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                  <text>���Contradicciones del lenguaje, literatura como conocimiento.
Lectura de A paixao segundo G.H. / KATIA IRIHA
IBARRA / 44

NO HAY TAL LUGAR: Diario del dolor, de Maria
Luisa Puga / CRISTIMA RIVERA CARZA / 79

('3

BARRERA EMDERLE / 109

Y ESPEJISMOS

Cuentas pendientes / LIMA MERUAME /

METÁFORAS DE COMPLICIDADES
ENTRE EL MUNDO LITERARIO Y EL
PODER POLÍTICO, HOCTURHO DE
CHILE ES LA VOZ DEL "JOVEN
ENVEJECIDO" QUE ANOCHECE EN
LA OSCURIDAD DE LA DICTADURA.

Genealogía de la rebelión silenciada ALBERTO

88

ROMPER
LACOMPLACEMCIA
BERTHA WARIO .

tACIA DE LA IMACUü.CIÓM ' LÁPIZ &amp;OBRE PAPEL
OXIICH

Aridez de mi palabra/ LAURA PARADA / 4
Proceso melancólico / LAURA PARADA /

5

Autorretato con banderita tricolor / JULIÁ!ol HERBERT / 8
Un libro de cosas luminosas: una antología internacional de
poesía / selección y traducción de JOSÉ JAVIER

C'3ANDAR A LA REDONDA
"MI PRIMER LIBRO": PRESEN

C'3 MISCELÁNEA

CIAS DE UNA TRADICIÓN LITERA
RIA EN AUCUSTO MONTERROSO

úum&lt;n"'-l"'Emilio""'"'üdos

VILLARREAL / 12

A PARTIR DE LA
RENOVACIÓN FORMAL DEL
NEOINDICENISMO, _: ... - .. • ..
_ ... ___ .
____ MUESTRA LA
INFLUENCIA DE LAS TÉCNICAS
CINEMATOCRÁFICAS DEL WESTERN
EN LA NOVELA DE MANUEL
SCORIA • .

UJ.:Lj__,..\,:¡;,:.~· /

"Entre España y México". Notas sobre un poema de Pedro
Garfias / JAMES VALEMDER refiere la crónica de la
concepción, escritura y publicación de este poema
que se conviróó en "el himno nacional" de los
refugiados españoles en México. / 26
Entre España y México / PEDRO CARFIAS / 34

COMFLUEMCIAS
DE LORCA Y LEZAMA

MARÍA TERESA SÁNCHEI / 60

Bordes y desbordes. De lo nacional y lo cultural: una ojeada
a novelas y otros textos de Cristina García I Estados
Unidos y Cuba mantienen un vinculo literario
fundado por José María Hereclia y perpetuado por
escritores cubanoamericanos como Cristina
García, que reflexionan sobre la intima conexión
entre estas dos naciones. / LUISA CAMPUZAMO / 51

Cuellar, Rebato Escamilla,Jage Garáa
Murillo,Jost: Marta Infante, Humberto
Mart!De:z, Alfonso ~ Guerra y
HumbertoSalaz:ir

Av. AJfongo Rl:)U 4000 norte.
Montcrrey, Nuevo Le6n, CP. 64440
Teléfonos: 83 2941lly832940 95.
Publicaci6n trimestral hecha en
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sur, Monccrrey, Nuevo lJ!6n. Número de
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""""'~-

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J=A=Secretario de Extensión y Cultura:
Rogdio Vill:nretl Eliioooo

Director de Publicaciones:
C.dso Josf Garza Ac1lfla

C'3

ABALLERÍA

Director Editorial:
V!a&gt;x&amp;m-raEro&lt;rle

Pina, ese misterio bañado de luz

MANUEL CARCÍA
VERDECIA / 18

--~-"'
CONseyo EDITORIAL

('3

AMA CRUZ / 101

BIBLIOCLIPS: Philip K. Dick: el hombre que sabía
demasiado/ RODRICO FRESÁH / 70

La infinitud de la palabra
SILVIA PRATT /103

LETRAS AL MARGEN: La ilusión del lenguaje

Acercamiento al poema extenso

EDUARDO AMTOHIO PARRA / 77

JOSU LAMDA / 106

Editora:

Jcs.&lt;:ica N'JetO
Ilim:ro, de rute
Francisco larios Osuna

Creativmad y Iliseoo
Elena Herma Man1ne:z

---

Direcdón de Public:acionts de la
Univm;idad Autoooma de Nuevo Lcoo.
lliblioon. Magna Univeraitaria

DI PORTAD.Al LA DESCRA.CIA
DE LA IMACIMACIÓM (DETALLE)
TINTA CHINA SOBRE
HERCUUME / 45 X 55 CM

�POESI.A.

POESI.A.

Aridez de mi palabra

Proceso melancólico
LAURA PARADA

LAURA PARADA

Se me empoza el alma de palomas

Mi palabra palidece.

tullidas de alas, mutiladas de aire,

Viene y va,
se enrosca y se entreteje de silencio.

se me empoza de presencias amputadas de maridos

Pennanece inerte, pennanece roca.

y de estrellas pululantes
en el ónix del olvido.

No sabe decirte tus ausencias. No sabe cómo
numerarte en su torpeza.

Se me amasa el recuerdo anacrónico,
huracanado de minutos, torrente

Sólo este corazón de pecho en flor,

fluvial de viscosidades conjugadas

heraldo galopante de emociones,

en el pretérito siempre roto e imperfecto

sólo mi alma azulosa y cavernaria,

del modo atemporal del corazón

plenitud de azote en bruma,
sólo esta dualidad te conjuga y te presiente,

Se me empapa todo en alga,

te posee huracanado, imanado

en podredumbre floreciente,

de todo lo prohibido, de todo lo indecible.

en noche de llovizna y sima,

Te exhala plenipotenciario de verdor.

en astillas y aguijones de alma accidentada,

Te eyacula oscilatorio de expresión

en tentáculos inyectores de noche encadenada
e indefectiblemente húmeda de ojos y resuellos,

y verbo amazónico:
caudaloso e irreversible.

de manos y de crines, de sexo y humanidad.

(

'

�POESIA

POESIA

Se me derrumba el finnamento matemático

de verdades absolutas y de azares numerales.
Naufragan mí ideología analítica y mí
eslabón civilizado.
Sufro con dolor de médula animal descuartizada
y garrotazo insóntivo,

con todo
mí racimo genético en su apogeo prísóno.

Sufro con toda mí sustancia sudorosa
y delirante. Sufro a punzada aguda y llamas.

Sufro infinitamente...
Yresurjo con mí existencia a cuestas.

�DEL EXILIO COMO UTOPÍA DE LA MEMORIA
¿Alguien recuerda Corona del Mar? ... Era una serie de televisión que pasó
por Canal 5 en algún momento de los años sete~ta. ~ trama, con
• reminiscencias de la clásica El fugitivo, puede resumrrse asi: un hombre
despierta una mañana en un callejón cercano a los muelles y, tras ~atarse un
momento la cabeza, descubre que su memoria está vacía. No recuerda rn su nombre
ni el lugar del que proviene, profesión o hábitos más comunes; ni siquiera unas
facciones familiares. Su mente alberga sólo una frase, tres palabras que poseen la
nitidez de un punto oscuro en la blancura difusa de la amnesia: "Corona del Mar"•
JULWI HERBERT

De capítulo en capítulo, el hombre -con su look
mitad Jim Dean y mitad Simon Templar, el cual
correspondía a los guapos de la época- colectará
pequeños fragmentos de su mente mientras corre
las más conspicuas aventuras, guiado a partes
iguales por su obsesión y el azar. Hasta que, en un
momento pleno de emoción y de belleza, alcanza
su objetivo: se detiene en los muelles de una ciudad
desconocida frente a una suerte de Ítaca migratoria,
un blanquisimo yate con molduras doradas que
ostenta el consabido nombre en las cuadernas:
Corona del Mar. El héroe sin memoria sube a la
cubierta, entra en la cabina como quien ingresa a
un palacio o al recinto de un oráculo ... Y eso es todo:
aparecen los créditos del capítulo final.
¡lo recuerdan?
Supongo que no. Y es que desde hace años vengo
preguntando lo mismo a cuantas personas conozco,
y no sólo ninguna tiene memoria del programa, sino
que las más irritantemente teleadictas me aseguran
que este relato me lo inventé yo, que la serie jamás
fue transmitida. Por desgracia, no tengo ya más
prueba de lo contrario que mis recuerdos: el único
testigo de que Corona del Mar existió era mi abuela
lícha, que lo veía conmigo, y hace años está muerta.
No sé por qué, ahora que me pidieron escribir
sobre el exilio, me vino a la cabeza este viejo
programa. Tal vez por la metáfora subyacente en
la historia del peregrino sin brújula, el amnésico
que sólo sabe de sí mismo el nombre del lugar
hacia el que se dirige, y el hecho de que aun ese
lugar no sea sino un barco: una isla en flujo

permanente, una patria cuya única estabilidad
es la belleza de su nombre.
Quizá también he traído a cuento la serie por el
horror que me causa ser el único que la recuerda,
como si mi memoria fuera el reverso exacto de la
amnesia del protagonista. Creo que nada se parece
tanto al exilio como tener un recuerdo de la infancia
que no puedes compartir con nadie. Y otra vuelta
de tuerca, algo irónica: ser el único hombre que
recuerda a un héroe cuya grandeza consiste en
haber perdido la memoria.

-e incluso mi visión metafísica, si es que todavía
puede uno decir que tiene semejante cosa. Me
refiero a que, no es que yo sea el judío errante pero
algo sé del tránsito; algo que me desnacionaliza,
incluso, del exilio "regular".
Mi madre viajaba. Casi siempre me llevó con ella.
De su amor maternal heredé el desarraigo. He pasado
casi toda mi vida en tierra adentro, al borde del desierto de Mayrán, pero mi primer recuerdo es la playa
de Caleta donde unos hombres sostenían de cabeza ,
junto a las olas, a un ahogado. Nunca he visto las huertas de copra de mi familia paterna en la costa de Guerrero, pero de niño soñaba con ellas a la sombra de un
huizache que había cerca de mi casa. Mis recuerdos
infantiles yacen desperdigados entre Acapulco,
lázaro Cárdenas, Querétaro, Monterrey, Miguel Alemán, laredo, Monclova, y una fugaz visión de una vaca
a la orilla de la carretera, una madrugada en quién sabe
qué lugar. Algunos años viví en un terreno ejidal famoso por sus tolvaneras. A veces el viento arrancaba
las láminas de cartón de nuestro techo y mis hermanos y yo teníamos que perseguirlas calle abajo, cegados por el polvo y por el sol.
No sé nada de mis antepasados. Mi padre tiene un
apellido distinto al mío, el hijo de mi hermano menor
nació en Estrasburgo, los hijos de mi hermano mayor

rentorio, para humillarlas hasta el extremo del mito
personal, decidí hace años agregar un detalle: jamás he puesto un pie fuera de México. No tengo ni
tuve nunca pasaporte. Como La Hija de la Lágrima,
"yo nunca fui a New York,/ no sé lo que es París/
vivo bajo la tierra/ vivo dentro de mí": el exilio perfecto me parece una taza de café en la terraza del
hotel Mayestic, frente a Palacio Nacional, de cara a
una estúpida bandera tricolor aparatosa y ténebre
como los huesos de un pterodáctilo cocinado con
la receta de los chiles en nogada. Elegi, en plena
era de la globalización, mi propio país como lugar
de mi destierro.
3. DEL EXILIO COMO ABSTRACCl6M

Hace algún tiempo fui a una exposición de J osef
Koudelka. Entre la segunda sala -que documenta la
invasión rusa a Checoslovaquia en 1968-y la tercera
-que se titula "Exilios"-, pensé: místico ono, el arte
es el registro del vacío que circunda los eventos.
las piezas de Koudelka sobre la Praga invadida
tienen, junto a la violencia del fotoperiodismo, la
belleza casi animal de un arte crudo, una especie
de euforia maligna ante el desastre. los rostros y
los gestos de los personajes aparecen saturados de
vitalidad. Quizá lo que más los embellece es la

2, DEL EXILIO COMO SEÍlA PARTICULAR

Una vez escribí un poema para conmemorar las
fiestas patrias. Dice así:
24 de febrero
En la plaza, un piquete de soldados
doblaba la bandera. Su rigor
era un ballet de bárbaros flotando
en la sorda piscina del crepúsculo.
Pensé en mi madre que, durante años,
plegó pacientemente las cobijas

AUTORRETRATO
CON BANDERITA
TRICOLOR

de mi cama. Una patria distinta:
el corazón de la materia,
imperceptible
en su taimada vocación de filigrana.

Me parece que el mundo -y con él la patria o el
hogar- es esta clase de geografía textil y huidiza a
la que alude el poema. Tal vez se trata de un virus
autobiográfico que contamina mi visión histórica

8

viven en Yokohama, no conservo una sola fotografía
de mi niñez, tengo 33 años y he vivido en 37 casas
distintas: no hay en el mundo un solo barrio de la
infancia donde alguien me recuerde o reconozca.
Para perfeccionar estas formas de la ausencia, o
más bien para quitarles su sentido definitivo y pe-

objetivización: el hecho casi inhumano de que
alguien se haya detenido a fotografiarlos.
En contrapartida, muchas de las fotos de
"Exilios" parecen nutrirse en un proceso de
vaciamiento de sentido cuya esfera incluye no sólo
lo fotografiado, sino también al fotógrafo. Para

9

�Koudelka, a diferencia de otros creadores, el vivir
en el exilio (hay que decir que abandonó Checos,
lovaquia poco después de la invasión y ahora es
ciudadano francés) es una forma de anti-nostalgia.
La limpidez con la que retrata un conjunto de
hombres orinando en Irlanda, o un televisor
rodeado de siluetas en Gales, o un haz de luz en
una habitación cúbica con tres personajes de
edades distintas en Portugal, proviene no de la

Siglos después de la confección de esa obra, el
año 8 d. C., el poeta Publio Ovidio Nasón fue
desterrado de Roma por Augusto. El decreto
imperial lo condenaba a vivir en el puerto de Tomis,
frente al Ponto Euxino o mar Negro. Según los
rumores más difundidos, se le acusaba de pervertir
a la juventud a través de sus versos, pero esto es
bastante improbable: Ovidio había escrito el Ars
Amandi en su lejana juventud, y casi todas sus obras

NO SÉ NADA DE MIS ANTEPASADOS ...
NO CONSERVO UMA SOLA FOTOCRAFÍA DE MI NlílEZ,
TENCO 33 .AílOS Y HE VIVIDO EN 37 CASAS DISTINTAS:
NO HAV EN EL MUNDO UN SOLO BARRIO DE LA INFANCIA
DONDE ALCUIEN ME RECUERDE O RECONOZCA

recolección de expresiones humanas, sino del
oportunismo ante la composición. No obstante, no
hay frigidez en estas fotos: al contrario, hay una
forma profunda de la subversión, una prosopopeya
que habla de algo más hondo que el desarraigo
nacional. Creo que cualquier artista aclara su visón
cuando asume la postura de un nómada ecu,
ménico, cuando se reconoce como desterrado no
de un país, sino de los simulacros de significación a los que por mal hábito llamamos
realidad. Porque el asombro es un sentimiento que
instantáneamente nos vuelve extranjeros.
4, DEL EXILIO COMO EXPERIENCIA
POS(MO)APOCALIPTICA

El décimo octavo libro de la Biblia narra la historia
de Job, un hombre al que Yahvé exilió de su
misericordia sin razón alguna, o, peor aún, con la
razón que podría asistirle a un carnicero haciendo
apuestas en una cantina: la de demostrar a Satanás
que el amor de Job era completamente injustificado,
y que, ya entrados en gastos, la sutileza de la
maldad divina puede hacer que el infierno parezca
un club de boy scouts.

humor de un yuppie que abandona su escritorio para
dedi~arse a vender hamburguesas en un Carl's Jr.;
&lt;letras de la heroína, la cocaína y las anfetaminas
conseguidas desesperadamente en las calles de Los
Ángeles o Glasgow; en el deseo poshumano de
renunciar a la carne que traslucen la pel!cula The
Matrix, el body art del performancero Stelarc o la
ideología arbórea del pensador Hans Moravec'
palpita el desarraigo, la sensación de haber sido
arrojados del mundo sin aviso ni razón. Las utopías
de "la nueva carne" (como bautizó David Cronnenberg
a esta ideología masoquista y mediática) poseen un
doble fondo: la realidad nos parece ya poshumana,

l

Y si sufrimos es porque nosotros todavia no lo
somos. En eso consiste, creo, el último de los exilios.
Ovidio y Job son para mí runas que demarcan el
frívolo apocalipsis de lo pasmo, visiones trágicas
que nuestra sociedad banaliza: la web y las finanzas
nos echaron del mundo; sólo hallarás lugar en la
mbu de los globalifóbicos si costeas tu pasaje de
París a Cancún para asistir a la protesta; el alma es
una casa de putas a la que asistimos cada día de
pago; Yclaro, siempre nos queda este maravilloso
blandengue, anacrónico pais: la democracia que no~
corona a todos a condición de ser un pueblo de
reyes jubilados.
Ovidio YJob admiten, finalmente, una lectura
autista: vivimos insertos en una dinámica de
in~ividuación casi esquizofrénica, y no hay nada
mas contundente que la sensación de un exilio
metafisico para hacer del Fin de los Tiempos una
p~sadilla personalizada. Gozamos, pues, nuestro
aislamiento como un triunfo. Aunque signifique
darle la espalda a nuestros amores, nuestros deseos,
nuestras patrias más intimas. ro

Sena ~neroso incluir aqui la descripción detallada de lo que estos dos

exc~tnc~s personajes proponen. Baste señalar que ambos niegan la

pe~~aa del cuerpo tal y como lo conocemos: d primero a través de la
mutilación, el dolor y la ficticia adición de órganos cibernéticos; el
segundo planteando que lo más conveniente para garan~;..,.,,., 1 1
desarroll0 del
= e p eno
cerebro humano serta evolucionar de nuestra condición
d~mamúeros a una más simple y extática: la de vegetales pensantes.
C · Dery, Mark (1999). Velocidad d,escapc. España: Siruela.

de madurez tratan temas graves, amén de que
celebran la figura imperial. Asi que la verdadera
causa de su castigo es todavía un misterio.
Por años me ha fascinado la desesperanzada
simetría que hay entre estos dos personajes'. Lo
primero que hice fue pensar en ellos como
coordenadas: la ruina fisica del santo Job y la ruina
moral del poeta Ovidio no son paralelas, sino x/y
que se intersecan en un ambiguo plano ritual para
formar una ecuación de sufrimiento. También
intenté leer en sus historias dos versiones de un
mito: la ira injustificada como neurótico atributo
preternatural de Dios. Porque, ino fue Augusto
elevado por sus súbditos a la categoría de deidad?
tNo hay una casi ridicula semejanza entre la
chismografía satánica que destruye a Job y las
murmuraciones cortesanas del XVIIl francés, por

.
1o)....
poner un eiemp
Lo que más me inquieta del pathos retórico que
los dos personajes comparten es su cercanía con la
estética posmoderna. Debajo del acerbo sentido del

1

10

CEr. La resistencia (2003) México: Filodecaballos.

11

�EDICIÓN DE CZESLAW MILOSZ
TRADUCCIÓN Y SELECCIÓN DE JOSÉ JAVIER VILLARREAL

Leer un poema es una avenrura y toda aventura encierra riesgos; trasladar un poema de su lengua a una lengua
franca y de ésta a la propia es un acto de fe. Transitar estas zonas es moverse en los límites, exponerse al rostro
de lo desconocido. Quizá se trate de un extravío; en todo caso, por ingenuo que esto parezca, ahenta aquí una
voluntad epifánica. Yprecisamente de esto versa el primer capítulo del libro que aquí presentamos: de la epifanía.

]]V

Un libro de cosas
ANTOLOGÍA INTERNACIONAL DE POESÍA

DESDE EL MOMENTO MISMO QUE TUVE ESTE LIBRO EN MIS MANOS FUI
CONSCIENTE DE SUS MÚLTIPLES BONDADES. LA URCEMCIA DE COMPARTIRLAS
SE IMPUSO y ECHÉ MAMO DE TODOS LOS RECURSOS Y MEDIOS A MI ALCANCE.
ACRADEZCO AQUÍ LAS LECTURAS QUE HICIERON DE MIS TRASLADOS MI HIJO

EPIFANIA

EPIPHANY

La epifanía es un develamiento de la reahdad Lo que en
Grecia fue llamado epiphanda significaba la aparición, el
arribo de una divinidad entre los morrales o su reconoci·
miento bajo la forma familiar de un hombre o de una
mujer. La epifanía entonces interrumpe el cotidiano
transcurrir del tiempo y se introduce como un momento
privilegiado cuando, intuitivamente, aprehendemos una
reahdad más profunda y esencial escondida en los objetos
o en las personas. Un poema epifáníco habla de un
momento-evento y esto impone una forma específica.
La antigüedad politeísta vio epifanías a cada paso, en
arroyos y bosques que estaban habitados por dtiadas y
ninfas; asimismo, con frecuencia, vagaban por la tierra
dioses omnipotentes que semejaban y se comporraban
como humanos y estaban dotados de habla, pero era
posible, con cierta dificultad, distinguirlos de los
mortales. No era extraño que visitaran casas y que fueran
reconocidos por sus anfiniones. El libro del Génesis habla
de la visita que Dios le devolvió a Abraham bajo la
apariencia de tres viajantes. Más tarde, la epifanía como
aparición, la llegada de Cristo, ocupa un lugar importante
en el Nuevo Testamento.

Epiphany is an unveiling of reality. What in Greek
was called epiphaneia meant the appearance, the
arrival, of a diviníty among mortals or its recog·
nition under a familiar shape of man or woman.
Epiphany thus interrupts the everyday flow of time
and enters as one privileged moment when we
intuitively grasp a deeper, more essential reality
hidden in things or persons. A poem·epiphany tells
about one moment·event and this imposes a
certain form.
A polytheistic antiquity saw epiphaníes at every
step, far streams and woods were inhabited by
dryads and nymphs, while the commanding gods
looked and behaved like humans, were endowed
with speech, could, thought with difficulty, be
distinguished from mortals, and often walked the
earth. Not rarely, they would visit households and
were recognized by hosts. The Book of Genesis tells
about a visit paid by God to Abraham, in the guise of
three travelers. Later on, the epiphany as appearance,
the arrival of Christ, occupies and important place
in the New Testament

D. H. U.WRENCE

D. H. LAWRENCE

1885-1930

1885-1930

D. H. Lawrence en su "Máximo" regresa al mundo
polite\sta, y el poema es tan efectivo que sentimos una
sacudida momentánea como si nosotros mismos
fuéramos visitados por el dios Hermes y lo recorro·
ciéramos. Máximo es el nombre de un filósofo que fue
un maestro del emperadorJuliano, llamado el Apóstata
porque intentó restaurar el paganismo.
La epifanía puede también significar un momento
privilegiado en nuestra vida entre las cosas de este
mundo, las cuales, de pronto, revelan algo que no

D. H. Lawrence in his "Maximus" returns to che
polytheistic world, and the poem is so effective that
we feel a shock of recognition, as if we ourselves were
visited by che god Hermes. Maximus is the name of a
philosopher who was a teacher of the emperor Julian,
called the Apostate because he tried to restare
pagarusm.
Epiphany may also mean a privileged moment
in our life among the things of chis world, in which
they suddenly revea! something we have not

JOSÉ PABLO y MI AMICA MARTHA FABELA, A ELLOS MI ACRADECIMIEMTO.
12

13

�habíamos observado hasta ahora; y ese algo es como
un intimar con sus misterios, su lado oculto. De alguna
manera, la poesía es un intento por penetrar la densa
realidad hasta encontrar un lugar donde las cosas más
simples son otra vez tan nuevas como si éstas estuvieran
siendo vistas por un niño.
Esta antología está llena de epifanías. Decidí colocar
algunas de ellas en un primer capítulo por separado para
subrayar este aspecto de la poesía. Estos poemas, en
particular, son una destilación de mi tema principal

noticed until now; and that something is like an
intimation of their mysterious, hidden side. In a
way, poetry is an attempt to break through the
density of reality into a zone where the simplest
things are again as fresh as if they were being seen
by a child.
Ibis anthology is ful! of epiphanies. I decided to
place sorne of them in a separate first chapter to
highlight this aspect of poetry. These particular
poems are a distillation of my majar theme.

ISSA

ISSA

1763-1827

1763-1827

Desde la rama,
flotando r!o abajo,
la canción del insecto.

From the bought
floaring clown the river,
insect song.

Las traducciones del japonés al inglés fueron
hechas por Lucien Stryk y Takashi lkemoto.

Translated ftom the japanese by Lucien Stryk and
Takashi lkemoto

JEAM FOLLAIM

JEAM F0LLAIM

1903-1971

1903-1971

Pareciera que nada ocurre en particular cuando
alguien camina por un sendero y golpea una lata vacía.
Pero aquí, en el poeta francés J ean Follain, este
movimiento, como un encuadre fijo de una película, de
pronto irrumpe en la frialdad del cosmos. Porque es
mvrerno, el sendero está congelado, las llaves son de
hierro, el zapato es puntiagudo, y la lata está fría y vacía.

It seems nothing peculiar happens when somebody
walks on a road and kicks an ernpty can. But here, in
French poet Jean Follain, this movement, like an
immobilized ftame of a film, suddenly opens into the
cold of the cosmos. Because it is winter, the road is
ftozen, the keys are iron, the shoe is pointed, and the
can itself is cole!, empty.

Maximus

Máximo

God is older than the sun and moon
and the eye cannot behold him
nor voice describe him.

Dios es más viejo que el sol y la luna
y el ojo no puede contemplarlo
ni describirlo la voz.

But a naked man, a stranger, leaned on the gate

Pero un hombre desnudo, un extraño, reclinado enla puerta,
con su manto en el brazo, espera ser llamado.

Ylo llamé: iEntra, si haz de hacerlo!Entró lentamente, y se sentó en mi casa.
Yle dije: /cuál es tu nombrdMe miró sin responder, pero fue tal la belleza
que me embargó, que sonriéndome dije: ieres un dios!
Entonces dijo: iHermes!

with his cloak over his arm, waiting to be asked in.
So I called him: Come in, if you will!He carne in slowly, and sat down by the hearth.
I said to him: And what is your name?Helooked at me without answer, but such a loveliness
entered me, I smiled to myself, saying: He is God!
So he said: Hermes!

Dios es más viejo que el sol y la luna
y el ojo no puede contemplarlo
ni describirlo la voz:
aún así, este es el dios Hermes, sentándose a mi mesa.

God is older than the sun and moon
and the eye cannot behold him
nor voice describe him:
and srill, this is the God Hermes, sitting by my hearth.

En japonés el haikú presenta con frecuencia chispazos
o vislumbres, y las cosas aparecen como relámpagos,
o como si estuvieran bajo la luz de un destello:
epifanías de un paisaje.

In J apanese haiku there are often flashes or glimpses,
and things appear líke lightning, or as if in the light
of a flare: epiphanies of a landscape.

KIKAKU

KIKAKU

1661-1707

1661-1707

Above the boat
bellies
of wild geese.

Sobre la barca
vientres

de gansos salvajes.

14

15

�La música de las esferas

Music of spheres

Iba caminando por un sendero congelado
en su bolsillo las llaves de hierro tintineaban
y con la punta de su zapato
toco distraídamente el cilindto
de una vieja lata
que por unos segundos rodO en su fria vaclo
danzó por un instante y paró
bajo un cielo completamente estrellado.

He was walking a Erozen road
in his pocket iron keys were jingling
and with his pointed shoe absent-mindedly
he kicked the cylinder
of and old can
which far a few seconds rolled its cold emptiness
wobbled far a while and stopped
under a sky studded witb stars.
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Translated from the French by Czeslaw Milosz

La traducción del francés al inglés fue hecha por
Czeslaw Milosz y Robert Hass.

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and Roben Hass.

•

CARLOS DRUMMOMD DE AMDll.4DE

CARLOS DRUMMOMD DE AMDll.4DE

1902-IH7

1902-IH7

Este poema es como una broma y estamos inclinados,
primero, a sonreír; sin embargo, un momento de
reflexión basta para restaurarle un sentido serio a tal
encuentro. Vivir verdadera e intensamente nuestro
contacto con un objeto es suficiente para conservarlo
por siempre en nuestra memoria.

This poem is like a joke and we are inclined, first, to
smile, yet a moment of thought suffices to restare a
serious meaning to such an encounter. It is enough to
hve truly intensely our meeting with a thing to preserve
it forever in our memory.

_,

En medio del camino

In the middle of the road

En medio del camino habla una piedra
habla una piedra en medio del camino
habla una piedra
en medio del camino habla una piedra.

In the middle of the road there was a stone
tbere was a stone in tbe middle of tbe road
tbere was a stone
in tbe middle of tbe road tbere was a stone.

Nunca olvidaré ese hecho
en la vida de mis retinas fatigadas.
Nunca olvidaré que en medio del camino
habla una piedra
habla una piedra en medio del camino
en medio del camino habla una piedra.

Never should I farget chis event
in tbe life of my fatigued retinas.
Never should I farget tbat in tbe middle of the road
there was a stone.
There was a stone in the middle of tbe road
in the middle of the road there was a stone.

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Translated from the Portuguese by Elizabeth
Bishop. '!)O)

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La traducción que se incluye de este poema, del
portugués al inglés, en la antología Un libro de cosas
luminosas es de Elizabeth Bishop. La presente tradu,
cción está hecha directamente del portugués.

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�Dos poetas han tenido el centro de las conmemoraciones durante el año pasado.
Se trata de dos visiones fundamentales de la literatura hispánica, el español
Federico Garáa Larca y el cubano José Lezama Lima Hay razones sobradas
para conmemorar la vida de un poeta, pero en estos casos más que justificadas

eran imperiosas. Ambos están en la médula de la renovación poética en sus
respectivos ámbitosy, más aún, produjeron unaobraqueesmodélicaenelespacio
hispanoamericano. Además, si aprimera vista parecen poetas en las antípodas,
al adentrarnos en sus mundos vivenciales y poéticos descubrimos que no es así.

Confluencias de

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ºº

MAMUEL CARCiA YERDECIA

origen para lo que queremos mostrar. Y agrega que
"junto al poeta se respiraba un aura que él iluminaba
con su propia luz". Era esta irradiación de Federico
lo que primero impactaba a quienes lo buscaban. Luminosidad que le venía de dentro, de su insaciable
hambre de vida, de poseerla toda como un juguete con
el cual podía construir los más disímiles sentidos para
dar. Un regalo para regalar, diríamos parafraseando
algún verso lezamiano. Porque era un poeta de la simpatía. Sympathos, afinidad natural entre dos objetos o
fenómenos, era tal la relación totalmente ingénita

En el ángulo primordial de estas confluencias está la
aptitud tanto de Larca como de Lezama hacia la poesía. Para uno y el otro la poesía no era un eventual
ejercicio de la sensibilidad, un oficio de la expresión,
una aventura de la inteligencia. Era ante todo un modo
de ser en la vida. Los que trataron a Larca lo describen como la personificación de la poesia, pura vitalidad creativa expresada en el trato, el canto, el dibujo,
el teatro, además del infaltable poema. Jorge Guillén
lo califica como: "una transparencia de origen entre
los orígenes del universo". Guárdese bien la palabra

18

entre Federico y la poesia. Al hallarlo en Cuba, Juan
Marinello lo ve "ebrio de vida y canto", ebriedad que
descubre ese permanente estado poético. La poesía era
su naturaleza. El propio Lezama, quien en su juventud
lo contemplara diciendo versos, constata que "había alcanzado que su poes!a adquiriese la suficiente fuerza
sutil". Esa energía subterránea y fluyente no podía ser el
descubrimiento de una forma feliz en un poema, sino
algomássustantivoypermanente. EsloquehallaLezama
como nutriente raiz de la poesía lorquiana: "En la cita
concurrente a su metáfora, coinciden el remolino de

la sangre con la claridad del espíritu." Sangre y espíritu, esencias del sacramento de la poes!a.
En Lezama la poesía era así mismo pulsión vital y,
quizá, su primer deslumbramiento ante el poeta
gaditano fue encontrar una constitución poética
semejante a la suya propia. Es sabido, por relación de
cuantos conocieron a Lezama, que éste intentaba trocar en poesía todo cuanto le acontecía o transcurría
en su entorno. Asi lo reconoce Fina García Marruz &gt;
una de quienes mejor lo conocieron, "todo lo incorporaba a su sabiduría, los sucesos diarios, los sabores de

19

�los dulces criollos, cuidaba mucho el estilo de su
cotidianidad." Ese estilo no era otro que el de recrear
toda experiencia a su concepción fabulosa. Como un
potente agujero negro, atraía a su centro los más
disimiles asuntos -faenas cotidianas, conversaciones, relaciones, vida familiar, lecturas- para
transformarlo mediante su astronómica imaginación
y su energía metafórica en algo distinto e inaudito,
algo con el rebrillo de lo poético que alcanzaba su
"definición mejor" en sus textos. Era como si habitase
otra dimensión donde regían sobre cada acto y cada
pensamiento las leyes de la poesia. El sentido oculto,
la "sustancia resistente", misteriosa de la vida, su
imagen, era el grial a conquistar mediante las sucesivas
acometidas por la metáfora. Las infinitas potencialidades inefables de la vida lo convidaban como
"manteles estables y ceñidos" a la cena opípara de la
aprehensión metafórica.
Las numerosas anécdotas y relatos que conforman
el dibujo de la personalidad de estos poetas los describen como una suerte de "niños grandes", golosos
para las sensualidades, hambrientos de sus querencias, trastocadores de todo mediante un constante
juego imaginativo. No es fortuito que Larca se asociara con un duende, muchas veces representado
como niño travieso. Es el jigüe cubano. A su vez,
Lezama habló del ángel de la jiribilla que nos acompañaba en el contraataque a la muerte. Ángel que "le
hace un cuento a la muerte y le saca los dientes de ajo
para su secuestro en caballo ligero", suerte de duende
afirmativo e ingenioso. Fue lo que él mismo encamó.
Este carácter de hamo ludens es un rasgo muy particular en quienes cultivan la poesía. El poema es también un juego, uno asociativo, transformativo, donde
lo que es puede ser también lo que no es, o sea, donde
lo uno puede ser lo otro e, incluso, lo unotro. Ya ha
dicho Octavio Paz que la poesía es el único olmo que
da peras, lo cual en mucho se debe a su carácter lúdico,
que es decir creativo, a su capacidad para operar en el
lenguaje mediante la imaginación y la dicción
tropológica. De Federico dice Jorge Guillén que en él
"juego y creación se identifican•. Muchos de sus juegos se centraban en producir frases, en buscar nuevas asociaciones a las palabras, a tensarlas a ver cuánto cedían. Indagaba el sentido de toda palabra
entreoída para sumarla a su caudal, aunque luego las
usara de acuerdo con sus "líricos cojones", como gráficamente explica un conocido en el hermoso docu-

mental "Centenario de un poeta". Ese impulso lúdico
se ve en sus dibujos, de esa inocente tensión infantil a
que aspiraba el surrealismo, en su retablo de títeres
para el teatro casero, en su encanto por las nanas. De
igual modo Lezama jugaba. Fina García, de sus amigas más familiares, ha comentado las "inagotables
ocurrencias" de Lezama, humoradas que se expresaban en salidas afiladas, chistes y bromas. "Fue ingeniosísimo en su juguetona maledicencia", recuerda
Rob~rto Femández Retamar y rememora el retrato
de un torpe músico que, según Lezama, había compuesto "un trío para arpa enfundada, fagot enarenado
y triángulo isósceles". Sus olímpicas ocurrencias son
ya legendarias. Estando en medio de una aburrida
solemnidad de escritores reunidos intervino para hablar del Egipto en el tiempo en que los perros bajaban a beber del Nilo infestado de cocodrilos. Era su
extrañamiento de lo monocorde. Solía concertar los
turnos de sus visitantes de acuerdo a sus correspondencias para poderlos armonizar. Todo esto transparenta su espíritu juguetón. Mucho de su estilo, tomado por hierático y esotérico, no es más que el recorrido
que impone su humor para vesrir algo común de novedoso. Así licario no bebe cerveza, algo tan banal,
sino "ingurgita los contraídos lúpulos de la Escalda"
mientras ataca un ordinario picadillo exultando al
"faisán rendido en Praga". Igual su método, contado
por Nicolás Guillén, para hacerse de un bistec olvidado en un almuerzo de escritores, ·¿Sería usted tan
amable de traspasar a mis predios ese pobre bistec
que se ha quedado huérfano y que yo puedo ayudar
con nús mandíbulas?" En fin, a ambos los impulsaba
ese jugoso afán lúdico que conferían a cuanto hacían.
Juego, acto que se acomete con alegria, sin otro afán
que recibir goce. Y el ejercicio de la poesía no puede
tener más objeto que el goce de su realización. Era un
modo de la creación para ellos. Centro de toda poiesis.
Tanto para Larca como para Lezama la poesía es
un arduo descubrimiento, prácticamente una revelación. Para concretarla en el poema, el poeta debe indagar en la tradición que le ha antecedido, pues toda
novedad -a tono con el pensamiento de María Zambrano- es solo el hallazgo de una forma olvidada.
Dice Larca: "El poeta se encuentra súbitamente con
algo que salta ante él con los brazos en cruz y -quiera o no- lo hace detenerse en la maravilla blanca del
camino. Hay que interpretar aquello, descifrar su secreto entrañable." Añade: "La núsión del poeta es esta:

20

animar, en su exacto sentido: dar alma." Incluso hay
una explicación de Larca, muy del estilo lezanúano:
"El poeta que va a hacer un poema -lo sé por experiencia propia- tiene la sensación de que va a una
cacería nocturna en un bosque lejanísimo." Esta cacería metafórica se avenía con el senrir de Lezama. El
escritor Reynaldo González rememora que, "elaboró
una definición de la poesía como un ciervo juguetón,
de irresistible atractivo, cuya captura ganaba connotaciones de cortejo erótico". Para el cubano la poesla
era misterio clarísimo o claridad misteriosa, también una
cantidad secreta, no percibida por los sentidos. O sea, tanto
para el andaluz como para el cubano, poesía es siempre lo lejano, huidizo, por descifrar.
La imagen era un concepto central para los dos poetas. No coincidían exactamente en el concepto de ésta,
pues para Lezama era el fin, siempre más rica que la propia realidad, mientras que para Lorea era el medio y toda
vez más pobre que el referente real Sin embargo, la consideraban como sustancia principal de la aprehensión
de la poesía. La contradicción se neutralizaba en su consideración de la metáfora, pues en ambos era el vehículo
principal de comunicación de la poesia.
Un elemento esencial de su poética era la búsqueda en una herencia que los sumaba. No es lo popular
sino lo original auténtico lo que buscan. Larca se
afincaba en la poesia del Siglo de Oro, en lo mejor del
romancero y en la poesla tremendamente imaginativa del cante. Pero esa tradición era renovada por sus
incorporaciones, por su fresca mirada y su creativa
asunción. Su personal manera de acoger lo folclórico
fue bautizada por Ramón Sender como "foll&lt;lorquismo", evidencia de su prisma rehacedor. Un concepto fundamental según él para la eficacia de la creación era el duende, tener duende. Habla de una cultura
de la sangre y señala que es aquello que sobrevive por
el ánima de la sangre, "de viejísima cultura, de creación en el acto". Es despertar lo que duerme en "las
últimas habitaciones de la sangre". Fue lo que precisamente hizo Larca con la poesía española, a parrir
de su sensibilidad, de su genuina inspiración, al
alambicada con su percepción a la hora. El propio
Lezama refiere así esta relación: "La tradición, como
en la célebre frase sobre la libertad, fue para él un don,
pero fue también una conquista. Sabía que cuando la
tradición venía ya rendida, había que avivarla." El
poeta cubano compartía la búsqueda en los olvidados senderos de lo prístino como fuente de reanuda-

ción de un camino ciliado. Lo esencial, aseveraba, "es
la vuelta a los orígenes ... Ahí está verdaderamente lo
germinarivo, lo que es creador". No es fortuito que
concibiera al poeta como "el guardián de la semilla",
el que cuida de la simiente originaria. En esta búsqueda de lo original Lezama compartía con Larca su
entusiasmo por Góngora, al que defendieron bélicamente, y sumaba a muchos de los admirados por el
andaluz, como Fray Luis, San Juan de la Cruz, Lope
de Vega y Quevedo. También él abrevaba en lo genuino popular, nunca en lo popular turístico. Se cuenta
que tenía un oído muy tamizador para entresacar de
cuanto oía en voces de la gente común, las palabras y
frases que luego limpiaba y recolocaba en un contexto culto, produciendo el asombro. De aquí su gusto
por la décima y la improvisación, dos de las formas
enraizadas en el folclor de la isla. Todo deglutido y
metabolizado por su universal mecánica poética, para
emplear una frase lorquiana.
Un segundo aspecto que los reúne es su participación de lo sensual. Es por esta raíz donde se nutre su
personal y multitudinaria capacidad metafórica.Tanta a Larca como a Lezama se les reconoce una inclinación complaciente al paladeo vital. Ambos disfrutaban de las charlas con anúgos aderezadas con algún
espiritoso, reuniones donde presidía el ingenio natural e ilustrado que los asistía. Gustaban de los platos
suculentos, de la risa movida por alguna triquiñuela
de la inteligencia, de la sencilla versarilidad con que
se anuncia el mundo, en fin de todo lo que acarrea el
murmureo de la vida plena. A Federico le encantaba
recorrer España, meterse por los pequeños pueblos,
percibiendo las maneras del habla, los cantos, los juegos, las conúdas. Es todo alegria. "Hay necesidad de
ser alegre, el deber de ser alegre. Te lo digo yo, que estoy pasando uno de los momentos más tristes .. .", le
escribe a Jorge Zalamea, porque alegria es inteligencia y voluntad indoblegable de vivir. Su humor le ayuda. Es conocida en Cuba la broma que le corrió junto
con Emilio Roig al periodista operático Antonio
Carnicer, quien le dedicara el más ipotrocásmico artículo que ojos humanos vieran. Entre los elementos
donde buscaba la cultura viva, cuenta él núsmo, "yo
he seguido dos: las canciones y los dulces". Se deshace en lisonjas del alfajor, las tortas de alajú, las pastas
de turrón. El opíparo cubano sentía igual tentación
por los pasteles, buñuelos y flanes de coco. A Lezama
se le describe como sibarítico, gran conversador, con

21

�un gusto particular por las reuniones de amigos, no
obstante rehuía las aglomeraciones, con un rápido y
brillante sentido del humor, cuyo estilete hace leyen,
da. Es fabulosa su risueña definición de poesía, para
empalagar a los entrevistadores infatuados: "La poesia es un caracol nocturno en un rectángulo de agua",
en cuya resbalad.iza enunciación, con que simplemente ilustraba la imposible definición, estos se rompieron la crisma. El poeta de Trocadero con igual frui,
ción degustaba una taza de café arábigo o té
asiático, que una champola cubana o un vaso de ron.
Casi siempre lo acompañó el azulado ángel de un
habano. Era un organismo muy especial para de,
gustar. Mariano, el pintor, ha hablado del "sentido
voluptuoso y renacentista" con que asumió su vida.
Subrayemos lo abarcador renacentista. Lezama, si
bien disfrutaba ciertas caminatas por La Habana, no
era muy ambulatorio, quizás por su obesidad
frenadora, pero gustaba los viajes imaginativos, por
medio de lecturas o la conversación con amigos que

viajaban y le contaban, de modo que llegaba a tener
un conocimiento minucioso de sitios y paisajes. En
carta a su hermana Eloisa le confesaba que se contentaba "con la intuición de la posibilidad de viaje que
me arrojan los demás". Sin embargo, lo que él deno,
minara "concupiscible" no se refería sólo a los apetitos más básicos. Todo lo que trasuntaba una experiencia humana sustanciosa se le volvía atractivamente
convocador. Así se complacía en la música, la pintura,
el te¡tro y la danza. Resulta que, tanto Lorca como
Lezarna, sentían un llamado, no de la selva precisa,
mente, sino de las sutiles inflorescencias de la vida,
de todo brote donde se ocultara el "ciervo" inefa,
ble, huidizo que deseaban cazar. Todo dato, toda
experiencia, toda fantasía, era una golosina que se
apuraban a incorporar. Atrapar la poesia que está
en los más insospechados y recónditos resquicios de la
vida presuponía imbuir sus sentidos de ella todo
cuanto pudieran. Experimentar la vida era la posibilidad de experimentar su poesía.

