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                  <text>N~ 95.

NOVIEMBRE.

1841.

HISTORIA DE FRANCIA-REINADO DE LUIS XI.

LA historia de todas las naciones presenta con mas
ó menos frecuencia una página funesta en el reinado

,

de algunos príncipes que parecen haber subido al
trono para dar á los pueblos una dura leccion,
enseñándoles hasta qué punto de miseria y degradacion los conduce el' olvido de sus propios derechos y soberania, y la sumisa condescendencia
con que se dejan avasallar por un índividuo que
abusando del poder y autoridad que le fué confiada tan solo para que pudiese labrar con ellos el
bienestar de los pueblos, es por consiguiente indigno de la exaltada posicion que ocupa, y debiera
ser arrojado de ella ignominiosamente. Tal fué
Luis X [ de Francia. Su padre, Carlos VII, fué
infeliz como padre y como hijo. Habiendo nacido
de Isabela de Baviera, fué aborrecído y detestado
por esta madrastra, quien si hubiera podido hasta
le habria despojado del reino ; y asi no puede &lt;'Ulpársele por la indiferencia con que miró la Jl)uerte
de una mujer acompañada ha~ta el sepulcro del
público desprecio y odio. Fué infeliz como padre,
pues su hijo no le proporcionó jamás sino amarguras y sinsabores, situacion fatal para un padre :
pero lo mas horrible para este príncipe fué creer,
y probablemente no sin fundamento, que su hijo
pretendía darle veneno; y tan profundamente ocupaba esta persuasion su e~píritu, que de miedo
reusó comer durante muchos dias. Cuando vencido de las instancias de sus domésticos consintió
en tomar algnn alimento, ya fué tarde, porque el
estómagu no podio. ejercer sus funciones, y asi
murió á los sesenta años, en el de 1461.
Luis XI que habia llenado de amargura los
últimos años de su padre, aunque acostumbrado á
disimular, no pudo ocultar el contento cuando
supo la muerte del rey. Bajo pretexto de temer
alguna violencia por parte de este, habia salido
del reino, y refugiáclose á la corte de Felipe duque
ToM, VIII,

de Borgoña, pero en realidad Carlos VII tenia
mas justo motivo para recelar de él. Regresó pues
á Francia, y se dirigió á Reims á donde se hizo
consagrar. Celebróse esta ceremonia con toda la
pompa y magnificencia acostumbrada en semejantes casos, particularmente en aquellos tiempos
en que se- daba tanta ii:nportancia á las demostraciones exteriores de magestacl y grandeza. Acompañaoan al nuevo rey, Felipe el Bueno duq)Je de
Borgoña, el hijo de este, conocido de,pues con el
nombre de Carlos el 1'emerarió, los duques de
Borbon, Cleves, y una multitud de nobles y caballeros. Hallábanse ademas presentes doce pares ó
grandes del reino, el cardenal de Constancia, el
patríarca de A:ntioquia, un legado del papa, cuatro
arzobispos, diez y siete obispos y seis abades mitrados. Despues de haber .sido coronado el rey
por el arzobispo de Reims, se hincó de rodillas
delante del duque de Borgoña, y desenvainando la
espada se la dió suplicándole le armase caballero,
circunstancia que causó alguna extrafieza en los
circunstantes, pues hasta entonces se habia considerado que los hijos de los reyes &lt;le Francia eran
creados caballeros en la pila del bautismo. Sin
embargo el duque de Borgoña, obedeciendo el mandato del rey, le dió el espaldarazo, y con su propia
mano le armó caballero, asi como á cinco ó seis
grandes de los presentes : pidió despues Luis al
duque que hiciese lo mismo con todos los que en
aquella ocasion deseasen entrar en la órden de la
caballería; lo cual ejecutó este, hasta que ya fatigado delegó á otro caballero su mision. Dícese
que aquel dia fueron creados mas de doscientos
caballeros lo cual contribuyó á dar novedad y
lucimiento á la ceremonia de la coronacion.
Luis XI disfrutó en su tiempo de la reputacioR
de profundo político, pero es tan equivoca la significacion de esta voz, que no es fácil fijarla á itle&amp;

2T

�EJ. INSTilUCTOll, O HEPERTOillO
cierta. Si por político entendemos á un prlncipe
hallaban el conde de Charolois, que ya poT enc¡ue siempre vá por tortuosas sendas, que toma el
tonces había dado muestras de la intrepidez, impetuosidad y carácter feroz que mas adelaute le
disímulo por base de su conducta, y se aplica á
armar emboscadas, aunque tal vez sea cogido en
granjearon el e¡&gt;iteto de 'l.'emerario, el duque ele
su~ propios lazos; le conviene el término de poBerri hermnno del rey y heredero del trono ; los
lítico á Luis XI, y aun se le puede añadir la incliduques de Bretaña, Alen9on y Borbon ; el bastardo de Orleans, Dunois, que había adquirido
nacion al odio, el arte de preparar sus venganzas
gran reputacion en la guerra contra los ingleses ;
pnrn hacerlas crueles, y entonces tendremos el retrato de este príncipe muy parecido al original.
y los condes de Foix y Armagnac. El primer enSe acercaba á los cuarenta años que era poco
cuentro de alguna consideracion que tuvo lugar
mas ó menos la edad de '!'iberio cuando subió al
entre las tropas realistas y los aliados fué la bntrono¡ y así como el romano, babia estado el francés
talla de l\fontlherg ó. corta distancia de París, en
tascando con impaciencia el freno es¡1erando el
la cual las tropas de Luis fueron completamente
supremo poder. Del primero se cree que dió vederrotadas, viendose obligado el monarca á huir y
refugiarse en la capital. Sitiado en ella por los
neno á Augusto ¡ el segundo quitó á su padre la
,·ida á pesadumbres. Despidió todos los minisirritados nobles, y alarmado por las noticias poco
tros ¡ llamó IÍ los que Carlos babia desterrado,
favorable1.1 que diariamente llegaban de las proviny nfectó un gobierno en todo diferente. Debia
cias, se apresuró IÍ acceder á las exigencias de los
confederados, y en el tratado de Conflans les hizo
grandes obligaciones á Felipe, duque de Borgoña,
concesiones tanto mas amplias cuanto que actuado
quien le babia recibido con la mayor atencion
cuando creyó que se veía en la precisiou de huir
por su acostumbrada mala fé resolvió al mismo
1iara evitar la ira de su padre, y en reconocimiento
tiempo aprovecharse de la oportunidad favorable
de tan buena acogida se unió con el heredero
para no darles cumplimiento: ademas de que con
astuta política supo dividir los intereses de los
de Borgoña, conde de Charolois, llamado despues
Carlos el Temera1W que era tan mal hijo como él.
diferentes jefes, celebrando tratados individuales
Colocado en el trono de Francia continuó sus corcon cada uno de ellos, con tal maña que lo que
respondencias con este Carlos, mientras creyó manconcedía á uno era contrario á lo que l1abia concetener las desavenencias entre padre é hijo; mas
dido al otro ; y de este modo se halló Luis con las
cuando vió que se reconciliaban se hi1.0 enemigo
razones que necesitaba para ejecutar lo qne queria.
Durante estas negociaciones el rey que no enrecia
de los dos.
Todos los medios le parecían lícitos para llegar
de valor 11ersonal se presentó osadamente en el
á sus fines. Le babia hecho el duque de Saboya
campamento de su mortal enemigo Carlos, quien ñ
su vez se aventuró á llenetrar sin guardias hasta
buenos servicios durante sus dieensiones con su
dentro de los arrabales de Paris: volvió sin empadre, y Luis, agradecido, se empeñó en que se
bargo ileso con tanta satisfoccion como sorpresa
casase con la heredera de Bretaña; pero no pude sus capitanes que todo Jo temian del carácter
diendo conseguir que el breton consintiese en este
enlace á pesar de sus repetidas insinuaciones, le
pérfido de Luis, y que ademas no habían olvidado
el asesinato del duque de Borgoña, Juan S!nmiedo,
llamó á su corte con varios pretextos; y mientras
en el puente de M2ntereau en 14101 durante el
detenía al padre en ella tomó sus medidas para
reinado de Carlos ~l. El hipócrita Luis quiso
robar á la hija, y faltó muy poco para que lo consiguiera. Este mismo duque de Saboya reñido
calmar la irritacion de los jefes de la Liga manifestando grande ansiedad por el bien público: nomcon su hijo, suplicó á Luis que interpusiese su
bró con ostentacion los comisionados que debían
mediacion ; convidó el monarca al hijo á que fuese
reformar los abusos, mas esta medida le sirvió en
á explicarse con su padre empeñando su palabra
realidad de inquisicion contra los señores sublepor salvo conducto; y luego indujo al padre á
vados; y citándolos á todos como culpados en las
que lo encerl'llra en un calabozo como lo efectuó.
vejaciones, cuurió su venganza con capa de jusSiempre inclinado á la traicion había tomado sus
ticia.
medidas encubiertas paro. prender, despues de
haber hecho paces con ello8, al duque de Borgofia
Para mayor seguridad convocó los estados geney su hijo el conde de Charolois, mas no le salieron rales á fin de contirmar en ellos cuanto babia hecho,
encomendando con cuidado que se hiciesen reglabien por imprudencia de uno de los encargados de
mentos pnra el bien público á favor de los pueblos.
la ejecucion.
Puede colegirse la buena fé de Luis respecto al
Esta conducta oblicuo. y propia para inspirar
recelo 110 solo IÍ los extranjeros sino tambien á los
trotado de Conflans por la respuesta que &lt;lió á un
grandes del reino, fué causa de que formasen estos
cortesano que le manifestó su extrañeza de que
entre sí una confederacion poderosa contra el rey,
hubiese hecho á los nobles tantas concesiones. "Las
á. la cual dieron el pomposo título de Liga del bien razones que tuve para ello," repuso Luis, "fueron
público. Ademas del odio hácia la persona del la juventud de mi hermano de llerry, la prudencia
de mi amado primo de Calabria, la prevision de
soberano, y el descontento ocasionado por sus excesos, violencias y mala fé, temían sin duda los
mi cuñado de Borbon, la malicia del conde de
miembros de esta liga la preponderancia que iba Armagnac, el grande orgullo de mi amado primo
tomando la autoridad real, la cual se aproximaba de Bretaña, y el invencible ejército de mi querido
á una monarquia absoluta y amenazaba derrocar
hermano de Charolois." Ni desmintió su conducta
el poder de los nobles. A la cabeza de ella se
los torcidos principios de su política. Había cou-

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y AllTES,

-,
Ruán, capital de la antigua Normandia- Vi,,ta tlc su Catedral.

cedido en dicho tratado á su hermano el duque de
Berri el ducado de N ormandia en calidad de sobernnia independiente, pero apenas se vió libre de
la opresion á la cual babia tenido que ceder,
cuando bu.seó y no tardó en hallar un pretexto
para manifestarse resentido con el nuevo duque de
Normandia, quien por resistil- tan injusta agresion
fué declarado rebelde é indigno de la merced concedida : á consecuencia de lo cual penetró Luis
en sus estados al frente de un fuerte ejército, y
ocupando á Ruán la capital, mandó ahogar en el
rio á todos los que habían sido fieles á su soberano
sin distincion de rango ni clase, dando rienda suelta
á su carácter violento y feróz. La N ormandin fué
reunida irrevocablemente á la Francia.
La adquisicion de este ducado fué de mucha
consecuencia para la corona, pues la Normandia
comprendía entonces un vasto territorio considerado con razon como uno de los mas fértiles de la
Francia. Su capital, la antiquísima ciudad de
Ruán que aun hoy puede decirse conserva con
corta diferencia el aspecto que tenia entonces, es
una de las mas considerables del reino, con una
poblacion de mas de 100,000 habitantes y un comercio muy activo particularmente de tránsito;
báñala el rio Sena y se halla situada á unas veinte
y ocho leguas N or-oeste de Parí$, Su magnífica
catedral que representa el grabado es uno de los
monumentos mas grandiosos de la arquitectura
gótica. ·
En 1407 sucedió Carlos el Temerai·io á ¡u padre
en el ducado de Borgofia, y el año siguiente fué

notable por un suceso que ha servido al céleure
novelista W alter Scott de asunto para una de sus
mejores novelas "Quentin Durward," á saber la
visita de Luis XI á Perona. Ya hemos dicho como
por medio de sus artificios y negociaciones babia
Luis dividido á los confederados que formaban la
Liga del bien público, logrando asi recobrar una
gran parte de lo que se babia visto precisado á
conceder, pero su mas formidable enemigo el duque
de Borgofia conservaba aun toda su fuerza y preponderancia, y Luis determinó ya que no podía
reducirlo abiertamente, á aventajarle por medio
de sutiles negociaciones. Como ordinariamente le
salia bien al rey todo lo que manejaba por sí mismo,
y esto le daba grande idea de su capacidad ; haciendo Oijtentoso al11.rde de una confianza completa
en el pundonor caballeresco de su rival, fué á l'isitarle á Perona, ciudad de la Picardía sobre el
rio Soma y que á la sazon se hallaba en mano¡
del duque; mientras tanto por medio de sus agentes
procuraba instigar á los de Lieja á que se sublevasen contra su obispo que ee hallaba bajo la proteccion inmediata de Carlos. Desgraciadamente
no habiendo señalado el rey el preciso momento de
estallar la conmocion, ocurrió la desdichada coincidencia de sublevarse los amotinados y hacer piezas
á la guarnicion borgoñona al tiempo que Luis se
hallaba aun en poder de su enemigo: cuando la
noticia
del levantamiento, con muchas exuaera.
o
c10nes, llegó á oidos del duque, su rabia y furor
apenas tuvieron límites. Se dijo que el obispo de
Lieja y el representante del duque de Borgoña

�EL INSTRUCTOR, O REPERTORIO
habian sido asesinados, lo cual no era en realidad
cierto. El-duque mandó arrestar al rey, y le tuvo
tres días preso en la torre del castillo. Se sujetó
Luis á toda clase de bajezas para salir del mal
paso en que se babia metido, y no salió sino á
fuerza de sacrificios y obligándose á ir con el duque
á Lieja, no solo para ser testigo del castigo de
sus protegidos, sino pnra cooperar por sí mismo
eon sus propias tropas. La ciudad aunque no se
hallaba preparada para una resistencia vigorosa
fué obstinadamente defendida por los ciudadanos,
quienes en una salida que efectuaron faltó poco
para que capturasen á Carlos y á Luis: pero al
cabo de algunos dias fué tomad11 por asalto. Los
habitantes (algunos de los cuales fueron muertos
en el asalto que se verificó un domingo por haber
confiado imprudentemente los sitiados en la santidad del dia) fueron arrojados de la ciudad, y la
mayor parte de ellos perecieron de hambre, frio ó
cansancio, ó fueron asesinados por los campesinos
de los territorios inmediatos. Lieja fué entregada
á las Jlamas, exceptuando solo los edificios religiosos y las casas necesarias para alojar á los eclesiásticos que los servian. Poco despues recibió el
rey permiso para regresar á Paria, pero toda su
-vida sufrió la confusion y vergüenza de esta imprudencia. Los parisienses, pueblo burlon, enseñaron á sus papagayos y cotorras á repetir
,Pe.,.ona, Perona, hasta que 6ofocado el monarca
hizo matar en todas partes aquellas aves habla«loras.
.Era justo que un fll'Íncipe que tanto gustaba de
engañar, .fuese tamhien engañado. Pudiera.moa
citar muchos ministros que le fueron infieles. Uno
de los mas notables fué su último ~onfidente el
cardenal de la Balué que mantenia correspondencia.
con el duque de Borgoña; la descubrió el rey y
le hizo encerrar en el castillo de Loche en una
jaula &lt;le hierro de ocho piés en cuadro, castigo que
. foé de la nprobacion .de todos por haberle inventado el cardenal mismo y haberle hecho sufrir á
otros. Once alíos estuvo allí.
La muerte libró á Luis XI de los príncipes que
mas le estorbaban, de su hermano que se cree
haber sido envenenado, y de Carlos el Temerario
gue pereció en una batalla en Lorena. Hay mo·tivos para sospechar que el rey babia intentado
deshacerse de él con veneno, y que el duque le
pagó eu la misma moneda: sospechas, por cierta,
muy honoríficas para aquellos príncipes. El duque
de Borgoña no dejó mas que una hija, Maria, de
cuya menor edad se aprovechó Luis para usurpar
lo mejor de sus estados. Empezó por disputar su
derecho á la sucesion de Borgoña, pretestando que
habiendo sido eate concedido á Felipe el Atrevido
en calidad de Infantazgo, debia volver á la corona
á falta de -heredero varon. Los estados de .Borgoña
en una asamblea celebrada en Dijon, convinieron
en colocarse bajo la proteccion del rey de Francia,
pero con la precisa condicion de conservar sus
fueros y privilegios. El codicioso Luis despojó
tambien á la heredera de Carlos, del Artois y
Franco-Condado, y ocasionó por medio de sus
.viles intrigas un levantamiento en Gante de cuyas

resultas perecieron dos de los ministros de aquelln
princesa. Luis hubiera podido conseguir su intento sin traiciones ni derramamiento de sangre·
por medio del casamiento que tuvo en su mano
haber contraído el delfin su hijo con esta heredera;
pero prefirió deberlo á la astucia y á las armas.
No es dificil hallar el motivo de esta preferenoi!l
en el carácter mismo de Luis, el cual temia que
viviendo él se hiciese su hijo muy poderoso con
aquella alianza. Maria de Borgoña indignada de
la traiciou y mala fé de Luis, acceptó las proposiciones de aliania que le hizo Maximiliano rey de
los romanos é hijo del emperador Federico III.
Asi pasó la Flandes y demas posesiones que en los
Países Bajos tenían los duques de Borgolía á la
casa de Austria, descendiendo despues á fa rama
española de ella, Trabóse una guerra entre Maximiliano y Luis que terminó en el tratado de Arras
en 1482 en -vi~tud del cual Margarita hija de
Maximiliano y l\laria de Borgoña fué desposada
con el Delfin, despues Carlos VIII, y pasó á educarse á la corte de Francia. Artois y el FrancoCondado que ya poseía Luis constituyeron su dote,
pero debian ser restituidos en caso de que no se
celebrase el matrimonio. Flandes reconoció la soberania del rey francés, pero conservó 11us privilegios, y la Borgoña quedó anexa á la Francia.
Maria de Borgoña murió poco despues en 1483,
dejando ademas de su hija Margarita, de quien
hemos hablado ya, un hijo llamado Felipe que
casó cqn J un.na de Castilla apellidada la Loca,
heredera de Fernando é Isabel, de cuyo matrimonio nació el príncipe Carlos, despues Carlos V
emperador de Alemania y rey de España. Las
pose~iones de la casa ducal de Borgoña que descendieron á Carlos V, á saber, los P.aises Bajos y
el Franco-Condado fueron erigidos en 1548 en círculo del imperio bajo el titulo de círculo de Borgoña. Pero volvamos á Luis XI.
Desde que llegó este monarca á hacerse dueño
de sus negocios, tuvo á los señores y á todos los
de la corte en la mayor sujecion. Una mirada
suya hacia temblar á aquellos en quienes la fijaba:
y buen ejemplar es de su carácter cruel y vengativo
el suplicio de J acobo de Armañac, duque de Na mur~
hombre á la verdad cargado de delitos, pero que
hubiera quedado por ellos sin castigo si el rey no
se le .hubiese dado por algunas ofensas personales.
Hizo degollarle, y mandó que estuviesen sus hijos en el cadalso, para que cayese sobre ellos la.
sangre de su padre. ¡ Rasgo de la inhumanidad mas
atroz! ...
La vida doméstica de Luis fué severa y triste.
Dice ~u historiador que era naturalmente amigo
de gentes del estado medio ; pero su favorito principal.era Olivier, llamado el Gamo, que babia sido
su b1.1rbero. Con estas gentes gastaba .mas familiaridad que la que conviene; y si por ello le reconvenían, respondia con una máxima verdadera,
pero cuya aplicacion no entendia bien: Cuando el

orgullo va delante, cerca vienen caminando la perdicion y la vergüenza. Se vestía y se presentaba
de un modo que no causaba respeto, pero inspiraba
temor que era lo 'lue él pretendia. Poco teninn

DE lllSTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.
que hacer sus ministros porque decia, "que él en
su cabeza llevaba todo su consejo." Se dice que
era muy fácil en hablar de todos menos de aquellos
que le eran temibles, porque era de carácter generalmente medroso, excepto en ocasiones de particular excitacion. De esta pusilanimidad procedía
su supersticion, y ningun rey la manifestó con
mas señales exteriores de devocion ni practicó mas
menudencias. Prometía y juraba cuanto exigian
de él, pero nunca quiso jurar sobre la cruz de
San Lo, por estar persuadido á que morian dentro
del alío los que faltaban á este juramento, y como
siempre estaba dispuesto á no cumplir su palabra,

1

32-3

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no querin exponerse. Pero juraba gustoso sobre
una pequeña imágen de la Virgen hecha de plomo,
que llevaba en el sombrero. En su última enfermedad se rodeó de reliquias que mandó llevar de
todas partes. Entre otras hizo traer la Santa Am.
polleta de Reims. Esta ampolleta, segun la tradicion recibida, babia descendido del cielo llena
4e aceite en el año 500, por medio de una paloma
blanca, que la puso en manos del buen San Ilemi
de Reims para ungir y consagrar al rey Clovis de
Francia, primer monarca cristiano, que murió el
mismo afio, y cuyo cuerpo se halla sepultado en la
iglesia de Santa Genoveva de Paris.

