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                  <text>AMO 24. NÚMERO 103-104, JULIO-DICIEMBRE 2020

armas y letras
REVISTA DE LITERATURA, ARTE Y CULTURA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MUEVO LEÓN

��rm

1 r

Poemas / MIKEAS SÁNCHEZ / 4

103-104

Los temas que inquietan y la lectura / PAULA
BOMBARA /69

De mareas, guerras y bordados / MAGALI VELASCO
VARGAS / 13

DE ARTES Y ESPEJISMOS

No more champagne Un poema para el año nuevo /
JENNY TUNEDAL / Traducción de PETRONELLA

/ 74

Apuntes de bosque / MARICELA GUERRERO

ZETTERLUND / 16

Quién caza / MARTINA MOLIIS-MELLBERG /
Traducción de PETRONELLA ZETTERLUND / 20
ESCRIBIR RODEADAS DE MUERTOS
Éticas y estéticas presentes en la escritura de las
mujeres en torno a la Revolución y la Guerra contra el
narco en México.

Desde la esquina superior izquierda de Latinoamérica.
Acerca de Chantal Peñalosa / MINERVA REYNOSA
/ 78

MISCELÁNEA
Una heroína de nuestro tiempo / ELMA CORREA
/ 87

La humanización de los muertos anónimos en Cartucho
de Nellie Campobello / BERENICE VALENCIA

TOBOSO

/ 34

La materia no existe: Harry Potter y el teatro virtual /
ALBERTO CHIMAL / 91

Nuestros muertos: Mujeres atravesadas por la
violencia en Cartucho de Nellie Campobello y Antígona
González de Sara Uribe / ZYANYA DÓNIZ IBÁÑEZ

Letras al margen: Las aventuras del Gato / EDUARDO
ANTONIO PARRA / 93

/ 40

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

Plumas al vuelo: Anaïs Nin y la continuidad del amor
en/por la escritura / JESSICA NIETO / 96

El beso de la quemada: Subversión y venganza en
Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez /

CABALLERÍA

IRASEMA CORPUS / 46

Una reflexión sobre el adiós / ANA FUENTE / 99

De Mississippi a Veracruz: La influencia del gótico
sureño en Temporada de huracanes de Fernanda Melchor.
/ LUCINDA GARZA ZAMARRIPA / 56

Una fusión del lenguaje musical y el literario / LOLA
ANCIRA / 99

ANDAR A LA REDONDA

CANETT / 101

La traductora y su capa mágica de la invisibilidad /

Pájaros en la boca y otros cuentos, de Samanta Schweblin /

JUANA ADCOCK / 59

CAROLINA TOBAR / 103

La dialéctica amorosa en la obra de Amatoria y el lugar
del dolor en la conformación de la identidad en la obra
de Yolanda Leal. Dos experiencias documentales en
la edición de libros de artista / VIRGINIE KASTEL
/ 65

Afrontar la realidad atroz / KARLA MICHELLE

�ÍNDICE
UANL

11

UNIVERSIDAD AlITÓNOMA DE NUEVO LEÓN

®

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EDITORIAL UNIVERSITARIA UANL

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rogelio G. Garza Rivera
Rector
Santos Guzmán López
Secretario General
Celso José Garza Acuña
Secretario de Extensión y Cultura
Antonio Ramos Revillas
Director de Editorial Universitaria
Margarito Cuéllar
armasyletrauanl@gmail.com
Director editorial
Nohemí Zavala
nohemizav@gmail.com
Editora responsable
Verónica Rodríguez
veronica.rz@gmail.com
Diseño
Andrea Gorgonia Treviño Pérez
Ángel Gerardo Hernández Candelaria
Corrección de estilo
Esta edición No. 103-104 de Armas y Letras contó con la
colaboración de Minerva Reynosa como editora invitada.

EN PORTADA: LA IDEA DE UN
MILLÓN DE PESOS / 5,321 DE 71,428
HOJAS DE FROTTAGE DE MONEDAS
DE 10 CENTAVOS / 2012 A LA FECHA
/ EDICIÓN EN MONOTONO

ARMAS Y LETRAS. REVISTA DE LITERATURA, ARTE Y CULTURA
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN, Año 24, No.
103-104, enero-junio 2020, es una publicación trimestral, editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Editorial
Universitaria de la UANL. Casa Universitaria del Libro, Padre Mier
909 Pte. esquina con Vallarta, Monterrey, Nuevo León, México,
C.P. 64000, Tel. + 52 81 83294126, Fax + 52 81 83294111,
www.armasyletras.uanl.mx/, armasyletrasuanl@gmail.com
Editora responsable: Nohemí Zavala Castrellón. Reservas de
Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2018-082717315000-102, ISSN
en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho
de Autor, Licitud de Título y contenido No. 14,918, otorgado por la
Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de
la Secretaría de Gobernación. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Intelectual, en trámite. Impresa por
Serna Impresos, S.A. de C. V., Vallarta 345 Sur, Centro, C.P. 64000,
Monterrey, Nuevo León, México. Este número se terminó de
imprimir el 30 de julio de 2020 con un tiraje de 1,500 ejemplares.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente
reflejan la postura del autor de la publicación.
Prohibida su reproducción total o parcial de los contenidos e
imágenes de la publicación sin previa autorización del editor.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
Copyright 2020

�POESÍA

Poemas
¥¥  MIKEAS SÁNCHEZ

Jujtzye tä wäbä tzamapänh’ajä
Simón, äj’ atzpä’jara sutu’ wäbä tzamapänh’ajä,
kyomujsu castilla’ore
teserike mumubä dä’ nhkomis’ ñäyiram.
Ejtzu’ masanh’däjkis wynanh’omo
teserike’ mpyäkinh’dyzyoku’ sijkpa’ te’ näyäyokiuy.
Äj’ atzpä’jarais ñä’ ijtayuna’ tzabas’Mää’is pyä’mi,
nhkyojama kak’dena’.
Äj’ atzpä’jara kedgäkätäbyabä’pänhdena
teis’ muspana’ tya’ tzoka tyziame’jinhdam.
Te’ sutu’ wäbä’ tzamapänh’ajä,
myuspäjku jujtzye yajk’ yosa’ te’ käjtztäjkuy’,
teserike’ nhyenhtuyu’ te’ nhkirawais’ñoaram.
Äj’ axpä’jara musobyabä’ pänh’dena,
teis’ muspana’ ñä’ tzapiaä pyeka’nhkiomiram.
Äj’ axpä’jara sutu’ wäbä tzamapänh’ajä,
tese’ ja’ myuskubyakä jujtzye’ tzyäkä.

�POESÍA

Cómo ser un buen salvaje
Mi abuelo Simón quiso ser un buen salvaje,
aprendió castilla
y el nombre de todos los santos.
Danzó frente al templo
y recibió el bautismo con una sonrisa.
Mi abuelo tenía la fuerza del Rayo Rojo
y su nagual era un tigre.
Mi abuelo era un poeta
que curaba con las palabras.
Pero él quiso ser un buen salvaje,
aprendió a usar la cuchara,
y admiró la electricidad.
Mi abuelo era un chamán poderoso
que conocía el lenguaje de los dioses.
Pero él quiso ser un buen salvaje,
aunque nunca lo consiguió.

�POESÍA

¿Jujchere’?
Te’ yajkuyis’nhkyowinastam, tä’ näjmatyamba:
Mij’ nhkajkabyatzi sone’ruminh’jinh
te’ tzujtzibä’ mij’ dzajp,
mij’ dzäjkpujtabyatzi saxapyä’ maa’räjk
uka’ dyaj täjkäbya mij’ nhkotzojk’omoram.
Tumä’millon tzujtzirambä’ruminh
wäkä’ jambä’ä jujche kasäyajpa mij’ uneram
poyapajk oñdyujomo.
Mokayas’tam mij’ nhkosijktatymbatzi’ mij’ dzame’,
mochirambä’uneis myuxajpabände,
jujche te’ tuminh yatzyäyubä wakas’tinhajpa,
dä’ nhkätpak te’ Tzuan’.
Mokayas’tam mij’ nhkämetztambatzi’ mijtam’,
yajkuyis’ nhkyowina’ram.
¿Mij’ banku’omorambä’ tuminh’jinh
mujspa’a yajk’ wyrujatyamä
tzusnäbajkis’xasa’ajkuy?
¿Sonebä’ mij’ nduminh’jinhdam maka’a nhkä’rejtame
wäkä’ nimojktamä te’ tzajp puspä’ukam?

�POESÍA

¿Cuánto vale?
Los amos de la barbarie, nos dicen:
Te ofrezco una cuenta millonaria
a cambio de tu cielo azul,
te construyo un hermoso supermercado
a cambio de tus montañas.
Un millón de dólares
por la sonrisa de tus hijos
que corren bajo la lluvia.
Los Mokayas nos reímos de su ignorancia,
hasta los niños más pequeños
saben que la fortuna se convierte en boñiga
cruzando la línea del Tzuan.
Los Mokayas les preguntamos a ustedes,
amos de la decadencia.
¿Una cuenta millonaria
será suficiente para devolverle
la alegría a nuestros muertos?
¿Con cuánto dinero alcanzará
para limpiar el alma de la tristeza?

�POESÍA

Maka’ xäjkmexae’
Maka’ myetxaä’ jujche’ dä’ jambäramä te’ masanh mojk’,
¡mij’ jamkabäramä mijtzi’ mäjabä’ Nasakobajk!
Maka myetxae jujche dä’ dzajpkabäramä
dä’ ijtkutyam, dyyajk’ tzinhbabäis dä’ dzokotyam.
Makabäre’ tä’ nämatyandämi, janam yindyu’kendamä
mejstamä jome’ pujtyampabä tuku’,
nimeke makdamä’ mäja’ maa’omoram.
Makabäre’ anhkumakuyoyae
ma’ myetzxae’ dä’ mbäkinhxäkdamä’ kakubyoyajpabä kutkutyam’.
¡Makabäre myetxae’ jujche mij’ jambäramä
mäjabä Nasakobajk!
teserire’ muspabä janam’ mabaxätyamä.

�POESÍA

Buscarán
Buscarán alejarnos del maíz sagrado,
¡renegar de ti oh grande Nasakobajk!
Buscarán despojarnos
de la esencia de nuestro corazón.
Dirán que para ser menos indios
hay que vestir a la moda,
frecuentar restaurantes y supermercados.
Dirán que ser civilizado
es consumir comida envenenada.
¡Buscarán alejarnos de ti
oh grande Nasakobajk!
porque sólo así dejaríamos de soñar.

�POESÍA

Tä’ Mokaya’ramde
Tä’ näjmatyanhdäjpa tzamapänhdam,
dä nhko’ondamba’ankä Nasakobajk
¿tibä unes’ nhkyotzoktyoba te’ yajka’oye,
wäkä tyotzyojkya’ä myama?
Ajtamde¿ Mokayaram,
nijptampabä’is mojk’.
Jinhde’ äjtam yatz’tzamapändam,
Jinhde’ äjtam te’ ji’myusoyaebä’.
Nhkomustambatzi’ jojpajkis yore’ram
		teserike tzamas’tzyameram.
Äjtamde’ mij’ yae ji’ tzyokebä,
Äjtamde te musoki’uy ne’ jokubä.
Mina’ atzi’ nhkirawa,
maka’ mij’ isanhdzirame’ te wane ji dä’ jambä’ibä.
Mina tzätzä nhkirawa,
mijtzkoroya te’ musoki’uy jana dyaä’ mij’ sasa’ajkuy.

�POESÍA

Somos Mokayas
Nos llaman indios
por defender a Nasakobajk
¿acaso un hijo ayudaría al verdugo
en ofensa de su madre?
Somos Mokayas,
sembradores de maíz.
No somos los salvajes,
No somos los incivilizados.
Comprendemos el lenguaje de los ríos
		

y de las montañas.

Somos la herida que te sangra,
Somos la respuesta a tu vacio.
Ven hermano blanco,
te enseñaremos el canto que jamás se olvida.
Ven hermana blanca,
te daremos el secreto de la belleza infinita.

�LOS OTROS DÍAS.STILL / VIDEO HD / 9’02’’ / 2018

�EL RUIDO DE CUANDO NO SE PERCIBE LO QUE SE DICE / PALABRAS ESCRITAS
EN ARROZ / SERIE DE 10 FOTOGRAFÍAS / 2011-2012 / EDICIÓN EN MONOTONO

DE MAREAS,
GUERRAS
Y BORDADOS
¥¥MAGALI VELASCO VARGAS

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toño Nórdico inició en la Facultad de Letras
Españolas de la Universidad Veracruzana
como una propuesta de expansión cultural
por parte de la traductora, editora y gestora Petronella
Zetterlund. En octubre de 2018 el poeta Leif
Holmstrand, de Malmö, Suecia, realizó una lectura
de Caminar por el mundo (traducción de Zetterlund),
poema largo inspirado en las formas medievales en
las que el texto es expresado en un sentido litúrgico y
alegorizado en las formas del canto. Esta lectura-canto
de Holmstrand fue, en definitiva, una bocanada de aire
fresco (nórdico) para un auditorio compuesto en su
mayoría por estudiantes de varios niveles de la carrera
en Lengua y Literatura Hispánicas. Recuerdo la
sorpresa de todos, me incluyo, al escuchar un idioma
que pocas o nulas veces tenemos la oportunidad
de disfrutar. Su fonética y luego la acústica con el
ritmo impreso por el poeta, hicieron de la lectura
una experiencia estética después amplificada por la
curiosidad de los estudiantes que preguntaban sobre
esa forma litúrgica, a lo que Leif precisó que la raíz
de búsqueda era el folclor en su tierra y la tradición
oral que data desde la Edad Media. En contraste

ANTE LA PREGUNTA DE UN
JOVEN SOBRE QUÉ ERA LA
POESÍA, LEIF CONTESTÓ QUE
PARA ÉL IMPLICABA EXCAVAR EN EL LENGUAJE, LA SONORIDAD DE LAS SÍLABAS Y
LOS SENTIDOS DE LAS PALABRAS.
con este referente histórico, el poeta incluyó en la
charla un tema contemporáneo y polémico como las
diferencias entre la escritura de mujeres y hombres;
así, durante varios años, Leif firmó sus poemas o
prosas bajo el seudónimo de Anna-Maria Ytterbom
para abonar a la discusión reanimada no sólo en
Suecia, en todas partes, sobre las marcas de género
en la creación. Ante la pregunta de un joven sobre
qué era la poesía, Leif contestó que para él implicaba
excavar en el lenguaje, la sonoridad de las sílabas y
los sentidos de las palabras.

�Casi al año de esta visita, tuvimos la enorme alegría
de recibir a tres poetas más, gracias a la gestión de
Petronella: Iman Mohammed, nacida en Bagdad en
1987, Martina Moliis-Mellberg, de Ekenäs, Finlandia
(1984) y Burcu Sahin, de Estocolmo (1993). De nueva
cuenta, en un abarrotado auditorio por estudiantes
de la Facultad de Letras Españolas, la lectura a dos
voces se intercaló con las preguntas que la misma
Petronella hacía a las poetas y luego las que los chicos
plantearon. Cada una con su propio universo envuelto
en sonidos crípticos, con la armonía y el ritmo que el
mismo poema da, nos adentraron en sus temas.
Iman Mohammed a través de lo que ella llama
poema bucle, trabaja con la materia de la memoria,
la posibilidad de que la impronta de la violencia
(hablamos de la guerra de Irak) haga eco en las palabras
y entonces, el poema se vuelva un lugar seguro. Los
poemas de Bakom trädet ryggar (Detrás del árbol espaldas)
fueron recuperados en la colección especial Öland
que Petronella y León Plascencia Ñol prepararon en
Filodecaballos a propósito de la visita de las poetas.
Los textos leídos de este trabajo hablan del trauma por
la violencia de la guerra y después del enfrentamiento
con otro tipo de violencias, como el racismo en Suecia,
país que da asilo y en teoría debía proveer de seguridad
luego de una guerra; la historia no es así y sobre estas
complejidades, con una elegancia y precisión, Iman
conectó sus poemas con las sensibilidades de los que
estábamos atentamente escuchando: “Una tormenta
grita en el cerebro, tengo que romper algo, es una
membrana que me lleva a bajar en bicicleta por la
cuesta, su resplandor color cereza narra el lugar donde
me tocó ser creada, el esqueleto se ensanchó bajo el
pilar al que le tocó llevar mi nombre” (p. 29).
De origen turco pero nacida en Estocolmo, Burcu
Sahin, la más joven de las tres, presentó la traducción de
poemas de Broderier, N en Filodecaballos. N habla de un
patrón de bordado, puntos de cruz e hilos finos en telas
y encajes; N habla de la relación entre madre e hija, entre
las hijas esparcidas por todos lados y la fragmentación
de las costumbres al dejar atrás la tierra de origen, la
abuela, la madre. La voz poética es una niña que observa
la tradición y al mismo tiempo su devenir, reconoce
el gineceo al que pertenece, pero reconoce también
el llamado a forjar un nuevo destino. Poemas breves,
casi suspiros, Burcu nos llevó con su lectura y luego la

voz cándida de Petronella, a la intimidad del mundo
femenino, de un “nosotras” que nos incluye: “nosotras
estamos sentadas mudas por lo que pasó / pero
nuestros cuerpos / se buscan el uno al otro” (p. 26). La
fragmentación no es únicamente generacional, también
es geográfica, cultural y, más acentuadamente, con el
idioma: “con lengua dividida / nosotras aprendemos
el idioma / la pronunciación de las letras / aprendemos
imitaciones / las fronteras de los gestos / distancias
la mano y la piedra […]” (p. 27).
A Martina Mollis-Mellberg la llevaron a conocer el
Golfo de México. No podía irse del sur sin tocar este
mar de los más cálidos. Profundidades es el título del
poemario traducido por Zetterlund y elegido para
adentrarnos a las mareas de una poeta cautivada e
intrigada con la sustancia de los océanos. El tema es
la transformación, el deseo del viaje, la posibilidad de
trasladarse hacia otras orillas, el oxímoron que para
la poeta representa la belleza de la superficie marina
y la oscuridad y misterios de sus profundidades. Hay
un humor en los versos de Martina, también un toque
naïf que recuerda el primer contacto del niño frente al
mar. Martina es de Finlandia, su relación con el entorno
es contundente y necesaria, aquí hay poemas para el
Océano Pacífico y para honrar la memoria de Cousteau,
pero en la segunda lectura que las invitadas hicieron
en Xalapa, en la librería Los Argonautas, Martina leyó
poemas dedicados al Mar Negro y al Mar Muerto. La
fascinación por los mares es la fascinación por el ciclo
de la vida y la historia de la evolución: “[…] la diferencia
/ entre / el terror / vertical / y / el horizontal. / del océano
salimos / a él volveremos / de nuevo. / tú vuelves a
intentar, / ¿hola? ¿hola” (pp. 36-37).
Tres voces, cuatro, cinco voces porque sumo a
Petronella y a Leif en este recuento de intensidades.
Me quedo con el rostro de mis alumnos, intrigados
y sorprendidos, intrigados por aquella lengua que
no entendemos y aquellos poetas que leen y cantan,
sorprendidos porque no se imaginaron que hablarían
de guerra también y trauma de violencias, no se
imaginaron que la poesía es universal y la sensibilidad
del poeta es la poderosa oportunidad para detener
todo a su paso y pensar, recrear en la mente los
pasajes oníricos, las imágenes de esos otros mundos
que creímos tan lejanos, y sin percatarnos, ya estaban
dentro de nosotros, habitándonos.

�LOS OTROS DÍAS.STILL / VIDEO HD / 9’02’’ / 2018 / EDICIÓN EN ESCALA DE GRISES

�POESÍA

No more champagne Un poema para el año nuevo
¥¥  JENNY TUNEDAL

Traducción de Petronella Zetterlund

Patea lo que está en el suelo Un año electoral viejo e hinchado como una ballena 		
							[se encalló al atardecer
Un rumor blanco desde el cuerpo pálido Una masa que se eleva en bolsillos y		
								[pliegues secretos
Un derrame rojo desde el cuerpo asustado Mirar la verdad demente Ni un solo 		
								[movimiento
Todo lo que se pudre apesta Patea a los que están en el suelo
Noqueado en la acera
Gritando desde la camilla en un corredor
Atrasado con la renta Acostándose por dinero
Acostados en carpas de tela delgada
Yo acostada en el sofá gritando:
Todo se cae en pedazos ¿Cuánto dura un minuto?
*
Solo queríamos ser nubes y no cuerpos
Deslizarnos sin sombra sobre playas de poca profundidad Como si ni una 		
								[palabra fuera cierta
Nadar en aguas saladas Algunos hacen señas con la mano no se ahogan
Oír como quién oye llover Ahora ya no llueve
Todo se cae en pedazos
Solo queríamos engañarnos a nosotros mismos

�POESÍA

De la violencia blanca, de la masculina, de la de los ricos contra los pobres,
de toda la violencia, nuestra violencia
Durante mucho tiempo no importó nada
¿Por qué importaría ahora?
*
Duerme a través de toda la tormenta del invierno
Duerme a través de todo el incendio forestal del verano
Duerme a través del otoño de la burguesía
Duerme a través de toda la pesadilla
*
Has temido por tu vida
Has sido perseguido durante una noche o frontera
Has gastado todo tu dinero
Has lastimado a alguien sin querer Te has arrepentido de algo que has hecho
Sabes de esto
Si no ahora es el momento de callarte
Siéntate y cállate No escribas nada
No debes abrir la computadora o la boca
No debes bajo ninguna circunstancia escribir nada
Ni siquiera por dinero Ni siquiera este poema
Y si aun así lo haces di algo de la ignorancia
*
No sé
A los humanos les encanta ser indiferentes ante el dolor de los demás

�POESÍA

Particularmente a los hombres Eso sí es un ejemplo de libertad
Quién dijo responsabilidad
Quién decidió qué cuerpos deben ser íntegros y sentidos
Invisibles como los sueños, ilesos como las nubes
Escribe lo siguiente en el periódico: Escania debe de morir de la vergüenza
Estocolmo debe de morir de dinero
Gotemburgo debe de mentir hasta ahogarse de borracha
Los hombres no deben usar internet No todos los hombres
*
En retrospectiva todo pudo haber sido más fácil
Podría haber caminado en lugar de conducir
Podría haber evitado
Herir el aceite de palma enjuagar la carne fumar el cloro las gaseosas los ramos
							

[de flores viajar derrumbar

Podríamos habernos advertido mutuamente
–tal vez en una carta o un poema– de nuestra enorme capacidad para lastimar
*
No más champaña, la ceniza de nuestras vidas
Al final uno siempre quiere que todo se acabe
Pero nuestras vidas no son más que años abandonados
Por eso estás tan tieso cuando te despiertas por la mañana
No tuviste fuerzas para amar todo el año hasta el final Ya no tienes fuerzas 		
								[para intentar

�POESÍA

Tal vez creas que el año no te amó suficiente
Estás equivocado El año de verdad amó, a pesar de todo Perdonó y continuó
Tanto a los que no murieron como a los que murieron
Sobre todo a los que no murieron
Más que a nadie el año amó a los dolientes, porque saben todo del amor
Adiós viejo año muerto Adiós panza de Ingmar Bergman
Adiós clima del apocalipsis Adiós elecciones de mierda
Tú que sobreviviste es hora de que despiertes
Hoy habrá sol todo el día Solo las sombras de los pajaritos
Vienen nuevas palabras y nuevos perros Nuevos climas Un nuevo amor
O al revés
Nada será perdido
Nada será demasiado tarde

�POESÍA

Quién caza
¥¥  MARTINA MOLIIS-MELLBERG

Traducción de Petronella Zetterlund

ANTES
al principio una variable latiendo. no, muchas. cuerpos que llenan la oscuridad.
							[algo que se abre hacia adentro.
(todo tenía colores, cegaba y brillaba en el sol.)
cuerpos que se acercan el uno al otro. hambrientos y aguardando.
(queríamos tanto de nada.)
un puzle para resolver con cuidado.
(nos pusimos cómodos, encontramos nuestro lugar.)
un mapa se extiende.
(cerramos los ojos.)
(parpadeamos.)

�POESÍA

entre ellos, alguien que caza.
una constelación con la que es difícil relacionarse.
por lo menos para alguien que caza
sin entusiasmo.
(apunta la espada en todas las direcciones.)
brilla un poco menos de lo que se sabe capaz.

que se siente como una presa.
(no debe de ser así.)
tiene pesadillas de alacranes y grandes agujeros negros.

alguien con un secreto que caza.
un cinturón que se paga poco a poco.

(anota
el mismo día.
lo mismo cada día.
la espada arde y el escudo se siente seco.
¿tal vez una enfermedad por carencia?
tal vez nada.)

�POESÍA

el miedo por lo que hay detrás
nunca deja en paz el cuerpo.
(tampoco el deseo de dejarse caer libremente.)

delante.
más de lo mismo.

�POESÍA

en un después alguien dirá
eso fue una señal, deberíamos haberlo comprendido.
pero tardará
y se parecerá a un susurro arriba de la montaña.

�POESÍA

AHORA
una brecha en el tiempo. algo que se abre hacia fuera. se rompe.
un calor que se difunde sobre los labios y el ojo.
se mueve.
una fuga sobre la bóveda.
quema las capas.
se queda reposando allí.

�POESÍA

alguien que caza
una chispa salpicada en lo blanco.
el cinturón todavía parpadea con luz tenue.

(anota
me quedé reposando allí
por mucho tiempo
vi cómo la bóveda se extendía sobre el cielo
no sentía nostalgia.)

se da cuenta de lo que fluye debajo de la superficie
la densidad y la presión.
un pulso aguardando.

�POESÍA

–me acosté pero no me dormí.
–no es muy fácil.
–aun así me desperté en un lugar desconocido.
–de repente ser otro cuerpo.
–dejé que mis ojos se acostumbraran a la luz.
–alcanzar a llegar cuando el final ya está aquí.
–dejé que mi piel se acostumbrara al frío.
–sabes qué quiero decir.
–dejé que mi corazón se acostumbrara a los latidos.
–este lugar.
–dejé que mis pulmones se acostumbraran al aire.
–antes era más grande. más frío. mejor.
–dejé que mis manos se acostumbraran la una a la otra.
–¿recuerdas?
–dejé que mis pensamientos se acostumbraran a los sonidos.
–no, tú no estabas aquí.
–dejé que mis labios se acostumbraran a las palabras.
–pero todos los demás estaban aquí. mirando.

�POESÍA

espiración.
aspiración.
espiración.
espiración.
espiración.

�POESÍA

las noches se aclaran.
los días se oscurecen.
es lo que hay.

el viento sobre los labios y el ojo.
el agua, ahora con algo de fiebre en la mirada

se concentra para iniciar la caza.
toma la espada y el escudo.
navega con responsabilidad y sentido.

lucha contra los elementos
ataca.
clava.
usa la fuerza y astucia para volver el tiempo atrás.

�POESÍA

así sigue
le llena por fin la sensación de pertenecer.
de que tiene qué cazar.

pero el calor se mueve en círculos inquietos
y la bóveda aun está llena de neblina.

quien caza finalmente se cae al suelo.

todo ha cambiado
y todo es exactamente igual.

�POESÍA

–hice lo que pude.
–lo sé.
–nadie más estuvo allí.
–lo sé.
–lo anoté todo.
–¿por qué?
–no quise olvidar.
–¿qué fue lo que viste?
–cómo todo me dejaba.
–¿el océano?
–no.
–¿la lluvia?
–no.
–¿los hielos?
–sí
–¿y luego?

�POESÍA

LUEGO
una variable latiendo
y un cuerpo lleno de oscuridad.
se cierran del todo.

�POESÍA

(la última anotación de quien caza
nada ardía
nadie gritaba
el silencio era total excepto mi propia respiración
y más bien un movimiento que un sonido
que el viento atrapó
en el momento en que la manta cedió bajo el peso.)

�UNA VENTANA / IMPRESIÓN CROMÓGENA / DÍPTICO / 35.2 X 61.5 X 3.5 CM C/U
/ 2010 A LA FECHA / FRAGMENTO EN ESCALA DE GRISES

ESCRIBIR RODEADAS DE MUERTOS.
ACTUALIDAD DE CARTUCHO, DE NELLIE
CAMPOBELLO: ÉTICAS Y ESTÉTICAS
PRESENTES EN LA ESCRITURA DE LAS
MUJERES EN TORNO A LA REVOLUCIÓN Y LA
GUERRA CONTRA EL NARCO EN MÉXICO.
35

�LA HUMANIZACIÓN
DE LOS MUERTOS
ANÓNIMOS
EN
CARTUCHO, DE NELLIE
CAMPOBELLO

¥¥BERENICE VALENCIA

LA MUERTE ES UN HILO CONDUCTOR EN LA LITERATURA MEXICANA DEL
SIGLO XX. TANTAS MUERTES OCURREN EN NUESTRA LITERATURA, Y EN
NUESTRA COTIDIANIDAD, QUE MUCHAS PASAN DESAPERCIBIDAS. NOS
ACOSTUMBRAMOS A LEER SOBRE UN MUERTO MÁS. ES POR ESTO QUE ME
PARECE ADMIRABLE CUANDO LOS AUTORES CONSIGUEN HUMANIZAR
A LAS VÍCTIMAS SOBRE QUIENES ESCRIBEN, INCLUSO CUANDO SON
CIENTOS E INCLUSO CUANDO NO SABEN NI SUS NOMBRES. PARA MÍ, ESTA
ES UNA DE LAS MÁS GRANDES HAZAÑAS DE NELLIE CAMPOBELLO.

1 34

�MÁS RÁPIDO SE CONTAGIA EL BOSTEZO QUE EL LLANTO /
VIDEO HD EN LOOP / 4’44’’ / 2013 / EDICIÓN EN DUOTONO

CAMPOBELLO EVITA DAR
EXPLICACIONES SOBRE LA
GUERRA
Y
HACE
QUE
LA NARRADORA SE CENTRE MÁS EN DESCRIPCIONES
CORPORALES, EN EMOCIONES
Y EN PEQUEÑOS DETALLES
SOBRE LOS PERSONAJES.

