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                  <text>���...,.......,. ........,...•.....
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••• • • ••••
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La Santa. Poemas Morales/
É J.
EAL/4
La poesía es una ventana que a mi paso se abre / En esta
entrevista,
rememora su
encuentro con la poesía, ésa ilimitada que, de acuerdo con
la poeta iraní, se encuentra en todas las cosas. Traducción
de MAMUCH

Amor platónico /
Los primeros latidos de la pasión amorosa en la literatura de
Occidente / La mitología clásica explica que los humanos
siempre estamos en pos de nuestra mitad faltante; la
literatura clásica muestra elevadas muestras de la
búsqueda del amor. /
La Santa. El cabrero/
- JAVIER VILLARREAL 132

---.••

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Cl}'(ANDAR A LA. REDONDA
Pies de ga_to (Patte de velours) de JACQUU PRÉVliRT,
versión de
u■w , •
Teatro y cultura viviente/
explica su
teoría del convivio teatral a partir de la redefinición
de la experiencia de la teatralidad en tres
acontecimientos: el conviva!, el poético y el
espectorial.

•

••

O&amp; MISCELÁNEA
Hamo quidam: los rostros de nadie

•

DANIEL COMZÁLEI DUEAAS nos
habla de Nadie, el hombre común
e incierto, no obstante siempre cer,
tero para interceder entre dos
"alguienes" y hacer posible la co,
municación. 9
Kapuscinskt la acción de la palabra
ACATA ORZESZEK relata a JOSÉ
CARZA cómo fue su acercamiento
con el renombrado periodista
Ryszard Kapuscinski (1932-2007)
y cómo fue que se convirtió en su
traductora al español bajo la firma
editorial Anagrama

•

l •••••

as.pe

·· •

•

O'&amp; TOBOSO

POESÍA Y PSICOANÁLISIS:

LUGAR DE LA IMAGINACIÓN,
IMAGINACIÓN DEL LUGAR
escribe sobre ésta relación
asentada desde Freud, en la cual el inconsciente
se expresa en lo poético y lo poético se posiciona
en el inconsciente.
Traducción de

BIBLIOCLIPS:
Viene Banville

DE ARTES Y ESPEJISMOS

LETRAS AL MARGEN:
/Para quién se escribe?
A/70

NO HAY TAL LUGAR:
My own prívate United States
4

FILTROS DE LA MEMORIA/
desarrolla un hiperrealismo que analiza la
experiencia de lo visual y cuestiona cuán real es
lo real filtrando en sus cuadros la memoria de los
objetos/

,ra CABALLERÍA
De mujeres y política
,,

CONVERGENCIAS Y DIVERGENCIAS:
Flujos entre el arte y las ciencias sociales/

A propósito de Peltre

/

n
02
Cuando la escritura
es la última fuerza vital

Tras máscaras y fonteras: La monstruosidad en El valiente negro
en Flandes CAR E RU Z I 36
La locura y la historia en Alias Grace de Margaret Atwood / Las
diversas voces de Grace Marks, protagonista de esta novela,
son develadas por CRI TIMA IUVTIIA CARZA para demos,
erar que quizás somos lo que no sabemos que somos. / 44

'1'A

B,

O&amp; ANATOMÍA DE LA. CRÍTICA

EMDERLE / 104
CONSl;JO EDITORIAL
Canno,AJanll,.ja,t Emilio""""c.los Ammxlo, ~eo..am;,;,,.

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-"'"'"""' Munllo,ja,t"""' lní,,m;
Guerra y Humbeno Salazar

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Director Editorial:

Editora;

psicaNíeto
llm,cta-d,Art,c

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OeatMd,d y Diseña

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~ trimesaal hecha.en
Serna 1m¡nsos. S. A de C V~
Vallm:a 345sur, Mmterrey,

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04- 200l 10310950CKJ00..102
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COllttnido en trámite.
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�POESI.A

POESI.A

Poemas morales
(De La Santa)
JOS~ JAVIER VILLARRIEAL

EXPE01NG your arrival tonwrrow, Ifina. myself

thinking I !ove You: then comes the thought:

I should like to wdte apoan which would

express exaccly what I mean wben I think
thesewords.
W.H.Auden

I

En sirgo de bravatas

sin canto ni función
asperezados lados con fieras pubertades

creyó adivinar. Arisco en la espesura, cuando la tarde se iba,

de hilos y respiros

fue derrengando sirenas, azucenas en vilo:

a la orilla del río.

huéspedes que se iban conformando con un beso.

Apacentó sus fuerzas, aquilató sus ansias, y como pudo dijo

Partió. Ycuando su boca sintió los hechizos de las ramas

y exoneró el lamento, la vena reventada, el risco levantado,

quiso comulgar con flores, con colores desvaídos.

la purga de esmeralda

Después, se acurrucó

con la sola depressa que en los blancos

para soñar un rato con la tarde ya perdida.

�POEILl

111

11

aSantiago Javier

Como la escamosa situación del pez
cuando se pone a leer los periódicos

No importa la clave,

y descubre horrores, devastaciones,

el dardo traspasando el cuerpo que se inclina.

la estupidez que flota

No importa la selva, tu cama, el cuarto suspendido,

sobre la superficie de las aguas,

la cantidad, el pago, el documento.

sobre su cabeza

No importa el azul cuando la lluvia arrecia y las gradas del

con el mismo brillo del gancho y del arpón,

estadio muestran su tristeza,

con sus mismas consecuencias royendo el hueso de la estabilidad,

el silencio, la flecha, el camino que estás por recorrer.

carcomiendo el punzón que humedece la hoja donde no se escribe,

No importa el peso, el brillo de los cubiertos, la loza sobre la

donde los barcos se hunden

mesa,

en un camino que se pierde entre los rostros

la resaca, la tormenta que se estaciona sobre tus horas.

y desgarra con sus filos

No importa la caricia, el murmullo,

la delicada piel de la conciencia;

el golpe, la redondilla que canta tu nombre, la novela o el libro

la misma con que el pez hojea las páginas del diario

bajo la cama.
No importa el cassette, la ropa, las toallas invadiendo el
paraíso.
No importa que amenacen tus horas sacrificando un becerro que se
muere de frto.
No importa el sonido metálico e incisivo,
esa forma de amanecer que fatiga tu alma.

y se queda mudo, grave, en su pecera
bajo la vigilante presencia de los gatos.

�MICHAEL HARLOW
TRADUCCIÓM DE LETY DAMM

¿Cuál es el origen de nuestra primera pena?
Reside en habernos negado a hablar...
nació cuando nos guardamos dentro
lo callado ...
Gastan Bachelard, La poética de la ensoñación

res voces psicoanalíticas rinden tributo a la mente poética: "Ante
el problema creativo del artista, el psicoanálisis debe arrojar las
armas"; "el verdadero poeta es un psicólogo intuitivo... capaz de
una profunda perspicacia"; "no me avergüenzo al decir que
Shakespeare sabía tanto como un psicólogo". Estos son sólo algunos de los muchos
tributos y reconocimientos que eminentes psicoanalistas han rendido ala poesía y
a los poetas a través del tiempo. Por acuerdo general (aunque siempre haya
detractores en ambos bandos) se cree que sin los artistas -en este caso los poetas,
que son ejemplos en la aptitud para la ''profunda perspicacia" de lo más hondo del
útero llamado inconsciente- no habría un proyecto llamado ''psicoanálisis" como
lo conocemos actualmente. De hecho, la palabra "inconsciente" en sL que Freud,
fundador del psicoanálisis, atribuye a los ''poetas y filósofos [que] descubrieron el
inconsciente antes que yo... Lo que yo descubrí fue el método científico mediante el
cual puede descubrirse el inconsciente"1•

POESÍA
Y PSICOANÁLISIS:
lugar de la imaginació~ imaginación del lugar
8

La primera voz es de Freud, el más literario de los
analistas (en su ensayo de 1928, Dostoievsky y parricidio); la segunda es la del analista Elle Sharpe, y la tercera de D.W. Winnicott, uno de los más avanzados
analistas de su generación -todos figuras destacadas
en la evolución del psicoanálisis en el siglo XX.
El mismo Freud, quien fuera todo un literato en una
larga línea de narratólogos o narradores que "asaltaron lo inefable" -algunas veces proclamado "poeta del
inconsciente" cuyo texto embrionario, La interpretación
de los sueños (1900) ha sido llamado el "gran poema del
inconsciente"-, como "fundador" del psicoanálisis
(así como muchos de sus colegas), se sumergió en la

1

literatura, y aunque no ganó el premio gordo, el Nobel,
ganó el apreciado Premio Goethe de Literatura; se volvió hacia lo que muchos poetas conocen a fondo como
"lo mitopoético" -ese lugar del "imaginario persistente"- en busca de la metáfora acertada para el drama
familiar del complejo de Edipo -y aqui hay resonancias del recinto mismo de la imaginación, al escuchar
de Esquilo, el gran poeta y dramaturgo griego, cómo
"las palabras son remedios para las mentes enfermas".
Creo que es un indicio de que Freud, quien dedicó gran
parte de su vida analitica a escribir para la vindicación
del psicoanálisis como ciencia, acabó escribiendo lo que
para nosotros suena y se ve como lo que solíamos ]la,
mar Literatura.
Y bien puede ser cierto, o cuando menos un deseo
acertado, que leer literatura es la mejor preparación

Freud en su septuagésimo cumpleafios.

9

�para ejercer el psicoanálisis, sugiere Adam Phillips del poeta W.S. Graharn (1979) que cualquier psicoana(2000), analista, crítico y escritor. Aprendizaje del "es- lista quisiera adjudicarse.
"Todas las palabras fueron alguna vez / un poema
tar dentro del alfabeto", por decirlo así, donde Lacan
sugiere l'inconscient est comme language: el ínconsciente ino?", dice la hija de Casandra en un poema y libro ti2
es como el lenguaje. Creo que podemos decir sín gran tulados as! (Harlow, 2005) • lgualmente, cada palabra
riesgo de hipérbole que, sea lo que sea, capacitarse en tiene una larga y profunda historia. "Profundo es igual
psicoanálisis es capacitarse en lenguaje. Seré más es- a verdad", afirmó el filósofo y poeta presocrático
pecifico: "el lenguaje en su condición para un uso es- Heráclito "abriendo camino a una hermenéutica psipecial". Es la manera en que usan los poetas este lenguaje lo cológica~. La poesla se regodea con esto y con el deseo
que le da tanto atractivo para los psicoanalistas; tan del psicoanalista, no tan secreto, que ocurra con maes así, que se ha dicho que los poetas son "ídolos secu, yor frecuencia.
Sea lo que sea, además e independientemente de
lares" de los psicoanalistas. La cuestión de la "envidia"
los otros usos que puedan darle, "la práctica del arre
puede ser tema para otra plática.
iQué habrá entonces entre poesía y psicoanálisis es una actividad psicológica, la activación ínconscienque les une como pareja de largo noviazgo, en lo que a
veces parece una relación más bien íntima (cuando no
cae en el antagonismo) cuyo proyecto compartido, en 2 N. de la E. En esta parte, "la hija de Casandra" se refiere al titulo del libro
daughra- (Auckland University Press, 2005): "'Every word was
el mejor de los casos, parece consistir en usar el len- Cassandra's
once / a poem, isn't it?', says Cassandra·s daughter, in a poem and book of
guaje para que las "palabras sueñen de nuevo", de ma- that same title".

nera que en ambas disciplinas se pueda descubrir algo
vital e importante para ese diálogo que por un lado
llamamos poesla y por el otro psicoanálisis, en cuya
médula parece estar lo que significa coexistir con otros
en el mundo? "Hablar al frente / de mí mismo con cada
oído vivo/ Y descubrir qué es lo que quiero". Palabras

te de una imagen arquerípica: el artista apresa la imagen y, sacándola del inconsciente más profundo", dice
Jung (1971), reconoce la relación íntima que hay entre
la mente analítica y la poética. Un lenguaje para trabajar y escribir con las bases mitopoéticas de la mente
que reside en la médula de lo que hacen los poetas, y

10

en gran parte es la causa de que hayan sido proclamados "ideales del ego" por el analista. Una relación donde el idioma y el lenguaje del sueño son primordiales,
as! como el proyecto compartido esencial de que hablamos para darle sentido a la vida, para describir de
alguna manera por qué somos tan indescifrables para
nosotros mismos y el mundo. Cuando los psicoanalistas hablan de qué es lo que vuelve a los poetas "ídolos
seculares", lo que parece ser la causa de que "arrojen
sus armas" y deseen cultivar esa especie de sensatez
poética del lenguaje, es el oldo atento a lo mitopoético:
una manera de observar y escuchar al ínconsciente, no
sólo en términos de la fluidez asociativa que el lenguaje busca de manera natural Qa "libre asociación" de
Freud, y la más amplía y creativa "imaginación activa"
de Jung), síno estar en lo que íntuitivamente conocen
los poetas como estado de ignorancia -o sea no saber
demasiado antes de escucharlo-, lo que el poeta Keats
(que también estudió para "cientifico") en 1817 llamó
capacidad negativa (tan preponderante en el psicoanálisis) en aquella famosa carta a sus hermanos: "cuando
un hombre es capaz de transitar entre incertidumbres,
misterios, dudas, sín que un sólo irritante le alcance
después del hecho y la razón". El distinguido analista
Wilfred Bion incluso afirma: "toda sesión debe ser
como la formulación de Keats en el sentido de que como
analista uno debe esforzarse por ser como el Man of
achievement (El hombre realizado) de Phillips.
Cuando el psicoanálisis privilegia lo poético, se habla de escuchar a la psique ínconsciente como se escu,
cha lo mitopoético: esto es, aspirar a un estilo imaginativo .del discurso y escuchar la voz del ínconsciente
como lo hace en la psicologia de la imagen -por medio del sueño, la fantasla y el arte- donde mito y metáfora, símbolo y paradoja, tropos esenciales del poeta, son divisas de la perspicacia yla comprensión, maneras
de llevar una conversación que podemos llamar, en sus
formas dadas, poesla y psicoanálisis, donde lugar de la
imaginación es imaginación del lugar. Lo que el analista
posjungiano James Hillman (1979) aduce, casi confiereza, hablando como escritor-poeta: "Quiero que la psicologia se base en la imaginación de la persona más que en
estadísticas y diagnósticos. Quiero que la mente poética
se aplique a las historias clínicas para poder leerlas [y es,
cuchadas] como lo que son: formas de ficción y no informes científicos". Dejar que el inconsciente hable cuando
el ego está bloqueado o silenciado es quizás otra manera
analítica de expresarlo.

11

Cualquier poeta auténtico lo entiende muy bien:
explotar esa "corriente maestra debajo de la superfi,
cie" (Coleridge), transformar lo ínvisible a visible Qo
que los poetas hacen en lo que conocemos por poema);
hacer consciente lo ínconsciente. La versión de semejante "perspicacia profunda" en el psicoanálisis podría
ser: como artista creativo, el poeta transforma nuestras transgresiones, nuestros deseos ínaceptables, a una
forma aceptable, incluso placentera. Hace visible el
juego de sombras ínvisible del yo que se atreve a redimir al "fallído artista que hay dentro del paciente".
Y aquí señalo al filósofo Heidegger como compañero de viaje en una especie de salud a la poesía: "La poe,
sla nunca es únicamente una modalidad más elevada
del lenguaje cotidiano, síno que el lenguaje cotidiano
es un poema olvidado y agotado ..." Como la poesía parece saber, y el psicoanálisis sigue recordándoselo a sí
mismo: cuán a menudo nos encontramos "sin saber lo
que uno quiere ... como si hubiéramos aprendido un
idioma y luego olvidáramos cómo hablarlo" (Phillips,
2000). Si olvidar siempre se refiere a recordar, entonces para encontrar ese idioma olvidado o "perdido"
mediante lo que podemos llamar una forma
mitopoética de escuchar y decir, debemos ir al centro
del diálogo entre la poesla y el psicoanálisis. A veces
podemos ser ínaceptables, pero no podemos ser ínínteligibles para nosotros mismos. Como ya saben los
poetas y la poesía, y los analistas y el psicoanálisis siguen descubriendo: siempre habrá el "clamor de lo incongruente", lo irracional y lo ínaceptable. Después de
todo, existen suficientes buenos poemas y buenas sesiones analíticas generadas por la circunstancia de que
"suceden muchas cosas buenas en la oscuridad, ade,
más de Santa Clos".

B;b/iografia
Bachelard, Gastan. (s / f) Thc Poctics of Rcvaic: Boston: Beacon Press.
Freud, Sigmund {1928). "Dostoevsky and Parracide", en Phillips. Adam
(2000). Promists, Promists. London; Faber and Faber.
Freud, Sigmund (1961). Standard Edition ofComplet&lt; Works. London: Hoganh
Press.
Graham, W. S. {1979). Collw&lt;d Poans 1942-1977. london: Faber and Faber.
Harlow. Michael (2005). Cassandra"s Daughtcr. Auckland, NZ: Auckland
University Pres.s.
Hillman. James (1979). Th&lt; Drcam and th, Undaworld. New York: Harper
and Row.
Jung, Car! Gustav (1971). Collw&lt;dWorks, Th,Spirit in Man,Art, and Litaarurc.
Vol. !S. Eds. Read, Fordham. AdJer. Traducción R.F.C. Hall: Princeton Universiry Press.
Phillips. Adam (2000). Promiscs, PromiStS. London : Faber and Faber.

�,

LAPOESIA
ES UNA VENTANA

que a mi paso se abre
TRADUCCIÓN DE MAMUCHEHR EnEKHAR

a
z
u ..
◄

- ~~

en

►
111

•...z 2~

'y

o no soy como aquellas personas que, cuando ven que
alguien ha tenido una experiencia dolorosa por
golpearse con una piedra, concluyen que no se debe ir
hacia la piedra. Hasta que yo misma experimente el romperme la
cabeza con una piedra, no entenderé el significado de ésta. Quiero
decir que yo, después de leer la obra de otros poetas como Nima
Yushij2, he escrito muchos malos poemas. Yo necesitaba crecer en
mí misma, y este crecimiento requiere tiempo. Con las pastillas
de vitaminas de golpe no se puede crecer. Llegar a ser alto es algo
aparente, los huesos en sí mismos no crecen. En todo caso, hubo
un tiempo en que escribía poesía y de modo natural en mí bullía.
Cada día dos o tres poemas: en la cocina, en el momento de utilizar
la máquina de coser; en fin, versaba porque uno tras otro leía libros
de poesía. De este modo, obtuve riqueza poética y también logré
un pequeño talento que de algún modo debía devolver. No sé si
era poesía o no, sólo sé que fueron fáciles y sinceros .

111

13

�"Aparte de Nima, otros muchos me fascinaron. Por
ejemplo, Ahmad Shamlú3. Él, desde la estética poética,
el gusto poético y mi sentimiento, está muy cerca de
mi. Cuando lei: "La poesía es la vida", entendí que las
posibilidades de la lengua farsi son muy grandes. Me,
diante esta lengua y sus cualidades se puede hablar de
un modo sencillo, tal como ahora estoy hablando con
ustedes. Sin embargo el descubrimiento no es suficien,
te. Bien, una vez que lo descubrí me pregunté ¿des,
pués, qué? Inclusive para hacer mimesis se requiere ex,
periencia. Debería de una forma natural, en mi interior
y según mis necesidades, sentir y pensar, ir hacia este
lenguaje. Yeste lenguaje de modo natural en mí estaba
formándose. Yo creo en este camino. He caminado con
un objetivo: escribir mucho.
"Yo soy una persona sencilla. Precisamente cuando
quiero hablar, ser sencilla en mí es una necesidad. Yo
nunca he estudiado ritmo prosódico. Lo encontré en
los poemas que estaba leyendo, así que para mí no eran
órdenes: eran caminos que otros habían caminado. Una
cosa que me hace feliz es que no me he hundido en
nuestra literatura clásica y no he estado enamorada de
la literatura occidental. Yo estaba en la búsqueda de
algo en mi interior y en el mundo alrededor -en una
época concreta que desde la vida social y la del pensa,
miento, y el ritmo de esta vida, tiene cualidades espe,
ciales mías, la clave está en que las entendamos y las
incorporemos a la poesía. Para mí las palabras son muy
importantes. Cada palabra tiene su propio espíritu, del
mismo modo que los objetos. Yo no estoy atenta a la
antigüedad poética de las palabras y los objetos. No
importa que hasta ahora ningún poeta haya usado la
palabra 'explosión' en sus poesías. Yo, desde la maña,
na hasta la noche, en cualquier lado que miro algo está
explotando. Cuando yo poetizo, no puedo traicionar,
1 Fragmentos de una entrevista con Forough Farrojzad (Teherán-Irán,
me a mí misma. Si la visión es la visión de hoy dia, el
1935-1967) publicada en la mista Arash en los números I y 2 (Teherán).
lenguaje también encontrará sus propias palabras y la
Fue realizada entre los anos 1965 y 1966. Tengo dudas con respecto a la
fecha de realización de la entrc\ista; según Nazanln Amirian (Forough
armonía en estas palabras; y cuando el lenguaje se está
Farrojzad: Noche ai Tchcrán, 2000), está fechada en 1959. Yo no lo creo,
construyendo y tiene unidad y es sincero, conllevará
porque Forough misma en la con\'ersación indica que algunas obras suyas
pertenecen a fechas posteriores a 1959. En el libro original, que yo he tra·
también su propio ritmo y así influirá en las tonalida,
bajado, tampoco se indica el nombre del entre\istador. 8 libro es: Una
des corrientes.
selección de los poemas de Forough Farro¡zad, sexta edición, publicado por la
"La frase simplemente toma forma en mi cerebro y
Editorial Morvarid, Teherán, 1978.
2 Nima Yushij (1895-1960) es el poeta que creó el mO\imiento poético
yo la escribo. Yo doy forma de un modo sencillo a la
moderno iranl durante la primera mitad del siglo XX. Referente la obra
frase
sobre el papel y el ritmo es como un hilo que en,
de Nima Yushij, ver la Antología de Nima Yushij, SohrabSepchrí y AhmadShaml.
Tres p«ras penas conccmporáncos (Barcelona, Icaria, 2000). \'er también: tre las palabras pasa, sin ser visto, solamente las sos,
w\\w.angelfire.com/rnb1bashiri/Poets/Nima.html
tiene y no las deja caer. Si la palabra "explosión" no
1 Ahmad Shamlú (1925-1999), considerado el gran renovador de la poesla
persa contemporánea. Existe traducción en español de Aurora (Madrid,
cabe en el ritmo y, por ejemplo, lo interrumpe; enton,
Papeles de invierno, 1995). \'er también: www.angelfire.com/rnb/bashiri/
ces esta interrupción es como un nudo en el hilo. Con
Poets'Shamlu.html

"Toda\ia yo no estaba hecha; el lenguaje, la forma y el
mundo del pensamiento específicamente mío aún no
lo había encontrado. Estaba en un ambiente pequeño
y estrecho que podría llamarse la vida familiar. De
repente me quede vacía de todas aquellas palabras,
cambió mi ambiente. A la fuerza y de modo natural
cambió. El muro y La rebelión en realidad son un intento
desesperado entre dos etapas de la vida: son las últimas
respiraciones antes de un tipo de liberación, cuando el
hombre llega al pensamiento. En la juventud los
sentimientos tienen ralees débiles, pero más atracción.
Después, si no son dirigidos o si no son el resultado del
pensamiento, se secan y mueren. Yo he observado el
mundo alrededor; los objetos, las personas, y las lineas
esenciales de este mundo las descubrí y cuando quise
hablar de ellas vi que necesitaba las palabras, nuevas
palabras que se relacionaran con aquel mundo. Si
hubiese tenido miedo, hubiera muerto. Sin embargo no
tuve miedo. Encontré las palabras. Que éstas aún no
tengan carácter poético no depende de mí. Tienen vida.
Las palabras se poetizan cuando se convierten en
poesía, por tanto, se requieren cambios e
intervenciones en los ritmos. Si esta necesidad no
hubiera ocurrido de modo natural, la influencia de
Nima seria inútil. Él fue mi guía, pero yo soy constructora
de mí misma. Yo siempre tuve confianza en mis propias
experiencias. En ellas me apoyaba. Primero tenía que
descubrir cómo Nima había descubierto su propio
lenguaje y forma. Si no lo hubiera hecho no hubiese tenido
resultado, porque me habrta convertido en un imitador
sin moral. Tuve que ir a aquel camino; es decir, tuve que
vivir. Cuando digo "es necesario", este "deber" significa
un tipo de tenacidad natural e instintiva en mi.

14

los nudos se puede también crear el principio del
"nudo" e integrarlo en el ritmo de la poesía. Del con,
junto de los nudos se puede crear la uniformidad y la
armonía. ¿No te parece que Nima hizo lo mismo? En
mi opinión, es tiempo de sacrificar los "conceptos" por
razones de respeto al ritmo pasado. En la lengua farsi
existen ritmos que golpean menos y se acercan al rit,
mo de la conversación. Se pueden tomar y ampliarse.
El ritmo se debe crear de nuevo y aquello que construye el ritmo debe administrar al ritmo -a diferencia de
los tiempos pasados-: el sentido del lenguaje, el ins
tinto del lenguaje, y la expresión musical natural de
las palabras. La cuestión del ritmo es del sentimiento
y no es una cuestión de lógica-matemática. Mi oído
debe aceptarlo. Cuando me preguntan acerca del len
guaje y del ritmo y a qué tipo de posibilidades he llegado, sólo puedo decir que he llegado a la sinceridad y
lo simple (lo sencillo). Esta cuestión no se puede mos,
trar con las figuras geométricas. Se debe elegir pala,
bras reales y con más sentido, aunque las palabras no
sean poéticas se deben a la forma, y no intentar llevar
las palabras a la forma. El exceso de ritmo se debe de,
jar fuera. ¿y si se deconstruye? Que sea así. Si su senti,
miento y sus palabras tienen su propia fluidez, ense,
guida este daño "convencional" se puede recuperar. De
estas deconstrucciones es de donde se puede crear algo
nuevo. Cuando la capacidad del oído está limitada, el
talento de la aceptación no será limitado. Estos nue,
vos sonidos deben ser descubiertos; la dificultad con
siste en que la cuestión del lenguaje y la del ritmo son
inseparables. Están juntos y la llave de acceso a ellos
está en ellos mismos.
"Sin embargo, referente a mi propia poesía, si us,
ted piensa que el problema de la forma en mi poesía
está resuelto o hay una autonomía entre los elementos
de mi poesía, yo pienso que esto es el resultado de un
modelo de elección y no depende de los momentos de
la creación. Hay que ir paso a paso, como cuando uno
estudia inicia desde la infancia hasta llegar a la uni
versidad. Yo aún no sé en qué curso estoy, sólo sé que
todo con su propia dinámica se forma y esto quiere
decir descubrirse a sí mismo y llegar a si mismo. Ahora
los gestos, los pensamientos, los sentimientos, los en,
tendimientos y las percepciones son los que, en secre,
to pero decisivamente, me guían. La poesía, como el
hombre, debe llegar a ser adulta, después puede hacer
cualquier cosa, después de esta etapa apenas la poesía
tiene derecho a ser expresada. De todos modos hay que

superar esta fase. Tal vez todo el mundo piensa que
esta etapa ya está superada. Tal vez tengamos dema,
síada auto,confianza, en todo caso, se debe llegar a la
sabiduría. Hasta en la vida cotidiana y normal.
"La dificultad estriba en que aún no puedo expre,
sar todo lo que deseo. Yo soy vaga. Siempre huyo de
mis cualidades positivas y me dejo en la mano de los
aspectos negativos de mi misma. Y todo ello influye,
sin lugar a dudas, en mi poesía. Cuando observo mi
libro Nuevo Nacimiento me da pena. Es el resultado de
cuatro años de mi vida. Es muy poco. Yo no sopeso mis
poesías colocándolas en una báscula; sin embargo, es,
peraba y espero más de mí misma. En la noche, al mo,
mento de acostarme me pregunto: lQué he estado ha,
ciendo durante el dia? Quiero decir que podría tener
un crecimiento poético más acelerado, pero en lugar
de apoyarlo lo he frenado con las desesperanzas filo,
sóficas y la falta de ganas, que son resultado de un pen,
samiento limitado de pedir demasiado y tener gran,
des expectativas de la vida.
"No puedo saber donde tengo más éxito, pero sa,
berlo no es necesario. Por lo que debo pasar, la poesía
fluye. No puede quedarse en una forma bella. Pensar
en el éxito engaña al hombre. Nos hace orgullosos e
inmóviles. Yo quiero vivir, encontrar y aprender nue,
vas cosas. No obstante, conozco mis fallos. Yo estoy
más interesada en el contenido. Ahora tengo también
más años y para una mujer los treinta significan ma,
durez. Sin embargo, el contenido de mi poesía no es el
de una poeta de treinta años, es más joven. Y esto en
mi libro es un defecto. Se debe vivir informado, cons,
ciente, con inteligencia y con sentido común. No tuve
una educación mental con base en un método corree,
to, así que mis lecturas han sido desordenadas y he vi,
vido por pedazos; el resultado es que tarde en desper,
tar. Yo siempre creo más en la última poesía que en
cualquier otra. El periodo de esta creencia es muy bre,
ve. Después pierdo el interés y todo me parece simple.
De mi libro Nuevo Nacimiento me quedaría con la parte
final para empezar de nuevo. Un tipo de inicio mental.
El problema del lenguaje por sí mismo se resolverá y el
lenguaje creará el ritmo. Lo principal es lo mental y el
contenido. Pienso que todas las personas que se dedi,
can a la tarea artística su razón -o una de sus razo,
nes- es un tipo de necedad inconsciente de enfren,
tarse con la muerte. Estas personas son las que aman
la vida y que entienden del mismo modo la muerte. La
tarea artística es un intento por permanecer o dejar
15

�sar, percibir, observar y sentir; es el resultado de una
mirada, un pensamiento y un punto de vista acerca de
las cosas. Yo pienso que la tarea artística debe estar
acompañada de la conciencia y la percepción. Estar
informado respecto a la vida, a la existencia, al cuerpo,
ser consciente al comer una manzana. No se puede \ivir solamente con el instinto. Es decir, un artista no
puede y no debe hacerlo. El hombre debe tener una
visión sobre si mismo y del mundo exterior, y es esta
necesidad la que obliga al hombre a pensar y tener esperanza. Cuando el pensamiento se pone en marcha el
hombre está más seguro en su sitio. No estoy diciendo
que el poema deba ser pensante, ni estúpido. Estoy
diciendo que los poemas, corno cualquier otro tipo de
arte, deben ser el resultado del sentimiento, y las percepciones y el entendimiento que mediante el pensamiento y la educación deben ser guiadas. Cuando el
poeta es consciente y realmente es un poeta, es decir
un "poeta consciente", ¿saben cómo sus pensamientos
entran en sus poemas? Corno una mariposa que viene
detrás de una ventana o corno una tortuga que descansa en el sol, asi de fácil y bello.
"La poesía puede tener diferentes formas. A veces
la poesía por sí sola es "poesía" -mi intención aquí al
usar la palabra 'poesía' es nuestro sentimiento cien por
ciento con respecto a ella y no su sentido general. Por
ejemplo, cuando en el atardecer vernos un árbol y decimos cuánto es poéticamente- algunos poemas son
así, quiero decir, son bellos. Acarician. En todo caso
algunos poemas son poéticos. Desde luego estos son
poemas. Sin embargo la poesia no se limita a ello. Esta
tiene su propio lugar. La poesía es algo que puede ser
la causa de delicadeza y belleza corno sus elementos.
Nuestro intento no puede ser reducido sólo a que otras
personas queden contentas. No, la respuesta al arte no
puede ser solamente para contentar. Construir y crear
son dos cosas diferentes. Yo pienso que lo que realmente hace daño a nuestra poesía es la atención a la
belleza. Nuestra vida es diferente. Es agresiva. Todo
ello hay que agregarlo a la poesía. Nuestra poesía necesita recibir esta agresividad y las palabras que no sean
poéticas para animarse y tener frescura.
"Refugiarse en una habitación cerrada y contemplar el interior de uno mismo en estas condiciones son
inaceptables. Yo digo que el mundo abstracto de uno
mismo debe ser el resultado c!e la búsqueda y la contemplación y de una permanente relación con el mundo exterior. El hombre debe contemplar hasta que sepa

algo de uno mismo en este mundo y negar el significado de la muerte. A veces pienso que es verdad que la
muerte también es una ley natural y que las personas
sólo frente a la ley sienten que son pequeñas. Es un
problema que no tiene solución, contra ella no se puede luchar, es inútil. Quizás asi es mejor. Esto es una
interpretación general que tal vez sea estúpida. La
poesía es para nú como un amigo que cuando lo veo
puedo contarle mis cosas tranquilamente. Es un gemelo que me completa, me satisface, sin molestarme.
Hay personas en la vida que para recuperar sus ausencias se refugian en otras personas. Pero nunca las recuperan -si fueran recuperables, esta relación ¿no
sería la más grande poesía del mundo y de la existencia? La relación entre dos personas nunca podrá completar o perfeccionar a alguno de los dos -precisamente en esta época-, en todo caso hay gente que se
refugia en estas cosas. La poesía para mí es como una
ventana que cuando paso por su lado automáticamente se abre. Así que me siento allí, y contemplo, canto,
grito, lloro. Me unifico con la imagen de los árboles, y
sé que al otro lado de la ventana hay un espacio y una
persona que me oye. Una persona que probablemente
estará dentro de 200 años, o que 300 años antes ya
existía. No hay diferencia -a pesar de ello es un medio para comunicarse con la vida, en un sentido amplio. Lo bueno es que cuando una persona recita poemas puede decir: yo también existo o yo existía. De
otra manera, si no fuera así, ¿cómo uno podría decir
que yo existo o yo existía?
"Yo en mis poemas no busco nada sino que en ellos
me encuentro a nú misma. Pero en la pocsia de otros, o
en la poesía en general... , algunas poesías son como las
puertas abiertas donde ni de este lado ni del otro hay
nada -se debe decir que pena con la hoja de papel. En
todo caso hay poemas que son como puertas cerradas
que cuando las abres descubres que te han engañado,
no merecían la pena abrirse. El vacío es tan terrible
que el recargado de este lado no recupera nada. Lo esencial está en otra parte. Este modelo de trabajo es como
una broma o un engaño. En una poesía verdadera y real
uno puede parar durante mucho tiempo y aún se pueden encontrar cosas nuevas. En ella hay horizonte, hay
espacio, hay belleza, hay naturaleza, hay hombre, hay
\ida y una unión sincera con todas estas cosas y una
\isión consciente y sabia de todas ellas. Yo gusto de
este tipo de poemas. Quiero que la poesía agarre mi
mano y me lleve consigo. Me ayuda a aprender a pen·
16

mirar y tenga la capacidad de elegir. Cuando el hom- lor" o "yo sólo sufro". Los poemas no deben tener solabre encuentra su propio mundo entre la gente y en el mente el aroma de un perfume. Se debe permitir que
fondo de la \ida, entonces podrá llevarlo consigo mis- algunos sean no poéticos, que sean imposibles de en.
mo; y en el interior de aquel mundo puede tener con- viar a un enamorado. Cuando yo paso por una calle
tacto con el exterior. Cuando vas y \llelves de la calle a que está llena de un olor putrefacto de urea, no rny
tu casa, algunas cosas de la calle quedan en tu mente y eligiendo el mejor perfume para describir el olor a urea.
pertenecen a tu propio mundo personal. Sin embargo, Esto sería una estafa. Uno debe llegar a un nivel de
si no vas a la calle y solamente te quedas en el interior conocimiento. Yo no he aprendido poesía leyendo lide ti mismo, y te quedas satisfecho de ello por el sim- bros; si fuera así, ahora estaría escribiendo oda. Empeple hecho de pensarlo, no sabemos si tu pensamiento cé a andar como un niño que se pierde en un bosque.
se adapta a la realidad de la calle y a las cosas que ocu- Fui a cualquier lugar y me he fijado en todo y todas las
rren en ella. Posiblemente en la calle haya luz y tú, en cosas que me llamaron la atención y finalmente he llecambio, pensarás que aún esta oscura; posible que haya gado a una fuente y en ella me encuentro, es decir, yo y
paz y tú imaginarás que aún hay guerra. Este caso es todas las experiencias del bosque. Ahora la poesía es
un aislamiento negativo. Ni es el salvador del hombre un asunto serio para mí. Es una responsabilidad que
}' tampoco es constructh·o. En todo caso la poesía nace tengo delante. Es un tipo de respuesta que debo dar a
de la vida. Todo lo que es bello y todo lo que crece es el mi propia vida. le tengo tanto respeto a la poesía como
resultado de la \'ida. No se debe huir y negar. Se debe una persona religiosa la tiene por su religión. !\!o pueir y obtener experiencia. Incluso es necesario vivir los de basarse sólo en el talento. Crear una buena poesía
peores y terribles momentos y obtener de ellos expe- requiere tanto esfuerzo y trabajo como un descubririencia desde la conciencia. El contacto con la \ida y miento científico.
la existencia es necesario para cualquier artista. Si no
"También creo en otra cosa }' es el "ser poeta" en
fuera así, ¿de qué se alimentaría?
todos los momentos de la \ida. Ser poeta es ser huma"Con respecto a la poesía no puedo pensar de modo no. Conozco algunos que en sus comportamientos dialimitado. Afirmo que la poesía está en todas las cosas. rios no tienen nada que ver con sus poemas. Es decir,
Sólo debemos encontrarla y sentirla. A pesar de tener cuando dicen poemas son poetas. Y después termina.
una tradición clásica de poesía, los temas de nuestra De nuevo son como una persona hambrienta con penpoesía son limitados. O habla de una espiritualidad tan samientos limitados, pobres, celosamente pequeños;
"elevada" que deja de ser humana o es un tipo de con- bien, yo no creo en las palabras de estas personas. Doy
sejo y canto fúnebre. El lenguaje es un lenguaje espe- mucho valor a la vida misma, y cuando estas personas
cial y establecido. Entonces ¿qué hay que hacer? Nues- levantan sus puños y gritan, yo no les creo. Y además
tro mundo es un mundo diferente. Uno en el que el me producen odio. Me digo a mí misma "tal vez todo
hombre está caminando sobre la luna, y algunos -des- este ruido sólo es por sus propios intereses". Pienso
de luego nosotros no, sino otros- piensan que esto es que cuando alguien se dedica a la tarea artística prisolamente un problema científico, no. Entonces, se mero dehe construirse a sí mismo y llegar a la perfec-

CON RESPECTO A LA POESÍA
NO PUEDO PENSAR DE MODO LIMITADO.

escribe un poema acerca de un cohete. Los sabios dirán: no, ¿dónde está el poeta? Como si éste fuera un ser
lleno de expresiones tristes o de enamoramiento, o un
ser doloroso y pobre que sólo sabe decir "yo tengo do-

ción, si puede. Después sale de sí mismo y se observa
como mediador de la existencia. Así podrá dar un aspecto generalizado a su percepción, pensamientos y
sensibilidades".
17

�VENTANA

Una ventana para ver
una ventana para oir
una ventana que llega a su fin
al corazón de la tierra, como el aro de un pozo
y se abre hacia la extensión de ese afecto repetido y azul
Una ventana que llena las pequeñas manos de la soledad
con el nocturno desprendimiento
de dadivosas estrellas
Y desde ahi
se puede invitar al sol al exilio de los geranios
Me basta una ventana

Vengo de la tierra de los muñecos
cruzando las sombras de árboles de papel
que se elevan en el jardín de un libro ilustrado
desde las estaciones secas de las yermas experiencias
de la amistad y el amor.
En las polvorientas callejuelas de la inocencia
de los años en que crecían las pálidas palabras
detrás de las mesas de colegios tuberculosos
del instante en que los niños llegaron a escribir la palabra
"piedra" en la pizarra
y los mirlos agobiados se fueron volando del viejo árbol

Vengo de entre las raíces de las plantas carnívoras
y aún ocupa todo mi cerebro
el grito de espanto de aquella mariposa
que fue crucificada en el cuaderno con un alfiler

En aquellos días en que mi confianza se colgaba del débil
hilo de la justicia
y por toda la ciudad
descuartizaban el corazón de mis lámparas
En aquellos días en que cerraban los infantiles ojos de
mi amor
con el oscuro pañuelo de la ley
y saltaban chorros de sangre
de las fruncidas sienes de mi deseo
en aquellos días en que mi vida ya no era nada,
nada excepto el tic·tac del reloj de pared
comprendí que debo, debo, debo
amar locamente
No basta una ventana

Una ventana sobre un instante de conciencia, mirada y
silencio
Ahora el joven nogal
ha crecido tanto que interpreta el significado del muro para
sus tiernas hojas
Pregunta al espejo
el nombre de tu salvador
iAcaso no está más sola que tú
la tierra que tiembla bajo tus pies?
Los profetas han traído
a nuestro siglo
mensajes de destrucción
/Acaso estas continuas explosiones
y estas nubes venenosas
son el eco de los versos sagrados?
iAmigo' iPariente! iHermano!
Cuando llegues a la luna
escribe la historia del genocidio de las flores
Los sueños se caen siempre
desde su alta ingenuidad y mueren
Yo huelo un trébol de cuatro hojas
que ha brotado en la tumba de mis viejos conceptos
iAcaso mi juventud fue aquella mujer enterrada en el sudario
de su recato y su pureza)
tvolveré a subir las escaleras de mi curiosidad
para saludar a Dios, que pasea por el tejado de su casal
Siento que el tiempo se ha ido
Siento que el "instante" es mi parte en las hojas de la historia
Siento que la mesa es una distancia falsa
entre mi pelo y las manos de este triste forastero
Dime una palabra
i QuÍén te concede el afecto de un cuerpo vivo?
iQué te pide, sin sentir la sensación de estar vivo)

Dime una palabra
yo, en la ventana, al resguardo
tengo trato con el sol

* Poema tomado de Farrojzad, Forugh (2003). Nuevo Nacimiento.
Traducción de Clara Janés y Sahand (99-105). Debo de recordar que enla
actualidad la influencia de la obra poética de Forough Farrojzad sigue
permaneciendo en la sociedad; por ejemplo, su obra como referencia ha
sido muy importante para Shirin Neshat (artista iranl que trabaja y víve
en Nueva York) en sus creaciones visuales.

