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Contamos contigo.
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FONDO

de la UANL

Pedro de Alba s/n
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San Nicolás de los Garza, N. L
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8329 4000, ext. 5374

UANL

UNNERSIDAD AUTÓNOMA

DE NUEVO LEóN

Sccrelana de ExlmslÓII y Cultura

UANL
'"Educuc-ión €on visión.

1·,sión con futuro"

FUNDACIÓI\
UAN"LA.C.

�Juan Bañuelos. A propósito del compromiso poético /
EDUARDO MILÁN plantea el problema de la poesía
estrechamente vinculada con la realidad histórica,
escritura que se oscurece y determina por los
sucesos de actualidad. / 16
Tercer tempo / CABRIELA CANTÚ WESTENDARP /

24

W DE ARTES Y ESPEJIS
Treinta años del golpe militar en Chile: algunas reflexiones
sobre el ejercicio de la memoria en la televisión /
CATALINA DONOSO analiza la construcción del
discurso conmemorativo del golpe al Palacio de
la Moneda en el reportaje televisivo Cuando Chile
cambió de golpe. / 78

CONS!;JO EDITORIAL
Carmen Alanl1n.Jost Emilio Amores,
Carlos Arredondo, Migud Covanubias,
Margarito Cutllar, Robmo Escamilla,
Jotgt Garúa Murillo,Jost Marta Infante.,
Humbtrto Martina, Alfonso Rangd
Guara y Humbtrto Sabzar

DIRECTORIO
Rector:
Jost Antonio Gonzilcz Trevifto

Secretario:
]CS'ÍlsÁnru Rodr!gucz

Divcrtinventos / ABDÓN UBIDIA /

28

Resaca! HERNÁM BRAYO V ARELA/ 40
1

•

EL POSTULADO AMTIARTÍSTICO
QUE RICE A LA ARQUITECTURA EM
LAS VECAS RESPOMDE A LO QUE
EDUARDO SUBIRATS ENTIENDE
POR REALISMO MÁCICO:
LA COMPOSICIÓN DE LA FICCIÓN
COMO SI FUESE UMA PROCRAMADA
REALIDAD. / 34

Secretario de Extensión y Cultura:
Rogdio Villarrcal Eli%oado

EL ARTISTA ES FRUTO
DE SU MOMENTO
EH
SDEPRODU
MTREVISTA Q
CUTIÉRREZ CO
ITUACIÓN
MAMCHU
SCONOC M
DÓMDEEST

Director de Publícacíones.:

EN PORTA.DA., DE LA IERI■ DE

Cdso Jost Garza Acuda

50
ISTICA.
MÓNICA
CERCA DE
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SITIO QUE
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COLLA.CE EH PAPEL • 11.sx 26 CH

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Editora:

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Francisco larios Osuna

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34S sur, Montcrrey, Nuevo l.tón. Número

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del autor. Direccionts dectrónicas:
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publicaciones@seyc.uanlmx

Contraseñas para un clásico: Alfo1150 Reyes / ADOLFO

W AMATOMÍA DE LA CRÍTICA

CASTA~ÓN/88

The lady of situatiol15 (apuntes sobre un ensayo de Antonio
Candido) / JORCE RUEDAS DE LA SERNA/ 43

La musa critica/ SEBASTIÁM PINEDA BUITRACO / 90

EL ESCRITOR / PLUMA Y TIMTA. SOBRE PAPEL

W AMDARA LA REDOMDA
Ladera sur / ROCiO CERÓN / 4
Ladera norte / ROCÍO CERÓN/ 6

SOBRE RESOMAMCIAS,
ÓSMOSIS Y ECOS

s

R
IC ,
EM ABLADE
LA COMJUMCIÓM DEL TRABAJO
POÉTICO COM LA CRÍTICA, DE SUS
IMflUEMCIAS Y CÓMO LLECÓ A SER
"UM HOMBRE SIM COMVICCIÓM"
PERO COM PLEMA AUTOMOMÍA
DE CREACIÓM / ILIMCA ILIAM Y
CIPRIAM VÁLCAM / 8

Promoción cultural en Monterrey / JOSÉ EMILIO
rememora los momentos y personajes que
han contribuido a la construcción de espacios para
la cultura en nuestra cuidad. / 50

AMORES

Tulipanes en suelo de nopales: el "modernismo" literario
y el primer ')aponismo" en José Juan Tablada / La nueva
edición de El país del sol a cargo de Jorge Ruedas de
la Serna explica el exotismo del poeta modernista
desde otra perspectiva considerando la mentira de
SU viaje a japón/ BOLÍVAR ECHEVERRÍA/96

W TOBOSO
BIBLIOCLIPS: Borges y yo (y yo)

Crónica deuna mirada/ JOAQUÍN HURTADO/ 102

RODRICO FRESÁM / 59

Leer la ciudad / XI MENA PEREDO /

104

LETRAS AL MARGEN: Una ventana a Rusia
EDUARDO ANTONIO PARRA/ 62

\

Las enseñanzas de The Monterrey News
EDUARDO ANTONIO PARRA/ 106

NO HAYTAL LUGAR: Sé latín (metafóricamente) y me
la paso bien / CRISTINA RIVERA-CARZ.A / 67

El sitio de la existencia / TIRSO MEDELLÍN /

108

MA.RDA. (DE LA SERIE P.U DE OEUX, (DITA.LLE)
TINTA. CHINA SOBRE PAPEL

�POESIA

POESIA

Ladera sur
ROCIOCERÓM

En la incandescencia de un primer grito el rumor ya se evapora
esparce su dulzura sangrienta su herida se paraliza
hay un idioma de llagas que articula el ceño

ibajo qué refugio se encuentra arrasada la luz?

desde ahí comenzó la oleada un fuego tras él otros fuegos un grito tras él otros gritos

idónde el cese y el olor familiar de las sábanas!

y por aliado este Dios prometiendo esferas celestes jardines perdidos
la salvación de la miseria

En estas manos desoladas sólo se guarda lo posible:

/quién cubre ahora tu cabeza: los filos deun cristal estrellado los

un hijo muerto estragado por la fe.

tanques que designan el instante glacial del recorrido diario de los
Dime qué tiento guarecer

qué permanencia de flor

pasos oquizá la atomi,zada cal donde se pierde el cuerpo?

qué fatiga de labranza

he de recordar:
Sacia el aire cualquier posible estertor
/ tu cuerpo abandonado yace en la penumbra de las grietas y el ropaje del asbesto/ la emboscada

desde la periferia suena a un lejano canto en este sótano húmedo / lquién se deleita en este

al solo comienzo de vuelo la mancha de lo colmado delata su figura
su intacto perfil de tierra

abismo de sílabas rojas? / en el paisaje un arenal custodia los nombres-cifras y he de buscarte

Yun hombre en fuga se aferra a cualquier cosa /rapacidad y abatimiento/

abajo -sotierro- en una fosa que hiere al lenguaje /

acotando al aire -nudo- acotando al aire.

Una cerilla encendida un primer golpe ese primer atajo que cuela siempre al iracundo

Secretamente la resistencia de las hiedras sucede.

�POESIA

POESIA

Ladera norte
ROCIOCERÓM

con las órbitas vacías

prendidos a las luces

las que prometen día

luces en los anuncios

luces que atraviesan los aires

luces en los edificios evacuados

luces toda la noche

luces

luces de fuego y artillería

/ quiero del cuerpo tuyo un gesto un espacio de asueto no un arma balanceando sobre el pecho
su filo para cambiar la historia/ quiero de ti una mirada que acontezca sin cautiverio sin esa
El universo de los muros

del salitre que corroe su presencia

los cascajos de un orden ahora colapsado

la grieta donde se mira un presente incierto:

oscuridad que es un rasguño en la retina / quiero un cuerpo no los restos de una huida para
existir: una presencia vestida de ceniza y polvo/ quiero que emerjas al primer día al tercero
que emerjas por segundos que emerjas en tanto callen las baterías aéreas: quiero que nuestros

se ha de estar listo para domesticar el miedo sujetarlo a la nuca

nombres se graben en la tierra /

encontrar en sus silencios la posibilidad de estancia

tContra quién va este golpe infectado de fe?
El metal vulnerable se desgarra en sus entrañas
Lloverá fuego de los cielos y el piso ardiendo resquebrajará al mundo:
La sangre no mana suavemente repta se propaga asciende al rostro como marca
De levante estaremos hacia otra casa (orilla) donde seremos
guarida de nuevas palabras de un campo fértil de una piedra
Toda intento de curación es equívoco y un hombre en fuga -canto- se aferra a cualquier

que funda al consuelo y las zarzas tejidas de sangre:

cosa:
herida: testimonio para que el olvido no seduzca a la memoria

Perros deambulan erran deambulan
hombres sin ropa ni alma con que cubrirse

jirones de hombres y mujeres caminan

bajo el otoño será apenas visible el verdugo.

�ILIMCA ILIAM Y CIPRIAM VA.LCAM

En abril de 2003 Saú1 Yurkievich aceptó 1a invitación de grabar una larga entrevista que
buscaba ser sólo un balance provisional, una breve contemplación del pasado afin de tomar d
impulso para lanzarse anuevos derroteros. Las circunstancias han hecho que es~a :n~revista
se convierta en un libro póstumo destinado afigurar entre los muchos textos meditas q~e
d gran ensayista y poeta habrá dejado en su cajón de sastre. El libro, que intentaba salir
dd circuito tan poco sorprendente como inútil de una época marcada por un exceso de
confesiones, diarios y memorias, se proponía más bien como
una lúcida perspectiva sobre una existencia vinculada
a los momentos más candentes de 1a cultura europea
y latinoamericana de mediados del siglo XX.
1publicar un fragmento de esta conversación, que
figura en los planes editoriales de la Universidad
de Murcia para su pronta aparición en versión
integral, queremos rendir un homenaje a una de las figuras
paradigmáticas de la cultura latinoamericana del siglo XX,
tal vez uno de los autores que mejor encarnan los esfuerzos
de la segunda generación de grandes críticos de
América Latina por situar esta literatura en el
contexto continental y universal.

A

llinca llian (II): Me ha interesado leer através de su obra
y buscar lo que la atraviesa interiormente, lo que configura
una red de temas recurrentes y farma el entramado
Jantasmático. Me llamó la atención la atracción por
lo móvil, lo metamórfico, lo fluido; la sensibilidad por
las fusiones inesperadas, por las uniones disparejas; la
atracción por todo lo que respira y deja espacios libres,
por lo que es ventana y no espejo. Se configura así
todo un territorio subliminal que se transparenta
en su obray que dibuja un mapa de su psique. ff stá
de acuerdo con mi intento de nombrar algunos
elementos claves de su espacio interior?
Saúl Yurkíevich (SY): Yo no puedo ser más
explícito que mis textos, porque los textos
tienen ese poder de sonda, de radiografía, de
radioscopia, ese poder de captar lo que uno
no puede ordenar, distribuir y enunciar conscientemente. Tengo nociones acerca de mis visiones y
también acerca de mis obsesiones, pero pienso que puedo
explicitarlas hasta cierto punto, pues aquello que cala más

So • re
resoryancias,
osmosis y ecos
Entrevista a Saúl Yurkievich
hondo, aquello que capta con más fuerza las presencias
extrañas, son mis escritos; porque así es el trabajo
poético, un trabajo de sondeo, de buceo. El poema
reemplaza el sueño, es el sueño despierto, le rtve
éveillé. Cuando uno deja actuar al poema por sí mismo,
cuando no hay intencionalidad que vaya a concatenar
lógicamente los textos, no hay voluntad de control
o de configuración extremas, ahí es donde salen los
seres extraños, los fantasmas, y se abren estas brechas
hacía lo profundo de la conciencia. Y son los textos
los que dejan vislumbrar todo lo que sólo puede ser
enunciado de esa manera y apenas es sacado a la luz
a través de esos relámpagos o luciérnagas propios de
la iluminación poética. Iluminación en doble sentido,
porque poetizar es bajar a la profundidad de la caverna
· de donde sale el fuego central, bajar con una lámpara
como en la caza submarina, o bien tener súbitamente
algo como una visión nocturna con imágenes que
son estrellas fugaces. Todo eso que es vida profunda,
intimidad entrañable, todo tiene que ver con la
oscuridad, pertenece al reino de la noche.
[...] Para los surrealistas el sueño es el poseedor de
las claves herméticas, de los arcanos, es el fundamento
de la personalidad, es el contacto con las fuentes,
con las fuerzas ocultas, es considerado como la única
posibilidad de llegar al centro de uno mismo. Yo no
pertenezco a la tradición surrealista, porque me crié
en resistencia contra el surrealismo. Fui mucho más
adicto al dadá que al surrealismo, que me parecía
demasiado ocultista, demasiado esotérico, casi

sacerdotal, con una admiración excesiva por la magia y
la revelación. Evidentemente, le toca al arte recuperar
eso que queda totalmente desplazado del campo del
conocimiento por nuestras sociedades positivistas y
pragmáticas. Esta experiencia de la alucinación, de la
duermevela, de los estados mórbidos o crepusculares
está excluida de la medicina que hace mala alianza
con el psicoanálisis. La antropología estudia esas
manifestaciones merced a un interés arqueológico
por las sociedades llamadas primitivas o arcaicas. El
surrealismo me parecía una especie de hechicería.
Desplazaba todo el interés hacia la imaginación librada
a su propia dinámica, a la imaginación descontrolada.
De ahí que cobrase igual valor la poesía de un poeta
cultivado y pertrechado y la poesía de un niño, un
poseso, un extraviado. Me parecía el substituto
neto de la religión en una época laica, materialista,
cuando casi todos habían abandonado las iglesias
consagradas, su liturgia y sus ritos. El surrealismo
es catequista y las reemplaza. [...] Dadá, en cambio,
era más radical, absolutamente irreverente. Dadá
estaba en el mundo y lo asumía porque el horror,
la fealdad, la extrema violencia de la sociedad que
le tocó vivir, todo lo negativo, la opresión social, la
estrechez de la existencia factible, los nacionalismos
beligerantes, todo lo subvertía y transmutaba en
fuerza estéticamente positiva, capaz de humorizar,
ironizar, de jugar burlescamente. Un caso semejante
en la literatura hispanoamericana es el de César
Vallejo, que convierte en energía poética positiva la

9

�carencia, el desamparo, la orfandad, el hambre, el no
ser, la desorientación, las tribulaciones existenciales, la
angustia visceral. Tal adversidad es la impulsora de su
estremecedora poesía, donde martirio y humorada están
en contrapunto. Vallejo vive en un mundo inhóspito, en
una tierra baldía, con una humanidad que maniliesta
sus peores propensiones y que atropella. En Trilce no
hay esperanza de redención. [...]
II: Todos los que se acercan asu obra observan que la poesía y

el ensayo crítico no se presentan como dos lados antagónicos,
que Saúl Yurkievich no es un ianus bifrons, sino que en él la
poesía impulsa la indagación crítica yviceversa. Me interesaría
saber si no siente que son unos los mecanismos que se ponen en
marcha a la hora de escnbir poesía y otros los que rigen en la
escritura ensayística.
SY: Sí, siento eso. Porque hay algo que es clave: un
ensayo debe ser absolutamente claro, puede tener
varias instancias, napas, niveles, pero inmediatamente
debe ofrecer una comunicación inteligible del mensaje.
La poesía, no. En la poesía todo puede ser muy oscuro,
muy metafórico. Es verdad que hay una interrelación
y que el uno se nutre del otro, que el uno estimula e
instiga al otro. Esta orientación es voluntaria, lúcida.
Yo pasé por las exigencias del mundo académico,
sobre todo cuando escribí mi tesis. La tesis iba a ser
juzgada y yo debía comparecer ante el jurado, tenía
por ende que observar el modelo académico; bueno,
hasta cierto punto, hasta el punto de que pudiese
ser aprobada. Tenía que adoptar y meterme en ese
confinamiento, usar la camisa de fuerza y evitar
todo lo que fuese pensamiento inspirado o que fuese
una broma o un retruécano. Tenía que ajustarme y
me hizo mucho mal, porque me sentí prisionero y
cercenado, me sentí reprimido. Cuando terminé la
tesis me dije que nunca más iba a escribir un libro de
crítica. Me refería a un libro académico. No es muy
académica mi tesis, pero es lo más académico que
pude escribir. Después vinieron Fundadores de la nueva
poesía latinoamericana, mi tercer libro, y yo me pregunté:
"l Cuál es la vigencia de un estudio literario, de carácter
universitario?". Y me respondí: "Diez años, más o
menos", es decir hasta que alguien retome el tema y lo
trate exhaustivamente. Me parecía una validez muy
transitoria para un esfuerzo tan grande. Yentonces me
dije que la única manera de infundir perduración a un
estudio crítico es convertirlo en un ensayo literario,
utilizando una escritura literaria. Es la infusión de lo

literario lo único que puede dar valor y duración a un
estudio literario. Por consiguiente, tendí a confundir al
máximo la escritura literaria con la escritura exegética.
Cuando escribo un ensayo la expresión debe ser
clara, justa, precisa, pertinente, y además tiene que
ser directamente portadora de conocimientos. En el
poema opera la cadena connotativa que desdobla el
sentido, y el conocimiento se da de manera mucho más
indirecta, metafórica, alusiva. El conocimiento es aquí
osmótico. En el ensayo utilizo una lengua rica, hay
aliteraciones y busco la expresión feliz, hago juegos
de palabras y presto mucha atención a cada término
empleado. Lo quiero no sólo justo sino también
estimulante. Pero hay una exigencia de claridad y por
otra parte de sentido. En general, cuando yo escribo
un texto crítico, escribo sobre algo que ha sido poco
estudiado. Tengo ángulos de abordaje que son poco
comunes y entonces resulta bastante novedoso.
Porque conozco muy bien el contexto cognoscitivo
y sé bien qué se ha dicho sobre el tema y qué no se
ha dicho -y cómo se ha dicho, además. Me oriento
buscando nuevos ángulos de abordaje y maneras
distintas de enunciar. f...]
Es cierto, yo no establezco un "juicio" critico.
Y tampoco admonición alguna, porque sólo me
preocupo por lo que me seduce. Hay de antemano
una valoración muy positiva del texto que abordo,
una adhesión subyugada, y es verdad que opero
por consubstanciación. Me pongo en el pellejo del
escritor, capto su propósito, su proceso generativo
y trato de penetrar en el texto para aprehender sus
sentidos profundos, movilizados por las translaciones
de sentido, por el poder de sugestión y por sus
proyecciones sensibles e imaginativas. El texto literario
es casi pura connotación, en el sentido de que
supera muy pronto el plano denotativo y se abre en
un abanico de significancias erráticas. Ahí busco
también explicitar toda su carga alegórico simbólica
o mitopoética. Es mi modo de llegar a la personalidad
profunda del autor. Eso sucede casi indefectiblemente.
Cuando uno abre esa caja -no sé si es la caja del tesoro
o la caja de Pandora- se adentra en el juego signico
de una manera impresionante e iluminadora. Muchas
veces tengo la impresión de haber tocado fondo, de no
sólo aprehender el texto, el impulso que lo genera, la
forma que lo configura y la carga que conlleva, sino
también tocar el punto central de emisión radiante, o
el eje vertebral, o el numen.

10

Ciprian Va.lean ( CV): Aveces la obrafunciona como estas
figuritas de tintas del test de Rorschach, que dicen más del que
lee que del que escribe. iNo le molesta la comparación?
s:r: No me depara ningún inconveniente. No per~
sigo_ la ob!etividad ni la neutralidad No tengo
veleidad científica, porque me parece una ilusión
~pistemo~ó~ca, porque estoy manipulando mensajes
~ntersubJetlvos. No escribo sobre lo que no me
m~eresa. Por ejemplo, yo leía con admiración y muy
asiduamente a Miguel Hernández. He visitado los
lugares donde vivió, donde lo tomaron prisionero, allí
me encontré con parientes suyos. Lo mismo me pasó
con Lorca, fui en busca de su tumba e hice en Viznar
una encuesta para averiguar dónde lo enterraron. Era
en 1969 y ningún vecino quería hablar; topamos con
una casa señorial cuyo dueño, con gran amabilidad,
nos contó que fue fusilado en Fuentevaqueros y
enterrado en una fosa común. Durante muchos años
dicté cursos sobre la poesía de Miguel Hernández.
Por el tipo de asedio crítico que practico, me meto

en el texto y trato de desmontarlo y remontarlo para
poner de relieve su operatividad poética. Lo que
resultó fue que a medida que profundicé el análisis,
los textos fueron perdiendo efectividad yse convertían
en escoria. Me daban la impresión de debilitarse y
p~rder todo sostén. Me di cuenta que había agotado
I111 lectura, que los poemas de Miguel Hemández ya no
me conmovían, no producían en mí el placer poético;
en una palabra, carecían de atractivo. Este desapego
es fatal -fatal para enseñar y fatal para escribir.
Es importantísimo que un texto soporte el asedio.
Por ejemplo, en una tesis doctoral de largos años de
elaboración, es sumamente importante que el texto
guarde esta energía, esta capacidad de radiación, de
variación y que despierte constantemente la adhesión
y la admiración.
CV: lHa perdido a otros autores?
SY: He perdido a varios. Perdí a cierto Antonio
Machado, el de los Campos de Castilla, que es un texto

....

,.

Abandonando el oleo para
.
'' EstLtd10 de
siempre.

Mé&gt;: ico,.

1965.

11

�Guillaume Apollinaire porque su posición y su obra
me maravillan, y porque lo considero una encrucijada
original de vectores estéticos, un inventor de novedades
y un paradigma de poeta vanguardista. Pero en general
he escrito poco sobre autores de otras lenguas.
Considero que es una limitación, que es el efecto
negativo del profesionalismo. Mi especialización en
la moderna literatura hispanoamericana motivó cierto
confinamiento. Siempre pensé que en la literatura
hispanoamericana había tanto que hacer, que el
estado de la crítica era muy deficiente, que había
parcelas de enorme importancia aún no exploradas.
Había tanto por descubrir, revalorar, reconsiderar.
Teníamos que urdir la trama, establecer las auténticas
interrelaciones, dotarla de un perfil neto y de una
órbita propia, porque si no, todo se desmembraba y
dispersaba como las hojas que barre el viento, todo se
fragmentaba, se balcanizaba entre los veintitrés países
aislacionistas e idólatras de sus magras literaturas
nacionales. Conozco a muchos escritores y críticos
hispanoamericanos que sobrevaloran su literatura
nacional, considerando que se autogenera. Detesto
esta posición reduccionista, perniciosa, ilusorio reflejo
del mito de la entidad y soberanía nacionales. Mi
función es la de desbordar ese encuadre, transgredir
esos reductos que son las literaturas nacionales. Las
considero ilusorias, un espejismo autogenerativo,
porque es imposible explicar la evolución de nuestros
escritores (piénsese en Borges, Cortázar, Lezama
Lima) sin contar con las influencias extranjeras. Todos
ellos conocen la mejor literatura internacional, están
alimentados e inspirados por ella y muchas veces sus
generadores provienen de afuera.
Por ejemplo, estoy leyendo a Novalis y una introducción a sus fragmentos de ~faurice ~aeterlink. Éste
aclara que en tiempos de Novalis había mucha dificultad
para conocer la filosofía y la literatura nacionales, dado
que los textos circulaban con dificultad, eran caros y
era necesario un trabajo de búsqueda para conseguirlos.
En general, los libros se prestaban, no se adquirían.
Esa época es una de gran inquietud, de principios del
romanticismo alemán, y hay un fuerte empeño por
conocer las literaturas extranjeras. Shakespeare, por
ejemplo, traducido a fines del siglo XVIII en Alemania,
constituye una aparición sumamente importante
e influyente. Hay periodos culturales exógenos,
cosmopolitas, de apertura yporosidad ante las literaturas
extranjeras, yperiodos endógenos, localistas, vernáculos,

nacionalista, moralista, proselitista, con una carga
filosófico -ideológica hipercasticista. Bueno, es cierto
que esta pérdida de adhesión se debe también a un
cambio de gusto y de contexto histórico. Pero también
quedaron muchos. A Vallejo, por ejemplo -quien
también escribió poesía más o menos politica, o
proselitista como España, aparta de mí este cáliz-, lo
trabajé mucho y el atractivo no merma, el asombro
y el desconcierto que me produce no cesan. Vallejo y
Huidobro permanecen. Neruda intermitentemente,
pero cuando volv!. a releerlo durante la preparación de
su obra completa (que editó en Barcelona el Círculo
de Lectores), se restableció mi admiración. Es cierto,
es una obra inmensa y hay en ella bastante hojarasca
(pero siempre, en cada etapa, Neruda compone
poemas fulgurantes). Produjo poemas residuales,
descartables. Tal vez por el modo de ejercicio poético
que Neruda practicó, porque se propuso escribir
a diario, como un artesano de la poesía. Todas las
mañanas, en su casa de Isla Negra, sacaba afuera una
mesa y sobre ella escribía sus poemas. Poco descartó,
porque no quedan de Neruda borradores, manuscritos.
Ignoramos su taller, las bambalinas de su gran
teatro. Porque lo conoci personalmente y porque me
identifico con su persona y consubstancio con su obra,
Julio Cortázar es objeto constante de mi exégesis. A
Rubén Darío guardo el gran aprecio de siempre. Es
el genitor de nuestra modernidad literaria y practicó
todos los temas, modos, formas, ritmos, con extrema
maestría. En grado menor frecuento a modernistas
como Leopoldo Lugones yJulio Herrera y Reissig, los
otros dos integrantes de la tríada de los fundadores de
nuestra poesía moderna. También soy lector asiduo de
algunos posmodernistas, como Ramón López Velarde
y Gabriela Mistral. Son poetas perdurables que
resisten el asedio crítico. Sobre todo López Velarde.
Finisecular y provinciano, sublime y cursi, beato pero
lascivo, tiene un poder de evocación y estremecimiento
extraordinarios. Con mis contemporáneos, la relación
es distinta, porque todos estamos en el mismo juego,
somos productos y productores surgidos del mismo
contexto y es como si todos estuviésemos pujando a
la par o formásemos parte de un mismo batallón. Leo
con deleite y conozco bastante a los poetas actuales,
que estimo sin admirarlos. La admiración es el grado
superior de la estima y la escatimo.
De los escritores extranjeros a nuestra lengua,
he escrito poco, y lo lamento. Hice mi tesis sobre

12

...JUECO MUCHO CON EL KITSCH,
ME INTERESA MUCHO LA FEALDAD SUBLIME,
UN CRADO ESPECIAL DE FEALDAD
QUE SE CONVIERTE EN UN ATRACTIVO.

de afirmación nacional. El romanticismo argentino
propicia la autoctonía y defiende el castellano de
América, el idioma nacional, pero la estética romántica
es importada de Francia.
Borges dice que la literatura argentina es una
invención de Ricardo Rojas, su primer historiador,
el primero que recoge los textos dispersos y los
hilvana en un decurso histórico ininterrumpido, el
primero que los concatena en un continuo temporal.
Del mismo modo, puede decirse que la literatura
hispanoamericana es una invención reciente. Comienza
a armarse como orgánico conjunto continental con
Las corrientes literarias de la América Hispánica (1949) de
Pedro Henríquez Ureña, magistral compendio que
sienta las bases de una periodización pertinente. Se
completa con la Historia de la literatura hispanoamericana
(1954) de Enrique Anderson Imbert, que aún se emplea
como libro de referencia, pletórico de nombres como
un repertorio telefónico. Ambos libros emprenden
un esfuerzo de compilación e interpretación in
extenso de nuestras literaturas para integrarlas en un
corpus común, y son los primeros que establecen la
interrelación y los factores de amalgama. Si no, la
literatura hispanoamericana habría quedado como
entelequia o como cúmulo de textos dispersos en una
inmensa latitud geográfica. Luego sobrevienen una serie
ininterrumpida de historias generales de la literatura
hispanoamericana. Hasta yo mismo, que nunca me
consideré historiador, fui inducido a codirigir una
voluminosa Storia de la cultura letteraria ispanoamericana
(2000) publicada por la UTET de Turín. [...]
CV: lExiste una edad en lacual se ha sentido realmente el "Saúl
de la profundidad", o hay una dispersión del "Saúl profundo" a
través de las edades?

13

SY: Es dificil. El comienzo fue dificilísimo, porque de
un lado no estaba pertrechado y por otra parte porque
tenía múltiples incertidumbres de orientación, de
situarme estéticamente. El problema es que salimos
demasiado, histórica y literariamente, leimos mucho
y conocimos poetas de todas partes y entonces no
era fácil, dentro de un ámbito de conocimientos
de encontrar un registro en relación con un mund~
de representación, en íntima correspondencia. Al
principio escribi unos libros elegiacos, cantarinos. El
motivo del Volanda linde lumbre es la muerte de mi madre
y lo escribí muy poco tiempo después de su muerte,
acerca de la presencia-ausencia en la casa. En la
segunda parte de Volanda linde lumbre hay unos poemas
muy delicados, francamente musicales. No están mal,
no reniego. Por otra parte, me parece poco, me parece
timido, pero correspondía a un sentimiento. No sé
si podía más con la capacidad que tenia entonces.
Sigue Retener sin detener, y ahi aparecen poemas
elegiacos con más poder, con más vuelo y también
mejor nivel de ejecución y mayor capacidad técnica.
Ya hay cosas que se dan ahí y van a ser constantes.
Ciertas evocaciones, andenes, ciudades -Venecia,
Amberes, pero vistas más bien como ciudades vacias
como ciudades metafísicas a la Chirleo. Yvislumbres,'
apariciones reales pero fugaces. Después di el gran
salto de Fricciones, en 1969. Corresponde a los años
1968-69, cuando escribi los poemas de este tomo es
donde comienzo a ser realmente lo que soy. Creo que
configuro la poesía que me representa plenamente,
a pesar de que hable muy poco de mi. El propósito
también era ése, salir de la poesia confesional y del
ámbito de la poesía estetizante, de la sacralidad en
el sentido tradicional y remanido, salir del repertorio
retórico, de cierto tipo de simbolizaciones y meta-

�transformación, los trastocamientos, a fin de infundirle
una gran animación. Empieza a tener importancia para
rrú el teatro, el teatro de variedades, el cabaret, el circo.
Esto viene de la tradición dadá, de la influencia de
cierto cine, sobre todo el de Fellini, y en general de
la atracción por toda cosa bufonesca, carnavalesca.
Después paso a Acaso acoso, que es más fuerte,
donde hay más introspección, pero también hay una
considerable variación de recursos. Ahi aparece El
cubil, que es una experiencia directamente inspirada
de la música electroacústica, con una especie de
explosión, con espacios estallados, con palabras
que a veces concatenan y establecen fragmentos de
frases, a veces están sueltas, y de aquí nace el ritmo,
con mucho ruido y carraspeos. Estaba buscando
una sucesión rítmica semejante a la de una partitura
musical. No se cuenta nada ahí, sólo por momentos
aparecen imágenes que sugieren cierto desarrollo,
pero nada está completamente configurado. Ya allí
me siento completamente dueño de mi instrumento
y en condiciones de escribir alternativa y a veces
simultáneamente en muchos registros. Luego aparece

forizaciones más o menos rilkeanas. O de otra indole,
porque también tuvieron influencia sobre nosotros
unos poetas que son más o menos de la misma
época y que no son tan buenos: los españoles de la
Generación del 27. Larca fue un sarampión juvenil,
evidentemente. Se decia que Larca era un andaluz
profesional. No me gustaba nada. También estaban
Alberti, Cernuda, Salinas, Aleixandre, Diego. Eran
herederos del simbolismo todos ellos. Nosotros
necesitábamos una poesia más actual, más social en
el sentido de contacto con la vida comunitaria y no
de slogans políticos, una poesia más coloquial, sobre
todo una poesía lúdico~humortstica, más juguetona,
más irreverente, con mucha ruptura. Después viene
un libro fundamentalmente experimental, que es el
más experimental de los libros que tengo: Rimbomba.
Allí trabajo mucho con las asociaciones más o menos
aliterativas, con ristras de palabras, con módulos
y matrices, muchos de ellos provenientes de frases
hechas y de la lengua común. Hay gran variedad de
recursos y la tónica es lúdico~humoristica en general.
Y el propósito es la variabilidad de movimiento, la
14

1..

•

la psicologización, pero cuando yo utilizo la psicología
en esos libros es una psicología cruda, es una mezcla
de lo psicológico pulsional y somático, también en
el empeño de registrar los signos, los llamados, los
aflujos que vienen del fondo. Busco lo que ocurre
en la caja negra del cuerpo -no sólo del cuerpo
fisiológico- y quiero dar cuenta de cómo sube
todo eso a la conciencia. Después viene el Trasver,
que tiene bastante relación con Acaso acoso. Allí hay
evocaciones familiares. Hay un largo poema sobre mi
padre que va a visitar a su madre, y es una visión un
poco onírica. Bueno, también juego, escribo un tango
egipcio, considerando que soy argentino, ¿no?, y juego
con estereotipos del tango, manifiestamente eróticos,
kitsch directamente. De hecho, juego mucho con el
kitsch, me interesa mucho la fealdad sublime, un grado
especial de fealdad que se convierte en un atractivo.
Pero todo este lado lúdico es menos acusado que en
Acaso acoso, porque Trasver es un libro bastante grave.
Me di cuenta después, me lo dijeron sus lectores.
Es la otra cara, son las zonas más oscuras del ser,
las angustias, los agujeros que tragan, la presencia
constante de lo tenebroso, de la muerte. Hay un poema
muy fuerte para mí, que apenas puedo leer, inspirado
en la situación de Argentina durante el periodo de la
represión militar. Sigue El sentimiento del sentido, que es
lo contrario. Allí trabajo mucho con las ambigüedades,
las disyuntivas, las vacilaciones. Es una especie de
autorretrato y a la vez de balance para consignar todo
lo que no se dio, que pudo ser, las vidas paralelas,
todas esas aspiraciones que siguen vigentes, los sueños
positivos. En El sentimiento del sentido recupero el alma,
en cierta medida. El alma estaba omnipresente y hay
una recuperación también de ese poder lenitivo y
ese poder de sublimación y transfiguración que es
propio de lo poético. La manifestación de lo poético
como asomo de la trascendencia, de lo que nos abre
a lo más allá.

horribles, como aquel donde asume la culpa porque
es excluido por los cubanos. Es una autocondenación,
una autoinmolación y sigue el modelo eslavo de la
autocritica en pleno sentido. Eso no se podia prolongar
porque realmente era una poesía situacionista y
estaba muy ligada a las circunstancias. Prolongarla
hubiera significado conservar sus tics. La historia
es atroz, la historia es un espejismo, te destruye, te
cercena, te atropella. No se puede uncirse al carro de
la historia, tratar de vivir en ese plano, y quedar en
un realismo que resulta suicida artísticamente. Por
momentos, es cierto que es necesario, porque también
actúa como antídoto ante periodos de demasiada
desobjetivación, de demasiada evasión, de demasiados
sublimantes y entonces es una zambullida en la historia
candente, apremiante. Eso era ser moderno, pero no
se podia quedar en eso. Yo no me quedé merced a mis
inquietudes poéticas personales -otros cambiaron de
temática, cambiaron de foco o dejaron de ser foquistas.
Yo quería salir de esa historia y por otra parte quería
recuperar mi esteticismo, porque me parecía muy
lícito, a pesar de los comisarios. Estábamos hartos de
los comisarios que invadian también la cultura. Queria
recuperar sobre todo mi libre albedrío lingüístico y
la convicción de que el arte se basta a si mismo, que
el arte es una de las mejores manifestaciones de lo
humano integral. No creo que haya otra más poderosa
que el arte para manifestar la totalidad de lo humano,
es decir no sólo de lo que el hombre es sino también
de aquello que puede ser. Otras existencias posibles,
incluso otra factualidad, otra manera de percibir, otra
manera de pensar. Ahí tenia un campo amplísimo y
quería revincularme a él. Tenia resistencia en cuanto
a la autoconfesión, a una poesía demasiado ligada a
mi persona. Con la subjetividad no hay problema,
el problema es el individualismo, el personalismo.
Es verdad lo que decía Breton, que ante el mensaje
subliminal todos somos iguales. iUn principio de
democratización serta la libidizaciónl Yo no puedo
saber esto con respecto a mis textos. Necesito a los
lectores para saber cuánto hay de mí en mis textos.
Tampoco me he propuesto esto, pero puede ser que
haya mucho de mí en mis textos, puede ser que no haya
hecho otra cosa sino autorretratarme. Pero no era mi
propósito. Ahora ya no tengo ninguna convicción. Soy
el hombre sin cualidades, el hombre sin convicción y
eso me da una autonomía extraordinaria, una libertad
inconcebible ~

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1

II: iCómo se situó ante o dentro de su generación de poetas?
SY: No se pod.ia prolongar el historicismo, el prosaísmo
y el situacionismo. Era un situacionismo activo, por el
hecho de dar cuenta de una circunstancia histórica y
de los condicionamientos propios de ella, por el hecho
de asumir el presente. Era una poesía donde la evasión
y la ensoñación estaban prohibidas. Había también
poesía militante, muy politizada por momentos.Todas
escribieron. El propio Cortázar ha escrito poemas

15

�EDUARDO MILÁN

A propósito del compromiso poético
del contexto en que se inscriben, del peso que se les
otorgue. Pero no de una significación oculta que las
circunscriba a una familia especial. La palabra poética
en el siglo XX parece haber despertado de su sueño de
exclusividad por gracias y desgracias de la historia. Su
peso presente no depende de un retorno a un origen
semántico perdido. Depende de una valoración de
sentido otorgada. Alrededor de este tema giran tanto
la conciencia cuanto la inconciencia de la realidad por
la que atraviesa la palabra poética de cara a la historia
y de cara a sí misma. El problema ahora, aquí, es poesía
e historia -no sólo memoria: construcción de la
historia, vivencia de la historia-, poesía y realidad,
nuevamente planteado el problema de la tensión o la
falta de tensión entre lenguaje poético y mundo.
Vuelve entonces la pregunta: ¿es posible escribir
poesía en el presente que no testimonie el estado del
mundo, que no atraiga o llame la atención del lector
no sólo sobre el lenguaje poético mismo sino también
sobre el mundo que el poema refiere y en el que se
inscribe? La respuesta puede ser la misma que dieron
los poetas de la década de los años sesenta del siglo
pasado. La misma, agravada sustancialmente. O ya no
la misma. En la década de los años sesenta del siglo
XX la opción del compromiso poético-político era eso: una
opción. Era posible, por ejemplo, ser un militante

o hay otro modo de decirlo bajo imperativo
moral: se íntenta ínscribir la palabra poética
en el espacio histórico que se ínscribe a su vez
en el tiempo histórico. Esto último no atraería níngún
problema siempre y cuando se mantuviera la conciencia
de la realidad de fragmento que ese espacio significa en
relación con el tiempo en el cual se ínscribe. Precisamente
esto es lo que tiende a olvidarse: el espacio histórico es
un fragmento del tiempo histórico, el texto es fragmento,
su escritura también. Lo que se olvida entonces es la
imposibilidad de continuum de la escritura de cara al
acontecimiento histórico. A suspensión, a escritura
suspendida: a eso obliga la realidad histórica.
Las distintas realidades apremiantes que el ser
humano soporta en su presente histórico trastocan
su vida configurándole algo así como un destino, al
menos un destino personal, si ya no comunitario: ¿por
qué no deberían ingresar éstas al poema? El problema
no es temático: es lingüístico. No hay, en el siglo XX,
"lenguajes exclusivos". La poesía del siglo XX no es sólo
experimental en cuanto a su búsqueda significante.
Es una poesía semánticamente desbordada, fuera
de contención, de área extralimitada. En esto sí hay
acuerdo: en el siglo XX se asiste al fin de la palabra
poética. Todas las palabras pueden ser poéticas en
el sentido de la intencionalidad que las sustenta,

N

16

1
Cu ando quiere dar la realidad apremiante, la palabra poética pierde tensión.
Ocurre~~ Espejo Humeante de Juan Bañuelos. Pero no es un problema privativo
de la poetJ.ca de Bañuelos en ese libro. Es un problema, el problema, de la poesía
que guarda una relación de estrecho vínculo con la realidad histórica, que
escucha.ª la realidad histórica con mayor atención que a la palabra poética. La
conmoción de la realidad histórica parece obligar lingüísticamente al poema.
Está confundida con el presente. O es todo el presente. O lo verdaderamente
significativo del presente. Integra, incluso, al presente de la escritura. Parecería
condenar al lenguaje con un imperativo moral por encima de sí mismo.
Parecería someter al lenguaje a ocupar un lugar de ejercicio de no distancia, de
no mediación, demandarle una transparencia que el lenguaje no tiene, menos
aún el poético cuyo espesor insiste en llamar la atención sobre sí mismo.
político y escribir una poesía fuera de militancia política,
fuera, inclusive, de testimonio del momento histórico
vivido. La poesía como una forma del arte válida en sí
misma -apoyada por los escritos de Marx sobre estética
clásica (Sánchez Vázquez, 1972), no tanto por sus
intérpretes- podía perfectamente refrendar
esa posición. Salvo para los directamente
involucrados en la práctica de la militancia
política -poetas y lectores- no se
trató de un tema neurálgico. Se
ejercía una comprensión estéticopoético-polítíca por parte de los
practicantes de la opción poética
historizada sobre los poetas que no
compartían esa actitud, precisamente porque la conciencia
política del periodo de la guerra
fría y luego de mayo del 68 fue una
conciencia política minoritaria en
relación a las problemáticas tratadas. El
problema se manifiesta en el lenguaje
de los poetas que adoptaron la opción
del compromiso poético-político.
Un ejemplo de colapso histórico
para la izquierda mundial y en particular
latinoamericana fue la muerte del Che Guevara.

