista José Manuel Prieto. Lo
que aquí presento son algunos frag,
mentos de su ensayo-poema "Elsueño-y-la-poesía", tomado de su
volumen Child-and-Rose.

73

Creadas en algún sitio entre el
chuvash y el ruso, traducidas lue,
go del ruso al inglés, estas palabras del sueño y sobre el sueño llegan al español por el camino más
largo -uno, además, lleno de espejos. Después de recorrer ese camino y no otro, tal vez no sería del
todo inadecuado añadir un "sueño-traducción-incesante" a los
conceptos listados bajo el número 4 o, aún, bajo el número 14 de
este texto. Supongo que para alguien que, como Aygi, ha vivido
muchos años, tal vez los más dif¡,
ciles, gracias a sus múltiples traducciones al chuvash, el concepto y la práctica de la traducciónincesante debe resultar un sinó,
nimo más de la palabra "lectura".

FRACMENTOS DE
EL-SUEIÍÍO-Y-LA.-POESIA
(NOTAS),
DE CENNADY ACYI',
TRADUCCIÓN DEL INCLÉS
POR CRISTINA RIYERA-cARZA

1,

Diciembre-y en cualquier mo •
mento en que estemos despiertos-de día o de noche-siempre
está ahí la oscuridad de diciembre
del otro lado de la ventana.
La vida es la supervivencia de
esa oscuridad.
Esa oscuridad expande el espa,
cio, como si lo incluyera dentro de
sí misma-y es en sí misma infini,
ta. Es más que la ciudad y la no,
che-te rodea una sola e interminable Tierra-del-Clima-Terrible.

' Tornados de Geonady Aygi (2003). Child-andRosc. Traducción de Pe ter France: New York
New Directions Books. (83-87)

�Tú debes resistir un par de ho,
ras más de trabajo solitario. Tú
eres uno de los centinelas de la no,
che-"alguien debe permanecer
despierto, alguien debe ser un centinela", dice Kafka.
Pero recuerdas la posibilidad
del Refugio, de la Salvación de esa
angustia provocada por la Tierradel-Clima-Terrible.
Y, al final, te cubres la cara con un
extremo de la colcha y envuelves tus
pies con el otro. Y, entonces, esperas
que el momento del sueño te envuelva también por todos lados. Que te
lleve a su regazo. Tú no piensas a qué
se parece eso ... ialgún tipo de retorno? iA qué? iAdónde?
2,
Un enorme encabezado en Lite,
ratumaya Gazeta: "iSe ha resuelto el
acertijo de Morfeo?".
Tal vez pronto leamos: "iSe ha
resuelto el acertijo del despertar?"
iPor qué una persona sólo se
hace de despertares, por qué sólo es
un continuo despertar, y por qué el
sueño no es la persona sino algo
más, algo "otro"?
iPor qué nos convertimos en extraños a nosotros mismos cuando
tenemos "negocios" con el sueño?
Resulta claro que no le podemos
perdonar al sueño ese olvido, esa
"pérdida" de nuestro "yo"-que es,
después de todo, lo que tanto anhelamos.
Es como si jugáramos a "hacernos el muerto" sin saber nada esen,
· cial acerca de la muerte, o como los
niños que juegan a la guerra sin saber nada del asesinato.
3.

Hay que recordar que antes de
que el sueño interno se funda con
el externo-con el Sueño-del-

Clima-Terrible, -antes de que te
conviertas-recordándote y no
recordándote a ti mismo-existiendo y, al mismo tiempo, como
si todavía-no-hubieras-nacidohay que recordar "aquellos en
marcha".
Y recordar, temblando, a
Nerval: en el frío congelante, la
calle vacía ... , -Nerval tocando la
puerta. No llamando, no recordando-su madre ...

que el poeta proclama en el escenario.
Y es entonces que oimos a un
Mayakovski.
La verdad pública es la verdad
de la acción. La audiencia quiere
acciones, el poeta incita a la acción. iHay aqui espacio para el
sueño? No hay sueño en la poesia
de los fu turistas (sólo sueños y, la
mayoría, ominosos).

a.

"·Sueño-Cielo. Sueño-Escape-delDespertar.
11.
Hablando de las relaciones entre
el Poeta y el Público, el Poeta y el
Lector, debemos considerar únicamente los tiempos recientes y
los lugares específicos.
Y utilizando el tema que tratamos ahora, habrá que pregun,
tamos dónde y en qué literatura
hay más sueño.
Hay bastante de eso en la poesía "no-comprometida".
6,

El despertar es tanto de "todo"
que no se le ha dado un dios apar,
te como al sueño.
Aunque, en cualquier caso, ino
estamos hablando de varias mane,
ras de mirar a un único e infinito
Mar-el Existir percibidamentee-ilimitadamente?
7.

Hay periodos-extremadamente
breves-en los que la verdad del
poeta y la verdad del público
coinciden. Esos son los mismos
periodos en que la poesia se convierte en acción pública. La audiencia experimenta la misma cosa

74

Sueño-Amor-a-Sí-Mismo.
El sueño "sin-pecado" sólo es po,
sible, parece, en una isla desierta.
Sin embargo, todos sabemos que
Robinson Crusoe pronto contrajo
obligaciones hacia otras criaturas
vivas en su isla. Y no nos olvidemos
de sus oraciones al Creador.
9,

La poesia no es una marea entrante o una marea menguante. La
poesía es, la poesía se atiene a.
Aún cuando se le quite su "función social", no se le puede quitar
su ser-vivo, su saturación humana, su profundidad, su autonomía.
Después de todo, la poesía tam,
bién puede penetrar visiblemen,
te en esas esferas en las que el sue,
ño es tan activo. "Atreverse" a
vivir en el sueño, nutrirse de él,
comunicarse con eso es, si se quiere, la calma seguridad de la poe,
sía-no es necesario "mostrarle el
camino", "autorizarla", o controlarla (y lo mismo le corresponde
al lector).
/Pierde o gana algo la poesía en
estas circunstancias? Permítanme
dejar esta pregunta sin respuesta.
El punto principal es que la poesía sobrevive.
Si la echan por la puerta, regre,
sa por la ventana.

EL ESTADO CENERAL DEL SUEAO, SU ATMÓSFERA ,,NOVISUAL", ES A MENUDO MÁS IMPORTANTE Y DEJA MÁS
IMPRESIONES QUE LOS SUEAOS MISMOS.

10.

Despertar es, por enésima vez, un

"nuevo nacínúento".
Y, sin embargo, ide dónde viene
este arrepentirse-de-algo que surge en el momento del despertar?
/Estamos, quizá, doliéndonos
inconscientemente del "material"
de la vida que consumimos, sin sa,
ber, durante la noche-y por
enésima vez-en la oscura fogata
sin palabras del Sueño?

impresa) hasta la persona, hasta el
ojo. El lector no es guiado o convocado, sino que, como un igual, conversa con el poeta.
12.

El estado general del sueño, su at,
mósfera "no-visual", es a menudo
más importante y deja más impresiones que los sueños mismos. (De
la misma manera en que la atmósfera del cine nos afecta más que la
película.)
11.
Nunca olvidaré un sueño simple
Y así la verdad de la poesía desapa- que tuve hace algunos veinte años:
rece gradualmente de la esfera pú- el sol se está poniendo; en el jardin
blica-se retrae hacia la vida sepa- de la cocina, justo sobre el nivel de
rada de los individuos separados.
la tierra, las hojas del girasol resEl lector cambia-ahora no se plandecen. Pocas veces he sentido
ocupa de los anónimos "asuntos una emoción tal, una felicidad
públicos" sino que experimenta la como la de ese momento, al "ver"
vida bajo la luz del problemático este sueño.
fenómeno de la Existencia. Esto
No necesito "interpretaciones
no se debe interpretar como un freudianas" aquí. Simplemente no
"asunto" egoísta-su existencia quiero ninguna ("déjenme en paz").
puede ser, de hecho, ejemplar,
"/Símbolos?" -se les puede despuede mostrar el camino-un cubrir fácilmente.
modelo de la vida humana. Pero
Lo que no se puede incluir en el
el lector precisa un poeta que ha- círculo luminoso de este sueñoble solamente con él, solamente sueño son los factores más imporpara él. En esos casos, el poeta es tantes (se les puede tomar en conel único compañero en el que pue- sideración, pero no es posible
de confiar.
experimentarlos en carne propia
La "forma" de esta conexión en, porque le pertenecen a alguien
tre el poeta y el lector está cambian- más): yo dormía en mi pueblo nado. Ahora no se lleva a cabo desde tal (y en el más allá yacía, como un
el escenario o el auditorio, ni es para
el oído. Ahora toma lugar desde el
papel (y con frecuencia sin letra 2 Una expresión de los poemas del autor.

75

Mar de la Felicidad, el Campo sin
Límites), y mi madre estaba en algún lugar cercano (quizá en el mismo jardin, tal vez sus mangas ya
húmedas de tanto tocar el dobladillo del Guardián-del-Bosque), y
había tal triunfante "presencia del
todo y del cada"' -y lo ausente se
encontraba todavía escondidocomo la luz del día-como un ladrón en el bosque ...
Sueño-Mundo. Sueño-QuizáUniverso ... no sólo con su vía Láctea, sino también con su pequeña
estrella en las orillas de tu pueblo,
una estrella que es tal vez visible
para la alma-visión.
13.

Espero que no se crea que conside,
ro a una mayor incidencia del sueño como la principal característica
del tipo de poesía del que hablo. Esa
poesía tiene muchos otros objetivos
y ''materiales" -por eso es una poesía no-comprometida (iy por eso no
se debe esperar que se comprometa con el sueño!).
Pero puesto que estamos hablando del sueño, digamos que las
conexiones de este tipo de poesía
con el Lector son tan íntimas que
entre ellos mismos pueden compar,
tir-el-sueño el uno con el otro.
14.

Sueño-Poesia. Sueño-Conversación-con-Uno-Mismo.
Sueño-Confiar-en-el-Vecino.

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•

MINERVA REYMOSA

ésica López "Lanegra" (Monte/
rrey, Nuevo León; 1979) nunca
tiene tiempo. Fusionada com/
pletamente en la dinámica
citadina, se desarrolla en el ambiente ar/
tístico y académico la mayor parte de
su transitoriedad: vive del arte.
Perceptiva -incluso en su negativa de
perder cada minuto-, encuentra de
manera sorpresiva en la charla, los ami/
gos, el descanso ... el motivo propicio
para instaurar color, forma, trazo, movi/
miento, dinámica a la alteridad. Aun así,
"Lanegra" nunca tiene tiempo.

77

�Inscrita en una generación que
exorciza la exportación de una van,
guardia exotjzada para el extranjero
y la analogía de lo contemporáneo,
Jésica López propone el amalgamiento de nuevas formas culturales. Afronta su posición de sujeto
social como receptora de la apertura/alteración global y la aceleración
de las tendencias adictivas del
consumismo en variados sentidos.
Pero el ojo -órgano de consrruc,
ción-, en coautoria con la imaginación, es la vitalidad de su expe,
riencia que sana la realidad y
manifiesta los (supra)enfoques de
la sensibilidad. Éstos, tratados y expuestos en Sisley to Nemo &amp; Rusu
(2000), 101 formas para no pensar en
vos (2003), Eterna/GoBra, Oda. Tribu,

to a Rigo Tovar, Kunstollenfrommty
(2005), y una veintena más; hacen
de ella un parteaguas en la plástica
regíomontana.
RUPTURA
Las vetas para leer la obra de
"lanegra" pueden ser tan comprometidas como encarar al mundo
con sus genocidios, con sus pérdi,
das económicas, con la replantación de los modelos civiles y la
revelación de una "apática" social;
pero, también, como el manoseo
dela oferta benevolente delas tradiciones, del plástico y reciclaje
del Y2K. Así, manipular la materia -el previo del productopotencializa la visión de la artista para reflejar en sus temas y ca,
lores que la pintura, la fotografía,
la instalación, el performance, el
arte en general, son simplemente
partes de la poética contemporánea-cotidiana.
Heredera de los cambios socia,
les generados de la apertura sexual
en la década en la que nace, del mie-

do al VIH, del boom de los
antidepresivos, las drogas de diseño, del hiper-consumo, de la
jollywoodjzación, la anorexia, etcétera; también es receptora de los discursos ambientalistas tipo Green
Peace, del acceso a la rápida información, a una educación de primer
nivel, a la multiculturalidad, a la entidad poliamorosa. De tal forma, las
temáticas que plantea en su obra
comparten la bipolaridad de la
esquizofrenia que pone de moda la
insuficiencia psíquica de los entes
posmodernos. Así, esa bipolaridad
que "Lanegra" emplea a su favor se
convierte en una ambivalencia que
evade y confronta.
EVASIÓM
Dos puntos

beauty, prada, fragante, keratina,
glucoma, femenino, amour, funny,
éltgante, eau de parfum, styliste, vui,
tton, menee, be seduce, new york,
arruga, reafirmante, blande, happy.
Tan accesible como pop, mtv, E!,
eau de toilet, puma, kleenex, sojt,
porn, bomba, red energy, speed,
riboflavina.
Tales evocaciones embonan en la
dialéctica del sujeto López con el
mundo en sus contextos urbanos.
La realidad que traza "Lanegra"
deviene de un religioso interés por
los cánones yuppies de la sociedad
masificada. Ese glosario citado con sus actitudes correspondientes- son transpolados a la obra, la
cual fertiliza un interés especial
hacia una estética supuestamente
banal que abunda en las fashion
maga.zines: ahí la epifanía.
Jésica López parece que retrata,
refleja el inmediato, el común social, la convivencia que explora en
cada relación de otredad. No. Su-

�cede que evocar más de 101 formas de evasión para no
pensar en el compromiso -del ser humano, del arústa-, es tarea de ese medium que se posiciona entre lo
divino y terrenal. Recepción. El canal que responde a
las ondas electromagnéticas. El in y el out que penetra/
rehusa al channeltv: universo metamorfoseado.101 formas de evasión para perder ese tiempo que no se tiene.
101 formas para evadir el extrañamiento, la pérdida de
la afectividad y la ganancia de la pérdida. 101 formas
para evadir -otra vez- la explicación de nunca tener tiempo.
COMFROMTACIÓM

Contraparte. Subversión. Su versión es tañer el
imaginario emotivo para decaer en la reflexión de un
motivo de búsqueda en la obra. Los discursos que
antepone la artista para ese proceso intimo, son la
ternura que antecede la voluptuosidad. Si hay goce hay
oportunidad de entablar una relación estrecha entre
polos "aparentemente" opuestos. Pero relaciones entre
sujetos/objetos "aparentemente" disímiles no van
construyendo una armonía comunal. Lo diferente,
diferenciado, aun sea parte de esa estética yuppiesca, de
revista de modas, de modelo Marc J acobs o de un político
en proselitismo en espacio público, mueve, convence que
en definitiva hay máximas para el tratamiento del yo en
los otros o en el amor.