�AMOR PI.ATÓMICO
HUCOCARCIA

Éste es un compás que mide la belleza
justa para que no rebose y quiebre y le
deshaga el humilde corazón al hombre.
E!iseo Diego

1

orno en sueños llegué al p~tio donde _e~taban lo_s niños jugando, o
eso me pareció. No supe s1 estaban trrandole piedras a una lagar~
tija o a un perro o a un amiguito; un zumbido y algo a~í como un
martilleo en las sienes no me dejaban distinguir nada, ni las carcaJadas de los
ladridos ni los chillidos de la palpitación de las venas en el cuello, en las sienes,
en la palma de las manos; una luz brillante que venía de algún lado ~~reciso,
quizá detrás de mis ojos, me impedía identificar los gestos de los runos, sus
facciones, sus ademanes ... Agarré a uno o a los dos, no sé... ·

e

20

gues y apéndices. Y tú también jugabas a decirte del
modo en que a mí se me ocurrla que debías llamarte y
que debian llamarse todas tus partes y todas mis partes y yo mismo, y nos retamos y retamos hasta quedarnos dormidos de nuevo para empezar descansados al
día siguiente.
El juego se complicó porque tú eras insaciable y yo
tenla que complacerte, y se me subió el poder a la cabeza y a las manos y a los ojos. Fue asl como empezó
eso de los gobiernos autonómicos de tu espalda, y de
tus piernas; hasta que un día dejé de tener control sobre los cambios sucesivos.
El primer slntoma de la descomposición fue que
todas tus partes empezaron a exigir ser llamadas por
sus nombres cristianos. Entonces llegó al poder en tu
espalda un gobierno que se declaró independiente y
exigió que se le hablara en espaldés. Yo tuve que aprender luego piernl para traducirle a tus piernas, que para
entonces ya también eran una república, lo que tu espalda les quería decir en espaldés, o lo que tu mano
derecha, que optó por la democracia representativa,
decía en manés oriental a tu mano izquierda, que optó
por la monarquia parlamentaria y sólo entendía el
manés occidental. Me volví experto en lenguas; pero
nunca me entendí bien con la tuya porque el lengúés
tenla diez y seis declinaciones, siete géneros y otras
tantas minucias que le daba por inventar a su primera
ministra. El más fácil era el idioma de la monarquía
absoluta de tu vagina, el vaginl, que sólo conocla el
presente y cantaba en versos heroicos, y todas las palabras terminaban en vocales abiertas y empezaban con
vocales cerradas.
Te has de acordar del caos que aquello se volvió. Tu
piel empezó lentamente la conquista, primero se alió
con tu páncreas y tu apéndice y otros órganos internos que de otro modo no tendrían voz (me acuerdo
incluso que le coquetearon a mi próstata, pero ella me
fue fiel. Quién sabe qué hubiera pasado si resulta el
complot). El discurso de tu piel era simple, y en pielés,
por supuesto, decia que sin ella ninguna de las otras
partes externas sería nada y que las partes internas sin
ella se desbordarían y se perderían en el espacio infinito de nuestro cuarto, que Dios la había creado para
gobernar por sobre todo lo demás porque ella era la
conjunción perfecta de contenido y continente de que
hablaba Gorostiza. A pesar de lo agresivo del discurso, o por eso mismo, en pocos días conquistó de buena
gana o por la fuerza la voluntad de toda tú, se convir-

Estoy frente a la puerta, de nuevo la puerta de mi casa,
de nuestra casa. La mano extendida, las llaves en la
mano; pero en la puerta no hay picaporte, no hay ni
puerta; también las paredes desaparecieron ... No, no
desaparecieron, simplemente no retienen nada, nada
contiene nuestra casa y yo estoy en el centro del remolino que se va formando con todas las cosas que han
perdido su sitio porque ya no hay ningún sitio. A los
cuadros se les acabó la referencia de las paredes y empiezan a perseguirse: todos siguen a tu litografia favorita, ésa donde Saturno devora a sus hijos. A los muebles se les acabó la referencia del piso, de arriba y de
abajo, y empiezan a dar vueltas sobre sí mismos buscando el estado perfecto, la comodidad absoluta del
caos. Ya no hay nada. En una esquina del mundo tres
piatos de la vajilla de navidad atacan a la ensaladera,
que se defiende con una servilleta y una sonrisa. Sobre
mí pende la silla de Damocles mientras las ventanas
ensayan la horizontalidad y convencen a la estufa de
que se ligue a la lavadora.
Camino para buscarte, busco nuestro cuarto y me
salen al paso siete rollos de papel higiénico que huyen
de la mierda del retrete que salió bailarín de tango. No
encuentro nada, yo también perdí las referencias y estoy dando vueltas porque vuelvo al mismo punto aunque no me mueva, el mismo punto se mueve y no logro
estarme quieto. Me enredo en las sábanas de los niños
que pasan jugando a las alfombras mágicas, me resbalo en los discos y caigo en un montón de libros muertos en la guerra, víctimas de la mediocridad de sus autores, los unos, y de la mediocridad de sus lectores, los
otros. Caí en el mismo lugar, ya estoy en todos lados,
iqué hace el refrigerador en el patio?, iqué hace el retrete en la sala?, iqué hace la licuadora en la cocina?
¿Qué hago yo sentado en esta silla frente a esta cama?
iQué haces tú ahí acostada? iPor qué no dices nada?
iPor qué no nombras las cosas para que todo vuelva a
su lugar?
11

Te acuerdas de una época en la que tú y yo nos ponlamos nombres, jugábamos a que no nos llamábamos de
ningún modo y éramos los únicos, y nos bautizábamos según el humor con que amaneclamos. Tú me enseñaste ese juego pero a los pocos días demostré ser
mucho más hábil Tú me decías a mí de un modo, y yo
empecé a renombrar tu cuerpo, así le puse nombre a
tus dedos, a tu ombligo, a todos tus rincones y plie21

�tió en ti; declaró su capital en tu ombligo y el fin de su
imperio en tu culo, alfa y omega de tu humanidad.
Además impuso el pielés como único idioma oficial e
impulsó una política de nuevas negociaciones con el
exterior, y como se le ocurrió que yo era indigno de
hablar directamente con ella, nombró como su embajadora ante mi a tu boca, que se tuvo que olvidar de su
socialismo utópico y del boqués, claro. Estableció una
agencia de espionaje bajo el mando de las orejas y de
los ojos, que olvidaron sus lenguajes de metáforas y
lunas; la nariz y las papilas gustativas se le unieron
después.
Así, como ella era la gobernante (gobernanta, diria
un amigo), se dio el lujo de delegar las decisiones al
cerebro y fue asignándole funciones a todas tus partes; volvió el orden y ella descansó y se dedicó a acumular grasa de todo tipo, grasa que se volvió la moneda corriente de tu cuerpo. Yo nada más vi, mi
dipsomanía evitó que objetara nada.
iNo te acuerdas? Respóndeme. Grité, grité lo más
fuerte que pude y nada. No respondiste, no te acordaste.
111

Sentado aquí, sentado así como estoy, con los tobillos
cruzados bajo el asiento, no veo nada. Agarrado a los
brazos de la silla, no veo nada. Estiro las piernas y sigo
sin ver nada. Ya no queda nada, sólo estamos tú y yo,
esta silla y esa cama que nunca fue cómoda. La compramos porque te convenció esa muchacha con sus
malas artes. La compramos porque el casado cama
quiere, me dijiste. En esa época se te ocurría cada
bromita ...
IV

-No señor, le digo que no me acuerdo. Si usted dice
que fueron tres días, yo le creo, no tengo por qué dudarlo; bueno, sí, su cara no me da confianza y ya va
siendo hora que me deje en paz ... Está bien, no tiene
que gritarme y, por favor, ya deje de golpearme, si me
sigue pegando en la cabeza menos me voy a acordar.
Las fotos no me dicen nada, pudiera ser un montaje o
pudiera ser verdad. Cómo me voy a arrepentir de algo
que no hice, si no me acuerdo ha de ser porque no pasó
y todo eso que me cuenta ha de ser un invento de su
cabeza; aunque por su forma y esa mirada tan de usted, se me ocurre que para inventar algo hay que tener
ideas y tal vez la idea no sea de usted, que usted tal vez

no tiene ninguna idea propia ni nunca ha tenido ... No,
le juro que no lo estoy insultando. Déjeme explicarle,
más bien creo que usted es de esas personas que por
ahorrar, se ahorran hasta las ideas ... Me pega otra vez
y yo que me quejo con su superior ... Me pegan otra vez
usted y su superior y yo mejor me quedo calladito y no
le voy con el chisme a derechos humanos ... Está bien,
ya no me peguen, no le voy a decir a nadie ni voy a
insinuar nada, ni le voy a faltar el respeto a nadie; pero
por favor deje de decir dijistes e hicistes ... No, no me
refiero a las acusaciones, sino a que debía decir dijiste
e hiciste ... Está bien, ni una más. Que quiere que le
cuente toda la historia, que desde el principio, icon el
verbo?... No, no, fue un chiste, de esos que ya no quiere
que haga. Me refería a que en el principio fue el verbo
y el verbo ... iNo? Bueno, no importa. Tiene que decirme qué historia quiere que le cuente, o mejor aún, usted me pregunta y yo le respondo. Si me deja así suelto, pues ni empiezo ni termino ... Ya le dije que no sé,
no me acuerdo, menos me voy a acordar por qué hice
algo que no sé si hice ... iDe lo último que me acuerdo?
Bueno, estaba con unos amigos ... iNombresl Julián,
Raúl, Pedro, Marisa y otra muchacha ... Me la presentaron pero no me acuerdo de su nombre, es amiga de
Raúl, al menos llegó con él, y uno no hace más preguntas de las necesarias, con perdón de usted ... Sí, sí, aJulián y a Marisa los conozco de la universidad, estudiamos juntos, Pedro es un amigo de Marisa y a Raúl lo
conocí por Julián, se asociaron y pusieron una fábrica
de dulces; qué quiere, de algo hay que vivir. Le decía
que nos vimos para comer... A ver, era martes, fue el
martes ... Ya sé que son más de tres días. Si, sé contar,
es de lo que me acuerdo ... La comida, sí, la comida, ya
ve, se alargó, que un digestivo, que otro tequilita, que
una cerveza para el tequilita y así... Que qué tiene qué
ver eso, pues no sé, usted me preguntó ... De nada en
especial, es decir de todo un poco, del futbol, del trabajo, delos niños; la verdad es que nos vemos muy poco
y acabamos platicando de casi todo y de nada. De las
vacaciones, sí, ya ve que el que tiene hambre en pan
piensa, y de las vacaciones por venir pasamos a las pasadas. Marisa nos contaba de un viaje que hizo a París,
no me acuerdo bien si de vacaciones o de trabajo; pero
no importa, un viaje a París aunque sea trabajo es paseo, ino? Nos platicaba de un parque, de una callecita,
de una fuente que le gustó mucho, de un mesero que le
trajo lo que ella no había pedido y que cuando le reclamó hizo como si no entendiera su francés y la insultó

22

quedito y en español... Sí, en todos lados se cuecen habas. Luego nos decía de la corredera que se traen todos en el metro, que todos van corriendo como si quisieran ganarle al tren, sin fijarse en nada ni en nadie,
muy en su rollo cada quien ... No, más bien creo que
ellós no andaban turisteando, como Marisa; pero seguro usted conoce mejor a la gente que yo. Nos dijo
que se topó a una chica llorando en el metro de París.
y

Me acerqué a ti, pero ni me viste; te toqué, pero ni me
sentiste. Cómo decirte todo lo que necesito decirte si
ni me escuchas; cómo evitar este cuchillo que tan bien
le sienta a mi mano; cómo evitar que el mundo se haga
tan chico como para acercar este cuchillo que traigo
en la mano a ese pecho de tanta gravidez, como tú. Tú,
tan el centro del mundo. Toda se dirige hacia ti.
Cómo confesar en tercera persona lo que pasó: Llegó a su casa. Él la estaba esperando y la mató de siete
puñaladas. Fue un acto de locura, fueron los celos, los

23

malditos celos. No preparó nada, tuvo que actuar en el
instante. Cuando llegaron los niños se los llevó a casa
de su suegra, qué ironía. Volvió a su casa y pasó tres
días con el cadáver. La policía finalmente lo descubrió
y antes que lo detuvieran se suicidó, io no?
Eso no aguanta ni para dos días de nota roja. Tuve
que apuñalar tu corazón. No tuve más remedio, no tuve
remedio. No, no tengo el remedio. Cuando llegue la
policía, si llega, si alguna vez llega, no sé qué les voy a
decrr; cómo voy a explicarles tu belleza. Ellos, los muy
brutos, van a ver un cadáver y yo les voy a tener que
explicar. Les voy a tener que enseñar a verte, les voy a
enseñar a buscar las pistas de tu hermosura, les voy a
descubrir los secretos de tu cuerpo, les voy a enseñar a
orientarse con tus lunares.
Que quieren llegar a tu ombligo: Muy bien. Necesitan una cantimplora con suficientes recuerdos de la
infancia, cuatro cigarros (tu abdomen es área de sí fumar), ropa cómoda, imaginación y este mapa. Que por
qué cuatro cigarros, porque da lo mismo cuatro que

�ciento veinte, porque no importa; que por qué el mapa
está en blanco, porque es igual, porque no hay un camino ni indicaciones para llegar a tu ombligo, porque
tu ombligo lo es todo, porque ya estamos en tu ombligo y nadie lo sabe, porque aunque supieran cómo llegar, no podrían hacerlo. Porque la imaginación es necesaria para darse cuenta de eso, porque sin
imaginación uno puede seguir pensando que el mundo está afuera de tu ombligo, porque sin imaginación
tu ombligo es sólo un ombligo. Tu ombligo es todo, el
lugar de nacimiento de todas las cosas, la prueba de
que somos hijos de hombre y mujer. La prueba de que
todos estamos aqui por la misma razón. Para vivir el
mundo corno tú lo vives, como tú, volvemos tú, todos tú.
VI

Me acerco a tus ojos y me acuerdo cómo me ves, cómo
tus ojos se acercan a mi mano y se pierden en cada uno
de mis vellos, se pierden en mis cicatrices que se vuelven azules, que se vuelven grises conforme esos ojos
las miran y corno esos ojos se borran y se pierden y nos
vamos hundiendo los dos en lo mismo, en ese hueco de
los ojos, en ese hueco de la cabeza que acaba significando nada. Miramos hacia adentro y no hay nada.
Toda es eso, principios, puros principios: el color se
termina en el color, el blanco se termina en el blanco y
nada más. Te preguntarás dónde has estado e, inge
nua, me lo preguntarás a mi, y yo te voy a decir que has
estado aquí, que llevas veinte años y dos abrazos aquí,
que hemos visto dos eclipses, que has pasado dias en·
teros viendo mi pelo crecer. Tú, coqueta, tocarás mi
codo con tu codo, tocarás mis venas con tu mirada y
tu sonrisa mirará justo donde mis ojos no alcanzan a
ver y donde nadie alcanza sino tu sonrisa ... Se ve, decias, y me decías mira, mira como todo se ve a través
de mis ojos. Yyo no me atre\1 a mirar con tus ojos por
que vería todo tan bello, porque me veria a mi y todos
mis defectos. Yo te tengo miedo, yo me tengo miedo,
tengo miedo que me muestres a mi mismo.
Me acerco a tus manos. Con mis dedos recorro una
cicatriz y toco dos lunares. Casualidad, nada. Cuando
tu dedo se apoya contra mi cara y se enfrenta a la suavidad de la piel, la vence; cuando se enfrenta a la dureza de los huesos, la vence. Tras la piel y el hueso no hay
nada. Primero la boca, si, es la boca y ahi no hay nada,
no hay dientes, no hay lengua, nada, ni yo mismo porque nada queda después del tacto. La agresión del tacto se convierte en juego que inventa recorridos por mi

cuerpo y lo va deshaciendo: un poco aqui, luego allá,
probando resistencias, probando consistencias y tiempos; pero nada resiste al tacto, que todo lo destruye. Las
manos, esas manos no crean: mi voluntad de transformarme yde ser creado es vencida por la voluntad del dedo. La
voluntad de la piel sólo es vencida por otra piel.
Me acerco a tu nariz. El olor oculta todas las intenciones, decir que no hay olor corno el de tu cuello es
una amenaza. Cuando acercas tu mano a mi cara descubro que el olor de tus palmas es tu verdadero olor, el
que no huele a nada. Porque tu cuello huele demasiado a todo, porque tu olor ordena el mundo y pone a
cada cosa en su lugar, porque me acerco a tu cuello y
huele al mundo, huele a hacer cosas, huele a levantar
una taza, a usar tijeras, huele a dar un paso. Pero tú te
acercas, acercarse es oler... pero tú te acercas y no me
hueles, junto a ti yo no huelo a nada, no es posible estar junto a ti y no oler a ti. Deja que tu olor cubra las
cosas de este mundo, del que abusas, como abusas de
mi cuando no puedo evitar que me invadas y que tu
olor me levante de este suelo que huele a ti y que me
arrulle en las noches de tu olor y me despierte al alba
sólo para presumirrne que el sol también huele a ti. Tu
olor me cubre de la lluvia y me protege de mi mismo.
Me acerco a tu boca y sabes a la tierra ... Pero no
sabes a qué sabes. Sabes a todas las sonrisas, sabes a lo
que sabe la luna llena. Sabes corno a martes. Tu sabor
cambió tantas veces que si ahora pruebo tu codo seguro sabe corno sabia ayer tu espalda, corno tus nalgas en
octubre, como atrás de tus orejas en verano. Tu sabor
se acumula en todas partes. Con mi lengua he recorrido todo el mundo, así sé que estuviste en una playa,
que le diste sabor a las palmeras, que toda la arena se
desprendió de tu cuerpo, que con tus lágrimas llenaste todos los cocos; así sé que siempre estuviste en mi
pueblo, porque sabes a todas las frutas tropicales, porque la masa recién hecha sabe como tus manos y toda
mi infancia sabe a tu tobillo... Las ciudades saben al
agua con que te bañas, las montañas saben como tu
ombligo, los bosques como tu cuello. El desierto, el
desierto sabe al espacio entre tus senos, a tus axilas, a
tus brazos levantados para detener al sol en lo más alto.
Estuve en el sol y el sol sabe a tu sexo. La lluvia y la
sombra de las cinco de la tarde saben a tu mirada.
Me acerco a tu oido y todo se parece al ritmo de tus
pasos, al ritmo de tus manos cuando me explicas cómo
suena el mundo. Dices que si tocas mi cara se oyen
pequeños cangrejos que salen a respirar y mueren aho-

24

gados en la humedad del aire; y cuando acaricias mi
espalda dices que puedes oir el vuelo de los cocuyos y
la caida de los mangos maduros, y que escuchas a once
mujeres cocinando y once hombres hambrientos caminando en los naranjales. Y entonces yo te pregunto
cómo suena la ciudad, y tú me quitas la camisa; cómo
se oye la carretera, y tú tapas mi boca con tu mano y
me das un beso en la nariz. Dices que cuando estoy
desnudo se oye un restaurancito en medio de un bosque de pinos, se oye el frío. Dices que cuando no te veo
s~ ºY: la soledad, que cuando no hablo se oye la impaciencia, y que cuando me enojo se escuchan los crujidos de una casa de madera en la que dos ancianos se
dicen lo mismo todas las tardes. Entonces yo te digo
que cuando te quito la ropa no se oye nada, que todo
se detiene, que cuando estás desnuda suena como el
amanecer en un barco muy pequeño en medio del caribe; pero tú no me crees y me pides que te desnude
para ver si es cierto ... y me explicas que tu desnudez
no suena a otra cosa que a mi mismo.
VII

Que qué le voy a decir a la policia. No importa, ahora
ya no importa. A lo mejor les digo la verdad, a lo mejor
me hago güey. Imagínate, cómo dices que mataste por
que te pareció una buena idea, la mejor manera.
VIII

-Bueno sí. Tiene razón, nada de eso importa, lo que
estuviéramos platicando nada tuvo que ver con lo que
pasó después, con lo que pasó ... Ylo que pasó fue que
empezó a llover .. Se lo juro, y la lluvia era tan fuerte
que las conversaciones eran cada vez más ruidosas y
más fuertes hasta que nadie pudo escuchar nada y se
hizo un silencio raro. Fue entonces que la \1. La criatura más bella que nadie hubiera \isto entró al restau rante empapada ... No, le digo que era la primera vez
que la veía, no sé su nombre, nunca lo supe, o no sé.
Puedo inventar uno, puedo inventar todos, puedo recitarle todo el santoral y todos los nombres pudieran
ser el de ella, ella es dueña de todos los nombres... No
es mi culpa, me pidió que le contara lo que pasó y yo se
lo digo; si quiere volvemos a las preguntas y así desvarío menos... No, le digo que no sé cómo se llama... Chhh,
tal vez unos 24 o 34 años, qué edad tiene Venus, qué
edad tenia Helena, qué edad tienen las tres Gracias
quién sabe... No, no estoy bromeando, pudiera tene;
cualquier edad, no importa, a nadie le importa ... Que

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cómo la va a identificar. No creo que usted pueda siquiera verla... Está bien: pelo negro, probablemente
pintado, ojos grandes, nariz recta, frente amplia, maquillaje rninimo. Señas particulares: ninguna y todas.
Cómo me pregunta eso, cómo voy a tener una idea de
cuánto pesa ... No, ni gorda ni flaca. Un metro setenta.
Por qué me pregunta eso; supone que siempre se viste
igual, lo qué? No, nada particular, un vestido de tirantes, amplio, de una tela muy delgada, de cierta transparencia, que se le untaba especialmente en el trasero.... iY qué trasero! Sí, tal vez fue el agua, yo no sé, no
me acuerdo; pero sí recuerdo cómo se le marcaba bajo
el vestido el pliegue de las nalgas cuando se convierten abruptamente en piernas... Ah, eso le gustó, seguro eso sí lo ha visto. Pues no, no lo ha visto, nada más
yo lo he visto. Era mi esposa la que acababa de entrar
al restaurante, y sólo yo la he visto, sólo yo he sobrevivido a su belleza.
IX

La quería para rni. Esa belleza es una agresión. Pobre
de quien la contemple, pobre... Clarito veía cómo tolos que estaban en el restaurante la miraban y se
iban convirtiendo en estatuas de sal: primero el señor
gordo, con los ojos transparentes por la transparencia
del vestido; luego la recepcionista con las manos secas
por t~ca~ la belleza primera de su brazo; luego el
mesento mgenuo que quedó con la cara torcida por
atreverse, frío, al goce infinito de su aliento cálido· el
joven, apenas adolescente, con la boca hecha chicharrón por imaginarse el sabor de su cuello; el hombre de
familia fulminado por el rayo por atreverse a imaginar
su desnudez. El diluvio universal provocado por los
pecados que todos imaginaron al verla. En fin, todos
agredidos, todos \Ueltos menos, perdidos, apocados
por su luminosidad ... Mi razón perdida, disuelta en el
ol~r que lo inundó todo, perdida para siempre... La
qmse tocar, la quise para mi y mi cuerpo perdió su consistencia, su constancia.
Ahora parece tener sentido congelar la belleza, mi
búsqueda de la perfección llegó a su fin. La búsqueda
del cuerpo bello, de la belleza en un cuerpo, en dos, en
todos los cuerpos. La búsqueda de la ciencia de la be
lleza, la comprensión, la sabiduría: supe que la bt'.lleza
era ella, en ese momento, y había que atraparla. La belleza es una, es ella. ¿Cómo darle sentido al mundo?
me qué otra manera se apropia uno de la belleza? m e
qué otra manera entra uno en la belleza?

?ºs

�CORAL ACUIRRE

EL AMOR SE CESTA ENTRE ICU.ALES. ESTO ES LO QUE
PARECIERA ESTAR DICIENDO LA LITERATURA CLÁSICA.
COMYEMC.AMOS ANTES QUE SI EL AMOR ES UN.A INVENCIÓN
LITERARIA, SU PREHISTORIA ESTÁ EM LA CRECI.A ANTICUA.
Y EM ESTA PREHISTORIA DEL.AMOR, ESE SENTIMIENTO MACE
PRIMERO DENTRO DEL MISMO SEXO •

ros
•

all--0S
__e a PASIOM
~

OROSA
•
tera

cci=ente
26

27

�n este marco, ante tocio, lo que me salta a
partir de mis reflexiones quizás demasiado arriesgadas, es que el amor es un invent,J masculino, algo as1 como la necesidad
:le un oasis, de un opuesto en medio de la guerra. Hallar al amado, hacerlo suyo, sufrir por su ausencia, pareciera la metáfora del combate. Combate que se alarga en la seducción, conquista, avances, peleas, progreso
y procesos. Vaya a saber dónde se encuentra la ~ujer a
la hora de inventarse al amor. Si alguna vez sirve de
referencia, no puedo ignorar que se encuentra al margen de la vida presupuesta en ese agon. Ella habita el
gineceo, entre otras mujeres, en los espacios privados
donde no sucede la guerra, arguyendo trampas para
espiar y vislumbrar desde su escondite el mundo que
no le pertenece. Como la Helena de Troya en las torres
de la ciudad observando a las dos facciones que pelean
por ella y lamentándose de una y otra sin ninguna elección previa. Otros han elegido por ella, París la ha raptado, Menelao y los ejércitos de Agamenón vienen a
rescatarla. Ella llora por unos y otros, y a la postre regresará muy dispuesta a hilar por el resto de s~s dias a
la vera de su marido legitimo. El amor no ha sido.
Afrodita es una diosa que está del lado de París, no
de Helena. Y por supuesto, La Ilíada no es la historia
del rapto de Helena a causa de la pasión de París sino
el relato de la cólera de Aquiles a causa del despojo de
su botin de guerra, y su desenlace. Si Héctor, el heroico Héctor, nos emociona por las palabras destinadas a
su esposa e hijo, notemos que su voz no está
conmocionada por la pasión amorosa sino por la importancia de la madre a la vera de su hijo, para proteger la herencia, la propiedad, para que se dispo~ga a
cumplir bien su rol: el cuidado del hogar, del hiJo, el
cumplimiento de las normas. Es cierto que en La Odisea, Penélope, fiel y paciente, sortea todas las desventuras que la larga ausencia de Odisea le ha provocado
y permanece tan fiel como si la impulsaran los ~ntimientos más poderosos; pero tampoco ésta es la historia de una pasión amorosa, no hay el menor indicio que
lo pruebe. Deseartamos como lectores participar en las
expectativas del Eros que conmueva al uno o al otro,
pero sospechamos que están viejos, frias, o bien cuan,
do se amaron lo hicieron al igual que Andrómana y
Héctor en la lliada, desde la obediencia a los roles normativos que como esposo y esposa, padre y madre les
son destinados. Por otra parte, la pasión amorosa es
gratuita, desinteresada, sólo compete a la carne y la

E

psiquis, no hay en ella el menor esbozo de _u_tilida~ o
servicio tanto a la comunidad como a la familia, es a1ena a la política, la religión, la sociedad.
Afirmo, pues, que el amor, esa proclucción masculina, viajó por muchos vericuetos antes de hacer de la
mujer una participante, una cómplice. En la prehistoria del amor, según como lo prefigura Octavio Paz, lo
que advierto, lo que percibo es un hombre seduci~o
por otro hombre. Un sujeto deseante_frente a un ~UJeto deseado. Qué sujeto podia ser la muJer de aquel nempo destinada a una condición inapelable: "Tenem?s a
las hetairas para nuestra diversión, a las concubmas
para nuestro servicio personal y a las esposas para que
crten a nuestros hijos y atiendan la casa", señalará
Demosténes en el siglo V a. C. En cambio Patroclo es
el amigo, el cómplice, el amado de Aquiles, su discipu lo, quien sigue las huellas del hombre más valiente del
mundo, el paradigma de la antigua Grecia. Patroclo
quien sale a la guerra vestido con el escudo de Aquiles,
su guia y su tutor, como después lo harán los caballeros andantes con alguna prenda de su señora que los
proteja, en el perioclo del amor cortés en el medioevo.
Del mismo moclo, Patroclo con el escudo de Aquiles se
siente protegido y amado. Cuando Homero relata el
dolor de Aquiles frente a la muerte de Patroclo, es curioso observar que lo hace no con el estilo directo que
aplica en el caso de Héctor y Andrómaca en la torre,
sino por medio del estilo indirecto en donde la descripción de las acciones de llorar y querer arrancarse
los cabellos por parte de Aquiles resultan más vigorosas para corroborar la pérdida.
En este sentido, la invención del amor tiene su
más profundo y bello alegato en El Banquete de
Platón. Coincido con Paz que de los siete discursos
que caracterizan y analizan el amor, sin duda el más
bello es el de Aristófanes. El mito que relata
Aristófanes no es una invención helénica sino que
se inscribe en la mitologia griega de carácter más
arcaico y trata de aquellas criaturas, los primeros
humanos, conformadas en tres categorias:
machihembra, macho-macho, y hembra-hembra,
quienes a causa de esta doble conformación fueron
tan capaces e inteligentes que ponian loco al mismo
Zeus. As1 que sin dudarlo, los dioses decidieron poner fin a tanta autonomia cortándolas por la mitad.
y como en el cuento, hasta el dta de hoy los huma,
nos andamos buscando aquella parte que nos completaba y nos fue quitada. De tal modo los antiguos

sugirieron que las pulsiones horno y heterosexuales diosa del amor en su apogeo al cumplir con el papel de
serian perfectamente legítimas.
cómplice no sólo en el campo de batalla y no sólo para
En cuanto a la verdadera opinión de Platón respec- reafirmar la potencia masculina.
to de ese sentimiento donde se mezcla el ansia y la ter,
Esta mujer que invoca a la diosa Afrodita cada vez
nura, está dada en la misma obra citada más arriba por que otra existencia la conmueve, no es cualquiera sin
boca de Sócrates. Es Alcibiades quien narra cómo ha luces; al igual que los hombres ha obtenido sus lauredeseado al sabio y de qué manera este último se ha les en el estudio y se constituye en sujeto por gracia de
abstenido para alcanzar el colmo del amor, es decir, de su arte, la poesia. Es una artista, la cual será calumniala fineza. Ysi nos detenemos un poco en ello, veremos da como suicida, traidora, perversa, lasciva por lamaque toda la invención del amor que sobrevendrá en yorta de sus colegas poetas romanos y medievales, quitiempos futuros halla su fundamento en la abstinen- zás sólo por su singularidad. Es aquella que hizo decir
cia que proclama Platón a través de Sócrates con rela- a Salón, "Escuchar un verso de Safo y luego morir", y a
ción a Alcibiades, el séptimo orador del banquete. Esa la que Sócrates nombrara como la décima musa, y cuyo
abstinencia que ha sido bandera de san Agustln y que poema fue considerado por los primeros médicos, a
. une con tanta armonía el ideal platónico con el ideal partir de Hipócrates, como el mejor diagnóstico de los
cristiano.
sintomas del amor. Por primera vez, en lo que conoceLlevamos grabado a fuego en nuestros huesos ese mos de la producción literaria de Occidente, se yergue
idealismo y soñamos con un amor, una pasión amoro- un cuerpo que late, cambia, se contrae, sufre y se alesa, hasta el dia de hoy, que vaya por encima de la carne gra, un cuerpo, no una mente, no el pneuma brindado
y nos transporte al cielo. lNo es acaso platónica la me- por los dioses, un cuerpo de mujer, un organismo vivo.
táfora de Paz y además ilustra la fineza de Sócrates, Desde entonces pareciera que será siempre una mujer
cuando dice que la sexualidad es la raíz, el tallo es el la que abreve en sus entrañas, revelándolas, y un homerotismo yla flor es el amor? Tres niveles perfectamente bre, quien se vuelva hacia el afuera y mire desde allí:
categorizados: uno que nos enlaza con la naturaleza, Te haré temblar, dirá, mientras la mujer será su opuesla tierra y la bestia; el segundo la embriaguez de la car- to: tiemblo, estoy temblando, voy a temblar.
ne y sus juegos eróticos producidos por la sofisticaEn los mitos primarios los lazos de Aquiles y
ción de los sentidos, la imaginación, la conformación Patroclo me parecen los más fuertes, los más cercanos
más sutil de la psiquis donde reside y se proyecta la a lo que Occidente conocerá después corno amor. Sin
sensualidad; y por fin el amor en la cúspide, cerca del embargo, hay en ellos otra pasión que me desvela. Me
cielo o en el mismo cielo, apartado ya de una sexuali- refiero al incesto. El incesto, sublimado, halla en estos
dad instintiva, también más allá de los placeres lúdicos, mitos una fuerza que no alcanzará a ningún otro \.1nlúbricos, inteligentes, del Eros en acción. Lo bello, lo culo humano. No quisiera detenerme en Edípo, puesimaginado, deviene en ejercicio de abstinencia, en ri- to que la poesía trágica de Sófocles no aborda su prácgurosa retención de la carne, en poderoso espíritu que tica sino sus consecuencias. Nunca \'emos a Edipo
sobrevuela roela carnalidad. Ergo, llevamos a Platón en apasionado por Yocasta, más aún, ella es una suerte de
los huesos.
madre protectora que él rechaza con la rebeldía de un
Hay otras vertientes, no obstante, en las fuentes de hijo que no quiere ser sometido. Tendremos que espenuestra cultura occidental en aquellos tiempos arcai- rar a Séneca, cinco siglos después, para que, tal \'ez con
cos. Sorprende el vigor con que Afrodita se presenta todo el peso de la culpa y el castigo cristianos, su
renovada por el llamado femenino y cómo de servir a Yocasta le ponga nombre a esos lazos y espantada claParís al robarlo de la guerra y plantarlo en el lecho de me aquel grito que pareciera resonar en nuestra proHelena, se transforma ahora en la ayudadora que le pia humanidad: "¿Con qué nombre te llamaré?".
exige ser una mujer. Queda lejos el amor sublime de
Pero si me parece prudente detenemos a pensar en
Aquiles por Patroclo, donde el organismo de la pasión Antigona, en Electra, en Fedra. Esas mujeres fuera de
se escamotea -nadie tiembla, nadie se contrae, los toda norma y toda visión femenina de su época, apasuspiros son aire que se mezcla con el aire, nada, y el rentemente ajenas a una cultura que las ha domesticaarrebato de arrancarse los cabellos es un acto que lle- do. A un código social, familiar y afectivo que no las
ga después, frente al cuerpo ausente-, por fin es la tiene en cuenta. En ellas late un sino, una marca, un