17

�La muerte de esa personalidad histórica heroica en
las circunstancias en que se dio generó la indignación
de un sector de la población mundial consciente
que incluía de manera especial a los artistas. Ante
ese hecho muchos poemas se escribieron en estado
de conmoción causada, específicamente, por la
significación histórica de esa muerte. No conozco
ningún ejemplo de legitimación de ese acto, una
verdadera "ejecución". En Espejo humeante Bañuelos
escribe su poema sobre la muerte del Che: "¿Buscar
la tinta en el fondo de los ojos? De ningún modo./
Por lo tanto pongámonos de acuerdo: esto no será
un poema. Bueno, al menos yo no quiero." (Bañuelos,
2000: 169). Ese recurso a la negatividad -el no
querer el poema, la negativa a que "eso" sea un poema
debido a las circunstancias puntuales en que aparece
el dilema- no es exclusivo de Bañuelos. Su rastreo
en dos generaciones contiguas, la de Jaime Sabines y
la de José Emilio Pacheco, arroja ejemplos. En "Algo
sobre la muerte del mayor Sabines" el autor, en uno
delos momentos climáticos de desatada expresividad
del texto, dice: "iMaldito el que crea que esto es un
poema!" (Sabines, 1999: 249), poniendo sobre la mesa
el planteo de un deber ser del poema que se sitúa
más allá del acto textual, literalmente más allá por
tratarse de una muerte, puntual, dolorosamente más
allá por tratarse de la muerte de su padre. ¿Qué poema
es capaz de "dar el tono" de una muerte semejante?
Ningún poema alcanza. En "Carta a George B. Moore
en defensa del anonimato" José Emilio Pacheco dice:
"En vez de responderle o dejarlo en silencio/ se me
ocurrieron estos versos. No es un poema) no aspira al
privilegio de la poesía..." (Pacheco, 2000: 302~3)1.
Los tres casos tienen su explicación propia. En el
del poema de Bañuelos, la figura de Ernesto Guevara
se dispara de la contingencia y lo abarca todo: una
cerca:rúa inaprensible que desborda todo decir, una
inmediatez que simplemente "no se entiende", lo cual
otorga un más de significación que el poeta no puede
agenciarse y traducir en lenguaje. Como en el caso del
poema de Sabines, el acto poético no alcanza. Los dos
ejemplos están marcados por la afectividad hacia una
entidad exterior al texto que plantea la conmoción
interna, una escisión en la conciencia que demanda
acción y a la vez niega -no su posibilidad- su

1

efectividad. Es un motivo fantasmático que merodea
ambos textos: el de Hamlet. Ante la obligación de decir
lo indecible el poeta niega no el acto: lo que resulte de
él, porque está, con duda, condenado a esa acción. El
ejemplo de Pacheco es más cultural. Su motivo -lo es
en todo el texto- es la pertinencia de la acción poética
en determinados contextos -el de explicar su deber
ser, por ejemplo- aunque logre su justificación con
apoyo en la tradición clásica.
En cualquier caso, los tres ejemplos hacen uso de
una negatividad que atiende o bien a la exclusividad
poética obien a la exclusividad temática. Una u otra no
están en su lugar. Desde la óptica del poema (desde la
óptica de la presencia del mundo) ese dilema no debería
manifestarse imperativamente como un superyó
mundano que obliga a la aceptación de algo que está
fuera de lugar o dislocado de su lugar primero2. Lo
que hay en esa aparente acción de renegado respecto
de la tarea poética, ese arrepentimiento que no se
completa como tal porque finalmente el poema sigue
existiendo, se registra como entidad pese a sí mismo o
pese a un fragmento de sí mismo, conciencia extra que
se propone hablar de lo que no se debe, explicitar sus
mecanismos internos, revelar su contradicción como
tierra no exenta de conflicto -cualquier poema puede
tocar el Paraíso pero ningún poema lo es-, todo eso
junto y más, se trata de una tensión de raíz histórica
decimonónica que se proyecta explosivamente en el

Conozco un solo poema dedicado a Ernesto Guevara en ocasión de su
muerte que asume la realidad língüistica como materia prima trastocada
por el acontecimiento, no como culpa ni como negatividad latente. Es el
texto del poeta uruguayo Salvador Puig (1939), "Al comandante Ernesto
Che Guevara":

2

Las palabras no entienden lo que pasa
las vocingleras las oscuras las dóciles
las que llaman las cosas por su nombre
las que inventan el nombre de las cosas
las palabras que dije o me dijeron
las que lei en los libros las que escribo
las que pensé mirando una ventana
las que acercándose al silencio gritan
las que al tocar el fuego se desfogan
las que truecan los trinos y los truenos
las que sirven la mesa de mí casa
las de la líquida caligrafía
que cae por las paredes de la escuela
las que dicen a dúo el pez y el pájaro
las palabras que tuve o que no tuve
para llamar al mundo y que viniera
las que tienden un hilo minucioso
que va de los balcones a las bocas
y de las bocas a la historia y pasan
las que pasan la noche entre papeles

El subrayado es mio.

18

siglo XX y cuenta, en su acarreo de motivos propicios
para que suceda, con la explosión de la vanguardia de
las tres primeras décadas del mismo siglo. No se trata,
al menos no únicamente, de una "dicción generacional"
o de la continuidad de la línea crítica de la Escuela
de Frankfurt en cuanto a la obligación, pautada por
Adorno (2005) en particular, de sombrear el poema
de negatividad como condición ética de seguimiento
luego de la barbarie cuyo clímax son los campos nazis
de exterminio.

2
La salida de Bañuelos no es por la tangente: es por el
mito, bajo el amparo del mito. La poesía de Bañuelos
recorrió aguas arriba la línea trazada por lo que
se entiende representativamente como poesía de
compromiso político. En la América Latina de los
años sesenta del siglo pasc;1.do esa experiencia poética
se podía sintetizar en un texto donde el lenguaje
poético estaba en dependencia estricta de lo que
quería transmitir, en la mayoría de los casos, motivos
de aliento o pautas de conciencia que alertaran
a las colectividades sobre el presente crítico y la
inevitable transformación social encuadrados en el
devenir histórico. Lenguaje vehicular en el cual la
autoconciencia lingüística en general brillaba por
su ausencia. Lenguaje que se ponía en segundo lugar
-si es que había en los textos poéticos ese compás de

o suben la escalera del insomne
y se introducen en su sueiio a ciegas
• las que ordenan el ruido en los rincones
las que barren el vómito de rabia
las que saltan del fémur a la luna
las que cortan la sombra calcinante
las que labran un nombre en una piedra
para mejor perpetuar el olvido
las que bajan al árbol por el aíre
y se trepan al cielo por el tronco
las que mastican un cangrejo lento
las que anuncian el fin de la cuaresma
las que le quitan miedo al asesino
y lo dejan dormir le montan guardia
las que no sangran aunque se las hiera
las que no mueren aunque se las mate
las que roban futuro en un embudo
las que administran mitos y virtudes
las que mantienen trato con el viento
las que advierten el agua incinerada
las que abren los labios de la tierra
buscando el astrolabio de tu grito
las que te dicen sin creer que oyes
vuelve a pelear Ramón aunque te mueras
las palabras no entienden lo que pasa.
(De Antología d, la poesía rebeldehispanoamericana, 1967).

19

espera- respecto de la realidad que quería retratar.
Yretratar -sin la complejidad fotográfica que afecta
el objeto. Más que una metáfora visual aplicada al
texto, parece el verbo ilustrativo de esa aventura que
se esforzó en "dar una imagen" de lo que ocurría en el
presente histórico pasando por encima del lenguaje
poético que es materia estrictamente organizada con
sentido estético. Ese "olvido del lenguaje" no fue tal.
Fue una pérdida de tensión ocasionada por lo que se
entiende en un momento histórico como prioritario
para determinados fines.
Al margen de la condicionante histórica sobre
la cual es válida toda discusión, los resultados que
arroja la experiencia poético~política del lenguaje
son de una pobreza inusitada, casi una parodia de
la pobreza a la cual la transformación social a la
que servía el lenguaje poético intentaba combatir.
Se trata de un razonamiento impecablemente ético
y pobremente estético, como si ambas dimensiones
estuvieran para siempre enfrentadas: dada una
realidad apremiante e inhumana, el lenguaje artístico
debe simplificarse al máximo, "transparentarse" para
que esa realidad aparezca con nitidez. Lo que se
hipoteca en esa operación es, por lo menos, grave: la
densidad estructural de la realidad que por diversas
operaciones de rebajamiento queda reducida a la
simplificación del lenguaje que la representa. Así, la
realidad se vuelve prácticamente obvia. Y también
las necesidades. Y las medidas y las estrategias de
transformación. Esa simplificación de la realidad la
convierte en fácilmente "comunicable", palabra clave
en el proceso de re-orientación estética. Se trata de
hacer una poesía "comunicativa". Pero cuando se habla
de "comunicación" no necesariamente se está tomando
en cuenta la "comunicación estética", que puede ser
o no ser "entendible". Cierto arte, por ejemplo el arte
abstracto, reviste un menor grado de "entendimiento"
para el receptor.
Este encadenamiento de sobrentendidos generó
una red de complicidades entre emisor y receptor
poéticos dificil de fisurar. ¿Cómo salir de un entramado
histórico que demanda conciencia política pero que
juega con la conciencia estética en forma de escamoteo
y alguna vez de chantaje? No se ha escrito todavía el
capítulo de la poesía comprometida políticamente
desde la asunción de su fracaso estético. El saldo del
desgarramiento del tejido social de sociedades enteras,
sobre todo al sur de América Latina, la degradación

�para hamaca donde la india, con su cántaro que
coagula los sueños, lo trae y lo lleva" (1988: 133). El
personaje va de mano en mano, de rama en rama, está
en todas partes, omnipresente como nunca y cotidiano
como siempre. Pero ese espacio no es la historia, al
menos no una historia verificable en la experiencia.
Es el lugar de la historia de la imaginación, donde la
posibilidad utópica delimita terreno a sus anchas.
Es el espacio lingüístico de la fundación donde cada
acontecimiento que trasciende la mera contingencia
ocupa un lugar y entra a jugar en su dominio mediante
reglas que la imaginación establece. El acto es de
proteger y resguardar, de hacer participe a la historia
de un suceder mayor.
Esa sería la función de la imaginación respecto del
lenguaje histórico: ir al rescate de acontecimientos
que sobrepasan el simple avatar mundano, con o sin
-en el caso de Lezama parecería que la alternativa se
resuelve en envío positivo- redención. Esto último
pensado, claro está, desde la posibilidad de un envío
a la memoria colectiva para asegurar transmisión
y descendencia. No implica un modo de enfrentar
la realidad presente desde el punto de vista de la
palabra poética. Es muy probable que si la poesia no
enfrentara en el presente una demanda ética en el
sentido de su capacidad o posibilidad de testimoniar
no sólo el mundo sino la propia situación de la poesia
ante el mundo, la reflexión critica -en caso de
haberla- habría dado por cancelado, sin discusión,
el momento histórico de la poesía comprometida.
Sucede que el tiempo histórico presente revela
una agudización de la problemática sociopolitica a
nivel mundial a raíz de la implantación del modelo
económico neoliberal y su nefasta implicación en
las realidades particulares de cada pais o de cada
segmento continental. La realidad de América Latina
ha profundizado a extremos inconcebibles en su breve
historia sus niveles de degradación humana, social y
cultural. tCómo interviene el lenguaje poético en este
trance histórico? Si se quiere, tdebe el lenguaje poético
intervenir en esa realidad desde su palabra? tQué es
la palabra poética ante una mundialización de facto
que ha resultado en politicas económico-estratégicas
también de facto? El compromiso como creación de
un ámbito mítico que pudiera incluir la historia -la
historia ya no como discurso que sustituye al mito,
inhabilitándolo, sino con la posibilidad de habitar
el mito conjuntamente con otros discursos- está

incesante de las distintas realidades sociales desde
el fracaso histórico de los ideales de transformación
( décadas sesenta y setenta del siglo XX) hasta el
momento presente parecen haber sido castigos
suficientes para que la crítica olvide los vaivenes del
lenguaje poético de esa época precisa. Esta no es una
cuestión resuelta, quizás ni siquiera debidamente
discutida. Esta es una cuestión abandonada. Llama
poderosamente la atención que críticos de la capacidad de penetración de Saúl Yurkievich (1997) o
Guillermo Sucre (2001) no debatan este tema. Como
una verdadera paradoja histórica, en el sentido en
que fue la literatura latinoamericana (poesia, crítica,
ensayo) la que tomó la delantera propositiva respecto
de la literatura escrita en España durante y luego del
franquismo, hoy la crítica poética española aborda de
una manera mucho más especifica el tema de los nexos
posibles entre poesia y realidad. Ahí están los ejemplos
de Miguel Casado, Caminar sobre hielo (2001) y La
poesía como pensamiento (2003) y Poesía sin mundo (2004)
de Antonio Méndez Rubio, trabajos especialmente
lúcidos relativos a una problemática que está lejos
de haber desaparecido del horizonte de la discusión
estética. O el brillante trabajo del latinoamericanista
inglés William Rowe, Hacia una poética radical. Ensayos
de hermenéutica cultural (1996). La pregunta aqui es:
tcómo se sale de esa trama retórica sin una pérdida
ética irremediable?
3
José Lezama Lima, ante el mismo acontecimiento
citado,la muerte de Ernesto Guevara, escribe un poema
insólito no sólo en el contexto de los poemas escritos
bajo ese preciso designio histórico. Insólito porque
parece prever, cobijado por el efecto anticipatorio que
parece revestir el barroco cuando es actitud y no sólo
realización, la redimensión que adquirirá la historia
latinoamericana bajo el signo del mito. Una "historia
mitificada" tal vez. Pero en un sentido literal. Lezama
lima, en ese texto en prosa poética, '"Ernesto Guevara,
comandante nuestro", sitúa al Che en el territorio de
los héroes trágicos en un ámbito latinoamericano
transfigurado, en el mismo espacio donde cohabitan
Viracocha y Tupac Amaru.
En no menos insólito efecto de barroco devenir
que recuerda las previsiones de Mil planicies de Deleuze
y Guattari, dice Lezama Lima del Che: '"Saltaba de
chamusquina para árbol, de aquileida caballo hablador

20

ímplicito en la poética de Lezama Lima desarrollada
en el texto mencionado. Parece ser una propuesta de
construcción deun imaginario poético incluyente. Pero
no es ni por asomo un intento de respuesta presente
a una problemática explicitamente demandada desde
ese mismo presente: icómo escribir en este tiempo de
cara a la especificidad del lenguaje poético y de cara a
la gravedad del presente histórico sin caer en culpa ni
en chantaje y con la conciencia del fracaso históricoestético de una tentativa anterior que una memoria
poética testimonia a la vez que advierte sobre los
peligros de una "estética del compromiso".
4

Algo que aparece como una paradoja es el aire de
intemporalidad que envuelve a la Obra reunida de
Bañuelos. Los libros de poemas no están fechados:
se despliegan sucesivamente sobre un fondo que
suponemos, en efecto, mítico en el sentido de una

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posible re-fundación de la memoria. Digo "paradoja" en
este aspecto: los textos de Bañuelos son fuertemente
temporales. Su escritura no es mimética en el sentido
de que repita una cierta norma del habla como
lenguaje conductor de un efecto de verdad considerado
necesario para ofrecer la realidad cambiante. Hay
que hablar de una inclinación metafórica en la obra
de Bañuelos, de una tendencia: no es posible hablar
de barroquización del discurso poético porque no
hay, en la casi totalidad de esta obra, una voluntad
de escritura como oscurecimiento: está presente de
manera continua el deseo de una escritura testimonial
Aún en los frecuentes textos de motivo amoroso el
autor mantiene un equilibrio comunicativo que a
veces privilegia la función estética del lenguaje y a
veces la fática.
Es el último libro de esta Obra reunida el texto que
se ocupa de actuar como sintesis de una escritura
que arrancó como diálogo con la realidad histórica y

�LA APARICIÓN HISTÓRICA DE LA PALABRA QUE PROMUEVE
EL MOVIMIENTO ZAPATISTA REPLANTEA EL PROBLEMA
DE LA PALABRA EN EL CONTEXTO SOCIAL, SU FUNCIÓN
DINAMIZADORA Y CRÍTICA EN UN ENTORNO POLÍTICO
SOCIAL EN EL QUE LA PALABRA-Y ESTO NO ES PRIVILECIO
DE NUESTROS MUNDOS ,,POSTERCADOS"- ESTÁ
COMPLETAMENTE DEVALUADA

indígena mexicano, especialmente, el mundo indígena
territorializado en la zona maya. Y no se trata de la
aparición "clarificada" de los actores de la emergencia:
los hombres y mujeres zapatistas aparecen -por
razones de seguridad, sin duda, pero evocadoras de un
trasfondo donde la máscara actúa como cobertura de
la posibilidad de verdad bajo el signo de esta paradoja:
encubierta la verdad se desvela- con el rostro
semicubierto, apenas mostrado por la "ventana" de la
mirada. Así, el rostro está entreabierto o semicerrado,
según el ángulo de interpretación del que mira.
La peculiaridad de ese movimiento no reside,
sin embargo, en las características de su aparición
histórica y humana individual o en su contingencia
o en su calidad sociológica "emergente": reside en
su capacidad de hacer uso -un uso particular,
creativo- del lenguaje que los anuncia y delimita su
aparición, un uso creativo de la palabra. La aparición
histórica de la palabra que promueve el movimiento
zapatista replantea el problema de la palabra en el
contexto social, su función dinamizadora y crítica en
un entorno político social en el que la palabra - y esto
no es privilegio de nuestros mundos "postergados"está completamente devaluada. La revaloración no
se da sólo al devolver legitimidad a la palabra como
vehículo de verdades constatables en los hechos, o sea,
como disipación de la niebla de extrañamiento entre
palabra y suceso. Se da, en especial, por la reinclusión
de la palabra en un ámbito discursivo al que podríamos
llamar mítico donde el peso del discurso se apoya
en un principio de identidad entre palabra y cosa y
entre palabra y acontecimiento. No, como lo enseña

-momentáneamente- se suspende con el auxilio
de una palabra "mitificada". Se trata de un libro de
recomienzo, de refundación.
Su colocación al final de
.
la Obra explica una voluntad de retorno, la sustitución,
en el texto, de la linealidad textual histórica por
una circularidad temporal más apegada a una idea
de intemporalidad en térmínos de la noción devenir
occidental. Nómadas de la aurora boreal tiene este aviso
a pie de página: "Poemas de un libro en preparación
sobre la memoria maya (antes y después de 1994)". Hay
dos temas a considerar sobre este interesante texto de
Bañuelos. En primer lugar, el señalamiento histórico
marcado por la fecha "1994". Se trata de una indicación
de un acontecimiento trascendental para la historia
reciente: el levantamiento indígena del primero de
enero de 1994 dirigido por el Ejército Zapatista de
liberación Nacional (EZLN). Esa mención dejaría
de ser significativa si su limitante fuera el simple
mojón histórico. Se trata, en cambio, de un verdadero
sistema de referencias ideológicas que trasciende
en mucho su simple coyuntura espacio-temporal.
Hay un repertorio de valores en juego, una visión del
mundo que desencadena -para el mundo, no sólo
para el mundo indígena maya, no sólo para el mundo
indígena, no sólo para México ni tampoco únicamente
para América Latina- un orden de posibilidades de
transformación. Lo significativo es que al margen
de la emergencia histórica, pero sosteniéndola, hay
un reposicionamiento de cuestiones que adquieren,
de la noche a la mañana literalmente, un efecto de
desvelamiento. Es la aparición en el escenario visible
de un mundo excluido, casi invisible: el mundo

22

el logocentrismo occidental, en la separación entre
palabra y referente o según la explicación teorizada por
De Saussure sobre la "arbitrariedad del signo", negación
de cualquier equivalencia o relación causal entre signo
y cosa. Extraño resulta ser que la (re)aparición tanto
de la palabra cuanto del levantamiento indígena, dos
fenómenos interdependientes y paralelos no sólo en
el tiempo sino también en lo simbólico, tengan una
resonancia poético-histórica en el deseo mallarmeano
de "darun sentido más puro alas palabras de la tribu"3•
Dicho de otro modo: si la poesía era el arte encargado
históricamente de purificar el lenguaje, cuya tarea
asignada era -según varias tradiciones- su misma
razón de existencia, no es poco sorprendente que
una revaloración del lenguaje "comunitario" (o su
deseo, o el esbozo de un cumplimiento mayor a
posteriori pero, sin duda, la apertura hacia ese claro
ya está específicamente señalizada en el discurso
zapatista) provenga ahora de un acontecimiento
histórico cuando -según la razón poética occidental
posromántica- fue la misma historia la encargada de
desacreditar a la palabra -y a la palabra poética en su
especificidad. Sin querer confundir palabra en su uso
común, intercambiable, denotativo y comunicativo,
con palabra poética, resulta casi paradójico que desde
la misma turbamulta caótica surja el señalamientoguia sobre la necesidad urgente de reasignarle el valor
a la palabra. No tengo dudas de que esto es posible por
la fuente en la que bebe esa revaloración: el discurso
mítico fundador que otorga un valor extrañamente
activo a la palabra, un valor "encarnado" en un ámbito
en el que el nombre es la cosa. Sin embargo, en el discurso
zapatista el elemento crítico del mismo discurso
va a la par de la revaloración de la palabra-"acto
comunitario", como si una muy presente conciencia
de la credibilidad de lo dicho mantuviera a la escritura
en estado de vigilia. El discurso entonces se vuelve
un acoplamiento, una amalgama de registros donde
uno alumbra y resguarda al otro y mantiene en todo
momento el efecto de verosimilitud del lenguaje. Las
lecturas del Subcomandante Marcos no terminan en el
Chilam Balam ni en el Popol Vuh ni en el Inca Garcilaso
ni en Guamán Poma. Tampoco en Eduardo Galeano
ni en José María Arguedas: lo hacen -si es que lo

3

"ll faut donner un sens plus pure aux mots de la tribu", dice Mallanné.

23

hacen- en Míchel Foucault, en Jacques Derrida, en
Maurice Blanchot. Y en Rulfo y en Joao Guimaraes
Rosa. En términos de un entrecruzamiento genérico en
la literatura latinoamericana, lo que el boom narrativo
de la década de los sesenta "tomó prestado" a la poesía
ahora es devuelto como posibilidad a la misma poesía.
Para esto tuvo que mediar el reconocimiento del
origen mítico de nuestras fundaciones discursivas. Y
también, la visión de que la contingencia histórica que
se hizo puntual estaba trabada mítica, escatológica y
utópicamente con la "visión de los vencidos".
Este ámbito de acción de la palabra hace posible
Nómadas de la aurora boreal. El otro aspecto a tratar
es la cuestión de la escritura. Sólo una escritura
deliberadamente fragmentaria cumple con el mismo
requisito de verosimilitud -el requisito crítico de
un discurso en entredicho temporal, puesto ahí a
contratiempo de la historicidad domínante de los
últimos dos siglos pero sin prescindir de ella- en el
proceso de revaloración del mito en este momento
histórico. Si no es posible reflotar discursos -eso
es, visiones del mundo- fuera de tiempo, tampoco
es posible mimetizar lenguajes de aquellos discursos
imposibles. En palabras de Bañuelos: "Con su hilera
de ciegos -levemente tomados de la mano- la
Cordillera inicia el bello sueño de una almendra"~

Bibliografía
Adorno, Theodor W. (2005). Crítica de la cultura y socia/ad (2 Tomos).
Madrid: Aka1.
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Yurkievich, Saúl (1997). Suma crítica. Mbdco: Fondo de Cultura Económica.

�POESIA

POEIIA

Tercer tempo (II)
(De El Filo de la playa)
CABRIELA CAMTÚ WESTEMDARP

En el dorso de mi mano, la mancha

La batalla no está en el campo

y en la boca del estómago

está en el centro de mi pecho

la ninfa.
ahí penetra el frío
¿Será el alcohol

los oscuros pensamientos

o el silencio que martilla mi cama?

el hecho de no tocarle
el túnel
la caverna abandonada

Hubiera una gran hacha

el rugido que se me enreda

partiendo cada costilla de mi cuerpo

la advertencia de la bruja
el octópodo y las entrañas.

pero están alineadas.

Un gran hocico devorándolo todo

pero está cerrado.

�POESIA

POESIA

Las visitas al doctor.
Siempre la misma receta.

Venga el placebo que de todas formas ahora mismo me echo en ese
[cuarto rosado
Para el rojo de los ojos

Yno quiero saber si ya es de mañana. No me lleven a la Iglesia.

también para las ojeras
y el hematoma en el muslo.
Para el golpe en el empeine, el omóplato
y la muñeca.
Para la mancha de herpes
la punzada de costilla a
costilla

el martillo:
su recuerdo.

Yo me quedo.

�DEL SECURO COMTRA AUTOS
ROBADOS

El sistema funciona así: cuando el
ladrón consigue entrar al automóvil
-cosa por lo demás nada difícily se sienta frente al volante, unos
dispositivos accionados electró~
nicamente traban las puertas y
aseguran las ventanas. La operación puede o no ser silenciosa. El
segundo paso sobreviene cuando el intruso trata de arrancar el m~tor.
Entonces, sobre el tablero de los instrumentos parpadea una luz roJa. A
continuación una voz grabada repite, cada treinta segundos, el mismo
mensaje: "De aquí no podrá salir... De aquí no podrá salir".

DIVERTIMVEMTOS
(Primera parte*)

ABDÓM UBIDIA

28

Luego del tercer mensaje (esto ya ha sido computado), el
ladrón que ha insistido ya varias veces con el arranque,
intenta huir. Pero tanto puertas como ventanas están
muy bien trabadas. No conseguirá abrirlas. Es cuando
una aguja hipodérmica sale del asiento y le inyecta un
preparado especial que le paraliza las piernas y le deja
sin voz. Se ha establecido que, en un porcentaje muy
alto delos casos, el ladrón -bajo el efecto dela droga-,
cree que todo lo que le ocurre no es otra cosa que una
pesadilla. Para evitarle tal error, la misma grabación le
exphca los pormenores del asunto. Y asi todo queda
hsto para el último paso que, por desgracia, es harto
desagradable pero, sin duda, necesario. El espaldar y
el asiento se corren hacia la derecha (en los modelos
ingleses hacia la izquierda) dejando al descubierto
un sistema de engranajes y émbolos entre los cuales
el ladrón es perfectamente trirurado, comprimido, y
disuelto en un poderoso ácido inodoro cuya fórmula
es un secreto de la casa fabricante. Luego, asiento y
espaldar retornan a su posición normal, de tal manera
que el propietario cuando entre a su vehículo y lo ponga
en marcha no encuentre un solo indicio de lo que ha
ocurrido alú. La casa fabricante garantiza que sólo en
un uno por ciento de los casos, el dispositivo confunde
ladrón con propietario.

desanimar a ladrones e intrusos. Su destino es previsible.
Prontolosolvidaremosporquepasaránasertanbanales
y cotidianos como todas las novedades tecnológicas que
llegan a nuestras vidas. Yla única manera de salvarlos de
la anonimia que les confundirá con el infinito resto de
las infinitas cosas de este mundo, será el que podamos
imaginarlos en épocas pasadas, cuando todavía nadie
sospechaba que fuesen posibles. Imaginarlos por ejemplo
enelinstanteenqueuncriminal,ounaparejadeamantes
clandestinos, o una niña que ha explorado su cuerpo
desnudo frente a tal espejo, descubren que aquello que
nadie más debe ver está detenido ahí, quizá para siempre;
quizá porque el maldito cristal es irrompible; quizá
porque si se rompe ha de multiphcar por mil, eso, aquello
que nadie más debe ver.
DE MUBES Y DIRICIBLES

Diez años antes de la ptimera guerra mundial, el porvenir de los aviones parecía incierto. Armatostes con
facha de insectos disparatados, frágiles cometas a
cuestas con una héhce enorme y pesada -más una
carga que un impulsor-, esas caricaruras vacilantes
que se destrozaban contra la tierra luego de un salto
torpe, parecian simbohzar el fracaso total de toda
crea tura humana que quisiera andar por el aire sin ser
más hviana que él.
"El aire fluye, se deshza, vuela y se escapa; la burda
y brusca geometrta de lo terrestre jamás podrá con el
aire", decian los escépticos de la época.
A diferencia de los aviones, los dirigibles establecian
un pacto tácito entre los elementos. Eran, ellos enteros, una concesión, un gesto amigable. Grandes burbujas de gas en el seno de otro gas, se desplazaban
silenciosos sin contradecir los caprichos del viento.
Elegantes, pausados, su forma acomodada a los
flujos que los soportaban y admitian sin resistencia,
devendrían pronto -muy por encima del vuelo delos
pájaros- los nuevos habitantes de las alruras: serian
los grandes peces de otro océano. El aire, la tierra, el

DELOSMUEYOSESPEJOS

Se los puede encontrar en cualquier tienda de Alemania.
En apariencia no difieren de los espejos comunes y
corrientes. Ni siquiera su espesor es distinto. Cuatro o
cinco mihmetros. Y un corte transversal no mostraría
· otra cosa que la masa vítrea, el fondo azogado y la
capa contra la humedad y las ralladuras. El reflejo que
nos devuelven es tan nítido como si fuesen hechos de
cristal de roca. La diferencia radica en su capacidad de
congelar imágenes cuando perciben un movimiento
rápido (y el criterio de rapidez es graduable). Entonces
todo se detiene en ellos. Y uno puede moverlos,
hacerles girar ante nuestros ojos, hacerles muecas, que
nada perturbará la imagen retenida alli como en una
fotografía. Para que regresen a su condición de espejos
hace falta de un determinado número de golpecitos
dados con los nudillos, según la clave personal que
cada propietario, con ese mismo procedimiento, puede
cifrar. Por el momento los venden como juguetes, una
suerte de embelecos cibernéticos. Mas, según dicen,
en un próximo fururo los usarán (bien empotrados y
protegidos) en residencias y casas de comercio para

"N. de la E. Estos cuentos han sido expresamente seleccionados por el
autor de sus tres libros de DivutINvcntos (Divertimento+invento} para
armas y lctras. B primer volumen se llama Divcrrinvcntos o Libro de Fantasías
y ucopias (Grijalbo, 1989); el segundo Elpalaciodt los "/'tjos (El Conejo, 1996,
Alfaguara, 2000) yel tercero, publicado por entregas enla &amp;vi.sea Concaados,
a lo largo del 2002. Se ha decidido, dada su extensión, presentarlos en dos
panes. La segunda parte de esta serie de relatos se publicará en el próximo
nümero de armas y letras.

29

�agua, y un callado fuego interior, encontrarían en ellos
un símbolo de convergencia y comunicación.
Pero, desde luego, en la legión relegada de los sue,
ños. Ésta era la idea tenaz del profesor Schwerfuss.
Portando siempre, en uno de los bolsillos de su chaleco,
un recorte de diario, le daba vueltas y vueltas a un
proyecto que echaría a rodar apenas le fuese posible.
En el recorte estaba una noticia: junto con los
primeros dirigibles para pasajeros, habian aparecido
también sus equivalentes piratas. Agazapados
entre las nubes -cúmulos, remansos o bancos
lenticulares- aguardaban la oportunidad de que su
presa pasara cerca de ellos. Entonces se lanzaban a
un ataque que poco difería de los que, en su tiempo,
realizaron sus antecesores marinos. Pero lo que le
interesaba al profesor Schwerfuss no eran los piratas
ni sus hazañas, sino su manera de camuflarse entre
las nubes. El profesor Schwerfuss era uno de los
tantos futurólogos que, a comienzos de siglo, casi se
confundian con los pítonisos y los nigromantes. Muy
contados amigos confiaban en sus vaticinios dizque
avalados por un cuadro de complicados conceptos que
aunaban los más estrictos cálculos cientlficos y lo que
él denominaba "las tendencias secretas del mundo",
que acaso nunca pudiesen ser recuperadas por la ciencia.
Loco, pesimista, ingenuo, fueron los calificativos menos
duros que recibió nuestro profesor cuando años atrás
predijo, entre otras cosas, las dos guerras mundiales, las
masacres masivas, las cámaras de gas.
Convencido de que poco podrta lo que las buenas
gentes denominan "razón humana", para designar con
algún nombre a aquello que se contrapone a esa otra
razón también humana que acabaría por precipitar al
mundo en las llamas del infierno, el profesor Schwerfuss
había diseñado una solución radical para salvarse y
salvar a sus pocos adherentes de tales suplicios.
Consistía la solución en abandonar definitivamente
la propia superficie de una tierra considerada por
él como el escenario inevitable de la confrontación
y la lucha. Su idea era reaccionaria, como el mismo
profesor lo reconocia. Pero era su idea. Yla iba a poner
en práctica de todas maneras. Sí en la tierra "no había
lugar" para las utopías, pues había que trasladarlas a
los cielos. Y no a los rniticos, rnisticos y fantasíosos
de las religiones, sino a los cielos concretos y reales
de nuestro mundo. El profesor había pensado en una
comunidad que viviese en dirigibles equipados -entre
muchos otros mecanismos especiales- con batertas

de surtidores que emitiesen un tenue vapor cuya
finalidad habría de ser la de procurarles un camuflaje
perfecto. Cualquiera al verlos, no los verta de verdad.
Para él no serían sino nubes errantes arrastradas por
el viento. Las silenciosas aspas accionadas por pedales,
nunca los delatarían.
Por desgracia, hasta este punto llega nuestra
información. Ytodo lo que digamos o queramos decir
de lo que vino luego será obra de un torpe afán espe,
culativo. Sí en el proyecto del profesor había unos
dirigibles destinados a viviendas, otros a sernbrios, y
otros a los dispositivos captadores de agua de la atmós,
fera y energía del sol, o si, por el contrario, en cada una
de las naves había compartimientos acondicionados
para estos usos, no lo podemos conocer.
Ocurre que no tenemos medíos para saber si aquella
utopía funcionó alguna vez, o nunca, o sí todavia
subsiste, pues en 1913 el profesor Schwerfuss, su familia
y amigos cercanos desaparecieron sin dejar rastro,
aparte del minúsculo modelo de un dirigible (de unos
treinta centlmetros de largo), que ante los ojos curiosos
de quienes forzaron las puertas de su departamento, al ser
tocado por un vecino, empezó a cubrirse y descubrirse,
alternadamente, con un vapor blanco, antes de terminar
desintegrándose por completo.
Esto fue lo último que se supo del profesor Schwer,
fuss.
Entonces no nos queda más remedio que dejar
la mirada perdida (mientras viajamos en avión por
entre las vastas nubes, o mientras contemplarnos un
atardecer fantástico, de esos pródigos en arreboles
y formas sobrecogedoras), dejar la mirada perdida
en alguna nube amarilla, o rosada, o roja, y pensar,
simplemente pensar.
DE U. MUEVA LILIPUT

Tenian que ser los japoneses quienes -manipulación
genética de por medio- encontraran la manera de
crear una especie humana tan diminuta: la estatura
normal está por los cinco centímetros. Jonathan Swift
se hubiese maravillado al verlos caminando por los
jardines de la ciudad provisional que ha sido diseñada
para ellos. Protegida por una cúpula de cristal, esa
suerte de maqueta viviente alberga una población
de mil individuos. Otras colonias están repartidas en
varios laboratorios japoneses. La que tengo ante mis
ojos es la única que se exhibe al público. Mediante
altavoces uno puede, incluso, comunicarse con los

30

Por causa de ese reportaje he dejado la ciudad de
Xanten y he venido hasta acá, a través del océano y
de un continente entero. He venido a observarlos
vivir, caminar, entrar y salir de sus minúsculas casas,
fingiendo una cotidianidad eterna y trivial, como si no
supiesen que su destino no depende de su voluntad.
He venido hasta acá y me he puesto a pensar en que si
tan sólo no tuviesen un cerebro corno el nuestro, una
conciencia como la nuestra, todo les sería más fácil,
infinitamente más fácil.

habitantes menos huraños de la Nueva Liliput, como
la han bautizado; escuchar sus vocecillas chillonas ,
oír sus quejas y reclamos. Hablan nuestros idiomas,
visten corno nosotros e imitan nuestros gestos. Les
han enseñado bien nuestra cultura. Pronto la ciudad
les resultará pequeña y a pesar de la voluntad de los
cientilicos para preservar el desarrollo natural de cada
colonia, tendrán que trasladar una parte de la población
a otro sitio. La verdad es que nuestros pequeños se,
rnejantes se reproducen de prisa, a despecho de las
campañas de control natal y todo eso.
Un diario de gran circulación ya se ha ocupado del
asunto. El reportaje -publicado hace unos díasrefería algunos hechos que no tardaron en ser des,
mentidos por el gobierno, lo cual sería una prueba
irrefutable de su veracidad. El reportero sostenía
que ya se han producido fugas masivas de algunos
laboratorios y anticipaba que los prófugos no tardarían
en ocasionar estragos incalculables si lograran
sobrevivir a los ataques de perros y gatos domésticos,
amén de los de las ratas, cosa nada dificil puesto que su
nivel de inteligencia es, por cierto, similar al nuestro.
Sugería el reportero algunos modos de poner orden, a
tiempo, en el mundo de estos nuevos seres. La primera
solución podría ser la de encontrar alguna fórmula
-también genética-que los eliminase por completo
-un virus, por ejemplo-para ahorrarles y ahorrarnos
sufrimientos inútiles; para que volvieran a la nada de
donde nunca debieron salir. Citaba el reportero una
larga lista de agresiones que cometemos con ellos
casi inadvertidamente. Corno ejemplo, tendencioso
claro está, contaba el destino que sufrie,ron los
rníníhurnanos que fueron regalados a los niños de la
familia imperial: terminaron descabezados y mutilados
corno si no hubiesen sido nada más que muñecos
baratos. La segunda solución consistía en crear para
ellos un aparato policial fuerte, conforme a los modelos
existentes en nuestras sociedades, para que cada co,
lonia se autocontrole e imponga sus propios límites.
Dicha policía dependería, desde luego, directamente
de hombres de probada experiencia en tales trabajos.
La tercera solución, que bien pudiese complementar
la anterior, tendría que ver con una política educativa
que sirviera para integrarlos a nuestra sociedad: ellos
bien pudieran trabajar para nosotros limpiando
desperdicios o ejecutando tareas -en el área
microelectrónica, por ejemplo- que su tamaño les
ayudaría a realizar con eficacia.

DE LA REVOLUCIÓN CRIS Y SUS .ACIT.ADORES

Albert Llnder es un joven alto, afilado, locuaz. Tiene el
rostro anguloso y los ojos brillantes de los iluminados.
Todo lo que gana en negocios diversos -a los cuales
considera males necesarios-, lo invierte en su causa
política. Albert Lander es un militante de profesión.
Es un iluminado a tiempo completo. Vive en un des,
ván atestado de libros y cuadernos azules en los que
escribe interminables ensayos. En un rincón se alza
el mimeógrafo de mano que le sirve para editar las
hojas volantes y folletos que reparte en mercados y
ómnibuses. Sobre el velador está el megáfono que usa
en sus arengas. A ras del suelo se extiende el colchón
misero en el cual duerme o hace el amor con mucha,
chitas siempre distintas. Albert Lander nunca se
detiene. Ni le desanima la inconstancia de sus escasos
seguidores que, al igual que sus amantes, aparecen y
se esfuman en su horizonte corno estrellas fugaces.
Albert Lander pregona la revolución gris. En otro
rincón del desván se apilan pancartas grises y banderas
también grises que lucen el círculo blanco que rodea
al círculo negro.
La revolución gris, que según su mentor será ine,
vitable, parte de un principio estricto: hay que entregar
el poder y los ejércitos a los ancianos. Yno, por cierto,
para resolver, de una vez por todas, el problema de la
denominada tercera edad -que de paso también se
resolvería-, sino, y sobre todo, para que toda la fuerza,
la pasión, la energía de la juventud y de la madurez se
inviertan en el éxtasis y el disfrute de la vida, en los
goces de la carne, en los cantos y los juegos del amor y
del placer, y no en otro tipo de gastos inútiles.
Relegados al ejercicio del poder, obligados por una
suerte de conscripción postergada a ocupar las fun,
ciones ejecutivas -desde el más bajo hasta el más alto
nivel-, ancianos trémulos y olvidadizos, demorarían
por fuerza la enloquecida marcha de la sociedad.