,,51 NO EXISTIERA LO
CONCUPISCIBLE H.A.BIT.A.RÍ.A.MOS
UN MUNDO ENLOQUECIDO Y
ERRANTE"

,,UN POETA TIENE
QUE SER PROFESOR DE LOS
CINCO SENTIDOS CORPORALES"
22

De aquí también surgía el apetito por las palabras.
Hay múltiples y sabidos testimonios del modo en que
el uno y el otro orientaban sus oídos, como antenas
astronómicas, a los dichos y vocablos que constante,
mente brotaban a su lado. La poesía de Lorca -incluí,
da la de su teatro- centellea de realizaciones felices
del lenguaje, luciente como una red repleta de peces
dorados, de palabras que ha bruñido y restituido a lo
culto mediante la poesía. Léase sus trabajos acerca del
cante o de las nanas para ver cómo recorre con gozo
inteligente los logros poéticos de estas creaciones populares. Uno de sus conceptos más enarbolados, el
de duende, fue una apropiación de un uso popular en
Andalucía. Él cuenta haber oído a Manuel Torres hom,
'
bre de '"cultura en la sangre" comentar que "todo lo que
tiene sonidos negros tiene duende". Quedó prendado de
aquella expresión Es que lo verdadero, lo que elabora el
tiempo y el trasiego de la sensibilidad común, alean,
za el misterio. Al referirse a la concreción del poema,
señala cómo la inspiración sola no basta para propiciar la imagen, pues hay que vestirla y '"para vestirla
hay que observar ecuánimemente y sin apasionamien,
to peligroso la calidad y sonoridad de la palabra".
Lezama solía decir que era atento a palabras que
buscaban su realización. Gustaba de las voces sonoras, de términos en griego o latín -su griego, su la,
tin-, de frases ingeniosas, de los calambures y los
más gráficos vocablos populares. "A veces una pala,
bra, una sentencia apenas entreoída nos ilumina",
dice. Paradiso es una suerte de catauro de cubanismos.
Un somero rastreo -véase el glosario incluido en la
edición crítica publicada por la UNESCO-nos aflora
voces como atol, bajeador, caballitos, flus, mogolla,
piruja, ripiera... '"Tengo la alegría de ver las palabras
como peces dentro de la cascada", respondió como
pescador gozoso en una entrevista. Se cuenta que el
poeta jaraneaba contra quienes lo tildaban de incom,
prensible, enarbolando el estribillo de una canción
popular, "El Cuini tiene bandera", que le resultaba
atractivamente oscuro.
Mientras que el andaluz declarara: "Un poeta tiene que ser profesor de los cinco sentidos corporales",
el cubano confesaba: '"Si no existiera lo concupiscible
habitaríamos un mundo enloquecido y errante". Cada
uno a su modo, lo asumía como otra de las realizaciones de lo insondable que la poesía pone a flote. Acosado por la muerte cotidiana del asma, al regresar del
Hades apneico, Lezama lo intentaba todo con apeti-

tosa fruición. Confiesa, '"al despertar me entrego a los
placeres de la resurrección". Ya podemos entender
cómo reivindicaría los goces diarios si los tenia por
regalos de su iterativa resurrección. Sin mojigatería
alguna, el poeta cubano afirmaba: "Todo lo que haga
el cuerpo es como tocar un misterio". Así no tuvo miedo de intentar la reelaboración literaria de ese misterio en Paradiso, algo que le costó cargar con la letra
escarlata que le cosieron los '"puros".
Por último, está un elemento que podríamos de,
nominar, apelando a un concepto expuesto por el pro,
pío Lezama, como lo meridional. Este entronca con el
fervor por lo sensual que concita a ambos, explicado
anteriormente. Tanto Larca como Lezama sentían un
inquieto embeleso por ese ámbito de amalgamiento
que denominaré aqui la Ciudad Encrucijada, Grana,
da, Málaga, Cád.iz y La Habana como prototipos. Nos
referimos a ciudades donde el lleva-y-trae de la mari,
nería, el peregrinaje, el ánimo del mar, su oportuna
vitalidad económica, el amalgamiento de razas, el be,
néfico clima regido por la cordial luz solar -lo
meridiona Lezama dixit-, crean peculiares configu,
raciones culturales y comportamentales en el ser hu,
mano. En su atmósfera prospera una lujuriosa sen,
sualidad, un gozo casi sibarítico por los dones de la
tierra, un entusiasmo vital que auspicia no pocos ex,
cesas. No sin razón Lezama -según testimonio de
Fina García- declaraba ante el caudal de tantos ofre,
cimientos: "Las columnas del templo salomónico me
gritan, iExcédete!", evocaba las dos columnitas de ese
estilo que presiden su humilde casa. Entendiendo por
exceso el inocuo pero pantagruélico cateo de esos do,
nes. Lorca es un poeta del verano. No sólo su vida se
abre como un florido arco entre junio y agosto, sino
que estuvo animada de sol y rítmica agua y huertas y
lujuriosos colores. Llama dichosa a la cigarra pues
muere, '"bajo la sangre/ de un corazón todo azul/ La
luz es Dios que desciende/ y el so]/ brecha por donde
se filtra." Y tiene por "vida eterna" el "vivir siempre/
en el agua más serena/ junto a una tierra florida/ que
a un rico manjar sustenta." Porque él ha nacido ro,
deado del vergel granadino y es ese su paraiso. Una
vez en La Habana, Lorca describe en carta a sus padres la ciudad descubierta: '"una mezcla de Málaga y
Cád.iz, un encanto absolutamente español, mejor di,
cho andaluz". Este reencuentro de su respiración le
devuelve su alegría natural un tanto resfriada a su paso
por Nueva York Aquí está en su agua. Se siente tan
23

�cómodo en este espacio, entre semejantes y en su cultura que "se aplatana rápidamente". Se devora la noche cubana, deshace sus zapatos caminando La Habana. Se mete en las Fritas de Marianao, donde come,
bebe y ve tocar los sextetos de son, cuyo ritmo intenta a golpe de claves. Se arriesga por los bares del puerto. Se solaza en el Alhambra, teatro para hombres solos. La transgresión, por libertaria y humana lo
sonsaca. Ha dicho de su ciudad: "Granada huele a
misterio, a cosa que no puede ser y, sin embargo, es."
Eso que parece imposible y "sin embargo es" deviene
el resorte a la determinación, incita a la cacería, es lo
inefable en cuyos laberínticos pasadizos palpita la
poes!a. Por eso, solo y sin mucho anuncio, para conocer hondo, se va a Santiago en su "tren de aguas negras", "Brisa y alcohol en las ruedas". Levanta su vaso
en la charla con Nicolás Guillén y saborea "ver la vida
color de ron". Llega a ser el más cubano de los poetas
españoles. "Si yo me pierdo, que me busquen en Andaluc!a o en Cuba", es su resolución.
Lezama amaba la vida, sobre todo, la vida en Cuba.
Aqu!, donde nacer era "una fiesta innombrable", la
muerte le resultaba una presencia impropia: "En esta
isla de luz tan segadora, la idea de la muerte nos azota poco." También la muerte del padre en tierra extraña lo inoculó, "en el centro de todo viaje ha flotado
siempre el recuerdo de la muerte de mi padre", ha confesado. Pocos intelectuales sintieron la fuerza de ese
amor, como una devoción. Quizá por eso no lo instigó la tentación acuciosa de otro viaje que el de su imaginación, pues su isla, en sus eras imaginarias, le ofrec!a todas las suculencias apetecibles. Desarrolló su
creencia de una teleología insular, búsqueda de lo potencial genésico y fecundador en lo márgenes del espacio y el tiempo peninsular. El hecho de ser una isla
le suplía un "sentido estelar", expresaba la "voluntad
divina de aislar y obligar a tejer puentes". "Un puente, un gran puente", diríamos con él, eso fue su vida
aislada, estar aquí y en tránsito hacia allá, morder un
mango y degustar pulpa de melocotón, beber
champola con el sueño del té tibetano y afincar el diente en el pargo, deglutiendo el esturión siberiano. Su
ciudad era La Habana, sitio fiel al "estilo que perfila
una raza", el cubano donde él se reconoce gustoso. La
Habana, "ciudad necesaria y fatal", como el asma que
marcaba su respiración, su destino, con su particular
ritmo de vida, "ritmo de pasos lentos, de estoica despreocupación ante las horas, de sueño con ritmo ma-

tino ...". Disfrutaba los frutos de la isla, sus suculentas
ollas, su luz, el mar al que sólo le entregaba sus tobillos, con la misma intensidad que hurgaba en sus eras
imaginarias, en su pintura y su música más fina, en su
historia y su poesía, a cuyas costas el Eros de la lejanía lo lanzaba como un Robinson ávido. Su realidad
-tsurrealidadl- tópica, utópica y trópica se
metamorfoseaban en una suprarrealidad, lo que nombraba la sobrenaturalez.a. Con el apetito que lo caracterizaba consumió cuanto conformaba su entorno cubano, de manera que concibió la creación como "una
voracidad complementaria". Su poes!a es un espléndido muestrario de esta Ciudad Encrucijada, ciudad
fluyente en el tiempo, que existe por presencia y carencia, por incorporaciones y contrapuntos. Aqui
Dánae, por gracia de la poes!a, "teje el tiempo dorado", aquí, su vago verde "gira en la estación más breve
del roc!o, diciendo los vencimientos de la muerte
universal y la calidad tranquila de la luz". Aqui, "Su
salvación es marina, su verdad de tierra, de agua y
de fuego". Porque, gracias a la posibilidad de la
imago, el poeta sabe que hay una isla que está en lo
más sutil y oculto, en lo perenne, isla que rehúsa la
reducción a las señas triviales y perecederas de lo
evidente. El poeta la descifra: "Lo nuestro es lo ondulante, la brisa, una cierta indefinitud, una mezcla de lo telúrico con lo estelar, hecho en una forma muy meridional, muy cenital. La vida nos asalta
lujuriosamente, nos tienta, nos traiciona, nos acaricia, nos besa, nos envenena". Es esa isla la que más
ama y revela. La que si sabemos entender nos acoge
para la resurrección.
Federico Garc!a Lorea yJosé Lezama Lima, cada uno
con sus personales acentos, personificaron la avidez por
vivir, la inteligencia incorporadora, la libertad en vuelo,
la poesia encarnada. En fin, representaron mucho de lo
que los intolerantes niegan hasta el odio. A Lorca le costó la vida. A Lezama, no pocas amarguras. w

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Bibliografía

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I

.

�se recogen dos ejemplos de poesia popular mexicana,
un corrido de la revolución mexicana titulado .,.La
toma de Ciudad Juárez" y un .,.Himno del campesino
valiente"1, el poema de Garfias es el único firmado por
un refugiado español. Garfias ya contaba, desde luego,
con indiscutible prestigio literario; un prestigio que
se había ganado como uno de los grandes promotores
del ultraísmo poético de la España de los años veinte,
~~o también, y sobre toclo, en tanto poeta de la guerra
civil, plenamente comprometido con la causa de la
República. Por otra parte, resulta interesante observar

JAMES V.ALEMDER

Uno de los poemas más famosos de los muchos escritos por los españoles
exiliados en México es sin duda "Entre España y México", de Pedro Garfias.
Casi en cualquier acto de recordación de lo que fue, ha sido, y sigue siendo el
exilio republicano en México se recita estos versos, como sí ellos constituyeran
algo así como el himno nacional de los propios refugiados.
1prestigio que el poema ha gozado a lo largo de los años es bien entendible, porque,
en efecto, se trata de una composición muy
hermosa, y muy sentida, que resume en términos claros y precisos no sólo el reto que el exilio supuso para
todos los que buscaron refugio en México al final de
la guerra civil, sino también el profundo compromiso
personal y colectivo con que ellos asumieron ese reto.
Pero, con todo, creo que el poema llama la atención
por otros motivos, que sólo se hacen evidentes cuando recordamos el momento muy concreto en que fue
escrito. Porque esta celebración del encuentro entre
españoles y mexicanos no fue el resultado de largos años
de convivencia feliz, sino más bien la emocionada anticipación de esa experiencia. El poema, de hecho, fue escrito antes de que el propio autor pisara tierra mexicana

E

por primera vez. Como indica la acotación que suele
acompañar el titulo, los versos fueron compuestos .,.A
bordo del Sinaia", es decir, en la primera quincena del
mes de junio de 1939, mientras Garfias, junto con otros
mil 800 compatriotas suyos, viajaba en barco desde la
costa mediterránea de Francia hacia el puerto de Veracruz. Por lo mismo, los sentimientos volcados en el poema expresan, no un conocimiento directo del país a donde todos se dirigían, sino tan sólo las buenas
intenciones que los refugiados tenían de hacerse dignos
de la generosa invitación que les había extendido el
gobierno de Lázaro Cárdenas de exiliarse en México.
El poema se publicó el 12 de junio de 1939, en el
último de los dieciocho números que se editaron del
diario de a bordo, que llevaba el mismo nombre que
el barco, el Sinaia. Cabe señalar que si bien en el diario

da en un magnífico recital de Pedro Garfias, cuyos temas están inspirados en nuestra guerra de Independen
cia [es decir, en la guerra civil española] (Sinaia 4: 6)

Sobre otro recital, algo más improvisado, leemos
en el diario la siguiente crónica, que capta muy bien
el gran impacto que Garfias evidentemente causó a la
hora de leer sus versos:
En la noche ceñida de a bordo, sobre el Mar Caribe.
Se reúne un grupo amistoso, como de costumbre. / Y

Notas sobre un poema de Pedro Garfias

◄

1

1

que, en alguna tertulia celebrada a bordo, Garfias ya
se habia dado a conocer a los demás refugiados que
viajaban con él en el Sinaia. Una nota publicada en el
boletin de a bordo ofrece un breve resumen de la fiesta
en cuestión, que según leemos:

uno del corro, de cabeza aguileña, tono de andaluz
seco -cordobés-, recita sus romances, hincando su
génesis en la guerra de independencia, en la pasión de
pueblo, en el gusto dd valor limpio, en la emoción de
serranía, en la reciedumbre ideológica. No es lirismo
de señorito almibarado, sino natural expansión poética de luchador temperamental, testimonio acendrado
de españolismo. (Sinaia 15: 4)

e

1e

Resultó enteramente espontánea, con un tono cordial,
muy español, muy nuestro. La vivacidad dd speaker, la
interpretación de canciones andaluzas, trozos corales,
poesias catalanas. Se bailó a discreción. Culminó la vda-

1
1
'

La obra de Garfias de más reciente creación era la
extensa composición, todavia inédita, que publicarta
dos años más tarde bajo el titulo de Primavera en Eaton
Hastings. Se trataba de un largo .,.Poema bucólico con
intermedio de llanto", tal y como el propio autor
habria de bautizarlo, escrito durante los casi tres
meses, de marzo a mayo de 1939, que pasó exiliado en

1

Véanse el número 4 (29 de mayo de 1939: 4) y el número 14 (8 de jwúo de
193~ 4_) de Sínaia, respectivamente. En adelante se citará según la reedición
facsimilar de larevista recogida en losbarros de/a libertad. Diariosdcviajt:. Sinaia,
lpanema y Mexique (mayo-julio de 1939) (2006), presentación de Fernando
Serrano Migallón. México: El Colegio de México.

26

27

�Déjame mirarte bien
con mis dos ojos abiertos,
Madrid de las casas rotas
y del corazón entero.
Déjame mirarte bien
con un mirar largo y lento
que te recorra la piel
y te penetre los huesos.
Que cada herida en tu carne
abra una herida en mi pecho.
Que cada lágrima tuya
fluya por mis ojos ciegos,
ciudad abierta a la muerte
por la tierra y por el cielo.
Déjame mirarte bien
que quiero llevarme dentro
para mil eternidades
tu recuerdo. (Garfias, 1993: 135)

Inglaterra -una temporada, según parece, muy
sombria, durante la cual vivió abatido por el dolor que
le causara la pérdida de España. Si el poeta prefirió
no incluir versos de esta obra nueva en el recital que
brindó a sus amigos del Sinaia, centrándose más bien
en aquellos otros más antiguos, escritos con motivo
de la guerra civil, seguramente fue porque el tono
heroico de los poemas de guerra estaba más afín con
el nuevo optimismo que se había generado entre todos
durante la travesía. Así, a juzgar por la crónica
publicada en el diario, su recital se convirtió en una
especie de reescenificación de algunas de las
circunstancias más dramáticas del conflicto armado:
Exhorta a la retaguardia valenciana a sacudir su atorúa
-leemos en la misma reseña-. Recuerda los combates
-heroicos, jaretes [sic] pintorescos- de Pozoblanco.
Canta la dura gloria lozana de Madrid. Testifica el nervio
ejemplar de su comandante: palabras de Comisario y de
artista. Dice, ahogando cada tenninación, sin muelles
puntos suspensivos, estos y otros comentarios entrañables de la contienda. Gran parte de ellos no están
escritos ni publicados, los registra sólo la memoria. El
autor elude rubricarlos, ambiciona que se decanten en
el coplero anónimo de las gentes del Sur, mañana. No les
falta una adecuada explicación -mitad anecdótica, porción de juiciocrttico, remembranza de paisaje-, que aporta los marginales aspectos expresivos del ambiente ante
el auditorio intimo, con un valor actual que resalta la
trascendencia, la fecundidad del esfuerzo antifascista.
(Sinaia 15: 4)
A diferencia de lo que nos da a entender el anónimo
autor de esta crónica, Garfias sí decidió recoger en forma
de libro los versos inspirados por la guerra civil. Algunos
ya los había dado a conocer en Héroes de Sur, volumen
publicado en España en 1938; otros más aparecerian, en
1941, reunidos en un libro titulado Poesías de la guerra
española, que también recogerta, por cierto, el poema que
nos ocupa aquí: "Entre España y México". Por lo mismo
cabe identificar con relativa facilidad algunos de los
poemas mencionados en esta reseña: por ejemplo, los dos
escritos para celebrar la victoria republicana en
Pozoblanco, Córdoba, en marzo de 1937: "Defensa de
Pozoblanco" y "Liberación de Pozoblanco"; o también
"Madrid", el romance dedicado a celebrar la heroica
defensa de la capital española y cuya primera parte
constituye una emocionada exhortación:

Si, como parece, el recital no incluyó el poema
"Entre España y México", sin duda fue porque Garfias
todavía no lo había escrito. La crónica data del 9 de
junio; según la fecha que figura al pie de la versión
publicada el 12 de junio, el poema fue compuesto (o el
poeta dio por terminada su redacción) el día 10. Gracias
al testimonio de otro pasajero a bordo, Juan Rejano
(1967), sabemos que la creación de estos versos debió no
poco al esfuerzo, coordinado por el mismo Rejano, por
juntar "un álbum literario y artístico, que seria entregado,
como homenaje delos republicanos españoles del 'Sinaia',
al general Cárdenas", a su llegada, ya no a Veracruz, que
era el destino del barco, sino a la ciudad de México. Sobre
el paradero de este álbum, por cierto, parece existir
cierta confusión. Mientras Rejano da a entender que
se editó como una obra al margen del boletín, el hecho
es que todas las colaboraciones que el poeta cordobés
relaciona con este proyecto, incluido entre ellas el
poema de Garfias, vieron la luz en el último número
del diario Sinaia, que por ello núsmo debe constituir
el álbum mencionado (por algo este número 18 de
Sinaia abarca tres veces el número de páginas que las
entregas anteriores) 2• Sea como sea, conviene retomar

2 El colofón del último número deja la cuestión fuera de toda duda, segfln
creo. All1 se lee lo siguiente: "Se comenzó y acabó este álbum de homenaje
a México el dia doce de junio de mil novecientos treinta y nueve, a bordo
del 'Sinaia', en la primera expedición de republicanos españoles, con la
natural escasez de medíos de una larga travesta. / Llevó su dirección

28

el testimonio de Rejano porque, como ya he
adelantado, nos ofrece detalles muy precisos sobre las
circunstancias en que el poema de Garfias fue escrito:

cio. Y de pronto Garfias comenzó a recitar, como sí estuviera solo. (2)
Y así nació la primera estrofa del poema, que a
diferencia de lo que la crónica de Rejano nos llevaría
a esperar, tiene de todo menos de "soleá" andaluza:

Tracé el plan, reuní a los escritores, periodistas y pintores que venían a bordo y, después de discutir mí
guión, cada uno aceptó la responsabilidad de llenar
unas páginas(...). Pensé que en el álbum debía figurar
un trabajo esencialmente poético, pero mis gestiones
acerca de quienes podían escribirlo no dieron al principio resultado. Los dos o tres poetas que venían en la
expedición se mostraban reacios, quizá por el largo
tiempo que llevaban alejados de sus propias tareas, o
tal vez porque el "compromiso" tenía un cariz de "circunstancias" que no todos los escritores aceptan fácilmente. Yo mismo, que acaso hubiera podido acometer
modestamente la empresa, me descarté de antemano,
escudándome en un breve ensayo en prosa sobre la revolución mexicana que alguien me con.fió, y en los cuidados y atenciones que requería la dirección del álbum.
A pesar de estos tropiezos no desistí de mí propósito,
y dirigí -de nuevo- mis tiros a Pedro Garfias. Ya lo
había consultado antes y, aunque su primera respuesta fue negativa, tenía yo la convicción de que conseguiría de él el poema que necesitaba. (1)

Qué hilo tan fino, qué delgado junco
-de acero fiel-, nos une y nos separa,
con España presente en el recuerdo,
con México presente en la esperanza.
Repite el mar sus cóncavos azules,
repite el cielo sus tranquilas aguas,
y entre el cielo y el mar ensayan vuelos
de análoga ambición, nuestras miradas .3
Se trata de una estrofa de ocho versos endecasílabos
con rima asonante en los versos pares -esquema
métrico conocido como "romance heroico" y con el
cual el poeta también había arrancado, por cierto,
al escribir la primera sección de su Primavera en
Eaton Hastings, pero que no había empleado en sus
versos de guerra, donde predominaban los romances de ocho y de siete sílabas, así como el verso
libre. El verso clásico de Garcilaso, de Quevedo y
de Góngora, le ofrecia un ritmo reflexivo, sin duda
más adecuado para su nueva situación vital; aunque
el esquema de rima de todos modos puede interpretarse como un eco, algo lejano ya, del mundo
épico cantado en los romances. La estrofa, por otra
parte, ofrece una bella introducción a lo que va a
ser el tema del poema: la tensión que existe entre
las dos miradas del poeta, una volteada hacia el
pasado, la otra dirigida hacia el futuro; una que
recuerda los ideales por los que se luchaba en
España, la otra que se fija en la posibilidad de
retomarlos en el mundo nuevo adonde se dirige, es
decir, en México. El poeta se aferra a los dos
pensanúentos, que -según este planteamientoresultan ser uno y el mismo, y que por lo núsmo,
unen a España con México. Esta noción, formulada
sucintamente en los cuatro primeros versos, luego
se retoma en los cuatro que siguen, que presentan

Resultó justificada la confianza que Rejano tenia
depositada en su amigo, porque poco después Garfias
empezó, en efecto, a componer en su mente los
' primeros versos del poema "Entre España y México".
"A Garfias le gustaba que yo le dijera, en la soledad de
la noche, viejas canciones que le recordaban
Andalucía", seguiría contándonos Rejano.
Yo me vali, en la ocasión, de esta escasa habilidad mia,
y de una botella de ron isleño que nos habían regalado,
para hacerlo entrar en situación, como se dice en argot
teatral. Después de dejar temblando en el aire los 'tercios' de una 'soleá', hice como que me alejaba un momento, volví después sobre mis pasos, me recosté en
una hamaca y fingi adormecerme. Pasó algún tiempo.
No sé cuánto. Quizá una hora. Yo persistía en mi silen-

literaria Juan Rejano. ilustraron sus páginas José Bardasano, Germán
Horacio y Ramón Peinador. Y la confección attlstica corrió a cargo de
Juan Varea, con la colaboración de un animoso grupo de Maestros de
Primera Enseiianza y de obreros de diversas profesiones". Véase Sinaia
número 18 (12 de junio de 1939: 21).

3

Seguimos aquí, y a continuación, el texto que se publicó en Sinaia número
18 (12 ~e junio de 1939: 19). En esta edición la apostilla sobre el lugar de
redacción de los versos ("Abordo del 'Sinaia'") figura, junto con la fecha
al final del poema.
'

29

�simientes y con máquinas"- , así como la admiración
que ya de antemano le merece la fuerza de la clase
obrera -"proletarios gigantes, de anchas manos/ que
forjan el destino de la Patria"-. Todo en México , el
poeta está seguro, va a coincidir con los valores que él
mismo ha defendido como repubhcano durante la
guerra civil. Aunque, dicho esto, es sintomática de
cierto recelo de su parte la inesperada alusión
histórica con que el poeta termina la estrofa -y junto
con la estrofa, el poema. Para cualquier español que
llega al Nuevo Mundo resulta muy dificil, desde
luego, no recordar la historia de la conquista de
América, y Garfias no es ninguna excepción. Lo que
si es nuevo, sin embargo, es el giro que da a este
paralehsmo. Porque si bien esta expedición de mil
800 españoles que se trasladan en barco a México
podría interpretarse como una nueva conquista que
los peninsulares quisieran hacer de su antigua colonia,
el poeta se apresura a señalar, primero, que se trata
de españoles de "sangre roja" -es decir, de revolucionarios comprometidos con la causa popular-,
y en segundo lugar, que serán los propios españoles
quienes, con motivo de este nuevo encuentro ,
terminen siendo los vencidos, y no los mexicanos.
Porque en esta ocasión va a ser el México de Cárdenas el
que va a conquistar, con su ejemplo y con su generosidad,
a una nueva España, que nada tiene que ver -se
entiende- con la España de Hemán Cortés.'
Después de hacer esta breve lectura, resulta fácil
comprender que "Entre España y México" se
convirtió, muy poco después de su redacción, en
uno de los textos paradigmáticos del exilio español
en México. Si en 1967 Juan Rejano lo habría de
llamar "el evangeho del nuevo emigrante español",
fue porque, en efecto, pocos de los muchos textos
escritos por los españoles exiliados en México
ofrecerían una imagen tan fehz de la integración
del republicano español a la sociedad mexicana:
"No se ha escrito otra página mejor desde nuestra
llegada a América", insistiria Rejano.

la relación entre pasado y futuro, entre España y
México, en términos de la relación entre mar y cielo,
que se miran el uno en el otro, dando fe así de su
"análoga ambición". La hermosa plasticidad de las
imágenes -"los cóncavos azules" del cielo que se
reflejan en el mar y las "tranquilas aguas" que se
repiten en el cielo, junto con el vuelo rítmico del
propio verso confieren al pensamiento del poeta una
firmeza y una certeza del todo felices. Pasado y futuro,
aunque aparentemente opuestos entre si, ya empiezan
a reconciliarse en la visión del poeta.
Siguiendo una exposición lógica, la segunda
estrofa abunda más sobre la relación del poeta con la
patria que ha tenido que abandonar:
España que perdimos, no nos pierdas,
guárdanos en tu frente derrumbada,
conserva a tu costado el hueco ,1vo
de nuestra ausencia amarga,
que un día volveremos, más veloces,
sobre la densa y poderosa espalda
de este mar, con los brazos ondeantes
y el latido del mar en la garganta.
Aunque se asoma de repente un verso heptasílabo,
esta segunda parte del poema obedece, en general, a la
misma estructura métrica y de rima que la primera. Sin
embargo, se observa aqui una nota más íntima, más
personalizada. Y es que por primera vez el poeta
reconoce el sentimiento de pérdida que lo embarga.
Una pérdida que amenaza con ser doble, porque, a la
pérdida de la patria que se acaba de vivir, se agrega la
posibilidad de otra merma no menos angustiante para
un exiliado: la de que la patria misma se olvide de él.
Es decir, en los primeros versos de esta segunda
estrofa descubrimos el lado negativo de lo que se ha
afirmado en la primera: tanto el pasado como el futuro
podrían no ser más que quebrantos que acumulen
pérdida sobre pérdida.
Pero el poeta evidentemente no quiere entregarse
a este pesimismo. Asila estrofa finalmente se estructura, no como un llanto, sino como una petición, como
un enérgico llamamiento a la patria para que ella no
se olvide ni de él ni de los demás exiliados. Lo curioso
es que, al hacer este llamamiento, Garfias no se dirige a
los repubhcanos que se han quedado en España, sino a
España misma, como si viera en ella una especie de figura
materna que, pese a "su frente derrumbada", fuese capaz

de sentir a su costado "el hueco vivo de nuestra ausencia
amarga" y, por lo mismo, de recordarla.
El poeta le insta a España a que no los olvide,
argumentando, además, que quienes, como él, se han
marchado, tarde o temprano volverán a casa, y no sólo
eso, sino que además volverán "más veloces" que antes
y también más fuertes, "con los brazos ondeantes / y
el latido del mar en la garganta". Aquí, de nuevo, llama
la atención la ausencia de cualquier alusión politica:
es decir, el poeta no hace mención alguna de las
condiciones que tendr!an que privar en España para
que los refugiados pudieran volver-no hace ninguna
referencia, por ejemplo, a la necesidad de que caiga
Franco. Aunque leidos en el contexto de lo que se
afirma en la primera estrofa, estos versos si insinúan
la idea de que, si los exiliados llegan a volver a su casa
más fuertes que antes, será porque México les
permitirá cumphr esa entrañable "ambición".
Sobre el deseado encuentro con México, un
encuentro que el poeta todavía no ha podido más que
entrever a través de la imaginación, versa la tercera y
última estrofa, que resulta ser algo más extensa que
las dos anteriores -doce versos en lugar de ocho, y
uno de ellos heptasílabo en lugar de endecasílabo-;
sin embargo, el esquema de rima asonante, que sigue

30

el mismo patrón que las dos estrofas anteriores,
asegura la unidad y la continuidad del conjunto:
Ytú, México libre, pueblo abierro
al ágil viento y a la luz del alba,
indios de clara estirpe, campesinos
con tierras, con simientes y con máquinas,
proletarios gigantes, de anchas manos
que forjan el destino de la Patria,
pueblo libre de México:
Como otro tiempo por la mar salada
te va un rto español de sangre roja,
de generosa sangre desbordada ...
Pero eres tú, esta vez, quien nos conquistas,
y para siempre, ioh, vieja y nueva España!
Esta invocación de México es a la vez una
anticipación del mundo que el poeta imagina que le
espera al llegar a Veracruz: una anticipación que
Garfias habrá ido configurando, animado en no
pequeña parte por los artículos sobre el México de
Cárdenas que iba leyendo en el diario a bordo. De alú
su celebración de la hbertad que goza la raza indlgena
-los "indios de clara estirpe"-, su elogio de la
reforma agraria -los "campesinos con tierras, con

4
Este, al menos, fue e.1 sentido que el propio Garfias quiso, sin duda,
darle a su poema. Y, sin embargo, no deja de despertar cierta extrai'l.eza
el último verso, con su invocación a un México que finalmente se celebra
en tanto encarnación de la "vieja y nueva Espafla~. Al toparse
inesperadamente con estas ültimas palabras, cl lector se pregunta si, de
repente, el acendrado espanolismo del poeta no le estarta traicionando,
muy a pesar suyo. le agradezco a Gabriel Rojo el que me haya llamado la
atención sobre este detalle.

31

�Ni se ha concebido una política más cuerda. Política
que, por los cauces sensibles de la poesia, llega a lo más
noble y justo del pensamiento. Con esos versos ha ganado Garfias en México más adhesiones a nuestra causa
que muchos de los hombres que políticamente la representan. Con esos versos ha recorrido ejidos, sindicatos, centros culturales, pueblos y ciudades. Los ha
dicho ante muchedumbres que lo han aclamado
fervorosamente. Y, dondequiera que su voz ha resonado, ha dejado una estela de gratitud, de simpatia... ( 2)

Este entusiasmo, repito, es bien entendible. Porque
"Entre España y México" no sólo resume la gran tensión
ideológica en que vivía la mayoria de los exiliados al
acercarse a las costas mexicanas, sino también anuncia
una solución muy feliz a esta tensión, al señalar cómo la
integración a la revolución mexicana va a suponer, a la
vez, la posibilidad de seguir en la misma lucha
antifascista emprendida por la República Española. Es
un poema que recoge el sentimiento de pérdida de los
republicanos del exilio, así como su deseo de volver a
casa; pero al mismo tiempo es un poema que expresa la
firme intención del poeta de dejarse conquistar por un
México revolucionario cuyos grandes logros subraya y
elogia. Finalmente, se trata de un poema que también
anticipa una de las principales censuras que los
refugiados temían que se les pudiera hacer en un país
acostumbrado ya a la llegada de españoles a sus costas:
el de que no eran sino otra ola más de emigrantes
preocupados únicamente por explotar a los habitantes
más pobres y más necesitados de México. En efecto,
pocos poemas sobre el exilio republicano español dicen
tanto de manera tan sucinta y tan emotiva.
Y, sin embargo, el lector actual dificilmente puede
vencer la extrañeza al descubrir que los exiliados hayan
seguido reuniéndose bajo la bandera de este poema unos
sesenta años -o más- después de que fuera escrito.
¿La realidad del mundo mexicano efectivamente
coincidió con las expectativas de los exiliados, taly como
éstas fueron resumidas por Pedro Garfias a bordo del
Sinaia? ¿La integración a la sociedad de México resultó
tan plena y tan inmediata como el poeta auguró en su
poema? ¿La incorporación de los exiliados españoles a la
revolución mexicana fue en tal grado satisfactoria que
hizo que ellos perdieran toda nostalgia por su propio
país? Una breve ojeada a la historia nos señalaría que, al
contrario, a lo largo de su exilio los republicanos pasaron
por grandes decepciones que les hicieron replantear una

y otra vez el sentido de su estancia en México; que si
bien nunca dejaron de sentir -y de expresar- un
profundo agradecimiento al presidente lázaro
Cárdenas, que les había permitido salvar y luego
rehacer sus vidas, tampoco les resultó fácil insertarse
en una sociedad que finalmente no correspondía del
todo a lo que esperaban encontrar.
Aquí conviene referirnos muy brevemente, y para
terminar, a otro poema de Garfi.as, que éste escribió poco
después de terminado el desembarco en Veracruz y que
tuvo como finalidad acompañar la entrega al Presidente
Cárdenas del ya mencionado "álbum literario y artístico".
Allí el poeta sugiere que, al bajar del Sinaia, los refugiados
habrian vivido un momento de indecisión, mientras se
preguntaban: "¿qué éramos, ante el signo del mañana,
qué éramos?" Pero en seguida el sentido de su nueva
situación se les habrá hecho evidente: "los hombres
restallaron como trigales secos. / los ancianos lloraron...
y todos comprendieron. / iÉramos mexicanos!"(Garfias:
1993: 143) Desde luego, la adaptación del refugiado
español a la sociedad mexicana supuso un proceso
mucho más lento y bastante más complicado.
Si bien Cárdenas, con gran generosidad, habia
abierto las puertas de México a los exiliados, la verdad es que una parte considerable de la población
mexicana no estaba de acuerdo con esta medida. los
obreros, porque temían, muchos de ellos -y a diferencia de lo que les enseñaban los líderes sindicales-,
que los refugiados llegaran a quitarles su fuente de
trabajo y porque no siempre les resultaba fácil distinguir entre un refugiado y lo que llamaban, despectivamente, el gachupín. Los representantes de la derecha, porque se oponían por principio a cualquier
medida tomada por un gobierno socialista, como pretendía serlo el de Cárdenas. Por otra parte, entre los
muy diversos abanderados de la Revolución Mexicana, se libraban pugnas por el poder que sólo sirvieron
par desconcertar a los exiliados. Esto se hizo especialmente evidente a partir de la campaña electoral
para elegir al sucesor de Cárdenas, un proceso violento y corrupto que finalmente desembocó, en 1940,
en la elección de un político, Manuel Avila Camacho,
que resultó ser un hombre de ideas mucho más conservadoras que Cárdenas. En una carta escrita hacia
finales de 1939, otro exiliado español que llegó a bordo del Sinaia, Antonio Sánchez Barbudo, escribió la
siguiente descripción del panorama político mexicano, tal y como él lo percibía entonces:

32

La política, muy confusa y casi incomprensible para
nosotros. Todo el mundo habla en nombre de la revolución, pero veo que todo el mundo es reaccionario. No
hay partidos ni ideas -salvo el PC, naturalmente, débil todavía-, ni en general hay hombres y se hace una
política de oportunismo. En todo caso nuestra situación aquí parece estable, aunque casi todos los periódicos de derecha nos ataquen, o en todo caso, se resignen de mala gana ante nuestra llegada. Cárdenas y su
pequeño diario [El Nacionaij nos elogian, y, por otra
parte, el partido de Cárdenas, una especie de frente
popular con masas obreras afiliadas a una central sindical de más de un millón de personas, es el partido
que decide todo. Parece que Cárdenas lucha contra la
influencia izquierdista de ese grupo, pero él personalmente nos aprecia mucho... El candidato de derecha para
las elecciones del próximo año, el candidato de los grupos fascistas, acaso ingresará en el partido revolucionario
de Cárdenas para ser elegido candidato, pero si no entra
o no sale elegido, se dice que organizará una sublevación. ¿Comprenden algo? Yo no, aunque los mexicanos
tampoco: hablan de todo esto sin convicción y si se les
pide que te lo expliquen o cómo es posible tal cosa,
responden que "la política mexicana es así". 5

Desde luego, el testimonio de Sánchez Barbudo,
escrito únicamente para ser leído por unos amigos en
Francia, no tenía por qué reflejar la experiencia de
todos los españoles exiliados en México. Pero, aun
así, resulta evidente que la nueva sociedad en que los
republicanos españoles se encontraban viviendo era
cualquíer cosa menos transparente. Y esta situación
sólo se fue agudizando después del cambio de
gobierno ocurrido en 1940. A partir de esa fecha, y
puesto que no pudieron participar directamente en
la vida política del país -la Constitución Mexicana
se los prohibía-, los exiliados tuvieron que permanecer callados rrúentras que el partido en el poder el que en 1934 habia dado pie al gobierno de Cár;
denas- poco a poco fue gravitando hacia la derecha,
obstaculizando de esta manera la revolución misma
que decía encabezar.
Pero si los exiliados no tardaron en preguntarse
acerca del verdadero alcance del Partido de la

Revolución Mexicana, tampoco encontraron mayor
consuelo en las grandes traiciones perpetradas en el
escenario de la política internacional, donde los
mismos aliados que derrotaron a los ejércitos de
Hitler, de Mussolini y de Hirohito, se negaron, sin
embargo, a tomar las medidas necesarias para derrocar
a Franco. Así, en los años que siguieron inmediatamente al desenlace de la segunda Guerra Mundial,
el legitimo reclamo del Gobierno Republicano en el
exilio fue sacrificado, como muchas otras causas
buenas, a los intereses geopolíticos de las grandes
potencias que se hallaban enfrentadas ya para
entonces en la Guerra Fría. Divididos entre sí por
viejas rencillas políticas, los exiliados se fueron
quedando cada vez más aislados, cada vez más viejos,
cada vez más escépticos en cuanto a la posibilidad de
volver alguna vez a su país. Con el paso de los años
fueron echando raíces en México, donde en efecto
pudieron trabajar y desarrollarse profesionalmente;
muchos se casaron, tuvieron hijos y luego nietos; pero,
desde luego, esta adaptación no era la integración
rápida y fervorosa que Garfias había vaticinado en su
poema. Finalmente, lo único que les quedaba era la
conciencia de su propia rectitud ideológica y moral
Y de ahí, sin duda, le perenne actualidad del poema
que hemos comentado, en tanto testimonio, no de la
compleja y contradictoria experiencia efectivamente
vivida por los exiliados durante más de tres o cuatro
décadas, sino del fervor y del agradecimiento con que
se entregaron a su nuevo país de arraigo. El que la
historia no estuviera a la altura de sus buenas
intenciones habla mal de la historia, mas no de ellos. ro

Bibliografía
Aznar Soler, Manuel (1993). •Antonio Sánchez Barbudo, cronista y crttico de la literatura española republicana" en Antonio Sánchcz. Barbudo. Humanismo actual y crítico. Número monográfico de la revista
Anthropos, 149. Barcelona: (octubre de 1993).
Garfias, Pedro (1993). Obra poética completa. Edición de José Mana Barrera López. Ecija: Editorial Gráficas Sol.
"La fiesta de anoche", Sinaia 4 (29 de mayo de 1939), en Los barcos de la
libertad. Diarios de viaje. Sinaia, Ipanema y Mexique (mayo-julio de1939)
(2006). Presentación de Fernando Serrano Migallón. México: El
Colegio de México.
"Nuestros expedicionarios. Pedro Garfias", Sinaia 15 (9 de junio de 1939),
en Los barcos de la libatad. Diarios de viaje. Sinaia, Ipanema y Mexique
(mayo-julio de 1939) (2006). Presentación de Fernando Serrano
Migallón. México: El Colegio de México.
Rejano,Juan (1967). "Poesla e historia o historia de una poesla", en Rcmta Mexicana de Cultura, suplemento de El Nadonal, México, D.F. (3 de
septiembre de 1967).