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�pas, los obstáculos, el laberinto de la razón, y rozar la
destino que las hace singulares y no obstante deposimédula de nuestros fantasmas más íntimos.
tarias de unos lazos mucho más antiguos: esos dos caAsí, en estos caracteres que hemos nombrado, suchorros amantados por el mismo seno, esas dos carnes
gerido, incierto, confusamente apuntado si se quiere,
trémulas que frente al peligro que los acecha constanhay un pathos, no hay amor más grande en toda la litetemente se aprietan la una contra la otra y viven el hamratura occidental que el de Antígona por Polínices. Ella
bre y el frto en un abrazo cuyos ecos resuenan en esos
que naciera para el amor, no para la guerra, corno lo
cantos y alcanzan incluso hoy dia a resonar en los nuesenarbola frente a Creonte, se encamina con paso decitros. Hay una nostalgia de hermano y hermana en cada
dido hacia la muerte; es, de hecho, la novia de la mueruno de nosotros, como si decir hermano, decir herma-

na, conllevara una impronta más vieja, más larga, más
honda. Los poetas de todos los tiempos se han hecho
cargo. Mon cnfant, ma socur... iqué latido es este?, da huella mnémica de aquel abrazo en la caverna?, tengamos
en cuenta que los versos del poeta surgidos de la zona
oculta y sagrada de su ser doblegan las fronteras del
lenguaje con la intención de echar por tierra las tram-

te, pues quebrar la Ley y el Orden es viajar del brazo
de la muerte cumbo a los brazos del hermano muerto.
Antígona sostiene entre sus manos la ley familiar, la
ley aprendida frente al hogar, la ley que implica asimismo no dejar apagar el fuego, ser la guardiana de los
propios muertos. En nombre de ello lo hace co~ el fu,
ror de la pasión más grande: Polínices ha deverudo por

obra y gracia de su insepultura el amante al que se destinan todas las invocaciones del amor. Él se ha vuelto
el objeto de su deseo. Ella, enamorada, se yergue con la
fuerza con que se presentarán las grandes heroínas de
la pasión amorosa en la literatura. Será Julieta e !solda,
Cleopatra y Dido. Será, como antes Aquiles, herida de
muerte por la ignominiosa muerte de Polínices. Si
Aquiles desespera por honrar a ese Patroclo cuyo cadáver los aqueos no pueden rescatar sino con inmensas pérdidas de sus hombres y ante el cual se
prosternará durante los doce dias que duren sus honras fúnebres, tal acto le es negado a Antígona.
En Las bacantes, Agave se come a su propio hijo; da,
ro, en el furor bacanal no lo sabe, pero todos reconocernos la sugerencia de los signos impresos en el drama
de los personajes. Tampoco Fedra es la verdadera madre de Hipólito, es su madrastra, pero las
reverberancias incestuosas permanecen.
La literatura cuya fuente son los mitos siempre narra a propósito de los deseos y los miedos que se alojan
en nuestros corazones. Asi, el Eros del maestro y el doncel, su disclpulo, y asimismo las mieles amorosas surgidas en aquella Lesbos mítica donde Safo amara a las
muchachas, siguiendo el modelo de los hombres, se
multiplica hasta nuestros dias en tantos casos anónimos de maestros y muchachos o muchachas alcanza,
dos por los dardos de la pasión. Del mismo modo, la
literatura ha seguido dando cuenta de las formas
incestuosas cuyas formas expresivas son múltiples, y
los poetas y escritores y filósofos se han visto seduci,
dos una y otra vez por el aliento que se desprende de
Antlgona, Fedra, Electra, Yocasta.
. Sin embargo faltan otros paradigmas como el de
Narciso, esta otra manera de la pasión amorosa. También del mito de Narciso, espléndidamente tratado por
Ovidio, se va a nutrir nuestra literatura hasta los dias
presentes. Pensemos en El retrato de Dorian Gray, por
ejemplo, de Osear Wilde, o en Mujeres Apasionadas de
D.H. Lawrence. Allí se deslizan los sedimentos del
mito. Por otra parte, debemos subrayar que mucha de
nuestra literatura es profundamente narcisista, de hecho todo el siglo XIX lo es, e incluso un poco antes.
iCórno establecer los límites de la pasión amorosa en
un Wherter, en la Nueva Eloisa, en Adolfo? iCórno saber si los grandes amores no son más que un reflejo del
propio rostro en el espejo? iHasta qué punto amarnos
corno decimos amar o sólo es el otro, el cristal donde
nos miramos? Narcisismo en parte absolutamente ne-

cesario para nuestra sobrevivencia pslquica y física,
pero exasperado por la materia amorosa.
Por último, es el mismo Narciso al suicidarse por
amor, aunque sea de sí mismo, quien nos lleva de la
mano al suicidio de amor. Esa otra cara de la pasión
amorosa, también tratada en los mitos primarios, aunque de un modo ambiguo.
Fedra se suicida por amor a Hipólito, el hijo de Teseo;
después de la muerte de Patroclo, Aquiles busca el triun,
fo de los aqueos para vengarlo, pero también su propia
muerte; Antigona elige su muerte al igual que Aquiles.
Pero los suicidas crecen a medida que pasan los tiempos.
La imposibilidad del amor o el estallido de la vida iquién
lo sabe? Amí me late una respuesta muy arriesgada: en el
colmo del amor, en el puro goce del dolor por el/la ausente, se produce un éxtasis, una euforia de vida tan fuerte,
que se trata de dar un pequeño paso arrebatado y furioso
y elegirnos para la muerte.
Finalmente Virgilio, sólo por ser ejemplar, y queriendo sugerir al lector de su tiempo una historia
fundacional, torna la historia de Cleopatra y Marco Antonio, y en el afán precisamente de contemporaneizar, recurre a un personaje que alude a las guerras púnicas, a
la lucha de los romanos en contra de los cartagineses,
e inventa a Dido. Dido que retiene a Eneas y lo arna
hasta el paroxismo. Pero, cosas que nos suceden a los
escritores, se enamora de Dido, la cartaginesa, más que
del propio Eneas, y escribe ese cuarto canto, su mo•
mento más sublime, más original, donde Dido se suicida por amor del troyano y entonces percibimos, deslumbrados, que Dido también es nuestra, habita
nuestra sangre y participamos de sus lágrimas tanto
corno del abandono al que la constriñe Eneas.
Se ha completado el circulo. La antigúedad clásica
no podia sospechar los alcances del amor tal cual lle•
garla al presente. No obstante supo iluminar con sus
mitos todas las variantes posibles en su producción
simbólica. Las generaciones y épocas que la siguieron
sólo tuvieron que exacerbar los límites para revelar la
topografía de la pasión, ya apuntada en sus obras.
Ycomo el espejo que nos inquieta por reflejar nuestra silueta vagamente parecida a la que suponemos propia, pero que al mismo tiempo nos ilumina a propósi,
to de ciertos rasgos, aquella escritura poética de los
griegos dio razón de los comportamientos expresivos
y las conductas características de la pasión, guiándonos a lo largo de los siglos por una suerte de aprendi,
zaje cuyas marcas siguen siendo literarias.

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30

�POESIA
POEIIA

El cabrero
(de La Santa)
Cabza, de atesoradas y bien pulidas perlas, preguntaba

JOSII! JÁVIER VILU.RRliL

sin obtener respuesta, con el dardo,
con la sota en los pendientes del alma,
Aunque pase la noche y vuelva el día,
triste amanece, si anochece triste

Miguel de Barrios

en esa hornacina de plurales brazos como grabado obsceno,
requinto nulo con la flora cabizbaja cuando a tormentos se
aphca.

Así lo iba diciendo, con angustia de grabar mensaje tras mensaje,
cubriendo con su frío ese lecho de piedra

I

en la medida exacta de su entrepierna, en la parte blanda
Hampones.

por las avariciosas

Hidrocálidos matices. Arboladas fuentes

ramas de un jardín de no avanzar lo suficiente,

donde los sátiros

no inmolar fantasmas que reinan bajo mi cama y aguardan

a olerte se han mentido

lo blanco de tu cuerpo para caer de golpe, rodear la casa,

en infelice drama; donde tus huellas

salir por escondrijos, resquicios, el borde,

la serpentina cama a otros brazos se ha rendido.

por las hendiduras de las llorosas puertas.

�POESl.t.

POESl.t.

11

De tí en este mar que viene
con su alarnbríto de plata
en esta soledad, diríase el radiante césped
en este oleaje donde las cabras,

A caricias mentidas, a presiones donde el santo entierra su
reliquia,

desde lo alto, comen su hierba, y mi cuarto se desploma

subraya el margen de su fe, el esperanto de sus sueños,

frente a la isla de Cedros.

el equivoco que se alza en llamas

que no me atrevo a pisar

y en ardientes infiernos va cayendo sobre tu vientre
corno flor que reclina sus pistilos,
la corola donde apareces inaugurando la toma, la aprehensión,
la silla que se mece
en las neblinosas construcciones donde las bestias se congregan,
donde los sicarios afinan
el dolido peso de la afrenta, el lodazal donde los niños guardan
1

11

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f~
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o

1.

su tiempo, su detenido tiempo por los bordes de la muchacha,
la que cruza la calle y acrecienta el suspiro,
el mapa de tus angustias, los dedos del que dormita su tristeza;

del que se acuesta solo para levantarse solo.

�n El valiente negro en Flandes (1603), de Andrés de Clara✓
monte, aparecen varios motivos asociados con el concepto
de monstruosidad, entendida ésta bajo los postulados de
Jeffrey J. Cohen y Míchael Uebel sobre la hibridez y la
transgresión. Esto es, el monstruo ~enaza el or_d~n al señalar ~~e la~
zonas delimítantes, bien sociales, bien topografic~s, ~o son fíJaS m
perpetuas. La obra que aquí nos ocupa refleja pnnc1palmente dos
motivos de la llamada monstruosidad: el de la máscara y el de la frontera.

Y FRONTE
la monstruosidad en El valiente negro en Flandes

CARRIERUIZ

La máscara, o el motivo del encubrimiento, resalta el aspecto de
hibridez, de mutabilidad, y se inscribe en el ámbito de lo monstruoso.
El segundo motivo, la frontera, se caracteriza por el cruce y ruptura de
ésta. La violación de las fronteras establecidas ocurre tanto con la física/
geográfica como con la psicológica/social. La falta de adscripción a las
fronteras, junto con el uso de la máscara, se asocia con la dificultad de
categorízar y limitar la figura del monstruo; es decir, la imposibilidad de
fijar, catalogar y controlar a la figura o al personaje dentro de las normas
sociales establecidas, resulta en una amenaza al orden, y en consecuencia,
se presenta dentro del ámbito monstruoso. Así pues, la monstruosidad
funciona como elemento para cuestionar los valores de la sociedad

36

37

�negro en Flandes se desarrolla precisamente en los márEn la obra de Claramonte la monstruosidad se erige
genes, en Flandes. las descripciones del campo ene,
en Juan de Mérida, el protagonista, que desestabiliza
migo enfatizan su aspecto indeseable: es pantanoso y
el modelo fijo ya que disuelve los límites entre lo inte,
lodoso; en otras palabras, es un área de suciedad. De
rior y lo exterior, entre el "yo" y el "otra". El presente esesta forma, Flandes, y en especifico el campo de batatudio se centrará en este personaje altamente problemálla, se construyen como lugares de oposición en cuantico para el orden social en El valiente negro en Flandes.
to a España; el espacio del "otro" es uno húmedo y su,
El primer traspaso de Juan de Mérida se produce
cío en contraposición con el seco de Castilla. También,
en el ámbito físico: va de Mérida a Flandes, y, una vez
el habla es diferente y se representa como negativa.
en el pals extranjero, vuelve a cruzar el espacio fronteJuan asocia el lenguaje de los flamencos con el demorizo al adentrarse en el campo enemigo. Al cruzar las
nio: "Niteat, / Y Bercebú que os entienda" (1888: 407).
varias fronteras geográficas también atraviesa fronte,
En estos términos, Flandes no sólo es un espacio marras sociales, ya que se alista a la milicia como soldado,
ginal, sino sumamente negativo.
pero su condición física de negro sorprende a los otros
Este espacio también se conecta con lo abyecto al
miembros del cuerpo militar. En este sentido, don
ser el campo de batalla un lugar violento. la violencia
Agustln comenta sobre el protagonista: "Si ser solda,
pertenece al ámbito del abyecto, entonces, es signifido desea,/ tPor qué á Guinea no pasa?" (1888: 491-2).
cativo que Juan triunfe en este recinto ya que lo sitúa
Don Agustln, junto con otros personajes, percibe la
como figura monstruosa y abyecta. El campo del eneinscripción del protagonista en el ejército del rey como
migo es un lugar de extremos, tanto por el agua como
una ofensa. Sin embargo, la monstruosidad aquí no se
por el fria, que los soldados españoles no aguantan:
presenta en la figura de Juan sino en los comentarios
"Cada día soldados sepultamos,/ Que amanecen hela,
racistas de los otros soldados.
dos" (500); "Y es el invierno terrible, / Y los soldados
El aspecto monstruoso de Juan se encuentra en sus
no pueden / En el agua resistirse" (501). Sin embargo,
escapadas nocturnas. El protagonista es capaz de papara Juan las condiciones extremas de Flandes no su,
sar al espacio del enemigo con facilidad en dos instan,
ponen un problema; Juan no sólo resiste, triunfa. Su
cias. De este modo, se demuestra su libertad y control
triunfo es posible gracias a que es una figura marginal
dentro de los espacios !irninales y peligrosos para el
resto de los españoles. Es significativo que el traspaso y extrema.
Además, Juan se convierte temporalmente en una
ocurra de noche puesto que le otorga a la acción un
figura híbrida porque entra en el campo enemigo llecarácter furtivo y contestatario. De hecho, el inscrivando una máscara de blanco. Es importante precisar
birse de esta manera en el espacio enemigo sitúa aJuan
el origen en griego de la palabra "persona", puesto que
en un plano cercano al delegado para el monsrruo. Asisignifica "máscara", asl la cara misma es una máscara.
mismo, la descripción del campo enemigo lo ubica en un
Se observan aquí una serie de capas, es decir, una suambiente de aspecto impuro o liminal: el espacio del eneperposición de máscaras que ponen en tela de juicio
migo es "pantanoso" y está lleno de "lodo". Michael Uebel
cuál es la "verdadera". Herbert l. Kessler (2000) apun(1996: 266) señala que el monsrruo tiene libertad dentro
ta que ya desde el medioevo la cara se consideraba una
de los espacios liminales y prohibidos. Es en el espacio
máscara del alma. En el caso de Juan, cabe preguntar1iminal donde el protagonista adquiere su triunfo.
se cuál es la máscara de su alma: su máscara/cara ne,
El espacio donde se efectúa este éxito se inscribe
gra o la blanca. En este contexto la máscara funciona
en el ámbito de lo abyecto, pues es la zona del enemipara subrayar el aspecto de mutación y convierte aJuan
go, del "tudesco", que se opone al español. Julia
en un ser con doble identidad'. El uso de la máscara no
Kristeva (1982) señala que lo abyecto tiene como cuaborra la identidad debido a que es sólo una capa. Por
lidad principal la oposición al "yo" por lo cual, queda
relegado a los márgenes 1. Una gran parte de El valiente
no reconoce reglas ni fronteras sociales. Por lo tanto, lo abyecto es

empujado a los márgenes, a las fronteras, porque no puede pertenecer al
centro/orden aceptado. Al igual que la figura del monstruo, la del abyecto
tiene un carácter dual: de deseo y" de repulsión.
2 La mutabilidad de identidad también pertenece al ámbito de lo abyecto.

El concepto de abyecto que propone Julia Kristeva sin duda se liga a la
concepción del monstruo, ya que lo abyecto es "What disrurbs identity,
system. arder. What does not respect borders, positions rules" (4). Por
ello se entiende que lo abyecto amenaza el orden preestablecido, porque

1

38

tanto, la implementación de la máscara produce con, evidente que Juan es un ser híbrido que usa ambas
fusión para los personajes y para el público/lector. identidades. De hecho, parte de su monstruosidad se
Conviene notar que la confusión del público serla ex, halla en su falta de identificación como uno u otro.
trema ya que, como indica Fra Molinero (1995), los
la monsrruosidad llega a su cenit mediante las pronegros en el teatro español del Renacimiento y Barro, puestas que le hace Leonor/Esteban aJuan de Mérida:
co estaban representados por actores blancos con la "los dos dorrnirémos juntos"; "Yo no es posible que
cara y las manos encorachadas. De esta manera, se pro- duerma/ Sin compañía"; "Yo os haré con mis ternezas
yecta una serie de capas: actor blanco pintado de ne- / Y mis cariños y halagos / Amoroso" (498). Entonces,
gro con máscara de blanco. El ser y el parecer, al igual surge en la obra el tema del deseo interracial que no
que la identidad, quedan sumamente problematizados. era aceptado en la sociedad de la época. En torno a
Por esta razón, la identidad del protagonista se mues- esta cuestión, Baltasar Fra Molinero (1995) indica:
tra como inestable y transformable. El propio perso, "[e]n el tema de las relaciones sexuales, lo grotesco se
naje expone su carácter híbrido: "Mas no te fies de mi convierte en tensión cuando se trata de emparejar a
/ Que soy hombre de dos caras" (Claramonte, 1888; una mujer blanca con un hombre negro ( ... ). Estas re,
496). la dificultad de adscribirle una identidad fija y laciones estaban configuradas dentro de lo monstruocategorizable le posiciona indudablemente dentro de so" (28). No obstante, aqul la posible violación de esta
la esfera de la monsrruosidad. la mutación es uno de "frontera" social es doblemente monstrUosa debido a
los signos del monstruo; no obstante, esta transforma, que el deseo no es únicamente interracial sino que tamción es monstruosa no sólo en el sentido de creación bién se presenta como si fuera homosexual. Cuando
de un cuerpo híbrido, sino también por la acción mis- Leonor propone dormir con Juan está vestida de paje;
ma de cambio, de mutación'.
a través del comentario adverso de Juan se ejemplifica
la confusión o mutabilidad de identidad ocurre a esta tensión, pues él piensa que se lo dice un hombre
través de la máscara y de transformación del nombre: blanco: "Mas tQué queman / A este Maricen?"
de Juan de Mérida a Juan de Alba. El cambio de nom- (Claramonte, 1888: 498). A pesar de que no ocurre dibre, dado por el duque de Alba, señala el proceso de cha unión, la aparición de este posible deseo constitumestizaje por el que atraviesa el protagonista. Aun- ye un miedo social hacia los deseos escondidos o
que Juan cambia de nombre, obtiene el titulo de capi- tabúes, hacia la trasgresión de las normas sexuales.
tán y maestre de campo y llega a ser parte de la alta
Después de atravesar múltiples fronteras, Juan se
sociedad blanca española, su condición mixta perma- reincorpora a España; pero esta reincorporación es
nece. Juan se define y presenta a lo largo de toda la posible porque se cumplen una serie de condiciones.
obra mediante el uso de términos opuestos: "Y soy ne- Primero,Juan es el único que no se casa: doña Leonor
gro, y alba soy" (497); "Un negro blanco en las obras" y don Agustln van a casarse y doña Juana va a elegir
(508). Por consiguiente, la hibridez es su caracterlsti- esposo en Mérida (gracias a la "dote" de Juan). De este
ca principal. El protagonista explota su "doble natu- modo, la monstruosidad queda contenida, es decir, el
raleza" pues cuando le conviene expone su "alma u "monstruo" no va a reproducirse. Esta falta de linaje
obras blancas", pero en muchas instancias se sirve del funciona como elemento protector para la sociedad.
estereotipo del negro para salir de una situación ten, Aunque el final parecerla indicar la lógica del matrisa. Por ejemplo, cuando doña Leonor, aqui disfrazada monio entre Juan y Juana, la unión interracial suponde varón, del paje Esteban, le propone que duerman drta para el público de la época una monstruosidad.
juntos Juan contesta: "Yo huelo, amigo, á grajea, / Y Esta posible monsrruosidad también está indicada por
por eso duermo solo" (498). De esta manera, se hace la elección de los nombres: la unión de Juan y Juana
implicaría una acción de índole incestuosa. Segundo,
la reincorporación puede llevarse a cabo porque resulta temporal. Se indica que el protagonista va a regre1
En ~u estudio, Mark T. Burnett (2002) señala que en la sociedad inglesa
sar a Flandes.
del siglo XVII el actor estaba considerado un monstruo a causa de su
aspecto mutable: "the actor was a 'monsrer' ( ...) 'monstrous' in constantly
En primera instancia, Juan impone justicia, pues
changing his attire" (10). En este sentido, se podrta establecer un paralelo
restaura
el honor de Leonor al casarla con Agustln. Simcon Juan ya que también cambia de ..hábito" mediante la máscara e
interpreta un papel: el de blanco.
'
'
bólicamente, Juan se convierte en padre. Él se queda

39

�en un puesto superior
pero a la vez marginal;
marginal al no integrarse en ninguno de los en,
laces matrimoniales y
superior al restaurar el
orden y al ofrecer la dote
para doña Juana. La posición que asume es una
similar a la que tiene el
rey. Asimismo, la asociación entre Juan y el rey
don Felipe se hace patente a través del motivo sol/noche y luz/oscuridad. Tanto Juan como
el duque de Alba y el rey
incluyen en sus discursos estos "juegos" de
opuestos de tal manera
que un término no existe sin el otro. Cuando el rey y la corte sirve para cuestionar los valores de ésta. En su
Juan se conocen, ambos se definen en relación con el estudio sobre el monstruo, Sérgio L Prado Bellei
otro. Juan le dice a don Felipe: "Sombra de sus rayos (2000) destaca que una de las características de éste
fui" (506). Si el sol es slmbolo del rey,Juan (la sombra) es la de cuestionar la norma: "o monstro se configura
existe a causa de los rayos de sol; en otras palabras, es sempre em termos de ambivalencia: serve ao mesmo
el inverso del rey. Don Felipe le contesta al protago, tempo para confirmar a norma, enquanto dela distan,
nista de forma similar: "Capitan Alba, por vos / Mis te, e questioná-la, enquanto dela faz parte" (18). Así
reinos ensalza Dios;/ Premio os dé á vos por mi" (506- pues, cuando Juan pasa a formar parte del ejército y
507). Como indican las palabras del rey, los dos perso- entra temporalmente en la corte, sus actos nobles se
najes resultan intercambiables, 'premio os de a vos por contraponen con los de los personajes supuestamente
mi'. De este modo, la relación entre ambos personajes nobles, como por ejemplo, don Agustín. En este senties complementaria, incluso se pueden ver como una do, ocurre una inversión de roles ya que el blanco no,
ble don Agustín tiene menos carácter noble que la fisola moneda con una cara blanca y otra negra.
En consecuencia, cabe preguntarse si el rey es el gura marginal del negro. Don Agusrín, junto con otros
verdadero monstruo. El rey en la obra representa a personajes "nobles" en la corte, insulta a Juan repetiFelipe 11, por esta razón es importante tener en cuenta das veces y, por tanto, pierde el decoro que se requería
la leyenda negra que se había forjado alrededor de esta en la corte. Además, don Agusrín queda retratado de
figura. Una de las acusaciones que se le hacía era la de mentiroso y engañador pues burla a doña Leonor y a
haber vivido amancebado con su hermana Juana. En, doña Juana. Este personaje queda situado en un plano
tonces, no es de extrañar la elección del nombre de negativo por engañar a las damas y por su trueque de
doña Juana para la obra pues es posible que identidad en el campo del enemigo en Flandes. Al igual
Claramonte estuviera haciendo una referencia a la re- que Juan, don Agusrín pasa al espacio de los 'tudescos'
lación incestuosa del rey. Por consiguiente, la obra si- por la noche. Sin embargo, al contrario que el prota,
túa a lo monstruoso dentro de España. No es necesario gonista, su cobardía se hace patente ya que se disfraza
buscar al monstruo en Flandes o en la figura del negro, del enemigo para protegerse: "Del hábito contrario /
pues el uso de máscaras y la violación de fronteras socia- Me he querido valer en esta empresa( ... ). Pues el traje
es flamenco y voy seguro" (Claramonte, 1888: 496). De
les (el incesto) se manifiestan dentro de la propia corte.
Desde este punto de vista, la inclusión de Juan en esta manera, no sólo cruza al bando del "otro", taro,
40

bién se representa simbólicamente su verdadero caCon todo, el cambio más significativo en el transrácter moral. Para enfatizar este reverso, ocurre un curso del blanqueamiento ocurre en el ámbito exterencuentro entre Juan, con la máscara de blanco pues- no mediante el cambio de nombre. Tras la victoria de
ta, y don Agusrín, vestido del enemigo, donde sendas Juan en el campo de batalla, el duque de Alba decide
identidades se muestran intercambiadas, Juan al res- darle un nuevo nombre: "Pues hoy,Juan, en la milicia/
pecto comenta: "Yo mas blanco que la nieve / Tú mas Naceis, vuestro nombre sea/ Juan de Alba" (497). Este
negro que la pez / Darte puedo aquí la muerte / Y no renombramiento marca "la nueva vida" del protagoquieto, por pensar/ Que salió en negro tu azar,/ Y sa- nista pues renombrar equivale a renacer. Asimismo, se
lió en blanco mi suerte" (496). Esta inversión cumple subraya la política de blanqueamiento; el propio Juan
la función de cuestionar la norma de la sociedad esta- se percata de la importancia del cambio: "Llamarse un
blecida puesto que la figura "inferior" del negro sobre- negro Juan de Alba/ Hoy, de la misma manera/ Es que
pasa con creces a muchos de los blancos "nobles".
llamarse Juan Blanco" (497). El cambio lleva al protaPor ende, la figura de Juan también se inscribe en gonista de un lugar topográfico -Juan de Mérida- a
el ámbito monstruoso porque cuestiona el orden esta- un espacio idealizado -Juan de Alba. Sin embargo,
blecido y supone una amenaza para éste. La amenaza, este "bautizo" también se inscribe en el discurso coloo el miedo, surgen porque se hace patente la posibili- nizador. En otras palabras, el acto del duque queda
dad de inversión. Por supuesto, esta inversión conlle, relegado a un acto similar al de la conquista; en este
va un proceso de blanqueamiento. De hecho, la verda, caso, el conquistado es Juan. A menudo, como indican
&lt;lera monstruosidad del protagonista radica Ella Shohat y Robert Stam (1994) en su estudio sobre
precisamente en este proceso de blanqueamiento, pues el eurocentrismo, en el acto colonizador se cambiaban
invierte el orden. No obstante, este proceso resulta pa- los nombres: "Colonialism stripped 'peripheral' places
radójico ya que por una parte posiciona a Juan en el and their inhabitants of their 'unpronounceable'
ámbito monstruoso, pero, por otra parte, es necesario indigenous names and outfitted them with names
para intentar formar parte de la alta sociedad españo- marking them as colonial property" (142). A pesar de
la, para acceder a ese centro tan deseado.
que el apellido de Juan no resulta impronunciable para
El proceso de blanqueamiento por el que atraviesa el duque, si supone una demarcación marginal, ya que
el protagonista ocurre a varios niveles, desde el perso- Mérida está en la frontera con Portugal y se encuentra
nal/interno hasta el público/externo. Al principio de alejada del centro castellano y de la corte en Madrid.
la obra se pone en tela de juicio el origen de Juan; aun- Además, al ponerle el apellido igual que el suyo, ocurre
que se sabe quién es su madre, la esclava Catalina, la una apropiación por parte del duque respecto aJuan; siro,
figura del padre es cuestionada por algunos persona, bólicamente el protagonista pasa a ser "hijo" de éste.
jes: "En Mérida, aunque se dice / Que de un título de
Aunque parte del proceso de blanqueamiento por
España / Es hijo; mas es patraña, / Que la color lo des- el que atraviesa el protagonista es impuesto desde el
dice" (491). Ésta es la única alusión que se hace en la exterior, la transformación interior es mucho más peobra sobre su padre, la mención de un padre con título ligrosa para la sociedad, y es aquí donde reside la monsindica la posibilidad de que sea hijo de un noble blan- truosidad del proceso. El que el duque "blanquee" a
co. Por tanto, desde la primera página de la obra el li- Juan no resulta tan amenazante ya que es una figura
naje de Juan queda problematizado debido a que exis- del centro la que ejerce el cambio. Sin embargo, la transte la posibilidad de que tenga sangre noble.
formación interior sí transgrede las fronteras/normas
sociales pues es un cambio que el centro no puede con,
trolar. En múltiples instancias Juan proclama que desea modificar su color: "Deste agravio/ Me quejaré á la
fortuna, / Al tiempo, al cielo y á cuantos/ Me hicieron
negro. iüh, reniego/ Del color!" (Claramonte: 1888:
495). Para Juan, su color es un impedimento pues le
dificulta llegar a pertenecer a la clase alta y su deseo es
formar parte de esa sociedad. Al principio de la obra,
él comenta sobre sí mismo: "Porque este negro en Es-

... SU COLOR ES UN IMPEDIMENTO
PUES LE DIFICULTA. LLECA.R A.
PERTENECER A. LA. CLASE ALTA. Y
SU DESEO ES FORMAR PARTE DE
ESA. SOCIEDAD.

41

�.t.llATOHÍA DE LA CRÍTICA

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

paña / Algún día piensa ser/ Lunar de la gente blanca"
(492). De nuevo, este anhelo de pertenencia a la sacie,
dad hegemónica destaca su condición monstruosa ya
que, como indica Prado Bellei (2000), la figura monstruosa quiere integrarse en el sistema dominante de
valores a pesar de que la integración completa sea im,
posible. Para Juan, el proceso de blanqueamiento es
una ,1a que le acerca al centro.
Se revela que Juan ha interiorizado completamente la política del blanqueamiento cuando éste aparece
por segunda vez con la máscara. Al contrario que la
primera vez, su segunda implementación de la másca,
ra surge de forma inconsciente,Juan dice: "Que sin pensar con la máscara he venido" (Claramonte, 1888: 502).
De este modo, se indica que lo natural para él es portar
la máscara de blanco. Consecuentemente, no es de ex,
trañar que el protagonista se considere un "negro blanco" puesto que sus acciones subrayan que ha cruzado
esa frontera socio-racial. De esta manera, se quiebra la
división necesaria para poder categorizarle. En !a épo,
ca, tanto en España como en otros palses europeos,
había un verdadero deseo por catalogar. Mary Bain
Campbell (1999) anota en torno a la cultura de la época: "Western and especially northern Europe's was a
líst-making, 'anatomy'-composing culture" (228). Así
pues, las figuras que no encajan en las "listas", entendidas éstas como el imaginario social establecido, resultan molestas al amenazar el orden creado.
Además, su caracterización le inscribe en un mundo separado al adjudicado al negro en las comedias del
Siglo de Oro. En las comedias, el negro estaba representado dentro de un arquetipo: el del "gracioso".
Como indica Fra Molinero (1995) respecto a la figura
del negro, "su presencia tiene que ir anunciada por algo:
una lengua, unas situaciones específicas (cómicas), una
referencia constante a su situación social de esclavo"
(20). En El Valiente negro en Flandes, Antón encarna el
arquetipo del negro de comedia. Antón se distingue
por su "habla de negro", por sus referencias al color de
su piel y por su función de bufón, de gracioso•. La inclusión de este personaje es necesaria para que el público/lector pueda contrastar a Juan con el arquetipo.
La presencia de Antón subraya, de un lado, la cons-

4

Carlos González Echegaray (1998) anota que el "habla de negro" se
caracterizaba por la neutralización entre consonantes vibrantes laterales
y líquidas, /r/, /d/, /1/. También se observa la sustirudón de sonido final o
ye, por a.

42

trucción social tras los conceptos de raza, y de otro
lado, deja entrever la trasgresión del protagonista de
su marco preestablecido. En otras palabras, la distan,
cia que adquiere Juan del arquetipo señala su proceso
de blanqueamiento debido a que se aleja del patrón
que la sociedad ha creado para el negro y se infiltra en
esa sociedad blanca.
Ellenguaje de Juan no es el arquetípico, habla igual
que el resto de los personajes nobles blancos y al contrario que Antón es una figura seria, es el protagonista. Además, logra la emancipación de su puesto de esclavo y obtiene un título de alto rango en el ejército.
Asimismo, adopta el discurso nacional antisemita que
funciona para alejarle de su posición de otredad negativa, es decir, el otro no es él sino los moros y los judíos. Del mismo modo, el protagonista se aleja de
Antón, pues no quiere que se le identifique con la figura del esclavo negro. Antón supone un peligro para Juan
porque tiene miedo de que le rebaje; en relación a
Antón dice: "iQue haya dado en esto el perro, / Y que
afrentar pase á Flandes / El color que yo ennoblezco!"
(Claramonte, 1888: 499). El protagonista de nuevo
adopta el discurso racista al referirse a Antón como "perro". También cuando se hallan los dos en la corte y oyen
un insulto, Juan se lo atribuye a Antón. Así, el protagonista reniega de su condición de negro pues se distancia
de la figura de la que proviene, borra su otigen.
El protagonista erradica su condición prevía de es,
clavo pero lo que realmente desea es cambiar el color
de su piel.Juan ha interiorizado el discurso del blanco
y percibe el color negro como algo negativo; dice: "Y
ya que negro me has hecho, / Enmienda la imperfección" (496). Este concepto del color como impureza
vuelve a observarse tras su éxito en el campo del enemigo y se hace un tipo de juego con la idea del color y
del barro, pues Juan comenta: "Y á limpiarme voy, /
Porque tan de lodo/ Me ha puesto esta acción" (503).
Aunque la referencia es la de limpiarse del lodo que
hay en el terreno enemigo, también se aplica al intento
de limpiarse la piel negra'. Ahora bien, el acto de lavar

indica que la norma es la blancura, ya que el color neHomi Bhabha (1994 ), la representación del "otro" es
gro es la suciedad que debe limpiarse.
A pesar del proceso de blanquearniento,Juan no se necesaria para poder definir al "yo", por lo tanto, la
encuentra cómodo en la corte. En oposición al espacio diferencia debe ser visible. No obstante, en el momenlirninal en Flandes, en la corte el protagonista se sien, to en_que no existe la diferencia o cuando no se puede
te inseguro y por ello comenta: "Que quisiera estar pri, definir y controlar al "otro", el sistema binario peligra.
mero / En un pantano, hasta aquí / El agua, que estar En El Valiente negro en Flandes, el protagonista negro se
sufriendo/ La dilacion que he tenido/Tantas días (... ) transmuta en blanco noble; esto supone un trastorno
Con mas miedo en estas salas / Palestras de lisonjeros, para el orden establecido, ya que si el negro es más
I Que en el campo del contrario" (505). Sí la figura re, noble que el blanco, no existe un punto de contraposip_resentatíva del monstruo ejerce control en los espa- ción. La inestabilidad social requiere modelos sólidos
cios margrnales, en el espacio central no es capaz de Yfijos; como subraya Robert J.C. Young (1995), "fixity
tnunfar puesto que experimenta el miedo a ser expul- of 1dent1ty 1s only sought in situatíons of instability
sado .. El hallarse_ en la corte para ser visto por el rey and disrupnon, of conflict and of change" (4). Así pues,
también le desorienta porque se convierte en el centro los modelos contestatarios y difíciles de catalogar que,
de atención, en una curiosidad. Sin embargo, esta aten- dan inscritos dentro de los postulados de la monstruoción no resulta positiva debido a que es "mostrado" en sidad debido a que desestabilizan el modelo fijo que
la corte; en otras palabras, su monstruosidad se con- se intenta fabricar. La figura de Juan transgrede las
firma al ser exhibido en el centro y al relegarle des- fronteras sociales de la época y resulta difícil de
pués al margen, a Flandes'. La monstruosidad del pro, categorizar y de contener. A causa de ello, el único estagonista no reside en ser negro, ya que Antón es negro pacio donde puede existir este personaje monstruoso,
pero no está caracterizado en el ámbito de lo mons- Ypor tanto al que queda relegado, es el que se sitúa
fuera de la sociedad.
truoso. La razón por la cual el rey desea verle parte de
su proceso de blanqueamiento, es decir, es un negro
que ha traspasado y deshecho las fronteras sociales.
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La figura de Juan resulta una amenaza al orden por,
que no respeta las divisiones sociales impuestas. Por
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identidad nacional unificada y estable. Como afirma
74 (407-34).

6

' Esta misma noción aparecerta más tarde, en 1621, en los emblemas de
Andrea Akiato. El emblema LIX en su Emblanarum libcr muestra a dos
personas blancas lavando a un hombre negro. Junto con la imagen aparece
la siguiente inscripción: "lo imposible/ lPor qué te empeñas en lavar al
etiope? /Ah, desiste: nadie puede dar luz a las/ tinieblas de la negra noche".
Esta inscripción sirve para demostrar una acción imposible e infiere la
falta de razón que hay en el color negro puesto que está asociado con las
tinieblas.

Bumett (2002) señala que la cone actuaba como un espacio feriante:
'"the coun constructed itsell as a permanent and exclusive exhibition site
to which a 'monster' could tum. Such is the inevitable conclusion jf we
consid~r the fondness for populating royal households with nonnormanve employees" (21). Aqtú, Juan pasa a ser una 'muestra" en ese
terreno de exhibición que es la corre.
7
La expulsión de los moriscos fue aprobada en enero de 1602 pero no se
llev~ a cabo hasta 1609. No obstante, los debates en torno a esta cuestión
surgieron ya durante cl reinado de Felipe II.

43

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Racc. New York: Routledge.