La santa Ampolleta de lleims traida á Luis XI.
Esta ampolleta había permanecido en la iglesia
podia rogar á Dios que Je sanase, porque este
tle San Remi durante 983 años cuando la sacó de
enfermo no pedia oraciones.
alli Claudio de Montfaucon gobernador de AuEl carácter irascible de Luis, su apego á la vida,
vernia, á quien el rey había comisionado especialy sobre todo sus celos por mantener su autoridad
mente para este objeto. Fué traída á París el
le duraron hasta sus últimos momentos. El dia
~l de Julio de 1483, y conducida en procesion y
'25 de Agosto se agravó tanto su dolencia que
con la may-0r reverencia á la capilla del palacio
perdió el habla y los sentidos, y hasta su respidonde permaneciú hasta el dia siguiente, y desde ' racion parecía suspendida. Estas señales hicieron
alli fué trasladada con igual pompa á Plessis le
creer á los que rodeaban su lecho que el rey babia
Pare donde se hallaba el rey. Iban con esta remuerto; apresurlironse á dar la noticia al delfin
liquia las varas de Moisés y Aaron, y la cruz de la
que accedió inmediatamente, y algunos llevando
victoria, que había sido enviada al buen rey Carsu impaciente celo al punto de saludarle como
lomagno para que lograse vencer ó. los infieles•.
rey, Luis que entretanto había vuelto en sí abrió
Corría entonces en -Calabria la reputacion de Sanlos ojos y haciendo un grande esfuerzo dijo con
tillad á. favor .de San Francisco de Paula; y como
voz casi imperceptible - "No, todavia no es
en la opinion de Luis todo santo debía hacer mitiempo; aun vivo y soy rey de Francia." Con
lagros, le llamó para que le diese la salud ; pero
efecto su constitucion tenáz le permitió vivir aun
110 se contentó con que el santo le dijese que solo
cinco días mas aunque en agonia contínua. Falleció el 30 de agosto á las siete de la tarde, á los
sesenta y un años de edad.
• Crónicas de l\Ionstrelet.
Fué como hemos visto mal l1ijo y mnl mni·ido

i

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s
"'
"'

�11

EL lNSTHUC'l'OH, O REP ERTOlUO

I'

3:26

1

pues no tuvo para Carlota de Saboya ni aun aquellas atenciones exteriores que la vudieran hacer
sufrir con paciencia sus infidelidades y caprichos.
Para con su hijo fué vadre indiferente, pues le
hizo criar lejos de sí y raras veces le veia. Algunos dias antes de su muerte le llamó y le dió
estos consejos dignos, no de un Luis XI, sjno de
un monarca prudente y virtuoso: "que aatase
paz: que viviese en buena inteligencia con sus
vecinos, y que tratase :í. sus vasallos con eq,¡údad
y dulzura.'' Fué Lui&amp; favorecido de las casualidades, porque cuantos podian hacerle frente y contener su ambicion y codicio, murierou antes que él.
Se apropió sus despojos con los diferentes pretextos
de homenaje, herencias, hipotecas, y aun reversiones ó. la corona, soldándolo todo como queria.
"Es cosa particular," dice un historiador, "que
diese realce á la autoridad real 11! mismo tiempo
que su modo de vivir, su carácter y todo su ext erior parecia que debieran envilecerla." Reunió
bajo de su cetro el Anjou, el l\Inine, el Barois,
la Provenzt\1 casi todo el Artois, muchas ciudades
de Picardía, el Rosellon, la Ccr1luuia, y el condado de Ilolonin.

COLON.
BALADA :011 L'IJ'JSA BJtACMAN'W.

(Esta baloda es muy popular en .-\lemania.)

" QuE trues, Fernando? La palidez de tu semblante me anuncia nuevl\8 siniestras.''-" Ah! Vuno8 son todos mis esfuerzos para contener á la tripnlacion. Si no diviaa pronto el continente, estad
seguro de que vais á ser victima de su furpr:
desanimada y llamándose á engafío, clama pidiendo
la sangre del jefe de quien se aupone burlada.''
No bien ha acabado Fernaudo de decir estas
palabras, cuando la multitud irritada entrn tumultuosumente en la cámara del Almirante. Lu rabia
y' la desesperacion estaban retratados en sus ojos
hundidos y en sus rostros escualidos con el hambre : " ¡ Traidor ! le dicen, ¿en donde estí1 la fortn na que nos has prometido?
" No nos das siquiera pan ; pues bien, danos
sangre.-¡ Sangre! repite la marinería amotinada."
El almirante opone con imperturbable serenidad
su valor á la rabia de los sublevados.-" Si sangre
es lo que tanto anhelais, saciaos con In mia, les
dice, y vivid. Pero os pido que antes de verterla
me dejeis ver salir una sola vez el sol sobre el
horizonte.
"Si mañana no vemos con el alba una playa
libertadora, consiento en que me sacrifiqueis.
Continuemos husta entonces nuestra empresa y
confiemos en Dios.'' La majestad del heroe impone á los revoltosos, y se retiran quedando todavia salva su vida.
- " Pues bien, hasta mañana ; pero si los
primeros albores del dio. no nos ponen tí. la vista
una ribera. haz cuenta de que has visto ul sol por

la.,última vez.'' Se firma este terrible pacto, y la
aurora inmediata debe decidir de la suerte de u11
grande hombre.
El sol se pone, y huye el dia; las proas de los
navíos hienden las olas con un sonido lúgubre ;
las estrellas parecen silenciosamente clavadas en
el firmamento; pero por ninguna parte se descubre el menor rayo de esperanza: por ninguna
parte en aquel húmedo desierto halla un punto en
que descansar la vista.
El sueño, consuelo de tantos males, huye lejos
de los ojos de Colon, que con el corazon oprimido y
mirando sin pestañear hácia el Occidente procura
penetrar las tinieblas : "Vuela, vuela, nare mia,
y no muera yo sin saludar primero la tierra que
Dios ha prometido á mis esperanzas.
"Y tú, Dio11 omnipotente, echa una mirada
compasiva sobre los míseros que me rodean, y no
les dejes caer desconsolados en este inmenso sepulcro!" asi exclamaba el héroe conmovido, cuando
se sienten pasos apresurados.- "¿ Eres tú, Fernando? que es lo que me anuncia esa palidez?"
- "¡ Ay Colon I eres perdido: el crepúsculo
raya en el Oriente." - " Tranquilízate, amigo ;
toda luz la envia Dios; su diestra se extiende tle
polo á polo, y si es preciso, ella me allanará el
camino de la muerte.-A Dios, Colon, á Dios;
ya están aqui esos furiosos, ya se acercan ! "
No bien ha dicho cuando la turba irritada se
precipita en la cámara del almirante.- "Sé lo que
quereis, les dice, pronto estoy, y la mar no perderá su presa. Solo oa pido que continueis el
rumbo, porque no está lejos lo que se busca. Dios
perdone vuestra ceguedad ! " Brillan los aceros amenazadores, y un clamor
asesino y brutal resuena en el novio : el héroe se
prepara con serenidad á la suerte que le aguarda.
Viólnnse todos los vínculos del respeto ; agarran
ó. Colon y le arrastran para precipitarle ... 'l'ierra !
... Resuena en este momento en lo alto del navío
... Tierm, Tierra !
Una faja de color de púrpura extendida en el
horizonte hiere la vista de todos; era la playa consoladora que doraban los primeros rayos del sol,
la playa adivinada por el genio. Toda la tripulacion, muda de asombro y de arrepentimiento, se
echa á los pies del héroe, y adoran á Dios.

SOCIEDAD DE LAS MUJERES.
SE ha dicho, y con razon, que sin la sociedad de
las mujeres la infancia del hombre careceria de
auxilio; su edad madura de placeres, y su vejez de
apoyo. El célebre d' Alambert hace una reflexion
que honra tanto al sexo femenino como ó. sus propios sentimientos. " Necesitamos absolutamente,"
dice, "cuando han calmado nuestras pasiones, de
la sociedad de una mujer amable que participe en
nuestros cuidados, calme y alivie nuestros sufrimientos, y nos ayude á soportar nuestras enfermedades : feliz el hombre que posee tal amigo! y mas
feliz aun si logra conservarla y escapar In desgracia
de sobrevhir á ella.''

DE lJISTOnIA, BELLAS LETUAS Y ARTES.

EL RINOCERONTE.

RINOOBBONTE BIOOllNIO.

En el tomo 1, de EL INSTRUCTOR, pag. 306 se
que un escudo ó rodela hecho de esta piel resiste
hizo una descripcion del rinoceronte u n ~
á una bala de plomo que generalmente se aplasta
manifestando por extenso au apariencia exterio;
sobre ella como cuando es disparada sobre una
y su anatomia ó estructura interna. El que repiedra. Una bala de fusil hecha de hierro la pepr_esenta ho~ nuestro. grabado es el bicornio que se
netra en general, y esta es la que usan invariablecria en Afr1ca, y difiere bastante en su eonformente los que por oficio se ocupan en cazar al
macion del uuicornio asiático, como puede verse
rinoceronte para vender In piel y sebo de este
comparando las representaciones pictóricas de om•
animal; los naturales de aquellos puntos del Asia
bos, tomadas una y otra del animal vivo. La hisdonde se cria el rinoceronte, consideran su sebo
toria natural del rinoceronte es acaso menos conocomo remedio infalible para curar la inchazon
cida que la de ningun otro cuadrúpedo. De su
y anquilosis ó entorpecimiento de las articulaapariencia y anatomia nos hallamos instruidos
ciones. Si todas las rodelas y toda la grasa que
pero de sus hábitos, sus facultades y otros punto;
venden fuesen genuinas, hace ya tiempo que demter~santes se ha podido investigar muy poco.
bería haber sido extirpada la raza entera de los
L~ 1mpenetr~bles malezas en que priucipalmente rinocerontes.
reside este ammal, su extraordinaria ferocidad su
El tigre ataca frecuentemente ó. los animales
cota de malla casi invulnerable, y la actividad de
de que intenta hacer presa en los arroyos donde
sus movimientos que no solo son mas rápidos que
sabe van 4 beber, poniendose alli en acecho hasta
los del elefante, sino que van acompañados de una
que llegan, y algunas veces suele acometer al
vivacidad de la cual no dá ciertamente idea su
rinoceronte, pero comunmente paga con la vida su
apariencia exterior, son todas circunstancias que
temeridad, pues ni sus fuertes uñas ni sus dientes
oponen obstáculos formidables á un conocimiento
pueden hacer mella alguna en la impenetrable
íntimo con él en su estado silvestre. Refiriéndonos
coraza de su antagonista al paso que este con
al artículo citado anteriormente respecto ó. su consu formidable cuerno lo desgarra sin piedaJ.
formacion y apariencia exterior, nos limitaremos
El elefante es el único animal que puede comhoy á hacer algunas observaciones ilustrativas de
petir con el rinoceronte, pero lejos de ser susus hábitos y carácter. El rinoceronte es un eneperior ó. él tiene frecuentemente que recurrir á
migo declarado de los elefantes· atácalos donde
medidas defensivas: las hembras rara vez se atre.
'
quiero que los encuentra solos y aun juntos cuando
ven á hacerle frente, e.xcepto cuando tienen hijos
no se hallan bajo la proteccion de algun fuerte eleque defender, en cuyo caso no solo lo arrostran
fante macho, lacerándolos sin piedad, y confiando
intrépidamente sino c.¡ue lo combaten con éxito:
en su piel impenetrable para defenderse de los détal es la fuerza del amor maternal con que ha
biles ataqU'Cs de las hembras y de los colmillos de
dotado la naturaleza á todos los animales! Se
los machos jóvenes.
le hu visto matar á un caballo de un solo golpe, el
La piel del rinoceronte es muy estimada y alcual n_o solo. atravesó la silla de montar y algunas veces se vende á un precio muy subido. Su
mohad11las, smo que penetró en las costillas del
valor depende de su espesor y su elaridad despues
animal produciendo una heritla por la cual cabia
de haberla limpiado de las membranas carnosas en
lil mano de un hombre.
su parte interior, como asimismo del grado de
Para cazar al rinoceronte, los cazadores inpulii~ento que toma. La parte que cubre las
dígenas van armados de mosquetes ó fusiles de
1mletillas es la mas apreciada : su dureza es tal
mecha de gran tamaño que calzan Lulas de tlos

�328

EL lNSTlWCTOH, O HEPERTOlllO

6 tres onzas de peso : estos mosquetes son demasiado pesados para dispararlos á pulso, por
lo que usan siempre de un punto de apoyo para
hacer fuego. Al fuerte ímpetu de tan ponderosas
balas tiene que ceder aun la fuertísima piel del
rinoceronte, aunque frecuentemente despues de
haber recibido dos 6 tres balazos tarda aun mucho
en caer. Cuando siente la bala se pone furioso,
brama, patea y se abalanza é, cualquier objeto que
vé delante de si : el cauto cazador aguarda con
paciencia á que expire, conociendo bien que mientras quede en él un rastro de vida seria la mayor
imprudencia acercarse al moribundo mon~truo.
Emplean generalmente bueyes para arrastrar el
cuerpo, pues los caballos y los elefantes tienen tal
horror de un rinoceronte muerto que es casi
imposible inducirlos é, que se acerquen á él. Los
elefantes domesticados por largo tiempo y que
probablemente han olvidado en parte á su antiguo
enemigo, no manifiestan en ~eneral un temor tan
extremado, aunque cuando se aventuran á acercarse lo hacen siempre con visible repugnancia.

LA CASA A LA ANTIGUA.
" Ne gcnoz paz, je vous en donna avis
Tanl vos enfans, 6 vous, peres el meres,

Tant vos moitiés, vous époux el maris,
C'esl oú l'amour fail le mieux ses affaires."
L.&amp; Foi&lt;T.u~•-

M uY distinto era el asunto que me proponía tratar
en mi artículo de esta semana; pero al prepararme
á ello hallé sobre mi bufete una carta que me hizo
variar de idea. Firmábala den Perpetuo Antañon,
sugeto para mi desconocido, aunque sus circunstancias me parecieron tan notables, que desde luego
me propuse ponerlas en conocimiento de mis lectores. Cavilando largo rato sobre el modo de
hacerlo con mayor efecto, no hay que decir que
corté varias plumas, tracé algunas líneas, las borré
luego, cambié muchas veces de papel, y me rasqué
no pocas las orejas y la frente; pero todo en vano,
pues nada de lo que escribía llenaba mis deseos ;
hasta que volviendo 6. leer la carta, me ocurrió la
feliz idea de que en vano intentaría yo prestar 6.
mi pintura aquel colorido fiel y sencillo que la
da el pincel del propio interesado, y en su consecuencia nada podrian agradecerme tanto mis lectores como recibir de mis manos el mismo bosquejo
original. Lo cual diciendo, tuve por bien salir de
mis apuros sin otro trabajo que el de trasladar
literalmente dicha carta, y héla aqui punto por
coma.
" Sefior curioso : usted es el mismisimo diablo
cojuelo, y aun mas, pues sin el ingenioso espediente
de alzar los techos de las casas, ni hacernos volar
por los aires, como aquel al licenciado don Cleofás,
nos pone usted de manifiesto aquellas escenas _que
pasan de puertas adentro de nuestras casas, y cuya
observacion se escapa á la mayor parte de los

testigos. Esta pintura desdeñada por el liistoriador~ y1 exagerada en pro ú en contra por viajeros y poetas satíricos, es tanto mas importante,
cuanto que nos ofrece un espejo fiel en que mirar
nuestras inclinaciones, nuestros placeres, y tambien
nuestras virtudes, nuestros defectos y ridiculeces
(pues desde luego convengo con usted en que los
crímenes no entran en su benévola inspeccion ), y
puede ofrecernos mas modelos que seguir y mas
escollos que evitar que la misma historia, por
aquella razon de que hay mas Juanes 6 Mengas
que Titos y Dioclecianos, y que la mayor parte de
los hechos y dichos de los varones célebres de Plutarco parecerían ridículos en un mercader de la
calle de Postas.
"Pero supuesta la- necesidad de esta moral linterna mágicar y supuesta tambien la dificultad de
iluminarla de modo que todos la veamos, no puede
menos de asaltarme la duda de que usted tenga á
sus órdenes algun espíritu foleto para comunicarle
los sucesos con la verdad con que los describe,
como si á un mismo tiempo fuera jóven, viejo, elegante, pelucon, padre, amante, galan, cortejo ó
pretendiente. Esta consideracion, queme ha ocupado tre, noches de desvelo, me ha hecho temer
que el dicho malandrin al comunicarle la noticia
de mi desman, la tuerza y desfigure tal vez en
menos pro de mi buena fama, y por si asi sucediere,
quiero yo mismo ser fiel coronista de ella y des-cribírsela á ustedr á fin de que haga despues el uso
que crea conveniente.
"Para mayor inteligencia de mi discurso empezaré por decir á usted que aqui donde no me vé
soy un antiguo eomereiante, que habiendo debido
á la divina Providencia y á cuarenta afios de trabajo un capital respetable, fruto no de quiebras
fraudulentas ni especulaciones ilícitas, sino de una
honradez y bue.a fé nunca desmentidas, resoh&lt;í
habrá cinco años retirarme de los negocios, y vivir
tranquilo en mi casa con aquella uniformidad 1
dulzura á que me inclinaba ya el conocimiento del
mundo. No le negaré á usted que la causa prin-cipal de rui retiro fue sin duda la continuada reflec-.
sion sobre los vicios que la miseria parece haber
puesto á la moda; observé la mala fé de los diestros
estafadores; vi la hipocresía de los falsos amigos;
adiviné el interés de los bajos aduladores;. y conocí,
en fin, la delicada posicion de un hombre de bieu
en medio de las asechanzas que le rodean; y sea
esta conviccion, ó mi natural deseo del descanso,
ello fue que desde entonces me cerré herméticamente en mi casa con la sola compañía de mi esposa, una hija nifia y dos antiguos criados de conciencia esperimentada.
" Confesaré á usted que el edificio que ocupo en
un barrio lejano es de los mas antiguos de Madrid,
y que su aspecto sombrío, sus balcones de gran
vuelo, la enorme ala del tejado, y toda su esterioridad, estan denunciando á los transeuntes su
fecha de tres siglos: convengo tambien en que el
interior no es de mas moderna invencion, que no
reina en él la economia presente, que las pinturas
son antiguas, los techos envigados y de una altura
clesmesurada; las puertcas colosales, los vidrios pe-

329

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y AR'rES.
queños y verdinegros, las baldosas cortadas y desiguales; pero en cambio es casa propia, tengo en
ella salones inmensos, corredores interminables,
escaleras interiores, habitaciones independientes,
bohardillas y sótanos para guardar un almacen.
Por otro lado, la prodigiosa multitud de muebles
que poseo no solamente encuentran cabida en e$te
inmenso caseron, sino que juegan muy bien por su
fecha y por su forma con lo material del edificio;
y .sino, dígame usted, ¿ en cuál de los del dia podría
yo colocar las costosas arañas de doce brazos que
llenan ellas solas una sala, los cuadros de tres ó
cuatro varas, las mesas macizas de nogal, los
sillones de baqueta de Moscovia, las camas imperiales, los bufetes de cuatro registros, las alhacenas y las cómodas de doce cajones? ¿ Ni qué
bien irian en u11a casita de muñecas las ftoreadas
cornucopias, las estampas del Hijo pródigo, los
ricos escaparates del nacimiento, los sitiales encarnados, los bancos de respaldo, las colgaduras de
damasco, los tapices de Ciro, los tiestos de tinaja,
los relojes de flautas clavados en la pared, las
rinconeras de dos pies, los mapas de media cafia,
los biombos chinescos, los velones de cuatro pávilos,
ó de bomba de cristal, los armarios enrejados,
las figuras de talla, y tantos enseres á este tenor
como forman el adorno de mi habitacion? Y por
último, ¿ que figura había de hacer yo mismo,
vestido á la 1803 con mis zapatos en punta, hevilla
de plata, media negra, calzan corto, chaleco cumplido, corbata blanca sin lazo, baston de tres altos,
empolvado tupé y sombrero en facha?
'' Sin querer, señor curioso, le he hecho á usted
la descripcion de mi habitacion y de mi persona;
¿ quiere usted saber mi método de vida? pues
oígale usted. Yo me levanto al salir el sol, y mi
primera diligencia es salir á oir misa á la parroquia,
donde todos los concurrentes nos conocemos ya de
vista cuotidiana: satisfecho este primer deber, me
suelo dirigirá cualquiera de las plazuelas de San Ildefonso ó de Santo Domingo; alli, al mismo tiempo
que tengo un rato agradable con la animacion y
bullicio del mercado, ajusto de paso algunas provisiones, y sé mejor que sus amos lo que cuestan
las que llevan los criados de mi vecindad. De
vuelta á mi casa me entretengo agradablemente
con mi jicaron de dos onzas de chocolate, eclipsado
entre cuatro baluartes de tostadas y bollos, cuya
sustancia restauradora me presta fuerzas ¡iara la
lectura del diario (único papel á que conservo
aficion, por ser á mi entender el que mas ideas
contiene), y como vea en él el anuncio de alguna
almoneda ó pública subasta, no dejo de anotarlas
en mi registro para darme una vuelta por ellas,
último resto que conservo de mi inclinacion mercantil. Cuido despues de mis tiestos y mis canarios, y salgo á las diez á visitar á algun amigo de
mi humor y de mi edad, con el cual me entretengo
en ensalzar lo pasado á costa de lo presente ; entro
luego en una librería, donde suelo escuchar cosas
que no estan escritas en ningun libro; recorro despues plazas y prenderías buscando preciosidades
parecidas á las que yo conservo en mi casa, lo cual
suele darme cierto aspecto de anticuario; examino
To11I, VIII,

despues el estado de las obras públicas, calculando
su duracion, en cuyo cálculo suelo equivocarme en
algunos años; y por último, vengo á parar cu mi
antiguo almacen, recordando en él los vaivenes de
mi juventud, cual el viejo marinero sentado en la
playa contempla como en sueños sus pasados sustos
y alegrías,
" Alli permanezco hasta que suena la una del
reloj del Buen-Suceso, á cuya hora vuelvo á mi
casa, en la que percibo ya el olor de mis compras
de la mañana; mas como no hay cosa que se en- vidie mas que un sentido á otro, no tardo en confiar al gusto los placeres del olfato, y sentado entre
mis dos femeninas compañeras empiezo la comida,
que entre trabajo y descanso suele prolongarse
hasta las tres. .Alzados los manteles, me retiro á
dormir una horita de siesta, y despues salgo á
paseo con algun amigo (que por lo regular suele
ser un religioso), dirigiéndonos despacito al camino
de Chamberí 6 á las ventas de Alcorcon. Sentámonos donde nos parece, al sol 6 á la sombra, parámonos de vez en cuando á tomar un polvo, y departiendo nuestros sentimientos en sabrosa é inocente plática, aguardamos á que el sol empiece á
esconderse para volver á la capital, y dirigirnos,
ya juntos, ya separados, á restaurar nuestras fuerzas con la segunda toma de chocolate, precedida
por un vaso de limon ó de agraz. Reuno despues
la familia, rezamos nuestro rosario, y acabado éste
suelo retirarme á mi despacho á leer un par de
horas, ó bien acontece bajar el vecino don Segundo
con su esposa, que forman con la mía y conmigo
dos parejas homogéneas para jugar una manita
de mediator ó de malilla hasta las nueYe, hora
en que indispensablemente he de cenar, á fin de
poder oír entre sábanas la campana de las diez,
Tal es mi método de vida, que solo se interrumpe
dos dias en el año, cuales son el del santo de mi
esposa y el mio: en ellos, ademas del convite á los
vecinos á mesa y refresco, es de ordenanza el tomar
un palco para ver la funcion del coliseo, sea cual
fuere, y sin cuidarnos de si pertenece á la familia
clásica ó á la romántica, aunque siento mucho
cuando toca en el género fastidioso.
"Pero es el caso, señor curioso de mi alma (y
aqui entra la parte mas sensible de mi narracion ),
que así como no siempre llueve á gusto de todos,
tampoco esta serenidad complacía á mi hija desde
que dió asomos de querer cumplir los quince, y
desde aquel instante cesó la tranquilidad de mi
existencia: hecho un argos vigilante de sus pasos,
con el fin de que no llegase á conocer las seducciones del mundo, me oponia é, todo aquello que
consideraba propio á despertar sus pasiones ; evité
cuidadosamente que ninguna persona humana mas
que mis vecinos visitase nuestra casa; cerré puertas y balcones; prohibí amiguitas y parientas;
desterré lecturas, músicas y baile ; y en los ratos
que me ostentaba mas amable de vuelta á casa
despues de un paseo con ella á la fuente del pajarito,
ó á nuestra Señora del Puerto, en vez de mi ordinaria cancion contra las costumbres del día, la
daba á leer algunos de los artículos de usted en las
Cartas Españolas ó la Revisto, tales como Las

2U

�330
EL 11'.S'l'RUCTOH, O HEPEHTORiO
vljifas ile dins, El Prado, Las tertuliM, Las ni1ias
del diu, &amp;c., con lo cual creía haberla convencido
sobre los inconvenientes del gran mundo para la
ALBIENTO DE LOS .ANTIGUOS.
juventud¡ pero si estos y los ciernas medios de mi
defensa surtieron el efecto que me propuse, va
usted ñjuzgarlo por sí mismo.