31

�grande que el calor del verano no llega hasta él. La
niña le mira las manos huesudas, las manchas, las
venas azules; le mira el rostro de pergamino, los ojos
acuosos, hundidos, el hueco de la boca que balbucea
palabras a ratos incomprensibles. Dentro del uniforme,
el guerrero parece escurrirse. Bebe el agua a grandes
pausas. Es un anciano ceremonioso. Agradece a la
niña con profundas inclinaciones y le entrega el jarro
vacío. Luego le pide que le indique la dirección que ha
de tomar. La niña señala un punto lejano. El guerrero
camina unos pasos. Regresa yle pide a la niña un nuevo
favor: que le permita tocar por un segundo sus jóvenes
pechos. La niña acepta y siente el helado temblor que
apenas la roza. El anciano le agradece de nuevo, se
queda un momento en silencio como buscando en su
memoria algún residuo perdido, y con otra reverencia
reanuda su marcha. La niña lo ve alejarse, caminar en
una amplia media luna hacia el lado de las mieses aún
no cortadas. La niña llama a gritos al guerrero para
que corrija su rumbo. Pero es inútil. El no la escucha y
desaparece en el dorado horizonte. Ella no insiste. Sabe
que hay una guerra y que en la guerra ocurren cosas
raras. La víspera, luego de que ella y sus compañeros
retornaran de bañarse en el rto, descubrieron un par
de soldados -enemigos entre si-, que trataban de
sepultar bajo una pirámide de piedrecillas y ramas
de pino, a un artillero que acababa de morir sin un
rasguño, de puro viejo, luego de haber disparado en
cualquier dirección el cañón principal de su máquina
de guerra.
"Unos estados así no sojuzgartan a nadie. Una guerra así no matarta mucha gente", dice Lander. Amigo
de las ilustraciones didácticas, considera que escenas
como estas son suficientes para rebatir a cualquiera
que dude de la razón de su causa.
Pero los detractores de la revolución gris no son
muchos porque tampoco son muchos quienes conocen
sus planteamientos. De entre ellos, sólo unos cuantos
se dan la molestia de cuestionarlos.
Un tio suyo dice, por caso, que la revolución gris
es una idea hermosa pero un tanto utópica.
Paradójicamente, la madre de Lander atribuye a ese
tio la culpa de que su hijo hubiese elegido el peligroso
camino de los exóticos y los subversivos, por los libros
que le había dado a leer cuando era niño.
En su barrio, Lander tiene enemigos, verbigracia:
el cuidador del edilicio en donde vive. Nacionalista
convencido, piensa que la labor politica de su inquilino

Lo cual se traduciría en un incremento real del tiempo
libre de los ciudadanos: habrta, pues, más horas para
pensar, amar, sentir; para disfrutar la única vida que
les ha sido asignada a los hombres. El deterioro de
la maquinaria opresiva que violenta el espiritu de
quienes, en la sociedad actual, no comparten el poder,
no lo disputan, o no quieren disputarlo, cambiarta las
órdenes imperiosas en débiles súplicas, porque hasta
la muy improbable ira de los ancianos no tendrta a su
disposición medios eficaces de coacción y fuerza.
De este modo -dice Lander-, no es difícil imaginarse un mundo regido por gobernantes decrépitos,
rodeados de ministros y asesores (sobre todo estos
últimos) tan decrépitos como ellos, en el cual las
ceremonias del poder ylas frecuentes pompas fúnebres
(que casi llegarían a confundirse), asi como también
los aparatos burocráticos de los estados, permanecertan tan lejos, tan ajenos a la vida común de los
ciudadanos, que un sinnúmero de relaciones nuevas,
insospechadas hasta hoy, proliferarían entre ellos.
La vida sería asi múltiple y diversa, pero, a la vez,
comunitaria y cálida.
En lo que respecta a las batallas, Lander prefiere
ilustrarlas con una escena vivida. Al azar imagina
un campo de trigo a medias segado. Pone en su
descripción un limpio sol que hace reverberar el aire.
Son las dos de la tarde. En la cabaña solitaria reposan,
semidesnudos, los niños y niñas que cultivan el trigo.
El sudor humedece sus cuerpos dorados. La mañana
ha sido pródiga en juegos, caricias y ocupaciones. El
cansancio, el calor de la tarde, la abundante comida
basada en pan, leche, agua fresca y frutas, los ha
vencido. Entonces asoma en el paisaje un guerrero
exhausto. El verde olivo de su ropa de campaña resalta
en el campo amarillo. Tiene unas cuantas ramas
secas enredadas en la red elástica que le ciñe el casco.
Ayudándose con el arma, que usa como báculo, el
guerrero se acerca a la cabaña. Mira el negro interior.
Golpea la puerta entreabierta. Insiste. Llama con
su débil voz. Por fin aparece en el umbral una niña
somnolienta. Trece o catorce años y un gran desdén
en la cara. El guerrero le explica que está extraviado.
No sabe dónde se encuentra el campo de batalla. Y, a
decir verdad, no recuerda en cual de los dos bandos
está luchando. La niña le ofrece una silla y le acerca
un jarro de agua. El guerrero rehúsa la sombra y
arrastra la silla hasta la linea donde empieza el piso
soleado. Tiene su propio frio interior. Y debe ser tan

32

amenaza el porvenir de su patria. Un día se lo dijo al
capitán de policía.
Para su contrariedad, el capitán, limpiándose la
espuma de cerveza del bigote, le respondió:
-No debes inquietarte, al menos todavía.
Conocemos bien las actividades de Lander y no las
consideramos peligrosas por el momento. Cuando su
grupo crezca, será otro cantar. Encontrarán dificultades
y empezarán a desesperarse, a tramar ataques en contra
del orden, de la propiedad, de nuestros valores. Entonces
podremos eliminarlos sin remordimientos.
Albert Lander conoce bien los peligros que se ciernen
sobre su futuro. Pero no los teme. Está demasiado
ocupado elaborando lo que él llama "la cobertura
ideológica de su lucha revolucionaria". Es decir-en sus
palabras-, proporcionando a su empresa redentora un

lenguaje propio, no del todo verdadero, y a veces hasta
falso, pero novedoso y, sin duda, sugestivo y motivador.
Lander sabe que el fin justifica los medios.
-iHay que retornar a la sociedad arcaica! -dice en
su nuevo lenguaje. iHay que devolver el gobierno a los
más sabios! iA los más sabios en la sabiduria de la vida
y de la experiencia! iQue la ciencia y la técnica dejen
el paso a la verdadera sabiduría! iTodo el poder a los
patriarcas! iTodo el poder a los hombres venerables!
Cuando Albert Lander calla su audiencia calla
también. Por un momento el mundo se queda en
silencio. Después irrumpen la alharaca y las bromas
incomprensibles. Pero nunca falta en el público algún
anciano que recoja una de las volantes que el agitador
reparte, y la guarde, bien doblada en el bolsillo del
pecho, muy cerca de su corazón ~

l.Como ~stirar el Tiempo:

a) Aseg{ire que algo vitalmente importante
le suceda dentro de no menoa de um mea.
b) Levántese temprano todos los días, pro-

curando no hacer nada míen.tras que esP!
raque llegue el di&amp;.
II.-

Como Estrechar el Tiempo:
a) Haga 21 citas importantes para maflana.
Procwre que sean tan separadas geográficamente la una de la otra cxomo sea
posible.
b) Trate de no fd.tar a ninguna.

'

1
r:
ill

FFL rP~ ~H'REN~Et'?n

Devon. 1971

33

�ROTE DEL

Desaprendiendo de

ES OJOS.,. Al

Al entrar en el hall del París--Las Vegas sentí un estremecimiento. De repente
estaba inmerso en un inmenso espacio del que apenas divisaba sus límites.
Un virtual centro urbano bajo el falso techo abovedado de un cielo de neón.
Un mundo enteramente artificial, sin sombras, sin contrastes, sin farmas,
atravesado por una red laberíntica de corredores y pasillos en los que me
extravié irreparablemente.

EDUA.RDO SUBIRA.TS

senti transportado a una realidad fuera de la realidad,
herméticamente sellada al mundo exterior, una ciudad
por derecho propio definida por un sistema opaco
de signos y estimulos perfectamente planificado y
perfectamente vacío. Aqui y allá, un pequeño ejército
de muchachas jóvenes, con atuendos de diseño pornográfico y gestos de pudor pacato, atendian a las
máquinas y a sus usuarios. Una masa de miradas
excitadas, sin expresión, invadia los corredores.

1bosque de tragaperras, las hileras de mesas
de juego y ruletas se extendían frente a
mí como una masa de colores rutilantes e
inexpresivos, sumergida en el zumbido monótono y
obsesivo de sus timbres y campanillas, contrapunteado,
de tarde en tarde, por el chasquido de las monedas enlas
bandejas metálicas de las máquinas. Una luz uniforme
ytenueinundabaconsustonalidadessomnolientasun
lugar de ningunaparte, y un presente vacio y eterno. Me

E

34

El mismo modelo arquitectónico se repite en cada
_hotel-casino de las Vegas hasta la náusea: interiores
monumentales diseñados corno verdaderas ciudades
artificiales, la representación retórica de lugares
históricos fetichizados por la industria del turismo
bajo signos trivializados, la impermeabilización
al mundo exterior, la eliminación de referencias
espaciales y la suspensión del tiempo, la obsesiva
movilización de la masa encerrada de los jugadores en
campos de diseño premeditadamente fragmentado e
innecesariamente confuso, la profusión ostentosa del
ornamento corno instrumento de dopaje comercial,
la insistente simulación de naturalezas animales y
vegetales domadas: todo ello se repite monótonamente
de casino en casino, entre ofertas de dinero fácil, sexo
empaquetado y aventuras programadas.
las Vegas es un escenario comercial infinito. Una
no-arquitectura indefinidamente extendida. Y un
programa civilizatorio. Sus grandiosas construcciones

exhiben ostentosamente la ausencia de un concepto
de espacio, la renuncia arquitectónica a la forma,
la negación a una voluntad expresiva. Y ponen en
escena una concepción de la ciudad como sistema de
comunicación instrumentalizada para fines comerciales.
la renuncia paradigmática a la organización artistica
de la existencia y a cualquier experiencia artistica de
la realidad es su ley.
Un principio rige y compensa esta renuncia a la
construcción expresiva y a la creación arquitectónica.
No se trata del kitsch, resultado del abaratamiento
industrial de las formas artísticas y las expresiones
humanas. Es el realismo mágico que distingue la
producción de la industria cultural posindustrial.
Entiendo por realismo mágico la composición de signos
como objetos, de lenguajes corno realidades, y de la
ficción como si se tratase de una programada realidad
Y la configuración de estos signos reales corno un
sistema banal de estimulos primitivos para el consumo,
35

�la modificación del comportamiento humano y, en
última instancia, la subversión comoclificadora de la
cultura. Su función, como la de esas botellas colosales
de Coca,Cola transformadas en espacios comerciales,
es la de sumergir en su medio total al consumidor como
en una fantasia real, disolver su conciencia reflexiva,
y movilizar sus frustraciones libidinale~, sus ~eseos
parciales y sus construcciones simbólicas mconscientes
fetichistas con fines comerciales.
La consigna posmoderna llamada a legitimar la
reducción de la arquitectura al diseño comercial eran
el dominio del signo sobre el espacio y la redefinición
de la arquitectura como acción comunicativa. Un hotel
simula las estancias ylos patios devillas romanas, el otro
es un simulacro de los palacios árabes, el tercero clona
el skyline de Manhattan. Se reproducen indistintamente
espacios selváticos, paisajes submarinos, oasis del
desierto y salones rococó. Se yuxtaponen como
los lenguajes vados de un cinismo u~vers~l. Lo
único realmente innovador en estas simulaciones
son sus dimensiones gigantescas, efectisticamente
hinchadas, y la sistemática trivialización retórica
de sus significados, lo mismo se trate de columnas
corintias o los atributos sexuales de las showgirls.
La exageración monumental de los ornamentos
arquitectónicos, y el erotismo hiperrealista_ ~e las
toallas y los jabones de los hoteles son la condición, a
la vez que el complemento, de su programado tedio.
El postulado antiartistico que regula este proc~so
de diseño comunicativo mágicorrealista ha sido
empaquetado académicamente bajo la parafern~a
neovanguardista de una ruptura posmoder~a.. Sm
embargo, sigue siendo moderno: trata de ehmmar
funcionalisticamente las huellas del tiempo y de la
experiencia, enarbola corno el dadaisrno los e~ect~s
del shock y de la banalización masiva de la expenencia
humana, y compensa su falta de carácter y vaciamiento
arrtsticos mediante la obsesiva ostentación hiperreal de
un hedonismo comercial de constitución perfectamente
surrealista. Como anunciaban los manifiestos de Breton,
su efecto de encantamiento,la inmersión del consumidor
en un mundo de falacias de riqueza, fantasías patéticas
y trivializadas extravagancias adquiere las dimensiones
de un environment total.
Las categorías tradicionales de la industria del
entertainment y del amusement sólo definen una de las
funciones que estas instalaciones cumplen: el diseño
concebido como instrumento del consumo masivo.

Pero la función del consumo lo eleva, al mismo
tiempo, a modelo de conducta y para~gma ~ultural.
Lo que aquí se define es un proyecto mdustnal de la
cultura del consumo, de la cultura del espectáculo. La
característica dominante de esta quimera posinduStrial
es la producción de realidades virtuales, de suce~e~s
presenciales, de ausencias hiperreales: un prmcipio
que rige en un extremo los video,gam~~' con el
hiperrealismo que atraviesa su culto temanc? _de la
violencia, y en el otro extremo los ritmos repennvos y
monótonos de excitación y frustración que rigen todas
las instalaciones automatizadas de juego en los casinos.
El intelectualismo posmodernista ha legitimado con
una voluntad solapadamente publicitaria a estos
productos comerciales como expr~si?~ de una a~,
téntica pop culture, olvidando el pnncipio me~cantil
que les otorga su valor jurídico y ontológico de
autenticidad. Y por justificarlo estéticamente se ha
olvidado de mencionar su principio funcional: el
vaciamiento de la experiencia, la colonización del
sujeto, la generalización global del tedio.
.
Todo es irreal y todo es real en este medio: lo
mismo los foros romanos de cartón piedra que las
selvas tropicales de plástico y las fontanas barrocas
de Bernini o los rascacielos de New York en ficción de
yeso. La pobreza de los materiales y la trivi~dad de
los diseños delatan el carácter fútil de esta arqmtectura
definida no como espacio, sino como performance. Lo
único auténticamente real en este gran dispositivo
ilusionistico es el dinero: concebido a la vez como
discurso racional de los beneficios financieros y corno
la ficción abstracta que cristaliza sintéticamente todos
los deseos, todas las posibilidades de su realización, Y
todos los simbolos sombríos de poder social Ypotencia
sexual.
Las Vegases el cumplimiento performático deld~~m
estructuralista y posestructuralista de la desaparición
del sujeto tardomoderno. Su sucedáneo es el jugador
de sus cadenas metonimicas y antiespacios: mónada
cerrada en sí misma, átomo vado y sin ventanas,
sometido a un movimiento browniano, casual y caótico,
descentralizado y despersonalizado. Sujeto terminal en
el que se han superado los conflictos éticos ~ estétic?s
que hablan puesto al sujeto burgués de la era mdustnal
tardía de cara a la pared de la sociedad espectacular en
la explosión revolucionaria de mayo de 1968. El jugador
de Las Vegasnada siente,nada sabe, nada recuerda, nada
desea, nada expresa. Sentado frente a las tragaperras su

36

y felicidad comodifi.cada, más se diluye en el campo
de fuerzas estadísticamente programado de una
deuda virtualmente ilimitada, cuyo último objetivo
es su implacable empobrecimiento, su bancarrota, su
autodestrucción: una metáfora poshumanista de la
economía financiera global; una alegoría del progreso
en la era de la destrucción social, biológica y militar
del planeta.
El verdadero sujeto del espectáculo descentralizado,
polimorfo y hedonista del escenario posmoderno Las
Vegas se construye en la racionalidad estadística que
regula el juego, en las cámaras ocultas que controlan la
actuación de los jugadores, a través de la distribución
invisible que organiza el desplazamiento de los clientes
hacia los zonas programadas de consumo, la creación
de ambientes totales pospanópticos destinados a
neutralizar sus afectos y su capacidad reflexiva. Más
aún. Es sobre la degradación performática del jugador
que se eleva triunfante el nuevo sujeto neocartesiano
de la dominación poshumanista, pospanóptica decons,
truccionista y descentralizada.
El multiculturalismo atraviesa la organización
totalitaria del espacio y el consumo. Las Vegas es, en
este sentido, un collage de todos los estilos, todas las
culturas, todas las razas y todos los tiempos históricos.
Un foro romano, transformado en el pasillo de un
mall, que conduce a un castillo medieval, en el cual se
alberga el casino con mobiliario rococó, que a su vez
se abre a la réplica del Brooklyn Bridge, desde el que
se disfruta una vista panorámica sobre la Torre Eiffel,
junto aun palacio árabe, recortado abruptamente sobre
la silueta de un rascacielos hipermoderno de acero y
vidrio ... Este exacerbado hibridismo lingüístico no
comprende, sin embargo, una verdadera heteronomía
de estilos o memorias diferentes. Mucho menos se trata
de un diálogo entre culturas. Es más bien el resultado
de un reciclaje incondicional de signos sin referente, el
pastiche que resulta de la destrucción posindustrial de
los lenguajes históricos, camp elevado a Gesamtkunstwerk
y transformado en total environment.
Su condición absoluta es la banalizacióngeneralizada
de sus signos híbridos: las danza de vientre de las falsas
odaliscas frente al palacio oriental han perdido toda
dimensión erótica y los diseños neofuncionalistas
del restaurante de al lado están vaciados de toda
expresión artística. Las Vegas Boulevard es una corrida
de vanidades cuyas diferencias metonímicas entablan
entre si una competencia fútil de reclamos comerciales

movimiento reiterativo, sus automatismos psicofisicos,
su mirada vacia, eventualmente su obesidad inducida
por alimentos químicamente enriquecidos, recuerda
el cuadro de ciertos enfermos catatónicos y su
dependencia psicofarrnacológicoinstitucional. Sus
cíclicas expresiones de entusiasmo o de éxtasis que
provoca eventualmente el golpe de suerte de un
puñado de quarters son indicadoras de una felicidad
plana, basada en la satisfacción inmediata de deseos
estadísticamente programados por las agencias de la
publicidad.
No es un sujeto estético, carece de conciencia
moral, no es capaz de articular una experiencia. El
jugador de Las Vegas representa más bien el final de la
humanidad, un cuadro patográfi.co de supervivientes
institucionales que espiritualmente ya han muerto
antes de haber nacido. Un sujeto poshumanista que
mueve palancas, introduce monedas, ordena refrescos,
estalla mecánicamente en éxtasis de felicidad histérica
o reitera espasmos cronometrados de frustración. Su
condición psicológica, al contrario de los jugadores de
Dostoievski, no está atravesada por drama alguno. El
tedio no deja huellas en su rostro.
La nueva subjetividad posmoderna se construye
estrictamente en torno a un último límite: su crédito
monetario. Destruido como sujeto social e histórico,
y como conciencia autónoma, se arroja sin freno a la
virtualidad de una realización como consumidor en
el campo de posibilidades infinitas de los juegos de
azar. Su tarjeta de crédito, sus siglas corporativas y su
número secreto de identificación personal configuran
su nueva identidad profunda. Sólo y a través de ellas
será realmente reconocido por el ejército de camareras,
ujieres, vendedores, policías, prostitutas y asistentes que
pululan a su alrededor. Através de la tarjeta de crédito
se recupera un elemento residual de la vieja subjetividad
protestante, responsable de sus actos, capaz de asumir
la culpa trascendental de sus deudas bancarias, y las
consecuencias jurídicas de su trasgresión numérica.
Arrojado a las redes espaciales opacas e inapre,
hensibles, inmerso en los sistemas lingüísticos de
un deteriorado e ilegible hibridismo iconográfico,
abandonado a las derivas inconscientes de supervisadas
performatizaciones, el jugador está subsumido a
sistemas psicológicos de inducción de la conducta
llamados a endeudarle. Cuanto más se explaya el nuevo
sujeto en el campo de los juegos heteromorfos y sus
excitaciones preforrnateadas de riqueza monetaria

37

�ascético y sus lenguajes herméticos; modelo de una pop
culture programáticamente definida como banalidad
democráticamente consensuada de clichés estéticos;
apología anti;intelectual del deja;vu; hibridismos
celebratorios, pastiches antiestéticos...
No, ciertamente, la función del diseño espacial
como sistema semiótico no es la simple inducción del
consumo. Tampoco posee las dimensiones discretas
del viejo kitsch. Su significado es más radical porque
afecta a nuestra capacidad general de percepción.
Tras haber paseado por los pasajes de cartón piedra
de Las Vegas, después de contemplar la insignificante
ornamentación de arabescos y columnas corintias, o
engullir la textura plastificada del David de Michel;
angelo, es imposible regresar a sus originales, apreciar
sus valores artesanales, sus patinas históricas, su
fuerza expresiva, o la sensualidad de sus texturas
irregulares y macizas. Frente a la grandiosidad
imperial del Caesar's Palace, el Capitolio romano
arroja más bien un aspecto innoble y provinciano.
Yla monumentalidad sin escala del Paris;Las Vegas
convierte las elegantes casas parisinas que bordean
La Seine en verdaderas chozas. La réplica se impone
sobre el original, neutraliza sus momentos reflexivos,
invierte su privilegio ontológico en virtud de su
acceso masivo, para adquirir definitivamente un valor
normativo sobre ello.
La proximidad entre la seducción de arquitecturas
travestidas, simulaciones sexuales y dinero virtual,
y la estética del realismo mágico propia de las
grandes producciones fílmicas de Hollywood, sus
arquitecturas fantásticas de edades faraónicas, e
imaginados imperios romanos, o sus performances de
lujo y exuberancia, no es simplemente geográfica. La
industria cultural de Hollywood se da cita literalmente
en cada una de las arquitecturas de Las Vegas, en sus
iconografías, en el comportamiento espectacular de los

para caer al mismo tiempo en la anodina indiferencia de
lo que no posee en sí mismo valor alguno. Es un basurero
icónico. Pone de manifiesto el principio de tolerancia
de una cultura que se pretende democrática, pero sólo
admite la disidencia de los signos que previamente ha
desemantizado y desactivado como portadores de una
experiencia. Es la pesadilla lingüística de una Torre
de Babel degradada a hipermercado en el que todo,
lo mismo el sex appeal de las camareras que el colorido
retrato de Donald Duck se consensúa totalitariamente
bajo su valor común de cambio.
Esta devaluación a la que están forzados todos
los seres que traspasan el umbral de la ciudad virtual
les obliga a la teatralidad afectada, a la hipérbole, a la
trivialidad y la exageración. Las Vegas es necesariamente
una ciudad arquitectónicamente monumental y un
escenario retóricamente recargado hasta el manierismo
más grotesco. A diferencia de los rascacielos históricos
de Chicago y New York, esta monumentalidad no
responde a una voluntad simbólica, y está desprovista
de cualquier dimensión organizadora del espacio
público de la ciudad. Es más bien un señuelo. Algo
que ha sido concebido para irritar y excitar, como
una serie indefinida de estímulos atávicos diseñados
con el propósito de generar una reacción compulsiva,
automática e irreflexiva. Expresión plastificada del final
de la historia y el último hombre.
Las Vegas ha sido un paradigma académico del
posmodernismo norteamericano. Sus protocolarios
titulares: espacios descentralizados, fragmentarios,
caóticos e indescifrables; transformación del arte en
producción de signos sin referente; trivialización de
los lenguajes; advertising as culture; ficcionalización de la
realida~ fin del sujeto; inducción de una mirada vacía;
negación del estilo, artasentertainment;juegometonínimico
y performatividad sin atributos; vanguardia populista
que ha superado el elitismo modernista, su rigorismo

PARA. EL POPULISMO PLANETARIO ES UN LUCAR DE
APRENDIZAJE E INICIACIÓN ESTÉTICA, ECONÓMICA Y SEXUAL.
LA. MECA DE UNA CULTURA. QUE EN SUS SALAS DE JUECO
CELEBRA. UN CULTO SACRIFICIAL PRIMITIVO AL DINERO.
38

viandantes del bulevar, y en un número considerable de
malls y boutiques. Muchas de las calles y edilicios que
conforman las ciudades en el interior de los rascacielos
citan explícitamente los estudios de las grandes
productoras de cine de la capital del Oeste americano.
La similitud llega a veces hasta los detalles: la ilumi;
nación de los pasajes con focos cinematográficos que
resaltan su carácter escenográfico, por ejemplo. Las
Vegas es el cumplimiento de los sueños programados
de la industria espectacular de Hollywood y de su
concepción de una existencia humana reducida a
cómic o a spot. Pero esta proximidad estética se pone de
manifiesto, sobre todo, bajo un denominador común:
su dimensión espiritual.
Las Vegas no sólo es un centro de la industria del
entertainment. Ni constituye solamente un paradigma de
los antiespacios sin tiempo del consumo posmodemo.
La ciudad virtual de Las Vegas es, ante todo, un centro
ritual. Ningün ciudadano global puede eximirse de
su cita, al menos una vez en la vida. Y Las Vegas,
por otra parte, se da cita en todos los espacios de la
arquitectura global. Para el populisrno norteamericano
y para el populisrno planetario es un lugar de apren;
dizaje e iniciación estética, económica y sexual. Un
ineludible pasaje de tránsito. Ciudad sagrada, la Meca
de una cultura que en sus salas de juego celebra un
culto sacrilicial primitivo al dinero. De ahí que la
categoría estética que define su proyecto urbanístico
sea la grandeza más allá de toda escala humana, la
magnificencia histérica, la trivialización sublime.
De ahí que la expresión espiritual generalizada de
·todos sus espectáculos arquitectónicos, monetarios
o eróticos sea un patético entusiasmo.
Hay un instante privilegiado sobre los paisajes de
Las Vegas: el atardecer. El sol se inclina suavemente en
el horizonte infinito de las cordilleras que recortan el
desierto. Las arquitecturas se sumergen en sus colores
ocres y sus tonalidades brillantes y tornasoladas, que
paulatinamente se deslizan hacia carmines y azules
intensos, hasta que la oscuridad enciende a las estrellas
en un firmamento de cobalto. En este instante emergen
las luces de la ciudad como la epifanía de una segunda
naturaleza. En los primeros minutos, sus intensidades
fluctuantes apenas si pueden competir con los últimos
rayos del sol. Pero, poco a poco, van prevaleciendo
sobre el cielo crepuscular. La oscuridad disuelve
progresivamente a las masas arquitectónicas, al tiempo
que la iluminación artificial de las fachadas y ventanas,

39

los focos cinéticos de las avenidas, y las caprichosas
siluetas de los neones que recorren los bulevares
transforman la ciudad en una orgía de formas y colores
cambiantes. Los surtidores de aguas encendidas por mil
tonalidades luminosas añaden a esta transfiguración
de la ciudad nocturna un indispensable momento
musical de danzas geométricas, colores abstractos, y
explosiones de luz y energía.
He llegado a esta ciudad tras un largo viaje por
América. He conocido la desesperación de hombres
y mujeres en Perú, humilladas sus esperanzas de dig;
nidad política y libertad. He asistido a la conciencia
final de la fragmentación de megalópolis como
Sao Paulo o Belém do Para. He atravesado paisajes
de desolación en una Amazonia amenazada por
la guerrilla, el narcotráfico y las corporaciones
multinacionales que destruyen abiertamente su fauna
y su flora, y exponen la vida a millares de humanos a la
agonía económica y biológica. He visitado los bosques
de Chiapas, donde militares y paramilitares imponen
el desplazamiento forzado de sus antiguos moradores
en nombre de futuras rnegaempresas de extracción
mineral y explotación biológica. He acompañado a los
hombres y mujeres sometidos al régimen de esclavitud
en los campos de trabajo de Tijuana, sitiados por
los muros de acero blindado norteamericanos y la
corrupción criminal del ejército mexicano. Al llegar
aquí me sentía fatigado, interiormente fragmentado,
deprimido.
Es dificil encontrar un sentido a los brutales dilemas
que atraviesan las fronteras semánticas y políticas
entre el Mundo Primero y el Tercer Mundo: la creciente
esclavitud camuflada, el tráfico sexual, la corrupción
política, los chantajes financieros y militares, la
destrucción biológica a gran escala. Es dificil construir
una existencia dotada de valor y de sentido en los bordes
delfín de la historia. Las Vegas enseña, sin embargo, que
si no podernos dar un sentido al mundo, ni a nuestra
existencia, al menos sí podernos transformarlo en
delirio. Es la maravillosa oportunidad que ha ofrecido el
concepto norteamericano de pop culture: una tolerancia
de los signos, el éxtasis de colores abstractos y sonrisas
vacías; el entusiasmo que define las descargas de alegría
en las mesas de juego; los gigantescos performances de
ballets mecánicos; la excitación multitudinaria del
consumo; sueños triviales de poder y riqueza; paraísos
artificiales de la mala conciencia poshumanista.
Apoteosis del espectáculo ~

�POESIA.

POESIA.

-así de blanca y doble

Resaca

tu desaparición,

HERM»I BRAVOVAREU.

así

A Washington Cucurto

de inútilmente puros
cráneo y hemisferios
que a fuerza de pensar

"En cuanto a ti, el desierto.
Suelta la música,
ábrete la carencia,
dolor, la duna franca;
cansado de pensar
lo húmedo y lo seco,
separados;
la playa o la creación
ytu cabeza.
¿No escuchas
las reverberaciones,
la bilis en el blanco
por obra de la luz
o de su espectro
que no alcanzas
porque lo de la abuela
no se toca?
Pues sí, lo que parece
un vómito
común, tu soledumbre,
su nana por la noche
del lavabo

te brillan fuera-,
tan sólo fue
tu propio llamamiento.
En cuanto a ti,
que confundes
escala y escalera,
lo único
posible es el comienzo."

�THELADY

o situations
(Apunte sobre un ensayo de Antonio Candido)

JORCERUEDASDELASERMA
Hen: is Bdladonna, the lady ofthe Rocks,
The lady ofsituations1•
T. S. Eliot, The Waste Land.

INTERVALO NARRATIVO

Si revisamos la crítica mexicana sobre aquellas
obras que narran la vida y las aventuras de
personajes populares como Alonso Ramírez, el
Periquillo Sarniento, los Fulgencios, o hasta Pito
Pérez, veremos que invariablemente se presenta
la cuestión, nunca resuelta del todo, sobre si tales
peronajes pueden ser considerados «pícaros". Se
procede, también invariablemente, a examinar
si, en efecto, corresponden con el modelo de la
picaresca española de los siglos XVI y XVII, de
modo principal con La vida de Lazarillo de Tormes, y
de sus fortunas y adversidades (1554), que, como decía
Marcel Bataillon, fue la fundadora "del linaje de los
pícaros" (Bataillon, 1966: 611, apud. Navarro Durán,
2003: 11). La conclusión suele ser que se parecen,
pero no del todo. Se trata, entonces, sí de "pícaros",
pero diferentes. Y de ahí hasta se podría deducir
un juicio de valor: entre más parecidos resulten a
su modelo, serán personajes mejor logrados.
43

�hija, prefiere al ahijado y sale desesperada a buscarlo
por toda la ciudad.
Leonardo va a vivir con un amigo, y se agrega a su
familia, en una casa marginal y desordenada en la que
conviven primos yprimas, prole de dos hermanas viejas.
Ahí Leonardo acaba enamorándose de una joven muy
graciosa, llamada Vídiña, antitesis de la boba Luisiña,
que le corresponde. Pero ese enamoramiento disgusta
á dos de los primos, que la pretenden. Para deshacerse
de Leonardo lo denuncian como vagabundo al Mayor
Vidigal, implacable jefe de policía que aterroriza a toda
la comunidad. Éste prende a Leonardo aprovechando
una velada campestre de la familia; pero Leonardo
hábilmente logra burlar al policía.
Por gestiones de la madrina Leonardo consigue un
empleo en las cocinas reales, quedando a salvo de la
persecución de Vidigal. Pero el malhadado Leonardo se
involucra, por compasión, con la joven mujer del Torna
Largura, un oficial desalmado. Por el pleito que se arma
con este siniestro personaje, Leonardo es despedido
y, consecuentemente, apresado por Vidigal. Vidiña,
celosa, va a pedirle satisfacciones al Torna Largura, y
éste acaba enamorándose de ella.
Mientras tanto, aclarada la intriga de la madrina
gracias a la oportuna intervención de un ciego maestro
de rezos, contratado porJosé Manuel para deshacer el
entuerto, éste consigue desposar a Luisiña.
Vidigal, pensando que la astucia de Leonardo y su
conocimiento del medio de marginales puede serle de
utilidad, lo convierte en uno de sus agentes policiacos.
Pero Leonardo, por su incorregible carácter travieso y
compasivo, acaba protegiendo a un bandido. Vidigal
lo prende nuevamente y amenaza con castigarlo a
latigazos.
De otro lado, la vida de la pobre Luisiña se ha
convertido en un infierno por la mezquindad del
miserable José Manuel, quien para fortuna de todos
fallece repentinamente.
La abnegada madrina mueve cielo y tierra para que
Vidigallibere a Leonardo y, no teniendo éxito, recurre
entonces a Doña Marta, quien le ha perdonado la vieja
intriga. Doña Marta, a su vez, recurre sabiamente a
Marta-Regalada, viejo amor de Vidígal. Ella, con una
promesa que le hace al oido al perplejo jefe, consigue
no sólo la liberación de Leonardo, sino su promoción a
sargento. Todo muy oportuno, pues Leonardo se casa
con la viuda Luisiña y se convierte, de golpe, en dueño
de cinco herencias.

En Brasil, la critica no procedía de modo muy diferente

1

al analizar obras semejantes. Es el caso de las Memorias
de un sargento de milicias, novela de folletín publicada en
1852 por Manuel Antonio de Alrneída (1831-1861). La
novela se sitúa a principios del siglo XIX. Su trama,
bien simple, es la siguiente:
En su viaje de navío al Brasil, Leonardo Pataca conoce
a Marta de las Hortalizas. Entre coqueteos en forma
de pisotones y pellizcos los dos simplones viajeros
acaban por entenderse y, llegando al Brasil, se
juntan. De esa unión nace el pequeño Leonardo. Al
principio todo va bien, con los pellizcones y pisotones
libidinosos. Leonardo Pataca había logrado el cargo,
muy codiciado, de oficial de justicia. Pero unos años
después, descubre que Marta lo está traicionando.
Luego de que el ofendido amante le propina a la
adúltera severo escarmiento, ya no a pellizcones, sino
a golpes y puntapiés, ella huye con el capitán de un
barco, abandonando de paso al hijo. Leonardo Pataca,
muy dolido por el abandono, da el hijo al padrino de
bautizo, un barbero, quien no sólo se encarga de su
manutención, sino que se empeña en darle las mejores
enseñanzas para que llegue a ser padre o alguien
de valía. Pero el niño es, por naturaleza, travieso,
indisciplinado e incorregible. No obstante, el padrino,
que lo adora, le disculpa todas sus travesuras y no
pierde la esperanza de que llegue a ser un hombre
importante.
Leonardo hijo se convierte en un típico malandro
carioca, sin oficio ni beneficio, y se divierte a costa
de los demás. Cambia cuando se enamora de Luísiña,
sobrina dela señora doña Marta, rica y respetada amiga
del padrino. Luisiña, huérfana y afortunada heredera,
es pretendida por un abogado simulador,]osé Manuel.
La abnegada madrina de Leonardo, una partera, que se
desvive por el ahijado, logra apartar temporalmente al
rival inventándole una terrible calumnia.
En eso el padrino muere, dejándole todos sus bienes
a Leonardito, que pasan a la custodia de Leonardo
Pataca en su calidad de albacea. El joven tiene que
volver a vivir con su padre, quien se había casado
con la hija de la madrina, Chiquiña. La madrastra y
Leonardito se detestan y, luego de una discusión, él
huye de casa. La madrina, a pesar de los reclamos de su

1

Aqul está la Belladonna, la dama de las Rocas, / La dama de las
peripecias.

44

Hasta ahi la trama de la novela que, corno es típico
en todas las de su género, se fusiona con variadas
peripecias e historias truculentas de los personajes.
Algunos de mal carácter y malévolos deseos, como
la vecina que detesta al niño Leonardo y se burla de
las generosas expectativas del padrino; el Maestro de
Ceremonias de la parroquia, que es sorprendido en
ropa intima y consecuentemente apresado por Vidigal
en la casa de la exótica Gitana; o el propio oficial de
justicia, Leonardo Pataca, también encarcelado por el
inclemente Vidigal, cuando es sorprendido desnudo en
la casa del Caboclo, recibiendo una cura mágica para
obtener el favor de la misma disoluta Gitana.
DICOTOMIA SOCIAL

En la novela domina el bajo mundo en el que actúan los
personajes movidos por pasiones amorosas poco edificantes, celos vengativos e intrigas. Las malas acciones
del niño Leonardo resultan, en ese marco, inofensivas
y hasta divertidas; y sus desgracias, conmovedoras,
porque, con todo, este malandrín no tiene tan mal
corazón. De todo esto, lo que resulta es una sociedad
en la que no hay una clara conciencia del bien y del mal,
pues ambas dimensiones se confunden.
Nadie es totalmente malo, ni tampoco totalmente
bueno. El propio padrino, ejemplo de abnegación
amorosa por el ahijado, debió el capital que le permitió
establecerse como barbero y ganar estabilidad en la
vida, ala prevaricación que cometió contra el agonizante
capitán del navío que lo traía al Brasil, prometiendo
al moribundo que entregaría a su hermana el cofre
que éste le confió, y del cual se apropió sin el menor
remordimiento.
Antonio Candido en su famoso ensayo "Dialética
da malandragem" (2004)2, inspirado en esta novela,
explica sociológicamente, y por oposición, el ser moral
del mundo en ella representado:
Uno de los mayores esfuerzos de las sociedades, a través
de su organización y de las ideologías que la justifican,
es establecer la existencia objetiva y el valor real de

---

-- ~

-

---

--

--

--

2

"Dialética da malandragem", en O discurso t a cidade (2004). Sigo esta
edición. El ensayo apareció en espa:ñol como prólogo a la novela Manoriasdt
un sargento de milicias (1977). Prólogo y notas de Antonio Candido, cronologla
de Laura de Campos Vergucita, ttaducción de Elvio Romero. Caracas,
Biblioteca Ayacucho (Biblioteca Ayacucho 25).

pares antitéticos, entre los cuales es preciso escoger, y
que significan licito o ilícito, verdadero o falso, moral o
inmoral, justo o injusto, izquierda o derecha política y así
por delante. Cuanto más rígida la sociedad, más definido
cada término y más apretada la opción. Por eso mismo
se desenvuelven paralelamente los acomodamientos de
tipo casuístico, que hacen de la hipocresía un pilar de la
civilización (Candido, 2004: 41)3.

Según el Diccionario de la Real Academia, la hipocresía es el "fingimiento de cualidades o sentimientos
contrarios a los que verdaderamente se tienen o
experimentan." Pero, como esta novela no representa
a una sociedad rígida, sino, por el contrarío, laxa,
en la que los términos maniqueístas se relativizan,
esos acomodamientos entre los pares antitéticos no
son casuísticos, sino, podríamos decir, generales. De
modo que la hipocresía deja de ser relevante, como,
en cambio, fue siempre denunciada por el realismo
europeo. Dice también Antonio Candido:
(. ..)una de las grandes funciones dela literatura satírica,
del realismo desmistificador y del análisis psicológico
es el hecho de mostrar, cada uno a su modo, que los
referidos pares son reversibles, no estancos, y que fuera
de la racionalización ideológica las antinomias conviven
en una curiosa penumbra (lusco-fusco).

Esta obra no es una sátira, no obstante su evidente
carácter paródico; tampoco una novela realista y no
es igualmente una novela costumbrista típica. No hay
modelos edificantes, ni las conductas de los personajes
buscan reformar al lector. Aquí los personajes no
tienen necesidad de fingir. Leonardo nunca finge,
asume sin escrúpulos su manera de ser. Leonardo
Pataca tampoco finge en su descabellada pasión por la
Gitana, a pesar de su posición de oficial de la justicia.
El Mayor Vidigal, no obstante representar el orden, se
va a vivir públicamente con María-Regalada, en unión
no sacramentada. El único hipócrita pareciera ser el
sacristán-predicador, pero es expuesto, para regocijo
de todos, con trapos menores en la fiesta de la Gitana.
Quizás podríamos decir, al margen del ensayo de
Antonio Candido, que en una sociedad tan laxa más
que la hipocresía lo que resalta es el cinismo.

' La traducción de las citas de los textos de Antonio Candido es m1a.

45

�situación de la metrópoli. Tanto así que en 1820 se vio
obligado a regresar a Portugal, por una revuelta en la
ciudad de Oporto, que exigía el regreso de la Casa Real
La oligarquía brasileña, por su parte, habiendo vivido las
ventajas de tener al rey al alcance de la mano, difícilmente
aceptaríavolver a su anterior estado de colonia postergada.
Yesa fue la causa por la que pidió y convenció al príncipe
Pedro para que declarara la Independencia y asumiese ya
hola cabeza del reíno, sino del Imperio del Brasil.
Manuel Antonio de Almeida eligió hábilmente esa
especie de interregno para situar su novela. La autoridad
real está como ausente, el rey no aparece nunca, aunque
su nombre sea permanentemente invocado. El palacio
real parece abandonado; el teniente coronel, padre
del mozalbete que en Portugal desfloró a María de las
Hortalizas, y al que siempre acude en busca de socorro
la madrina, vive con su capote viejo y su aire de incuria,
en la sala donde los viejos oficiales cabecean sin nada
quehacer.
Ese vacío de autoridad es el que le da al Mayor
Vidigal la potestad de imponer el orden. Él es la coraza
de la ley, y la cota que impone límites a la sociedad,
siempre pronta a desbordarse. Pero hasta él, por ejercer
tan discrecionalmente la autoridad, puede rebasarla, al
usurparle al reyla potestadno sólo de perdonar sino hasta
de promover, al servicio de la guardia real, a un proscrito.
En resumen, es una sociedad versátil, en la que
personajes degradados pueden ascender a una posición preeminente, o personajes respetables caer en
la degradación. Y esta escalada no depende ni de los
méritos personales, como en la vieja hidalguía, ni del
trabajo. No es una sociedad feudal ni tampoco una
sociedad capitalista.
La sociedad representada en La vida del Lazarillo de
Tonnes es diferente, es una sociedad cerrada, inmovilizada, aún feudal y preamericana. América no existe
todavía en su horizonte. Por la mente del Lazarillo
no pasa la idea de emplearse con un capitán de navío,
porque América no existe ni se menciona una sola vez
en la novela. Sólo después los pícaros harán la travesía
y, con ellos, la picaresca irá a evolucionar. Para entonces
estos serán diferentes, ya habrán nacido pícaros, como
el pequeño Leonardo, malandro de nacimiento. Lázaro,
en cambio, nace inocente, corno todos los niños, y se
va haciendo astuto y cínico por la dureza de la vida
que confronta. Leonardo no pasa trabajos, no le falta
lo necesario, no sufre hambre, y sí sus dos padres lo
abandonan, tiene a dos mejores en sus padrinos.

La hipocresía es siempre repugnate, desagradable
y reprobable, es siniestra. El cínico puede ser hasta
cómico y divertido. Para el hipócrita no hay matices,
para el cínico sí: puede mentir o no, puede ser obsceno
o no, puede ser desaseado o no, pero siempre es desvergonzado. Quizás un resabio que le quedó de la escuela
de los cínicos de Antístenes es que no ambiciona
ni la riqueza ni el poder, se conforma con una vida
frugal, y si la fortuna le llega es por un imprevisto
golpe de suerte, sin haber hecho ningún esfuerzo para
obtenerla. No tiene tampoco conciencia moral, nada lo
desvela, salvo la barriga vacía; tampoco padece penas
de amor, y puede cambiar de amante con la mayor
facilidad, según la conveniencia. El pícaro es cínico,
el malandro también. Macunaíma se caracteriza, sobre
todo, por su cinismo4 .
Dicho esto último, no debemos, con todo, olvidar que
se trata de una representación deformada de la realidad,
como sí se proyectara sobre un espejo cóncavo. De
ese modo la verticalidad que puede caracterizar a una
sociedad puritana, aparece torcida en el espejo, en tanto
que la otra, de natural informe y achaparrada, parece
enderezarse, si bien cómicamente. De donde inferimos
que ese espejo cóncavo o esa representación deformada
relativiza en el primer caso los pares opuestos de la vida
social, en tanto que en el segundo los anula.
IMTERRECMO HISTÓRICO

La novela parecería situarse en el Brasil joanino, es decir
en el periodo en que la Corte portuguesa permanece
en Brasil, de 1808 a 1821. Más precisamente, quizás, de
1816 -año en que el hasta entonces príncipe regente
es coronado rey, con el título de D. Joao VI- a 1820,
cuando vuelve a Portugal dejando a su hijo Pedro,
quien declara la independencia del Brasil en 1822 y
es entronizado Emperador Pedro I de Brasil. Ello se
explicaría por las múltiples referencias a "El Rey" que
hay en el texto.
Es evidente que durante esos años tanto la situación
de Portugal, que veía ausente y distante ala Corona, como
la del Brasil colonia, no acostumbrada a ser el centro de
la monarquía, eran confusas. El rey, que había querido
permanecer en Brasil a pesar de la derrota de Napoleón
Bonaparte, tenía que resolver desde ahí la compleja

• Novela heroicómica de Mario de Andrade (1893-1945), publicada en
1928.

46

Esta nueva sociedad, corno un organismo vivo,
sabe compensar los órganos atrofiados: a falta de la
institución familiar, está el compadrazgo, que pasa
por encima de las descompuestas relaciones naturales
dominadas por la permisividad. El compadrazgo es
sagrado, porque no nace de la naturaleza, siempre

corruptible, sino de un pacto de la fe a la hora del
bautizo del niño. Por eso la abnegación de la madrina
por Leonardito está por encima del amor a su hija. Así,
ésa sociedad es compensatoria de todas sus carencias
innatas, y sobrevive gracias al "desorden".

