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                  <text>N~ 94.

OCTUBRE.

1841.

GUERRA DE LAS COMUNIDADES DE CASTILLA.
EL dio. 23 de Enero de 1516, falleció en Mndrigalejo el rey católico Don Fernando. Atendiendo á
la incapacidad de su hija Doña Juana (o.pellidada
la loca) nom\Jró en su testamento sucesor á la
corona á su nieto Don Carlos de Austria (el famoso
Carlos V); pero encargó el gobierno hasta que
cumpliese los veinte años que prescribió su abuela
Isabel la Católica, al cardenal de España el célebre
Cisneros.
Apenas se babia sabido en Flandes la dolencia
del rey católico, los miembros del consejo del
príncipe enviaron á. España á su preceptor Adriano,
natural de Utrech y &lt;lean de Lovayna, con instrucciones secretas para impedir cualquiera intriga que
pudiese perjudicar á los derechos de Don Carlos¡
y luego que falleció Don Fernando hizo empeño
A&lt;lriano de apoderarse del gobierno de la monarquia en nombre de su alumno, hasta que este
pudiese venir en persona á encargarse de él. Como
Don Carlos no tenia aun la edad prescrita por el
testamento &lt;le Isabel, y por otra parte el abuelo
en el suyo dejaba el gobierno al cardenal de España hasta que cumpliese los veinte años, este se
opuso con teson, y no pudieron evitarse algunas
disensiones; pero luego se convinieron en gobernar
de acuerdo, aunque sus genios absolutamente &lt;'Ontrarios no eran los mas apropósito para el caso.
No faltaron sin embargo algunos descontentos, particularmente entre la principal nobleza, que quisieron oponerse á la regencia del cardenal, y exigieron les manifestase los poderes con que gobernaba
la monarquia. Cisneros procuró satisfacerles con
In disposicion testamentaria del rey Católico; pero
no dándose por satisfecI1os á pretexto de que siendo
Don Fernando un mero gobernador•, no po&lt;lia

delegar sus facultades, les hizo asomarse á la ventana ele su palacio, y seiíalándole3 un cuerpo &lt;le
dos mil hombres de tropas veteranas, formados en
batalla, con mechas encendidas y sosteni&lt;los por
una nu.merosa artilleria: "Hé aquí, pues, les dijo,
los poderes con que gobernaré la España hasta que
venga el príncipe Don Carlos.'~ Cisneros se hallaba entonces en Madrid adonde habia fijado lo
residencia de la corte; y en- aquella capital y su
calle del Sacramento, se conserva aun la casa que
fué palacio del Cardenal, cuya fachada que entonces tenia vistas al campo, representa el grabado
en la púgina siguiente.
Ci9neros correspondió dignamente á la confianza
depositada en él. Su gobierno firme pero ilustrado y juicioso, lleno de atenciones para con los
grandes, de oficiosos cuidados para con los pequeños, y de pruebas de aprecio hácia el mérito, es uu
modelo digno de proponerse á todos los ministros;
pero no por eso pudo libertarse de los tiros de lo.
envidia y la m:i.ledicencia. Murió en Roa cuando
pasaba á recibir á Don Carlos que llegaba de los
Países Bajos ; y dicen fué envenenado temiendo
sus émulos que suministrase al príncipe algunos
avisos saludables aunque perjudiciales ó. ciertll.
clase de personas.
Los principales sucesos que hicieron célebre el
reinado de Carlos I t fueron las comunidades de
Castilla ; su ri vali&lt;lad con Francisco I y prision de
este ; la aparicion de la secta Luterana, y el retiro de aquel prrncipe al monasterio de Yuste.
Don Carlos vivamente estrechado por los regentes
y el consejo de Castilla para que viniese á España
á tomar posesion de nnos estados que habían de
pertenecerle muy en breve, hu\Jo de abandonar los

• Don Fernando el Católico era rey de Aragon y gobernaba á Castilla despues de la muerte de Isabel á nombre de
esta reina, ó mas bien de su sucesor Carlos de Austria primer
monarca en quien se reunieron ambas coronas.

t Sabido es que el emperador Carlos era quinto en A le
manía, pero primero en la cronolo¡;ia de los reyes ~
Castilla.

'l'oM. Vlll.

�Ef, INS'l'llUCTOH, O HEl'EltTOIUO

'

Países Dajos, y desembnrcó eu Villaviciosa de Asturins en 19 de Setiembre del año de 1517; pero
apenas fué reconocido y jurado por lns Córtes del
reino, cuando la muerte de su abuelo, el emperador
Maximiliano, le llamó al trono imperial y á la
rica sucesion de los estados que poseia su casa en
Alemnnia.
Electo emperndor por la mayor parte de los
vocnles que componian el cuerpo germánico, y
precisado á partir de nuevo para coronarse en
Aquisgran, determinó convocar las Córtes del reino
1mra dar á conocer por gobernador en su ausencia
á su preceptor Adriano, entonces ya cardenal, y
exigir algunas sumas para los gastos del viaje, de
su coronacion y algunas otras necesidades que padecía el imperio; pero los castellanos que, contra
lo dispuesto por un capítulo de las Córtes de Burgos del año de 1511, veian ocupados por extranjeros los principales puestos y dignidades; que por
otrn parte teninn quizá bastantes motivos para
resentirse de lo. avaricia y rapacidad flamenca; y
sobre todo, que no podian sufrir lo. idea de que se
estrajese del reino cantidad alguna de numerario,
empezaron á dar muestras del descontento que de
algun tiempo encerraban en sus corazones. Yo. se
habian dejado percibir algunas centellas con motivo
de haberse conferido á Guillelmo Croy, señor de
Gevres, la dignidad primada arzobispal de Toledo;
y aun se habia puesto sobre las armas con pretexto
de prevenirse contra los moriscos que mantenían
correspondencia oculta con los africanos ; pero estos
movimientos no se creyeron por entonces dignos de
atencion, ni pasaron tampoco adelante, hasta que
Don Carlos convocó las Córtes en Santiago de
Galicia.
Esta resolucion desagrad6 notablemente, no solo
por el objeto, sino tambien por la novedad de celebrar en Galicia las Córtes de Castilla y Leon, cosll
nunca vista hasta entonces. Los procuradores de
Toledo, Salamanca y otras ciudades, quisieron
manifestar préviamente á Don Carlos cuanto, segun
las circunstan&lt;'ias, les parecia conducente al bien
del estado y á la quietud de los pueblos; y le
salieron al encuentro en Valladolid, donde se hallaba de paso para Santiago; pero informado privadamente de que querían se señalase otra ciudad
parn la celebracion de las Córtes; que no se pidiese
en ellas servicio alguno; que se prohibiese conferir
á extranjeros los empleos públicos; extraer moneda
del reino; y en una palabra, que se removiesen las
causas del descontento general; se excusó de oirlos
hasta Tordesil!as, adonde pasaba para despedirse
de su madre. Con este motivo se esparció la voz
de que intentaba llevársela consigo á Alemania, y
al punto se alborotó Valladolid. Mas de seis mil
hombres armados se reunieron inmediatamente en
la pinza á son de campana, gritando: Viva el rey y
mueran sus malos constjeros; y efectivamente, á no
haberse puesto en salvo el señor de Gevres y los
demas flamencos que le acompañaban, hubieran
desahogado en ellos su ojeriza de un modo bien
atroz. Algunos ligeros castigos intimidaron á los
amotinados, y toda su furia se calmó inmediatamente ; de suerte r¡ue Don Carlos pudo &lt;·ontinuar

su vinje ú Santiago sin la menor molestia ni inquietud.
Las Córtes se abrieron con efecto á principios de
Abril de 1520; pero despues de repetidas sesiones
nada pudo concluirse en ellas, porque los procuradores de Toledo, Salamanca, Sevilla, Córdoba,
Toro, Zamora, Aviln y otras ciudades, se negaron á
conceder el servicio, que era el objeto principal de
esta asamblea. Vivamente irritado Don Cúrlos,
trasladó las Córtes á la Coruña, y á 1iermitírselo
las circunstancias hubiera explicado su resentimiento con un castigo ejemplar de los procuradores; pero se contentó- por entonces con desterrar
al de Toledo, que fué el mas obstinado. Esto bastó
para que Toledo se sublevase repentinamente, acaudillado por uno de sus principales habitantes, llamado Juan de Padilla, y por su mujer Doña Mario
Pacheco; y las órdenes que expidió Don Carlos
para prender á los principales cabezas del tumulto
solo sirvieron para exasperar mas á los amotinados.
El 1&gt;opulacho irritado, no solo impidió la prision,
sino que hubiera asesinado al corregidor, alcayde
y alguacil mayor, á no haberse ellos puesto en fuga
con anticipacion. Los Comuneros (nombre que tomaron los insurgentes) en número de veinte mil
hombres, se apoderaron del alcázar y de las puertas
de la ciudad; arrojaron de ella á los ministros y
oficiales reales, y pusieron otros de su faccion :
pero mediaron algunos eclesiásticos, y con sus persuasiones consiguieron aplacar algun tanto los ánimos; de suerte que habiendo podido hallar los amotinados al corregidor, cuando este infeliz esperaba la
muerte, se contentaron con quitarle la vara, y volvérselo luego en nombre de la comunidad y del rey.
Las Córtes de la Coruña se concluyeron á principios de Mayo; y á pesar de la oposicion de un
grao número de ciudades, pudo conseguir Don Carlos un servicio de doscientos millones de maravedis
en tres años; pero no dejaron de insistir los procuradores en sus pretensiones de que d nadie se
le permitiese, pena de la vida, extraer del reino numemrio alguno ; que los empleos y dignidades se confiriesen únicamente á nacionales, despojando d ws e:i:tranjeros de las que, decían, haber usurpado ir¡justamente; y añadieron, que pues la escuadra estaba
pronta para hacerse d la vela, procurase S. M. volver
pronto de su viaje, aunque sin traer d su regreso

gentes e:i:trange-,•(U ; que pusiese su casa en el pié de
ecO'llom{a en que la ltabfrm tenido sus predecesores,
cercenando gastos inútiles y de mero lujo; y por
último, que fuesen españoles los sugetos á quienes en
su ausencia confiase el gobierno de la corona.
Las cosas sin embargo quedaron en el mismo
estado; y Don Carlos á su partida, despues de
exhortar á la paz á los tres brazos representantes
del reino, declaró gobernador de Castilla y Leon
al cardenal Adriano, asociado con el presidente y
chancillería de Valladolid; virey de Valencia á
Don Diego de Mendoza; justicia mayor de Aragon á Don Juan de Lanuza; y capitan general de
sus armas á. Don Antonio Fonseca. Represeutaron contra el nombramiento de gobernador; pero
Don Carlos no dió oidos, y se hizo á la vela en 20
del mismo mes.

HE IJ!STOHI,\, BELL.\S LETHAS Y .HITES.

A vista del poco fruto que habian producido las
servirla en medio de aquellas turbulencias, y toreclamaciones de los procuradores y de la agitacion
mando el nombre de la reina, decretaron la prision
en que se hallaba el reino, nadie podin prometerse
del presidente y oidores de la chancillería de Yallafavorables consecuencias; y efectivamente, el furor
&lt;lolid; pero estos ministros tuvieron In fortuna &lt;le
de los comuneros creció hasta un extremo inaudito.
recibir aviso, y pudieron salvarse bajo diferentEs
Bajo la voz y divisa del bien de la patria contra
disfraces. El cardenal mismo llegó á temer algun
los extranjeros que venian á desangrarla, ahorcó el
desacato hácia su persona y se refugió disfrazado
populacho de Segovia á varios alguaciles reales, 11!
tambien á Rioseco, desde donde dió parte ni prín11rocurador de Córtes Rodrigo de Tordesillas, y á
cipe Don Carlos del riesgo en que se hallaba la
otras personas. Zamora, acaudillada por su obispo
España y de cuán urgente era su venida. Tambien
Don Antonio de Acuña, cometió aun mayores atenle escribieron por su parte los comuneros, dando á
tados. Valladolid quiso ahorcar á sus procuralas c~sa~ el aspecto que les era mas favorable; pero
dores por haber consentido el donativo de los dosel prmc1pe, que se hallaba informado por los flacientos millones. Los comuneros de Madrid se
mencos que se habian refugiado en su patria
apoderaron del gobierno; le encomendaron á perhuyendo del peligro, contestó con suavidad y blansonas &lt;le su partido; y entregando el alcázar al
dura, prometiendo regresar en breve, y otorgar
licen&lt;'iado Castillo, le nombraron alcalde mayor de
cuanto le suplicaban. Sin embargo, al mismo
la villa. En una palabra, In insurreccion fué cotiempo encargó separadamente á la nobleza que
municándose de pueblo en pueblo con tal rapidez,
auxiliase á las justicias, y asoció al cardenal para
que en un momento se vieron sublevadas las ciuel go~ierno al almirante de Castilla Don Fndriquc
dades de Avila, Guadalajara, Cuenca, Medina del
Hennquez y al condestable Don Iñigo de Velasco.
Campo, Sigüenza, J a.en, Bneza, Alcalá, Leon y
Estas cartas produjeron el deseado efecto, y alotras innumerables. La gente que armaron, y los
gunas ciudades imitaron á Burgos, que fué la priauxilios que enviaban los comuneroR á cuantos los
mera en deponer las armas. Por otra parte los
necesitaban contra los realistas, pusieron al cardenobles de Castilla y Leon se pusieron al frente de
nal y &lt;lemas gobernadores en la mayor consternasus tropas, y con el refuerzo de los dernas realistas
cion y apuro, sin saber qué partido tomar. De
pudieron juntar un ejército ele diez mil y quinienesta inaccion se aprovecharon Padilla y otros cotos hombres que se acuarteló en Rioseco. El de
muneros poderosos para apoderarse de la reina
los comuneros constaba ya de diez mil infantes,
maure Doña Juana, á pretexto de ncaudillar la
cuatrocientos hombres de annns, y novecientos ragente que Toledo, Segovia y Madrid emiaban para : ballos, cuando se les reunió el obispo de Zamora ú
1

�202

'

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

la frente de novecientos hombres, clérigos la mayor
parte, armados y furibundos, y se l1izo fuerte en
Tordesillas. Mediaron entre ambos ejércitos algunas proposiciones de convenio; pero los comuneros, lejos de avenirse á cosa alguna, se pusieron con
todas sus fuerzas sobre Rioseco y presentaron la
-b ataUa á los realistas. Estos la rehusaTon; 1Jero
supieron aprovecharse de su imprudencia para
sorprenderlos y apodernrse de Torclesillas. En
desquite Juan de Padilln, á quien eligieron por su
gefe los comuneros, ocupó á Torre-Lobaton, villa
propia del almirante; pero con noticia de que los
l"Calistas, á las órdenes de los condes de Haro y
Oñate, pensaban atacarle en ella, trató de refugiarse á Toro, donde le era mas fácil oponer una
&lt;lcfensa vigorosa•.
Pero Haro conociendo cuan fatales consecuen&lt;cias podria traer el dejar escapar ú Padilla, marcl1ó
con tal rapidez al frente de su caballería, que le
alcanzó cerca de Villalar, y sin esperar á que llegase la infanteria, comenzó desde luego el ataque.
El ejército de Padilla, fatigado y ilesanimado por
la celeridad de su retirada que los mas tenian por
fuga, atravesaba en aquel momento una tierra labrada, que de resultas de un fuerte aguacero que
babia caído y continuaba aun, estaba tan esponjosa
cque los soldados se hundían hasta las rodillas á
cada paso, quedando asi expuestos al fuego de
algunas piezas de campaña que traian consigo los
Tealistas. '!'odas estas circunstancias intimidaron
e.le tal modo á aquellas tropas bisoñas, que sin
:hacer frente al enemigo ni ofrecer Tesistencia alguna huyeron en la mayor confusion. Padilla
J1izo los mayores esfuerzos pt\ra rehacerlas, desplegando mucha energia y extraordinario valor; pero
todo fué en vano; el temor los hizo sordos á sus
Tuegos y amenazas, visto lo cual y resuelto á no
gobrevi vir á la humillacion de aquel dia y la ruina
de su -partido, se arrojó en lo mas espeso de las
'filas enemigas, y habiendo sido'herido y derribado
1:lel caballo, fué hecho prisionero y con él la mayor
parte de sus oficiales superi-0res. Los soldados
Tecibieron p-ermiso para retirarse sin sufrir daño
-alguno, siendo demasiado generosos los nobles pura
úar muerte á hombres que entregaban las armas,
•m encono de los realistas no permitió que "Padilla
permaneciese largo tiempo ignorante de la suerte
que le e~taba reservada. El dia siguiente á aquel
en que cay6 en manos de sus enemigos, fué condenado á perder fa cabeza aunque sin formacion de
,causa, considerándose el crímen de -rebeldia suficientemente notorio para excusar la formalidad de
un proceso. El dia 24 de Abrit de 1521 fué condu-cido al paraje de la ejecucion, y con él Don Juan
·B ravo y Don Francisco Maldonado, comandante
el primero de las tropas segovianas y el segundo
,de las de S&amp;lamanca. Padilla vfó acercarse la'\
'hora ele su muerte con calma é inflexible fortaleza;
y cuando Bravo, que murió con él, expresó su inclignacion al oirse apellidar traidor, le reconvino el
primero diciendole, "Señor Juan Bravo ayer era

• .~D!}UCtiJ.

DE IIlSTORIA, BELLAS LE'l'RAS y ARTES,

dia de manifestar el espíritu de un caballero ; h oy
solo nos toca morir con la resignacion de cristianos."
Habiendo obtenido licencia para escribir á su
mujer y á la comunidad de Toledo, pueblo de su
nacimiento, dirigió á la primera una carta llena de
virtuosa ternura y dignidad, y otra á la segunda
en la cual brillaba el entusiasmo y noble orgullo
de uno que se consideraba como mártir de su patria.
La carta á su mujer decía: " Señora.-Si vuestra pena no me lastimara mas
que mi muerte, yo me tudera enteramente por
bien aventurado. Que siendo á todos tan cierto,
señalado bien hace Dios al que la tlá tal, aunque
sea de muchos plañida, y del recibirla en algun
servicio, Quisiera tener mas espacio del que tengo
para escribiros algunas cosas para vuestro consuelo:
ni á mi me lo dan, ni yo querria mas dilacion en
recibir h\ corona que espero. Vos, spñora, como
cuerda llora vuestra desdicha y no mi muerte, que
siendo ella tnn justa de nadie debe ser llorada,
Mi ánima, pues ya otra cosa no tengo, dejo en
vuestras manos. Vos señora Ju haced con ella
como con la cosa que mas os quiso. A Pero Lo¡1ez
mi señor no escribo, porque no oso, que aunque fui
su hijo en osar perder la vida no fuí su heredero en
la ventura. No quiero mas· dilatar por no dar
pena al verdugo que me espera, y por no dar sospecha que por alargar la vida alargo la carta. Mi
criado Sossa, como te$tigo de vista é de lo secreto
de mi -voluntad, os dirá lo &lt;lemas que aquí falta, y
asi quedo dejando esta pena, esperando el cuchillo
de vuestro dolor y &lt;le mi descanso."
Ln otra carta, dirigida á la comunidad de 'foledo, decia~" A tí corona de España y luz de todo el mundo:
desde los alt&lt;,s g-0dos muy libertada. A tí, que
por derramamientos de sangres extrañas, como de
las tuyas, cobraste libertad para tí y para tus
vecinas ciudades. Tu legítimo hijo Juan .de Padilla te hago saber como con la sangre de mi
cuerpo se refrescan tus victorias antepasadas. Si
mi ventura no me dejó poner mis hechos entre tus
nombradas hazañas, ht culpa fué en mi mala dicha
y no en mi buena voluntad ; la cual como á madre
te requiero me recibas, pues Dios no me dió mas
que perder por tí de lo que aventure, Mas me
pesa de tu sentimiento que de mi vida : pero mira
que son veces de la fortuna que jamas tienen sosiego. Solo voy con un consuelo muy alegre, que
yo.el menor de los tuyos muero por ti: é que tu
has criado á tus pechos á quien p-0dria to!llar enmienda d.e mi agravio, Muchas lenguas habrá
que mi muerte contarán, que aun yo no la sé aunque la tengo bien cerca; mi fin te dará testimonio
de mi deseo. l\Ii ánimo te encomiendo como patrona de la cristiandad : del cuerpo no digo nada,
pues ya no es mio, ni puedo mas escribir porque al
punto que esta acabo tengo á la garganta el cuchillo con mas pasion de tu enojo que temor de rui
penat,"

t l'.

parte 1 .

de Sandoval.