(Estoy sentada en mi nombre
como un remero en su barca: Pavía::)
Jésica López en la confrontación de la parte blanda
de su obra, es precisamente afrontar la molestia de la
mancuerna sensualidad-sexualidad. Que además de
traer/contraer la víscera, el órgano, la sensación; expone la facilidad, necesidad o carencia amorosa: el fragmento, la ptisión del alma es la sujeción de la poética
sensitiva. La traducción del encuentro y búsqueda de
la sexualidad -principalmente- confunde el querer
ponderar en la lógica de la pieza como unisexual: uniciclad, universalidad. De ahí la exploración del cuerpo
corno espacio modificable con la intención de mudar
su conformación corpórea en éntica: idealizarlo o hacede culto. Esto lleva a encontrar y detectar que
"Lanegra", la arústa, la yo y su alter ego, pelea, se postra

i

de frente, afronta, confronta y finalmente se
reconfronta.
COOLKIDS
MEVER HAVE THE TIME

~

En la trayeccotia de Jésica López se ahinca que recolectar

elementos de su contexto anuncia el entretenido gusto
por observar los bodegones, palpar la sinuosidad de formas corporales renacentistas,jugar al tropiezo óptico que
propone el pop art, manipular a través de tecnologías las
manidas vanguardias, copiar la estática del hiperrealismo
y la similitud del perfeccionisrno del fotorrealisrno. Donde la explotación de los recursos visuales y lingillsticos
realicen más de 101 formas que muestren la labor del quebranto. Romper con lo establecido mediante la fineza de
sentar la belleza a las rodillas y encontrarla bondadosa o
amarga. La intención corno fin último de la obra -eraducción ante los otros- es causal a la posesión que le
llena aJ ésica López afrontar la vicisitud. Así, activa ante
el oficio, "Lanegra" demanda las acciones que figuran en
su obra de una sociedad altamente pretenciosa. El Monterrey que genera conocimiento corno parte de un proyecto burocrático, en el cual el clasisrno limita los regíseros de comprensión de lo que produce ese
conocimiento fusionado con otros. La fashion magazine
como lectura obligada en los programas educativos
para aplacar la amargura social de "la gran pretender".
Las siluetas, los cuerpos, los ángulos, los objetos representados, los sujetos evocados, las texturas, los colores, los acrilicos, las telas, los metales, develan y resintactizan el estadium de una sociedad que igual vive
de la ambivalencia: mediatizada pero a la vez serena y
tradicional; coherente pero soberbia.
La obra de Jésica López se sustenta por sí sola,justifica, llena el hueco de la trashumancia, de la ansiedad de la
muerte. Comprometida, interesada, integrada y fusionada en la dinámica del arte, hasta el momento desarrolla
un trabajo reflexivo-cognitivo. Con un diálogo constante
que expande las posibilidades de la exploración personal
y artística. Parte evidente -ya- en la plástica nacional,
como elemento químico de la tabla periódica,
"Lanegra" transfiere, muda y atomiza los mismos que
sintetizan su transitoriedad: su vida. Perceptiva y dinámica mientras se ausenta, aunque, sabernos, ella
nunca tiene tiempo.

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�CARTOCRAFÍA
DE LA FAMILIA

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LIMA MERUAME

n la cartografia de la plástica, la obra de Marcela
Trujillo presenta una épica desfachatada e impúdica: pincel en mano, la artista se estampa en la tela
como una audaz heroína. Su manía biográfica ha
superado todo limite, y la inquisición sobre sí misma ha producido un registro hiperbiográfico. Pero cuidado: se trata
de una argucia visual, de un ardid paródico, posmodemo. Toda
representación biográfica no es más que la arbitraria reconstrucción de la desvariada vida propia. YTrujillo tiene maña para realizarla: usa tácticamente las imágenes de la memoria y del cuerpo y
de los afectos, multiplicando los referentes, tergiversando lo íntimo, dejando la mecánica de su artificio al descubierto. Ha llevado
al paroxismo el tic confesional de estos tiempos. Pero si toda la
obra reciente de la artista se acerca al vértice del género testimonial no es para dejarse arrastrar por su codificada corriente sino
para burlar, sin mesura, sus tristes convenciones.

Hasta hace poco su pintura puso en escena a la
"Trukillo" para subrayar, con ese malabarismo de nombres, el truco ilusionista y la festiva truculencia de la
Marcela-araña (por ejemplo) o de la desarraigada y
solitaria combatiente que montada sobre reptiles voladores surca los cielos neoyorquinos echando abajo
sus propias torres. La heroicidad que ahora nos presenta es igualmente aparatosa, pero de índole doméstica. Porque aquí la Trujillo/Trukillo despliega una
secuencia muy acotada y privada del periplo que se
inicia, azarosamente, en un desvío del viaje de retorno a la patria. Nuestra herolna hace escala en
Hamburgo, Alemania, y cae en su propia trampa: se
enamora, se casa, sín calcularlo se conviene en madre. Y es precisamente el ínstante fundacional de su
"familienkern" lo que se consigna en este síngular álbum de familia.
Hay atrevimiento en ese gesto rotundo y a todo
color que se vale de la estridencia y de la hipnótica
iconografía de la cultura de masas (como marca registrada) para ilustrar un proceso que conmueve y cautiva. La concepción y la crianza (y su necesaria didáctica) son la clave de una experiencia materna que es
propia pero radicalmente extraña, o, al menos, extranjera: el hogar se erige sobre un territorio foráneo, se
expresa (se nombra) en la babélica parafernalia de un
habla íncomprensible. Y entonces, como antes, la hazaña consistirá en apropiarse de todo aquello que
aliena su ser sudaca, reciclarlo, traducirlo, recolocarlo
sobre la tela: hacerlo arte.
MAPA DE UN VIAJE SIN RETORNO; LA CONCEPCIÓN

Ya está dicho: la narrativa de este viaje sín retorno se
inicia con la preñez de la artista-protagonista. Pero
no se trata de un carníno lineal, sín baches. La cambiante demarcación geográfica de ese recorrido, su
memoria biológica, su impacto emocional se resuelven mediante un sofisticado montaje de planos, que
consignan, hiperbiográficamente, las múltiples superficies de esa experiencia.

Veamos. De fondo, en el zoom out de la mirada, surge la abstracción "geográfica" -el plano callejero del
barrio donde los protagonistas engendran, el "mapa
eléctrico" que marca las pulsaciones simultáneas de
madre e hija antes del parto, el tablero de metrópolis
germano donde nace la primogénita, la toma aérea del
Santiago donde se asentarán para la crianza. Yen primer plano, en tanto, el zoom in del "mapa orgánico"
que el sensual enlace ha puesto en marcha -todo el
complejo tramado glandular que anuda a los amantes
durante los siete días que requiere el óvulo para convenirse en cigoto, o, después del parto, la mama que
alimentará el momento más ínstíntivo de la procreación: la Jactancia.
Los protagonistas comparecen en la íntersección
de estas tecnologías de la mirada, situándose entre la
perspectiva panorámica y el corte microscópico, a
medio camino entre dos formas de abstracción: la geográfica y la anatómica. Ahl encontramos el cuerpo de
la artista y su familia modelo como sopone donde se
suman y metabolizan (o somatizan) todas las dimensiones de la experiencia en escala humana, en una talla que parece, a golpe de ,1sta, inteligible.
Con todo, ese "exceso" de representación no hace
más veridica la obra; más bien subraya su escrupuloso artificio. Como en las fotos de antaño, la parentela posa disfrazada (resulta siempre sospechosa la mueca en sus labios). Yel disfraz encubre pero
también revela lo que está operando por debajo, Jo
que late en la memoria de la artista. No es por obra
del azar ni del mero impulso consumista que la familia modelo aparezca de turbante, de inmigrante,
de chimpancés gigantescos; no: la pose y su disfraz
vienen a verificar un proceso psíquico (y por lo tanto físico y hasta cultural) de proporciones. La muestra de botón nos la da la propia artista cuando explica su parto alemán sin anestesia ("a grito
pelado") y los primeros días de dar pecho como los
más dolorosos de su vida: "Lejos la experiencia más
animal que he vivido".

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Posiblemente este sea el momento más conceptual
en toda la obra de Trujillo -esta vuelta de tuerca resulta inédita y hasta perturbadora. Los mismos que
antes modelaron disfrazados aquí se ven convertidos
en el modelo ejemplar (paradigmático) de toda una
institución normativa. Hay un trueque de la subjetividad por la rigidez del rol: ya no hay cuerpos sino
fichas sobre un mapa convertido en tablero, y no hallamos sino muñecos de un juego demasiado familiar
pero que se lleva a cabo en lengua extranjera -el lenguaje de la crianza es una incógruta, su formulación
"alemana" apenas se comprende.

"OBRA MAESTRA" DE LA CRIAMli

Si las primeras telas de Familienkern subrayan la lógica
del cuerpo -su carne, su instinto, su erótica- las últimas parecen volcarse hacia la lógica contraria: la lujuria que engendró a la familia naufraga bajo el óleo
espeso de la disciplina. Tras ceder a la tentación sexual
(ahi está la coronta de la manzana), la pareja edéruca
ha abandonado el paraíso; a sus espaldas se inscribe,
como tablas de la ley cortadas por el rayo de una tensión eléctrica pero divina, toda la fabulación del deber-ser de la farrulía. Y los protagorustas cumplen su
condena enarbolando una acarronada somisa.
84

En aras de la instrucción colectiva surgen el relato
didáctico-disciplinario y sus personajes más elocuentes. La garantía de éxito del "núcleo familiar" parece
residir en ese aprendizaje y en la realización de unos
deberes cabalmente ejecutados Oos placeres resultan
menos aparentes). Pero la buscada perfección de ese
"átomo" es también su principal ultimátum: si algo (o
alguno de sus miembros) falla, la urudad se desintegra
instantáneamente. La amenaza de la disolución palpita ahi, altisonante; el riesgo está insctito en las certeras pero incomprensibles reglas de este juego y hay
obstáculos ocultos en cada casilla.

Ysin embargo, la maternidad (como la creación artística) es un destino creativo, un emprendimiento de
gran audacia y arrojo. Sólo la madre-artista puede concebir y trazar la ruta alternativa a las convenciones
establecidas. Y es precisamente esta misión la que se
intuye en la última tela, donde la estructura políptica
presenta la posibilidad de desmontar (para la venta)
la gran pintura y su grandiosa narrativa ejemplar. Si la
oporturudad lo requiere, las nueve partes, o fichas, o
personajes, podrán emprender sus periplos individuales sin que el gesto líberador de su creadora fracture
(de modo irreversible) la "obra maestra".

�El lenguaje narr
EDUARDO AMTOMIO PARRA

na de las mayores ventajas
que el Premío Nobel
representa para quíenes
somos lectores, es que consígue
acercarnos a autores y literaturas
que, sín el galardón, quízás nos
hubíeran pasado desa~percíbídos
por lo menos durante algún tiempo.
Gracías a la decísíón que año con año
toman los míembros de la Academía
Sueca para desígnar a quíen, según
los medíos y la mercadotecnía, es
reconocído como el "mejor escritor
del mundo", hasta que haya uno
nuevo por "ungír", podemos
adentrarnos en uníversos lejanos,
ígnotos, con la ílusíón de que
estamos conocíendo nuevos len~
guajes que víenen a enríquecer el
acervo de lo que consíderamos
clásíco. Pero lrealmente es así?

U

r

En el caso del Premio Nobel 2006, Orhan Pamuk, narrador turco nacido en 1952, la sensación de "novedad"
se diluye un tanto, debido en gran parte a que varias
de sus obras ya eran conocidas y bien apreciadas por
los lectores de lengua española -en México, antes de
octubre pasado, circulaban con regularidad por lo
menos sus novelas Nieve, publicada en 2006 por Alfaguara México, y Me llamo rojo, que podia encontrarse
bajo el sello de Punto de Lectura, pero buscando con
tenacidad uno podia localizar también La vida nueva,
86

El astrólogo y el sultán y La casa del silencio-, pero, sobre
todo, debido a que el lenguaje narrativo de este autor,
como puede advertirse en cada una de sus obras, fue
concebido dentro de la tradición literaria occidental,
sus referentes son occidentales y sus técnicas se han
nutrido de la obra de autores europeos y noneamericanos. Tratándose de un narrador cuyo país de origen
se ubica en las orillas de Occidente -al grado de que
ahora se discute si entrará o no a la Unión Europea-,
esto no tendría por qué resultamos extraño; sin em-

bargo, al tomar en cuenta que, a pesar de su vecindad,
el devenir de Turquía ha estado inmerso en una tradición cultural, religiosa, política y filosófica distinta a
la europea, la actitud literaria de Pamuk puede generar ciertos interrogantes.
iPor qué un autor no occidental escribe con un lenguaje narrativo occidental? iSe trata de un rasgo más
del colonialismo cultural a que Europa y Noneamérica someten al resto del mundo? iSe debe a que este
lenguaje es el más eficaz, como supuestamente lo ha
87

�práctica la técnica de la perspectiva en el siglo XVI. En el
Imperio Turca de entonces no existían los pintores, sino
únicamente los ilustradores (el Islam prolúbía la pintura
desligada de la palabra y sólo se ilustraban los libros); de
hecho, practicar la pintura según la costumbre occidental era considerado un pecado, una blasfemia. No obstante, un hombre convence al sultán de que, para que el
ane turco evolucione, es preciso adoptar las técnicas extranjeras, y comienza a organizar la composición de un
libro "secreto" donde la pintura sea lo principal y el texto
tan sólo el añadido explicativo. Reúne un equipo con los
mejores ilustradores para transformarlos en pintores, lo
cual provoca un gran dilema ético y religioso en algunos
de ellos, al grado de que se produce un crimen por esta
causa. La novela inicia con audacia: el primer fragmento
es el monólogo del cadáver de un ilustrador, cuyo espíritu, nos dice, no descansará hasta que sea castigado su asesino. Todas los participantes en el libro secreto son sospechosos del homicidio, pero Pamuk elude con habilidad
el uso de un investigador, dejando que sean los lectores
quienes se acerquen a la resolución del caso. Con resonancias claras de El nombre de la rosa, de Umbeno Eco, y
narrada con base en monólogos, como Mientras agonizo, de
William Faulkner, la novela nos conduce, tras la pista
del homicida, por un laberinto en donde dos tradiciones
culturales y artísticas centenarias se encuentran en permanente colisión, causando tensiones irresolubles en el
interior de los personajes.
Con esta novela, Pamuk pone sobre la mesa de debates una cuestión fundamental: ¿es necesario
occidentalizarse para evolucionar? Desde el punto de
vista de los personajes de Me llamo Rojo, no parecía haber otra opción ya desde el lejano siglo XVI. Aferrarse
a una tradición esclerótica, no importa qué tan arraigada esté, es condenarse sin remedio a la inmovilidad,
al estancamiento. Incluso, si introducir innovaciones
culturales, técnicas y artísticas significa derribar dogmas de fe y fundamentos religiosos, hay que hacerlo.
No existe otro camino para alcanzar la modernidad,
cualquiera que sea ésta. Una cultura cerrada está condenada a la extinción. Debernos abrirnos, intercambiar,
dejar entrar "lo otro" para enriquecer lo nuestro.
Soy un convencido de que, cualquiera que sea el tema
que un escritor trate en sus obras, en el fondo siempre
habla de su escritura, asediándola, justificándola. Y así
Pamuk, al abordar el debate de la identidad cultural y
artística turca en el siglo XVI, lo que en realidad hace es
discutir los mismos temas con sus contemporáneos. Si

demostrado a lo largo de la historia, para narrar las
experiencias de la condición humana? ¿O a que si no
se escribe con una gramática digerible para noneamericanos y europeos puede uno correr el riesgo de pasar como
inexistente en los mercados literarios internacionales?
Aunque también quizás el motivo no sea ninguno de los
mencionados, y simple y sencillamente Pamuk sólo haya
hecho lo que hacemos todos los narradores; esto es, alimentarnos de la obra de los autores del pasado que más
nos satisfacen como lectores, a quienes más admiramos
y, por ende, a quienes pretendernos asimilar, imitar y saquear para volver nuestra propia obra más sólida.
En un primer vistazo, las novelas del nuevo Premio
Nobel de literatura revelan su condición fronteriza.
Dejando de lado las estrategias de las que el autor se
sirve para narrar, la esencia de cada uno de los relatos
se apoya en la centenaria tensión cultural que ha mantenido a los turcos en constante conflicto (interno)
desde el siglo XVI, o antes, hasta las postrimerías del
siglo XX y el arranque del tercer milenio: ¿cómo seguir
siendo turcos, es decir, musulmanes, ante el embate
comercial, cultural y político de las potencias europeas?
¿Cómo conservar la pureza delas tradiciones propias bajo
la presión de las extranjeras? ¿Cómo penenecer a la modernidad sin abandonar por completo "lo nuestro"?
Cualquier habitante de alguna de esas difusas zonas que se ubican "a la orilla de un imperio" puede sentirse identificado de inmediato con las problemáticas
expuestas por Orhan Pamuk en sus libros. Cualquier
ser fronterizo puede comprender sus angustias. Viéndolo bien, la resistencia cultural que Turquía y los turcos han ejercido a lo largo de más de quinientos años
no es tan diferente de la que México y los mexicanos
-en especial los mexicanos del norte-, nos hemos
visto obligados a llevar a cabo durante los úlúrnos dos
siglos. Nosotros también vivimos en medio del choque
de dos concepciones del mundo, de dos visiones religiosas, de dos idiomas disúntos, de dos tradiciones politicas
opuestas, de dos idiosincrasias, de dos historias, de dos
culturas. Nosotros, en fin, igual que los turcos, siempre
hemos llevado las de perder, y sin embargo, ahí seguimos...
Orhan Pamuk aborda la novela histórica con el fin de
ilustrar este conflicto permanente, aunque va mucho más
allá de las convenciones tradicionales del género. En su
obra más difundida, Me llamo Rojo, a través de la estructura del thri1ler policiaco, recrea el encuentro -que deviene
desencuentro- entre la tradición pictórica musulmana
y la de los maestros venecianos que acababan de poner en