5

De una carta, sin fecha, de Antonio Sánchez Barbudo a Jean-Richard
Bloch y su esposa. Apud Manuel Aznar Soler (Sánchez Barbudo, en
Anthropos 149: 49).

33

�POEIIA.

POESIA.

Entre España y México

Ytú, México libre, pueblo abierto

PEDRO CARFIAS

al ágil viento y a la luz del alba,
indios de clara estirpe, canipesínos

A bordo del "Sinaia"

con tierras, con simientes y con máquinas;
proletarios gigantes de anchas manos
que forjan el destino de la Patria·,

.,

pueblo libre de México:

,.

como otro tiempo por la mar salada
Qué hilo tan fino, qué delgado junco

-de acero fiel- nos une y nos separa
con España presente en el recuerdo,
con México presente en la esperanza.
Repite el mar sus cóncavos azules,
repite el cielo sus tranquilas aguas
y entre el cielo y el mar ensayan vuelos
de análoga anibición, nuestras miradas.
España que perdimos, no nos pierdas;
guárdanos en tu frente derrumbada,
conserva a tu costado el hueco vivo
de nuestra ausencia aniarga
que un día volverenios, más veloces,
Garfias, Pedro (1990).
Antología poéticn.
Lecturas Mexicanas
Tercera Serie, 19. Mrnco:
Conaculta: 168.

sobre la densa y poderosa espalda
de este mar, con los brazos ondeantes
y el latido del mar en la garganta.

te va un río español de sangre roja
de generosa sangre desbordada.
Pero eres tú esta vez quien nos conquistas,
y para siempre, ioh vieja y nueva España!

�LITERATURA,

PODER
y HORROR
Sobre Nocturno de Chile de Roberto Bolañd

ALICIA SALOMOME

ASÍ SE HACE LITERATURA EN CHILE, PERO NO SÓLO EN CHILE,
TAMBIÉN EN ARGENTINA Y EN MÉXICO, EN GUATEMALA Y EN
URUGUAY, Y EN ESPAÑA Y EN FRANCIA Y EN ALEMANIA, Y EN LA
VERDE INGLATERRA Y EN LA ALEGRE ITALIA. ASÍ SE HACE
LITERATURA. O LO QUE NOSOTROS PARA NO CAER EN EL VER~
TEDERO, LLAMAMOS LITERATURA.
Roberto Bolaño, Nocturno de Chile
En 1997 el sociólogo Tomás Moulián publica Chile actual. Anatomía de un mito, un libro donde indaga en la
matriz material e ideológica que da origen al Chile de
la transición, la que ti ve constituirse a partir de tres
procesos. En primer lugar, desde la negación / naturalización de los hechos que siguieron al golpe militar
de 1973; los que produjeron, mediante la alianza polltica
de militares, intelectuales autoritarios y economistas
neoliberales, una sociedad nueva a la que casi no se le
han hecho ajustes en el periodo posdictatorial. Un segundo proceso tiene que ver con la reformulación /
refundación del Estado a partir de la reversión generalizada de las pollticas de intervención económica y
redistribución social Finalmente, dice Moulián (1997),

estos cambios traumáticos logran asimilarse mediante
un mecanismo psicosocial de compulsión al olvido,
que impone un bloqueo de la memoria y la consecuente pérdida del discurso, generando visiones antagónicas sobre lo vivido que no logran comunicarse entre
sí. Por su parte, las élites politicas, más preocupadas
por mantener la gobernabilidad que de promover transformaciones profundas, tampoco enfatizan el recuerdo
del pasado y, por el contrario, convalidan aquella armonla ilusoria ante el temor de reavivar tensiones latentes. Todo lo cual, concluye Moulián, contribuye a generar un sistema polltico que más se parece al modelo
de "democracia protegida" anhelado por los militares que a un proceso auténticamente democrático.
37

�,,
1

nadie sin la presencia de esa voz inaudible, que
gesticula desde fuera y se instituye en origen y
dinamizador de la novela. Decante, asimismo, retoma
un concepto productivo del critico Jorge Manzi
(2002) según el cual en la escritura de Bolaño no se,
ría infrecuente la presencia de una "intertextualidad
desplazada" (161), es decir, de un recurso retórico que
permite remitir el discurso narrativo hacia otros cam,
pos de expresión estética, apelando a un género para
trasponerlo luego hacia otro lugar. Desde esa propo,
sición de Manzi, Decante descubre en la novela un
diálogo intertextual con la plástica a través de la figura
de un pintor guatemalteco que recrea en el París de la
ocupación nazi una imagen del México que recuerda.
Por mi parte, quiero aprovechar el mismo concep,
to para leer "lo nocturno" aludido en el titulo desde
un intertexto musical, relacionándolo con esas pie,
zas clásico,románticas diseñadas inicialmente para
ser interpretadas al atardecer, cuyos adornos meló,
dicos de superficie no pueden ocultar el tono melan,
cóhco y aún tétrico que rige el acompañamiento re,
sonando en el registro grave. Un tono que, sin
embargo, se ve quebrado intermitentemente por cier,
tas inserciones que parecen fuera de lugar, como las
apariciones reiteradas e irreverentes del "joven enve,
jecido" o ciertas preguntas que vuelven una y otra vez
a la conciencia del narrador: "iSordello?, iqué
Sordello?", "/Dónde está la literatura?". Fragmentos
que, como los dejos circenses que quiebran la serie,
dad de una sinfonía de Gustav Mahler o las risas de
una ópera de Kurt Weil, nos van poniendo en alerta
sobre la inminencia de lo extraño en esta historia. Una
sensación que vamos percibiendo en un crescendo a lo
largo de la lectura y que, finalmente, nos llevará a to,
par con lo innombrable. Ello, a través de una presen,
cia que emergerá con toda nitidez hacia el final de la
novela y se materializará en la imagen siniestra
(uncanny) de la casa de Maria Canales: esa "zona libera,
da" de la represión militar que, en las noches vaciadas
del toque de queda santiaguino, operaba paralelamente
como cenáculo hterario y como cámara de torturas.
En medio de esta escena de noctumancia, en esta
vigilia de trasnoche, un narrador que apenas logra
sostener su cabeza con un codo da rienda suelta a un
discurso memorioso y melancólico, que se quiere
justificatorio frente a sus lectores y defensivo frente
al fantasma que lo persigue. En ese discurrir va
rememorando partes fundamentales de su vida, las

Este hbro, que tuvo casi veinte reediciones en unos
pocos meses y que recibió diversos premios locales e
internacionales', sin embargo, sólo fue debatido
marginalmente en el medio intelectual chileno. Si por
un lado ello da luces del impacto de púbhco que tuvo
el texto, por otro lado habla sobre el modo en que
nuestra sociedad aún elude la discusión abierta de
cuestiones conflictivas o que pueden remover las ce,
nizas de un pasado comprometedor. Desde ese mis,
mo lugar, en el que parecen confluir tanto el miedo
como la culpa de ciertos sectores de la élite en el po,
der, incluyendo a los intelectuales a su servicio, es que
tengo que leer el silenciamiento crítico que, con con,
tadas excepciones, aún pesa en el país sobre Nocturno
de Chile (2000). Una novela donde Roberto Bolaño
aborda metafóricamente otras comphcidades inicuas,
las que se refieren, en su caso, a las que vinculan al
mundo hterario e intelectual con el poder político y
hasta con el terror de Estado. Problemáticas que
Bolaño va entretejiendo a través de una historia que
puede leerse como una alegoría trágica de nuestro
presente nacional.
Nocturno de Chile es una novela que se compone de
sólo dos párrafos: uno largo, de ciento cincuenta pá,
ginas, y otro de una linea, enmarcados ambos por una
cita de G. K. Chesterton que compele a un desenmas,
caramiento, el que, indudablemente, apunta a la voz
que lleva adelante el relato ("Quítese la peluca",
Bolaño, 2000: 9). El primer párrafo del texto, conti,
nente fundamental de lo narrado, se despliega como
el largo sohloquio de un yo agónico: un hombre viejo,
sacerdote poco dedicado, crítico hterario profesional
y poeta religioso escasamente valorado por su obra,
es acosado por una figura fantasmática -"el joven
envejecido"- que, como el Comendador a Don Juan,
se le hace presente una noche de delirio para echarle
en cara sus faltas y gatillar sus culpas. Debido a esta
mutua funcionalidad, que es motor del relato,
Stephanie Decante (2007) habla de un desdobla,
miento de la instancia enunciativa, pues el narrador
-Sebastián Urrutia Lacrob.: / H. Ibacache- no seria

1

Una versión preliminar de este texto se presentó como ponencia en la
Primera Escuela Chile,Francia, el 18 de enero de 2007, Casa Central,
Universidad de Chile.
2
Entre ellos, el Premio Municipal en Santiago de Chile (1998) y el que
otorga la Latin American Srudies Association (I.ASA) en los Estados
Unidos.

38

que se unen a partir del vinculo que él tiene con la
literatura: su oscuro objeto de deseo, que aquí asoma
en el más tenebroso sentido del término. En el marco
de este racconto surgen ciertas escenas que son de,
cisivas en la articulación de su discurso identitario
pero que, al mismo tiempo, resultan relevantes por
. remitir a un referente preciso: el desarrollo del cam,
po intelectual chileno durante la segunda mitad del
siglo XX, cuya trayectoria se articula compleja,
mente con la de ese otro espacio mayor que confi,
gura el ordenamiento sociopolitico del país. En este
sentido, la noción de paratopia de Dominique
Maingueneau habilita, como bien señala Stephanie
Decante (2007), la posibilidad de pensar todos es,
tos mundos en sus múltiples interacciones
significantes: desde el narrador y su doble a la fi,
gura del autor, desde del campo intelectual a la rus,
toria general3.

Desde coordepadas críticas afines a esta propuesta,
por mi parte, yo leo en la novela un cierto viaje, una suer,
te de trayecto con varias estaciones hacia lo que la con,
ciencia autorial nos señala como el Averno de nuestra
propia contemporaneidad hacia un presente de eterno
retorno del mal Un viaje en el que el narrador, fustigado
por su inclaudicable perseguidor -¡el propio Bolaño
transfigurado en el texto? iuna sombra que espejea la
mala conciencia del hablante?-, una y otra vez intenta
blanquear sus dudosas acciones, exponiendo eso que,
con crudeza pero con acierto, el crítico chileno Alvaro
Bisama (2003) denomina como "una versión Uocal y]
pechoña, momiacha, del arquetipo de vender el alma al
diablo" (90). Pues eso es lo que expresa la vocinglería
esquizofrénica de este cura ultramontano que ha llega,
do a ser una voz clave en la oficialidad crítico-literaria
'
quien a su vez sufre secretamente por no ser un buen
poeta; un sujeto que, genuflexo ante el poder en cual,
quier época y bajo cualquier forma que éste adopte, ter,
mina por revelarse como un personaje que por acción u
omisión es cómplice de sus iniquidades. Asi, de los salo,
nes elegantes a las solapas de los hbros, de la fugacidad y

1

Al respecto, cfr.: http://www.univ,parisl2.fr/www/labos/ceditec/
maingueneau2.htm1

39

�puntillosidad de la práctica crítica a las memorias
inenarrables de las mazmorras pinochetistas, el viaje que
se desarrolla en Nocturno de Chile, como dice Bisama, es
por lejos una de las metamorfosis más brutales que ha
ofrecido la literatura nacional.
En el despliegue discursivo del texto, nos encontramos con una serie de cuatro estaciones crono-tópicas que son claramente distinguibles y que hacen
fluir los distintos planos, individuales y colectivos,
que convergen en el relato. Asi, tenemos una primera
escena, la de la iniciación literaria del narrador, que
ocurre a finales de la década del cincuenta. A ésta le
sigue otra, que se concentra en su primera crisis
existencial y creativa, y que se resuelve con un viaje a
Europa entre finales de los años sesenta y comienzos
de los setenta. Luego continúa la escena del retorno a
Chile y el reinicio de su actividad crítica y poética,
que abarca las épocas del gobierno de la Unidad Popular y de la dictadura pinochetista. Y finalmente tenemos un nuevo y último episodio de crisis
identitaria, situado en el umbral del nuevo milenio y
en el marco de la transición democrática chilena: un
cronotopo que une el final con el principio y le otorga
una dinámica circular a este relato, mediante una

estructuración que nos devuelve a la primera página
y casi nos impone su relectura.
El acercamiento del narrador al mundo literario
se produce desde el vinculo con Farewell, el crítico
más importante del medio siglo, quien además es homosexual. Como ya anticipamos, el tiempo narrado
corresponde a los años cincuenta y el campo intelectual aparece teñido de tradicionalismo, más allá de
que Neruda reluzca como el poeta insigne de esa constelación literaria4 . Ese tradicionalismo se evidencia en
el oximoron que plasman esas tertulias convocadas
no en la urbe capitalina sino en el jardin de una casa
patronal en el corazón del Valle Central chileno. Un
lugar al que con ironia innegable Bolaño denomina
La-bas, un nombre de resonancias simbolistas que no
cuaja ni con la lengua ni con el espíritu del lugar, y
que está rodeado por un mundo campesino que se
muestra, desde la mirada naturalista del narrador,
como barbárico en su lengua y hábitos, y frente al cual
él expresa una mezcla de temor y asco. El dueño del
fundo es Farewell, un sujeto que parece cuestionar la
hegemonia oligárquica pero que copia los comportamientos de esta clase y a su vez los hace extensivos al
sector intelectual en el que domina, imponiendo un

situación debe venir del exterior y es un viaje a Europa, promovido por dos sujetos sospechosos, de nombre Odeim y Oído -dos inversiones slgnicas de las
palabras "Miedo" y "Odio"-, sobre los que el narrador prefiere no indagar, lo que le devuelve la energla
vital y lo hace experto en la caza con halcones. Poco
tiempo después son precisamente estas aves las que
en sueños le indican la necesidad del regreso a la patria amenazada: "Veia una bandada de halcones, miles de halcones que volaban a gran altura por encima
del océano Atlántico en dirección a América" (Bolaño,
2000: 95), dice el narrador, en lo que constituye una
reversión grotesca del sueño ilustrado de Andrés Bello cuando auguraba, en el siglo XIX, el traslado de la
poesia desde el viejo continente gastado a las nuevas
tierras americanas.
Lo cierto es que, transcurridos los años de la Unidad Popular en un enclaustramiento dedicado a la
lectura de los clásicos literarios y a las visitas esporádicas a su decadente maestro, con la llegada de los
militares al gobierno, el crítico/poeta encuentra su
época de esplendor. Desde las planas del diario
ofi.cialista, a las clases de vulgata marxista que imparte para la Junta Militar, él brilla en los circulas de
un poder extendido y capilar, que borra los hmites
entre el poder literario y el poder en sentido lato. Yes
precisamente su estudiante aventajado, el general
Pinochet, quien le hace explicita la indiferenciación
entre esos campos al asumir por si mismo la autoridad de determinar los méritos de un intelectual o de
juzgar los valores estéticos de una obra, mientras le
recuerda a su atemorizado profesor que el fin último
que lo mueve no es cultural sino pohtico:

ritual de patronazgo que pesa tanto sobre los aspirantes a críticos como entre los escritores en general.
En este contexto, la iniciación literaria del narrador
refracta los mismos sesgos antimodernos: si por un
lado quiere ser un intelectual valorado por su producción estética, por otro, es un cura conservador que se
pone bajo el ala protectora de su mentor, incluso si
ello supone tolerar o consentir sus avances sexuales.
La identidad del cura/poeta se torna, asl, altamente
conflictiva, textualizándose, por ejemplo, en sus dudas frente al vestuario: ltraje o sotana?, como si él no
fuera capaz de -o no quisiera- elegir entre el deseo
poético y una vida sacerdotal que, aunque poco
motivante, le brinda la legitimidad y seguridad de que
carece en lo literario. En este juego de tensiones, su
dedicación profesional a la labor crítica bajo el seudónimo de H. Ibacache (o simplemente, como "el cura
Ibacache"), le permite ejercer una función que, dentro de la literatura, también se quiere "guiadora de
almas", al tiempo que espera la oportunidad propicia
para concretar una obra que lo proyectaría hacia el
pináculo del canon poético.
Durante los años sesenta y setenta el narrador enfrenta, sin embargo, una profunda conmoción al no
encontrar sentido a su tarea en medio de un mundo
que está cambiando radicalmente. La revolución parece estar a la vuelta de la esquina, incluso tocando a
las puertas de la iglesia, y un campo intelectual más
complejo acompaña la dinámica social, impulsando
la ola revolucionaria. El narrador no logra eludir el
sentimiento de creciente vado y, en definitiva, la crisis de un proyecto poético sustentado en un misticismo de corte arcaico que no encuentra asidero posible
en el nuevo escenario. La melancoha irrumpe entonces en su vida, trastocando su antigua vitalidad en
abatimiento, una situación que cita degradadamente
la escena trágica del pintor guatemalteco que languidecia en el París ocupado por los nazis mirando el
horizonte desde una ventana. La puerta de salida a su

Un intelectual debe leer y estudiar o no es un intelectual,
eso lo sabe hasta el más tonto. ¿y qué cree usted que leia
Allende? Moví lentamente la cabeza y sonrei. Revisti.tas.
Sólo leia revisti.tas. Resúmenes delibros. (...) Para que sepa
usted, yo me intereso por la lectura, yo leo libros de teorta
pol1ti.ca, leo incluso novelas. La última fue Palomita blanca,
de Lafourcade, una novela de talante francamente juvenil, pero la lei porque no desdeño estar al d1a y me gustó.
lUsted la ha leído? (...) lPor qué cree usted que quiero
aprender los rudimentos básicos del marxismo(.. .) Exactamente, para comprender a los enemigos de Chile, para
saber cómo piensan, para imaginar hasta dónde están dispuestos a llegar. Yo sé hasta donde estoy dispuesto a llegar, se lo aseguro. (115-118).

4

El cñóco chileno Gñnor Rojo (2004) identifica en esta referencia y
tambitn en el cuento "Carnet de baile" (del libro Putas asesinas) ciertos
rasgos del anónerudismo de Bolaño, quien representa al poeta como el
emblema de una rebeld1a anógua, literariamente impostada, moralmente
culpable y pol1ócamente inefecóva. Un modelo estéóco y político del
cual Bolaño se separa para seguir, primero, a Nicanor Parra y luego, para
deambular solo en el desierto, desde la comprensión de que "el poeta es
un hutrfano nato· (206) al que ningún maestro podrá satisfacer en sus
inquietudes.

40

41

�todavia en la tierra negra, nuestra fértil tierra negra donde los gusanos miden cuarenta centímetros", explica el narrador (138). Él ha sobrevivido y
seguirá adelante, aunque la melancolia y la culpa
lo acechen en esa noche tenebrosa, mientras el joven envejecido parece haberse quedado mudo. Sin
embargo, con su imagen casi borrada, vuelve a aparecer ante los lectores en las páginas finales del texto para pronunciar una última imprecación frente
á Ibacache: una mirada o un grito de impugnación
resistente que casi podemos sentir:

En este escenario, crecientemente turbio, es
donde el narrador finalmente se hace coparticipe
del maridaje ominoso entre terror y literatura, una
unión indeseable que toma forma tanto en la mutación de su textualidad poética, que pasa de angélica a demoniaca, como en su participación en las
reuniones promovidas por Maria Callejas, una
merodeadora de talleres literarios y salas de exposición, donde toma contacto con lo más granado
de la intelectualidad oficial y hasta de la oposición
permitida, personajes a quienes convoca a reunirse en su residencia de unos suburbios elegantes.
Una casa de tres plantas que, a poco andar, se revela como un espacio monstruoso: un lugar en el
que cohabitan perversamente niños que sufren por
ver lo que no deberían ver y cuerpos lacerados por
la tortura, mientras que la intelectualidad que se
ubica en el piso intermedio tolera la convivencia
con el horror a cambio de hacerse un espacio bajo
el sol enano de los años de hierro.
Dibujada de este modo, la casa de Jimmy
Thompson y Mariana Callejas se configura como una
imagen que señala el punto culminante del relato,
hacia el que converge en gran medida la tensión de la
novela, y a través de la cual Bolaño metaforiza de
manera trágica la constitución de esa realidad a la que,
con ironía también trágica, Tomás Moulián habia
bautizado como el "Chile actual". Un cronotopo al
que Bolaño alegoriza mediante la representación de
ese sitio de horror en el que el torturador circula
libremente, acompañado de una mujer cómplice que
brinda a sus actos la fachada de normalidad que ellos
requieren: la de una familia burguesa chilenonorteamericana -¿qué mejor?- que se interesa por
la alta cultura, mientras que los literatoides de turno,
para usar una expresión de Gabriela Mistral5, hacen
la vista gorda frente al siniestro espectáculo.
La dictadura pinochetista se va en 1990 y son
diez años los que median entre esa retirada amigable y la enunciación que da lugar a esta novela. Todo
ha cambiado y nada ha cambiado parece decirnos
Bolaño. Chile es el árbol de Judas, "un árbol sin
hojas, aparentemente muerto, pero bien enraizado

Y entonces me pregunto: ¿dónde está el joven envejecido?, lpor qué se ha ido? Ypoco a poco la verdad empieza a ascender como un cadáver. Un cadáver que sube
desde el fondo del mar o desde el fondo de un barranco. Veo su sombra que sube. Su sombra vacilante. Su
sombra que sube como si ascendiera por la colina de
un planeta fosilizado. Y entonces, en la penumbra de
mi enfermedad, veo su rostro feroz, su dulce rostro, y
me pregunto: ¿soy yo el joven envejecido? ¿Esto es el
verdadero, el gran terror, ser yo el joven envejecido que
grita sin que nadie lo escuche? ¿y que el pobre joven
envejecido sea yo? Y entonces pasan a una velocidad
de vértigo los rostros que admiré, los rostros que amé,
odié, envidié, desprecié. Los rostros que protegí, los que
ataqué, los rostros de los que me defendí, los que busqué vanamente. Y después se desata la tormenta de
mierda. (149-150) ~

Bibliografía
Bisama, Alvaro (2003). "Todos somos monstruos", en Patricia Espinosa
H. Territorios ai fuga. Estudios críticos sobre Roberto Bolaño. Santiago de
Chile: Frasis.
Bolaño, Roberto {2001). Putas asesinas. Barcelona: Anagrama.
Bolaño, Robeno (2000). Nocturno de Chile. Barcelona: Anagrama.
Decante Ataya, Stephanie (2007). "Paratopia creadora y melancolla en
el Chile de Roberto Bolaño. Aproximaciones a Nocturno de Chile".
Manuscrito.
Manzi,Joaqu1n {2002). "El secreto de la vida (No está en los libros)", en
Cclina Manzoni, Robato Bolaño. La escritura como tauromaquia. Buenos Aires: Corregidor.
Manzoni, Cclina (2002). Roberto Bolaño. La escritura como tauromaquia.
Buenos Aires: Corregidor.
Mistral, Gabriela. Correspondaicia inédita. Academia Argentina de Letras:
Buenos Aires (fotocopias).
Moulián, Tomás (1997). Chile actuaL Anatomía de un miro. Sanóago de Chile:
LOM.
Rojo, Grinor {2004). "Bolaño y Chile" en Anales de Literatura Chilena 5. Chile:
Facultad de Letras / Pontificia Universidad Católica de Chile.
Página web: httpJ/www.univ-parisl2fr!www/laboslceditec mainguaieau2html
(sobre Dominique Maingueneau)

Carta de Gabriela Mistral a Victoria Ocampo, fechada el 2 de enero de
1947, en California, en Correspondaicia intdita. Academia Argentina de
Letras (fotocopia de manuscritos).

5

42

�Contradicciones del

LEMCU

Falta apenas el golpe de la grada
-que se llama pasión

'

literatura como

MOCIM

MTO

Lectura de A paixao segundo G.H.

Una escritura de lo indecible, de lo impronunciable, y aún más, de lo
incomprensible. Eso es la obra de Clarice Lispector, donde la voz de la
protagonísta---narradora, G.H., se confunde con la visión y sensibilidad de la
escritora misma. Así, el eje de la "novela" no es la trama sino una idea; una idea
por demás difusa, metafísica, o bien, como se ha dicho, existencial. A paixao
segundo G.H. (1964) plantea a través del lenguaje y la escritura, la imposibilidad
del entendimiento, de lo esencial---vítal. A la vez, cuestiona la impotencia del
lenguaje mismo por entrañar lo incognoscible, tomándose en contradicción.

KATIÁ IRIMÁ IBARli

L

a voz de G.H., vuelta escritura, se desencadena a partir de una revelación suscitada de
un suceso mínimo. A partir de ahí, ella cruza
por una angustia -dirá ella, el infimio- por no poder comprender el sustento de su existencia, lo cual
es ya un paso para acceder a la verdad; sin embargo,
esa verdad, y la angustia por estar al borde de comprenderla, es incomunicable; no hay palabras, el lenguaje se vuelve inútil. G.H. se da cuenta de la proximidad de lo inefable, ese "algo" se le revela, pero no
puede comprenderlo, entonces, sólo cabe intentarlo:

mismas del lenguaje, siendo el lenguaje su materia.
Todo ello se nos insinúa como rasgo peculiar del esti,
lo de Uspector -y de una nueva narrativa latinoamericana que se ha planteado problematizar su propia
vía de expresión.
G.H. pasa por una anagnórisis, luego se transfor,
ma. En un instante de su vida se entera de que ha vivido en un error, de que lo que creyó siempre como
verdad, como orden, sólo ha servido de pretexto para
sustentar lo que creyó era su existencia, cuando en
realidad ésta fue sólo una máscara: "usé demasiado
las verdades como pretexto". Ahora se enfrenta a otra
verdad, a la Verdad, que escapa de la razón y del orden, por lo que teme, le horroriza vivir en la incerti,
dumbre: "iNo le encuentro sentido a la verdad! Es por
eso que yo la temía y la temo"; pues esa verdad no
tiene "sentido" racional, no es pensamiento, es la pasión: "tal vez sólo el pensamiento me salvase, tengo
miedo de la pasión".
"Y volví a seruna persona que nunca fui". Una contradicción llena de sentido -como son las contradicciones que suele evocar Uspector-, ¿Cómo volver a donde nunca se ha estado? Es retornar a una
esencia, que siempre ha estado ahí, de la cual se ha
extraviado G.H. sin saberlo. Y vuelve a esa esencia a
partir de su anagnórisis y se transforma en lo que siempre ha sido, se despoja de su máscara, descubre La
Verdad inefable que ha estado detrás de su existencia,
todo, a partir de observar las vísceras de un ser a simple vista insignificante: una cucaracha.

...... estoy procurando, estoy procurando. Estoy intentando entender. Intentando dar a alguien lo que viví.
No sé qué hacer de lo que viví, tengo miedo de esa desorganización profunda. No confio en lo que me sucedió. ¿Me sucedió alguna cosa que yo, por el hecho de
no saber cómo vivirla, viví otra?

Esta novela no tiene inicio ni fin. Comienza en puntos suspensivos, al igual que todos los capítulos, lo
cual nos da la sensación de una novela circular, o bien
en espiral. Su escritura cuestiona el género novelístico
tradicional, pues rompe las fronteras entre novela y
lírica, no hay una trama propiamente dicha, la narración así tiene la forma del monólogo, no desarrolla
una historia y su forma está más cercana a la de una
disertación filosófica sustentada en lo vivencia!. También pudiera decirse que es una "antinovela", o una
"antinarración", su sentido es negar las posibilidades

44

45

�G.H. es una escultora. Se ha dedicado a desgas,
tar la materia, a encontrar las formas inmanentes y
ocultas del barro. Ella se ha buscado a si misma a
través de sus manos, pero lo ha hecho a partir del
molde de la razón, de lo que ella creyó por verdad,
y asi habia elaborado su propia máscara. Vive en
un edificio de trece pisos -la cabalistica se filtra
constantemente en la narrativa de nuestra escritora-,
es una mujer independiente, que goza de las comodi,
dades de su clase, incluyendo tener una sirvienta ne,
gra, y dice: "G.H. habia vivido mucho, había vivido
muchas cosas". Es una mujer "moderna".

En la tercera sección de la obra, se describe el suceso:

G.H. está desayunando como lo hace normalmente; su
sirvienta está ausente, ha salido de viaje, por lo que deci,
de ir a su habitación. Ese cuarto habia sido destinado
corno depósito de cosas viejas, pero desde seis meses atrás
sirvió de dormitorio para la sirvienta. Desde entonces
G.H no habia entrado en él. Ahora irrumpe en esa habi,
tación olvidada por ella con la expectativa de encontrar
las cosas viejas, arrumbadas, sucias; sin embargo, se sor,
prende de ver la habitación absolutamente limpia y en
orden. No es que el orden le moleste, lo que le incomoda
en ese momento es el arrebatamiento de la potestad de

NO COMPRENDO LO QUE VI. Y MI SIQUIERA SÉ SI VI, YA QUE MIS OJOS
TERMINARON NO DIFERENCIÁNDOSE DE LA COSA VISTA.
46

ese orden. La sirvienta ha decido por sí misma hacerlo y lo
ha hecho como ha querido, sin consultarla. Eso hace eno,
jara G.H., pero es más su sorpresa cuando ve que en una
de las paredes hay un mural que ha hecho la sirvienta
con carbón y en el cual se representan las figuras de un
hombre, una mujer -con la cual se identifica- y un
perro, totalmente desnudos:

entablar un diálogo, es decir, que se tropiezan con las
dificultades del entendimiento, un diálogo casi impo,
sible, fragmentado.
Esta idea queda reforzada con la imagen de J anair
como una extranjera, léase como una extraña -lo que
nos recuerda a la imagen de L'etrangere de Camus, o
bien, la idea repetitiva del "forastero" en José María
Arguedas-: "aquella mujer que era la representante
de un silencio como si representase a un país extran,
jero, la reina africana. Y que ahí dentro de mi casa se
alojara la extranjera, la enemiga indiferente". Lo que
queda de este sentimiento de incomprensión es un
deseo de destrucción y violencia. Quiere destruir lo
que la sirvienta negra, extranjera, forastera, ha hecho
en la habitación, quebrar su orden, borrar sus trazos,
luego, aparece el deseo de matar alguna cosa.
Después de este desconcierto G.H. abre el ar,
mario, ahí se encuentra con una cucaracha. Siente
entonces la repugnancia, el grito interior, inaudible.
Es con este bicho que va a satisfacer su deseo de
matar. Esta cucaracha parece representar a Janair
y puede ser interpretada como su doble (Robeiro,
1997). Es sobre este bicho que descargará sus de,
seos de eliminar al otro, para luego encontrar en ese
acto su tragedia, su conversión.
La cucaracha es descrita como algo inmemorial,
un ser que ha existido aún antes de la raza humana.
G.H. nunca se habia "enfrentado" a una, toda su vida
las habia evadido, ignorado, por la repulsión que és,
tas le causan. Asi, cuando ve sus entrañas, el interior
de la cucaracha muerta, aplastada, comienza a apro,
ximarse a algo que siempre habia desconocido. Se reco,
noce a si misma en el liquido blanco que brota del insec,
to, llegando, incluso, a confundirse a si misma con él.
"Habia llegado a la nada, y la nada era viva y húmeda";
esa nada estaba en ese bicho y en ella misma.
Después de este acontecimiento, en apariencia in,
significante, G.H. no vuelve a ser la misma. Deja la
máscara, ahora vuelve a su esencia. Antes andaba por
la vida con muletas, con una tercera pierna que le ofre,
cia la seguridad. Ahora ha perdido esa pierna que bien
podrta significar la razón, la doctrina. Ahora le toca a
G.H. ser más "libre", regresar a sus origenes, aceptar
la desorganización, el caos, la irracionalidad, la ima,
ginación, la pasión: "sólo la realidad es delicada, mi
irrealidad y mi imaginación son más pesadas".
Parece que la escultora encuentra un nuevo sentí,
do a la vida, uno más cercano a la Verdad. Asi, ha su,

En la pared encalada, contigua a la puerta -y por eso
no lo habia visto todavia- estaba casi en tamaño na,
tural el contorno a carbón de un hombre desnudo, de
una mujer desnuda, y de un perro que estaba más des,
nudo que un perro. En los cuerpos no estaba dibujado
lo que la desnudez revela, la desnudez venia apenas de
la ausencia de todo lo que cubre: eran los contornos de
una desnudez vacia. El trazo era grueso, hecho con
punta quebrada de carbón. En algunos trechos el ríes,
go se hacia doble como si un trazo fuese el temblor del
otro. El temblor seco de carbón seco.(...)
(...) Los trazos -descubrí sin placer- eran trazos de
reina. Y también la postura: el cuerpo erecto, delgado,
duro, hso, casi sin carne, ausencia de senos y de caderas.

En esta ekfrasis, G.H.,Uspector cifran la imposibi,
lidad de comunicación ya mencionada. El dibujo o
mural aparece como caligrama, como escritura que
lleva un mensaje incomprensible. Esta ekfrasis repre,
senta algo inimaginable para G.H, lo representado tie,
ne un sentido que va más allá del lenguaje, de cual,
quier lenguaje. El sistema de signos verbales, asi como
el de signos visuales, se vuelven insuficientes para
describir la revelación de la protagonista.
Asi, siguiendo esta idea, la imposibilidad interhu,
mana puede estar expresada en este caligrama indes,
cifrable, mensaje donde Janair es la emisora y G.H. la
receptora. Esa incomunicación se debe a la distancia
entre Janair y G.H., distancia en todos los sentidos,
incluso en el social y en el cultural. La escultora como
una mujer que posee cierta "cultura", que pertenece a
un sector social, que define su "gusto", que busca la
palabra; Janair como la mujer negra, la sirvienta, si,
tuada en una clase social con ciertas desventajas, au,
sente, y que en su condición no ha tenido el derecho de
usurpar la casa y el poder de su patrona y que, sin
embargo, lo ha hecho transformando el cuarto, y ha,
biéndole dejado ese mensaje, no cifrado en palabras
sino en trazos, en líneas casi primitivas. Dos sistemas
de signos que representan dos culturas que no logran

47

�mergido apenas de la caverna y atrás ha dejado las
sombras, la falsa realidad. El mito platónico de la caverna aparece asi en A paixi1o segundo G.H., pues la narradora pasa por este proceso de salir de la caverna
para aproximarse a la Realidad, al mundo de las ideas.
Ella -como todos- ha permanecido como los prisioneros encadenados, que han visto en las sombras
la verdad, siendo más bien engaño. De esa oscuridad,
de esa esclavitud, G.H. se aproxima, casi llega al entendimiento; sin embargo, su angustia es permanecer en esa linea, y luego no poder comunicarla al otro.
Benedito Nunes (1997), quien ha explorado las interpretaciones filosóficas de la obra de Lispector, dice
que lo que ha experimentado G.H. es un éxtasis místico: fascinada por el cadáver del insecto, G.H. sufre
una especie de ""rapto del alma -la pérdida o
desposesión del Yo- semejante al éxtasis de los rrústicos, que ella cuenta dificultosamente a un Tú imaginario, a quien se dirige el relato inacabado". (1997: 50)

trae de la tradición hebraica, de pasajes bíblicos,
así como a otras obras de la literatura moderna. Por
sólo tomar un ejemplo, el de la cucaracha, puede
ser ésta entendida como el ""doble" de Janair, o bien
de G.H., que ha llegado a confundirse con este bicho, pues su mirada extasiada ha llegado a diluirse
con el objeto observado; también nos recuerda al
relato de Gregario Samsa; evoca lo inmemorial, lo
prehistórico; y también, su materia blanca que brot·a de su cuerpo ha sido considerado como la Hostia que redimiría a G.H. del pecado.
Varias son las evocaciones, los intertextos, a la tradición judea-cristiana. Comenzando por el titulo, que indudablemente hace referencia a la Pasión de Cristo contenida en los evangelios:
Sólo entonces mi naturaleza es aceptada, aceptada
como su espantado suplicio donde el dolor no es ninguna cosa que nos sucede, sino lo que somos. Yes aceptada nuestra condición como la única posible, ya que
es lo que existe, y no otra. Y ya que vivirla es nuestra
pasión. La condición humana es la pasión de Cristo.

No comprendo lo que vi. Y ni siquiera sé si vi, ya que
mis ojos terminaron no diferenciándose de la cosa vista. Sólo por un inesperado temblor de llneas, sólo por
una anomalía en la continuidad interrumpida, de mi
civilización, es que por un instante experimenté la
muerte vivificadora. La fina muerte que me hizo manosear la prohibida tela de la vida. Está prohibido decir el nombre de la vida. Yyo casi lo dije.

Otras frases e ideas que se encuentran en el texto
nos dan cuenta de esta relación. Se refiere, en este mismo sentido, al "fruto prohibido" tomado por ella, por
G.H., que entonces representa a la mujer; su éxtasis es
casi divino y nos menciona a los santos, a la humildad
con que ellos han interpretado la vida. Las treinta y tres
secciones en las que se divide el relato parecen aludir
a la edad en la que se dice Cristo fue llevado a la cruz.
La cucaracha corno símbolo de la comunión: comer la masa de la cucaracha es el antipecado. Pero esa
redención que le ofrece el bicho la lleva a la náusea,
casi al vómito. Sin siquiera haberla probado G.H. escupe, nos dice, se escupe a sí misma. Es la náusea de
su existencia. Hay también en esta "confesión" un interlocutor "imaginario" al que G.H. interpela con las palabras mi amor. Ante él, G.H. manifiesta su incapacidad,
por demás humana, de expresar mediante las palabras
lo que ha vivido. Ni el entendimiento, ni el lenguaje
pueden abarcar esa verdad divina: "es que no conté
todo(...) el raciocinio no me lleva a ningún lado".
G.H. "antes" tenia un nombre, "ahora" ya no, pues
no es la misma, sólo queda de la "anterior" mujer las
iniciales grabadas en las valijas. A la "conclusión" que
llega G.H. es la de no entender esta realidad, y tener
esa humildad, semejante a la de los santos, humildad

En un instante vivió la muerte. La imagen mística
de la vida en la muerte es evocada. A G.H. se le concedió sentir lo que realmente es la vida, presenció El Misterio. Pero no pudo entenderlo, pues es incomprensible, inabarcable. Descendió al Infierno, a su interior
vuelto llamas. 8 Infierno que desde ese momento vivirá, será el saber que la existencia es un acto de soledad y aislamiento, pues la Revelación de vida que ha
pasado frente a sus ojos, no podrá comunicarla a nadie; entre un ser y otro hay un abismo. Nunes nos dice,
respecto a este clímax narrado: infierno y paraíso son
el clímax patético del alma, el auge de un autoconocimiento vertiginoso en cuando desciende en el
abismo de la interioridad. (Lispector, 1998: XXVI)
La crítica de Nunes nos ofrece otras pistas de
interpretación, afirmándonos de entrada lo extremadamente polisémico que es esta "novela" de
Lispector. Es, nos dice, un relato alegórico, en tanto evoca a otros textos, a otros símbolos, que ex48

ante lo desconocido, ante Dios. Die½ después de este rapto, de este éxtasis se da cuenta de lo insuficiente que son
las palabras, que es la razón humana, para dar cuenta de
lo que en esencia somos. Ante esta afirmación de la
duda, el relato, la reflexión comienza nuevamente.