Estas marcas son, entre las dominantes, una historia
narrada en primera persona,lo que convierte al protagonista
en el "instituidor del mundo ficticio, corno el Lazarillo,
Estebanillo, Guzmán de Alfa:rache, la PícaraJustina o Gil
Blas de Santillana"; el choque áspero con la realidad "que
lleva a la mentira, la disimulación, al robo, y constituye

la mayor disculpa de las 'picardías·"; el origen ingenuo
del pícaro, pues "la brutalidad de la vida es lo que lo va
tornando experto y sin escrúpulos, casi como defensa",
y la condición servil en que se traduce necesariamente
"la humildad del origen y el desamparo de la suerte",
condición que se convierte en principio importante en la
estruturación de la novela, ya que gracias a este recurso el
pícaro va pasando de amo en amo y entrando en contacto
con diversos estratos de la sociedad
A pesar de compartir algunos rasgos fugaces con el
anti.héroe de las novelas picarescas, las marcas anteriores
están ausentes en las Memorias... Por lo que en el análisis
de Antonio Candido, habría que buscar la caracterización
de Leonardo no en el modelo del pícaro español o de su
descendencia europea, sino en el "malandro" típicamente
brasileño que obedece a una realidad social propia.

PiCARO O MALAMDRO

Como en toda la extensa genealogía de pícaros hispanoamericanos, se pensaba en el Brasil que el autor de las
Memorias de un sargento de milicias se había inspirado en la
picaresca española. Antonio Candido refutó esta hipótesis,
muy difundida y de cierta forma consagrada por el crítico
Josué Montello, quien pensaba haber encontrado sus
matrices en LavidadeLazarillode Tonnes (1554) y enla Vida
y he.chas de Estebanillo González (1645) (en "Um precursor:
Manoel Antonio de Almeida", Montello, 1955: 37-45,
apud Candido: 18). Para Candido "no debe considerarse
picaresco un libro por el hecho de que haya en él un pícaro
más adjetivo que sustantivo", sobre todo, añade, si le faltan
las marcas peculiares del género picaresco.

LA PERSPECTIVA SOCIAL

Quizás la tendencia a separar al personaje de su contexto
sea la causa del equívoco tan frecuente en el esfuerzo

47

�interpretación dialécticamente integra, en que tanto
el viejo punto de vista que explicaba por los factores
externos, cuanto el otro, norteado por la convicción
de que la estructura es virtualmente independiente,
se combinan como momentos necesarios del proceso
interpretativo. Sabemos, aún, que lo externo (en el caso,
lo social) importa, no como causa, ni como significado,
sino como elemento que desempeña un cierto papel en
la constitución de la estructura, tornándose, por tanto,
interno (Candido, 2000: 4).

por definir su verdadera naturaleza. En otro ensayo
notable, Antonio Candido mostró que el personaje no
existe sin el enredo. Como ser ficticio no posee sustancia
propia, obedece a la lógica que el autor le impuso, y ésta,
aunque más o menos oculta, se revela por las situaciones
o las peripecias que aquél le hace vivir en la fantasia.
Cuando pensamos en el personaje de una novela,
pensamos simultáneamente en la trama de la obra,
en los problemas en que se complica, en la línea del
destino que le ha trazado el novelista para un lapso
finito y en el ambiente en que se desenvuelve. Enredo
y personaje -escribe Antonio Candido- "expresan,
ligados, los propósitos de la novela, la visión de la vida
que se desprende de ella, los significados y valores que la
animan". Es claro que el personaje es lo que parece más
vivo en la novela, y a través de él es que se gana la adhesión
o el rechazo del lector. Es precisamente esto lo que

En el ensayo que comentamos, consecuentemente
con lo anterior, las definiciones de las Memorias ... ya
como novela picaresca o ya como novela documental
-fórmulas más usadas por la critica-, parten de una
petición de principio que dejan de lado el análisis de
lo que más interesaría a la critica literaria, es decir, "la
función ejercida por la realidad social históricamente
localizada para constituir la estructura de la obra",
precisamente, escribe Candido, la "formalización o
reducción estructural de los datos externos" (Candido,
2004: 14).
Asi corno la verosimilitud de determinado personaje
no depende de la posibilidad de compararlo con la
realidad, aunque se trate de un personaje histórico,
sino de la organización estética del material (Candido,
1998: 75), así la impresión de realidad que esta novela
produce no se desprende de las descripciones de
la sociedad joanina, sino de un nivel más profundo,
donde se ocultan los principios constitutivos de la
sociedad, revelados por la forma de la composición.
Lo real, así, sólo adquiere fuerza corno parte del
entramado de las situaciones.

nos lleva al error, frecuentemente repetido en la critica,
de pensar que lo esencial de la novela es el personaje
-como si éste pudiese existir separado de las otras
realidades que encarna, que él vive, que le dan vida
(Candido, 1998: 54).

Los tres elementos centrales de un desarrollo nove,
lístico, "el enredo y el personaje, que representan su
materia"; "las ideas, que representan su significado",
y que son elaborados en conjunto por la técnica, sólo
existen íntimamente ligados, inseparables, en las novelas
bien realizadas, explica el critico. De modo que aislar al
personaje del enredo, odela "fábula", es desnaturalizado,
convertirlo en una abstración, o en una paradoja, es decir
un personaje ficticio, que es pero no es.
Ahora, lo que llamamos la trama, las situaciones
en las que el personaje se enreda y que le dan vida,
se vincula inexpugnablemente a las realidades repre,
sentadas en ella. Éstas no son sino la reducción
estructural de los datos tomados de la realidad por
el arbitrio transfigurador del escritor. De ese modo
los llamados "factores externos", o sea "el contexto
social", no están fuera sino dentro del texto, como
también explicó Antonio Candido en su libro clásico
Literaturay sociedad, superando la vieja discusión sobre
la preeminencia entre el "texto" o el "contexto":

ORDEN SOBRE DESORDEN

En las Memorias ..., hay dos ámbitos opuestos dialéc,
ticamente, uno que representa el orden y otro
que representa su contrario: el desorden. Estos
pares antitéticos, ocultos como tales en la realidad,
se tornan visibles y reversibles en la ficción y se
constituyen en elementos estructurantes del relato.
El desorden prevaleciente en ese mundo degradado es
permanentemente reprimido por el orden; pero a su
vez el desorden se explica como resistencia a la acción
represiva del orden.
Ambos extremos, el orden y el desorden, funcionan
como dos imanes que atrajeran intermitentemente
a los personajes. Leonardo Pataca, oficial de justicia,

Hoy sabemos que la integridad de la obra no permite
adoptar ninguna de esas visiones disociadas; y que sólo
la podernos entender fundiendo texto y contexto en una

48

representa el orden rrúentras vive establecido con María
de las Hortalizas; pero apenas ésta lo abandona su
pasión por la Gitana lo lleva al mundo sospechoso del
desorden, y los pases de brujería con el Caboclo lo llevan
directamente a la prisión de Vidigal. Escarmentado, se
junta con la Chiquiña, hija de la madrina, para volver a
una situación de normalidad, aunque en mancebia, lo
que no era inusual en la sociedad brasileña de la época.
El protagonista, Leonardo, cuando se enamora de
Luisiña, que representa el matrimonio, la herencia, el
comprorrúso, vive adrrúrablernente bien portado; pero
cuando muere el padrino y huye de la casa del padre cae
al mundo transgresor de Vidiña, que representa el amor
libre, la fiesta, la diversión y la aventura. Finalmente,
Leonardo es cooptado por el matrimonio con la viuda
Luisiña que conlleva la felicidad y la vida estable.
Antonio Candido representa ese movirrúento dialéc,
tico en el siguiente diagrama:
o
----------------------

A -----··-···-·--··--

B

K

··------------------- --- -----()

La línea vertical OD representa la dialéctica del
Orden y el Desorden. Éste es el principio estructurador,
oculto, de la narración. Representa así mismo la
mediación a través de la cual se relacionan las series
AB -los hechos particulares de la sociedad joanina
de Río de Janeiro- y A'B' -los hechos particulares de
la sociedad representada en la novela. La serie A'B' no
depende directamente de AB, pues "el sentirrúento de
la realidad en la ficción presupone el hecho real pero no
depende de él". En otras palabras, los hechos narrados
dependen no directamente de la realidad social, sino de
esos principios mediadores, que estructuran la obra y
gracias a los cuales se tornan coherentes las dos series
'
la real y la ficticia.
Con este análisis Antonio Candido nos hace ver que
la trama y el movirrúento de los personajes adquieren
coherencia y lógica profunda, pues están sometidos a
ese principio estructurador que organiza la novela de
principio a fin. Y esto se ve con claridad en la figura
del Mayor Vidigal, que realmente existió, pero que

al ser transportado a la ficción y sometido a la misma
dialéctica que organiza el libro, adquiere verosimilitud,
convirtiéndose en un personaje literario, ya no plano
como se le veria enla historia policiaca de Río deJaneiro,
sino esférico y enigmático, y por eso, paradójicamente,
más real.
Por ser una historia narrada en tercera persona, el
autor pudo caracterizar a cada uno de los personajes,
cambiando continuamente de foco, y eso hizo que
se diluyeran las veleidades del protagonista en el
conjunto de las veleidades de toda esa comunidad.
Así, el malandraje no es privativo de Leonardo, sino
patrimonio de todos. El malandraje es el sustrato social
dominante, es el desorden, pero es también condición
necesaria para el buen funcionamiento del orden.
Cuando las tres mujeres -la madrina, doña María y
María,Regalada- se presentan intempestivamente en
la casa de Vidigal, éste, que estaba descansando en ropas
intimas, se viste apresuradamente la casaca militar,
pero en su atolondrarrúento olvida ponerse el pantalón.
Candido ve aquí una alegoria de ese cuerpo social, el
orden de la cintura para arriba y el desorden de la cintura
para abajo. El orden camina sobre el desorden.
Figurémonos estos dos herrúsferios como las aguas
saladas y las aguas dulces -pensemos en las primeras
como el horizonte del orden y en las segundas, del
desorden-, aguas que naturalmente no se mezclan,
aunque se pueda dar entre ambas un curioso intercambio
osmótico, cuando la presión en una de ellas aumenta.
Yeso es lo que pasa con Vidigal cuando Marta Rega,
lada le murmura misteriosamente algo al oído. Esta
mujer es clave, porque tiene la potestad de transitar
libremente por los dos hemisferíos. Para Antonio
Candido es la Belladonna, "The lady of situations", la
dama de las peripecias; yo creeria, además, que es la llave
maestra que soluciona la ficción y cierra la historia ti-!&gt;

Bibliografía
Candido, Antonio {1998). "A personagem do romance", en Candido,
Antonio, et al., A personagan deficc~ilo. Sao Paulo: Editora Perspectiva.
Candido, Antonio (2000). !.ita-atura, socicdade. Estudos dt teoría e hist6ria
litcrária. Octava edición. Sao Paulo: T. A. Queiroz Editor.
Candido, Antonio (2004). "Dialética da malandragem", en Odiscurso e a
cidade. Tercera edición. Sao Paulo/ Rio de Janeiro: Duas Cidades /
Ouro sobre Azul (17-46).
Navarro Durán, Rosa (2003).Alfonsod, Valdts,autordd Lazarillo de Torrnes
Madrid, Gredos (Biblioteca Románica Hispánica).

49

�JOSÉ EMILIO AMORES

ejo de lado las tinieblas del lenguaje y me dirijo
a ustedes, personas del siglo pasado, para cumplir la encomienda del mítico Violante (en mi vida me he
visto en mayor aprieto): platicar de promoción cultural.
iUn momento! Antes de dar otro paso en falso recurro
al diccionario. El que busca halla...Promover, dice
el libro, es dar principio a una cosa o procurar su
adelantamiento". Queda claro que la promoción de
la cultura es su adelantamiento, moverse hacia el día
de mañana.
Durante el recién terminado siglo XX, la promoción
cultural en Monterrey estuvo a cargo de particulares
y de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Tan sólo en el último cuarto de la centuria se dio
la participación del gobierno del estado. Dicho de

Promoción cultural en

on err
Ayer y hoy

manera más suave, la participación del poder político
amaneció tardíamente ymuestra signos de agotamiento.
Por fortuna, la Universidad ya acudió al rescate de la
olvidada Pinacoteca. Debo apuntar que la brevedad
de la participación estatal no minimiza el alcance de
sus logros. Me detengo ante dos sobresalientes por su
trascendencia. Uno, la continuada existencia de la radio
pública, gracias al Sistema Radio Nuevo León; otro, el
Museo de Historia Mexicana.
El Sistema Radio Nuevo León consiste de siete
radiodifusoras que cubren el estado geográfico de norte a
sur: CiudadAnáhuac, Cerralvo, Sabinas, Montemorelos,
Linares, Galeana, Doctor Arroyo y Monterrey; y en
dicho sistema hay algo que lo hace único en México.Tal
singularidad reside en su diversidad En Radio Nuevo

Durante mi época de estudiante pasé a lo largo de ocho anos frente a una tlapalería en la cuaL con letras
grandes, se anunciaba: "Se venden anilinas de todos colores y también amarilla." El aviso era divertido aunque
misterioso. Hubieron de pasar muchos anos antes de serme revelada la verdad del letrero. Sucedió que durante
el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se creó en la ciudad de México un organismo denominado "Consejo para
la Cultura y las Artes". iAhí está!, me dije, ofertan cultura y arte también. De acuerdo con el nombre, no cabía
duda alguna: el arte no pertenece a la cultura. Curioso, ino? Anos más tarde en nuestra provincia, como dicen
los de allá, nació el Consejo para la Cultura de Nuevo León, institución de nombre y propósito definidos. Hoy
me confieso confundido. Sucede que recibo agendas quincenales e invitaciones de Conarte. iSerá éste, acaso,
sustituto del original? iO habrá cambiado de giro y también venden anilina amarilla? Excesivo barroquismo.

León cada emisora realiza su propia programación
con entera libertad En los demás estados geográficos
del país, el modelo establecido es el del autoritarismo
centralizador. En cada ciudad-capital existe sólo una
poderosa radiodífusora y las demás poblaciones deben
humillarse ante meras estaciones repetidoras. La analogia
surge espontáneamente ¿Qué le importa a un habitante
de Galeanala construcción de jorobas en Garza Sada o el
pago de peaje para ir a nuestro aeropuerto? Al avecindado
enla sierra le interesa más saber cómo inyectar a la vaca,
escuchar música de la región, el anuncio del próximo
baile o la fecha de arranque para la construcción de los
caminos prometidos. En cada emisora regional participa
la gente de la localidad Cada una es espejo de su intima
cultura.

De las siete emisoras de Radio Nuevo León, dos
están en Monterrey. Una es la AM 106 dedicada a la
cultura de la palabra yla otra la Opus 102, orientada a
la valiosa difusión de la música clásica. La existencia de
Opus 102 la debemos a la voluntad política de Mentor
Tijerína. Mentor logró hacer materia lo intentado
sin éxito otras veces por particulares (recuérdese
la JM). Mentor Tijerina sabia, por sensibilidad
propia y conocimiento adquirido, que una ciudad
sin radiodifusora de música clásica es una ciudad
sin alma. Por eso, siendo director de comunicación
en el gobierno de Sócrates Rizzo, puso en práctica la
doctrina política: cuando una tarea está más allá del
esfuerzo de los habitantes, se requiere la intervención
del Estado. Conviene subrayar que si Martinez
51

�El otro gran logro es, sin duda, el Museo de Histo,
ria Mexicana. Desde el día que abrió sus puertas, el
primero de diciembre de 1994, es ejemplo de promoción
cultural. Sirve a todos los niveles de edad, género,
posición económica, educacional y a todos nos da lo
que un museo debe otorgar: placer y conocí/miento. Su
discurso museográfico y la ingeniosa presentación de
piezas originales con maniquíes, maquetas y proyección
.de imágenes, nos ofrecen un paseo agradable por un
fragmento de la historia. Es fragmento, porque en
tal discurso de la historia no estamos nosotros los
habitantes del noreste. Fue elaborado en la ciudad de
México y con eso se dice todo. Para ventura, ya Carmen
Junco, directora del Museo, ha hecho saber que en
fecha próxima se abrirá al público un edificio anexo
en donde abundará la existencia y vigor de quienes
crearon, en estos territorios, una cultura diferente a
la de la Colonia española y su trágica secuela. Ahora
si veremos el paisaje donde amarillean las flores de
los mezquites.
James Bryant Conant, un rector de Harvard, decía
que las dos palabras más bellas del lenguaje son,
herencia y cambio. Las parafraseo y digo: ayer y hoy.
Del pasado inmediato, la tradición nos conduce de
la mano al presente. Gracias a aquella, hoy, sin duda
alguna, nos hallamos en una etapa mejor. Por ejemplo,
en el dominio de la música en Monterrey heredamos el
campo de la enseñanza. Aquí observamos cuatro hitos.
El de Daniel Zambrano y su Academia Beethoven,
fundada en 1916 y desaparecida veinte años más tarde,
en 1936, por la muerte del maestro. Daniel Zambrano
estudió en Monterrey y, después, durante ocho años
en Alemania con Hoffman, un pianista legendario.
La Academia Beethoven, en una ciudad de ciento
cincuenta mil habitantes, servía tanto para quienes
deseaban elevar su calidad de vida como para quienes
la música era su profesión y su vida entera. Ala muerte
del maestro la flama de la enseñanza la mantuvieron
viva un puñado de profesoras de piano y de canto, por
más de veinte años. Otro hito, cortadura en el tiempo,
lo hizo un ex alumno de la Academia Beethoven, el
violinista Manuel Flores Varela, joven cuyo talento
político le llevó por varios cargos públicos. De 1939
a 1940 fue alcalde de Monterrey, apenas tres años
después de la muerte de Daniel Zambrano. Manuel
Flores Varela, político culto, estableció, el día 15 de
mayo de 1939, la Escuela Municipal de Música bajo
la dirección de Alicia González, soprano regia, con

Domínguez nos dio calidad de ciudad con la Gran
Plaza, Mentor Tijerina, con Opus 102, nos elevó del
pintoresquismo a lo clásico.
Ya propósito de tal palabra, Goethe decía "que lo
antiguo es clásico no por antiguo sino por vigoroso,
fresco y alegre". En congruencia con esas palabras,
para nosotros, Opus 102 es la plataforma donde nos
apoyamos, el piso en donde emergen nuestras sensa,
dones frescas, alegres de vigor renovado. Y eso es
plenitud de vida.
Pero como en el cuento musical Pedro y el Lobo de
'
Prokofiev, el lobo anda suelto y de una tarascada puede
engullir nuestra fiesta. Contra ese mal, recuerdo algo
bien sabido: una persona ignorante no es perversa
aunque la resultante de su acción es igualmente fatal.
No hay maldad en la zafiedad. (Se debe a falta de
oportunidad, desinterés, descuido y todos podemos
andar de blanco en la oscuridad sin oír campanas.)
Existen decenas de miles de cosas en donde yo no
rebuzno por no ofender al asno. El peligro no está en
no saber todo de todo, sino que se halla en el juego de
dados sexenal. En cada sexenio, de un solo golpe, se
puede decidir presente y futuro de Radío Nuevo León.
El lobo corre veloz en cada cambio de gobernante;
puede aparecer detrás de un funcionario superior tan
ocupado, siempre apurado de tiempo, cuya rapidez lo
hace incapaz de ver minucias tales como la cultura.
Por eso nosotros, cada persona, células del tejido
social, debemos enfrentar el peligro. A imitación de
López Velarde es tiempo de alzar la voz a mitad del
foro para protestar ante la zozobra.Todos auna debemos
exigir, con voz fuerte, recia, que el Sistema Radío
Nuevo León, la radío pública, se constituya de acuerdo
con la figura jurídica de organismo descen,tralizado,
sostenido económicamente por el gobierno estatal;
pero dirigido por un consejo de personas moralmente
solventes, sin participación de ningún empleado de
gobierno, salvo el tesorero y el contralor. La selección
de los miembros de tal consejo será hecha la primera
vez por el gobernador del estado de Nuevo León.
Para el futuro el consejo decidirá la rotación de sus
miembros y la forma de sustituirlos. Basta con seguir
el modelo de la Suprema Corte deJusticia de la Nación.
El consejo, además de orientar el rumbo, dirigir
y administrar, deberá rendir cuentas públicas del
manejo de dinero y del cumplimiento de propósitos
del órgano dado a su encomienda. "Dios no juega con
los dados", decía Albert Einstein.
52

estudios en el Conservatorio Nacional. El presidente
municipal sucesor, el de 1941, asesinó a la Escuela de
Música Municipal. Por si no se sabe tal es la función
de los alcaldes. Hasta el día que Fuenteovejuna se
harte... y no está lejos.
Frente a la incuria, aparece la heroína de la película,
Alicia González que se lanza a tocar puertas para sal,
var a la Escuela. La puerta de la esperanza la abre el
Dr. Enrique C. Livas, rector de la Universidad de Nue,
vo León, quien de inmediato dispuso la creación de
la escuela de música de esa institución. La escuela
empezó modestamente en una casa arrendada y con
profesores de salario simbólico o ninguno. Fueron per,
sanas, como tantas de hoy, para quienes la transmisión
de conocimientos es un placer. Entre ellos estuvo
Paulina Paredes quien fue su director en 1956 y 1957.
A la temprana muerte de Paulina la dirección pasó de
nuevo a Alicia González. Hoy, la Facultad de Música
de la Universidad tiene su edifi.cio en la Unidad
Mederos. La calidad de su enseñanza es tan buena co,
mo siempre.
Como se ve, el hilo conductor de la enseñanza
musical se prolonga sin interrupción desde 1916.
Pero, eso no es todo, las dos palabras más bellas:
herencia y cambio, nos llevan a ser más y mejores.
En 1977 se dio un cambio profundo, equivalente, tan
sólo, al ocurrido hacía sesenta años con la Academia
Beethoven. El gran salto fue la apertura de la Escuela
Superior de Música y Danza, en verdad, un señero
parteaguas en la vida de Monterrey. En ese año, tal
y como debe ser, se sumaron esfuerzos. Sin vacilar
el gobierno del estado, el Grupo Alfa y el Instituto
Nacional de Bellas Artes convinieron en repartirse
las legendarias tres mitades. El gobierno del estado
y el Grupo Alfa se ocuparon de la compra, restauro
y equipamiento de un antiguo edilicio construido
ex profeso para la docencia, en 1912/1913. Fue centro
de enseñanza de una orden monjil, la del Sagrado
Corazón de Jesús, ya desaparecida en el país desde
hacía años. Bellas Artes aceptó cubrir todos los gastos
de operación del nuevo centro de enseñanza: salarios,
mantenimiento, pago de servicios y reparaciones
futuras. Como punto de partida decidieron aceptar
tan sólo alumnos de tiempo completo. Se dejó, de lado,
la capacitación ocasional. Para la música abundaron
profesores locales, mujeres y hombres, en tanto que
para la danza, actividad inédita,llegaron profesores de
Cuba formados en la escuela de ballet de la increíble

53

Alicia Alonso. El Instituto de Bellas Artes, organismo
del gobierno federal, fue rajón desde un principio.
El primer director de la Escuela, Gerardo González,
desgastaba la mayor parte de su tiempo en acudir cada
mes a la ciudad de México para recoger los salarios del
profesorado ypromesas vacuas sobre los demás gastos.
Aquí vale la pena una digresión. La ciudad de
México rotura como nacional lo contenido en sus lí,
mites geográficos. Absurdos y numerosos ejemplos
son: la Orquesta Sinfónica Nacional que sólo toca en
aquella ciudad; el Centro Nacional de las Artes, un
mero vecindario de edificios escolares, la Universidad
Nacional de México y el Conservatorio Nacional de
Música, que se apropian el calificativo porque aceptan
alumnos de provincia. Desde esa perspectiva de nariz
corta, deberíamos llamar a nuestra Universidad:
Universidad Nacional de Nuevo León, por ser un
centro educativo abierto a cualquier habitante del
país.
Ayer y hoy. Épocas épicas en las cuales se dan personas
solitarias, células del tejido social, quienes carentes de
fortuna personal y del apoyo de alguna institución se
arrojan al desempeño de tareas descomunales. El día de
hoy sus nombres son: Jorge Gallegos, Mirtala Salazar
y David García. Tarres de mármol, gemelos idénticos
del pequeño grupo que ayer, en 1952, dieron vida a la
Ópera de Monterrey. Tarres de mármol de entonces y
ahora; imagen de la fábula de la gota de agua, pequeña
esfera líquida ante cuya persistencia cede la roca.
Hoy. Jorge Gallegos edifica los Festivales de Piano
Beethoven; Mirtala Salazar se duplica haciendo posi,
ble la existencia de la Sociedad Musical Parnassos
y, al mismo tiempo, la materialización de concursos
internacionales de piano, diáfanos por sus jurados
y reveladores por los participantes. David García,
gran señor y gran maestro, héroe de mil batallas, con
las manos vacías, cumple la misión de la enseñanza
musical y quien, no hace mucho, parió, con dolores
de parto, la Orquesta Sinfónica Juvenil.
Ayer. Un reducido grupo de personas: Rogelio
Elizondo García, Francisco Treviño, Rafael Valdés,
Genaro Cueva Domínguez, Luís Fumagallo, Domingo
Benavides Pompa, Abel Treviño, José Salinas Iranzo,
gente sin educación musical formal,pero de buen gusto,
alegres de espíritu, dispuestos pronto a gozar de un
espectáculo de calidad y, más importante,a compartirlo,
crearon en 1952, Ópera de Monterrey, A.C. Su común

�denominador estaba en ser emprendedores: unos eran
gerentes, y otros propietarios de negocios de tamaño
medio. Ellos consiguieron que el Instituto Nacional de
Bellas Artes aportara la orquesta de la ópera, los coros,
sus valiosas producciones y la presencia en Monterrey
de Carlos Díaz Dupont, director de escena, y de
Antonio López Mancera, creador de las producciones,
escenógrafo y responsable de la iluminación. Los
directivos de Ópera de Monterrey tomaron a su cargo
la obtención de donativos destinados a sufragar los
gastos de traslado y viáticos del numeroso personal de
Bellas Artes, los de publicidad y promoción, de renta
del teatro y salarios de trabajadores, los de impresos:
boletos, volantes, carteles, programas de mano.
De igual manera, obtuvieron otros donativos para
contratar solistas de fama mundial y elevar la compleja
presentación de la ópera. El éxito que lograron fue
estelar y hubo de ofrecer dos representaciones de

cada ópera, dos mil personas de público en cada una.
Gracias a Ópera de Monterrey estuvieron Victoria de
los Angeles, Antonieta Stella, Giuleta Simionato, Irma
González, el barítono Bastianini, el tenor Giuseppe Di
Stefano, el coro Monteverdi deJosé Hernández Gama
y muchos otros que escapan a mi memoria.
(Al llegar a este punto, se escuchan siniestros
acordes, tres o cuatro. En la escena las luces se atenúan,
-la función agoniza.)
Sucedió que cuando Ópera de Monterrey A.C.
iba a celebrar su décima temporada, al cruzar una
calle le pegó una bala perdida y cayó muerta. El gran
espectáculo no sabía nada fuera de lo suyo, menos aún
de la lucha por el poder. Ni tiempo tuvo de escuchar
las cuatro notas de la llamada del destino. A veces
me pregunto: ¿qué tiene o más bien, que tuvo que ver
la animosidad de un poderoso empresario en contra
del nuevo gobernador, para dar muerte a la belleza
del canto? Supongo que nada, fue tan irracional,
tan imprevista, que todos quedamos atónitos. Sin
embargo, como dice la canción el muerto murió. tEs
posible imaginar dónde estaríamos ahora si desde
1962, durante cuarenta y cinco años al hilo, Ópera de
Monterrey hubiera ascendido peldaño tras peldaño?
Desgraciadamente, en la realidad real, la palabra
hubiera no existe.
En 1928 el astrónomo Edwin P. Hubble confirmó,
vía experimento, la teoría según la cual el Universo está
en expansión, no es estático, se mueve. Nosotros las
personas somos también seres de cambio. Ayer éramos
uno, hoy somos otro. Somos instantes distintos. Desde
mi punto de vista, vivimos por etapas y cada etapa es
igualmente bella.
Ayer y hoy.
Hoy estamos frente a una juventud más inteligente,
mejor preparada y cada vez más sana.
Hoy tenemos ante nosotros una novedosa actividad
cultural espléndida. Desde hace treinta años, acentuadamente de veinte para acá, observamos ríos de multitudes que a diario salen a caminar, trotar, practicar
ejercicio al aire libre. Me emociona ver el cambio. Son
millares y millares de personas que voluntariamente
mejoran su calidad de vida. Este cambio social es
creación reciente, no viene de ayer
En paralelo a ese deseo de comprar salud, vemos
lo mismo en otros dominios de la cultura. Observen
ustedes la multiplicación de publicaciones de poesía,

de los clubes de lectura, la de talleres de artes plásticas
en los cuales decenas de cientos de personas se dedican
a la práctica del dibujo, de pintura, de cerámica, repujado, grabado, fotografía y del diseño en sus múltiples
facetas. Son, somos, criaturas gozando a plenitud el
día de hoy. Aunque nadie lo haya dicho, somos seres
satisfaciendo una necesidad psicológica básica: la de
hacer algo que sea útil ante nosotros mismos. Y, tú,
me preguntan tpierdes el tiempo tomando clases de
cerámica? No, respondo, estoy aprendiendo a crecer.
Hoy, frente a nuestros sentidos están los museos,
las representaciones teatrales, el señorío del jazz,
los cines-club, las lecturas de poesía en voz alta, las
revistas impresas como armas y letras, La Tempestad,
Posdata; los conciertos de música clásica en múltiples
salas; la fortaleza del rock: la danza tribal, ancestral,
donde los individuos nos diluimos en la masa, para
escuchar, saltar, sudar, reír.
Hoy, tenemos el disfrute de dos procesos culturales
nuevos. Dos campos para fin de sensibilizar mi alma.
Dos. Los museos y el espectáculo del ballet (y su
contraparte también: las infinitas posibilidades de la
danza moderna).
El primer museo de ane, campo inédito, apareció en
1977 con el Museo Monterrey, fallecido. Aél siguieron
como arroyo de montaña, Promoción de las Artes, de
vida efímera, el Centro Cultural Alfa (1978), llamado
el Planetario, que tuvo la suerte de ser el primer museo
interactivo en el país, con un programa gratuito, incluyendo el transporte, para el alumnado de las escuelas
públicas. El museo El Centenario en San Pedro
(1980), el Museo de Arte Contemporáneo MARCO
(1992), el Museo Metropolitano, del municipio de
Monterrey (1992), el Museo del Vidrio (1992), el
Museo de Historia Mexicana (1994). No olvido El
Museo del Obispado (1958), de historia regional.
En nuestro mundo de artes escénicas no teníamos
tradición en el espectáculo de la danza. El cambio
ocurrió gracias a Yolanda Santos de Hoyos, una
admirable dama que puso su inteligencia, sus
recursos, sus relaciones, conocimiento y firmeza para
beneficiarnos con la innovación: el Ballet de Monterrey.
Debo terminar, pero me faltan dos temas. Los
parques y, por lo menos, una definición de cultura
entre las numerosas que existen.
En la actividad de promoción de cultura existe un
tema siempre ignorado, siempre olvidado, el de los
parques. En lengua romance ciudad viene de civitas

55

y de civitas también derivan civilización, civilidad,
civilizado. Bien, vamos al grano, nuestra civilidad anda
por los suelos, al parecer la ciudad no nos importa, no
sólo la dejamos en manos de alcaldes sino le negamos
nuestra personal participación. Tener o no tener no
depende de una autoridad política, es tarea de todos.
Nos regocijamos hablando mal de quienes gobiernan,
en vez de ser solidarios en la tarea de transformar un
avecindamiento en una ciudad y de forjar una sociedad
de una muchedumbre.
La historia es útil para no repetir errores. Por eso
menciono los mayores agravios sufridos por Monterrey. La gran Alameda de veinte hectáreas, trazada
por Santiago Vidaurri, la mutiló a la mitad don
Bernardo Reyes para fin de construir la penitenciaría
en una cuarta parte del terreno original. Edificó, así,
la ciudad de los presos, aunque la otra cuarta parte,
en vez de regresada a la Alameda la utilizó en la
construcción de un fraccionamiento habitacional.
Pasado el tiempo, el gobernador Arturo B. de la Garza
decidió, correctamente, construir otro edilicio penitenciario, afuera de la ciudad; en consecuencia
demolió el edilicio del general Bernardo Reyes. Más,
incorrectamente, tampoco restituyó a la Alameda el
terreno rescatado. Lo destinó a otra particular división
de lotes para venta al público. Nadie protestó. De las
veinte hectáreas originales, quedaron tan sólo 9.4,
dado que regalaron un jirón de su terreno para el paso
de la calle de Aramberri.
Poco después, un alcalde de nombre Félix González, cuñado del gobernador, destruyó la plaza de la
República, situada entre el Palacio Federal (correos
y telégrafos) y el Palacio de Gobierno. La borró como
parque público para construir, en toda ella, por entero,
un zócalo para una escultura, nunca colocada, en
homenaje a Mariano Escobedo. El zócalo permanece
ahí, hueco, feo y maloliente. Sirve como recordatorio
de la infamia, de la nuestra. Nunca se ha reclamado la
restitución de la risueña plaza de la República, paseo
de los enamorados. En verdad, Monterrey no ama a
Monterrey.
La historia platica que la ciudad creció y creció sin
áreas verdes. Cuando tal es el caso no puede llamársele
urbe como se nombra a Manhattan, una lengua de
tierra en cuyo Central Park, de 341 hectáreas, cabe
dos veces el principado de Mónaco.
En nuestra ciudad sólo se observan dos manchas
verdes: una al norte y otra al sur. La del norte es resul-

�1
1

J

anónimo le expuso su idea de construir un puente
peatonal para saltar la avenida Alfonso Reyes. En el
municipio de San Pedro existe la costumbre según la
cual el alcalde asigna a cada junta de vecinos una cierta
cantidad de dinero y ellos deciden la obra comunitaria
a la que debe aplicarse. Las tres juntas de vecinos
relacionadas con el parque contribuyeron con su parte.
Para el diseño del puente, un arquitecto del Municipio
· tomó en cuenta la escala humana, lo trazó de pendiente
suave y curvas sensuales. El municipio realizó la construcción, Reynelle Cornish la supervisión y muchos
vecinos actuaron de observadores. El puente unió,
literal y metafóricamente, a las personas. Se trazaron
nuevos senderos, se plantaron árboles, sistema de riego
y disposición de bancas. El parque está hermoso.
¿Cuales la moraleja? La obvia. El municipio somos
todos: los avecindados y las autoridades y la burocracia. En vez de arrojar basura hay que establecer
puentes, dialogar, aportar conocimientos. Oponernos
con razones a los golpes de autoridad, no con chismes
de café. Sustituir las críticas negativas por la acción.
La cultura delos parques es indispensable para cada
uno de nosotros, como lo es también la de los jardines
en las casas. En las casas, al fin y al cabo no se necesita
mucho, basta una maceta y una flor. Algún día daremos
el paso de convertir la ciudad en urbe. Recuérdese:
promoción es adelantarse. Por eso digo: no importa
que tengamos más, lo que cuenta es que seamos
mejores. Tal es la síntesis de la promoción cultural.
Hasta aquí estoy haciendo trampa. Hablo y hablo
sobre promoción y nunca sobre el significado de
cultura. Para conocer hay que definir y para definir hay que
clasificar (Aristóteles). Hasta este momento eludo
definir cultura. Es una palabra tan manoseada, que su
significado queda oculto bajo un torrente de palabras
vacías, siervas en los discursos políticos a causa de
su resonancia psicológica: gobernante culto, persona
culta, pueblo culto. (El Otro, la otredad, por desconocimiento nuestro: un mero ser inculto.)
El poeta Thomas Stern Eliot, T. S. Eliot, en su
ensayo "Notas para una definición de cultura" (1948),
dice: "Así como una doctrina requiere ser definida
después de la aparición de una herejía, una palabra no
demanda nuestra atención hasta cuando se ha hecho
mal uso de ella".
Para T. S. Eliot la cultura es un proceso, no un
sujeto. Es un proceso de transformaciones. El ser
humano, dice Eliot, transforma lo que percibe. A

tado de la colonia Cuauhtémoc, un fraccionamiento
de interés social desarrollado por el grupo Cervecería
en 1957. Los lotes son de trescientos cincuenta metros
cuadrados cada uno. Tal como era su tradición, la
Cervecería los vendió a precio de costo a su personal.
Además, la empresa construyó siete parques junto
a siete escuelas también edificadas y sostenidas por
ella. El arquitecto urbanista Antonio Joanides trazó el
fraccionamiento a base de calles dispuestas en forma
de '11" con lo cual forzó a los vehículos a transitar a
baja velocidad, al mismo tiempo que lograba que los
terrenos colindaran por su parte trasera. Sumó así,
jardín con jardín. Qué raro y extraño que los fraccionadores de otros terrenos, sin agraviar, los de Las
Puentes, no siguieran este modelo. Desperdiciaron
enormes porciones de terreno en calles paralelas casi
contiguas y que aceptan tan sólo dos pequeños lotes
entre ellas. La proliferación de tantas e inútiles calles
se tragó el área de los parques.
La mancha verde en la parte sur de la ciudad la
originó la colonia Del Valle, en parte por la amplitud
de los camellones, bellamente ajardinados, en dos
de sus calzadas: la de San Pedro y la del Valle; y, en
parte, también, por el tamaño de sus lotes. Herencia
y cambio. Monterrey no pasó durante largos años de
tener tan sólo la cercenada Alameda y su minúscula
Plaza Zaragoza. Era su herencia. El cambio tuvo que
ocurrir fuera de ella. Después de la colonia Del Valle
siguieron otras dotadas de parques: Fuentes del
Valle,Jerónimo Siller, Lomas del Valle, Sierra Madre,
Hacienda El Rosario, Lomas del Campestre, Bosques
del Valle y más y más. En la de Bosques del Valle hay
un parque de diez hectáreas (mayor que la Alameda
de Monterrey) en el cual la gente sale a caminar,
pasear, ociar.
De este parque tengo una anécdota. Hace alrededor
de cuatro años, uno de los paseantes, gente común,
cuando veía basura tirada la recogía hasta depositarla
en algún cesto de acopio. Además, usaba una vara para
echar fuera del sendero los excrementos de perros. Este
ser anónimo, Reynelle Cornish, actuaba por civilidad.
Pasados tres meses observó que nadie hacía lo mismo
aun cuando era notable un gran cambio: la cantidad de
basura arrojada era un ochenta por ciento menos. La
civilidad, entonces, es contagiosa como la gripa.
El parque de diez hectáreas está dividido por la
avenida Alfonso Reyes (una de las catorce de idéntico
nombre). Un día el alcalde visitó el parque y el paseante

56

modo de ejemplo, ve una piedra y la transforma en una
escultura. Siente una emoción y la toma en un poema.
Luz y forma en una pintura. El barrio dentro del barrio
en graffiti. Cuando el ser humano se pregunta: ¿de
qué están hechas las cosas?, la interrogante se vuelca
en filosofía.
En un intento por interpretar la palabra de T.
S. Eliot, puedo decir: "visto" un objeto, "sentido",
"pensado", el ser humano lo transforma en otro objeto.
Veamos con paciencia y gracia los siguientes párrafos:
Cuando el ser humano transforma lo percibido a
través de la razón, produce la filosofía, la ciencia, la
tecnología, la escritura.
Cuando la transformación de "algo en algo"
lo hace preponderantemente con sus emociones
produce la poesía, la música, la literatura, el arte y su~
clasificaciones, explícitamente, en artes plásticas nos
da la pintura, escultura, video, instalaciones. En las
artes escénicas: teatro, conciertos, ballet, danza.
Cuando la transformación de lo visto, sentido,
imaginado, la hace a través de sus maneras de actuar
produce la religión, la política y la ética.
El mismo T. S. Eliot pone el énfasis en la existencia
de la cultura del individuo, la cultura del grupo y la
cultura de la sociedad. Incluye, por tanto, las maneras
de vivir de las personas según sus tradiciones, región
geográfica, lenguas, comidas, ritos, costumbres
sexuales.

La definición y clasificación dada por T. S. Eliot
nos conduce al nombre con el cual empecé este
asunto: Consejo para la Cultura y las Artes, debe ser,
sencillamente, como quedó registrado desde su origen,
Consejo para la Cultura de Nuevo León.
Volviendo a Eliot, dice: "Un artista por más grande
que sea su contribución al género humano, no será una
persona culta en cuanto no se interese por los demás
campos de la creación del hombre."
Por otro lado el ideal de hombre culto completo es
un mero fantasma. Difícilmente se podría encontrar
una persona capaz de actuar o al menos conocer todos
los campos antes enumerados.
Para mí el ideal de persona culta es la de alguien
que sepa un poco de todo y mucho de algo. Desde
esa perspectiva todos somos, o podemos ser, cultos
si estamos dispuestos a no descartar de antemano
cualquier actividad humana. Si estamos dispuestos
a sacrificar prejuicios impuestos por el grupo, por la
presión social. Seremos cultos si nos abrimos a conocer
analizar, evaluar toda actividad y, sólo después de ello'.
emitir un juicio de valor.
Si lo hacemos es tanto como pisar firme dentro
de lo cultural, puesto que con nuestra conducta ya
estamos transformando lo recibido.
Una última anotación. Después de estar abiertos a
todo, nos queda el resumen del resumen de la teoría del
arte:nuestroprivilegiodedecir:megustaonomegusta ~

�BIBLIOCLIPS

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Mi primera percepción de
Borges es Borges en sí mismo. Es decir: veo a Borges.
Me explico. Yo debo de tener unos nueve o diez
años y voy por la peatonal calle Florida de Buenos
Aires paseando a mi tío que tiene unos veintítantos.
Digo que voy paseando a mi tío porque mi tío es
ciego. Mi tío iba para gran pintor y durante su
adolescencia había ganado importantes becas y
premios, pero se quedó ciego por una diabetes de
nacimiento y por entonces -él no lo sabe pero sí
lo intuye-le quedan unos dos o tres o cuatro años
de vida, muchos años menos que a Borges.
ODAIC

ES

.

1go que vamos cannnan,
do, mi tlo yyo, yde pron,
to alguien dice "Ahi está
Borges", y yo miro y veo a Borges y
le digo a mi tlo "Alú está Borges".
Borges viene hacia nosotros y es
correspondientemente llevado del
brazo por un amigo o una amiga
o un fan, y entonces mi tlo ciego
-que era un tipo delo más gracioso,
alguien graciosamente maléficogrita "iBorges! ¿Cómo está?". Y
Borges clava su mirada que no ve

exactamente en el sitio del que sale
y le llega la voz de mi tlo que no ve
a Borges y uno y otro se miran sin
verse y yo ahí, en el medio, sin poder
creer lo que estoy viendo.