1

1

Los antiguos consideraban la carne de vaca como
el alimento mas sustancial por cuya razou se mantenian de ella los atletas. La carne de los camellos
"Ya he dicho á usted que mi casa era inaccesiy dromedarios era tambien muy estimada particuble á los pretendientes que la belleza y buena dote
de mi hija podrian suscitar¡ ain embargo, el amor larmente los piés. La del asno disfrutaba de gran
y el interes fueron bastante móvil para hacer que reputacion; Mecenas, segun Plinio, se deleitaba
con ella; y el asno silvestre traido de Africa lo
algunos (y por cierto no despreciables) me hicieran
comparaban al venado. Aun en tiempos mas moproposiciones por medio de mis amigos ¡ pero mi
dernos, al canciller D upret hacia engordar asnos
contestacion se reducia siempre á decir que mi hija
para su mesa. El cerdo y el javalí parecen haber
era muy niña y no perdia tiempo (y á la verdad que
sido muy estimados. El modo que tenian los anesto último era demasiado cierto); con lo cual todos
tiguos de matar los cerdos era tan refinado en cruelquedaban despedidos, y yo satisfecho de mi precaucion. El ciclo, sin embargo, me reservaba el castigo dad como en epicurismo. Plutarco nos dice que lu
marrana preñada era pisoteada á muerte para forde mi confianza, yuun no sé si diga de mi manía.
mar
asi con ella una masa propia para los dioses.
"Yo tenia por mis pecados un pleito pendiente,
Otras veces mataban los cerdos con asadores hecl1os
élc cuyo estado venia á darme parte alguna vez mi
procurador don Simon Papirolm·io, el cual solia áscuaá fin de que no se perdiera la sangre. Un cerdo
re!Ieno de asafétida y varios animales peqnefios,
traer consigo para llevar los autos á su escribiente
era un manjar que diRtinguian con el nombre de
Frasquito, mozo despierto y hablador: éste con
toda intencion encontraba siempre el medio de porcua trqjamu, aludiendo sin duda á los guerreros
escondidos dentro del caballo troyano. Osos jóempeñarme en disputas con su principal, mientras
iba él á la cocina ó á la pieza de labor á beber agua venes, perros y zorras (prefiriendo de estas últimas
ó á encender el cigMro, y ••. ¿ lo creerá usted, señor las mantenidas con ubas) era tambien comida faobservador ? Pues tal ha sido el disfraz que tomó vorita de los romanos quienes ademas gustaban
tanto de aves que algunas familias romanas hasta
el amor para rendir el corazon de mi bija; con
este trastornó su cabeza inspirándola una pasion llegaron á adoptar los nombres de aque!Ios que estimaban mae. Caton nos enseiía el modo de ahogar
frenética, y este, en fin, es el que á consecuencia
gallinas en vino falernio para hacerlas mas tiernas
&lt;.le una larga serie de dis.gust0$, de males y cony sabrosas. Los faisanes venian de Colchis, y fueron
tiendas, tengo que consentir como yerno mio desalgun tiempo considerados como una rareza tal,
pues de haber despreciado tan ventajosos partidos.
¡ Un escribiente de procurador!
que nno de los Ptolomeos se lamentaba amargamente de no haber nunca probado de su carne.
"Ahora dígame usted si debí esperar tan desgraciado suceso de mi sistema de vida, ó si cree En la isla de Samos criaLan con esmero un gran número de pabos reales, y su precio era tan exorbimas bien que haya sido un resultado forzoso {le él,
tante, que si hemos de creer á Varro, algunos de
en cuyo caso debe desengañar á los que le sigan
ellos llegaron á costar mas de diez mil pesos. Ln
aconsejándoles que se engolfen en el gran mundo,
y que escarmienten en cabeza del inconsolable= gallina &lt;le G1,1ioea era considerada como bocado
Perpetuo Antai"ion.
delicioso; pero los romanos sin embargo no conociao el pabo ordinario, beneficio que los modernos
Hasta aqui ln carta del afligido corresponsal,
debemos á lod jesuitas. El avestruz era tambieu
y no habrá un solo lector que no haya observado
muy apreciado. Heliogábalo gustaba mucho de
en este caballero á uno de aquellos espíritus exagerados que tienen la desgracia de no ver mas que los sesos de esta ave, y Apicio la recomienda parlos estremos de las cosas : l1uyendo de las seduc. ticularmente: pero de todas las aves el flamenco
ciones del gran mundo vino á caer en el ridículo era no solo considerado como un manjar delicioso,
opuesto, convirtiendo su casa en un castillo; cerró sino que era de mucha utilidad despues de comer,
pues cuando los glotones habian comido demasiado,
las puertas al amor, y se le entró por la ventana:
lá!ftima grande que no hubiera tenido un amigo introducian en el gaznate la punta de una de sus
plumas rojas, y volvían á arrojar lo que habian cosincero que á tiempo le hubiera aconsejado lo conmido. El gastrónomo moderno ignora acaso que
veniente. "Vigile usted en buen hora (le hubiera
dicho) sobre la conservacion de las buenas costum- debe á los antiguos el delicioso hígado del pato
ó ganso engordado, el inestimable foie !Jl'as de
bres en su familia; pero no las revista de una
la cocina francesa, Tambien gustaban mucho de
austeridad insoportable: huya tal vez de las tercaracoles. Flllvio Herpino se inmortalizó descutulias y sociedades, en donde la seduccion se ha!Ia
briendo el arte de engordarlos con salvado y otras
sistematizada¡ mas no cierre su casa á un pequeño
sustancias¡ y Horacio nos dice que solían servirlos
número de personas escogidas y dignas de freeuenasados sobre parrillas de plata para dar sabor
tarla; -dirija en vez de romper las inclinaciones de
al vino. Llevaban á Roma ostrns desde las costas
su hija, y no dude qne estas serán racionales cuando
de la .Europa septentrional, y las os.tras l1eladns
cese de mirar en el techo paterno una prision, y en
eran muy alabadas por ellos. Cigarras, langostas
el primer miserable atrevido que se la presente su
Libertador y paladio."
y otros insectos, eran tambien admitidos á las
.E.L CURIOSO P ,\JlL,\ :r; 1 E. mesa~ de nuestros primeros legisladores gastro-

DE HISTORIA, DELLAS LETRAS y ARTES.

331

. to á otros y aseguraclos
teros, colocados.dundos JUDSi se tuviera cuidado de
sus extrem1 a es.
.
á
por
. . oo tendria esta clase de piso,
la recomposici '
'l los pies
de las escavaciones que hacen en e
pesar
.
•t
l
lod0-·
b 1108 la ventaJa de ev1 ar e
, pero
de 1os ca a •
· · dos
1 negligencia hace estos caminos muy mcoru~
a
.
do no los cubre la nieve.
y muy peligrosos cuan
e uiebran gasMuchos troncos se desprenden y s ~q
do bás.
amenazan ,orman
tados por el tiempo,ly
a·es caballos y viaulas continuadas á os carru J ' •
. t
CAMINOS, POSADAS y CARRUAGES EN
Solo suele tratarse de remediar seme~an es
.RUSIA.
Jeros.
. tes cuando el emperador anuncia que
inconvemen
reasar.
y aun en tal caso se construye exp
á
· como en otras naNO se encuentran en Rusia,
va P
,
•
s bordes estan
oiones diligencias cómodas y baratas que corren samente
otro nuevo cammo, cuyo
abandona
• das, y que no se
d
de un 'punte á otro, ni buenos para~ores y ¡,os~~as cercados con b arr1ca
. .
donde repose el v1aJero
. es preciso para vmJar al público sino despues que el príncip~ ha pa;a o.e
. y llevar en él una
El invierno es pues la única estac10~ en a ~n
tener un carruage propio
docama
uno
d
. ·ar en Rusia con comodidad.
· ·
Pero cuan d d
Y las necesarias prov1S1ones.
sabe gobernarse no es menos grato este mo o de se pu\\~;:J abastecido suple á todo. Envueltos
carreto
. 1es, blandamente echados
. .
b todo en invierno. Un carreton e en
buenas pie
• sobre
1 tcolv'.a~ar, y _so re ca az ara tres personas no cuesta
6 camas de pluma que suavizan e ra,.
"fl&amp;Je cubierto Y P P
bl l,d 23.á 30 pesos)
mas que treinta ó cuarenta r11 os, ~ ~
d
carruage ; y~ tenie~:o ir:;c;:,n;:t::~
y cada caballo de posta no se paga smo á raz~n e
buenos vmos de Espana y
. t
•
ecka or werst, lo que viene á ser me_nos . e u~ turales ricos corren asi cuarenta leguas edn ve1_n edyo
cmco copl p El postillon tiene su retnbuc1on a
. do, b eb'18ndo y urm1en
Cuatro horas com1en
real por egua. . .
uede este no darle tan bien como
'
· casas. A veces
en
sus propias
,
discreeion del VIBJero, y aun p
.
nada. Los caminos son anchos y excele~tes en m: hacen que sus criados corrijan paternalmented.ª lols
.
·
por este me 10.eso.
. erno • pero detestables en otofio y primavera a
postillones floJos,
y consiguen
::usa de las lluvias y nieves derretidas. Puede caque un extranjero ~endria que pagar en espe:~br;
ero estas correcciones son muy raras, y
inarse por ellos sin temor alguno de ladrones, pues
: una cosa muy rara el que salgan. Solo en algunas iodo si los postillones son paisanos que pertenecen
selvas asustan los lobos al viajero durante t~:a ~a al emperador.
l
t '
he • pero basta para intimidarlos el som o e
Los viajeros ricos se limitan _gener~ men etéª
noc
'
'!la que lleva ueo de los caballos,
unacampam
b y es llevar una corta prov1S1on de vmo, licores, .
•-- Esta provision va en una especie
preciso que se vean muy acosados del ham re para
azucar, ""'·
esde cajon portatil con la tetera, las tazas y una
ue se atrevan á acometer á los transeuntes.
.
q Los postillones no montan en los caballos, sm~ tufilla de cobre muy cómoda, llamada Samawar,
ue consta de un. vaso, atravesado ~n su altu~a
que se colocan en el carruage, donde Jes basta e
qpor un tubo del mismo metal que. sirve de cJnmenor punto de apoyo, y por poca espe~a~za
E n esta estufilla se enciende un poco
conciban de una propina regular par.a e er~ menea.
•
t ente
de carbon cuyo calor hace hervir proo am
varán al viajero con extrema celeridad, y no de'
.
á los
· arán de cantar desde que salen de _una posta el agua contemda
en e1 vaso. En cuanto
.
J
á otra El pobre paisano ruso,
11
víveres, se gastan los que da de si el _PaIS i ~a carne
hasta que egan
• •
uede tener el
viviendo siempre baJO tutela, no p .
la caza abundan y están á muy baJO pre~io.
arácter ni la gravedad de un hombre_ m'.rado como y En las casas pobres que, lejos de las cmd~des,
c. dadano • y al considerar cuantas veJaciones sufre, sirven de posadas, no se encuentran cama ~1 .sáe1; ra toa de su alegria pasagera no pueden ~~nos b
s pero no falta la paja fresca y los PIOJOS.
~e di;ertir á los que interesa. eu triste cond1C1on.
c::do se tiene la desgracia de pasar . en ellas
. un p"'•tillon
canciones sobre cuantos
1mprov1sa
al una noche, se conserva por mucho tiempo el
""
b l
g d
La falta de lechos y sábanas no
asuntos l e ocurren , Y mezcla por costum lre · os ren~~
. es
nombres de l =
v• Santos y aun. de Dios con os JUpenosa sino para 1011 extranjeros, pues los mismos
ramentos mas estrambóticos.
señores rusos no los usan por la mayor parte. Los
Antes de llegar á la falda de un monte que de~a paisanos se acuestan sobre pieles de carneros, que
.
ura tod0&amp; los recursos de su elocuencia llevan consigo en invierno y en verano, y con
subrne, a.pb á. sus caballos cuan deshonroso sería las que se arropan cuidadosamente cuando temen
para pro ar
•
b tá I
para ellos acobardarse por aemeJante o s cu o. el menor resfriado.
.
Si le superan con la velocidad que es d~ espe~ar
Se cuentan de Petersburgo ó. Moscow setecientas
de su amor propio, les prodiga los elo_gi~s y ;s veinte y ocho verstes, que componen unas ochenta
bendiciones • pero si no, les llena de inJurias y e
y dos leguas cortas : el emperador y sus correos
'
golpes . porque
son, 1es d"ice, unos poltrones que
.
recorren á veces este espacio en menos_ ~e cua~:n1:
jamas iran al paraiso, y no merecen el menor llll- horas. Estos correos se llaman feltiaigres
ramiento.
. h
que se palabra alemana felqjager ( cazador) y entran en
La escasez de piedras en l?us1a ace
la clase de oficiales. Armados de un sa~le y
construyan amenudo los ca!Illnos
·
con árboles en- dos pistolas, para defender en caso necesario sus

, •
Las bellotas formaban parte de los posnomwos.
tra endo las mejores de Nápoles y
tree romanos,
Y
que los a.oti1ruos
tuviesen
t
No parece
o
Taren
o.. da d en sus vegetales; condimentos
esgran varie
•
timulantes que excitasen el _cansado apetito merecian entre e!Ios la preferencia.

~

~::~:; de!

i:e

�33:2

EL lNSTRVCTOl~, o REPERTomo
pliegos, todo lo atropellan. Suelen verse convoyes
de centenares de carros enormemente cargados,
mente; de modo que bien sacada la cuentn, cnesta
que ~e apartan y se hunden en los lodazales para
tres veces menos que en Francia el viajar por Rusia
con carruaje propio.
dejar el medio del camino á las ordenanzas del
príncipe.
Los buenos caballos rusos son muy vivos y ájiles,
Si los salteadores son poco comunes en Rusia,
y no bien estan uncidos, cuesta mucho el conteno son tan raros los robos sutiles que exigen menos
nerlos. A la primera señal parten como un re7esolucion y valor. Un viajero debe en cada palámpago, hacen seis leguas por hora sin necesirada vigilar cuidadosamente sobre su equipaje, no
dad de excitarlos, y se matan á fuerza de ardor.
dejándose llevar del traje ni decoraciones de ciertos
Cuando se da órden á los correos de que vayan
aduaneros, ni de laa trazas de hombres de bien
á escape, revientan muchos caballos, por los cuales
de muchos individuos. Cuanto mayores cumpliel gobierno no abona al dueño sino la cantidad de
mientos y atenciones le prodiguen, tanto mas decincuenta rublos á título de tndemnizacion. En
bera redoblar sus precauciones. Aunque se coja
tales casos no se atrae muchas bendiciones el serfofragranti á estos escamoteadores, no por eso se
vicio del emperador, pero cuando se requieren
turban; alegan que era un juguete, una chanza,
tiros en su nombre los encargados de suminisy se admirarían de que uno se formalizase por esto; trarlo, dan gracias al cielo, teniendo este servicio
pero semejante escusa y serenidad no suele valerles
ó mucho honor. Los carretones de invierno y los
con los grandes señores, y los que no lo son tienen
carruajes que se usan en los viajes de verano, se
que disimular, porque el enojo y las imprecaciones
llaman Kibitld. Estos carruajes no están suspenlos espondrian á mil extorsiones.
didos, y Bus ejes son de madera; su figura geneAdemas de la posta establecida se encuentran en
ralmente uniforme, permite componerlos prontavarios caminos de trecho en trecho paisanos llamente en todas partes y renovar las ruedas y ejes
mados iemchiki, que apacientan sus caballos en el
en pocos momentos. En las ciudades de Rusia se
campo, y se ofrecen á conducir ó los viajeros por
usan carruajes semejantes á los nuestros y los llamados I&gt;rosuhlti, pero jamás cabriolés.
un precio algo mayor que el prefijado por arancel,
pero con una celeridad mucho mayor, y si las
Otro modo muy notable de viajar en Rusia duparadas estuviesen regularizadas, sería esto muy
rante el invierno son los trineos, mas como de ellos
ventajoso, porque se andaría. mucho camino por
se hizo una descripcion muy extensa en el tomo VI
una cantidad muy corta; pero como no tienen
de este periódico, pag. 351, nos limitaremos ahora
á ofrecer á nuestros lectores una ilustracion piccorrespondencia fija y sobre la que pueda contarse,
tórica de este carruaje á la cual dá particular inlo mas prudente es atenerse á los medios positivos.
terés la circunstancia de representar la presurosa
Un carruage, sea del volumen y peso que se quiera,
no obliga á pagar mas de cuatro caballos, y si se
retirada de Napoleon despues de la fatal campaña
de Rusia en 1812.
necesitan mas, los suministra la posta gratuita-

'l

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS 'i Alt1'ES.
¡YO FIL ARMÓNICO!
:&amp;OMAl'fCE.

ANISE.

¿ A quién, Nise, si no tiene
De mármol el corazon,
No conmueve de la música
El acento encantador 1
Ella á los hombres salvages
En sociedad reunió,
y convirtió en apacible
Su antes feroz condicion.
Ella al humano angustiado
El pesar hace menor,
y aun puede á veces trocar
En contento la afliccion •.
Ella al rico, que en el óc10
Al fastidio se entregó,
Con mil variados placeres,
Le saca de su estupor.
Ella á la jóven prepara
A sentir tierna pasion,
y del guerrero novel
Sabe inflamar el valor.
Por ella arrostra contento
El rigor de estivo s?l
y las nieves y los hielos
El sencillo labrador,
Que canta, y de su cantar
Ad vierte al rústico son
Alejársele el cansa~cio,
Sintiendo nuevo vigor.
y . qué arte cuenta, entre todas
l
•
tó
Cuantas el hombre mven ,
Antigüedad mas remota,
•
•
1
Mas constante est1mac1on
. .
Si á las cañas, que el gran Nilo
En SUB orillas crió,
Tal fnvencion se les debe,
Como dice algun autor,
. Bien hayan las tales cafías,
~ bien haya el que ideó,
Para imitar sus sonidos,
Ensayar la humana voz!
Pero • á qué viene ahoru, Nise,
¿

•

~

Tu risuefía interrupc1on .

