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Contamos contigo.
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Redde

~ A-. - ~

CAP~SINA

~ L

FONDO

UNIVERSITARIO

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Visión 2012
..Educacion con ,iston,

.,s,on con fururo"

H iNDACIÓI',
UANLA.C•

�oo ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

oo MISCELÁNEA

Celebrando nuestra poesía de Ledo Ivo / La poesía de
[vo, comenta JOSÉ JAVIER VILL4RREAL, se nos ha
ido convirtiendo en un accidente de vida; como los
clásicos, no sólo nos acompaña, sino que nos ayuda

Traducir es captar el espíritu literario que hay en la página
/ CRECORY ZAHBRANO conversa con AKIRA
SUCIYAHA, traductor de Pedro Páramo al japonés,
sobre la recepción y comprensión de la literatura
latinoamericana en la Tierra del sol naciente/ 76

a ser /40

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De cómo La Biblia Vaquera plantea, en lenguaje acá,
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1

A LA LETRA: Biblioteca personal 11/IV
BÁRBARAJACOBS/62

LETRAS AL MARGEN: El compositor y la bandida
EDUARDO ANTONIO PARRA/ 67

oo DE ARTES Y ESPEJISMOS

BARCELONA DE NOCHE 5 / ÓLEO SOBRE TELA / 40 X 30 CM

�POESIA

POESIA

Epitafios de agua
LUIS JORCE BOOME

l.
Vicente Huidobro duerme la eternidad frente a las costas de Chile, en un balcón
desde el que núra las olas romperse contra los riscos como un ejército de almas
derrotadas.
Su epitafio reza: Abrid esta tumba, al fonda se ve el mar.
Pero nadie ha acatado esta última voluntad, esta sed póstuma de profanación: los
visitantes temen a ese océano mortuorio que, al no encontrar acomodo en el abismo,
podría ascender por el hueco de la tumba, y sumergir la entera tierra firme para
siempre.

2.
Los fantasmas del silencio persiguieron al poeta por calles inesperadamente gemelas

La inscripción sobre su lápida no promete un océano ni la confluencia de los

de Leningrado y Nueva York. Cada Noche Buena escribe poemas que no muestra

ríos. Aquel que alce la piedra encontrará una escalera que conduce a la sumergida

a nadie, y que nunca lee, para no desesperar más de la cuenta. Después de muerto,

ciudad donde mora -como quien habita un espejo tembloroso-, desde hace años,

Joseph Brodsky decide quedarse en Venecia, bajo el tránsito de las góndolas que

el difunto.

· parecen surcar el cielo.

��ENRIQUE VILA•MATAS

Puede parecer paradójico, pero he buscado siempre mi
originalidad de escritor en la asimilación de otras voces. Las
ideas o frases adquieren otro sentido al ser glosadas, levemente
retocadas, situadas en un contexto insólito.

I ¡

:t
1

e llamo Erik Sacie, como
todo mundo".
Juan Villoro dice que
esta frase del compositor
francés resume mi noción
de personalidad: "SerSatie
es ser irrepetible, esto es,
encontrar un modo propio de disolverse hacia el
triunfal anonimato, donde lo único es propiedad de
todos".
Las palabras de Villoro me transportan por un
instante al mundo de un libro de ensayos de Juan
García Ponce, La errancia sin fin, donde este crucial
autor mexicano enuncia su concepto de la literatura
como discurso polivalente en el cual los autores
se funden y se pierden en el espacio anónimo de la
literatura. Ya en su propia obra, desde el principio,
García Ponce empleó la intertextualidad para crear
homenajes a sus autores favoritos y de esa forma
fundir su literatura con la de ellos.
De hecho, en los orígenes de todo lo que escribo
está el método que podríamos llamar de Laurence
Sterne que, cuando hablaba de cerrar la puerta de mi
estudio quería decir alejarme de aquellos autores a los que
en mi biblioteca suelo plagiar. Hay un famoso fragmento
de Sterne donde se lee una tremenda embestida
contra los autores poco originales y plagiarios y se
habla de un propósito de enmienda por parte del
propio Sterne, que dice que no va a copiar más. Lo
genial de ese fragmento con propósito de enmienda
es que a su vez está plagiado de Anatomía de la
Melancolía, de Richard Burton, concretamente del
prefacio titulado Democritus Junior to the Reader. Señala
Javier Marías en sus notas a la traducción española
de Tristram Shandy que lo que él ha llamado, quizá un
tanto temerariamente, plagios de Sterne son más bien
adaptaciones (a menudo enriquecidas) de textos

que él admiraba o por los que se sentía influido. Y
si se compara la recreación de estos textos con los
textos mismos, se comprobará que a Sterne no puede
acusársele de plagiario, sino que más bien hay que
reconocerle un inusitado talento para parafrasear.
Por otra parte, conviene también indicar que Sterne,
al menos cuando "tomaba prestado" de sus favoritos
(Cervantes, Rabelais, Montaigne y Burton) confiaba
justificadamente en que el lector culto reconocería
las fuentes: es decir, en ningún momento trataba de
ocultar la procedencia de semejantes pasajes, sino
más bien al contrario: procuraba dar las pistas.
No nos engañemos: escribimos siempre después
de otros. En mi caso, a esa operación de ideas y frases
de otros que adquieren otro sentido al ser retocadas
levemente, hay que añadir una operación paralela
y casi idéntica: la invasión en mis textos de citas
literarias totalmente inventadas, que se mezclan con
las verdaderas. ¿y por qué, dios mío, hago eso? Creo
que en el fondo, detrás de ese método, hay un intento
de modificar ligeramente el estilo, tal vez porque hace
ya tiempo que pienso que en novela todo es cuestión
de estilo.
Aunque muchos aún no se han enterado, la novela
dejó, hace ya más de un siglo, de tener la misión
que tuvo en la época de Balzac, Galdós o Flaubert.
Su papel documental, e incluso el psicológico, han
terminado. "¿y entonces que le queda a la novela?",
preguntaba Louis Ferdinand Céline. "Pues no le
queda gran cosa -decía-, le queda el estilo ( ...)
Ese estilo está hecho a partir de una cierta forma de
forzar las frases a salir ligeramente de su significado
habitual, de sacarlas de sus goznes, para decirlo de
alguna manera, y forzar así al lector a que desplace
también su sentido. iPero muy ligeramente! Porque
en todo esto, si lo haces demasiado pesado, cometes
un error, es el error, ¿no es así? Entonces eso requiere

8

grandes dosis de distancia, de sensibilidad; es muy
difícil de hacer, porque hay que dar vueltas alrededor.
¿Alrededor de qué? Alrededor de la emoción".
Algunas de mis citas inventadas han hecho extraña fortuna y larga carrera y confirman que en la literatura unos escribimos siempre después de otros.
Y así se da el caso, por ejemplo, de que se atribuye
cada día más a Marguerite Duras una frase que no
ha sido nunca de ella: "Escribir es intentar saber qué
escribiríamos si escribiéramos". Lo que realmente dijo
es algo distinto y tal vez más embrollado: "Escribir
es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos
-sólo lo sabemos después- antes".
Hablaba ella de si escribiésemos antes. El equívoco
se originó cuando, al ir a citar la frase por primera
vez, me cansó la idea de tener que copiarla idéntica
y, además, descubrí que me llevaba obstinadamente
a una frase nueva, mía. Así que no pude evitarlo y
decidí cambiarla. Lo que no esperaba era que aquel
cambio llegara a calar tan hondo, pues últimamente
la frase falsa se me aparece hasta en la sopa, la citan
por todas partes.
Otro caso parecido al de Duras lo he tenido con
Franz Kafka. En cierta ocasión, se me ocurrió citar
unas palabras de su Diario: "Alemania ha declarado
la guerra a Rusia. Por la tarde, fui a nadar (2 de
agosto de 1914)". La trascripción literal de lo que
dijo Kafka habría sido ésta: "Alemania ha declarado
la guerra a Rusia. Por la tarde, Escuela de Natación".
Pero la frase que tuvo fortuna fue la primera, que en
cierta forma yo comencé a sentir corno mía. Y más
cuando ante mi asombro comencé a leerla por todas
partes, e incluso se la oí decir al actor Gabino Diego
-a modo de declaración amorosa a Ariadna Gilen una comedia cinematográfica de David Trueba;
la gente en el cine se reía a mandíbula batiente, lo
que me molestó un poco porque a esas alturas yo
consideraba ya muy mía la frase y no pensaba que

fuera para reír tanto. Y, además, qué diablos: ila frase
era mía!
Sí, es verdad. Escribimos siempre después de otros
Y a mí no me causa problema recordar frecuentemente
esa evidencia. Es más, me gusta hacerlo, porque en mí
anida un declarado deseo de no ser nunca únicamente
yo mismo, sino también ser descaradamente los otros. Ya
en uno de mis primeros libros, Recuerdos inventados,
me dediqué a robar o a inventar los recuerdos de los
otros para poder tener una personalidad propia.
Al igual que Antonio T abucclú, dudo, por ejemplo,
de la existencia de Borges y pienso que el rechazo
de éste a una identidad personal ( su afán de no ser
Nadie) nunca fue tan sólo una actitud existencial
llena de ironía, sino más bien el terna central de
su obra. En su relato La forma de la espada, Borges, a
través de su personaje John Vincent Moon, sostiene
la siguiente convicción:

Lo que hace un hombre es como si todos los hombres
lo hicieran. Es por ello que no es injusto que una
desobediencia en un jardín contamine a todo el género
humano; como no es injusto que la crucifixión de un
solo judío sea suficiente para salvarlo. Posiblemente
Schopenhauer tiene razón: yo soy los otros, todo
hombre es todos los hombres, Shakespeare es de algún
modo el miserable John Vincent Moon.
Yo también soy ahora J ohn Vincent Moon y digo
que para Borges el escritor llamado Borges era un
personaje que él mismo había creado y que, si nos
sumamos a su paradoja, podemos decir que Borges,
personaje de alguienllamado como él, no existió jamás,
no existió más que en los libros. Eso lo dijo también
Tabucclú y yo, por tanto, también soy T abucclú que
un día me dio un papel en el que estaba escrita esta
frase de Borges que inmediatamente me apropié: "Yo
soy los otros, todo hombre es todos los hombres".

ASÍ COMO CODARD DECÍA OUE QUERÍA HACER PELÍCULAS DE
FICCIÓN OUE FUERAN COMO DOCUMENTALES Y DOCUMENTALES
OUE FUERAN COMO PELÍCULAS DE FICCIÓN, YO HE ESCRITO -O
PRETENDIDO ESCRIBIR- NARRACIONES AUTOBIOCRÁFICAS QUE
SON COMO ENSAVOS Y ENSAVOS OUE SON COMO NARRACIONES.
9

�Así es que, cuando escribo, sin duda soy Tabucchi,
Borges yJohn Vincent Moon y todos los hombres que
han sido todos los hombres en este mundo. Aunque,
eso sí, para no complicar ya más las cosas, me llamo
únicamente Erik Satie. Como todo el mundo, por otra
parte. O, si se prefiere, "me llamo Antonio Tabucchi
como todo el mundo".
Bien pensado, creo que mi inclusión de citas
(falsas o no) insertadas en medio de mis textos
debe mucho a la fascinación que provocaron en
mi juventud las películas de Jean Luc Godard con
toda esa parafernalia de citas insertadas en medio
de sus historias, esas citas que detenían la acción
corno si fueran aquellos carteles que insertaban los
diálogos en las películas de cine mudo. Me formé
literariamente viendo el cine de vanguardia de los
años sesenta. Y lo que vi en aquellas películas me
pareció tan asombrosamente natural que para mí el
cine siempre ha sido aquello que vi en esa época de
innovaciones estilísticas sin fin.
Yo me formé en la era de Godard. Eso es algo que
debería advertirse en la faja de mis libros a todo aquel
que comprara uno de ellos.
Así corno Godard decia que quería hacer pelí,
culas de ficción que fueran como documentales y
documentales que fueran corno películas de ficción,
yo he escrito -o pretendido escribir- narraciones
autobiográficas que son como ensayos y ensayos
que son corno narraciones. Y tanto en unas como en
otras he insertado mis citas. Decia Su san Sontag en el
prólogo del admirable -hoy bastante extraviadolibro Vudú Urbano de Edgardo Cozarinsky, un pío,
nero y gran experto en incluir citas en sus relatos:
"Su derroche de citas en forma de epígrafes me hace
pensar en aquellos films de Godard que estaban
sembrados de citas. En el sentido en que Godard,
director cinéfilo, hacía sus films a partir de y sobre
su enamoramiento con el cine, Cozarinsky ha hecho
un libro a partir de y sobre su enamoramiento con
ciertos libros".
Me formé en la era de Godard. Lo que le había visto
hace_r a éste y a otros cineastas de los sesenta lo asimilé
con tanta naturalidad que después, cuando alguien
me reprochaba, por ejemplo, la incorporación de citas
a mis novelas, me quedaba asustado de la ignorancia
del que reprochaba aquello en el fondo tan normal
para mí. A fin de cuentas, poner una cita -como
bien sabía Sterne y yo sabía ya entonces- es como

lanzar una bengala de aviso y requerir cómplices. Me
sorprendía encontrar tarugos que veían con malos
ojos lo que yo siempre había visto con mi mejor
mirada: esas lineas ajenas que uno incluye con uno u
otro, o ningun propósito, en el texto propio.
Pienso con Fernando Savater que las personas
que no comprenden el encanto de las citas suelen ser
las mismas que no entienden lo justo, equitativo y
necesario de la originalidad. Porque donde se puede
y se debe ser verdaderamente original es al citar. Por
eso algunos de los escritores más auténticamente
originales del siglo pasado, como Walter Benjamín
o Norman O. Brown, se propusieron (y el segundo
llevó en Love's Body su proyecto a cabo) libros que no
estuvieran compuestos más que de citas, es decir,
que fuesen realmente originales.
Y también creo con Savater que los maniáticos
anticitas están abocados a los destinos menos
deseables para un escritor: el casticismo y la
ocurrencia, es decir, las dos peores variantes del
tópico: "Citar es respirar literatura para no ahogarse
entre los tópicos castizos y ocurrentes que se le
vienen a uno a la pluma cuando nos empeñamos en
esa vulgaridad suprema de no deberle nada a nadie. En el
fondo, quien no cita no hace más que repetir pero sin
saberlo ni elegirlo..."
Salvando todas las insalvables distancias, ese
método que tanto he utilizado yo de ampliación de
sentidos a través de las citas tiene puntos en común
con aquel procedimiento que inventara mi admirado
Raymond Roussel y que explicó en Cómo escribí

algunos libros míos:
Desde muy joven escribía relatos breves sirviéndome
de este procedimiento. Escogía dos palabras casi
semejantes (al modo de los metagramas). Por ejemplo,

billiard (billar) y pilliard (saqueador, bandido). A
continuación, añadía palabras idénticas, pero tomadas
en sentidos diferentes, y obtenía con ello frases casi
idénticas...

Remito al lector a ese texto de Raymond
Roussel, donde su procedimiento se revela como una
máquina infinita de producción de literatura y de
caleidoscópica creación de sentidos diferentes.
Esa maquinaria de sentidos diferentes supo ya
intuirla y sugerirla Roland Barthes cuando en su libro
Sade, Fourier, Loyola nos dice que en realidad hoy no

10

existe ningún espacio lingüístico ajeno a la ideología
burguesa: nuestro lenguaje proviene de ella, vuelve a
ella, en ella queda encerrado. La única reacción posible
no es el desafío ni la destrucción sino, solamente, el
robo: fragmentar el antiguo texto de la cultura, de la
ciencia, de la literatura, y diseminar sus rasgos según
fórmulas irreconciliables, del mismo modo en que se
maquilla una mercadería robada.
En las palabras de Barthes escucho el eco de unas
de Montaigne: "Con tantas cosas que tomar prestadas,
me siento feliz si puedo robar algo, modificarlo y
disfrazarlo para un nuevo fin".
Siempre he querido levantar en mi obra una

poética de la simulación, a modo tal vez de homenaje
de los llamados simuladores de Praga (versteller, en
yiddish), aquellos hombres que en los cines de esa
ciudad fascinaban tanto a Kafka cuando, en los
primeros tiempos del cinematógrafo, actuaban de
expertos narradores o recitadores y no sólo añadían
caprichosamente texto a la película, sino que venían
a ser unos actores más del espectáculo que se veía en
la pantalla.
Siempre he querido levantar una poética de la

simulación y por otra parte siempre me he sentido
fascinado por las tramas no convencionales.
De eso creo que habla mi texto "Café Perec" nv

11

��,,

.t

ecido olvidarme del cama
rero de humor distinto y
miro hacia la iglesia de SaintSulpice. Estoy en el mismo
lugar de observación desde
el que Georges Perec, en los
años setenta, se dedicaba a
catalogar esta plaza y anotar de ella muy especialmente
"lo que generalmente no se anota, lo que se nota, lo
que no tiene importancia, lo que pasa cuando no pasa
nada, salvo tiempo, gente, autos y nubes".
Aquí escribió Tentativa de agotar un lugar parisino, un
libro que consistía en una meticulosa larga lista de
lo que había visto en la plaza a lo largo de varios días
diferentes. En su momento lo leí con infinita diversión.
Alli había anotado Perec todo lo que pasaba cuando
no pasaba nada y había excluido de su lista sólo lo
que pudiera resultar demasiado trascendente, y sobre
todo lo que ya estaba "suficientemente catalogado,
inventariado, fotografiado, contado o enumerado".
Apuro mi café y tengo un recuerdo para El salto
en paracaídas, un breve texto genial, incluido en Nací.
Cuando aún era un tierno principiante, hacia 1959, al
final de una reunión del grupo de la revista Arguments,
Perec pidió la palabra, y su intervención tuvo alguien
la ocurrencia de grabarla. Feliz ocurrencia. Perec
contó de forma tan inspirada como tartamuda una
experiencia muy personal ("la cuento porque estoy
un poco ... porque he bebido un poco"), una aventura
de su breve paso por el paracaidismo y la historia de
cómo llegó a comprender que, en la literatura y en la
vida, era absolutamente necesario lanzarse, tirarse al
vacío, "para persuadirse de que eso podría quizá tener
un sentido que incluso uno mismo ignorase".
Entre los libros de primera hc¼a que me cambiaron
la vid..feSl&amp;4'5:on siempre lbs de Perec, libros que
recuerdo haber leído fascinado, volviéndole al autor,

página a página, cada uno de los eufóricos balones que
lanzaba. Desde el primer momento, vi que Perec era
inseparable de Roussel y de Kafka, precisamente los
otros dos escritores que entonces más me interesaban,
pues me habían demostrado que en novela era posible
hacer cosas muy distintas de las que se predicaban
en mi tierra. En aquellos días, por lo que fuera, todo
a veces se producía de la forma más sencilla. Y así
Kafka, Roussel y Perec llegaron a mí con la máxima
naturalidad, casi juntos, y después lo hicieron libros
también decisivos como el ensayo novelado Maupassant
y "el otro", donde Alberto Savinío, con el pretexto de
hablar de Maupassant, acababa hablando de todo, y
para eso le bastaba con asociar cualquier idea con el
dichoso tema central, en realidad ausente. O libros
como El mito trágico del "Ángelus" de Millet, de Salvador
Dalí, cuyo atractivo método de trabajo, alejado de
todos los dogmas sobre la novela, se basaba también en
asociaciones de ideas, asociaciones que se desplegaban
en un tapiz que, al dispararse en todas los itinerarios
posibles, acababa por convertirse en inagotable.
Pasa un autobús de la línea 63, y lo anoto -como
todo- meticulosamente. Pasa luego uno de la línea 96,
que va a Montparnasse. Frío seco, cielo gris. Pasa una
mujer elegante llevando tallos en alto, un gran ramo de
flores. El 96 es el mismo autobús que Perec atrapara en
sus apuntes, y el mismo que luego me trasladará a mi
hotel aquí en París, el Littré. Un rayo de sol. Viento.
Un mehari verde. Lejano vuelo de palomas. Instantes de
vacío. Ningún coche. Después cinco. Después uno. "La
trama es una vulgaridad burguesa". Le adjudico la frase
a Nabokov. "H estilo avanza dando triunfales zancadas,
la trama camina detrás arrastrando los pies", recuerdo
que respondió John Banville en una entrevista.
Es posible que estas dos citas sean como lanzar un
balón que no van a devolvernos nunca todos aquellos
que tienen todavía el humor de situar a la trama

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decimonónica en un pedestal absoluto. La novela del
futuro verá esa trama como una simpleza que hizo furor
en cierta época y se reirá de un tópico que me machacó
durante mi primera juventud, esa idea de que la novela
-"como bien saben en el mundo anglosajón"- ha
de privilegiar siempre la trama. Hoy me alegro de
haber visto pronto que aquella idea británica sobre
la novela, como sucedía con tantas otras, no tenía
porqué considerarla una regla inamovible. Me moría
de risa el día en que le escuché a Kart Vonnegut decir
que las tramas en realidad eran sólo unas cuantas y no
era necesario darles demasiada importancia, bastaba
con incorporar -casi al azar- una cualquiera de
ellas al libro que estuviéramos escribiendo y de esta
forma disponer de más tiempo para la forja de lo que
realmente habría de importarnos: el estilo.
¿y cuáles eran esas tramas? Vonnegut se las sabia
de memoria, tenía una lista muy perecquiana: "Alguien
se mete en un lío y luego se sale de él; alguien pierde
algo y lo recupera; alguien es víctima de una injusticia
y se venga; el caso conmovedor de Cenicienta;
alguien empieza a ir cuesta abajo y así continúa; dos
se enamoran, y mucha otra gente se entromete; una
persona virtuosa es acusada falsamente de haber
pecado o de haber cometido un crimen; una persona
se enfrenta a un desafío con valentía, y tiene éxito o
fracasa; alguien inicia una investigación para conocer
la verdad de un asunto..."
¿y qué sucede cuando no ocurre nada? Que
termina uno a veces por acordarse de los orígenes de
su fascinación por las tramas no convencionales y
recuerda cuando descubrió que se podían construir
libros libres, de estructuras inéditas, con asociaciones
y cavilaciones en torno a centros ausentes... Son las
doce y doce de la mañana. Pasa un camión Printemps
Brumell. Viento. Pienso en métodos construidos con
hiperasociaciones de ideas que -como en libros

de Savinio o Dalí- no agotan nunca el tema en
estudio y observación. Sin duda, una obra maestra
absoluta de ese nuevo género fue la hipernovela La
vida instrucciones de uso, donde se daban cita todas las
tramas de Vonnegut, que de paso eran dinamitadas,
en una operación parecida a la de Flaubert cuando en
Madame Bovary acabó con el realismo a base de llevarlo
hasta su extremo máximo y ser el más realista de todos.
Pienso en los veintinueve años y once meses que se
cumplen desde que apareciera La vida instrucciones
de uso, un libro al que Italo Calvino, por variadas
razones -"el compendio de una serie de saberes
que dan forma a una imagen del mundo, el sentido
del hoy que está también hecho de acumulación del
pasado y de vértigo del vacío"- consideraba como
el último verdadero acontecimiento en la historia
de la novela: puzzle en el que el propio puzzle da al
libro el tema de la trama y el modelo formal, y donde
el proyecto estructural y la poesía más alta conviven
con asombrosa naturalidad.
De hecho, durante un largo tiempo La vida
instrucciones de uso fue para muchos, en efecto, el último
verdadero acontecimiento de la novela moderna.
Después, vendría un gran libro de Roberto Bolaño,
Los detectives salvajes, que recogía con extraordinaria
osadía y talento el guante lanzado por Perec. Día de
cielo gris, frío seco. Viento. Pasa un señor con aspecto
de secretario "provisionalmente definitivo" de alguna
sociedad secreta de inventores de aforismos. Parece
salido de una de las páginas más divertidas de Pensar
/ Clasificar. Podría llamarse perfectamente Bénabou.
Pasa otro autobús de la línea 63. Pasa el 96. Lasitud
de los ojos. Risas sofocadas. Distintos humores. Voy
anotando. Alguien mueve un visillo. Tañidos de la
campana de Saint-S..tlpice. Se acumula el pasado y al
mismo tiempo el vértigp de un vacío, IS que 11.qlbién
anoto debidamente ·

�POESl.4.

Poemas
EDUARDO MILÁM

DIFERENCIA ENTRE !A TIERRA

los campesinos americanos
-del otro lado de aquí y aquíy la Tierra mayúscula allá donde

iremos los Hombres (alemanes
junto a los que no "se jodieron" -Aznar)

-Aznar me marca en rojo, algo me dice
, 'r

sobre la no existencia de ese verbola mítica, la siempreverde
donde, a cien centimetros sobre el pasto fresco
flotamos con la cabeza coronada
éter, aura las coronas
especie de plasma, líquido amniótico
malla para respirar fuera de la podredumbre
Guerrero, Oaxaca, Chiapas
Cuzco, Cochabamba, Iowa
Valle del Danubio, alturas del jura suabo
Ister, toda la Renania

�POESfA
POESfA

EL GASTO DE VIDA NO CORRESPONDE AL INGRESO

de vida, alegría
la que puede soslayar el gasto en un ensayo de ascenso
a callar se ha dicho

HABLO DEL DÍA

desde el día
qué sería no hablar con día
con tarde azul que se hunde donde
hablo de la noche y de la tarde, juntos

no por elevador, no por escala, una gracia
por camino de mulas, paseadoras de peso a la vera
a la orilla serían gaviotas
uno se hunde en la fragilidad montañosa, detrás
uno se adentra en el mar, enfrente

ya en el habla que junta, que separa
una llanta al costado de la carretera
su vacío central que marca el círculo
subasta bajo el cielo, crías
en los nidos que se escuchan lejos
el hueco grande que dará la vuelta entera

una momentánea esperanza puesta en el trabajo que gira
en torno, en remolino de espuma
emplearse a fondo y salir
delfín de lo mismo
en el desplazarse continuo no hablar de explotar
medir palmo a palmo la tierra, lo inútil
púas para un alumbrado
púas de luz para las -de siempre- alambradas

alrededor del hombre, fijo
a la medianoche, cuando la retirada
las cadenas ajustadas a los tobillos desnudos, negros
y al alma, además del sueño, ruido

el ajetreo de la ida sólo pudo haber sido amedianoche

�CABRIEL TRUJILLO Mu.-oz

La Vanguardia, el primer periódico en ser publicado en Mexicali a partir de
1917, representa no sólo un hito en la historia de la prensa bajacaliforniana
y fronteriza, sino que es, sobre todo, una radiografía de la situación social y
cultural de Baja California y el símbolo evidente y clamoroso de la aparición de
toda una generación de intelectuales, que hicieron de la prensa y la literatura
un mismo ideal creativo.

DE MOMTERREY
A MEXICALI:

Héctor González
y su legado fronterizo
o olvidemos, en primer lugar, que
la revolución de 1910 y su caudal de
alzamientos regionales, que incluye la
rebelión anarcosindicalista propiciada
por los hermanos Flores Magón en Baja California,
desquició el eje del poder político en la entidad y
llevó a que el centro militar se desplazara del puerto
de Ensenada al poblado fronterizo de Mexicali. De la
zona costa del Pacífico, donde residió el poder durante
el porfiriato, éste pasó a la región desértica, colindante
con Atizona y Sonora, por razones estratégicas, pues
para lidiar con los grupos rebeldes fronterizos era
necesario asegurar las aduanas, los puntos de entrada,
evitando asi sorpresas mayores, como las tomas de
Mexicali y Tijuana por las tropas floresmagonistas
en 1911, que habian puesto en jaque la vida política y
económica de la península.

Para 1915, el coronel Esteban Cantú, el caudillo que
habia tomado control con el apoyo de amplios sectores
de la población, del Distrito Norte de la Baja California,
cambió la capital de Ensenada a Mexicali y con ello
transformó completamente el equilibrio de fuerza de
esta zona del pais. Al hacerlo, sin embargo, dejó en la
estacada a una serie de negocios adyacentes al poder
que se resistieron a cambiar de población. Entre estos
negocios estaba la prensa oficial que se dedicaba a la
publicación de los edictos oficiales y las proclamas del
gobierno. Lo que ocasionó un vacío informativo en la
recién nombrada capital del Distrito Norte.
Ante esta situación incómoda, el propio Cantú
apoyó a un grupo de jóvenes intelectuales de toda su
confianza, donde destacaría Héctor González, para
impulsar las reformas políticas a nivel municipal
y para darle voz a sus políticas de gobierno desde

N

21

�NECE

A, PUES, SU PROPIA PREMSA. ES DECIR: UN MEDIO

PERIODÍSTICO QUE PONDERARA LOS LOCROS DE SU COBIERMO Y
LOS DESATINOS DE LA REVOLUCIÓN ARMADA EM FORMA POR DEMÁS
COMEDIDA PERO CON FIRMEZA

..
.t

La Vanguardia, periódico semanario, en Mexicali, y con
un precio de 10 centavos oro americano.
La Vanguardia era un semanario ilustrado que
incluía páginas de anuncios a color. Héctor González,
un joven intelectual nuevoleonés traído a Baja
California por Cantú, era su director general. Como
Mexicali no contaba con imprenta en territorio
nacional, La Vanguardia se imprimía en la vecina
ciudad de Caléxico, California, y por lo mismo su
dirección era un apartado postal (el 472) en esta
población californiana. Su agente de anuncios era
William Clay Silver, un e:&gt;rperto en advertising. Los
periodistas que hacían este semanario sabían bien
que su publicación era un órgano de gobierno apenas
disfrazado. Por eso, aunque en su página frontal
aparecía una viñeta con dos revolucionarios armados
y a caballo, los lemas que se mostraban al calce de
esta página exponían desde: '"cooperar no es aplaudir.
También coopera el que censura y a veces sirve mejor
que el que aplaude", hasta "sólo un gobierno fuerte
y apoyado en la opinión puede arrostrar la verdad y
aún buscarla. Inseparable compañero de ella, no teme
la expresión de las ideas, porque indaga las mejores
y las más sanas para cimentar sobre ellas su poder
indestructible". Lo cierto es que este periódico basó su
labor en la cooperación, donde la censura al régimen
fue mínima y los aplausos se dieron al por mayor, al
ser este semanario el vehículo oficial y oficioso de los
proyectos, proclamas y salutaciones que este gobierno
ofrecía a la opinión pública de ambos lados de la línea
fronteriza.
Como había sucedido con El Progresista, el semanario
ensenadense, quince años antes, La Vanguardia fue
un periódico dividido, en generoso equilibrio, entre
anuncios y edictos por una parte y los textos literarios

Mexicali. Este grupo, proveniente del estado natal del
propio coronel Cantú, esto es, de Nuevo León, estaba
conformado por abogados y médicos que sirvieron
de punta de choque para dar a conocer el programa
político y social de un gobierno neutro en lo ideológico
y con una administración que utilizaba los recursos
de los negocios, legales e ilegales, del Distrito Norte
para aceitar una maquinaria gubernamental que puso
en pie, en forma por demás expedita y eficaz, vastos
proyectos que dieron identidad propia a las ciudades
fronterizas, a Tijuana y Mexicali principalmente.
Mientras este auge se fortalecía en las ciudades de
frontera, Ensenada iba languideciendo, con lentitud
pero inexorablemente, por su lejanía con el comercio
aduanal y de entretenimiento de los poblados antes
mencionados.
Cantú sabía que, en el mar turbulento del México
revolucionario, Baja California era una excepción afortunada, un remanso de relativa paz ante
los embates de villistas, zapatistas, carrancistas
y obregonistas que asolaban el resto del país. Era
necesario que a cada momento y con cada nuevo
gobierno entrante, el coronel-caudillo pudiera ofrecer
su versión de los hechos y, a la vez, mostrar a los
propios bajacalifornianos los riesgos y peligros que
ocurrían por el encono de las facciones revolucionarias,
en otras partes de México, para que los ciudadanos del
Distrito Norte apreciaran mejor la paz cantuísta a la
antigua: mucha administración y poca política. Mucho
orden y respeto. Necesitaba, pues, su propia prensa. Es
decir: un medio periodístico que ponderara los logros
de su gobierno y los desatinos de la revolución armada
en forma por demás comedida pero con firmeza. Dos
años después de acceder Cantú al poder, el 14 de
octubre de 1917, salió publicado el primer número de

22

del otro, en cuyo centro aparecían las noticias regionales
y los artículos de actualidad. En cuanto a los anuncios,
estos eran de dos tipos: los comerciales y los oficiales,
incluyendo edictos y proclamas gubernamentales por
motivos políticos, especialmente electorales.
Los anunciantes de La Vanguardia provenían de los
tres principales poblados del Distrito Norte de Baja
California (Tijuana, Mexicali y Ensenada), incluyendo
empresas y negocios del otro lado de la frontera.
Es obvio que esta publicación mantuvo un amplio
espectro de anuncios comerciales que abarcaban las
dos fuerzas rectoras de la economía bajacaliforniana:
el trabajo (la construcción de poblaciones en auge
agrícola e industrial) y el placer (la proliferación
de cantinas, hoteles y burdeles para atracción de
propios y extranjeros). En ambos casos había un
factor común: el relámpago verde de los dólares que
aceitaba la maquinaria del progreso de la entidad y
la mantenía unida al capital extranjero. Los anuncios
del gobierno, por su parte, iban desde un edicto
del juzgado a la primera instancia de Ensenada en
procesos de testamentaria hasta el aviso, por parte
de la municipalidad de Mexicali, sobre su división
electoral de cara a las próximas elecciones, incluyendo
la ubicación de las casillas electorales y a las seis
divisiones de tal municipio. Así, en el número del 20 de
octubre de 1917 se informaba a la ciudadanía de estos
cambios para las elecciones del dos de diciembre de
ese mismo año.
En cuanto a los textos literarios, La Vanguardia
sirvió de caja de resonancia de los gustos y lecturas
de Héctor González, que consistían en novelas
europeas y literatura por igual romántica, realista y
del modernismo en boga entonces. Se publicaban, por
ejemplo, La Mano de Guy de Maupassant, los cuentos
de Arthur Conan Doyle, Lucero del alba de Guillermo
Prieto, el poema '"Delirio" de Felipe Guerra Castro,
al igual que semblanzas de escritores nacionales y
extranjeros. La ideología librepensadora permeaba
el gusto literario haciendo que este periódico diera
bandazos entre un espíritu elitista, de torre de marfil,
y las expresiones populares en uso, junto con poemas
como '"Desde Zaragoza" de Melitón González (¿el
propio Héctor González disfrazado de pueblerino
dicharachero?):
Voy a cantar unas coplas,
y no es que yo esté contento,

23

es por ganas de hacer algo
sin que me cobren impuesto.
Casarte por el dinero
pide a Dios que no t'ocurra,
que el dinero en el querer
es el gusano en la fruta.
Te enganchan los tribunales
por muy diferente sitio:
el melitar, por la faja;
el cevil, por el bolsillo.