P-ara entonces yo no había lei,
do a Borges pero, como buena
parte de los argentinos, sabia
perfectamente quién era Borges.
Era muy fácil encontrarlo por la
calle, por las inmediaciones de
la plaza San Martín. Borges era
59

una presencia constante en la
televisión donde abundaban las
largas entrevistas a su persona, por
lo general cerca de las fechas de la
entrega del Nobel de literatura. Y
Borges hasta era material frecuente
en los programas de sk,tch,s có,
micos donde los comediantes
imitaban a Borges porque Borges
era inimitable y único. me qué se
reían respetuosamente sus imita,
dores? De su voz, de su fraseo,
de su soberbia modestia, de su
cultura casi psicótica y del modo
amable pero malvado en que,
constantemente, desautorizaba
a sus interlocutores. Yo también
ya sabia quién era Borges porque
mi padre -diseñador gráfico que
habla hecho un libro alrededor
del relato "Casa tomada" de Julio
Cortázar- estaba por entonces
ensamblando otro libro cuyo tltu,
lo era Bio,autobiografía d, Jorge
Luis Borg,s y cuya premisa era
decididamente borgeana. Lo que
habla hecho mi padre era recortar
y mezclar numerosos párrafos
de Historia universal d, la infamia
y -con abundante material
gráfico sobre el escritor y sus
circunstancias- "armar" a partir

�de ellos una biografía de Borges que
no traicionara la realidad pero que,
al mismo tiempo, la reformulara y
la rescribiera sin tocarle una coma
a las biografías de infames que
Borges había escrito tiempo atrás.
Asi que mi casa estaba llena de
fotografías de Borges. Por todas
partes. Borges para recortar y
pegar, y si mal no recuerdo en más
de una ocasión recorté pequeños
Borgesitos para mi padre. Borges
como si se tratara de cromos
para llenar un álbum. Borges que,
cuando se enteró del proyecto, le
envió un mensaje a mi padre. "Yo
no soy un infame", dijo mi padre
que le dijo Borges.
Un par de años más tarde, lejos
de la calle Florida, imposibilitado de
volver a ver a Borges por un tiempo
largo, en Caracas, Vene-zuela, leí
por fin mi primer libro de Borges.
TRES El primer libro de Borges

1

1

que leí fue Historia universal de la
infamia, en la edición de bolsillo de
Alianza Editorial con una soberbia portada del nunca del todo
bien ponderado pero por siempre
genial Daniel Gil. Me acuerdo
de la portada. Un rostro difuso y
desenfocado sobre el que flotaba
un ojo de cristal aludiendo al
relato "El tintorero enmascarado
Hakim de Merv". Me gusta pensar
que leí a ese Borges y a todos los
otros Borges en la colección de
Alianza del mismo modo en que
Borges leyó a Las mtl y una noches, a
Stevenson, a Chesterton, a Poe y
a W ells. Es decir: yo leí a Borges
como un escritor infantil en el
sentido más noble del término, lo
leí como a un escritor iniciático y
fundante, como a un contador de
fantasías perfectas, como a uno de
esos narradores que nos abren la

al caso-se me negó la obligación
académica de volver a él. Esto
quiere decir, también, que
no recibi la orden de leer los
numerosos ensayos sobre Borges
que toman su nombre más o me
nos en vano, las innumerables y a
menudo demenciales teorías que
le adjudican absolutamente todo o
nada. Así que -cuando me senté a
leer sobre Borges-lo hice no por
una necesidad de desmenuzarlo
para su posterior reconstrucción
frente a una mesa examinadora
o para un inevitable programa
teórico de lo que debería ser la
práctica de la propia obra sino,
por el puro placer de disfrutar de
un gran personaje.
Y llegado este punto arribo
también a la clave de mi muy
personal (alguno no dudará en
calificarla de "silvestre" o "savant")
relación con Borges. Recuerdo,
también, el íntimo Big Bang que
experimenté cuando, en una mañana tropical seguramente lluviosa
(uno siempre se recuerda leyendo
y lloviendo al mismo tiempo) leí
por primera vez esa breve página
de El hacedor titulada "Borges y yo"
en la que Borges se muestra por
primera pero no por última vez tan
definitivamente borgeano y vuelve
difusas las líneas entre autor y
personaje y -por lo menos me
pareció a mí- también enturbia
el perfil del lector que está leyendo
eso. Porque si ahí Borges confiesa
que "No sé cuál de los dos escribe
esta página", entonces qué me
quedaba a mí ( a ese uno que era yo
entonces, nuevo e indivisible y que
recuerda todavía impresionado
esta impresión), cuál era mi rol
a partir de ese instante en el que
CUATRO Y me fue muy fácil
también era posible que una espora
no releer a Borges porque -por
de Borges, una espora de alto poder
complejas razones que no vienen

puerta para ir a jugar a otros libros
y -lo dije tantas veces-nunca
me asombró demasiado, pero
me gratifica mucho, el que los
libros se abran como puertas. Tal
vez por eso -y aquí viene una
confesión que muchos considerarán
escandalizante- jamás volví a
leer a Borges. Nunca quise alterar
esa primera radiación. No es que
nunca más lo leyera. Pero jamás
me preocupé por reinvestigarlo
con el método y las herramientas
con las que, se supone, cuenta
un adulto édito y asumido como
escritor. Relei, si, algún cuento
varias veces, busqué una cita
exacta, me preocupé por leer los
pocos Borges que fueron saliendo
después y que se acabaron con el
casi final de mi adolescencia (esa
edad que, digan lo que digan, se
extiende hasta los 29 años). Y, de
regreso en la Argentina, luego de
una pelea con mi novia en la calle,
que salió corriendo y yo corrí tras
ella, me llevé, sin verlo, a Borges por
delante y Borges voló por los aires
y casi lo mato y yo -inédito y que
desde hacía tantos años quería ser
escritor- me quedé ahi, mirando
a un Borges que no me \'Cía, tirado
en el suelo, gimiendo mientras yo
pensaba que ya no tenía sentido
escribir nada porque yo iba a pasar
a la historia de la literatura como el
cretino que había matado a Borges.
Y basta de esto, porque lo conté
tantas veces. Porque ya parece el
as en la manga o el rey en el cuello
de un stand-up comedian que, para
colmo de colmos, ni siquiera se
había tomado el trabajo de volver
a leer a Borges.

60

virósico, se desprendiera del papel
de esas palabras y me contaminara
y produjera un segundo "y yo"
y que yo y cualquier otro lector
pasase súbitamente también ser
parte de Borges. El Borges al que
le ocurren las cosas o el que las
escribe o ambos. Da igual Lo que
sentl yo entonces era que no sólo se
podía vivir de la literatura sino que,
además, se podía vivir la literatura y
-en última pero no final instancia,
en una suerte de volver a comenzar
en otra dimensión que estaba en
ésta-la literatura podía vivir en
y de uno. Porque desde entonces
Borges, para Iní siempre es yserá el
Gran Personaje o el Gran Escritor

que entiende a los escritores como
grandes personajes (para bien o
para mal no hay libro mío donde
no haya un escritor) y, antes de
eso, los entiende como a grandes
lectores.
Borges como el Lector-Escritor
que, a mi parecer, con sus modales
y proceder, define a una hipotética
e inasible tradición literaria argentina: la tradición que pasa por la
idea de la traición a la tradición
'
las raíces que no se hunden en el
suelo más o menos patrio sino enla
pared contra la que está amurada
la biblioteca donde late el virus
cósmico de la silenciosa ylentapero
constante invasión desde Tlon el
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61

bibliotecario polimorfo y perverso
que recomienda tantas cosas al
núsmotiempoyqueestáconvencido
-más allá de los destinos funestos
que suele reservar la materia
impresa a los protagonistas de
sus cuentos- que la salvación
y el paraíso siempre estarán
dentro de un libro que contiene
dentro suyo a todo el universo.
Y que, aunque nos sintamos
ciegos, o frente a un espejo, o perdidos en un laberinto, nos invita
a verlo, a leerlo, a no saber dónde
terminaellibroydóndeempezamos
nosotros con la sonriente y
ciega certeza de que él, Borges,
no tiene ni principio ni fin to

�LETRAS AL MARGEN
EDUARDO ANTONIO PARRA A lo largo de sus dos siglos

1

de historia, la narrativa mexicana ha estado bajo la
influencia de sucesivos modelos literarios extranjeros que,
sin menoscabo de nuestra realidad y nuestro imaginario,
han establecido el tratamiento de sus temas, la cadencia
de sus estilos y la experimentación en sus técnicas. No
podía ser de otra manera. Como bien lo apuntó Alfonso
Reyes, los mexicanos "llegamos tarde al banquete de
la civilización" y, al escribir en castellano y desdeñar
nuestras raíces literarias precolombinas, no nos quedó
más remedio que proceder por la vía de la imitación, es
decir, someternos al colonialismo cultural.

1
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Una ventana a
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62

la metrópoli ejerció sobre no,
sotros por trescientos años. Sin
embargo, tras la independencia,
al convertirse el "gachupín" en
el enemigo público número uno
de los recién nacidos mexicanos,
la hispanofilia literaria decreció
rápidamente casi hasta desaparecer
-excepto entre los sectores con,

.

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i

1

ma, podríamos dividir el siglo XIX
en dos mitades. Durante la primera
prevaleció el modelo español. Éste,
más que una imitación era un
trasplante directo de la Península
a la Nueva España; algo natural,
debido al idioma que se habla en
el país y a la dominación política,
artística, cultural y religiosa que

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1

in embargo, han sido tantos
los modelos y tantas las
adaptaciones que durante
doscientos años han cincelado
nuestras letras, que al mirar atrás
se confunden en una sola amalgama
de la que resulta difícil extraer la
influencia dominante.
Con el fin de plantear un esque

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1

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1

servadores del país-, dando
paso a la influencia absoluta de
los escritores franceses. Nuestros
intelectuales simpatizaban con
sus ideas liberales, leían sobre
la revolución de 1789, veneraban
a Bonaparte y pronto tomaron
como guias a Voltaire, Rousseau,
Balzac y Víctor Rugo, entre otros.
De hecho, la simpatía por los
galos fue tan grande que ni
siquiera se vio menguada a causa
de la Intervención y el imperio
de Maxirniliano de Habsburgo.
Los escritores mexicanos veían
en sus colegas de Francia el ver,
dadero modelo a seguir, pues
éstos, a diferencia de los ingleses

-protestantes, flemáticos, frioscoincidian con nosotros en raza
(latina), religión (católica),
cultura y temperamento. Con,
forme el siglo XIX declinaba y
México poco a poco se volvía
"contemporáneo del resto de
las naciones", otras influencias
comenzaron a colarse en nuestras
letras; no obstante, el modelo
francés siguió predominando
durante la pax porfiriana.
Con el arribo del siglo XX,
las cosas cambiaron de manera
radical. Desde poco antes de la
revolución los escritores mexi,
canos comenzaron a abrazar el
cosmopolitismo y para alimentarse
63

leían por igual a franceses, ingleses,
españoles, norteamericanos,
alemanes e incluso japoneses, como
bien lo dejó demostrado la obra del
poeta José Juan Tablada. Tanto
en el aspecto económico como
en el cultural, México se abría
al mundo. En el país de pronto
aparecieron intelectuales de otras
naciones latinoamericanas, que
en sus visitas ampliaron nuestras
perspectivas mostrándonos nuevos
modelos poéticos, dramáticos y
narrativos. Sin embargo, las in,
fluencias tardan en asimilarse y, en
medio de ese proceso de apertura
se atravesó la Revolución, que
prácticamente inmovilizó los mo,

�. 68 sensacionales d~os
el día de OOJ1
núentos artísticos y culturales por
espacio de una década.
Cuando el país más o menos se
pacificó de nuevo, las ideologías
dominantes sehabían transformado.
Ahora se buscaba plasmar en
la literatura lo verdaderamente
autóctono, desdeñando hasta
donde fuera posible los modelos
provenientes del exterior. Búsqueda
imposible en si, pues, como
sabemos, fuera de ciertos temas
y situaciones, en literatura no
existe ni lo original ni lo propio.
El nacinúento de la narrativa de
la Revolución -la búsqueda de lo

más "nuestro"- coincidió con el
boom de las vanguardias en Europa,
con la experimentación en pos de
nuevos lenguajes y con la supuesta
destrucción de las formas literarias
tradicionales, con la difusión de
las teorías del psicoanálisis y
con otros elementos que trans
formaron las letras alrededor
del mundo. No es extraño, pues,
que núentras algunos narradores
escribian novelas "muy mexicanas"
(adaptando sus relatos a técnicas
bastante novedosas puestas en
circulación en obras inglesas, norteamericanas o francesas), el

64

cosmopolitismo volviera a sentar
sus reales entre nosotros en la
escritura de los Contemporáneos
y un grupo de poetas nacionales,
los Estridentistas, crearan aqui su
propio movinúento de vanguardia.
A partir de entonces -finales
de los veinte, inicios de los
treinta- se puede decir que
ya no existió entre nosotros un
modelo extranjero dominante,
sino muchos, y la discusión
en la literatura mexicana ( que
aún perdura por momentos) se
centró entre lo extranjerizante y
lo autóctono, entre lo universal

y lo local Discusión a todas luces
ociosa, porque en el fondo no existe
ningún escritor con suficiente
influencia extranjera que no le
deba gran parte de su imaginario
a la tradición nacional, ni escritor
tan nacionalista que no utilice
recursos generados por artistas
de otro país. Entre los narradores
mexicanos del siglo XX, quizá
los más reconocidos son quienes
consiguieron sintetizar ambas tendencias por partes iguales, es decir,
. aquéllos en cuya obra podemos
reconocer tanto el dominio de las
técnicas, estrategias y recursos
narrativos contemporáneos, como
un conocinúento profundo de la
realidad de su entorno y de la
tradición literaria nacional. Pienso
en los dos nombres más obvios:
Juan Rulfo yJosé Revueltas.
Ambos, junto con Agustin
Yánez, son responsables de la "modernización" de nuestra narrativa (se dice que el proceso
de contemporanización de la
novela mexicana inició con El luto
humano, siguió con Al filo dd agua y
concluyó con Pedro Páramo); ambos
se centraron en temas nacionales,
aplicando para su expresión lo
aprehendido en otras literaturas;
ambos conocian y sufrian la realidad del país y sus habitantes;
y, por último, ambos supieron
construir un universo personal

único, sostenido por un estilo
que cualquier lector atento puede
reconocer con sólo examinar
unas líneas. Otro aspecto en el
cual coinciden Rulfo y Revueltas
es en que los dos dejaron pocos
seguidores entre los narradores
mexicanos. Adiferencia de Martin
Luis Guzmán, Salvador Novo, el
mismo Yánez,Juan José Arreola o
Carlos Fuentes, cuyos grupos de
discipulos son bastante nutridos,
los de estos dos narradores pueden contarse con los dedos de
la mano. ¿A qué se debe esto? Hay
quien opina que la causa es
que su estilo es tan único que
cualquier inútación se nota (como
ocurre con los cortazarítos y borgesitos que abundan en todas las
literaturas), otros dicen que como
la realidad mexicana ha cambiado,
los ha vuelto obsoletos, otros más
afuman que se trata de escritores
que se agotaron en si mismos.
Quizá en realidad se deba a las
fuentes donde Revueltas y Rulfo
se alimentaron. Cuando se habla
de sus influencias, casi todos los
críticos señalan el mismo nombre:
William Faulkner. Es cierto, hay
influencia de Faulkner en ambos,
pero ésa es tan sólo la más evidente.
En el caso de Rulfo, él mismo mencionó a Knut Hamsum y otros
autores como Jean Giono, C. F.
Ramuz, que desde hace cuarenta

años casi nadie lee en México. En
el caso de Revueltas se habla de
Dostoievsky, pero se olvida que
este escritor era un gran conocedor
de la literatura rusa completa, no
sólo de los autores más conocidos.
Entre sus lecturas estaban las obras
de Mandelstam, Korolenko, Babel,
Sologub, otros. Ambos mencionan
entre los escritores que admiran a
Pilniak y, aunque no lo mencionen,
existe un narrador soviético, poco
conocido entre nosotros, cuya obra
es evidente que dejó una honda
huella en la narrativa de los dos:
Andrei Platonov. Leer a Platonov
es como leer a un Rulfo o a un Revueltas inmerso enla realidad soviética.
En sus relatos casi no aparecen
Moscú oSan Petersburgo,nisiquiera
Rusia, sino los pueblos soviéticos
profundos, asiáticos, los paisajes
desérticos. Se trata de una narrativa
telúrica densa, fuerte, desoladora,
donde los personajes sufren y se
afanan por sobrevivir igual que en
cualquier zona rural de México.
La atmósfera de una novela como
Dzhan, ubicada en el Asia central
recuerda página tras página la de
El luto humano o la de Pedro Páramo.
Quizás tendríamos que abrir
una ventana más amplia hacia Rusia
para comprender realmente dónde
están los modelos que influyeron de
manera decisiva en la narrativa de
nuestro país ~

NO EXISTE NINCÚM ESCRITOR CON SUFICIENTE
INFLUENCIA EXTRANJERA QUE NO LE DEBA CRAN PARTE
DE SU IMACINARIO A LA TRADICIÓN NACIONAL
65

�NO HAY TAL LUGAR

(metafóricamente)

y me la paso bien
l. LA RISA CASTELLANA
CRISTINA RIVER.A-C.ARZA Debo confesar, por principio de cuentas, que a mí

me gusta la risa castellana. Esa filosa ironía carente de autocomplacencia que
caracteriza, por ejemplo, el poema que Rosario Castellanos intituló "Auto-'
retrato" o la desparpajada hilaridad que provocan las presencias paródicas
de mujeres míticas, mexicanas y no, incluidas en la farsa que escribió cuando
ya era embajadora de México en Israel: El eterno
femenino. Como a las escritoras en general, a Ro-1 sario Castellanos se le ha acusado con cierta
o hay más que asomarse
a algunos de los textos
1 sospechosa frecuencia de ser demasiado
de Álbum de familia, varios de sus
1 sensata en sus ensayos, demasiado azotada
poemas más últimos, yla farsa que
no llegó a publicar en vida para
i en cuestión de amores, y demasiado severa en
saber que, a la manera de Bajtln,
sus juicios. Se le ha acusado, en otras palabras,
Castellanos se sirvió del humor
~
para revertir de manera critica y
1 de escribir buenos ensayos, de componer poe-lúdica ciertos mitos genéricos y
mas de contenido amoroso, y de tener ideas so-también raciales de la sociedad
mexicana de medio siglo. Sabia
! bre el mundo que la rodeaba. Se le ha acusado,
dolerse, como lo han hecho otros
• todavía en otras palabras, de saber latín
y otras debido, digámoslo con
i (metafóricamente y no). Se le ha acusado, y
tranquilidad, a las imperfecciones
1 cualquier lector más o menos despistado de la
del mundo en que viVÍa y, si no
!
me equivoco, en que todavía
◄
obra de Castellanos lo sabe bien, falsamente.
vivimos; pero también, o tal vez

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67

�precisamente por eso, sabia reírse.
Docta, sabihonda, autocritica,
creyéndose-más-poco-de-lo-queera, Castellanos tuvo el buen tino
de llevar a cabo un ambicioso
proyecto en la fase última de
su vida: el de sobreponer una
pluralidad de voces jocosas, ilegítimas, femeninas, pretenciosas,
sarcásticas, hilarantes, a una historia mexicana rigida, varonil,
solemne, severa y oficialista.
11.
SABER LATiM Y REiRSE MUCHO

,_

Es tan sabida la segunda parte
del dicho, tan transparente, tan
obvia, tan implacable, que nadie
en su sano juicio tendrá por qué
decir en voz alta que mujer que
sabe latin, ni se casa ni tiene buen
fin. Heme aqui pues, diciéndolo en
voz alta, desacatando el silencio y
mostrando, una vez más, un juicio
un tanto cuanto poco sano. Como
muchas, oi la primera parte de la
frase cuando era niña pero, como
pocas, vivia en un medio en que
la segunda parte no era ni obvia
ni transparente ni mucho menos
implacable. Tuve, quiero decir,
que preguntar. No recuerdo a
ciencia cierta quién me dio la respuesta, pero sí recuerdo que fue
demasiado tarde. Leía ya con una
adicción que no me ha dejado
hasta este momento y pensar, que
era imaginar y evocar y avizorar
y criticar y citar, me resultaba ya
sumamente placentero. Cuando
esa voz que, sospechosamente,
no recuerdo, me hizo saber que
el peligro consistia en que no iba
casarme ni tener buen fin, estallé
en algo que ahora denominaría
sin titubeo alguno como una
Risa Castellana. No me importó
entonces como no me importa,

después dedos matrimonios, ahora.
Aunque lo del buen fin todavía está
en debate (supongo que el último
veredicto no debe llegar sino hasta que deje de respirar) debo
confesar que, a pesar de saber latin
(metafóricamente, claro está), me
la paso bastante bien.
Digo esto porque-el dicho, según
entiendo, pervive. Porque otras, las
que empiezan a encerrarse en sus
cuartos para pasar largas horas
perversas leyendo libros o las
que ya se sacan 10 en las escuelas,
todavía escuchan, según me dicen,
tanto la primera como la segunda
parte del famoso lema. Lo digo
porque, francamente, dicho sea
con toda honestidad, el famoso
dicho no es cierto o no siempre o

/

...............
~

--

no de ésa manera. Lo digo en voz
alta, mostrando mi acostumbrada
falta de juicio, porque, como lo dijo
precisamente Rosario Castellanos
en aquel umbral que nunca cruzó,
debe haber otra forma humana y
libre de ser-una forma humana
y libre de ser en la cual el saber y
el placer no constituyan opciones
excluyentes.
111.
EL EXTRAAO CASO DEL HOMBRE
CULTO Y LA MUJER LIBRESCA

La situación, aunque común, no
deja de ser inquietante.
Un hombre y una mujer leen.
Leen mucho. Hablan sobre lo que
leen todo el tiempo, de manera
obsesiva, apasionada, beligerante.

Discuten lo leido y lo por leer.
Arman lios sobre un párrafo, una
oración, una letra. El hombre y
la mujer escriben.
&amp;go: El hombre es un individuo
culto. La mujer es una tipa libresca.
IV.
EL ETERMO (PERO BIEM ETERMO)
FEMEMIMO

Los que leyeron El Eterno Femenino
saben que por ahí desfila Eva,
quien se decide a comer la famosa
manzana porque la alternativa era
una vida absolutamente aburrida
con un Adán más bien asustadizo·
'
La Malinche, más astuta y manipuladora de lo que Cortés y todos
sus hijos bastardos, al decir de Paz
por supuesto, habrian querido o

imaginado; y hasta una Rosario
de la Peña que desdice o cuestiona
punto por punto el Nocturno que
le dedicó Manuel Acuña. Este acto
de ventrilocuismo histórico, tan
en boga en nuestros posmodemos
y paródicos tiempos, le permitió a
la Risa Castellana subvertir estereotipos y cuestionar mitos del
pasado. Supongo que los habitantes
del futuro harán algo similar con lo
que sucede hoy. Alguien tendrá
que describir, jocosamente, la
manera en que Gloria Trevi se
convirtió en una mártir de MexAmérica, por ejemplo; y alguienmás
pasticherá a Ana Guevara y toda la
ambigüedad genérica del caso o
nos hará pensar en algo más con
la versión mexicana, y aumentada,

del tatcherismo colonial encarnada
ni más ni menos que en lo que era
entonces la primera dama. La lista
crecerá, sin duda alguna. Pero ya
entrados en gastos, válgame dios,
lpara qué esperarse hasta el futuro
y no empezar el misnúsimo dia de
hoy?

v.
LO QUE ME HABRiA CUSTADO

En autorretrato, Castellanos se
autodefine como una señora que,
entre otras cosas, ve hacia un
parque a través de una ventana
pero no cruza la calle para caminar
en él o para respirar otros aires.
Pienso en eso mientras escribo este
texto. Pienso en lo mucho que me
habria gustado que lo hiciera ~

�elipe Ehrenberg, considerado uno de
los iniciadores del arte conceptual en
México, siempre se está renovando. Está
en una constante búsqueda: su trayectoria
abarca el arte conceptual no objetual y experimental;
es reconocido como un gran dibujante, grabador y
pintor; es teórico, ensayista y columnista especializado.
Ehrenberg está próximo a cumplir 50 años como
productor visual y la Universidad Autónoma de
Nuevo León, en colaboración con La Máquina Arte
Contemporáneo, presentan su primera exposición
retrospectiva, "Manchuria, visión periférica". En esta
conversación concedida para annas y letras, Ehrenberg
nos platica lo que representa para él este acontecimiento,
así como de su obra, sus archivos yla situación del arte.

F

Me gustaría que empezáramos a hablar de uno de tus
proyectos más esperados e interesantes en los últimos años:
"Manchuria, una visión periférica". La pregunta obligada:
¿qué es Manchuria?
En realidad, era el working title con el que empezamos
Sol Henaro, Fernando Llanos y yo a tramar la retros~
peed.va, hará casi tres años. Pero me fue gustando
cada vez más y se quedó como titulo definitivo. Todo
mundo ha oído hablar de Manchuria, pero nadie sabe
con precisión dónde queda esa legendaria nación, ni
qué problemas enfrenta. Más o menos lo que sucede
en torno a mi trabajo de vida. La "M" es lo único que
guarda relación con México.

EL A.RTISTA.
ES FRUTO
DE SU MOMENTO

¿~ué significado tiene d hecho de iniciar tu retrospectiva
fuera de la ciudad de México?
Me parece un acontecimiento simbólico, por varios
motivos. La exhibición contiene un caudal de
obras ihechas en México por un mexicano! que
hasta hace poco no eran consideradas arte por las
nomenclaturas culturales mexicas y sus pontilices.
Yo siempre trabajé totalmente al margen de los
mercados, por fuerza más que voluntad, aunque a
decir verdad, vendí mucha obra... sólo que nunca a
los consumidores conspicuos, sino a gente normal,
común y corriente. Hasta hace muy poco este tipo de
trabajo no era aceptado en museos ni coleccionado
por compradores "de importancia". Me parece casi
insólito -y muy grato, me apresuro a decirlo- que
haya sido gente de Monterrey, de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, quien se interesara
en otorgarle un espacio tan importante a esta
producción. Manchuria también será presentada en
el Museo de Arte Moderno de la ciudad de México
a principios del 2008, pero la primera invitación
salió de Monterrey... y esto ya dice mucho de los
niveles de percepción en otras partes del país, como
Tijuana, ciudad que celebra la trienal de inSITE
junto con San Diego; Oaxaca, polo de atracción para
las artes retinales; Guadalajara, Puebla, en fin; el
"ex" Distrito Federal ya no es, por mucho, el centro
de efervescencia de lo más avanzado del imaginario
en México.

CONOCÍ A FELIPE EHRENBERC EN UN LUCAR EXTRAÑO: LA COCINA DE
LA CASA DEL EMBAJADOR JESÚS PUENTE LEYVA, EN VALLE ARRIBA,
CARACAS, VENEZUELA. ENTRÓ CON SU FICURA DE ~QUÍ ESTOY" Y
SU VOZ ESTENTÓREA. QUIUBO, DIJO. QUIUBO, LE RESPONDÍ. Y NOMÁS
CON EL PURO SALUDO ME CAYÓ BIEN. LUECO SALUDÓ DE BESO Y
ABRAZO AL EMBAJADOR, A SU HIJA, A LA COCINERA, AL CHOFER Y AL
JARDINERO. ME CAYÓ MEJOR: UN HOMBRE CARIÑOSO. SE SENTÓ EN
EL DESAYUNADOR Y ME PRECUNTÓ: ,,LHAS PROBADO LOS QUESOS
VENEZOLANOS?", CORTANDO UNA REBANADA DE UNO Y DÁNDOMELA.

COMVERSACIÓM COM FELIPE EHREMBERC
MÓNICA CUTIIBllREZ

70

CUILLERMO ARRIA.CA
71

�1

ofrecí mi obra y ofrecí también mis archivos. Todas
las instituciones mexicanas a las cuales ofrecí mis
archivos los rechazaron. Acepté la generosa oferta
de la Universidad de Stanford porque ellos suben la
información a Internet. La parte, digamos, europea de
mis archivos está toda en la Tate Modem; otra parte
-mucho más íntima- se alberga en comodato en las
nuevas instalaciones del Instituto de Investigaciones
Estéticas de la UNAM, y todaVÍa guardo mucho en mi
casa en Xico (Veracruz) y en Sao Paulo, donde vivo
desde hace casi siete años.

Un proyecto así me parece muy interesante y posible ya que
siempre has abarcado varias disciplinas y soportes, además
de ser un artista que ha documentado/ archivado su obra.
Y a propósito de archivos, recuerdo que hace algún tiempo
hablábamos sobre la adquisición de uno de ellos por parte de
la Universidad de Stanford. Me gustaría que nos platicaras
cómo fue este proceso y cómo ves d hecho de que tus archivos
se encuentren separados, fuera de México.

11

'

..,

Cuando se trabaja en los márgenes de lo que promueve
el establishment, como tuve que trabajar durante tan~
tas décadas, sin la obligada retroalimentación que
requiere todo trabajo intelectual; cuando lo que
predomina es un vacío total de teoría en tomo a tu
producción, no te queda otra que ir guardándote
todo, tus conjeturas, tus fuentes de inspiración, la
correspondencia que sostienes con intelectos similares
en el extranjero. .. Todo lo fui guardando siempre muy
ordenadito. Hasta que el volumen de lo archivado me
rebasó. Pero no, miento. Hasta que las circunstancias
me obligaron a ofrecer lo que siempre consideré "la
otra historia" del desarrollo de la plástica en México.
Fue cuando el PRI devaluó el peso y perdimos la casa
sin poder acabar de pagarla. Para salir del apuro,

FELIPE TIEME MUCHAS ARISTAS, TAMTAS QUE A VECES SE.:;HA TACHADO DE CONTRADICTORIO O DE DISPERSO. NADA MÁS
A~SURDO, CÓMODO Y SIMPLISTA QUE RESUMIR UN.A HONESTA
BUSQUED.A DE TANTOS AtÍÍOS A UN.AS CU.ANTAS PALABRAS QUE
REFLEJAN CRITERIOS CADUCOS DE LA MODERNIDAD O UN.A
APATÍA POR ENTENDER A UN PERSONAJE MÁS COMPLEJO.
FERN.ANDOLLANOS,CURADOR

Hablando de documentar, hace unos días me platicabas que
en aquella época estabas más preocupado en otras cosas que
en fotografiar tus obras/ acciones.
Es verdad. Los años conceptuales, ese tiempo de
principios de los sesenta a finales de los setenta
que sirvió como puente entre el modernismo y el
posmodernismo, fue una época en que se cuestionó
todo, empezando por la permanencia del objeto
artístico. La mayoría de los artistas confiamos en
la importancia inmediata de nuestro trabajo. No
pensábamos enla posteridad... lo que son las cosas, ¿no?

1'

'1

~l
t
i l

LA HABILIDAD DE EHRENBERC PARA SOBREVIVIR EN ESTE MUNDO
TIENE QUE VER CON SU CAPACIDAD DE TRANSFORMACIÓN:

1

1

1

1
1

ACITADOR DE CONCIENCIAS, ORCANIZADOR SOLIDARIO,

1

MAESTRO, ARTESANO, AUTOR, EDITOR O ARCHIVISTA. TODAS

1

ESTAS ACTIVIDADES, QUE ÉL ENCLOBA BAJO LA PROFESIÓN

1:
•

ADEMÁS DE ARTISTA, HA EJERCIDO DE PERIODISTA, CRÍTICO,

DE ,,MEÓLOCO", HAN DADO LUCAR A LA COMSTRUCCIÓM DE UM

1
1

i

PERSONAJE ICUALMENTE FRACMEMTADO Y POLIFACÉTICO, POR
LO MEMOS DE CARA A LA ESCRITURA DEL ARTE, DEJANDO ZOMAS

1 1

OSCURAS DE SU ACTIVIDAD ARTÍSTICA AÚM POR DESCUBRIR Y
VALORAR EN TODA SU DIMENSIÓN.
ISSA BENÍTEZ DUE..AS
72

73

1

�LA RESPUESTA LA DA EL PROPIO EHRENBERC AL DISTINCUIR EL
ACTO DE CREACIÓN DEL ARTE CON MAYÚSCULAS: ,,LA CREACIÓN

y EL ARTE SON DOS CONCEPTOS COMPLETAMENTE DIFERENTES
PARA MÍ. LA CREACIÓN ES ORCÁNICA, ES UNA COSA INTERNA.
EL ARTE ES UNA DEFINICIÓN HISTÓRICA. UN ELEMENTO QUE
CONCELA. LA BASURA DEBE DE APUNTAR HACIA UN CAMINO
FUERA DE ESTE CONCELAMIENTO, Y ES POR ESO QUE ESTOY
TAN DE ACUERDO EN NO CONVERTIR ESTO EN UNA ,ACTIVIDAD
ARTÍSTICA' SINO EN UNA ACTIVIDAD. EN UN ACTO DE CREACIÓN,
NO EN UNA OBRA DE ARTE".
ISSA BENÍTEZ DUEAAS

Siempre has sido un artista al que le ha interesado más el
proceso que la obra en sí...
iPor supuesto que si! El artista es fruto de su momento.
Su obra es consecuencia de las fuerzas que sacuden
su entorno y le afectan en lo más profundo. Quien no
conozca los procesos que conducen al artista a crear y
que desembocan en esta o aquella obra, es incapaz de
descifrarla. El modernismo construyó la idea (falaz) de
que el objeto único, sin información alguna, contiene
todo las intenciones del artista. Es un buen mecanismo
para estimular la compra y venta de objetos, no para
ponderaciones filosóficas.
Ahora es muy común vender el registro de la pieza -las
maquetas.Jotos, dibujos- ;sin embargo, hace unos años esto
era poco posible. ffn qué momento empieza esta apertura en
el mercado del arte?
No sé. Ni siquiera sé si este aspecto del comportamiento del mercado pueda ser llamado "apertura".
Tal vez sea otro ejemplo de su voracidad... Pero eso
si, los artistas no vivimos del aire y siempre hemos
tenido que comercializar nuestro trabajo. No hay

nada vergonzoso en esto. Malo cuando trabajas
para el mercado.

El arte siempre toma elementos de otras corrientes o reinterpreta discursos. Siendo iniciador de varias expresiones
en el campo del arte, así como en el uso de soportes poco
tradicionales, megustaría saber qué pasa por tu mente cuando
depronto hay piezas de artistas muy importantes exhibiéndose
como lo último ai el MoMA o en la Tate Gallery, cuando tú
hiciste eso hace mucho tiempo.
El conocimiento, todo el proceso cultural de los
pueblos, se basa en la acumulación de ideas,
inventos, logros ... casi se podria decir que los
autores únicos no existen. Pero las estafetas de la
sabiduría se transmiten de muchas maneras. Las
más de las veces pasan de mano en mano por buena
voluntad. Otras veces son arrebatadas. Los artistas
de países desarrollados con demasiada frecuencia
arrebatan y lo hacen para comercializar. Uno de
los primerísimos inventores de la fotografía fue el
brasileño Hercule Florence. Quien la comercializó
fue Daguerre.

PORQUE FELIPE HA DEMOSTRADO, QUE EN TODA SOCIEDAD, HAY
UN HAMBRE DE SICNIFICADOS Y QUE ES OBLICACIÓN DEL ARTISTA
RENOVAR ESTOS SICNIFICADOS DE MANERA CONSTANTE. ASÍ
NOS DESCUBRE QUE UNA SOCIEDAD SIN REBELDES SE ADORMECE
Y TERMINA ABOMINÁNDOSE A SÍ MISMA. QUE UNA SOCIEDAD SIN
EL BISTURÍ DEL ARTE PIERDE LA POSIBILIDAD DE CONSTRUIRSE
Y RECONSTRUIRSE, Y SE PIERDE EN LA DECADENCIA. PARA
FELIPE, TODO ARTISTA ES UN CATALIZADOR, ALCUIEN QUE DEBE
ESTIMULAR LA IMACINACIÓN. PORQUE SÓLO IMACIMAMDO ES
QUE UNA SOCIEDAD PUEDE AVANZAR, NO EN EL SENTIDO DE
MODERNIDAD, SINO DE HUMANIDAD. UM SER HUMANO NO PUEDE
DETENERSE. HACERLO LO ASFIXIA. REINVENTARSE DE VEZ EN
CUANDO ES LA ÚNICA MANERA DE SOBREVIVIR DE VERDAD. EL
CONFORMISMO QUE NOS ENVEJECE EL ALMA, ES VENENO PURO.
CUILLERMO ARRIACA
75

�compartieras para armas y letras alguna reflexión en torno
al tema de "Manchuria, visión periférica". La exposición

Si bien tanto en las propuestas como en el mercado Estados
Unidos y Europa siempre han sido punta de lanza del arte
contemporáneo, finalmente los ojos están volteando a ver a
Latinoamérica. i~ué factores crees que hayan influido para
que esto se diera?

estará acompañada de un catálogo que me parece muy
valioso por la cantidad de obra reunida y por sus textos
extraordinarios, como la conversación con Gómez Peña o
la cronología que haces.

A mí no me interesa qué ojos extranjeros voltean
hacia América latina. Lo que siempre me preocupó
es la falta de ojos latinoamericanos para percibir y
ponderar la producción latinoamericana. El meo,
llo del asunto está en que nosotros, los artistas
latinoamericanos, deberíamos estar trabajando para
dialogar con nuestros congéneres, que es lo que
yo me he dedicado a hacer. De otro modo, icómo
te explicas que venda casi toda mi producción en
este continente? Recientemente, los mexicanos se
han estado eurocentrifugado como nunca antes;
esto no sucedió ni en los tiempos más afrancesados
del porfiriato. El resultado es que su obra deja de
tener pertinencia para los mexicanos. iYa no buscan
dialogar con los propios! Imagínate, es como si
Rembrandt hubiera chambeado sólo para venderle
a los japoneses, con su particular sensibilidad.

En realidad, el libro -cuyo título es igual al de
la exhibición- no cataloga la colección que será
exhibida sino que se añade a ella. Es un fantástico y
sorprendente complemento, fruto dela colaboración
entre Fernando Llanos, un gran artista y curador, y
Alejandro Magallanes, entre los mejores diseñadores
de México y ciertamente el más sagaz. Ellos se
alimentaron bien con las ideas de los colaboradores
del libro, toda gente muy disímil entre sí. Yo quedé
muy impresionado cuando llegó a mis manos, hace
unos días. Nunca me había percibido de tal manera.
Pero estoy seguro que tendrá fuertes resonancias
en otras latitudes, y no sólo en la América latina.
Sucede que yo no soy el único artista que tuvo que
trabajar a contra corriente. Luis Felipe Noé y Marta
Menujin en Argentina; Carlos Zerpa -aunque más
joven- en Venezuela; Ligia Clark, Hélio Oiticica y
Paulo Bruscky en Brasil. Hay muchos más en todo
el subcontinente. Pero fíjate, la penúltima Bienal
de Sao Paulo tuvo la autoconfianza de homenajear

Has vivido tantas cosas extraordinarias que uno puede
pasar días enteros platicando contigo y siguen saliendo los
temas. Para concluir esta conversación me encantaría que

SU OBRA, EMTRE OTRAS COSAS, MOS SIRVE A LOS ARTISTAS
VISUALES DE LA COMTEMPORAMEIDAD PARA EMTEMDERMOS
MEJOR, PARA SITUARNOS EM UM CONTEXTO MEMOS AISLADO,
DOMDE HAY VÍNCULOS CENERACIOMALES. CREO QUE MO
PODEMOS DARMOS EL LUJO DE ICMORAR EL PASADO, MEMOS
CUANDO SE VE TAN APETECIBLE. SU PRODUCCIÓN Y SU VIDA
MUESTRAN QUE CIERTAS PREOCUPACIONES YA HAM EXISTIDO
Y SECUIRÁM EXISTIENDO, TEMAS CÍCLICOS QUE VALE LA PEMA
REVISAR PARA AJUSTAR LAS COORDENADAS DEL PROPIO RUMBO.
FERNANDO LLAMOS, CURADOR

76

a Paulo, que es de Pernambuco, trayendo todo
s~ estudio, íntegramente, y exponiéndolo para el
publico de la gran ciudad. A diferencia de México
los públicos de estos países ya están mucho mejo;
p_reparados para nutrirse de estas formas de arte y
sm duda se mteresarán en ver la de este mexicano.
Conocen bien nuestro arte hasta los cincuenta
en especial la producción de nuestros muralistas'.
Hace poco empezaron a conocer la extraordinaria
creatividad de mi amigo, el difunto Ulises Carrión.
Muy recientemente abrieron contactos vivos con
la de artistas maravillosos como Minerva Cuevas
Miguel Calderón, Damián Ortega. Yo podré ser el

artista puente que les proporcioné atisbos a lo que
hasta ahora fueron años productivos silenciados por
la falta de sensibilidad de nuestras nomenclaturas.
Ojalá México también enviara la otra gran expo, la
de la UNAM, la de La Era de la Discrepancia ... Sería
lIIlportantísimo hacerlo para realmente establecer
lazos significativos con la contemporaneidad iberoamericana w

N. de la E. Las citas de Guillermo Arriaga, Issa Benitez Duefias y
,:emando ~?s_ fueron .exr~af':3-s los textos escritos para el catálogo
Manchun_a, V1s16n perifénca , editado con motivo de la exposición
retrospect1.va de Felipe Ehrenberg.

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77

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&amp;·lmmmmuelueiJD ~
~tnr..'I,.

CATALINA DONOSO

2003 fue el año consagrado a
recordar, revisar o reinterpretar
el golpe militar ocurrido en
Chile el 11 de septiembre de 1973.
En su trigésimo aniversario,
diversos formatos acogieron
el ímpetu conmemorativo
apoyado y promovido desde el
discurso oficial. Una urgencia
de recuerdo fue la que se desató
durante todo el año, y que
se agudizó a medida que los
tibios calores de septiembre se
anunciaban.

�no pretende arrojar conclusiones determinantes sobre el
impulso motriz, y menos sobre sus consecuencias reales
en el trabajo de memoria colectiva encarnado en este
esfuerzo mediático, sino que se propone ser un campo de
reflexión que genere aún más preguntas2• Precisamente
si la obligación de recordar vivida durante 2003 pudo
tener el poder de vaciar o adelgazar el espesor de esta
memoria herida, volver sobre el fenómeno, revisarlo,
.discutirlo, impugnarlo, puede ser el modo de devolverle
su consistencia y de fortalecer la recomposición de la
memoria más allá de cualquier celebración puntual, sino
como un movimiento que permanece vivo.