C

ampobello es la narradora de la Revolución
mexicana y en 1931 publicó Cartucho:
Relatos de la lucha en el Norte de México. La
protagonista es una niña de Parral que ve por su
ventana el paso de las tropas villistas. Cuenta este
suceso en 56 fragmentos narrativos, todos ellos
plagados de muertos. A pesar de que son tantos, a
todos consigue humanizarlos de forma que la lectora
sienta empatía por cada uno de ellos. Expondré
algunas de las estrategias que utiliza Campobello
para humanizar a las víctimas anónimas de su
obra. Las estrategias que analizaré son la narración
fragmentaria, las descripciones corporales y el punto de vista
de la narradora. Así, busco acercarme a lo que significó
vivir en un contexto violento en el noreste mexicano,
al dolor, pero también a la memoria y la resiliencia.
Comenzaré con la narración fragmentaria. Como
mencioné, el texto de Campobello se compone de
fragmentos narrativos, es decir, pequeños relatos
independientes unidos por el tema de la Revolución

y por la mirada de la niña-narradora que ve soldados,
batallas y muertos desde su casa. Debido a que los
relatos son breves, directos y “rápidos”, han sido
llamados por distintos críticos, incluyendo a la
investigadora Begoña Pulido, “balazos”.
Es interesante que Campobello haya utilizado
“balazos” y no una novela para hablar de la
Revolución. Utiliza esta narración fragmentaria,
entre otras cosas, para evadir largas explicaciones
de bandos políticos y sus conflictos. Aunque en la
mayoría de los relatos menciona personajes históricos
y legendarios, y batallas específicas, lo hace de forma
casual, sin referirse nunca a las causas que llevaron a
que el relato sucediera. “Platicaban de la revolución.
Al coronel Bustillos le encantaba ver cómo Mamá se
ponía enojada cuando decían la menor cosa acerca de
Villa” (Campobello, 2000: 51). Como lectora, no se
sabe quién es Bustillos o si existió siquiera, pero
se menciona en la misma oración que a Villa y a la
madre, dando la ilusión de que el texto es un tipo
de testimonio sobre una guerra que no se pretende
explicar. Pulido dice que es la combinación de datos
y personajes históricos con la presencia de personajes
de la familia lo que le da un valor testimonial a estos
pequeños “balazos cosidos por la voz de una niña”
(Pulido, 2011: 35). Campobello evita dar explicaciones
sobre la guerra y hace que la narradora se centre
más en descripciones corporales, en emociones y en
pequeños detalles sobre los personajes.
Además de centrarse en los “daños colaterales” de la
Revolución, quizá la razón por la que Nellie-narradora
no la explica es porque se trata de un episodio de
la historia inexplicable, un trauma nacional. Es
común en la narrativa que aborda traumas el evadir

�explicaciones, pues imita la forma en que las personas
Los silencios y vacíos que dejan los fragmentos de este
narran sus traumas individuales: con pausas y
texto son difíciles de procesar para los lectores porque,
bloqueos, a veces de aquello que parece lo más central.
al igual que quienes vivieron el trauma, no podemos
A pesar de que la narradora no parece asustada o
racionalizar lo que sucede. Si no podemos entender,
lo único que nos queda es sentir y encontrarnos con
sorprendida por la cantidad de dolor que pasa frente
tantas víctimas anónimas de algo que intuimos injusto
a su casa, constantemente se sueña e imagina con
e inexplicable, el texto nos deja sintiendo empatía y
muertos, se considera experta en ellos e incluso, dice,
conduciéndonos a la humanización.
está “convencida de sus conocimientos ‘en asuntos
de muertos’” (Campobello,
2000: 76). Sin embargo,
Cartucho no trata sólo sobre LA NIÑA-NARRADORA OBSERVA CON MUCHO
traumas individuales sino CUIDADO A CADA UNO DE LOS SUJETOS QUE
también sobre traumas
PASAN FRENTE A SU VENTANA, Y AUNQUE NO
colectivos, interconectados;
es la historia como un trauma LOS CONOZCA Y NO SEPA SUS NOMBRES, LOS
narrado de forma literaria. VUELVE ÚNICOS, LOS INDIVIDUALIZA.
Cathy Caruth, quien estudia
el trauma en las narraciones
En términos de las descripciones corporales,
literarias, dice: “La historia, como el trauma, nunca es
Campobello dedica una parte considerable de su
únicamente personal. La historia es, de hecho, la forma
obra a hablar de la corporalidad de las víctimas
en la que estamos implicados en los traumas de otros”
anónimas. La autora focaliza sus descripciones
(Caruth, 1996: 24).
en algún rasgo o parte específica del cuerpo:
Para evadir el origen o el centro del trauma, la
sonrisa, piernas, tripas. La niña-narradora observa
narradora utiliza elementos de la tradición oral
con mucho cuidado a cada uno de los sujetos
como historias populares que vienen de la voz de
que pasan frente a su ventana, y aunque no los
un familiar, por ejemplo, la mamá de Nellie, su tío
conozca y no sepa sus nombres, los vuelve únicos,
abuelo o Chonita. Otro elemento de la oralidad que
los individualiza. Por ejemplo, sobre el cuerpo
incorpora son fórmulas que se repiten y aportan un
del soldado del fragmento “Cuatro soldados sin
ritmo similar al de los corridos (Parra, 1998: 178). Los
30-30”, remarca sus labios pálidos que (en vida)
balazos de Nellie Campobello son muy similares a la
se “elasticaban” al sonreír, y su excesiva flacura.
tradición oral: son una recuperación de los personajes
Del soldado del fragmento “El muerto” dice que le
cotidianos que la historia y sus traumas han decidido
faltaba una pierna, que tenía una nariz “afilada como
olvidar. El tipo de narración fragmentaria, testimonial,
espada” (Campobello, 2000: 76) y que su cara, que
“oral” le permite a la narradora “asumir una función
tenía dos manchitas, terminó agujerada por dos
discursiva aglutinante, sustentada en el recuento
balazos. Del centinela que protagoniza “El centinela
oral de historias locales, que termina por articular y
del mesón del Águila”, Nellie-narradora dice que
reproducir una cosmovisión social de la cual ella es
tenía las manos “mugrosas, tibias de alimento”
partícipe” (Parra, 1998: 177). Entonces, la estructura
(Campobello, 2000: 81) y que era un muerto bonito.
de balazos sirve para elevar la importancia de las
De “Las tripas del general Sobarzo” dice que éstas
emociones y las historias de las víctimas que nadie
eran rosas y bonitas. Como los anteriores, hay un
conoció, para entender la herida social de la guerra
ejemplo en cada fragmento de Cartucho y, entonces,
desde lo cotidiano y popular.
es evidente que para la escritora eran importantes
No resulta extraño que la sociedad, no como un
las descripciones del cuerpo, pues siempre se
ente abstracto sino como miles de personas anónimas,
aseguró de incluirlas, aunque los fragmentos fueran
procesen como traumas, dispersos y con bloqueos, cosas
muy pequeños. Los consideraba esenciales.
que todavía no se quieren (¿o no se pueden?) afrontar.

136

�MÁS RÁPIDO SE CONTAGIA EL BOSTEZO QUE EL LLANTO /
VIDEO HD EN LOOP / 4’44’’ / 2013 / EDICIÓN EN DUOTONO

Podría parecer que hay algo de morbo en centrarse
tanto en descripciones de cuerpos que van a morir o
que ya son cadáveres. Sin embargo, las descripciones
corporales pueden servir, como en este caso, para
darles una identidad separada de una masa de
anónimos a los personajes. “El lenguaje y, en especial,
los lenguajes intraducibles dentro del texto juegan
un rol central en la configuración de esas nuevas
subjetividades” (Forcinito, 2010: 97). Campobello
tiene varias palabras y frases para describir las
partes del cuerpo que quizá no son “no traducibles”
pero sí son únicas y producen extrañamiento en
el lector, pues no es la forma usual de describir el
cuerpo. Por ejemplo, el verbo ‘elasticar’ no existe,
pero nos dice algo nuevo sobre ese soldado: sus
labios estaban débiles y pálidos por el hambre, pero
también se podían ajustar para sonreírle a una niña.
Otro ejemplo es que estamos acostumbrados a oír
de manos mugrosas, pero no de manos “tibias de
alimento”. La imagen que crea esta descripción es
de un centinela cansado, que acaba de comer en
condiciones precarias y sucias. Así, Campobello les
da “nuevas subjetividades” a estos dos personajes;
ya no son dos soldados más, son dos soldados por
los que sentimos empatía, pues las descripciones de
sus cuerpos amplifican en la lectora la sensación de
hambre y sueño que los envuelve. Al hablar de “los
cuerpos desaparecidos, los relatos que no han sido”,
Campobello consigue “el silenciamiento de los Hechos
Históricos” por un momento (Suárez, 2010: 10). Esto
significa que, al enfocarse en la subjetividad de cada
cuerpo, de cada víctima, la autora hace que la historia
de la Revolución mexicana deje de ser lo relevante

por un momento para dar espacio a que los lectores
empaticen con todas las victimas cuyas historias
no conocemos ni conoceremos, pero, de quienes, a
través de sus cuerpos, sabemos que eran individuos
con necesidades y emociones tan complejas como las
nuestras.
Por último, analizaré el punto de vista de la narradora.
La niña-Nellie es una narradora que enuncia desde la
periferia. No sólo es mujer, sino que es niña y, además,
enuncia fuera del centro hegemónico que produce
la historia nacional, fuera de la Ciudad de México e
incluso fuera de la capital de Chihuahua. Esa posición
de marginalidad contribuye a que su narración
humanice a los personajes-víctimas.
Nellie es una niña observando la Revolución. Ni
ella, ni su familia tienen alguna relación directa con la
guerra, simplemente la ven pasar y alterar el entorno en
el que ellas viven. El ser una niña que no entiende del
todo lo que sucede le da dos atributos importantes a
la narración que contribuyen a la humanización de los
muertos: el extrañamiento y el reconocimiento. “El
testimonio de la narradora no pretende documentar ni
juzgar a la figura histórica sino retratarlo de acuerdo
con su propia experiencia e imaginario” (Echenberg,
2016: 89). Retrata a partir del extrañamiento
porque para ella todo es nuevo y, así, puede crear
las descripciones de las que hablé previamente. Sólo
si nunca has visto tripas y la muerte te parece algo
cotidiano, puedes verlas bonitas. “‘Más de trescientos
hombres fusilados en los mismos momentos dentro
de un cuartel es un hecho bastante impresionante’,
decían las gentes, pero nuestros ojos lo encontraron bastante natural” (Campobello, 2000: 81).

�“POBRECITOS, POBRECITOS… LA SANGRE SE HABÍA HELADO,
LA JUNTE Y SE LA METÍ EN SU SACO AZUL DE BORLÓN. ERAN
COMO CRISTALITOS ROJOS QUE YA NO SE VOLVERÍAN HILOS
CALIENTES DE SANGRE” (CAMPOBELLO, 2000: 64).
Para los ojos de Nellie todo es nuevo y le maravilla,
incluso dice que le impresionaba saber que había
tanta gente y por eso le gustaba ver a tantos soldados.
Como no está paralizada por el miedo, sino curiosa de
todo lo que hay por ver, pone mucha atención a los
muertos, a los detalles de su cuerpo y de su ropa para
poder conocerlos.
Ligado al extrañamiento está el reconocimiento.
La misma curiosidad que la lleva a observar a los
soldados con cuidado hace que se dé cuenta de sus
necesidades, que forme vínculos afectivos con ellos y
les quiera ayudar. Al soldado de “Cuatro soldados sin
30-30” le da gorditas porque lo ve muy flaco y también
porque se dio cuenta que un día, “sus sonrisas fueron
iguales” (Campobello, 2000: 61). Esta imagen es muy
poderosa porque aunque Nellie no sabe el nombre del
soldado en ese momento, ya lo llamaba su amigo: ya
tenía identidad. Otros episodios de extrañamiento y
reconocimiento son aquellos en que la niña interactúa
con los cuerpos. No siente asco ni repulsión porque
todo es nuevo pero no es sólo curiosidad lo que la
motiva, siente la necesidad de brindarle algún cuidado
a los cadáveres. Por ejemplo, les limpia la cara o los
toca. “Zafiro y Zequiel” es uno de los fragmentos en
los que la niña va más lejos, pues le regresa a Zequiel
su sangre, aunque sabe que ya no le sirve. Dice:
“Pobrecitos, pobrecitos… La sangre se había helado,
la junté y se la metí en su saco azul de borlón. Eran
como cristalitos rojos que ya no se volverían hilos
calientes de sangre” (Campobello, 2000: 64). Nellie
está técnicamente fuera de la guerra, pero dentro de
la población que la experimenta de forma cotidiana.
“Así como los mecanismos mentales de la niña
ante la violencia y la muerte están motivados por
un instinto básico de conservación, así las historias
populares destilan mitos… cuyo valor psicológico
consiste en salvaguardar la identidad rebelde de los
que no prevalecieron” (Parra, 1998: 183). La narradora
tiene un rol de guardiana de las historias, que ahora

parecen leyendas, y de las personas que murieron sin
que su muerte tuviera ningún efecto. Gracias a su
forma de ver, narrar y ayudar, consigue humanizar a
los muertos olvidados.
He querido con este estudio acercarme a lo que
significó vivir un contexto violento en el noreste
mexicano. Utilizo el tiempo pasado porque no creo
que sea mi lugar el pretender describir o siquiera
entender la violencia en el noreste hoy. Yo no nací
ni crecí aquí, pero al noreste le debo mi formación
literaria y grandísimas amistades. Son estas amistades
quienes me han hablado de una guerra en la que ellos
no decidieron enlistarse, sino que llegó a sus calles.
Una guerra con miles y miles de víctimas anónimas
que no sabemos cómo recuperar, cómo nombrar, cómo
humanizar. Por eso Cartucho me sigue pareciendo tan
pertinente. También habla de una guerra que llegó a
la calle de una niña y propone una forma de hablar
de los muertos que han sido excluidos de las grandes
narrativas. Campobello no permite que a sus lectores
se nos acabe la empatía. No nos permite banalizar
a las víctimas reduciéndolas a un muerto más. No
tengo ninguna respuesta sobre los muertos ni sobre
la identidad de esta región, sólo me exijo nunca leer
sobre una muerte como si sólo fuera una más.

•

REFERENCIAS
Berger, J. (1997). “Trauma and Literary Theory”, en Contemporary
Literature, 38: 569-582.
Campobello, N. (2000). Cartucho: Relatos de la lucha en el Norte de México.
Ciudad de México: Era.
Caruth, C. (1996). Unclaimed Experience: Trauma, Narrative, and History.
Baltimore: John Hopkins Univeristy Press.
Echenberg, M. (2016). “Niñas que fusilan y son fusiladas: discurso,
imaginación y violencia en Nellie Campobello y Elena Garro”, en
Bulletin of Hispanic Studies, 93, 1: 81-96.
Forcinito, A. (2010). “Desintegración y resistencia: corporalidad, género y
escritura en Mano de obra de Diamela Eltit”, en Anclajes, XIV, 14: 91-107.
Parra, M. (1998) “Memoria y guerra en Cartucho, de Nellie Campobello”,
en Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, 24, 47: 167-186.
Pulido, B. (2011). “Cartucho, de Nellie Canpobello: la percepción
dislocada de la Revolución mexicana”, en Latinoamérica. Revista de
estudios Latinoamericanos, 52: 31-51.
Suárez, M. (2010). “La nación fusilada: una lectura de Cartucho, de
Nellie Campobello”, en CONHISREMI, Revista Universitaria Arbitrada
de Investigación y Diálogo Académico, 6, 2: 1-14.

138

�/

LA IDEA DE UN MILLÓN DE PESOS / 5,321 DE 71,428 HOJAS DE FROTTAGE
DE MONEDAS DE 10 CENTAVOS / 2012 A LA FECHA / FRAGMENTO

�O

Mujeres atravesadas por la violencia en
Cartucho, de Nellie Campobello y Antígona
González, de Sara Uribe
¥¥ZYANYA DÓNIZ IBÁÑEZ

¿Cuáles son entonces los diálogos estéticos y éticos, a los que nos
avienta el hecho de escribir, literalmente, rodeados de muertos?
Cristina Rivera Garza

A

primera vista, puede parecer extraño comparar dos textos procedentes de circunstancias tan distintas, separados por más
de 80 años entre cada publicación. Pero una mirada
más atenta permite poner en diálogo los textos de
dos autoras atravesadas también por dos guerras, la
Revolución mexicana y la Guerra contra el narcotráfico, desde dos lugares marginales a las narrativas
centralistas, Parral y Tamaulipas.
Cartucho: Relatos de la lucha en el norte de México, aparece
en 1931 y se inscribe en lo que la historia de la literatura
mexicana ha llamado “Novela de la Revolución”. En la
compilación que hace Antonio Castro Leal en 1958, y

donde se nombra por primera vez al género como tal, se
incluye también este texto híbrido en el que, de acuerdo
a Joaquín Aguilar Mora en su prólogo a Cartucho, “se
funden la singularidad autobiográfica, el anonimato
popular, la relación histórica, la transparencia literaria
y la crónica familiar” (Aguilar en Campobello, 2000: 17).
Cartucho narra, en 33 estampas, fragmentos o
fotografías, como se les ha llamado, la Revolución desde
la perspectiva de una niña que presencia el paso de las
tropas villistas por su pueblo. Menciona Avechuco
Cabrera que, en una entrevista con Emilio Carballo,
Nellie Campobello admitió que la intención de
Cartucho era “vengar una injuria” (Avechuco, 2017: 72),

UNFINISHED BUSINESS GARAGE / 2019-2025 / EDICIÓN EN MONOTONO / FRAGMENTO

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�la injuria del desprecio con el que se hablaba de los
villistas y el lugar al que había sido relegado Pancho
Villa en la narrativa oficial de la Revolución mexicana.
No obstante, el libro no tiene pretensiones de validez
histórica, no hay una aspiración, digamos académica,
de fijar ciertos hechos sino “sacarle brillo a una figura
vetada” (Avechuco, 2017: 74). Dicho de otra forma,
el texto de Campobello es una larga réplica, una
respuesta a la “historia oficial”, a la vez que un rehacer de la misma.
Por otro lado, Antígona González se escribe en 2011 en
Tampico, Tamaulipas. La génesis del texto parte de una
conversación entre la actriz Sandra Muñoz y la autora,
Sara Uribe, en la que Muñoz le pide que escriba un
monólogo que retomara la Antígona de Sófocles, pero
adaptada al contexto de lo que estaba ocurriendo en esos
años en Tamaulipas. Uribe menciona que “el hecho que
detonó mi escritura fue el descubrimiento, el 6 de abril
de 2011, de las fosas de San Fernando”. Antígona González
es el relato fragmentario y polifónico de la búsqueda del
cuerpo desaparecido de su hermano, en el contexto de
la Guerra contra el narcotráfico. El texto parte de una
estrategia de des-apropiación y re-escritura de textos
anteriores como El grito de Antígona de Judith Butler, La
tumba de Antígona de María Zambrano, Los fuegos y Antígona
o la elección de Marguerite Yourcenar y Antígona Vélez de
Leopoldo Marechal. Al igual que Cartucho, es un texto
híbrido, uno que incluye rasgos del teatro, fragmentos
de textos periodísticos, pasajes líricos y recupera las
voces de los familiares de desaparecidos. El texto cierra
con una dedicatoria: “A todas las Antígonas y Tadeos, a
los miles de desaparecidos en una guerra injusta y, por
supuesto, inútil. Sin justicia no hay descanso posible.
Ni remanso alguno” (Uribe, 2012: 113). Partiendo de
esto, Antígona González también es una réplica en ambos
sentidos, una respuesta a la violencia y un re-hacer de
textos anteriores.
A pesar de que son textos distintos con estrategias
narrativas propias, tanto en Cartucho como en Antígona
González existen trazos que permiten tocar uno y otro y
vincularlos a partir de criterios literarios, estéticos
y discursivos. Para contrastarlos se proponen tres
elementos a partir de los cuales se hará el análisis: la
narradora-testigo de hechos violentos, la forma en que
estos se narran y el lugar de enunciación desde el que
se narra y escribe la violencia.

NARRADORA-TESTIGO
Tanto Cartucho como Antígona González están narrados por
una voz femenina. Una niña que atestigua a los villistas
que atraviesan su pueblo y una mujer en busca del
cadáver de su hermano desaparecido, respectivamente.
El género de la narradora ya implica una ruptura con
el orden. Tradicionalmente, la violencia se ha narrado
por y desde una posición de enunciación masculina y/o
extradiegética. Una de las críticas más sonadas durante
la publicación de Cartucho es que Campobello estaba
escribiendo “literatura de hombres” (Manuel Pedro
González). La representación de la violencia en ambos
textos difiere de otros de su mismo género, narrados
por hombres-adultos, porque está atravesada por un
contrapunto femenino y fragmentario, ¿cómo vivieron,
ellas, las guerras desde los márgenes de la lucha?
La narración en Cartucho es esencialmente lúdica.
Esto se contrapone a la seriedad y pesimismo con que
se narran los hechos violentos, sobre todo dentro del
contexto de las novelas de la Revolución. El espectáculo
de la violencia está presente todo el tiempo y los
lectores acceden a él a través de los ojos de una niña.
“Ciertamente la obra no escatima detalles a la hora de
describir a los caídos en la guerra; por el contrario:
se regodea en la expresión de los muertos, en el color
de las vísceras y la sangre, en el hedor de los quemados”
(Avechuco, 2017:79). No obstante, Cartucho también
permite que se descubra la subjetividad de los soldados.
El grupo villista se aborda desde el interior de su
dinámica y no partiendo de nociones ajenas.
Para la niña-narradora, la Revolución y la violencia
que esta conlleva no representan una novedad, sino que
son un estado frecuente y habitual. Por eso, la narradora no condena las prácticas violentas ni intenta
explicarlas, esta cosmovisión implica, entre otras cosas,
“un acercamiento a la violencia despojada de tabúes y
prejuicios” (Avechuco,2017: 82). Una de las estampas
más memorables “Desde una ventana” se centra en
la relación que la niña-narradora establece con el
cuerpo de un fusilado que se encuentra afuera de su
ventana: “Como estuvo tres noches tirado, ya me había
acostumbrado a ver el garabato de su cuerpo, caído
hacia su izquierda con las manos en la cara, durmiendo
allí, junto de mí. Me parecía mío aquel muerto”
(Campobello. 2000: 37).

�Antígona-narradora es un personaje alegórico,
es la sinécdoque de quienes no encuentran a sus
parientes mientras que Tadeo es, a su vez, todos los
desparecidos.
En este texto el espectáculo de la violencia está
ausente, al igual que los cuerpos. La violencia no se
manifiesta a través de fusilados o tripas o soldados
muertos, como en Cartucho, sino en el vacío y en
el silencio: “No querían decirme nada. Como si al
nombrar tu ausencia todo tuviera mayor solidez.
Como si callarla la volviera menos real. No querían
decirme nada porque sabían que iría a buscarte […].
Nuestro hermano mayor y tu mujer diciéndome
que Ninguno había acudido a las autoridades, que
Nadie acudiría, que lo mejor para todos era que Nadie
acudiera” (Uribe, 2012: 22).
La narradora trae la voz de otros a la materialidad
de un texto compuesto de desapropiaciones mientras

142

UNFINISHED BUSINESS GARAGE / 2019-2025 / EDICIÓN EN DUOTONO / FRAGMENTO

Menciona Aguilar Mora que con aquella distancia
infantil “la narración denunciaba y ridiculizaba
los juegos de los adultos donde se mata, se ejecuta
prisioneros, se asesina, se masacra con una legitimidad
que no tiene otro sustento que la supuesta seriedad de
la edad madura” (Aguilar, en Campobello, 2000: 19).
Por otro lado, Antígona González toma su nombre de
la tragedia de Sófocles. En el texto de Uribe, esta es una
mujer que, a través de su propia historia e intercalando
las voces de otras y otros, relata la búsqueda del cadáver
de su hermano Tadeo desaparecido en Tamaulipas.
Tadeo es también su interlocutor (ausente) en el texto:
“No querían decirme nada. Querían huir de la ciudad.
Por eso muchas casas están abandonadas, las puertas
tienen candados pero adentro aún hay muebles, porque
en la huida sus habitantes… ¿Ves la ironía, Tadeo? Ellos
sólo quieren desvanecerse y que los últimos ojos que te
vieron no los miren” (Uribe, 2012: 17).

�que, a la vez, asume la posición de enunciación en
estos: “ella no tiene lugar pero reclama uno desde
el discurso”, “¿Quieres decir que va a seguir aquí
sola, hablando en voz alta, muerta, hablando a
viva voz para que todos la oigamos?” (Uribe, 2012:
27). Williams menciona que Antígona González
encarna la desolación colectiva, la vulnerabilidad
y la precariedad de aquellos que sufren una doble
pérdida: la ausencia del cuerpo de un ser querido,
por un lado, y el sentido inexplicable de abandono
e invisibilidad condicionados por la indiferencia de
un estado destripado (Williams, 2017:10).
En ambos casos las narradoras no son
protagonistas de la violencia, pero la atestiguan y
son atravesadas por ella. En los dos también se da
una suerte de colectividad con las voces de otras
mujeres. Muchas de las historias que cuenta la niñaNellie no son producto de su experiencia directa,
sino anécdotas que ha escuchado de su mamá o
de otros personajes. A partir de estas, ella realiza
la función social de articular la historia de otras
personas y termina reproduciendo una cosmovisión
colectiva (Parra, 2005: 55). Por otro lado, en Antígona
González esta colectividad se da directamente en el
texto con la consecuente subversión de la función
del narrador como el eje único de construcción de
significado. Otras personajes-hablantes atraviesan
el texto: “Soy Sandra Muñoz, vivo en Tampico,
Tamaulipas y quiero saber dónde están los cuerpos
que faltan” (Uribe, 2012:14) o “Le di la bendición.
Me dijo: ‘luego vengo mamá’. Después supimos
que no había llegado el autobús. Imagínese. Está
casado, tiene tres niños y una niña. Me la paso
pensando en él. Tristeando” (texto de Sanjuana
Martínez publicado originalmente en La Jornada,
Uribe, 2012: 83).

LUGAR DE ENUNCIACIÓN
El lugar de enunciación de ambos textos es doblemente
marginal: primero porque se percibe la violencia desde
la voz femenina, actores marginales en la guerra, y
segundo, porque las narraciones se localizan fuera
del centro nacional: en Chihuahua y Tamaulipas
específicamente. Tanto en Cartucho como en Antígona
González se habla de una violencia ligada a un territorio.

LA VOZ DE LA COLECTIVIDAD
ES LA QUE SE OYE EN LOS RUMORES, EN LAS LEYENDAS Y
EN LAS PALABRAS QUE ESCUCHA Y TRANSMITE NELLIE,
QUIEN OPTA POR LA MARGINALIDAD COMO ESTRATEGIA
DE DEFENSA Y ATAQUE.
En Cartucho, Campobello ofrece la voz de los
subalternos, mujeres, niños y niñas, pero doblemente
subordinados dentro de la narrativa oficial por
relacionarse con los villistas. La versión oficial de la
Revolución supone para Campobello “el resultado de
una revisión interesada del pasado” (Avechuco, 2017:
70) por lo cual, cuando menciona los relatos oficiales,
no los categoriza como historia sino como leyenda o
mito. Por ejemplo, en la dedicatoria, “A Mamá, que
me regaló cuentos verdaderos en un país donde se
fabrican leyendas” (Campobello, 2000: 5). El término
‘cuento’ se toma como verdad histórica porque son
experiencias propias mientras que las ‘leyendas’
implican, en este contexto, un artificio, una prefabricación que legitima el poder del centro.
Cartucho se ubica en los márgenes de lo hegemónico,
tanto geográficamente como en un posicionamiento
estratégico de enunciación. De esta forma contraviene
las voces que habían establecido una narrativa “oficial”
de la guerra revolucionaria. La niña-Nellie se inmerge
en un universo que entiende el conflicto de forma
distinta, una forma más regional y colectiva. El texto
resalta la importancia de la comunidad “cuya voz
habla y teje lazos de solidaridad de diversa índole,
pero siempre inquebrantables” (Vanden Bergue, 2013:
89). La voz de la colectividad es la que se oye en los
rumores, en las leyendas y en las palabras que escucha
y transmite Nellie, quien opta por la marginalidad
como estrategia de defensa y ataque.
Asimismo, Antígona González se sitúa en el centro,
pero también en el margen de la guerra contra el
narcotráfico y en su frontera. Aunque ambos son
igualmente violentos, no es lo mismo una narración
sobre fosas clandestinas en San Fernando, Tamaulipas

�“EL PESO DEL LENGUAJE, LA CONSISTENCIA
EXACTA DE UN SUSTANTIVO, PODÍA DERRUIR
LA REALIDAD, EL SENTIDO, EL MUNDO
ENTERO DE CIUDADES Y PERSONAS QUE
JAMÁS SE IMAGINARON VIVIRÍAN PARA
VER SUS CALLES LLENAS DE MUERTOS”
(URIBE, 2017).

que una sobre los secuestros en la Ciudad de México.
La misma Antígona debe posicionarse en este límite
para narrar la desaparición “ella está muerta pero habla”
(Uribe, 2012: 27). El lenguaje mismo se trastoca
por la violencia. En un artículo publicado en Pie de
Página, Sara Uribe hace una crónica de su mudanza
a la Ciudad de México después de vivir los años más
crudos de la guerra en Ciudad Victoria:
A la par, el lenguaje también comenzó a desaparecer
y a aparecer: a mutar. El lenguaje se negó a quedarse
inerme. Así, los narcos fueron los malos, los malitos,
ellos; los martes de tiroteos advertidos en mantas
fueron los martes negros; las balaceras y persecuciones
intempestivas fueron fiestas: ya empezó la fiesta,
hay fiesta por mis rumbos, decían, por no decir,
por no nombrar, porque el peso del lenguaje, la
consistencia exacta de un sustantivo, podía derruir
la realidad, el sentido, el mundo entero de ciudades
y personas que jamás se imaginaron vivirían para
ver sus calles llenas de muertos. (Uribe, 2017).

LA IDENTIDAD DEL NORESTE
¿Qué significa escribir hoy en ese contexto? Menciona
Cristina Rivera Garza que México inicia el siglo XXI
como antes el XX: “padeciendo la reformulación
de los términos de la explotación capitalista y
reconfigurando también los términos de su resistencia,
igual que en la Revolución de 1910” (Rivera, 2013:
20). ¿Qué ha cambiado –o no– desde la escritura de

Cartucho para que pueda surgir un texto como Antígona
González y que ambos dialoguen? En primer lugar, Sara
Uribe lo ha dicho, la guerra misma trastoca el lenguaje
y, por consiguiente, la forma en que aprehendemos el
mundo. Los horrores de la Revolución se traslapan a la
Guerra contra el narcotráfico. En segundo, los actores
marginales de la violencia, principalmente las mujeres,
siguen siendo atravesadas por esta y reclaman una
voz desde el discurso. En tercero, los lugares de
enunciación no son arbitrarios, parten de un territorio
ajeno al centro que se ha construido por y a pesar de
esta violencia. Esta marginalidad deja ver formas de
aprehender el mundo muy distintas que constituyen
una especie de contramemoria de la guerra. Dice Sara
Uribe (2017): “Se trata de construir con palabras un
sitio para la memoria. Se trata, en efecto, de nombrar
los vacíos para hacerlos visibles”.