. Es que te burlas ? 6 ¿ es solo
rapto de buen h umor.'
- Que yo demuestre con hechos
. ·'
Mi¡ decidida a fi c1on
.
1
¡ Que me meta á filarm6mco ....
- ¿Quien ? i filarmó?ico yo 1
. Santa Cecilia ! Primero
Me arrojára de un balcon,
De dramas patibularios
Me metiera á traduct~~,
O enamorára á una v1eJa
Sin dientes, calva y con tos.
Si fuera jóven, buen mozo,
y tuviera una gran voz,,
Quizá el diablo me tentó.ra

¿Un

-··

1
,

1

-~:~~~
....... ~-

-

y me metiera á cantor;
Pero de teatro, donde
Ganára sendo doblon
Entre aplausos y entre silbas:
Cantor de sociedad no !
Un cantor de sociedad,
Que consigue ltacer fu,·or,
Es el mas digno, entre t~dos
Los hombres, ele compas1on.
Como el pobre perro de aguas,
Que un inválido enseli6
A hacer cuatro habilidades,
y las hace con primor: .
Al cual todo el mund? exige
Gracias sin interrupc10~,
Desde el amo y sus amigos
Hasta el grosero aguador;
Así el pobre aficionado,
Que una vez gustar logró,
Ha de sufrir de importunos
La persecucion atroz,
.
y ha de cantar noche y dm
Hasta dañarse el pulmon,
.
0 á fuerza de 1lesazones
Ha de entregar su alma á Dios.
Si se enamora el cuitado,
El objeto de su amor
Exige que sus parie~tes
(Que son una proces1on)
y todas sus amiguitas,
Uno á uno ó dos á dos,
Han ele admirar ele su canto
La admirable perfer.cion.
Si tiene un pleito, no ve
A Agente, Proc~rador,
Abogado ni Escr1~ano,
Sin sufrir la relac10n
De que por oirle todos
Tienen frenesí, furor.
Si algun pariente le ~ncarga
Saber de una pretens1on,
El oficial de la mesa,
y hasta el portero mayor,
Al punto que oyen su nombre
. Cuán amigos suyos son!
1i Cuán complacientes 1e sirven.
.
'
Pero exijen, por favor,
Que en gorgoritos les pague
Tan no usada distincion.
No va á casa alguna, donde_
En el momento en que entro
No se suspenda el tresillo
o se deje la labor,
.
y hombres, mujeres Y ni~os
No empiecen con la canc1on :_
"Vamos cante usté un poquito,
" Sea usté
' amable por n·ios•"
Hasta la vieja ochentona,
y sorda, que es lo peor,
Quiere juzgar, si es verdad
Lo que dicen de su voz.
Y, sino complace á to?os,
Que es imposible en rigor,
Desde luego le declaran

�Et JNSTHlJCTOH, O llEPEllTOHIO
.
LETRAS y ARTES.
DE IllSTORIA, DELLAS

Un vnnidoso, un huron:
Y la querida se enfria:
Quedn el pleito fo slatu r¡u, :.
Sale negada, por justa
Que sen, In preten~ion :
Y el sin fin de sus amigos
De contrarios se tornó.
Mns no pnra aquí. D. C06mc,
Que tiene hermoso salon,
Por complncer á su nieta
En un concierto pensó.
Por supuesto es circunstancia
Nuestro homLre, 8ine qua non-.
Le habla pnra que se preste
Su pariente el senador
Con otros diez personnge~
Todoa de suposicion :
Y él con esto el cielo abierto
Segun aua deseos vió;
Que en un grnn concierto, donde
Supone habrá direccion,
Le es agrRdnble cantor.
Dijo que sf. Pues, señor,
Es indispensable que haya
Programa de la funcion :
Y él da mucho quel1acer, pero
Por último se formó;
Y empezaron los ensayo~,
Y al cabo de treinta y dos
Ya en fin se fija la noche
En que ha ser la funcion.
El salon está atestado
De gente~, que es un horror:
Unos, que van á oir música
Por verdadera nficion :
Dnmns, que rnn á lucir
El rnso, el crespon 6 el gró :
Elegantes, porque dicen
Que es de tono la reunion:
Y otros por saber que va
La que es dueño de su amor.
A un coro eterno y tremeudo,
Por via de introduccion,
Suceden dos cnvatinns,
Cantadas á cual peor.
Y ccco in gamba al nostro amico
Con la bella Encarnncion,
Que es la niña de la cnsn,
Y se presenta hechn un sol.
Un murmullo de placer
Su nparicion celebró,
Y el silencio mas profundo
Reina ni punto en In reunion.
Pero ¡ oh fracaso ! la niña,
Que del colegio snlió
Ha poco mas de seis mese~,
Y nunca en su rededor
Vió tanta gente, se turba,
Y pierde la nfinacion
Y el compas, y no entra á tiempo ...
Y nuestro pobre tenor
Se esfuerza en vano, que el duo
Asesinado murió.
Quédale con todo pieza

Pnrn ,·oher por su honor,
Una arin, que cxpresnmeutu
.r.reread ante le e~crihib.
:\fas, ~i el afio no es ele harina,
Dice un refran e~paíiol,
Todo es mohína: y nsi
El mí~ero lo probó,
El sofoco del du.etto
Le causó ronquera y tos :
El gran calor cuatro cuerdas
En el piano rompió,
Y á mas está hecho un cnscajo
Sin hnber afinador:
Los coristas, que, es constante,
Todos dilettanü son,
Hubieron cumplido bien ..•
Pero In union les faltó.
Pues con tales elementos
Juzgue, Nise, tu rnzon
Si en el infierno podría
Oirse co~n peor.
Aburrido el pobre diablo
l\Inrcha á su cnsa veloz,
Y entre sábnnns se mete
Con un tremendo causon,
Que no le cuesta la vida,
Gracias á un buen sangrador.
Y, si esto sucede ni hombre,
A quien dió con profusion
Tanto y tanto don el cielo
¿ Qué pudiera e~pernr yo,
Que ni tengo voz ni gracin,
Si me metiese 6 cantor?
Pues dedicarme á tocar
Yiolin, fü1uta ó fagot
Casi al cabo de mis días
Fuera estupenda aprcnsiou.
Y ¿ puede ser filnrmónico
El que no ~irve en rigor
Para hacer parte en ninguna
Filarmónica funcion ?
Sé que ha) hombre, que á tal nombr11•
Se juzga mas que acreedor;
Porque, aunque es cierto que ignora.
En donde se escribe el do,
Sabe algun término técnico,
Y en tono de profesor
Sobre el mérito decide
De cualquier composicion.
Pero, si cu11l de un oráculo
Oyen algunos su voz,
Para los inteligentes
¿ Será mas que uu hablador?
Dejo, pues, querida Nise,
Que, siguiendo mi alicion,
Yo de Ju música goce
Como mero espectador;
Porque otra cosa ... primero
.Me arrojára de un balcon,
De dramas patibularios
l\Ie metiera á traductor,
O ennmorára á una vieja
Sin dientes, cnlva y con tos.

1,

J ABIB Do:r.

LAS BAYADERAS DE LA INDIA.

.
de los teatros de esta caEL em~resano _de unod novedades con que intepitnl, a enza siempre e lo ~ sus funciones, ha
•bl' 0 y atraer u.
resnr al pu ic
t, culo novel de
Presentado últimamente el espec ad tes del Inb •¡ • 8 proce en
una compaiíia de a1 arin;tremo peculiares, han
dostun, cuyas danzas en e
rres ¡ondido plellamado la atencion gener;\ !n:;resu~io, reembolnamcnte á las esp~ran~as ~ l considerable dissándole con crecido rnteres ~
,
ue le ha
· t
cinco mil pe,os q
iiendio de vem e Y
A tes de describir
eo,taclo traerlos á Inglaterra.
n
·iamos sosia funciou 4ue en dicho lcntro prescnc
,

. .
restos artistas orientnle3,
tenida pnnc1pa~ment~ po d la naturaleza de su
daremos una ligera idea e
profesion.
, • ó bnilnrinas del Indostan
Las célebres barad~rns &lt;le los primeros Tiajeros;
causaron In adrmrncton &lt;l .d al"'un tanto de
te • tente han eca1 o o
.
pero pos norn
. d
disfrutaron. S111
la estimacion y aprecio e que

1 ,e las di,tin¡;ue en el conti• Este nombre por el cua . Jel Je b.1i/111lút1&gt; que les
nen te Europeo, es un.i toi rupc1on
Jieron los l'ortugucscs.

�330

EL lNSTílUCTOR, O REPERTORIO

emb,... como obj,.., d, ourio,;dod .,,itan to- ' ,io!", pa,1;,wa,m,nte ploma, de po,o reol ó cl
davia mucho interés. Semejantes á las bailarinas

I plumaje ,·istoso del ave del paraiso.

Compt.nense

d, la ,olig., G...,¡, dond, " •mpkabon '" otro, d, Y"b"''", ó do bojo, d, p,lm,m, p,,-.
"P'&lt;•eotooiooo, p,,a •meoi,o, lo, baoq,et" y lo, mu ,Ieg.,te, ,,,. m.,h, son lo, fo,m,do, ,,,.
fesli ,idodo, en 1., .,.,., p,rtie,lo,e,, la, bay,de,a, lo
de la nea do Torii,io, L, bellu, dcl
no " dodi"'n de,d, la nifi., á "ta pro- •horu-i eonrute eo la nten,ioo, J, bJ,.,.,. y lo
fe,ion, .,, elegida, en geo.,..J po, '" noloblo '""id,d dol polo, ol &lt;o,I "Íºln "• o! tron,o do
balltta '""""'• J, •froeidod d, ,u "nicte,, el lo oola " •nganndo eo un m,.go do om, plota,
eo,tn,no oleg,nte do '"' miomb,"', la lig,,.,. ó o,m,Jt,, g,.,,o,ido '"''"'•ment, d, piodm,
y 60,,a d, ,u to!I~ y la solt,,. y gn,,;, de '"' p...,;.,.,, El "1on, oobi"'ln d, rioa, illomb,.,
mo,;,.¡.,tn,.
oojioo, y almohodon., do
ifomiL,. bw1.,; • ., q,o ejec,tan '"' dan,.. en lu nodo d,..,to la nooho po, una mWtit,d de.,.,.,
"'"' putiouI,,.. timo o,idodn do od,pta, on, de ari,t,J tallodo; adnm,ndo ,., """" piot,n,
mo,imientn, al gn,tn y &lt;anlcte, do los •xpoota- peni,n., y otru qno "P-•1'n la, ¡;,..., beldore,. Alli, oomo en públieo ,an ooompofi,d., d,d., de! Oriente ,n modio do un, prot,,;., d,
do mó,ioo, qo,
lo,
propios de! fmt,,,
y pe,fü,..,, E.te •o!on '"""'·
poi,, tale, oomo lo, oimbol"', •I lan,boriJ, uoa m,nte ,.,tenido P''&lt;ofom.._, oomnnfoa po"odo,
Ro,ta ó olarinote hooho do mimb,., ó nn, "P«ie fado, &lt;on un ja"1in on ol o,,J, ,ntn,....., ¡.,.
do g,itonn. s,. d..,.,
"mo oWdodo mi,.., tWipanes """'"""'• y otru henno,u pl,n.
p,o, Jo, boilaeinu lle,an ,n lo, pié, uno, "'"I~- ta., o,fontan los ,a,fodoo
¡,.go, de"'
nm., ó """"''"
oon h&gt;, ootal., h,. de oguu un g,.. nfun,ro de p,q,.¡¡,, f,onte, pro,og,1,.1 oom¡"' ped'.,!o do la m,i,i,a. Do, m,. d,dondo •n .C.,tn dclioi00o. El lanwio d"""'
ohocl&gt;u bailon g•ne"1me,1e ,J mi,mo tiempo, judin., no p•nnite m"h• nriod"1 en lo, pa,eo,
'" p,,o, ,o ,on ton ln!rinoado, ó aoti,oo como ye,o,nog,a¡;-, úboi,,..,ogido,yo,b.,tn,fto,ido,
lo,""'""• "''" m.,h, ,.., inte...,...,, ,,., ,,.,..,., L,a orilla, d, on oan,J "go,lnqu, ""'
la ,., la mfi.;,. y lo, mOnmi,ntn, de h&gt;, bailo- •nne lo, p•bellon", ,dom,do oon un g,.. númoro
rinu
oi¡,,...,. ,1 ,mo,, lo
de P&lt;qu,¡¡,, r,.,.,,; •• modio dol ja"1in " ,o.
lo,
la 'º"'P'"clon, y lndu la, p,,ion., oanehael "''" do ""' eanoJ, rodeando y d,jondo
ton bien eooooidu d, lo, am.,,.., y fioilmenta ,i,lado •• •• oontn, un lempleto o,tógono do
oomp,.odidu po, lo, q,o igno.., otro long,ojo. mánnol d, "°"'"•cion ,;ng,la,, Cod, una d,
Lo, indo,'°" on """'"' ,6,ionado, • e,ta di,.,. 1., oolunu,o, q,. lo
0001,..,. un t,bo d,
•ion y ""'nden ,,,,., oo.,idernble, oon "' hoit,. plomo po, ol o,,J o,be cl og,a o! !,oho del t,mplo,
rino, fa,orita,. Un ,iojero oriental ,1 do,oribi, d.,do donde o,ho '""'" 4" lnde., la oóp,I~
•I modo en q,o nn mo.,Jman do rnng, po,, 1,. "''"• •
on ,;,,..., y bi,.nn, j,ogo,.
noohe, en lo lnterio, d, ,u ho,.m, no, dá ,na id" E,t,, •g,u o,yondo sob,. hbanu do oloro,a,
mot, de lo q,.
,n lo "º"' del Indo.
pl.,tu, ogiton, ,....,., y om-.,., &lt;ontí" Alli," dio,, ",t 'Olop!,o,o m,.u1o,,. "l"'ndo ••amente 1, átmó,r.,._ Ap,na, puede oonoobi,
d,I muodo, dojaado á un lado fa gnu,d.,. del dia lo ;m,g;..,ion un gooo mu uqW,itn en la &gt;ona
o,; oomo la frritaeion y do.,so,iego do o,pfrit, tónido, 4" el d.,,.,.., ,n un &lt;•mpJo do fuente,
qu, ,i,mp,.
t la ambi,ion, " abondon,
po, ,1 ..,,In del ,.;,.;., q., g,,goa
,1 dulo, ""°"'•yen el •ilondo d, una he,m0;a aleg,, en Ju,.,¡,., fto,..t,,.
nooho il,min"1a pod, ploteoda 1,, de lorn1,.n.,,
To! ., ,1 ,ltio •• q., la, grneio,u bayode,.,,
rulqWo,. aq,oUa ""&lt;ridad do .,,,., q,. ""'' di,lerlon ,on ,,. d,n,., tanto •I '"""man eomo
"'"" o! olm, en d,Jo, oomplaoonoi~ fonnondo o! indo. 5,, ..,...., oon """•lemonla moloun
dclioio,o oon Ju po,io,., ,.,..,..., diooo, y o,tentan 1, riq,.,. im,ginae,. dol ori,.te.
de un dia •gilodo. Reco,t,do oon neglige,oio Poo,. muo,tm, de ""' oompo,ieiono, hon 11,g,do
on " m,Uido oofü, e,ouoh, la ,.,,ion mclodi.,. á E"opa y en la, qu, hem,,.;.,, ,. de,oub,. po,
y oootempl, la, fonna, ""'º"'dela, bail.orina, J, intlnduooion d, nomb,., mwwm,n.,, la in'"' lo rodean, en modio d,J bwno odorifm 4"' ftoo,oia d, nooione, Ujmnj,,.,, Lu do, oom.
uh,J,n lo, pobete,..
po,ioio,., que ,...,,,,..,, oonu,n.,ion no poodon
Al d...,;w, 1, """ ,n qu, lo, hayad"'" m,no, do inte...., eomo '""'"'" do lo, imág.,.,
hao,n ,.., '""""mente 01,,a, de "' g,..;.., oon q,." dclcita cl "'"''" do! "itlieo •n modio
no ""
d, mu cl
n" ligorn mencion du,.
y ¡,,a,.., tropioal.,.
do •lguoo, de lo, -.,ri., de olla. D,,..,e cl
"¿ Co,ndo, oh amodo mio, '"•do ,.,,..., !
fraen ooolinoamonte ü,t,, delici, do mi """'n y ,.,.,.. do mi olmo, oh

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ªº"""

de todas clases, alfónsigos, y almeudras tostadas

pa,a dn º""º o!ioionte W ,abo, del o,fé y lo,
,o,bet,, heoho, do j,g, de ••mnj.,, limu y otru
frnt.o y p,..,.,tado, en gn,nd, """'•d y abun-

cuando volveras á aparecer delante de tu Ro.una.

En ''°º te -ro pne, t, ,,. ,;,.., á tn amo,.
Mi, pá,pado, " ,.,,., de ,oJo, y agu.,dn t,
n,..d,. El looho d, mJ ,mado ,,., ado,n,do

1

dancia. Otros esclavos agitan vistosas punca, y ' con guirnaldas de mogríes, y cubierto con una

,,,..,.. oon lo, 0,,1., montien,n •I "'" on ,ibn&lt;ion eonlin,a, lo, p•nou ,on ,na "P«fo de
aba ni,.., y lo, oh,,.;, ,e '"mej,n á un aneho 11
¡,ineol pendiont, eompoe,fn de difo,ont,, mote-

J

bó,oda do jumino,, II, "P"cido sob,. él, pol,o
oloro,o de •"""dimp,egnado &lt;on
d,
Mi,,..,,..,,. '"'""adooon louoeJte, de Lobo,,
y lefiido oon Jo,,,,,.,., tinte, do llinno. V,. Ja

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33¡
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.. nes ha,· mas ener:::rn,
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gnnda de e~
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•
la
!'Onnsa
sus facc1one.
b"en form8l1a ~
.
mas fuego, y una 11a•1od~cbntla. "Abdalla, lñm:
quejas de u?n ~mante seedor &lt;le mi corazon ! nll j unriz oguileiia! In b~;t ¡~· ma de e•tn• intere•nnt~s
po I E n V8uv
"" te llamo pues dulce y exprc,1\·::t. - u V~ doun, una uiiia de •e1s
para de mi nda
, . y mor
forn•teras es la pequeu~ - ~n sumamente brillantes
primero, mi umco n . . la ,oz de tu Selima que
- de edad. Sus trnJe• s ,
dornda formo el
tu estás lejos y no O) es
"&lt;la de tus esela ns.
auos
banda O zona
. ,
. 1 mas favorec1
v pintorescos: unah I i•to•o rotlea en grac1od;:os
fué nlg1m din a .
' Tu me adornaste con
A
• . mi amor·
1s
•cm
· turón. Un c n vmeJante
-.
'-·'alla
a• las enr,,.ca ns
uu
' m1 re}' 1 da y me cub1
r ·ste con pera
J&gt;liN!ues
su
busto,
se
d
.
do
Yer de trecho en
diamantes de Go con,
d1"amnntes y perla~ pnrn
l~s de u1111 culebra, eJabn ·11ante. Su• brazo-:
10 • que son
_
vne
•u11ve
y
n
de Ormuz; pe ,
d ? La jovn mas a pre
trecho la tez negra, . d , de braceletes de extrnorla que se Yé aba~tlona o\e perten~re ya; dame
estan tambicn adorna º1· ,- • v los ¡,iés de;;calzo~.
ciable para tu Seh'.11~ ;estituyelo á sn primer pot
&lt;linaria forma y vivos co orc;~~o el ébano cae en
u cornzon, amor m10 ,&lt;l C ·mir y las gctlas de
hales e as1
Su
cabello largo y negro¡ mbros . en la cabeza
scedora. Los e
t
tiempo por mi dueuo
10
los·elmo pequcuo
' - d e metal
anchas trenzas sobre
.
Irán preqentados en o ro
tu Sclima. Tu pallevan una espec1~ de ~do al cuello un adorno
no tienen ya encan~
no me deleitan ya;
' y de las oreias
lacio, tus bafioq, tus J~ • Ron ellos comparados
exqm"sitamente J1Uhmer,Cuel,.,an
• &lt;los
en
forma
de
~on1z~n
••
•us
n:riccs
están
decorada~
nel,e á tomarlo~. ~i ':bdalla ! Oh! d~m~. tu
ares de pen'11ente,, ) . . t
on muy blancos e
con el comz?n de. o de,·uelvelo á su pnm1tivo
P
&lt;l
'"-us &lt;l1cn es 5
nrn
del mismo mo o. ._ ti ·rablementc con 5U ne.,
~orazon querido m1 '
~
·an1· 8 y las grutaR- que eran antes ¡,.nales, y contrastan a i'.1b1a del tobillo rodean. la
dueño. • Lo, J. me
.:: 1·mº
•n no me causan
le tu ..,e
i
.., ,
•
o
tez.
Un poco ma.;- arn
·uas cuyo som"do eomel favonto retiro '
1 ranada me tientan en
.
rt!ls &lt;le campam
¡nernn dos so
&lt;le la mú5ica.
.
placer; el man~r y a gthampaque•, y el olor
ci&lt;le con el com¡,as
estas líailarma•, alvano . la fragranc1a de los dan ,·a: mis doncellas
Las danzas ejecuta&lt;lns ¡,or. d·1~itlualmc11te, son
· n o me• agra
de las' especias
. &lt;le,ió 'de tener encanto·• 1
d
otras m •
.
la
mus1ca
a
, tu
gunas veces parea as, y, ti as . cada una de el as
no me deleitan Y
•
&lt;lo dueño, vuelve a
1
para mi. Vuelve, mi ama n y con él volverán de 1, muy curiosas y caracte;.1:r cv ~xpresn una accion,
Selima, restituyela tu co~o
tiene su nombre pecu _1 iÍel ánimo i en una 11~nue,o todos los placeres. representaciones hemos
un :;·uceso ó una
. 6 emoc1on
e con e1 ep ·1teto de "poesm
labra puede cah cars d
ns que pre,enciamo•,
Las bayaderas cuy~e 1
cinco en número,
.
,, Las anz.
b capita son
&lt;l
1 Raya" por la pequ~na
presenciado en es
- tres yarones forman o en rdel Omovimiento.
. . cidnd y gracia;
uer n ., " El saludo a ~uma ,na
á las cuales aco~_Pª;:Oocho personas. Las hemT',,,,doun
ejecutado
con
• A11---.,'
,,,,,,,. el "robo
todo una compama
. trumento1 que tocan
,
.
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por
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tos es el anciano Ram ng_on,
e
a· oun \'
1l
los hombres: uno de es
uia que toca los c1mVisnn" por ~ rr &lt;le.la daga por las mismas;
de Indostan" o danza • ,, ó baile del amor por
un bracman de alta 1:::os Savarana y Deva._y por u'ltimo el "Malapu
b -'es. los otros dos 1
.
t.oca un tamboril
"' ,
.
. el primero
,
naunnon son Jóvenes,
·e de flauta &lt;le bambu
todas lns bayade~as.
r una idea por c~crito &lt;l_e
-.,~J
1 Otro una especi
u. t
Es
casi
impo~1ble
d\eza
&gt;eculiar de los mov~cillndrico Y e
•d
mas melancólicos. c.s os
los pasos y &lt;le In nat~ra. as ~ •olo podemos decir
que produce los som os .
endientes enormes, y
m ientos &lt;le estas bml_arm '&lt;l ,la• danzas usuales
, . cos llevan en
p
El centro de In
musi
. las
d oreJas
turbante.
(1 llll"Una e '
q
ue no se parecen t ., E
a á las cuales exusan una especie e
·110 fuerte. El bu,to,
.
d ulta de urop. '
·
t
tla
de
amar&gt;
·
·
J
en Ja soc1eda c
·on v sentimiento.
frente está pin a
d
y la prenda pnnc1pa
ceden con mucho en ex¡,res1 brazos y piés van _desnu os~os pantalones de seda
de su traje consiste l~n uierna y una especie de
• hasta me, in P
que b RJaD