Esfuerzos honestos y gestos petrificados en la obligación de recordar, se confundieron en un fenómeno
complejo, marcado por la sobreabundancia de discursos
que no sabemos si contribuyeron a reconstruir
una parte de la historia o más bien, disimularon el
recuerdo auténtico para poner en su lugar un cuadro
inanimado.
De entre las múltiples formas que tomó la "celebración" de los 30 años, el discurso televisivo fue un
participante de relevancia, en la medida que su rango
de mass media doméstico lo instala como referente
obligado en la conversación diaria familiar, laboral o
social. Tres de los cuatro canales más importantes en
Chile (Televisión Nacional, Canal 13 y Chilevisión)
realizaron programas periodisticos especiales que
cumplían con la misión de no quedarse fuera de la
relectura de los 30 años. Se trató de reportajes realizados
en capitulos independientes que fueron reconstituyendo
el antes, el durante y el después de los hechos acaecidos
el 11 de septiembre de 1973.
Hay varias implicaciones interesantes en este fenómeno: las caracteristicas del lenguaje de la televisión
como soporte adecuado (o inadecuado) para revisar
un pasado critico; las distintas (o similares) miradas
que cada corporación realiza al releer la nación desde
su pasado reciente; la televisión como el lugar de la
censura y la negación de la realidad durante la dictadura
militar que esta vez se propone decir (la paradoja de
las imágenes de Teleanálisis1 -medio de comunicación
clandestino que compensó la ausencia de un soporte
audiovisual de información- usadas hoy como material
de archivo). De todo este entramado de posibles análisis,
me interesa reflexionar en particular sobre el reportaje
realizado por Televisión Nacional (el canal estatal),
Cuando Chile cambió de golpe, específicamente en sus
capirulos I y V (el primero y el último) que intentan
reconsrruir la llegada de Allende al poder, y la represión
posgolpe, respectivamente.
Frente a un objeto tan reciente que, por lo demás,
trata una circunstancia que no ha sido resuelta y que
sigue reescribiéndose en la historia nacional, este trabajo

l. EL A~O PARA RECORDAR EL OLVIDO

En uLa cultura de la memoria· medios, politica,
amnesia", Andreas Huyssen pone en alerta sobre un
fenómeno contradictorio que asolaría a buena parte
de las sociedades modernas. Se trata de una suerte de
"boom de la memoria" cuyo resultado seria una señal en
sentido contrario: el vaciamiento de esos registros de
memoria a través de la saturación y la estilización de
sus contenidos.
Durante este pcricxlo hemos sido tesúgos de un fenómeno
que nos desconcierta: la memoria se ha convertido en
una obsesión cultural de gigantescas proporciones, pero,
al mismo tiempo y cada vez con mayor frecuencia, los
Cliticos acusan a nuestra cultura de amnesia,le reprochan
su incapacidad y su negativa a recordar. La paradoja
de este asunto consiste en que el cargo de amnesia
invariablemente surge en el marco de la crítica a los
nuevos medios, cuando precisamente son estos medios
-de la televisión al CD-ROM y a Internet- los que
nos permiten dísponer de mayor cantidad de memoria.
Ahora bien, lqué ocurriría si ambas observaciones fueran
ciertas, si el boom de la memoria inevitablemente viniera
acompañado del boom del olvido? (Huyssen, 1998: 9)
No es arriesgado afirmar que las conmemoraciones de
los 30 años en Chile, corresponden con lo que Huyssen
llama el boom de la memoria. Lo que preocupa, entonces,

1

Tdcanálms fue un noticiero clandestino que operó en Chile desde 1984
a 1989. "Tdeanálisis tuvo una circulación mensual ligada a organismos
sociales comprometidos con la oposición al régimen militar. Registraba
sucesos conte~tatarios (pam,, protestas y diferentes manifestaciones en
contra del régimen) y hechos sociales-culturales ocurridos durante esta
época en d pais. Iniciaba sus transmisiones con la frase 'Prohibida su

difusión pública en Chile', lo que le otorgaba un carácter ilegal que les
pennitió no someter sus contenidos a los organismos legales de censura"
(Garate Cisternas y Na\'arrete Rovano, 2002)
Más aún teniendo en cuenta que la reciente muerte de Pínochet dejó en
e\idencta una transición democrática no consolidada del todo.
2

80

es que el acto obligado del recuerdo, estilizado para
que sea digerido como un producto de consumo (como
ocurrió también en 2004 con los festejos del centenario
de Neruda, donde su poesia, lo que lo convierte en Pablo
Neruda, en Premio Nobel, en figura internacional, fue
desplazada a la esquina menos espectacular del cuadro
celebratorio) termine ejecutando el movimiento inverso
del olvido, o promoviendo un recuerdo que es puro
vacio. Los u30 años" se transforma en una marca, un
suceso social del que no se puede quedar fuera. En
este contexto los canales de televisión toman parte
en el debate a través de reportajes especiales, pero a la
vez insertos en el formato conocido de sus programas
tradicionales (Secretos de la Historia, en el caso de Canal
13, Informe Especia/3, en el de TVN).
Cuando Chile cambió de golpe se inicia con un dato
estadístico de relevancia: al momento de la emisión del
programa, el 52 por ciento de la población chilena tiene
menos de 30 años. Más de la mitad de los miembros
de la comunidad llamada Chile nació después de los
hechos del 11 de septiembre y por lo tanto el ejercicio
de recordar obedece en ellos a lo que Marianne
Hirsh (1997) denomina posmanoria o una memoria
reconstruida de manera personal a través de hechos
que no fueron vivenciados personalmente sino recibidos
como materia cultural heredada. Con esta introducción
inicial -la estadística-, el periodista/conductor deja
entrever que hay una especial dedicación a ese grupo
etario, una especie de puesta al día, que por fin podria
ser llevada a cabo desde una de las vitrinas de mayor
impacto en los hogares: la televisión.
La memoria no es un continuo y menos un paisaje
estático. La memoria se prefigura y reinventa a cada
instante, pero para que este proceso ocurra es necesario
tener materiales básicos qué resignilicar. En el caso
del golpe militar de 1973, la edificación de la memoria
colectiva ha sido boicoteada por la dificultad para
conciliar la ansiada reconciliación y un pasado lleno
de cuentas por saldar. Si lo que venia era la alegria
(recordemos el slogan de la campaña de apoyo al No
en 1989: "Chile, la alegría ya viene"), ¿cómo nombrar el
dolor, la muerte, la tortura, la impunidad? "Mirar hacia
el futuro", "No quedarse en el pasado", fueron frases
recurrentes durante la década del noventa (sobre todo
-

-

-

-

-

-

-

-

- - - ---

-

---

-

--

1

En ambos casos se: trata de programas de reportajes periodisticos que
abordan semanalmente diversas temáticas.

81

de parte de los sectores de derecha) para ejemplificar la
actitud adecuada hacia la reconstrucción de una nación
reconciliada.
El poder de los medíos de comunicación, por otra parte,
ha respaldado las versiones oficiales de lo acontecido. En
Chile, se díce, había una nación peligrosamente dívidída
que pasaba por momentos de caos y luchas internas; el
orden fue restaurado por los militares, y eso permitió
finahnente una transición a la democracia yauna política
de reconciliación. La tortura, el exilio y la muerte, el
desmantelamiento de la izquierda, el derrocamiento de
un gobierno democráticamente elegido yla guerra sucia,
que destruyeron vidas inocentes junto con culpables, se
diluyen en una narrativa optimista (Franco, 2003: 311).
Pero en 2003 lo politicamente correcto se trasladó
hacia revisar ese pasado clausurado por tantos años.
Pero, ¿cómo hacerlo sin traicionar una reconciliación
todaVia tambaleante? (El apresamiento de Pinochet
en Londres habia puesto de manifiesto cuán pendiente
estaba en la memoria de los chilenos la escritura de ese
pasado reciente).
Cada familia traspasó a sus descendientes una
versión narrada de esos hechos (relato oral que ocupa
aqui un lugar privilegiado en la ausencia de una lectura
oficial), pero carecia de un relato colectivo aglutinador,
o más bien, ya que no aspiraba a una verdad única que
anule la complejidad de los hechos, un debate vivo y
abierto acerca del conflicto. En términos de Steve Stern
(2000), reconocer la multiplicidad de memorias sueltas,
contradictorias, personales, y darles un sentido colectivo
a través de un proyecto de memoria anblanática.
Estrictamente, los pueblos sólo pueden olvidar el
presente, no el pasado. En otros ténninos, los indíviduos
que componen el grupo pueden olvidar acontecimientos
que se produjeron durante su propia existencia; no
podrtan olvidar un pasado que ha sido anterior a ellos,
en el sentido en que el indíviduo olvida los primeros
estadíos de su propia vida. Por eso, cuando decimos que
un pueblo "recuerda", en realidad decimos primero que
un pasado fue activamente transmitido alas generaciones
contemporáneas a través de lo que en otro lugar llamé
"los canales y receptáculos de la memoria" y que Pierre
Nora llama con acierto "los lugares de memoria", y que
después ese pasado transmitido se recibió como cargado
de un sentido propio (Yerushalmi, 1998: 17).

�F

En cuanto a la identidad colectiva, hubo una suerte
de transmisión interrumpida, en que el discurso
oficial clausuró ciertas zonas del relato mnémico en
pos de la convivencia armónica en el corto plazo. El
punto conflictivo se hace patente cuando el olvido
funcional debe ser reemplazado por un recuerdo
que sea inofensivo. Así, Cuando Chile cambió de golpe
se erige en el lugar de la memoria, pero en el que la
gravedad de los hechos silenciados o en suspenso, debe
someterse al formato de la recepción doméstica, a la
espectacularidad del horario estelar, y a las limitantes
temporales y significantes del lenguaje televisivo.
Cuando Chile cambió de golpe, se divide en cinco
capítulos, emitidos semana a semana a fin de que
el capítulo final coincidiera con la semana de la
conmemoración del 11 de septiembre. Está estructurado
como mini reportajes que dialogan dentro de cada
capítulo, exponiendo distintos aspectos del periodo
que cada uno de los episodios abarca. Está realizado
con base en imágenes de archivo y testimonios en
presente de quienes vivieron (y sobrevivieron) el
golpe militar. Con la intención de completar una
"visión amplia y realista" de los hechos, en nombre de
la tantas veces invocada objetividad periodística, los
testimonios corresponden a representantes de todo
el espectro politico.
El primer capítulo, "El camino de Allende a la
Moneda", además de ilustrar el contexto politico,
social y cultural del periodo anterior a las elecciones
de 1970, guarda como sección final un perfil humano
de Salvador Allende, que se centra en aquellos aspectos
no vinculados a su filiación politica en un sentido
estricto: su relación con las mujeres, con su familia,
su agitada vida social. El último capitulo, que se
inicia con una serie de subtítulos bastante elocuentes
(Secretos de la Esmeralda', Isla Dawson5, La verdad del Plan
Z', Patricio Aylwin justificad golpe', Cómo vivieron d golpe
los corresponsales extranjeros) y que son un adelanto

del contenido de este capítulo final, es un recorrido
panorámico por la serie de medidas represivas tomadas
por la Junta Militar y sus aparatos de control una vez
asumido el poder. En su última sección, se incluye
además un mini reportaje de cierre titulado La voz
de los ochenta, en el que en menos de 20 minutos se
intenta dar cuenta de los intensos años de coerción
y resistencia hasta llegar al retorno de la democracia
con el triunfo de Patricio Aylwin.
Las dos preguntas fundamentales que surgen
tras la revisión del material son: icuál es el impulso
movilizador que genera este discurso? /Es la objetividad
periodística un recurso útil para la reconstrucción de
una memoria-país maltratada y clausurada?
Se sabe que los reportajes fueron creados por un
mandato socialmente convenido (la celebración de los
30 años), yno poruna necesidad artístico/expresiva ala
vez que ética y comprometida con la revisión histórica,
como la de los documentales de Patricio Guzmán (La
memoria obstinada, 1996), Carmen Luz Parot (Estadio
Nacional, 2001) o Silvio Caiozzi (Fernando ha vuelto, 1998).
Pero tampoco desconocemos que los documentales
antes citados son piezas audiovisuales que rebasan
el ámbito periodístico y se insertan en la tradición
del lenguaje cinematográfico, cuya relación con el
resguardo de la memoria tiene un estatus diferente al de
la urgencia, la rapidez y la digeribilidad que caracteriza
la producción periodística. Tal vez no podamos exigir
que estos reportajes se inscriban dentro del género
documental, pero sí podemos cuestionar que la fuerza
motora de la investigación surja desde una imposición
conmemorativa que lo despoja de sus implicancias más
problemáticas, rebosantes y productivas.
En ese sentido, el imperativo de la objetividad en
cuanto a contenido y de la reducción temporal en
cuanto a formato, se alian contra la riqueza semántica y
evocativa del relato.Testimonios escuetos, cercenados
por la futilidad de la tanda comercial, y un voto de
objetividad que transa la intencionalidad del discurso
y lo priva del "tiempo que gotea a través de los limites
del encuadre" (Stam, 2001: 298), no están al servicio
de una búsqueda de reconstrucción de esa memoria
en recomposición.
El único hecho, no testimonio, creado especialmente
para la ocasión, dentro de estos dos capítulos, es una
recreación ficcionada de una reunión secreta entre
Salvador Allende y Eduardo Frei Montalvo -ex
presidente de la república- en casa de Gabriel Valdés

4
El Buque Escuela Esmeralda, buque de instrucción dela Armada de Chile,
fue utilizado como cenrro de detención y tortura tras el golpe militar.
~ Isla Dawson está ubicada en el extremo sur de Chile. Se utilizó como
campo de concentración.
6
El Plan Z fue un supuesto plan de insurrección armada, urdido por la
extrema izquierda, que sirvió como argumento para el golpe militar. Sin
embargo, no se ha encontrado ninguna prueba de la existencia de dicho

plan.
7

Patricio Aylwin. entonces presidente del Partido Demócrata Cristiano,
fue luego elegido presidente tras las primeras elecciones libres luego del
periodo dictatorial.

82

1
•
3

•
1
i3
1

1

i

-en ese entonces subsecretario general de las Naciones
Unidas, ambos demócratacristíanos. La escena trata de
ser una representación de lo ocurrido, echando mano de
distintos recursos del lenguaje cinematográfico que la
transforman en una pequeña pelicula infiltrada dentro de
los hechos arrebatados al pasado (testimonios actuales
y videos de la época) que enarbolan una pretensión de
realidad Este segmento se autodefine claramente como
"recreación", reconociendo esa irrupción del presente
en el pasado, que asume su artificiosidad pero a la vez
se disfraza con el atuendo del hecho efectivamente
acaecido pero del que no hay registro. En La memoria
obstinada de Patricio Guzmán hay dos momentos en los
que el presente irrumpe en el pasado, o viceversa, pero
las estrategias de Guzmán son diametralmente distintas:
se trata de una orquesta de jóvenes interpretando
Venceremos en pleno Paseo Ahumada (el centro del
centro de la ciudad de Santiago) y la reconstitución de
la guardia de Salvador Allende, resguardando un auto
vacio. Aquí no hay representación, sino una alusión
metonímica, una evocación que se complica y que
desborda su propio significante; se desplaza, porque "el
cine no representa lo real, sino que lo restituye"(298).
Ambos gestos adquieren cierto carácter de performance,
en un sentido de recuperación del ritual, pero también
en la inserción del producto artístico y simbólico, en la
cotidianeidad real de los transeúntes.

83

Articular históricamente el pasado no significa conocerlo
"como verdaderamente ha sido". Significa apoderarse de
un recuerdo tal como éste relampaguea en un instante
de peligro (Benjamín, 2003: 51).
Es posible que delo que carezcan estos correctísimos
reportajes es de asomarse al instante de peligro que ha
significado volver sobre una herida que todavía puede
volver a escribirse como cura.
11. FRACMEMTO Y RETAZO

El discurso televisivo ha sido caracterizado por Beatriz
Sarlo (1998) como una estructura de zapping, en el que
la máquina sintáctica del control remoto no es otra
cosa que la hipérbole de un código fragmentario que
sustenta la televisión comercial.
Como sea, el zapping es lo nuevo de la televisión. Pero su
novedad exagera algo que ya formaba parte de la lógica
del medio: el zapping hace con mayor intensidad lo que
la televisión comercial hizo desde un principio: en el
núcleo del discurso televisivo siempre hubo zapping,
como modo de producción de imágenes encadenadas
sacando partido de la presencia de más de una cámara
en el estudio. La idea de zapar, por casualidad semántica,
evoca la improvisación sobre pautas melódicas 0
rítmicas previas; la idea de zapada televisiva conserva

�En el entendido de que la memoria es también
un discurso fragmentario, no un continuo coherente
y cerrado que alguna vez pueda recomponerse
definitivamente y sentarse a descansar en el pasado
derrotado, la fragmentación del discurso televisivo
obedece a otros motivos ( el consumo rápido y
digerible según Sarlo), y funciona con estrategias
divergentes a las de la memoria como discurso. La
memoria más que fragmentos desperdigados, es una
suerte de manta formada por retazos que se ordenan
indistintamente para dar abrigo, pero que puede
descoserse y volver a coserse sin destruir las unidades,
ni dañar el total, ni dejar de servir corno manta de
abrigo. En la fragmentación del discurso televisivo
hay un agotamiento del recurso que le priva de su
poder significante, en la manta hecha de retazos que
compone la memoria, hay múltiples posibilidades,
por lo demás cargadas de sentido, de emotividad, de
silencios. Los testimonios del reportaje analizado
no llegan a emocionar, no permiten dar el siguiente
paso hacia una pregunta siempre latente porque su
coherencia se desarma con cada cambio de foco. Es un
problema de tiempo, fundamentalmente, un contexto
en el que cada segundo cuesta dinero y en el que el
aburrimiento se paga caro. Pero también es un terna de
riesgo en términos de lenguaje, la fórmula discursiva
no es capaz de contener el complejo entramado de la
reconstitución histórica. Y el horror vacui, la pantalla
siempre llena, siempre expectante, es un enemigo del
silencio que se intercala entre cada remiendo de la
manta hecha de retazos.

algo de la improvisación dentro de pautas bien rigidas.
Entre ellas, la velocidad pensada como medio y fin del
así llamado "ritmo" visual, que se corresponde con
los lapsos cortos (cada vez más cortos) de atención
concentrada. Atención y duración son dos variables
complementarias y opuestas: se cree que sólo la corta
duración logra generar atención (Sarlo, 1998: 65).
La narración de Cuando Chile cambió de golpe se
fracciona en múltiples sentidos: corno "ritmo visual"
que intenta mantener la atención (pero que a la vez
transa la posibilidad de bucear en honduras); corno
testimonios variados que obedecen al patrón de más en
el menor tiempo posible y que en ese mandato pierden
la capacidad de diálogo; corno discursos independientes
(los mini reportajes) dentro del discurso mayor; y corno
fragmentación de la unidad semántica completa, que
se interrumpe por los avisos comerciales, el sueldo de
la televisión. En este discontinuo, los telespectadores
acostumbrados a lidiar con esta modalidad de puzzle
visual, sabrán leer el relato que aqui se desarma en
piezas coleccionables. Pero, ¿cómo se recompone un
mensaje cuya descomposición no obedece a la necesidad
interna del mismo? Es aquí el relato de la memoria el
que debe someterse a las estrategias discursivas de la
televisión y no al revés. En ese contexto sintáctico,
no sólo la fragmentación del reportaje como género
periodístico emitido por televisión atenta contra la
densidad del ejercicio de memoria, sino sobre todo el
palimpsesto televisivo: que iguala mujeres en traje de
baño promoviendo cigarrillos, melodramas de época,
avances noticiosos y programas de concurso.

Lo que interesa a Deleuze no son las imágenes de algo
que forman una diégesis, sino las imágenes captadas
en un heraclitiano flujo de tiempo: el cine como
acontecimiento y no como representación. Se interesa
por las formas en que el cine puede transmitir "capas de
tiempo" múltiples y contradictorias (Stam, 2001: 297).

Como señaló Walter Benjamín, el ojo del moderno
habitante de la ciudad "se halla sobrecargado por
actividades de seguridad" debido a la abundancia de
imágenes. En el mismo sentido ha actuado la proliferación
de otras formas de comurucación -símbolos impresos,
folletos, periódicos, revistas, mensajes y noticias por
correo electróruco-, diseñados para ser vistos con
tanta rapidez que apenas produzcan una impresión en la
conciencia. Los medios operan como una gran trituradora
que reduce a confeti los sucesos más importantes. En
Argentina, cuando las fotografías de los cadáveres
desenterrados de las víctimas de los militares aparecieron
en los quioscos de prensa junto a las chicas atractivas
y/o figuras del espectáculo, las imágenes del horror se
asimilaron a entretenimiento (Franco, 2003: 312).

Insisto en que no se trata de cuestionar el mensaje
televisivo en sí mismo, sino de discutir si es un medio
propicio para realizar el trabajo pendiente de reinstalar
una memoria emblemática en Chile, especialmente
en el contexto de la conmemoración oficial de los
30 años. Probablemente la pregunta se vuelva más
problemática cuando se trata de abordar el tema de
las violaciones a los derechos humanos. En ese campo
es donde el trauma alcanza niveles más profundos, y

84

donde la imposibilidad de decir, de representar el dolor,
pone de manifiesto la escasez de recursos. El último
capitulo de Cuando Chile cambió degolpe es el que abarca
los años de represión. Compuesto por testimonios
de personas que estuvieron detenidas en centros de
tortura, y de familiares de detenidos desaparecidos,
hay una dificultad para poner en palabras la violencia
sufrida por estos sobrevivientes a nivel del cuerpo. La
caja de entretenimiento se ve desafiada a plasmar en
un lenguaje propio el dolor de los actores.
En circunstancias(...) en las que el trauma histórico pone

en evidencia la pobreza del lenguaje, la literatura y las
artes plásticas se encuentran en una situación delicada,
pues es demasiado fácil explotar el sensacionalismo o
llenar con palabras lo que no resulta del todo expresable
(Franco, 2003: 314).
Para la televisión, escenario del espectáculo (donde
hasta el dolor puede tornarse en show), se trata de un
reto aún más duro. Podernos decir que el programa
analizado no cae en la sobreexplotación del relato
doloroso, y se aleja, en la austeridad, de la exposición
de la intimidad que caracteriza a los talk shows o a los

reality shows.
Hay que hacer notar que en el capítulo V, a
diferencia del capitulo I, aparecen testimonios de
mujeres que hablan a titulo personal: las hermanas
Mónica y Claudina Moreno. Enla primera parte, todas
las declaraciones corresponden a sujetos masculinos,
a excepción de las entrevistas a Isabel Allende y
Carmen Freí, que "hacen la voz" de sus padres muertos
(los ex presidentes Salvador Allende y Eduardo Freí

Montalva). Tal vez sea apresurado sacar conclusiones,
pero no deja de llamar la atención que sea en la sección
correspondiente a las medidas represoras donde
aparezcan las mujeres como sujetos activos de la
memoria, como protagonistas~victimas, pero también
como fuerza movíhzadora dela resistencia (pienso enla
entrevista a Viviana Díaz, presidenta de la Agrupación
de Familiares de Detenidos Desaparecidos). Corno si
el terreno masculino de la guerra, contextualizado
como antecedentes enla primera parte, dejara luego en
evidencia la importancia de la lucha femenina. Porque
no es sólo que luego de que los hombres fueran a la
guerra las mujeres tuvieran que entrar a las fábricas,
sino que las mujeres habían sido siempre protagonistas
y sujetos de la represión, en cuanto entes activos de
la lucha política. Las mujeres no surgen sólo como
hijas, madres o esposas de las victimas, sino que ellas
mismas son víctimas. (No desconocemos que también
hubo mujeres en el rol del victimario y es un escenario
interesante de analizar, pero en el objeto investigado,
este personaje femenino represor no aparece.)
Alejado del sensacionalismo ( aunque por ello
también distante de la extrema crueldad que dejó
huella en victimas y familiares directos), el discurso
del reportaje logra momentos de mayor espesor
significante. En la declaración de Mónica Moreno,
por ejemplo, hay un texto que arroja luces sobre las
irnplicancias auténticas de los hechos de dolor. Más
allá del cliché surgen señales de honestidad que no son
agotadas por el decorado del espectáculo televisivo.
Cuando las hermanas Moreno fueron detenidas por
primera vez antes de ser llevadas a la embarcación
Lebu (que se usó como centro de detención y tortura),

OLVIDO DEBIERA APAREJARSE A MEMORIA,
PERO AL PARECER, MUESTRAS SOCIEDADES TEMEN
A ALCÚM PODER ESCONDIDO QUE DESATARÍA LA MEMORIA
Y POR ELLO LA MANTIENEN BAJO LLAVE. COMO SI EL PASADO
FUERA UNA INSTANCIA SEPARADA DEL PRESENTE,
Y MO VOLVIERA SOBRE NOSOTROS A CADA SECUNDO
85

¡,_

�Mónica Moreno recuerda: "no sé si mi hermana
lloraba por m1 o yo lloraba por ella". En el plano de los
hechos comprobables, el del periodismo objetivo, esta
protagonista del pasado no sabe, y es la incertidumbre
de la memoria que sugiere pero no afuma, que sitúa
el dolor en sí misma y también fuera de sí misma, lo
que nos enfrenta a un terreno no labrado del que ni
el dato duro ni la confrontación de las fuentes, será
la herramienta de labranza. Pero entonces surge el
sentimentalismo como peligro, y el vértigo de no
saber qué hacer con tanto relato fantasmagórico de
violencia.

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Probablemente por ser la memoria un animal
delicado que se guarece, se protege, luego retorna y a
veces ataca, y por tratarse en este caso de la propuesta
de esculpir una memoria dañada y atemorizada, al
final del presente articulo quedan sólo preguntas
sosteniendo estas páginas. Quiero quedarme con
una pregunta formulada por Nelly Richard, y que es
germen de otras nuevas preguntas: "/Es suficiente
conocer el pasado para que éste adquiera un
significado activo?" (Richard, 2000). Si la intención
de los reportajes televisivos de conmemoración
de los 30 años del golpe militar quisieron poner
en conocimiento un pasado semiclausurado,
revitalizarlo pero en un contexto "informativo", su
ímpetu se hace insuficiente a la hora de transmitir
las ambigüedades de un pasado que es ahora. En este
sentido, mucho más el lenguaje del arte que el del
periodismo puede hacerse cargo de un tema con
semejantes contradicciones. Sin duda que la labor del
periodismo es crucial al momento de aportar datos y
pruebas que señalen un camino hacia la verdad y la
justicia, pero la memoria colectiva, como experiencia
internalizada, y, sobre todo, la posmemoria como
elemento fundante de la historia de una comunidad,
sólo podrá acceder al fugaz pasado si se propone
"leer lo que nunca fue escrito" (Benjamín, 2003: 86).
Como lo señalara Hannah Arendt en Un estudio sobre
la banalidad del mal, los sufrimientos a tal extremo
quedan fuera de la comprensión humana, traducir
su intraductibilidad es tarea de los poetas, así como
las causas y las acciones perpetradas son tema de
la justicia. Y este es un aspecto relevante, porque
aunque son ámbitos separados, sin duda, las deudas
en el plano judicial inciden en la construcción de una

FELIPE EHR ENBE RG
87

memoria. Yerushalmi hace notar que ante la opción
entre olvido o justicia, se homologa dos términos
que no debieran ser comparados. Olvido debiera
aparejarse a memoria, pero al parecer, nuestras sociedades temen a algún poder escondido que desatarla la
memoria y por ello la mantienen bajo llave. Como si
el pasado fuera una instancia separada del presente,
y no volviera sobre nosotros a cada segundo. En este
sentido, las acciones de Patricio Guzmán (la orquesta
en el Paseo Ahumada, el auto vacío custodiado por
los ex guardias de Salvador Allende); la imagen dela
sonrisa y la calavera en Fernando ha vuelto, tratando de
hacer coincidir discursos aparentemente antagónicos
-una escena conmovedora en la que el método
de reconocimiento del cadáver incluye un proceso
de superposición de la fotografía de los huesos
del cráneo y la cabeza de Fernando en su foto de
matrimonio; el testimonio de Mónica Moreno que
habla para decir que no sabe; son señales de un pasado
que retorna y que puede instalarse en el presente para
ir dando nombre a una memoria colectiva que aunque
desmantelada, ha estado siempre ahí.
La historia es objeto de una construcción cuyo lugar no

es el tiempo homogéneo y vacío, sino aquel pletórico de
tiempo-ahora (61) !JO

Bibliografía

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Buenos Aíres: Nueva Visión.

�CUENTO

CUllffO

Contraseñas para un clásico: Alfonso Reyes*
ADOLFO CASTAMÓM
V
I

/

,/
/

/
/

Yo sólo buscaba un escritor. Varios me fueron señalados. Entre ellos
había contorsionistas y profetas, mayordomos, militantes y hombres
que daban la hora cuando uno no se las pedía. Todos eran simpáticos,
secretamente serviles. Vivían de las palabras pero languidecían porque

/

,,

/

1
/

1,
/

\

/

nadie tomaba en cuenta sus ideas. Uno de aquellos hombres, un alegre

\/

mercenario, me recomendó ir al panteón. Pero busqué en vano. Fui a

y

desenterrar a un hombre y encontré un diccionario.

/

,-

/
~
• Cuento breve publicado originalmente en El pabe.lMn de la límpida soledad (1988) y luego recogido en A veces
prosa (2003). Esta es la primera vez en que se desvela o revela la identidad del clásico.

�Querido don Alfonso
En algún lugar del cosmos palpitante
Así somos todos los criticones. Nuestra mente, invadida por lo que los alquimistas
medievales llamaban humores agridulces y los psicólogos de turno, hiperestesia o
estrés, de súbito comienza a reprochar todo lo percibido, a examinarlo, a volverlo de
unladoparaotro,adesmenuzarlo,aescudriñarlo,precisamenteporquedenadaestá
contenta. Desazón suprema, delirio de progreso o perfeccionísmo, los criticones
vemos en todo lo que disfrutamos -un libro, un film, una exposición o una nueva
institución- sólo un modo de ser pasajero que conduce a otro más perfecto. Don
Alfonso, acompañadme en mí trabajo, en mis diversiones; seguidme con mí novia
a la fiesta, a la tertulia, al centro comercial, a la cantina, al bar; a la bella le toca
aguantarse en todas partes mis críticas, mis burlas, mis exageraciones, mis ironías,
mis sarcasmos; volar, zumbar, descalabrar al magistrado, al novelista exitoso, al
poeta laureado, al gobernante, al banquero, al militar, al periodista, a todo. Y, sin
embargo, como dice el tango, "sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando".

En busca de la

SEBASTIÁN PINEDA BUITRACO

Crítica
1
..
J

•

1
~

1

or suerte todo lo que pienso no es verdad. Y
entre lo que cavilo, digo y hago hay abismos
espantosos. Acaso la sensatez nos llega cuando sabemos que no somos intelectuales; que el mundo,
válgame Dios, no está en nuestras manos ni podemos
cambiarlo de raíz sin ni siquiera habemos cambiado a
nosotros mismos. Como le confesaba usted al loco de
Barba Jacob -mi coterráneo colombiano-, también
yo prefiero la compañía de mi no\ia a la de los intelectuales que se toman en serio (apud. Vallejo,
1992). El criticón -que es creador empujado por
la propia creación- a menudo se vuelve aberrante
cuando pretende resolver contradicciones imposibles de solucionar o que ni siquiera existen. la inge
nuidad sucesiva poco dista del cinismo y la baja
envidia. Bien lo aceptaba Gracián, el criticón por
excelencia, al ver cómo sólo podemos aspirar a
ordenar contradicciones, no a remediarlas. De buenas
intenciones está empedrado el camino al infierno. iAh!

91

Pero no le negaré que de Gracián a ratos me fastidia
ese pesimismo sonriente, con tufo de sacerdote
jesuita, que más tarde también exhalará Voltaire.
la humanidad prefiere el relativismo de Sócrates
y de Jesús. iCómo será Jesús de relativista que la
principal arma para atacar a la Iglesia aún consiste
en reivindicar sus enseñanzas! Cristo vivió entre
dos sistemas increíblemente rigurosos. Asimismo
Sócrates. Ellos han sido los más grandes críticos de
occidente. Emanaron de la musa crítica.
Precisamente vengo a hablarle de la crítica y de
los seres que ella ha creado: los criticones. Acabo de
publicar mi primer libro, La musa crítica, en el que,
valga la redundancia, critico su teoría y ciencia de la
literatura. lo que vendría a ser como una metacrítica.
Mejor dicho, crítica sobre una crítica de la literatura,
que ya de por sí significa otra crítica a la sociedad
filistea e intolerante. Y si seguimos astillando la
punta de nuestras definiciones, de pronto, todo se

�silencio- desgastaba su juventud. No quedaba otro
remedio que zarpar de Veracruz, con su esposa y su
hijo en brazos, hacia la Francia lejana que pu~o estar
más cerca si su padre y la legión de don Beruto, con
base en Monterrey, hubiera dejado en paz la torpe
ingenuidad de Maximiliano yCarlota. El trasatlántico
atraca brevemente en La Habana. Usted pasea por el
malecón encendido. Acaso los sones rítmicos de los
"negros vestidos de amarillo Yde guinda", 0 el mar,
disuelven su tristeza. Pregunta por Rubén Darío,
pero el poeta acaba de marcharse, confun~ido p~r el
estruendo de la Revolución que no lo dejó subir al
alto valle de México, donde sus amigos del Ateneo lo
esperaban tríunfalrnente. En La Habana ya ~o se ve
al "yanqui colonial" sorber "granizados de bns~ par~
curarse del bochorno". Ha desaparecido la crítica. S1
le contara. El marxismo la abolió el mismo año de su
muerte: 1959. Cómo, se me dirá, lno es el marxismo
una critica al capitalismo, a la burguesía? "Ahora la
crítica -dice Marx- no es un bisturí, sino un arma.
Su objeto es su enemigo, a quien no quiere refutar,
sino aniquilar" (1962: 497). Marx sopla, saca de su
cabeza a la musa malvada de la critica que ya no goza
en responder a lo recibido, sino que se uniform~, se
militariza a fin de destruir la injusticia y la ineqmdad
con la ayuda de las armas. y esto sucede cuando la
crítica se olvida de sus límites mentales y teóricos, y
pretende apoderarse del mundo práctico y ope~ativo
en un fanatismo donde el hombre mismo, vanando
la lógica, encarna una ideología. Definitivamente,
don Alfonso, cuando la intelectualidad se involucra
en la postura activa se vuelve tan superfi~ial, tan
idólatra. Los críticos que se toman demasiado en
serio el marxismo se convierten en guerrilleros,
como ha pasado tan a menudo en mi país. ~on los
críticos supersticiosos del mito del rey filósofo,
alimentados por soberbia o ingenuidad. La Habana
es ahora mismo el gobierno de los intelectuales o de
los reyes filósofos de la República de Platón1. Ejerc~~
el comunismo que hace más de una década se hundio
en su propia mentira. Mentira planetaria. De ahí
que los lacayos intelectuales de Fid~ ~ean poet~s
y novelistas, gente dedicada a la ficción: Garcia

nos convierte en crítica. En efecto, en la neutralidad
del universo, las complejidades quimicas que de la
materia inerte hacen posible la vida implican ya una
interpretación del universo. La vida ya no a~te seres
neutros como las piedras o las paredes. S1 hasta los
árboles interpretan el clima con cambios de tonalidad
en sus hojas, qué decir de los camaleones, de los loros
parlanchines, de la melancolia de los perros cuando sus
amos los abandonan. Terry Eagleton, cuyas agudezas
al estilo de Chesterton hubieran sido de sus delicias,
repara que nuestros sentidos fisicos son e~ s~ mismos
órganos de interpretación. "Lo que nos disongue de
nuestro compañeros los animales -aclara- es que
nosotros somos capaces de interpretar a su vez estas
interpretaciones" (Eagleton, 2004: 72). ¿Por qué?
¿Acaso el universo conspira para que lo conozcan y
lo critiquen? "We are a way for the Cosmos to know
itself" sentencia el cientifico,literato Carl Sagan,
invadido de préstamos poéticos en sus divulgac~ones
científicas. Luego, en mi modesta opinión, considero
que su teoria y ciencia de la literatura me han
permitido descubrirme en usted. Si el hom~re nunca
puede estarse quieto ante el universo, al disfrute de
leerlo a usted responde el disfrute de contestarlo,
"de desmontar su relojería escondida" ("Génesis
de la crítica", Reyes, 1997c: 293). Todo, claro está,
esgrimiendo sonrisas.
_
Antes de explayarnos en su crítica y la teona
literaria, permltame cierta cursilería que no ~ace da~o
y antes nos despoja de cualquier solemru~ad. Aun
en el universo se regocija de su paso sonnente por
este mundo de iniquidades y desgracias. Las padeció
usted aquel dia en que mataron a su padre. Lo imagino
aquel febrero de Cain y de metralla confu~dido,
vacilante de abandonar los libros y tomar el fusil que
yacia, cargado, a un costado de su cuarto. iBendita
indecisión! Debió ser la musa de la crítica la que no lo
dejó arrastrarse a las turbulencias en las que luchaba
su hermano Rodolfo. Me pregunto en ese momento
qué le secreteó Hamlet: ¿vengar tam~ién a su padr~?
¿Por qué no le hizo caso a don Qu11ote en prefer~
las armas a las letras? ¿y si lo llamaban cobarde, s1
lo juzgaban afeminado? Ahí estaba el ejemplo de
Ifigenia O Cliternnestra para recordarle que ~e la
venganza no se encargan los hijos, sino los ~ose~.
O aprendia de la tragedia griega a leer la histona
humana, 0 no aprendía nunca a leerla en las noches
insomnes en que -acaso se quejaba su madre en

Márquez, Bennedeti, Galeano, etc... lQué ocurre en
la mente de ciertos intelectuales capaces de defender
en pleno siglo XXI un régimen dictatorial? ¿El sueño
de la razón produce monstruos? Se diferencia el
verdadero pensador del pensador filo,tirano en que
el primero, aunque enloquecido por el amor, no
puede abandonar su propia alma, no puede salirse
de si: mantiene el control, siempre vuelve al cuerpo
de Alonso Quijano después de ser don Quijote, siem,
pre pasa del romántico Werther al clásico segundo
Fausto, ioh Goethe! El pensador filo-tirano, en cam,
bio, no lo consigue: Raskólnikov asesina a la vieja
usurera por una justa causa, Ofelia se le muere a
Hamlet en mitad de su lucha... El camino hacia la
vida filosófica debe ser en búsqueda de la verdad y
nunca en posesión de ella. Hay un breve articulo suyo
en que nos da el perfecto consejo -perfecto por lo
imposible:
Amarás sin desear, con desinterés: la flor está bien en
su tallo; el crepúsculo, en su tarde de otoño; la mujer,
en su sabroso misterio; la canción, en la vaguedad del
aire. Y entonces irás descubriendo que amas en las
cosas algo superior a las cosas: la belleza en sl ("La
prueba platónica", Reyes, 1989).

Volvamos a su teoría y ciencia de la literatura.
Su amigo José Gaos lo acusó de impaciencia o falta
de serenidad cuando usted no quiso continuar con
su teoría de la literatura (en "Alfonso Reyes o el
escritor", 1966). A su musa crítica, que otros prefieren
llamar "mi doble", "amigo imaginario", "sombra" o
"esp1ritu", usted le confesó que la lánguida recepción
de El deslinde, entre sus contemporáneos, lo desanimó
de continuar semejante empresa. Lo supo. El oficio
de pensar es de los más graves y peligrosos sobre la
faz de la tierra, bajo la bóveda del cielo. Ir explorando
muy hondo o muy arriba, y a todos lados la amenaza
del vértigo, de la asfixia. As1, dijo nuestro Rubén Darío
prologando Motivos de Proteo, "la principal condi,

ción del pensador es la serenidad" (en Rodó, 1958:
3). lCareció de ella, estimado don Alfonso? No le
reprocha nada. La realidad social latinoamericana
desespera a cualquiera; no deja pensar en paz. Cier,
tamente su teoría no era la fecundidad verbal más o
menos feliz, la declamación sibilina, el pastiche, la
oratoria, el volante, el panfleto a que nos teman
acostumbrados los supuestos "pensadores". Era el
desarrollo intelectual de otras civilizaciones: el
ensayo. Pertenece usted al club de los que Adolfo
Castañón llama los "montañistas", los seguidores de
Michel de la Montaigne que no ven el mundo plano,
sino ondulante, con relieves y para quienes la materia
de sus pensamientos nace dela experiencia propia -je
suis moy,mesme la matiere de mon livre2• Pululan en efecto
los críticos que, al comentar un poema, quieren creerse
más poetas que el poeta; los columnistas de opinión
quienes consideran que todo lo que se imaginan es
verdad, y no entienden que a ratos la realidad se nos
aparece distorsionada. Si aplicáramos su consejo de
no imponer nuestros gustos personales en normas
generales, mejoraría no sólo nuestra estimación de
la literatura sino de la politica, de la econom1a, de
la democracia toda (quienes han hecho lo contrario
engendran las tiran1as). Siguiendo su método de
la crítica, después del impresionismo requerimos la
comprobación de nuestras interpretaciones a la luz
de la "ciencia de la literatura", que en realidad debe
verse como una ciencia en formación. "La metodología
de esta ciencia debe partir del sentir y busca el saber,
en un equilibrio delicado de goce y conocimiento,
extremos que por ventura se complementan" (Reyes,
1997a: 325). Le cuento que al urdir mi tesis sobre sus
investigaciones en torno al fenómeno de la creación
literaria y a los métodos de la crítica, quedé alarmado

2

Véase de Adolfo Castañón, "Michel de Montaigne: la inminencia del
reino", en La gruta tiene dos entradas (Editorial ALDVS, 2002. Segunda
edición).

SI LOS DESPOJÁRAMOS DE SU TOQUE DE FICCIÓN, DE SU MENTIRA
•\'éase de Danilo Cruz \'élez, El mítodd rey filó:;ofo: Platón.Marx, Hadcgga
(Planeta. 1989).

