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                  <text>EL BICENTENARIO
DESDE UHA VISIÓN DESCENTRAL.IZADRA

ELPADREMIERY
SUS MÚLTIPLES VOCES

IMÁCEMES DE TALLER EL CHAMATE

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0,pw._A!oNSJNA
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lhe4,.IOT'9CA, UNl"tl'.ldlt.l,"1A O UANL

FONDO
UNIVERSITARIO

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Poemas
es JULIETACAMBOA

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Derrumbes

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La carretera termina.
Entro en un espacio lejos del óxido
en el que todo está por despeñarse.

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El camino asciende sin bifurcaciones ni cruces,
columna vertebral
con un único punto de llegada.
Mastico la carne azul del derrumbe,
la carne de un dios que desconozco.
Su sabor amargo fija un grito en la garganta;
mí sangre se impregna,

o111

se fragmenta,

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es arrastrada hacía la tierra.

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◄

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Las montañas abren sus átomos para el aíre;
la respiración de los arbustos roza mí nuca,

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el susurro desarma mí lenguaje;

'o

mis venas crecen,

111

crean un diálogo con la corteza de los árboles.

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111

Por un momento, todo se concentra en el ojo,

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todo se dirige hacía el barranco,

J;

todo existe en los conductos de las hojas,

-

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en los pliegues de las piedras.

�POESl.t.

POESl.t.

Tradición
Desde el ojo saturado el habla se desgarra,

Las manos de mis padres cuidaron el tejido;

pierde su conexión con lo visible.

hilo a hilo, trenzaron firmes la crisálida.

Las palabras son huellas enmohecidas,

El capullo guardó el calor para formarme

alejadas ya de las cosas que nombran,

dentro del espacio cóncavo.

espacios vacíos, fisuras, restos.
Afasia temporal.
Nada que decir,
nada que las palabras colmen.
Lo futuro se desmiembra.
El tiempo, descentrado,
se alarga,
pero está lejos de ser un espejismo.

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u
2

Un aire apacible me templaba la sangre

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en la calma del hueco.

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Conservé la posición oval

!!!
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hasta salir,

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como todo insecto adulto que rompe la cubierta.
Hasta salir,

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.....
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percibí la ceguera contraída
en el tiempo oscuro de la gruta.

o

Después del derrumbe,

:r

z

las cosas se reafirman como cifras que se abren.

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Miro a un perro y me veo dibujada en sus entrañas.

.!:

Por una vez, mi cuerpo no se escinde,

¡¡
.....

una cobardía germinal.

no se ancla en su destierro
ni insiste en el ritual de sus heridas.

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Pesaron sobre mis padres

Después del derrumbe,

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111

Afuera recordé de adentro algo más que el calor.

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Palabras en la caja del tórax,

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dosis de obediencia que alimentaron

111

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111

en este centro del mundo mana un lenguaje
lejano a las palabras.

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i

cientos de años de pautas viejas .
También construyeron las capas
con ficciones de alguna región de su memoria,
venidas de lejos,
que dejaron en mi como un sello antiguo.
No fui la autora de mi cuerpo,
fundado en un tenue letanía,
polvo asentado en el árbol de mis bronquios.

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POESIÁ

\

Me fueron dictadas mis líneas en la historia familiar,
con la violencia que guardan las palabras dichas suavemente.

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2

Generación tras generación,

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en la mesa compartida,

.....
◄
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sobre un tiempo fósil,

u

queda la inercia de los signos que se fijan en la piel
y no pueden lavarse.
Mis padres buscaron grabar un testimonio,
afincado en mis oídos;
guardar una fotografía
para ver el parecido de unos con otros.
Seguir anclados a un cuerpo precedente,
único,
que se repite.

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EL
BICENTENARIO:
DELA HISTORIA
A LAS HISTORIAS
DE AMÉRICA LATINA

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■ il ■. IIIIIIIRI0 HU. l9ITOlllt ♦1'410 ICA.an■IOIW . . . . . . _

a primera tarea que debeóamos realizar. erradicar
la idea de que Méxic.o es un ente que ha existido
desde siempre, y que tuvo en la antigüedad un
momento de esplendor (represenrado por el imperialismo
azteq), al que siguió la decadencia, la subyugación y el
coloniaje realizado por una nación extranjera, de la cual
finalmente c.onsiguió independizarse para llegar a ser la
nación que es hoy enla actualidad Esta idea no es más que
el resultado de una nueva nación buscando justificar su
existencia en un pasado remoto y glorioso. Por cierto, y lo
digo al paso, en esta idea misma de un México inmemorial
y asociado casi exclusivamente c.on los aztecas está ya
enraizada la exaltación del centralismo, la preferencia
por un solo discurso y el silenclamiento de otras culturas
y otras regiones. Ya lo decia Timothy Mitchell (2002:1823): toda nación que anhela tener un lugar reservado en
la constelación de "países civilizados" necesita, entre
otras cosas, producirse un pasado y un lugar definir sus
llmites geográficos. Las naciones modernas, y todo lo que
las rodea, por lo general reclaman ser lo contrario de la
novedad buscan estar enraizadas en la antigüedad más
remota y ser lo opuesto de lo construido: ser comunidades
humanas tan "naturales" que no necesiten más 'definición
· que la propia afirmación (Hobsbawrn, 2002: 21).
La segunda tarea, hablando concretamente del
movimiento insurgente, consiste en ir cambiándole la
cara al típico discurso heroico de nuestra fundación.
Hablo del relato que cuenta, con matices dramáticos y
proféticos, que la Independencia de México comenzó
con el Grito de Dolores. Si privilegiamos este discurso,
que exalta la gesta de los que conocemos como "héroes
parrios", estamos preservando y prolongando la idea

L

de que México existía desde siempre, y que se estaba
levantando en armas para recuperar su libertad. Nada
más ajeno a los hechos. En rigor, el nacimiento de
México se debe a una radical transformación politica
e ideológica que experimentó toda la monarqula
hispánica durante el traslado del siglo XVIII al XIX.
La consecuencia mayor de dicha metamorfosis fue que
la monarqula terminó por fraccionarse en numerosos
Estados modernos (entre ellos la misma Espafia). iNo
es acaso una gran coincidencia el que todos los países
de América Larina hayan dec;dido independizarse al
mismo tiempo? Sin duda esto no obedece únicamente
a que en todas esas dilatadas regiones tuvieron al
mismo tiempo hidalgos, morelos, b'ollvares, san
martines, etc., sino que todos son el resultado del
fraccionamiento que experimentó el mundo hispano.
Es un grave error estudiar la historia de México sin
considerar la de la monarquía hispánica: no olvidemos
que lo que hoy son México, Centroamérica, Colombia,
Argentina, Chile, Perú; Bolivia, Venezuela, Uruguay,
Paraguay y España formaban parte de una monarquía
trans9ceánica y no podemos comenzar la historia de
México sin pensar lo que esta monarquía era1•
Una de las graves consecuencias de ignorar la
revolución politica que generó el nacimiento de estas
naciones será la dificultad para entender el siglo XIX
latinoamericano: el problema entre el centro y las
regiones, o por decirlo de otra manera, la autonomía
de las provincias. La reacción popular qué se generó
l Para más información al respecto léase Ftan,ois-Xavier
Guerra, Mod&lt;midad e indcpmdenda.s. Ensayos sobre las indcpatdaicias
•hispanoamericanas, Madrid: MAPFRE, 1992.

10

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en la Península Ibérica tras la usurpación de la corona
por parte di; Napoleón Bonaparte en 1808, dio inicio
a esta revolución politica liberal. Esta revuelta exigía
que la soberanía recayera nuevamente en el pueblo y
se cristalizó con la formación de juntas de gobierno
que ostentarían el poder politico durante la ausencia
del rey Fernando VII, prisionero en Francia. Como
sabemos, en México esas noticias llegaron pronto y fu,e
el Ayuntamiento de la ciudad de México quien tomó la
iniciativa de formar un nuevo gobierno representativo
tal y como se estaba realizando en la Península
Ibérica. Fueron los oligarcas asociados al comercio
colonial quienes, manipulando y moviendo los 'hilos
políticos del virreinato, se encargaron de ext_erminar
cualquier intento por crear juntas autónomas en la
Nueva España entre 1808 y 1810. La insurrección de
Hidalgo es una respuesta violenta a estas politicas
virreinales. Él no preténdía una independencia o una
separación politica respecto a la Península Ibérica, por
el contrario, se estaba levantando contra el gobierno
usurpador,de la ciudad de Mexico'. Hidalgo solamente
pretendía hacer lo mismo que se estaba realizando en
España.
Las juntas de gobierno lanzaron la convocatoria
para redactar una nueva constitución, en donde
habrlan de estar presentes repre~entantes de todas
las provinci s de la monarquía hispánica (de ambos
1
lados del Atlántico, por supuesto). Fue la primera
vez que todas las regiones de la monarquía tuvieron
representación en Las Cortes. El resultado fue la
Constitución de Cádiz, el documento más liberal del
momento que transferta el poder politico del centro
a las provincias, abolia las instituciones señoriales,
el tributo indígena y el trabajo forzado, prohibía la
inquisición, establecía un firme control sobre la Iglesia
y garantizaba la libertad de prensa. Algo ¡:odavía más
importante: establecía un gobierno representativo
en los tres niveles: municipal, provincial y el de la
monarquía (eÍ congreso o parlamento, para decírlo
en términos actuales). Con la transferencia del
poder politico hacia las comunidades, mucha gente
2 No olvidemos qlfe ~sta ohgarqula de la ciudad de México
dio un golpe de estado, en septiembre de 1808 para deponer al
virrey lturrigaray, quien ·estaba accediendo a las peticiones del
Ayuntamiento de la·ciudad de MéX:ico para la creación de una junta
de gobierno. A partir de ese moffiento1 esta oligarquía controlará los
hilos pol!ticos del virreinato.

11

fue incorporada en dicho proceso. Por último, y no
por ello menos importante, la soberanía era también
transferida del rey hacia el pueblo. La Constitución
de Cádiz representaba el fin del antiguo régimen
y el nacimiento de una monarquía constitucional
(Rodríguez, 1998: 75-107).
Esta revolución política, cristalizada en una
Constitución que otorgabá autononúa politica a las
provincias, es la ¡:lave para explit:ar el nacimiento
del México independiente. iPor qué? La respuesta es
simple: esta Constitución cumplia una de las
demandas más exigidas por las provincias.
¿Cuál fue, entonces, la detonación de la
Independencia? La principal causa'. el
antiguo régimen no había muerto del
todo. En 1814, Fernando VII regresó a
suelo español y abolió la Constitución.
Reacción común ante la implantación
de los ideales liberales modernos.
Pero hubo más. El monarca restituido
inició además una cacería de liberales •
que dio otro giro a las guerras civiles
que sucedían en la América española.
Contrario a lo que ha venido afirmándose
desde la más rancia historiografía de siglo
XIX, esto es, que Iturbide consumó la
Independencia para mantener el viejo orden
y, por lo tanto, los privilegios de la Iglesia,
el ejército y todas aquellas viejas oligarquías
amenazadas por la Constitución de 1812 (lo
que se conoce como "la conjura de La
Profesa"), investigaciones recien.tes
han demostrado que Iturbide
atendió a otro plan mucho más
complejo: tratar de rn~ntener el
sistema constitucional mediante la
Independencia. Al final, Iturbide trabajó
,esquizofrénicamente en dos f_Fentes:
·estableció un programa que protegía tanto
los intereses de la Iglesia y el ejército, a.sí ·como al
sistema constitucional que garantizaba los recla¡¡¡os
de las provincias {Rodríguez, 2009: 449-514). Es
por ello que una vez obtenida la Independencia, fue
la Constitución de 1812 la que reguló las actividades
de la nueva nación. Por ello no fue casualidad que la
caída estrepitosa, en 1823, del primer emperador de

�,

•

•

tradicional y nacionalista. Al menos para el caso
México se dio justamente cuando el gobierno central
de Nuevo León, lo que el gobiern~ local pretendía
perdió el apoyo de las provincias: fueron éstas las que
era obtener una mayor autonomía política ( sin
se levantaron en armas y lo derrocaron.A partir de ese
importar si ésta se conquistaba a través de la
momento las provincias apostaron por ul)a república
misma monarquía hispana o al abrigo de un
federal y dejaron de lado su primera propuesta de
nuevo gobierno independiente)'. Sostengo,° de
representatividad: una monarquia constitucional.
hecho, que la élite local de Nuevo León utilizó la
Esta confrontación, que se ha mantenido a lo largo de
Constitución de Cádiz como su principal arma para
la vida índependiente, evidencia una disonancia en
defender la autonomía regional ante la ambición
la construcción discursiva que pretende hacer de la
del comandante militar enviado por las autoridades
nación un todo homogéneo.
de la ciudad de México. En lugar de utilizar la
Una tercera tarea pendiente nos llevaría, entonces,
vía militar y violenta, como aconteció en otras
a la lectura horizontal de nuestro pasado, ·a la
regiones de la Nueva España, el gobierno de Nuevo
confrontación de las· historias con la Historia. He aquí
León apostó por emplear los canales oficiales e
un breve ejemplo.
institucionales para obtener su anhelada·autonorrúa
política.
· .'
NUEVO LEÓN DURAMTE LA. INDEPENDENCIA
Nuevo León era,una de las cuatro Provincias
El caso de Nuevo León resulta una bu'ena oportunidad
Internas de Oriente. La Co~andancia General de
para entender cómo el discurso histórico oficial
las Provincias Internas de Oriente fue un gobierno
sobre la Independencia est_á lejos de representar
militar creado en la segunda mitad del siglo XVIII
fas realidades regionales. iPor qué Nuevo León se
por las reformas borbónicas con el fin de establecer
sumó a la Independencia? iQué pasaba en el estado
durante las luchas de ei'nandpación política? Poco , una frontera segura ante las cada vez mayores
amenazas británicas, francesas, angloamericanas y
o nada de la historia oficial sirve para explicar I
lo que ocurr!a en la región;' al contrario, los · nativas. La creación de la Comandancia General de las
Provincias Internas de Oriente seguía el ejemplo de
acontecimientos locales se han silenciado, al igual
las viejas regiones fronterizas como Venezuela, Chile,
que en muchas otras regiones, en beneficio de un
Guatemala, Cuba y Yucatán. Debido a su condición
discurso centralista y hegemónico.
de fronteras, estas regiones eran gobei:nadas por
Nuevo León no fue uno de los estados más
comandantes militares.
afectados por la guerra de Independencia. Si bien en
Aunque la intención original de la · corona
los primeros meses de actividad insurgente, al igual
española consistía en reforzar la frontera
que otras regiones del norte, se vio involucrado, la
septentrional de la Nueva Espalla después de
mayor parte del proceso lo pasó en relativa calma.
la Guerra de Si;te Años, la implantación de la •
La intr_anquilidad venía de rumores, fantasmas y
Comandancia General provocó que la mayoria de
los intermitentes ataques de indios bárbaros. Sin
los
habit~ntes de esas fronteras septennionales
embargo, entre 1812 y 1815, la tensión en Nuevo León,
perdieran sus antiguos privilegios. Los intereses
y en especial en Monterrey, estuvo al máximo por
de los habitantes del septentrión novohispano
un conflicto entre las autoridades civiles y militares.
fueron frecuentemente aplastados por fas nuevas
Podríamos decir que gracias al nuevo orden político
políticas imperiales. El resultado: el deterioro en las
creado por la constitución gaditana, las élites locales
condiciones de vida de los habitantes fronterizos.
pasaron a ocupar el gobierno civil (ayuntamiento y
No olvidemos que, además, la región estaba
diputación provincial), mientras que los militares
escasamente poblada y el comercio con el resto
eran enviados desde la ciudad de México a velar por
del virreinato se realizaba en desventaja debido al
los intereses imperiales.
.
Estos conflictos entre ambos poderes ·revelan
3 Al menos en lo; documentos que he revisado e~ los archivo;
un proceso di independencia muy distinto al
loc~es para este periodo, no he encontrado ninguna intención de
ofre_cido por la historia oficial o por la historiografía
índepe.ndencia.

•

12

status marginal de la zona y a su lejarúa de la ciudad
de México'.
Con el fin de mejorar estas condiciones y resistir
las políticas imperiales, los habitantes del septentrión
novohispano emplearon diferentes estrategias como el
contrabando con las llamadas tribus bárbaras, y con
los británicos, franceses y americanos'. Sin embargo,
la presencia del ejército colonial, enviado desde la
ciudad de México, dificultaba estas actividades e
~crementaba la presión sobre los habitan~es de esas
provincias fronterizas.
La revolución política iniciada en 1808 representó
una gran oportunidad para las Provincias Internas
de Oriente de mejorar su situación. Miguel Ramos
Arizpe, el diputado que representaba a Coahuila en
las Coites de Cádiz, escribió un reporte contundente
sobre las condiciones geográficas, políticas y civiles
ddas cuatro Provincias. En 'dicho reporte, Ramos
Arizpe afirmaba que los gobiernos militares, la falta
de libre comercio, la gran cantidad de impuestos y
la escasez de instltuciones educativas explicaban la
miseria que prevalecía en esas apartadas regiones.
Ramos Arizpe era un firme creyente de la autonorrúa
local y provincial. Sin duda su elocqencia y su
activa participación en las Cortes de 1811 fueron
fundamentales en la redacción de la Carta Magna
de 1812. Ba~ta decir que su "Reporte" es considerado
por la historiadora norteamericana N ettie Lee
Benson (1950: xviii) como "la semilla que produjo el
federalismo en México".
Y yo añado más: Miguel Ramos Arizpe fue el
mejor portavoz de las Provincias Internas-de Oriente
en su lucha por obtener mayor autonorrúa política
y económica. Fue por ~o que las é\ites locales de
estas regiones appyaron y celebraron la implantación
de la Constitución de 1812: porque vieron en ella la
oportunidad de recuperar parte de sus privilegi0s
perdidos con las reformas borbónicas y con la creación
4 Para el caso de °la región norte de Tamaulipas, léase: Ornar S.
Valerio-Jiménez, "Neglected Citizens and Willing Traders: The
Villas del Norte (Tamaulipas) in Mexico's Northem Borderlands_,
1749-1846",McxicanStudie,/EstudiosMC&lt;icanos,Vol IS.No. 2 (Surnmer,
2002), pp. 251,296.
5 Aunque no exiSten todavía suficientes esrudios acerca del
contrabando en la región en esa época, en: Pekka Hamiilainen, Tht
Comanche Empirc, New Haven: Yale Universíty Press, 2008, viene
un análisis rletalladq Sobre las relaciones comerciales entre los
comanches y los habitant~s de la frontera norte de la Nueva España.

13

de la Comandancia General de las Provincias Internas
deOriente6.
Sin embargo, no todo fue celebración. La presencia
del Comandante General de las Provincias Internas,
Joaquín de Arredondo, representó un serio desafio
para la implantación de la Constitución. Bajo el
pretexto de las amenazas de los indios. bárbaros y
del estado de insurgencia que prevalecía en otras
regiones de la Nueva España, Arredondo hizo hasta lo
imposible para que el gobierno local de Nuevo León se
sometiera a las autoridades virreinales-que de alguna
manera todavía representaban al Antiguo Régimen.
Esto significaba una profunda contradicción: por un
lado, Nuevo L-eón obtenía discursivamente, desde la
Península Ibérica, la- anhelada autonorrúa provincial;
pero; por el otro, recibía desde la ciudad de México
severos obstáculos para su bienestary progreso.
Joaquín Arredondo intentó hacer valer su autoridad
sobre los nuevos gobiernos constitucionales de la
región. Tanto el Ayuntamiento de Monterrey como la
novel diputación provincial desafiaron la autoridad de
Arredondo, quien exigia [¡'.Cursos, humanos y materiales,
para la conformación de una compañía militar. Las
amenazas del militar virreinal no amedrentaron a
las élites locales, quienes veían en lás demandas de
Arredondo un grave perjuicio para la ya de por si frágil
vida económica de la región. El regreso de Fernando VII
a, la corona en 1814, la abolición de la constitución y el
retorno del Antiguo Régimen contribuyeron de manera
contundente a la eliminación de los privilegios y a la
pérdida de la autonorrúa apenas obtenida por las élites
locales en Nuevo León, facilitando, por tanto, el triunfo
político del comandante militar. Fue tal el odio de
Arredondo hacia las instituciones políticas creadas por
la constitución gaditana que incluso intentó desaparecer
al ayuntamiento de Monterrey, cosa que al final no
pudo lograi;7. Otra acción simbólica de la lucha entre el
antiguo y el nuevo orden político fueron los sucesos que

cl

6 ·Fue .tal la euforia que
Ayuntamiento de Monterrey decidió
colocar un pequeño monumento a la Constitución en la Plaza de
Armas, además de celebrar su llegada a la regi_ón. La misma euforia
causó en otras poblaciones como Cadereyta. Para ver esos casos,
léase'. Archivo Histórico de Monterrey [AHM], Actas de Cabildo,
31 de mayo de 1813; AHM, Correspondencia, Vol 2, Exp. 1, Folio 4;
AHM, Actas de Cabildo, 1de agosto de 1814.

7 AHM, Actas de Cabildo, 10 de octubre de 1814; AHM, Actas de
Cabildo, 15 de octubre de 1814.

�•
ocunieronen septiembre de 1814: un grupo de soldados
de Arredondo, supuestamente alcoholizados, patearon y
destruyeron el monumento a la Constitución que había
creado el ayuntamiento régiomontano. A esta reacción
simbóhca siguieron levas indisctiminadas y abusos de
autotidad hacia la población civil de Monterrey'.
Este breve ejemplo pone de manifiesto la tensión
latente entre los diversos procesos históricos que se han
dado en nuestro país. Luchas por el poder interpretativo
y por la representación política. Manifestación clara de la
construcción discursiva de la nación por parte del estado
(cuando debetia ser a la inversa).
Es urgente incrementar y mejorar
nuestro conocimiento sobre estos
procesos alternos de independencia,
como el que se dio en Nuevo León,
porque en ellos está implícito el más
importante desafío que habría de
enfrentar México durante el siglo XIX:
el respeto por las soberanías estatales
y el hbre comercio. Si no entendemos
el problema de las autonomías
provinciales que estaba ya presente
en el proceso de Independencia
difícilmente comprenderemos
nuestro tormentoso siglo XIX. En el caso de Nuevo León,
si no entendemos estos deseos de autonomía regional,
corremos el riesgo de malinterpretar el siglo-XIX,
ya que bajo la óptica centralista y de la historiografía
nacionalista, Nuevo León fue una constante amenaza
para la integración nacional y por ello fue etiquetado con
frecuencia como un estado separatista que pretendia
seguir el ejemplo texano. Pero si cambiamos nuestra
óptica desde el centro a la periferia, releeremos la historia
de Nuevo León y la_ de otras provincias -pienso en el
caso yucateco y texano, .por ejemplo-, como una larga
lucha por defender su autonomía provincial. De hecho, la
participación de Nuevo León en la revuelta que derrocó a
Santa Anna en 1855; el apoyo regional, durante la Guerra
de Reforma (1857,1860), a los hberales; y la crisis entre
el gobierno estatal yel gobierno nacional (primero con el
de Ignacio Comonfort y después con el de Benito Juárez)
son parte de esta larga lucha por la autonpmia provincial
Curiosamente, será con Porfirio D!az cuando Nuevo León
8 AHM, Aétos de Cabildo, Vol. 3, Exp. 1814/081, 26 de n0\1embre
de 1814.

vea finalmente cumplída parte de sus demandas más
anóguas. La concreción de estos proyectos autonómicos se
debió ah,, alianzas estratégicas de Díaz, pero, sobre todo,
a sus políticas económicas que favorecieron amphamente a
las élites regiomontanas.
Si he mencionado brevemente el caso de Nuevo León
es porque considero urgente que dejemos de lado los
discursos nacionales, centralistas y hegemónicos que
lejos de aclarar, oscurecen más, y demos la oportunidad a
historias regionales de alzar su voz. Esto es, que pasemos
de una voz a varias voces en la construcción de nuestra
historia. Toda ello con el fin de contribuir
a una nación más justa, más plural y más
democrática. Lo mismo puede decirse del
resto de las naciones latinoamericanas:
es momento de dejar de privilegiar el
discurso de la costa en Perú para atender las
hi&amp;torias que han permanecido silenciadas
en las remotas poblaciones de la cordillera;
evitemos leer la historia de Argentina como
si ésta sólo se hubiera originado en Buenos
Aires y atendamo~ al resto de las provincias;
escuchemos lo que tiene que decirnos el
Caribe colombiano en comparación ·a la
visión originada desde Bogotá. Esto es lo
que debe ser el Bicentenario: una oportunidad para
dejar en el pasado nuestra "historia" tle la Independencia
y escribir •fas historias". El Bicentenario debe ser
una oportunidad para la pluralidad y la polifonía en
nuestra revisión del pasado. El Bicentenario debe
ser también la deconstrucción del discurso oficial, .
centralísta y hegemónico. Sólo así contribuiremos, como
historiadores, a edificar un México, una Argentina o un
Brasil más justos y más_diversos. Está por verse si somos
capaces de aprovechar esta gran oportunidacooReferencias
Archivo Histórico de Monterrey (AHM]. Actas de Cabildo.
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NOVELESCO Y HA INSPIRADO LA PLUMA DE MÁS DE UN NARRADOR

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Las fronteras teóricas que separan la narrativa historiográfica
de la narrativa de ficción, a simple vista sólidas e inamovibles,
en realidad tienen entradas secretas, pasajes subterráneos,
salidas en falso y de emergencia. El edificio de la historiografía,
fundado sobre vestigios y documentos -"lo verificable"- y
paradigmas explicativos -"lo teóricamente demostrable"-,
está siempre tambaleándose. Las hipótesis, las comparaciones,
los modelos, ·etcétera, operan corno estructuras sobrepuestas
que intentan sostener con puntales, desde afuera, un cascajo
siempre a punto de desplomarse sobre quienes utilizan el
pasado para defender el presente de las amenazas del futuro,
fanático constructor de ruinas.

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uienes ejercen li ficció.n narrativa lo saben:
el duelo que su personalidad y sus acciones han
la mejor manera de preservar el pasado· provocado entre historiadores y narradores de ficción:
no es momificándolo, como lo pretende la
los primeros, corrigiéndose datos y refutándose
historiografía más ortodoxamente documental, sino
argumentos, tratan de que esa excéntrica figura no
haciéndolo renacer de sus cenizas; no se preserva a
desentone tanto del resto de las solemnes efigies de
través de las estructuras rígidas, generalizadoras, del
nuestro panteón cívico, mientras que los segundos
pensamiento teórico, sino a través de las ~structuras
se divierten exaltando sus hazañas, extravagancias y
dinámicas, elásticas, de la imaginación creadora. Y si
desafíos.
. · bien no todos los eventos de la historia ni todos sus
Mier no le darla la razón ni a unos ni a otros porque
protagonistas-se prestan a este ballét de figuras entre
tiene un poco de ambos: un escritor que es al mismo
la imaginación y el dato, hay algunos que poseen
tiempo un importante personaje histórico; alguien que
una atracción casi irresistible. Veamos el caso . en vida se inventó varias veces a si mismo, se corrigió
del fraile dominico José Servando Teresa de Mier
y aumentó en sus memorias y, de paso, contribuyó a
Noriega y Guerra (1763-1827): para los capitalinos,
fundar esta dos veces centenaria nación. Para colmo,
fray Servando; para los regiomontanos, el padre
ya con un pie en el sepulcro, se dio el lujo de señalar
Mier; para todos, el personaje más singular que haya
las· posibies causas de la futura desaparición de la
surgido en la historia de México. Un hombre que fue
entonces naciente república. Tanta lucidez no _es
leyenda en vida gracias a sus detractores y que se
frecuente en nuestros próceres, demasiado propensos
convirtió en un mito después de muerto por culpa de
a soñar con un mundo mejor, en lugar de ver con ojos
algunos comentaristas de su persona y su obra.
Qien abiertos el que tenían frente a ellos:
Desde el rincón apacible donde sus restos esperan
Alos lúcidos no les va bien en la historia de,México,
la resurrección de la carne -sea una colorida tienda
sobre todo si tienen la costumbre de emitir sus opiniones
de circo, una vitrina de museo o la urna bajo un
en lugares públicos, en impresos o donde pueda
monurp.ento-, el padre Mier debe divertirse con
enterarse una autoridad con poder directo sobre ellos.

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16

LA VIDA DE SERVANDO TERESA DE MIER [ ...] TIENE MUCHO DE

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El padre Mier cayó de la gracia del arzobispo Alonso
Núñez de Haro, quien lo condenó a diez años de prisión
en el monasterio de Las Caldas, en España. Esta condena
la provocó, a decir de sus acusadores, el sermón sobre la
Virgen de Guadalupe que fray Servando pronunció enla
Colegiata el 12 de diciembre de 1794 y que, al principio,
todos le celebraron.
En este sermón aportaba un novedoso rasgo al relíito de
la milagrosa aparición en el cerro del Tepeyac: el argumento
de que la imagen de la Virgen de Guadalupe no estaba
impresa en la tilma del indio Juan Diego, sino en la capa
del apóstol Santo Tomás quien, obedeciendo el mandato
de Jesucristo de difundir su palabra por todo el orbe, había
encontrado la manera de llegar hasta nuestro continente
y predicar entre los naturales, quienes lo llama_pan
Quetzalcóatl. Todo lo anterior implica que el cristianismo
no había llegado a América con la conquista española, sino
mucho tiempo antes, en el siglo I de nuestra era
Desde un puntodevistamodernoy laico,esteatgumento
podria cónsiderarse una variación menor 1entro de un
relato más extenso, del que no altera nila estructura general
ni la esencia de su mensaje. En cambio,los representantes de
la autoridad religiosa del virreinato vieron, en este novedoso
rasgo del sermón de Mier, un ataque a la tradición del culto
guadalupanoy,enelfondo,unamanifestacióncjedisidencia
política de un criollo hacia los peninsulare¡¡.
El fraile regiomontano rechazó la acusación e
intentó defenderse, pero no 'fue escuchado. Por eso,
en lugar de someterse al dictado de sus superiores
y cumplir resignadamente con su reclusión en Las
Caldas, incurrió en un acto que lo marcarla de por vida
y que lo convirtió de un icono barroco en una figura de
la picaresca y, por último, en un personaje romántico:
fugarse de toda cárcel donde intentaron retenerlo.
Yasí, evadiendo una cárcel tras otra, el fraile prófugo
cruzó un océano, dos siglos y dos continentes, pasó por
España, Francia, Italía, Portugal, lnglaterra y los Estados
Unidos. Finalmente, Servando Teresa desembarcó
en las playas de Soto la Marina el 15 de abril de 1817,
acompañado de un guerrillero español, un impresor

'
17

norteamericano, una imprenta y un contingente
de voluntarios. Para entonces, Mier era un fraile
secularizado, protonotario apostóhco de Su Santidad,
prelado doméstico de Pío Vil, capellán del Batallón de
Voluntarios de Valencia, autor de la Historia de la revolución
de Nueva España (bajo el cuasi-pseudónimo de José
Guerra) y "arzobispo de Baltimore".
La vida de Servando Teresa de Mier, como él mismo
lo descubrió para su mal mientras era interrogado por
el alcalde de Madrid (Mononas JI, p. 205), tiene mucho
de novelesco y ha inspirado la pluma de más de un
narrador de talento. Pero escribir una novela histórica
o una biografla novelada implica el problema de que
la ficción narrativa no se resigna fácilmente a esa
"función ancilar" -como la llama Alfonso Reyes (1963:
45-74)1- que le impone el apego a datos verificables.
Dicho de otro modo: la imaginación creadora no se
resigna a trabajar como una mera "sirvienta" de los
métodos y las estructuras de la historiografía.
En la ficción propiamente dicha, .el escritor
propone tanto el principio de causa-efecto
(argumento), a partir del cual surge y se desarrolla .
una secuencia de acciones y un esquema de
relaciones entre personajes (trama), como el modo
de referir su dinámica (narrador, destinatario,
punto de vista, orden de secuencias y escenas,
etcétera). En cambio, cuando la ficción se basa en
hechos reales, el escritor no aporta la secuencia
de acciones pero sí debe extraer -de ellas una
causalidad posible o aceptablemente verosimil.
Recuérdese el célebre ejemplo de E.M. Forster: el
historiador escribe que "el rey murió y, un año después,
la reina murió" ~mientras que el novelista escribe que
"el rey murió y, un año después, la reina murió de
tristeza". Además, mientras el historiador debe limitarse
a los datos y el memorialista a los caprichos de su
temper;J,mento y su memoria, el narrador de ficción
puede alternar personajes y hechos reales e imaginarios.
.l Véase el capitulo sobre "La ~nción anciJar· (1963: 45--74).

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Veamos algunos casos.
a) Las Memorias de
Fray Servando. Como José
Vasconcelos en el Ulises
criollo, Mier escribió sus
Memorias no por gusto,
sino por necesidad. En
ambos casos, se trata de una
apología pro vita sua, un alegato de
alguien que se siente injustamente
tratado y descubre que no tiene otro
defensor que él mismo. De lo anterior se
deduce fácilmente que el autor también va a hablar
en contra de otras personas. Sin duda, esta particularidad
suele encontrarse en otros relatos autobiográficos y,
con demasiada fr;cuencia, es el único rasgo de interés
que ofrecen. Afortunadamente, esa motivación inicial
queda rebasada por el excepcional talento narrativo del
educador'¿;1irnqueño y por la insaciable curiosidad y
aguda capacidad de observación d~ fraile neoleonés.
·Con frecuencia, Mier ostenta un tono de exposición
característicamente forense (en especial, cuando analiza
los factores que contribuyeron al fortalecimiento del culto
a la Virgen de Guadalupe). Vasconcelos, en cambio, no
pocas veces tiende a enunciaciones cercanas al discurso
. religioso (por ejemplo, cuando exalta el trágico destino de
Francisco l. Madero). La paradoja se revela si tomamos en
cuenta que el primcr.i es un fraile y el segundo un abogado.
Estamos ante dos personajes muy inteligentes, muy cultos
y apasionados de sus ideas. A causa del momento bist6rico
que les tocó en suerte, viven la aventura del intelectual que,
ante la posibilidad de proponer un nuevo y mejor proyecto
de sociedad, deja momentáneamente la rellexión y se ve
impelido ala acción.
Aunque el memorialista' alega siempre defender la
verdad de los hechos y la sinceridad de sus intenciones,

tiende inevitablemente
a omitir, justificar o
reinventar por fidelidad a
sí mismo y para que los
demás no lo desfiguren
o lo nieguen; sabe que,
en esta pugna entre
la mitificación propia y el
desvirtuamiento ajeno, ga'.Ila el que
tiene una inventiva más ágil y una
pluma más aguda. Se enfrenta una ficción
contra otra aunque, en el caso de Mier, se
impone una precisión: él parece estarse reinventandó
desde antes de escribir sobre si mismo. ,
Además, el memorialista tiene, sobre otras figuras
históricas, la ventaja de proponer a sus futuros
biógrafos un argumento y una trama que le permitan
exponer los hechos de su propia vida de una forma
rruis interesante o reveladora, si bien ellos enfrentan
el problema de cómo confirmar, refutar o glosar dicha
versión.
. b) Fray Servando de Artemio de Valle-Arizpe. Desde
el principio; este escritor saltillense fue consciente
de que el padre Mier ya había establecido para los
hechos de su vida una trama a la que, complacidos o a
pesar suyo, debian someterse los autores que después
quisieran escribir sobre él.
· De la infancia y adolescencia de Servando Teresa en
Monterrey hay muy poco de interés que contar. Así
que Valle-Arizpe aprovecha la ocasión para describir
los "métodos didácticos" utilizados en las escuelas de
la época colonial y cuya aplicación muchos colegios
privados y no pocas escuelas públicas prolongaron
hasta bien entrado el siglo XX, para aflicción del
propio Valle-Arizpe, quien en el siguiente párrafo deja
la impresión de haberlos conocido en carne propia:

2 Se~n- el diccionario
' Laroussc, "memorialista'' significa "el que
escribe memoriales u·orros documentos por cuenta ajena" (lo que lo
voh·eríamás afio al término "escribano"), Con todo, alguno~ autores
lo utilizan en el sentido de quien escribe sus memorias y. al 1rusmo
tiempo, ofrece un {alioso tésrimonio de la épocá que le tocó vivir.
Asilo hace el critiC:o tapatío Carlos GÓnzá.lez Pefia 'al referirse a fray
Servando en su Cunó de literatura (1953: li5). Opino que los textos que
íntegran las Memorias de_ Mier,admiten los dos significado~ y'a que,
por su intención, fueron originalmente 'íncmoriales"', en el sentido
que también d Laroussc k da al término ''memorial": ~petición escrita
en la que SC'solicira un fa\·or o una gracia", aunque el fraile lo único
que pc:qfa y pidió siempre fue jvsticia.
•

se· profesaba en tales establecimientos esa
persuasiva pedagogía traumática que tenía como'
base esencial el apotegma de que "]a letra con
sangre entra". Con este principio irremplazable
y fundamental demostraban todos los maestros
de la Nueva España ser los más competentes en
el mundo entero. Además, tenían fincados sus
enérgicos procedimientos en el antiguo adagio: "Al
Azote [sic por "Zote"], lo hace listo el azote". Asi,

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muy a conciencia, se enseñaba .a leer y escribir,
poniendo en juego correas, varejones, palmetas
que-tenían cinco agujeros en memoria de las cinco
llagas del Señor, y hasta se utilizaban para tan
nobles fines singulares cachetizas, muy sonoras,
pellizcos bien retorcidos y buenas trompadas,
cayeran donde cayesen, que eso no importaba gran
cosa para la eficacia singular del método (p. 273].
En realidad, la verdadera biografía de fray Servando
comienza con el sermón que dio en la Colegiata.
Valle-Arizpe disculpa los excesos del sermón sobre la
Virgen de Guadalupe, argumentando que Mier, en su
afán de hacer algo original y no el aburrido discurso
de siempre, se apoyó en las investigaciones sobre
jeroghfic9s intligenas hechas por el licenciado Ignacio
Borunda, a quien el saltillense hecha toda la culpa,
llamándolo "loquesco" y "soflamero" y haciendo de su
retrato toda una caricatura:

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Este formidable Ignacio Borunda era un viejo
chiflado, salido enteramente de quicio, que
graduaba su locura de docta y su ignorancia
de sabidur!a. Se expresaba únicamente con
ampu1osos adefesios, pues traía siempre el
juicio vuelto del revés. Era muy gordo e_ste
estrafalario Borunda; por todas partes le
colgaba floja y Iláécida la carne, en un derrame
incontenido. Hablaba bajando la voz a un
bisbiseo de confesión, y luego, progresivamente,
la iba subiendo, subiendo, engrosándola cada
vez más y más, hasta aparearla al hueco fragor
de un cañonazo. Entonces, parece que hasta se
desprend!an pedazos de enjarie de las paredes,
que se bamboleaban los cuadros, y crujia de modo
alarmante el envigado (p. 281].
,
Después de ese "sermón de las desdichas", a decir de
Valle-Arizpe, la vida de Servando Teresa inicia su
itinerario de prisiones y fugas y su peregrinar qe un
país a otro, hasta que pudo volver a la convulsionada
Nueva España para participar en la lucha insurgente
juii.to a Francisco Javier Mina, padecer sus últimas
prisiones en la isla de San Juan de Ulúa y, ya en
la ciudad de México, en el convento de Santo
Domingo y el Palacio de la Inquisición y acabar

'
18

19

sus días, muy deteriorado fisicamente, en Palacio
Nacional, tomo huésped del presidente Guadalupe
Victoria (triunfalista pseudónimo del general Félix
Fernández).
.
Algunos -Valle-Arizpe entre ellos- hubieran
querido que el capítulo final de la vida del padre
Mier fuera ese momento solemne cuando su ami_go y
rival politico, el coahuilense Miguel Ramos Arizpe,
en su caÍidad de ministro de Justicia y Negocios
Eclesiásticos, le proporcionó los s~tos óleos dur~te
una ceremonia ocurrida en Palacio Nacional el 16
de r¡oviembre de 1827, a la que Mier invitó a todo el
mundo como si se tratara de una fiesta. En realidad, su
momento culminante como figura públi,ca se verificó
el i3 de diciembre de 1823, cuando pronunció ante el
congreso constituyente el célebre discurso "Profecía
del doctor Mier:. sobre la Federación Mexioona",
conocido común.mente como el "Discurso de las
profecias".
Vale aqui una comparación que, aunque odiosa, es
muy ilustrativa. El capítulo final, donde Valle-Arizpe
narra fa ceremonia de los santos óleos, es descrita
con elegancia y prolijidad. En contraste, el relativo al
desempeño de fray Servando como diputado por la
provincia del Nuevo Reyno de León ante el congreso
constituyente incluye apenas estas pocas líneas sobre
el célebre discurso "profético": "impugna el sistema
federativo absoluto y pronostica que su implantación
traerla la guerra y el desmembramiento del territorio
patrio, y sqstiene la necesidad de un gobierno
republicano ,central o, al menos, federalista templado"
(pp. 351-352). Acto seguido, se cita el siguiente
fragmento:
·
Yo siempre he estado por la federación [esas
fueron sus palabras, apunta Valle-Arizpe], pero una
federación razonable y moderada, una federación
conveniente a nuestra.poca ilustración y a las
circunstancias de una guerra inminente que debe
hallarnos muy unidos. Yo siempre he opinado
por un medio entre la federación laxa de los
Estados Unidos, cuyos defectos han patentizado
muchos escritores, y que allá mismo tiene muchos
antagonistas, pues el pueblo está dividido entre
federalistas y demócratas; un medio, digo,
entre la federación laxa de los Estados Unidos

�•
,
y la concentración peligrosa de Colombia
y del Perú: un medio en que, dejando a las
provincias facultades muy precisas para proveer
a las necesidades de su interior y promover su
,
1
prosperidad, no se destruya la unidad, ahora
más que nunca indispensable para hacernos
respetables y temibles a la Santa Alianza, ni se
enerve la acc;ión del gobierno, que ahora más
que nunca debe ser enérgica para hacer obrar
simultánea y prontamente todas las fuerzas y
.
,
'
recursos de la nación. Medio tutissimus ibis. Este es
· mi voto y mi testamento politico [p. 352].
A decir verdad, el escritor saltillense parecía más
interesado en ponderar la "voz de plata" de su
personaje que en analizar en détalle el mensaje que
dicha voz profería. \
Con todo, Valle-Arízpe procuró respetar la trama vital
que Míer planteó en sus Memorias y se límító a desplegar
su albedrío creativo en el plano del discurso. El fraile
fugitivo escribió desde el "yo"; el escritor colonialista,
desde el "nosotros"_ Se trata de la voz colectiva de
esas tertulias que, durante el siglo XIX, se formaban
en los cafés, las librerías y algunos establecimientos
comerciales, las cuales t~to admiraba y disfrutaba el
autor de La Güera Rodrigua. (1949) y a las que dedicó un
sentido texto: Victoriano Salado Alvara.y la conversación
en México (1932); tenulías_en las cuales, a decir de don
Arternio, se adquiría erudición y se desarrollaban armas
para depurar el estilo literario, pero en las que también se
ejercia casi como un oficio una maledicencia reticente y
refinada, a través de la cual se denunciaban los prejuicios
ajenos para de ese modo defender los propios.
V,alle-Arizpe escribe como si fuera uno de esos
tertulianos, pero también como admirador del periodo
virreinal y enemigo de las revueltas armadas que
amenazaban la tranquilidad de este erudito y muy
católico señor. Valiéndose de ese recurso que aportaron
!~ mujeres a las conversaciones de salón -el matiz-,
don Artemio se las ingenia para expresar, de un modo

indirecto y a la vez claramente intencionado, su opinión
sobre personas, acciones y dichos. Véase la manera como
narrá lo sucedido durante la última fuga del ya para
entonces diputado Mier:
Fray Servando pensó fugarse de Santo Domingo,
y ni para qué decirlo: se escapó; tampoco hay
que decir aqu! que no le paella faltar entonces
su hado funesto, pues dio la vuelta más de prisa
que se fue, y se le puso a la sombra en la cárcel.
de la corte. Unas apacibles beatas,_muy suaves,
muy melindrosas, muy seráficas, en cuya casa se
refugió, lo denunciaron santamente, acaso con el
dulce propósito de que fuese un bienaventurado
por sufrir persecuciones de la justicia. Nunca
faltan buenas almas y excelentes intenciones.
Dios les haya pagado a esas señoras el bien que le
quisieron hacer. iBeatillas locas! [pp. 347-348]. ·

-

MIER, SIM

c) El mundo alucinante. Una novela de aventuras de Reynaldo
Arenas. En un breve párrafo que sigue a lo.s epígrafes,
este novelísta cubano anuncia que va a contar la vida de
fray Servando "tal como fue, tal como pudo haber sido,
tal como a mí me hubiese gustado que hubiera sido", con
lo cual sólo está glosando esa parte de la Poética donde
Aristóteles plantea la diferencia entre la forma como el
historiador y el poeta abordan los hechos: el primero, tal.
como fueron; el segundo, tal comolehubieragustado que
fueran. Pero ninguno de los dos puede renunciar a lo que
pudo haber sido, esa tierra de en medí.o donde entran en
crisis tantas teorias de la historia y se reinventan muchas
poéticas de la historiografía.
Esto obliga a Arenas a iniciar su novela tres veces:
usando un~ voz narrativa en primera persona, luego
en segunda persona y. por último, en tercera persona.
Este ir y venir de una voz narrativa a otra es una
constante d~ la novela. Además, la relación de estas
voces no siempre es complementária y tiene pasajes
donde llega a ser conflictiva, al grado de que una voz
narrativa puede desmentir ocontradecir a las otras.

DUDA, ESTA.RÍ4 DE A.CUERDO COM A.R~MA.S, A.L

COMSTA.TA.R LA. FA.CILIDA.D CON LA. QUE LOS HECHOS REA.LES SON
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RÁPIDA.MENTE CONTA.MIMA.DOS DE FICCIÓN.