•

REFERENCIAS
Avechuco, D. (2017). “La Revolución narrada desde los márgenes:
representaciones anómicas de la violencia en Cartucho de Nellie
Campobello” en Literatura Mexicana, 28: 69-98.
Campobello, N. (2000). Cartucho: Relatos de la lucha en el Norte de México.
Ciudad de México: Era.
Parra, M. (2005). Writing Pancho Villa’s Revolution: Rebels in the Literary
Imagination of México. Austin: University of Texas Press.
Rivera, C. (2013). Los muertos indóciles. Ciudad de México: Tusquets.
Uribe, Sara. (2012). Antígona González. Oaxaca: Sur+ ediciones.
Uribe, Sara. (2017, febrero 25). “Estábamos en eso de salvarnos” en
Pie de Página. Recuperado el 16 de febrero de 2019 de: https://
piedepagina.mx/estabamos–en–eso–de–salvarnos.php
Vanden, K. (2013). Homo ludens en la Revolución. Una lectura de Nellie
Campobello. Ciudad de México: Bonilla Artigas Editores.
Williams, T. R. (2017). “Wounded Nation, Voided State: Sara
Uribe’s Antígona González” en Romance Notes, 57: 3-14.
Zamudio, L. (2014). “El Amor Vivificante de Antígona González de Sara
Uribe” en Romance Notes, 54: 35-43.

144

�FROM THE AFTERLIFE SERIES / 64.5 X 89.3 X 4 CM / INK-JET PRINT / AFTERLIFE DE ONE FLEW
OVER THE VOID , DE JAVIER TELLEZ, 2005; 2019 / EDICIÓN EN DUOTONO / FRAGMENTO

�ANATO M Í A DE L A CR Í TI CA

El beso de la quemada:
subversión y venganza
en Las cosas que perdimos
en el fuego, de Mariana
Enriquez
¥¥ IRASEMA CORPUS

CUANDO LAS PROTAGONISTAS DE LAS COSAS QUE PERDIMOS
EN EL FUEGO (2016) CAMINAN HACIA LO TERRORÍFICO, EN
REALIDAD ESTÁN EN BUSCA DE ALGO QUE LES FALTA. EN ALGÚN
MOMENTO, DENTRO DE SUS RESPECTIVOS RELATOS, SERÁN
CATALOGADAS DE HISTÉRICAS O LOCAS, SU VIDA NO ENCAJARÁ
EN LOS MOLDES MÁS CONSERVADORES. NO OBSTANTE, EL
SIMPLE ACTO DE ADENTRARSE EN LO SINIESTRO PODRÁ
REPRESENTAR EL ACTO SUBVERSIVO DE SUS VIDAS, Y CLARO,
TAMBIÉN EL ÚLTIMO. PARA FINES DE ESTE TRABAJO, SE TOMARÁ
UNA MUESTRA ESPECIFICA DE ENTRE LOS DOCE RELATOS QUE
COMPONEN ESTA COLECCIÓN DE MARIANA ENRIQUEZ. SE
SUGIERE UNA SINTONÍA ENTRE LOS CUENTOS “EL PATIO DEL
VECINO”, “TELA DE ARAÑA”, “EL CHICO SUCIO”, Y EL RELATO
NÚMERO DOCE QUE, ADEMÁS DE DARLE NOMBRE A LA OBRA,
EXPLORA LA TRANSGRESIÓN DE LA NORMA CON RESPECTO AL
CUERPO FEMENINO A TRAVÉS DEL ACTO EXTREMO.

�A NATOMÍ A D E L A C R Í T I CA

No les quedaría para consumar su venganza
sino un montón de cenizas humeantes.
Amparo Dávila, “El último verano”

LOS OTROS DÍAS.STILL / VIDEO HD / 9’02’’ / 2018

TORTURAR SIGNIFICA DAR UN BESO
PROLONGADO
Cuando en 1976 ocurre el golpe de Estado en
Argentina, la infancia de la autora transcurría
en aparente calma, sin una noción clara del miedo y el
entorno terrorífico que la dictadura militar provocaba
en el pueblo argentino. Sus padres hablaban del
tema largo rato, maldecían nombres que Mariana
desconocía, y al final, le pedían guardar silencio: “pero
no digas nada en la escuela”, rememora la autora
durante una conferencia en la FLACSO, Argentina
(Enriquez, 2017). Ya entonces iniciaba una sospecha,
la sombría conjetura que ocurre por primera vez
en la infancia. Mariana comparte entonces su
primera aproximación a la narrativa de terror –que
bien hace en llamar “político”– dentro de lo real,
luego del término de la dictadura y a través de una
imagen publicada en la revista La Semana: un hombre
fotografiado frente a uno de los centros clandestinos
de retención más importantes y cuya descripción
rezaba más o menos así: “Yo secuestré… y mandé
torturar en la Escuela de Mecánica de la Armada”.
Mariana cuenta que tenía ocho años y no sabía qué
significaba esa palabra, torturar, así que la buscó en
el diccionario: Atormentar. Producir a alguien un intenso
dolor físico o psicológico, como castigo o como método para
que hable o confiese a través de técnicas y utensilios diversos.

�ANATO M Í A DE L A CR Í TI CA

Freud señalaba que lo siniestro en lo vivencial
y en la ficción merecen tratamientos separados;
sin embargo, la anécdota de Enriquez nos permite
entrever que hay algo especial en el simple acto de
tomar un diccionario. Comprender que ante las
sospechas siniestras tenemos dos opciones: continuar
el relato oscuro, ir más allá y en pos de la exploración
a pesar del miedo; o hacer caso omiso de las señales
y convencernos de que torturar significa dar un beso
prolongado, un abrazo, un juego de palabras inventado
por niños pequeños. En la colección de relatos de
Enriquez existirán, por supuesto, los personajes
que desdeñen el entorno terrorífico creyéndolo
inexistente. Estos no buscarán significados en el
diccionario, más bien los inventarán de acuerdo con
un equilibrio fabricado y sostenido en la mentira
y la censura del terror. Por ejemplo, en “Verde rojo
anaranjado”, una madre recurre al autoengaño luego
de que su hijo, Marco, decidiera recluirse en su
cuarto durante más de dos años, cerrando la puerta
desde adentro y entablando una comunicación con el
exterior a través del chat, la deep web y el Red Room, un
sitio en internet que trasmite asesinatos reales, videos
de necrofilia, estrangulaciones, entre otros actos
siniestros. La madre le coloca diariamente cuatro
comidas al pie de su puerta, y por las noches, cuando
Marco sale un momento a explorar, ella duerme con la
ayuda de pastillas. El arquetipo de la madre abnegada
resulta una posible ejemplificación del personaje de
terror sumiso, aquel que no se aventura a lo ominoso
ni se esfuerza por esclarecer el misterio que ha roto
su estabilidad. Las protagonistas de los cuentos que
seleccionamos para nuestro análisis, en cambio,
representan una confrontación con dichos arquetipos,
anidando, al mismo tiempo, una sensación de vacío
que las guiará en su encuentro con lo siniestro.

CASTIGAR LA DIFERENCIA O EL NIÑO
SINIESTRO
Marcela Lagarde y de los Ríos considera que las
mujeres están cautivas en varios sentidos, y que en
dichos cautiverios son los hombres, supuestos pares
humanos de las mujeres, quienes ejercen su poder
como dominio sobre ellas (Lagarde, 2005: 162). Este
último tema resulta una constante en la obra de

Enriquez: relaciones cansadas, tortuosas, parejas
masculinas abusivas que alimentan el resentimiento
de las protagonistas.
En “El patio del vecino”, Paula y Miguel, una joven
pareja que acaba de mudarse a un próspero barrio en
Argentina sobrelleva su vida habitual: “hacía un año,
por lo menos, que no tenían sexo. A Miguel no parecía
importarle; ella ciertamente no tenía ganas. Vivían en
una tranquilidad leve, pero amistosa” (Enriquez, 2016:
138). Paula es una chica desempleada que apenas se
ha repuesto de una depresión severa. Pasa los días
en su casa nueva acompañada tan solo de su gata
Eli, atendiendo las visitas esporádicas de su suegra
o estudiando para concluir su carrera en Sociología.
Antiguamente trabajaba en un hogar de tránsito para
niños en situación de calle y violencia. Durante una
de sus desgastantes guardias nocturnas, en donde
solo había dos niños que cuidar, Paula es invitada
por uno de sus compañeros, Andrés, a compartir una
cerveza, a fumar un porro y escuchar música en uno
de los cuartos. Cuando la supervisora, advertida por
uno de los vecinos, llega a reprender a sus empleados,
descubre que uno de los niños, en el lapso, se ha
caído de la cama y roto el tobillo; Paula y Andrés
son despedidos de inmediato. La narración sugiere
un drástico cambio de actitud por parte de Miguel a
partir del suceso:
Era por eso que ya no la deseaba. Porque
había visto un lado demasiado oscuro… Paula
había pasado de una santa –la trabajadora social
especializada en chicos en riesgo, tan maternal
y abnegada– a ser una empleada pública sádica
y cruel que dejaba a los chicos tirados mientras
escuchaba cumbia y se emborrachaba; se había
convertido en la directora malvada de un orfanato
de pesadilla. (Enriquez, 2016: 147).

Es decir, en este cautiverio, representado por
una casa solitaria en donde comulgan la culpa y una
futura sospecha siniestra, no solo está involucrada
la fuerza del hombre que reprime y determina a su
pareja femenina, sino la existencia de un cuerpo
que, en dicho cautiverio, responde a un “deber ser”.
La entrega, la subordinación, la obediencia como
definición de lo que debe ser una mujer se presentan

148

�A NATOMÍ A D E L A C R Í T I CA

ISAÍ MEJÍA VILLARREAL, EN
UN AMPLIO ESTUDIO SOBRE
EL CUENTO DE HORROR FANTÁSTICO, CONSIDERA QUE EL
ARQUETIPO DE LA BRUJA ES
EL QUE MEJOR REPRESENTA EL
MIEDO
ANCESTRAL
DEL
HOMBRE HACIA EL PODER QUE
PUEDA EMANAR DE LA FIGURA
FEMENINA (MEJÍA, 2015: 37).

como las únicas alternativas viables. Paula es una
mujer sin hijos, que además ha resultado incapaz de
cuidar a los hijos de otros. Su credibilidad, pues, se
irá fracturando a lo largo del cuento.
En “Tela de araña”, el personaje principal vive un
matrimonio irritante y aburrido con Juan Martín,
un hombre engreído y un poco estúpido que le
produce repulsión: “¿Cuántos años iba a pasar así,
asqueada cuando lo escuchaba hablar, dolorida
cuando tenían sexo, silenciosa cuando él confesaba
sus planes de tener un hijo y reformar la casa?”
(Enriquez, 2016: 94). La pareja se traslada a Corrientes,
Argentina para conocer a la familia de ella. Ahí se
encuentran con Natalia, prima de la protagonista, y
por la que ella siente una gran admiración: una mujer
muy bella, bronceada, de pelo largo y abultado. Natalia
le cuenta a su prima acerca de sus novios y conquistas,
una vida llena de libertades que contrasta claramente
con lo que ella vive dentro de su matrimonio con Juan
Martín y le hace rememorar diversos momentos de
humillación y menosprecio por parte de él, y cómo
es ella la que siempre debe pedir perdón para no
ocasionar peleas mayores. No se sorprende cuando
Juan Martín confiesa que no le agrada Natalia:
No le parecía atractiva físicamente, lo que era casi
una locura de su parte: yo nunca había visto una
mujer tan hermosa como ella. Pero, además, él la

despreciaba porque Natalia tiraba las cartas, sabía
de remedios caseros y, sobre todo, se comunicaba
con espíritus. Tu prima es una ignorante, me dijo
Juan Martín, y yo lo odié, pensé en llamar a Natalia
y pedirle la receta de alguna de sus pociones, pensé
en pedirle un veneno incluso. (Enriquez, 2016: 95).

Natalia es, entonces, una especie de bruja de este siglo.
Isaí Mejía Villarreal, en un amplio estudio sobre el
cuento de horror fantástico, considera que el arquetipo
de la bruja es el que mejor representa el miedo ancestral
del hombre hacia el poder que pueda emanar de la figura
femenina (Mejía, 2015: 37). Un poder naturalmente
maléfico que se instala en la tradición de la literatura
universal y de terror, pero que, desde una perspectiva
actual, como sucede en la obra de Enriquez, implica
romper el orden establecido y proponer otro, más que
asociarse con lo sobrenatural. Mejía detalla:
Desde una perspectiva de género se suele
identificar a la bruja o hechicera como una figura
transgresora, una especie de precursora del
feminismo que puso en entredicho el papel de la
mujer dentro de la sociedad de su tiempo. Lo cierto
es que la bruja cuestionó cuando menos tres de los
roles que se asignaron a la mujer en las sociedades
tradicionales: la virginidad, la religiosidad y la
maternidad. (Mejía, 2015: 37).

Pero sin duda, el rechazo a la maternidad pareciera
una de sus faltas mayores. Es dejar a un lado el rol
más importante asignado a lo femenino. Simone de
Beauvoir, en El segundo sexo, señaló cómo la tradición del
pensamiento vincula a la mujer, de manera esencial e
inseparable, con la trascendencia del cuerpo a través de
la reproducción. En Las cosas que perdimos en el fuego, y como
se mencionó anteriormente, las protagonistas femeninas
rara vez cumplen el estereotipo de mujer tradicional,
siempre hay algo que los fractura. Sin embargo, para
el factor de la maternidad, en términos simbólicos
más no literales, valdría la pena una breve lectura.
Marcela Lagarde y de los Ríos propone, precisamente,
que incluso sin tener esposos o hijos, las mujeres
están destinadas a cumplir papeles de madresposas, es
decir, vivir de acuerdo con relaciones voluntarias de
servidumbre, para y por el bien de los otros.

�ANATO M Í A DE L A CR Í TI CA

Volviendo al análisis de “El patio del vecino”, para
del maíz, con la tarea de asesinar a toda la población
Paula, quien carga con la culpa de aquellos niños que
adulta de una pequeña comunidad llamada Gatlin.
no pudo cuidar, de aquella nena que cayó de la cama y
Son niños y jóvenes portando vestimenta antigua,
se rompió un tobillo, inician a manifestarse una serie
armados con herramientas de campo que asesinan a
de eventos extraños que solo ella puede percibir.
sangre fría. Sin embargo, ¿por qué la imagen del niño
El mayor de todos, por supuesto, el hallazgo de un
siniestro resultar tan perturbadora?
niño desnudo, sucio y desnutrido, encadenado de
En su ensayo “Lo ominoso”, Freud toma de
un pie en el patio de su vecino. Su piel está cubierta
Ernst Jentsch el concepto de incertidumbre
de heridas y mugre. ¿El hijo del vecino?, ¿un esclavo?
intelectual como la condición básica para que se dé
Paula, naturalmente, ve en este niño la posibilidad de
el sentimiento de lo siniestro (Freud, 1986: 217), es
redimir su culpa en torno a lo sucedido en el hogar
decir, la vacilación en medio del reconocimiento de
de tránsito. Ayudarlo, por supuesto, sería ayudar a
algo que, se pensaba, era familiar o cotidiano y que
aquellos otros dos niños
ahora adopta cualidades
y mitigar su culpa. AL CONSIDERAR NUESTRA extrañas, cualidades que
Incluso contempla la
además suelen desembocar
FAMILIARIDAD
CON
LAS
posibilidad de salvar
en los terrenos de lo
su relación con Miguel IMPLICACIONES Y SIGNIFICA- espeluznante. Por ello,
s i e s t e l a a y u d a r a ; DOS QUE POSEE LA IMAGEN a l c o n s i d e r a r n u e s t r a
es decir, apuntar los
familiaridad con las
DE
UN
NIÑO,
ASOCIARLA
A
esfuerzos de ambos en
implicaciones y significados
un solo objetivo: salvar ESTA CON LO ABOMINABLE que posee la imagen de
al niño encadenado
un niño, asociarla a esta
en el patio del vecino RESULTA PERTURBADOR.
con lo abominable resulta
y sentirse unidos otra
perturbador. Es decir, un
vez. Sin embargo, los deseos de Paula en torno a
símbolo universal de inocencia, pureza y vitalidad,
su relación no funcionan. Miguel constantemente
un ser de fácil trato que trasmite calma y ternura se
atribuye las sospechas de Paula a problemas
convierte, de pronto, en un agente de terror.
mentales, y un día huye de casa sin que Paula pueda
En el relato “El chico sucio”, una joven soltera, sin
localizarlo. Es entonces cuando nuestra protagonista
hijos, y de familia acomodada, decide vivir sola en
decide adentrarse a la casa del vecino, una casa de
una vieja casa ubicada en Constitución, uno de los
espanto en donde encuentra objetos extraños que le
barrios más inseguros y problemáticos de la ciudad.
causan repulsión, pero nunca al niño que aparece y
Cerca de allí, sobre un colchón viejo, vive un niño
desaparece encadenado en el jardín. Paula vuelve a
de cinco años junto a su madre indigente. Este pasa
casa y ahí lo encuentra, para su sorpresa, sobre su
el día en el subterráneo, ofreciendo estampas de un
cama y acariciando bruscamente a su gata Eli. El
santo popular a cambio de dinero. La incomodidad
niño termina hincándole los dientes al animal, unos
de la gente es clara. Resulta perturbador contemplar,
dientes que además parecen haber sido limados en
vacilantemente, una imagen conocida pero
forma triangular. El texto sugiere un desenlace para
trastocada por lo repulsivo que de pronto se acerca
la protagonista muy parecido al de su mascota.
más allá de lo deseado: “Tiene un método muy
La idea del niño siniestro es bien conocida dentro
inquietante: después de ofrecerles la estampita a
de la tradición literaria del terror. “Los chicos
los pasajeros, los obliga a darle la mano, un apretón
del maíz”, de Stephen King, es quizás uno de los
breve y mugriento. Los pasajeros contienen la pena
textos más representativos del tema. Reunido en la
y el asco: el chico está sucio y apesta, pero nunca
colección El umbral de la noche (1978), este relato nos
vi a nadie lo suficientemente compasivo como para
cuenta la historia de un grupo de niños y jóvenes,
sacarlo del subte, llevárselo a su casa, darle un baño,
miembros de una secta que adora a un supuesto dios
llamar a asistentes sociales” (Enriquez, 2016: 12).

150

�LOS OTROS DÍAS.STILL / VIDEO HD / 9’02’’ / 2018 / EDICIÓN EN MONOTONO

A NATOMÍ A D E L A C R Í T I CA

Un día, la protagonista lo hace pasar a su casa, le
ofrece comida y lo invita a comer un helado. Incluso
entonces, le incomoda no encontrarse frente a
un niño común, amable y encantador. Luego de
aquello, el niño desaparece y también su madre. El
remordimiento de la protagonista al no haber hecho
más por él, empieza a acecharla cuando aparece
el cuerpo de un niño degollado en la calle. El que
pueda tratarse del mismo chico que ayudó hace
días la atormenta, y su rostro, hosco y mugriento, la
persigue en sueños:

términos de entrega. La imagen del niño siniestro
llega, pues, a perseguirlas, a recordarles aquellos
preceptos que las signan incluso sin ser madres o
esposas legitimas. El castigo suele ser excesivo, son
brujas de este tiempo quemadas en un fuego distinto.
No son madres, ni desean ser esposas, tampoco
son cuidadoras confiables. El mundo siniestro al
que se internan es uno que las cree incompletas e
inadecuadas. La culpa se invierte en terror y este
sella sus finales trágicos.

LA INVERSIÓN DEL TERROR
Soñé con el chico sucio. Yo salía al balcón y él
estaba en medio de la calle. Yo le hacía señas
con la mano para que se moviera porque venía
un camión muy rápido. Pero el chico sucio
seguía mirando para arriba, mirándome a mí…Y
el camión lo atropellaba y yo no podía evitar
ver cómo la rueda le reventaba el vientre como
si fuese una pelota de fútbol… En el medio de la
calle quedaba la cabeza del chico sucio, todavía
sonriente y con los ojos abiertos. (Enriquez,
2016:30).

Para las protagonistas de “El patio del vecino” y
“El chico sucio” existe una emoción común que las
persigue y determina a lo largo del relato: la culpa.
Una culpa más bien arcaica, relacionada, muy
profundamente, con el “deber ser” de un género
destinado al cuidado y protección de los otros en

Las protagonistas de Enriquez, como vimos, no
huyen del ambiente terrorífico; al contrario, se
anidan en su interior hasta las últimas consecuencias.
Su final es comúnmente trágico o desolador:
desapariciones, muertes violentas, remordimientos
que muy posiblemente jamás serán sanados, shocks
perpetuos luego de haberse cruzado, y “sobrevivido”,
al enfrentamiento con lo siniestro. Las mujeres de
esta colección son marcadas para siempre. Enriquez
finaliza la obra con el relato que le diera nombre
al libro, “Las cosas que perdimos en el fuego”, una
historia alucinante que la autora hace bien en
llamar “de ciencia ficción”. Su argumento es una
respuesta futura y desesperada al abuso y violencia
excesiva hacia las mujeres. Un abuso que, además,
está asociado directamente con su corporalidad.
A diferencia del hombre, la asociación de la mujer

�ANATO M Í A DE L A CR Í TI CA

MIENTRAS EL HOMBRE SE DISTINGUE POR LA BÚSQUEDA DE
LA TRASCENDENCIA A TRAVÉS DEL ESPÍRITU Y SU ESENCIA
MISMA, LA MUJER, EN CAMBIO, ES OBLIGADA A HACERLO A
TRAVÉS DEL CUERPO, JUNTO A TODAS LAS IMPLICACIONES
BIOLÓGICAS Y CULTURALES QUE ESTE ACARREA: SER
MADRES, CUIDADORAS, MADRESPOSAS TEMPORALES DE
CUALQUIERA, OBJETOS DE PLACER.
con el cuerpo resulta ser absoluta, el lado oscuro e
irracional de lo humano que debería ser controlado
por la razón. De Beauvoir escribe: “¿La mujer? Es
muy sencillo, dicen los aficionados a las fórmulas
simplistas: es una matriz, un ovario; es una hembra,
y basta esa palabra para definirla” (1995: 29). Es decir,
mientras el hombre se distingue por la búsqueda de la
trascendencia a través del espíritu y su esencia misma,
la mujer, en cambio, es obligada a hacerlo a través del
cuerpo, junto a todas las implicaciones biológicas y
culturales que este acarrea: ser madres, cuidadoras,
madresposas temporales de cualquiera, objetos de
placer. En “Tela de araña”, la protagonista está en un
restaurante de Asunción junto a su prima Natalia y su
esposo Juan Martín, quien está dispuesto a defender
a una mesera del acoso de un par de militares ebrios.
La autora equipara la posición masculina y femenina
dentro de una situación de castigo, recalcando el
abuso a la corporalidad de la mujer frente a la perdida
inmediata de la vida en el caso del hombre:
Juan Martín se levantó y me imaginé lo que iba a
pasar. Iba a gritar que la dejaran tranquila, se iba
a hacer el héroe y nos iban a detener a los tres. A
nosotras dos iban a violarnos en los calabozos de
la dictadura, noche y día; a mí me iban a picanear
sobre el vello púbico, que era tan rubio como el
cabello de mi cabeza, y se babearían diciendo
gringuita de mierda, argentinita de mierda, y a
Natalia posiblemente iban a matarla pronto, por
morena, por bruja, por desafiante. Y todo porque
él necesitaba hacerse el héroe y probar vaya a
saber qué cosa. Él, además, la iba a tener fácil
porque a los hombres los fusilaban de un tiro en
la nuca y ya. (Enriquez, 2016: 190).

La mujer, pues, es juzgada, perseguida y castigada a
través y por las implicaciones culturales y biológicas
de su cuerpo. Por ello, el relato final, “Las cosas
que perdimos en el fuego”, parece empatar con la
siguiente premisa: Si las mujeres han sido asimiladas
a partir de su inmanencia con la naturaleza y su
propia corporalidad, se defienden ahora, desde
el mismo cuerpo por el cual se les determinaba.
En dicho relato, se describe una serie de ataques
a mujeres de distintas edades y estratos sociales
por parte de sus parejas. Como si se tratara de una
especie de contagio “Hombres quemaban a sus
novias, esposas, amantes, por todo el país. Con
alcohol la mayoría de las veces… pero también con
ácido, y en un caso particularmente horrible, había
sido arrojada sobre neumáticos que ardían en medio
de una ruta”. En respuesta, un gran número de
mujeres que no han sido quemadas se organizan y
autonombran Mujeres Ardientes. Juntas, realizan
hogueras en medio del desierto o campos abiertos.
En dichos rituales, la mujer que decide inmolarse
salta al fuego voluntariamente durante veinte
segundos. Luego de esto, las chicas quemadas son
sacadas por compañeras protegidas con amianto y
llevadas a hospitales clandestinos, supervisados por
las mismas Mujeres Ardientes, para su recuperación.
Los videos de las hogueras son expuestos en internet
y el movimiento suma cada vez a más simpatizantes.
Una de las iniciadoras fue la denominada “chica del
subte”. Ella fue quemada por su esposo, Juan Martín
Pozzi, por sospechar de una infidelidad. Cabe
destacar que el nombre del esposo, Juan Martín,
hace una clara alusión al esposo de la protagonista
de “Tela de araña”, sugiriendo, por supuesto, una
posible continuidad o conexión entre los dos relatos.

152

�A NATOMÍ A D E L A C R Í T I CA

Esta chica del subte, desfigurada, con una boca sin
labios y una cabeza marrón con un solo mechón de
cabello: “Subía al vagón y saludaba a los pasajeros con
un beso… algunos apartaban la cara con disgusto…
algunos apenas dejaban que el asco les erizara la piel
de los brazos, y si ella lo notaba, en verano, cuando
podía verles la piel al aire, acariciaba con los dedos
mugrientos los pelitos asustados y sonreía con su
boca que era un tajo.” (Enriquez, 2016: 186). Esta,
al igual que en el caso del niño siniestro, resulta un
personaje familiar (la esposa, la cuidadora, el objeto
sexual) que de pronto adopta elementos extraños y
se vuelve repulsivo. Es la vacilación de contemplar a
una mujer sensual –que, a pesar de su piel quemada,
viste jeans ajustados y blusas transparentes– o
un monstruo que incomoda y aterroriza a quien
la encuentra. Es decir, en el relato “Las cosas que
perdimos en el fuego”, el terror parece invertirse, las
mujeres de su tiempo, junto a aquellas perseguidas
en los cuentos anteriores, parecen vislumbrar la
redención en el fuego, y, en el simple acto de dar un
beso, una venganza. Tomar tu cuerpo, destrozarlo
para que nadie más pueda hacerlo, pero mostrarlo,
claro, buscar aquella repulsión ajena que te hará
sentir poderosa y libre, se vuelve el acto subversivo
de sus vidas.
Distintas escritoras, en relatos que también
coquetean con lo siniestro, han explorado el
acto subversivo del cuerpo femenino a través del acto
extremo. La escritora ecuatoriana, María Fernanda
Ampuero, en su cuento “Subasta”, muestra a una
chica secuestrada que, junto a otras personas, está
siendo vendida y cotizada de acuerdo a sus atributos
físicos. Tiene los ojos vendados, manos y pies atados.
Ha escuchado las subastas de las chicas que han
estado antes que ella. Al llegar su turno, se dice: “Es
lo más importante que haré en mi vida, así que lo
haré bien” (Ampuero, 2018: 17). Y se baña las piernas
de orina y materia fecal. El hombre que dirige la
subasta pregunta cuánto dan por el monstruo, pero
nadie ofrece nada. Es decir, primero es amenazada
para, luego, ser ella quien invierte la intimidación a
través de la repugnancia de su cuerpo.
En el cuento “El último verano”, la escritora
Amparo Dávila –representante del relato de terror en
México y de su literatura fantástica– narra la historia

EL
CUERPO
DESTROZADO
VOLUNTARIAMENTE POR ESTOS PERSONAJES FEMENINOS
SE CONVIERTE EN SU ÚNICA
ARMA ANTE UN MUNDO
DESPIADADO QUE HUBIERA
PREFERIDO DESTROZAR DICHO CUERPO PRIMERO.
de una mujer de 45 años que, luego de seis hijos, y
hastiada de una rutina matrimonial que la recluye,
recibe del médico una noticia perturbadora: aquellos
dolores que la aquejaban desde hace días no eran,
como ella pensaba, a causa de la menopausia, sino
de un embarazo inesperado. Una noche, luego de
varias semanas de revisiones, sin sentirse realmente
entusiasmada y procurando medianamente sus
cuidados, la mujer sufre un aborto espontáneo. Le
pide a su marido que entierre los coágulos resultantes
en un rincón del huerto. A partir de ese momento,
la protagonista, al igual que en los cuentos “El patio
del vecino” o “El chico sucio”, es perseguida por la
culpa. Ve a los gusanos salir de la tierra y dirigirse
a ella, supuestamente, buscando una venganza en
su contra, deseando tomar el cuerpo de aquella que
no quiso ser madre. Como último acto transgresor,
digno de las Mujeres Ardientes de Enriquez, la
protagonista vierte encima suyo el petrolero de una
lámpara y se prende fuego: “No les quedaría para
consumar su venganza sino un montón de cenizas
humeantes” (Dávila, 2009: 209).
El cuerpo destrozado voluntariamente por estos
personajes femeninos se convierte en su única arma
ante un mundo despiadado que hubiera preferido
destrozar dicho cuerpo primero. La mujer, en su acto
subversivo, se vuelve una masa inservible para los fines
sociales, sexuales, maternales, o de cualquier índole,
que, en estos relatos, la persiguen o intentan poseerla.
Las protagonistas femeninas de Enriquez,
específicamente las que anteceden al relato sobre
las Mujeres Ardientes, a pesar de aparentar el acto
de un personaje vencido, representan, más bien, la
transformación del cuerpo autoinfligido en busca de

�LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL
FUEGO ES UN LIBRO SOBRE MUJERES
APRISIONADAS, PERSEGUIDAS, PERO
SUBVERSIVAS CUANDO, VIÉNDOSE
LAS UNAS A LAS OTRAS, SE DAN
CUENTA DE QUE HA SIDO SUFICIENTE.

algo más grande. A pesar del final trágico para dichas
protagonistas, del castigo que representó el aventurarse
a lo siniestro, ¿podría existir una posible redención y
libertad simbólica en el cuento número doce? Es decir
¿premiar su osadía que las distinguió, en su momento,
de cualquier actitud sumisa ante el terror?
Natalia, del relato “Tela de araña”, conversa con
su prima acerca de un viaje con su novio en avioneta.
“Volamos sobre un campo, en el norte, y de repente vi
un incendio muy grande, se quemaba una casa, fuego
bien anaranjado, una humareda negra… a los diez
minutos volvimos a pasar por ahí y el incendio había
desaparecido” (Enriquez, 2016: 97). Recordemos que
Natalia era una bruja, una de este siglo, tiraba las
cartas y hablaba con espíritus. Su posible visión de
las hogueras,1 y del fuego de las Mujeres ardientes,
quedará sobre la mesa cuando agregue: “no sé si el
incendio ya pasó o va a pasar” (Enriquez, 2016: 97).
Las cosas que perdimos en el fuego es un libro sobre
mujeres aprisionadas, perseguidas, pero subversivas
cuando, viéndose las unas a las otras, se dan cuenta
de que ha sido suficiente. Como lector, es fácil caer
1   Lectura que propone la autora en entrevista dentro del ciclo
Autores x autores. (Biblioteca Nacional Mariano Moreno: 2018).

en la trampa, imaginar que un libro de terror, de
relatos como este, hablará de mujeres derrotadas,
condenadas y destruidas, cuyo único error fue abrir
una puerta o asomar la mirada sobre bardas que
anunciaban sospechas. Pero habrá que ir más allá,
tomar un diccionario, buscar y comprender lo que
un cuerpo quemado significa.