l listoria del emperador Carlos V,

203

Despues de haber escrito estas dos cartas se 1 los ánimos del pueblo en tan perpétua ~gitacion,
no tenian lu"ar de templarse sus pasiones, h'.1sometió tranquilamente á 8U suerte. "La mayor
que
b
,
ODIO.
ciendolo
insensiule á los peligros a ~ue se e~p
parte de los historiadores españoles," di_ce Roresistiendo solo á la autoridad imperial. Mientras
bertson, "acostumbrados á ideas de gob1~rno y
el ejército realista se hallaba empl~ad_o en Navarra,
ele poder real muy diferentes de las de Padilla, se
los regentes no pudieron reducir a ~o!edo por
han apresurado de tal modo á _conden~r la causa
hicieron, ya
f uerza, S1· endo vanos cuantos esfuerzos
que babia abrazado, que descu~daron o acaso te. D ~ l\:[ .
,. . . el prestiaio
que tema ona• &lt;l arrn
mieron hacer justicia á sus virtudes ; y caluro.
para uismmmr
e
con el pueblo, ya 1&gt;ara gauarla_ á su part1 o con
niando su memoria han procurado privarle de la
grandes promesas y la iutervenc1ou de su hermano
compasion que rara vez se niega á los reos ilus, de Mondeiar
tres."
e1 marques
• · Despues de haber .ar,
rojado á los franceses de N_ª:~ªr,ra, parte. del CJer:
La victoria de Villalar fué tau decisiva como
cito volvió á Castilla y sitio a Toledo, pero m
completa. Valladolid la mas celosa de las ciudaaun esto domó el intrépido y obstinado valor ele
des sublevadas, abrió inmediatamente sus puertas
Doña Maria. Defendió la ciudad con el n111~-or
á los vencedores y habiendo sido tratada con
. su teson, sus tropas batieron á los realistas en ~1femucha clemencia' por los regentes, s1gmeron
rentes salidas y nada se adel~ntó en el asedio de
ejemplo Medina del Campo, Segovia, y varias otras
la plaza bast~ que dejó de auxiliarla el ~!ero, á
ciudades. Este desbarate repentino de una conquien babia ofendido altamente con sus violentas
federacion ocasionada no por causas triviales sino
exacciones. Asi que tuvo este noticia de la muerte
JJOr quejas sólidamente fundadas, eu la cual el
de Guillermo de Croy, arzobispo de Toled~, c~yo
pueblo en masa babia tomado parte y q~e tuvo
. . t o a' esta dignidad era la prmc1p11l
a d vemmien
sobrado tiempo de adquirir un grado c~ns_1derable
causa de su encono por ser extraojero, y ~up~ que
de órden y consistencia en el establec1m1ento de
el emperador había nombrado para sust1tmrle á
un plau regular de gobierno, es la. ~rt'.eba m~yor
un castellano, se declaró abiertament~ cont:,L
de la incapacidad de los que la dmg1eron, o de
ello, persuadiendo al pueblo _de que Dona Mana
alguna discordia secreta entre sus miei1!bro~. Aunclebia la influencia de que disfrutaba á enca~1t~que parte del ejército por el cual habrnn sido submientos y brujerias, en las cual:s In _as1stm
yugados, tu,vo que marchar hácia Navarra pocos
un espíritu maligno que la acompanaba s1emp1e
dias despues de la batalla de Villalar para detener
bajo la forma de una esclava negra, y que los conel progreso de los franceses en aquel reino, no fué
posible inducir á los desanimados comuneros de
sejos de esta habían regul~do enter~men~e. su
conducta. La crédula multitud, á quien la 11nCastilla á que volviesen á tomar las armas, apropaciencia de un largo bloqueo y la poca esvechándose de la oportunidad favorable que se les
peranza de obtener socorro hacian desear la puz,
lHesentaba para asegurar los derec?os y privilegios
tomó las armas contra e,lla, y arrojándola d~ la
que tanto parecían anelar. La &lt;:uclad ~e Toledo
ciudad, puso á esta en poder de los reahs~a~
sin embargo, estimulada por Dona Maria de Pa1 &lt;&gt;6 de Octubre de 1521, Doña Maria se retuo
checo viuda de Padilla, que en lugar de lamentar
ciudadela donde se defendió con admirable
la de;graciada suerte de su esposo con feminil puconstancia cuatro meses mas; hasta que reducida
silanimidad se preparó á vengar su muerte y continuar defe;diendo la causa por la cual babia aquel
ya al último extremo, se escapó disfrazada, huyendo
¡lerecido, merece ser citada como una_ ex~epcion
á Portugal donde tenia varios parientes y donde
honorífica. Respeto á su sexo, y admuac1on por
permaneció el resto de sus dias,
.,
su valor y habilidad, unidos á una fuerte simpatia
La ciudadela se entregó inmediatamente y vol no
por sus desgracias, y veneracion por la memoria
á renacer en Castilla la tranquilidad. Así acabó
de su espo~o, aseguraron á Doifa ~~ria de Padilla la célebre guerra de las comunidades que, como
el mismo ascendiente sobre el espmtu del pueblo
todas las insurrecciones desgraciadas, solo contrique aquel había disfrutado, y la prudencia y valor
buyó á consolidar y extender el poder de lo. co'.ona
con que obró justificaron plenamente la confianza
que pretendia moderar y enfrenar. Las _Cor_tes
depositada en ella. Escribió al general francé~ en
continuaron aun formando parte de la const1tuc10n
Navarra para inducirle á que iovadiese la Castilla,
castellana, y eran couvocádas siern¡,re que. el , rey
ofreciendole una poderosa y activa cooperacion :
necesitaba dinero; pero en vez de adherir a la
procuró por medio de cartas y emisarios reanimar
antigua y cautelosa forma de examinar y proveer
el espíritu de las demus ciudades: organizó tropas,
al remedio de los males públicos antes de conceder
y exigió un fuerte subsidio del clero de la catedral
subsidio alguno, se introdujo la cortesana cospara mantenerlas en pié de guerra, Emp_leó cuanto~
tumbre de empezar votando un donativo, y el momedios le pareciernn oportunos para mteresar e
narca, habiendo obtenido lo que deseaba, no les
i nfiaruar al pueblo. Para este fin mandó que sus
daba luaar de entrar en investigaciones, ó intentar
..
tropas en lugar de banderas usaran crucifijos, como
reformas" perjudiciales á su autoridad. Los privisi se hallasen empeñadas en una guerra contra
legios y fueros que habian disfrutado las ~iudades
infieles y enemigos de la religion; paseaba las calles
fueron gradualmente circunscritos ó abohdos; su
de Toledo con su hijo, niño aun, vestido de luto
comercio empezó desde entonces á declinar ; y
riguroso, y sentado en una mula, llevando delante
viniendo á ser de dia en dia menos ricas Y popude él una bandera que representaba el suplicio de
losas, perdieron el JJOder é influencia que habiun
,u padre. Por todos estos medios logró mantener ' adquirido e,n las Córtes.

.

: 1:

�EJ. INSTHUCTOR, O llEPERTOHIO

LOS GITANOS.

CAlIPAlIBNTO DE GITANOS,

EN el tomo primero de este periódico, se dió una
breve noticia de los gitanos, pero como el interés
que excita esta raza singular, que en medio de los
continuos cambios de una sociedad progresiva, á
pesar de la variedad de opiniones y costumbres que
traen consigo las circunstancias generales y locales
de ca&lt;la pais, consenan sin embargo las suyas sin
lll menor alteracion, transmitiendo de padres á
]1ijos el amor á la vida errante y nómada que originalmente practicaron: como el interés que excita,
decimos, esta extraña raza no puede sino aumentar
de dia en dia, nos hemos aprovechado de la publicacion reciente de una obra que tiene por objeto
trazar la historia de los gitanos de España, sus
costumbres y carácter para volver á insertar en
nuestras columnas algunos pormenores curiosos
relativos á ellos. El autor es un hwlés llamado
Mr. Borrow, agente de la sociedad bíblica de Londres, la cual, como ya sabrán nuestros lectores
. personas de su confianza á diferentes países'
envia
y regiones con el objeto de diseminar el conoC'imiento ele los sagrados escritos que prévinmente
traducen á la lengua del país que se proponen

convertir. La experiencia ha demostrado de cuauta
utilidad son estas misiones en los paises salvajes y
los semibárbaros, donde la supersticion idólatra se
opone á la morigeracion de las costumbres excitando la ferocidad natural de los habitantes, pero
no es á nuestro entender, igualmente oportuna esta
oficiosidad en un pais culto, donde es reconocida
y acatada la religion que fundó el Hijo de Dio,,
tanto mas cuanto instigados por el deseo de propagar sus doctrinas y hacerse prosélitos, atacan
frente á frente las creencias y sentimientos arraigados por la práctica de siglos. Mr, Borrow, (á
quien conoció en Madrid el que escribe) durante
una permanencia de cinco años en España, viendo
que sus esfuerzos eran inútiles con la masa general
del pueblo, dedicó su atencion á la conversion de
los gitanos residentes en la península : dedicóse
á estudiar sus costumbres y carácter, mezclándose
y viviendo con ellos, y procurando ganar su confianza á fin de adquirir mayor ascendiente en su
ánimo, y aun tradujo parte de la biblia en su
lengua ó jerigonza llamada romanía, cuya tracluccion imprimió en Madrid en 1838. De esta ohm

DE JllSTORIA, BELLAS LETHAS Y ARTES.

y uc una excelente memoria publicada hace pocos
años en Barcelona, tomaremos la mayor parte de
este artículo.
La residencia principal de los gitanos, llama~os
Gypsies en Inglaterra, Czingarioa en Alemama,
Boliemios en Francia, Húngaros en algunos otros
países, y Zi11gali en Italia, es en los r_no~tes de la
Transilvanio. en los confines de las provmcias turcas
y de la Austria. Manifestáronse en Hungria y
Bohemia hácia el año 1417; pero aun cuando la
época de su aparicion es tan r~ciente, se _ignora
todavia su verdadera procedencia. Esta circunstancia es aun mas extraordinaria considerando el
crecido número de ellos que vagan por la Europa.
No es fácil dar una noticia estadístico. de esta raza
ambulante, y loe autores que han tratado de ellos
dan un total muy diferente, fijando algunos el de
cien mil, y haciendolo otros ascender á doscientos
y veinte mil. La mayor parte se halla en la
Valaquia. En Persia hay muchos, y por todo
el oriente son designados con el nombre de Zingaros. Los gitanos manifiestan en todas partes
las mismas propensiones, observan las mismas costumbres y modo de vivir, y hablan el mismo idioma.
Su aspecto es decididamente oriental. El color
de su tez es moreno ó tostado, los ojos y el cabello
negro, y el cuerpo simétrico y bien proporcionado.
Mr. Borrow los llama "la raza mas hermosa del
mundo ;" pero esta belleza desaparece muy temprano, tanto por la dureza de su modo de vivir,
cuanto, probablemente, por la hereditaria precocidad oriental de su constitucion. Los gitanos
casi universalmente observan una vida errante, y
en general ganan su vida en fabricar chucherías
de hierro, cajas de cuerno, cestos y otros objetos :
en la Valequia se les ocupa en recoger el oro en
el Olt, el Doriza, &amp;c., y otros sirven de marmitones,
siendo esta la causa principal de la suciedad de
las cocinas de Valaquia. Algunos se dedican no
obstante á ocupaciones mas agradables, pues dotados de un oido fino y delicado son muy apropósito para la músic11, á la que se manifiestan muy
aficionados, asi es que casi todos los músicos de
aquel pais son gitanos, y muchos tocan varios instrumentos, sin tener principio alguno del arte. En
Moscow algunos gitanos han siclo tan afortunados
en sus ocupaciones, que han llegado á adquirir
consiclerable opulencia, viviendo consiguientemente
en casas elegantes, y arrastrando su coche ; pero
estas son excepciones muy escasas de la regla
general.
Por el carácter, apariencia y lenguaje de los
gitanos se colige que probablemente vinieron de la
India. Cuando pasaron á Europa se digeron cristianos de Egipto expelidos por los saracenos, por
cuyo medio obtuvieron mejor acogida ; pero este
relato era enteramente falso. No tienen religion
propia, ó mas bien les son indiferentes todas las
religiones, y en la historia no resulta que hubiese
jamas en Egipto una emigracion como la que ellos
pintan. El nombre de Zingali, que es el que ellos
mismos usan en su idioma, significa "Hombres
negros del Zindo ó Indo," y es probable que procediesen de aquella parte de Asia. Algunos autores

mantienen que los zingalis eran simplemente una
tribu de Indos expatriados por Tamerlan; pero en
realidad está probado por los escritos de los autores
orientales, que ya en tiempo de Tam~rlan constituian una raza tan distinta en la India, como lo
es actualmente en Europa, observando la misma
vida errante y depredatoria. Su origen permanece
pue~ todavia envuelto en incertidumbre. Algunos
han intentado resolver el problema considerándolos
como una de las tribus escarriadas de Israel, Y sus
hábitos son ciertamente mas análogos á los árabes
que los indios: pero al fin todo esto no pasa de
congeturas, y habiendo conseguido rastrar su pro:
cedencia hasta la India, deberemos detenernos aqu1
y dudar.
.
.
Cualquiera que fuese la causa que les mduJO á
abandonar el Asia y venir á Europa, lo cierto es
que empezaron á emigrar en numerosas b~ndadas
desde el Este para el Oeste, durante el siglo xv.
Sus hábitos son tan peculiares como extraños :
bautizan comunmente ellos mismos á sus hijos en
una casa pública con ceremonias profanas é indecentes · forman enlaces aun antes de estar en
'
. les paedad nubil,
y los disuelven cuando meJOT
rece no siendo cosa rara ver gitanas rodeadas de
hijos' habidos de diferentes padres. He aqm. 1a
descripcion que hace Mr. Borrow de una l&gt;oda á
que asistió personalmente.
" Despues de mucho comer, beber y c~ntar en
casa de la novia, salieron todos á la calle e_n un
estado de excitacion dificil de pintar. Segumn á
los novios sus nmigos y parientes mas cercanos ;
y á estos una turba de gitanos dando voces. Y
chillidos espantosos, disparando escopetas y pistolas, y alborotando el pueblo con t_an desusado
estrépito el cual aumentaban los ladridos de todos
los perros de la aldea. Concluida la ceremonia
volvieron del mismo modo que habían ido. Durante el resto del dia no se hizo otra cosa que
comer, beber, cantar y bailar, pero lo mas singular
de la funcion estaba reservado para la noche. Habían comprado á mucho coste una enorme cantidad de dulces, cinco ó seis arrobas, no para lisonjear el paladar, sino para un objeto exclusivamente
gitano. Con estos dulces, de todas clases y formas,
lJero principalmente yemas, cubrieron el piso de
una sala grande, dando á esta alfombra azucarosa
una profundidad por lo menos de tres pulgadas.
A una señal convenida entraron en esta sala los
novios, seguidos por la tropa entera de gitanos de
ambos sexos, y se pusieron á bailar el romaU, danza
peculiar de la tribu. Es casi imposible dar al
lector una idea de aquella escena singular. A los
pocos minutos los dulces se hallaban reducidos á
polvo 6 mas bien á barro, y las piernas de los
bailarines aparecían salpicadas hasta las rodillas
con azucar, frutas y yemas de huevo. La algazara
frenética se hacia. por momentos mas terrible : los
hombres brincando con extraordinaria fuerza. muscular, acompañaban sus movimientos grotescos con
altisonanted relinchos, rebuznos y cantos de gallo :
mientras que las gitanas castañeteaban los dedos
de un modo que les es peculiar, pro&lt;lucienclo un
sonido tan fuerte como el de un par &lt;le castañuelas

�:206

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

efecti rns, y torciendo el cuerpo en toda clase de
actitudes obscenas, lo cual acompañaban con palabras r¡ue la decencia prohibe repetir. En un
rincon de la pieza brincaba á su placer el gitano
Sebastianillo que acababa de llegar del presidio
de Melilla, tocando al mismo tiempo la guitarra
con frenético entusiasmo, y cantando al son de
suR destempladas cuerdas la version gitanesca del
.Mambrú. La fiesta dttra tres .clias, al cabo de los
cuales la mayor parte de lo que posee el nóvio ha
sido expendido en esta desenfrenada disipacion.
Paco, el gitano de Badajoz, atribuía su ruina á
la profusion y gastos de su boda, y muchos otros
me confesaron estar en el mismo caso. Decian
que durante los tres dias de la boda parecían hallarse bajo la influencia de una especie de delirio,
siendo su principal objeto ó deseo el disipar su
hacienda; algunos han llevado In extravagancia
al punto de arrojar dinero á puñados por la ventana á la calle. Por supuesto que mientras dura
la funcion tienen casa y mesa abierta, y que todo
d que llega es obsequiado con una liberalidad que
no conoce límites."
Los gitanos son muy iracundos, y su enojo llega
o.menudo hasta el furor; charlatanes y sobre todo
embusteros, casi siempre están en disputa, y lo
que dá lugar á esta desunion es su aficion á los
Ii cores fuertes. .A pesar de la abyeccion en que se
miran en la sociedad, son vanos, tienen el mayor
respeto á ciertas familias de entre ellos que llaman
Vaivodas, y entre las que escogen un indivíduo á
quien dan el título de jefe. La ceremonia con
que le inauguran se reduce á hacerle dar tres veces
vuelta al derredor de sus chozas, en medio de espantosos gritos. Los jefes son los custodios de
ciertos privilegios que se les concedieron hácia el
aiio 1600, y los Czingarios de Transilvania se envanecen mucho de ellos.
Ademas de su general depravacion, tienen diferentes grados de infamia, siendolo algunos en
tanto grado que merecen el desprecio de toda la
tríbu, y de estos entresacan los verdugos, que
cumplen con suma complacencia su oficio. Inventan instrumentos atormentadores, y se deleitan
ferozmente en anunciar á las víctimas el pormenor
del suplicio que las aguarda.
Su idioma es una mezcla de palabras búlgaras,
húngaras, árabes y de otros dialectos de Oriente,
de manera que el que esté versado en las lenguas orientales puede entender bien su guirigai.
l\Ir. Borrow dá en su obra un extenso vocabulario
del dialecto gitano en el cual encuentra mucha
analogia con el sanscrito ó lengua docta de la
India, proporcionando nsi otra prueba de que esta
raza vagabunda es originaria del Indostán. Tambien presenta algunas muestras de su poesía ó mas
bien canciones, las cuales, como es fácil suponer,
son todas de un carácter extravagante y desenfrenado. Los gitanos aprenden fácil y prontamente,
y adoptan el idioma del pueblo r.erca del cual
tratan de establecerse. No tienen escuelas y son
poco aptos para la disciplina é instruccion.
En 'l'ransilvania es tolerable su situacion social,
¡mes disfrutan de privilegios que hasta cierto punto

los elevan á la clase de ciudadanos, al pa~o que
en Valaquia y Moldavia son esclavos. Una parte
de ellos pertenece al gobierno, y la otra á lo~ individuos; se compran y venden generalmente por
quinientos á seiscientos duros; pero rara vez son
públicas estas ventas. Los gitanos que pertenecen
al gobierno pueden vagar por donde quieran, obligándose á no salir del pnis y á pagar una cuota
anual de cuarenta duros por cada gitano de diez
y seis años, cantidad que se proporcionan recogiendo oro en la madre de los rios. Los que pertenecen á los boyardos, desempeñan las ocupaciones
que sus amos les prescriben, sirviendo comunmente
de criados y viñadores. No se molesta á un boyardo
porque mate á uno de sus gitanos, y un extranjero
que lo haga tampoco sufre otro castigo que el de
una multa de noventa florines. Rara vez cometen
los gitanos grandes crímenes, pero muy amenudo
son reos de delitos. Por los mas graves se les
aplica la pena de cierto número de palos en las
plantas de los piés, y por los mas leves se les
pone una máscara de hierro por mas ó menos
tiempo, que ademas de lo que les incomoda, les
estorba comer y beber. Por las rnterias se les dá
otro género de castigo, que consiste en meterles el
pescuezo y el brazo en una tabla abierta que tienen
que llevar por cierto tiempo ; castigo que presenta
alguna analogia con la horca romana y el collar
de los chinos.
Sobre el origen de los gitanos de España son
varias las opiniones. El erudito P. Feijoo les
asigna nl parecer el mismo que queda indicado,
diciendo que por los años de 1417 aparecieron
por la primera vez divididos en bandas en Alemania, de donde fueron espnrciendose á los reinos
de España y Francia, diciendose procedentes de
una provincia de Egipto. El P. Martín del Rio,
sobre la fé de Aventino, escritor de los anales de
los hoyos, cree que esta gente vino de Esclavonia;
y últimamente en la excelente memoria publicada
en Barcelona á que aludimos al principio de este
artículo, se les cree procedentes de las tribus
árabes establecidas en España despues de la conquista, las cuales oriundas de los desiertos del
Yemen, y comprendidas en el califato de Egipto,
llevaban la denominacion de egipcios, para distinguirlas de las otras tribus bárbaras venidas de los
reinos de Fez y de .Marruecos, capitaneadas por
los príncipes Almozados, los cuales se conocían
particularmente con el nombre de moros, y que
despues por los desastres de In guerra, corrieron
i¡;ual suerte y llevaron una misma denominacion,
sustrayendose á fuerza de constancia á las sucesivas
persecuciones del vencedor.
Esta raza condenada continuamente á la humillacion y rechazada de todas las profesiones por
un juicio inexorable, conserva en la misma nbyeccion en que la han colocado la opinion y las
leyes, un carácter de independencia que admira y
una inmutable predileccion hácia las miserias de
la vida nómada. .A.si es que estas gentes han despreciado muchas veces ofrecimientos que se les
han hecho con el fin de procurarles un oficio po
medio del cual pudiesen disfrutar ellos y sus fü-