�AIIATOM

OELACR TICA

AIIATOM A DE U. CR

CA

escuchar un lenguaje cuyas reglas y significados, to, por mapas movedizos en los que se intenta capturar el
davia sin descubrir, constituirían precisamente el ob, diálogo tartamudo, interrumpido, imperfecto entre el
jeto de indagación. De alú, por ejemplo, la publicación loco y el cuerdo (Cf. Porter y Wright, 2001). Después
en 1987 de A Social History ofMadness: Stories of the l11sa11e, de todo, en un mundo donde la locura ha devenido
el libro que Roy Porter, el historiador inglés, escribió enfermedad mental, el loco sólo se convierte en tal fren,
con base en historias de vida de pacientes mentales. O te al psiquiatra, mientras que éste sólo lo puede ser
los esfuerzos por recolectar diarios y cartas de inter, frente a su loco. Ambos, sin embargo, entran al diálonos, entre los cuales se cuenta el libro editado por go con distintos grados de poder y con herramientas
Geller y Harris (1994), Women of the Asylum. Voices from igualmente disrintas. El lenguaje cienti.fico por lo re,
Behind the Walls, 1840,1945. Poco a poco el debate sobre guiar ampara al primero, mientras que el segundo, por
la médula misma de la locura se ha movido a un nuevo lo general, sólo tiene de su lado a la experiencia pro,
terreno. Los rigidos esquemas binarios, en los que el pi.a, su particular interpretación de los hechos. As!, en,
psiquiatra (o experto) detentaba el lenguaje y el pa, tendiéndose a medias, oyéndose de lado, frecuenteciente (o interno) el silencio, han sido reemplazados mente malentendiéndose, estos dos extremos han

A
I

-

CRISTINA RIVERA CARli
&amp;

riadores sociales emprendieron una búsqueda singu,
lar en oscuros archivos de manicomios y hospitales.
Lo que encontraron en ellos -cartas escritas por los
pacientes mismos, historias médicas en donde se po,
día escuchar no sólo la voz del psiquiatra sino tam,
bién la del interno, por ejemplo- confirmaba y con,
tradecía la tesis foucauldiana. El silencio de la locura,
todo parec!a indicarlo, estaba lleno de voces. Todo era
cuestión de querer o saber oirlo. La respuesta no se
hizo esperar. Tal como lo habla planteado Foucault,
los historiadores poco a poco dejaron de poner tanto
énfasis en los psiquiatras y los expertos. Sin embargo,
armados de documentos repletos de voces, se enfren,
taron a la locura no como el arqueólogo que se aproxi,
ma a un silencio sino como el oído que se dispone a

esde 1961, el año en que Michel Foucault
publicó Histoire de la Folie, los historiado,
res se sumaron con ánimos nuevos a este
:,atallón. Explorando terrenos de la rea,
lidad que pocos consideraban como objetos legítimos
de estudio, Foucault (1965) se propuso trascender el
monólogo de la razón sobre la locura para llegar así
hasta su médula en el mundo moderno; ésta, en su opi,
nión, se guardaba en su propio silencio. De alú que, en
lugar de escribir una historia del lenguaje de la psi,
quiatr!a, el filósofo se propusiera explorar la arqueo,
logia de un silencio. Animados por la impllcita critica
social del argumento y acaso seducidos también por
una prosa culta y evidentemente interdisciplinaria, los
historiadores de la medicina y los as! llamados histo,

D

No han sido pocos y sí muy diversos los autores que
se han dejado fascinar por el fenómeno de la locura.
Poetas y médicos, pintores y crímínólogos, novelistas
y legisladores han investigado -a veces con asombro
y otras con métodos alegadamente científicos, a veces
con palabras y otras en perfecto silencio- el mundo
resbaladizo, ambiguo, que existe más allá de la razón.

LA

y

la historia
en Alias Grace de Margaret Atwood

44
45

�Sin temerle a la contradicción, a la condición resbaladiza de toda verdad, Atwood y sus asistentes revisaron cuanto documento pudieron encontrar -artículos periodísticos, documentos del juicio, escritos
de psiquiatras de la época, las memorias de Susanna
Moodie que en mucho tuvieron que ver con la creación de la leyenda de Grace Marks- para tocar a la
casa de la locura desde distintas puertas. El invitado,
en este caso, es Simon Jordan, el joven doctor nacido
en Estados Unidos que, después de viajar por Europa
y de estudiar los nuevos tratamientos en boga para los
ahenados mentales, estará a cargo de analizar la salud
mental de Marks. De su veredícto dependerá que el
reverendo Verringer pueda anteponer una nueva petición para la liberación de la acusada. Ésta es la prerrúsa de la que nace una reconstrucción detallada, imaginativa y arriesgada del diálogo establecido entre el
psiquiatra y la sirvienta. Lo que en manos menos expertas pudo haberse tornado esquemático y rtgido,
emerge aqui, en cambio, en toda su ambigüedad, sin
asideros firmes, con fracturas secretas. Ciertamente,
en el cuarto donde se reúnen el zorro y el ganso, como
aptamente se denomina una de las secciones del libro,
pronto no se sabrá en reahdad quién estudia a quién o
cuál es la verdad que más pesa.

producido juntos tanto a la locura como al recalcitrante
punto medio -ese terreno denominado salud mental,
razón, norrnahdad- a través de la creación y recreación de si rrúsmos. Porque éste es un proceso fundamentalmente humano y, como tal, ambivalente y plagado de fracturas, autores de diversas índoles han
hecho hincapié en la necesaria, y acaso perversa, complicidad -o negociación, a decir de otros- que se establece entre paciente y experto. Es dentro de esta corriente, dentro de esta singular percepción de la locura
como una construcción dialogada, que una novela
como Alias Grace (Atwood, 1996) cobra especial significado. En su aproximación al universo incierto de la
enfermedad mental, el crimen y la verdad, Margaret
Atwood (Canadá, 1939) utiliza ciertamente el rigor del
historiador que, atento, se dispone a escuchar un lenguaje que no habla. Esto lo hace, sin embargo, sin olvidar su libertad imaginativa y su destreza de novelista
consagrada.
En Alias Grace, su penúltima novela hasta el momento Atwood utiliza documentos históricos para
'
recrear la voz de Grace Marks, una sirvienta que, en
1843, a la edad de 16 años, es acusada,junto a James
McDermott, del asesinato brutal de Thomas
Kinnear, el dueño de la casa donde trabajaba, y de
Nancy Mongomery, ama de llaves y amante del último. El horrúcidio, ocurrido en las afueras de Toronto,
atrajo de inmediato la atención de los periodistas,
las autoridades policiacas, y los alienistas, vocablo
con el que se denorrúnaba entonces a los psiquiatras. De hecho, fueron éstos los que contribuyeron a
conmutar la sentencia de muerte de Grace Marks
por una condena de por vida -McDermott no tuvo
la rrúsma suerte y fue ahorcado- aduciendo que la
joven mujer no se encontraba en pleno gozo de sus
facultades mentales por ser, precisamente, joven y
mujer. As! entonces, gracias al estereotipo decimonónico que conectaba la debilidad del sexo femenino con la "debilidad" mental, Marks se escapó de la
horca y pudo pasar una temporada en un manicorrúo. Más tarde, no encontrando razón para mantenerla ahí después de haberse comportado de manera normal, fue transferida a la penitenciaria de
Kingston, Ontario. Tiempo después, como resultado de la serie de peticiones escritas por aquellos
convencidos de su inocencia, Marks fue liberada en
1872, a la edad de 46 años. Esta historia es sencilla
sólo en apariencia.

LA VOZ Y EL SILENCIO DE CR.ACE MARKS

Sus encuentros están marcados por la sospecha desde
un inicio. Después de haber pasado años enteros en
cautiverio, Grace tiene pocas razones para confiar en
el hombre que se presenta ante ella con la intención
de conocer la historia de su vida. Simon lo intenta, sin
embargo. Su vahdación como profesional de la psiquiatría depende de las palabras que tenga a bien pronunciar Grace Marks. Poniendo en práctica la libre asociación de ideas corno método de investigación, Simon
coloca vegetales y objetos cotidianos -papas, una
manzana- frente a la mirada de Grace. Luego la incita a hablar. Grace contesta y guarda silencio, las dos
cosas al rrúsmo tiempo. Una parte de su voz se esfuerza por dar con la respuesta adecuada, puesto que de
eso depende, como ambos lo saben, su eventual liberación. "Lo miro y después miro a otro lado. Una manzana, le digo. Debe de pensar que soy una simple o a lo
mejor sólo se trata de una trampa"' (Atwood, 1996: 40),
1

Tocias las traducciones del inglés al espaftol son de la autora de este
ensayo.

46

reflexiona Grace todavía con la manzana en la mano.
El interrogatorio continúa. El doctor Jordan intenta
conducir a Grace hacia conceptos más profundos y,
por eso, le pregunta si existe algün tipo de manzana
que no debe comer. "El árbol del conocirrúento, eso es
lo que él quiere que diga. El bien y el mal. Hasta un
niño lo adivinaría. Pero no lo voy a complacer. Vuelvo
a usar rrú gesto de estúpida. iEs usted un sacerdote? le
pregunto" (40). Ésta es la otra parte de su voz, la que
el doctor Jordan no escucha pero que presiente o vislumbra dentro de su rrúrada. "Sus ojos eran inusualmente
grandes", recuerda el doctor después de la visita, "pero
no eran los ojos de una loca. De hecho, lo evaluaban abiertamente. Era como si ella estuviera contemplando el objeto de un.experimento sin explicación; como si fuera él,
y no ella, la persona bajo escrutinio" (60).
Estableciendo una complicidad obvia con el lector,
Atwood le dará la oportunidad de escuchar tanto las
palabras como el silencio de Grace, un privilegio del
que Simon Jordan, cada vez más confundido y frustrado, carece por completo. Lo que une a ambas voces en
una tensión irresuelta es la clara conciencia de Grace
acerca de su débil posición en el mundo que la rodea.
En el Toronto de mediados de siglo XIX, entre otros
tantos inrrúgrantes que han llegado, como ella rrúsma,
a la Torre de Babel moderna huyendo de hambrunas o
persecuciones diversas, Grace no es más que una huérfana, una sirvienta sin educación, una mujer acusada
de horrúcidio, una loca, una prisionera. Por eso, aún
cuando hay comentarios de Simon que la enojan y otros
que la ofenden, en ambos casos sabe que la agresión
frontal sólo la perjudicaría a ella. Así entonces, la voz
audible, la voz a la que Simon tiene acceso, es experta
en la evasión, en el ejercicio de las normas, en las buenas maneras. La otra voz, la voz que sólo le pertenece
al lector, es experta en el sarcasmo y tiene iguales dosis de inteligencia y de buen humor. Cuando Simon le
pregunta a Grace, por ejemplo, sobre el bordado que
escogería para representar su vida, la segunda voz dice:
"No tengo la menor duda al respecto, sé la respuesta.
Secta un árbol del paralso". Pero la primera voz, de inmediato, se retrae:
Lo que le digo a él es otra cosa. Le digo que no sé, doctor. Tal vez las lágrimas de Job, o el árbol del paraíso, o la
serpiente... No le doy una respuesta verdadera porque decir lo que uno quiere verdaderamente siempre trae mala
suerte y, entonces, las cosas buenas nunca llegan... (98)

47

La segunda voz constituye, a su vez, dos voces. Le
pertenece por igual a Grace y a Mary Withney, la amiga rebelde y contestona que, tiempo atrás, muere como
resultado de un aborto mal practicado. Mary Withney
es, además, el ahas de Grace, su propia autodenorrúnación. En la novela, ése fue el nombre con el que se
registró en el hotel a donde fue a parar rrúentras huia,
junto con McDermott, hacia los Estados Unidos. En
los documentos históricos, ése es el nombre que apareció al borde de una fotografía y sobre el cual nadie
hizo comentario alguno. Grace Marks, alias Mary Withney.
Si bien este desdoblarrúento de voces no es único, la
manera consciente y articulada en que Grace deterrrúna lo que debe y no debe decir sí lo es. En un ejercicio
que bien pudiera servir como ejemplo en The Weapons
of the Weak de James Scott (1985), el débil aquí manipula sus pocas herramientas para, si no enfrentar, por
lo menos descantear o confundir al fuerte. En la segunda voz de Grace "siempre es un error maldecir de manera abierta a los que son más fuertes que uno, a menos que
haya una cerca de por medio" (Atwood, 1996: 130). Ajuzgar por la creciente desazón de Simon, por esa incómoda
certeza de su propia ignorancia que se le desenvuelve
dentro, Grace pronto se revela corno una maestra en el
arte de manejar las armas de los débiles -una habilidad
que no es del todo ajena a su género y a su oficio.
Margaret Atwood ha explorado con sin igual falta
de piedad los limites difusos y políticamente peligrosos de los discursos de género. En The Handmaid's Tale
(1986), por ejemplo, creó una sociedad futurista y patriarcal donde las mujeres son vistas como agentes
reproductores fundamentalmente. Sin embargo, años
más tarde, en The Robber Bride (1993), Atwood dirigió
su mirada critica al daño que se hacen las mujeres entre ellas rrúsmas, un tema que ya habla tocado con anterioridad en Cat's Eye (1988). De hecho, ha dejado muy
en claro en varias ocasiones que a ella no le interesa el
estereotipo de la buena mujer:
Por supuesto, se supone que no debería decir esto porque la hermandad de las mujeres es poderosa y las mujeres supuestamente siempre se llevan bien. Pero eso no
es cierto ni entre los hombres ni entre las mujeres, ipor
qué debería de ser de otro modo? Las mujeres son seres
humanos y, como tales, hay de todo entre ellas. Siempre
he estado en contra de la representación de la mujer
como el ángel victoriano, la idea de que la mujer no puede errar. Eso no es más que una estupidez y no le hace

�ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

labores cotidianas de la sirvienta de origen irlandés,
produciendo de paso una de las mejores historias
sociales de la vida doméstica del Canadá de mediados de siglo XIX. Al describir puntualmente las arduas labores desarrolladas por Grace -desde tender la cama hasta hacer mantequilla, desde hacer el
jabón para lavar la ropa hasta pelar manzanasAtwood hace algo más que regodearse en el detalle
histórico. De hecho, es a través de estas descripciones que Grace puede explayar su propio conocimiento y, de esta manera, cuestionar, al menos por unos
momentos, las reglas del interrogatorio médico. Una
escena. El doctor Jordan encuentra un pasaje oscuro en la primera confesión que vertió Grace ante el
juzgado y, tratando de esclarecerlo, le pregunta sobre sus actividades más mundanas.

bien a nadie. En los inicios de la lucha por los derechos
de la mujer, la discusión no se centraba en su supuesta
superioridad moral. De hecho, la conversación era acerca de la diferencia entre hombres y mujeres en términos
de poder, privilegio social, voto, salarios, etc. Desafortunadamente, todo parece indicar que el argumento de
que "las mujeres son mejores" ha ganado mucho terreno. Si esto fuera verdad, ya sea en la vida real o en las
novelas, no tendrtamos ninguna Salomé, ninguna Carmen, ninguna Ofelia. No tendrtamos, además, ningunos
celos, ninguna pasión. (Atwood en Snell, 1977)
Por esta razón no es sorpresivo que Atwood esté
dispuesta a internarse en la abrupta complejidad humana de Grace Marks. En otras palabras, la autora evita
convertir la historia de Marks en una narrativa de
victimización femenina. Así entonces, la segunda voz
de Grace, la voz que es dos voces y un silencio al mismo tiempo, no sólo le permite explorar la frágil posición de una mujer soltera, huérfana, y sin educación
en el Canadá de mediados de siglo XIX, sino que también le ayuda a vislumbrar la fuerza vital, las trampas,
los recursos que alientan su vida y su dignidad personal. Aún dentro de los ámbitos reducidos en los que
acontece su vida, aún en el silencio, la segunda voz de
Grace es capaz de deslizarse -a veces de manera juguetona, otras simplemente porque puede- por esa fractura del todo social que es la locura, ya sea aparente o real.

iQué es ese todol iQué haclas realmentel iPerdón, doctorl iS! qué haclas todos los días? Lo usual, doctor, le
digo. Hacia mis deberes. Perdóneme, Grace, dice el doctor Jordan, pero ten qué consistlan esos deberesl Lo
observo. Trae puesta una corbata amarilla con pequeños cuadros color blanco. No está bromeando. Él realmente no lo sabe. Los hombres como él nunca tienen
que limpiar su propio mugrero. Nosotras, en cambio,
tenemos que limpiar nuestro propio mugrero y el suyo
también. En eso se parecen a los niños, en que nunca
tienen que pensar o preocuparse por las consecuencias
de sus actos (Atwood, 1996: 214).

LHOCAR, DULCE HOCAR?

Si Grace elabora sobre las labores domésticas que
lleva a cabo en tono práctico, objetivo casi, es a través
de la voz desparpajada de su compañera de trabajo,
Mary Withney, que el lector puede internarse en la
danza de poder que practican los pobres y los ricos,
los fuertes y los débiles, los hombres y las mujeres, en
el aparentemente tranquilo ámbito del hogar.

PODER Y COMOCIMIEMTO EM LA VIDA DOMÉSTICA

Mucha de la literatura que utiliza como centro de
acción al ámbito doméstico, el espacio femenino por
antonomasia, se centra en la descripción de universos hogareños delineados en tonos pastel en donde
de manera casi milagrosa aparecen platillos suculentos, ropa almidonada y cuartos perfectamente
limpios. Pocas veces se pone atención al momento
en que tales "milagros" se producen y, mucho menos, a la persona que realiza este trabajo. De la mano
de Grace, siguiendo con cuidado los tonos más firmes de la primera voz, Atwood recrea en detalle las

Ella decla que ser sirvienta [refiere Grace al doctor
Jordan] era como cualquier otro trabajo, con sus mañas, que muchas no aprendían nunca, y que todo dependía del espejo con que se mirara. Por ejemplo, siem-

LA NOVELA ES UNA INVESTICA.CIÓN, UNA BÚSQUEDA DE CONOCIMIENTO
EN LA CUAL EL AUTOR USA PERSONAJES ("VOS" IMACIMARIOS) EN LUCA.R
DE CONCEPTOS

48

pre nos decían
que usáramos
las escaleras de
atrás para no
estorbar a la fa,
milia cuando,
en realidad, era
todo lo contrario: las escaleras de enfrente
estaban ahi
para que la fa,
milia no nos estorbara a nosotras (158).

MOSABER:
EL RETO
DELAMOYELA
HISTÓRICA

Suspicaz, demócrata convencida, y trabajadora como la
que más, Mary
Withney, a decir de Grace, seguía la lógica de
su pensamiento
hasta las últimas
consecuencias y,
haciéndolo,
rompía con todas las reglas del
juego doméstico. "Al final, decía, nosotras siempre nos llevábamos
la mejor parte porque lavábamos su ropa sucia y, por
eso, sabíamos mucho de ellos; mientras que ellos no
lavaban la nuestra y, claro, no sabían nada de nosotras" (158). Esta interpretación dinámica de las relaciones de poder no es, sin embargo, suave o facilona._ Mary Withney, la que roba migajas de aquí y de
alla srn que nadie lo note, la que se sale con la suya
en cosas pequeñas, no puede, sin embargo, escapar
a las crrcunstancias que la limitan. Embarazada de
un hombre de mejor posición que había prometido
casarse con ella, Mary procura un aborto clandestino del que no sobrevive. La narración de los hechos
en. voz de Grace conmueve al doctor J ardan, para
qmen ese mugrero siempre había sido algo abstracto,
algo, en todo caso, que ni él ni aquellos en su misma
posición tenían que limpiar.

49

Alias Grace es una
novela histórica
en el mejor sentido del término.
No lo es porque
la novela se base
en un hecho histórico y ni siquiera
porque la autora
y sus asistentes
hayan documentado tal hecho de
la manera más
responsable posible, visitando
archivos y rescatando documentos. Lo es porque
además de basarse en un hecho
histórico bien
documentado ,
Atwood ofrece
una densa reflexión sobre las
maneras en que
se produce conocimiento histórico. La autora, en otras
palabras, va en pos de una epistemología. Si como
Milan Kundera (1986) ha afirmado, la novela es una
investigación, una búsqueda de conocimiento en la
cual el autor usa personajes ()os" imaginarios) en lugar de conceptos, en Alias Grace Atwood utiliza personaies para cuestionar Yproblematizar los discursos
producidos alrededor de Grace Marks -una tarea
que ciertos críticos literarios clasifican como la marca misma de los escritos poscolonialistas (Hutcheon
1995). Así, fiel a la ambivalencia y complejidad del;
experiencia humana, Atwood descarta la estabilidad de la Verdad y se propone investigar la tensión
que acompaña a la oposición y competencia por legltim1dad de varias verdades -la de la pionera
Susanna Moodie que escribió sus libros para una audiencia europea, la de James McDermott quien acusó

�a Grace unos minutos antes de ser ahorcado, la de
Grace Marks que siempre clamó no recordar nada de
los sucesos que se le imputaban. En la novela, el foro
principal donde estas verdades se enfrentan es el diálogo entre Simon Jordan y Grace Marks. Pero este foro,
tal como la búsqueda en sí misma, es inestable, movedizo, plagado de trampas.
Simon y Grace se estudian el uno al otro desde la
primera entrevista, sospechando intenciones secretas,
midiendo el peligro.
Si intentas hablar, continúa, yo intentaré oir. Mi interés es puramente científico ... Tal vez le diré mentiras, le digo. No, dice, Grace que idea tan perversa, tienes una imaginación pecaminosa. Dice, tal vez lo
harás. Tal vez me dirás mentiras sin querer y, tal vez,
las dirás también deliberadamente. Tal vez eres una
mentirosa. Lo miro. Hay quienes han dicho que lo soy,
le digo. Pues tendremos que correr ese riesgo, dice
(Atwood, 1996 41).
El riesgo, pronto lo descubrirá el doctor Jordan, es
inmenso. Contrario a lo que esperaba, a medida que
recibe más y más información de Grace, la sensación
de vértigo, de falta de certeza, aumenta en lugar de disminuir. Esa molestia existencial, cognoscitiva, es como
una piedra en el zapato que no lo deja disfrutar sus
triunfos cotidianos que son, además, pocos. "Ella no
se ha negado a hablar -de hecho ha sido todo lo contrario" reflexiona Simon. "Le ha dicho mucho, pero sólo
lo que ella ha decidido decirle. Lo que él quiere es lo
que ella se niega a decir; lo que a lo mejor hasta ella
misma se niega a saber" (322). Después, mientras habla con el licenciado que logró salvarle la vida a Grace
y quien, por cierto, está convencido de su culpabilidad, la pregunta vuelve una vez más. /Le está mintiendo Grace?
Mentír, dice MacKenzie. Un término muy severo ciertamente. /Me pregunta si Grace le ha estado mintiendo? Déjeme ponerlo de esta manera /mentía Scherezade
al contar sus historias? ... Tal vez Grace le ha estado diciendo lo que necesita decirle para lograr su propósito.
iQué es? le pregunta Simon. Mantener divertido al sultán, dice Mackenzie" (377).
La mera posibilidad lo aterra pues, si Grace ha
compartido la historia de su vida sólo para divertirlo,

50

para mantenerlo cerca, /cuál es el valor de la información recibida, cuál su status ontológico? La falta
de certeza eventualmente derrotará a Simon. "No
saber' -arrebatar pistas y presagios, cabos sueltos,
susurros apenas- es tan malo como estar embrujado" ( 424). Así, un Simon atormentado y lleno de
dudas, que además se ha metido en líos eróticos con
su casera, deja el caso y la ciudad, sin escribir el reporte médico que le había prometido al reverendo
Verringer y sin siquiera avisar. Se diría que el doctor Jordan huye del embrujamiento no de la ignorancia, sino de la incertidumbre. Es ahí precisamente, en esa tensa incomodidad, dentro de la sabiduría
de la incertidumbre, donde se cosen, para ser fiel a las
metáforas elegidas por Atwood a través del libro,
las múltiples pequeñas verdades de donde brota esta
novela (Kundera, 1986). A final de cuentas, tal como
Simon lo sospecha, tal vez "somos -preponderantemente- lo que olvidamos" (Atwood,
1996: 406). A lo que se le puede añadir que tal vez
somos, preponderantemente, lo que no sabemos que
somos. Una buena novela nos coloca esa piedra en
el zapato que, ciertamente, molestará al caminar, pero
nos hará conscientes del hecho de estar caminando.

2

Itálicas del autor.

Bib/iografío

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Atwood, Margaret (1993). Thc Robbcr Bridc New York: Nan A. Talese /
Doubleday.
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Thc Handmaid's Talediscusses the politics of art and the art of the con",
en Mojo Wirc (August 1997).

�TEATRO

TEATRO

Pies de gato
(Ballet)
JACOUES PRn'ERT
VERSIÓN DE HICUEL COYARRUBIAS

EL NOVIO
No.

Una boda

•

El cortejo de automóviles

El cortejo continúa

En el primer coche, los novios se miran

El gato lo mira alejarse y corre detrás.

EL NOVIO

Un gran salón

¿Contenta?

Todas los invitados bailan, aunque los padres de la novia y la novia misma
avanzan hacia la canastilla de bodas.

IANOVIA
Sí.

La novia está encantada; ella que parecía siempre triste está de pronto loca
de alegría.
En medio de la canastilla, ronronea d gatito negro.

EL NOVIO

El novio ahuyenta al gato.

iMaravilloso!

La novia estalla en sollozos: está verdaderamente loca de dolor.

Siempre dices sí.

Se podría creer que va a morirse.

En la iglesia, en el ayuntamiento, a todas horas dices sí.

Todos los bailarines buscan al gato.
La pareja de novios se queda.

IANOVIA

La música continúa

Sí. (De pronto grita.)iüh!

El novio quiere bailar.

... y señala con el dedo un gato negro en medio de la calle. El gato desaparece.

La novia se deja hacer, inerte, completamente extraña a ese insoportable
giro de ballet.

�TEATRO

TUTRO

EL NOVIO

IANOVIA

lNo quieres bailar?

Sí.

IANOVIA

Desaparecen bailando.

iNo!

Toda la boda, incluido el novio, regresa buscando sin cesar al gato y tambitn a
la novia.

Se escapa.

Buscan, bailan. El tiempo pasa.
EL NOVIO

Yla noche cae y se divisa una gata blanca yungato negro bailando enel tejado.

iElla siempre decía sí!
La persigue.
1

"

Un corredor.

1

Un hombre joven de tez bronceada está de pie, apoyado contra una ventana y

1

M

sus ojos brillan con un destello insólito ala luz del sol
La novia llega hasta el fonda del corredor, se detiene de pronto delante del joven.

El joven tiende los brazos hacia ella.
Ella se aproxima suavemente.
ELJOVEN
iMiau!

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1

�Y CULTURA VIVIENTE
JORCE DUliTTI

La experiencia de las vanguardias históricas (futurismo, dadaismo y surrealismo), que cubrió tres décadas (aproximadamente de 1909 a 1939, según una
discutida periodización), produjo en los campos teatrales de Occidente un quiebre equivalente al que generó Marce! Duchamp -según Gadamer (1996)- en

lQUÉ ES EL TEATRO DESPUÉS DE LAS
VANGUARDIAS; ANTE QUÉ MANIFESTACIONES Y
ACONTECIMIENTOS PODEMOS HABLAR DE TEATRO?
el concepto de arte.

¿Cuándo hay teatro y cuándo no? La posvanguardia, que prolonga su productividad hasta hoy, es tiempo de liminalidad (Diéguez, 2004 y 2007) del teatro con
otras artes, de poéticas de cruce y frontera de lenguajes, de hibridez y excentri-

HAPPENING, PERFORMANCE, ANTROPOLOGÍA
TEATRAL BIODRAMA, BODY~ART, TEATRO
'
POSDRAMÁTICO, TEATRO INVISIBLE, INSTALACION
TEATRAL, SON ALGUNAS DE LAS FORMULACIONES
QUE DAN CUENTA DE ESA TENSIÓN ENTRE EL CON~
CEPTO REPRESENTACIONAL DE TEATRO Y SU DISO~
LUCIÓN. En los últimos veinte años, con el avance de la mediatización el
cidad.

Pero los tiempos de liminalidad y transteatralización
son a la vez tiempos de desafio teórico y estético, en
tanto -como sostiene el gran director mexicano Luis
de Tavira (2003)- "sólo el teatro es teatro, porque si
todo es teatro nada es teatro" (10). Proponemos entonces reconsiderar la definición de la teatralidad -o
especificidad del lenguaje teatral- a partir de la identificación, descripción y análisis de las estructuras
conviviales 1• Nos detuvimos en el problema del
"convivía" -reunión, encuentro de presencias- gracias a la lectura de los estudios de Florence Dupont
(1991, 1994) sobre las prácticas literarias orales en la
cultura "viviente" del mundo greco-latino, especialmente el sympósion y las diferentes variantes griegas y
latinas del banquete. Dichas investigaciones iluminan
el funcionamiento de formas de "convivialité" -término empleado por Dupont- que no son mero contexto del acontecimiento literario si.r!o parte constitutiva e irrenunciable de él. Sumados a las
observaciones de Dupont los aportes de otras investigaciones (Sega!, Murtay, Vernant, Bauzá, entre otros)
que directa o indirectamente caracterizan el funcionamiento convivía!, traspalamos dichas categorías al
teatro para advertir su relevancia y singularidad.
Para caracterizar el convivio teatral combinaremos
aportes bibliográficos diversos con una metodología
empírico-inductiva de base antropológica, complementaria en algunos aspectos de la etnoescenología
(Pradier, 1996 y 2001; Pavis, 2000). Partimos del estudio de casos del campo teatral de Buenos Aires en los
últimos diez años y desde lo particular proyectamos
una conceptualización general. Las reflexiones teórico-analiticas que se propondrán surgen a posteriori de
la observación de la experiencia teatral, de acuerdo con
una visión historicista (Dubatti, 1999) que busca restituir al teatro su concreta materialidad como acontecimiento. Al respecto, impulsa estas observaciones una
concepción de la teatrología que "regrese el teatro al
teatro", en el sentido que Laura Cerrara (1992) otorga
al concepto de "vuelta a la literatura", de "hacer regresar la literatura a la literatura" (9-10). Para ello, irnpllcitamente fundamos las conceptualizaciones en nues-

estatuto problemático de la teatralidad se ha acentuado a causa de la
"transteatralización": todo se ha teatralizado, la realidad es más teatral que el
1

teatro, los mejores actores -dice Ricardo Bartis (Cancha con niebla, 2003)- son los

Apesar de que los diccionarios de lengua castellana se.í'lalan que el adjetivo
correspondiente a las voces convite o convivio es ªconvival", el uso

politicos. El concepto de teatro ha terminado de delimitarse y ampliarse.

esta segunda modalidad.

56

rioplatense más frecuente es "convivial" y preferimos para nuestro trabajo

57

tra enciclopedia de espectador, asi como en las declaraciones de teatristas y de otros espectadores. Seguimos, mutatis mutandis, el modelo de los trabajos de
Michele Petit (2001) 2• Un alcance más ambicioso de
estos esbozos radicaría en contribuir a la deseada recomposición de la base epistemológica de la teatrologia
(Dubatti, 2002: 39-48) a través de una doble operación: el desplazamiento de la semiótica de su lugar actual de transdisciplina a sus posibilidades originarias
como disciplina de la teatrologia (De Marinis, 1997: 18);
la instauración de un nuevo marco lingiilstico (Carnap,
1974) más ampho, polimorfo, a partir de la integración de
los estudios culturales, la antropología, la ontología, la
filosofía de la historia y la filosofía del lenguaje.
EL CONVIVIO EN LA LITERATURA ORAL ANTICUA

Ya en Homére et Dallas (1991), volumen consagrado al
estudio de la epopeya homérica y el canto del aedo,
Dupont (1994) revela la importancia de la situación
de enunciación y recepción de estas formas de la literatura: el banquete. Al examinar su ensayo años después, la investigadora resume:
(... ) la epopeya griega arcaica pone al hombre en relación con Mnemosyne, la Memoria divina del mundo, en
el marco rirual del banquete sacrificial, por intermedio
del aedo (...) Saber efimero y musical, sólo es accesible
en el banquete ritual, y no puede atesorarse como una
mercader!a (9-10).

En apretada exposición Dupont agrupa los componentes de este acontecimiento excepcional: oralidad,
memoria divina y transmisión convivía! en el encuentro de presencias del aedo, los dioses -intermediados
por el poeta- y los oyentes-espectadores'. Inmediatamente llama la atención sobre su singularidad: se
trata de un modelo de producción, circulación y recepción literarias en las antípodas de la escritura irn-

J Nos sin'en de gula su uso de las entre\iStas con lectores adolescentes y
el autoanálisis que desarrolla en su "autobiografta como lectora". La
invitación de Petit "les recomiendo un pequeño ejercicio: escriban su
autobiografia como lectoresft (2001:66), ha sido aplicada provechosamente
a las trayectorias de espectación de los integrantes de la Escuela de
Espectadores -espacio de estuctio que coordinamos desde 2001-, cuyos
resultados tendremos en cuenca para la composición de este trabajo.
1
Fusionamos aquí la doble función de recepción destacada por Charles
Segal (1995) ya que sostenemos que el trabajo del aedo y del rapsoda
generan -siquiera discontinuamente- no sólo audiencia sino también
espectación.

�. '

presa y la lectura exvisu (desde la vista), silenciosa, del
libro. Los poemas no podían ser conservados en la escritura, bajo la forma de un enunciado único, fijo y definitivo, bajo la forma de un texto, sin perder su razón
de set. "Alteridad fundadora", afirma Dupont (24-25),
tanto para radicalizar nuestras dilerencias respecto de
los antiguos como para generar expectativas sobre el
futuro insospechado que la posteridad acaso otorgará
a los usos de la oralidad y la escritura.
La misma Dupont se encarga de señalar que
L'invention de la littérature (1994 ), su libro siguiente,
es una prolongación de la problemática de Homtre et
Dallas. Retoma sus afírmacíones sobre el banquete
homérico para estudiar las formas de producción,
circulación y recepción de obras de Anacreonte,
Catulo y Apuleyo en el mundo griego y latino. Muy
distantes de nuestro concepto moderno de "institución literaria" -cuya aparición marcarla poste,
ríormente la "invención de la literatura"-, los tex,
tos de Anacreonte, Catulo y Apuleyo son "illísibles"
(ilegibles) (18) y, aunque textos, funcionan como
meros intermediarios de dos grupos de instancias
de oralización: el anterior a la fijación textual y aquel
que la escritura debe propiciar más tarde, ya fuera a
través de la recreación memorialista o de la lectura
en voz alta4 •
"Literatura sin lectores", sintetiza Dupont: no existe
en el mundo antiguo el concepto de lector en el sentido que actualmente, en forma familiar, otorgamos a ese
término. De esta manera distingue en los ortgenes de
la cultura europea una doble tradición:
De un lado, una tradición de escritura, más reciente, más
limitada de lo que nos gustarla decir; del otro, una era,
dición de poesla (oral), una poesia ritual que se inscribe
en la relación que los hombres sostienen con los dioses
y que, como el sacrificio, define su identidad de hom,
bres civilizados, griegos o romanos (12).

Dupont demuestra que la distinción entre oralidad y
escritura no implica una concepción meramente utilitaria
sino simbólica, y que "la prioridad simbólica ha sido otorgada siempre a lo oral, la escritura aparecía a menudo
como su auxiliar" (12) 5• Refiriéndose a L'invention de la
littérature,Joél Thomas (1997) valora la lectura de Dupont
como "un verdadero manifiesto en favor de las culturas
de la oralidad y su capacidad de improvisación y 'entusiasmo dionisíaco' contra el 'enfriamiento' de una literatura escrita, condenada a estar 'conservada', definitiva,
mente coagulada en los libros y las bibliotecas" (15).
En tanto la transmisión oral exige convivio, reunión,
Dupont (1994) se demora en el componente que nos
interesa especialmente: el encuentro, la colectivización
vinculante, que define como "un lien [atadura, vinculo] social" (12).
Sym-pósion: 'beber juntos': el syn -juntos- es esencial.
Todo en el banquete de Dionysos se hace juntos, y ese
conjunto es la salvaguarda de los bebedores, porque les
permite un control colectivo de la ebriedad" (30 y ss.).
Según advierte Oswyn Murray (1995), el trato social fue asumiendo en el devenir de la civilización griega dilecentes formas: "La relación entre el hombre y la
sociedad es dinámica en todas las sociedades: cada
época concreta del hombre tiene un pasado y un futuro; y no existe un hombre griego sino una sucesión de
hombres griegos" (250-1). Ello le permite, siguiendo el
ejemplo de Jacob Burckhardt (1953), distinguir cua,
ero tipos ideales o cuatro edades del hombre griego:
heroico, agonal, político y cosmopolita. Lo cierto es
que, más allá de los cambios en las formas de sociabilidad, la literatura oral permanece como un constante
estimulo de socialización. De las dilerentes formas
convivíales vinculadas a la literatura oral, podemos
abstraer un conjunto de rasgos invariantes:
a) el convivio implica la reunión de dos o más
hombres, vivos, en persona, en un centro tecríto-

Bauzá (1997) resume el proceso de pasaje de una lectura a: auditu a otra
ex vi.su: "Con los rollos o volúmenes papiráceos de la antigüedad, con los
códices de la Edad Media o con los libros del mundo moderno, se abandona
la cultura a auditu -donde hay un declamador y escuchas- y se pasa a
la lectura: ésta.en un primer momento,eraen voz alta (tal como aconteció
también a lo largo de todo el medioevo) pues se la sentla como una
prolongación de la conversación y el texto era comprendido en la medida
en que se lo escuchaba, es decir que ingresaba en la mente no por la vista
sino por el oldo" (lll).
4

'Jorge Luis Borges (1979) lo afirma en su conferencia sobre el libro:
"Los antiguos no profesaban nuestro culto del libro. Velan en el libro un
sucedáneo de la palabra oral. Aquella frase que se cita siempre: Saipta
mana1t, verba volant, no significa que la palabra oral sea efímera sino
que la palabra escrita es algo duradero y muerto. En cambio, la palabra
ocal tiene algo de alado, de liviano; alado y sagrado, como dijo Platón.
Todos los grandes maestros de la humanidad han sido, curiosamente,
maestros orales".

58

.