•

REFERENCIAS
Ampuero, M. F. (2018). “Subasta”, en Pelea de gallos. Ciudad de
México: Páginas de Espuma.
Biblioteca Nacional Mariana Moreno. (2018). Mariana Enriquez.
Autores x autores. Recuperado de https://www.youtube.com/
watch?v=w4ZIq5zNYW0&amp;t=5405s.
De Beauvoir, S. (1995): El segundo sexo, Vol. I: Los hechos y los mitos.
Buenos Aires: Ediciones Siglo Veinte.
Dávila, A. (2009). “El último verano”, en Cuentos reunidos. Ciudad de
México: Fondo de Cultura Económica.
Enriquez, M. (2016). Las cosas que perdimos en el fuego. México:
Anagrama.
Enriquez, M. (2017). “Narrativa de terror”. Curso del Posgrado
Internacional Escrituras: Creatividad Humana y Comunicación.
FLACSO Argentina. Recuperado de https://youtu.be/
bHdM7Wq6fe4
Freud, S. (1986). “Lo ominoso”, en Obras completas, Vol. 17. Buenos
Aires: Amorrortu.
Lagarde y de los Ríos, M. (2005). Los cautiverios de las mujeres:
madresposas, monjas, putas, presas y locas. Ciudad de México:
Universidad Nacional Autónoma de México.
Mejía Villarreal, I. (2015). El cuento de horror fantástico visto por seis
narradores mexicanos. Ciudad de México: Universidad Autónoma
Metropolitana Unidad Azcapotzalco.

LOS OTROS DÍAS.STILL / VIDEO HD / 9’02’’ / 2018 / EDICIÓN EN ESCALA DE GRISES

ANATO M Í A DE L A CR Í TI CA

�FROM THE AFTERLIFE SERIES / 64.5 X 89.3 X 4 CM / INK-JET PRINT / AFTERLIFE
DE DEAD LETTER OFFICE, DE ALLAN SEKULA, 1997; 2019 / FRAGMENTO

�ANATO M Í A DE L A CR Í TI CA

La influencia del gótico sureño en
Temporada de huracanes,
de Fernanda Melchor

¥¥LUCINDA GARZA ZAMARRIPA

W

illiam Faulkner, escritor y guionista estadounidense nacido en 1897
en Misisipi, fue un hombre sureño, autor de obras como El ruido y
la furia (1929), Santuario (1931), y Luz de agosto (1932). Fallece en
1962. Veinte años después, en 1982, nace en Veracruz Fernanda Melchor, quien
eventualmente se convertiría en periodista y narradora, y publicaría los títulos
Aquí no es Miami (2013), Falsa liebre (2013) y Temporada de huracanes (2017). Ambos
son autores que provienen de contextos aparentemente distintos, pero su obra
descubre las coincidencias entre estas dos latitudes.
En la más reciente novela de la mexicana Fernanda Melchor, Temporada de
huracanes, es posible encontrar reverberaciones del gótico sureño, subgénero al que
pertenecieron autores estadounidenses como Tennessee Williams, Eudora Welty,
Flannery O’Connor, Cormac McCarthy, y Faulkner. En varias ocasiones, Melchor
ha declarado que entre sus influencias literarias se encuentran tanto McCarthy
como Faulkner, y son tales los paralelismos entre su trabajo y el de los escritores
del gótico sureño que, en un artículo de El Economista, Concepción Moreno (2017),
afirma que Temporada de huracanes existe en un género que ella denominaría gótico
tropical: “pongamos que es un gótico tropical, muy al estilo de los personajes de
William Faulkner (que, aunque no vivían en el trópico, comparten con la gente
costeña el calor y la tragedia como destino)” (Moreno, 2017). Esta novela habla de los
habitantes de una población pequeña y rural en Veracruz, La Matosa, y los eventos
que suceden tras el descubrimiento del cadáver de la Bruja (hechicera y curandera
del lugar), causando un revuelo de rumores y revelaciones acerca de sus habitantes.

1

LA IDEA DE UN MILLÓN DE PESOS / 5,321 DE 71,428 HOJAS DE FROTTAGE DE MONEDAS
DE 10 CENTAVOS / 2012 A LA FECHA / EDICIÓN EN MONOTONO / FRAGMENTO

DE MISISIPI A VERACRUZ:

�LA IDEA DE UN MILLÓN DE PESOS / 5,321 DE 71,428 HOJAS DE FROTTAGE DE MONEDAS
DE 10 CENTAVOS / 2012 A LA FECHA / EDICIÓN EN MONOTONO / FRAGMENTO

A NATOMÍ A D E L A C R Í T I CA

LAS HISTORIAS DEL GÓTICO SUREÑO
ESTÁN PLAGADAS DE LO MARGINAL, DE
PERSONAJES EXCLUIDOS POR LA SOCIEDAD

Entre los elementos que Temporada de huracanes
comparte con el gótico sureño están: el uso del recurso
narrativo del flujo de conciencia, la exploración de
la decadencia a través de personajes marginales, y el
empleo de lo grotesco para criticar realidades sociales.
El flujo de conciencia es un término acuñado
inicialmente por el psicólogo estadounidense William
James, el cual fue eventualmente llevado a la crítica
literaria para designar una técnica narrativa que
explora los pensamientos de los personajes de manera
directa y libre, sin intermediarios. Este aspecto no
es necesariamente característico del gótico sureño,
sin embargo, destaca en El ruido y la furia, de Faulkner,
específicamente en los primeros tres capítulos, en
los que Benjy, Quentin y Jason se convierten en los
narradores intradiegéticos de sus respectivas historias,
dejando al lector entrar en sus complejos procesos
mentales. En el caso de Temporada de huracanes, de
Melchor, se puede apreciar una adaptación de este
recurso literario a lo largo de toda la novela, como
en: “luego luego inventaron que yo tenía sidral y que
había matado a no sé cuántos pinches choferes de
una empresa transportista, pinches chismes culeros
que se inventaron por pura envidia” (Melchor, 2017:
141). Los habitantes de La Matosa, Veracruz hablan
libremente, sin filtros y llenos de coloquialismos, pues
Melchor deja sus monólogos interiores fluir. En el texto
se encuentra la particularidad de que, a diferencia de

un flujo de conciencia por así decirlo “puro”, sí existen intervenciones de una especie de narrador
extradiegético, sin embargo, este no afecta los flujos
de información ofrecidos por los personajes, no los
interviene ni modifica. El ritmo característicamente
frenético de la novela es dictado por este flujo, sin
guiones para indicar los diálogos, sin puntos y aparte
para separar los párrafos, en una concatenación de ideas
que envuelve al lector de una forma muy similar en
la que lo hacen pensamientos de los Compson en la
novela de Faulkner.
Como en El ruido y la furia, las historias del gótico
sureño están plagadas de lo marginal, de personajes
excluidos por la sociedad, de mujeres, de negros, de
enfermos mentales; esta característica es también una de
las más presentes en la novela de Melchor, en la cual se
cuentan las experiencias de drogadictos, homosexuales,
prostitutas y viejas curanderas, como se observa en el
caso del tío Maurilio en el tercer capítulo de Temporada
de huracanes “en sus últimos años le dio por la droga [...]
pero al menos de él nunca dijeron que frecuentaba a los
maricones del pueblo, ni que se la vivía metido en casa
de la Bruja…” (Melchor, 2017: 48), y a lo largo de todo el
texto con cada uno de los personajes. Melchor ofrece
una novela que, al igual que las del gótico sureño, está:
“alimentada por un sentido de alienación y otredad y
presenta personajes marginados que intentan pero no
logran establecer conexiones humanas”. (Bjerre, 2017).

�ANATO M Í A DE L A CR Í TI CA

Como último punto, en la novela de Melchor
destacan las situaciones grotescas, cuando sus
personajes (La Bruja, Munra, Luismi, Chabela,
Rigorito, Brando…) viven experiencias que pueden
caer en la definición que Bajtín le da al término de lo
grotesco y lo carnavalesco:
Para Bajtín, los elementos de la materia
carnavalesca como la ambivalencia o dualidad,
los deslizamientos de sentido, la inversión,
la confusión entre el ámbito de los preceptos y la
realidad cotidiana subvertida, la interpenetración
de los espacios de lo simbólico y lo cotidiano,
la catarsis y proyección social de los conflictos,
ponen de manifiesto lo incierto de las fronteras
existentes entre toda representación simulada y
las situaciones propias de la vida diaria y rutinaria.
(Machuca, 1995).

En la población de La Matosa, de manera pública o
privada, los habitantes presentan comportamientos
transgresores y disruptivos: adicciones, locura,
orgías, prostitución y asesinato, por nombrar algunos.
Poniendo al lector en una situación de incomodidad al presenciar la crudeza de eventos de una fealdad
casi exagerada, pero real, como al leer pasajes como el
siguiente: “cuando se diera cuenta de que todo había
sido en balde regresaría a la comandancia para vengarse
de Brando y cortarle la verga y las orejas y luego dejarlo
desangrarse en el interior de aquella celda…” (Melchor,
2017: 157). En las palabras de la misma autora:
Me gusta, sí, trabajar con emociones duras,
difíciles de digerir no le saco la vuelta. Esto es en
parte porque la literatura que a mí me gusta es
justamente esa que hace sentir, la que remueve mi
interior de y despierta sensaciones que preferiría
olvidar: justo ese es el tipo de efecto que busco
producir. (Melchor, 2013).

Tanto Melchor, como los autores del gótico sureño
trabajan con estas “emociones difíciles de digerir” que
causan un fuerte impacto en el lector, que sin embargo
provienen de la realidad social de sus respectivos
contextos. Para los estadounidenses del siglo XX
la segregación, el machismo y el conservadurismo,

para los mexicanos del siglo XXI la violencia, la
drogadicción y los desaparecidos.
En conclusión, es posible decir que existe una
clara relación entre el subgénero literario del gótico
sureño y la novela Temporada de huracanes de Fernanda
Melchor. La autora mexicana toma elementos clave
presentes en la escritura de Faulkner y McCarthy,
como lo es el frenético y envolvente flujo de conciencia
en la narración, personajes marginales que viven en
la decadencia, y las situaciones grotescas que
incomodan al lector al enfrentarlo con realidades
sociales llevadas al extremo. El trabajo de Melchor
evoca inevitablemente a estos escritores sureños y
su manera de registrar la experiencia del sur de los
Estados Unidos durante el siglo XX, pero lo hace a
su manera, adaptado, “tropicalizado”, hablando de
Veracruz y de los lugares más oscuros de la pobreza
mexicana. Es probable que Faulkner jamás hubiera
imaginado que décadas después de su muerte sería una
de las inspiraciones principales de una de las autoras
mexicanas más prometedoras del siglo XXI, pero lo
hizo. Sin embargo, lo que presenta Melchor es una obra
que va más allá de sus influencias, más allá del gótico
sureño o de Faulkner, pero que trata de la miseria
humana que, en esencia, es la misma sin importar la
locación. Fernanda Melchor, consciente del pasado
literario que le precede, abre otros senderos hacia el
futuro, brindándonos, en este caso, nuestro propio
gótico tropical.

•

REFERENCIAS
Bjerre, T. Æ. (2017). “Southern Gothic Literature”.
Recuperado de: http://oxfordre.com/literature/view/10.1093/
acrefore/9780190201098.001.0001/acrefore-9780190201098-e-304
Enciclopedia de la Literatura en México. (2017). “Fernanda Melchor”.
Recuperado de: http://www.elem.mx/autor/datos/4045
Faulkner, W. (2017). El ruido y la furia. Madrid: Alianza Editorial
Gil, E. (2013). “Me gusta trabajar con emociones difíciles de
digerir. Charla con Fernanda Melchor”. Recuperado de:
http://www.siempre.mx/2013/12/me-gusta-trabajar-conemociones-dificiles-de-digerir/
González-Linares, M. (2016). “Bajtín, Rabelais y el cuerpo grotesco”.
Recuperado de: http://amberesrevista.com/bajtin-rabelais-y-elcuerpo-grotesco/
Humphrey, R. (1962). Stream of Consciousness in the Modern Novel. Los
Angeles: University of California Press.
Machuca, J. (septiembre-diciembre, 1995). “Mijaíl Bajtín y las nuevas
orientaciones de análisis en las ciencias sociales (la cultura cómica
popular)”, en Dimensión Antropológica 5; pp. 105-124. Disponible en
http://www.dimensionantropologica.inah.gob.mx/?p=1491
Melchor, F. (2017). Temporada de huracanes. Ciudad de México: Penguin
Random House.
Moreno, C. (2017). “Gótico tropical”. Recuperado de: https://www.
eleconomista.com.mx/arteseideas/Gotico-tropical-20170621-0030.html

158

�A N DA R A L A R E D ON DA

LA TRADUCTORA
Y SU CAPA MÁGICA
DE LA INVISIBILIDAD
MÁS CERCA DE LA DESAPARICIÓN, DEL ECLIPSE / POEMA VISUAL TIPO
CALIGRAMÁTICO / FEBRERO A JUNIO DEL 2017 / EDICIÓN EN DUOTONO

¥¥JUANA ADCOCK

tuqo tll OZ!l{

E

n el ensayo This Little Art (2017), Kate Briggs
–traductora al inglés de las conferencias de
Roland Barthes– habla del históricamente
menospreciado arte de la traducción, y hace hincapié
en el quehacer novelesco del traductor como parte
de lo que contribuye a su invisibilidad.
Apunta Briggs que, al perdernos en una obra de
ficción, en su lenguaje, es fácil olvidar que lo que
estamos leyendo no son las palabras del autor, sino

las del traductor. Por ejemplo, cuando le pregunto a
mi amiga, en una conversación casual, si ha leído Anna
Karenina de Tolstoi, no le pregunto si ha leído Anna
Karenina en la traducción al español. Mucho menos,
si leyó la de José Fernández, publicada en 1977, o la
más reciente de Víctor Gallego, de 2010. A menos,
claro está, que se trate de una conversación entre
especialistas. Pero suponiendo que se tratase de una
plática en un café sobre triángulos amorosos, donde

�A NDA R A L A R EDO NDA

se me viene de pronto a la mente una escena de Anna
Karenina, y está claro que ni yo ni mi amiga leemos
ruso, y que necesariamente habremos leído la versión
traducida, decir “Anna Karenina” se vuelve metonimia
de “Anna Karenina traducida al español por José
Fernández”. Decimos “sí, he leído a Tolstoi”, cuando
en realidad a lo que nos referimos es que lo hemos
leído a través de las palabras de Víctor Gallego. Por
comodidad, por abreviar, no mencionamos el hecho
de que lo que leímos fue una novela en nuestra
lengua materna. Esto se ve reforzado for una cultura
literaria en la que el nombre del traductor no aparece
en las portadas de los libros, en que existen escasos
premios, becas y apoyos para traductores, en que las
tarifas son bajas, las regalías inexistentes y los pagos
llegan tarde, en que a los traductores no se les invita
a las ferias, y un sinfín de circunstancias y actitudes
que demuestran el poco respeto y la escasa reverencia
que existe ante la labor sin la cual las diferentes
literaturas no podrían dialogar entre sí.
Pero también, a nivel más personal, entre mejor
traducido esté el libro, con mayor fuerza, como
lectora, lo siento mío. Ocurre el singular hecho de
que la historia sigue tan vívida en mi recuerdo que
es casi como si hubiera formado parte de mi propia
experiencia. No hace falta detenerme a pensar en el
hecho de que la historia está situada en una lengua,
un mundo, una cultura, una época, un cuerpo, unos
vestidos de mangas abiertas por la mitad,
unos curiosos estilos de zapatos, que jamás viviré en
carne propia. Esta es la singular magia que hace un
traductor: novelar, por segunda vez, la novela, para
que ésta pueda –en palabras de Barthes traducido por
Briggs, a quien a mi vez traduzco aquí al español–,
para que la novela pueda, decía, “entrar en mí” como
lectora.
Debido a mi posicionalidad, no hay manera en que
yo pueda entender –no realmente– la experiencia de
vivir en la sociedad rusa imperial de hace 140 años. La
tendencia de los personajes de tener cuatro nombres
intercambiables siempre me será ajena y a cada rato
tendré que devolverme unas líneas para acordarme
de quién estábamos hablando. Y, sin embargo, durante
mi lectura de la novela traducida, me sentí parte de
ese mundo. Espectadora milagrosa, viajera en el
tiempo, quizá con un futurista implante en el oído

DE LA MISMA FORMA EN QUE,
AL LEER UNA OBRA LITERARIA, SE CREA UN PACTO DE
SUSPENSIÓN DE LA INCREDULIDAD ENTRE AUTOR Y LECTOR, ASÍ TAMBIÉN SE CREA
UN PACTO AL LEER TRADUCCIONES: NOS OLVIDAMOS DE
QUE ESTAMOS LEYENDO ALGO
ESCRITO EN UNA LENGUA QUE
NO HABLAMOS.
(semejante al Pez de Babel de Douglas Adams en la
Guía del autoestopista galáctico, traducida al español por
Benito Gómez Ibáñez) que me permitía escuchar en
mi idioma materno todo lo que los personajes decían
en ruso. Yo estuve ahí cuando Anna le confesó a su
marido sobre su relación extramarital, vi sus gestos,
tan claro como si lo hubiera vivido en carne propia.
En gran medida, por supuesto, esto es gracias a
la magistralidad de Tolstoi al hablar de temas
universales. Pero no hay que olvidar que parte de lo
que hace esto posible es que alguien ha realizado,
meticulosamente, letra por letra y coma por coma, un
traslado entre lenguas, culturas y mundos distintos.
De la misma forma en que, al leer una obra literaria,
se crea un pacto de suspensión de la incredulidad
entre autor y lector, así también se crea un pacto al
leer traducciones: nos olvidamos de que estamos
leyendo algo escrito en una lengua que no hablamos.
Esto es, si la traductora hizo bien su trabajo: el de ser
invisible. El de escribir en un español terso, fluido,
sin calcos del original, que recree el estilo del autor,
así como el abanico de registros y los idiolectos de
los personajes, hasta crear un mundo reconocible,
veraz; auténtico pero a la vez comprensible a los ojos
de un extranjero. Una traducción que parezca escrita
“sin esfuerzo” (un sinesfuerzo semejante al de los
pianistas que llevan toda una vida perfeccionando su
interpretación de una sonata de Bach).

160

�A N DA R A L A R E D ON DA

La tarea de la traductora, pues, en un cierto
sentido, es precisamente la de ser invisible. Pienso en
un titiritero en una obra de teatro contemporáneo:
aunque el titiritero se encuentre, vestido de negro,
visible en el escenario junto a su títere, su arte
consiste en que nos olvidemos por completo de la
presencia de quien manipula el guiñol, y enfoquemos
toda nuestra atención en el personaje, el cual, a
pesar de ser un objeto inanimado, cobra todo el
rango y la complejidad emocional de un ser humano.
Suspendemos la incredulidad, y se realiza el pacto:
estamos de acuerdo en tragarnos la mentira; damos
nuestro consentimiento. El títere está vivo y sus
emociones son tan reales como las nuestras; lloramos
y reímos junto con él. Como los niños, jugamos un
rato. Nos involucramos en ese mundo de mentiras
pero veraz que se va creando ante nuestros ojos.
El traductor al igual que el titiritero trae una
capa mágica de la invisibilidad; se disuelve con el
trasfondo negro del escenario, para concentrar toda la
atención en el texto. Su trabajo consiste precisamente
en quitarse del camino, en expresarse de manera
imperceptible para que podamos olvidarnos de su
presencia.
Pero también es posible imaginar la estrategia
contraria: un traductor que se anuncie a sí mismo
a cada tanto. Uno de los ejemplos más intrigantes
con los que me he encontrado en este ámbito es la
traducción radicalmente experimental y “gruesa” que
hizo Chantal Wright al inglés del cuento en lengua
alemana Porträt einer Zunge1 (2013) de Yoko Tawada.
En Portrait of a Tongue Chantal Wright hace copiosas
notas al pie que se alzarían, como decía Nabokov,
“como rascacielos hasta la cima de esta o aquella
página para dejar tan solo el resplandor de una línea
textual entre el comentario y la eternidad”, pero hace
un giro de noventa grados, colocando las notas no al
pie de la página sino en una segunda columna junto
al texto traducido, alterando la jerarquía entre ambos,
y sacando a la luz, de manera minuciosa, el proceso,
incluyendo sus propias reacciones emocionales ante el
original. El resultado es un texto híbrido que combina
traducción con crítica literaria, y análisis académico,
dejando en alemán elementos a los que un lector
1   Retrato de una lengua

que no domine la lengua no tendrá acceso. Pero el
principal objetivo no es proporcionar un texto terso,
cómodo y cien por ciento comprensible en el idioma
destino, sino hacernos partícipes de los diferentes
mecanismos y cuestionamientos presentes en él. Un
ejemplo:
“Wenn ich Interpretationen zu Gedichten lese,
bekomme ich manchmal das Gefühl, ich müßte
kotzen,” P said. I was surprised. Kotzen sounded
unusually hateful in her vocabulary.
[When I read interpretations of poems, I
sometimes feel as though I’m going to puke]
It is not the word kotzen [puke] but the strength
of the emotion behind the statement that piques
the narrator’s interest, just like the guilty tone
behind the word erklären.

En los pasajes en donde el texto original se refiere
en concreto a las palabras y significados, Wright
deja el alemán y proporciona una traducción literal y
comentario, para, según explica, confrontar al lector
con el original, “en parte por motivos ideológicos,
pero sobre todo porque hacer otra cosa sería ignorar
la preocupación central del texto: el lenguaje”. ¿Cuáles
podrían ser los motivos ideológicos de los que habla
Wright?
Al priorizar la comodidad en la experiencia del
lector, especialmente cuando traducimos a idiomas
dominantes como podrían serlo el inglés o el español,
estamos creando una jerarquía en la que el “otro”,
el “extranjero” ocupa un peldaño inferior. Esto se
volvería particularmente problemático en el caso
de Yoko Tawada, una escritora japonesa exofónica que
aprendió a hablar alemán a sus veintitantos años, y
que al escribir en esta lengua no puede despegarse de una
cierta extrañeza que permea el texto entero. Como si las
palabras cobraran otro peso, o se repasaran largamente
en la boca como una pastilla Halls. Pero no por eso
habría que tratar su uso del alemán como inferior; al
contrario, estará revelando cosas sobre esa lengua que un
hablante nativo no habrá notado nunca. Evidentemente,
un enfoque tradicional al traducir un texto como éste
podría terminar quedándonos corto a todos.

�Lo que llama también la atención en este libro es
ella, el acto de traducir se convirtió en “escuchar los
el aspecto casi de performance de Chantal Wright
silencios entre líneas, los manantiales subterráneos”.
anunciándose en letras neón: LA TRADUCTORA
Y al traducir lo que está escrito, tenemos que traducir
ESTÁ PRESENTE. Sería interesante que la traductora
las palabras, sí, pero también lo que están haciendo las
incluyera también todas las asociaciones que le vengan
palabras; su función, en términos de registro, niveles
en mente, los momentos de embelesamiento o de
de formalidad, modo, recursos retóricos, comunión
disgusto ante las palabras inescapables del autor, para
fática… Dejando de lado la pregunta de cómo traducir
que pudiéramos ver qué tanto influye su personalidad
cada palabra individual, hay que pensar en el todo; su
en las decisiones que va tomando.
función dentro del conjunto del texto. Por ejemplo, si
Parte esencial de mi misión al traducir es estar
un personaje en un texto en español le habla a alguien
consciente de que no soy, “un dispositivo de
de usted, al traducirlo al inglés tengo que hacer uso de
transferencia neutral e impersonal”, como lo ha dicho
otras estrategias para plasmar el nivel exacto
Douglas Robinson en The Translator’s Turn (1991),
de formalidad que está usando el personaje, ya que en
sino más bien “un ser literario holístico con una
inglés sólo hay un tipo de segunda persona singular:
experiencia de género”, como lo expresa Michelle
you. Esto implicaría quizá hacer uso de un lenguaje
Woods en Kafka Translated: How Translators have Shaped
menos coloquial en el diálogo, o incluir marcadores
our Reading of Kafka (2014). Al traducir, imprimo mi
más exactos al describir su lenguaje corporal al hablar.
propia intención y mi propia interpretación sobre el
De manera reductiva, podríamos decir que la palabra
texto. Esto no solo es inevitable: es una parte esencial
“usted” es intraducible al inglés. Pero como bien
del proceso. Todo ello debe suceder dentro del marco
apunta Mireille Gansel, “ninguna palabra que hable de
de un texto ya existente. Al traducir tengo que hacer
lo que es humano es intraducible”. La universalidad
uso de la totalidad de mi conocimiento: todas mis
de la experiencia humana de dirigirse a unos y a
lecturas, recuerdos, traumas, intrigas, obsesiones,
otros con mayor o menor formalidad es la que nos
privilegios y formas en que he sido
permite traducir el
oprimida. Pero de manera paradójica, al
uso de “usted” al
NO
SOLO
TRADUCIMOS
mismo tiempo, tengo que no ser yo. El rango
inglés, solo que la
de mi experiencia, imaginación y empatía
traducción no se
LO
QUE
ESTÁ
ESCRITO,
determinarán en gran medida el éxito con
ve reflejada en una
que manipulo al guiñol y la veracidad del SINO TAMBIÉN LO QUE sola palabra. (Algo
mundo que voy creando, sustentado en las
muy semejante
NO ESTÁ ESCRITO.
palabras.
aplica, por cierto,
Me gusta la imagen del guiñol porque
con las palabras
hace énfasis en el carácter corporal de lo
“intraducibles”
que hacemos al jugar con el lenguaje; nuestra manera
como las que el internet tanto ha popularizado:
de habitar la lengua. Pensemos en la postura del
saudade, wabi sabi, hiraeth, hyggelig, etc.).
cuerpo, la proxémica, los gestos de las manos, o las
Cuando un personaje se comunica, hay todo un
inflexiones al hablar (y lo notables que pueden ser
universo de microseñales que ocurren además de las
estas diferencias en las personas bilingües, que a veces
palabras, que el lector podrá imaginar y visualizar
parecen adoptar otra personalidad según lengua: un
aunque no estén escritas explícitamente. ¿Cómo
chileno/sueco que habla fuerte y mueve mucho las
conjurar también estos aspectos en otra lengua, que
manos al hablar español es cálido y amigable, pero se
tiene otros referentes, otras proxémicas; en la que
vuelve mucho más retraído al hablar sueco).
todo significa cosas ligeramente distintas? Donde
No solo traducimos lo que está escrito, sino
incluso dos palabras al parecer casi idénticas en
también lo que no está escrito. Mireille Gansel lo
ambas lenguas, tienen campos semánticos e historias
expresa de forma muy bella en su ensayo Translation
literarias totalmente distintas.
as Transhumance (2017) cuando explica que, para
Pienso también en el significado más literal y con-

MÁS CERCA DE LA DESAPARICIÓN, DEL ECLIPSE / POEMA VISUAL TIPO CALIGRAMÁTICO
/ FEBRERO A JUNIO DEL 2017 / EDICIÓN EN MONOTONO / FRAGMENTO

A NDA R A L A R EDO NDA

N

u,

�creto de la etimología de la palabra “traducción”,
compuesta por el prefijo trans- “de un lado a otro” y
ducere, que significa “guiar, dirigir”: poner la mano en
el timón, y navegar sobre las corrientes marítimas que
nos separan del Otro. Quizá el hacer del cuerpo un elemento más obvio del proceso de traducción nos sirva
de recordatorio de que somos humanos, que somos
imperfectos y tenemos puntos ciegos, pero también
que añoramos entender y conectar con otros cuerpos, y que como tal, debemos afrontar el hecho de que
hemos sido acuñados por experiencias radicalmente
distintas. No es solo la lengua la que se traduce, sino
la cultura entera, la época completa, la totalidad de la
experiencia corporal –una tarea tan imposible como
urgente. Como tal –y volviendo una vez más a la imagen del guiñol– el traductor podría imponer
su propia ideología y visión política sobre un
texto y aquí atisbamos la gran responsabilidad
que conlleva traducir: cómo respetar y hacerle
justicia a la otredad, sin hacer de ella una caricatura, sin poner demasiado de nuestra propia
cosecha, sin adornar ni quitar las cosas que nos
parezcan inconvenientes. El traductor, teórico e
historiador de la traducción Lawrence Venuti se
ha posicionado en contra de la invisibilidad del traductor, y ha resaltado la traducción como acto político.
En The Translator’s Invisibility (1995), Venuti examina
las maneras en que los traductores al inglés, a lo largo
de la historia, imprimieron su marca imperialista y
etnocentrista en una gran variedad de textos extranjeros, “editando” los valores culturales para ajustarse
a los mercados editoriales o a la agenda política
de la época. A nivel lingüístico, Venuti propone
otras estrategias de traducción contrarias a la
“domesticación” que revelen la extranjería en lugar
de ocultarla. Y podríamos aplicar a la traducción las
mismas críticas que se imponen en torno al canon:
¿quién decide qué se traduce, y por qué? ¿Cuál es la
división de género entre autores publicados? ¿Cuántos
autores LBGTQ se traducen? ¿Cuántos de lenguas y
culturas minoritarias? ¿Y cuántos de las élites socioeconómicas y culturas hegemónicas?
Un ejemplo deslumbrante y avasallador de
traducción como acto político es el libro No Friend
But the Mountains (2018) de Behrouz Boochani, un
periodista refugiado kurdo-iraní que, desde un centro

de detención australiano en una isla de Papúa Nueva
Guinea, escribió un libro por medio de mensajes de
WhatsApp enviados clandestinamente a su traductor
y editor por medio de un celular de contrabando.
El libro, en traducción del farsi al inglés por Omid
Tofighian, fue galardonado con el Victorian Prize
for Literature, máximo premio literario de Australia.
Lo cual resulta en sí una fuerte declaración política
en un país notable por sus políticas racistas y su
tratamiento inhumano de los refugiados, en un
contexto histórico donde la crisis requiere atención
urgente. En su ensayo suplementario, Tofighian
detalla de manera minuciosa y sensible algunas de
las estrategias que utilizó para poder hacerle justicia
al texto al momento de traducir, así como el aspecto
necesariamente colaborativo del proceso,
con la participación de varias amistades,
investigadores, traductores y escritores que
apoyaron la lucha personal del autor al dar
luz al texto en medio de unas condiciones
de tortura casi inimaginables. Una de las
intenciones del proyecto es precisamente
“exponer a la prisión como experimento
neo-colonial”, y posicionar la escritura de
Boochani como “intervención descolonizadora”. Para
poder dar muestra de la naturaleza, la estructura
lingüística y la tradición poética del idioma farsi –una
tradición tan distinta a la nuestra, y probablemente
muy poco conocida– así como el estilo tan singular y
complejo del autor, el traductor en algunas ocasiones
decide plasmar las líneas en verso, haciendo uso de
paralelismos, aliteraciones y sinónimos consecutivos,
pero a la par utilizando un lenguaje erudito para
plasmar el análisis que hace el autor del colonialismo
a partir de su trabajo de investigación académica
y experiencia propia. “[Boochani] comprende el
colonialismo desde lo histórico, lo filosófico, y lo
visceral”, explica Tofighian.
Como resultado del actual clima político, la
forma en que nos relacionamos con el Otro es una
de las cuestiones más urgentes del pensamiento
contemporáneo. Podría decirse sin exageraciones
ni hiperbolismos que la traducción es ahora más
importante que nunca. En un festival literario en
Malta en 2018, el autor islandés Sjón hizo hincapié en
la inminente catástrofe climática, y en la importancia

,,,,,
,, ,, ,, ,, ,,

MÁS CERCA DE LA DESAPARICIÓN, DEL ECLIPSE / POEMA VISUAL TIPO CALIGRAMÁTICO
/ FEBRERO A JUNIO DEL 2017 / EDICIÓN EN MONOTONO / FRAGMENTO

A N DA R A L A R E D ON DA

-

M
40

�A NDA R A L A R EDO NDA

de la traducción de autores de lenguas originarias en
nuestro proceso de descubrimiento de otras maneras
de convivir con la naturaleza, que tanta falta nos hace
si hemos de preservar la vida más allá de los próximos
cincuenta o cien años. “Ellos tienen el lenguaje que
nosotros olvidamos hace tanto”, apuntó. No es de
sorprender que en las regiones del planeta donde
existe mayor biodiversidad ecológica, han proliferado
también un mayor número de lenguas. Y en aquellas
regiones en donde los ecosistemas han sido o están
siendo arrasadas, las lenguas también están muriendo.
En México, una de las incalculables riquezas
son las 62 lenguas indígenas y sus 6 millones de
hablantes –una población mayor que la del conjunto
de varios países de Europa. Al traducir, ¿por qué le
damos prioridad a los autores de lenguas europeas?
¿Cuántos autores hemos leído que escriban en náhuatl,
zapoteco, yaqui, purépecha? Y antes de que me digas,
querido lector, que no hay escritores en esas lenguas,
quisiera recordarte de las épocas por desgracia aún
muy recientes en que se decía que no había mujeres
escritoras... Afortunadamente, gracias a las iniciativas
editoriales como Pluralia y la creación de nuevos
premios a las literaturas escritas en lenguas indígenas,
poco a poco vamos teniendo la oportunidad de leer
autores de las culturas originarias vivas de nuestro
país. Pero evidentemente queda largo camino por
recorrer.
*
A propósito de un artículo de Alberto Chimal
publicado en un número reciente de Armas y Letras,
me tomó largo rato recordar si había leído La naranja
mecánica, de Anthony Burgess en traducción o en su
versión original. Quizá también en parte gracias
al hecho de que mi recuerdo de la novela está tan
influenciado por la película de Kubrick, tuve que
hacer grandes esfuerzos para recordar que había
leído la versión en español, realizada por el traductor
argentino Aníbal Leal, y publicada por primera vez
en Buenos Aires en 1970, pero en una edición más
reciente, española, que incluye también el último
capítulo (esta vez en traducción de Ana Quijada) que
inicialmente los editores en lengua inglesa habían
decidido retirar en contra de la voluntad del autor,
pues le otorga un final más optimista a la novela.