aplicar la técnica de la perspectiva era el único modo de
despenar el arte pictórico musulmán de su letargo en
aquella época, parece decirnos, adaptar las estructuras y
estrategias narrativas de Occidente es quizá, también, la
única forma de elevar la novela turca a un nivel universal,
sacándola de la sombra, haciéndola hablar en un lenguaje
que cualquier lector del mundo entienda. ¿Cómo podemos hablarle de nuestras creencias, tradiciones y forma
de vida al mundo, sí no lo hacemos, por ejemplo, envolviendo nuestro discurso en el ropaje del thriller e introduciendo guiños y alusiones a obras por todos conocidas?
La estrategia es eficaz, sí, pero, ¿cuánto de originalidad se pierde al seguirla? Éste es, acaso, el verdadero
dilema de un escritor oriundo de una nación
"periférica": si escribo siguiendo los cánones de mi propia tradición, con un lenguaje narrativo arraigado en
mi cultura pero desconocido -o por lo menos extraño- para el resto del mundo, con alusiones culturales
privativas de esa (mi) cultura, sin concesiones para el
exterior, por supuesto que me mantendré "original", pero
mi obra será leída casi exclusivamente por los miembros
de esa misma cultura o, cuando mucho, por los especialistas interesados en ella. Si, por el contrario, asumo las
técnicas, las estructuras, el lenguaje, en fin, de la cultura
dominante (la occidental), podré ser leído en muchos
países, trascenderé mis fronteras, pero mi obra será acusada de cieno servilismo ante el exterior y yo seré tildado
de "escritor colonizado por la cultura occidental".
¿Qué camino escoger? Es obvio que Orhan Pamuk
optó por el segundo. Pero no de una manera simplista
pues, tras elegir la adopción de un lenguaje narrativo
occidental, se dedicó a mostrar en sus novelas la tensión a que tal opción lo ha sometido desde sus primeros
libros. Decidió, asimismo, utilizar ese lenguaje, una vez
asimilado, para narrar las vicisitudes propias de la existencia turca, sus problemas lústóricos y contemporáneos,
siempre influidos por la presencia cercana de "los otros".
Es decir: para narrarle su "intimidad nacional" a los extraños, tuvo que hacerlo en el lenguaje de éstos.
En otra de sus novelas lústóricas, El astrólogoy el sultán,
Orhan Pamuk vuelve sobre el tema del conflicto cultural
entre Oriente y Occidente. Esta vez por medio de un narrador-protagonista europeo, veneciano, cuya flota es atacada durante un viaje por la escuadra marítima turca. Al
ser vencidos los europeos, los sobrevhientes son llevados
a Estambul donde se les vende como esclavos. El narrador de la historia es un joven científico, razón por la cual
al principio obtiene un trato especial de sus amos, quie-

88

89

nes quieren servirse de sus conocimientos (más adelantados que los de los lugareños), hasta que, luego de un
tiempo, es otorgado en propiedad a un hombre idéntico a
él. Aquí Pamuk se centra en el clásico tema del doble, con
lo que puede advertirse que es un devoto lector de
Dostoievsky. Utilizando la atmósfera política y social
de la Turquía del siglo XVII como trasfondo, narrada
desde la perspectiva de un veneciano que mira el universo musulmán con ojos ajenos y, por lo tanto, supuestamente más objetivos, este relato alcanza una
profundidad psicológica tal, que los dos personajes se
convierten cada uno en símbolo de su cultura, de su
idiosincrasia, hasta que al final, por medio de una suerte de prestidigitación estilística y estructural, no sabemos cuál de ellos es quien narra los hechos.
Durante el desarrollo de la lústoria, la ciencia, la filosofía, la cultura y la vida social turcas son sometidas a un
riguroso análisis por el narrador, quien rápidamente llega a la conclusión de que Europa es superior en cada uno
de estos ámbitos. Su amo, que es al mismo tiempo su gemelo turco, piensa de igual manera, pero en vez de someterse ante tal superioridad procura aprender todo lo que
sabe su esclavo para aplicarlo en su país. Con el paso de
los años, ambos llegan a la corre y se sitúan muy cerca del
sultán, quien los convierte en dos de sus favoritos, otorgándoles una influencia decisiva en la vida pública. Así,
el esclavo, que en los primeros años sueña con regresar a
Venecia y a su vida anterior de hombre libre, poco a poco
se asimila a la ,ida turca, mientras que, por el contrario,
el amo cada vez ve con mayor desprecio a su país y tiene
en mente abandonarlo, viajar a Venecia ycontinuar la vida
de su siervo justo donde éste la dejó. Finalmente, aprovechando una invasión del ejército turco en Europa Central, el doble del narrador desaparece para cumplir su
objetivo: ser europeo y vivir como europeo. El esclavo, por
su parre, obtiene su libenad y envejece en Turquía respetado y venerado por la sociedad como hombre sabio.
Con esta novela Pamuk da un nuevo giro al conflicto provocado por la vecindad entre dos mundos
distintos. A final de cuentas, parece decirnos, las diferencias entre una cultura y otra son superficiales. En
el fondo el ser humano es idéntico a sí mismo sin que
importe el punto geográfico donde se encuentre. Como
estos dos hombres, Oriente y Occidente son idénticos
si se les observa desde la perspectiva correcta. Aún más:
pueden ser intercambiables. Para que esto resulte claro, lo único necesario es mezclar ambos conocimientos, internarse recíprocamente en sus modos de vida,

�ohidarse de uno mismo para poder penetrar en la esencia del otro. Cada una de las culturas cuenta con sus
propios valores, es cierto, pero si conseguimos hacerlos \'Ísibles, mezclándolos, estos valores dejarán de ser
privativos de ellas para convertirse en uniYersales.
¿No es eso lo que ha hecho Orhan Pamuk en sus
novelas? En ellas, al colocar frente a frente "lo turco" y
"lo occidental", al analizarlo primero por separado para
enseguida mezclarlo, lo que el no,·elista se propone y
consigue es una \'erdadera integración estética y temática de lo mejor de ambos universos. Se trata, nos dice
sin decirlo, de una integración no sólo posible, sino necesaria. Y no es algo reciente. Sus relatos históricos ilustran
que esta fusión se inició hace siglos aunque no se haya
podido culminar aún, como lo muestran a su \'ez las novelas donde Pamuk narra la ,ida actual en su país.
Nieve cuenta la historia de un poeta turco que, tras
doce años de exilio voluntario en Alemania, y por lo menos cuatro de no poder escribir ni un \"Crso, regresa a
Estambul lleno de nostalgia. Ahí se entera de que en el
pequeño poblado de Kars hay una "epidemia" de suicidios de muchachas musulmanas y de que, además, ahí

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\i,·e la mujer de quien estu\'O enamorado cuando era estudiante. El poeta consigue que un diario capitalino lo
emie a Kars para escribir un reportaje sobre las jó\·enes
suicidas y, al llegar, una ne,isca deja al pueblo aislado
durante los tres días que abarca el relato. Con un estilo
desenfadado que recuerda a Chéjm·, donde se mezclan la
tragedia y el humor, Parnuk trenza varias líneas narrati\'as que en conjunto nos ofrecen una panorámica de la
conflictiva Turquía actual. Dentro del cerco de nie\'e, el
pueblo sufre·un golpe de Estado por parte de los nacio•
nalistas, enemigos de los musulmanes, en tanto el poeta,
entre allanamientos y asesinatos, reencuentra el amor en
brazos de la nmia de su ju\'entud, descubre los moti\'os
de las suicidas (protestan por la prohibición de usar \'elo
en las uni\·ersidades, lo que ,ulnera sus creencias religio
sas), se comierte en una celebridad local al grado de ser
in\itado a leer en un estudio de tebisión y, sobre todo,
recupera la inspiración para escribir el mejor poemario
de su vida, que a la ,·ez sir\'e de estructura a la novela.
En este relato, la presión de la cultura occidental se
materializa de un modo distinto al que Pamuk había
mostrado en Me llamo ROJO y en El astrólogo y d sultán. El

•

•

tiempo ha pasado, estamos en las postrimerías del si- bios de Estambul, que le sin·e a Pamuk para mostrar
glo XX, y la confrontación es más sutil. Se da a tra\'és la microhistoria de su país durante el siglo XX. Aquí
de las ideas, ya asimiladas por los ciudadanos turcos, los dramas se centran en lo humano. Los protagonistas,
quienes luchan por aplicar las ideologías políticas eu- una anciana casi centenaria y un enano que la cuida (hijo
ropeas en su país. Fundamentalistas contra demócra- natural de su marido) tienen a su cargo la memoria del
tas. !'-Jacionalistas contra socialistas. La ,'ida política clan, algo distorsionada, y son testigos de la incertidumturca es, pues, un coctel (moloto,·) a punto de estallar bre de los nietos de la ,ieja ante un mundo que no alcandonde se mezclan todas las corrientes. Cualquier acto, zan a comprender, donde el pasado y el presente, el nacualquier manifestación, puede detonarlo. A tra\'és del cionalismo y el socialismo, la religión y la ciencia, lo
poeta, protagonista de la historia, Pamuk muestra tam- oriental y lo europeo se encuentran en constante tensión.
bién las tensiones que en el mundo intelectual provoCada uno de los personajes, como en otras novelas
ca la influencia de los escritores y artistas occidenta del autor, es un símbolo, representa una ideología disles. ¿Cómo hay que escribir? lSiguiendo los cánones tinta. La abuela, por ejemplo, encarna el conser\'adunacionales o abriéndose a las corrientes uniYersales en rismo religioso musulmán. Por ello siempre peleó con
boga? El poeta, por supuesto, es un gran lector de sus su ahora difunto marido, que representaba el progrecolegas europeos y norteamericanos; sin embargo, tam- sismo, Ja apertura al progreso, la occidentalización.
bién conoce con profundidad la poesía nacional y, so- El enano es el pueblo inculto, pero lleno de sentido
bre todo, sólo logra \'encer su esterilidad creativa re- común, que atestigua los roces entre las posturas congresando a su país tras un largo periodo de exilio. Con trarias del pasado. Mientras que los nietos, cada uno
este personaje, Pamuk reafirma su tesis: las grandes a su manera, derivan de las actitudes de sus ancestros,
obras artísticas o intelectuales sólo pueden generarse por lo que su conducta es dual, incierta, desgarrada
a tra\'éS de una mezcla de los \'alores esenciales de to- entre una posición y otra.
das las culturas: de eso se trata la uni\"ersalidad.
Así, Pamuk \Ueh-e en cada libro una y otra vez al
Otra de sus obras, La vida nueva, es una nm·ela extraña, tema que lo obsesiona. Lo plantea, lo desmenuza, in con una densa carga de la literatura del absurdo, donde la tenta resol\'erlo y, al darse cuenta de que aún no lo
existencia del protagonista se transforma por la lectura consigue, crea otro argumento, una novela distinta,
de un libro; los lectores nunca sabemos con exactitud cuál para analizarlo de nuevo. ¿Cómo sobre,i,irculturalrnenes éste, pero Yemos cómo su contenido lleva al personaje te en una nación situada a la orilla del imperio? ¿Hasta
a recorrer el país en autobús durante meses buscando a qué punto hay que apropiarse y asimilar los valores ar
una mujer que también lo ha leído, cómo presencia múl- tisticos de Occidente) lHasta qué punto resistir?
tiples accidentes de carretera y ,·e morir a mucha gente,
Las novelas del premio Nobel de literatura 2006 son
cómo se cambia de identidad, ,i,·e la ,ida de otros y, al sólidas, densas, su lectura es fluida y nos ponen ante un
fin, regresa a sus recuerdos de infancia.Toda una metáfo- uni,·erso que a primera vista nos resulta casi desconocira de la lectura. Un homenaje, por supuesto, a Dante, pero do -el del \1edio Oriente-, con su problemática cul,
al mismo tiempo a Kafka, a Beckett, a toda la tradición
tural y humana particular Sin embargo, si sabemos leerliteraria de Occidente, trazado y desarrollado en un rela- las, encontraremos en ellas esa cualidad de espejo que
to cuya lógica interna no tiene que ver con nuestra lógica tienen tocias las grandes obras. En sus páginas podemos
cotidiana. Es la nm-cla más personal del autor, la más ori- reconocernos, las situaciones que plantean son semejanginal y, por eso, acaso la más turca de todas.
tes a las nuestras, el devenir de su país es muy similar al
Pero de todas las que conozco de él, mi favorita es
de vléxico, las tensiones que plantean son las mismas
La casa dd silencio. Narrada también en base a monólo
por las que nosotros hemos pasado. Por si fuera poco,
gos de cada uno de los personajes, como 11,entras agoniPamuk nos presenta su universo personal emuelto en
zo, de Faulkner, y como Me llamo Rojo, aquí el lenguaje
estructuras y técnicas a las que estamos habituados, su
del autor consigue un tono de intimidad, de exposi
lenguaje narrativo es inteligible para todos, no porque
ción de la psicología más profunda de los hablantes, al
sea el lenguaje de un "escritor colonizado por la cultura
que no llega en las obras hasta ahora comentadas. La
occidental", sino porque cada una de sus palabras, cada
casa dd silencio es una trágica saga familiar que abarca
uno de sus personajes y cada uno de sus relatos ha sido
tres generaciones de una familia que \'ivc en los subur concebido con \'OCación ,·erdaderamentc universal.
91

�Orhan Pamuk:

el maldito refulgir de una piedra
DANIEL CENTENO

n la literatura también existen las piedras preciosas. La mayoría
se transmutan en clásicos inmortales de incalculable valor, como
Cervantes, Shakespeare, Dickens, Tolstoi, Balzac, Borges o Kafka.
Otras, más veladas y siniestras, se presentan como hallazgos de
espeleólogos, tesoros de corsarios, ilusione_s de enfermo~ ~e liter~tura. Ante
ellas sus descubridores se comportan casi como hermeucos m1embros de
una ~ecta. Luchan por sumergir las perlas en mares turbios. Les pasan siete
llaves y un candado a los depósitos en donde las encierran. Inc~uso, no es
exagerado afirmar que su utilización es directamente proporcional a los
más recónditos vericuetos de la frivolidad intelectual: sólo son sacadas a
relucir en careos o duelos de inteligencia y cultura, como si de unos cromos de coleccionista se tratase. Entre esas joyas Robert Walser, Witold
Gombrowicz, Henry Murger, Gustav Janouch o Hermann Broch refulgen
con luz propia. Hasta hace poco lo mismo podía decirse de Orh~ Pamuk
(Estambul, 1952). Lástima que el reciente Nobel haya aguado la fiesta.