2()7

DE HISTOHIA, DELLAS LETRAS Y ARTES.
milias de una honrosa subsi6tencia; sus pr-0pios
hijos han manifestado tambien igual aversion al
trabajo y á todas• !ns condiciones por medio de la~
cuales se adquiere ó conserva la fortuna~ pues s1
se ha tratado de recoger de entre ellos algun niño
de tierna edad, despues de haberle educado con
esmero en las escuelas públicas, el gusto ó mas
bien la pasion de la independencia se ha visto
contra toda esperan.za crecer en él con la. edad ;
y cuando _parecía que el término de la educacion
hubiera podido ser un antemural bastante poderoso
para presenarle de los hábitos de la gitanería,
ha desaparecido para mezclarse en una banda
de gitanos y volver á adoptar su traje y costumLres.
Manifiestan estos disposicion, paciencia y habilidad en todo lo que hacen, ó mejor en todo aq¡1ello
que se les permite hacer. Son diestros en los ejercicios corporales, manejan perfectamente un caballo, son amantes de la música, de la poesía y
de todo cuanto prueba una imaginacion pronta y
sagazc. En medio de su miseria se muestran hospitalarios, compasivos y generosos, y casi podría
decirse que los vicios que los dominan son el resultado de su pobre condícion.
Resulta del mismo aislamiento en que se encuentran colocados, que habiendo contra.ido el hábito
de considerarse en guerra abierta contra los pueblos
entre los cuales vivaquean, han adquirido una astucia inconcebible para tratar sus negocios y concluirlos con ventaja. Concurren á todas las ferias,
donde ejercen con maña y siempre con éxito el
oficio de chalanes, presentando con una confianza
extraordinaria animales viciosos, viejos y llenos de
fatiga, bajo la apariencia de fuerza y juventud,
valiendose al efecto de mil pequeños secretos para
obrar una metamórfosis temporal en un mulo, asno
ó caballo, enganchando al comprador con todos los
rodeos y bellaqueriasimaginables, invocando cuando
les viene á pelo á todos los santos del paraiso en
apoyo de su buena fé, y á fuerza de paciencia y
ardides, consiguen engañar al hombre mas entendido y de mas prevencion. Concluida la féria no
les queda otro negocio que hacer, sino repartirse
las ganancias ó descansar, y en seguida se retiran
á sus habitaciones acostumbradas, esto es, á una
choza en· el fondo de alguna quebrada, al pié de
los peñascos, ó en lo mas espeso de un bosque.
Sin embargo á pesar de la uniformidad de sus
costumbres, debemos considerar su raza como dividida en muchas tríbus mas ó menos numerosas,
entre las cuales se encuentra la fortuna repartida
con desigualdad, y por lo tanto existen notables
diferencias en su trRje, en su bienestar, y hasta
en la satisfaccion de sus inclinaciones. Verdad es
que en España los gitanos no son tan afortunados
como algunos de los czingarios de Moscow de que
hemos hablado antes, pero con todo los que pueblan
las montañas de Cataluña ó recorren los llanos
de Castilla, son por cierto bien diferentes de los
habitantes del barrio de Triana en Sevilla y de
las ricas campiñas de Murcia y Granada. La influencia apacible del clima meridional, el brillo
constante de un hermoso cielo, la facilidad de pro0

To:u. VIII.

porcionarse subsistencia agradable y á poca costa~
y hasta el mayor acceso y roce cont!nuo con .ia
sociedad civilizada, contribuye á modificar su aislamiento y costumbres sebá~i:as ! dañinas, -~r:s•
tándoles un carácter de ongrnahdad alhaguena,
que el inimitable Cervantes supo describir con su
exquisita gracia en la. novela de In "Gitani!la."
Míranse amenudo en aquellas .ciudades correr las
calles y plazas públicas, bandadas de majas ó gitanas rodeadas de algunos curiosos que escuchan
sin reflexion los disparates que ellas profieren en
tono profético y ridículo bajo el nombre de bue11a
ventura, en tanto que ellos se ejercitan en el contrabando y merodeo, ó bien extienden su petulancia.. hasta pregonar remedios empíricos para.
toda clase de males, y otros prodigios que no dejan
de tener acogida en pueblos dotados de una ardiente imaginacion.
Pero oigamos al Sr. Borrow explicar el éxito que
tuvieron sus esfuerzos para introducir entre los gita,
nos las verdades del evangelio. "Ayudábanme,"
dice, "de buena gana á traducir los sagrados escritos, y aun parecia divertirles esta ocupacion,
pero los preceptos que aquellos inculcaban no parecían hacer la mas mínima impresionen su volátil
espíritu. No asisten jamás al sacrificio de la misa,
ni les oí nunca hacer uso ele los nombres de Dios,
Jesucristo ó la. Virgen, sino en execracion y blasfemia. Por lo que pud-e colegir parece que sus
padres prestaron alguna fé en la metempsícO$is $
pero ellos se rien de esta doctrina, y son de opinion
que el alma perece cuando el cuerpo deja de respirar: y el argumento con que impugnan la metempsícosis no deja de ser racional. 'Hemos sido
bastante malos y miserables en esta vida,' decian,
'¿ para qué habríamos de vivir otra vez 7'"
"Traduje parte de la biblia en su dialecto, y les
leía con frecuencia algunos pasajes de ella, patticularmente la parábola de Lázaro y la del hijo.
pródigo ; y les dije que ~te había sido tan malo
como ellos, y que ambos habían sufrido tanto ó
mas; pero que los sufrimientos del primero, que
siempre confiaba en una benditaresur.reccion, fueron
recompensados admitiendole en la otra vida á la
sociedad de .Abraham y los profetas ; y que el segundo cuando se arrepintió de sus pecados fué
perdonado y restituido al mismo favor que &lt;lis.frutaba el buen hijo."
"L'Os gitanos me escuchaban con admiracion ~
pero ay, no admiracio.n por las verdades eternas
que les estaba comunicando, sino por ver que su
extraño dialecto podin escribirse y leerse. Las
únicas palabras de asentimiento á !ns doctrinas
celestes que pude obtener, y aun estas de carácter
negativo, fueron las siguientes en boca de una.
mujer. 'Hermano, nos dices cosas extrañas y
quizás no mientes: hace un mes hubiera yo mas
bien creído estos cuentos que el que hoy había de
ver á uno que pudiese escribix en romania.'"
"Hallé á las mujeres mas dispuestas á escuchar
lo que les decia que á los hombres que en general
estaban tan ocupa.dos con su tráfico que no sabían
pensar nj hablar de otra cosa: las mujeres teniun
tambien mas ruriosidad y mas inteligencia; al.2 Q

�206'

EL lNS'l'HUCTOfl, O REPERTOHlO

gunas de ellas encontré dotadas de gran facilidad
y donaire en el hablar, y sin embargo carecían tlel
menor vestigio de educncion, y profesaban abiertamente el robo. En 1838 imprimí en Madrid mi
traduccion de San Lucas que fué el primer libro
que se ha publicado en romania, y se titula Embéo
y Majaro Lucas, ó Evangelio de Lucas el santo.
Publiqué tambien simultáneamente el mismo Evangelio en vascuenze, pero no tuve oportunidad de
circularlo. Los gitanos de Madrid compraron un
gran número de ejemplares de la traduccion del
San Lucas en romania; muchos de ellos lo entendían y apreciaban mucho, inducidos, por supuesto,
mas bien por el idioma que por la doctrina. Las
mujeres m11nifestaban muchos deseos de adquirir
ejemplares aunque no sabian leer ; pero cada una
de ellas deseaba tener un ejemplar en su bolsillo
particularmente cuando iban á emprender algun
robo ú otra expedicion depredatoria, pues consideraban el libro como un talisman que les preservaría de todo peligro y azar ; algunos llegaron á
decir que para este objeto era tan eficaz como el
barlach{ ó iman que todos ellos en general desean
tanto poseer. Imprimiéronse de este evangelio
500 ejemplares, la mayor parte de los cuales repartí
entre los gitanos en varios puntos. Algunas veces
llegué á reunir diez y siete gitanos á un tiempo en
mi habitacion en la calle de Santiago de Madrid.
Al principio la conversacion giraba sobre materias
indiferentes hasta que por grados iba conduciendola
al punto que yo deseaba; á saber la religion y
estado de las almas. Me hice por último tan
atrevido que llegué á aventurarme á condenar abiertamente sus inveteradas prácticas de robar, mentir,
y recitar la buena ventura. Era esto meterse en
terreno delicado, y al principio experimenté considerable oposicion y mucho clamor femenil. Perseveré sin embargo, y por último asintieron á todo
cuanto les dije : mas no por eso creo que mis palabras hicieron mucha impresion en ellos. A los
pocos meses babia conseguido ya que entonasen
un himno. Escribí uno en romanía expresamente
para ellos, en el cual procuré imitar el estilo de
sus propias canciones. Pero no se crea que mis
eafuerzos fueron siempre coronados de buen éxito.
La anécdota siguiente probará. hasta qué punto
puede fiarse en ellos, y cuan dispuestos están
siem1ire á la burla y malignidad. Llegaron un
dia acompañados de un zagal gitano á quien no
babia yo visto nunca, Apenas habiamo11 estado
sentados un minuto, cuando este se levantó y conduciendome á la ventana me dijo sin preámbulo
ni preparacion alguna 'Don Jorge ; me prestará
vd. dos barias:' (onzas de oro). 'Ni á ti ni á toda
tu casta, mi buen amigo;' le contesté, '¿ estás loco ?
siéntate y ten juicio.' Obedecióme al pié de la
letra, se sentó, y cuando los demas se marcharon
se fué. con ellos. No siempre nos reuniamos en
mi casa: algunas veces se verificaba la reunion en
otra situada en una calle habitada por gitanos.
El dia seúalado acudi á ella, y hallé ya congregadns á las mujeres : el zagal se hallaba tambien
1,resente: cuando este me vió entrar, se adelantó
y apartándome otra vez á un lado volvió á pedirme

le prestase dos onzas de oro. No le di respuesta
alguna, y desde luego empezé á tratar del asunto
que me babia conducido alli. Hablé por alguo
tiempo en español, escogiendo por texto de mi
discurso la situacion de los hebreos en Egipto, y
manifesté su semejanza con la de los gitanos en
Espafia. Hablé del poder de Dios que mantenia
á ambas tribus como pueblos distintos hasta hoy
en medio de las naciones en que viven. Mi interés
fué gradualmente creciendo : produje luego un
libro manuscrito del cual lei en romania una porcion de la sagrada escritura, el padre nuestro y
el credo. Cuando hube concluido miré al rededor
do mi, y noté que cada uno de mis oyentes babia
desfigurado su rostro torciendo las facciones en
algun gesto ridiculo; y mirándome todos atentamente con un bizqueo espantoso. No babia entre
los presentes uno solo que no bizquease; la gentil
Pepa, la buena Chicharona, el Casdaml, &amp;c., ú. todos
bizqueaban, y el maligno zagal autor de esta jugarreta peor que todos ellos. Tales son los gitanos."

VE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y All'l'ES.

LOS DHUIDAS.

MECANISl\IO DEL PIE HUMANO.
NADA hay mas hermoso que la estructura del p:e
humano, ni deja su mecanismo cosa alguna que
desear á una mente bien organizada en punto á
perfeccion anatómica. El pié tiene en su conformacion todas las aplicaciones mecánicas qtte se
ven en un complicado edificio. En primer lugar,
de cualquier modo que se mire el pié se observa
en él un arco. Si examinemos la parte superior,
percibimos varios huesos procedentes del astrágalo
los cuales forman un círculo completo de superficies en contacto. Si miramos ni perfil del pié,
el arco se vé aun de manifiesto, formando uno de
sus extremos el talon y el otro la yema del dedo
grueso. Por el frente existe asimismo otro arco
transversal, de modo que en vez de gravitar el
cuerpo como parece á primera vista sobre un hueso
sólido, descansa sobre un arco compuesto de una
série de huesoe unidos unos con otros por varios
medios ingeniosos los mas apropósito para proporcionar al pié un movimiento libre y perfectamente elástico : por esta razon si saltando desde
una altura considerable nos dejamos caer sobre el
talon, experimenta el cuerpo un sacudimiento violento ; no asi cuando caemos sobre la punta del
pié, pues allí está este dotado de unn grande elasticidad que quiebra la violencia del golpe y neutraliza su violencia,

ECUANIMIDAD.
CULTIVAD aquella agilidad peculiar de la mente que
se adapta sin esfuerzo á cualquiera clase de sociedad
y circunstancias. Esta es una cualidad tan im·
portaute como poco comun.

GRAN

SACERDOTE DRUIDA,

DBSDB la creacion del mundo; desde que el hombre
pudo alzar la vista y contemplar la magnifica y
grandiosa estructura de la bóveda celeste, ó admirar sobre la tierra la belleza exquisita que caracteriza las obras de la naturaleza, su espíritu se inclinó
naturalmente á la adoracion de un Ser Supremo,
origen y autor de todo lo creado. Este sentimiento intuitivo, esta necesidad del corazon humano existe do quier que el hombre reside y cualquiera que sea su estado ó condicion social. El
salvaje adora aquellos objetos que á su ruda capacidad Re presentan rodeados de mayor prestigio ó
revestidos de mas influencia y poder, tales como el
sol, ó el fuego; 6 bien dando en su fantasia una
forma determinada al ser invisible á quien supone
regulador supremo de la máquina del universo,
Jabra con sus propias manos toscas imágenes en representacion de la idea concebida, y les tributa un
culto respetuoso. Las excepciones de esta regla
universal son tan escasas que pueden considerarse
como fenómenos monstruosos de la humana naturaleza. Podrá haber diferencia en los ritos, en las
creencias, en el modo de tributar el culto, pero el
principio moral es siempre el mismo: todos con-

vienen en atribuirá ln divinidad que adoran cuantas virtudes y excelencias alcanza á concebir Jii
mente, y en considerarla como el manantial de
todo lo bueno y el origen de las recompensas ó
castigos de unn futura existencia. La religion es
el espejo en el cual se refleja el verdadero estado
moral y condicion de- los pueblos: centro y móvil
el mas poderoso de todas las pasiones del hombre,
el sentimiento religioao constituye por decirlo asi
el crisol de su existencia, donde son analizadas y
descubiertas. En los pueblos mas próximos al estado primitivo de ignorancia y de barbárie, el culto
suele tomar un aspecto terrible, la supersticion
reína en todo su furor, y el iluso salvaje imagina
que solo la sangre humana ea digna de servir de
holocausto á un ser para cuya omnipotencia y
grandeza todo otro sacrificio le parece insuficiente.
La morigeracion de las costumbres se refleja asimismo en los ritos religiosos; la caTidad, el amor
al próximo establecen su asiento como virtudes
gratas á los ojos del Altísimo y el culto que se Je
tributa participa de esta sal;Jable influencia; por
último en el grado mas alto de civilizacion el
cultivo de las ciencias y las artes, poniendo de

�:'"00

DE IllSTOnIA, BELLAS LETRAS Y ARTE~.

EL TNSTRUCTOH, O RBPERTOniO

ninnincsto los secretos del magnífico laborato1·io de
la naturaleza, suministra á cada p'lso una nueva
prueba de la infinita y easi inconcebible sabiduria
y bondad del criador, y dando origen en el corazon
del hombre con la contemplacion de la belleza de
sus obras á mil placeres que le eran antes desconocidos, lo limpia de toda idea impura, preparándolo para la recepcion de YCrdades y principios de
orden infinitamente superior: los quilates de la
virtud y moralidad son entonces aun mas apreciados y sentidos, y desimpresionada la mente ele
los temores y dudas que aun pudieran existir en
ella respecto á la misericordia y benevolencia del
divino arquitecto de tantos mundos, enlaza su adorncion con un raudal exquisito de amor hácia EL,
hácia sus semejantes y hácia todo lo creado.
Si el sentimiento religioso es una parte tan esencial de la existencia del hombre, síguese como
consecuencia natural que los ministros del culto,
intérpretes de la divinidad, deban ejercer una influencia extraordinaria sobre el únimo del pueblo.
La náturalez~ de esta influencia participa ta.rabien
del carácter de la época, y si bien no menos grata
y siempre poderosa en las de ilustracion y adelantamiento, es infinitamente mayor á medida que la
sociedad se aproxima al estado primifrro. Y la
razon es muy obvia. En el origen de todas las
sociedades, el augusto ministerio del sacerdocio ha
recaído siempre en hombres distinguidos por la
rectitud de sus principios ó por su sabiduría. Poseedores exclusivos del saber en sus respectivos
territorios, hubieran sido por esta sola causa venerados y respetados por los &lt;lemas hombres ignorantes, aun sin el prestigio adicional que les daba
-su carácter religioso ; pero reunidas ambas causas,
llegaba su influencia á ser ilimitada, y pueblos y
príncipes los acataban sumisos, considerando como
leyes sus-mas ligeras insinuaciones.
Entre todas las sectas idólatras que han existido
antes del establecimiento del cristianismo, ninguna
presenta acaso una prueba mas notable de esta
verdad que la de los druidas. Su culto sanguinario y feroz prestaba un carácter terrible á su
influencia, y la que ejercían sobre e1 espíritu del
pueblo excede á cuánto relata la historia sobre este
punto. Era un poder que en su dominio teriia al
príncipe y al súbdito en cadenas; y delante del
cual temblaba el mas animoso y se postraba el mas
fuerte.
El ilruidismo parece haber originado en lns islas
británicas, desde donde pasó á las Gálias, domi•
nando despues por largo tiempo una vasta porcion
de la Europa Occidental. César, en sus Comentarios, nos ha dejado tal vez la mejor y mas circunstanciada descripcion que hoy existe de los ritos y
principios de los druidas, y de ellos tomaremos
los pormenores s1guientes.
"Son los ministros de las cosas sagradas: y presiden á los sacrificios tanto púolicos como privaaos,
considerandose como los intérpretes de los misterios
religiosos (religiones interpretantur). Acuden á
ellos un gran número de jóvenes á recibir instruccion, y los acatan con la mayor reverencia; pues
ellos son los 9.ue deciden casi todas las aisputas,

bien ijean del estado ó &lt;le individuos particulares;
y si se Ita cometido algun crimen, si un hombre ha
sido muerto, ~¡ ocurre alguna cuestion respecto á
una herencia ó á los límites de sus tierras, los
druidas son los que deciden en todos casos: ellos
fijan las recompensas y los castigos: si algun individuo, bien sea su carácter público ó privado, reusa
atenerse á su decision, se le prohibe acudir á los
sacrificios ni tomar parte alguna en ·el culto, castigo
muy severo entre ellos, pues aquellos en quienes
llega á recaer este anatema son considerados como
seres impuros y condenados por la justicia divina:
todos huyen de ellos y procuran evitar su roce y
conversacion, temiendo ser contaminados. Quedan
fuera del pálio de la ley y excluidos de todos los
cargos honoríficos."
"Sobre estos druidas preside uno á quien tributan los mayores honores y veneracion. A su muerte
le sucede aquel entre ellos mas respetado por su
santidad y su saber; si hubiese mas de uno con
iguales títulos, se efectua la eleccion ó. votos; y
alguna vez es decidida la cuestion por la fuerza de
las armas. Los druidas celebran una junta ó
asamblea á cie;ta época del año en un paraje consagrado ~n el pais de los Carnutes (pueblo en la
imnediacion de Chartres en Francia) el cual se
considera situado en el centro de las Gnlias. Alli
acuden de todas partes los que tienen alguna cuestion pendiente, sometiendose á la decision de la
asamblea."
"Los druidas no toman generalmente parte en la
guerra ni pagan impuestos como el resto de la
comunidad: disfrutan exencion del servicio militar
y de toda clase de cargas públicas. Estimulados
por estas ventajas muchos acuden á recibir de ellos
instruccion, y otros son enviados por sus padres
con el mismo objeto. Consiste esta instruccion en
aprender de memoria cierto número de versos, y
dura algunas veces veinte años. Ni creen los druidas prudente el consignar sus instrucciones por
escrito aunque en otras cosas como son los documentos del estado y de los particulares hacen uso
de los caractéres griegos. Parécenme ha her adoptado este sistema por dos razones; primero porque
no quieren que se difunda por el pueblo en general
el conocimiento de su sistema, y segunda porque
temen que sus discípulos fiándose de los caracteres
escritos descuiden el cultivo de la memoria; pues
efectivamente sucede con frecuencia que á causa
de la seguridad que proporciona la escritura no se
afanan los hombres por adquirir y retener el saber.
El principio esencial que los druidas desean inculcar en la mente de sus discipulos, es que el alma
no perece, sino que despues de la muerte pasa
á ocupar otro cuerpo•; y consideran que esta
creencia mas que ninguna otra cosa puede inducir
á los hombres á desimpresionarse del temor de la
muerte y hacerlos intrépidos y valerosos. Discu•
ten ademas varios puntos concernientes á los cuerpos celestes y sus movimientos; la extension del
mundo y la del universo, la naturaleza de l:ls

• Esta es la doctrina de la metenipsícosís.