20

Por otra part~, llama la atención la insistencia del
autor cubano en que sus editores no eliminaran de la
portada el subtítulo "novela de aventuras". Temía acaso
que, si llegaban a omitirlo, el lector llegara a creer que el
libro ofrecía una reconstrucción escrupulosamente fiel a
la "verdad histórica" de los hechos.
Mier, sin duda, estaría de acuerdo con Arenas, al
constatar la facilidad con la que los hechos reales son
rápidamente contaminados de ficción. Acerca de los
informes indígenas sobre las apariciones de la Virgen
de Guadalupe, el fraile escribe:
Ésa es la fama a la que se refirieron los testigos
inp.ios de 1666, sucediéndole lo que siempre
sucede a la fama: que adquiere cuerpo y
fuerzas con el progreso del tiempo, y se añaden
circunstancias, y si los poetas intervienen con
sus cantares, a que los iadios eran muy dados,
o ponen la cosa en solfa de comedia, se erige sin
disputa la patraña toda en una tradición popular,
que si es piadosa no se puede atacar sin riesgo,
especialmente si la ha logrado canonizar algún
devoto imbécil con la imprenta y las licencias
necesarias para ella [Memorias, t. l, p. 73].
Jorge Luís Borges, en su cuento "El inmortal",
coincide indirectamente con el dominico cuando
nos pone en guardia frente a la a~undancia de
rasgos circunstanciales en un relato presuntamente
verídico;ya que "esos rasgos pueden abundar en los
hechos, pero no en su membria" y observa que ese
procedimiento se aprencle en los poetas y "totlo lo
contamina de falsedad" (Borges, 1980: 160-1).
Sin duda, el olvido borra de la memoria los rasgos
circunstanciales de los hechos y la historiografía
tiende a omitirlos, pero son precisamente estos rasgos
los que el lector le exige al narrador, porque mantienen
su interés. "Cuéntamela con lujo de detalles", ruega el
escucha a quien platica una anécdota. Lo mismo
que en las novelas de detectives y en los melodramas
televisivos, lo importante no es tanto qué sucede, sino
cómo se llega al desenlace. Ya lo decia E.M. Cioran:
"Existe un placer que es nuestro: el del conflicto como
tal" (2002: 121).
Así, para los hechos históricos de la biografía de
Míer, Valle-Arízpe y Arenas imaginaron esos rasgos

21

circunstanciales que, como narradores de ficción,
estaban conscientes de que los exigiría la quisquillosa
credulidad del lector, a quien le irrita que una
ambientación vaga, una causalidad ambigua o una
trama fragmentaría estropeen la verosimilitud del
relato.
Va!le,Arizpe satisface esa exigencia a través de
crear atmósferas en las que están cuidadosamente·
detallados los escenarios, los rasgos físicos y los
ademanes significativos. Arenas, en cambio, la resuelve
a través de la hipérbole, de una exageración que incide
tantb en la apariencia como en la conducta de los
personajes. Por ejemplo, al ha~lar de la baja estatura
de los madrílenos, Mier alude a una ocasión en que
estuvo jugando con una níñ.a que el creía de nueve
añ.os y resultó tener dieciséis (Memorias, t. II, p. 160).
Arenas,.al retomar esta anécdota, hace que la Sl)puesta
níiia, "que no medía más de dos pies", confiese haber
Cllmplido ya treinta años (El mundo alucinante, p. 117).
Y así como Valle-Arízpe caricaturiza a Borunda,
Arenas de plano lo convierte en una especie de
Gargantúa que vive en una .cueva llena de.murciélagos
y quien, a la hoi:a de mostrarle un códice a Mier,
desenrolla un lienzo que se extiende a lo largo de
kilómetros y kilómetros.
Para apreciar mejor dicho mecanismo, tomemos
este pasaje de las Memorias, donde fray Servando
cuenta cómo, en su primera visita a Madrid, tuvo que
compartir vivienda con "un americano muy pobre":
Aunque viv!amos los dos bajo una puerta común,
nuestras habitaciones eran inconexas y enteramente
independientes, sin que se supiese en la una lo que
entraba o salia a la otra Ydicen que a mi compañero
lo visitaban algunas mujeres, lo que no era de extrañar,
porque era ya muy antiguo en Madrid ytenla muchos
conocimientos. Viéronlas entrar por la puerta común
los agentes del arzobispo, que ~ puestas espías
sobre todos mis ~s para ver si hallaban con qué
desacreditarme ante el Consejo, pues ya se sabe que en
los tribunales españoles los artículos más impertinentes
no lo son, y aun son decisivos en los ttibun'.tles de
gobierno; y dieron aviso a todos los alcaldes de
Madrid, hasta a los de Cone, para que nos cayesen
de noche y resultase el escándalo que siempre resulta
contra eclesiásticos en semejante materia. Por ah1 se

�•
la puerta ... Asi pude comprender que todo aquello
no era más que los preparativos para lo que luego se
desataría en aquel lugar. De manera que la ceremonia
avanzaba. Y las damas, desesperadas y con las manos
muy unidas, rodeaban de rodillas al fraile. Yhe aqul que
el cura coge aquella parte tan desarrollada, y con las
dos manos la empieza a introducir trabajosamente en
la boca de cada dama arrodíllada (a manera de hostia)
que, en una actitud de plena adoración e idolatria
besaba, engullendo gozosa toda su proporción, que el
padre retiraba al instante- para satisfacer las siguientes
solicitudes Las damas se desesperaban por!allegada de
su turno [Elrmmdoaludname,pp. !12-ill].

les procura hacer siempre el tiro para deshonrarlos
[Memorias, t Lpp. 263--264].
Valle-Arizpe y Arenas se OCUP,an de reformular
este incidente cada quien a su manera. El primero
aprovecha el episodio para escribir un pasaje cargado
de ironía, donde hace burla de la doble moral y del
ambiguo lenguaje que la encubre:
Va a vivir (Mier] con un padre americano, bendito
varón. iDios lo haya perdonado! Este buen páter
tenia dares y tomares con señoras--desde luego,
muy santos dares y tomares- que concurrian en su
habitación, claro está que a nada malo, ni feo, cosa
imposible, iquién creería eso? Iban, es evidentisimo,
en las horas nocturnas, que, especialmente; elegfan
para sus visitas, por lo sosegadas y quietas que son,
ya sin el terrible bullicio del ella, con el cual no se
puede reconcentrar el pensamiento. Esas damas,
como es, natural, iban únicamente a extasiarse
oyendo al fraile que les predicara, de modo precioso,
sobre los inefables goces dela vida eterna, los medíos
eficaces para evitar las sucias tentaciones de la
carne, y lo muy provechosas que son unas cuantas
tandas de disciplinazos para castigar las rebelcllas
del cuerpo, "el hermano asno"; yles sermoneaba, con
linda palabra, otras cosas así de útiles e interesantes.
Aquello era edificante [Fray Servando, p. 293].
Arenas, al ocuparse -de este pasaje, deja de lado
toda reticencia y describe en forma clara, directa y
detallada eso que Mier apunta escuetamente y Valle
Arizpe adorna de insinuaciones: ,
Y he aqul que voy asomándome con gran trabajo hacia
el interior de la habitación; yhe aqul que estoy viendo
al padre completamente desnudo y sudoroso, con el
miembro más tieso que una piedra y apuntando como
una var:t, pa&lt;cindose entre aquellas señoras arrodilladas
en corro, ysin dejar de recitar sus predicas enlatln. As!
caminaba el padre"por entre todo el ciclo de mujeres.
Ellas lo miraban extasiadas y a cada momento sus
rostros reflejaban la ansiedad y la lujuria, desatada ya en
el cura, que segula caminando rítmicamente, mientras
su miembro adquiría proporciones increíbles, tanto
que tern1 llegara hasta donde yo estaba, traspasando

A pesar de su apariencia delirante, tales hlpérboles se
limitan a poner en maréha una lógica de los hechos
implícita en las Memorias. Dicho de otro modo, fray
Servando aporta los "predicados de base·, como dicen
los estrucruralistas, 3/ Arenas los desarrolla llevando
su causalidad más allá de los limites de lo verosímil,
valiéndose de aplicar a las relaciones de causa-efecto
de los hechos un recurso que con el tiempo seria
considerado como uno de los más emblemáticos del
"realismo mágico": tomar lo metafórico en sentido
literal. As! lo hace Arenas cuando plantea que, para
poder escribir, Mier, a falta de yelas, se iluminaba "con
los destellos delos ojos delas ratas" (El mundo... , p. 89).
Las Memorias del regiomontano 1't!eron como semillas
que hallaron en la imaginación del cubano una tierra muy
fértil donde germinar. Borges vio un proceso semejante
en los traductores de las Mil y una noches y en FitzGerald,
quien vertió al inglés al poeta árabe Ornar Hayyam:
Rossetti y Swinburne captaron la belleza de
la traducción, pero nosotros nos preguntamos
si habr!an 'captado esa belleza en el caso de que
FitzGerald hubiera presentado los Rubáiyát como
un original (en parte era original) más que como
una traducción. [.. .] Yme pregunto si a FitzGerald
se le hubiera consentido el "lazo de luz• ("noose of
light") y el "torreón del sultán" en un poema suyo.
(Borges, 2001: 88)
Si no fuera por este trabajo de traslado y recreación, tal
vez dichos tra~uctores no se hubieran atrevido a decir
y a firmar con su propio nombre ciertas cosas que, en

22

·1

cambio, si se sentían en libertad de atribuir a un autor
de otra éP,oca o derivar de una obra proveniente de
otra cultura.
'4 a quienes crean que estas transgresiones en la
verosimilitud de! relato son "licencias poéticas"· aportadas
por el "realismo mágico• de los novelistas del "boom·
latinoamericano, yo los invitarta a repasar las páginas de
Voltaire, cuya novela Cándido (1759) no sólo anticipa la
forma de narrar de los magicorrealistas, sino que tiene
un protagonista cuyas desventuras prefiguran en buena
medida las que padecería M!er. Incluso Cándido halla a.su
Borunda en el doctor Pangloss.
Acer-:a de tstas similitudes, llama la atención la
constante apelación del fraile a su propia candidez.
Valle-Arizpe en el libro ya comentado y Alfonso Reyes
en su prólogo a una edición madrileña de las Memorias
(1917), citan esta misma frase: "No está en mi mano tener
malicia". Pero ésa es sólo una de las muchas que aparecen
a lo largo del texto de fray Servando: "Yo también soy
sencillo", "Lo que tengo ... es un candor inmenso", "Mi
candor excluye todo fraude", etcétera. Y en medio de
tanta efusión de humildad, de pronto suelta esta joya:
"En toda la América no había quien pudiera excederme
en nobleza" (Memorias I, p.114).
-

Post-scriptum: Mientras redactaba este ensayo, me
enteré de que, el año pasado, la Editorial Lectorum
había publicado una nueva edición del Fray Servando
de Valle-Arizpe y que la Facultad de F_ilosofia y Letr~s ·
de la Universidad Autónoma de Nuevo León había
realizado, con motivo del l)icentenario, una edición
especial de las Memorias del padre Mier, cotejada,
revisada y anotada por el maestro e hlstoriador
Benjamín Palacios Hernánde.z, la cual lleva el profético
titulo de Días del futuro pasado.
Revisé ambas ediciones. La de Lectorum no tiene
más aportación que presentar el texto de ValleArizpe en un volumen más manejable que la del
FCE. La edición de la UANL, en cambio, aporta una
bibliografía y un cuerpo de notas muy ilustrativos,
además de una introducción donde Palacios
Hernández hace una severa cñtica de las anteriores
ediciones de las Memorias y de varios trabajos sobre
el padte Mier escritos por investigadores mexicanos
.Y extranjeros. Como dato curioso, Palacios dedica la
última parte de su introducción señalar todas las

a

23

fallas que encontró en el libro Vida de Fray Servando
de Christopher Dom!nguez Michael y observa que la
manera como el ensayista coyoacanense aborda a Mier
y a otras figuras históricas en su "biografía hostil"
evidencia "un criterio propio de la high sociay" (Días del
futuro pasado, t. l., p. 87)1.0

.

Bibliograf!a
Arenas, Reynaldo (2009). El mundo alucinante Una novelad, avrnturas.
2da. Ed. México: Tusquets Editores, (Fábula 177).
Dom!nguez Micbael, Christopber (2004). Vidad, Fray Servando.
México: Ediciones Era/ INAH / Conaculta.
Mier, Fray Servando Teresa de (1988). Mcmorid.s. Dos tomos. 4',
Ed. Edición y prólogo de Antonio Castro Leal. México: Editorial .
Porrúa. (Colección de Escritores Mexicanos 37 y 38).
Mier, Fray Servando Teresa de {2009). Días d&lt;l fuwro pasado. Las
Meinorias de fray Servando Teresa de Mkr. Dos tomos. Edición
cotejada y revisada, introducdón y notas de Benjamin Palacios
liernández. Monterrey: Facultad de Filosofla y Letras de la UANL
Valle•Arizpe, Artemio de (2000). Fray Servando en Obras. Tomo l.
Edición y prólogo de Juan Coronado. México: Fondo de Cultura
Económica (Letras Mexicanas).
Valle-Arizpe, Artemio de (2009). Fray Servando. Prólogo de
Christopher Domlnguez Michael. México: Editorial Lectorum.
Referencias
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García Bacca y prólogo de Emilio Carballido. México: Editores
Mexicanos Unidos.
·
Borges, jorge Luis (1980). "El inmortal" en Nueva antología personal.
Barcelona: Editorial Braguera (Club Braguera 2).
Borges,Jorge Luis (2001). Arte poltica. Seis conf,rencias. Traducción de
Justo Navarro, prólogo de Pere Ginúerrer, edición, notas y ep!logo
de Calin-Andrci Mihailescu. Barcelona: Editorial Cr!rica.
Cioran, E.M. (2002). "Carta sobre algunas aporlas" en La tcntaci6n
de existir. Versión de Femando Savater. Madrid: Suma de Letras
(Punto de lecrara 120 / 2).
González Peña, Carlos (1953). Curso de litftawra. 5' Ed. México:
Editorial Patria.
Reyes, Alfonso (1963). El deslinde. Prolegómenos a la troria literaria en
Obras Completas.' Tomo XV. Nota preliminar de Ernesto Mejla
Sánchez. México: Fondo de Cultura Económica.
Reyes, Alfonso (1956). "Fray Servando Teresa de Mier" en Obras
Completas. Torno III. México: Fondo de Cultura Económica.
Vas&lt;;oncelos,Jo.é (1983). Ulises criollo. México: FCE / SEP (Lecturas
Mexicanas II y 12).
Volraire (2008). Cándido oel optimiStnD. Monterrey: Agencia Promotora
de Publicaciones (Biblioteca de Literatura Universal).

•.

�POEIIA

3

•

'
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R
....

1

Imagen de la luz
C1'J

LUIS FELIPE FABRE

....:::1

¿Te has quedado mirando

1
1
1

1

de cien watts, como si buscaras
en la luz eléctrica otra luz?
lTe has prohibido a Cristo?

....

¿Te has quedado mirando fijamente

i

un foco de cien watts
y sólo has visto las tinieblas

3

del deslumbramiento?

JI

R
&gt;&lt;
R
....

•

fijamente un foco, digamos,

¿Te has prohibido a Cristo
para que Cristo te sea una tentación?

•

1
....

lTe has quedado mirando fijamente un foco
y luego, al cerrar los ojos,

1
i- e

has visto dentro de ti
el luminoso espectro de ese mismo foco?

1

1
lil

ill

.....i

.:!I

¡

i

¿Q has cerrado tus ojos a la luz
y has-visto a la luz
teñirse de rojo al atravesar
tus párpados como si fueran
los vitrales de una iglesia?

�2. EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE
MONSTRUOS

Por ello, no deja de resultar paradójico que Paz
concluya el "Apéndice" a El laberinto de la soledad con estas
palabras:

El "Primero Sueño", ya lo han explicado sus
estudiosos, es un sueño de anábasis en el que el alma
se eleva sobre el mundo fisi~o hacia el mundo de
El hombre moderno tiene la pretensión de pensar
las ideas: hay antecedentes en prosa pero éste es el
despierto. Pero este despierto pensamiento nos
· primero en verso. Habría que decir que se trata de
ha llevado por los corredores de una sinuosa
un sueño de la razón: la alegoría ·de las noches en que
pesadilla, en donde los espejos de la razón
sor Juana se avocó al estudio. Una mente despierta en
multiplican las cámaras de tonura. Al salir, acaso,
medio de la oscuridad. Un sueño que en realidad es un
descubriremos que hablamos soñado con los ojos
insomnio. El insomnio fundador de la poesía escrita
abiertos y que los sueños de la razón son atroces.
durante esa larga noche llamada México.
Q¡¡izá, entonces, empezarelll_os a soñar con los
Podría leerse entonces ese misterioso calificativo
ojos cerrados.
de "primero" (ya que no hay un "segundo' sueño")
que ostenta el poema en su título como un aviso de
Paz no está hablando de la poesia mexicana,
fundación: Úna primera piedra, pero piedra metafísica,
pero traicionando su sentido original bien podria
piedra ideal. Las consecuencias de ese gran poema
resignificarse aplicándolo a su propia obra. Porque
para la poesía posterior son incalculables.
también hay que decirlo: qué raro país es éste donde
Por una parte, con Sor Juana, el lenguaje poético
los poetas quieren ser filósofos: tserá que la realidad
de la colonia alcanza la misma altura que el lenguaje
está tan enloquecida o es tan salvaje que el poeta,
poético de la metrópoli en su máximo esplendor, es
al que tradicionalmente le tocarla ser tl loco, se
decir, el Siglo de Oro. Sor Juana nada le pide a Góngora
ve obligado a asumir el papel de lúcido? Porque la
o a Quevedo. Esto mar~a una relación literaria distinta· poesía mexicana no está loca: sólo está un poco mal
con el idioma. Tal vez de allí podría rastrearse la falta
de los nervios. Los nerviosos poetas mexicanos en
de rebeldía frente a la lengua española que, a diferencia
nada se parecen a aquellos que Platón expulsó de su
de otras regiones de Latinoamérica ideomáticamente
República. Si, el sueño del.¡ razón produce monstruos.
más aguerridas como Argentina, caracteriza a la .
poesía mexicana. Ba~te recordar a Paz diciendo: "la
3. OTROS TRASTORNOS DEL SUEÑO
lengua es una".
El "Primero Sueño" es el poema fundacional de la
Por otra parte, con el "Primero Sueño", sor Juana hace
poesía mexicana, como se puede constatar en las
de la poesía un espacio del pensamiento. La poesia, que
consecuencias liricas de cierta _linea de poemas
suele entenderse como el sueño de la lengua, su delirio, es
posteriores: sueños sin fin que no son sueños
convertida por sor Juana en el insomnio de la lengua, es
sino reflexiones: noches de insomnio, a .lo sumo
decir, en especulación filosófica. Con el "Primero sueño"
duermevelas. Aunque los poemas no sean conscientes
se funda el insomnio en la poesía mexicana: el orden se
de ello, aunque el insomnio no sea tan acusado, la
trastoca: el sueño deviene noche de estudio, el delirio
poesía mexicana sufre en mayor o menor medida de
deviene reflexión y el poeta deviene pensador. Tal vez de
trastornos del sueño. Incluso en la poesía del siglo
allí podría rastrearse una de las vertientes más poderosas
XIX, a la que sor Juana aparentemente no tenía nada
de la poesia de nuestro país, al menos esa que pasa por
que decir, empeñada como estaba esta poesía en su
Gorostiza y desemboca en Paz: la dela poesía intelectual:
proceso de independencia, incluso alli es posible
el poemá como fruto dela inteligencia, el poema como un
rastrear trastoi;nos del sueño.
ejercicio intelectual y erudito. Insomnio es "Muerte sin
El siglo XIX sueña corÍ una Nación. En este sentido,
fin" e insomnio es "Blanco". No es casual que Haroldo de
uno de los poemas más emblemáticos del periodo es
Campos escriba en "Transblanco": "Tomé la mezcalina
la "Profecía de Guatimoc" (1839), up. extrañísimo ·
de nú mismo / y pasé la noche en claro / traduciendo
texto donde Ignacio Rodríguez Galván conversa, en
'Blanco' de Octavio Paz".
un sueño visionario, con el fantasma de Cuauhtémoc.

%7

�Un suefio donde la mente, otra vez, está más despietta
aún que en la vigilia:
Mi mente es negra cavidad sin fondo

y vaga incierto el pensamiento en ella
cual perdida paloma en honda gruta.
ffue sueño o realidad? Pregunta vana ...
Sueño serta, que profundo sueño
es la voraz pasión que me consume...

'

El poeta abre los ojos a una vigilia amenazada por
una realidad de pesadilla ante la que desearia volver
a cerrar los ojos ahora en el sueño de la muerte y
en ese sueño mirar a los muertos alzarse. Ambos
deseos se cumplirán ,nmchos años después en un
poema de Ramón López Velarde. Por su parte, el
desquiciamiento del orden entre sueño y realidad
encontrará, en cambio, su más lograda expresión en
los Nocturnos de Xavier Villaurrutia:

estrategia para controlarlos: los versos como ecuaciones
algebraicas, la métrica como juegos matemáticos para
distraer a la razón). Y son justame)lte estos ataques
de pánico los que los vuelven de una sensibilidad
absolutamente moderna. Mucho más moderna que el
vigoroso optimismo estridentista. Pero el ataque de pánico,
tambimhay que decirlo, es en última instancia un ataque de
lucidez y su naturaleza es intelectual Cualquiera que haya
padecido uno lo sabe: es una radical com:ienciadcl cueqx&gt;y
sus funciones, del paso
de la sangre, de los
latidos del corazón.
El ritmo, por ejemplo,
del "Nocturno de la
estatua", es el de una
respiración agitada,
entrecortada,
acelerada, en verdad
una hipetventiláción:
"Soñar, soñar la calle, la
estatua, la escalera. ..". ·
En la noche donde sor
. Juana ve la posibilidad

Nocturno miedo
Más adelante el poeta despierta, pero a diferencia de sor
Juana, Rodrtguez Galván no abre los ojos a un mundo
iluminado sino a la realidad pesadillesca de un pais ,
convulso: "... Desperté súbito/ y el bello Edén desapareció
ante mis ojos ...". Y el suefio perdido se convierte en la
profecia o en la nostalgia del suefio de la muette que
encontraremos en futuros poemas mexicanos. Rodrtguez
Galván escribe al final de su poema:

\

Todo en la noche vive una duda secreta:
el silencio y el ruido, el tiempo y el lugar.
Inmóviles dormidos o despiertos sonámbulos
nada podemos contra la secreta ansiedad.
Y no basta cerrar los ojos en la sombra

ni hundirlos en el sueño para ya no mirar,
porque en la dura sombra y en la gruta del sueño
la misma luz nocturna nos vuelve a desvelar.

iVenid, sueños, venid! Y ornad mi frente
de beleño mortal: soñar deseo.
Levantad a los muertos de sus tumbas:
quiero verlos sentir estremecerme...
Las sensaciones mi alimento fueron,
sensaciones de horror y de tristeza.
Sueño sea mi paso por el mundo,
hasta que nuevo s1.1eño, dulce y gtato,
me presente de Dios la faz sublime.

Entonces, con el paso de un dormido despierto,
sin rumbo y sin objeto nos echamos a andar.
L,. noche vierte sobre nosotros su misterio,
y algo nos dice que morir es despertar.

de COilíX.'e!', Villaunutía
vela señal de la muerte.

IY quien entre las sqmbras de una calle desierta,

en el muro, llvido espejo de soledad,
no se ha visto pasar o venir a su encuentro
y no ha sentido miedo, angustia, duda mortal?
El miedo de no ser sino un cuerpo vacío
que alguien, yo mismo o cualquier otro, puede ocupar

si

y la angustia de verse fuera de viviendo
yla duda de ser o no ser realidad.
Los Nocturnos de Villaurrutia, en su perfección formal,
son en su mayoria insomnios, y cuando duerme, los
sm;ños transcurren en paisajes tan espe!uznantemente
geométricos como los obeliscos y las formas puras
que avistara sor Juana en su sueño. Claro que el
deslumbramiento del conocimiento en Villaurrutia ha
cedido paso al terror. Si algo caracteriza a Villaurrutia
es la ansiedad Sus insomnios devienen en ataques de
pánico (y el rigor formal deviene en el intento de una

28

~

O mejor dicho: el
conocimiento de
Villaurrutia es el
conocimiento de
la muerte.
Por otra parte,
el erotismo de los Nocturnos es también una reacción
para aferrarse a la vida: una estrategia distinta
pero que busca cumplir la misma función que su
geométrica perfección formal Una confesión: durante
la temporada que padec! ataques de pánico, mi modo
personal de combatirlos fue mirando pornografía:
un conjuro vital que oponer a Tánatos. Un ataque
de pánico no es _un miedo irracional, como muchos
han querido entender, es una toma de consiencia
de la muerte de 1a que la reflexión, a pesar de sus
esfuerzos, no logra consolar. No es delirio sino lúcida
e implacable cettidumbre: somos mottales y corremos
peligro. Cualquier reflexión en torno es mera evasión
(que a su vez funciona como concentración).
Pornografía salv!fica.

29

4,

EL SUEj¡O DE LOS MUERTOS

Tal vez el único poeta verdaderamente delirante,
es decir, el único poeta antiguo, sea, en México,
Ramón López Velarde. Porque realmente sor Juana
, ya era moderna. En la poesía de, López Velarde
el verbo es impredecible: más que a la lucidez,
a la reflexión, a la consciencia, al conocimiento,
sus versos apuestan por el lirismo imposible: 'la
revelación absurda, chispeante, inusitada. Otra cosa
que lo distingue:
López Velarde no
le teme al ridiculo.
Por eso puede
delirar. Su poema
"El sueño de los
guantes negros"
es, quizá, e'n su
delirio, el único
po.ema realmente
visionario de la
poesía mexicana.
Aunque "La
Suave Patria" es la
piedra de toque de
toda una iconografía
lirica y sentimental
nacional que ha
sido utilizada .
para crear un·a
imagen del México
posrevolucionario, lo cierto es, como ha sefialado José
Emilio Pacheco y más recientemente ha profundizado
:Júan Carlos Bautista, que la imagep fantástica del pa!s
que López Velarde construye en su poema tiene más
c:¡ue ver, paradójicamente, con el México que se perdió
en la Revolución. O que ha estado perdido desde
siempre: el Edén perdido que menciona Rodrtguez
Galván en su poema, el "Edén subvertido" de "El
retorno maléfico", eso, en suma, que llamamos "el
México que se nos fue".
.
,
López Velarde presenta la verdadera visión del
México futuro en "El sueño de los guantes negros",
como un paisaje apenas dibujado: un telón de fondo que

�EL LENCUAJE DE LA RAZÓN DEI.A PASO AL DELIRIO, COMO
ANTICUAMENTE O COMO POR PRIMERA VEZ. NO YA "LA SUAVE
PATRIA", SINO LA CIUDAD HUNDIDA, SEPULTADA BAJO EL LACO
SOBRE EL CUÁL SE ERICIÓ~ LA PÉRDIDA YA NO EN EL PASADO SINO
EN EL PORVENIR.
'

ME

Pero en la madrugada de mi suei\o,

sirve de escenario al despliegue del deseo feticlústa: los
guantes negros de la amada perdida y resucitada. En
verdad se trata de un poema del Apocalipsis:

nuestras manos, en un circuito eterno

.DA

la vida apocallptica vivieron.

, LO

Un fuerte ... como en un suei\o,
libre como cometa, y en su vuelo
la ceniza y... del cementerio
gusté cual rosa ...

Soi\é que la ciudad estaba dentro
del más bien muerto de los mares muertos.
Era una madrugada del invierno
ylloviznaban gotas de silencio.

Un poema del fin de los tiempos en el que se cumple
la petición de Rodríguez Galván: "Levantad a los
muertos de sus tumbas: / Quiero verlos sentir
estremecerme... " Pero un poema también donde se
lleva a su consecución última el sueño de una nación
que acariciaron los románticos: su destrucción.
Si el sueño de sor Juana, en cuanto aventura del
conocimiento, es parte de un proceso civilizatorio,
en este sueño nos encontramos con el fin de la
civilización. El lenguaje de H. razón deja paso al delirio,
'
como antiguamente
o como por primera vez. No ya
"La suave patria", sino la ciudad hundida, sepultada
bajo el lago sobre el cuál se erigió. La p~rdida ya no
en el pasado sino en el porvenir. No ya el deseo de la
construccibn de un país, sino versos para después de
la catástrofe, para después de esa muerte tan temida
y deseada por Villaurrutia: versos que hablan de una
resurrección su bacuática contra toda lógica y contra
toda probabilidad. Aquí encontramos, finalmente, un
poema que sobrepasa la razón: sobrepasa el insomnio _
y se permite soñar: se permite morir. Un sueño del
que López Velarde aún no despierta. Un poema aún
más enloquecido que nuestra realidad Un poema para.
leer en estos. momentos en que México se hunde. Un
nuevo nacimiento o un segundo sueñow

No más sei\al viviente, que los ecos
de una llamada a misa, en el misterio
de una capilla oceánica, a lo lejos.
De súbito me sales al encuentro,
resucitada y con tus guantes negros.
Para volar a ti, le dio su vuelo
el Esplritu Santo a mi esqueleto.
Al sujetarme con tus guantes negros

me atrajiste al océano de tus senos,
y. nuestras cuatro manos se reurueron
en medio de tu pecho y de mi pecho,
como si fueran los cuatro cimientos
de la fábrica de los uruversos.
¿Conservabas tu c;arne en cada hueso?
El erugma de amor se veló entero
en la prudencia de tus guantes negros.
iOh, prisionera del valle de México!
Mí carne... de tu ser perfecto

quedarán ya tus huesos en mis huesos;
y el traje, el traje aquel, con que tu cuerpo
fue sepultado en el valle de México;
y el figurin aquel, de pardo género
que compraste en un viaje de recreo...

.

30

.•

EN

o

z!
8~

fi

CUALQUIER
LADO 1111

A

utor de diez novelas, entre las que destacan
El desbarrancadero (Premio Rómulo Gallegos)
y La rambla paralela, Valltjo se ha convertido
en el escritor más insobornable de nuestro tiempo.
A menudo asociado con la polémica, realiza
declaraciones que otros autQre~ por temor no se
atreven a expresar. Desde la sabiduría del hombre.
que no tiene nada que perder, ha construido una
obra monumental, que no otorga concesiones.
Alegre misántropo, casi nunca abandona su casa,
posee fama de escurridizo. Pese a lo anterior, es una ,
persona que se distingue por su amabilidad. Nació
en Medellín, Colombia, pero radica en la ciudad de
México. Además de novelista es biólogo, cine.eta
retirado, lingüista, toca el piano y ama a los.perros.
Ha donado cantidades exorbitantes de dinero a
asociaciones protectoras de animales. Declarado
homosexual, su pasión son los muchachos.

Terrible y hermosa, la obra·
de Fernando Vallejo irrumpió
violentamente en el panorama
de las letras. Poblada por
ángeles, muertos y fantasmas,
la novela La virgen de los
sicarios fo consolidó como un
monstruo de la literatura.
Mientras otros escritores
insistían.en narrar los residuos
del realismo mágico, Vallejo
nos situó en la realidad. La
vida en Latinoamérica no
concede el happy end. .

Su nueva novela, El don de la vida (2010), es una
elegía a la vida misma, un canto de amor a la muerte.
Un tema recurrente e inabarcable dentro de su obra.
La obsesión que lo empuja a describir cl infierno que
le representa. la existencia.
Carlos Vdázquez (CV): Debido a la violencia originada
por la guerra que el gobierno mexicano le ha declarado al
nareo, se presume de una colombiáni.zación del país. iEs un
mito oun hecho inminente?
Fernando Vallejo (FV): la colombianización de
México es un hecho. No ~é por qué han puesto
aqui el grito en el cielo por la comparáción que
hizo recientemente la secretaria de Estado
norteamericana Hillary Clinton del México de_ahora
ton la Colombia de hace veinte ai\os. Fljate en esta
simple observación de lenguaje: la palabta "sicario",
que significa asesino contratado o por dinero, y

•
31

�•

'
•
CV: Sergio Fajardo, ex alcalde de Mcddlín, asegura que
durante su administración logró reducir los índices de
violencia eon programas de integración social iHasta dónde es
posible calcular si esto es verdad ose trata de pura propaganda ,
política?
FV: Es propaganda pol!tica, mentiras,.embustes de
un tipejo que se las da de servidor público siendo tan
sólo un aprovechador público. Como todos los que
asl sé llaman.

que está en el titulo de mi novela La Virgen de los
sicarios. Esta novela la escribí en 1993. En México
nadie usaba esa palabra entonces. Aquí la palabra
era "gatillero". Pues "sicariq" acabó por reemplazar
a ésta. Yo empecé a medir lá colombianización de
México por las veces en que apar~c!a "sicario" en
los periódicos y por el aumento en _los secuestros.
Cuando yo llegué a México, a principios de 1971,
aquí no habla secuestros, pero en Colombia ya
habían empezado. Después allá se convirtieron en
una plaga y más adelante la plaga se extendió hasta
aquí. Fijate también en la expresión "jefe de sicarios",
que viene del vocabulario de los narcotraficantes
del extinto cártel de Meclellin, el de Pablo Escobar.
También se impuso ya en México. As! como en
el fútbol y en la computación usamos palabras y
expresiones inglesas, pues uno y otra se los debemos
a Inglaterra y a los Estados Unidos, de igual manera
pasa con los colombianismos del hampa que estamos
usando en México. El que inventa algo impone su
vocabulario. Por lo demás te diré que si México está
colombianlzado, Colombia está mexicanizada. En
mi niñez y en mi juventud los funcionarios públicos
colombianos, del presidente para abajo, eran
honrados, decentes. ¡y aqul? iQué han sido? iQué
son? Te dejo a ti que contestes mis preguntas.

-

•

CV: El ensayista tijuanense Heriberto Yépa. expone una
teoría personal que afirma que la cultura mexicana ha
caducado. Con la violencia desatada por el negocio de la
droga esta aseveración parece cobrar relevancia. iCrees
que la narcocultura sea capaz de destruir totalmente
una_ idiosincrasia y establecer una cultura de lá droga?
iColombia dejó de ser Colombia apartir de la cocaína?
FV: Los estupefacientes son apenas una partecita
del problema. iDónde dejas los secuestros, los
asaltos, las extorsiones? Las extorsiones a los
negocios y a veces a los ciudadanos del común,
que están a la orden del dla en todos los barrios
de Medell!n, ricos o pobres, y en las ciudades del
norte de México, que han caldo en manos de las
bandas. Lo que estamos viendo d1a a dla por todas
partes, en Colombia y en México, es un crecimiento
demográfico desmesurado acompañado por un
creciente desempleo, una creciente rrúseria, la
desintegración de la sociedad y la desaparición del
Estado. O mejor dicho, la desaparición del Estado .
donde debe est.¡r y su dañina presencia donde no
debe estar: para ponernos cada vez más regulaciones,
más trabas, más impuestos, para no dejarnos vivir ni
respirar. En México, como en Colombia, el gobierno,
el Estado, es el primer atropellador, el primer
delincuente. Mayores rateros y hampones que los del
PRI y su disidencia el PRD, aquí no ha habido. Ah, y
les sumo el partiducho delos González Torres. Ahora
se reparten entre todos ellos el botín público junto
con el PAN, que antes de llegar al poder era un partido
decente.
CV: Se ha especulado demasiado con una posible
legalización de las drogas. Por otra parte, se destinan
cantidades millonarias a combatir el narcotráfico; ¡,ero
nadie considera al adicto. Al contrario, se le criminaliza.

32

La calidad de la droga es tan mala que en ocasiones el
usuario se consume a tal grado que su condición física sólo
le permite realizar actividades como limpíar parabrisas o
pedir limosna. iCrees que una legalización de las drogas
sirva para mejorar la calidad de vida del adicto?
FV: No. Las drogas son buenas para ayudarnos
a soportar la desgracia de la vida. Si acaso, que el
Estado no les corte el cborro de la acetona y el éter a
los fabricantes de cocaína, de suerte que no la sigan
haciendo con químicos sustitutos, que son veneno.
Donde intervienen los hampones del gobierno,
todo lo dañan o empeoran. Que desaparezcan, a
ver en qué maravillosa anarquía caemos. En una
más grande de la que ya padecemos. Total esto no
tiene solución. Somos muchos, siete mil millones,
y la vida es una desgracia. l\ ver si la Marina en vez
de perseguir narcotraficantes se pone a combatir el
ruido y a esterilizar gente.

FV: No birn acabo un libro y me olvido de él. Los
mios están llenos de insultos: a Dios, al papa, a
los curas, a los pol!ticos, a los· abogados, a los
plomeros, a las embarazadas, a las partutientas, a
los médicos ... Me he vuelto un experto en insultar.
A ver qué universidad me da un doctorado honoris
causa en eso ahora que ya me dieron por allá abajo,
en el subdesarrollo, uno en letras.

CV: En El don de la vida te refieres al yo como un
invento. /La vida o la literatura son intentos por inventar
un yo para explicárnoslo/
FV: S~ yo me inventé, tal y como me he inventado la
vida m1a. He tomado por el camino que se me antojó
y nunca he pensado ni hecho lo que los demás quer!an
que pensara e hiciera Desde muchacho mandé al diablo
sea este engendro del Romo iapiens que llamamos "la
sociedad", pero que yo considero como "la suciedad". '

"LA DIVISIÓN EN P~RTES, CAPfTULOS Y SUBCAPfTULOS TAN SÓLO
DA UMA FALSA IMPRESIÓN DE CLARIDAD PERO NO LA PRODUCE. LA
'

CLARIDAD TIENE QUE ESTAR EN LAS FRASES. QUE AVANCEN ÉSTAS
CON FACILIDAD, QUE FLUYAN ..." FERM.ANDO VALLEjo
CV: iEn qué estado se encuentra la lengua espanola! iCuál es
tu diagnóstico? iRealmente se puede deteriorar una lengua?
FV: En plena bancarrota. El español hoy es un
adefesio anglizado. Tambíén ya ~cabamos con él
CV: En tus novelas no existen capítulos o espacios en blanco.
La narración continua nos remite apequeñas sinfonÍílS. iDe
dónde proviene la música de tus novelas? iEs producto de la
oralidad ode tu concepción del tiempo eomo un río?
FV: No veo por qué tenga uno que dividir una obra
literaria en cap!tuloo. Ni siquiera las obras científicas. La
división en partes, capitulas y subcapltulos tan sólo da
una falsa impresión de claridad pero no la produce. La
claridad tiene que estar en las frases. Que avancen éstas
con facilidad, que fluyan. .. como el óo de que hablas.

•

CV: Narrar en primera persona privilegia la esc-ritura
directa y confesional que practicas; sin embargo, en La
rambla paralela el juego con la tercera perso_na evidencia
una vocación netamente literaria. iConsideras a esta
novela tu obra mejor lograda?

33

CV: iEn qué consiste la dificultad dc ser reconocido en
distintos países de habla hispana/
FV: En el esplritu de parroquia delos países que
hablamos este idioma. En nuestro mezquino
concepto de patria. A dos siglos de nuestra
separación de España somos una colcha de retazos
de paisitos sin arreglo ni redención. CV: i&lt;¿)_ué opinas sobre la adopción en el matrimonio por
conveniencia?
FV: El matrimonio es una institución odiosa. Y la
familia. Nadie tiene el derecho a reproducirse ni a
comerse alos animales. /Quién nos lo dio? iPorque as!
lo dice el Génesis? El Génesis es un libro estúpido de
mitos babilónicos muy recientes, del siglo V antes de
nuestra era Dios no creó esto nilo creó nadie y como no
sea para la muerte no vamos para ninguna parte.
CV: Cuando España impuso un visado a los colombianos
firmaste junto a un grupo d, escritores una carta donde
renunciabas avisitar el país si llevaban acabo la solicitud

�premio Rómulo Gallegos el germen de donde surgió la idea
para escribir La puta .. )
•
FV: No. Este sumario de La puta de Babilonia que le
levanté ala gran empresa criminal que es el cristianismo
no tiene más razón que mi amor porlos animales. Como
el llamado Cristo no los vio... iQué los. iba a ver si ni
existió! Nadie puede probar la existencia de un Cristo
histórico. Cristos míticos hubo muchos, más ile una
decena, y en el solo Nuevo Testamento hay tres: el de
Pablo, el de Juan y el de los tres evangelistas sinópticos.
Pero ui¡o encarnado no lo hubo. Yno hay cristianismo
antes.del año cien Aver si el cardenal Sandoval lñiguez,
que es cloctor en teolog!a dogmática de la Universidad
Gregoriana, acepta un debate público conmigo
para que hablemos de la inexistencia de Dios, de la
inexistencia de Cristo y de las incontables bellaqµertas
y cómenes e infamias ele su empresa crimihal Con mi
promesa de no tocar el tema de las !imosrulS que ha
recibido este señor del narcotráfico ni su tesis de que
para la lglesia no hay dinero sucio.

de visa. iCómo explicas que hayas sido el único de los
firmantes que no has vuelto a pisar tierras españolas/
/Cumplirás tu promesa hasta la muerte?
FV:' Porque los otros seis que firmaron la carta
conmigo (cinco escritores y un.pintor) resultaron
1:1nos solemnes granujas. De todos modos, y pára
decir la verdad, pero dejando muy en claro que no
pienso volver, el drama de los colombianos no es
que les pongan visa para entrar a España sino que
no puedan vivir en Colombia. iQué van a poder vivir
allá, si acabaron con ella y la volvieron un solemne
matadero!
· CV: Hace algún tiempo adquiriste la nacionalidad
mexicana. /Es esto una venganza hacia Colombia o·es
amor por este país? /Por c¡lli la nacionalidad mexicana y
no la chilena, por ejemplo?
FV: Porque aqul he vívido la mayor parte de mi
vida: cuarenta años.
CV: i~ué opinión re genera la figura del presidente
Calderón/
FV: Un hombre gris, inculto, ignorante, un don nadie,
un aprovechador público, un vivo de la política que
indignamente y sin ningúo mérito preside el destino
de ciento diez millones de personas y que como su
predecesor ha dejado impunes los setenta años de
saqueo a México por parte de los bandídos del PRI.

CV: iEn qué sitio ubicarías a La puta de Babilonia
dentro de tu producción/
FV: Junto con mis otros dos libros de ensayos La
tautología darwinísta y el Manualito de imposturología

física.

'

CV: El don de la vida trata el tema de la muerte, el
umbral último; iescribirás otra novela después de esta?
FV: No creo. Escribir un nuevo libro es muy dificil.

CV: En ocasiones dices que el descontento con la patria se
mide por la cantidad de colombianos que han salido del
país. iPropondrias a los mexicanos que no están conformes
con la situación que abandonen este pais/
F\lcYa se han ido como treinta millones. No se van
más porque no pueden.

"4J, M.C. LE CLÉZIO
Traducción de lván Salinas

CV: iHa resultado México un lugar idóneo para vivir o
sólo es otro sitio habitable más?
FV: Me siento bien en los países de mi idioma.
Como en mi casa .

..

CV: La puta de Babilonia contiene una cantidad
impresionante de datos sobre la Iglesia, tu obra
más cáustica antes de la publicación de esta era
Desbarrancadero, ifue la novela con la que ganaste el

CV: En distintas partes de tu obra enfatizas que volverás a
Colombia amorir, /cumplirás tu amenaza1
FV: Colombia ya no es mía, es ajena. M,, da lo
mismo morirme en cualquier ladoll»

"ME SIEMTO BIEM EM LOS PAÍSES DE MI IDIOMA. COMO EM MI CASA"
FERMAMDO VALLEJO
•

•
34

'
forma parte
del libro La fiebre (Editorial Almadia,

1 N. de la E. Es.te rela:to

2010; col. Mar Abierto. Narrativa
conte1nporánea), antolog!a de nueve
cuentos de Le Clézio traducidos por
primera vez al español Fue preparada
con el-apoyo de la Embajada de Francia
en México (CCC,IFAL), en el marco
del Programa de Apoyo ala Publicación
"Alfonso Reyes" del Mmisterio francés
de Relaciones Exteriores.