:;:

llE 111STOUI.\,

~~:S

•
EL
CARBON DE.
túnica rodeada al cuerpod. · ..·mo, son cinco en núCOl\IPARACION ENTREL
ORO
1 1
.
como ya in-n
o
' son dos Jo,·en
·'
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Las WUJeres,
PIEOHA Y E
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ro
• y seis
• an- : sus .OJOS
me . S®11.,.u-1Jun
. , á diez
05
.
h ce do3 ó tres aiío~ por un
EN una obra publicada ª1 una comparaciou enbelfüimas de qumce muy expresivos, y su vn·a- ¡ e e•tab ece
'
,
estadista espnuo '
.
&lt;le oro v plata de Amene..ros y brillantes "º?
en extremo agradable~.
C
tre el producto de las mu~~ de in..Jaterra, de la
idad y alegres sonnsasd . se llama Tille. Es
1 bava era,
•
rica y las &lt;le carbon de pie rn I d; lns minas de
La mayor de as
, devota é instruida ; tiene
'
l oducto anua
gran sacerdofüa, muy
rostro señales de
cual resulta qu~ e pr, 18 000 000 tle tonelndas &lt;lá
. - _ . no hav en su
.
carbon que asr1ende a ' - ' fuerte&lt; incluyendo
treinta Y do, ano,'
. •. de mediana estatura·
000 000 de pe,os
,
.
un valor de 00, ,
. ·
e el de las rnrnus
juventud hi de belle~ . n:~rantc, y en su mod_o d_e
_
·to
mientras
&lt;¡u
.
J·ornales y otros ga, ~,
"d mcion l&amp;.S m1•mas
su mirada es grave )_ pede melancolia muy d1fic1l
de
t
oro y plata ornando en cons1 e lo cual &lt;la• una
bailor hay una esp~c1e d
olver á llevarse á su
lOO 000 pe•os:
bon &lt;le piedra de
de describir. Ha Jura ~, v ncs bailarinas come- j cargas no pasa de 44, . ,
&lt;le 1ns mrnas de car oro y plata elel
ventaia
ú
favor
país nativo á _las cuatro ~~vee todo amor cris!i::111?. 1
•
tra de las ,1e
Inrrlaterra Y en con
de pe•os fuerte;;.
tida, á m cmdado. ¡,uro tal tiene el prinlcg10
.4.many
e• carn&lt;la ) como
x:e,o .Mundo de 45,!JOO, 000 2 X

Toll. \'III.

o

&gt;
...

...

�EL 1;xSTIWCTOH, O REPEH'IORIO

DE IJ!~'l'OHL\, BEJ.L.\::i J,E'l'it.\S y .\HTES.

,..

..

e

CULTO TllIDUTADO AL RIO NILO POH LOS EGIPCIOS.

1

1,lemcnte clcrndo, sobre Ja3 cabezas del pu~blo,
brillaban miles de vasos de colores formnndo cifras
V signos reprcsentatil"OS de los caracteres snccr1l11tales de la época ; los sacerdotes se paraban de
t~echo en trecho á contemplarlo~, expl!can~o ~n voz
nlta al pueblo el significado de J~s mscr1pc10nes.
( • do llerraban á la orilla del r10, entraban los
,uan
"
,
d
d
on
sacerdotes en un bajel magnifico e~ora
e
flores de loto y otros adornos, y tamb1en v1stosa. a·'o
mansamente
~edetemen t e 1·¡ umm
u • Naveaando
"
.
.
nin el bajel en el centro del rio donde tlebm cel~b~ar,e
. .
en
la parte pnnc1pnl
de 1a ceremonia', que
. cons1st10
.
.
o"ertorios
de
mirra
e
mc1enso.
Los
orac1oncs y 1 '
•
•
•
•
egipcios no ofrecieron sacrificios sangrientos a su.
deidades hasta. el tiempo de los Ptolomeo:·
Para facilitar el acomodo &lt;l~I g~an num~ro de
forasteros que acudian de parnJeS i.hstantes a pre. 1as fie•tas
del Nilo' se levantaban
sen&lt;:1ar
•
.
• tablados
d
á alguna distancia de la escena mmed1ata e. bU
celebracion: el golpe de vista. era en extrem_o imponente• La brillante iluminacion de la
b crndud
.
refü•ada por la multitud de columnas, o e1isco~ y
~ r¡ue encerraban sus. cien
· pue rtas ·. la
colosos
. extruor.
dinnria y magestuosa elcvacion de~ _ed1~c10 de~tinado al culto de la &lt;lehla&lt;l cuya benefica i~fluencrn
~e deseaba 11ropiciar: la arrodillada multitud CJUe
~ubria cual mar un vasto espacio de terren? con
una den,idad no interrumpida, y en la cual re_mab~
un silencio tan profundo como la muerte m1.s ma .
d porte \"eneruble de los sacerdotes que cu~iertos
de blanquísimas túnicas espnrcian con sus mcensarios de oro la inocente ofrenda sobre las r~splandecientes aguas del ~o: los. ~ce~tos _no.
tcrrumpidos de la nrinomosa mus1ca, y ultima
mcnt&lt;', el no menos interesaifte espectác~o de uua
. t
. ble fila de bárbaros• prom1,cuamente
111 ermrna
•
f
ezclados cadri uno de los cuales aparec1a en uerte
m¡·1ern pu'r el re•¡,landor
de la intensa pero suave
re
ll
. "u11dia por debaJ· o y en, torno de e os:
Juz que se d 11
''-u'a
1 "~ formar
to11o con t r1u
. un .espectaculo de los mas
randiosos que pueden uuagmar,e.. .
g C uan d o la
, ceremonia llegaba. a cierto
• • pu11to,¡
cesaba de repente el sonido de In mus1ca, y o
. prof1mdo sucedía gradual111cnte
un
si·¡e11c10
.
. .
. mur_.
nado
¡ior
la
orac1011
o
1111·ocac1011
promu11 o ocas10
.
¡
..
t
·a
la
cual
¡ironunciada
en
voz
baJa
por
p1cia or1
,
· d os
d t Pasaba de boca en boca, extenchen
~~º~
. ose
á producir UD
por l as masaS has..,. que Jle11abn
"
ruido semejante al sordo bramido de una ma~ tempe•t uosa. D urante esta parte de la ceremoma, los
d
sa~erdotes continuaban por intérrnlos derraman o
. .
,n"radas,
y cuando
desrnc1enso
sobr e las aauas
"
o
.
.
•
1endiez
minutos
la
111Yocac1on
s1
pues d e pasados
.
.
h au1a
,.· cesado "ª
c1osn
, , era instantaneamente .se.
gmda
por una tremenda ..,
, uui I er$nl .excla11111c1011
.
de triunfo bajo cuyas contínuas vibrac1one~ parecin
e,tremecerse la tierra misma.
•
.
Con esto concluia el rito y quedaba complet,1da
. . • n de la deidad tutelar:
1n prop1ciac10
. . ,el resto de
. la,
n-&gt;che era dedicailo por los eg1pc1os a In Rlegna l

?

I'iU"IDACIO-:. DEL RIO NTJ.1'1,

L.1 escasez de llu,ias que se experimentan en el

11idatl. El templo dedicado al culto del Nilo ~e
alto y el bajo Egipto, y la falta consiguiente de
hallaba situado fuera de las puerros de Tebas, y
nguns de pié, hubieran hecho de toda aquella
podia considerarse como el edificio mas bello y
,·asta p~rcion del continente africano un de$ierto 6
grandioso de los muchos que entonces ostentaba
paramo inhabitable, si la naturaleza no hubiera
aquella magnifica metrópoli. En la ocasion preprovisto el modo de suplir esta falta por medio de
sente divisó.ndose claramente al resplandor de las
las inundaciones periódicas del Nilo•. Este rio
vistosas lúmparu sus varias p8.1tes componentes, el
niogestuoso saliendo de madre todos los aíios á
propilon, el obelisco, la pirámide y las estútuns
¡1rincipios del verano, é inundando enteramente con
colosales, presentaba en sí mismo el aspecto de
sus aguas las tierras adyacentes sobre las cuales
una gran ciudad. La entrada principal, á alguna
deposita un limo rico y jugoso, las fertiliza y cubre
distancia de la cu~] se detenía el gentío, estaba
de una vegetacion lozana : no es pues estraño que
brillantemente iluminada, elevándose las luces á
los egipcios desde el principio del mundo se hayan
una altura tan considerable que parecían mezclarse
envanerido en la posesion de un rio á que sin duda
con las estreUas. La gran puerta del centro sosdeben su exfatencia, y que hallando en él su alitenida en ambos lados por estíttuas colosales de
mento, su riqueza y su felicidad, le tributasen un
noventa piés de alto se abria entonces lentamente,
culto supersticioso como á su divinidad tutelar, cey se presentaba una magestuosa procesion comlebrando funciones anuales con el fin de propiciarla.
puesta de los sacerdotes del templo en sus hábitos
La estacion en que se celebraban estas fiestas
pontificales la cual moviéndose al compas de una
era el principio de la primavera: empezaban por
música solemne, expresiva de sentimientos huuna iluruinacion general de extraordinario esplenmildes y suplicatorios, llenaba á los circunstantes
dor. Millares de vasos de colores cubrion no tan
de una veneracion profunda, preparando su espísolo los templos y palacios, obeliscos y columnas
ritu para la magestad de las escenas que debian
osi como la humilde habitacion del artesano, sino
seguirse.
que lucían suspendidas en fantásticos y graciosos
La fachada del templo daba frente al rio del cual
grnpos de una casa á la otra, hasta que la ciudad
distaba unas quinientas varas. Los cxpectndores
• toda emitia un raudal de luz igual á la del din. A
se colocaban en ambos Indos con la mayor regumedida ,1ue In claridad y resplandor proredente de
laridad hasta la orilla misma del agua, dejando en
esta casi sobrenatural iluminacion tomaban mayor
el centro una calle espaciosa por donde avanzase la
fuerzo, se veia á los habitantes enea minnr,e en
, procesion. Los sacerdotes caminaban pareados,
1111mcro~as ma~a• á In escena de la pr6xi111n solemprecediémloles un ~olo i11di\"iduo que era el gran
sacerdote del t&lt;'mplo, y seguidos de un crecido
/ número de mí1,icos que marchaban por el midmo
• \'ea~c El Jo5tructor, tomo 111, pfi.¡ioa 263.
óulcn. A los do~ lados de In carrera y considera-

I,

m:

.n

• !.os e¡;ipcios llamabu,n bárbaros 6 toi!os los que hlllaban
una lengua tlisti11ta de la suya.

• las di\'ersiones de todas clases. Los sacerdotes
;egresaban á su templo por el mi,,mo orden ~-u &lt;¡_u•J
hahian venido, y los mú,;icos c¡uc loo segumn 111mc1liatarucute se esforzaban pnra expresar e~ sus
melodiosos acentos la alegría unh·ersal que remaba.
en todos los corazones.
El grabado que antecede manifiesta el aspecto
que presenta hoy el Cairo durante una de las
inundaciones del Nilo. Las aguas penetra?do en¡~
ciudad cubren las pinzas y las calles, obligando a
los habitantes á refugiarse á los terrados de ln~
casas: este suceso que llenaria de espant? y terror a
un forastero que ignorase la causa, es alh celeb':11.du
',1 con fiestas y regocijos. Por la noch~ la~ fam1_hns
se reunen en botes adornados de ta¡ucen11~, ricos
almohadones y toda clase &lt;le com·enien~ias, _Y c~lcbr11n el crecimiento de las aguas con 1lumm11c1on
general.

m.

Il!JE\'O,

UISTOlUETA ::PABA

:r.os NrÑos.

(Conchuion.)

Nu ocumo cosa notable en el valle durante el
itnierno siguieute: los carboneros divicfaron . ~u
tiempo entre sus labores en el bosque y el cultivo
de sus huertos : sus mujeres cuidaban de la ca,;a
y criaban gran número de gallinas; y los_ niños
preguntaban constantemente cuando volver1an las
fiestas de páscua florida.
Pero entretriuto la buena señora tuvo que luch~r
con grandes dificultades. Su anciano y fiel criado
que la había ~eguido en su retiro y manejado sus
negocios con tanto celo y fidelidad, se halla~a
gravemente enfermo y no podia por consecuencia
emprender los viajes que de tiempo en tiempo
solia hacer. Sus fuerzas disminuían de dia eu dia,
y á ml!dida que se acercaba el otoño permanecía
casi enteramente en la casa, saliendo rara ,·ez
de ella aun en los días mas templados. Su ama
no solo se afligia por los sufrimientos de este tiel
criado á quien apreciaba mucho, sino que se veia
ella misma en una posicion crítica, no teniendo
ya quien pudie~e ir en busca de las noticias ~e
que debian depender en gran parte sus procedimientos futuros.
Ni era esto lo peor. Un dia los carboneros al
volver al valle esparcieron la ,oz de que la noche
precedente se habian acercado á ellos en el bosque
cuatro hombres completamente nnnados. Dijeron
ser vasallos del conde Stromberg que acababa de •
llegar á las montañas inmediatas con nn lltquito
numeroso, y había pedido varias noticias rel:ttivns
á la situacion del pais.
Oswaldo el molinero fué inmediatamente á dar
cuenta de esta circunstancia á la señora á quien
halló sentada al lado de la cama del anciano
Bertrán. Al oir el nombre de Slrou1bcrg faltó

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�3-10

EL rns·muCTOR, o REPERTORIO

DE HISTORIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

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poco para que cayese al suelo. "Cielos," exclamó,
"este ·con&lt;le es mi mas cruel enemigo : ¡ Dios
quiera que los carboneros no hayan descubierto el
&amp;itio de mi retiro!"
El molinero 11rocuró calmar su agitaoion asegurándola que no habian preguntado por ella: los
soldados que solo se acercaron para calentarse á
la lumbre se habiau marchado al amanecer, aunque se creia que aun permaneeian en las montaiias.
"Querido Oswaldo," dijo la señora, "desde que
-,,ine á ocupar vuestra casa he hallado siempre en
·vos un sínccro y fiel amigo: quiero pues hoy contaros la historia de mis infortunios y vereis que
no tengo poca razon de alarmar1Il€, Estoy bien
~egura ele que no me reusareis ni vuestra asistencia ni vuestros eonsejos, y en ellos me fiaré sin
·vacilar." 'feneis delante de vos á la condesa Rosalinda,
hija del duque de Borgoña. Dos caballeros distinguidos, los condes Stromberg y Lindenberg solicitaron mi mano en matrimonio, pero el primero,
que es muy rico y poderoso, era vulgar en sus ideas
y vicioso en sua costumbres. Lindenberg por el
contrario era valiente y generoso, pero pobre en
comparacion de su rival, y aunque su patrimenio
era poco considerable, su espíritu generoso no le
permitia enriquecerse por medio de la violeucia.
"Escuso deciros que este fué el amante preferido.
.l\Ii padre sancionó mi eleccion : -el dote que me
fué sefialado nada nos dejaba que desear, y nuestra
felicidad fué completa.
"Stromberg engañado en sus esperanzas concibió
un odio implacable hácia nosotros; y aunque no
se atrevió á recurrir abiertamente á la violencia
esperaba solo la oportunidad favorable de satis-'
facer su venganza. Ocurrió una guerra ; mi esposo tomó las armas en defen$a de su pátria y se
afütó bajo el estandarte de su soberano. S;romLerg Jué tambien llamado .,:tl campo, pero bajo

diversos pretextos dilató sus preparativos y dejó
partir al ejército prometiendo alcanzarlo dentro de
breves dias,
"Apenas se vi-ó solo, atacó villanamente nuestro
castillo que había quedado sin defensa, y mi único
recurso fué una precipitada fuga. Con las po(!as
joyas que en aquel momento crítico pude reunir,
me coloqué bajo la proteccion y guia de mi fiel
criado, y con mis dos hijos llegué como sabeis á
este seguro retiro despues de un viaje en extremo
fatigoso y dificil. Era mi intencion permanecer
aqui oculta hasta que volviese mi esposo y pudiesemos arrancar nuestros -estados de manos del
pérfido usurpador.
" Bertrán solia ausentarse de tiempo en tiempo
á fin de obtener noticias relativas al estado de In
guerra ; pero hasta ahora sus informes no han
sido satisfactorios. Stromberg goza aun el fruto
de sq rapifia, y In guerra continua con varias alternativas; á lo menos tales fueron las últimas
noticias que me trajo, pero hace ya mucho tiempo
que se halla enfermo, y no le ha sido posible adquirir otras des&lt;le entonces: acaso mi esposo ha
perecido en el campo de batalla ó se hallo. prisionero en poder del enemigo; y Stromberg puede
haber descubierto mi -retiro. Si asi fuese ¿ qué
será ele mi? ¿ Qué será de mis queridos hijos 7
Lo. muerte es lo menos que podemos eSf)erar de
su crueldad. Oh! Oswaldo; hablad os ruego á
los carboneros y suplicadles que no me descubran."
" ¡ Descubriros!" exclamó el molinero ; "no
hay uno que no sacrificase gustoso su vida por
vos. .Antes que Stromberg pudiese haceros el mas
mínimo daño tendriit que pasar sobre nuestros
cadáveres. Nada temais, noble señora, pues no os
faltarán protectores fieles y valerosos."
Tal fué tambien el lenguaje unánime de los caTboneros cuando el molinero les contó la historia
de la condera.
"Que venga," gritaron todos, "que venga, y
le enseñaremos un camino mas corto para volverse."
Sin embargo la buena señora no podia disipar
sus temores: no se atrevia á salir de su casa ni
á perder de vista por un solo instante á sus hijos :
pasaba los dias y las noches en alarma continua,
y solo cuando supo que IR comitiva de Strombei~
se habia alejado de las montañas, se aventuró á
dar un paseo.
Tomando un dia de la mano á sus dos niños,
se encaminó por un delicioso sendero guarnecido
por ambos lados de árboles y rocas pintorescas,
el cual conducia á una gruta situada á corta distancia de la casita. Era un hermoso dia de otoño
clespues de varias semanas de lluvias y mal tiewpo.
Sen tose la señora al pié de un peñasco á la entrada
de la gruta, y se entregó á sus melancólicas reflexiones; los niños habiau ido á .jugar por la
pradera y cojer zarzamoras y flores silvestres. De
repente un peregrino se presenta delante de ella:
llevaba segun la costumbre de aquellos tiempos
un hábito de pafio negro cuya capucha levantnila
le cubría casi enteramente el rostro : su cahello

berg ! Ojalá me hallará ya á tu lado! Ojalá _pulargo que caía desordenado sobre los h?mbros, y
diese ahora colocar en tus brazos esos queridos
su larga barba eran Llancos como la meve, pero
niños
que apenas saliau de la cuna cuando n~s
lo poco que se divisaba de su semblante tenia atm
dejaste! OjalíL te hallaras ahora presente para 01r
la frescura ele la juventud.
por primera vez de sus labios i~10~entes. el ?ulce
1
nombre de padre! .M:e preguntms, contmuo volviendose al peregrino, "si aun amo á mi esposo ;
si su memoria es grata á mi corazon:" llamando
entonces á los niños que, parados á corta distancia,
observaban al forastero con tímidez, les dijo que
se acercasen sin temor, y colocando á Federico á
su la&lt;lo le dijo : "Ven, hijo mio, y repite la oracion que hacemos tod as 1as mananas
por p_ªPá"
•
El niíío cruzó las manos con reverencio., y alzando los ojos al cielo repitió con mucho fervor
las siguientes palabras.
.
._
'·' Oh bondadoso Dios I ten piedad de dos mnos
desuraciados: nuestro amado padre está en la
uue~ra · dígnate preservar su preciosa vida : pro"meternos' ser buenos y obedientes, para que papa,
este contento con nosotros y nos ame cuando
vuelva."
"Y tu Blanca," dijo la madre á la hermosa niña,
"dime cual es nuestra oracion todas las noches al
acostarnos."
Blanca cruzó tambien sus manitas, levanto al
cielo sus hermosos ojos azules y dijo con sencillez
infantil.
"Oh! padre Celestial; antes de acostamos ó.
descansar, te rogamos que defiendas á nuestro querido papá: concédele una noche tranquila y apaTan luego como la señora percibió al desconocible, y haz que tus ángeles velen sobre él. Tamcido volvieron á despertarse sus temores, y aunque
bien te rogamos que des un dulce descanso á
él la saludó respetuosamente, tardó algun tiempo
nuestra amada mamá á fin de que por algun tiempo
en desechar la idea ele que pudiese ser un enemigo
pueda olvidar sus penas y desgracias: si lo juzga
disfrazado.
oportuno tu sabiduría sea esta la última noche de
"Noble señora," dijo el peregrino notando su
su separacion, ó á lo menos concede á nuestro papá
agitacion, "nado. teneis que t~mer ele mí pues ~o
un pronto regreso."
me sois desconocida, antes bien os conozco meJor
"Amen, amen," exclamó lo. ya feliz madre, cude Jo que imagináis; sois Rosalinda de Borgoña.
briendo al mismo tiempo de besos á sus hijos con
Bien informado estoy de las calamiclades que os
la mas afectuosa ternura.
han obligado á buscar un asilo entre estas rocas;
El peregrino no pudo ya por mas tiempo con:
y vuestro esposo á quien hace tres afios que no
tener
su emocion. Sus ojos se llenaron de hígrimas,
habeis vi1,to, me es tambien perfectamente conoy en un instante arrojó á un lado el hábito de
cido. Desde vuestra huida ha experimentado diperegrino que cubría la armadura de un noble
versas aventuras, pero si aun amais á Lindenberg
caballero. Ero. jóven, fuerte y de bello. presencia,
y deseas tener noticias suyas, yo pue&lt;lo dároslas
y no otro que el conde de Lindenberg en persona.
cumplidas. Acaba de firmarse la paz; el soberano
Estrechándolos contra su pecho exclamó solloha regresado á la cabeza de un ejército numeroso;
zando; "Oh Rosalinda; mi esposa! mis hijos!"
vuestro esposo ha vuelto á tomar posesion de sus
La condesa permaneció por algunos instantes
estados, y el traidor Stromberg se lia salvado con
inmóvil
de sorpresa y alegria; ni podian los niños
una fuga vergonzosa. Al principio se refugió á
comprender el cambio repentino en la apariencia
estas montañas ; pero ha sido arrojado de ellas, y
del peregrino: por último despues que se tranya podeis consideraros ~mo segura de ~us persequilizó algun tanto, informó Lindenberg á su escuciones en adelante. Lmdenberg no al11nenta ya
posa que habia venido en su busca con un séquito
otro deseo que el de volver á hallar á su fiel y
numeroso el cual habia dejado á cierta distancia
quen"&lt;l a esposa."
. . .
. .
. ,,
á causa ele la aspereza del camino, y que habiendo
" El cielo sea loado por su rnfimta nuser1cord1a,
adoptado el disfráz de peregrino, ( costumbre muy
exclamó Rosalinda, y dejándose caer de rodillas,
general entonces entre los caballeros que deseaban
bañados en lágrimas los hermosos ojos, dió rienda
no ser conocidos) se había adelantado para asesuelta á las emociones de su corazon agradecido.
gurarse bajo aquel clisfráz de la salud y seguridad
"Dios de bondad " continuó, "tu has visto mis
'
de su esposo, y al mismo tiempo prepararla por
láo-rimas has escuchado
mis ruegos, y ronced'1" lo 'que cada din, cada horn, ~cada momento grndos á recibir hi agradable noticia de su regre~o.
dome
La rondcsa Je preguntó por qué medio habin
Lle estado solicitando. Oh Lindenberg, Linden-

