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·--------~·---~ ./4111..

l!l!our,,,,:::,. ,_,..,,~t•t•·~!t1•

FONDO

UNIVERS:TARIO

~

�CASPAR OROZCO / 5

ESCRITURA Y PODER EM YO EL

SUPREHO / EN ESTE ENSAYO, EL FILÓSOFO
EDU.ARDO SUBIRATS EXPONE LA VISIÓN

FORMAS DI! O.PRISIÓN POP8LAR Y ALIMENTA
LA IMACIMACIÓN "'LETRADX', INCIDIENDO AS(
EN LA ESCRIT8RA OIIE 11A PRIITADO SU OÍDO A
ISAS TOCES,/ liTIA IRIMA IB.A.Rli/ 41

DE UNA REALIDAD FICTIVA Y FICTICIA
QUE CONTRIBUYE A LA DISOLUCIÓN DE LA
REALIDAD COMTINCENTE DE LOS SERES/ 8

.,

/JUAM DOMIMCO

ARCOELLES / 17

CU.RAMA.IÚA. PARRA TRIAMA /

~ ANDAR.A. LA REDOMDA
ALFOMSO REYES NISPAMISTA,
COM ESPECIAL REFEREMCIA A LA
LECTURA DE CERYAMTES Y DE El
0llllffE / DESDE QUE LLECA A MADRID,
EN 1914, EL RECIOMONTANO UNIVERSAL

ELMUMDOESTÁAFUERACOMO
ADEMTRO. ELllillnN BISNOP EM LA
FROMTERA / COM MOftTO DILCIMTIIMARIO
DIL NATALICIO DI LA POITA IITAD08MIDIMSI,
CABRIELA CAMTU WESTEMDAIIP
NOS RIRIRI IL PASO DI ■ISIIOP POR
LATINOAMllfiRICA,AFIRMAMDO OUI SU POISÍA
"IS 8N CONITAMTI! TIAIAR", / 24
~

COMO COLLA.CE /TERESA MARTÍMEI
HERRERA NOS OFRECI! UN ACIRCAMIENTO
ALAO■RADIIESÚS SALYADOR

ENTRA EN CONTACTO CON UNA RED DE
ESCRITORES, ESTUDIOSOS, FILÓLOCOS Y
LECTORES ESPAÑOLES, O AVECINDADOS EN
ESPAÑA, QUE LE REAFIRMAN SU VOCACIÓN
COMO ESTUDIOSO DE LA LITERATURA
HISPÁNICA. /ADOLFO

CASTAÍlÓM / 14

1

Dr. Jesús Ancer Rodrtgue:z
Rector
lng. Rogelio G. Garza Rmra
Secretario General

RAMOM DACHS / 89

~ MISCELÁMEA

DI •IITOIUÁS IIEl:R.OHOl'IOS Y IIE FMüS,

CRISTIMA

OIIELAO■RADECORT.ÁIARIS.MEfflLO
IM SÍ MISMA, Y OUI ES'n U■RO ANUNCIA Y

CONTIENE LOS PERFIUS DI ISI ESTILO: IUCAR
ALA TIROSIMIUT■D / 91
I

MAMUEL CARCIA YERDECIA / 102

/EDUARDO
AMTOMIO PARRA/66

~ CABALLERÍA

RIYERA-cARZA / 32
ISABEL YILU.RREAL / 36
MICUEL COYARRUBIAS / 39

8?) ANATOMÍA DE LA CRÍTICA
EL FORASTERO LLA.MADO IOSÉ
MARÍA ARCUEDAS / LA O■RA DI
ARCUIDAS DIMUESTRA OUE LA TRADICIÓN
OUICIIUA•AMDIMA ISTÁA■SOLUTAMINTI
TITAF POR MÁ.S OUI OUIIRA SIR NICADA
POR LA MINTALIDAD HISPANISTA, IMTRITIII!

~ DE ARTES Y ESPEIISMOS
TRADICIÓM Y RUPTURA: EL
COMFLICTO ESEMCIAL / IN LA
INDUSTRIA Dl!L CINE, LA MECÁNICA DEL
IMCARCO PERPITRADA POR LOS MECINAS
ALTERNA "TRADICIÓN" Y "R.PTIIRX' PARA
OTORCAR LA l"'Á.IEOA.OO•E SATISFACE LA
"SED DE NOTEDADES" DEL PÚBLICO OUE
CONS8ME PRODUCTOS TRADICIONALES.
IIOUYWOOD IS EL CELOSO CUARDIÁN DE
ESA TUllll:IÓH, / DA.MIEL COMIÁLEI

DUEÍlAS/459

V1

/ MARc:.ARJTARIOS-FARJAT /106
'l

r

Dr. Miguel Covarrubias
covas@prodigy.net.mx
Director editorial
Lle. Jessica Nieto Puente
editora_armasylecras@yahoo.com
Editora responsable

HÉCTORALYARADODÍAIPROPOMI

/

Secretario Académico

Dr. Celso Jo.sé Garza Acuña
Director de Publicaciones

IULIO CORT4141l O LA C.A.CNnADA
TEMÍSTIC.A. / AH AÑOS DI LA P8■UCACIÓM

T\

Dr. Ubaldo Ortiz Méndez
Lic. Rogclio Villarreal Elt:ondo
Secretario de Extensión y Cultura

/ BÁRBARAJACOBS/64

, HUCO MUJICA / 28

FONDO
UNIVERS ITARIO

Una publicación de la
Universidad Autónoma de Nuevo león.

RAÚL OLYERA MIJARES / 96

CABRl_l.A CAMTÚ WESTEMDARP / 26

KATEHALL

UNIYERSIDADAlfTÓNOMA DE NUEVO LEÓN®

ILIMIMTOS DI NUUTRA IDIOSIMCRASIA 081
LA COMFORMAM Y CÓMO ÉSTOS P•IDEM SER
U1111LIUDOS UMA Y OTRA TII SIM PERDER
flCEMCIA MI MOffDAD, / 81

8?) TOBOSO

ELIZAB TH BISHOP

.UANL

'"CHUCHO"' LOliMO, DfflLAMDO LOS

CRÍTICA QUE IMPERA EN LA NOVELA DE
AUCUSTO ROA BASTOS CON RESPECTO A LA
INSTAURACIÓN DEFINITIVA DE LA ESCRITURA
COMO UN LOCOS COLONIZADOR, UN SISTEMA

LA IDIOSIMCRACIA DEL MORTE

/ LETICIA

HERRERA/1OB

Lic. Jorge Ortega Villegas
jorge.ortegavlg@uanl.edu.mx
Discil.o

Armas y Letras R.Msta de Lita-atura, Arrcy Culrura dt la Universidad Aurónoma de Nuc,;o León.
N11 74-75. enero~junio 2011. Fecha de publicación: 30 de junio de 2011. Revista
trimestral. editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
través de la Direccíón de Publicaciones de la UANL Domicilio de la publicación:
Casa Universitaria del Libro. Padre Mier 909 pee. esquina con Vallarta, Monterrey,
Nuevo león, México, C.P. 64000. Telclnno: • 52 8183294111. Fax:• 52 8l 8329411L
Impresa por: Serna Impresos, S.A. de C.V., Vallarta 345 Sur, Centro, C.P. 64000,
Monterrey, Nuevo León, Mbáco. Fecha de terminación de impresión: 15 de junio
de 20ll. Tiraje: 1500 ejemplares. Distribuido por: Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través de la Dirección de Publicacíones,Casa Universitaria del Libro, Padre
Mier 909 pte. esquina con Vallarta, Monterrey, Nuevo León, México, C.P. 64000.
Número de reserva de derechos al uso exclusivo del titulo Annas y Laras Rcví!ita
dt Litcracura, Arte y Cultura de la Universidad A11tónoma de Nuevo l.tón otorgada por el
lnstítuto Nacional del Derecho de Autor. 04-2009·061817570JO(H02, de fecha 18
de junio de 2009. Número de certificado de licitud de tlrulo y contenido: 14,918, de
fecha 23 de agosto de 2010. ISSN en trámite. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: en trámite.
Las opiniones y contenidos expresados en los artlculos son responsabilidad exclusiva
de los autores

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/ JEAMMETTE L. CLARIOMD / 112
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Prohibida su reproducción total o parcial. en cualquier forma o medio, del contenido
editorial de este número.
armac;ylerras@seyc.uanlmx
Impreso en México
· Todos los derechos reservados
&lt;Copyright 2011

�POESÍA

Tres poemas de Autocinema
OJ

CASPA.R OROZCO

Film visto en una cuenta de ámbar

Encontraré en el límite del bosque el árbol herido en el que tu flanco hará su
aparición. Entre las palabras, encontraré la única, la que sólo a tu tiempo rojo
pertenece. Viajas al fondo de tu sombra -ese país de un largo eclipse-y retornas
con una historia de pájaros, de ausencia y de un nombre cifrado. La imposible
belleza de una voz en la ciudad muerta. Y en mis palmas dejas caer la intensidad
del verbo primero: como vértebras de relámpago esas palabras duras, afiladas,
que al cerrar las manos desaparecen con gemido de mar y de acero. Al terminar
de relatar tu historia, la isla te concede el resplandor y el silencio: su memoria
verdadera.

�POESlA.

POESlA.

RudolfKoch, tipógrafo, medita tras escuchar
aun grupo de niños recitar el alfabeto
en la escuela de una ciudad que será destruida por la guerra

Otro
Atrás de la película, hay otra película. Atrás de los actores, se filtran los movimientos
de otros actores. Adentro de esta ciudad, existe otra ciudad. Al fondo de la luz, otro
resplandor parpadea. Bajo las palabras, se escuchan con claridad otras palabras,

Porque en la letra están los dioses vivos. Ymi tarea es hacerlos sentir sin hacerlos

pronunciadas por otras voces. Más allá de la sombra, gotea otra penumbra. Atrás

visibles. Por mi mano han pasado raíces y sales, estrellas y peces. Mi mano durmió

de la música, avanza en silencio otra música. Atrás de tus ojos, otros son los ojos

el sueño generoso de la tierra y germinó como el grano del sorgo. En la flor del

que ven.

árnica, el prisionero encontrará un sol para las dimensiones de sus dedos. Por
eso, El pequeño libro de las flores no tiene final. Construyo alfabetos para evocar el
silencio. Esta curva huele a la sangre de los bosques. Esta punta alumbra como
la bala ciega del suicida. Madera, metal. Sólo para los dioses escribo en el aire, en
el agua. Letra es prisma. Afortunado, mi escritura es la que aparece en los sueños.

�.

Escritura
y poder en

SACERDOTES DE LAl-ETRA MUERTA

.

tiempo, y que mapea, construye y
LO$ MOTIVOS DE U CRÍTICA DEL INTELECTUAL destruye y,reescribe ~edicentemente
LETRADO Y EL ANÁLISIS DEL PODER DE LA ESCRITURA todo lo que encuentra a su paso.
. IN YO EL SUPREHOSON VARIADOS Y VARIOPIMTOS. · Nos encontramos ante ·una escritura
"'SE CRE~N D~EMOS DE sus PALABRAS..."~ SON erigida .como poder totalitario en
"'SACERDOT:eS DE LA LETR~ ESCRITA ... ", MO un sentido metafisico y politico de
. . SABEN SINO ,,REPETIR LO QUE OTROS DIJERON ' la palabra ~otal. Y por otra parte,
Y ESCRIBIERON ••• "; REPRESENTAN ,,LA LENCUA tenemos·la masa humaña ~ la que
MUERTA DE LOS ESCRITORES ENCERRADOS EN LAS literalmente se le han saqueado y .
IAULAS•ATAÚDESl&gt;I sus LIBROS...". ROA BASTO$ . robado las palabra's, la voz y el ser.
Uha masa tmm.udecida en un sentido
~ CONCLUYE ESTAS REFLEXIONES c,N UNA SOLEMNE
plenamente
contemporáneo, esto
DECLARACIÓN:
-es, en un sentido gramatológico y
mediático. Masa embrujada y met~orfoseada a una
na ~ez e~adas ª. ro~r ~or la ladera
,
escnturana pueden infestar todá una .determinada categoña de animalidad: "Monolitos de
lengua. Fnfennarla 1m1-a la mudez absoluta.
vaga forma humana".
Deslenguar a los hablantts. Volverlos a poner
Prohibir ia palabra, extirpar la voz.y eliminar el ser
en cuatro patas. Pettificarlos en el limite_de
de un individuo, un pueblo y un~ cultura histórjca
la degradación más extrema, de dónde ya no se
han sido o~ciones ~vilizatorias fundamentales del
puede volver. Monolitos de vaga forma humana.
colonialismo occidental y de la conquista espiritual
· Sembrados en un carrascal. Je'rog}tficos ellos
de América en particular. Instrumentalizar a los
mismos (Roa Bastos, 1974: 60).
cuerpos esclavos como lengua ha sido una estµtegia
asimismo elemental de la colonización americana
El cuadro histórico no puede ser más elocuente, ni
y lo sigue siendo para la propaganda m.isioneta
más espantoso. Tampoco puede sel" más ostensible en
y mediática hasta el d1a _de hoy. Y todo h¡¡y que
nuestro mundo integralmente escriturado. Tenemos,
decirlo: esta reducción y sujeción gramatológic_as
por una parte, el reino graIJtatológico de un póder . son el principio elemental.del logos colonial de·
letra&amp; que es escritural, jurtdic~ y p_ohtico al mismo
Occiden~e tout court, lo mismo en Antonio de Nebrija,

.u

•

�'
,

ESTE ES, MI MÁS MI MEMOS, .AQUEL SICMIFIC.ADO PURO DEL ESCRIB.A-.o
QUE REFLEJA LA FICUR.A LITERARIA DE P.ATIÑO EM YO EL SUPREMO: EL
SERVIDOR SIEMPRE DISPUESTO .A TR.AMSFORM.AR LA VOZ DICT.AD.A EM
ESCRITURA DICT.ATORW; EL .AM.AMUEMSE DISPUESTO .A CONVERTIR
LA VOLUMT.AD DEL DICTADOR EM M.ATUR.ALEZ.A.

•

el ideólogo de la "conquista espiritual" de América,
que en Rugo Grotius, su refundidor y reformador
esclarecido. Arrancar la lengua ha sido, por otra parte,
una práctica común de tormento por parte de los
tribunales letrados de la Inquisición. Y la afasia sigue
siendo el objetivo de los contemporáneos "métodos
científicos de interrogación". Sin embargo, Roa Bastos
señala un proceso más sutil. No se trata de extirpar
sanguinariamente las palabras que se pronuncian por
la boca, sino de descorporeizar el habla. Eliminar la
palabra pronunciada por la boca sin téner que cortar
la lengua. Luego diluir esta palabra incorpórea y
descontextualiz~da' en un sistema integralmente
recodificado de signos, escrituras y textos.
En su expresión más abstracta y más pura, el
proceso colonizador supone volatilizar la palabra,
distorsionar su memoria semántica, confundir,
transfigurar y eJ.\minar sus referentes, desarticular
los sistemas gramaticales y lógicos del lenguaje, y
reintegrarlos dentro de los sistemas y subsistemas
lingüisticos de dominación colonial. Contaminar y
saquear a una lengua, de~figurar sus significantes,
adulterar sus estructuras gramaticales y- sus
categorías: éste es el proceso logistico que define
el logos de la colonización. Y es a este proceso
colonizador que se refiere Roa Bastos cuando escribe
"infestar toda una iengua, enfermada hasta la mudez
absoluta, deslenguar a los hablantes, peqilicarlos en el
límite de la degradación más extrema ..."
El corolario de esta quimera gramatológica no debe
confundírse con el juego simple de representaciones
intitulado "orientalismo". No es sólo un sistema de
representaciones, sino también o en primer lugar una
masa desposeída de sus propias palabras: ayer bajo
la justificación teológica de que el habla de los indios
estapa poseída por el diablo, hoy bajo el alibi semiológico
de una parole contaminada por el ser presencial de una
realidad vivida, una naturaleza mimética, y un ser
infinito y dinámico en el sentido del conce~to griego

de oussía o en el sentido de los vigentes cultos de los
pueblos andinos a la diosa precristiana Pachamama. La
consecuencia del discurso gramatológico es una masa
humana escrituralmente silenciada y lingüísticamente
volatilizada, por utilizar una expresión corriente del
nihilismo cibernético del pasado fin de siéde que Roa
Bastos denunció explícitamente como ex humana. Son
esos "monolitos de vaga forma humana ... sembrados
en un carrascal". Son los prisioneros de la colonia
penitenciaria de Tevegó, seres "transformados en gente
desconocida que ha formado allí su ausencia" (Roa
Bastos: 23). En Hijo de hombre estos ex humanos, los
"monigotes de barro cocido que se agitan entre·elfollaje",
describen una huida épica de Takurú-Pukó, ~ campo
de trabajo forzado y exterminio en el que una empresa
colonial británica había recluido a los supervivientes
de un aplastado movimiento campesino que, én 1912,
tuvo la osadia de reivindicar una reforma agraria sobre
la propiedad escriturada de las tierras usurpadas por las
armas a sus abuelos (Roa Bastos, 1994: 109y ss.).
Uno de los grandes méritos de la obra de Roa
Bastos consiste en haber puesto de manifiesto la
realidad ·silenciada de estos campos de concentración
y exterminio del colonialismo poscolonial. Pero
lo que quiero destacar aqui no es solamente esta
circunstancia histórica, sino también la alianza que
existe entre la textualidad que teje la red compositiva
de la novela y la extratextualidad que la atraviesa y
sostiene como experiencia y testimonio histórico,
como denuncia social y compromiso intelectual
con nuestra realidad. Y quiero subrayar también
este vinculo interior entre el poder escritural y la
desposesión del humano parlante como el reverso
del sistema gramatológico de dominación global que
define nuestro tiempo poshistórico.
Una casta de escribanos integrados a la maquinaria
del poder eclesiástico y político. Una escritura
concebida como instrumento de organización material
y espiritual de los "sujetos SJ1byectos" coloniales. El

10

culto fetichista de la escritura y sus textualidades.
La constitución de la lexicografía y la gramatología
como sistemas de imposición colonial/poscolonial de
leyes y normas universales/globales sobre el universo
ético de la costumbre, los cultos y las formas de
vida y las memorias culturales de transmisión oral,
y la penetración gramatológica y la dominación
teológíco-politica de los tejidos sociales, de las formas
productivas y la imaginación: esta fue asimismo la
critica que, diez años después de la publicación de Yo
el ~upremo, Ángel Rama recogía en su libro La ciudad

letrada:
&lt;tausas contribuyeron a la fortaleza de la dudad
letrada. las dos principales fueron las exigencias de una
vasta administración colonial... duplicando controles
y salvaguardias.... Y_ las exigencias de la evangelización
de uru¡. población indígena que contaba por millones,
a la que se logró encuadrar en la aceptación de loo
valores europeos, aunque en elloo no creyeran o no los
comprendieran (Rama, 2009: 21).

Varias

En la tradición cultural ibérica e iberoamericana
la palabra "letrado" ha definido una condición
espiritual sustancialmente diferente del homme de
lettres, Su significado, hasta el día de hoy, es el de
hombre de leyes. Quiere esto décir que el sujeto
letrado no se define a partir de la independencia del
conbcimiento distintiva del intelectual en la edaq
del humanismo y de las luces, cuyos protagonistas
en el mundo luso-hispano fueron integralmente
eliminados por la Inquisición. Menos aún puede
identificarse a estos letrados lusohispánicos co~
un conocimiento ligado a la crítica, una escritura
integrada a la realidad social y politica, y articulada
con el compromiso ético y con un proceso de
creación y transformación política y social en
el sentido que distingue al intelectual ilustrado
moderno de Voltaire a Marx. El letrado y la
escritura letrada definen exactamente el extremo
o¡:mtsto de esta constelación cultural e histórica.
Configuran un sistema de legislación impositiva,
un orden st!miótico, moral, económico y urbanístico
que volatiliza hasta la completa extinción las
formas de vida y las expresiones espirituales de los
pueblos sometidos. El letradó colonial y poscolonial

11

es un instrumento burocrático y coercitivo de
suplantación de estas formas y memorias culturales
por el espectáculo barroco y el terror.
Son significativas las correspondencias enti:e Roa
Bastos y Rama a propósito de est¡¡ critica del poder
letrado o gramatológico. Y creo que la más importante
de estas afinidades es la crítica de la congefación
ontológica de la escritura como principio originario
del ser del que deriva su función instrumental como
manipulación o "manejo de lenguajes simbólicos"
(Rama: 24). Su premisa n'ecesaria, de acuerdo
con Rama, era la sacralización de los "signos, que
aparecían como obra del Espiritu': impuestos por
las misiones jesuiticas sobre una cultura oral bajo la
dimensión misteriosa de lo sagrado. Escribe Rama: la
ciudad letrada debió
su supremacta a la pan¡doja de que sus miembros
fueron los únicos ejercitantes de la letra... los dueños
de la escritura en una sociedad analfabeta, y porque
coherentemente procedieron a sacralizarla dentro
de la tendencia gramatológica constituyente de la
cultura europea... la escritura se con¡;tituir!a en una
suerte de religión secundaria (33),
Manejo semiótico de la escritura por una casta sacerdotal
que la elevó a principio misterioso del ser, para instaurarla
a co11tinuación como sistema divinal de dominación:
este es el cuadro político y teológico que reconstruyó
Rama. Pero su análisis de la colonización escritural de
América señala todavía un tercer eslabón: el letrado
como intermediario, el letrado como
. concesionario , el
letrado como traductor. Este es, ni más ni menos, aquel
significado puro del escribano que refleja la figura literaria
de Patiño en Yo d Supremo: el servidor siempre dispuesto
a transformar la voz dictada en escritura dictatorial; el
amanuense dispuesto a convfiltir la voluntad del dictador
en naturaleza. Pero un siervo o servidor también que
nunca está seguro del lugar que ocupa entre la palabra
y la escritura y el mundo real. Roa Bastos caricaturiza
chuscamente a este burócrata colonial y posmoderno
como "infiel de fechos": agente q¡¡nsubjetivo de un dictado
que no comprende y profesional esclavo de una escritura
cuyas consecuencias ignora.
Pero Rama describe también al letrado como un
"traductor". obligado "a apelar a un metal~nguaje

�•

para reconvertir el término de un código (o sea el
del colonizador) a otr_o (el de las culturas orales y la
existencia contingente del colonizado), entendiendo que
están colocados en un orden jerárquico de tal modo que
uno es superior y otro inferior" (50). Esta interpretación
del intelectual colonial y poscolonial como transmisor
o traductor de los modos o las modas generados por
la metrópoli global sobre su mundo local -un motivo
que se reitera en la critica a las "ideas fuera de lugar"
del crítico brasileño Roberto Schwarz (1992)- nos
ofrece una clave para comprender la paradigmática
miseria espiritual de la figura histórica y real que
representa el personaje Patiño. "Escribano mayor del
Gobierno, el fiel de fechas, el supremo amanuense", es
su dictatorial definición. "Asno-mula tirando de la noria
de la escribanía del Gobierno .. .", según un subsiguiente
comentario (Roa Bastos, 1974: 63 y ss.).
Patiño es la parodia del intelectual como amanuense
del poder politico, asi como el Dictador perpetuo es
la parodia del libertador hispanoamericano. Tiene
una misión que cumplir, consistente en trasladar
gramatológicamente la voz de su amo a la tinta y el pa~
y de transubstanciar hiperrealisticamente la palabrapoder en escritura constituyente de la realidad jurídica
e institucional de cualquier dictadura suprema. Esta
relación entre la palabra-poder y la textualidad escritura!
carente de ser está atravesada por una dialéctica de
señorío y servidumbre. 8 escribiente es un sujeto sin
voluntad y sin conciencia. Más aún: su conciencia es
un discurso, y no una experiencia o la autoconciencia:
de una existencia individual. Su conciencia es un flujo
. discursivo sin memoria ni experiencia, sin deseos y sin
voluntad Su propia existencia no es en y para sí misma,
sino en la medida en que obedezca de manera absoluta
a la identidad absoluta del orden del discurso con el
sistema de la realidad Su función es "trasladar al estado
de naturaleza" lo que le dict~ el dictador. Su servicio
consiste en verter la palabra en hecho. Por eso a Patiño
se le llama también "fiel de fechas" y no es gratuit?
recordar a este respecto que este significante reúne en
castellano el significado de un hecho fáctico y una acción
efectivamente realizada, junto al despacho y fecha de
actos y he-chos oficiales o documentos públicos. Pero
también puede designar una auténtica fechoria criminal
Todos estos significados están presentes en la novela:-de
Roa Bastos.

En varias ocasiones el dictador
insiste en que su escribano ni
comprende ni tiene por qué
comprender el significado de sus
palabras; tampoco lo que está por
encima o detrás de ellas. Frente
al reiterado lema "Yo no escribo
la historia. La hago", que define
el pod~r sustancial del dictador
· arcaico, el graÍnatólogo se revela
como guardián y aduanero de
signos y sistemas semióticos carentes de referente.
El veredicto según el cual esos escribas no hacen sino
"repetir lo que otros dijeron y escribieron" pone de
manifiesto su condición transubjetiva y descartable
(73 y 210). Una separación absoluta se levanta entre la
palabra dictada y su trasposición escritura!: "Cu ando
te dicto, las palabras tienen un sentido; otro, cuando
las escribes. De modo 'que hablamos dos lenguas
diferentes .. ." (65).
_
Se podría muy bien calificar a Patiño como un
intelectual deconsti:uccionista. Su insistencia en las
variedades caligráficas de los grafismos y su puntillosa
distinción de las diferencias escriturales subsistentes
en los infinitos legajos de una escrituración del poder
de proporciones tan uniforme y_ reiterativamente
infinitas como los espacios de las bibliotecas
borgianas son claros síntomas de una patología ligada
al póder escritura!. 8 gramatólogo Patiño profesa·una
fe profesional en la diferenciación de la diferencia en
el orden de un lenguaje integralmente homogeneizado
a lo ancho de millares de legajos burocráticos., Este
funcionario acredita, además, que puede capturar a
partir de estas difftrences intrínsecas al orden sedicente
de los significantes, la diferencia determinante del
real al autor del apócrifo pasquín e¡ ue anuncia la era
posdictatorial o poshistórica.
Más aún. La condición letrada del amanuense Patiño
no difiere en sustancia de la de los revolucionarios autores
apóctifos del pasquín antidictatorial En varias ocasiones
el Dictador sugiere inclw;o la posibilidad de que su "fiel de
fechas" le sea infiel en los hechos. "iNo será que tú también
fabulas hacerte algún día rey del Paraguay? ... Los ayudas
de cámara, los fiel--de--fechos, los doctores, los militares, los
curas. Todos sufren de calentura por ser reyes", observa
el Dr. Francia con sardóniq1 precisión histórica (40 y

12

ss.). Para Patiño la letra escrita, una letra descarnada
&lt;lel fonocentrismo mágicorealista de los bárbaros del sur.
de toda realidad, vacia de toda experiencia y de toda
Aun cuando esta mirada pueda arrojar, s4J, lugar a dudas,
conciencia, e integralmente carente de sentido, la esi:ritui:a
imágenes incitantes. Pero YodSuprano es algo más que la
antiontológica, antimítica y antipoética-por antonomasia
anécdota provinciana de un malogrado subcontinente.
puede representar, precisamente por reunir todas estas
Construye una teoría crítica del logos colonizador, pone en
condiciones epistemológicas,- a toda realidad. Por eso
escena una representación bufa del sistema gramatológico
Patiño, el letradoposmodemo por antonomasia, sería muy
que lo informa, y constituye una protesta sarcástica contra
capaz, en su calenturienta mediocridad posintelectual,
los misioneros y letrados que han asumido su misión
de ensoñar el poder de un simulacro de reyezuelo. Su
civilizadora. La superación del fonocentrismo, de la oralidad
escribanía representa el poder absoluto del significante de
e inclusive de la voz suprema no significa ni más ni ménos
significantes, el sistema totalitario del semiotexto en estado
que la instauración definitiva de la escritura como sistema
puro, elevado ala categoría de una auténtica emancipación
de una realidad fictiva y ficticia, a la vez que de disolución
del logos, la historia y del hl!rna.no. Su libertad virtual es
de la realidad contingente de los seres. Esta es la visión
absoluta porque es la absoluta nada y el absoluto vacío.
profundamente desesperada que expone la novela de Roa_
La insumisión del escribano, o más rigurosamente,
Bastos.
la independencia de la escritura insignificante de
Sólo me resta recordar, una vez más, a Rama. La
la voz presencial del poder arcaico, supondría nada
ciudad letrada que representa el poder de la escritura o el
menos que una emancipación pospanóptica de todos
sistema gramatológico dé dominación son preguntas que
los Patiños del totémico Karaí Guasú, Gran Jefe y
atañen no a este o aquel país poscolonial, sino al logos
Supremo Yo y, por ende, la manumisión gramatológica
colonial mismo, bajo sus formas misioneras arcaicas lo
de la jerarquía de la voz, de la comunidad y de sus
mismo que en sus figuras letradas modernas y, no en
memorias culturales. Redención del gran significante . último lugar, tras su travestimiento deconstruccionista
que no significa nada. Con el resultado más
en el orden del discurso. Escribe Rama en este sentido
perturbador todavía que Roa Bastos ilustra en las
escandalosamente actual:
ciento cincuenta últimas páginas aproximadamente
de esta obra maestra: la fetichización burocrática del
la evolución del sistema simbólico siguió siendo
lenguaje conduce a su .desintegración, a su pérdida
impetuosa a través del tiempo. Parecerla haber
de sentido y al colapso de la voz y la escritura en una
alcanzado en nuestra época su apoteosis, en la urdimbre
postrer disolución psicótica de su conciencia y su ser.
de señales, indices, diagramas, siglas, logotipos,
Y aunque no se elevara al trono de verdaderos
imágenes convencionales, números, que remedan el
reyes, como sugiere Roa Bastos, ese representante
lenguaje y aun aspiran a la doble árticulación de la
de la representación de b representación, el letrado
lengua. Sus componentes sólo responden vagamente
posintelectual, en fin, Patiño, muy bien podría ponerse
a datos -particulare;¡ y concretos que registraóan su
al servicio de los nietos y bisnietos de los Robertson y
nacimiento en lo cotidiano, pues se han desarrollado
Rengger y Longchamps, para legitimar sus negocios
como significaciones, pensadas a partir de las
poscoloniales en nombre de la libertad de prensa y
necesidades del sistema y sólo después han buscado los
ele expresión como escritura
significantes indispensableS para expresarse... Es una
emancipada de sentido y de ser.
red producida por la inteligencia razonante que, através
Seria un verdadero error querer
de la mecanicidad de las leyes, instituye el rn:den (Rama,
encerrar a esta novela de Roa Bastos
2009:34-5).
en la jaula latinoamericanista de
ficciones de dictadores locales
y subsumirla a los significantes
EL LETRADO COLONIAL, POSCOLOM.AL,
universales de los derechos
POSMODERMO
humanos y de género, y atribuirle
8 Dr. Francia es un caso de intelectual independentista
la emancipación gramatológica
hispanoamericano. De hecho, la reconstrucción literaria

13

�l

1

f•

de Roa Bastos ha elevado su figura a paradigma
del letradó poscolonial de la América hispánica. Su
formación fue jurídica y eclesiástica. En el horizonte
intelectual decadente y autoritario de la España
posimperial del siglo XIX su .figura se recorta como un
Don Quijote de las Américas. Religiosidad esotérica,
herética. Un elán cientilico apasionado por las leyes de
las repúblicas y del firmamento._Voluntad mesiánica,
más biblico que cristológico. El Dr. Francia es también
un espíritu ilustrado que se inquietaba por las últimas
cuestiones metafísicas sobre el sentido del ser y se dejaba
cautivar por las pasiones revolucionarias de su tiempo.
Antiespañol como· sólo pueden serlo los espíritus
conjurados por el poder inquisitorial de los cristianos
viejos. Hombre de principios morales absolutos
arr~gados en los valores de una vieja aristocracia militar,
pese a su formato notoriamente más liberal y moderno
que el de sus bisabuelos.
El Dictador de Roa Bastos retrata además a
este letrado en un momento histórico crucial:
la conversión del letrado colonial en sujeto
revolucionario. Transformación variopinta y de
múltiples facetas relevantes desde un punto de vista
psicológico, político, cultural. Primero Eiene que
zafarse de los líderes políticos de las futuras naciones
hispanoamericanas, cuyas grotescas flaquezas han
sido perfectamente tipificadas de Rosas y Facundo.a
Trujillo, Pinochet o Franco. La conciencia superior del
líder paraguayo, que Roa Bastos capta perfectamente,
reconoce a esta casta de líderes como reyezuelos
españoles tan ávidos como míseros, dispuestos a
hacerse con las riendas de la Independencia a sangre
y fuego para reinstaurar la misma mediocridad y
violencia en la que se habían criado. Eso explica la
quimera del Sujeto libertador hispánico, precisamente:
no sólo tiene que superar su circunstancia, sino
suprimir su propio legado inmoral, violent-0 y
atrasado. Y es digno de subrayarse a este propósito
que el concepto de "supremo" no es un invento genial
del poeta Roa Bastos, sino el nombre propio que se
hizo poner el Dr. Francia en calidad de me-sías y
caudillo, libertador y tirano, ingeniero y también
jurista, y profeta a la vez que verdugo. Estos son a
grandes rasgos las características de este prototipo de
letrado que atraviesa la historia hispanoamericana de
los últimos dos siglos.

A riesgo de reiterar las conocidas tesis de Rama
quiero recordar una serie de distinciones históricas
en to;no a esta·figura del déspota letrado. Su primera
versión, o más bien su versión originaria, no es
preciso subrayarlo, es el héroe de la conquista -el
sujeto coloni2;ador. Se trata de una figura híbrida
que amalgama, muchas veces, como en la legendaria
figura de Hernán Cortes, las funciones del descubridor
junto a las del jurista, el fanatismo de un misionero
y la sensibilidad visionaria de un profeta, y enlaza el
aura de un Heracles fundador de la cultura con las
virtudes trágicas del héroe sacrificial cristiano. Es, en
fin, un sujeto histórico que reúne simultáneamente
las trazas de un Don Juan y un Don Quijote, pero-que,
no en último lugar, fue juzgado y condenado como
criminal de guerra por los tribunales competentes
del Imperio hispánico. Y algo que debe subrayarse
con más énfasis del que Rama le otorgó en su ensayo
de interpretación del letrado hispánico: las leyes que
representa este sujeto colonizador no reconocen
plenamente las fronteras jurisdiccionales entre
la Iglesia romana y la Monarquía hispánica. Si se
quisiera llevar las cosas más lejos todavía a los oscuros
recintos de Una discusión teológica podría decirse
que este colonizador mítico e histórico amalgama
el concepto negativo de ley debido a Paulo con el jus
grntium romano, lo que le permite elevar su función
colonizadora a una dimensión mística, pero le impide
abrazar al ~smo tiempo el concepto secular de
guerra, ley y estado inaugurado por Macchiavello en
el Renacimiento italiano y consagrado más tarde por
el imperialismo anglosajón bajo la figura moderna del
Leviatán de Hobbes.
La segunda versión histórica de este letrado es la
que podríamos llamar su expresión suprema en un
sentido paródicamente metafísico: letrado como
la unidad de emancipación y tiranía en una ·
y la misma persona, y en uno y el mismo
destino político. Destino en el que se
encuentran figuras tan aparentemente
opuestas en sus aspectos políticos
e ideológicos como pueden ser
Rosas y Bolívar, y Perón y
Castro. Quizás esta doble
cara, este híbrido
de libertador y

14

de tirano no sea, al fin y al cabo, sino la réplica de aquella
Como he subrayado anteriormente, este Edipo-Patiño
constitución más profunda de los .misioneros conversos
de la pata hinchada parece encarnar el primer momento
que ha distinguido voces tan normativas a lo largo del
de la dialéctica del señor y el siervo feudales: el carácter
colonialismo y el poscolonialismo hispánico como
desigual de su estructura dialógica. Patiño es escriba
Bartolomé Casaus o de Las Casas yJuan Luis Vives. Pero . del gobierno: Un siervo del Supremo. Es su miembro
este es un tema espinoso ytrascendental que he analizado
o instrumento, de la misma 'manera que la lengua de la
en otro lugary no necesito reiterarlo aquí.
primera dama de Nueva España, la célebre Malinche, era
Por lo demás, el paso del tiempo ha grabado las
el órgano o instrumento que manejaba el conquistador
ambigüedades y contrasentidos de esta doble identidád
Cortés. Pero hay otras maneras de verlo. Ylos diálogos
del tirano libertador o del converso conversor con dos
platónicos son instructivos a este respeéto.
estigmas. El primero de estas marcas es la decadencia
En el Phaedrus, en efecto, Platón denomina a ésta
y el atraso que el Imperio español había dejado por
clase de seres con el significante "logógtafo" (logographon,_
todo legado a sus Indias. Tema que sólo ha analizado
257c). En la versión inglesa de Harold North Fowler, •
abiertamente un único y solitario intelectual español
este concepto se traduce por spuch-writrr. Platón
del siglo diecinueve desde su paradigmático exilio: José
define su función como una tecnología psicagógica
María Blanco Wbite,perocuyashuellaspuedenseguirse
(téchnepsychagogia) gue utiliza la palabra _(lógo11) como
a lo largo del testimonio latinoamericano de Simón
instrumento (Phaedrus, 261a). Por consiguiente podemos
Rodríguez a Galeano. Junto a este signo o sino histórico
definir aPatiño como la caricatura del técnico moderno
debe contarse también un segundo destino: el lúbrido de
de opinión, del programador informático o incluso del
autoritarismo y corrupción que.han dejado en el mundo
productor de telenovelas y bcstsdlm. Es un tecnócrata
hispánico sus instituciones políticas más sagradas:
lógico--psicagógico o burócrata logógtafo/gramatológico.
la Inquisición y la Compañía de Jesús, un sistema
Traducidoaunlenguajecontemporáneoestespach-writtr,
educacional primitivo con poquísimas universidades
este logógtafo posmoderno, es un spach:-writa o "escritor
y ninguna autonomía, y una elite posvirreinal cuya
del habla", por abusar de una traducción bár~ara. Puede
descripción má~ limpia, aunque también más grotesca,
ser asimismo la anticipación del funcionad.o electrónico
se debe a la novela Tirano Bandrras de Ramón de Valleque regula los flujos lingüísticos c'on códigos secretos
Inclá!).
on lint. Y cuya función y misión, ateniéndonos siempre

ESTA COMDICIÓM ÚLTIMA Y RADICAL ES LA EMAMCIPACIÓM DE
LA ,ESCRITURA DE SU MALA FAMA IMSTRUMEMTAL Y DE SU .MALA
COMCIEMCIASUBALTERMA CON RESPECTO A LASllSTAMCIALIDAD
PRESENCIAL DE LA PALABRA Y LA VOZ PMEUMÁTICAS.
Queda por mencionar la última y, por así decirlo,
la más moderna de las versiones del intelectual como
letrado, en el sentido clásico de esta palabra, que no
incluye tanto.a la literatura, cuanto a las leyes ylas armas.
Esta ultimisima visión es precisamente la que representa
el escriba Patiño, quien, de acuerdo con las asociaciones
fantasiosas de etimologías verdaderas y falsas, debería
interpretarse paradójicamente como el hombre de la
pata grande: una especie de Edipo grotesco (en efecto, al
mengua~ Patiño se le hincha el pie hasta el extremo de
un grotesco gigantismo mientras cumple con su deber de
escribano consistente en transcribir con su puño y letra
su propia sentencia de muerte).

'

.

IS

y rigtJiosamente a la defíní~ión platónica de logógrafo,
consiste en implantar differdii:es, es decir, para parafrasear
a Roa Bastos, hacer disimilar lo similar, y confundir entre
sí cosas desemejantes (Phaedrus, 26le-262a).
Desde los manifiestos futuristas de Marinetti
hasta los intertextualismos posestructuralistas, el
antihumanismo posmoderno ha reiterado la condición
última, así lingüística como metafísica, de esta ciudad
letrada, del intelectual como letrado, del colonialismo
escritural y gramatológico, y de la función formateadora
de los softwares electrónicos. Esta condición última
y radical es la emancipación de la escritura de su mala
fama instrumental y ck-su mala conciencia subalterna

�con respecto a la sustancialidad presencial &lt;le la
palabra y la voz pneumáticas. La conditio sine qua non de
la reproducción ad infinitum de la ciudad y el sacerdocio
letrados es la liberación de la escritura de la voz y de
las hablas y de las lenguas, y con ella su remisión de las
tradiciones cultµrales, de las memorias históricas y de
las contingencias sociales, y la final y triunfal rescisión
de los vínculos entre la comunidad contingente de los
humanos y su principio vital y pneumático, llámese rnah
divíno en el sentido bíblico, llámese mand arcaico. Una
escritura más allá de lo contingente y muy por encima
del bien y del mal. La escritura como orden: supremo y
sublime de un nuevo poder transubjetivo, transcultural
y transnacional de .los siguos ... mientras los nuevos
escribas levitan hacia las nuevas figuras poshumanas
de dominación: los sistemas de codificación lingülstica
de la realidad, editores de los lenguajes politicamente
correctos, censores de los saberes profesionalmente
sancionados, sumos sacerdotes de culturas y cultos
globalmente administrados.
El esplritu paródico que recorre Yo d Supremo
conduce esta fantasía de la escritura autónoma,
postsubjetiva y poshistórica a los chuscos absurdos
de su paroxismo final:

Referencias ·
Rama, Ángel (2009). La riudadletrada. Madrid: Fineo.
Roa Bastos, Augusto (1974). Yo d Supremo. México: Editorial Siglo XXI.
Roa Bastos, Augusto (1994 ). Hijo d, hombre. Madrid: Ana ya &amp;: Mario
Muchnik.
Schwarz, Roberto (1992). Misp!aced Ideas: Essays on Braztlian Culture.
Lbndon; New York: Verso,

Leer en 1ibcrtad,
, ~

...basta de inútar las letras de una escntura extraña,
sin que entiendas por ello su sentido -le conmina
el dictador a su escribano-. Esctibo, dirás, como
si tuviera los ojos cerrados aunque sé que los tengo
bien abiertos. Será para o una hermosa experiencia
[ ..] Tu mano seguirá, escribiendo hasta el fin y aun
des¡:més del fin [ ] Quien no puede escribir ya con la
mano derecha puede hacerlo con la izquierda, quien
no puede hacerlo con la mano puede hacerlo con los
pies Aun con el brazo derecho paralizado, la pierna
izqrnerda binchlndose cada vez más, puedes segwr
escribiendo. No importa que no veas lo que escribes.
No importa q&gt;1e no lo entiendas Escribe Sigue el hilo
conductor sobre el laberinto honzontal-verocal d
los folios ... (Roa Bastos, 1974: 306)ro

r.'1
~7

~

h
,
16

I

~

�EMTRELOS
A.TRIBUTOS
DESEABLES EM
LOS LECTORES,
JOSÉ ORTECA Y
CASSET DESTACABA. _
DOSQUESOM.
CORRELATIVOS Y
COMPLEMEMTARIOS:
l),QUENO
EXICIERAN SER
CONVENCIDOS, Y 2),
QUE ESTUVIERAN
DISPUESTOS A.
RENACER,
EN TODA.
•
HORA., DE UN CREDO
HA.BITUA.LA. UN
CREDO INSÓLITO.

1 diálogo es más grato, por supuesto, con
, quienes se tiene empatia que con los que
se mantiene una franca oposición, pero la
divergencia civilizada es fundamental porque sin el
diálogo con· los que piensan diferente a nosotros la
cultura se anula.
8 diálogo se funda en la tolerancia de las
ideas que no compartimos y en el respeto hacia
las personas que las sustentan, sin que por ello
tengamos que aceptar todo cuanto dig~ ni por
sup11esto permitir que nos impongan sus certezas.
Es. muy claro, por ejemplo, que en cuestiones de
lectura ,nada ganamos con injuriar, menospreciar o
discriminar a los no lectores de libros y, en cambio,
si lo hacemos, nos podemos convertir en los peores
enemigos de la lectura a pesar de estar seguros que
lo que deseamos es promoverla y fomentarla.
La lectura que no se hace en libertad está condenada
al fracaso y a la frustración. Y cada quien, en la.medida
de lo posible, es dueño de su' destino, que incluye, entre
otras cosas, ser asiduo lector de libros o bien elegir
otras formas de acceder al placer y al conocimiento.
¡por qué esa pretensión de convertir en una dictadura
el placer de leer libros? Hay quienes eligen, pongamos
por caso, el placer de la música o el placer del cine,_yno
hay reproche en ello. La música y el cine tienen también
sus formas especificas de lectura.
Po~ otra parte, aunque parece evidente que
el desarrollo de las capacidades lectoras no nos
convierte en mejores personas, desde un punto .de
vista moral, hay quienes todavía siguen sosteniendo
esto, y aunque resulta al menos dudoso que a mayor
cantidad de libros leidos," más inteligencia ética
desarrollamos, hay quienes están convencidos de
ser no únicamente muy listos porque leen muchos
libros, sino también sabios y buenos porque han
leído más que sus vecinos, sin que crean necesario
dar pruebas convincentes de su sabidutia y su
bondad. Hay lectores ávidos que son h_orrorosas
personas, pero no les harás entender, ni fácil ni
difícilmente, que ninguna bibli9teca compensa la
desdicha de ser un arrogante y un pesado.
Parece claro que no hay cultura sin diálogo y
que, cuanto más civilizados somos, no somos otra
cosa que interlocutores. 8 diálogo, por lo demás,
es muchísimo más rico, apasionante e inteligente

18

si parte de la duqa y la reflexión antes que del total
convencimiento. Nuestros mejores interlocutores
son los que añaden algo más a lo que pensamos, o
aportan matices y elementos diferentes a nuestro
pensamiento.
Para Bertrand Russell, "una sociedad compuesta por
•hombres y mujeres que no se someten demasiado a los
convencionalismos es mucho más interesante que una
sociedad en la qut todos se comportan igual".
Mi ideal de lector es aquel al que le apasionan
los libros. Pero, antes que los libros, el contenido
de los libros. Alguien que lee y que deja leer, sin
sermonear a nadie. Alguien que puede llevar una
' buena conversación con los no lectores y aprender
de ellos. Alguien que gusta de compartir sus lecturas,
pero que no se permite imponérsclas a nadie. Alguien
que no le pide cuentas a los demás sobre 1o que han
leído, y, en cuanto al proselitismo, la promoción y el
fomento de su apasionada tarea, alguien que explora
el porqué o los porqués del poco efecto que tienen las
campañas y los voluntarismos sobre la lectura, y lo
hace sinceramente, con desconfianza o rechazo hacia
las ide_as preconcebidas, los· clichés y las mit-0logias
culturalistas.
_A propósito de muchas cosas, pero especialmente
sobre asuntos en los que tenemos un interés muy
particular, solemos tener opiniones inamovibles: nos
cuesta trabajo replantear el pensamiento, porque
en ello nos va lo que somos o lo que creernos que
somos; en ese ejercicio arriesgamos el amor propio.
A esto atrjbuyo el que muchos lectores se sientan
deshonrados si deben admitir que, muchas de sus
convicciones cultas son erróneas.
Contra todo lo que suele decirse, este, tipo de
pensamiento fijo no es exclusivo de la superstición
"inculta"; abunda también en los sectores "cultos"
que, por particulares prejuicios, se niegan a poner
en duda o a cuestionar sus afirmaciones. En el
ámbito de la cultura libresca son muchos los que se
ofenden al escuchar o leer que los libros no los hacen
superiores en moralidad y en inteligencia y que, por
tanto, leer muchos libros (y aun los mejores) no los
harán en automático mejores personas y ni siquiera
más sensatos y tolerantes seres humanos.
No son P.ocos los que saben que son mejores
por leer: todo el tiempo lo h¡¡n creido, cada el.la

19

lo enfatizan, y viven, literalmente, para añadir
bibliografia a esa mejoría que saben que poseen. 8
discurso de la nobleza del libro se ha afincado en
su conciencia de un modo tan firme que sólo puede
producir verdades incuestionables. Y los lectores
de este tipo asumen su supremacia más allá de toda
sospecha, incluso cuando se comportan de modo
intolerante con los no lectores a quie.nes vilipendian
y desprecian precisamente por su falta de "hábito"
lector.
Para muchos lectores r~sulta incontrovertible que
la inteligencia se mide por la suma de información y
conocimientos y no necesariamente por la sensata
aplicación que de ellos se haga sin importar su
cantidad. Otros muchos tienen la certeza de que la
inteligencia y aun la sabiduria dependen del número
de libros (y de
gr~des libros)
que se ha leído.
Resulta difícil
que admitan lo
absurdo de esta
creencia culta,
en parte porque
el pensamiento
convencional
sobre la nobleza
del libro ( que
por lo general
no es más que un discurso vacio) se ha enraiz11do del
modo más poderoso en su conciencia, y aun cuando
los ávidos lectores cometen barbáridades, o' actos
injustificables, no dejan por ello de segúir pensando
que, como seres humanos, son mejores.
En relación con la lectura y con los libros, a mucha
gente le falta un poquito, asi sea un miligramo, de la
sei;¡.satez de Schopenhauer, quien escribió: "Ha de evitarse
que, a causa de la lectura, perdamos por completo de
vista el mundo de la realidad, pues ~ ocasión para pensar
por si mismo y la interna díspo.sición para ello las crea
infinitamente más a menudo el mundo real que el de los
libros".
No decimos aqui, ni lo diremos en ningún lado,
demagógicamente, que da lo mismo leer que no
leer o que todos seamos "iguales" sin importar los
Ínéritos ni las acciones. La nocibn de "igualdad"

(

�NO SON POCOS LOS QUE SABEH QUE SON MEJORES POR LEER:
TODO EL TIEMPO LO HAN CRE(DO, CADA.DÍA LO ENFATIZAN,
V VIVEN, LITERALMENTE, PARA AÑADIR BIBLIOCRAF(A A ESA
MEJORÍA OUE SABEH OUE POSEEH.
de la comunidad Culta. Actuar así no parece muy -.
inteligente, pero esto lo pasa por alto el "Lector",
a pesar de que la inteligencia, si lo es en realidad,
no puede estar exenta de ética ni de comprensión
· autocrítica, pues como ha dicho José Antonio Marina
"lo que llamamos cultura es el modo de hacer habitable
la realidad", siendo obvio que no la podemos hacer
"ha];&gt;itable" en nombre de una "identidad" que avasalla
y ofende.
A los ojos del "Lector", los no lectores se tornan
¿Quién quiere la igualdad? Nadie. He conocido
bestias: brutos, burros, asnos, jumentos, alimañas,
muchos amigos de la liberrad, pero no he encontrado
zopencos y mil epítetos más que tienen el propósito
todáv!a a uno solo que lo sea de la igualdad, uno
de animalizar a "los otros". Hay una enorme
solo sincero, a quien se pueda poner a prueba. Nadie
contradicción en nuestras "noblezas". Otra vez,
quiere, nadie siente la igualdad; no menos el pueblo
Michelet tiene razón: "Quien dirige y desdeña a sus
que las clases ricas. 8 hombre ilustrado die&lt;; del
hermanos según la naturaleza, tpodrá mirar como
hombre del pueblo: es un ignorante, yo lo conduciré.
hermano a un. diferenter'
Yel pueblo \!ice del hombre ilustrado: es wi hombre
Montaigne descubrió que cada quien considera
débil, inactivo, un inútil.
bárbaro lo que no pertenece a sus hábitos. Escribió:
"Me avergüenzo cuando veo a nuestros hombres
Lo que no sabe el hombre del pueblo, estima Michelet,
invadidos por esa manía de escandalizarse por
es que, a menudo, un hombre ilustrado, concentra
las formas contrarías a las suyas". Montaigne es
en su cultura la experiencia de no pocos hombres del
más nuestro cordial y tolerante contemporáneo
pueblo, y en sentido inverso el ilustrado muchas veces
que muchos fanáticos cultos del siglo XXI. Y sí
ignora o no quiere aceptar que un hombre µel pueblo
Montaígne nos advirtió que los hombres tenemos
puede concentrar en su espíritu la energía de no pocos
la proclividad a considerar bárbaros a los que no
hombres del saber. Por ello, h y que dejarnos de mentiras
comparten nuestros usos y costumbres, Alain
y mitos nobles, y atrevemos a analizar nuestras propias
Fínkielkraut nos recuerda, en La humanidad perdida,
aristocracias d~ocráticas. Y una de estas aristocracias
que "lo propio del hombre era, en los inicios, reservar
democráticas -que invocan siempre la igualdad- es la
celosamente el título de hombre exclusivamente
del Poder que da el Saber.
para su comunidad".
No decimos que dé lo mismo 1eer que no leer. Lo
En no pocos casos a esto h&amp;mos retornado: a
que si decimos es que, en muchos casos, "Lector" se ha
la regresión agresiva. de no considerar hombre
vuelto un titulo de nobleza; una dignidad j~quica
completo al no lector, aunque la animalidad, que
dentro de los valores aristocráticos de la Cultura.
está en el origen de nuestro mensaje genético y
¿Cómo poner en duda sus potestades? Lo que sl
nuestros instintos, resida lo mismo en los que leen
decimos es que sobreviene un problema moral en la
que en los que no leen, y sea todavía más escandalosa
sociedad cuando el concepto abstracto (ni siquiera
(por contradictoria e inconsecuente) en aquellos
concreto) de "Lector" constituye (y sustituye) la
que, por lecturas y por formación profesional, se
"identidad" de alguien que, en honor de sus elevados
asumen "inteligentes" y se saben "superiores".
'
atributos, desprecm al diferente, al otro, al escindido

tiene mucho de ideal y muchísimo de utopía, y lo
que necesitamos es volver a la realidad y dejarnos de
mentiras e hipocrésías.
Muchos de nuestros nobles ideales no son
otra cosa que hipócritas virtudes de catecismo o
sentimientos ·de ·culpa no resueltos. Nos falta la
valentía moral e intelectual de un Jules Michelet
para preguntarnos y respondernos:

0

20

Más allá de los dominios espectficos (intelectuales
La nobleza de los libros tiene muy buena
o manuales), que se dan por cierto también en los no
prensa, incluso entre quienes no leen. Connotados
lectores, c= en los méritos morales supetiores producto
analfabetos de la política y la administración
de la lectura es, por lo menos, una formulación irracional
públicas hacen todo el tiempo la oportunista y
Sí ~ o s racionalmente en. las desigualdades,
redituable apología libresca. A propósito del libro
podremos advertir que a lo mejor somos muy buenos
y la lectura, una enorme cantidad de frases nobles
lectores pero pésimos conversadores, y que en este último
y de clichés cultos se ha venido imponiendo, por
terreno muchos ·no lectores nos aventajan sin pretender
consenso y populatidad, como la verdad irrefutable.
jamás ninguna supetioridad sobre nosotros. .
Pocos son los que hacen algún esfuerzo por analizar
Nu€stras aptitudes y voca~iones trazan sus
tales asertos, y el resultado más penoso de todo
propios límites y muchas veces resultan excluyentes.
ello es un amplio sector culto convencido de sus
Por tanto, nadie que se precie de distinguir y
nobilísimos mitos, renuente examinar, racional y
comprender podría argumentar la preeminencia de
realistamente, el grado de verdad de sus postulados.
la lectura de libros sobre la lectura, la apreciación
Hay quienes jncluso hacen las más arriesgadas
y la· interpretación de la música, y quien lo hiciese
piruetas y contorsiones para negar, por ejemplo, que.la
estaría cometiendo una extrapolación disparatada.
primera razón para acercarnos a la lectura sea el placer.
Es obvio que la gente culta también cultiva,
Les írrita sobremanera que la lectura no tenga una
entre otras cosas, creencias irracionales, y acepta
Utilidad Y a tal grado confunden las cosas que acaban
y pregona, como verdades absolutas, ciertas
por no distinguir la diferencia que hay entre estudiar
noéiones del todo .discutibles, y para ello se basa
y leer. "Placer" es un término que causa pavor en la
confiadamente, comó dijo alguna vez Augusto
educación formal. El sistema educativo no sabe
Monterroso a propósito de Vladimir Nabokov, "en
dónde ponerlo, y por eso lo que más desea es
su bien establecida inteligencia".
desterrarlo del aula y de sus programas.
Los disparates no pareéen tales si provienen,
Esto sé da lo mismo en la escuela básica
sobre todo, de una persona letrada. "Por eso es
que en los estudios universitarios,
tan nec;esatia -dice Marina- una ctítica
v, ha formado y deformado
de las creencias". Con su agudo sentido
¡¡eneraciones y gen~ciones
critico, Noam Chomsky advierte que
de frtgidos y resentidos
hay un cierto tipo de "ignorancia
(muy orgullosos de serlo)
colosal" que .sólo puede darse
. que no saben que la cultura tiene
entre intelectuales respetados.
su origen en el juego, en el deleite,
Éstos, para probar algo· a todas luces
· en la alegria, en la "inutilidad" y en eso
1
improbablé, inventan tesis llenas de una
que los clásicos denominaron, para abarcar
jerga confusa y de palabras grandilocuentes,
todo lo antes mencionado, , "el ocio creativo
antes que admitir que están equivocados.
y liberador". Por su misma etimología, lo más
Iichtenberg decta que no saber pero creer que
opuesto al "ocio" es el "negocio", es decir la negación
se sabe, y darle rango de verdad a lo que se cree, es el
del ocio: negotium, literalmente lo que no es ocio.
error en el que incurren los entusiastas inventores de
En sus Cartas sobre la educadón estética del hombre
hipótesis. Marina añade: "Un montón de antropólogos
(1795), Schiller asegura que "el hombre sólo es
Ysociólogos intenta convencernos de que la verdad no
completamente hombre cuando juega". Asi, el
es más que el resultado de un consenso". Al referirse a
conocimiento · libre y voluntario es, antes que
la vida de Sócrates, ¡\lain de Botton nos aconseja seguir
cualquier cosa, consumado deleite. De esta- noción
el método socrático ante la impopulatidad de las ideas.
fundamental parte Johan Huizinga para desarrollar
"Lo-que tendría que preocupamos -nos dice- no es ~ las. páginas de su esclarecedor Hamo ludcns. Para
la cantidad de gente que se opone a nosotros, sino hasta
Schiller, "la belleza no da absolutamente ningún
qué punto cuenta con buenas razones para ello".
resultado ni para la razón ni para la voluntad; no

a

21

f

�conduce a nadie por fines intelectuales ni morales,
no sirve para encontrar ni una sola verdad, ni
ayuda a cumplir ningún deber y, en una palabra, es
igualmente ineficaz para crear un carácter y para
esclarecer una inteligencia". Huizinga explica que
"el juego es superfluo. La necesidad de él sólo resulta
urgente en cuanto el placer qu.e proporciona la

Por ello, también, la lectura no puede hacerse una
obligación. Como el amor, no puec\f'. imponerse. La
libertad de leer tiene que ir aparejada a la libertad de no
leer. S~ como sostiene Ernesto Sabato, "sin libertad nada
vale la pena", la lectura no puede ser impuesta ni siquiera
con el argumento de nuestro presunto beneficio.
Leemos porque nos place, y si alguien es capaz.
de mostrar, sin coacciones, las puertas de ese placer
a quienes lo ignoran, habrá que agradecérselo, pero
nadie puede obligarnos •a leer ni siquiera bajo el
principio, "lógico", de que esto será mejor para
nosotros. La lectura se contagia con imaginación
y buenas maneras, no con apremios ni· groseras

'

Por lo demás, la intolerancia se ha vuelto consustancial
Lomfamo ocurre con la lecrura institucionaliza~.
Las msntuciones públicas se saben poseedoras
a las instituciones. Cuando los funcionarios se ufanan de
la llamada "tolerancia cero" lo l¡acen desde la
.
de. la verdad
d
. y no creen que el aiudadanopuea,
dminis .
.
arrogancia
ru deb~, e¡ercer su propia libertad sin ponerlas en
a
tranva y la meptitud, incapaces de admitir su
entredicho. Pero la libertad institucional no existe
est¡uendoso fracaso en las politicas sociales y educativas,
Sándor Márai es muy claro al ·respecto: "La libertad
mstalados como están en la =eza de que todo ha de
imposiciones.
es un asunto privado. [...] El ser humano sólo puede .resolverlo el códigq penal
Imponer algo a alguien es condenarlo a no desear,
alcanz_ar la libertad -de üna u otra manera- a solas
Marina explica: "El intolerante afirma que sólo hay
pues toda sumisión mata el deseo. Obligar, bajo
Y_ gracias a su propia tenacidad. y además por poco
una solución
. para qida problema, la que él posee,. que
la ley del beneficio, sólo puede producir personas
nempo".
esa soluaón no admite ninguna flexibilidad, y que está
. sumisas, y la sumisión, corno atinadamente afirma
dispuesto a lffiponerla si puede". Éste es el punto en
.Hoy ya casi nadie lee a Jobn Stuart Mili' y
Marina, es la disminución de alternativas del
qmenes menos lo leen, o lo ignoran en absoluto
el .que estamos hoy ~u ando hablamos de educación y
sometido: "quien impone su voluntad por la fuerza
son _precisamente los representantes del poder y la~ . cultura, y cuando nos referimos muy especificamente a
cercena las posibilidades del otro".
msntuc1ones. Mili dijo:
la promoción y el fomento de la lectura.
leemos lo siguiente:
La coacción nunca ha conseguido ciudadanos
En la tarea del fomento y la promoción del libro
felices. Si la cultura principia en el juego, que es
La cultura nace en fonna lúdica, o sea, al principio,
Aunque pueda en muchos casos ocurrir que los
tendrtamos que desarrollar uiía ética y una poética
por definición la libertad, la libre voluntad, el
individuos no hagan, en general, una detenninada
de la lectura que, a mi juicio, son indispensables para
la cultura se practicaba en fonna ele juego. Aun
en\]lsiasmo, la lectura placentera no puede ser un
wsa mejor que los funcionarios del Gobierno es
lograr la tolerancia y el diálogo cultural.
las actividades encanunadas directamente a la
acto obligado, ni siquiera bajo el razonamiento
sin embargo, preferible que la hagan elios c~m~
satisfacción de necesidades vitales, como por
. El libro, todo libro, es solamente un pretexto. Lo
institucional del 9ien social. En todo caso, que
un
medio
para
su
educación
mental,
un
modo
de
ejemplo la caza, gustan adoptar, en la sociedad
lffiportante es lo que suscita el libro en quienes lo
las instituciones empleen la imaginación. ¿No es
leen. .Lo fundamental en el ámb1·to de 1a 1ectura no
fortalecer
_
s
us
facultades
activas,
ejercitando
su
arcaica, la forma de juego. La vida colectiva recibe
esto último acaso el fondo de una de las consignas
su investidura en formas ultra-biológicas, que le
son los libros (inanimados), sino los lectores, que los
JUICIO Y dándoles un conocimiento familiar del
fundamentales ("La imaginación al poder") de la
prestan mayor dignidad, en la actividad del juego.
asunto que asiles queda encomendado.
mannenen vivos. Esto que es tan obvio, resulta que
revuelta esrudiantil francesa de mayo del 68 cuyas
La colectividad manifiesta su interpretación de la
no lo pueden comprender muchas personas cultas.
motivaciones son la libertad y el rechazo de la
vida y del mundo en los ju~gos. Esto, claro está,
Cuánto ganariamos si examináramos y pusiéramos
Un libro sin lectores es la negación del diálogo
imposición?
cultural.
José Antonio Marina afirma, _ con
no debe entenderse como que el juego se trasmuta
realm_ente
a
prueba
supuestas
verdades
que
nuestro
.
En un diálogo entre Jean-Paul Same y Daniel
o convierte en cultura, sino que la cultura tiene
maravillosa l~cidez: "De los libros puede decirse
Cobn-Bendit, publicado en Le Nouvd 0bservatrur, ' anquilosamiento intelectual y nuestrb fanatismo
en sus fases originales el carácter de un juego y
culturalista han preferido dejar intactas por defensa de
lo rrusmo que de los barcos. Lo que se ve, lo que el
el 20 de mayo de' 1968, Sartre sostiene que llevar la
mtereses, carencia de es~erzo y falta de imaginación.
lector lee, me parece a mí, que navego dentro la
se representa en las fonnas y el estado de ánimo
imaginación al poder es abrir las ideas a nuevas
Antomo_ Machado lo dice espléndidamente en una
obra muerta. Lo vivo son los campos de fuerzas ~ue
\lropios del juego.
opciones, contra la esclerosis men~al de los que
mannenen
todo esto a flote"
sólo creen en una via (la misma de siemp~e), y ¡ canc10ncillamolvidable: "Se miente más dela cuenta/
falta de fantasía:/ también la verdad se inventa".
por
Es dillcil decirlo mejor~·
La verdad-es que sólo nos interesamos por aquello que
que, por costumbre, comodida¡l y conformismo,
nos place o nos afecta. Sólo es importante para nosotros
se niegan a explorar nuevos caminos. El filósofo
aquello que nos concierne. tPor qué tendrta que ser de
francés ejemplificaba con lo siguiente: "Un profesor
'
otro modo? La honda e inteligente intuición leopardiana
dirá: '¿Suprimir los exámenes? Jamás. Se puede
da en el blanco: "El hombre que no se interesa por sí
perfeccionarlos, pero no suprimirlos'. tPor qué esto?
mismo no es capaz de interesarse por nada, porque no
Porque ha pasado por los exámeQ.es durante la.mitad
hay nada que pueda interesar al hombre como no sea en
desu vida".
relación con él mismo".

engendra".
Lo más importante que revela este pensamiento
egregio, como lo llamó José Ortega y Gasset, al
referirse al aporte fundamental de Huizinga, es que
• la cultura se crea en el juego, en el deleite, el placer,
la alegria y la felicidad. Nada tiene que ver con deber
u obligación. Jugar es una necesidad, pero no hay en
ella una obligación ni intelectual ni moral. Se juega
para disfrutar, y en ello reside su carácter libérrimo
y desinteresado. Sólo podrtamos decir que el juego
es "útil" (al igual que la cultura puede ser "útil") en
la medida en que desarrolla precisal!lente nuestra
libertad con todo lo que ello significa. En Horno lwlens

23

22

�ELMUMDO ESTÁAFIIERACOMOADEMTRO,

ELIZAIIETH BISHOP EM LAFRONTERA
~ CABRIILA CAMri) WISTEMDARP

Elizabeth Bishop (Massachusetts, 1911..-Boston, 1979),
poeta del período modernista estadounidense, creó
una obra poética confonnada por cuatro libros escritos
durante cuatro décadas. La poeta tuvo' amistad con
Mari.anne Moore y Robert Lowell, entre otros. Ya nos
apunta Orlando José Hernández1 que, en su obra, se ,
reconoce la influencia de Moore y de Wallace Stevens.
·Bíshop fue además una asidua lectora de Hopkíns y de
Herbert. ~arold Bloom, por su parte, advierte cierto
influjo de Wbinnan ~ob're su obra. Y también es clara
la admiración que ella sentla por Ezra Pound.

El fragmento anterior nos presenta una especie dt
~sde cierta pe!_spectiya su estancia en
juego entre las piernas de una mujer y una carretera.
Brasil, de 1951 a 1967, fue el motivo que.
Ambos dementos son medios que nos transportan.
/
la acercó a Latinoamérica. Se .interesó por
Cito este'fragmento porque me parece que la poesia
los ~ ~ de su épOCa por algunos otrOS
de Bi~hop es justamente un camino, o una serie de
~ericanOS. De ese periodo suygió una nnportante
caminos, que nos llevan-a diferentes lugares. Su
anto~ é1e poesía brasileña que tradujo al inglés con la ·
poesia es un constante viajar. La poeta fue una asidua
·colaborací6n de otrOS ~ ~ Verónica .viajera dentro de los Estados Unidos~ en Eur.opa y
Volkow nos dice q u e ~ su e&amp;tanda en~ o a
Sudamérica. No es casUal que uno de los asuntos mAs
.causa del enfrentamiento con esa ..otra" cultura, ~
séñalados en sus poemas sea el viaje; y no solamente
prcdujo sus mejores poemas. En el último de sus libros,
me refiero al traslado fisico, también al espiritual.
r_¡,,,.,..,.k,-,
Paz traducido
'-""'ó'
UJII&amp; ro, •incl::uye un poema de
. OctaYío
'
Nos presenta lugares públicos y privados, geografias
al inglés por ella misma ~ prtmeras ttaduccioneS de sus
~r las que atraviesa. Viaje externo sí, pero también
poemas en México se 1as debemos precisamente a Paz.
· interno, reflejo del cuerpo en las aguas que anidan en
El prda resalta una especie de duaUdad o polisemia en
el alma y en ía imaginación. Geografia de uno y del
.su trabajo: "En Japoesta de Bishop 1as cosas vacilan entre
ser lo que son o ser una cosa di&amp;tinta de lo que son" (1994:• otro, o de lo otro.
Cqmienzo por el viaje'externo. Por los poemas que ·
313). Esta carad:e:mtica de su obra colpca aÍ kctor, por
nos llevan ala selva, nos atraviesan por alguna costa, o
~
-en el terren0 de la inceitidumbre. tnQmento
nos pasean por una carretera.
que se transforma en experieoo,a reveladora. l a ~ ama
El poema "El mapa"·pertenece a su primer lipro
el mundo, lo toina todo ylo hace con maestña
. publicado tras_haber ganado un concurso literario

D
-

y

.

'

Las largutsimas piernas,
.
una extensión de leguas\ que no llevan la ciudad
· a ninguna parte; las franjas
·soh{é las que. conduciJnos (listas satinadas sobre
pantalones
2

de arlequin, medias de mall).

1 En el prologo a Anrologiapoética (1980) Madrid: ColccciOn Visor.

a lc1s 35 años. Hay un juego, un desplazamiento por
la costa como por un mapa ·que bien podria estar
extendldo sobre la mesa del coJ11edor. La voz poética
se acerca tanto como para ver la profundidad y el color
de las agu,as, tanto como para alcanzar a distinguir las
algas marinas que oscilan entre el '"verde y el simple
azul". La lente enfoca para presentarnos la imagen
misma en donde tierra y mar se abrazan y se disputan
el espacio. Luego se aleja, o quizá sea ·mejor decir:

2 La traducciói:t es de Orlando José Hcmández.

24

se transporta, y nosotros con ella, frente a ese mapa
en donde los bordes que dibujan las penínsulas de
Terra~ova y Labrador -provincias de Canadáas~me1an el "índice y pulgar de una mujer cuando
suJeta la suave tela". Del color del mar, en 1a costa
nos, vamos
al color que los cartógr-'os
eligen para 1os'
"
i:U'
pa1ses de acuerdo al carácter o a las aguas nativas".
Es~amos en una especie de frontera: en el aquí y en el
alla, en la cost a y frente al mapa.
Pero la voz no se limita a la descripción de
lo otro. Se sorpr ende ant e los caprichos de la
naturalez a y se cuestiona el funcionamiento de los
elem~nt~~ que habitan ese otro espacio en el que
convive: lÜ acaso la tierra se reclina p ara levant ar
a~mar desde abajo, tirando de él por todos lados
s1~ p~rt_urbarlo?" Pregunt a que no lleva respuesta.
E1erc1c10 de reflexión qu e envuelve al l ect or y
lo lleva a la raíz, al origen, lo lleva a preguntarse
asuntos que creía olvidados.
Para acercarnos a los viajes internos que se
~esarroll~n en est a poética, podemos leer el poema
Un arte ' donde la voz poética nos presen ta
un mapa interior que se compone de ausencias
pres_en~es. El cuerpo del text o se forma gracias a
la perdida. La pérdida lo constituye. Desde cierto
p~nto todo poema se compone de lo perdido. Como
dice Antonio Gamoneda, la poesía es un ejercicio
de memoria. Las llaves de la puerta, el reloj de su
madre, dos ciudades, un ser amado, todos ellos

obj:tos que se recuperan gracias a la memoria.
Objetos que dibujan el mapa interno. Experiencia
que º~-~ rre gracias a lo que no está pero que
parado11camente sigue estando · Ahi de nuevo nos
encontramos con el juego y la polisemia.
La lectura y relectura de la obra de Elizabeth Bisho
nos permite dialogar con un universo que se ubica e~
la frontera. Un mundo que está afuera como adentro
y en donde las cosas son maravillosas por el simple
hecho de existir. La voz nos presenta con maestría un
mundo íntimo, una serie de viajes que nos inquietan
al revelarnos una mirada peculiar ante la vida. La
poeta se detiene en cosas "tan pequeñas" como una
llave y "tan grandes" como el mar. Todo es digno
de ser observado, todo es motivo de detenimiento
celebraciónto
Y