Ya Alfonso Rangel Guerra ha dicho en el prólogo de
Siglo y medio de cultura nuevoleonesa (segunda edición,
1993) de Héctor González (nacido en Monterrey, en
1882) que éste se ocupaba tanto de asuntos literarios
como de las manifestaciones periodísticas, a las que
consideraba '"valiosos testimonios impresos del paso
del tiempo" y documentos esenciales para deslindar e
interpretar a la cultura regional. Para don Héctor, lo
primordial era '"la literatura, la historia, el periodismo
y la oratoria. La literatura, principalmente la poesía, se
considera junto con la oratoria la suprema expresión
cultural. Por otra parte, la historia y el periodismo,
actividades desarrolladas en forma autodidáctica,
tienen también una presencia muy significada en
el proceso cultural local, lo cual se explica si se
toma en cuenta que el propio autor practicó ambas
expresiones, como también lo hicieron muchos de
sus contemporáneos, principalmente quienes ejercían
la abogacía o habían estudiado derecho". Héctor
González pertenecía, sin duda, a una generación de
jóvenes ilustres e ilustrados, la de principios del siglo
XX, que se educaron en el Monterrey de Bernardo
Reyes, pero que para la segunda década del nuevo
siglo ya se mostraban inconformes con el régimen
político anterior (el porfiriato) y con el academicismo
literario de los escritores mayores, por lo que el propio
González luchó contra los '"retóricos del siglo pasado",
que buscaban imbuir a los jóvenes '"con la idea de
que la obra literaria es susceptible de confeccionarse
por medio de reglas o recetas, que invariablemente
resultan ineficaces e insuficientes para su objeto y que,
de respetarse, motivarían el estancamiento definitivo
de toda producción". Para evitar tales estancamientos
en lo político y en lo cultural, Héctor González se vio
en la necesidad de salir de su tierra natal, donde la

�incertidumbre y violencia de la Re\'olución mexicana
en pleno lo obligaron a salir exiliado del pais en 1914.
Como relata Alfonso Rangel Guerra: al dejar México,
González se instaló en San Antonio, Texas, y estando

·allí:

1

:r
1 .

Recibió invitación del licenciadoJosé F. Guajardo (el que
siendo estudiante se opuso al general Bernardo Reyes y
se vio obligado a dejar Nuevo León) para trasladarse a la
ciudad de Mexicali, en el territorio de Baja Califorrúa. El
licenciado Guajardo desempeñaba en ese lugar el cargo
de secretario de gobierno, siendo gobernador el coronel
Esteban Cantú, originario de Linares, Nuevo León.
Héctor González se trasladó a Baja California, donde
fue juez de primera instancia. En Mexicali se mantu,·o
muy activo. Fundó La Vanguardia, primera publicación
aparecida en lengua española en el territorio de Baja
California. Este periódico lo fundó con dos sonorenses,
Francisco Bohórquez y Ambrosio l. Leievier, el propio
gobernador coronel Esteban Cantú y el doctor Roel
(quizás Ignacio), también de Nuevo León. Después
fundó El Monitor, que se imprimla en las prensas de La
Vanguardia y donde escribió los primeros editoriales.
Participó en la polltica local, siendo candidato a la
presidencia municipal de Mexicali ydespués candidato
a diputado para la XXIX Legislatura al Congreso de la
Unión. Además de estas actividades políticas, publicó
en 1918 un trabajo sobre la vida y obra del negrito poeta,
José Vasconcelos, pero lamentablemente no hemos
podido ver este libro. Además publicó en Caléxico El
Cuervo (The Raven), con traducción literal linea a línea,
más dos traducciones del poema de Edgar Allan Poe,
una de Bonalde y otra de Ricardo Gómez Rebelo, más
unas referencias al poema, de diversos autores. En las
lineas iniciales, Héctor González dedica este trabajo
"a mis antiguos amigos de Monterrey, la amada parria
chica que nunca olvido, en donde me eduqué, y en
donde empecé a soñar y a emprender~. Se refiere a Joel
Rocha, Fortunato Lozano, Jesús de la Garza, Ricardo
Arenales, Leopoldo de la Rosa, Enrique Fernández
Ledesma, Eusebio de la Cueva, Carlos Roel, y concluye:
"La mayor parte de ellos creo que conservan vivo lo
mismo que yo, al través de sus andanzas, el recuerdo
de aquellos hermosos días en que luchábamos por los
fueros de la libertad en el pensamiento y en el Arte
en los periódicos y en los cenáculos de la ciudad más
industriosa, más inquieta y más culta del norte de la
República mexicana~.

Como todo periódico que se precie de realizar una
labor de cronista de su comunidad, La Vanguardia
fue, gracias a Héctor González, un escaparate de la
sociedad fronteriza de su tiempo en temas culturales,
anuncios de comercios o avisos de gobierno. Pero
no sólo en estas lides dio a conocer la vida de los
bajacalifornianos en la segunda década del siglo XX.
Esta vida apareció reflejada en sus páginas a través de
noticias de diversa factura y origen, empezando por
los anuncios profesionales que son una vía de acceso a
deberes y saberes de los profesionistas fronterizos de
aquellaépoca yunatisbodelasnecesidadesycarencias
existentes en el Mexicali de aquellos tiempos. Entre
las principales demandas de información se hallaba la
religión y el entretenimiento. Una aparecia en cuanto
a celebración de solemnes rituales en la parroquia de
Guadalupe de Caléxico, donde "la misa fue cantada
por el coro de la parroquia que dirige el profesor José
Vázquez y durante el ofertorio las señoras Beatriz
Ramos y Esther González Murúa cantaron de
modo magistral" a la vez que hizo acto de presencia
la banda del 25¡¡ de Mexicali interpretando "El
crucifijo" de Fauré. Esto habla de una cultura musical
en ambos lados de la frontera que por igual se da en el
estamento militar que en el eclesiástico. Del lado de
la diversión, se publicaron el 20 de octubre de 1917,
noticias sobre el programa de funciones en drama y
en cine del Teatro México:
Este importante centro de reuniones de Mexicali abre
de nuevo sus puertas al público el dia 15 de diciembre,
regenteado por una nueva empresa, de la que es gerente
el Sr. Lic. Antonio Horcasitas.
Los nuevos empresarios del Teatro México tienen
el propósito de cubrir sus programas de invierno con
películas de las mejores marcas europeas y americanas
y con variedades y comedia. Ya se hacen arreglos para
traer la compañia dramática de Virginia Fábregas,
que ha hecho una temporada de mucho éxito en San
Antonio, Texas.
Los residentes mexicanos de Caléxico y Mexicali
deben fijarse en que los empresarios del Teatro México
están en condiciones de ofrecerles programas más de su
agrado que los teatros de Caléxico, donde no son nada
escrupulosos para aceptar las películas antimexicanas
que han dado en circular de un tiempo a la fecha en el
sur de los Estados Unidos. Además, el Teatro México
cobra precios más baJOS que los cines americanos.

24

Oc~~ t~ma que era tocado semanalmente por este
per~odico eran noticias locales de tipo policiaco, de
sociales, de transportes y comunicaciones, e incluso
personales. Así se mencionaba que el ingeniero Go al
G . h
nz o
anta " a estado recluido en sus habitaciones durante
1~ sen:ana pasada, atendiéndose una enfermedad
ligera ' o que el propio agente de anuncios de La
Van~ardia, el señor William Clay Silver, "está en el
hospital St. Thornas de El Centro, curándose de las
fracturas que sufrió en el accidente automovilístico
de ~ue hemos hablado anteriormente ... pero va de
meJori~ y tal vez pronto pueda dejar la cama". En
lo estnctarnente policiaco, el panorama fronterizo
que exponía La Vanguardia no era el de una sociedad
decente y bien portada, como hoy quieren hacernos
cre~r los añoradores del pasado, sino un mundo al
estilo del viejo oeste donde las riñas callejeras o en los

propios lugares de diversión y de trabajo estaban al
?rden del día, como ocurrió en Ensenada, cuando "dos
Jóvenes de esta población" se pelearon. "Fue el teatro
~~ los hec~os la cantina de John Hussong y ambos
TIJOS~s salieron con ligeras contusiones en la cara".
Al IDisrno tiempo, La Vanguardia no era un periódico
que sólo buscaba darse a conocer en el Distrito Norte
de la Baja California y en el sur de California. Héctor
González, como buen hijo de Nuevo León, lo mandaba
a su estado natal y lo ofrecía corno intercambio a otros
pe~ó~cos s~ares en el interior del pais, lo que trajo
nonc1as de affilgos y conocidos celebrando la aparición
del semanario y dando cuenta de su edición moderna
y progresista:
"La semana", simpática revista ilustrada que publica
en Monterrey, N. L., un grupo entusiasta de bizarros

�muchachos periodistas, nos saluda con estos cariñosos
renglones, que son, pueden creerlo, las palabras de
bienvenida que más nos han llegado al corazón, como
que vienen de compañeros, de antiguos compañeros
de locuras de colegial y de la inolvidable patria chica,
siempre amada, del Director de "La Vanguardia".
"LA VANGUARDIN
En uno de los d1as de la semana que termina hoy, llegó
a nuestra mesa de redacción el primer número de IA
VANGUARDIA revista hebdomadaria de arte ypolitica
que ha empezado a publicarse en Mexicali, B. C., bajo
la dirección de nuestro viejo amigo el culto escritor
neoleonés Lic. Héctor González.
La presentación de IA VANGUARDlA es excelente,
y a su material literario seleccionado cuidadosamente
aduna artículos de trascendencia politica, encaminados
en su mayoría a dar a conocer el progreso sensible de
nuestro lejano territorio y a fomentar sus fuentes de
riqueza.
Nosotros no podemos menos de agradecer muy
sinceramente el envío de IA VANGUARDIA, y desear
todo género de aciertos a su talentoso y culto director,
el Sr. Lic. González, para quien hay grandes simpatías
y hondos afectos en esta casa.

1,

:r •.

1, '

i

1 1 '

Recuérdese que Héctor González fue compañero de
aventuras estudiantiles de Nemesio García Naranjo,
otro célebre periodista nacional. Fue en 1915, cuando
llegó al Distrito Norte un joven y emprendedor abogado
que recibió aqui el cargo de juez de primera instancia
por órdenes del coronel Esteban Cantú. 8 mismo año
de 1917, cuando fundó La Vanguardia, el joven Héctor
ingresó a la política local apoyando a un paisano suyo,
el doctor Ignacio Roel, en la búsqueda de un puesto
de elección popular, creando para ello el club político
Benito Juárez que, como dice el historiador Celso
Aguirre, fue "la primera organización de carácter
político constituida en la municipalidad de Mexicali",
club que logró -con el obvio espaldarazo del coronel
Cantú- que la planilla de Roel fuera la triunfadora ese
• año y los siguientes. Para 1918, don Héctor ya no era sólo
un periodista sino que también ejercía como regidor del
ayuntamiento de Mexicali y más tarde fue nombrado
consultor del mismo ayuntamiento e intervino, con sus
conocimientos jurídicos, en el estudio que consideraba
la elevación del recién fundado puerto de San Felipe a
la categoría de Delegación.

En ese mismo año de 1918, Héctor González formó
parte, como secretario, de la comisión reguladora
de precios; en 1920 participó en otra comisión para
ampliar las vialidades de Mexicali y, además, aprobó
la creación de un escudo de la ciudad, proyecto que no
llegó a realizarse ante el colapso del régimen cantuista.
Por otro lado, toda esta mezcolanza de actividades
-jurídicas, periodísticas y políticas- dan noticia de
que el periodismo era, para aquellos que lo practicaban
en la segunda década del siglo XX, una plataforma
para brincar a otras actividades más prestigiosas o
productivas. Ser periodista era una manera más de ser
político, es decir, de ser una figura pública, respetada
0 temida, pero figura pública al fin en los círculos del
poder en la Baja California de aquellos tiempos.
Pero más que San Felipe, Ensenada ( con su
carnaval) o Tijuana (con sus diversiones), La Vanguar,
dia fue, en sus tres años de vida, un periódico de y
para los mexicalenses. La mayoría de sus noticias
eran locales aunque las noticias mundiales se colaran
de vez en cuando, como los acontecimientos bélicos
que conmovían a la opinión pública y cuyo teatro
de operaciones era Europa en plena etapa final de la
Primera Guerra Mundial. Las noticias, tremendistas
y de impacto en todos los casos, iban desde "Cómo
es el Kaiser según lo retrata su chaufeur" hasta
"Un gran combate aéreo vendría a decidir la guerra
europea", y habían sido tomados de periódicos
estadounidenses y de revistas europeas de la época.
Lo curioso aquí es que las noticias nacionales, de
asuntos políticos y gubernamentales, sólo aparecían
esporádicamente y sin explicaciones previas. Era
como si los bajacalifornianos estuvieran, con La
Vanguardia, a una dieta de noticias del resto del país
(excepto cuando éstas eran chistosas y ocurrentes) y
pudieran enterarse mejor de lo que pasaba en Berlín
que en la ciudad de México. Una sutil autocensura
noticiosa para crear una falsa tranquilidad en la
península. Como defensora del régimen cantuísta,
da a conocer una carta pública, titulada "A nuestros
detractores locales, únicos que tiene La Vanguardia",
donde se presenta, a ocho columnas, el ideario y la
clara posición política del primer periódico de la
capital del Distrito Norte. Un manifiesto esencial del
periodismo bajacaliforniano de la etapa revolucionaria
que ponía los puntos sobre las relaciones entre el
poder y la prensa local, entre lo sabido y lo publicado,
constatando así la subordinación de la prensa

26

PERO SI ALCO SE INSISTE EN QUE NOS OCUPEMOS DE PEQUEÍIECES
QUE ALBOROTEN EN LAS TERTULIAS LOCALES, ALCÚM DÍA PODREMOS
HACERLO Y, ENTONCES, QUIZÁS LO LAMENTEN ÉSOS QUE NOS ANDAN
TIRANDO MORDISCOS
LA VANCUARDIA

Hemos tenido otra satisfacción, la de todos los
que hacen una obra meritoria: la satisfacción de que
lo nieguen y muerdan los vecinos, en este caso algunos
dizque peritos en periodismo y en finanzas, personajes
de vecindad, que se mofan de que no escandalicemos,
semana por semana, con artículos amarillos, y de que
la salida de nuestro periódico no cause en Mexicali la
sensación de la llegada de una verdulera borracha.
Nuestro periódico no es de escándalo. No dice ni dirá
mentiras; verdades si puede decir unas pocas y amargas
el rato menos pensado. Nuestro periódico es para la
gente serena, que gusta de aislarse de las rudezas de la
vida diaria en el placer espiritual de la lectura; es para
el pueblo, que quiere que se le instruya y se le marquen
caminos y que alguien se preocupe de hacerle bien.
No nos hemos ocupado ni nos ocupamos de
pequeñeces de vecindad, ni de atizar la guerra civil de
México, porque creemos que eso no es patriótico.
Pero si algo se insiste en que nos ocupemos de
pequeñeces que alboroten en las tertulias locales, algún
d1a podremos hacerlo y, entonces, quizás lo lamenten
ésos que nos andan tirando mordiscos.

como una comparsa del caudillaje cantuista y como
sosegadora de la opinión pública, a la que no había
que perturbar con pasiones políticas ni exigencias
sociales. La serenidad sobre la mordacidad. La mesura
sobre el escándalo:
Con la presente edición, lleva LA VANGUARDlA treinta
y dos semanas de vida. Durante este tiempo, hemos
dedicado todas nuestras energías al desarrollo de la idea
alta y patriótica que estampamos en nuestro programa y
que se puede condensar en estas palabras: acercamiento
de la Baja California al resto de la República Mexicana;
ampliación del conocimiento de la Baja California y de
sus recursos en México, e introducción de mexicanismo
en la Baja California.
Hasta la fecha creemos haber cumplido puntual
y honradamente con el compromiso contraído en el
primer número de nuestro semanario. Con grandes
dificultades, porque hemos tenido muchas con grande
gasto de dinero y de energía hemos sostenido una lucha
calla e invisible, d1a por d1a y momento por momento,
no para hacer un negocio, ni siquiera mediano, sino para
servir y luchar por una idea, porque nunca fundamos
este periódico para hacer dinero, sino para desarrollar
un programa.
Tenemos la conciencia de la utilidad y de la
trascendencia de nuestra labor. Y si no podemos decir
que IA VANGUARDIA nos ha dado mucho dinero,
sí podemos decir -y lo decimos con orgullo- que
en ella hemos estado cumpliendo una misión, que
desgraciadamente muchos miopes no comprenden.
Nuestro premio han sido las palabras de aliento que
nos han venido de muchas partes de la República y de
los Estados Unidos y el apoyo y las simpatías de mucha
gente que comprenden lo que significan y alcanzan
nuestros esfuerzos.

Un aspecto importante a considerar aquí es la
extrema similitud que hay entre dos de los principales
periódicos de la época de los que ahora tenemos
suficientes ejemplares para seguir su evolución.
Hablo de El Progresista (1903~1904) de Ensenada y
de La Vanguardia (1917~1920) de Mexicali. A pesar
de los quince años que los separan -y estos quince
años son los que van de la paz porfiriana al régimen
revolucionario constitucionalista bajo el mando de
Venustiano Carranza-, las diferencias entre ambos
periódicos son minimas, tal vez porque las diferencias
políticas, en Baja California, eran igualmente mínimas:
una zona al margen de la turbamulta de la Revolución,

27

�un gobierno de gentes capaces trabajando con orden,
respeto y armonía en pos de un ideal común de
prosperidad y riqueza acumulada. En La Vanguardia,
este concepto de progreso seguía en pie, pero ahora en
una forma más modesta, menos propensa a creer que
la prosperidad estaba a la vuelta de la esquina, pues
ya la propia Revolución mexicana había dejado claro
que la violencia -y no sólo el ideal reformista-podía
impulsar la modernización del país. En vez de grandes
ideales, el semanario mexicalense mencionaba hechos
concretos, trabajos específicos para poner en marcha a
la entidad con el apoyo de capitales extranjeros y mano
de obra barata local. Una fórmula que se ha mantenido
hasta la actualidad y que tuvo, en el desarrollo de las
comunicaciones y transportes del Distrito :,.;rorte, la
expresión más reconocida por una Baja California
uruda a través del servicio directo de correspondencia
y pasajeros por vía terrestre, como lo indica el artículo
"La comunicación entre \1exicali y Ensenada", del 3
de marzo de 1918:

dar a conocer su traducción de El cuervo de Allan Poe
y su ensayo "El negrito poeta", que en 1918 publicó en
forma de libro y que debe ser visto como el primer libro
de ensayo literario dado a la luz en Baja California.
Y ambos periodistas, para finalizar, les gustaba por
igual formar parte de agrupaciones artísticas como de
participar en tertulias culturales. En esta situación,
González dio la noticia de "un acontecimiento
artístico" de primer orden para un Mexicali cada día
más diverso y cultivado con "la inauguración de la
Sociedad Artística de Aficionados", mejor conocido
como SADA y donde el director de La Vanguardia
participó en calidad de miembro y espectador de obras
de teatro y conciertos musicales.
Un punto de unión más fue el propio concepto
de progreso. En el semanario ensenadense, la idea de
progreso implicaba la modernización tecnológica y la
eficacia administrativa como el porfiriato la concebía:

aún en la esfera del porfirismo científico y progresista,
donde se vivía en el limbo· como si todo México
siguiera igual, sin cambios.
Si La Vanguardia se dedicaba a aplaudir las políticas
y obras públicas del coronel Esteban Cantú en 1918, lo
mismo hacia en 1903 El Progresista, sólo que en este caso
las alabanzas iban al coronel porfirista Celso Vega,
el entonces gobernante del Distrito ~forte. Lo más
interesante, sin embargo, es que la mayor coincidencia
entre ambos periódicos es cultural, es de sensibilidad
artística. Pedro K Ulloa, el jefe de redacción de
El Progresista y Héctor González, el director de La
Vanguardia, tenían algo en común: ambos eran literatos
y ambos eran creadores en ciernes. Ulloa escribió en las
páginas de su periódico encendidos poemas de corte
modernista y cuentos a la Edgar Allan Poe, mientras
que don Héctor aprovechó los distintos espacios de
su publicación, que llegó a tener doce páginas, para

28

El servicio se hará en automóvil, los cuales saldrán de
Mex:icali los martes, jueves y sábados en las mañanas, y
de Tijuana los miércoles, ,iemes y domingos, debiendo
hacer unos y otros su recorrido en un término no mayor
de doce horas. Los automó,iles que vayan de Mexicali
a Tijuana harán conexión en el rancho de Carrizo, un
poco más allá de Tecate, con los que hacen el viaje de
Tijuana a Ensenada, y entregarán la correspondencia
que vaya para aquel puerto de la Bap California. A su
,·ez los que vayan de Ensenada a Tijuana se encontrarán
en el mismo rancho con los que vengan de Tijuana y
Mex:icali para entregar la correspondencia que venga de
Ensenada. De este modo se tendrá un serYicio rápido de
correspondencia entre las principales poblaciones del
Distrito, pues el correo puede entregar en la población de
su destino el mismo día que sale de la de su procedencia.
Es por demas extenderse en explicaciones acerca de las
grandes ventajas que acarreará el establecimiento de
este servicio, tanto por su rapidez, pues se harán doce
horas en vez de tres ó cuatro días que se hact:n en la
actualidad, y se hará también por territorio nacional,
mientras que en la actualidad se hace por intermedio
del correo americano.

Pero toda fiesta tiene su fin y La Vanguardia, a pesar de
sus manifiestos de independencia respecto al poder,
tuvo como propósito no ser un negocio sino "sen:ír

29

y luchar por una idea", desarrollando el programa
cantuísta mientras éste pudo mantenerse en el
poder. Por eso cuando el coronel Cantú no se sumó
a la revolución de los sonorenses contra Carranza, su
estancia en el gobierno de la Baja California tenía los
días contados. Ylo mismo sucedió con La Vanguardia por
su fidelidad al rey destronado y por su defensa, hasta el
último cartucho~editorial, de su amigo y paisano.
Es necesario considerar aquí que para 1920 la
buena suerte del coronel Esteban Cantú llegaba a
su fin. Con la caída del régimen carrancista (que
Cantú apoyó a pesar de las desconfianzas que éste
le prodigaba) y con el asesinato en Tlaxcaltongo del
propio Carranza, el cacique del Distrito Norte sintió
que el grupo sonorense (Obregón, Calles, Rodríguez,
Hill, etc ) había tomado el poder como lo hiciera,
en 1913, Victoriano Huerta: a sangre y fuego y sin
merecimientos personales. Esta vez, los nuevos dueños
de México, la facción sonorense que se apoderaba de
la Revolución mexicana y la encaminaba a una nueva
etapa (la de los ajustes de cuentas en vez de grandes
batallas), sabía que no podían permitirse el lujo de
contar con un flanco descubierto como lo era Baja
California, y exigieron la retirada del coronel Cantú de
la arena pública. Ala vez, los periodistas ensenadenses,
al ver el cambio de banderas, se pasaron al bando
obregonista y renovaron sus ataques, desde San Diego,
California, contra el cacique en desgracia.
Cantú, al principio, pareció acceder a las peticiones
de los sonorenses, pero terminó por darle un palmo en
las narices al gobierno de transición. La Vanguardia le
sirvió para dar a conocer su ideario. El doctor Ignacio
Roel y Héctor González, sus principales redactores,
participaron activamente en la defensa periodística
y jurídica del régimen de Cantú. En un exordio
enviado, en forma de telegrama, por el ayuntamiento
de Mexicali, en cuya redacción intervino González, se
le pedía al general Álvaro Obregón que se mantuviera
a Cantú "con el cargo que actualmente desempeña
de gobernador de este Distrito Norte, teniendo en
cuenta que un cambio en el gobierno de este Distrito
Norte no es necesario puesto que su actual mandatario
ha proporcionado a todos sus habitantes amplias
garantías a sus vidas e intereses dentro de la ley y ha
desarrollado de una manera asombrosa en esta región
del país ideas todas de acuerdo con el patriótico
programa que se propone desarrollar nuestro gobierno
provisional".

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.1

Fue la respuesta a una necesidad o a muchas necesidades,
y nada tuvo, por lo mismo, de extraordinario. Surgió
dentro de las dimensiones exactas, políticas, económicas
y sociales de una comunidad cercana al millar de
habitantes y que deseaba, ante la enorme influencia
del idioma inglés, contar con órganos periodísticos en
español.
8 periodismo mexicalense, y creemos que el de toda
la entidad, nació adecuado no solamente a un ritmo sino
también a un estilo de vida un tanto diferente al contexto
de la generalidad de la provincia mexicana, que en
algunos lugares lo fue y lo sigue siendo substancialmente
pacífico, sedentario y devoto... mientras que en estas
tierras la existencia del hombre surgió entre retos y
sorpresas, entre nostalgias y empeños... Por una parte,
la distancia al macizo de la patria y el olvido en que
se le tenía por las autoridades del centro y así como
los elementos naturales que resultaban extremosos
y agresivos y en no pocas veces mortales, tendría que
influir indudablemente en la palabra y la acción, y
consecuentemente en el trazo y planteamiento y el
concepto final de los primeros periódicos, como en los
que se están haciendo hoy y los que se harán en el futuro
en este nuestro ambiente periodístico: con el atributo
de claridad y franqueza: "a la moda del norte".

Al ver los sonorenses que Cantú se resistía a
abandonar el poder mandaron una expedición puní~
tiva en su contra, comandada por el general Abelardo
L. Rodríguez, que provocó sentimientos exaltados
entre los residentes fronterizos que terrúan lo peor. Al
aproximarse las fuerzas e11.rpedicionarias del gobierno
federal, Cantú decidió no luchar y se pasó a los Estados
Unidos, el 18 de agosto de 1920. Unas semanas más
tarde, el 20 de septiembre, La Vanguardia dejó de
publicarse. Con su desaparición se cerró una etapa de
la prensa bajacaliforniana: la del lustro cantuísta.
En su famosa Historia del periodismo y la imprenta en
el territorio norte de la Baja California (1943), Armando
Ives Lelevier, su autor, señala que "el primer periódico
serio, con arraigo y una amplia ejecutoria en el campo
del periodismo mexicalense fue La Vanguardia" y
Alfonso Rangel afirma que "fue la primera publicación
aparecida en lengua española" en Mexicali. Pero no fue
la única aventura periodística de Héctor González.
Junto con Ricardo Covarrubias fundó, el 17 de enero
de 1920, el periódico El Monitor, que iba a ser un órgano
independiente, sumamente molesto, de los gobiernos
civiles que se sucedieron entre 1920 y 1923, así como
un periódico de oposición al gobierno del sonorense
Abelardo L. Rodríguez.
Pero Héctor González ya no vería eso. Tras la
caída del régimen cantuísta y la falta de incentivos
políticos en la entidad, no le quedó otra que regresar
a casa, a su ciudad natal. A fines de 1920 estaba, de
nuevo, en Monterrey, y pronto, con el apoyo de sus
numerosas amistades reinició su labor periodística y
literaria. Fue editorialista de El Porvenir en los años
veinte y fundador, en 1937, de la revista Mundo Nuevo.
Continuó practicando el ensayo histórico y la crítica
literaria. Entre sus obras más conocidas, posteriores
a su periodo bajacaliforniano, están su Curso breve de
literatura (1927), Historia general de la literatura. Apuntes
(1931) y Siglo y medio de cultura nuevoleonesa (1946). A
su labor como maestro emérito, debe añadírsele su
nombramiento, en 1933, como primer rector de la
Universidad de Nuevo León. Más tarde llegó a ser
.miembro del Ateneo Nacional y del Pen Club.
Tal vez quien mejor comprendió el legado de Héctor
González al periodismo en general y al desarrollo de
la prensa bajacaliforniana en particular fue Pedro F.
Pérez y Ramírez (Peritus), otro historiador del cuarto
poder, quien en su libro Hombres, hechos y cosas (1991)
expuso que el periodismo en Mexicali:

Esa "moda del norte" que nos legara La Vanguardia, el
primer periódico en ofrecemos una visión íntima de
un mito fundacional: el de la ciudad capital de Baja
California, el del Mexicali pionero y cumplidor. O
como la cantara, en el número del 12 de mayo de 1918,
Lorenzo Rosado, poeta que disfrutara a Mexicali, un
cinco de mayo, y bajo el sol que todos conocemos,
por lo que tituló a su poema "iHomenaje al sol de
Mayo!":
los clarines resonantes,
los clarines
que en el tul de la mañana
llueven rosas tremulantes
de los épicos jardines;
y la diana
que desgrana
su collar de gemas líricas al batir del tambor;
y el desgaire
con que al golpe audaz del aíre
desenvuélvase el prodigio de una seda tricolor,
cómo evocan glorias idas, las lejanas epopeyas

30

(LEER LA VAMCUARDIA) ES EVOCAR '"COSAS CR.AMDES" DE LA
FUMDACIÓM DE MEXICALI Y DE LAS ""CLORIAS IDAS" DE LA ETAPA
CAMTUÍSTA.

de un entonces
que en la historia pulió bronces
y encendió en el patrio cielo el joyel de sus estrellas,
y los himnos en que el viento
transportar quiere el acento
de una raza que pasó, que pasó envuelta en las clámides
del romance, de una raza de esforzados cuya proeza
memoraran las pirámides;
y este ardiente sol de mayo, sol fulgente
que irradió gloria en la frente
del broncíneo batallón;

y suspenso como una hostia sobre el ara de los Andes,
con tus claras radiaciones no extinguidas
icómo evocas cosas grandes
y revives glorías idas!

Y lo mismo podría decirse de La Vanguardia. Leerla
es evocar "cosas grandes" de la fundación de
Mexicali y de las "glorias idas" de la etapa cantuísta.
Radiaciones periodísticas todavia no extinguidas,
huellas perdurables de un poeta, periodista, ensayista
y promotor cultural de la talla de Héctor González,
quien muriera de un ataque al corazón en su ciudad
natal en 1948 y del que el poeta español Pedro Garfias
dijera frente a su tumba:

y esta brisa que en la pugna de dos huestes no vencidas
sopló ardor en las arterias de los músculos de león,
como evocan glorias idas,
como evocan cosas grandes, Salamína, Maratón!

Hombre jovial, de liberada sangre;
dejaste hogar, esposa, hijos y nietos;
hiciste surco en donde la semilla
florece al sol y al viento
y te fuiste a donde -Dios de todosla voz crece sin ecos ~

Evocada en estos días, días blancos, diamantinos,
en que, Patria, blancas piedras señalaron tus carrúnos,
cuán hermosa desde un fondo de tristezas te levantas
o reprimes el gemido y la noble sien ceñida
de laureles soberanos,
con la voz de dos océanos,
patria, cantas!...
Cuán hermosa te levantas desde un fondo de tristezas
evocada por un rayo milagroso de este sol;
evocada por un rayo
de este alegre sol de mayo.