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descubierto su retiro á lo cual contestó él de esta
manera.
•
"Nuestra reunion, querida Rosalindo, es la recompenqn de tu bondad hácin los pobres
•- de este rnlle. Por
• Y ma9
J,artic uI_armen t e Jos amos
ella
ha querido In Providencia restituir á tus hijos el
p:ul~e ~or el cual bon rogado. A no ser por tus
s?nhm1ttos ca~itntivos y generosos no nos veriamos _1oy reunidos y acaso jamas nos hubieramos
v~clto u ver_; pues te hollabas rodeada . de enemigo$ y hubieras podido fácilmente caer en sus
manos. Stromberg te perseguia con teson aun en
el momento de mi arribo á estas montaña~ ;\J' ,,,
,. le
-, 1I
• ' JTO.
J •
enscuo e rnevo sobre el cual se hallab
•
cr1to el mote
n es

1,

El que fia de Dios en fa proteccion
Ohtendrá eocorro en tribulacion.
''. Est~ huevo es el que, por la voluntad de Dios, ha
~ido. rnstrumento de nuestra reun1·on . D nran te
varios meses he er,viado un escudero despues de
otro en busca tuya, pero en rnno : por último uno
dde ellos cuyo .nombre es Egbcrto, ,·o!Yio' desp
- ues
e una ausencia tan larga que empezabamos ya ,
d~~ar de su exiotencia: había raiJo en uu preci~
~,.1c10, y estaba para perecer de hambre cu1rndo un
Joven
le descubrió
situaci;n 11orr1·1.1
1 r
, y le d1•1.en
. enaquella
u e,
memoria de aqueI aconte ·a imento
·
. do.
Aec11111ento e,te
• l1UC\"O con un mote tan apro¡na
p~~as lo n, cuando con tanta sorpresa como rcgoc1Jo conoci tu ~etro. Nos trasladamos inmcdiat~mente ú. la residencia del cantero donde babia
sido E~berto_t_an humanamente tratado, y tomando
por guia al Joven á quien socorristes he podid0
ballar
8i tu corazon· no te'h UulCT!I
,. ·
.d tu
l retiro.
.
SU•
g~~1 o a idea de dar una pequeiia funcion á los
n'.uos del. valle; !!i no hubieras pensado en com~
binar la rnstruccioo con el ¡,lucer por rued.10 d
los
sobre los huevoq·, y si· m1sque.
e
'd motes
p ., escritos
.
r1 ~s eucr~co y Blanca hu hieran sido menos t'aritatJ;os hncm el pobre forastero, este diu felíi no
hubici:i ~caso llegado aun. De este modo el acto
ma$
con un es, . trmal
d . de uenevolencia• eiecutado
•
J&gt;mtu esmteresado, atrae la bcndicion de Dios
aun en e~te muudo sobre el que lo ejecuta A
dáos de esto hij?s mios, y estad siempre. pro;;;;
ú. hacer todo el bien que podais: seguid el ejem lo
de Yuestra querida mamá., aux,·11·ad u1 oeces1. tauP,o
compn~ece_d ~ afligido: sed misericordiosos y ob~
.
dtcndre1s misericordia.
.
• confiando en la protecc1on
e vuest~o _Criador, continuareis experimentando
cu_mphmiento de la eterna verdad de que ofrece
n eJemplo tan notable nuestra propia h1'sto .
Refle x1oua
•· d seriamente
, ·
rm..
en los sucesos de este dia
~oned vuestra confianza en Dios, seguros de qu~
el nuhnca os abandonará. Voy á mandar en"'arzar
este . uevo
. en
. pe r¡ns Y oro, Y suspenderlo "en un
pnraJe prmc1pal del castillo como un monumento
de , lo. bondad de Dios y á fin de que sirva
.
de
estimulo para merecerla."
Como_!ª se iba acercando la noche, el conde
aco1?pano 6. su esposa á su casita en el rnlle .
corriendo los dos niños á corta distancia delant~
de ellos. ,\ su llegada hallaron ú Eghcrto y

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1

UE lllS'l'OlllA, BELL\S LKl'lUS Y ARTES.

EL l~$THUt,'TOH, O HEPERl'OBIO

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"En verdad que no hemos hecho nada por esta
buena sefiora," contestaron con emocion, "ella es
la que nos ha colmado de beneficios."
El conde conversó por largo tiempo con los
buenos aldeanos hablando á. cada uno Je ellos
separadamente, y todos admimron su cordialidad
Y benevolencia.
El conde de Lindenberg permaneció varios dins
en el ,·alle, y antes de su partida dió una funcion
á todos sus habitantes. El molinero, los carbonero_s,_ los caballeros y soldados que formaban la
cc,m1bYa del conde, y el mismo Lindenberg In
condesa y sus hijos, se sentaron á la misma m~sa.
Por la ~o~b~ hizo varios presentes á sus huéspedes
con especrnhdad al molinero. No fueron olvitlndos Eduardo y su fnmilia, pues el conde les $e-

permanecen en su compañia, la Manuela se casó
fuera de casa y murió hace un año. En 1800 hn\hindose un dia en sus quehaceres de casa y cocina
sudando, tuvo precision de salir á fuera á tiempo
que J101ia y hacia viento, y de resultas del aire ~
agua le sohrevino un parasismo que le embargo
enteramente los sentidos por término de cuarenta
y ocho horas; recuperando despues el conocimiento á beneficio de caústicos y otros medicamentos; siguió en cama por un mes sufriendo con
frecuencia dicho parasismo aunque !a atacaba con
menos rigor y duracion: pasado este tiempo se
puso en pie y en bre,·e oh,ervó una l1inchnzon
uní versal, que despreciada en sus principio8, se
aumentó tanto que parn el próximo diciembre de
dicho año de O volvió IÍ encamar.
En los 10 ó 12 dias primeros se movin y sentaba
en cama, al cabo de los que recibió la noticia del
fallecimiento de su madre, causándole nuevamente
,
lo. repeticion del anterior accidente ó parasismo, y
aunque volvió en sí, no obstante le dejó inmovil, L1
hinchazon se hizo monstruosa y todos los síntomas
llego.ron á su mayor altura: asi fue siguiendo hasta
febrero de 1808 en que la hinchazon se rompió
por varias partes, formándose muchas llagas que
por algunos me~es manaron copiosa cantidad de
aguas, con cuya evacuacion se Je fue minorando
la hinchazon; se le han cicatrizado las llaga~, excepto una grande que tenia en las asentadems, que
por ser muy profunda y pútrida engendró en su
FENOMENO EXTilAORDINAUIO t.
~eno porcion de gusanos, que fueron estinguidos ñ
fuerza
de medicamentos. He dicho que el líquido
RAROS arcanos encierra la naturaleza humana,
que
de
las llagas emanó, fue con abundancia, y
muchos presentan las historias dignos de contemplacion del hombre; pero tal vez ninguno tan pro- efectivamente ha sido tal, que el gergon, sábanas
digioso y admirable corno al que contiene la si- y camisa se corrompieron, de modo que fue preci~o
sacarla en brazos, ponerle nueva cama, sábanas y
guiente relacion.
camisa, sin que desde entonces (el aiio de 1808) se
hubiese despojado de dicha ropa ; solo si una sá]Jrer.,e descripcion de la t:ida !J utado de la. enferma bana con que está cubierta; pues no admite mas
ele Santa A/aria de Gonzar llamada Josefa de
ropa tanto en verano como en invierno, sino esta que
la Torre, dada por el actual cura D. Benito Lnrcu se le renueva algunas veces, como tambien un pay Barreiro.
fíuelo con que se le cubre la cabeza. Queda dicho
Esta enferma nació por el aúo de 1772 ó 1773 en que la repeticion del accidente la habia puesto inSanta Maria de Gastrar, distante legua y cuarto móvil y en esta disposicion subsiste.
Su postura. desde que se le puso la última camisa
de la ciudad de Santiago, en casa del cura párroco
es
recostada, algo inclinada al lado derecho, las
hermano de su padre Juan de la Torre, casado con
María Nieto su madre, en cuya compaííía Yivieron piernas desde entonces, digo, desde que cayó en
educando á In sobr.edicha hasta la edad de 16 años, cama, que fue en diciembre de 1806, siempre las
en cuya época murió el referido cura, tra!ladán- tuvo encogidas, de suerte que la parte anterior de
dose por este motivo ella y sus padres á la parro- los muslos se unió y carnificó en parte con el bajo
quia de Santa Eulalia de Vigo, de donde eran vientre, llegando las rodillas á igualar con el pecho,
naturales y tenian sus bienes. Al cabo de siete y las pantorrillas quedaron unidas á la parte posaños se casó en esta de Gonzar, distante de la pre- terior de dichos muslos. En los principios de su
notada ciudad de Santiago, cuatro leguas menos enfermedad usó de medicinas y tomó algun alicuarto, con Roque Tojo, Jahraclor, de quien tuvo mento; mas como entonces padecía vómitos muy
antes de enfermar tres hijos que son Matías, Ma- continuados máxime cuando comía y bebía, se Tió
nnela y Josefa; aquel y esta siempre estuvieron y obligada á dejar toda clase de alimento. Era tan
fuerte la repugnancia á él, que tan pronto trataba
de tomar algo se le alteraba el estómago de tal
modo que por último vino á vomitar sangre. En
• S. :\Jateo vii, 11 ; S. Lucas xi, 12, 13.
vista de esto, por consejo de los médicos, no Fe le
t Esta interesante dcscripcion se ha publicado en Santiago,
vohió á instar con mas alimento. Tnl novedad
y r o podemos menos Je llamar la atencion de nuestros lecllamó muy particularml!nte la ateucion del cura,
tores sobre un hecho que pareceria iucreible, sino le atestii¡nc al tiempo era D. José Jncinto del llio, hoy di¡;unsen persona, de cuya veracidad no puede dudarse.

í,uló una 11ension para su subsistencia futurn.
l\lnrtn continuó en el servicio de la condesa.
La víspera de su marcha reunió el conde á todos
los niííos de In aldea y les lmbló de esta manera.
"No quiero, hijos mios, que la residencia en este
valle de la condesa Rosalinda se l&gt;orrc jamás de
vuestra memoria: asi que todos los años se celebrara por la Páscua una fiesta de h cual formaran
parte huevos de colores. La festividad de Páscua
es ocasion de general regocijo, y su cclebracion
dcue despertar en d corazon de todos aquel amor
cristiano que es ln verdadera esencia de In rcligion. Asi como Dios nos ama, debemos nosotros
amarnos unos á otros, y todo§ sa.bemo~ que el amor
de Dios luícin el hombre excede lll del padre mas
afectuoso Mcia sus bijos: de este divino amor
puede servir de emblema el huevo que hubci, rcribido, con referencia á las palabras de nuestro
11ivino Redentor, '¿ O quien de vosotros es el homl,re á quien si su hijo pidiere un huevo le dara un
e,corpion ? Pues, si vosotros siendo molos saheis
dar buenas dádh·as á vuestros hijos: ¿ cuanto mas
vuestro rndrc que está en los ciclos dará bienes
í1 los r¡ue se los pidan•?'"

Eduar~o que los hnbian precedido para anunriar
al .aucrnno Bertrand el feliz arrilio de su amo,
cuya_ agr~rlable noticia había yn producido una
amehorac1on
muy notalile en su ·•alud • Ed nnrdo
d¡ ,
s~- a e anto gozoso á saludar á la sefiora y los
01110•. ' y Egbcrt o lll'd"
JO respetuosamente liceucin
para besar la genero!a mano de Ro ¡· d
con la
d
.
sa in a que
ayu a de Dios le había preservado de
1~ muerte. El conde abrazó á su antiguo sir
v1e~te, y dió afectuosamente la mano al hue;
molinero que había venido á reeib"1rle e
t J á¡
Y ongra~ ar a condesa. Cenaron todos juntos ú petic'.on del conde, y nada faltó á la felicidad de los
c1rcnnstontes.
El ~i~ siguiente todo era alegria en el valle
La noticm de que un gran señor babia lle"'ndo ;
que este gran señor era el espO$O de su bo~clad,
protectora ~~odujo. una sensacion extraordina:~:
en cada fa!Ulha. Jovenes y ancianos se diriaieron
resurosos á la casita á ofrecer sus respetos ainohle
orastero. Recibiólos este con mucha cordialidad.
los ~aludó afable, dándoles gracias ¡ior todo lo qu~
habmn hecho cu favor de su muger é. hijos.

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�EL INSTHU&lt;...·roR, o HEPEHTOHIO
funto, pues esperando por momentos su falleciMueve algo la cabeza, y su rostro seg-un dicen los
miento, previos todos los auxilios de la iglesia, la
que
la conocian antes de enfermar, es con corta
a~istió personalmente treinta dias contínuos, alterdiferencia
como al principio de su enfermedac:l, ,in
nando con su capellan Don Andr~s Nabeiro, que
arrugas
ni
otra seíial de senectud: su rabello in,·ivia y Tive en e$ta de Gonzar. Conociendo al fin
clina
oigo
á
cano: los pulsos se presentan mas ó
que esta asistencia ~e hacia larga, y que la enferma
menos alterados á proporcion de las aflicciones y
¡,ermanecia en aquel estado sin comer y sin aproxidolores Yehementes que le afligen cnsi todos los
marse mas á la muerte, dejó de asistirla de condias; rara vez tiene tos, y siempre sin cxpcctotinuo, contcntúndo~e con hacerle una sola visita al
racion. Al principio de su enfermedad su&lt;lal,a
din, pasando asi algunos meses: lo ,·erificó despues
mucho, mas despucs no se advierte sudor alguno,
con menos frecuencio, pero sin dilatarlo mas de
ni mal olfato, ni parte alguna excrementicia de su
una ~emana, estando siempre muy cuidadoso en
cuerpo, á cxcepcion &lt;le que alguna que otra vez
inquirir si por algun resorte incógnito y sutil podia
suele
verter lágrimas. Preguntada si duerme,
tomar el alimento que le conservase la vida, mas
responde
que no puede saberlo, y solo afirmn que
todo fue en vano y quedó enteramente persuadido
tiene algunos parasismos que le embargan los senque vivia sin comer. Igual método han continuado
tidos por breves momentos, lo que tal vez podrá
D. Antonio María lllercndo, cura suce,or al sobrellamarse sueño. Su habitacion fue siempre y es
dicho, y D. Jacinto Autonio Cernadas mi anteuna cama sita cu la cocina próxima al sitio en que
cesor. He conocido y tratado á estos dos últimos,
sus
domésticos encienden el fuego para el uso
quienes me nsegumron no podia dudarse que la
ordinario,
cuya cama está circundada de tal,lndo,
&lt;licha enferma vivia sin tomar alimento visible.
á las que el vulgo suele llamar alcobas.
Igual asercion he oi&lt;lo á D. Juan Gonzales Azuaga,
Si consideramos á la enferma en lo moral, no
sobrino del expresado Cernadas, en cuya compañia
cabe
duda en que su vic:ln. l1a sido siempre ejemplar,
vivió hasta que aquel murió: fue mi coetáneo en
habiéndola educado sus padres y difunto tio en el
la universidad de Santiago, sugeto de conocisanto temor de Dios, instruida en aquellos princimientos filosóficos, principalmente instruido en
pios
que son la base de la religion católica : se
principios de la física médica, hoy residente en la
observó des&lt;le rns mas tiernos años muy inclinada
villa de Noya y comandante de voluntarios naá todo ejercicio de pie&lt;lad y virtud : antes de llegar
cionales &lt;le ella, asegurandome que este hecho
ó.
la puberta&lt;l huia de todos aquellos enredos
constaba hasta la evidencia. Se agrega á lo refepueriles á que naturalmente son adictos los niños:
rido el unánime dictámen de muchas criadas que
llegados los doce y catorce aiíos (tiempo en que
sirvieron en la casa durante tantos afios como lleva
ordinari11mente se &lt;lesarrollan las pasione~) se la
de enfermedad, y que algunas la sirvieron insóvió mas retira&lt;la &lt;le los ocasiones del mundo, y
lidum cuando la l1ija salia á los baíios por tres 6
tanto antes de casarse como &lt;lespues, su porte y
cuatro semanM. Todo Jo expuesto con lo que yo
con&lt;lucta esterior se dejaron ver regulauos por una
tengo observauo en los dos años que llevo de cura
prudencia ver&lt;ladcramente cri~tiana. Con resen esta parroquia no me dejan razon &lt;le duda sobre
pecto á las pasiones que llamamos del espíritu
el hecho, y por última prueba sirva la exacta y
como
soberbia, vanidad, envidia, &amp;c., nada &lt;le esto
cautelosa observacion que al efecto hizo el Excmo.
se percibió en ella : es cierto que algunas veces
Sr. arzobispo de Santiago D. Fr. Rafael de Velez,
llora porque se le ve &lt;lerrarnar alguna lágrima;
pues des1&gt;ando certificarse de este hecho, dispuso
pero á todo demuestra siempre una paciencia reque por diez y siete dias contínuos vigilasen altergular en sufrir sus achaques, y u11a conformic:lutl
nativamente tres padres maestros y un cura, todos
igual con la voluntód de su criador, tanto en lo
de su entera confianza. Estos, despues de no perpr6spero
coq¡o en lo adverso. Acostumbró~e 1,
mitir se encendiese fuego en la cocina, sitio donde
comulgar todos los domingos primeros del me~,
estuvo y está la dicha enferma, despidieron á todos
todas las voraciones de la Virgen y fiestas princilos domésticos, quec:ló.ndose ellos solos en observapales del aíio, incluso el din de S. José por ser el
cion, relevándose unos ó. otros por turno, y llamando
santo de su nombre. Estos son los dios en que
á algunos sacerdotes del pais, ú fin de poder pracsuele alimentarse con la sagrada Eucaristía, á no
ticar esta diligenci11. Despues de los 17 dias se
ser que por alguna incidencia no pueda proporretiraron evidencia&lt;los de que la mencionada enrionársele, como ya se verificó pasando dos, tres,
ferma vive sin alimentarse. Los testimoniales de
y
alguna vez cuatro meses. Se confiesa ó reconc,ta observncion deben hallarse archivadas en el
cilia
todas las semanas; pero no comulga ~ino en
palacio arzobispal, como igualmente las del citado
los dias referidos.
D. Jacinto &lt;lel Río, el que como primer observador
Es todo lo que sobre el particular puedo decir.
de esta rareza, escribió con maduro detenimiento
Gonzar 8 de julio de IS.'37. - B e11ito Lareu y
todo cuanto le fue obvio, y lo remiti6 á la secretaría
Barreiro.
del indicado palacio. Esta enferma está ciega,
Los incrédulos tendrán q11izá este relato por
con· entera privacion de la vista corporal desde el
paradoja, y otros lo atrihuirán ó. una causa sobreafio de 1808; el oido lo tiene muy regular, olfato
natural. El hecho es cierto, auténtica la relucion;
muy poco: habla solamente con su confesor, y
existe el cura que la extendió y firmó á peticion
raras veces con sus hijos¡ con aquel siempre que
del comandante general que fue de la provincia de
se proporciona: hablaba tambien con S. E. el
Lugo D. Joaquin Cayuela, y acaba de cerciorarse
~cfior nrzobi~po en las ,·ccc~ &lt;1uc fue ú visitarla.
por sí mim1~ el 2 de este mes el sefior brigauicr

345
':"
l&gt;E H ISTOHIA, BELLAS LETIL\S Y. ARTES.
d este fenómeno prodigioso, de
inda,.,ar
las causas e - .
. beber y sin
.
Ocaua,
~
comandante general deL opc0
D Frnnciaco
•
·•te sm comer m
•.
de los distritos de Santiago y ugo.
e~ta muJ~r que e:nlas funciones corporales ha~e
raciones, Y
•
onmigo y otros oficiales y
ninguna
de mi·1·t
y natural de este pa1s
E t jefe en umon &lt;'
c1· • eJercer
.
~
Como
I ar
. s ~ . d·viduos
de tropa estuvo en dicho ia a.
trcmta anos.
¡· l la imprenta este cuadro
1
,·arios 1n
.
. .t . la enferma en su casa, s1•t a en el lurrar
º de 0 g prescnto J&gt;Or mee 10 e e ando yuestros conoc1-v1s1 nr •~~
. de Santa María de Gonzar
c:le
portento,
p11m
que
aputr,
lumas
le
&lt;leis
el
Carballmo parroquia
1 p
t
.
ensayando vucs ras p
1
la orilla izquierc:la del Tambre, cerca e e . ucn ~
m1entos Y
'•
. d ·r .9 un enigma que 1e
verdadero
colomlo
)
csc1
re1
.
mprcndo
~rneiro ó. cuatro leguas escasas de esta ciudad.
d
alcanzo m co
•
visto y toca 0 , pero 110 d
El capitan del
vimos con admiracion y asombro aquel cuer~o
1838
Santiago 8 de enero . e_
.de Castilla 1G clc
erto ero con vida; el rostro natural, pero sm
tercer batallon del rcg11mcn
~rrug¡alguna, el cutis terso y blanco, y el cabello
línea.
liastante negro y poblado. .
Yirenfe Vazquez l'ardt1 •
'd
á
vosotros
toca
SlÍbios, naturalistas, me icos;

¡o

CHINA,

Una factoria er. Canton.