Guimaraes Rosa- que vuelve a retornar la búsqueda del lenguaje mismo a través de la literatura, sin
que por ello desconozca del todo las otras funciones literarias. Líspector coloca en un primer plano
la función estética, y por ello, significa una renovación y un momento decisivo en la literatura brasileña.
En la literatura contemporánea, brasileña, latinoamericana y "universal", se ha dado como prioridad la
ambición por la renovación artística, por la exploración de las posibilidades del (de los) lenguaje(s).
Clarice Lispector, asi, se inserta en un movimiento
mayor, y lo hace desde su propia intuición, desde su
particular ambición por hacer de la literatura una forma de conocimiento y de exploración de lo más intimo del ser humano. A paixao segundo G.H. es una reflexión del lenguaje desde el lenguaje mismo. w

El mundo no dependía de mi ésta era la confianza a la
que había llegado: el mundo no dependía de mi, y no
entiendo lo que estoy diciendo, inunca!, nunca más
comprenderé lo que diga. Pues lcómo podría decir sin
que la palabra mintiese por mi? Cómo podré decir sino
tlmidamente así: la vida se me es. La vida se me es, y no
entiendo lo que digo. Yentonces adoro......

Este experimento narrativo, quinta novela de
Clarice Lispector, significa un momento importante
en la evolución de la escritura de la autora. Asimismo, es una obra de gran tra.scendencia en la literatura
brasileña del siglo XX. Siguiendo la idea de la formación de una literatura brasileña (Candido), se observa que con el romanticismo se intensifica el proceso
de constitución de una literatura "propia", entre otras
cosas porque los escritores son más conscientes del
aspecto lingüístico-estético de sus creaciones (Areas,
1995), es decir, están más ocupados en que sus obras
alcancen la función total de la que habla Candido (En
Sarlo, 2001: 42). Y por función total entendemos la
"concepción estética que dota de universalidad a la
obra" (Antelo, 2001: 40) y que abarca, aunque en "segundo término", todas las demás funciones posibles
de la obra literaria.

Bibliografía
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Sarlo, Beatriz (2001). "Antonio Candido: para una critica latinoamericana• entrevista incluida en Antonio Candido y los estudios latinoamericanos. Pittsburgh: Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana. Serie Criticas.

Una literatura latinoamericana, o brasileña, existe desde el momento en que se demuestra capaz de fecundar
los instrumentos de otras culturas matrices y aplicarlos
en América. (...) La literatura nacional comienza cuando
se inaugura una tradición de producir, de manera sistemática, obras estéticamente válidas. (Antelo, 2001: 41)

Clarice Lispector se aparta, literaria y estéticamente, de los modernistas -corno son Oswald de
Andrade, Mario de Andrade, entre otros- de la década de los veinte. Esta generación modernista más
bien concebía la literatura y lo literario a manera
de ""compromiso" social, como expresión privilegiada de denuncia y a la vez de experimentación.
Clarice, en cambio, viene a formar parte de una
"nueva generación" -donde también se encuentra

49

�'

..

LUISA CAMPUliMO

como prueba irrefutable, su encuentro con un compatriota que ha llegado a ser gerente de Lord&amp;: Taylor.
Si hubiera tiempo y si tuviera sentido hacerlo, continuarla en marcha atrás el elenco de personajes reales o
imaginarios que visitan esta primera gran tienda por
departamentos, para terminar descubriendo que aún
antes de su apertura como modesto almacén, en los años
veinte del siglo XIX, ya habla cubanos en Nueva York
La novela en cuyas páginas compra Laura Puente
su conjunto Chane! talla 36 se publica en Nueva York
en 1992. Se titula Dreaming in Cuban, y su autora es la
cubano-americana Cristina Garcla.
En Nueva York, el desterrado José Maria Heredia
edita en 1825 sus Poesías, que incluyen la "Oda al Niágara", donde el recuerdo, en medio de un paisaje gélido, de "las palmas iay! las palmas deliciosas/ que en las
llanuras de nú ardiente patria/ nacen del sol a la sonrisa
y crecen.. .", instaura la nostalgia en las letras cubanas.
Por esa núsma fecha e igualmente en Nueva York, el también desterrado padre Félix Varela hace aparecer los últimos números de El Habanero, primer periódico independentista cubano, que había comenzado a publicar
un año antes en Filadelfia (Gruez, 2002).
La cubierta del libro de Cristina García reproduce una de las grandes marcas más que identitarias,
estereotipicas de lo cubano: es una caja de tabacos,
de habanos ...
En 1849, cuando todavía no había una ortografía
precisa para el término, ya se vendlan tabacos de La
Habana en Nueva York1, y comenzaban a fabricarse

EN VÍSPERAS DEL DÍA DE
THANKSGIVING DE 1977, LAURA
PUENTE SE COMPRA UN CON/
JUNTO CHANEL TALLA 36 EN
LORD &amp; TAYLOR. HA LOGRADO
ADELGAZAR MÁS DE 100 LIBRAS
-VERDADERO ÉXITO ENTRE
LOS EXILIADOS CUBANOS, TAN
PATÉTICAMENTE GOLOSOS-, Y
PESE AL PRECIO DEL TRAJE, SE
SIENTE MUY, MUY FELIZ.
Entre 1919 y 1920 Anais Nin (1978) anota reiteradamente en su diario lo que la fastidia acompañar a
cubanos a Lord &amp;: Taylor. Sus padres se han separado, y la familia de la madre, para no traerla de vuelta a
La Habana con sus hijos, le monta en Nueva York,
donde había estudiado como tantas niñas de la clase
alta cubana, el negocito de asesorar en sus compras a
sus adinerados conciudadanos.
En 1892, y hacia las páginas finales de sus crónicas
norteamericanas de ese año, orientadas a demostrar
que en los Estados Unidos los cubanos tienen las
oportunidades que no podrían alcanzar bajo el régimen colonial, Raimundo Cabrera (1892) rememora,

.Bordes y desbordes
•

delo nac10
y lo cultural:

UMA OJEADA A MOVELAS Y OTROS TEXTOS DE CRISTIMA CA.RCÍÁ

SI

�por empresarios y torcedores cubanos en algunas ciudades de la Florida, que hasta 1820 había sido parte
del territorio cubano. En ese mismo año de 1849 y cambien en ~ue\'a York, el poeta Miguel Teurbe Tolón
diseña la bandera cubana. Él y otros proscritos que
viven desde finales de los cuarenta en distintas ciudades de los Estados Unidos, ven recogida su poesia
en 1858, bajo el título de El laúd del desterrado (Gruez:
2002: 146-149). Otro de ellos, Cirilo Villaverde, que
reside desde principios de los cincuenta en Nueva York,
publica allí, en 1882, la \'ersíón definitiva de su Cecilia
Valdés, novela iundacional" cubana (Sornmer, 1991). Para
entonces ya se ha instalado en Nueva York José Marti,
quien vivirá quince años en esta ciudad, y con el dinero recaudado entre los tabaqueros, iniciará la guerra
de independencia de Cuba. Las no\·elas que vamos a
ojear más adelante, nos acercarán al siglo XX.
El español y cubano y americano Manuel Pedro
González -creador, en 1924, de la cátedra de literatura hispanoamericana de la Universidad de California en Los Ángeles, y después, del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana y de la Revista
Iberoamericana- en un artículo de 1939 que inaugura
la re.flexión en torno a las relaciones intelectuales entre los Estados Unidos y la América Latina, afirma
que "debido a su situación geográfica y sus prolongadas luchas por la independencia(...), Cuba ha estado
mucho más intirnarnente vinculada a los Estados
Unidos que ningún otro país de la América Latina"
(90), y además, "desde 1823 (... ) ha sido como un eslabón que ha conectado las dos culturas; ha desernpe
ñado el doble papel de intérprete y propagandista de
ambas" (90-91), ya que "los cubanos han estado mucho más familiarizados con la cultura de los Estados
Unidos que sus colegas al sur del Rio Grande" (91).
En esta intima vinculación", en esta "conexión"
de Cuba con los Estados Unidos que funda José María Heredia -a quien William Cullen Bryant traduce sus poemas (Gruez, 2002)-el norte aparece corno
"la tierra de la libertad en que se abre un asilo inmenso a todos los oprimidos" (Heredia, 18266:102). Pero
desde entonces, o aún antes, Cuba era para los políticos de Estados Unidos la manzana que tarde o tern-

Cf. el grabado de Henry Papprill, sobre acuarela de John W. Hill, Ncw
York from ch, Stccpl, ofSe. Paul's Church, looking Easc, Souch and Wrn, de 1849,
donde se aprecia, en el toldo de una tienda de Broadway, el letrero:
"Havana Sigars•.

1

prano caerta en su patio, el objeto de su ansiedad de
complementación, de su deseo de seguridad, de su
afán de expansión, que hasta la llegada del momento
propicio deberla quedar en posesión de la segura España -corno lo reconoce el propio Heredia en su reseña sobre el "\1ensaje del Presidente Adams a la Cámara de Representantes de los Estados Unidos del
Norte sobre el Congreso de Panamá"-, es decir, sobre la prohibición norteamericana de que las tropas
de Bolívar contribuyeran a la independencia de Cuba
(Heredía, 1826a:129-B2). España, por su parte, es para
separatistas o reformistas, y según Heredia (1965): "el
demonio sangriento del mal" (65). Por eso, la valora
ción de los Estados Unidos que ofrecieron en sus textos los cubanos del siglo XIX se realizó, en sentido
general, por "triangulación", teniendo corno referen
cia a España, y procediendo de manera "reactiva", es
decir, enfrentando al vecino del norte con la metrópoli, y viceversa. Asl pues, tanto para los cubanos comprometidos con "la causa", como para quienes sin
mayor definición política denunciaban las condiciones de deterioro físico y moral que se vivian en la Isla,
los Estados Unidos eran el modelo que oponer a España y, sobre todo, a su administración local, de modo
que, en sentido general, lo que durante el siglo XIX se
escribía en Cuba sobre los Estados Unidos, tenía un
correlato implícito o explicito en la realidad colonial
de la Isla, por lo que estos textos se constituyeron en
un importante y a veces único espacio de cuestionamiento abierto del poder español. José Martí, corno
sabemos, es un caso aparte. Su visión de los Estados
Unidos, que, aunque en función del destino de Cuba,
se construyó desde adentro -por eso hay quienes lo
estudian como un autor norteamericano o de las Américas-, tuvo corno eje la predecible confrontación entre el naciente coloso y la que él llamara "Nuestra
América", confrontación que se concreta poco después con la intervención en 1898 de las tropas norteamericanas en la guerra de independencia de Cuba.
La historiografía cubana ha reconocido la denominación de "entre imperios" (Pérez, 1982) corno la más
acertada para denotar el complejo periodo que va de
1898 a 1902, periodo que comprende el bochornoso
cese de la dominación española, más de cuarenta meses de voraz e infatigable ocupación norteamericana,
y la pomposa instauración de una república abiertamente neocolonial. En este "Estado nacional con soberanía limitada" (Marqués, 2002), el dominio poli-

52

tico y económico y la influencia sociocultural de los
Estados Unidos, pautan la vida de la burguesía y de
parte de la clase media, pero también radicalizan las
tendencias nacionalistas fomentadas por las luchas
por la independencia.
En 1999, sesenta años después del articulo del pro
fesor de UCLA, el historiador Louis A. Pérez, que expone muy docurnentadarnente a lo largo de unas seiscientas páginas y en todos los campos, no sólo en el
de la cultura, la profunda índole de esa "familiaridad"
entre Cuba y los Estados Unidos de la que hablaba
~onzál~z, y la tremenda importancia de la experiencia de vida norteamericana desarrollada tanto del lado
de allá como del lado de acá del estrecho de la Florida, como factor constitutivo de identidades mentalidades e imaginarios cubanos, lo que explic; en buena medida el carácter tan drástico, tan apasionado que
asume el enfrentamiento entre ambos países a partir
de la Revolución y el radical alineamiento con o contra los Estados Unidos que se produce casi de inmediato en la Isla (Pérez, 1999).

Las primeras oleadas de emigrantes cubanos al
Norte, producidas desde inicios de la Re\'olución es
tán integradas por miembros del gobierno de Badsta
o por quienes, ante las primeras medidas revolucio ,
narias, están seguros de que los norteamericanos in
tervendrán rápidamente, y prefieren alejarse, pero no
mucho, de la zona de conflicto. Estas y las que se van
después, a lo largo de tres lustros, son familias de la
burguesía y la pequeña burguesia que se "exilian" fun
damentalrnente en el sur de la Florida -adonde se
les estimula a \iajar y donde son recibidos con una
serie de ventajas particularmente estipuladas para
ellos, que luego se mantendrán con variantes, hasta
nuestros días. Aquellos primeros emigrantes confor
rnaron los autodenominados "Exilio Dorado" 0959
1962~ y ~Vuelos de la Libertad" (1965-1973), términos
que ~dican a las claras su origen de clase, su beligerancia y el deseo manifiesto de quienes se los atribuían
de aislarse de aquellos que llegarían después. En el
rest~ de los setenta y en los ochenta el flujo migratorio
tendió más a originarse en razones económicas, y a estar

53

�margen de la historia, viviendo en una Cuba imaginaria
y estancada en un tiempo y una lengua fosilizados. En,
tre los principales exponentes de la literatura cubano,
americana están Gustavo Pérez Firmat, Dolores Prida,
Roberto G. Fernández, Virgil Suárez, Achy Obejas, Ana
Menéndez y Cristina García2.
Haber sido testigo de la aparición y el desarrollo
de esta literatura cubanoamericana en el marco ma,
yor de la literatura latina de los Estados Unidos, la
que a su vez se integra en el caudal cada vez más den,
so de una literatura étnica producida y mercadeada
en la periferia de las grandes literaturas occidentales,
constituyó un reto para quien, como yo, se interesa
por el comparatismo, por los múltiples y casi siempre
torcidos caminos de la construcción nacional y cul,
rural, y por la literatura escrita por mujeres. Por eso
que me propuse hace unos cuantos años extender el
campo de análisis de textos de escritoras de origen
cubano -que hasta el momento se había restringido
principalmente a los de cubanoamericanas contem,
poráneas- a autoras cuya obra se desarrollara en
otras lenguas, o en español, pero en el marco de otras
literaturas nacionales3, más allá de los límites tempo,
rales del actual mini,boom de la literatura latina o his,
pana, tan manipulado por la industria editorial en los
Estados Unidos y sus prolongaciones trasnacionales.
A los principios más generales con que comencé a
establecer el corpus -textos de escritoras de origen
cubano escritos en otras lenguas, o producidos en el
contexto de otras literaturas, más allá de los límites
temporales contemporáneos-, añadí otros tres cri,
terios selectivos: serian textos extensos, preferente,
mente narrativos o memorialistas, a través de los cua,
les escritoras que ocuparan un lugar reconocido en el
canon literario de mujeres, "imaginaran" la comuni,
dad nacional y realizaran una indagación sostenida
en torno a la condición y la identidad cubanas.

compuesto fundamentalmente por trabajadores, pero
hubo momentos, como el de la masiva salida por el
Mariel (1980), en el que se mezclaron distintas cate,
gorías poblacionales y diferentes causas. Por lo de,
más, todavía en los ochenta la emigración se encon,
traba bastante satanizada en Cuba, pese a que desde
1979 estaba autorizado el regreso como visitantes de
quienes se habian ido después de 1959. A partir de los
noventa, cuando la desaparición del Campo socialis,
ta y de la Unión Soviética llevó a la Isla a un grave
deterioro de todo orden, la emigración es eminente,
mente económica, incluye tanto trabajadores como
profesionales, no se dirige exclusivamente a los Esta,
dos Unidos y no está marcada pollticamente. Aun,
que episodios como la salida de balseros en 1994 y el
tráfico ilegal de personas promueva sucesivas crisis.
En el último censo realizado en los Estados Uní,
dos poco más de un millón trescientos mil encuesta,
dos se declararon cubanoamericanos. Frente a cerca
de cuarenta millones de latinos, esta cantidad es casi
irrisoria. Pero, como se sabe, por su origen de clase,
por los beneficios que les ha otorgado el gobierno
norteamericano y por su enconada voluntad de de,
mostrar que volverían a ser quienes fueron o soñaron
ser, no cabe duda de que el poder económico y políti,
co de la comunidad cubana, y su capital intelectual
son quizá los más altos entre los hispanos.
Por ello no les faltó una temprana y abundante ex,
presión literaria. Desde los primeros momentos canta,
ron con reconocidos escritores, como Lydia Cabrera,
Lino Novás Calvo, Agustín Acosta o Enrique Labrador
Ruiz, a los que se fueron sumando otros, como Heberto
Padilla, Antonio Benítez Rojo, Reinaldo Arenas y, por
supuesto, los de segunda y tercera fila, asi como nuevos
y pronto olvidados 'talentos". Esta literatura cubana es,
crita en españoL y denominada "del exilio", se interesa
mayoritariamente en rememorar el pasado o en denun,
ciar y repeler todo lo acontecido en la Isla después de
1959. A ella, más que sucederla, se contrapone la llama,
da literatura cubanoamericana, que comienzan a escri,
bir hacia los 80 aquellos que llegados de Cuba cuando
niños o adolescentes, se expresan preferentemente en
inglés, se interesan por indagar en torno a su propia y
complicada identidad, y por rescataruna cubanidad que
no conocen o que les han falsificado, al tiempo que reac,
cionan muchas veces sarcástica o humorísticamente
frente al tradicionalismo, el conservadurismo y la obce,
cación de sus mayores, empeñados en permanecer al

2 La bibliografía sobre el tema es ampl1sima, polémica y contradictoria.
Cf., para un excelente resumen de la producción narrativa cubanoamericana, Garc!a, Marta Cristina (2004). "Cuban American prose, 19752000", en Literary Cultun:sof LatinAmaica. AComparative History. Ill. Nueva
York: Oxford University Press (464-469).
3 Cf. algunos resultados de mi trabajo en Campuzano, Luisa. "Ruinas y
paisajes de la memoria" [sobre Gertruclis Gómez de Avellaneda), en La
Gaceta deCuba 2 (marzo-abril de 2003) (35-37). (también publicado en
Mediaf&lt;les, Anais do VIII Congreso Internacional ABRAUC 2002. Belo
Horizonte, Compact Disc); y en "Paesaggi nella memoria"[sobre Alba
de Céspedes], en Scrittrici e intellettuali del Novecento, approfondimenti. Alba de Céspedes (2005). Marina Zancan (ed.). Milán,
Mondadori (216-225).

54

Mis primeras búsquedas me han permitido esta,
blecer un corpus que traza un arco desde los años
treinta del siglo XIX hasta nuestros días; que abarca
cuatro lenguas: francés, español, italiano e inglés, y
cinco literaturas: francesa, española, italiana, mexica,
na ynorteamericana, y está constituido por una veintena
de textos de seis relevantes autoras, la última de las
cuales es Cristina García, quien, nacida en La Habana
en 1958, llegó de dos años con sus padres a los Estados
Unidos y creció y estudió en Nueva York donde al,
canzó una excelente formación, encauzada primero
hacia los estudios de política internacional, luego al
periodismo y por último a la creación literaria.
· DreaminginCuban (1992) y TheAgüeroSisters (1997),
las dos primeras novelas de García, despliegan sus
tramas, simultáneamente, en estos dos escenarios geo,
gráficos contiguos, pero tajantemente separados: Cuba
y los Estados Unidos; y entre ambas novelas se recrean
unos ochenta años del siglo XX cubano, aunque, stri.cto
sensu, Soñar en cubano transcurre entre 1972 y 1980, y Las
hermanas Agüero, entre finales de 1990 y casi todo 1991.
Relatadas de modo directo, o a través de un narra,
dor, por voces que hablan desde distintos tiempos y
en diferentes registros, estas tramas se construyen a
partir del interés de mantener o recuperar vinculas
familiares que si bien habían sido dañados, en las dos
novelas, con anterioridad a la Revolución, resultan
aún más violentamente escindidos por ella, y por tan,
to, cuando comienzan ambas narraciones, son impo,
sibles de sanar a menos que puedan reencontrarse sus
mieI!lbros. Esto finalmente ocurrirá porque en ellas pre,
valecen los personajes femeninos, que han preservado la
memoria y de algún modo han mantenido el contacto. O
sea, la genealogía que articula ambos relatos a través de
los conllictos entre tres generaciones: abuelos, padres,
nietos, es una genealogía marcadamente matriarcaL y
aunque las figuras masculinas están presentes, son las
abuelas, las madres, las hermanas y las hijas quienes
tejen los hilos que dinamizan el reencuentro.
Estas novelas, deudoras de los artificios de un realis,
mo mágico por momentos más a lo Isabel Allende que a
lo Garcia Márquez, y hasta cierto punto, de una poética
del fragmento, de la multiplicidad de puntos de vista y
la dislocación del sujeto, se muestran ansiosas por in,
corporar elementos del paisaje, de la flora y la fauna de la
Isla, de las edificaciones en ruinas, de los viejos automóviles americanos, de la música, de la cultura afrocubana
y de los conllictos raciales, de retazos de historia pasa,

55

da; por captar de igual modo comportamientos, menta,
lidades e idiosincrasia; por indagar en las dificultades,
los riesgos y los desenfrenos de la vida cotidiana de la
Cuba contemporánea, y en las motivaciones de quienes
han optado por quedarse en ella o por irse. Y, al mismo
tiempo, asumen la representación del mundo del exilio,
en Nueva York y sobre todo en Miami, con una irorua
implacable, en la que la carnavalización y la hipérbole
marchan de la mano con un realismo caricaturesco.
Aunque en varias entrevistas García ha negado el
carácter autobiográfico que la crítica ha creido en,
contrar en Pilar4, la protagonista eje de Soñar en cuba,
no, son muchos los elementos de la caracterización
de este personaje que coinciden con experiencias de
la autora y de su entorno, como el hecho de que haya
viajado muy niña a los Estados Unidos, de que la fa,
milia de su madre optara por quedarse en Cuba míen,
tras que la paterna -de origen centroamericano,
como la de Pilar- también se exiliara, de que viviera
en Brooklyn y estudiara en Barnard, de que viajara
por primera vez a Cuba en los ochenta... Por ello no
deja de ser relevante que Pilar siempre hable en pri,
mera persona, mientras que los demás personajes
protagónicos son presentados por el narrador5.
Con trece años Pilar escapa de su casa yviaja a Miami
con la intención de poder llegar a Cuba y reencontrarse
con su abuela: "Aunque he estado viviendo en Brooklyn
toda mi vida, no siento que sea mi patria. No sé si Cuba
lo es, pero quisiera averiguarlo" (García, 1992: 58)6. Ocho
años después logra hacer este viaje a sus ortgenes, al fi,
nal del cual reconoce, como todo aquel que repasa su iter
vitae, que ya no es la misma: "He comenzado a soñar en
españoL cosa que no me había pasado nunca. Me des,
pierto sintiéndome distinta, como si algo dentro de mi
estuviese cambiando, algo quimico irreversible"; y sabe
también cuál es el espacio al que pertenece, aunque esta
pertenencia sea relativa: "(...) tarde o temprano tendré
que regresar a Nueva York Ahora sé que es alli adonde
pertenezco (ynoen vezdeaquí,sinomásqueaquí)" (236).

• Cf., por ejemplo,"A Fish Swims in My Lung: an Interview with Cristina
García", en Faceto Face. Interviews withcontemporary novelists (1993). Allan
Vorda (ed.), Houston: Rice University press (61-76).
5
Salvo los más jóvenes y la santera Herminia, con quien Pilar prácticamente se ha hermanado, que también hablan en primera persona.
6
En otra ocasión ("Identidad, lengua y mercado: narradoras latinas en
los Estados Unidos", en Revolucióny Cultura 5, La Habana (septiembre octubre 1998) (1923), he hablado sobre la deficiente traducción española
de Dr,aming inCuban. Por eso he preferido que en este artículo sean núas
todas las traducciones de pasajes de este y otros textos de Garcla.

�De este modo Pilar replantea, otorgándole mucho más

peso a uno de los componentes de su biculturalidad, el
dilema enunciado por Lourdes Casal (1981) en su antológico poema "Para Ana Velford" (1981): "demasiado
habanera para ser newyorkina, / demasiado newyorkina
para ser, /-aún volver a ser-cualquier otra cosa" (61),
y reformulado por Gustavo Pérez-Finnat (1994) desde
el rrúsmo titulo de su conocido ensayo Lifeon the Hyphen:
theCubanAmaicanWay, sobre el que volveremos, con Cristina Garcia, más adelante.
Si la editora de la primera novela de García decidió
cambiar el titulo que le había dado su autora: Tropic of
Resemblances, tomado de un verso de Wallace Stevens, ese
poeta norteamericano tan "familiarizado" en vida y obra
con Cuba7; todo parece indicar que o nadie intentó sustituir el título de su segunda novela, a pesar de su aire
decimonónico, de su neutral carácter denotativo y de la
posible dificultad que implicarla memorizar y, sobre
todo, mercadear el raro apellido de las hermanas; o que
la autora se opuso a cambiarlo. Como sabemos, los nombres de los personajes tienen una gran carga semántica
en los textos de ficción, y del rrúsmo modo que el apellido de Pilar es Puente, quizá la palabra más repetida
por los cubanoamericanos a corrúenzos de los noventa
-recordemos la colección de textos Bridges to Cuba/Puentes aCuba, editada en 1995 por Ruth Behar-; Agüero, el
apellido de Constancia y Reina -nombres bien signifi-

cativos, como el de su madre: Blanca, o el de la hija de
Reina: Dulce Fuerte- es una palabra ubicable en el campo semántico del Jatum, el enigma, la sospecha... Y esta
novela explora, precisamente, las múltiples consecuencias del modo de ser yla conducta de una mujer enigmática, que trastorna la vida de su marido y marca para
siempre a sus hijas, quienes separadas por sus respectivos caracteres y destinos, y por la Revolución, vuelven a
encontrarse a principios de la crisis de los noventa en
Miarrú, para de conjunto iniciar ese viaje hacia el pasado
que conducirá a Constancia a regresar a Cuba cuarenta
años después de su partida, y a descubrir los buenos y
malos agüeros que orientaron sus vidasª.
Entre sus Soñando en cubano y Las hermanas Agüero
Cristina Garcia escribió el ensayo introductorio de
Cars of Cuba (1995), hermoso libro de fotografias de
Joshua Greene, para el cual seguramente solicitaran
su concurso dado el éxito de Dreaming in Cuban, finalista del National Book Award en 1992, y traducida a
siete idiomas, con gran cantidad de reimpresiones y
reediciones. No sé si este ensayo contribuyó a refor,
zar el aura de exotismo que desde los espacios acadérrúcos más rigurosos se le reprochaba a su novela, reparo que también alcanzó a Las hermanas Agüero, leída
muy superficialmente por algunos críticos, pero también traducida a siete idiomas aunque con menor éxito en cuanto a ediciones y reimpresiones.
J

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pueblan y su compleja estructura narrativa. Por ello también, como en las dos novelas anteriores, cada sección
va cronológicamente acotada.
La trama central, que ocupa dos terceras partes de la
novela, es la que la inicia y la concluye, a través de un
desarrollo lineal que lleva a Chen Pan, su personaje
protagónico de su China natal, donde es contratado en
1857 para trabajar en Cuba, al barrio chino de La Habana, donde muere en 1917, convertido en un comerciante
discretamente próspero. Desde que se inicia la larga y
siniestra travesía de tres meses, se hace evidente el engaño de que él y sus compañeros han sido victimas. Llegados a La Habana, son vendidos como esclavos. A Chen
Pan lo compra el dueño de La Amada, un ingenio situado en el centro de la Isla. En los campos de caña y en los
barracones, entra en contradictorio contacto con los
negros y su tan ajeno mundo; sufre los castigos que el
rudo trabajo, el clima y el mayoral le impon~ y continúa cultivando aquel arte de la resistencia, tan rrúlena~
río como sus raices, que le había permitido sobrevivir en
el barco. Recuperando su habilidad infantil para cazar
monos, mata de una pedrada al mayoraly posteriormente
huye al monte. A partir de aquí sólo conocemos episodios aislados de la historia de Chen Pan, que nos permiten reconstruir su curso y su entorno. Llegado no sabemos cómo al naciente barrio chino de La Habana, decide
no regresar a su patria, sino asimilarse, y vestido a la cubana, pero sin haber adoptado un nombre de pila españoL como hicieran muchos de sus compatriotas, vive en
los altos de su comercio de objetos de segunda mano que
con el tiempo se han ido convirtiendo en antigüedades,
con su sirvienta Lucrecia, una mulata que ha comprado
junto con su hijo, no sólo para que lo atienda, sino porque detesta la esclavitud. A ella la deja encargada de su
negocio a fines de 1868, cuando decide unirse a los chinos que combaten por la independencia de Cuba en la
recién iniciada Guerra de los Diez Años. Dos décadas
más tarde, y desde la perspectiva de Lucrecia -que también rememora su propia historia-, se narra lo acaecido en ese lapso: el regreso de Chen Pan de la guerra, su
unión, y el nacimiento de los tres hijos de la pareja, así
como los cambios acaecidos en el barrio y en el protagonista. En 1899 muere Lucrecia, que había pedido ser enterrada en el cementerio chino. La vida de Chen Pan
oscila entonces entre la desolación por la pérdida de su
mujer, las relaciones con sus viejos paisanos, y el consuelo que encuentra en su hijo Lorenzo y su nieto Pipo,
con quienes de regreso de un viaje a Oriente, es testigo

Pero en 2003 aparece iCubanísimo! con signo de adrrúración al corrúenzo y acento en la i del superlativo,
es decir, en perfecto español, y el subtitulo de The
Vintage Book ofContemporary Cuban Literature, editado y
prologado por Cristina Garcia, quien decide reunir
textos de cerca de treinta autores cubanos de la Isla,
de Miarrú y de otros espacios de la diáspora, desde
José Marti hasta Rafael Campo, agrupándolos a partir de una marca de la cubanía que hasta entonces no
había explotado: la música: "Para los cubanos no hay
nada más fundamental que la música. En Cuba los niños llevan con sus manitas el ritmo de la música bailable
antes de haber aprendido a caminar". De acuerdo con su
ti~po histórico y con su tempo musical, los textos se
organizan en cinco secciones: &lt;lanzón, rumba, son,
mambo y salsa. Y en el prólogo, más de una vez asoman su rostro unos constituyentes étnicos de la nación cubana de los que apenas se habla: los chinos.
De ellos trata la que su autora anunciara alguna vez
como última entrega de su trilogía cubana: Monkcy
Hunting, también de 2003. Sin dudas, su novela más
impactante, compleja y mejor escrita, con la que rescata
toda una dimensión no ficcionalizada antes de la historia nacional cubana, que en esta obra se plantea, además, desde una perspectiva inédita y en sus conexiones
más imprevisibles. Sin temor a pecar de osada, me atreveria a afirmar que en relación con la literatura
cubanoamericana,Monkcy Huntingconstituye una contribución similar a la del Alejo Carpentier que en El reino de
este mundo reinserta a Cuba en un contexto caribeño que
va mucho más allá del reducido ámbito de las Antillas
hispanas y de sus relaciones con la metrópoli, para
involucrarla en conflictos de repercusión mundial
Si era imposible colocar al inicio de The Agüero Sisters
un árbol genealógico como el que precede al texto de
Dreaming in Cuban, porque los misterios que deben desentrañar las hermanas junto con los lectores quedarían
rápidamente en evidencia; en Monkcy Hunting esta ayuda
es indispensable, pues asi lo exigen el dilatado tiempo
(1857-1970) en que se desarrollan las tres tramas que
conforman la novela, el número de personajes que la

7

Cf. Swctarics of the MOOll The Lettcrs ofWallaa Stevcns &amp; José RodriguczFeo
(1987). Beverley Coyle and Alan Filreis (eds.). Durham: Duke University
Press.
1
Antes de pasar a otros textos, quiero indicar que uno de los ep!grafes
con que se abre The Agüero Sisters es de Hart Crane, el para siempre joven
poeta norteamericano muerto misteriosamente en, o junto a las costas
de Cuba.

56

57

�de la persecución y matanza de negros en 1912, episodio
de la historia oculta de la Isla que ya se había abordado
brevemente en Dreaming in Cuban. En sus últimos años,
ante la llegada de nuevos chinos, con otras costumbres,
y el progresivo deterioro de la política nacional y de la
naturaleza por el desmonte de grandes extensiones de
tierra que se dedicarán al cultivo de la caña -otra obse,
sión de García-, Chen Pan se consagra a la reflexión y a
recuperar su identidad: vuelve a usar su coleta y su hol,
gada ropa de chino.
Las otras dos tramas, desarrolladas paralelamente
a la central, mediante episodios que la autora estruc,
tura e intercala como sucesivos contrapuntos, tienen
su inicio, en el tiempo histórico, bastante después de
ocurrida la muerte de Chen Pan.
La segunda trama que aparece en el texto, se inicia
en 1969 en Nueva York, adonde han emigrado muy re,
cientemente nuestro ya conocido Pipo, nieto favorito de
Chen Pan y antiguo cocinero de la Base Naval de
Guantánamo, y su hijo Domingo, cuya madre, tremendamente revolucionaria, ha quedado en Cuba con sus
hermanos, negros o mestizos bongoseros o congueros
que han formado a Domingo en las tradiciones
afrocubanas. Pipo, incapaz de adaptarse a Nueva York,
se suicida en el metro, y Domingo es enviado a Vietnam,
donde pasa por varios círculos de aquel infierno, en los
que sus recuerdos de Cuba son una suerte de escape. A
su salida del hospital "se casa" con una ex prostituta viet,
namita que tendrá un hijo suyo, pero a la que él abando,
nará para terminar no sabemos cómo ni dónde.
La tercera y más sorprendente trama es la última que
se presenta al lector. Se desarrolla todo el tiempo en
Shanghai, pero en diferentes momentos: 1924, 1939 y
1970; y es la única narrada en primera persona, por Chen
Fang, un personaje cuya existencia ignoramos pese al ya
mencionado árbol genealógico, y cuyo sexo no descubrimos hasta pasadas varias páginas. Es una de las tres
hijas que tuvo Lorenzo en China a fines del siglo XIX,
cuando fue allí a estudiar medicina tradicional. Criada
como hombre, recibió una educación que, tras el fracaso
de su matrimonio y el secuestro de su hijo, le permitió
enseñar en un colegio internacional, donde conoce a una
francesa cuyo marido había sido cónsul en Cuba. Con
ella inicia una amistad que devendrá poco después en
una relación amorosa que la guerra interrumpe. Durante el periodo de la revolución cultural, pese a tener setenta y dos años, es perseguida, encarcelada y torturada.
De ella tampoco sabemos cómo terminará, pero su úni-

ca esperanza es ir a Cuba a buscar su familia: "Hay una
calle llamada Zanja en el este de La Habana donde viven
los chinos. Seguramente alguien habrá oído hablar de
mi padre Lorenzo Chen, el fino herborista. Tengo que
aprender yo sola español. ¿Quién sabe si mi familia cu,
bana pueda hablar chino?" (García, 2003: 232,233). Si
en las primeras novelas de García prevalecen los persa,
najes femeninos, porque el padre cubano del exilio ya no
es más aquel señor impositivo, sino alguien con muchas
dificultades para adaptarse; en Monkey Hunting, como se
ha señalado, los personajes masculinos son los más rele,
vantes. Sin embargo, Chen Fang no sólo da lugar a las
más hermosas páginas escritas por García, como ha dicho Eliana Rivero9, sino quizás es el personaje más tfá,
gico y conmovedor de toda su obra.
A diferencia de sus novelas anteriores, Monkey
Hunting no ha tenido demasiado éxito editorial y sólo
ha sido traducida al neerlandés, el español y el catalán. Posiblemente esa sea una indiscutible señal de
su calidad literaria. O tal vez tan poca alharaca se deba
a que al año siguiente de su aparición, la fertilísima
Zoé Valdés, capaz de escribir una novela por año, le
robó el show, con la publicación de La eternidad del instante, iinspirada en un providencial abuelo chino!10
Lamentablemente no tengo abuelos chinos, pero sien,
do muy joven tuve la suerte de trabajar como auxiliar de
investigación del gran polígrafo cubanoJuan Pérez de la
Riva que entonces, a mediados de los sesenta, prepara,
ba su obra más ambiciosa: Los culíes chinos en Cuba, publicada un cuarto de siglo después de su muerte, en 2000,
porque el marxismo ortodoxo -que en otras latitudes
había desestimado obras fundamentales sobre la tras,
cendencia del colonialismo y del trabajo esclavo para el
auge económico de la burguesía, como Capitalism and
Slavay, de Eric Williams, por ejemplo-, en Cuba consideró que el libro de los chinos era intrascendente por

Agradezco a Eliana Rivero, sin duda una de las mejores conocedoras
de la obra de Garcla, el envio por e-mail de manuscritos de sus trabajos
sobre esta autora publicados o inéditos. Cito, del manuscrito de su
"Monkey Hunting by Cristina Garcia. A Transnational Ending to a
Cuban Trilogy?", presentado en el congreso de escritoras latinas
celebrado en San Antonio en julio de 2003: "These chapters, especially
the one entitled 'Plums', contain possibly the most exquisite and
delicately erotic prose in ali of Garc1a's works".
'º Mayra Montero habla publicado en los noventa una novela, Como
un mensajero tuyo, que en parte adelantó la temática china en la
narrativa cubana de la diáspora. Ahora se anuncia por Grijalbo, una
novela de Daina Chaviano: La isla de los amores infinitos, que recorre
dos siglos de historia cubana con importante participación de los
chinos.

9

58

cuanto no enfocaba la contradicción fundamental de la
sociedad cubana en la segunda mitad del siglo XIX, y
por ello se postergó indefinidamente su publicación.
Entre 1847 y 1874 llegaron a Cuba, viajando directamen,
te de China o de Macao, más de ciento cincuenta mil
culíes contratados para suplir la escasez real o potencial
de esclavos africanos debida a que la trata era cada vez
más perseguida (Pérez de la Riva, 2000). Como pasé
meses en el Archivo Nacional copiando y resumiendo
legajos contentivos de contratos, reclamaciones, y plei,
tos establecidos por los cónsules ingleses y portugueses
-entre ellos, E1ya de Queiroz, defensor de los chinosen relación con el cese de este tráfico humano y el esta,
tuto "migratorio" de los culíes después de vencidos sus
contratos, me pareció muy bien que García, tras haber
consultado mucha bibliografía sobre el XIX cubano, hu,
biera optado, como dijo en una entrevista, por despreo,
cuparse de los datos y tratar de narrar una buena historia ... , al tiempo que recordaba los inolvidables
restaurantes chino,cubanos de Manhattan, donde, como
aquel en el que trabajaba Domingo Chen, las nuevas ge,
neraciones siguen hablando y cocinando en chino y en
cubano, aunque hayan aprendido inglés.
Sin duda tanto en ésta como en sus anteriores novelas hay imprecisiones, anacronismos, errores, pero
en su conjunto la trilogia cubana de García ha construido una crecientemente enriquecedora imagen de
la nación y de su cultura, en la que se funden, sin
diluirse, sus principales elementos constitutivos, en
permanente dinámica.
En los últimos años, Garcia ha recorrido varias uní,
versidades norteamericanas ofreciendo una conferencia titulada "Beyond the Hyphen: Identity in the Age
of Multiculturalism"; que constituye un reto al inalte,
rable, equidistante y equilibrista cubanoamericanismo
del "living on the hyphen" de Pérez,Finnat; y para octu,
bre se anuncia la publicación de Borderingfires. The Vintage
Book of Contemporary Mexican and Chicano/a Literature, an,
tología seleccionada y prologada por Cristina García,
con su correspondiente edición en español, como tam,
bién la tuvo iCubanísimo!.
El hecho de que García resida desde hace años en
California ha contribuido seguramente a su mayor comprensión de los procesos culturales en los espacios
posmigratorios, de la condición cubana y cubanoamericana, y de su propia identidad Porque tanto para los
que viven del lado de allá, como para los que vivimos del
lado de acá, estos espacios posmigratorios constituyen,

59

como ha dicho Arcadio Díaz Quiñones "otra topografía
social y cultural que cuestiona los modos de pensar lo
nacional y desjerarquiza las tradicionales legitimaciones
de lo literario", por ejemplo, la lengua, digo yo; al tiempo
que -continúa el maestro puertorriqueño-, por una
parte "implica la dificultad de imaginar una autosufi.,
ciente cultura situada en un único territorio con un
tiempo histórico lineal y continuo" y por otra parte
determina "una nueva espacialización dela memoria que
desmiente cualquier ilusión de integración fácil a la cultura norteamericana". ~

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Ammca. Berkeley: Uruvers1ty of California Press.

�MARiÁ TERESÁ SÁMCHEZ

PRIMER
LIBRO'':

No amamos nuestra tima por grande y poderosa, por débil y pequeña, por sus nieves
y noches blancas o su diluvio solar. La amamos, simplemente, porque es la nuestra.
Luis Cardoza y Aragón

conocer el campo intelectual en el que se inscribe
su proyecto creador.
Con el artilugio de hablar de su primera obra, el
escritor diseña un recorrido de su trayectoria desde sus comienzos en Guatemala en la revista Acento, sus primeros atisbos de publicación en ese campo, hasta la descripción pormenorizada de su
primer ejemplar publicado, Obras Completas y otros
cuentos, que constituye su nacimiento como autor
de libros, hecho que sucede en México y le posibilita acceder al escenario de su creación en ese país.
Pero su mayor interés está puesto en leer su inclusión en el campo guatemalteco a través de la cita
de sus actividades en revistas literarias y en medios de comunicación, su compromiso ideológico, sus
amistades, sus primeras incursiones en el campo.