Al leer, veinte años después, la novela en su
versión original, me doy cuenta de que trae consigo
dos de los desafíos traductoriles más apasionantes
y divertidos que pueden existir. Por un lado, el de la
traducción de una lengua inventada, el Nadsat, que
Burgess creó en base a una combinación de ruso e
inglés, y por otro, el de la traducción de un abanico
enormemente variado de registros en el habla de los
personajes. Al crear a la pandilla criminal de Alex, el
autor se inspiró en los Teddy Boys, una subcultura
de la Inglaterra de los años treinta y cuarenta, cuyo
estilo de vestimenta retro se inspiraba en la moda de
la época del Rey Eduardo. El inglés que hablan Alex
y sus drugos es igualmente retro y formal, y además
de utilizar el Nadsat como slang callejero, se expresan
con jubilosa ironía en un inglés exageradamente
arcaico y floripondio que contrasta con sus actos
de ultraviolencia. Cada personaje tiene su propio
idiolecto, con uso de muletillas, frases particulares,
etc., y las otras pandillas criminales también hablan
cada una en su propio estilo. Es este curioso abanico
de variedades lingüísticas el que ayuda a construir el
inigualable universo ficticio que ha quedado plasmado
tan vívidamente en la cinta de Kubrick. En la
traducción de Aníbal Leal algunos de los elementos de
ironía, registro, e idiolecto se ven difuminados, quizá
a favor de mostrar un texto más terso, menos extraño,
más legible en el español. Pero una traducción más
moderna quizá optaría por otras estrategias más
atrevidas y juguetonas. Alex podría hablar un español
mucho más barroco, quijotesco, diciendo cosas como
“vuestra merced” cuando en inglés dice el arcaico
“thou”. Las posibilidades son interminables, y quizá ya
sea hora de actualizar la traducción de este clásico.

•

REFERENCIAS
Boochani, B. (2018). No Friend But the Mountains: Writing from Manus
Prison (Trad. del persa por O. Tofighian). Sydney: Picador Press.
Briggs, K. (2017). This Little Art. Reino Unido: Fitzcarraldo Editions.
Gansel, M. (2017). Translation as Transhumance (Trad. del francés por
R. Schwartz). Nueva York: Feminist Press.
Robinson, D. (1991). The Translator’s Turn. Baltimore: John Hopkins
University Press.
Tawada, Y. (2013). Yoko Tawada’s Portrait of a Tongue: An Experimental
Translation by Chantal Wright (Trad. del alemán por C. Wright).
University of Ottawa Press.
Venuty, L. (1995). The Translator’s Invisibility: A History of Translation.
Reino Unido: Routledge.
Woods, M. (2014). Kafka Translated: How Translators Have Shaped our
Reading of Kafka. Londres: Bloomsbury Academic.

164

�A N DA R A L A R E D ON DA

LA DIALÉCTICA AMOROSA
UNA CASA / IMPRESIÓN CROMÓGENA / DÍPTICO / 35.2 X 61.5 X 3.5 CM
C/U / 2010 A LA FECHA / FRAGMENTO EN ESCALA DE GRISES

EN LA OBRA DE AMATORIA
Y EL LUGAR DEL DOLOR EN
LA CONFORMACIÓN DE LA
IDENTIDAD EN LA OBRA DE
YOLANDA LEAL
dos experiencias documentales
en la edición de libros de artista
¥¥VIRGINIE KASTEL

�A NDA R A L A R EDO NDA

I “MI MENTE, MI CORAZÓN Y MIS
MANOS TUVIERON QUE TRABAJAR
JUNTOS CUANDO TE AMÉ”, AMATORIA

E

sta frase es el título de una publicación de
narrativa visual,1 cuyo texto está casi en
su totalidad en la portada. Si pensamos
esta frase inicial, podríamos decir que es más que
un resumen o el enunciado de lo que acontece
adentro. ¿Qué es esta frase? ¿Es un cuento? ¿Un
verso? Sabemos, a través de ella, que la historia de
amor que nos relata acabó. Está escrita en pasado.
Nos dice: cuando te amé tuvo que pasar esto en mí.
Estamos mirando una historia de amor a posteriori.
Dirían que siempre es así, que miramos sobre las
cosas cuando estas se han acabado. No lo sé, no sé
si sea así.
Les diré que el trabajo de edición de esta
publicación es el de una archivista. Suele ser el
trabajo de archivista el de editar artistas interesados
en la memoria. Toda obra o creación humana es,
de alguna manera, un trabajo sobre la memoria;
pero cuando la memoria es uno de los temas o de
las intenciones del trabajo, también lo deviene un
poco el trabajar con el material. ¿Por qué hablo de
ser como un archivista al momento de editar la obra
de Amatoria? Porque ella me invita a explorar sus
archivos. Porque estoy extrayendo información,
tratando de leer y entender cuál fue la vivencia que la
movió a escribir y crear contenidos. Entonces, junté
una frase que encontré en unos textos datados en la
época que corresponde a la de las hojas de la libreta
que ocupa nuestra publicación. Y así fue, como dar
una lectura, que es una de tantas otras posibles.
Por otro lado, la libreta es al intelecto lo que la
ropa interior es al cuerpo. Es el lugar de la expresión
de la intimidad intelectual. En esta libreta, Amatoria
acaba de regresar de visitar durante una larga
estancia a su novio de Oaxaca, al que fue a conocer
en persona después de meses de romance virtual.
Lo conoció en un sitio de dating. Se iban a casar. En
general no le interesa dibujar, pero como ella nos
cuenta, se pone a hacerlo frenéticamente a su regreso.

LA HISTORIA QUE NOS CUEN•
T.A. AMATORI.A. EN DIBUJOS
LOS EST.A.BLECE AL MISMO
PLANO QUE LOS MOMENTOS
DE INTIMIDAD, LAS CARICIAS,
LAS CONFRONTACIONES Y
TODO EL LENCU.A.JE .A.MOROSO
DE UN.A. RELACIÓN.
Lo que sabemos de estos dibujos, entonces, es que
son un intento de recuperación, un esfuerzo de la
memoria para traer al presente un pasado amoroso.
También dibujó lo que nunca sucedió. No hay
distinción entre lo que se inventa y lo que sí pasó.
La dialéctica del viaje y la dialéctica amorosa
comparten no solamente léxico, sino también una
situación de la existencia. Hablamos de encuentros y
desencuentros al mismo tiempo que de partidas y de

1   Amatoria (2019). Mi mente, mi corazón y mis manos tuvieron que trabajar
juntos cuando te amé. Monterrey: Poetazos / Tresnubes Ediciones.

166

�llegadas. Como metáforas de la existencia humana,
las historias de amor inician y acaban, comienzan y
terminan, igual que los viajes.
Ahora, si nos asomamos a la secuencia narrativa, lo
que a primera vista quisiéramos llamar dibujo erótico
o tira erótica nos relata más que encuentros carnales.
Y la historia que nos cuenta Amatoria en dibujos
los establece al mismo plano que los momentos de
intimidad, las caricias, las confrontaciones y todo el
lenguaje amoroso de una relación.
El hilo narrativo es la presencia de lo íntimo y cómo
este se expresa y se desarrolla entre dos cuerpos.
Entonces, saltamos esa categoría tan discutible del
amor romántico y entramos en el dominio del diálogo
afectivo, del descubrimiento de un conocimiento
profundo respecto al gesto. La unión fisiológica de
los receptores y emisores –manos, mente, corazón–
es necesaria para esa experiencia de amor, y esto
tiene varias implicaciones. Esta unión sugiere que no
existe jerarquía o diferenciación entre erotismo, sexo
y amor, sino que es una sola entidad que permite el

acceso a un conocimiento de sí que es simultáneo al
conocimiento del otro y que en palabras de Amatoria
trata del tocar y del ser tocado: el tocar, que no
diferencia entre la experiencia erótica y amorosa,
invoca, crea y desarrolla lo que podríamos llamar una
mística. Y es esa mística del amor que se encuentra
presente en la obra de Amatoria, y a la que siempre
nos hace regresar.

II “¿CUÁL HA SIDO TU PEOR
DOLOR?”, YOLANDA LEAL
Publicar un libro con un artista2 trata de comprenderse
y traducir juntos una idea en el formato impreso,
por lo que me pregunto a veces si el editor tiene
un puesto de anticipación o de demora ante el
trabajo de interpretación del arte. Por otro lado,
en un libro ilustrado, y más en el proyecto de un
artista conceptual, la relación entre texto e imagen
nos habla, más allá de intenciones, de evidencias.
Quisiera subrayar esa noción de la “evidencia” en
relación con el trabajo de Yolanda, que considero
es central. Me parece que Yolanda Leal tiene una
carrera dedicada a un acercamiento frontal, directo
y sin aplazamientos al concepto y a la noción
de identidad. Para ponerlo muy sencillamente,
ella confronta las conductas y su relación con la
circunstancia.
A Yolanda se le ocurrió preguntar a personas
con las que convivía en cierta época acerca de su
dolor más grande, “el peor dolor” en el sentido de
dolor inolvidable. Para una fotógrafa autobiográfica,
podría decirse que el dolor fue el pretexto para ir
debajo de la piel y del rostro, quizás más allá de sí.
La metáfora del cajón abierto es la de una entraña
a la vista, como un algo que termina siendo tan
impactante que ella no lo podía representar tan
directamente. Es la panza como metáfora. Me
2   Leal, Y. (2016). ¿Cuál ha sido tu peor dolor? Monterrey: Tresnubes
Ediciones. En 1998, la artista Yolanda Leal preguntó a personas
cercanas cuál había sido su peor dolor. Grabó sus respuestas
sin que se dieran cuenta. Los testimonios recopilados en el libro
están acompañados de la fotografía de un cajón que pertenece a la
persona entrevistada. A partir de las entrevistas, la psicoterapeuta
Cristina Kennington reflexiona, en un último apartado del libro,
sobre la construcción de la narrativa personal y la naturaleza del
dolor.

°'....

IÓM CROMÓCEMA / DfPTICO / 35.2 X 61.5 X 3.5 CM
FECHA/ FRACMEMTO EM ESCALA DE CRISES

A N DA R A L A R E D ON DA

�A NDA R A L A R EDO NDA

LAS PALABRAS Y EL ORDEN EN QUE ELEGIMOS USARLAS
DELATAN NUESTROS JUEGOS MENTALES. EL PROYECTO DE
YOLANDA TOCA ESE PUNTO SIN QUERER RESOLVER NADA DE
ELLO, LO “EVIDENCIA”.
parece que la cartulina amarilla de la portada podría
entenderse desde ahí. Y más: llama la atención.
Yolanda tenía muy claro el pequeño formato y
el papel de la portada cuando me compartió su
proyecto.
Para llevarlo a cabo, Yolanda había tenido que
traspasar un límite acerca del silencio, del cuerpo
y de la persona. Grabó los testimonios en forma
anónima, lo cual es cuestionable en el plano tanto
ético como legal. Cuando confesó su gesto, las
personas no parecieron sorprendidas, algunas ya
intuían que esa pregunta que les había hecho había
sido algo fuera de contexto, fuera del lugar de la
cotidianidad.
Tener que esconderse para revelar unos secretos
era necesario en ese momento para Yolanda que
sentía que, si no, nadie le iba a contar francamente
sus historias; por otro lado, quiso completarlas
con fotografías (documentos). El hecho es que la
pregunta fue directa y muy poco diplomática: ¿Cuál
ha sido tu peor dolor? Claro, Yolanda encontró el
impacto en las respuestas porque la pregunta lo
implicaba. Aunque sé que en su intención hay menos
premeditación que impulso, me pregunto si hay algo
más que un morbo o una curiosidad o un deseo de
intimar en eso de haber grabado en secreto, de haber
entrado a escondidas en los cuartos, tomando de
testigos cajones y objetos personales.
Por otro lado, a nivel fisiológico inclusive, el dolor
nos genera placer (las y los que se depilan saben de qué
hablo aquí), parece que sabemos convivir con el dolor.
El dolor no está necesariamente vinculado al trauma,
sino que es un hecho del cuerpo. Es en la acumulación
de experiencias y afectos malogrados que el dolor
deviene un problema para la existencia.

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Los entrevistados hablan del dolor de muchas
maneras: el dolor de no sentirse uno mismo, el
dolor de no amar y sólo poder ser amado, el dolor
de amar de más sin importarse o ser correspondido,
el dolor de la pérdida, el dolor de los traumas físicos
que terminan habitando el cuerpo. Todos estos
dolores hacen testimonio de una violencia sobre la
integridad del cuerpo. Los testimonios me llevaron
a pensar que el dolor, finalmente, era algo tabú en
la sociedad aquí representada, al mismo tiempo que
podríamos decir que existe una cultura del dolor.
Existe un conductor entre el dolor del cuerpo
y el dolor del alma; como si ambos, al no ser
advertidos por la palabra que nos permite nombrar
y situar, podrían nomás acumularse como en el
cajón. Es ahí que entra la psicología. Creo que la
lectura de Cristina Kennington es importante
en este aspecto: la psicología como estudio del
alma tiene por herramientas las palabras. Las
palabras y el orden en que elegimos usarlas delatan
nuestros juegos mentales. El proyecto de Yolanda
toca ese punto sin querer resolver nada de ello, lo
“evidencia”.
Sugerí la noción de evidencia sin desarrollarla.
Quisiera plantear que, al exponerse a realizar
un trabajo a escondidas, Yolanda expone una
dimensión de la ley. Me parece que la publicación
comparte rasgos con el resultado de una
investigación policiaca: las fotos siendo las pruebas,
la confirmación de algo latente, inquietante, de una
acción inminente como erupción de la violencia
y los métodos para acallarla. La publicación,
entonces, nos atrapa entre ser un lector-detective
buscando una pista y un lector-voyeur que intenta
comprender algo más acerca de su pulsión.

•

168

�A N DA R A L A R E D ON DA

FROM THE AFTERLIFE SERIES / 64.5 X 89.3 X 4 CM / INK-JET PRINT / AFTERLIFE
DE THE SOUND OF MUSIC, DE DANIELA ROSSELL, 1997; 2019 / FRAGMENTO

TEMAS QUE
INQUIETAN
Y LA

LECTURA

1

¥¥PAULA BOMBARA

EN ESTE BAILE,
LA MÚSICA SIEMPRE ESTÁ

H

ace ya 12 años, en 2007, mi querido colega
David Wapner escribió un breve artículo en
la web Imaginaria llamado “El tema no es
el tema”. Aún pueden encontrarlo y se los recomiendo
fervientemente. Hay que leerlo y releerlo tantas
veces como sea necesario. Si les interesa escribir, les
recomiendo hacerlo a la luz de lo que David propone.
Él dice, en uno de sus párrafos:
“Jugarse” con un tema “jugado”, no vale, ni aporta,
nada, si la jugada no se pone en la escritura. Un
texto, por el cual su autor se ha puesto él mismo
en el asador, continúa su trabajo por largo tiempo
después de haber sido plasmado. Aún secreto, u
oculto, o negado, un gran texto trabaja. Modela,
corroe, pregunta, construye, deconstruye, reparte,
dispersa, confunde, ilumina, arde, escuece,
excita, amasa, taladra, deforma, revuelve, levanta,
contradice, hierve. Un gran texto trabaja. Un gran
tema es sólo un enunciado.
1 Texto presentado el 17 de Octubre del 2019 en la Feria
Internacional del Libro de Buenos Aires.

David lo dijo tan bien que sobre los temas en la escritura
no voy a agregar nada más.
La oposición que me llama a la reflexión se concentra
en dos palabras: “inquietan” y “lectura”.
Por un lado, está el acto de leer, que supone
movimientos mínimos.
Por el otro, aquello que no nos permite la quietud,
que nos pone en movimiento.
¿Qué es lo que se pone en movimiento?
¿El movimiento es literal o metafórico?
Yo pienso que, como dice Siri Hustvedt, “leer es una
forma creativa de escuchar que modifica al lector”.
¿Cómo se prepara el cuerpo ante una lectura que
promete inquietar?
Al leer, accedemos al mundo imaginario del autor
párrafo a párrafo y, mientras creemos que caminamos por
un sendero delimitado por las prolijas líneas de
palabras, cada párrafo leído se transforma en una jungla
desordenada en la cual se superponen los recuerdos,
vivencias, ideas, deseos, emociones y razones que
nos constituyen. Es decir, cuando lo leído penetra,
transforma el paisaje interno. Aparecen imágenes

�A NDA R A L A R EDO NDA

HAY TEXTOS QUE DESACOMODAN A MUCHAS PERSONAS,
INCLUSO A TODA UNA COMUNIDAD, NO IMPORTA CUÁNDO Y
DÓNDE SEAN LEÍDOS.
propias, músicas, aromas, percepciones que se suman
al transcurrir de eso que está quietito en el libro, pero
en danza dentro de nosotras. Todo lo que creíamos
ordenado en nuestra mente se desacomoda.
Y, no sé si acuerdan conmigo, pero me parece que
cuando hay inquietud, cuando algo de lo leído llegó
para acomodarse y desacomodarnos, el movimiento es
literal. Hay mirada hacia afuera del libro, hay una pausa
para preparar un mate, hay una uña siendo mordida y
debilitada, una carcajada que tensa las abdominales,
un ceño fruncido, una lágrima, un enojo, un escalofrío.
Algunos recuerdos difíciles quedan en primer plano
y ya no están las voces del texto para ayudarnos
a comprender qué nos pasa. Hay otros recuerdos
nuevos que queremos revivir, como la emoción ante
determinada escena, o el desconcierto de pensar un
final y aún no saber si será. Y añoranza también, ganas
de volver atrás el tiempo, a ese momento de placer
lector que acabamos de dejar para, por ejemplo, ir a
trabajar.
Pero no siempre pasa que una lectura sea
inquietante. ¿De qué depende?
Como David, pienso que depende mucho de cómo
está escrita, pero intentaré correrme de este lugar que
me tira porque me encanta hablar de escritura y voy a
intentar seguir pensando desde el devenir lector. Es que
no puedo dejar de conectar una cosa con la otra porque,
como les dije, siento que lo que se entabla en el lector
es una conversación con aquello que está leyendo. Y
ustedes saben lo diferente que es conversar con alguien
interesante que conversar con alguien que no lo es...
Les propongo una serie de situaciones:
La mejor: supongamos que encuentro un texto
cuyo título y primeros párrafos me inquietan, me
hacen pensar, me llevan a leer el resto. Resulta que no
es literatura. Es un texto que habla de algo llamado
“Síndrome del colapso de las abejas”.
¿Puede ser un tema inquietante la desaparición y
muerte masiva de las abejas?
¿Me inquieta por la palabra “colapso” o por la palabra
“síndrome”? ¿O mi mente me lleva en un microsegundo

de las abejas a la miel y me inquieta porque al leer el
título imagino instantáneamente un mundo sin miel?
Me desacomoda de un modo inesperado. Las palabras
permanecen en mí con la fuerza de un poema. ¿Qué pasó?
Algo de lo que leí me tocó ahí, ahí mismo donde
se aloja lo que no se olvida, como meter el dedo en el
frasco de miel cuando nadie me está mirando. María
Teresa Andruetto dijo que atesoramos aquel libro
que “poseedor de un punctum que lo aloja en nuestra
memoria, sigue preguntándonos acerca de nosotros
mismos”. ¿Importa si el texto que lo logra es literario,
científico, periodístico?
Otra situación: supongamos que me recomendaron
un cuento, reseñado como “imperdible” por una
persona que respeto. Lo leo y no me pasa nada. ¡Nada!
¿Por qué no me pasó nada? ¿Tengo un problema de
insensibilidad? ¿Es posible que nada me pase?
En realidad, si lo pienso bien, algo me pasa: me
incomoda decir que no me pasó nada. Porque se
esperaba que me pasara algo. Me tienta mentir y
decir que sí, que me pasó algo, ¿qué hago? ¿Digo
lo que siento o lo que se espera que sienta frente
a esa lectura? O sea, ahí donde leí sin salir de cierta
indiferencia, la inquietud la generó saberme parte de
una comunidad lectora. No es esta una inquietud que
se desprendió de la conversación con el texto. Es otra
cosa.
Muy diferente sería si al leer el texto siento
rechazo, enojo, lo tiro lejos. Ahí es claro: el acto de
rechazo es un movimiento contundente. ¿Qué pasa
con esa interpelación que surge desde el rechazo? ¿La
inquietud anida en el texto, en la interioridad de quien
lee o en el momento en que se produjo la lectura?
Pienso que también puede suceder que un título
o un texto no nos movilicen inmediatamente y, sin
embargo, rompan la quietud interna que reinaba antes
de leer. Esos libros que permanecen dándonos vueltas
adentro y que nos llevan a preguntarnos: Pero, ¿qué
quiere de mí? ¿Por qué sigo enganchada con esto?
Hay textos que desacomodan a muchas personas,
incluso a toda una comunidad, no importa cuándo y

170

�TENEMOS MUCHOS RECUERDOS DE ESE LUGAR,LO ÚNICO QUE NO RECORDAMOS ES EL DÍA QUE DEJAMOS DE IR
/ 10 FOTOGRAFÍAS / IMPRESIÓN CROMÓGENA / 20X14 PULGADAS C/U / 2016 / EDICIÓN EN MONOTONO

A N DA R A L A R E D ON DA

dónde sean leídos. Esos libros que perduran, que se
transforman en clásicos…
Paul Ricoeur, un filósofo francés que se puso a
pensar sobre las distancias entre la memoria social y
la memoria individual, dice que existe algo llamado
“identidad narrativa” que conecta nuestros recuerdos
con los de los demás porque parte de quienes somos
se debe a lo que nos relatan quienes nos preceden. Y
no solo se refiere a las anécdotas de índole familiar.
Hay una acumulación simbólica que compartimos
con nuestros pares a medida que crecemos que
va formando parte de quienes somos, pero no
en desmedro de aquello que nos conforma como
individuos sino al contrario, sumando a nuestra
identidad individual una identidad social. Pienso
en Mafalda, por poner un ejemplo. Hay autores y
autoras que logran capturar en su escritura –sea de
ficción o de no ficción– esas simbologías que nos

definen como parte de un pueblo y que, a la vez, nos
conectan con nosotros mismos.
También sucede que hay lecturas, algunas de
ellas nada reconocidas, algunas de ellas tildadas de
superficiales o de impenetrables, de las que, incluso,
nos olvidamos el nombre del autor o autora, que
nos hicieron sentir que del otro lado había alguien
que me hablaba a mí y a nadie más que a mí, que me decía lo
que necesitaba escuchar, que me daba la clave para resolver
un problema, que me consolaba mejor que nadie. Y aunque
reconocemos que esa escritura no era de gran
calidad, no podemos quitarla del grupo de lecturas
inquietantes porque estuvieron ahí, dándonos calma,
abriéndonos al llanto o a la alegría. ¿Fueron los
textos, fue el momento en el que los leímos o fuimos
los y las lectoras quienes aportamos la inquietud?
Otra pregunta: En una persona que se está
formando como lectora, ¿moviliza igual una lectura en

�TENEMOS MUCHOS RECUERDOS DE ESE LUGAR,LO ÚNICO QUE NO RECORDAMOS ES EL DÍA QUE
DEJAMOS DE IR / 10 FOTOGRAFÍAS / IMPRESIÓN CROMÓGENA / 20X14 PULGADAS C/U / 2016

A NDA R A L A R EDO NDA

72

1

�A N DA R A L A R E D ON DA

soledad que una lectura mediada por un tercero?
En la lectura mediada entra en escena el sonido de
otra voz, y la posibilidad de que el poder de inquietar
esté en este tercer integrante que se suma al baile,
que invita a bailar.
¿Puede ser que un texto que no inquieta al
ser leído en soledad, se transforme en un texto
inquietante al ser leído en voz alta por alguien
entrenado para hacerlo?
¿Influye la voz que lee en voz alta, su timbre, su
capacidad para entonar las palabras?
Si respondemos que sí, cabe preguntarse qué
variables prefieren las personas mediadoras a la hora
de seleccionar sus corpus de lectura.
¿Quieren leer textos desafiantes, que provocarán
debates y cuestionamientos, quiebres, disrupciones?
¿Prefieren leer textos que inquieten, pero no tanto?
¿Eligen por la sonoridad, por el impacto, por el
suspenso, por las características de los lectores y
lectoras de la audiencia? ¿Eligen leer o eligen adaptar
lo escrito? ¿Será que hay que ir probando, cual
experimento, a ver qué “enciende” y qué “apaga” la
conversación?
En su conferencia “La voz nace del silencio”,
Cecilia Bajour expone que “al narrador oral se le
presenta el desafío de explorar y representar la paleta
sutil que cada cuento utiliza para sugerir lo oculto”.
Porque en todo texto literario, realmente literario,
siempre danza algo secreto.
¿Están todas las personas mediadoras entrenadas
en deslizar las pistas para que su audiencia sospeche
que existe otra marea, otro sonido, por detrás de lo
leído?
Al fin y al cabo: ¿Por qué decidimos leer? ¿Por qué
decidimos poner el cuerpo para mediar una lectura?
Si pensaron que lo hacen porque hay que
hacerlo, desde el deber y la obligatoriedad, se están
perdiendo lo más rico del mundo de la lectura:
el deseo de pasarla bien con nosotros mismos y
con otros. Deseamos leer y en el deseo mismo hay
inquietud, hay movimiento, hay, como promesa, un
goce. Ese goce está a nuestro alcance, desnudo de
utilidad, no sabemos cuándo lo vamos a sentir, en
qué libro, detrás de cuál título, pero sabemos que, si
leemos, tarde o temprano va a pasar. Y hacia allí
vamos. Nos recomiendan una lectura y deseamos que

¿ESTÁN TODAS LAS PERSONAS MEDIADORAS ENTRENADAS EN DESLIZAR LAS PISTAS
PARA QUE SU AUDIENCIA
SOSPECHE QUE EXISTE OTRA
MAREA, OTRO SONIDO, POR
DETRÁS DE LO LEÍDO?
ese mundo que se nos abre nos lleve a acercarnos a
eso de nosotras, de nosotros, que resulta inasible de
otro modo. Ese goce. Ese ritmo interior. ¿Cuál es tu
ritmo interior? ¿Encontraste una lectura que te haya
puesto en el borde del abismo? La música de nuestro
cuerpo habita en esos abismos.
Creo que al goce estético se llega con sensibilidad
lectora.
Y a la sensibilidad lectora se llega leyendo.
Leyendo y leyendo. Mucho y de todo. No se necesita
dinero para leer mucho, se necesita que los libros
sean accesibles para todos.
Poco a poco ustedes, que tienen el privilegio
enorme de formar lectores y lectoras de todas las
edades, irán percibiendo quiénes gozan con poemas;
quiénes, con cuentos, con novelas, con textos de no
ficción, con historietas, con el cine y las series y con
un larguísimo e inquietante etcétera. Poco a poco
reconocerán a quienes disfrutan con toda clase de
lecturas y a quienes prefieren leer un solo género.
Serán testigos –y podrán afirmar conmigo– que los
modos de felicidad a los que se llega luego de leer cada
libro son todos distintos, porque las personas somos
todas diferentes. Es ahí, en nuestras particularidades,
donde se halla la riqueza de este mundo.
Para terminar, quiero decir que, aunque es claro
que la lectura puede ser nuestro único refugio o
nuestro único alimento, yo sé por experiencia propia
que es completamente gozosa, que es, les diría,
parte de la salud de una sociedad, que es hogar y
no solo casa, cuando no tenemos hambre, cuando no
nos maltratan, cuando nos sentimos querides y
valorades, cuando quienes deciden nuestro futuro,
nuestros gobernantes, toman medidas pensando en
cuidarnos, y no en cuidarse.