�Eso, en eso me babia convertido. Me bamboleo como un montón de gelatina. Ymuchas cosas
se me escapan, me abandonan, me vacían; tengo la impresión de ser el casco de un gran buque,
y que lá~ ratas y los hombres escapan de mi, se alejan llevados por el terror, mientras me deslizo
pesadamente hacia el interior del mar. Me voy a convertir en un desierto, en el canal de un pozo
aéreo, salido de ninguna parte, que conduce al abismo.
Mi cuerpo ha desmejorado bastante. En esta especie de juventud lo vi marchitarse yvolverse pequeño.
Sin músculos,o casi Mis manos son cortas, cuadradas, y las venas desaparecieron, como habían aparecido,
bajo la piel blanca Todo se mueve más rápido, todo es liso, sencillo. El número decreciente me desposeyó
aún más, ysigo retrocediendo, retrocediendo, retrocediendo, retrocediendo, más lejos todavía, hacia atrás,
hacia atrás, en plena caída horizontal Merodean gritos desconocidos. Yformas, atrapadas en un bloque
glacial ydelicado. Esto se evapora sutilmente, sin calor, sin violencia, y el agua que sale de mi sólo deja al
desnudo partículas sin ángulos, redondas y pulidas como dientes. Esta acción que hay en mí, ies todavía
la velocidad? Ahora ya no veo ningún tren, ningún ricl, ninguna dirección. Al contrario, me parece que
estoy inmóvil, sumergido hasta la cintura en medio de una playa de fango. Yme hundo hasta el fondo. La
cintura, los puños. Las costillas. El pecho, los hombro&amp; La base del cuello, el cuello, la nuca, la garganta.
Luego el mentón. La boca, la boca. La nariz, con sus dos orificios que se cierran como dos trampas al
hundirse enla arena Todo me empuja Ysigo deslizándome, caigo en este pozo negro, en esta fosa séptica
que cálida, friamente, me disuelve poco apoco en su masa vibrante y coloreada porun estiércol orgánico,
po¡ una generosa bestia viva provista de un largo intestino acerado. Las mejillas. Los ojos, mis ojos se
cierran en este mundo de arena
Y olvido. El tiempo sigue pasando, extrae de mí el movimiento que necesita para mover
sus resortes. La voz lleva la cuenta regresiva: 15, 14, 13, 12, 11... Todo se vuelve tan estrecho,
tan blanco. Estoy sentado en una silla de paja, al centro de un recuadro soleado. Los sonidos
penetran en mi boca y-se mezclan, todos desiguales, todos caóticos. Las palabras se forman, se
deforman, se pliegan en dos, se funden.
'

oy, 15 de abril del año xxv después de mi nacimiento. Antes de eso, caminar. El tren
rueda para mi, completamente solo en la noche, y las ventanillas tiemblan y se azotan. La
velocidad ha penetrado en cada rueda, cada placa de acero mugriento, y todo vibra, con
pasión. Yo también vibro y me agito, en alguna parte al fondo de mi cuerpo, y la vibración escala
el edilicio de mis órganos, eléctticamente, con 'hormigueos, con pulsaciones, como una invasión
de microbios. No'SOy otra cosa, vibración, y las ondas cortas y secas recorren mis segmentos,
mis huesos, mis nervios. La velocidad rolida. Algo sale de m1, desmesurado, puro, frío, como la
larga hoía de un cuchillo. Y espero. Antes de eso. caminar siempre. Mi rastró quizá se ha hecho
más blando, está más blando ya. Siento los fémures y las tibias acartonados, la piel del vientre
arrugada. Aún nada... Voy más lejos: ahora, el corazón; el corazón que late notoriamente un poco
más rápido, notoriamente con menos fuer:µ. De golpe, los pulmones se crispan. Y la velocidad,
la velocidad sigue saliendo de m1. Imágenes complicadas, vanas, se apilan. Sonidos largos,
ronquidos, semejantes quizá al ruido del aire al desplazarse en un incendio. Eso es: estoy frente a
un incendio gigantesco que abrasa media ciudad El incendio pasa, vuelve, y yo sin moverme. Tal
vez estoy aún en una especie de tren. 20, 19, 18, 17, 16, 15... Algo disminuye, disminuye con rapidez,
no puedo detenerlo. Me absorbe, me aspira una digestión voraz, no me defiendo, o apenasio hago,
no hay nada que hacer. El tren soy yo. Ahora entiendo, iqué puedo hacer? iSe puede combatir a
un tren? El poderoso aliento, los rieles, terriblemente largos, rectilíneos, penetran en mi con una
violencia que desgarra todo: las ruedas, los ejes chirriantes, los fuelles, las ventanillas abriéndose
por completo hacia el negro espacio de la noche y del aire, hacia el hielo, con el cielo inmóvil,
la máquina que jala, todo derecho, todo derecho, que jala su bulto, sin esfuerzo, en medio de la
campiña desnuda, todo eso soy yo, soy yo quien acelera, un yo furioso, feroz, como un búfalo
desquiciado. Rebaso ciudades, hileras de ciudades en donde las luces brillan y cambian de lugar.
Los cables corren frente a mis ojos, se elevan, se agachan, se elevan, se agachan, etcétera. El frio
penetró en mi cuerpo con el movimiento, haciendo que adopte una posición horizontal, aplanado
sobre la tierra, extendido sobre ella como una capa de agua. Yme escurro por todos lados. Ya nada
me retiene. Invado los agujeros, choco y tapo los bordes, extiendo, floto, tengo olas.
Siempre las mismas cifras, contadas al revés, huyen de mi. 6eguramente se trata de segundos,
de inefables y vanos segundos que dividen todo, marcan los trazos, luego borran, seccionan
los paisajes, las frases, las palabras, las letras. Y no habril nada mds, nunca. Escucho una voz
. desconocida, que deletrea mi nombre y lo deforma, lo disminuye, la encoge. YJoientras esta
voz no dice más que mi nombre, siento que me dirijo a alguna parte, todavía no sé a dónde, pero
es un punto preciso, allá afuera, que me atrae de manera irresistible con el agotador movimient.o
de su fuerza. Aspira, engulle.

H

"Ffenri Pierre Toussaint" ·
"Henri Pierre Toussaint"
"Henri Pierre Toussaint"
"ri
ouss"
• rier Toussaint"
• er Toussaint"
"Toussaint"
"Touss"
"Touss"

"CIGARRO. ALTERA. HUIR ESPINAS. TRENZAS.ABUCHEAR NAlES. RENTE. UNTO. RATA.
AFGANO. SETIAN. HUIR. ESTADOUNIDENSE. 5 CUADRADOS. IS%. LITERATURA. AURRLS. ERNA." Nada
las llama. Y sin embargo, vienen, entran, están ahi, venidas del exterior, de amplios campos
obscuros. Llegan del mundo, de las superficies de tierra húmeda, de una suerte de lotes baldíos
cubiertos por desechos. De seguro vengo de ahí. De seguro de eso me alimento. Mis padres, si
tengo, habrá que buscarlos ahi, en el montón.
·
Retroceder, retroceder más todavía. En mis ojos, ahora, hay una fina película opaca, algo que
espesa mi vista como los lentés de un hipermétrope.
Asisto a las últimas metamorfosis de mi nombre: "iHenri, Henri!" "iRi!" "iRi! iRi! iRi!":
Ése es mi .nombre, el que la gente grita. Con la boca abierta, una risa demente atraviesa
atropelladamente toda mi garganta, se alarga como el resplandor de un trueno, se agacha, se
levanta, rebasa los labios y canta al viento, empujando las cortinas invisibles del aire. Luego,
esa risa se transforma en dolor, en un dolor inmenso, nacida en la recámara de los pulmones
comprimidos, venida desde el diafragma paralizado, semejante a una prolongada contracción
interna que expulsa, que rechaza, que expulsa, que extirpa el alma de mi cuerpo.
iVaya 1 Me encogí un poco más. No puedo decir cuánto, pero de pronto los objetos me
parecen gigantescos. Yo que me creía más bien alto, ahora la mesa me llega a la altura de la
nariz. Pero ya no estoy ni siquiera asombradq, no, prefiero dejar que el tiempo me maneje. Me
limito a circular en medio de las cosas como si estuviera en un bosque: las mesas, las sillas, las
cómodas, las camas, las escalerillas, todos son árboles. Sus fustes son inmensos, y yo, pequefiito.
Luego viene la marea de las cosas antiquísimas. Dejé de ser yo desde hace tiempo. No sé cómo
decirlo, pero los gritos y las llamadas bailan. Las manos. La confusión reina por todas partes,

.,

"ouss"
"ss"

•
36

37

•

�y esta especie de vacio penetró en todo mi cráneo por mis ojos, mi boca, mis oídos, mi nariz,
abiertos de par en par, y se deslizó por todo mi cuerpo COil).O agua, como agua. !O, 9, 8, 7... Estoy
conectado a la tierra por una colurnná, por el mármol. Pertenezco. O quizás estoy acostado
bocabajo, congelado, sobre una fotografía. Sí, ahí:'en un muelle, cerca de una mujer, al borde del
agua, con el codo apoyado en un poste. Las montañas se encuentran a mi espalda, y encima de
mi cabeza hay un rectángulo celeste, perfecto, sin nubes. Ahora tengo la cara toda estirada, el
cabello al ras, y los ojos con ojeras. Ya no respiro, o apenas. Eso es: volví a mi uníverso, ya sabe,
ese espectáculo petrificado, los coches inmóviles, los transeúntes interrumpidos en su andar,
los pájaros atrapados el! pleno vuelo, todo eso, plano, tranquilo, uniforme, congelado, pulido,
detenído, intocable.
Ysin embargo, la misma cosa que se va, siempre, que se escapa, este bicho que se larga, que
huye, que se recupera. Ya no retrocedo más, parece. No, la evasión ha cesado. Lracción que
hace rato se)l.acia a contrapelo, ahora se ha dado vuelta, y después de ci~o tiempo de pausa, en
el que reuníó sus propias fu=as, ágazapada, brinca de repente, se lanza y comienza de nuevo,
y en esta ocasión en verdad me lleva con ella. Ya nada la frena. Soy libre, soy totalmente libre.
Ya no espero nada, y mi carne ya no es ningún obstáculo. Bajo a toda velocidad, ruedo como si
me persiguiera el diablo por la nueva vía, recta y virgen, en el camino blanco y tranquilo. Sí, ésa
es la verdadera velocidad Nada me detendrá. Escucho el ruido cadencioso de los segundos que
salen disparados, los golpes en sordina de mi corazón que bombea, mientras las cifras desfilan,
escalan, construyen:
•

¿¿¿Cuál es la cifra??? iDos? iUno? iMerros todavía?
El pantano es·realmente enorme. Se elevan humaredas por aquí y por allá, por todas partes, y
los olores azucarados o penetrantes merodean, se arremolinan. Unos bichos lentisimos emergen
del lodo, sus negruzcos caparazones relucen bajo la luz, con las pústulas perladas de gotas.
Estos bichos sacan su,s cuellos del pantano, con poderosos estiramientos de las vértebras,
luego miran de lado, y sus ojos abiertos perforan la coraza de lodo. En un cielo inundado de
vapores, graves signos son trazados: espesas barras, carbonosas, que se desmoronan poco
a poco en el viento. En algunos puntos el frto es tan intenso que se ve cómo se forman los
cristales del hielo en el aire, como si fuera un vidrio. En otros, sucedla lo contrario hacia calor
.
'
'
un verano húmedo y demoledor, espirales se dibujaban en los charcos de tierra derretida. Las
burbujas se estrellan unas con otras, luchan, y luego revientan proyectando a su alrededor unas
salpicaduras mugrientas. Tocio bulle, todo golpea. Unas ondas sordas descienden a kilómetros
de profundidad, y sus itinerarios se reflejan en escalofríos casi imperceptibles de la corteza
terrestre. El hambre. La sed. Ovillado, bañado en sudor. La fiebre, ¿cuál fiebre? La garganta
abierta, la garganta dilatada, para absorber el. aire y la vida, los hquidos alimenticios, la frescura,
para calmar ese fuego insaciable que devora las entrañas, para apaciguar las escoceduras, las
grietas del frto, para inundar los recovecos de la piel seca, para respirar, para irrigar, para entrar
completamente vivo en la atmósfera, y nada, volar, arrastrarse, flotar, extenderse, crecer, vivir,
ivivir! Yun grito ronco, estridente, seguido por otro grito, de un "iah!" de picapedrero, ambos
gritos suben al unísono, se elevan hacia el techo.
Y entonces, en camino hacia una especie de muerte. Año cero1'»

101102103104105106107108109110
lll 112 113 114 115 116 117

Aqui, en donde estoy, ya no' hay ní dlas ni noches: nada. Las fotografías desfilan ahora, las
fotagrafias sin fecha, silenciosas, que no muestran nada, que no representan a nadie. Sobre ellas
no se ve níngún rostro, ningún objeto, níngútl paisaje. Grandes hojas de cartón gris, en donde
me introduzco con rapidez y de donde salgo aún más rápido. Un verdadero pasillo con mil
puertas por donde avanzo como un rey
Más abajo todavía. 'Si, mucho más abajo. A cuatro patas. Los torbellinos están por todos
lados, y yo también soy uno. Lo caliente, 1o frto. Dolor. La comezón, los cosquilleos. La lengua
se hace un nudo en mi boca, mi aliento apenas puede avanzar.
Las palabras, ¿a dónde se fueron? Desaparecieron. Ya sólo quedan unas como aureolas, sí,'eso
es, unas como aureolas alrededor de las cosas. Impulsos que levantan el cuerpo por completo
y lo hácen deslizarse hacia los objetivos, lo arrojan al centro de los materiales, y amasan el
conjunto.
•
Soy un enano. Ya no tengo fuerzas, tiemblo con todos mis miembros. Tengo miedo: a que
me dejen aquí, olvidado en este agujero; no soy digno de que se acuerden de mí, de que me
miren. Olvídenme. Todo es tan grande, tan áspero. Las luces son dolorosas,' a veces pasan
con rapidez, otras con lentitud, restregando en mis retinas unos eternos vestidos blancos,
nacarados, relámpagos, soles eléctricos. A la izquierda, a la derecha, rechinidqs, chirridos de
madera desbastada. Estoy atorado en un campo de secafirmas, mientras el polvo St,'. agita en
medio de los penetrantes olores de tinta. Tocio asciende en mí.
Olas ácidas levantan el vuelo desde mi vientre, hacen a un lado las paredes de las mucosas,
y suben, suben, suben. Vomito el mundo, por dondequiera. Me veo inundado, luego llamado,
arrancado: sacudido; arrullado, mecido. Entonces aparecen otros. sustratos, velos gaseosos e
hipnóticos, que se posan revoloteando apenas sobre mi cabeza, y que la cubren, uno tras otro,
como si fueran escorias. ·

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LA. IDEA DE OCT.AVIO P.AZ EM TORMO .A LA.FALTA DE CIÚTIC.A EM MÉXICO
CEMTRABASU HIPÓTESIS EM QUE MÉXICO MO TUVO ILUSTRACIÓN Y, POR
T.AMTO,C.ARECIÓ DE UNA,1:D.ADCIÚ11CA''. ESTE TIPO DEASEVERACIOMES
SOM BASTAMl'E COMUNES EM LA. HISTORIA DE LA. LITERATURA MEXICANA:
BASTE RECORDARAJORCECUESTA,QUIEM HABLABA DE UM,~Qufnco
MEDIO INTELECTUAL" (1994; ffl). LA. ,,.AUSEMCL\'' O ,,IMEXISTEMCIA" DE LA.
CIÚl'ICA LITERARIA EM MÉXICO, SIM EMBARCO, MO ES UNA DESCRIPCIÓN
DE HECHOS, SIMO UM IDEOLOCEM.A FAVORITO DE SECTORES DE LA.
LITERATURA MEXICANA EM BUSCA DE CONSTITUIRSE EM HECEMÓMICOS
(LA. QUEJA, .APARTE DE CUESTA Y DE P.AZ, SURCIÓ TAMBIÉN EM AUTORES
COMO .ACUILA.R C.AMÍM AL FUMD.AR NEXOS O EL CRACK EM EL PRIMER
NÚMERO DE LA. FENECIDA REVUELTA), O DE.AUTORES QUE SIMPLEMENTE
MO SOM OBJETO DE ELLA.. EM UM ARTÍCULO DE 1990, JORCE RUFFIMELLI
DIACMOSTICÓ ESTE MAL COM CERTEZA AL OBSERVAR QUE LA..AUSEMCIA
DE LA. CIÚ11CAES UM ,'TEMA F.AVORffO [DE LOS IMTELECTU41 ES] CU.ANDO
SE TRATA DE EVALU.AR SUS C.APITALES CULTURALES", PERO CONCLUYE
.ASUMIENDO LA. .AUSENCIA DE UN.A ,TRADICIÓN CRÍTICA", HACIENDO
ECO DE LA.S IDEAS DE P.AZ (RUFIMELLI, 1990: 154). EL PROBLEMA, CREO
YO, PROVIENE DE CIERTOS MALEMTEMDIDOS EM TORMO .A LA. CRÍTICA
LITERARIA, QUE RESULTAN EM UMA DEFIMICIÓM CEMER.ALMEMTE
IMIUST.A.

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.LA CRÍTICA
LITERARIA
·COMO SABER.

. · Apunte~ ha~Ja
una r~conceptqalizac10n
.

..

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e pueden identificar algunos elementos de
dicha definición. Primero, en México se suele
confundir a la critica con la reseña de novedades,
que, aunque pertenece a la práctica, es una parte
menor, coyuntural y de poca densidad intelectual. Si
consideramos además que en México las reseñas son
por lo general o espacio de fogueo de escritores jóvenes
o plataformas de ataque o legitimación por parte de
ciertos grupos culturales, o textos escritos de pasada
como favor o como trabajo remunerado, no es acertado
ní posible sustentar que la critica literaria se reduce a
ellas. El segundo problema radica en la identificación
de la critica literaria con el ensayo. Esta idea proviene
sobre todo de ciertos modelos que se han privilegiado
como arquetipos del critico: Edmund Wilson, Saint/
Beuve, Harold Bloom, George Steíner, Cyrill Connolly.
O, para ponerlo de forma más clara, en México se usan
corno modelo críticos que ejercen el oficio corno machos
alfa, cuya indudable inteligencia resulta en un ejercicio

S

41

que siempre concluye en la impresión. Asimismo, son
figuras copiadas a medías: mientras Bloom es autor
de un monumental libro sobre Shakespeare, o Steíner
de volúmenes sumamente complejos sobre distintos
ámbitos de la literatura, en México se venden corno
libros de critica literaria recopilaciones de reseñas y
artículos. Ciertamente, estos libros son dísfrutables y
por momentos inteligentes: yo mismo soy aficionado
del Arbitrario de la literatura mexicana de Adolfo Castañón
o de Tiros en el concierto de Chrístopher Dornínguez. Sin
embargo, este modelo resulta con demasiada frecuencia
en una critica narcisista y autorreflexiva que dice
mucho sobre el critico y poco sobre el texto.
Est as dos acepciones dejan de lado territorios
enteros del ejercicio critico en México, invisíbilizados
por la cortina de humo construida tanto por el mito
de la inexistencia como por las personalidades
monumentales de los críticos de mayor visibilidad en
México. Lo cierto es que, en su nivel profesionalizado,

�existe una cantidad de criticas literarios trabajando
en la academia, en revistas, en periódicos, en el
extranjero y en muchos ámbitos. Y ciertamente me
vienen a la· mente varios libros interesantes de critica
publicados en los úlómos tres o cuatro años: El imperio
de la neomemoria (Almadía, 2007) de Heriberto Yépez,
en el ámbito ensayistico-filosófíco; La nueva ciudad
de las damas (UNAM, 2010) de Eve Gil, en el ámbito
del ensayo, el género y el blog; Reforma, novela y nación
(BUAP, 2009), en el de la academia en español; o The
Stridentist Movement in Mexico (Lexington Books, 2009),
en el de la academia en inglés. El punto aquí radica en
que la inexistencia de la critica no sólo se desmiente
con una simple búsqueda en los catálogos editoriales,
sino que se muestra claramente como un intento de
ningunear a la critica. Al tener en la historia mexicana
una cantidad de criticas importantes que hacen las
veces de escritores (desde Cuesta y Reyes, pasando por
Paz o Garcia Ponce, siguiendo por Sergio Pitol, Carlos
Fuentes e Inés Arredondo y llegando hasta Rosa
Beltrán, Yépez y Gil), se suele hacer menos al crítico
que no es creador, dejando así de lado una cantidad
importante de autores radicados en la academia o el
periodismo. Esta postura es absurda, debido a que
un critico-escritor suele hablar en su critica de sus
propias cuestiones creativas, privilegiando la reflexión
sobre sí a costa de la reflexión sobre los textos. Esto
ha producido maravillas de la crítica mexicana (dificil
cuestionar la factura de los ensayos de Pitol sobre
Compton-Burnett o la familia Burrón) pero ha dejado
un espacio muy precario a la critica entendida corno
saber y conocimiento desde y en torno a la literatura.
Pero antes, es necesario poner sobre la mesa otro
impasse en el entendimiento de la crítica literaria
en México: la grilla. Al ser México un país con una
cantidad generosa de dádivas estatales, la crítica
literaria se devalúa en un vehículo necesario para
fortalecer los currículos y proyectos de los autores.
Así, una mala reseña o una exclusión puede costar
una beca del Fonca, mientras que ese ))oder literario"
gaseoso que parece no existir pero todos pelean,
es una fuente inagotable de polémicas falsas. Un
ejemplo de lo anterior es el revuelo absurdo causado
por el Diccionario critico de la literatura mexicana 1955-2005
(FCE, 2008) de Christopher Domínguez Michael.
Cualquiera que haya leído a Domínguez Michael sabe

que su crítica se alimenta en parte de la provocación
y que la caradurez de elegir tal titulo para lo que es,
esencialmente, una compilación sin editar de sus
reseñas, es deliberada. Sin embargo, lo que vimos fue
una serie de autores criticando sin ton ni son al libro,
no por sus argumentos, sino por lo "'excluyente" de la
critica de Domínguez Michael, lo cual esencialmente
significa que, por mucho que lo odien, quisieran estar
validados por él y les dolió no estar incluidos. Si bien
el libro no amerita mucho debate de fondo (se trata de
textos más bien superficiales), se volvió el libro más
prominente de la critica mexicana gracias al debate
grilloso que lo siguió. En cambio, es de lamentarse
que libros publicados por prensas universitarias,
respaldados por años de investigación y trabajo, pasen
desapercibidos.
El problema de la crítica literaria en México no es
ni su inexistencia ni su falta de tradición, idea que
insulta a los muchos que ejercemos el oficio con gran
respeto y lectura en relación con nuestros precursores.
Es simple y pura ignorancia: la clase letrada mexicana
o no lee a la crítica o la lee y prefiere ignorarla. La
crítica literaria de valor profesional, la que se basa
en investigación y trabajo, es antinómica a un medio
literario donde los tiempos intelectuales están
medidos por los periodos anuales de las solicitudes
de beca y por la cámara de ecos donde resuenan las
opiniones superficiales del momento. Como no es fácil
estudiar un doctorado, escribir una disertación, pasar
un concurso de oposición o escribir un libro capaz
de superar los escollos de un sistema de evaluación
editorial riguroso y meritocrático, resulta más
atractivo escribir reseñas sobre las úlómas novedades
de Anagrama en una revista (o en un blog) y llamarse
crítico a partir de ello.
Todos estos problemas provienen, corno espero
haber demostrado hasta aquí, de una noción de la
crítica literaria que tiende a privilegiar al crítico
como enunciador de opiniones y lugar último
de articulación de la lectura. Esto redunda en la
devaluación de la lectura crítica, ya que se entiende
en última instancia como una serie de impresiones
intempestivas. Asimismo, al entrecruzar esta noción
del crítico con las peleas resultantes de un sistema
institucionalizado de la literatura como el de México,
con varios espacios de poder en disputa, la crítica

42

literaria resulta opacada por producciones impostoras
cuyo fin último es la promoción de los amigos, la
destrucción de los enemigos y la adjudicación de becas
y premios. Estos errores están sustentados por otra
ideología perniciosa, la crítica literaria como género
literario, que la postula como un acto de creación
equivalente al de un poema o una novela. Ciertamente,
un lector de la crítica académica o editorial entiende
las limitaciones de este punto: un texto tratando de
dar cuenta de una larga línea de lecturas críticas o de
las minucias filológicas de una obra no puede ni debe
privilegiar la estilística de su trabajo como fin úlómo
de su pesquisa intelectual. Estos textos no se leen
para eso. En este punto, las instituciones literarias
mexicanas no ayudan mucho: aunque existen varios
premios de ensayo, donde el estilo es parte del criterio
de evaluación, no existe hasta donde sé ningún premio
nacional o beca de crítica literaria, cuya evaluación
sea la calidad de la investigación y el nivel intelectual
y contribución de los juicios e hipótesis del texto,
dejando en segundo plano las prosas.
La recuperación de la crítica literaria en México a
un estatuto de mayor relevancia hacia el medio literario
y hacia la sociedad sólo es posible a partir de una
reconceptualización que permita superar estos impasses
y entender el oficio no sólo desde una perspectiva que
haga justicia a lo mejor de la producción ya existente,
sino que permita una reconexión profunda de la
crítica literaria con la esfera pública. Hace un par de
años hice un primer intento de discutir la categoría de
literatura, distinguiendo las nociones tradicionales de
crítica literaria (como crítica de la literatura y como
crítica escrita al estilo de la literatura) de una noción
más amplia que entiende "'literaria" como "'desde la
literatura", argumentando por una crítica que utilice los
instrumentos de la literatura corno una forma de leer al
mundo (en "Pensar en literatura. Notas para una crítica
literaria en México", 2008: 70-75). Pensando más en esta
dirección creo que hay que disociar a la crítica literaria
de su acepción corno literatura y entenderla como
un saber, cuyo espacio está plenamente en el espacio
del conocimiento y rara vez en los territorios del arte.
Ciertamente no descarto que algunas manifestaciones de
la crítica tengan valor estético en sí mismas, pero estas
son minoritarias. Al entender la crítica literaria como
saber, se entiende que es una producción multívoca y

43

colectiva, que existe en distintas formas de aproximarla
y en el trabajo y conversación de varios sujetos y no de un
sólo crítico que se erija metonimicamente como la crítica
misma.
La postulación que planteo de la crítica como saber
no es nueva, sino que proviene de un largo historial
de prácticas de crítica literaria que han utilizado a la
literatura como ángulo privilegiado de aproximación al
espíritu de los tiempos. Son legendarios, por ejemplo,
los magníficos trabajos de Walter Benjamín sobre
Baudelaire, recientemente recogidos en el volumen
The Writer of Modern Lije (Belknap Press, 2006), donde
la poesia sobre el fianeur fue la base fundacional de la
teoría más sofisticada sobre la experiencia de habitar el
sensorium del capitalismo. Viene a la mente también la
obra de Edward Said (1983), cuya noción de worldliness
(mundanidad, en imperfecta traducción castellana)
plantea la inextricable relación entre la letra y una
noción amplia del mundo1• México es prácticamente el
único país de América Latina cuya tradición intelectual
no plantea esta relación de manera sostenida. En Brasil
existen figuras como Roberto Schwarz, quien leyó las
inconsistencias del legado liberal desde los escritos de
Machado de Assis2, mientras que en Argentina Beatriz
Sarlo produjo una de las lecturas más brillantes (y
más leídas) de la tensión entre la tradición nacional y
el cosmopolitismo en un libro señero sobre Borges3.
La versión latinoamericana de esta crítica proviene
de una transformación esencial de la crítica literaria
en la región. En su versión moderna, la crítica literaria
latinoamericana tiene sus puntos fundacionales en
México, tanto en la obra de Alfonso Reyes,quien planteó
la noción neokantiana de "juicio" como superación de la
crítica como "'impresión" y "'exégesis" que dominaba en
su tiempo, como en la del dominicano Pedro Henríquez
Ureña, quien acuñó en el país la idea de buscar "'nuestra
expresión". Este proyecto adquirió fuerza inusual a
raíz de la Revolución cubana, a partir de la cual críticos
marxistas como Roberto Fernández Retamar empezaron
a replantear la idea de la crítica literaria como una
actividad que excede la pura exegética, atándola a la
1 Cf. Edward W. Said. Thc World, thc Tcxt and the Critic, Harvard
Univers1ty Prcss, 1983.

2 Cf. Roberto Schwarz, Um mcstrc na pcrilcria do capitalismo.
Machado de Assis, Uvraria Duas Cidades. 1990.
3 Cf. Beatriz Sarlo. Borges, un escritor en las orillas, Ariel, 199S.

�ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

ANATO MÍA DE LA CRÍTICA

labor de crear una conciencia continental que supere la
condición colonial de la región. Esto alcanzó su grado
apoteósico a lo largo y ancho del continente, en lo que
Carlos Rincón llamó "el cambio actual en la noción de
literatura", a fines de los años setenta, con la obra de
figuras señeras -como Angel Rama y Antonio Cornejo
Polar- que redefinieron de manera radical la relación
entre literatura y sociedad en el continente.
Este paradigma fue completamente pasado de lado
en México. Después de Reyes, la critica literaria en
México tendió más bien al suplemento literario y a la
revista, dando prevalencia a críticos impresionistas como
José Luis Martínez y Emmanuel Carballo, marginando
los estudios históricos e investigativos a los espacios
de especialistas. Asimismo, la emergencia de la figura
de Octavio Paz fue crucial en este momento, ya que el
proceso de la crítica literaria de orientación social en el
resto del conónente coincidió con la aparición del grupo
Vuelta, en el que se defendia una noción posvanguardista
de literatura en sí y para si. Mientras que en el contexto
latinoamericano amplio se escribian trabajos como
Rubtn Darío y el modernismo de Ángel Rama, o Literatura
y sociedad en América Latina. El Modernismo de Fran&lt;;:oise
Pérus, en los que se debatia la relación problemática
de la poesia latinoamericana con las contradicciones
culturales del capitalismo emergente, el libro de mayor
impacto critico en México de la década, Los hijos del
limo, entendia a la modernidad desde una noción más
estrecha e idiosincrática de la modernidad, a la poesia
como un conflicto y dialéctica de subjetividades. No sin
cierta soma podria decirse que se observa la diferencia
entre tradiciones donde la crítica literaria es ejercida
primordialmente por críticos y aquellas en las cuales
poetas y novelistas suplantan a éstos como productores
del oficio. Por supuesto, hubo intentos importantes
de establecer una crítica más amplia: recuérdese el
importantísimo y aún vigente libro de Evodío Escalante
sobre Revueltas, que resultó en una invectiva de Antonio
Alatorre en Vuelta donde el filólogo acusaba a Escalante
de "extranjerizante" y de contaminar el estudio de la
literatura con jerga4.
De esta manera, en México terminó por prevalecer
una crítica conservadora, que entiende la literatura
4 Cf. Evodio Escalante, José Re\ueltas, una literatura del lado
moridor, Era. 1979. La polémica está registrada en Ruffinelli
(1990:165-8).

como algo que hay que preservar del mundo, más
que pensarla desde él, y que se ejerce desde figuras
autorizadas y autoritarias capaces, entre otras cosas,
de decidir lo que constituye a la critica de lo que
no. Al leer las tradiciones de critica defendidas por
Alatorre en dicha polémica, resulta asombroso para
un lector contemporáneo que, en los años ochenta,
mientras en otros paises la crítica era reinventada por
intervenciones que luchaban por una relevancia social,
en México se defendian como modelos a filólogos de
cepa conservadora como Amado Alonso y Raimundo
Uda. Aunque nadie en sus cinco sentidos citaría a
estas figuras como modelos para nuestros dias, el
impulso conservador que busca aislar a la literatura
del mundo sigue siendo una plataforma para la
definición de la crítica en México. En la entrada del
2 de junio del blog de Christopher Dominguez5 se
puede encontrar un descarte de La ciudad letrada como
"un buen paper", implicando con el término no sólo que
el libro no pasa de un artículo cualquiera, sino que es
algo que sólo interesa a académicos gringos que no
tienen la fortuna de ejercer el "ensayo". Sin embargo,
esta perspectiva, miope a mi parecer, dice mucho
del mundo critico en el que ejerce alguien como
Dominguez Michael, quien basa su rechazo del libro
de Rama en cuestiones ideológicas que él considera
superadas, pasando por alto el valor conceptual del
texto. Sin embargo, como nos ha enseñado Román de
la Campa, lector más avezado, el libro de Rama es la
critica fundacional de la relación entre originalidad
literaria (incluso aquella vanguardista) y poder,
un libro que cuestiona de manera radical la idea
simplista de que la estética resiste al poder (1999: 74).
Dominguez Michael, creo, lee a Rama como lo hace,
como un heredero del marxismo estético de gran valor
intelectual en los ochenta pero irremediablemente
superado, precisamente porque esa "ciudad letrada"
diseccionada por Rama está más viva en México que
en ningún otro lado. Al vivir adentro del sistema de
valores heredado por Paz y sus contemporáneos, el
paso hacía fuera de la cultura letrada liberal llevado
a cabo por el critico uruguayo es ilegible en México.
La idea de crítica como saber es un intento de
revertir la noción estrecha de crítica nacida de ese
5 Radicado en el sitio web de letras libres.

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punto ciego establecido en México desde los años
existe como patrimonio de aquéllos que lo enuncian,
setenta, intentando reestablecer una crítica que
sino que tiene una microfisica que lo imbrica con
ocupa su lugar en la polis como un interlocutor
el tejido social, incluso de maneras básicas. Así la
central en el diálogo democrático. Si no se fuera más
crítica, que debe replantearse a sí misma en este
lejos que aquello que Reyes llamaba "las urgencias de
sentido amplio, ya que en la precaria microfisica
la hora", se podría ver que la literatura tiene mucho
que puede existir en un país con alarmantes niveles
que decir de uno de los asuntos más punzantes de
de analfabetismo funcional, tenemos todavía una
la vida literaria nacional, el narcotráfico. Una de las
sociedad donde la pluralidad mediática de la letra,
deficiencias centrales de nuestro entendimiento
desde el periódico hasta el Twitter, ofrece una
público de este sistema radica en su representación
cartografía posible e inexplorada para la intervención
gubernamental y mediática como un problema
de la critica. Si la critica emerge verdaderamente como
estrictamente criminológico (grupos que viven al
saber, las dimensiones públicas de su ejercicio pueden
margen de la ley y la necesidad de llegar a esta utopia
superar las prácticas autorreferentes.
llamada "Estado de derecho") y económico (un tráfico
El primer paso para lograr algo asi es la desaparición
de montos multimillonarios que supera en poder
del suplemento cultural. Este género apareció en
de compra al Estado y la sociedad). Sin embargo,
México a mediados del siglo XX, en publicaciones
lo que hace al narco un problema de profundidades
icónicas como La cultura en México, producto de
sin precedentes es su amplia penetración social y
una literatura en vías de institucionalización, cuya
cultural, desde las sectas satánicas de los ochenta que
reflexión sobre si misma era esencia para sustentar
inspiraron la semiótica de batalla de los carteles hasta
su existencia como práctica autónoma. Sin embargo,
la articulación del mito social del narcotraficante a la
hoy en dia esa es la idea que hay que resistir, dado
larga genealogía de los bandidos y los héroes culturales
que la autonorrúa de la literatura es, en el mejor de
en el narcocorrido. En este ámbito, la literatura ha
los casos, un lujo que la reduce a sólo un fragmento
producido algunas de las interpretaciones más lúcidas
de sus manifestaciones posibles y que renuncia a una
de este fenómeno sin lucidez, desde la deconstrucción
relevancia social que otros medios, como el cine o
de la cultura narcocorridista en Trabajos del reino
el Internet, empiezan a fagocitar. No creo que haya
(2008) de Yuri Herrera hasta la exploración del sujeto
que defender a la literatura como forma "superior"
de clase media seducido por este mundo paralelo en
del conocimiento, pero si creo esencial defender
Perra Brava (2010) de Orfa Alarcón. Lo que no existe
sus especificidades cognitivas y epistemológicas:
aún es el critico que traduzca estas intuiciones en un
su gradual retirada del espacio público representa
discurso accesible a la sociedad civil para integrar
una posibilidad alarmante ante una sociedad cuya
estos lenguajes a nuestro entendimiento social del
autorreflexión es siempre problemática. El suplemento
problema.
cultural actual representa los peores vicios de la
La critica literaria como saber implica también
cultura mexicana. En él subsisten el provincialismo
no reducirla a sus dimensiones estrictamente
que da lugar a lo autóctono independientemente
profesionalizadas, el periodismo y la academia.
de su valor cultural (como aquellos en los que sólo
No obstante buena parte de la crítica literaria
falta una sección dedicada a los poetas del Istmo
tiene lugar en espacios remunerados donde ciertos
de Tehuantepec de la generación de los noventa);
lectores la ejercen como parte de un oficio constante,
a su aparente antípoda, el diletantismo arrogante
como todo saber, la crítica existe en los ámbitos de
disfrazado de cosmopolitismo (¿Cuántas veces más
la vida cotidiana también: hay crítica cuando un
debemos fumarnos las ruminaciones de algún genio
maestro diseña un plan de lecturas, la hay cuando
sobre ese oscuro y mediocre autor austrohúngaro que
un estudiante resiste a su maestro y propone textos
sólo él (porque generalmente son hombres) conoce y
alternativos, cuando un lector elige cierto libro sobre
que a nadie le interesa?); a la polémica barata (como
otro y cuando un librero recomienda una novela a un
convocar a una encuesta sobre la crítica en México
curioso. El saber, como nos enseña Foucault, no sólo
sin invitar a casi ningún crítico, con el fin de levantar

45

�AMATOHÍA DE LA CRÍTICA

AMATOHÍA DE LA CRÍTICA

árnpula porque si) y al texto que no dice nada, pero
que existe porque alguien necesita cobrar un recibo
de honorarios. El suplemento es una aceptación tácita
de la im;levancia de la literatura, de que para tener
un espacio en el periodismo se necesita una sección
ghettoizada y autorreferente en el periódico del fin de
semana que los culturati (entendidos, corno lo define el
Urban dictionary, como aquellos que creen que lo saben
todo pero en realidad no saben nada) pueden leer y
los demás pueden tirar a la basura. Por eso, creo que
una recuperación de la crítica literaria en México a
su estatuto de saber debe pasar necesariamente por
la desaparición del suplemento. Así, la crítica literaria
puede replantear su rol en el periodismo.
Yo propondría reintegrar, como hicieron los
modernistas, al crítico literario a las otras secciones
del periódico, desde las cuales se puede usar el saber
literario como forma de pensar a la sociedad. Esto lo
saben los grandes cronistas: se ve, por ejemplo en la
obra de J. M. Servín, recién recogida en D.F. Confidencial
(Almadia, 2010), donde se puede observar el rol de la
nota roja y la visión literaria en la comprensión de los
márgenes de la sociedad. No dejo de preguntarme, en
estos tiempos de una crítica literaria sin público y de
un periodismo cada vez más simplista, qué pasaría
si en la sección de política aparecieran ensayos de
críticos literarios sobre el problema de los derechos
humanos desde la literatura o si en la de deportes
hubiera de repente un crítico recuperando la larga
tradición de escritura sobre el futbol. Quizá ahí
haya un espacio para que la literatura dialogue de
nuevo con la sociedad que la rodea, donde se pueda
liberar del yugo que producen instituciones literarias
demasiado fuertes.
Aquí viene a colación otro problema esencial,
el de los lectores. Si la crítica literaria es un saber
colectivo, y si éste se ejerce también de parte de
lectores no profesionalizados, es una tarea esencial
de aquellos que nos dedicamos al oficio el repensar
de manera creativa la formación de lectores. En este
departamento, México es un país bastante atrasado.
Parte del problema radica en la escritura de literatura.
En países como Estados Unidos y Francia se produce
un espectro literario que construye puentes entre los
lectores de autores como J. K. Rowling y Stieg Larsson
y la llamada uliteratura dificil", a partir de libros que

apelan a imaginarios identificables desde estéticas
elaboradas pero no pretenciosas. Al momento de
escribir estas líneas encuentro al novelista J onathan
Franzen nada menos que en la portada de la revista
Time, de vasta circulación en Estados Unidos,
anunciando un artículo sobre el problema del gran
novelista estadounidense. Aunque en México no hay
nada que se le parezca en seriedad y penetración a
dicha revista, un equivalente sería encontrarse a Juan
Villoro o aJorge Volpi enla portada del Milenio semanal
o el Proceso porque su última novela tiene mucho más
que decir del medio contemporáneo que el chisme de
la semana. Esto es posible solamente en un país en
el que la cultura literaria existe de manera amplia y
en el que autores como Jonathan Franzen producen
una literatura que, sin dejar de ser excelente, permite
al lector de John Grisham o de Stephanie Meyer
aventurarse en sus páginas. Este lector, que vive la
lectura como un continuum que evade las jerarquías
estéticas de los que nos dedicamos a las letras, es
el más descuidado en México. Fuera de escritores
como los del crack, que siempre han apostado a la
idea de tener lectores, en México predomina una
escritura que es o demasiado autorreferente para ser
legible (piénsese en esa perniciosa literatura llamada
uescritura femenina" y fundada en un yoísmo tedioso
disfrazado de subjetividad poética) o que se escribe
para el premio y la beca siguiendo los lineamientos
de la moda. Esa escritura no crea lectores porque no
los necesita: existe en una cámara de ecos donde la
pretensión estética y el desprecio al "lector de la calle"
sustentan una mediocridad intelectual que se define
o como el derecho a la obsesión personal o como la
celebración de la estética.
La crítica literaria como saber entiende que así como
el escritor tiene derecho a escribir como sea, el lector
tiene derecho también a una literatura que le hable, con
la que pueda plantear una relación. En países con un
desfase radical entre ambos derechos, la crítica tiene
como función la construcción de puentes entre ambos.
Creo que esto se podría lograr también con propuestas y
prácticas concretas. Por ejemplo, uno puede imaginarse
un sistema de becas de Fonca en las cuales los escritores
'Jóvenes" (y los críticos si algún día se becan también),
en vez de ir a perder el tiempo con el tutor, fueran una
vez al mes a escuelas, para hablar con los estudiantes

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del proceso de ser escritor, o a centros
culturales y comunitarios periféricos a
ayudar a los habitantes a conectar con la
literatura. Ciertamente, en un país donde
un libro promedio de literatura cuesta de 5
a 15 días de salario mínimo, uno no puede
esperar que todos sean lectores, pero sí se
puede sembrar en una base más amplia de la
población el acceso al saber literario.
Sin embargo, un problema importante
es que no sabemos ni siquiera reconocer
los recursos existentes de la crítica
literaria. Una de las razones de ser del mito
de la crítica inexistente radica en nuestro
afán tercermundista de rechazar como
hegemónico lo exitoso y de excluyente aquello a lo que
quisiéramos pertenecer pero no podemos. Lo cierto es
que en México tenemos algunas publicaciones que,
independientemente de nuestro acuerdo o desacuerdo
con sus lineas editoriales, son de primera. Cuando
estuve en algunos eventos literarios en Quito, se me
decía invariablemente el deseo de mucha gente de
dicho país de tener revistas del estilo de Letras Libres
o Nexos, las cuales, pese a las polémicas de sus líneas
políticas y a todas las críticas posibles a sus prácticas
editoriales, son publicaciones leídas, bien editadas,
bien producidas y sustentables, algo que en nuestros
días es casi una proeza. Asimismo, una cantidad
amplia de universidades públicas publican revistas de
gran factura. Puedo decir con orgullo que ni Harvard,
ni Stanford, ni Princeton producen revistas literarias
de la factura de Critica, la revista de la BUAP o Luvina,
de la U. De G. Si uno se toma la molestia de comprar
y leer esas revistas, entre muchas otras (Armas y Letras,
La palabra y el hombre, La revista de la Universidad, La
tempestad, Replicante), junto con emergentes revistas
en línea como la estupenda Hermano cerdo, la única
conclusión posible es que no sólo existe la critica
literaria en México, sino que, por momentos, es
excepcional. Visto desde esta perspectiva, como lo
hizo hace poco Evodio Escalante en un texto en el que
defendía a la crítica mencionando la gran cantidad de
críticos activos en nuestros días (en "Sobre la crítica
literaria en México", 2010), la crítica inexistente no es
una descripción de un estado de las cosas. Más bien,
apunta a la tremenda ignorancia que el medio literario

47

mexicano
tiene de lo
mejor de si mismo y a la forma en que
nuestra peculiar institucionalización cultural tiende
a confundir la grilla con la teoría. Si se entendiera
la crítica en toda su extensión, el bajísimo nivel
intelectual de las polémicas en México dejaría
de cumplir sus funciones políticas y la caterva de
escritores cazabecas que pueblan nuestro paisaje
literario tendría que dedicarse a pensar.
Uno de los ámbitos peor entendidos en la crítica
literaria es la academia. El ataque a la academia
aparece de manera constante en círculos intelectuales
mexicanos. Figuras como Gabriel Zaid o Enrique
Krauze suelen defender sus ideas de intelectualidad
pública frente al pretendido anquilosamiento del
pensamiento académico. Esta ideología tiene sus
fuentes en México en la constitución de las revistas
literarias. Como documenta John King en su
magnífico libro sobre Plural6, el rechazo a la academia
es constitutivo en la construcción de los proyectos
editoriales de Octavio Paz, debido en parte a que
muchos de los miembros del grupo literario no eran
académicos. Incluso las figuras identificadas con la
UNAM, como Alejandro Rossi, ejercían una forma de
intelectualidad que resistía la idea de la especialización
académica. Como resultado, la academia es vista con
recelo por el medio literario mexicano. La academia
6 Cf. John King, The Role of Mexíco's Plural in Latín American
literary and Political Culture. From Tlatelolco to the Phílantropic
Ogre. Palgrave Macmillan, 2007.

�ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

acarrea algo de culpa en esto también. México
tiene un sistema peculiarmente endogámico que
contrasta de manera importante con la circulación
de ideas que caracteriza a los sistemas universitarios
norteamericanos. En México es posible estudiar la
licenciatura, maestria y doctorado en la UNAM, ser
profesor en la UNAM, publicar en la UNAM, debatir
en la UNAM y jubilarse de la UNAM, y tener aún
así una carrera académica viable y reconocida. Esto
se debe en parte a que el sistema de contratación
profesora! en México, salvo contadas excepciones, no
se basa sólo en la evaluación de méritos, sino también
en los intereses de grupos y amiguismos. Sin embargo,
un académico que no excede los ámbitos de su
institución carece de instancias de confrontación de
ideas, algo que es fundamental para la construcción de
un saber. Asimismo, el punto ciego de la academia en
México es el creciente número de criticas y profesores
que radicamos en la academia extranjera.
Estados Unidos cuenta con una
impresionante red de especialistas
en literatura y cultura mexicana
que incluye profesores en la mayoria
de los estados de la unión americana,
as1 como tres congresos nacionales
al año y un par de publicaciones
especializadas. Asimismo, la
academia europea cuenta con
importantes críticos de literatura
mexicana prácticamente en todos
los países del continente, con
tradiciones particularmente
fuertes en España,
Francia y Alemania.
Aunque los
trabajos de los
académicos
del extranjero
llegan de
repente a
México .(gracias
sobre todo a esfuerzos
editoriales como los
realizados intermitentemente
por el Fondo de Cultura
Económica), lo cierto es que muy

poco de dicha producción llega al pais. Esto es una
lástima, puesto que la circulación amplia de ideas
es uno de los puntos donde nuestra crítica podria
desarrollarse de manera más decisiva, pero esto no
seda.
Con este último punto se conecta la precaria
arquitectura que sustenta la distribución editorial en
México. Mucha de la mejor critica escrita en México
se publica en fondos editoriales de los estados y en
universidades de provincia. Un lector interesado en
el debate en torno a Jorge Cuesta, por ejemplo, tiene
que hacer una verdadera arqueología para encontrar
en ediciones del Instituto Veracruzano de Cultura y
de la Universidad Veracruzana algunos de los trabajos
más importantes. Las editoriales estatales tienen
restricciones legales, como la incapacidad de producir
facturas, para lograr una distribución amplia; sin
embargo, dado que estamos lejos todavía de tener una
libreria con todo al estilo de Amazon, se necesita
un esfuerzo coordinado de distribución,
que permitiera, por ejemplo, la creación
de una librería virtual que mantenga
los libros de estos fondos en existencia
constante. El cierre de la Casa Juan
Pablos, el único lugar en México donde
se conseguían varios de estos libros, ha
hecho aún más complicado el asunto.
Más allá de la difusión, se
malentiende la academia y su
función en una cartografía
del saber. La academia
es un laboratorio, en
el que la libertad del
claustro académico,
por lo menos en su
manifestación ideal,
permite la libre
experimentación
de ideas y
conceptos. No
todo el saber
producido
en la academia
debe salir al mundo extra~
académico. En la academia, es legítimo
estudiar obras poco conocidas, o explorar

48

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ideas exóticas que pueden resultar en callejones sin
salida. Sin embargo, el reconocimiento de muchas obras
también proviene de los saberes académicos. Al trabajo
de Rolena Adorno (1986) en los ochenta se debió la
reconsideración de Felipe Guarnan Poma de Ayala,
quien había sido históricamente opacado por el Inca
Garcilaso de la Vega, mientras que la comprensión
del Lazarillo de Tormes ha sido ampliada de manera
decisiva gracias a las atrevidas hipótesis de Rosa
Navarro Durán (2003), quien ha atribuido su autoria
al humanista Alfonso de Valdés. Es precisamente
la capacidad de debatir ideas en una comunidad de
conversación constante, en la cual las hipótesis se
desarrollan y aceptan o rechazan, lo que permite
avances sustanciales en conocimientos como el
literario. Por eso, cuando salen los autoasumidos
intelectuales públicos a devaluar el trabajo de la
academia, lo hacen con base en una falacia. La
razón por la cual una cantidad considerable de
investigación académica se discute solamente en
circulas restringidos es porque solamente al pasar
ese filtro a lo largo del tiempo una idea se desarrolla
lo suficiente para tener peso en el espacio público.
Si uno piensa en la investigación médica pasa algo
análogo. Un medicamento que llega al mercado es el
resultado de una gran cantidad de estudios y análisis
que sólo especialistas en la farmacologia conocen,
muchos de los cuales llegan a un callejón sin salida.
Sin embargo, sin esa investigación no existiría el
medicamento y a nadie se le ocurriría decir que la
academia médica no sirve porque 90 por ciento de
los tratamientos y medicinas estudiados nunca ven la
luz. Es precisamente ese rango de fracaso la condición
de posibilidad de un saber sólido. As1 la critica
literaria académica, que se entierra en bibliotecas,
teorías y revistas académicas, explora una gran
cantidad de materiales e ideas, con el fin de producir
estudios y ediciones que a la larga cambian las ideas
de la sociedad. Libros como Orientalism de Said, que
transformó el entendimiento de la representación
de las sociedades colonizadas mucho más allá de la
academia, es el resultado de décadas de exploración
interacadémica, desde aquellos especialistas que
desenterraron obras orientalistas raras de los archivos
decimonónicos hasta los trabajos teóricos de Foucault
y sus seguidores. Este tipo de libro no existiría sin la

49

academia: rechazarla no es un ideologema que sirve
para legitimar la superficialidad intelectual y para
negarle relevancia social al monumental trabajo
investigativo que se lleva a cabo dia a dia.
El reto futuro en México radica en la articulación
de las críticas existentes -que son varias, que pueden
ser brillantes y que ocurren en varios ámbitos- en
un saber amplio y fluido que pueda, como punto de
partida, circular de manera más clara por los espacios
existentes. Esto implica, por supuesto, que todos los
críticos literarios superen sus prejuicios infantiles en
torno al trabajo de los otros y que se deje de reificar
al crítico individual, desde su yo, como espacio de
formación de la crítica. El critico literario es ante
todo un interlocutor en una conversación amplia y
todo diálogo sobre la critica debe poner énfasis en
la conversación y no en un conversador particular.
Es cierto también que debemos superar la noción,
avanzada por los escritores jóvenes", de que la labor
del crítico es "apoyar" la producción. La crítica literaria
entendida así, corno simple comentario y publicidad,
es demasiado simple y demasiado triste y deja de lado
océanos enteros del saber. El crítico no debe promover
escritores porque sí, y tampoco debe imponer un
"deber escribir". La labor del crítico literario es tomar
el pulso de la literatura y del mundo y entender las
formas en que la primera es un saber sobre lo segundo.
Creo que desde esta perspectiva hay un saber y un
poder cultural que se encuentran extraviados en los
laberintos cotidianos de la institucionalidad cultural.
Sin embargo, conforme vemos a la derecha del país
cortar los presupuestos culturales y a las tecnocracias
universitarias globales atacar a los departamentos
de humanidades ( como sucede en la Gran Bretaña,
donde se han cerrado ya departamentos históricos de
estudios sobre la cultura como el de Birmingham), y
mientras vemos un grupo de literatis ejercer un poder
fáctico desde la literatura, tenemos recordatorios
claros tanto de la amenaza que la literatura y la
cultura representan para aquellos que tratan de
borrarla, corno de esa fuerza material de la literatura,
que debería funcionar para algo más que ver para
quien va a ser la siguiente beca. No sé si la literatura
tenga posibilidades de cambiar al mundo, de hablar al
poder o de ponerlo en entredicho, pero decido creer
que es asi, aunque sea en el tono del viejo eslogan del

�68 francés: seamos realistas, pidamos lo imposible. Lo
que si me queda claro es que mientras la literatura sea
asaltada cha tras cha por el poder y mientras su nombre
siga siendo invocado para la construcción de mafias e
intereses, tenemos un indicador deprimente pero claro
de que en su núcleo hay una fuerza que corresponde
a los crtócos reconocer y rescatar. En una de sus tesis
sobre la historia, Benjamín observa: "Encender en el
pasado la chispa de la esperanza es un don que solo se
encuentra en aquel historiador que está compenetrado
con esto: tampoco los muertos estarán a salvo del
enemigo si éste vence. Y este enemigo no ha cesado
de vencer". Algo similar podrta decirse del critico:
Sólo el crtóco capaz de encontrar en la literatura esos
saberes potenciales que nos ayudan a dar sentido al
mundo puede rescatar dichos saberes. Hablar de una
critica inexistente en vez de luchar por la existencia
de la crtóca, hundirse en la mediocridad del mundillo
cultural en vez de mantener fidelidad al pensamiento
es una forma de fortalecer al enemigo. Yeste enemigo,
como nos ha enseñado constantemente el desgaste
de la cultura y el pais, la violencia cotidiana y la
ignorancia opresiva, no ha dejado de ser victoriosot!D

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dela poesía
como convicción

HUNDIRSE EN LA MEDIOCRIDAD DEL MUNDILLO CULTURAL EM
VEZ DE MANTENER FIDELIDAD AL PENSAMIENTO ES UNA FORMA
DE FORTALECER AL ENEMICO. Y ESTE ENEMICO, COMO NOS HA

y heterodoxia"
OJIORCE ACUILERA LÓPEZ

ENSEÑADO CONSTANTEMENTE EL DESCASTE DE LA CULTURA. Y EL
PAÍS, LA VIOLENCIA COTIDIANA Y LA ICMORA.NCIA OPRESIVA, NO
HA DEJADO DE SER VICTORIOSO

'Ensayo ganador de la Segunda Connx:atoria de Ensayo Crínco Vniversitario
.
Conartc YConaculta , en agosto de 2010.
'orgam.::ada por el Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes,

�esde la Crónica de la po~sía me.xican_a de José
Joaquín Blanco, publicada a finales de
los setenta, esto ya se advertía, y el autor
enfilaba su crítica hacia quien era entonces la
cabeza visible de esa corriente lírica, Efraín Huerta,
a quien define corno: '1.m escritor menor que a pesar
de haber cometido los grandes pecados literarios
del siglo (estalinismo, poesía pan.fletarla, el fárrago
exaltado como retórica constante) había logrado
poemas importantes" (Blanco, 1981: 226). Algo
similar ocurrirá en esa estrategia de legitimación
(autoproclarnada, las más de las veces) llamada
antología: desde Poetas de una generación. 1950, 1959,
preparada por Evodio Escalante en 1988, hasta El
manantial latente de Ernesto Lumbreras y Hernán
Bravo Varela publicada en 2002, el discurso crítico
prologal enfatiza el persistente alejamiento estos
últimos treinta años de toda concepción del poema
como reflejo, denuncia, protesta o grito frente a la
realidad social.
No es mi intención afirmar que esto no es así.
Tampoco pretendo testificar la cabal salud de la
poesía social mexicana que, por supuesto, dista
mucho de ser rozagante. Lo que me interesa señalar
es, al menos, la existencia de tal corriente, por más
que sus críticos pretendan negarla. Dejando de
lado la extensa tradición decimonónica conocida
por todos -que va del ya mencionado Quintana
Roo al primer Díaz Mirón y que se podría extender
las dos primeras décadas del siglo XX hasta Rafael
López-, apuntemos por ahora, sólo para explicar,
la continuidad de dicha línea. En los años veinte, la
legión estridentista, lo mismo que Carlos Gutiérrez
Cruz o Jesús Sansón Flores, intentaron imprimirle la
impronta social al discurso poético nacional. En los
treinta, el joven Octavio Paz publica "No pasarán" al
calor de las protestas por la guerra civil española. En
los cuarenta y cincuenta, despunta Huerta corno poeta
comprometido, y se da el curioso caso del poeticisrno,
donde Enrique González Rojo, Eduardo Lizalde y
Marco Antonio Montes de Oca intentaron crear "un
arte por el arte con sentido social" (González Rojo,
2007: 35). La eclosión de este discurso poético, casi
naturalmente, se dará en los sesenta, con la irrupción
a modo de foco guerrillero del grupo "La espiga
amotinada" conformado por Juan Bañuelos, Jaime

D

Labastida y Óscar Oliva. Con posterioridad al 68,
la conversión de José Emilio Pacheco y el activismo
político de Leopoldo Ayala continuarán el camino
señalado.
Es cierto que el desencanto en que sitúa José
Joaquín Blanco a los poetas a partir de los setenta
parece menguar el ímpetu político no sólo del poeta
sino de la sociedad en general, pero aún entonces
podernos advertir la intención social en la obra del
infrarrealista Ramón Méndez, en Roberto López
Moreno o José Tlatelpas, e incluso en Jaime Reyes,
quien publica en 1984 La oración del ogro, uno de los
últimos libros importantes de la poesía mexicana
donde el poeta decide prestar voz a las causas sociales.
No obstante, este caudal de nombres será cada vez
menos abundante, menos visible, menos efectivo; y no
me refiero por ahora a su calidad literaria, sino a la
incidencia efectiva de estos poetas en el sistema
literario mexicano. Basta cualquier repaso
somero por la poesía de los últimos años para /
notar que la vocación social se sostiene, si
es que esto ocurre, en nombres de la vieja guardia:
Bañuelos, Pacheco, González Rojo, Ayala...
Así entonces, la poesía social mexicana, abundante
en el siglo XIX y persistente en el XX, parece condenada
a su desaparición, tal como se ha proclamado. Pero sólo
parece. Por supuesto, en el siglo XXI sería un despropósito
permanecer atado a una retórica que, por más importante
que haya sido en España y Latinoamérica, y por presente
que haya estado en México, ha dado muestras de
caducidad. Nadie puede creer hoy que, parafraseando
a Ignacio Sánchez Prado, con la publicación de un
poemario de 1000 ejemplares (2000 si se tiene suerte)
se podrán transformar las condiciones sociales de una
comunidad. El heroísmo, el espíritu de sacrificio, la
militancia activa que son leyenda en Mayakovski, Vallejo,
Roque Dalton, Ernesto Cardenal o Blas de Otero parecen
hoy un anacronismo, polvo de aquellos lodos cuando el
sueño aún no había terminado.
La actitud poética frente a la realidad parece entonces
ser menos clara, o nula, en el caso de la poesía mexicana
reciente. Toda poeta menor de cuarenta años nació en
medio de crisis, desencanto, fraudes electorales yun sistema
político esclerotizado que devino chunga y descrédito en la
última década. Es obvio que, en tal panorama, pocas ganas
dan de asumir cualquier compromiso social Señala Jorge

52

-.....::1

Ortega que "el poema del presente no encomia las hazañas
de los héroes políticos, deportivos o intelectuales, como aún
hicieran Rubén Darío, Bretón, Alberti, Garcia Larca, Pablo
Neruda y Paz, sino que absorbe el perfume enrarecido de
los conflictos internacionales, hoy alentados por la invasión
genocida y el terrorismo consecuente, para fraguar un pulso
poético acicateado por el escepticismo y la vacilación"
(2006: 417). Estas dos últimas características señaladas por
Ortega dan clara idea de la actitud que permea la obra cie
los poetas más recientes. La crítica, y los propios autores,
coinciden en señalar el paulatino abandono, la desgana
y la apatía con que se aborda la relación entre poesía y
sociedad Sánchez Prado ha apuntado, entre otras razones,
la siguiente para explicar tal distanciamiento: "La práctica
literaria es ejercida desde algunos flancos con un creciente
diletantismo estético que ha reducido su contacto con el
mundo" (2006: 481).
Tenemas entonces dos razones poderosas
para explicar este vaciamiento del compromiso
político en la poesía mexicana: el
escepticismo y el diletantismo
estético. Y sin embargo, frente a
ambos temas, aparece la voz de
un poeta que, nacido en 1979, decide
tomar el camino que parecía ya clausurado de la
poesía social, haciéndolo además desde un rigor artístico
que sorprende por su calidad Me refiero a áscar de Pablo,
poeta situado, a la vez, en el centro y el margen de la escena
poética nacional. En el centro, merced a su currículum que
incluye, entre otros lauros, el Premio Nacional de Poesía
Joven Elías Nandino en 2004 yla beca de la Fundación para
las Letras Mexicanas en 2003. En la periferia, por ser un
heteroooxo, politólogo deformación ypoeta por convicción,
que ha decidido enarbolar el discurso poético desde una
perspectiva social, donde el trabajo con el significante no
inmola el plano del sentido. La famosa dupla fondo,forma,
que al parecer se ha sumido en un borrarniento de la primera
en favor de la segunda, en De Pablo encuentra una apuesta
por resignilicar ambos polos, sin demérito del arte, pero
también sin abandonar la capacidad del poema para, de
alguna manera, intervenir en el mundo. Valga la siguiente
larga cita para explicitar la idea de este poeta al respecto:

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[... ] no busco una poesia que sirva como
alternativa exterior a la realidad, que sirva para
ignorar la belleza y la crueldad del mundo, sino

◄

1

e
53

�precisamente lo contrario: quiero una poesia que
vea y oiga, que goce y sufra la realidad incluso más
de lo que la vemos y la oímos cotidianamente; no
un escape, sino una forma de ver esa realidad y de
compartirla con el lector para intervenir en ella.
[...] La poesía es un instante social, quizá el único
verdaderamente social, pero es una circunstancia
amparada por un estado de excepción de las
normas, un momento de permisibilidad inusitada:
es un carnaval. Me interesa aprovechar esa
permisiblidad para cuestionar los hmites de ese
mundo de convenciones verbales, de ponerlo en
aprietos y de exigirle al lector una complicidad
dificil en esa conspiración del sonido.'

Intentemos ilustrar entonces algunos de los
procedimientos que utiliza Óscar de Pablo para saldar
ambas cuentas, poniendo énfasis en la mirada crítica
que este autor tiene tanto para la creación como para
la realidad, y desde allí imbricar ambos aspectos,
lejos de retóricas gastadas tanto de un lado como
del otro. Para ello, miremos dos poemarios: Sonata
para manos sucias (2005) y Debiste haber contado otras
historias (2006). Este autor se sitúa en un punto de
fuga equidistante entre un pasado que huele a retórica
desvencijada y un presente donde abre horizontes y
expectativas, mediante el mero trabajo formal del
verso, hacia una nueva propuesta del sentido artístico
que, sin inmolar las creencias del autor en términos
políticos, prolongue, ensanche y abra nuevas rutas
en el trabajo poético. La apropiación que De Pablo
hace en sendos epígrafes de autores canónicos de la
poesía social Qaime Gil de Biedma o Ángel González),
asi como de episodios o documentos históricos
(la guerra civil española, el Manifiesto comunista), le
permite reelaborar, de manera crítica, socarrona, las
convenciones de una poesía social que, en virtud del
mensaje, en más de una ocasión optó por sacrificar el
trabajo con el significante. Por el contrario, De Pablo
muestra, particularmente en Debiste haber contado otras
historias, cómo sus convicciones personales no obstan
para deconstruir en sentido negativo los tótems del
1 á scar de Pablo, "Poética», consultado en:
http://laseleccionesafectivasmexico. blogspot.com/2007/OJiscar-depablo.html

compromiso político vaciado en molde lírico, por
ejemplo en poemas como "Animal planet (te atrapa)"
o "Manifiesto alejandrino con soneto inscrito". Pero,
también, el canto épico tan caro a esta forma de la
poesía será utilizado sin temor por De Pablo en el
poema "Sonata para manos sucias". En otras palabras,
reconfigura nuestra tradición poética hispánica en
beneficio del rigor formal que, no obstante, pretende
mantener a salvo la posibilidad del poeta por ser
vocero de algo más que su mera subjetividad, acaso
con el afán de seguir siendo el portador de "las
palabras de la tribu".
Este poema se constituye desde la tradición épica,
tan propia de la poesía social. En él, el epígrafe tomado
del poema "Apología y petición", de Jaime Gil de
Biedma, nos da una clave de acceso al texto: el poeta es
de Cataluña, espacio físico donde ocurre el poema de
De Pablo; el encono de Gil de Biedma será traducido a
manera de un sentimiento derrotista. Dice el epígrafe:
"De todas las historias de la Historia / sin duda la
más triste es la de España, / porque termina mal".
En tanto que la "Sonata" versa: "ya no quedará vida:
/ La propia vida ya la habrá matado". Como apunta
Antonio Deltoro, el recurso formal del canto épico
resiste la tentación del octosílabo para constituirse
con una combinación predominante de heptasílabos
y endecasílabos, metros favoritos de la llamada poesía
culta. Sin embargo, el propio autor cuestiona las
posibilidades tanto del verso medido como del sentido
épico de su poema:
tPodré cantar en un solo poema
de métrica constante
al bravo miliciano
que no entiende de dónde viene el fuego
podré explicar sin deshacerme en gritos
ni parecer grotesco
el trágico escenario
de los traidores fieles y abnegados [...]
("Sonata para manos sucias", 2005: 19)

La pregunta de fondo presente en este fragmento es la
posibilidad del poema para ser el registro de un proceso
social cualquiera -en este poema, por ejemplo, la

54

guerra civil española-, sin ser un onanismo estético
pretendidamente cercano al hombre común que no
entiende de metros y tropos, ni tampoco un llano
desahogo ante condiciones sociales brutales pero que per
se no constituyen una experiencia poética. Este dilema,
que siempre será el de toda poesía que aspire a vincularse
con la realidad inmediata, es incluso lamentado por
Deltoro, presentador del libro: "En este poema central
hay felices encuentros entre lo lírico y lo épico, [...] pero
no puedo, ay, dejar de señalar que hay también trechos
que podrían ser firmados por un Taller de la Gráfica
Popular de nuestros días"2. Me parece que se refiere,
en esencia, al tópico que da título al poema: las manos
sucias que articulan el poema aparecen en versos que
son, efectivamente, más efectistas que efectivos: "Y sin
embargo siguen siempre sucias: / tiene manos de pobre",
"con esas manos pobres, relavadas/ y desde siempre
sucias" "Y mete el rostro entre las manos sucias / y desde
siempre pobres". No obstante, debemos resaltar que la
elección de una forma, de una metáfora o de un tópico
son siempre una toma de partido por parte del autor, y
en el caso de Óscar de Pablo, le interesa decir al mundo
con esos detalles simples pero definitorios. Da igual
si al exquisito le parecen poco eficaces, con tal de que
alcancen a traslucir la convicción que el poeta tiene en
una expresión justa de la realidad
Ahora bien: no es sólo el fantasma del panfleto
recorriendo este poemario lo que nos interesa.
Existe también en él un interesante juego con las
formas métricas en un uso peculiar: me refiero a la
prosa rimada y medida. La parte final del poemario,
titulada "Metro y grima", incluye dos poemas
dispuestos en prosa que recurren a una métrica
constante de heptasílabos y endecasílabos, con
las rimas dispuestas de manera alternada, pero
que otorgan una singularidad rítmica y precisa al
texto. Este recurso será explotado de manera más
clara en su siguiente poemario, Debiste haber contado
otras historias, en cuya sección final, "Sonetería",
recurre al mismo procedimiento. En este caso, los
sonetos "prosados" son regulares, los dos cuartetos
conforman un párrafo y los tercetos otro. Esta falsa
prosificación se puede hacer con cualquier soneto,
pero lo interesante aparece en el último poema,
2 Antoruo Deltoro, texto de contraportada de Sonata para manos

sucias.

55

"Manifiesto alejandrino con soneto inscrito", donde
se cruzan tres hechos: uno, el poema está dispuesto
en dos estrofas de seis y cinco alejandrinos
respectivamente; dos, el poema se reorganiza en
una nota a pie de página insertada por el autor
donde propone otra "versión" del texto, en la cual
se evidencia que un soneto ortodoxo está inscrito
en los once alejandrinos. El tercer hecho nos
regresa al tema que nos interesa: este poema es una
elaboración evidente de las frases más conocidas
del célebre Manifiesto del Partido Comunista redactado
por Marx y Engels. La intertextualidad de este
"manifiesto alejandrino" es otro de los recursos
predominantes en el poemario: por ejemplo, el
soneto III de esta sección es una "antología" de
versos endecasílabos provenientes lo mismo de
Sor Juana y de Gorostiza que de Vallejo, Girando
y Nicanor Parra; en tanto que el soneto IV es una
receta de cocina. Lo que De Pablo hace, en otras
palabras, es "contar otras historias" con el mismo
lenguaje, los mismos tópicos, la misma intención,
pero, por supuesto, con un espíritu lúdico ausente
en los textos primigenios. Dejando de lado por
ahora la demostración de su destreza versificatoria,
reparemos en que los temas sociales, lo mismo que
sus tótems, serán reelaborados por Óscar de Pablo
desde la única posibilidad que la poesía permite:
el momento lúdico del poema. Así, por ejemplo en
"Porra y Romería", la protesta social se disuelve
después de haber "cerrado un trato con los dioses:
/ Esta vez llegaremos/ a octavos de final"; o bien, en
"Materialismo erótico", se toma la doble acepción
del primer vocablo para significar lo mismo la
disciplina filosófica que el puro interés en lo
corpóreo: "Nadie podrá decir, mirándola a los ojos/
que la belleza física/ sea una cosa superflua. Nadie
podrá decir/ que fuera de estas sábanas/ exista Dios
o nada/ parecido".
Damos por supuesto que la poesía de este autor
está situada justo en la frontera entre el compromiso
político y el ético. También, entre el límite de la
crítica y la burla, lo mismo que entre el escepticismo
y la apatía. Ser un poeta social entraña, ante todo,
compromiso. Hemos dicho que la formación
académica de Óscar de Pablo es en ciencia política, lo
cual le da una perspectiva mayor a la que cualquier

�otro poeta joven mexicano puede tener sobre los
conflictos sociales. Sin embargo, esto no lo hace
poeta. Su tradición poética, explicitada en epígrafes,
paráfrasis y referencias veladas, es el fondo desde
donde debemos leer a este autor. El poema "De
intemperie", por ejemplo, se mueve entre Roque
Dalton y Ernesto Cardenal, como el "soneto 11" lo hace
en Cortázar. La aparente paradoja de un poeta que
pretende gritar junto al hombre de la calle, en versos
que requieren un conocimiento más allá de la simple
experiencia estética para acceder a su cabal sentido,
se resuelve a mi parecer en la efectividad del lenguaje.
Un poema como "Etiópicas", perteneciente a Sonata
para manos sucias, no es sino la elaboración de tópicos
metafísicos (el ser, la unidad del infinito, el devenir),
resueltos en un acto tan prosaico como el siguiente:
"miro el reloj: antes de entrar al metro / me compro
un boing de mango". Estas simplezas lingüisticas, bien
dosificadas, permiten establecer el puente necesario
con aquel hombre ordinario que esboza una sonrisa
y regresa al poema para entender cómo se llegó al
acto de comprar el "boing de mango". La posibilidad
de que el poema incida de alguna manera efectiva en
la realidad podria entonces resolverse en este simple
instante comunicativo; otra cosa es que el texto
tenga posibilidad de ser conocido por ese hipotético
receptor, pero es un tema que rebasa los límites de
este ensayo.
Con todo lo hasta aqui dicho, he pretendido
mostrar que la idea de una "poesia social" que sea
en verdad poesia y no otro tipo de documento, es
factible, aun en el siglo XXI. Creo que áscar de Pablo
ha apostado por ello, y de esa manera ensancha
esa linea poética que, tanto en España como en
Latinoamérica tuvo no sólo nombres importantes,
sino un público receptor identificado con ella.
Como ya señalé, es claro que los procedimientos
no pueden seguir siendo los mismos; no obstante,
los hallazgos formales, el sentido eufónico de su
poesia, además de la calidad y el desparpajo con que
De Pablo aborda la manufactura del verso medido,
hacen de su obra un cruce de caminos entre la
tradición hispánica, allende y aquende el Atlántico,
y las apuestas últimas de la poesia mexicana.
El respeto por el trabajo artistico y la capacidad
de enunciar al mundo desde una postura critica de

áscar de Pablo, es una actitud necesaria y urgente en
estos tiempos de apatia y desesperanza. Me parece,
además, que el compromiso del arte con la realidad y
las relaciones entre estos ámbitos debe ser un tema
de discusión. Ni la actitud estetizante de la llamada
"literatura dificil", ni la autocomplacencia de las
lecturas para consumo masivo resuelven el problema.
No puedo sino adherirme, entonces, como creo que
áscar de Pablo lo demuestra en su obra, a la petición
de Sánchez Prado por un retorno a una literatura
comprometida. Cito las palabras de este último: "este
compromiso no deja de ser social, pero ya no se
trata del utopismo simplista que creia que publicar
dos mil ejemplares de una novela de denuncia sirve
para cambiar el mundo. En cambio, se funda en la
conciencia de que la literatura tiene una trascendencia
como fenómeno social, pues, al igual que otras formas
de arte, la literatura es una de las expresiones más
sofisticadas del imaginario de una época". Quede el
gesto que encontramos en De Pablo como una de las
vías que merecen ser transitadas por el arte en general
y la literatura en particular"81:&gt;

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adentro.

56

¿~ué es lo que esconden los signos de una partitura musical? ¿Cualidades rítmicas, de timbre, de altura.
de dinámica, de ornamentación, de articulación? ¿Q acaso llevan consigo la intención, la idea del genio
detrás de la pluma, la fuerza de una idea que por su peso -el peso de una nostalgia por lo románticono puede ser más que original, única, personal, final? Desde los primeros manuscritos medievales con
notación musical de finales del siglo IX, algunos de ellos cargados de detalles -en su mayoría rítmicos,
pero también de dinámica, articulación y dirección melódica-, algunos más simples, no por ello menos
interesantes; hasta las partituras más abstractas del avantJgarde occidental (sin olvidar los numerosos
manuscritos de música 110,occidental que han surgido a través de la historia en diferentes regiones y que
detal!a_n aspectos ~usicales de repertorios en su mayoría, aunque no exclusivamente, sacros o religiosos),
la mus1ca ha qumdo ser representada de una manera gráfica, de tal modo que lo que representa, silencio
y sonido a través del tiempo, quede plasmado permanentemente y pueda ser re,interpretado de forma más
o menos igual en subsecuentes ocasiones.

�sta manera de entender la interpretación musical
de una partitura o manuscrito, a la que llamo
lectura clásica o tradicional (pues ha dominado
el quehacer musical por siglos) es, hasta cierto punto,
linritadora, pues en su premisa define el contenido
musical como algo fijo, final, cerrado, en otras palabras,
como algo que puede y debe ser repetido sin cambiar
la esencia de la fuerza que lo precede, aquélla que es
única, personal y original, dando lugar a la forma que
"fascina cuando uno ya no tiene la fuerza de entender
fuerza desde dentro de sí misma. Esto es, crear" (Derrida,
2006: 3)1, olvidando que tal fuerza es una condición de la
posibilidad de existencia de la obra, y que al fijarla pierde
su impulso generador y su influencia. Es limitadora
porque exige que la repetición no sea más que una
especie de fotografía sonora con cualidades que han
sido definidas por importantes figuras académicas y/o
artísticas de la historia, aquéllas que dictan cómo, aunque
muchas veces sin explicar por qué, se debe interpretar
una obra musical, como si los aspectos relacionados con
la ejecución de la obra estuvieran congelados en tiempo
y espacio,y sólo existiera una forma real de interpretar la
música representada en la partitura.
Aquí me detengo para comentar la importante
diferencia que existe entre el critico (académico/músico
teórico) y el intérprete (músico/artista) occidentales,
aún cuando ciertas cualidades de identidad entre uno
y otro coinciden. La problemática radica en el uso de
herramientas analíticas por parte del teórico que la
mayoría de las veces tienden a esencializar la música,
dándole cualidades que hacen que nuestra forma de
entender la obra esté separada de la obra misma, como
sugiere Derrida (2006: 3): "U]a critica, desde entonces,
se sabe a si misma separada de la fuerza, ocasionalmente
castigándose a sí misma en la fuerza al probar, grave y
profundamente, que la separación es una condición de la
obra, y no solamente del discurso sobre la obra". Derrida
nos da una nota de advertencia al establecer que

adjunta a estas dos acciones y momentos. Aquí,
impotencia, es una propiedad no del critico, sino
de la critica. Las dos se confunden entre sí algunas
veces (Derrida, 2006: 380).

E

...la separación es diametralmente opuesta a la
impotencia critica. Al insistir en esta separación
entre el acto critico y la fuerza creadora,
estamos solamente designando la necesidad más
banalmente esencial-otros dirán, estructurall la traducción es mía.

Además, tales herramientas teóricas son utilizadas
"sin sentido crítico, como si simplemente ofrecieran
una lectura [de un pasaje musical] cuyos detalles
yacen inmanentemente en la partitura, esperando
a ser desenterrados por un analista utilizando el
badil teórico correcto" (Krims, 1998: 315). El artista,
quien se ha desarrollado dentro de una tradición
de interpretación de cientos de años, tiende a
formalizar la música de una manera similar al
teórico ( aunque, aparentemente, con más apego
a la fuerza del espíritu creador), esencializándola sin
sentido crítico al establecerse de una manera segura
dentro de los cánones de interpretación musical
aceptados cultural y socialmente por las élites del
arte de occidente y seguir los más altos principios
de ejecución provenientes de los conservatorios más
prestigiados del mundo que le otorgan cualidades
que la hacen única y final, lo que no le da otra opción
más que repetirse una y otra vez en un circulo de
interpretación altamente restringido.
La lectura clásica es limitadora porque al percibirla,
al escucha se le condena a consumir una y otra vez las
mismas ideas (Barthes, 1974: 15,16) (algunas de ellas
con cualidades estéticas cuestionables), sin darle la
opción de re,inventar sonidos y silencios en una red de
equivocación cuyo material es infinitamente flexible y
a la vez solamente posible dentro de un espacio finito,
espacio al que llamaré el espacio de juego2 (Derrida,
2006). Finalmente, la lectura tradicional o clásica es
limitadora porque se basa en la idea de lo correcto en
lugar de lo posible.
En contraste con la lectura tradicional, mi
propuesta se enfoca en la interpretación musical en
el espíritu de lo posible, de tal suerte que los signos
plasmados en una partitura, en un manuscrito, e
incluso en una ejecución oral o una improvisación,
no son más que una apertura, un comienzo que sólo
existe en su repetición, una manera de empezar
2 Inspirado en el concepto de juego Geu) que Derrida desarrollara
en su articulo "Structure, Sign and Play in che Oiscourse of che
Human Sciences" (1978).

58

indefinida, una forma de entrada o de acceso, un
espacio, un hueco, un acto de apertura perenne que
lleva a la re,presentación (es decir, a aquello que sólo
puede presentarse re,presentándose) y que se pueden
concebir como un sistema abierto que celebra la
equivocidad y, hasta cierto punto, condena o al menos
critica las premisas esencialistas de la lectura clásica.
Al seguir esta manera de interpretar la música, uno
ya no tiene que, ni debe, preocuparse mucho por la
forrna3, mas sí comprometerse con celebrar la fuerza
que le precede y partir en la búsqueda de lo posible,
liberado de toda restricción que nos impone la idea
tradicional de identidad y con el más profundo deseo
de descubrir modos de hacer música que han sido
largamente ignorados por la lectura clásica.
Antes de ahondar más en esta propuesta, es
necesario introducir el concepto de pharmakon,
que es utilizado por Derrida en su ensayo seminal
"La farmacia de Platón" (1981). El concepto de
pharmakon nos permitirá establecer que la condición
de la posibilidad de existencia de ciertos sistemas
de notación musical es la equivocidad que gobierna la
relación entre expresión y contenido. Este pharmakon
ocurre en tales sistemas de signos porque su
significado parece exceder las restricciones impuestas
por las nociones tradicionalmente aceptadas de
contexto y autoría. Tales nociones existen porque las
metodologías empleadas en la lectura clásica son de
una naturaleza semiótica, es decir, se basan en la idea
de que los signos en una partitura musical representan
sonidos y silencios a través del tiempo, en lugar de
considerar tales sistemas de signos corno gobernados
por procesos de composición ( en el sentido más
amplio de la palabra) abiertos. De ahí que escribiera, al
inicio de este ensayo, que la música a través de los años
ha querido ser representada de forma gráfica, y no es
que la música en si, para sobrevivir la fuerza creativa
del compositor, improvisador, cantante folclórico,
etc., dependa de esta transferencia de tecnologías de la
escritura, lo cual pertenece al campo de lo semiótico,
sino que aquéllos que escriben sobre la música y su
3 Como sugiere Antonin Artaud en su Prefacio a El teatro y su
doble: "Sí existe una cosa horrorosa y verdaderamente detestable
en nuestro tiempo, es nuestro perder el tiempo con las formas, en
lugar de ser como victimas quemadas en la hoguera haciendo señas a
través de las llamas" (Artaud, 1958: 13). la traducción es mía.

59

historia le han dado a la partitura, manuscrito o a
cualquier otra forma de registrar sistemas de signos
musicales, un estatus de dependencia, de tal modo que
lo escrito -sobre un papel, pergamino o cualquier
otro medio de registro- es una consecuencia
histórica del fenómeno acústico, donde éste precede
a aquél en el tiempo.
Con el propósito de ilustrar mi propuesta, utilizaré
un ejemplo que pertenece a uno de los géneros
musicales occidentales más antiguos y del cual existe
una vasta colección de manuscritos compilados en
un espacio de tiempo de aproximadamente 800 años
(de los cuales los primeros 600 pertenecen al periodo
medieval europeo). El género en cuestión es conocido
corno canto gregoriano, o franco, romano. Aunque,
de cierta forma, la gran mayoría de los sistemas de
notación musical empleados en tales manuscritos
están gobernados por procesos de composición
abiertos, me limitaré a comentar sobre aquéllos que
fueron escritos en los siglos X y XI, cuya escritura
comúnmente se denomina adiastemática, debido a que
no presenta información definida sobre la altura de
los tonos de una melodía. Esta falta de definición4 es,
precisamente, una de los fenómenos más interesantes
en los estudios gregorianos, pues desde el punto de
vista músico,historiológico, esto es visto como una
imprecisión o inexactitud, y por lo tanto flaqueza, del
sistema de signos, la cual debe ser complementada
por la memoria del cantor ( que guarda cientos
de melodías, gestos musicales, cadencias y otras
fórmulas) al momento de re,construir o re,cornponer
una melodía en su forma más completa, ya sea para
ejecutarla corno parte de un ritual o para escribirla (o
incluso corregirla) para su posterior uso o referencia,
en lugar de entenderla como una indicación de
que tales sistemas están abiertos a una serie de
posibilidades que van más allá de las restricciones
impuestas por los conceptos de autoría y contexto.
Un ejemplo simple se puede ver en el gesto
melódico representado por los signos llamados clivis
y torculus de la notación utilizada por el famoso
manuscrito de Laon 239 (1909) que data de principios
4 Que ya es comentada por autores medievales como John de
Afflíghem Qohannes Afflígemensis, "Música", disponible en: www.
music.indiana.edu/tml/start.html [consultado el 29/ll/2010]) y
Hucbald (en Palisca, 1978)

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del siglo X. la clivis (Figura 1) representa dos tonos en
forma descendente, por ejemplo 'Fa,Re'; y el torculus
(Figura 2) tres tonos con el contorno melódico
ascendente y descendente, por ejemplo 'Do,Mi,Re'.
En la forma cursiva (o ligada) de estos signos,
la relación interválica o la
estructuralidad de la estructura
tonal 'implantada' en los signos
es indefinida, lo cual, desde el
punto de vista semiótico, les
da la aparente cualidad de ser
inexactos o imprecisos. Sin
embargo, desde el punto de vista
aquí propuesto y utilizando los
5 conceptos de juego y pharmakon,
§? °' esta aparente falta de definición
·~ ~
a § representa una oportunidad para
~ j abrir el sistema y hacer que las
8 ~ posibilidades de permutación de
6 8
~. -eu tonos se expandan grandemente
&lt;'l "'
f § (de ahí los comentarios de J ohn
~ ~ de Afllighem y Hucbald sobre el
surgimiento de variantes entre
los diferentes ejecutantes de esta música). Tales
posibilidades sólo pueden existir debido al juego que
existe dentro de las estructuras tonales y que tolera
la presencia o ausencia (siendo una condición de
éstas) de aquellos elementos melódicos que el espacio
de juego permita. En un caso hipotético (Figura 3) las
dos formas conjuntamente podrian representar el
gesto melódico 'Fa,Re,Do,Mi,Re', característico del
primer modo gregoriano. Utilizando los conceptos
de pharmakon y juego, tales formas también podrían
representar los gestos 'Mi,Re,Do,Mi,Re', 'Fa,Mi,Do,
Mi,Re', 'Fa,Re,Mi,Fa,Re', 'Mi,Re,Mi,Fa,Re', etc.
De manera similar, dadas las grandes hmitaciones

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11
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de las teorías actuales que intentan explicar el ritmo
en ciertas notaciones medievales, principalmente
aquéllas propuestas por Eugene Cardine (1982),
las posibilidades de expansión en los niveles del
ritmo, ornamentación, articulación y dinámica son
enormes, y su aplicación representa una oportunidad
para ofrecer lecturas que pueden ir desde lo más
conservador hasta lo más experimental.
En este sentido los conceptos de pharmakon,
de juego y espacio de juego nos ayudan a celebrar la
equivocidad (y pluralidad) que está presente en la
relación entre expresión y contenido del sistema de
signos, y a entender la interpretación musical como
una serie de posibilidades y no (necesariamente)
como un conjunto de cánones en los que hay que creer
religiosamente si uno quiere tener éxito en el mundo
actual del arte musical.
las consecuencias de la teoría aquí propuesta
desde un punto de vista práctico son extensas, y al
mismo tiempo, fundamentales para el entendimiento
de éste y otros géneros musicales. Es importante, sin
embargo, preguntarse qué tan lejos puede uno ir con
la experimentación. la respuesta no parece ser fácil ni
simple; y si existiese tal, no representaría más que una
hmitante más en la búsqueda de lo posible en lugar
de lo correcto. Tal vez lo más importante es no perder
el sentido de responsabilidad en su connotación
derridiana, que consiste en una cierta "experiencia y
experimentación de la posibilidad de lo imposible"
(lucy, 2004: 107), de tal modo que nunca exista un
final para esta responsabilidad5, pues ese final es algo
que siempre será para mañana.
Quizá la consecuencia más importante (o la más
urgente) es aquélla que representa un reto para las
audiencias actuales. Yno es que el público de hoy no
esté acostumbrado a las ideas musicales de vanguardia
presentes en las obras de numerosos compositores
occidentales de los siglos XX y XXI, sino que no es
(necesariamente) lo mismo (¿o quizá sí?) escuchar una
obra de John Cage o de Morton Feldman -creadas
dentro de un marco estilístico suficientemente
5 Aquí me refiero al compromiso con el rigor académico y práctico, a
la continua evaluación de resultados en un acto de cuestionamiento
perenne, de tal forma que no confundamos el juego con el "juego libre"
o el 'todo se vale" que son característicos de las interpretaciones
confundidas que ciertos críticos norteamericanos han hecho de las
teorías de Derrida.

~

Figura 3. Clivis y torculus de acuerdo al manuscrito
l.aon239

61

�ALCUNOS CONSIDERARÍAN ESTO COMO HEREJÍA, COMO UNA FALTA
DE RESPETO A LA TRADICIÓN MILENARIA DE UNO DE LOS TESOROS (AL
PARECER) MÁS PRECIADOS DE LA ICLESIA CATÓLICA, TESORO QUE
POCOAPOCOHASIDOTERRIBLEMENTEOLVIDADOVCASIDESTERRADO
DE LOS DIFERENTES RITUALES DE LA LITURCIA CATÓLICA

flexible- a escuchar un canto gregoriano medieval
a seis voces (donde tradicionalmente existe una sola
melodía), en el que al mismo tiempo tres cantantes
ejecutan diferentes secciones de un canto en un
modo6 específico, otro canta una sección diferente del
canto en el mismo modo pero transpuesto un tono
más abajo, y los otros dos recitan en voz alta partes
del texto cantado, utilizando inflexiones vocales
que exploran un rango amplio de altura, dinámica
y timbre. Algunos considerarian esto como herejia,
como una falta de respeto a la tradición milenaria
de uno de los tesoros (al parecer) más preciados de
la iglesia católica, tesoro que poco a poco ha sido
terriblemente olvidado y casi desterrado de los
diferentes rituales de la liturgia católica; mientras que
otros dirian que tal ejecución representa una forma
fascinante y vanguardista de interpretar la música, en
la que las viejas ideas estilisticas del canto llano, vacias
de toda sensualidad humana, parecen extinguirse
y abrirle paso a lo que algunos se refieren como la
"erotización del canto gregoriano". Otros dirán que
tales sonidos equivalen a lo que el organum medieval
y ciertas formas de composición que se desarrollaron
sobre la base del canto gregoriano representaron
en la edad media7: un paso más en la constante re~
interpretación de un sistema musical sin limites.
6 Térnúno que se refiere a la tonalidad de la obra.
7 Estas descripciones fueron hechas por miembros de un público
especialista que asistió a dos conciertos que ofrec! en Irlanda
dirigiendo el ensamble Hibernia con el que he experimentado
diferentes formas de interpretación de la música medieval, formado
poi- alumnas de la licenciatura en voz y danza (BA Voice and Dance),
y ex-alumnas de la maestría en canto gregoriano y música ritual
(MA Ritual Chant and Song) de la lrish World Academy of Music
and Dance, en la Universidad de limerick, durante el Galway Early
Music Festival, celebrado en Galway City en mayo de 2010; y el
concierto "Songs for An Age of Sorrow" presentado en la iglesia del
monasterio de Glenstal, en Murroe, Co. lirnerick, en no\iembre de
2010.

Muchas son las posibilidades que abre esta nueva
lectura, posibilidades que nacen de la celebración
de la equivocidad del lenguaje musical en todas sus
formas, semejante a la que existe en las obras Ulysses y
Finnegan's Wake deJames Joyce y que Derrida describirá
como "el más grande intento de juntar en una sola
obra, esto es, en la singularidad de una obra que es
irremplazable, en un evento singular...la supuesta
totalidad, no sólo de una cultura, sino de un número
de culturas, un número de lenguajes, literaturas,
y religiones" (en Caputo, 1997: 185); posibilidades
que nos liberan de toda restricción impuesta por los
conceptos de estilo, género y época; aquéllas que nos
llenan del más profundo deseo de descubrir lo ajeno
en un circulo en el que lo desconocido no es más que
lo familiar visto desde dentro, y que nos impulsan
a llenar nuestra humanidad de sonido y silencio a
través del tiempo, en lo más intimo de la letra y lo más
atrevido del espíritu~

f

Bibliografía
Artaud, Antonin (1958). The Theater and Its Double. New York:
Grove Press.
Barthes, Roland (1974). S;Z. New York: Hill and Wang.
Caputo, John D. (1997). Deconstructíon in a Nutshell: A
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the Human Sciences", en Writing and Difference. London New
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Krims, Adam (1998). "Discíplining Deconstruction (For Music
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Solesmes: Sable-sur-Sarthe.
Palisca, Claude \'. (ed.) (1978). Hucbald, Guido and John on Music:
Three Medieval Treatises. New Haven.