Referencías

A_t~bdz~h ~~~~ {af~;;peahs, Illinois: Elise Paschen &amp;:
BlEshdi?P,, E.d(l986). ~ntolog!a, México: 8 Tucán de Vircrini
. c10n e Verórnca Volkow.
o~a,
BIP~~EE.Q?~9)- deAntOologíadPoética, Madrid: Colección Visor de
.
' woon
r.lan oJosé Hernández.
Bif~E'i' (2~:). UnaAnt~l~$Íª de Poesía Brasileña, Barcelona·
Alonso~to c10nes, Edic10n de Margarita Cuellar y Ángcl
Bloom, H. ~2002). El canon occidental Barcelona· An
~~~go,Ji~9~)00). Art~ Poe'stica,
/ Barcelona: Edito~ial ~~-, .{
. Éxcurswne Incurstones México· FCE
Gc::1!J.~~~~' A. (2007). El cuerpo de 'los símb~los, Oaxaca:

�POESIA

POIIIA

Dos poemas de Elizabeth Bishop
C4

TRADUCCIÓN DE CABRIEU. CAMTÚ WESTEMDARP

Un arte

El mapa

El arte de perder no es difícil de dominar;
tantas cosas parecen henchidas con el intento
de perderse que su pérdida no es ningún desastre.

La tierra yace en el agua; es un verde sombreado.

¿Sombras, o es que son bajios, en sus orillas
mostrando la línea de extensos arrecifes
donde las algas cuelgan desde el verde hasta el simple azul?
¿Q acaso la tierra se reclina para levantar al mar desde abajo,
tirando de él por todos lados sin perturbarlo?
¿Empuja la tierra desde abajo al mar
a lo largo de la hermosa plataforma de arena curtida y fina?

Pierde algo cada día. Acepta la confusión
por las llaves perdidas, la hora en blanco.
El arte de perder no es difícil de dominar.
Luego practica perder más, perder más rápido:
lugares y nombres, las partes a las que querías
viajar. Nada de esto traerá un desastre.

La sombra de Terranova se tiende plana e inmóvil.
La de Labrador es amarilla, donde el distraído esquimal
ha derramado aceite. Podemos acariciar esas bellas bahías,
bajo un cristal, como esperando su floración,
o como si colocáramos una pecera limpia para peces invisibles.
Los nombres de los poblados costeros huyen hacia el mar,
los nombres de las ciudades cruzan las montañas vecinas
-aquí el impresor experimenta el mismo entusiasmo
como cuando la emoción, por mucho, excede la causa.
Estas penínsulas sujetan el agua entre
índice y pulgar
como cuando una mujer sujeta la suave tela.

Perdí el reloj de mi madre. Y mira, mi última o
penúltima de mis tres casas se ha ido.
El arte de perder no es difícil de dominar.
Perdí dos bellas ciudades. Y algunos
vastos reinos que eran míos, dos ríos, un continente.
Los añoro, pero no fue un desastre.

Las aguas de los mapas son más silenciosas que la tierra,
le dejan a ella la conformación de sus olas:
y la liebre de Noruega se precipita agitada hacia el sur,
los contornos estudian el mar donde yace la tierra.
¿Se les asignan los colores o es que los países pueden elegirlos?
-Lo que mejor acomode al carácter o las aguas nativas.
La topografía no muestra predilecciones; el norte tan cerca como el oeste.
Más delicados que los historiadores son los responsables de escoger los colores
de los mapas.
De Norte &amp; Sur (1946)

-Incluso perderte a ti (la voz burlona, un gesto
que adoro) no habré mentido. Es evidente:
el arte de perder no es muy difícil de dominar
aunque pueda parecer así (escríbelo) un desastre.

�on D~ M Q ofo\
\:::.Jº

ClS HUCO MUJICA

R

Cada contenido pide su forma,
0
~
~~
o, de lograrse plenamente, el
~R Q
ful ~ D conteni~o es la farma, es su
D 0 ~ ~ W LnJ ~ llegar a s1, su comenzar a darse,
~
a ser expresión. Hablar del silencio, l?ºr
ejemplo, pide silencio; la escucha pide
escucha y la poesía poesía... Por esto renuncié a la línea recta, esa
que Nietzsche dice que siempre miente; renuncié a la ilusión de lo
terminado en su estar ya concluido, encerrado, conceptualizado. La
del verbo por sobre el sustantivo, el sentido por sobre el significado.

nn(;:)

~@ 8 O/1

En la palabra se trasciende el silencio, en el silencio
se trasciende la palabra, trascendiéndose se habitan,
habitándose se contienen.
8 silencio es la alteridad de la palabra en la palabra,
se es así rebasándose de si, no diciéndose: dándose a
escuchar.
8 saber del silencio no es un saber, es un habitar,
después, a veces, un hablar, un decir el habitar, un
habitar las palabras.
El silencio que alberga la palabra poética no
es lo incomprensible de sí, es su impronunciable
singularidad: es lo irrepetible de sí.
Un poema debe llamar, después callarse:
abismarnos, no en su lectura (en las palabras aún nos
reflejamos) en su silencio, allí donde nos desnudamos.
El silencio, el poético, está siempre al final, allí,
donde el inicial se escucha. Es que donde termina
el lenguaje no comienza lo indecible, comienza
l. SILEMCIO
la revelación; es hasta esa orilla hasta donde hay
El que mira la lejania ve mucho más que lo que mira,
que llegar a callar, allí, desde donde se comienza a
más lejano que lo que ve. La poesía, si se cumple, dice
hablar.
lo que dice y el silencio desde el que se dice, la lejania
Las palabras son soplos, de boca en boca revelan
con la que nos llega.
un mundo; el silencio es un aliento, de oído a oído,
El silencio es la medida y el juicio sobre las
custodia un misterio.
palabras, su verdad, pero no una verdad callada: un
silencio escuchado.
La poesía es el encuentro entre dos silencios, entre
11. LÁ ESCUCHA
ella y la escucha; ni el uno y ni el otro preceden a ese
Lo primero fue el abrirse de la noche, lo dado a luz en
encuentro, acontecen allí, allí donde el acontecimiento
ella, lo primero, lo primordial, fue la abertura -esa
habla, en el poema, donde la escucha dice.
huella del no haber sido, ese posible volver a no ser.
El silencio es la medida de las palabras, su originaria
Lo primero, lo más propio, es la apertura, esa acogida
desmesura: su decir lo que callan.

n su lugar elegi el pensar poético, el que no
teme ni a lo fragmentario ni a lo inconcluso,
sabe que lo fragmentario tiene otra secreta
unidad, la que no renuncia a la pluralidad, la
del archipiélago, la de lo sinfónico... La que, en
definitiva, es fe en el lector, fe en que la lectura
también es creación, cuando es escucha, cuando se
deja engendrar, cuando sabe que toda escritura es
anunciación y no definición, busca encarnadura y no
sólo comprensión.
Torné dos temas, silendo y escucha, ya que del silencio
sólo sabemos que habla, sólo sabemos si escuchamos,
si lo dejamos llegar a nuestra voz, y si esa voz es la de
un creador, la de un escucha, su concreción, su llegar a
sí, en el género que he elegido, se plasma poesía.

E

28

!T:.ºsomos.

~

esa escucha de_lo que llegaremo&amp;j

No llegamos a la vida trayéndo con-nosotros un

Itnguaje, nacimos-oyentes, desputs1 y gracias
a dio, fuimos hablantes. Hablamos p~ue
nos hablaron: nos en~n las palabras, nos ~
~ elleng\laje.
Desde entonces, cada entonces, hablar es
~ la palabra: responder.
Desde entonces, para siempre, el escuchar es la
exucma cercanla del hombre a su. origen, a su más
~ y extrema ltjama: a la que está llamado a darle
'YOZ.

Se empiezá a escuchar cuando ae presra oldos, se
Jos dilata en lo que los dilata; como en un bósque,
ct:imdo uno cierra los op; para dejar que lo que es
· ....,_~ llegue: se anuncie
ta escucha, ese olrdel desierto, ese roce de vientos,
ae

~¿et~ en~ p~

.

Ia hístoria del silenao son l a s ~ la

-

•'.'JJ

altcri=mo fecundidad, revelación que revela ló
Decir escucha es también decir espera, ese
recogimiento de st sobre lo que aún no llega.

ese~sobreloque noes.
El habi~ ~~o es esa ~peta. espera dé
una ausenaa que nene que ser álstodiada como
usencia: una espera sin memoria, una espera sin

esperma

.

En la anchura que la escucha dilata el temblor de
la realidad resama, su fondo rumoroso vibra: entona,
da decires.
· Escuchar es no '01rnos escuchand~ es IQ,ás un
exhalar qµe un iuaalar, más un entregar que un
recoger.
Escuchamos cuando no esperamos ofr, cuando1io
c-.nnftna,nos la escuclia, escuchamos cuando tambitn
el olr caUa.
·
(Queter olr, a(m querer decime.}
. Algo siempre habla, algo que l1amá a Rr

es

~deesesilencioeslapoesia.
.
~ éscuchado.
Enel silencio la poesla se desnuda, en la
,:_,;¡,, O nada habla, y, (ll esa nada, pide ser
c1esnudez dpoema se encama.
~, •
escuchado
·
.
silencio no se dice en las palabras de ~
Cuandoownos '8CUCbar ~ es cuando
ijllien lo dice; se da a escuchar en la voz de
· smeihos que al8') siempre babia.
9Uien lo escucha.
•
Callarse no es dtjar de decir, eS dejar decir:
Ya no digo silencio, digo éscuchar. Me digo de . dejarse llamar a la escuclra. · .
camc.
En el callar se abre la eacucha, en hr abierto
Decú: silencio no es decir lo humano, lo humano acucbamos l o ~ Hamo a callar.
es encarnar el silencio: sabemos escucha, escucha y
Escuchar es ignorar si lo escuchado precedló a la
~ es sabemos Uamado por lo-que se escucha en
escucha. o si nace all1. en el contacto entre el silencio
tanto no nos oigamos escuchando.
y quien lo escucha, como ~ un bosque donde no se
La escucha, llamémosla la escucha poética, · sabe si escuchá al viento o a las hoj~ que el viento
su comprcnsi6a, no es un~ aprehensión: es una . mueve, a la m!Jsica o a la danzá. (Osi el uno y el ono
:enttc&amp;a; es la renuncia al deseo de poder msito en el sOh ademas el otro en ese decir que los aúna.)
--::saber, renuncia al saber como posesión, de borrar la
.Escuéhar es pertenecet a lo que al decirlo se oye. a
akeridad
..
lo que al decirlo nos nombra.
la escucha poética. lo recibido. no aboca a un
Olr, en cambio, es siempre o~ es saber y, saber,
discurso sobre lo comprendido, no es siquiera
~ siempre eco, repetición.
acto del pensar: es la sensibilidad, la
~ poesla es el saber del no saberse: el poeta
vuhierabilidad pasible de acoger, de ~ar venir,
escucha sin olrse: trascendiéndose.
de 8lllparar lo otro como otro; es el dejarse álterar
Cuando escucho sin otrmc escucho el ser.
}'C?t la alteridad, transfigurar por el sentido,
que en mi calla, el callar que en mt respiro.
ibmijnar,por la bdleza ó herirse por lo sUblime.
Hay que olr sin abandonar ia· escucha, para
No se trata de una mera pasividad, se trata de
que no sólo lo que se oyó se oiga, para que
ser¡asible, capaz de ac~er la alteridad cÓmo
también lo que no &amp;e oye se diga O más aún:

9

•

a

se

11,

�111, U. POESI.A.
escuchar hasta que nada se oiga, recién alli decir, decir
La perpleja lucidez de la poesía es tal que nada
lo escuchado, exhalar lo inspirado.
queda definido, nada cristalizado, ningún posible
Escuchar no es olt las palabras sino la voz, la que
exorcizado.
se sustrae al decirlas: el aliento atrás, la cisura de cada,
Su saber no es apologético: no demuestra, muestra;
palabra.
,
tampoco define ni confina, abre; no es la abstracta
Las palabras, cada vez, son las de todos, la voz, toda
luz de la razón, es el claroscuro de la intuición, es la
vez, es la única vez.
reverencia y es el asombro.
Se oye con lo que el oldo tiene de carne, se escucha
Es rigor y presagio, dice lo que se dice en su duda,
con lo que esa carne tiene de hueco, abre de abismo.
en lo que toda afirmación conserva de pregunta, toda
Se oye lo que se dijo, lo que suena, se escucha lo
pregunta palpita de esperanza.
otro, lo no dicho en lo qÚe se dijo: lo que en lo dicho
Dice el estar y su exilio,Ja dubitativa cercanía, la.
otra vez vuelve a llamar.
presencia y la ausencia sentida de lo que nunca estuvo.
La hondura de un poema, lo que la poksis trae
Huella y recelo de que el viento la borre: aliento
abriendo, no radica en aquello de lo que sus versos
retenido y los ojos cerrados.
hablen, ni siquiera en cómo hablen, radica
Es el tremer de lo ambiguo e
en la dimensión de la escucha desde
inacabado, la inabarcable conjetura,
la que llegan sus palabras, de su
el rumor del desconcierto: la
permruiencia o no en ella, en ella y
conmoción de lo que por viviente
su ausencia.
late.
La escucha, la poética, no qusca
La poesía no da a conocer las
llegar a oír, busca callarse en el
cosas, ni a la montafta ni a la lluvia
nacerse de todo posible decir.
que sobre ella cae, da a escuchar
Alli reina el aguardo sin prisa,
al silencio de las cosas cuando las
el pudor de lo lento, la demora ...
cosas están en ellas mismas.
el tiempo de lo que crece sin
La po~sia no está nunca en el
nombrar la cosecha.
poema; no lo está porque no es:
El escuchar no oye: el oír ya es
llega. Ese llegar es su pasar, su
posesión, retención; mismidad.
entrega, su sentido.
Reflejo y eco del decirse en lo dicho,
En la poesia nos abrimos a la luz,
prolongación, no nacimiento.
no a lo que ella ilumina, a la belleza, no a su
Escuchar es no olmos mientras
resplandor, a la expresión, no lo expresado.
escuchamos, es ir, sin volver, escribir, sin saber.
En ella lo desconocido_ es presencia, no
El poeta debe decir, pero haciendo escuchar lo que
conocimiento, es lo que es en si, no para mi, lo que se
no dijo él: lo que lo hace poeta a él.
manifiesta, no lo que se me muestra, lo que veo, no en
Todo decir, para cumplirse, tiene que darse no sólo
lo que me miro.
a oír, también tiene que abrir la escucha.
(En su e){trañeza reconozco lo extranjero que me
En lo oído se oyen las palabras, en la escucha el
soy, en lo incomprensible lo inenarrable de mi.)
temblor de la voz, en el roce del silencio, en el aliento
La poesía es precipicio de la belleza, la belleza y el
de quien las dice.
desgarro, ella y lo sublime, el horror y la rosa.
El silencio de un poema no es sólo del poema, es a la
La poesía es la palabra desnuda de si misma, su
vez del lector: es donde él se escucha.
'
desnudez y el latido qué la desnudez revela.
Al alma hay que crearla, inhalar lo que inspira,
Que la poesía no se agote en el poema, que el poema
imaginarla: darle voz. Encarnarla es la obra humana, la
sea su propia ausencia, no es ni carencia ni privación,
humana fidelidad a si, lo poético es escucharla, hácer
es su abismo preservado, es lo que cada poema
de su soplo un verbo, de ese verbo otro inicio, otra
custodia.
única creación.

30

LA. POESÍA. ES REVELACIÓN DE LO QUE EN ELLA. NA.CE ~E LO
QUE EN SUS PALABRAS COMIENZA A LATIR~ DEVELA.MIE~TO DE
UN SENTIDO CUANDO ES INA.UCURA.L, CUANDO ACONTECE y SE
EMTRECA CREACIÓN.
La poesía inicia, inaugura espacios, los abre, no los
ocupa, los entrega: esa entrega es el poema.
'
El poeIUa es poesía entregándose, ese entregarse es
su acontecer: el acontecimiento que es un poema; el
poema es su don, la huella de su irreductibilidad: la
promesa cumplida permaneciendo promesa.
La poesía es el deseo de
las palabras, el llamado de lo
imposible.
En ese imposible que llama
se abre la posibilidad que
· responde: el poema.
En la poesía, la originalidad
es tan fortuita como el tema
ambas son obra del poeta, n~
así la poesía.
Lo real, no la realidad, es ]a
palabra fuera del Íenguaje, ]a
irrepetible.
Lo real es la palabra que
sólo se escucha, la indecible:
siempre alteridad, cadi vez
poesía, poesía inicial
La poesía es revelación de
su ser: de su ser revelación
no de lo que se ignoraba, de 1~
que nunca hubo antes de ese
decir.
La poesía es revelación de lo que en ella nace, de lo
que en sus palabras comienza a latir; develamiento de
un sentido cuando es inaugural, cuando acontece y se
entrega creación.
SuStrayéndose se dice la poesía, se anuncia en la
huella de su irse: en la sed que dejan en la boca las
· palabras.
. La obra no se agota en sí, ese es su revelarse: su
msondable sustracción, su atraernos.

31

Cada obra es ella y su exceso: su ser y su expresar,
su ser msondable: su misterio de ser.
Es alli, en lo inabarcable de la poesía, en lo inefable
de lo comprendido, donde somos abarcados por lo
mabarcable que nos trasciende, lo abierto que nos
ahonda que es el misteri:o que nos revela: que nos
custodia y resguarda como
misterio.
La poesía acontece en ese all1
que el acontecer de sí abre en
esa hendidura en que el po;ma
se completa a sí tra.scendiéndose
a si; ese abrirse es el acontecer
de la obra misma: ser su forma y
su desgarro, su ser en si sin ser
para si.
A la poesia, como la vida toda
no se la retiene, se la recibe: s~
trata de saber partir. ,
En cada poema comienza la
poesía, la poesla que se sustrae
para preservar lo que es: su ser
cada vez inicio.
En la poesía el lenguaje llega,
no está, o está pero dándose:
diciéndonos.
La poesia es el exceso del
soplo en la palabra y de la palabra en el lenguaje.
Irreductibilidad del decir a ¡0 decible: imposible
que hace del poeta una apertura, de lo abierto su
abismo, de su abismo su entrega.
La poesía no refleja lo que ya es, la poesía nos habla
de lo que no era, nos abre a Jo que en ella llega a ser: al
ser que a ella llega.
La poesía· es soplo, soplo en ]a palabra, aliento en
la nda; exhalada dice aire en el aire, rastro evasivo,
promesa y figura: origen y destino8'&gt;

�POESIA ·

POEIIA

Tres poemas deKate HaII1
es TRADUCCIÓN DE CRISTINA RIVERA•CA.RZA

•

El sueño de la certeza

Recuérdenme para qué es la luz

El problema es llegar a saber dentro de un sueño. En el mío

Queridos ocupantes del bosque de los cerillos,

la otra gente dormia y soñaba. Alguien estaba roncando.
El problema estaba doblado cuidadosamente sobre sí mismo como un pájaro de

estamos haciéndonos más altos. Enciendo la carne asada de mi amigo

.'
origami.
Se proveyeron'las herramientas. Por ejemplo:

mi paisaje visible. Ocupantes,

una casa de piedra caliza, un pa~uete de alfileres rectos

si dejamos las ramas con las hojas

al rozar una simple idea contra
sé que están pensando
f

y un sarcófago de piedra.

podrían crecer hasta ser lo suficientemente grandes
para que nuestros autobuses pasen a través de ellas.

El origami es una adivinanza. Los pliegues son aproximaciones.

Pero esto tomaría un tiempo que tal vez

El resultado tiene buena forma. La certeza puede doblarse

no tengamos. El mundo

a modo de pájaro sin plumas. Aventado al aíre, puede no volar

se está reduciendo conforme el universo se expande,

pero pudiera quedarse suspendido allá por unos segundos

y recuerden, es posible

y cagar sobre las piedras
antes de ser derribado con los alfileres.
Es del todo posible que la casa del sueño no sea en realidad

prenderle fuego a todo eso,
y entonces hacer que produzca semillas en la ceniza.

una casa, pero el pájaro, la roca doblada.

Queridos ocupantes de las cajas de mudanza,

Los alfileres causan indigestión y el sarcófago,

hay días en que olvido

un mueble empotrado que es parte de la anatomía.

que ustedes tienen que vivir también aquí, en estos cubos

La parte más difícil es reducir el sarcófago

de cartón, revueltos junto con lámparas

hasta que su tamaño sea el de una pequeña caja de joyas,

que no funcionan. Todo está etiquetado pero

y luego hacer malabares con el pájaro y los alfil_eres,

como hemos usado las cajas una y otra vez, los objetos en la lista

tan rápido como para que formen un círculo
sin causar ni un moretón, ni un piquete de alfiler o una cortada de papel.

no son los que están dentro. Así que, ocupantes, estoy perdiendo
la fe. Los que me ayudan a mudarme están en movimiento también.

Brevemente, nada tiene peso sobre las manos sino que vuela por el aíre.

Ustedes han visto que se puede inundar un sótano.
He buscado a Santo Tomf.s como uno buscaría
a un plomero. Ysufro de mareos.

·; Del libro Th&lt; Ccrtainty Dream, editado por Coach House Books, en 2010.

�POESIA

POEIIJ.

Estamos ocupados escribiendo animales

'

Te vi viendo tus caballos de miniatura

Recuérdemne que vivo aqui, aún si

'

tu bote modelo con su pequeño timón del capitán.

no vivo. Dejen que se pierda la arquitectura'.

Debiste hacerte aún más pequéño para caber

Si la luna debe ser un péndulo,
dejen que el reflejo permanezca inmóvil.

en ese espacio. Yo debí hacerlo. En cierto punto
estaba en la popa y tú estabas solo

Queridos ocupantes del tiempo y del espacio,

en la proa con tu caleidoscopio.

sujetos a leyes causales, estoy escapando
a través de una ventana rota,
allá donde las estrellas están, viendo hacia adentro

Hicimos desfilar demasiadas cosas vivas .
en esos navíos diminutos. Pudimos haber creado nuevas especies

de mi a través de mi. Hace frio.

con tanto hacinamiento. Estábamos ocupados en la cubierta,

Estos son regalos más bien extraños. A mi amigo le dio
hipotermia. Llevábamos puestos trajes de astronauta

temerosos de abrir esa puerta de madera. Los leones

atados por cuerdas atadas a

podtian ser los mismos viejos leones que han poblado cada sabana

objetos flotantes. Le pasé los cristales de hielo

y estábamos listos para algo nuevo.

a través de esta composición. Ocupantes, el alma
está haciendo demasiadas preguntas. Quiere

Pensan1os que avistamos tierra. Queríamos tierra.

saber si tiene una bella forma. Y no
• _sé qué responderle.

•

'

�'

ue al cumplir los seis meses de cambiarnos al departamento cuando nos empezó a
hartar el correo equivocado. En las primera~ ·semanas pensamos que era inevitable
dejar rastro en una mudanza, como la tierra que se cae al pasar una planta de una
maceta a otra. Podíamos soportar que el titular apareciera mal en los recibos de gas, luz y
teléfono, que pocas veces coinciden con quien vive en un lugar prestado. Si acaso dependerta
de nosotros arreglarlo, de robarle el espacio a los difuntos dueños del edificio a quienes
recordaban en vano en cada factura.
No, nada de eso IJlOlestó tanto como lo que vimos crecer en nuestro recibidor: el bulto que
hacian las cuentas de banco, el plan del celular, las mensualidades de las tiendas, la suscripción
al boletin de ofertas y a un periódico maltrecho, las colegiaturas de las escuelas, la revista de la
Facultad de Lenguas Modernas, y las tantas postales que presumian viajes por el extranjero,
que mandaban abrazos, enviaban besos posfechados a los niños.
Al antiguo inq11ilino le enviaban papeles como a un bebé le hacen mimos. Siempre estaban
dirigidos a un tal José Fernando, qué habla vivido cerca de 10 años en ese mismo departamento
que teniamos poco de rentar. Por el correo sabiamos que era padre de tres, que hablaba como

F

L

,

ªrresponc1
enc1·
Co

a:~t::::c:ri::::::::;ar~~:
de pesas que, por las marcas del
m ISA.BEL VILLA.RREA.L aceite en el suelo, suponemos
había colocado en el cuarto de
servicio.
Sin embargo, decidimos hacerle espacio en un cajón de la cómoda al correo de José Fernando
por si algún día decidía reclamarlo. Habla algo de natural en apropiarnos de sus manchas, en
• poner el calentador o la lavadora donde él y sus antef!ores nos ~señaban ausentes, pero recibir
deudas era algo completamente distinto. Nos dejaba ansiosos como quien ve un paréntesis que
no se llega a clausurar: el contenido mismo del correo parecía ser su incentivo para e,1tar el
cierre, para huir, quizá, a otra ciudad, a otro pais.
Durante ese tiempo aprendimos cómo el tal José Fernando parecíá estar atado desde ,
todos los ángulos. Le habria sido impensable conseguir algunos meses corr ...._
Hacienda; de por si pagaba con retrasos la colegiatura de sus chicos, ••
que siempre tenía el tino de caer en los mismos días que la
renta. Eran números demasiado grandes para todos,
para ellos y para nosotros, me decía preocupada
Emilia, quien lela sus estados de cuenta
como un diario infinito de actividades
._,,, !
económicas, la única señal de que el ex ~ , ~ ... ·: /11,··
•inquilino seguia vivo y gastando.
/
~5
Emilia y yo llegamos a discutir por las ·
..-.• ·
noches si aquel tipo se había mudado de
. )
departamento buscando evadir la vida de la
que se nos notificaba por escrito. Me miraba a
los ojos y preguntaba si creta que hacia con su esposa
.

.

lo que nosotros en la cocina -amplia y con gabinetes de acero
antioxidable, una bendición para lo que costaba el departamento- y
· qué tanto babia de diferencia entre ellos y nosotros, entre nosotros y
los que seguían de nosotros, si haciamos lo mismo con el mismo ritmo
si las mismas paredes del departamento nos llevaba:n
, .\
a las mismas áreas cáhdas, si guardaban nuestros
secretos en los mismos cajones. Si todos
acabábamos en correspondencia.
/'
La mañana en que perdimos todo nos llegó
).
el acta de divorcio por debajo de la puerta. Estaba
\. • • 1 \Í
\
••.
endosado con el nombre de José Fernando
. '
en cursiva y una señora Felicitas acusaba
de recibo ("Ha de ser la vecina de abajo,
Tenchita", dijo Emilia, "la vieja que ni sabe
qué está firmando"). Habla sido enviada
el mes pasado desde· Aguascalientes;
la demandante se llamaba Julia. José
Fernando y Julia, casados en 1991, una
pareja relativamente joven, victima de
las décadas donde los trámites no duran
lo esperado. Emilia tomó el acta con
solemnidad, pasó los ojos por los sellos
y las firmas, y la guardó en el cajón con el
resto de las cosas. "Pobres chicos", dijo Emilia. Tan
desafortunados, probablemente no recordarán su hogar
constreñido de apenas tres cuartos y medio.
.
Nos recostamos en el sofá, con la imagen de una familia fantasma
p~mda en dos -porque las familias fantasmas también sufren-, y vimos crecer a nuestros
hi¡os imaginarios en el espacio que el d~partamento tenia designado para ellos. Permanecimos
así hasta que el timbre y los golpes en la puerta nos hicieron levantarnos. Abrimos y
encon~amos a aqus:lJos carroñeros igual de resignados: nosotros por acertar por cuál de todas
las cuentas estaban en nuestra casa; ellos por encontrarnos juntos a pesar de la custodia y el
embargo8'&gt;

«é. '

37
36

�POESÍÁ

Lesamants
OII

MICUELCOVARRUBIÁS

En Los amantes, d pintor alude ala ceguera dd amor
·cubriendo d rostro de los enamorados con un velo que les
permite gozar con mayor fruición su dulce ceguera. Utiliza

f.J el velo para revelar lo que suele ocultarse.
Marce! Paquet

También el amor se envuelve -no como regalo o como sofá de casa abandonada.
Como si fuera una presencia bifronte o, mejor todavía, un par de rostros ahítos
de oscuridad. Digámoslo' ahora así: un misterio vespertino ofrecía a los amantes
/

encubiertos.
Magritte cuidó la identidad de sus modelos a los que cap?Jró en la plenitud
de su erotismo. iClaro que no tenemos duda· acerca de su maravillosa osadia! Yde
su discreción. Pero ...
¿Sin darse cuenta al surrealista se le escapó úna porción del brazo femenino? Y

\

fue por eso que te dejó a merced del ojo al acecho del amador ya sin máscara, mientras
a él le descubrió la corbata que.lo ha vuelto ese personaje obligatoriamente conocido
a causa del p:ozo de tela que pende siempre de su cuello.
Si, esos amantes cubiertos no son quienes parecen. Su identidad quedó alterada,

I

limpia de gasas blanquecinas o telas agrisadas. Abandonaron su oscuridad pero no la
poesia. Somos tú y yo lirondamente: un brazo que asoma yun pendiente de tela que a
nadie iograrta engañar.

�El foras tero llamad José María Arguedas

•

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1

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11

•

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.

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1
ANTROPÓLOCO Y AUTOR DE FICCIÓN,
NACIÓ JOSÉ MARÍA ARCUEDAS
EN UN LUCAR DEL PERÚ LLAMADO
ANDAHUAYLAS, EN 1911. SUS OBRAS
FUERON POCO VALORADAS EN
SU MOMENTO, PERO COM EL PASO
DEL TIEMPO SE HAM VUELTO UNA
REFERENCIA DE LA LITERATURA
LATINOAMERICANA. CIERTA CRÍTICA,
COMENTADA AQUÍ BREVEMENTE, HA
CONTRIBUIDO A SU CANONIZACIÓN •

• 1---..

: \$

·. ::.. «:11•~-' -

�1 relato de su vida sobresale ineludiblemente
al momento de acercarnos a su obra. Esto
es porque su ficción se constituye de sus
experiencias vitales: se mantiene de la convicción
ideológica. Por ello, importa el hecho de que
desde muy pequeño haya perdido a su madre, y
que su padre, nuevamente casado, lo haya dejado
por temporadas con su madrastra. Es a partir de
estos hechos, las largas ausencias de su padre por
cuestiones de trabajo y el ser rechazado por su nueva
madre, que entra en contacto con ese espacio negado
por la cultura dominante. De ahí viene aquella frase
del propio Arguedas, escrita a manera de confesión:
"soy hechura de mi madrastra". Así es como la vida
de los runas llena su infancia. Y es por esto que
tendrá siempre la convicción de haber hallado entre
los indios, el cobijo materno; en el quechua, la lengua
más íntima.
Constante en su obra es el mundo andino, pero
éste va descubriéndose no como unidad acabada,
sino como un entramado complejo; la imagen del
indio resulta movediza, pues lo sitúa en un entorno
moderno. Corno &lt;liria en su discurso al aceptar el
premio Inca Garcilaso de la Vega, su obra "pretendió
difundir y contagiar en el espíritu de los lectores el
arte de un individuo quecha moderno".
En 1938 publica Canto kechua, obra que culmina
con un ciclo de antologías y compilaciones de
producciones líricas indígenas. Entre sus primeras
obras narrativas se hallan los cuentos reunidos
bajo el título Agua (1935) y su primera novela Yawar
fiesta (1941); a éstas seguirán otras más conocidas y
valoradas por sus proposiciones tanto literarias y
artísticas, como por la representación interiorizada de
la nútica y visión del indígena andino: Los ríos profundos
(1956), Todas las sangres (1964) y El zorro de arriba y el
zorro de abajo (1971). Tanto la intención, como el logro
estético de estas obras, significan un cambio en la
tradición indigenista.
Bernard Shaw, por decir un ejemplo, ubica la obra
arguediana dentro de la corriente del neoindigenismo,

la cual es situada, según este autor, entre los años de
1940 y 1950 (Shaw, 1999: 71). Sin embargo, hay otra
tendencia que más bien rehúye a esta categorización.
Es el caso de la obra de Carlos Huamán, publicada por
el Colegio de México y titulada Pachachaka: puente sobre d
mundo. Este crítico y poeta peruano revive la discusión
sobre el indigenismo-neoindigenismo -vilipendiada
por la crítica de derecha- y concluye que Arguedas ha
superado ambas propuestas. Sus novelas parecen llevar
su propio proceso: de lo antropológico pasa a lo literario;
de lo indigenista llega a un cuestionamiento orofundo del
indio idealizado; luego,
en su última novela,
rebasa incluso el llamado
neoindigenismo, pues
revela las contradicciones
sociales y culturales de
estos sujetos inmersos
en la vorágine de
la modernización
latinoamericana. Así,
Huamán llega a afirmar,
de la mano de otro
especialista en el tema,
como lo es To más
Escajadillo, que no es
necesaria la etiqueta;
el cosmos narrativo
de Arguedas es "una
búsqueda incesante de
una literatura alternativa
de carácter universal y a la vez local, caracterizada por
una visión andina" (Huam~ 2004: 45).
Desde sus primeras publicaciones se anuncia el
pensamiento mítico como elemento de primer orden.
Sus primeras recopilaciones de la lírica quechua son
más que eso: conllevan un proceso de transcreación.
El imaginario mítico andino se expresa en su
sincretismo con la cultura impuesta en la colonia.
En un segundo grado, el trabajo de Arguedas, como
folclorista, vuelve a reunir estos dos universos. Por

EM LA OBRA ARCUEDI.AMA, POR DEMÁS COMPLEJA, SE EMCUEMTRA LA
ORALIDAD, EL IMACIMARIO QUECHUA, ASÍ COMO REPRESEMTACIOMES
DEL CONFLICTO EMTRE EL ESPACIO CRIOLLO, EL MESTIZO Y EL IMDÍCEMA
42

un lado, la tradición occidental, la palabra escrita, el
castellano y todo lo que la lengua encierra; por otro,
la imaginación indígena, la oralidad, el quechua y sus
alcances para descubrir una parte del mundo vetada
para la racionalidad occidentalizada. Sincretismo que
encierra en lo más hondo el conflicto. Ahí es donde
nace el dolor.
En su obra, Huamán atiende pacientemente las
implicaciones con el mundo mítico ysimbólico de la cultura
quecha-andina. Este pensamiento explora una visión del
mundo; procura explicar el entorno e intuir lo desconocido.
A diferencia de occidente,
la naturaleza tiene vida
propia, interactúa con el
hombre. "En el mundo
quechua el hombre y la
naturaleza se proyectan
concreta, dinámica y
mutuamente, no es
posible desintegrarlos"
(Hu~ 120). Hay una
permanente comunión
con la madre tierra. Pese
al sincretismo cultural,
la visión andina conserva
su distinción respecto
de la cultura impuesta.
En el caso de Arguedas,
logramos intuir cómo
se apela a la otredad
asumida en el uno mismo.
Sobre esta cuestión irremediable, el escritor se
~
ü manifiesta. De su observación sobre el entorno social,
¡ el lector logra constatar cómo persisten las dicotomías
= sierra-costa, Cuzco-Lima, quechua-español,
modernización-tradición, formándose así una nación
◄
profundamente dividida:

i

1

2
g
D

1

•

;
¡
...D

En el Perú, la segregación cultural sigue siendo cruel,
esterilizante y anacrónica aunque se ha progresado
algo en los últimos veinte años. El indio aparece
todavía como un personaje inmenso, rezagado
en siglos, a pesar de su infatigable esfuerzo de
supervivencia y de adaptación a los grandes cambios
-cambios a saltos- que da constantemente la
cultura que lo rodea (Arguedas, 1977: 7).

43

No es la pérdida del pasado, sino la fractura presente
el origen de su dolor.

2

Antonio Cornejo Polar, crítico peruano, ha contribuido
en la revalorización de la narrativa arguediana y, a
partir de ella, ha acuñado categorías que ahondan en
la comprensión de la misma, como lo es la idea de la
heterogeneidad no dialéctica. En uno de sus primeros
trabajos, Cornejo destacó la "significación que el
conjunto de su narrativa tiene para el proceso y destino
de la literatura hispanoamericana" (Cornejo Polar, 1973:
12). La última novela de Arguedas será trascendental
en el proceso crítico de Cornejo, ya que a partir de ella
logra acuñar la noción de sujeto migrante propuesta para la
interpretación de una narrativa heterogénea, que además
intenta escudriñar en las complejidades sociales (desde
el campo estético) con las cuales dialoga. En un ensayo
publicado en la Revista de Critica Literaria Latinoamericana
(RCLL), en su número 42, titulado "Condición rnigrante
e intertextualidad rnulticultural: el caso de Arguedas",
Cornejo propone una nueva pauta de lectura para El
zorro de arriba y el zorro de abajo. Esta clave se relaciona
con su categoría ya esbozada de heterogeneidad, pero aquí
se replantea la noción del sujeto discursivo: ..se trata
de la figura del migrante y del sentido de la migración"
(Cornejo Polar, 1995: 102). El crítico considera, entre
otras cosas, la obra de Arguedas como la gesta del
migrante y define literariamente así el migrar:
(...) es algo así como nostalgiar desde un presente
que eso debería ser pleno las muchas instancias
y estancias que se dejaron allá y entonces, un
allá y un entonces que de pronto se descubre
que son el acá de la memoria insomne pero
fragmentada y el ahora que tanto corre como se
ahonda, verticalmente, en un tiempo espeso que
acumula sin sintetizar las experiencias del ayer y
de los espa.cios que se dejaron atrás y que siguen
perturbando con rabia o con ternura (Cornejo,
1995: 103).

La obra de Arguedas incide, de manera crucial, en
el replanteamiento historiográfico propuesto por
Cornejo en La formación de la tradición literaria en d Pmí.

�Otro antecedente importante de esta obra crítica es
sin duda la idea de proceso literario de José Carlos
Mariátegui, abordada en sus 7 ensayos de interpretación
de la realidad peruana, y en la que insinúa ya esta
oposición de tradiciones: una que privilegiaba la
tradición colonial, la imposición del castellano, y otra
que achnitia las constantes irrupciones de tradiciones
marginales. Para Mariátegui, este proceso tendría que
culminar con la asimilación de la imagen del indio, con
todo lo que está detrás de éste, todo lo que conlleva.
A su vez, la obra y pensamiento mariateguiano
irrumpieron en la propuesta literaria de Arguedas,
la cual es concebida por él mismo como expresión
paralela a la lucha, a la crítica del sistema social,
económico y político imperante.
En el caso de La formación de la tradición, Cornejo,
lector atento de Mariátegui, describe el sistema que
ha ocupado el centro de los estudios historiográficos
y que encubre cierta mentalidad conservadora: el
hispanista. El crítico afirma y describe la coexistencia
de otra tradición que ha quedado al margen de esta
configuración cultural dominante, que es también
política y social. La aparición de una obra como
la de Arguedas, en su propia dimensión creativa,
demuestra que esta tradición quechua-andina, por
estar absolutamente viva, y por más que quiera
ser negada por la mentalidad hispanista, persiste;
entreteje así formas de expresión popular y alimenta
la imaginación "letrada", incidiendo en la escritura que
ha prestado su oído a esas voces.
En la obra arguediana, por demás compleja, se
encuentra la oralidad, el imaginario quechua, así como
representaciones del conflicto entre el espacio criollo, el
mestizo y el indígena. Dicho enfrentamiento,nunca resuelto,
puede ser interpretado, por ejemplo, a partir de ciertos
elementos narrativos, como lo es el desenlace de Los rios
profundos, en la rebelión de las chicheras. Una concreción de
esta complejidad es el hecho de que la obra, tan embebida en
el mundo quechua, haya sido escrita en el
~&lt;liorna dominante, el español
Esta situación lleva a

ji~

Cornejo a proponer la idea de la totalidad contradictoria
en el caso de la literatura peruana. l.a obra de Arguedas es
un momento decisivo en el cual dos sistemas, el hispanista
y el indígena, se articulan y se contradicen; el autor logra,
de esta manera, una obra marcada por ambas tradiciones,
y una forma crítica de entender la literatura "nacional" cuestionando el sentido mismo de "nación".

3

Arguedas se concibió a sí mismo como un forastero
permanente. Desde niño sintió ese desplazamiento,
físico y emocional. Por ello, llegó a plantear el
forasterismo, el cual se filtra a sus personajes, y
consiste en ese vivir en mundos distintos, de manera
fragmentada. Es pues la condición del migrante
indígena, o bien del mestizo que ha penetrado
aquel otro mundo. Es el sujeto entre la grieta de la
sociedad escindida del Perú. No hay en el mestizaje
una comunión feliz de las sangres. Y sin embargo
siempre lo desiderativo queda en pie, el sueño diurno:
"Cualquier hombre no engrilletado y embrutecido por
el egoísmo puede vivir feliz todas las patrias".
Persiste el dolor. Comprensible en un hombre que
vivió de esta manera. Que alimentó la convicción de
conocer el Perú en su conflicto cultural. Viajó, pero
siempre regresó. Creyó que había que estar situado,
y de pie, en el contexto inmediato que alimenta
la obra, que nutre al pensamiento. Por ello, puede
llegar a pensarse, sobre todo a partir de su debate
con Cortázar, que Arguedas opta por el localismo en
contraste con el cosmopolitismo. Más bien, lo que
logra es una transculturación, como lo propuso Ángel
Rama, que condensa esa supuesta contradicción entre
estas dos miradas. Consigue tomar de lo universal lo
necesario para expresar el entorno local, inmerso en
aquel imaginario andino. No hay en él un rotundo
prejuicio por lo europeo; y esto se constata en su
viaje a España. De su andanza retuvo los pasajes, para
volver siempre a ellos con el ánimo de encontrar los
puentes entre la cultura popular y las costumbres

españolas y las del Perú. De ese viaje dejó la obra
Las comunidades de España y del Perú; testimonio de su
labor como antropólogo que siempre fue de la mano
con la de autor de ficción. De su estancia en México
quedan los recuerdos de Juan Rulfo y Carlos Fuentes.
Opiniones opuestas, en cuanto a la imagen que él
mismo se forjó del escritor. En sus últimos días,
antes de que se suicidara el 2 de diciembre de 1969,
se dedicó a escribir algunos pasajes de su vida, los
cuales incluyó en su novela trunca, El zorro de arriba y el
zorro de abajo. Ahí manifestó algunas de sus posiciones
estéticas, políticas e ideológicas. Marcó una diferencia
entre el escritor que comercia con su labor, como lo es
el caso de Fuentes, y el que lo hace por una cuestión
vital. Él, por su cuenta, y aunque su obra es más bien
vasta, escribió lo que tenía que escribir. Su narrativa, y
en general su obra, obedece a esta profunda necesidad
por expresar estéticamente, y mediante este encuentro
conflictivo con la lengua, por ende con el universo
quecha-andino, un presente quebradizo, inestable.
Es el presente de la pauperización, de la miserable
y corrompida sociedad en vías de ser modernizada.
En Los zorros, asi, se aborda esa idea de que la
industrialización sin la justicia social sólo trae mayores
conflictos. El indio deja la sierra para hacinarse en las
ciudades, en este caso, en la creciente Chimbote; cae
inevitablemente en la promesa del progreso. Y así
se describe estéticamente la degradación social, la
pérdida de identidades, y la constante transformación
de las tradiciones originarias. A manera de ficción, el
agonizante Arguedas llega a intuir profundamente
las contradicciones del desarrollo, de la modernidad.
Muestra así de manera no dialéctica, al cholo, al
'
indígena, al mestizo, al trabajador explotado y a
la clase política corrompida. Al mismo tiempo se
despide, dejando sobre la mesa el sueño que no
termina~

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de :\1éxico. t.:niversidad Nacional Autónoma de México.

�l ensayismo de nuestros tres pensadores es a
la vez plural y heterogéneo, aun cuando trata
temáticas similares en diferentes momentos
de su trayectoria intelectual. Así, por ejemplo,
los escritos del joven Henríquez Ureña (aquellos
correspondientes a sus libros misceláneos, tales
como Ensayos críticos u Horas de estudio) difieren
sustancialmente de Seis ensayos en busca de nuestra
expresión, y más aun de sus dos proyectos mayores,
Las corrientes literarias de la América hispánica y La
historia de la cultura en la América hispánica. Lo mismo
se podría decir de los ensayos alfonsinos; desde
Cuestiones estéticas hasta Al yunque hay toda una vida
de reflexión, experiencia y escritura, que se revela
en las opciones ensayísticas del mexicano. Sus
intentos con el ensayo breve y agudo (Al yunque), el
ensayo enumerativo y sistemático (La experiencia
literaria), la obra compacta (El deslinde), la obra de
largo aliento crítico (La crítica en la edad ateniense),
son todos rnanifestaciones de una forma dinámica y
convenientemente fluctuante, que se constituye en
el albergue propicio para la crítica. Y qué se podría
decir de la obra de Mariátegui. Desde los incisivos
artículos críticos sobre la actualidad artística de
los años 20 (los publicados en Mundial, Variedades y
Nuestra época), Mariátegui comienza a preocuparse
por problemas socioculturales, cuya relevancia
trasciende el presentisrno de la crítica periodística,
y se ubica corno verdadera evaluación histórica
de los saldos dejados por los procesos culturales
vividos y experimentados por la sociedad peruana e
hispanoamericana, como se observa en Siete ensayos de
interpretación de la realidad peruana. Lo anterior indica
que no es posible encasillar todos los ensayos de
nuestros pensadores bajo los mismos parámetros
formales, retóricos, temáticos y/o problemáticos,
sino que para comprender sus respectivas decisiones
estéticas es preciso indagar en los propósitos
enunciativos de cada uno de los textos y en su
construcción argumentativa fundamentada en la
crítica.
Los escritos de Reyes. Henríquez Ureña y Mariátegui
que abordan temas y problemas literarios, son textos
que se ocupan de la literatura en sí misma y en su
relación crítica con el campo cultural, lo que me ha
ofrecido un corpus que se unifica en la problemática,

E

47

pero que al mismo tiempo se hace heterogéneo a la
hora de abordarlo. Por tal motivo, si el ensayo es por
antonomasia una forma compleja por su pluralidad
y carácter fluctuante e inacabado, los ensayos sobre
la literatura potencian aquella complejidad, pues son
además metatextos del discurso literario, cargados de un
mayor grado de conciencia discursiva.
Es necesario debatir un poco la noción de "género"
ensayístico corno forma argumentativa y creativa, para de
allí observar el uso individual que de éste hacen nuestros
pensadores. Por ejemplo, Luis Muñoz en la nota "El
ensayo corno discurso, algunos rasgos formales" propone
que la 'conciencia discursiva' ensayística se da tanto en el
plano del enunciado corno en el de la enunciación, esto
quiere decir que el ensayo por su función comunicativa
revela sus herramientas argumentativas (plano del
enunciado) y da indicios de la presencia del sujeto dentro
del discurso (plano de la enunciación). Resume Muñoz
que el ensayo "es un discurso personal que expone una
secuencia argumentativa incompleta destinado a interpelar a
un destinatario sobre cualquier tipo de referencia" (1978: 92,
el énfasis es mío). El carácter incompleto, las marcas de
subjetividad y la variabilidad temática son los rasgos que
la gran mayoría de teóricos sobre el ensayo le reconocen
a esta forma discursiva, y en estos reside gran parte de
la respiración sociocultural del ensayo en tanto forma
crítica.
El ensayo es la forma fluida de la discusión y la
subjetividad, se despliega en erudición, pero a la vez
delata las limitaciones del sujeto enunciador; posee una
fuerte presencia de la experiencia personal declarada,
aunque trate ternas de interés colectivo, social y
cultural; en este sentido, Juan Loveluck en "Esquividad
y concreción del ensayo" postula que "se trata de un
discurso cultural centrado en una forma permanente
de automeditación, un modo de autobiografía colectiva,
cuyas raíces arrancan del periodo romántico y de su
concentración en el 'yo"' (1984: 38). Esa concentración en
el 'yo', que es un rasgo de la modernidad, entendida en el
sentido de las rupturas del individuo con respecto a Dios,
la naturaleza y los otros, para dar cabida a la relevancia
de la individualidad y de la interioridad (cf Bousoño en
Maíz), posibilita la entrada de discursos que albergan
una ética basada en la autonomía.
Las preguntas por la autonomía discursiva que
alberga el ensayo en tanto forma crítica, se amplían hacia

�cuestionanúentos de índole político-cultural, en lo que Claudia Maíz
en El ensayo: entre género y discurso
señala como "la inherencia moral
que se sobreimprime al género
ensayístico" (2004: 8). La
"inherencia moral" adscrita
a la forma ensayística tiene
que ver con las "estructuras
cosmovisionarias" que se
le adjudican a esta forma
discursiva, en particular la
de ser un discurso heterodoxo de
confrontación y polémica. El ensayo
fue la forma discursiva que acompañó a
las búsquedas independentistas, a la definición
identitaria de los estados~naciones, para posteriormente
confrontar el aislacionismo complaciente de los
nacionalismos. En la entrada del siglo XX, el ensayo
asume dentro de su inherencia moral la búsqueda
de autonomía intelectual, pues da forma a los
discursos especializados, participando, además, de la
profesionalízación intelectual en los ámbitos creativos,
pedagógicos y editoriales.
La inherencia moral del género ensayistico se exúende

a lo largo de la historia literaria de Hispanoamérica,
en especial, durante el siglo XIX y las primeras
décadas del XX. Es una marca que pertenece a un
orden teórico, a modo de un modelo critico creativo,
que no constituye el género ensayistico propiamente,
sino que opera en la génesis de los textos ensayisticos.
El modelo se enviste de un "pachos" y un "echos" que
dan respuesta a las interrogantes sobre los principios
que siguen los escritores para preferir un género y
el significado estético e ideológico de la elección, en
circunstancias especiales (151).
Siguiendo a Maiz podríamos decir que la producción
ensayística de Henriquez Ureña, Reyes y Mariátegui
participa de la circunstancia especial consistente
en el llamado intelectual hispanoamericano a la
especialización en el momento en que las polémicas
culturales asumen el carácter de proyectos de
investigación de largo aliento. La literatura, para este
momento, se erige como el objeto que les permite

inscribir sus cuestionamientos en
torno al arte, pero también y
más significativo aÚIJ., en tomo al
complejo entramado cultural
que significó la entrada de
la modernidad intelectual a
Hispanoamérica.
Existe en este tipo de ensayoo
una perfecta conjunción entre
la subjetividad enunciadora,
que se traduce en la posición que
ostenta su autor, en tanto sujeto
hablante, cognoscente y poseedor de
una experiencia de lectura y familiaridad
con el fenómeno literario al que se refiere. E
carácter siempre fragmentario de la argumentación
se genera a partir del deseo constante de vincular a la tarea
interpretativa otros puntos de vista sobre el referente
literario, que es plural e inagotable, pues el objeto literario
es explorado en estos ensayos a partir de sus efectos de
sentido. Podríamos decir que el ensayo literario aspira a
la totalidad reflexiva a partir de la fragmentación de sus
objetoo en cuestión.
El papel que juega la crítica en la subjetividad de
los escritos literarios es fundamental, ya que ésta es un
ejercicio doble, es estrategia argumentativa y objeto
de reflexión. Los ensayos de Henriquez Ureña, Reyes
y Mariátegui se orientaron hacia la consolidación
de una critica estética e histórica que incluyera el
debate, siempre a partir del conocimiento de las obras,
prefiriendo asi los discursos abiertos a la polémica
antes que los largos tratados descriptivo~explicativos.
Si hay algo que particulariza y a la vez potencia la
escritura ensayística en materia literaria de nuestros
pensadores, es la manera como ellos toman posición
ante el fenómeno literario y cómo definen su lugar de
enunciación. Ellos detectaron carencia de reflexiones
sistemáticas que a su vez asumieran frontalmente la
responsabilidad de generar un discurso continuo, no
aislado. Estos escritos poseen como marca que los
posiciona en una consolidada modernidad intelectual,
la declaración abierta de una conciencia enunciadora
y fundante, evidenciable en el reconocimiento de las
capacidades y limitaciones a la hora de plantear sus
objetivos, y en su capacidad de autorreflexión acerca
de los recursos de discusión. Son lo que podríamos

48

denominar "poéticas críticas", pues no sólo abordan
temas para la discusión literaria, sino que además
se enfrentan constantemente a la subjetividad
enunciadora de su escritura. Estas marcas de
modernidad discursiva revisten a la discusión literaria
de un espíritu de autoconciencia del sujeto que, en su
condición de hablante, relativiza la mirada analítica.
Al observar las obras dedicadas a la reflexión
literaria, asistimos a un cambio de percepción en lo
que a la discusión humanista se refiere, pues para
estos pensadores la esquematización con base en
fórmulas de acercamiento a la literatura como se
entendía la preceptiva literaria era un paso superado y
evidentemente limitado. Lo que buscaban ellos no era la
forma de simplificar el fenómeno literario, sino tratar de
acercarse a este en su complejidad; tal complejidad reconocían- no sólo estaba en el objeto, sino, ante todo,
en el sujeto que se inquietaba por este, de allí que Reyes
reescribiera El deslinde en pequeños ensayos explicativos,
realizando un evidente gesto metacritico. Pensar y
repensar, escribir y reescribir, plantear y replantear son
ejercicios que hacen nuestros pensadores en su afán
de clarificar y hacer más comprensible su discurso,
reconociendo que no es suficiente con interrogar, sino
que hay que contribuir a la búsqueda de la respuesta y
hacer de ésta un gesto participativo:
Muy posible es que, al llegar a cierto clima de mis
estudios, haya yo cedido al afán de dejar caer como
lastre aquella viciosa inflación que durante muchos
años se había venido acumulando...
Pero creo que también me movla un oculto afán
de venganza. Me incomodaba que, entre nosotros
-y aun en ambientes más cultivados- quien
quiere escribir sobre la poesía se considere obligado
a hacerlo en tono poético (iya con esa Musa hemos
cumplido caballerosamente a su tiempo y su lugar!),
y se figure que el tono científico o discursivo es, en el
caso, una vejación.
[...]
Hasta la distinción entre "teoria de la literatura"
y "ciencia de la literatura" es dificil -y aun asi
ociosa- para quien no se haya fabricado, como yo,
toda una máquina. Romperemos, pues, en adelante,
el arreglo sistemático de esos capitules inéditos;
les extraeremos la sustancia, y la esparciremos

49

por ahí en breves ensayos, más fáciles de escribir,
más cómodos de leer, y ojalá no por eso menos
sustanciosos (Al yunque, 2000: 248-249).
Estos pensadores son ante todo sujetos que se
incluyen dentro del objeto en construcción ( el
objeto cultural-literario) que desean abordar. En
sus obras atestiguamos, por un lado, la pérdida del
hálito pretendidamente objetivo de los estudios
llamados científicos y, por el otro, la ganancia de
subjetividad humanista (no por ello menos rigurosa)
que cuestiona los códigos objetivistas que rodeaban
al estudio literario como manifestación de una
aclamada cientificidad. El ya conocido "testimonio de
parte" maríateguiano, que introduce "El proceso de la
literatura" constata este tipo de postura intelectual
ante el problema de una reflexión autoconsciente,
situada y fragmentaría:
Declaro sin escrúpulo que traigo a la exégesis
literaria todas mis pasiones e ideas políticas,
aunque, dado el descrédito y degeneración de este
vocablo en el lenguaje corriente, debo agregar que
la polltica en rrú es filosofia y religión.
Pero esto no quiere decir que considere el
fenómeno literario o artistico desde puntos de vista
extraestéticos, sino que mi concepción estética se
unimisma en la intimidad de mi consciencia, con
mis concepciones morales, políticas y religiosas
y que, sin dejar de ser concepción estrictamente
estética, no puede operar independiente o
diversamente (Siete ensayos..., 2002: 207).
La discusión que Mariátegui introduce con su
declaración frontal~subjetiva señala la consciencia de
abordaje del objeto literario desde una subjetividad
compleja No se trata de un "veo lo que quiero ver", sino,
más bien, de un "veo desde donde me es posible ver", a
sabiendas de que se aprecia sólo una parte del objeto y
que este procedimiento es un acercamiento limitado,
precario, pero aun asi coherente con un modo de pensar
y actuar en el mundo. La intención de coherencia
de la prosa literaria mariateguiana marca uno de los
momentos fundamentales de la nueva forma de dirigir
el discurso crítico en Hispanoamérica: éste ya no se
pretende completo y cabal; aunque el objeto es amplío,

�la rrúrada es especifica (no única), y ésta posee criterios
de selección (no de enumeración ni de abstracción), por
lo cual la coherencia remite más a dichos criterios de
lectura que al propio objeto literario. Se podría entender
este gesto como una subjetividad llevada al estado más
puro y extremo, pero lo que en realidad sucede es que en
esta prosa se reconoce, por fin, que el punto de vista es la
instancia que evidencia la presencia del sujeto, y que, por
tanto, actúa como testimonio ("testimonio de parte") del
ser humano en su presencia histórica y social.
Me detengo un poco en los gestos metacríticos
presentes en estos textos. Grinor Rojo apunta en
UTeoria y crítica de la literatura en el pensamiento
de Mariátegui" que son precisamente tales gestos
los que hacen de este tipo de escritos escrituras