Bibliografía
González, Héctor (1993; !ªedición, 1946). Sigloy malio dtcultura nucvolamesa.
Monterrey: Biblioteca de Nuevo León.
La Vanguardia, números 6, 8, 9, 10, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 31, 32, 33, 34
}' 35.
Lelevier, Armando L (1943). Historia del pmodí.lmoy la impraita en el tmitorio
norte de la Baja California. Edición de autor.
Peritus (pseudónimo de Pedro F. Pérez y Ranúrez) (1991). Hombres, hechos
y cosas. El periodismo 01 Mexicali (1915,1959). Edición de autor.
Trujillo Muñoz, Gabriel {1997). Literatura bajacaliforniana siglo XX. Editorial

Hacia atrás, sobre la frente de la hirsuta cumbre van
agolpándose las plúmbeas torvas nubes y un siniestro
gritar de águilas estride bajo un soplo de huracán.
Mas tú, Sol, tú resplandeces trasponiendo las

Larva.
La canción del progreso. Vida y milagros del periodismo bajacalifonnianos (2000).
IMAC.

[tormentas

31

�CUADALUPE FLORES LIERA

CUENTO

GRIEGO
MPORÁMEO
a Ilustración no fue una época
especialmente significativa
para la narrativa neohelénica,
sobre todo para el desarrollo del
cuento. Se trata de un tiempo marcado por
el despertar nacional-Grecia consiguió
liberarse del yugo turco en 1821-, así que
hasta esos momentos no había especial
cabida para la imaginación; traducciones,
gramáticas, investigación, poesía de
tipo más bien didáctico, historia, etc.,
ocuparon el quehacer intelectual.
produjera textos muchas veces ajenos a la realidad
nacional.
Se considera a Dimitiros Vikelas (1835, 1908)
como el iniciador del cuento griego moderno, primer
escritor que abandona los temas ajenos a la realidad
griega, para centrarse sobre todo en hechos de la vida
tradicional y campirana. El otro gran iniciador es
Georgos Vizyinós (1849,1896), autor de textos muy
largos donde predominan lo maravilloso y lo insólito,
y donde la infancia, despojada de mitos, encuentra en
la imaginación su refugio entrañable. Ambos autores
inauguran de hecho las dos corrientes predominantes
de la narrativa corta. Desde entonces, prácticamente

En una selección de Bocaccio hecha en 1797 por
Spyridon Vlantís apareció por primera vez el término
ót~y11µa (diígima), que significa relato, narración o
cuento, en vez del hasta entonces acostumbrado de
historia. Con el romanticismo empezó a desarrollarse
el texto breve en Grecia, al mismo tiempo, la aparición
de periódicos y revistas contribuyó fuertemente a su
desarrollo, ya que posibilitaba el inmediato contacto
con un público amplio, de manera que las plumas
más prestigiadas se volcaron en el género corto.
Durante la segunda mitad del siglo XIX empieza a
madurar como género literario, aunque la imitación
de los modelos extranjeros, sobre todo Walter Scott,

32

renuencia a solventar los gastos de una traducción.
No son pocos los obstáculos que privan a los lectores
de una riquísima producción a la que prestan su
pluma autores noveles tanto como creadores en
plena madurez literaria e intelectual. Algunos
nombres ineludibles son, además de los mencionados:
Georgios Drosinis, Grigorios Xenópoulos, Emmanouil
Roídis, Dimosthenis Voutyrás, Galáteia Kazantzaki,
Elli Alexíou, ~faro Douka, Didó Sotiríou, Perros
Haris, Stratís Tsirkas, Spyros Plaskovitis, Vasilis
Vasilikós, Nikos Kásdaglis, Menis Koumandareas,
Petras Tatsópoulos, Anguela Kastrinaki, Christos
Homenidis, entre muchos otros e-...,

no hay autores que no hayan intentado incursionar
en este género.
El cuento griego actual tiene notables
representantes, todos ellos intentan tomarle el pulso
a su época, estimular la producción y el diálogo
y llegar al lector de manera instantánea y a veces
impactante, haciendo notable acto de presencia en
la producción literaria mundial. Algunos son muy
conocidos, como Andonis Samarakis, Rea Galanaki o
Kostas Takhtsís, la mayoría, sin embargo, difícilmente
encuentran camino abierto al lector; muchos editores
dudan, en ocasiones prejuiciados por la idea de que se
trata de una literatura exótica, otras simplemente la

33

�ZVRAMMA ZATELI
TRADUCCIÓN DEL CRIECO DE CUADALUPE

La aguja viajera es una
aguja verdadera que
viajaba por el cuerpo de
Alcmena. Alcmena es
una mujer que desde los
veintiséis años esperaba
morirse en su puerta,
porque un doctor del siglo
pasado le había dicho que
padecía del corazón y
que un corazón enfermo
-nunca entendió de qué
exactamente, el doctor
era vago y ampuloso; la
duda se aclaró solamente
el día de su muerte y no es
seguro que para entonces
ella tuviera necesidad de
saberlo-, un corazón
así puede detenerse, le
había dicho, en cualquier
momento, ahí donde está
uno sentado a su puerta,
por ejemplo, mirando
jugar a los niños.

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seguro era que hasta le resultaba dificil arreglárselas
con tantas cosas al mismo tiempo: sostener la lámpara
teniendo cuidado de que no se apagara, sujetar el
\'estido de Alcrnena mientras corría en pos de ella,
tener continuamente preparada una canción diferente
apenas terminara la anterior y, finalmente, mantener
la boca cerrada durante el transcurso del día. Sólo que
Alcmena la recompensaba muy bien por estas cosas.
(Cuando la chica creció decía que los dientes se le
habían echado a perder tan pronto por la cantidad
de dulces y de golosinas que en aquella época le daba
Alcmena.)
Tiempo antes de saber lo de su corazón se había
casado con un vendedor de telas y habían estado seis
años enteros sin tener hijos. Su esposo no presionaba
la situación, ni le hacía ningún comentario, sólo que
se esforzara por no sentir tristeza. Había pensado en
pedirle que adoptaran uno, pero se lo comentó primero
a una amiga suya, ésta a otra, ésta a otra, hasta que
una nochecita vio entrar en su casa -con un aire tal
que se diría que cargaba debajo del sobaco toda la
sabiduría del mundo- a Avrarnia, una jacarandosa
vieja ojiazul, viuda desde hacía más de veinte años y
sin hijos, sin perros, que la arrastró hasta un rincón y
sin preámbulos le aconsejó que no se hiciera de un niño
ajeno, puesto que sabía muy bien de lo que hablaba.
-Pero si tú no tienes experiencia al respecto-,
le replicó Alcrnena. -¿Cómo es que me aconsejas no
hacerlo si tú jamás adoptaste a un niño ajeno corno
tuyo?
-iSin embargo, torné el modelo de los demás!-,
le contestó A\Tamía categóricamente.
Alcmena no comprendía:
-¿Qué modelo de los demás?
-Modelo... ¿Cómo es que se dice? ... iejemplo!
Ejemplos amargos. La gente es mala: se alimenta de
su pan mientras mira los males ajenos. Un día le van a
decir al niño, como me ves y te estoy viendo, que tú no
eres su madre, que lo trajiste de otra parte, y entonces
empiezan las historias. Mejor quédate sin hijo. No eres
ni la primera, ni la última.
Alcmena ni se dejó convencer, ni se libró de las
palabras de Avramía.
Fue más o menos por entonces que surgió lo
del corazón; unos piquetes, disnea, dolores corno
pinchazos que se le pasaban pero que volvían, y al
cabo el diagnóstico del viejo médico (quien hacía gala
de su principio de llamarlo a todo por su nombre); en

entía que dejar de salir a la puerta no
quería decir, por supuesto, que no
pudiera morirse en cualquier otro lado
-el doctor había puesto a la puerta como
ejemplo. Así es que continuó asomándose
a ella, de vez en vez, por las tardes y, previamente a
cada ocasión, envolvía con mirada tierna y afligida toda
la casa, las paredes, los techos, las almas que vivían o
pasaban por ahí, como si se estuviera despidiendo de
todo. Esto sin quererlo y sin confesarlo -igual que lo
otro: de repente le dio miedo la oscuridad La oscuridad
que sólo muchos años antes la había asustado también,
pero que entretanto había olvidado.
También sucedió una tarde que se asomó a la
puerta y, en vez de a los niños que jugaban, vio a un
desconocido; un hombre extraño de labios rojos, que
al encontrarse con ella se quitó el sombrero, hizo una
inclinación y se volvió, después se inclinó sobre su
caballo como si quisiera hablarle de Alcmena, decirle al
animal: Ese/la. Esa fuela sensación que le transmitieron
sus movimientos, y un sentimiento -que la hizo
estremecerse- de que él y su caballo habían venido
a llevársela. Al momento siguiente, el desconocido se
volvió de nuevo en dirección a ella, sonrió (iqué boca
tan roja era esa!) y, montando el caballo, sin dejar de
mirarla en absoluto, se volvió a quitar el sombrero y
le dijo algo. A Alcmena le pareció que le había dicho:
Ven por la noche con el vientecillo. Yse marchó.
Por la noche -¿cómo sabia que iba a soplar
vientecillo?, hasta la tarde el dia había sido cálido, con
sol- Alcmena pidió con un pretexto cualquiera a una
muchachita que vivía al lado que viniera a ayudarla a
preparar las camas para dormir. Vivía con su esposo,
su suegro y tres cuñados y hasta el momento había sido
un trabajo -preparar cinco camas cada noche- que
había hecho siempre sola, en el piso superior de
la casa, en los cuartos limpios y fríos, y todavía no
se había aburrido, ni se enfadaba. Esa noche había
recurrido a un montón de argumentos y balbuceos,
corno el de pedirle a la muchacha no simplemente
que la acompañara, sino que la sujetara con fuerza
del vestido con una mano, que con la otra sujetara la
lámpara -ya no le infundia confianza que la apoyara
sobre la mesa o la colgara de un clavo en la pared-, iy
todavía más, corno un favor muy especial, que cantara,
que no dejara de cantar!. .. De esa noche en adelante
esto ocurriría con frecuencia. La chica encontraba
esta actitud de Alcrnena bastante exagerada y lo más
36

LAACUJA, UNA VEZ QUE HUBO ASOMADO POR UN PORO DE LA PIEL
#

,

SE ABRIA PASO AL AIRE CON LA PARSIMONIOSA VELOCIDAD CON
QUE SE ABRE UNA ROSA DESPUÉS DE HABER HECHO ECLOSIÓN EL
CAPULLO

otras palabras, de la época en que le tu,·o miedo a la
oscuridad. Quién sabe qué se le desató por dentro,
quién sabe qué rumbo secreto y extraño tomaron las
cosas, a lo mejor fue la muerte en la que pensaba más
que en algún embrión que se le formara en el vientre
el caso es que Alcmena concibió un hijo ahi dond~
no se lo esperaba... y no dejó de concebirlos en los
siguientes ocho años.
Tuvo cinco, todos vivos, sanísimos. Y mientras
crecían y los contemplaba, se acordaba de la muerte,
sin embargo no sin cierta sorpresa, conmoción y
curiosidad, porque aquélla parecía haberla olvidado...
No que no se muriera. Puesto que se murió a los
cincuenta y seis años, en su cama, de un ataque de
apendicitis, básicamente debido al trágico error de una
vecina que, al no adivinar correctamente la causa del
dolor, recubrió el estómago de Alcmena con compresas
calientes y tejas ardiendo -exactamente lo que no se
debía hacer para el caso.
Nuestra historia comienza -y termina- este día,
o más bien al día siguiente, luego de realizar un viaje
ineludible en el tiempo.
Cuando la tenían muerta sobre el suelo, adornada
con flores que perfumaban, y la habían velado ya,
conforme a las costumbres, y habían contado chistes
encima de ella y habían llorado y reído (es bien sabido
el refrán de que no existe boda donde no se llore ni
velorio en el que no se ría), la mirada de uno de los ~jos
de Alcmena captó algo muy extraño: por la mejilla de
la muerta asomaba una aguja ... Se acercó -sin decirle
nada todavía a nadie-, se sentó en una silla y, con
tacto, se inclinó sobre su rostro, supuestamente para
atarse mejor los cordones de los zapatos, y obser\'ó
bien claramente, a corta distancia -tanta que le
produjo dolor y ardor en los ojos, como si a causa de la

37

tensión se le hubieran reventado algunos vasos-, este
inconcebible y extraordinariamente raro suceso.
La aguja, una vez que hubo asomado por un poro
de la piel, se abría paso al aire con la parsimoniosa
velocidad con que se abre una rosa después de haber
hecho eclosión el capullo: despacio, insensible y
firmemente, tal vez con algunos rechinidos internos,
sonidos que escapan al oído. Cu ando la aguja llegó a
un límite que no le permitía -y que tampoco podía
soportar él mismo- seguir siendo un secreto para los
demás (pues, por otra parte, no estaba seguro de que
alguien más no lo hubiera visto y se quedara como él
callado), levantó sus ojos asustados y, considerando
perfectamente inútiles las palabras, les señaló con el
dedo la mejilla de la difunta.
Alcmena tenía seis años -el nombre se lo había
puesto un amigo amante de la antigüedad de su
padre-, cuando un día vino su hermano de doce años
para llevársela ajugar en el patio cubierto por la hierba
de una casa deshabitada (en la que decían que había
fantasmas por las noches).
-¿Ves aquella ventana?-, le preguntó mientras
le señalaba la ventana más alta.
La veía.
-Nes el vidrio?
También a éste lo veía, era la única ventana que
poseía vidrio, todas las demás permanecían como
bocas abiertas.
-Ese vidrio es mágico-, le contó mientras la
miraba a los ojos. -Si lo rompemos y venimos durante
la noche, saldrá de ahí un fantasma y veremos cómo
es. ¿Quieres?
Quería. Tenía un poco de miedo -tenía mucho
miedo-, pero quería. Puso una piedra en su mano,
tomó él una aún mayor y reunió a sus pies otras treinta.

�• l

Cómodamente suponemos que era un cuervo o
simplemente una corneja convaleciente, pero para la
Alcrnena de aquellos tiempos y para su hermano era
demasiado grande y bastante negro, bastante feroz,
bastante sorpresivo y extraordinario como para que no
poseyera cierta propiedad sombría. La de un fantasma
(para decirlo con las palabras por las cuales lo tornaron
y lo comunicaron), de un ánima. Por otro lado, esa casa
en particular, ese lugar inaccesible, estaba relacionado
con historias extrañas y sucesos nocturnos.
Regresaron amarillos como limones. A punto
estuvieron de no ver a su padre quien brindaba en el
patio con el padrino de Alcmena -más bien sí los
vieron pero intentaron rehuirlos. Los dos hombres
llamaron a los chicos para que se acercaran.
-¿Dónde andaban?
-En ninguna parte-, se apresuró a contestar el
chico.
-¿Qué es lo que tienen que están así?

-Vamos a ver quién lo rompe antes, ¿tú o yo?-,
le dijo y comenzaron a lanzar piedras contra el vidrio
mágico, ninguna de las cuales llegaba hasta alli, pero
ninguna -hasta que finalmente una lo logró.
-iYo!-, gritaron al mismo tiempo los dos y
estaban a punto de festejar su hazaña o de pelearse por
ver quién había sido el que lo había roto, si...
Si el fantasma que esperaban ver por la noche
hubiera esperado hasta entonces: se deslizó en
ese mismo instante, negrísimo, alterado, brutal;
literalmente se dejó ir por la ventana ahora abierta,
al principio con cierta inseguridad en su empuje o
como si por un momento la luz del día lo hubiera
cegado, después dio un giro desenfrenado, se oyeron
dos tronidos que dejaron sin respiración a los chicos
-la poca que les había quedado- y luego, cualquier
cosa que hubiera sido aquello terrible que vieron, esto
se elevó como un rayo por lo alto y se desvaneció en
el aire.
38

-Nada-, volvió a decir el chico.
Alcmena permanecia en silencio, no hacia sino mirar
a su hermano. Su padrino le pidió que se aproximara
todavía más. Dejó de mirar a su hermano - sintió que
esto sólo reforzaba las sospechas de los mayores- y
se aproximó sin ganas a aquél. La atrajo y la colocó en
medio de sus rodillas, la apretó, cosa que siempre le
resultaba agradable, pero no ahora. Le temblaban las
piernas. No mucho, no muy notoriamente, solamente
aquel estremecimiento minúsculo, el delgado e
incontenible tremolar que mientras dura no deja que
nada encima o dentro del cuerpo permanezca firme.
El padrino se agachó y le tomó con suavidad una de
las piernas. Alcmena se volvió bruscamente a mirar a
su hermano, pero éste habia desaparecido.
-Algo ha hecho ésta-, oyó que su padrino le
decía a su padre.
Dijo "ésta" como si lo hubiera hecho sola -esto la
molestó, aunque su tono hubiera sido amigable y su
mirada estuviera cargada de simpatía.
Pese a todo, su padre se comportó con mayor
justicia -hizo referencia a los dos:
-Dime qué fue lo que hicieron tú y tu hermano,
dónde estaban.
Y les contestó:
-iRompimos un vidrio en aquella casa, salió un
fantasma!. .. iUno de este tamaño!. ..
Y puesto que a partir de ese día Alcmena tuvo
pesadillas cuando dormía, despertaba a causa de
sus propios gritos o empapada completamente por
las lágrimas, la oscuridad la asustaba y se la pasaba
pensando que unas sombras la pisaban o que negros
fantasmas alados la agarraban entre sus uñas, ypuesto
que además, corno si no bastaran los temores del
alma, la piel se le llenó de jiotes que, conforme a las
supersticiones existentes, significaban que se había
convertido en vulnerable a los hilos y las chupadas
de las hadas, su madre ya no la dejaba salir a jugar
con su hermano, la mantenía encerrada en la casa, a
su lado, junto a una cesta grande llena de trapos, hilos
y agujas.
-De hoy en adelante vas a bordar-, le dijo. -Yo
te voy a enseñar cómo.
Le enseñó, lo hizo, así que Alcmena tenia muy
hermosos bordados que había realizado en sus años
infantiles y adolescentes.
Pero también algo inesperado, cuyo desarrollo
sorprendente, prolongado y secreto nadie podía

imaginar. Incluso ella misma tenia dificultades para
explicar cómo había sucedido exactamente, cómo
exactamente... iuna aguja se había introducido en su
cuerpo! Ycuando decimos "se introdujo" no queremos
decir que se pinchó o se hirió, sino que penetró
entera en su pequeño cuerpo virginal. El tiempo
había engalanado el suceso -ya que ahora sabemos
que se trataba de un suceso y no del producto de su
imaginación- con diferentes versiones y conjeturas,
y cada vez que hacía referencia al hecho caía luz (u
oscuridad) sobre un nuevo detalle; como cuando
hablaba del fantasma en la ventana. De esta manera,
los demás llegaron alguna vez a la conclusión de que
las manitas de oro de Alcmena hablaban de cosas
inexistentes, ricas en detalles ...
Unas veces decia que se habia colocado la aguja en
la boca, antes de ensartarle el hilo, y que se la había
tragado sin darse cuenta en el momento de tragar saliva.
Otras veces, que mientras la sostenía entre los dientes
en el momento en el que se quitaba el vestido, la aguja
se le había enredado en la ropa y que entonces se le
había enterrado en el brazo. Otras, que la aguja se había
quedado atorada en el vestido y que, cuando se lo ponía,
se le había enterrado enla cabeza. Otras, que en el pecho.
Otras, que había sido aquel fantasma el que le había
hundido la aguja en el omóplato mientras dormía.
Había sembrado la preocupación en la casa
entonces, aunque al mismo tiempo les aseguraba que
no sentía ningún dolor, ninguna molestia en parte
alguna. No sabían que hacer. ¿Uevarla al médico, a
un hospital? ¿y qué es lo que podían hacer alli? lEra
posible que le abrieran todo el cuerpo para buscar
una aguja? Finalmente, los tranquilizó su padrino, un
hombre cuya opinión tenia siempre peso -y algo de
lirismo. "La aguja tiene ojo", les dijo, "y un instinto
infalible. Una vez que haya realizado un hermoso viaje
por el cuerpo de Alcmena y haya visto todo el milagro
y el drama de la vida, terminará por salir, intacta y
relumbrante como entró. Acuérdense de esto."
Sólo cuando llegó al sitio del corazón, sólo entonces
-como pudo verse después- produjo cierto revuelo
y, probablemente, esto fue lo que vio el médico cuando
le habló de un corazón enfermo que puede dejar de
funcionar de un momento en otro. Nada nos impide
aceptar esta versión, dado que su corazón siguió
funcionando normalmente y Alcmena murió treinta
años después de otra cosa, para que concluyera en ese
punto asimismo el viaje de la aguja por su cuerpo oo

39

�JOSÉ JAVIER VILLARREAL

:'

. ..

' j

Ce e ran o
MUESTRA POESÍA DE LEDO IVO
a Fernando Ferreira de Loanda, in memoriam.
¿Qué nos dice el poeta en su asombro continuado, en esa exclamación
desplegada que es su obra? Esa obra que es el_ trazo p_reciso. de su ~da. La
.inocencia y la experiencia; la experiencia de la mocenc1a y 1~ m~c~nc1a de la
experiencia. Esas puertas de la percepción a las que urgía abnr Willíam Blake,
ese paisaje del alma que se regodea en los goces sensuales, ya que 1~ inteligencia
y el conocimiento son también instrumentos de un todo sensonal, de un ser
al que la realidad o las realidades se le desdoblan y revelan.
40

ólo hace falta la paciente y continuada
emoción de la observación, saberse
parte de un todo vivo e indomable;
ese perfil de lo moderno que arranca
del siglo XIX, pero de un siglo XIX
cifrado por el genio incorruptible del
romántico, ese ser puro e inocente -terrible en sus
consecuencias- que se sabe en el centro exacto, ya
sea del día o de la noche. Criatura que se reconoce a
merced de sus iguales, y con ellos anda y camina como
un Lázaro resucitado que no se sacia en su asombro,
en su visitación constante. El misterio, el mundo que
lo rodea y nos rodea, la lengua que no es su patria
-lo afirma en un contundente poema-, pero, sin
embargo, lo define, lo alimenta y cobija. Hay una
tradición que obedece a un cuerpo memorioso que se
remonta a una épica lusitana, a una lírica seiscientista,
a un siglo XVIII pletórico de planos y recovecos,
de florestas y jardines; están los poetas arcádicos,
después los románticos, los parnasianos y simbolistas;
también los precursores del modernismo -los san
Juan Bautistas-, los modernistas -propiamente
dichos, los "heroicos"- y los posmodernistas, los
de la década del 30. Es clara la presencia de Manuel
Bandeira en esa sencilla complejidad, en ese discurso
cotidiano que revela lo otro, lo que no se ve y apenas se
sugiere; Murilo Mendes con su erotismo celebratorio,
casi religioso, y su visión naif del mundo, cercana al
Aduanero Rousseau, que nos cautiva por su fuerte
poder de seducción y comunión; el humor contundente
y la inteligencia precisa que en su combinación lo
aproxima al poema~minuto de Oswald de Andrade,
pero también el poema~río que fluye pesado y denso,
sentencioso, brillante en sus hallazgos, meticuloso en
su logos, que lo acerca a lo emprendido y conseguido
por Mário de Andrade. Pienso en su hermoso y sabio
poema que es "La meditación del Tiete", y en ese,
también, hermoso y sabio poema que es "Finisterra",
de Ledo Ivo, quien naciera el 18 de febrero de 1924 en
Maceió, estado de Alagoas, Brasil.
Y de Ledo lvo es de quien estoy hablando. Uno
de esos poetas que pintaron su raya y enfocaron una
perspectiva critica y contestataria con respecto al
canon vanguardista del 22 y al movimiento de "poesia
de exportación" que significó el concretismo de los

años 50. No hablo de una Generación del 45, que si la
hubo, baste revisar la Antología da nova poesia brasileira
preparada por Fernando Ferreira de Loanda en 1970
y publicada por Orfeu, editora que inició como revista
donde Ledo Ivo fue parte del grupo fundacional; cabe
decir que el dibujo de la portada es de su autoría.
Sino de un espiritu de independencia que privó y
definió obras tan personales y propositivas como las
de Joao Cabral de Melo Neto, del propio Ledo Ivo,
de Mário Faustino -en su breve desarrollo- y de
Ferreira Gullar; poetas -hoy- imprescindibles y
fundamentales junto con Haroldo de Campos, que se
nos han convertido en faros, antenas, de la segunda
mitad de nuestro siglo XX que nos guian e iluminan
por las escabrosas y oscuras veredas de nuestro recién
inaugurado siglo XXI.
Ledo Ivo penenece a ese sesgo dela poesia brasileña
que resistió toda posible agrupación. Ya Manuel
Bandeira, saludando a los concretistas en 1966, decia:
"La generación del 45, pobrecita, tuvo poco tiempo
para brillar en la cresta de la ola. La verdad es que no
tenia un mensaje colectivo que comunicar: tiene sus
poetas, uno que otro gran poeta en via de realización"
(Bandeira apud. de Campos; 2004: 51). Yvaya que se
realizaron, y se realizaron con creces y se convirtieron
no en cresta de ola sino en la ola misma y en océano
dador de portentos y milagros. Una prueba, sin duda,
de esa esencia oceánica, de ese regreso a Ítaca, de
ese poner las cosas en claro, es Réquiem, de Ledo Ivo,
poema que viene a coronar esa parcela dilatada de su
hacer poético, ese canto continente donde podriamos
ubicar la Oda ecuatorial y el ya citado "Finisterra". Sin
embargo, a lo largo de su obra, hay insulas, ventanas,
de gran aliento que forman archipiélagos expresivos
que conectan entre si el corpus todo de su quehacer
lírico. Pero vuelvo al comienzo de esta historia, a los
orígenes de mi deuda con Ledo Ivo. Entonces accedo
a la dimensión, no de los libros fundacionales, sino de
los poemas fundacionales, ya que mi encuentro con
la obra del poeta, a principios de los años 80, fue en
antologías y traducciones que les debemos, primero,
a Carlos Monternayor, y, luego, a Maricela Terán. La
imaginaria ventana abierta, de 1980, y Las islas inacabadas,
de 1985. Posteriormente vino a sumarse esa incitación,
por su brevedad, que viene a ser el cuadernillo Las

41

�mundo de belleza y comunión que tantos ojos cerrados
ignoran cada noche; la presencia-ausencia de dios que,
como el espíritu sobre las aguas, flota a lo largo de
esta obra. Ese espacio físico cuya geografía humana se
levanta en cada verso, en cada estrofa, en los silencios
rrúsmos que cargan de emotividad lo cantado y, por lo
rrúsmo, celebrado.
No hay límites, no hay terreno vedado, tampoco
hay fórmulas; hay formas, maneras que se entregan a la
emoción: pareados, tercetos, sonetos, odas desbocadas,
elegías que nos arrebatan y jalan violentamente,
poemas en ese aparente verso libre que se debe a la
frase melódica que marcan los acentos, los compases,
las repeticiones, los patrones atentos a un oído finísimo
que se despoja de todo oropel, de toda impostación; y
quizá, siguiendo a Mallarmé, todo se deba a una simple
respiración, a un lenguaje hecho cuerpo que no para
de danzar. Es decir, hay una fiesta donde la urgencia
expresiva lleva la batuta de un concierto que, al paso
de los años, de esa inocencia conquistada y ferozmente
defendida, nos acompaña y habita. "La poesía, no nos
olvidemos nunca -nos advierte el propio poeta-,
es un arte."(Ivo: 9) Y ya antes, en la presentación de
la ya citada Antología da nova poesia brasileira, Adenias
Filho escribía como un principio rector de los poetas
agrupados bajo el marbete de "La nueva poesía
brasileña" (léase Generación del 45) lo siguiente:

pistas, en traducción de Stefan Baciu yJorge Lobillo, de

1
: ,t

'•

•
.

.

'

~

•

1 .'

1986. Ledo Ivo se convirtió, para los poetas mexicanos
de rrú generación, en una presencia insustituible, en
una fuerza imaginativa y evocadora cuya belleza fue
el acicate, la provocación; imposible leer sus poemas
~in sufrir la aleccionadora y ejemplar punzada de
la pasión, del padecirrúento creativo, esa fórmula
precisa que es la memoria y el olvido, las huellas de
lo eterno: "lo fugitivo (que) permanece y dura", por
citar a Quevedo, un poeta que le resulta caro a Ledo
Ivo (Quevedo, 1982: 67).
Estoy hablando del rendimiento, de una capacidad
de visionar que nos traspasa, nos obliga a contemplar
la realidad sin ninguna cortapisa, tal cual es; a un
realismo agónico que nos hace recobrar nuestra
capacidad de asombro, de vergüenza, de indignación y
de amor; que nos presenta bajo la gracia de lo otorgado.
Poemas como "Los pobres en la estación de autobuses"
o "Los murciélagos", sólo por citar dos ya clásicos
dentro de la extensa obra de Ledo Ivo, son cuadros
que no sólo se conforman con que los veamos, sino
que exigen que los habitemos, que seamos parte de ese
paisaje extremo repleto de humanidad. Palabra, ésta
última, cuyo sabor, peso y gravedad es difícil apartar
de esta obra.
Sophia de Mello Breyner Andresen decía que la
poesía no explica, implica. La poesía de Ledo Ivo nos
implica con la vida, con el río de la infancia que no se ha
de cantar, con esa oveja negra que pasta en medio del
blanco rebaño del cuerpo de la amada, conJosefa que
recogía -puntual- mangos maduros y no tenía -es
obvio- nombre de fiesta; con esos barcos fantasmas
corrúdos por el tiempo y el orín que se pudren en
una zona entrañable y rrústeriosa entre la tierra y el
mar. El asilo Santa Leopoldina y sus habitantes que
nos rondan, infatigables, a toda hora; los obreros de
Ámsterdam que, con sus bicicletas, jalan la noche; el
hombre que ama de rodillas e ilumina su noche en
el cuerpo de la amada; esas nerviosas y desconfiadas
tilapias que no nos revelan su profundo secreto, la
perra que va por la calle seguida de su cortejo de perros
y nos evidencia "que el amor es una pasión inútil,
una puerta cerrada." (Ivo, 2008:127) Las viejecitas de
Chicago que entre gallinas y churrascos, al tiempo
que algo se chupan del diente, alcanzamos a oír; ese
leñador envuelto en un invierno que al llegar a la cocina
calienta como una hoguera o la blanca lechuza que
desde la rama de un árbol de nuestro jardín vigila ese

Por encima del compromiso inmediato, moral o
díalécticamente reflejado, lo que preocupa es el verso al
servicio del poema y el poema al servicio de la poesía. Sea
el vehículo de las percepciones y entendimientos para
el ser, el mundo y la vida -en el abordaje del misterio,
en el descubrimiento de lo interior, en la captación de
realidades-, el plano mayor se restringe al lenguaje
y al ritmo en equilibrio a través de la invención o
reinvención. Es la imaginación, base de la problemática,
aquella "imaginación poética" que tanto interesó a
los critícos de Keats y Rimbaud, que la ponen fuera
de la dimensión de las fórmulas, cálculos, discursos y
manifiestos. No hay un dogma o una ortodoxia poética
precisamente porque, sí es tan extenso el espacio, todos
los caminos caben en el movimiento. (Ferreira de Loanda
apud. Filho: 1970: 15)1

La traducción es mia.