'

ria!, encuentro de presencias en el espacio y convi- donada tradición de la poesia oral. Hoy el teatro prevencia acotada -no extensa- en el tiempo para serva la cultura de la oralidad en una sociedad letrada
compartir un rito de sociabilidad en el que se dis- y regida por el auge de lo sociocomunicacional sobre
tribuyen y alternan dos roles: el emisor que dice lo socioespacial, como afirma Garcia Canclini (1995):
-verbal y no verbalmente- un texto, el receptor "en la segunda mitad de nuestro siglo la transnacio,
que lo escucha con atención.
nalización económica y el mismo carácter de las últib) el convivío entraña compañia -etimoló- mas tecnologías comunicacionales -desde la televigicamente, "compartir el pan" - , estar con el otro/ sión hasta los satélites y las redes ópticas- reorganizó
los otros, pero también con uno mismo, dialéctica en un sistema globalizado las comunicaciones" (19), y ello
del yo-tú, salirse de si al encuentro con el otro/con le otorga al teatro, que preserva la tetritotialidad, un vauno mismo. Importa el diálogo de las presencias, la lor de resistencia y afirmación de modalidades ancestrales.
conversación: el reconocimiento del otro y del uno
Llamamos acontecimiento teatral6 a la singularidad,
mismo, afectar y dejarse afectar en el encuentro, sus, la especificidad del teatro según las prácticas occidenpensión del solipsismo y el aislamiento.
tales (Goody, 1999), advertida por contraste con las
c) ei convivio implica proximidad, audibilidad y otras artes (Souriau, 1986) o, como afirma Grotowskí
visibilidad estrechas, asi como una conexión sen- (2000), por negación de la cleptomania artlstica de
sorial que puede atravesar todos los sentidos -por aquellas poéticas escénicas acostumbradas a "tomar
ejemplo, el gusto, el tacto y el olfato a través del prestados" campos del arte que no le son "propios".
vino o los alimentos compartidos.
Hablamos de acontecimiento porque lo teatral "suced) el convivio es efímero e irrepetible, está inser- de", es praxis, acción humana, sólo devenida objeto por
to en el fluir temporal vital en su doble dimensión el examen analítico.
bergsoniana: objetiva y subjetiva.
A partir de una reconsideración de lo convivial, el
e) la socialización no es excluyentemente huma- acontecimiento teatral se manifiesta en su fórmula
na: el convivio incluye la ofrenda y la manifestación nuclear compuesto por una triada de subacontecidel orden divino en el rito de reunión.
míentos concatenados causal y temporalmente, de
manera tal que el segundo depende del primero y el
EL CONYIYIO,
tercero de los dos anteriores.
PRINCIPIO DEL ACONTECIMIENTO TEATRAL
Los tres momentos de constitución del teatro en
A pesar de los reparos que impone Dupont (1994) al teatro son: el acontecimiento convivial, que es condición
contrastar el banquete y los festivales teatrales en la de posibilidad y antecedente de el acontecimiento de len,
Atenas de los tiranos, y observar en el siglo VI a.C. el guaje o acontecimiento poético, frente a cuyo advenimíen,
comienzo de un proceso de "enfriamiento" de las prác- to se produce el acontecimiento de constitución del espacio
ticas orales y de resistencia a la cultura de la "ebrie- del espectador.
dad" (91-105), el teatro preserva la estructura convivial
El teatro acaba de constituirse como tal en el terque poco a poco irá perdiendo protagonismo -muy cer acontecimiento y sólo gracias a él. Sin aconteciaceleradamente a partir del siglo XVI- al propiciar el miento de espectación no hay teatralidad, pero tamlibro la lectura en soledad, ex visu, como acto indivi- poco la hay si el acontecimiento de espectación no se
dual. Creemos que el teatro es una de las manifesta- ve articulado por la naturaleza especifica de los dos
ciones conviviales heredadas en el presente de esa "cu[, acontecimientos anteriores: el convivial y el poético.
tura viviente" de la que habla Dupont, perduración de La idea de espectáculo y de espectador no implica ne,
los hábitos de una sociedad "caliente" y "salvaje" en el cesariamente teatralidad. En consecuencia, no es la
marco de una cultura "fria" y "domesticada" (Lévi- condición aislada de espectador lo que determina la
Strauss, 1998). En el teatro la letra palpita in vivo, a tra- teatralidad sino lo que la completa concatenadamente
vés de las formas de producción, circulación y recepción diferentes de la letra in vitro, encapsulada,
"enfrascada", propia de la cultura del libro. En conse6
Como antecedente de las observaciones que siguen, véase Dubatti (2002),
cuencia, el teatro -aunque reconocidos los reparos
especialmente Capitulo II, "la teatralidad y el ser: el acontecimiento
de Dupont- pertenece, con sus dilecencias, a lamen- teatral" (49-56).

59

�tografia. Un fotógrafo saca la primera placa y de ese negativo se pueden hacer reproducciones infinitas. También hay artes de las que se puede sacar una reproducción fotográfica aunque la obra de arte sea un original:
la plástica. Puedo sacar una foto de La Gioconda e imprimirla en un póster. La Gioconda original tiene aura; la
reproducción fotográfica, no. En el caso del teatro y de
la música tocada en vivo el aura es irreproducible: no
hay foto ni grabación en video de una representación
teatral° que pueda restituir el aura. En el teatro, el aura
está en la presencia inmediata de los cuerpos. Esto es lo
que hace que sea tan apasionante. Hay mucha gente que
dice que no tolera el teatro porque están los actores; lo
que no toleran es el aura, esa cosa magnética que tienen
los cuerpos de los actores, aun de los malos actores (en
Dubatti, 2001a: 13-14).

con los procesos convivial y poético. Estos moclalizan
la categoría de espectación, la afectan y singularizan
teatralmente -distinguiéndola de arras fonnas de actividad espectatotial- y a la vez la concitan para el advenimiento del teatro s~ y sólo s~ la espectación se manifiesta dando entidad totalizante al acontecimiento teatral.
Detallaremos a continuación las características de
cada uno de estas instancias del acontecimiento teatral, sus propiedades y las categorías que involucran
para el análisis teatrológico.
IL 4COMTICIMIINTO CONYIYl4L

El punto de partida del teatro es la institución ancestral del convivio: la reunión, el encuentro de un grupo
de hombres en un centro territorial, en un punto del
espacio y del tiempo, es decir, en términos de
Dupont, la "cultura viviente del mundo antiguo".
Conjunción de presencias e intercambio humano
directo, sin intermediaciones ni delegaciones que
posibiliten la ausencia de los cuerpos. No se va al
teatro para estar solo: el convivía es una práctica de
socialización de cuerpos presentes, de afectación comunitaria, y significa una actitud negativa ante la
desterritorialización sociocomunicacional propiciada por las intermediaciones técnicas (García
Canclini, 1995). En tanto convivía, el teatro no acepta ser televisado ni transmitido por satélite o redes
ópticas ni incluido en Internet o chateado. Exige la
proximidad del encuentro de los cuerpos en una
encrucijada geográfico-temporal.
Sin convivio no hay teatro, de alli que podamos reconocer en él el principio -en el doble sentido de fundamento y punto de partida lógico y temporal- de la
teatralidad. A diferencia del cine o la fotografía, el teatro exige la concurrencia de los artistas y los técnicos
al acontecimiento convivial y, en tanto no admite
reproductibilidad técnica, es el imperio por excelencia de lo aurático (Benjamín, 1968). Beatriz Sarlo testimonia en una entrevista su experiencia frecuente
como espectadora:

Traspolando en extensión y radicalidad las categorías de A. Deyermond (1996) y R. M. Wilson (1970)
para el estudio de la literatura medieval, puede afirmarse que la historia del pasado teatral es en realidad
la historia del teatro perdido.
En el centro aurático del teatro, el arte adquiere
una dimensión de peligrosidad de la que el cine carece: el actor puede morir ante nuestros ojos, puede
lastimarse, olvidarse el texto, la función se puede
interrumpir y suspender.
El acontecimiento convivial es experiencia vital intransferible (no comunicable a quien no asiste al
convivio), territorial, efimera y necesariamente minoritaria (si se la compara con la capacidad de convoca-

En el convivio no sólo resplandece el aura de los
actores, también la del público y los técnicos. Reunión
de auras, el convivio teatral extiende el concepto
benjaminiano. El encuentro de auras no es perdurable: dura lo que el convivio, en consecuencia, es también imperio de lo efimero, de una experiencia que sucede e inmediatamente se desvanece y se torna
irrecuperable. Si el teatro sólo acontece en la dimensión aurática de la presencia corporal-espiritual de artistas, técnicos y público -conjunción que inicialmente es humana y sólo a posteriori reconocerá la
distribución de roles de trabajo-, luego se disuelve y
se pierde. Por su efimera dimensión convivial, el teatro -como la experiencia vital- se consume en el momento de su producción y es recuerdo de la muerte.
Ricardo Bartís (2003) reflexiona sobre el pasado teatral como pérdida:
El teatro es un performance volátil, una pura ocasión,
algo que se deshace en el núsmo momento que se realiza, algo de lo que no queda nada. Y está bien que eso
suceda, porque lo emparenta profundamente con la vida,
no con la idea realista de una copia de la vida, sino con
la vida como elemento efimero, discontinuo. En ese sentido el teatro parece contener, al núsmo tiempo que la
seriedad de la muerte, la mueca ridícula de la muerte,
su patetismo, su ingenuidad. En una época
hiperartificial, hipervisual, la materialidad del teatro
sigue siendo un elemento prinútivo, reducido, como una
obligación de un devenir cerrado, minoritario: gente grande encerrada en la oscuridad haciendo cosas tontas.

Voy mucho al teatro. Hay algo que aprendí en Walter
Benjamín: el riesgo que tiene el teatro me fascina( ... ) el
riesgo de la equivocación, la cosa de que los actores se
están moviendo en la cuerda floja. Es lo que Benjamín
llama el aura. El pensaba que hay artes que pueden reproducirse técnicamente y otras no. Uno de los casos
en que la reproducción es posible, por ejemplo, es la fo-

60

61

toria y reproductibilidad técnica del cine o la televisión). En tanto experiencia vital, aparece atravesado
por las categorías de la estabilidad y la imprevisibilidad de lo real, está sujeto a las reglas de lo normal y lo
posible, a la fluidez, el cambio y la imposibilidad de
repetición absoluta, a nuestro mundo común o
intersubjetiva, a la realidad compartida. Lo convivial
exige una extremada disponibilidad de captación del
otro: la cultura viviente es eminentemente temporal y
volátil y los sentidos (especialmente la vista y el oído)
deben disponerse a la captación permanentemente
mutante de lo visible y lo audible, con el peligro de
perder aquello que no se repetirá, con el riesgo de pérdida de la legibilidad y la audibilidad.

�1L ACOMnCIMIINTO ltOllneo O DI LINCUAII

De pronto, en el marco del convivía, se detona un segundo acontecimiento: el lenguaje poético. Generalmente un indicador convencional da la señal de dicho
advenimiento: se apagan las luces de sala, se silencia la
música, se corre el telón... Se inicia así, en el seno del
convivía, un acontecimiento de lenguaje, instauración
de un orden ontológico otro. No se trata del lenguaje
natural, sino de una desviación, un écart que instaura
-en términos románticos- una physis poética, diversa de la physis natural (Bauzá, 1997: 43).
A través de la poesia (teatral], la palabra [y el lenguaje
no verbal] se revela[n] como un lagos demiúrgico y, a

través de ella, el poeta -por medio de una suerte de
metafísica poética-, a la vez que asume el mundo, crea
otro siruado en la esfera del arte (40-41).
El lenguaje poético -segundo avatar del acontecimiento teatral- instala una estructura signíca verbal
y no verbal que, gracias a un proceso de semiotizadón
(De Marinis, 1997), funciona en dos instancias de producción de sentido (Muschietti, 1986).
En un primer estadio del signo, los materiales verbales y no verbales se constituyen en signos que fundan-nombran-describen un mundo de representación y
sentido, un universo refuendaF (Cerrato, 1992). La construcción de ese mundo marca un salto/cambio
ontológico: se crea un universo que es paralelo al mundo, su "complemento" (Eco, Obra abima), otro mundo
posible dentro del mundo, que participa de la naturaleza de la ficción, de lo imaginario y de lo estético. Pero
ese mundo de lenguaje también es arefuencial (Cerrato,
1992), puro acontecimiento de lenguaje, lenguaje sin
voluntad de referir a una realidad otra que el mismo
lenguaje (en escena, las poéticas más abstractas de la
danza, el movimiento como puro lenguaje).
En un segundo estadio del signo (Muschietti, 1986),
la estructura implica el advenimiento de la semiosis ilimitada: producción de sentido infinita propia de la función estética que organiza todos los materiales, tanto
los verbales como los no verbales.

Valga la breve descripción de un caso: un espectador conmovido que salte al espacio del escenario
para abrazar a la víctima inocente de un melodrama
(Indalecia, por ejemplo, en El desalojo de Florencia
Sánchez), no podrá amparar al personaje sino sólo
entorpecer el trabajo de la actriz. El personaje acontece en otro plano de realidad, sostenido sobre la
radical negación del ente real. En términos del célebre cuadro de René Magritte, Esto no es una pipa.
La nueva dimensión óntica del acontecimiento
poético produce una amplificación del mundo, funda nuevos territorios ónticas y es eso lo que distingue al teatro de otras formas de espectacularidad
que podemos definir como "parateatrales". La seducción (Geirola, 2000) y el fingimiento cotidianos, el
fútbol, las ceremonias religiosas y los ritos laicos,
las fiestas, los desfiles de modas, el discurso y el acto
politico, la magia, la tauromaquia, el carnaval, la televisión no ficcional, buena parte de las destrezas
circenses, no instauran un mundo otro paralelo al
mundo sino que acontecen en la esfera ontológica
de lo real intersubjetiva. Las diferencias entre teatralidad y parateatralidad se ratifican en el acontecimiento de la espectación.
La amplitud de fenómenos estéticos que
involucra el carácter referencial y areferencial del
acontecimiento poético permite incluir dentro de la
esfera de la teatralidad un repertorio abierto, que
no reconoce las exclusiones clasificatorias de las
taxonomías impuestas en los siglos XIX y XX': el
teatro musical, la danza, la narración oral (Bovo,
2002) y las múltiples expresiones de la juglaría, el
teatro leido y el semimontado, el recital de poesía y
otras manifestaciones performáticas (Schechner,
2000; Taylor, 1997).
IL ACOMnCIMIINTO IIIIIICTATOIUAL

El universo poético creado por el acontecimiento del
lenguaje a partir de los procesos de semiotización, ficción, referencia y función estética -que instauran una
dimensión óntica otra-, genera un espacio de veda
(Breyer) o espacio de resuva del teatro como acontecimiento lingüístico. La asistencia al advenimiento y
devenir de ese mundo, el atestiguamiento de ese acontecer, la contemplación y afección del universo de len-

El acontecimiento lingülstico involucra e1 problema de la referencia: a)
referencia de lo teatral o autorreferencia; b) referencia del mundo
representado; e) referencia del mundo externo. Cf. ·Hacia una teor1a de
los efectos" (Dubatti, inédito).

7

8

62

Cf. nota 5.

guaje desde fuera de su régimen óntico, constituye el
Lo cierto es que, en el teatro, el espacio de espectación
tercer acontecimiento o la instauración de un espacio nunca desaparece definitivamente: puede quedar delegacomplementario al poético: el de la espectación. Tea- do a un único espectador mientras el resto de la platea
tro es, etimológicamente, mirador. El espectador se participa "tomada" por el acontecimiento poético, pero
constituye como tal a partir de la linea que lo separa dicho espectador es el que garantiza que el teatro no se
ónticamente del universo otro de lo poético. Esa sepa- transforme en parateatro. No hay teatro sin función
ración no existe en los espectáculos parateatrales: espectatorial, sin espacio de veda, sin separación óntica
quien observa se encuentra en el mismo nivel de reali- entre espectáculo y espectador. Si el acontecimiento
dad que el acontecimiento observado. La óptica poñ- espectatorial deja de devenir, el teatro se transforma en
tica no entabla referencia con un mundo otro sino la práctica espectacular de la parateatralidad y el arte se
esfera inmediata del ser o a través de ésta la presenta- fusiona con la vida, como en la utopía artaudiana (Dubatti,
ción hierofánica de lo numinoso (Rudolf Otto, 1998). 20016 y 2002). En las manifestaciones parateatrales apunSin embargo, el lugar de la espectación puede per- tadas arriba, la espectación es desplazada por la particiderse provisoriamente dentro de un juego especifico pación. En tanto no hay distancia ontológica ni espacio
de la poética teatral. El espectador puede salir del es- de reserva, no se "especta" la misa o un partido de fútbol
pacio de espectación e ingresar en el campo del acon- -por ejemplo-, sino que se participa "dentro" de ellos,
tecimiento poético de lenguaje. Veamos algunos casos como oficiante o como hinchada respectivamente.
de esta abducción poética:
La conciencia del carácter de la espectación es un
saber adquirido en los espectadores avisados y cultos.
a) puede ser "tomado", "absorbido" por el acon- Por el contrario, puede suceder entre los niños y los
tecimiento poético a partir de determinados meca- espectadores adultos ingenuos (o en algunos casos de
nismos de participación (los payasos que involu- patología) que no haya conciencia de la separación
cran a alguien del público en sus juegos, la entre el arte y la vida'.
experiencia de hacer subir al escenario al público
Las prácticas parateatrales comparten con el teacomo en Cegada de amor de la compañía española La tro una "óptica poñtica" o "política de la mirada"
Cubana o de convenir la platea en escena, como en (Geirola, 2000: 50), pero no instauran un orden óntico
Un enemigo del pueblo, versión del director Andrés que se desvía, aparta y desprende de lo real, produBazzalo) y perder momentáneamente su conexión ciendo un fenómeno de despragmatización del lenguacon el espacio de espectación;
je (Ricoeur, 1983-4 y 5). La vida es campo de ejercicio
b) puede "entrar y salir" del espacio poético en múltiple de la óptica poñtica, de a1ñ el tópico de "la
espectáculos de tipo performáticos, en los que se vida como teatro", el "Theatrum Mundi". La especinstaura la posibilidad de una entrada permanen- tacularización de las prácticas sociales -ha señalado
temente abierta al orden óntico del acontecimien- Debord (2000)- es uno de los rasgos más manifiesto de lenguaje (La cama, por Batato Barea, en Ce- tos de la cultura actual. Pero la vida no es el teatro al
'
mento);
menos para Occidente'°.
c) puede lograr una posición de simultaneidad
en el "adentro" y el "afuera" del universo de lenguaje, como sucede con algunos espectadores de inten- 9 Múltiples testimonios dan cuenta de este borramiento ingenuo de los
sa participación festiva en Periodo Villa Villa del gru- limites entre la vida y el arte: las participaciones de los chicos en las
po De La Guarda: el espectador especta y participa funciones teatrales, quienes increpan directamente al personaje y entran
en diálogo con él como si su ser aconteciera en el mismo plano de realidad
simultáneamente, y en la mirada de los otros apa- en el que ellos se ubican; el episodio del Fausto criollo de Estanislao del
Campo; la reacción de los gauchos que, en funciones circenses, saltaban
rece como "parte" del espectáculo;
al picade~o para defender a Moreira de la policia; la anécdota referida por
d) puede ser "tomado" por el acontecimiento poé- Jorge Luis Borges a Ricardo Piglia sobre una muchacha que aseguraba
tico a través de la experiencia que Peter Brook tener un hijo de Juan Moreira (cuando en realidad lo habla tenido del
actor que encarnaba el personaje en una compai'lla itinerante).
(1994) ha denominado "teatro sagrado" en su El es- 10 Al respecto, Jack Goody (1999: US-168) reconoce una "tendencia
pado vacío: la fuga de la realidad, lo invisible hecho internacional" europea contra d teatro, que se remonta a los textos
platónicos y perdura con avatares diversos y reformulaciones hasta bien
visible, la conexión con lo absoluto, el teatro como avanz.ada la modernidad, en la que la antiteatralidad se expresa
repudiando en el teatro su distancia ontológica respecto de lo real y el
hiuofanía (Mircea Eñade, 1999).

63

�dad, son categorías que están en la base de la experiencia convivial. La semiótica puede leer el acontecimiento poético-lingüístico, pero no desde el régimen
de afecciones de lo convivial, la cultura viviente, lo
aurático. La teatrologia debe emprender el desafio de
repensar la teatralidad desde su cimiento convivial.
Resulta interesante observar que en algunas prácticas teatrales actuales se restituye al convivio su dimensión de sympósion y comensalía (Murray, 1995): baste citar la comida judía que se sirve en Trilogfa de las
polacas (Patio de Actores, 2002), en los consumos del
café-concert o en las golosinas y bebidas que se venden en los intervalos de espectáculos del circuito
comercial. Pero el beber puede adquirir una dimensión simbólica, como expresa Ana Maria Bovo
(2002) al reflexionar sobre su conciencia del
convivio durante una función: "la palabra 'comunicación' me parece demasiado técnica para nombrar
el fenómeno. Es otra cosa: yo me bebo el silencio
( que hacen los espectadores concentrados en el espectáculo) y ellos se beben mis palabras" (123).
En conclusión, a partir de los estudios de Florence
Dupont sobre las prácticas literarias orales en la cultura "viviente" del mundo greco-latino, hemos propuesto en este trabajo una redefinición de la teatralidad desde el concepto de convivio. Recurrimos para ello
a diversos aportes bibliográficos y una metodología
empírico-inductiva de base antropológica, fundada en
nuestra enciclopedia de espectador, así como en las
declaraciones de teatristas y de otros espectadores.
Sostuvimos que el teatro es una de las manifestaciones conviviales heredadas en el presente de esa "cultura viviente", en la que la letra palpita in vivo, a través de
las formas de producción, circulación y recepción diferentes de la letra in vitro, "enfrascada" propia de la
cultura del libro. Ligado a la tradición de la poesía oral
a que hace referencia Dupont, el teatro preserva en la
actualidad la cultura convivial dela oralidad en una
sociedad letrada y regida por al auge de lo
sociocomunicacional sobre lo socioespacial. A partir
de una reconsideración de lo convivial, definimos el
acontecimiento teatral como una tríada de subacontecimientos concatenados causal y temporalmente: el
acontecimiento convivial, el acontecimiento de lenguaje opoético, y el acontecimiento de constitución del espacio del espectador.
Para ampliar y continuar estas investigaciones, remitimos a dos trabajos mayores (Dubatti 2003 y2005).
Allí hemos propuesto, de acuerdo con las

EXPERIEMCIA Y LEMCUAJE

La composición triádica del acontecimiento teatral
permite refundar las bases de nuestra comprensión del
teatro en el convivio. Si la semiótica trabaja sobre el
análisis del segundo acontecimiento y el tercero, es
necesario volver al primero. Y éste se manifiesta
como un campo complejo en el que no rigen las certezas instaladas por la semiótica como preceptos incuestionables.
La primera constatación es que, en el acontecimiento convivial, en la experiencia de presencia, de
contacto e intercambio aurático, no todo es legible. La
experiencia convivía! tiene puntos ciegos y funciona por contagio. Transcurre, es efímera y es imposible retenerla, reconstruirla o restaurarla en su dimensión presente. Al convertirla en artefacto de la
memoria, se la desnaturaliza: no se conoce la experiencia convivial sino un artefacto construido para
una aproximación prácticamente imposible. La experiencia convivía! se pierde, no puede ser conservada. El artefacto de la memoria implica
congelamiento, detenimiento, en oposición a la fluidez y mutabilidad de la experiencia. Lo convivía!
también se desnaturaliza en la narrativización: pierde espesor e intensidad.
Además, en el convivio hay más experiencia que lenguaje. Hay zonas de la experiencia de las que el lenguaje no puede construir discurso. Hay zonas de la
experiencia que no se pueden semiotizar y, en consecuencia, quedan fuera del marco lingüístico
( Carnap, 1974) de la semiótica. La experiencia está sujeta a los límites de la percepción. La realidad es transformada en experiencia a partir de una percepción
fragmentaria. Suceden más cosas que las que percibimos. Si percibimos "mal", comprendemos "mal",
construimos un artefacto lingüístico deficiente
(Beckett). La realidad y el texto son ilimitados, pero
la percepción es limitada, y en consecuencia la experiencia es limitada. La experiencia y la percepción están condicionadas por la cultura y son inmediatez: no
hay perspectiva, no hay toma de distancia. Complejidad, multiplicidad, simultaneidad, limitación, veloci-

rito. Paradójicamente, dicho repudio implica de alguna manera

el

reconocimiento de la especificidad ontológica del acontecimiento poético
teattaL Remitimos al respecto a los estudios de J. Barish (ThcAnti-Theatrical
Prcjudicc, 1981) e l. levine (Men in Women's Clothing, 1994), entre los más
recientes.

64

formulaciones precedentes una aproximación empíri- Dubatti, Jorge {1999). El teatro laberinto. Ensayos wbre teatro argentino. Buenos Aires: Aruel.
co-inductiva al convivio teatral a partir de tres ejes: la
Dubatti, Jorge (2001a). "La deslumbrante intensidad de las propuestas
composición del convivio (integrantes y vínculos), su
m1nimas. Entrevista con Beatriz Sarlo", en Teatro al Sur 19 (edición
especial V, agosto) (13-16).
estructura diacrónica (convivio preteatral, teatral propiamente dicho, de los intermedios y posteatral) y el Dubatti, Jorge (20016). "Consideraciones sobre el cuerpo y la cultura en
el sistema de ideas del 'Prefacio' a El teatro y su doble de Antonin
comportamiento convivía! del público (acciones
Artaud", en AA W. Cuerpos. Universidad Nacional de Jujuy: Talleres
Gráficos dela UNJU (!09-126).
intersubjetivas y condicionamientos). Señalamos adeDubatti,Jorge
(2002). El teacrojaoglifico. Herramientasd,potcica teatral. Buemás el nuevo sentido y función que adquiere en las
nos Aires: Aruel.
nuevas condiciones culturales el teatro en tanto acon- Dubatti,Jorge (2003). El convivio teatraL Ttoria y prdctica del Tea ero Comparado. Buenos Aires: Atuel.
tecimiento convivial y revisamos la nueva concepción de
Jorge (2005). Filosofía del teatro 1: Convivio, experiencia, subjetividad.
texto dramático y sus sistemas de notación como escri- Dubatti,
Buenos Aires: Aruel.
tura múltiple, cuestionada y provisoria del acontecimien- Dupont, Florence (1991). Homtre et Dallas. lntroduction d une critique
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65

�BIBLIOCLIPS

VIENE
ILLE
RODRICO FRESÁM UMO
Hay
escritores que no plantean ningún
problema a la hora de decidir cúal de sus
libros (que también son nuestros libros)
darles a firmar. Así, en los años que llevo
en Barcelona no dudé un segundo -por
citar unos pocos casos- en que Campos
de Londres era el libro que tenía que
dedicarme Martín Amis, El mundo según
Garp era el que le correspondía
garrapatear a John Irving o Submundo el
que le tocaba a Don DeLillo.

E1

criterio es tan simple como sentido: elegir
aquel libro que, de desaparecer, dejarla un
agujero imposible de llenar en nuestras bibliotecas
y en sus obras. Dias atrás, el caso de John Banville
(Wexfrod, Irlanda, 1945) fue mucho más
complicado. Tenla que encontrarme con Banville
en la librería La Central, en cuya terraza el
escritor irlandés grabaría una entrevista para la
televisión catalana, y ah! estaba yo, frente a mis
estantes, sin saber qué libro elegir. Por que la obra
de Banville -por lo general reunida en torno a
trilog!as elásticas pero fuertes- no resulta fácil
de redudir a favoritos o indispensables. En unos
y en otros, en todos, esa voz que es la voz de
Banville. quien es La Voz con la que se desgranan,
de a poco, como deshojando más plantas

carnlvoras que margaritas,
confesiones organizadas
alrededor de la pausada o
vertiginosa velocidad de los
pensamientos. Historias
girando centrífugas dentro
de las cabezas de los
protagonistas. Beckett via
Nabokov en tramas-tumores
que enseguida hacen metástasis en secretos primero
y culpas después. Páginas
donde cada palabra cuenta y
toda oración narra, casi
siempre, en una prírnertsima
persona de primera o -en

67

sus muy personales biografías de Kepler y Copérnico, publicadas en Argentina por aquellos d1as en
los que lo histórico hacia
histeria- desde un afuera
muy Intimo comprendiendo,
y haciéndonos comprender,
lo que nadie comprendió
hace tanto tiempo.
As! que cuál: iEl libro de
las pruebas? /Mi muy raro y
muy dificil de conseguir
ejemplar de los funda cionales relatos contenidos
en Long Lankin? iEl intocable?

�.

•

1
•r

i

;

..

¿O mejor llevarle ese díptico en bus,
ca de una tercera parte compuesto
por Eclipse e Imposturas? ¿O tal vez
El mar, porque es el último y el que
ha venido a presentar y el que por
fin, lo ha vuelto reconocido y reconocible a un lector español que has,
ta ahora habla decidido no mojarse
en las aguas de este autor tal vez por
pensarlo demasiado •dificil" y ·es,
tilista" y todo eso?
Lo que decidí entonces fue lle,
nar una bolsa con la obra completa
de Banville y dejar que fuera él
quien eligiera el que pensara más
apropiado. Asi, llegué a la librerta,
y ahi estaba Banville frente a las
cámaras (igual que en las fotos pero
más bajo de lo que esperaba, con
una aire de hobbit tamaño XL, pero
hobbit finalmente) y después se
apagaron ·1as luces y se desengancharon los micrófonos y nos fuimas a un bar cercano y después de
la cerveza número quién sabe, le
señalé a Banville mi bolsa y le comenté mi dilema y le dije que él decidiera por mi. Y Banville dudó menos tiempo que el segundo que
consume una, cualquiera, de sus
comas siempre puestas en el sitio
exacto y en el momento justo, y
dijo: "Todas. Te firmo todos".
DOS "Es bueno ver que una obra
de arte ha sido reconocida", dijo
Banville. No me lo dijo a rn1 frente a
una cazuela con pulpitos una prirnaveral noche de otoño en Barcelona, sino a los comensales asistentes a la cena del Premio Booker del
2005. Lo dijo en vivo y en directo,
por televisión. Y Banville no se referia al libro de otro sino al propio,
a El mar-que mínutos después trepaba a lo más alto de las listas de
best-sellers de UK y que un año y
algo más tarde coronaba casi todas

las listas de ficción traducida alcas,
rellano durante el 2006-, y lo dijo
luego de subir al proscenio y aceptar el galardón, para asombro de la
concurrencia toda que se dividió
entre el aplauso por lo alto y la condena por lo bajo. Y Banville encantado, claro. Y Banville -el mismo
Banville que alaba al Last Evenings on
Earth de Roberto Bolaño en las páginas de The Nation o destroza al
Sábado de Ian McEwan en las de The
New York Review of Books provocan,
do una de las polémicas literarias
más feroces de los últimos tiernpos- seguía todavia más encanta,
do en Barcelona, un año después de
su Noche B, recordando sin ira y
con el casi descarado placer de
quien ya ha contado el episodio
demasiadas veces pero nunca las
suficientes: "Fue algo genial. Se suponla, as[ lo indicaban todas las
apuestas, que el ganador seria
Arthur &amp; George de Julian Barnes. O
que Ishiguro se llevarla su segundo
Booker. Creo que yo estaba último
en las apuestas porque, bueno, yo
escribo esas novelas 'bien escritas
pero donde no sucede demasiado',
dicen. De hecho, a la mañana siguiente, el editor cultural de The
Independent condenó al jurado por
haber hecho 'tal vez la peor y se,
guro más perversa elección en los
36 años del Booker'. As1 que yo
sub[ a decir lo mio y dije eso y lo
dije por molestar, para meterle el
dedo en el ojo a la escena cultural
londinense. Lo dije porque han
sido muchos años de soportar injusticias, de ser 'escritor de escritares' y de tener que lidiar con tipos que piensan que la trama es
lo único que importa. Y lo dije
porque era verdad: El mar es una
buena obra de arte". El mares también, según Banville, la novela
68

para la que estuvo preparando
"más de cuarenta años; porque de
algún modo todo surge de la ínfancia y de sus veranos" y que, estima,
tiene una voz "más simple y piado,
sa y menos maligna que la de mis
otras novelas".
Le comento a Banville que cuan,
do supe que su siguiente novela
después de Eclipse e Imposturas se iba
a llamar El mar no dudé ni un rno,
mento que serta el cierre de lo que
podrta llamarse Trilog!a Cass. De
este modo, la primera era la versión
del asunto narrada por el padre estrella del teatro de la joven suicida
Cass Cleave, y la segunda la versión
de su amante intelectual. La terce,
ra y con ese título -Cass se habla
arrojado a las aguas para morirtenía que ser, por fin, la versión del
fantasma en otra banvilleana nove,
la de fantasmas sin fantasmas. Pero
no, El mar -considerada por mu,
chos criticas corno la más •sencilla"
de las obras de Banville- era otra
cosa. Le digo a Banville que a rn1 no
me pareció más o menos compleja
que las anteriores pero que si podrta definirla corno una suerte de
Verano del '42 reescrito por Henry
James. "Je, je", rte Banville con esa
risa de quien no se está riendo
mientras ensarta un pulpito y, si, El
mar como una novela "de playa", una
memoria de adolescencia con sexo y
arena y olas y, en la orilla, otra vez, el
tan recurrente corno las mareas terna
de Banville: cómo hacer y deshacer
memoria. Pero ni rastro de Cass.
Cuando le comento esto, mi ilusión frustrada de oír a Cass,
Banville me mira primero desean,
certado y después con los ojos de
quien mira pensando: "Jamás se me
hubiera ocurrido ... Es verdad ... Si,
una novela contada por Cass
Cleave es una idea atractiva ... De

3

1
•1

acuerdo: voy a escribirla. Pero Cass
tendrá que esperar a que acabe la
que estoy escribiendo ahora. Serán
dos o tres años. Y también tengo
que ocuparme de Benjamín Black".

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1

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•

1

TRES Benjamín Black es el seudónimo con el que John Banville acaba
de publicar su primer policial (aun,
que todos sus libros bien pueden ser
considerados policiales o, mejor aún,
criminales) protagonizado por el
patólogo y viudo Quirke (nada que
ver con la Scarpetta de Patricia
Comwell o los tecnócratas d la C.S.I,
)y titulado ChristineFalls. ~irk, en inglés, significa rareza y, para muchos
de los seguidores de Banville, Christi·
ne Falls (que publicará Alfaguara du,
rante el 2007) será una rareza: terce,
ra persona: casi no hay página donde
no suceda algo y un tan enrevesado
corno sorprendente argumento don,
de -en el Dublín de los cincuenta,
con Quirke investigando la muerte de
una mujer calda en desgracia yendo
y viniendo al pub y departiendo con

su amigo Barney Boyle que apenas
esconde al vertdico Brendan Behanla iglesia, la mafia, la masoneria católica y los clanes familiares se trenzan
en una lucha a muerte por un bebé
desaparecido en Irlanda y aparecido
en los Estados Unidos. El resultado
es un lluvioso melodrama gótico donde casi todos son culpables y la prosa
entre lírica y clínica de Banville, una
vez más, es la única forma de justicia
en un paisaje podrido por odios
ancestrales.
Le pregunto a Banville si le resultó más fácil escribir corno Black y me
mira con ojos tristes y responde con
las mismas todavía más tristes palabras -una tristeza que apenas esconde la felicidad de saberse uno de
los buenos de verdad- que ya le había leído decir en otra parre: "Nunca
es fácil Nada es fácil Ninguno es fá,
cil Yo suelo pasarme horas tras hora
en una oración o en un párrafo. Por
eso detesto a todos rnis libros por
igual. Y los odio porque me resulta
imposible leerlos. Los conozco tan ín-

69

timarnente, soy tan consciente de to-das y cada una de sus partes que, al
repasarlos, lo único que veo es cómo
mejorarlos un poco más. Escribir es,
para nú, corno intentar redactar un
sueño. Nunca selo hace del todo bien.
Pero uno insiste. Y, de acuerdo, no es
el tipo de literatura que le gusta a todo
el mundo. Pero al menos ese el tipo
de libro que a rn1 me gusta escribir...
Benjamín Black es rni oportunidad de
set otro sin dejar de set yo. De hecho,
ya estoy bastante avanzado en el segundo thriller de Quirke. No sé ... Con
Black somos muy distintos pero nos
gustan las rnismas cosas. Es más, le
deseo lo mejor. Le deseo a Benjamín
Black que se gane el próximo Booker.
Y, ya que estarnos en terna, que John
Banville se lleve el Nobel".
Y Banville, con voz de Banville, me
pide que pida más pulpitos rnientras
me firma una novela titulada E! mar y
Black, con letra de Banville
'
autografía las pruebas corregidas y
encuadernadas de otra novela llamada Christine Falls.

�...
:

LETRAS AL MARGEN

•

,

ara _u1en
se escr1 e?
EDUARDO AMTOMIO PARRA
Una de las preguntas que se hace el escritor
en ciernes y permanecerá en su mente durante
muchos años es ¿para quién escribe? No es
algo banal. Cada vez que un alguien publica
un nuevo libro, no falta el periodista que lo
cuestiona acerca del "lector" al que dirige la
obra. A veces el aludido responde "A mí no
me importan los lectores". En otras ocasiones
la respuesta es "Escribo para mí", lo que desde
cualquier perspectiva resulta incongruente
con la publicación de la obra. En un tenor
semejante, pero con más elegancia, dicen que
Rulfo, hablando de Pedro Páramo, aseguró que
lo había escrito porque "es el libro que yo
quería leer y no estaba en mi librero".