modernas. ¿A qué se refiere con ello? La metacrítica
uhace de la critica misma un objeto de contemplación"
(2009: 215), lo cual supone una constante revisión
de las formas de escritura, de las materias pensadas,
de los argumentos y herramientas utilizadas, en fin,
hace de la crítica un ejercicio cambiante, que precisa
de renovación y enriquecimiento constantes, pues
alberga siempre la idea de actividad inacabada.
UEl proceso de la literatura" de Mariátegui y
uAristarco o anatomía de la crítica" de Reyes, realizan
este ejercicio y sitúan a la metacrítica como acción
necesaria en la formación de pensamiento autónomo.
Lo más llamativo de estas dos propuestas se encuentra
en el planteamiento de la crítica como actividad que
complementa la presencia del hombre en el mundo
y su intelección de la realidad. La crítica es una
compañía no siempre deseable pero necesaria, de
allí su ser paradójico, nos dice Reyes; debido a que el
hombre posee por lo menos dos caras, y una de ellas es
la critica, más le vale a éste aprender a vivir con ella y
darle su justo lugar: 'Todo vivir es un ser y, al mismo
tiempo, un arrancarse del ser. La esencia pendular del
hombre lo pasea del acto a la reflexión y lo enfrenta
consigo mismo a cada instante. No hay que ir más
lejos. Ya podemos definir la critica. La crítica es este
enfrentarse o confrontarse, este pedirse cuentas, este
conversar con el otro, con el que va conmigo" (Reyes,
1997: 105-106).
Este reconocimiento del papel de la critica en la vida
del ser humano, en su ser y actuar en el mundo, delata
uno de los rasgos más significativos de la modernidad

intelectual que nuestros pensadores manifiestan:
la autoconciencia en el ejercicio de reflexión. Si la
modernidad se ha entendido como un quiebre en la
conciencia del ser humano, cuyo imperativo más
significativo es la posibilidad de alcanzar la mayoria
de edad, es decir, la autodeterminación basada en
el conocimiento de sí, la critica es para nuestros
pensadores la estrategia para acercarse a la meta en la
que la humanidad, por fin, se haga cargo de sí misma,
en su complejidad, en su extrañeza.
La crítica es, ante todo, diálogo, el encuentro con
el otro, tan inquieto como yo mismo. Este diálogo que
establece la critica no es necesariamente armónico, ula
unanimidad es siempre infecunda", dice Mariátegui
en uun congreso de escritores hispano-americanos"
[1925], y con el rechazo a la unanimidad se pone
en consideración el verdadero hilo conductor de
la crítica: ia polémica. El polemista es un inquieto,
un inconforme, él busca en las palabras del otro los
argumentos para retroalimentar, para continuar su
..largo diálogo intermitente" (Reyes, 1997: 108). Entre
estos ires y venires se asiste a la construcción; la
critica destructiva es inútil. El sujeto critico construye
nichos para la defensa del punto de vista, su propósito
no es la destrucción vacía, es la construcción
significativa: ..Todo crítico, todo testigo cumple,
consciente o inconscientemente una misión. Contra
lo que baratamente pueda sospecharse, mi voluntad
es afirmativa, mi temperamento es de constructor, y
nada me es más antitético que el bohemio puramente
iconoclasta y disolvente; pero mi misión ante el
pasado parece ser la de votar en contra" (Mariátegui,
2002: 206).
La actitud constructiva delata la idea de lo inacabado.
Si siempre se está construyendo, edificando, la critica
permanece abierta y sensible. Las limitaciones y
precariedades de un discurso en construcción actúan
como marcas de subjetividad discursiva que nos son
útiles como claves de interpretación del ejercicio
siempre inacabado de la critica y de los estudios
literarios presentados por nuestros pensadores. En la
prosa alfonsina, por ejemplo, observamos su mcxlernidad
más radicalmente declarada en el reconocimiento
de las posibilidades de acercamiento propias y en
las incapacidades para llevar a cabo una tarea cabal:
..O dígase, para ser más piadoso, que procedemos

50

por aproximación y sólo por aproximación. Y si la
aproximación es acercamiento, también es distancia"
(Reyes, 2000: 254). Estas palabras pronunciadas a
propósito del uconocimiento poético" desmienten
la racionalización y sus métodos, para dejar al
descubierto el sinsentido que la pedantería científica
adquiere al enfrentar el conocimiento literario: uAnte
el conocimiento poético, por así llamarlo, todo otro
conocer, sea de tipo intelectual o práctico resulta
monográfico ylimitado" (256).
Otro es el proceder de Henrtquez Ureña. Si bien
en su escritura no es fácil encontrar declaraciones
de subjetividad enunciadora, el rasgo que puede
reconocerse es el de la conciencia intelectual de su
lugar de enunciación. Sus notas bibliográficas son,
casi siempre, declaración de las fuentes y no regodeo
erudito de falsificación enciclopédica. A él le interesa
dejar en claro quiénes han hablado de los problemas
antes que él y de qué manera él los interpreta. Su
subjetividad declarada es la del lector inquieto
por la historia de un saber inagotado, un saber que
se renueva en la lectura y en la interpretación. El
apartado uürientaciones" de Seis ensayos en busca de
nuestra expresión, por ejemplo, expone sin ambages
los acuerdos y desacuerdos del autor con su pasado,
y su posicionamiento ante el futuro de la labor
interpretativa. Estas cualidades las encuentra
rápidamente Mariátegui, quien escribe a propósito de
los Seis ensayos..., en 1929:
Henríquez Ureña tiene las cualidades del humanista
moderno, del critico auténtico. Sus juicios no son
nunca los del impresionista, ni los del escolástico. La
consistencia de su criterio literario no es asequible
sino al estudioso que al don innato del buen gusto
une ese rumbo seguro, esa noción integral que
confieren una educación y su esp!ritu filosófico.
Henríquez Ureña confirma y suscribe el principio
de que la critica literaria no es una cuestión de
técnica o gusto, y de que será siempre ejercida,
subsidiaria y superficialmente por quien carezca de
una concepción filosófica o histórica. El hedonismo,
tanto como el eruditismo y el preceptivismo, están
definidarnente relegados a una condición inferior
en la critica. No es posible el critico sin tecnicismo
y sin sensibilidad específicamente literarios, pero

51

se clasificará invariablemente en una categoría
secundaria al critico que con la ciencia y el gusto no
posea un sentido de la historia y del universo, una
Wdtanschauung (1988: 74-75).

La modernidad de Henr1quez Ureña, como bien lo
advierte Mariátegui, reside en su sentido filosófico e
histórico para analizar la producción literaria, desde
un sentido peculiar de sujeto enmarcado en su punto
de vista. Claramente la lectura mariateguiana de
Seis ensayos nos deja ver el ideal de sujeto critico: un
intelectual integral capaz de educar el gusto, de formar
criterio, sin caer en la sensiblería que todo lo aplaude
o el enciclopedismo que todo lo condena a unos
parámetros cerrados e inalcanzables. La formación
de criterio desde un punto de vista fundamentado
en el rigor y la responsabilidad fue la consigna del
dominicano en tanto critico y educador.
Cuando Mariátegui lee Seis ensayos en busca de nuestra
expresión de Henríquez Ureña advierte como factor
determinante para su valoración positiva la propuesta
historiográfico-crítica del dominicano, y su capacidad
para manifestar una visión de mundo particular, la
cual es tan relevante como la materia tratada en sus
ensayos. Dentro de esta obra Mariátegui destacó
los dos primeros ensayos _uEl descontento y la
promesan y uCaminos de nuestra historia literaria"-,
cuya recepción en las letras hispanas ha motivado
gran parte de los trabajos de historia de la cultura
hispanoamericana.
Quizá lo más importante para Mariátegui fuera
el hecho de poder inscribirse en una determinada
tradición crítica con la que pudiera identificar
sus ideas en torno a la historia literaria y a la
crítica entendida como análisis y no como técnica.
Mariátegui advirtió el proyecto de investigación
que lanzó Henriquez Ureña, el cual exigía el
ingreso al debate literario por diferentes vías, dada
la variedad de problemáticas asociadas a los objetos
en cuestión, de allí la opción por el ensayo, ya que
éste le permitió al investigador literario abordar la
diversidad de problemáticas sin caer en el dogma y
dejando entrever su filiación ideológica.
El ensayo en Mariátegui conserva el impulso del
análisis actual de problemáticas inminentes. Vive
el presente y lo interpreta sin temer a su propia

�LA COMVOCATORIA QUE LAMZAM LOS TRES PEMSADORES, COM LOS
RASCOS DE MODERMIDAD ADVERTIDOS EM SUS PROCEDIMIEMTOS
DE EMUMCIACIÓM EMSAYÍSTICOS, SE RESUME EM UM SEMCILLO
PERO PUMTUAL OBJETIVO IMTELECTUAL: REALICEMOS EJERCICIOS
DE IMTELECCIÓM CRÍTICA DESDE MUESTRA PROPIA EXPERIEMCIA
LECTORA-CREADORA
subjetividad, asilo señala en la "Advertencia" de Siete
ensayos de interpretación de la realidad peruana:
Mí trabajo se desenvuelve según el querer de
Nietzsche, que no amaba al autor contraído a la
producción intencional, deliberada de un libro,
sino a aquel cuyos pensamientos formaban un libro
espontánea e inadverúdamente. Muchos proyectos
de libro visitan mí vigilia; pero sé por anúcipado
que sólo realizaré los que un imperioso mandato vital
me ordene. Mí pensamiento y mí vida construyen
una sola cosa, un único proceso. Y sí algún mérito
espero y reclamo que me sea reconocido es el de
-también conforme un principio de Nietzschemeter toda mí sangre en mis ideas (1928: 13 [El
énfasis es mio]).

El "imperioso mandato vital" que declara Mariátegui
se relaciona directamente con la "inherencia moral"
descrita por Claudio Maiz y es al mismo tiempo una
caracteristica de nuestros ensayistas. Escribir ensayos
corno una conjunción de vida, arte y pensamiento,
en donde la reflexión levanta las diferentes capas de
la sociedad para comprenderla, se constituye en el
compromiso vital del intelectual critico.
En la introducción a Las corrientes ... dice
textualmente el autor: "Las páginas que siguen no
tienen la pretensión de ser una historia completa
de la literatura hispanoamericana. Mi propósito ha
sido seguir las corrientes relacionadas con la 'busqueda
de nuestra expresión"' (2001: [El énfasis es mío]);
esta advertencia nos dice cómo han de ser leídas
cada una de las partes que constituyen el volumen
completo. 'Seguir las corrientes' implicó para el
autor asumir un discurso en el que el flujo constante
del pensamiento sobre la materia tratada guiara
el desarrollo de la argumentación. Cada capitulo
posee una hipótesis de lectura que se sustenta con

base en ejemplos y argumentos contrastantes en los
que Henriquez Ureña incluye un panorama general
de las artes y las letras de nuestra América, pues su
experiencia como intérprete de la cultura se vinculaba
a su pensamiento relacionante. Aunque carece de
confesiones personales, la escritura de Las corrientes...
posee el acento crttico,subjetivo de quien ha buscado
como proyecto vital,intelectual la cornprensiór1 del
entramado cultural y social de Hispanoamérica. Su
mecanismo es simple: evitar los criterios meramente
generacionales o formales, y dejar fluir las ideas por
el paso indiscriminado de fenómenos y presencias
artistico,discursivas, asi como sus percepciones
reaccionantes de las producciones culturales en
las que la literatura es el centro. Henriquez Ureña
'ensayó' otro tipo de historia literario,cultural que
se acercara más a la experiencia del sujeto moderno
inscrito en un universo de pluralidad productiva,
en donde los limites de lo literario y lo artistico
comenzaban a ensancharse a los ojos de la crítica, y
en los que la lectura y contacto directo con las obras
fuera la prioridad.
Justamente en "Aspectos de la enseñanza literaria
en la escuela común" [1930], Henriquez Ureña
apunta lo que para él significa una educación literaria
moderna desde las primeras letras: la relevancia de
la "buena orientación". Henriquez Ureña enfatiza
la necesidad de formar desde la escuela a los niños
como grandes lectores. El dominicano manifiesta su
fe en la lectura, ese acto solitario y decididamente
moderno, por lo que tiene de subjetivo, personal y
autorregulado: "...hay que acostumbrar al estudiante a
leer mucho y hay que comprobar que lee" (Obra crítica,
2001: 664). La formación de grandes lectores para
que se hagan cargo de su propio quehacer intelectual
es uno de los objetivos dentro del gran proyecto de
abordaje literario que propone Henriquez Ureña. El
dominicano apunta a una enseñanza renovada en la

52

que el centro de atención ya no sea la repetición de
fórmulas retóricas, sino el cultivo del discernimiento:
Buena orientación es la que nos permite disúnguir
calidades en las obras literarias, porque desde
temprano tuvimos contacto con las cosas mejores.
iCuánta importancia úene que el maestro sepa
disúnguir entre la genuina y la falsa literatura;
entre la que representa un esfuerzo noble para
interpretar la vida, acendrando los jugos mejores
de la personalidad humana y la que sólo representa
una habilidad para simular sentimientos o ideas,
repiúendo fórmulas degeneradas a fuerza de uso, y
apelando para hacerse aplaudir, a todas las perezas
que se apoyan en la costumbre! (660)

Sin duda, a lo que aludía Henriquez Ureña con las
"perezas que se apoyan en la costumbre" era, por una
parte, a las enseñanzas consagradas a la preceptiva y a
la retórica, y, por otra parte, a la dificultad con la que
los nuevos lectores (los nuevos formadores de criterio)
se acercan a la formación de su propio sentido de
lectura.
En suma, la convocatoria que lanzan los tres
pensadores, con los rasgos de modernidad advertidos
en sus procedimientos de enunciación ensayisticos,
se resume en un sencillo pero puntual objetivo
intelectual: realicemos ejercicios de intelección critica
desde nuestra propia experiencia lectora,creadora;
vayamos incluso en contra de nuestra formación
si ésta no nos satisface, y atrevámonos por fin a dar
nuestra propia pincelada en el gran lienzo de nuestra
participación intelectual. Lo que sigue a partir de
alli es la tarea que debemos adelantar, la lectura e
interpretación de los capitales culturales como medios
para la comprensión del fenómeno literariow

53

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Reyes, Alfonso (2000). "Al yunque" Obras completas, (1960]. Vol. XXI.
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Ripoll, Carlos (1970). Conciencia intelectual de América. Antología
del ensayo hispanoamericano (1836· 1959) New York: Las Américas
Publishing Company.
Weinberg, Uliana (2006) Situación dd rnsayo. México: UNAM.

�e mueve con olfato y capacidad para renovar los
asuntos que estudia. Margit Frenk, la reconocida
hispanista mexicana y editora del Corpus y
del Nuevo Corpus de la lírica popular hispánica (2003), al
recibir el Premio Alfonso Reyes en noviembre de 2006
expresa con feliz gratitud las coincidencias existentes
entre sus descubrimientos e ideas y las de Alfonso
Reyes. Subraya, por ejemplo, cómo la formación de los
proverbios [interviene] en el sentimiento lírico, y dice:
"Lástima que don Alfonso Reyes no hubiera llegado
a leer mi trabajo, que le habría gustado, porque en él
mostraba yo que muchos refranes no sólo teman aire de
canción, sino que de hecho se cantaban, que eran a la
vez canciones". La otra coincidencia sobre la ideología
de los refranes, por llamarla
de algún modo, tiene que
ver con la falta de utilidad
y la ausencia de una moral
edificante y de enseñanza
doctrinaria de estas formas
de expresión sentenciosa,
que según Reyes son, en
primer lugar y ante todo,
cosa más de arte que de
ciencia: ..Los refranes son
rnanifestaciones estéticas,
lástima que se empeñan en
darles otra justificación".
¿Hace falta explicar que
cuando Alfonso Reyes llega
a España en octubre de 1914,
muy pronto se encontraria
como pez en el agua en
Madrid y en el Centro de Estudios Históricos y que, al
tener que abrirse paso por si mismo, las puertas de la
ciudad literaria se le franquearán de par en par?
Desde que llega a Madrid, en octubre de 1914,
acogido por el escritor peruano Ventura Garcia
Calderón, entra en contacto con una red de
escritores, estudiosos, filólogos y lectores españoles,
o avecindados en España. Hace amistad con Antonio
G. Solalinde, José Moreno Villa, Américo Castro,
entre otros, desde el Centro de Estudios Históricos,
dirigido por Ramón Menéndez Pidal (1869;1968).
Por cierto, éste lo sobrevivirá y fue uno de los últimos
corresponsales de quien recibió carta en su lecho de

S

Alfonso Reyes Hispanista,
con especial referencia a la
lectura de Cervantes y de
El ~uijote

&lt;:!8ADOLFO CASTAtÍÍÓM

1!ALFONSO REYES HISPANISTA
Desde su primer libro, Cuestiones estéticas (1910), Alfonso Reyes (1889~1959) aparece dueño
de sus armas: gracia, prosa nerviosa y rotunda, afición de Grecia y atracción informada
hacia la cultura hispánica. "La estética de Góngora" y "De los proverbios y sentencias
vulgares" son como las puntas del compás inicial de ese '"niño brillante" -un jovencillo
de veinte años- como se llama a sí mismo Reyes en 1955, al dar noticia cuarenta años
después de este primer libro. Dos puntas, dos amores inaugurales: Góngora y los refranes,
vale decir la lengua popular que lo acompañarán toda la vida, dos puntas convergentes en
un tercer texto, que dedica a la que él llama "novela perfecta": La cárcel de amor de Diego
de San Pedro. Reyes se mueve con soltura y seguridad en el paisaje cultural y literario
hispánico medieval y renacentista.
54

55

muerte. Con Menéndez Pidal, prepara una edición
moderna del Poema del Mio Cid. Esta edición tendrá
no poca fortuna editorial, con ella se inauguró la
"Colección Universal" de Espasa Calpe y ha conocido
más de veinte ediciones. Más allá o más acá de esa
historia editorial, la fígura de El Cid campea a lo
largo de toda la obra de Alfonso Reyes en virtud de
la identilicación que éste practica entre la figura de
su padre, el general Bernardo Reyes y Ruy Diaz del
Vivar. Esa cifra de su padre se reitera a lo largo de
su obra. La interiorización del Cid cunde por ella
corno una contraseña de ese hidalgo independiente
que, para hacer valer el derecho, se enfrenta al rey y
salva a las leyes de las manos del poder. Dice el propio
Alfonso Reyes sobre este texto que funda la literatura
española:
Me cupo la honra -siendo un mero huésped de
España- de inaugurar esta célebre colección
[Clásicos universales de Espasa Calpe], y de
cuidar el texto del altisimo documento poético,
acompañándolo de un prólogo y una prosificación
moderna que ha corrido con suerte, pues el tomo
ha alcanzado ya muchas ediciones (de diecisiete
tengo noticias) y se lo usa para objetos escolares
en todos los paises de nuestra lengua; por lo cual,
sumo maestro de los estudios cidianos y venerado
maestro mio, don Ramón Menéndez Pidal, quiso
honrarme recientemente llamándome "Difundidor
del Cid" en dedicatoria privada a su opúsculo
"Fórmulas épicas en el Poema del Cid" (Romance
Philology, III, N' 4, mayo de 1954).
No olvidaré la tarde en que nos reunió Américo
Castro, y Manuel G. Morente -que habia de
dirigir la Colección de la editorial recién fundadatendió en el suelo un montón de hbros franceses
que podrtan servirnos de ejemplo, y allá, de
rodillas nos dimos a escoger el tipo de los tomitos
proyectados. Poco después, la buena fortuna
llamó a mi puerta y se me hizo saber que serta yo
el encargado de dar el primer paso en la nueva
empresa, y nada menos que siguiendo la huella
del Cid, como si yo mismo fuera uno de aquellos
..bachilleres pobres" que él reclutó bajo su bandera.
El Cid ha ocupado siempre mi mente. En 1918,
escribi una página, "El mayor dolor de Burgos"

�(Las vísperas de España) sobre el momento en que los
burgaleses niegan posada al Cid. En los sonetos
del Homero en Cuernavaca (1948-1951), hay uno, "De
mi padren, en que confieso cómo la figura de Don
Rodrigo se asocia para mi a los más caros recuerdos
(Reyes, "IV Historia Documental de mis libros
(1955-1959)\ en Obras completas, tomo XXIV: 247.).

En esa década vertiginosa de Madrid que va de 1914 a
1924, el entusiasmo llamado Alfonso Reyes colabora
en diarios madrileños como El Sol, pero, sobre todo, en
revistas especializadas como Revista de Filologí.a Española
de Madrid; alú ensarta diversas colaboraciones sobre
Góngora ("Góngora y la gloría de Níquea", 1915;
"Contribuciones a la bibliografía de Góngora" -en
colaboración con Martín Luís Guzmán y Enrique
Díez-Canedo- 1916-1917; "Reseña de estudios
gongorinos", 1913-1918; "Cuestiones gongorinas");
Pellícer en las cartas de sus contemporáneos;
Calderón de la Barca, "Un tema de La vida es sueño"
(1917); escribe sobre Gracíán (1915), Mateo Rosas
de Oquendo (1917); además de redactar numerosas
notas entre las que sobresalen las que publica en la
revista de Filología española de Madrid sobre Miguel
de Cervantes. Hace además cuidadosas ediciones con
estudios y notas para el Libro del Buen Amor (1917) de
Juan Ruíz, Arcipreste de Hita; para Quevedo, Páginas
escogidas (1917); y Lope de Vega, Las aventuras de Pánfilo,
El peregrino de su patria (1920), así como el prólogo al
tomo I de su Teatro (1919).
Ese hispanismo raígal no lo desvía de un vivo
interés nacional, y como para él no hay intermitencia
entre literatura hispana y literatura novohispana, el
criollo mexicano Juan Ruíz de Alarcón será también
objeto de su atenta miranda, junto con Fray Servando
Teresa de Míer. De éste último editará y prologará
algunas Páginas escogidas (1917) y de aquél Los pechos
privilegiados (1919). Muchos de estos textos, ensayos y
artículos están recogidos en el tomo VI de las Obras
Completas: Capítulos de Literatura Española, Primera y
segunda series, preparado en 1957 todavía por él mismo
y que tiene, como dice, un carácter testimonial.
Pero es la figura y la obra del alto poeta cordobés,
Luís de Góngora, la que cautivará a Alfonso Reyes desde
su primer libro hasta, por así decir, sus últimos días. El
tomo VII de las Obras completas del polígrafo mexicano

dedica 250 páginas de sus 525 al estudio del autor de
las Soledades e incluye los ensayos: Cuestiones gongorinas
(redactadas en Madrid entre los años de 1915 y 1923);
"Tres alcances a Góngora" (leído en Buenos Aires en
1928) y "Lo popular en Góngora" (escrito en Buenos Aires
y publicado en México en la revista Ruta en 1938) -una
de las piezas mejor fraguadas de la vasta ensayístíca
alfonsina-, así como el conocido ensayo sobre "La
estrofa reacia del Polifemo" (escrito en México en 1954
y publicado en la Nueva Revista de Filologí.a Hispánica de El
Colegio de México, VIII, núm. 3 [293-306]). Más allá
de ese tomo séptimo preparado por el propio autor, las
Obras Completas incluyen en el tomo XXV uno de los
últimos trabajos del escritor regiomontano: El Polifemo
sin lágrimas, libre interpretación del texto de Góngora, trabajo
inconcluso que emprendió en sus últimos años y que de
hecho lo acompañó en forma delirante durante uno de
sus infartos. Este ejercicio libre está dedicado "a Dámaso
Alonso, maestro de toda exégesis e interpretación
gongorina"1•
Asu vez el intérprete español reconoce en Góngora y el
Polifemo que "el gran hombre de letras mejicano expone
magistralmente las dificultades de esta estrofa XI y las
diversas soluciones propuestas: páginas que deberán leer
todos los que quieran conocer a fondo el problema"2.
A todo ese bagaje gongorino hay que añadir la
nutrida correspondencia que Alfonso Reyes sostuvo
en los años madrileños con el hispanista Raymond
Foulché-Delbosc, y que fue publicada en México en la
revista católica Abside (en 1955 y 1956), dirigida por los
hermanos Alfonso y Gabriel Méndez Plancarte.
Alfonso Reyes entrevera en una sola malla,
invariablemente urdida con gracia y humor, lo erudito
y lo contemporáneo, lo arqueológico y lo actual. Así, al
mismo tiempo que se hace amigo, por así decir, de los
escritores del Siglo de Oro español; estudia en vivo, se
relaciona y simpatiza con Azorín, Eugenio D'Ors,José
Ortega y Gasset, Ramón Gómez de la Serna. Con Juan
Ramón Jiménez y Emique Díez,Canedo compartirá la
dirección de la preciosa serie de cuadernos Índice.
1 "Alfonso Reyes y las lágrimas de Polifemo" (Revista de la Universidad,
l\ue\'a Época. núm. 41, julio 2007, (26 35]), se titula un acucioso
y penetrante ensayo que el erudito, crítico y poeta mexicano José
Pascual Buxó ha publicado recientemente para recapitular las
estaciones criticas de Reyes en su relación con Góngora.
2 Góngora y Polifemo (Sexta edición, 19H, Tomo lII 89), citado por
José Luis :vlartlnez en la Introducción al tomo XXV: U.

56

DESDE ESAS FECHAS REMOTAS DE FINES DEL SICLO XIX HASTA LA
REDACCIÓN DEL EMSAYO ,,QUIJOTE EM MAMO" EM 1947, REYES HA
TEMIDO TIEMPO DE LEER Y RELEER V ARIAS VECES EL QUIJOTE Y
OTRAS PÁCIMAS DE CERVANTES, Y DE MEDIRSE CON ÉSTE
En Madrid se ha hecho amigo del viejo poeta
mexicano nacionalizado español Francisco A. de
Icaza, quien le abre las puertas de su biblioteca y de
su agenda. La peculiar concepción que tiene Reyes
de la unidad de la civilización lo lleva a asomarse a
su propia cultura y geografía desde el balcón de la
red hispánica y latina. Así, escribe Visión de Anáhuac
(1519), que publica en Costa Rica en 1917 y reedita en
Madrid en 1923: desde el mirador de la prosa de los
cronistas como Bernal Díaz del Castillo y el propio
Hernán Cortés en sus Cartas de Relación, Reyes sabe
crear en Visión de Anáhuac un tenso y animado cuadro
de costumbres que tan pronto aparece como poema y
tan pronto se resuelve como ensayo, dejando al lector
invariablemente suspendido y en comunión con el
asombro.
Reyes fue a lo largo de los años un asiduo
estudioso de Gracián. Y algo más: un imitador
ocasional, consciente de sus modos y modales. No
sólo escribió en diversas ocasiones sobre el autor
del El Oráculo sino algunas veces desde él, como en
aquel artículo en que polemiza amistosamente con
Azorín sobre "La actualidad de Gracián", donde
sin dejar de esforzarse en conservar las palabras
y conceptos de Azorín "lo más fielmente posible",
busca darle a "todo ello la forma de diálogo, de que
tanto gusta Gracián"3.
Alfonso Reyes no veía al Siglo de Oro y a sus actores
como algo externo y ornamental. No contemplaba "los
toros desde la barrera". A él mismo le gustaba mirarse
como un diestro que, cuando era necesario, le entraba
al quite en la arena.
Seguirá frecuentando a lo largo de toda su vida la
literatura española, pero, desde antes y a partir de
la fundación y presidencia de la Casa de España en

=

3 Reyes, Alfonso (1939). Capítulo de literawra cspm1ola. !\1éxico:
La Casa de España en México (p. 316 y 317), citado por Enrlquez
Perea, Alberto (2007). Alfonso Reyes/Max Aub. Epistola,io, 1940,1959.
Biblioteca Valenciana, Fundación Max Aub. Presentación de Alicia
Reyes. Compilación, prólogo y notas de AEP. Valencia (82 pp., más
ilustraciones y facslmiles).

57

México (1937), luego de El Colegio de México (1940), su
vocación de hispanista se verá obligada a dar un vuelco
hacia la práctica. Ya no sólo ha de leer a los autores
españoles clásicos -del Arcipreste a Galdós pasando
por Bécquer- por placer, ni limitarse al encuentro en
la tertulia con los escritores españoles contemporáneos.
Ha sonado la hora de darles la mano y tender el brazo
ayudante; la hora de la solidaridad y la comunión cívica
avivada por la derrota de la República: María Zambrano,
Max Aub, Luís Cernuda, son algunos de esos escritores
españoles que le ayudan a poner de relieve a través de sus
cartas una concepción del hispanismo como solidaridad
civil. Otros, como sus amigos entrañables Enrique Díez,
Canedo, José Moreno Villa,] osé Gaos, gravitan en torno
y retroalimentan a la nueva constelación hispánica
creada o, si se quiere, salvada por Alfonso Reyes, ya
no sólo en los libros y las letras, sino en el pan y la sal
cotidíanos.
Al leer algunas páginas de Alfonso Reyes (por
ejemplo, las que dedicó a Azorín o aquellas iniciales
consagradas a la sabiduría laica de los proverbios y
refranes [V. Torno I]) se tiene la sensación de que está
como en su casa en el ámbito de la lengua española:
hábitat, territorio, pero sobre todo solar, hogar, tierra
nativa en la cual él sabe sembrar y disfrutar placer
cordial y placer intelectual como hispanista, don
Alfonso Reyes es "garbanzo de a libra", ser excepcional
y complejo en el seno del cual esos dos continentes el hispánico y el mexicano- dialogan con limpieza4.
4 Una cala antológica del hispanismo de Alfonso Reyes es la que
proporciona Héctor Perea en su útil libro Espatia ai laObra de Alfonso
Reyes (México, Fondo de Cultura Económica, 1990, 709 pp.). Otras
referencias pertinentes son las de Barbara Bockus Aponte, Alfonso
Reyes and Spain (Univcrsíty of Texas Press, Austin &amp;: London. 1972.
206 pp.), y el libro de Jorge Luis Morales, Alfonso Reyes y la literatura
española (España, Editorial Universitaria, 1980, 193 pp.). También se
puede encontrar una exposición analítica de la relación de Alfonso
Reyes con la filologla románica y el hispanismo en la obra de Robert
T. Conn, The Politics of Philology. Alfonso Reyes and thc lnvcntion of thc
Latin American Literary Tradition (Lewisburg, Bucknell University
Press, London: Associated University Prcsses, 2002, 222 pp.), en
particular en los capítulos 11 "Reyes's Canons in Cuestiones csttticas" y
lil "Writing culture from Spain".

�2

EL OUIIOTEY CERVANTES A TRAvlés DE

Mas, aunque sobre el cuerno de la luna
siempre se vio encumbrada mi ventura,
tus proezas envidio, ioh, gran Quijote!5

ALFONSO REYES

Hay en la biblioteca alfonsina toda una sección de
libros de y sobre Miguel de Cervantes en las más
diversas ediciones y en volúmenes dedicados a este
autor por hispanistas de todo el mundo a lo largo
de muchos años. Es como si el centro de ese sistema
de simpatias y diferencias literarias hispánicas lo
constituyera la médula cervantina con la que Reyes
se encontraba tan familiarizado. Dentro de esos libros
existe una edición corriente de la editorial Sopena
de principios del siglo xx de la famosa novela de
Cervantes, Don ~uijote de la Mancha, que presenta una
peculiaridad: está dedicada a Reyes por el mismísimo
personaje de Cervantes con estas graciosas palabras
-muy probablemente fraguadas por el mexicano:
A mi querido anúgo y compañero, con todo lo que

nos toca en locura, para que recree su entendimiento
e inteligencia en estas sin par aventuras de mi
portentoso brazo. El famoso y audaz caballero Don
Quijote de la Mancha.
La dedicatoria, recuerda, por supuesto, algunas de las
que Cervantes escribió, como aquella que le hace "Don
Belianís de Grecia a Don Quijote de la Mancha":
Rompí, corté, abollé, y dije e hice
más que en el orbe caballero
[andante;
fui diestro, fui valiente y
[arrogante,
mil agravios vengué, cien mil deshice.
Hazañas di a la fama que eternice;
fui comedido y regalado amante;
fue enano para rrú todo gigante,
y al duelo en cualquier punto satisfice.
Tuve a mis pies postrada la Fortuna
y trajo del copete mi cordura
a la calva ocasión al estricote.

En la infancia, la primera lectura que hace Alfonso
Reyes del ~uijote "data de aquel enorme infolio con las
magnificas ilustraciones de Doré [la edición de Ballescá]
que hacia mis delicias en la biblioteca paterna. El
volumen 'me queda grande', y yo tenia, materialmente,
que sentarme en él para leerlo" [Quijote en Mano, Obras,
T. XXI, p. 98].
Esto sucedia probablemente hacia 1895 cuando
Reyes tendría alrededor de 6 o 7 años. Entre esa
fecha y el mes de julio de 1958, cuando está fechado
el artículo "El enigma de Don Quijote" de Mark Van
Doren (1894~1972), traducido por Pilar de Madariaga6,
corren más de sesenta años en que se puede decir
que Alfonso Reyes convivió con la novela dedicada
a las aventuras del ingenioso hidalgo Don ~uijote de la
Mancha.
Desde esas fechas remotas de fines del siglo XIX
hasta la redacción del ensayo "Quijote en mano"
en 1947, Reyes ha tenido tiempo de leer y releer
varias veces El ~uijote y otras páginas de Cervantes,
y de medirse con éste hasta el punto de reclamarle
con insolencia -la palabra es de él- en que haya
rebajado a Sancho de su estatura moral idealizada por
él: "Cervantes ha matado en mí al Sancho Panza que
yo había empezado a forjarme. Le ha quitado su más
alto sentido, su valor artístico definitivo y perdurable:
el ser el personaje mismo en quien se libra el combate
trágico de la obra. Perdón por la insolencia" ["Quijote
en mano", 1947].
El interés de Alfonso Reyes por la novela y por la
figura de Don Quijote se puede documentar de diversas
maneras: Si bien "no era un cervantista profesional"
( como dice Ernesto Mejia Sánchez en el "Estudio
preliminar" al tomo XXI de las Obras completas, 1981:
XXVII), ..lo era con permiso de los cervantistas",
según Azortn. Los primeros escritos por Reyes sobre
Cervantes, el ~uijote o alguno de sus rincones (por
ejemplo el dedicado al mago "Frestón") son textos
5 Incluido en Poesía de la Edad de Oro l. Renacimiento. Edición de José
Manuel Blecua. Clásicos Castalia 123. Editorial Castalia, Madrid.
6 Editado por el Fondo de Cultura Económica en 1962 y
originalmente en inglés en 1958.

58

1

indirectos que versan sobre obras que se ocupan
de la novela famosa y que él publicó en su mayoría
en Madrid, en la Revista de Filología Española o en el
periódico El Sol, entre los años de 1915 y 1919, cuando
andaba deambulando con su pluma y lanza libre por
las calles de esa ciudad. Estas reseñas, en su mayoría
de obras de cervantistas y de lectores de la novela,
tienen un múltiple valor: son, desde luego, calas y
estimaciones sobre esas obras que se ocupan de algún
aspecto de la novela ya sea interno (El Romancero, los
curas, las mujeres) o externo (Don ~uijote en Inglaterra);
indican, en segundo término, el grado de familiaridad y
conocimiento que Reyes tenía de la novela y hasta qué
punto dominaba sus pliegues, rincones e implicaciones;
señalan, en tercera instancia, el estado del arte crítico
de Alfonso Reyes y las variaciones de su experiencia
corno lector, rindiendo una suerte de retrato al reojo de
su fisonomía intelectual y de su prosa misma. Sugieren,
en cuarto lugar, cómo la novela se le abre a Reyes como
una manera de abanico enciclopédico del idioma que
le sirve al escritor para refrescar y reanimar su sentido
poético, literario.
Si bien no escribe Reyes en aquellos años ningún
ensayo mayor, ninguna cala de envergadura crítica
digna de mayor consideración (como le dice él mismo
a su amigo J. M. Chacón: ..no estoy preparado sobre
Cervantes en estos momentos, y temería improvisar
en esto más que nada..." [Carta de A. R. aJ. M. Chacón,
27 de diciembre de 1916]), le queda claro al lector de
estos apuntes escritos casualmente y como al pasar
que el escritor, impregnado de lecturas y dueño de
un juicio libre y avispado y de una memoria tan veloz
corno versátil y poliédrica, resulta capaz de producir
observaciones atinadas y puntuales sobre aquella
materia novelesca y novelada. Al hispanista avisado
que fue Reyes no se le podía ocultar ni el lugar que la
novela del Quijote ni el que
Cervantes mismo
ocupaban en

el panorama de las letras españolas de su tiempo ni
en las del mundo. De ahí que pueda decir con ironía
corrosiva: "No es verdad que Cervantes, sentado en los
eliseos prados durante varios siglos y repartiendo en
redor melancólicas miradas, aguardara a que naciera
Ortega para entenderlo" ["Quijote en mano", VII].
Quienes hayan seguido la obra de Alfonso Reyes
sabrán que esta pulla traduce una vieja rencilla
entre ambos, que puede remontarse por lo menos
a 1927 cuando el español se va de Buenos Aires sin
despedirse del amigo embajador mexicano, lo cual
provoca, por supuesto y de inmediato, una airada
e irónica carta de este autor de las Meditaciones del
~uijote. Más tarde, Ortega dirá, desahogándose,
que desconfiaba de Reyes por sus ojillos rasgados
como de asiático. En su intercambio epistolar con
María Zambrano a propósito de la figura moral
de Goethe, a su vez Reyes estará polemizando
implícitamente con el libro de Ortega y Gasset
titulado Goethe desde dentro.
A los ojos de Alfonso Reyes, la interpretación de
Ortega sobre Don ~uijote, lejos de clasificarse entre las
interpretaciones aberrantes, "pertenecen al grupo de la
crítica libre y superior, poética, filosófica", corno expone
Francisco A. de !caza ("El Quijote durante tres siglos").
Reyes advierte -y ése es uno de los rasgos de
sus escritos en torno a Don ~uijote y a Cervantesla honda ambigüedad que se cierne en torno a la
novela: "Cervantes es menos libre que Chaucer y
que Shakespeare: la preceptiva solemne de la época
se cierne sobre él y, sin embargo, su doble vista
genial le lleva constantemente a contemplar otros
cielos. De aquí la plena sazón de su obra", como
sostiene el crítico inglés W. Paton Ker en la reseña
que Alfonso Reyes le escribe ("Sobre el Quijote")
acerca del ensayo.
Es tal vez esa ambigüedad entre lo acabado e
inacabado, lo popular y lo artificial, lo
vital y lo éticamente aceptable -no
. perdona, por ejemplo, a los Duques
de la Segunda Parte, su frialdad
y su dureza- lo que lo
fascina y atrae una y
otra vez a leer y
releer la novela.

�11

111

El ensayo sobre "Frestón" ("corrupción de Fristón,
el fingido y sabío autor del Belianís de Grecia", advíerte
Reyes, quien, por cierto, soslaya que el verdadero autor
de esa novela fue el abogado Jerónimo Fernández, quíen
trabajaba para la Corte de Carlos V), el mago encantador
a quíen Don Quijote achacaba el robo de su bíblioteca,
tapíada en realidad por órdenes del Ama y la sobrina
en connívencia con el cura y el barbero, ocupa en la
Mitología del libro el sítío del santo o maldíto patrón
de los enemígos de las bíbliotecas, ya sean ladrones o
plagas. Reyes descubre en Frestón "un símbolo salvador",
pues "los héroes no tienen libros", y su presencia posee
un sentido trascendente, mitíco, pues nos advíerte "que
todo lo material perece". Esta redención del bíbliocídío
es una trasvaloración caracteristica del Alfonso Reyes
quíen está síempre díspuesto a examínar "el revés de un
párrafo" y los párrafos al revés. Es muy probable, parece
decírnos, que ni el personaje ni la novela "Don Quíjote"
hubíesen existido, sí no hubíese estado ahí ese mago, ese
sabío encantador, pues "¿Cómo queréís que esté apto
para la cruzada (todos tenemos una tarde o temprano, llega
siempre-subraya A C.-), cómo pretendéís que esté ágil
para salir, con el hatillo de las peregrinaciones a cuestas,
aquel letrado que se esconde en su casa y padece sobre su
vída el peso de díez mil volúmenes?"
Reyes escríbe estas págínas síendo muy joven,
probablemente antes de salír de Méxíco, hacia 1910,
pero en todo caso antes de 1915. Hntuye, adívína, que
el sabio encantador que hace desaparecer los libros,
el santo patrón de los robos y las plagas librescas
lo acompañará a partír de entonces y hasta 1939, es
decír, durante más de 20 años a lo largo de esa su vída
que fue como una cruzada de las letras? ¿Qué habrá
pensado el regente de la Capilla Alfonsína al releer
aquellas frases juveniles que hablaban de los "Díez mil
volúmenes' ordenados en sólidos estantes. Estantes
atornillados en el suelo y clavados en las paredes
iímagen horrenda de la inmovilidad!? Cierto: "los
héroes no tienen libros", pero los escritores leyentes,
los autores lectores, sí, dírta el Reyes víejo.

El ensayo de Alfonso Reyes sobre el "Lícenciado
Vidriera de Azortn" trasluce la simpatía del mexícano
por la forma en que el maestro español se desnuda,
se hace de vídrio, para deslizarse en la píel de ese
Vídriera de las Novelas ejemplares. Azortn le descubre a
Alfonso Reyes la conversación literaria que sostiene
Cervantes con la tradícíón clásíca y con los autores
de su propio siglo -Lope, Pérez de Oliva, Fray Luís
de León, Gradan. A Reyes le seduce Azortn pues él
tambíén cervantea y aunque lo prefiere a muchos de sus
contemporáneos, prefiere no prodígarle elogios: "por
tal de admírado con un poco de entendímíento" (11).
Leer al Quíjote es ponerse al corríente de lo que
sucede y sobre todo de lo que no sucede en la España
aldeana, es ponerse al día "del tiempo que se píerde
en España". Tal es la clave de la literatura: rescatar
el tiempo perdído, el tiempo que se píerde, buscar y
fijar la huella de los días sin huella, "retratar pueblos
y paísajes, tipos y costumbres rurales" refiríéndolo
todo por medio de finas evocaciones a las escenas y
pasos del Quijote. Ésta es una de las partes que más
le tocaban a Reyes. Exísten en su bíblioteca algunos
libros de fotógrafos noruegos y daneses que fueron a
tomar fotos de la vída rural de la Mancha y que a él
seguramente le ponían el alma en un hilo.

IV

En el comentario que hace Alfonso Reyes "Sobre
el Quíjote" al libro del crítíco ínglés W. Paton Ker
recuerda, comenta la quíén sabe sí afortunada opinión
de Lord Byron sobre el carácter del ~uijote: Cervantes
smiled Spain's chivalry away [Cervantes despidió
sonriendo a la caballeria española], que él discute en
su ensayo, leido en 1908, en la Royal Philosophical
Socíety de Glasgow: "¿Quíso Byron dar a entender
que Cervantes acabó con la víeja moda caballeresca?
¿Quiso referírse a las nociones del honor? ¿Quiso
referírse Byron al heroísmo y decir que Cervantes
acabó con ese 'sentímíento'?"

V

La conferencia "Cervantes en la literatura inglesa"
del crítico y escritor cubano José Armas y Cárdenas
(1866; 1919), pronunciada en el Ateneo de Madrid, el 8
de mayo de 1916, cuando tenía cincuenta años, le sirve
a Reyes en cierto modo para llevar agua a su molino y
decir a través de la voz del reseñado que "a pesar de la
boga del Quijote, las Novelas ejemplares lo aventajaban
en proporcionar asuntos e ideas a los autores ingleses
de la segunda mítad del siglo XVII". Dicho esto, acaso
se podría decir que era natural que al discípulo de
Pedro Henriquez Ureña, Alfonso Reyes, le simpatizara
profundamente el más inglés de los escritores
españoles: "Según es bien sabido, era vísitado por
diplomáticos extranjeros" como "el escritor inglés
John Mabbe", quien se habría explayado ante el
español sobre "las peculiares grandezas de Londres".

VI

Otro escritor cubano, José María Chacón y Calvo
-amigo de Reyes y con quien éste sostuvo una
sustanciosa correspondencia-7, impartió una
conferencia en Cuba el 10 de díciembre de 1916 titulada
"Cervantes y el Romancero". Reyes -siguiendo a
Chacón- apunta que:

EL JUECO DE LAS IMTERMITEMCIAS EMTRE LA LOCURA Y CORDURA
ES UMA DE LAS COMSTAMTES QUE APARECEM EM LAS DIVERSAS
LECTURAS QUE HACE REYES DEL OUIJOTE

60

esto, como se ve, concuerda con el espíritu de
la obra cervantina: en los romances carolingios
hay quijotismo. Así en el Guimar y en otros.
En algunos independientes del ciclo carolingio
hay también un ambiente maravilloso, aún más
poético y vago -La lnfantina, que todavía queda
en Cuba, según investigaciones anteriores del
mismo Chacón, y el Conde Olinos- . La fe en lo
sobrenatural es mayor al acercarse al ciclo
bretón. Al fin se borra la realidad y queda el
sueño. En Don ~uijote una y otros se mantienen
vivos como "síntesis de la ilusión humana". El
'
entremés de los Romances, sea o no de Cervantes,
hace una locura quijotesca que procede
directamente de los romances. [...] Dijérase que
una misma fuerza determina la perpetuación
de los romances viejos y la del ~uijote. [ Alfonso
Reyes ,"Cervantes y el Romanceron]

Reyes aclara que "las burlas del Quijote van contra la
ridiculez de una moda que era profundamente popular:
hasta Maritornes conoce los libros de caballerías".

-

En la biblioteca de Don Quijote no había
libros de romances, porque éstos eran aún
cosa viva en boca del pueblo; a veces Don
Quijote encontraba en ellos los vestigios de
la caballería de que le hablaban sus libros. Y
los romances aparecen siempre en perfecta
correspondencia con el estado de ánimo de
Don Quijote [...] Los romances carolingios,
que se relacionan con la obra de Cervantes, se
caracterizan por la galantería caballeresca, el
espíritu aventurero, la idealización del amor y
a un cierto ambiente exótico de misterio. Todo

7 Epistolario Alfonso Reyes.José M. Chacón, Ed. Zenaida Guticrre= Vega.
Fundación Universitaria Española Madrid: 76.

61

Cabe decir que Chacón y Calvo se encontraba hacia
1916 estudiando a Cervantes y estaba organizando
una serie de conferencias sobre el mísmo, amén de
estar perfectamente enterado del ir y venir, del ser
y del acontecer en el mundo de los hispanistas y
cervantistas, como se muestra en su correspondencia.
VII

El texto que publica Alfonso Reyes sobre las
"Novelas cervantinasn preparadas por Rodriguez
Marinen el periódico El Sol de Madrid, en octubre
de 1918, es muy cauteloso. En una carta fechada el
27 de diciembre de 1916 donde Reyes le responde
a su amigo Chacón sobre la opinión que le merece
este "talento anecdótico y folklorista", le dice: "el
grupo de la Revista de Filología no toma en serio para
nada a Rodríguez Marín. Pero no olvíde Ud. que en
España son sumamente desdeñosos unos con otros.
Yo, en lo personal, creo que ese hombre tiene algún
talento literario, aplicado por desgracia a una obra
de erudición inútil, nimia y nada inteligente. Sus
opiniones "científicas" no las cuento. Sus textos
de ediciones "críticas" no me hacen prueba plena.
Sus chascarrillos me dívertirian, si no pretendíeran
ser comentarios del ~uijote". Como se puede
ver, a Reyes no era fácil darle gato por liebre ni
folklóricas, bobas humoradas por erudición.

�VIII

Las páginas que dedica Reyes al hbro del poeta y
crítico mexicano Francisco A. de Icaza, El ~uijote
durante tres siglos, son un ejemplo de ese equilibrio que
el autor de Visión de Anáhuac pide "entre la información
del autor y sus facultades artísticas". No cabe duda
de que Icaza es uno de los maestros de Reyes. A sus
ojos, "Icaza ocupa un sitio indispensable" entre "la
historia científica de un Menéndez Pidal y la emoción
lírica histórica de un "Azorín", y no es Icaza de esos
eruditos que "nos quieren dar por Himalaya el grano
de arena de su microscopio". Icaza sabe concentrar
lo ya concentrado y producir quintaesencias, como
ésta que cita Reyes y retomamos sobre lo que podría
llamarse "la meteorología de la risa" en el Quijote:
El ~uijote, como venimos viendo, fue en España en
su origen una obra de clave y de tesis; de clave, por
sus sátiras literarias contra personas deterrrúnadas
-Lope de Vega, Juan de la Cueva, Suárez de
Figueroa, etc.-: de tesis, porque atacaba la
"perniciosa lectura de los libros de caballerías". Fue
además en el mundo entero, durante mucho tiempo,
parodia viva y, como tal, libro de burlas y de risas;
pero como cada pueblo rie a su manera, se rió en
España al modo picaresco con el estoicismo que igual
nace de la incertidumbre del presente que de la fe
en un mañana mejor, y que da penurias con alegrías
y tristezas con sol. Se rió a carcajadas en Italia, por
el cotejo con el Orlando, y en Portugal con el Amadís,
viendo asimismo en las calles y tablados de la nación
vecinal las caricaturas de la caricatura quijotesca;
se rió mesuradamente en Francia, porque el tiempo
de la risa de Rabelais había pasado ya; se sonrió en
Inglaterra, construyendo el "rictus" irónico, y rióse
en Alemania, a mandíbula batiente, con la risa del
Simplicissimus. De todas esas risas -ya lo hemos visto
también-, la única que tuvo eco en Rusia y en las
regiones nórdicas fue el reír con sordina del siglo
XVIII francés, en la adaptación de Florian. La triste
Rusia y su arte desolado no rieron ya. lCómo iban a
reír de su propia imagen esos caballeros de la estepa
tan parecidos al hidalgo de la Mancha?

Se puede observar también, sobre las ediciones
preparadas por Rodríguez Marín, la divergencia de

punto de vista entre lo expresado por Alfonso Reyes
que hemos citado atrás y la opinión que a Icaza le
merecen dichos trabajos.

IX
Quizá una de las obras sobre Don ~uijote con las que
Reyes tuvo mayor afinidad sea la del italiano Giovamú
Papini: Don Chisciotte ddl Inganno (1916), cuyo asunto
central -como en la obra antes citada de Mark van
Doren- es la locura y el tema de quién engaña a
quién, la cuestión del engaño (mon Quijote a todos
y en particular a Cervantes? ¿Cervantes? ¿Sancho?).
Además, el anáhsis de Papini le interesa, pues ha
sabido dividir la novela en:
a) poesías burlescas o madrigales; b) novelas trágicas,
patéticas, románticas; c) critica literaria que a
veces es directa y a veces en forma de parodia;
d) "silva de varia lección", o sea trozos retóricos
sobre temas y lugares comunes ya medievales, ya
humanísticos; e) y por medio de todo esto, se abre
paso el argumento central: el viaje de todos los
héroes ambulantes.

Aparte de esa clasificación, Reyes glosa con simpatía
a Papini:
Los viajes son los libros más profundos y populares:
La Odisea, La Eneida, La Commedia, Gulliver, Robinson,
Simbad, las Cartas persas, Fausto, las Almas muertas, etc.
Todo gran libro es un remedio delJuicio Final, y para
juzgar a los hombres hay que viajar y conocerlos. 8
hombre mismo es un peregrino. Don Quijote está
cansado de la vida usual y casera; no le queda más
liberación que la locura. Si sólo fuera un cristiano
ideal, hubiera imitado aJesús, como San Francisco.

El juego de las intermitencias entre la locura y
cordura es una de las constantes que aparecen en
las diversas lecturas que hace Reyes del ~uijote, cuyo
personaje central "inventó hacerse caballero por que
los hombres, creyendo burlarse de él le sirvieron de
bufones". Don Quijote puede ser por eso emblema del
hombre moderno pero, más en particular, del escritor
y el intelectual. La novela de Don ~uijote formará así

62

sacarles todo el jugo. Los cuentos de Torquemada re~
escritos por Reyes cabrían ser incluidos en una antología
de la narrativa mexicana contemporánea.
Algunas de estas observaciones le permitieron a don
Alfonso, refinándolas y documentándolas, tomar por
X
La cuestión de las fuentes hterarias del novehsta
asalto a Cervantes y, por así decir, desnudar su talante
Cervantes es algo que fascina a Reyes, me dónde venía
plagiario, como si hubiese sido -y ése es el puntoCervantes? lEn qué manantiales había bebido?
uno de esos ingeniosos contemporáneos de Cervantes
Una repuesta parcial y certera a esa cuestión en lo
que lo criticaban. Pero Reyes sabe que la novela de Don
que concierne a Persi1es y Sigismunda, es la de Reyes en el
~uijote era un animal perfecto, demasiado perfecto, y que
ensayo sobre el humanista Antonio de Torquemada: "De
se había erigido en un baluarte mítico y mitificado de la
un autor censurado en El ~uijote" (1948). En el elegante
cultura hispánica. Entonces, conociendo a Cervantes,
y educado ensayo en torno a este tema, Reyes parece
ehge una de sus obras menos conocidas y valoradas:
subrayar, como en un susurro, que Cervantes era un
Los trabajos de Persiles y Sigismunda, novela compleja
lector atentísimo que sabía transvasar y trasladar, injertar
y comphcada, hteralmente "bizantina"; novela que
ydar vida en su propia obra a las obras de otros escritores
denuncia la entraña medieval más que renacentista de
que le habrían servido como cantera e inspiración, tal
un Cervantes arcaizante como el autor de La Galatea,
es el caso de Torquemada en relación con la obra final
que había tenido el genio y/o la fortuna de atinar con la
de Cervantes, Los trabajos de Persiles y Sigismunda. Octavio
escritura de Don ~uijote a fraguar, galvanizándolas, las
Paz ha deletreado en sus propios versos los poemas de
venas secretas de su tiempo.
otros: Neruda, Villaurrutia, Lope, Alberti (su biografía
Este procedimiento tangencial es típico del estratega
literaria poética conjugaba la historia literaria a través del
crítico que fue Alfonso Reyes, quien sabía que es más
homenaje, la imitación, el pastiche, la alusión. A su vez,
practicable atacar una fortaleza desdeun plano oblicuo y, si no
Carlos Fuentes en Cristóbal nonato practica con "la novela
por atrás, por la tangente y que, al tocar la esfera cervantina
de la onda" ésta fecunda suerte de canibalismo literario).
por el lado de las asíntotas, le podía imprimir un nuevo giro,
Este ensayo muestra a un Reyes atrevido y audaz
un nuevo movimiento. El ensayo sobre Torquemada fue
hasta el punto de bajar a Cervantes de su pedestal y
escrito en 1947 y publicado un año después. Muy pocos
tratarlo con informada familiaridac:L como si estuviese
lo entenderían. Es hasta ahora uno de los textos menos
encarándolo al tú por tú, a la manera en que lo hubiese
estudiados de Reyes, e incluso entre los cervantistas más
atrevido alguno de sus contemporáneos. No sólo eso.
afilados ha sido relegado a un segundo plano. No se le
El ensayo está animado por un rescoldo travieso y
cita, hasta donde sabemos, en ninguna de las ediciones
audaz, un sí es no es insolente pues en él -y sobre todo
modernas de la novela Persilesy Sigismunda, ni mucho menos
en las Apéndices que lo acompañan presentando
enla edición y en los estudios modernos que sobre Antonio
de Torquemada se han publicado en los últimos años.
tramos de El jardín de flores curiosas (1570) de Antonio de
Cuando más, se le ha visto como una de las excentricidades
Torquemada-, Reyes se mide con Cervantes, y para
de Alfonso Reyes, un incomprensible e inservible destello
echar mano de una voz acuñada por Juan Goytisolo,
de erudición, sin darse cuenta de que, a través de sus
cervantea y se pone a escribir o re-escribir a Torquemada
de la misma forma en que Cervantes lo re~escribió,
páginas, Reyes estaba planteando una pregunta candente
según había apuntado Marcelino Menéndez y Pelayo.
e insoslayable acerca de la forma en que se resuelve en la
El mérito de Reyes - y de paso: su secreto- estriba
obra de Miguel de Cervantes la ecuación entre tradición
y talento individual, entre saber adquirido e innovación
en haber seguido las observaciones que había hecho el
crítico español en su antología Los orígenes de1a novela para
experimentalio

como una suerte de "casa de los espejos" donde el
hombre juega a perder su imagen y su alma.

63

�ALA LETRA

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ero quizá su más grande
rebeldía, su atrevimiento
más valiente, el que, a mis
ojos, la convierte en una persona
capaz de aflojar sus tensiones y
tiranteces, fue entablar en inglés
una correspondencia con un
escritor cuya lengua materna era
precisamente el inglés. Cuando
Simone conoció a Nelson Algren
los dos ya eran autores reconocidos,
en el caso de Simone, incluso
internacionalmente. Y, si bien es
cierto que desde chica Simone
se aficionó a la lengua inglesa y

P

LAOTRACARA
LA YEMA LICERA, RISUEÑA Y
AMABLE DE SIMOME DE BEAUVOIR
ES UMO DE LOS RASCOS QUE
MEJOR HUMAMl:UM SU IMACEM,
AUM CUANDO ESTO FUERA UMA
SORPRESA PARA M(. QUE ALLÁ,
EM SU PRIMERÍSIMA JUVENTUD,
CUANDO DABA SUS PRIMEROS
PASOS HACIA EL ROMPIMIENTO
COM LA JOVEN FORMAL QUE
SURCIÓ DE SU ADOLESCENCIA,
HUBIERA EMPRENDIDO SU
IMICIACIÓM A LA VIDA SOCIAL
ACOMPAÑADA DE SU HERMANA,
MEMOR QUE ELLA, NO DEJA DE