1,

301

muérdago que está pegada á muchos árboles; y á
cosas; la influencia y habilidad de los dioses inla
cual como á otras se dó. el nombre de parásita,
mortales; é instruyen á los jóvenes en todas estas
porque nutriendose del jugo de los troncos, se alicosas."
menta de sustancia agena; pero solo á la que "La nacion entera de las Galias es muy adicta á
cogían
pegada á la encina honraban con una eslas observancias religic,sas, por cuya razon los que
pecie
de
culto; y este acto era una de sus mayores
se ven atacados por alguna de las enfermedades
solemnidades, esparciendose los druidas á buscarla
mas peligrosas, y los que se hallan rodeados de los
por los bosques, habiendose preparado antes con
peligros de la guerra ofrecen sacrificios humanos,
ayunos
y ceremonias expiatorias, y la separaban
ó hacen voto de ofrecerlos, empleando á los druidel árbol con un cuchilleto de oro. Cortábala el
das para oficiar en estos sacrificios; pues consideran que no es posible conciliar el favor de los jefe de los druidas, y para esta iba descalzo y vestido de blanco, y los druidas jóvenes la recibían dedioses inmortales sin ofrecer la vida de un hombre
bajo del árbol en un lienzo. Atribuian á esta planta
en cambio de la de otro: ofrecen tambien sacrifilas mayores virtudes, y la miraban como remedio
cios de la misma clase en beneficio del Estado.
universal. Tenían á todos los árboles, pero en parEn algunos puntos tienen imágenes ó figuras coloticular
al roble, por objetos sagrados, por cuya
sales hechas de mimbres y huecas, las cuales llenan
razon eran considerados los druidas como los
de personas vivas, y prendioles fuego perecen todos
en las llamas. Consideran tambien que el tor- padres ó esp{ritus del bosque. Su nombre mismo lo
prueba siendo derivado de la voz dru!, palabra
mento de los que l.tan sido sorprendidos en la cocéltica que significa encina ó roble. La voz d1'U(
mision de un robo descubierto ú otro delito, es
mas agradable aun á los dioses inmortales ; pero es muy semejante á la de drus, nombre griego de
cuando no hay un número suficiente de criminales la encina.
Las druidas se dividían en tres clases: la prino vacilan en sugetar al tormento á personas inomera
de las que guardaban perpétua virginidad;
centes.
las de la segunda eran casadas, pero obligadas á
"La deidad principal á quien adoran es Mercurio,
las leyes de la continencia, solo una vez al año
Tienen de él varias imágenes y le consideran como
iban á 'fer á sus esposos; las de la última clase
el inventor de todas las artes, su guia en todos sus
viajes, y creen que tiene una influencia ilimitada estaban libres de la sugecion de las otras, pero
destinadas á servirlas. Estas sacerdotisas gozaban
en la adquisicion de la opulencia y en las transacde un gran poder en la nacion, asistían á los conciones del comercio. Dcspues de Mercurio adoran
sejos, y aun los presidian. Dicen que hacían el
á Marte y Apolo, á Jupiter y Minerva, y sus ideas
papel principal en el acto mas solemne y mas horrespecto á estos dioses son bastante análogas á las
rendo
de la religion de los gaulas, que era el de los
de otros pueblos, tales como que Apolo aleja las
sacrificios humanos.
enfermedades, que Minerva comunica los rudiEn estas ocasiones se vestían de blanco las druimentos de las manufacturas y nrtes manuales, que
J upiter gobierna los cielos, y que Marte es el dios 1 das, estaban descalzas y con un cinturon de metal:
de la guerra. Cuando están próximos á empeñar acudían á apoderarse del infeliz que las entregaban, le arrojaban al suelo, y le llevaban arrastrando
una accion decisiva consagran generalmente á este
hasta el pié de una grande encina, en donde había
último todos los despojos de que puedan apodeuna especie de tarima sobre la cual estaba en pié
rarse. Despues de la batalla dan muerte á cuanla sacerdotisa que había de hacer el sacrificio,
tos seres vivientes encuentran entre estos despojos,
Introducía un largo cuchillo en el pecho de la
y los demas objetos los amontonan en un punto.
víctima, y del modo de correr la sangre deducía
En varios estados se encuentran montones de estas
sus pronósticos, Las otras druidas que la asistían
ofrendas en parajes consagrados, y muy rara vez
ocurre que se atreva nadie á esconder ó sustraer abrian los cadáveres, examinaban las entrañas,
cuya inspeccion les servia tambien para prever el
parte alguna de estos despojos, pues para semeporvenir, y hacer sus profecias que comunicadas al
jante crimen impone la ley un castigo muy seconsejo ó al ejército, eran recibidas con reverente
vero*·"
credulidad. Comunmente destinaban los prisioLos antiguos l.tistoriádores atribuyen á los druineros de guerra á este rito abominable; pero á
das conocimiento en todas las ciencias, principalmente la de pronosticar y la medicina; y para falta de estos tomaban, como hemos visto antes,
hacer mas respetables á los que se entregaban ó. otras victimas indicadas por la suerte ó la inspiraesta, la adornaban con algunas prácticas supersti- cion. Los druidas tenían su parte con ellaa en
ciosas, como la de consultar la situacion de los estas horribles funciones, y se les acusa de haber
planetas para administrar los remedios y coger las prolongado esta espantosa supersticion para hayerbas, teniendo por preciso coger algunas con una
cerse temibles.
Los templós de los druidas eran una especie de
mano y no con la otra; estar vestido de blanco; ir
anfiteatro ó arena circular á descubierto, y formada
descalzo; y otras ceremonias pueriles ; pero los que
de pilastras compuestas de piedras sin labrar, tales
así tenían sugetos á los otros conocían cuan útil
como salian de la cantera. Estos rudos monules era esto.
mentos si bien no presentan la belleza arquitectóTenian religioso respeto á una planta llamada
nica de los griegos, no por eso dejan de ser grandiosos y sobre todo suministran J)ruebas evidentes
de que los druidas debían poseer mayores conoci• César, de Bell. Oall, lib. vi, 13, 14, Hl, 17, 18.

1!

�30:2

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

mientos en la mecamca de los que tal vez nos
hallamos dispuestos á atribuirles. Muchos obeliscos ó pilares de tosca piedra, construidos por los
druidas existen aun en Inglaterra: algunos de
ellos son de gran tamaño y altura considerable, y
se hallan situados sobre la cima de montes cónicos
tambien muy altos. Consisten estos obeliscos en
una ó mas piedras enormes colocadas sobre otra ú
otras mucho menores y tan perfectamente balanceadas que una fuerza muy pequeña, algunas veces
la de un niño, basta para mecerlas á un lado y á
otro, y sin embargo apenas la hay que baste á mo,·erlos del punto en que se hallan situados. No
puede suponerse que fuese posible cortar estas in-

mensas masas de piedra, alguna de las cuales pesan
mas de cuarenta toneladas, sin hacer uso de la.
cuña, ni levantarlas de la cantera sin el de la palanca: pero no hay duda que era indispensable un
conocimiento mucho mayor de las fuerzas mecánicas y de su aplicacion para transportar estas piedras enormes desde la cantera hasta el paraje en
que debian usarse, y tambien para colocarlas en su
propia posicion con tanexquisitoajuste. Una prueba
de la perfeccion de este es el número de siglos que
han permanecido estos obeliscos en pié á pesar de
hallarse por su situacion tan expuestos al embate
de los agentes atmosféricos. El grabado siguiente
representa uno de estos obeliscos.

OBELISCO DRUÍDICO,

1

~

EJERCICIO FISICO DE LOS NINOS.
No es posible preservar Ja salud ni promover el
desarrollo del cuerpo y el de los sentidos y espíritu,
sino cultivándolos simultáneamente: verdad es esta
que debieran siempre tener presente las madres de
familia. Ejercitando solamente las fuerzas fisicas
se logra llegar á tener un cuerpo sano y robusto;
pero las facultades perceptivas se embotarán con
el desuso, y las intelectuales serán tardías y siempre
poco eficaces: por la inversa si prestamos toda
nuestra atencion educando á un niño al cultivo de
los sentidos, vendremos á formar un experto mecánico ó un hábil artífice, pero no sin peligro de
que su fisico sea debil y su mente iuhábil para
dijerir otras ideas que las pertenecientes al ramo á
que se haya dedicado.
Los que estan acostumbrados á ver niños medianamente bien educados sin observar con atencion
los varios medios que para el cultivo de su cuerpo
y espíritu se han empleado, no comprenden cómo

un niño que puede usar libremente de sus miembros
haya de sufrir tanto en su constitucion misma por
la falta de cultivo de sus facultades intelectuales;
pero si examináran de cerca lo que sucede con los
niños de la clase menesterosa, por lo comun abandonada y abyecta, se conveucerian muy luego de
la importancia y utilidad de desarrollar á la par
de las fuerzas fisicas la mente y los sentidos.
El ejercicio mas saludable para los nifios es
seguramente la carrera y el juego al aire libre, y
de este necesario ejercicio que la naturaleza sabiamente ha convertido para ellos en placer, no se les
debe privar en ningun tiempo no siendo precisamente el del mayor rigor de las estaciones. En
las grandes ciudades es dificil por lo regular proporcionar á los niños que habiten y jueguen en parajes donde se respira aire puro, pero no debe
perdonarse sacrificio alguno para conseguirlo, mirando este punto como esencialísimo para su salud.
Los niños que han adquirido la costumbre de salir
diariamente de casa, aunque solo sea por una hora,
padecen indudablemente si Be les priva de tan útil

303

DE lllSTORlA, BELLAS LE'l'RAS Y ARTES.
recreo y así es que se ponen tristes, displicentes,
y de ~al humor, como que el ej_erci~io ~l aire libre
es esencial no solo á la salud fisica sino a la mental,
por decirlo así.
Al cultivo de los sentidos y de las facultades
intelectuales puede mny biep atenderse durante
estos paseos, contribuyendo así eficazmente al solaz
y diversion no solo de los niños, sino tambien de
sus madres: digo de sus madres porque supongo
que solo una imposibilidad absoluta debe privarlas
del placer de acompañar á sus niños en el paseo y
aun en sus alegres juegos. La estraordinaria influencia de esta circunstancia en el carácter moral
del niño es incalculable. En paseo hay mil ocasiones de ejercitar el sentido de la vista en el niño,
señalándole objetos distantes y preguntándole lo que
son; si se equivoca se le acerca mas á ellos repitiendo la pregunta hasta que logra distinguirlos.
Un simple guijarro puede suministrar materia
para una leccion: examínese su figura, su color,
su peso; dése al niño una idea de su dureza comparándolo con otro objeto blando, y que pruebe si
lo puede romper ó pulverizar entre los dedos como
la arena; coger una flor y enseñar á un niño el
nombre de sus diferentes colores y de las partes
que la componen es una verdadera leccion de no
poca utilidad. Puede sin dificultad acostumbrársele desde muy temprano á distinguir el diferente olor de las flores ó de cualquiera otro objeto
grato al olfato. El oído se cnltiva asimismo dirigiendo su atencion á sonidos distintos y variados.
Percíbese por ejemplo el TUido de ttnas ruedas;
L es un coche, un carro, ó un carruage mas ligero ?
El canto de las aves y la voz de otros animales
suministran tambien un ejercicio útil y facil de
practicar.
Al paso que el niño ejercita de este modo los
,entidos, sus facultades intelectuales reciben asimismo un impulso notable. Se le acostumbra á
la observacion sin la cual nada nos dice la página
mas bella del libro de la naturaleza, ejercita su
atencion examinando diversos objetos con cuidado
bastante para poder reconocerlos en lo sucesivo,
particularmente si se le exige que haga una descripcion de ellos á su padre al volver á casa. Asi
se le conducirá gradualmente á percibir la diferencia entre los objetos y las partes que los componen: su memoria tampoco carecerá de ejercicio,
y finalmente irá adquiriendo gusto á los goces
puros y multiplicados que la naturaleza atesora
para sus hijos.
Pero llega la estacionen que no siempre permite
el tiempo disfrutar de un paseo por el campo y
á veces ni salir de casa: pues no por esto se ha de
privar á. los niños del libre ejercicio de sus miembros y pulmones aunque con riesgo de atronar la
cabeza de su madre ó nodriza. No es esto decir
que los niños hayan de ser siempre alborotadores,
pero á veces no solo debe permitirseles, sino inducirles á quej ueguen, corran y salten. Quien haya
visto los risueños semblantes y oido la alegre algazara de una porcion de niños saltando y riendo en
una tarde de invierno, alentados por su padre que
se mezcla Wl sus inocentes juegos, ¿ podrá conde-

narlos con estóica dignidad á la gravedad y compostura del estrado? Déjenseles p~ra su uso. las
piezas retiradas de la casa, los pasillos y habitaciones en que no haya lumbre para que retocen y
jueguen hasta que entren en calor; enséñeseles á
dar palmadas guardando tiempo y compás, y acompañandose con la voz, 6 á brincar sobre cualquier
objeto blando colocado en el suelo.
Estas ob~ervaciones par~cerán á algunos supérfluas y á otros pueriles, pero no me~ece~ ni uno ~i
otro di~ado máximas cuya adopc1on o desprecio
influyen infaliblemente en la salud, índole y disposicion de la niñez, Habitúese á un niño á la
quietud y silencio y será indolente y estúpido;
prohíbasele el ejercicio vigoroso de sus miembros y
de su voz, y muy luego se tocarán los funestos
resultados de este error en su debilidad física y
mental. Por el contrario déjesele obrar como niño,
que corra, brinque, ria, grite, y su ~istema muscular y nervioso adquirirá. robustez; reinará la
alegria en su espíritu, y se hallará asi mejor preparado para luchar contra los azares de la vida con
energía varonil.

'flHSO DE l\IOLINA.
II.

PRBSENTAREMOS ejemplos de las diferentes dotes
que hemos atribuido al estilo de Tirso: y siendo
la principal en un poeta el talento de pintar,
empezaremos por dos descripciones suyas. La
primera es de un mal cirujano, sangrador, barbero y sacamuelas todo en una pieza:
"Suele andar en un machuelo
Que en vez de caminar vuela:
Sin parar saca una muela:
Mas almas tiene en el cielo
Que un Herodes ni un Neron;
Conócenle en cada casa:
Por donde quiera que pasa
Le llaman la Extrema uneion."
( Por el s6tano y el tomo.)
El segundo es de un hipocriton avaro, pero
amigo de regalarse, hecho por su criado:
"Y hombre en fin que nos mandaba
A pan y agua ayunar
Los viernes por ahorrar
La pitanza que nos daba:
Y él comiéndose un capon,
Alzadas sus mangas anchas

Quedándose con los dos
Alones cabeceando,
Decía al cielo mirando :
¡ Ay ama! ¡ que bueno es Dios!

�-304

EL INSTRUCTOR, O REPEH.TOltIO
Dejéle en fin por no ver
Santo que tan gordo y lleno,
Nunca á Dios llamaba bueno
Hasta despues de comer."

(D. Gil de las calzas verdes.)
PodriattJos citar infinitos pasajes en que abundan las expresiones gráficas. Al señor de Vizcaya
le dice un rirnl:
Vos, caballero pobre, cuyo estado
Cuatro silvestres son, toscos y mudos,
Montes de hierro para el vil arado,
Hidalgos por Adan, como él desnudos ;
Adonde en vez de Baco sazonado,
Manzanos llenos de groseros nudos
Dan mosto insulso, siendo silla rica
En vez de trono, el árbol de Garnica.
¿ lntentais de la reina ser consorte?

(La prudencia en la muger.)
En expresiones de la misma especie abundan los
siguientes cuartetos.

•

Del castizo caballo descuidado
El hambriento apetito satisface
La verde yerba que en el campo nace,
El freno tosco del arzon colgado.
Mas luego que el jaez de oro esmaltado
Le pone el dueño, mil corbetas hace,
Argenta riendas, céspedes deshace,
Con el pretal sonoro alborozado.

( El verg&lt;mzoso en pal,acio.)
El enano Manzanares, malicias viejas, buscona
gente, un Adan mantenedor, el alma rubí, y otras
expresiones semejantes en que los sustantivos hacen
veces de epítetos, son comunes en nuestro poeta,
y al mismo tiempo que caracterizan su estilo y no
permiten confundirlo con el de ningun otro poeta
castellano, le dan notable concision, y suma gracia
por la oportunidad con que los usa.
Pondríamos tambien ejemplos de sus diálogos,
pero son demasiado largos, y por otra parte basta
remitir nuestros lectores á los de cualquiera de sus
comedias, señalamente Por el s6iano y el torno, El
vergonzoso en pal,acio y Pruebas de amor y amistad.
En algunos de los pas~jes ya citados se podrá
l1aber notado la misma facilidad que en Lope, pero
mas correccion en el lenguaje, mas energía en el
pensamiento y una gran d6sis de fuerza cómica.
Solo añadiremos en prueba de esto lo que pone en
boca de la muger de un médico exhortando á su
marido á que no estudie:
Dejad aquesos Galenos
Si os han de hacer tanto daño:
¿ Qué importa al cabo del año
Veinte muertos mas ó menos?

( D. Gil de las calzas verdes)
Nuestro poeta disfrazó con el nombre del maestro Tirso de Molina el suyo verdadero. Llamá1.iase Gabriel Tellez, y fue religioso de la Mer-

305

DE JllSTORIA, DELLAS LBTfiAS Y AllTES.

ced, maestro, presentado y comendador en su
ór,len. Parece que sus comedias fueron fruto de
sus años juveniles. Montalban dice en el Para
todos, que estaba el padre Tellez pronto á dar á la
prensa un tomo de Novelas #empuires, que no
hemos visto. Bajo su verdadero nombre no
conocemos nada publicado sino las dos composiciones que hizo á la justa poética, celebrada con
motivo de la canonizacion de San Isidro, inserta
en el tomo xn de las obras de Lope de Vega,
edicion de Sancha: y por cierto que para ser el
asunto sagrado, no dejó de vislumbrarse en la
primera de ellas el genio satírico del autor. El
asunto que le habían dado eran los celos de
San Isidro en cuatro octavas, y la primera acaba
por estos dos versos :
¡ Qué bravos deben ser para quien ama
Celos que se apacientan en J arama 1
Excepto esta alusion, que por lo menos es ridícula, no hay nada digno de nota en aquellas dos
poesías, sino la diccion propia de Tirso, y que
siempre se distingue de las de los demas poetas
de su siglo, El gusto estaba entonces tan pervertido, como lo muestra el mismo título de justa
poética que se dió á la coleccion de composiciones
hechas en elogio del nuevo santo. Los jueces
señalaban los asuntos en esta clase de certámenes,
y aun hasta el número y la forma de las estanzas.
De este modo no solo era imposible elevarse á la
dignidad del objeto; pero ni aun escribir nada que
mereciese ser leido. Todos son conceptillos, y
bagatelas sonoras. Nugre canorre.