1

42

Más que un principio o un postulado de grupo se
trataba de una conciencia del hacer poético donde
la imaginación lírica se subrayaba como el detonante
para emprender una aventura exploratoria cuyo
objeto de estudio -parafraseando a Ezra Pound,
con respecto a la literatura como ciencia- es el
hombre. Cabe señalar, y creo que el dato es por
demás significativo, que nuestro poeta tradujo Una
temporada en el in.fiemo y las Iluminaciones de Arthur
Rimbaud en 1957. Es decir, en pleno apogeo del
movirrúento concretista; es como si el poeta nos
estuviera hablando desde otra orilla.
La poesía de Ledo Ivo se nos ha ido convirtiendo
en un accidente de vida, en un interlocutor con quien
poder dialogar, pero también en una entidad, en
una suma lírica que conviene, las más de las veces,
escuchar con un respetuoso y amoroso silencio. Es
que se trata de seres, entidades -como ya apun,
tábamos- que nos acompañan, sujetos que dejamos
de ver por algún tiempo, pero que de vez en vez
recordamos y reencontrarnos con sumo placer. Los
clásicos son aquellos textos que nos emocionan y
forman parte de nuestra vida, de nuestra estricta
individualidad. Podemos coincidir con los clásicos
del vecino, pero tanto los de él como los nuestros
están fuera de toda posible discusión. Los clásicos
no sólo nos acompañan, sino que nos hacen ser
quienes somos. En 1990 apareció La moneda perdida
en traducción española de Amador Palacios. Hubo
sorpresas y felices reencuentros. Ahí estaban esos
nuestros clásicos poemas de Ledo Ivo, es obvio que
con otros acentos y giros lingüísticos, sonriéndonos y
dándonos los ángulos y facciones de un rostro que ya
no podíamos confundir. La obra del autor, con base en
esas antologías y selecciones, se iba erigiendo como
un sólido universo literario y nosotros, obviamente,
éramos sus rendidos lectores. Pero esta poesía se
desata desde muy diversas entretelas. Hay una
amorosa y minuciosa atención por los seres y las cosas,
por lo que fue, por lo que pudo ser, por el presente,
por lo que sentimos y padecemos corno presente, y
por lo que imaginamos y esperamos como futuro.
La cebolla de Ledo lvo no cesa de entregarnos sus
hojas, sus impresiones, las huellas de un transcurrir
por la vida; esa carga de humanidad, que es decir
poesía, que se delata en sus versos, en esos poemas
extensos, recapitulatorios y enumerativos y en esos
otros breves donde la impresión del gamo sobre la

43

nieve siempre apunta a un paraíso aquí en la tierra
desde donde sentir el amor que mueve las estrellas,
como dice en un poema rindiendo un homenaje al
autor de la Comedia. Estamos aquí y allá, detrás o
enfrente "de la imaginaria ventana abierta", viendo
y sintiendo en una simultaneidad de planos, en una
creciente avalancha de imágenes que potencian
nuestra capacidad de asombro. Todo empieza a
cobrar su justa dimensión y la materia, lo cantado
en el poema, se nos vuelve sujeto, posibilidad de
encuentro y reconocirrúento en el cruce de rrúradas,
en la tremenda imantación del campo magnético que
es el poema.
En el 2006 apareció Mía patria húmeda, selección,
traducción y nota de Jorge Lobillo. Ledo Ivo no sólo
nos era un poeta familiar sino un autor altamente
esperado. Las ediciones se sucedieron y en este año
de 2008 han aparecido dos libros suyos que nos
ofrecen un mayor conocirrúento de su obra: Poesía en
general (antología 1940,2004), traducción y prólogo de
Rodolfo Alonso y Réquiem, con prólogo de Eduardo
Langagne y traducción deJorge Lobillo. Los dos libros
editados en la Colección Alforja y el primero con la
colaboración de la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Ledo Ivo, como ya quedó asentado, es un autor
que los poetas mexicanos venimos leyendo y gozando
desde principios de los años 80. Nos hemos expuesto
a su saludable influencia y le hemos aprendido todo
lo que nuestra capacidad nos ha perrrútido. Es una
poesía, la suya, que nos seduce con su imaginería y
nos acompaña con su fuerte carga sentimental, no
exenta, como toda carga, de cierto humor y cierta
necesaria ironía que le otorgan, todaVÍa más, ese
profundo gesto de humanidad, ese temblor que nos
produce su lectura y esa nitidez con que la realidad
se nos descubre al cerrar cualquiera de sus libros. Y
ante eso sólo nos resta el agradecirrúento oo

Bibliografía
De Campos, Haroldo (2004). Brasil transamaicano. Traducción y prólogo
de Arnalia Sato. Buenos Aires: El Cuenco de Plata.
Filho, Adonias. "A nova poesía brasileira", en Ferreira de Loanda, Fernando
(1970). Antología da nova po,sia brasilcira. Ria de Janeiro: Edicoes
Orfeu.
Ivo, Ledo (2008).Poesíaaigaicral (antologíal940-2004). Traducción yprólogo
de Rodolfo Alonso. Monterrey: Colección Alforja-Universidad
Autónoma de Nuevo León.
Quevedo, Francisco de (1982). Antología poética. Prólogo y selección deJorge
Luis Borges. Madrid Alianza Editorial

��CRIMORROJO

I¡

práctico impuesto en la materia prima participa de su
materialidad y es introducido en cada quien como un
pensamiento inene que no le penenece anadie pero que
debe ser preservado (Sartre, 1996: 226).

A la banalidad se la suele considerar inofensiva. Banal sería así lo descartable
sin costo, lo que no añade ni quita a/de lo que ya existe, lo que se hace o se
dice pudiendo no haberse hecho o dicho jamás. Uno puede reírse o~s~rvando
que las proposiciones banales son proposiciones de carácter tautologico, que
son sujetos sin predicados o con predicados inocuos, juicios que, aunque nos
den la impresión de afirmar algo acerca de algo, al final lo único que ~acen ~s
desentenderse de sus aspiraciones y regresar sobre aquello que es mas obvio
en ese algo, sobre el tibio refugio de "lo consabido".
Profundicemos ahora un poco más esta reflexión.
Una manera de hacerlo es contrastando la banalidad
con el quehacer creador, de cualquier orden que éste
sea, como un quehacer que se define como el que es
en tar,to cuanto introduce en el mundo algo que hasta
entonces no existía y cuya lucha, como escribió alguna
vez Manuel Rojas, será siempre "contra una oposición
que obra, con su inercia y con los elementos que esa
inercia desarrolla, contra el hombre que pretende
crear. Estos elementos son pasivos, pero desde el
momento en que se empieza a luchar contra ellos, se
tornan activos" (Rojas, 1938: 163).
Las palabras del gran novelista chileno, con las
que él da comienzo a un artículo acerca del trabajo
obrero alienado, apuntan en la dirección que a mí me
interesa explorar en estas páginas, pero debo advertir
en el acto que, aunque las encuentro acertadas en una
amplia medida, ellas no me dejan satisfecho. Como
dejé dicho arriba, en una primera aproximación la
actividad banal se nos aparece corno lo redundante, y
este es el sentido en que Rojas habla de la inercia: es
lo que se repite idéntico a si mismo, lo que ya consta
en nuestros libros y parece ser parte de la naturaleza.
Coincide en esto con Same, cuando el filósofo francés
define el func10namiento de la ideología:

a banalidad acaba siendo, por lo tanto,
en esta primera aproximación nuestra,
la pura y simple redundancia. Es lo que
es prescindible, lo que está de más,
pero que sin embargo se repite una y
otra vez, mecánicamente. Tocamos a su puerta y al
otro lado no hay nadie. O están los mismos que estaban
ya de este lado, que es como si no hubiera nadie: sólo la
maniática reiteración de un paisaje que ha estado
ahí desde que tenemos memoria. Pero nada de eso es
accidental, porque si escuchamos lo que Freud tiene
que contarnos acerca de este paradigma de la conducta
humana, nos vamos a ver en la necesidad de aceptar
que es un dato constitutivo de esto que somos el
derivar una cuota de deleite de la obsesión reiterativa,
lo que explica al menos en parte su curiosa fortaleza.
Ocurre que quien la hace suya se protege, se cubre
las espaldas, adentrándose en un territorio en el cual
él ella sabe que está pisando en tierra firme porque
lo que permanece es siempre más de lo que cambia.
De ahí que los seres humanos nos sintamos a salvo de
imponderables gravosos, complacidos y hasta de buen
humor cuando nadamos a fa\'or de la corriente, cuando
apostamos al caballo favorito, cuando no chocamos
con la voluntad de la doxa. La literatura formulaíca,
el arte adocenado, la pedagogía que no es educación
sino adiestramiento, ésas y muchas otras de las
incomprensiblemente agrupadas entre las disciplinas
"serias" son algunas de las fuerzas que consiguen que
la reiteración banal se abastezca con las credenciales
de una práctica legítima e incluso apreciable.

Sus direcciones de uso devienen de un discurso inerte
que participa de la inercia de la materia. Como tal,
se impone al agente como lo que no ha de ser modificado
por ninguna intención subjetiva. 1\Jo porque representa
lo universal en lo particular, sino porque el sello

46

1

u

1,e
1

He ahí lo inerte y banaL que Rojas dice que es "pasivo",
pero esa es una observación que contiene una verdad
a medias y, por consiguiente, también una mentira
a medias, de cuyos resultados a mí me parece que
nosotros tenernos que desconfiar, porque, además de
que nos inducen a error, es precisamente con su aspecto
pasivo, con su aspecto falazmcnte pasivo, que lo inerte y
banal organiza y levanta un rechazo férreo a cualquier
amago de cambio. Tiene pues eso inerte y banal un
doble fondo: es una fuerza que aprueba y defiende el
orden de lo que existe tal y como él es, dotada además
de una potencia que no es despreciable en absoluto,
pero no es así como se aparece ante nuestros ojos. Por
el contrario, lo que nos revela en nuestra primera visita
es una inocencia neutra y un poco sosa, aunque (tal
vez a pesar suyo) también pesada.
Porque la banalidad no coincide, como creen
algunos comentaristas distraídos, con la falta de peso.
Decir de un juicio banal que es un juicio "liviano"
es un dicho común y ciertamente atractivo, pero
también engañoso. Nada está más lejos del cultivo
de la banalidad que el cultivo ya no digamos de la
liviandad (esa fea palabra) sino de la "levedad", una
virtud excelsa sin duda y cuyo trato Italo Calvino
nos recomendaba en la primera de sus Seis propuestas
para d próximo milenio. Si la levedad es lo que le sale al
paso a la "pesadez" de la civilización contemporánea,
pesadez que no es infrecuente que se cuele en y llegue
a formar parte de nuestras conciencias, exponiéndola
y desartículándola gracias al "ágil, repentino salto del
poeta filósofo", el que se desprende de sus ataduras
cotidianas y "se alza sobre la pesadez del mundo,
demostrando que lo que muchos consideran la
vitalidad de los tiempos, ruidosa, agresiva, piafante y
atronadora, pertenece al reino de la muerte" (Calvino,
2005: 24), la banalidad actúa a la inversa. No es la
camarada del poeta filósofo, de ese que es "le\'e" y que
por ser leve es también rebelde, sino que su política
de alianzas la establece con aquellos que le exigen al
poeta que detenga su vuelo, que no pierda su tiempo
en ensoñaciones aéreas, y de esa manera es como la
banalidad se convierte en la fiel aliada de lo más denso,
por opaco, conformista y genuflexo, que florece en los

47

eriales de este mundo: el político adulón, el académico
florido y presuntuoso.
lPor qué extrañarnos entonces de que la pesadez de
la banalidad no atraiga sobre si la censura o que no la
atraiga necesariamente? No sólo eso, puesto que si bien
la miramos nos daremos cuenta de que no es inusitado
encontrarla exhibiendo sus plumas en ambientes de
mucho prestigio. José Santos González Vera nos refiere
que en su juventud el más popular de los oradores
chilenos era Arturo Alessandri Palma, diputado por
Curicó primero, presidente de la República después y
el responsable por una de las estatuas que hoy adornan
nuestra Plaza de la Ciudadanía. Este tribuno, según el
recuerdo que don José Santos tiene de él, era una
especie de mago que transformaba las frases hechas y las
ideas más atrozmente manidas en oro purísimo. Si uno
incurría en la debilidad de escucharlo era inevitable que
vibrara y aplaudiera locamente, sin perjuicio de examinar
después lo dicho y llegar a la penosa conclusión de que
carecía de médula (González Vera, 2005: 171).
Al fin de cuentas, aparte de la sonrisa socarrona con
que delatarnos nuestra contemplación irónica del aura
de bobería que tarde o temprano empieza a dibujarse
sobre la nuca de aquellos que incurren en su trato,
lo cierto es que la banalidad no provoca en nosotros
un rechazo fulminante. Cuando no la aplaudimos
"locamente" (corno en la cita de González Vera), la
echamos a un lado, le palmoteamos la cabeza con
indulgencia hipócrita a quien la autoriza y ya está. Y
ni siquiera acusarnos a ese sujeto banal de estupidez,
habida cuenta de que la estupidez tiene, como quiera
que sea, una connotación más belicosa. Puesto que
la banalidad no introduce en nuestros archívos ni en
los archivos del universo nada que no se encuentre
ya guardado en ellos, es o más bien nos parece harto
menos inquietante que la estupidez, desprovista de
punta y de filo, sin la potencialidad de hacer daño
y dotada en cambio con el poder, que es menos
asombroso de lo que nos hace creer el recuerdo que
González Vera tiene de Alessandri, de mesmerizar
multitudes.
Pero nunca falta el intelectual indiscreto que pone
las cosas en su Sitio. Entre las frases que se emitieron
a propósito del juicio que tuvo lugar en Jerusalén, en
1962, contra Eichrnann el infame, se recordará que
fue la filósofa Hannah Arendt la que pronunció la de

�r. '

repercusiones más polémicas, cuando para referirse
tanto a las fechorías de quien tuvo a su cargo el acarreo
de los judíos a los hornos del Holocausto como a las de
sus cómplices nazis, utilizó la expresión "la banalidad
del mal"1 . ¿Cómo podía ser que a la banalidad, de la
que se daba por supuesto que no poseía ni con mucho
el músculo que hace falta para dañar profundamente a
nadie, se la impugnara en esa frase desconcertante de
Arendt como una de las modalidades de la existencia
del mal, es decir, ni más ni menos que como uno de
los atributos de El Maligno? En su informe Arendt
ponía el ojo sobre todo en el desempeño mecánico
del genocida, en la ninguna sensibilidad o capacidad
reflexiva con que éste actuó: era su deber. No pensó y
ni siquiera es seguro que lo que hizo haya sido muy de
su gusto, concluye Arendt. No era un sádico, sino (iüh,
blasfemia!) un "trabajador". Lo suyo era una "tarea"
más, una entre las muchas que sus "jefes" le habían
encomendado. Por eso, ella acuña su frase escandalosa,
que da la impresión de ser un oxímoron pero que en
rigor es una paradoja. Esa frase resonó en ese entonces,
y sigue resonando hasta hoy, como una advertencia.
Nos obliga a reaccionar, a ponernos en guardia, a
conjeturar que quizás en el comportamiento banal de
los bribones de la estirpe de Eichmann se encuentra
oculto un gato encerrado de uñas largas y aguzadas y
al que es preciso descubrir y denunciar.
Para cumplir con este objetivo de servicio público,
a nosotros no nos va a quedar otra solución que la
de entrar en la maraña ideológica con el machete
en la mano, como nos aconsejaba Frantz Fanon que
lo hiciéramos en aquellas ocasiones en que alguien
pontifica, como un loro de feria, sobre la excelencia
y beneficios de la "cultura occidental"2 . Deberemos
enfrentarnos de este modo con los lugares comunes,
con los clisés seductores, como ése y como tantísimos
otros, de los que el mundo está repleto y los que,
según veíamos arriba, son las señas inequívocas que
identifican lo banal.
Estrictamente hablando, aquello de lo cual yo
pienso que no es posible prescindir, si hemos de dar

curso a nuestros propósitos de una manera más o
menos productiva, es de una crítica sin inhibiciones
del "sentido común". No obstantela buena acogida con
que se lo incorporó en las discusiones de los filósofos
escoceses del siglo XVIII, Reíd, Brown y los demás, y
no obstante la apelación majadera que suele hacerse
a su credibilidad a prueba de refutaciones, el sentido
común es la ideología favorita del conservadurismo
y, por eso, esparce pistas cuya facilidad es preciso
esquivar, pistas que no son ni tan evidentes ni tan
objetivas como les gustaría a los que se remiten a su
testimonio: "Esto es materia de sentido común". Pero,
¿será cierto? Yo tiendo a pensar que el sentido común
es el residuo de un dictamen que la doxa hegemónica
impuso y generalizó hace mucho tiempo y cuya
naturalización hoy le sirve de respaldo para llevar sus
operaciones a buen puerto. Es "lo inerte y banal" que
Manuel Rojas y Sartre percibían correctamente. Desde
este punto de vista, la banalidad es algo así como la
estética del sentido común. Y si hay en los libros de
retórica una figura que el sentido común no soporta,
ella es la paradoja verdadera. La paradoja verdadera
desafía, con su afán extravagante de juntar lo que
todo el mundo sabe que "no se junta", las sacrosantas
certidumbres de la "opinión general"3, y de ahí que
la odien las buenas conciencias, porque erosiona sus
seguridades, porque no las deja vivir en paz.
Acerquémonos ahora al dominio en que la banalidad
es dueña y señora, donde ella reina con todo su necio
esplendor. Me refiero a la televisión contemporánea.
Podría hipotetizarse desde la partida, creo que con
una alta probabilidad de convertir a esa hipótesis
en tesis, que la banalidad no es sólo un componente
más sino que el presupuesto y hasta pudiera ser que
la precondición de las prácticas televisivas y mucho
más cuando la que se encuentra habilitada para
protagonizar dichas prácticas es la televisión comercial
(que en el capitalismo es toda o casi toda). No tengo
que recordarles a quienes esto leen los innumerables
ejemplos que sustentan este juicio, porque forman

"Idea extraña u opuesta a la comün opiruón y al sentir de los hombres".
Esta es la primera de las tres acepciones que da la Real Academia Española
en su Diccionario de la laigua española en su vigésima primera edición (1992:
1526). Más breve y más aguda me parece la definición de Fernando Lázaro
Carreter: "Opinión, verdadera o no, contraria a la opinión general", que se
manifiesta a través de la "unión de dos ideas en apariencia irreconciliables"
(1968: 311).
3

La primera edición en inglés es de 1966. La última traducción española
que conozco: Arendt, Hannah (1999). EichmannaiJerusalem. Un estudio sobre
la banalidad del mal. Barcelona: Lumen.
1 " ... cuando el colonizado oye un discurso sobre la cultura occidental,
saca su machete o al menos se asegura de que esté al alcance de su mano"
(Fanon, 1963: 38).
1

48

parte de su experiencia de todos los días. Me ahorro,
entonces, ese esfuerzo y formulo, en cambio, una ley
general y de índole cuantitativa. Puede establecerse, en
efecto, y los managers comunicacionales lo saben mejor
que nadie, una relación directamente proporcional
entre el éxito que alcanza un programa de televisión
en las mediciones del rating y el monto de banalidad
que en él se invirtió. Vivimos en la era de la imagen,
se dice. Si ésta es exitosa y "pega", y el rating es el que
puede demostrarlo, es porque esa imagen es portadora
de una verdad incontestable.
Pero, desentendiéndonos por lo pronto de sus
clamorosos éxitos en el rating, ¿es la banalidad
televisiva tan amistosa y anodina como nos la
muestra la pantalla de la caja idiota? Escojo para
tratar este asunto una última sentencia paradójica,
esta vez de Pierre Bourdieu. Según el sociólogo, con

su destreza para "ocultar mostrando", la televisión
es hoy "un colosal instrumento de mantenimiento
del orden simbólico" y, lo que es peor, es "una forma
particularmente perniciosa de violencia simbólica"
(Bourdieu, 1997: 20).
Es digno de atención que todo el razonamiento
de Bourdieu, que yo comparto, vaya a parar en esta
noción, no menos paradójica que las de Calvino y de
Arendt, de "violencia simbólica", a través de la cual el
análisis que él nos entrega del medio televisivo hace
una y la misma cosa de su actividad presumiblemente
inane, ésa con que consume hora tras hora de nuestro
tiempo inútil (y muchas veces también del útil) y
el acto mucho menos desinteresado de "tapar lo
importante con lo que no lo es" (24 y ss.). A la violencia
que no sólo es simbólica, que es aquella de la que casi
todo el mundo piensa, con la mayor ingenuidad, que
49

�embaucadora de lo que es meramente banal, afectan
al empleo de la fuerza bruta.
Retomando el análisis de Bourdieu, yo estimo que
no es incorrecto decir que la banalidad cuenta con dos
atributos esenciales y tremendamente poderosos: el
de escamotearnos aquello que es acreedor de nuestra
crítica y el de neutralizarnos como individuos críticos.
Por una parte, atiborra nuestras conciencias con su
basura fosforescente, nos inunda y nos ciega. Por
otra, hace que esa inundación y esa ceguera (y esta
es la máxima fortaleza de la televisión a mi juicio)
no constituyan exigencias disgustantes, que no sean
una imposición que se nos hace contraviniendo

es la única que recorre el planeta y respecto de la cual
el Estado de Chile tiene deudas que hasta la fecha
continúan impagas (o pagadas a un precio módico,
como sucede con un general que ordenó la muerte de
setenta y cuatro personas y al que los jueces acaban
de darle por ello seis años de cárcel), no le basta con
tapar lo importante; lo elimina. El que habla de o se
involucra con eso de lo que no hay que hablar y con
lo que no hay que involucrarse se convierte él mismo
en un 'nlmor", en un "cáncer", al que cuando se halla
en condiciones de hacerlo la violencia que no es
simbólica "extirpa" o "erradica" del cuerpo de la civitas
porque a su sola existencia la presupone un atentado.

EN NOMBRE DE LA LIBERTAD BANAL, BUSH DESATÓ UNA CUERRA
SUPREMACISTA E IMPERIALISTA~ EN NOMBRE DE LA DEMOCRACIA
BANAL, LE QUITÓ A UN PUEBLO EL DERECHO A DECIDIR SU DESTINO~
EN NOMBRE DE LA CIVILIZACIÓN BANAL, ARRASÓ CON UNA CULTURA
MILENARIA: EN NOMBRE DE LOS DERECHOS HUMAMOS BANALES,
ENCERRÓ, TORTURÓ Y ASESINÓ. TODO ELLO CON SU SONRISA DE
BUEN MUCHACHO TEJANO, CON SUS FANFARRONADAS DE MIMO RICO,
VOLUMTARISTA Y TRAVIESO.

Esos, exactamente, fueron los términos que utilizó
Gustavo Leigh, uno de los líderes del golpe militar
del 11 de septiembre de 1973 en Santiago de Chile,
durante una transmisión televisiva que se difundió esa
misma noche. Pero la otra violencia, la que no quiere
mezclarse con la barbarie de Leigh y sus compinches
golpistas y que por eso restringe sus actividades al
dominio del símbolo, se limita a desarmar al adversario
con su bazofia edulcorada. ¿Cuál de las dos es la más
eficiente? En una suerte de carambola teórica, se me
ocurre que la mejor explicación que puede dársele
a la paradoja de Arendt habría que extraerla de la
afirmación de Bourdieu: la que pone de manifiesto las
debilidades que, al contraponérselas con la blandura

nuestra voluntad o nuestros gustos, sino que, muy
por el contrario, ellas sean deseadas por nosotros,
que sean "entretenidas", que las busquemos, que las
persigamos, que las gocemos y que reemplacemos con
su ayuda la aridez y la responsabilidad que involucran
algunos temas de los que pudiera valer la pena hacerse
cargo pero cuya consideración nos obligaría a pensar.
Porque pensar es exigirse uno a uno mismo, es aplicar
nuestras potencialidades de intelección con integridad
y coraje, es empujar el cuerpo a veces hasta introducirlo
temerariamente en el terreno erizado de púas de la
rebeldia, "ff para qué?", me pregunta entonces la
buena conciencia. "¿No sería mejor omitirnos de este
juego fastidioso y peligroso?". "Yo no sé, yo no vi, no me

50

consta". O lo que es peor: "algo habrá hecho ése para que
le pasen estas cosas" y, por consiguiente, "el responsable
de eso que le pasa no es, no puede ser otro que él mismo":
"... de mis declaraciones se desprende mi conocimiento
y convicción de un cuadro anómalo en cuanto a la
seguridad de las personas, propio de una situación de
guerra civil y de sus secuelas, cuyas responsabilidades
corresponden fundamentalmente a quienes generaron
ese cuadro desde el gobierno anterior"4 . El mal se
aprovecha entonces de algo que para el niño Sartre de
Las palabras era la más repugnante de las debilidades:
"l'abandon", el "laissez aller"5• Nos desengancharnos,
nos dejamos ir, y la banalidad nos habrá ganado para
su causa blanda, pero sólo para abrirle de este modo
camino a la picana eléctrica del mal.
George Bush ha sido banal y, al mismo tiempo,
maligno. Nunca salió de la boca de ese presidente de
los Estados Unidos cosa alguna que no fuesen frases
hechas, que hablan de la libertad, la democracia, la
civilización y hasta de los derechos humanos, dando
por patrimonio del sentido común la significación de
cada una de las palabras que usaba, sin preguntarse él a
sí mismo por lo que ellas querían decir, sin haberse dado
el trabajo de cotejar por cuenta propia los contenidos
que les estaba inoculando con las muy estimables
realidades que con ellas se designan. En nombre de la
libertad banal, Bush desató una guerra supremacista
e imperialista; en nombre de la democracia banal, le
quitó a un pueblo el derecho a decidir su destino; en
nombre de la civilización banal, arrasó con una cultura
milenaria; en nombre de los derechos humanos banales,
encerró, torturó y asesinó. Todo ello con su sonrisa de
buen muchacho tejano, con sus fanfarronadas de niño
rico, voluntarista y travieso.
Vuelvo la mirada hacia el plano doméstico: el
"cosismo" de la derecha política chilena, ¿no constituye
una muestra egregia de banalidad? Cuando la derecha
política de mi país declara que lo que a ella le interesa
son "las cosas que le interesan a la gente", lo que nos
quiere decir con eso es que lo que a ella le interesa es
poner en la agenda de la discusión ciudadana sólo lo

que a esa gente le pasa en sus trajines de todos los días, en su
casa, en su calle, en su barrio en el mejor (o en el más
osado) de los casos y nada más. En su "vida privada",
en pocas palabras. De lo que se deduce una política
de exclusiones que con su apariencia preocupada y
cariñosa lo que pretende es persuadir a esa "gente"
de que ella no tiene por qué ni para qué ocuparse de
los "otros" asuntos, de los asuntos que no son los privados.
¿Por y para qué vamos a molestarnos los ciudadanos
comunes y corrientes en ingresar al espacio público,
esto es, por qué y para qué nos vamos a molestar
opinando y asumiendo allí funciones (en el límite, que
es el de las dictaduras, reclamando allí derechos) que
pasan por encima de nuestras cabezas cuando para
eso están la "clase política" y el tupido enjambre de sus
"expertos", los que pueden encargarse de todo ello en
nombre de nosotros y mucho mejor que nosotros? Preferible,
nos dicen, es delegar atribuciones primero y mirar para
otro lado después, lo que nuestra conciencia cobarde
acepta sin preguntas. Y, por cierto, sacarle el mejor
partido posible al tiempo que entonces nos sobra,
empleándolo en actividades que no sólo se hallan
más a nuestro alcance sino que son definitivamente
más entretenidas. Creo que Arendt estaba dando en
el clavo más allá de sus cálculos. La banalidad no sólo
no es la tonta inocente que ella aparenta ser sino una
solapada y feroz colaboradora del mal civ

Bibliografía

Bourdieu, Pierre (1997). Sobre la tdevisión. Traducción de Thomas Kauf.
Barcelona: Anagrama.
Calvino, !talo (2005). Scis propuestas parad próximo milano. Traducción de
Aurora Bernárdez. Madrid: Siruela.
Diccionario d, la lengua cspanola. Vigésima primera edición (1992). Tomo JI.
Madrid Real Academia Española
Fanon, Frantz (1963). Los condenados de la tierra. Traducción de Julieta
Campos. México: Fondo de Cultura Económica.
González \'era, José Santos. "Estudiantes del año veinte" en Manuel
Rojas yJosé Santos González Vera (2005). Letras anarquistas.Artículos
periodísticos y otros artículos inédttos. Ed. Carmen Soria. Santiago de
Chile: Planeta. (De un anlculo publicado en Babel 28 Qulio-Agosto
de 1945)).
Lázaro Carreter, Fernando (1968). Diccionariodatnninosfilológrcos. Tercera
edición corregida. Madrid Gredos.
Rojas, Manuel (1938). "La creación en el trabajo" en Oda poesía ala revoluciórt
Santiago de Chile: Ercilla.
Sartre, Jean-Paul (1964). Las palabras. Traducción de Manuel Lamana.
Buenos Aires: Losada.
Sartre, Jean·Paul (1982). Las palabras. Traducción de Miguel Salabert.
Madrid: Alianza Editorial.
Sartre, Jean-Paul. "The Objective Spirit (1972)". Traducción de Caro!
Cosman, en Marxist Litcrary Throry. (Terry Eagleton y Drew Milne eds.)
(1996). Oxford, U.K, y Cambridge, USA: Blackwell.

•Testimonio del abogadoJaime Guzmán Errázuríz ante elJuzgado de San
Miguel, el 24 de octubre de 1989.
5
• .. el sistema me horrorizó, aborrec! los pasmos felices, el abandono,
aquel cuerpo demasiado acariciado, demasiado restregado, me encontré
oponiéndome, me arrojé al orgullo, o dicho de otra manera, a la
generosidad" (Sartre, 1964 y 1982 78).

51

�MARIANA MARTiMEZ SALCADO

Hace unos meses Frédéric Beigbeder fue detenido
. por consumo de cocaína en la vía pública, en el
octavo distrito de París. Pero esta noticia resulta,
en realidad, poco sorprendente después de conocer
al personaje y su novela más vendida: 99 francos,
una suerte de pase VIP para conocer el "oscuro"
mundo de la mercadotecnia, el reíno de los excesos,
donde la fama, el dinero, las drogas y los rankings se
mezclan en un agridulce coctel.

1

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1

n esta obra, que causó controversia y lo catapultó a la fama, el
autor desnuda el andamiaje que sostiene la publicidad. Con
un descaro frontal y provocador nos muestra los artilugios
que nos harán pasar de espectadores a compradores de
-prácticamente- lo que sea, o -mejor aún- lo que se le antoje al
publicista vendernos. "Mmm, qué bueno es penetrar su cerebro. Me vengo
en su hemisferio derecho. Su deseo ya no le pertenece: yo le impongo el
mío. (...) Soy yo quien decide hoy lo que va a querer mañana"1 .
La publicación de 99 francos -título que, cabe mencionar, ha mutado
en diferentes ocasiones según la economía francesa y la edición-2, le
mereció a su autor el despido de la agencia de publicidad para la que
trabajaba como creativo. Sin embargo, eso a Beigbeder le tenía muy sin
cuidado. Mejor, cerca de 400 mil copias vendidas y un escándalo que lo
haría entrar, más todaVÍa, en el círculo de celebridades. Fama, ioh, fama!,
que le valió por supuesto para seguir vendiendo uno tras otro sus libros
como baguettes a las 6 de la tarde, entre ellos el de reciente aparición en
español Socorro, perdón, donde nos regala más aventuras del pedante y
encantador protagonista de 99 francos.
En el libro Cette soifde célébrité! de Chris Rojek, Beigbeder escribe en el
epílogo una curiosa confesión:

E

Recientemente me ennoblecieron por haber controvertido el sistema. Para
descalificar a la critica, basta con conceder un poco de notoriedad a aquellos
que protestan de todo. Es el principio de los rock stars: sirven para aprovechar
las revueltas y volverlas inofensivas. Como mini-vcdcttc, pude darme cuenta
hasta qué punto la celebridad no tiene ningún interés3 .

La celebridad es una cuestión de fama adquirida, pero también una
cuestión de actitud. Pareciera que al autor francés le pesara llevar sobre
sus hombros tal carga, que fuera "VÍctima" de un sistema en el que uno de

�L'HOMME (el hombre) y a un costado el logotipo de
la tienda departamental.
~1i primera reacción fue sonreír oblicuamente. Qué
graciosa coincidencia. La segunda fue detenerme un
momento a observar. ¿Qué demonios hace Beigbeder
posando para uno de los palacios del consumismo
más representativos de este país? ¿Por qué sostiene a
Baudrillard -que seguramente se estará retorciendo
en su tumba? ¿Por qué semidesnudo? ¿Por qué
Lafayette me dice que él es uel hombre"? Debe ser una
especie de broma, pensé. Chico malo, ¿qué tramas?
Me alejé de ahí rumiando todas estas interrogantes.
Después de ese primer encuentro con el afiche, cada
vez que me topaba con uno en alguna estación de
metro, me daba cuenta de que el fondo blanco le servía
a los raleurs (aquellos que protestan de todo, de los que
hablaba Beigbeder en el epílogo del libro de Rojek) de
fondo para grafitear, dejar comentarios en contra del
intelectual y hasta piropos del estilo del '))apacito"
mexicano.
La figura Beigbeder siempre ha dado de qué hablar.
Tiene, desde hace una quincena de años, un lugar en
el mundo intelectual francés. En 1994 fundó el Premio
de Flore, que cada año otorga el conocido café parisino
(que otrora fuera frecuentado por los vanguardistas) a
una nueva promesa de la literatura en lengua francesa.
Autor de siete novelas, un libro de cuentos, un ensayo,
dos cómics, diversos artículos para revistas literarias y
un documental sobre Salinger, ha sido además actor de
cine, presentador de programas de televisión y radio y
dos de sus novelas han sido material cinematográfico
(99 francos y Windows on the world).
No es que sorprenda que un intelectual pose para un
anuncio publicitario. En México muchos intelectuales
han posado para una conocida marca de gafas y sus
anuncios se publican cada mes en la revista de una no

repente y sin hacer nada cayera en medio del círculo
de la fama. Pero lo cierto es que, aunque le cueste
-pobrecillo-, es un famoso. Nada que hacer.
Así, este chico famoso, rebelde, intelectual que
se autoproclama contestatario, pasó de creativo a
producto y su no poco conocimiento sobre el tema de
la publicidad le ha Yalido bien para que -amémoslo
u odiémoslo- hablemos de él.
Un día a finales del año pasado iba yo en un vagón
de metro parisino terminando de leer, precisamente,
99 francos. El metro se detuvo en la estación en que
debía descender. Cuando lo hice cerré el libro y levanté
la mirada: un enorme afiche se extendía en el muro
cóncavo de la estación. Era Beigbeder posando para
Galerías Lafayette, la exclusiva tienda departamental
francesa. En el anuncio nuestro contestatario
intelectual aparece de pie, con el torso desnudo, un
bronceado envidiable, un cuerpo casi perfecto (¿de
verdad será el suyo?), la melena graciosa y natural, la
barba bien recortada, la boca sin sonrisa y esos ojos
verde grisáceos que miran al espectador justo al centro
de su pupila. Con ambas manos sostiene un libro,
claro: La societé de consommation (La sociedad de consumo)
de Jean Baudrillard. Un letrero a todo lo ancho reza:

·Mrnm, c'est si bon de pénétrer votre cerveau. Je juis dans votre
hénúsphere droit.Votre decir ne vous apanient plus: je vous impose
le núen. (...) Cest rnoi qui décide aujourd'hui ce que vous alle= vouloir
demain", en el original en francés (Beigbeder, 2000: 21-22).
El tltulo original en francés es 99 francs. En su segunda edición se llamó
99 francs (14,99€); en la edición española de Anagrama se llama 13,99(; y en
su edición inglesa, .1:9.99.
1 "Mon cas personnel est plus préocupant: j'ai été récernrncnt anobli pour
avoir contesté le sy,térne Pour disquialifier la critique, il suffit d'octroyer
aux ráleurs un peu de notorieté. C'est le príncipe des rock stars: elles
servent a récupérer les révoltes pour les rendre inoffensives. En tant que
núní-pcople, j'ai pu me rendre compte a que! point la célébnté n·a aucun
intértt". Frédéric Beigbeder en el epilogo al libro de Chris Rojek Ccttcsoi/
dcctltbnttl (Cdcbnty, en su titulo original en inglés). (2003196).