Literatura y vida aparece publicada en Madrid por la
editorial Alfaguara en el año 2003. Las lecturas y los
conceptos teóricos sobre la escritura, sus devociones
y las evocaciones a la literatura occidental e hispanoamericana afloran en los textos que integran ese volumen y trazan un verdadero derrotero del mundo de
Monterroso, es decir, de su vida y de su obra.
Si se conviene que todo ensayo es un ejercicio
de reflexión en el que se persigue la inteligibilidad
de la actualización de procesos simbólicos y conceptuales y que, por lo tanto, la escritura del mismo traduce un proceso de interpretación, "Mi primer libro" responde casi con la precisión de un
metrónomo a ese principio. Una lectura de este texto en tanto interpretación que el autor Augusto
Monterroso hace de su trayectoria nos permitirá

SI SE ELICE LEER AL ESCRITOR CUATEMALTECO AUCUSTO
MOMTERROSO EM CLAVE DE EMSAYO, ,,MI PRIMER LIBRO"
ES UM BUEM PRIMCIPIO. AL MEMOS ASÍ LO COMSIDERAROM SUS
HEREDEROS CUANDO DECIDIEROM PUBLICAR PÓSTUMAMEMTE
LITERATURA Y VIDA, LIBRO QUE COMTIEME EL EMSAYO ALUDIDO Y
QUE MOS OFRECE UMA MARAVI LLOSA SÍMTESIS DE LAS
PREOCUPACIOMES PREEMIMEMTES DEL ESCRITOR COMPILA.DAS EM
DIECISÉIS TEXTOS. EM ,,MI PRIMER LIBRO" MOMTERROSO,
COMO SI SE TRATARA DE LA. COMPOSICIÓM DE UMA CODA FIMAL,
DESPLIECA UMA MIRADA PANORÁMICA SOBRE SU EXPERIEMCIA
COMO ESCRITOR PARA REACTUALIL\R LOS POSTULADOS DE SU
TRADICIÓM CUATEMALTECA A TRAVÉS DE UMA LECTURA
IMTERPRETATIVA DE SU PROPIA TRAYECTORIA
Y DE SU FICURA DE AUTOR.
61

�refiere a su propia persona desde el constructo de
autor:

Esta operación le permite alcanzar dos metas: ofre,
cer a la comunidad hispanoamericana las representaciones simbólicas que lo inscriben como escritor
guatemalteco1 y con ella, dar forma a la misma idea
implicita en el ensayo que nos ocupa.
Es decir que al revisar su accionar en la cuna de
su proyecto como escritor, intenta resignificarlo
con el consecuente horizonte anclado en la búsqueda de legitimación como autor consagrado en otro
campo, en otra comunidad de sentido que no ha
sido la que avizoró en sus albores intelectuales.
Resulta paradigmático el gesto de resignificación que hace Monterroso por dos razones: una
emana del entramado del texto y de la familiaridad
con sus mecanismos de ocultamiento. De ahí que
la intencionalidad profundamente seria del enunciador se enmascara tras la inocente recurrencia al
relato de su trayectoria literaria, cuando su anhelo
es vociferar su posición de autor guatemalteco. La
segunda razón se ubica cruzando las fronteras textuales, más cerca de ese círculo que a veces trazan
los años que, cuando hablamos de escritores y de
escrituras, significan evolución, transformación,
definición de estilos o de posiciones. Es alrededor
de 2000 el año de producción de este texto, época
que colinda con el término de su trayectoria y que
concuerda con la misma preocupación evidenciada en sus escritos finales: un denodado afán por
consolidar sus filiaciones y afiliaciones. Es preciso,
entonces, acordar que es el tratamiento de la construcción de autor el eje que vertebra la nueva lectura
de su vida-obra y que la misma está definida desde el
principio con la revisión de su procedencia.
Uno de los artificios con los que comienza su recorrido es suponer que debe dar una conferencia y
que, al mejor estilo de los prólogos cervantinos o
quevedianos, sigue los consejos de una amiga sobre
las preferencias que el auditorio podría tener al momento de sentarse a escucharlo y a partir de allí, se

Poco después de aceptar la honrosa invitación a ve,
nir aquí me proponía tratar determinado problema
literario que ha andado rondándome durante los últimos años, cuando una amiga me confesó que si ella
tuviera que acudir a algún sitio para escucharme ha,
blar en persona, lo que le gustaría oír sería (... ) algo
sobre mí; en mi calidad de escritor. (...) En fin, que
puesta a escuchar a un autor, preferiría oírle más cosas acerca de él mismo que sus opiniones sobre cualquier problema abstracto. (Monterroso: 2003, 21)

do en cualquier punto de Centroamérica" (22).
Vemos, por lo tanto, que el eje sobre la figura de
autor es nuevamente textualizado.
Más que meros intentos de aclaración sobre su
lugar de origen, Monterroso quiere emparentar
experiencia vivida con su condición de escritor guatemalteco. Existencia particular y experiencia es,
tán puestas en relación y son leidas por Monterroso
en un movimiento que sigue las lineas propias de
la escritura occidental, sin saltos, sin vacios. El ensayo, entonces, se convierte en una actualización
de ese universo de representación que, perseguido
por el triste devenir del exilio, trocó por otro.

Y en las líneas subsiguientes, planta el detalle
de su procedencia que sintetiza la razón de la
reinterpretación de su trayectoria escindida entre
sus albores guatemaltecos y sus comienzos
autoriales en el campo mexicano:
Pues bien, en las contraportadas de mis libros casi
siempre se indica que soy un escritor guatemalteco
exiliado en México. Más tarde, en las reseñas periodísticas suele llamárseme guatemalteco-mexicano,
y en algunas hasta mexicano sin más. Últimamente
se anuncia que nací en Tegucigalpa, la capital de
Honduras, el 21 de diciembre de 1921. (22)

En este ensayo, Monterroso quiere certificar que
es guatemalteco y que así lo testimonian no sólo la
realidad del hecho sino la verdad de la escritura ya
que, luego de reseñar la presentación que el mercado editorial y la crítica hace y ha hecho de él, se
explaya en la referencia a su novela autobiográfica,
Los buscadores de oro2 , trayendo al texto una extensa
cita de esta obra. En ella se releva la importancia
del ser escritor por sobre el lugar de procedencia:
"Para quien en un momento dado decide que va ser
escritor, no existe diferencia alguna en haber nací-

En Los buscadores d, oro aparece una operación similar a la de este ensayo.
Monterroso atribuye a una imperiosa circunstancia de exposición la razón
del texto; también ah! la necesidad de dar una conferencia lleva a hablar de
la historia de su vida. Este texto es del año 1993 y reitera lo que tres años
después, en los salones de la Universidad de San Carlos, en Guatemala,
repetirla: "Soy, me siento y he sido siempre guatemalteco...". As! comienza
esta autobiografia, asi zarpa en esa traves!a de autoresignificación por
su vida que, años más tarde, renueva en el ensayo de Literatura y vida.
2

En relación con esta idea de inscribirse como escritor guatemalteco,
resulta interesante una frase que pronuncia en su discurso de aceptación
del titulo honoris causa otorgado por la Universidad de San Carlos,
Guatemala, en 1996, en el que dice:"(...) yo puedo decir ahora que, por lo
que a ml hace, al salir de Guatemala llevaba claro ya el signo al que, (...)
fui y he sido invariablemente fiel: el signo de escritor, de escritor
guatemalteco." (El destacado es rolo.) Como vemos, autor y lugar de
procedencia se aúnan en su intención de consolidación.

1

62

63

El teórico francés Pierre Glaudes (2002) postula que el ensayo es un discurso situado. A propósito
de esta idea, sus planteas nos acercan una síntesis
de la confluencia existencia y experiencia.
L'ensemble de ces facteurs explique sans doute que le
discours, dans l'essai, soit toujours situé. La quete de
la vérité y est sans cesse rapportée a une existence
particuliere et a une expérience vécue dans la durée.
Le sujet du discours a une histoire avec laquelle il doit
compter pour mener a bien son oeuvre, qui est
simultanément expérimentation de ses facultés
naturelles, démarche heuristique visant une découverte

�LA LABOR DE INTÉRPRETE
EXISTENTE EN EL ENSAYO
SE CONSOLIDA EN UNA COMSTRUCCIÓM CONTINUA
QUE SE MATERIALIZA
EN LA MEDIDA EN QUE EL AUTOR RECORRE
EL CAMIMO DE COMOCIMIEMTO SOBRE SÍ MISMO
Y SOBRE EL MUNDO REPRESENTADO

mexicano. Esto permite ver la constitución de un
nuevo mundo interpretado a partir de la revisión
de los acontecimientos, circunstancias y hechos
que pueblan su experiencia en la tierra de su exilio. Esa aventura heurística se dirige hacia el objetivo de revelar al lector su deseo de inscripción en
el campo de las letras hispanoamericanas. Por lo
tanto, el descubrimiento de si mismo aquí está ofrecido deliberadamente a un lector al que es necesario definir.
Cuando Montcrroso apela al lector en un denodado gesto de interpelación y dice: "Con el objeto
de tranquilizar a aquellos que ven en mi lugar de
nacimiento una suerte de anomalia ..." (22) no es al
público que lo ha seguido por fábulas y relatos de
magistral brevedad al que le habla. El destinatario
es aquel, "aquellos" que lo leen en cuanto autor, o
sea, esos lectores que invierten toda la perspicacia
necesaria para analizar contraportadas, reseñas,
editoriales, años de edición, publicaciones. De ahi
que esta escritura de una experiencia, como señala
Glaudes, está orientada a los integrantes específicos del campo, es decir, a críticos, lectores especializados, teóricos.
Resulta también significativo recordar el detenimiento del ensayista en el comienzo del texto sobre las consideraciones efectuadas por la crítica con
respecto a su lugar de origen. En ellas queda de
manifiesto que se lo ha presentado repitiendo este
enunciado: "escritor guatemalteco exiliado en
México". Cuando revisamos las contraportadas de
las publicaciones de la editorial Alfaguara, nos
asombramos al comprobar la coincidencia textual
entre la cita del escritor y el sello editorial.

empirique de soi a l' épreuve du monde et écriture de
cette expérience.(VI) 3

La existencia particular contada por Monterroso tiene el sello de su autor1a. Su experiencia está
poblada de remembranzas de sus días en Guatemala, transcurridos entre la redacción de la revista
Acento\ la participación en el periódico político El
Espectador y la publicación de su primer cuento en
el diario El Imparcial. También forman parte de ese
tiempo los primeros pasos del escritor que junto a
otro grupo de jóvenes iban conformando una generación que vio entorpecida su marcha por la violencia
de un régimen dictatorial que se impon1a con el consabido aniquilamiento de todo pensamiento opuesto.
A la mirada sobre Guatemala plasmada de ímpetu idealista y creativo, arrancada de cuajo por la
imposición de un régimen -como lo fue la dictadura de Jorge Ubico- le sigue la del inevitable
exilio en México, consecución lógica de los derrocamientos democráticos. As1, a esta segunda estación de su recorrido, le corresponde una nueva labor interpretativa, ahora sobre el campo intelectual

J El conjunto de estos factores explica. sin duda, que el clise~ en el
ensayo está siempre situado. La cuestión de la verdad está relaciona~
con una existencia particular y con una experiencia vista en el transcumr.
El sujeto del discurso tiene una historia con la que debe contar para llegar
a buen fin con su obra, que es simultáneamente experimentación de sus
facultades naturales, recorrido heurlstico capaz de llevarlo al
descubrimiento emplrico de si mismo al tiempo que descubre el mundo
y por último, es escritura de esa experiencia (La traducción es mla)
◄E] nombre Acento corresponde al inicio de la década de los cuarenta que
sirve de fermento a una generación de escritores que se agruparán
inicialptente con ese nombre: Asociación de Escritor~s Jóvenes de
Guatemala, que más tarde se les conocerá como Generación de 1940.

64

La interpelación al público lector especializado
y el recorte que elige para demostrar la manera en
que las editoriales lo presentan son dos principios
que merecen atención. Repasar los postulados de
Pierre Bourdieu (2002a) en su texto "Los pájaros
de Pfasón" posibilitará comprender la importancia
de la editorial Alfaguara en la obra de Monterroso,
en general, y en el marco de la revisión de este en,
sayo, en particular. Por lo tanto, reproducir las
ideas del sociólogo francés contribuirá a visualizar
los mecanismos de publicación y de legitimación
como dos instancias que al unísono se manifiestan
y adquieren su puesta en valor.
(...) el sentido público de la obra, como juicio objetivamente instituido sobre el valor y la verdad de la obra
(con relación al cual todo juicio de gusto individual se
ve obligado a defirúrse), ~ necesariamente colectivo.
Es decir, el sujeto del juicio estético es un "nosotros"
que puede tomarse por un "yo": la objetivación de la
intención creadora, que podría denominarse "publicación" (entendiendo con ello el hecho de "volverse pública"), se realiza a través de una infinidad de relaciones sociales especificas, relaciones entre el editor y el
autor, relaciones entre el autor y la crítica, relaciones
entre los autores, etc. En cada una de estas relaciones,
cada uno de los agentes empeña no solamente la representación socialmente constituida que tiene del otro
término de la relación (la representación de su posición y de su función en el campo intelectual, de su imagen pública como autor consagrado o maldito, como
editor de vanguardia o tradicional, etc.), sino también
la representación de la representación que el otro término de la relación tiene de él, es decir, de la definición
social de la verdad y de su valor que se integra en y por
el conjunto de las relaciones entres todos los miembros del universo intelectual. (29 30)

La necesidad de hablar de la publicación de su
obra en este ensayo parece constituirse en una recurrencia inevitable a la que Monterroso acude en
tres oportunidades en el texto y que terminan ocupando el lugar desde el cual mira los periodos de
su trayectoria literaria. Es decir que empieza a hablar de su actividad de escritura en Guatemala y
en México desde un momento preciso: la publicación de sus escritos, lo que equivale al instante en
que su obra adquiere sentido público.

65

Al hacerse pública la obra, el valor del objeto y
el valor del sujeto estarán condicionados por el
veredicto del juicio estético del lector que se vuelve
un nosotros y que, en la particularidad de este
ensayo, se convierte en la comunidad de los
expertos catadores del gusto. Lejos, entonces, de
ver el mundo lector como un universo informe en
el que habita un público al que hay que motivar con
el chisporroteo de la iron1a, la parodia y el humor,
el proyecto creador de Monterroso en "Mi primer
libro" se traduce en una inscripción de su categoría
de autor. Este giro demuestra esa infinidad de
relaciones sociales específicas de las que habla
Bourdieu que se manifiestan cuando la obra se
vuelve pública.
Merece aclararse, sin embargo, que su afán de
legitimación en el campo, en el cambio, aludido no
significa que en sus publicaciones anteriores no
hayan tenido lugar esas relaciones, sino que en ésta
las mismas adquieren otra dimensión que apunta a
otra intencionalidad en su proyecto creador. De
hecho, la consecución de una inscripción de su origen guatemalteco en la historia de la literatura hispanoamericana se hace evidente. Recordemos, además, que este ensayo forma parte de los últimos
escritos de Monterroso cuando sus relaciones con
los editores, con la crítica y con otros autores están tamizadas por la definición propia de todos los
elementos formales de la evolución de su trayectoria literaria. Se trata, por lo tanto, de una época en
la que el valor puesto en la obra pública y la verdad
sobre el asunto del ensayo creada por el autor se
construyen al mismo tiempo.
Se entiende, ciertamente, que esta verdad está
ligada a la razón del tema del ensayo que se vuelve,
una y otra vez, sobre el sujeto. De ahi que en el conjunto de relaciones aludidas entren en juego la representación que cada miembro de esas representaciones se hace y la definición social de la verdad
y del valor que cada miembro se hace de ella.
La labor de intérprete existente en el ensayo se
consolida en una construcción continua que se materializa en la medida en que el autor recorre el camino de conocimiento sobre si mismo y sobre el
mundo representado. En este marco, la experiencia vivída también adquiere categoría de represen,
tación que se va haciendo a la par de la nueva mirada que le prodiga el ensayista. Sin embargo, tal

�como recuerda Glaudes (2002), el ensayo lejos de
ser una aserción seria que supone siempre la plena
adhesión del autor a sus proposiciones, deja al lector en la perplejidad y la vacilación. Así lo consideraba Montaigne cuando afirmaba que sus comic5
ciones y su juicio marchaban a tropezones .
También \,1.onterroso, consciente como Montaigne
de "esa marcha a tropezones", demuestra en la
escritura de "Nli primer libro" la fluctuación de sus
juicios, la vacilación en la que el ensayista incurre al
seguir los pasos de su vokerse sobre sí, sobre su propia
experiencia. Algunos ejemplos nos permiten
visualizar la incertidumbre del enunciador que se
cuestiona sobre la inteligibilidad de sus aserciones o
se anticipa a las posibles dudas o malos entendidos
en la recepción de sus lectores: "Con el objeto de
tranquilizar a aquellos que ven en mi lugar..." (Monterroso, 2003: 22) "Dije antes las patas de los caballos"
(25) "Doy un salto casi ecuestre" (26) "¿A qué viene
todo esto?, podría preguntárserne" (30).
Ahora bien, esa textualidad que parece,
realmente, irse haciendo "a tropezones", tal como
lo muestran las citas anteriores, contribuye a la
construcción del autoconocimiento y la revisión de
la verdad corno experiencia vivida. En Monterroso,
esa fluctuación siempre tiene que ver con la
comunión de escritura-exilio publicación que lo
lleva a su construcción de autor reconocido y lo
acerca a la definición en el campo mexicano. La
insistencia en delimitar su condición de autor en
el ensayo resulta trascendente. Muestra de ello es
el modo en que revisa su primera publicación en
tierra azteca.
Para entonces [se refiere al año 1957 que coincide
con su regreso a México luego de su paso diplomático por Bolivia] contaba yo con cuentos escritos en
México y en aquellos países; pero publicados de
modo tan disperso en el tiempo y en el espacio que
puede decirse que en la práctica nadie se había enterado de su existencia. Así, a los treinta y seis años
yo era para muchos un autor inédito. Tal vez pen-

sando en eso, y con el deseo de remediarlo, mi amigo
mexicano me sugirió reunir cuanto antes algunos de
aquellos trabajospara ser editados en un Yolumen por

■
■
■

la l.Jni\·ersidad. (31)

•

Es evidente que, detrás de este recorte anecdó·
tico, está la intención de ofrecer un proyecto crea
dor manifestado en el recorrido por sus trayecto
rías de publicación De esa manera, cada estación
en la que se detiene va estableciendo el cambio de
lo inédito a lo conocido, de lo inexistente a lo exis
tente, de lo no reconocido a lo reconocido hasta
alcanzar la consagración.
Construcción de texto y tarea interpretativa van
6
de la mano y en ese "ir a tientas" golpea diferentes
puertas identificadas en la galería de las filiaciones y
afiliaciones por las que deambula. Así se detiene ante
escritores amigos, escritores consagrados, editores,
catedráticos, compañeros de su accionar político que
representan las variaciones en las relaciones de campo.
Esto significa que, en su recorrido, la elección de sus
asuntos responde a aquellos justificados por el valor
público que hubiera adquirido esa entidad en el
croquis que traza su legitimación corno autor. La
presentación de su amigo Henrique González
Casanova, referido en la cita anterior, ofrece un
ejemplo de la operación que realiza. Es decir, cuando
su mirada retrospectiva se ancla en una determinada
coordenada, siempre se transforma en un foco que,
de alguna manera, le otorga una dimensión de
legitimidad autorial. El apellido de González
Casanova es sinónimo de las tres preocupaciones
básicas de su interpretación: escritor exiliopublicación. Por eso, el nombre de su amigo y el
nacimiento de él como sujeto público en el campo
mexicano caminan juntos.
Otras menciones ubicadas en la temática de su
primera edición se enmarcan en el campo guatemalteco pero también responden al tema del exi
lío. Las referencias a Carlos Illescas, Guillermo
Noriega Morales y Francisco Catalán como los
amigos que sufren la misma suerte en una noche de
persecución o la de los periódicos El Imparcial o El
Espectador, el relato de las penurias atribuidas a su

s·(...) l'enoncé es.,;ayiste, loín d'etre une assertion striuse qui suppoM:rait
toujours la pleine adhésion de l'auteur a propos, plonge frequernment le
lecteur dans la pcrplexité et l'hésitation. (...) Mes conceptions et mon
jugement •reconnait Montaigne-ne marchent qu'a tantons. (-t (Glaudes,
2002: XXI)

6 Tomamos

esta imagen del golpe de Glaudes, quien dice que el ensayo
es un coup d' cssai. {2002: XXI)

66

■
■
■
■
■
■
■
■
■
■
■

compañero Otto-Raúl González pertenecen al mismo teatro. Es asi como su querido amigo Illescas
compañero del grupo Acento, como la publicació~
de su primer cuento en El Imparcial, son la antesala
de ~os avatares políticos y por ende, de su partida
obligada Y dramática de Guatemala.
El trayecto que traza sobre sus publicaciones
desemboca, ya casi al final del texto, en la mención

de una de sus últimas obras. Simplemente nombra
la antología que compone junto a su esposa Bárbara Jac~bs. Es interesante observar que no hay pre,
sentac16n preliminar para hablar de este libro elaborado en conjunto: "Estoy seguro -dice el ensa
yista- de que en mi niñez me volvió sentimental
para siempre la vaca del cuento de Leopoldo Alas
Clarín, 'Adiós, cordera', que Bárbara Jacobs y y~

67

�inaugural "moi meme" del francés que habita en la
naturaleza misma del género y que se actualiza en
Monterroso: "Poco después de aceptar la honrosa
invitación a venir aquí me8 proponía tratar determinado problema literario que ha andado rondándome durante los últimos años" (Monterroso, 2003:
21). Es entonces, desde este lugar inscripto en el
"yo, aquí, ahora", desde donde empieza a entender
la realidad de su inscripción en el campo. Volverse
sobre sí mismo y aventurarse en la tarea interpre,
tativa de su propia realidad representada es ofre,
cer una aclaración a la crítica, a los lectore especializados.
En este ensayo su autorrepresentación de autor
ha sufrido un viraje peculiar en relación con su obra
anterior9 ya que la impronta con la que arremete
desde su inscripción en el mundo editorial es la de
quien se sabe analizado, publicado, discutido, en
última instancia, consagrado.
De este modo, Monterroso parece seguir a pie
puntillas la advertencia "Al lector" de Montaígne
quien en la primer página de sus ensayos anota: "je
suis moi-rneme la matiere de rnon livre", y con esas
palabras, tal como puntualiza Weinberg (2001),
desencadena un movimiento fundacional por el
cual el ensayista se vuelve sobre sí mismo para ob,
servarse e interpretarse en el momento de obser,

incluimos en nuestra Antología del cuento triste"7 (Mon,
terroso, 2003: 42). El texto al que alude no necesita
de remisiones precisas que convaliden la mención de
Bárbara J acobs ni del volumen mismo porque ya es
un autor consagrado.
He aquí, entonces: lo que hace Monterroso es
repetir el gesto que inaugurara Michel de Mon,
taigne, es decir, recurrir al moi-meme, al primer lati,
do del ensayo según lo define Liliana Weinberg
(2001) en El ensayo, entre el paraíso y el infierno:
Para entender el ensayo es preciso descubrir su primer latido, acercarnos a su nacimiento mismo, cuan,
do el ensayista pronuncia las palabras "yo, aqui, aho,
ra", y seguirlo luego en su despliegue, en este hacerse,
de acontecimiento, sentido, de suceso, valor, y en
este volverse, por la interpretación, de voz indivi,
dual en palabra comunitaria. (23)

Detenerse, entonces, en el yo de enunciación de
este ensayo, en ese tono inicial que dibujará el
pentagrama de la trayectoria por su historia en pos
dela construcción de autor, aportará relaciones con
los postulados anteriores.
Las palabras iniciales del ensayo "Mi primer li,
bro" corroboran el anclaje discursivo sellado en el

Antologíadd cuento triste fue publicada por primera vez en 1992 y reeditada
por Alfaguara en 1997. (Para el comentario de esta nota, cuento con esta
última edición). En esta antología, los escritores Augusto Monterroso y
su esposa, BárbaraJacobs compilan una serie de veinticuatro cuentos de
la literatura universal desde el •Adiós, cordera" de Clarin hasta •ysur"
de Leopoldo Lugones, pasando por dos cuentos de William Faulkner y
uno del mismo Monterroso , inclusión, si se quiere paradójica ya que se
aleja de la visión que la critica ha mantenido siempre con su escritura.
De hecho, la operación que Monterroso hace es la de un denodado gesto
de saberse autor consagrado y tambiro, de erigirse como un "buen" taste
markcr en el valor que le otorga a las obras seleccionadas.

7

8

El subrayado es mio.
Al respecto, Los buscadores de oro posibilita comprobar la diferencia. En
esa obra nos encontramos con un escritor que se propone hablar de si
mismo como un autor aún no convencido de su legitimación de
consagración: ·como a pesar de lo dicho por el profesor Melis es muy
probable que ustedes no sepan quién les va a hablar, empezaré por
reconocer que soy un autor desconocido, o, tal vez con más exactitud,
un autor ignorado." Esta primera inscripción de autor desconocido o
ignorado se acentúa si observamos que al referirse en esta novela a su
obra, recurre a llamarla textos, trabajos o cuentos.
9

NO HACE OTRA COSA MONTERROSO:
REMONTARSE A LOS RECUERDOS
QUE PARTEN DEL PARAÍSO CUATEMALTECO
PARA LLECAR A LAS VIVENCIAS DE MÉXICO
Y EN ESTA COMUNICACIÓN ENTABLADA CON LA NOSTALCI.A,
REMEMORA SUS PACTOS, RECONOCE LAS AUSENCIAS...
68

vare interpretar el mundo: el yo va en busca del yo.
También Monterroso desencadena un movimiento
fundacional cuando en ese "aquí" con el que co,
rnienza su ensayo, decide transitar su obra remitiendo a la lectura de su experiencia vivida que se
erige como tema, es decir, al igual que Montaigne,
su terna se vuelve sobre sí mismo:
El ensayista es capaz de remontar su experiencia
hasta atisbar un tiempo sin memoria ( .. .). Trágica,
gozosa, nostalgiosa de futuro y descubridora de antigüedades sepultadas: he allí la experiencia del en,
sayista que, a partir del yo-aquí-ahora, del paraíso
de la intimidad, retrocede a los recuerdos compartidos hasta volverlos diálogo, comunicación de una experiencia vivida, en un ejercicio que siempre, de
manera encubierta o entrevista, es un volverse hacia
el nosotros. (Weinberg, 2001: 32)

No hace otra cosa Monterroso en su ejercicio de
legitimación de este ensayo: remontarse a los re,
cuerdos que parten del paraíso guatemalteco para
llegar a las vivencias de México y en esta comunicación entablada con la nostalgia, rememora sus pac,
tos, reconoce las ausencias, homenajea las presencias
Ysobre todo, pacta con la comunidad la reafirrnación
de su nombre. Es decir que les recuerda a aquellos
que se enmarañan en la disquisición sobre su origen
que el valor conseguido está plasmado en su obra. Por
eso cree legítimo exponer este texto como una
autoantología que merece inscribirse en el corpus
de la literatura hispanoamericana.
Las referencias al campo mexicano no se redu,
cen a la inscripción de sus primeras publicaciones.
Recorren reconocimientos y homenajes. Juan Rulfo
es mencionado a la par de Obras Completas y otros
cuentos. "La publicación de aquel volumen -se re,
fiere a Obras Completas (y otros cuentos)- fue un tan,
to tardía, cuando yo andaba ya por los treinta y
ocho, y mis compañeros de generación, centroame,
ricanos y mexicanos, cual más, cual menos, se ha,
bían convertido en autores de renombre, Juan
Rulfo, por sólo citar a uno." (Monterroso, 2003: 36).
Nuevamente, la conciliación de obra publicada,
sujeto público,consagración se presenta en un mis,
mo escenario. Por otra parte, centralizar sus filia,
ciones en el nombre de Rulfo es llevar el estandarte
de la rnexícanidad para la época referida.

69

Al reconocer a ese nombre paradigmático de lo
mexicano corno uno de sus contemporáneos, inscribe el propio en el parnaso de los consagrados.
Comprendemos, entonces, que en esta interpretación sobre su vida está implícito el reconocirnien,
to de su propia evolución ya que ha dejado de ser el
autor poco conocido de su autobiografía para ubi,
carse entre los aplaudidos. De ahí que en el identi,
ficarse en ese nosotros repita para la comunidad
de sentido a la que se dirige, los lectores especializados, esos "aquellos" que mencionó al principio,
que no se enmarañen en las disquisiciones sobre
su origen y atiendan al lugar que ha logrado en el
paraíso de ese cielo prestado que ha sido México.
Je moi-meme sois la materie de mon livre, sentenció
Montaigne y en ese reconocimiento de tema y su,
jeto, de textualidad y autor de texto, inscribió para
la historia literaria el nacimiento de una nueva
manera de representar el mundo simbólico. Entonces para todos aquellos, críticos, lectores especializados, reseñistas, periodistas, lectores mayores y
menores de su obra, les dice que es y lo que quiere ser
y parte desde el principio de la obra, máxime valor
puesta en lo publicable: la contraportada de los li,
bros que es símbolo de autoría y de consagración.
Augusto Monterroso ha pensado, reflexionado
sobre sí mismo en un renovado pacto de consoli,
dación y de legitimación de su condición de autor.
Escribe para invitar a la intrepidez de la crítica a
considerar su lugar en la historia de la literatura
hispanoamericana. Escribe para transitar caminos
recorridos antes y después de su vuelo obligado a
tierras mexicanas, para repensarse y repetirse corno
autor, para recordar en una constante reiteración
de estrofas y antiestrofas que es y ha sido siempre
un escritor guatemalteco. ro

Bibliografía

Bourdieu, Pierre (2002a). Campo de poder, campo intelectual, Buenos Aires: Montressor.
Bourd_ieu, Pierre (2002b). Campo intelectual y proyecto creador, Buenos
Aires: Montressor.
Glaudes, Pierre (2002). L'essai: mtcamorfhoses d'un genre. Université de
Toulouse-Le Mirail: Presses Universitaires du Mirail.
Monterro~o, Augusto (2003). "Mi primer libro" en Literatura y vida.
Madnd: Alfaguara.
Weinberg, Liliana (2001). El ensayo: entre el paraíso y d infierno. México: Fondo de Cultura Econónúca.

�BIBLIOCLIPS
El año es el sagrado año de 1974. Es el 20 de febrero,
aleluya, aleluya. A los 46 años, ahí mismo, el autor norteamericano de ciencia-ficción Philip Kindred Dick -luego de años de consumo de anfetaminas y
comida para perros- está a punto de tener una revelación divina. Todavía
dolorido por una contundente operación odontológica, Dick abre la puerta de
su departamento en Fullerton, California, y se encuentra con una chica de pelo
oscuro. ADick-sobreviviente del naufragio de varios matrimonios, divorciado
serial- siempre le gustaron las chicas de pelo oscuro, sonríe con la escasa
capacidad de sus encías castigadas y, entonces, repara en el colgante que la chica
lleva al cuello: un dije en farma de pez, el símbolo de los primeros cristianos.
Brilla. Dick experimenta la sensación de ya haber estado y de ya haber sido.
RODRICO FR

PHILIP K. DICK:
El hombre que sabía demasiado
Nuestro mundo «real" desaparece
para revelar la verdad debajo de
nuestra fachada: todavia estamos
en el año 70 después de Cristo,
todo lo demás es ilusión y esa
chica es una cristiana gnóstica y
rebelde que viene a comunicarle
un mensaje urgente: "La rebelión
está en marcha". Ya nada volverá
a ser igual para el escritor de
ciencia ficción Philip Kindred
Dick, del mismo modo en que ya
nada vuelve a ser igual para
cualquiera que abra por primera

vez un libro del escritor de
ciencia-ficción norteamericano
Philip Kindred Dick.
La \'erdad está ahí adentro.
UMO Philip K Dick-P.KD. a partir
de ahora- puede ser considerado de
varias maneras. Para muchos fue y
sigue siendo uno delos más grandes
escritores de ciencia-ficción de
todos los tiempos: "el Borges
norteamericano", "el Charlie Parker
del género", "el Thomas Pynchon de
la clase trabajadora", etc. Para
muchos varios de ellos colegas en el

71

oficio de redactar cohetes y robots
-P.K.D. no fue más que un
paranoico de cuidado, adicto a las
anfetarninas y con delirios
mesiánicos y una preocupante
propensión a hacer el ridlculo en
público. Para muchos -en especial
para franceses yjaponeses- P.KD.
es uno de los artistas claves del
siglo XX y está a la misma altura
que Proust,Joyce, Kafka y punto.
Para muchos P.KD. trascendió las
fronteras del género convirtiéndose
en mesias underground propo-

�niendo a través de sus novelas y
cuentos una suerte de alternativa
filosófica y religiosa a la hora de
discernir entre lo que es real y lo
que no lo es, entre lo que está
cuerdo y lo que no lo está, entre lo
que fue en realidad y lo que
creemos que fue. Es posible que
todos y cada uno de ellos tengan
algo de razón pero los tres grupos,
seguro, se ponen de acuerdo en
algo: P.K.D. hubo y hay uno solo y
es más que probable que nunca
haya otro. P.KD. como ese tipo al
que las buenas pel1culas inspiradas
en su obra -Blade Runner y Total
Recall y Minority Report y A Scanner
Darkly- apenas le hacen justicia
y, por su dificultad a la hora de ser
adaptado a la pantalla, otros
prefieren robar y no dar crédito a
la hora de The Truman Show, Dark
City, ExistenZ, Matrix, El sexto día,
Abre los ojos y su remake norteamericano dirigido por Cameron
Crowe con el titulo de Vanilla Sky.
Los datos incontestables: P.K.D.
fue uno de los gemelos sietemesinos que nacieron el 16 de diciembre de 1928. Jane -su hermanita
y replicante- moriria un mes más
tarde. P.K.D. siempre creyó que
Jane seguía viviendo adentro suyo.
P.K.D. crece tímido y solitario y
pobre en Berkeley y lee revistas
como Astounding, Unknown Worlds,
Amazing y a los trece años decide
que lo suyo es escribir. A los quince años entra a trabajar como ayudante en una tienda de reparación
de radios y, después, en una
disquería especializada en jazz,
ópera y música folk. Deja el hogar
materno, posesivo y divorciado,
para acometer la empresa de fundar el primero de varios hogares
junto a mujeres maternales, posesivas y de las que se divorciaría

hasta contar cuatro o cinco, da igual
Empieza a tragar las primeras pastillas y escribir sus primeras novelas. Novelas "realistas", porque
en principio P.K.D. no quería ser
un escritor fantástico. En cualquier caso, su noción de lo realista a través de varios libros que, con
la excepción de Confesiones de un
artista de mierda, se publicarían recién después de su muerte; acaba
de ser editada en Estados Unidos
la última de ellas que permanecia
inédita: Voices from the Street -produce cierta inquietud. Basta con
leer la sinopsis de la novela El hombre con todos sus dientes exactamente
iguales que hace Andrew M. Butler
para su guía The Pocket Essential
Philip K. Dick: "El empleado de bienes raíces Leo Runcible pierde
una buena venta porque su vecino W alter Dombrosio invita a un
negro a su casa. Leo decide telefonear a la policia para advertirles
de que W alt conduce su auto borracho. W alt pierde su licencia.
Sherry lo lleva al trabajo a la vez que
comienza a buscar algo en qué ocupar su tiempo. Poco entusiasmado
con la idea de trabajar juntos, Walt
renuncia a su trabajo y la viola.
Mientras tanto, Leo ha desenterrado del jardín de su casa lo que
piensa son restos de un hombre de
Nean-derthal y se entusiasma al
imaginar cómo aumentará este hallazgo el valor de sus terrenos. En
realidad, el cráneo ha sido puesto
ahí por Walt y no es más que la
calavera ligeramente modificada
de uno de los Chuppers, familia
conocida en el barrio por sus
maxilares deformes a partir de la
constante ingestión de agua contaminada. Sherry descubre que
está embarazada y quiere abortar.
W alt se niega aunque le preocupa
72

la idea de que su hijo salga parecido
a un chupper. Leo, mientras tanto,
compra la compañia local de agua y
se arriesga a la bancarrota".
P.KD. escribe ocho novelas por
el estilo, todas desbordantes de discusiones matrimoniales -una
constante casi estética en su
obra- y disquisiciones sobre el
diafragma y otros métodos anticonceptivos -de vez en cuando
aparece un ovni- y, claro, todas
ellas puntualmente rechazadas
por las editoriales. P.K.D. conoce
a Tony Boucher -editor de la revista The Magazine of Fantasy &amp;
Science Fiction- y decide, muerto
de hambre, probar suerte. El primer cuento publicado por P.K.D.
se titula "Roog!" y tiene como protagonista a un perro, tal vez porque por esos días P.K.D., muerto
de hambre, sólo tiene dinero para
comer comida para perro. P.K.D.
empieza a escribir y publicar
cuentos con velocidad anfetarninica. Le salen rápido y fácil y
comienzan a ser comentados por
el gremio y por los lectores. Son
cuentos raros con robots que no
saben que son robots, con naves
espaciales que siempre se rompen
en el momento menos indicado,
con realidades alternativas, con
sufridos protagonistas a los que
todo les va bien hasta que descubren que todo está mal Alarga cuentos y los convierte en novelas. Firma contratos leoninos y -entre
1958 y 1959- publica sus dos primeros clásicos: Eye in the Sky ("Ojo
en el cielo") y Time Out of Joint
("Tiempo desarticulado") donde
ya se vislumbra cabalmente lo que
será su gran Tema: "¿Qué es eso
que entendemos por La Realidad
y no lo es tanto?". Sigue con hambre, sigue tragando pastillas, sigue

3

!

siendo explotado. No importa.
Para 1961, y coincidiendo con el
derrumbe de su segundo matrimonio, P.K.D. entra en lo que se
considera su Edad de Oro con la
publicación de la fundamental The
Man in the High Castle ("El hombre
en el castillo"), novela ucrónica que
narra los días de unos Estados Unidos vencidos en la Segunda Guerra
Mundial y ocupados por fuerzas
nazis y japonesas. El libro -escrito
a golpe de hexagrarnas y monedasfue el primero en mencionar en Es. tados Unidos al 1-Ching y tuvo bastante que ver con su popularización
dentro de la próxima cultura

hippie. The Man. .. le valió a P.K.D.
el Premio Hugo -la más alta distinción dentro del campo sci-fi- y,
con treinta ycinco años, lo lanzó de
cabeza a una de las más asombrosas y envidiables rachas de fertilidad jamás experimentadas por escritor alguno donde llega a
publicar hasta cuatro novelas por
año, entre las que aparecen varios
de sus mejores trabajos. En 1963
escribe We Can Build You ("Podemos construirle") donde aparecen
los primeros replicantes en el contexto de una extraña historia de
amor psicótico. En 1964, Martian
Time-Slip ("Tiempo de Marte") na-

rra las penurias de un planeta rojo
colonizado para 1994 y en manos
de un perverso sindicato de plomeros. En 1965, Dr. Bloodmoney; Or
How We Learned to Love che Bomb
("Dr. Moneda Sangrienta") presenta uno de los mejores, sino el
mejor, exponente de novela posapocaliptica combinándola con
rasgos del universo campesino de
Thomas Hardy. El mismo año sale
The Three Stigmata of Palmer
Eldritch ("Los tres estigmas de
Palmer Eldritch"), uno de los libros queJohn Lennon quería llevar
al cine y donde comienzan a pasar
a primer plano las preocupaciones

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I

�PARA MIS LECTORES
LO QUE YO ESCRIBO MO ES MÁS
QUE UMA IMTERPRETACIÓM ALTERNATIVA
PERO AMOROSA
DE SUS VIDAS PRIVADAS
Y SUS PEMSAMIEMTOS MÁS ÍNTIMOS

religiosas de Dick fundiéndose
con sus apetencias lísérgicas:
hombres y mujeres aburridos por
la vida pionera en las colonias
interplanetarias consumen ladroga Can-D para asi matar el tiempo trasladándose a los muñequitos tipo Barbie llamados Perky
Pat y Walt. Mientras tanto, el resucitado magnate Palmer Eldritch
regresa de la muerte y desde los
confines del espacio convertido en
una especie de androide listo para
comercializar la vida eterna. Ay. En
1967, Counter-Ciock World ("El mundo contra reloj") propondría el concepto de novela marcha atrás que
Martín Amis robaría descaradamente un par de décadas después
para su La flecha en el tiempo. 1968 es
el Annus Mirabilis de P.K.D. Primero
llegaría Do Androids Dream of Electric
Shecp? ("¿Sueñan los androides con
ovejas eléctricas?") que no sólo
servirta de inspiración para el film