1982, Cevdet Bey y sus hijos (inédita en español), y, junto
con La casa del silencio (Metáfora Ediciones, 2001), fueron dos de sus boletos para ser invitado como profesor de la prestigiosa Universidad de Columbia.
8 resto vino solo y con un titulo que sirvió de pertinente palanca: El astrólogo y el sultán (Edhasa, 1994).
Con el libro llovieron los elogios de la élite intelectual
norteamericana y empezaron las comparaciones con
Borges; a saber: dos piedras preciosas; dos tenores diferentes. Primero, porque su historia planeó con soltura sobre el tema del doble. Segundo, porque la trama se ubicaba en tiempos muy lejanos, con mucha

Hablar de Pamuk es realizar el viaje a una mina que ya
ha sido declarada abundante en gemas, ponerse el casco con la linterna encendida y amarrar bien el pico al
morral. Es reconocer a un autor con una vida tan singular como su obra, que intentó ser arquitecto y que
luego sospechó que era en el periodismo en donde cambiarla ladrillos por palabras y espacios por párrafos
bien distribuidos.
Turca de nacimiento, de familia acomodada y de
dificil personalidad, Orhan Pamuk vivió el desarraigo
como una persistente llovizna que permea los dominios de su literatura. Su primera novela se publicó en

erudición, y con ingredientes tan distintivos
como únicos en la
mezcla: científicos italianos en pleno siglo
XVII, piratas, astrólogos y su correspondiente toque de metafisica intelectual.
A partir de ese momento Pamuk constituyó una rica veta para
los exploradores de
nuevas voces. Sus siguientes y últimas novelas hasta la fecha lo
patentaron con sobrai r
da contundencia: El libro negro (Alfaguara,
2001), La vida nueva
(Alfaguara, 2002), Me
llamo Rojo (Alfaguara,
2003) y Nieve (Alfaguara, 2005). La primera ahondaba aún
más el camino ya señalado por su autor sobre
el tema de la identidad, el otro y las referencias históricas al
misticismo sufi del popular poeta Mavlana, pero ahora bajo un ambiente de intriga policiaca. Con el tercer
titulo de la lista vino su consagración definitiva para
los coleccionistas de cromos, al novelar algo digno de
la Historia universal de la infamia: en el siglo XVI el sultán
Murad III desea inmortalizar su figura en un lienzo.
Sin embargo, la ley islámica lo prohíbe. La tentación
termina por vencer al monarca, y cuatro artistas elaboran en secreto un libro lleno de imágenes nunca antes pintadas. 8 problema vendrá cuando uno de ellos
desaparezca del mapa.
Estambul: Memorias y la ciudad (Mondadori, 2006) es
su último libro conocido, y el único que se desmarca
del género de la novela. El híbrido, que se pasea entre
ensayos, fotografías y vivencias, ayudó a que se confundieran los planos en Pamuk y, en plena promoción
del mismo, fuese procesado en su país por haber declarado en una entrevista algo no muy baladí por esas

92
93

lejanas tierras: que en
1915 fueron asesinados 30 1nil kurdos y
un millón de armenios
a mano de los turcos.
Después de esto se
escenificó una obra
casi eterna de escapes
de su país, movimientos judiciales y cartas
deapoyofirmadaspor
la crema intelectual
del mundo entero. En
medio de una corredera, prácticamente
calcada de los más oscuros vericuetos del
thriller político contenido en Nieve, apareció un docto señor en
Estocolmo que vio al
turco como un escritor que "en búsqueda
del alma melancólica
de su ciudad natal, ha
encontrado nuevos
símbolos para reflejar
el choque y la interconexión de las culturas". Luego del entrecomillado, como ya es sabido, vino el Nobel y el
descubrimiento mundial de Pamuk.
Ahora, con el caso cerrado y con los altos niveles de
preocupación que trae la fama, el turco mide todo lo
que dice, se esconde de la prensa y, cuando no le queda otro remedio, responde con una frialdad casi
antártica. Críticos y reporteros alaban su arrojo, maldicen su paranoia, blasfeman su impertinencia y afirman haber conocido esa prosa tan exclusiva mucho
antes que el resto del mundo. A todas estas, Pamuk no
es tonto, se contenta de haber fracasado en la arquitectura y de que su pasión haya sido recompensada.
Sin embargo, en su fuero interno, extrañará haber dejado de ser esa oscura gema que tan pocos atesoraban.
Quizás, pensará, con el tiempo volverá a ser tan olvidado como Pinter,Jelinek y Coetzee. Pasará la caravana y volverá a escribir en la única soledad posible: la
que brinda una noticia caducada.

�Breve preludio o:

''F. oso. . .'. . a
es ·cuan__o se ríe''
HANFRED CEIER
TRADUCCIÓN DE JOSÉ ANTONIO SALINAS

Se enseña
que el pensanúento es superior
a la ironía y el humor, y eso es enseñado
por un pensador que carece completamente
del sentido de lo cónúco.
2
iQué extraño !
Sorcn Kierkegaard (1910:3), 27 defebrero de 1846

1

Tomado de Wonibu Kluge Menschai Lachen. Kleine Philosophic des Humors (De qut ríe la gente intdigenu. Pequeña filosofía del humor) Copyright (e) 2006 by
Rowohlt Verlag GmbH, Rcinbek bei Hamburg.
N. del T. En la cita en alemán, cl uso de "komisch.. implica un juego semántico, pues esta palabra significa "extraño" o '"raro", pe.ro también "cómico".

2

95

�Comenzó en La Haya. Ante los crecientes chubascos, huí al Mauritshuis, cuya importancia en aquellos tiempos me era completamente desconocida.
Entre 1634 y 1644,Johan Maurits van Nassau-Sicgen
lo mandó construir en estilo clasicista para tener,
tras su regreso como general-gobernador del Brasil
holandés, una adecuada residencia en La Haya. Desde 1822 es un musco en donde se encuentra la regia
galeria de arte de los Orangc. No se trata de una colección demasiado grande, pero es un tesoro de obras
maestras. Aquí pueden \'erse los famosos cuadros de
la Época de Oro de la pintura holandesa y flamenca,
pintados por Jan Bruegel el Viejo y Hans Holbein el
Joven, por Peter Paul Rubens y Frans Hals. Aquí se
exhibe Clase de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (1632) de
Rembrandt, esa tenebrosa pintura de una autopsia
pública en la que el médico disecciona el brazo izquierdo del muerto desnudo, quedando los músculos y tendones al descubierto. Y aquí también se
puede admirar La joven del arete de perla, esa enigmática criatura de Jan Vermeer.
Pero todo eso palideció ante un cuadro que repentinamente me cauti\'ó por su encanto. :-.tuestra a un
jo,·en que se inclina riendo sobre un globo terráqueo.
Con el gesto ligeramente obsceno de los dedos meñique e índice extendidos, parece querer ponerle cuernos al mundo. Su risa es placentera, alegre, casi de regocijo. Sin embargo, también posee un toque burlón.
Se ríe del mundo, pícaramente, con una expresión levemente diabólica.
Creí poder descubrir en esa risa algo de aquella cultura de la risa popular de la Edad Media y el Renacimiento que se desfogaba en el Carnaval y los días
carnavalescos e invertía los valores de la sociedad y las
jerarquías (Cf. Bachtin, 1995). Pero ese gesto iba más
allá. Me parecía ser una risa filosófica que no surge de
una situación particular o que se dirige hacia algo determinado. Atemporalmente, era dirigida hacía el mundo entero. Era una risa universal, representada en una
figura cuya expresión alegre-burlona saltaba hacia el
espectador. Entre más la veía, menos podía contener
mi propia risa.
En el rincón del museo Mauritshuis me compré una
reproducción de este joven risueño. Pero hasta años
después comencé a interesarme más por el pintor y su
modelo. El cuadro, de 84.5 por 73 cm, estaba firmado
con el monograma "JoM". En el catálogo número 705
se encuentra indicado que se trata de Johannes
96

Moreelse. La búsqueda sobre él fue más difícil de lo
supuesto. No se encuentra en las disponibles y extensas enciclopedias de historia del arte, y la exhaustiva
búsqueda por medio de Google en Internet tampoco
brinda información clara. Uno siempre va a dar con
Paulus Moreelse, un pintor de Utrecht nacido en 1571
y muerto en 1638. El hecho de que estos datos se encuentren también con frecuencia bajo reproducciones
del filósofo risueño, no hace las cosas más fáciles
(Rütten, 1992)1. ¿Se habrá confundido el pintor "JoM"
con su nombre de pila?
Sin embargo, existió un Johannes que finalmente se dio a conocer como el hijo de Paulus, nacido en
Utrecht hacia 1602 y muerto ya en 1634 -antes que
su padre-, bajo cuya sombra permanece hasta hoy
en día. A Johannes Moreelse se puede llegar indirectamente a través del Heráclito, una pintura que
muestra a un dolorido anciano que se inclina afligido sobre el globo terráqueo, con las manos juntas y
una frente surcada de arrugas. Al parecer, para este
filósofo griego el mundo era un valle de lágrimas
donde sólo se podía llorar.
Como pareja del Heráclito que llora, Johannes
Moreelse dibujó su Demócrito que ríe. Pues bajo el manto de la joven figura renacentista que muestra asimismo un deseo corporal, no se escondió otro que el antiguo investigador Demócrito, quien no sólo fue unphilo-sophos,
un amante de la sabiduría, sino también un philo-gelos,
un amigo de la risa y el humor. Su pensamiento se halló bajo el signo del dhino Gelos, de la risa sobre las
insensateces de la especie humana. Para él, el ser humano no se distinguía sólo por su capacidad de reír;
también estaba condenado al ridículo. Ysólo esta conjunción permite dilucidar el singular encanto del
Dcmócrito risueño, cuya risa es al mismo tiempo placentera-alegre y burlona-superior.
Así como Johannes Moreelse se eclipsó bajo
la figura de su padre, Demócrito también tu,·o una
enorme figura ante sí. Por lo menos así se encuentra
en la historiografía de la filosofía, algo sobre lo que
ya Friedrich Nietzsche (1972 1074) se había indignado. Pues mientras que con Demócrito la filosofía
occidental iba por el mejor camino de "evaluar correctamente" la existencia humana, no lo logró "gra-

1

Detalle de una pintura.

cías a Sócrates" y a su alumno Platón. A través de
ellos entraron en juego una seriedad moral y una ri
gidez epistemológica que expulsaban la risa de la
filosofía. Los filósofos no ríen, al menos no en la tradición que se fundó en las obras de Platón.
Demócrito era originario de Abdera, una ciudad
griega situada en la costa norte del mar Egeo. Era la
tierra de los tracios, y quizás de ellos surgieron aquellas risotadas que en la filosofía, o acaso por motivos
filosóficos, raramente se dieron. Pues proverbial se ha
\Uelto asimismo la risa de una joven sirvienta tracia
que se rió del sabio Tales de Mileto cuando éste cayó
en un pozo porque no iba mirando el suelo que tenia
ante si, sino el cielo estrellado. Platón describió esta
escena en la que el serio protofilósofo y la cómica de la
Antigüedad se encontraron, que debió de haber sido
"graciosa" y "linda"(Theiatetos 174 a, b)4. Pero él conde
nó su risa burlona, que sólo podría proceder de su estupidez. Así fue que la anécdota de Platón se comirtió
en un paradigma de la insensible simpleza de los incultos frente a la filosofía.
"Filosofía es cuando serie. Yse ríe por falta de comprensión" (Blumenberg, 1987: 149. Cf. Blumenberg,
1976). Asi resumió Hans Blumenberg esta larga historia, que comenzó con el rechazo por Platón de la risa
sobre el filósofo cayéndose, y que se extiende hasta
nuestros días. Pues sólo puede tratarse de hombres
tontos si se rien de la filosofía y de sus especialistas.
¿No tiene entonces la risa ningún lugar en la filosofía? ¿No hay gente inteligente, interesada en la filosofía, que no desea se les prive de la risa?
Si, pero debe buscarse, por lo que a veces es necesario dirigirse hacia las corrientes subterráneas de
la historia de la filosofia, ya que junto al serio Platón
y su inmensa cantidad de sucesores dentro de la filosofía académica, se encuentra también el risueño
Demócrito, que ha abierto una propia línea de tradición. En este libro la seguimos por más de dos mil
años, desde Demócrito y Diógenes, pasando por
Kant y Kierkegaard, hasta Karl Valentin, quien elevó en comicidad el asombro filosófico sobre el lenguaje, misma que nos permite experimentar directamente el placer de la risa.

• "Graciosa" y "linda" es la criada tracia en la traducción de Martín
Heidegger: Die Fragrnach dan Ding. Tübingen 1962, p. 2.

97

Pero también la sirvienta tracia ha encontrado sus
sucesores(as). En su risa podía descubrirse una inteligencia que los filósofos serios nunca hubiesen imaginado. Es la risa liberadora de una mujer que por un
breve instante comprende la mentira fundante de la
filosofía europea: que el amor a la sabiduría tiene que
pagarse con el distanciamiento del Lebenswelt5• "Aunque la joven tracia es una esclava, no se muestra aquí
para representar el sufrido lamento o la silenciosa docilidad de una mujer oprimida; la figura de la tracia
representa, en cambio, el estallido en una carcajada,
que encierra breves palabras de sabiduría de una manera tajante: las cosas del mundo quedan ocultas para
la filosofía que comenzó su negocio de desrealjzación con
Tales." (Cavarero, 1997: 86)
A las cosas más hermosas del mundo, entendidas
de una manera práctica y vital, pertenece la risa humana. De ella y sus razones trata nuestra Pequeña filosofía del humor, en el doble sentido de este genitivo: filosóficamente hay que aclarar por qué y de qué ríe la
gente; pero al mismo tiempo se debe ilustrar que también existen filósofos risueños, en cuya vida y obra el
humor juega un rol significativo, ese "exquisito y escaso talento", a cuyo origen llegó Sigmund Freud (en Der
Humor: 382-9). Que yo con ellos simpatice no debe ser
especialmente resaltado.
Hamburgo, St. Pauli, II. II. 2005

' N. del T. Expresión filosófica desarrollada por Edmund Husserl. Suele
utilizarse en alemán por autores no germanos, pero puede traducirse por
"mundo \Ítal" o "mundo de la \ida".

Bibliografla
Bachtin, Michail (1995). Rabdais und scinc Wdt. Volkskultur als Gegrnkulrur.
Fráncfort d.M.
Blumenberg, Hans (1987). Das Lachen der Thrakain. Fráncfort d.M.
Blumenberg, Hans (1976). Dcr Stu~ des Protophilosq,hm Zur Komik dcr rri•
nrn Theorie, en Wolfgang Preisendanz y Rainer Warning (eds.). Das
Komische (Poetik wrd Hmncncucik. Tomo \11). \iúnich (11-64).
Cavarero, Adriana (1997). Platons Tllchter. Frauengwalun der anttktn
Phílo1&lt;•rhk. Hamburgo.
Freud, Sigmund. Der Humor, en Gesammdre WerktXIV.
Kierkegaard, Soren (1910). Abschlkj!.rndc unwisstnschaftlichc ~achschrift.
Zwciter Tcil, en Gesammdtt Werkt. Tomo 7.
Nietzsche, Friedrich (1972). Werke lll. Editado por Karl Schlechte.
Fráncfon d.M. /Berlln / Viena.
Rütten, Thomas (1992). Dcmokrit. Lachaidcr Ph1l&lt;1soph und sanguínrshcher
Mdancholiker. Leiden/ Nueva York / Copenhague / Colonia.