1

.

11¡

NO ES QUE EN MUESTRO MUNDO LATINOAMERICANO NO CONOZCA
LA PUBLICIDAD DEL DESNUDO INTELECTUAL, TODOS CONOCEMOS EL
TRASERO DE WEMDY CUERRA, POR EJEMPLO, PERO ELLA MO VENDE
PUREZA
54

QUIERO A BEICBEDER PORQUE ES INTERESANTE, PORQUE ES CUAPO,
PORQUE ES ,,EL HOMBRE", PORQUE ES REBELDE, PORQUE SI ÉL
COMPRA EN LAFAYEffE YO TAMBIÉN QUIERO HACERLO

menos conocida librería mexicana. Los intelectuales
también son modelos, su imagen vende. Son estrellas,
los lectores los admiran y no les molesta encontrarlos
anunciando gafas, plumas fuente o coñac, vendiendo,
pues, un estilo de vida que les corresponde (bajo la
etiqueta de lo que representan), pero cuando se salen
de esas casillas donde los metemos para sentirnos
más cómodos, entonces nos choca, nos molesta o al
menos nos sorprende. No es que en nuestro mundo
latinoamericano no conozca la publicidad del desnudo
intelectual, todos conocemos el trasero de Wendy
Guerra, por ejemplo, pero ella no vende pureza, ¿o
si? Lo que nos choca de Beigbeder, en cambio, son
sus contradicciones, semidesnudo posando para
LaFayette, ¿qué vende? Eso es justamente lo que los
perspicaces creativos de Lafayette quieren que nos
preguntemos.
El anuncio -no éste, sino en general-, según
Abraham Moles, tiene dos estímulos: el más fuerte es
la imagen, que posee un carácter estético y tiene por
objeto atraer la atención del espectador. El más débil
es el texto, que debe ser elegido tomando en cuenta
el tiempo que el espectador querrá pasar frente al
anuncio. Es decir, si hay demasiado texto o poco
impactante, el espectador perderá el interés y volteará
la mirada hacia otro lado (Cfr. Moles, 1970: 16-17). Este
afiche cumple con ambos estímulos, tiene una imagen
impactante y un letrero que se lee en un segundo y
dice mucho. "Este intelectual que tú conoces bien, que
sabes lo que representa, es ahora el hombre modelo
de esta exclusiva tienda departamental, que también
conoces y donde alguna vez has comprado y deseas
volver a hacerlo".
Dice Noam Chomsky que "El principio de una
buena propaganda radica en crear un slogan que
nadie pueda controvertir y todos lo aprueben"\ y

55

yo agregaría "o todo lo contrario". La publicidad
tiene un objetivo clarísimo: vender. Para ello tiene
dos estrategias: sorprender y seducir. Si el anuncio
no impacta, no vende; si impacta pero no seduce, se
quedará truncada la cadena y el comprador potencial se
quedará en potencia. Hay que hacer que el espectador
se convierta en comprador y que llegue hasta la caja
registradora. El flautista de Hamelin no puede dejar a
las ratas a medio camino. Debe llevarlas -seducidas
por su melodía- hasta el río.
"El anuncio publicitario -afirma Moles- sirve
para motivar, es decir, para crear el deseo. Es uno de
los estragos de la máquina de deseos que, partiendo de
una disponibilidad de recursos del individuo, orienta
o suscita eventualmente sus deseos, los transforma en
necesidades, lo prepara para el acto de la compra"5.
Existe una comunicación directa con el espectador:
conozco tus valores, te propongo un deseo (te lo
despierto), convierto ese deseo en necesidad. Cuántas
veces no nos hemos parado del sillón de la tele para
servirnos un gran vaso de Coca-Cola después de ver
cómo sacia la sed del modelo que aparece en el anuncio.
Cuántos caprichos no nos hemos regalado sólo porque
nos hemos dejado seducir por la publicidad. El Ipod
no existía y nadie lo necesitaba; con el celular pasa
lo mismo y ahora regresamos a casa si al salir nos
damos cuenta de que no lo llevamos con nosotros. No
podemos vivir sin él. Mientras más vemos anuncios

'"Le príncipe d'une bonne propagande (- ) s'agit de créer un slogan que
rs;ronne ne pu1sse contester et tous l'approuveront" (Chomsky, 2002:
' "L'affiche publicitaire sert a motiver, c'est-á·dire á créer le désir. Elle
e~t un ~es ravage_s de la grande machine a faire des dtsirs qui, panant
d une dispombil1té des ressources de l'individu, oriente ou suscite
éventuellement sesdésirs, les rransfonnccn bcsoins, le prépare al'acte d'achat"
(Moles, 1970: 17)

��MUESTRO DANDY FRANCÉS VENDE OTRA COSA: UNA AC~ITUD, UNA
FORMA DE VIDA. VENDE BIENESTAR y ESTATUS, REBELDIA, PODER.
VENDE LA LIBERTAD DE SER DIFERENTE.

1

11
1

1

-atractivo. Quiero a Beigbeder porque es interesante,
porque es guapo, porque es "el hombre", porque_
rebelde, porque si él compra en Lafayette y~ cambien
quiero hacerlo, porque tiene poder, porque tlene tanto
poder que se atreve a burlarse de mí, espec~ador y me
reta con la mirada y con el libro que sosnene entre
las manos.
El dossier de prensa de la publicidad que nos ocupa
dice que el hecho de que Beigbeder sostenga entre sus
manos un ejemplar de La sociedad de consumo e~ una
"pequeña pirueta sarcástica para aquél que no pierde
jamás ocasión de burlarse de la (mal~) ~ub~cidad"6.
Lo de mala va entre paréntesis en el ongmal. ,Por qué
nos hablan los creativos de esta campaña de "mala"
publicidad?
El mismo documento dice que buscaron para
esta campaña ("L'homme, 2008") un hombre que
representara cierta elegancia (¿elegancia?) Y que
sobre todo se saliera de los estereotipos del modelo
tradicional. El perfil de este "dandy literario" quedaba
como anillo al dedo. Pero ojo, el dossier continúa: "el
escritor provocador no aparece puesto en ~sc~na como
un simple hombre-sándwich. Al contrario, Juega con
el humor sobre su carácter narcisista que no se toma
nunca completamente en serio, de ah1 el. guiñ~ al
libro de Jean Baudrillard"7. ¿Hombre sándwich? Bien,
esto hay que explicarlo. Los hombres-sándwic~ son
personas cuya actividad consiste en c~~ul~ a pie por
las calles portando dos carteles publicitanos -uno

de ropa más sentimos que nuestro guardarr?Pª es
más pequeño, monótono y obsoleto, que necesitamos
renovarlo, aunque sea para estrenar algo este_ verano.
Por eso las rebajas fueron el gran invento del siglo XX:
los almacenes se deshacen de toda su colección pasada
y nosotros compramos miles de cosas sólo porque son
bonitas y estaban en oferta.
.
Gastar nos hace sentir bien. SegúnJean Baudrillar~
-por fin, bienvenido-, despilfar:r~r nos hace ~en~
no sólo que existimos, sino que v1v1mos (Baudrillard.
1970: 49). Nos da esa sensación de bienestar, de sabernos dueños y señores de nuestro dinero, de podernos
regalar un caprichito de vez en cuando, aunque
lleguemos apretados a fin de mes, aunque tengamos
que renunciar a otras cosas.
.
.
En una sociedad en la que la belleza es un nnperatlvo
y que nuestro poder adquisitivo siempre es mucho
menor al de nuestros deseos, nosotros, espectadores y
compradores en potencia, llevamos siempre_la mirada
hacia arriba. Queremos más, queremos ser mas_gual'?s,
tener más clase, más dinero, mejor cuerpo, rr me1or
vestidos, tener un auto del año, parecernos a tal o cual
modelo -o a lo que representa.
La identificación del espectador con un modelo
es fundamental para la publicidad. En cuanto a los
anuncios donde aparecen mujeres, si la modelo es
bonita, elegante y natural vende, porqu~ la es~ctador:
querrá parecerse a ella; si es sexy, atreVIda YJugueton
vende porque el espectador querrá poseerla como
artículo de lujo. Algo parecido ocurre con el hombre,
sólo que él en la mayoría de los casos se mues~ra ~orno
interesante y poderoso, entonces ocurre lo sigmente:
el espectador se identifica con el modelo por~u~ le
gusta ser dueño de sí mismo y tener poder de decisión;
la espectadora en cambio lo desea porque cumple a la
vez con el rol de protector -poderoso- y macho alfa

:s

. pour eelw· qui·_n~ perd ¡·amais une occasion
6 "Petite pirouene sarcasnque
de se moquer de la (mauvai~) pub", en el ongmal.
. 1h
7 "L'écrivain provocateur n'est pas mis en scene en rant que S!Illp e .omme
sandwich. Au contraire, il joue avec humour sur son cara_cte~e narc1~1que
qui ne se prend jamais completement au sérieux d'oii le din d oeil réference
au livre de Jean Baudrillard", en el ongmal.

por delante y otro por detrás- adheridos a un par de
tirantes con que los sostiene por los hombros. Es decir:
un hombre-anuncio, un anuncio ambulante. Beigbeder
no es un simple anuncio ambulante, entonces, lqué
es? lQué vende?
La cuestión es que Beigbeder no vende ropa o
productos de Lafayette, en parte por eso está casi
desnudo y posa sobre un fondo completamente blanco.
Nuestro dandy francés vende otra cosa: una actitud,
una forma de vida. Vende bienestar y estatus, rebeldía,
poder. Vende la libertad de ser diferente.
"iPersonalícese usted mismo!" Nos exhorta Baudrillard (125 129) en La sociedadde consumo con toda la ironía
de que es capaz. La publicidad construye modelos y
vende "la diferencia". Para diferenciarme de los demás
escojo una combinatoria de modelos preestablecidos
que nadie más tendrá. Soy yo misma, por eso compro
en tal tienda, uso tal marca de cosméticos, como
en tal restaurante y me divierto en tales sitios. Esas
diferencias que me hacen ser tan yo, tan única, no son
más que mi afiliación a un modelo abstracto, creado
por mí misma y que me hacen todo menos realmente
diferente. Habrá otras tantas personas que compren
donde yo compro, usen los cosméticos que uso, coman
y se diviertan donde yo lo hago.
Beigbeder es un modelo a seguir, es un producto
que, como muchos otros, nos da estatus y nos "diferencia" (o creemos que lo hace). Nos da estatus porque
es "el intelectual conocido y contestatario que lee a
Baudrillard y compra en Lafayette". La imagen de un
hombre relajado y con un estilo de vida envidiable. "El
hombre de cuarenta años es cómplice de esta imagen.
Neo Narciso de los tiempos modernos, ama ocuparse
de si mismo, y busca complacerse. Saborea su dieta, sus
medicamentos, su cultura física, la dificultad de dejar
de fumar./ Consciente de que su éxito social depende

enteramente de la imagen que los otros tienen de él, de
que su físico es la carta maestra de su juego, el hombre
de cuarenta años busca su segundo aire y su segunda
juventud"ª. Este texto, recogido por Baudrillard de
un dossier publicitario de una marca de la década
de los setenta, pone en evidencia algo infinitamente
moderno: la preocupación por beber de la fuente de
la eterna juventud.
"Neo Narciso de los tiempos modernos", nada
presentaría mejor a Beigbeder. Reta al espectador
y le dice "mírame, soy todo eso que tú no eres pero
quisieras ser" y aunque el espectador de buenas a
primeras no entienda por qué Lafayette se mete un
autogol teniendo como imagen de "el hombre" a
alguien que se ha declarado en contra del mundo del
consumismo, lo cierto es que el anuncio ha cumplido
bien con uno de sus objetivos: hacernos hablar. Y
lo más importante -y aquí dejo al mismo escritor~
modelo concluir con toda su contundencia-: "La
celebridad, como la publicidad, es un sueño que no
sirve más que para una cosa: vender"9. Voila.~

8

"L'homme de quarante ans est complice de cette image. ~'to-:,0:arcissc des
tcmps modcrncs, il aiine á s·occuper de lui•m~me et cherche á se plaire. ll
savoure son régime, ses médicaments, sa culture physique, la difficulté de
s'arreter de fumer. / Conscient que sa réussite sociale dépend entierement
de l'image que les aun-es ont de lui, que saforme physiquwt la carccmaitrcsscde
sonJtU, ]'homme de quarante ans cherche son second souffle et sa deuxieme
jcunesse" (Baudrillard, 1970: 206).
9
"La cé.lébrité, comrne la publicité, est un reve qui ne serr qu'a une ehose:
vendre" (Beigbeder en Rojek, 2003: 197).

Bibliografía

--

Baudrillard, Jean (1970) La socittt de consommation. París: Gallimard
Folio.
Beigbeder, Frédéric (2000) 99 francs (14.99C). Gallimard París: Folio.
Chomsky, Noam (2002). Propaganda. Félin Danger Public.
Moles, Abraham (1970). L'affiche dans la soc1tct urbaine. Paris: Dunod.
Rojek, Chris (2003). Cecee soifde ctltbritt' Ed. Autrement Frontitres

,,MEO-NARCISO DE LOS TIEMPOS MODERMOS", NADA PRESENTARÍA
MEJOR A BEICBEDER. RETA AL ESPECTADOR Y LE DICE ,,MÍRAME, SOY
TODO ESO QUE TÚ NO ERES PERO QUISIERAS SER"

56
57

�BIBLIOCLIPS

Y

este es el momento
exacto y preciso en
que un hijo descubre
la muene y un padre

se la inventa.
Al mismo tiempo.

1

1
IC

1

DOS El alguna vez joven escritor
vuela de B a J como parte del
jurado de un concurso literario. El
avión tiene misma marca, modelo y
aerolínea que aquel otro avión que
se cayó yse calló hace unas semanas
en M. El alguna vez joven escritor
se lleva para leer (para releer, otra
de las señales inequivocas de que
él ahora habita otra época, otro
tiempo) un libro de relatos de
David Foster W allace. Un escritor
noneamericano que ya no es joven
pero que tampoco ha dejado de
serlo porque, ahora, ha dejado de
ser, la edad ya no es un factor a
considerar, y punto. El titulo del
libro es Oblivion (2004, ¿joven?,
¿viejo?, ¿cuál es la verdadera y
exacta edad de un libro?). Busca
en el indice el título del cuento
que quiere releer, ve que está en la
página 141, y comienza a releer algo
que se llama "Good Old Neon". Y,
sí, es un cuento muy bueno en el
que al final -reflexionando acerca
del suicidio de un amigo- un
escritor llamado David Foster
\Vallace se suicida o no...
TRES ...y no ha aparecido la noticia
de si David Foster Wallace dejó
una cana -darga?, ¿llena de notas
al pie y digresiones?- teorizando
antes de hacer inmediatamente
práctica su impostergable e
ineludible necesidad de caerse
con una soga al cuello y de callarse

para siempre. No importa. No
hace falta. En "Good Old Neon"
está todo. "Good Old Neon" como
su día impecable para el pez
plátano. Y el avión se mueve
mucho. Y Madonna -agotada
pero sin llenar el estadio- canta
en Sevilla, ahí abajo. Life is am1stery,
everyone must stand alone...
Y me ha sorprendido
la cantidad de e mails que he
recibido en los últimos tiempos
comentando el suicidio de David
Foster Wallace. Incluso aquellos
que consideraban a Da\id Foster
W allace un escritor sobrevalorado
o un farsante, parecen shockeados.
Todo parece indicar que David
Foster 'vVallace es hoy para los
escritores (y muchos lectores)
CUATRO

lo que hace unos años -con ese
mismo look slacker grunge- fue
Kurt Cobain para los rockers
(y muchísimos oyentes). Así, el
símbolo perfecto y perturbador
de aquel que decide que no va
más y hasta aqui llegué en una
sociedad muy medicada. La prueba
de que los antidepresivos no
funcionan tan bien. El canario en
la mina de carbón al que aludía el
supervhiente (y suicida frustrado)
Kurt Vonnegut. Aquel que da
la alarma muriendo primero y,
con su muerte, advirtiendo que
se aproximan tiempos oscuros
e irrespirables aquí abajo, en las
profundidades de esta tierra. El
suicida como adelantado de su
propia vida que decide quedarse
para siempre en la retaguardia

Caerse y callarse
RODRICO FRESÁN / UNO El padre y el hijo

salen a dar una vuelta. El padre da pequeños pasos
para ir a la par del hijo que avanza dando inmensas
zancadas. La velocidad -como el tiempo- es
relativa y, de pronto, el olor de lo muerto que no
es igual, no tiene nada que ver con el olor de la
muerte. La muerte no huele. Pero lo muerto apesta.
Y ahí está ese gato muerto tirado a un costado de
la calle. El hijo se detiene y lo mira fijo y después,
mirando al padre, pregunta utilizando uno de sus
verbos favoritos y multifuncionales: "lCayó?", dice
el hijo. "Sí, se calló", responde el padre.
59

�de la historia. O tal vez todo sea
mucho más sencillo y hasta un
poco vulgar e inconfesable: tal
vez lo que perturba del suicidio
de alguien a quien uno respeta
o quiere o admira es que sirve,
siempre, precisa o veladamente,
como el reflejo más o menos
posible del propio suicidio. El
suicidio de esa persona a la que
uno respeta algo, a la que quiere
bastante y muy de tanto en tanto
admira. Esa persona que lleva
nuestro nombre y nuestro cuerpo
y nos lleva.
CINCO Y hay varios libros

.¡

;,

1

1

¡I

que se ocupan del suicidio de
escritores. Esta biblioteca -la
biblioteca hacia la que mira esta
computadora-contiene dos. Uno
que no es otra cosa que fragmentos
alusivos en obras y cartas suicidas
de escritores que decidieron llegar
a la última página de la novela de
sus vidas antes de tiempo. Dejarlas
inconclusas y convertirlas, de
algún modo, en póstumas. El
otro está firmado por A. Alvarez.
Ninguna explica del todo bien
o completa y convincentemente
por qué es que el de los escritores
es el gremio artístico con mayor
cantidadde autodestrucciones. (La
entrada que dedica la Wikípedia a
writer'swho commited suicide incluye
278 nombres (el de W allace ya ha
sido incluido). Pero parece ser que
los escritores tienen una mayor
tendencia a la depresión que el
resto de los mortales. Y con eso
alcanza. Y sobra.
Pero entro a los archivos
virtuales de The New York Times y
encuentro un artículo de hace unos
años donde se ofrece la crónica
de un seminario ocupándose del
tema de escritores y suicidio y

allí alguien apunta una hipótesis

a B, vuelve a poner el ejemplar de

interesante: "Tal los escritores, más
que cualquier otro tipo de artista,
se siente atraído por el suicidio
como un medio de ejercer el control
absoluto sobre la trama de su
existencia". Así, quien no decidió
las palabras exactas del comienzo
decide ser total y absolutamente
responsable del más final de los
puntos. Pero, por desgracia, la
explicación no resulta tan correcta
o verosímil. Un reciente artículo
en la revista on line Salon.com
reconstruye los últimos días de
DavidFoster W allace y alcanza una
conclusión acaso más simple pero,
también, tanto más desesperada:
David Foster Wallace lo intentó
todo y probó todas las terapias
(incluyendo el electro-shock)
hasta que comprendió que ya
no podía escribir. Ahí, recién
entonces, decidió desenchufar la
máquina de escribir que era su
cabeza.

Oblivion en su sitio junto a todos

SEIS Así que, al final, no parece

existir un gran misterio acerca
del final de David Foster W allace.
Lo dicho: llevaba más de veinte
años medicado por una depresión
monstruosa, los antidepresivos
comenzaron a perder su efecto
o a causar desagradables efectos
secundarios y entonces el escritor
-que ya no podía dominar el
curso de su vida- buscó el
consuelo último de decidir su
muerte ahorcándose.
Mientras tanto, el alguna vez
joven escritor no está deprimido
pero tampoco se siente muy
eufórico. Así es la vida. El alguna
vez joven escritor aterriza en
J, delibera, vota (gana un joven
escritor que alguna vez será un
alguna vez joven escritor) regresa

60

los otros libros de David Foster
W allace y entra a Internet como
quien se moja los pies en la orilla.
El espacio cyberal desborda de
necrológicas de David Foster
Wallace y, por suerte, no ha visto
ninguna con el titulo de "Crónica
de una muerte anunciada".
Muchas se refieren a "Good Old
Neon" -"El neón de siempre"
en Extinción, edición española de
Oblivion- como la Piedra Rosetta
que, ahora, sirve para decodificar
a quien pronto será huesos o
ni siquiera eso. Algunas de los
obituarios son muy buenos, como
el de David Gates ( excelente
narrador y periodista) quien teoriza acerca de las particulares
y decisivas diferencias entre
escritores geniales (Shakespeare)
y genios escritores (Wallace, quien
le pidió prestado a Shakespeare y a
su Hamlet la línea esa donde se le
habla a la calavera de un bufón y
se dice aquello de"Alas, poor Yorick!
I knew him, Horatio: afellow of infinite
jest..." Y, sí, tal vez lo que hizo que
David Foster Wallace se cayera
para ya no levantarse -se callara
para ya no volver a hablar- fue
el tener muy claras a todas esas
ideas geniales. Hay claridades que
encandilan y ciegan y uno acaba
haciendo cualquier cosa a cambio
de un poco de oscuridad. Lo
importante, sí, es nunca callarse
antes de caerse. Porque si hay algo
peor que el silencio después de la
caída, ese algo es el silencio antes
de caerse. David Foster Wallace,
por suerte para nosotros, hizo
mucho ruido antes de.
SIETE En algún momento -míen-

tras se empieza a escribir esto y se

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despega y se vuela y se termina de
escribirlo luego del aterrizajellega la noticia de la muerte de
Rick Wright, tecladista de Pink
Floyd. Para mi, lo mejor que nunca
hizo Wright esta en Whish You
Were Here, en la última parte de
"Shine On You Crazy Diamond".
Después de la parte donde se
escucha eso de "Nobody knows where
you are / How near or how far". Es
de las cosas más emocionantes y
emocionadas que jamás he oído.
Todas las alucinaciones de Syd
Barret, todos los solos de guitarra
de David Gilmour, todos los
alaridos primales de Roger Waters
palidecen ante su doméstica
majestuosidad. Es como música
para un funeral secreto en el que
todos conocían o creían conocer al
vivo hasta que decidió hacer eso y
convertirse en muerto. Y entonces
todos -dolidos o no- se cayeron
primero y se callaron después sin
estar muy seguros de si lo hacían
por la sorpresa o porque nada les
sorprendía. Y ahí están, mudos
y en el suelo, comprendiendo
que nadie sabe ahora dónde está
el muerto, cuán cerca o cuán
lejos. Sospechando que -a partir
de ahora- el muerto, como un
pequeño y ausente dios, estará
siempre en todas partes .

hora de caerse ni de callarse. Y
puedo y me gusta imaginarme
su conversación en el nombre
del padre y del hijo y del espíritu
santo de un gato muerto de cuyo
cuerpo y cráneo -"Alas, poor I om!"
diría Jerry- no demorarán en dar
cuenta demasiados ratones. Aquí
vienen y allá van el padre y el hijo.

OCHO En alguna parte, cerca,

puedo verlos desde la ventana de
mi estudio con vista al interior de
todas las cosas, un padre y un hijo
conversan junto a un gato muerto.
Comienza el otoño y anochece
más rápido, como si el encargado
de apagar las luces y bajar las
persianas del día decidiera cerrar
antes de hora. No escucho lo que
dicen el padre y el hijo. Pero, por
suerte, todavía no ha llegado la

61

Y ya cayó la noche para que hasta
yo me calle y deje de escribir y siga
releyendo (leer es mantener vivo,
resucitar, inmortalizar, despertar
en calma a quien descansa en paz)
mientras ahí afuera se detiene y se
rompe el acelerador de partículas
y se enciende, otra vez, el bueno y
viejo neón, el neón de siempre ~

�A LA LETRA

BIBLIOTECA
PERSONAL 11/IV

1

1
1,

BÁRBARA JACOBS Mi biblioteca se ha farmado
lentamente, igual que yo, y está integrada por un poco de
todo, así como yo. Me gustaría tener por lo menos un ejemplar
de las historietas semanales reunidas bajo el nombre de
Vidas ejemplares que, junto con unos panes dulces a los que
me refería como "gorditas", compraba los domingos en el
atrio del Convento del Carmen en San Ángel, en la ciudad
de México, para leer la historieta en turno y comer gorditas
acuclillada en un rincón de mi recámara, la espalda inclinada
hacia delante, la barba contra las rodillas, la historieta
abierta y extendida a mis pies sobre el tapete persa. Mientras
leía y comía me abrazaba las piernas y podía pasar horas
en esta posición. Si hoy me acomodara de esta manera se
me entumecerían las piernas y los brazos, la posición me
provocaría hormigueo incluso en los píes, las manos y el
cuello, y sin duda alguna me causaría un dolor intolerable en
la espalda. Acudía a la iglesia bajo el supuesto de asistir a misa,
pero en realidad únicamente ante la perspectiva de leer el
cuadernillo de Vidas ejemplares que compraría a la salida, todo
esto antes de las ocho de la mañana y los ocho años de edad.

62

-

�Q

uiero decir que desde
entonces, y a pesar de
los escollos para leer
con que, por soñadora,
me topé en un principio, asocio la
lectura a la idea de continuidad,
a la de expectativa atendida con
promesa de dar más o de ser
inagotable. Asimismo, al mundo
de las series y las clasificaciones, a
los sistemas de poner orden en una
totalidad determinada para poder
abarcarla sin que se me escapara,
como arena entre los dedos, nada
esencial. Me aficioné, por ejemplo,
a hacer o encontrar las listas de
los libros que los grandes lectores,
mujeres y hombres, hubieran leído
y que recomendaran leer como
lecturas formativas, autorizadas
y confiables puesto que los
habían formado a ellos y ellos
eran grandes.
Luego me di cuenta de que
por infinidad de motivos este
camino promisorio era imposible
de recorrer. No hay dos lectores a
los que los hubieran formado los
mismos libros. Es decir, no hay
dos bibliotecas personales iguales,
por más que cada una sea valiosa y
formativa en si. No sólo hay gustos
de lectura individuales ydiferentes,
sino capacidades individuales y
diferentes de lectura.
Los campos de intereses y
de posibilidades no sólo se van
definiendo con el tiempo, sino que
además se van delimitando.
Hay trucos. Yo no leí a Jules
Veme, pero he leido a un buen
lector de Verne, me refiero a su
tocayo Julio Cortázar. Por lo
tanto, al leer bien a Cortázar,
leo a Verne. Un ejemplo clásico
de lo que estoy formulando es el
pasaje en Don ~uijote en el que el
cura, con el barbero de testigo,

examina la biblioteca personal
de Don Quijote y decide cuáles
de sus libros son rescatables y
cuáles deben ser destruidos. Es
probable que un lector actual de
Don ~uijote no haya leído ni leerá
todos los libros que el cura rescata
de la biblioteca de Don Quijote y
salva del fuego; pero, si lee bien
a Cervantes, será como si los
hubiera leído.
Aquí es oportuno recordar a
Salvador Elizondo. Leerlo a él es
de paso leer a Edmundo de Amicis
y aJamesJoyce. Hasta el final de su
vida, Elizondo se refirió a Corazón,
diario de un niño y a Finnegans \Vake
como sus libros de cabecera, nada
más opuesto que estos dos títulos
y estos dos autores, pero mundos
enteros que estremecieron por
igual a Elizondo. De lo más
popular, infantil y sentimental,
a lo más hermético, intelectual
y sofisticado de la literatura
mundial moderna. La Italia de
finales del siglo XIX de la mano de
la Irlanda de la primera mitad del
XX. Ahora bien, lo más probable
es que yo nunca leeré Corazón,
diario de un niño; pero sé que al leer
a Elizondo, entraré en contacto
con Amicis. De igual modo sé
que la apasionada y acuciosa
lectura de Elizondo del último
libro de Jayee allanará el camino
de la lectura de Finnegans Wake
que cualquier lector se animara
a abordar.
Quiero decir que llega el
momento en que uno aprende
qué es lo que le gusta leer y lo que
puede leer, y entonces sabe que
eso es lo que va a leer y no lamenta
no poder leer lo demás. Pero la
búsqueda es entretenida, por
más que sea larga y accidentada.
Seguir como principio de vida de

lector el del ensayo y error no está
mal. Para aficionarse a la lectura
hay que leer de todo y tampoco
está mal leer ningún tipo de libro
con tal de leer, con tal de seguir
leyendo. Es bueno leer y no hay
lectura mala. Es bueno leer en el
idioma de uno y en idiomas que le
sean extranjeros. Es recomendable
conocer por lo menos un idioma
extranjero. Todas son ricos, y no
hay ninguno que sea más rico que
otro. Todas abren los ojos sobre
sí mismos y arrojan luz sobre el
idioma natal de quien los estudia,
por tanto enriquecen.
Las bibliotecas personales
reflejan no únicamente el gusto
de su dueño sino la extensión de
su locura de lector. Me refiero a
que cuando un lector se aficiona
de veras a un autor determinado,
es capaz de tener en su biblioteca
personal los libros de ese autor
tanto en ediciones en idiomas
que conoce como en lenguas que
no conoce, en versión original
tanto como en traducción o
traducciones. Hace un par de
meses en Viena compré un libro
en alemán, idioma que no conozco,
de un autor francés, cuyo idioma
sí conozco. Lo adquirí sólo porque
había encontrado ese libro que
llevaba un tiempo buscando y que
en francés no había conseguido.
Era un libro que había tenido en
español y que o había perdido
o lo tenía traspapelado en mi
biblioteca personal. Otro detalle
desquiciante es que se trata de un
libro que en su momento intenté
leer sin lograrlo, por serme de
difícil comprensión yquizá porque
entonces no me interesaba tanto
en sí como en relación a su historia
particular y a cómo incidía en la
mía. Con todo, lo cargué de Viena

a México nada más por el placer
de haberlo encontrado, si no por
la tranquilidad de que existiera,
pues para mi podía constituir
la plasmación de un sueño y su
hallazgo proporcionarme idéntica
satisfacción, si no es que aún
más.
Hay dos clases de lectores.
Por una parte, están los que son
y quieren ser solamente lectores,
llamémoslos puros; y por otra,

constituyó un terror ypor lo mismo
una dificultad y una resistencia,
una vez vencida se convirtió, más
que en un deseo, en una obsesiva
y compulsiva necesidad. Mientras
que la locura de la lectura no
desconecta del todo del mundo
exterior a un lector puro, a un lector
impuro lo succiona al más interno
de los mundos, que es el de la
desconexión con el mundo exterior.
Diré algo más: un alienado, que es

que esta aspiración me abriría que
hacen del asunto una tentación
imposible de satisfacer. iPero
atractiva! Irrenunciable al menos
en calidad de fantasía, de proyecto,
aplazable y postergable, pero
al que, ante una crisis de vacío,
recurrir.
En mi biblioteca personal
tengo de todo, decia. Incluso,
libros inexistentes o libros en
potencia, como los que me gustaría

A VECES SE ME ANTOJA ESCRIBIR LA HISTORIA DE CADA UNO DE LOS
LIBROS QUE TENCO EN MI BIBLIOTECA, LO CUAL NO ES SINO UNA
LOCURA MÁS.