III.
Considerado Tirso de Molina como escritor dramático, esto es, como artlfice de fabulas que han
de representarse en el teatro, debemos examinar si
contribuyó poco ó mucho á mejorar el estado en
que le dejó Lope de Vega. Ya hemos dicho que
este ingenio, dotado de inconcebible fecundidad,
casi agotó las situaciones escénicas que podían
presentarse en aquella época sobre el teatro espafiol: pero rara vez obedeció á la ley de la verisimilitud, y con tal que produjese efecto, poco
le importaban los medios de que se valla.
No puede negarse que Tirso en la mayor parte
de sus fábulas siguió la marcha irregular de su
maestro, y aun la exageró, como puede verse en

D. Gil de las calzas verdes, el P1·etendiente al reves,
la RepfJblica al reves, Del mal el menos, y otrasmuchas : pero tambien debe confesarse que tiene
algunas, meditadas con cuidado y construidas con
sumo arte. Estas son pocas ó. la verdad : mas
bastan para hacernos conocer que ya el público no
se pagaba de escenas sueltas y sin conexion; y que
exigía de los autores no solo que le representasen
cosas agradables, sino que hubiese órden y verosimilitud en los lances é incidentes. Rabia pasado
la época de Juan de la Cueva y de Virués, y se
acercaba la de Calderon y Moreto.
El drama de Tirso en que mostró mas talento
escénico, fue Pruebcis de amOf' y amistad, y es entre

to las las suyas la que presenta mas interes moral,
]), Guillen de Moneada, sospechoso de su amante
Estela y de su amigo D. Grao, era al mismo
tiempo amigo y privado . de su soberano, y se
veia perseguido de las damas de la corte que
aspiraban á su mano, y de los cortesanos que le
atormentaban con muestras de amistad. Deseoso
de conocer hasta qué punto podía· fiarse de ellas y
de ellos, y mas aun de desmentir ó confirmar las
sospechas que tenia de los objstos mas amados á su
oorazon, pide á su príncipe que finja derribarle de
su gracia, ponerle preso y perseguirle en juicio
por causa de traieion. El príncipe condesciende
en ello, y de esta prueba, tan terrible como segura,
resultaron ilesos solamente Estela, D. Grao y
Gilote, un criado de campo de D. Guillen. Las
damas de palacio y los cortesanos le abandonar-0n, y aun le ultrajaron apenas le vieron en el
infortunio : pero su verdadero amigo incurrió en
la indignacion fingida del príncipe por defender
al perseguido con demasiado calor, y su amante
ofreció al erario sus estados en satisfaceion de las
cantidades en que se suponia alcanzado al privado
caído, y desecha la mano de esposo q\le para probarla le presenta el mismo príncipe.
Tal es la accion de esta pieza, no menos moral
qne interesante. Los caracteres principales son
altamente teatrales y modelos de nobleza y de
sentimientos generosos: señaladamente el de Estela prueba que Tirso era capaz de pintar el amor
tierno y virtuoso tan bien como Lope : pues con
dificultad se hallará entre las mugeres que este
d~oribió, una que pueda igualane en el heroísmo
dé la pasion ó. la marqueSQ de Mirabal. Pero su
lllalignidad satírica no le permitió hacer muchos
retratos semejantes al que tan perfecto le habia

salido.
Sirva de ejemplo la comedia. Cews con cews se
curan, que es una de las fabulas de Tirso mejor
oonducidas. César, duque de Milan, ama á.Sirena;
pero esta muger vana y dominante, no pudiendo•
sufrir que su amado tuviese un amigo en Carlos su
privado, despues de haber solicitado inutilmente
su separacion, finge estar inclinada á Marco Antonio, cortesano necio, para enardecer con estos
celos la pasion del duque y obligarle asi á que
cumpla su voluntad. César, en vez de someterse,
la hiere por los mismos filos fingiéndose enamorado
de otra. Los lances á que da lugar esta combinaeion dramática son variados y estan muy bien descritos hasta el desenlace, en que el primero, el

nrdadero amor recobra sus derechos,
Los caracteres de César y de Cárlos son nobles
y teatrales; pero el de Sirena es odioso, y apenas
puede el espectador interesarse por una muger que
110 solo quiere dirigir á su arbitrio todos los sentimientos do su amado, y hacerle que renuncie á un
amigo fiel, sino que para conseguirlo se envjlece
basta el punto de mostrar inclinaeion á. un hombre
despreciable, y despues á otro caballero de la corte.
Asi en una escena de la segunda jornada en que
Sirena se queja á César de que hubiese puesto los
ojos en otra, tiene este mucha razonen decirle, comparando los celos en el amor ú. la sal en la comida·
To)l, VII~.

"Con la punta del cuchillo
Toma sal el cortesano;
Porque con toda la mnno
No es templallo, es desabrillo. ''

Y: diciéndole Sirena

" Solil1 yo ser Dueiio vuestro.
Responde:
" Pasó yo.
Ese tiempo.

Sirena.
P,\na os da
Perderme.

Ot!sar.
Todo se olvida.

Sirena.
Y l si me costnis la vida?
César.
l\farco Antonio os llornr.L"
Este sarcasmo es excelente y pinta muy bien la
indole de las venganz!HI amorosas.
Aunque el enlace de esta accion está motivado y
las escenas bien combinadas, creemos sin embargo
que Tirso cometió un grave yerro en haber supuest0&lt; que César y su nueva amante llegaron
hasta~ punto de creer verdadero el amor que solo
babia comenzado por despique y fingimiento.
Semejantes amoríos, hijos del capricho y de la inconstancia, son de baja ley, y no se admiten en el
drama del género noble y caballeroso. ¡ Cuanto
mejor lo hace Calderon en su comedia Para vencer
á amor querer vencerle, y l\loreto en El desden con
el desden! En los protagonistas de, una y otro. hay
á la verdad fingimiento, ardid, que permite el
teatro-; pero el verdadero amor triunfa siempre.
Una pasion que se destruye con facilidad para dar
lugar á otra, no es objeto digno de ocupar la atencion del auditorio. Probablemente 'firso no conocía el amor, considerado como uua pasion moral,
y por eso lo falseó con tanta frecuencia.
¿ Por qué nos representa en muchas de sus comedias-á las hermanas celosas unas de otras, y tratándose con tan poca generosidad como pudieran dos
enemigas?• Encontramos esta lucha doméstica y
poco decente en Marta la Piadosa, en Amar por
señas, en No hay peor sordo que el que no quiere oir,
y en otras. Parece que la rivalidad de la hermosura y del amor no debería tener lugar entre JJersonas ligadas con un vínculo tau sagrado-; y por
tanto, aunque sea posible y probable, no debería
describirse en el teatro: porqu&amp;no puede interesar
una muger que solieita labrar su felicidad á costa
de la de su herman&amp;.
Pero lo mas insufrible en Tirso son los finales
de muchas de sus piezas. En El vergonzoso en pa~
lado, en El castigo del Pensé qui, en .Marta la
Piadosa, en Del mal el menos, y .creemos que enalgunas mas, se consuman los matrimo11ios entre
bastidores. Esto JJO es tan atroz como La 1'orr.I
2R.

�30G

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

de Nesle, en r¡ue las princerns echan encubados al
rio los amantes con quienes habian pasado la noche;
})ero no por eso deja de ser inmundo y contrario á
las costumbres.
Nadie nos podrá acusar de haber juzgado á Tirso
con demasiada rigidez ni con demasiada aclmiracion y entusiasmo. Es un hablista apreciable : es
un poeta satírico en que hay mucho que estudiar:
es un autor cómico que hizo dar algunos pasos al
arte; pero los amores que describe carecen casi

siempre del prestigio moral y decencia: pinta una
sociedad ideal que no era la de su siglo, y son muy
pocas las comedias suyas en que merezca elogios
por la regularidad de la accion.
Al concluir nuestros estudios acerca de Tirso de
Molina, no deberemos omitir que él fue el autor
de El convidado de piedra; asunto que imitaron
Thomas Corneille y Moliere, y que siempre es representado con interesen los teatros de Francia.
A. L.

LOS SABOYARDOS.

LAS montañas de Saboya aunque fértiles y pintorcscns no producen lo suficiente para el consumo
de sus l1abitantes, asi es que, semejantes á los as•
turianos de la península española, salen en gran
número de su pais natal á buscar fortuna en suelo
extraño. Estos últimos, sin embargo, si bien abandonan las montañas que los vieron nacer, rara vez
extienden sus excursiones mas allá del suelo español : bien sea que el amor á su país natal no les
permita alejarse demasiado de él, ó que su carácter
naturalmente menos emprendedor les haga mirar
la emigracion á un pais extranjero como una empresa de extraordinaria magnitud y riesgo, ó bien,
(y esto es lo mas probable) que las circunstancias
locales del pais no hacen necesario para ellos el
emigrar á climas lejanos para hallar los medios de

subsistencia que buscan; mientras que el saboyar,lo
no vacila un instante en recorrer los paises mas
distantes de Europa en el ejercicio de la humilde
vocacion por la cual espera conseguir los medios
de vivir; pero unos y otros se parecen en su honradez, en la sencillez de sus modales, su paciencia
en las adversidades, y la perseverancia en atesorar
sus escasas ganancias con la esperanza de volver
algun dia á su pais nativo á disfrutar el fruto de
muchos años de trabajo y privaciones.
La industria de los saboyardos diseminados por
los diferentes estados de Europa es siempre de
pretensiones muy humildes. Algunos se dedican
á la exhibicion de animales domésticos, principalmente aquellos que siendo indígenas de sus
montañas son 1&gt;oco comunes en los paises que

DE IIIS'fORIA, BELLAS LETRAS Y AR'rES.

visitan, tales como la marmota, la ardilla, los ratones blancos: otros discurren por las calles vendiendo figuritas grotescas de yeso y chucherías de
poco valor; pero el mayor número de ellos toma
por su cuenta el mantener excitadas las facultades
musicales del público europeo, favoreciendole incesantemente con los acordes de sus organillos de
mano, los cuales adaptados á los aires nacionales
de cada país, uo dejan de atraer mas ó menos In
atencion del pueblo bajo, que contribuye de buena
gana con sus monedas de cobre al sosten del filarmónico ambulante.
Las aventuras de algunos de estos saboyardos
transhumantes son á veces románticas y singulares,
ni es de extrañar considerando la resolucion y perseverancia que han menester para atravesar países
extranjeros cuyo idioma desconocen enteramente,
donde no tienen relaciones, amigos, ni lazos de
ninguna especie, y por los cuales transitan comunmente sin un maravedí en el bolsillo, dependien&lt;lo
enteramente de la casualidad y la ventura. La
mayor parte de estos saboyardos son muchachos y
aun muchos de ellos niños de corta edad. Su juventud, la firmeza y enérgica resolucion que manifiestan de vencer los obstáculos que puedan presentarseles, unidos á su paciencia, sobriedad é
ingénuo buen humor, les granjean la simpatía
general, y sus necesidades son por lo comun ámpliamente satisfechas. Puede decirse que viajan
sin mas fondos que una letra de cambio jirada por
la Providencia á cargo de los sentimientos benévolos y afectuosos del cora1.on humano; documento
de crédito que no ha sido nunca deshonrado.
Hemos dicho que los saboyardos circulan por
toda la Europa, pero donde principalmente acuden
es á Francia y á Inglaterra, por ser los países mas
ricos y populosos, y donde por consecuencia tienen
mas esperanzas de prosperar que en ningun otro.
En esta capital puede decirse literalmente que
pululan. Apenns es posible dar un paso por las
calles sin ser asaltado por uno de estos malhadados
organillos cuyas notas generalmente disonantes son
el martirio de los oidos delicados : sin embargo es
preciso pasar cerca del fatal instrumento ; cada
paso que damos hace mas perceptible á nuestros
oidos la. discordancia; nuestra irritabilidad filarmónica crece por grados, y parece llegar á su colmo; pero en aquel momento vuelve Ja cabeza el
jóven organista, y nos presenta un rostro apacible
y risueño, lleno de contento, conformidad, y buen
humor; sus miradas radiantes de honratlez y no
pocas veces de inteligencia proclaman que si no
hay barmonia en su organillo la disfruta. al menos
su espíritu, y no pudiendo resistir el llamamiento,
nos detenemos á mirarle, olvidamos el martirio de
los oídos, é indeliberadamente escapa de nuestro
bolsillo la moneda que ponemos en su mano.
Londres, y las demás grandes ciudades de Inglaterra son los cuarteles de invierno de estos músicos
ambulantes; quienes durante la esta.cion rigurosa
sufren crueles privaciones y padecimientos. El
invierno es siempre penoso para las clases menesterosas; pero estos pobres forasteros sin casa ni
hogar, mal vestidos, peor mantenidos y precisados

307

á recorrer las calles cargados con su órgano, pisando nieves y hielos, con un frio intenso, se hallan
expuestos á sufrimientos mayores que los de otras
clases pobres. ¡ Con cuánto placer deberán ver
llegar la primavera! Con qué satisfaccion íntima
saludarán la aparicion de las primeras hojas y
flores con que se adorna la naturaleza al sentir la
influencia de las templadas brisas de Abril! Apenas empiezan á sonreírse las campiñas, salen los
saboyardos de Londres y las &lt;lemas capitales, y
se dispersan por las aldeas y casas de campo, llenos
de animacion y de esperanza. Asi como las golondrinas, los saboynrdos son saludados como los
heraldos del buen tiempo, y rara vez apelan en
vano á la simpatia de los sencillos campesinos.
Los niños de la aldea, sobre todo, manifiestan su
admiracion y asombro no solo al oir la música,
sino al ver bailar á las figuritas de madera que
adornan el frente del órgano, y que puestas en
movimiento por el mecanismo general, contribuyen
no poco á aumentar el prestigio y consiguiente
utilidad de estas orquestas portátiles. Examinad
nuestro grabado: en el vereis pintado con verdadero sentimiento artístico al jóven aventurero.
A la entrada de una aldea, cerca de una choza
pintorescamente rodeada de árboles y llores, nuestro
saboyardo ha abierto su organillo, puesto en movimiento sus figuritas y comenzado su música.
Notad el ademan de asombro y admiracion de los
dos niños pequeños; la muchacha detrás de ellos
mira tambien con atencion, pero es ya demasiado
crecida para manifestar asombro; esto fuera derogatorio de su dignidad : el niño que tiene en brazos
extiende la manita como si quisiese apoderarse de
las atractiva!! figurillas. El organista es un retrato
fiel del verdatlero saboyardo, sencillo, benévolo, y
apacible. No parece sino que la música es su
comida y la paciencia su elemento.
Desgraciadamente la mayor parte de ellos se
bailan á la merced de unos cuantos hombres mercenarios, que bajo pretexto de protejerlos y pro,.
porcionarles los medios de ganar su vida, los tienen
realmente en un estado de sugecion que se aproxima
á la esclavitud, privándoles de una gran parte de
las escasas ganancias que á tanta costa se proporcionan. Los saboyardos cuando dejan su pais se
hallan en general desprovistos de instrumentos con
que comenzar su industriosa carrera, particularmente los organistas. Vienen pues consignados
á ciertos individuos establecidos de antemano en
las capitales, los cuales les proporcionan organillos
y otros implementos con la obligacion de pagar
á sus dueños cierta suma diaria por via de alquiler.
Esta suma se fija con arreglo á las probabilidades
que ofrecen la estacion y las circunstancias locales
del pais, y el saboyardo tiene que satisfacerla cualquiera que sea el éxito de sus perambulaciones.
Si es desgraciado en ellas, se halla expuesto al tratamiento mas inhumano por parte del despiadado
propietario, que generalmente es un oscuro italiano
sin principios, sin honradez y sin compasion.
Sin embargo de estos inconvenientes los pobres
saboyardos continuan su sistema de vida sin quejas
ni murmuraciones; y animados con la esperanza

�308

EL INSTRUCTOR, O REPEilTORIO

de poder t1lgun dia regresar IÍ ~us montañas para
no vol ver ú. salir jamás de ellas, y gozar en paz
el fruto de tantos años de perseverancia y asídua
economia, puede decirse que son hasta felices:
t&gt;rucba evidente de &lt;¡ue la felicidad y la desgracia
aon solo .posiciones relativas, y que la divimi Providencia ·ha dotado ni hombre ele una elasticidad
de espíritu mucho mayor de lo que generalmente
se cree, habili tánclole para hallar felicidad y con.
tento aun en situaciones que á los moro90s y descontentadizos parecerían el colmo de la abyeccion
y el infortunio.

OBRAS POETICAS DE MORATTN.

III.
.EN la breYe noticia biográfica que en el número 90
de El Instructor dimos de-Don Lenndro Femandez
de Moratin digimos que sus come&lt;lil\S aunque pocas
en número se distinguen asi como sus poesias líricas por UD!l fluidez de estilo y una facilidad y
pureza de lenguaje en extremo agradables. En
prueba de ello insertaremos aqui parte de un diálogo en su comedia de El ViPjo y la Niña.

D. Roque. Hombre!
11111110:.

Dale ! si es inútil
Todo; ¿ qué pensais que hnrémos
Con el escondite? nada,
Nada, si lo estoy ya viendo :
¿ A qué es cansarse? ... y supongo
Que hoy se van, lo doy por hecho,
Que los tres quedamos solos ;
Las desazones, los zelos
No se acabarán jamas.
JJ. Roque. Porqué 7
J,fuñoz.
¿ Qué, no dais en ello? •
Porque no puede hacer migas
Una niña con un viejo:
No Señor. Si ella es alegre,
Antojadiza en extremo,
Amigo. de cortejillos,
De comedias, de paseos,
Y aquí de todo carece :
Siempre metida en encierro
Condenada de por vida
A vestiros y coseros,
A ver ese gesto, á oír
El contínuo cencerreo
De la tos, á calentar
Trapajos en el invierno
Para el vientre, á cocer aguas,
Preparar polvos, ungüentos,
Parches, cataplasmas, digo!
¿ Como la ha de gustar esto 2
Vaya, si no puede ser,
Todo será fin_gimiento ...
D. Roque. Hombre, vamos.
Muñoz.
Quiero hablar,
Que no soy ningun podenco,
Sí, señor, á cada paso

II nbní silvidos, acecl10;,
nmeticos, tercerías.
D. Roque. En parte, M:uñoz, comprehwdo
Tu razon, su genio es ese.
Mufí.oz. ¡ Dale bola I no es el genio,
La edad, la edad, ahí está,
En la edad está rl misterio.
Los homorcs y !ns mugeres
Todo~, poco mas ó ménos,
Son de una misma calaña:
Los chicos gustan de juegos,
De alborotar y correr,
Y poner mazas á perros ;
Las muchachas, transformando
En mantellina el moquero,
Van á misa y á visita,
Se dicen mil cumplimientos,
Y en eachivaches de plomo
Hacen comida y refresco.
Luego que son grandecillas
Olvidan tales enredos
Ni piensan en otra cosa
Que en uno ú otro mozuelo,
Que n1 salir de casa un dia
Lns liizo al descuido un gesto.
Señora madre las guarda,
Las refiere mil ejemplos,
Y las hace por la noche
Repasar un libro viejo
Donde dice no sé qué
De pudor y encogimiento.
El padre piensa que tiene
En la chiquilla un portento
De virtud, y ella entretanto
Piensa en su lindo Don Diego.
Pues no digo nada el Cuyo,
Que anda 4ue bebe los vientos,
Y pasa noches enteras
Hecho un arrimon eterno
Aguardando la ocasion
De ver un postigo abierto
Por donde Dolía M:encía
Le diga: ce Caballero.
Ella y él á voces piden
Matrimonio, presto, presto,
Y en eso no piden mal:
¿ Y porqué no lo pidieron
Cuando el uno en el comU
Con otros chicos traviesos
Jugaba á la coscojilla;
Y ella en el recibimiento
Con las muchachas de enfrente
Se estaba haciendo muñecos
De trapajos, y les daba
Sopitas de cisco y hieso?
Porqué? Porque con los años
Es preciso que mudemos
De indinaciones, Señor;
Y cuando se acerca el tiempo
De que la sangre nos bulle,
Y nos pía.e galanteo,
Los mocitos se aficionan
A las mozn~, no hay remedio ;
Porque coda cual se arrima

DE I1TSTO'IU1\, DELLAS LETRAS Y Ail'fES.
A su cada cual, no es esto 1
Y pensar que el genio causa
Esta inclinncion, es cuento;
O es menester confesar
Que todos tienen un genio
Cuando tienen cierta edatl.
Y o, Señor, en mí lo veo,
Ful muchacho y mozalbete,
Y tuve por aquel tiempe
Las travesurillas propias
De un chiquito y de un mozuelo;
Pero despues se acabó,
¡ Ojalá no fuera cierto!
Y no espero, ¡ qué esperar !
Ni por acaso lo pienso,
Que nieguna muchachuelo,
Que la rebosa en el cuerpo
La robustez y el calor,
Se aficione de mi gesto ...
Vamos eso es disparate,
Y nunque es doloroso el verlo ;
Seiíor Don Roque de Urrutia,
Es preciso conocemos.
D. Roque. Muñoz, callo, calla, calla
Por Dios, y no hablemos -0e eso,
Que cada palabra tuya
l\Ie parte de medio á medio.
El siguiente canto en lenguaje y verso antiguo
lo ofrecemos ú. nuestros lectores con dos objetos:
el primero es mostrar la erudicion y profundo
conocimiento que tenia Moratin de la lengua
castellana en todas sus épocas, presentando al mismo
tiempo un documento curioso para los aficionados
al estudio ue las lenguas. El segundo se explicará
á continuacion de .este trozo poético.
AL PRINCIPE DE LA PAZ.