•

�APUNTES

DE BOSQUE

H

¥¥MARICELA GUERRERO

acen falta muchos árboles para que
exista un bosque.

Cuando pienso en bosque se me pone la piel
chinita y me dan ganas de llorar.

BOSQUE
Un bosque no se hace, un bosque sigue una serie de
principios que van más allá de la forma, trascienden
las maneras en que la razón intenta concebir el
orden y el desorden. Podrían ser fractales estos
principios, podríamos considerar los principios de las
células y luego los principios de las plantas.
Componer mediante principios ordenadores.
Crear espacios de pensamiento y discusión mediante
axiomas: bosque, jardín, baldío: proliferaciones de
árboles, arbustos, plantas, hongos, líquenes, bacterias,
algas, gases y minerales que se mezclan con el llanto.
A veces, lluvia. Conocí el anís en una exploración al
cerro de San Gregorio, Xochimilco. Ese año hicimos
pan de muerto con el anís silvestre que recolectamos.
Proliferaciones para recuperar la noción de bosque y
exploraciones al bosque.
Según los expertos, lo que se dice bosque, es un
terreno densamente poblado de árboles, arbustos y

matorrales. Según estimaciones de naturalistas, hace
10 mil años entre el 80 y el 90 por ciento de la tierra
estaba cubierta de bosques; hoy en día los bosques
cubren tan sólo entre el 25 y el 30 por ciento, y cada
día se pierden inmensas hectáreas de bosques y selvas,
básicamente por la intervención del ser humano,
ganadería, urbanización, desertificación, combate
a cultivos ilícitos, tala ilícita: capitalización que se
muerde la cola al explotar recursos del reino de lo no
humano.

DIBUJAR ÁRBOLES
El diseñador Bruno Munari compuso un libro sobre
dibujar árboles. Muchos naturalistas, botánicos y
recolectores aprenden a dibujar para preservar, para
estudiar. Dibujar también es una forma de meditar
sobre la relación entre lo vegetal y cierta humanidad.

174

SIN TITULO / INYECCIÓN DE TINTA EN PAPEL FOTOGRÁFICO / SERIE DE 10
DÍPTICOS / 53.3 X 64.2 C/U / 2017 / EDICIÓN EN DUOTONO, FRAGMENTO

D E A RTES Y ES P EJ I S M O S

�D E A RT E S Y E S PE J I S MOS

Hace poco, en el programa de radio Músicas posibles,
el editor Samuel Alonso Omeñaca hizo un recuento
de libros y canciones que desde diversas ópticas y
principios ordenadores tratan el tema de los bosques
(Omeñaca, 2019).
Me gustaba escuchar radio con mi abuelo, ahora
escucho podcast, así puedo grabar lo que dijeron los
locutores. Un programa de radio que se conserva en
medios digitales se parece a los dibujos de árboles
que se conservan para estudiar, o algo así, formas
inusitadas de preservar memorias, libros, árboles.

ARQUITECTURA DEL PAISAJE
Me gustaban los programas de televisión de
RTC, los sábados antes de 60 minutos presentaban
documentales sobre temas varios; en uno de
esos hablaron sobre arquitectura del paisaje,
probablemente fue en el ‘87, u ‘88. En el programa
explicaron sobre diversas formas de construir casas,
todas ellas con un sentido de integración con la
naturaleza: sana convivencia entre lo humano y lo no
humano.
La casa que recuerdo era una madriguera, estaba
en la Ciudad de México y había sido diseñada para
estar rodeada de un jardín en medio de un bosque.
Los alrededores de la casa podrían proveerla de
alimentos. La casa contaba además con un sistema
para recuperar los gases de los desechos orgánicos
para la combustión en la estufa y el boiler, la
casa tenía sistemas de recolección de agua y era
sustentable, casi totalmente.
Sucumbí a la idea de aprender a diseñar y construir
casas autosustentables en sana convivencia con
el reino vegetal, mineral y animal. Luego se atravesó la poesía y una profunda crisis sobre la
autosustentabilidad y las ciudades. Ha llovido
mucho. Una no elige la lluvia que la va a mojar.

PEQUEÑAS COSAS
Arundhati Roy escribe en el Dios de las pequeñas cosas
(1998) sobre Bebé Kochamma a quien enviaron a
Inglaterra a estudiar un diplomado en jardinería
ornamental que la distrajera de su enamoramiento
del padre Mulligan.

EXUBERAR ES UNA PEQUEÑA
COSA QUE PODRÍA ALEJARNOS
DEL LLANTO O NO.
Para evitar que cayera en melancolía, su padre le
encargó que se ocupara del jardín de la casa de
Ayemenen. Lo convirtió en un jardín ornamental
tan vehemente y desmesurado que la gente iba
desde Kottayam para verlo.
Era un trozo de terreno circular, en declive,
rodeado por un camino serpenteante de gravilla
muy empinado. Bebé Kochamma lo convirtió en
un exuberante laberinto de setos enanos, rocas
y gárgolas. Su flor favorita era el anturio. El
Anthurium andraeanum. Tenía toda una colección.
(Roy, 1998:41).

Hay en este pasaje una lección muy valiosa: componer
jardines puede ser una forma de refugiarse, alejarse
de la melancolía, distraerse y crear exuberancias.
Exuberar es una pequeña cosa que podría alejarnos
del llanto o no. Llorar cuando se pueda mientras se
alinean los anturios, mientras los helechos se siguen
expandiendo en la azotea.

INTERVENCIONES
La diferencia entre un bosque y un jardín se determina
a partir de los grados de intervención humana.
Diríamos un bosque es una proliferación natural,
se acomoda por sí misma, no hay intervención o es
mínima: los sujetos del bosque siguen sus principios
vegetales y celulares. En un jardín el grado de
intervención es mayúsculo; un jardín es diseñado
por alguien que puede haber estudiado los principios
ordenadores como Bebé Kochamma. Ideas de jardines
interiores y exteriores, humanos y no humanos:
jardines fantásticos generados a partir de principios
ordenadores y canales de riego eficaces, llanto
también: jardín japonés o inglés o francés, jardín de
precisión: llanto, planto controlado o sólo fluidez.
Los principios ordenadores para diseñar un jardín
establecen posibilidades alrededor de las que se

�D E A RTES Y ES P EJ I S M O S

irán acomodando las especies,
animales y humanas. Verter
los ornamentos, una fuente, los
EL LLANTO ES UNA p a l a b r a s e n n e r v a d u r a s
senderos, quizá un espejo de agua,
mediante finas caligrafías
PAUTA
QUE
PERMITE
las rocas, unas mesas de jardín,
como en un trance en el que el
los columpios, la mecedora, las
lenguaje de los químicos, los
TRANSICIONES.
mamparas, celosías, la pérgola:
biólogos, y los agrónomos se
presencias humanas y no humanas
torna mantra y fluye mucho
que a veces nos hacen llorar: ese
más cercano a los principios
columpio que nunca se detiene, aunque nadie se
de las plantas que a nuestras organizaciones
meza en él. Los principios ordenadores regulan los
racionales.
acomodos artificialmente: eje, simetría, jerarquía,
En Baldíos surge un lenguaje que media
pauta, ritmo y transformación.
entre el reino vegetal lastimado y arrasado y la
El llanto es una pauta que permite transiciones.
investigación que interviene para curar los terrenos
y evitar su contaminación con glifosatos.
CAMPOS DE GOLF
Caligrafío para dejar de llorar.
A finales de los noventa, en Monte Pío, Veracruz,
un pescador nos contó esta historia: una plaga de
ácaros rojos acabó con todas las palmeras del Golfo
y el Pacífico. Los ácaros llegaron con unas palmeras
que fueron sembradas en el campo de golf de
Acapulco, en las épocas donde Luis Miguel cantaba
“Cuando calienta el sol”, y lo infestaron todo: por que
las palmeras del Pacífico no sabían cómo defenderse
de esos bichos. Por eso durante unos años fue casi
imposible conseguir cocos, o aceite de coco. El
pescador que nos contó la historia nos llevó aceite de
coco para broncearnos, dijo que también podíamos
usarlo para cocinar. Eso paso hace más de una
década, las palmeras se han recuperado.

BALDÍOS
Se trata de una pieza de caligrafía donde Johanna
Calle reproduce, más bien transcribe, el texto de un
documento científico en el que se cuestiona el uso
del herbicida Roundup (glifosato) para el combate
contra los cultivos ilícitos, amapola, marihuana. Esa
transcripción caligráfica sigue el tejido foliar de las
plantas y cómo es afectado su ADN por el herbicida
que les produce necrosis (“Conversación…”).
Johanna Calle reorganiza el lenguaje con otros
principios ordenadores para evidenciar las nervaduras
y llamar la atención sobre aquello que ocurre a nivel
molecular en los organismos que se exponen al
herbicida, que además también afecta moléculas

ESTADO VEGETAL
Veo teatro en la computadora cuando no puedo ir a
las salas. Estado vegetal (2017) es una obra vegetal y no
una obra animal, dice su autora, Manuela Infante: en
escena solo hay una actriz, Marcela Salinas, ambas
parten de la premisa de que las plantas sienten,
comunican, son inteligentes y a partir de esa premisa
siguen sus reglas, sus principios desarrollados por
Alessandra Viola y Stefano Mancuso en Sensibilidad
e inteligencia en el mundo vegetal (2013). Con algunos
principios de las plantas como el fototropismo,
la actriz sigue a la luz y no al revés como en el
teatro tradicional; o la polifonía que se logra con
ayuda de una loopera que permite repeticiones
y multiplicaciones de la voz, tejen una obra muy
emotiva y muy fuerte en cuanto a lo que un Estado
vegetal nos permite reflexionar sobre la vida, la
muerte, el espacio y la política.
Una escena me conmovió fuertemente: un
bosque en llamas, en ese bosque recién se habían
sembrado pinos; eran pinos pequeños y no había
otras especies, ni otras edades, era un jardín de
niños de pinos que fueron arrasados por el fuego.

BAÑO DE BOSQUE
Los baños de bosque se pusieron de moda, se
han vuelto necesarios para reducir los efectos del
estrés y el terror que las personas que trabajan en

�UNA GRIETA / IMPRESIÓN CROMÓGENA / DÍPTICO / 35.2 X 61.5 X 3.5 CM
C/U / 2010 A LA FECHA / EDICIÓN EN MONOTONO, FRAGMENTO

D E A RT E S Y E S PE J I S MOS

las ciudades sienten al estar todo el día frente a
una máquina, al vivir alejadas de sus familias y no
poder contactar consigo mismas. Tali Kimelman
desarrolló este proyecto pensando en alternativas
para que las personas uruguayas experimenten el
bosque Arboretum Lussich con todos los sentidos
(Kimelman, 2019).
Se trata de un proyecto que recupera una práctica japonesa para que las personas experimenten
naturaleza y bajen sus niveles de estrés y ansiedad,
lo que todavía no alcanzo a comprender de la belleza del proyecto es si estos baños de bosque no son
una especie de píldoras paliativas para que la producción de capital siga tal y como la conocemos.
Me gustaría que fuera posible que una inmersión
en el bosque nos permitiera cuestionar las formas

en que producimos y reproducimos para dejar de
llorar.

•

REFERENCIAS
Conversación entre Johanna Calle y Helena Tatay. (s.f.).
Disponible en línea en: https://proyectos.banrepcultural.org/
johanna-calle/es/conversación-entre-johanna-calle-y-helenatatay.
Infante, M. (2017). Estado vegetal [puesta en escena]. Disponible en
línea en: https://vimeo.com/252358003
Kimelman, T. (2019). Baño de Bosque. Disponible en línea en
https://www.bosque.uy/
Mancuso, S. y Viola, A. (2013). Sensibilidad e inteligencia en el mundo
vegetal [traducción de traducción de David Paradela López].
Barcelona: Galaxia Gutenberg.
Omeñanca, S. (Presentador). (30 de enero, 2019). Bosques
[Transmisión de radio]. López, L. (Directora) en Músicas posibles.
Madrid: RTVE, Radio 3. Disponible en línea en: https://blog.
rtve.es/laralopez/2019/01/bosques-con-samuel-.html
Roy, A. (1998). El dios de las pequeñas cosas [traducción de Txaro
Santoro y Cecilia Ceriani]. Madrid: Anagrama.

�D E A RTES Y ES P EJ I S M O S

DESDE LA ESQUINA
SUPERIOR IZQUIERDA
DE LATINOAMÉRICA
Acerca de

CHANTAL
PEÑALOSA

�D E A RT E S Y E S PE J I S MOS

FROM THE AFTERLIFE SERIES / 64.5 X 89.3 X 4 CM / INK-JET PRINT /
AFTERLIFE DE UNTITLED DEPOT, DE NARI WARD, 1997; 2019 / FRAGMENTO

C

hantal Peñalosa es una artista audiovisual
y pensadora del arte. Nació en Tecate, en
el estado de Baja California, en 1987. Tiene
más de una decena de exhibiciones individuales,
exposiciones
colectivas,
reconocimientos,
premios, residencias artísticas en México y en el
extranjero. La revista Forbes la consideró como
una de las mexicanas más creativas del 2018 y
la revista La Tempestad como la Artista Visual
Emergente del mismo año. Es una artista prolífica
cuya obra tiene esa densidad conceptual que
cuestiona parsimoniosamente las fibras del objeto
y experiencia estética, en un constante ejercicio
de pensamiento periférico. Chantal Peñalosa
piensa, reflexiona, hace y produce su obra desde
Tecate o en el intermedio entre este y cualquier
otro sitio. Me parece fascinante que su punto de
partida y su perspectiva diaria sea una ciudad
alejada de las grandes capitales mexicanas y muy
cercana de los Estados Unidos. Su discurso está
profundamente entrelazado con su cotidiano, su
ciudad, una comunidad de alrededor de 100,000
habitantes, que como otras zonas del país ha
sufrido los estragos de las nefastas administraciones
gubernamentales. Nunca he ido a Tecate, pero he
pasado de ladito, hacia Mexicali. Sé que Tecate
tiene la denominación “Pueblo Mágico”, que ahí
está la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, que
fabrican millones de TKT roja al año y que su aura
es registrada por Peñalosa. Me anima que produzca
su obra desde una ciudad pequeña, percibiendo un
constante vaivén entre el adentro y el afuera, el ir
y venir, el desplazarse del terruño a las urbes, de la
casa al mundo y viceversa. Me siento identificada
con sus motivos; ahora mismo escribo desde un
pueblo guanajuatense y siento cercanía con la
obra de Peñalosa como esa tranquilidad de
la que habla López Velarde en el poema a la prima
Águeda, con luto ceremonioso, intuitiva, sensible
a las circunstancias y desavenencias del diario. Los
imaginarios y realidades de su obra se sitúan en una
concisa confrontación de espacios que carecen

¥¥MINERVA REYNOSA

79

�del privilegio socioeconómico de lo exquisito, lo
refinado, lo cosmopolita; pero que paga los costos
urbanos, ecológicos, sociales de los más afortunados.
Vivo en una zona agrícola tradicional; las formas
sociales funcionan con el calendario religioso; mis
vecinos tienen animales de corral; mis amigas,
árboles frutales en su huerta; se vende leche bronca
en garrafa; el molino, maíz quebrado; persiste el
problema del campo; se recrudece la violencia de
las ciudades aledañas que surgió por la llegada
de la refinería de Pemex, la Mazda y la Kia Motors, y las
drogas sintéticas. Aun así, nos decimos, México
produce, ahí vamos. Pero recuerdo que a finales de
los noventa, cuando era universitaria, me quejaba
amargamente porque no podía leer literatura chilena
o argentina contemporánea del ahoritita. No había
librería Gandhi, ni Amazon México, ni opción Kindle

y menos versiones piratas en la red. En medio de las
quejas, escuché la frase: “es que Monterrey es un
desierto cultural”. Tengo varias imágenes del desierto
muy presentes: el desierto de García, Nuevo León,
visto desde la ventana del coche, pasando de un
municipio a otro, con un calorón de 40º y a un costado
el cerro de las Mitras y la Sierra Madre; el paisaje
detrás de las pinturas de los ahorcados de Francisco
Goitia; Campo Alaska, el tramo de La Rumorosa y a
lo lejos la Laguna Salada hacia Mexicali. No conozco
desiertos culturales pero sí realidades compartidas
que el neoliberalismo ha dejado en peladero; un país
desmantelado, sobre todo las zonas rurales, casi
estériles por políticas públicas con nulos resultados
de este modelo económico corrupto. No, no, me
repito, no hay desiertos culturales. Tecate, desde la
esquina superior izquierda de México, o los estados

80

1

TENEMOS MUCHOS RECUERDOS DE ESE LUGAR,LO ÚNICO QUE NO RECORDAMOS ES EL DÍA QUE DEJAMOS DE IR
/ 10 FOTOGRAFÍAS / IMPRESIÓN CROMÓGENA / 20X14 PULGADAS C/U / 2016 / EDICIÓN EN ESCALA DE GRISES

D E A RTES Y ES P EJ I S M O S

�D E A RT E S Y E S PE J I S MOS

del cinturón cristero, como
LAS
FRASES
DAN con la comunidad, aunque ya no
Guanajuato, son abundantes
El trabajo de Chantal
CUENTA DEL DÍA A existiera.
paraísos de creación gracias a la
Peñalosa está en varios sitios a
comunidad que amalgama esas
DÍA, COMO TITULARES la vez, no en el centro sino en las
trasminaciones que llamamos
DEL PERIÓDICO, Y DE periferias, y no solo se concentra
cultura.
en los espacios de dominio. Esta
CÓMO ESA VIOLENCIA pieza, creo, tiene su antecedente
El discurso de Chantal
Peñalosa circunda el tema
MEDIÁTICA QUE ENTRA en “Tenemos muchos recuerdos
regional de la frontera, pero no
de ese lugar, lo único que
POR
OJOS
Y
OÍDOS,
en el imaginario de la frontera
no recordamos es el día que
binacional, la que exotiza el
IMÁGENES Y RELATOS dejamos de ir” (2016), una pieza
melting–pot, sino la otra frontera,
la artista toma algunos
CON MORBO SON TAM- donde
la que repara en el paisaje como
testimonios de la comunidad
un tiempo que se suspende y
BIÉN EL MOTIVO DEL tecatense, sobre el último
combina el aquí con el ahora con
DERRUMBE DE ESTOS recuerdo que tienen del centro
el otro, el aquel con lo ido, con
comercial Plaza Cuchumá. Estas
ESPACIOS DE CONGRE- entrevistas mostraban, a decir
lo que se va, con lo que regresa.
Su labor reflexiona y pone en
de la artista, la connotación
GACIÓN.
discusión las relaciones de
entre un inmueble a punto
producción e intercambio de bienes, de qué trabajas,
del derrumbe y cómo este representa la metáfora del
en qué trabajas, con quién trabajas, para qué trabajas
declive social. Tomando las frases más emblemáticas
y qué obtienes de eso; en una distancia crítica ante
de los entrevistados, Peñalosa realizó esténciles de las
la farsa aspiracional de pertenecer a otras esferas. Es
mismas y como en “Los otros días.still”, fueron dejados
conveniente resaltar que la obra de Chantal Peñalosa
en el sitio durante algunos meses para que el tiempo,
es un mapeo de correspondencias y correlaciones
el polvo, único testigo del abandono, llenara el espacio
dialógicas que se desdoblan. “Los otros días.still”
gráfico y, así, se re escribieran las frases. Cabe decir
(2018), una pieza de video comisionada para la XIII
que la naturaleza del esténcil es mostrar las fracturas,
Bienal FEMSA, está realizada en algunas comunidades
grabadas en la memoria colectiva y los sin sabores de
abandonadas y cercanas a la ciudad de Zacatecas. La
la vida cotidiana, que van deformando y torciendo las
obra busca establecer semejanzas entre los inmuebles
narrativas domésticas. Las frases son importantísimas,
de dos espacios diametralmente opuestos como afines:
por un lado, dan fe al testimonio de la comunidad; y
la casa y el museo. En las casas abandonadas penden
por el otro, como dice el dicho, se las lleva el viento.
fotografías, cuadros decorativos que tuvieron un
El derrumbe, el recuerdo, la parte más conveniente
valor frente a alguien que los miraba y les otorgaba
de la memoria que queremos rescatar son nuestras
significado; mientras que en el museo, los objetos tienen
ciudades mexicanas, convertidas en sitios fantasmales,
un valor en sí y están dispuestos al espectador por un
sitiadas algunas, otras paralizadas por la violencia
intercambio; pero éstos esperan ser reconocidos por
sanguinaria y la también violencia del silencio, de la
el último y que su experiencia sea mediada por el arte
aceptación, del pesar. Se suspende el tiempo real, el
con todo e inmueble. Esta pieza articula las relaciones
tiempo de la ansiedad y la zozobra de la falta de futuro:
entre dos espacios que la artista conoce y reconoce. Con
¿qué se espera?, ¿la esperanza? Las frases dan cuenta
algunos objetos de yeso decorativos, los ubica en los
del día a día, como titulares del periódico, y de cómo
inmuebles abandonados y éstos se descontextualizan y
esa violencia mediática que entra por ojos y oídos,
al pasar de seis meses se reinsertan en la exposición del
imágenes y relatos con morbo son también el motivo
museo. Las piezas se pensaron para revitalizar el espacio
del derrumbe de estos espacios de congregación. Las
callejero, potencialmente artístico, como un espacio con
películas antes proyectadas en los cines de la Plaza
resquicios de una necesaria participación y encuentro
Cuchumá de repente fueron reemplazadas por la nota

�D E A RTES Y ES P EJ I S M O S

CHANTAL PEÑALOSA PRODUCE PORQUE HAY UNA HUELLA
DE SU MEMORIA QUE ES FICCIÓN DEL RECUERDO.
roja de la prensa local. La comunidad comienza a leer y
ver el mismo producto cultural y confluir con el estigma
de la época, la violencia. La realidad se testifica por
sus objetos, su relación con el paisaje y las sustancias
naturales como el polvo, la lluvia, el moho. Un poco
con la misma lógica, las piezas “Una grieta” y “Una
ventana” (2010) registran de manera fotográfica sitios
baldíos, abandonados; algunos inmuebles y objetos
domésticos que fueron literalmente arrumbados.
En las grietas o fisuras de esas puertas de casas que
ya nunca se abrieron, las ranuras en los bloques de
cemento o debajo de piedras, Chantal Peñalosa dejó
una breve crónica en texto sobre el primer recuerdo
que tenía de éstos y de su persistencia en la memoria
de la artista. Pareciera que Peñalosa tiene una
obstinación por regresar al pasado, porque siempre
vuelve. No es extraño que haya una postura filosófica
con respecto a la memoria en su trabajo. El “hacer
memoria” en Chantal Peñalosa es primordial porque
delinea las formas de enunciación del cómo, cuándo,
de qué forma surgen esos recuerdos que avisan de
nuestras ausencias, carencias, fantasmas, pérdidas. Se
entiende que cierta memoria de lo que recordamos es
porque los reificamos, porque nos hacen sentir bien,
nos hacen sentir cómodos con el pasado. Dice Mario
Montalbetti a propósito de un ensayo sobre un museo
de la memoria en el Perú: hacer memoria en realidad no es
autorreferencial, es perverso, porque se recuerda y recrea lo que
se quiere. Se corrompe la idea inicial del recuerdo. El olvido
es, por tanto, lo único que vamos a estar seguros de
poder recordar y de tener la conciencia de su valor.
Chantal Peñalosa produce porque hay una huella de
su memoria que es ficción del recuerdo. No recuerda
solo para reconstruir sino para tener una nueva
oportunidad de encontrar otro camino, el que está
más allá del olvido, la visión de lo que se dejó a un
lado, lo insignificante, el trauma; sin que esos tintes
nostálgicos o melancólicos la devoren. Otra de las
piezas, “Sobre la Avenida México” (2013), la realizó

sobre la avenida México, la última calle de Tecate y
que colinda con los Estados Unidos. Es un video que
registra la acción de Peñalosa, sentada en una silla en
el techo de una casa, dando la espalda a la frontera
y particularmente a una patrulla de la Border Patrol.
Al subir al techo, se iguala la altura donde se ubica
la patrulla, del lado norteamericano. Lo que denota la
pieza, es de nuevo, las relaciones dialógicas entre
ambos territorios, sus contextos, sus circunstancias y
obviamente, sus más dolorosas fracturas, en silencio
y dando la espalda. Conforme pasan los minutos,
Chantal Peñalosa con la silla van rotando hasta
encontrarse de frente con el país vecino y con la
patrulla. Las preguntas que surgen de ese incipiente y
tenso diálogo son ¿qué ves?, ¿qué vigilas?, ¿qué cuidas?,
¿por qué cuidas? Al ver el video, tengo esa pena que
me embarga cuando estoy viendo el mar, en Playas de
Tijuana, o cuando cruzo la garita y estoy en territorio
federal gringo. Me acuerdo inevitablemente del poema
de Quevedo, “Amor constante más allá de la muerte”,
en esa tirante relación de la mexicanidad y el síndrome
del Jamaicón, a los cinco minutos de estar pisando
suelo norteamericano:
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra, que me llevaré el blanco día;
y podrá desatar esta alma mía
hora, a su afán ansioso lisonjera;
mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria en donde ardía;
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa;
Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido.
Polvo serán, mas polvo enamorado.

“Sobre la Avenida México” trata de la confrontación
del espacio fronterizo, desmontar el poder del vigilante
y la contemplación del horror vacui contemporáneo en
este mundo necrobarroco. En esta pieza observo el

l

ª2

�SOBRE LA AVENIDA MÉXICO / VIDEO NTSC / 5’00’’ / 2013 / EDICIÓN EN DUOTONO

D E A RT E S Y E S PE J I S MOS

tiempo como gesto literario, hay una contemplación
del paisaje y un temperamento para la calma y la
perseverancia. El gesto literario es la contemplación
de la coyuntura, de la sensibilidad de ver ese espacio
agreste como un espacio de revelaciones. Y en
acciones tan comunes como observar un espacio, se
nos muestran los gestos culturales, la temperatura y
una lectura del paisaje. En noviembre pasado, Chantal
Peñalosa tuvo su más reciente exposición, “Unfinished
Business Garage” (2019), en la galería Proyectos
Monclova, en la CDMX. En esta exhibición se
materializa la oralidad de esas historias de la frontera,

cómo es el norte, cómo viven, qué se come, qué se
respira. “Unfinished Business Garage” amalgama las
búsquedas de los proyectos anteriores de Peñalosa
porque discute sobre sus referentes culturales, piensa
en su tradición, la invención de las tradiciones y lo
potencialmente artístico que la nutre como artista.
En una entrevista menciona que nadie llega sola al
arte y “Unfinished Business Garage” es un tributo a
su tradición, no emulándola, sino revisitándola con
el análisis del archivo del proyecto arte internacional
InSite, que tuvo piezas in situ tanto en Tijuana como
en San Diego. Ahí reflexiona sobre el archivo, sobre la

�D E A RTES Y ES P EJ I S M O S

forma de atesorar y resguardar los objetos domésticos
en el espacio interior o la casa y su proyección en el
afuera. Apunta a los espacios de almacenamiento
como storages o garages, que comenzó en la curiosidad
de ver el garaje de su tía en San Diego y a pensar sobre
la importancia de estos actos de preservación, como lo
hace un museo. Eso trae a colación la manera en que
idealizamos la cultura estadounidense, sus productos
culturales, como de mejor calidad, en este caso los
triques de un garaje o de tiendas de segunda mano.
Veo una contraposición entre la noción de lo útil y
el poder adquisitivo que significa un garaje, frente
a los tiliches, cachivaches al estilo mexicano, que
además tiene un gran matiz emocional. “Unfinished
Business Garage” es inicialmente un imaginario que
reconstruye el paisaje inmediato que se observa y
cinco son los pasos de esta obra-proceso. El primero
es la revisión y revisitación de las narrativas del arte
en el contexto de la frontera, a partir del archivo
del proyecto internacional InSite entre Tijuana
y San Diego; y cómo los registros de esas piezas,
originalmente in situ, suscitan una historia mitificada.
El segundo es la creación de una exposición
anónima, donde se reproduce el catálogo de algunas
de las piezas en copias fotográficas. El tercero es
la restitución de esas fotografías en los espacios
originales de exposición, como en Playas de Tijuana, la
barda, San Diego, etc. El cuarto es el abandono de esas
piezas reconstruidas en el mismo lugar original donde
tuvieron su primera lectura y donde se completa el
ciclo del trabajo colectivo. Y el quinto es la reaparición
de las fotografías reinsertadas y recontextualizadas
en la exposición de “Unfinished Business Garage”.
Podemos observar que el proceso artístico de la
revisión de las narrativas, construye otro concepto de
frontera, distinto al que explotó en los años setenta.
Como menciona Heriberto Yépez en Tijuanologías,
la frontera ya no es una mezcla ni un híbrido, sino
un resto, un despojo, una reliquia, producto de
las ficciones culturales entre dos naciones. Esta
exposición también incluye una colaboración
con algunos estudiantes de la Facultad de
Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de
Baja California, el alma mater de Peñalosa. Además
de reflexionar sobre el garaje americano, la idea de
frontera rota, Chantal Peñalosa quiso investigar qué

l

ª4

�UNFINISHED BUSINESS GARAGE / 2019-2025 / EDICIÓN EN DUOTONO

D E A RT E S Y E S PE J I S MOS

APUNTA A LOS ESPACIOS DE ALMACENAMIENTO COMO
STORAGES O GARAGES, QUE COMENZÓ EN LA CURIOSIDAD DE
VER EL GARAJE DE SU TÍA EN SAN DIEGO Y A PENSAR SOBRE
LA IMPORTANCIA DE ESTOS ACTOS DE PRESERVACIÓN, COMO
LO HACE UN MUSEO.