92

PRÁCTICA, LOS PAÍSES Y SUS BANDERAS NADA DICEN AL
UNIVERSO
93

�al advertir cómo sus libros brillaban por lo ausentes
en los cursos y antologías de teorias literarias del
siglo XX. Al comentar de nuevo la importancia de sus
investigaciones teóricas, como ya lo habían hecho su
tocayo Rangel Guerra y nuestro amigo Víctor Barrera
Enderle3, experimenté acaso la sensación de los arqueólogos mexicanos cuando descubren nuevos tem,
plos aztecas o mayas, esto es, la sensación de que la
cultura latinoamericana vive acumulando problemas,
echando tierra, sepultando el camino que otros, en el
pasado, empezaban a labrar. Observa Leopoldo Zea
que después de la independencia nos embarcarnos en
la lucha entre liberales y conservadores; después, a la
del clero contra la burguesía; posteriormente, a la del
comunismo ruso contra el capital privado estadounidense (consumistas y marxistas, dos creaciones
burguesas), y así sucesivamente sin haber resuelto
el primer inconveniente: la independencia o dependencia de Europa. Primero se necesita ordenar, de,

Véase de Alfonso Rangel Guerra. Las ideas lita-arias de Alfonso Reyes
(El Colegio de México, 1989), y de \'ictor Barrera Enderle, La
mudanza incesante. Tcaria y critica lita-arias en Alfonso Reyes (UANL 2002).

1

limitar, deslindar la síntesis que somos, en pos de aceptar los vasos comunicantes y los ensanches entre
todos los pueblos y las culturas.
Precisamente leyendo El deslinde, su teoria literaria,
me he dado cuenta de cómo el ser humano, temeroso
de diluirse en la realidad neutra del universo, crea
mundos dentro de este mundo, traza limites tanto para
ser un algo modestamente determinado en la infinita
vaguedad del universo, como para diferenciarse dentro del orden artificial impuesto por otros hombres. Mas no es posible que esos limites, los países,
las culturas, las religiones, las castas, las propiedades
privadas, las profesiones, etc., se cierren de tal modo
que no sean porosos. Por el contrario, gozan de
permanentes conexiones como sucede con el misterioso salto de los electrones de una a otra órbita
interatómica, "que la física cuántica registra con
asombro" (Reyes, 1997b: 28). Si todo se rige por
el incesante fenómeno literario, en ese caso las
instituciones, los gobiernos, las fronteras de los
países ente tantas otras cosas no son más que portes
lingüísticos, ficciones mentales de antropomorfismo
o prosopopeya. Si los despojáramos de su toque
de ficción, de su mentira práctica, los países y sus

banderas nada dicen al universo. Por eso no hay
mejor lugar para percibir El deslinde que situándonos
en la frontera de México con Estados Unidos, punto
palpitante, saturado, hostigado de préstamos y
empréstitos económicos, culturales, lingüísticos, etc.
Lo digo porque son tantos los datos que se ofrecen
al observador que contempla esa frontera que nin
gún tratamiento histórico, sociológico, político o
cientifico alcanzaría para dilucidar la densa realidad
que se precipita allí como un aguacero torrencial.
Para el observador o el teórico -teorta, del griego
contemplación o espectáculo- la única manera de agarrar esa realidad incesante, según aparece y nos sale
al paso, es a través de la novela total, empresa que
logró con acierto Roberto Bolaño en Los detectives
salvajes (1998). Sólo la técnica de la ficción literaria
-lo acepta el teórico inglés Arnold Toynbee, de
cuyo Study of history (1939) tomó usted el impulso
para su estudio de la literatura- "puede emplearse o
es digna de serlo cuando los datos son innumerables"
(Toynbee, 1998: 82). No sé si existe alguna novela
similar que intente jugar a arcillar, a darle forma
a la espesa realidad de la Franja de Gaza, esa otra
frontera donde chocan, excitadas, las metáforas cristianas, judaicas y musulmanas con tanta energía que
viven produciendo chispas, disparos, bombas. Me
pregunto si no era usted, andando por tantos países,
profesiones, géneros y amigos, espiritualmente fronterizo. Lo cierto es que El deslinde desata en el lector el digno esfuerzo de trazarse limites, no para
empequeñecer la inteligencia, sino para aclararla,
alargarla, ensanchar su capacidad intuitiva. Enrique
Anderson Imbert, aquel joven argentino con quien
usted conversó en Buenos Aires, indicó que más que
una teoría literaria la suya parece un sistema de ideas
sobre nuestra capacidad cognoscitiva (Anderson Imbert en Willis, 1996).
¿Recuerda Buenos Aires? Días antes de publicar
El deslinde, mediados de 1944, usted le escribió al dúo
policial-fantástico de Borges y Bioy Casares: "pronto
llegará un libro espantoso que estoy por sacar. El
deslinde, Prolegómenos a la teoría literaria. Por favor,
considérenlo con piedad. El hijo monstruoso es el que
se lleva nuestra ternura" (apud. Willis, 1976: 156).
¿Lo llama monstruoso por orgullo, por excesiva
autocrttica? Lo cierto es que nadie mejor que Borges
(quien, confesó, cuando quena saber si algo estaba
bien escrito lo leía con la voz suya), nadie mejor que

95

él entendió las posibilidades epistemológicas del
ensanche de la literatura fantástica. Lo que términos
científicos se conoce como Gedankenexperiment, experimento imposible de probar en la práctica pero sí en
la mente, Borges lo lleva a cabo en sus cuentos. En
ellos, la imaginación no se anticipa a la ciencia sino
que crea mundos distintos con leyes propias, con
supuestos imposibles para el mundo real. ffn qué
lugar de la mente o del universo reside el planeta de
"Tlon, Uqbar, Orbis tertius", o dónde puede suceder
"La lotería de Babilonia"? Este tipo de fantasías, lo vio
usted, "van mucho más allá del humorismo y tienen
un valor de verdaderas investigaciones sobre las
posibilidades epistemológicas" (Reyes, 1997b: 137).
La inteligencia humana se fortalece en la capacidad
de engendrar mundos propios con leyes genuinas.
Si antes la antigüedad encerraba lo fantástico en
el reino de la mitología, la modernidad literaria se
roba este fuego de los dioses e ilumina rincones o
pasadizos del cosmos que no percibíamos sino con
mucho temor o aferrándonos a dogmas religiosos. La
literatura fantástica depara una gran libertad. Pronto
no habrá otra forma de encerrar el mundo empírico
en su totalidad sino a través de ella. Y nada queda
terminado, don Alfonso. Me conformo con que, desde
el fondo de los años y a través del espacio, me dé una
leve palmadita en el hombro para recomenzar ~

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Willis Robb,James (1976). Estudiossobr,AlfonsoRcyes. Bogotá Ediciones
8 Dorado.

�BOLiV.AR ECHEVERRi.A

l. SOBRE LA EDICIÓN Y EL PRÓLOGO
Respecto del trabajo de edición de En el país del sol de José
Juan Tablada realizado porJorge Ruedas de la Serna, puede
decirse sin exageración que es excelente. Al reconocimiento
de que se trata de una muestra ejemplar de lo que debe ser
una edición crítica hay que añadir que está realizada en
la mejor tradición de la filología alemana, la que prefiere
pecar por exceso de anotaciones y no por falta de las
mismas. Todas las que acompañan al texto de Tablada son,
en efecto, necesarias, precisas y medidas, lo mismo cuando
comparan esta edición con la que existía originalmente
en las entregas de la Revista Moderna que cuando aclaran
la grafía cambiante (galicista o anglicista) empleada por
Tablada o cuando explican cierto vocabulario, a veces
impenetrable (tratándose de palabras japonesas), manejado
por el autor. Especialmente útiles son las anotaciones que
dilucidan menciones eruditas o alusiones enigmáticas, tan
abundantes en esta obra.

1.

Tulipanes
en suelo de nopales
EL "MODERNISMO" LITERARIO Y EL PRIMER ''JAPONISMO"
DEJOSÉJUANTABLADA*
96

�está por encírna de lo que las cosas del mundo puedan
ser uen realídad", puesto que la realidad de orden
poético que él les otorga es una realídad arbitraria,
irresponsable, desentendida de las exígencias de
la primera. En el año de 1900, un José Juan Tablada
írnprecisamente urnodernista" se comporta con los
motivos japoneses de su poetización siguíendo esta
ídea de lo que es la arbitrariedad poética. Para él, la
diferencia entre el Japón ínventado y el Japón real
es en verdad un asunto négligeable. Da igual haber
ido que fingir haber ido (lo que no lo írnpide hacer
mofa de quienes en México ~o conocen más que la
'Candelaria de los patos"'). Presíente que el Japón
que encontraría en las islas japonesas, en sus campos
y sus ciudades, no sería el Japón de los japoneses
~eales" -tan extraño (y tan denegable) para él y su
forzada modernidad europea corno lo es el México
premoderno del campo, el subsuelo o los suburbíos
mexicanos-, sino elJapón delos europeos japonistas,
un Japón que más que en el extremo Oriente está
en el mismo París -y habla en francés, una lengua
que sí le es accesíble. Cierta erudición japonista
parece no faltarle a Tablada: libros franceses desde
Chateaubriand y Catulle Mendes, Leconte de Lisle,
hasta Judith et Théophile Gautier, Jules et Edrnond
de Goncourt, Pierre Loti (y su ínfaltable Madame
Chrysanthane), e íngleses, de Willíam George Aston,
Lafcadío Hearn o Basil Hall Charnberlain, pueden
haber dejado su huella directa o indirectamente en
el conocírniento que demuestra tener de la cultura
japonesa.

1estudio introductorio que Ruedas dela Serna
antepone a su edición incluye centralmente la
dilucidación de una circunstancia sólo hasta
cierto punto externa al trabajo poético que hay en la
prosa de En el país del sol, prosa a la que con toda razón
consídera de lo mejor que la literatura modernista de
la América Latina supo producir. Ruedas de la Serna
examina allí el grado de conocírníento, más o menos
adecuado y exhaustivo, que el autor de esta obra po✓
día tener del objeto en torno al cual poetizaba. H uvo
Tablada un conocirníento directo de la realídad
japonesa? iEstuvo en el Japón entre mayo y octubre
del año de 1900, tal corno él y su mecenas lo afirmaron
repetidamente?
Ruedas de la Serna amplía y fundamenta la puesta
en duda de la realidad de ese víaje expresada ya por
Atsuko Tanabe en El japonismo deJoséJuan Tablada (1981)
respecto de la vísíta del poeta al oeste del Japón y a
sus lagos. Sin embargo, aunque da al lector razones
de sobra para encontrar ínaceptable la pretensión del
poeta, se abstiene de descalificarla categóricamente.
El víaje de Tablada al Japón debía aportar auten✓
ticidad y profundidad al japonisrno de su literatura
y hacer de él una autoridad indiscutible en asuntos
de cultura japonesa. Pero no sólo eso. Era un víaje
que venia a beneficiar a la Revista Moderna y a su
mecenas, Jesús Eugenio Luján. No debe pasarse por
alto, en efecto, que para Luján, que es quíen anima y
mantiene la revísta, ésta debía ser una comprobación
lujosa y decorativa de la víabilidad del arnbícioso
proyecto del que formaba parte su publicación, el de la
modernización económica emprendida por la dictadura
de Porfirio Díaz. La necesidad de aparentar un alcance
cosmopolita del poder de la burguesía porfiríana bien
podía justificar la travesura de ínventarle vísos de
verdad al víaje de Tablada al Japón.
lPero qué hace del víaje al Japón que habría ern✓
prendido el joven Tablada un hecho por un lado
prescindible o sustituíble por la erudición libresca
y por otro írnpostable para efectos extralíterarios (la
fama del autor, el beneficio de su mecenas)? Solamente
la idea romántica de que el creador poético es capaz de
hacer de toda cosa un material de su creación; de que él

E

--

--

2, SOBRE EL EXOTISMO MODERMISTA

El primer japonisrno de José Juan Tablada pertenece
al periodo ~odernista" de su obra literaria, uno de
tantos periodos por los que pasó la vída y la obra de
este hombre de personalídad mutante e ítínerante,
ínasíble no sólo para los otros síno para sí mismo:
zarandeado entre los extremos del ~alínchisrno" y
el nacionalísrno, de la egolatría y el altruismo.
Corno bien lo advíerte Atsuko Tanabe, este primer
japonisrno de Tablada, vigente en él de 1890 a 1904
-que difiere claramente de su segundo japonisrno,
a partir de 1924, éste si empeñado en una ernpatia
de profundídad con ulo japonés"- implica una
aproximación superficial a la realídad japonesa, es
una muestra más -proveniente de un ueuropeo
reencontrado"-delirrespeto antelosotrosquecaracteriza

-

• Comentario a la edición del libro Tablada, José Juan. En d país del sol.
Edición crttica, prólogo y notas de Jorge Ruedas de la Serna. UNAM,
2006.

98

alos europeos autocomplacientes, deunainsensíbilidad
ante lo otro que hay en los otros (y en si mismos)
que no les permite apreciarlo corno un indicio de la
posíbilidad_de humanidades alternativas síno que es
?ara ellos srrnplemente un material que creen poder
mtegrar en sí mismos modelándolo a su antojo.
El "modernismo" literario ha sido esencial en la
c~nformación del gusto estético espontáneo en las
cmdades latínoarnerícanas de la prírnera mitad del
siglo XX; no sólo se enseñoreó de la identidad afectiva
y estética de las élites síno que ha sido el nervio de
las letras o textos de tantos tangos, boleros, pasillos,
trovas, etcétera, que han guíado y acompañado la
ruptura estética de la vida cotidiana en América Latina
y que han influenciado incluso la de otras en el resto
del mundo.

desarrollaron en el pasado barroco anterior al embate
del "despotismo ilustrado".
. Tu~panes cultivados en tierra de nopales, extran✓
Jeros ficticios en su tierra natal, educados como sí
cada uno de ellos hubiera sido un obsequio personal
de la metrópolis a México, salen a buscar su identidad
afuera, enla "fuente espíritual", en Europa, en Francia
en París. Una vez llegados, estos huérfanos putativo~
se esfuerzan en creer rnelodramátícamente que han
reencontrado ahí aquella madre que no conocieron de
niños pero "que en realídad no había estado muerta
síno sólo de viaje".
. La_ identidad que estos criollos peculíares se
ad3udican a sí mismos es una identidad esencíalmente
moderna, pero una identidad cuya forma de vigencia
concreta les resulta especialmente problemática:
Las obras de los poetas del modernismo latino✓
por un lado, la peculíaridad cualítativa de la misma
ameri~ano, tal_ vez más que del de otras regiones y
no puede provenir de una transformación de las
otras epocas, solo pueden juzgarse adecuadamente si
f~rmas
hispánicas coloniales, que se encuentran aún
se las aprecia corno obras que destacan dentro de una
vivas y le otorgan sín duda una identidad, porque
peculiar "obra de arte" que las rebasa. Sería una obra
se trata de formas repudiables dado que han caído
colectiva que no es propiamente de orden literario·
definitivamente en la premodernidad; pero, por otro
una obra que se confunde con la estetización de l;
lado, tampoco pueden sacarla de las formas propuestas
vida misma, llevada a cabo por una pequeña fracción
por la Ilustración en la que se inspira al republicanismo
dentro de un grupo humano muy especial que es el de
li~eral, dado que se trata de formas que son ellas
los_ "crio?os que se quedaron sín la mitad española de
IIllsmas abstractas o carentes de concreción.
su identidad", una delgada capa de esa clase social que,
Los po~tas ~odernistas de América Latína parten
?ara ~obreponerse a esa orfandad, se inventa para sí una
de la estet12acion espontánea propia de esa fracción
identidad metropolitana ficticia (elaborada a partir de
cultivada de los criollos "desamparados", empeñados
alguna otra identidad europea, preferentemente la
en dotarse de un núcleo identitario metropolitano que
francesa), amenazada siempre por los defectos de su
los c~~~e concretamente. Son los que completan esa
ar~cialídad Se trata de un número restringido de
estet:lzacion, la perfeccionan, la llevan a su culminación
ffile~bros de la "aristocracia republicana,, que hace de
en sus personas.
su vida ~na constante improvisación de identidad y, en
Si la creacíón literaria latinoamericana de finales
es~ ~e~da, una perpetua creación, una "producción
del XIX y comienzos del XX se conecta con el "moder✓
artística . Forman parte de esa "clase ociosa" (Veblen)
nisrno" europeo, empatiza con él, lo adopta y lo
que usufructúa la intermediación entre la economía
des~olla en una versión propia, ello se debe a que
metr~polit~a europea y la economía colonizada y que
también este último, especialmente con el sírnbolísmo
se resisten sm embargo a aceptarse en el doble papel
que arranca de Baudelaire, parte de una experiencia del
que le corresponde a su clase, el de colonizadores, por
mundo y de la vida que es homóloga de la suya propia.
un lado, y el de colonizados, por otro.
Una vez corregida la Revolución y restauradas y
Los miembros de esta fracción O capa de la "aristo✓
puestas al día o modernizadas las formas de vída
cracia" republicana oligárquica reniegan de toda
tra~cionales, Francia es para mediados del siglo XIX
conexíón que no sea "de emergencia" y clandestina con
el pais moderno por antonomasia. París, la ciudad que
aquello que en su país de origen resulta dísfuncíonal o
concentra en torno a sí la entrega total de la vida a la
no integrable en la buena marcha de la vida moderna
vorágine del progreso.
burguesa, sobre todo con aquellos usos y costumbres
Paradójicamente, por contraste, la vida del "buen
de la poblacíón mayoritaria que se conformaron y
burgués" resulta o aparenta ser un remanso en medio
99

�Sólo unos cuantos de los miembros de esta minorta
de "aristócratas" latinoamericanos autoexiliados en
Parts -sea su exilio efectivo, de hecho, o sólo un
exilio en el deseo y la imaginación-, precisamente
los que se reconocerán como "modernistas", sin
dejar de ser críticos implacables (muchas veces
obnubilados) de lo propio, de lo que han renegado,
tienden a extender su criticismo también a la iden,
tidad europea adoptada y a la falsedad de las reali,
zaciones de la emancipación moderna; se suman asi
a la élite vanguardista de la aristocracia franc~sa
cultivada que parte de la iluminación de Baudelarre.
Se alejan del grueso de esta minoría a la que
pertenecen, que, temerosa de quedarse en 1~ orfa~dad
total defiende de manera obsesiva la identidad
euro;ea aburguesada, desarrollando un mimetismo
que, dada la "alcurnia" y sobre todo la fortuna ~e
sus miembros, no imita simplemente lo frances

de las tentaciones y las promesas del siglo del Progreso.
Sobre ella rige la sensatez insoportable de la ho~_ga;
la previsión, el utilitarismo, la mediocrida~ exigida
como condición necesaria del acrecentaIIllento y el
cuidado de la riqueza capitalista, sin la cual no se darta
el canto irresponsable de la cigarra parisina.
Por lo tanto, dado que el arte, como lo han afirmado
con insistencia los románticos, sólo florece en el dis,
pendio, en la desmesura, ser artista se convierte en
sinónimo de ser antiburgués. Más aún, dado que el
arte sólo puede ser tal si invade la persona misma del
artista y lo saca del aburguesamiento, el artista debe
ser, él mismo, una obra de arte efímera, que se renueva
siempre una y otra vez. En verdad, las obras de arte
sólo serian los pétalos caídos; la flor sería la persona
del artista. Para hacer una obra de arte es suficiente
el talento, para alcanzar la vida artística es necesario
el genio. (Osear Wilde).

100

y lo parisino, sino las formas aristocráticas de lo
francés y lo parisino; un mimetismo del habla y el
comportamiento metropolitanos que llega a admirar
a los propios europeos.
La dificultad de pasar por "blanco" que tieneJulio Rudas
en Karlsruhe, cuando va en busca de Bocklin.
"~1ontmartrois", "habitué del Café Procope", JJT "rea
liza el imposible de ser parisiense sin haber salido de
:-.téxico".

"En la Candelaria de los patos no saben nada del lago
Biwa }' del Yoshiwara"

Un peculiar conflicto aparece entonces en el comportamiento de esta élite autonegadora y critica de los
latinoamericanos modernistas afrancesados. Huyendo
de su propio ser natural, que los alejaría de toda
identificación moderna, y tratando de hacerse de "la
mejor identidad posihle", los miembros de esta fracción
de la aristocracia latinoamericana se encuentran con
el hecho de que la identidad de la burguesía francesa
más cultivada se caracteriza en gran parte por una
renegación de lo francés y lo parisino ypor la integración
de elementos contrapuestos a ello, prO\·enientes de los
"otros", de regiones e identidades exóticas del "Oriente"
o de ultramar, que son precisamente como las realidades
americanas de las que ellos prO\ienen. Ser parisino de
manera culti\'ada, "culturalmente aristocrática", implica
comportarse de manera contra-parisina, exotizante.
El exotismo es una puesta en práctica ilusoria de la
atracción por lo otro, lo no-occidental, que acompaña
como una pulsión reprimida a la sociedad europea en
su proceso de modernización capitalista. Es, en el siglo
XIX, una de las actitudes que adoptan los espíritus
criticas cuando perciben en la experiencia de la vida
social y política que ésta se ha "aburguesado", que
ha preferido restaurar lo ,'i.ejo y no aventurarse en lo
nue\'o, que ha abandonado aquella búsqueda de una
,'ida altemati\'a que era propia de la modernidad. El
exotismo es un remedio a la nostalgia por aquello radicalmente diferente respecto de la tradición cristiana del
Occidente medieval que parecía vemr con el mundo
moderno y que nunca llegó.
Ese amor por lo otro o lo exótico comienza tempra,
namente, con los misioneros franciscanos en América
y los adelantados jesuitas a la India, China y el Japón;
se prolonga en un conjunto de gentes representadas
por autores como Montaigne, Swift, Montesquieu y

101

estalla en el exotismo romántico que acompaña a la
Re\'olución Francesa.
El exotismo, por su parte, consiste en la construcción
mimética que hace cl europeo de una identidad artificial
para sí mismo, que procede para ello manipulando
los datos de una alteridad extra europea efectin:
miními::ándolos o magnificándolos, exagerándolos
o anulándolos, e incluso sustituyéndolos por otros
in\'entados ad hoc.
Contradictoriamente, aunque sea para ponerla al
sen'i.cio de la impugnación o crítica de lo propio, el
exotismo del modelo que debe inspirar la identidad
efímera de la persona moderna antiburguesa implica
una acción típicamente burguesa: la de apropiarse de
lo ajeno e integrarlo en lo propio, la de manipular en el
otro incluso su otrcd,ld o alteridad.
Primero se recurre a la otredad de la Europa tenida
por no europea, la Europa mediterránea o del "tcm,
pcramcnt", después a la otredad llamada "oriental", del
norte de África y del Le\'ante, sensual y alucinada, y a
la rusa o esla\'a, del "alma inescrutable", y finalmente
a la otredad asiática de la India, la China y el Asia
sudorienta!, pen·ersamente refinada, que culmina en
la otredad japonesa, más "sutil y profunda" que las
anteriores, demasiado "escandalosas y superficiales".
La otredad africana, que para el europeo linda con la
otredad animal o extrahumana, sólo la descubrirá el
"arte moderno" en el siglo XX, con la m·olución artística
de sus ''•,anguardias".
El modernista latinoamericano se encontraba así
en una situación paradójica, extraña e incómoda. en
el camino de sustituir las formas exóticas ínnmas, que
traía de América a escondidas, por las de un metro,
politanismo europeo, se ,fo obligado a dar la \'Uclta y
ponerse a buscar otras formas exóticas, las preferidas
en Europa en tiempos de la bcllcépoquc, que eran las del
exotismo dirigido hacia un Oriente imaginado, hacia
unJapón artificial.
La intención de esta nota ha sido proponer que
el exotismo de José Juan Tablada puede e&gt;.plicarse a
partir de la curiosa situación que acabo de describir;
en especial el japonismo de su primera época, con esa
irresponsabilidad frente a lo japonés que hacia que
le diera lo mismo el Japón leído que el Japón ,i,'i.do
y que explicaría la muy probable mentira acerca de
su ,faje, una mentira tan acuciosa y maliciosamente
estudiada por Jorge Ruedas de la Serna en el prólogo a
su admirable edición de En el país del sol ~

i

�~-- ~ - - --------\ida y la más estridente esperanza.
El Distrito Federal reverdece cada
mañana con maquillajes de millones
de dólares, para volver a desplomarse
\ieja y ultrajada cada noche, en medio
de los aullidos de los antiguos aztecas
y la admiración de los televidentes. ,
Al leer el libro de Jezreel pude
responderme con claridad una pregunta que me asalta cuando \isito la
capital: ¿Por qué siempre la observo
con ojos que no me pertenecen? Con
la lectura de este ensayo comprendí
la razón: siempre recorro exaltado
¡ la capital, la go::o eróticamente, la
\'eo con la mirada delirante, ácida,
1 socarrona, amantísima de i\tonsiváis.
Debería demandarlo por corrupción
de conciencia, por per\'ertidor de
mirada.

T(TULO: La ciudad como texto.
La crónica urbana de Carlos \fomrváis
AUTOR: Jezrecl Sala::ar
EDITORIAL: lj:\\lL

J.~O:

y dijo Jchovd aSatanás ide dónde vienes?
Respondiendo Satanás aJehová. dijo.
1 Dcrodcar la tierra y andar pordla.
Jobl:7

El signo de la ciudad es
la infamia. Como la sel\'a
inescrutable, la ciudad crea
y esconde sus monstruos. D~ este
modo siempre es leal a sí misma.
Continúa redundándose pese a nosotros.

l.

2. La calamidad es una categoría
estética que de manera cíclica culti
vamos los intransigentes pobladores
de la metrópoli. La hecatombe es la
prueba fehaciente de la aberración
que fragmentando cohesiona cada
calle, cada manzana, cada edilicio que

1
1

2006

me circundan, me asfixian; me dan
ánimos para levantarme cada mañana
a de\'orar o ser de\'orado. En su libro
La ciudad como texto, Jezreel Salazar
se propuso desarmar los artefactos
estilísticos, las cla\'eS del discurso,
el resorte del método, los pases de
magia del chamán de la crónica
urbana en ~léxico.
De alguna manera es hermosa la
pared cacariza, teñida con graffiti_donde duermen los niños que habran de
ser inmolados al alba. Son exquisitas
las ciudades perdidas dentro de la
ciudad donde no existen más que
toh·aneras y puñales. La ciudad agos
tada es el sitio inequí\'ocamente hu
mano donde resurge la \'erdadera

3•

10s infernal. No me
permitirá habitar su siniestra creación
impunemente porque siempre me lo
ad\'irtió: "Y en su frente un nombre
escrito, un misterio: Babilonia la
Grande, la Madre de las Rameras y
de las Abominaciones de la Tierra."
No desconocemos ese arcano, nos
mentimos acaso. De allí los afanes de
arrasamiento.
Si nunca existió el jardín de los
senderos que se bifurcan, ni el paraíso
pleno de promesas furti\'~s,__lpor
qué la insistencia de Mons1\'a1s en
el histérico lazo con el D.F.? Él ya lo
entendió hace muchos años: quien una
vez cae seducido por esta ciudad no
tiene salvación. Nuestra esqui::ofrenia
urbana prefiere la ciudad en llamas y
las diásporas sin promesas del retorno
a la tierra prometida. Ella representa
mejor la realidad contradictoria ~e
la modernidad instalada con luJo
de fuerza por el poder avasallante,
homogeni::ador, de la globalización
económica. ¿Cómo hacerle frente?
Regresando \'OZ e identidad a las minorías que reconstituyen y regene
ran el tejido desgarrado de la urbe,
ese populacho naco, desmadroso,

1

-

- -- ------ -- ------~-----~

indómito, cachondo. Revitalizando ciudad secuestrada. Restituye la 1
a la utopía marginal.
1 ciudad escatimada. La ciudad, a Animales de la ensoñación, sólo
soportamos la ubicuidad de este circo
través de la pluma del heterodoxo, de ignominias viviéndola desde la
5. La ciudad es una radical paradoja. se burla de sí misma y de todos
perplejidad.
Los valores de pertenencia e identidad 1 nosotros. Le da resucitación cardioNo se puede estar más de acuerdo
que ésta nos brinda con sus certezas pulmonar, la pone dentro de un
con
Jezreel: una de las hazañas intefundadas en el anonimato se vuelven estanquillo. Acalla la carcajada
contra nosotros a cada quiebre de insana y desafiante de una de las lectuales más espectaculares de
Monsiváis ha sido ver a la ciudad
calle. El cronista observa. ~o transige 1 ciudades más freak del planeta.
/ como un espacio aún posible de ser
nada. Se tira a fondo en el abismo
urbano: lo decodifica, lo singulariza, 6. Horror: ejecutado el plano que imaginado desde una perspectiva
realista.
lo convierte en literatura (la identidad la configura, la ciudad se olvida de
es una construcción que se relata). sus arquitectos. Ha cobrado vida
Nos lo devuelve en un diálogo le- propia. Se arranca la lengua y los 8. La ciudad me convierte en otro. Me
gible de esferas enloquecidas, en miembros a dentelladas. Finiquitada pongo a recorrerla como el Satanás
ráfaga de sirenas destripadas; en su cuota de sangre, cada pared posee bíblico cuando lo inquiere Jehová:
espejo de obscenos, en entrañables su historia de culpas indecibles, La ciudad ideal es aquella donde se
espectros rehabilitados. La ciudad, como cada espejo retiene un pasado me facilite la violencia fratricida sin
a través de su cronista consentidor, atroz en su memoria líquida. La tener que darle cuentas a nadie. La '
ofrece y arrebata simultáneamente ciudad está hecha a la medida de economía del miedo hace que nos
perspectiva, dirección y proporción su parasitario huésped. Así se forja absorbamos al hierro y al cemento
de lo que soy o creo ser. Asi la atis 1 una identidad única y presume un como líquenes o herrumbre. Creemos
bamos desde las distancias de la orgullo atroz. Responde con lujos estar a salvo mientras leemos el diario,
imaginación, se nos convierte en un bárbaros y glamour de historieta fornicamos, vamos al cine, cenamos
polvo de imágenes extraviado en el a nuestra naturaleza tenebrosa e en Sanboms, damos de comer a los
vértigo del vaclo: nada. Y nosotros inabarcable. Springfield tiene a canarios, reímos felices e impunes.
menos que ella, pero siempre más sus Simpson. Toda Ciudad Gótica 1 Pero la verdad es que no hay nada
más allá del cerco. Nadie se salvará
grandes.
posee sus Barman. Cada Metrópolis del asedio. Lo demás son los textos
Jezreel Salazar nos devela un necesita sus Superman. Así el D.F. ha
1 amorosamente iracundos de Carlos.
misterio: s1 Monsivá1s le ha dado creado su Monsiváis.
tanto a su ciudad, ¿qué obtiene él
9. Al decir esto quizás lastime la
en contraprestación? Le ha dado un
7. Jezreel nos demuestra que con vanidad del Monsi: cuando él llegó,
poder endiablado: omnipresencia
sólo nombrarlos, Monsiváis recupera j 1a ciudad ya estaba allí. Resignado
omnipotencia, omnisciencia para
/ y reconstruye los elementos de la a jamás satisfacer sus insensatos
reinar en la fragmentación. Así
ciudad descoyuntada, sus verdaderas delirios fundacionales siempre la
sobrevive a una ciudad pavorosa,
intenciones y las sacude al sol como encuentra cuando no la necesita.
invivible, asesina, así se sobrepone
' tapiz insólito. Supongo que es así Ella le es más fiel que tantos amores
a esas ruinas de improvisados
cómo la ciudad se ha mantenido en limpios o turbios. Ella le ha enseñado
andamios interconectados por
su vértice, ha perdurado a pesar de cómo pulir sus esplendores. Jezreel
el espanto, con cerrojos infranSalazar es contundente: el D.F. de
1 los pronósticos más funestos, la hace
queables por motivos de clase,
renacer de sus cenizas apocalípticas. Carlos Monsiváis se sabe obsequiar, se
raza, preferencia sexual, religión o
Cada noche le brinda sus santos quita lo que le estorba para entregarse
capacidad de compra. Monsiváis,
óleos y por la mañana la atiende y ser adorada. Se regodea en su detri ·
máximo exponente de la moralidad
en el trabajo de parto. Hace que la tus y crece hasta las cimas de su
secular, a modo de Prometeo 1
ciudad se muerda la lengua hasta sensual abandono. Nada permanece,
nos trae el fuego sagrado para
sangrar· Monsiváis nos enseña cómo todo queda igual. Existe el exacto
no extraviar la hebra salvadora.
pronunciarla,leerlaadiario, vomitarla I número de cucarachas que soporta
Monsiváis quema sus naves: nos
con mucha clase y dignidad. No darle el ecosistema de una alcantarilla en la
obsequia un continente para todos.
tregua. Nos instruye cómo traficar calle de Dolores, hay el justo conteo
Democratiza la tierra de nadie. Con
con nuestros deliquios entre la de perros machos y hembras vagando
su sonrisa ácida vuela los refugios
ciudad soñada y la ciudad temida. en Chalco listos para repoblar la
donde la monstruópolis pretende
Así la zozobra y el espanto se nos estadística de la jauría. Parece que
esconderse de sí misma. Libera la
convierten en poderoso afrodisíaco. las avenidas y calles autorregulan sus

¡,

~· 102

103

----

J

�bestias motorizadas, cualquier nu_do
apretado en Viaducto a la hora pico
se resuelve en determinado momento
sin mayores consecuencias. ¿Por qué
en ese instante y no otro? ¿Será que
la ciudad tiene su propio ejército de
ángeles guardianes, sus exaspera~os
luciferes? ¿Dioses patronos de cmdades malditas planean rituales Y
celebraciones cíclicas con fuego
sagrado y sangre inocente? Sólo
Monsiváis tiene las respuestas.
10, La ciudad no tiene dónde ponerse

a salvo de sí misma. ;\Jo come ansias,
no sabe de prisas. Conoce muy bien
su oficio: nos convierte en rehenes,
nos persuade, nos somete, nos
mueve los dedos para escribirle
su palinodia o su elegía, nos toma
agresivamente de la mano para
soltarnos sobre el tibio y matern~l
lecho excrementicio que corre baJO
su pavimentada piel. Luego, sin
pedirlo, viene la redención Y~no sale
a la luz inocente de una manana de
noviembre y se afana en converti~os
en el Otro. Por cierta perturbación
en el aire y la extraña paz de algún
jardín uno se da cuenta que no
tiene otra obligación que cantar la
gloria del portento de vidrio, acero
y piedra que me acuna y solventa;
del terror en ascuas que somos ella
y yo. Empieza de nuevo a correr ~a
tregua. La asquerosa esperanza. Mas
de pronto, de algún lado n:1e ll~ga con
radiante claridad la conc~encia_de la
fragilidad, el inconfund1b~e himno
de la traición, la vehemencia de una
respiración fibrosa. Una reconocible
voz traspasa el cielo invisible. Todo
vuelve a la trémula placidez de un
libro que se cierra. Después de leer
el ensayo de Jezreel sólo p~edo
concluir que en la desigual connenda
cuerpo a cuerpo entre la ciudad y sus
moradores, Monsiváis ha ganado la
batalla.

Joaquín Hurtado

pueden derrumbar la casa de la abuela,
o la del tío soltero; pensé en toda la
gente que no se atre:e a dejarl: una
cicatriz abierta a la cmdad. ,Cuantos
paraísos hemos pavim:ntado para
convertir en estacionam1entos, especialmente en el centro de la ciudad!
Recordé la tarde en que Víctor Barrera
me llevó a conocer el estacionamiento
en donde antes estaba la casa de
Alfonso Reyes. Daba tristeza escuchar
a mi amigo que, señalando hacia unos
cajones para autos, me hablaba
del jardín, de la caballeriza, y de la
estructura de la casa.
-------,---1"fu
~ clad como texto de Jezreel
Salazar es uno de esos libros podero·
rosos, con el que dialogas perma•
nentemente aunque se haya quedado
T(TULO: La ciudad como ta.10.
cerrado en el buró, porque profundiza
La cronica urbana en Carlos Mons1váis
AUTOR: Jezreel Salazar
en un amor complicado, el amor a la
EDITORIAL: UANL
ciudad. La profundidad de Carlos
Ali'012006
Monsiváis y la refinada destreza de
Jezreel para extender lo complejo Y
d
desmenuzarlo, hicieron que yo, como
e gusta creer ~ue cuan o lectora, abordara cada página con la
abrimos un hbro entra- lentitud de los grandes placeres. El
mos en un espacio nuelibro invita a la divagación; a posar
vo. Aunque hay libros de espíritus la mirada en la pared de enfrente, a
más bien porosos, que no podemos disfrutar cómo van cayendo poco a
d
habl.tar, los hay también de fuerte
d
poco las ideas de estos dos amantes e
personalidad, densos, libros po e- la ciudad. De pronto, entre capítulos,
rosos pues, que nos hacen vi_·vir la
d
a
dan
ganas
de
salir
e
casa.
par
experiencia de su lectura c_as_1 espa•
d d bl 1 dad
observar cómo se es o a a cm .
cialmente, talcomosiloshab1taram?s. en cada esquina; cómo la habitan
De algunos de estos lugares literanos otros. Dan ganas de resguardar las
no salirnos nunca, aunque estemos plazas públicas. En fin, La c_íudad
leJ·os del libro o ha,•amos term1_·nado
uso, como texto es un libro para cammarse
1 su lectura años atrás. Creo, me1
e
poderosos qu van despacio.
que hay textos tan
La experiencia de su lectura es un
preparándonos para habitarlos. Algo poco abismal. Algo así como c~ando
así me pasó con La ciudad como texto.
nos vemos en el espejo sosteruendo
Un día antes de iniciar su lectura,
d 1 ó .
otro espejo. Jezreel dice e a cr -ruca
transitaba yo por la colonia Vista de Monsiváis que ues heterogenea,
Hermosa, cuando me_ s?rprendió caótica con un lenguaje fraccionado,
la ausencia de una v1ep ca~ona.
ue nos sugiere el discurso
Parecía que alguien habia as~rado
yquerecuerda,completo
sus paredes y techo; sus ese eras,
al alie~to de la ciudad ya que
que me imaginaba dde rodadera, sus ~~¡amos condenados a conocerla por
ventanas. _Nada que 6_ e esa ca:a~ fracciones, por minutos, parcelada.
Su ausencia me angustió de man r
Lo abismal en todo esto, es que el
muy extraña. Me detuve frente ª
el
b. - está hecho
1. ensayodejezre taro 1en
ese terreno desolado y me conso e de fracciones, dada la amplitud y
pensando en las personas que no

r

Leer

LACIUD.AD

M

l ~=;!,,
,

104

i

profundidad del trabajo de Carlos rrumbe la casa de la abuela para
Monsiváis. En este sentido, el abordaje construir una plaza comercial. La privatizar lo público por medio del
agandalle cubetero.
heterogéneo y fragmentado de este globalización, parafraseo a Salazar,
1
Somos los sobrevivientes de la
ensayo no sólo estimula la experiencia invita a la libertad y promueve la
de lectura, sino que facilita el acceso satisfacción de necesidades, pero por ciudad. Monsiváis afirma incluso:
somosyanuestropropiomoddoapocalíptico.
a conceptos más ligados a la soltura, otro lado, exacerba la desigualdad y
En
este sentido nos encontramos en
que a la rigidez; más ligados a la la marginación. Cito al autor: ula glo~ 1
alternancia que al canon. Con esto, balización está casada con una la era posapocalíptica. La violencia
el lector es invitado a jugar un papel política y una dinámica de lo efi- nos desaloja de las calles, nos encierra
doblemente en nuestras casas, dice
más activo en la experiencia, se le mero, donde el único sentido es
Monsiváis. La situación que estamos
invita a participar con su nostalgia, el cambio dado por el mercado".
viviendo en Monterrey habla por sí
con su miedo a callejones oscuros, con Los regiomontanos tenemos un
misma.
El crimen organizado tiene
el amor que le tiene a su calle.
j deshonroso ejemplo de esto: el nuevo
sitiada a la ciudad como tablero de
Sin ciudadanos no hay ciudades. fraccionamiento Céntrika, cuyo
operaciones y la ciudadarua, en lugar
Al abordar justamente este punto, slogan es ~na ciudad dentro de la
de arrebatársela, decide prender la
Jezreel se instala un rato en la crítica ciudad", un complejo habitacional
televisión y rentar un sistema de
que Monsiváis dirige a los medios circular que contiene una plaza
alarma
para la casa. Caminar la ciudad
masivos de comunicación por la comercial y que, paradójicamente,
es una manera de recuperarla, más en
manera frívola y homogeneizadora en se encuentra sobre 55 hectáreas
estos tiempos en los que caminarla,
que entienden la ciudad. Hay gente contaminadas con 500 mil toneladas
es, tal como dice el autor, un acto
que no sólo compara sino incluso de residuos tóxicos, propiedad del
de resistencia cultural. Los trazos
prefiere ver un partido de futbol grupo Industrial Minera México. El
urbanos,
como bien lo señala Jezreel,
reflejado en una pantalla que en un propio empuje de la globalización nos
están diseñados para la eficiencia del
estadio en vivo y a todo color. Por ello deja en la comiza, convirtiendo como
transporte más que para el disfrute
la televisión se ha erigido ya como la dice Monsiváis, a Suburbia y Perisur
de la ciudad a pie. El flaneur, el que
Otra Ciudad. El autor cita de Amor en utopías matrices. En este sentido,
perdido: uEl idioma común ya no se la globalización ha regado por las camina por placer, es una reliquia,
un freak con buena memoria, que
forja en las calles y sitios públicos o a ciudadades espacios denominados
recuerda que somos la ciudad que
través de acontecimientos políticos: como ~o lugares" según Marc Augé,
habitamos y que al conocerla a ella
ahoraloestipulanlosmediosdecomu- que son, justamente, los espacios
nos podemos encontrar a nosotros
nicación". La realidad está atorada del anonimato, desterritorializados
mismos.
afuera de las cámaras de televisión, y deshistorizados como los centros
La noche es el espacio que nos
en la marginalidad, en los excluidos, co-merciales, creados con la finalidad
queda para vivir la ciudad. Cuando
aunque en la pantalla esté la farsa tan de dinamizar el flujo de bienes.
los
parquimetros pierden autoridad,
bien maquillada de verdad. Cito al 1
Los ciudadanos y ciudadanas los ciudadanos salen a responder
autor: uLo que Monsiváis denuncia es hemos reducido nuestra figura pocolectivamente al inmovilismo del
el monólogo autoritario de los medios, lítica a simples consumidores o acuorden social. El relajo es entendido
su intolerancia ante expresiones muladores de bienes. A veces siento
por Monsiváis como el orden alterno.
distintas o rutas alternativas de repre- como si la vida fuera una réplica giEl desmadre menor que oculta por un
sentación de lo social ysu eliminación gante y perversa del Monopoly, en
rato al Gran Desmadre de todos los días.
de toda posibilidad de diálogo". La donde la ciudad existe en tanto puede
De noche, el trato con la ciudad es
vida pública de las ciudades se ha ser comprada y los ciudadanos exisdistinto, tal vez más horizontal. De
disminuido con la popularidad de la timos en tanto acumulamos poder
noche se compensan las presiones y
televisión; a la hora de la telenovela no adquisitivo para comprarla. Una
opresiones que la ciudad impone. Dice
hay quien se asome para afuera.
de las denuncias más reiteradas del Jezreel: UA la manera del carnaval, el
La globalización es más que un libro es el deslinde de la ciudadanía
relajo permite la ruptura de la nonna,
sistema político, económico y social, hacia las calles y plazas. Es triste
creando así un tiempo donde todo se
una energía que justifica voltear la que la única manera de entender el
vale. Para Monsiváis, la noche consti~
casa, el hijo o la ciudad al revés si se empoderamiento de la ciudadanía en
tuye la expresión clara de ese tiempo
nos ha perdido una moneda de oro. las calles es el uso de la cubeta o del
donde cualquier cosa es posible sin
La globalización obligaría a que aquél bloc para apartar lugar en la calle para
las restricciones del día"
hombre que imaginé conmovida, el auto. Es decir, que los ciudadanos
Sigo con Monsiváis: uLa ciudad me
se olvide de romanticismos y de~ estamos replicando el triste papel de
apabulla y me apantalla. Es una ciudad