A vos el apuesto complido garzon,
Asmándovos grato la péñola mia,
Vos faz omildosa la su cortesía
Con metros polidos vulgares en son ;
Cá non era suyo latino sermon
Trobar, é con ese decirvos loores:
Calonges é prestes, que son sabidores,
La perla vos fablen de Tulio y Maron.
Por ende, si tanto la suerte me &lt;la,
Maguer que vos diga roman paladino,
Fiducia me viene que lueñe é vecino
La gen acuciosa mi carta verá:
E vuesas faciendas que luego dirá
Graved9sa estoria por modo sotil,
Serán de Castilla mil eras é mil
l\Iembranza placiente que non finirá.
E tanto merece falagos é amor
Aquel que alegroso nos dio bienandanza,
E al comun conorte la mucha amistanza
Ovo de Don Cárlos, el nueso señor.
Sepades, le dijo, buen alcanzador
Que en todo el mi regno vos fago im1)erante:
A tal que del sceptro dorado, 1&gt;esante,
La grave fe.diga semege menor.

Catad que mis fijos demandan de mí
De ser aducidos en sancta equidad :
A non acuitallos las mientes parad :
En algos ahonden é pan otrosí;
E cuando mis tierras (que tal non creí)
:M:esnadns de allende osaren correr,
Faced á los mios punar é vencer,
Cá siempre ganosos de liza los vi.
E ved non fallezcan á tal ocasion
Lorigas, paveses, é todo lo al,
.E mucho trotero ardido é leal
De los mas preciados que en Córdoba son,
E fustas, con luengo ferrado espolon,
Guarnidas de tiros que Joncen pelotas;
Non cuide aviltarnos, mandando sus flotas
Al nueso lindero, la escura Albion.
E guay, non aduzga mintrosa In paz
Al valor nativo dafiinos placeres,
Nin seyan sofridos los vanos saberes
Que al mundo mancillas le dieron asaz :
Allí dó pregonan olganza é solaz,
Allí rudo vulgo é sandio decHna,
Divago. sañoso, virtud abomina;
Que tanto en él vale locuela sognz.
1¡

Empero non yaga de error cicuido ;

\ La sciencia le amuestre su puro claror,
\ Non cure atristado ventura mayor,
: En buen regimiento guardado é punido:
Ansí el caballero ruando lucido,
\i Acucia ó detiene la a~fana que monta,
: E parte, nl ~~udo estimulo ~ronta,
O párnse docil el freno sentido.
A al
, b
~ ,
t p1atica a 1a su senor1a,
E cedo el magnate respuso á Don Rey :
Non fuera nascido de alcuña de ley
Si al vueso talante non obedescia.
Solene omenage fago é pleitesía,
(E dijol tomando la cruz del espada)
Que finque la vuesa merced acatada,
E España recabde su prez é valía.
De entonce colmalla de bienes cuidó :
La paz se posara á su lado yocunda,
La cuita fenesce, de frutos abunda
El suelo que en sangre la guerra alagó,
La su dulcedumbre temores quit6
Del home entorpido que yaz en tristura,
E quisto de buenos la su derechura
Le fiz, é al inico sañoso atenó.
E vimosle á guisa de diestro adalid,
Faciendo reseña la hueste real,
Mandar sus hileras, é á son de atabal
Poner á los ojos la marcha é la lid:
Ansi de los muros miró de Madrid
La plebe agarena venir á cercalla,
Desnuda tizona, en tren de batnlln,
Al bravo cabdillo que digeron Cid.
¡ Oh ! fuéra]e clado seguir el pendon
Que bordan cnstillos, cruces é leone~,

300

�:no

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

Romper azaiioso por los escuadrones
Dárbaros, de sangre teñido el troton l
Tímidos fuyeran ginete é peon,
En llama aburando sus tiendas caidas;
E á la funerea matanza é feridas,
Cuidaran que fuese Jacobo el patron.
Devédalo empero la pro comunal,
E del alto alcázar dó tiene su silla,
Segundo en potencia la acata Castilla;
Sotil palaciano, sirviente leal :
Largosa, por ende, la mano real
Quisiera abasto.lle de dones subidos;
Cual nunca de alguno non fueron habidos,
Siquier home bueno, siquier principal.
E ved de cual arte ser quito pensó
El rey, que sesudo catara sus fechos :
Ayúntale dende con nudos estrechos
Al mesmo avolorio de donde nasció;
E luego é sí vóceros mandó
Que cedo á la rica Toledo se vayan,
E aquesa manceba garrida le trnyan,
Fija del Infante que Dios perdonó.
La flor de lindeza, donaire é mesura,
En ella se aduna, la bien paresciente:
De rojos corales su boca riente,
Sobrando á la nieve su tez en albura,
La luz de sus ojos espléndida é puro,
La voz falagosa, gentil su ademan;
Florinda, la causa del nueso desman,
Non ovo tal gesto, nin tal apostura.
¡Oh! vivan entramos en plácida union,
No nunca empescida de fado siniestro,
Seyendo en el siglo criminoso nuestro
De virtud ecelsa decado é blason:
La fama, dó quiera, con alto pregon,
Su prole ventura perínclita cante,
E aquisten ilustre memoria durante
Su nome, sus fechos, su clara nacion.
En el tomo II, página 252, del excelente peri6dico titulado, Variedadea ó Mensagero de Londres
pnblicado por los Sres. Ar.kermann, dice su erudit~
redactor el Rev. José Blanco White, hablando de
Moratin, en el artículo encabezado Literatura.
Anglo-Hispana:
"Estas poesías están escritas con el gusto que distingue á este insigne literato. Entrar én pormenores acerca de su mérito no lo permite la ocasion
presente. Pero no la dejaremos pasar sin dar la
muestra mas decidida de su excelente corazon y
honradez, copiando una nota en que habla del
príncipe de la. Paz. Con vergüenza de la nacion
se vió en un momento hecho moda el decir cuantos
oprobios venian á la boca contra. el favorito ante
quien todos se postraban poco antes. Vense pues
como se porta un hombre agradecido cuando nada.
tiene que temer ni esperar de su antiguo favorecedor. Hablando en una nota de su excelente
JJOema que empieza 'A vos el apuesto, complido
garzon,' dice a.si:

"Los inteligentes dirán cual sea el merito de
esta. composicion. Baste asegurar, que una obra
escrita en el lenguage que hablaron en Castilla
nuestros abuelos cuatro siglos hace, en la cual no
solo las palabras, sino las frases, el giro poético, la
versificacion y las ideas, han de suponer la antigüedad que el autor quiso darla; es un esfuerzo
muy dificil.
"En ella celebró el poeta el casamiento del príncipe de la Paz con una nieta de Felipe V, y no
será la única de las que escribió para el príncipe,
que ocupe un lugar en esta coleccion.
" Mientras aquel personage mereció la predileccion del soberano, y dispuso á su voluntad de los
destinos de la monarquía, los literatos y los artífices
solicitaron su favor, como los prelados, los magistrados, los caudillos, los ministros, los embajadores,
los grandes. Arbitro de la fortuna, y aun de la.
existencia, de muchos de ellos, ninguno desconoció
la necesidad de complacerle: todos frecuentaron
sus antesalas, su gabinete y su cabnlleriza. Distinguió á Moratin entre los humanistas que florecian entonces, y continuamente le estimulaba á e11•
cribir. Si algo valen las comedias originales de
este autor, á él se le &lt;leben, y á la preferencia que
daba á sus composiciones, entre las muchas que á
porfia le presentaban los demas. Error sin duda·
pero no el mas grande de los que pudo cometer'
durante su gobierno.
."Ni fue su a.migo Moratin, ni su conseiero
, ' ni su
cnado; pero fue su hechura: y aunque existe una
filosofía. cómoda, que enseña á recibir y no agradecer, y que obrando segun las circunstancias
paga con injurias las mercedes recibidas y solici~
tadas'. Mor~tin estimaba en mucho su opinion,
para mcurr1r en tan infames procedimientos. Entonces trató de complacer á su protector por
medios honesto~, y entonces y ahora le deseó felicidad y se la desea. Todo el esfuerzo de las
pasiones poco generosas, que llegaron despues á
trastornar el órden público, habrá sido bastante
para despojar á este literato español de cuanto
recibió del príncipe de la Paz; pero no habiéndole
privado de su apellido y su honor, mientras los
conserve será agradecido. Esta virtud, que para
los malvados es un peso insufrible que sacuden á
In primera ocasion que se les presenta• en los
hombres de bien es una obligacion de qu~ nunca
saben olvidarse.
"Si el Señor Morotin," continua el autor de las
Variedades, "hubiera compuesto otra Iliada como
la de Homero no le honraría tanto como esta
nota.''
Permitasenos añadir que este sentimiento tan
noblemente expresado es igualmente honorífico al
poeta y á su apologista.

SECRETOS.
N AD_IE hay mas aficionado á secretos que los que
no piensan guardarlos: esta clase de individuos los
codician como el pródigo codicia el dinero, por el
solo placer de la circulacion.

DE IIIS'l'ORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES,

Tenia que atravesar las montañas, y su ~amino
era frecuentemente muy quebrado y peltgroso ;
pero le habia anima.do de tal modo la bondad con
que Je trataron que continuó andando alegremente,
y á la caida de la tarde se encontró á corta distancia de la residencia de su tío. Al pasar cerca
del borde de un profundo precipicio, le llamó la
atencion el ver al pié del monte un caballo ricamente enjaezado, sin su ginete. Ha?ia _alg? en los
movimientos del animal que parec1a md1car un
deseo de llamar la atencion del caminante, Con
la cabeza erguida y las orejas erectas, relinchaba y
batia la tierra con las manos incesantemente.
Eduardo desde luego concibió la idea de que habia
sucedido algo al dueño del caballo, quien s~ponia.
ser persona de distincion juzgando por la riqueza
de los jaeces. Despues de varias tentativas inútiles
para descender al vnlle, descubrió por fin el cauce,
seco á la sazon, de un torrente que bajaba por la
falda de la montaña, y por medio de él pudo conseguir su objeto sin peligro. Mirando alre~edor
de si vió á corta distancia á uno que parec1a ser
escudero de algun noble caballero, y yacia tendido
en el suelo aparentemente desmayado ó muerto.
Su casco y su espada. se hallaban á alguna distancia,
y su justillo estaba roto en todas ,Jirecciones. Tomándole de la mano y levantando con cuidado su

EL HUEVO.
KISTOaDITA Jt.AJIA :LOS

xñros.

CAPITULO III.

1
1

t

\

311

Poa la tarde del mismo dia en que se habia. verifioodo la pequeña funcion de que hablamos en el
capítulo n, se presentó en la aldea un jóven cuyo
aspecto melancólico llamó la atencion de la señora
cuando despedía á sus convidados á la. puerta del
jardin. Tenia unos die.z y seis años de edad, y
aunque pobremente vestido, su porte decente, sus
bellas facciones y rostro expresivo, no podian menos
de hacer una fuerte impresion en su favor. Su
cabello castaño caia en ri.zos sobre los hombros, y
sus grandes ojos a.zules manifestaban inteligencia y
bondad. Hallábase evidentemente muy fatigado y
sustentaba sus pasos con un cayado.
Cuando los niños se hubieran ausentado, la señora se acercó á él y le preguntó con bondad cual
era la causa. de su melancolia.
"¡ Ay señora!" repuso el jóven que apenas podia contener sus lágrimas; "aun no hace tres
semanas que ha fallecido mi padre. Era cantero
de oficio, y su muerte ha dejado á su familia en la
mayor necesidad y afliccion. Tengo un hermano
y una hermana mucho mas jóvenes que yo, y mi
pobre madre no puede sin mucha dificultad proporcionarse los medios de mantenernoa. Un hermano suyo compadecido de su triste situacion la
ofreció tomarme bajo su cuidado, y enseñarme el
oficio de mi padre á fin de que pudiese no solo
ganarme la vida, sino ayudar á mi madre á mantener á mis hermanos. He anda.do ya seis leguas
y todavía tengo que caminar mucho mas, pues mi
tio vive muy lejos allá entre las montañas."
La señora. que halló alguna semejanza entre la
suerte de la pobre viuda y la suya. propia, se sintió
muy afectada por la narracion del jóven. Le dió
leche, huevos, una torta y algun dinero para su
madre. Blanca y Federico habian aprendido desde
muy temprano á compadecer á los afligidos y sus
ojos se arrasaron de lágrimas.
"Toma. este huevo," dijo Blanca, "dáselo á tu
hermanita con un beso de mi parte."
"Hé aqui otro," añadió Federico; "llévaselo á
tu hermano, y dile que venga á vernos; pues tendremos mucho gusto en repartir con él nuestras
sopas de leche."
La señora escogió tambien un huevo, y pidió al
jóven que se lo diera á su madre. "La máxima
que lleva escrita," añadió, "es el mejor consuelo
que puedo ofrecerla."......
El que fia de Dios en la proteccion
Obtendrá socorro en tribu)acion.
"Si reflexiona sériamente sobre esta máxima, y
bace de ella la regla invariable de su conducta,
hallará que no la he hecho un presente inútil."
Agradecido á la bondad de que babia sido objeto,
y vigorizado con una noche de descanso, el joven,
cuyo nombre era Eduardo, continuó su camino al
dia siguiente. Había pasado la noche en el moliuo,
y el buen molinero proveyó abundantemente su
alforja de pan y queso para que no sufriera por
falta de alimento.

'~--,._

__
-

~---~

cabeza, -Eduardo notó con satisfaccion que aun
estaba vivo, aunque intentaba. en vano hablar.
Dirigiendo una lánguida ojeada. á su yelmo, llevó
á la boca una. de sus manos, dando asi á entender
que estaba sediento. Eduardo comprendió la accion, y apoderándose del casco corrió en busca de
agua. Algunos sauces que observó á larga distancia
y cuya direccion tomó, le condujeron á un arroyo
cristalino que salia de una abertura en la roca.
Habiendo llenado el yelmo, volvió precipitadamente á donde estaba el postrado escudero, el cual
habia recaido de nuevo en un estado de insensibilidad, pero algunas gotas de agua que Eduardo le
salpicó sobre el rostro le reanimaron, y habiendo
11

�Et INSTilUCTOR, O IlEPERTOHIO
bebido una gran porclon del fresco y refrigerante
los amables niiíos de quienes' recibisteis los huevos
liquido, desapareció la fiebre abrasadora que le , que han servido para salvar la vida de un semeconsumia y se sintió consider11blemente repuesto.
: jante vuestro. Bendita sea tambien su madre que
Su primer esfuerzo al recobrar la palabra fué 1 les ha enseñado á compadecer á los desgraciados,
manifestar su gratitud á Dios ¡&gt;or su milngroso
atesorando su espíritu con máximas como esta.
rescate; y "despues de Dios," continuó, alzándose
¿ Me permitis," contínuó, "que guarde este huevo
aobre el brazo, "á vos debo dar gracias mi buen y
como recuerdo del peligro en que me he visto y de
generoso amigo por los esfuerzos que habeis hecho
los servicios que me habeis hecho! Mientras viva
}Jara libertarme·de una muerte miserable. Si Dios
no me desharé nunca de él, y se lo dejaré á mis
110 hubiera dirigido vuestros pasos hácia este sitio,
hijos como prueba convincente de qlle Dios vela
muy luego hubiera perecido de hambre, y aun
siempre al bienestar de los que confian en él.
ahora sufro mucho por falta de alimento."
Acaso este será el medio de efectuar aun mucho
"¡ Ojala," dijo Edua~do, "os hubiese encontrndo
bien, y cuando con el tiempo mis nietos relaten el
ant.es ! cuando emprendí mi jornada esta maüana se
suceso ocurrido hoy, el mota que lleva este huevo
hallaba bien provista mi alforja, pero ahora está
podrá tal vez suministrar consuelo á algun ser desya vacía.''
graciado y enseñarle á poner su confianza en Dios."
Sin embargo un momento despues se acordó de
Diciendo esto sacó de su bolsillo una moneda de
que aun tenia los huevos; y cortando dos de ellos
oro por cada uno de los huevos que babia comido, é
en rodajas, tuvo la sati~faccion de observar su
iba á afiadir dos mas por aquel que tenia· la inscripefecto nutritivo, habiendo contribuido eficazmente
cion; pero Eduardo no se consideraba autorizado á
á reanimar las fuerzas del exhausto viajero. Iba á
desprenderse de él, habiendo sido enviado expresacortar otro; pero este le detuvo observando que
mente por laseñora·comoregaloá la madredeljóven.
despues de tan largo ayuno seria imprudente comer
"Si fuera mio," dijo, "os la doria de muy buena
demasiado de una vez; y reiterando sus gracias á gana, y 11i mi tio cree que no lo tomará á mal mi·
Dios y á su libertador, hizo un esfuerzo para levanmadre, os lo daré desde luego."
tarse del suelo. Experimentó en esto mucha difiEl dia iba ya declinando, y á fin de llegar- á lacultad, y sin auxilio le hubiera sido imposible efecsalida del bosque antes que cerrase la noche, ayudó
tuarlo; viendo pues que les era preciso detenerse
Eduardo al escudero á montar á caballo y emalgunos instantes antes de continuar su camino, se
prendieron su camino.
aprovechó Eduardo de esta oportunidad para inNo sin dificultad atravesaron el profundo barformarse de las circunstancias que habían colocado
ranco en que se hallaban, y alcanzaron el sendero
á su nuevo compañero en situacion tan peligrosa.
que conducra al campo abierto. No se había puesto
"Hace ya algunas semanas que viajo," repuso
aun el sol cuando salieron del bosque, y Eduardoel escudero, "en servicio de mi señor, y habienobservó que _en muy breve tiempo llegarian á la
dome sobrecogido la noche, cayó mi caballo, y yo
casa de su tio. "Es un hombre bondadoso y cari•
con él, en este horrible precipicio. El pobre anitativo," dijo, "y tendrá mucho gusto en recibiros
mal no recibió leeion alguna, pero yo quedé tan
bajo su techo, y prodigaros toda la atencion que
estropeado que me fué imposible volver á montar,
requiere vuestro estado."
y aun es milagroso que no quedase muerto en el
Ni se equivocó en el juicio que babia formado
acto: no podré nunca mostrarme bastante reconodel caráct.er de su tio. El honrado cantero recibiócido al Todo Poderoso por haberme libertado no
al escudero con la mas cordial hospitalidad, alasolo de una muerte instantánea, sino de otra peor
bando á su sobrino por lo que babia hecho en•
aun y mas prolongada que hubiera producido b
aquella ocaaion. Eduardo expresó su sentimiento
falta de alimento, y de la cual me habeis librado.
de no poder satisfacer el deseo de su amigo resSi no hubiera llamado vuestra atencion la sagacipecto al huevo que tenia el mote escrito, del cual
dad de este animal, ó si hubierais carecido de la
no creía deber deshacerse, aunque no babia titugenerosidad que habeis manifestado, esta noche
beado en emplear los huevos de colores que le
hubiera sido sin duda alguna la última de mi vida:
habian dado para sus hermanos en satisfacer la
y ahora decidme vos, ¿ cual es el objeto de vuestro necesidad del moribuudo viajero.
viaje por estas ásperas montañas?"
"Por mi parte," repuso el tío, "no puedo conceEduardo relató cuanto babia pasado desde la
bir porqué los huevos de que hablas hayan de valer
muerte de su padre; y la bondad con que había sido
mas por ser azules ó encarnados, pero aunque fuetratado en el valle; produciendo al mismo tiempo el
ran de oro no hubieran podido ser mejor empleados
huevo que la señora le habia dado para su madre.
que en salvar la vida de un hombre que moria de
"¡ Cuán verdaderas," dijo el escudero, "son las
hambre. Te has conducido perfectamente .Eduardo,
palabras escritas sobre él!" ......
y tengo mucho ¡&gt;lacer en tributarle estos elogios.
El que tia de Dios en la proteccion
Respecto al huevo del cual vacilas en deshacerte,
Obtendrá socorro en tribulacion.
apruebo tu honradez, pero el oro que este caballero
"¿ Puede acaso haber mayor prueba de ello que
te ofrece por él, será mucho mas útil á tu pobre
mi situacion presente? Desde el fondo de este
madre, y yo te respondo de su consentimiento en
abismo be suplicado al scfíor, y él ha escuchado
cuanto á la venta. Dame el oro y yo te darémis ruegos. ¿ Qué recompensa ¡iodré yo ofrecer á
cambio por él en plata. Tu madre apenas sabrá
Dios por todos los beneficios que ha derramado
que hacer con tantas riquezas."
sobre mi? Benditos sean por él una y mil veces
Eduardo miró con sorpresa el monton de mono-

l

DE 111:-\'l'OHI:\, l\ l~L!.A S LRTllA~ Y All.TF.::;,
dus de plata que su tió colocó delante de. él.
N uuca babia visto reunida una suma tan considerable ; y su tio al ofrecerle cambio por sus monedas de oro trató de grabar mas profundamente en
su memoria la Jeccion que babia recibido aquel dia.
"Ya vés," le dijo, "que tu madre experimentará
tambien la verdad de la máxima.......
El que fin de Dios en la proteccion
Obtendrá socorro en tribulacion.
"En efecto, esta es una verdad que va1e mas que
todo el oro del mundo, y espero hijo mio, que aun
sin el auxilio de este huevo In. tendrás siempre

. "

pr~~:::~dero 1,ermaneció algunos clins con el cantero, hasta que se sintió ~~m!1l_etamc11~ restablecido, y al marchar promctw v1S1tarlos s1emprc que
se le presentase ocasion de hacerlo.

grabados modernos sobre madera tales como los
que adornan este periódico, y n~imismo para la
construccion de flautas y otros rnstrumentos de
viento: los muebles hechos de boj serian muy
estimables si no fuesen tan pesados, pues ademas
de la apariencia que presentan, están libres de los
ataques de los insectos por el s~bor amargo d_e la
1 inndera que los ahuyenta. El b~J abu?da cons_1derablemente en España, con parhculandad hácia el
Norte. Los montos pirineos están cubiertos de
' estos arbustos, y el valor de la madera de boj que
d
se exporta anualmente para Pnris solo! pasa de o~
mil pesos: un aceite distilado de las ~r~tas del boJ
ha probado ser remedio eficaz paro. nhvinr_ el dolor.
de muelas así como otras dolencia~; las lioJas redu\I cidas á polvo destruyen las lomlmcu.