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los que además de lectores son
o quieren ser a su vez autores
o escritores, es decir, lectores
impuros, por amañados. Pero tanto
unos como otros son susceptibles
de padecer la locura de lector. Esta
locura, por cierto, tiene infinidad
de modalidades, aunque el hilo
conductor que comparten sea
sólo uno, es decir, leer. Yes locura
porque el que lee vive más en los
libros que en la vida. Es más, hay
momentos en que uno incluso
agradecería ser literalmente
succionado por la lectura o por
algún libro específico y no volver
a salir más de entre sus tapas.
La actividad de leer, que en mis
primertsimos principios de lectora

incapaz de leer precisamente por
temor a perderse en un mundo
ajeno y desconocido, es menos loco
que un lector impuro que lee para
acabar perdiéndose precisamente
en mundos que, aunque ajenos
y desconocidos para otros, para
él terminan en transformarse en
conocidos y propios.
A veces se me antoja escribir la
historia de cada uno de los libros
que tengo en mi biblioteca, lo
cual no es sino una locura más .
Detenerme ante cualquiera de ellos
y reconstruir su procedencia, los
motivos que me llevaron a tenerlo,
las circunstancias en las que lo leí,
es una empresa inabarcable. Son
tantos los caminos de escritura

64

65

formar con partes de los otros. Me
entretengo ideando antologías.
Soy buena lectora de antologías
y las recomiendo. Hay múltiples
posibilidades de compilaciones.
En su bibliografía el poeta W.
H. Auden tiene un libro de esta
naturaleza que de mi biblioteca
es de los que más aprecio. Su
título se podría traducir como
Un mundo determinado. Consiste en
fragmentos de su diario personal
intercalados entre fragmentos de
muchas otras cosas, de su autoría
o de otros escritores o artistas, o
recortes de prensa, o apuntes, o
cartas. Al leer este libro de Auden
el lector de paso lee lo que Auden
leyó y se compenetra con él á...:i

�LETRAS AL MARGEN
EDUARDO ANTONIO PARRA El local se halla aún prácticamente
vacío cuando Mateo inserta en su estéreo el mp3 y sube el volumen. Al
escuchar los primeros mugidos del acordeón sonríe, y permanece unos
instantes al lado del aparato hasta que brota de él la voz aguda, rasposa,
del vocalista. Entones Mateo vuelve junto a nosotros y dice satisfecho:
Ah, esa música. Enseguida me pregunta sí estoy seguro de que el disco
trae "La Reína del Sur". Sí, respondo. ¿y "La camioneta gris"? También.
Su sonrisa se torna más amplia. Luego va detrás de la barra, descorcha
una nueva botella de tinto y sirve otra ronda antes de tomar asiento
a nuestra mesa mientras tararea los compases de "La tumba falsa".

alvo por las copas de
vino tinto, la escena
sería bastante común
en cualquier pueblo
o ciudad del norte de
México. Lo que la vuelve extraña es
que ocurre a miles de kilómetros,
en otro continente, en un pais
donde la música ranchera no sólo
es desconocida, sino inconcebible.
Mateo es español, malagueño de
nacimiento, y regentea una pequeña
cava de vinos peninsulares en los
bajos de la pensión donde mi mujer
yyo nos hospedamos: una casa cuya
construcción data de alrededor
del año 1100, situada a menos de
cien metros de la Mozartplatz, en
Salzburgo, Austria. En los dias que
llevamos aquí he advertido que de
las distintas habitaciones brotan
constantemente solos de violin,
acordes de piano, rasgueos de
clavicordio o arpa -por lo regular

interpretando obras del genio
emblemático de la ciudad-, pues
nuestros vecinos son ejecutantes
que ensayan durante el dia para los
conciertos nocturnos. Pero en estos
momentos Mateo no quiere saber
nada de Mozart, ni de los nuevos
virtuosos de la música culta, sino
sólo escuchar con atención la letra
de las canciones de Los Tigres del
Norte.
Aunque en lo personal siempre
he adorado la música, nunca he

sido ortodoxo en lo que a mis
elecciones se refiere. No creo que
existan ciertos tipos de obras
para determinados momentos o
lugares. Desde niño, mis gustos han
oscilado entre las composiciones
de los "grandes" y las de los poetas
populares que prestan voz y
guitarra a los sentires del pueblo.
Así, Beethoven yJosé Alfredo, Arvo
Part y Cuco Sánchez, sinfonías y
rancheras, sonatas y corridos se
han ido acumulando sin mayores

El compositor
y la bandida
67

�distinciones en mi memoria hasta
conformar un bagaje melódico
un tanto extraño, lo sé, pero muy
placentero.
Entran algunos austriacos a
la cava del malagueño. En cuanto
oyen los giros del acordeón, la
guitarra y el tololoche ponen cara
de sorpresa, luego ríen y ocupan
su asiento. Mateo va hacia ellos,
toma su orden, hace alguna broma

atraído por los acordes de un
nuevo corrido-, lucenfascinados
con el ritmo y unos versos que,
excepto Mateo, no alcanzan a
comprender. lSerá la magia de lo
exótico?, me pregunto.
En todo caso, cuando yo
comencé a aficionarme a Mozart
vivía en Nuevo Laredo. Con el
entusiasmo de la adolescencia
ponía a girar una y otra vez sus

intentos de censura que ha habido
en México.
Y se va. Y vuelve de nuevo. Y
ahora no tararea: canta "La Reina
del Sur" a todo pulmón. Ha llegado
más gente. El local está lleno. El
volumen del estéreo al tope; seguro
Mateo lo puso así en otro de sus
viajes a la cava. Varios comensales
balancean el cuerpo al compás del
corrido. Ríen y gesticulan. Otros

EL LOCAL ESTÁLLEMO. EL VOLUMEN DEL ESTÉREO.AL TOPEJ SECURO
MATEO LO PUSO ASÍ EM OTRO DE SUS VIAJES A LA CAVA

1~

:
'

1

en alemán y, cuando busca tras la
barra la botella que le pidieron,
aprovecha para subirle un poco más
al volumen. Ahora es "Contrabando
y traición" el corrido que sacude
las bocinas. Ése es un verdadero
clásico, le digo a nuestro anfitrión.
Sin darse cuenta y sin interrumpir
la plática con sus compañeros,
uno de los austriacos comienza
a marcar el ritmo sobre la mesa.
Y pienso: Los Tigres del Norte
triunfan en la tierra de Mozart. lNo
es irónico? En México, en algunas
reuniones -borracheras- con
mis colegas intelectuales, he puesto
esta misma música, pero tras fingir
entusiasmo por la primera pieza,
los escuchas pronto dan muestras
de incomodidad, aburrimiento o
disgusto. En cambio aquí, en una de
las capitales mundiales de la música
clásica, un español emigrado, varios
austriacos y otro grupo que en este
instante ingresa al local -acaso

acetatos en el viejo estéreo Fisher
que mi padre había adquirido en
el otro lado. En esa frontera, a
finales de los setenta, en todas
las casas, bares y cantinas se
escuchaban las interpretaciones
de Los Cadetes de Linares, de
RamónAyala, de Carlos yJosé, Los
Alegres de Terán y, por supuesto,
de Los Tigres. En este contexto,
lno era un acto de exotismo que
un muchacho de catorce años
sintiera las palpitaciones de una
angustia extática al escuchar el
Réquimi de un salzburgués nacido
más de doscientos años atrás?
-La grandeza de los
narcocorridos- me dice el
filósofo malagueño en tanto llena
de nuevo nuestras copas, esta vez
con un caldo de un rojo mucho
más profundo -radica no en la
exaltación del delincuente, sino
en la denigración del gobierno, al
que pone en evidencia. Por eso los

1 '

68

tamborilean los dedos en copas
y botellas. Y no se si se deba a
este excelente tinto español, pero
de pronto veo cómo la música
adquiere forma de mujer -es
Teresa, la Mexicana, el personaje
creado por Arturo Pérez~Reverte
que después fue comprimido en
seis o siete estrofas y unas pocas
notas muy sencillas-y guiada por
la voz del Tigre Mayor abandona
la Tasca de Mateo, sale al callejón
Chiemseegasee, da vuelta en la
esquina y avanza unos cuantos
pasos para llegar a la Mozartplatz,
que hasta hace unos segundos
estaba en silencio. Ahí se pone
a vibrar -a bailar- alrededor
de la estatua de Wolfgang
Amadeus. Entonces el genio deja
de contemplar la madrugada y
sacude casi imperceptiblemente
las orejas, mientras sus labios de
bronce verde se curvan en una
breve sonrisa de aprobación cii.:.?

�ROSE MARY ESPINOSA

anya Huntington (Estados
Unidos, 1969) prefiere
llevar la cámara consigo,
afinar los sentidos y disparar. No
suele trabajar de inmediato con las
imágenes, sino que las ingresa en
una suerte de álbum, para hacer
memoria. Previo al óleo sobre el
lienzo, previo al lápiz sobre el
papel, está la imagen capturada.
Y entre ésta y los primeros trazos,
una reflexión, un debate interno,
una serie de dibujos y ensayos
que anteceden la representación.
El fruto es una obra figurativa con
acento decididamente expresio✓
nista y suficientemente alejada
del hiperrealismo, toda vez que
la autora no se sirve de proye ✓
cciones ni cuadrículas. Con excep✓
ción de la serie de autorretratos, que ha requerido de
una recolección fotográfica propia entre los archivos
familiares, el resto de las imágenes las obtiene ella
misma a partir de situaciones y objetos que le "quitan
el aliento" y la hacen detenerse a la mitad del camino.

HUNTINGTON
y las huellas de la vida

�que revelaba algo sobre ~us_vidas. " .
,,
De ahí, siguió la sene ntulada La fiesta vulgar
(óleo sobre tela, 1993-1994). En ella, sus amigo~ ~e
entonces hicieron las veces de modelos al exhibir
gestos desenfadados y "reprobables según el Manual
de Carreño", corno rascarse la cabeza u olerse las
axilas. La intención primaria de Huntington era
captar la candidez del momento y romper de rn~nera
definitiva con poses y estatismos: un acercain1ento
inicial a lo que Francis Bacon llamaba "raw facts of
human existence" ("hechos crudos de la existencia
humana") y a los aspectos psicológicos revelados en
los retratos de Francisco de Goya, especialmente en la
seQUnda etapa de su obra (1808-1824), donde la propia
so;dera y el impacto de la guerra resultan en una?~eta
más oscura y pinceladas mucho más densas, rap1das
y expresionistas.

En su estudio pueden apreciarse dos cuadros en los
que trabaja actualmente. El primero, Café Nuevo B~~sil,
es un autorretrato ambientado en el ernblernatlco
restaurante del corazón de Monterrey, Nuevo León, Y
corresponde a una nueva e incipiente serie de escenas
· urbanas cuyo eje es la composición caótica. La forma
en que Huntington representa lo capturado e~ la
fotografía remite a dos de sus principales influencias:
Edward Hopper, por el gesto de los personajes que se
encuentran sentados a las mesas y la barra, así corno
la sutil evocación del Bar de Folies-Bergere (1881-82)
de Edouard Manet. Asimismo, en el lado derecho
puede verse a la autora mientras dispara la cámara
en dirección al espejo que refleja el lugar y donde el
guiño con Las meninas (Diego Velázquez, 1656) no es
accidental: uEn efecto, es muy ambicioso; y tal vez
caiga en llamas en el intento, pero eso no lo sabré hasta
que la obra esté terminada", señala Huntington.
El segundo cuadro forma parte del proyecto Casa
del Río (Tlacotalpan, Veracruz, 2008), y en éllas casas
comienzan a ser plasmadas corno si tuvieran alma: otra
vez reminiscencias de las viviendas que pintó Hopper,
aunque bañadas con una luz un tanto lúgubre, en
comparación con aquella, amarilla y horizontal, de
Nueva Inglaterra.
Si bien difieren en temática y formato, ambas
pinturas son óleos sobre tela y cada una desp~~g~, a su
manera, el sello de Huntington: las pasiones y fiJac1ones
que han caracterizado la evolución no sólo de su obra
sino de su búsqueda: nostalgia, yuxtaposición de capas
y superficies, movimientos barridos y desdibujados, así
como una marcada obsesión por los detalles.

CAPAS Y LiMITE

Poco a poco, la escena callejera comenzó a llamar
la atención de Huntington. De la relación entre las
imágenes que recogía con su cámara y la historia de las
artes plásticas surgió la serie "Ophelia" (óleo sobre tela,
1998,2004 ): flores que fueron cortadas y arrojadas, que
flotan debilitadas sobre el agua de un pozo de piedra
y, desde ahí, parecen invitar al espectador a la~arse
a su vez. El cuadro de Huntington no sólo rein1te de
modo, a la vez delicado e inquietante, a pinturas ya
clásicas del suicidio de Ophelia, personaje del Hamlet
de Williarn Shakespeare, sino que pone énfasis en la
intercalación de distintas superficies: uTécnicarnente
el cuerpo, es decir, el volumen de la flor, se encue~tra
sobre otra superficie: la del agua que, a su vez, reviste
el fondo de la fuente de piedra. Sin embargo, la única
superficie real es la del lienzo".
La exitosa serie "Tango" (óleo sobre tela, 1996)
explora la vida nocturna. Las parejas ~e bail~ines
despliegan aires de festividad y elegancia; persisten
las pinceladas expresionistas, así corno la frescura Y
naturalidad de los modelos, la mayoría de los cuales
eran amigos de la autora. De hecho, a la fecha, una de
sus prerrogativas es conocer a los modelos de manera
personal, saber qué estilo de vida llevan, retrat~los
en el proceso de algo y evitar las poses, las ~eJores
sonrisas" y la vista directa hacia la cámara.
A esta exploración del entorno urbano corresponde
"Pongo" (óleo sobre tela, 1996), una serie de pinturas
de un perro llamado de esa manera -que en quechua

EL DISPARADOR

Huntington sitúa su condición de ~oeta y dibujante
asidua" a partir de los nueve años de edad, cuando su
familia emigró del campo a la ciudad y tuvo cont~cto
por vez primera con estadios de béisbol, zoológicos
y grandes museos, donde era posible asistir semana
con semana a contemplar una misma obra. De ahí en
adelante, de manera autodidacta y asesorada por su
abuela -también pintora-, empezó a tornar el lápiz
para ilustrar animales, estrellas de rock y amigos de
época, mientras que el pincel lo empuñó a su ~egada
a México, en los albores de los noventa. Sus pruneros
óleos fueron retratos al estilo medieval de personajes
diversos -Charles Baudelaire, Billie Holiday YBéla
Lugosi- donde cada uno sostenía algún elemento

72

significa esclavo o peón- y que tuvo una recepción
considerable entre el público: perros solitarios que
sugieren la participación y proximidad del espectador,
corno si estuvieran prestos al juego, a la caricia. De esta
misma época, llama la atención un retrato aislado del
escritor Mario Bellatin, en el cual se destaca cómo la
mano izquierda del autor está a punto de rebasar el
marco.
La alteración de límites se manifiesta con mayor
constancia ypersistencia en los cuadros subsecuentes,
especialmente en la serie uMiquel" (óleo sobre tela,
1997), que Huntington dedica a su primer hijo: "Aquí
el subjetivismo es la idea rectora y cómo la sombra de
una persona se puede proyectar en el cuadro".
Al mismo tiempo, la subversión no sólo tiene que
ver con la intromisión de presencias en la obra -como
el óleo en que se advierte al bebé y un brazo que
trata de alcanzarlo-, sino con los gestos de ternura
provenientes de la figura paterna: desde cómo carga
al niño hasta la manera en que lo mira.
En Sustenance (óleo sobre tela, 2002), el sol que
se asoma a través de la ventana ilumina la escena en
que el hijo duerme, acostado en el regazo del padre,
quien lo contempla, conmovido y sonriente. Con ello
la autora lanza un claro desafio a la historia del arte,
ante los rarísimos ejemplos de retratos de hombres
con niños.
MOVIMIENTO

Corno el título lo indica, el cuadro Suspender en
movimiento (óleo sobre tela, 2002) congela la imagen
de un niño de espaldas, mientras corre y juega en el
jardín. Todo se ha detenido en el instante: la pistola
de agua aún moja el pasto, la tela todavía ondeante
de las bermudas rojas del pequeño, quien está a
punto de girar el torso y cuyo pie izquierdo está por
desprenderse del suelo; los brazos elevados, la mano
izquierda nítida, la derecha desdibujada...
El efecto de movimiento indefinido y emborronado
florece con profusión en "Barcelona de noche",

especialmente en el último cuadro de la serie (óleo
sobre tela, 2007), el cual muestra, tanto en el fondo
como en el extremo derecho, presencias humanas
convertidas en ráfagas, ciertamente presas de un
carrusel nocturno, siempre intenso y vertiginoso.
ucon el advenimiento de la cámara digital, los
elementos barridos, como la luz y la velocidad, se
consiguen de inmediato. Y ello forma parte de la
estética y la óptica contemporáneas: ahora miramos
el mundo bajo la influencia del cine, la televisión, las
nuevas tecnologías..." Por otro lado, el cuadro rescata
el deleite, la espontaneidad y, por tanto, el "descuido"
del momento a través no sólo de los protagonistas sino
de los detalles meticulosos que los rodean, a un tiempo
fieles e indiscretos: el reflejo sobre la superficie de la
mesa, las bebidas que se consumen y, hacia la derecha,
una mano que flota y brinda con copa vacía, empujada
hacia los límites del óleo.
COMPOSICIÓN CAÓTICA

Bajo la definición de "realismo sucio y capas urbanas",
las composiciones caóticas alas que Huntington acaba
de dar banderazo, suponen complejidad y copiosidad
de elementos, así como grandes formatos.
El inacabado y ya referido cuadro Café Nuevo Brasil
muestra una realidad afanosa y cotidiana, donde
comensales y parroquianos viven y conviven entre
botes de mostaza por ahí, un plumón por allá, un
vitral colorido y animado hacia el fondo ... Es lo que
la autora ha denominado efecto Blade Runner, el cual
implica apreciar la composición ucuadro por cuadro"
para confirmar que lo inesperado se asoma y cada uno
de los elementos cuenta una historia.
Este óleo supone la primera piedra de una serie
de cuadros basados en imágenes fotográficas que
trasladan lo trepidante y lo precipitado de la vida
nocturna a otros espacios urbanos cotidianos, como
los merenderos, las vialidades y los mercados de la
ciudad de México: esquinas de caos vehicular, fachadas
en deterioro, ventanas rotas, prendas puestas a secar

,,CREO QUE TODO LO QUE MACO ESTÁ COBERNADO POR ESA
SENSACIÓN DE TRISTEZA Y DE NOSTALCIA. AUNQUE A VECES TRATO
DE EXTRAER EL JÚBILO, LO QUE DOMINA ES EL AFECTO POR ALCO
QUE, A FIN DE CUENTAS, NUNCA SE TUVO".
73

�VIII Bienal Monterrey FEMSA 2007. El cuadro de
Huntington, titulado Resistencia 1, correspondiente a la
serie "Resistencias" (óleo sobre lienzo, 2005), muestra
un poste de luz con cables y fue tildado de poético,
taciturno e incluso alusivo a la fotografía de Manuel
Álvarez Bravo.
"Para cuando mis hijos tengan mi edad, esta
manera de comunicarse no va a existir más. Todo será
inalámbrico o subterráneo. Los cables y postes que
sostienen el cielo, que sostienen la carpa del circo,
fungen como pájaros dodo, comparables con n~estras
fotos de infancia que hoy se encuentran detenoradas
y descoloridas".

en el balcón y que remiten a una idea de presencia Y
ausencia simultáneas y, desde luego, los tianguis como
un componente citadino imposible de extirpar:
"Ese caos, ese desorden es, a la vez, libertad y en ese
sentido es único. Salta a la vista lo humano, la huella
de la vida. Habrá que preguntarse qué tan higiénicas
y quirúrgicas son en realidad muchas de las imágenes
supuestamente subversivas y transgresoras que vemos
actualmente. Amí me gusta más la idea de cochambre
y de encontrar un rincón de hermosura dentro de esa
mancha urbana".
UN CIELO SOSTENIDO

Los ojos y, por lo tanto, el lente de Huntington se
detienen no sólo en el asfalto y el concreto sino en la
"maraña de alambres" que separan la urbe del cielo Y
que la llevan a recordar mástiles de embarcaciones Y
crucifixiones.
La presencia solitaria de estos simbolos urba~os
denota, más que un contexto minimalista, un clima
de melancolia que ciertamente no pasó inadvertido
ante la critica a los trabajos presentados durante la

INMERSIÓN EN EL TIEMPO

El rescate de esas imágenes predigitales ha sido
fundamental en la germinación y el alumbramiento
paulatinos de la serie"Autorretratos diferidos" (2005~
2008), pues, a través de ellos, Huntington buscar
encontrar el momento en que se convirtió en lo que
ahora es, de manera similar a como ocurre en dos de
sus referencias literarias principales, a saber, Retrato

74

del artista adolescente, de James J oyce, editada en 1916, y
Balún Canán, de Rosario Castellanos, publicada en 1957,
en las cuales los autores dedican las últimas páginas a
relatar cómo se hicieron escritores.
El preámbulo de este grupo es Autorretrato 1969
(lápiz sobre papel, 2007). Representa la primera
fotografía que le fue tomada a Huntington. Asimismo,
implica una ruptura frontal por parte de la autora
con las tipicas composiciones limpias, resultado de
la edición en Photoshop, al mostrar al bebé encima
de una mesa, entre objetos amontonados y envases
abiertos.
Otros de los cuadros, también en lápiz sobre
papel, muestran a Huntington mientras gatea sobre la
alfombra de la estancia detrás de un cubo; en la cuna
mientras contempla admirada el móvil; acurrucada
sobre el pecho del abuelo y con la familia, durante
la apertura de regalos navideños o en el jardin. Cabe
señalar que, sobre los dorsos de algunas de estas
piezas, la autora ha escrito poemas, al tiempo que una
de las más reveladoras de toda la serie es, a todas luces,
Autorretrato 1973 (óleo sobre tela, 2007), donde la autora
aparece junto con su hermana mientras confeccionan
huevos de pascua. El desorden de la mesa es rico en
colores y demás atributos de los objetos retratados
(textura, superficie, volumen, uso), si bien los planos
secundarios no son menos comunicativos: las cortinas
semiabiertas y los libros apilados sobre las repisas;
hacia el lado inferior derecho, un par de zapatos de
hombre perfectamente acomodados, uno junto a otro
y, encima de la cajonera que da a la ventana, un sobre
de papel que sirve de base a una canasta de mimbre
dentro de la cual reposa una carta. Nuevamente,
esta invitación a apreciar la yuxtaposición de capas
y la composición "cuadro por cuadro", donde cada
elemento sugiere una propia cadena narrativa.
TÉCNICA

Aunque la mayoria de su obra es óleo sobre lienzo y
lápiz sobre papel, Huntington añora el yeso sobre la
madera, materiales de los que ha desistido debido a que
precisan formatos pequeños. Si bien evita contestar
el teléfono mientras trabaja, necesita siempre de
acompañamiento musical -de R.E.M. a Amy
Winehouse, de Bruce Springsteen a Dire Straits- e
igualmente disfruta pintar mientras su esposo, el
escritor Álvaro Enrigue, comparte con ella la lectura
de algún manuscrito.

75

El tiempo que le toma terminar un cuadro varía
según una diversidad de factores. De por si el óleo
implica trabajar durante varias horas seguidas y
no por episodios cortos, lo cual se convierte en una
exigencia cuando se trata de grandes formatos y
ante los requerimientos propios de pigmentación: la
elección del área, ir de atrás hacia delante ...
En el caso de Café Nue:vo Brasil, algunas secciones
requieren de una sola capa, mientras que otras,
especialmente aquellas con mayor iluminación,
necesitan entre dos y tres. Hasta ahora, el cuadro le ha
llevado dos meses, pero fijar una fecha de terminación
no es algo simple, toda vez que Huntington no trabaja
series masivas, sino que el "proceso de cocción" de su
obra es lento, al tiempo que sus temáticas, al igual que
sus series, suelen empalmarse y alternarse entre si.
Ahora sus pinceladas son diminutas y rápidas
mientras "reparte el cochambre" entre los cristales del
restaurante y se detiene un segundo para preguntarse
de qué podría ser aquel frasco ennegrecido de la foto:
"¿Un refresco, un aceitero?". Cualquier cosa que sea,
tal parece que Huntington disfruta una cierta dosis
de misterio.
NOSTALCIA

En lo que se seca la pintura, Huntington permite que el

realismo sucio y la escena urbana descansen y dirige el
pincel al primero de la serie de Tlacotalpan que, desde
ya, proyecta un aura de lamento. A fin de cuentas, las
fotos que tomó durante su viaje retratan el declive
en la trayectoria de un pueblo que durante algún
tiempo fue punto de partida y llegada de importantes
embarcaciones foráneas, y que hoy dia se ha convertido
en una suerte de pueblo fantasma.
"Creo que todo lo que hago está gobernado por esa
sensación de tristeza y de nostalgia. Aunque a veces
trato de extraer el júbilo, lo que domina es el afecto
por algo que, a fin de cuentas, nunca se tuvo".
Tal vez sea, precisamente, la idea de esas carencias,
lo que lleva a Huntington a privilegiar unas cosas
sobre otras. Tal vez sea lo que ella misma llama
"equivocaciones de la mano del artista", lo que aleja
su obra de los retratos de vidas y costumbres, y de las
reproducciones fotorrealistas "perfectas". Gracias a
ese relieve, a la inclusión de la propia Weltanschaung, el
trabajo de esta autora consigue enamorar o romper el
corazón, y transmite lo que ninguna fotografia habría
podido capturar~

�Entrevista a Akira Sugiyama
CRECORY liHBRAMO

Akira Sugiyama se ocupa de sus clases sobre literatura latinoamericana
en la Universidad de Seisen, en Tokio. Ha dedicado sus esfuerzos a
traducir la obra de importantes autores latinoamericanos, como José
María Arguedas, Mario Vargas Uosa,Juan Rulfo y Rodrigo Rey Sosa,
entre otros. En el Departamento de Español de su universidad tuvo
lugar esta conversación con Gregory Zambrano, que comenzó por la
consideración de la universalidad de la literatura de América Latina
y la traducción de autores latinoamericanos a la lengua japonesa.
Garcilaso Inca de la Vega, pero no conocia a ninguno
de los escritores del Boom. Era a finales de la década
de los sesenta, cuando empezaba a surgir el Boom y
Gabriel García Márquez ya había publicado Cien arios
de soledad. AJ apón el Boom llegó diez años después. Yo
fui uno de los primeros lectores de Vargas Uosa en
Japón, nadie lo conocía, ninguna obra de él se había
publicado aqui. La historia de esta novela es muy
amena, y la estructura era completamente nueva para
una mentalidad japonesa. La lectura era atrayente,
ya que estaba hecha con el propósito de captar al
lector, atraparlo en la trama y en el desarrollo de los
personajes. Tenía además una estructura muy bien
planeada para llevarla con esa tensión hasta el final;
sí, eso era lo que quería el autor, llevar a los lectores
hasta el final. Eso fue lo que más me sorprendió. Y
desde allí empecé a leer sus otras obras. También
empecé a leer a Cortázar, a García Márquez, y he
seguido leyéndolos.

regory Zambrano (GZ): iPodemos decir que
Mario Vargas Llosa es un ciudadano global
porque escribe en diversos medios, sus libros
se traducen y difunden en múltiples lenguas
y su opinión política tiene resonancias en algunos de nuestros
países y en España? iCómo empezó su relación con la obra de
Vargas Llosa, en ese contexto?
Al&lt;ira Sugiyama (AS): Encontré uno de sus libros
por casualidad en la biblioteca de la Universidad de
Estudios Extranjeros de Tokio. Yo era estudiante
y cursaba el primer año de la carrera. Ese libro era
La ciudad y los perros; allí reconoci a Lima, la ciudad
en la que yo había nacido y que había dejado siendo
muy joven, cuando mis padres me trajeron a Tokio.
En la primera edición la portada tiene un plano de
la ciudad de Lima y eso me emocionó, pues me trajo
recuerdos de mi niñez en esa ciudad. Empecé a leerla,
y era una novela que estaba fuera de la concepción de
novela que yo tenía. Había leído a Ricardo Palma, a

G

TRADUCIR
es captar el espíritu literario
que hay en la página
76

GZ: ¿y fue en ese periodo universitario
cuando usted se planteó la traducción de
esta novela al japonés?
AS: Fue un proceso mucho más lento.
Me hubiera gustado traducirla, pero
lo importante no era comprender su
contenido sino tener un lenguaje, un
estilo del japonés que fuera equiva
lente al estilo de Vargas Uosa. Eso es
un reto para cualquier traductor y no
es tan fácil llegar a ese nivel. EnJapón
se han traducido muchas obras, desde
la época de Meiji. Una de las cosas que
le gusta a los japoneses es asimilar las
culturas extranjeras. Antes fue con la
cultura china, en la época de Meiji;
luego la apertura fue hacia Europa
y sus idiomas, hacia el francés , el
inglés, el alemán. Una cantidad de
obras se traducen al japonés; quienes
traducen, principalmente, son los
profesores de esos idiomas. Una
característica de los japoneses es la
meticulosidad, captando el contenido
de cada palabra, de cada oración,
pero eso, leyéndolo en japonés es
muy dificil de entender. Todo puede
estar traducido pero no se percibe el
arte literario. Yese ha sido uno de los
defectos de la traducción japonesa:
que los profesores se empeñaron en
traducir literalmente como si fueran
textos jurídicos, demasiado exactos
desde el punto de vista lingüístico, pero sin captar el
espíritu literario que hay en la página. Yeso ha seguido
hasta hace poco. Ahora las traducciones del inglés al
japonés son más frecuentes. Ya hay traductores que
hacen este trabajo de manera técnica, se dedican a
traducir día a día, pero ya con talento literario. De
todos modos, uno ya conoce a dónde ya qué nivel tiene
que ir la traducción, pues aquellas personas hacen
desde el inglés muy buenas traducciones. Ese es mi
reto, que la traducción tenga un valor literario.

Páramo, en principio porque era un libro pequeño
-sonríe. Empecé a hacerlo cuando cursaba el
tercer año de la facultad, buscaba las palabras en el
diccionario e iba anotando, poco a poco, durante las
vacaciones de verano; después le llevaba mi versión a
la editorial, pero no la aceptaban, seguramente porque
era algo extraño el contenido, o porque el japonés tal
vez no llegaba a lo que se requería. Y en varias casas
editoriales fue así, yo llevaba la traducción a una casa
editorial, luego la llevaba a otra, después de pulirla
nuevamente, a ver si era posible conseguir que la
publicaran, asi fue varias veces.

GS:Ese es ciertamente un reto, que consiste en captar el estilo,
pero también las emociones, las sensaciones, lo que usted llama
el espíritu del escritor.
AS: Yo empecé mi labor de traducción por Pedro

GZ: Como Juan Preciado buscando a su padre...
AS: El profesor Shozo Masuda era el profesor de todos
77

�a esa belleza y sobriedad que más me hace recodar la
sensibilidad de un autor como Rodrigo Rey Rosa, que
refleja aspectos de la sensibilidad oriental; también
aspectos formales, como dejar espacios en blanco
para que los lectores puedan participar. Y lo hace de
manera muy tenue, muy sutil, sin que el lector note
que los ha dejado. En el caso de Vargas Llosa, es un
escritor que posee muchos recursos estilísticos, conoce
de manera amplia la literatura y sobre todo el arte de
narrar, domina las técnicas de los contemporáneos y
de los clásicos.

nosotros en la Universidad de Tokio. Él fue quien
fundó el departamento de español en esa Universidad.
Sus discípulos son profesores muy destacados, como
Ayako Saitou, el profesor Fumihiko Takemura; un
buen número de especialistas han sido sus alumnos.
· Él también corrigió mi versión de Pedro Paramo, y me
presentó ante la editorial Iwanami. Durante un año
estuvimos reuniéndonos para pulir el lenguaje. Y al
fin salió la primera versión de Pedro Pdramo, pero tuvo
además la mala suerte de aparecer en una colección
donde casi no se habían editado otras novelas. Este
libro salió un poco solo, y además los japoneses
creían que Pedro Paramo era un personaje histórico y
no concebían el libro como una novela. Después hice
otras versiones. Diez años después hice una reescritura
y se editó como libro de bolsillo.

GZ: ¿y eso ocurre con muchos de los escritores japoneses?
AS: Claro, ésa es también una visión que tienen
un buen número de escritores japoneses: poder
introducir los conocimientos actuales sobre la cultura
y específicamente sobre la literatura; o sea, Vargas
Llosa comparte la intención totalizadora con un buen
número de escritores japoneses, pero en él es más por
la intención del intelecto; los japoneses tienen, además
de la vida, del intelecto, la sensibilidad, que es una
especie de recurrencia.

GZ: Ytambién tradujo los cuentos de El llano en llamas.
AS: Sí. Cuando salió la primera versión de Pedro Pdramo
empecé con El llano en llamas, ya con más seguridad. Yo
sentí que había llegado a otro nivel y después de los
años transcurridos pienso que esas dos traducciones
van a resistir el tiempo. Eso pasa con los clásicos, que
siempre los leemos como un libro nuevo.