105

�represiva desde luego, Y~or~ ~orla ' en el gobierno, se amenaza más
via doble de la delincuencia oficial yla el ejercicio de la ciudadanía ~~n
amateur... con todo, encuentro zonas el país militarizado y la repres~on
de gran libertad riesgosa vetada en entendida como política pública
ocasiones de sordidez, pero pensando en programas como la operación
en las tradiciones de la capital, ysobre mochila, el antidoping en escuelas Y
todo del resto del país, una libertad el toque de queda. La primera ve:: que
escuché a Felipe Calderón en un spot
excepcionaln
Mientras más lejos estemos de de radio anunciando estas acciones
con entusiasmo, quedé paralizada.
la calle, más lejana la cultura poli
tica. uPara ~1onsiváis, la calle es el Apocalipsis: el gobierno federal anuncia la violación sistemática a nuestras
espacio público por excelencia,
territorio del diálogo posible; consti- garantías individuales esperan~o ~e
tuye el lugar donde la libertad pu~de nosotros un aplauso. Postapocalipsis:
aparecern. Al leer esto, recorde la algunos mexicanos le aplauden.
El libro La ciudad como texto, la
mirada encendida de una de las orgacrónica
urbana de Carlos Monsiváis,
nizadoras de la pasada marcha del
orgullo gay en Monterrey, cua~do de Jezreel Sala:::ar es un aporte
me refena que siempre había quendo fundamental a la cultura politica
que el contingente pasara ~r deb_ajo mexicana desde la ciudadanía. Es
del arco de la independencia de Pmo un llamado a partir del amor, la
Suárez y Calzada Madero. En esta úl- nostalgia, el miedo y la esperanza,
nma ocasión, ella encabezó la marcha a recuperar las ciudades. No podría
y desobedeciendo el trayecto que llegar en un mejor momento este
~arcaba la patrulla, pasó por debajo ensayo ahora que las p~l~t~cas
del Arco, y detrás de ella, todos los gubernamentales están dmg1das
participantes. Tengo ese momento a fracturar más la vida pública de
aquí, conmigo, me dijo tocándose las ciudades. Pretenden expropiar
el corazón. Yo entendí que en ese las calles, los parques, y la noche.
momento, debajo del arco, hubo una Desde las crónicas de Monsiváis,
Jezreel Salazar, recuerda la vocación
reconciliación pública.
¡
La toma de las calles nos vuelve de la ciudadanía en el resguardo de
ciudadanos. Monsiváis recuerda la las ciudades como lugares nuestros,
manifestación del silencio del 13 de como mapas de nuestra identidad
agosto de 1968: u _.pasos incré~ulos, histórica. Jezreel concluye el libro:
obstinados, absortos, voluntariosos, uAl leer a Monsiváis de algún modo
que fueron rescatando, recreando se recupera una ciudad que incluso,
las calles. Los transeúntes se trans- y qui:::ás gracias a él, es posible amar.
formaron, súbitamente, en ciu- Por eso no hay duda que esta ciudad
dadanosn. Por eso, siguiendo aJezreel: es un lugar que sería más pavoroso
ula matanza del 2 de octubre pospuso si él no la hubiera cronicadon. Yo
la posibilidad de hacer de la ciudad un concluiría, celebrando no sólo el
trabajo invaluable del maestro Monespacio abierto y democráticon.
La democracia de la que hoy sivaís, de documentar lo que hemos
hablan los gobiernos no tiene abso- sido y lo que somos, sino el trabajo
lutamente nada que ver con la demo- profundo y generoso de J ezrecl
cracia ciudadana, que madura en el Salazar, que homenajea a Carlos
diálogo social, la equidad consta~te Y Monsivais y a la ciudad, como un
sonante, el ejercicio de tolerancia, la binomio afortunado.
solidaridad y respeto a la diversidad.
La democracia para ellos consiste en
sortearse todo el poder cada tres o
Ximcna Peredo
seis años. Ahora, con la ultraderecha

LAS EMSEÑAML\S
de The Monterrey News

:1

TITULO, Thc Monterrey Ncws
AUTOR: Hugo Valdés
EDITORIAL: UA:-; L

~0:2006

ace aproximadamente
veintidós años-amcdiado.s
de 1985- \'ÍVian en un pe
queño departamento situado en _un
interior del cruce entre la avemda
Cuauhtémoc y la calle Tapia de :t\.1onterrey dos jóvenes hipnotizados por
la literatura, por la narrativa para
ser más preciso. Uno de ellos, recién
egresado de la carrera de letr~s,
dedicaba la mitad del dia a trabaJar
en una biblioteca pública Yla otra
mitad -las últimas horas de la tarde
y gran parte de la noche- a aporrear
con disciplina y fe las \'Íejas teclas de
una olivetti portátil, mientras dejaba
que de su mente fluyeran las ideas,
las escenas y los personajes que con
el tiempo conformarían su primera
novela. Se trataba de un novel escritor
convencido de que la literatura sólo
podría hacer acto de presencia si
quien la invocaba se había entregado
con verdadero fervor a la búsqueda
del oficio, del trabajo artesanal tal
como lo había asentado Gustave Flaubert en su correspondencia, Y tal
como lo hablan llevado a cabo autores
como Henry James, Marcel Proust,
William Faulkner y Carlos Fuentes,

H

escritores frecuentados por este na- de noche en noche y de discusión en
se valora ante todo el trabajo duro
rrador en ciernes.
discusión es TheMonterrey News, novela y a la vida inmaculada, esa Gran
Su compañero de departamento, recién reeditada por la Universidad
Familia Regiomontana a que nos
quien entonces era tan sólo un ágrafo Autónoma de Nuevo León, tras diecitienen acostumbrados los slogans
estudiante de letras que se pre- séis años de su publicación original
publicitarios y los estereotipos
ciaba ante todo de ser un lector en la editorial Grijalbo.
regionales, no sale muy bien parada
consistente, agradecía -y agradece
Hablar de una obra que conoci en las páginas escritas por Hugo
aún- el privilegio de convivir con desde su concepción en la mente del
Valdés. Tanto en los capítulos que
un verdadero forjador de palabras, autor, cuya construcción seguI paso
la recorren de manera diacrónica
de historias, y que sus ojos fueran j a paso -casi podria decir: frase a
-dando un panorama bastante
los primeros en recorrer las páginas frase-, a la que acompañé en las
completo de la historia de la ciudad-,
escritas por su amigo, páginas que vicisitudes de su publicación y en
como los que de un modo sincrónico
con el paso de los meses formaron en cuya presentación al público partí~
capturan un momento específico
el rincón del escritorio una resma de cipé por vez primera hace más de
de los años ochenta, aparecen
considerable tamaño. Cuando ambos tres lustros, tiene que conducirme
los maquiavelismos, los actos de
jóvenes concluían sus respectivas por los caminos de la nostalgia más
corrupción, los enjuagues bajo el
jornadas, uno de trabajo y el otro que por los del comentario analítico.
agua, los episodios delictivos, las
de estudio o lectura, entre tragos Su relectura, debo de confesarlo,
intenciones turbias, el rencor, la
1 de cerveza o vino barato y humo me removió muchos recuerdos y
avaricia, la discriminación, el abuso y
de cigarros se sentaban a conversar otras tantas vivencias que ya tenla
el resentimiento que han conformado
sobre ese novedoso y aún extraño 1 un tanto empolvados. Recuerdo las
durante más de cuatrocientos años
ejercicio literario al que pensaban ' dudas, las discusiones unas veces más
el rostro de la urbe y continúan
dedicar el resto de su existencia. La acaloradas que otras, los intercambios
haciéndolo en la actualidad.
conversación devenía exploración de puntos de vista, las glosas y los
Desde la fundación de la ciudad,
de los problemas y retos del oficio, comentarios que surgían al abordar
envuelta en un escándalo de adulanálisis de las teorías entonces en el tema de la escritura de esta novela,
terio y crimen, hasta el sexenio en
boga, repaso de autores, recuento siempre impulsados por una ambición
que el estado de Nuevo León fue
de relatos y novelas, revisión de literaria absoluta, sin fisuras, que
gobernado por Alfonso Martínez
técnicas y estrategias, y citas, ideas empujaba a Hugo Valdés a no dejarse
Domínguez, pasando por las
y frases que apenas comenzaban a amedrentar por los obstáculos que
intenciones separatistas de Santiago
perder fuerza y sentido a esas alturas el oficio iba poniendo en su camino.
Vidaurri y su traición a la República
de la madrugada en que el alcohol Pero sobre todo recuerdo cómo, al
-cuando se adhirió al Imperio de
convierte a los neófitos en creadores verlo irse convirtiendo poco a poco en
Maximiliano-, The Monterrey News
consumados y a los aficionados en escritor, yo asimilaba su experiencia
da cuenta de la realidad incómoda
críticos expertos.
con el fin de utilizarla cuando a mí de la ciudad, más allá de la historia
Ninguno de los dos se cansaba de me llegara el momento de ejercer la
oficial ylos cantos laudatorios de sus
habitar la literatura, porque en esos escritura.
panegiristas.
años ambos consideraban que ésta
De The Monterrey News aprendi,
Con una influencia clara de La
era mejor que la vida. Ninguno de / como lo he comprobado durante
región más transparente de Carlos
los dos sabía aún, con esa ignorancia mi reciente relectura de la novela,
Fuentes, y de Noticias del Imperio,
que permite la falta de experiencia, que las primeras condiciones de la
de Fernando del Paso, la novela de
que para ellos la vida sería, simple y narrativa deben ser la provocación
Hugo Valdés no se arredra ante las
sencillamente, literatura, y viceversa. j y la desmitificación. En esta obra
grandes multitudes de personajes.
Para quien no se haya dado cuenta Hugo Valdés se propuso desde un
Por sus páginas desfilan decenas
todavía, debo aclarar que el narrador principio establecer un reflejo nada
de actores, acaso cientos, cada uno
en ciernes que tecleaba todas las complaciente de una urbe y una
de ellos con un propósito definido:
tardes sin descanso su olivetti portátil sociedad orgullosas de si mismas,
mostrar un fragmento de lo que
es Hugo Valdés, que el estudiante de pero cuyo orgullo proviene de la
ahora es, en conjunto, la sociedad
letras que lo observaba escribir yluego contemplación casi siempre acrttica
regiomontana, y de lo que ha sido
lela lo escrito recién salido del rodillo de sus caracterlsticas, de su historia
en el pasado. Fuera de los personajes
de la máquina es quien esto escribe, y de su vida cotidiana.
históricos, como los fundadores,
y que el libro que iba adquiriendo
La Sultana del Norte, la Capital el gobernador Vidaurri o Bernardo
~orma y densidad de tarde en tarde, Industrial de México, la ciudad donde Reyes -ese tapatío que fue en gran

l

_J

106

107

�los lectores pueden reconocerse sin
parte el forjador del poderío eco- esta novela y, para quien ha vivido en
dificultad. Es un vituperio contra los
nómico regiomontano-, cuyas una ciudad como Monterrey, puede
estereotipos que nos inmovilizan. Un
ambiciones políticas eran el motor sonar, realmente, a conjuro para
libro cuya forma ycuyo lenguaje nunca
que regia su vida, en esta novela motivar la ambición y lanzarse en
dejan de sorprender. Una construcción
el autor nos coloca frente a frente busca de un mejor nivel de vida.
Sin embargo, desde aquellos narrativa, bastante virtuosa, con
con empresarios, coyotes, políticos
hallazgos constantes que dejarán
contemporáneos, comerciantes dias de 1985 lo que más me llama
marcas en quien se acerque a ella. y
sin escrúpulos, damas de sociedad la atención de la novela de Hugo
es, en fin, la primera novela de mi gran
empapadas de cultura local, empleados Valdés es la manera en que todo eSte
amigo Hugo Valdés, una obra ~uya
clasemedieros, ejecutiYos, obreros, material, todos estos personajes Y
escritura tuvo la virtud de servir de
trabajadores, artistas sin dest~no, sus historias se organizan en una
cimiento en la formación, no sólo de
escritores provincianos, juniors, chicas estructura artistica, gracias a un
lenguaje narrativo eficaz. ~o me su autor, sino también de quien esto
fresas y estudiantes pobres.
1 escribe: su primer lector.
Ante tal mosaico social contem- refiero sólo a la concatenación de
poráneo -repito: sin contar con el \ los capítulos históricos y de los que
histórico-, sería ilusorio pensar narran la vida contemporánea de
Eduardo Antonio Parra 1
que el autor lleva a cabo un análisis la ciudad -con lo que se logra una
psicológico profundo de cada uno de visión totalizadora de la ciudad-,
sus personajes. No. AHugo Valdés en sino a que el autor recurre a una serie
The Monterrey News lo que le interesa de audacias técnicas que otorgan
es trazar el carácter colectivo de una movimiento y versatilidad a los fragEl
comunidad, el rostro de una urbe. Por mentos que conforman cada uno de
esos
capitulos.
El
narrador
de
Hugo
esos sus personajes están dotados de
rasgos característicos regiomontanos, Valdés sabe diferenciarse, cuenta
colocados en situaciones personales 1 las diferentes escenas con el tono
que los distinguen de los otros como apropiado a su particularidad, ~esde
si se tratara de piezas de un gran distintas focalizaciones, reuniendo
rompecabezas y, sobre todo, muestran voces distintas. Como si se tratara
una clara conciencia de clase, que es de una cámara cinematográfica, en
lo que les da su verdadera densidad un momento determinado nos acerca
al sentir y pensar más íntimo de uno
como actores de la historia.
En consecuencia, es en la visión de sus protagonistas, y al instante
panorámica donde The Mont~e:y N~s siguiente nos aleja de él para que
despliega su verdadero v~or ~terano, contemplemos los desplazamientos
y en las actitudes y monvaciones de de una multitud; nos hace escuchar
clase donde sus personajes dejan al 1 la voz confesional de un amante
descubierto su psicología particular. nostálgico, 0 nos envuelve con ~l
TfTUL01 La o.istrncta sitiada
Asi, a los empresarios, comerciantes rumor colectivo de todos los habiAUTOR! Eduardo Subirats
tantes
de
la
urbe
gritándole
sus
EDITORIAL: Fineo
y politicos los mueve la codici~ persoAtlo1 2006
rencores,
sus
resentimientos
y
sus
nal, aunque en sus diálogos Ydiscursos
aseguren a quienes los escuchan que ambiciones al silencio de la noche.
Esto es, a grandes rasgos, The Mon
trabajan por el bien de todos_; .ª los
n una época de cambios cons
artistas y escritores los inmoviliza el terre:y News: un conjunto de voces
tantes
y radicales, en la cual
conformismo, el temor a perder sus aisladas contándose a si mis-mas,
persisten las amenazas que
canonjias y ese puñado de lectores cuyo acoplamiento en el coro dirigido
1
aterrorizaron
durante varias dé~adas
fieles que conocen en cocteles y por Hugo Valdés es capaz de cantar
a los individuos de todas las naciones
conferencias; a los miembros de la realidad de una urbe monstruosa.
la clase media y baja los motiva el Es, quizá, también la respuesta a y en la cual los problemas. que. se
discernian en el horizonte histónco
resentimiento de lo que no tienen pero 1 la eterna pregunta de icómo narrar
anhelan, lo que les parece imposible una ciudad? Es un mar de historias empiezan a volverse tangibles, las
alcanzar pero ven en manos de otros entremezcladas, cada una de las voces que buscan aclarar el futuro
todos los dias. Resentimiento es una cuales ilustra un aspecto doloroso o de la humanidad y persiguen crear
palabra que aparece con frecuencia en feliz de la condición humana, donde una conciencia de la crisis actual, se

SITIO

de la existencia

I

E

108

vuelven más necesarias. Una de estas
voces es la de Eduardo Subirats,
quien, en su obra La existencia sitiada,
se abocó a la tarea de hacer una de
las denuncias más radicales sobre la
situación actual del ser y el mundo
humanos.
Quizás parezca exagerado utilizar
el término "radical", si lo colocamos
entre pensadores tan agudos y rebeldes como Herbert Marcuse, Jean
Baudrillard o Gilles Lipovetsky, por
decir los más famosos. Pero creo
que es justificado utilizar este tér
mino si el lector considera que en
su exposición, Subirats arremete
· contra toda una tradición muy bien
resguardada en los cánones de la
, historiografia. Considerado esto,
la lectura del libro proporciona al
lector una denuncia constante de los
problemas que el ser humano viene
enfrentando desde principios del
siglo XX. Sin embargo, en el análisis
histórico mencionado, la denuncia
va mucho más allá de la situación
actual, remontándose al origen del
cristianismo, ypasando por la Colonia,
el Renacimiento y la Ilustración. Por
esta razón, aunque gana a veces
en profundidad, la crítica resulta
cansada y, en apariencia, un tanto
pesimista, pues en realidad se acerca
a una critica de toda la civilización
occidental. A ello hay que agregar
que la variedad de estilos (pues hace
uso del ensayo, pero intercalando
aforismos e, incluso, recurriendo a la
narración de sueños) y, por otro lado,
la estructura de la obra, impiden que
la dimensión histórica sea expuesta
con suficiente claridad. Dicho
tratamiento histórico se desenvuelve
intermitentemente entre los varios
capítulos que la componen, por lo
cual carece de cohesión; y, además,
debido al riesgo que por sí mismo
conlleva el género ensay1stico, hay
afirmaciones gratuitas por faltar
una exposición suficiente. En pocas
palabras, lo radical, en este caso, no
es sólo una virtud, sino también un
defecto.

No obstante, la obra de Subirats impide el pensamiento, porque es
no carece de importancia. Quizás, un medio en el que se desvirtúa la
su principal virtud, mas no la única, política o porque incentiva el con
es la denuncia sin miramientos de la sumismo. Sin embargo, aunque todo
situación actual. Como el mismo autor esto sea verdad, al tornarse un lu
señala, esta denuncia no puede evitar gar común en el discurso de los
ser todo lo terrortfica que en realidad intelectuales, pierde su sentido y se
es dicha situación yde ahí que busque vuelve un camino fácil para mostrar
ser visceral, desgarradora ypesimista una aparente inconformidad. Asi, el
en su diagnóstico aunque no en su espectáculo y los medios masivos de
proyección. Incluso, en esa referencia comunicación escapan a la critica
a una realidad concreta que es preciso profunda entre los subterfugios de
cambiar radica el sentido de mostrar una reflexión superficial.
un mundo fragmentado, disuelto yen 1
Eduardo Subirats no cae, sin
peligro. Subirats parece pensar que si embargo, en este juego de la denuncia
queremos transformar las condiciones sin compromisos. En cambio,
actuales, necesitamos alzar la voz para enfrenta el problema de desvehacer una descripción lo más cruda 1 lar el trasfondo de una sociedad
que sea posible. Por ello, refiriéndose fundada en el espectáculo. Para ello,
a los ensayos que componen el libro, revela cuáles son las consecuencias
dice: "Su mirada retrospectiva sobre directas del entorno mediático en
una realidad terrortfica es la condición la forma de percibir la realidad. El
de todo cambio futuro. Otro mundo sujeto, impactado por las imágenes
es posible."
del televisor y del Internet, capta
La critica, el pesimismo, la denun- el mundo tal como lo percibe a
cia, la crudeza, no son, pues, sino un través de estos medios, es decir,
momento que debemos cruzar y como imágenes discontinuas,
enfrentar, en vez de vivir negándolo y como pequeños corpúsculos de
entregándonos más a ese mundo que información, despersonalizados y desparece caerse a pedazos; un mundo contextualizados. Desde este punto
en crisis cuyo diagnóstico es hecho de vista, los hechos, las cosas, las
por Subirats en torno a tres grandes situaciones son demasiado reales yala
problemas y una multiplicidad de vez demasiado irreales. Como señala
situaciones, lo cual corresponde Subirats, somos espectadores de
a los cuatro capitulas del libro: imágenes hiperreales, como lo son las
"Espectáculo", "Violencia infinita", que encontramos en las trasmisiones
"Futuro sin pasado" y "Situaciones". de los conflictos bélicos, pero que
En el capitulo primero, Subirats a la vez responden a la irrealidad
aborda uno de los principales pro- de no estar situados en el lugar y
blemas de la sociedad actual: los en el sufrimiento de quienes viven
medios electrónicos de comunicación el acontecimiento. Es una realidad
como condición de la conciencia mediada por las pantallas, tanto para
alienada. Los individuos cada vez el piloto de combate, como para el
dependen más de la televisión y del espectador a miles de kilómetros
Internet, pero tras este aparente del lugar donde ocurre la batalla.
gusto por la distracción y el entre"Gasificación" es la metáfora acutenimiento, se esconden aspectos de ñada por Subirats para describir este
la profunda crisis del ser humano. estado de realidad irreal. Una conParece evidente que la televisión creción que se evapora y dispersa.
es un factor de alienación. Esto Pero esta gasificación no es accidental.
es algo que constantemente se ha Obedece al sistema bien programado
denunciado, ya fuera porque afecta del imperialismo capitalista que otorla formación de los niños, porque ga "un mundo feliz" de comodidad

109

�zón, Subirats recurre a este tema en
y entretenimiento, al precio de la realidad concreta a juzgar por la
diferentes apartados, haciendo de
irreflexión. "El espectáculo-escribe irrebatible evidencia histórica de
él una constante y un punto central
el autor- es el montaje a gran escala las grandes masacres del siglo XX
y principios del
La violencia 1 para el diagnóstico del colonialismo
de una ficción globalmente repre
occidental y de las consecuencias que
sentada corno sistema objetivo de "Es la expres1ún ulnma y radical del
de ello emergen, como, por ejemplo, la
la realidad." Objetividad gasificada, nihilismo moderno: la devastación a
gran escala, la muerte y el silencio." responsabilidad de los cientificos, la
debemos entender.
Esta pantalla del mundo, como su· De esta manera, plantea que el origen posibilidad del exterminio, el silencio,
la aniquilación de la memoria y de los
perficie donde, de acuerdo a la ale- de la violencia inhumana no es
goría de la caverna de Platón, obser- consecuencia de una natural lucha orígenes, etc.
En "Futuro sin pasado" continúa
vamos una realidad sombrta (en el 1 por el poder, como han querido
la
exposición
del colonialismo occidoble sentido de oscura y producto interpretar los pensadores y filó dental, pero esta vez desde el punto
de sombras), es la realidad fantasmal sofos de influencia empirista y poside vista del exterminio de la memoria.
en la que vivimos a comienzos del tivista. Una de las aportaciones de
Éste es un problema central para
tercer milenio de nuestra era. La Subirats consiste en no caer en la
el análisis de Eduardo Subirats. La
caverna de Platón se ha multiplicado tan generalizada consideración de
nada, tal como la expone este autor,
y miniaturizado, de modo que está que el ser humano es sólo relaciones
está asociada con el distanciamiento
al alcance de todos, en cualquier de poder y que ellas son las que
del ser; pero tal escisión se cumple
momento y en cualquier lugar (como determinan toda la historia. Si, estas
en
primer lugar como olvido de
lo vemos en los celulares, las laptop relaciones son las que han causado,
las raíces y del origen. Para él, este
y los televisores). Sólo que estos en parte, las grandes hecatombes,
olvido del propio ser no sólo se ha
dispositivos para la transmisión de la pero no sólo ellas. En el fondo está
manifestado en las guerras de coninformación no son tan iluminadores el predominio de una perspectiva 1
quista,
en la inquisición y demás
como se quisiera. Por sí misma, la nihilista, la cual proviene, según
formas bélicas, sino también en
información no es conocimiento, 1 el autor y muy cerca de Nietzsche,
el colonialismo industrial y en las
pero, en cambio, si es forma de desde los origenes del cristianismo.
Esta nada situada en el ser tiene instituciones que conforman nuestra
control. Un control que está ya implícultura, sobre todo los museos y
cito enla manera en que se nos provee corno expresión el afán colonizador de
las instituciones dedicadas a la
la realidad, forma gasificada y vacía. la civilización occidental. La destrucrestauración y la protección de los
Este vacío, como no ser, es uno de 1 ción del ser -entendiendo por "ser"
monumentos antiguos. Sin duda,
los tópicos centrales de La existencia la cultura, la sociedad, la memoria,
sitiada. Es el resultado nihilista, el las personas y en general todo lo que Subirats va al extremo cuando hace
estas impugnaciones; sin embargo,
dominio de la nada sobre el ser, que conforma al ser humano- fue llevada
el verdadero fondo de la cuestión
domina la mentalidad y las formas (y lo sigue siendo) hasta los lugares
compensa esta visión que parece
de organización y relación social más remotos de la Tierra, desde la
injustificada. El problema es en
en las sociedades y los individuos 1 Edad Media y las cruzadas, hasta la
realidad que los museos terminan
contemporáneos. Los medios de co- conquista y la deforestación a gran
por ser paliativos para mantener
municación cumplen una función escala de las tierras pertenecientes a
una memoria de la cual muy pocos
esencial en la expansión de esta nada, las tribus de aborigenes en el Ama
participan. Es decir, muestran unas
según lo expone a lo largo de los 1 zonas. Se trata de "la violencia como
raíces
que sólo llegan a captar el
ensayos que componen el libro. "Los medio de eliminación de memorias y
medios electrónicos de comunicación lenguas; de destrucción de cosmología interés como objetos curiosos de
un pasado desligado con nuestro
-dice Subirats- son instrumentos y formas de vida."
Sin embargo, la expresión más presente. En otras palabras, una
de la subversión nihilista del ser."
En el segundo capítulo, "Violencia 1 descarnada de esta cultura nihilista, memoria ficticia.
Otro factor reiterado en el libro,
infinita", el autor aborda algunas de colonialista y violenta, donde se llevó
es el lingüístico. A diferencia de la
las consecuencias de esta condición la nada a su mayor extremo, está
nihilista de la vida moderna. Si, como fechada en el transcurso de la Segunda 1 mayorta de los teóricos de la actua ·
lidad, Subirats se ha dado cuenta
escribe, "La nada se instala en el Guerra Mundial, en el año de 1945,
de que el estudio del lenguaje tiene
ser", la consecuencia inmediata que cuando el ejército y el gobierno de los
1
sus
limites en el mismo sistema
se nos presenta, según Subirats, es Estados Unidos tomaron la decisión
imperialista en el que vivimos, y de
la violencia. Pero, en este caso no se de lanzar las bombas atómicas en
trata de una posibilidad, sino de una Hiroshima y '\Jagasaki. Por esta ra, 1 ahi que advierta tanto como puede

_x?-

1

1

~ue los estudios semiológicos y
Entre dichos temas cabe destacar
lingüísticoshanterminadoporseruna la critica a la función del intelectual
forma más de escisión o, al menos, de en la sociedad. Este tema deberla
distractores. Desde el punto de vista ser tratado con más frecuencia, sin
histórico, el origen de esta tendencia embargo, se le pone menos atención
que ha venido ha cristalizar en el siglo de la que se debería. Por esta sola
XX se encuentra en la conquista y la 1 razón ya es relevante la crítica de
colonización cultural y lingüistica. Subirats, pero es relevante además
En el momento en que se obligó a por su profundidad. El autor destaca
los indios a olvidar su lengua, en ese varios aspectos de la condición del
momento desapareció su pasado intelectual en nuestros dias. En
como raiz profunda y legítima de su I prim~r lugar, hasta el siglo XIX y
existencia. Pero desaparece, no sólo la primera mitad del siglo XX, el
por la sustitución de una cultura por intelectual cumplia una función
otra, sino porque con ello la fuente social, en cuanto sostenla lo que
de esa memoria, el lenguaje, ha desa- Subirats llama "la unidad del conocí
· parecido. Por ello, la lengua es una miento y la soberanía". Es decir, un
forma de colonizar.
intelectual comprometido con el
Por otro lado, Subirats considera trabajo intelectual, pero también con
haciendo una análisis profundo d~ su aplicación a la dimensión ética
la modernidad, aunque un poco Ysocial de la vida humana. En este
parcial, que el descubrimiento del sentido dice: "La unidad de conocí
"yo" tal corno se ha concebido a miento y conciencia moral que la
partir del cogito cartesiano, es una 1 vertebraba [a la praxis intelectual]
continuación de la tradición cristiana se ha desmembrado en mil pedazos.
de división entre el cuerpo y el alma. El nuevo intelectual se llama profeEsta escisión permaneció hasta Kant sional, experto o especialista, y como
y ha continuado en nuestros dias tal reduce el campo de su respon
en la forma del individualismo y del sabilidad a una acción estrictamente
nihilismo posmodernos. Se trata de instrumental, sumisa a la vigilancia
un "yo" aislado, ajeno a los sentidos ~orporativa u obediente a la disciplina
y a la realidad comunitaria que lo mstrumental."
c~nstituye. Por eso mismo es un "yo"
Por otro lado, hace una observación
sm memoria, sin contacto real con el a la que deberian poner mucha atenser y los ortgenes del hombre, pues sus ción los académicos. Consiste en la
horizontes se acaban donde termina ya mencionada acentuación del punel·ego.
to de vista lingüistico y semiótico
El último capítulo, titulado "Situa- que predomina en la mayoría de las
ciones", consiste en la exposición escuelas y que Subirats reitera a cada
de distintos aspectos de la crisis momento aunque sin explicar teórisocial de nuestros tiempos. Son camente. "Cuando ya no hay nada
tratados diferentes temas, teniendo que decir -escribe irónicamentecomo fundamento algunos de los o no puede o no quiere decirse nada'
conceptos ya planteados con ante- lo mejor es hablar del lenguaje."
'
rioridad. Se aborda la condición de
Un rasgo más de la actitud de los
individualización, el peligro nuclear, intelectuales es, como bien señala,
la _fal_sa noción de progreso, el origen su carácter apolítico; sin embargo,
cnsuano de la nada, la situación de q~~ás lo más innovador de su expolos intelectuales y del arte (al cual s1c1ón consiste en la metáfora del
dedica un buen número de páginas intelectual como un exiliado. Esta
en diferentes partes del libro), la hermenéutica del exilio surge de la
responsabilidad del cient1fico, el lectura erudita de textos tan disímiles
socialismo y la noción de esperanza. como lo son la Biblia y El retablo de

L_
110

lll

las maravillas de Cervantes. Según
Subirats, el intelectual -el verdadero
intelectual- es un exiliado entre
exiliados, pues lo que él ve muy pocos
lo pueden compartir, debido a la
condición alienada.
En los últimos apartados, el tono
de la exposición comienza a cam
biar, del aparente pesimismo que
caracteriza la mayor parte del libro
a una perspectiva de esperanza que,
aunque remota por la dificultad de
los cambios que implica, es real. Se
trata, como indica el autor, no de una
esperanza en el sentido cristiano de
espera pasiva, sino de una esperanza
que se o~gina en la propia voluntad
Yacción. Estas últimas deberán tener
por finalidad la unificación del ser en
el sentido de la unidad de la totalidad
que constituye al ser humano y que lo
restituye a sus origenes. Corno lo deja
entrever Subirats, esta visión parece,
en o~asiones, cercana al misticismo y
a la idea rousseauniana de una felici
dad primordial. De cualquier modo,
hay que destacar la relevancia del
concepto de memoria manejada por
el autor, y el lugar que le da al arte
en este reencuentro de la naturaleza
humana. Por ello dice: "La poesía es la
memoria del origen del ser".
En síntesis, La existencia sitiada es
el diagnóstico del ser humano en los
principios del siglo XXI; diagnóstico
que, como el titulo lo indica, muestra
una condición enajenada del hombre
ante los problemas que distorsionan la
realidad, coartando, así, su soberanía
y su libertad. Es por ello que se trata
de una existencia sitiada, es decir,
cercada, que apenas resiste los últi
mos embates de una conciencia
irreflexiva y de un poder que, bajo la
amenaza ecológica, nuclear, genética
e informativa, dispone de los medios
para acabar con este mundo. Sin ernbargo, advierte Eduardo Subirats
'
"otro mundo es posible".

Tirso Meddlín

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�AUTORES

AUTORES

Tiene 88 años. Como él dice, su
única actividad es vivir plenamente.

JOSÉ EMILIO AMORES

(Ciudad de México, 1979)
Poeta, ensayista y traductor. Ha publicado Oficios de
ciega pertenencia (1999, Premio Nacional de Poesía Joven
Elías Nandino) y Comunión (2002). Junto con Ernesto
Lumbreras realizó la muestra crítica El manantial latente.
Poesía mexicana desde el ahora (1986-2002), publicada en
2002. Fue becario de la Fundación para las Letras
Mexicanas, en el área de ensayo.

HERMÁM BRAVO VAREU.

(Monterrey, 1972).
Poeta. Ha publicado El efecto (2006) y El filo de la playa
(en imprenta). Fue becatia del Centro de Escritores
de Nuevo León en 2006. Se ha desempeñado como
periodista y conductora de noticias para canales de
televisión locales y nacionales, y como catedrática de
literatura y lengua inglesa. Dedica la mayor parte de su
tiempo a la poesia.

CABRIEU. C:AMTÚ WESTEMDARP

ADOLFOC:ASTA~ÓM (México, 1952). Traductor y editor.
Trabajó como editor en el Fondo de Cultura Económica.
Ha publicado La campana y el tiempo (poemas 1973-2003). Se
desempeña como investigador en el Colegio de México
y en la UNAM. Es miembro de la Academia Mexicana
dela Lengua desde 2004. Ha sido investido con la orden
de Caballero de las Artes y de las Letras, por parte del
gobierno de la República Francesa.

(Ciudad de México, 1972). Poeta.
Cofundadora del colectivo MotinPoeta y editora de
El billar de Lucrecia. Premio Nacional de Literatura
Gilberto Owen 2000. Ha publicado, entre otros, Soma
(2003) y Apuntes para sobrevivir al aire (2005). Preparó,
junto aJ ulián Herbert y León Plascencia Ñol, el volumen
El decir y el vértigo. Panorama de la poesía hispanoamericana
reciente, 1965-1979 (2005).
ROC:io C:ERÓM

C:ATALIMADOMOSO (Santiago, Chile, 1973). Es periodista

de profesión, pero también se ha dedicado a dar clases
de literatura y estética. Formó parte de una compañía
de teatro de marionetas y sombras. Actualmente radica
en Bastan, donde realiza un doctorado en Literatura.

Berlin. Desde 1988 es profesor titular de tiempo completo
enla Facultad de Filosofía y Letras, enla licenciatura y
el posgrado, de la UNAM. Ha recibido el Premio Universidad Nacional ala Docencia (México, 1997), Premio Pío
Jararnillo Alvarado (FLACSO-Quito, 2004) y Premio
Libertador al Pensamiento Crítico (Caracas, 2007).

(Monterrey, 1983). Es egresado de la
licenciatura en filosofía de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL Sus áreas de interés y estudio son
la teoría del conocimiento, la estética, la epistemología
y la problemática de la filosofía como disciplina.
TIRSO MEDELLiM

(Rivera, Uruguay, 1952) Poeta,
ensayista, y crítico. Radica en México desde 1979.
Ha publicado los poemarios Manto, Alegria! (1997,
Premio Nacional de Poesía Aguascalientes), Razón de
amor y acto de fe (2001) y ~uerencia, gracia y otros poemas
(2003), y los libros de ensayos Una cierra mirada (1998)
y Trata de no ser constructor de ruinas (2003). Preparó, con
Ernesto Lumbreras, la Antologia de poesía hispanoamericana
EDUARDO MIW

Artista plástico multidisciplinario.
Cofundador de Beau Geste Press y del Grupo
Proceso Pentágono. Ha sido curador de varias exposiciones internacionales. Imparte seminarios sobre
experimentación, gestión y promoción cultural y sobre la
administración profesional del artista. Es autor del libro
El arte de vivir del arte. Ha recibido el Premio Femirama
para Píntura, de Argentina; el Premio Perpetua, del Reino
Unido; el Guggenheim, de Estados Unidos, entre otros.
Actualmente, atiende las relaciones internacionales de
Televisión América Latina en Sao Paulo.

FELIPE EHREMBERC:

RODRIC:O FRESÁM

(Buenos Aires, 1963). Es autor de

Historia argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales,
Esperanto, La velocidad de las cosas y Mantra. Es también
editor de La geometría del amor, antología de relatos
de J ohn Cheever. Ha traducido a Denis J ohnson.
Actualmente prepara una edición anotada de las Lyrics
de Bob Dylan.
MÓMIC:A C:UTIÉRREZ Editora,

curadora y promotora de
arte. Ha publicado entrevistas en diferentes medios
dentro y fuera de México, los proyectos que realiza
como curadora de arte contemporáneo buscan establecer un diálogo entre artistas jóvenes con generaciones
ya consolidadas.
(Monterrey, 1961). Cronista y narrador. Ha publicado Guerreros y otros marginales, Laredo
song, Crónica sera y La dama sonámbula (en prensa). Ha
recibido el Premio Nuevo León de Literatura 2006 en el
género de cuento. Es activista en el campo del vih/sida y
losderechosdelasminoríassexuales. Esautorde"Crónica
sera", columna mensual en el periódico La Jornada.

(Riobamba, Ecuador, 1941).
Filósofo, esctitor e investigador. Obtuvo el título de
magíster artium en filosofía en la Freie Universitat

aoLiVAR EC:HEVERRÍA

112

EDUARDO SUBIRATS (Barcelona, 1947). Filósofo. Estudió

_presente.
EDUARDO AMTOMIO PARRA

(León, 1965). Narrador y
ensayista. Colabora en diferentes periódicos y revistas
del país. Ha escrito los libros de cuentos El rio, el pozo
y otras fronteras, Los límites de la noche y Tierra de nadie.
Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el Premio
de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la John
Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001 y
del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

(Quito, 1944). Su libro de relatos Bajo el
mismo extraño cielo (Bogotá, Círculo de lectores), mereció
el Premio Nacional de Literatura 1979. Su novela Sueño de
Lobos también ganó ese premio y fue declarada "El mejor
libro del año" en 1986. Dirigió la revista cultural Palabra
Suelta. Su novela Ciudad de invierno ya ha alcanzado veinte
ediciones, y La madriguera fue distinguida con el Premio
Joaquín Gallegos Lara 2004 a la mejor novela.

(México, D.F., 1981). Es licenciada
en ciencia política por el ITESM. Es editorialista del
periódico El Norte desde 1998 y becaria del Centro
de Escritores de Nuevo León. Fue directora editorial
del periódico estudiantil Mientras tanto y de la revista
feminista Violeta. Ha trabajado desde organizaciones
ciudadanas en la defensa de los derechos humanos.

C:IPRIAM v ÁLCAM (Rumania, 1973). Es doctor en filosofía

XIMEMA PEREDO

(Medellín, Colombia,
1982). Estudió literatura en la Universidad de los
Andes. Ha publicado La musa crítica. Teoría literaria de
Alfonso Reyes (Fondo de Cultura Económica), en Lettres
franraises, en la Gaceta del Fondo de Cultura Económica filial
Colombia y en diarios y revistas de su país y del exterior.
Es investigador literario en el Instituto Caro y Cuervo
con sede en Bogotá.

ILIMC:A ILIAM

C:RISTIMA RIVERA-CARU Es autora de Desconocer, La más

Julio Cortázar y la novela europea.

mía, La guerra no importa, Nadie me verá llorar, La cresta de
Ilión, Ningún reloj cuenta esto y Lo anterior. Su obra se ha
hecho acreedora al Premio NacionalJosé Rubén Romero
(2000) y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz (2001).
Es maestra del ITESM campus ciudad de México.

(Rumania, 1972). Ensayista y traductora.
Ha recibido varios premios de traducción en Rumania.
En 2001 fue profesora invitada por la UANL Tradujo
Rayuela, de Julio Cortázar, autor sobre el cual ha
elaborado su tesis de doctorado en literatura comparada

mexicana de la Colonia y literatura brasileña. Fue
agregado cultural en la embajada mexicana en Brasil.
Uno de sus temas de estudio es la Arcadia mexicana en
el siglo XVIII y su equivalente en Brasil. Actualmente
es catedrático en la Facultad de Filosofía y Letras de
laUNAM.

filosofía en Barcelona, Berlín y París. Actualmente es
profesor en New York University. Entre sus ensayos
destacan Culturas Virtuales (2001), Una última visión del
Paraíso (2001, 2004), Memoria y exilio (2003), Viaje al fin del
Paraíso.Un ensayo sobre América Latina (2005), La existencia
sitiada (2006) y Las estrategias del espectáculo (2007).

SEBASTIÁM PIMEDA BUITRAC:O

JOAOUiM HURTADO

JORC:E RUEDAS DE u. SERMA Es especialista en literatura

ABDÓM UBIDIA

con una tesis sobre Nietzsche, y realiza un segundo
doctorado acerca de E. M. Ciaran en la École Pratique
des Hautes Études, en París. Autor de varios libros que
lo han hecho acreedor de becas y premios en su área.

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Aclaración de dudas y pedidos de números anteriores al (81) 8329 4111.

Firma

PERIÓDICO DE LA

UANL /

vidauni@seyc.uanl.mx

CONSEJO PARA LA CULTURA Y LAS ARTES DE NUEVO LEON

es el lugar donde respiro,
trabaJo, como, duermo y vivo

donde también escribo

CIENCIA UANL

es la región universal

Revista de divulgación científica y tecnológica
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

~E t:o , E,c •1re-, Jóver~ r il Nortr de ~éx,o y~,· 1e E&lt;tad0$' 'Jo,
voces convergentes en i s. •

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La región universal

F g y 10 de agosto de 2r~1
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N1

�ISSN

1170-2191

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                </elementText>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Armas y Letras, Revista de literatura, arte y cultura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2007, No 60, Julio-Septiembre </text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Dirección de Publicaciones</text>
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              <text>Barrera Enderle, Víctor, 1972-, Director Editorial</text>
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              <text>Nieto, Jessica, Editora</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Promoción cultural en Monterrey</name>
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      <name>Treinta años del golpe militar en Chile</name>
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