:1

el del barniz, el de alcanfor, y de sebo, todos de
.
turales de la China son muy
producciones n~ de práctica utilidad i pero
suma utilidad como puede colegirse por sus ~ombres.
variadas Y en gened
e han obstruido hasta
El ciprés el sauce y la acacia se ven tamb1eu en la
b · dificulta es qu
China, p;ro la madera que produce con m_as abunlas o na~
f aciones de los naturalistas, hacen
ahora las i~ves ig
cuenta exacta de ellas. 1 dancia aquel pais y la de que se hace alh un u~o
• ·
sible dar una
\
roas general y variado, es el bo.mbú. No hay _una
cas~ impo .
obras sobre botánica escritas en
Existen v~nas
ero son en general tan defecsola partícula de esta madera q~e no se a~hque
á algun objeto de utilidad pníctica. Los tiernos
:n!su:n
!ordinacion científica que llegan
tallos sirven algunas veces de alimento yero. roas
á "ser enteramente inútiles.
1 1 . 1
Los chinos prefieren el alimento veget~ a am- 1 comunmente pam hacer papel : y la cana misma
se emplea en la m1mufactura de toda cla~e de
t en las provincias septentnonales y
muebles, cajas, sillas, y aun casas, b_arcos, &amp;c.
ma~,dee;:~!s ~onde las tríbus errantes se alimentan
occ1. xclusivamente de carne, y donde por conseHasta los poetas han celebrado las vutudes del
casi e
. . po.l consiste en ganados.
b bú en su~ versos. Las fruta~ chinescas no se
cuencia la riqueza pr1?c1d
la China los vearo
· sabor·.
distin.,uen
ni por su variedad m· por su ~1co
p
t razon son cultiva os en
el pu;blo mira con indiferencia su cultivo, Y muy
:i::s \tiles y nutritivos con preferencia á lo;
rara vez hacen uso del arte de injertar; los ht'.ertos
g
adorno Escasea en genera
curiosos Y de mero
. : entre los árboles que ' frutales son raros, y ó excepcion de la naranJa,_ ln.
la madera de construcc1on .
el ino es
mora y el tsé-tsé (fruta dulce y jugosa co_noc1da
alli se crian conocidos de lo~ eu~o~:º;ecuJares nl
solo en la China) que crecen con abunc:lancm y rn
el mas comun, pero hay vanos o r
I del pope! • la mayor perfeccion, pueue &lt;lecirse i¡uc el carádcr
pais, tales como el árbol de la cera, e
'
2 y
ToM. VIII.
LAS

:~~:;;:ª;

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316

EL l~STHUCTOR, O IlEPERTORIO

general ~e In fruta es nlli inferior á In de Europa.
Poseen srn embargo todns las que se crinn en otros
puntos, y ademas algunas indígenas de su suelo.
De vegetnles comestibles hay allí una casi infinita
v~riedad. La China es muy rica en granos, particularmente en arroz, alimento esencial de sus
vidas celestiales, y en legumbres que cultivan con
mucho esmero. El algodon, la caña de azucar, el
1abaco y las plantas empleadas en el tinte se dan
t~mbien con abundancia; pero la grao pl;nta nac10nal usada no solo por los chinos sino que ha
venido á ser de uso genero.! en Buro~a, y un articulo de primera necesidad en algunos países, tales
como Inglaterra, Holandn y los Esto.dos Unidos
de América, es el té.
El. tomo II de EL INSTRUCTOR página 330,
contiene una descripcion minuciosa de la plantá
del té y su cultivo; por consecuencia nos limitaremos en este nrticulo á hablar de ella solo como
artículo de comercio.
Podrá colegirse In importancia del comercio del
té para la China por la siguiente tabla de su exportacioo anual. Ademas del inmenso consumo
que ele esto. planta se hace en el im¡,crio mismo se
exportan cada año para
'

,

•

Libras.

La Gran Bretaiín ............................. 33,000 ooo
Lns presi~en~iasde la India............... 2,000;000
Las colonias rnglesas del N. de América 1 200 ooo
Nueva Gales meridional . . ... . .. . •.. .. . .. . . '349:461
El Cabo de Buena Esperanza .• .... . ... . .
100,000
América ........................... _........... s 000 000
RUSia.............................................
.
, '
6,500 000
Holanda......................................... 2,000:000
Francia. .... . .. .. . ... .. . .. .. . ............. •. ...
230,000
Dinamarca............ ............. ..... .... ..
129 000
L~ .export~c!on para otros puntos de Euro;a y
Amcncn meruhonal es incierta.
Por la tabla antecedente se vé que la Inglaterra y sus dependencias consumen anualmente
sobr? 36,M0,000 libras de té, mientras que los
contrncntes de Europa y América consumen solo
17,459,000 libras. La poca política y locura de los
chinos en obligar á tan útil parroquiano á declararles!ª guerra, no es pues menos aparente que la
maravillosa supremacía comercial de la Inglaterra
a~bre todas las &lt;lemas naciones.
El ingreso que debe producir al imperio una exportaeion tan considerable de té es tanto mayor
cuanto que no existe acaso en el globo un artículo
de comercio tan sobrecargado de derechos. En
J&gt;rimer luga~ recompensa el trabajo del agricultor
que lo cultiva; despues el del factor que lo prepara. Paga derechos cinco ó seis veces durante
eu tránsito á Ca.nton donde despues de su llegada,
ademas de rendir una ganancia considerable á los
~ercaderes de Hong, y pagar los derechos imper1~es, .sufre ademas las estafas de los empleados ó
em1sar1os. del gobierno local. Paga despues un
flete conS1derable por su traslacion á Europa. Al
desembar~ar, (por ejemplo en Inglnterra) despues
de producir la correspondiente ganancia á los importadores, cae en manos del ministro de Hacienda
que lo sobrecarga con una contribucion ad-valo,-em

de ciento por ciento; y ~i á esto se añade el beneficio que del,en reportar los mercaderes de seguud!\
mano, que lo venden al púulico por menor se
colegirá que cuando llega ámanos del consumidor,
ha adquirido un precio infinitamente mas consideral,le que el coste primitivo.
Las factorías inglesas en Canton, una de las
cuales representa nuestro grabado, ofrecen un aspecto imponente, y manifiestan la importancia que
llegó á obtener alli la compalíia inglesa de las
Indias orientales. La ciudad de Canton situada
sobre el rio Taho que corre por su centro, contiene
unos 800,000 habitantes incluyendo los que viven
en botes sobre el rio. El movimiento comercial
ea allí muy considerable. Todo parece estar en
perpétuo movimiento, y sin embargo reina un
órden admirable. Pocos hay que ignoren que
Canton es el &lt;mico puerto donde se permite á los
europeos comerciar, y que á los rusos les está prohibido hacerlo por mar á causa de poseer ya una
comunicacion por tierra. Los americanos trafican
alli mas que ninguna otra nacion; despues de
ellos los ingleses, si bien estos exceden á los primeros considerablemente en el articulo del té. La
primera factoria inglesa en la China füé establecida
en la isla de .Amoy el año de 1676, pero fué destru~da durante la ~nvasion de los tártaros, que expel~eron á _los ~hinos y obligaron á los ingleses
residentes a huir á Tonquin y Bantan. Volvióse
á establecer la factoria en 1686, y continuó basto.
que el tráfico fué trasladado á Canton en virtud de
u~ decreto imp~rial. En este punto recibió permiso la compañia de la India para edificar una
factoria "favor concedido especialmente por via
de compasion hácia los forasteros á quien está estrictamente interdicha toda comunicacion con lo
interior del país, á causa de los temores que prevalecen de que la introduccion de los extranjeros
en la China tendria por consecuencia (segun el
tenor de las profecias antiguas) la total subversion
del imperio."
Las factorías europeas, á saber, las holandesas,
francesas, suecas, danesas é inglesas, están situadas
sobre.un cómodo muelle á orillas del rio. Las pertene~1entes á la Compafiia de las Indias son muy
considerables, aunque se hallan comprendidas en
corto recinto. Las diferentes factorías europeas
están separadas entre si, y sobre cada una de ellas
ondea el pabellon de In nacion á que pertenece.
Al frente hay una esplanada espaciosa que se extiende á lo IJlrgo del rio, donde los europeos sn
pasean á la caida de In tarde.
El comercio exterior de la China es tambien
considerable en otros artículos, particularmente
seda en rama, tejidos de seda, algodon, mahon,
porcelana, marfil, concha, ruibarbo y vermellón.
Los chinos deseando reducir el comercio á un sistema de cambio reciproco, prohiben la entrada en
el rio de Canton á los barcos que solo traen á bordo
numerario; esta disposicion unida á otras causas ha
producido gradualmente un aumento considerable
en sus importaciones, al paso que la exportacion,
exceptuando
el té y algunos otros artículos, hadi~mi.
mudo notablemente Jurante los últimos diez uiios.

DE IllSTOHU, BELLAS LETlUS Y ARTES.

¿ QUIENES FUERON LOS POBLADOUES
DE Al\IERICA 1
Los que no reconocen en los libros Santos el sello
de la verdad divina, ó reconociendolo no hacen
caso de lo que su autoridad sanciona, dicen que los
americanos no descienden de Adan y de Noé, creyendo, ó fingiendo creer, que como Dios creó al primero, para que fuese el padTe de loa asiaticos, asi
formó antes ó despues otros hombree para que
fuesen padres de los africanos, de los euroreos, y
de los americano,. Esto no se opone, segun UD
Rutor moderno, á la ,·erdad de la Biblia, porque si
bien Moisés no hace mencion de otro primer patriarca que Adan, fué porque no escribia la historia de todos los pueblos, sino solo la de los Israelitas. Pero ademas de que este ráncio sistema
contradice abiertamente la venerable tradicion, la
sagrada Escritura•, y la ereenciB comun de la
iglesia Católica (cosas en verdad poco importantes
á los ojos de aquella clase de filósofo,), se halla
desmentido por la tradieion de los mismos americanos, los cuales en sus pinturas, y en sus cánticos
se reconocen descendientes de los hombres que se
preservaron de la inundacion universal. Los tolteques, los acolhuis, los megicanos, los tlascaleses,
los tarasques, los mijteques, los chiapaneses, y
otros pueblos estan de acuerdo en este punto ;
todos decian que sus abuelos habían venido de
otros países; indicaban el camino que habían seguido, y aun conservaban loe nombres verdaderos
ó falsoB de aquellos primeros progenitores, que
despues de la confusion de las lenguas se separaron
de los &lt;lemas hombres.
El Sr. Nuñez de la Vega, obispo de Chiapa, dire
en el proemio de Bus Conatitxcione, Sinodale,, que
en la visita que él miamo hizo de su diócesis á fines
del siglo pasado, halló muchos calendarios antiguos
de los chiapaneses, y un antiguo MS. en la lengua
de aquel país, hecho por los mismos indios, en que
se decia, segun su tradicion, que un cierto Votan t
tubo parte en la construccion de aquel gran edificio, que se alzó para subir al cielo, por orden de
uuo de Bus antepasados; que allí tomó cada pueblo
su idioma respectivo, y que el mismo Votan fue
destinado por Dios, para hacer la division de la
tierra de Anahuac. Añade que en su tiempo babia
en Teopijca, pueblo grande de aquella diócesis,
una familia del nombre de Votan, que se creía
descendiente de aquel personaje. No pretendo yo
dar tanta antigüedad á los americanos, si no solo
demostrar que se creian descendientes de Noé.
De los antiguos habitantes de Cuba cuentan

• 7'res isti jilii

111,it

Noe: ab hi, dis$eminatum ert omne

gniu, h11minum super ui,i~er.ram terram, Gen. ix. Ftcil es
,mo 01nne hominum genus inhabitare super fuciem trnittrS&lt;t

terra-, Ac. xvii. No se puede espresar de un modo mas
claro el origen comun de todos los hombres, de Adan, y de
Noé.
t Votan era el principal de aquellos veinte hombres ilustres que dicrou sus nombrrs á los veinte dias del nño
Cbiapau~s.
·

:.1!7

muchos historiadores, que preguntados por los españoles sobre su origen, respondieron haber oido
decir á sus progenitores que Dios creó el cielo, la
tierra, y todas las cosas; que habiendo vaticinado
un viejo cierta gran inundacion, con la cual Dios
quería castigar los pecados de los hombres, fabricó
una gran canoa, y se embarcó en ella con su familia,
y con muchos animales; que pasada la inundacion,
soltó un cuervo, el cual habiendo hallarlo cadáveres
con que alimentarse, no volvió mas á la canoa; que
despues soltó una paloma, la cual volvió de alli á
poco, trayendo en el pico una rama de lwba, que
es un árbol frutal de América ; que cuando el
viejo vió enjuta la tierra, desembarcó, y habiendo
hecho vino con ubas silvestres, bebió de él, y se
embriagó: que entonces uno de sus hijos se burló
de su desnudez, y otro ~as respetuoso lo cubrió;
que cuando salió de su letargo, bendijo á este, y
maldijo á aquel; finalmente que ellos descendían
del hijo maldito, y por eso andaban desnudos, y
que los españoles que estaban vestidos, descenderian quizás del otro.
Los megicanos llamaban á Noé, Cojcoj, y Teocipactli, y los michuacaneses Tezpi. Estos decían
que hubo un gran dilu,io, y que Tezpi, para no•
ahogane, se embarcó en una nave, hecha á guisa
de arca, ó caja, con su mujer, sus hijos, muchas
especies de animales, y una provision de granos, y
semillu; y que viendo que las aguas disminuiaa,
dió libertad á un pájaro de los que alli se llaman
Aura,, el cual se quedó fuera para comer cuerpos
muertos, y despues soltó otros pájaros que tampoco
volvieron, excepto uno (el chupa-mirto), tan apreciado en aquellos países por el hermoso color de
sus plumas; y este le trajo una rama de árbol, y
que de aquella familiii descendían todos los habitantes de Michuacan. Luego ora nos apoyemos
en la Biblia, ora en las tradiciones americanas,
debemos buscar en la posteridad de Noé los pobladores del Nuevo Mundo.
Pero ¿ quienes fueron estos? ¿ Cual de los
hijos de Noé fue el tronco de aquellas nncionf's?
El D:. Sigüenza, y lB ingeniosa megicana Sor
Juana loes de la Cruz, creyeron, ~ congeturaroo
que los megicanos, y las otras naciones de Anahunc
descendian de Nepthuim, hijo de Mesraim, y nieto
de Cham. Boturini fue de opinion que no solo
proveuian de Nepthuim, sino de sus otros cinco
hermanos. El docto español Arias Montano se
persuadió que los americanos, y especialmente los
del Perú, pertenecían á la posteridad de Ofir cuarto
nieto de Sem. Sus razones son tan débiles que no
merecen refutacion. De las de Sigüenza hablaró
despues.
Los otros autores que no han querido penetrar
con sus indagaciones hasta una antiaiiedad tan
remota, han buscado en diversos paise: del mundo
el orígen de los americanos. Sus opiniones son
tantas, y tan dinrsas que no es casi posible numerarlas. Unos creen descubrir sus progenitores
en Asia, otros en Africa, otros en Europa. Entre los que abrazan esta última opinion unos
dicen que eran griegos, otros qut! eran ro~anos,.
otros los hacen españoles, irlandeses, curlande,~

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�348

EL INSTRUCTOR, O REPEU'l'OHIO

y aun rusos. De los que prefieren el origen ofriAmérica. Ahora bien ¿quien creerá que los egiprnno, unos lo atribuyen á los egipcios, otros ú los
cios, inmediatamente despues de la dispersion de
' cortagineses, otros ú los numidas. Pero oun es
las gentes, empezasen á erigir pirámides, y á sermayor la variedad entre los partidarios del origen
virse de geroglíficos, y que desde entonces arregla11siático. Los israelitas, los caldeos, los asirios,
sen sus años, y meses, en la misma forma en que desJos fenicios, los persas, los tártaros, Jos indios
pues los tuvieron? Todo esto fué sin duda posterior
orientales, los chinos, los japoneses, todos tienen
á la éJ&gt;Oca de que se trata. Ni necesitaban los
sus abogados entre los historiadore~, y los filósofos
americanos ver las pirámides de Egipto para consde estos dos últimos siglos. Otros hay que no hotruir otras del mismo género, pues para esto basllando lo que buscaban en los pnises conocidos,
taban los montes, verdaderos modelos de aquellas
sacan de las aguas la famosa Atlántida, pnra enviar
obras colosales. La forma piramidal es la que
de alli colonos al continente Occideutal; y aun
naturalmente se presenta al que quiere perpetuar
esto es poco, pues ba habido e~critores, que para
su memoria en un edificio, pues no hay otra que
qucdnr bien con todos, afirman que los americanos
ofrezca tanta elevacion con menos dispendio, disprovienen de todos las naciones de la tierrn.
minuyendose la cantidad de los materiales á meLa causa de tantas, y ton extravagantes opidida que sube la obra. Ademas que las construcniones ha sido el error comun de que pnrn creer á
ciones megicanas eran totalmente diversas de las
uno nncion originaria dt otrn, solo bnsta hallar
de loe egipcios. Estas eran verdaderas pirámides;
alguno afinidad en las voces de sus lengua~, ó alaquellas se componian de tres, cuatro, 6 mas cuerpos
guna semejanza en sus ritos, usos, y costumbres.
cuadrados, 6 cuadrilongos, de los cuales los infeToles son los fundamentos de casi todos aquellos
riores tenian mas amplitud que los superiores.
sistemos, que recogió é ilustró con gran erudicion
Las egipcias eran huecas; las ruegicanas macizas ;
el Dominicano Gnrcio, y que oumentaron los doctos
estas servían de base á los santuarios; aquellas de
c;;paíioles que reimprimieron su obra con adiciones
sepulcro á los reyes. Los templos de los megicano~
7
considerables. En ello podrá YCrlos el curioso
y de los otros pueblos de Anahuac eran de un dilector, pues yo creeria perder el tiempo en refubujo tan singular, que no creo que los haya habido
tarlos.
semejantes en ninguna otra nacion : asi que deben
Pero no puedo omitir In opinion del Dr. Sigüenzu,
considerarse como invencion original de los toladoptada por el ilustre obis¡,o francés Pedro Dateques, ó de otros pobladores mas antiguos.
niel Huet, y &lt;JUe me parece la mas sólida y racional,
Mayor analogia se halla en el modo de computo7
Segun estos escritores, los naciones que poblaron
el tiempo, que tcnian aquellos dos nociones, aunquo
el imperio megicnno pertenecían á la descendencia
no debemos olvidar que se trata de los egipcios
de Nepthuim, de la cual algunas familias, saliendo
posteriores, no ya de los primeros, de quienes nada
del Egipto, poco despues de la confusion de las
se sabe. El año egipcio era solar, y de 365 dios
lenguas, se dirigieron bácia el continente que nosocomo el de los mcgicanos : los unos y los otros
tros llamamos Nuevo Mundo. Las razones en que
contaban 300 dios en sus meses, añadiendo 5 dios
Sigüenza fundó su sistema, solo se J1allan indicadas
los egipcios á su mes Alc,ori, y 5 los megicanos á
• en la Biblioteca Mcgicana. Quisieramos verlas
su mes I::calli, en lo que convenian tambien con
expuestas con aquella fuerza y erudicion que su
los persas : pero por lo demos babia gran variedad
sabio autor cmplenria en la obra original: mas
entre unos y otros. El año egipcio constaba de 12
privados de sus apreciables MS. nos contentaremos
meses, y cada mes de 30 dios: el año megicano
con referirnos á Eguiara en su ya citada Bireligioso,
(púes del civil y astronómico nada se
blioteca.
sabe) se componia de 18 meses, y cada mes de 20
Redúcensc pues sus fundamentas ú la confordios. Los egipcios, como otras muchas naciones
midad que so observa entre las naciones ameridel antiguo continente, contaban por semanas:
canas, y los egipcios, en el uso de las 1iirámides, y
los megicanos por períodos de 5 dias en el orden
de los geroglíficos, en el modo de computar el civil, y de 13 en el religioso.
tiempo, en el trage, y en algunos usos, á que se
Los geroglíficos orno comunes á los dos pueblos:
aiíadirá quizas la semejanza del Teotl de los megipero ¡ cuantos otras naciones no se han serl'ido de
cnnos, con el Theutl, de los egipcios, que fue lo
ellos para significar de un modo misterioso los
que indujo ú Huet ú seguir la opinion de Sigüenza,
dogmas de su creencia! Y si los megicanos aprenaunque por diverso camino. He dicho que estos
dieron de los egipcios los geroglíficos ¿porqué no
argumentos son sólidos, y bien fundados; mas solo
les tomaron tamhien el uso de las letras? Se dirá
para formar congeturns, no para asegurar una
que porque estas se inventaron despucs de su scverdad, pues bajo este aspecto los creo sujetos á
paraciou;
pero ¿ quien sabe si los geroglíficos se
vnrias objccciones.
inventaron antes?
Sigüenza quiere que los hijos de Nepthuim soEl troje de los primeros egipcios habrá sido
liesen de Egipto para América, poco tiempo desprobablemente el mismo de los otros hijos y nietos
pues ele la confusion de las lenguas: y para sacar
de Noé: á lo menos, no hay motivo para creer lo
de aqui alguna probabilidad, deberla comparar las
contrario. En cuanto á las instituciones politicostumbres de los americanos, con !ns de los pricas de aquellos primeros hombres nada sabemos.
meros egipcios, no con los de sus descendientes,
Los mas antiguos Egipcios de que hay memoria,
e¡ ne muchos años despues se establecieron en Egipto,
son los que viTian en tiempo del patriarca J oscf,
y de los cuales no creen ¡irovenir los pueblos 1lt•
y ~¡ queremos parangonar sus usos con los de