I
¡
j

1

TRES MALOS HABITOS.

EL ílOJ.

:1 TRES debilidades habituales hay que ~on tan CO•
I munes como perjudiciales á nuestro bienestar fu.

¡j turo.

U na de ellas es ceder ti la indolencia 6 i1lercia
del momento en lugar de proceder inmediatamente cí
w que ho. de 11.aClrse. Esta práctica casi siempre

Et boj en los climas templados de Europa es un
arbusto de tamaño moderado, pero en oriente llega
á la altura de un árbol bastante considerable. Sus
bojas son pequeñas redondas y perennes. _sn_ madera es muy estimada por ser la que pr111c1pnlruente usan los torneros en la manufactura de cajitas, alfileteros, mangos de naYBjas y cortapl_umas,
instrumentos matemáticos, peones para los Juegos
de damas y ajedréz, &amp;c. &amp;c. Es de color amarillo,
de grano muy apretado, dura y pesada, y admi:e
un hermoso puliment-0. Los antiguos romanos estimaban mucho la madera de boj y posteriormente
fué cultivada con esmero por ser muy apropósito á
ejecutar con ella tallados de animales y adornos de
todas clases. Ilácese tambicn tuo &lt;le! boj pnra los
ToM. VIII.

disminuye los efectos ventojosos de nuestras acciones, y frecuentemente nos conduce_ á un esta~o
absoluto de inaccion. Por ejemplo, s1 en un d1a
de invierno brilla el sol por algunos momentos
desde luego sentimos cuan prudente seria ~pr~v?•
cbarnos de ellos para hacer un poco de 0Jerc1c10
tan necesario á la conservacion de la salud; pc&gt;ro
por falta de la resolucion necesaria para dejar instantáneamente un cómodo asiento ó una ocupacion
favorita perdemos la oportunidad favorable, y por
último 'hemos de conformarnos con no sa1·1r por
haberse pasado ya la hora de p~seiu. ~no _de los
males que resultan de este hábito de dilac1on es
que produce en la mente ~ierto de~contento que
impide y desordena las funciones ammales, y contribuye á ocasionar un estad~ imperfecto de ~alud.
La percepciou de lo que conviene hacer, seguida de
una ejecucion rápida contribuye eficaz~~nte á
allanar el sendero de la vida. No debe ex1guse de
los niños que hagan cosa alguna que no sea razon•
a ble; pero al mismo tiempo debe enseñarseles 6.
ejecutar prontamente lo que se le~ manda. -~¡
hábito así adquirido les será de considerable ut1hdnd toda su vida.
Otra de las tres debilidades es la siguiente.
" Despues de f urmar una buena resolucio11 si dejamos

de ejecutar una parte de ella, solemos con frecuencia
abamlimarla enterame11te." Por ejemplo, una persona que acostumbraba leYantarse á las diez resuelve hacerlo en adelante á las seis, y despues de
conseguir su intento por algunos dins no despierta
una maiíana hasta las siete y media: el tal individuo corre entonces mucho peligro de volver á las
andadas, y aun probablemente excederá su in~olencia anterior permaneciendo en cama hasta med10dia, Lo mismo sucede con las resoluciones relativas á sobriedad, economía ó cualquier otra cos~.
:::!i dejamos de conseguir todo lo que nos ~ropus1mo~, ó Fi cometemos un descuido, es cns1 seguro
2 S

'll

�314

EL INSTRUCTon,

que queda abandona&lt;la del todo la resolucion. Por
la inversa debieramos aspirar siempre á hacer
cuanto nos sea dable bajo las circunstancias en que
nos hallamos, en cuyo caso nuestro progreso ( ron
la excepcion de interrupciones momentáneas y
comparativamente triviales) seria siempre continuo é uniforme.
La tercera debilidad á que aludimos es la práctica
de comer y beber cosas solo porque se halla11 sobre la
mesa, particularmente cuaiido hay que pagarlas.
¡ Cuan rara vez sucede que dos amigos comiendo en
la fonda dejen algunas copas de vino generoso en
la botella á pesar de que ambos han tomado ya
bastante! y la consecuencia de no hacerlo asi es
frecuentemente el mandar traer mas : pero aunque
asi no sea, aun el primer exceso es ya pernicioso.
El exceso por pequeño que sen, ya en líquidos ó en
sólidos, desordena las funciones digestivas y consiguientemente disminuye el beneficio efectivo de
la comida. Produce ámenudo cierta repugnancia
á moverse, asi que un exceso conduce insensiblemente á otro. Genérase entonces lo que se denomina segundo apetito, y una vez excedidos los
limites regulares no es ya fácil determinar el paradero. La importancia en la vida del hombre de
"contentarse con lo que basta" y detenerse á
tiempo, es incalculable, y cometer excesos por la
razon expresada aunque es muy general no deja de
ser el extremo de la locura. Una pequeñísima
cantidad bastará para constituir la diferencia entre
pasar el resto del din útil y agradablemente ó en la
indolencia y la disipacion.

REFLEXIONES DE UN ANCIANO.
HALLABAME una noche de verano recostado sobre
mi almohada y entregado á una série de reflexiones
respecto á la incertidumbre de la vida y al infinito
número de cosas con que ha sido comparada,
cuando me ocurrió una ilu~tracion mecánica que
refiriendose o.l progreso del tiempo era no solo
nueva sino apropiada.
Por ejemplo supongamos que el dia empieza á
las seis de la mañana y termina á igual hora de la
tarde. Esto constituira un dia de doce horas el
cual sino fuese nebuloso podría considerarse como
regular: mas ay! ¡ cuán pocos de estos dias ocurren ! Supongo pues que la vida empieza al mismo
tiempo, esto es, á las eeis de la mañana, y dando
por sentado que cada hora de tiempo corresponde
á seis años de la vida, resultaria que un individuo
á las nueve tendria diez y ocho años, á las doce
treinta y seis, á las tres cincuenta y cuatro, y á las
seis de la tarde setenta y dos ; edad rara vez excedida por el hombre. Llevando adelante la ilusion,
pudiera suponerse que oscurece el dia á las seis.
¿ Cual seria pues la situacion de aquel que viviese
despues de esta hora ó hubiese alcanzado la edad
de setenta y dos años?
Las circunstancias del caso podrian solas decidir
esta cuestion. Sin la luz de la revelacion divina
pod ria decirse que se hallaba en completa oscuri&lt;lacl ; si descansaba solo en las buenas obras sin

o

REPERTORIO

confiar en la ex¡,incion &lt;le nuestro Salvador, diríamos que caminaba á la luz de las estrellas: pero si
abrazaba plenamente la doctrina del evangelio prod ucieudo como siempre lo hace obras meritorias;
si confesaba su frágil y pecadora condicion y la
absoluta necesidad de un mediador para con Dios,
confiando con sincera fé en su intercesion la cual
siempre produce paz y tranquilidad de espíritu;
en tal caso este hombre pudiera decirse que se
hallaba en la luz de la luna llena y consumada su
felicidad.
Esta division del tiempo pudiera ademas ser
prácticamente útil, facilitando á uno el medio ele
recordar hasta que punto babia avanzado en la
carrera de la vida y ver de que modo babia pasado
de la infancia á la juventud-de la juventud á la
edad madura y de esta á la vejez.
La juventud comienza llena de confianza y de
amor á todo cuanto la rodea; pero cuando un·
contratiempo ó desengaño la detiene en su carrera
¡ como cambian sus afecciones y sentimientos I
Esta es acaso la época mas peligrosa y aquella en
que los buenos consejos son mas útiles y mejor
recibidos que en ninguna otra ocasion, y no es
poca fortuna si logra calmarse la tormenta de
contrariados afectos, y amarga ingratitud, ó el
tumultuoso embate de sentimientos heridos, lo suficiente para no emponzoñar el último tercio de la
vida; pues es cosa terrible el volver la vista atrás
bácia la prolongada perspectiva de una larga série
de años, y no hallar un solo punto florido y agradable en que &lt;lescanse. lntimamente penetrado
de esta verdad solemne, quisiera poder inducir á
todos á pensar y consultar á aquel admonitor interno que de tiempo en tiempo levanta el dedo
reprobatorio contra los actos de locura é indiscrecion, á fin de que no tengan que llorar demasiado
tarde la esterilidad de lo pasado y las pocas esperanzas para lo futuro ; sino que por el contrario
disfruten en sus últimos momentos de la paz y
tranquilidad de espíritu que proporciona o.l hombre
el cumplimiento de sus deberes para con Dios y
sus semejantes•.

LAGRIM.AS.
LAS lágrimas no permanecen largo tiempo en las
sonrojadas mejillas de la infancia. La lluvia escurre fácilmente del capullo, descansa en el seno
de la flor abierta, y solo quiebra á la que se halla.
ya marchita y pasada.

DISPUTAS.
CUANDO nos hallamos en disposicion de confundir
con el argumento la falsedad y el error, no debemos hacerlo con vehemencia ni con insultos y aire
despreciativo, pero sí manifestar la verdad, y con
respuestas llenas de suavidad y moderacion combatir la falácia.
• El escritor de estas reflexiones tiene noventa aiios de
edad.

DE IJlSTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
CONSTANTINA.

EL grabado que antecede representa un objeto
interesante bajo dos puntos de vista, pues que
asocia las glorias de lo pasado con una perspectiva
brillante para. lo futuro. Ofrece á nuestra vista
una de las ciudades del antiguo mundo, atractiva
tanto por la singularidad y esplendor de su construccion como por la importancia de su historia,
al paso que sobre las cenizas de su grandeza pasada
ha plantado ahora la civilizacion el cimiento de
esperanzas para el porvenir en el interesante experimento de establecer una colonia europea dentro
de sus muros.
Entre los meridianos de los rios Iloodera-k y
Zainé, sobre los confines del desierto de Sabara y
la costa de la Mauritania Cesariense y N umidia,
se halla la provincia de Constantina que tiene mas
de 80 leguas de longitud sobre 35 de latitud. Este
territorio era tiempos atrás muy rico, y su virey
solia pagar al gobierno de Argel anualmente un
tributo de 80 á 100 mil pesos.
La ciudad de Constan tina es casi tres veces mayor
que Argel; rodéanla fuertes murallas de mas de
treinta y cinco piés de altura, mas allá de las
cuales se elevan los baluartes aun mas poderosos
de la naturaleza, esto es, montañas de forma pintoresca y estupenda altura. Fundada durante las
primeras conquistas de los cartaginesea, Constantina debió su numerosa poblacion y exquisitos or.
11atos al espléndido reinado de Masinisa que terminó
149 años antes de la era cristiana. Segun refiere
E•trabon los constantinos subyugaron primero á los
matalianos que cultivaban las fértiles llanuras de
Anisa. Escipion Emiliano extendió el antiguo

reino de Masinisa y el de Micipsa con la adicion
del valle de Bagrado, tomando entonces ~l nombre
de Numidia. Fué despues desolado por las guerras
de Mario, y de Sila, por la opresion de los antiguos
procónsules romanos y por las continuas guerras
civiles.
Hácia el afio 41 de la era cristiana la N umidia
quedó reducida á provincia romana. Era gobernada por procónsules, y despues del reino de Diocleciano, por presidentes bajo las 6rdenes, dicen,
del vicario de Cartago: subsiguientemente por el
prefecto del pretorio italiano, y por último formó
parte de la division militar de un conde residente
en Bona, que mantenia siempre de cinco á seis mil
hombres acuartelados en un gran número de fortalezas y castillos sugetos á su dominio. Entre los
años 340 y 350 fué reedificada por el emperador
Constante, hijo de Constantino de quien deriva su
nombre moderno.
La situacion topográfica de Constantina es muy
formidable: los romanos la fortificaron con altos
muros flanqueados á intérvalos por fuertes torres.
Estos muros se conservan aun en muy buen estado.
En tiempo de Plinio la ciudad se hallaba sftuada
sobre una especie de promontorio elevado inac,.
cesible por todos lados excepto por la parte de
Sud-este. Inclinábase algun tanto hácia el Sur,
y terminaba por el Norte en un precipicio de seiscientos piés de profundidad. Desde este punto es
magnífica la perepectiva que se ofrece á la vista,
la cual se extiende sobre una série de valles que
algun tiempo estuvieron cubiertos de casas de campo
y palacios romanos, de los cuales se ven aun ves-

\

�!)l(i

tráfico ele negros, envió una formidable expcclicion
Por la parte del Este dominan
la ciudad montañas muy elevadas unidas á ll'la ca- á las costas de Africa. Argel y los territorios adyacentes fueron pronto subyugados, y la corte de
d~na de rocas casi inaccesibles.
.
Ademas de esto. di versidnd de ruin ns espareidas Versalles no ocultó ya su designio ulterior de
por las inmediaciones, existen aun próximamente
retener estas conquistas con el fin de adoptar en
en el centro ele la poblacion inmensas cisternas ellas un sistema permanente de colonizacion. Ya
que reciben las aguas conducidas desde el rio
Bona y otras plazas importantes se habían sometido
Physgeo por un vasto nqueducto del cuo.l se con- á las armas francesas cuando Constantina llamó
serva todavia lo suficiente paro. mostrar lo magla atencion de los invasores. Una fuerza imponífico que debió ser cuando completo. Una de
nente salió de Bona el 12 de Noviembre de 1836
las puertas es de hermoso. piedra rojiza en nada
á las ordenes del marisco.l Clausel para efectuar
inferior· al mármol altamente pulimento.do. La esta nueva conquista, pero apenas habian comenque miraba al Sud-este era una obra maestra de
zado su marchn, cuando el tiempo empezó á insu género : la galeria y las columnas que sostenian
dicar la aproximacion de un invierno severo muy
los arcos estaban suntuosamente adornadas de cor- poco comun en aquel clima tórrido. Habiendo
nisas y festones, cabezo.s de buey y guirnaldas acampado sus tropas en la cima de las montañas á
de flores. Entre las ruinas al Sud-oeste se ,·é dos jornadas de Constantino. sobrevino uua nevada
terrífica. El frío era intenso, y muchos miles de
la mayor parte de un arco triunfal llamado el
"castillo del gigante," compuesto de tres arcos soldados pe1ecieron en una noche. Pero los héroes
ricamente exornados y flanqueados de pilastras de cien campañas no se desanimaron. Vadearon
rios, sufrieron hambre y sed, y no detuvieron su
coríntins.
Durante las terribles irrupciones de los vándalos,
marcho. hasta haberse formado en bato.Ha debajo
de los muros de Constantina. Admirablemente
Constantino. sufrió considerablemente á manos de
estos. bárbaros; si bien pudo preservar hasta la
defendida por la naturaleza, esta magestuosa forconquista aun mo.s destructora de los árabes, los taleza parecía vulnerable solo por un punto. . Un
derechos municipales y leyes que le fueron conbarro.neo de ~esenta varas de profundidad presenferidas por el mercader cartaginés y el colonizador
taba como escarpa y contraescarpa una roca perromano. La ciudad tardó mucho en recibir las
pendicular inexpugnable ya al asalto directo ó á
doctrinas mahometanas que por {1ltimo adoptó con
la mina secreta. Habiendo ganado la esplanada
la Numidia y el resto de Africa en 710. Formó
que dá frente á uno de los lados de la ciudad, se
parte del reino &lt;le Africa bajo la dinastía de los
vió no ser posible traer la artilleria por haber quecalifas Fatimitas hasta el afio 900. Pasó luego
daclo empotrada en el Jodo. En este momento
al dominio de Zerites que reinaba en 'l'abur y
crítico empezó el conflicto; la bandera encarnada
del árabe ondeaba sobre la batería principal: los
Aschir sobre el territorio de la division oriental,
c¡ue lue.,.o vino á constituir la regencia de Argel.
cañones empezaron á obrar. Las puertas de maciza
piedra, el puente, y las casns y jardines inmediatoa,
Despue~ de un espacio de 600 años de variada
estaban cubiertos de tropas berberiscas que se aprefortuna bajo los o.lmoravides y almohades, quedó
ln ciudad sujeta al cetro de hierro de los osmanlies suraron á seguir el ejemplo. Ademas de los habitantes, había en la plaza mil y quinientos turcos
en 1550. El cultivo clel suelo, el mas productivo
y cabiles, los cuales 11aliendo intrépidamente de
del Africa ; una poblacion industriosa; un comercio activo con el centro del continente africano
ella disputaron el terreno á palmos á los invasores:
pero los franceses los rechazaron, y continuaron
y. una situacion ventajosa entre el desierto y lo
avanzando basta tomar su posicion debajo de los
mejor del país de las palmas, o.si como la parte
mas feráz del reino de Tunez el de Sousá, y la caíiones mismos de los árabes. Sin embargo el
tiempo continuaba siendo cada dia mas severo; los
dependencia del divan de Argel, han dado á Conscañones eran ya inútiles: á los padecimientos intantina un grado de importancia considerable bajo
tensos del ejército se siguió la insubordinacion; y
el yugo depreclatorio de los turcos. Sus relaciones
las tropas excitadas, despreciando toda disciplina,
comercio.les eran principalmente con Tunez, y resultaron ser tan perjudiciales á los argelinos, que saquearon las provisiones, horadaron las pipas de
estos declararon la guerra á los Tunezinos en 1782 vino y aguardiente, y con esto aumentaron desgray 83. A algunas hostilidades inconsiderables se ciadamente la confusion que reinaba ya. Por
último despues de una noche pasada en fieros pero
siguió la peste en 1784. Ambas plagas, la peste y
la guerra aniquilaron la mayor parte de la pobla- vanos ataques, los sitiadores se retiraron y toda la
cion de Constnntina. Antes de 1780, contaba esta guarnicion disponible salió precipitadamente en
espaciosa ciudad mas de 50,000 habitantes, pero su persecucion. Entonces fué el momento de qu.e
se manifestase el espíritu y heroismo de los franen el dia apenas encierra la mitad de este número.
Ca&lt;la mes solía partir de ella una caravana para ceses en una lucha cuyo objeto era no menos salvar
la vida que mantener la gloria, y es preciso conTunez cuyo valor, dicen, ascendía por lo menos á
fesar que no desmintieron su bien merecida repu1,320,000 pesos anuales. Mantenía tambien un
tacion. A pesar del frio, las privaciones, é innucomercio activo con Bona y con la Real Compañia
rnerables dificultades, continuó ¡ior varios dins este
Africana estnblecida en Marsella.
El gobierno francés habiendo resuelto obtener 1 servicio i:lesesperado, hasta que por último lograron
satisfaccion de algunos insultos hechos ú su pabe- _ efectuar su retirada, sin haber abandonado en cir110111 y al mismo tiempo r&lt;'primir la ¡iirnteriu y , , cuu~ra11ci11s tan críticas ninguno de sus e11fermos
1igios numerosos.