�CHANTAL PEÑALOSA
SE PREGUNTA POR
QUÉ ES IMPORTANTE
CONSERVAR ALGO,
POR QUÉ REGRESAR
AL ARCHIVO.

tiene el aire que respiramos de un lado y otro de la línea.
Por lo tanto, estos estudiantes de química estudiaron las
partículas del ambiente y concluyeron que en Tijuana
predominan las partículas del olor de los tacos de asada
y humo de los coches; y en San Diego el olor a carro
nuevo, plantas y papas fritas. La crítica menciona que
Chantal Peñalosa resignifica la cotidianeidad, que sus
piezas tienen una carga poética porque documenta
y construye procesos de reiteración, que su práctica
artística es el ejercicio de la investigación que
exponen pequeños gestos e intervenciones de la vida
cotidiana. Sí, Chantal Peñalosa no solo reconfigura
el significado de lo cotidiano sino lo más común, lo
rutinario, lo trivial, lo precarizado como potencias
de su producción artística. Elementos como la
repetición, la reiteración barroca que alude al absurdo
y la hipérbole, hacen que el objeto estético fluya
exponencialmente. Chantal Peñalosa se pregunta por
qué es importante conservar algo, por qué regresar al

archivo. Herón Pérez Martínez definió la tradición
como un cofre de tesoros donde es posible sacar cosas nuevas
y viejas: un acervo susceptible de funcionar concretamente
en una gran variedad de circunstancias; y Ezra Pound
escribió que la tradición es algo bello que nosotros
conservamos. Chantal Peñalosa está consciente que
su práctica artística está comprometida con entramar
esas intersecciones que se rompen, se tensan, se
extienden hacia el compromiso del conocimiento
y de la experiencia estética. Que la cultura como
la vida cotidiana en una pequeña ciudad del norte
fronterizo es una sorpresa y hay que conservar sus
trasmutaciones. Chantal Peñalosa desde la esquina
superior izquierda de Latinoamérica observa, recoge,
dispone de sensaciones u objetos estacionados en el
tiempo, acaso olvidados, marginados; residuos, trozos,
sobras de la tradición, como diría Lévi-Strauss, en
una labor de edificar sus propios palacios ideológicos de
antiguos discursos artísticos de la frontera, su frontera.

•

186

UNOS CUANTOS METROS CÚBICOS DE AIRE ENTRE MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS / 2019

D E A RTES Y ES P EJ I S M O S

�MISCELÁNEA

UNA HEROÍNA
ANÓNIMA DE
NUESTRO TIEMPO
¥¥ELMA CORREA

A

h, las humanidades, ese receptáculo de confundides.
En cada generación de aproximadamente quince
insufribles, siempre hay una comunicóloga desorientada

por las optativas, cinco vagos que se encuentran cómodos envueltos
en el misterio de la oscuridad, tres que fajan, la del spoken word y la
que toca los bongós, y todes, en el arrobo de la inspiración lanzan
dardos de obviedades hasta confundir su rabia de pupitre con las
sombras; luego, están dos que escriben sendos truños al respecto,
crónica y minificción; la que propone jugar “adivina qué poeta” con
plumas modernistas; y otra, la que hace una pipa con la bombilla.
Ah, las carreras en literatura, ese aspersor de bonachones y
bonachonas con iniciativa. También de taxistas, bibliotecarias,
promotoras, revistas fugaces, resentides del sistema, dramaturgas
experimentales, colectivas poéticas, sectas y discípulas, enfermedades de transmisión sexual, profes de español, becarias del PECDA
y lugares alternativos de mucha novedad multidisciplinaria, con
café quemado los jueves de lectura en voz alta y ponche loco el
sábado de performance.

�MISCELÁNEA

Naces, creces, si eres afortunada ingresas a la
latas de atún en la alacena, algo de cerveza en el
universidad, egresas, te obligan a ser productiva,
refrigerador y cartuchos de tinta en la impresora.
agonizas de insatisfacción a lo largo de tus mejores
Pero no es suficiente para henchir su pecho: en
años, te marchitas, tus ruegos son escuchados y mueres.
sus bolsillos anidan todas las pelusas y en su firma
Integrarse a la vida laboral en áreas donde resulte
no implosiona el seudónimo perfecto. Quién puede
posible desarrollar las competencias adquiridas durante
escribir la obra que la humanidad espera si no puede
cuatro años de formación profesional en cualquier campo
pagar el ocio, la recreación. La egresada de letras
de conocimiento es una proeza que cuando se logra, pocas
conseguirá chambitas. Dinero extra que le permita
veces es acompañada de un
viajar, conocer el peligro, tener
salario suficiente, prestaciones o
aventuras, borracheras épicas,
EL CHEQUE, ESTRE- sexo casual. La vida interior y la
seguridad social.
Frente a este panorama, CHO PERO RENDIDOR, imaginación no pueden subirse a
hay que salir a la caza de
Instagram.
CUBRIRÁ
LAS
CUENlas oportunidades. Así, la
Si bien es cierto que el
egresada de licenciaturas tales TAS, PONDRÁ LATAS mercado del ensayo final va
como Lengua y Literatura de
escandalosamente al alza,
Hispanoamérica, no temerá DE ATÚN EN LA ALACE- una de las chambitas que más
al pluriempleo ni a la vida NA, ALGO DE CERVEZA demanda a la egresada de letras
freelancera. Será creativa,
es el taller literario. Que otorga
EN
EL
REFRIGERADOR
Y
arrojada, tenaz. O por lo
a partes iguales vilipendio,
menos ocurrente, atropellada CARTUCHOS DE TINTA incomprensión y cantidades
y necia.
irrisorias de efectivo.
EN LA IMPRESORA.
Donde se necesite una
Aunque la egresada tiene
redactora, una correctora,
capacidad, de acuerdo al plan
una presentadora, una articulista, una reseñista,
de estudios vigente de la Facultad de Humanidades de
un opinador. Donde ofrezcan galletitas y se pueda
la Honorable Universidad Autónoma de Cualquier
repetir. Donde haga falta una moderadora, un
Estado, de “desarrollar criterios y técnicas didácticas
orador y hasta una narradora oral. La egresada de
mediante estrategias pedagógicas actualizadas,
Lengua y Literatura de Hispanoamérica, consciente
considerando un compromiso ético con la comunidad
de la complejidad inherente en la denominación
para la enseñanza de la lengua y la literatura”, y posee
de su licenciatura, evitará líos al prójimo y siendo
amplia “sensibilidad hacia los fenómenos sociales
cuestionada sobre su educación, responderá lisa,
del entorno y la tolerancia hacia la diversidad”, el
llana, coloquialmente: “¿Eh? ¿Yo? Psss, estudié
ejercicio del taller es un evento incomprensible en sí
letras”.
mismo, cuyo sentido es directamente proporcional a
La egresada de letras, heroína anónima de
la rapidez del trámite de pago.
nuestro tiempo. Quita y pone tildes a destajo, ajusta
Igual que Simba perdiendo la inocencia frente a su
comas, saca copias, borronea cacofonías, murmura
padre muerto, como años atrás lo hiciera Bambi ante el
a los clásicos mientras reescribe con diligencia
cadáver de su madre, impartir talleres de literatura en
textos que parecen dictados por una cabra
cualquier momento de la trayectoria del egresado de
subnormal a un generador de balbuceos.
letras, es un rito de paso. Confrontarse con la propia
La egresada de letras no persigue el glamour. Se
estupidez y escaso talento lo volverá, forzosamente,
contenta con no haber egresado de filosofía.
más cínico o más piadoso: de un taller de literatura no
La egresada de letras promedio, impelida por las
se sale indemne jamás.
exigencias de la vida adulta, obtendrá un empleo de
Entre el amplio espectro de egresadas de letras,
ocho horas. Vaya Beckett a saber en qué. El cheque,
sobresalen algunos perfiles. Se logra reconocer a la
estrecho pero rendidor, cubrirá las cuentas, pondrá
egresada de letras dedicada a la tortura de pequeñines

I ªª

�FROM THE AFTERLIFE SERIES / 64.5 X 89.3 X 4 CM / INK-JET PRINT / AFTERLIFE DE
BLIND/HIDE, DE MARK DION, 2000; 2019 / EDICIÓN EN DUOTONO / FRAGMENTO

MISCELÁNEA

que todavía no aprenden las vocales, con medios
tan aberrantes como la discografía de Tatiana o,
si es cosmopolita, Hanna Montana. Sí, imparte un
taller comunitario pagado por el municipio.
Allá, se vislumbra una sala de lectura llena de
voluntad, pero vacía de buenos libros y lectores. Sí,
se trata de aquella egresada que intenta llevar a su
barrio un poco de lo que obtuvo de sus maestros. El
empujoncito es de Sedesol, donde hay que agradecer
a un aficionado a los arrancones que no logró graduarse
como técnico en computación y gana seis veces más que
nuestra egresada de letras, que haya puesto a su colonia
en el padrón de zonas vulnerables beneficiarias del
presupuesto de cultura asignado al combate de la
deserción escolar.
Más cerca de lo deseado, vemos al egresado de letras
que se desempeña en el sector privado de la educación
media superior, alternando sus días libres con el egresado
de deportes, donde ambos arrancan más suspiros y
material para puñetas que buenos enunciados, suficientes
abdominales o cambio para el autobús.

A lo lejos, emerge una figura, es la egresada de letras
que va llenando de piedritas el buche de su currículum
gracias a las instituciones culturales. De recorte
en recorte, de administración en administración,
los funcionarios de la cultura han cambiado a los
autores de renombre (otra dudosa categoría), por
actividades que pretenden la apertura del espacio a
los jóvenes valores de la comunidad, pero que buscan
llenar formatos de reporte y alcanzar los números
mensuales. Lo anterior, gracias a talleres que sin duda
pasarán a la cumbre de los títulos, v. gr., “Del salón al
oxímoron, encuentra lo que rima con caparazón”.
Si el egresado de letras tiene aspiraciones, llevó
optativas de publicidad y cada semana asiste a la
reunión de jóvenes emprendedores con su prima
Vivi, la que salía con el presidente de la sociedad de
alumnos de administración de empresas pero que
en el congreso sobre el rol de las nuevas plataformas
tecnológicas en el comercio del aceite de riñón
de koala polidáctilo para la industria cosmética
globalizada, conoció a un pasante de negocios

�internacionales, que además de visionario, hace crossfit;
si es así, cuidado, estamos delante del mirrey de los
egresados. Sus estrategias de marketing prometerán
el dominio de la lectura veloz en seis pasos, a razón de
12,873 palabras por minuto. Ofertará convertir incautos
en novelistas, en tres sesiones, por miles de pesos.
Intentar enseñar a crear literatura a un grupo de
seres humanos lo bastante torcidos como para pensar
que pueden aprenderlo es una de las formas más
nobles de causar daños irreparables. La estructura del
taller tradicional, donde el instructor es una especie de
falso Prometeo, obligado las más de las veces a lidiar
con el exhibicionismo sentimental de grupos donde
caben señoras de todas las calañas, chavorrucos que
no superan a José Agustín, adolescentes que vieron On
the road y creen que es una adaptación de Los detectives
salvajes porque no conocen las novelas, caribobos
con cerebro de chorlito, tipos opacos de dudosas
intenciones. Fauna que en general, si la cosa va de leer,
preferiría no hacerlo.
En el extremo opuesto, resplandece la escena de los
laboratorios de escritura vivencial que privilegian lo
sensorial por encima de lo intelectual. La consigna se
parece mucho a un enérgico “al diablo, pensar es para
los débiles, hagamos de cavernícolas”, seguido de un
golpe en la mesa. La carta descriptiva, una servilleta
manchada con grasa de chorizo, es un vertedero de
payasadas que incluye sesión de eructos, maromas

poéticas, bofetadas con trozos de carne cruda,
abductonarración, psicodrama, fonemas visuales,
aullidos en equipo y el asalto de espacios públicos en
nombre del arte.
En la batalla por la supervivencia nada está
escrito. Pero la egresada de letras ha protestado
responsablemente cumplir su función para con la
sociedad bajo su palabra de honor, so pena de que
se lo demanden. La egresada de letras está facultada
para distinguir el buen tratamiento de una anécdota
y la música que subyace al verso, mas no para detener
una clase en medio de un ripio y espetar a los casos
perdidos que ocupen sus tardes haciendo repostería.
Alguien les tiene que decir. Seguro. Esas personas
no deberían dormir tan tranquilas por la noche y
la corrección política no debería interferir con la
honestidad.
Para la egresada de letras, los eufemismos, los
sueldos irritantes, los participantes y su propio
papel como instructora de cualquier cosa, son tan
absurdos como la sopa de berenjena encapsulada. ¿Es
preferible que se erradiquen los talleres de literatura
impartidos por egresadas de letras? ¿Deberían
fomentarse y multiplicarse? ¿Cuántas egresadas de
Lengua y Literatura de Hispanoamérica se necesitan
para cambiar un foco? ¿Sigue vacante esa plaza? ¿Es
de medio tiempo? Yo estudié letras, no sé contar. Pero
podemos armar un taller.

•

190

FROM THE AFTERLIFE SERIES / 64.5 X 89.3 X 4 CM / INK-JET PRINT / AFTERLIFE DE TOY AN
HORSE, DE MARCOS RAMÍREZ ERRE, 1997; 2019 / EDICIÓN EN DUOTONO / FRAGMENTO

MISCELÁNEA

�TOBOS O

SIN TITULO / INYECCIÓN DE TINTA EN PAPEL FOTOGRÁFICO / SERIE DE 10
DÍPTICOS / 53.3 X 64.2 C/U / 2017 / EDICIÓN EN MONOTONO, FRAGMENTO

La materia no existe

HARRY
POTTER
Y EL
TEATRO
VIRTUAL
¥¥ALBERTO CHIMAL

“C

ultura de la cancelación” es un nombre
nuevo para una
situación antigua: un ambiente,
en cierta sociedad o momento
histórico, en el que muchas personas favorecen y practican a la vez
la condena social.
Actualmente se abusa del
verbo cancelar –dependiendo
de la orientación ideológica y
la buena o mala fe de quien lo
emplea–, pero en general se
puede decir que una persona es
“cancelada” cuando pierde sus

“plataformas”, es decir, los medios
a su alcance para expresarse
o darse a conocer, debido a la
presión de grandes cantidades
de personas en redes sociales y
otros espacios de internet. Por
ejemplo, el movimiento #MeToo,
que en 2017 denunció con éxito
los abusos sexuales cometidos
por varios hombres poderosos en
el mundo de habla inglesa, llevó
a la cárcel a algunos de ellos, y a
que otros perdieran sus empleos,
pero sobre todo fue una forma
de reclamo colectivo –contra

los abusos de gente influyente,
usualmente cobijada por el poder
económico y político de nuestras
sociedades patriarcales–, por el
cual una especie de revulsión
moral sigue afectando hasta hoy
a un tercer grupo de acusados.
Éstos son los “cancelados”. Dos
casos emblemáticos son los del
cineasta Woody Allen y el cómico
Louis C. K., quienes están en
libertad y no han perdido del todo
la posibilidad de trabajar, pero
sí se han vuelto intocables, casi
literalmente parias, para muchas
personas que antes los admiraban.
¿Quién iba a decir que, en este
2020, la escritora J. K. Rowling,
conocida por millones de lectores
gracias a su serie de Harry Potter,
iba a estar en una situación parecida?
Hay que subrayar que Rowling
no está acusada de ningún tipo de
abuso sexual; tampoco hay ningún
cargo en su contra porque nadie
afirma que haya cometido un
delito. Pero muchos de sus antiguos
admiradores reaccionan ante ella de
manera casi tan violenta como ante
Allen o C. K. Sin ir más lejos, dos de
los sitios de fans más populares de
la serie de Harry Potter: The Leaky
Cauldron y MuggleNet, con décadas
de operación y decenas de miles de
publicaciones, han anunciado que
no volverán a cubrir las actividades
de Rowling, y cuando deban
referirse a ella usarán un hashtag,
#JKR. De este modo, sus lectores
podrán filtrarla de sus redes sociales
y no ofenderse al verla.
Lo que Rowling hizo, acaso sin
darse cuenta del todo, fue ponerse
en contra de principios e ideales de
buena parte la juventud de hoy en
el mundo occidental.

�TO BO S O

Desde la aparición de la última
novela de su serie, y al mismo
tiempo que ha publicado libros
para adultos y realizado otros
proyectos de ficción vinculados con
el mundo de Harry Potter, Rowling
se ha convertido en una celebridad
de internet, y en especial de la red
Twitter. Por años, la escritora
–feminista declarada y defensora de
causas progresistas– fue elogiada
por tuitear con ingenio contra
figuras conservadoras y muchas
veces impresentables, así como
por ofrecer agregados a las novelas
de Harry Potter que volvían más
incluyente su mundo narrado.
Así, por ejemplo, Rowling “reveló”
que Albus Dumbledore siempre
había sido gay, o que Hermione
Granger podía ser imaginada como
afrodescendiente. Eran gestos,
en realidad: guiños de simpatía
a las causas de poblaciones
discriminadas que no resolvían sus
problemas más graves y antiguos,
pero ya sabemos que mucho
de la discusión presente sobre
esos temas se centra en gestos y
símbolos, a falta de voluntad y
acciones claras entre los políticos
de muchos países.
Sin embargo, en 2019 Rowling
publicó un tuit en apoyo de Maya
Forstater, una especialista en
finanzas que había participado en
campañas transfóbicas y litigaba
en Inglaterra contra antiguos
empleadores, que no querían recontratarla por considerar inaceptables
sus opiniones. Forstater perdió
el juicio. Además de ponerse
del lado de Forstater, el tuit de
Rowling contenía la frase sex is
real (el sexo es real), que puede
parecer totalmente inocua, pero

dentro de las discusiones en
línea acerca de las comunidades
LGBTQ+ se considera un dog
whistle: una frase en clave que
señala una actitud retrógrada o
prejuiciosa sin explicitarla, de
modo que quien la usa pueda
negar lo que está haciendo
ante quienes no pertenecen a
su grupo. Un argumento falaz
contra las personas transgénero
busca equiparar la noción de sexo
biológico con la construcción
social de género, para implicar que
las personas trans intentan negar la
primera al criticar la segunda.
El tuit causó mucho enojo,
dentro y fuera de los grupos de fans
de Rowling. Peor aún, fue seguido
por varias publicaciones más en
las que Rowling, sin renunciar
a identificarse como feminista,
repetía más frases u opiniones
que dejaban clara su convicción
de que las mujeres trans “no son”
mujeres de verdad. De inmediato
se le asestó el término TERF
(Trans-Exclusionary Radical Feminist,
feminista radical trans-excluyente),
que se ha vuelto prácticamente un
insulto en muchos países.
En julio de 2020, Rowling
apareció como firmante en un
manifiesto de 151 intelectuales,
casi todos estadounidenses y de
filiación conservadora, contra la
“cultura de la cancelación”, por
considerarla una amenaza contra
la libertad de expresión. En el
mismo mes en el que el gobierno de
los Estados Unidos ha autorizado
maniobras de represión policial
en diversas ciudades de ese país,
ha comenzado el ocultamiento
sistemático de información acerca
de la propagación del coronavirus,

192

y continúa fomentando la
polarización y el racismo, el
manifiesto parece enormemente
insensible –porque la peor
cancelación de este momento no es
la de un sector mayoritariamente
blanco, acomodado y a salvo de
violencia sistémica– y la decisión
de Rowling parece una locura.
Pero así está el mundo: no sólo
para quienes se enamoraron de
Rowling en su infancia, y luego se
sintieron traicionades por ella, los
problemas más graves de nuestro
tiempo parecen haberse mudado
al territorio de los gestos, del enojo
o la indignación performativos,
interpretados para difundirse por
las redes. Y si bien el teatro virtual
de las luchas ideológicas puede ser
catártico, puede dar una sensación
de satisfacción y de virtud, las
victorias en las redes no siempre
salen de ellas. Hagan lo que hagan
allá sus atacantes o sus defensores,
la exclusión, los prejuicios y el
abuso siguen muy presentes entre
nosotros.
En cuanto a la propia J. K.
Rowling, llegó al límite de algunas
de sus convicciones y reveló otras.
Difícilmente será cancelada por
completo: es más importante, rica
e influyente que Woody Allen,
después de todo, y no digamos
que Louis C. K. Pero su obra más
perdurable sí está sufriendo daño:
las siete novelas que en su momento
actualizaron un viejo subgénero
inglés –las historias de colegio,
con sus crueldades, sus castas y
sus maduraciones difíciles– y en el
proceso dieron impulso global a la
literatura infantil y juvenil y fueron
el punto de partida de millones de
vidas lectoras.

•

�TOBOS O

LOS OTROS DÍAS.STILL / VIDEO HD / 9’02’’ / 2018 /EDICIÓN EN ESCALA DE GRISES, FRAGMENTO

[Letras al margen]

Las aventuras
del Gato
¥¥EDUARDO ANTONIO PARRA

S

egún mi modo de ver, la gran tradición de las novelas de aventuras
al estilo de Julio Verne, Robert Louis Stevenson o Emilio Salgari
es una de las pocas que se quedó sin arraigar en la literatura en
lengua española, y más precisamente en la literatura hispanoamericana.
No quiero decir con esto que no existan escritores que cultiven el
género o que lo hayan cultivado en épocas pasadas, sino que se trata
de un estilo de novela escaso entre nosotros, por lo menos hasta años
recientes en las editoriales empezaron a ampliar sus espacios a quienes
escriben literatura para jóvenes y niños. Sin embargo, tengo la impresión
de que las verdaderas novelas de aventuras, las clásicas, aquellas que
brotaron de plumas como las de Salgari, Verne y Stevenson, no fueron
concebidas para jóvenes, ni con la intención de atraer lectores nóveles
a la gran literatura; al contrario, sus creadores las pensaron como obras
redondas, perfectamente acabadas, que contaran historias interesantes
con el fin de mantener a quienes se acerquen a ellas atrapados desde la
primera hasta la última página, hablándoles de otras realidades, otros
mundos y situaciones en las que nunca estarán, pero que les ayudarán a
comprenderse mejor a sí mismos como seres humanos.
Tengo la impresión de que esa misma fue la intención de Roberto
Bardini al escribir Un gato en el Caribe, novela largamente madurada, cuya
escritura y edición definitiva se dan, si no me equivoco, más de un cuarto de
siglo después de haber puesto el autor las primeras palabras sobre el papel.

Ya desde el título, antes de entrar
en la trama, Un gato en el Caribe nos
provoca en la mente resonancias
de personajes aventureros, de
piratas, de seres inmersos en la
violencia pero que se conducen por
la vida sostenidos por un código de
ética personalísimo que no tiene
nada que ver con la moralidad
tradicional que rige las sociedades
en cualquier sitio. Y en efecto,
de eso se trata, pero también de
muchas cosas más.
Igual que en la mayoría de las
novelas policiacas o de misterio, el
relato inicia con un asesinato que
detonará todas las acciones que
leeremos más adelante. Sin
embargo, cuando en la segunda
página del libro nos damos cuenta
de que la víctima del crimen no
es un ser humano, sino un perro,

�TO BO S O

advertimos como lectores que
estamos ante un universo, ante
un sistema ético distinto del
que habitamos, del que estamos
acostumbrados; ante una visión
irónica de la vida. El perro, de
nombre Conrad –en honor, por
supuesto, al gran escritor de
origen polaco y lengua inglesa–, es
la mascota de Bugnicourt O’Hara,
aviador argentino radicado en
Belice, mejor conocido como el
Gato debido a que a lo largo de
su existencia se ha gastado casi
todas las siete vidas que la leyenda
concede a su animal tutelar. Pero,
¿qué hace un argentino en Belice?
Y aún más, nos preguntamos,
¿qué es en realidad Belice? ¿Por
qué nunca habíamos leído una
novela que transcurriera en ese
país que comparte frontera con
México? ¿Por qué tanto alboroto
por el asesinato de un perro? Tras
estas interrogantes que nos surgen
en el inicio, Roberto Bardini
parece tomarse su tiempo para
ofrecernos las respuestas y poco
a poco introducirnos en un relato
extraordinario.
Primero Belice: a cuentagotas,
sin que lo notemos en realidad,
introduce en la trama fragmentos
de la historia de este pequeño
país desde la época prehispánica,
cuando los mayas abandonaron
de manera misteriosa una de
las ciudades más grandes de su
imperio, situada en este territorio
que después será el espacio
donde culminará su existencia
Gonzalo Guerrero, el español que
se unió a los mayas en contra de
los conquistadores y fue padre
de los tres primeros mestizos
del continente. Nos enteramos

EL GATO ES UN HOMBRE MADURO, CURTIDO, UN TANTO CANSADO DE LA VIDA,
QUE ENCONTRÓ EN BELICE SU PARAÍSO,
SU LUGAR DE REPOSO. EL REPOSO DEL
GUERRERO.
también de que, siglos más tarde,
fue una de las principales guaridas
de los piratas del Caribe y, ya en
tiempos más contemporáneos,
sitio obligado de paso para el
contrabando de narcóticos, de sur
a norte, y de armas, de norte a sur.
Un territorio peculiar, semejante
al protagonista de la novela, con
quien su historia está muy bien
imbricada.
El Gato, ya lo señalamos, es un
aviador argentino. Pero, ¿cómo
llegó allí? Nacido en la Patagonia,
de origen irlandés, criado en
el orfanatorio donde su madre
prostituta lo abandonó, ya con el
oficio de aviador fue un peronista
entusiasta en su Argentina natal,
hasta que la caída del general
Perón lo obliga a exiliarse para
conseguir trabajo. Luchó al lado
de los sandinistas en Nicaragua,
transportó cargamentos de droga
para unos judiciales mexicanos y,
al final, cuando sale con vida de
un brutal intento de asesinarlo, su
avión cae en el mar justo frente a las
costas de Belice, país que lo sedujo
y donde decidió quedarse. Es, pues,
un aventurero consumado. Tiene el
cuerpo lleno de cicatrices y, como
ya se sabe, cada cicatriz cuenta
una historia distinta. El Gato es un
hombre maduro, curtido, un tanto
cansado de la vida, que encontró
en Belice su paraíso, su lugar de
reposo. El reposo del guerrero.

194

En Belice, el Gato, hombre sin
parientes ni arraigos, encuentra
además una nueva familia
compuesta por Sandy Lee, su joven
amante mulata, quien regentea El
Templo del Arte Antiguo, un burdel
con seis prostitutas de diferentes
orígenes y nacionalidades que,
más que prostituirse, actúan como
verdaderas hetairas expertas en
placeres refinados, y nos deleitan
con algunas de las escenas eróticas
más finas que pueden existir. La
familia se completa con Calypso,
un pescador de quien el Gato se
ha hecho hermano de sangre, y
otros personajes que conforman
un grupo muy unido, armónico
y perfectamente equilibrado.
Por eso el Gato vive en Belice. Por
eso se quedó allí y adquirió dos
propiedades rurales. Por eso es
que, ya mayor y a la vuelta de todo,
construyó su propio paraíso y lo
habita con tanta felicidad. Por
eso, en fin, el asesinato de Conrad,
el perro, causa tanta conmoción:
porque se trata, además de la
agresión en contra de la mascota,
de la irrupción del caos en ese edén de
lujuria y despreocupación donde
toda la familia había vivido en los
últimos años.
Como en los westerns clásicos,
han llegado al pueblo unos
fuereños, unos forajidos que
quieren apoderarse de lo más
preciado que el héroe local posee:

�TOBOS O

su tierra, su tranquilidad, su
estabilidad familiar. Son quienes han
asesinado a Conrad. Lo han hecho
como una manera de presionar
al Gato para que les venda sus
propiedades. Antes lo intentaron por
las buenas, a través de la negociación.
Luego, a través de amenazas cuando
el Gato se negó. Como el Gato siguió
negándose a vender, emplearon la
fuerza y estalló la guerra.
Es entonces cuando se
despliegan los hechos que hacen
que identifiquemos Un gato en el
Caribe con las novelas de aventuras.
Conforme desfilan en las páginas
las primeras escaramuzas, los
primeros estira y afloja, nos vamos
adentrando en este pequeño
universo que han conformado el
Gato y su “familia”. Un universo
donde lo primero que destaca
–ya lo hemos señalado– son las
prácticas del placer, del erotismo, de
la lujuria, del refinamiento sexual.
Lo preside Sandy Lee, la mujer del
Gato, quien además de prostituta es
hechicera, hija y nieta de prostitutas
hechiceras, cuyos conjuros, hechizos
y rituales llegaron a Belice siglos
atrás desde las llanuras africanas.
Por esta razón, lo segundo que
destaca en esta historia de “serenos
y bandidos” es la magia: las
desatadas fuerzas de los espíritus,
las invocaciones, las curaciones,
los sacrificios, las oraciones, que
nos hacen sentir, mientras leemos,
como si escucháramos los tambores
de las ceremonias de los brujos y
chamanes del continente negro.
Erotismo y magia como elemento
de unión, de cohesión, entre los
“familiares” del Gato. Por ello, sin
que importe cuánto poder tienen
los intrusos o cuánta violencia

EROTISMO Y MAGIA COMO ELEMENTO DE UNIÓN, DE
COHESIÓN, ENTRE
LOS “FAMILIARES”
DEL GATO.
pueden ejercer contra el protagonista y los suyos, las fuerzas
siempre estarán equilibradas: porque
se enfrentan a un grupo cuyos lazos
de solidaridad son indestructibles
gracias al erotismo y a la magia.
Igual que en las novelas de intriga
internacional, en este diminuto país
centroamericano confluyen poderes
venidos de diferentes latitudes, cada
uno con sus intereses particulares.
Quienes le quieren arrebatar
al Gato sus propiedades están
encabezados por un multimillonario
colombiano que ha hecho su fortuna
principalmente en el tráfico de
drogas, y en su grupo destacan un
militar fascista hondureño que hizo
carrera reprimiendo y torturando a
los revolucionarios nicaragüenses
y salvadoreños (y quien, además,
ya torturó en otro tiempo al Gato,
cuando este era aviador de los
sandinistas) y una mujer bellísima,
cruel y con un misterioso pasado.
Con estos elementos, Un gato en el
Caribe extiende sus alcances tanto
geográficos como históricos. Los
lectores nos topamos entonces, no
sólo con la historia de Belice, sino con
la de las izquierdas latinoamericanas
y sus luchas revolucionarias, con el
narcotráfico internacional, con el
caso contrarrevolucionario de los
Contras de Nicaragua y sus manejos
sucios en el negocio de las armas, con
espías y agentes de contraespionaje

al servicio de su Majestad Británica,
con gobiernos corruptos y con varios
personajes extraídos de la vida
real, como el periodista argentino
Rodolfo Walsh, asesinado por la
dictadura argentina hace algunas
décadas, quien fue amigo del Gato,
con Edén Pastora, el comandante
Cero de los Contras, con el
historiador Pablo Montero, quienes,
sumados a Gonzalo Guerrero y al
pirata Peter Wallace, dan sustento
histórico al relato.
Novela en la que, desde las
páginas iniciales, el protagonista
afirma que “no cree en los finales
felices porque no existen”, Un
gato en el Caribe está escrita con
un lenguaje pulcro, sumamente
trabajado, poético, podríamos
decir, que línea tras línea otorga
densidad psicológica a cada uno de
los personajes hasta crearles una
personalidad difícil de olvidar. El
equilibrio que el autor consigue
entre las acciones y la descripción
del mundo interior de sus creaturas
nos hace avanzar en la trama de
emoción en emoción estableciendo
la empatía necesaria para que nos
identifiquemos con ellos.
Un gato en el Caribe es, así, uno de
esos extraños productos literarios
que vienen a llenar un hueco
en nuestras lecturas. Relato de
misterio, wenstern al estilo clásico,
historia de intriga internacional,
novela negra o policiaca,
narconovela, relato psicológico,
relato fantástico, novela histórica
o novela erótica. Roberto Bardini
ha escrito todo eso, y lo ha escrito
en un libro cuya mayor aventura
es recorrer sus páginas, leerlo
de cabo a rabo. Nadie se
arrepentirá.