Blade Runner sino que, además, fundaria de un plumazo el subgénero
que años más tarde daría en llamarse cyberpunk. Después aparece Ubik, para muchos la obra maestra de P.K.D. donde se nos cuenta
que, quién sabe, tal vez Dios -el
producto definitivo- venga en un
envase de aerosol, lno? Enseguida
P.K.D. decide que ya es suficiente, que ya escribió bastante, que
ha llegado el momento perfecto
para tener la mejor y más grande
crisis psicótica de toda su vida y de
comprender que a la duda hamletiana del ser o no ser él sólo puede
ofrecerle una respuesta un tanto extraña: ser y no ser al mismo tiempo.
Para los años setenta está
claro que P.K.D. no es el tipico escritor de ciencia-ficción. Para él,
el espacio exterior no es más que
una excusa para explorar el espacio interior; sus novelas pueden
74

ser leídas como variaciones capitulares sobre una inmensa trama
en constante estado de escritura;
nada le preocupa menos que la
pulsión anticipatoria del asunto
("la mala ciencia-ficción se la pasa
prediciendo, la buena ciencia-ficción parece que predice", suele
decir), y mucho menos le interesa
el aspecto entre mafioso y fundamentalista que practican varios de
sus colegas más conservadores.
P.K.D. piensa que la ciencia-ficción "es el campo ideal para la discusión de las ideas puras". P.K.D.
es un outsider, un francotirador, un
tipo peligroso. P.K.D., aseguran,
está loco y P.K.D. no hace nada por
negarlo: se presenta en convenciones balbuceando insensateces,
asegura ser víctima de una conjura gubernamental níxoniana en la
que se lo utiliza como agente propagador de una rara forma de sífilis, dice que la canción "Strawberry Fields Forever" de los Beatles
le "comunicó que mí hijo tenía una
hernia inguinal que no había sido
diagnosticada por los médicos"
-esto último, conviene aclararlo,
resultó ser cierto para asombro de
los doctores-, explica cómo los
cientificos soviéticos lo están utilizando telepáticamente para matar gatos con su potencia mental,
insiste en que alguna de sus novelas fantásticas ha revelado una
verdad escondida y por eso su estudio fue asaltado y dinamitado
por un comando especial del ejército. P.K.D. es un paranoico sin
retomo, un replicante de sí mismo, que entonces ofrece sus servicios al FBI O tal vez P.K.D. es un
sabio al que las drogas le abrieron
las puertas de una realidad conspirativa donde Watergate es, apenas, la punta del iceberg de un es-

tado policial y alienígena. Da lo
mismo. P.K.D. rodeado de dealers, Panteras Negras, músicos
de rock, fanáticos religiosos, policías encubiertos y groupies se
hace tiempo para escribir dos
novelas sobre lo que le pasa, sobre lo que le está pasando. Flow

Religious Experience ofPhilip K. Dickes explorado en el colosal tractat y
diario místico Exégesis -partes
del mismo se reproducen en la excelente recopilación de ensayos
The Shifting Realities ofPhilip K. Dick
editada por Lawrence Sutin, también autor de la muy buena bioMy Tears, The Policeman Said
grafía de P.K.D. Divine Invasions("Fluyan mis lágrimas, dijo el
y en una tetralogía de novelas que
policía", de 1974) y A Scanner
no se parecen a nada de lo escrito
Darkly ("Una mirada a la oscurihasta entonces y a nada de lo que
dad", de 1977) son novelas comse escribió desde su publicación.
parables a Bajo el volcán o Viaje al
Es más que probable que esta sifin de la noche donde sus héroes se
tuación no vaya a cambiar ya que
hunden cada vez más profundo
Valis ("Sivainvi", 1981), The Divine
en las arenas movedizas de la
Invasions ("La invasión divina",
esquizofrenia. El primero c!escu1981), The Transmigration ofTimothy
bre que no existe, el segundo desArcher ("La transmigración de
cubre que le han encargado que se
Timothy Archer", 1982) y Free Rapersiga a sí mismo. Y entre uno y
dio Albemuth ("Radio Libre Albeotro, alguien llama a la puerta de
mut", escrita en 1976 pero no puP.K.D. y P.K.D. va y abre una puerblicada sino hasta 1985 después de
ta que ya no volverá a cerrar.
muerto P.K.D.) son una de las más
originales muestras de autobioT
Desde entonces y hasta su
grafía, lucubración mística, consimuerte en 1982, víctima de un ataderaciones filosóficas y, ya que esque cardíaco, P.K.D. se dedica a
tamos, ciencia-ficción de todos
procurar entender lo que le oculos tiempos. Y, ya que estamos:
rrió durante febrero y marzo de
todo suena perturbadoramente
1974, cuando abrió la puerta y,
lógico, inteligente, posible, verojµra, fue invadido por una entidad
símil. En alguna parte P.K.D. exextraterreste con forma de "rayo
plica: "Yo soy un filósofo ficciorosado" y de nombre VALIS -sinalista, no un escritor de novelas;
glas de Vast Active Living Intelligence
mis novelas y cuentos son emSystem-y que le revela la Verdad
pleados como medios para forde las Verdades. Nuestro mundo
mular mis percepciones. El cenno existe y es apenas el eco gemetro de mi obra no es arte sino
lo del Imperio Romano, Nixon es
verdad. De ahí que lo que yo nael Mal Supremo, Dios es imperfecrro no es sino la verdad y no pueto y dual y muchas cosas más
do hacer nada por evitarlo. Por
como, por ejemplo, que su hijo
suerte, esta actitud mia parece
está enfermo y necesita próximo
ayudar de algún modo a ciertas
tratamiento y que él no es otro que
personalidades sensibles y prouna nueva encarnación de San
blemáticas a las que me dirijo.
Pablo. Todo esto -a lo que un diCreo entender cuál es el ingredienbujante de cómics le dedicó varias
te que tengo en común con ellos y
de sus mejores páginas en The
que me une a mis lectores: ni ellos
75

ni yo sacrificaremos jamás nuestras
ideas en cuanto a lo que es racional o irracional, auténtico o falso
dentro de la misteriosa naturaleza de la realidad. Para mis lectores lo que yo escribo no es más
que una interpretación alterna~
tiva pero amorosa de sus vidas
privadas y sus pensamientos más
íntimos".
Vivimos vidas extrañas, tiempos interesantes, noches perfectas para descubrir o
releer a P.K.D. Acaba de cumplirse un cuarto de siglo de su
aparición y varias de sus novelas han sido recientemente abducidas por la prestigiosa colección de la Líbrary of Ameríca.
Ver para creer: Dick junto a
Hawthorne, Twain, Melvílle,
Faulkner, Bellow ... Desde su
muerte -coincidiendo con el
estreno de Blade Runner y lo que
podría haber significado el fin de
años de penurias económicasla figura y la importancia de
P.K.D. no ha dejado de crecer y
aquel que siempre despreció el
futuro hoy descubriría que el
presente se parece bastante a sus
libros. Internet, Gran Hermano,
el turista espacial y millonario,
los video-games y los tamagotchís
de turno ya aparecían en sus novelas y cuentos. Y, por supuesto, cada vez hay más sites en la
red donde se asegura que P.K.D.
está vivo, en otra parte, y que
cualquier día de estos volverá
para reclamar lo que es suyo por
derecho propio y porque a él se
le ocurrió primero.
Un año antes de morir, en una
carta, P.K.D. especificó cuál debía
ser su obituario: "Tornó drogas.
Vio a Dios. iGran cosa!".~

�LETRAS AL MARGEN

LA ILUSIÓN
DEL LEMCUAIE
EDUARDO ANTONIO PARRA Los escritores siempre

han reflejado en sus obras lo que observan y sienten,
los sucesos que se llevan a cabo en torno suyo, los
significados ocultos tras esos sucesos y, de una u otra
manera, su interpretación de ellos. Dicho de otro
modo, han intentado trasladar a la escritura la
realidad que los envuelve y tratan de entender.

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A lo largo de los siglos, nadie
puso en duda los resultados de
este empeño. En la antigüedad,
por ejemplo, se daba por sentado
que la lírica era un retrato de los
sentimientos y sensaciones intimas del poeta; la épica, un recuento fiel de hechos históricos, sí bien
expresado con un lenguaje peculiar, artístico; y el drama, más allá
de actores y coros, versos medidos
y figuras retóricas, la representación de escenas reales sucedidas
poco o mucho tiempo atrás. Sí
Homero hablaba de dioses resolviendo disputas en los campos de
batalla, se debla a que estaba convencido de que los sucesos que
narraba hablan sido tan reales
como sus palabras. Sí Eurípídes
concebía héroes torrurados por el

destino, era porque para sus contemporáneos la fuerza del destino
terna tanta influencia como para nosotros ahora los vaivenes de la polltica nacional. Nadie se cuestionaba
sí la literatura podía o no englobar
la realidad. Era un hecho.
Sólo hasta un par de milenios
más tarde, cuando la narrativa adquíria cierta madurez, apareció
entre los escritores la primera sospecha de que las letras eran incapaces de cumplir este propósito.
Segün la perspectiva, la realidad
-siempre engañosa- estaba por
encima o por debajo de la escritura: para unos, al ser artificio generado por la imaginación, la literatura era superior a la triste y gris
vida de los hombres; para otros, la
riqueza del mundo nunca sería
77

capturada por el lenguaje. lrúciada
tal discusión, ya nadie pudo negar
que una frontera cada vez más alta
se ergula entre realidad y literatura.
Nunca como durante el siglo
XX la cuestión fue abordada con
tanto ahinco, al grado de ensombrecer la obra de los narradores
considerados "realistas". tEs posible narrar la realidad? No. Eso ya
se ha comprobado muchas veces.
Críticos, estudiosos y escritores
han decretado que ese muro intangible que se levanta entre los
hechos y las palabras resulta insalvable. Literatura y realidad son
dos cosas, más que distintas, irreconciliables. Esto no significa que
los escritores debamos optar, a fuerza, por lo fantástico, el intimismo,
la hipérbole, el abstraccíonísmo o

�...

...

:

el simple registro de impresiones
interiores -que, por otro lado,
son también reflejo un tanto
distorsionado del mundo palpable-, sino idear estrategias para
transformar esa realidad concreta de modo que podamos
"trasmitirla" a los lecrores en su
toralidad, creando en ellos la ilusión de que, mientras leen, realmente la experimentan, la viven.
Uso la palabra ilusión, porque
estoy convencido de que la narrativa no es más que un acro de ilusionismo cuyo resultado depende
de la habilidad. y el talento de
quien la escribe. Ilusionismo,
prestidigitación, hipnotismo, fascinación, en fin, magia. Para abolir esa frontera que separa ámbitos distintos e irreconciliables es
para lo que un escritor explora las
técnicas, estrategias, recursos
narrativos, modos y maneras. Para
hacer que el lector experimente en
carne propia una realidad inventada y la crea más veraz incluso que
aquella en la que vive. Para llevarlo
al centro mismo del libro, insuflar
en él la creencia de que es uno más
de los personajes, sufre y goza con
ellos y comparte sus triunfos y derrotas. Para eso el narrador ha de
conocer el lenguaje, sus rirmos y
melodías, y la respiración particular de sus colegas contemporáneos
y pretéritos. Y para lograrlo es preciso, también, que el escritor crea,
con toda su fe, que lo que cuenta no
es menos real que lo que puede tocar, oler, mirar, escuchar y gusrar
fuera de la página; que la suerte de

:

cualquiera de sus personajes es una
posibilidad entre las tantas que a él,
el creador, puede depararle el destino; que los recuerdos de sus personajes pueden confundirse con sus
propios recuerdos, y que las expectativas que él, al momento de escribir, plantea dentro del relato, no son
sino las que prevé en su propio fururo. Tal como Euñpides creía en la
fuerza del destino, quien pretende
ser un escritor realista debe convencerse, aun antes de tomar la pluma,
de que lo que va a narrar ya sucedió,
sucede, o bien ocurrirá en el instante menos pensado, en cualquier parte del mundo.
iHay otra manera de intentar
narrar la realidad? Lo dudo.
Aunque existen muchas técnicas
que sirven para reforzar esa
sensación. Desde que Martín Luis
Guzmán inauguró en México la
novela sin ficción con El águila y la
serpiente, varias décadas antes de
que Capote fuera reconocido
mundialmente como su creador con
A sangre fría, muchos escritores han
experimentado con diversas formas
para derribar la frontera entre
realidad y narrativa. Algunos,
siguiendo los pasos de estos
maestros, han disfrazado sus
ficciones de crónicas periodísticas,
puesto que los lectores siempre
identifican el periodismo como algo
veraz. Otros han desmontado las
estructuras tradicionales o clásicas,
reduciéndolas a su mínima expresión, buscando inyectar en el
lector esa sensación de multiplicidad simultánea que tantas

semejanzas guarda con la vida en
las ciudades modernas. Otros más
se confían a la fuerza del lenguaje
que trata de imitar las secuencias
inagotables del pensamiento.
Nuevas técnicas, estructuras,
modos y estilos para intentar derribar la frontera entre realidad y
literatura seguirán apareciendo
con los años y los libros y las corrientes emergentes. Algunas perdurarán y seguramente otras, la
mayoría, serán dejadas a un lado.
Sin embargo, lo que no debemos
olvidar quienes nos dedicamos a
escribir y a leer, es que la clave más
importante siempre estará en la
construcción de esa ilusión de la
que hablábamos, en el ilusionismo, en la hipnosis y en el intento
de seducir a los lectores para que
crean con toda su fe y sientan con
todos sus sentidos que realmente
están dentro del relato, que viven
la vida de los personajes y que habitan, un poco alejados de su propio mundo, ese universo alternativo que se abre ante ellos en las
páginas de un libro.
Para conseguir un resultado
como éste, el lenguaje debe forzarse, desdoblarse y convertirse en
materia de prestidigitación, hasta alcanzar una función de la que
no nos han hablado los lingüistas.
Es cierto, pocos escritores lo logran, pero con ellos es suficiente
para estar seguros de que ese
muro, esa frontera que existe entre la realidad y la literatura, es
susceptible de venirse abajo una
y otra vez. 11&gt;)

NO HAY TAL LUGAR

Diario del

DOLOR
de María Luisa Puga

CRISTINA RIVERA CARIA Hace un

'
USO LA PALABRA ILUSIÓN, PORQUE ESTOY CONVENCIDO DE QUE LA
MARRATIVA NO ES MÁS QUE UN ACTO DE ILUSIOHISHO CUYO RESULTADO
DEPENDE DE LA HABILIDAD Y EL TALENTO DE QUIEN LA ESCRIBE
78

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par de años, cuando todavía daba clases en
SDSU, organicé el seminario "Social Suffering
and Redemption in Historical Perspectives",
una clase para estudiantes de posgrado en la
cual explorábamos algunas de las maneras en
qu~ distintas sociedades han producido y expenmentado la materialidad y el simbolismo
del dolor. Empezábamos leyendo ese magnífico libro de Ellen Scarry, The Body in Pain
-una lectura cuidadosa de documentos producidos alrededor de la tortura política-; seguíamos con The Culture of Pain de David
Hume -con interesantísimas interpretacio~es de la cultura popular del dolor-; y, al
final de la primera sesión, hablábamos sobre
el volumen editado por Arthur Kleinman
Social Suffering -uno de los libros que, s~
duda, ha propiciado el inicio oficial de los así
llamados estudios sobre el sufrinúento humano. Así, con la ayuda de estos tres libros
llegábamos a plantear enigmas a los que luego:
con cada nueva lectura, acabaríamos regresando sin remedio alguno a lo largo del semestre.

79

�~

Si el dolor ocurría más allá del
lenguaje, como argumentaba Searry, iqué silenciaba entonces? Si
las experiencias dolorosas cambiaban de sociedad en sociedad
y de época histórica a época histórica, iqué habla, si habla algo,
de esencial en él? iDe qué manera producla el dolor al cuerpo y
no viceversa? Si es necesario hablar sobre eso que no se podía
hablar, icómo discurrir acerca
del dolor sin volverlo una mercanela o una fórmula de íntercambio? Todas y cada una de éstas preguntas, y muchas más que
había olvidado, están presentes,
de esa manera punzante, de esa ar,
diente manera, en el Diario del dolor que publicara en 2004 la escritora mexicana María Luisa Puga
-el libro en el que no sólo queda
plasmada su relación cotidiana
con la artritis reumatoide crónica sino también con la escritura. Una afección. Dos.
Repartido en cien entradas
breves, entrecortadas, frágiles
como un hueso, el libro no avanza ni retrocede sino que se encuentra suspendido en ese vaclo
que la autora compara con el
"haberse quedado en la anestesia•. Sin sentimentalismos, evadiendo en lo posible una nostálgica edad de oro en la que el dolor
todavia no tenia nombre y saltándose también la teleológica visiración del origen, lo que María
Luisa Puga consigue en este texto es de una exquisita crueldad:
no sólo hace hablar al dolor sino
que, escritora al fin y al cabo, ella
habla con él. Lo obliga a ponerle
atención y, al final, debido a su
propia escritura, lo incita a enamorarse de sí mismo con el mismo
"regocijo narcisista· que arremete

a los entrados en años. Su Diario
del dolor es esa conversación silenciosa, ese diálogo a gritos
mudos, este tú-a-tú que la doliente establece, de manera activa y sin misericordia alguna con
su otro Otro, su slmil, su sombra interna. Su Dolor. Porque lo
cierto es que, desde que apareció, desde que se dio a conocer,
es decir, desde el mismlsimo inicio de este diario, tal como queda anotado ahí, la autora no volvió a estar sola.
Más que un padecimiento, un
romance. O, mejor aún: un padecimiento y un romance. El romanee que es todo padecimiento. En estas páginas, el dolor irá
sustituyendo a la novela -porque la novela se lleva, tiene razón la Puga, como una aureola
dentro y fuera de la cabeza- y
a los amigos y al cuerpo mismo
y, eventualmente, a lo real.
Contra lo que Dolor nunca
puede es, claro está, contra la escritura. Convertida en ese tercero apocalíptico que ve y registra,
la escritura estabiliza el ángulo
desde el cual la Puga se dirige a
Dolor. "Me mira insistente", dice
la autora de la escritura, "diciéndome: yo te reconozco perfectamente, tú a mí todavia no, pero
lo harás, me canso si no. Yo acepto sin mayor resistencia, pero no
hago nada. Me dejo estar". Dolor, como bien lo anota luego la
autora, se muestra "escéptico
frente al cuaderno". Y, al menos
por esos momentos manuscritos,
los dos se dan la espalda. Se diría, incluso, que la escritura les
permite descansar.
En descripciones hechas en la
suspensión-de-juicio al que la
empuja Dolor, Maria Luisa Puga

80

relata cómo tiende la cama o
cómo avanza por su casa en una
silla que tiene ruedas pero que
no es una silla de ruedas. Todo
esto sin el menor asomo de
aurocompasión. Todo esto con
un austero sentido del pudor.
Con el tentativo caminar de
quien se adentra en un mundo
privado. iY qué decir de la manera en que le duelen las sillasl
iCómo aproximarse siquiera al
escozor que produce la arruga de
la sábana? iDe qué manera imaginarse al bastón que recoge la
tapa diabólica del shampoo?
iCómo no quedarse con el libro
entre las manos, la mirada suspendida en algún otro vacio que
cuelga de otra cuerda floja, cuando la Puga describe al HOMBRE
(las mayúsculas son suyas) que
la acompaña y le facilita la vida
con las siguientes palabras: "Me
siento muy bien en la camioneta, sólo que a veces lo miro de
reojo y sé que le sucedió algo:
una embolia que le paralizó todo
el lado derecho, o sea yo?"
Aceptar o someterse a los dietados de Dolor es aceptar, como
decia Judith Butler del luto, que
todo cambiará. Este es el diario
de esa clase de aceptación. Aquí
la autora se dirige a Dolor -ya
con rabia o con resignación, ya
con ganas de no verlo nunca o
extrañándolo cuando aparenta
irse, ya en el coloquialismo de la
chanza o las instrucciones de
uso destemplado- como el Otro
para quien la puerta está, finalmente, abierta.
Ésta es tu casa. Ésta es la casa
de ellos. Ésta es, por gracia de la
palabra, nuestra casa también. La
casa de la transformación más ardua. La casa donde el cuerpo cae. ro

�la complacencia
Entrevista a Gerardo Monsiváis

Fue en un departamento de Villa Coapa, en los límites de
• Tlalpan y Coyoacán, en la ciudad de México, donde comenzó todo.
Se trataba de la Escuela de Arte 20-1
(números que identificaban al edificio
y departamento, respectivamente),
como la denominaron algunos colegas
y amigos de Gerardo Monsiváis, Manuel Mathar y José Luis Rojas, los habitantes del lugar. Le llamaron Escuela
de Arte 20-1 precisamente porque se
convirtió en un lugar para la creación y
la reflexión. Junto con ellos, otros de su
generación, con las mismas inquietudes,
coincidieron entre música, libros, pintura, dibujo y conversaciones.

I

Monsiváis yMachar hablan llegado en 1995 procedentes
de Monterrey donde dejaron inconclusa la carrera de
Artes en la UDeM, para inscribirse en la Escuela
Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Alll
coincidieron con José Luis, capitalino de nacimiento.
A decir de Gerardo, la indisciplina (y un coctel
donde se mezcló la lejanía, el turno de noche, un añejo
plan de estudios y los grupos numerosos donde se
evaporaba la atención del maestro) se impuso a la
idea de concluir los estudios y terminaron por
desertar. De los tres, sólo José Luis se graduó.
Era la inquietud, también, por empezar a
producir, el deseo de crear un discurso propio, un
lenguaje, una decisión que a la distancia no suena
del todo desatinada. Porque ahí, en el modesto 20,1
de la Unidad Alianza Popular Revolucionaria
FOVISSSTE, comenzó todo.
11

La Panadería, un espacio alternativo que marcó época
en territorio defeño, propiedad de los artistas Yoshua
Okón y Miguel Calderón, fue el primer foro donde
formalmente se presentaron como colectivo, en 1997;
aunque ya hablan participado, todavía sin identidad
como grupo, en Inter Cambio 97, una selección de
instalaciones donde participaban artistas regiomon,
tanos y foráneos, curada por Marco Granados, en el
interior de una escuela abandonada de la Colonia
Loma Larga, en Monterrey.
A La Panadería llegaron por recomendación del
amigo de un amigo de un amigo, sin tener mucha idea
de la importancia del espacio. Lo que presentaron
fue un video de factura rudimentaria, grotesco hasta
decir basta, titulado Pumpin' Barbie: una historia de
sexo y drogas protagonizada por unos ejemplares de
la popular muñeca rubia.

"Ese primer contacto fue más reventado, más
sencillo, no habla una propuesta artlstica tampoco,
era de una sencillez diferente al arte contemporáneo
o al arte alternativo de ese entonces, muy ligado a la
onda underground. Ynosotros estábamos en un terreno
que no era underground, pero tampoco del círculo de
la Colonia Condesa del D.F., del arte alternativo".
El que habla es Gerardo Monsiváis, el menor de
tres hijos de un contador público y un ama de casa,
nacido en Nueva Rosita, Coahuila, en el verano de
1974. Es también quien cuenta cómo fue que
decidieron adoptar el nombre de Los Lichis y cómo
comenzaron a escribir su propia historia, desde lo
individual y lo colectivo, en las artes visuales yla música.
Lichis fue el nombre que le dieron a una perra
callejera que una noche llegó a su departamento y, al
dla siguiente, marchó temprano apenas abrieron la
puerta. La imagen y el vocablo se fundieron como
referencia de algo "gacho", enfermo, débil y a la vez
exigente, igual que una mascota sin dueño que jamás se
retira después de que le compartes un trozo de alimento.
"Es como una actitud, declamos que algo era "lichis"
cuando hacíamos algo chafa. Lo llamamos Producciones
Lichis [el primer trabajo que presentaron en La
Panadería] porque era una producción muy barata, muy
chafa, sarcástica y de humor negro", añade.
Y asl se quedaron, como Los Lichis.
Una vez que expiró la beca familiar, Monsiváis
regresó a Monterrey en 1998 y un año después Mathar
hizo lo mismo. Para entonces, Monsiváis comenzaba
a tomar el dibujo como lenguaje, además de obra
pictórica con esmalte aquidálico sobre madera.
Calcaba imágenes de revistas y libros para después
modificarlas al gusto con una fuerte carga de ironla y
burla, siempre ácida, algo que él advierte como un
sello personal.

CALCABA IMÁCENES DE REVISTAS Y LIBROS PARA DESPUÉS
MODIFICARLAS AL CUSTO CON UNA FUERTE CARCA DE IRONÍA
Y BURLA, SIEMPRE ÁCIDA, ALCO QUE ÉL ADVIERTE

BERTH.A WARIO

COMO UN SELLO PERSONAL

83

�Como reconocían que no eran músicos ni instru·
mentistas, las primeras ocasiones en que presentaban
su propuesta musical en público negaban su presencia, colocándose tras bambalinas y dejando tan sólo
las bocinas a la vista.
"Siempre fue la característica: negarnos como pro·
tagonistas, quitar la figura del artista y dejar las cosas
al azar", añade sobre esta postura, que también apli·
caban en sus presentaciones como arriscas visuales:
pocas veces, casi nunca, se dejaron ver en las inaugu•
raciones de sus exposiciones.
En el terreno de la música han participado en con·
ciertos dentro del Festival Otras Músicas, en el Cen·
ero de las Artes, en Monterrey (2004 ), en Radio
Ubertaite, en París (2000), en el Festival de Arte So·
nora en el X Teresa, ciudad de México (2000) y en el
Festival de Música Experimental en el Instants
Chavires Montreuil, Francia (2003), entre otros.
Hace unas semanas se presentaron en la MACO
(Feria Internacional de Arte Contemporáneo en
México), como Los Uchis, y el mismo Monsiváis enfoca la mitad de su energía creativa a la música.
Además han grabado discos como una compilación del sello Ligatripa, del curador Guillermo
Santamarina, así como cinco producciones independientes y, a propósito de su décimo aniversario, buscan ahora mismo el apoyo para lanzar una caja de discos que haga un recuento de su trayectoria.
En el 2000, en la Feria de Arte Contemporáneo de
París, conocieron al músico francés J.B. Favory, quien
los invitó a realizar un proyecto musical, algo que en
definitiva los marcó para continuar por ese camino
del arte sonoro. Poco, dice Monsiváis, sabian de mú·
sica de vanguardia y mucho menos habían advertido
que sus creaciones tenían mucho de ella.
Al tiempo que la música los unía, las propuestas
por el lado visual se desvanecían. Comenzaron, dice,

"Nunca me he tomado muy en serio las cosas, siempre he sido muy desenfadado, me gusta burlarme, no
es tanto que lo aplique como una estética o como un
lenguaje, es algo natural, me gusta jugar con las cosas; siempre me ha gustado agarrar el dibujito y po·
nerle bigotes; no hacía eso, hacía cosas peores. Es como
llegar y rayar algo, es un poco vandálico", señala.
La forma en que el artista de 32 años se abre al
diálogo clarifica lo anterior. Es espontáneo, sin poses
ni pretensiones.
El arte, dice, tiene que ver con la libertad.
"Me gusta trabajar sin miedo", agrega.
La metáfora y la sutileza nada tienen que ver con
él y su trabajo. Lo suyo es picarle las costillas al es·
pectador, generar risa o molestia, alterar el ritmo. Esa
delicia de provocar.
111

La habilidad para dibujar se dejó ver en Monsiváis
desde pequeño. Quizá por eso decidió inscribiese en
la carrera de diseño gráfico en la UDeM. Aunque
después de cursar cuatro semestres, un maestro, el
también artista Sergio de Osio, le sugirió mudarse a
la carrera de Artes, donde estaría un año nada más.
Pero la verdad es que, de adolescente, deseaba ser
músico.
Su familia no le hizo segunda a esa vocación en
ciernes, que surgió al tomar cursos de guitarra a los
14 años. Más que ejecutante de un instrumento, lein·
teresaba la composición y musicología. Quién diría
que, años más tarde, comenzaría a experimentar en
esta disciplina con el Colectivo Los Uchis.
Una caja con 700 casetes es el testimonio auditivo
de aquella etapa en el 20-1 de Villa Coapa. Por las no·
ches, Los Uchis, con una grabadora, improvisaban
sonidos que quedaban registrados como un trabajo
de improvisación, meramente experimental.

MOS ESPOSAMOS ENTRE LOS TRES DURANTE CUATRO DÍAS Y
TRES MOCHES. EM UM HOTEL, E HICIMOS UM RECISTRO EM
VIDEO, QUE QUEDÓ EDITADO COMO EM 12 HORAS, DE TODO LO
QUE SUCEDÍA

84

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•

••

a redundar sobre el mismo trabajo en colectivo que
reali;caban, además de que cada quien tomó su rumbo:
Monsiváis entre el dibujo y la escultura, Machar se
dedicó de lleno a la pintura y José Luis, quien aún
radica en la ciudad de México, se enfocó en la
escultura e instalación.
"La última buena pieza [en el 2000] refleja muy
bien eso. Nos esposamos entre los tres durante cuatro
días y tres noches, en un hotel, e hicimos un registro
en video, que quedó editado como en 12 horas, de todo
lo que sucedía, que no era mucho.

"Era como llevar al extremo la tensión entre los
tres porque ya estábamos batallando mucho para
trabajar juntos. Teníamos mucha pasión y de repente
las pasiones chocan. Nos fuimos dejando, pero lo que
sí mantuvimos, a la fecha, es la música", comenta.
Cerca de 16 exposiciones en un lustro, dentro y
fuera del pals, dejaron testimonio de Los Uchis.
IV

Lo primero que el grafista francés Pierre Raine les dijo
a Monsiváis y Machar, cuando lo visitaron en la

85

�1 ,

intercambios y las residencias. Para Monsiváis, en su
trabajo individual, también comenzaron los reconocimientos al obtener menciones honoríficas en la
Segunda Bienal Regional de Arte Joven, en la Reseña
Anual de la Plástica, ambas en Monterrey, en el
Encuentro Nacional de ArteJoven, en Aguascalientes,
y en la V Bienal de Monterrey FEMSA, donde mereció
el galardón por una memorable escultura de un burro
trajeado con el título "Ayudante general, buena
presentación".
"Era una obra para el público, más que para los
curadores o el jurado, y eso me gustaba mucho. Creo
que las cosas que hago son así, te hacen reaccionar
inmediatamente, te gustan o no te gustan, no te
resultan indiferentes, son fáciles de entender como
imagen", comenta.

Galeríá LaBF.15, en 1998, fueron los nombres de un
l'ar de galerías comerciales donde, según él, encajaba
mejor su propuesta. Porque ahí, en ese espacio que
un par de años antes había inaugurado, en una casona
de la calle Ángela Peralta de la Colonia María Luisa,
no había lugar para Los Lichis.
Pero no pasaron más de tres meses antes de que
Raine, el galerísta que marcaría un hito en la vida
cultural regiomontana, al difundir como nadie más el
trabajo de una generación de jóvenes creadores de la
localidad, reconsiderara su postura.
"En La BF.15 encontramos apoyo, apertura y un
diálogo increíble: mucha discusión, platicábamos mucho
y era muy rico; era enterarse, informarse y sentirse
apoyado. No era una galería comercial pero sí hizo una
labor de difusión muy importante que nadie había hecho
y que no ha logrado hacer nadie más", señala.
Aunque desapareció en el 2001, La BF.15 proyectó
a una carnada de destacados creadores, entre ellos a
Los Lichis. A través de esta galería, para ellos se dieron
en cascada la presencia en f erías de arte (las rn~s
importantes de España, Francia y México), los

Ha laborado en laboratorios de fotografía y talleres
de serigrafía, sitios que le han facilitado herramientas
para desarrollar algunos de sus proyectos. En fecha
reciente, se ha desempeñado como maestro de
escuelas públicas y privadas, en las áreas de diseño y
arte sonoro.
No le gana la prisa por vender ni se inquieta.
Trabajar y producir es lo que le interesa, más allá de
meterse a tientas en el mercado del arte, un terreno
que aún le resulta complejo.
¿Galerías locales? Hasta hoy, después de La BF.15,
no ha tenido una relación trascendente con alguna.
Falta compromiso, dice, porque no se vende pero
tampoco se promueve.
"No me frustra, creo que todavía me falta mucho
por hacer, me he tomado mis recesos, a veces me he
guardado un poquito, después salgo a buscar donde
exponerlo, siempre me la he tomado sin prisas,
enfocado en producir y pensar cómo crear el lenguaje
y el discurso, y cómo estar satisfecho con mi trabajo".
"La venta puedo decir que sí me gustaría, pero no
tengo prisa, prefiero que sea una oportunidad que se
presente algún día, bastante buena, estable, como La
BF.15, cuando vea algo asi voy a estar contento", agrega.
Son pocos de esa generación, que despuntó a
mediados de la década pasada, los sobrevivientes en
el escenario cultural de hoy en día. Algunos tiraron la
toalla, decepcionados por la desaparición de espacios
alternativos y la escasa oportunidad de venta. Y
aunque él es de los pocos que se ha sostenido, Monsiváis también se queja por la situación.
"Sucede algo, al artista nunca se le paga nada, es como
una concepción de que es un altruista apasionado por

su trabajo, que no vive de nada y que le encanta hacer su
trabajo gratis. Yes difícil", comenta.
VI

Compañero de la también artista Marcela Quiroga y
padre de dos niños, Marcelo y Ximena, Monsiváis está
hoy por demás comprometido con su trabajo creativo.
Todos los días invierte las últimas horas en trabajar,
siempre aislado y concentrado. Lo hace por temporadas,
en proyectos visuales, y a diario, en música.
"En la música encuentro el mismo proceso que en
los dibujos, en el sentido de que el espacio en blanco
(la hoja) es igual al de una gráfica donde se registra la
onda sonora. Lo que empiezo a hacer es agregar
sonidos y saturar", señala.
Si antes se apoyaba en mezcladoras, instrumentos
y caseteras, hoy ha convertido en su cómplice a la
computadora, por razones de espacio, tiempo y
posibilidades. Asi puede mezclar archivos de sonido
y generar composiciones que sólo ahí se podrían hacer.
Hoy, advierte también que la paternidad lo ha
cambiado.
"Es una experiencia, en otro orden de ideas,
increíble. Me hace convencerme más de que no
debo frustrarme todavía por la cuestión económica,
por no vender. Me hace agarrar más fuerza para ser
más cabrón, más incisivo con mi lenguaje, con la
forma en que hago las cosas. Ser más fuerte para no
dejarme, para no sucumbir, para no ser complaciente", expresa.
Si que todavía falta mucho por contar de esa historia
que inició en el 20-1 de Villa Coapa, en los límites de
Tlalpan y Coyoacán, en la ciudad de México. to

ADVIERTE TAMBIÉN QUE LA PATERNIDAD
LO HA CAMBIADO ... ME HACE ACARRAR MÁS FUERZA

V

Con 25 exposiciones colectivas en su haber (con su
firma personal) y cuatro individuales, para Monsiváis
siempre ha estado muy claro que debe buscar otros
medios para subsistir. Del arte, por ahora, no vive.
86

PARA SER MÁS CABRÓN ... MÁS FUERTE
PARA NO DEJARME, PARA NO SUCUMBIR,
PARA NO SER COMPLACIENTE

87

�otty Rosenfeld regresa a la memoria de los hechos con una ~placable
video~instalación: Cuenta regresiva* irrumpe, interrumpe, mterroga
arriesgadamente las operaciones políticas y econó~ca~ qu~ han
dejado su tan decisiva y desquiciada impronta en la ps1q~:s chilena.
Tras una larga trayectoria como pionera en la producc1on de una
visualidad incómoda, como atenta pensadora, como activa protagonista cultural de
nuestra historia reciente, Rosenfeld emplaza en la galería su producción última: un
mediometraje que usa como pretexto un guión literario de Diame!a 1:ltit (su ~s~órica
socia en anteriores incursiones) para documentar, de manera ficc1onal y cnnca, la
crisis de una sociedad atravesada por los ecos del pasado. Ecos tenaces, pertinaces,
insistentes ecos que, al igual que nuestra historia, no terminan de estabilizarse Y
continúan resonando como ese obsesivo "no, no, no" de su video iAy de los vencidos!
duales sino también sus solidaridades colectivas mediante la instauración de un capitalismo autoritario.
Cuenta regresiva conjetura lúcidamente una "íntima
solidaridad" entre el totalitarismo y la democracia. Esta
sospecha, ya apuntada por Giorgio Agarnben, vislumbra que la gramática y la aritmética del Poder es en todos los casos una misma: un mismo calco para todos los
cálculos. La supuesta antinomia entre uno y otro régi
men entonces sería sólo aparente, y debiera entenderse
como un campo de tensiones polares sin solución de
continuidad Rosenfeld trabaja bajo el supuesto de la

Esta particular sacada de cuentas no puede sino asumir
un talante regresivo: yes que, como se yerifica en las obras
completas de Rosenfeld, el momento originario, tristemente fundacional, es el Golpe: un golpe desproporcionado y traumático que una mañana de 1973 cae violen
tamente sobre Chile. La revisión del momento actual
implica entonces, forzosamente, una \'Uclta atrás, una
Yoltereta mental desde los tiempos presentes de la
inacabada transición (paréntesis histórico todavía abierto e incierto) hacia los crueles tiempos de ese régimen
que se propuso "quebrarn no sólo a los sujetos indh'Í88

aterradora percepción de que ese periodo de violencias
que quisimos imaginar para siempre concluido persiste
tanto concreta como simbólicamente en el presente.
En este esquema la deuda moral propiciada por el
régimen anterior no logra saldarse, sigue generando intereses. Y el oficialismo, sumido en un punzante conflicto ético, intenta pagarla utilizando una lógica económica impúdicamente heredada que se plantea, como
solución y cierre, la compensación monetaria. Pero la es
trategia elegida para cauterizar el trauma inscrito en los
cuerpos de los sujetos más \.'llllerados (mediante la ne
gación del pasado y la negociación del olvido) se revela
impracticable. La memoria se resiste a ser cancelada:
queda abierta, se reactiva a cada instante. Y no es sólo
que la cuenta corriente de la memoria sea obstinada,
repetitiva, improductiva; no se trata simplemente de que
la memoria se haya quedado girando en banda como el
voceo de las cifras en la Bolsa de Comercio, como los
clientes que entran y salen y dan vueltas, incesantes, en
la casa de empeño de la Tia Rica; es, más bien, que la
memoria asiste al fracaso y le pasa su propia cuenta a la
gesta democratizadora.
OUlá4 PUEDE ESTAR TRANQUILO .A.OUi

Desde su inicio el trabajo de Rosenfeld se ha comprometido a poner en evidencia las operaciones del poder desarticulando sus lineales procedimientos y desmontando sus oficializados protocolos. Con vocación incisiva y
experimental, Yolviendo sobre los hitos de su propio recorrido, la artista desestabiliza aqui, ahora, provisionalmente, el espacio de la galería. Mediante la proyección
simultánea de cuatro montajes diferentes del mismo
mediometraje, basados en las tomas de distintas cámaras, la artista potencia los diversos ángulos de la escena
a la vez que amplia y hasta radicaliza el acceso a acaso

contradictorios puntos de \'ÍSta, enseñando incluso la
calidad ensayística del texto Qos actores "leen" el guión)
y el artificio de la filmación Qos camarógrafos e ingenieros de sonido "ejecutan" su trabajo).
Esta puesta en galería socava toda fijeza: las gigantescas pantallas dobles se mueven mientras el programado girar de los proyectores quiebra la premeditación
previa de la secuencia. Este perturbador efecto caleidoscópico altera la convención cinematográfica, la indole
teatral del texto y hasta el pacto realista, distanciándose
del imperativo de la verosimilitud al exponer el entramado (siempre subjetivo, siempre deliberado) de su arte.
Hasta la narrativa de Cuenta Regresiva debe asumirse provisional, conjetural, condicionada a la arbitraria interpretación.
Como proyecto limitrofe, la instalación misma parece bordear la crisis; y quizá la verdadera maniobra de
esta puesta consista precisamente en subrayar el estado
altamente convulsionado yla trastornada circunstancia
de esos sujetos (familiares de detenidos desaparecidos a
la vez que actores o artistas) que protagonizan la imagen. La desasosegada proyección porta su propio desborde, se revela como perfecto correlato de esa paranoica pero certera pregunta que parece permear toda la obra:
"lQuién puede estar tranquilo aquí?"
Nadie rú nada parece, en verdad, estar en calma. Desde que surge la convocatoria a la cena oficial, la sola mención de ese banquete produce ecos de terror, parece proyectar en la mente de estos sujetos la posibilidad de una
nueva (o vieja) sesión de tortura, o de un tortuoso pacto
de oficialización de la memoria. La eventual cita aviva
los recuerdos a la vez que suscita toda suerte de tensiones entre ellos. Es particularmente álgido el aparente
debate por el rescate de los muertos: en este punto se
conjugan la indole culposa del olvido (y su alto precio),

LHüMERUAME

CUENTAS
89

�que representando un incógnito poder se presentan para
certificar la invitación a la comida oficial, ostentan la
misma catadura y una gestualidad consonante. Hay algo
quiltro en cada uno de los personajes, un abandono de
cierta racionalidad supuestamente humana; se rigen por
el instinto y las envidias feroces y entre todos se husmean para reconocerse o se rascan el cuerpo pulgoso.
La cena oficial es el momento del "bocado" de todos
los perros. Ya recibir el jugoso mordisco del pago (o del
palo) deben asistir, lo quieran o no. Porque de nada vale
resistirse a la convocatoria una vez que reciben el
protocolar instructivo con sus exigencias: llegarpuntualmente, a las siete de la tarde, con las manos limpias, las
vestimentas impecables, y sin hacer "el menor comentario". Se trata de una recaída en normas arbitrariamente
arbitradas por el nuevo régimen, con su modernizada
metodología de higienización política y la renovación
de otro pacto de silencio.
En la cena es obligatorio también proclamar el propio nombre. Esta exigencia desata, una vez más, resonancias angustiosas: produce un viejo pero auténtico
pánico a ese procedimiento de abstracta identificación
(ese que los familiares combatieron añadiendo al puro
nombre, sin cuerpo, el registro fotográfico del rostro,
reponiendo asi la realidad física del desaparecido en las
calles de la protesta).