GZ: En el caso de Rey Rosa, ¿cree que el modo como escribe hace
que su español tenga un tempo parecido al japonés?, de allí su
percepción de que la técnica de Rey Rosa se le hizo mas natural
al momento de emprender la traducción y que en cambio Vargas
Llosa utili_z.a mas artificios?
AS: Sí, así fue. Creo que son dos modos de narrar
completamente distintos y que el estilo de Rey Rosa
tiene más afinidades con elementos del modo de narrar
de algunos escritores japoneses.

GZ: Entonces los lectores japoneses conocen aRulfogracias al
profesor Sugiyama.
AS: Sí, y también a muchas personas que me ayudaron
a pulirlo y publicarlo.
GZ: Sobre todo ese universo que representa el mundo de
Rulfo, el modo de hablar de sus personajes, las frases cortas y
contundentes.
AS: Creo que en japonés también se siente la
singularidad del lenguaje rulfiano. Por eso las personas
que lo leen se quedan sorprendidas, y también algún
lector que por casualidad lo lee queda conmovido de
que haya una literatura de gran nivel, pero desconocida
para ellos. De eso me entero porque hay personas que
escriben sobre esos aspectos en los blogs.

GZ: ¿Su acercamiento a Rulfo le permitió establecer algunas
relaciones con algún otro autor latinoamericano, digamos
desde el punto de vista intelectual y cultural? Por ejemplo, cómo
encuentra el mundo de Rulfo, muy marcado por la pertenencia
alos moldes de la cultura mexicana, específicamente de Jalisco;
y el mundo de José María Arguedas, cuyo espectro temático y
conceptual tiene mucho de la cultura indígena, en espacios donde
coexisten el ande, el altiplano, la costaperuana, aunque en ambos
la propuesta es universalista. Desde su punto de vista lcuál es la
relación que encierran ambos autores?
AS: Arguedas en sus últimos diarios incluidos en El
zorro de arriba y el zorro de abajo se refiere a Rulfo. Debió
haber leído Pedro Pdramo y algunos de sus cuentos, y
eso no solamente le gustó sino que él mismo sintió
que Rulfo estaba haciendo algo sobre lo que él mismo

GZ: ¿Alguno de los escritores traducidos por usted se le parece
a algún autor de la literatura japonesa?
AS: Rulfo es algo especial, habría que ir a buscarlo en
algunos dramas del teatro Noh, algo así simbólico, que
trate de llegar a lo más profundo de la realidad que se
ve. Esa es la característica más resaltada de la literatura
clásica japonesa. Los autores clásicos trataron de llegar
78

trataba de captar para llevarlo luego a la realidad
de la novela. Lo que le importaba a Arguedas era el
campo cultural indígena, pero también lo que hay
detrás de eso, la sensibilidad, el espíritu andino, lo que
significaba llegar a una raíz profunda. Rulfo también lo
hizo con la cultura jalisciense. Él debió haber captado
algo esencial de la sensibilidad mexicana, que tiene
que ver con las culturas ancestrales. Ambos tocaron
algo esencial de Perú y de México. Eso es lo que más

hay choques de culturas más que de ideologías. Es una
lucha de valores de la cultura ante cierta intransigencia
que no admite otras formas de convivir, otro modo de
sentir. En el caso de Arguedas eso es un valor esencial,
plantear un problema de convivencia, lo cual no parece

fácil.
GZ: Yeso es lo que Arguedas está demostrando. En la famasa
polémica con Cortázar hay esa perspectiva, de situarse en el

TAMBIÉN HAY QUE TOMAR EN CUENTA QUE AL PARECER EN JAPÓN
LOS LECTORES SE HAN IDO ALEJANDO DE LA LECTURA DE NOVELAS,
TAL VEZ ES UN CAMPO QUE SE VA CERRANDO. Y ESE ALEJAMIENTO
TAMBIÉN TIENE QUE VER CON LA LITERATURA LATINOAMERICANA.

le importaba a Arguedas, tener interés en la cultura
y lograr hacer la obra a partir de ese interés. Él lo
veía como una misión, y allí aflora ese sentimiento de
hermandad hacia Rulfo. Arguedas llegó a hacer su obra
tan singular gracias a su talento y a que conocía muy
bien a los indios y a la gente blanca de las ciudades.
Lo que hace Arguedas es presentar el mundo andino
a los no hablantes del quechua, esa es una visión de
traductor, hacer conocer cómo es esa cultura. Yno en
lo superficial sino en lo profundo. Y así, el núcleo de
esa cultura se da a conocer, y se afianza en demostrar
que esa cultura no se puede despreciar o soslayar
pues tiene el mismo valor de la cultura occidental.
Ese fue uno de sus propósitos y lo hizo bastante bien
representándolo en sus obras. Por ello su trabajo
seguirá leyéndose y aunque se traduzca a otros idiomas
no pierde esa esencia, ese valor.

GZ: El mundo de Arguedas se sustenta también en la visión
mítica, por ello insiste en la recuperación literaria de los mitos.
Arguedas es traductor de una culturay de una lenguay eso tiene
mucho tiene que ver con la transferencia de valores, sobre todo
de trasladar la importancia de la oralidad a la lengua escrita,
sembrarla en la letra occidental...
AS: Yo creo que en el futuro a Arguedas se le va a
seguir leyendo, tal vez más que en esta época en que

lugar desde el cual se enuncia. Elproblema es de perspectiva, la de
ambos como intelectuales latinoamericanos. Arguedas defiende
su esencia indígena,y como él mismo decía, así hubiera caminado
por París y asimilado elementos de la cultura occidental no
por ello iba a dejar de ser en esencia un indígena del Perú. Yallí
estaba planteada la perspectiva exclusionista en el sentido de
que lo occidental se percibe de manera cerrada y desprecia lo
"otro" por excéntrico, pero ambos son autores que escriben en
castellano, que tienen una propuesta que va en búsqueda de un
camino para la reelaboración de los valores humanos.
AS: Tienes razón. Leyendo a Arguedas en japonés, en
el caso concreto de mis alumnos y alumnas, empiezan
por conocer cómo es la gente andina, qué costumbres
tienen, cuáles son sus maneras de pensar y sentir. Eso
les atrae bastante, pero también se sorprenden después
por la angustia que siente la persona que está narrando
los detalles sobre esas costumbres de los indios. Eso
les sorprende, pero también los reta pues son éstas las
preguntas que generan la búsqueda de respuestas. La
respuesta es lo que ellos mismos construyen.
1

GZ: lHay algún estudiante que motivado por esos escritores
haya querido ir al Perú oa México para conocer el entorno de
esos escritores?
AS: Algunos van a Perú, visitan Cusca; no sé si alguien
ha llegado a Apurímac; también han llegado a México,
79

�latinoamericano que se adapte a ese idioma japonés
que a mí me gusta...

GZ: lCómo llegó a la obra de Rodrigo Rey Rosa?
AS: Leí algunas de sus novelas y me pareció muy
interesante el modo como él trata el tema del suspenso.
Por ejemplo, en ~ue me maten si..., el tema de la muerte
tiene un tratamiento muy particular, que él logra
transmitir y que es muy difícil y muy pocos escritores
han logrado al narrar. Rey Rosa tiene una sensibilidad
distinta a la de los demás autores latinoamericanos.
Tiene una parte que acoge a lector como si fuera una
literatura de entretenimiento.
GZ: ¿y conocía personalmente al autor?
AS: Lo conoci recientemente, en noviembre de 2007,
cuando él vino a Tokio, antes no había tenido ningún
otro contacto con él.
editor pensó que yo debía hacerla. Él pensó que por esa
condición yo debería conocer bien a Arguedas.

pero el problema es que después de que se gradúan
comienzan a trabajar en una oficina japonesa, pero
no como especialistas en esos temas, pues no siempre
siguen en la carrera académica.

GZ: lCómo es el reconocimiento económico a la labor del
traductor aquí en Japón?
AS: Aveces es un trabajo sin remuneración económica,
es un trabajo voluntario. Pero hay un sistema de
regalías que funciona muy bien enJapón, que beneficia
a los traductores cuando las obras tienen éxito de
ventas. Hay editoriales que dan al traductor un seis
o diez por ciento; algunas cumplen, como Iwanami,
que tiene prestigio y paga las regalías al traductor.
Los trabajos académicos publicados por Iwanami se
garantizan porque la editorial vende bien sus libros.
Esos libros no se devuelven como otros que duran
algunos meses en las librerías y si no se venden se
devuelven a la editorial.

GZ: ¿Las traducciones que usted ha hecho han obedecido a un
plan preconcebido, Rulfo, Vargas Llosa,Arguedas, o la selección
ha sido de manera azarosa?
AS: En Japón quienes tienen la iniciativa son las
editoriales. Una editorial decide a quién se va a
traducir. Rara vez el interés llega a través de un agente
literario, por ejemplo, un libro que haya recibido un
premio importante en España. A veces el interés se
muestra cuando ese libro ya está traducido al inglés.
Cuando no es así se consulta con un especialista; si vale
la pena traducir, ellos toman la decisión, pues hay que
invertir una cantidad de dinero para traducir y luego
ellos eligen al traductor. Aquellos a quienes ya se les
conoce por sus traducciones tienen esa ventaja pues
el editor sabe cuál es su estilo, entonces le pide a esa
persona, si es bastante cuidadosa, que empiece a hacer
el trabajo. La gente joven quiere publicar su traducción
y bueno, en mi caso, fue así con Pedro Páramo. Yo mismo
hice las gestiones ante las editoriales. En el caso de
La ciudad y los perros la editorial me pidió que hiciera
la traducción y también la de Los ríos profundos me la
encomendaron, porque yo había nacido en el Perú y
porque había escrito algunos trabajos académicos, el

GZ: ¿Cuál es su procedimiento en la traducción?: lee, entiende
el significado, traslada los términos equivalentes, luego viene la
parte de cuidar el estilo...
AS: Si hay un estilo que me gusta, cuando leo una
obra me fijo mucho en el modo cómo la novela va
enunciando; por supuesto que el contenido me
importa, pero lo que más me importa es el modo cómo
lo dice, que esté cerca de cómo yo lo harta en japonés.
La clave es el modo como yo puedo acercarme a esa
obra pero más a ese estilo. Por eso busco a un escritor

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1
◄

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1

GZ: Además de Rey Rosa, lconoce personalmente alos autores
de las obras que ha traducido?
AS: Sí, conocí a Vargas Llosa. Él estuvo dos veces
en Japón, ya hace mucho tiempo. La primera vez, a
fines de la década de los setenta, venía con todos los
laureles de sus premios, ya había publicado La tía
Julia y el escribidor. Aquí se entrevistó con Kenzaburo
Oé y yo fungí como intérprete; después vino cuando
era candidato presidencial y se sentía casi presidente
y quería entablar relaciones con el gobierno japonés
y preparar los escenarios para cuando estuviera en
funciones de gobierno. Lo vi en la embajada del Perú.
A Mario Vargas Llosa se le ha traducido al japonés
toda su obra. Él atrae al público, y está bien situado en
el mercado de lectores de literatura latinoamericana.
Cuando se traduce y publica un libro ya se sabe a qué
mercado van esos libros. Vargas Llosa atrae mucho al
público japonés.

El rinno de Octavio Paz es un rinno especial, pues
tiene unas pausas muy personales que son sus logros
en español, pero que en japonés son difíciles de
alcanzar, de encontrar ese ritmo que le permite al
lector entender el contenido.

GZ: Cuando usted estuvo entre Kenzaburo Oéy Vargas Llosa,
lcómo percibió ese cruce de miradas?, pues ambos son autores
traducidos que se conocían recíprocamente por las traducciones
de sus respectivas obras.
AS: Kenzaburo Oé lo había traducido El Colegio de
México, pero sus obras iniciales eran lo único que
estaba traducido al castellano y Vargas Llosa ya tenía
en japonés La ciudady los perros, Pantaleóny las visitadoras;
me parece que Kenzaburo conocía más a Vargas
Llosa, porque él es un gran lector. Él tiene un lenguaje
complicadisimo en japonés, lo que de su obra está
en castellano es una aproximación. Atrae a muchos
lectores, pero a algunos les cuesta entenderlo desde
el lenguaje japonés. Él estudió francés y su japonés
tiene mucho del estilo francés. Yo creo que su estilo
pasa del francés al japonés, que con su talento lo ha
convertido en una obra artística. Tiene una sintaxis
francesa, que está fuera del japonés tradicional. Por
eso puede leer autores franceses y latinoamericanos
con mucha competencia. Además tiene un carácter
adaptado a leer y comprender la literatura extranjera.
Yhabía leido detalladamente la obra de Vargas Llosa,
él se concentra bastante en la lectura, es meticuloso y
toma notas de lo que lee.

"''º ...,,,,

GZ: ¿y cuáles son los escritores preferidos por ese mercado de
lectores?
AS: El caso excepcional es García Márquez y también
Borges. Ambos han rebasado el mercado de lectores
de los autores latinoamericanos. Vargas Liosa está
en el borde. Octavio Paz también es leido, lo malo
es que en japonés es difícil entenderlo, y no se logra
la naturalidad que tiene en cast
es difícil leerlo porque se vuelve más sub
,a
abstracto. La palabra no concuerda con la realidad.

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80

81

�publicada por la academia española; Odisea y Penélope
de Vargas Uosa, obra de teatro donde el autor es actor;
también escribí sobre Frida Kahlo y Diego Rivera.
Luego esos artículos los coloco en mi blog para que
sean leídos por un público general.

GZ: Es interesante que en esto de los puentes culturales, también
hizo usted,junto con el poeta peruano Javier Sologuren, una
traducción de la obra clásica Cinco amantes apasionadas
de Ihara Saikaku, ¿cómo fue esa experiencia de traducción?
AS: Ese libro tiene varias ediciones, dos en el Perú, por
fa Universidad Católica de Lima, y otra en España por
la editorial Hiperión. Javier Sologuren, ya fallecido,
cuando vino a Japón por un simposio de escritores
y críticos japoneses, nos conocimos, y él hablo sobre
Ryonuske Akutagawa y yo estuve de ayudante porque
traduje algunos de los textos que los participantes
leyeron. Traduje el de Javier, y fue el que se leyó
en aquella ocasión, aunque se hizo por traducción
simultánea.Javier era muy cordial, una persona muy
afable e hicimos una gran amistad. Después fui a Lima
y allí nos vimos varias veces. Luego él estuvo en Tokio,
becado por la Fundación Japón, durante tres meses.
Lo veía casi todos los días. Yo tenía una moto y lo
llevaba: él se subía a la moto con mucho miedo, pero
luego disfrutaba el paseo. Íbamos a Ginza, a Asakuza,
y otros lugares. Pero la razón de su estancia en aquella
oportunidad era hacer esa traducción; él conocía la
obra de Ihara Saikaku, la había leído en francés y quería
hacer una traducción comparándola con la versión
original. Él hacía una versión, yo la cotejaba con la
versión del japonés clásico y luego con la traducción
del japonés actual. Comparábamos el resultado con la
versión original. Trabajábarnos por la mañanas y por
las tardes nos íbamos a pasear. Después él se encargó
de tramitar la publicación de ese libro en Lima. Pero
su trabajo no se quedó allí, pues se interesó en otros
poetas japoneses y en el Perú hacía traducciones y
las presentaba en revistas y periódicos. Yo lo ayudé
en algunas ocasiones y él tenía algunos otros amigos
japoneses que también le ayudaban a hacer versiones.
Él leía la literatura japonesa desde la lengua francesa,
y con la ayuda de niseis de Lima había llegado a
comprender la sensibilidad japonesa de una manera
muy interesante, muy profunda.

GZ: Recientemente también ha reseñado la obra de Edmundo
Paz Soldán, a quien según he leído, tiene entre sus proyectos de
traducción, {es cierto?
AS: Sí, conozco algunas de sus obras y leí sus
impresiones sobre la obra de Haruki Murakami, y
me gustó cómo la ha captado; y tal vez corno una
manera de retribuir el hallazgo que él ha hecho, me
gustaría mostrar el valor de su trabajo a los lectores
japoneses. En general me interesa difundir obras de
arte de la literatura latinoamericana para los autores
japoneses.
GZ: ¿Y hay verdadero interés en la literatura latinoamericana?
dnteresan los autores nuevos, así como Rey Rosa?
AS: Creo que en los últimos años los editores buscan
más alos autores franceses, ingleses o norteamericanos.
Hay cierto peligro en la inversión económica cuando
se traduce a un escritor latinoamericano nuevo;
pero, a veces, si lo publican dentro de una colección
el riesgo es menor. Por decir, algo corno "10 autores
contemporáneos de América Latinan, es más fácil pues
en las librerías se le guarda un espacio a esa colección o
en las bibliotecas compran toda la colección. Pero dar a
conocer a un autor de manera individual es más difícil.
Tarnbién hay que tornar en cuenta que al parecer en
Japón los lectores se han ido alejando de la lectura de
novelas, tal vez es un campo que se va cerrando. Yese
alejamiento también tiene que ver con la literatura
latinoamericana. No es fácil introducir autores nuevos
en el mercado de lectores deJapón. Hay un cambio en
las estrategias del mercado que está afectando también
a los escritores. Tal vez los escritores deben tener más
en cuenta a los lectores, corno lo ha intentado Vargas
Uosa; que no solamente sea encerrarse en un mundo
literario con un lenguaje muy artístico pero de muy
difícil acceso para el lector común. El autor no escribe
para sí mismo, sino que su obra es un producto que
funciona dentro deun mercado. Eso lo ha comprendido
muy bien un autor como Haruki Murakarni. En su obra
el arte y la comprensión del lenguaje se dan las manos,
y produce una literatura de calidad pensada para un
público masivo oo

GZ: Usted mantiene colaboración frecuente en las páginas
culturales de diarios japoneses de gran circulación como Asahí,
Yomiuri, Mainichi, y en ellos publica artículos en japonés
sobre autores latinoamericanos nuevos.
AS: Así es, recientemente he publicado artículos sobre
la obra de Mario Bellatín; también sobre Vargas Uosa,
reseñé Travesuras de la niña mala, y de García Márquez
comenté la nueva versión de Cien años de soledad,
82

�DÁMIEL CENTENO M,

ay gente que lo más importante que ha hecho en su vida es morir.
En la época en la que conocidos escritores del cono sur optaron por
el suicidio, éste se aferró a las palpitaciones de su corazón. No hizo
como Lugones, quien siguió la misma tradición de Quiroga de mezclar whi~ky
con toques de cianuro para correr sus persianas sin concesión alguna. La vida
de Roberto Arlt, en cambio, fue eso: vida, en el sentido más amplio del término.

..

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Autodidacta, y con un instinto de superación
de múltiples bifurcaciones, Roberto Godofredo
Christophersen Arle nació en el barrio de Flores de
Buenos Aires cuatro meses después de que lo hiciera
el siglo XX. No se puede decir que su padre, un
inmigrante prusiano, soplador de vidrio de profesión,
le dedicara todos los mimos y cariños al retoño. Por
el contrario, el niño no paró de recibir hostias, y no
precisamente de consagrar, mientras estuvo bajo su
tutela.
Quizás esto último fue determinante en su obra
y personalidad Aunque abandonó su hogar a los 16
años de edad, desde mucho antes había brincado de
un colegio a otro y aprendió en la calle la ley de los
rufianes, navajeros, anarquistas y falsificadores de
turno. Después vendría la necesidad como tal, que
lo empujaría a ser pintor de brocha gorda, ayudante
en una librería, aprendiz de hojalatero, peón en una
fábrica de ladrillos y estudiante fracasado de la Escuela
de Mecánica de la Armada, por sólo nombrar algunas
paradas de este largo trayecto.
Si se ve todo en frío, para entonces Roberto apenas
estaba horneando su futura alma de escritor. Tan sólo
absorbía como una esponja, mientras dos pulsiones
luchaban por salirle como sangre a borbotones, aunque
aún no estuviera enterado del todo: ser famoso por
su pluma y comprobar la sonrisa de la fortuna como
inventor de artefactos.
Si bien es cierto que relatos apócrifos lo ubican
como un bisoño escritor de cuentos a los ocho años,
y luego como un chico que a los 19 publicó una
investigación sobre las ciencias ocultas; Arle se toma
en serio a la literatura cuando sus andanzas nos lo
plantan como secretario de Ricardo Güiraldes, a
quien luego le dedicaría su primera novela: El juguete
rabioso. En ese entonces, abultado de Marx, Trotski,
Baudelaire, Kafka y Dostoievski, el joven conoció en
primera fila el más ineludible de los ángulos existentes
en el mundo de las letras: el pique y desdén del resto
de sus colegas; en este caso, del grupo de la revista
Martín Fierro.
Ogro al fin, Roberto decide combatir a la criatura
del rechazo con un arma tan incoherente como
efectiva: por años no hizo otra cosa que ocultar todas
sus lecturas y alardear de sus deficiencias de estilo.
Sumado a esto, se dedicó a despreciar a quienes sí
escribían bien y eran leídos por doctos y estirados.
Ácido y reactivo hicieron explosión y, de repente, el

84

85

apellido de Arle fue alzado en hombros por todos los
excluidos, que lo percibían como el salvador social que
cada época necesita con urgencia.
Un tipo que se hizo a si mismo, mucho distaba de
combinar con las empresas colectivas encaminadas al
bien común. Las mayúsculas en este caso, sólo podían
estar reservadas a su obsesión de dar el batacazo con
algo alumbrado por su ciclotímica cabeza. La primera
explosión vino de la mano del periodismo.
Roberto Arlt, la firma, pasea por varios medios
hasta que en 1928 acampa en El Mundo. Allí, y no en
otro lado, nacen las Aguafuertes, columnas periódicas,
personalisimas habitaciones de su vida que reinventan
la crónica en Latinoamérica. Sólo bastaron que, las casi
dos mil que parió, aparecieran dos días a la semana
para que el éxito en la lectoría duplicara la tirada del
diario. Sinónimo de calidad, cada párrafo apadrinado
por él le hablaba al hombre común de igual a igual
hasta el punto de hacerlo sentir parte indispensable
del mundo.
Nervioso, fortachón y poseedor de una extraña
pronunciación, salpicada de ademanes ampulosos,
el columnista supo dar en el blanco con sus crónicas.
Las despachaba en veinte minutos, y el resto del día
le quedaba libre para el ensayo y el error. Mientras
por un lado se empeñaba en sus inventos, la escritura
y la lectura de pésimas traducciones al español,
causantes de su estilo pomposo y grandilocuente;
por el otro nunca dejó de lado su fascinación por el
más allá, heredada de su madre tirolesa, Ekatherine
Iobstraibitzer. De allí que el 99 por ciento de sus pasos
solían obedecer a horóscopos, adivinos, estafadores y
tiradores de tarot.
Arlt era un personaje desmedido, delirante, como
parido por la pluma de un irreverente escritor de
ficciones. Los vericuetos de su vida no lo desmienten.
Arlt provoca explosiones de caucho y mil químicos en
las pensiones en donde vivia, cuando intenta fabricar
las medias de señora por el método de la galvanoplastia.
Arle arranca cuentos de principios de siglo con escenas
de masturbaciones, degradación moral y personajes que
le huyen al matrimonio. Arle es periodista pero también
detective cuando escribe crónicas policiales, por lo que
en alguna ocasión desarmó a un suicida en medio de
la noticia que cubrió. Arle bebe del lunfardo cuando
no tiene una palabra castellana a mano. Arle amó con
locura a su última compañera, Elizabeth Mary Shine, y
ella a él, aunque las diferencias de pareja las dirimiesen

�Seguir con los triunfos del Roberto escritor
es redundante. Sus conocedores saben que luego
mantuvo el tipo con El amor brujo (novela),"Aguafuertes
porteñas", "El jorobadito" (cuentos), "Aguafuertes
españolas", "El criador de gorilas" (cuentos), Trescientos
millones (teatro), Saverio el cruel (teatro), El fabricante
de fantasmas (teatro), La isla desierta (teatro), Africa
(teatro) y Lafiesta de Hierro (teatro), entre otras obras.
En cambio, el Arlt a secas es tan sorprendente e
impredecible como sus historias.
El cuento puede concluir así:
El café, el cigarro y la resultante afección cardiaca
lo llevaron directo a un gimnasio. Con una moderada
rutina fisica su mejoría era segura. Como siempre
sucedía en su caso, al principio se dedicó con ahínco
y determinación espartana. Caminó, alzó pesas, hizo
estiramientos ... El resultado fue casi instantáneo.
Roberto Arlt se sintió bien y se inspiró muchísimo.
Primero, pensó en triunfar a lo grande como boxeador
o nadador. Segundo, escribió el aguafuerte Motivos de
la gimnasia sueca y el cuento "La clase de gimnasia".
Tercero, se cansó al poco tiempo de tanta transpiración
y ejercicio. Como cosa rara, el asunto dejó de ser una
novedad para él y volvió al café, al tabaco y a la tiranía
de la máquina de escribir. Una existencia de privación y
agotamiento físico no merecía ser vivida. Cuando volvió
a ver a su médico, se lo dijo con estas palabras:
-Doctor, los adelantos en su ciencia son muy
relativos. Hice todo lo contrario de lo que usted me
indicó; acabo de subir por la escalera y estoy lo más
bien.
Triunfante y seguro, como siempre pareció ser,
Roberto vivió por un tiempo con su metodología
particular: ajeno a todo y atento a la suerte. El 25 de
julio de 1942 dedicó sus veinte minutos al aguafuerte
del día, comió y se fue al teatro a ver La mandrágora

a trompada limpia y en medio de la calle. Arlt nunca
recibió afecto de su padre, pero a su hija Mirta la cuidó
con el mimo y cariño que siempre le negaron. Arlt
ganaba montañas de dinero, sin embargo, siempre vivió
alquilado y acosado por el fantasma de la ruina. Arlt no
· era amigo de escritores sino de bandidos, prostitutas
y borrachos. Arlt estaba convencido de poder ser un
autor de la talla de Flaubert o Borges pero también
aducía que le faltaba tiempo para ponerse en ello. Quizás
por eso Arlt cortó con la literatura correcta, al presentar
una prosa desordenada, con incorporación de jergas,
barbarismos y muchos etcéteras que contribuyeron a
su fama.
El más aplaudido de sus inventos vino con su
siguiente novela, Los siete locos. Con ella aparece Augusto
Remo Erdosain, personaje literario, buscavidas de
profesión, habitante del desamparo y con muchos
defensores en su haber. Julio Cortázar y Ricardo Piglia
lo consideran de una influencia trascendental. Y no
les falta razón.
Erdosain no vivía en eternidades ni metafísicas. Sus
problemas eran reales, propios de la vida pedestre. Su
mensaje, desmedido y aterrador: crear una sociedad
subterránea, obstinada del mundo y financiada por los
prostíbulos, capaz de fundar una secta que dinamite el
orden establecido para erigir otro basado enla mentira,
la violencia y la explotación.
Quizás Arlt pensaba en ésta como la única salida
posible. De eso nadie está del todo seguro, pero lo
cierto fue que su novela lo catapultó aún más, al punto
de dedicarle una segunda parte: Los lanzallamas. Y,
mientras los vítores arreciaban, el ogro no dejó sus
vicios más humanos: fumar como un preso y beber
litros de café como un vigilante a tiempo completo,
dos nimios detalles que pusieron en alerta a su médico
de cabecera.

EN MEDIO DE SUS DESEOS, SU MUJER LE PRECUNTÓ LA HORA. ÉL
TAMPOCO LA SABÍA, Y ESO FUE LO QUE CONTESTÓ. AL INSTANTE
UM ESTERTOR SALPICÓ EL NORMAL DESENVOLVIMIENTO DE LA
CONVERSACIÓN.
86

de Maquiavelo. A la mañana siguiente se levantó a
las nueve, le sirvieron el desayuno en la cama de la
pensión y conversó con Elizabeth sobre su día en el
teatro. Contento, hizo planes sobre el hijo que iba a
nacer tres meses después. En medio de sus deseos, su
mujer le preguntó la hora. Él tampoco la sabía, y eso
fue lo que contestó. Al instante un estertor salpicó el
normal desenvolvimiento de la conversación. A las
10:30 a.m. ya había sido declarado muerto.
Ese domingo, a plena luz del día, sacaron con una

grúa el féretro que contenía su cuerpo. Parte de su
público vio el espectáculo, cómo salía de la ventana
aquella inmensa caja de madera con un escritor
más inmenso que ella. Probablemente, luego sus
incondicionales abrieron el periódico del lunes y1
quizás se sorprendieron con el título y las primeras
palabras de su última aguafuerte, El paisaje de las

nubes:
"Evidentemente, los hombres no eligen sus padres
ni sus destinos" oo

�Ojalá me nombraras con nombres diferentes.
JuanGehnan
l libro Los otros del poeta
argentino Juan Gelman
vuelve a poner sobre la mesa
de discusión el tema de la otredad en
la creación poética. Ya sabemos lo
que decía Antonio Machado sobre el
tema. Octavio Paz lo cita al comienzo
de El laberinto de la soledad:

Emanuel de Roma, Ramprasad,
Yehuda Al-Harizi, John Wendell,
Yamanokuchi Ando, Dom Pero,José
Galván,Julio Grecco y Sydney West,
que aporta la mayor parte de los
poetas compilados y prologados por
el escritor duranguense José Ángel
leyva, coeditor de Alforja, revista de
poesía.
Como puede apreciarse, son
poetas antiguos y modernos; imaginarios y apócrifos; argentinos,
hebreos,japoneses y norteamericanos;
conocidos, desconocidos y hasta
anónimos. No podía faltar en esta
colección un homenaje a Fernando
Pessoa, el creador del "drama en
gente" delos heterónimos. Siguiendo
su ejemplo, Juan Gelman atribuye a
José Galván, víctima de la dictadura
militar argentina, este homenaje al
poeta portugués:

E

Lo otro no existe: tal es la fe racional,
la incurable creencia de la razón
humana. Identidad= realidad, como
si, a fin de cuentas, todo hubiera de
ser, absoluta y necesariamente, uno
y lo mismo. Pero lo otro no se deja
eliminar; subsiste, persiste; es el
hueso duro de roer en que la razón
deja los dientes. Abel Martín, con
fe poética, no menos humana que
la fe racional, creía en lo otro, en "la
esencial Heterogeneidad del ser",
como si dijéramos en la incurable
otredad que padece lo uno.
Hay otra cosa que Machado no
dice pero que está implícita en sus
palabras: entre quienes más padecen
otredad se cuentan los poetas, los
cuales invocan a lo otro, al otro o a los
otros como parte de sus estrategias
de expresión. lPor qué el poeta
necesita a veces salir de sí mismo y
convertirse en otro, incluso en varios,
para escribir poemas?
Aquí es necesario revisar con
otros ojos el viejo concepto de
"inspiración". Dejemos de lado mitos
tales como la musa, la invocación
a los dioses y otras nociones que
subordinan la poesía a la misión del
profeta o del chamán. Si de algo sirve
la terminología freudiana, considero
que mucha gente llama "rapto de
inspiración" a una confluencia de
factores tanto subjetivos como
objetivos que provocan que el "yo"
entre en crisis y se vuelva inestable.
Escribir un poema representa
entonces un intento de recuperar la
estabilidad del "yo". ¿Logra el poeta

Los otros
ÁUTOR: Juan Gelman. Selección y
prólogo deJosé Ángel Leyva
EDITORLA.L: Alforja/ UANL
ÁÑO: 2008
TÍTULO:

CELMAN,
su incurable otredad
reestablecer su "yo"? Se diría que sí,
pero nunca de forma permanente,
definitiva. El "yo" del poeta es
particularmente frágil y proclive a
las crisis recurrentes. Pero, además
de ese tenue equilibrio provisional,
consigue en compensación algo mejor:
un poema que, aunque escrito por él,
lo lleva más allá de su circunstancia
personal, de su época y hasta de su
cultura.
Sin duda, el poeta no es ajeno a
las ventajas creativas que conllevan
esos "viajes fuera del ego", en los que
los poetas y los actores son desde
hace mucho tiempo precursores del
personaje interpretado por Arnold
Schwarzenegger en la película Total
recall. Al principio, el poeta nota que
ese "yo", que creía tan suyo, es ajeno a
sí mismo pero construido dentro de él
por la estructura social para marcarle
rígidamente pautas de conducta.
Así que, cuando el poeta descubre que su "yo" es un invento de
la sociedad en que vive -en otras
palabras, que su "yo" es una ficción-,
procede, a través de su obra, a
conquistarlo, a volverlo realmente
suyo y reinventado, desdoblarlo,

multiplicarlo o proyectarlo sobre
otros, sean poetas o no, sin importar
si son seres reales, imaginarios o
apócrifos. El ejemplo por excelencia
es el poeta portugués Fernando
Pessoa quien, aparte de las propias,
creó la biografía y la obra de otros
tres poetas: Alberto Caeiro, Alvaro
de Campos y Ricardo Reis.
Claro, no es el único ejemplo ni
el primero. Ya que mencionamos a
Antonio Machado, reconozcamos en
él al demiurgo de Juan de Mairena,
ese filósofo apócrifo al que le debía
tantas enseñanzas. Un caso opuesto
al de Pessoa sería el del colombiano
Porfirio Barba Jacob, quien también
se llamó Miguel Ángel Osario, Main
Jiménez y Ricardo Arenales.
Gelman, más variado que Fernando Pessoa aunque menos detallado
que el poeta portugués, registra en
su libro otros diecinueve poetas
aparte de él mismo: Yehuda Halevi,
Eliezer Ben Jonon, Ezequiel, Isaac
Luria, Abu Nuwas, Salomón Ibn
Gabirol, Joseph Tsarfati (Giuseppe
Gallo), David (sí, el de los salmos),
el autor de Los rollos del Mar Muerto,
Samuel Hanagid, Abraham Abulafia,
-

88

-

-

Yo también escribo cuentos
aeduardo
había una vez un poeta portugués/
tenía cuatro poetas adentro y vivía
[muy despreocupado/
trabajaba en la administración
[pública y dónde
se vio que un empleado público
[de portugal gane para alimentar
cuatro bocas

[de lisboa al uruguay/
yo siempre estoy olvidando cosas/
una vez me olvidé un ojo en la
[mitad de una mujer/
otra vez me olvidé una mujer en la
[mitad del portugués/
me olvidé el nombre del poeta
[portugués/
En su prólogo, Leyva explica que la
familia Gelman -judíos procedentes
de Ucrania- emigró a Argentina
antes de que él naciera. Llegaron al
país hablando yidish y ruso. Juan,
primer argentino de la familia, quien
desde el principio habló castellano, se
convirtió en una especie de extranjero
entre los suyos. leyva cita además una
entrevista en la que Gelman habla de
su descubrimiento de la poesía: "el
primer poema que escuché fue un
poema de Pushkin, en ruso. Se lo oí a
mi hermano, que recordaba todavía
algunos versos de Pushkin. En ese
momento descubrí la poesía 'dicha"'.
Yla dicha de la poesía, añadiría yo.
Llama la atención que, en la
entrevista citada, Gelman afirme
que, para él, "la poesía era como una
hipnosis: me atraían los sonidos, por
un lado, y por el otro el misterio de
algunas palabras incomprensibles".
Es decir, para él la poesía empezó
siendo música antes que significado,
misterio de lo incomprensible,

cada noche pasaba lista a sus
[poetas incluyéndose a sí mismo/
uno estiraba la mano por la
[ventana y le caían astros allí/
otro escribía cartas al sur/
qué están haciendo del sur/decía/

[...]
el portugués tenía cuatro poetas
[mirando al sur/al norte/al muro/
al cielo/
les daba a todos de comer con el
[sueldo del alma/
él se ganaba el sueldo en la
[administración del país público
y también mirando el mar que va

------l

89

seducción-"hipnosis",lellama-de
lo otro. No es extraño que necesitara
de la extranjería, imaginaria o no,
para escribir poemas, la cual llevó al
extremo escribiendo los poemas en
sefardí contenidos en Dibaxu (19831985), que leyva excluye, no sin
pesar, de este volumen. ¿Será que, en
1 trance de poesía, también la lengua
materna se comporta como un idioma
extranjero?
Acaso, cuando empezó con este
juego de escritura apócrifa, Gelman
no sospechaba hasta qué punto la
otredad lo marcaría como experiencia
dentro y fuera de la escritura, hasta
qué grado necesitó ser otro para
sobrevivir, de qué forma la extranjería
imaginaria acabaría convirtiéndose
en un exilio real y despiadado. Acaso,
al evaluar su larga trayectoria iniciada
con Violín y otras cuestiones (1956),
descubrió que, así como la poesía le
enseñó a salir de sí mismo, también le
ayudó a recuperar lo perdido, lo que
le habían arrebatado; a experimentar
en carne propia estos versos de Piedra
de sol de Octavio Paz: "para que
pueda ser he de ser otro / salir de mi,
buscarme entre los otros, / los otros
que no son si yo no existo,/ los otros
que me dan plena existencia".