•

EL INSTRUC'J'OR, O REPERTORIO

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
y heridos, y consiguiendo salvar asimismo una
gran parte de sus municiones y vituallas.
Pero estos reveses no apagaron el ardor del soldado ni hicieron que el gobierno francés abandonase el objeto que se babia propuesto. Se estableció
uno. fuerte guarnicion en Guelma, y en el afio 37
las tropas francesas al mando del general Damvremont, atacaron de nuevo á Constantina, la cual
tomaron por asalto el 13 de Octubre despues de
una desesperada resistencia por parte de los habi-

3li

tantea y guarnicion. Damvremont fué muerto
por una bala de cañon, y Aehmet Bey, el gobernador, salió de la plaza con 12,000 hombres entrando inmediatamente en ella los franceses.
Es diano de notarse que Constantina, ó mas
correcta~ente Costantina, aunque poblacion de
grande antigüedad (habiendo sido capital de Numidia) y de extension considerable, apenas l!a sido
conocida de los europeos hasta la ocupac1on do
Argel por los franceses.

Ji!L AYUDANTE, O GRULLA GIGANTESCA.

----

-· -- - -

-")_

EsTA ave singular es bastante comun en las colecciones zoológicas europeas por ser fácilmente domesticada y adaptarse sin dificultad á diversas
temperaturas, á pesar de ser indígena de los climas
cálidos de la India donde abunda, particularmente
á las inmediaciones de Calcuta. Su tamaño puede
i11ferirse por el dato de que sus alas extendidas
miden de catorce á quince piés de un extremo al
otro. Desde la punta del pico á la de las garras
tiene sobre siete piés y medio, y cinco de altura
en posicion erecta. La parte superior del cuerpo
es ele un color gris ceniciento, y las plumas nlli
son duras y cortas: la inferior es blanca y las
plumas largas y algo mas suaves. La cabeza y
¡)escuezo carecen de plumas, pero la piel rojiza y
callosa que los cubre está provista de pelo : del
centro del cuello cuelga sobre el pecho una especie de saco cónico cubierto de plumon y parecido
(ndoptanrlo la comparacion de Cuvier) á un gran
s11lcl1ichon ó morcilla. El pico es muy grande,
grueso en su base y de considerable abertura.
Aunr¡ne c&gt;n la~ clasificaciones ~istemáticas no

figura el ayudante como ave de rapiña, hallandose
colocado con mas propiedad entre las acuáticas,
es sin embargo una de las aves mas voraces y
carnívoras que se conocen, y la estructuro. de sus
órganos digestivos corresponde con estos hábitos
voraces. El ayudante no tan solo es capaz de
digerir huesos, sino que parece aficionado á ellos
tragando ávidamente todos cnant-0s puede admitir
su gaznate, circunstancia por la cual se le ha dado
algunas veces el nombre de traga-huesos. Dícese
haber encontrado en el buche 6 estómago de una
de estas aves una tortuga de tierra de diez pulgadas
de largo y un gato negro de gran tamaño, entero.
8u gran voracidad es sin embargo muy útil en los
po.ises que frecuenta, por la enorme cantidad de
animales nocivos.que destruye tales como culebras,
lagartos, ranas y otros reptiles, devorando un número tan considerable de ellos que no les permiten
multiplicarse al punto de molestar á los habitantes
quienes por esta razon aprecian tanto á esta ave
como los holandeses á la cigüeña.
Los ayudantes en la India caminan en bandadas,

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�318

EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO

y vistos á cierta distancia en el agua cerca de la
embocadura de los ríos y avanzando hácia el espectador (lo cual frecuentemente ejecutan con las alas
abiertas) presentan la apariencia de canoas navegando sobre un mar tranquilo; cuando se hallan
sobre la ribera parecen hombres y mujeres buscando
conchas y mariscos en la playa. "Una de estas
aves," dice el doctor Latham, "muy jóven aun,
de cinco piés de altura y completamente domesticada, fué presentada como regalo al jefe de los
bananas donde residia rui amigo ; y estando acostumbrada á recibir diariamente su alimento en el
gran salon ó comedor, se familiarizó muy pronto
acudiendo siempre á dicho punto á la hora de
comer, y colocándose detrás de la silla de su amo
frecuentemente aun antes de que llegasen los convidados. Los criados tenian que usar de la mayor
vigilancia, y defender las provisiones con varas;
pero con todo solia frecuentemente apoderarse de
alguna cosa, y en una ocasion arrebató una gallina
cocida que tragó entera de un solo bocado. Su
valor no es igual á su voracidad, pues un niño de
ocho ó diez años lo ahuyenta pronto con una varita
de mimbres, aunque al principio dá muestras de
querer defenderse, amenazando con su enorme pico
abierto, y dando bramidos casi tan fuertes como
los del tigre ó el oso. Es enemigo declarado de
los cuadrúpedos pequeños asi como de las aves y
reptiles, y destruye astutamente gallinas ó pollos
aunque no se atreve á atacar abiertamente á las
primeras cuando defienden sus polluelos. Todo lo
traga entero, y es tan elástico su gaznate que no
solo baja por él un animal del tamaño de un gato,
sino que una canilla de vaca quebrada por el medio,
le sirve solo para dos bocados. Se le ha visto
tragar una pierna de carnero de cinco á seis libras,
una liebre, una zorra pequeña, &amp;c. Despues de
algun tiempo arroja del estómago los huesos lo cual
11arece ser un acto voluntario, pues que se ha observado que una onza ó dos de tártaro emético administrado á una de estas aves no produce efecto
alguno."
Los naturales ó indígenas de aquella parte de la
India donde se cria el ayudante le tributan una
especie de reverencia, pues creen, segun la extraña
doctrina de la metempsícosis ó transmigracion, que
estas aves encierran las almas de los bracmanes.

IMPERIO DE LA MUSICA.
PuEDE asegurarse con verdad que el imperio de la
música es universal, difundiendose por todo lo
creado el exquisito placer que produce. Si el
canto de la. alondra es una salutacion gozosa é instintiva. al nuevo dia, tambien se nos enseña que el
orden de ser4¡s mas perfectos rodean el trono del
Altísimo cantando himnos de alabanza, y cada uno
de los eslabones intermedios de la cadena. de oro
que desciende del cielo á la tierra vibra tambien á
su impulso. La música es el lenguaje de la naturaleza y por esto es un idioma tan bel\o, variado y

expresivo. Repítenlo los ecos de la selva y de lo.
floresta, susurra en el zéfiro suave, murmuro. en el
arroyuelo, sueno. en el torrente y ruge en la tempestad. Hállase presente en todas partes; eu la
tierra, en el mar, en el aire, en el mundo que existe
y en el que debe seguirle. Hay música en cada
acento de alegria, hay música en cada expresion
de gratitud, hay música en cada queja del dolor, y
hay música en la voz de la compasion. Encontramos y reconocemos el poder de este lenguaje en
todas las circunstancias diarias de la vida. Suponed al mundo destituido de estos dulces acentos,
de estas voces majestuosas y solemnes, de esta
apelacion diaria y contínua al corazon y la. imuginacion; suponed que esta variedad infinita y encantadora cesa aun cuando solo fuese durante un
solo y breve dia, sustituyendo en su lugar una
triste monotonia y sepulcral silencio, oh ! con
cuanta vehemencia anelnria su regreso aun el corazon mas insensible ó el espíritu mas obtuso; dando
gracias á la Providencia benéfica que ha hecho á
toda la naturaleza vocal! La música es pues un
lenguaje concedido al hombre en comun con otros
seres creados, pero con mns amplitud, en mayor
perfeccion y con un objeto mas noble, y bajo este
punto de vista ha sido considerada por todos los
pueblos y en todas las edades. Otras ciencias han
venido al auxilio del músico quien obteniendo así
los medios de investigar y reducir á reglas fijas las
leyes que gobiernan la produccion y propagacion
del sonido, ha adquirido el arte de arreglar, aplicar
y extender el poder que le ha concedido la naturaleza. Estas leyes, aunque inmutables, son sin embargo susceptibles de una infinita diversidad en su
aplicacion. Cualquiera que sea la eminencia que
alcancemos, el horizonte 11e presenta siempre sin
límites. Nuestros primeros maestros cultivaron lo
que ahora conocemos haber sido solo un espacio
muy reducido en el campo musical, y si entrevieron regiones mas fértiles y extensas, se presentaron
estas á sus ojos solo como visiones confusas y distantes. Cada generacion sucesiva ha adelantado
sobre la anterior; en algunos casos descuidando ó
cultivando parcialmente el suelo á que sus predecesores habían concedido una atencion exclusiva;
sin embargo todavía existía mas allá una region
mas bella, mas rica y variada que la que poseian.
El mismo remoto horizonte se presenta hoy delante
de nosotros, y los que nos siguen, obteniendo una
elevacion aun mayor, alcanzarán una perspectiva
todavía mas dilatada; mientras que á nuestra posteridad la mas remota, la distancia, por grande que
sea, aparecerá sin límites como al principio.

DE IllSTORIA, DELLAS LETRAS Y AUTES.
n1cnte en el Reino Unido, sus colonias y dependencias. El período á que se refiere este cálculo es el
año de 1812 desde cuya época ha aumentado considerablemente la riqueza del pais.
GRAN BRETAÑA E IRLANDA.
Agricultura, •••• ••• • •••••••••.••••• , • • • • •
:Minas y minerales ....................... .
Manufacturas ..... . .............. , • • • .. •
Comercio interior ....................... .
Comercio exterior y marina .. ,.,, ...•..••••
Comercio de cabotaje • , • ••• ...•.... , , •.••
Pesquerias ( con exclusion de las pesquerias
coloniales de Terranova) ••••• , , ••••• , , • ,
Cusas de banco, públicas y privadas.•••••••
Renta extranjera •••.• , ................ • •
Dependencias en Europa .. , .............. •

Ps.Fs.

1,084,088,120
45,000,000
571,150,000
ló7,500,000
231,868,740
10,000,000
10,500,000
17,500,000
25,000,000
9,000,000
2,161,696,800

PosesionesinglesasenlaAmá}
rica del Norte............. 66,077,370
209 639 700
Colonias inglesas de las Indias
' '
occidentales., ............. 143,562,3.30
Establecimientos ingleses en A frica,.......
4,001,500
Colonias inglesas en Africa.. 30,971,150}
Posesiones territoriales bajo el
gobierno de la Compañia de
l ,000,003,6'i&lt;l
las Indias orientales..... 1,009,832,470
Total... ,,,.,............ 3,466,141,680

El eminente autor de la obra citada, Mr. Colquhoun, ha calculado tambien el importe de la
propiedad existente en el imperio Británico, ó sen
el valor efectivo del Reino Unido y todna sus colonias y dependencias en Europa y América, Africa
y Asia, incluyendo las posesiones territoriales gobernadas por la Compaíiia de las Indias Orientales en
1812. El resultado de su cómputo es el siguiente:
EonoPA-Gran Bretaña é Irlanda, incluyendo su marina .• , , • •• , • , •• , • , , • • • • • • • 13,683,200,()(X)
Dependencias..................... .
110,806,650
A11&gt;:a1c.&amp;-Posesiones inglesas del Norte de
América ••• , .. , •• ••••••• , ........... , •
232,876,800
Indias occidentales, originalmente inglesas·••• •••••••••...........•.•
500,074,320
Indias occidentales inglesas conquistadas ..••.••••••••• ,., •••••• , ••.•
376,100,000
A,omcA-Establecimientos ingleses ••••••••
2,752,500
Jd. conquistados ........ . ......... ,
21,100,500
Asu-Colonias y dependencias inglesas ••••
56,400,000
Id. conquistadas ................. , ••
137,205,450
Posesiones territoriales gobernadas por la
Compañia de las Indias Orientales ••••••• 5,362,138,755
Total valor del Imperio Británico.... . 20,482,6M,475

1

MOSAICO.
El llanto y la risa.

VALOR DE LA PROPIEDAD EN EL
IMPEUIO BRITANICO.
EN una obra publicada no há mucho sobre la
riqueza del imperio británico, se calcula del modo
siguiente la suma total de propiedad creada anual•

DEMÓORITO que estaba siempre riendo alcanzó
la edad de 109 años: Heráclito que nunca cesó de
llorar, no pasó de los 60.

El Papa.
UN viajero reciente hace la siguiente descripcion
del pontífice romano. " En lo interior de su pn-

3 19

lacio el papa usa una sotana ó balandrán de paüo
blanco y mangas de batista ó linon. Sobre los
hombros lleva una mozzetta ó especie de capucha
de terciopelo encarnado forrado de armiño, y en la
cabeza un camauro ó gorra ajustada que baja por
ambos lados cubriendo los oidos: el camauro es
tambien de terciopelo encarnado y forrado de armiño en el invierno. Los zapatos son, segun la
estacion, ya de paño encarnado bordado de oro, ó
de tafilete del mismo color con una cruz bordada en
el centro. S. S. no muda nunca la forma ni el color
de sus vestiduras excepto durante la Cuaresma,
Adviento, y los dias de ayuno en que usa una
sotana blanca de tela de lana. Desde el Snbado
Santo al sabado de la semana siguiente lleva una
mozzetta y un camauro de damasco blanco. Cuando
sale se pone ademas una estola al cuello. El
santo padre asiste con su traje usual á todos los
consistorios."

Lo posible y 1.o imposible.
AooT.A.D el rio de las Amazonas con una cuchara
de café; impedid que el nuevo ayuntamiento pretenda hacer mas que el anterior: calzad las botas
poniendo el talon donde deben estar los dedos:
enviad un globo con anzuelos á pescar estrellas: cabalgad en un sombrero y perseguid un cometa:
cuando cae un aguacero con una fuerza igual á la de
la catarata de Niágara acordaos donde dejasteis
vuestro paraguas: atragantad un mosquito con una
teja: en una palabra probad que puede hacerse todo
cuanto hasta ahora se ha tenido por imposible,
pero no intenteis jamás inducir á una muger á que
diga "Sí," cuando ha resuelto firmemente decir
que" No."

Remedio para tiempos revueltos.
PEG.A.DSl!.LA. al doctor usando temperancia; pegádsela á los esbirros de la ley mnnteniendos pacífico.
y sin deudas: y pegádsela al demagogo de cualquier
partido que sea votando siempre en favor de
hombres honrados.

Gastos de la guerra.
"QuB me den," decia un filántropo, "el dinero
&lt;Jue se ha gastado en guerras, y compraré pié por
pié la superficie entera de la tierra; vestiré á todoa
los hombres, mujeres y niños en trajes que envidiaran los príncipes. Construiré una escuela en
la falda de cada monte y en cada valle por todo el
globo habitable. Fundaré una academia en cada
ciudad y la dotaré correspondientemente; erigiré
un colegio en cada estado provisto de hábiles profesores. Coronaré cada eminencia con una iglesia
destinada á la promulgacion -del evangelio de
paz; mantendré en su púlpito un sacerdote elocuente y virtuoso, de modo que cada domingo la
campana de una iglesia responda á la de la inmediata por toda la circunferencia de la tierra, y la
voz de la oracion y del himno de alabanza ascienda
como holocausto universal al cielo."

Mal humor.
TRES

cosas hay que ponen á un hombre de mal

�EL it-S'l'ltl CTOH.

3:!0

humor: un din nublndo, un bolsillo vncio, y el
estar cnnmorndo.

Nobk orgullo.
S1 el hombre tiene derecho de enorgullecerse de
olgo es de una buena accion ejecutada por motivos
puramente generosos y sin miras interesadas de
ninguna especie.

I Escribióle pues cncnrgándole procurnse nJquirir
dos ó tres de las mas hermosas que fuera posihlc
encontrar, y las remitiese á Marsella con la posilile
brevedad por el primer bnrco que se pre5entase.
Quiso la casunlidad que el comercinnte ni d1\r la
orden no dejase la suficiente distancia entre los
guarismos y la conjuncion 6De pequeñas causas
Nacer suelen coosecueocias grandes.

Pa,co de un emperador.

EN una de las visitas que el emperador Alejnndro
Algunos meses dcspues un mozo de plazo. vino
l1izo á la ciudad de Varsovia, no habiendo habido , apresuradnmente á participar al comerciante que
tiempo para limpiar las calles de una gran conhnbia llegado su gran coleccion de 11nim11les.
tidad de barro y basura amontonado en ellas, las
"¿ Gran coleccion de animales?" esclo.mó el ntónito
nutoridades rusas dieron orJen para que fuesen
comisionista. "Si, sefior, un cargnmento entE'ro
nbiertas las ventanas bajas de las casos y que se
de monas ha llegado consignado á vd." El comerarrojase el lodo en las habitaciones.
' ciante npenas podia dar crédito á este nviso, hasta
que pusieron en sus manos la carta de su corresEl orgullo humillado.
ponsal. En ella el mercader africano, hombre de
IIAOB pocos dias presenciamos en esta capital el
escrupulosa puntualidad, manifestaba su sentigracioeo hecho siguiente. Es de advertir que en
miento de no hnber conseguido reunir á pesnr de
tiempo de lluvia cuando las calles están cubiertas
sus esfuerzos mas que 100 monas en vez de lns 203
de lodo suelen establecerse en los cruceros de ellas
que se le hnbinn encargado, pero prometía compordioseros que barriendolo á uno y otro lado
pletar cuanto antes el pcJido. Puede imaginarse
abren un sendero ó paso limpio para la convecual seria la situacion del pobre comerciante
niencia de los que transitan á pié, esperando por
cuando al bajar al muelle para satisfueerse por si
este medio excitar su caridad. Dos señoras de
mismo con demostrncion ocular, vió sus 100 monas
distincion mandaron parar su carruaje delante de la 11 todas debidamente enjauladas y haciendole muecas
tienda de un joyero, donde se apeó una de ellas, decon la mas laudable pertinacia. Ern momento
jando el coche precisamente en medio del sendero 6 aquel en que un hombre podio muy bien dudar
crucero limpio de la calle. Unos caballeros que
qué deberla hacer si reir ó enfadarse. Tal es el
deseaban pasar al otro lado pidieron al cochero que
valor de un cero.
se adelantase una ó dos varas mas á fin de dejar
Direccion de gwboa aereostáticos.
libre el paso, lo cual este con mucha insolencia
reuaó hacer: los caballeros insistieron pero en vano.
EN el mes de Abril último se hizo un experimento de
Durante el altercado la señora, que se hobia
mucho interés en el castillo de Villetaneuse cerca
apeado, se presentó á la puerta de la tienda, y
de St. Denis en Francia. Los Sres. S--padre
néciamente mandó á su cochero que no se moé hijo, libreros, anunciaron hace algun tiempo
viese de donde estaba. Al oir esto uno de los 11 haber descubierto un modo seguro y efectivo de
caballeros abrió la portezu¡,Ja del coche, y con
dar direccion á los globos aereostáticos. Varias
botas y espuelas atravesó por él apeándose al lado
pruebas que se hicieron en la escuela militar de
opuesto. Siguióle su compafiero con no poca sorParis habian sido coronadas de un 6xito completo,
presa y mortificlcion de la señora que se hallaba
y las que se verificaron en escala mns extensa en el
dentro del coche no menos que de la otro. Pnra
castillo mencionado produjeron resultados igualcompletar la broma, unos cuantos marineros que se
mente satisfactorios. El Sr. S--hijo, despues
hallaban presentes, protestando "que si aquella
de elevarse á una altura de algunos centenares de
era callejuela, tanto derecho tenían ellos como los
varas en un globo sujeto con una cuerda, puso en
caballeros para pasar por ella," atravesaron todos
operacion el ingenioso mecanismo inventado por
por el carruaje,
su padre y por él, é hizo proceder al globo hncia
el Oeste á pesar de un viento fuerte que soplnba en
El cero dell{Jraciado.
aquella direccion : retrocedió despues, detuvo el
LA " Gaceta de Marsella" relata una anécdota
globo á placer, y le hizo jirar y mover en todns
curiosa respecto á uno de los primeros comerdirecciones, con sorpresa y admiracion de un conciantes espafíoles de aquella ciudad. Este cabncurso numerosísimo. Continuó sus evoluciones
llero teniendo un corresponsal mercantil en la costa
por espacio de tres horas. Si esta invencion es
de Mrica, pensó, hace algun tiempo, que pues
aplicable en todos puntos ó situaciones ( de lo cual
dudamos) removerá el grande obstáculo que hasta
algunos individuos de su familia habian maniahora se ha opuesto al empleo de la aercostútica
festado deseos de poseer una mona, le seria fácil
como ciencia de práctica utilidad.
satisfacer este antojo por medio de su corresponsnl.
0

LONDRES:
IS u

IMPRENTA DE CARLOS WOOD, l'OPl'lN's COUnT, fLE.I.T HRU.r.

1

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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