�finales del siglo XX el
hombre empieza a cambiar sus leyes con el fin
de abatir la discriminación y la
marginación que la sociedad ha 1
ejercido a través de los tiempos
contra todas las personas con preferencias sexuales diversas. Así,
hemos visto que países como Holanda, España, Canadá o Uruguay
TfTuL01 Lula y Perla (Más la justicia)
hoy por hoy han reformado sus leÁUTOllJ Emilio Carballido
yes para permitir el matrimonio
Uf1'0llW.I UAN'L
entre personas del mismo sexo, o
.-.2006
al menos dar paso a la \'alidez jurídica de lo que se ha venido a llamar sociedades de convivencia.
Actualmente en varias asambleas
de representantes de los Estados
Unidos se ha planteado y se discuEn días pasasociales del país.
.......,_.._ ....
te este tema.
.__.-.
dos nos sorprenPor más de
México no ha estado ajeno a los dió la noticia
cincuenta años
cambios sociales que el mundo ha acerca de la
ha presidido
empezado a realizar, y en ,·arios aprobación que
Emilio Carbacongresos estatales, como el de hizo la Asamblea
llido la dramaCoahuila, se ha llegado ya a pun- Legislativa del
turgia nacional.
tos de acuerdo para discutir en Distrito Federal
En su teatro
asamblea la legalidad de este tipo para legalizarlas
siempre vamos a
de alianzas o sociedades. Grupos sociedades de
encontrar temáde artistas, intelectuales y acthis
convivencia. La
ticas que muestas han impulsado desde hace más reacción de grutran expllcitade una década la modificación de pos de derecha
mente condicioleyes para frenar la discriminación no se ha hecho
nes de vida y proy la homofobia.
1
esperar y ha con blemáticas del
Entre estos grupos de apoyo al denado la resohombre contemcambio de leyes, ha sido destacada 1u ción de la
poráneo. La acla acción de Marta Lamas quien Asamblea. La realidad es que el grución donde ocurren las historias
afirma que
po de mexicanos que abiertamente dramáticas de Emilio podrá ubicaro desde el closet ha empezado a par- se en cualquier época, pero refleja
defender la diversidad sexual im- ticipar en la vida politica, social y siempre hechos que han ocurrido o
plica defender la vida democrá- económica del país, integra ya un están ocurriendo en el momento de
tica de nuestras sociedades. Y , buen número de electores en poten- la creación del texto dramático.
como el proyecto democrático. cia que en dado momento puede dar
En Lula y Perla (más la justicia), espor si solo, no genera condicio- giros diversos en los procesos elec- crita y estrenada en 2005 y publicada en 2006 por la colección "Dranes para que exista libertad torales.
El
tema,
pues,
está
en
México,
y
ma" de la Secretaria de Extensión y
sexual, es necesario impulsar
forma
parte
de
la
problemática
social
Cultura
y la Facultad de Artes
ciertos acuerdos sociales que
de nuestro tiempo. Obras de teatro, Escénicas de la UANL, nos enconeduquen contra la homofobia,
espectáculos, películas que aborden tramos con la historia de dos
impidan la discriminación y fo- este asunto van a aumentar conside- travestís y sus novios, quienes viven
menten el respeto a la diversidad rablemente: "El diluvio que viene" es- en una sociedad homofóbica: Lula
sexual humana. (Tomado de Le- tará a vuelta de esquina y será moti- y Perla habitan un barrio marginatra S 115 [febrero de 2006])
vo de polémica en todos los estratos do humilde, cada una con su respec-

LA VIGENCIA Y LA ACTUALIDAD
DEL TEATRO DE CARBALLIDO

Drama
___

........... ...

~

98

tivo galán. Se presentan al público '
dos. Quizá hoy es un poco más
para contar sus vidas. Y como en La
abierto [lo de la diversidad
' excepción y la regla de Brecht, la resexual], pero creo que todo sigue
gla es que siempre que haya un pro igual. Si en la actualidad hay una
Lula y Perla
blema en la colonia, la policía va a
respuesta mucho mayor, es tamculpar a Lula y a Perla por la intola justicia):
bién porque ahora somos una polerancia campante en la sociedad.
blación mucho más grande. So- UN CANTO A LA VIDA
El único argumento de la policía
para consignar a Lula y Mauricio es
mos más de 100 millones de
por su preferencia sexual y su estimexicanos y en aquel entonces
i la cubana Celia Cruz dice
lo de vida, o sea, la regla marcada
éramos alrededor de 20 millones.
que "la vida es un carnaval",
por la sociedad. Lo irónico sobreEn nuestra sociedad es la
el
maestro Emilio Carbaviene cuando Perla y Aníbal traicioIglesia católica, y también la reli- llido afirma que también es una fies
nan a sus amigos, sin percatarse de
gión musulmana, las que estigma- ta de disfraces, y además vital, diverque también traicionan su causa y
tizan más la diversidad sexual, tida y regocijante. Esto es lo que
a su comunidad.
por lo que es difícil abrir este ca- resulta de la obra de teatro Lula y PerEl teatro de 'distanciamiento se
mino a algo que le cierran las la (Más la justicia), número 10 de la
nos aparece en Lula y Perla a través
Colección Drama de la Secretaria de
de varios elementos narrativos y espuertas del cielo. Es inadmisible
Extensión y Cultura y la Facultad de
pecialmente por las canciones y las
que la Iglesia católica no crea en Artes Escénicas de la UANL
acciones de transformación esla vida de esos jóvenes y que ellos
En los tiempos que corren, doncénica que ejecutan los actores. Las
se sientan rechazados. Pienso, de el efecto y el amarillismo acaparejas que acota la escenografía nos
por ejemplo -abunda Carba- ran la atención, donde todo se ha conrecuerdan siempre la amenaza de la
llido- que un muchacho que cre- vertido en espectáculo gracias a los
privación de la libertad, no sólo la
1
ce normalmente y es creyente, medios de comunicación, el maestro
que aplica la justicia, sino la falta
puede angustiarse y llegar hasta nos transporta a un juego de máscade libertad en el hombre, amenazaras donde algunos personajes se
matarse.
do siempre por el oscurantismo y
muestran tal como son: los tra\'estis
la intolerancia.
Lula
y Perla y sus respectivos novios,
Lulay Perla... fue estrenada en juAdvierte Carballido que las conio de 2005 en el Museo Universita- sas se van componiendo lentamen- Mauricio y Aníbal; pero otros persorio del Chopo de la ciudad de Méxi- te. Que, por ejemplo, se hacen los najes, como la justicia, a través de sus
co. A propósito del estreno, des- desfiles de gays y lesbianas, los cua- representantes, se evidencia kafkiana
tacamos algunos conceptos de Emi- les son muy divertidos y no quie- con un rostro opresor y siniestro.
Cabe decir que "mostrarse como
lio Carballido acerca del tema, la ho- ren decir gran cosa. Lo único que
mosexualidad.
.
reflejan es un acto de franqueza son" es también un juego teatral porLa Iglesia católica es la que más ante la sociedad. Afirma que vivi- que los travestls son "hombres de día
estigmatiza la diversidad sexual, j mos un "catolicismo espantoso"; y y mujeres de noche", como lo dice el
personaje de la vecina.
Aunque la diversidad sexual, en concluye deseando que cuando terAlejado del melodrama y el
2005, se ha vuelto más visible, "'no 1 mine el gobierno de Fox eso camsé hacia dónde vaya(... ) Si existe un bie, pues los grupos de derecha más· tremendismo, moneda común de
cambio, pero no muy marcado. Es que intolerantes, "son hipócritas, nuestros días, con sutileza, maestría
y oficio, Carballido nos presenta, con
un cambio en cuanto a que las per- son gente de lo peor, disfrazada".
diálogos
certeros, directos y escenas
sonas son más francas con su famiLula y Perla (más la justicia) se inlia, pues antes ésta era la que con- serta como vanguardia temática en el ágiles, bocanadas de frescura con
denaba más".
teatro mexicano, en el que, como momentos que resultan simpáticos y
Carballido recuerda a los artistas siempre, desde 1950, Emilio divertidos, pero que detrás de ellos,
y autores del grupo los Contempo- Carballido preside su contenido y están los ojos escrutadores del dramaturgo. Yen una ráfaga, el maestro
ráneos y comenta que
evolución.
Carballido nos lleva también la tristeza lacerante de nuestros personajes.
ellos nunca tuvieron problemas.
En ese sentido, el dramaturgo nos
Ocuparon puestos institucionaLuis Martín señala los prejuicios, la hipocresia,
les importantes y fueron estimalos moralismos, las mezquindades y

(Más

99

�las envidias de la sociedad, pero sobre todo denuncia y critica la discriminación de la justicia hacia las personas que han elegido una determina
preferencia sexual, la invasión de la
privacidad de los otros y, más que
todo, la violación de los derechos
humanos. Destaca entonces que la
1 opresión, de tan común a este tipo de
1 personas, se ha convertido en una
tradición siniestra.
1
Sin embargo, en Lula y Perla (Más
la 1usticia) también hay ternura,
1
afecto, calidez humana, personajes
entrañables.
1
Meticuloso e incisivo, como un ci1 rujano, Carballido desmenuza la reali
dad cotidiana en medio de entretelones
y disfraces a partir de situaciones comunes y presuntamente sencillas e inadvertidas, en el caso concreto: la búsqueda de las llaves de un coche, lo que
denota, por un lado, que de aspectos
irrelevantes se puede revelarun universo complejo, pero, por otro, que también es un profundo conocedor de lo
mexicano y además, tiene una gran sabiduría sobre el alma humana.
A diferencia de otras obras en las
que la trama gira en torno a la problemática de la aceptación de la sexualidad y cuestiones existenciales, en me] dio de sufrinúentos, con Lula y Perla y
1
sus respectivos nO\ios no hay ningún
problema, ellos viven sus relaciones
completamente asumidas.
1
Es precisamente la justicia, es de,
cir, los representantes de la ley, los
que van a tocar las puertas de las casas de los travestís, que sólo por el
hecho de serlo son sospechosos de
delito,
y pese a las evidencias de su
1
inocencia, en el caso de Lula y
1
Mauricio, son enviados a la cárcel.
1
"Pues ni remedio", dice Lula, "Así
1
son siempre". Y la misma Lula luego
canta: ~El mundo es un lugar callado y
1 triste/ y me encierra a vivir en un rin1
eón/ Cada vez más estrecho, muy peor,
íy yo \'iajo por calles que no existen".
Incluso, en otras escenas el coro
canta, en torno a Lula y Perla: ~Es su
disfraz y su suerte, / es su disfraz, /

cambiará un día el mundo,/ se lo podrán quitar. /Lula, Perla,/ Lula, Perla, / esto aqu1 seguirá".
En estas líneas hay esperanza, esperanza de que el mundo cambie. La
mirada del artista es visionaria, y por
supuesto, la del maestro Emilio
Carballido mucho más.
El enfoque central de la obra que
hoy se da a conocer es la discrimina
ción y sobre esto, acá en la realidad,
hay noticias. En el Distrito Federal,
la Asamblea Legislativa aprobó la Ley
de Sociedades en Convivencia para
personas del mismo sexo, y entrará
en vigor a partir de marzo del 2007.
Michoacán podría aprobarla también. En Coahuila, hay un proyecto
similar. En Jalisco, por ejemplo, se
debate una posibilidad de aprobar la
Ley contra la Discriminación.
Entonces, tal vez, Lula y Perla
podrán formalizar su relación con
sus respectivos novios, y la mirada de
la sociedad hacia ellos sea muy, pero
muy distinta. La obra del maestro
Emilio Carballido, Lula y Perla (Más la
1 JUSticia) es un canto a la vida.

Hernando Garza

¡

l
l

EDUCAR
AL PROGRESO
TfTuLOI Educar a los topos
AUTOIII

Guillermo Fadanelli
Anagrama

IDITOIUAL.a

Allot2006

100

Para saber que la vida no es un paraíso no
hay que encerrarse en un corral de puercos.
Guillermo Fadanelli.
Educar a los topos
unca estaremos en extinción: la humanidad no tiene plusvalía; el tiempo sí. El
tiempo metaforizado como el espacio entre el número asignado y el sonido del afilador. Ese reconocernos
en un mundo carnavalesco de vidamuerte-vida-muerte-vida, hastio rutinario por los siglos de los siglos.
Educar a los topos muestra ese tiempo
tan valioso y el desdén de la humanidad. El tiempo que el personaje mide
con trece relojes que nunca ocupan
su muñeca, sino una cajita plagada de
recuerdos paternos y una humanidad
que fornica con la única finalidad de
no extinguirse:
A mediados de los años setenta, la
gente paría desesperada, como si
engendrando hijos pudiera ser algo
más de lo que era, o se curara de un
cáncer metaftsico: en los años setenta se escupía menos de lo que
se paría. Las embarazadas,
afiebradas, no terminaban de colmar el pais con niños flacos y horrendos.
Es este estilo narrativo de Guillermo Fadanelli el que aligera la
carga existencial de un adolescen·
te al que enlistan en las huestes de
una secundaria militar. ¿Cuál es el
pecado cometido para que lo emancipen de una juventud normal a una
juventud que promete disciplina a
los once años? Hace ciento veinte
años, el poeta checo Rilke sufrió
también ante la cuestión de ser internado en una escuela militar a los
once años y fue la época más dolorosa de su vida, hasta el punto en
que más tarde no dudó en comparar dicha escuela con La casa de los
muertos, de Dostoievski. Menciono

esto pues me sorprendió la coinci- para viajar en cualquier color de las atragantarse con una pizza. Yo, el itadencia del sufrimiento, la madura- líneas del metro. Y no es éste un liano que no había viajado más allá
ción y el crecimiento de ambos es- laude gratuito, pues ni él necesita de Veracruz."
critores a través del destete familiar que yo lo presente, ni yo necesito '
A pesar de la forzada emancipapara ser lanzados a un corral de presentarles a un autor que todos 1
ción del personaje, éste se ve más
puercos donde se enteran que la , conocemos. Pero si hablar de esta
unido a su familia ante el ingreso a la
vida no es precisamente un paraí- novela, su nueva novela que mues
academia militar. No le importan los
so; porque la vida es una compara- tra a un escritor de una narrativa
ascensos, ni los descensos, cuando lo
tiva de la escuela militar.
madura, consistente, transgresora y abrupto es dejar una vida atrás para
La novela comienza con el re· a un hombre de carácter eterna- atra\'esar todos los días el culo de rata
cuerdo del padre y la medición del mente adolescente. Educar a los to·
que es la puerta de entrada de la es,
tiempo. Regresado en un rewind im- pos no tiene el fondo de Lodo, ni ffe
cuela: "Los padres siempre quieren lo
posible. Kómo regresar el tiempo veré en d desayuno?, tampoco es La
peor para sus hijos, porque lo peor
con tan sólo regresar al panteón otra cara del Rock Hudson y mucho
es lo único que dura (...) Cada hora
donde yacen sus restos? Debatirse menos Para ella todo suena a Franck invocaba una vida que se marchaba
entre el rencor y el amor que viene Pourcel. No es este un desdeño de
para siempre." La infancia y la adoinscrito en las .reglas de la familia: sus obras anteriores que yo descu
lescencia son temas recurrentes en la
"No podía asegurar si detestaba a brí a los diecisiete cuando Lodo. Es 1 literatura, pues debe reconocerse que
mi padre por haberme arrojado a una exaltación de un escritor que la formación vital se da con mayor
esa mazmorra de perros rabiosos, j no posee la receta mágica ni las ins
fuerza en ambas etapas. Ya Coetzee
pero cultivaba hacia él un velado trucciones para crear literatura, 1
en Infancia, J.T. LeRoy en El corazón es
resentimiento". El niño de once como el caso de muchos autores
mentiroso o Patricia Laurent en Infan
años se con\'ierte en un hombre que repetiti\'OS.
cia y otros horrores, tienen esa necesi
debe ahora enterrar a su madre, y I
Hablo de esta novela con una gra
dad autorreferencial, por no decir
es este el suceso parteaguas de la ta sorpresa que abofeteó mi expecautobiográfica, de recurrir a su niñez
novela: recordarse el día en que le tativa. Si tenemos el pre\io conocí
para exorcizar todos esos demonios,
dijeron que entraría a estudiar a miento de las obras antecesoras a
pues el tiempo real no puede
una escuela militarizada, su estan- ésta, nos daremos cuenta del
rebobinarse. Asi, Fadanelli, con esta
cia en la misma y la evolución de su multifacetismo narrath'o del autor,
novela, nos narra las infamias, triste
carácter conforme los años. Todo pero es precisamente con esta no\'e- j
zas e incertidumbres (con un pecu
esto a través del recuerdo. La eró- la autorreferencial, en donde lo conliar sentido del humor), de las que fue
ni.ca de un infierno para un niño sagraremos como un escritor inagoblanco, mientras afuera, del otro lado
que sólo deseaba estar en las calles table; de voces inagotables y
del culo de rata, una \ida estaba prode su barrio y levantarle la falda a perspectivas, focos, historias inagogresando. Muchas cosas estaban sula niña que le gustaba. Más allá de tables. En Educar a los topos existe un
cediendo: el gobierno de Echeverría,
la historia del personaje y sus pro- lenguaje que va más allá de la forma
la explosión demográfica, su hermablemas, angustias, temores y cues- y el fondo. Desenfadado, sí, es 1
na Norma cada vez más parecida a su
tiones, se encuentra la historia del Fadanelli, pero de una morfosíntaxis
madre, la aparición de los transporDistrito Federal y su vuelta de tuer- puntillosa y construcciones de imátes llamados delfines, el metro. Un
ca progresiva en los años setenta. genes que nunca pasan desapercibimundo transcurría y él lo vivió a la
El nacimiento del metro, los últi- das. Reconoceremos su sentido del
par de todos los mitos de los persomos tranvías y la explosión demo- 1 humor tan negro, tan crudo, que osa
najes que habitaban la academia migráfica de la ciudad más grande del burlarse hasta de si mismo y su perilitar, desde el asesino precoz Cenimundo, van fusionados con el per- feria. Es un \istazo a su vida y un
ceros, hasta la historia de Aboitis,
sonaje autobiográfico; el crecimien- complemento morboso para los lectodo en una intertextualidad que no
to es el crecimiento de ambos. In- tores asiduos a su obra. No está oculdigrede la historia sino la contextuacluso, pienso en esta novela como tando nombres, Guillermo es Guiliza para darle una amplia perspectiuna importante referencia históri, llermo Fadanelli, el niño con apellido va al lector:
ca del D.F., pues Fadanelli siempre italiano y que incita a la burla de sus
se ha distinguido por ser el histo- compañeros y el teniente cuando al
Se rumoraba que el cadete Aboitis
riador nato del underground defeño. referirse a él le decía el señor pizza
había sido asesinado como repreNo se necesita conocer el D.F. para de pepperoni: "\1i apellido despertasalia por acosar a varios internos de
saberlo, con leer sus novelas basta 1 ba en Oropeza el deseo de
1