el ostentoso fracaso de "los trámites" que algunos han
realizado, la pugna por las recompensas estatales, la competencia por el poder que se le otorga a algunos (nunca a
todos los) muertos.
Esa plusvalía de ciertos desaparecidos célebres
detona las rivalidades. "¿A quién mataron primero?" es
una cuestión a la que nadie responde, porque nadie puede asegurar una fecha en tanto la empresa desapare.cedora
alteró toda cronología. Pero esa incertidumbre gatilla el
neurótico hacer de la cuenta. Cuántos muertos tienes.
Cuántos muertos te devolvieron. Cuantos muertos te
sacaste de encima y cuánto te costaron.
CUERPOS SOMÁTICOS, MOMBREI IILEMCWM)S

Puestos a competir por la materialidad simbólica y económica de cada desaparecido, por el deseo de negociar
un estatuto político en el sistema actual, los personajes,
atrapados en esta ineludible Cuenta Regresiva se interrogan a gritos, se calumnian, se gruñen, se mean de miedo
y amenazan con ponerse a vomitar. Perforrnan somáticamente el ritual de la violencia emplazada en la memoria del cuerpo.
La somatización del recuerdo es el síntoma: se reviven auditivamente los lacerantes ladridos de unos perros ausentes o se rememora olfativamente el hedor a
mierda de la perrera dictatorial. En la libre asociación

que estimula esta obra, el Régimen Militar evoca la imagen de una perrera que redujo a la ciudadanía a su esta
do más salvaje (¿el del capitalismo salvaje?) bajo el aus
picio de un dictador que fue popularmente investido con
cl canino apelativo de perrocha. Pero no sólo sus agentes
son recordados como quiltros rabiosos, los indi\iduos

La exigencia del nombre produce un inmediato estado de alerta: todo nombre puede ser puesto en una lista,
sea la de la cena oficial o la de la es-cena de la tortura yla
desaparición. El peligro siempre latente de la delación
es evocada en ese insistente "¿diste nuestros nombres?"
yen la respuesta, "por supuesto que di sus nombres, ¿qué
más podía hacer?", y también en la excusa para la entrega de algún vecino de antaño: "Corno si yo tuviera la culpa de que los reconociera".
El nombre del vivo funciona en exacta oposición al
cuerpo del muerto, pero ambos se desean y se defienden

• El video-instalación Cuenta Regresiva estuvo en d Centro Cultural
~atucana 100. en Santiago, Chile, en noviembre y diciembre de 2006. El
mediometraje que Je sirvió de soporte es una versión libre del guión
literario "La invitación, d instructivo" de la escritora Diamela Eltit.

como únicas pertenencias. Tanto el cuerpo desaparecido (su valía simbólica, su recompensa económica) como
el nombre de los vivos (su estatuto, su capacidad de ríes
go) son disputadas, y uno sólo puede sospechar que por
este motivo el guión los suprime. Cuenta regresiva neutraliza la referencialidad específica negándose a entregar a
sus personajes, dejando como única huella de esa borradura la mención de "el nombre del nombre". Y en ese
nombrar del "nombre" se advierte un nuevo gesto de resistencia ante las potenciales operaciones de apropiación del poder.
EL MIEDO, EL MEO

. En su punto más dramático, más propiamente teatral,la

video-instalación de Rosenfeld expone un espacio de
encierro físico y pslquico que es también social y político. Aqui la artista le ha dado la espalda al escenario urbano de sus primeras cruzadas para grabar dentro de un
desamparado recinto industrial. La operación final será
montarla en el recinto (también) cerrado de la galería.
El céntrico local de exposición es otra zona de confinamiento para la producción subjetiva, pero se vislumbra
apenas corno una ampliación de la escenografía (¿hogar,
albergue, hospital, prisión, perrera oficial?) que a su
vez es apenas una ampliación del espacio mental de
una trastornada memoria. Cada espacio funciona

como soporte para la proyección de desvaídas pero
múltiples imágenes. En todos esos espacios (galería,
escenografía, mente) se siguen ejecutando los ecos del
pasado en diferentes formatos.
No se trata simplemente de exhibir el trauma en su
disposición espacial, el deseo de esta obra es revelar cl
miedo corno otra cárcel de la que no es fácil escapar. Aquí
la palabra posibilita la fuga: ese miedo en su forma depu
rada, en su síntesis fonética y hasta semántica, se trans
forma en el liberador desahogo del me.o. (Entre el miedo
y el meo hay un precario balbuceo que relnite a las per

turbaciones lingüísticas ya presentes en otros trabajos,
tanto de Rosenfeld como de Eltit.) En Cuenta Regresiva la
incontinente mujer se mea de miedo, siempre de pie,
como quiltro y sin cesar, sin pudor, sin pensar. Mea para
expulsar simbólicamente a los muertos que se le han
quedado "incrustados, cautivos, presos, clausurados"
entre sus piernas (muertos incómodos corno cálculos en
el riñón). Pero los muertos son ese residuo calcificado
que no se puede eliminar, y entonces, ¿por qué sigue
meando? Por puro placer, tal \'ez como una gracia. En la
imperante lógica económica, mear es un gasto objetable,
un descontrolado derroche de mal gusto (y nada higiénico} Se trata de un insistente desborde activado por
un instintivo y abyecto gesto de resistencia.
Y Rosenfeld recupera este gesto radical para resig
nificarlo en su propia obra, dándole a la orina y al acto
de mear una última, irónica vuelta. El desencanto ante
la utopía democrática de la que Rosenfeld formó heroi
ca parte ha generado con el tiempo un ácido reproche
hacia ese evidente descalce entre las expectativas políticas de la izquierda y el emprendimiento continuista del
Poder. Acaso el gesto más cargado simbólicamente sea
el del personaje que levanta la palangana llena de orina
femenina y la lanza contra la pared en el preciso instante en que aparece proyectada la imagen más emblemática
de Rosenfeld: la emblemática cruz del "No Más...", esa

que la artista trazó sobre el pavimento, delante del Palacio de la Moneda, en el año 1984. Si la artista había hecho de la cita de su propio trabajo una estrategia de la
memoria, aquí desmonta su propia operación y la transforma en arma discrepante. La humedecida y hedionda
cruz del desacato (ésa que se comirtió en simbolo de la
cruzada contra la dictadura) nos refresca la memoria:
nos dice que ese deseo colectivo se mantiene toda\1a
corno cuenta pendiente. Sobre esa cuenta abierta se
cierne la mirada más crítica, el ensayo más urgente
de esta obra. ro

90
91

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El intertexto del western en La Guerra Silenciosa

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A FINES DE LOS AÑOS SESENTA DEL SIGLO PASADO, ALGUNOS NOVELISTAS DE LA LLAMADA "NUEVA NARRATIVA LATINOAMERICANA" INICIAN UNA
POLÉMICA EN TORNO A LA NOVELA REGIONALISTA, A LA CUAL ACUSAN DE SER "PRIMITIVA" O "IMPURA", DE TENER UNA ESTÉTICA TRADICIONAL
REDUCIDA A LAS FORMAS DISCURSIVAS DEL REALISMO Y DEL NATURALISMO DECIMONÓNICOS, Y
DE SER INCAPAZ DE REPRESENTAR LA REALIDAD
CONTEMPORÁNEA (FUENTES, 1980; VARGAS
LLOSA, 1969)1. COMO CONSECUENCIA DE ESTA CRÍTICA, SE HABLA OTRA VEZ DE LA "MUERTE DEL
INDIGENISMO" (RODRÍGUEZ LUIS 1980)2, JUICIO
REPETIDO POR VARIOS CRÍTICOS DURANTE LOS
AÑOS OCHENTA DEL SIGLO XX.

93

�los únicos capaces de superar esta inmutabilidad absoluta (Yviricu, 1991).
En cierto sentido, la caracterización del héroe
tanto en las pehculas western como en las novelas
de Scorza se parece a la del héroe de la epopeya griega, tal como lo describe Georg Lukács (1971): "El
héroe de la epopeya en rigor nunca es un individuo", y "el tema de la epopeya no es el destino individual, sino el de la colectividad" (57). Esta definición se puede aplicar a algunos personajes de La
guerra silenciosa que, a lo largo de las novelas, se convierten en héroes alegóricos (Cornejo Polar, 1979).
El pastor Fortuna to en Redoble por Rancas no es nada
más que un s!mbolo de la fortuna y de la capacidad
de resistencia a la represión política de la comuni,
dad de Rancas. Raymundo Herrera, el protagonista de El jinete insomne, representa la memoria colectiva de los habitantes de Yanacocha. Además,
Héctor Chacón, Garabombo y Raymundo Herrera
se caracterizan por sus facultades sobrehumanas
de ser invisibles, insomnes o infatigables y por su
ejemplaridad moral (Wirnsberger, 1992). Hay otra
semejanza entre la épica griega y las novelas califi,
cadas por el mismo Scorza como "cantares". Los
héroes tienen que seguir su camino trágico a pesar
de los oráculos o de los avisos por parte de sus amigos, a pesar de los sueños y de la profecía de la coca,
como se percibe en los casos de Héctor Chacón y
Raymundo Herrera (Scorza, 1983; 1984b).
A pesar de estos paralelos entre los protagonistas de la epopeya y los de las novelas de Scorza, ni
los héroes de La guerra silenciosa ni los del western
son estrictamente héroes épicos. Mientras que la
epopeya representa la realídad de "un cosmos cerrado" (Lukács, 1971: 46), en la novela ya se volvió
problemática la relación entre el individuo y la so,
ciedad, dado que esta última no ofrece una respuesta satisfactoria a las demandas personales y a la
búsqueda del individuo del sentido de la vida entera (Lukács, 1971).
Esta problemática se refleja tanto enla soledad casi
absoluta de Héctor Chacón, Gacabombo y Raymundo
Herrera en La guerra silenciosa como en el clíché del poor
lonesome cowboy en el clásico western. En este sentido,
los protagonistas de las novelas de Scorza y los del
western se encuentran a medio camino entre los héroes de la epopeya griega y los de la "epopeya burgue,
sa" sin posibilidad de avanzar ni en la una ni en la

Pero a partir de la década del sesenta, se puede constatar una modernización formal en las novelas
indigenistas de algunos autores Qosé María Arguedas,
Rosario Castellanos y Manuel Scorza, entre otros).
No solamente incluyen los elementos "impuros" de
folklore, mito, épica, panfleto e historia, es decir, de
los discursos "arcaicos" y políticos, sino también las
técnicas discursivas de los medios masivos y en algunos casos las del cine, técnicas significativas pata la
renovación formal de la novela regionalísta3.
Pata caracterizar tanto esta modernización formal
como el crecimiento del espacio representado en esta
narrativa conforme a las transformaciones de los conflictos socioeconómicos a nivel nacional e internacional se introduce la noción de "neoindigenismo" (Cornejo Polar, 1984; Escajadillo, 1994). Considerando esta
renovación formal del indigenismo, el propósito de
mi articulo es demostrar las influencias de técnicas
cinematográficas y especialmente el intertexto del
lenguaje del western en la pentalogía La guerra si/en,
ciosa, de Manuel Scorza.
La influencia más obvia del clásico western de los
años rrienta y cuarenta del siglo XX4 en el ciclo narrativo de Scorza se puede observar en la caracterización de los héroes que son exclusivamente buenos o
malos (Gras Miravet, 2003; Yviricu, 1991). Ni los "buenos", es decir los protagonistas indigenas (Héctor
Chacón y Fortunato en Raloble por Ranca.s, Gacabombo
en Garabombo, el invisible, Raymundo Herrera en El jinete insomne y Agapito Robles en Cantar de Agapiro Robles), ni los "malos", es decir los gamonales y los rnilítates, cambian su ética, sus valores o sus actitudes en
el transcurso de los acontecimientos de La guerra silenciosa. Los grupos de figuras secundarias y los protagonistas intelectuales en La tumba del relámpago son

1

Para una critica de estas reflexiones sobre la novela regionalista, cf.
Cornejo Polar (1979: 58,60).
2
En cieno sentido, esta proclamación de la "muerte del indigenismon no
es más que una repetición de las afirmaciones de Luis Alberto Sánchez
e.n la polémica con José Carlos Mariátegui (en Aquézelo Castro, 1976).
3
Son pocos los criticas que dudan que haya diferencias fundamentales
entre las técnicas literarias de la llamada "nueva novelan y la novela
neoindig,nista (Cristal, 1988; Sacoto 1985: 68).
• La fase "clásican del western termina a fines de los afias cuarenta, cuando
ya no se caracteriza al héroe de manera sumamente positiva. Thomas
Schatz (1988) afirma que "the hero's ambivalent starus was foregrounded
through a d.istinctive narrative device that appeared in many westerns,
especially during the late 1940s and afterward, while the genre was
outgrowing its more simplistic classical formulation" (30-31). Phi] Hardy
emplea una pertodización similar de las distintas fases del western (1983).

94

western. Dacio Puccini (1986) ha constatado la existencia de ciertas analogías en la elaboración del argumento, e incluso en el gusto del autor peruano por
detalles cinematográficos. Para analízar más a fondo
estas analogías voy a referirme a la estructura básica
del argumento del clásico western, tal como la define
Will Wright (1975).
Wright hace uso del siguiente modelo del classical
plot, que se percibe con pocas divergencias en películas clásicas como Shane, DodgeCity, Duel in the Sun y The
Far Country. El argumento consiste en los siguientes
momentos o pasos importantes de la película: l. El
héroe entra en un grupo social. 2. El héroe es desconocido en la comunidad6. 3. Se revela que el héroe tiene capacidades excepcionales. 4. La comunidad reconoce una diferencia entre sus miembros y el héroe,
y le concede un estatus especial a este último. 5. La
comunidad no acepta por completo al héroe. 6. Hay
un conflicto de intereses entre los villanos y la comunidad. 7. Los villanos son más fuertes que la comuni,
dad; los miembros de la comunidad son débiles. 8.
Existe una relación de amistad o un respeto marcadamente fuerte entre el héroe y uno de los villanos. 9.
Los villanos amenazan a la comunidad. 10. El héroe
evita enredarse en el conflicto. 11. Los villanos ponen
en peligro a un amigo del héroe. 12. El héroe se pelea
con los villanos. 13. El héroe vence a los villanos. 14.
La comunidad está segura. 15. La comunidad acepta
al héroe. 16. El héroe renuncia a su estatus especial.
Si comparamos este esquema con las líneas de argumento en las novelas de Scorza, se desprenden las ana,
logias entre los dos géneros. En Garabombo, el invisible, el
héroe entra en el grupo de los comuneros de Yanahuanca.
Aunque es conocido en esta comunidad, no forma parte
de la misma. Fue arrendatario en la hacienda Chinche, y
además regresa a la región después de una larga pena de
prisión (Scorza, 1984a). Como en el western, hay una
oposición entre la vida familiar, establecida, de los comuneros y la vida sin domicilio (Wright, 1975), casi nómada de Gacabombo (Scorza, 1984a). La capacidad ex,
cepcional de Gacabombo consiste en su invisibilidad.
Mientras que ésta se representa como una invisibilidad
social antes de su detención. "No lo veían porque no lo

otra dirección'. En parte, esta ambivalencia es el resultado del intertexto de la líteratura popular, en el
caso del western, y del intertexto de la misma cinematografía western y de otras formas de la literatura
popular en el ciclo narrativo de Scorza (Gras Miravet,
2003; Puccini, 1986). Además, en La guerra silenciosa,
la caracterización de los protagonistas indígenas
como héroes alegóricos refleja la influencia del referente (el mundo indigena) en el texto, y de esta manera la heterogeneidad de la novela neoindigenista
(Cornejo Polar, 1984; Puccini, 1986; Schrnidt, 1996).
La caracterización de los protagonistas no es la
única semejanza entre las novelas de Scorza y el

6

Wright usa el término "comunidad" en el sentido más amplio de la
palabra. No se debe confundir esta noción con la de las "comunidades
indígenas" de los países andinos.

5

Con respecto a la ambivalencia del estatus del héroe del western cf.
Wdle (1992).

95

�rencia más importante consiste en el desenlace de la
última batalla. Mientras que el show down del western
termina siempre con la victoria de los hombres buenos, no hay happy end en ninguna de las novelas de La
guerra silenciosa. La derrota de los campesinos en
Garabombo, el invisible es casi total. Aun el propio héroe muere durante la masacre (Scorza, 1984a). Al mismo tiempo, esta derrota muestra la necesidad de la
acción colectiva, y de esta manera el autor mantiene
la esperanza de una rebelión victoriosa de los campesinos en el futuro. Al final de la novela, algunos líderes del movimiento campesino se encuentran en el
Bosque de Piedra para planear una rebelión general
(Scorza, 1984a). En esta escena, los comuneros y los
colonos ya no tienen nombres ni apellidos individuales, sino que se nombran según su procedencia de las
comunidades de la región.
En este sentido, no solamente muere el héroe en el
show down de la novela, sino con él la creencia en la posibilidad del éxito de un solo individuo en la lucha de clases. No es por casualidad entonces que el jinete insomne
Raymundo Herrera, el héroe de la tercera novela de La
guerra silenciosa, es descrito como la mera sombra de un
individuo. Por esto, Garabombo, el invisible representa, a
pesar de los paralelos entre la trama de la novela y la
del western, una critica de la ideologia de este género
cinematográfico, y sobre todo del individualismo excesivo justificado por el western clásicc7.
Los paralelos entre la estructura del argumento del
western y la de la segunda novela de Scorza aquí analizados no sólo están presentes en Garabombo, el invisible, sino también, con unas pocas variaciones, en una
de las dos tramas de Redoble por Rancas. Las aventuras
de Héctor Chacón se pueden comparar con la "variación de venganza" del classical plot (Wright, 1975) porque el bandido Chacón representa al clásico outlaw,
al héroe bueno que no forma parte de la comunidad y
que permanece en una situación aislada y socialmente marginada. A diferencia de Chacón, Agapito Robles, en la cuarta novela del ciclo, representa un estado de mayor integración del héroe en la comunidad.
Si bien hay momentos en que se siente solo por la falta de solidaridad de los comuneros aterrorizados por
los terratenientes y por las fuerzas armadas, en general, él es el héroe más integrado en la comunidad in-

querían ver. Era invisible como todos los reclamos, los
abusos y las quejas" (163-164); ahora, él mismo la usa
como un arma política:
iSerta invisible! El rrúsmo difundirta la soberbia impostura. iSeria invisible para todos los hacendados y vigilantes del mundo, y transparente, inaprensible, intocable, invulnerable, prepararta una magna sublevación!
(164-165)
Esta invisibilidad y el coraje le dan al héroe un
estatus especial dentro del movimiento campesino.
Aunque algunos comuneros y colonos le ayuden a
Garabombo en su lucha contra los hacendados por la
recuperación de sus tierras, él no es aceptado completamente por la mayoría de los miembros de la comunidad. Después de las confrontaciones anteriores,
muchos de ellos no quieren apoyar al héroe porque
tienen miedo o porque se pasaron al enemigo (Scorza,
1984a). En una conversación de Garabombo con el
boticario Lovatón, este último le informa sobre los
cambios ocurridos durante el tiempo de su permanencia en la cárcel, y asi muestra la debilidad, la angustia y la apatia de los comuneros de Yanahuanca
(Scorza, 1984a). Amador Cayetano afirma que muchos
de ellos "no quieren ni oír la palabra reclamo" (164).
Esta pasividad de los campesinos también se percibe
en la mayoría de las películas clásicas del western,
sobre todo en aquellas cuyo tema es la salvación de
los pobres campesinos mexicanos por un héroe anglosajón (Welle, 1992).
Después de unos meses de agitación política
(Scorza, 1984a), Garabombo logra convencer a los comuneros de que la recuperación de sus tierras es la
única manera de contrarrestar las amenazas permanentes de los terratenientes. Al mismo tiempo, la comunidad acepta al héroe. Cuando los comuneros recuperan la hacienda Chinche, Garabombo renuncia a
su estatus especial, se vuelve visible porque ya no necesita su atributo excepcional en el momento de la
acción política colectiva.
En todos los puntos mencionados, la estructura
del argumento de Garabombo, el invisible coincide con
la del clásico western. Sin embargo, hay notables diferencias entre la novela y el cine western. Garabombo
no tiene una relación de amistad con uno de los villanos, y por esto no trata de evitar su propia intervención en el conflicto en ningún momento. Pero la dife-

7

96

Con respecto a la ideología del western, cf. Wright (1975: 181-182).

digena, a la cual representa en su función de personero. Aunque Robles comparte con Chacón, Garabombo y Raymundo Herrera ciertas caracteristicas
del hombre bueno del western, ya no dispone de capacidades excepcionales. De esta manera, el movimiento campesino en Laguerra silenciosa está representado cada vez más como una rebelión colectiva, desde
el individualismo de Chacón hasta las acciones comunitarias en Cantar de Agapito Robles.
Se pueden observar todavia más paralelos entre el
western y las novelas de Scorza. Las técnicas del suspense y ciertos detalles y escenas muestran claramente la influencia del género cinematográfico en La guerra silenciosa. En la descripción de algunas figuras
prevalece el aspecto exterior, y de esta manera los lectores se dan cuenta, desde el primer momento, si la
persona pertenece al grupo de los hombres buenos o
a los villanos. Desde la primera frase de Redoble por
Rancas sabemos que el «traje negro" (Scorza, 1983: 13)
representa al villano, el juez Montenegro, que es la
personificación del Mal. Algunas escenas de las novelas parecen directamente tomadas de una película
western. Garabombo, por ejemplo, reacciona a una
situación aparentemente sin salida exactamente como
el héroe del western. Para él, no es el momento de
hablar sobre las posibles soluciones del problema, sino
las situaciones de alta tensión siempre tienen una sola
solución: la acción directa como respuesta intuitiva.
No contestó. Ebrio, saltó sobre su caballo. Galopó,
galopó, galopó. Atardeciendo subió a una cumbre,
esperó la oscuridad. En el hielo de esa noche decidió
volverse invisible, mejor dicho propagar la herejía de
su invisibilidad (Scorza, 1984a: 164).
La siguiente escena mantiene el suspense cinematográfico y muestra que la sola entrada del héroe consigue un cambio abrupto en el comportamiento de la
masa campesina que, después de la proclamación de
Garabombo, se convierte de una comunidad pasiva
en el sujeto de la rebelión.
La esquina infligió entonces un caballo, un poncho, un
jinete, iGarabombo!
Gritos crinaron la plaza.
De espaldas a la noche creció Garabombo. Se apagaron las conversaciones. Piafando ingresó el caballo "del
que recorría el mundo anunciando la libertad con su

97

bombo". El Invisible avanzó. La multitud lo rodeó... Desde la nieve del soberbio caballo, Garabombo gritó:
-iChinchinos: hemos envejecido reclamando! Hemos gastado nuestros años sentados en los pasadizos.
iAños de años suplicando! iNunca obtuvimos nada! (...)
iCaiga quien caiga esta noche recuperamos! Por todo
Paseo las comunidades avanzan. iNadie nos detendrá!
El hombre muere... iPero moriremos peleando y nadie
escupirá sobre nuestra memoria! (173-174).
COMO SE VE, LOS HÉROES DE SCORZA.
TAMPOCO MUEREN EN LA CAMA.

En las escenas finales de sus novelas, Scorza usa las
mismas técnicas del suspense que los directores del
western. En La guerra silenciosa hay la misma atmósfera de espera, la dilación, la expectativa ansiosa. Redoble por Rancas, por ejemplo, termina con una carrera
entre Fortunato y la Guardia Civil, porque el primero
quiere advertir a los campesinos el avance de los militares hacia Rancas. La persecución, considerada por
Alfred Hitchcock como la máxima expresión del cine
Yempleada por D.W. Griffith en casi todos sus clásicos western (Kracauer, 1965), cumple en esta escena
la función de crear una atmósfera de alta tensión antes del showdown. Pero a diferencia de la cinematografía western, en las novelas, este combate no termina
con la salvación de los "buenos" a último momento
anunciada al son de las trompetas de la caballería, sino
que la llegada de los militares significa precisamente
la derrota definitiva de los campesinos.
En este sentido, la narrativa de Scorza se puede
entender como una parodia del clásico western. El
autor peruano hace uso de todas las analogías antes descritas (la caracterización de los protagonistas, la estructura del argumento y de la trama, las
técnicas cinematográficas) con el fin de superar la
ideología del western. En las películas de la fase
clásica, la caballería representa a los "buenos"
mientras que los indígenas son los villanos. Al fi~
nal, el héroe, a pesar de su estatus un poco anárquico y ambivalente (Schatz, 1988), se integra en
una sociedad civilizada. La acción de la caballería
impone el control y la legalidad estatal, y significa
la victoria de la civilización sobre la barbarie. En
La guerra silenciosa, es al revés. Las instituciones estatales son corruptas y se convierten en el instrumento de los terratenientes para la represión de la
rebelión campesina. El Estado no representa más

�que la institucionalización del Mal y de la barbarie
con el pretexto de civilizar a los indigenas. Estos
últimos, a diferencia de en el western clásico, son
los hombres buenos, los civilizados.
Si bien las novelas de Scorza representan parodias del cine western, la intertextualidad con la cinematografía se manifiesta en aspectos de la construcción del discurso novelesco posiblemente
inconscientes al mismo autor. Las novelas repro·
ducen las estructuras esquemáticas del argumento
y de la caracterización de los héroes del western, y
de esta manera dan una imagen bastante simplificada de los conflictos socioeconómicos en el Perú
de comienzos de los años sesenta del siglo pasado.
El antimperialismo romántico de Scorza, tal como
se expresa en sus novelas, y la descripción del referente indígena mediante la caracterización de los
protagonistas a manera de los héroes del western
conducen a una simple dicotomía de "buenos" y
"malos". En cierto sentido, esta dicotomía domina
toda la historia del indigenismo, e indica su heterogeneidad y la idealización y estilización necesaria del indígena en la narrativa indigenista constatada por José Carlos Mariátegui (1989).

8 último torno de la pentalogía de Scorza, La tumba del relámpago, "aglutina, reasume, interpreta y corrige la semanticidad de las cuatro novelas ante~ores" (Pranzetti 1987: 112). En esta obra se rescnbe
también la historia de los héroes que se parecen a los
del western. Durante la recuperación de la hacienda
Paria, Genaro Ledesma tiene una visión: ve a Héctor
Chacón, Garabombo, Raymundo Herrera y Agapito
Robles, pero resulta que se trata de una alucinación
(Scorza, 1988). Con esta imagen, los héroes de las cuatro novelas anteriores se convierten definitivamente
en héroes alegóricos que representan ciertos aspectos o fases del movimiento campesino.
El protagonista de La tumba del relámpago, Genaro
Ledesma, al contrario, se presenta como una persona que cambia sus puntos de \ista y que experimenta un desarrollo psicológico durante los
enfrentamientos con la sociedad y con el enemigo
político. Es un intelectual con una alta conciencia
histórica y política que, a pesar de las declaraciones scorzianas sobre el rol de los campesinos como
vanguardia revolucionaria, se convierte en el hder
ideológico del movimiento campesino (Díaz Caballero, 1983). El intelectual aparece como "intérpre-

te privilegiado de la historia, que se autoconcibe
como parte natural de la vanguardia política, posición legitimada por su identificación moral con el
conflicto y por su superioridad cultural" (Moraña,
1983: 188). Debido a la influencia de la cinematografía western en todo el ciclo narrativo de Scorza,
el protagonista intelectual de La tumba del relámpago se autoconcibe como parte integral del lado de
los "buenos", y legitima de esta manera su función
de intérprete en los conflictos sociales a pesar de
su evidente aislamiento, que se manifiesta en los
monólogos de Ledesma.
En este sentido, queda algo del héroe del western
en la figura de Ledesma, porque el protagonista de la
novela "está de cierta manera distanciado de su comunidad, al mismo tiempo que el destino de esta depende de sus facultades" (Wright, 1975: 408). Después
del show down en que los protagonistas indigenas son
masacrados, ya no queda ningún cowboy que se pierda
en la distancia, iluminado por la puesta del sol9. Al
final quedan el poor lonesome intelectual de camino a
la prisión en un avión, iluminado por unos relámpagos, y el autor de La guerra silenciosa en el aislamiento
político de su exilio en París, iluminado por el éxito
extraordinario de sus novelas en el mercado internacional de libros, un éxito que, al menos en parte, se
debe a la integración de las estructuras discursivas de
la cinematografía western en sus obras literarias. !I!.&gt;

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' La traducción es mla.
9

Sin embargo, no es una mera casualidad que la tapa de la traducción al
alemán de la cuarta novela del ciclo, El jinete insomne, muestra
precisamente este cliché de la cinematografla western. V. la ilustración
de la página 95.

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99

�racias al esfuerzo conjunto
de la UniversidadAutóno
ma de Nuevo León, de la
Dirección de Publicaciones de la
UNAM, de la Cineteca Nacional y
principalmente de los autores, Pina
Pdlicer, Luzde tristeza es hoy una magní
fica realidad, una oportunidad de acer
carnos a una época dcl cine nacional a
través de una figura enigmática y fu gaz dentro de nuestra cinematografía.
Como responsable del proyecto
1
editorial de la Cineteca :\Jacional de
enero del 2001 a enero del 2007, fue
muy satisfactorio colaborar con el
1
proceso de coedición de esta interesante obra que da respuesta a un in
menso Yacío dentro de nuestra bi
bliografia filmica: el caso de Pina
Pellicer, una artista única en la his
toria del cine mexicano.
La posibilidad de involucrarme
con este libro me la brindó Ana
Pellicer. Un día apareció en mi ofici
na con el borrador bajo el brazo. Su
calidez y entusiasmo hicieron que
inmediatamente me enamorara del
proyecto. Me di cuenta de que ade
más de rescatar del olvido a una artista del cine mexicano, tenía la posibilidad de recordar la memoria de
una mujer de la historia del arte de
nuestro país a quien no se le había
hecho suficiente justicia.
La carrera de Pina fue breve pero
intensa y estuvo siempre rodeada de
un velo de misterio. Su rostro es la
1 viva semblanza del secreto oculto, de
la mirada lánguida detrás de la cual
se esconde una inmensa vida interior.
Tras su muerte, Pina se sumerge en
el silencio y no es hasta que nace esta
edición, que la luz de Pina vuelve a
iluminarnos en el conocimiento de
quien era verdaderamente esta estrella de enigmático brillo.
Uno de los grandes valores del
trabajo de investigación y de recopilación de testimonios y anécdotas
realizados por Reynol Pérez y Ana
Pellicer, es que nos permite reconstruir la historia de una mujer que fue
toda poesía y arte. Se trata de un tra-

bajo muy importante para el teatro,
la televisión y el cine nacionales, ya
que algunos de los misterios que
enmarcaron la vida y obra de Pina
Pellicer quedan revelados para el público. El acierto de la obra es que los
autores ponen frente al lector un cúmulo de información, pero, al mismo
tiempo, respetuosos del sujeto de su
investigación, son cómplices de Pina,
y antes que traicionar su confianza,
prefieren sugerir con poesía lo que la
sensibilidad tendrá que descubrir
mediante su propia imaginación.
La comicción de Reynol y Ana de
hacer que el libro de Pina saliera a la
luz, fue para mí un proceso lleno de
aprendizaje ya que ignoraba todo
acerca de Pina; sólo la conocía a tra-

vés de dos de sus películas en las cuales sus actuaciones me habían dejado impactada: Macario y Días de Oto1io, ambas cintas del director
Roberto Gavaldón.
Pina fue una persona bañada por
una extraña luz de tristeza, esa luz
que impulsó a Ana y a Reynol a lle
var a cabo este trabajo sin desfallecer ante los obstáculos que se presentaron para llegar a la consolidación de
esta publicación. Nuestra protagonista estuvo marcada por un destino trágico, como las grandes mujeres de la
historia. Parece increíble que en tan
sólo 30 años de ,ida y cinco de carrera
profesíonal, hubiera alcanzado la cima
de una trayectoria tan fulminante y
al mismo tiempo deslumbrante.

CABALLERÍA

PINA
ese misterio bañado de luz

Pina Pellica-, Luzd, tristc:.a (1934 ,/964)
Reynol Pérez \'ázquez y Ana Pellicer
EDITORW.: UANL, UKA\-1, Cineteca Nacional
2006
TfTuL01

AUTORES:

101

1

�Hija de una familia amante del
arte, Josefina Yolanda pertenece a la
tribu Pellicer, pero muy a su manera.
Del ambiente familiar absorbe el
buen gusto, el amor y la pasión artística, el apego a las letras y el lenguaje; pero, al mismo tiempo, la tercera
de los ocho hijos de César Pellicer y
Pilar López de Uergo, es diferente a
los demás hermanos. Pina lleva marcado su propio sendero y guarda para
si lo inconfesable.
Reynol y Ana nos llevan por un
viaje que retrocede el reloj hasta los
años cincuenta y sesenta, cuando
Pina está en el esplendor de su carrera. Situada medio siglo atrás del calendario, nos permite mirar a través
de la mente critica del investigador y
de los ojos amorosos de la hermana,
lo que fue la vida de Pina: sus anhe,
los, sus fracasos, sus fortalezas, sus
fragilidades, sus miedos y sus éxitos.
Desde el titulo del libro, la protagonista se nos presenta como una
personalidad agobiada por la nostalgia y la tristeza. Su corta vida, intensa, acelerada, es también profunda,
inquietante, una vida que traspasa de
la luz a la oscuridad, y transcurre en
un camino lleno de claroscuros.
Algunos puntos sobresalientes de
este libro se deben a la devoción y rigor del trabajo de investigación sobre la vida intima y pública de Pina,
así como a la espléndida investigación iconográfica que lo acompaña.
Recopila un panorama de fotografías
de la vida de un México inédito y revelador. En el archipiélago de fotos
están los artistas del drama y el cine
correspondientes a toda una época de
nuestra historia que se despliega en
imágenes fascinantes. Se trata de una
obra clave para entender parte de la
historia del arte mexicano, del periodo que corre de los años cincuenta
hasta mediados de los sesenta, cuando Pina encuentra el final de su vida.
Al hablarnos de Pina como una
mujer que se adelantó a su tiempo, el
libro nos describe también el entorno de su vida, justo a la mitad del si-

glo XX, cuando el México moderno
se está inventado. Pina aparece como
una mujer fuera de contexto desde
muy temprana edad. Reflexiva y ensimismada, se forma dentro del territorio de la poesia, que la acoge en su
profundidad. Precisamente, en el
movimiento Poesia en Voz Alta, corriente que transformó la escena teatral mexicana, Pina encuentra su plataforma de lanzamiento para darse a
conocer en el teatro, después en la
televisión y finalmente en el cine, en
donde encuentra su consagración.
Desde los inicios de su trayectoria artística, la voz de Pina es desgarradora,
su identidad está en el drama profun,
do, en la tragedia que se perfila en su
destino.
Desde luego, se trata de un libro
con muchos aciertos, de los cuales
quiero mencionar brevemente el ca,
pitulo dedicado al cine de Pina
Pellicer, uEl ojo inextinguible". Ana
Pellicer y Reynol Pérez se detienen
meticulosamente para hablarnos de
las cinco películas que filmó Pina entre 1959 y 1964.
Ahora que están tan de moda los
mexicanos en Hollywood, vale la
pena recordar que Pina realizó su
entrada al séptimo arte no en México, sino en Estados Unidos, al lado
de Marlon Erando con la película El
rostro impenetrable.
La traición y la venganza son el eje
de la trama de este western ambientado en 1885. Son numerosas
las leyendas que se han tejido en
torno al inicio y desarrollo del único film dirigido por Erando y
estelarizado por Pina.

La joven actriz nunca antes habia
actuado en película alguna, pero desde que Marlon Erando la conoció
decidió lanzarla en un papel estelar.
Y lo logró. El rostro impenetrable pinta
de cuerpo completo la actuación de
Pina, ua través de su mirada se asoma
un dolor que no halla acomodo en las
palabras". El rostro impenetrable ganó

102

la Concha de Oro en el Festival de
Cine Internacional de San Sebastián
y Pina, el premio a la mejor interpretación femenina. Entre el jurado fi,
guró nada más y nada menos que
Dolores del Rio, quien la apoyó en
todo momento.
He aquí una de las criticas recogidas por Reynol y Ana para documentar la presencia de Pina en el Festival
de cine más importante de España,
publicada por el Chicago Sun times:
Pina Pellicer. La dulce estrellita
mexicana, constituye la sensación
de la película El rostro impenetrable,
en la que interpreta a una jovencita enamorada de un forastero
(Erando) que termina seduciéndola. Pina tiene un atractivo y candoroso encanto y proyecta una fuerza espiritual tan extraordinaria,
que sobrepasa el magnetismo del
mismo Marlon Erando.
La cinta no tuvo éxito de taquilla, y al poco tiempo, Pina regresó
para trabajar en México en la filmación de Macario, al lado del director
Roberto Gavaldón, con quien también filmarla Días de otoño, una película que se hizo leyenda dentro de la
filmografía nacional.
Días de otoño, estelarizada por Pina
Pellicer e Ignacio López Tarso, fue un
hito dentro del cine mexicano. Escrita por los guionistas Julio Alejandro
y Emilio Carballido, se llevó al celuloide con una fotografía impecable,
en blanco y negro, de don Gabriel
Figueroa.
El drama psicológico que Pina lleva a la pantalla la consagra como actriz dramática. Pina luce en su papel
con una fuerza interior magistral, en
donde la actriz y la mujer se confunden con un personaje con el cual es
fácil identificarla: llena de ilusiones
y de fantasias que rebasan la realidad.
Su mundo onírico confunde la frontera entre los sueños y la vida. El personaje de Luisa, de Días de otoño, le
brinda a Pina la consagración de su

carrera. Sobre este personaje escriben los autores.

TÍTULO: Tal vez un poco de eternidad
AUTOR: Hernán Lavin Cerda

persiste en su identidad siempre presente en si misma en su totalidad".
EDITORIA Praxis
1
Dante, en el "Paraíso", se refiere al
AAO: 2004
Han transcurrido más de 40 años de '
punto en el que. convergen todos los
la realización de esta singular pelitiempos. Con su raigambre tradiciocula de Gavaldón y ese personaje,
esde el primer instante en nalmente mitica, Irlanda, como muaparentemente anodino, todavia
que el hombre escudriñó el chos otros pueblos, era incapaz de
conmueve en su búsqueda de afecto
firmamento o desde que hacer que la mentalidad del hombre
y comprensión. El retraimiento de sus manos acariciaron una flor marcomprendiera el concepto en cuesLuisa coincidía a la perfección con el chita, surgieron las interrogantes:
tión, por lo que de manera simbólica
recelo interior de la actriz.
lacaso existe lo inmortal, lo perdu- yuxtapuso el tiempo humano, que es
rable, lo eterno?, ¿cómo no extraviar- inalterable, inconvertible, de perioLas peliculas de Pina son un va- se en ese interminable camino de sidicidad cíclica, al tiempo divino que
lioso legado fílmico. El rostro impe11e, glos y edades pasadas o por venir?
posee limites flexibles. Jean Chevatrable sigue provocando curiosidad, ¿Qué es el tiempo? Ypleno de asomlier y Alain Gheerbrant arguyen que
emoción, inquietud en el espectador. bro, el ser humano lo contemplaba en
la eternidad ues la perfecta integraTermino con el gran anhelo de el transcurrir de las nubes y en la reción del ser en su principio; es la inque lean, disfruten y consulten Pina velación de las sombras sin poder
tensidad absoluta y permanente de
Pellicer: luz de tristeza, que ha sido rea- atraparlo. Se percató, por un lado, de
la vida, que escapa a todas las vicisilizado con el rigor del investigador y ! lo inasible de un filamento de seguntudes de los cambios y, en particular
periodista Reynol Pérez Vázquez, do, del parpadeo de un instante, de
a las del tiempo (. ..) La eternidad no
cuya pluma delicada, detallada y sen- lo fugaz de la voz y, por otro, se hunestá tanto en el inmovilismo como en
sible, nos permite gozar de cada ca, día en lo inconmensurable, en lo inel torbellino; está en la intensidad del
pitulo, de cada párrafo, de cada linea. 1 finito del universo; por eso y para acto".
Por su parte, Ana Pellicer es una crea- dejar un testimonio de lo efímero o
Hernán Lavin Cerda no es ajeno
dora que supo estructurar y darle de la duración de las cosas, creó un
a estas cuestiones, lo cual se manicuerpo al recuerdo de su hermana. artefacto que evidenciara nuestro
fiesta en su poemario Tal vez un poco
Una escritora que supo enfrentar el paso por el mundo. Asi, surgieron los
de eternidad. El titulo lleva en si una
dulce y doloroso reto de hurgar en la relojes, que con su pulso darian fe de
fuerte carga semántica, que se conhistoria, encarar los fantasmas del nuestro transitar por la existencia: de
firma en el epígrafe del propio autor,
pasado y convertirlos en relatos vi- agua, de arena, de sol, de mar, de camquien revela su pensamiento ante lo
vos de un ser profundamente amado. pana, de música, de péndola, en fin,
imperecedero: "Sospecho que cuanun sinnúmero de formas, aunque un do descubrimos, asombrados, aquel
Ana Cruz solo objetivo: el de asir el presente, entusiasmo en el viaje de nuestra
desentrañar el pasado, vislumbrar el sombra a través del tiempo, y somos
futuro. Péndulo sin tregua, su movi- capaces de sonreír con más gloria que
miento albergaría una dualidad pena, sólo entonces hemos tocado la
inexorable: lo perpetuo y lo perece- orilla de la eternidad, tal vez un poco
dero. Dualidad presente en el vaivén de eternidad que seguirá respirando
LA
del mar, en el susurro que pervive en a media luz, a media sombra". Una
IMIT
la entraña de las caracolas.
constante que se advierte a lo largo
En todas las épocas, el individuo de la obra es la preocupación tenaz
se ha cuestionado: ¿qué es la eterni- por el tiempo, lo que se advierte en el
dad? Y se descubre inmerso en la uso de palabras, ya sean sustantivos,
otredad, en el misterio; acaso tam- adjetivos o adverbios que aluden a
bién para conjurar la finitud, para dicho referente. Encontramos un vaisoportar el peso del cosmos, para vi- vén entre el ayer, el hoy y el porvenir;
sualizar la vida por los siglos de los asi, el antiguo Génesis puede aparesiglos, para perpetrar la certidumbre cer de un momento a otro en este
de las cosas, surge la avidez de la pre- mundo, o bien, el Apocalipsis ya es,
- ~......._ ,sep.cia de los dioses, la urgencia de lo tuvo antes, incluso es previo a la
~ E n Las Enéadas, Plotino sus- Nada, o más aún, lo milenario regre,
tenta lo eterno como ~na vida que sa sin ruidos con la música de un soplo

D

de la palabra

103

�que seguirá vibrando en el aire del Mundo.
El poeta canta que únicamente podrá vivir, vivirse o sobre-vivirse a
imagen y semejanza del Tiempo,
remembrando aquella época de
Heráclito, cuando todo lapso era impalpable, abstracto, y no existía fuera de los labios: en la total ausencia
de mediciones y relojes; o puede encontrarse, también, en el umbral de
la Basilique du Sacré-Cceur viendo y

viendo, mirándome/ pasar aquel fenómeno
que dudosamente llaman tiempo. El autor
se interroga: ¿Existe alguna fecha de
caducidad? Y a través del poemario
nos encontramos con el nunca jamás,
con el jamás nunca, con el nunca nun
ca, con el tal ,·ez nunca, con el casi
nunca, con el siempre nunca, que se
van infiltrando en ese desliz pendu
lar del Mundo. Todo es tal vez y ese
tal vez podría ser nunca.