Sergio Cordero

�El amor
realizado

IMincm Margarita Villarrtal 1

Herida
luminosa

TÍTULO: Herida luminosa
AUTORA: Minerva Margarita Villarreal
EDITORIAL: Conaculta
AiilO: 2008

l. Intensidad poética

En mí primera lectura de
Herida luminosa, de Minerva
Margarita Villarreal, me
dejé llevar por la intensidad. Minerva
trabaja mucho sus textos, los pule
hasta dejarlos brillantes, intenta
sacarles el alma para enseguida
exponerla. Aquella versión, la primera
que conoci, seguramente la centésima
en la historia del texto, tenia eso: una
intensidad desbordada.
La intensidad poética tiene
sus singularidades. Se parece a la
intensidad de la experiencia y sin
embargo es de otra indole. La intensidad poética es lenguaje. Habita en
las palabras. Lograr que las palabras
digan algo que es propio del cuerpo
requiere honestidad, experiencia en
el manejo del lenguaje y una gran
capacidad de riesgo.
Al inicio de su famoso ensayo sobre
"El malestar en la cultura", Freud
hace referencia a este tipo de emoción
(no sin antes aclarar que no logra
descubrirla en él mismo) a partir de
·los comentarios de su amigo Romaín
Rolland a propósito de un ensayo que
el propio Freud había escrito antes
acerca de las religiones:
Habiéndole enviado yo mi pequeño
trabajo que trata de la religión

como una ilusión, me respondió
que compartla sin reserva mi juicio
sobre la religión, pero lamentaba
que yo no hubiera concedido su
justo valor a la fuente última de la
religiosidad. Ésta residiria, según
su criterio, en un sentimiento
particular que jamás habría
dejado de percibir, que muchas
personas le habrían confirmado
y cuya existencia podría suponer
en millones de seres humanos;
un sentimiento que le agradaría
designar "sensación de eternidad";
un sentimiento como de algo sin
limites ni barreras, en cierto modo
"oceánico". [...] Sólo gracias a este
sentimiento oceánico podría uno
considerarse religioso, aunque se
rechazara toda fe y toda ilusión.
He ahila emoción ala que me enfrenté
en mí lectura de aquella versión
del poema. Y aunque para Freud
esta emoción resulta "extraña" e
"incongruente con la estructura de
nuestra psicología", la descripción
de Romaín Rolland me parece muy
efectiva a la hora de aclarar de qué
hablamos cuando nos referimos a la
intensidad poética.
Pasaron muchos meses antes de
que el poema estuviera listo para
publicarse, meses en los que no fui
testigo de su proceso de creación,

90

hasta el momento en que Minerva
me invitó a presentarlo, para lo cual
me envió una copia de su versión
definitiva.
Para mi sorpresa, la emoción
"oceánica" había perdido su arrebato
desmedido. Rabia sido domada. ¿Qué
se pierde y qué se gana cuando el o la
poeta toma las riendas del poema?
Aunque he dedicado mi vida
a escribir, el proceso de creación
siempre me ha parecido un misterio.
Una sabe que el texto está listo
Es una certeza
do explicarme con
claridad. No es que el resultado sea
perfecto,pero una sabe que sí continúa
perfeccionándolo, muy posiblemente
el texto perderá su alma, la cual,
paradójicamente, se caracteriza por
su toque de imperfección.
En el caso de Herida luminosa,
y desde mí particularísimo punto
de vista por supuesto, el poema
perdió lo que dije antes: el arrebato
desbordado, el desorden propio de
este tipo de emociones sin fronteras,
y ganó límites, claridad.
Escribir un orgasmo erótico o
un éxtasis místico, que para el caso
viene a resultar lo mismo, es, de por
sí, una experiencia emocionante. El
yo se funde con el todo hasta el grado
en que la voz poética desaparece. Por
otra parte, puede ocurrir que el lector
no entienda nada en absoluto, pero
sienta la intensidad. Con un poco de
paciencia, el lector se pone a bucear en
el sentimiento oceánico y se pierde él
mismo. Esto, lo sabemos, aporta una
enorme satisfacción y un gran placer.
¿Para qué domar el éxtasis, entonces?,
¿qué sentido tiene ponerle límites?

2. Las ventajas del domador
Un poema arrebatado tiene grandes
posibilidades. Para empezar, hay
que señalar que no cualquiera puede
escribirlo. Se necesita, como dijimos
antes, talento, honestidad, arrojo. Por
otro lado, el poeta sabe que si logra
crear un trance, un poema oceánico
sin fronteras (valga la redundancia),

el texto correrá muy seguramente con
la mejor de las suertes. Sin embargo,
el o la poeta experimentada no se
conforma con esto.
Poner límites es siempre doloroso. Significa, a fin de cuentas, una
renuncia. No obstante, para un
creador, dar forma es la tarea. Y en
cuanto tal creador o creadora se
decide a tomar las riendas del lenguaje
y de la emoción, se hace presente lo
contrario: un delicado, sutil, profundo
placer. El placer estético.
En mi perspectiva personal en
relación con Herida luminosa, al domar
el arrebato oceánico, la poeta logró
que se viera lo que había detrás:
una historia de amor que logra
decir el amor sin historia, el amor
arquetlpico en toda su imposibilidad,
en su negación y su ausencia, en su
presencia de palabras y, por lo tanto,
en su posibilidad poética.
Cuando, como sucede en el caso
de Herida luminosa, el o la poeta se
contiene un paso antes del éxtasis,
la voz poética es todavía una voz
singular, y el deseo del yo, que aún
no se fusiona con el todo en su
realización efímera, es todavía el
deseo del otro.
En Herida luminosa hay un yo
en la frontera, una voz a punto de
desaparecer y, también, hay otro
en el límite (el amado), a punto de
confundirse con Dios. Pero están
ambos. Todavía. Y entonces se hace
posible la realización del amor en el
lenguaje.

A su vez, el amado pasa constantemente de lo individual y lo
específico ("Desatabas mis trenzas
/ Me llevabas al cielo con tu roce de
uñas de mi cuello a la nuca...") a lo
inabarcable, lo múltiple, lo abierto
("...las cumbres y arrebatos de nieve
de tus alas / los puntos que atraviesa
tu vuelo /hacia el designio de mi útero
/ Porque la inmensidad penetra / y te
repite en cada alumbramiento ..."),
en un constante fusionarse con el
todo para enseguida regresar a la
individualidad: "Un movimiento y
otro lejos de Dios / Un movimiento
hacia Dios".
La voz poética busca al amado
siguiendo un rastro, lo imagina, lo
habita en la emoción y se deja habitar
por él, enseguida lo pierde de nuevo.
En su ausencia, el amado se hace
presente por medio de la palabra, del
sentimiento realizado en la palabra,
de la imaginación a que la palabra
da lugar: "Aún no estás / pero quiero
pensar que estás / que estás en el lugar
donde puedo encontrarte".
¿y cuál es ese lugar? Ya al inicio
del poema, la voz poética sugiere
que es en las palabras donde sucede
el encuentro: "Estoy pensando que
necesito sus ojos que sólo me ven
cuando escribo".
Asi, en esta experiencia del cuerpo
en su vinculación con la letra, el yo
nombra lo que nunca alcanzará y
que, paradójicamente, alcanza al
nombrarlo. Ante lo imposible en el

3. El poema es el lugar de
encuentro
Herida luminosa consiste en una serie
de poemas que se van enlazando hasta
conformar un solo poema extenso.
A partir de los sonidos, la música,
las imágenes relacionadas con la
naturaleza: el parque con su árbol y
sus hojarascas, las aves, el caballo, las
nubes como lagos, el agua de la lluvia
y la del mar, se va creando un ritmo
que se eleva hacia el gozo y enseguida
1
desciende hasta el profundo dolor. .

91

amor, ante la falta, ese hueco que
nunca se logrará colmar ("Por más que
lo medite quedaré tajada"), el poema
mismo se convierte en posibilidad.
Es ahí, en las palabras que
nombran la herida, donde se realiza
lo irrealizable: "Una voz que se eleva
/ es una esperanza / porque tu cuerpo
como el amor existe / pero ha ido
a otra parte / donde extrañamente
conversamos".
La posibilidad del amor reside,
entonces, en el poema mismo. Y es
en el vacío de la falta, de la ausencia,
donde se instala la poesía, tomando su
lugar. La herida tiene algo en su centro,
en su hueco. En donde supondríamos
que no hay nada, hay luz,luminosidad:
esa luz de la herida es el poema, un
lugar donde la ausencia se convierte en
presencia y el amor, al fin, se realiza:
Si no fuera por la tibieza
por esa humedad que baja hasta
[mi vientre
te aseguro que hubiera abandonado
[este trayecto
en el que tú
secretamente
y a mitad de la noche
en el que tú
veladamente
y sin jamás decirlo
en el cuerpo desierto del amor
me amas.

Dulce María González

�De cómo la
'BIBLIA VAQUERA

plantea, en lenguaje acá,
un rotundo knock✓out

sobre la lógica
y todo lo demás
TITULO:

La Biblia Vaquera

Carlos Velázquez
EDITORIAL: Fondo Editorial
Tierra Adentro
AÍIO: 2008
AUTOR:

láceme comentar y hacer
algunas reflexiones en
torno a un libro singular
en varios sentidos. Si, hablamos de
La Biblia Vaquera escrita por Carlos
Velázquez, virrey de la comarca
lagunera, egresado de los altos
hornos del desierto monclovense de
una temperatura de 42 grados a la
sombra, si bien les va a los lectores; o
bien, dependiendo de los gustos, ya
que, como es sabido, a unos les gusta
el fuego y a otros el hielo.
Carlos Velázquez ha tenido a
bien, en apariencia, tomarnos el pelo
y burlarse de la santa madre iglesia
ofreciendo un producto a todas
luces introito en un lenguaje soez,
joseagustinesco, a ratos ondero a
ratos pacheco -y no me refiero al
José Emilio de apellido tal-; una
jerga juangabrielesca y cantinflera
que oscila entre el habla desnuda de
los mercados y la mofa intelectual.
El pasquín, llamémosle de algún
modo, ha sido publicado por la
editorial Tierra Adentro. En sus
páginas, el autor hace gala de su don
de lenguas. Hablando en términos
llanos, usa su labia para hacerle ver
al lector que lo que ahí se dice puede

ser cierto, ya se trate de de términos 1
como ficción, no ficción y ni ficción ni
no ficción, que son, a fin de cuentas,
los apartados del libelo mencionado,
que tiene además la osadia de abrir
con un mapa pop stock y con un
epilogo.
Lo que yo pienso de este personaje,
el autor, conocido antes de que la
fama lo subiera al pedestal de los
autores ya no tan jóvenes ilustres,
es que el tal Velázquez sabe hacer
buen uso de lo que llaman choro
mareador. Yno es que le asuste a uno,
que no es más que, a fin de cuentas,
un humilde, hipócrita y pinche lector,
el habla llana. Es de admirarse la
magia verbal de que hace acopio
el citado Velázquez para hacer del
desierto norteño, de principio a fin,
un auténtico mercado ambulante,
un ring de boxeo, un cuadrilátero
en el que se dan con todo rudos y
técnicos, cinturitas y consumidores,
cantantes de ranchero y vendedores
de fuscas, vendedoras de burritos y
maridos tranzas, luchadores pirata,
fanáticos de la dicharacheria y el
doble sentido.
No vaya a pensarse que las
cosas que aqui suceden pasan en un

92

rancho polvoriento, bicicletero o
barriobajero. El tal Velázquez se las
ingenia -asi ha de haber andado
cuando escribió estas páginas- para
hacerle sentir al lector que está
en escenarios sofisticados como
San Pedrisco, Monterreycillo, San
Pedro Saky, Gómez Pancracio,
San Pedrosvelt, San Pedrosburgo,
Estación Marte, Capital Federal,
San Pedro de la Purificación Bahia,
San Pedroslavia, Moncloyork y otros
lares, no por no mencionarse, menos
dignos de figurar.
Ya en una pseudo entrevista
hecha por un periodista desconocido
de Monterrey, el tal Velázquez se
habia aventurado a teorizar respecto
a su nuevo libro: "Es la aventura del
lenguaje la que me llevó a concebir
a Juan Salazar como un jazzista
heroinómano homosexual. Es decir,
mis personajes no responden a
una realidad. Qué mejor Paulino
que el original. Son mis propias

distorsiones las que narro. Mis
propios Celso Piña, misJuan Salazar,
mis Mario Saucedo. En el libro hay
una anfibología respecto al territorio
donde se narra. Todas las historias
suceden en Popstock, un alter ego de
San Pedro de las Colonias, pero que
también guiña un ojo a San Pedro
Garza Garcia. Y aunque la posición
social de San Pedro Garza polariza
a la sociedad, para mí ahi cabe todo,
la Indepe, Gómez Palacio, todo pudo
estar dentro de San Pedro y San Pedro
en otra parte. Es la norteñidad lo que
nos otorga continuidad".
No puede uno sustraerse de
la lectura ni a cual personaje irle.
Unos se la pasan apostando hasta a
sus mujeres, vendiéndole su alma al
diablo o haciendo payasadas con todo
y máscara. Otros hacen performance,
ganan becas de escritores o invierten
su tiempo tratando de ligarse a una
gordita. Hasta la música popular y
la de las cantinas se da cita en estos
renglones torcidos de la literatura
coahuitleca.
Un desfile de borrachos, macua~
rros, mercachifles, gandallas,
aprendices de todo, incluso músicos
luchadores y literatos, vagan po;
las páginas inventadas por el tal
Velázquez, quien haciendo gala de su
habilidad narrativa le roba a la crónica
su capacidad para describir lugares,
acontecimientos o personajes, reales
o inventados, que para elucubrar es
muy habilidoso el tal Velázquez. Al
cuento le arrebata la posibilidad de
crear atmósferas enrarecidas por
el alcohol, la música grupera, los
corridos y hasta el habla del pópulo.
A la poesia le arrebata algunas dosis
de crudeza, ciertos calicantos de
ternura, rasgueos solitarios, aunque
casi siempre prevalece un lenguaje
áspero, desmañanado y cruel.
Hasta al viejo Paulino mete en
sus enredos en un cuento llamado
"La condición posnorteña". Qué
necedad tiene el viejo, con la fama
que se carga su estilito acá, de andar
manchando su nombre en estas

páginas. Eso sí hay que reconocerle es la mejor literatura del país, y éste
al tal Velázquez, tiene una maña para contesta, arremangándose la camisa
rascarle a la palabra y sacarle brillo, y el bigote, acomodándose el cinto
que ya la quisieran los metaleros. Este piteado y sacudiéndose las botas:
cuento, en el que el protagonista es el "pos norteña, ¿no?".
letal viejo Paulino, es a base de puros
Pero al que le va más mal es a
diálogos. Yo no sé si el autor le sabe Juanito Salazar. A ese hasta se lo
algo al ruco o si habla por hablar; el pintan en el libro. Salazar no sólo
chiste es que en ésta como película batea para la izquierda, según el
u obra de teatro o no sé qué sea, el discurrir de Velázquez, también
tal Paulino anda obsesionado por es adicto a las agujas de heroína
conseguirse unas botas, no conforme y de pilón no es exponente de la
con tener el armario amurallado de música norteña sino un puto jazzista,
cajas de botas. Imagínense, tiene háganme ustedes el recabrón favor.
hasta botas de güevos de piojo y de
En fin, concluyo con el epílogo de
Biblia Vaquera.
La Biblia Vaquera, para que no vayan a
Pienso que el título de este cuento, pensar que el de las mentiras soy yo:
"La condición posnorteña", se debe al "Emilio dice a La Biblia Vaquera, hoy
cuento de que los mejores narradores te das por despedida. Con la parte que
del país son de acá, no acá, sino de te toca, tú puedes rehacer tu vida. Yo
acá, que es distinto, porque ser acá me voypa' San Francisco, con la dueña
es ser de una manera y ser de acá de mi vida. Se oyeron siete balazos, La
es ser de un lugar. Entonces, para Biblia Vaquera a Emilio mataba. La
que no se hagan bolas, les diré que policía sólo halló una pistola tirada.
el término posnorteño lo acuñó un Del dinero y de La Biblia Vaquera
tal Guillermo Herrones, a quien le nunca más se supo nada".
preguntaron, en entrevista para la
televisión nacional, que de dónde
Margarita Cuellar

93

�MiREIMO

por un imperio

TITULO:

Imputo

AUTORA1 Rocio Cerón
EDITORIÁLI Ediciones Montecarmelo

~O:

2008

e

orno todo buen libro ' un nuevo orden necesariamente
hermético, Imperio, de \ optimista: "Estoy sentado frente
Rocío Cerón, despliega a una ausencia", reza su último
en cada verso la multiplicidad de poema, para dejarnos plantados, sin
sus posibilidades exegéticas: no lo certezas, en mitad del vacío.
En ese sentido, en estas páginas
que dice sino lo que puede decir,
lo latente en lo más allá, de su se libra una guerra interior que alude,
enunciación. De entrada, como a pesar del despiste de la precisión
observa Raúl Zurita en su epílogo, se toponímica de sus apartados, a las
trata de un poema construido sobre profundidades de la conciencia,
"los restos de una batalla, [...] de la que aqui representa, me parece, el
muerte y del intento de las palabras imperio al que hace alusión el titulo.

1

por registrar los últimos bordes de
lo que ya está para siempre fuera
del lenguaje". Imperio es, visto así,
un túmulo erigido en medio de la
devastación, pero es también, sin
que esto contradiga necesariamente
la lectura del poeta chileno, una
semilla de pura materia lingüística
de la que germinará un otro paisaje
nacido a partir, y merced, de aquellas
mismas ruinas. Aunque, es oportuno
aclararlo, el panorama que se
vislumbre no resulte obligadamente
promisorio, sino uno en el que se
percibe "los cascajos de un orden
ahora colapsado la grieta donde se
mira un presente incierto..." Éste no
es, en ese sentido, un libro feliz que,
pasado el fragor de la batalla y hecho
el recuento de los daños, ofrezca

Porque al final, entre los restos de
la destrucción, no hay otro lugar
posible que la propia certidumbre
de sí. Cerón plantea, de este modo,
un descenso "ahi, hasta donde no
hay más sitio que uno mismo": El
imperio.
Hay, en psicoanálisis, un término
quealudealaideadedesprendimíento,
de corte, de separación: la hiancia,
una grieta que permite atisbar aquel
panorama emergente, la oquedad
en la que el sujeto es plenamente:
"Es en la antinomia -dice Lacan-,
en la hiancia, en la dificultad,
donde encontramos la posibilidad
de transparencia". "... El mundo
es la escisión entre el estar y lo
abisal", escribe Rocío Cerón desde la
intuición de que es precisamente en
ese espacio de fractura -mundodonde se estructura el individuo:
entre la endeble certeza del habitar
y la angustiosa incertidumbre
del vacío. Me interesa, aquí, este
concepto, pues Imperio es un libro
poblado de grietas, huecos y fisuras
en las que habita una noción de
saber nacida con la modernidad: "No
sabe que sabe, que tiene, que lleva
en su destino/ la nota polisémica,
la llaga guardada del mundo". Sí,
como afirma la poeta, "la hendidura
J:

u

--

1
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j

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1
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o

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"•
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::1

[...] marca el pulso del cimiento",
es porque en la dura materia de los
absolutos es la falla la que propicia
la descolocación desde donde pueda
construirse un orden nuevo: "There is
acrack in everything/That's how the Light
gets in", cantaba Leonard Cohen a
principios de la década pasada, una
época definida, precisamente, por el
derrumbe de todas las certezas.
Desde esa lectura, Imperio es un
libro plenamente contemporáneo, en
el sentido de que es la constatación
de la soledad del individuo (asi, en
singular), de la prevalencia final del
sujeto sobre toda utopía comunitaria,
llámese familia, sociedad o pareja.
Ya desde el epigrafe virgiliano que lo
precede, el libro nos advierte de esa
certidumbre: "Somos arrastrados por
los presagios", pues en verdad, desde
el momento de nuestra concepción,
estarnos ya marcados por el único
vaticinio, el de la muerte. Por eso,
paradójicamente, me parece también
un libro cargado de humanidad
"comprometido" más allá del cari~
panfletario del término, porque en
ese saberse solo, único, mortal e
irrepetible, se finca, precisamente,
toda posibilidad de comunión con
el otro. Es ahi, en la fisura -la
hianca- de esa verdad infinita
donde nos sabemos, porque lo somos:
semejantes a los demás.
Dueña de un oficio dominado
plenamente, en Imperio, Rocío Cerón
ha logrado llevar los alcances retóricos
de los anteriores Basalto y Soma,
asi como la elocuencia discursiva
de sus Apuntes para sobrevivir al aire
a un estadio de madurez poética
que evade la voluntad del hallazgo
azaroso y la pretensión de una
sonoridad carente de significación y
de sentido, para relatar un descenso
a las profundidades de la conciencia
al imperio del yo, y levantar, desd~
ese sitio, un atroz y conmovedor
monumento a la caída.

FONDO
DE CULTURA
ECONÓMICA

Esoibir, por ejemplo
Carlos Monsivab
~ Joda tradtdón

hterana se mod1f1ca ,;e ~ub\ 1enc a
s1 mt~rna. se m.onstruye, se mvema, se enriquece.
se lee de manera d1stmta de un tiempo a otro o de
un año al siguiente

e rlos MonSI\ b
Rcwica

s.n-....

UbnN~feNo r,..
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Tilpa dura

VícwrCabrera 1

95

)()O

�AUTORES - -

AUTORES

(Monclova, Coahuila, 1977). Ha
colaborado en las revistas Letras libres, Luvina, Gatopardo,
La tempestad y Tierra adentro, entre otras. Autor de
los libros de poemas Legión (2003), Galería de armas
rotas (2004), Traducción a lengua extraña (2007; Premio
Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2007) y Novela
(2008); y del de cuentos La noche caníbal (2008; Premio
Nacional de Cuento Inés Arredondo 2005).

LUIS JORCE BOOME

EMRIOUEVILÁ•MAT.U (Barcelona,1948). Uno delos más

destacados escritores europeos contemporáneos y está
traducido a 29 idiomas. Ha publicado El viajero más lento,
Historia abreviada de laliteratura portátil, Bartleby y compañía
(Premio Ciudad de Barcelona, Prix du ~1eilleur Livre
Étranger, Prix Fernando Aguirre-Libralire), entre
otros.
(Rivera, Uruguay, 1952). Poeta,
ensayista, y critico. Radica en México desde 1979. Ha
publicado los poemarios Manto, Alegria! (1997, Premio
Nacional de Poesia Aguascalientes), Razón de amor y
acto de fe (2001) y ~uerencia,gracia y otros poemas (2003).
Preparó, con Ernesto Lumbreras, la Antología de poesía
hispanoamericana presente.

EDUARDO MIW

Reyes y el Premio a la Artes de la UANL. Actualmente es
docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL
y Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
(Mexicali, Baja California,
1958). Poeta, narrador y ensayista. Entre sus libros más
recientes están Visiones yespejismos (2007), La memoria de
los muertos (2008) y Transftguraciones. Unmisterio venerable
(2008).

CABRIEL TRUIILLO MU~OZ

RODRICO FRESÁM (Buenos Aires, 1963). Es colaborador

de numerosos medios periodísticos y autor de los
libros Historia argentina, Vidas de santos, Traba)OS manuales,
Esperanto, La velocidad de las cosas, Mantra y Jardines de
Kensington, esta última en proceso
BÁRBARA JACOBS ( ciudad

de México, 1947). Es
ensayista, narradora y traductora. Su novela Las hojas
muertas mereció el Premio Xavier Villaurrutia en 1987. En
1992 publicó su Antología del cuento triste en colaboración
con Augusto Monterroso. Desde diciembre de 1993
colabora en el periódico La Jornada.
(León, 1965). Narrador y
ensayista. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el
Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la
John Simon Guggenheim Memorial Foundation en
2001 y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
EDUARDO &gt;.MTOMIO PARRA

F.). Licenciada
en lengua y literaturas hispánicas por la UNAM.
Traduce del griego moderno al español. Ha publicado
Antología poética. Jaime Sabines (1994 ); Lo sagrado en la
poesía de Jaime Sabines (1996); y los poemarios Atravesar
la noche(2001), El sitio dondenadase levanta (2004) y Una
espera infinita (2007).

CUADALUPE FLORES UERÁ (México, D.

ROSE MilYESPIMOSA (México, D. F). Periodista, poeta

y narradora. Colaboradora de dF por travesías, ElAngel, El
Financiero (columnista de El Refugio de los Discursos),
Etcétera, Gatopardo, G~ México, Letras Libres, Lumpen
Ilustrado, Origina, Travesías, entre otras. Fue conductora
de Nada a medias en Canal 28 y de Café encuentros en
el IMER (2003-2007).

(Tesalónica, Grecia, 1951). Estudió
teatro y fue actriz por un tiempo breve, además de
trabajar para la radio. En la actualidad se dedica por
completo a la escritura. Es autora de las colecciones de
relatos La prometida del año pasado (1984), En el desierto por
lagracia (1986), y de la novela Ycon la luz del crepúsculo
regresan (1993). Su obra ha sido traducida a varios
idiomas.

ZVRAMMA UTEU

CRECORY UMBRAMO Poeta, ensayista, critico literario

y editor. Ha publicado, entre otros libros, los ensayos
De historias, héroes y otras metáforas (2000), Mariano
Picón Salas y el arte de narrar (2003), Cartografías literarias
(2008), y los poemarios Ciudadsumergida (1997), Desvelo
de Ulises y otros poemas (2000), Los mapas secretos (2005).
Actualmente radica enJapón como becario delaJapan
Foundation.

(Tijuana, Baja California,
1959). Ha publicado los poemarios La procesión,
Portuaria, Bíblica, Fábula y La santa. Ha traducido a
Ezra Pound, Manuel Bandeira, Oswald de Andrade
y Murilo Mendes. Ha recibido el Premio de Poesia
Aguascalientes, el Premio Nacional de Poesia Alfonso
JOSÉ JAVIER VILLARREAL

(Lima, Perú, 1950). Graduado de la
Universidad de Estudios Extranjeros de Tokio. Realizó

AKIRA SUCIYAMA

96

estudios de maestría y doctorado en Japón, \1éxico '
España. Ha ~~p_arti~o cursos de literatura compara¿
en la Pontificia Cniversidad Católica del Perú.
Actu~rne~te es profesor de Literaturas Hispánicas en
la Uruversidad Seisen de Tokio.
(Guadalajara, 1961). Poeta, crítico
literario, narrador, dramaturgo, traductor y editor.
Al~nas d~ su_s ob_ras son el ensayo Jorge Cuesta: viaje
poético de la rnteligencra (1981), los poemarios Oscura lucidez
(1996) y Toda la lluvia (2004) y la novela Hermano Abel
(2000).
~ERCIO CORDERO

TAMYA HUMTIMCTOM Artista Yescritora estadounidense

que vive actualmente en México. Su obra plástica ha
sido expuesta en ambos países. Ha trabajado en radio
con el programa Lo sonado, producido por el IMER, el
cual ganó el primer lugar en la VI Bienal Internacional
de Radio, Yen televisión, en ReVerso, programa del canal
22 sobre poesía.
MilCillTO CUÉI.Lil Estudió periodismo y artes en la

UANL Premio de poesía Radio Francia Internacional
2003. Sus libros más recientes son Ecuatoriales
(Uni\'ersidad Central de Ecuador, 2006) y El sueño de
la sombra (Diáfora, 2007)

DULCE MARIA COMÚLEZ Licenciada en letras españolas

por la UM1L Fue coordinadora del Centro de Escritores
de Nuevo León (2003 2005). En 2002 recibió el Premio
Nuevo León de Literatura por la novela Mercedes luminosa
Yen el 2003 el Premio a las Artes UANL Ha publicado:
entre otros titulas, Elogio del triángulo (1998) y Encuentro
con Antonio (2006).

(Mexico, D.F., 1981).
Estudio letras hispanicas en la UAG. Es editora de
revistas independientes y colaboradora en diferentes
medios culturales impresos. Actualmente vive en París
Yestudia una maestría en letras francesas.
MARl~~A HARTIMEZ SALCADO

c~~OR ROJO (Santiago de Chile). Profesor, ensayista,
VICTORCABRERA ( Arriaga, Chiapas, 1973). Ha publicado

cnnco cultural y literario. Ha publicado, entre otros
Crítica del exilio. Ensayos sobre literatura latinoamerican~
ac~al (~989); Dirán que está en la Gloria... Mistral (1997);
D1eztes1s sobre la crítica (2001); Globali.Z,ación eidentidades
nacionales y postnacionales... ide qué estamos hablando?
(2006); y Las armas de las letras. Ensayos neoarielistas
(2008).

la _p~a~u~tte Diez sonetos (2004), el libro de fábulas y
~cc1ones Episodios célebres (2006) y el poemario
Signos de traslado (2007). Ha sido becario del Fondo
~acional para la Cultura y las Artes. Poemas suyos han
sido antologados en Un orbe más ancho. 40 poetas jóvenes
(2005).

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armas y letras
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