I

101

�reciente ingreso (.. .) hasta hubo
quien en secreto confesó ser el criminal: habla matado porque no soportaba al cabrón pervertido de
Aboitis (... ) El comandante aseguraba que se habla tratado de un
suicidio, uno como tantos que provoca la angustia adolescente (... ) Se
hizo común que durante las prácticas militares algún cadete tomara la bayoneta de su arma para recargarla en su cuello y a viva voz,
como en una comedia de mala calidad amenazara con suicidarse. Las
burlas se hicieron cada vez más
recurrentes y vulgares. Del silencio
que procedió al asesinato se pasó
al escarnio público y al comentario cómico (... )
-iCuidado, la verga de Aboiris
ronda por los bañ.os! La pueden re-

conocer porque tiene un ojo de loco
en la mera punta.
Es con este constante sentido del
humor y su imagineria que el personaje sobrevive dentro de un mundo
que no disfruta. Pero que al final de
cuentas sobrelleva pues será parte
fundamental de su vida.
Educar a los topos es educarlos o
exterminarlos para que no agujereen el jardin de una vida que transcurre. Todos somos esos topos y
educarlos significa ensei\arles el
progreso, la vida, las reglas: nunca
sacar la cabeza del agujero. Y si a
Rilke ese ingreso a la academia militar le retribuyó sus poemarios, a
Willy, Educar a los topos.

Gabriela Torres

NARRADORAS
EN ÁRIDO CORO
Ocho ensayos sobre narrativa
Jan,nina d, Nuevo León
AUTOR, Hugo Valdes
EDITORLUI Conarte

TfTUL01

Allo, 2006

scribir sobre la escritura
siempre es un reto. Provoca
situarse desde fuera con el
ojo critico que desvelado de lecturas
devela con palabras los entramados
de las palabras de otros, en este caso,
de otras. Ocho mujeres reunidas en
un libro como las ocho mujeres de
Francois Ozon: generaciones de mujeres de una misma familia, de una
misma lengua, detenidas en una mansión a causa del asesinato del patriarca. /Quién de las ocho lo ha matado?
Para saberlo, cada una reconstruye su
historia, su vida en función de él, de
ese centro aniquilado que las convoca a confesarse. Sus palabras son su
escritura. Por obvia que parezca esta
afirmación, no lo es tanto si la pensarnos desde la perspectiva de lo femenino. Alejada del logos, pero nunca desprovista de su memoria, la
palabra se enviste de ensoi\aciones.
Como dirta Gastan Bachelard, la palabra se impregna de femenino y se
orienta hacia lo profundo, hacia la
esencia misma de la cosa que designa. Las ocho mujeres de Ozon,
carentes de patriarca, se relatan por
medio de canciones las narraciones
de sus vidas. La linealidad del discurso masculino se rompe en el giro de

sus vestidos, en la reiteración del ción, y siendo ésta de carácter femeza comparando este libro con los
coro. La sintaxis de la ensoi\ación es nino, las palabras de Ja ensoñación
cuentos de Rulfo, "Pero si a través de
cíclica, y el decir que sus palabras son son, a su vez, femeninas. La escritura
la cotidianidad rural Rulfo recreó la
su escritura es decir que llevan en si es entonces LA escritura, y escribir
visión trágica de una existencia que
la felicidad del canto, el apego a las sobre ella resu!taria enfático si no
vive en la muerte y sólo en ella puede
sonoridades lentas.
fuera por la intención critica del au- explicarse, lrma Sabina nos historia
Las ocho mujeres del libro de tor. Mientras que por la ensoñación
Hugo Valdés también han asesinado las palabras se rodean de "brumas y un mundo diferente. Como a Rulfo,
a un patriarca: El lenguaje. Lo han humaredas", por la razón se tornan a ella también el campo la ha enseñado a ver de nuevo. Pero, a diferencia
matado para resucitarlo. Hugo refie- densas, pesadas, directas. Las palare la crónica del deceso (o decesos) a bras de Hugo caen sobre los textos de aquél, a sus personajes los asiste
través de ocho ensayos breves en los de estas ocho escritoras destacando la esperanza. Contra la latitud
que busca contener la tradición na- pertinencias o estridencias, deficien- desértica cuentan con los árboles
para guarecerse". La noción de la esrrativa femenina en Nuevo León. El cias y calidades.
peranza no pretende únicamente suensayo resulta un buen género para
Pero, /cuáles son los elementos gerir que hay o habrá resguardo. Más
escribir sobre la escritura. No es tau- de la escritura femenina que Hugo,
tologla. No es afán metalingüistico. sin querer, enumera? El primero de adelante, Hugo menciona: "Sólo hay
Escribir sobre escribir deriva en gra- ellos es el tiempo. El libro comienza tiempo y ocasión para mirar dentro
mática. Escribir sobre no poder es- con el ensayo sobre la obra de de si y sacar luego, como de un pozo,
cribir deriva en un lirismo melancó- Josephina Niggli, Apártate, hermano, la historia que los contiene y que los
lico y es materia de poetas. Escribir novela de los ali.os cuarenta del siglo cifra". La esperanza es la espera, la
sobre la escritura conlleva la respon- XX escrita originalmente en inglés y paciencia en el detenimiento de la
sabilidad de desentrañar la voluntad que trata, a grandes rasgos, sobre un introspección. Los personajes addel autor, que siempre se encuentra vendedor de bienes ralees, de buena quieren plena conciencia de si mismos porque se remontan a sus ortge1 más allá, más adentro, de la profun- familia, que se enamora de una mu- nes. No es gratuita la mención de la
didad de la grafia.
jer de una clase social distinta a la
El conjunto de ensayos que inte- suya. La autora contextualiza esta tierra. De ella viene y vuelve todo.
gran este libro evidencia el desarro- historia en una especie de alter ego Adriana Garcia Roe!, otra de las aullo de un canon literario femenino, de Monterrey, construido con base toras estudiadas por Hugo, también
que no feminista. Los elementos que en sus recuerdos, pues ella vi vía en presenta un contexto rural en su notornan femenina a la escritura son los Estados Unidos. Esta reconstruc- vela El hombre de barro. La vuelta a la
detectados por el autor; aunque no ción de la memoria que genera una tierra no supone una mera amson mostrados como tales, se enun- visión paralela, pero no idéntica, de bientación. Es una búsqueda, la encian pues gracias al análisis que hace la ciudad de Monterrey, permite ubi- trada al pozo, el retorno a los tiemde cada novela y cada libro de cuen• carla en cualquier momento del tiem- pos fabulosos de la infancia. Esta
tos, los revela. Y esto no habria sido po. Hugo menciona: "acaso el más última idea se relaciona con la reposible si Hugo hubiese tratado a las grande encanto de Apártate, hermano construcción de la memoria, que bien
autoras como mujeres que resultaron es que pareciera más bien como si al- puede tener una intención social o
creadoras, y no como creadoras que guien, cualquiera, la hubiese escrito no: volver a la raiz para defenderla.
El libro de Hugo continúa con el
resulta que son mujeres. Tomando desde el presente". Esta posibilidad
ensayo
sobre Abecedario para niñas solicomo punto de partida las obras, sin de la escritura de tornarse
hacer mayores referencias teóricas, intemporal, o más bien, atemporal, tarias, de Rosaura Barahona. De los
Hugo elabora su estudio destacando, tiene que ver con la concepción ci- ocho ensayos, es el único donde no se
en cada caso, las unidades de senti- clica del tiempo de las mitologias enuncia algún elemento de lo femenido de la poética de cada escritora: primigenias, derivadas de deidades no hasta ahora mencionado (el tiempo
/cuáles son sus temas? /Cómo los femeninas inspiradas en la naturale- ciclico, la reconstrucción de la memoexpresa) iQué caracteristicas poseen za. Lo femenino, como ya se mencio- ria, la vuelta a la tierra -como simbosus frases?, y, quizá Jo más importan- nó, no concibe la linealidad, gira en lo, no como hecho literal), pero esto es
porque de las ocho mujeres, Rosaura
te, ipor qué esos temas, por qué esas si mismo reiterándose.
se
instala en un discurso feminista que
frases?
El tiempo vuelve a mencionarse va en detrimento de lo femenino. El
Volviendo con Bachelard, quien en el ensayo sobre el libro de cuensostiene que la creación literaria su- tos Agua de las verdes matas, de lrma afán de igualdad deviene ausencia de
cede dentro del estado de ensaña- Sabina Sepúlveda. El autor comien- identidad, en carencia de caracteres
propios de la alteridad Ysi la búsque-

103

�da de este libro de ensayos es estable- 1 de la transmutación, pero desde un
cer los fundamentos de una tradición punto de vista lúdico, "por obra del
literaria femenina en el estado, habrá \ juego, los personajes de Patricia
que ver si esta tradición está orientada Laurent ritualizan sus actos hasta
a que las mujeres escriban, como dije- adquirir, a ojos del lector, un peso
dramático. Se disfrazan, mutan sus
ra Virginia Woolf, novelas cortas, rá
pidas, de temas que si bien no siempre personalidades por hallarse a disgusson cotidianos, están perennemente to dentro de pieles mezquinas". Este
marcadas por una historia de amor. juego se encuentra determinado por
Lo verdaderamente femenino está la fantasia, por la búsqueda de la edad
más allá de la lucha de género y está o identidad original, por las tramas
cíclicas, pero lo más importante, y
más allá del amor.
Nosotros, los de entonces, de Cris Rugo lo subraya en varias ocasiones
Villarreal, es el objeto de estudio del en este ensayo, por el desplazamiensiguiente ensayo. Se trata de un libro to de la conciencia de los personajes.
de cuentos ubicados en la realidad "Además de vigilar o participar en la
universitaria de los años setenta, es- escritura(...), la conciencia es capaz
pecíficamente, en el movimiento de de desplazarse", es decir, de moverse ¡
izquierda que existía en ese enton- en el tiempo y en el espacio, tal y
ces. Rugo destaca el personaje de como lo haría la imaginación (¿ensoMarcia, que aparece en la mayoría de ñación?), que transporta al que imalos cuentos y que, dada la voz narra- gina (sueña) hacia otras realidades.
tiva en segunda persona del singular, Estas realidades se traducen en la
"da la impresión de que fuera ella creación de universos paralelos,
quien se dirige a sus émulos y con- como el Monterrey de Josephina
discípulos". Esto construye una at- Niggli, ciudad que vuelve a nombrarmósfera de intimidad, explica el au- se en Ciudad mía de Gabriela Riveros,
tor, que contribuye al lirismo. Lo última de las ocho mujeres de Rugo,
ciudad "potenciada por la noche", esa
lírico, relacionado con los sentimien
tos más hondos de quien escribe, es noche que reclama para si el retorno
otro de los elementos de lo femeni
de sus mujeres.
Escribir sobre la escritura femeno, pero no por lo sentimental, sino
por la inserción en lo profundo, en el nina es más que un reto. Implica depozo, en la tierra, en el inicio y fin de tener el giro constante de sus etertodas las cosas. Lo anterior implica nos retornos, fijar la vista en un
el desplazamiento a un espacio fuera punto desde el cual puedan cendel mundo. Esto es lo que sucede, si- tri.fugarse las ensoñaciones emanaguiendo a Rugo, en los cuentos de das del pozo, de la noche, de esa no
Dulce María González reunidos en che en la mansión donde las ocho
Detrás de la máscara. La autora dota a mujeres de Francois Ozon se destrosus personajes de destrezas mágicas : zaban mientras sus voces compoque les permiten escapar del tiempo ' nían, en la lentitud de un no tiempo,
lineal, "utilitario", y consolidar, asi, sus el porqué de sus acciones. Como
historias. El espacio de la escritura será ellas, las ocho mujeres convocadas
el punto de encuentro, donde se lleva- por Rugo se abrazan, pero no por
rán a cabo todas las transmutaciones, empatia de género, no por perpetuar
todos los cambios necesarios para el el mito del daño que entre mujeres
escape. Porque lo femenino está en podemos causarnos, sino para enfaconstante movimiento, en constante tizar, por el contacto, la generación
fuga de lo rectilíneo, es ritual y por eso de todas, todas las posibilidades.
apunta hacia la fantasía.
Patricia Laurent Kullick, en Ésta 1
y otras ciudades, continúa con la idea
Jessica Nieto 1

EL HORIZONTE
A TROTE
Ficticia
Marta Baranda
EDITORIALI Calumus / Conaculta
TfnlL01

AUTOR1

~01

2006

Hecho de agua, d discurso poético es la más
resistente de las alfombras.
Ósip Mandelstam

n objeto bello a primera
vista y una sólida propuesta es el libro nuevo de Maria Baranda. Ficticia presenta la fuerza de la pluma de la también autora
de Dylan y las ballenas (Premio Aguascalientes 2003). La poeta nos entrega un poema-libro en treinta y tres
fracciones. El agua discurre en busca de la memoria, la voz al rescate del
tiempo, de su tiempo. De largo aliento, con un tono a veces grave y un ritmo constante se dibujan los versos
abriéndonos las puertas.
La poesía debe escapar a las explicaciones, no asi necesariamente a
las interpretaciones. Como ya se ha
dicho, la propuesta del poeta es lanzada para quien tenga que recibirla
y es lógico que cada lector haga sus
propias conexiones. Bajo esta premisa y desde el lugar de un lector más,
diremos que, a través de Ficticia, María Baranda nos entrega un mundo en
el que se entrelazan, por un lado, los
tejidos de los sueños y por el otro, la

pérdida y el duelo. La combinación
de estos fluye para acercarnos a su
naturaleza. El cómo llegó la poeta al
"País de exilio", como le llama en la
primera página, quizá no sea tan importante; lo fundamental es que sabe
llegar. Sin embargo, con el fin de hacer algunas anotaciones, seguiremos
ciertos canales que reconocemos en
el texto.

abandona o abandonamos? ¿No es
también la isla el origen del deseo?