70

En otros tiempos los escritores
contaban con receptores cuyos
comentarios condicionaban sus
obras, sin que nadie los acusara de
"hacer concesiones" al público. En
la Grecia antigua, por ejemplo, los
dramaturgos Esquilo, Sófocles y
Eurlpides debían complacer a la
multitud del teatro, a riesgo de
perder fama, salud y hasta la vida,
pues el pueblo ateniense, si vela
su gusto ofendido por una tragedia, lanzaba sobre el autor una
lluvia de piedras ( con los siglos
fueron sustituidas por frutas y le,
gumbres podridas, pero la costumbre permaneció). As!, los tres
trágicos aprovechaban la "retroalimentación" para hacer sustracciones o añadidos con tal de agradar al público durante la siguiente
representación. Esas obras llenas
de "concesiones a la plebe" son las
que dejaron a la posteridad, que

las consideró clásicas.
Durante el Medioevo y el Renacimiento la obra de los escritores
debla ser del gusto de obispos y
sacerdotes, quienes al leerla haclan observaciones que casi siempre eran acatadas (aún estaba en
peligro la fama, la salud y, en
tiempos de la Inquisición, incluso la libertad y la vida). Las cosas
no habían cambiado mucho en ese
aspecto y, no obstante, a diferencia de ahora, el escritor conocla
perfectamente el rostro y la manera de pensar de sus principales
lectores, y a veces hasta de aquellos que no eran tan "principales"
y empezaban a conformar "su público". Cuando se escribia bajo la
protección de los mecenas sucedia lo mismo: de la aprobación o
reprobación de "quien pagaba"
dependía el alimento del artista y
de su familia y, de los esporádi-

71

cos lectores independientes (quizás entonces aún no tan "anónimos"), la nutrición de su ego.
Hasta el siglo XIX "escribir" se
convirtió en un oficio liberal que
redituaba algo de ganancia y, por lo
tanto, independencia. Sin embargo,
a pesar de que ya se daba entonces
cierta masificación de la literatura,
los narradores segulan conociendo
las facciones y la mentalidad de sus
lectores. Escribian para los burgueses educados y trataban de halagarlos
incluso cuando denunciaban sus vicios o al ridiculizarlos en el papel Tenían la ventaja de saber, al menos de
un modo general, cómo iban a reaccionar ante su obra.
Quizá fue durante la primera mitad del siglo XX cuando el escritor
comenzó a "especializarse", a escribir para determinado público. Quienes abrazaron las vanguardias escribian para sus colegas y para los

�críticos, si acaso también para ar·
tistas de otras disciplinas, aunque
dijeran que lo hacían para el púbh·
co. Los revolucionarios de izquier·
da lo mismo, aunque pensaran que
sus escritos estaban dirigidos "a las
masas" (que no sabían leer) y, más
tarde, según su
nacionalidad,
para las autorida·
des del Partido:
sus lectores más
atentos. Los que
siguieron fieles al
"gusto de las ma·
yorías" (el púbhco
anónimo) estable
ciclo durante el si·
glo anterior, pronto se vieron desplazados por el
cine, la radio y,
más adelante, por
la televisión y
otros medios más
avanzados.
Sándor Márai, el
gran escritor hún·
garo reciente·
mente rescatado
para la lengua española, apunta en su hbro de me·
morías ;Tierra' ;Tierra!: "Los escritores necesitan conocer el rostro de
sus lectores. No en el circo de las
veladas hterarias, sino en otro lugar y de otra forma. Como los espiritistas ven el aura de la persona
evocada en el plasma materializado. Una obra literaria no es solamente lo que el escritor (y el hbro)
cuentan, ni tampoco su manera de
relatar, sino sobre todo la atmósfera que la rodea. En esa atmósfera el
hbro cobra vida, y sin ella se resu•
me en un astro frío, en un cuerpo
celeste que brilla pero no tiene
alma". Y agrega: "Para que un hbro

permanezca vivo, el escritor debe
saber que en algún lugar del presen·
te o el futuro existe un ser extraño,
su lector, un fenómeno dialéctico
que es su abado y al mismo tiempo
su enemigo. Alguien que lo invoca
y al mismo tiempo lo rechaza. Ha y

algo sensual en ese fenómeno, algo
invocador y algo amenazador. Él es
la pareja, como la mujer en el amor".
Ahora, cuando la industrialización del hbro ha convertido a nuestros posibles lectores en una pequeña masa amorfa, completamente
anónima, en la que tan sólo de vez
en vez es posible distinguir algún
rostro concreto, o cuando la radio,
la prensa y la televisión se han convertido en las rutas más seguras
para que un autor se dé a conocer
al púbhco, o cuando los pocos lectores con que contamos están dispersos en los estratos ideológicos,
educativos y sociales, o cuando la

72

obra hteraría se ha transformado en
un articulo cada vez más desechable, resulta dificil, casi imposible,
concebir para quién se escribe.
Acaso por eso, ante una pregunta tan insistente, muchos colegas se
atienen a respuestas como "No me
importan los lecto·
res" o "Escribo para
rrú mismo". El poeta
Luis Cernuda centró
su esperanza, su necesidad, en un poeta
futuro , a quien le
dice: "Cu ando en días
venideros,(... ) lleve el
destino/ tu mano hacía el volumen donde
yazcan/ olvidados
mis versos, y lo
abras/ yo sé que sen·
tirás mi voz llegarte/
no de la letra vieja,
mas del fondo/ vivo
de tu entraña, con un
afán sin nombre/ que
tú dominarás. Escú·
chame y comprende./
En sus limbos mi
alma quizá recuerde
algo/ y entonces en ti
mismo mis sueños y deseos/ tendrán razón al fin, y habré vivido".
En lo particular, quien esto escribe
no lo hace para "nadie" (le importan
los lectores, aunque sean pocos), ni
para el "escritor futuro", ni tampoco
para "él mismo", aunque si para quien
guarde con él ciertas coincidencias de
interés estético, de cultura, de manera de pensar. Alguien que, aunque no
sea idéntico, funcione como una suer•
te de rellejo, acaso distorsionado,
pero con ciertas semejanzas. Debe
existir. Este escritor lo intuye. Lo
supo desde que leyo un verso de Jai·
me Sabines que reza: "Ando buscando un hombre que se parezca a mi ..".

�.: . .

NO HAY TAL LUGAR
n Texas, donde viví seis
años, asistí a disciplinadisimas marchas muy
pequeñas, que no sólo se llevaban
a cabo sobre las banquetas sino
que también tenían horarios muy
específicos, para apoyar la amnistía de ciudadanos salvadoreños.
Luego, con amigos de Veterns for
Peace o del SWP, íbamos a cafecitos de la calle de Montrose con
nombres tan singulares como La
Jaliciense o, si era un poco más
tarde, al Valhalas, el bar de la Universidad de Rice donde la cerveza costaba 50 centavos y la compañia, siempre diversa y siempre
inesperada, era completamente
gratis y completamente amena.
Ahí discutíamos, en todos los
acentos posibles y en algunos con
toda seguridad imposibles, las políticas de Reagan y, blandiendo el
número más reciente de The
Nation , esgrimíamos airados argumentos sobre la Contra o la situación, bastante precaria, de los
programas de educación bilingüe.
Lela el Utne Reader. Lela The
Revolutionary Worker. Lela Granta.
Salia muy seguido a caminar por
unas calles bordeadas de encinos
con una tia que habla participado
en las movilizaciones chicanas de
los sesenta y que habla viajado a
Cuba y a China cuando ninguna de
las dos cosas estaba ni de moda ni
permitida y que, después de pasar
un par de días en la cárcel por defender su librería de un ataque del
Ku Klux Klan, habla aumentado su
expediente en la FBI. Enrollaba mis
propios cigartillos. Tornaba clases
entonces con profesores que hablan

E

militado activamente en los sesenta y que se referían a si mismos,
quién sabe si consecuentemente,
como gringos. Andaba mucho en
bicicleta. Cuidaba un perro.
Lela el New York Review of Books.
Lela a Audrey Lorde. Lela a Camilla
Paglia. Lela a Alice J ardine.
Un día a la semana daba clases
de español en Pueblo to People, una
cooperativa independiente que se
dedicaba a importar productos
artesanales de Latinoamérica a
maestros de primaria, feministas
sin brassiere, miembros de bandas
pospunk cuyos hijos respondían a

nombres como "Tomatoes", sindicalistas con titulo universitario,
parejas de bienpensantes que iban
cada año a observar pájaros a Costa Rica, latinos que sabían hablar
pero querían aprender a escribir en
español, ex integrantes del WWP
con planes de pasar un año entero
en Bolivia. Esos mismos alumnos
me invitaban a fiestas temperamentales donde parejas de judíos con
nicaragüenses o blancos de San
Francisco con negras de Alabama,
o mexicanas con as-gringo-as-youcan-get atacaban con similar pasión
la política internacional del parti-

MY
OWNPRIVATE
UNITED STATES
CRISTINA RIVERA CARIA Había Leído

aKerouac y había leído aGingsberg, y había
leído, sobre todo, aCorso. Había leído aDiane
Di Prima. Alguien me había regalado un
libro de Ferlinghetti. Había leído Naked
Lunch y Cities of Red Night. Había leído a
Cassidy. Leía con regularidad a Chomsky.
Ya había quedado prendada de Susan Sontag.
Eso era, para mí, Estados Unidos,
74

1

i

!'
'

do republicano sin augurarle nada
mejor ni al pais ni al mundo con los
demócratas. Lela por horas enteras
periódicos del siglo XIX tratando

miembros, por cierto, siempre portaban cachuchas con lemas a favor
de la Nicaragua sandinista, en el
Fitzgerald's, o jugando billar en el

de encontrar a los hispanos que
desesperada y gustosamente buscaba para el Retrieving the Hispanic
Heritage in the United States -un trabajo de medio tiempo.
Lela a Angela Davis. Lela Z Magazine. Lela a J ohn Hart . Lela a
Américo Paredes. Leía Mother Janes.
Los domingos asistía a una reunión de feministas de todas las
edades y todos los colores en los recintos iconofálicos de la iglesia unitaria para terminar oyendo blues,
horas más tarde, en el Reddie Room
o poniéndole una atención desmedida a la lírica descarnada de las
canciones de Uncle Tupelo, cuyos

Kipling' s, un barecito de barrio
donde tocaban amigos de amigos
que entre rola y rola sallan a los
callejones adyacentes para fumar
un poco de marihuana. Caminaba mucho. Utilizaba el transporte público. Tenía una bandera roja
y otra nacionalistamente tricolor
a la entrada de una vieja casa de
madera que no gozaba ni de calefacción ni de aire acondicionado.
Comía alimentos orgánicos que
usualmente compraba en tiendas
vietnamitas o árabes o tai landesas. Cuando saludaba decía
"buenos días" -en español, el original. Y los chóferes de autobuses,

75

las secretarias, los empleados, los
dependientes, los transeúntes respondían en español, acentuado
ciertamente, es decir, no en el original, pero en español al fin y al
cabo. Pensaba.
Leía a Butler. Lela The Guardian.
Leía a Gilbert Joseph. Leía a Susan
Kellogg. Lela a Freizer.
Pensaba.
Se trataba de un país, entonces,
donde se podía leer y vivir y pensar. Se podía desvariar, diferir,
utopiar.
Y sabia, por supuesto, que alrededor de ese mundo que era mi
mundo, alrededor de ese país que
era mi país o la versión privada de
mi país, se encontraban, verídicos
y verdaderos, todos los procesos
sobre los cuales lela y discutia y
comentaba críticamente: la pobreza, la discriminación, el
sexismo, la muerte. Lo sabía, digo,
pero no lo comprendí hasta que
no presencié, con todo conocimiento de causa, una marcha sorprendentemente numerosa que
avanzaba, con la lentitud que da
a veces el poder, no sobre la banqueta, como lo hacíamos nosotros
en disciplinadísimas marchas
muy pequeñas, sino sobre el centro de la calle misma, su columna
vertebral, su plexo. No comprendí que se trataba de mi Propio
Texas Privado hasta que no observé el brillo angular de los ojos que
se asomaban a través de los agujeros de los gorros puntiagudos y
blancos del Ku Klux Klan.
Todo esto de finales del siglo
XX, por supuesto. Todo esto en mi
propio life time.

�dela

MICUEL COMZÁLEZ VIRCEM

lNo lo entiende? Lo que frívolamente

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llamamos realidad no está ahí hasta
que se ha convertido en realidad a
través del arte. En otras palabras, el
arte nunca hace una afirmación sobre
la realidad, sino que es en sí mismo
la única realidad que está ahí.

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¡,

Gerhard Richter

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1

77

�La pintura de los manuscritos góticos, como el Book
of Kells que data del año 800 y que se encuentra en
el Trinity College de Dublín, re\'ela una sensibili
dad que interpreta la realidad visual como una se ·
rie de signos semiocultos que contienen el mensaje

cia de otra realidad mucho más concreta y cierta
que la ilusión de lo contemplado. Tal como lo señala Kart Ruhrberg, "el realista serio no refleja irre·
flexivamcnte la realidad, sino que la analiza",
Adrián Procel ha desarrollado gran parte de su tra

cifrado de Dios acerca del sentido final del mundo.
La representación de símbolos mitológicos ocultos,
miniaturizados, dentro de representaciones de objetos cotidianos, forzaban al espectador a descifrar
las revelaciones que el lenguaje pictórico conterúa
dentro de diferentes niveles de percepción visual.
Tal ejercicio constituía en realidad una preparación
de cómo ver el mundo "real" exterior, en cuya con·
templación el ser humano debla agudizar la mira
da para descubrir los signos que el Ser Supremo
habla dejado para aquellos dispuestos a profundi
zar en el mensaje di\'ÍnO que estaba ah!, inmerso en
la cotidianeidad visual.
De esta forma, el arte pictórico medieval señala
baque lo percibido visualmente no era más que una
"representación" simbólica, y que la realidad misma no era más que un mensaje cifrado para enten ·
der la "verdadera" realidad, metafísica y espiritual,
a la que pod.!amos aspirar si comprendíamos los
mensajes de este mundo.
La obra de Adrián Procel es una indagación continua sobre la lectura de la realidad ,isual como una
sucesión infinita de signos que sugieren la existen-

bajo artístico con un hiperrealismo enfocado en
analizar la experiencia de lo ,isual cuestionando
su valor en tomo a qué es lo real. A diferencia de la
mayoría de los hiperrealistas anglosajones de la pri
mera generación -Richard Estes, Robert
Cottingham, Don Eddy, y algunos otros exponentes- que se concentraron en estudiar el valor propio de la pintura como medio con respecto a la fo
tografia, Adrián entiende ya perfectamente los
alcances de cada medio, por lo que su trabajo no
debe ser entendido como una contraposición al medio fotográfico. Más bien, la obra pictórica de Procel
captura el momento visual no como una documentación del instante exterior, sino como una documentación del instante interior en el que la imagen
visual es ya un hecho mental. Se trata, pues, de instantáneas de la memoria misma, del momento en que
la percepción visual se comierte en imagen mental.
Este retrato revela que ya en el momento de observar,
instantáneamente cargamos la realidad de nuestro
propio peso personal y mitológico.
Así, cuando a primera vista un cuadro de Adrián
Procel parece darnos una imagen fotográfica de un

78

instante casual, una aparente instantánea de la
cotidianeidad personal, un examen más cuidadoso
y pausado de la representación revela que los detalles de cada objeto y cada figura han sido despojados de cualquier accidente que hubiese interferido
con la percepción ideal de la escena. Esto es, no hay
en las imágenes ningún accidente que, en el usual
registro fotográfico, aparece como un elemento que
remite a alguna situación o evento que va más allá
del tema de la fotografia: marcas en la piel, manchas extrañas en los muros, pliegues que remiten a
otra ocasión, algún insecto que pasaba
incidentalmente; todo ha sido filtrado por la memoria en el cuadro, el cual sólo incluye aquello que
recordamos fotográficamente de los eventos cotidianos
de manera que esta representación tiene mayo;
realidad personal que la fotográfica. Es evidente
que para Procel estas instantáneas de la mente
entrelazadas, van tejiendo una estructura d~
mitologías y simbolismos personales que a su vez
se proyectan, en forma inversa, sobre la realidad
misma, de manera que el artista desarrolla una
sensibilidad visual que descubre en cada mirada

un posible nuevo símbolo o un nuevo elemento
que integrar a su mitologia personal.
Adrián inició su contacto con el arte pictórico
como rotulista, es decir, como pintor de rótulos comerciales de gran demanda entre el comercio po-

pular de México. Ya desde ese tiempo Adrián se interesó por los diferentes estratos de significado proyectados en el aparentemente inocente rótulo publicitario urbano o en la etiqueta de un envoltorio,
desarrollando una sensibilidad especial hacia aquellos signos visuales de gran interacción mnemónica
-pegajosos, pues. De aqul, la capacidad de análisis del artista le llevó a examinar aquellas escenas y
momentos vitales que, como rótulos publicitarios,
tienen la capacidad de permanecer continuamente
en la memoria. Adrián entendió, además, que estas
imágenes altamente mnemónicas han sido seleccionadas y filtradas por la mente para constituir una narrativa que otorga un sentido integral a la realidad
Por esta misma razón la investigación de Adrián
Procel tuvo que extenderse más allá de la representación pictórica propia, para rastrear en la realidad
tridimensional aquellos objetos y sus marcas que
tienen el poder de activar especialmente la facultad mitologizante del artista. Esto es, objetos y situaciones cotidianas con la capacidad de seducirnos, como un rótulo, para incorporarlos dentro de
la estructura simbólica con la que damos sentido a

la realidad. Entre sus "hallazgos", Adrián ha llevado al espacio de las galerías una estaca topográfica
con los niveles marcados; una piedra de especial forma ovoide, fracturada, que al centro guarda una especie de embrión mineral; un ladrillo intervenido

79

�ro por excelencia de la época moderna, un mensaje
que le señale la realidad concreta de su memoria.
Como una investigación continua sobre la percepción de la realidad visual, la obra de Adtián Procel
puede ser vista como un Book of Kells personal, que
nos enseña a leer nuestra realidad visual para comprender la forma en que lo observado se transforma
instantáneamente en un s!mbolo cargado de referencias implicitas y conexiones semiocultas -inconscientemente- con el tejido de mitos y narracio-

en el que la palabra MÉXICO del molde ha sido
modificada a LÉXICO, con lo que una vez más el
artista subraya la propiedad semiótica de los objetos, naturales o artificiales, que integran la estructura del mundo como un lenguaje codificado
-no el lenguaje de Dios, como en el caso de los
manusctitos medievales, sino el lenguaje de la publicidad personal con la que marcamos, como con
estacas, los eventos más significativos en nuestra
interpretación del mundo.

CONVERCENCIAS
Y DIVERCENCIAS:
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Es ciertamente indiscutible hoy en día
que la observación de los hechos
es la única base sólida
de los conocimientos humanos

Auguste Comte

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nes que usamos para dar un sentido personal a la
experiencia del mundo. Como en los manuscritos
medievales, las pinturas de Procel nos empujan a
observar los más m1nimos detalles de la representación pictórica; sólo que, si en las miniaturas góticas cada detalle contiene a su vez otros detalles
simbólicos en diferentes escalas, en las obras de
Procel descubrimos que esos detalles están perfectamente vacíos, que la mano ya no tiene más poros, que la superficie reflexiva ya no revela más texturas: que la percepción del detalle tiene sentido
sólo como un símbolo o estaca que completa el
mapa topográfico sobre el que· discurren como
mitos ciertos instantes cotidianos.

Mucho más complejas han sido las acciones en
las que Adrián ha tomado objetos para llevarlos al
espacio de las galerías. Se trata de ciertas cosas
que en los viajes de Procel adquirieron un peso especialmente mnemónico y significativo, para los
que ya no basta una representación pictórica realista para evocar su realidad mental, sino que se han
convertido en verdaderos Iconos dentro de la mitologia del artista, que ameritan su presencia física
como afirmación y correspondencia de la memoria. Aún más, en el traslado de equipaje que Adrián
Procel hizo desde Nueva York a Monterrey, el artista marcó en Manhattan su propio rótulo personal en el concreto para dejar, en el material durade-

80

EMRIOUE RUIZ

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Hay un parteaguas manifiesto en esta
declaración, una división entre el mundo
que en el siglo XIX se preconfiguraba
como ilustrado, racional, sistemático,
objetivo, y otro mundo que, a partir de
esas circunstancias, empieza a ser
comprendido como primitivo, intuitivo,
informal, no objetivo. La modernidad, a
tambor batiente, va generando un
modelo poderoso de conocimiento a su
imagen y semejanza: la ciencia positiva.
81

o
U)

�desde fuera, como cosas exteriores, pues es en calidad
de tales como se presentan a nosotros. (82)

En sus primeros momentos, sin embargo, no todo está
tan claro. Aún están presentes las influencias de otras
actividades, de las que nace la misma ciencia, como la
filosofía, las religiones y las artes. Pero la pretendida
división ya está en camino. El modelo positivista habrá de ser la medida con la que se comprobarán todos
los ámbitos del conocimienro humano, y aspirará gra,
dualmente a establecer una hegemonía conceptual y una
concatenación de procedimientos y validaciones de ese
conocimiento, que en nuestros días han llegado a ser
los responsables de dar coherencia y sentido (con sus
conocidas limitaciones) a la cultura en la que vivimos.

Con ello contribuye a definir la vocación de estas
ciencias, con una metodología de trabajo especifica: la
observación directa, libre de interpretaciones a priori
o subjetivas. Tampoco los sentimientos, agrega, pueden ser criterio de la verdad científica. Ellos pertene,
cen más al mundo religioso o moral.
En sus orígenes, entonces, el conocimiento artístico (lo que ello era antes de la modernidad) no fue un
asunto que interesara a la ciencias sociales'. No terna
presencia y fue denostado por creer que no se podía
desarrollar un conocimiento científico a partir de él.
Pero /quién podría haber dicho en ese entonces que
la ferocidad inicial de tales convicciones habría de ser
cuestionada durante el siglo XX? ¿y quién habría po,
dido decir en aquellos días que el arte y las ciencias
sociales llegarían a encontrarse, a colaborar, e incluso
a yuxtaponerse, como formas legítimas del conocimiento humano?
Las ciencias sociales y el arte fueron coincidiendo
en un campo común porque ambos dominios abordan
asuntos comunes, y ambos pretenden construir interpretaciones, establecer visiones y dar explicaciones
acerca de las formas de la existencia humana y de sus
modos de organización cultural. La música, la poesía,
las artes visuales no son sólo representaciones, sino
interpretaciones, construcciones y reconstrucciones
del modo en el que se piensa el mundo. Son proyecciones y discursos.
Por su parte, las ciencias sociales, enfrentadas a este
objeto de estudio complejo (las estructuras y formas
sociales, la validez de la cultura, la conducta humana,
el lenguaje y el pensamiento, las pugnas y las prohibiciones, la continuidad y la descontinuídad de las prácticas, etc.) fueron modificando rápidamente el criterio de observación objetiva.
Malinowski (1975), a principios del siglo XX, planteó lo siguiente:

Aunque sea indirecta, hay una profunda conexión entre
las concepciones de Aristóteles sobre la fisica celeste y
terrestre, las doctrinas escolásticas de la Edad Media y
el Contrato Social de Rousseau. Es el mismo espíritu
abarcando un nuevo orden de ideas. (Cornee, 1977: 208)
Así, en aquellos días, nace por defecto el concepto
mundo antiguo (Egipto, India, China, Perú, México), que
se opone al mundo moderno, con proyección hacia el fu,
tura. Y pretende ser, desde sus inicios, una respuesta
homogénea del espíritu humano, porque ha superado
su estado de conocimiento metafísico. Comte (1977),
extrapolando ideas de las ciencias duras, aboga por una
Física Social (201) capaz de entender los fenómenos de
la sociedad como objetos de estudio explicables en base
a leyes naturales invariables. Con ello, acota un campo importante que gradualmente se convertirá en el
de las ciencias sociales.
Hay en esta transición una pugna entre las religiones y las ciencias por dominar las esferas de explicación del origen del universo y del ser humano. Y tal
vez precisamente sea esta pugna la que coloca a las
artes fuera del espacio de la ciencia, en tanto que se
pensaba que las artes eran representaciones, y no conocimiento puro1.
Durkheim (1982), siguiendo esta línea, describe:
... tenemos que considerar los fenómenos sociales en si
mismos, independientemente de los sujetos que se forman una representación de ellos; hay que estudiarlos

Considero que una fuente etnográfica tiene valor cien-

2
Para el mundo del arte, la verdad -si asi podernos decirle- puede
consistir, entre otras cosas, en dejar constancia de la mirada sensible y
emotiva de un individuo, pero no extender esa verdad a un algo universal,
ni mucho menos como una verdad objetiva y absoluta que puede ser
comprobada científicamente.

Sin embargo, más adelante la ciencia usará esta capacidad del arte, al
utilizar las imágenes como una forma de ilustrar sus textos cientificos. Y
por su parte, el arte encontrará apoyo fundamental en la filosofía con Kant
y Hegel para desarrollar su lado racional.

1

82

tilico incuestionable siempre que podamos hacer una
clara distinción entre, por una parte, lo que son los re,
sultados de la observación directa y las exposiciones e
interpretaciones del indígena y, por la otra las deduc,
cienes del autor basadas en su sentido común y capacidad de penetración psicológica. (21)

dad que se quiere construir.
Pero bueno, el arte también se ha enfrentado a es,
tas problemáticas:
Los pintores impresionistas, por ejemplo, optaron
por abandonar la práctica de la pintura dentro de un
"atelier" (encerrados, creando, como entonces se acostumbraba), para trabajar en espacios al aire libre, elaCon sus descripciones sobre la navegación y el co- borando obras rápidas que pretendían captar las dife,
mercio en los Mares del Sur, fenómeno anual llamado rentes atmósferas de color (las impresiones) con base
El Kula, explica que el trabajo del etnógrafo es una mez, en los cambios de luz en un dia dado. Hay en esto un
da de cronista e historiador in situ, y que requiere de cambio importante respecto al arte que se había heun esfuerzo adicional para poder comprender la com- cho antes: se elimina el trabajo del taller (invención),
plejidad cultural en la que está ubicado. Es decir, plan- para dar paso a una "objetividad" perceptual del artistea el enfrentamiento a su propia condición de obser- ta. Entra con ello a debate la cuestión de la represen,
vador, ·a sus prejuicios, a sus cegueras y a las tación (lo que es pintado) como algo creado o, en otra
dificultades en la interpretación lingúistica y cultural. dirección, como algo observado. Es evidente que la disEllo es posible, supone, porque la teoría lo guía en el cusión viene de fondo de las inquietudes de principios
proceso. Y su meta, además de intentar comprender a del siglo XX de la propia cultura científica occidental
profundidad una cultura ajena, es que "quizás la com- moderna.
prensión de la naturaleza humana, bajo una forma leLo mismo podríamos decir de Gauguin, pintor pajana y extraña, nos permita aclarar nuestra propia na, radigmático, quien decide abandonar la vida civilizaturaleza" (42).
da europea para sumergirse en las culturas primitivas
Con él ya se identifica la necesidad de vivir la expe- de los Mares del Sur, igual que Malinowski. El estado
riencia subjetiva como una herramienta íntegra! del salvaje o primitivo, los valores que redescubrió en ello,
trabajo, pero persiste la visión exterior del objeto, la y la necesidad de cuestionar los sistemas de represenmirada que ausculta, que investiga, que determina un tación se vuelven parte de su proyecto artístico: recufenómeno externo al que observa.
perar lo auténtico (lo ptimitivo) de un pasado perdiPodríamos decir que el arte, al contrario de una ob- do, un pasado que ha sido suprimido por el mundo
servación etnográfica, se produce dentro de la cultura civilizado. Sus cuadros son paisajes locales, pero sus
para las necesidades y fines de la misma cultura. Sin temas son alegorías religiosas cristianas. Dos realidaembargo, aún cuando Malinowski es ajeno a la cultu- des yuxtapuestas, condensadas en un frágil equilibrio
ra que estudia, y es, por lo tanto, un agente extraño
entre el interpretante y los interpretados. Este es, en
que no pretende sumarse a esa cultura sino solo apre, parte, el problema con el que también se enfrenta
henderla, en realidad a quien está sirviendo con sus
Malinowski: los primitivos no son primitivos, sino sainvestigaciones, sus escritos (literatura científica), sus bios, y el europeo comienza a dudar de sus mecanisfotos, dibujos o sus colecciones de objetos "cultura- mos de observación. Para ambos, la estancia es una
les", es a su cultura: la cultura de donde él proviene. oportunidad de contrastar su distante vida europea
En cierto modo, al igual que un artista, las interpreta- contra la vida cotidiana de los nativos, y dar testimo,
ciones que hace de la cultura extraña le sirven para nio de ello, incluidos los conflictos que surgen con
"aclarar" su propia naturaleza.
misioneros, comerciantes y demás aventureros.
Es un paso importante reconocer que el observaAlgo semejante sucedió con los cubistas. A Europa
dor de un fenómeno actúa deliberadamente constru- llegaban continuamente barcos cargados de esos ob,
yendo ese fenómeno. Los supuestos culturales que jetos extraños recolectados en África, Egipto, la India,
operan en el etnógrafo al realizar sus observaciones, Oriente, América. Habían sido saqueados,
por ejemplo, al traducir la lengua, o al organizar con intercambiados o robados, y ahora se exhibían como
mapas y archivos los acontecimientos sociales influ,
trofeos arrancados a un mundo exótico y lejano. En
'
yen en la construcción de la idea "científica" de esa París, estos objetos llaman la atención de artistas como
cultura, para beneficio de la propia pretensión de ver- Picasso, quien visita el área denominada El Trocadero

�El arte, nos explica este autor, genera reflexiones,
no sólo estados estéticos o placer sensorial. De hecho,
lo que se pretende es que se acabe el conflicto improductivo entre los sentimientos y la razón, para que el
arte sea el conductor a través del cual la emotividad
pase a ser reflexión, y después, acción (exigencia, demanda, clamor de justicia). El arte, con sus contenidos históricamente comprometidos, debe ser un detonador de la movilidad civil, que reaccionará
reflexivamente ante la realidad que le es presentada
en la forma artística, y volcará su energía en la lucha
colectiva por mejorar su forma de vida.

y se entusiasma con los hallazgos: piezas africanas y
asiáticas cuyas formas de representación escapan a las
normas y criterios de las academias de arte europeas.
Esas extrañas muestras de un mundo no civilizado son
un detonador para construir las obras cubistas. De
nueva cuenta, la relación entre objeto, sujeto e interpretación viene al caso.
Los tiempos del arte mencionados no empatan
exactamente con los tiempos de la sociologia, la etnografia o la antropologia referidos; pero aún asi,
me parece que hay cierta concatenación de acontecimientos.
Habría que agregar a esto el clima político que germina en Europa. Los artistas frecuentemente toman
partido y actúan consecuentemente. Gramsci (1975)
reconoce este trabajo y lo conceptualiza en sus escritos: los intelectuales (y los artistas entran en esta categoría) deben desarrollar una relación integral, orgánica con su tiempo y su contexto, en apoyo a la
emancipación civil, social, cultural de los hombres. Los
artistas están llamados a asumir una postura crítica
frente a su contexto; como parte de la revolución; deben asumir el papel activo que, como pensadores líderes, les corresponde en la trasformación de la superestructura, para conseguir así la transformación de
la estructura material, enmarcada en la teoría económica de Marx.
Fischer (1978) proclamaría años después la necesidad de sacudir al arte de su marasmo y su inutilídad
-o neutralidad-, para proyectarlo como actividad
indispensable dentro de esa descomunal tarea de revolucionar el mundo.

Todo arte está condicionado por el tiempo y representa la humanidad en la medida en que corresponde a las
ideas y aspiraciones, a las necesidades y esperanzas de
una situación histórica particular. Pero, al mismo tiempo, el arte va más allá, supera ese limite y, en cada momento histórico crea un momento de la humanidad susceptible de un desarrollo constante (Fischer, 1978: 12).
El arte no pierde su magia, su encanto, su efecto
de inmediatez y totalidad propio de lo sensorial (visual, auditivo, corporal), pero también es capaz de
ilustrar y estimular la acción a través de sus contenidos (temas, asuntos, ideas).
Como se puede observar, el arte, ya avanzado el
siglo XX, ofrece una perspectiva que hasta la primera
mitad del siglo XlX no terna: ahora es autónomo, es
reflexivo, y está involucrado en pugnas políticas, sociales, científicas y filosóficas.
Raymond Williams (1981), uno de los iniciadores de los estudios culturales (pero que en su momento él llamó sociología de la cultura), ubica las actividades artísticas como parte de las funciones de
la ideologia, entendiendo la ideología no sólo como
las creencias formales, sino también como las formas culturales que se producen, distribuyen y consumen en una clase social o grupo. Dicho de otro
modo, Raymond Williams propone una sociologia
de la cultura que sea capaz de realizar un acercamiento a las formas (por ejemplo, artísticas) para
comprenderlas como manifestaciones reales de los
valores ideológicos de un grupo específico. El arte
es mediación, no reflejo.

La tensión y la contradicción dialéctica son inherentes
al arte: éste no sólo debe surgir de una experiencia intensa de la realidad sino que debe construirse, adquirir
forma a través de la objetividad. El libre juego art!stico
es resultado de un dominio total. Aristóteles, tan
incomprendido, consideraba que la función del arte
consiste en purificar las emociones, en vencer el terror
y la piedad, de modo que el espectador, identificado
con Orestes o Edipo, se libere de esa identificación y se
eleve por encima del destino ciego. Las ataduras de la
vida son rotas temporalmente, porque el arte 'cautiva'
de manera muy distinta a como cautiva la realidad; y
en esta agradable cautividad temporal radica, precisamente, la caracteristica del 'entretenimiento', del placer que encontramos incluso en las tragedias (8).

En su punto más complejo, el análisis del material social en el arte se extiende hasta el estudio de las relacio84

nes sociales. Esto sucede especialmente cuando la idea del
'reflejo'_ -según la cual las obras de arte encarnan directamente el material social preexistente- es modificada o
reemplazada por la idea de la 'mediación' (23).

moma social en un momento determinado, al tiempo que
tienden a negar legitimidad a otras manifestaciones.
El arte es parte de los cambios sociales, científicos y tecnológicos, de sus fracturas y divisiones.
Actúa (no como un débil reflejo, sino deliberadamente) en los procesos de construcción del sentido social, de la hegemonía cultural, del complejo
universo simbólico.
Clifford Geertz (1989) profundiza en esto, y muestra una preocupación por comprender esta complejidad cultural, esta experiencia no agotada, esta indeterminación del todo. Geertz considera necesario
propugnar por un concepto de cultura más amplio:

Resulta claro que al relacionar ideología/ arte/ momento histórico, se contribuye directamente a abolir
el "verdadero" arte -el arte europeo-, con carácter
universal, falacia que llevó a hacer creer que ese arte era
legible en cualquier contexto, asunto poco probable que
se relaciona más con el interés de "cierta" cultura dominante por imponer sus paradigmas art!sticos, que con la
propia capacidad de ese arte de ser universal.
Al establecer que el arte es parte de su contexto, se
abre el camino para buscar concatenaciones entre intereses y grupos posicionados socialmente, en relación a distintas producciones y consumos culturales,
los cuales pugnan por asumir y condensar una hege-

Creyendo con Max Weber que el hombre es un animal
inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido, considero que la cultura es esa urdimbre, y que el
análisis de la cultura ha de ser, por lo tanto, no una cien85

�cia experimental en busca de leyes, sino una ciencia
interpretativa en busca de significaciones (20).

La descripción densa que propugna Geertz plantea la
necesidad de entender la cultura como un proceso activo de interpretaciones yuxtapuestas en las cuales los
hechos no pueden ser superficiales, de apariencias
fotografiables, sino resultado de experiencias culturales complejas que responden a tradiciones, circunstancias, protocolos, condiciones políticas y económicas, etc.
cuya composición en capas es necesario hacer palpable y
tangible de algún modo. "El análisis consiste pues en desentrañar las estructuras de significación.,, (24).
El arte contemporáneo parece comprender estas
premisas. Su propósito en el siglo XX ha sido
desincorporar la mirada europea, otorgando licencias de
desterritorialización estética, al tiempo que ha abierto
espacios para la experimentación tecnológica y lingüística, en un afán de aprehender esta densidad, esta complejidad social en la que hoy ,i,'imos. Es cierto que la existencia del arte está históricamente determinada, y por ello
implica cierto uso de conceptos y medios que le son propios. Pero su rechazo a este detenninismo le ha llevado a
construir una complicada red de estructuras densas de
producción, interpretación, reinterprctación y dimlgación de lo artístico contemporáneo.
Sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, el arte
es considerado un discurso que requiere ser
contextualizado y ubicado dentro del enorme conjunto de intencionalidades culturales manifiestas que se
han venido sucediendo mundialmente. Muestra de esto
es que, mientras la crítica de arte va perdiendo terreno
de acción, la curaduría va tomando un lugar prhilegiado. La curaduría niega la elaboración de normas,
reglas, paradigmas para realizar juicios estéticos para
"beneficio" del arte (tareas del crítico). Por el contrario, propone llevar a cabo acopios de obras hibridos,
circunstanciales, sesgados, de obras de dh'ersa índole,
a partir de conceptos mixtos que provienen de la teoría del arte, pero también de las ciencias sociales o de
las ciencias duras. Un buen ejemplo de esto es la exposición llamada How latitudes become forms: art in aglobal age3 la cual, bajo el concepto geográfico de latitud,

reunió a un dispar grupo de productores y hacedores
de arte contemporáneo del terca mundo, que abordan
en sus obras su condición geopolítica, realizan cuestionamientos al mundo del arte, y exponen multitud
de preocupaciones metafísicas y filosóficas.
Estas obras son producto de yuxtaposiciones discursivas, permisividades culturales, interdisciplinariedades y trasdisciplinariedades que abren espacios de interpretación flexibles, densos e
innovadores. Es imposible no relacionarlo con las inquietudes de los estudios culturales:
La antropologia, o por lo menos la antropología
interpretativa, es una ciencia cuyo progreso se caracteriza menos por un perfeccionamiento del consenso que
por el refinamíento del debate. Lo que en ella sale mejor
es .la precisión con que nos vejamos unos a otros (Gecrtz,
1989: 39).

Renato Rosaldo (1991) en su texto Cultura y verdad:
nuevas propuestas de análisis social, menciona cómo en los
setenta se planteó la necesidad de pensar en procesos
de descolonización y reconfiguración de los panoramas culturales para incluir a las minorías, y para aceptar nuevos campos de estudio que se basaran en un
tejido social diferente.
James Clifford, por ejemplo, discute persuasivamente
que la etnografía se ha converádo en el centro de 'un
fenómeno interdisciplinarío emergente' de estudios culturales críticos y descriptivos, que incluye áreas de la
etnografía histórica hasta la crítica cultural, y del estudio de la vida diaria, a la semiótica de lo fantástico. Según mi punto de \'Ísta, incluso Ja lista de estudios culturales de Clifford debería ampliarse más allá de lo
académico a áreas ilustradas por la sensibilidad
ernográf:ica, como documentales y ensayos fotográficos,
el nue\·o periódico. docu-dramas de tele\"isión y ciertas
novelas históricas. Como una forma de entendimíento
cultural mixto, la etnografía ahora juega un papel importante para un conjunto de académícos. artistas y
gente de los medios de comunicación (46).
Estas palabras abren de par en par las puertas
para considerar la producción artistica como una
forma de conocimiento humano y social que es significativo a su propia intención artística, pero que
además es necesario y útil para otras disciplinas,

1

Esta exposición fue presentada en el musco ~1ARCO, de ~lonterrcy,
Nuevo león., y puede ser re\·isada en la página electrónica http://
latitudes.walkerart.org/index.wac

86

pues el lenguaje del arte es capaz de condensar la
experiencia de la realidad de una forma que tal ,·ez
el lenguaje ordinario no puede hacerlo. La música,
las ilustraciones, las acciones-grafitti, la fotografía
digital alterada, las producciones para Internet, los
fanzines, todas estas son formas artísticas y culturales que se generan con el deseo de comprender lo
humano y su dimensión social.
Berger y Luckmann (1968) describen la manera en
que toda producción cultural es social; es decir, que
toda producción de arte es una producción de sentido
que se inserta en el constructo que denominamos la
realidad social.
El lenguaje construye entonces enormes edificios de representación simbólica que parecen dominar la vida
cotidiana como presencias de otro mundo. La religión,
la filosofía, el arte y la ciencia son lo~ de mayor importancia histórica entre los sistemas simbólicos de esta
clase (59).
Esto significa que percibimos la realidad a partir
de los complejos sistemas de signos que históricamente
se han elaborado y refinado, y que los percibimos como
una totalidad (la realidad que representa) que mantiene una coherencia interna de significados objetivos
(eso aceptamos que es, e incluso ignoramos las contradicciones o las fallas, para privilegiar el sentido y
su coherencia).
El universo simbólico se concibe como la matriz de todos los significados objeth-ados socialmente y
subjeti\'amente reales; toda la sociedad histórica y la
biografía de un indi,.'iduo se ven como hechos que ocurren dentro de ese universo (125)
Vhimos -intensamente- en ese universo simbólico, y a través del arte, ese uni,·erso simbólico se eleva
a la categoria de conocimiento sensible, conocimiento
estético, conocimiento de las formas y los contenidos,
de las ideas y la verdad. Las estructuras de significación van apareciendo gradualmente, de un modo jerarquizado, con un orden interno que otorga coherencia y
consistencia al acontecimiento social Se trata, precisamente, de la misma coherencia yconsistencia que requiere
cualquier cultura para operar plenamente.
No hay tal arte en una torre de marfil, aislado del
mundo.