0'!DAVID JOSUÉ ZAMBRANO DE LEÓN
62

�En sus mazurkas, Chopin crea
un folklore imaginario en el que
emplea recursos exóticos, como
los bordados de quinta y la cuarta
aumentada, perteneciente a la escala
modal tradicional de su país. A lo
largo de su vida escribió cerca de
sesenta mazurkas, en las que muestra
distintos estados de ánimo y que
asimismo utiliza como vehículo
para reafirmar distintas soluciones
a problemas composicionales. En
conjunto, representan un microcosmos
musical de carácter introspectivo, que
nos permite apreciar la originalidad
del genio de Chopin, que radica en la
extraña síntesis entre dos tendencias
paradójicas: fue al mismo tiempo un
compositor soñador y realista. Fue
quizás el único compositor que influenció a creadores
musicales mexicanos en la composición de mazurkas
y nocturnos, entre quienes podemos contar, además
de Felipe Villanueva, a Ricardo Castro y Manuel M.
Ponce, quien recibió la herencia de este género a través
de la obra de Villanueva.
Villanueva, al igual que el compositor polaco, logra
en sus composiciones un refinamiento armónico
y rítmico, un gran dominio de la melodía y una
clara voluntad de estilo que lo sitúan en un lugar
preponderante con respecto a sus contemporáneos.
Fue visto como un talento extraordinario (Velázquez,
1996), quien usaba la obra de Bach y Chopin al
enseñar y quien encontró en la forma pequeña, breve,
la oportunidad para crear piezas de gran inspiración
y de indiscutible sello personal que, de acuerdo con
Cásares Rodicio (2002), nos permiten percibir una
conciencia en el ejercicio de la composición, revelando
una capacidad de reflexión y autocrítica superiores.
Cultivó el género de la ópera italiana, que tuvo
mucha resonancia en las composiciones mexicanas
del siglo XIX, y especialmente el de la música de
salón, logrando seleccionar a los mejores maestros:
Chopin y Uszt, sobre todo. Si seguimos en la línea de
composiciones que influenciaron la música mexicana
para piano de esa época, en particular la de Villanueva,
podemos afirmar que también la música de teatro

Al hablar del término mazµrka, danza impregnada
de folclor polaco que fue internacionalizada en
el siglo XIX por el gran pianista y compositor
Federico Chapín, y de su aparición y fusión dentro
de la música mexicana de la época porfiriana
como expresión propia de una sociedad con una
identidad derivada de la convergencia de culturas
de variada procedencia, es necesario reflexionar
sobre los personajes y las circunstancias en las que
la adopción de esta danza tuvo lugar. Tal como sigue
sucediendo en ciertos sectores de la sociedad en la
actualidad (Prado Aragonés et. al., 2003), el gusto de
la época estaba muy de acuerdo con la música culta
europea, la cual tenía su ideal en el romanticismo y
se encontraba condicionada por la burguesía.
ederico Chopin y Felipe Villanueva presentan
paralelismos y convergencias dignas de mención.
Primero debemos decir que Chopin, polaco
de nacimiento pero universal por derecho propio, y
cuya obra expresa una sucesión casi ilimitada de los
estados del alma que van del poético, bucólico, tierno,
reflexivo y marcial al severo, tempestuoso, apasionado
y exuberante, redundando en una total y genial
originalidad, atrajo a gran cantidad de seguidores,
debido a su estilo de interpretación, más adecuado
al salón que a la sala de conciertos. Los lugares en los
que gustaba presentarse eran las veladas o soirées que
se ofrecían en los salones de la aristocracia, en una
annósfera intimista con una pequeña y singular
audiencia, no ávida de virtuosismo, sino especialmente
culta, sensible y afín a sus intereses. Este público
estaba compuesto en buena parte por artistas,
entre ellos el pintor Eugene Delacroix y el músico
Franz Uszt, con quienes entabló una gran amistad,
además de otros miembros de la élite parisina.
También mantuvo amistad con Héctor Berlioz y
conoció al célebre compositor de ópera Vincenzo
Bellini, que llegaría a ser un amigo muy entrañable.
Su perfección técnica, su refinamiento estilístico
y su elaboración armónica han sido comparadas
históricamente con las de Bach, Mozart y Beethoven
por su perdurable influencia en la música de tiempos
posteriores (Zambrano de León, 2010).

F

64

francesa, la opereta para ser precisos, permeó las
obras escritas en México, dejando en ellas un cierto
perfume francés. No podemos olvidar que en la época
porfi.rista existía una tendencia muy marcada hacia
las modas y costumbres parisinas, siendo que en
décadas anteriores, al menos en lo relacionado con
la música, Italia había ejercido gran influencia en
los compositores mexicanos. Como lo hizo Chapín,
Villanueva mantuvo gran amistad con artistas,
entre ellos Gustavo Campa, Ricardo Castro, Juan
Hernández Acevedo y Pablo Castellanos de León,
quienes además compartían su gusto por el arte, la
cultura y la música francesas, temas que comentaban
en sus reuniones nocturnas en las cuales, quizás,
interpretaban sus composiciones en un ambiente
íntimo similar al que Chopin buscaba para sus soirées.
En Villanueva la influencia de Chopin es evidente
en su producción de mazurcas. Las primeras tres
y su "Minuetto" constituyen cuatro de las obras
mexicanas más importantes del siglo XIX ( Cásares
Rodicio, 2002). Podemos suponer que sus rnazurkas,
publicadas por A. Wagner y Levien con los números
1, 2 y 3, Op. 20, 25 y 27, respectivamente, estaban
destinadas a conformar una suite, dado que en su
primera edición contaban con un diseño de portada
similar. Existen además otras tres conocidas como
"mazurkas de salón": "En el baile", "Sueño dorado"
y "Ebelia". Todas ellas comprueban su admirable
invención melódica y mayor sofisticación armónica y
demuestran que fueron de gran influencia en la obra
de compositores mexicanos posteriores, como Manuel
M. Poncel.
Refiriéndonos nuevamente a las circunstancias de
adopción de un género europeo, podemos suponer que
la mazurka llegó a México proveniente de Europa, no
como una estilizada expresión bailable convertida
en diversas y refinadas piezas para piano, obras en
su mayoría del genial Chopin, sino corno parte de los
espectáculos de las compañías de teatro y ópera del
viejo continente, que las usaban como intermezzos
l Considero su Terca-a mazurka Op. "17 en Re bemol mayor, como
una de nús obras favoritas, quizás porque, de acuerdo con La,ignac,
su vinculo con la tonalidad de re mayor le confiere una expresión
serena, brillante y alegre, o debido a que su inventiva melódica de
valores rltnúcos irregulares me resulta evocadora de la obra de
Chopin, por un lado y, por otro, de atmósferas tranquilas que me
recuerdan escenas familiares.

65

en sus funciones, entre otras cosas. Así pues, durante
dos tercios del siglo XIX y hasta bien entrado el XX,
compositores mexicanos corno Tomás León, Melesio
Morales, Julio Ituarte, Ernesto Elorduy, Luis Jordá,
Alfredo Carrasco, además de los ya mencionados,
desarrollaron la composición de este género, llegando
a tener hasta veinte composiciones, como es el caso
del maestro Porree, quien sin duda alguna conocía
bien el resto de las creaciones de Villanueva, incluidas
sus Danzas humorísticas, consideradas en conjunto
con Ecos de México de Julio Ituarte, las primeras obras
nacionalistas. El gusto de Porree por la obra de su
antecesor es tal que, en su colección de 20 piezas
infantiles para piano, le dedica una de ellas y la llama
"Homenaje a Villanueva (sobre su Terceramazµrka)".
El papel de este género musical como medio
de expresión, de transmisión de emociones y de
formación de una idea del mundo queda claro cuando
descubrimos que la ejecución de este trozo musical,
que había iniciado su andar en los espacios públicos,
pasó a tener efecto en la intimidad del hogar, en las
tertulias durante las cuales los miembros de la clase
acomodada lo interpretaban al piano para entretener
a sus invitados y bailarlo en alternancia con valses,
polkas y habaneras. El baile fue la vía para pasar de
escuchar a vivir, a sentir la música. No cabe duda que
se trataba de una práctica comunicativa y expresiva
fundamental que pasó de un ámbito público a ser casi
exclusiva de una clase social favorecida, que veía al
hogar como el primer lugar de agrupamiento social
de su vida cotidiana, y en el que resultaba sencillo
mantener ciertas reglas y normas de comportamiento.
Dado que un rasgo de identidad es todo aquello
que ayuda a mantener la propia personalidad y que
nos hace sentir identificados con otros individuos
semejantes, los asistentes a estas tertulias buscaron
expresarse además por medio de la ropa que usaban
exaltando su narcisismo a través de la corporalidad,
para ser vistos por los demás.
La música "como actividad simbólica que es, ha de ser
vivida y experimentada socialmente para que se puedan
verificar su realidad, su eficacia y su poder comunicativo"
(Hormigos Ruiz, 2003). Así, en estas reuniones
vemos el valor de la mazurka como un instrumento
de socialización (Oriol y Parra, 1979) que permitía
la interacción de individuos en la búsqueda de una

�------

-

identidad, construida a
expensas de influencias
europeas, la polaca, en
el caso de la pieza de
música, y la francesa,
en el de la propia
reunión de señoritas
de sociedad y su gusto
por vestir a la moda.
Lo que podemos tomar
por cierto es que las mazurkas
de Villanueva, quien quizás
encontró en las características
rínnicas y melódicas de este exótico
/
género una fuente de riqueza y punto de
,,
partida para la creación de obras introspectivas
y danzísticas a la vez, permanecen en el gusto de
quienes las escuchan e interpretan, dada su belleza
y su fuerte capacidad para contactarnos con nuestras
emociones y sentimientos, además que después de
escucharlas, podemos responder a su encantadora
influencia. Dicho esto, el género mazurka como
fenómeno musical no nos debe interesar sólo
como cultura, en el sentido más restringido
de patrimonio, sino también como elemento
dinámico que participa en la vida social de la
persona, y al mismo tiempo la configura (Martí, 2000).
La música es un hecho social (Megías y Rodríguez,
2002). En la época porfirista así era y se consideraba la
labor del compositor, del intérprete y del oyente como
fundamental para su supervivencia. Si nos referimos al
instrumento característico que definió a la sociedad
de la segunda mitad del siglo XIX, indudablemente se
trató del piano. Este instrumento, que se convirtió en
el consentido de la aristocracia y que encontró en cada
casa una morada definitiva, fue en el que se interpretaron
obras como las mazurkas de Villanueva, quizás influidas
por las de Chopin, pero que al ser creaciones de un
mexicano adquirieron una identidad propia, fruto de
los propios condicionantes y puntos de partida de su
·autor, como creador, y de sus ejecutantes, quienes como
intérpretes establecieron una relación única con la obra
y completaron las intenciones de la misma hacia la
socialización. No está de más decir que, en el complejo
proceso de producción y reproducción musical, cada
oyente percibe y entiende la obra de distinta forma.

Podemos concluir diciendo que la mazurka como
hecho social logró contribuir al proceso identitario
de la sociedad decimonónica porfirista dadas sus
similitudes en cuanto a lo que gustaban escuchar y
cómo gustaban escucharlo, llegando a encontrar un
lugar dentro de una fracción de la sociedad aristócrata
desde el cual extenderse en todas direcciones, hasta
convertirse en un elemento dinámico que nos permite
percibir una época pasada y conformar nuestro pensar
y sentir actual como mexicanos, desde una perspectiva
histórico-musicaliu

A

1

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1

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Un día enli

YIDA
DJLA

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UANL

66

D■ EMA
ae1 Hotel Poe

1

En la recepción de la Embajada de Tal en México,
me tocó sentarme en la misma mesa y enfrente de
un científico Premio Nobel extranjero. Vi cómo se
hurgaba entre los clientes con un trozo de la tarjeta
con su nombre. Ni siquiera cubría con la otra mano
el espectáculo que daba. Me dio asco. Miré para
caBÁRBARAJ.ACOBS
otro lado.

Q

uise hacer las paces con
una editora con la que,
después de años de buen
trato, tuve malentendidos. Le
comenté que le sentaba el nuevo
color de pelo. Mientras estuvimos
en buenos términos, comimos juntas
varias veces en un restaurante al
que yo llamo Cosa Nostra. u¿Sigues
operando en Cosa Nostra?", le
pregunté. Ella sonrió, atendiendo,
como yo esperaba, más a mi gesto
de darnos la mano que al nombre
que yo daba al lugar en el que en el
pasado solíamos encontrarnos. Pero
un escritor a su izquierda soltó una
risa crítica dirigida a mí, y conun tono
enfocado a que los otros creyeran
que protegía, no que ridiculizaba, a
una amiga y colega que acababa de

cometer un faux pas, inclinándose
un poco sobre la mesa, me corrigió,
"Ay, querida, no; cosa nostra es la
mafia", dijo, convencido de que yo no
sabía lo que estaba diciendo, a la vez
que echaba una rápida mirada a su
alrededor, deseoso de cerciorarse de
que los demás hubieran tomado nota
de la gentileza de su gesto. Ypara
aprovechar que contaba con nuestra
atención, redondeó sus buenos oficios
con no sé qué modismo en inglés,
que pronunció mal pero que todos
celebramos. No sé qué me contuvo
de alzar la mano y corregirlo.
Las buenas maneras pueden ser
armas de dos filos.
La señora a la derecha de W.
era la única desconocida para el
resto de nosotros, en todo caso,

67

no la identificábamos entre los
artistas y los intelectuales que
conformamos esa mesa de diez.
Se habia mantenido en silencio,
quizá procurando encontrar en
su memoria alguna anécdota con
la que estar a la altura y poder
participar en la conversación, algo
que nos pudiera interesar a los
demás. Se presentó como Adela
D., encargada de negocios de otra
embajada, y nos contó que había
leído, no recordaba bien dónde,
que "cuando James J oyce -dijo el
nombre completo- daba clases
de inglés en Italia - no precisó
que en Trieste-, una alumna, que
era una burguesa -pronunció con
tono indeciso, mirando a izquierda
y derecha, tanteando si dar a la

�designación un tono de orgullo o
de desprecio-, lo había despedido,
porque consideraba de muy mala
educación que, al terminar la clase,
'él bajara la escalera deslizándose por
el pasamanos", logro de intervención
que, condescendientes, le festejamos
ampliamente.
Me di cuenta de que el único que
ni proponía ni comentaba ningún
tema era el cientifico Premio Nobel
absorto enteramente en su higiene
bucal. Por el contrario, el escritor
a la izquierda de la editora tomaba
la palabra sin pausa, lo que, aparte
de entretenernos, a los otros nos
permitia comer o divagar, cada
uno en sus propios asuntos, o
comentando la plática general con
quien tuviera al lado. Y asi habria
llegado la hora de despedirnos de
no haber sido porque, no recuerdo
quién ni en relación con qué,
mencionó a Pierre Loti. "¿Pierre
Loti?", repitió la encargada de
negocios, que para entonces se
sentia lo suficientemente integrada
al grupo para admitir sin rubor que
ignoraba quién era Pierre Loti. "Un
escritor francés", le contestamos
varios, mientras alguno lo situó a
finales del siglo XIX y otro lo calificó
también de marino y miembro de la
Academia Francesa.
A nú me sonaba el nombre, pero
no recordaba el titulo de ninguno
de sus libros, ni tampoco ningún
detalle de su vida que para mi lo
hiciera memorable. En silencio
lamentaba mi mala memoria,
.cuando el escritor que pronunciaba
mal el inglés pero que conocía mejor
que yo el significado de cosa nostra
nos informó que Loti se había batido
en duelo con Proust. Mientras ante
el asombro de los oyentes él se

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68

lucía al abundar sobre el asunto, yo
trataba de recordar el duelo en el
que se había visto envuelto Proust,
dato que me impresionó desde que
lo conocí por primera vez y que, en
adelante, gocé al reencontrarlo en
biografías, anecdotarios y memorias
aquí y allá. Pero en el momento en
que habría podido enriquecer la
charla de mi mesa al aportar algo
especial acerca del duelo de Proust,
en la cabeza no tenía más que
bruma. Sabía muy bien que Proust
se había batido en duelo, pero no
con quién ni por qué.
Cuando la reunión empezaba a
darse por terminada, y todos por
fin nos mezclábamos con los de las
otras mesas y nos despedíamos, a
la vez que W. saludaba a Manuel,
el único otro escultor entre los
invitados, yo me crucé con Sandra
T., esposa en segundas nupcias del
economista Tomás O., italiano,
también divorciado y vuelto a
casar. Sandra es de las señoras más
guapas y seguras de sí mismas que
conozco. Me lleva casi veinte años y
camina con más determinación que
yo. Siempre se ve luminosa. Una
vez me confió el secreto: "Ponte
frente al espejo y acércate a la cara
una pieza de la ropa que creas que
debes o quieres ponerte, y si ves
que el color te enciende, elígela para
vestirte. Si no, haz la prueba con
otra de otro color". Sin alteración
visible, se quejó del departamento
de protocolo de la embajada. "En
la tarjeta en mi lugar en la mesa,
en vez de mi nombre pusieron el
de la ex esposa de Tomás." "¿y qué
hiciste?", le pregunté, deseosa de
saber cómo había enfrentado ella
algo que, cuando en el pasado llegó
a sucederme a mí, me alteró tanto

que no supe encararlo, aunque,
cuando ha llegado a sucederrne en el
presente, y sigo sin saber qué hacer,
ahora sólo me haga sonreír. "Hice
trizas la tarjeta y me senté en mi
lugar." La felicité. Me pareció toda
una toma de posesión.
Enlo que Sandra yyo sosteníamos
este diálogo impresionista, se acercó
Tomás y, sin percibir o indiferente
a que nos interrumpía, le habló a su
esposa al oído. El gesto fue tan abrupto
que era obvio que el contenido que lo
causaba implicaba reserva yurgencia.
. La confidencia del matrimonio tardó
más de lo que habría sido normal,
sobre todo al haberse tenido que dar
en las circunstancias en que se daba.
Cuando concluyó, pensé que Tomás
se disculparía conmigo y que, una
vez que nos dejara solas, como nos
encontró al interrumpirnos, Sandra
me confiaría la información. Pero
mis dos suposiciones exculpatorias,
digamos, fallaron. Ni Tomás se
disculpó,ni Sandra me explicó de qué
se había tratado su doble falta de tacto
conmigo.
Al regresar a casa (que a veces
es aquí, en el hotel), me cambié
los zapatos de calle bajos por un
par de zapatillas, también bajas.
Haberme visto con tanta gente me
dejó intranquila. Con un puñado de
pistaches, que fui abriendo sobre
un platito y que fui masticando,
apoyada con los codos sobre el
barandal, estuve un buen rato en la
terraza, apenas cuatro pisos arriba
del nivel de la calle, mi punto de
vigía, donde me vuelvo pájaro que
canta Si tuviera alas...
Como W. estaría en el taller hasta
que oscureciera, mientras lo esperaba
me puse a buscar los datos del duelo
de Proust tanto en la biografía de

69

Painter corno en la de Ghislain de
Diesbach, en la que me fue más fácil
encontrarlos. Calculé que me daba
tiempo antes de preparar la cena (a
veces no la pido al chef, a veces me da
por cocinar y me preparo).
Como recordaba, Proust se batió
en duelo, pero no con Pierre Loti;
para nada con Pierre Loti, sino que
fue conJean 1.orrain Ycon pistola, no
con espada. Se debió a que Lorrain,
crítico, había insultado a Proust por
escrito. Y Proust había determinado
defender su honor. Ninguno de los
dos había albergado la intención
de eliminar del todo al otro, así que
dispararon una sola vez y a una
distancia de veinticinco pasos el uno
del otro, ante sus padrinos y algunos
amigos, en la torre de Villebon, en el
bosque de Meudon, junto a una casa
del siglo XVIII que en otros tiempos
perteneció a la familia de Víctor
Hugo. El duelo tuvo lugar a mediodía,
aun cuando la tradición fuera llevar
a cabo estos asuntos al despuntar el
alba, para despistar a la policía. Proust
leía y admiraba a 1.oti, que era veinte
años mayor que él y que murió un
año después que Proust. Proust le
envió su primer libro, Les plaisirs et les
jours, al que sin embargo 1.oti no llegó
ni siquiera a cortarle las páginas. Se
trataba de la misma obra que 1.orrain
despreció, y cuya critica ocasionó que
Proust lo retara a duelo. Pierre Loó fue
elseudónimoqueusóJulien Viaud; loti
en tahitiano significa rosa en español~

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~ílGuQJ~ íl~ U~DfSUB
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~ ·~noticia, en cl. últirrlD octubre, dcl prec'1rl.o Nobcl otorgado cl esr_tito:r pe.ru2no Mzrio Vargas :loo.a, fue
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n 'J:i SJili,,..r:.cio Ia.~o me preg.mtó de pronto: ¿Qué kpareoe cl Nobtl de Va::.iw.s I..looa? Yo, como sie.."'llDre, h.2hfu.
olvidácn leer les periockoo esa rrIE~. y responci.: con inoi{e.."e.rricia: V21r#§ ilma: no es pru.rrl.o Nobel
El tipa me mi'Ú por el ~jo rotrovioo: ror-1 cie:.-rw. lristim.2. (na. de bz,br.r per..sado que su pa&amp;iero e..sra un
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• Por qué el reconocimiento a un
escritor -que ni siquiera es
mexicano- fue capaz de llenar
de orgullo y alegría a un país como
el nuestro? Se me ocurren algunas
razones. En primer lugar, si bien
Mario Vargas Llosa es originario
del Perú, desde hace décadas
mantiene una relación estrecha
con México. Su presencia aquí es
constante, y tanto entre los lectores
de libros como entre quienes
sólo leen periódicos su nombre
es referencia. En cuanto a los
primeros, me atrevería a decir que,
junto con Gabriel Garcia Márquez
(y tal vez Octavio Paz yJosé Emilio
Pacheco), se trata de un autor al
que han leido incluso aquéllos que
.nomás cuentan con cuatro o cinco
títulos en su biblioteca personal. Y
quienes se nutren con los diarios
siempre comentan sus artículos
sobre política internacional, o
sobre la situación de tal o cual

l

"

s

país específico. Además su rostro
es conocido por muchos gracias a
sus apariciones en televisión, y casi
todo mundo recuerda que él fue
quien calificó a las siete décadas de
gobierno priísta en México como "la
dictadura perfecta". Es, pues, uno de
nosotros, aunque no sea mexicano.
Entre los lectores asiduos,
por otra parte, no son pocos los
que conocen sus novelas desde
que se iniciaron en el ejercicio de
la lectura. En lo que respecta a
quien esto escribe, él fue uno de
los primeros narradores que lei, y
desde el principio supe que su obra
me acompañaría toda la vida. Como
tantos, inicié en la preparatoria
con Los cachorros, novela corta que
se ajusta perfecto al universo del
lector joven, tanto por su extensión
como por su argumento, sin dejar
de lado que las técnicas que Vargas
Llosa despliega en estas páginas son
una excelente introducción, para

70

•

•

"

"•

quien no las conoce, a las maneras
contemporáneas de narrar. De Los
cachorros a La ciudad y los perros el
paso resulta tan natural que uno
podría pensar que ambos relatos
fueron concebidos al mismo
tiempo: las dos reflejan el agitado
mundo de la adolescencia (aunque
la primera inicie desde la infancia
y concluya en la madurez de los
personajes) con dura fidelidad y
ninguna complacencia, lo que los
lectores neófitos saben agradecer
con la fidelidad a su autor. Y, de ahí,
entrar a un relato como La tía Julia y
d escribidor tennina de aficionarnos
a leer la obra de un hombre que ha
sabido plasmar en sus novelas cada
una de las edades del ser humano,
con sus respectivas problemáticas
y desde diversas perspectivas.
Aunque confieso que no lo he leido
completo. No suelo hacerlo con
mis autores favoritos: acostumbro
siempre dejar varios de sus libros

wEDUARDO AMTOMIO PARRA

para después, con el fin de volver a
ellos en esas temporadas en las que
"no hay nada bueno que leer".
Como escritor, debo asentar
que Mario Vargas Llosa es uno de
los principales maestros que se
pueden tener en el oficio. Su manejo
de la tensión, su manera de captar
el interés de los lectores desde las
primeras líneas es insuperable; para
comprobarlo basta con recordar los
diálogos con que inicia La ciudady los
perros, o la magnífica descripción de
la selva peruana en los párrafos que
inauguran La casa verde. Internarse
en sus relatos es recibir un curso
intensivo de rinno y aliento literarios,
de caracterización de los personajes
con trazos mínimos, de estructuras
novelísticas, de técnicas eficaces y
económicas, y de puntos de vista
narrativos. Quien quiera aprender
cómo se aplican las estrategias
con eficiencia y profundidad, debe
leer y releer todas las veces que
pueda Conversación en la Catedral, por
ejemplo. Por si fuera poco, además, el
Vargas Llosa ensayista siempre está
enseñándonos cómo leer, desde la
publicación de su Orgía perpetua sobre
Aaubert y Madame Bobary, pasando
por laHistoriadeundeicidio sobre García
Márquez, hasta su reciente ensayo
sobre la obra deJuan Carlos Onetti
Pero quizá la razón más
importante del regocijo general
que provocó el premio Nobel 2010
sea que, al ser concedido a Mario
Vargas Uosa, se convirtió en un
homenaje a la lengua española.
Y no es para menos. Después de
haber sido ninguneado por los

académicos de Estocolmo durante
dos décadas, nuestro idioma logró
convencerlos de nuevo de que es
cuna y ámbito de grandes escritores
que no sólo han puesto sus
respectivos países y regiones en el
mapa de la literatura universal, sino
que han contribuido a la evolución
de esa misma literatura con la
originalidad de sus palabras y la
ingeniería interna de sus relatos.
Por eso los mexicanos celebramos
el reconocimiento tanto o más que
los peruanos: como la lengua nos
hermana, sentimos que el galardón
de Vargas Llosa nos pertenece
también. ¿Habrá intuido esto la
gente de la calle -incluso la que
nunca en su vida ha abierto un
libro- cuando se dio a conocer el
premio? Si no todos, pienso que la
mayoría sí lo hizo, y por lo menos
por un momento, por unos días,
se enorgullecieron de utilizar este
instrumento intangible, heredado
de sus padres, que sin que lo
advirtamos de modo consciente
nos significa como raza, como
nación y como cultura: la lengua. El
taxista que me anunció el logro de
Vargas Llosa, por ejemplo, no tenía
traza de lector, a pesar de que un
tabloide descansaba en el interior
de su auto junto a la palanca del
freno de mano. Tampoco lucía
como alguien que supiera quién es
en realidad Mario Vargas Llosa. Y
sin embargo su orgullo era genuino,
en su rostro se leía una satisfacción
inobjetable. Tanta, que al llegar a
mi casa y bajarme del taxi no se
podía distinguir quién estaba

71

más contento, si él -que quizá
nunca ha leído nada del autora yo -que llevo leyéndolo toda
la vida.
Pocos días más tarde, en una
conversación con el escritor Hugo
Valdés, ambos volvimos al tema
y concluimos que desde hacía
muchos años la decisión de la
Academia Sueca no nos dejaba tan
conformes como ahora. Repasamos
las obras del autor, mencionando
la experiencia de su lectura, las
virtudes y enseñanzas de cada
una. De pronto, Hugo comenzó
a desmenuzar una de las novelas
de Vargas Llosa que yo no había
leído, y señaló algunas de sus
aportaciones técnicas. Se trata de
Lituma en los andes. Conforme las
enumeraba, a mí se me generaba
una urgencia de salir a comprarla
para internarme de inmediato en
sus páginas, pero como era de noche
tuve que aguardar hasta el otro día.
Hoy, después de haber concluido su
lectura, sólo puedo reafirmar que,
además de ser un cálido compañero
de viaje, el gran escritor peruano
es un maestro insustituible para
quienes tenemos la literatura por
oficio: la estructura, las estrategias,
el tema y su desarrollo, el lenguaje
y la construcción de los personajes
de esta novela son al mismo tiempo
una novedad y un terreno conocido,
un descubrimiento y un retorno al
ámbito familiar, un pasó más allá y
otro hacia el centro de uno mismo...
{Habría que esperar otra razón para
celebrar con alegría sincera y envidia
de la buena este premio Nobel? tlO

��UMO // Al caer la tarde, numerosas parvadas de aves

comienzan a poblar los árboles de la Alameda Zaragoza
y de la calzada Colón de Torreón, Coahuila. El concierto
de cantos y graznidos se extiende al caer el sol, y buena
parte de ellos proviene de una de las aves más comunes
del país, el ~uiscalus mexicanus, conocido en numerosas
regiones como "zanate", que en estas norteñas tierras viene
a ser "chanate". Palabra tan lagunera como los "moyotes"
(zancudos) o los "asqueles" (hormigas pequeñas).
ay un aguafuerte de Román Eguia que muestra
con detalle a estas aves peculiares. Forma esbelta,
plumaje oscuro, cola tan lai:ga corno su propio
cuerpo, ojos vivaces. El lagunerísirno "chanate" sirvió corno
inspiración para nombrar uno de los talleres de gráfica
más importantes del norte de México.
Nada más natural que su fundación. En una visita a
la Universidad Iberoamericana Laguna para impartir
un curso, el maestro Arturo Rivera propuso al Instituto
Coahuilense de Cultura (Icocult) la creación de un taller
de grabado como una forma de convocar a los artistas
para aprender e intercambiar ideas en un mismo sitio.
El proyecto fue apoyado por la institución y al
frente quedó uno de los alumnos más aventajados
de Rivera, Miguel Canseco. Nacido en la ciudad de
México en 1975, llegó a tierras del norte para echar a
andar El Chanate en noviembre de 2001. Su primera
sede fue uno de los cuartos de la casona ubicada en
Juárez y Colón, en el centro de la ciudad de Torreón,
donde también se encontraban las oficinas del Icocult
Laguna.
Desde el primer momento hubo gran interés por
parte de los artistas. Jóvenes corno Román Eguía,
Patricia Hernández, Teresa Hernández o Cristina
Treviño fueron algunos de sus primeros talleristas. El
resto de la historia del taller ha sido sólo producto del
trabajo y la evolución.

H

"El grabado, por su naturaleza, es un técnica que
implica trabajo en equipo, además de que por siglos ha
sido un vehículo ideal para que los artistas se expresen",
explica Canseco en entrevista. "Está, digamos, en
un punto medio entre la disciplina, la tradición y la
invención. Por eso la idea de un taller de grabado en
Torreón, para propiciar el encuentro y aprendizaje entre
los artistas, comenzando un proceso de crítica mutua
que lleve a la profesionalización de su trabajo".
Por el Taller de El Chanate ha desfilado
buena parte de los creadores visuales de Torreón. Ante
la carencia de una universidad que ofrezca una carrera
del tipo de Artes Visuales en La Laguna (en realidad,
ante la carencia de cualquier carrera de humanidades), el
taller ha venido a llenar un poco ese vacío, no sólo con el
movimiento del tórculo, sino con conversaciones de atte,
con el compañerismo, con el ambiente de convivencia
que se genera en este espacio.
En efecto, en el taller han trabajado desde creadores
cuya técnica es eminentemente la pintura, como es
el caso de Gustavo Montes y Marcela López, hasta
fotógrafos como Jesús Flores Valenciano, e incluso
productores de instalación, performance y nuevos
medios, como José Jirnénez Ortiz. Todos ellos diestros
en la técnica de grabar.
Destacan dibujantes como José "Pepe" Valdés,
quien con su trazo juguetón, retorcido y elaborado ha

74

ilustrado por igual escenas de la ciudad de Torreón, ex
votos y retablos contemporáneos, así como la portada
e interiores del disco Turbulencia, del grupo de jazz Los
Dorados.
Otro de los elementos claves del taller es Eduardo
"Guayo" Valenzuela, quien ha trabajado como
caricaturista en importantes medios de la localidad,
como la Revista de Coahuila y El Siglo de Torreón.
Guayo es dueño de una técnica poderosa y
profunda. Fruto de su trabajo religioso y social
con grupos de cholos en La Laguna ha sido la serie
A la brava ese, en la que, con el trazo agresivo que lo
caracteriza, los jóvenes de la calle adquieren una
dignidad y una visibilidad en medio de alegorías
espirituales.
A la brava ese obtuvo el primer lugar en el Salón de la
Gráfica y Originales Sobre Papel de la galería Arte, A.
C. de Monterrey, Nuevo León, en el 2004.
En efecto, este concurso representó un parte
aguas en el trabajo del taller, ya que los tres lugares
y una mención honorífica recayeron en miembros de
El Chanate. El segundo lugar fue para Román Eguía
con Piso, mientras que el tercero fue para Patricia
Hernández con Alfabeto. Cristina Treviño recibió una
mención con Tensión suspendida. Los grabadores de
Torreón tomaban una de las galerías más tradicionales
de Monterrey por asalto.
/ I La estampa en México cuenta con una
historia destacada y apasionante. Nombres como los de
José Guadalupe Posada,Julio Ruelas, Leopoldo Méndez
y José Clemente Orozco se unen a los actuales de
Francisco Toledo,José Luis Cuevas, Nunik Sauret,José
Fors, Carla Ripley y Pablo Rulfo, muchos de los cuales
han sido maestros invitados en El Chanate.
Se podrían mencionar como centros indispensables
el Taller de Gráfica Popular, que actualmente coordina
Jesús Alvarez Arnaya, fundado en 1935 por artistas
como Leopoldo Méndez, Pablo O'Higgins y Luis
Arenal, y que vivió épocas de creación intensa hasta la
década de los cincuenta, en que salieran varios de sus
fundadores; y el taller el Molino de Santo Domingo,
donde Octavio Bajonero Gil enseñaba el arte de la
gráfica en un momento en que ni La Esmeralda ofrecía
clases de grabado.
Más recientemente, Francisco Toledo fundó el
Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, importante

75

centro cultural que comprende también al Centro
Fotográfico Manuel Alvarez Bravo. En Colima
también destaca el Centro Nacional de Artes Gráficas
"La Parota", fundado en 1996.
En un universo visual dominado por la fotografia,
la instalación, los nuevos medios, el performance, el
net,art, los creadores de Torreón han apostado por
la gráfica. Sin embargo, no todo ha sido resultado de
la presencia de El Chanate. Las numerosas escuelas
de diseño gráfico de la región han traído consigo un
interés en la gráfica en sus diferentes aspectos. Prueba
de ello están las memorables serigrafias y diseños del
taller Máscara vs. Cabellera, de Luis Sergio Rangel y
Erasmo Bernadac, así como el Proyecto Moyote, que
rescataba íconos de la identidad lagunera a través de
playeras, y más recientemente Guerrilla Store.
"Creo que hay una escena interesante de la
gráfica en Torreón, no sólo El Chanate en grabado,
sino Mascara vs Cabellera en serigrafía, el colectivo
El Barrio en diseño gráfico, los trabajos de artes
visuales patrocinados por el Santiguo Club Social,
tiendas como Guerrilla o Chicle que meten diseño
de avanzada de gente local... y todos estos sitios
están vivos, jalan gente joven. El trabajo sigue y hay
un tránsito generacional que promete muchísimo",
apunta Miguel Canseco.
Además de sus reconocimientos
en Arte A.C., el taller ha sido distinguido con menciones
honoríficas en la Bienal La Joven Estampa de la Casa
de las Américas, de Cuba, donde no se premia una sola
obra, sino a un conjunto de ellas, lo cual ha permitido
contextualizar el trabajo de los creadores del taller frente
al de otros grabadores latinoamericanos.
Sin embargo, Miguel Canseco advierte que, en
cuanto a estilo o temática, no hay nada que distinga al
Chanate más que la diversidad.
"No hay un gran maestro, una tradición, una línea
de trabajo que seguir. En Torreón no existe un 'estilo'.
Existe el compromiso, las ganas de hacer algo técnica
y conceptualmente bien estructurado, pero cada quien
hace lo suyo, con estilo propio. Creo que el norte
brinda ese diálogo sin restricciones, donde todo se
vale".
Por el lado técnico, el taller se especializa en
calcografia, que es grabado en láminas de cobre.
"Hay dos vertientes. Una, la de los artistas que

�continuamente experimentan nuevos formatos
y mezclan, digamos, impresiones digitales con
técnicas antiguas, o imprimen sobre superficies no
convencionales. Hay otros, como Román Eguía, que
cultivan el arte del aguafuerte con un virtuosismo
inusitado".
Por lo pronto, abril de 2010 trajo consigo la
mudanza de El Chanate a su nueva sede, una casona
ubicada en Matamoros 539 Oriente, en el centro de
Torreón, donde ha pasado de ocupar un solo cuarto
a convertirse, propiamente, en un centro cultural que
ya ofrece presentaciones de libros, cursos para niños
y hasta subastas de su propio trabajo, fomentando el
coleccionismo.
"El Chanate volvió a empezar, con un mayor
alcance, ya que tenemos más espacio, contamos con
tres aulas, balcones, patio, en fin, varios espacios que
permiten que el taller crezca y trascienda el grabado
para ubicarse ya como un espacio multidisciplinario
de cultura".
Sin embargo, algo que no cambiará es su filosofía
de trabajo, en la que también se destacan las visitas
de creadores nacionales que, ya sea para enseñar una
técnica o producir una obra, dejan huella al convivir
con los grabadores locales.
"Para mí es inolvidable la visita deJose Luis Cuevas al
Chanate", dice Miguel. "No hizo grabado, no dio clases
ni conferencias, sólo compartió una tarde completa de
charla informal, pero muy rica, que estoy seguro que caló
hondo en los chavos y artistas que estuvieron presentes".
Nacido en Torreón,
en 1980, con estudios de arquitectura, de pintura,
grabado, gráfica experimental y fotografía, Román
es uno de los primeros talleristas de El Chanate, y
ahora se ha convertido en uno de sus más aventajados
maestros. Diestro en el aguafuerte, al igual que en
la acuarela y la instalación, son memorables sus
grabados en los que la
naturaleza muerta del
desierto aparece como
una revelación súbita,
una epifanía en medio del
vacío. También destacadas
son sus instalaciones en
las que retoma elementos

de la religiosidad popular. Ganador de la Bienal Arte
Nuevo de la Universidad Iberoamericana Laguna y de
premios en Monterrey y Cuba. Es uno de los artistas
que ilustran este número de Armas y Letras.
Has estado trabajando las antiguas técnicas del aguafuerte
del siglo XVIII. Cuéntame algo de estas técnicas y el por
qué de utilizarlas.
Para el artista es indispensable tener una
congruencia entre el fondo y la forma, en mi caso
la obra es un ejercicio de representación puntual
y detallada de objetos y ensambles reales o
imaginarios. Trabajo sobre imágenes que retoman
el espíritu de las anúguas ilustraciones cientlficas,
donde la descripción naturalista del objeto
estaba unida a una visión estéúca y ornamental.
En este sentido, la elaboración de las imágenes
con técnicas tradicionales del siglo XVIII es
fundamental.

¿A qué santo, devoción popular, virgen oculto le construirlas
un retablo oun altar?
Un altar, como una pieza de arte, es una
actividad proyectiva, en donde muestras tus
deseos, miedos, agradecimientos e inclusive
reclamos. Es por eso que cada obra termina
siendo un altar. Pero sí tuviera que escoger un
santo sería San Francisco de Asis, por su amor
por lo pequeño, lo sencillo y lo débil, pues alli
es donde escuchamos más libremente a Dios.

Hablando de altares, hay una serie de grabados tuyos
bajo ese nombre, mostrando ramas secas, huizaches. ¿~ué
tanto hay de espiritual en tu vínculo con la naturaleza dd
desierto?
Creo que lo espiritual se encuentra en mi
obra más en el proceso de elaboración de las
piezas que en los objetos representados; la
forma en que te presentas ante tu trabajo,
cómo preparas tu espacio, al afilar la punta de
grabado o el acomodo cuidadoso de tu modelo,
los podríamos entender como parte de un
ritual de respeto a tu oficio. Y en este sentido,
independientemente de si estás dibujando una
jaula, un peyote o una piedra, lo espiritual se
encuentra en cualquier cosa.

//

Torreonense de nacimiento.
Diseñadora gráfica, maestra
en educación, ilustradora
de libros infantiles. Patricia
Hernández ha concebido un
mundo lleno de hallazgos
insólitos, de objetos vivos
Yvivaces, donde una tetera igual puede tener pies 0
desplazarse sobre ruedas. "Chanate" desde el 2002, algunas
de sus exposiciones individuales son Niñas, Alfabe:to O Enseres
doméstic~s. ~ entrevista, recién llegada de Francia luego de
una residenoa artística, comenta en tomo a su visión de lo
cotidiano.
Recientemente estuviste en una residencia en el Centre
d'Art Marnay Art Center, en Marnay-Sur-Seine, en
Francia. Cuéntame del por qué esta institución y del
trabajo que ahí desarrollaste.
El contacto con CAMAC surgió a partir de la
convocatoria de las becas Unesco-Aschberg, para las
que apliqué el año pasado, y si bien no obtuve la beca, sí
recibí un apoyo importante dela Fundación Tenot, que
mantiene el centro. Me interesó aplicar para esta sede
por la ubicación que tiene en relación con el trabajo que
he venido realizando. Marnay,sur-Seine es un pueblito
muy pequeño, en la región de Champagne-Ardenne
pero con una historia muy antigua, ya que fue la sede
de un monasterio desde el siglo IX, y aún se conservan
restos de la arquitectura medieval que resultaron
muy importantes en mi proceso creativo. Desde hace
algunos años he tenido una enorme fascinación por el
arte románico y medieval y mi trabajo ha ido muy de la
mano de su iconografía. Actualmente estoy trabajando
sobre un proyecto de bestiario y tuve la suerte de
encontrar unos frescos maravillosos en la Iglesia de
Notre,Dame de l'Assumption en Marnay, justamente
sobre un bestiario del siglo XI, que aunados al entorno
me pudieron transportar a otra época y otra manera de
ver el mundo. Estuve trabajando una serie de acuarelas
con personajes que se forman a partir de objetos que
fui encontrando y de detalles de la arquitectura del
lugar. Fue una muy buena experiencia además estar
trabajando y compartiendo el espacio con artistas de
otros países.

77

En un texto al respecto de una de tus muestras, Enseres
domésticos, mencionas al Bosco, cuya extraña estética
proviene de una mentalidad todavía medieval e imaginativa.
¿crees que hemos perdido demasiado la capacidad de
asombro frente a los objetos cotidianos?
Creo que hemos perdido la capacidad de asombro,
no sólo frente a los objetos cotidianos; si bien la
cotidianeidad de que gozamos en este tiempo es en
sí misma sorprendente y maravillosa porque hemos
llegado a un desarrollo que nuestros ancestros no
pudieron siquiera imaginar, hemos dejado de lado
nuestro espíritu creativo y la capacidad de ir más allá
de la tecnología. Nos hemos olvidado de la magia, de
la imaginación, del contacto con la naturaleza. Creo
que muchas de las imágenes medievales provienen de
la observación de la naturaleza y de la posibilidad que
dejaban para que actuara la magia. Yo quiero retomar
esa idea, observo lo que me rodea y trato de dejar una
grieta por la que se cuele la magia en un mundo que
ya no la quiere entender.

mas soñado alguna vez con alguno de tus personajes?
No, no los sueño, creo que mis personajes tienen más
de realidad que de sueño porque están en todos lados,
no como seres imaginarios, sino como parte de mi
cotidianeidad Los formo a partir de mis trebejos, será
que tal vez me gusta soñar despierta.

Defeño de
o~~e_n y lagunero por adopción, Miguel Canseco ha
dirigido el taller desde su fundación a fines del 2001
hasta la fecha. Ala par ha ido desarrollando una obra de
hondas resonancias, en la que la oscuridad y lo críptico
de las devociones populares y el esoterismo llevan la
delantera. Seleccionado
en bienales y concursos de
Québec, Cuba, Puerto Rico
Y México, ha presentado
quince exposiciones
individuales. Es el tercero
de los creadores de El
Chanate que ilustran este
número de Annasy Letras.
En el Grabado Flammarion, un misionero encuentra
d punto donde El cielo y la tierra se encuentran. ¿~ué

�has encontrado tú en el grabado que tenga de místico, de
iluminador?
El grabado tiene ese "aire" de misterio, de cuarto
de alquimista, esto gracias a su larguísima
historia. Como grabador es emocionante saber
que ese mismo barniz que usas es poco más
o menos el mismo que usó Goya. Tenemos
fantasmas venerables: Rembrandt, Picasso. El
arte del grabado mantiene su carácter de gremio,
de disciplina especializada entre vieja ciencia e
intuición. Si, hay momentos de misticismo en
el hacer: barnizar, entintar, cuidar del papel. El
preciosismo del grabado, esa mística la encuentra
t ambién el espectador al ver la estampa, su
limpieza y detalle.

Crónicas negras, Ópera esotérica, son algunas
muestras en las que abordas el tema de lo oculto, de lo
esotérico. iCómo se fue fraguando este aborde? l~ué tanto
viene de tu vínculo con Arturo Rivera?
Hay un llamado, una vocación podría decir, que el
pintor debe descubrir. Los artistas estamos saturados
de influencias, de formas y caminos ya explorados.
Yo he tratado de buscar el mio, a costa de la duda, de
quedarme a veces inmóvil sin saber qué hacer o cómo.
A veces no se trata de hacer "una carrera" de pintor o
artista. me qué sirve una trayectoria si repites lo que
otros hicieron? Por eso mi camino ha sido en espiral,
hacia lo que considero mi centro. Siempre busqué
el misterio, las cosas que me daban miedo y que por
tanto quería explicar o tocar de forma metafórica en
mi trabajo. Después de quince años de buscar creo
que ya empiezo a entender quién soy, cómo quiero
que mis imágenes "hablen". Creo que a los 35 años he
entendido este trabajo, este parto espiritual, digamos,
este camino en círculos que me llevó a conocenne. El
maestro Arturo Rivera me apoyó cuando empecé a
pintar, lo conocí cuando tenia 17 años y mi opinión
sobre élno ha cambiado: es lo más cerca que uno puede
estar de conocer a Caravaggio o José de Ribera. Es un
artista de primer orden, irrepetible como los artistas de
verdad aparte de ser excelente persona Gracias a él sé
que la pintura no ha muerto, que hay mucho que decir
con los pinceles, contrario a lo que se pregona hoy en
día. Ysi, claro que comparto con el maestro ese vértigo
y atracción por la sombraiu

Octavio Bajonero Gil, uno de los más grandes maestros
del grabado mexicano, gustaba de coleccionar objetos
con el tema de la muerte, que ahora forman un museo
en Aguascalientes. /Hay algo que a ti te atraiga
coleccionar?
Me encantan los objetos relacionados con la
magia, la brujería, el esoterismo. Al menos dos
veces al año voy al mercado de Sonora en el D.F.
al pasillo de los brujos a surtirme de fetiches
vudú, santas muertes, malverdes y demás. No
soy creyente en esas prácticas, pero los objetos
disparan mi imaginación. También colecciono
cartas del tarot, pero eso es porque actualmente
estoy metido a fondo investigando ese tema.