SER CONMOVEDOR, SIMOME
SALIA DE LA UNIVERSIDAD PARA
IEMTRARALABIBUOTECA. Y,PARA
RETRASAR EL RECRESO A CASA
DE SUS PADRES LO MÁS POSIBLE,
HACÍA ESCALA CADA NOCHE EN
UM BAR U OTRO. QUERíA DAR LA
IMPRESIÓN DE MUNDANA, PERO
LOS PROPIOS PARROQUIANOS
DEL BAR EN TURNO LAPROTECfAN
DE SÍ MISMA Y LA RESPETABAN,
COMO LA HIJA DE FAMIUA, COMO
LA OVEJA INTELECTUAL QUE,
POR MÁS QUE LO INTENTARA,
NO LOCRABA DEJAR DE SER Y NI
SIQUIERA DE PARECERLO.

que nunca dejó de cultivar esta
afición, que incluía por supuesto
la literatura, es igualmente cierto
que tampoco llegó nunca a dominar
la lengua. La leía sin dificultad, y
conocía lo suficiente su literatura
para opinar sobre autores clásicos
o modernos con autoridad. Sin
embargo, su destreza en escribir
el inglés era, digamos, limitada.
Limitada, digo, pero con un
resultado sumamente gracioso. Y
ella es consciente de su torpeza y, a
pesar de que Nelson se la señala, y le
confiesa que lo hace reír, ella sigue

64

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adelante. Se atreve a exponerse, a
hacer el ridiculo, a caer en simplezas
y en cursilerías, se arriesga a
cometer errores, aun graves. Estoy
segura de que más involuntaria que
intencionadamente, pero lo cierto es
que a ratos resulta incluso hiriente;
para mi hipersensibilidad de mujer
formal, diría que me llega a resultar
hasta intolerable. A pesar de todo,
si para mí es tan importante oír la
música de la voz de un autor, no
puedo negar que la que oí de Simone
en su correspondencia con Nelson
Algren es entrañable, y tampoco

puedo ocultar ni minimizar el
hecho de que no la oí en su lengua
materna y ni siquiera en una buena
traducción; sino que logré mi
conocimiento directo de ella nada
menos que desde su segunda lengua,
misma que no dominaba y en la que
cometía errores en todos los niveles
de sentido.
Sus cartas son ricas en
información de la época histórica
que vivió; en detalles de su
vida personal, como de cuando
tapiza sus muebles de rojo en
su primer departamento, en la
calle de La Bücherie, en donde la
retrata Gisele Freund. Las cartas
contienen innumerables retratos
de artistas y escritores; destaco el
de Giacometti, tiritando de frío;
chismes, como los de la violencia
de Koestler, que hasta a su perro
le provocan vómitos. Abundan
en anécdotas, como la de una
amiga que se traga un alfiler
o la de un amigo que pierde su
ojo de vidrio en una borrachera.
Simone era sociable y fiel. Exalta
la generosidad de sus amigos.
La de Sartre, por ejemplo, que
ayudaba con dinero a actrices
venidas a menos, o que sacaba de
la cárcel a jóvenes tuberculosos y
delincuentes por cuya inocencia
ponía su prestigio en juego.
Agradece la generosidad de
Nelson Algren que envía whisky,
libros y cuantos regalos podían
ser enviados desde la otra orilla,
la orilla de la abundancia, a ella, a

la mamá de Simone, a sus amigos
y hasta al propio Sartre. Torna
en sus manos la traducción al
francés de los libros de Algren,
empresa en la que se hace
ayudar por Sartre. Se expresa
de forma respetuosa sobre Gide,
de forma afectuosísima de San
Genet, de Camus, de Queneau.
Llora la casi muerte de Prevert,
su casi suicidio, involuntario
y accidental. Acoge en sus
notas los episodios etílicos de
Dylan Thomas que asustan a
la intelectualidad francesa. Se
revela como una amante de la
buena música, del jazz; aprecia
tanto a Alban Berg o Béla Bartók,
como a Louis Armstrong y hasta
a Josephine Baker, aunque ella
misma nunca hubiera aprendido
a bailar y ni siquiera a nadar.
Pero era una decidida caminante
y excursionista. Da muestras
de una curiosidad muy amplia,
un interés muy atento en el
mundo del arte, de la política,
de la ciencia, si bien, no de la
gastronomía. Frecuenta el teatro,
no deja de ir al cine. Llega a ir
al circo con Orson Welles. Es
sincera en la responsabilidad
con la que se compromete con los
temas de su tiempo, las guerras,
las huelgas, el existencialismo, el
comunismo, la homosexualidad.
Arriesga sus ideas al fundar con
Sartre la polémica revista Le
temps moderns que, al igual que Le
druxieme sexe llega a ser censurada.

65

No esconde, aunque disfraza,
los celos que despiertan en ella
las escritoras que empezaban a
llamar la atención, como Carson
McCullers, por ejemplo. Siente
celos de los intentos de su
hermana en convertirse en una
gran pintora. Aunque con una
mirada del primer mundo, en el
que llega a incluir no sin asombro
a los Estados Unidos, incursiona
en el tercero, con Sartre, con
Nelson. Viaja a África y a México
y Centroamérica; compra sus
textiles y se hace ropa con ellos.
No se está quieta; aunque se
tropiece, se desplaza.
Pero, sin dejar olvidada
prácticamente ni una gota en
el tintero, puedo afirmar que
mi mayor ganancia en esta
aproximación a Simone de
Beauvoir yace en que, a través
de la lectura de sus Memorias de
una joven formal, por una parte y,
por otra, de su correspondencia
con Nelson Algren recogida en A
Transatlantic Lave Affair, entre la
Simone intelectualmente superior
y triunfadora que enfrenté, y la
Simone emocionalmente frágil con
la que me topé, la Simone con la
que me quedo es ésta, esta última,
la Simone frustrada, fracasada,
la Simone que se atrevió a vivir
dividida y por lo tanto a fallar
y callarse, esta que es para mí,
finalmente, la mejor Simone, la
Simone de Beauvoir humanaio

�LLAMA LA ATENCIÓN, ADEMÁS, CÓMO ESTO DE LA OBESIDAD EN
CON LA PUBLICACIÓN DE U BIBLIA. YAOUERA., HACE UNOS AMOS, CARLOS
VELÁZQUEl LLAMÓ LA ATENCIÓN DE LECTORES Y CRfTICOS, QUIENES CELEBRARON
EL ARRIBO AL PANORAMA DE LAS LETRAS NACIONALES DE UN AUTOR CUYA OBRA
SE DESARROLLA EN ESPACIOS POCO VISITADOS POR LOS NARRADORES, PERO
SOBRE TODO DUEÑO DE UN LENCUAJE PROPIO, DIFERENTE, EFICAZ, EN EL QUE
CONFLUYEN CON NATURALIDAD LA ATMÓSFERA TRÁCICA QUE SE VIVE EN EL PAfS,
LOS PROBLEMAS COTIDIANOS DE MUCHOS MEXICANOS, Y UNA VISIÓN ÁCIDA,
IRÓNICA Y LÚDICA DE LOS HECHOS, QUE LES RESTA PATETISMO PARA LLEVARLOS
POR LA SENDA DE LA COMEDIA.

LETRAS AL MARCEN

LAS ANCUSTIAS
CORPORALES

eer La Biblia Vaquera se
convirtió en un acto de
culto. Sobre todo entre los
jóvenes, este breve libro despertó
comentarios elogiosos que iban
desde la afirmación de que su
autor inauguraba una nueva
manera de narrar, hasta la certeza
de que nadie antes de él se había
atrevido a recuperar con tanta
eficacia los diversos lenguajes de
la cultura popular norteña para
trasladarlos a la narrativa. Y sí:
en los seis relatos que conforman
ese volumen se aglutinan, sin
estorbarse, discursos emanados
de la lucha libre, del corrido
norteño, de las historias de
cantina, de las experiencias de
los migrantes, de los productores
y vendedores de piratería, del
narcotráfico y sus agentes, de los
usos amorosos de esta época, para
construir un libro versátil, con
una extraña pero sólida unidad,
que denotaba el acabado oficio
de su autor. Pero, después de leer
La Biblia Vaquera, las preguntas
que surgían inevitables eran:
¿Qué va a escribir después de este

libro Carlos Velázquez?, ¿será
capaz de mantener la calidad y la
originalidad de sus relatos en una
segunda entrega?
La respuesta a esas interrogantes
es positiva y llega ahora con La
marrana negra de la literatura rosa
(Sexto Piso, 2010), donde el autor
demuestra no sólo que ha sido capaz
de preservar las características
que lo hicieron notable con su
primer libro, sino que además lo
ha superado en lo que respecta al
redondeo de las historias, al sentido
del humor y a la visión critica y
llena de ironía con que contempla
el mundo. Si bien algunos de
los discursos provenientes de la
cultura popular que sirvieron de
soporte a los relatos de La Biblia
Vaquera se han diluido un poco
-o se han integrado tanto a su
lenguaje que pasan desapercibidos
en este segundo volumen-, las
situaciones en las que Velázquez
coloca a sus creaturas han ganado
consistencia y solidez, volviéndose
más densas como registro de
nuestra realidad. La construcción
de las escenas cómicas es más

L

66

firme y, por lo tanto, más eficaz en
el humor, pues sin dejar de rayar
en el absurdo ahora nos resultan
cercanas, conocidas. Yen lo que se
refiere al uso de un lenguaje propio,
con una terminología nacida en el
habla popular norteña, ahora resulta
mejor articulado y, en consecuencia,
más universal sin perder ni un rasgo
de su carácter regional. Constituido
por cinco historias que parecieran
tener su origen en las diferentes
secciones de un periódico tabloide,
La marrana negra de la literatura rosa
va del acto criminal -"No pierda a
su pareja por culpa de la grasa"-,
a los submundos de los marginados
sociales -"La jota de Bergerac"-;
de ahí pasa a lo insólito cotidiano
-"El alíen agropecuario"-, para
hacer un alto en lo que podríamos
llamar un bufonesco thriller
psicológico -"El club de las
vestidas embarazadas"-, antes
de llegar a donde el absurdo y lo
fantástico se dan la mano, con "La
marrana negra de la literatura rosa".
Desde que los periódicos
existen, la nota criminal ha servido
de fuente para novelas y cuentos.

LOS PERSONAJES SE PERFILA COMO UNA DE LAS OBSESIONES
LITERARIAS DE CARLOS VELÁZQUEZ, PUES YA EN LA BIBLIA

YAOUERA HABÍA ABORDADO EL TEMA CON BASTANTE FORTUNA
Sin embargo, muchos escritores
se quedan en la superficie del
suceso, narrando tan sólo lo visible
u obvio, sin penetrar en la mente
de los criminales ni mucho menos
en las condiciones sociales o
psicológicas que los llevaron a él.
En el caso de "No pierda a su pareja
por culpa de la grasa", Velázquez
no se conforma con recrear un
crimen desde una perspectiva
humorística; nos introduce desde
el inicio en el contexto de una
pareja donde la mujer manipula
con facilidad a su marido hasta
empujarlo a cometer el delito,
después de haberlo "ablandado"
previamente con insultos, apodos
peyorativos y alusiones a su
gordura. Es decir, aunque se trata
de un hecho que los reporteros
llamarían "espeluznante", el autor
consigue modificar la perspectiva
del lector, convenciéndolo de que
el tipo es una verdadera victima,
orillada a delinquir porque quiere,
necesita, le urge dejar de ser gordo.
Se trata de un ser esclavizado por
sus angustias corporales: una de
las problemáticas psicológicas de
mayor actualidad 11am.a la atención,
además, cómo esto de la obesidad en
los personajes se perfila como una de
las obsesiones literarias de Carlos
Velázquez, pues ya en La Biblia
Vaquera había abordado el tema
con bastante fortuna en el cuento
"Ellos las prefieren gordas", donde
un tipo casado con una mujercita

flaca decide salir a conquistar a una
más entrada en carnes para, según
él, "redescubrir el amor".
En "La jota de Bergerac"
el protagonista es un travestí
traumado por la exagerada nariz
que arruina su belleza casi perfecta,
razón por la cual encamina todos
sus esfuerzos prostibularios a reunir
el dinero suficiente para una cirugía
plástica. Otra vez un ser esclavizado
por las carencias o los excesos de
su propio cuerpo. Tras sumergir
a su personaje en una historia que
en apariencia es de amor, pero que
desemboca en tragedia sangrienta,
el autor nos ofrece un paseo por
los mundos subterráneos de las
ciudades norteñas, donde todo
parece indicar que del machismo a
la jotería hay sólo un paso. En este
relato Velázquez vuelve por sus
fueros al dejar al descubierto los
mecanismos internos de uno de los
deportes más populares en el norte
de México, el beisbol, así como en
su libro anterior lo había hecho con
la lucha libre.
Pero es quizás en "El alíen
agropecuario" donde el autor
consigue forzar la realidad hasta lo
insólito, al presentarnos a un joven
con Síndrome de Down que de la
noche a la mañana se convierte en
estrella de rock. El mongolito, que
a los demás miembros de la banda
les parece más un extraterrestre que
alguien con deficiencias genéticas,
se alza entre los demás rockeros

67

como un verdadero genio de la
composición musical, y se adapta al
mundo de las drogas psicodélicas,
de las gruppies y de las giras, como
si hubiera nacido para ello, en una
serie de situaciones a cual más
impredecible que, no obstante,
siempre se ajustan a la lógica interna
del relato. Aquí Velázquez nos da
una lección de economía narrativa,
pues el argumento que desarrolla
en pocas páginas muy bien podría
haberle alcanzado para escribir una
novela psicológica, policiaca o de
misterio, combinada con la denuncia
social y, por supuesto, la crítica
a los manejos de los promotores
musicales. Por si fuera poco, "El
alíen agropecuario" es también una
narración erótica muy sui generis,
donde los personajes, como en los
relatos anteriores, son impulsados
siempre por las necesidades nunca
satisfechas de sus respectivos
organismos.
Con un ligero regusto a parodia
de El club de la pelea, "El club de las
vestidas embarazadas" aborda otro
de los temas preferidos del autor: el
de los matrimonios insatisfechos.
Aquí, un hombre harto de la
insistencia de su mujer en hacer
todo lo posible para concebir un
hijo, se ve de pronto envuelto en una
suerte de cofradía de homosexuales
vestidos de mujer que quieren
experimentar la maternidad con
base en la simulación. Y de nuevo
resalta la naturalidad con que

�Velázquez coloca a sus personajes
en situaciones insólitas. Para ello
utiliza una minuciosa descripción
interna del protagonista,
presentándolo como un ser solitario,
desesperado y lleno de carencias en
cuanto a sus urgencias corporales
-que tienen que ver con la ternura
y el abandono en unos cálidos
brazos ajenos. Es curiosa la manera
en que el autor consigue en este
texto que se sinteticen la inocencia
con la perversión más retorcida,
con el fin de demostrarnos cómo
la humanidad se compone de
contrastes y el ser más humano es
aquél donde los extremos se unen.
Cierra el volumen "La marrana
negra de la literatura rosa",
divertimento metaliterario donde
el autor juega con la idea clásica
de que los escritores son tan sólo
intérpretes o receptores de voces
inefables que les llegan de un "más
allá" desconocido. Sólo que la

voz que el protagonista del relato
escucha en esta ocasión es la de
su mascota, una marrana negra y
ninfómana (si se le puede llamar
así a una marrana que se ejecuta
sexualmente a una larga serie de
sementales sin quedar satisfecha).
La marrana le dicta a su dueño,
primero palabras sueltas, y después
relatos bien articulados que los
convierten en la mancuerna de
mayor éxito en el ámbito de las
novelas rosas. Pero esto es tan sólo
lo anecdótico, pues a partir de este
presupuesto Velázquez arma un
relato que, como todos los suyos, es
rico en análisis del comportamiento
humano, refleja la soledad inevitable
de quienes habitamos esta época
y se convierte en un catálogo de
las necesidades insatisfechas de
hombres, mujeres, y, en esta ocasión,
también de los marranos.
La marrana negra de la literatura rosa

es un libro breve, si nos atenemos a

su número de páginas, compuesto
por cinco relatos, y sin embargo
el universo que refleja es amplio y
hondo, pues tiene mucho que ver
con la vida contemporánea, con los
anhelos y frustraciones del hombre
de la calle, con los vicios y ciertas
virtudes con que nos topamos todos
los días. Carlos Velázquez no sólo
arma bien las historias y busca para
cada una de ellas un final recio y
contundente, sino que las ambienta
con realidades reconocibles donde
abundan las drogas, el sexo, la
delincuencia, los conflictos de
pareja, la música pop y las aficiones
de la gente. Se trata de la obra de un
narrador que sabe cortar trozos de
la realidad palpable para dotarlos
de una estructura literaria atractiva
y eficaz, con lo que se revela como
uno de los testigos privilegiados de
nuestro tiempo y entorno~

�CINE DE AUTOR Y CINE ARTESANAL
DESDE QUE EL DADAÍSMO Y EL SURREALISMO -LAS
VANCUARDIAS MÁS SICNIFICATIVAS EM LA HISTORIA
DEL ARTE MODERNO- APARECIERON A PRINCIPIOS
DEL SICLO XX, UN ANTICUO CONFLICTO MO HA HECHO
SINO ACUDIZARSE: LA DICOTOMÍA EMTRE TRADICIÓN
V RUPTURA. ESE CONFLICTO NO ES EM MODO ALCUNO
MARCIMAL: SE HALLA EM LA ESENCIA MISMA DE LA
MODERNIDAD V AFECTA A CADA UMO DE LOS ACTOS
INDIVIDUALES V COLECTIVOS EM TODAS LAS ESFERAS,
V PRIORITARIAMENTE EM LA DEL ARTE. DE CUAMDO
EM CUANDO -SOBRE TODO EN TIEMPOS DE MAVOR
IMCONFORMISMO-RESURCE UNA CORRIENTE DE LA
CRÍTICA QUE, EN UN TOMO DIDÁCTICO, SE DIRICE
ESPECÍFICAMENTE A LAS NUEVAS CENERACIONES
DE ARTISTAS E IMTEMTA RESOLVER ESE CONFLICTO
POR MEDIO DE REIVINDICAR A LA TRADICIÓN.
EN EL TERRITORIO CINEMATOCRÁFICO, ESTA
CORRIENTE COMIENZA LAMEMTAMDO EL HECHO
DE QUE LOS JÓVENES CINEASTAS ,,NIECAM SUS
RAÍCES", PUESTO QUE HACEN PELÍCULAS
CADA VEZ MÁS DESARRAICADAS DE LA
TRADICIÓN, ES DECIR CINE DE AUTOR (EM
CONTRAPOSICIÓN AL CIME COMERCIAL, DE
ESTUDIO O ARTESAMAL); ÉSTE ES DEFINIDO
COMO AQUEL QUE QUIERE PARTIR DESDE
CERO, CREARSE A SÍ MISMO, NO DEBER
MADA A MADIE, VALER SÓLO POR LA
INTENSIDAD Y ORICINALIDAD DE SU
ESTILO, ESTRUCTURA, PUESTA EN
ESCENA O FORMA DE MIRAR.
uen representante de esta corriente es el
crítico e historiador Leo Braudy, quien
encuentra un grave error en el desprecio
que las nuevas generaciones sienten hacia el cine
de género y sus convenciones y estereotipos. Más
preocupado por aclarar la confusión perenne que
rodea a los géneros dramáticos (en efecto, nunca
termina por aparecer un acuerdo acerca de lo que
son los géneros ni de cómo clasificarlos), Braudy
menciona de modo marginal a los mecenas y, en
el contexto de su propuesta, llega a implicar que

B

ellos son ni más ni menos que los guardianes de la
tradición. El crítico escribe:
Las películas de género pueden recurrir al potencial
de una complejidad estética que sería negada si el
artista se definiese a si mismo sólo en términos de sus
más grandes y más inimitables obras. A causa de la
existencia de expectativas genéricas -cómo "debe"
trabajar una trama, qué "debe" hacer un personaje
estereotipado, qué "debe" significar un gesto, un
lugar, una alusión, una línea de diálogo-, la película

70

de género puede ir más allá del momento de su
existencia e ir en contra de su propia historia estética.
A través del género las películas se han basado en su
propia tradición y han sido capaces de reflejar una
rica herencia de la que no disponen las artes "cultas"
del siglo XX, las cuales tienen demasiado a menudo
como objetivo el negar el pasado y crearse a si mismas
de nuevo cada vez (Braudy, 1979).

Braudy parece decir que los mecenas, cuando
prácticamente fuerzan a los cineastas a hacer cine de
género (un melodrama, un musical, un thriller), están
cumpliendo su papel, que consiste en obligar a los
artistas a no negar el pretérito, con lo cual colocan a
estos últimos en su "justa perspectiva". Este crítico
sobreentiende la mecánica del encargo hecho por la
industria como si fuera parte "natural" del proceso de
continuidad de la tradición, y con ello sugiere que es
precisamente el encargo el que entrena y capacita a
los cineastas para enfrentar la rica herencia a la que por
prejuicio individualista desprecian.
En este uso de los términos ya se aprecian las premisas
de fondo: la juventud es equiparada con rebeldía ciega
y ambición desbocada, y ambas con nociones también
despectivamente definidas: individualismo, elitismo,
exquisitez, soberbia, idealismo, parricidio. De modo
paralelo, la fortaleza de la tradición es "demostrada" por
medio de la falibilidad y deoilidad de los intentos de
ruptura que se hacen contra ella. El argumento principal
es que la ruptura sólo puede ser relativa; si fuera absoluta,
eliminaría por completo a lo anterior y equivaldría por
tanto a la mayor de las pérdidas: una destrucción, y en la
menos mala de las posibilidades, un re~comienzo desde
cero (y en todo caso se erigiría en una nueva tradición).
Por lo demás, se sobreentiende que no es necesario andar
buscando "rupturas absolutas" porque la tradición misma
ofrece los elementos necesarios para transgredirla de una
manera parcial, es decir más sosegada, racional y sensata1•
1 Aqul aparece otra asociación deúvada: la que liga a la tradición con el
antiguo concepto griego de :,0frosinc. y a la ruptura con su opuesto, nefrosint.
Para los griegos, SO()hrosynl era la virtud esencial y consisáa en dominar el
cerebro yel corazón con objeto de conquistarprudenciaysabiduna, es decir
un estado de serenidad espiritual Era, por r.anro, un cosmos yun "adecuado
ordcnydominiodelosplaceresyapetitos";atravésdeestaideaseconcibeala
ttadición como sinónimo de cordura, buen sentido, prudencia, moderación,
sencillez, decencia y autodominio. u ruptura es, pues, automáticamente
sobreentendida como un caoo: defecto, demencia, complicación, desorden.
exceso, obscenidad yesclavitud alas bajas pasiones.

71

El mensaje es claro: si el cine de género está basado en
convenciones, estereotipos, clichés y fórmulas cerradas,
ello no es un defecto sino una virtud, y solamente cuando
un cineasta se ajusta a lo convencional -tal corno lo hacen
los artesanos en sus diversos territorios- puede hablarse
de una verdadera "subversión". Conclusión parcial: puede
haber subversiones sosegadas, racionales y sensatas.
En este punto se ofrecen numerosos ejemplos: ningún
cineasta -dice esta crítica didáctica- se ajustó con
tal fidelidad a los estereotipos del western como John
Ford, o a los clichés del cine negro como John Huston,
o a las convenciones del melodrama como Frank Capra,
o a las fórmulas del musical como Gene Kelly, y gracias
a ello contamos con clásicos como La diligencia, El halcón
maltés, ~ué bello es vivir o Cantando bajo la lluvia. Primordial
subtexto: la palabra "clásico" pertenece a la tradición;
una obra no accede a ese carácter por sus rupturas sino
por su fidelidad genérica.

MERCEMARIOS Y EREMITAS

Existen, en efecto, cineastas profesionales que
son contratados por los estudios para dirigir tal o
cual guión (escrito a su vez por especialistas bajo
contrato) y ellos son los primeros en autodefinirse
orgullosamente como artesanos2; lo que les interesa es
dirigir y no tienen en mente proyectos concretos, del
mismo modo en que un ingeniero ofrece sus servicios
a una u otra empresa o corporación sin saber si será
contratado para hacer un puente, una carretera o un
conjunto habitacional. Desde luego que los directores
de oficio cuentan con la posibilidad de no aceptar la
propuesta de un estudio fílmico, pero ello es poco
usual en un medio en que abunda la oferta y es poca
la demanda (de hecho, el desempleo es apabullante en
el feroz canibalismo de la industria hollywoodense,
modelo de todas las demás).
Por otra parte, en el margen de la industria - pero
es un margen que para los mecenas resulta aún más
importante que- lo "central"- hay cineastas más
individualistas e "idealistas" que no colocan el acento en
"dirigir cine" (hacer una carrera) sino en realizar un filme
2 Ese orgullo no impide que, cuando son entrevistados acerca de tal o cual
encargo-sobre tocio siestos productos tienen éxito de crítica o taquilla-,
jamás pronuncian la palabra "encargo" ydefiendenel filme yelpapel que en
él clescmpeñaro;i en ténninos de "autoña artlstica", como si hubiera siclo un
proyecto personal y no, simplemente, una pieza más del "cine de mecenas".

�en particular (concretar una sola obra) que por lo general
ellos mismos han escrito: en este personalísímo proyecto
no sólo han invertido todo lo que saben sino todo lo que
son, y por tanto nadie más puede llevarlo a la pantalla.
Es a estos realizadores a quienes los estudios destinan la
mecánica del encargd: el productor rechaza ese guión pero
les propone dirigir otro. La corriente didáctica reivindica
a los cineastas bajo contrato que ofrecen sus servícios
(tradición, artesanía), a la vez que lamenta el "radicalismo"
de realizadores que buscan -cada uno a su manera-hacer
una obra única (ruptura, arte). Configurada así la balanza,
queda abierto el lado oscuro de ambos polos, en los que
fácilmente pueden caer estos artistas: respectivamente
-como los clasifica el ensayista Serge Chauvin (1999)-,
mercenarios y eremitas.
Lo que hay de constructivo en la tradición se
confunde con lo que hay de equívoco en la lectura
moderna de esa tradición; el radicalismo de críticos
como Leo Braudy estriba en considerar que todas
las expectativas genéricas resultan "buenas" a priori,
porque son formas por medio de las cuales la tradición
-la "rica herencia"- se defiende a sí misma (aquí
el sobreentendido es que se defiende del olvido o la
desaparición, pero también de las rupturas absolutas, que
la amenazan de modo igualmente pernicioso). Lo cierto
es que, si bien el "arte puro" es un mito inútil o peligroso
-y lo es por la forma en que se ha manipulado, no por
sus necesidades más íntimas-, apostarlo todo por su
opuesto, el "arte genérico", equivale a contribuir a que
la dinámica del poder continúe exactamente como está.
Los artistas, dice Braudy, conservan toda su capacidad
estética y hasta depuran su talento cuando respetan las
convenciones de género: su libertad creativa no sólo no
disminuye sino se amplía, puesto que les son presentados
retos aún más interesantes; esto último se debe a que la
tradición es una enorme herencia, mientras que las obras
"cultas" están solas -carecen de genealogía-, navegan
en las tinieblas sin brújula y, peor aún, son ingenuas
porque creen que es posible despegarse de la tradición
o incluso negarla.
El tajante mensaje sobreentendido exclama que toda
obra está siempre referida a la tradición y depende de
ella, 1o quiera ono (en otras palabras:más vale asumirla de
~

3 La mecánica del encargo se examina en Hollywood: la genealogía
secreta (González Dueñas: 2008; capitulo "Retrato del mecenas y el
arósta adolescente").

antemano y a sabiendas, porque rechazarla sólo conduce
al naufragio). El prurito de negar el pasado, puesto que
es un "error" recurrente y casi infaltable en los artistas
jóvenes a lo largo de las generaciones, puede ser visto
en sí como tradición. Es también a esto a lo que Octavio
Paz se refería cuando popularizó el término "tradición
de la ruptura" -una noción en la que prácticamente se
basa toda su obra ensayística. Basta ver cómo las obras
excepcionales son rápidamente envueltas y adoptadas
por lo tradicional; si el artista busca una expresión libre,
lo único que puede "heredar" es la actitud de recomenzar
desde cero; de otro modo, el concepto de tradición nunca
es cuestionado realmente a fondo.
Yaquí brotan dos intolerables paradojas; la primera es
que el artista hereda la necesidad de negar toda herencia.
La segunda radica justamente en esa idea de que basta
una repetición de elementos para que pueda hablarse de
"tradición", de tal manera que el artista no sólo debe huir
de las repeticiones sino crear cada vez un mundo entero
en donde sea posible decir "otra cosa". Ya aquí surgen
las manipulaciones: es suficiente con que existan dos
artistas que quieran decir otra cosa, para que esa mirada
detecte ahí una repetición (en el sentido de linaje: uno
es un paria, pero dos ya forman familia) y, por tanto,
para que pueda hablarse de "tradición", es decir de una
"tradición de la ruptura".
Dolorosa paradoja: cuando se repite lo único -de
cualquier manera en que esto suceda o parezca suceder-,
automáticamente se convierte en lo contrario, es decir en
aquello delo que antes se distinguía La ley inferida afirma:
la tradición es lo reiterable, mientras que la ruptura
equivale a lo irrepetible. Una obra de arte puro o libre
sólo es aceptada como tal si ninguno de sus elementos
(así sean los más adventicios o marginales) se presta a
cualquier clase de repetición, comparación o analogía.
Basta la menor redundancia -e incluso diminutas
similitudes arbitrarias- para asimilarla a lo tradicional.
¿y qué obra, por más irrepetible que sea, no contiene
citas, recurrencias o usos de elementos habituales? Para
la aplastante mirada de la crítica didáctica, basta que
existan dos artistas de genio para que ambos formen una
tradición (sin importar lo lejanos que estén en tiempo y/o
espacio o lo disímiles que sean sus obras respectivas).
Y "una" tradición es siempre la tradición: es así como la
Gioconda y Ciudadano Kane se vuelven lugares comunes en
la historia del arte: ambos son clásicos, es decir modelos

72

de lo tradicional. El mensaje sobreentendido resulta
abrumador: lo irrepetible y único no existe; la ruptura
absoluta es imposible.

AUTEMTICIDAD Y ALIEMACIÓM

En la antigüedad -según recuenta Octavio Paz en Los
hijos del limo (1974)-, la tradición era concebida como
una magnitud uniforme, inmutable e inmóvil de
la que procedían los principios esenciales
-identidad, orden, sentido-:
una fuente de autenticidad que se
manifestaba en la mitología y los
ritos; la renovación no consistía
sino en la certeza de que los ciclos
se repiten y de que, al final del ciclo
de ciclos, el único futuro posible es
el pasado original ("lo que fue debe
seguir siendo"). En cierto modo el
cristianismo rompió esta simetría
cuando colocó el sentido en el final
de los tiempos, es decir en el premio o
la condena ulteriores; surgió entonces
la alienación y el miedo se generalizó
porque había sido refutada la
posibilidad del re~comienzo: el tiempo
se volvió irreversible pero el cambio
siguió siendo negado.4 En algún punto de
la historia, el hombre se hizo consciente de la
tradición -o mejor dicho, adquirió respecto a ella otra
forma de la conciencia-; para algunos ese punto se
localiza en la Ilustración y ya se anunciaba desde el
Renacimiento; para otros, se halla en la Revolución
industrial y en el surgimiento del cientificismo y la
noción moderna del progreso; ciertos analistas lo
identifican como un producto lógico de la expansión
del capitalismo; otros más lo atribuyen directamente
a las vanguardias del siglo XX con su antecedente en
el romanticismo.
En todo caso, con este cambio de paradigma,
aquella mentalidad ritual y originaria, cuyo acento
estaba en la simultaneidad, sufrió una transformación,
puesto que el acento fue movido a la sucesividad, al
4 8 miedo es un ingrediente esencial en el mayoritario mundo
religioso de la modernidad; no resulta excesivo afirmar que no otro
origen tiene el inmenso éxito de esa ladera del cine de horror que
especula sobre temas biblicos, apocal!pticos y demoniacos.

73

cambio y al proceso mismos; éstos comenzaron a ser
exaltados, en tanto el futuro empezó a ser visto como
novedad, originalidad, sorpresa e incluso como base
("nada será como fue y, por tanto, todo es posible").
Desde entonces la única permanencia aceptada es
la que existe entre el momento en que se destruye
la tradición imperante y se da inicio a la que sigue.
En rigor, pues, la palabra "modernidad" ya no puede
usarse en singular; si no se emplea en
plural es porque cada época quiere
ser única debido precisamente
a la irrepetible cualidad de su
ruptura con lo anterior. Las
modernidades, entonces, son
fugaces manifestaciones de
una actualidad condenada
a ser siempre distinta. A la
vez, cada modernidad no se
distingue únicamente por
las novedades que aporta,
sino también y sobre todo
por la continuidad de la
interrupción, la constante
critica al pasado inmediato.
Asi nace -afirma Paz- la
"tradición de la ruptura".
El "cambio de mentalidad"
afectó a todos los territorios y tuvo
consecuencias fundamentales a nivel social y
político: lo anterior comenzó a ser sobreentendido como
esclavitud (sujeción a los ciclos, determinismo) para
que lo actual correspondiera no tanto a la libertad como
a la liberación, es decir, al acto mismo de deshacerse de
un yugo, cualquiera que éste sea. Y aquí sobreviene la
primera contradicción, porque el acto de liberarse, al
ser heredado y reiterado, deviene esclavitud y yugo en si
mismo: las revoluciones terminan por institucionalizarse.
Resulta casi imposible enumerar a cabalidad las
consecuencias de asociar tradición con esclavitud y
ruptura con liberación; baste con un ejemplo en el
territorio cinematográfico. En la época de auge del "cine
de autor" -que fue también la de la contracultura-, la
tradición era vista como obnubilación, estancamiento y
ahogo (esclavitud); en cambio, las décadas posteriores
la redefinen como pertenencia, reconocimiento y
genealogía (liberación), a la vez que contemplan a la

�EL ,,ESPECTADOR MEDIO" PIDE QUE EN LOS UNIVERSOS FICTICIOS EL
MAL SEA CASTICADO, Y EN CENERAL QUE EXISTA EN LAS HISTORIAS
TODO LO QUE ESTÁ RADICALMENTE AUSENTE DE LA VIDA COTIDIANA:
ORDEN, JUSTICIA, DIRECCIOMALIDAD Y SENTIDO.
ruptura como exilio autoinferido, olvido ulterior e inútil
parricidio. (Esto último es lo que se dice en las escuelas
a los nuevos cineastas y a todo novicio en el mundo del
arte, pero es también lo que los media repiten a todo
novicio en cualquier esfera.)
La ecuación no sólo funciona a nivel social sino, sobre
todo, individual, en cuanto otra de las dicotomías en
que se transforma la de tradición/ruptura es igualdad/
diferencia. El gran presupuesto indica que los artistas
habrán de diferenciarse unos de otros en virtud de
lo que se llama "estilo personal"; mas este prurito de
diferenciación, puesto que es precisamente lo que
se espera de todos y cada uno, a la vez los iguala. La
colectividad es vagamente inferida como tradición;
individualizarse implica, pues, una ruptura, pero
como esto a su vez conlleva redundancia e igualdad,
se vuelve en si una tradición. Resultado: las formas de
diferenciación individual están más codificadas y son más
predecibles aún que las caracter1sticas de lo colectivo.
Para la ortodoxia, y sobre todo para los mecenas, el
mundo del arte no es sino una tipologia genérica con
valor de entretenimiento (entertainmentvalue); basta ver el
modo en que las peliculas hollywoodenses contemplan a
los artistas a través de una serie de tipos, desde el joven
iracundo" hasta el "genio incomprendido", todos ellos
luchando contra un aparato que a fin de cuentas tennína
definiendo lo que es el arte -y, sobre todo, lo que es la
ruptura, tan necesaria para que exista tradición5.
Entre tantos otros resultados inmediatos que se
acumulan para dar paso a la confusión reinante, radica
el hecho de que una época puede tomar como "antigua
tradición" algo que ha sido fabricado poco antes
(inmersos en pleno desarraigo sistemático, fácilmente
confundimos lo antiguo con lo que parece antiguo).
Puesto que el acento está en el cambio más que en lo
cambiado en sí mismo, es posible tomar elementos
de varías tradiciones anteriores y reunirlos con otros
5 Jorge Luís Borges advierte este proceso: "Entiendo que el género
policial, como todos los géneros, vive de la continua y delicada infracción
de sus leyes" (en Textos cautivos, Tusquets, Barcelona, 1986).

especialmente creados con objeto de presentarlos
como "la" tradición. Esto es lo que hacen los mecenas
y lo que, en particular, ha hecho Hollywood en el
territorio del cine: es a una muy especial "tradición"
a la que dicen defender, y no resulta gratuito que ella
coincida punto a punto con el discurso del poder
imperante.
La corriente critica a la que Braudy pertenece no
está reivindicando, desde luego, a la tradición centrada
en la simultaneidad (autenticidad cosmogónica), sino
que confabula, a veces sin saberlo, con lo sucesivo
artificialmente vuelto tradición (alienación disfrazada
de autenticidad). Por ejemplo, Braudy se queja de que las
obras "cultas" -definidas como las que "caen" en el error
de definir a la cultura como coto alrededor del castillo-o "libres" -es decir, libres de genealogía, desarraigadas,
cuando no parricidas- quieren decirlo todo de una vez,
lo que las obliga a ser excesivas y poco comprensibles,
mientras que la tradición genérica "va más despacio".
Ir despacio corresponde a ser comprendido por la
generalidad del público; de ah1 la "utilidad" de los géneros
dramáticos, que son formulaciones convencionales
cuyo juego reiterativo es asumido por los espectadores
mayoritarios con inmenso placer: éstos reconocen un
melodrama y adivinan (es decir, esperan) que al final el
villano será castigado; del mismo modo, saben que en un
western habrá un duelo entre los malvados y los justos
con una ardua victoria de estos últimos; o que en una
comedía el protagonista habrá de sufrir innumerables
choques y reveses pero a la vez estará protegido por una
especie de poder superior que ama a la inocencia o a la
ingenuidad (y, cada vez más, a la estupidez); o que en
un musical los personajes podrán romper a cantar a mitad
de una conversación sin que los demás personajes se
extrañen o escandalicen.
Así como los niños saben que en los cuentos de
hadas la bruja malévola o el poderoso hechicero
recibirán su oportuno castigo, y ello no les impide
sufrir o festejar las andanzas de los personajes (e
incluso escuchar cien veces la misma historia con

74

idéntica emoción), el "gran público" ama consumir
situaciones estandarizadas que le garantizan una
resolución justa y satisfactoria. En la medida en que
esté seguro de que esa resolución habrá de presentarse,
el espectador aceptará lo divergente o disparatado de
las historias que le cuentan; en última instancia, todo
arte narrativo se resuelve en eso: contar historias con
mayor o menor ajuste a lo convencional.
Lograr una verosimilitud -hacer que algo parezca real
oauténtico- es siempre más importante que cuestionar
las definiciones usuales de realidad o de autenticidad.
La tradición es una garantía y, en gran medida, equivale
a una vindicación en sí misma. El "espectador medio"
pide que en los universos ficticios el mal sea castigado,
y en general que exista en las historias todo lo que
está radicalmente ausente de la vida cotidiana: orden,
justicia, díreccionalidad y sentido. Esta "tradición" tiene
el primordial objetivo de tranquilizar: el niño se duerme
con placidez luego de haber escuchado los horrores que
suelen convocar los cuentos de hadas; del mismo modo,
los espectadores de cine hollywoodense consumen una
avalancha de atrocidades (a esto se llama "realismo")
porque los desenlaces los confortan al explicarles que el
mal no es absoluto.
Todo esto origina otro sobreentendido: si las obras
que van más despacio son mejor comprendidas, por
tanto la total inmovilidad equivale a comprensibilidad
absoluta; en otras palabras: la mayor tradición, la más
rica herencia, es la que carece de todo movimiento.
Pero lno es la cultura un vértigo voraz, no corresponde
cada modernidad a una avalancha de novedades y no
radica en éstas el encanto de lo sucesivo? En la novela
Elgatopardo (1959), Giuseppe Tomasi dí Lampedusa
responde con suficiencia: todo se mueve para quedar
como estaba; todo cambia para no variar.

HOMEOSTASIS

En este panorama, un término resuena con especial
insistencia: homeostasis. Tal concepto (del griego homeo,
"similar", y estasis, "posición", "estabilidad") fue creado en
1865 por Claude Bernard, el llamado padre de la fisiología
Es la característica de un sistema (abierto o cerrado),
especialmente en un organismo vivo, mediante la cual se
regula el ambiente interno para mantener una condición
estable y constante, por medio de ajustes dinámicos del

75

equilibrio y mecanismos de autorregulación. Puesto
que no sólo lo biológico es capaz de cumplir con esta
definición, otras ciencias y técnicas han adoptado
también el término homeostasis.
La organización estructural y funcional de los seres
vivientes tiende a un equilibrio dinámico en el que
todos los componentes están en constante cambio
para mantener el conjunto dentro de ciertos márgenes.
Esta concepción de la homeostasis se opone a la visión
clásica de un sistema inmóvil, y por ello algunos autores
prefieren usar el término homeocinesis: un cambio regulado
que garantiza la perduración. Cuando los organismos
detectan que se están alejando de la normalidad,
los resortes de regulación se disparan y activan los
mecanismos necesarios para regular el sistema y
sostener su estructura. La biología incluso considera
a la enfermedad como uno de estos mecanismos, una
respuesta ante la invasión del medio ambiente.
En psicología, W.B. Cannon usó el término para
aludir a la tendencia general que todo organismo
manifiesta a restablecer el equilibrio interno cada
vez que éste es alterado. Cannon define la vida de un
organismo como búsqueda constante de equilibrio
entre sus necesidades y la satisfacción de éstas. Toda
acción tendiente a la búsqueda de ese equilibrio es, en
este sentido, una "conducta".
En cibernética la homeostasis es la capacidad de los
sistemas autorregulados para mantener ciertas variables
en un estado estacionario, lo que permite a estos
sistemas cambiar parámetros de su estructura interna
dentro de ciertos límites. El matemático e investigador
británico W. Ross Ashby
diseñó un mecanismo al
que llamó homeostato,
capaz de mostrar una
conducta estable frente
a la perturbación de sus
parámetros "esenciales".
En Proyecto para un
cerebro (1952) escribió:
"Todo sistema vivo
sufre cambios en todo
momento y día tras
día [ ...]. El sistema
es homeostático
en el sentido en

�que, cuando se aproxima a los límites de sus zonas
de libertad, la dirección de su senda cambiará de
tal manera que las sinuosidades nunca cruzarán los
limites".
Basta trasladar algunos de estos conceptos al territorio
social, y específicamente al del arte y los medios masivos,
para que parezca imponerse una especie de fatalidad, un
turbio determinismo; no hay más que insertar en este
contexto frases como "mantener el conjunto dentro de
ciertos márgenes"; "cambio regulado que garantiza la
perduración"; "conducta estable frente a la perturbación
de los parámetros"; "limites de las zonas de libertad"; "las
sinuosidades nunca cruzarán los limites". No a otra cosa
parece estar aludiendo Lampedusa a través de lo que ha
terminado por llamarse "gatopardismo": cambiar algo
para que nada cambie. Apartir de esta paradoja expuesta
en la novela Elgatopardo, en ciencias políticas se llama
"gatopardista" al político o revolucionario que cede o
reforma una parte de las estructuras para conservar el
todo sin que nada realmente cambie. A fin de cuentas,
¿es homeostática la liga entre tradición y ruptura?
Quienes regulan esa relación "dialéctica" bien pueden
exclamar lo que el personaje de la novela de Lampedusa:
"Si queremos que todo siga como está, es necesario que
todo cambie".
En la entrada correspondiente a "Género" de
su Diccionario de retórica y poética, la filóloga Helena
Beristáin sintetiza la visión de numerosos críticos
e historiadores: "La red de relaciones genéricas se
presenta diacrónicamente como un proceso, un
constante cambio paralelo a la historia de la literatura.
En ésta, cada nueva obra se inscribe por su parcial
pertenencia a un género y su parcial transgresión al
mismo género, en relación con su grado de originalidad
y fuerza inventiva".
Así pues, por principio la definición de género se
divide en dos mitades: tradición yruptura. La función de
esta última mitad es mantener a la otra en movimiento,
es decir viva. La parcial pertenencia a un género se da
a través de la parcial transgresión al mismo. Tanto la

originalidad como la fuerza inventiva están al servicio
de ese "proceso diacrónico" que consiste en una
interminable sucesión de cambios parciales y nunca
totales (el acento en la paradójica y muy tramposa
frase "cambio constante" está en "constante" y no en
"cambio").
Todo esto significa, en palabras llanas, no
sólo que toda heterodoxia es ortodoxia, sino que
lo es precisamente en la medida de su potencia
contestataria. En esa linea muy bien podría afirmarse
que toda vanguardia es retaguardia. Pero de lo que en
el fondo se habla no es de la perduración de géneros
y ni siquiera de "la" tradición, sino de ese "proceso
diacrónico" por medio del cual todo se juzga.
Beristáin cita a Todorov, de acuerdo con quien "sólo
reconocemos a un texto el derecho de figurar en la
historia de la literatura, en la medida en que modifique
la idea que teníamos hasta ese momento de una u otra
actividad" (Littérature et signifzcation, Larousse, París, 1967).
La modificación (transgresión, ruptura), en la medida de
su originalidad y fuerza inventiva, ganará su derecho
a figurar en la historia de la literatura, es decir en la
tradición a la que ha vivificado. En el mundo académico
no sólo hay una "historia de las vanguardias" sino que
ella es utilizada para comprender a las ortodoxias contra
las cuales se volvieron esas heterodoxias. Sin rupturas
no podemos reconocer el supremo valor de la tradición. Sin
transgresión "parcial" no hay Historia "total".
Según Beristáin, "el poeta elige el género al que en
cierta medida se apega y del que en algún grado se aparta
durante la construcción de su obra, y el crítico, que es
un lector especializado, se sirve también de los géneros
instituidos por la tradición para, según el apego o la
desviación de la obra respecto a los géneros, adscribirla
a uno o a varios de ellos y observar la interrelación entre
obra y género". Apego y desviación son los conceptos que
determinan a toda interrelación. ¿Cómo podría juzgarse
a una obra de arte, cúspide de la "subjetividad", sin
criterios "objetivos"? ¿Cómo situarla, darle "su lugar",
interpretar su repercusión en otras obras, en el arte

Y ACASO LA TRADICIÓN MÁS PERNICIOSA, ASÍ COMO LA MÁS
PERDURABLE, RADICA EN AQUELLA IDEA SECÚN LA CUAL LA
TRANSCRESIÓN ES SIEMPRE PARCIAL (RELATIVA, LOCAL Y
TRANSITORIA)
76

mismo, en la historia humana? ¿Cómo no concebir a la
tradición bajo la analogía de un pugilista que se vuelve
más fuerte e imbatible en la medida en que recibe
mayores y más certeros golpes? Ysobre todo, ¿por qué
esa analogía que nos sirve para comprender a la tradición
también coincide punto a punto con la dinámica del
poder dominante, que depende de sus "detractores" para
detectar y reforzar sus puntos débiles, remodelar sus
estructuras de defP.nsa y sus estrategias de conquista?
la "interrelación" que observa Beristáin está
circunscrita a criterios estéticos, pero no cambia en
el fondo ante cualquier otro criterio, sea político,
social o económico. En términos sociales, las
mayores lacras (conservadurismo, fundamentalismo,
sexismo, intolerancia en todas sus formas) parecen
perdurar gracias a los intentos que se hacen de
cambiarlas. También quienes intentan corregirlas o
trascenderlas se apegan a esas lacras en algún grado,
que es exactamente el mismo grado en que intentan
apartarse de ellas para criticarlas y ofrecer opciones o
vias menos rapaces.
Y acaso la tradición más perniciosa, así como la
más perdurable, radica en aquella idea según la cual
la transgresión es siempre parcial (relativa, local y
transitoria), puesto que, quiéralo o no quien la emprende,
también implica una parcial pertenencia a lo tradicional.
Yno sólo eso: según esta particular linea de pensamiento
que rige a toda modernidad, atentar contra la tradición
(que es absoluta, universal y permanente) es una manera
particular de pertenecer a ella. Dime qué tanto atacas a la
tradición y te diré cuánto reclamas una raíz, en qué modo
necesitas poseer un origen y un sentido. Se trata sin duda
de una muy peculiar homeostasis, en la que el organismo
flexibiliza sus limites y admite los cambios para seguir
inalterado y de paso fortalecerse en el transcurso del
"proceso diacrónico".
Podría contraargumentarse que Beristáin -así como
los críticos cuyas concepciones ella sintetiza- se limita
a hablar de influencias ("Cada obra", escribe, "influye
sobre la institución literaria y sobre el género"). Tanto la
obra más conservadora como la más irruptiva influyen en
la institución, es decir en la tradición. Lo que no se dice
es que esa influencia respectiva, ejercida por uno u otro
de estos casos supuestamente opuestos, es idéntica, ya
que el resultado de ambas es el mismo: el reforzamiento
de la tradición. Se trata de una muy peculiar tradición

77

que depende de su capacidad de prever las rupturas
necesarias para conservarse inalterada. Una tradición que
en el fondo no quiere cambiar en absoluto y cuyo nombre,
en última instancia, es humanidad "Humanidad", claro
está, tal y como la definen las conveniencias del poder
dominante. Resulta erróneo comparar al público adulto
con los niños que gustan de escuchar cien veces la misma
historia, porque media una gran diferencia entre ambas
formas de escuchar. La mentalidad occidental ha hecho
que el adulto pierda la actitud primigenia que poseen los
niños cuando oyen historias y, de hecho, tal mentalidad
se basa precisamente en esa pérdida, que es la de lo
simultáneo. Lo que todos hemos perdido se transparenta
en un luminoso párrafo de la novela Los dones (2004), de
Ursula K. Le Guin:
Ver que tu vida es una historia mientras estás ahí
en medio viviéndola puede ayudarte a vivirla bien.
Sin embargo, no conviene creer que sabes cómo te
irá, o cómo acabará. Eso sólo debe saberse cuando
ha terminado.
E incluso cuando ha terminado, incluso cuando
se trata de la vida de otra persona, de alguien que
vivió hace cien años y cuya historia he oido una y
otra vez, mientras la oigo espero y temo como si no
supiera cómo va a terminar; por eso vivo la historia
y la historia vive en rrú. Es la mejor manera que
conozco de tratar con la muerte. Las historias son
aquello a lo que la muerte cree que pone un final.
No puede comprender que son las historias las que
ponen un final a la muerte, aunque no acaben con
ella.
Esto puede leerse en dos sentidos igualmente verídicos
y exactos. El primero es el siguiente: los niños no
"hacen como" si desconocieran el final de la historia
sino que la viven en un presente ubicuo: es por eso
que la historia vive en ellos y ellos viven en la historia.
En otras palabras, escuchan rompiendo la tradición
según la cual no hay más que lo sucesivo (principio,
nudo y desenlace; pretérito, presente y futuro; infancia,
madurez y ancianidad ..). El segundo sentido es aún más
profundo: el niño vive la historia -incluida la historia
personal- de manera integral y simultánea. No es que
sepa "cómo va a terminar" sino cómo es: iue" y "será" son
para él términos inoperantes, puesto que toda historia,

�como el mito, está inmersa en un presente simultáneo.
A la inversa, la tradición de lo sucesivo usa las conjugaciones
verbales "fue" y "será" como condicionantes absolutos
del "es", que queda paradójicamente fijo en su fugacidad
vacua.

LA TRADICIÓN DEL PODER

Los críticos didácticos refutan la idea de que
la tradición, por estar basada en fórmulas y
convenciones, carece de toda autocrítica, y afirman
que, a la inversa, es perfectamente capaz de
cuestionarse y renovarse. En ello radica el talento -y
aquí de nuevo aportan numerosos ejemplos- de los
artistas que han aceptado encargos genéricos y no
obstante han creado obras importantes. Lo que esta
corriente crítica no asume es que esa importancia, lo
mismo que esa libertad y autoconciencia, no están
definidas desde fuera de la tradición, sino desde dentro
(y es que en verdad parece imposible definir cualquier
cosa desde fuera de la tradición, que es precisamente
la que define la forma de definir cualquier cosa; las
definiciones son consensos, y el único entorno capaz
de formar consensos es la tradición).
Tampoco estos críticos se preocupan demasiado por
especificar cuál es esa tradición a la que supuestamente
vindican; simplemente la tornan como un hecho dado.

Corolario: esa "tradición" incluye a la ruptura como
forma de perduración. Y esa es la gran trampa en
que resulta tan fácil caer: no se trata de "la" tradición
sino de llna" diseñada para predeterminar todas las
definiciones; es una muy específica corriente fabricada y
afinada a cada tanto de tal modo que coincida con todos
los eufemisrnos tranquilizantes en uso (nacionalismo,
puritanismo, positivismo, conservadurismo, meliorismo,
optimismo, etcétera); esa corriente no es otra, pues, que
la tradición del poder (no en balde con frecuencia se le llama
"seguridad nacional").
Lo curioso es que el encargo no necesariamente debe
partir del mecenas; numerosos artistas que quieren ser
comprendidos (o que se consideran lo suficientemente
eficaces corno para trabajar en el interior del más
codificado de los géneros y aun así decir "otra cosa"),
actúan por propia iniciativa corno si un mecenas
imaginario les impusiera un encargo. Los historiadores
del arte y los críticos didácticos aplauden de entrada
este tipo de intentos, pero en el fondo los festejan porque
los propios autores han optado por un código externo
a la obra que permite juzgarla apriori (lo primero que
se les reprocha es el cúmulo de "errores genéricos"
cometidos; existe a continuación un enorme repertorio
fijo de objeciones: "inexactitudes históricas", "excesos
dramáticos", "imposición de estilo", etcétera); han acudido
a un género para "romperlo desde dentro" porque se
creen más fuertes que éste, pero en realidad no ha habido
ninguna ruptura sino sólo "otro intento" de decir la misma
cosa. Estos artistas han actuado de igual fonna que aquellos
colegas suyos que si reciben un encargo de mecenas:
restringirse voluntariamente dentro de los limites de
un género; la libertad de unos y otros se reduce a volver
más comprensibles las fonnas y los contenidos, nunca a
volverlos verdaderamente otros (en verdad libres).
La tradición simultaneista ha sido cuidadosamente
erradicada de la memoria colectiva, y ha sido sustituida
por una "tradición" sucesivista que se basa en una
"ruptura" igualmente convencional. En el fondo se siguen
diciendo las mismas cosas, y lo único que cambia es la
vestimenta acorde a tal o cual modernidad

LO IRREPETIBLE V LO REDUMDAMTE

La mecánica del encargo es aún más oprobiosa para los

cineastas ya no principiantes y que son más o menos

78

conocidos. Ellos han saboreado algo de las "mieles
del éxito" pero continúan buscando producción para
sus proyectos personales. El mecenas cuenta con una
perfecta estrategia para estos casos; les dice: "Mira,
no puedo producir el guión que quieres, y ya tienes
tiempo sin dirigir. Si pasas un año más sin hacer nada,
tus bonos bajarán y perderás el lugar que has ganado.
Te ofrezco dirigir este otro guión. Te servirá para
'mantenerte en d candelero' y conservar el estatus
que te permitirá el año próximo conseguir producción
más fácilmente". Por más independientes que estos
cineastas quieran mantenerse, han entrado ya en un
cierto tren de vida que deben mantener; además del
incentivo económico, he ahi la posibilidad concreta
de continuar activos. Es precisamente debido a esta
mecánica que en la filmografía deJohn Huston está un
oprobioso encargo corno Anita la huerfanita, o en la de
Robert Altrnan uno como Popcye. Quienes defienden
esta mecánica como parte "natural" de la carrera de
cualquier artista, llegan incluso a apoyarse en tesis
como la de la "muerte del autor", sobre la que han
escrito Barthes y los posmodernos.
Los mecenas suelen ufanarse de haber pro~creado
grandes obras; entre otros casos mencionan algunos
de los encargos que Luis Buñuel convirtió en obras
magistrales, Los olvidados, Él y Nazarín, en su etapa
mexicana, y Bella de día, en su etapa francesa. Se omite
recordar que, cuando Buñuel llegó a México, había