¡

1

3-10

DE lllSTORIA, BELLAS LETRAS \' ARTES.
los mcgicnnos, hallaremos en lugar de sem~j~nza,
.
iclad • Nada de esto ~e .dmge
á
la mayor d1rnrs
..
,_,
dad
de
la
opinion
de
S1guenza.:
f
I
probar o. w.se
d d
únicameute á manifestar que no es una ver a
indudable.
. .
,,
El extravagante autor de las " Invest1gac1ones
dice que los megicanos traen s~ orígen de ~os apalacbites meridionales ; pero DI alega, DI puede
alegar una razon que dé verosimilitud á su ~aradoja. y aunque fuese cierta, quedab~ todaV1a en
pié ia dificultad del orígen de los m1~mos apala•
chites. Es cierto que para aquel escritor no hay
dificultades, pues á veces da á entender que, no le
desagrada el descabellado sistema del frances La
Peyrere.
Por lo que hace á mi opinion, me pa~ce conveniente reducirla á las siguientes c~nclus1on~s:
l. Lo, Americanos delCienden de dwer,aa nacwnea,
6 de diverla8 familia,, di.sper,a, dt,pues de la confimon de la, lengua,. No podrá dudar de esta
verdad el que tenga alguna idea de la muchedumbre, y de la extraño. diversidad de las-lenguas
americanas. En Mégico he contado a;; de las
conocidas hasta ahora; mas numerosas son la~ de
la América Meridional. Al principio del siglo
pasado contaban los portugueses 160 en el .l\~arañon. Es cierto que entre algunos de estos idiomas se descubre tanta afinidad, que muy en breve
ttc echa de ver el orígen comun de que emanan:
tales son la Eudeve, la Opata, y la Ta~ahumara en
la América Septentrional, y la Mocob1, la ~oba, y
la Abipona en la del Mediodia: ~ero tamb1en hay
otras muchas que difieren entre s1 ~as. que la Hcb ea y la Ilírica. Puedo asegurar sin riesgo de eng:fii:,me que entre los idiomas vivos y muertos de
Europa no se hallan dos mas diferente~ entre si,
que lo son las lenguas Megicana, la Otom1ta~ la Tarasca, la Maya, y la Mijteca, que son l~ domm~ntes
en diversas provincias de Mégico. As1 qu~ seria un
despropósito decir que las lenguas amencanas no
son mas que dialectos de una misma. ¿
es
posible que una nacion altere d? tal modo su 1d101:°ª'
ó I,o multiplique en tantos dmlectos, y tan diferentes que no conserven muchas voces com_unes; ó
á lo menos alguna afinidad ó traza de su or1ge~ •
¿ Quien, creerá lo que di~e el P. Acosta, a_tr1~uendo la especie á los megicanos, aun que tilll im~ugnarla 1 Esto es, que habiendo llegado los a~teques ó megicanos, despues de
l_arga peregr111acion al reino de l\lichuacan, qu191eron es~blecersc en aquel pais, atraiclos por su amenidad;
pero no pudiendo caber en él todo el cue~po de la
nacion, consintió el Dios Huitzilopocht~1 -~º que
algunos permaneciesen, y para ello~ sugino á los
otros, que mientras a&lt;tue_llos se banaban, le_s robasen sus vestidos, y ~ontmuase? su marcha, que
los que se baíiaban, v1endose 1mvado_s de ropa, y
burlados por sus compalieros, se enoJaron en ~les
términos, que no solo resolvieron queda_rse, s~ no
que adoptaron otro idioma, y q~e de _aqu1 provie~e
la lengua 'farasca. Aun mas mcre1ble e~ la historia adoptada por Gomara, y ~tros e~~ntores; á
"abcr, que de un viejo llamado I.J_tac -~fycoatl, y de
su mugcr ltm1cueill, nacieron ~eJS h1Jos, cada uno

&lt;:o?1º

ªº.

ablaba una lengua distinta. Linde 1os cuales h
· l''
tl
,
,,,
lh
e TC1U&gt;Ch Olmeut~ Gica
,ancad ,
11
mabanse , o
J/ijtccal y Olomitl, y fueron los progem~ores e
otras tantas naciones, que poblaron la tierra de
Anahuac. Esta era una alegoria con que los meicanos querían significar que todas aquella_s nog_
. un or'igen comun: pero los escritores
cJOnes teman
citados In transformaron en historia por no haber1a
entendido.
•
1o
2. Lo, americano, no traen su or(gen de
de loa pw!bl,o1 que eriaten actualmente en el Antigu~
!fundo: d lo menos no lwy razone, pa_ra crcerl,o asi,
Esta conclusion se funda en las m1s~as razones
que acabo de esponer, pues si los amencanos de~cendiesen de alguno de aquellos pueblos, se hallaria
alguna traza de estos en sus lenguas, po~ muy antiuua que fuese su separacion: pero semeJante traza
n; se ha podido descubrir, aunque muchos autores
la han buscado con empeño, como puede verse en
la obra del Dominicano Garcia. He confrontnd_o
· na, y otras amenprolijamente la 1engua meg1ca
.
canas con muchas vivas y muertas del antiguo
continente, y no he podido hallar entre el!as la
menor afinidad. La semejanza del Teotl meg1cano,
con el T/ILos griego, me indujo á comparar estas
lenguas; pero las he hallado difcrcntísimas. Es~e
argumento es mas eficaz con respecto ú los_ a_mcr1canos, por su constancia en conservar los id1omo~
que hablan. Los megicanos conservan la ~uya a
pesar del dominio de los espaíiole~; .Y la de los
otomites, que es dificilísimo, ha re~1shdo al d~ los
españoles, y megicanos, ¡&gt;or espacio de dos siglos
y medio.
Si los americanos pro~ ienen, como yo creo,. de
diversas familias esparcidas despues ele la confus1on
de las lenguas, y separadas desde ~ntonces de las
otras que poblaron el antiguo contmente, ?n vano
se fatigarán los escritores en buscar s~ ?rigen en
las lenguas y u~os de los pueblos. asiaticos•. No
dudo que, en virtud de lo que dicen_ los hbros
Santos habiendose multiplicado suficientemente
la pos:eridad de Noé, mandase Dios espresamente
que se separasen las familias,! qu~ cada una f1~e~e
á poblar el pais que se le hab1a senalado. Mo1~cs
en su cántico habla o.si al pueblo de Israel: "Acuerdate de los tiempos antiguos, considera de una en
una las generaciones: pregunta ú tu_ padre, y te lo
declarará; á tus mayores, y te lo dirán. Cuonclo
el Altísimo dividia las gentes; cuando separaba
los hijos de Adan, fijó los limites de los pueblos,
segun el número de los hijos de Israel,'.' .e~ lo cual
se representa al Señor en acto ele d1v1d1_r las familias, y de prescribir limites á los pn1ses_ que
debian ocupar. Los hombres que emprend1e~on
la construccion de la torre de Babel, se ,dec1an
unos á otros: "Venid : edifiquemos una ciudad, Y
una torre, cuya cumbre llegue hasta el cielo, Y hagamos célebre nuestro nombre, notes de esparcirnos por todas los tierras." Sabia_n pues ~ue
debia llegar la época de esta dispers1on, y D1_0~,
porque con aquella temeraria emp~esa se op?niuu
á sus desi"nios
acerca de la poblac1on de la herrn,
o
.
confundió su lcn,,ua"e, y asi les fue necesario .,, o
"
. .
... ,
¡,arar~c, y dhidir,e. Es vcro~11ml &lt;¡ne noc, a11-

ª,

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EL lNS't'ltUCTOR, O HEPEHTUHIO
DE JIISTOilIA, BELLAS LETRAS Y ARTES.

;~~:, v:::~::!~ syobrreevv~1rve1·nciado ~or todos como
aúos al d1'l .
.A,
do trescientos cincuenta
uv10, se11tuase á cad f1 T

en la tradicion de los chiapnnes
primer poblndor de Anahu
~s, nc_erca de Votan,

seogrqunuelndseiontsrtorumccodionoes que ha_~i::ic_::i~:
h b
la division s1'n
no u _1era podido verificarse
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cual permanecer en e
. en_ as, q~eriendo cada
los peligros
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u pa1s nativo, sm esponerse á
.
' Y esastres que debian te
g1ones desconocidas Esta . .
mer en re·
opm1on mia se apoya

blado. No se debe creer
e:b!;g•:n ya lhe h~mera poblacion de A , .
que a prif1amilias que se separaron
menea se debe á la
.
en Bab 1 . s primeras
cendientes, 1,ues ellas iri
e? smo á sus despoco háciº aquella artean encam_m_andose poco á
..
P
y multi 1
larga peregrinacion.
'
p icandose en su

P

; s~~!ºs,'

s~~

F. s. CLAVIOERO.

TOPOGRAFIA FRANCESA.

Vista de la Igles1a
· de Sau Názaro en la Ciudad d L
e eon.

PooA.S perspectivas ha
varied d 1
. y que excedan en belleza y
u a que percibe el via'erO l
.
ú la antigua ciudad de 1
J
ª
apro:umarse
.
eon, centro un dia d 1
conqu1stns romanas en el Norte Ll
e as
biertas d
&lt;l
·
anuras cue ver or, montes vistosamente iluminados

por un sol •brillante y adornados de v·.
v'll
mas Iozanns •
1 as,. castillos y conventos visibles en la lonta~
nanza, los campanarios de las ald
oubr
eas que se deseo por entre los majestuosos árboles .
de campo
1
•
, casas
' y a quer1as, y la region pintoresca de

351

tic Egipto Napoleon, y e~te, manifestando fa mayor
}font d'Or con sus anticuados edificios y vistosas
simpatía por los sufrimientos de sus habitantes,
arboledas, van sucesh·amente llamando su ntencion
infundió
en ellos nuevas esperanzas y animacion
durante el tránsito desde la capital de Francia por
con
los
esfuerzos
que hizo para remediarlos. Dió
uno de los distritos mas fértiles y ricos del reino
órdenE:s
para
la
reconstruceion
de las obras. púl1ácia las provincias del Mediodía. Al aproxiblicas particularmente la de la plaza &lt;le Belle Cour,
marse ó. Leon la vista general de la ciudad y su
y perruitió que colocasen en ella su estátua los
catedral presenta una escena de animacion que no
agradecidos
leonese~.
tiene paralelo en ningun otro punto de Francia.
La
lámina
que antecede ademas de presentar
El muelle es tal vez uno de los mas bellos de
una vista pintoresca de la iglesia de Bao Názaro,
Europa, y sirve de paseo y punto de reunion á
clá una idea bastante cumplida de la apariencia
personas de todas clases y categorías. Otro objeto
arquitectónica
de las calles de Leon.
notable en la escenografia es el magnifico puente
de piedra sobre el Saona, construido recientemente
cerca del palacio arzobispal, y llamado "puente
de Tilsit" en conmemoracion de una de las vic1
torias de Napoleon. Al entrar en la ciudad, el
MOSAICO ■
aspecto que esta presenta desde luego no dá al
forastero una idea correcta de la importancia y
belleza de algunos de sus edificios. El camino
Chimenea,.
que conduce á ella, y que ha sido formado por el
CoNVIBNB saber que si cuando se construye una
paso de un rio, mas bien parece uno. cantera que
chimenea, se mezcla con el mortero ó eal cierta
una calle. Guarnécenla por ambos lados casas de
cantidad de sal, no habrá nunca necesidad de
seis y siete pisos de altura, construidas, ó mas
limpiarla, pues siempre que la atmósfera se inclina
bien apoyadas contra masas enormes de sólida
á la humedad, la sal se liquida y el hollin desroca. Desde esta calle oscura se presentan con
prendiendose cae de por si.
doble ventaja á loa ojos del viajero los numerosos
puentes y pintoresca ribera opuesta del Saona.
1A niña anciana.
Por último á medida que se acerca á la carcel
U1u honrada campesina llamada Maria Plor reside
pública y al palacio de la Justicia, empiezan á disiactualmente eñ el distrito de Maubeuge al norte
parse las tinieblas, y un poco mas adelante se
de Francia, y ha alcanzado la edad de cien año~.
presenta en todo su esplendor la magnifica cateHace poco tiempo que perdió una de sus hijas la
dral de San Juan. El espléndido puente de Tilsit
cual
habia cumplido ya ochenta años. " Ah!"
desemboca en una hermosa plaza que es uno de
dijo la madre lamentando su reciente pérdida,
los puntos mas vistosos de la ciudad. Atrave"siempre dije yo que no me viviría esta criasando el puente de San Vicente, se divisa en frente
tura! ll
de la catedral en la ribera baja del Seona, la
pintoresca iglesia de Ainey que forma parte de
Petimetres.
la antigua ciudad de Leon. Pero algunas de las
UN eminente estadista francés tuvo una vez el
localidades mas bellas de esta extraordinaria ciucapricho de colocane al pié de la escalera en un
dad. se hallan mas allá del puente de Tilsit, donde,
baile de Lóndres con el objeto de observar el núcomo hemos dicho, se ofrece á la vista la grande
mero pro¡&gt;&lt;&gt;rcional de caballeros que arreglaban
plaza vistosamente adornada de árboles y presensu
cabello con los dedos antes de entrar en el
tando un aspecto de antiguedad sumamente pinsalon.
Halló que el número de estos era en protoresco. En ella se hallan la casa del gobernador,
porcion
de ninte y nueve á treinta, ocupando
la de correos y otras oficinas públicas. La plaza
mayor espacio de tiempo los que tcnian mns y
de los Toros con las casas consistoriales, es la semenos pelo.
gunda en importancia. El "Hotel Dicu" fundado 1,200 años há por Childeberto, pasa por ser
Telas de crntal.
uno de los h~spitales mas admirables asi como el
EK la Institucion Politécnica de Lóndres, de la
mas magnífico de Europa. Las iglesias de Leon
no ofrecen mucho interés al curioso; exceptuando cual se ha hablo.do yo. en las columnas de este periódico, se exhibe una libra de cristal convertido
la catedral, la de los cartujos y la de San Názaro
por medio de una máquina movida por el vapor,
que representa la lámina anterior. Esta última
iglesia particularmente es notable, y ha sido com- en un hilo de 4,000 millas ó l,lóO leguas de Jo.rgo,
y tejido con seda en hermosísimas telas para vesparada en belleza y aun preferida á la metropotidos
&lt;le señoras y colgaduras.
litana. El tallado de sus puertas y ventanas es
de una labor exquisita.
Gl.otoneria y sorti'legio.
Leon sufrió durante la revolucion francesa un
CUANDO Carlos Gustavo sucesor de Cristina de
sitio de dos meses sin fortificaciones y con una
guarnicion muy escasa contra un ejército de cien Suecia tenia sitio.da la ciudad de Praga, un gañan
de aspecto feroz y formidable pidió se le admitiese
mil hombres. Fueron tales los horrores que se
en la tienda real, y ofreció para divertir al rey
siguieron á la toma de ella, que quedó casi de~devorar en su presencia un cerdo entero de ciento
poblada y reducida á la mayor miseria. Se hay doce libras de peso. El célebre general Konigsllaba aun en este lamentable estado cuando regresó

�EL 11\STRUCTOR.
mare se hullaba al laclo del rey, y aunque soldado
de gran valor, como no enrecia de su pcrsticion,
insinuó á su soberano que el tal gañan deberia ser
quemado por brujo. "Señor,'' dijo este irritado
al oir semejante consejo, "si V. M. quiere mandar á este viejo que se quite las espuelas y la
espada me lo comeré inmediatamente antes de empezar con el cerdo."

Inocencia y ,encillez.
TACITO dice; "En las primeras edades del mundo
el hombre vivia en la sencillez y la inocencia." A
esto contesta un crítico, "¿ Cuando fué este periodo
de inocencia? El primer hombre que nació en el
mundo mató al segundo. ¿ Cuando, pues, empezó
la época de la sencillez?"

Vivir en el mundo,
VIVIR continuamente

en el mundo nos incapacita
tanto para vivir fuera de él, como el vivir siempre
fuera de él nos hace inútiles para vivir en él,

El m(dico de Moliere.

estrellas al paso que no podemos poseer demasiados
11latos, y no creeré que las cieucins son suficientemente honradas entre nosotros hasta que vea á un
cocinero sentado en los sillones del Instituto nacional."

Originalidad en úu publicacionea literarÍa$.
LA escasez de ideas originales en In multitud de
libros que diariamente se publican, nos recuerda 11\
observacion de un escritor que dijo iba á compilar
un tratado "que comprendiese todas las cosas de
que solo se habia hablado una vez, el cual," nfiadin,
"formaria sin duda un cuaderno muy pequeño."

Mode,tia imperial
EL emperador Alejl\ndro de Rusia, cuando la cólebre Madama de Stnel ee espaciaba en la enumcrncion de las dichas y venturas que lograban sus
súbditos en tener tal soberano, contestó " Señora;
yo no soy mas que una feliz casualidad."

Jlerecimiento envidiable.
médico del rey de Francia, era tan_aficionado á ndroinistrar medicina, que viendo un dia
totlas lns redomas y cajas de píldoras de su paciente
enteramente vacías y colocadas en órden sobre su
velaJor, exclamó, "¡ Ah, Señor, me causa placer
el asistiros, mereceis estar enfermo."
MATOISIN,

MoLJER:&amp;1 el célebre autor dramático francés, aunque habitualmente valetudinario, se fiaba mucho
mns en la temperancia de su dieta que en la habilidad de su facultativo para recobrar su salud.
"¿ Qué uso haceis de nue~tro médico?'' le preguntó el rey un din. "Tenemos un ratito de
conversacion, Seíior," repuso el poeta; "él me
prescribe 11us medicamentos, yo no los tomo jamás,
y asi me restablezco pronto."

Cuento,.
"CADA cosa en su tiempo

y los nabos en adviento,"
dice e\ refrnn castellano, máxima que debieran
tener presente los que intentan introducir en In
conversacion cuentos é bistorietns que las amenicen, 6. fin de no traerlas, como suele rlecirse, por
los cabellos pegue ó no pegue : muchos cuentos
que en su lugar serian oportunos y grncioso11, pierden toda su sal por contarlos antes de tiempo.

La mecdnica y la poesía.
No ha faltado quien ha tlicbo que el inventor del
carrcton ha b.ecl10 al género humano un servicio
mucho mas importante que el autor de In Odisea
y la Iliadn.

Engaño propio.
A pesar de toda la duplicidad de este pícaro
mundo, pocos hombres consiguen engañar 6. los
demns tan fácilmente como se engaíían á sí mismos.

Cocina francesa.
UN patriota francés ha dicho¡ "Considero el descubrimiento de un plato ó condimiento como un
suceso mucho mas interesante que el descubrimiento de una estrella, pues tenemos yn bastantes

Valer del.a prdctica.
" ME lleváis cincuenta cequíes/' dijo un noble'
Veneciano ó. un escultor, " por un busto que no os
ha costado mas que diez dias de trabajo." "Si,
pero olvidais," repuso el artista, "que he empleado treinta níios paro. aprender á hacer este
busto en diez dias."

C()'ll()cimiento del Griego.
UN zapatero de esta capital que quiso asombrar
al mundo, escribió sobre su tienda un mote de
Eurl1&gt;itles. Pasaba un dio. Porson el distinguido
profesor de Griego, con un amigo suyo: este al
percibir la inscripcion dijo, " Eso es griego : "
"Qué;" repuso maliciosamente el profesor, "¿ conoceis el griego?" El amigo sin cortarse respondió
inmediatamente, " Lo conozco de vista."

Ve1"dadera amistad.
Dos mentes generosas cuando una ,•ez llegan á
conocerse no se dividen jamas mientras que ambas
conserven las cualidades que las unieron. Ni la
distancia ni el transcurso tlel tiempo disminuirán
nunca la amistad de los que se hallan íntimamente
persuadidos de su merecimiento mútuo.

Clianza$ con ws amigos.
EL que se expone 6. perder un amigo por lucir
una donosa chanza, merece morir aislado y abandonado de todos.

LONDRES:
.. ~ u

J:IIPRt~TA DE CARLOS w o oo, POJ'l'IN's COUllT,

rtu.r

STIIEET,

�</text>
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