78

Sueño dramatizado y drama soñado,
una relación improbable:

El teatro en textos de
Juan Carlos Onettí
y de David Lynch
erg JAIME VILLA.RRliL

El teatro no es efímero, el espectáculosí es efímero. Pero el
teatro es aquelloquese queda en el metabolismo emocional del
espectador.

Aderbal Freire

�CUANDO VI MULHOLLAMD DRIYE (SUEÑOS,
MISTERIOS Y SECRETOS, 2001), LARCOMETRAJE
DEL DIRECTOR NORTEAMERICANO DAVID
LYNCH, ME CAUSÓ UN PRIMER CRAN IMPACTO
LA BREVE SECUENCIA QUE MUESTRA A DOS
ADULTOS JÓVENES, DAN Y HERB, PLATICANDO
EN UNA MESA DEL RESTAURANTE WINKIE"S
SITUADO EN EL SUMSET BOULEVARD DE LOS
ÁNCELES. DAN, APENADO, LE EXPLICA A
HERB QUE LO HA LLEVADO HASTA AHÍ PARA
HABLARLE DE UNA PESADILLA QUE HA TEMIDO
UN PAR DE OCASIONES Y QUE OCURRE EN
ESE MISMO ESTABLECIMIENTO. DENTRO DEL
SUEÑO AMBOS TIENEN MIEDO, PERO A DAN
LE ATERRA ESPECÍFICAMENTE LA PRESENCIA
DE UN SER MALICNO VIVIENDO AFUERA, EN
LA PARTE POSTERIOR DEL RESTAURANTE, A
QUIEN PUEDE VER INCLUSO A TRAVÉS DE LA
PARED. HERB ENTIENDE QUE DAN QUIERE
VERIFICAR QUE DICHO SER SINIESTRO NO
EXISTE: ,.,ASÍ QUE VIENES AQUÍ A VER SI ESTÁ
ALLÁ AFUERA". DAN EXPLICA ENTONCES:
,.,PARA DESHACERME DE ESTA ATROZ
SENSACIÓN"'.
ara aligerar el trance, Herb se coloca de
inmediato junto al mostrador, en la misma
posición del sueño, paga la cuenta y pide a
su amigo que lo acompañe detrás del restaurante.
Dan se adelanta, avanza y ahí es asaltado por la
aparición de un personaje de cara deforme, marcada
por lo que parecen ser quemaduras, y con el cuerpo
contrahecho a la manera de las brujas. Dan colapsa y
cae presa de ese susto mortal.
Esa breve y efectiva intriga me pareció familiar en
aquella ocasión. Hurgué un poco en mi experiencia
lectora y ahí estaba la respuesta concreta a esa
intuición: la anécdota de Lynch es muy parecida
a un cuento del genial narrador uruguayo Juan
Carlos Onetti (1909-1994), "Un sueño realizado"
(publicado por primera vez en el diario La Nación

P

de Buenos Aires en 1941). En dicho texto, Langman,
un viejo y malogrado director y empresario teatral
que se encuentra varado sin dinero en una provincia
argentina, después de una fallida gira con un montaje
cómico, relata su encuentro y relación con una extraña
mujer madura que le pide llevar a escena sin público
un sueño personal bastante simple para volverlo a
vivir. En ese sueño, la mujer sale de una casa y se sienta
en el cordón de la acera, un hombre que la acompaña
cruza la call½ sorteando el paso de un coche, por un
jarro de cerveza que recibe de manos de una joven.
El hombre bebe la cerveza de un trago y vuelve a
atravesar esquivando otro vehículo que transita en
sentido contrario. Se sienta en un banco de cocina al
lado de la mujer recostada en la acera y le acaricia la
cabeza. La mujer relata su sueño un par de ocasiones,

80

la segunda más detallada frente a Langman y Blanes,
el único actor de la compañía que aún permanecía
en el pueblo y quien poco después seduce a la mujer,
al parecer a cambio de dinero que él utiliza para
emborracharse.
Langrnan aprovecha a Blanes, renta la sala de teatro
a precio módico con la promesa de que sólo estarían
presentes los actores durante la representación y
resuelve la intervención de los coches, detalle técnico
más complejo del montaje de Un sueño realizado, como
llamó la mujer a su idea. Al final de la puesta, la mujer
muere tan plácida que al inicio sólo Blanes -quien
siguió acariciándola tiempo después de concluida la
escena- advierte lo que ha pasado: "No se da cuenta
que está muerta, pedazo de bestia" (Onetti, 1994: 117).
El actor le grita a Langman y le asesta un puñetazo en
las costillas.
Hay varias correspondencias evidentes entre la
película y el cuento: dos experiencias oníricas de sino
distinto son representadas, la pesadilla de Dan y el
sueño placentero de la mujer; ambas representaciones
terminan con la muerte de los soñadores, una por
horror y otra por encanto. No tengo la menor noticia
de que Lynch haya conocido el trabajo de Onettí,
pero son evidentes los variados intereses comunes de
ambos artistas, en especial la configuración del teatro
dentro de sus ficciones, el misterio y el sueño.
Una forma de homenajear a Juan Carlos Onetti,
a más de cien años de su nacimiento, corno un autor
de una vigencia indudable, es la lectura paralela
de su narrativa con la obra de uno de los cineastas
contemporáneos más enigmáticos. Onetti mismo
fue un apasionado del cine, sus primeros textos
pubhcados fueron críticas cinematográficas.
LYMCH

David Lynch (Missoula, Montana, 1946) es un
director excepcional dentro del panorama del cine
contemporáneo; ha dirigido auténticos largometrajes
de culto: Eraserhead (Cabeza borradora, 1977), su
primera película, tuvo que ser financiada por amigos y
familiares luego de siete años de demora; The Elephant
Man (El hombre elefante, 1980), una obra maestra
filmada por encargo; Blue Velvet (Terciopelo azµl, 1986),
un retorcido thriller erótico en el mejor estilo de
Lynch; Wild at Heart (Salvaje de corazón, 1990), road movie

81

violenta, sobrenatural y erótica ganadora de la Palma
de Oro en Cannes; Lost Highway (Por el lado oscuro del
camino, 1997), ésta última coincide con Mulholland Drive
en que tiene por escenario la periferia de Los Ángeles;
y, por último, Inland Empire (Imperio interior, 2006), su
largometraje más reciente, aborda a lo largo de más de
tres horas la historia de una actriz que participa en
la filmación de un mnake de una película considerada
maldita porque sus dos protagonistas originales
fueron asesinados antes de concluir el rodaje. Se
trata de una historia llena de rupturas drásticas a las
unidades temporal, espacial, de acción y de caracteres,
en la cual Lynch retoma su interés por el cine dentro
del cine.
Ya es posible mencionar a estas rupturas corno
uno de los sellos característicos de la obra de Lynch,
el director norteamericano es un especialista en
ejercer la libertad para establecer inconsistencias
significativas en sus películas, con una predilección
especial por lo fantástico y sobrenatural. No es casual
que su trabajo haya generado usualmente una guerra
de interpretaciones entre admiradores y detractores.
OMETII

En este sentido, el caso de Onetti es similar y distinto
a la vez: se trata de un narrador de estilo realista
con una afición por lo misterioso. A diferencia del
mundo sobrenatural de Lynch, el de Onetti está
lleno de misterio por las inconsistencias propias de
las historias de la gente común. Las de Onetti son
de hecho antíhistorias, pertenecientes a personajes
marginales cuya voz no es oída más que por obra y
gracia de los textos del uruguayo. Los narradores en
Onetti utilizan preferentemente la primera persona,
son testigos o protagonistas de las historias. Dichos
personajes cuentan sus incidencias movidos por la
perplejidad, por la incomprensión, por los vacíos
propios con que se tejen las historias personales. He
oído a buenos lectores decir que, si bien reconocen la
maestría literaria de Onetti, no lo leen tan asiduamente
para no deprimirse por el tremendo pesimismo de sus
relatos. Por mi parte, creo que el autor de las novelas
El pozo, ]untacadáveres, El astillero y Dejemos hablar al viento
tuvo y tiene, por esa búsqueda honesta en el lado
sórdido de la vida cotidiana, bastante que decir acerca
del mundo paupérrimo contemporáneo.

�EL TEATRO EM LA LITERATURA Y EM EL CIME

El discurso sobre el arte o sobre la ficción dentro de la
ficción es uno de los elementos de interés compartidos
por Lynch y Onetti En "Un sueño realizado" es clara la
exploración del teatro a partir de la representación de un
sueño. flan Stavans, académico judío nacido en México
y residente en Estados Unidos, en un articulo sobre la
muerte y el teatro como temas del relato en cuestión,
destaca la extravagante propuesta de la enigmática mujer
que intenta recrear su sueño: "Lo fascinante es que ella,
la 'loca', acuda a los artilugios del teatro para revivir su
felicidad perdida. La idea es desconcertante" (llü).
El medio teatral se presenta en "Un sueño realizado"
como el vehiculo ideal para que la extraña mujer lleve a
cabo bajo control la representación de esa experiencia
onirica fuente de plenitud, por decirlo de alguna
manera. Uno de los principales puntos a debatir, y
en esto coincido con Stavans, es si esa representación
sin público es cabalmente un acto teatral. En este
punto son muy útiles las investigaciones del critico
argentino Jorge Dubatti acerca de las características
nucleares de la teatralidad:
El teatro acaba de constituirse como tal en el
tercer acontecimiento y sólo gracias a él. Sin
acontecimiento de espectación no hay teatralidad,
pero tampoco la hay si el acontecimiento de
espectación no se ve articulado por la naturaleza
específica de los dos acontecimientos anteriores:

el convivial y el poético (Dubatti, 2007: 59).

Las conclusiones de Dubatti son claras: el teatro es
un acontecimiento conviviaP, que reúne a hombres
vivos en torno a un rito que incluye dos roles
principales: quien emite un texto y quien lo escucha.
Por lo tanto, sin espectador no habrta acto teatral. La
caracteristica irrepetible de la obra de teatro distingue
a esta disciplina del cine y de la fotografía, cuyos
productos son reproducibles técnicamente, como lo
argumentó en su célebre ensayo el filósofo alemán
Walter Benjamin 2• Por la reproductibilidad técnica
que "desprecia" el aquí y el ahora de la obra, afirma
1 Dubatti prefiere conviviaL más común en el uso rioplatense, en
lugar de co11v1vaL marcada como correcta por los diccionarios de la
lengua española.
2 Cf. "la obra de arte enla época de su reproductibilidad técnica".

Benjamín, el arte contemporáneo manifiesta una
pérdida del aura, concepto que condensa autenticidad,
duración y testificación histórica. Por eso puede
hablarse del teatro como el ámbito de lo aurático.
De acuerdo con estas reflexiones, las circunstancias
de la representación de "Un sueño realizado" no
son claramente las de un acto teatral, porque no se
convoca a espectadores formales dentro del recinto.
Aunque en el sueño, como experiencia origen de dicha
representación, es posible para el soñador cumplir
los dos roles simultáneamente: el de participante
y el de espectador: "Porque de entrada, cualquier
manifestación onirica luce características teatrales
-ciertos seres están obligados a interpretar los
papeles que dicta el inconsciente de un determinado
individuo" (Stavans, 1991: 111). De esta manera,
podemos considerar que la mujer de "Un sueño
realizado", además de protagonizar la recreación de
su sueño, también funciona como espectadora de la
acción e incluso como autora del argumento. Entonces
estamos frente a una puesta en escena que culmina
a la vez con la muerte de la protagonista y de la
espectadora, ambos papeles encarnados en una mujer.
En el personaje del director,productor Langman hay
también gestos claros de un espectador que al final
de la puesta tiene que ser sacudido por Blanes para
entender y reconocer lo que ocurrió en escena: "Lo
comprendí todo claramente como si fuera una de esas
cosas que se aprenden para siempre desde niño y no
sirven después las palabras para explicar" (Onetti,
1994: 117).
Por otro lado, si bien en el fragmento en cuestión
de Mulholland Drive no hay una representación teatral,
sí existe en dicho pasaje el interés por descartar las
posibles reiteraciones de un mal sueño visitando el
espacio "real" en que suceden los acontecimientos
terrortficos. Dan y Herb visitan Winkie's intentando
anular ese miedo a un personaje siniestro de poderes
malignos y sobrenaturales. Hay una reconstrucción
de un sueño, hasta aquí no se presenta un acto teatral
en sentido estricto. Pero en el contexto general del
largometraje hay una secuencia que se desarrolla en
un misterioso teatro llamado El Silencio.
Sinteticemos: la primera parte de la película
gira en torno al encuentro de dos mujeres, (Laura
Helena Harring) la que sobrevive a un accidente

82

AUMQUE ES EVIDEMTE QUE LYMCH

EXPLORA LAS ZOMAS

OSCURAS DE LA IMDUSTRIA HOLLYWOODEMSE MEDIAMTE SU
FICCIÓM CIMEMATOCRÁFICA, TAMBIÉM DESTACA EL PAPEL QUE
LE OTORCA EM SU HISTORIA AL TEATRO COM LA IMCLUSIÓM DEL
ESPECTÁCULO PRESEMTADO EM EL SILENCIO.
automovilístico ocurrido en Mulholland Drive, en
el cual mueren los dos hombres que la trasladaban y
la habían amenazado con un arma; y Betty (Naomi
Watts), joven actriz recién llegada de Canadá para
probar suerte en un casting. La primera se escabulle
hasta el departamento de los tíos de Betty, quienes
viajan a Canadá para filmar una película. Ahí,
sorprendida por Betty, la accidentada adopta el
nombre de Rita porque no recuerda quién es. No
es casual la alusión a dos divas del cine de la época
de oro hollywoodense en los nombres de las dos
protagonistas.
Luego de que Rita le confiesa su problemática,
Betty la apoya en la investigación acerca de su
identidad. Dicha pesquisa tiene varios momentos
principales: el primero es el hallazgo de unos fajos
de billetes y de una misteriosa llave azul en el bolso
de Rita; el segundo se presenta cuando ella recuerda
a una mujer, Diane Selwyn, a quien buscan con la
sospecha de que ése sea el verdadero nombre de
Rita: las protagonistas descartan por completo esta
hipótesis cuando horrorizadas descubren a Diane
muerta en su departamento; por último, luego de un
encuentro amoroso entre las protagonistas, Rita repite
dormida: "Silencio. No hay banda. No hay orquesta".
De esta situación deriva la visita de la pareja al teatro
El Silencio.
Además de la historia de Dan y Herb en Winkie's,
en la primera parte destaca una conspiración para que
el director de cine Adam Kesher Qustin Theroux)
incluya en el papel principal de su película a una
actriz desconocida, Camilla Rhodes (Melissa George).
Kesher, después de negarse iracundo a aceptar la
imposición de sus productores, es presionado, por
medio del bloqueo de sus cuentas bancarias y por un
personaje apodado "El Vaquero", para que retome
el proyecto y, en especial, el casting en el cual deberá
"elegir" a Camilla Rhodes.

83

La segunda parte de la película deviene después
de que, aún en El Silencio, Rita encuentra en su
bolso una pequeña caja azul, del mismo color de la
llave hallada junto al dinero. De inmediato la pareja
regresa al departamento, ahi Betty desaparece
inexplicablemente y Rita temerosa abre la caja con
la mencionada llave. Eso da paso a una transición
que incluye cambios en las circunstancias de la
historia, en la identidad de las protagonistas y en
los roles de los personajes: vemos a Diane Selwyn
(Watts) dormida en la misma cama en que yacía
muerta en la primera parte; "El Vaquero" le indica
que es hora de despertar. En la nueva situación, la
actriz Camilla Rhodes (Harring), después de un
amorío con Diane Selwyn, anuncia su boda con el
director de cine Adam Kesher. Se incluyen algunos
fl.ashback del romance entre Camilla y Diane y una
secuencia en el mismo Winkie's, en la cual Diane
contrata a un maleante para que asesine a Camilla.
El filme culmina con el suicidio de Diane, quien se
da un balazo para terminar con el remordimiento
por la muerte de su ex amante.
Aunque es evidente que Lynch explora las zonas
oscuras de la industria hollywoodense mediante su
ficción cinematográfica, también destaca el papel que
le otorga en su historia al teatro con la inclusión del
espectáculo presentado en El Silencio. Ahi, en una
actuación muy expresiva, un hombre con atuendo y
varita de mago repite la "salmodia" de Rita: "No hay
banda, no hay orquesta", en español, inglés y francés.
Yla desarrolla enfatizando el mundo de ilusiones del
teatro. Luego, un presentador anuncia la intervención
de la cantante Rebekah del Río, "La llorona de Los
Ángeles", quien interpreta a capella una versión en
español de la canción "Crying" de Roy Orbison, hasta
caer desmayada. Entonces queda claro que no estaba
cantando, tan sólo seguía una grabación fingiendo que
cantaba.

�Este episodio del teatro El Silencio marca
simbólicamente la historia de Mulholland Drive, porque
inmediatamente después sucede ese cambio de cap.texto
que provoca perplejidad Este pasaje revela la realidad
ilusoria de lo visto y vivido por los personajes hasta ese
momento, su vinculación con el sueño de Diane y con
el control de una red rrústeriosa de poder representada
por El Vaquero y sus asociados. Aqui afumo entonces
que esa larga primera parte de Mulholland Drive es una
especie de sueño muy elaborado -sé que existen
muchas controversias de interpretación en torno a este
largometraje de Lynch-, me parecen muy evidentes
estas marcas argumentales. Además de que, bajo esta
lectura, la afirmación de Lynch, quien califica a su
historia como "extremadamente lineal", adquiere amplio
sentido; es decir, dicho sueño le antecede al posterior
desenlace trágico que culmina con el suicidio de Diane.
Adiferencia de lo que encontramos en el relato de Onetti,
Lynch ha sugerido que su filme puede ser comprendido
con cierto sentido interpretativo, así lo indican sus "Diez
claves para resolver el misterio" publicadas en su sitio de
internet y en las copias de su película.

sueños, en todos los casos sólo yo puedo ser el origen
experiencial de dichas dimensiones.
Por otro lado, en "Un sueño realizado" el teatro es el
medio apto para acceder a una vivencia plena del pasado,
tan certera que desencadena la muerte catártica de la
mujer que ha reexperimentado dicha plenitud conocida
en su sueño. Es una paradoja que un medio considerado
vulgarmente como sinónimo de lo falso o falseado ("lo tuyo
es puro teatro") sirva para recuperar felicidad tan depurada
como la vivida en un sueño, aunque en algún sentido el
sueño también es convincente fingimiento mental Por ende,
en este relato destaca la equivalencia de teatro y sueño: a
través de estas dos experiencias se consigue dicha plenitud
Al parecer, en este cuento de Onetti el teatro es visto como
un medio curativo, porque la protagonista muere aliviada
gracias al teatro. Esto recuerda los usos terapéuticos del
teatro en la psicología, como, por ejemplo, en el psicodrama
que favorece el desarrollo individual y social de personas
con trastornos psicológicos, a través del trabajo con las
emociones propio de la actuación. En un sentido más
trascendente, el teatrista brasileño, Aderbal Freire ha dicho
que "el teatro salva el alma".

del espíritu, entendido como un "producto" de
profunda humanidad. Queda entonces de manifiesto
que el gran salto de calidad entre el sueño de la
mujer y la representación teatral del mismo es la
posibilidad de compartir lo que originalmente fue
una simple experiencia personal. Esta socialización
de su experiencia inicia antes de entrar al teatro,
cuando cuenta su sueño al director y al actor,
cuando se relaciona sentimentalmente con Blanes.
En Mu!holland Drive hay un revelador teatro dentro
del sueño y en "Un sueño realizado" hay un sueño
llevado al teatro, todo enmarcado en sus respectivas
ficciones generales.
En ambos casos, en el cuento y en la pelicula,
deslumbra la coincidencia de imaginar al teatro como
una fuente de profunda y finita humanidad:
En el centro aurático del teatro, el arte adquiere
una dimensión de peligrosidad de la que el cine
carece: el actor puede morir ante nuestros ojos,
puede lastimarse, olvidarse el texto, la función
se puede interrumpir y suspender (Dubatti,

2007: 61).

AMBAS OBRAS, EN PUNTOS ARCUMENTALES QUE CENERAN
INCERTIDUMBRE, RECUERDAN ESTA FRACILIDAD PODEROSA
SIEMPRE LATENTE EN LA EJECUCIÓN TEATRAL V EN LA VIDA.
El teatro en Mulholland Drive es ilusión intensa,
perturbadora y veraz, una experiencia equivalente al
sueño, que en su falsedad revela la lógica que subyace
a la historia establecida en la ficción como la realidad
real. En la acción de la película, la visita a El Silencio
le sirve a Rita para obtener la llave que reorganizará
el sentido de la historia. En la segunda parte del filme,
el asesino contratado por Diane utiliza también una
llave para notificarle que ha cumplido con su trabajo.
El teatro abre la percepción de las protagonistas del
sueño y el sueño (de Diane) ayuda a abrir nuestra
percepción, como espectadores-intérpretes de la
pelicula. Las circunstancias y los actores, con sus
propios mundos personales, son semejantes en ambas
partes de la pelicula, pues tienen como origen la
misma perspectiva, consciente o inconsciente. Lo
mismo sucede con nuestras realidades y nuestros

¿Cuál es la diferencia entre las dos experiencias
vividas por la mujer de "Un sueño realizado"? lSon
lo mismo el sueño y su representación en el teatro?
Hay que dejarlo claro: no son la misma experiencia.
Para aclarar la magnitud de las diferencias entre
sueño y representación teatral sirve una reflexión
del filósofo e historiador de las religiones Mircea
Eliade acerca de los contrastes entre el sueño y el
mito: "Son evidentes las semejanzas entre el sueño
y el mito, pero hay entre ambas cosas una diferencia
esencial, la misma distancia que entre el adulterio
y Madame Bovary, entre una simple experiencia y
una creación del espíritu" (Eliade, 1980: 127). Es
decir, no sólo se trata del hecho de que el sueño
es experimentado en soledad y la representación
teatral sea un suceso social ( convivial), sino que
esa experiencia estética colectiva es una creación

84

En el relato de Onetti muere la actriz que fungía
a la vez como espectadora, en el filme de Lynch
ocurre el deceso de un joven que intenta conjurar
el miedo de una pesadilla, además, fallece o finge su
muerte una cantante que alternaba en el teatro El
Silencio. La peligrosidad de que habla Dubatti no se
reduce a los actores en escena, sino que se extiende
a todos los presentes, incluidos el público y los
técnicos. Ambas obras, en puntos argumentales que
generan incertidumbre, recuerdan esta fragilidad
poderosa siempre latente en la ejecución teatral y
en la vida.
IMCOMUMICACIÓM PARA COMUMICAR

Aurora M. Ocampo, investigadora de la UNAM,
señala sobre la mujer de "Un sueño realizado": "La
protagonista, una rechazada que no pudo introducir
su soledad en la vida de los otros, ha sentido sólo en
un sueño lo que es ternura, comunicación, de ahí que
quiera verlo representado, realizado, y morir después"
(1998: 173). Destaca la incomunicación padecida por
la protagonista, como aspecto perteneciente al mundo

85

ficcional del relato3. Pero en el cuento también se hace
una proyección ejecutable en la lectura, en el especial
tipo de comunicación que se ejerce entre tex~o y
lector.
Por medio de Blanes, quien comprende a fin de
cuentas la consumación del proyecto de la mujer que
fallece luego de terminar la puesta en escena, Onetti
previene al lector sobre el hermetismo, la imposible
traducción al lenguaje verbal, de la experiencia
retomada en su relato.
Siguiendo las ideas del alemán Wolfgang Iser,
teórico de la llamada estética de la recepción, quien
concibe al texto como potencialidad, como un
conjunto de instrucciones realizables de diferentes
maneras en la interpretación (1987: 52), es posible
pensar que el texto de Onetti plantee la necesidad
de comprender este relato (y tal vez esto podríamos
extenderlo a la mayoría de la producción narrativa
del uruguayo) sin desvirtuar lo vivido mediante
la reformulación lingüística. Hago énfasis aquí en
la vivencialidad tanto del personaje Blanes, quien
comprende lo ocurrido experimentándolo, como
de los lectores de Onetti, expuestos siempre al
misterio inexpugnable que no puede más que ser
expericnciado, como se diría desde cierta perspectiva
fenomenológica-cognitiva, y no explicado.
Algo similar ocurre con las películas de Lynch. Según
el académico argentino Julio Cabrera, investigador de
los aspectos filosóficos del cine, las obras del director
estadounidense son "imposibles hermenéuticos"
que dejan al descubierto la inexistencia de una
"interpretación filosófica de un filme" (2009: 112). En un
artículo dedicado a explorar la obra reciente de Lynch,
Inland Empire (2006), el investigador ha desacreditado
lo expuesto por él mismo en su libro Cine: 100 años
de filosofía (Barcelona: Gedisa, 1999). En resumidas
cuentas, Cabrera, gracias a dicho largometraje, ha
llegado a la conclusión de que una capacidad interactiva
o "performativa" sería más útil que la habilidad
3 Una consonancia entre Onetti y Lynch que merece investigaciones
en forma es su elección de protagorústas femeninas: por ejemplo, en
los magnlficos relatos "El infierno tan temido", "La larga historia"
y "Montaigne"; o en los largometrajes Inland Empire, Salvaje
de corazón, Mulholland Drive y Terciopelo a._-ul. Lejos de los
estereotipos que consnuyen la imagen de las mujeres como objeto
Se}..'Ual o decorativo, ambos creadores exploran a profundidad y sin
concesiones a sus personajes femeninos.

�hermenéutica a la hora de abordar un filme como los de
Lynch (o cualquier otro) porque la efectividad de dichas
obras "proviene no de vericuetos del plot narrativo, que
es f~cil de desanudar, sino del portentoso 'Páthos' de las
imágenes» (126). Esto quiere decir que el espectador
de las peliculas de Lynch se enfrenta con claridad ante
una característica que de suyo le pertenece a la imagen:
la de la irrupción discontinua, que "no remite a nada».
Por esto, dice Cabrera, las de Lynch son peliculas en
las que se absorbe uexperiencia afectiva en un sentido
cognitivo, y no sólo estético o de usufructo» (126). Y
esto es evidente en las secuencias lyncheanas que parecen
no tener mayor sentido que el de provocar el pasmo del
espectador.

La observación de Cabrera me parece iluminadora,
aunque también creo a pie juntillas que nada viene de
la nada, esa posibilidad de la imagen tiene y ha tenido
múltiples maneras de ser ejercida. Las imágenes tienen
un contexto en la obra en que están insertas, además
del marco de comprensión que pueda otorgarles el
espectador. Incluso en el arte de la escritura podemos
encontrar autores como Juan Carlos Onetti que
nos ponen de frente a misterios e incertidumbres
apropiables por presentarse en la vida de personajes
nada extraordinarios, y como lectores no nos queda
más que conocer dichos pasajes con la misma
incertidumbre de los habitantes de esos mundos
ficticios.

86

Al final del relato de Onetti, Langman comprende lo
ocurrido en escena sin poder explicarlo, sin embargo nada
estimula mejor el deseo de interpretar que lo inexplicable,
los lectores del uruguayo son intérpretes por necesidad
Es el caso de Mulholland Drive (y de las peliculas de Lynch
en general): la historia y la manera de presentarla exige
un trabajo de interpretación del espectador. Estas obras
que abordan la incomunicación de sus personajes son,
desde mi punto de vista, agudos esfuerzos comunicativos y
destaca, en ambos mundos ficticios, la fuente de certeza que
representa la ficción del acto teatral: sólo en dicha ficción se
atisba la verdad, sólo en un medio frágil, fingido yconvivial,
como el del teatro, personajes, lectores y espectadores
sospechan autenticida~

87

Referencias
Benjamín, Walter (1975). "La obra de arte en la época de su
reproductibilidad técnica", en Discursos interrumpidos I. Madrid Taurus.
Cabrera.Julio (2009). "Para una des-comprensión filosófica del cinc:
el caso Inland Empire de David Lynch", en Enl@ce.Revi.sca ve11ezola11a de
información, tecnología y conocimiento 6 (2). lll-127.
Dubatti,Jorge (2007). "Teatro y cultura viviente", en Armas yLetras
58. (Enero-marzo). 56-65.
Eliade, Mircea (1980). Laprueba del laberinto.Conversaciones con ClaudeHenri Roquet (1979). Madrid: Ediciones Cristiandad.
Fresán, Rodrigo (2004). "El filmador de letras. Frente y perfil de
David Lynch", en Letras Libres. México (enero). 36-39.
lser, Wolfgang (1987). El acto de leer (1976). Madrid: Taurus.
Lynch, David (2001). Mulholland Dnve. [Cinta cinematográfica].
Estados Unidos: Universal Pictures.
Ocampo, Aurora M. (1998). "La narrativa breve de Onetti", en
Actas del XII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas.
Birmingharn: Universidad de Birmingham.170-175.
Onetti,Juan Carlos (1994). "Un sueño realizado" (1941), en Cuentos
completos. Madrid: Alfaguara.103-117.
Stavans, llán (1991). "Onetti, el teatro y la muerte", en Latín American
Theatre Rcview. Otoño.107-113.

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88

bién me sorprendió lo que fue caractertstico
su sensibilidad: un jocoso sentido de la
rúa que le permitía defenderse del mundo,
expresado con la más absoluta seriedad. Quien lograba
descifrar sus burlas y entendía que muchas de sus
afirmaciones eran espontáneo humor, podía colarse
en su círculo de afines; se volVÍa cómplice instantáneo.
Entonces, sólo entonces, Monsiváis sonreía. Al hablar
sobre los jóvenes escritores mexicanos, me dijo: "SL
claro, de vez en cuando alguno se me acerca, me
pronuncian su nombre y yo los saludo con mucho,
mucho respeto y cortesía". Y más adelante, cuando le
pregunté qué le pareció el libro que había escrito yo
sobre él, me respondió con su habitual autoescarnio:
"Si te digo que me gustó, vas a pensar que soy un
egocéntrico. Si te digo, en cambio, que me disgustó,
dirás que soy un desagradecido. Para escapar de esa
disyuntiva atroz, sólo puedo decir que casi
me convences de que vale la pena leerme".
Otra fascinación durante aquel
desayuno: la risa hilarante que ¿;;.~~
Monsiváis provocaba solía surgir en
un contexto repleto de referencias
y citas, tanto eruditas como
populares. La memoria monsivaíta
era un asunto casi sobrenatural,
muy parecida al caso de Borges
y Arreola -"memorias de
elefante", como el propio
Monsiváis las llamó. En medio
de la conversación, Mr. Memory
(así lo apodó Sergio Pitol) solía
hacer referencias a la escena
de una película, la anécdota
1
sobre algún político o
la estrofa de una
canción: "lEso que
se escucha al fondo
es la melodía de Beso
asesino, el bolero de
Pepe Domínguez?".
Hablaba de escritores
latinoamericanos recónditos,
de cierta historieta desaparecida
en los años treinta o introducía de
improviso, cuando se acercaba otro

Ti

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89

Jan, un verso de Pellicer: "iCuándo vendrás, oh vida,
a resguardarme / de los ágiles robos que enriquecen
/ el silencio que tú no puedes darme!". Es claro que le
encantaba la trivia, la ejercitaba como un deporte de
lucidez y como un espacio de·divertimento. Su obra lo
demuestra: está repleta de citas escondidas, como si
fuese una suma de acertijos alegres que retan al lector y
lo impulsan a un aprendizaje sin fin.
Otro detalle, acaso pueril, me provocó también
asombro aquella mañana: su manera de comer. Se sirvió
del buffet del hotel un plato con sólo dos ingredientes:
frijoles y papaya. Mezclaba ambos alimentos y así los
digería. Verlo me pareció al mismo tiempo grotesco y
llamativo: otra más de sus heterodoxias, porque si algo
llegó a definirlo fue eso: su voluntad excéntrica, su ansia
de rebeldía. Desde su autobiografía precoz (escrita a
los 28 años de edad) se asumió así, como un marginal
frente a una sociedad poco tolerante a la diferencia.
Su origen protestante, su preferencia homosexual
y su vocación literaria (en una nación altamente
católica, homofóbica y antiintelectual) lo
llevaron a defender los derechos de las
minorías, a las que consideró agentes
de cambio y espacios donde la libertad
era posible. En una entrevista, ante
cierta pregunta sobre su excentricidad,
respondió: "Si ser excéntrico es hacer
aquello que la media del país no hace,
entonces sí lo soy:
leo libros y hablo de
ellos; en una nación
como la nuestra eso
resulta muy excéntrico".
Para Monsiváis, tener
comportamientos
marginales constituía una
crítica frente a la realidad
mexicana y su modo aletargado,
autoritario y unívoco de
concebir cómo debe
experimentarse la vida. Por
ello, en el recuerdo, celebro
aquel desayuno extraño,
"bio y heterodoxo.
Una delas preocupaciones
que surgió de manera repetida

�durante esa plática fue la ausencia de una cultura crítica
y cívica en México. Monsiváis se quejaba de ciertos
públicos que en ocasiones debía enfrentar: no entendían
sus ironías, se quedaban instalados en la seriedad o la
estupefacción. Según éL además del rezago educativo, eso
también se debía a la dificultad de nuestra cultura para
vincular libros y diversión, a nuestra tradición solemne
que dificilmente asume la crítica y la risa como valores
catárticos y propositivos, y por lo mismo, no valora la
inteligencia. "El humor es un aliado de la inteligencia,
mientras la solemnidad es una forma de neutralizar su
poder corrosivo", me dijo. En ese momento me expliqué
el porqué de su fascinación por la sátira anglosajona y el
cine mudo, tan propicios para la comedia, la invectiva
y el sarcasmo. También recordé una de esas típicas
declaraciones que lo hicieron famoso. El entrevistador
le preguntó: "Si mañana fuera elegido presidente de la
República, lcuáles serían las tres primeras cosas que
haría?". Monsiváis contestó enseguida:
La primera, organizar para el día dela toma de posesión

un carnaval en donde cada uno de los mexicanos se
disfrazara del personaje que más detesta. Eso serta,
desde el punto de vista psicológico, visual y cultural,
muy interesante, y nos permitiría ver a millones
disfrazados como el presidente anterior, millones como
su vecino, su marido o su esposa. La segunda, obligar
a que todos los discursos que se pronunciaran en esa
solemne ocasión fueran cantados. Creo que uno de los
grandes escollos de la vida pohtica es que los discursos
son hablados y no cantados. Si se atendiese más al
aspecto operático, zarzuelero o de comedia musical
de la pohtica, los resultados serian más notables. Yla
tercera, una vez que el carnaval hubiera alcanzado su
apogeo, finnar mi renuncia irrevocable. Mi mandato
durana 24 horas.

Como se ve, para Monsiváis la ciudadanización del
país implica desmontar la solemnidad, hacer trizas el
acartonamiento político y ridiculizar las pretensiones
deinagógicas, actitudes todas surgidas del miedo a
la crítica. Su columna "Por mi madre, bohemios" fue
una clara muestra de esa intención. Si el humor logra
bajar del pedestal a quienes detentan distintas formas
del poder, deja entonces de ser sólo un divertimento
y se convierte en el método más efectivo para eliminar

las jerarquías y crear conciencias autónomas. "La risa
como metamorfosis del lector en librepensador. Esa
fue mi consigna", dijo, mientras se llevaba una papaya
enfrijolada a la boca.
Antes de conocerlo, me ocurría tener la impresión
de saber ya quién era. Lo había leído hasta el cansancio
y sin esperanzas de terminar todo lo que de su pluma
había brotado: demasiadas cuartillas repartidas entre
crónicas, artículos, prólogos, ensayos, ponencias y libros
publicados. Una escritura inagotable, un polígrafo sin
fin. Cada vez que comentaba con otros esas lecturas,
resultaba que no coincidían mis juicios con los de
mis interlocutores. Ellos lo habían escuchado en una
entrevista y les parecía que estaba equivocado respecto a
cierto juicio o afirmación. El fenómeno recurrente es que
no lo habían leído. Poco a poco, me fui dando cuenta que
Monsiváis, si bien era famoso, también era un escritor
de pocos lectores o con malos lectores. El personaje era
tan popular, que pocos se tomaban la molestia de ir a sus
libros -t&gt;.n todo caso, alguno era asiduo a sus columnas
periódicas. Monsiváis era, por lo que veía, un verdadero
desconocido. En aquel primer encuentro, le pregunté
al respecto; quise saber qué opinaba sobre la recepción
de sus libros. Su desinterés en darle trascendencia a
su propia obra salió a la luz: "Hablar de mí me resulta
devastador, es una suerte de suplicio". Sin embargo,
estaba consciente del hecho. Ya en la década de los años
setenta decía esto sobre el asunto:
Es muy entusiasmante publicar un libro porque,
quieras o no, arribas a la contrición auténtica.
No deja de conmover enterarte de que no saben
qué publicaste, de que si saben no te han leído, de
que si te han leido no te entendieron, y de que si
te entendieron captaron tu verdadera naturaleza
superficial y derivativa. Es una perspectiva
conmovedora porque aceptas como insostenible
cualquier presunción personal... Yo era bastante
vanidoso antes de publicar. Ahora me he vuelto la
humildad desaforada.

A unos pasos de nuestra mesa, se hallaba otro escritor:
Emilio Carballido, ya en silla de ruedas, quien había
ido a Monterrey a presentar el último número de la
revista especializada en teatro que dirigía, Tramoya.
Monsiváis se levantó a saludarlo. Al regresar, me dijo:

90

"A pesar de la edad, mantiene toda su lucidez". Mostró
un gesto de pesar. "Uno no envejece solo, como suele
decirse. Uno envejece con su generación. José Emilio,
por ejemplo, se ha vuelto muy hipocondríaco. Cuando
hablo con él, me cuenta del enfisema que padecen sus
dedos del pie", ironizó. "Me duele ya no poder hablar
con Pitol por teléfono", y por primera vez, Monsiváis
se quedó en silencio.
Desde aquel desayuno, las cosas han cambiado
mucho. Monsiváis dejó de existir y Monterrey dejó
de ser una ciudad abierta para convertirse en una
ciudad intramuros (donde el espacio público se halla
secuestrado). Dos acontecimientos dolorosos que quizá
explican porqué la última vez que fui a esa ciudad me
pareció un lugar dificil de asir, un espacio que sólo podía
caminarse como si fuese uno un fantasma.
Muchas veces para lidiar con la ausencia, sólo nos
queda el recuerdo. En el caso de Monsiváis, no ocurre
así. Pervive y sobrevive en sus textos. Por lo demás,
parecería que sigue escribiendo, cual espectro con
energía inagotable. Desde que murió han aparecido
al menos dos nuevos libros suyos: Historia mínima de
la cultura mexicana en el siglo XX y Democracia, primera
llamada. El movimiento estudiantil de 1968 ( editados por el
Colegio de México y la Secretaría de Cultura de Colima,
respectivamente). También apareció un libro extraño,
pero igual de significativo: iA dónde váis, Monsiváis? Guía del
DF deCarlosMonsiváis (editado por Déborah Holtz yJuan
Carlos Mena), una especie de Guía Rojí que da cuenta
del bizarro amor de Monsiváis por la ciudad de México,
recuperando algunos de sus más entrañables textos.
Además, Jordi Soler anunció hace poco la próxima
aparición de una antología de la obra monsivaíta, que
llevará por título Los ídolos a nado y que aparecerá bajo el
sello editorial Debate.
Como se ve, a Monsiváis le ocurrirá lo que a
Alfonso Reyes: seguirá escribiendo por muchos años.
Hace poco, al recibir un epistolario de su abuelo,
Alicia Reyes, nieta del escritor regiomontano, dijo:
"Ay, mi abuelito, sigue escribiendo, no se cansa de
publicar nuevos libros". Para los lectores asiduos
de Monsiváis, ese consuelo nos deja: seguramente
seguiremos teniendo novedades suyas, recopilaciones
armadas a partir de sus textos disgregados. A mí se me
antojan de momento, dos: uno que recoja las opiniones
sobre cine que solía emitir en su programa El cine y la

91

crítica, que durante años mantuvo, siendo muy joven,
en Radio UNAM; y otro más que recopile ese género
que practicó cotidianamente y de muchos modos
reinventó: la entrevista de autor.
En sus últimos días, Monsiváis escribió con ese
optimismo irónico que lo caracterizaba lo siguiente:
Mis profundas disculpas, pero la salud es muy
contraria a la cortesía... Mi estado de salud es
precario, variable, rotundo y no está ponderado.
Si ligo mi salud con mi edad, la encuentro
perfectamente normal: si la ligo con el estado
que quisiera, es un desastre. Describirta mi vida,
vanidosamente, como la de alguien que nunca quiso
dormirse en sus laureles porque sufría de insomnio
crónico. Ya sin metáforas vergonzosas de por medio,
la describirta con el entusiasmo que me causa, a estas
alturas, agregar a mi lista otra causa perdida. Espero
un pacto, con cualquiera de las potencias celestiales
o demoniacas, que me permita preservar un poco
leyendo periódicos o viendo algunos dvd antes que
lo contenido en el término 'premio' se ajuste a las
dimensiones de un féretro. Y sí, sí formulo un deseo:
esparzan mis cenizas en el Zócalo para presumir en
el más acá o en el más allá de un funeral céntrico.

En una película de Park Chan~wook, aparece una frase
que va conforme al tono que animan esas palabras del
cronista: "Ríe y el mundo se reirá contigo. Solloza, y
llorarás solo". Durante sus excequias, una multitud
estuvo a su lado. Fue un espectáculo que muy
probablemente no le habría gustado protagonizar,
pero sí observar. Alguna vez dijo que no tenía
sentido "combatir con gestos aislacionistas al diluvio
poblacional", que en todo caso era necesario siempre
"hallarle los lados positivos al alud". Ser solitario que
convivía continuamente con las masas, Monsiváis
cumplió a cabalidad el estereotipo y el destino
del "cronista": la soledad frente a la multitud el
'
desconocimiento vs. la fama.
Al decir adiós aquel día en que lo conocí, Monsiváis
se despidió con un poco de prisa y con el ímpetu de
quien desea seguir atestiguando, solitariamente: "Me
voy al Marco, hay una exposición que tengo muchas
ganas de ver antes de irme"~

��A finales del año pasado recibí un correo de Jezreel Salazar, antologador de La conciencia
imprescindible. Ensayos sobre Carlos Monsíváís (Tierra Adentro, 2009), comunicando a
quienes participamos en el libro que el mismo Monsiváis quería invitarnos amerendar en su casa.
Se trataba de estar en la Colonia Portales de la ciudad de México tres días después, cosa que hice
sin quejarme en absoluto, aunque bajé del autobús partida en varios pedazos. ¿~ué podría llevarle
al anfitrión que tuviera posibilidad de entusiasmarlo? Caminé por el Centro Histórico buscando,
al principio con serenidad y luego con desespero, ese objeto que dejaría en sus manos para obtener
a cambio una sonrisa de condescendencia, en el peor de los casos, o de sorpresa, en el mejor. Ya
casi al dar la hora de abordar el metro opté por la primera idea: comprar un juguete asus gatos.
Pero no había tiendas de mascotas, ni cosa parecida cerca (pregunté), por eso decidí comprar unas
pulseritas de diez pesos hechas con listones de colores de los cuales pendían figuras que, luego supe,
eran religiosas. Arranqué la única imagen que reconocí, la de la Virgen de Guadalupe, y amarré
estas pulseras al alambre de un gancho que recogí de alguna parte y que destorcí como un palo de
pescar. En el viaje probé varias veces el juguete y llegué a su puerta, satisfecha. Al menos era un
regalo original.

A

O!

IMEMA
REDO

los pocos minutos aparecieron Jezreel y
otros dos de los jóvenes ensayistas que
participaron en el libro. Nos abrieron tiempo
después de habernos preguntado por interfon dos o
tres veces quiénes éramos y qué queríamos, lo que
nos hizo sospechar que no nos esperaban. Pensé
entonces que la merienda sería algo más sencillo de
lo imaginado; me consolé pensando que quesadillas
o sandwiches ayudarían a relajar la tensión de
la mesa, los platos y los cubiertos. Cruzamos un
amplio pasillo que hacía las veces de cochera hasta
llegar a su estudio. Ya para entonces un fuerte olor a
orines de gato había penetrado en nuestras narices.
Su espacio, con la puerta abierta, se exponía sin
pudor ante nuestros desorbitados ojos: icuánto
todo! iCuánto desordenlibrospolvogatos! Las pilas
de libros nacían y se alargaban hasta tentar el
equilibrio; algunas, derrumbadas como fichas de
dominó sobre las mesas, daban la impresión de ser
rascacielos vencidos. Los estantes rodeando las
paredes parecían guarecer a los libros más antiguos
que observaban el caos que cundía en el centro del
gran salón apocalíptico. Viendo todo el conjunto,
con los gatos paseándose libre y soberanamente, y la
luz tenue del atardecer de otoño, tuve la impresión
de estar visitando Ciudad Monsiváis, un espacio
anárquico, cuya única ley era definida en el preciso
instante por sus únicos habitantes, los gatos.

93

Aún esperaba que las cosas regresaran al rumbo
esperado, es decir: sala coqueta, lqué quieren
tomar?, des apetece una cerveza?, flores con agua
recién cambiada en algún florero. Pero en lugar
de eso, un hombre seco pero amable nos invitó
a pasar a la habitación del escritor. "lEn serio?",
pregunté a J ezreel, pero él no contestó y se enfiló
hacia una puerta entreabierta. Ahí estaba. Primero
su pelito blanco y despeinado, luego su pijama de
franela, luego sus croes rojas, sentado sobre un sofá
y frente a una mesa móvil que me recordó a la que
por muchos años sostuvo a la televisión en la casa
de mí infancia. La cama, un ventanal que daba a un
jardín bien cuidado, y un librero largo, con cientos
de figuras felinas que seguramente había recibido
de regalo. Había, por supuesto, más pilas de libros.
Muchos. Una bolsa de la tienda Zara cuyo misterioso
contenido verdaderamente me obsesionó, y un
plato con algunos trocitos de papaya frente a él. No
recuerdo sí nos saludamos de beso o de mano, si le
dije Carlos, maestro, Monsí, señor... Sólo recuerdo
que perdí mucho tiempo pensando cómo llamarlo.
Entregamos nuestros regalos, que obviamente le
dieron lo mismo, y Jezreel inició presentándonos. No
hubo siquiera vaso de agua de por medio. Yo me senté
en su cama, como los demás, y no dejé de jugar con el
alambre con colguijes que seguramente alguien sacó
de su casa meses después, sin que un gato lo tocara.