Lavin Cerda es diestro en el manejo de la intertextualidad, recurso
que utiliza con vigor, otorgando vida
a los personajes a quienes alude.
Nuestro autor no los toma del pasa
do y los rnelve a dejar ahí sin que
nada suceda, sino que recurre a ellos
y los adapta a la realidad del momento confiriéndoles una resignificación.
El manejo intertextual no es producto de un afán libresco sin ton ni son;
está trabajado con frescura. De este
modo, encontramos a dos amantes
entre Demócrito y el vacío; a Boris
Pasternak monologando, "muy lejos
del Mundo/ y sin envidia, como el
inocente/ que sólo puede creer/ en la
, ida de ultratumba"; a una mujer que
podría ¿por qué no? ser el reflejo vivo
de Cleopatra; a Enotea, la diosa de
Petronio y de Federico Fellini; a
Friedrich ~ietzsche y su abismal mirada· a Siddharta Gautama, el Buda,
en l~s ojos de los corderos del
Himalaya; a Borges en el cementerio
de Ginebra, a Sócrates enceguecido
por la ceguera mundial; a una mujer
con espinazo erguido como Pené
lope, pero jamás gorda.
Muchos personajes más deambulan por el libro. Sin embargo, destaca con su presencia Lavín Cerdus,
alias el Lobo Sapiens, alias el
Zaratustra de los Humildes; sí,
Lavín Cerdus, "aquel prominente y
esquivo animal presocrático, ese
aprendiz de taumaturgo1 que aún
cultiva una amistad errática y deslumbrante con el ambiguo Heráclito de Éfeso; el Lavín Cerdus
atormentado por la monarquía absoluta./ de los pies derechos en los zapatos derechos,/ así como de los
zapatos izquierdos en los pies izquierdos", o la sombra de Lavin
Cerdus, transfigurada en Woody
Allen como Leonard Zelig. Hernán
transita de la antigüedad grecolatina al presente aludiendo, ora a
Sócrates y a contemporáneos nuestros como Eduardo Lizalde o Hugo
Gutiérrez Vega, ora al Imperio Romano y a la Internet.

lDónde está Dios o los dioses?, se
Lavín Cerda nos ofrece una prodentro y fuera del Circo Mayor,
pregunta Hernán. Y descubrimos a puesta estética. Escribe de manera
[aquel circulo de la muerte
un Dios inmóvil, mudo y sordo, cuyo directa, aunque también recurre a
deslizándose por la vida mientras
asombro le es negado a nuestra vis- imágenes reveladoras; a veces, el ver[la vida va penetrando en la
ta; o dioses invisibles que jamás apa- so es breve, otras más el verso es de
[muerte, aquel circo
recen; o divinidades anónimas y arte mayor, incluso recurre al versíde la muervida, el único indomable,
neuróticas; o la presencia de ángeles culo. Algunos poemas, como "La es[y nadie ignora que todo círculo,
que se han extraviado para siempre; piral de Cristóbal", "Aquel viaje del
[además de ser una trampa,
Dios podría dejar de ser o no ser nun- agua", "La multiplicación de los pees ilusorio y eterno como la sabiduca Dios de nada y de todo. El poeta ces", o "Una canción para los discí[ria de ~1acedonío Fernández.
expresa: "No basta con un solo Dios/ pulos", tienen grandes silencios y son
un Dios/ sin Dios/ y cada vez más so- muy visuales. Utiliza el verso libre,
El otro es "Fecha de caducidad".
litario., Habría que multiplicarlo/ de pero en algún momento, como en
Ahí la figura que destaca es JesucrisDios en Dios en Dios,/ con júbilo, "Viaje alrededor de la señal", en la
to, además de que una fecha \11ela en
eterna, y suspicazmente". También tercera estrofa, trabaja la rima. Es
valles y montañas, en el aire y en la
nos dice que ya nada es sacro; en un notorio el aliento que Hernán plasnoche; se advierte la soledad y la reludibrio afortunado, refiere: "ya nada ma en diversas composiciones líricas,
verberación del tiempo, asi como el
ni nadie en el vértigo del Inmundo". en las que el ritmo no se detiene sino
implícito homenaje que el autor hace
ffs posible algo sagrado en un mundo hasta el punto final; asl, advertimos
espcrpáttico como el siglo XX? ffs po- en "La sonrisa de los enanos" cómo a la poesía m1stica de san Juan de la
Cruz. En este poema se palpa la
sible algo sacramentísimo cuando todo en las tres estrofas, a modo de quincircularidad
que mencioné anteriores inverosimil?
tillas, no hay un solo punto. Otra ca- mente; cito la estrofa inicial y la últiLav1n Cerda le responde a la rea- racterística interesante es la circuma para marcar algunas variantes:
lidad a través de una escritura su- laridad de varios textos; Hernán
tilmente irónica, incisiva, plena de retoma al final del poema lo que es¿Existe alguna fecha de caducidad
"agudeza contestataria" sin dejar a cribió al principio de éste, sin embar[en el perfil de la hostia
un lado lo esencial. Carlos López, go, de pronto da un giro en la expreque
cuelga
y seguirá colgando del
en la cuarta de forros, afirma: "en- sión, algo altera, invierte ciertos
[aire
tre la solemnidad y el drama, lo referentes, hace un cambio de palapor
los
siglos,
todo
es
luz,
de
los
lúdico". Comparto su opinión. Her- bras mas no de estructura y cierra re[siglos, hasta que el Sol y la Luna
nán va de lo serio a lo terrible transi- dondeando la idea inicial. Además,
no
sean más que un enjambre de
tando entre el humor y el sarcasmo. hace juegos de palabras; inventa vo
[hostias que aún vuelan
Pienso que en la doble vertiente de cables como cuando une muerte y
silenciosamente
a través del
lo trascendental y el divertimento vida y propone "muervida", o hace del
[esplendor
de la Via Láctea?
hay una especie de imbricación ne- sustantivo ataúd una forma verbal y
[
...]
bulosa en la que no puede distin- escribe "ataudándolo"; cambia di¿Existe alguna fecha de caducidad
guirse una linea divisoria, hay una chos populares o frases hechas, por
[en el perfil de la hostia
especie de fusión o transferencia ejemplo, cuando se expresa: Descanque
cuelga
quién sabe de dónde
que indefectiblemente nos lleva a sa en paz o, si lo prefieres, no descanses/ en
y seguirá colgando por los siglos,
reflexionar sobre el asunto que pazo en guerra; además, los títulos uti,
[casi todo
aborda el poeta, ya sea el vacío, la lizados son perspicaces.
es
luz,
de
los
siglos,
hasta
que el Sol
muerte o, simplemente, algo trivial.
Quiero destacar dos poemas que en
[y la Luna
Octavio Paz habla de "ocurrencias especial llamaron mi atención. Uno es
no
sean
más
que
un
enjambre
de
poéticas"; maestro del ingenio, "Apología del olvido", donde el autor
[sombra y de luz en aquel vuelo
Hernán Lav1n Cerda, en un estilo na
entreteje con destreza el ámbito verdonde
el fin es el principio y todo
tural, no forzado, seguramente por
bal y el conceptual, expresando su idea
[transcurre
que proviene de una afortunada tra
de principio y finitud de la existencia.
en
el
espacio
de
una
eternidad
cada
dición vanguardista sudamericana Nótese el juego de palabras entre circo
[vez más solitaria?
colmada de hallazgos asumidos por y círculo. Cito un fragmento:
su naturaleza 11rica, da testimonio de
En "Eternamente", por ejemplo,
sus experiencias lúdico-poéticas,
desde aquel cementerio de Ginebra
nos remite a lo que yo denominaría
pero lo importante es que contrae un
donde lo real es abrumadoramente
"poema
lúdico adverbial", es decir, 14
compromiso con la escritura.
[un circulo,
líneas en las que el autor juega con
105

�adverbios de modo, de afirmación, de
tiempo, de negación, de duda, en su
muy particular estilo:
Si te dicen que sí, por supuesto, que
[sí,
que sí, que siempre
sí, que nunca no, que sí que no, que
[no
que sí, por supuesto, sin duda, que
[siempre
no: si te dicen que tal vez
sí, puede ser, todo es posible
si te dicen que tal vez no, que sí
que sí, que nunca nunca, por
[supuesto.

labios, no sólo en los labios,/ mejor
dicho en la punta de la lengua:/ tal
vez un poco de eternidad/ entre los
labios".
Silvia Pratt

ACERCAMIENTO
al poema extenso

Y prosigue:
Aún me maravilla que otros se ma[ravillen
del sin embargo, del sí que no, del
[puede
que sí, del puede que tal vez, del
[puede que sin embargo:
me maravillo del nunca/
jamás, del jamás nunca, cordial
y ceremoniosamente del nunca
[nunca.
Tocios estos versos para arremeter
al final del poema: ''lNo que sí? No digas que todo es posible. lNo que no?"
Habría mucho más que decir sobre el poemario Tal vez un poco de eternidad de Hemán Lavín Cerda, ya que
ofrece diversas lecturas por su riqueza poética y semántica, por su vivacidad lingüística, por sus entramados
conceptuales, por las preocupaciones
del poeta en cuanto a lo inmortal y lo
efimero, y por esa herencia cultural
en la que se enmarca su obra, pero llegó el momento de decir sefiní, así, literalmente, como lo utiliza Lavin
Cerda tomando homófonamente el
vocablo del francés, en sentido
lúdico; sefiní, esto se acabó, aunque
sabemos que no todo termina aquí,
que habrá más, que Hernán nos seguirá deleitando con más poesía. Por
mientras, bástenos con vivir, como
dice el poeta: "con una sonrisa/ en los

La suma que es el todo y que no cesa:
el poema largo en la modernidad
hispanoamericana
A.UTC&gt;R: Maria Cecilia Graña (comp.)
EDITORIAL: Beatriz Viterbo Editora
AMO: 2006

T(TULO:

1 poema extenso no es el
que más cultivan los poetas.Tampoco es el que más
leen los lectores. Suscita, sin embargo,
un respeto casi totémico entre las sensibilidades más exigentes y sobrenada
con altivez en el mar de la producción
artística serial, industrializada.
Esa relevancia cualitativa quita
significación a cierta escasez de composiciones poéticas de largo aliento.
Los logros estéticamente hercúleos
de algunos poetas parecen bastar
para sostener el prestigio de un número más bien magro de poemas, que
cifran su elevada categoría en las
muchas decenas y hasta centenares
de versos en los que respira una grandeza de significantes y significados,
así como de humanidad y de tono.
Pero en el mundo de habla hispana no concuerda esa importancia del

E

106

poema extenso con los esfuerzos por
comprenderlo. Son relativamente escasas iniciativas como la de Juan Ramón Jiménez y, sobre todo, Octavio
Paz, entre otros, dirigidas a desentrañar el sentido de ese tipo de texto.
Seguimos echando en falta los tratados y estudios que aborden el tema
con la ambición teórica que exige y
se merece. Mientras tanto, aparecen
trabajos de fecundidad innegable,
como estos que compendia la eminente investigadora argentina, María
Cecilia Graña, en este libro de titulo
juanramoniano.
A primera vista, se trata del típico festín de académicos universitarios, que muestran cómo destazan y
devoran los poemas extensos más
conocidos de Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Octavio Paz, Martín
-•-~ Héctor Viel Temperley y Ernesto Cardenal. Pero las apariencias
pueden engañar y, además de la presencia de un editor y poeta en el grupo de ocho críticos que participan en
el volumen, se aprecia en los textos
que contiene una armónica imbricación de rigor analítico, información
biográfica y bibliográfica y empatia
estética con los textos estudiados. De
modo que los trabajos reunidos en La
suma... pueden satisfacer las exigencias del estudioso especializado igual
que saciar el apetito de los poetas y
los lectores de poesía afectos a composiciones de largo alcance.
A riesgo de resultar esquemático,
podría decirse que La suma... se compone de dos partes nítidamente diferenciadas: una, muy breve, primordialmente teórica y la segunda,
integrada por escritos en los que predomina la aproximación crítica a
obras concretas. La primera corre a
cargo de Marta Cecilia Graña, se presenta como introducción al volumen
y se ocupa de pensar el poema extenso, como fenómeno literario genérico.
Lógicamente, cada uno de los estudios realizados por Ignacio Álvarez, Andrea Ostrov, Nicanor Vélez,
Francesco Fava, Álvaro Salvador,

Feria Internacional del Libro Universitario
UNIVERSIDAD VERACRUZANA
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► 11,

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......

Xalapa Ver., 21 al 30 de septiembre de 2007 • Museo del Transporte

Antonio Melis, Genevieve Fabry y la
propia compiladora, versa sobre la
singular manera en que los poetas
nombrados cultivan el texto poético
de gran aliento.
En la mencionada introducción,
María Cecilia Graña acota con innegable solvencia teórica el territorio de
la reflexión sobre el poema extenso
en lengua hispana. En escasas doce
páginas, revisa las definiciones más
influyentes de la noción "poema extenso"; dialoga con grandes autores
del género -como Huidobro, Paz y
Juan RamónJiménez-y da cuenta
de los nexos entre sus poéticas y las
de poetas de otros ámbitos culturales, como los románticos alemanes,
Poe y Eliot; aloja expresa o tácitamente, en su discurso, las contribuciones de estudiosos como Margaret
Dickie, Giorgio Agamben y otros;
coloca con plena pertinencia las
aportaciones de cada uno de los colaboradores del volumen.
El censo de cultores de este género presentado por Graña es bastante
amplio y sin duda representativo.
Empieza con Huidobro y termina
con Carlos Germán Belli. Incluye,
desdeluego, a Gorostiza y Paz -sin
omitir a Jorge Cuesta- y también
toma en cuenta a María Auxiliadora
Álvarez, además del ya señalado Viel
Temperley y los mencionados lineas

arriba. Un arco temporal que va de
1931 a 2000. Sin embargo, presentada así, esa lista corre el riesgo de ser
asurrúda como un canon del poema
extenso. Esta posibilidad trae implícito un juego de inclusiones y exclusiones, con fundamento en los criterios a que apela. Pero aun a partir de
éstos, podría echarse en falta una parte estimable de la poesía de Pablo de
Rokha, lo mismo que Revelaciones de
Rafsol (1966), del venezolano Rafael
José Muñoz; Tercera Tenochtitlan
(1982), de Eduardo Lizalde; Incurable
(1987), de David Huerta; Pablo Neruda
y una familia de lobos (2003), de Jorge
Riechmann; Dylan y las ballenas (2003),
de María Baranda, entre otros.
Esta exigua nómina adicional
pone en evidencia los problemas de
una canónica con base en criterios
que Graña precisa bien en las referidas páginas introductorias. Pero no
se trata de una pugna por ampliar un
canon. Más bien, de llamar la atención sobre las posibles limitaciones
de los intentos por comprender el
poema extenso -todo un fenómeno
cultural, además de una variante de
la poesía- a la luz de ciertas referencias conceptuales. Desde luego, sin
éstas no es posible tal comprensión,
pero por sí solas no bastan. Está muy
bien acotar teóricamente el texto
poético de largo alcance, como lo

107

hace la compiladora. Tiene en cuenta la tesis de que se trata de una "sucesión de momentos intensos", como
aduce Paz coincidiendo en lo esencial con Edgar Allan Poe. También la
idea de que estamos ante una posibilidad de la poesía para la cual es determinante el proceso en sí de despliegue
del verbo. Considera, igualmente, el
nexo con la subjetividad moderna: la
"presencia ilocutoria del sujeto" en su
seno, su "voluntad comprensiva", su
disposición a volverse "susceptible
de ser una experiencia de la conciencia crítica", al socaire de una recuperación de "la diégesis de la épica(...)
por medio de la exaltación emocional de la lírica..."
Lo que no se logra entender es la
supuesta contradicción de esos atributos con el que denota el adjetivo
"extenso". Graña inicia su exposición
teórica previniéndonos de los riesgos
de ese calificativo, que sugiere "un
texto de amplio respiro o vinculado
con un discurso cultural hegemónico o 'importante'". La precaución parece poco efectiva, pues basta presenciar la galería de poemas estudiados
en su propia compilación, para constatar cómo parecen responder a un
"amplio respiro" y se colocan en una
discursividad a tono con los valores
estéticos de mayor prestigio y significación. Tiene razón la compiladora

�cuando subraya la condición relativa del concepto de "extensión". No
hay una referencia absoluta a partir
de la cual dictaminar tal texto como
largo o breve. Siempre lo será en relación con algo. Esta verdad coloca el
punto de atención en el terreno del
"hablante", como por lo demás hace
la propia Graña, cuando reivindica la
acción lingüística ("ilocutoria") del
sujeto. Más concretamente, sitúa el
tema en el ámbito de la expresión del
poeta, entendida ésta más o menos al
modo de un conatus spinociano o de un
envión de la voluntad de vivir (Schopenhauer) o de poder (Nietzsche).
Pero nada de esto implica alguna novedad real de cara a la historia de la
poesía. A su manera, ya lo tiene en
cuenta Aristóteles, cuando en su Poética aborda el problema de la longitud
del texto poético. Recordemos lo
medular de su sencilla prescripción:
el poema no debe ser tan largo que
desborde la memoria del lector o del
oyente, de forma que no pueda recordar lo que dec1a al principio. Esta idea
concuerda con un contexto cultural
definido por la racionalidad, la armonía, el justo medio e ideales afines, en
la medida en que el alma misma del
individuo -su ethos- se moldea

conforme a esos valores. No es el caso largo. Desde luego, todo esto relatidel sujeto moderno. Lo expresa muy \'ÍZa el aspecto fisico del problema: el
bien Nicanor Vélez -coincidiendo del espacio que ocupa y el tiempo en
en lo esencial con Graña- cuando que transcurre el texto. Un haiku
rastrea los antecedentes del poema puede alcanzar una "extensión" enor- ,
extenso en la órbita romántica "La me en la profundidad del ser, asi
modernidad nos escindió en todos como los miles de versos de Incurable,
los órdenes de la vida, de ahí esta casi de David Huerta, sostienen en su
obsesión del romanticismo por la unidad una vivencia de honda inten
búsqueda del Absoluto. Y por ello, sidad. No es licito, sin embargo, anu(...) gran parte de la creación del si- lar las diferencias entre ambos extreglo XX [es] un intento de darle un mos formales: el parco epigrama y el
lugar dentro del todo a esa gran dis- poema kilométrico. La distinción
persión de fragmentos que es el hom- obviamente existe; pero, al menos en
las coordenadas de la subjetividad
bre de nuestro tiempo."
Hay voluntad de absoluto, anhe- moderna, no parece explicarse por
lo de unidad, sentido de totalidad en ninguna esencia formal, sino por el
la raíz del poema extenso. Sobre esa carácter, las capacidades y la volun1
base ontológica parece operar un tad del poeta. Un talante efusivo, una
proceso creativo, figurado a duras disposición torrencial y un deseo de
penas por nombres como "respira- dar forma a una expresión acorde con
ción" y "aliento". A fin de cuentas, el tales determinaciones desembocarán
meollo de este asunto vendría a ser en textos continentales y viceversa.
Conforme a esa idea, en el género
el alcance del pneuma o el estro del
"poema
extenso" puede caber, tanto
poeta (y conviene retener de manera
unitaria la polisemia espirituosa y el "poema-libro" de que habla Riechsexual de este último vocablo). Una mann como zonas sustanciosas de lo
fuerza expresiva capaz de enrostrar escrito por decenas de poetas fundala mirada de la Diosa de Schlegel, has- mentales. Se trata de tener en cuenta
ta el momento en que sea estética- una especie de amplitud de onda camente apropiado, es lo que parece racterística de ciertas poéticas y no
definir mejor el carácter del poema sólo el número de versos o de pági-

es el lugar donde respiro, trabajo, como, duermo y vivo

donde también escribo
es la región universal

1 Encuentro de Escritores JIM'!ES del Norte de Méx"ICO ysur de Estalos lhdos
'b'.es ~ en la sitl¡¡

~)

.,.-.¡

· ~ _in..__
1ª

108

La región universal

8. 9 y10 de~to de 2007
•info en wwwconarte.crg.mx

e

nas. Yuna mirada así, desbordaría los
inco años después de su
limites del territorio poético -a su
aparición original en inmodo, canónico, quiérase o no- que
glés (2001), llega a nuespodría estar insinuando un libro tan tro país una de las más importantes
importante como el que aquí se co- contribuciones que en los últimos
menta.
años se han hecho sobre la indepenLa suma... se propone, según su dencia de México: La otra rebelión La
instigadora, organizadora y edito
lucha por la independencia de México, 1810ra, "una reflexión crítica sobre el 1821 del historiador norteamericano
poema extenso a través del análisis Eric Van Young.
de algunos de los poemas 'mayores'
Para la realización de esta monudel siglo XX en Hispanoamérica." mental obra, Van Young dedicó años
Lo logra con creces. Y, si ya en esta a escudriñar toda clase de documenmisma recensión se registra un mí- tos de la época: desde los fondos de
nimo conato de debate, será fácil bienes nacionales, los registros de
imaginar las implicaciones que cárceles y presidios, las confesiones
puede tener este libro en un ámbi- de criminales, las crónicas de epideto cultural como el de habla hispa- mias y las actas de hospitales, hasta
na, donde esa posibilidad de la poe- la correspondencia de virreyes que se
sía ha gozado de una privilegiada encuentra en el Archivo General de
atención de poetas y lectores y se la Nación; esto aunado a la revisión
ha cumplido con tanta fortuna.
crítica de una gran cantidad de documentos y bibliografía de diversas
]0s11 Landa bibliotecas de las principales universidades norteamericanas.
Sin embargo, la gran originalidad
de Van Young, y el gran aporte de su
libro, consiste en prestar atención no
a las grandes batallas de la guerra de
Independencia ni a los grandes lideres insurgentes o a sus contrapartes
realistas, sino al pueblo, a las clases
más bajas de la sociedad colonial, a
dela
esos "condenados de la tierra" a quienes los estudios poscoloniales llaman
"grupos subalternos". Van Young
emprendió la titánica labor de poner
al descubierto las ideas y aspiraciones del grueso de la población rural
novohispana, mismas que la llevaron
a tomar el camino de las armas, a
emprender esa otra rebelión. Gracias
a esta atención detallada que Van
__ _.,.._..___:Young le presta a estos grupos sub"':'.E'""~"":.:;,~~':11'- ~
, podemos entender que las
aspiraciones de éstos difertan mucho
de las motivaciones de los lideres insurgentes. Y de paso, el autor arreTÍTULO: La otra rebelión.
mete contra las tesis tradicionales de
La lucha por la independencia de México
la
historiografía mexicana, especialAUTO · Eric Van Young
mente contra aquella corriente que
(Traducción de Rossana Reyes Vega)
él define como "romántico-nacionaEDITORIAL: Fondo de Cultura Económica
~ · 2006
lista" (pasión, o mejor dicho: obse-

Genealogía
B
,. M
silenciada

109

sión historicista que padecen, según
Young, la mayoría de los historiado
res del siglo XIX, aunque también en
el XX es posible encontrarlos: él men
ciona, entre otros, a Enrique Krauze)
que solia narrar la gesta desde una
visión esencialista: en ella, estos grupos populares seguirían a Hidalgo, y
en especial a su estandarte de la Virgen de Guadalupe, automáticamente, casi como un reflejo pavloviano.
A diferencia de casi la totalidad
de la historiografía sobre el tema, Van
Young no apela exclusivamente a
causas económicas para explicar la
rebelión popular que se dio al inicio
del estallido insurgente en 1810, sino
que recurre y le da prioridad a explicaciones de índole cultural, sin que
ello signifique que menosprecie los
aspectos materiales.
Lo que realmente hace es una
antropología histórica del movimiento de independencia, siguiendo para
ello los trabajos teóricos y prácticos
de dos aclamados antropólogos norteamericanos: Clifford Geertz y
Marshall Sahlins. Para este último, la
cultura es la base o, si se prefiere, la
estructura en la que toda acción se
realiza y, por lo tanto, influye en la
acción de los individuos, pero al no
ser la cultura una categoría estática,
sino dinámica e inserta en un espacio y un tiempo, se ve afectada y modificada a su vez por las acciones o
hechos de estos mismos individuos.
Van Young toma nota de esto: en la
extensa documentación que utilizó
~onfirmó que la población rural del
México colonial no sólo actuaba
guiada poruna "razón práctica", sino
también, y ante todo, por una "razón
simbólica".
La microhistoria italiana, especialmente la de corte más antropológico al estilo Carlo Ginzburg, también ejerció una poderosa influencia
en la metodología empleada por
nuestro autor para estudiar con detalle, y en la medida en que las fuentes documentales lo permitían, el entramado social ycultural en el que día

�AUTORES

a dia se tejian las relaciones de aquellos participantes en la lucha, al menos de los que se tuvo conocimiento
gracias a la documentación ~elida por las autoridades realistas al
momento de su detención. Asi, de
manera inductiva, partiendo desde la
particularidad del comportamiento
individual y de grupo, Van Young
continúa su investigación para ampliar nuestro conocimiento histórico sobre la mentalidad y el pensamiento politico rural de finales del
periodo colonial.
Gracias a la profundidad de sus
cuestionamientos, a la inquisición de
las fuentes primarias y a sus preferencias teóricas, Van Young exhibe
las limitantes de las causas económicas a la hora de explicar el origen de
la lucha independentista: en los pueblos involucrados en la gesta la
etnicidad avalaba el acceso a los recursos económicos, por lo tanto, el
conflicto por el control de estos recursos estaba cargado de cuestiones
de identidad y de tensiones interétnicas. Asunto capital que se ha
pasado por alto en las reflexiones de
los múltiples estudiosos del tema.
Gracias a los aportes de esta obra,
podemos tener ahora una mejor idea
sobre la representación de la cultura
politica, la cosmovisión religiosa y la
identificación étnica de los habitantes del campo colonial mexicano en
los años en que inició el conflicto armado y cómo este mismo conflicto
modificó en algunos casos la cultura
de tales grupos subalternos.
Un debate que a lo largo del tiempo se ha mantenido al interior de la
historiografia sobre la Independencia es definir si ésta fue realmente una
revolución social en el amplio sentido del término, es decir, si logró
transformar las estructuras sociales
y económicas de la sociedad mexicana de entonces. Para Van Young, y
éste es otro valioso aporte de su obra,
no hubo una revolución social como
tal a gran escala, tan sólo se manifestó al nivel más local y comunitario.

Esto es, la gente del campo se lanzó ª
la lucha en defensa de los recursos de
su comunidad y de sus relaciones
fundamentales de propiedad, sin
pensar en que México era un pais que
existia como tal desde hace siglos,
pero ahora se encontraba bajo el yugo
de España y babia llegado el momento de liberarlo.
De hecho, lo que caracterizó a la
insurgencia mexicana, en palabras de
Van Young, fue que las energias
localistas y la variedad de circunstancias que impulsaron estos movimientos populares resultaron las mismas
que impidieron la formación de una
coalición ideológica o militar que hubiera facilitado mejores recompensas.
Este movimiento popular que Van
Young define como "la otra rebelión"
le ha permitido al autor afirmar que
entre las caractertsticas del periodo
insurgente mexicano (1810-1821) está
el hecho fundamental de que se libraron en realidad dos batallas ala vez: una
anticolonial y otra interna, Yque fue la
primera rebelión masiva del siglo XIX
en la que, bajo un "incipiente contexto
· nalista", se presentartan elemennacro
tos de confrontación étnica. Por ello,
su postura lo lleva a enfrentarse con la
influyente tesis de Jaime Rodrtguez,
quien vincula la independencia de
México a la "era de las revoluciones
democráticas" yal prolongado derrumbe del imperio español
Sin duda, surgirán voces criticas
a la propuesta interpretativa que Van
Young hace de la lucha por la independencia de México, pero el aporte
de su obra es fundamental para comenzar a estudiar este periodo de la
historia mexicana con otros ojos, y
todo aquel interesado en adentrarse
en este periodo no puede pasar por alto
este libro, que además de derrumbar
muchos mitos, también enriquece, pro,
fundiza ymatiza esa "otra rebelión" tan
ignorada por la historiografía nacional
y nos adentra en detalles poco estudiados sobre el tema.

Alberto Barrera-Enderle

.U■ERTOIIARR■RA-IMDIRU (Monterrey, 1978). Maes-

tro en historia iberoamericana por el Instituto de
Historia del Consejo Superior de Investigaciones
Históricas (Madrid, España). Es coautor del libro
Sociedad, milicia y política en Nuevo León. Siglos XVIII y
XIX (Monterrey: AGENL, 2006). Su tema de investigación es la historia cultural del noreste mexicano durante el siglo XIX.
Doctora en Filología por la Univer
sidad de la Habana. Ensayista y directora del Centro
de estudios interdisciplinarios para la mujer en Casa
de las Américas; as1 corno directora de la revista Revo ·
lución y Cultura. Ha impartido cursos y conferencias en
distintas universidades del mundo.
LUISA CAHPUZAMO

CURSO
PARA EDITORES
ESPECIALIZADO

horas ca'.ia ooa (10:00 a 14:00 y 16:00
a 20:00), en dos ~ (de lunes a
viernes), del 9 al 13 de julio y del 10
al 14 de septiembre de 2007.

Módulos
l. Tipografía
11. Cuidado de la edición
111. Diseño gráfico editorial

Coordinadores
Miguel Angel Guzmán (1 y 11)
y Femando Rodríguez (111)

AMA cauz (ciudad de México). Licenciada en comunicación por la Universidad Iberoamericana. Cursó en
la BBC de Londres la especialidad en dirección y pro
ducción de documentales para televisión. Ha trabaja
do como guionista de series de teatro y teledramas, y
corno conductora y directora de programas en canal
Once y canal 22. Autora del guión del largometrajeJuego
limpio, dirigido por Marco Julio Linares, película pre
miada con un Ariel y una Diosa de Plata en 1996.

RODRICO FRES.iM (Buenos Aires, 1963). Es autor de Historia argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales, Esperanto, La
velocidad de las cosas y Mantra. Es también editor de La geometría del amor, antología de relatos de John Cheever. Ha
traducido a Denis Johnson. Actualmente prepara una
edición anotada de las Lyrics de Bob Dylan.

Costo
Residentes $5,500
Foráneos $7,750 (incluye hospedaje
y alimentos)

Informes e inscripciones
Martha Ramos (81) 2020 6705
mramos@conarte.org.mx

Profesor, escritor, editor y
traductor, miembro de la Filial de Escritores de la
Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha publicado
La consagración de los contextos (1986), La mágica palabra
(1991), Incertidumbre de la lluvia (1993), Meditación de
Odiseo a su regreso (2001), Música de viento (2005). Entre
otros. Ha traducido a Sylvia Plath y a Walt Whitman.
MAMUIL CARCIA VIRDICIA

Sede
Hotel Howard Johnson, Macroplaza,
Monterrey, N.L.

Cierre de inscripciones
29 de junio de 2007

JULIÁM H■RB■RT (Acapulco, 1971)

Ha publicado El nombre de esta casa (1999), La resistencia (2003), Autorretrato
a los 27 (Buenos Aires, 2003), Kubla Khan (2005), Un
mundo infiel (2004), y Cocaína (manual de usuario) (España, 2006). Obtuvo el Premio Nacional de Literatura
Gilberto Owen 2003 en la rama de poesía y en 2006 el
V Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola. Es
miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
Es vocalista del grupo de rock Madrastras.
(Monterrey, 1979). Maestra en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Ha recibido
el Premio de Literatura Joven Universitaria 1998 y
2000, ambos en el rubro de poesía. Ha publicado el
poernario Malabar de Piedra (UANL, 2003). Becaria del
Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo
León 2006. Ha participado en congresos en la ciudad
de México, Brasil y Colombia.
KATIA IRJMA IIWUIA

2007

Tres módulos, 20 sesiones de cuatro

guró entre los fundadores de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura. Desde
1940 residió en México, donde murió.

PEDRO CARRAS (Salamanca, 1901 - Monterrey, Méxi
co, 1967). Poeta español perteneciente a la Generación
del 27. Fue,junto a Guillermo de Torre,Juan Larrea y
Gerardo Diego, uno de los mayores defensores y
propulsores de las vanguardias literarias en España.
Fundó la revista poética ultraísta Tableros.Tornó parte
activa en la Guerra Civil en el bando republicano. Fi-

110
lll

101u LANDA (Caracas, 1953). Docente en la

Facultad de
Filosofía y Letras de la UAM. Poeta y filósofo. Ha publicado Más allá de la palabra (1996) y Poética (2002). Es
autor de siete poernarios, entre los que destacan Treno
a la mujer que se fue con el tiempo (1996) y Estros (2003),
as1 como de Zarandona (2000), la primera novela
endógena de la diáspora vasca que comenzó en 1935.
UNA M■RUAME

(Santiago, 1970). Escritora, periodista,
columnista del diario El Mercurio y candidata a docto
raen literatura hispanoamericana por la Universidad
de Nueva York. Ha publicado el libro de cuentos Las
Infantas (1998) y las novelas Póstuma (2000, publicada
en portugués en 2001) y Cercada (2000). Recibió una
beca de la Fundación Guggenheim en el 2004.
(Nueva Rosita, 1974). Realizó es
tudios de diseño grafico y artes en la UDEM y artes
plásticas en la UNAM. En 1996 cofunda el colectivo
Los Lichis con el cual ha trabajado en acciones, videos
y fotografía hasta el 2001, y en experimentación musí
cal hasta la fecha. Ha recibido menciones honoríficas
en la Bienal FEMSA, en la Reseña de la Plástica de
Nuevo León y el Encuentro Nacional de Arte Joven.
Ha expuesto en París, Montreuil y Marsella en FranCEIWlDO MOMIIV.ÁIS

�AUTORES

AUTORES

cia; en Cali, Colombia, en Miarni, Yen ~éxico. A~tualmente su producción está enfocada hac1~ la gr~ca, el
dibujo, el arte sonoro y la experimentación musical.
(Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 1977).
Ha publicado varios arrtculos en revistas téc~ca~. Bosquejos (2005) constituye su primera contnbuc1ón al
campo de las letras y la poesia. Ha cola~rad~ en po~tales literarios digitales corno Revista Literana Remolinos y la revista Ariadna-RC.
LAURA PARADA

(León, 1965). Narrador y en
sayista. Ha colaborado en diferentes periódicos Y_ revistas del pais. Ha escrito los libros de cuentos El no, el
pozo y otras fronteras, Los límites de la noche y Tierra de~die. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el Prem10
de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la John
Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001 Y
del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
IDUARDO .AMTOMIO PARRA

(México, D.F., 1949). Poeta, traductora e
intérprete de conferencias y promotora ~e la c~ltura.
Ha publicado Caldero ciego, Encendido e_:paeto, C~Jir de la
hojarasca, Espiral irrepetible, Isla de luz, lle de lumiere (traducción al francés de Isla de Luz por Louis Jolicc:eur) y
IILYIA PRAff

-.

--

.

la plaquette Trazos. Traductora de una docena de libros de autores franceses y quebequenses. En 2006
obtuvo el reconocimiento de la Gran Orden de Honor
Nacional al Mérito Auroral otorgado por la SEP y el
Instituto Nacional del Derecho de Autor.
CRJfflMA RJVlli CAll%A Es

autora de Desconocer, La más
mía, La guerra no importa, Nadie me verá llorar, La cresta de
Ilión, Ningún reloj cuenta esto y Lo anterior. Su obra se ha
hecho acreedora al Premio Nacional José Rubén Romero (2000) yel Premio SorJuana Inés dela C~ (2001).
Es maestra del ITTSM campus ciudad de México.
ALICIA IALOMOM■

(Buenos Aires, 1961). Doctora en literatura hispanoamericana. Profesora del Centro de
Estudios Culturales de la Facultad de Filosofia y Humanidades de la Universidad de Chile. Ha publicado
Alfonsina Stomi: mujeres, modernidad y literatura (2006, en
prensa), Modernidad en otro tono. Escritura de mujeres latí
noamericanas, 1920-1950 (2004, en coautorta), Postcolonialidad y nación (2003).
MARIA TRUA ÚMCll■z Licenciada y profesora en letras.

Docente de literatura latinaomericana de la Universidad
Nacional del Comahue, Argentina. Investigadora y

maestranda de la Uni\'ersidad 'Jacional de Mar del Plata.
Prepara su tesis sobre Augusto Monterroso "La construcción de una nueva tradición literaria en los ensayos de
Augusto Monterroso". Es codirectora del proyecto de investigación "Escritores latinoamericanos que escriben
sobre escritores. El ensayo literario de entresiglos".
Investigador en literatura y
estudios culturales en el Instituto Ibero-Americano Pa
trimonio Cultural Prusiano, Berlín. Se ha desempañado
como docente en literatura hispanoamericana, como
traductor y compositor musical. Su campo de interés
se centra en la construcción de identidades naciona
les, culturales y de género en el liberalismo hispanoamericano del siglo XIX y en las imágenes de América
Latina en la literatura, el cine y la publicidad europeos,
así como las imágenes de Europa en la literatura, el cine
y la publicidad latinoamericana.
FRJEDHELH ICHMIDT-WILLE

Hispanista británico, residente en
México desde 1977. Actualmente es profesor investí ·
gador de El Colegio de México. Sus trabajos sobre la
literatura del exilio español incluyen ensayos sobre
José Moreno Villa.Juan Rejano, Max Aub, Emilio Pra
dos, Concha Méndez, Bernardo Clariana y María ZamJAMES YALEMDIR

brano. Ha editado la Obra completa de Manuel
Altolaguirre (3 vols.1986-1992) y también un Epistolario
(1924-1963) de Luis Cernuda (2002).
JOSÉJAYIER YILLARRli.L (Tijuana, 1959). Entre sus poema-

ríos se cuentan La procesión (1991), Portuaria (1997), Bíblica
(1998) y Fábula (2003). Ha publicado como traductor En
una estación del metro. Antología de la poesía breve (1908 191'7)
de Ezra Pound (1997), Preparación para la muerte de Ma
nuel Bandeira (2000), Poemas de Oswald de Andrade
(2004) y Estrellas páJaros. Treinta y dos poemas brasileños del
siglo XX (2005). Produce ylocuciona el programa de poe
sía "Las a\'enturas sigilosas". Es maestro de la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL Ha recibido el Premio
Nacional de Poesía Aguascalientes y el Premio Nacional
de poesía Alfonso Reyes.
■ERTHA WAR10 (Monterrey, 1974). licenciada en cien

cías de la comunicación, con especialidad en Periodis
mo, por la UANL De 1997 al 2004 laboró como repor
cera cultural del periódico El Norte y, del 2005 al 2006,
como coordinadora de prensa en el Museo de Arte
Contemporáneo de Monterrey. Actualmente se des
empeña, de manera independiente, como promotora y
periodista.

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CIENCIARevista de divulgación científica y tecnológica
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Visión 2012

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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Dirección de Publicaciones</text>
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              <text>Barrera Enderle, Víctor, 1972-, Director Editorial</text>
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              <text>Nieto, Jessica, Editora</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Aridez de mi palabra</name>
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