rechazado una invitación para dirigir en Hollywood
y prefirió el anonimato en una industria en donde los
encargos serían mucho menos oprobiosos. Más tarde
escribió en su libro de memorias:
La necesidad en que me encontraba de vivir de mí
trabajo y mantener con él a mí familia exphca, quizá,

que esas películas sean hoy diversamente apreciadas,
cosa que comprendo. A veces, he tenido que aceptar
temas que yo no habría elegido y trabajar con actores
muy mal adaptados a sus papeles. Sin embargo, lo
he dicho a menudo, creo no haber rodado una sola
escena que fuese contraría a mis convicciones, a mí
moral personal (Buñuel, 1982).
Esta enseñanza de Buñuel no ha prosperado entre
los cineastas; ninguno de ellos aceptaría carecer de
convicciones y de una moral personal, pero lo cierto

79

es que tales principios (y esa es la enseñanza de los
mecenas, que no sólo ha prosperado sino que se ha
vuelto exclusiva) han aprendido a ser "flexibles".
Y sin duda se flexibilizan a cada concesión hasta que
terminan por coincidir punto a punto con los mensajes
que difunden los media a cada instante: la única moral
que impera entre los artistas es la de la sobrevivencia.
Cuando los mecenas se ufanan de las películas
de Buñuel nacidas de encargos, el cineasta aragonés
queda convertido en ejemplo: lo irrepetible surgió de lo
redundante; la gran obra, de una cierta conjunción de
elementos convencionales; la ruptura, desde el seno de la
"tradición" (hábil trampa que coloca al genio en el terreno
de lo previsible, programable y redituable). En realidad,
de lo que los mecenas son responsables es de que el arte,
que es capacidad de profundizar, sea mantenido en lo
superficial. Por hacer una analogía tecnológica: se siguen
destinando las supercornputadoras únicamente a hacer
sumas con números de dos cifras.
Un ejemplo puede elegirse casi al azar. En la
pelicula 3000 millas al infierno (2001), el personaje
protagónico, Michael Zane (Kurt Russell), forma
parte de una banda que perpetra un sangriento asalto
a un casino de Las Vegas. Con objeto de "salvarlo"
del castigo moral deparado tradicionalmente a los
malhechores (expectativa de género melodramático),
el director y su co~guionista se cercioran de dejar muy
claro, en el momento del asalto, que Zane se niega
a disparar en contra de los policias, empleados y
visitantes del casino, mientras que sus cómplices los
acribillan sin miramientos. Sólo esta salvedad permite
que Zane pueda rehacer su vida en el desenlace,
mientras que los demás asaltantes son exterminados.
Este filme es parte viva de la tradición hollywoodense,
lo cual significa que resulta estereotípico, manipulador,
comercial y groseramente simplificador, todo lo cual no
impide, sino propicia, que los espectadores lo tomen
no sólo como realista, sino como real. Menos que sus
realizadores individuales, es el propio aparato de
producción de Hollywood el que ha creado a esta cinta,
en el sentido en que un sistema crea vacios que deben
llenarse de acuerdo con las propias expectativas de ese
sistema (éstas inventan las del público y no a la inversa).
Para que un personaje malvado pueda salir avante
sin castigo moral se requiere un filme "alternativo"
o "de ruptura", corno parecen serlo otros productos

�LA ,,SED DE NOVEDADES" PARECE ABIERTA. PERO ESTÁ CERRADA.: LO

EL CONCEPTO MÁS IMMEDIATAMENTE ASOCIADO COM LA TRADICIÓN ES
LA MEMORIA.~ LA RUPTURA, POR TA.MTO, RECIBE LA CARCA. INVERSA,

QUE EL CRAM PÚBLICO A.CLAMA. SOM MODALIDADES VISTOSAS DE LO

EL OLVIDO.

J4ISHO# A.LCO QUE FUERA REALMENTE MUEVO SERÍA. RECIBIDO COM
ESTUPOR Y DESCOMFIA.MIA.

Si bien nadie se pone de acuerdo en lo que son los
"productos tradicionales", todos coinciden en saber el
porqué de su ávido consumo por parte de la audiencia
mundial: el hecho de que siempre se ha asociado a la
tradición con el orden, y a la ruptura con el caos. Esta
asociación conlleva otra, más profunda y compleja: la de
identificar a la tradición con el bien, y a la ruptura con el
Mal (en cualquier modernidad occidental, esta palabra
se escribe siempre con mayúscula y cuando no es así,
la infiere, a la inversa de la palabra "bien", jamás escrita
con rnayúscula)6. Las implicaciones teológico/religiosas
son infinitas; baste notar que, tanto en las discusiones
sobre el género dramático como en el debate en torno a
tradición y ruptura, no están ausentes conceptos como
culpa, castigo y redención. El dictum "los pueblos felices
no tienen historia" implica en primera instancia que es
el Mal el que pone en movimiento no sólo a las historias
sino a la Historia misma. De nueva cuenta es la ruptura
la que carga el sobreentendido de ser el impulso, el
motor mismo de la(s) modernidad(es).
En el terreno religioso, la dicotomía tradición/ruptura
corresponde a las de bien/mal, virtud/pecado, canon/
herejía. No obstante, la más inquietante connotación
religiosa no se halla en estos paralelos, sino justamente

en el sentido mismo que las religiones mayoritarias
dan a la redundancia. En uno de los acostumbrados
best-sellers de horror y suspenso de Stephen King, La
tormenta del siglo (1999), se recoge este sentido cuando el
personaje que encarna al Mal con mayúscula exclama:
"El infierno es la repetición", con lo que convoca la idea
del tormento eterno, es decir de una punición atroz
infinitamente reiterada. Este personaje agrega: "Eso lo
sabemos todos en nuestros corazones"7. Lo curioso es
que, si el infierno es concebido como repetición exacta, el
reino opuesto, el cielo, tendría que ser un universo regido
por lo irrepetible, es decir sin leyes ni recurrencias, lo
cual parece inconcebible (tanto corno lo es la divinidad
misma). El cielo de las religiones mayoritarias recae
en este sobreentendido y por eso a la imaginación
colectiva le resulta tan difícil comprenderlo, pese a las
explicaciones teológicas o catequéticas. En cambio, en
esta ecuación es muy fácil deducir lo que sería la vida
terrenal: si el infierno es lo que se repite exactamente
igual, y si el cielo es lo irrepetible absoluto, entonces
el mundo intermedio, el humano, equivaldrá a un orbe
basado en las redundancias con variantes, y esto debido
a un hecho fácilmente comprobable, a saber: porque
está mucho más definido por las repeticiones que
por lo irrepetible. He ahí el sustento teológico de la
variante, cuyo estadio extremo se llama ruptura: ella es
indispensable para que el reino humano no se vuelva un
infierno. La herejía es aún más esencial que el dogma: ella
permite que éste, al repetirse, sea tolerado gracias a esa
variante extrema que la herejía ha introducido.
(Si en el nivel teológico el infierno es la infinita
repetición de lo atroz, también el orbe opuesto se basa
en lo reiterativo. En este nivel, la redundancia tiene
un sentido divino, como muestra la tradición bíblica
según la cual Dios creó al hombre a su imagen y semejanza.
En la parte más alta de la escala, la divinidad redunda

6 La dicotomía tradición/ruptura se transparenta en todas las
dicotom1as. La palabra "género" puede también entenderse en
un sentido sexual, puesto que en el patriarcado la tradición es
oscuramente asimilada a lo masculino y la ruptura a lo femenino. A
través de innumerables te;,.,.1:0s, la sexolog!a y la teoria de género han
intentado denunciar las repercusiones de este sobreentendido.

7 Las reiteraciones concéntricas se dan no sólo hacia el exterior
sino también hacia el interior: Storm of th, Ccntury no sólo repite al
propio King de Nccdful Things (1991) sino que se apropia de temas
populari::ados por William Peter Blatty (en las novelas Tht Exornst
y Lcgion), a su vez tomados de un sinf!n de fuentes. Cf. González
Dueñas, 2003; capítulo "Nadie es Legión".

hollywoodenses que se visten de "experimentación"
o "audacia genérica", por ejemplo Sospechosos habituales
(1994) o Intriga en la calle Arlington (1999); sin embargo,
este tipo de filmes, por más que parezcan oponerse a la
tradición, a su vez la continúan y alimentan. Los mecenas
saben esto a cabalidad, y su labor consiste en alternar
"tradición" y "ruptura", puesto que esta última les da la
variedad que satisface la eterna "sed de novedades" del
público que consume productos tradicionales.

ORDEM Y CAOS: BIEM Y MAL

80

en sus criaturas; en la más baja, el castigo de las almas
descarriadas es el eterno retomo de la punición.)

MEMORIA Y OLVIDO

Esa intuición -lo que "todos sabemos en nuestros
corazones"- va desde el mito de Sísifo hasta el
eterno retorno de Nietzsche, y en ella un elemento
resulta esencial: la memoria. Las repeticiones de lo
finito son finitas en sí mismas y, aunque el número
de permutaciones posibles es inmenso, esto genera
la "eterna" angustia por encontrar variantes de lo
mismo. Cuando las cosas comienzan a repetirse casi
sin variaciones, el mundo humano empieza a parecerse
demasiado al infierno; nadie realmente espera que se
parezca al cielo: basta que se parezca lo menos posible
al infierno (esto es, una vez más, lo que se llama "ser
realista"); ello se produce cuando las vueltas de lo
mismo están vestidas con ropajes que parecen nuevos.
La condición esencial que singulariza al infierno es que
en él la redundancia surge acompañada por el recuerdo;
una parte nuclear del castigo a un condenado estriba
en que éste recuerde no sólo su identidad personal
y, por tanto, la causa de la pena, sino el hecho de que
ha sufrido y sufrirá la tortura una infinidad de veces,
siempre exactamente igual.
La angustia proveniente de sospechar que un día
podrían acabarse las variantes posibles de lo mismo,
es mitigada a través de un método más efectivo, que
sencillamente consiste en olvidar las reiteraciones. El
infierno se vuelve menos intolerable si el alma en pena
logra olvidar que el castigo que sufre es recurrente e
infinito y cree irrepetible a su presente, es decir si puede
convencerse de que sólo ha de sufrir la pena una vez.
El concepto más inmediatamente asociado con la
tradición es la memoria; la ruptura, por tanto, recibe
la carga inversa, el olvido. En el nivel del dogma
religioso, la memoria resulta más indispensable para
la noción de infierno que para la de cielo. La gracia es
un estado simultáneo de gozo puro ante cuya suprema

81

intensidad palidecen la identidad del virtuoso e incluso
el recuerdo de lo que le granjeó ese estado (quien
disfruta de la gracia se ha desprendido de todo lastre
o cadena que pudiera arrastrarlo a la parcialidad o a lo
sucesivo: en la total sumersión en lo divino, ni siquiera
necesita recordar los actos bondadosos o los sacrificios
que le concedieron la redención). Si la pérdida de la
identidad y el olvido son partes de la gratificación, en
el polo opuesto un encadenamiento a ella y al recuerdo
resulta indispensable para que el castigo del pecador
sea efectivo. En la vida terrenal, más regida por la
redundancia que por lo irrepetible, también la pérdida
de la identidad y el olvido son inferidas corno formas de
la gracia.
La vida humana, más próxima a lo sucesivo que a lo
simultáneo, es concebida corno una suma de variantes
que mitiga el tormento -pero a fin de cuentas sigue
siendo un valle de lágrimas. Ese tormento es concebido
corno el menos malo en una gama en la que toda
alternativa es peor; y en la cúspide de lo peor está lo
realmente nuevo, por más bueno que parezca. El refranero
popular lo expresa de manera directa y concisa: "Más
vale malo por conocido que bueno por conocer".
El gusto popular se refugia en lo tradicional como
garantía de orden (bien), pero esa garantía y ese
orden no podrían resultar más peculiares. La "sed de
novedades" parece abierta pero está cerrada: lo que el
gran público aclama son modalidades vistosas de lo
mismo; algo que fuera realmente nuevo sería recibido
con estupor y desconfianza. En cien mil piezas de arte
narrativo, pues, se dará la misma estructura: primero
se presenta un mundo tal como el poder lo requiere
(corrupto, decadente, viciado, en guerra perpetua,
un: lugar en donde los individuos no son otra cosa que
peones movidos desde fuera por el poder y desde dentro
por un puñado de bajas pasiones, etcétera); luego, a
ese orden verdadero se le impone el disfraz de "desorden"
-caos y anarquía: Mal-, y surgen varios personajes
heroicos que se le oponen; finalmente, con la "victoria"
de estos últimos, se da una vuelta a un supuesto "orden"

�hipotético y convencional -el rutinario "bien". La vuelta
es más importante que el "orden" en sí mismo, que ya a
nadie interesa no sólo porque es falso (en la vida cotidiana
aquel desorden es apreciable en todas partes, mientras
que ese orden no aparece en parte alguna) sino porque
con ello la historia termina y ya no hay nada que contar
(finaliza el arrullo).
Pero la mecánica ha cumplido su objetivo, que es
tranquilizar, atenuar el miedo, calmar las angustias.
No sólo los vanguardistas sino cualquier contador de
historias que se aleje de la fórmula genérica y atente
contra las más elementales convenciones, será calificado
como iconoclasta -írruptor contra la tranquilización-y
generará sospecha, temor y repugnancia (aun aquellos
que sólo quieren "revitalizar" un género). Mientras
tanto, el poder podrá seguir contando la misma historia
ad inftnitum y ella será aceptada y nunca cuestionada. En
el territorio cinematográfico, Hollywood es el celoso
guardián de esa particularísírna tradición~

.

Referencias
Braudy, Leo. "Genre: the conventions of connection", en
Gerald Mast y Marshall Cohen (comps.): Film Theory and
Criticisrn, 2' ed., Oxford University Press, Nueva York, 1979.
["La falsa polaridad entre género y cine de autor", en Estudios
cinematográficos, año 6, n. 19, CUEC-UNAM, México, juniooctubre de 2000.]
Beristáin, Helen a (1988). Diccionario de retórica y poética (2ª
ed. corregida). México: Porrúa.
Buñuel, Luis (1982). Mi último suspiro (Memorias), Barcelona:
Plaza&amp;: Janés. [(1982). Mott dcrnicr soupir, París: Robert Laffont.]
Chauvin, Serge (1999). "Robert Altrnan et les g~nres
cinématographiques: le príncipe d'incertitude", en Etudcs
cintmatographiques, v. 64, Paris.
González Dueñas, Daniel (2008). Hollywood: la genealogía secreta.
México: Universidad Autónoma de Nuevo León. Col. Tiempo
Guardado.
González Dueñas, Daniel (2003): Libro de Nadie. Madrid: Fondo de
Cultura Económica. Col. 20 + l.

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�La idiosincracia
del norte como collage

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c,sTERESA
MARTÍMEZ
HERRERA

�integrantes, acompañados de
PERTEMECIEMTE
nuevos miembros, formaron
UMA CEMERACIÓM DE el Inconsciente Colectivo,
COLECTIVOS DURAMT quienes participaron con
sus instalaciones en diversas
LOS MOVEMTA, JESÚS exhibiciones dentro de
LOZAMO MICA, MEJOR galerías, museos y concursos,
como la IV Bienal de Poseía
COMOCIDO COMO Visual y Alternativa y la
CHUCHO (REVMOSA, XIII Reseña de la Plástica
Estos
TAMAULIPAS, 1968), Nuevoleonesa.
colectivos funcionaban
BORRA EL LÍMITE como una adhocracia. Las
EMTRE EL ARTE V EL DISEÑO A piezas que producían eran el
resultado de la aportación de
TRAVÉS DE LA ELABORACIÓM DE cada uno de sus integrantes,
ILUSTRACIOMES, CUYO PROCESO tanto en la idea como en la
materialización. La autoría
VA DESDE LO PLÁSTICO HASTA era en comunidad
LO DICITAL, APROPIÁMDOSE DE Más tarde formó parte
Colectivo Caja, para
IMÁCEMES AL TIEMPO QUE RETOMA del
después hacer uso de su
ELEMEMTOS RECIOMALES QUE MO talento con el saxofón en
REMITEM A MUESTRA IDIOSIMCRASIA. el grupo musical Cabrito
esde niño dibujaba escenas de las películas
de vaqueros y ladrones, y desarmaba sus
juguetes transformándolos en una nueva
versión, interviniendo el motor eléctrico como si
fuese un mecánico. El congelador era invadido por los
personajes que creaba con plastilina, en un intento por
inmortalizarlos. El talento y la destreza técnica para
captar volúmenes, formas y luces del objeto, se reflejan
en los dibujos a lápiz que realizaba sobre las hojas
de papel bond que le proveia su padre. A los 18 años
decidió venir a estudiar a la Facultad de Artes Visuales
(FAV) de la UANL donde, además de encontrar otras
formas de producir arte lejos de las convenciones, y más
lúdicas, coincidió con compañeros inquietos por hacer
proyectos en colectivo.
Primero formó parte de Fobia Historietas (1990,
1993) junto con Benjamín Sierra, Sergio Flores, Hugo
Malacara,José Juan Tavitas, Marco Granados, entre
otros. Ellos armaban una revista con imágenes, poemas
e historietas, depositada en una bolsa de papel craft, que
al mismo tiempo funcionaba como portada. Los mismos

D

Vudú, el cual todavía
ofrece presentaciones, ocasionalmente, en el área
metropolitana.
EL MEDIO ESTÁ EM TODAS PARTES

Caminando por la calle, despertando de un sueño,
recortando una revista ... no importa dónde, qué
esté haciendo u observando, no hay algún elemento,
textura, anuncio publicitario, retrato, pedazo de
madera, boleto de camión, o huella de llanta que
Chucho Lozano no pueda apropiarse. Y estos
elementos bien pueden pasar por el escáner digital
o combinarse en estrofas de alguna canción grabada
en estudio o con un aparato casero que registre la
ocurrencia musical.
Desde la universidad, el artista encontró en los
borradores Pelikan (en sus diferentes números y
series) una materia dócil de moldear, un soporte
que le permite crear imágenes a la manera de un
linóleo transformado con gubias por su grabador.
Un sólo y pequeño borrador o la unión de varios

86

le otorgan un espacio donde las líneas no son
añadidas, más bien son alejadas de la superficie
para que ese efecto de "quitar" otorgue una línea en
blanco que, junto con otras, forme parte del dibujo.
Se trata de encontrar primero los efectos para
después buscar las formas, unirlas y ensamblarlas:
con una raya define la expresión y con varias de
ellas cayendo sobre la cabeza de un cholo, sale La
virgen hip-hopera. "Para lo que me sirve el dibujo es
para que lo que me imagine, lo ponga; por eso creo
que una obra termina en el dibujo, no es 'hacer el
boceto y luego vamos a pintarlo'; no, para mí el
boceto ya es la obra".
El recurso principal en su obra es el reciclaje, de
tiempos, de espacios, de lugares; así como puede
retomar la cultura norteña o la del pachuco, puede
apropiarse de imágenes compuestas o captadas por
otros para crear las suyas completamente nuevas.
Y no es solamente cometer vandalismo sobre el
trabajo de otros para trasladarlo a las superficies
de sus piezas, también retoma elementos de sus
propias obras para ir generando una ramificación
de las imágenes, como frutos que surgen del árbol
para ser independientes. Tal es el caso de Mujer,
donde aparece la ilustración de una fémina gritando
elaborada con efecto de serigrafía y esténcil con
spray mal registrado, aunque estético. En la parte
superior se encuentran los ojos de otra mujer
vigilando con la apariencia de ser un grabado en
punta seca y, justo debajo, unos labios "al carbón"
flotando en el fondo anaranjado. Esta misma
ilustración sirve como portada del libro Ocho
ensayos sobre narrativa femenina de Nuevo León de Hugo
Valdés; como portada del disco Ni lados a ni lados b de
Cabrito Vudú, y un fragmento de la misma imagen
es el logo de dicho grupo.

la madera y la superficie rugosa de la misma:
ambas se funden con el encanto del color proveniente
de cualquier marca económica de lápices para después
darle otros detalles con ayuda de algún programa en la
computadora. Cualquier recurso con el que Chucho
Lozano tenga una empaña (por no decir todos), puede
ser herramienta, soporte y medio para (re)producir
sus recuerdos, ideas y pensamientos.

COLLACE MORTEMO

En uno de los apuntes de Max Ernst que data de
1919, el artista de origen alemán nacionalizado
francés relata cómo un día en Colonia, muy cerca
del río Rin, se encontró con un catálogo pedagógico
el cual contenía imágenes de diversos géneros: desde
antropológicas y botánicas hasta geométricas y
matemáticas. Asombrado por la manera absurda
en que podían agruparse estas imágenes, Ernst las
descontextualízó y les otorgó otra significación,
apropiándose de ellas en su obra, colocándolas en un
fondo nuevo, acompañadas de un desierto, un cielo,
un horizonte, color y líneas. "Así quedaba fijada mi
alucinación", explica Ernst.
Lejos de hacer una comparación estética entre ambos
autores, y con algunos años de distancia, la observación
de Ernst tiene mucho en común con el proceso creativo
de Chucho. Mientras el artista alemán acumulaba
libros con ilustraciones de grabado en punta seca que
se pudieran integrar a sus composiciones, Lozano busca
en revistas, libros, Internet, fotografías y publicidad,
elementos que se vuelvan parte del contexto de sus
diseños. Se sienta en el piso y ayudado de tijeras recorta
rostros, texturas, paisajes, entre otros elementos,
necesarios en sus espacios por saturar, intervenir y de
cierta manera, transgredir.

SE TRATA DE EMCOMTRAR PRIMERO LOS EFECTOS PARA DESPUÉS
BUSCAR LAS FORMAS, UMIRLAS Y ENSAMBLARLAS
Al ver su obra, los materiales y las técnicas son
engañosos. En el caso de Troka, el espectador bien
podría remitirse al óleo, a las pinceladas burdas y
a plastas de pintura; sin embargo, esa textura es
resultado de la mezcla de imágenes que otorga

87

"Hago ilustración, no hago cuadros", enfatiza
Lozano en el momento que alguien utiliza el segundo
término para referirse a su obra, pues él, a partir de una
afirmación de Juan Acha a quien toma como guía, pilar
y fundamento, asegura que el arte de hoy es el diseño.

�A pesar de trabajar uno más que el otro, se puede dar
el lujo de incursionar con su trabajo en ambos campos,
pues su proceso creativo es más cercano al artístico que
al de un diseñador, lo cual da como resultado un aspecto
plástico y único sin importar que la imagen pertenezca
a una serie o se encuentre digitalizada. la digitalización
es la plataforma donde continúa modificando sus
composiciones hasta obtener un resultado definitivo,
o bien, fragmenta las imágenes para usarlas en una
siguiente ilustración, lo que aleja a sus obras de la
solemnidad y las acerca más al juego creativo."Si ya lo
usé aquí lo puedo usar allá, no tiene por qué ser algo
completamente original; lo veo más entretenido que
buscar algo nuevo, pero a la vez lo voy a contaminar
con otras cosas... a veces tiene que salir cierto resultado"
describe.
Georges Braque y Pablo Picasso, pioneros en el
collage, consideraban que por medio de esta técnica
podían integrar fragmentos de su realidad cotidiana a sus
respectivas obras, en lugar de mostrar una representación
minuciosa y académica. En la obra de Chucho Lozano
podernos encontrar una realidad particularmente suya,
que también es la nuestra. De esa realidad llena de capas
de información publicitaria y mediática en un entorno
globalizado, el también músico retoma los elementos
más profundos del norte del país, los estira hacia la
superficie, los representa, y nos hace recordar nuestra
cultura, nuestra identidad ubicada tan cerca de nuestras
narices, en un tiempo donde abunda lo efímero.
Ha pasado mucho tiempo viajando de Monterrey
a Reynosa y viceversa. Entre ambos puntos, Lozano
ha ubicado diversos lugares que aparecen en sus
composiciones que le recuerdan el trayecto hacia el
hogar; uno de ellos es La casita, que además de aparecer
en una de sus ilustraciones, también lo hace en una
canción de Cabrito Vudú.

También pasó un tiempo dando clases en el
municipio de Iturbide, donde sus alumnos le relataron
sobre las apariciones de pumas, admiró el paisaje de la
periferia citadina, y además de impulsar a los infantes
con exposiciones de sus trabajos, tuvo la oportunidad
y el espacio de ampliar su repertorio visual y cultural
norteño. La sierra, el paisaje árido, las cactáceas, los
sombreros y las botas, elementos rurales y ajenos al
pavimento, los semáforos, el smog y el sonido urbano,
forman parte de una identidad que no convive con las
modas, que es atemporal y pertenece a una tradición
a la cual Chucho Lozano le otorga otra estética por
medio de procesos artesanales y digitales.
Conectados en sincronía con estos elementos,
tenemos otras dos vertientes por apreciar en las
ilustraciones. La primera es cómo se vislumbran los
rastros urbanos desde la periferia citadina, cuando
dos chimeneas industriales o una torre de alta tensión
llegan a invadir el desolado paisaje desértico. El
segundo es la cultura fronteriza y musical cuando
integra a chicanos, texanos y cholos en su obra, lo
cual podemos ver reflejado en La virgen hip-hopera
o en La frontera. Esperando al gringo. También en sus
canciones encontramos esta temática. Una de ellas
dice: "Llévame río seco por los ritmos de mi ciudad/
revuélcame entre tus brazos, por tus piedras quiero
nadar / llévame río vallenato, la independencia vamos
a encontrar / buscando por tus calles caminaremos
sin voltear atrás" ("Río vallenato" [1992], canción de
Cabrito Vudú, letra por Jesús Lozano Higa).
Chucho Lozano es un artista en el diseño, o un
diseñador en el arte, que se puede valer de cualquier
herramienta y soporte en diversas situaciones para
representar fragmentos de su cotidianidad a los que a
su vez fragmenta en trozos yuxtapuestos para seguir
mostrando aquello en lo que coincidimos~

c,sRAMOM DACHS

Capítulo 20 de /bum errante (En prensa). El texto se
ubica en el año 2010 (N. de la E.)

l

oy presentan en el Museo de Arte
Contemporáneo de Monterrey (MARCO)
El Arte o la vida: e1 caso Rembrandt, de Tzvetan
Todorov, que Ramon tradujo del francés, con
Jeannette Lozano Clariond, la editora de Vaso Roto,
una buena amiga poeta desde hace más de once años.
Ramon acaba de despertarse. A pesar del cambio de
horario, ha conseguido dormir siete horas. Abre las
cortinas, fotografía el panorama urbano tempranero
desde su habitación de hotel y pide que le sirvan unos
huevos revueltos con machacado como desayuno.
Ayer por la noche lo esperaba en el aeropuerto con un
chofer Beatriz de la Torre, la encantadora relaciones
públicas de MARCO, para recibirlo y acompañarlo.
Muy agradable. Según le comentó divertida, su vuelo
de enlace europeo desde el D.F. llegó casi al mismo
tiempo que otro procedente de las Vegas, con cuyo
pasaje apareció confundido por la salida de llegadas
internacionales. De la puerta de su casa a la puerta del
hotel, veintidós horas de viaje. "Atención, por favor,
el próximo tren por vía 13 no presta servicio", oyó
por los altavoces de la estación de Sanes, en espera

H

�del tren al aeropuerto del Prat, mientras
pensaba que debería releer Longa noite de
pedra, de Celso Emilio Ferreiro. Iba a volar
con Aeroméxico. Barcelona/Madrid con
salida a las 11:30 horas; Madrid/México,
a las 14:40; y México/Monterrey, a las 21.
llegaría al hotel a medianoche (es decir,
a las siete de la mañana en la ciudad de
origen). Por el camino, entre otras muchas
ocupaciones, leyó Rembrandt, 1606-1669:
d enigma de la visión dd cuadro, de Michael
Bockemül. Así supo que Rembrandt jamás
pisó Italia. El viaje es, siempre, mental
Anne Kawala le pidió la víspera una carta
misterioso como un
de recomendación para optar a una beca
presagio fatal. Al final de
Stendhal de estancia en Argentina. No podía negársela.
la
charla, tras proyectar numerosas
El viaje es mental, en efecto. Una parte esencial de su
imágenes del libro, sorprenderá al público con dos fotos
viaje radica en tomar las notas que luego nutrirán su
de Montrnartre (vistas previamente en este álbum):
escritura. Viajar, escribir, fotografiar... y vivir. Para
su foto diurna, transitada, la escalera descendente,
radiografiarse el alma. Para radiografiar, con ella, el
presidida por la Maga; y la foto de Willy Ronis,
alma de su tiempo. Ése es su truco: establecer un juego
nocturna, solitaria, la escalera ascendente, presidida
de espejos deformes para capturar su tiempo a través de
por un taxi; último nexo del artista con la vida, al pie
su propia sombra. Su relación con la literatura puede
de los peldaños de la locura. Dos panoramas de una sola
parecer una relación de pareja. La pareja, mientras dura,
escalera. Tal vez los dos brazos del río que apuntó Rilke
es una ficción compartida. La ruptura se gesta en la
a propósito de Rodin: uno, casi vacante, de la vida;
medida que se contradicen las dos versiones. Si no hay
otro, tumultuoso, del arte... ¿Hay artistas capaces de
acuerdo, no hay proyecto. Si no hay proyecto, no hay
aunarlos? Quizá Verrneer, de cuya vida privada apenas
futuro compartido. iCiao! Otros futuros les reclaman
sabemos nada, fuera un ejemplo, aventurará al público.
sus presentes. Pero no lo es; su literatura es, para él,
Después, la entrañable Jeannette lo invitará a cenar
Él. Sólo la muerte puede separarlos. Estaba pensando
con ella y Beatriz en el Gran Hotel Ancira (sabe que le
en las mujeres, divagaba... Su literatura es La muchacha
encanta). Al llegar, pedirá unos tequilas blancos Don
dormida que grabó Rembrandt (1654). Todos la llevamos
Julio bien fríos, acompañados por limoncitos cortados.
dentro, latente. Tras despertar en alguien, tiranizará su
Preámbulo de una cena distendida y locuaz, muy
vida insaciable a cambio de librársele fértil. El artista de
sincera; compartida por los tres con placer. Un nombre
fondo ha vendido su alma. "Ahora te quedas solo con tu
precioso para una preciosa mujer: Beatriz de la Torre.
literatura", fueron las últimas palabras de su primera
Mañana, 30 de junio, prosigue hacia Oaxaca y tiene que
ex en el umbral, al irse él. Corría el año 1992.
rnadrugarw
¿Cuáles serán, transcurridos dieciocho
más, las de su segunda ex? El próximo
día 16 van al notario. Ella le vende
su parte del apartamento.
Se acerca el desenlace final;
la salida del túnel parece
inminente. Ojalá no haya
tercera ex... Este amanecer
en Monterrey lo cautiva. Es tan

90

1 7- 1.: .~

A los 50 años de la publicación de
Historias de cronopios y de famas

Consuélese tu varudad: la mano de Antonio buscó
lo que busca tu mano, y ni aquélla rula tuya buscan
nada que ya no hubiera sido encontrado desde
la eternidad Pero las cosas invisibles necesitan
encarnarse, bs ideas caen a la tierra como palomas
O LA CACHETADA TEMÍSTICA muertas.

l5(~:i_Z(:j

~ LQUIÉM PUEDE TEMER IDEAS MUEVAS SOBRE CORTÁL\R
i Y SU OBRA? Y VA.Y A. QUE DIJE MUEVAS Y MO ORICIMA.LES,
PORQUE ORICIMA.L ORICIMA.L NA.DA MÁS EL PECADO, Y
ESO PASÓ HA.CE MUCHO, SI ES QUE PASÓ. LO QUEMO ES
~ POSIBLE A.MTE EL CORPUS LITERARIO DEL A.RCEMTIMO ES
~ SER IMPARCIAL: QUIZÁ POR ESO, POR TANTAS RESEÑAS,
CRÍTICAS, ESTUDIOS Y DISFUMCIOMALES COPIAS TA.M
111 ENTRAMA.BLES DE LA. OBRA. DE CORTÁZ.A.R, MOS HA.M
~ DEJADO TAM POCO MUEVO QUÉ DECIR DE ELLA.

§
=

!

ropongo, pues, partir de la afirmación de que
la obra de Cortázar es un estilo en sí misma,
que Historias de cronopios y de famas anuncia y
contiene los perfiles de ese estilo.
Como suele ocurrir con casi todos los libros que luego
se convierten en indispensables, Historias decronopios y de
famas tuvo un origen editorial azarosamente modesto:
era apenas una plaquette mimeografiada que Francisco
Porrúa, a la sazón consejero de la Editorial Sudamericana,
leyó y le dijo al autor que el libro era muy flaquito, que si
no tenía algo más para darle presencia.

P

"Entonces yo busqué entre mis papeles", relata
Cortázar, "y aparecieron las demás partes y me di
cuenta de que aunque fueran secciones diferentes,
en conjunto había una unidad en el libro. En primer
lugar una unidad de tipo formal, porque son todos
textos cortos. Entonces los ordené y dio un libro de
dimensiones normales. Esa es la historia".

91

Pues ese libro flaquito tuvo gordas implicaciones para
la cultura escrita, una de las cuales es tenernos aqui
escribiendo luego de 50 años de haberse publicado.
Después de Rayuela, Historias de cronopios y de famas es
el libro más significativo del escritor argentino, el que
ha levantado más estatuas críticas, más monumentos
ceremoniales y mayores iglesias de seguidores.
Cortázar mismo supo que en aquellas instrucciones y
desenvolvimientos en que se mo\/Íall. sus creaturas, le estaba
dando una nueva dirección a su literatura, un abordaje
personalísimo, un descubrimiento -hombre, achícale, dirta
Julio si oyera mis afinnaciones- ala altura delos de Kafka.
Después de tanta vuelta alrededor del sol, ¿alguien
puede decirme en qué género ubicar los textos de
Kafka? ¿La naturaleza del señor K? ¿El mapa en que se
encuentra su territorio?
Claro, no por inclasificable la mitología cortazariana
es hermana de las pesadillas del Agrimensor o de
Gregario Samsa, pero emergen del mismo riesgo y la

�misma fuente que determina al gran escritor y deja
sedientos a otros miles atados ala convención.
De manera que el primer rasgo del estilo de Historias
de cronopios y de famas podrta ser el de que requiere unas
"Sugerencias para leer el libro": "Evítese a toda costa
una lectura clasificatoria o cosa parecida, a riesgo de
echarlo todo a perder."
La legión de autores que lo ha intentado yace en la
fosa común del olvido. No es raro encontrar por ahí
algunas famas que, reticentes a la indeterminación,
entregan su naturaleza a los reflectores de la
crítica, pero son las menos, y por fortuna pronto se
desembarazan de las etiquetas y regresan a su página,
un poco manoseadas, si, pero felices de no ser lo que
dicen que son.

Jugar es también un estilo.
Se puede jugar bien, se puede jugar mal, chueca,
deforme.
Se puede jugar pensando que se juega bien.
Se juega lesionado o en condiciones óptimas.
Se juega de buena o de mala gana, y se puede jugar
con trampa pero también con limpieza.
A veces se hace como que se juega, pero debajo
hierve la obsesión de que el juego no puede perderse.
El juego de Cortázar es jugar a la verosimilitud
cuando obviamente nos miente con la misma astucia
que el niño utiliza para explicar por qué incendió la casa
para salvar a la familia de una horda de proctólogos que
trataban de capturarlos para sus experimentos de índole
desconocida pero a todas luces siniestra. Es decir, nos

92

miente con inocencia, pero nos convence con encanto,
y nosotros, desde nuestra adultez de padres-lectores
experimentados, creemos ser indulgentes y palmeamos
la cabecita de ese demonio que ya inoculó un veneno que
nos cambia la mirada sin remedio.
El sacrificio de la casa incendiada bien valió la
pena con tal de no conocer los usos de la proctología
posmoderna ¿o no?
En otras palabras, Cortázar nos compromete en
su juego por completo porque para él no hay mayor
seriedad que darle vuelta al discurso y convertirlo en
pieza elemental del juego. Si Dios jugó a la Creación
con mayúsculas ¿por qué el escritor no puede jugar a
la creación con minúsculas?
En Historias de cronopios y de famas, recuperar un pelo se
toma un proyecto de alturas homéricas.
iUn pelo!
Ninguna fenomenología, ningún instituto de belleza,
ni siquiera la más granada institución psiquiátrica, le
dan importancia a recuperar de la cañeria un pelo con un
nudo en el medio para no confundirlo con los pelos que
en el mundo han sido.
La alopecia como posibilidad de confirmación de la
teorta del eterno retomo.
Siguiendo la ruta de ese pelo, acaso símbolo de la
gratuidad humana, se comienza por meter alambritos
en el lavabo, desmontar la instalación, y romper la
cañerta. Dado que los pelos suelen ser elusivos y no se
conforman con quedarse quietos, el siguiente paso
consiste en comprar los cuatros departamentos de los
pisos inferiores para romper libremente la instalación
general del edilicio.
En este punto se habrán encontrado miles, tal vez
decenas de miles de pelos, pero como ninguno tiene
un nudo en el medio, el trabajo debe continuar y la fase
siguiente es la exploración de las cloacas mayores de la
ciudad, para lo cual se contrata a la canalla que abunda
en los basureros periféricos, y ante los infructuosos
resultados, se llega por fin al desagüe que conecta el
drenaje con el rio.
En Los mundos de Julio Cortázar, Malva E. Filer dice que
en las piezas que componen el libro el autor se interna
aún más en el reino de lo imaginario. A diferencia de los
cuentos, en los que el elemento fantástico resulta una
fuerza perturbadora del orden lógico-natural, Cortázar
se libera completamente de la realidad aceptable al

93

sentido común y decide reemplazarla por un mundo de
su propia invención.
Es claro, pues, que Cortázar propone una hibridación
en el plano de los géneros literarios, aunque me gustarta
llamarla mejor una compresión de tales géneros,
puesto que al margen de lo poético, narrativo, teatral o
ensayistico está lo económico, la forzosa brevedad que
se impone.
En busca de dar un rostro a esa densificación
literaria, Cortázar encuentra una lógica personal que lo
define y crea su estilo, o bien una ilógica personal que
lo hace odioso y esquemático para algunas minorías
anticronopianas adoradoras de la Academia del Realismo
de muchos tan temida.
¿Hay conciencia de estilo?
¿Un estilo es una elección entre muchas?
¿Se elige o se es elegido?
En cualquier caso la manera personal en que uno
aborda la obra implica un ejercicio, un proceso electivo
que determina en alguna medida el resultado final.
Julio Cortázar parece estar a mitad de camino
entre la fatalidad y la voluntad, se asume como el más
sorprendido testigo de su obra y a la vez es capaz de
explicarla con gran rigor intelectual. Por un lado se
desprende tanto de la actitud racional que declara
que el desarrollo de sus cuentos lo atropella, y por el
otro puede explicar por qué utiliza tal o cual recurso
para escribirlos. Esta contradicción lo particulariza y
tal vez hace tan fascinante su obra porque, por una
suerte de empatía, el lector "capta" esta ambigüedad
y la disfruta.
Otra línea de su estilo: la filiación surrealista.
Evelyn Picon Garfield, en ffs Julio Cortázar un
surrealista?, hace la conocida comparación del autor
argentino con el de algunos representantes de ese
movimiento:
Los surrealistas y sus precursores, como Lautréamont,
Jarry y Vaché, pensaban triunfar en el mundo con
el humor agresivo. El humor blanco descubre las
contradicciones en el mundo. Jarry, por ejemplo, crea la
patafisica para liberarse riéndose de las leyes naturales.
Las aventuras de los cronopios cortazarianos, de modo
parecido, desafian lo normal e ignoran la utilidad
cotidiana. A veces realizan el humor blanco para
burlarse de las casillas tradicionales de la sociedad

�común tan común, han de decir, y pido perdón por la
simpleza).
Busca lo maravilloso en los rincones impensados
de la realidad, lo maravilloso biológico (esto último lo
dijo alguien de quien no puedo acordarme y plagio sin
el menor remordimiento) a través de los osos blandos,
los peces de flauta, los relojes alcachofas, los cronopios
Historia:
cabestrantes o los osos de cañería (sólo por mencionar
Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta
los presentes en el libro, pues en la topología
de la calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el
cortazariana hay muchos otros) que sin asomo de
donnitorio, el donnitorio en la casa, la casa en la calle.
duda están emparentados con los iconos surrealistas,
Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle
pero el argentino los enmarca en la cotidianidad más
precisaba de la llave de la puerta.
tranquila.
En cambio los cronopios, esos seres desordenados
Yaunque en principio mueva a ternura, hay una violencia
y tibios, esos objetos verdes y húmedos, que no son
terrible debajo de esta ilógica, de este individualismo
generosos por principio y odian tener hijos, se despegan
encarnado por cronopios y famas y esperanzas, que en
de las hordas de Breton y vuelan su propio vuelo para
el fondo fondo son excluidos, marginados, vulnerables
fundar una mitología personal que hace porosas las
a todo estímulo que los tome por sorpresa o que quiera
fronteras y se reconoce en Banfield, México, Santiago,
introducir leyes diferentes a las suyas.
Monterrey, Montevideo o Caracas como el primer avance
global de identidades asumidas por quienes no pueden
Telegrama:
vestir el traje de la sensatez occidental y cristiana.
Inesperadamente equivocado de tren en lugar 7:12
Y qué decir de las palabras inventadas (que no
tomé 8:24. Estoy en sitio raro. Hombres siniestros
neologismos, como asienta un crítico tan bruto como
cuentan estampillas. Lugar altamente lúgubre. No creo
desconocido cuyo nombre sí conozco pero omitiré
aprueben telegrama. Probablemente caeré enfermo.
por respeto a su memoria) que a partir de este libro
Te dije que debía traer bolsa agua caliente. Muy
tomarán carta de naturalidad en la literatura de
deprimido siéntome escalón esperar tren vuelta. Arturo.
Cortázar.
Como todo en este autor, es innecesario explicar
Los prototipos-protagonistas de Cortázar esconden,
que esas palabras no son siempre originales como es
pues, una carga relevante de tristeza al tiempo que de
el caso de cronopio o catala o salenas, sino destacar
comicidad, atributos claramente detectables en ese
la nueva función que palabras ya conocidas ;tdquieren
cronopio arquetipo que fue Charles Chaplin. Esconden
al referirse a un universo distinto que les ofrece otro
una miseria distinta de la nuestra pero que siempre es
significado: coaltar, famas, esperanzas, tregua, espera,
su trasunto, la reconocemos como han de reconocerse
casoar, las cuales dejan atrás su vieja indumentaria
las grandes fallas que cada uno tiene para sobrellevar
para vestirse con los ropajes del universo cortazariano,
los días, aunque por fuera el trabajito, los chimoles y la
que parece inofensivo pero en realidad es una tierra de
sordina de la muerte llamándonos a cada rato para que
sismos y tormentas que no dan descanso.
nos vayamos preparando.
Yde las palabras se pasa a los hechos. Sí bien no se
Cuando se le señalan rasgos como los anteriores,
inventa un lenguaje a través de los libros de Cortázar,
Cortázar baja la vista y reconoce: UEsa seriedad que tú
éste se utiliza para narrar objetos y sujetos que no
ves en el libro es algo que en alguna medida el lector la
existían anteriormente, surgen del propio lenguaje y
descubre y la pone. Pero no estaba en mis intenciones ni
entonces la forma para narrar su nueva existencia ha
en la ejecución del libro".
de modificarse también.
No me tomen como emisor de etiquetas, pero en el
Lateral o parcialmente se alza una intención de
estilo de Cortázar vive la seriedad del juego, o el juego
cambiar la elocuencia con que se aborda la vida.
como la más alta categoría de la seriedad (qué lugar

Las casillas de los cronopios están en ninguna parte, o
bien las cargan con ellos para tenderlas en el suelo, la
acera, la habitación del hotel antes de ponerse a actuar
contra las leyes de un mundo que les pasa a través como
si fueran de algodón de dulce:

94

La palabra corresponde por definición al pasado,
es una cosa ya hecha que nosotros tenemos que
utilizar para contar cosas y vivir cosas que todavía
no están hechas, que se están haciendo. Entonces el
lenguaje no siempre es adecuado.

El estilo de Cortázar es la búsqueda perpetua, el
movimiento que arruina la foto, inatrapable maestro
zen que nos muestra todas las técnicas del instante
con las que se compone la eternidad.
Sus libros son un estilo. Alargados y cortados en dos
como Último round; anchos como Territorios; pequeños
y huidizos como La vuelta al día en ochenta mundos;
falsamente sencillos como Fantomas contra los vampiros
multinacionales.
Trascender las formas, eso es lo que hace Cortázar
con la misma necedad y el mismo afán de un niño que
rompe el reloj de pared que la familia ha protegido por
generaciones, y al verlo destripado, lo arma de nuevo
hasta que oye el nuevo tic tac que va a dar la hora
siempre equivocada para los demás, pero correcta para
él y los que escuchen su travesura.
Descubro que he utilizado varias veces el símil del
niño Cortázar, y he aquí que busco alguna señal que lo
justifique por parte del mismo autor para no sentirme
solo.
La encuentro a la primera Guro que sin truculencias
de por medio, y si miento que la divinidad me convierta
en mancuspia) al hojear Cortázar por Cortázar, el libro
de entrevistas de Evelyn Picon Garfield donde tengo
subrayados decenas de párrafos: "Bueno, yo creo que
sí, yo soy muy muy niño todavía y muy adolescente en
muchas cosas. Ya lo creo. En toda mi vida de relaciones,
en mis sentimientos hay un elemento adolescente que
dura. En ese sentido creo que no voy a envejecer nunca,
no".
¿Se imaginan un niño de inteligencia prodigiosa,
culto hasta la brillantez, adorador de una música
ininteligible para muchos como el jazz, devoto de una
ciencia enloquecida que se llama patafísica, capaz
de poner a Fantomas como centro de sus devaneos y
armado con las bombas termonucleares de la ruptura
de esquemas literarios?
De aquí que Cortázar se cuente en la estirpe de
otros exorbitantes corno Macedonio Femández, Boris
Vian, Roberto Arlt, Henri Michamc, Edgar Poe, Witold

95

Gornbrowicz, Fogwill, Jarry, Hermann Broch, Roberto
Bolaño y demás niños genios disfrazados de escritores.
Al contrario de lo que conjeturan los críticos,
yo pienso que entre ellos no hay interinfluencias,
interintextualidades, intercontarninaciones o
como quieran llamarle, sino que nacieron con una
circunvolución que los conecta a un proceso creativo
anómalo para la mayoría, pero que da extraordinarios
resultados literarios (tesis que espero un día la
genómica forense se encargue de comprobar, para al
menos hacer menos errático mi punto de vista).
Ahora advierto que caí en mi propia trampa:
tratando de salirme de la órbita, dije con otras palabras
lo que todo mundo sabe y dice sobre Cortázar y sus
cronopios, se fue al cuerno la intención de sobrevolar
el estilo del argentino y me sometí al efecto que
despierta ese niño inocente que nos invita a meter la
cabeza en el horno antes de prender el cerillo.
Tratando de encontrar el camino hacia el kibutzz. del
deseo, que el argentino anhelaba a través de ese doble
de sí mismo que es Oliveira, encontré apenas los dos
hilos azules que atesoran su cronopios.
Quedo en deuda con los lectores, pero quedo en
deuda también conmigo.
Tal vez no haya habido novedad en este viaje suscinto
por los laberintos de Historias de cronopios y de famas, pero
¿quién la necesita si podemos leer sin la gotosa presencia
de las academias (o de intermediarios como yo) esa joya
que se llama "Conducta en los velorios"? ¿Cuándo vamos
a agotar las uPosibilidades de la abstracción"? ¿En qué
rincón nos esconderemos si resulta cierta la ominosa
previsión de "Fin del mundo del fin"?
Cortázar tenía miedo de que el día que muriera
no estuviera completamente muerto, y ese miedo se
le cumplió obviamente, aunque no voy a abundar en
ripios del tipo de que pervive en nuestros corazones,
etc. etc., sino por lo que ustedes saben, por lo que nos
mantiene leyendo, por lo que seguirá siendo mañana
esta maravillosa caja de sorpresas que es su obra.
Termino con una de las afirmaciones del autor
refiriéndose a Historias de cronopios y de famas:
"Realmente era un juego, un juego muy fascinante, muy
divertido, era casi como un partido de tenis, una cosa
así"llO

�ROBERT AICKMAN IMPARTE UMA LECCIÓN PARA EL NARRADOR EN

No sólo los grandes nombres en la historia de
la literatura merecen la atención del público en
general, sino también esos autores
oscuros, escasamente conocidos,
quienes sobre todo después de
muertos se vuelven un panal de
miel para ciertos editores, en
opinión de algunos más bien
carroñeros, especializados en sacar
traducciones con los menores
costos posibles e ir integrando
colecciones con autores pasados a
mejor vida, preferentemente hace más de 75 o por lo
menos 50 años. RAÚLOLVERAMIJARES
o es, de ninguna manera, el caso con Robert
Fordyce Aickman (1914-1981), cuya obra
en su propia lengua, la inglesa, conoció
un periodo de eclipsamiento, francamente roto
con la aparición de la totalidad de sus 48 relatos de
misterio en dos volúmenes durante el 2001, bajo el
sello editorial The Tartarus Press, agotados en las
librerías pero que pueden conseguirse en la red, en
Amazon, por la friolera nada menos y nada más que
de 500 libras esterlinas. Aickman, con ese particular
apellido escocés escrito con la adición de una c (la
forma habitual es Aikrnan), fue hijo de William
Arthur Aickman, arquitecto sin mucha fortuna, de
familia acomodada pero venida a menos, compañero
de Richard Marsh, con cuya hija Mabel Violet,
contraería nupcias el padre de Robert, recordado
por él en su autobiografía, The Attempted Rescue
(1966), como un hombre severo y las más de las
veces ausente; su educación e iniciación en la lectura
correría a cargo de su madre. Estuvo en calidad de
medio interno, cosa poco común por aquellos días,
en el prestigiado colegio de Highgate. Los planes

N

de su padre eran que fuese a Oxford, pero Robert se
rehusó dadas las condiciones de franca penuria que
amenazaban a la familia. Novelista, crítico de teatro,
cuentista, amén de su destacable labor en la edición
de cuentos de terror: de los seis volúmenes de Fontana
Book of Great Ghost Stories (1964~1972), cuatro de ellos
llevan prólogos de Aickman, y en varios incluyó
relatos suyos, donde pudo exponer con detenimiento
su ars poetica acerca del género o más bien subgénero
del horror. El abuelo materno, Richard Marsh, cuyo
verdadero nombre era Richard Bernard Heldmann,
escribió The Beetle (1897), una novela que rivalizaría
en ventas con el Dracula de Bram Stoker, aparecido
por cierto el mismo año. Ecos de William Bedford
y Horace Walpole, entre otros muchos autores, son
perceptibles en su narrativa. Por un tiempo Robert
Aickman, ya casado, vivió en Bloomsbury y, aunque
nadie ha señalado la afinidad con algunos de los
miembros de aquel destacado cenáculo, donde
descollaban figuras en literatura como Virginia
Woolf, Lytton Strachey y E.M. Forster, en economía
como John Maynard Keynes y hasta en pintura como

96

CIERNE -COMO ES EL CASO DE TANTOS QUE ESCRIBIMOS- QUE
RESULTA DIFÍCIL DE PRECISAR O BIEN DE RESUMIR EN UMAS CUANTAS
FRASES. ESE MUNDO SUYO ENCLAVADO ENTRE LO ALECÓRICO Y LO
ONÍRICO ES, SIN LUCAR A DUDAS, SU PRINCIPAL LECADO.
Duncan Grant, Vanessa Bell o Roger Fry. Desde
luego, las épocas no coinciden, el grupo floreció antes
de la Primera Guerra, período en que justamente vino
al mundo Robert Aickman, que vivió en Bloomsbury
poco después de la Segunda Guerra. No obstante, si
hay un escritor del grupo cuya afinidad -más que
influencia- pueda destacarse, ése sería Forster,
más que por sus novelas largas por sus short stories,
también anticlimáticas, de finales abiertos, que
procuran siempre evitar lo obvio, algo contrastante
en ambos casos: para Forster la pornografía
masculina en sus idilios homosexuales (aunque se
retratan por igual relaciones convencionales sobre
todo en las novelas), en el caso de Robert Aickman
el buen gusto estaría en alejarse de los lugares más
comunes de lo gótico.
Una tentativa que no siempre resulta sencilla para
un escritor que decide incursionar de lleno en un
subgénero. Un factor que preservó a Aickman de no
caer en lo trillado fue, sin duda alguna, la originalidad
de su obra, fruto de su vida, su educación, sus lecturas
infantiles, sus viajes imaginarios, sus anhelos secretos.
De los seis relatos que se presentan en Cuentos de lo
extraño (Atalanta, 2011) y que a este ritmo -con la
misma dosificación- daría para siete volúmenes
más, hecho que desde el punto de vista del mercado
resulta más atractivo para el común de los lectores
(ir comprando a plazos porciones menudas que
adquirir en una sola exhibición el corpus integral de
los relatos), uno de ellos "The Trainsn [Los trenes],
apareció originalmente en el volumen We Are For The
Dark. Six Ghost Stories Qonathan Cape, Londres, 1951),
dos de ellos, "The Wine~Dark Sea" [El vinoso ponto]
y "Your Tíny Hand Is Frozen" [Chege:Iida manina],
vieron la luz en el volumen Powers Of Darkness. Macabre
Stories (Collins, Londres, 1966), mientras los otros dos
restantes, que sirven como remate, "Never Visít Venicen
[Nunca vayas a Venecia] y "lnto The Wood" [En las
entrañas del bosque] pertenecen al volumen que lleva

el elocuente título de Sub Rosa. Strange Tales (Víctor
Gallancz, Londres, 1968). De las siete colecciones de
relatos, aparecidas en vida del autor, cuatro quedan
fuera: Dark Entries. Curious And Macabre Ghost Stories
(Collins, Londres, 1964), Cold Handin Mine. Eight Strange
Stories (Víctor Gallancz, Londres, 1975), Tales Of Love
And Death (Víctor Gallancz, Londres, 1977) e Intrusions.
Strange Tales (Víctor Gallancz, Londres, 1980). Las dos
novelas publicadas hasta hoy serían The Late Breakfasters
(Víctor Gallancz, Londres, 1964) y The Mode! (Arbor
House, Nueva York, 1987). El segundo volumen de su
autobiografía, The River Runs Uphill. A Story OfSuccess And
Failure Q.M. Pearson, Burton-on-Trent, 1986), apareció
después de su muerte. Se han quedado sin publicar aún
varios libros, uno de ensayos, "Panacea. The Synthesís
Of An Attitude", una novela "Go Back At Once" y varias
piezas de teatro ("Allowance For Error", "Duty" y "The
Golden Run"), sin dejar de mencionar sus trabajos de
periodismo cultural, ambos publicados en 1955, uno
dedicado a sus reseñas de teatro, The Nineteenth Century,
y otro a sus empeños como defensor del anúguo sistema
de canales navegables al interior de la isla, a través de
la Inland Waterways Assocíatíon, de la que fuera
cofundador, The Story Of Ouriniand Waterways. Escritor
a carta cabal, Robert Aickman merece cierta atención
por parte de los lectores y los críticos contemporáneos.
Este hecho más que ningún otro, sumado al
reconocimiento expreso que se hace a los herederos
respecto de sus derechos de autor, The Estate of
Robert Aickman, por parte de Jacobo Siruela (actual
propietario de Atalanta y fundador de la casa editora
dé su apellido y título condal que debió ceder a su
anterior mujer), sin olvidar el valioso prólogo, ágil y
bien escrito, que Andrés Ibáñez, narrador y crítico
de música del diario ABC, con años de residencia en
el mundo anglosajón, sobre todo Nuen York, tuvo
a bien pergeñar. La versión al castellano, que es de
Arturo Peral Santarnaría, joven traductor del inglés y
francés, además de profesor universitario, no deja de

�toscanas, o sea italianas, que con tanto gusto y precisión
presentar ciertas peculiaridades. La primera se echa
empleó el autor. Bien, por una parte, que palabras como
de ver en los títulos de las piezas, ignoro si totalmente
calle [derivado del latín callis, en vez del clásico via] y
achacable a él o bien al conspicuo y noble editor. Tres
pa!azzo
[que es palacio pero también edilicio donde
de los títulos no exhiben perífrasis ni cambios notables:
puede haber varias viviendas] vayan en cursivas. El
"The Trains" [Los trenes], "Never Visir Venice" [Nunca
problema surge con la inconsistente hibridación entre
vayas a Venecia] y "The Inner Room" [La habitación
redondas [las letras normales] y las cursivas [también
interior]. Los tres títulos restantes, sin embargo, en una