A lo largo del poema se ,ive la
nostalgia por lo perdido. Algunos
personajes se adhieren al tejido del
Ahora que se apaga la luz como un poema; a veces salidos de los libros,
otras de una "realidad" pues fungen
vestigio
como
testigos, cómplices o culpables;
de la primera infancia, una sola fitodos al final parten de la ficción del
sura
/
poema. Destaca entre todos estos
de nuestras vidas, podemos trafipersonajes una sección titulada "Carcar con la invitación
tas a Robinsón". Está compuesta de
de un pájaro perdido, con ese pen- / nueve fracciones que se presentan a
sarniento alado
Todo comienza con la luna y un
propósito de la pérdida.
que alguna vez creimos, se habia I
cielo desolado,
encendido.
Fallaste Robinsón. Tu cabeza se
un lugar de débiles palabras para
convirtió
abrir
Ya nada está en la punta del vienen un vano espejismo de los desenla prosa nativa de los sueños. Rús
to: ni el verbo teñido
cantos.
ticos,
de la adolescencia atemperada,
No guardaré más tu casa, esa pefrescos álamos, laureles de la India
tampoco
aquella
niñez
queña guarida
se alzan ansiosos en esta isla de la
que
la
bestia
guardo
en
sus
tarros
donde la lluvia podía destejer el
memoria. (9)
de alcohol y profecía.
tufo
El poema abre con un claroscuro.
Ni esa juventud de principes del
de los proverbios y las reliquias.
Vemos la luna y la noche. Enseguida
Edén,
(29)
nos habla de la dificultad ("débiles
reyes de un paraíso en el agujero
palabras") de llegar a ese lugar don
En el rescate de la memoria, la voz
que no tiene salida. (28)
de las verdades de su universo aguar- 1
recupera también parte de la luz de
dan. El tercer verso nos deja caer el
El poema parece fluir de lo general una tradición literaria. La fuerza de
olor de los álamos y de los laureles
a lo particular. Los elementos que con- esta tradición se hace evidente en el
de la India, y es su frondosidad la que
'&lt;rg&lt;n en las imágenes, en la mayoóa manejo del lenguaje y la polifonía de
nos a,isa la urgencia por recuperar
de los casos, rozan un tono épico. Da la sus registros. Serta esto imposible a
la historia. Como Dante en el inicio
sensación que estuviéramos sentados 1 no ser por disciplina y amor desborde su Comedia la voz nos comparte su
en la punta de una montaf\a presen- dado, a no ser por una digestión que
angustia, su necesidad de rescatar
ciando la obra. Pero la poeta se da la sirva de matiz para las emociones y
algo, que acaso sea el rescate de si
habilidad de romper la solemnidad y la intuición de un poeta. A través de
misma. Se antoja, pues, tender un
hacer acercamientos precisos que nos la herencia, el abanico de este libro
lazo entre el "cielo desolado" de Ba~
se abre: se hacen presentes, Dante,
hacen descender de la montaña.
randa y la "selva oscura" del italiano.
Gorostiza, Vallejo, Perlongher,
Ahi se dispara la voz en busca del
Bajo la lluvia, tomábamos asiento Mallarme, Lezama, Perse y otros.
exilio, de la isla, imagen que nos ser. 1 Resalta la fracción V, donde la lluvia
junto a la calma.
virá de hilo conductor a través de la
o el llanto caen con fuerza; sí, los verLas ramas se doblaban como en un 1
lectura. Severo Sarduy se pregunta
sos caen como la lluvia, como el tiemcuadro de Turner.
sobre el exilio: "¿no será algo que está
po, como la infancia, como los sueños.
en nosotros desde siempre, desde la
Tuvimos que aprender los juegos 1
infancia, como una parte de nuestro
deun pez
Pas-pas-pas
ser que permanece oscura y de la que
que traficó con el acento "Seño,
se oyen caer lágrimas del cielo.
nos alejamos progresivamente, algo
seño, ¿un peso? (22)
El laberinto de un espanto que se
que, en nosotros mismos es esa tie Entonces el campo
perdió
rra que hay que dejar?" ¿Qué podrá
era la fragancia de mis trece años,
entre los alfabetos de tu lengua.
ser entonces la isla? ¿E} país de los
la
cuneta
abierta
para
las
puertas
Pas: aquel disentimiento con los
sueños, la tierra prometida, el parai·
del exilio
so perdido, la inocencia, la infancia
animales
y de la gracia. (23)
misma que tarde o temprano nos
cruzando la frontera.

i

�AUTORES

Pas: los días por venir y los que ya '
Un verso que escapa a cualquier
Queda el tiburón muerto a media
interpretación, pero que nos da una
se fueron,
playa
las aguas terminales de un chiqui- imagen de fugacidad, de algo que
como un estigma de la verdad.
escapa, que pasa rápido. Pensamos
llo
El mar, ahora quiere bordar su
entonces de nuevo en la infancia, en
que se asombró en la aurora. (33)
nombre
los sueños, en la pérdida, en la isla,
en la retacería celeste. Quiere.
en el Paraiso perdido. Después de
La penúltima parte del libro, "(Ci
Sólo falta el punto sobre la página
leer, el cielo está en mis ojos, el cielo está
do del cielo)", es la parte más intensa.
que hará la tierra.
en mi cuerpo, nos surgen dos afirmaSu estructura y lenguaje sellan el texto
ciones: la infancia es el Paraíso per Y en el puerto arda la palabra
con la seguridad que antecede a un fidido, el hombre es por sí mismo una
como un suburbio de nuestra vida.
nal contundente. Se hace más fuerte la
isla. Imposible decidirse por una
Falta. (65)
presencia de La Comedia. Es también el
sola,
abrazamos
ambas
imágenes
Cielo, es decir el "Paraiso", la conclucon las ideas y la tradición que las
Así, :-Vtaría Baranda nos deja con
sión del libro. Agrupados en nueve
acompaña.
el esqueleto del tiburón. Quizá sea el
fracciones los textos van enlazándose
Pérdida y recuperación, lamento esqueleto de nuestro tiempo ya ido,
uno a otro con elementos como el ciey esperanza. Las imágenes se mez- de nuestros sueños rotos. Y para cerrar
lo, la luz, la sangre, el silencio, la pérdi •
clan, se contrastan, nos sumergen en nos recuerda la falta que nos condicioda, la muerte. Uno de los versos mejor
el
paralso y en el infierno, en el uni- na como humanos, es ahi que también
logrados del libro dice:
verso todo de Ficticia Brusco es el nace la esperanza, pues, tno es acaso
duelo pero intensa la experiencia, el en la falta donde surge el deseo?
El cielo es un caballo
resultado del tejido que ha sido bar~

L

cruza su horizonte a crore. (58)

_da_d_o_c_u-ida_d_o_sam_e_nte y duele.

_l

Gabriela Cantú Westendarp

PERIÓDICO DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

. ..

. . .. . . . , . _ _ •I

---------- '

. ', , --,.._...~--=---:··
.J._.,.,.,__

. ..

(Monterrey, 1972). Ensayista y crítico literario. Doctor en literatura hispanoamericana por la UniYersidad de Chile. Ha publicado La
YICTOR BARRERA EMDIRLE

mudanza incesante. Teoría y crítica literarias, Miscelánea tcxt11al. E11Sayos sobre literatura y culturas latinoamericanas y MAMFRED c111R (Troppau, 1943). Realizó su tesis cloc
La otra invrnció11. Obtuvo el Certamen \iacional de En - toral sobre la teoría del lenguaje de Noam Chomsky y
sayo Alfonso Reyes 2005 por su trahajo De la amistad lite- la lingüística americana. Fue profesor de lingüística y
raria. Actualmente se desempeña como investigador yaca- literatura en la Uni,·ersidad de Hannm·er. Es autor de
démico en la Facultad de Filosofía y Letras de la UA.'\JL \'arios libros, entre ellos: Der Wiena· Krcis (El círculo de
Viena), Karl Popper, Das Sprachspiel der Phi/osophen (El jue•
CABRIELA CAMTÚWEITEMDARP (Monterrey Nuevo León,
go del lenguaje de los filósofos), Die kleine Dinge der groflen
1972). Licenciada en Estudios Internacionales por la Philosophen ( Las pequeñas cosas de los grandes filósofos) y
UDE\.1. Se ha desempeñado como periodista y con- Kants \\1elt (El mundo de Kant). Actualmente \'Í\'e en
ductora de noticias en canales de tele\'isión locales y Hamburgo, donde trabaja como profesor y publicista.
nacionales.. Ha ejercido la docencia en el área de literatura y lengua inglesa. Actualmente dedica la mayor ARMANDO HARO (Zacatecas, 1974) Ha publicado el poeparte de su tiempo a la poesía. Es becaria del Centro mario Partituras. El Sueño de la Razón, Trans(a)pa
de Escritores de \iue\'o León, generación 2006. Ha r(i)encias, El Viaje y Despojos, son algunos títulos de sus
publicado el poemario El efecto (Conarte).
e:x-posiciones indh'iduales. Ha recibido el Premio Es
DAMIELCEMTEMO (Puerto

La Cruz, 1971). Periodista cultural. Doctor en ciencias de la información por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido becario de la
Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano.
(Quintana Roo, 1980). Estudió letras
españolas en la üA~L Becario del Centro de Escritores de ~ue\'o León en 2005. Ha dictado conferencias
sobre literatura en México, Argentina y Colombia y
colaborado en armas y letras, Humanitas, cathedra y Vida
ROMM4CORTÁZAR

Universitaria.

1, 1

RODRICO FRES.ÁM

vidaun i@seyc. uanl. mx

CIENCIA UANL

Revista de divulgación cientlfica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León

106

drático de la Facultad de Artes Esccnicas y editor del
suplemento cultural "Flaman, del periódico Vida Universitaria.

(Buenos Aires, 1963). Es autor de His-

toria argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales,
Esperanto, La velocidad de las cosas y Mantra. Es también
editor de La geometría del amor, antología de relatos de
John Chee\'er. Ha traducido a Denis Johnson. Actualmente prepara una edición anotada de las Lyrícs de Bob
Dylan.

tatal de Pintura Pedro y Rafael Coronel en 1993 y 1997,
y la beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes
de Zacatecas (FECAZ) en 1996 y 2000 por su trabajo
pictórico. Ha ilustrado y publicado textos en el suple
mento Trópico de Cáncer del Sol de Zacatecas, y en las
re,istas Clepsidra, La Cabeza del \foro, Dosfilos, Tierra
Adentro y Ventana Interior. Su obra Dudar hace patria se
exhibe de forma permanente en el Supremo Tribunal
de Justicia del Estado de Zacatecas, así como el mural
El sol sobre la vetagrande y la soledad de plata, en la presi
dencia municipal de Vetagrande, Zacatecas.
(Monte\'ideo, Uruguay, 1930). Poeta,
novelista, cuentista, traductor, periodista cultural, edi
tor y coordinador de talleres de poesía. Ha editado las
revistas Aquí poesía y Programa en Uruguay, y Plural, Ar
chipiélago, El a1crevero y Revista de Literatura Mexicana Co11tcmporá11ea en México. Ha recibido el Premio :Nacional
de Poesía Carlos Pellicer 2002 por El escriba de pie. Ha
publicado, entre otros, Amor de todos, Cuento a cuento y
SAía.11Wtcov1M

Los cuaces de Cande/ita.
Periodista cultural, poeta y dramaturgo. Trabajó en los periódicos El PorYenir y El Nor- KATIA IRIMA IIWlRA (~1ontcrrey, 1979). Egresada de la
te. Como autor de teatro, ha publicado, entre otros, licenciatura en Letras Españolas por la UA~L y de la
Crímenes mojados, ganador del Concurso Nacional de Maestría en Estudios L1tinoamericanos por la U'\!AM.
Dramaturgia UANL 1999, El d,a que amaneció lloviendo, y Premio de Literatura Joven Universitaria 1998 y 2000,
los textos biográficos Conversaciones con Minerva Mena ambos en el rubro de poes1a. Ha publicado el poemaPeña y Enrique Fernández. Actualmente labora en la Se- río Malabar de Piedra (LAi'iL, 2003), así como en las
cretaría de Extensión y Cultura de la UANL, es cate- Antologías de Literatura Joven (1997 y 1999). Becaria del
HERMAMDO CARZA

107

�.AUTORES

.AUTORES

Fundación Guggenheim para escribir Fruta Podrida, que
acaba de obtener el Premio a la Mejor Novela Inédita
del 2006 del Consejo Nacional de la Culturas y de las
Artes. Algunos de sus relatos han aparecido en antologías nacionales y españolas (como Pequeñas Resistencias: Antología del Nuevo Cuento Sudamericano y
Micro~uijotes), así como en revistas chilenas y extran,
jeras. Recientemente recibió una mención especial en
el Concurso de Cuentos Eróticos de la revista Caras.

Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo
León, 2006. Ha participado en congresos en la ciudad
de México, Brasil y Colombia.
JÉSICA LÓPEZ (Monterrey, 1979). Licenciada en Artes Vi,

suales por la UANL. Ha participado en diferentes es,
pacios tanto con exposiciones individuales como colectivas, entre ellas "101 FORMAS PARA NO PENSAR
EN VOS" (2003), "Sisley to Nemo &amp;: Rusu" (2000),
"Entre Siglos" (Museo Metropolitano, 2006), "Monterrey Mexique Peinture", (Instituto de México á París, 2006), XXV Reseña Anual de la Plástica Nuevoleonesa (2005). Ha recibido el Premio de adquisición
en la XXIV Reseña de la Plástica Nuevoleonesa. Fue
mención honorífica en la Bienal de la Plástica Nuevoleonesa 2004 y seleccionada para el XXIV Encuentro
Nacional de Arte Joven 2004 y la V Bienal FEMSA
(2001). Actualmente radica en el D.F.

JESSICANIETO (Monterrey, 1982). Editora yreseñadora.

Ha publicado en diversas revistas de la localidad. Co,
labora con los artistas plásticos Rosario Guajardo y
Raúl áscar Martínez.
(León, 1965). Narrador y ensayista. Ha colaborado en diferentes periódicos y re,
vistas del país. Ha escrito los libros de cuentos El río, el
pozo y otras fronteras, Los límites de Ia noche y Tierra de na,
die. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el Premio
de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la John
Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001 y
del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
EDUARDO ANTONIO Pilli

óSCARDAVIDLÓPEZ (Monterrey, 1982). Poeta, narrador

y fotógrafo. Ha publicado Nostalgia del Iodo / La nostalgie
de Ia boue (MEET/ Conarte, 2005). Ha sido becario del
Centro de Escritores de Nuevo León (2005,2006). Ha
recibido varios premios locales e internacionales, entre ellos el Prix de la Jeune Literatura
Latinoaméricaine, Saint Nazaire, Francia. Ha sido di,
rector y editor del proyecto editorial Harakiri
Plaquettes. Formó parte del comité organizador del
Encuentro de Jóvenes escritores del Norte de México
"Voces convergentes en La Silla" 2005 y 2006.
(Monterrey ,1942). Historiador, periodista, promotor cultural, maestro universitario, actor y
director teatral con 48 años de trayectoria en el teatro
nacional. Medalla Nuevo León al Mérito en Teatro en
1995; Miembro del Sistema Nacional de Creadores de
Arte 1994-2001; Homenaje del Festival Nuevo León en
2003; Ganador del Premio de Investigación Histórica
Israel Cavazos 2006; Premio REGIO de 2006; Premio a
las Artes en Teatro por la UANL 2006.
LUIS MAR11N

(Montevideo, Uruguay, 1945).
Narradora, poeta, antropóloga y trabajadora social. Ha
publicado, entre otros, El acertijo y otros cuentos (1967),
Invención de los soles (1982), Mesías en Montevideo (1989,
2005), Perfumes de Cartago (1994), Felicidades fugaces
(2002) y Palabra líquida (2006). Algunas de sus distin,
ciones son la Beca Fulbright 1988, Beca Guggenheim
1992, el Premio a la Crítica Bartolomé Hidalgo 1995 y
el Premio a la Cultura Uruguaya Morosoli en Literatura 2004.

TERESA PORZECANSKI

(Santiago de Chile). Ensayista
y crítico literario. Licenciado en literatura hispanoame,
ricana y magíster en estudios latinoamericanos por la
Universidad de Chile.