�CASI TODOS PODÍAM RECONOCERLO EM LA CALLE. ALCUMA VEZ LEÍ
QUE ESTABA CANSADO DE QUE LOS TAXISTAS AL RECONOCERLO LE
SACARAN PLÁTICA, Y CUAMDO CONTESTABA SU TELÉFONO FIMCÍA
LA VOZ DE UMA VIEJECITA PARA MECARSE SI ASÍ LE DABA LA CAMA
Le interesó Monterrey. Me preguntó por los clúsmes
más recientes de la farándula sampetrina, pero poco
pude contarle. Tal como lo definió Adolfo Castañón,
Monsiváis era una agencia de noticias en si mismo.
Asi nos pasaron las horas. Hablamos del periódico
Reforma, de la mala competencia que era Milenio, y
del periódico El Norte, por supuesto, en donde desde
1993 publicaba en exclusiva para los regiomontanos
una columna editorial. Llama la atención que no se
encuentren réplicas de estos textos en el periódico
Reforma, sólo algunas de ellas se publicaron en El
Universal dias después de aparecidas en El Norte. Es de
dichas entregas de las que quiero hablar en este texto
póstumo desde la orfandad en que me dejó Monsiváis
no sólo como lectora, sino, si vale decirlo, como colega
suya: como columnista también.
De todo lo que escribió nuestro prolifico autor, son
sus columnas las más vulnerables al olvido. Sus temas
de carácter temporal sobre la política mexicana y sus
efímeros personajes (¿quién será César Nava en diez
años?) hacen de sus columnas y de sus conferencias
las piezas más uperdedizas" de su herencia. Sus
libros permanecerán, se reeditarán y nuevos lectores
reinterpretarán al autor en otros tiempos, pero sus
columnas corren el riesgo de terminar limpiando
ventanas. Por eso me propuse leer todas sus editoriales
y trabajar esta reflexión para invitar a que el lector
busque y recuerde ese golpe que sólo Monsiváis era
capaz de dar: ula sensación de una verdad revelada1".
Esta sensación producía en el lector la satisfacción
de la revancha: nadie mejor que él para vengar nuestra
indignación ante el cinismo de la clase política, pero
también, hay que decirlo, el lector podia sentirse
convidado a la sensación de la victoria cuando le
quedaban pocas dudas de haber entendido lo que
Monsiváis quiso decir. Y es que, pareciera que no, ser
bien interpretado era para él un exquisito halago, asi
1 Sala::ar,Je::reel · ~ ostalgia de Monsiváis": Re\ista de la Universidad
de \ léxico; i\úmero T, Julio 2010.

lo deja entrever en Aires de familia cuando, después de
introducirnos a los liberales de principios del siglo
XX, a quienes llama ~rofetas de la democracia y la
tolerancia", comenta sobre ellos: uAlgunos profetas
disponen de un discipulado amplísimo, otros son
leídos sin las claves adquiribles treinta o cuarenta
años más tarde" y su reflexión termina citando a Osear
Wilde: uNo me dejéis morir sin la esperanza de ser
incomprendido". Esta es una de las características más
definidas de su estilo como columnista, que no como
cronista: la mayoría de sus textos podian ser tildados
de abigarrados, sin rastro de condescendencia.
Muchas veces, al leerlo, me parecía que con alevosía
decidía deshacerse de los lectores para quedarse
consigo mismo al final del texto. Como si hubiera
proyectado un final no compartible, expulsaba hasta a
sus más devotos lectores a golpes de párrafos tabique,
pesados y complejos. Otras columnas, en cambio,
las recuerdo como valles despejados, en los que el
lector podia quedarse largo tiempo contemplando.
Estos cambios en el tono pueden ser atribuibles al
humor cambiante, al sello humano, impreso en todas
las columnas de opinión. Pero más allá de esto, la
legión llamada Monsiváis se distinguía, como pocos
articulistas, en escribirle a un lector ideal, inteligente,
critico y divertido. Nunca dejó de inspirarse en ese
destinatario imaginario; no cayó en la tentación de
desconfiar de la suspicacia de sus lectores; mantuvo,
hasta su última columna en marzo de 2010, esa
horizontalidad con la mirada que lo buscaba los
domingos. Ciudadanizar a sus lectores, como lo dijera
Jezreel Salazar, fue siempre uno de sus trayectos
favoritos al lanzarse a viajar con sus lectores.
En aquel casi mítico ensayo publicado en 1990
por la revista Vuelta, y titulado uun hombre llamado
Ciudad", Castañón estudia la trayectoria de «uno de
los últimos escritores públicos del país". La reflexión
me parece atinada en cuanto a lo obvio: casi todos
podian reconocerlo en la calle. Alguna vez leí que

94

estaba cansado de que los taxistas al reconocerlo le
sacaran plática, y cuando contestaba su teléfono fingía
la voz de una viejecita para negarse si así le daba la
gana. Pero más allá de esto, creo que el verdadero
sentido público de Monsiváis se hizo patente en sus
compromisos. Su concepción del espacio público,
como antagonista del consumo televisado, es uno
de los más importantes aportes consignados en sus
columnas de opinión.
Si bien la mayoría de sus columnas giraron en torno
a la política nacional -de ahí su carácter un tanto
efímero-, es importante mencionar que en muchas
ocasiones Monsiváis priorizaba su propia agenda ante
la oficial, en la que figuraba la ciudad, la laicidad, los
derechos humanos, la tolerancia, la democracia, los
derechos de las minorías y la crítica al consumo como
ejes fundamentales.
En este momento recuerdo la columna publicada
en el 2001 titulada uDe las catedrales llamadas Malls",
o en el 2006 "Del Mali como plaza del pueblo", que
más que columnas podrían ser catalogadas como
breves ensayos para regios muy regios. De éstos se
desprenden reflexiones afiladas: "Ahora, de lo que se
trata es de proclamarle a cada mall las proporciones
de la urbe y volver a las ciudades meros apéndices
de los macrocentros comerciales". O bien, lpara qué
negarlo? afortunadas ocurrencias: "Si no compras,
sigue mirando que un mall también se nutre de las
frustraciones". Al leer estos dos textos no puedo
dejar de preguntarme si efectivamente pensaba en su
público regiomontano. ffstarta mandando mensajes
cifrados a los lectores de El Norte?
Su relación con esta ciudad más bien fue áspera.
Sin ningún miramiento dijo, aquella vez en su cuarto,
que no le gustaba venir a Monterrey. Basta recordar
su enfrentamiento público con los empresarios
regiomontanos. En 1993 fue publicada en El Norte una
nota cuya declaración habla por sí misma: "Cuando
uno habla delante de los poderosos de Monterrey
sobre el Gobierno, tiene que hacerlo con garantías
de que será con toda la ortodoxia, obediencia y
humildad perentoria". Cuatro años después dedicó
una columna a la camarilla de empresarios y políticos
que participaron en el fraude de Banca Confía titulada
uLankenau mata víbora en viernes", en la que puede
leerse que, aunque lejos, se mantenía actualizado de

95

los contubernios entre la élite política y económica del
estado. De igual forma, conservaba relaciones vivas,
entre otras, con Mauricio Femández y con algunos
otros empresarios de gustos refinados y coleccionistas
de arte. En aquella visita a su casa pude preguntarle
cómo es que siendo un defensor de lo popular y uno de
los últimos militantes de la izquierda ideológica podia
aceptar cenas en casas en donde seguramente jamás lo
habían leido y mucho menos entendido. Me contestó
que en realidad se trataba de un mutuo morbo bien
aceptado por las partes. El oído de Monsiváis fue
una de sus herramientas de trabajo más utilizadas
al escribir. Le importaba quién hablaba y desde
dónde lo hacía. Su famosa columna "Por mi Madre,
bohemios" da cuenta de esta obsesión magistralmente
compartida.
Monsiváis fundó una tradición en el lenguaje, y es
menester de quienes nos quedamos que esta tradición,
este oficio del intelectual comprometido con la fuerza
del lenguaje, no muera con él. Sergio Pitol reflexiona
acerca de la influencia que tuvo la experiencia infantil
del estudio de la Biblia sobre su entrañable amigo. A
corta edad, Monsiváis era capaz de declamar en orden
de aparición, y al revés, todos los libros del Antiguo
y Nuevo Testamento. "Esto explica de alguna manera
la excepcional textura de la escritura del autor, sus
múltiples veladuras, sus reticencias y revelaciones,
los sabiamente empleados claroscuros, la variedad
de ritmos, su secreto esplendor2". Esto, aunado a esa
picardía inconfundible ucomo si estuviese cometiendo
una travesura a la hora de burlarse de la realidad"3,
creaba en ese halo que rodeaba a sus textos y que él
mismo describió en una de sus columnas al escribir:
"¿de qué manera influye la historia en el humor? lEs
posible acercarse a momentos de intenso dramatismo
sin dosis de ironia y de sarcasmo? La preguntas distan
de ser gratuitas porque en la transformación de la
conciencia política que vivimos, el humor es, casi
literalmente, un salvoconducto en este campo de
batalla que llamamos 'salud mental"'4. Sin embargo,
2 Pitol, Sergio; Un lenguaje afianzado en la tradición, Revista de la
Universidad de México. Núm. 77,Julio 1010.
3 Salazar,Jeezrel, Nostalgia de ~1onsiváis; Revista de la Universidad
de México, Núm. 77,Julio 2010.
4 Monsiváis, Carlos; ¿De qué se ríe el SubcomandanteJ 8 Norte; 13
de Febrero de 1994

�O'!LIZBET CARCÍA RODRÍCUEZ
el propio Monsiváis se declaró en otra columna
frustrado de que la ironia se interpretara como
"choteo" y que esto produjera o facilitara el fenómeno
de la "normalización". Dice "ahora sabemos que
el humor, al no ser en verdad corrosivo, fortalece
lo denostado ... ffn qué han dañado la imagen del
presidente Carlos Salinas de Gortarí las caricaturas en
su contra? Sí, divierten... y dan lugar a los acuerdos del
lector que en nada se convierten, salvo en esa í.nfíníta
sensación de queja que asociamos con la ciudadanía. Y
punto". Pero esta opinión la suaviza cuando se refiere
a los moneros, "a los grandes dibujantes satíricos",
y concluye matizando: "En los tiempos del auge del
sistema político hoy tan disimulado, millones de
personas le deben al humor político, en sus mejores
versiones, la verificación instantánea y memorable
de sus aciertos interpretativos". Ni los moneros ni
Monsiváis derriban instituciones, es cierto, pero
acompañan a la ciudadanía en el ejercicio, sin ellos
desolador, de la critica.
Aunque no es común en sus columnas este tipo
de autorréplicas, vale la pena apuntar que Monsiváís
fue un ser dividido: posmoderno como pocos, pero
tenaz defensor de la esperanza al mismo tiempo. Al
respecto dice Castañón: "Entre la multitud de cabezas
tibias, frías o calientes, Carlos Monsiváís pertenece a la
rarísima especie de Tíresínas con un hemisferio ardiente
e infernal y otro helado, angélíco5". Tal vez por esto
mismo es que siempre me resultaron profundamente
conmovedoras las columnas que exponían su dolor y su
apuesta por el humanismo. Aunque seco, desfachatado
e irónico, Monsiváís fue un hombre de una sensibilidad
poderosa, consciente de que en su oficio no podía caer en
la tentación del catastrofismo. En una columna escribe
sobre su propia tarea: "lo que priva es la urgencia de
darle voz a las sensaciones de despojo"; y luego, en otra,
escribe para defenderse del abismo: "transformar la
desesperación en esperanza racional es la gran tarea de
hoy, cuando todo parece incontrolable".
Quizá lo que yo más extraño de él es esa suerte
de autoridad intelectual y moral para defender el
humanismo como la única base de la civilización. De
las columnas que atesoro recortadas en mí escritorio,
una, la más acariciada, se titula "Las vicisitudes del
5 Castañón, Adolfo; Un hombre llamado Ciudad; Re,ista
Vuelta 163; 20 de Junio de 1990.

humanismo", fechada en septiembre de 2007, de la que
quisiera recoger un párrafo en el que Monsiváís ancla
su más íntima esperanza: "Los que se han opuesto a la
invasión de Iraq, los que denuncian los ecocidios, los que
se movilizan contra las represiones en cualquier lugar del
mundo, son los continuadores efectivos del humanismo,
en la etapa en que el genocidio se quiere hacer pasar por
obligación moral". Otro de su más entrañables textos,
en donde demuestra claramente la licencia emotiva
que de vez en vez se otorgaba, fue publicado en marzo
del 2009, y se llamó "La crueldad hacía los seres vivos",
en la que Monsiváís refiere la masacre con machetes y
tubos de treinta y siete perros y gatos refugiados en la
casa de una persona que "dejaba de comer" para atender
a los anímales que recogía de la calle. Este es uno de los
textos más conmovedores que puedo recordarle, aquí el
columnista expone su propio dolor: "En efecto, y ésta es
mí convicción, los animales tienen derechos, y negar que
sufren y reírse de este sufrímíento es, como se le quiera
ver, otra prueba de la deshumanización". Sobre los
anímales luego, en otra columna, concluye: "La actitud
humanista sigue siendo y seguirá siendo la base de la
civilización, y allí la sensibilidad es, de modo esencial,
respeto y compasión por los seres vivos (en el sentido de
padecer con otros)".
Apesar de que desde que entró a cuidados intensivos
Monsiváís comenzó a prepararnos para su partida, el
día de su muerte confieso haber sentido la sorpresa de
la cubetada de agua helada. No supe entonces qué me
parecía más insoportable, si asumir que en el tsunami
que ya vemos formarse no estará su voz, o imaginar que
se hubiera llevado en los labios el sabor al México amargo
de nuestros días. Esto último me duele profundamente,
porque Monsiváís merecía morir creyendo que a pesar
de Calderón, del narco y de los otros despojadores de
futuro, en cada esquina un ciudadano resistirá en el
ejercicio de sus derechos; debia morir seguro de que
aunque atravesemos tiempos de ínfiníta tristeza, no
faltarán mexicanos que defiendan su derecho a la noche,
al dancing y al relajo; merecía morir creyendo que cada
día más personas mirarán en las cicatrices de su ciudad
sus propios accidentes, convencidos de que no podrán
salvarse a sí mismos sin salvarla a ella. Me consuelo con
la certeza de que Ciudad Monsiváís ha sido estrenada
como un lugar para vivir después de la muerte. Ahí habita
Monsiváís, y siempre podremos visitarlo~

Lezama vivió un no tiempo en un no lugar

~acido hace den ar10~ pw a ,·1vir
por las letras, d escritor t.1Lbano fose
Lez.ama Lima delinco u11a poética
de la universalidad v se cvm irtio
en referente tru,cendental para la
l1tt1 atura de Flbpanoumericú.

�na célebre escena del filme cubano Fresa y
chocolate (1993) reproduce un "almuerzo
lezamiano" ofrecido por el protagonista Diego
Qorge Perugorría) a su amigo David (Vladirn.ir Cruz).
David babia visto en el departamento de Diego una
foto de un hombre fumando su puro. "lEse es tu papá?",
le preguntó. Diego a toda risa le contesta: "iNiño! Es
Lezama, el maestro, uno de los grandes escritores de
este siglo: un cubano universal". Escenas más tarde
se produce el almuerzo, que inicia con un anuncio de
Diego: "Estás asistiendo al almuerzo familiar que ofrece
Doña Augusta en las páginas de Paradiso, la más gloriosa
novela que se escribiera jamás en esta isla... Después de
esto podrás decir que formas parte de la cofradía de los
adoradores del maestro".
La figura del escritor cubano José Lezama Lima
-aun a cien años de su natalicio- sigue siendo
inspiración y leyenda en la iconografía cultural de
Cuba y América Latina.
Nació un 19 de diciembre justo después de que se
sintiera en La Habana el paso terrible del huracán
de los Cinco Días; después que los Tigres de Detroit
jugaran un amistoso de beisbol contra los cubanos
en el Almendares Parks; un mes después de iniciada
la Revolución mexicana y de que muriera en Rusia el
novelista León Tolstói. Ocho años antes que él había
nacido la República, y como ella el niño Lezama creció
buscando autonomías y sacudiéndose los rezagos de la
isla colonizada, mestiza, ocupada en la definición de
su personalidad cultural.
Cuando tenía un año, su padre, el coronel Lezama, fue
nombrado director de la Academia Militar del Morro y
la familia se muda para la Fortaleza de la Cabaña (cuyos
muros cobijan desde 1992 a lectores y escritores en la
Feria Internacional del Libro de La Habana).
"En mi casa se hablaba constantemente de lo
cubano, de sus poetas, de la nostalgia", diría Lezama
al periodista Ciro Bianchi (2009: 21), y de su cuna
aparecen constantes alusiones en sus obras: la casa de
El Prado -la primera calle asfaltada en La Habanadesde cuyas ventanas la vista de "una verja de hierro
aludía a un barroco que desfallecía". Escribió de cosas
íntimas como podían serlo "el ornamento de una caja
de tabaco", "el denso crepúsculo habanero", "el mejor
café de la Habana antigua" (Paradiso, 1966) o el paisaje
donde una "Garza divaga, concha en la ola, nube en el

U

desgaire, espuma colgaba de los ojos ..." ("Muerte de
Narciso", 1937).
Pero algo más en su escritura, pletórica de
metáforas y potentes cifrados, lo haría trascendente,
universal.
En su narración gestada en el Paseo del Prado o en la
calle Trocadero, supo entonar referencias a la América
colonial, el mestizaje, los sentimientos de emancipación
y el anhelo de surgir como nación; delineó una imagen
cartográfica de la identidad literaria latinoamericana y
describió sentimientos universales a la vez que, con su
literatura, creaba historicidad por su destreza de ser leal
a personajes y hechos (citas al apóstolJosé Martí; relatos
de su participación en los movimientos estudiantiles de
1930 contra la dictadura de Gerardo Machado).
En su obra concurren tanto Camagüey o Jagüey
Grande como Hipócrates, Pólemos, Pitágoras y
Mesopotamia:
Cierto que ella era analfabeta; él, habla comenzado
a leer en griego en su niñez; a contar los dracmas
limpiando calzado en Esmirna y habia hecho
chispas en los trabajos de la forja colada en la
villa de Jagüey Grande. Cuando dormía después
que había penetrado con su cuerpo en su esposa
diversificaba su sueño, ocurriéndosele que recibía
un mensaje de Lagasch, alcalde de Mesopotamia,
comprando todas sus cabras (en "Cangrejos,
Golondrinas", Lezama Lima, 1987: 35).
La habilidad literaria de trenzar su medio con otros
contextos del mundo, sumada a una particular
erudición, dieron como resultado una retórica que
exige contraparte en un lector entregado a textos
recónditos, difícilmente sondables. Pero lectores ávidos
de buena escritura habitan todas partes del mundo y así
trascendieron sus letras provistas de claves, sentimientos
y los "lezamismos" de un estilo auténtico.
LEZA.M.A, MÉXICO Y LOS MEXIC.AMOS

En 1938 el joven José Lezama Lima envía su poema
"Muerte de Narciso" al otro lado del Golfo, para un
destinatario cuyo prestigio y ojo crítico le importaban:
Alfonso Reyes.
"Gracias,José Lezama Lima, por su bellísimo poema
'Muerte de Narciso"', le escribió a propósito Reyes,

98

quien más tarde recibía los primeros ejemplares de la
revista Verbum -fundada por el cubano en 1937-, en
agradecimiento por sus atenciones. Se produce entonces
entre ellos una cordial comunicación epistolar.
En otra de sus revistas (Nadie parecía) Lezama
publica tres poemas de Reyes: "Pesadilla", "Tentativa
de lluvia" y "Muchacha con un loro en el hombro"; y
en la dedicatoria de "Tratados en la Habana", que el
escritor cubano le enviara a Reyes, expresa: "Para don
Alfonso Reyes por la sentencia de su poesía esencial,
por la nobleza de su escritura".
En la primavera de 1947, Orígenes -la más
trascendente de sus revistas- incluyó un homenaje a
México que además de presentar "Un padrino poético"
de Alfonso Reyes, contenía en su totalidad páginas de
alta literatura: "Amor entre ruinas", de Alí Chumacero;
"Tus ojos", de Octavio Paz; "Booz se impacienta",
de Gilberto Owen; "Sonetos", de Clemente López
Trujillo; "Un conquistador", de Ermilo Abreu Gómez;
"Los labios deseados", de Efraín Huerta; "Pintura
mexicana, 1946", de Justino Fernández; con portada
de José Clemente Orozco.
De Orígenes diría Octavio Paz: "La encuentro muy
inteligente, muy sensible, muy universal y al mismo
tiempo muy nuestra, muy de Hispanoamérica".
Lezama también mantuvo correspondencia con Paz
(el premio Nobel mexicano se escribía además con los
cubanos Cintio Vitier y Roberto Fernández Retamar).
Y uno de los más recónditos poemas de Lezama se
titula precisamente "Octavio Paz".
En el chisporreo del remolino
el guerrero japonés pregunta por su silencio,
le responden, en el descenso a los in.fiemos,
los huesos orinados con sangre
de la furiosa divinidad mexicana.
En 1949 José Lezama viajó por única vez a México,
pero sus vínculos con esta nación fueron más
subjetivos que físicos. En su ensayo "México en
Lezama", el historiador y ensayista cubano Rafael
Rojas (2010) lo refiere:
México es una presencia constante en la obra
poética, narrativa y ensayística de Lezama. México,
en todas sus dimensiones, no únicamente la

99

revolucionaria, desde el Popol Vuh y la cosmogonía
azteca hasta el muralismo de Orozco y Rivera,
la poesia de Octavio Paz o la narrativa de Carlos
Fuentes, pasando, naturalmente, por el barroco
novohispano y las peregrinaciones de fray Servando
Teresa de Mier.
Y en la magistral novela lezamiana Paradiso (que fuera
publicada en 1968 por la editorial mexicana Era, bajo el
cuidado de Julio Cortázar y Carlos Monsiváis) aparecen
constantes referencias a México: "recostada en los bordes
de la bandeja, en la mesa de centro, una carta de Luis
Ruda llegada de Veracruz", "hizo su entrada en el café
un guitarrista mexicano" o durante el célebre almuerzo
de Doña Augusta, donde sirven el guanajo (guajolote en
México) y el protagonistaJosé Cerní aclara la sinonimia.

-El zopilote de México es mucho más suave dijo el mayor de los hijos de Santurce.
- Zopilote no, guajolote -le rectificó Cerní-. A nú
me han recomendado caldo de pichón de zopilote
para curar el asma (Lezama Lima, 1966: 244).
EL .ASMA DE LEZA.M.A Y EL .ASMA DE CEMf

Con la publicación de Paradiso en 1966, Lezama saca
a la luz, más que su obra cumbre, una analogía de
sentimientos e ideologias que se escapaban de las
manos del autor a la voz de los personajes.
Además de compartir el padecimiento de asma
agudizado por la exposición a los aires húmedos del
Caribe, Lezama y Cerní coincidían en enunciados de
principios y en la búsqueda del conocimiento a través de
la imagen.
En una entrevista con el poeta y ensayista venezolano
Gabriel Jiménez Emánl, Lezama aclaraba que todos
los personajes de la novela partian de realidades
circunstanciales.
"Es y no es la expresión de mi persona. Tiene mucho
de mí en el sentido en que uno no puede nunca borrarse
a si mismo, pero al mismo tiempo no se puede llamar
estrictamente un personaje autobiográfico", le dijo.
La estética de Lezama tuvo en esta novela su
expresión total, un estilo resultante de su amplio
1 Consultada en http/!www.habanaeleganre.com/Spring_Surnmer_20l0/
March_2010.html

�LA OBRA LEZA.MIAMA SE ASENTÓ COMO REFERENTE EM MUESTRAS
CEMERACIOMES CAUTIVADAS POR SU ERUDICIÓN Y SU MANERA
· ESPLÉNDIDA DE TRATAR LA CONDICIÓN HUMANA
background que comprendía desde la lectura de los
poetas clásicos hasta los cubanismos de los criollos
que jugaban dominó en alguna esquina habanera. El
propio Octavio Paz le escribiría a Lezama Lima en
abril de 1967: "Leo Paradiso poco a poco, con creciente
asombro y deslumbramiento. Un edilicio verbal de
riqueza increíble; mejor dicho, no un edificio sino un
mundo de arquitecturas en continua metamorfosis".
La obra se volvió controversíal en tanto describía
una peculiar erótica de la escritura (estructurada por
demás desde la exquisitez de su pluma) y suponía
ciertas rupturas con el contexto cultural de una isla en el
punto máximo de su Revolución socialista. Célebres han
sido sus alusiones fálicas y la descripción del personaje
de Farraluque como "un adolescente con un atributo
gerrninatívo tan tronitonante": "El órgano sexual de
Farraluque reproducía en pequeño su leptosomía
corporal. Su glande incluso se parecía a su rostro" (265).
· Pero no pesaron más quienes lo tildaban de
elitista y alucinado, la obra lezamíana se asentó
como referente en nuestras generaciones cautivadas
por su erudición y su manera espléndida de tratar la
condición humana (sexualidad, instintos). La gran
prosa instaurada en Paradiso se pudo producir gracias
a su excelente condición de poeta, no exactamente
fiel a reglas narrativas ni apurado en la búsqueda de
un modo unificador. En su ensayo "Pascal y la poesía",
contenido en Tratados en La Habana (1958) refiere que
"la poesía es la anotación de una respuesta, pero la
distancia entre esa respuesta, el hombre y la palabra,
es casi ilegible e inaudible."
El conjunto de anotaciones surgidas de sus
interrogantes derivaron en una herencia poética que,
aunque también agota, se vuelve una puerta deliciosa
hacia las bifurcaciones de nuestra individual humanidad

y amigos: Gastón Baquero, Angel Gaztelu, Vírgilio
Píñera, Justo Rodríguez, las hermanas Fina y
Bella García~Marruz, Cintío Vítíer, Elíseo Diego,
Octavio Smíth,Julián Orbón,José Ardévol, Mariano
Rodríguez, René Portocarrero, Agustín Pí) y luego
sus libros, demuestran que las letras surgidas por una
estricta convicción de amor hacía ellas, se añejan de
dulce sabor al paso del tiempo.
La estética de lezama marcó un punto referencial
dificil de superar por las siguientes generaciones de
creadores cubanos justamente por su capacidad de
transgredir fronteras y corrientes de su época: siendo
un símbolo de la cubanidad, supo proyectarse a la
cosmovisión de vivir un no tiempo en un no lugar y por
eso ha sido eminente su literatura.
Recientemente otro filme cubano El viajero inmóvil
(la Habana, 2008) del realizador Tomás Píard, mostró
un argumento basado en pasajes de la novela Paradiso
y recrea la existencia del escritor.
Cuba, México y muchos otros países del mundo
han rendido homenaje al maestro en su centenario.
Merecidísímo. Yo, mientras, me quedo con la
deferencia más íntima de volver a encontrarme con
sus lecturas y prefiero pensar que su espíritu poético
me cuida en las noches de sueño efímero entre página
y página. Aunque las primeras lecturas de Paradiso
me dejaron agotada, cifraron una nueva perspectiva
en la visión de mí circunstancia insular, me llenaron
de imágenes paralelas a mí identidad y me hicieron
pensar que en alguna vida pasada, yo caminaba por el
Prado con un vaporoso vestido blanco debajo de una
sombrilla, mientras lezama detrás de mi encendía su
puro y escribía notas para el siguiente capítulo de su
novelaBl.&gt;

CIEN A~OS DE LEZAMA

Referencias
Bianchi, Ciro {:1009). Asfdio a Lez.ama Lima y otras entrevistas. La
Habana: Editorial Letras Cubanas.
Le::ama Uma,José (1966). Paradiso. La Habana: Ediciones Unión.
Le=ama Lima, José (1987). Cuwtos. La Habana: Editorial Letras
Cubanas.
Rojas, Rafael (2010). "México en Lezama", en La Jornada Semanal
núm. 787, en La Jornada [4 de abril].

Ha pasado un siglo desde que nació el maestro de
las letras allá por el huracán de los Cinco Días. La
trascendencia del legado que dejaron, primero sus
revistas (enriquecidas por las manos de colaboradores

100

UN PIONERO LITERARIO DEL MUEVO MUNDO
OJ MICHAEL K«iHLMEIER

OJTRADUCIDO DEL ALEMÁM POR Josi AMTOMIO S.ALIM.AS

Ningü11 libro he leído con más frecurncia que Las aventuras de Tom Sawyer: sólo en mi infancia lo leí unas
diez veces. Fue el primer libro que leí-en las vacacioncs-,y rnando lo había terminado, comenzaba desde
el principio; así una y otra ve::. hasta que en oto1io la esrncla puso fin a esta no-vida inquietante y adictiva.
Durante un verano había vivido en San Pctcrsburgo, un pequetio pueblo a orillas del '}.,1ississippi, me había
movido rntrc su gente-la tía Polly, lvluff Pottcr, el j11c::. Thatchcr, el indio ]oc, Ben Rogcrs,joc Harpcr, la
viuda Douglas-; en su mundo me había sentido más en casa que en la calle donde vivía yo y todos mis amigos,
y no había percibido la descripción de este mundo como irónica, satírica, sino que la tomé por realista, donde
los suellos y las s11pcrsticio11es eran tan reales como pintar las cercas o visitarww escuela dominical.

as aventuras de Huckleberry Finn las leí más tarde; la
biblioteca de préstamo de nuestra comunidad
no contaba con este titulo. El libro yacía como
regalo navideño bajo el árbol de Navidad; mí padre
dijo que era el mejor de los dos. lo leí con avidez... y me
decepcioné. No porque no me gustara el protagonista
-itodo lo contrarío!-; tampoco porque me haya
desconcertado que el mismo Huck contara su historia
y no un tal Mark Twain; sino porque en las aventuras
de Huck conocí a otro Tom. Cuando leí el libro de Tom
había creído en sus sueños, y no dudé que él también
creía en ellos; y yo había creído en mis propios sueños,
a los que él me animaba. Las narraciones de su amigo
Huckleberry me dejaron dolorosamente en claro que
había dos tipos de personas: aquellos que soñaban sin
creer realmente en esos sueños, y aquellos que tuvieron
que sufrir a causa de precisamente esos sueños.

L

TREINTA MONEDAS DE PLATA PARA LA
TRAICIÓN A LA FANTASÍA

Cuando al final del libro de Huck, Jím, el esclavo
prófugo, es encerrado en un galpón por ciudadanos
peligrosamente indignados, Tom decide liberarlo.
Huck debe ayudarlo. Trabajando arduamente de día
y de noche, cavan un hoyo bajo la puerta. Eso no serta
necesario. Se podría hacer de una manera más sencilla.
Simplemente se podrían abrir las puertas con un poco
de destreza. Pero Tom quiere seguir forzosamente
la dramaturgia de las novelas de terror europeas.
Según él, ahí puede leerse cómo ha de liberarse a
los prisioneros. Huck no sabe leer, no tiene idea lo

101

que significa la lectura. Admira a Tom y cree en él.
Además, Tom lo amedrenta atizando sus temores
supersticiosos. Pero después nos enteramos de lo
que Tom sabía desde hace mucho: que Jim había sido
puesto en libertad por su dueña desde hacía semanas.
Sería la obligación de Tom avisar sobre ello, pues
los ciudadanos ven al "nigger" como a un prófugo y,
además, como a un asesino. Existe un alto riesgo de
queJim sea linchado. Tom acepta la posibilidad de un
final catastrófico, oculta la verdad porque al menos
quiere insistir por un par de días en su romanticismo,
en el que él mismo ya no cree.
Eso me amargó. En ese momento yo, que después de
300 páginas me había encariñado de Jim y había leído,
entre tanto, otros libros, me dí cuenta de que Tom, a
diferencia de Don Quijote, su alma gemela, no estaba
dispuesto a renunciar a la realidad por sus sueños
sagrados, a reemplazar la realidad por sus sueños, sino
que se conformaba con simplemente imaginárselos;
que nunca había creído completamente en sus sueños
acerca de Ivanhoe o el Conde de Montecrísto; que él
los descubria como disparates y excrecencias de una
fantasía histérica y tan solo quería jugar un poco más
con éstos. El comentario lacónico de Hucks: "Tom le
dio a Jim cuarenta dólares por haber sido tan paciente
como nuestro prisionero y haber jugado muy bien su
papel". ParaJim no se trataba de ningúnjuego, y cuarenta
dólares son apenas diez más que treinta monedas de
plata.
Durante muchos años ya no me asomé al Tom
Smryer, tan sólo leí Huckleberry Finn.

�LA LITERATURA PROVOCA LA CUERRA

MIÑO SIM PADRE Y MADRE

Bueno, Mark Twain cuenta de su propia infancia y
Antes de 1861 ( antes del comienzo de la Guerra
juventud, la cual vivió antes de la guerra en la pequeña
Civil), el sur de los Estados Unidos era una "Tierra
ciudad de Hannibal a las orillas del Mississippi. Pero
de Walter~Scott" -con ello Mark Twain se refería
él es una cabeza demasiado política, está demasiado
a la mentalidad, según él, del todo romántica de los
arraigado a su presente, comprometido de manera
estados situados al sur de la Línea Masan~Dixon,
demasiado concienzuda para con el presente como
que obtenía su energía y atractivo sobre todo de las
para haberse conformado con un idilio nostálgico.
novelas de W alter Scott; una mentalidad que en las
Tom es huérfano. Se guarda silencio sobre sus padres,
personas de todas las clases sociales, si, incluso en
sobre su vida, así como sobre las condiciones de
los esclavos, determinaba la visión de las cosas, las
su muerte. Tom se cría con su tía Polly. También
relaciones mundiales y la vida hasta en su rutina
Huck carece de madre. Su padre es un fracasado
diaria. En realidad, hoy en dia uno dificilmente puede
que no es capaz -o ya no lo es más- de integrarse
imaginarse que la literatura novelistica sea capaz de
en la sociedad. iQué sucedió en la vida de esta
provocar tal delirio colectivo. En una exageración
gente? Mark Twain podia fiarse de que sus lectores
irónica, Mark Twain culpa a las novelas scottianas
estadounidenses complementaran lo que él dejaba de
de la Guerra Civil, debido a que éstas habían forjado
lado a partir de sus propias experiencias, de que ellos
férreos empecinamientos de los ya de por si dudosos
trasladaran a su tiempo lo que provenía de otra época.
ideales de su país, adictas al hundimiento, enamoradas
Después de la guerra había ejércitos de niños
de la derrota como el verdadero triunfo moral. El gran
vagando. Todos los horrores habian sucedido en
hombre del norte, Abraham Lincoln, también vio una
el sur, pues en el área de la Unión no había tenido
de las causas de la guerra en una novela, a saber, La
lugar prácticamente ningún combate. Quien no
cabaña del tío I om, que había propagado la infamia del
desea conformarse con datos tan pobres, lea Tales of
racismo en el país y en el mundo. En el primer año
Soldiers and Civilians, del para nosotros demasiado poco
de la Guerra Civil habría recibido a la autora Harriet
conocido Ambrose Bierce que participó en esta guerra
Beecher Stowe, a quien saludó con las siguientes
del lado de la Unión, y que informó de ella en imágenes
palabras: "So this is the little Lady who started this
de pesadilla, imágenes que no se olvidan porque
bigwar."
regresan por las noches. Tal vez Tom es -haciendo
Once años después de haber terminado la Guerra
una torcedura anacrónica- uno de esos niños que
Civil apareció Las aventuras de Tom Sawyer. Cuando
en la guerra perdieron a su padre y a su madre, que
se repara en los estragos que ocasionó esta guerra
mudos y sordos, con los ojos desorbitados porque
en cuatro años -y por cierto exclusivamente en
sus párpados han fracasado en su función, fueron
los estados confederados-, uno se asombra que
encontrados entre escombros. ¿Acaso no se parece
en el libro haya tan pocos rastros de ello. 650,000
el padre de Huck a numerosos veteranos a quienes
era el número de muertos a lamentar, el sur estaba
la guerra enloqueció debido a que vieron y perdieron
destrozado: económica, politica y psicológicamente.
todo? Él, que normalmente habla demasiado, no
Se había hundido un mundo. Al hombre se le había
cuenta nada de su esposa, nada de los primeros años
usurpado el orgullo, la fe y el pasado. De eso no se
de Huck. Nuestros pequeños héroes carecen de
advierte nada en las narraciones de Tom y Huck.

EL PEQUEÑO MA.RCIMADO HUCKLEBERRV FIMM, SIM EDUCACIÓN
V

MI SIQUIERA MUY VIVO, ES LA. PRACMÁTICA RESPUESTA

ESTADOUMIDEMSE A LA. FILOSOFÍA DE JEAM•JACQUES ROUSSEAU

pasado, de recuerdos, comienzan su vida a partir de
una tabula rasa -lo que por supuesto no significa que
sus oportunidades sean las mismas.
Desde entonces los niños abandonados o completamente
huérfanos son un tópico de la literatura estadounidense,
desde los niños traumatizados de HenryJames y los tipos
enfocados en ascender de posición de William Dean
Howell, sin olvidar los cuentos de "Nick Adams" de Emest
Hemingway, hasta las historietas de Walt Disney, en donde
no hay ningún padre, ninguna madre, sólo tíos ytías.
UNA RESPUESTA LITERARIA AJEAM•JACQUES
ROUSSEAU

Abraham Lincoln, cuya elección como Presidente motivó
la salida de la Unión de una gran parte de los estados
del sur, había definido como objetivo principal de la
guerra la abolición de la esclavitud Con ello se daba a los
disidentes la razón, no sólo ideológica, sino sobre todo
económica, para la guerra, pues la economía del sur se
basaba en la explotación de la población negra. Lo que
por cierto condujo a los intelectuales a una situación
esquizofrénica, ya que estaban del todo conscientes de
que seguramente no era posible poner en consonancia su
existencia con las sublimes exigencias de la Ilustración,
que finalmente también deseaban fijarse como meta.
Cien años antes de la guerra, Thomas Jefferson ya
lo había resumido en una imagen impresionante:
"Cabalgamos el tigre y no podemos ni mantenernos
eternamente en la silla de montar ni descender. En un
platillo de la balanza se encuentra la justicia, en el otro
la supervivencia." De este conflicto la gente se refugió
en los mundos imaginarios de un Walter Scott o de
un Alexandre Dumas, donde incuestionablemente se
mostraba lo que era honor, nobleza, justicia y, sobre todo,
lo que era un lugar en la sociedad deseado por Dios. La
gente actuaba como si la tragedia de su existencia fuera
literatura, mecida y dirigida por un autor omnisciente.
Deseaban ser personajes literarios, no, querían actuar
como si lo fueran.
Contra esta actitud escribió Mark Twain. El pequeño
marginado Huckleberry Finn, sin educación y ni siquiera
muy vivo, es la pragmática respuesta estadounidense a la
filosofía deJeanjacques Rousseau; él desenmascara con
sus modestas historias todas las palabras sublimes en
tanto ideología: embustera, intolerante, ajena al mundo,
asesina.

102

103

¿La alternativa? Desde el norte habla con voz aguda,
fanática y fistulosa el yanqui adicto al trabajo, codicioso
y puritano. Él predica la libertad. Pero la libertad es un
concepto de doble filo: un concepto romántico, sí; pero
justamente también uno económico, como lo analizó
Marx, en el sentido de: poder disponer libremente de su
propia mano de obra, es decir, tener que venderla para
vivir. Muchos de los esclavos liberados se mudaron al
norte con la esperanza de poder llevar ahi un vida libre
de racismo. Se integraron al proletariado de las ciudades,
conformaron no pocas veces el ejército industrial de
reserva, que a los capitalistas les vino de perlas, porque
éste hizo que descendieran los sueldos. La alternativa
de la esclavitud no era la libertad, sino el trabajo libre
remunerado.
TOM, UM CABALLERO DEL SUR

Tom Sawyer representa el sur, el "virginiano" -esta es
la intención satírica de su creador. Esta intención, como
no la comprendia, me confundió de niño. La sátira como
instrumento del moralista juega siempre con la pregunta:
iQué pasaría si? Y: iCómo podría continuar? Así tal
vez: Tom se volverá adulto y verá sus sueños, también
los malos, como a sus nietos, indulgente, moviendo la
cabeza en señal de desaprobación. Al preguntársele sobre
su origen, no citará el juicio de su creador Mark Twain
sobre el país a orillas del Ol' Man River, sino tal vez aJames
Fenimore Cooper, un yanqui empedernido que anuncia
con gran pose de triunfador: "En lo que concierne a
cultura y educación, los caballeros del sur son superiores
a todos los demás." Ya no se es caballero del sur porque
no existe "el sur". Pero de pasada se menciona con mucho
gusto que se desciende de los de ahí abajo.
Sí, Tom sin duda se incoporará al victorioso norte,
porque el norte representa la razón y porque ofrece
muchas oportunidades, y porque, lo que ahi signifique
oportunidades, fácilmente se deja calcular en dinero.
Tom traicionará con un encogimiento de hombros
el pesimismo elegíaco del sur y preferirá ver en el cine
el esplendor de heroicas derrotas. Tal vez la tragedia
endulce un poco el alma, pero sólo pasajeramente y sólo
cuando al mismo tiempo no abarca al hombre completo
-se quiere leer sobre el Gran Gatsby, pero de todos
modos se desea ser otro, de preferencia una figura no
literaria. Tom Sawyer se ha emancipado de Mark Twain
yéndose a la realidad y, con ello, a la insignificancia.

�¿y qué será de Huckleberry Finn? lUn alcohólico
underdog corno su padre? ¿Q ahora si aceptará la oferta
de la sociedad de convertirse en un joven decente y bien
vestido? No es muy probable. Sus últimas palabras:
"La tia Sally me quiere adoptar y civilizar, y eso no lo
soporto."
EL MANIPULADOR Y EL PRACMÁTICO

Hay dos episodios -uno en el libro de Torn, otro en la
historia contada por Huck- que se pueden comparar
y que seguramente Mark Twain también pretendía
compararlos: las dos aventuras en la Isla Jackson. En el
primer episodio se cuenta de Torn, Huck y Joe Harper,
que han huido de su casa y se esconden en la isla del
Mississippi. Torn se entera de que en el pueblo los
muchachos son tenidos por muertos, se cree que se
han ahogado; y se entera de que el domingo se planea
una misa de réquiem para ellos. iQué gran triunfo! iTorn
quiere celebrar su -sobre todo su- resurrección ante
toda la ciudadl Quiere entrar a la iglesia corno vencedor.
Completamente en consonancia con los sueños e
ideologias del glorioso sur, ve en la muerte heroica la
mayor de las glorias. Pero él quiere ambas, la gloria y la
vida. La vida es pragrarnática, y asi está bien. Finge estar
muerto. Quiere disfrutar el duelo de los orros, el duelo de
ellos es la medida de su gloria. ¿Pero de qué sirve la gloria
si no se puede disfrutar? Con mucho gusto dejarnos que
otro muera en lugar de nosotros. ¿Por qué no el fantasma
de nuestro yo?

Es natural que a Huck no le importe mucho todo
ese teatro. Él no tiene a nadie que pueda dolerse por él.
No entiende por qué uno quiere ser tenido por muerto,
si finalmente ya no quiere ser tenido por muerto. La
gloria no significa nada para él. Con ello Tom nunca lo
ha podido atraer. Él le terne a los espiritus y fantasmas,
a las verrugas y al diablo. Tom no cree en estas cosas
sobrenaturales, o sólo un poco. Chantajea a su amigo
inventando historias de fantasmas. Tom maneja bien
el arte de guiar a la gente, dirigirla... manipularla.
Huck nos cuenta en su historia que él también ha
huido a la isla y ha escenificado su propia muerte. Pero
quería ser tenido por muerto, y de una vez por todas.
Quería liberarse de su padre y de todas las persecusiones
de la civilizada San Petersburgo. Deseaba ser olvidado.
De manera definitiva. Sacrificó a un puerco, sumergió su
chamarra en la sangre, se arrancó cabellos y los esparció
encima. Él, que siempre permaneció fuera de la sociedad,
rompió con todo. Se juntó conJim, el esclavo fugado. Por
el Mississippi se salieron del mundo... directamente a
nuestroS corazones.
No, Huck no es apropiado para la sátira, y mucho
menos para los sueños y la cursilería romántica. Aunque
la superstición lo acompaña cada hora de su vida, sigue
siendo un pragmático; quizás justamente por eso: contra
la noche sólo hay un remedio: el día. Y así la literatura
estadounidense debe su existencia a este joven de trece
años, Huckleberry Finn. Eso lo sabían los escritores
mucho antes de que Herningway lo expresara.