87

La experiencia en el mundo no es gratuita, no es
neutral. Si algo queda claro es su carácter complejo,
humano, que necesariamente remite a la condición del
ser en una espacio-temporalidad: la incertidumbre de
la existencia; la pugna de los indhiduos por comprender su realidad; el tramado de las relaciones sociales y
el enajenamiento de la conciencia; los líos de la modernidad y su proyecto "inconcluso"; las formas de representación sensible a las que tenemos culturalmente derecho (que nos son dadas o negadas por la
cultura); el arte que somos capaces de desarrollar para
construir algo de esas representaciones.
Hoy, más que nunca, la relación del arte con los estudios de la cultura es fundamental para comprender
el quty el cómo de los sentidos que se imprimen tanto a
los procesos hegemónicos, como a los de divergencia o
de rechazo a esa hegemonía.
Por producción de arte debemos entender tanto lo
que cualquier individuo con un mínimo de experiencia puede hacer a partir de un espectro dado de técnicas de representación (pintar, fotografiar, tomar video,
construir páginas de Internet, fotocopiar panfletos,
etc.), como lo que los artistas profesionales hacen a
partir de su compromiso y fuerza expresiYa y conceptual (instalaciones, estética relacional, accionismo,
situacionismo, performance, intervenciones en espacios públicos, etc.).
Es decir, debemos considerar el arte como un vasto
campo social de producción y renovación de significa
dos, que constantemente contribuye a los procesos de
interacción y pugna por el poder entre los individuos
y los grupos sociales. Hay que ampliar el concepto de
arte para nuestros días.

Bibliografía
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�DANIEL COMÚLEZ DUEIÍltt.S

Horno quidam:
LOS ROSTROS DE NADIE
l. RILKE: SUE~O DE MÁDIE BAIO T.A.MTOS PMP.A.DOS

Cómo olvidar aquel humilde y altivo epitafio que en 1911 Rilke vio en la iglesia de Santa Maria
Forrnosa en Venecia, sobre la tumba de un completo desconocido para la historia (en estos casos se
antepone al nombre de estos Nadie el triste eufemismo "un tal"), Herrnann Wilhelm o Herrnanus
Gulielrnus, muerto en 1593. El epitafio contiene esta linea: "En vida viví para los demás; ahora,
después de la muerte, no he perecido, sino que vivo en mármol frío para rnl mismo". Rilke (1987) lo
mencionarla, estremecido, en la Primera elegía de Duino (1923), en donde agrega:

•

4

Realmente es extraño ya no habitar la tierra,
no seguir practicando las costumbres apenas aprendidas,
no dar el significado de un porvenir humano a las rosas
y a tantas otras cosas llenas de promesas;
no seguir siendo lo que uno era
en unas manos infinitamente angustiadas
~ o incluso dejar de lado el propio nombre
3 corno un juguete roto.
; Es extraño no seguir deseando los deseos. Es extraño
~ ver ondear libre en el espacio todo lo que antes tenía sus propias relaciones.
■ Y el estar muerto es doloroso y tan lleno de recuperación
que sólo lentamente percibe uno algo de eternidad Pero los vivos
J cometen todo el error de diferenciar demasiado tajantemente.
. . Los ángeles (se dice) no sabrían a menudo
! si andan entre los vivos o los muertos.
1 A través de ambas regiones la corriente eterna arrastra siempre consigo
a todas las edades, y acalla a ambas zonas.

i

1

!

89

�llas: pues cómo, cómo, cómo olvidarlas!". En la trascendencia de lo humano está el conocimiento, vedado al hombre por el simple hecho de haber nacido. Es por ello que:

Rilke escribiría su propio epitafio con la misma fuerza e
idéntico sentido: "Oh, Rosa, pura contradicción/ Deseo
de no ser sueño de nadie/ Bajo tantos párpados". La palabra "extraño" se repite a lo largo de la literatura de Nadie,
y a tal grado, que acaso Nadie se perfila justamente por
eso, por su profunda, indoblegable extrañeza; lo atestigua Virginia Woolf (1982) en sus diarios:
Casi todo me atrae. Sin embargo, se alberga en mi algün
buscador infatigable. iPor qué no hay un descubrimiento
de la vida? Algo para ponerle las manos encima y exclamar: "iEs esto?" Mi depresión es un sentirme acosada.
Estoy buscando: pero no, no es eso ... no es eso. iQué es
entonces? iTendré que morir sin haberlo encontrado? Y
luego (como anoche, cuando atravesaba Russell Square)
veo las montanas en el cielo: las grandes nubes, y la luna
que se está alzando sobre Persia; tengo una grande, sorprendente impresión de que hay algo allí, iqué es "eso"?
No es exactamente la belleza a lo que me refiero. Quie·
ro decir que la cosa en si basta: es satisfactoria; acabada. También una impresión de mi propia rareza, de la
rareza de estar caminando sobre la tierra. También está
ahi, la infinita extraneza de la posición humana; estar
atravesando Russell Square, con la luna ahi arriba y las
nubes como montanas. Quién soy yo, qué soy, y todo el
resto; preguntas que siempre flotan en tomo: y de pronto
doy de narices con algün hecho concreto -una carta, al·
guien- y vuelvo a ellos con un gran sentimiento de fres.
cura. Y así continúa. Suelo toparme frecuentemente con
este "eso", y experimento entonces un gran reposo.
Innumerables personajes de la historia de la literatura
viven para sí mismos en el mánnol que los reviste en vida.
Un lector angélico no sabrta a qué "zona" pertenecen. En
la Segunda elegía de Duino, Rilke define a este Nadie como
un proceso de evaporación, de desgaste a través del sentimiento: "Porque nosotros, siempre que sentimos, nos
evaporarnos;/ ay, nosotros nos exhalarnos a nosotros mismos, / nos disiparnos". Como la piel de zapa imaginada
por Balzac, el hombre se va haciendo Nadie, se va reduciendo, se va exhalando a sí mismo a medida que vive. Y,
continúa la Segunda elegía, "Sólo nosotros pasarnos / de
largo sobre todas las cosas como un cambio / de vientos.
Ytodo se une para acallarnos, mitad / por vergüenza quizás, y mitad por esperanza indecible".
En la Séptima elegía, Rilke sugiere lo que hay de
luz en la atracción por el abismo: "iOh, ya estar muerto, y conocerlas interminablemente, / todas las estre-

Cada sorda vuelta del mundo tiene tales desheredados,
a quienes no pertenece ni lo anterior ni, todavía,
lo venidero. Pues aun lo venidero más cercano está lejos
de los hombres. Yesto no debe desconcertarnos, sino
fortalecernos en la conservación de la forma aun
reconocida. Esto estuvo en pie alguna vez entre
los hombres, estuvo en mitad del destino.
Y ese destino no estuvo sólo en el principio de la
raza sino en el de cada individuo: "No crean ustedes
que el destino es más de lo que cupo/ en la infancia". Y
de ahí acaso la diferenciación que se establece, en la
Décima elegía, entre dolores comunes y sublimes:
Que mi rostro fluido me haga más resplandeciente:
que el llanto imperceptible florezca. Oh, entonces, cómo
me serán queridas ustedes, noches de aflicción.
Cómo no me arrodillé más ante ustedes, hermanas
inconsolables, para recibirlas; cómo no me abandoné
a mi mismo, más suelto todavía, en su suelto cabello.
Nosotros, derrochadores de dolores.
El hombre que pasa de largo como acallado por la eternidad, el que se va exhalando, el que en cada aliento se
disipa un poco más, corresponde acaso al testimonio de
una Creación inversa, es decir de una que va de más a
menos. Quizás es ese el sentido de dos extraños versos del
poeta español Claudia Rodrtguez (2000) "/Quién hace
menos creados/ cada vez a los seres?".
2, YOURCEMAR:
SER DIOS MO TIEME MADA DE Íl!IICO

Pocos, muy pocos personajes llegan a la exclamación
del emperador Adriano retratado en la eternidad por
Marguerite Yourcenar (1997):
Yo era dios, sencillamente, porque era hombre. Los titulas
divinos que Grecia me concedió después no hicieron más
que proclamar lo que había comprobado mucho antes por
mi mismo. Creo que hubiera podido sentirme dios en las
prisiones de Domiciano o en el pozo de una mina. Si tengo
la audacia de pretenderlo se debe a que ese sentimiento
apenas me parece extraordinario, y no tiene nada de úni·
co. Otros lo sintieron, o lo sentirán en el futuro.

90

Por una vez, la divinidad humana no es vista como de los polos que habrán de usarlo, puesto que si los
la contraparte ilusoria, la "idealización" de la funda- conservara no podría actuar justamente como intermental insignificancia del hombre. A los 44 años de mediario. Los emperadores, dictadores, tiranos, y toedad, Adriano ha alcanzado un punto en que "me sen- das las cortes que los rodean en descendencia
tía libre de impaciencia, seguro de mí, tan perfecto piramidal, /son individuos que borran tanto su humacomo mi naturaleza me lo permitía, eterno". Etapa pa- nidad como su divinidad? Puesto que conciben a Dios
sajera, es cierto, pero no menos real que ese saberse como el poder absoluto, y a la humanidad como la masa
dios justamente porque ello no tiene nada de extraordi- despojada de todo poder, su intermediación equivale
nario ni se basa en una superioridad o una excepción, es a una voluntaria pérdida de todo lo que pudiera haber en
decir, porque ser dios no timenadadeúnico. Es la otra cara de ellos, tanto de divino como de humano. Sólo
Nadie que pertnanece insidiosamente oculta.
desdivinizados y deshumanizados pueden mediar entre
lo "alto" y lo "bajo". Este doble despojo los vuelve un Na3, MADI E, EL INTERMEDIARIO
die insospechado, una figura que parece fascinar a los
En el panorama del poder sociopohtico, Nadie parece rapiñadores desde el origen mismo de lo humano.
el oprimido y Alguien el opresor, mas /en qué sentido?
Esto se ve a cada minuto en el discurso pohtico de la
En el siglo XV el imperio austriaco ostentaba la hege- modernidad. Un arquitecto diseña casas y un médico
monla en Europa, ya que continuaba la tradición del atiende enfermedades, pero la función de un pohtico, más
Imperio Romano de Occidente y se atribuía la "legiti- que organizar o intermediar, es declarar. Un hombre de
midad histórica" del Sacro Romano Imperio Germá- poder tiene un "proyecto", que es justamente el que ha
nico. Los emperadores austriacos creían con absoluto hecho que los ciudadanos le den ese poder; para explicarconvencimiento que eran los intermediarios entre Dios les ese proyecto, el "funcionario" debe estar en poder de
y los hombres, es decir, que el poder absoluto surgía su lenguaje; mas parece lo contrario: el lenguaje, o mejor
de Dios, y que ese poder estaba reservado a los sobera- dicho, un lenguaje muy especial, toma en su poder a los
nos de la casa de Austria. Es una "fe" que no ha hecho hombres de poder. Éstos dejan de hablar y comienzan a
sino reiterarse a lo largo de la lústoria.
refinar una y otra vez su programa declarativo, que a su vez
El término Kaiser, con el que se conoce a los empera- parece programarlos y unificarlos en una sola dirección.
dores de Austria, no es sino una deformación del nombre
A través de la avalancha de frases huecas, el discurpropio de Julio César, Iulius CITTar. Tarnbién procede de so pohtico/económico del siglo XXI virtualiza el munese término latino el apelativo de los emperadores de do y obliga a los ciudadanos a vivir en edificios de paRusia, Zar. Un único linaje secreto identifica a los que se labras falsas que los hacen perder su vida interior y
han creído intermediarios entre la divinidad y los huma• servir a intereses ajenos. A cada momento el lenguaje
nos "comunes", y han impuesto esa fe con sangre y fuego. de la cotidianidad extirpa hasta las últimas gotas de
Desde siempre, el poderoso se ha vestido con los ropajes alma para sustituirla por valores funcionales. El poder
de la "intermediación con lo divino". Se alimenta, pues, somete a todos a un anonimato brutal: arrebata a cada
de fe. Esa ie" supone que estas personas son puentes en- uno el nombre y con él sus características profundas.
tre Dios y los hombres para que éstos no se sientan tan El anonimato es la suprema invención de la Tierra de
solos, tan abandonados por el numen Dios tiene un reba- Nadie. Porque el poder depende de Nadie, y desapareño formado por pastores: son los elegidos, los discipulos, certa si cada quien recuperara su nombre y su rostro.
a quienes entrenará para ser a su vez pastores de la grey.
Toda cracia, toda monarquía parte de ese principio inferi- 4. UMO DE TANTOS DE NOSOTROS
do. La autoridad de los pohticos o los hderes religiosos Si algún área del pensamiento humano ha intentado
surge del mismo punto: bañarse del poder divino, repre- reivindicar al hombre común fue el cristianismo prisentar en la tierra el orden celestial, transmitir a la grey el mitivo, algo que intentó luego heredar el socialismo
mensaje del pastor de pastores.
(cómo olvidar las utopias de Saint-Simon, a las que se
Sin embargo, Nadie es el intermediario por anto- adhirieron Heine y su amigo Karl Marx, y que soñanomasia, puesto que sirve de comunicador entre dos ban con una sociedad sin clases basada en la
Alguien. Para establecer el contacto, un intermediario "meritocracia"); sin embargo, ello parece un tanto condebe perder los atributos que en si tiene de uno y otro tradictorio, al menos en principio, cuando se repara
91

�tantos", invita a la intimidad y a la amistad, ese territorio
único en que el dar y el recibir son posibles. Cristo se señala llamándose horno quidam, "un cualquiera", "uno de
tantos de nosotros". Sobre todo al inferir el concepto nosotros, estaría extendiendo a sus escuchas su categotia de
Filius hominis, el Hijo del Hombre, lo cual implica que no
sólo "cualquiera" (es decir, Nadie) detenta ese nombre
sino que "cada uno de nosotros" es el Hijo de Cualquiera,
es decir, el Hijo de Nadie. El propio Cristo había dado la
clave de lectura de sus parábolas f:J_ui potest capen; capiat,
"que comprenda el que pueda comprender".
Según esta lecrura teológica, el Hijo de Dios, hecho
hombre por amor hacia las criaruras humanas, semetipsum
exinanivit,formam serví accipiens, "se anonadó a sí mismo,
tomando la forma de un siervo". El verbo "anonadar" re,
suena a "hacerse nada o nadie". El que es Alguien por el
poder divino, por amor se vuelve Nadie y luego indica a
cada uno el camino espirirual para volverse o volver a ser
Alguien. Pero ihe aquí la figura de un rey que condesciende,
es decir que "confraterniza" con sus siervos para que éstos no se cohíban y se sientan "a sus anchas"? iEs un mero
efecto para crear confíanza, que sin embargo no altera las
jerarquías? iO el rey que se anonada y se vuelve siervo
quiere bortar las jerarquías de una vez por todas?
Cristo había hablado de jerarquías mal entendidas:
"Ya sabéis que los jefes de las naciones las rigen con
despotismo, y que los grandes abusan de su autoridad
sobre ellas. Pero no ha de ser así entre vosotros; al contrario, el que quiera entre vosotros ser grande, sea vuestro servidor, y el que quiera entre vosotros ser el primero, sea vuestro esclavo, de la misma manera que el

en que el propio Cristo habló de un "reino" de los cielos:
incluso él marcó la pirámide jerárquica, las lineas de monarquía-aristocracia, las supremacías y subordinaciones.
Mas ien qué modo o por qué lo hizo?
En la versión de la Vulgata de los Evangelios (y sobre
todo en el de Lucas), prácticamente todas las parábolas
enunciadas por Cristo comienzan con una misteriosa
expresión: Horno quidam. Es el caso de una de las parábolas más citadas, la de la gran cena, que comienza: Horno
quidam fecit cocnam magnam ("Un cierto hombre preparaba
un gran banquete", Lucas, 14:16), y también de Horno
quidam descendit ah Ierusalem ("Un cierto hombre bajaba de
Jerusalén", Lucas, 10:30), o de Hornoquidameratdives ("Había un cierto hombre que era rico", Lucas, 16:19), contrapuesta en el siguiente versículo con et erat quidam mendiCU5
nomine Lazarus ("Y había un cierto mendigo llamado
Lázaro", Lucas, 16:20). O en Mateo: Horno quidam eratpater
familias ("Era un cierto padre de familia", Mateo, 21:33).
Parece, pues, una fórmula común, usada del mismo
modo que en las conocidas locuciones Horno quidam venit
("Ya a venir un cierto hombre") o Trebonius quidam venit
("Ya a venir un tal Trebonio"), muy parecidas a las sen,
tencias indefinidas como f:2.uicumque ha:c dixerit ("Quienquiera que lo haya dicho"). Pero aquella fórmula muestra
otros matices en et ecce horno quidam hydropiCU5 erat ante i!lum
("Y había un cierto hombre que era hidrópico delante de
él", Lucas, 14:2). Ecce horno, ditá Pilatos al presentar a un
Cristo sangrante al pueblo, "He aquí al hombre".
Las parábolas son sutiles y apremiantes invitaciones
dirigidas a todos, vocavitmu!tos. Una de las lecturas que se
han hecho a la parábola de la gran cena es la de que Cristo

"EL HOMBRE HUMILDE MO MECESITAPEDIRA DIOS, PUEDE MUY BIEM MA.MDAR
A DIOS, PORQUE LA ELEYACIÓM DE LA DEIDAD MO PUEDE COMSIDERAR MADÁ
COMO MO SEA EM LA PROFUMDIDAD DE LA HUMILDAD, EL HOMBRE HUMILDE Y
DIOS SOM UMO Y MODOS". SI EL HOMBRE ES MADIE, LO ES TAMBIÉM DIOS.

utiliza el término genérico y familiar horno quidarn para
referirse a si mismo, con objeto de que sus escuchas no se
sientan cohibidos en su presencia, "pues el encogimiento
desaberseinvitadosalamansióndeunreypodrtaalicortar
a sus convidados y hacer que no se sintieran completamente a sus anchas", escribe un exegeta (Canals, 1962).
Lejos de provocar timidez, el definirse como "soy uno de

Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a
dar su vida en rescate por todos" (Mateo, 20:25-27). A
una inversión de jerarquías humanas se refiere el
Mesías cuando afirma "Los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos" (Mateo, 20:16). Se trata en principio de una simple inversión de polos que
no hace sino confirmar a ambos: sigue habiendo últi-

92

mos y primeros, alto y bajo, rey y siervos, pastor y re- de ser opuestos. Según Eckhart en el fragoroso sermón
baño. Así, en numerosas exégesis católicas se mencio- Beati pauperes, esta es la fusión intemporal, la más alta:
na al Horno quidarn casi en el sentido genérico que tiene
Horno sapiens, definida aquella expresión como "el reYo soy la causa de rrú mismo según mi ser, que es eterno, y
baño del Señor".
no según mi transcurrir, que es temporal. Es porque soy
En la parábola de la gran cena, los invitados nobles se
un "no-nacido" y según mi manera de ser un "no-nacido",
disculpan de asistir uno dice haber comprado una finca
que no puedo nunca perecer. Según mi modo "no-nacido",
y explica que debe ir a verla; otro ha comprado cinco pahe sido eternamente y soy ahora y debo pennanecer eterres de bueyes y va a probarlos; otro más ha tomado esponamente. Lo que soy por mi nacimiento debe morir y ser
sa y por eso no puede acudir. Iracundo, el anfitrión exclaaniquilado porque es mortal yes por ello que debe corromma: Nemo virorurn il!orum, qui vocati sunt,gustabit cocnam rneam
perse con el tiempo. En mi nacimiento eterno todas las
("Os digo que ninguno de los que fueron invitados sabocosas nacieron y yo fui causa de rrú mismo y de todas las
reará mi cena").
cosas y si yo hubiese querido no seña ytodas las cosas tamEsta parábola se volvió favorita de la Iglesia en tanto
poco serian y si yo no fuese, Dios tampoco serta.
representación de las jerarquías celestes, y en numerosas
adaptaciones eclesiásticas, el horno quidam (el "cierto homUna de las más complejas y oscuras parábolas de
bre") que ofrece la cena fue ya declaradamente transfor- Cristo es la de las diez minas (Lucas, 19:11-27), que tammado en un rey que organiza un banquete para celebrar bién comienza con la línea Horno quidarn, en este caso
la boda de su hijo. Los modestos invitados de la parábola Horno quidarn nobilis ("Un cierto hombre de familia nooriginal, que declinan con cortesía y verdad, se vuelven ble"). La línea final no podrta ser más misteriosa: "A
príncipes rivales que asesinan a los enviados del rey yaca- todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun
rrean su cólera. El mensaje elegido por la oficialidad es lo que tiene se le quitará". El maestro Eckhart (1995)
claro: hay jerarquías de poder celeste que deben ser aca- ha ofrecido la siguiente lectura:
tadas en la Tierra, en donde tiene que haber también reyes, príncipes, cortes y ejércitos; en ese orden cósmico,
A medida que el hombre es pura y simplemente él miscada quien posee un lugar y debe servirlo. No obstante,
mo en él mismo, mejor comprende simplemente toda la
ies esto lo que alienta en el fondo de esa parábola?
multiplicidad y permanece inmutable. (.. .) El que asi
Si la gran cena es la metáfora de la salvación eterna de
salga de si mismo será más propiamente devuelto a si. y
cada invitado, los que se niegan a asistir, aunque no mientodo lo que voluntariamente haya dejado enla multipütan y se muestren corteses en sus respuestas, están descidad le será todo devuelto en la simpücidad, porque él
cuidando lo principal (el espíritu) por lo secundario Qa
se encontrará en todas las cosas en el instante presente
materia). ilmplica ello que las jerarquías son sólo una forde la unidad. Yquien salga de sí de este modo, regresará
ma de ver caractetisticamente humana, y que ellas no
a sí mucho más noble que a su salida.
existen en lo espiritual? iEl rey no es tal y sólo se vuelve
siervo para revelar a los siervos que tampoco son tales? Si
iEs esto lo que en última instancia significa el
continúa hablando de reinos y monarquías, ies sólo para complejísimo e intimo acto humano aludido con el
ser entendido, mas no porque correspondan a una reali- nombre de confianza, es decir el acto de dar la palabra y
dad más allá de la materia?
recibirla mutuamente, aludida en latin como con-fides?
Una contundente respuesta ofrece Meister Eckhart A quien tiene humanidad, se le dará, puesto que es un
(1995) en uno de sus Sermones, precisamente llamado desafio y no un hecho dado; a quien no la tiene, aun
Horno quidarn: "El hombre humilde no necesita pedir a eso se le quitará, puesto que la tenia en potencia y nunDios, puede muy bien mandar a Dios, porque la eleva- ca supo desarrollarla, crearla como obra de arte. Por
ción de la deidad no puede considerar nada como no eso sólo el que no tiene puede dar y sólo el que ya
sea en la profundidad de la humildad. El hombre hu- tiene puede recibir, porque en el fondo de toda acmilde y Dios son uno y no dos". Si el hombre es Nadie, ción de dar y recibir hay otra cosa que se da y se
lo es también Dios. Si la dicotomía Nadie-Alguien sólo recibe, tan de fondo como puede estarlo el espíritu,
existe en el reino humano (en el sentido cultural, so- es decir el terreno en donde no hay jerarquías y en
cial), entonces también lo humano y lo divino dejan donde dar y recibir son darse.
93

�no". Cuando uno es "alguien" según las normas sociales, se va separando de lo humano: se compromete sólo
con unas cuantas personas y el resto de su humanidad
se le vuelve ajeno; es "alguien" precisamente porque se
ha vuelto el hombre incierto. Por eso lo que más miedo
suscita en la figura de Nadie es lo simultáneo, una de
cuyas formas es lo colectivo y lo diverso. Si el con,Jides
-esa actitud fundamental- equivale a dar palabra, no
puede limitarse a "dar palabra de no hacer daño", que
a fin de cuentas implica lo activo (dar palabra) en función de lo pasivo (restringirse de dañar). El siguiente
paso es dar palabra sin mds, es decir, abrir un sentido
activo a la creación humana por medio del logos.
Este, y no otro, es el horno fidens: un sapiens en el que
resuena lo humano a plenitud. Su construcción desde
cero comienza cuando vive el dolor humano y lo hace
suyo, cuando en verdad es humanidad sin barreras temporales o espaciales, cuando en verdad se transforma
en un vaso comunicante. Y esto último implica de in,
mediato ir incluso más allá de lo humano: hacia toda
la vida en sus muy diversas manifestaciones. Porque
entonces ya no únicamente da su palabra a una mas,
cota sino a todos los animales sin excepción; no sólo a
las plantas de su jardín sino al mundo vegetal; no sólo
a la materia de su casa sino al reino mineral. El horno
fidens es Nadie en este sentido, el más alto: no consiente ningún limite y su casa es el universo entero. La Tierra de Nadie se transfigura: ya no es el sitio enrarecido
en donde todo cruza y nada permanece, sino la parte
en que se refleja un Todo en creación constante, en
nacimiento sin fin.

En el siglo XVI el compositor holandés Adriaan
Willaert escribió Horno quidam fecit, una variación del tema
"Mi final es mi principio". Nicola Vicentino (en el capítulo 16 del libro IV de L'antica musica ridotta alla moderna
prattica, Roma, 1555) explicó ese tema según la idea de
que aveces un compositor decide el desenlace de una obra
musical antes de haber escrito el principio. Mas acaso el
sentido sea mucho más profundo, y yazga en el hecho de
que Nadie no es lo nuestro, y tampoco Alguien, es decir
no dos polos sino la unidad sin nombre, aludida
patabólicamente como Homo quidam.
5,CODA

Horno quidam tiene un sentido literal como "un cierto
hombre", pero se ha usado para aludir al "hombre incierto": al hombre común, a Nadie. Así por ejemplo,
Gerhard de Zütphen (1367-1398) fue uno de los primeros Hermanos de la Vida Común, fraternidad creada por Gerhard Groote y Florentius Radewyn en
Deventer, Holanda. En su vida monástica, Zútphen
desempeñó el cargo de librero, y volcó su vasto cono,
cimiento de teología moral en su obra Hamo ':¿uidam, en la
que llamaba al hombre común a compartir su ulterior olvido de todos los asuntos de mero interés terrenal. Cuando al paso de los siglos las sociedades laicas borraron el
sentido religioso del tétmino "hombre común", no quedó
sino el Nadie social para gritar su desarraigo.
Entre un cúmulo de literatura volcada a este grito,
puede citarse, justamente por la lucidez de recuperar
esa antigua y misteriosa fórmula, a Horno ~uidam, no,
vela de Femando Togni cuyo protagonista lleva el lúcido nombre de Ulises (Togni, 2003). Es la modesta
saga o fábula de varias personas, de "hombres comunes" rodeados de pequeñas cosas, de dramas diminu,
tos, de "insignificancias". El cine conoce bien esta ver,
tiente, a la que se denomina "tono menor". Son las
historias en las que no pasa nada "interesante", nada
trascendente, nada grandilocuente, historias que no
intimidan al espectador y que intentan invitarlo a mirar los signos ocultos de su propia "insignificancia".
Una literatura que no "condesciende" sino que busca
el supremo con-fides, la ruptura final de todas las jerar,
quías. Parecen, en efecto, innumerables los rostros de
"nadie" que Nadie debe vencer, y no para volverse Alguien, sino para erradicar para siempre ambos polos:
su verdadera identidad estd siempre en otra parte.
Sólo Nadie puede pronunciar aquella máxima del
médico latino Terencio: "Nada de lo humano me es aje,

Bibliografía
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Eckhart, Maitre (1995). TraittsetSmnons. París: Flamrnarion.
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Togni, Femando (2003). Horno ~ídam (uno rra la folla). Milán: Greco &amp;:
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Col. Folio.
Yourcenar, Marguerite (1997). Memorias de Adriam.1. Traducción de Julio
Conázar. Barcelona: Edhasa.

94

�Catedrática de la Universidad Autónoma de Barcelona, Orzeszek es la
traductora del polaco de los libros publicados por Anagrama del gran
periodista Ryszard Kapuscinski, fallecido en enero de 2007. "La
traducción es un espejo sin acabar de serlo; más bien es un retrato, no
fotografia", dice.
ENTREVISTA CON ACATA ORZESZEK
IOSliCARZA

con acentos sobre la "n" y la primera "s", pero soy incapaz de encontrar el atributo que mi computadora debe
tener para acentuar consonantes. Continúo escribiendo sin tildes el apellido de autor, considerado uno de
los mejores reporteros del mundo: entre 1958 y 1981
cubrió, para una agencia polaca de noticias, revoluciones, golpes de Estado, guerras y movilizaciones en países de América Latina, Asia, África y el extinto imperio soviético. Sin dejar de viajar y escribir, las últimas
dos décadas de su vida estuvo concentrado en la producción de libros en los que reconstruyó toda su experiencia reporteril, eje vivo de sus relatos vinculados
con el periodismo y en los que conjuga autobiografia,
historia, filosofta y, por la forma en que están escritos
y según ha dicho él, "literatura de collage", una escritura de altos vuelos narrativos.
Su traductora, Orzeszek, catedrática de lengua y
literatura rusas en la Facultad de Traducción de la Universidad Autónoma de Barcelona, me informó que existen otras traducciones a nuestra lengua de algunas
obras de Kapuscinski, como El emperador y La guerra
dd fútbol, editado bajo el titulo de Las botas. Me decla entonces también que existe una edición en español -publicada recientemente por Anagrama- de

yszard Kapuscinski murió en su natal Polonia a la edad de 75_ años, en _enero de 2007.
Vivió para compartrr la expenencia de observar la construcción del planeta durante el siglo XX.
Ése fue su destino y por eso sobrevivió a muchos peligros. Qué desgracia la falta de oportunidad para conocerle personalmente. Qué emoción su actividad de los
últimos años como maestro del oficio de reportero y
promotor del humanismo por todo el mundo. Qué felicidad la lectura de sus obras; él es un autor entrañable, querido, indispensable en la formación y el desarrollo de uno como periodista. Qué consuelo su
memoria, en efecto: sus libros. Su herencia es una dilatada bibliografia, traducida a más de treinta idiomas;
gracias a la editorial española Anagrama contamos al
menos con diez t!tulos en español, casi todos traducidos por Agata Orzeszek. De Anagrama y Orzeszek esperamos más obras de Kapuscinski, al menos la anhelada antolog!a de los reportajes sobre América Latina.
Hace unos años, en 2001, tuve la oportunidad de
consultar a Agata Orzeszek una serie de dudas sobre
la obra de Kapuscinski. A ella le presenté un cuestionario sobre su labor. De entrada me indicaba que la
forma correcta en que debe escribirse Kapuscinski es

R

La guerra de Angola, cuyo titulo original es Un día más y trabajoso. En primer lugar porque la prosa de
con vida.
Kapuscinski es exacta y rigurosa al tiempo que extreLa labor de traducción de Orzeszek se extiende a madamente trabajada desde el punto de vista literaotros autores polacos como Andrzejewski, célebre rio. A él no le basta el dato; la reelaboración literaria
-gracias a la pehcula de Wajda- por Cenizas y dia- es tan -o más- importante que los hechos descrimantes; Hlasko y Tryzna; y a Turguénev del ruso.
tos -espero que se note en mis traducciones. Además,
Como traductora habitual de Kapuscinski, al no ser el español mi lengua materna, mis traduccioOrzeszek respondió a mis preguntas.
nes pasan por la exigente criba de un catedrático de
lengua y literatura española: no las entrego a la editoLCÓMO DESCUBRIÓ LA OBRA DE RYSZARD
rial sin sus correcciones.
KAPUSCINSKI?

Fácil: estudié con su hija en la Universidad de Varsovia y, a mis veinte añicos, debo reconocer -no sin cierto rubor de vergüenza- que conocí antes al autor que
a su obra.
LPOR OUÉ DECIDIÓ TRADUCIR AL ESPAAOL LA

LA ACCIÓM DE LA PALABRA
96

La relación es muy buena: desde la primera -que ojeó
en persona y de la que habla oido comentarios halagadores, aunque esto resulta poco modesto de mi parte, pero
es cierto- se fta ciegamente de mis traducciones.

OBRA DE KAPUSCINSKI? LEXISTIERON, EXISTEN,
RETOS O MOTIVACIONES ESPECIALES PARA

LDURANTE EL PROCESO DE TRADUCCIÓN USTED

EMPRENDER

A

CONSULTA AL AUTOR, TRABAJA JUNTO CON ÉL O

KAPUSCINSKI AL ESPAAOL HA SIDO UNA

TRABAJA DE FORMA INDEPENDIENTE SIN OUE EL

INICIATIVA DEL AUTOR, DE LA EDITORIAL O DE
USTED?

REIULTADOTENCAOUEEITARAPROBADOPOREL
AUTOR?

ESTA

LABOR?

LTRADUCIR

Traducir a Kapuscinski es traducir a un amigo, asl que
al establecerme en España -para entonces, 1977, ya
conocla por supuesto toda su obra escrita hasta aquella fecha y tenla perfectamente formada la idea de su
valor- no tuve que pensar mucho a la hora de proponer sus libros -"textos", como a él le gusta definirlos- a las editoriales barcelonesas. La respuesta, empero, fue "no" en un primer momento, porque en
España las editoriales suelen esperar a que el libro tenga éxito internacional. Y as! fue: tras la Feria de
Francfort de 1986 -creo recordar- donde se habló
mucho de El sha,Jorge Herralde, de Anagrama, mellamó -aún se acordaba de mi visita en su despacho va
ríos años antes con la encarecida propuesta de publicar
El emperador- para encargarme la traducción de El sha,
que decidió subtitular -siguiendo a los franceses: y le
aplaudí la decisión- "o la desmesura del poder".
LCU.Ú.ESELPROCESO

PUSCIMSKI:

LCU.Ú. El SU RELACIÓN CON KAPUSCINSKI COMO
TRADUCTORA DE SU OBRA AL EIPAAOL?

DE TRADUCCIÓN?

El proceso es largo -por suerte, la sabidurta traductora y editora Anagrama hace
que Herralde nunca me haya apremiado
con plazos de entrega imposibles: siempre
dispongo de un m!nimo de seis meses-

�,
f'

poquisirnos diálogos; biblico o con sabor a la antigüedad cuando lo considera oportuno -ya me ve a mí em,
papándome de la Biblia o de fray Luis de Granada antes de abordar la traducción de un capitulo de El emperador:
me consta que él hace lo mísmo-. En resumen: sus
muchos estilos -escritura acorde con lo que se dice,
o, lo que es lo mismo, forma al servicio del fondohan formado un estilo propio de Kapuscinski.

LCÓMO DEFINE USTED LJ. TRilUCCIÓM?

U QUIÉN EYOCJ. LJ. ESCRITURJ. DE liPUICINSKI?

Para ser escueta, diré que es espejo sin acabar de serlo.
Más bien es un retrato, no fotografia.

escollo: cómo ingeniárselas para decir lo mismo e igual
de bien que en el original sin modificar el "esplritu" de
lo dicho y de cómo está dicho.
LLJ. TRJ.DUCCIÓN, EN SU CJ.SO, QUÉ DIMENSIONES
TIENE, ES DECIR: ES UN FIEL ESPEJO DE LÁ OBRJ.
TRilUCIDÁ, ES UMJ. VERSIÓN

o ES OTRJ. OBRJ.?

LESTILISTICJ.MENTE DÓNDE SE NUTRE ESTE
J.UTOR?

/

LÁ

No evoca a nadie en concreto. Se nutre de todo -no
exagero: su biblioteca es impresionante y, lo más importante: está leida.

OBRJ. DE KAPUSCINSKJ COMJUCJ. UMJ. SERIE DE

RELJ.CIOMES DEL PERIODISMO COM LÁ UTERJ.TURJ.,
LJ. HISTORIÁ, LJ. RLOSOÁÁ Y LJ. POÚTICÁ. LCOMO
TRJ.DUCTORJ. USTED CUESTIONJ., DICJ.MOS, LÁ
FIJ.BILIDJ.D DEL MJ.RRJ.DOR O ESTE TIPO DE

LLJ. TRJ.DUCCIÓN DE LÁ OBRJ. DE IU.PUSCINSKI

J.SPECTOS ESTÁN RJERJ. DE SUS COMPETEMCW?

TJ.MBIÉM ESTÁSUJETJ. J.L RICOR PERIODISTICO EN

Como persona -y se supone que pensante- puedo
cuestionar cosas -y no dejo de hacerlo, diciéndoselo
al autor cada vez que tengo oportunidad. Como tra,
ductora tengo que ceñirme a su texto, y es lo que hago.

CUJ.NTO Á LÁ OPORTUNIDJ.D EN QUE DEBE
J.PJ.RECER? Y ES QUE LJ. J.PJ.RICIÓN DE LJ.
TRJ.DUCCIÓN

ES

CJ.SI

SIMULTÁMEJ. Á

LJ.

PUBLICJ.CIÓN DEL ORICINJ.L; EL IHPER.10, POR
EJEMPLO,J.PJ.RECIÓENl993YSUTRJ.DUCCIÓNEN
1994.

tares. Lo que si puedo decir -lo comprobé al traducir
El sha o El emperador:el editor me habla facilitado la traducción al inglés, edición norteamericana- es que los
estadounidenses omiten algunos fragmentos, curiosa,
mente aquellos que se refieren a su intervención e indigna participación en los hechos descritos -antes
esto se llamaba censura política, pero creo adivinar que
ahora lo definirtan como lo políticamente correcto.

No, no trabajo con él, porque tal cosa es imposible.
Cuando escribe un nuevo libro no está disponible para
nadie. Ycuando no escribe, no está en su casa de Var,
sovia: viaja. Pero nunca cunde el pánico: cuando hay
algo que necesito consultar envio una lista de dudas a
su mujer y ella me manda la respuesta lo antes posible
-conoce muchas respuestas de antemano (no debo
ser la única traductora que le consulta cosas) y las que
ignora se las plantea a su marido por teléfono, cuando
él la llama desde ... Paraguay, por ejemplo.
Lo dicho en el punto anterior -confianza ciegaaclara la cuestión del visto bueno del autor: no lo necesito.

LCÓMO DESCRIBE LJ. ESCRITURJ.
DE UPUSCINSKI?

Exacta, rigurosa, literariamente trabajada. Kapuscinski
cambia de registro cada vez que lo necesita su texto
inmediato. Por ejemplo, barroco y rebuscado cuando
describe el interior de un piso pequeño burgués bonaerense; escueto, hasta telegráfico, cuando los acontecimientos descritos se precipitan y quiere dar la impresión de una crónica periodística; cuasi naturalista
o impresionista cuando plasma el horror -guerra- o
la belleza -un paisaje-; natural y coloquial en los

LCUÁL ES EL IDIOMÁ EN EL QUli IU.PUSCINSKI
ESCRIBE ORICINJ.LMENTE Y EN QUÉ IDIOMJ. O
IDIOMJ.5 ESTÁ MEJOR TRJ.DUCIDO Y ES MÁS
CONVENIENTE LEERLO?