JOSÉ FRANCISCO ROBLES

(Zacatecas, 1981). Narrador. Se tituló en Letras con un trabajo sobre Quetzalcóatl y la
literatura fantástica en la UAZ. Publicó en 2003 El inconcluso decaedro y otros relatos (FECAZ), parte del cual
ha sido traducido al inglés e incluido en varias publi,
caciones y páginas de Internet de Estados Unidos e
Inglaterra. Textos suyos han aparecido en La jornada
semanaL Ficticia, Finisterre, Asedios aJericó, Acequias, La par,
MANUEL R. MONTES

(Santiago, 1970). Escritora, periodista,
columnista del diario El Mercurio y candidata a doctora en literatura hispanoamericana por la Universidad
de Nueva York. Ha publicado el libro de cuentos Las
Infantas (Planeta, 1998) y las novelas Póstuma (Planeta,
2000, publicada en portugués en 2001) y Cercada (Cuar,
to Propio, 2000). En el 2004 recibió una beca de la
UNA MERUAME

108

tera, Paso de gato, Íncipit y Ventana interior. Actualmente
dirige la revista del Instituto Zacatecano de Cultura
La cabeza del moro.
MINERVA REVNOS.A (Monterrey, 1979). Segundo lugar en

el Certamen de Poesía Alfredo Gracia Vicente (2001).
Sus poémas se encuentran en las antologías Literatura
Joven Universitaria 1999-2001 (UANL); Caja de viento (Ediciones El Árbol, 2003); y Antología de Versos Veraniegos.
Poetas de Nuevo León, (Conarte, 2004). Ha publicado el
poemario Una infanta necia (Harakiri Plaquettes, 2003).
Es miembro del colectivo editorial independiente Ha,
rakiri Plaquettes. Realiza una investigación titulada
Las poéticas de Gerardo Deniz
Es autora de Desconocer, La más
mía, Laguerra no importa, Nadie me verá llorar, La cresta de Ilión,
Ningún reloj cuenta esto y Lo anterior. Su obra se ha hecho
acreedora al Premio NacionalJosé Rubén Romero (2000)
y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz (2001). Es maestra
del ITESM campus ciudad de México.
CRISTINA RIVERA--c.utli

(Monterrey). Estudió Letras
y Educación en el Arte. Tiene dos libros de poesía publicados en alemán y en edición bilingüe. Es profesora
universitaria y promotora de lectura en los proyectos
Salas de lectura y Poesía rodante, ambos con apoyo de
Conarte; Leesleo en "Vida Universitaria"; y, en la hoja
suelta Hay tantas razones como estrellas para leer, cuya edición estuvo a su cargo. Colabora en publicaciones culturales y literarias.
CRACIELA SAL.ilil REVNA

JOSÉANTONIO ULINAS (Monterrey, 1977). Estudiante de

la maestría en Estudios de España y Latinoamérica de
la Universidad de Bielefeld, Alemania. Coeditor del su,
plemento cultural Lectofilia. Ha publicado ensayos, re-

enciclopedias espec1olízodos
ciencia e Investigación
letras 4 humonidodes
político 4 sociedad
libros de texto

f.

señas y entrevistas en diversas revistas culturales y
académicas como Revista de Literatura Mexicana Contemporánea, ~uimera, La Tempestad, Matices y Lateinamerika
Nachrichten. Actualmente reside en Berlín.
(Monterrey, 1977). No terminó la
licenciatura en economía. Es autodidacta.
FRAMc1sco SERRANO

(Monterrey, 1982).
Reseñadora de la revista de rock independiente IndieRocks! (Cd. de México) en el apartado de literatura y
de la revista La Rocka, en la sección "¿Qué leer?" Ha
publicado cuentos, textos, ensayos y artículos periodísticos en varias revistas y periódicos como El Norte,
Himen, La Mancuspia, Rayuela, Revista de Brian, Vida Universitaria, Diálogos Postmodernos (Campeche), Literal
(Sinaloa), Viva tu madre y Olé (Chihuahua), Antología del
nuevo cuento (D.F.), Goliardos (D.F.) Ha coordinado y
organizado el Encuentro de Escritores Jóvenes del
Norte de México: Voces Convergentes en La Silla, en
su primera y segunda ediciones. Ha participado en
lecturas, presentaciones de radio y televisión, encuentros de escritores y conferencias.
CABRIEU TORRES OLIVARES

(Santiago de Chile, 1969). Ucencia,
da en artes plásticas, mención en pintura por la Universidad de Chile en 1992. Ha expuesto colectiva e individualmente en galerías y museos en Canadá,Japón,
Alemania , Vienna y Francia y Chile. En 1998, The Art
students League of New York le otorga The merit
scholarship, y en 1999 The Uoyd Sherwood grant. En
el 2002 se gana el Fondart para dibujar un cómic. El
mismo año publica cómics por 7 meses en el diario The
Clinic. En noviembre del 2006 realizó una muestra
individual de pinturas titulada "Familienkern" en la
Galería Stuart, en Santiago de Chile.
MARCELA TRUJILLO

Uno llega a ser grande por lo que lee
Borges

Librería Universitaria

Cd Univer.s1tor10 / 6Jt61065 1.J Zoroqozo 116 .sur/ 63~2 1636

109

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Red de
Benefactores
de la UANL

Pedro de Alba sin
Ciudad Universitaria, C.P. 66451
San Nicolás de los Garza, N. L
Tel./ Fax (81) 8329 4256
8329 4000, ext. 5374

UANL
w;!VDSU&gt;Al&gt;A~"l'ÓOOMAOENIJEVOU!ll)N

�Boletín de la Dirección de Publicaciones
1

-!M,iIN:tJBMWláiLa crónica de

Cal1osMonsiváis
La luz de Pina Pellicer

Las ideas de

Carlos Montemayor
El drama de
Emilio Carballido
Annas y Letras
Entrevista
El deporte como conocimiento
Un poema

José Jaime Ruiz
Sobre la lectura
Reynol Pérez
Coediciones

'Memorial
del Colegio Civil

1

UANL

UNNERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEóN

Pedro de Alba sin
Ciudad Universitaria, C.P. 66451
San Nicolás de los Garza, N. L
Tel. ¡ Fax (81) 8329 4256
8329 4000, ext. 5374

.UANL

1

Secretaría de Extensión y Cultura

E sta obra ofrece un trazo profundo de los
aspectos físicos, históricos y psicológicos del
inmueble; es un catálogo razonado de una de las
joyas de nuestro patrimonio cultural universitario,
que cumple 150 años de creación en este 2007.

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,,,.,.~
.

~

Darl ria

Las humanidades en el siglo XXI y la privatización del conocimiento

Red Nacional Altexto

Enla pasada Feria Internacional
del Libro de Guadalajara, una
treintena de universidades integrantes de laANUIES establecieron
un convenio para crear la Red
Nacional Altexto, con el objetivo de
promover y apoyar las actividades
que realizan las áreas editoriales
de las instituciones de educación
superior en el país, así como
estimular la participación de éstas
en el desarrollo e instrumentación
de proyectos de interés estatal,
regional, nacional e internacional.
La UANL participa en esta
empresa con la voluntad de
contribuir a una efectiva distribución de sus materiales, y a fomentar un mayor acceso entre los
universitarios a los productos
editoriales elaborados por otras
casas de estudio mexicanas.

UANL

Al tomar las monedas, el titiritero
me dice: Viaja, huye siempre de
ti mismo. Cuando retornes sabrás
que la línea llamada camino es
sólo un lugar habitado por la
ausencia. Al huir, el hombre olvida
su condición de estatua.

E1

escritor Carlos Montemayor inauguró en la UANL, la Cátedra
Raúl Rangel Frías en septiembre de 2006, con esta conferencia sobre
la importancia de las humanidades y las ciencias sociales en el siglo
XXI y la idea del conocimiento y sus posibilidades de transmisión.
¿El conocimiento puede seguir siendo un patrimonio humano o
social, o es ya irreversiblemente una propiedad privada?, se pregunta
el autor.

Lula y Perla (Más la justicia)

Drama

Emilio Carballido
Drama. Num. 10, UANL, 2006. 22 pp.

E1

gran dramaturgo mexicano Emilio Carballido entregó a la
colección de dramaturgia mexicana contemporánea de la UANL,
Drama, esta pieza corta de su autoría, en la que revisita sus
espacios más entrañables y nos revela una vez más la
descarnada apatía de la ley ante aquellos que se mueven en el
territorio de la marginación.
José Jaime Ruiz,
La cicatliz del naipe.
UANL, 2006.

P. 96
Editores
Jessica Nieto, Genaro Huacal,
Abe/ardo Cantú

Jesús Áncer Rodríguez

Diseñadores

Secretario General

Claudia Tamez, Rodoffo Leal,
Francisco Barragán, Elena Herrera
Distribución
Raúl Zamudio Rodríguez y
Nehemfas Gonzáfez García

Ce/so José Garza Acuña
Director de Publicaciones

Carlos Montemayor
Cátedra Raúl Rangel Frías, UANL, 2006. 36 pp.

-==~-===---· -

José Antonio González Treviño
Rector

Rogelio Vil/arrea/ E/izando
Secretario de Extensión y Cultura

Novedades

Lectura

Editorial

Secretarla

Lorena Contreras Rodrfguez
Servicio socia/
Efrén Pardo Zamarrón

Este boletín es una publicación

trimestral y gratuita de la Dirección
de Publicaciones de la UANL.
Oficinas: Biblioteca Universitaria
Raúl Aangel Frías, Avenida Alfonso
Reyes
4000, C.P. 64440,
Monterrey, Nuevo León. Teléfono:
(81) 8329-4111 /fax: (81) 8329-4095.

Correo eledrónioo:
tjosegarza@seyc.uanl.mx

UANL
"EdllCOCl6n con vül6n,
vl$16't COI! folllrO ~

Imágenes para leer
Varios autores. Prólogo de Arnulfo Vigil.
UANL, 2006. 168 pp.

C ompilación de los cuentos y los poemas ganadores del
Concurso de Literatura Joven Universitaria 2006 de la UANL; un
escaparate que nos permite pulsar las propuestas literarias de la
generación emergente. Leer este libro no es un ejercicio para
simples aficionados.

�L
La entrevista
Investigadores de la actrvrdad frsrca

·

Novedades
Memorial. Lectura Arquicultural
del edificio Colegio Civil

"La actividad física, esencial para la calidad de vida"
O swaldo Ceballos,
Javier Álvarez, Arturo
Torres y Javier Zaragoza, maestros universitarios de las facultades de Organización
Deportiva y Psicología, son los autores
del libro Actividad
física y calidad de vida
(UANL, 2006). Esta
obra es producto de la
colaboración de este grupo de docentes y de
colegas de la Universidad de Zaragoza, España.
Esta sinergia de investigadores mexicanos y
españoles permite a los autores del libro en
cuestión incidir, desde una perspectiva global,
en el tema de la actividad física, al desarrollar un
producto científico de notable calidad, que podrá
ser consultado por estudiantes y profesores
interezados en el estudio de la cultura de la
actividad física.

La actividad física --explican los autores- se
define como todo movimiento corporal producido
por los músculos esqueléticos y que ocasionan
un gasto de energía que dependerá de la masa
muscular implicada, de las características de
dicho movimiento, de la intensidad, duración y
frecuencia de las contracciones musculares;
además, la práctica de actividad física puede ser
un factor de calidad de vida en la medida que se
cumplan algunas condiciones.
¿Cuáles son esas condiciones?
Que se realice como una actividad de ocio y
tiempo libre, que mejore o mantenga la salud,
que sus beneficios socioeconómicos sean
mayores que sus costes, y que se experimenten
emociones placenteras en su práctica. Existe el
reconocimiento de que cada vez más la calidad
física es parte esencial de la calidad de vida; sin
embargo, encontramos pocos estudios que
analicen esta relación.

Revistas
Armas y Letras

Enderle, as, como las
columnas de Rodrigo
Fresán, Cristina Rivera

E sta revista de literatura y cultura, editada
por la UANL, trimestral, ofrece en su número
56, correspondiente a los meses de julio y
septiembre de 2006, una serie de ensayos
sobre la renovación de los valores estéticos.
Textos de Grinor Rojo y Víctor Barrera

•

Armando Flores
UANL, 2007. 277 pp.

¿Cómo definir la actividad física?

Garza y Eduardo Antonio
Parra. La obra de Pilar de
la Fuente, notable artista
universitaria, acompaña
las páginas de la publicación .

UANL

•

Visión 2012
..Ethlcdd/M aM VUl6't.
vül6# COfl falvro "

E1

Colegio Civil es el centro cultural por
excelencia de la UANL. Renovado a 150 años de
su creación, el edificio opera como Centro
Cultural Universitario. Este libro compila su
historia arquitectónica y su significación cultural,
en una labor de investigación y de documentación
fotográfica profunda, por parte del arquitecto
Armando Flores.

La ciudad como texto. La crónica
urbana de Carlos Monsiváis
Jezreel Salazar.
UANL, 2006. 212 pp.

--

Ll&lt;Jla6900MOTIDO

ü---•o.--

Este

libro, ganador del Premio Nacional de
Ensayo "Alfonso Reyes" 2004, versa sobre uno
de los escritores mexicanos más importantes de
nuestros días: Carlos Monsiváis, testigo
infatigable que por casi medio siglo se ha
dedicado a registrar los cambios, quiebres y
renovaciones de la vida cultural del país,
particularmente de la ciudad de México.

Pina Pel/icer. Luz de tristeza (1934-1964)

-

Reynol Pérez Vázquez y Ana Pellicer
UANL, UNAM, CONACULTA-Cineteca
Nacional, 2006. 386 pp.

•

Amplia y profunda biografía de la gran actriz
mexicana Pina Pellicer, cuya vida fue corta e
intensa, como su carrera cinematográfica:
meteórica y con títulos imprescindibles: El rostro
impenetrable, dirigida por Marlon Brando, Macario
y Días de otoño, de Roberto Gavaldón; Una
coedición de la UANL, la UNAM y el
CONACULTA, a través de la Cineteca Nacional.

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Red de

~

En

conjunto con la
editorial Plaza y
Valdés, la UANL
editó durante el 2006
una serie de libros,
como Participación
política de las muje--res en un movimiento
urbano de Nuevo ~
León, de Alejandra
■
Rangel Hinojosa. En
esta obra se analizan los componentes
de un movimiento popular de Monterrey,
ubicado en los tiraderos de basura del
poniente de la ciudad. Asimismo,
Ciudades difíciles. El futuro de la vida
urbana frente a la
globalización, de
Adolfo Bentto Narváez
Tijerina: conjunto de
ensayos sobre arquitectura y más allá;
es decir: una obra de
antropología del
diseño, un trabajo de
pensamiento complejo y transdisciplina. Con fuentes y argumentaciones
puntuales, el autor rinde cuentas de
éxitos y fracasos, utopías y silencios
en cuanto a la manufactura de las
ciudades se refiere. También de
Narváez Tijerina
fue editado La
experiencia de la
ciudad y el trabajo
como espacio de
vida, una compilación hecha junto a
Camilio Contreras
Delgado.

La lectura
REYNOL PÉREZ VÁZQUEZ

Uno de los fines prácticos de la lectura es la
adquisición de nuevos
conocimientos y una
valiosa disciplina para la
actualización profesional. Es también la
llamada gimnasia mental
que nos permite realizar
juicios y análisis más
certeros, sin importar cual sea nuestra actividad
o profesión.
El placer de leer es, indudablemente, un
auténtico gozo del espíritu, el oasis que nos
cobija en los momentos de nuestra necesaria
soledad; esa soledad que acostumbramos
acompañar con aquello que más nos regocija.
Leer significa un ejercicio de beneficios
infinitos, el mayor de ellos la visita al territorio
de la imaginación, el cual no termina jamás de
explorarse. La lectura nos permite, por así
decirlo, "amueblar nuestro mundo interior" y
habitarlo a plenitud.
No obstante, una lectura auténtica será
aquella que nos gratifique interiormente y que,
al mismo tiempo, nos mantenga conectados con
la realidad; lo cual nos permite acceder a una
verdadera relación crítica con el mundo que
nos rodea.

UHfVB.!IIW&gt;AUTÓNOMAtsHUEYOLB'.lN

Boletín de la Dirección de Publicaciones
Universidad Autónoma de Nuevo León I Secretaría de Extension y Cultura
Año II Número 5 Invierno 2007

..Eácoclb, con visión,

K116n con faturo ~

La crónica de
Cartas Monsiváis
La luz de Pina Pellicer
Las ideas de

Carlos Montemayor
El drama de
Emilio Carballido
Armas y Letras
Entrevista
El deporte como conocimiento
Un poema
José Jaime Ruiz
Sobre la lectura
Reynol Pérez

Memorial
del Colegio Civil

Coediciones

.UANL
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEóN
Secretaría de Extensión y Cultura

E sta obra ofrece un trazo profundo de los
aspectos físicos, históricos y psicológicos del
inmueble; es un catálogo razonado de una de las
joyas de nuestro patrimonio cultural universitario,
que cumple 150 años de creación en este 2007.

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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2006, No 57, Octubre-Diciembre </text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Barrera Enderle, Víctor, 1972-, Director Editorial</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Carta de fray Servando Teresa de Miera Andrés Bello</name>
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