llamadas itálicas o bastardillas]. La consideración más
u otra forma, han ganado algo o bien lo han perdido
general es ésta: con los nombres propios de lugares (y de
sin remedio: "Into The Wood" [En las entrañas del
personas también) no se emplean las cursivas. Se usan
bosque], donde obviamente la dirección implícita en
con sustantivos comunes en idioma extranjero (voces
la preposición into, hacia dentro, se pierde; "Your Tiny
no aclimatadas aún en la lengua de llegada o bien que se
Hand Is Frozen" [Che gdida manina], traducida con
empeñan en conservar su grafía original) y, desde luego,
cierta poltronería valiéndose de una aria de La Boheme
con títulos de obras (libros, piezas de música, cuadros) e
de Giacomo Puccini, tu mano dinúnuta está helada,
incluso nombres de naves y en ocasiones alias o motes de
serta lo justo; "The Wine-Dark Sea" [El vinoso ponto],
personas. En la página 241 encontramos "al final de punta
traducido con una frase de la Odisea homérica, por
della Salute", asumimos que se refiere -en Venecia- a
supuesto en su versión castellana, el mar color de sangre
Punta della Dogana donde se ubica la iglesia de Santa
con el que acaba el relato. La inclinación por las frases
Maria della Salute. Esta manera de expresarse, más bien
hechas o bien consagradas -con ciertas reminiscencias
veloz y abreviada, puede atribuirse al autor, lpero qué
clásicas- se vuelve manifiesta. En "The Trains", el
hay de otras ocurrencias? Como "canale [Canale] della
cuento -o más bien relato por su forma abierta- más
Giudecca", "canale [Canale] di San Marco", "riva [Riva]
antiguo que se presenta en esta selección, puede leerse
degli Schiavoni", "ponte [Ponte] dell'Accadernia", "iso!adi
el siguiente diálogo: "Y ahora perrnítanme cambiar
[Isola di] San Giorgio", "pa!az.z.o [Palazzo] Rezzonico",
de tema. Cuéntenme del mundo gay de Londres",
"entonaban
O [O] sole mio y Torna a Surrirnto [citada en
insta el añoso anfitrión, un posible fantasma, cuyo
napolitano, ibien!]", "ponte [Ponte] di Rialto", "sacca
abuelo construyó los ferrocarriles a dos inocentes
[Sacca] della Misericordia", "palaz.z.o Vendrarnin-Calergi
excursionistas o senderistas [üraducción al español
[Ca' Vendramin Calergi, sin guión en italiano y lo mismo
peninsular del alemán Pfandfinderinnrn acaso?] quienes
en español]", "porto [Porto] di Lido", "festa [Festa] della
llegan de visita, las cuales responden: "No sabemos
Sensa". Para evitar inconsistencias y disparidades
demasiado. Estamos tan ocupadas..." (p. 118). Es obvio
visuales que sólo afean la edición, pudo haberse optado
que el traductor no se planteó el absurdo histórico,
por poner todas estas expresiones en redondas, con el
además totalmente fuera de contexto, en el que se
primer término en altas para indicar dónde comienza la
ha incurrido. En los años cincuenta el adjetivo gay,
extranjería, de una manera más elegante y económica.
derivado del francés gai, ya usado en inglés medieval,
Frases tan sutiles y erradas como "Había una estrecha
se refería a algo visual, vistoso, de colores llamativos, o
fondamenta que discurría junto al canal desde la piaz.z.ata".
bien al temperamento o carácter de una persona fácil
Digo sutil, justamente, porque en apariencia todo está
de sobrellevar. En otras palabras gay es gayo, alegre,
bien pero, así como es una incorrección referirse a la
animado, bullicioso. Es sólo a partir de la década de los
currícula o la simposia [por symposia] como si fuera
sesenta que el adjetivo adquirirá la otra connotación
singular y en femenino, así resulta impropio escribir la
de alternativo en el terreno de las preferencias sexuales
fonda menta, que quiere decir los cimientos, los fundamenta
que tiene hoy en día, escrito así, gay, sin cursivas. Los
[plural neutro en latín]. La frase es, por tanto, había
lectores de Aickman saben que él se sirvió de este
unos fondamrnta estrechos que discurrían. "Fern vio que
adjetivo más de una vez, aunque siempre en su acepción
más allá del puente la [los] fondamrnta no continuaba
antigua, no la actual.
[continuaban]", "en la fondamrnta [los Fondamenta] dei
En el relato "Never Visir Venice" la historia es muy
Tedeschi", el colmo viene cuando incluso hay un adjetivo
otra. El problema se da principalmente con las voces

98

en italiano con terminación en plural, "con las farolas de
la [los] Fondamenta Nuove [por primera vez en altas
y sin cursivas]". Podría discutirse si no resultaría más
cercano y fiel respecto del italiario usar el artículo las,
las fondamrnta. En "El vinoso ponto", ponthos en griego
es la mar, la alta mar, en sus variantes de Helesponto o
estrecho de los Dardanelos, o bien de Ponto Euxino o
Mar Negro [casi siempre en altas] que conocemos por
lecturas del padre Homero, donde la culta alusión en
el título contrasta con el carácter un tanto brusco, por
no decir primitivo, de frases como "a lo largo y ancho de
Hélade" o bien "la piedra de Hélade", expresiones que
para cualquier lector de nuestro entrañable Alfonso
Reyes laceran el oído. iSiempre es la Hélade, por favor!
Dejando estas insignificantes quisquillas, como
acostumbraba José Vasconcelos a referirse con desdén
a todos estos achaques en punto de prurito editorial y
de grafía, entrando, al fin, en lo propiamente literario,
la selección en Curntos de lo extraño, hay que decirlo,
resulta adecuada y ofrece una manera idónea de
introducirse en la escritura de un autor hasta ahora
prácticamente desconoc:ido entre nosotros. En mi
caso personal, la frecuentación de los relatos de
E.M. Forster me proporcionó el ejercicio necesario
y, sobre todo, la paciencia para -más que esperar
grandes acontecimientos o sorpresas- disfrutar de
las atmósferas, sabiamente graduadas, nutridas en
todo caso por un espíritu clásico y universal, que toca
la Grecia homérica, el carácter paradigmático que
para algunos ingleses ilustrados tenían los alemanes
(los cultos, claro, no los Bismarck ni los Hitler), el
moderno estado social y benefactor en Suecia. Eso,
más los ferro carriles británicos, entre los primeros
del mundo, las casas solariegas inglesas en medio de
la campiña, incluso la solitaria y gris existencia de
tantos en las grandes urbes de la isla. Robert Aickman
imparte una lección para el narrador en cierne -como
es el caso de tantos que escribimos- que resulta
difícil de precisar o bien de resumir en unas cuantas
frases. Ese mundo suyo enclavado entre lo alegórico
y lo onírico es, sin lugar a dudas, su principal legado.

"The Wine-Dark Sea", mar color de sangre, es la
historia de Grigg, un turista inglés desencantado de
la vida, que se halla cerca de Corfú, Eubea o Cefalonia,
en la costa, como no es nada raro estando en la
Hélade, desde allí atisba un misterioso bajel, cuya vela
impulsan los vientos. Al preguntar a los lugareños, le
dicen que la nave va y viene de la isla. lQué isla? Si
él no ha avistado ninguna. En efecto, después se da
cuenta que enfrente de él, a lo lejos, hay algo así como
una ballena, una mancha pardusca. Pide que lo lleven
ahí y nadie quiere hacerlo. Se ve forzado a robar una
barca con motor fuera de borda para conseguir su
propósito. Cuando llega a la isla se percata de que es
toda de piedra, si bien hay flores aromáticas y hasta
árboles, no muy frondosos, claro está, alrededor. La
isla que, en principio parece desierta, es hogar de
tres mujeres, Lek, Vin y Tal, que los necios griegos
consideran hechiceras. Esta trinidad femenina, como
la de las Cárites o las Euménides, siempre puede
devenir infernal y nefasta, es decir, tornarse Erinies,
Gorgonas o Sirenas. En un limbo entre el bien y el
mal o, mejor dicho, más allá de éstos -como quería
Nietzsche- las tres figuras femeninas y telúricas
regalan a Grigg con todo aquello que tienen a la mano:
su casa, su reconfortante sombra, su agua para beber,
su dulce vino, sus frutas (de las que con exclusividad
se sustentan) y hasta sus escultóricos y sobrehumanos
cuerpos. Todo le ofrecen y él conoce una dicha anterior
al dolor y el significado de la palabra trabajo. Hasta que
un buen día llega uno como ladrón, a guisa de lobo en
la noche, se encarama en lo más alto del único torreón
de la isla y hace algo inaudito. A la mañana siguiente
las tres mujeres están de duelo. Los hombres, los
estúpidos griegos -asi se refieren a los clásicos y los
actuales- siempre han estado envidiosos de ellas y
han urdido una estratagema, plantaron una máquina
infernal en el corazón de la isla, que estaba viva,
precisamente era ella quien les procuraba el sustento
y·ahora ha muerto. El mar teñido de rojo -como el
vino tinto, como la sangre- es la prueba inequívoca
del abonúnable crimen. Ahora no les queda otra cosa a

LAS ASOCIACIONES OCULTISTAS, ASTROLÓCICAS Y ESOTÉRICAS
MO SOM COSA RARA EM LA OBRA DE AICKMAM

99

�ellas que subir en su bajel, izar la vela y partir al exilio,
dejándolo a él cerca del litoral, a poca distancia, para
que a nado pueda ganar la tierra, llevando la núsma
ropa que traía puesta el día de su arribo. Si la isla
simboliza la Tierra, que está muriendo a manos de los
hombres, es cosa que tendrá que interpretar cada cual.
"The Inner Room", el cuarto secreto, conúenza con
una avería de automóvil a nútad de la campiña inglesa.
Los ocupantes del vehículo son una familia, los padres y
dos hijos pequeños, Lene, la mayor, y Constantin, el más
chico. Alguien se ofrece a remolcarlos hasta el próximo
poblado. El taller está cerrado. Vagando por las calles
descubren un bazar, una tienda de cosas viejas, donde
los padres se proponen comprarles algún regalo a cada
uno de sus vástagos. Constantin encuentra de inmediato
unos cables que se hallan unidos a un sistema ferroviario
en núniatura, los cuales, por supuesto, el misterioso
empleado se niega a vender. Es sólo para atraer a la
clientela que se exhiben aquellas cosas en el escaparate.
El padre los connúna a mirar por todas partes y hallar
algo más que resulte de su agrado. Entonces Lene, en un
rincón polvoriento, da con una enorme y cerrada casa de
muñecas. Se queda fascinada ante este extraño artefacto,
por la sutileza de los acabados y la finura de los detalles,
pues es posible observar hasta algunas de las muñecas
asomarse por las estrechas ventanas. El precio debe se:::
exorbitante pero no, sólo cuesta una libra. El vendedor
los previene en contra del fastidio que podría provocar
el juguete con el tiempo. Añade que sus antiguos
propietarios no veían la hora de librarse de ella. Al día
siguiente, los señores envían un transporte de mudanzas
para recoger la casa en núniatura. En la mansión la
familia encuentra un cuarto idóneo para colocarla, el
cual tiene incluso una mesa, casi hecha a la medida, al
menos eso es lo que comentan los transportistas. Lene
conúenza a mirar a través de las ventanas de la casa
de juguete. Se da cuenta que hay varias habitaciones,
conúenza a contarlas conforme a las manecillas del reloj,
tanto las de la planta alta como las de la planta baja, las
cuales ocupan unas muñecas deshilachadas con cabellos
de distintos colores. Lene quiere limpiarlas, hacerles
nuevos vestidos, pero no logra abrir más que la puerta
de la entrada y, por ahí, no alcanza a meter la mano. Al
pedir consejo a su padre, éste se propone valiéndose de
una herranúenta hacer saltar alguna tabla lateral o bien
del tejado, para así poder forzar el acceso, a lo cual Lene

se rehúsa. Una serie de sueños extraños y angustiantes
conúenza para ella. Se ve en el interior de la casa, en las
habitaciones que ha contado y hasta dado un nombre en
particular. Un día Constantin realiza unas proyecciones
axonométricas, que ha aprendido a hacer en la escuela,
acerca de la casa de muñecas y descubre algo que Lena
ya había percibido. Hay una irregularidad, algo no
cuadra; falta un cuarto, al menos, no puede vérselo
desde el exterior. Entonces se hace clara la existencia
de un recinto oculto. Había de todo en la casa, lo único
que faltaba era la cocina. Constantin le muestra los
dibujos a la madre, una alemana que enseña su lengua
en varias escuelas, la cual es un auténtico prodigio de
virtudes tanto fisicas como morales, pero ni ella misma
logra entender las proyecciones. Así que Constantin
debe mostrarle sus observaciones de bulto, valiéndose
de la casa. El resultado es que al día siguiente la casa de
muñecas se ha esfumado. Sus padres explican a Lene
que, debido a las estrecheces pecuniarias que atraviesan,
han debido deshacerse de varias cosas. No les han dado
mucho a cambio de ella, pero algo han podido sacar.
Lene no queda del todo convencida, crece, pasan los
años, el padre -sin éxito en los negocios y casi siempre
ausente- muere, la madre regresa a Alemania (es
extraño el paralelismo con ciertos rasgos de los padres del
propio autor), el hermano menor se vuelve un furibundo
jesuita. Un día ella también sufre una descompostura en
el camino, se extravú por la campiña, llega a un bosque
siniestro y espeso, el bosque de aquellos sueños de
infancia, atraviesa una ciénaga y finalmente encuentra el
modelo en grande -real- de la casa de muñecas. Alú
están pero son enormes y horripilantes, están hechas de
guiñapos y de palo pero con unas bocas impresionantes,
todas llevan nombres de piedras preciosas (Esmeralda,
Topacio, Ópalo, Diamante, Granate, Cornalina y
Crisolita, la que correspondía al mes de su nacimiento).
La habitación secreta es precisamente donde comen. me
qué se alimentan? Nunca lo sabremos pero a Lene la ven
con ojos codiciosos, casi como si fuera comida.
Las asociaciones ocultistas, astrológicas y esotéricas no
son cosa rara en la obra de Aickman, precisamente la pieza
que cierra el volumen, "Into The Wood", internándose en
el bosque, es una muestra de ello. "Never Vísit Venice",
"The Trains", ambas bastante buenas, y "Your Tiny Hand
Is Frozen", quizá la pieza más débil del conjunto, todas
son historias de fantasmas o aparecidos, más o menos

100

LA.S HISTORIAS DE ROBERTAICKMAM SON SUTILES, DIÁCILES DE CAPTAR,
AUNQUE FÁCILES DE DISFRUTAR, PUES ADMITEN MÚLTIPLES SENTIDOS,
LOS QUE LA. ERUDICIÓN EN LO OCULTO, LA. CULTURA LITERARIA O LA.
FANTASÍA DE CADA LECTOR TENCA A BIEN ADJUDICARLES
convencionales. En realidad, nada es completamente
convencional en relación con Robert Aickman. La historia
de internándose en el bosque se desarrolla en Suecia, en
tomo de la ficticia Sovastad o Ciudad del sueño, donde
hay un misterioso sanatorio o Kurhus que, a diferencia del
Berghof de La montaña mágica de Thomas Mann, no alberga
tísicos sino insomnes. Estos hombres y mujeres, a quienes
les es imposible conciliar el sueño, no tienen dificultades
para dormir una noche ni una semana sino durante meses,
incluso durante años, es decir, toda la vida. Descansan si,
pero nunca duermen y, mucho menos, en las noches del
verano escandinavo, tan fugaz como contrastante. Henry,
un ingeniero británico de caminos, llega para construir una
nueva supercarretera que comunicará Suecia con Noruega
a través de las escarpadas montañas. Se hace acompañar
de Margaret, su esposa, a quien exhibe casi como un trofeo
social. Un día, al pasear por las montañas, descubren una
construcción particular y especialmente atractiva para
Margaret Le dicen que es un Kurhus, aunque le advierten
que ya no está de moda ir a esos lugares para recobrar la
salud, antes la gente lo hacía pero ahora ya no. Como Henry
debe entretenerse un tiempo más del esperado, Margaret
le pide que la deje disfrutar de unos días de descanso en el
Kurhus. La admiten sin mayores averiguaciones. Conoce
a una inglesa, la señora Slater, quien la instruye en los
rudimentos e innumerables peligros que deben enfrentar
los insomnes, sobre todo en el bosque, quienes proceden de
incontables países, si bien el mal es especialmente endémico
en las latitudes nórdicas. Frente a las advertencias de la
señora Slater, demasiado enigmáticas y terminantes, de
no acercarse al bosque, ya que es muy difícil sustraerse a
su influjo, otro extraño personaje, un coronel retirado del
Ejército polaco de apellido Adamski, quien habla bien el
inglés, la insta a que siga su instinto y haga lo que le venga
en gana. Frente al riesgo de perderse para siempre, siguiendo
los interminables senderos de ese bosque mágico y salvaje,
tan grande como toda Suecia, toda Escandinavia, todo el
norte de Europa, a fin de cuentas, todo el mundo, Margaret
prefiere alejarse y buscar alojanúento en Sovastad Desea
marcharse. De hecho, lo intentó desde el primer día, pero

101

no era posible devolverle su pasaporte hasta el día siguiente,
como le había advertido el recepcionista, debido a probables
formalidades con las autoridades. En la mañana le piden
un taxi que la llevará a recorrer varios hoteles de la ciudad
Todos están abarrotados o, al menos, eso declaran -en su
escaso inglés-los empleados. Margaret termina en el lugar
más indeseable, un albergue del Ejército de Salvación. Alú
una enfermera, que es una especie de religiosa, quiere orar
por ella, por su salvación, pero no sabe hacerlo más que en
sueco y, como Margaret no entiende, acaba rechazando el
ofrecimiento. Más tarde, como estaba proyectado, regresa
Henry, su marido. Tras repetidas noches de insomnio en el
hotel, Margaret ha comprendido lo obvio e inevitable: su
destino es deambular por esas exóticas noches del verano
escandinavo a través de los espesos bosques nórdicos; la
noche que pasó deambulando por ellos debió contagiarse
de su fatídico atractivo.
Las historias de Robert Aíckman son sutiles, difíciles
de captar, aunque fáciles de disfrutar, pues adnúten
múltiples sentidos, los que la erudición en lo oculto, la
cultura literaria o la fantasía de cada lector tenga a bien
adjudicarles. Toda una revelación, la de este autor -sí
se quiere una voz menor- pero uno de esos escritores
anómalos, emparentados hasta cierto punto con Franz
Kafka, Bruno Schulz o Gustav Meyrinck, en una versión
inglesa por supuesto, más convencional acaso, pero no
por ello menos desconcertante cuando llega la hora de
la verdad Lo extraño, una categoría con la que el mismo
Aickman recalcaba el carácter peculiar de sus textos,
Strange Stories y Strange Ta!es, fueron expresiones de las que
se sirvió en más de una ocasión en los subtítulos de sus
colecciones de relatos. Lo extraño, en suma, considerado
como una dimensión que estuviera acechando ahí, en
algún lugar, en ningún lugar, dispuesta a atacar, echarse
encima, salir al encuentro a la menor provocación. El
mundo cotidiano, tras la lectura de estos textos, adquiere
otras tonalidades, nuevos visos, otros sesgos. Muchos
desarrollos se vuelven posibles. La conclusión se vuelve
inevitable y arrolladora: Es más lo que desconocemos que
lo que creemos conocer !l&gt;

��nte todo me percato de que este no es un
problema privativo de un país en particular.
He estado en museos distintos (de arte, de
historia, de vida natural, etc.) en varios países del
mundo, sitios con inmejorables condiciones materiales
y capacidad de difusión e información. Sin embargo, la
mayoria de las ocasiones sólo me han acompañado el
polvoriento silencio y mi estupefacta sombra. Y no se
trataba del elemental silencio y el margen de soledad
necesarios para la comunicación productiva entre obra
y espectador. Era exactamente ausencia indiferente.
Tampoco es este un dilema que atañe únicamente
al museo. Por inmejorables que sean sus condiciones
de exhibición, por capaces que se desempeñen sus
empleados, por amenos que sean los elementos de
seducción al público que utilicen, un gran porcentaje
de su eficacia no depende de él. Debe considerarse que
en todo acto cognoscitivo✓valorativo es el sujeto quien
determina la eficacia de dicho acto. Es indispensable
una facultad subjetiva intrinseca en el que debe apreciar
estos tesoros que no puede sustituirse ni implantarse
simplemente desde el exterior. Es algo que depende de
la educación y del ambiente social que sustenta y anima
al sujeto.
Desgraciadamente, la sociedad mundial contemporánea
se ha ido deslizando hacia un pragmatismo burdo y
desconsolador. Por múltiples razones (falsa visión
del progreso, sociedades expoliadas que tratan de
"modernizarse", imitación de modelos supuestamente
afluentes, audaz erosión de las técnicas de mercado,
pertinaz sugestión de los medios de difusión masiva,
precarios sistemas educacionales, desintegrada tutela de
la familia, etc.), se ha entronizado como meta de vida un
mgido deseo de alcanzar, sumar, tener. Ha prosperado un
principio posesivo de existencia. Vivir bien es acumular.
Vive mejor quien posee más. Triunfa quien obtiene
más objetos, posesiones, utilidades, reconocimientos.
Básicamente importa lo visible, lo tangible, lo brillante,
lo escandaloso, lo multitudinariamente reconocido.
Tantas siglos de abuso, pillaje, insolvencia y restricción,
han empujado la tendencia social hacia su orilla más
desaforadamente materialista.
Entonces creo que se ha perdido en gran medida el
sentimiento de lo sagrado. No me refiero exactamente
a lo religioso. Acudo a la acepción cuarta de la palabra
en el diccionario de la Real Academia: aquello que es

A

digno de veneración y respeto. Sí, porque es imprescindible
saber que hay asuntos que merecen nuestra reverencia
y admiración. Personas, obras, acontecimientos, que
han constituido peldaños sustanciales en el inacabable y
afanoso ascenso de la humanidad hacia su emancipación
más cabal de todo cuanto la avasalla, limita y frustra.
Reverenciar es reconocer el sentido que lo reverenciado
lega en nosotros y, por nosotros, extiende en el tiempo.
Por supuesto, ha habido muchas confusiones y pases
de gato por liebre. Pero debe acudirse al principio de
Tales de Mileto, "De los seres... el más sabio es el tiempo,
porque todo lo descubre", por eso deviene éste el juez
más atinado y justo. De ahi deriva en primer término el
contenido admirativo de los museos: se trata de cosas
cuyo paso por el tiempo de los hombres ha verificado y
enriquecido su significación.
Sin embargo, insisto en la capacidad reverencial del
ser humano. Nada serían esos objetos si no hallaran
el sentimiento admirativo de los seres humanos. Es
lamentablemente lo que falta. Hay en la actualidad
menos personas con sentido de trascendencia. Me
refiero a sujetos conscientes de significados que rebasan
el espacio y el tiempo, de valores que por su dignidad,
belleza y verdad no sufren los embates de las épocas y
continúan despertando actitudes sublimes. Éstos se
alzan como paradigmas de lo supremo humano.
De aquí deriva su alcance intemporal. Las creaciones
sustantivas del hombre -construcciones, obras de
arte, acciones históricas, etc. - siempre nos hablan en
presente, al ser que somos, al que los otros siguen siendo
en nosotros por la validez de sus contribuciones. Por
eso los museos no constituyen para los sujetos sensibles
sitios que muestran un pasado muerto sino ámbitos
que activan pensamientos y emociones que resucitan el
sentido pristino y vital de dichas obras. Cada vez que nos
enfrentamos sensiblemente a un objeto reverenciable éste
respira y se instala en nuestro hoy para acrecentarnos.
Por eso, para que se complete el arco de lo sagrado no
sólo hace falta el objeto con un significado decantado y
construido en el tiempo, sino un ser humano perceptivo
al concepto de que ese objeto tiene algo que decirle, un
valor trascendente que incorporarle. Si no fuese así, ¿qué
diferencia habria entre el desgastado traje de José Martí
y cualquier otro apolillado traje? Lo que le da vibración
humana al primero es que alguien reconoce que en
aquel vistió sus días y sus denuedos un hombre que hizo

104

mucho y bueno por la humanidad. Ese ser imantó el
objeto de una sustancia admirable y eterna, su espíritu
inspirador y luminoso.
Pues de esto hablamos de la esprritualidad en nuestras
vidas. El ser humano es la única criatura conocida que
ha alcanzado una dimensión espíritual. Ésta le permite
dialogar con fuerzas, tiempos, sentidos que están más
allá de lo perceptible y verificable. Lo integra con un
todo mayor, inasible, proteico e inagotable, un todo que
da amplios márgenes a lo inefable. Su espiritualidad lo
conduce a apreciar que existe algo más allá del espacio,
el tiempo, las formas y estructuras que conforman un
determinado momento de la existencia humana. Esta
apreciación lo conecta con la sustancia del pasado y la
del porvenir, brindándole la sensación de lo eterno.
La espiritualidad del hombre es la que lo impulsa a la
constitución del llamado capital simbólico. El hombre
es un ser que necesita crear símbolos. En ellos no sólo
percibe y entiende la vida sino que cifra un destino, un
sentido de pertenencia y continuidad. Los símbolos son
referencias, modelos, aspiraciones, por los que actuamos,
nos reconocemos y nos proyectamos. Es por eso que
debernos preservarlos y cultivarlos, pues confieren
coherencia y dirección a nuestra existencia humana.
Si no preguntémonos por qué la gente sigue viajando
a visitar las pirámides o a ver la Gioconda o admirar el
sable de Bolívar. No es mera curiosidad cognoscitiva. Hay
sobre todo una incitación ritual. Se trata de acercarnos,
entrar en sintonía con algo que tuvo un sentido para
alguien y, a través de esa contigüidad, esa ósmosis por
contacto, alcanzar un poco de ese sentido. Esto, incluso

105

de un modo u otro, lo hacemos todos, sólo que unos
con más conciencia de trascendencia que otros. tQué
nos empuja a guardar un dientecito del niño, una foto
de la abuela, una prenda del padre? Muchos asisten al
cementerio a poner flores aun cuando no los inspira un
sentimiento religioso de vida después de la muerte. Sin
embargo se estremecen y sienten la cercana compañía del
ser querido que allí no deja de existir. Tal es la eficacia y
la necesidad del sentimiento sagrado.
El mejor ejemplo de cómo debe asistirse a un museo
se observa en las iglesias. El devoto asiste allí sin que lo
incite alguien, que no sea el yo que busca su expansión y
definición en lo otro. Acude al sitio esplendoroso sin que
lo animen otros propósitos que el de reencontrarse con
aquello que lo colma de significado. Entra emocionado y
establece una comunicación especial con el espacio, los
iconos, los elementos del rito. Roza así lo divino, que es
su ser en lo inefable, lo que le nutre de una emoción que
lo afirma y enaltece.
Creo que no tenemos conciencia plena de cuánto
ganaría la humanidad si en vez de informar con más datos
y entretener con más artilugios a nuestros semejantes,
sembráramos y alentáramos en ellos las capacidades
espirituales. Son esas facultades para apreciar el bien,
la verdad, la belleza que inclinan a venerar y respetar todo
cuanto simboliza esas virtudes. Tal vez así muchos
empiecen a ver que un árbol no es sólo un árbol ni las
estrellas sólo chispas de luz en el cielo. Tal vez entonces
adviertan, corno decía Martí, que toda la fruta no acaba
en la cáscara~

�1 El complot de los
Románticos
CARMEN BOULLOSA

DIÁLOCO ENTRE
VIVOS Y MUERTOS
TÍTULO: El complot de los Románticos
ÁUTORA: Carmen Boullosa
EDITORIÁLES: Siruela (Colección Nuevos Tiempos), Colofón y UANL
Á~O: 2009

o.,,¡,¡ GonúJa Du...,
Mil-=ddfu&lt;p

1escurridizo pero irrompible
hilo conductor de El complot
de los Románticos está en la
voz de la Presidenta Organizadora
del Festival literario El Parnaso que,
después del monumental zafarrancho
en que terminó tal festival, le da por
"soltar la sopa" con los pormenores
del desastre. La novela empieza con
el seductor sabor del chisme: "Yo no
iba a abrir la boca, pero con la que se
ha armado, ¿qué voy a hacer?, ¿dejar
que otro desembuche antes que yo...?
Mejor suelto de una vez la sopa y si
no me quieren creer qué más me da,
tírenme a locas..."
El Parnaso es un festival que se
celebra desde hace décadas y en
el que sólo pueden participar los
grandes escritores, pero muertos, y
deben volver desde el más allá previa
invitación y salvoconducto. Cuando
eso sucede se superpone el mundo de
los espíritus al de carne y hueso con las
consecuencias del caso: "Si los medios
han reproducido fotografías de una que
'se parece' a Virginia W oolf en el Paseo
de la Castellana [...] de 'un' Osear Wilde
en el Café Gijón [...] es porque son ellos
mismos. El que calificaron de 'payaso'
por entrar a la Biblioteca Nacional
disfrazado de Homero, es Homero en
persona".

E

Así, desde la primera página se
anticipa una novela lúdica y a la vez
fantasmagórica, combinación que
requiere de un gran ingenio y una
cabal familiaridad con la literatura.
Las expectativas crecen porque estos
ingredientes sólo pueden llegar a feliz
término con el empuje de una fuerza
narrativa que no pase por encima, ni
por debajo, de una prosa brillante y
exacta.
Los parnasianos debaten sobre
variarle a Nueva York como sede
del Festival. La presidenta sugiere
llevarlo a cabo en México y para
decidirlo la envían a explorar
nuestro país acompañada de un par
inverosímil: una antipática "poetita
gringa" (caricaturesco contraste
de la desparpajada protagonista)
y el misrrúsimo Dante Alighieri. La
presencia de Dante en este periplo,
además de servir de homenaje y
declaración de principios, suscita
infinidad de metáforas a lo lai-go de la
obra y permite preguntarse: ¿por qué
Dante?, ¿es la protagonista su Virgilio?,
¿o viceversa? ¿Qué opinaría Dante
de México?, ünfierno, purgatorio o
paraíso?, ¿cómo son, dónde están cada
uno?
El complot de los Románticos no es sólo
un divertido torrente narrativo, de

106

ingenio y agudeza interminables, sino
también un ojo crítico, reflexivo y a
veces hasta acusador. Ya encaminado
el singular trío se detiene en un mall
ubicado aún "en pleno continente
gringo" y, antes de que Dante compre
su cachucha de "I love Britney", la
protagonista explica a Dante: "Aquí
pasan la vida esos seres a los que tú
haces mención en La Divina, aquellos
cuyas vidas transcurren sin dejar
huella". Más adelante se nos refiere a
ese mismo mail como escenario de una
masacre a manos de un par de niños.
Infierno, cielo ypurgatorio parecen ser
o estar en todas partes.
La cercanía con la frontera es
alucinante, un túnel sensorial dada la
turbulencia de ritmos narrativos y la
variedad de narradores e imágenes. Y
entramos a México con otro estilo de
fraseo, uno casi polvoso al paladar. Los
tres valientes atraviesan la desoladora
región de La Rumorosa en una Pick
Up destartalada cuando se topan
con el cuerpo de una mujer con las
entrañas de fuera La escena horroriza
al propio Dante, el turista del infierno
por antonomasia Niños deambulando
por ahí, carentes de toda inocencia y
cai-gados de toda malicia; desconfianza
de la policía; todo el cuadro metafórico:
barrancas, abismos, miedo, ¿a qué asirse?

Se refiere a ese crimen continuado de las
muertas de Juárez; aunque suceda en
Baja California, toda la frontera pulula
en maquiladoras. Yse vale acusar, la
elástica trama parece aguantar todo.
El trío va a dar a San Luis Potosí,
al instante en que se filma la pelicula
El Zorro III. En cuanto llegarnos a este
giro de fábula la imaginación se vuelve
exigente pero no supera ala incansable
eingeniosa prosa de la novela, que no
nos queda a deber nada. Del infierno
de las muertas pasamos a la cúspide
de la superficialidad con una ligereza
dehciosa. Desfilan, con el tono lúdico
pertinente, Antonio Banderas, Melanie
Griffith, Michael Douglas y Catherine
Zeta-Janes, con quien el Oío se da una
escapada a Zacatecas donde, por cierto,
los alcanza el fantasma de Ramón
l ópez Velarde causando hilarantes
diálogos pero también irritaciones:
"Que ManuelJosé Othón está furioso
porque no lo invitaron a la reunión con
Dante, que élno es menos..."

Ya en la ciudad de México, después
de una telegráfica cuenta regresiva del
terremoto del 85 a la llegada de los
españoles al Templo Mayor, Dante
desaparece de la narración. Con su
salida, la novela, que dentro de su
fragmentación ha alcanzado cierta
unidad narrativa, parece dividirse en
dos. Retoma el aliento, gira de nuevo.
La fragmentación aludida es de la
voz narrativa, que no es una sola. Hay
un marcado discurso metaliterario en El
complotde1osRománticosquesereflejaenlas
averiguatas que mantiene la presidenta
de El Parnaso con "la intrusa" (la autora
del.libro), como unpersonaje teatral que
discute con una omnipresente voz en off.
En este ejercicio funambul{'.SCO la autora
interrumpe a la protagonista narradora
consusgolpesdememoriayopiniones,con
sus propios tonos discursivos. ¿Qué es
ser la autora?, ¿quiénes?, ¿Boullosa?, ¿es
ella porque asilo diga la presidenta de El
Parnaso? Imaginamos que es Boullosa,
tomándose licencias literarias consigo

107

misma. Pero la reflexión da para más:
¿esto es metaliteratura o parte de la
apuesta narrativa por una construcción
más compleja? A pesar de todas las
coquete:áas con losjuegos metalir.erarios,
el hecho de que el discurso sea lineal yla
anécdota redonda equilibra, aligera y
hace clisfrutable lalectura.
El discurso de narrar acerca de cómo
se está narrando es hasta valiente: eso
de que a la mitad de la lectura salga un
personaje increpando al autor porque
"la historia se nos ha salido de control"
es una maroma de trapecio, pero cómo
sale bien en esta novela. Es parte de su
gracia: trasgresora de su género, con
la maestría de una autora que se burla
de sí misma dejando a los personajes
quejarse: "Eso ocurre conlos personajes
que andamos en manos de escritores
atrabancados."
Y es que novela es, según ha señalado
la propia autora, una interlocución, un
diálogo entre vivos y muertos, entre
ciudades, entre épocas, entre géneros

�lítmrios y entre el resto de su extensa
biblíografta. No es de extrañar que a la
pluralidad de voces cantantes se sume
la de pequeflas historias insertadas,
divertidas rémoras, intertextualídades
que exigen un poco más de atención
al lector no entrenado. Suceden justo
cuando estamos bien enganchado.s con
la trama y, claro, como el gato después
de encontrar el hilo del estambre, no
lo soltamos tan fácil. Asi, de repente
aparecen tramas distintas o se cuela por
ahi un texto presuntamente de Dolores
Veíntimilla, una olvidada escritora
ecuatoriana rescatada literariamente
por Boullosa en una suerte de jusócia de
género.

Cuando Dante se va (y no porque
se vaya) la novela es un desfile de
ilustres, un hervidero de anécdotas y
chismes magistralmente a medias, una
vorágine de mordacidad que tiene su
climax cuando un grupo de escritores
románticos sabotean la premiación
del premio Parnaso que se entrega
cada año en el Festival: "iMuera el
premio espurio!", consignas, golpes y
zafarrancho generalizado que termina
con el Teatro de la Zarzuela en llamas,
cortesía de los grandes de la literatura
que, aunque ya estén del otro lado,
siguen teniendo un lado muy humano.
Ademásdelaferozpuooiaalmundillo
de los escritores vivos, la novela reta
nuestra cultura cuando emula la voz de
otros autores; cuando nos deja sin saber
qué se traeconEena Garro, porquéllora
Freud, qué clase de perveI"Siones pudiera
verProust enla tele oporquéHeine acusa
a Bécquer de plagiario. Pero es que la
autora nuncasuelta el mango delasartén
es ellala que manda, tooo el tiempo. Ysin
embargo, no es una eocri.tora dorrúnante
que abnnneallector, al connario,divierte.

Margarita Ríos-FarjaL

MOMITRUOIO
seguimos siendo MOSOTROS
Lo

TfTULO: Animalias. Nuevos habitantes del viejo

planeta
ÁUTORES: Proyecto colectivo de
literatura y artes visuales
EDITORIÁL: Ediciones Intempestivas
ÁMO: 2011

-~-,
ANO.!/.,.,

N.no,...._dd...,pl,ICQ

esde que el hombre devino
Hamo sapiais gracias al trabajo
tuvo qué preocuparse por
encontrar explicaciones alos fenómenos
y procesos que no comprendía y
que representaban una amenaza
a su supervivencia. El fuego, la
furia del agua y las tormentas,
los cambios de las estaciones, las
etapas de la vida, la enfermedad y
la muerte, adquirieron en su mente
interpretaciones fantásticas que le
perm.itian, al menos en la psique,
tener algún control sobre ello: no era
la naturaleza enemiga del Hombre,
sino entidades superiores que lo
castigaban por tal o cual motivo, y
había que encontrar los modos de
lidiar con ello o negociar treguas
y perdones para sobrevivir. Para
ello inventó animales fantásticos
o entidades inaprensibles que
explicaran los elementos de la
naturaleza para los que no tenía
respuestas lógicas o apaciguadoras.
Desde siempre, entonces, el
hombre ha construido monstruos y
deidades para explicarse el mundo,
y pese al desarrollo del intelecto, sigue
haciéndolo cuando la ciencia no le
brinda explicaciones que le basten para
contener la angustia oel miedo frente al
horror olo simplemente desconocido.

D

108

Los monstruos y dioses que el
hombre inventa no sólo están ligados
a elementos naturales físicamente
perceptibles, sino que se alojan en el
mundo de lo simbólico, ahí donde
moran las angustias de la psique.
"El sueño de la razón produce
monstruos", dijo Goya en sus
Caprichos, y la vigilia también los
produce; lo que el hombre no controla
y domina, es un monstruo, un animal
fantástico, una aberración a la que
hay que dominar, exterminar o
asociarse con.
Esta significación de lo monstruooo
como alejado oreñido con elconceptode
belleza o normalidad, es un constructo
queelhombreseva imponiendo encada
momento histórico, prra segregargru¡n;
de individuos o entidades que no sean
propicios al desarrollo armonioso de la
sx:iedad,yconlosqueestableceenrorx:es
una relación de exclusión outilitarismo.
Ediciones Intempestivas se
propuso, al producir el proyecto
Animalias, recoger de la pluma de 36
escritores y el bastidor o el papel de
36 artistas plásticos, su interpretación
del tipo de criaturas que estarían
viviendo en este mundo después de
la extinción del Hombre a manos del
Hombre, tal como lo conocemos en
nuestros días.

¿Qué tipo de criaturas, animales
o entidades abstractas, surgirán
en el planeta, según el grupo de 36
escritores y 36 artistas plásticos
que conforman este libro? Me di
a la tarea de elaborar una tabla
con los datos esenciales de cada
construcción textual y plástica, y
esto fue lo que encontré.
Los animales, bichos o entidades
descritos coexisten en el planeta
nuevo con el Hombre, que obvio,
aunque se extinguió, es otra vez
habitante natural. iNo sabemos cómo,
pero qué terquedad de especie...!
La mayoría de las criaturas creadas,
tienen sentimientos, actitudes o
actividades esencialmente humanos:
son felices o infelices, amorosas,
taciturnas, tienen temores y filias,
cantan, se aparean, comen, dominan
territorios, emigran, sienten culpa
por sus crímenes, ríen, carecen de
escrúpulos, les gusta leer, escuchar
música, tocar el piano, etc.
Monterrey sigue siendo un espacio
ancla donde habitan y deambulan las
nuevas criaturas, y pasó de pomposa
y arrogante, a Próspero Reyno de la
Montaña Agujerada. iNo se nos quita
ni exterminándonos!
En algunas descrir,ciones se subvierte
la relación monstruoso--anormal, quizá
en un anhelo de que el hombre pueda
contemplar con distintos oja; su relación
con el resto de las criaturas del mundo,
incluyéndose a sí mismo. Hablamos de
monstruos tiernos, de mirada dulce,
tímidos, que surgidos de la destrucción
recu¡:eransinemlmgo,~as oactitudes
por ahora no muy bien valoradas: por
ejemplo el anfispermo, que siendo una
entidad abstracta que habita en los dos
lados de la realidad, cuando enfenna al
hombre, éste se vuelve proclive a la vida
hedonista y rolo quiere dedicarse al sexo
ylas actividades creativas, lo cual es toc1o
muy deseable.

Muchas criaturas de Animalias
tienen rasgos que modifican,
desprestigiándolo, lo humano: el
fogopodio, por ejemplo, no le apuesta
a la fuerza ni a la inteligencia; el
espinario revienta las burbujas que
surgen de la descomposición de los
dioses humanos; el farofósil canta y
llora eternamente, y tiene un coito
insatisfactorio y monótono, etc.
Se dan pocas relaciones anúgables
o simbióticas con las entidades
y criaturas de Animalías. Con el
obsavalio, del que quisiéramos ser
descubiertos por él; con el cefalonte, tan
cercano y lejano a nosotros mismos;
con el ovodáctilo, ya que parece tan
querible y hasta norteño...
Algunos animales, como ahora,
servirán al hombre con su existencia:
depurarán el ambiente, como el
branquealio; comerán basura, como el
vulgaronte; crearán espacios de silencio
puro, como las pupas de otocéreo;
coadyuvarán al éxito de la cópula, como
el lisolíngüe...
Yexisten pocos animales fantástico.5,
en este libro, que se mantengan en
el ámbito de la naturaleza como
predadores del hombre: la podianta,
el ancestralus, el paleorrino, el hidrolio...
Unos cuantitos podríamos decir que
pertenecen a la raza de los MVM
(me vale m...) porque ni sudan ni se
acongojan en su nueva existencia, o
son simples animales sin atributos y
penalidades humanos: el observalio,
el senectario, el pedipalpo, el caprastáido,
etc. Los gozosos se cuentan con los
dedos de una mano. El grandilocus, el
anfispermo ya mencionado, el aqualante
a veces, el neohespáido, que es de las
pocas especies que se sobrepusieron a
las adversidades y nos dejan un legado
valioso de preservar: "Desobedecera los
dioses con sensatez y método, produce
felicidad, gozo y sabiduría." Existen
varios ligados a la escritura, a la tinta,

109

al papel impreso, lo cual es bastante
extraño, o simple utopia de escritores
buscando su posteridad..
Caracteristicas sorprendentes:
la florafilia y la estadística como
preferencias sexuales; la secreción de
glucógeno del lisolíngüe, que "aportaba
dureza para que el pájaro del amor no
fracasara al momento de la cópula;
los neohespéridos que retaron a los
dioses fosforesciéndose; la manera
de molestar del ovodáctilo...
Yo quiero tener una pupa de ot.octroo
para mis tiempos de periquito, ser
amiga de los neohespéridos, oya núnimo
que me pique un anfispenno.
La conclusión general, después
de la lectura de Animalias, es que los
humanos no podemos abandonar la
actitud antropomorfizante que nos
ha caracterizado siempre, en vez de
acercarnas al animalque Ilevarnoo denno
y muchos, más bien, en la superficie.
Lo monstruoso seguimos siendo
nosotros, más que menos, y además
mantenemosllll~extrañoalterruño
y a las minúsculas tareas cotidianas que

desarrollamos; ambos aspectos son, al
menos interesantes de revisar.
El ejercicio literario al que asistimos
consigna fantasiosamente que el
mundo, aunque se renueve, seguirá
siendo más o menos el mismo, aunque
con algunas especies que, siendo
minoría, serán como siempre la
esperanza de ese nuevo mundo de seres
extraños, donde el único animal que
faltó por describir fue, curiosamente,
elhombre.
Celebro la aparición de Animalias,
as1 como el regreso a esa vieja
colaboración de escritores y artistas
plásticos en torno a un proyecto.
Letida Herrera

�~

TAMTA REYOLUCIOM
para que al final sigamos siendo mexicanos...
~
aro Enrigue demuestra que

reflexión sobre el México
srevolucionario goza de
cabal salud No impone ni matiza
una visión sobre el cambio social
y político que nos marcó, sino que
encuentra, a través de sus personajes,
la forma de reinterpretarlo a través de
la literatura.
Este es un autor que en cada libro
se lanza al vacío. Pasa de la paulatina
y terrible descomposición de un joven
artista en Muerte de un instalador, con
la que Álvaro irrumpe sólidamente
en la escena literaria mexicana, y los
extraños e hipnóticos destinos de los
personajes de El cementerio de sillas o
Vidas perpendiculares, para entregarnos
ahora Decenda, que despojada de las
búsquedas formales, psicológicas
y experimentales de las anteriores
apuestas narrativas, ahora es un
relato realista de corte histórico.
Constato que nuestro escritor da la
impresión de que nació maduro para
las gestas narrativas, como si se hubiera
sentado con la mayor naturalidad a
construir una historia preexistente y
sólo lefuera dando retoques aqui yallá,
aunque sin duda la factura de De.cencia
le costó una buena inversión de tiempo
de indagaciones y pesquisas.
Además de ser una disfrutable
secuencia de escenas de la vida
cotidiana de varias épocas de México,
Decencia, de Álvaro Enrigue, contiene
prácticamente todas las lineas
temáticas que la narrativa mexicana
posrevolucionaria aborda durante
el siglo 20, de Azuela a Martín Luis

TfTULO: Decencia
AUTOR: Alvaro Enrigue
EDITORIAL: Anagrama
AMO: 2011

Guzmán e Ibargüengoitia, y viene a ser,
en.mi opinión, una suerte de gran cierre
o gran apertura -depende del color
con que se mire- ala narrativa urbana
con sus múltiples y a veces extranjeras
derivaciones.
Más aún, el autor de Decencia aborda
conscientemente los dos planos
históricos y sociológicos que han
fundado nuestra idiosincrasia: por un
lado los últimos latidos del México que
vivió de los latigazos de los generales de
la Revolución yle dio carta de identidad
a la guerrilla de los años sesenta, y
por el otro, la naciente cultura del
narcotráfico que toma fuerza una vez
que el sueño de cambiar el mundo se
encuentra con el callejón ciego de la
realidad de un país y un tiempo en los
que iundar un negocio o fundar una
organización política, al final terminan
siendo siempre lo mismo".
Narrada en dos planos espacio
temporales que se suceden con
sencillez, la novela registra los
agravios de medio siglo de gobiernos
que construyeron sobre los pilotes del
porfirismo una nueva Tenochtitlán
rumbosa, delirante, oportunista y
siempre del lado de los caciques que
pasaron del huarache a las curules de

110

las Cámaras Legislativas.
A contramano de este proceso,
se desarrolla el de la construcción
ideológica ysocial de un país necesitado
de crecer oponiéndose a las inercias
y los discursos oficiales, el de una
juventud que politizada en.la corriente
dogmática de los socialismos ideales
la emprende contra el estado de cosas
y termina dispersada, fracturada. Un
sueño que termina para despertar, con
el tiempo, a la pesadilla de la realidad
que ahora todos somos capaces de
padecer en carne propia.
Enrigue lleva a cabo esta oposición
mediante el encuentro fortuito de
Longinos Brumell (por cierto, creo
que se trata del mismo apellido
del ominoso y calculador mecenas
de Muerte de un instalador), hijo de
terrateniente jalisciense y heredero
de las rapacerías de los generales
revolucionarios que se convierte
en acaudalado comerciante, y los
hermanos Ladon y Álistor Justicia,
que junto con su madre forman
quizá la última célula activa de la
agonizante liga 23 de Septiembre.
Brumell ha tenido una vida
dedicada al oportunismo en la que fue
testigo del crecimiento del México

mítico de abundancia, derroche
y fragorosa cultura nocturna que
vino tras la depauperización rural y
consiguiente concentración urbana
del poder.
Ahora, ancianoyánico, dependiente
de una mujer a la que no ama pero
tampoco puede abandonar, y de
unos hijos que le son prácticamente
desconocidos, Brumell se ancla en la
memoria de aquel tiempo en que su
juventudle deparó conocer a los artistas,
políticos y empresarios bajo cuya
influencia marcó el derrotero del país.
Por su parte, los hermanosJusticia,
hijos de una pareja de activistas,
heredan ese revulsivo idealismo
que devino en los movimientos
guerrilleros latinoamericanos.
Preparados en Cuba, se enrolan con
la Liga 23 de Septiembre cuando ya
ésta jalaba sus últimas bocanadas
con un discurso que contiene a la
vez la necesidad de otra revolución
y la imposibilidad de llevarla a
cabo en un pa1s que prácticamente
ya ha institucionalizado el poder
aplacando todos los movimientos
de insurrección, bien por la via
de la represión, bien por la oferta
de cambios que incluyeran vaga y
tramposamente las reivindicaciones
de las guerrillas.
Dos visiones, dos experiencias, dos
generaciones se enfrentan cuando
longinos Brumell y los hermanos
Justicia se topan azarosamente. El
viejo da un paseo por las calles de
la ciudad de México justo cuando
los jóvenes perpetran un atentado
con granadas contra la Embajada de
los Estados Unidos. Antes de huir,
los hermanos se dan cuenta de que
el viejo ha sido el único testigo y lo
levantan.
Entonces y ahora, atentar contra la
sacrosanta embajada norteamericana
era casi una condena a ser perseguido

por todas las fuerzas a la mano del
Estado, de manera que el secuestro
se convierte en una huida que llevará
a los involucrados por los caminos
marginales de Jalisco, Michoacán y
el Estado de México. Así, dentro de
un viejo vehículo, entre terregales y
hoyancas, siempre calculando evitar
los retenes del ejército y la Federal de
Seguridad, se lleva a cabo una parte
de la novela.
A partir de este momento, Enrigue
entreteje su relato con el hilo de un
ritmo y una expectativa que logra
mantener al lector no sólo interesado,
sino preso por arte de la energía vital
desplegada en la confrontación
de dos galaxias que se encuentran
tratando de llenar el mismo espacio,
de darle una explicación al pasado
y al presente y especulando sobre
la forma que cada cual concibe el
mañana del país.
En el transcurso de su secuestro,
y azuzado por esa quizá última
oportunidad de vivir plenamente, de
dar su lección magistral enseñando a
los muchachos la filosofía personal
y política que aprendió durante los
años en que se formó una nación,
Brumell repasa frente a ellos su
interpretación de la historia, la
cultura, la econorrúa y los gobiernos
del México posrevolucionario. Cruda
y parcial pero realista, esta versión es
un retrato vivo de la generación de
"forjadores de la patria" que contrasta
con la que los hermanos Justicia han
heredado y están dispuestos a derruir
mediante el activismo y una lucha
perdida de antemano.
Enrigue afinca el conocimiento
del anciano Brumell en la escala
de una existencia que transecta
perfectamente el tiempo que va
de su niñez acomodada en una
hacienda a las afueras de Autlán,
Jalisco, pasa por el cambio de

111

vida que imponen los alzados
revolucionarios a los terratenientes
que luego irán construyendo la
clase pudiente de una Guadalajara
en ascenso, y terminará haciendo
fortuna en la capital que entonces
hervia de actrices, cantantes,
cineastas y personajes fundantes
como Salvador Novo, Villaurrutia,
Owen, Cantinflas, Maria Conesa
(uque ya regaba polvo de tan vieja
pero seguía mamando aguardiente
como cargador de mudanzas") y
Agustín Lara. Pero sobre todo, en
el conocimiento de la dinámica con
que el poder en el gobierno se las
gastaba a través de personajes como
Antón Cisniegas, general de división
del Ejército Constitucionalista,
libertador de Autlán y Senador de la
República, con quien el viejo Brumell
ha tenido una relación de medio
siglo de trapacerías, impunidad,
asesinatos (políticos y de los otros)
y a la luz de las historias que viven
en el imaginario de los mexicanos,
es el perfecto modelo del politico
gandalla, sanguinario, ventajoso y
telarañesco que triunfa sobre los
pobres ciudadanos de un pais sin
esperanza.
Los ideales y fantasías de los
hermanos Justicia van palideciendo
poco a poco ante los principios
de realidad que les va inoculando
Longinos Brumell, al punto de que
el secuestro empieza a tener visos de
aventura de viaje y hasta de ríspida pero
amistosa relación entre ellos.
Los jóvenes ven el reducido
espacio en el que sus sueños de
cambio se van encerrando. El anciano
da sus últimas patadas de ahogado.
Al llegar a su destino, una antigua
casa de seguridad en Coyacán (a
donde han llegado precisamente con
la ayuda de Antón Cisniegas, que
paga con el salvoconducto una deuda

�antigua que tenía con Brumell), tcxl.os
han cambiado por obra de la cercanía
y el intenso cuestionamiento a que se
enfrentan sus diferentes posiciones,
podrta decirse, que forman un núcleo
extraño, una familia disfuncional.
La novela detiene su tiempo en
el momento en que este choque de
experiencias muestra hallarse ante el
cambio inminente hacia un país sobre
el que ya no tienen injerencia ni forma
de interpretar. 1973 es el punto del
antes yel después, la posibilidad de las
revoluciones queda atrás y sus inercias
irán transformándose en historia,
México está frente a su futuro, uno
que ya conocemos fragmentariamente
y se está escribiendo con sangre, droga,
violencia y ausencia de asideros.
De la tragedia a la parcxl.ia, Decencia
de Álvaro Enrigue transita por los
terrenos minados del ser mexicano
y sale ileso, asume con éxito que
estamos hechos de los retazos de una
tela milenaria que se consigue en el
comercio informal pero también tras
las vitrinas del Museo de Antropología
e Historia.
Leanesta novela Las presentaciones,
las entrevistas en medios con el autor,
las reseñas, solapas y cuartas de
forros nunca se aceran con suficiente
precisión alos valores de un buen libro,
ymucho menos sustituyen la escritura
de una sola de sus páginas.

TÍTULO: Vaso Roto. Espacio y poesía
AUTOR: Víctor Ramírez
EDITORIAL:Vaso Roto Ediciones

-

•ww•-•-.•---.,••

A.MO: 2010

n 1999 tuve la dicha de
releer Los Salmos de William
Stanley Merwin, que ya
antes habia tenido en mis manos
sin profundizar en su inmensa
belleza. Durante horas me detuve
a escuchar la música que emanaba
de las letanías: antiguos cantos
en plena evocación de lo perdido.
A esta experiencia siguieron
días de silencio, sosiego azorado,
impaciencia y contención a la espera
de otra alma que leyera esos versos
con mis ojos. Me demoré más de
cuatro años en hallarla. No había eco
Héctor Alvarado Díaz que resonara al pálpito de esa voz
con la misma intensidad que a mi
cuerpo atravesaba.
Sucedió en septiembre de 2004
al visitar el estudio del artista
Víctor Ramirez quien, desde hace
más de tres décadas, radica en
Barcelona. Pasé horas mirando
con detenimiento su obra, los
blancos fondos manchados de
negro, rojos difuminados sobre
grises. En el ángulo superior de un

E

112

tríptico vi pequeñas esferas que me
recordaban las diminutas burbujas
de la escritura en Braille. Ideamos
ahí trabajar algo en conjunto para
los ciegos. Pienso que en esos
cuadros encontré algo similar a lo
que en mi despertó la lectura de
Los Salmos: una aparente soledad,
que más bien es retraimiento, una
distancia que acerca, una luz que
estalla en sombras. Víctor suele
extraer fragmentos de sus lecturas
y reescriturarlos bajo sus lienzos,
es lo que determina los bocetos, los
trazos finales de la composición.
Esa tarde le mostré algunos poemas
de W. S. Merwin que leyó atento. Así
se inició el proyecto de edición del
libro, Los Cuatro Salmos, con el deseo de
presentarlo en Monterrey acompañado
de una instalación o de una obra
plástica. Obtener los derechos de
autor se demoró más de cuatro años Y
fue hasta 2007 que pudimos llevarlos
al papel y acompañarlos de una obra
escultórica. 8 Foro Universal de las
Culturas se llevaría a cabo ese año.

Se nos cedió el espacio, Víctor
hizo un viaje a Monterrey y durante
siete días visitó las instalaciones para
cerciorarse de que el espacio elegido
cumplía con la expectativa de dejar en
Nuevo León una morada abierta para
los poetas, un sitio que no se cerrara
cuando terminaran los festejos. Se
tomó la decisión de encomendarlo al
Parque Fundidora como patrimonio
del pueblo de Monterrey.
En su proceso creador, Ramirez
escucha ideas, lee, traza, boceta, medita
frente al mar o mientras camina absorto