104

LA VIDA REAL: EM RUINAS

Al final de su vida, Samuel Langhorne Clemens
alías Mark Twain era el escritor estadounidense
más conocido. Los lectores lo amaban, los colegas lo
apreciaban. G. B. Shaw estaba convencido de "que el
futuro historiador estadounidense encontraría su obra
igual de imprescindible que un historiador francés
los tratados políticos de Voltaire"; Rudyard Kipling
revistió el nombre de Twain con el atributo "divino" y
lo emparentó con Cervantes (lo que supone una mayor
exaltación); incluso el malhumorado de Knut Hamsun
'
que lo llamó de manera algo despectiva "bromista genial",
lo envidiaba por su talento para la comicidad paradójica
(algo así como: "El hombre era tan pequeño que tenía que
subirse a la silla para rascarse la cabeza").
Sin embargo, la vida privada de Twain yacía en ruinas.
Una aventura empresarial, es decir, la participación
en una editorial, fracasó, lo cual lo forzó a emprender
prolongados viajes por todo el mundo para dar lecturas.
Intentó vincularse de nuevo al éxito de su saga para
niños y escribió, a manera de continuación, las novelas
Tom Sawyer Abroad y Tom Sawyer Detective, libros flojos
con los que arriesgó la gloria literaria de su héroe. Al
final estaba solo y amargado. Dos de sus hijas habían
muerto, lo mismo que su esposa. Sin embargo no deseaba
ceder a nadie la configuración de su gloria póstuma.
Contrató a un biógrafo y le dictó la historia de su vida.
Él, el demócrata ilustrado, el convencido anti-romántico
'
el gran cantor de la idea estadounidense, riñe alli con

105

su país, duda de las esperanzas que había asentado
antiguamente en los tiempos de la industrialización,
injuria a sus amigos, se desespera de la vida. En su
última obra narrativa, El forastero misterioso, publicada
apenas seis años después de su muerte, deja decir a su
protagonista: "No hay Dios, ni universo, ni humanidad, ni
vida terrestre, ni cielo, ni infierno. Todo es un sueño, un
sueño grotesco y estulto. Nada existe, sólo tú".
Mark Twain murió el 21 de abril de 1910 en su casa
en Redding, Connecticut. Vivió 75 años~

�ELPRIMER
INTERLOCUTOR
oIARIO

T(TULO: Draric tomo I, 911 1027 Ed1oón crític ,. introch:.&lt;..ciór., not.:s, fic.hm,
b1obibliQWatiws e indic t d.:: \lfon-;., Rangel Guerra
AUTOR: Alfom,&lt;' Reyes
EDn'ORIALEI: f CE LA.'\¡{ t UN A.M I l'A\11El Colegio &lt;le ~léxico I El
Colegio '\¡acronal í Conaculta I Ac..1demi,1 MextcJTul de b lengua

AtlO: 2010

a esperada apanción del
primer tomo del Diario de
Alfonso Reyes confirma la
sospecha: estamos ante un escritor
de dimensiones colosales, al cual
es imposible encasillar con un solo
adjenvo. 8 proyecto de la edición del
Diano así lo marufiesta: la impresión
de quince cuadernos manuscritos
que cubren casi cincuenta años,
ordenados ahora en siete volúmenes
(tomo I: 19111927; II 1927,1930,
III: 1930-1936, IV: 1936-1939, V:
1919 1945; VI: 1945,1951; y VII:
1951·1959), bajo el cuidado de un
equipo de especiah&lt;;ta~ en la obra
de Reyes: Alfonso Rangel Guerra.
Adolfo Ca~tañón,Jorge Ruedas de
la Serna, Alberto Enrtquez Perea,
Javier Garciadiego, Victor Díaz
Arciniega, r ernando Cunel y Bekm
Clark de Lara. Y catorce años de
arduo trabajo editoriJL
Existe unJ edición anterior
de estos e&lt;;critos (de 1911 a 1910),
pubhcada en 1%9 por la Llmversichd
de Gu anajuato , y que dicha
publicación desencadena una &lt;;ene de
cuestionarruentos. pues parte de los
manuscritos originJles se perdieron
durante el proceso de impresión.
dejando el libro como el texto base.

L

I a presente edicrón del tomo I corre
a cargo de Alfonso Rangel Guen
y debo decir que su trabajo es mu1
acertado: fija el texto, despeja ducb,
pone en claro los orígenes del proyecto,
coteja las diver&lt;;aS vers:iones yestablece
un corpus de ba5e.
Tarea inúol tratar de homogenizar
la lectura de la obra alfonsina, cada
cual hará su antología y sacará sus
conclusiones. Porque nos enfrentamos
a un proceso con&lt;;tJ.nte de creación y
reflexión Estamos ante una escritura
que se expande de un párrafo a otro
y no &lt;;e cierra en libros, sino en temas.
fornas y obsesiones. l'na escritura que
se muestra pública e íntima ala vez. sin
descuidar ninguno de sus múltiples y
posibles lectores.
Hoy salen a la luz los pnmeros
trazos de estos textos íntimos, ubicados
..al reverso" de las obras má5 conocidas.
Elías Canetti, en su ensayo ..Diálogo
con el interlocutor cruel", luzo una
reflexión sobre Li redacción de dianos
que viene a cuento: tpor quéllll escritor,
cuyo trabajo es prec.isamente Escribir
&gt;escnbir, precisa llevar un diario? Su
respuesta es clarificadora: para buscar
al interlocutor íntimo y más exigente
(y, muchas veces. el más cruel): uno
mismo. I.a leco ,,.,, A ""&gt;te primer torno
0

106

del Diano asilo conhnru. No hay aqui
mplacencias ni concesiones, sino un
ct: ílogo directo.
Faltaría a la verdad si dijera
que este primer volumen cubre las
expectativas de los lectores que
buscan al Reyes polémico, de aquellos
que esperaban detalles íntimos de su
vida y de su mundo. No; este Diario
es una herrarruenta de trabajo, su
lectura debe ser el complemento del
resto de la obra alfonsina. Sólo en esa
combinación adquiere sentido.
8 volumen cubre el periodo que va
de 1911 a 1927. Años de formaciones
y confirmaciones, de momentos
cruciales. Periodo también de poca
escritura autobiográfica: el peso de
la vida condiana no dejaba tiempo
para apart~ Reyes intentó mucho
dec,pués resigruficar esos días. El
resultado· el cruce constante entre
el diario y la memoria, dos géneros
cercanos, pero jamás idénncos.
Los antecedentes del Diario
datan justamente del momento en
que Reyes confirma su deseo de
ser escritor y con ello se "aleja" de
la estela de su padre, el militar y
político Bernardo Reyes, que prefirió
la espada en lugar de la pluma.
El quiebre anticipa la catástr0fe:

el momento era el de lJ escritura,
no el ele la acción El padre muere
acpibtlhdo en febrero de 10n y el
hijo c;uspende loc.; Jpuntes ini,..iJl~
y emprende el exilio. Asl. las brcvec,
entrada e; del Diario d 1 ~ cuen::.1
c;ucinta del Lugo periplo 91.: '\J de.&lt;Je
el mido &lt;lcl Lom'bcto P'.., neo entre
d ger..cral Reves y ErdllCbCO Maúfro
en 1911 y su abrupta SJlij¿¡ c.k .\.kxiLo
en 1913, hJ-~ta Id preparadó:1 de su
v1a¡e a Bue-n0:-, ,\in.sen 1927 Fn e&lt;;¿
lapso v1v1ó entre f ran.. i.1 y España,
cor.. algJnos rt:tornJc. C'&gt;poradicos i
\1e.xico (1924 y 1027) Puo, en ngor
el Druno -.:, comienza J toma fonru
hJstJ lQ24. :os texto,- precc&lt;lenk,;,
..Dí s au tgos" (con mutauJne&lt;s J'
loii cbs 3, 7, 15 y 16 de &lt;;epnemhre de
1~11) y ..1912 1914" (ur.a n.Jt.l escnt.1
en 1947 y las entradas de los díac;
• 8, 9 y l\.' de octubre &lt;le 1q14) son
cn.:h a~ercJIDienws a ec,te género.
10 de marzo d~ 1-}5'5 Re&gt; te; public 1
rn d penódko r.!g10~ont no V:da
"11versrtanael am.. ulo ne rru \icu
ru obra", ahí comiw..a "Regrese 1
néXICO cl 7 d, m l) o d lQ '4 Die::
~as de..,pt.e&lt;:.. LUm~1l1 JñO&lt;:, )J&lt;..
rn.:sE e; &lt;lt ,pue.., ü mtn..c un J1ar 0
en forrr.1, ~cueto} reduc:Jo ad1tC'
c,11bre mi , ida } tn.i trJr •, o c. 1sin
c.mocion e, m 1dt: c. I ,tuno qi.;'- ~.::
,crvrra so!..imentec.0 Il 11.. anten F :1
nemori 1.., fut r-J,
\J t.n 'ü ,, luc.~o Je un
e•1::;.c. eam1.1\. 1 Rivcc; proyec.ta b
)t bli J1.. t n c. u D,ú, io r ... n e--te
nomento qut. c. ID1&lt;:''·~·1 rctoc r ..,u.,
( n~o
nu Tuo:-; f-1 Je junio
ú ts.. 10 ,m11t 1 "lle emp-:.:..t&lt;lo a
prqiar r lJ po 1bk 1ubh a 1 ·1,. de
,:11 f)iano, al me~o as p.1gmas m1r.;
, 1 1as" rre.., dlJ.., clec; n..it:", l ~l dt
1umo. .ad\iene: "I L'Tegui:rr.J...d \.on
q he. lle\ 1d , ec,re D. io me r 'DE
e' duros tranu:, ahc,r yuE 4J1ero
"1~..a" J pub H" 1'purliul:-k de
L..l

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erado. '\Joto grmdec, huecos y
no acierto J llenador.;~.
I::nton..:es comienza la disyuntiva
tpub.k.ll' e! Diario L) trabaj tren otro
de sus pro}e1..tos autobiográfico&lt;:..
lds \.femona~? aiene :..cntido
pubh1.:ar ambo,-7 P1ra Rews esto
suí1 n.:dund,mte y traba,os0 Es
fac.il adi\inar b dec.uón fin.ti El 2'5
&lt;le junio sentcn1.:1J. "A,.mque '&gt;Igo
rE\olviendo p:ipeles viejos, desisto d..
püE.kar el Duin como tal, J parte cte
1~ Mcmonas. es multiplicarlos antes
sin necesidad y Lt ubora..:ión de las
!lfcmo, tas e&lt;; ma') plena e inteligente
4ue la del D1m iv. I n las mEmor...i'.&gt;
c.ibcn com. ~rondencias y h,htJ
papde.c; de informe,; diplonutic:m, .
A pJrtir &lt;le .. n~0nc ... s. el D,arto
pcrm meceria lumo un documento
intimo, comJ un diálogo pcr,;onal y
autocnttc:o.
Fn e.su: pnmc.r volumen podemos
prec.u: el ~'\iera., por c:..rr 1.-cherenCi.l J
estn, t-,-_nt0 1niwks. Conremplunos,
aslIDl no, bt• r 1··-:.ute c.: ~e; apuntt"
origmales, resct tdos para e-. e&lt;lic. n
) l{Ue dcrnue&lt;:.tran la rL"(.;J.h.1raci n Ci.!
.lamip.~&gt;&lt;;J.ondt 1%9 I.aconfrontac .:&gt;n
C ID \1t .1bt

nos IDCi:nLll~ní:!:,) doc..

ka~ r -,ch,cr-u. las .motauom. , v,n
c.l:rigiw,, J .ec..tl'r 1.ntl"'lJ "&gt;ul" L'On1&lt;.
} prec.,.,~.,; las :rnmiorus elahor.m un
;-gumtntc t/eo:Jg...u. :.o apunttc.
!T't..c. ~tran .J me. emdunb"c de lo
wnckmo Son los di c. ma-, m~iutoc.
para Reyec; porque ,-,J, ue..:;.cion hteraru
c;e , e constdlltcrnente J.Inai...JZ.:±t por
lJ reilid.1d ,'1.1-; •nmec.1 • atJ. C"&gt;crihir
FJ-J -u· re"' ir\ 'iODre,1\ ir pz.
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l0Il la 1.-gaw ck ne1r.po:, ~eJC:;:('&lt;;. L1"
p:.i.'Tlc.ra::. p-aL:brJS e Díuno
d c:iomrr"bo 3de sepucmbre dt l~ll. a. 1
t., cxpI'C&lt;;.lll. "E ·ribo un s:gno n.mc tC'
I.1 LJ.SJ p,1terna (&lt;;tJ tom 1clJ" PN
horrbrec. rm....o~ ha} .tjctrco v ,(l,
r..uno1e&lt;- c0mn rJpiclamt'lte La\ ic.:.i
Jel paJre e ta en vilo ?\, &lt;. a.leLmte

10 7

,1punta "Atmósfera impropili.1 (to
propicia&gt;) a mis ejerc.:ios espiritualc&lt;-.
iY estos &lt;liac. estaba ) o tan cnamJrado
de los an.ilisis minucrosos y lentosr.
El j(wen escritor d.1erme con un fusil
recargado Junto a la (.J.becera. 8 pnmer
tlboroto pas.1 } llega .uego el ~enci0
de. usi tres JnO$. La tragt.&lt;lia cerro l t
garg.mta yJtrohó la mano por un buen
nempo. La Uid.i. dd paclre detono u
!ill-,pen ~ion dci D1«1 •· "Lu &lt;lemas no
p..iec.lo tont rrk aun-.JUe quech en el
1uuerdo d to&lt;los Cuando,: c... r J
..tquel AtLls, ..rei qJe &lt;,t dcrrumbarta el
mundo. HJy, cbdc ~ronces, una ".Uina
en IDI co:razon"
la dé(.acla que \a dt: 1914 J 1024
reprcsc.nto para Reyec. Li nw, Ji:ril;
enumero r.ípidamente· primero
prec,cnc1amos su for¿ado mgreso a Li
chplomac.il en h [ega~·16n \ieXIlJl'..1
en rrand l, empleo au::ptado a: •dS
carrera&lt;; c..&gt;r. tal, , 'i.illr dd p:n'&gt; tra,
la muerte cte ,;u p:.Jrt luego J .:ir 1 d.:
JITibar a hirop:t, '&gt;U J1)r.tptl sJi Jel
c,cn iuo diplc!lli..Ul(' .L. Cll:I Victorian0
H crea ln ~k.xico v ~ t Pnmcra
Guerra 1ur.dwl con la in-.:cmdumbre
a 1.-L~ virne ":_i hUic:L J Ec.p;:fu;. ""Il
un ...l:ntnn l) JITií 1clo'iúl0Je&lt;,utra.':&gt;Jjo
rnmo e~cnror dumte dnto anos
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\- JrtíCWl" rai.. per:.'XllLOs) rn 1st
} [m}me t-.". rell'§t'S .-,.. Jl c.uerpc
chploIP--tico al a&lt;,_¡ni;: ..\h aro Obr~c.gon
lap".'C'-,idcn l'r Jel.Diano~ tda, • un
registro '1i una not.á. La .. irc.t.n.c.ta.nl!.l
no .Lb para m...:
\ part1 · de 1924 ú'llieP-::1
u~ t'tJp 1 &lt;le rel~rden m1t: te.
Rq e-. ·)use ccn-,0lid r '-U t rren
dE t cntvr v :-.u tr.161•0 Cl'ffiu
dipl m.'.ltico. Mexico ~t org miz.1
y 1::':itructlir:i !;U burocrJUJ par 1
perpetuar d nucvn '5i&lt;;temJ. I &lt;:...
IlUSffi(I u"C', IlJt:&lt;;trO Utrr \Ue\._ J
,;;u patria trJ ~ un1..c ano;; lL u Knc1
l Ll p badJ toc..0 l · Re, i'lJ(. un 1

�refonna cultural de Vasconcelos... y él
se siente desorientado, desconocido.
Necesita confinnar su pertenencia al
proceso y sólo tiene su escritura. 8
inicio del primer cuaderno está lleno
de referencias J su propio trabajo:
es la recopilación de todo lo que ha
escrito ha!:.'t.a entonces. l'na bitácora
de su profesión. Da cuenta de los
libros que ha escrito y de su dilu@ón.
Necesita probarse, convencerse de
que ha hecho algo; el interlocutor
es exigente y sólo pide hechos. no
proyectos ru aspiraciones.
Fse 5erá el tenor de las entradas
hasta 1927. Asegurar un puesto
laboral y ganar horas al dia para
escribir y leer. Las anotaciones van
desde el registro de los rumores
políticos ha"&gt;ta las opmiones
literarias. El 17 de enero de 1926 se
lamenta desde su piso parisino: "He
dejado pasar mil y rml cosas, y no
por pereza, sino por absoluta falt.t
de tiempo para sentarme a escribir.
Voy a ver si me acostumbro a hacer
estas notas semana a semana. los

domingos por la mañana, mientras
tocan las campanas y órganos de
las iglesias vecinas". Gracias a esa
disciplina, comprobamos que Reyes
no era un escritor solitario, y que
compartíJ sus creaciones en espera
de respuestas y críticas, asi lo registra
el 22 de diciembre de 1925: "Una de
e"itas noches -no &lt;:;é cuándo- lel
mi Ifigenia y comentario (más un
bre,·e comentario de ocasión) en
casa de Zaldumbide, con asistencia
de escritores hispan05 y franceses•
Finalmente, al confront
e&lt;:;tas notas con el "Manu"icrito
de 1947" (incluido en el volumPn
como apéndice) podemos apreCJ
el contraste. l;n ejemplo ent
muchos. Diario, 7 de marzo de 1925:
"Acabé m1 tournée Fn lo esencial,
enderecé el inconcebible caos de la
legación. Encontre casa que ya me
están arreglando.. " Manuscrito de
1947· "Acabé mi tournée y arreglé el
inconcebible de5orden de la legación,
donde ni siquiera había archivo,
sino que se encimaban los papelee;

en torre sobre una mesa". 8 Reyes
de 1925 apenas tiene tiempo para
dar cuenta de su vida, debe trabajar
y "iobrevivir; el de 1947 rememora
aquellos dias, rescata los detalles,
trabaja con la memoria y describe
una trayectoria en ascenso. Entre el
diarista y el memorista, opto por el
primero, aceptando el riesgo de una
escritura menos emocionante, pero
más esclarecedora.
Esperaremos ahora la publicación
· los seis tomos restantes para
umnar el proceso de consolidación
como escritor de pnmer orden: ¿qué
rh•scubriremos en esos cuadernos
, stantes? Imposible adivinarlo con
rteza. Podemos, eso si, anticipar el
tenor de "ill escritura: un diálogo largo
y cñtico con el primer interlocutor.

Víctor Barrera Enderle

as tolvaneras son esos
remolinos de tierra y/o
polvo que se forman en
los desiertos, en este caso, en el
~~~~'-~~~
desierto coahutlense; el lagunero
TfTuLO:
.1icras
en particular. las ventanas de toda
AUTOR: .~juan Zapata Pacheco
edificación, cas.1s particulares,
EDn'ORIAL: UANL
negocios, 1rn,tituciones educativas
....0: 2009
y toclJ construcción física, deberán
cerrarse, para que no nos invadan
a través de resquicios, huecos.
"entanales, puertas y cubran de
polvo los muebles, las camas, los
rostros. asf durante todo el año en
la Com.1rca Lagunera.
Persistencia de las tolvaneras es el
primer poemario deJoséJuan Zapata
Pacheco (Torreón, 1984). Aquí el
En una ronda de sotol abordas el polvo. joven poeta, con polvo en el rostro
José Juan Zapata Pacheco
y lucidez en la expresión, pers· L "

L

..lok;mtras

108

junto al aire del de5ierto cont
""nstruye )' canta toh ancra,
El libro se Lompúne de cuat
• lrtC&lt;, O e&lt;,tantla&lt;; rJctiC,.h

..Persi&lt;,tenr1as", "Pot'IrJ'&gt; oce:1niLnc.
en ausefü 1t de ri.!r" ".\lb.1.:," y •
jardín". En la rr.mera) ~Je. exten
de lJs partt t; rn l' rol~ l '\)le:1jec:;",
chce Z p 1w P Kheco I .1 ..n::-,w &lt;le 1
toh Jnaa c. .:1-nprc a..:ota en loe, Jdl'OC"
deJan.:lo l:,ra6J5 c.k e.mw) ccruza l !.1
lJ.s lbnuras"
Desde el prmcipiv José Jua"
:ZJpatt de:..:id~ de mbirncs } darr.Js
un rtcorrido , 1:suJl p) la gt:ografi
de.'&gt;crt!..... v el rede.-,.._ u')rimknto Jt .J
que hay en dl.. (el amor lJ poesia) •
trave e.le fina., 1m 'J?;ene-,
E te libro es un 1~C'lld e.le toh mtr. ,;
q~e ptr&lt;:;1&lt;,tc: rn la p.uabra Jd poeta
que conoce y &lt;aerm. -1 Lll1to wr&lt;lrnL
en su --uerpo: "A Jornada., de oceJn
c;e c.lisuncian pohlon.L!s de alrnhole....
I ( arde.ne hes y 1...orsos Je.,~ajn tierra
41-1e ,;e in..endia en ibo'".1cb".
Y es ec;,e dülor, r.1e-..:'~d,1

eon la r Jstalgia de la tiem amadJ y a mucha poesía que se cscri
' andonada. ~ el tono que J05é Juan .1ctmlmentc. Aunadu a una sencilla
1para frec..uentJ para wntarnos pero be la ec.lic:ion realizada por l.i
,a hazañJ dt &lt;,cr d ffil&lt;,mo tierra, de
L\Nl dond., leemJs los poemas en
w n r de tila r CJnt.tr ,obre la tierra
una dii;;;,o.,;, uón apais_d.t e':&gt; decir, en
Fl poemano c,m&lt;;erv,;. rasgc&lt;, • n form..1to para ker de una mJner-1
.1Jiuonalec;, en la form.t y en el ...t JCtl\,J y íre-,ca ...,orno el mi,;mo
fondo, est.. e.nrreteJic.lo, "iC , 1c.1Lmhra wntt:nido CTcl libro
a tra\c:&lt;; de una sen~ c1e lec tJrac:;
H.iy que leer Permuncw de las
de otros vates que h,m recorrid0 tul\a,;tra~ para 1brir y a'~entJr d
C&lt;;Os &lt;lt:&lt;;iertc-,, com0 d cae.o de. &lt;,""' .). h je que tenemo., &lt;le le. po..::'&gt;tJ
coterraneo-; Mi~d \1rrak-., ut0r JO\len mexi...arrJ, e~ este. '-°'.J'--0, '.1
de la cdcl-rac,jn del chao i1 \' \lar.._,, 4ut se. tscnbe de&lt;.de el norest .. &lt;le
A Jiménez. de \m.:1 de 1ub to l111Ja1. \1éxi~·o ;'.)e,;,ci.1hrm.mo-; por medí.:,
entre otrm, mulos. Pero c&lt;:,tos ra-,gJs c.:~ llmpida:,, metafora, qu~ somos es 1
trad1c10n.1..e-, se: acompañ n &lt;le una r.ac.L t::n md10 d'-- '.b tolvanuas del
exrrec. t-n frest:a 4~e no ,;e dtlu) c. .u c.251erto.
tra"&lt;,tumr de1 libre Y,a creando
,;,u propia , oz desértic.a bto e&lt;,
Julio Ci\Cír Féli-.: Lmna
io "irtu0so de t'&gt;te pllemariü, J 1m
recer, y por lo que atr,1e leerle &lt;;U
t~alidad &gt;Ere&lt;;Lura.
!\gr.1dezLO ctui ZJpat I P,1chc.c.J
c-ptt por no t.t1kzar un cng .ije
rc:bu5..1d0 \ much 1-, \,t.._c&lt;; huec..0
v &lt;.en-,ac:i1ln..li-.tJ '- ue t mto daña

Esta
PERRA
sí que es
■RAYA

TfTuLO: P(1T1.1 hr..,"
AUTORA: "'--1 wrc.:on
EDITORIAL: Plantt 1

...o:

109

Jrec.e muy l CL y JSl
rec,ult... ubIC.ar Perra brc.l\a
de Orla ,\l ·eón t:n el t:aJón
G.~ L. :..lITi.ltl\J &lt;lel né&lt;l"Cotrafiw E"&gt;
f...i. BastJ rn.-,trt tr .ugu~cs d(talle"
c0mo lJ.,;, hc..-ho.e; .._ondiano, J lo
c:ue '&gt;t: enfrenta FemancL. S th ~. b
pr0t.1goru(;tJ ,,u n wio ll~a a . . 1s
en vdúculo~ d.: m xido rccientt.,
rocbtdo de ma.'&gt; h.!ucdos ) hombre(;
ftc.les !:.U mandato, el Jinuo ..J.e
s ,, n-.mo.c;, en fajo'&gt; y ~t,;:, tar_it~~ ~e
pa~Jn ~..i.-,, pis~~'-.dS tfl Lt g'"'111kra;
mmhuana en ,e:: e.le Lhacc\ p:.u:c-1
evitJr d 1...ancer, rop I de m.. rc,1,
Lnél .. 1hez.:;. C--CC' Jida rn -,u c....xhe;
cnfnmtamknto::. tntre poli..iac, y
:mlitares, poLtKo .. orri..ptv.-,,
Pil\-,tltutac. ro 1J ir h-, ~ tlle.-, ;Jara
cUidJr c.. tt mtonc , pan mantt'ner
el rc&lt;,peto, tjccuLion~::. v r "",.,.. ,~

P

�manchados de sangre. Sangre. Pero
la sangre
Sangre. La madre asesinada
encima de la hija y el comienzo del
debacle. "Tráiganme la cabeza de
Juan el Bautista", la Salomé bíbhca
pide venganza. f ernanda Salas
puede pedir la cabeza de su padre
y así cerrar por fin una historia que
la ha marcado de por vida: "Podría
pedir en una charola de plata la
cabeza de mi padre", más que por su
~nadre, por ella misma. Como en la
.ragedia griega, en donde un hecho
desencadena una serie de actos que
tarde o temprano llevan al punto
de conflicto y desenlace, Femanda
Brava se ha dejado llevar por las
corrientes del Leteo, río de sangre,
de muerte, de herencia, de orfandad;
! te aquí su praxis. Perra Salas busca
1.1eño. "Padre, ¿por qué me has
abandonado?".
Algunos pensarán que en Perra
brava, Alarcón, corno su personaj-.,
equivoca su camino y en lugar I t
drnunciar, vanagloria y tcrmü...
1 ...ndida: la figura masculina parece
ser retratada con deslumbramiento:
julio es un salvaje que no le terne 1
nada; Julio es alto, moreno, y más
guapo que el Babo (lo que sea que
esto signilique),Julio es dominant-P
macho, nada lo quiebra. Pero 1 ')
ts así. Fernanda está conscient ·
C.t.: su búsqueda personal, por eso
uccesita de Julio. Fernanda puede
doblegarse completa. ~unca más otra
pérdida. No más con el sentirnlen e
de desamparo. Tiro en la nuca a
orfandad. "~adame pasaría mientras

estuvier, ci nJ ~ lío. Nunca. (...) Sobre
nú estabaJulio, y sobreJulio no había
ley".
Y así, esta novela del narco
(porque si, lo es) adquiere matices
para ir más allá. Alarcón es mteligentL
al entramar la crudeza de un relato
que nos habla de una realidad
violenta que se explica y enraiza
bien en el contexto regiomontano
1
(hablar de valores pero vivir de
apariencia; señor caballero es don
dinero; la importancia de tener más
cada vez más para ver si así se calh
estas voces que gritan desde el vacío;
tapar el hueco, llenar el pozo del
alma ...), y al mismo tiempo forja la
psicología de un personaje producto
de este panorama. Fernanda Sal:,
Perra brava. Fernanda busca duef
quiere sentirse protegida. Sabe q
tiene un hueco muy adentro y que se
vería todo cool materillizado como
sahd.t de su nuca. Fernanda atrapada
t - una sociedad hipócrita (micro y
n agno. de su entorno doméstico y
e1J común nuevoleonés). Fernanda
en su remolino del infierno, signada
por la herencia, por la muerte. En la
tragedía griega esto no se acaba hasta
que se acaba. Por más dolor que haya.
Por más sangre que...
"Tráiganme la cabeza de Juan el
Bautista", Salomé de \Vilde. Cna
e, beza en el auto no sirve. Otra,
en la televisión. En la cajuela el
padre: su cabeza ahi a merced. En
común el mismo verdugo. la figura
lt protecc16n. El deseo de la pe1
J .ava es sentirse a salvo. Protecció'1
Salvada de la vida. Y el error del

verdugo fue aceptarse human 1
demasiado humano: entonces
el amor, entonces los papeles -;e
mvierten y eso no entra en los plan-:s
di Fernanda enamorada de la muerte·
~arque yo siempre quise morirme
por eso había acomodado mi cuello
entre sus dientes" Julio a Fernanda
"no dejes que te empine". Fernmda
con el verdugo entre sus manos.
' :manda que quiere ser empinada.
ulio ya no es Julio.Julio es hybris, ¿el
udugo? Tráiganme la cabeza. Fernanda
J.omé de Wilde. Un último beso.
uta con el hado. El hueco de la nuca
se abre. En la cajuela el padre. El error
deJulio: enamorarse. Fernanda desea
__ .orir "el día que vayas a dejarme,
tes de que salgas por esa puerta me
et~ un tiro por la nuca". El verdugo
.rece otra cabeza. la víbora muerde
su propia cola. Fernanda obligada a
vivir en el infierno.
Orfo Alarc6n usa de pretexto la
narrativa del narco para plantear
otras historias. Para criticar con filo
la hipocresía de una sociedad que
ahora se muestra parapetada ante el
monstruo que ella misma parió (la
serpiente se muerde la cola). Para
ind1gar en la otredad femenina, esa
que habita todo5 los rincones pero
que la visión masculina se afana en
silenciar (y que Salomé exige). Para
darle voz a quienes no la tienen.
Y todo esto a ritmo de hip hop y de
ladridos: "{Dónde están, perros?
Quiero verlos grit.1ndo...".

Odvidio Rcyna García

T(TULO: ru'l'UC¡l• Pº'"º
AUTORA: ~ _h,!' 'c. i~~ EDITORW:

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manim0rua;,c..tnJ··u-auuw: J.."'..:...,ao
y e.,c..- birá r , 1, ·r1 p ch1.m:..mc.k,,,~
·¿l ;.i.tl tS el p..mto ...itgo IX'r c.; ' .Je d
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p. r &gt;n• J;:: u
\ J;: '-''•''; ' o , 1 T 1~
:r
..,
t.., I :.mira c&lt;,t. ......_'t, gr...h U- thJ
&lt;-

�Esther Seligson girará, narrativamente,
alrededor de una de las escenas más
auténticas y desgarradoras del relato:
el suicidio de su hijo, de ese muchacho
cuya alma no entraba en su cuerpo, muchos
años antes de que la autora decida
regresar a la ciudad de :t-.-léxico.
"Sólo el otro es mortal en su
ser", anota Sartre en El ser y la nada,
"morimos, pues, por añadidura".
Dolida, hipnotizada por la muerte
de los demás, con una prosa firme, se
vuelca la fluidez de Todo aquí es polvo.
Lo cierto es que si para recordar,
es requisito haber olvidado, lo que
construye Esther Seligson, con su
verbosidad poética y sus evocaciones,
resulta un libro hondo y bello.

11S

■u
WILUAM S. BUl'J\OUGHS
V,.OC KO\OIJ&gt;.C_

Y los hipopótamos
se cocieron en
sus tanques

TfTULO: Ylos hipopótamos se
coc,m r1 :,: Si,, ranques
AUTORES: Jack Kerouac y
William Burroughs
EDITORW: Anagrama
AMO: 2010

Marina Porcdli

scrita en 1945, Yloshipopótamos
se cocieron en sus tanques, por
fin ~ p..u:ka e:te aro Es.lita a
a.roo manos por \Vill Dennison
(Burrougbs) y Míke Ryko (Kerouac),
narra la historia de un asesinato entre
miembros de la rrusma pandilla beat.
Y los hipopótamos se cocieron en
sus tanques repara en un momento
irrepetible dentro de la Generación
beat. La colaboración entres dos de
sus miembros más representativos:
Jack Kerouac y William Burroughs.
La lectura de la obra resulta novedosa,
J más de sesenta años de haber sído
escnta, por el anatema generacional
que representa En incisivas
ocasiones. a lo largo de su carrera,
Burroughs se hctbia pronunciado
en contra de su nombramiento
como un militante beat. He aquí b
prueba irrefutable que desmantela
la negación de Burroughs y derroca
el mito de la representatividad. La
pertenencia es un rasgo incierto.
Cada uno elige a qué generación

E

pertenece, independientemente
de su fecha de nacimiento. Y la
novela demuestra que la elección de
Burroughs fue erigirse como un beat.
En Trópico de cáncer, Henry Miller
declara: "Nuestros héroes han muerto o
se están matando". Kerouac no sólo
tuvo la oporrunidad de convivir con
uno de sus ídolos, también trabajó
con él. Aunque algunos críticos se
han empeñado en inscribir a Y los
hipopótamos se cocieron en sus tanques
dentro de una comente existencialista,
por el tono de la narración, en realidad
la novela es un reflejo exacto de las
cuahcLdes pZZistic.ts que la vida de
Jack experiment.lba. u asociacion
entre ambos es la emulación de lo
que Kerouac observaba en i mundo
del jazz. Charlie Parker se fusionó
c:on ~1iles Dav1s, luego t--.1iles Davis se
fusionó conJohn Coltrane_ De la rm,ma
forma. el pnmer Kerowc urgía de una
simbiosi'-.
Por su parte, Burroughs al poner
en manos de Kerouac y Ginsberg fa

112

organización del manuscrito de El
almuerzo desnudo confirma lo que Y
los hipopótamos se cocieron en sus tanques
anunciaba, su e\1dente apego a una
generación de la cual siempre renegó
pero que jamásse empeñó en destruir. A
partir de este episodio se convcrnría en
una presencia imperante en la vida de
Jack Así lo revelan la redacción de Dr.
Sax, tributo de Jack hacia el ineludible
Burroughs, yla mfluencia que ejerció la
ciudad de México en ambos, sin duda
propiciada por los dictados del viejo
Wilham. F1 choque entre las dos prosas
marcaria profundamente la narrativa de
ambos. En la novela podemos advertir
la prehistoria del Burroughs de obras
posteriores como fatammador o Yonqui,
y l.1 constante que simbolizarla lJ
producción furura deJack: la búsqueda
del héroe personal.
Al redactar Y los hipopotamos se
cocieron en sus tanques. la escritura de
Kerouac realizaba tres actos paralelos:
uno. e&gt;.1)loraba el reconocnniento de
su modelo de la vida norteamericana

en Burroughs; dos, aplicaba a su
cotidianidad, llevada a la págim,
dimensiones dostoíevskianas; y tres,
trahijaba a sus amigos como pnmordial
materia literaria, ejemplo de ello es
la historia de Lucien Carr y David
Kammerer (Philip Tourian y Ramsay
Allen respectivamente, en la ficción).
A pesar de la admiración profesada
por Burroughs y la reverencia en Dr.
Sax, la figura del viejo yonqui fracasana
como modelo representativo de la
\ida americana. No seria hasta que
apareciera Neal Cassady que Kerouac
verla cumplidas todas sus expectativas
respecto al prototipo de su amada
América. En lo referente a Dostoievski,
la novela sería la más fiel, pero a la vez la
más inexacta aproximación al universo
dostoievskiano por parte de los beats.
Por lo anterior podemos decir que Y
los hipopótamos se cocieron en sus tanques es
una novela fallida Vayamos por partes:
recordemos lo que sucede en Crimen
y castigo. Raskolnikov, el antihéroe,
asesina a dos personas, elude ala policia
y al final se entrega para cumplir una
condena. Después de pagar su delito
se casará con Sonia Raskolnikov mata
a dos inocentes y se hace encarcelar
sólo para al final poder ingresar a la
sociedad Es un largo viaje para sentirse
un ente social Y~os~tamosse cocieron
en sus tanques también culmina con un
homicidio, pero ocurre lo contrario.
Hacia el fin de la historia Ramsey
Allen se salva de la prisión gracias a
que recurre al trillado truco de abogar
demencia. No existe una enseñanza
moral El tCA'to es una novela fallida.
La realidad de Luden Carr es
más dostoievskiana que la ficción
de Burroughs &amp; Kerouac. Cuarenta
y ocho horas después de ultimar a
David Kammerer, como Raskolnikov,
se presenta en la comisaria. Habla
con la verdad: Kammerer era un
confeso homosexual que lo acosaba

mcansablemente. Paga su deuda con
la sociedad, corno Raskolnikov, y se
reintegra a ésta. Dostmevski conocía
el alma humana. No se equivocaba .:.
someter a su protagonista al encien·o.
Un hombre no puede soportar en : ,
ficción lo que es incapaz de soportar
en la realidad El Lucien Carr es un
personaje más logrado que el Ramsay
Allen.
Con frecuencia, se hace referencia
a la relación encre Luden Carry David
Karnmerer como una réplica entre el
amasiato de Rimbaud con Verlaine.
La diferencia radica en que entre los
del siglo XIX existió una gran pasión
Yentre los beats no. El conflicto de la
novela no se encuentra en la relación
entre Luden y Kammerer, ni tampoco
en el crimen. st: halla en la culpa que

2010

Unóversidod lbo!oomeriana Torreón

lleva a Carr ~ dejarse atrapar. En e: ,te
sentido, la casi totalidad de la novela
se desperdicia. Gran parte de ella está
l..dicada a establecerun escenario, algo
n11icamente beat, y a retratar la época.
Cn deseo por legiámar la estirpe, más
kerouaquiano que burrougbsiano, que
tennina por desbalancear el texto.
Y los hipopótamos se cocieron en su,
tanques no es el secreto mejor guardado
de la Generación beat, sin embargo,
plantea aspectos interesantes, como el
interés en fundar una nueva mitología.
Los beats nunca estuvieron tan cerca
de Dostoievski. Lamentablemente
el universo moral carece del golpe
maestro del \1ejo adicto a la ruleta.

Carlos Vdá.zquez.

LITERATURA YCRITICA CULlU

C)

113

�AUTORU

IOHIM9111li. _ (México, D.F., 1979). Maestro

en letras por la UNAM. Es poeta, ensayista y critico
literario. Coautor del poemario Poesía al annar (2010),
colaborador del Periódico de Poesía y miembro fundador
del Seminario de Investigación en Poesia Mexicana
Contemporánea.

AUTORES

lll■IT &amp;Aa.CfA H•llf••n (Holguin, Cuba, 1978)
Estudió periodismo y comunicación social en la
Universidad de Oriente, Santiago de Cuba. Fue reportera
y conductora de noticias en el Instituto Cubano de Radio
y Televisión (ICRT). Es reportera y editora del periódico
Vida Universitaria de la UANL

MARINA N■CIW

(Buenos Aires, 1978). Narradora, c.AIU.OI ffl.ÁIHII (Coahuila, 1978). Es autor de los
ensayista y editora. Colabora en el suplemento Laberinto libros de cuentos La biblia vaquera, libro del año en 2009
del diario Milenio. Dirigió la revista Lanzallamas durante según Reforma, y La marrana negra de la literatura rosa (Sexto
2003. Ha publicado el libro de cuentos De la noche rota piso, 2010).
(2009).
IAIMI •111Aa■lil (Monterrey, 1974). Ensayista

0••1•10 ■IYNA &amp;AaCfA

y critico. licenciado en letras españolas (UANL) y
maestro en ciencias del lenguaje (BUAP). Su ensayo uLa
critica catártica en 'El perseguidor' de Julio Cortázar"
ganó en 2007 el concurso literario nacional Magdalena
Mondragón

~IWIUIIA DIINIIII (Monterrey, 1972). Doctor

IIÁUA■AIMNI (ciudad de México, 1947). Su novela

en literatura hispanoamericana por la Universidad
de Chile. En 2005 obtuvo la edición 17 del Certamen
Nacional de Ensayo "Alfonso Reyes". Sus libros más
recientes son De la amistad literaria (2006), El reino de lo
posible (2008) y Literaturay globalización (2008).

más reciente es Lunas (2010), sobre un profesor de
literatura y su viuda. Prepara una historia de la literatura
del siglo XX a través de treinta géneros literarios.

(Monterrey, 1982). Ha
publicado reseña, cuento y poesía en revistas y periódicos
de la ciudad Aparece en el libro colectivo Versos veraniegos
(2008). Su primera publicación en solitario se titulará
Salvajada, de próxima aparición

MICIIAII Klf■IMIIIR ■d9 (Austria, 1949). Es autor de

WPW IAIAIAa ( ciudad de México, 1976). Por su libro

MYI• 10Hj 1AN■IIAM N IÑIII (Monterrey, 1961).

piezas radiofónicas y musicales, dramas, guiones y numerosas
ALalllTe ■Aaa■li•■N•■a11 (Monterrey, 1978). novelas. Sus últimas dos novelas, Bleib ü1xr Nacht y Geh mit mir, se
Estudiante de doctorado en la Universidad de California, publicaron en 2010. En2008 lefue otorgado el Premio de Literatura
Irvine. Es autor de La invención de la identidad en Nuevo León, Bodenseepor su novela Abendland.
siglo XIX y coautor de Sociedad, miliciaypolítica en Nuevo León,
MIIIICIA
MÁ.1■11 (Torreón, Coahui1a, 19T1). Lianciadaen
siglos XVIII y XIX.
diseño gráfico y maestra en educacióny desarrollo docentepor la WA
MIUII CANI. . (México D.F. 1975). Estudio dibujo Laguna. Miembro fundador del Taller El Chanate. Ha trabajado en
y litografía en la Academia de San Carlos. Sus grabados proyectos deilustraciónparaeditoriaks en Méxicoy Estados Unidos.
se han expuesto en diversas bienales en México y el
extranjero. Actualmente es director del Taller de Grabado 1. M.-■ uaále (Niza, Francia, 1940). Premio Nobel
de literatura 2008. Ha publicado, entre otras novelas,
El Chanate en Torreón, Coahuila
El pez dorado (1997), El Africano (2004) y La música del
•••• - - • • (Guadalajara,Jalisco, 1961). licenciado hambre (2008).
en letras españolas por la UANL Entre sus libros figuran,
en poesía, Oscura lucidez (1996) y Enanigo intaior (2008); en 61ua M..UCA•■lhl &amp;ARA (Monterrey). Es director
narrativa,HermanoAbd (2000) y I..osojosckAnya(2002) y, en de la licenciatura en voz y danza y catedrático de música
ensayo,Esaitoendnoreste (2008). Prepara una traducción del e interpretación contemporánea a nivel maestría y
licenciatura en la Irish WorldAcademy de la Universidad
Arte Poética de Horado.
de Iimerick, en Irlanda.
1•11 ,111•■ JA■U (ciudad de México, 1974). Ha
sido becario del FONCA en la modalidad de Jóvenes ■•IIAllN ANTONIO •illi (León, 1965). Narrador
Creadores en los periodos 2004~2005 y 2007~2008. Entre y ensayista. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el
sus poemarios destacan Cabaret Provenza (2007) y La Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la
John Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001
sodomía en la Nueva España (2010).
y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
191111A CANIIM ( ciudad de México, 1981). licenciada
en lengua y literatura hispánicas por la UNAM. Ha XIMINA,.... (Monterrey, 1981). Es narradora, autora
publicado las revistas Punto de partida y Casa del tiempo, del libro El buen entendimiatto (2009). Escribe una columna
entre otras. Becaria de la Fundación para las Letras de opinión semanal en el periódico El Norte desde 1998. Es
activista ciudadana.
Mexicanas de 2008 a 2010.

La ciudad como texto. La crónica urbana de Carlos Monsiváis
obtuvo el Premio Nacional de Ensayo uAlfonso Reyes".
También compiló el libro La conciencia imprescindible.
Ensayos sobre Carlos Monsiváis para el Fondo Editorial Tierra
Adentro.

Maestro y coordinador de la acentuación en música y
educación musical de la Facultad de Música de la UANI.,
donde dirige la revista cultural FAMUS.

(Monterrey, 1977). Magíster
en Psicología y Estudios de España y Latinoamérica en
la Universidad de Bielefeld, Alemania. Ha publicado en
diversas revistas culturales. Es coautor del audiolibro de
viajes Eine Reise durch Mexiko (Yucatán).

. . . . ANTONIO IAIINAI

ICNACIO M. IÁMc■II •IIA90.

Profesor asistente de
literatura latinoamericana y estudios internacionales
en la Washington University in Saint Louis. Su libro

Naciones intelectuales. Las fundaciones de la modernidad literaria
latinoamericana (2009) recibió el premio LASA México a
mejor libro académico en el área de humanidades 2010.

IOÁIIIANIAMTAMCll■-(Torreón, 1984). Periodista

cultural y guionista Ha sido reportero de los diarios La
Opinión Milenio de Torreón y El Porvenir de Monterrey.
Trabaja para el periódico Vida Universitaria de la UANL
Ha sido becario de guión cinematográfico en el Centro de
Escritores de Nuevo León.

�·'E.dllCa,cidft dt a,Jidod,

Centro de Documentación y
Archivo Histórico de la UANL

1111r~ll'Kial"

I Centro, adscrito a la Secretaria de Extensión y Cultura, será el
repositorio de la memoria documental y gráfica de la institución
como parte integrante de su patrimonio histórico. Una de sus labores es
la recopilación de variada documentación emanada de las escuelas y
facultades, así como de los institutos, centros de investigación y en
general de las dependencias que integran la UANL y den testimonio
de las tareas sustantivas de la institución como son la docencia, la
investigación, la difusión de la cultura y la promoción del deporte.
Las piezas y/o unidades documentales que recibe este centro incluyen:

E

• Folletos y pliegos impresos
Libros, mfonnes, folletos, publicaciones
bibliohemerográficas y documentos
• !\fateriales gráficos Impresos
Catálogos, invitaciones, programas de mano,
pósters y carteles
• Materiales audiovisuales
Videograbaciones, películas y grabaciones sonoras
• Recursos visuales en formatos físicos y virtuales
Fotografiasen papel, negativos en 35 mm, diapositivas
y digitales conservadas en cualquier tipo de soporte

I

En sus funcione~ de
promdver y recuperar la
memoria histórica, así
como difundir el
conocimiento amplio y
critico del pasado, edita
el boletín mensual de
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Los materiales se reciben 8fl el segundo pilo de la
Biblioteca Unlversrtaria "Raúl Rangel Frias",
Ave. Alfonso Reyes No. 4000 Nte., Col. Regina,
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Tel.: (81) 8329-4265.

UANL
l '11Vr:RSID1'.D.\.i TÓ'.\OMi\ DI t-.Ti

ve i LONIJI

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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