A pesar de conocer muchas lenguas, escribe exclusivamente en polaco. Es muy delicado -no me corres,
ponde a mí hacerlo- hablar de otros colegas traduc-

98

No. Un "no" rotundo. El imperio y Ébano salieron tan de
prisa porque Kapuscinski ya era mucho Kapuscinski
en el mercado editorial. Pero El emperador salió bastan,
tes años más tarde, una década, creo -incluso más tar,
de que El sha, que es posterior. No se trata de una es,
critura inmediata: sus libros son tan válidos hoy como
lo fueron ayer y como lo serán mañana.
LCUÁLES· SON LJ.S PRINCIPALES DIFICULTilES ÁL
TRADUCIR su OBRJ.?

Dar con el registro de lengua exacto. Documentarse hasta la saciedad, buscar equivalencias españolas -cuando
existen-para todo lo "exótico" --{jlle no es poco- hasta
por debajo de las piedras o inventar palabras cuando él
las inventa.
LQUÉOBRJ.LE lü.RESULTJ.DO CON MÁS ESCOLLOS?

El emperador, sin duda alguna.

LJ.

OBRJ.

DE

liPUSCINSKI

ES

RICÁ

EN

VEROSIMILITUD EM CUJ.MTO Á QUE SIEMPRE
MUESTRJ. LOS HECHOS POR MEDIO DE LJ.J.CCIÓM:
USÁ PJ.LJ.BRAS EFECTIVJ.S Y USJ. VERBOS: MOi
OFRECE J.CCIÓM. LES ÉSTJ. UMJ. DE LJ.S VIRTUDES
DE SU ESCRITURA? LQUÉ PIEMSJ. USTED ÁL
RESPECTO, CUÁL ES EL J.SPECTO MÁS J.TRACTIVO
DE LÁ ESCRITURA DE KAPUICIMSKI?

En la traducción, los verbos -excepto los de movimiento: pesadilla de mis estudiantes de ruso y mía
cuando traduzco del polaco- son lo que menos me
preocupa. En cambio los sustantivos, los adjetivos y
las estructuras adverbiales -tan naturales en polacoy, sobre todo, el uso que él hace de ellos me hacen pasar noches en vela cuando lo traduzco. El aspecto más
atractivo: el detalle elevado a una categoría -por ejemplo: el alambre de espino en El imperio. Por eso mismo
sus libros no son inmediatos: hay un pensamiento fi,
losófico detrás de lo narrado.
LQUÉ OBRA lü. DISFRUTJ.DO MÁS J.L TRADUCIR?

LLJ. TRJ.DUCCIÓN J.L ESPJ.lilOL DE LJ. OBRJ. DE

No sabría decirle qué obra he disfrutado más al tradu,
cir. Cuando traduzco, lucho con cada palabra, cada
frase. Disfruto cuando veo la traducción publicada y
la leo. A veces -no pocas- no comprendo cómo se
me ha ocurrido tal o tal solución.

IU.PUSCINSKI IMPLICJ. MODIFICJ.CIONES A LJ.
MISMÁ,

ES

DECIR,

IMPLICJ.

CJ.MBIOS

DE

ESTRUCTURJ., CRÁMÁTICJ.?

Por supuesto implica cambios gramaticales, he aquí el

99

�L

•

■■

os análisis de la realidad
social suelen hacerse desde distintas perspectivas y
a partir de diferentes intereses, de
forma manifiesta o combinada. Hay
análisis con rigor cientúico, donde se
busca comprobar la adecuación de
un modelo teórico y donde se procede de manera minuciosa a buscar
conceptos cada vez más precisos
para explicar los procesos de la di •
námica social; hay estudios que par
ten desde alguna perspectiva ideológica y tratan, con una argumentación
más o menos coherente, de aportar
una conclusión adecuada a los valores ideológicos que se suscriben;
también los hay que buscan agrandar
el ego del autor, los que ocultan motivaciones "pollticamente incorrec
tas", para hablar con una expresión
puesta de moda; los hay también por
encargo, donde el escritor defiende
los intereses de algún grupo social,
con fines éticamente válidos, o también, a veces, poco aceptables. Pero
son escasos los que suelen hacerse
desde un compromiso personal desinteresado con su objeto, tratando de
encontrar elementos que propongan
alguna mejoría progresiva de quienes
son estudiados y analizados, en un
sincero y honesto interés por un
mundo mejor para todos.
El trabajo de Alejandra Rangel se
ajusta a esta última categoría, sin desmedro del rigor cientúico pero también sin intereses que ocultar. Ya en
el titulo, se enlazan tres términos que
tienen por si mismos una tradición
de complejas trayectorias y estructuras: participación polltica, mujeres y
movimientos sociales. Y todo el texto trata de dar cuenta de la compleja
trama de enlaces ydesenlaces de esos
conceptos, desde la perspectiva de la
teor!a social pero también, más importante, desde una realidad -de la
que se han hecho muchos comentarios y se han vertido infinidad de opiniones, pero que al mismo tiempo ha
sido poco estudiada- de una colonia marginal de este conglomerado

urbano en que nos tocó vh'ir.
Como casi todos sabemos -en
la mayoría de los casos por experiencia personal- la participación poll
tica de los mexicanos estuvo controlada por muchos años por los
aparatos del estado de acuerdo con
las necesidades del régimen. Sin embargo, el último cuarto del siglo XX
nos presentó un rasgo que habla estado relativamente ausente en los
paises latinoamericanos, pero que
desde ese momento apareció compartido entre casi todos ellos, la decidida y activa presencia femenina en
los movimientos sociales de reh'indicación y cambio. iCoincidencia
coyuntural o condición histórica-

mente determinada? Excluidas de los
modos tradicionales de hacer polltica, encontraron en los movimientos
sociales una forma de escapar a los
condicionamientos de la dominación
patriarcal, en una acción no exenta de
presiones a la distorsión y para la
vuelta a la "buena senda". Esta diná
mica, en las que los aparatos estatales suelen recurrir a varios modos de
cooptación, entre los cuales el
clientelismo, cuando no la compra
decidida y franca de los llderes suelen ser el modus operan di, es analizada
de manera clara y sin prejuicios por
la autora, mostrando lo complejo de
una realidad que no siempre puede
dar cuentas claras de una ética trans-

CABALLERÍA
De MUJERES y política

•
Partidpación política d, /a, mUJ&lt;r&lt;S
en un movimiento urbano de Nuevo Lc.ón
•Alejandra Rangel Hinojosa
o!DI 1&lt;1A11 UANL/ Plaza y Valdez
Al

101

2006

�parente, pero que asi parece estar
determinada de una manera quizá
evitable. La descripción de todos estos mecanismos se hace de una manera diáfana, relatando anécdotas
esclarecedoras y sin caer en expresiones condenatorias de un hablante
que se cree dueño de la ética -vicio
que encontramos en muchos pretendidos lideres e intelectuales-, pero
sin ocultar condiciones que deberían
ser erradicadas de las prácticas políticas, si es que realmente queremos
que México se integre como pais de
democracia plena.
Las democracias calificadas de
liberales que aparecieron en Occidente en el transcurso del siglo XIX
y que hoy pretenden imitar la mayo,
rla de los paises del mundo, hicieron
de la acción del voto y la mediación
de los partidos políticos el mecanismo excluyente de participación política. Partiendo de un supuesto falso, el interés universal de los
ciudadanos por la acción política,
dejaron a un lado las muchas otras
formas de inserción real de la gente
en la acción política y en sus posibilidades concretas; esta lógica de inclusión que implica exclusiones olvidó también una de las promesas de
la democracia, la de una acción
participativa y comprometida permanentemente. En nuestro caso me refiero a México- se presentó
una deformación adicional, la ausencia durante muchos años de auténticos partidos políticos -ni siquiera
el que asi se reivindicaba lo era. Las
cadenas de transmisión directa entre
población y gobierno estuvieron rotas yla mediación entre estos dos sec,
tares quedó en manos de interceso,
res que, con méritos o sin ellos, se
convirtieron en los elementos nucleares del funcionamiento de todo
el sistema. Pero, al no estar inserta,
dos en estructuras que otorgaran
sentido a su acción individual, terminaban siendo funcionales para un régimen que se autoperpetuaba en su
propio beneficio. Más allá todavía, se

trata hoy del pasaje de una democracia de electores a una democracia de
ciudadanos y la experiencia analizada en este libro es una valiosa contribución para ello.
Mujer es un término que despier,
ta pasiones pero no siempre buenas
intenciones. Cultural, política, económica y socialmentela sola mención
provoca, en cualquier contexto, una
saga de prejuicios y contradicciones,
aunque también de análisis sensatos
y pertinentes. En este punto, como
en los anteriores, la autora resuelve
las dificultades con sencillez sin descuidar la profundidad. Luchando en
un territorio cuyas reglas de juego
estaban definidas por el macho dominante, las mujeres de este estudio
lograron superar ese condicio namiento y convertirse en promo,
toras de una nueva forma de hacer
política, donde la acción construyó la
conciencia. Pero no dejaron a un lado
las tareas y deberes "propios de mujeres" sino quelos integraron a su tra,
bajo social y político, entendiendo
que no hay individuos liberados sin
hogar liberado y que no hay sociedad
liberada sin individuos liberados, sin
que la primacla de la acción social
pueda mostrar una hegemonia que
sólo puede funcionar dialécticamente. Hablar de mujer no puede soslayar el tema de los cuerpos y
las formas de dominación sexuadas
y tampoco se omite el problema. En
este punto, sin embargo, me parece
que es mucho lo que todavía nos queda por indagar: una no siempre
autoconsciente de su machismo teoría política ha sostenido la masculinidad como elemento asociado al
poder y a la sexualidad como su ex,
presión fáctica. El mito del poderío
sexual del líder masculino, revelado
también en creencias populares y en
expresiones como la de aquella manta que decia "Marcos, queremos contigo", hizo de estas relaciones una
forma, quizá alienada, de entenderlas. ¿Cómo se presenta esta relación
en aquellos líderes que no son hom,

bres? Si pudiéramos profundizar en
este punto, probablemente podamos
entender mejor las relaciones entre
líderes y seguidores en el plano político y social.
Las correspondencias del triángulo participación-mujer-movimientos es presentada aquí con su contribución a la transformación social, no
la de las grandes transformaciones
que han sido muchas veces prometidas por movimientos revolucionarios
que suelen culminar, la mayoria de
las veces, en regresiones, sino la de
las transformaciones que efectivamente han contado en la historia, la
de seres comprometidos en su vida
cotidiana que empeñosamente y superando las adversidades se han propuesto un mundo un poco mejor.
Es de esperar que los compromisos sociales y políticos de Alejandra
no nos priven en el futuro de entregas tan valiosas como ésta.

José María Infante

A propósito

DE PELTRE

rlTULO: Peltre,
en Premio Salvador Gallardo Ddvalos 2005
.,U'rOR: Jorge Sauceda
EDITORIAL, Instituto Culrural de
Aguascalientes
l.llo, 2006

ino es excesivo soñar con peces entre pájaros mendigos?
¿no es la cara que opone esta hora de la tarde una razón para besar/
conozco las ratas que corren por esta acera sus rápidas salidas
su cola astuta en el juego del revés
al cartón sucede el periódico en el asiento que construyo
a la noche de ayer sigue esta hora que se coloca siempre un poco delante de mí
y como la niña de piernas descubiertas me sonríe
ino es la esperanza esta coltnena que no alcanzo a escuchar,
pero que miro con la oreja ansiosa por tomar un trozo de mirada?
no he dejado de soñar con el olor del chile el chile es una caminata que
[empieza en esta puerta
camino por ella como si habitara una casa persistente porque la voz del
[tirano de bigote ralo permanece más que yo
que muerto no escucharé su voz que flota sin moverse en el olor del chile
que todos con distintas caras en diferentes direcciones respiramos
y es su voz como habitar una casa que durará más que Ja sonrisa
tan débil sin lonas ni cuerdas que forman el templete sobre los aguacates
sobre la voz de todos los que en diferentes direcciones al mismo tiempo
[caminamos

1desarrollo de una arquitectura y la presencia de una
instalación urbana policroma y nutrida, sobrecargada de vecindad y ruido, de olor a chile y a mercado, se funden en el paisaje de este
jardín no botánico titulado Peltre,
cuyo fondo opera desde esas puertas
que son los 25 poemas que integran
el libro con el cual Jorge Sauceda mereció el premio Salvador Gallardo
Dávalos 2005. En estos poemas asoma la belleza con una cara más que
personal, un rostro apartado de lo
consabidainente poético, diferenciado
en su visión nostálgica porun amor que
viaja tiritando en el extremo.
"Sólo lo transparente nos seduce",
dice un verso de Nicanor Parta. Pues
bien, en este poemario estamos ante
la transparencia de un jardín que explora Jo que una ciudad no quiere
mostrar, lo políticamente inviable
para las fotografías de las visitas presidenciales. Digamos que tenemos,
para empezar, el baile, la polka en el
Mercado Juárez, Ja danza de una
mujer que no es otra que Monterrey:
"( .. .) ¿no es asombroso el cuerpo de
la calle y su vaivén de fierros?"
Nada es en vano. No es en vano

E

que conservó la primera risa y pre[meditaba el llanto que me causan
Uas primeras risas
tan conmovedoramente sostenidas

La poesia más que leerse debe verse, como escribió Garcilaso de la
Vega en su segunda égloga. Peltre me
llevó a ver o, más bien, a detenerme
con los ojos del alma en este paisaje
de miseria y olvido, tan vívido, tan entrañable que es el Monterrey del centro, a cuyos habitantes hoy se les lla,
ma cham11cos en las zonas residenciales. A los vecinos del centro se les conoce hoy como diablos, como si la infancia de pronto se tiñera de rojo y
aparecieran congales y se consumaran crímenes donde antes fueron casas y parques. EJ centro de Monte(de "Una mujer bailó la polka") rrey cuyo prestigio familiar de hace
cuarenta años derivó en la zona roja.
que el libro inicie su baile en el Mer- Lo marginal al centro y lo marginal
cado Juárez. Un sitio popular, asen- alrededor, el anillo conurbado, contamiento quizás del comercio más notan una geografía hasta cierto punviejo del centro dela ciudad; una pla- to celeste hoy mancillada. Porque la
za por la que necesariamente pasa- nostalgia se atraganta y el llanto paban y pasan los pobladores del mun- rece no salir. Es agudo el sentimien,
do rural que iniciaban e inician su to de la infancia, por eso las palabras
peregrinaje y su destino en esta gran que se reiteran son agudas y hacen que
urbe que, a su vez, si les va bien, los el verso se prolongue, respire hondo,
estrena comprando su fuerza de tra- aguante, enfatizando la emoción con
bajo. Un mercado, somos un merca- esa sílaba larga entre diptongo y condo grande y populoso. Un sitio para sonante, como ejemplifican estas palala compraventa, una mujer que baila bras que subrayo:
y que se vende. Y por este cuerpo de
mujer que es una ciudad hay grietas, aquel metal acribillado por 1a pasión
cicatrices, calles, una "Avenida" que
[de un peno desorienta
se abre para mostrarnos
[mi consolación
porque una cueva de cortinas duras
... un mar de municiones
[corta la respiración
se llamaba Lucía como La Habana
[a los ojos del enamorado
o rumor como se llaman las cataray alli no queda sino el sudor que
[tas tan céntricas de Monterrey
[de mantas y ceras se vacía
se llamaba alguna vez hija del puen- el rubio proceder del cirio, la cuenta
[te hermana de mi mano
[de granos depositada
[que alza la mano para
[por doscientos años en un sobre
desarrollar un árbol
de piedra
pues no sé lo que es imaginar que ella una música esculpida con manos des[se levantó con la intención
[cubiertas, refugio escalonado
[de pervertir
[que nació de Ja profusa
la recta confusión de lenguas del
promiscuidad de manos
[mercado de los hombres que jugaron con sus

102
103

�[manos a construir el miedo,
[a edificar hermosos tallos,
a padecer en la cantera las fiebres
[de animales increíbles,
[el licencioso vi.rus de peces
y caballos
de los hombres que, en fin como pe[queñas soflamas recurrieron
[ala tierra partida por el
rayo, a la prolongación de amores
[siniestros o locura, a la
[cadena que jala una mano
insoportable y remeda la lluvia
en las paredes del tallo una caliente
[voz se reproduce
y gritan las gitanas que se llaman
[Lorenzo y buscan a la virgen
hunden otro costal de tierra para
[desenterrar un ceo, retablos,
[alabastros de puertas con
hojas que cortan su alimento y la
[pared de cera negra dura
como un piso
El erotismo que abrigan estos
poemas es más aliento que pide clemencia, que anhela presencia, que
busca el apego en un lugar en el que
el tiempo sólo ficciona: "Una ficción de tarde", ("Pez"); desde la
noche prolongada de la miseria que
no deja dormir en "Casa", hasta una
voz que enfatiza que la voz de la
indigencia no sale: "Un hombre miraba la tarde". Este adormecimiento que parece pronunciar la pobre,
za aquí baja como corriente de un
río que divide la ciudad cuando lle,
gan los huracanes.
Definitivamente Peltre, de Jorge
Sauceda, es un poemario que privilegia una voz, la voz que del olor a
chile y a hierbas del mercado, del olor
a podrido de la fruta pasada en M. M.
de Llano y del sonido de la polka, del
acordeón acompasado y la tambora,
pasa al gusto fino de la esperanza afi,
landa la complejidad de lo sencillo,
la riqueza de lo invisible, que emerge,
que brota, que sucede en estas páginas de jardines violetas, puesto que
hoy la tarde es violeta y la violenta el
azul asfalto. De jardines variables e

iracundos donde se encuadra la l'i·
sión por pequeñeces. Si hay pelícu,
las que plantean tres escenarios al
unísono para entretejer un entramado de las realidades planteadas como
una sola realidad, este libro presen,
ta enfoques sustantivos, rigurosos
close-ups: "ino se abrirán los brazos
de esta tumba que reclama mi
boca?". Encuadres de la vida en la
colonia Terminal, la Moderna, las
plazas de Guadalupe, la Niño Arti
llera, la esencia de la poesla que
está donde puedas mirarla, bajo la
providencia de un encuentro, de la
voz de Jorge Sauceda contigo, an·
helado lector.
Lejos están estos poemas del
facilismo y del lugar común. Encontraremos en ellos recovecos, techos
y paredes herrumbrosas. La carrete,
ra esperando como un hilo de furo,
ro, ihacia dónde nos llevará?
Desde el título entra el autor en
los aprietos que plantea la realidad,
porque la realidad real es la que pre·
senta el lenguaje; cómo entonces explicarnos que en nuestro español no
existe la palabra "escarapelar", única
que registra cualquier diccionario ante
a lo que nos orilla el peltre usado:
"descarapelar". Se descarna el lenguaje
porque la realidad es descarnada. Ante
eso emerge la esperanza que sólo pue,
de abrir la palabra que explora.

Minerva Margarita Villarrcal

Cuando
LA ESCRITURA

es la última
FUERZA VITAL
ThUL01

El fotógrafo Belga

Ricardo Cuadros
EDITORI/. RIL Edirores
~o, 2006

AUTOR,

104

e

onfieso mi interés por la narrativa latinoamericana, mi
preocupación por seguir,
en la medida de lo posible, las manifestaciones más recientes. Empresa
imposible, lo sé. Sin embargo, no es
necesario conocer la totalidad de una
producción para adentrarnos en sus
particularidades, para ensayar algún
juicio inevitablemente rebatible. Hoy
he terminado la lectura de El fotógra,
fo belga, la última novela del escritor
chileno Ricardo Cuadros, y puedo
decir que, al ensayar sus propias far,
mas expresivas, esta obra confirma

un largo proceso de transformación
en nuestras letras. Hablo no sólo de
experimentación sino de desplaza,
miento, del testimonio de una larga
y cruenta historia de pérdidas y olvidos forzados. Esta novela se une a
una particular lista de obras (y de
autores) que se crearon (se formaron) fuera de nuestras regiones, escapando a las estrechas miras de las
clasificaciones locales. Expresiones,
o mejor: sublimaciones de un exilio
real o imaginario que obligó a una o
dos generaciones de escritores a inventarse sus propias tradiciones, los
orilló a la necesidad de imaginar países perdidos al otro lado del mar.
Creadores que experimentaron, en
su temprana juventud, la calda estrepitosa de las utopías latinoamericanas de la década del sesenta: ese periodo que se abrió esperanzadoramente con el triunfo de la Revolución
Cubana en 1959 y comenzó a desmoronarse con el golpe de Pinochet en
Chile aquel fatidico II de septiembre

de 1973. La debacle incluía, por supuesto, a la literatura misma: la hegemonía del boom narrativo se había
ido poco a poco difuminando en tris,
tes y poco afortunados epifenómenos
que no hacían sino alargar, desvir,
tuándolo, el débil eco de los grandes
proyectos narrativos de los años sesenta. Huérfanos tempranos de nuestra historia llteraria, estos escritores
ni siguieron la ruta segura de los
amanuenses del boom ni se conformaron con las nuevas modas narrativas
que empezaban a circular en el ámbito occidental.
Hablo de autores que leían y escribían desde territorios ignotos,
desconocidos para la Historia Literaria y la literatura misma, instituciones con mayúsculas que entonces
todavia habitaban las amplias habi,
raciones de llamada "alta cultura". Y
aún hoy, con todas las transformacio,
nes y desplazamientos (surgimiento
de "otras literaturas", cambios de
paradigma, hegemonía de las industrias culturales), siguen produciendo desde lugares inusuales: porque el
desencantó no terminó con la sonada vuelta a las democracias de los
noventa. La desilusión y la decepción
permanecen intactas hasta nuestros
días. El despotismo de las dictaduras
militares se trocó por la indiferencia
de la globalización.
El fotógrafo belga narra el gradual
descenso, el viaje sin retorno, de
Waldo Perei.ra, un exiliado chileno
que vive dando tumbos por Europa.
Una casualidad lo convierte, primero, en el fotógrafo de una periodista
belga y, posteriormente y para facilitar su trabajo, en su esposo: trámite
preciso para obtener la nacionalidad
de ese país. Lo demás es la narración
que el propio Waldo se encarga de
registrar en sus múltiples cuadernos
escolares. La detonación: fotografiar
la tumba de Jean Genet en Larache,
Marruecos, y cumplir con ello la postrera petición de Mónica Alvarado,
chilena y exiliada como él, pero que,
a diferencia de Waldo, decide regre,

sar a Chile a construir o reconstruir
una historia familiar.
La novela empieza con el relato de
Pereira: su encuentro (o desencuentro) con el mundo y paisaje
marroquíes. Todo puede pasar, el
pretexto (la fotografía de esa mítica
tumba) detona un sinnúmero de posibilidades exploratorias. Dos viajes
se inician: uno hacia el interior del
desierto africano, otro no menos escabroso hacia el pasado de Pereíra.
Dos tiempos también: Pereira registra el presente al manipular el obturador de la cámara y reconstruye el
pasado al escribir en sus cuadernos.
Las dos travesías llevan a la misma
sensación de despojo, de pérdida.
La historia familiar, problemática y dolorosamente cercana (mucho
más próxima de lo que el narrador
suponía); la soledad compartida en
Amsterdam; la superficial consagra-

ción profesional en Barcelona; el inevitable retorno a Chile (con los
reencuentros que ello supone); el viaje final a Marruecos. Todo se ordena
o desordena en los cuadernos, en
ellos Pereíra escribe que está escribiendo una imposible historia, la
suya (la cual nos llegará salvada del
desierto como algunas tablillas de
arcilla). Busca el sentido y sólo encuentra desolación. Confrontación
imposible: la escritura se convierte en
espejo y muchas veces la propia mirada es la más insoportable. Pereira
escribe para desconocerse, para volverse otro y así poder mirarse con plena libertad. Tarea superior a cualquier
esfuerzo humano de comprensión.
Verme así, incluido, formando par,
te de situaciones de las que sólo
recuerdo la superficie, me produce
la sensación de calda en un abismo

f!i~

105

�AUTORES

(Bahía Blanca, Argentina). Dramaturga, directora de teatro y catedrática de literatura
clásica en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL
Premio Nacional de Dramaturgia en Argentina en 1987
y 1997. En 1993 recibió el Premio de Guión Cinematográfico concedido por la UNAM y el Instituto de la
Revolución Mexicana. Ha publicado la novela Larga
Distancia (Conarte, 2003), y los dramas Silencio hospital
y La cruz en el espejo (INBA, 1988).
CORAL ACUIRRE

enciclopedio5 especiolizodo5

uno llega a ser grande por lo que lee
Borges

ciencio e investigación
letro5 4 humonidode5
político lJ 50ciedod

...J

libro5 de texto

' f ( Librería Universitaria

Cd Univer51tor10 / 63i6 i065 y Zoroqozo 116 5ur / 63~2 1636

contraste sugerido aquí: letra y arena, dos contrarios poderosos, la primera remite a la permanencia; la segunda, a la fugacidad. La comunión
de estos opuestos es sólo posible en
la literatura. Pereira va de la "realidad" a la escritura tal vez porque sólo
en ella la incertidumbre se vuelve
Tales bifurcaciones prefiguran un habitable, un lugar menos inhóspito
relato diverso que, sin embargo, no y que no pide nada que no estemos
pierde nunca la coherencia, esa par- dispuestos a dar. La literatura es casi
ticular ordenación de palabras, espa- siempre un lugar de conversión:
cios y tiempos. En un sentido más cuando llegarnos a ella hemos acepprofundo, El fotógrafo belga es la voz tado tácitarnentela transformación. Es
de una circunstancia silenciada, for- un viaje sin retomo porque, si volvezada al olvido. Un narrador que ape- mos, lo hacemos de manera diferente.
Tal es el registro múltiple de El
la, o mejor, interpela a sus pares, a los
fantasmas de su propia generación. fotógrafo belga: una lústoria que son
Profunda llamada de atención a la muchas porque se concentra en una
misma lústoria literaria latinoameri- sola experiencia. El rastreo interior
cana que no ha sabido dar cuenta (ca- no impide, por cierto, una atenta y
balmente) de esas voces dispersas, creativa mirada del universo marrodespojadas de toda esperanza. Por- quí. Una primera lectura asociaría
que Waldo Pereira escribe para el este relato con algunas obras canópasado, se remite a todos los espacios nicas sobre el tema: ciertas novelas
perdidos, busca el diálogo con figu- de Paul Bowles, las narraciones más
ras desaparecidas, borradas por el significativas de Williarn Burroughs
vendaval de los tiempos actuales. Y y en general la larga tradición literano queda nada, salvo la escritura; ria que va de Marco Polo hasta J. M.
cuando nuestro protagonista lo pier- Coetzee, pasando por Flaubert. La
de todo, hasta sus cámaras fotográfi- diferencia radicaría en que el protacas, se sujeta sólo a sus cuadernos: gonista de El fotógrafo ... no es el típico
son el oasis en medio de un desierto -o atípico- occidental que se fasliteral y metafórico. Es interesante el tidia del orden metropolitano y se
de bolsillo: escribo aquí que escribía en otro tiempo, algo que no recuerdo, un agujero negro. O tal vez
ya estoy dividido, desdoblado, y
soy varias personas. No es mala
idea. Algunas de ellas recuerdan,
otras no. (239)

106

refugia en las dunas de lo exótico.
Waldo Periera procede de un mundo de pérdidas irrecuperables (la supuesta armonia familiar, la idealizada república de Chile). Tan extraño
se siente en Marruecos como en Holanda. iA dónde ir? iA dónde remitirse? iPara quién escribir?
La novela, asi, se transforma en un
gran cuestionamiento, en una abierta forma de inquisición al lector, a sus
pares, a sus críticos. ¿Cuánta dosis de
desolación, o mejor de incomunicación y desconocimiento podemos soportar? No hay aquí fórmulas ni frases hechas, todo es escritura sobre
escritura, lústoria que no termina de
contarse, Biblia personal donde cada
episodio de la vida es un capítulo
aparte. Genealogía y Apocalipsis.
Pero sin ningún designio exterior,
sólo la fortuna o desgracias personales. Ante tal cuestionamiento no nos
queda sino la inmersión en la lectura
y la redacción de nuevas notas que
intenten dar cuenta de estos
novísimos derroteros, de estas ignotas situaciones en las que se pierde
todo, salvo el último aliento, aquel
capaz de luchar y dar batalla contra
el olvido y la muerte: la escritura.

Víctor Barrera Enderle

(Monterrey, 1972). Ensayista y crítico literario. Doctor en literatura hispanoamericana por la Universidad de Chile. Ha publicado La
mudan.za incesante. Teoría y crítica literarias, Miscelánea textual. Ensayos sobre literatura y culturas latinoamericanas y
La otrd invención. Obtuvo el Certamen Nacional de Ensayo Alfonso Reyes 2005 por su trabajo De la amistad literaria. Actualmente se desempeña como investigador y
académico en la Facultad de Filosofía y letras de la UANL
ViCTOR BARRERA ENDERLE

(Monterrey, 1940). Ensayista y
poeta. Obtuvo, entre otros, el Premio de Traducción
de Poesía del INBA y el Premio a las Artes de la UANL
Algunos de sus libros son Junto a una ta.za de café, Papelería en trámite, El rojo caballo de tu sonrisa, Sombra de pantera, Antología o tiranía y Kurt Schwítters/ Blaíse Cendrars.
HICUEL COVARRUBIAI

(Monterrey). Inició su carrera de traductora en 1969 y fue presidenta fundadora de la Asociación de Traductores e Intérpretes de Monterrey,
A.C. (1980), para la cual editó la revista Lenguas du rante una década. Becaria del Centro de Escritores
durante el 2000. Ha publicado los poemarios Oscilando y Palabras al vuelo.
LETV DAMN

Doctor en bellas artes por la
Universidad Complutense de Madrid. Ha colaborado
en las revistas Kalías, revista de arte, Antropología y en
la revista virtual Replica 21. Ha realizado labor docente
a nivel superior en España y México. Actualmente desarrolla su tesis doctoral en estética y teorías del arte
por la Universidad de Distancia de Madrid, España.
HANUCHEHR EFTEKHAR

FOROUCH FARROIZAD (Teherán, Irán, 1935-1967). En
1955 publicó su primer libro de poemas, La cautiva. Viajó durante nueve meses por Europa y publicó El muro.
Su vida independiente y libre era motivo de escándalo
en los cerrados cenáculos literarios. En 1958 publicó
su tercer poemario, Rebelión. Se relacionó con el
cineasta y escritor Ebrabim Golestan, quien produjo
la primera película de Forough, La casa negra (1962),
un breve documental sobre la leprosería de Tabriz.
RODRICO FRESÁN (Buenos Aires, 1963). Es autor de Historia argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales,
Esperanto, La velocidad de las cosas y Mantra. Es también
editor de Lageometriadel amor, antología de relatos deJohn
Cheever. Ha traducido a Denis J ohnson. Actualmente
prepara una edición anotada de las Lyrics de Bob Dylan.
Muco CARci.., ( ciudad de México, 1973).Escritor. Licen-

ciado en letras españolas por la UANL, y maestro en
ciencias de la comunicación, en el área de comunicación de masas, por el Tecnológico de Monterrey.
(Monterrey, 1971). Periodista. Reportero
cultural de los diarios El Porvenir, El Norte y La Jornada. Participante en el taller de periodismo de Gabriel
García Márquez. Master por el ABC de España y
doctor por la Universidad Complutense de Madrid.
Autor de Tierra de cabritos (1995) y Entrevista a dioses y
denioníos (2002).
IOSÉ CARZA

(Buenos Aires, 1963). Doctor por la
Universidad de Buenos Aires. Docente de historia y
teoría teatral en la Universidad de Buenos Aires y en
la Universidad Nacional de Rosario. Dirige el Centro DANIEL CONÚLEZ DUEilAS Estudió dirección de cine y
de Investigación en Historia y Teoría Teatral, la Es- ha realizado varias películas. Ha publicado Libro de
cuela de Espectadores de Buenos Aires y Palos y Pie- Nadie (Premio de Ensayo Hispanoamericano Casa de
dras. Revista de Política Teatral. Entre sus libros figuran América-Fondo de Cultura Económica, España, 2003).
Teatro comparado. Problemas y conceptos (1995), El teatro Ha recibido seis premios nacionales de literatura, enjeroglífico (2002) , El convivía teatral (2003), El nuevo tea- tre ellos el de Novela José Rubén Romero 1987, el de
tro argentino en la postdictadura (2003) , El teatro sabe Cuento San Luis Potosí 1995 y el de Ensayo Literario
(2005) y Henrík Ibsen y las estn1cturas del drama moderno José Revueltas 1998. Ha publicado, entre otros libros,
(2006). Su último trabajo es Filosofía del Teatro I. Luís Buñuel: la trama soñada (1986, 1988, 1993), Las visioConvivía, experiencia, subjetividad (2007).
nes del hombre invisible (1988, 2004 ), Mélíés: el alquimista
IORCE DUBATII

107

�AUTORES

AUTORES

mundo cultural parísino de la posguerra. AutordeParo!es,
La Pluie et le &amp;au Temps, Lumiéres d'homme, entre otros.

de la luz Notas para una historia no evolucionista del cine
(2001), Las figuras de ]ulioCortázar (2002), Libro de Nadie
(2003) y Ónfalo (2004).

(Monterrey, 1974). Licenciado en artes
visuales por la UANL. Becaría del Programa de residencias artísticas México-Nueva York en 2002. Ha
participado en exposiciones individuales y colectivas,
entre las que destacan la Bienal Nacional Rufino
Tamayo 2006 y Entre Siglos (Monterrey, 2006). Entre
sus reconocimientos se encuentran el Premio de adquisición de la IV Bienal Regional de la Plástica Joven
de Nuevo León 2000; el Premio de adquisición Salón
de la Fotografía de Nuevo León 2001; mención honorífica en la VI Bienal Regional de la Plástica Joven de
Nuevo León 2004; y mención especial en el Salón de la
Fotografía Nuevo León 2006.

ADRIÁN PROCEL

(Colima, 1964). Bachelor of
arts y master of architecture por la Universidad de
Harvard. Autor del libro Of Games, thelnfinite and Worlds,
the Workof Gabriel Orozco. Ha trabajado para renombrados arquitectos en Nueva York, Tokio y Zürich, y desde 2003 ejerce una práctica independiente como arquitecto y crítico de arte y arquitectura. Es director
de la licenciatura en artes en el CEDIM.
MICUEL CONZÁI.EZ VIRCEN

(Alexandra, Nueva Zelanda, 1937).
Crítico !iteraría y licenciado en artes por la Universidad de Middlebury (Vermont, Estados Unidos). Durante 10 años editó la revista literaria Landfall. Ha publicado Giotto's Elephant (1995) y Cassandra's Daughter
(2005). Actualmente se desempeña como escritor y
psicoterapeuta en Otago, Nueva Zelanda.
MICHAEL HARLOW

Doctor en Psicología por la Universidad Nacional de Córdoba. Es miembro de Slow
Food, una asociación internacional dedicada a promover la vida tranquila que aprecia el gusto por las buenas cosas, especialmente por la comida preparada con
laboriosidad y con amor destinada a ser consumida
gozando de la compañia y la plática amistosas. Ha publicado A la mesa con Alfonso Reyes (2005). Actualmente
se desempeña como profesor de posgrado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

JOSÉ MARIA INFANTE

Profesora en la Universidad Autónoma de Barcelona. Traductora de ruso, polaco y español, en particular de la obra de Ryszard Kapuscinski.

(León, 1965). Narrador y ensayista. Ha colaborado en diferentes periódicos y revistas del país. Ha escrito los libros de cuentos El río, el
pozo y otras fronteras, Los límites de la noche y Tierra de nadie. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el Premio
de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la John
Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001 y
del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
1900-1977). Poeta, guionista de Jean Renoir y de Marcel Carné, amigo de Picasso
y de Montand, fue una de las figuras ineludibles del

108

PERIÓDICO DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Es autora de Desconocer, La mds
mía, La guerra no importa, Nadie me verd llorar, La cresta de
Ilión, Ningún reloj cuenta esto y Lo anterior. Su obra se ha
hecho acreedora al Premio Naciana! José Ru bén Romero (2000) y el Premio SorJuana Inés de la Cruz (2001).
Es maestra del ITESM campus ciudad de México.

vidauni@seyc.uanl.mx

(Soria, España). Actualmente realiza el
doctorado en literatura española premoderna en la
Universidad de Colorado en Boulder e imparte clases
en esta institución. Se especializa en la literatura del
Siglo de Oro. Es editora de la revista Transitions: ]oumal
of Franco-Iberian Studies.

CARRIE RUIZ

EDUARDO ANTONIO PARRA

lACOUES PRÉYERT (Francia,

poemas brasileños del siglo XX (2005), entre otros. Produce y
locuciona "Las aventuras sigilosas". Es maestro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Ha recibido el
Premio Nacional de Poesía Aguascalientes y el Premio
Nacional de poesía Alfonso Reyes.

CRISTINA RIVERA CARZA

ENRIOUERUIZ (McAllen, 1953). Maestro de tiempo completo en la Facultad de Artes Visuales de la UANL.
Trabaja como productor independiente y recientemente expuso su obra en Estados Unidos. Recibió el Premio a las Artes de la UANL en 2003.

ACATA ORZESZEK

(Tijuana, 1959). Entre sus poemarios se cuentan Bíblica (1998) y Fábula (2003). Ha
traducido En una estación del metro. Antología de la poesía breve
(1908-1917) de Ezra Pound (1997), Preparación para la muerte
de Manuel Bandeira (2000) y Estrellas pdjaros. Trcinta y dos
lOSÉlAVIERVILLARRliL

(Nuevo León) Poeta.
Maestra en la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL. En 1991 la Universidad la distinguió con el
Premio a las Artes. Entre sus libros de poesía sobresalen Pérdida (Premio Alfonso Reyes 1990), El corazón mds secreto (Premio Internacional de Poesla J aime Sabines 1994), Adamar, De amor es la batalla (en
coautoría con Daniel Kent) y La condición del cielo. Fue
directora de la revista armas y letras durante 2004 y
2005. Es directora de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.
MINERVA MARCARITA VILLARRliL

CIENCIA UANL

Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León

109

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Barrera Enderle, Víctor, 1972-, Director Editorial</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Hamo quidam los rostros de nadie</name>
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