por las calles interminables del puerto
de Barcelona; también lo hace cuando
sale de viaje a exponer su obra, sea en
Berlin, Amsterdam o Bruselas; sé que
enArnberes se hospeda en un pequeño
albcrgue junto aun antiguo y arbolado
cementerio. Pareciera siempre buscar
los sitios en donde aflora el silencio.
Por abstracta que parezca, su obra
nunca pierde contacto con la materia:
intensidades de la luz haciéndose
música en los trazos deJan van Eyck,
Hans Memling, Rugo van der Goes,
Robert Campin, Hieronymus Bosch,
sus jóvenes maestros.
Y Pieter Brueghel, el Viejo. No
se parece a ellos; ellos están ya en
sus pinceles al plasmar cada trazo,
mancha o borrón. Así opera el arte,
así se escucha el lenguaje de la
poesía: bajo la escritura hay un hilo
finísimo que todo lo enlaza a través
de misteriosas hebras tensadas para
brindar un soporte a la estructura de
la percepción. No se puede considerar
a Víctor Ramirez sólo como artista
plástico, tampoco sólo como escultor,

ni como un performer. En él se entre las hendiduras del metal. Las
entrelazan diversas manifestaciones resplandecientes esferas que vi estallar
pues lleva en sí el lenguaje múltiple en sus lienzos, hoy se expanden en
de los diversos mundos que lo una espiral, y se expresan en los folios
habitan: el mapuche, los paisajes metálicos donde lucen inscritos -en
de las pampas, las cordilleras de su cortes-los textos de W. S. Merwin.
natal Chile, la memoria del exilio,
Los tubos de acero inoxidable
así como las imágenes que toma del caen desde variadas inclinaciones,
cine y las tiernas llagas producidas conformando un conjunto de
por sus hondas lecturas filosóficas. escrituración sobre el paisaje. El
Ramirez ve arte en todo cuanto espacio del escultor es físico por
existe, y crea arte de lo que está aún naturaleza, espiritual por disposición
por nacer. En él, la abstracción se Un ojo, digamos, ocupa un ángulo
presiente mar sedimentado en lluvia, superior de la cara. Y un ojo en el
huracán, tormenta fijando la simiente espacio infinito revela la destreza
de un arte singular: se trata de luz de quien ve sin miedo la desnudez
desparramada, mácula desvelando el de la intemperie, transgrediéndola,
espacio.
dotándola de permanencia. En el orbe
de la escultura, Ramírez utiliza las
mismas transparencias, los mismos
trazos para hablar con los árboles, y
un cielo conmoviendo el entorno.
El espacio para la poesía Vaso Roto
nac.edelencuentro con esteartista quien,
como W. S. Merwín,leeelmundo, como
hac.eelciego: pupando las texturas hasta
8 brillo del lenguaje de Rarnírez
alcanzanmsaberporlo intuido. 8 ciego
Ocurra es una reverberación teñida de
ve la realidad, trastocándola, ora por
un dolor oculto, un silencio coherente
intuición, ora por disposición, se abre
con otro dolor: la forma más pura del
a los dictados de la oscuridad hacia lo
lenguaje.
blanco. 8 nervio óptico del artista lee
Leer la obra de Víctor Rarnírez
lo real a través de lo que intuye sin ver.
en sus diversas expresiones es entrar
No la realidad conceptual, sino lo que
en un profundo, denso poema. De
podría estar sujeto a una dislectura, y
transparencia en transparencia
dar así con su tono propio,su escala en
revela por ocultación el fondo: líneas
la partitura. William Merwin escribe:
negras, círculos blancos, manchas
blanca mano/blanca música, blancograno de
deconstruyendo lo real. Sus ideas
arena caído en la qui.aud dd mar. YVíctor
comparten la escrituración de un
Ramírez traza las manchas, las pule,
mundo que pareciera escurrirse desde
trasgrede el orden del acero: el coito
un alto tejado. Lo que nos habla es lo
inicia al disponer nuestro cuerpo para
que calla, visión del diminuto punto en
las once dimensiones del universo que
Rarnírez observa con atención como
harían Beethoven, Prokófiev,Haendel o
Mendelssohn. Más que dramatismo se
aprecia un dinamismo armonioso que
ciñe su universo ora expandiéndolo,
ora constriñéndolo, haciéndolo visible,

113

�ser penetrado por la naturaleza. Es don él quien muestre, con sus primeros
del arte abrirnos al dolor, es refugio del dibujos y bocetos, la concepción del
humano abrazar su blandura. Entrar en espacio, que hablen sus ojos, sus manos,
comunión conlanaturaleza es perdurar. las manchas de óxido en el metal, para
La Cábala establece que Dios, desde su así, fundir la porción espiritual con la
infinita sabiduría, entregó al hombre la resignilicación del paisaje.
Nuevo León cuenta ahora con
luz en un recipiente para su buen uso;
mas el hombre y la mujer no supieron este espacio para los creadores, es su
apropiarse de esa luz, por lo que el morada, es la casa del poeta, como la
recipiente termina en añicos sobre el hay en París, Londres, Nueva York
suelo. Es porlaruptura delos recipientes Ahora, en el Parque Fundidora de
que el destino delhumano será ir enpos Monterrey, hay un ojo que nos mira,
un jardín de encuentros, un césped
de esa iluminación perdida.
A veces un árbol en el paisaje cimbrando nuestros pasos. Cuando
entorpece la visión. ¿Cómo logra el la belleza se contempla, se fija en
arte ocupar un mismo espacio a un nuestros ojos. Las manos del ciego
mismo tiempo sin trastocar la unidad? ven. El "Salmo Segundo" de Merwin
Una fuga, un concierto, una sonata, se aparece íntegro en Braille, adosado
instalan en el centro del conjunto para a la escultura, como también los
encender la pasión, para elevarnos a fragmentos más fulgurantes de
la condición de búsqueda, colmando William Stanley Merwin.
La poesía no es de Francia, España,
el espacio con los fragmentos de luz
rescatados, esos que nos son devueltos China, África o México. La poesia es
por el creador, siempre con fineza y debe de leerse como un único libro.
y desvelo. La intuición trabajada Escultura y poesia comparten aquí la
de Víctor Ramirez lo conduce a necesidad de expresarse hallándose,
enmendar la ruptura de la condición dejándose escuchar una a la otra, así
humana, nos restituye en el espacio, como quiso Holderlin, así como hacen
en un "determinado" espacio. El sitio los grandes poetas, para que lo divino se
elegido es un pequeño monticulo del trasforme en cosa de los hombres.
Agradecemos a Victor Rarnirez
Parque Fundidora, por ser un lugar de
recogimiento: ráfaga donde cuerpo yser su intensa creatividad y el don de
su expresión, los fatigosos viajes
se abren a lo desnudo de los cielos.
Cadaunodelospilaresque~en interminables de Europa a Monterrey,
las tablillas de acero, simboliza la su lectura del paisaje: las montañas, el
posibilidad del arte de contener lo más cielo, el seco suelo de nuestra ciudad. La
frágil dela crianrra humana, lo más bello primera vez que visitó el Parque el pasto
crecia alto hastalas nxlillas, hoy ese pasto
quizá, delainocencia rescatada.
Las veladuras de esta obra es el fundamento que sostienelas fonnas
se transparentan en el paisaje, del lenguaje por él diseñadas. No habrá
integrándose a los verdes, permitiendo música en el mundo más digna de ser
que las lineas de poesía sean follaje, expresada que los signos armonizados
árboL nube, soL todo transcurriendo contra el aire desnudo. Partió dela nada,
en el ir y venir de los cuerpos por el y hoy, cuando se mira lento el espacio,
prado; allí, donde el cuerpo envuelve su se tiene la sensación de un sentido que
sombra. En elpresente volumen., hemos entrega el ojo receptor.
dejado que el mismo Víctor Ramirez
Jeannette L Clationd
hable de su proceso creador, que sea

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T(TULO: Obra negra
AUTOR: Alfredo Espinosa
EDITORIAL: Vaso Roto Ediciones
AtiÍO: 20ll

o se tratarla de un planeta
y su negra luna, sino más
bien de aquello que en
astronomia se conoce corno un
sistema binario, consistente en dos
cuerpos celestes, de peso específico
similar y que gravitan en aparente
armonía. Ignoro si tal fenómeno
en realidad existe, o si opera de la
manera que acabo de describir, pero
metafóricamente la imagen funciona
para hablar de la relación entre Obra
negra, novela agresiva y enferma de
su época, y Reveses de Fabián Isunza,
extraña cosecha de aforismos crueles
y cortantes corno navajas, que surge
desde la mente enfermiza del principal
personaje de aquella narración. ¿Por
dónde comenzar? Aunque Reveses
apareció publicado tiempo antes que
Obra negra, la anécdota quiere que
este manojo de hierbas venenosas se
desprenda -a la manera de ciertas
lunas-del conjunto de parlamentos e
ideas que Alfredo Espinosa, partera de
estos gemelos malsanos, habia puesto
en los labios del tal Fabián. Ymientras
la novela esperaba ser publicada en
México o en Monterrey, las corrosivas
palabras de Fabián Isunza se fueron
abriendo camino por su parte, como
una línea de ácido, hasta que se
escaparon de la novela y adquirieron
la forma de un libro independiente:
un pequeño y hermoso (y peligroso)
libro nacido en una ciudad donde se
publica poco, Chihuahua, la patria
adoptiva del trasterrado Isunza; un
hombre -por lo demás- sin dioses,
sin patrias y sin bandera posible.
Obra negra: el edificio inmenso
a medio terminar, el proyecto
abandonado y a punto de convertirse
en ruina, el objetivo nunca alcanzado,
el sueño perdido, que sin embargo
se levanta todaVÍa frente a nosotros
para hablarnos del despropósito, la
ingenuidad, el fracaso individual o la

más simple decadencia. Pero también

la coartada urdida intencionalmente
sin más fin que la destrucción o
la construcción del vacío: el plan
ejecutado con la precisión de un
cirujano o, mejor dicho, de un médico
forense.
Fabián Isunza es un expulsado
del paraíso. Originario de aquel
caos incontrolable y expansivo
que ha usurpado el nombre de la
ciudad de México, y huyendo de
ella o de sí mismo, Isunza acepta
una insólita invitación por parte de
un desconocido para trasladarse a
trabajar hasta Chihuahua. Llega a
su nuevo lugar de residencia con la
esperanza de alejarse de una historia
marcada por los derrumbes amorosos
y desilusiones políticas, como si fuera
un sobreviviente, o, en el mejor de los
casos, un náufrago. El desconocido,
en cambio, resulta ser un exitoso
funcionario panista, un hombre del
nuevo orden, seguro de si mismo, en
pleno acenso y que, de alguna manera,
representa todo lo contrario a Fabián.
Ambos comparten, sin embargo,
algunas características oscuras: la
desconfianza, el cinismo, la visión fria
y distante del escenario de lo humano,
con las monótonas farsas o tragedias
que en él se despliegan. Desde el
principio queda claro que detrás de
aquella invitación subyace un interés
amoroso o por lo menos sexual,
pero la relación tarda demasiado
en volverse explicita. Por lo menos
para Ricardo de la Torre, aquel joven
político acostumbrado a ordenar
y ser inmediatamente obedecido.
Las cosas se complican. Teresa,
compañera de trabajo de ambos, se
entusiasma sentimentalmente con
Fabián, un hombre que por lo menos
le resulta diferente; un forastero algo
callado y taciturno que de alguna la
despierta, sexual y emocionalmente,

aun presintiendo ella la naturaleza
de la relación que une a Fabián y
Ricardo. Isunza, por su parte, habrá
de enamorarse de una aparición que
termina por enfrentarlo una vez
más con los terribles demonios del
abandono y el desamor: la figura
extrañamente triste y seductora
de Leonardo, un muchacho de
extracción humilde que vive con
una gran carga de culpa su propia
sexualidad.
Para quienes conocemos la
anterior narrativa de Alfredo
Espinosa resulta notoria la llaneza
del lenguaje con la que se desarrolla
toda esta historia violenta y llena de
sinsabores. Adiferencia, por ejemplo,
de Infierno grande, libro en el que
todo ocurre en medio de metáforas,
imágenes, efectos y sentencias con
frecuencia lacónicas, pero enunciadas
en octosílabos, en Obra negra todo se
dice linealmente y sin ornamentos.
No es de extrañar. Prosa destinada a
contar la historia del desencanto, la
de Obra negra necesariamente debia
ser una estructura verbal desnuda,
en la que un andamiaje sobrio y
elemental alojara los fantasmas
de la pasión, el deseo, la orfandad
ideológica y el profundo vacío del
rechazo amoroso. El discurso del
narrador omnisciente, un supuesto
profesionista que decide cumplir con
la última voluntad de Fabián Isunza,
que alguien alguna vez escribiera su
vida (-necesitaba público- se nos dice
al iniciar la novela) rara vez se eleva
por encima del nivel de una simple
"relación de los hechos".
Una excepción: el universo verbal
de los ambientes homosexuales del
bajo mundo descritos en la novela,
a la vez barroco y descarnado,
cortesano y vulgar, es un lenguaje
refinado y artero que de vez en
cuando irrumpe en el relato de la

�vida de Isunza para dejarnos ver, a frescas metáforas del cuerpo: hombros razonable para que alguien se cobre
la luz de sus relámpagos, las otras y senos que se transforman en frutas y lo que debo, y si eso no sucede, seré yo
caras de la miseria y el esplendor flores extrañas; labios que se buscan y mismo el que jale el gatillo. Tooa\lÍa me
humanos. Es de esta dimensión se encuentran como animales ciegos quedan fuerzas. Algún dia las probaré
paralela y secreta de la que habrán de y enfebrecidos, hasta que finalmente contra las del ferrocarril".
La psicología y la visión de este
ir surgiendo las sentencias que, como la escena se resuelve en una acelerada
flechasenvenenadas,Fabiánlsunza descripcióndel orgasmo, en unlenguaje personaje son, en efecto, devastadoras.
Hombre marcado por un destino
dirige nada menos que al cuerpo del físico y casi mineral.
Con respecto a las estrategias violento que no es solamente
universo. Me refiero a los aforismos
conglomerados en un pequeño libro narrativas y el tono predominante, individual, sino que deriva del cauce
gestado al interior de otro libro: Obra negra conjuga con habilidad tomado por una civilización que desde
Obra negra, que Alfredo Espinosa elementos y características típicas de hace ya muchas décadas se contempla
- Fabián Isunza o el narrador diversos géneros: la novela policiaca derrotada a sí misma, Fabián Isunza
omnisciente- decide titular Reveses, y la de tesis, pero igualmente se se somete a un inútil examen de
ahora publicados (acertadamente) permite ambientaciones de un lirismo conciencia, ya sin derroteros ni ideales
nostálgi.co que hacen pensar en Fa.brizjo posibles. Proveniente, precisamente en
como un apéndice de la novela.
Algunas escenas y pasajes de la Lupa, de Carlo Coccioli, o en Alexis tanto que concienci.a, de la más cruel, la
narración son excelentes muestras y Memorias de Adriano de Marguerite más humana y quizá la más necesaria
de una maestria literaria sobria y Yourcenar, aunque Espinosa logra de las utopias, la del socialismo
eficaz, capaz de lograr momentos de una mayor sobriedad formal. Es libertario (todavía muy vigente por
gran dramatismo con un núnimo de igualmente notable su manejo de los años sesenta), Fabián Isunza
recursos verbales, como cuando el los planos narrativos y los arcos de pensó, como tantos otros jóvenes
protagonista invita al joven Leonardo, tensión, así como el equilibrio entre un de su generación, que un mundo
con la intención de seducirlo, a realismo casi escénico de los diálogos radicalmente mejor era posible. Como
conocer la Cascada de Baseseachi. La y la necesidad de expresar su propia todo idealista, es inevitable (y lo que
magnificencia del paisaje, el ambiente visión filosófica. En este sentido, Obra es peor: quizá necesario) que termine
iluminado por una fogata en medio negra deja transparentar, en ocasiones, siendo un desterrado por excelencia
de la noche y los efectos de la bebida una intensión casi pretextual, una Al derrumbarse aquella enorme
no son suficientes para neutralizar los cierta calidad alegórica, por la que construcción cuyos cimientos no
sentimientos de culpa del muchacho; los personajes encarnan arquetipos estaban hechos sino de quimeras yde
ante la negativa, y preso de la cuya única misión pareciera la de entelequias, en tomo a este individuo
desesperación amorosa, Isunza se baña enfrentarnos a nuestros propios que cabalga en las postrimerías de
la modernidad, nada, sino un paisaje
con el alcohol eintenta prenderse fuego fantasmas. Pero no es este el espacio
para terminar con todo. Más adelante para reseñar en detalle la anécdota en ruinas, lo único que queda: la
en el relato, orillado por una crisis de ni el estilo del libro. Baste mencionar resignación a nuestra despiadada
naturaleza animaL la realidad mecánica
hastío y soledad, Fabián se viste de que la historia de Fabián Isunza,
y descarnada de todas las formas del
mujer y se abandona desamparado al acabado producto de la época del
poder; las indiscretas y prosaicas
vértigo de una noche de anonimato derrumbe de las utopías, habrá
verdades que se esconden detrás de
sexual, para acabar humillado y de desatarse finalmente en una
las bellísimas palabras que alguna vez
confundido, pero extrañamente tormenta devastadora que culmina
se erigieron como nuestras inmensas
orgulloso y satisfecho. Igualmente con la violencia yla destrucción final.
banderas:
patria, amor, Dios, libertad
efectivo desde elpunto de vista literario Después de un preludio amoroso
es el pasaje en el que Fabiánfinalmente en el que el fracaso y la cosificación
La historia se arrepiente de
hace el amor con Teresa, la compañera empujan alos actores hacia un callejón
sus certezas; su discurso se
de trabajo que se ha enamorado de él sin salida, Isunza da muerte aLeonardo
desploma: descree. Este es d
Tocio el cortejo erótico transcurre a para luego encontrar, él mismo, un
momento en que la historia
la manera de un dilatado poema que fin inesperado y trágico. Ya antes
se define por su caída y en d
va desplegando las más ingenuas y habia dicho: "esperaré algún tiempo

que a las ideologías, religiones
y sistemas politicos habrá
que agregarles ese pequeño
prefijo descuartizador, esa
partícula privativa: "des".
Las grandes verdades se
desdicen, se descoyuntan, se
deschavetan, se desconsuelan,
se desencantan, desesperan,
desgracian, desuellan,
despabilan, desvirtúan, se
desvanecen(...)
... nos dice este antihéroe, que
regresa para llevar a cabo la última
de las epopeyas posibles: la Gran
Demolición. Es fácil consultar su
pensamiento con alguna minucia; ya
he comentado que sus observaciones
y notas lentamente van separándose
del resto del libro hasta constituir por
derecho propio una obra nueva. Este
conjunto, al que yo prefiero ver como
un libro paralelo, se prolonga más
allá del final de la novela como una
serie de ecos tristes, pero finalmente
bellos. Aunque Reveses, de Fabiánisunz.a
merece un análisis independiente, me
resulta imposible el pasarlo por alto
en estos comentarios. Derivados, por
supuesto, de Nietzsche y de Cioran,
los aforismos de Fabián Isunza
conjugan el nihilismo del primero y el
pesimismo del segundo, para trenzar,
en una factura literaria que linda con
lo poético, las gotas de veneno de
este espíritu desolado y abandonado
frente al vacío. Sus aforismos ofrecen,
para quien quiera dar una probada al
espíritu de la posmodernidad, toda la
corrosiva lucidez de uno de los más
dramáticos personajes de nuestra
literatura. En efecto (y como ya se
ha señalado hasta el lugar común)
el hombre contemporáneo es, de
manera inequívoca, un huérfano.
Aunque el proceso intelectual por el
que los valores y creencias centrales

de nuestra civilización hicieron
crisis data del siglo antepasado,
o incluso antes, no es sino hasta
mediados del siglo XX cuando la
naturaleza del poder, el verdadero
rostro del progreso y los alcances
devastadores de la tecnologia
encarnaron en realidades tales como
los campos de exterminio, los gulags,
la experimentación con las armas
biológicas, la bomba atómica sobre
Hiroshima yla destrucción acelerada
y sistemática de los ecosistemas.
Más aún, al fracasar los intentos
de construir (o siquiera diseñar)
sociedades alternativas, fundadas
en los principios de la solidaridad
entre los hombres y la armonía con
el entorno natural, el hombre queda
como un reo de si mismo, como un
incubo condenado por los "sueños
de la razón", amarrado por siempre
a su indiscreta y terrible naturaleza
animal.
De esta manera, si todo sistema
simbólico es en algún momento
antropomórfico (el sol es el "corazón"
del sistema solar; una capital es la
"cabeza" de un país, etcétera), la
iconografía de los nuevos tiempos
-nos dice Fabián Isunza- deberá
estar inspirada en el culo. El falo -esa
orgullosa imagen solar que se yergue
hacia el Cielo del Progreso y la Utopía
del Final de los Tiempos; ese emblema
axial que nos habla de vida, poder o
fecundidad, yque es el origen simbólico
del cetro, la columna votiva, el tótem, y
el obelisco triunfal-, ha visto el final
de su imperio. En consecuencia, el
culo -ese otro centro delos placeres,
pero de los placeres más oscuros,
subversívosyestériles-,seharevelado
para ocupar el trono vacante. Una
serie de sentencias chisporroteantes y
dolorosas cuya única misión posible
es dar un fiel testimonio del naufragio
colectivo, son la generosa contribución

de Fabián Isunza para la ceremonia de
la nueva apoteosis. He aquí tan sólo un
par de ejemplos de estas devastadoras
máximas, sañudamente destinadas a la
construcción del Mundo Nuevo:
Conla caída de la fe, las grandes
verdades se hacen añicos.
Que cada quien levante su
fragmento yedifique su propio
fanatismo. El fanatismo es
eficaz antídoto contra el vacto.
Aplaudo la saludable tarea de
derrumbar héroes, pero digo
que nunca hay que olvidarse de
derribar también los pedestales.
Los soñadores aspiran al suyo.
Ymás adelante:

No más sacrificios, no más
religiones, no más dioses y
utopias. Este es d fin de las
pasiones: bienvenidos alvado.
Existe en todo este discurso, en
efecto, un profundo pesimismo.
Pero detrás de todo pesimista se
oculta, ya se sabe, un moralista
tímido, es decir: un hombre que
lamenta la catástrofe y se reprocha en
secreto su incapacidad para haberla
conjurado. Hablé anteriormente de
posmodernidad En realidad Fabián
Isunza no es sino un idealista frente
al vacío, yen este sentido es el último
de los grandes románticos y por lo
tanto el último de los modernos. En
el conjunto de los personajes que
nos presenta esta novela (hileras de
políticos fríos y oportunistas, grupos
de burócratas envidiosos, parejas de
amantes egoístas e hipócritas) Fabián
Isunza destila una especie de pureza
espiritual que es imposible ignorar. A
su manera, es un personaje quijotesco,
un luchador derrotado y maltrecho

�honestidad intelectual y una valentia
poco usuales, sobre todo en una época
que no es guiada sino por los valores del
dinero y el placer inmediato. Alguien
ha dicho que el gran arte no es aquel
que una sociedad quiere, sino aquel
que una sociedad necesita. Obra negra
es una novela necesaria, su veneno se
activa en un sentido antagónico al de
las adormideras y los opios: en lugar

que todavia se da fuerzas para
enfrentarnos - como el Caballero
de los Espejos- a nuestra propia
imagen, con la secreta esperanza de
que en ella podamos reconocemos y
reconciliarnos con el mundo.
Obra nqra, seguida de Reveses, marca
un momento memorable en nuestra
literatura. Textos profundamente
inteligentes, muestran además una

de donnirnos nos sacude, nos estruja y
despierta, enfrentándonos súbitamente
a un devastado paisaje; a un mundo de
ños negros y cielos amenazadores, de
océanos muertos e insondables, de
inabarcables continentes vacíos. Un
paisaje que, esperémoslo as~ no será el
del futuro.

E
TÍTULO: Inrroduccíón a los estudios teatrales
AUTOR: Jorge Dubatti
EDITORIAL: los papeles de Godot
AÑO: 2010

Enrique Servín

Poesía W. S. MERWIN Cuatro salmos

• ALOA MERINI Cuerpo de amor
HuGO MuJICA Más hondo • ELIZABETH BISHOP Una antología de
poesía brasileña • ALOA MERINI Magníficat • Ltoo Ivo Rumor nocturno
• ALOA MERINI La carne de los ángeles • CLARA JANÉS Poesía erótica
y amorosa • LEDO Ivo Plenilunio • AMANCIO PRADA Emboscados •
WILLIAM WADSWORTH Una noche fría el ftsico explica • FRANCISCO J.
URIZ (seleccionador) El gol nuestro de cada día • JouMANA HADDAD Espejos
de las fugaces • LEO ZELADA Minimal poética • ÜSSIP MANDELSTAM
Poesía • CLARA JANÉS Variables ocultas • AMANCIO PRADA Cántico
espiritual • CHARLES WRIGHT Potrilla • HAROLD BLOOM La escuela
de Wallace Stevens • RICARDO YÁÑEZ Nueva escritura sumaria • CuvE
WILMER El misterio de las cosas • GIOVANNI RABONI Gesta Romanorum •
Ltoo Ivo Calima • VALTER RUGO MÁE folclore íntimo • AGusTf BARTRA
El canto del mundo. Voces de la poesía universal (Volumen 1 y 11) • ERNESTO
CARDENAL Tata Vasco • JESÚS AGUADO El fugitivo. Poesía reunida •
LUIS ARMENTA MALPICA El agua recuperada. Antología poética •
ESENCIALES GERARD MANLEY HoPKINS El mar y la alondra. Antología
poética • DEREK WALCOTT Pleno verano. Antología pczética
LOS
•

Poesía

SIGUIENTES

PAULINA VINDERMAN

Bote negro

Poesía
umbrales CARMEN

L. OuvEIRA Flores raras y banalísimas. La historia de Elizabeth Bishop y Lota

de Macedo Soares •

Una mosca en la sopa. Memorias •
realidad y la poesía
Umbrales NOVELA ALFREDO ESPINOSA Obra negra • GEORGES
RooENBACH Brujas la Muerta Fisuras HuGo Mu11cA La casa y otros ensayos
• }ORDI DocE La ciudad consciente • A. GHIGN0LI Y LLANOS GóMEZ (ed.)
Futurismo. La explosión de la vanguardia • EMMANUEL BERL El tiempo, las ideas
y los hombres. Ensayos escogidos • HA JIN El escritor como migrante Arte
TzvETAN ToooRov ¡El arte o la vida! El caso Rembrandt • VfcroR R.AMfREZ
Vaso Roto: espacio y poesía • SALVAT0RE SETTIS Laocoonte. Fama y estilo
Singular JouMANA HADDAD Las siete vidas de Luca. Un cuento ecológico
CHARLES S1M1c

ANTONIO GAMONEDA, CLARA JANÉS, MoHSEN EMADf De la

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I

'-1
Vaso Roto Ediciones

vasoroto@vasoroto.com

(81) 8303 • 4247

España - México
118

ntroducci.6n a los Estudios teatrales
viene a reunir todo el acervo
que ha construido su autor
para los creadores de teatro. Su
punto de partida ontológico y
epistemológico amén de los temas
a desarrollar nos habla desde el
comienzo de una visión que aquí se
conjuga, reúne y prcxluce novedades,
en la medida en que hay una sintesis
tan rigurosa de su pensar que nada
escapa al juicio del lector interesado.
Su teorta filosófica, quizás nunca
antes atendida con estos parámetros,
se da en Argentina y Dubatti es el
demiurgo que la concreta. Jorge
ha logrado ponernos en la pista de
innumerables cuestiones que antes
no se habian tratado o al menos, no
asi. La exigencia de su trabajo lo ha
llevado a, fiel a lo mismo que predica,
mirar el acontecimiento teatral in situ;
aveces pareciera que no hay obra de
teatro estrenada en América Latina
de la cual no haya sido espectador.
Quizás por ello, desde el acto crítico
solidario y fraterno de su núrada hasta
los cuestionamientos que formula con
vigor: qué es, qué está, qué hay, qué
existe en tanto teatro en el mundo,
pone en el tapete los límites de la
estética y desentraña la relación del
acto teatral con la totalidad del mundo
en el concierto de los entes.

1

Es decir, en Dubatti hay una
reivindicación de todos los vinculas
y relaciones del teatro con la vida, la
naturaleza, los otros seres, el lenguaje,
las creencias, los estamentos sociales
y politicos, la historia, y tanto más que
alude al devenir humano. Pero sobre
todo una reivindicación gozosa de un
acto que propone un ser humano en
contacto con otros seres humanos,
de una fiesta del encuentro y la
participación.
Ergo al interior, y motivo de
su estudio permanente, en su
propuesta filosófica se conjugan
todas las disciplinas que abarca el
análisis del teatro, desde la semiótica
hasta la socioescenologia, desde el
análisis crítico y comparado hasta la
historiogra.fia y la pedagogía teatral,
sin olvidar las dramaturgias, los
grupos, la dirección y cada uno de
los participantes de esta producción
simbólica. Su campo, inmenso por
cierto, repara en cada una de las formas
que han hallado los estudiosos del
teatro en referir y constatar ese hecho
complejo que tiene por marco un
escenario yunos actores en él, frente a
una comunidad que lo expecta.
Esta perspectiva deja atrás las
definiciones anteriores, y por cierto
altamente dudosas, del arte teatral en
tanto comunicación y/o estudio de las

119

conductas humanas, para subrayar el
acontecimiento, eso que pasa más
allá de toda consideración racional
y ponderable o mensurable, eso que
sucede entre los participantes del acto
poético, un fluir, un ir de la escena al
espectador yviceversa, donde se ponen
en juego todos los caracteres de los
seres en cuestión y sus proyecciones
psiquicas, históricas, socioculturales,
politicas, sesgadas y atravesadas por el
tiempo, el lugar, el orden y el desorden
de la vida humana y natural.
Dice Umberto Eco "No es casual
que para indicar la acción teatral
usemos, al menos en italiano, el
término representación, el mismo
que se usa para el signo. Uamar a una
representación teatral show acentúa
sólo sus caracteñsticas de exhibición
de determinada realidad; llamarla play
acentúa sus caracteristicas lúdicas y
ficticias; llamarla pafonnance acentúa
sus caractertsticas de ejecución; pero
llamarla representación acentúa el
carácter sígnico de toda acción teatral,
donde algo, ficticio o no, se exhibe,
mediante alguna forma de ejecución,
para fines lúdicos, pero por sobre todo
para que esté en lugar de otra cosa".
Concepto inapreciable para observar
el espectro suntuoso desde dónde
plantea nuestro filósofo, las bases
epistemológicas que dan lugar a su
exploración del ejercicio del teatto.
Lo saludable de las novedades
aportadas por Dubatti, retomando
a Mauricio Kartún, dramaturgo
argentino quien colabora
estrechamente con nuestro
especialista en el ámbito de pensar
el teatro, es que el teatro teatra, lo
cual no es sencillamente un juego
de palabras sino una recurrencia
heideggeriana: recordemos la
capacidad de asombro a la que nos
insta el filósofo alemán frente a la
visión del árbol, en donde éste, el

�¿Cómo define nuestro autor el mueve de lugar nuestro universo con
árbol, arbola. Así cuando el teatro
teatra, se yergue como ente frente a la arte teatral desde la filosofía del nosotros mismos incluidos, a causa
inconmensurabilidad de otros entes teatro? Como un acontecimiento de la aparición del acto poético en la
diciendo y haciendo lo propiamente ontológico que se diferencia de otros textura del cuerpo y su giro, la lágtima y
suyo, vale decir, al producir un acto acontecimientos por la producción el sudor, el color y la luz de las siluetas,
de tres vertientes, el convivio, el de poiesis y expectación en convívio, y la palabra, el acento, el timbre, un limen
poema, o poiésis en término más al actor, en tanto presencia aurática, dificil de nombrar, o de medir.
Y si toclo esto es as~ cómo estudiar
específico (según Heidegger toda como generador del acontecimiento
el hecho teatral sino desde su puro
obra de arte es finalmente un poema), poiétíco.
El teatro pues es ese hic et nunc, acontecer, en ese pulso breve y ligero
y la expectación.
"Comprender no es descubrir precisamente por acontecer, contecer, donde el tiempo es paralelo del tiempo
hechos, ni extraer inferencias lógicas, que deriva del latín contingere, real y el espacio es el mismo pero otro,
ni menos todavía construir teorías, contingencia, posibilidad de que algo y no hay más ley que la que se instala en
es sólo adoptar el punto de vista suceda o no, y que implica un riesgo en los cuerpos, las voces y las presencias
adecuado para percibir la realidad", la medida en que puede acontecer de entrelazadas en una ensoñación
anota Ricardo Píglia en El último lector. manera opuesta a la que esperábamos, equívoca, dudosa, frágíL y sin embargo
Lo cual nos sugiere una incompletud de modo tal que uno se arriesga, se tan cierta como para arrancar lágrimas,
y al mismo tiempo una condición expone. Un acontecimiento ontológico risas, aplausos y el espeso aliento de loo
plural del modo en que la filosofía del entonces que revela yverificala relación que viven a propósito.
Dubatti siempre repite una
teatro puede ejercerse y es ejercida de entre los entes en su mismo ser, hacer
y decir. Donde es necesario vincular proposición del teatrísta mexicano
hecho por nuestro autor.
También en el momento de la la presencia con los otros en tanto Luis de Tavira: "Sólo el teatro es
crítica Dubatti insiste en hacerlo compañeros del convivio; y asimismo teatro porque si todo es teatro
desde los parámetros señalados más con los agonistas en escena a los que nada es teatro". Y en estos tiempos
arriba por Piglia. Y sin duda esto se adhiere o se rechaza en un flujo donde el teatro de operaciones de
es lo que más aprecio en el trabajo vital No olvidar que se pone en juego tantas guerras, o el bloqueo de los
filosófico y en las indagaciones desde la epidermis y la psiquis de toclos los narcos o los operativos del Ejército
diversos ángulos que se propone participantes de la reunión, cuyo acto o las movilizaciones blancas, o las
nuestro autor. Esa manera de poético presente y efimero, por lo instalaciones en el Barrio Antiguo o
transcurrir a través de la diversidad tanto inquietante, da a los mismos un en la Alameda, o los tragafuegos en
de instancias teatrales sugiriendo hálito, un aliento, un soplo generador las esquinas buscando un centavo, o
por encima y asimismo sesgadas por como si de nuevas criaturas se tratara. el despedazamiento de los cuerpos, o
ellas, denotaciones y connotaciones Ese acontecimiento que asimismo vaya a saber cuánto más, aparece ante
que ofrecen la poderosa conciencia alienta, insufla en el organismo de los nuestros ojos como un acto teatral
de un hecho afectivo. Donde se ha invitados una sensación psícofisica de increíble o desmesurado, patético
hecho retroceder el juicio sumario, encuentro y revelación. La plenitud o previsible semejante al teatro, me
la opinión cristalizada, el debate del cuerpo presente. Es absolutamente parece formidable la triada en la que se
oficial, los conceptos como leyes imprescindible que haya un cuerpo apoya y se argumenta el ser del tearro.
Hay una invitación a presentarse o
inamovibles. Una conciencia que presente de ambas partes, del que
sentarse
en un lugar porque habrá un
aflora y se apodera del sentir, expecta y del que representa. Por eso
sentimiento, sensación, sensibilidad el teatro es más que comunicación, acto convivíal que implica invitación
de lo otro, del otro, una suerte de más que el descubrimiento de expresa para que nos encontremos.
ética del encuentro y su comprensión. comportamientos, más que la Luego el momento del acto poético
Dificil para mí definir esta impresión pura estética que nos fascina. Y no en sí mismo con sus fronteras
que subyace en toda proposición obstante en tanto comunicación, manifiestas en los cuerpos y las voces.
dubattiana y que percibo tan descubrimiento de conductas, nuevas y cuyo hacer el invitado, en su acto
fuerte, aun en sus momentos más estéticas, habiendo asumido el acto de expectación, debe aprehender Y
racionalmente o no, se conmueve, se concluir, es decir, concretar con su
conceptuales.

120

presencia y su mirada. Hay pues un de ella, frente a un cuadro, una obra
encuentro humano y humanizado en arquitectónica, los ríos populosos de
donde esta humanidad se proyecta, gente de los mercados, o los campos
presenta, representa, se asienta, y este de trigo de la pampa, antepone,
encuentro previsto es insobornable. por oposición a la experiencia
Con el subrayado que el acto teatral se propuesta por Heidegger frente al
realiza en compañía, por eso se vincula árbol, una cámara fotográfica o de
al acontecimiento de la compañía vídeo o el ojo de un celular. Como si
(del latín, cum panis, compañero, el hubiera una intención oblicua de
que comparte el pan). Todo lo cual evitarse la experiencia, de no asistir
resulta una zona democrática, quizás al acto humano, no aprehenderlo ni
una de las pocas que nos quedan, aprenderlo. Me vuelvo así aparato,
donde nadie está por encima del otro tecnología, pantalla, cámara, una
puesto que toclos participan por igual prótesis que me completa sin latido ni
en y del acto poético. Y este "todos células. Nada de esopcxlemos hacer con
juntos", esta condición de encuentro el teatro, ese acontecimiento ontológico
que dará lugar a las novedades en el que requiere de ti, de rrú y del poema,
propio ser enamorado, si hay poema para que toclos juntos comulguemos
y hay expectación sin mediaciones en la experiencia del acontecer. Y me
de ninguna índole, nos regala un pregunto, ¿será el teatro el último
instante de eternidad, como lo pensaba reducto donde nuestra humanidad
Kierkegaard.
está presente por entero? O también
Recuerdo con cierto horror el alcanzaremos nuevas fronteras donde
comienzo de Irifanciaehistoria de Giorgio el encuentro no sea necesario y el
Agarnben al señalar que el ser humano teatro, ese acontecer que nos convoca,
actual no vive experiencia alguna y haya sido reducido a un aparato o un
cuando pudiera recibir un destello simulacro, que lo imita.
f ltANCl 'iCO I SEU.ANO

BO RLAS y EL SOL

COll(C16•

POSIATA

..

lf&lt;•w,lt,...

... ........ h,.,..,.,.,~,,...,

,..-,

Tiranos temblad

_..

11......- ~ - - - • ..

Los gansos salvajes

121

Sin embargo y tratando de ser
más optimista, ¿acaso no pudiera
darse que en la plena mudez del
universo tecnológico en la que nos
estamos sumiendo, como niños que
experimentan, el teatro nos proveyera
de un pocler mágico al igual que los
bisontes en las cavernas de Altamira a
nuestros antepasados, para renovar la
experiencia de lo humano?
Quedémonos con la proposición
de Jorge Dubattí para soñar con esta
última posibilidad ese acontecimiento
poético cuya dimensión ontológica
compleja nos propone una vía de
percepción experimental, única, por
viviente, por efirnera, por solidaria,
en compañía, donde las moiras
por un instante se encarnan para,
flagrantemente, hilar, ovillar y truncar
la vida y la muerte frente a nuestro

asombro.

Coral Aguirre

�Recientemente aquí en México,
tenernos las obras de: Zapata, de
Pedro Angel Palau; Villa, de Paco
Ignacio Taibo II; Hidalgo, de Eugenia
Aguirre; o La insurgente, de Carlos
Pascual.
TfTULO: Nezahualcóyotl Brazo de león;
Nezahualcóyotl es un poeta y
dReyPoeta
prosista muy estudiado. De sus
.AUTOR: Carlos H. Cantú
poemas y textos se han ocupado:
EDITORIAL: Conarte
Bernardino de Sahagún, Fernando
.AMO: 2009
de Alva Ixtlilxóchitl, Juan de Viera,
José María Vigil, Alfonso Reyes,
Salomón de la Selva, Angel María
Garibay, José Luis Martinez,
Miguel León-Portilla y muchos
más. En si mismo, como persona, el
1 nuevo libro de Carlos los historiadores nos han dotado con gobernante-poeta texcocano reúne
H. Cantú es la saga del tantos y tan sutiles instrumentos muchas facetas y cualidades; Carlos
rey texcocano que nació para examinar lo pretérito en su H. Cantú las contempló todas para
hacer su novela, de tal manera que
aproximadamente un siglo antes diversidad".
Para Elizabeth Corral Peña, por aquí aparece el esposo, el padre,
de que llegaran los españoles al
otra parte, "historia y literatura son el guerrero, el monarca, el juez, el
Valle de Anáhuac.
Cantú nos había deleitado, con campos que recurren al lenguaje constructor, el poeta, el creyente.
Con un prólogo en donde Cantú
la prosa que lo caracteriza, llena y a la construcción de tramas; dos
de elegancia y figuras literarias, de procedimientos que a menudo cruzan reproduce dos de los poemas del rey
libros como Los halcones dorados de sus caminos y entablan relaciones texcocano, describe sus profecías, da
Villa (Diana, 1969) o Los colorados muy próximas, pero que no pueden cuenta de la leyenda negra contra la
de San Patricio (Conarte, 1997). dejar de tenerse cierta desconfianza". gesta hispana y explica la razón por
Nez.ahualcóyotl ... parece ser novela Corral cita como ejemplos de este la cual los nativos, al ser esclavizados
histórica: un género que no es nuevo género: Yo, el supremo, de Augusto Roa y avasallados, asumieron una
pero que ha cobrado vigor a raíz de Bastos; El recurso del método, de Alejo conducta diferente de desobligación
una corriente que busca fusionar Carpentier; El otoño del patriarca, de y pasividad
En once capítulos divide el autor
Gabriel García Márquez; El obsceno
literatura e historia.
Fernando Ainsa, en su libro pájaro de la noche, de José Donoso; o su novela Nezahualcóyotl... Van del
La invención del pasado. La Noticias del imperio, de Fernando del nacimiento a la muerte del coloso. 8
novela histórica en el marco de Paso. YJosé Ortiz Monasterio ha texto lleva incluidas muchas voces
la modernidad, sostiene que "las trabajado la narrativa de Vicente en náhuatl, pero sin ser excesivas ni
relaciones entre historia y ficción han Riva Palacio, la que conlleva no difíciles de interpretar. Al final de
sido siempre problemáticas, cuando poca carga histórica, pero recreada la obra aparece una tabla que da las
no abiertamente antagónicas"; de en un lenguaje que, en muchos de equivalencias cronológicas nahuas
acuerdo con el mismo autor "...la sus párrafos, se aproxima a la prosa (uno conejo, dos caña, tres pedernal.
cuatro casa).
novela histórica no es ni una moda, poética.
La historia está narrada muy
Otros críticos que también han
ni un sub-género realista, sino que
liricamente.
El nacimiento de
el pasado representa una dimensión estudiado los límites de esta frontera
natural y casi diría privilegiada literaria son: Georg Luckacs, Acolmiztli Nezahualcóyotl abre el
de la ficción, un territorio que los con su trabajo sobre La novela relato. Desde el inicio aparece "el
narradores hemos ido redescubriendo histórica y Seymour Mentan, con señor de los cielos, del aquí y el máS
y elaborando, ante todo ahora que Latín America's new historical novels. allá: Tloque Nahuaque" y, con ello,

1

122

la constante búsqueda de un dios obra de lo que luego sería el bosque
superior al que no le complacen de Chapultepec.
la guerra florida y el sacrificio de
Muy dinámico es el sexto
los prisioneros, sino la ofrenda capítulo, donde el narrador ilustra
de insectos, aves, flores y frutos. una serie de hazañas que realiza el
Vayamos a un fragmento de este joven Nezahualcóyotl para vencer
capítulo:
a sus enemigos tepanecas. Es tal
su versatilidad que sus enemigos
-iliaaajajaaaíií! -grita piensan que están frente a un
triunfante la comadrona al nahualli. La descripción del lago de
recibir en sus manos la cabeza Texcoco es aquí sumamente plástica.
del recién nacido.
Xiuhtzal, la de la piel dorada, será
-¿Escuchaste ese alarido?
su primer amor. Erótico y poético
-exclama intranquilo es el diálogo de la pareja en la isla
Ixtlixóchitl, volviéndose hacia Maquitl. Los aztecas permiten que
el Caballero Ocelote que guarda su primo Nezahualcóyotl regrese
la entrada de su aposento.
al palacio de Cillán, pero no podrá
-Debe haber sido la tlcitl, ir más allá. Su máximo enemigo
enaltecido señor -contesta el Maxtla, hijo de Tezozomoc, monarca
iyac-, es indicio de que tu hijo de Azcapotzalco, se contraría con
ha nacido felizmente.
el retorno del Gran Chichimeca e
intenta matarlo, pero éste escapa
en varias ocasiones. A la muerte de
Ixlilxóchitlzin ve nacer a su hijo Tezozomoc, Maxtla incrementa su
Nezahualcóyotl. Éste se va educando envidia hacia Coyote Ayunado.
en el Calmécac, a fin de que aprenda
El séptimo capítulo tiene
ahacer el bien y a evitar el mal, como como temática la liberación de los
se le ha enseñado en palacio. México- texcocanos por sí mismos y por
Tenochtitlan, Texcoco y Tlatelolco su aliado contra Azcapotzalco.
integrarán la triple alianza en contra Mantiene fuerza y movimiento.
de los tepanecas de Azcapotzalco, Las escenas se suceden y el relato
con quienes estaban en guerra los camina con ágil ritmo. Como en toda
texcocanos pese a integrar una la novela, metáforas y otras figuras
misma familia lingüística y étnica. embellecen el texto. Continúan los
Los tepanecas y chalcos llegan hasta nahuatlismos bien aplicados, en su
Texcoco y sojuzgan al padre de preciso lugar. El octavo capítulo
Nezahualcóyotl, quien finalmente es el preámbulo para la toma de
muere casi frente a los ojos de su estado definitivo de Nezahualcóyotl.
hijo. Aliados de los texcocanos serán Por tanto, en el siguiente capítulo
los tlaxcaltecas y, en ocasiones, los el autor desarrolla un suceso que
otomíes.
tiene alto parecido con el del rey
Por prudentes consejos de David en Israel, quien sacrifica a
sacerdotes, miembros de la casa uno de sus más fieles hombres para
real y de su propio medio hermano quedarse con la prometida de éste.
Cihuaquequenotzin, el poeta-rey En la dinastía acolhúa se trata de
huye de su propio territorio y se Cuacuauhtzin y Azcalxóchitzin.
hospeda con sus tíos y primos de Esta le da al Gran Chichimeca un
México~Tenochtitlan. Allá inicia la hijo: Tetzauhpintzintli, el que luego

123

va a ser juzgado y muerto, causando
fuerte dolor a la pareja.
En el décimo capítulo, Carlos H.
Cantú describe las dotes del gran
constructor de obras hidráulicas
que fue Nezahualcóyotl. Luego,
nuevamente el monarca de Texcoco
se enfrenta a la acción de unos
sacerdotes que tratan de evitar la ira
de los dioses a causa de la reducción
o nulidad de los sacrificios humanos
a los que el máximo gobernante
acolhúa se opone. Azcalxóchitzlin
anuncia a su esposo que está
embarazada. Ynacerá Nezahualpilli,
el sucesor, el artista, el sabio como su
padre.
Yla novela cierra con la muerte del
protagonista, en el año seis pedernal.
Habla con todos los hijos, con su
linda esposa y luego se enfrenta solo
a la muerte, al tiempo que recuerda lo
creado y memorizado por él mismo:
"Dejaré pintada una obra de arte,
/ soy poeta y mi canto vivirá en la
tierra: / con mi canto seré recordado,
oh mis oyentes, / me iré, me iré a
desaparecer, / seré tendido en estera
de amarillas plumas, / y llorarán por
mí las ancianas,/ escurrirá el llanto de
mis huesos como florido leño / he de
bajar al sepulcro, allá en la ribera de
las tórtolas...". (332-333)
Será el lector quién dé el veredicto.
A mi me parece que se trata de un
relato redondo, muy cuidado, que
implica el profundo conocimiento de
la cosmovisión, lengua y riqueza de la
cultura texcocana. Lo va a disfrutar
el amplio público al que va dirigido
el libro. Y aparece en un momento
en que se da una efervescencia
por el amor al pasado, donde lo
prehispánico no debe quedar
olvidado.
)

José Roberto Mendirichaga

�AUTORES

AUTORES

Estados Unidos y Argentina. Vaso Roto publicará su
reunir en su vida y obra el sur y el norte de América libro Album errante en 2012.
Latina. Maestra en el Colegio de Letras y coordinadora
de la Escuela de Teatro de la Facultad de Filosofía y M•M••L c••cf• Y•••■c••· Escritor, profesor y
traductor cubano. Entre sus últimas publicaciones
Letras de la UANL donde realiza toda su actividad.
destacan la novela El día de La Cruz, Premio Nacional
••cTO• .A..LY•u•• •fil. Escritor. Licenciado en José Soler Puíg, y el poemarío Hombre de la honda y de la
Letras por la UANL Coordina el Centro de Escritores piedra, Premio Nacional Julián del Casal.
de Nuevo León.
••MIIL c•MúL•Z
Escritor y cineasta,
obtuvo
en
2003
el
Premio
Híspanoamerícano
de
1•.A..M DOMIMC• ••cl•LLH ( Chetumal, Quintana
Roo). Por su obra literaria ha recibido, entre otros, el Ensayo Casa de América/Fondo de Cultura Económica
Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta, el Premio de (España) por Libro de Nadie. En Monterrey ha publicado
Ensayo Ramón López Velarde y el Premio Nacional Hollywood: la genealogía secreta (UANL, 2008), Contra
de Literatura Gilberto Owen. Es director editorial de el amor (CONARTE, 2010) y Mil usos curativos del fuego
(Ediciones Intempestivas, 2011).
IBERO, Revista de la Universidad Iberoamericana.

c•uL •e•••••· Latinoamericana de elección por

•••lil••·

(1911-1979). Poeta, cuentista y 1:•1• ■•LL (Canadá). Poeta. Su libro-debut, The
traductora estadounidense. Ganó el Premio Pulitzer en certainty dream (El sueño de la certeza), ha sído nominado
1956 y el National Book Award en 1970. Algunos de sus al Premio Gríffin. Ha sido galardonada con el Premio
libros son North and South (1946), A Cold Spring (1956) y Irvíng Layton y el Premio David McKeen.
~uestions ofTraveI (1965).
LITICI• ■■••••• (Monterrey, 1960). Poeta.
u■•••LA c•MT■ WHT•M••u (Monterrey, 1972). Publicaciones: Pago por ver (1984 ), Canto del águila
Poeta, traductora y ensayista. Maestra en ciencias (1985), Poemas para llorar (1993 ), Caracol de tierra (1996),
con especialidad en lengua y literatura por la UANL Vivir es imposible (2000), Hace falta que llueva (2002),
Algunos títulos publicados: Naturaleza muerta, El filo de Poemas incompletos (2006), Sólo digan que fui (2011),
Celebración del vértigo (20ll).
la playa, El efecto y Poemas del árbol.
•L1u.a•T■ ■11■••

•DOLF• c•n.A.i6M (México, 1952). Escritor, poeta,

liTI.A.. IRIM l■.A..Rli (Monterrey, 1979). Maestra en

traductor, ensayista. Es autor de Arbitrario de la literatura
mexicana, Recuerdos de Coyoacán, la versión castellana de
Después de Babel de George Steiner, Grano de sal y otros
cristales. Pertenece a la Academia Mexicana de la lengua y
es investigador asociado de El Colegio de México.

estudios latinoamericanos por la UNAM. Ha publicado
el poemario Malabar de Piedra (UANL, 2003). Becaria
del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo
León 2006. Ha participado en congresos en la ciudad de
México, Brasil y Colombia.

M1c••L c•Y•••••••• (Monterrey, 1940). Poeta,

■i•■•u 1•c•■s (ciudad de México, 1947). Su

ensayista y traductor. Ha obtenido el Premio de
Traducción de Poesía del INBA y el Premio a las Artes
de la UANL. Algunos de sus libros son El rojo caballo de
tu sonrisa, Sombra de pantera, Antología otiranía y Poemas de
Kurt Schwitters y Blaise Cendrars.

novela más reciente es Lunas (2010), sobre un profesor
de literatura y su viuda. Prepara una historia de la
literatura del siglo XX a través de treinta géneros
literarios.

l•SIÍI IALY.A..DO• (c■•c■•&gt; LOZ.A.M• ■le.A.. (Reynosa,

•••ARDO •MTOMI• P.A..RR.A. (León, 1965). Narrador

Tamaulipas, 1968). Diseñador gráfico y artista visual
ínterdisciplinario. Su obra se ha presentado en diversas
galerías Ymuseos de la ciudad, así como en Estados
Unidos. Se ha desempeñado como catedrático en la
UANL, entre otras instituciones.

y ensayista. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó
el Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de
la John Sírnon Guggenheírn Memorial Foundation en
2001 y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

11•■1.A.. M••TfM■z ■•••••• (Monterrey, 1985).

Artista visual y reportera. Ha participado en la
VI Bienal Regional de Plástica Joven y en el Salón
de la Fotografía 2006. Actualmente colabora
como directora de prensa para el festival uHoras.
Perdidas, Performance-Art" y con el periódico Vida
Universitaria.

obtenido el Premio Nacional de Poesía Ramón López
expuesto individualmente en España, Francia, México, Velarde (1992), el Premío Nacional de Poesía Efraín

CLA•.A.. M••f• P••u 1•1•111• (Tunja, Colombia

1982). Doctora en literatura latinoamericana por la
Universidad de Concepción, Chile. Actualmente se
desempeña como investigadora de pensamiento crítico
hispanoamericano.
M••cA•11• •f•S•F•U.A..T (Monterrey). Poeta y

abogada. Autora de Si las horas llegaran para quedarse
(1995) y Cómo usar los ojos (2010). Aparece en más de
JOSj ••■•llTO M■M•IRIC■.A..C.A.. (Monterrey, 1944). una docena de antologías de poesía.
Licenciado en filosofía, maestro en letras españolas y
doctor en historia. Es autor de Aproximación a la critica c•1STIMA •1T■•.A..•c••1.A.. (Matamoros, 1964).
literaria (1998), La ideología en la obra de Ramón López.Velarde Narradora, poeta e historiadora. Es responsable de la
(1999), El Colegio de San Juan en Saltillo, 1878-1914 (2010) y columna uLa mano oblicua" del diario mexicano Milenio,
Jesús y ViqueLlaguno, unapareja inolvidable (2011). Es profesor y del blog No hay tal lugar. Sus libros más recientes
en la Universidad de Monterrey.
son La Castañeda. Narrativas dolientes desde el Manicomio
General,1910-1930 (2010) y La frontera más distante (2008).
■•e• M•11c• (Argentina). Estudio bellas artes,
antropología filosófica, filosofía y teología. Su obra ••••••• ••■IR.A.TI (Barcelona, 1947). Filósofo y
poética abarca 10 libros y fue reunida por Seíx Barral: ensayista español. Ha publicado varios libros sobre
Poesía Completa 1983-2004, y recientemente Y siempre cultura moderna y los medíos de comunicación e
después el viento (Ed. Visor). En México publicó Más información. Los más recientes son: El reino de la belleza
hondo, antología poética (Vaso Roto Ediciones). Ha (2003), Una última visión del paraíso (2004) y Violencia y
publicado además libros de ensayos y cuentos.
civilización (2006).
UÍL •LT•H MH•RH (1968). Cursó estudios de

filosofía en Monterrey y Liechtenstein. Autor de una
obra que comprende novelas, ensayos, textos breves y
traducciones. Ha colaborado en La Jornada Semanal, La
Tempestad, Tierra Adentro, Milenio, Replicante, Axiomathes,
Anuario Filosófico, La Siega y Luvina.
UIP.A..•

IIAMM■n■ L. CL.A..•1•111•. Poeta y traductora. Ha
liM•M ••c■s (Barcelona, 1959). Ha publicado y

Huerta (1996) Yel Premío de Poesía Gonzalo Rojas codirigió el documental Subterráneos, comentado por el
(2001). Es directora editorial de Vaso Roto Ediciones. New York Times.

•••zc• (Chihuahua, 1971). Ha publicado

Abrir fuego, el volumen colectivo El silencio de lo que cae,
Notas del País de Z (edición bilingüe con traducciones
de Mark Weiss), Astrodiario y Autocinema. En 2010

IIA■IL TIII.A■•I.A.L (Monterrey, 1984). Estudió Letras
Españolas en el Tec de Monterrey. Ha colaborado para
publicaciones como Tierra Adentro, Vice, Picnic, Milenio,
Global Voices y La Rocka. Dependiendo de sus ganas de
comprometerse con la obra, puede hacerla de copywríter,
reportera, editora, escribiendo ficción o, de plano,
haciendo chistes.

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Ven y conoce las instalaciones del nuevo recinto cultural de la UANL, donde
podrás disfrutar de todo un mundo acerca del libro a través de las diferentes
actividades que tenemos para ti, como talleres, conferencias y mesas redondas
dentro de la casa o en el espacio al aire libre. Nuestra librería cuenta con una
variedad de títulos y espacios confortables que invitan a la lectura.

iVISÍTANOS!
LIBRE RIA/ ARTE - - - - - - - Padre Mier 909 pte. esquina con Vallarta
Martes a sábado: 10:00-20:00hrs./ Domingos: 10:00-14:00hrs./ Lunes: cerrado

Entrada libre/ Zona Wireless / Estacionamiento gratuito por la calle Vallarta
Mayores informes: 8329-4126 y en publicaciones@uanl.mx/ casadellibro@uanl.mx

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Casa del Libro UANL

UANL

UNIVERSIDAD AlITÓNOMA
DE NUEVO LEÓN
Secretarla de ExtensiOO y Cultura

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PUBLICACIONES
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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