•

�TO BO S O

[Plumas al vuelo]

Anaïs Nin

y la

continuidad del

C

uando pienso en escrituras vitales, cotidianas pero apasionantes,
pienso en Anaïs Nin pensando
en su escritura. La imagino en su
estudio de Louveciennes con las
diversas versiones de su diario
ante ella: la original –sin censura
ni enmiendas–, la corregida, y la
editada. La primera versión para
ella, la de la sexualidad desaforada, complacida y complaciente; la
segunda versión para sus amantes, que también eran sus lectores
y caían fascinados ante la mujer y
su escritura; la tercera versión
para Hugh, su marido, y las editoriales. Nadie más que ella sabía
los niveles de ficción alcanzados
en la narración de su día a día. En
una de las entradas admite que
podría haberse estado mintiendo
de manera consciente pensando
en las posibilidades narrativas

¿DÓNDE LA ESCRITURA SE DESDOBLA
EN POSIBILIDADES INFINITAS?
de un diario y en sus propias capacidades como escritora. Considerando que esta confesión se
la hace a sí misma en su diario
original, es de esperar que las
otras versiones sean todavía más
ficción que la ficción primigenia.
¿Pero dónde empieza realmente
la mentira, la ficción? ¿Dónde
la escritura se desdobla en
posibilidades infinitas? De nuevo
imagino a Anaïs enfundada en su
bata con la pluma entre los labios
maquinando la continuidad de
sus historias. A fin de cuentas,
un diario, antes y ahora –aunque
ahora las redes sociales de
alguna manera fungen como
nuestras bitácoras personales,
nuestros diarios– es un ejercicio

196

de reinterpretación de la vida,
porque se escribe en él ya
pasado el tiempo, horas, días
después, cuando ya se ha tenido
oportunidad de reflexionar;
incluso mientras se escribe los
ánimos se van sosegando. No es el
registro del día sino su impresión,
la forma en que lo ocurrido nos
afecta. Al reescribir su diario,
Anaïs simplemente va puliendo
dicha impresión, pero al hacerlo se
va alejando de ésta. Mientras, van
sucediéndose nuevas impresiones
que modifican las anteriores.
Nada queda intacto y eso es lo
que Anaïs comprende mejor que
nadie, al menos mejor que todas
las personas que la rodean, en
particular todos esos hombres y

�UNOS CUANTOS METROS CÚBICOS DE AIRE ENTRE MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS / 2019 / EDICIÓN EN ESCALA DE GRISES

TOBOS O

amor en/por la escritura

¥¥JESSICA NIETO

esas mujeres que la aman y sobre
quienes escribe. En las relaciones
que mantiene con sus amantes se
encuentra latente la semilla de la
escritura y, al mismo tiempo, el
fantasma de la alteración, aquel
que genera espacios por donde se
gesta la ruptura, la separación.
Nada queda intacto entre
los lapsos que median entre impresión e impresión, porque
en esos momentos la escritura
sucede. Quizás no lo parezca,
pero para Anaïs los momentos
de separación, los cuales
implican un silencio narrativo,
son terribles, más cuando se
trata de Henry Miller. Hay una
parte, en agosto de 1935, donde
escribe: “No creo lo suficiente en
mi intimidad con Henry porque
no tiene continuidad. Hay veces
en que pienso que ha muerto en
los intervalos que no nos vemos.

No confío en la distancia ni
en el tiempo”. El tiempo y la
distancia son los factores de
la tergiversación, los mismos que
alteran la impresión del día. Los
mismos que mellan la unión de
los amantes. Anaïs lo que procura
es, precisamente, la continuidad.
No pretende una vida dispersa
–que conlleva una escritura de
hojas sueltas–, como tampoco
le interesa estar con Henry de
manera esporádica. Y digo Henry y
no Otto Rank, o Allendy o Artaud
o cualquier otro porque Henry era
el más constante a pesar de los
intervalos que pasaban separados,
y porque Henry movía la escritura
de Anaïs. La ficción que circunda
a los diarios, ese afán de reescribir,
de darle movimiento a la impresión
primigenia, es la obsesión de Anaïs
por trascender su estigma de “la
chica brillante que lleva un diario”.

En otra de las entradas se
escribe a sí misma que acepta
no ser artista ni escritora, sino
sólo la anotadora de un diario,
y que este será su único trabajo
que valga algo. Por eso va en
contra de la distancia y el tiempo,
por eso lucha por mantener la
continuidad, la de su escritura
y la de sus relaciones. Ella lo
dice mucho mejor al referirse a
la dinámica con su marido: “La
ternura puede a veces alcanzar
las cimas del amor y así ocurre
entre Hugh y yo. Su misma
continuidad y solidez dan lugar al
amor”. Esa ternura es la que fluye
por las páginas de los numerosos
diarios de Anaïs, esa voluntad de
crear y recrearse, de escribir,
de satisfacerse; ternura que extiende
a los cuerpos de sus amantes, con tal
de no detener la escritura, con tal de
alcanzar el amor.

•

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UNFINISHED BUSINESS GARAGE / 2019-2025 / FRAGMENTO

CA BA L L E R Í A

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�CA BA L L E R Í A

UNA REFLEXIÓN SOBRE EL ADIÓS

P

ublicado en 2018 por
Caballo de Troya con la
curaduría de Emiliano
Monge como editor invitado,
Carolina y otras despedidas es el primer
libro de Elvira Liceaga, quien
se formó como filósofa, cursó la
maestría en Escritura Creativa en
NYU y se ha desempeñado como
escritora, docente y locutora de
radio. La voz de Elvira (“Elvis”) al
micrófono es tersa, pero no melosa,
y sagaz sin ser agresiva: así mismo
podríamos describir la prosa de los
once cuentos que componen el libro
cuya ilustración de portada estuvo a
cargo de Alejandro Magallanes.
En cada uno de los once cuentos,
Liceaga desmenuza un aspecto
de la intimidad –evidente o
sugerida– intrínseca a toda relación
interpersonal: el padre y la hija, las
hermanas, las amigas, las vecinas, la
familia, la pareja que no logró serlo,
entre otras. Sin grandes aspavientos,
los cuentos están construidos a

partir de una anécdota cotidiana
que trae consigo una reflexión sobre
el adiós, ya sea físico o metafórico.
“Carolina”, por ejemplo, narra la
última convivencia entre dos mujeres
cuya historia está condenada a
permanecer inconclusa; “Rocío”, por
otro lado, gira en torno a la despedida
de la infancia y la inocencia.
Uno de los grandes aciertos de la
narrativa de Elvira Liceaga –además
de contar con un estilo pulcro y
trabajado– es la tensión que logra a
partir de gestos diminutos, como el
caso de una mirada en “Aníbal” o un
silencio en la conversación en “Don
Luis”.
A veces conmovedores, a veces
perturbadores, los cuentos de
Carolina y otras despedidas invitan al
lector a digerirlos durante un largo
rato, más de lo que dura el libro,
tanto como tardamos en despedirnos
de él.

L

despedidas
AUTOR: Elvira Liceaga
EDITORIAL: Caballo

de Troya
AÑO: 2018

Ana Fuente

Una fusión
del lenguaje musical
y el literario

a música y la literatura
son dos artes cuyo vínculo
surgió en la Edad Media
gracias a los juglares líricos y
épicos. Tres siglos después se
concibieron los Lieder, canciones
líricas
germánicas.
Ambas
expresiones de creatividad nacen

TÍTULO: Carolina y otras

de lo más íntimo del ser humano,
y al unirse, se perfeccionan.
Grandes filósofos como Platón y
Nietzsche, y un sinfín de escritores,
como Victor Hugo, Tolstoi, Poe,
Wilde, Cervantes y Hoffmann
han expresado sentimientos y
reflexiones profundas sobre la

música. Esta es una de las citas más
contundentes: “La vida sin la música
es sencillamente un error”.
La escritora y música Laura Baeza
(Campeche, 1988), tras años de
escuchar e interpretar música clásica,
la eligió como tema principal para su
libro de cuentos Ensayo de orquesta
(FETA, 2017), obra distinguida
con el Premio Nacional de Cuento
Breve Julio Torri 2017. Baeza fusionó
el lenguaje musical y el literario
para concebir creaciones únicas.
Sus cuentos breves y de extensión
similar (debido a los requisitos
de la convocatoria del premio)

�CA BA L L E R Í A

TÍTULO: Ensayo de orquesta
AUTOR: Laura Baeza
EDITORIAL: FETA
AÑO: 2017

son sucintas melodías que evocan
diferentes emociones relacionadas
con la melancolía o la furia. Sus
personajes viven inmersos en
circunstancias o momentos críticos
tales como rupturas amorosas,
abandono, hartazgo, fastidio y el
fracaso. La música, su salvavidas,
se transforma repentinamente en el
motivo de su ruina.
Baeza crea con destreza
personajes redondos, escenarios
y atmósferas. Sus resueltos
protagonistas son músicos
sinfónicos que encuentran el
momento exacto para actuar en
una cantidad significativa de
situaciones: el libro está conformado
por veintidós historias divididas en
cinco apartados según el tipo de
instrumento que tocan, y éstos,
al igual que los músicos, también
tienen una vida íntima que la autora
le confía al lector.

En el apartado “Se queda la
cuerda. Los demás, nos vemos
mañana”, “Danse Macabre” habla de
un violinista venido a menos tras
su aventura extramarital con una
alumna. A pesar de tener décadas de
experiencia, cada vez pierde más la
dignidad al tratar de ganar un poco
de dinero. Se ve involucrado en un
negocio turbio donde extravía su
valioso violín y la poca tranquilidad
que le queda, e incluso se juega la
vida. Su final, al igual que el de otros
cuentos, está sugerido a través de
una imagen potente.
“Señales” describe a una pareja
joven que descubre que sus
vecinos son violistas, y la mujer,
una celosa patológica que primero
disfruta de la música cuando
los escucha ensayar, comienza
a detestarla lo mismo que a la
violista. El protagonista declara:
“Ojalá escucháramos música de
suspenso, como en las películas,
para saber que en algún momento,
si abrimos la puerta incorrecta,
todo se irá al carajo”. Este cuento
remite a una noción muy similar
de R. L. Stevenson en La caja
equivocada, donde el autor menciona
la necesidad de la intervención
de un coro de la tragedia griega
para alertar a los personajes sobre
situaciones peligrosas.
En la sección “Un La para las
maderas”, sobresale “Muñecas”.
Aquí, un flautista joven con
trastorno de identidad disociativo
interpreta Sol mayor de Mozart
para un examen que también le
servirá para la audición de una beca
extranjera, pero su reacción ante la
crítica negativa y subjetiva de un
profesor emérito le arruina el futuro.
“Antigüedades” narra la historia
de un viejo clarinete que transmite
la energía, los conocimientos y

I 'ºº

el virtuosismo de quienes lo han
tocado, hecho que otro personaje
interpreta como “Lo que les sucede
a todos en esta orquesta: se vuelven
locos o se les mete el diablo”.
En el tercer apartado, “Allá
atrás, poco più meno”, Baeza retoma
en “Ruta norte” a un personaje
que había aparecido previamente,
Iñaki, un trompetista que finge su
suicidio para poder tener una vida
nueva o, simplemente, desaparecer.
Encuentra el momento perfecto para
lograrlo cuando debe cerrar una
última presentación.
“Percusiones, hace falta un
seccional” es el apartado mejor
logrado. En “La Justice”, una mujer
crea un tarot basándose en imágenes
de escenas significativas de las vidas
de los músicos más importantes
o de la composición de obras
canónicas para regalárselo a un
timbalista por el que siente afecto
y de quien escuchó la idea. Tras
distanciarse de ella sin explicación,
durante un concierto el timbalista
huye intempestivamente debido a
un malestar físico que él presiente
mortífero. “La venganza’, pensó ella,
“es la forma más rápida de justicia”.
La percusionista de “Martes”,
por otro lado, rechaza el reiterado
abandono de su pareja y continúa
su vida como si él aún estuviera
con ella: lava su ropa, usa sus
zapatos para que el sonido disfrace
la soledad, compra dos bebidas
calientes por la mañana. La negación
de la partida y el recordatorio de la
desesperación de Raskolnikov y el
tambor desquiciante en su mente la
hacen adaptar el suceso con el que
inicia Crimen y castigo a su realidad,
pues también la hostiga su casera.
“Libertad” el único cuento
protagonizado por un objeto, se
encuentra en la última sección:

�CA BA L L E R Í A

“Solistas, llegan tarde”. Batuta, una
vara delgada de fibra de carbón
con pensamientos y vida propios,
transmigra a un trozo de madera
gracias a la novena sinfonía de
Beethoven durante el Andante
moderato.
En particular, “Mefisto” alude
al Vals de Mefisto de Sergio Pitol y al
vals de Liszt, es un eco de ambos
donde Baeza escribe: “Sabía que el
otro Mefisto, el de sus mejores años,
ya debía estar lejos llevando a otras
personas a perder la fe, la paciencia,
cualquier otro tipo de esperanza”.
En un apartado final está el
listado de canciones mencionadas
en cada historia, como las suites 1 y
2 de Carmen, de Bizet, Pedro y el lobo,
de Serguéi Prokófiev, Pavana para una
infanta difunta, de Maurice Ravel, y
varias composiciones de Beethoven.
Hay otro aspecto que vincula a
las dos artes relacionadas desde el
Medievo: ya Borges y Alan Bennett
¿Soy un monstruo o esto es ser una persona?
Clarice Lispector
Uno ve gente y no sabe lo que ha pasado detrás de
la puerta de su casa.
María Fernanda Ampuero

V

iolencia, clasismo, sexo,
patriarcado. María Fernanda Ampuero nos
muestra, desde la ficción, la realidad
de los países latinoamericanos, o,
tal vez, la realidad de la ausencia del
privilegio económico. Esta realidad
ya no sorprende, pues la vemos a
diario en los medios y la vivimos en
carne propia. Entonces, ¿qué es lo
que encontramos en los trece relatos que componen este libro?
Los cuentos “Subasta”, “Monstruos”, “Griselda”, “Nam”, “Crías”,
“Persianas” y “Cristo” son narrados
en primera persona con una voz

manifestaron que el literato es dos
personas, y lo mismo pasa con el
músico. Existe una ambivalencia
entre la seducción del escenario (lo
que percibe el público) y la vida
íntima de los músicos, ésa donde
(quizá) lo único que está en orden
son las partituras, pues imperan
las decepciones, las circunstancias
extremas laborales y las vicisitudes
en las que se ven inmersos tanto
maestros como alumnos (poco
presupuesto, pagos atrasados,
inseguridad laboral, una continua
frustración a pesar del esfuerzo
y la dedicación, etc.). Baeza nos
abre una puerta a la intimidad de
profesionistas que deben buscar
la forma de percibir ingresos bajo
condiciones laborales precarias
y enfrentar las rivalidades y la
competencia del medio.
Baeza exhibe lo que hay detrás
de las grandes orquestas, evidencia
la faceta humana de cada intérprete.

En una entrevista, la autora declaró
que el libro es tanto biográfico como
autobiográfico. Así como Fellini
recurre a la música para interpretar
el desorden político de occidente en
su película homónima, Baeza la usa
para interpretar el caos emocional
que surge al afrontar los dilemas de
la existencia.
En poco más de un centenar
de páginas, la autora entrelaza
la música con determinados
acontecimientos para ahondar en
lo emocional, otorgándole la misma
importancia a los instrumentos que a
los músicos. Con una gran habilidad
narrativa y creatividad, este Ensayo
toca las fibras más sensibles
gracias a su armonía melancólica
e impetuosa, y nos adentra a un
cosmos en el que “mientras unos
hacen lo posible por desaparecer,
otros buscan desesperadamente la
forma de quedarse”.
Lola Ancira

AFRONTAR LA
REALIDAD ATROZ
que nos recuerda a la infancia, que
nos lleva al pasado, un pasado que
preferiríamos ignorar, pero que ha
marcado a los protagonistas, puesto
que lo que son hoy es gracias a ese
ayer. Esa voz infantil va madurando
en el texto: vemos los momentos en
los que los personajes se despiden
de su inocencia en tanto que su
vulnerabilidad se descubre ante el
terror de lo violento. En “Subasta”,
una niña aprende a defenderse ante
hombres mayores; en “Monstruos”,
el silencio y la ignorancia tienen a
un par de hermanas refugiadas bajo
el regazo de la mujer del servicio; en

1

o1

1

“Griselda”, una señora de mediana
edad y su hija viven el escarnio de
no cumplir con los roles sociales.
“Nam”, por su parte, retrata una
amistad entre adolescentes que se
acaba por las consecuencias de la
guerra, a la par que los personajes se
sumergen en una experiencia sexual.
Lo mismo sucede en “Crías” y “Persianas” donde a niños que entran
a la pubertad les explican el amor a
partir de tabúes y confusiones de
los adultos, adultos que también
han sufrido la misma violencia que
replican. En “Cristo”, una hermana
mayor debe renunciar a sus futuros

�CA BA L L E R Í A

recuerdos de niña para afrontar las
acciones pasadas de su madre. Es
un relato en el que se vislumbra el
peso de la religión y del catolicismo
en el devenir y la cotidianidad de la
pobreza.
Por otra parte, en “Pasión”, “Luto”,
“Ali”, “Coro”, “Cloro” y “Otra” la
autora juega con la narración y usa la
segunda persona. Los relatos, que no
distan de los temas de los anteriores,
sí lo hacen en su estructura. Estos se
alejan de aquellas voces –infantiles,
pero maduras, que eran capaces
de observar las coyunturas de una
sociedad dañada– para, de otra
forma, ver dinámicas adultas. En
“Pasión”, una mujer sufre la misma
fortuna que su madre; en “Luto”,
dos hermanas comparten tanto
el maltrato como el odio hacia el
hombre del hogar, en este caso, su
hermano; en “Ali”, una mujer de
clase alta es una víctima más de una
sociedad que, en ocasiones, no salva
ni a sus privilegiados; en “Coro”, al
igual que en “Ali”, se evidencia el
clasismo y racismo, así como los
males que acechan a los ricos: nadie
se salva de las desgracias ni de los
chismes; en “Cloro”, de nuevo se
presta atención a los contrastes
de las clases sociales. Por último,
“Otra” expone la violencia de pareja,
los sacrificios y los agravios que se
soportan en una relación con tal
de mantener una aparente paz en
el hogar. De tal forma que en esta
segunda parte del libro vemos las
consecuencias de crecer en familias
como las que se mencionan en los
primeros cuentos y de las cuales
es imposible escapar, según esta
realidad que nos muestra Ampuero.
Todas las historias parecen
ubicadas en una misma ciudad
–Guayaquil, Quito, Lima o, bien,
Ciudad de México–; que pertenecen

a un cronotopo y que este se
mantiene inmutable. Así, aunque
sepamos que entre “Nam” y “Coro”
hay unos treinta años de diferencia,
o que lo que cuenta “Crías” sucede
en dos momentos distintos; a pesar
de que los personajes se van y luego
regresan a sus lugares de la infancia,
se percibe un mismo ambiente. Algo
permanece inmóvil.
Lo que nos demuestra que lo
que ocurre en las moradas, entre
las paredes de la casa, en lo privado
de los hogares no ha cambiado
mucho en los últimos años. La
violencia, el clasismo, el sexo
malentendido y el patriarcado
siguen ahí, en la intimidad de las
parejas, de las familias, tras las
puertas de las mansiones, así como
de los departamentos de interés
social. Nadie puede ocultarse de esa
realidad. Incluso en “Otra”, donde
la acción principal acontece en un
supermercado, los pensamientos de
la protagonista, lo que impulsa sus
actos, lo que la motiva a cambiar
esa rutina es la reflexión que hace
de lo que vive en la privacidad de
su hogar, no lo que ve en el espacio
público.
Las imágenes que nos plasma
Ampuero en sus relatos son fuertes
y provocan una serie de sensaciones
que van de la repulsión a las náuseas:
una niña embarrada de heces y
suciedad, una casa infectada de
animales rastreros, un miembro
genital que puede ser el de un
cadáver, un roedor devorando a sus
crías. Hay imágenes que estremecen
y cimbran el estómago: una mujer
abusada sobre un colchón que ha
recibido toda clase de desechos, un
moribundo que implora la piedad de
su familia, una señora enclaustrada
en su cuarto. La autora no embellece
esas situaciones a lo largo de la obra,

1 •02

TÍTULO: Pelea de gallos
AUTOR: María Fernanda

Ampuero

EDITORIAL: Páginas

de Espuma
AÑO: 2018

puesto que no le teme a mostrar
esos retratos que son producto de la
violencia y del patriarcado.
El ritmo en la narrativa de María
Fernanda Ampuero se sirve de la
descripción, de la construcción de
imágenes y de diálogos libres que se
incorporan al texto con naturalidad.
Pelea de gallos es un libro que refleja
ingenio. En él, cada relato cierra de
forma abrupta, pero sólida, y deja
una sensación de hueco, un vacío
que se va llenando cada vez con
el inicio de la siguiente historia.
Personajes que son monstruos,
que cometen actos atroces, que
orinan, que defecan, que violan,
que matan, que se quedan varados
en su desgracia; pero siempre en la
intimidad, detrás de la puerta de su
casa o de la del vecino, cumplen la
condena por sus pecados: ser pobres,
mujeres, de piel oscura o todas las
anteriores.
Karla Michelle Canett

�CA BA L L E R Í A

Pájaros en la boca
y otros cuentos,
DE SAMANTA
SCHWEBLIN

N

ominada por su traducción al inglés para
el premio Man Booker
2019, Pájaros en la boca y otros cuentos
(Random House, 2017) de Samanta Schweblin (Argentina, 1978) es
una colección de relatos inesperados, breves y punzantes, que se
despliegan en universos propios.
Esta compilación consiste en una
selección, hecha por la autora, de
textos publicados anteriormente,
y de dos nuevos, “Olingiris” y “Un
gran esfuerzo”, y permite una lectura de distintos momentos de la
obra de Schweblin.
Como sucede desde las primeras páginas con “Irman”, Pájaros en
la boca reúne una serie de relatos en
los que el suspenso crece, alcanza
un punto máximo y luego decae,
pero nunca se disipa por completo.
Los cuentos acaban y en algunos
casos alcanzan algún tipo de resolución, pero el sentimiento de extrañeza que provocan permanece,
extendiéndose más allá del momento en que se cierra el libro. Oliver y
el narrador de “Irman” escapan –dejando atrás al pequeño hombrecito,
Irman, con su escopeta de doble cañón y el cadáver de su mujer–, pero
la intriga que genera el encuentro se
mantiene, tal como quedan flotando
en el aire las cartas que los protagonistas encuentran en la caja que roban creyéndola llena de dinero.

A pesar de este movimiento
característico de los relatos, en los
que lo que no se revela o queda
oculto es casi tan importante como
los detalles precisos que dan vida
a las escenas, no se puede decir
que “Irman” sea representativo
del conjunto. Hay un contraste
marcado entre este cuento y los
tres que lo siguen, “Conservas”,
“Mariposas” y “Pájaros en la
boca”. A lo largo de la colección,
lo fantástico ocurre en distintos
grados. Si bien hay relatos cuya
fuerza proviene de lo real, de la
amenaza de una violencia palpable,
como “Cabezas en el asfalto” o
“Matar a un perro”, hay otros
en los que lo fascinante nace de
lo improbable. Sin embargo, incluso
los relatos en los que predomina
lo inusual tienen un fondo
que remite a lo cotidiano y a
preocupaciones universales,
como las que surgen de las
tensiones entre los miembros de
una familia, de viajes a lugares
desconocidos, o de la ansiedad en
torno a la reproducción. En ese
sentido, Schweblin no solo les
devuelve la extrañeza a eventos
singulares pero comunes –entre
ellos el embarazo y la maternidad
/ paternidad–, sino que también
imagina alternativas con respecto
a la forma en que se suelen vivir.
Aunque muchas de las situacio-

103

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TÍTULO: Pájaros en la boca
AUTOR: Samanta Schweblin
EDITORIAL: Random House
AÑO: 2017

nes que se presentan pertenecen
al terreno de la ciencia ficción, la
distancia entre el lector y los
protagonistas es mínima, porque
incluso cuando predomina lo
fantástico, los personajes son seres
con preocupaciones conocidas
con los que es fácil empatizar. Así,
“Conservas” abre con un embarazo imprevisto y la angustia que le
provoca a la narradora y a su pareja:
Tengo insomnio. Paso las
noches despierta, en la cama.
Miro el techo con las manos
sobre la pequeña Teresita. No
puedo pensar en nada más.
No puedo entender cómo
en un mundo en el que ocurren
cosas que todavía me parecen
maravillosas –como alquilar
un coche en un país y devolverlo
en otro, descongelar del freezer
un pescado fresco que murió

�hace treinta días, o pagar las
cuentas sin moverse de la
casa– no pueda solucionarse
un asunto tan trivial como
un pequeño cambio en la
organización de los hechos.

Después de recurrir a varios
profesionales sobre los que dice
“a su manera cada uno presenta
soluciones conformistas o perversas
que nada tienen que ver con lo que
busco”, la narradora finalmente
encuentra una alternativa. Se trata
de un tratamiento dirigido por
el Dr. Weisman que le permite
es e “p e queño cambio en la
organización de los hechos” para
que ella y su pareja puedan retomar
control de su vida y seguir con
sus planes, sabiendo que Teresita
“estará bien, hasta el momento
indicado”.
Al contrario de la narradora de
“Conservas”, la de “En la estepa”
busca la fertilidad. Sin embargo,
las dificultades que le presenta esta
búsqueda no están relacionadas con
la medicina, ni con su cuerpo, sino
con algo más parecido a la caza.
Explica:
Oscurece tarde en la estepa,
lo que no nos deja demasiado
tiempo. Hay que tener todo
preparado: las linternas, las redes.

[...] Cuando estamos listos
Pol me pasa la campera y la
bufanda, o lo ayudo a ponerse
los guantes y cada uno se
cuelga su mochila al hombro.
Salimos por la puerta trasera y
caminamos campo adentro.

Si es cierto que la sorpresa y
el desconcierto son elementos
recurrentes en los relatos, no se
puede decir que conforme se
avanza en la colección estos se
vuelvan predecibles o repetitivos.
Debido a las variaciones
en las estructuras y en las
formas de narrar, Pájaros en la boca
continúa poniendo a prueba nuestra
capacidad para el asombro hasta
el final. Como lo anuncia Mario
Bellatin en la contratapa interna, no
se trata de una colección de cuentos
tradicional: leer a “Schweblin es una
experiencia más parecida a la que se
puede tener en una galería o frente a
una película de autor que delante de
un libro sacado de un estante gris”.
Cuando uno piensa que sabe lo
que Schweblin es capaz de hacer,
entonces se encuentra con los relatos
finales, que posiblemente sean los
más logrados. El penúltimo de
los cuentos, “Olingiris”, abre con un
grupo de señoras que se permite el
placer –sádico– de arrancarle con
una pinza los pelos de las piernas a

una mujer que permanece quieta en
una camilla. Sin embargo, el relato
no se centra en este pasatiempo,
sino que da un giro inesperado y se
convierte en un retrato íntimo
de la vida de dos mujeres, solitarias,
que descubren que, aunque ocupan
diferentes puestos en la jerarquía que
se establece en el local, no son tan
distintas. En el último relato, “Un
gran esfuerzo”, un hombre intenta
curarse de un sueño molesto que se
repite, en el que “Él y su padre eran
un animal amarillo, un mismo animal
mirándose al espejo”. Este sueño lo
lleva a examinar su relación con su
hijo, rememorando la suya con
su padre, un padre a quien recuerda
por sus intentos repetidos de fuga,
pero inhabilidad final de abandonar
a su familia. Contrario a lo que se
podría esperar, la profesional a la que
el hombre asiste en busca de ayuda
es una masajista –la Señora Linn–
quien alivia sus síntomas y lo ayuda
a solucionar los problemas con su
padre e hijo, únicamente ejerciendo
presión en los lugares indicados.
Quizás sea posible comparar la labor
inexplicable de la señora Linn a la
prosa de Schweblin, que únicamente
a través de las palabras precisas,
y una labor invisible de descartar
lo superfluo, alcanza resultados
extraordinarios.
Carolina Tobar

LETRAS POR VENIR
Nuestra próxima edición estará ilustrada por la obra
de Tahanny Lee Betancourt, con un acercamiento a su
trabajo a cargo de Melissa García Aguirre, además de
colaboraciones sobre el arte contemporáneo en nuestra
ciudad a cargo de Lourdes Zambrano y Lucila Garza.
Escriben también Joaquín Hurtado, Alejo Alcocer, Karla
Caballero, José Luis Aguirre, Penélope Montes, entre
otras plumas invitadas y nuestros columnistas.

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D​E LA SERIE: #PORQUEJUEGO (2017) POESÍA VISUAL / DUOTONO

CA BA L L E R Í A

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DEL LIBRO
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EDITORIAL UNIVERSITARIA UANL

�AU TO R AS

MIKEAS SÁNCHEZ.

(Chapultenango, Chiapas;
1980). Poeta y narradora zoque. Licenciada
en Ciencias de la Educación por parte de la
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y Máster
de Didáctica de la Lengua y la Literatura por la
Universidad Autónoma de Barcelona. Ha merecido
el Premio Estatal de Poesía Indígena Pat O’ tan, el
Primer Premio de Narrativa por Y el Bolom dice. Es
autora del libro Tumjama Maka Müjsi (Y sabrás un día)
y forma parte de la antología de poetas chiapanecos
Los abismos de la palabra. Pertenece al Sistema
Nacional de Creadores del Arte.
JENNY TUNEDAL.

(Malmö, Suecia). Poeta,
crítica literaria y traductora. Profesora de escritura
creativa en la Universidad de Göteborg. Sus libros
de poesía son Hejdade, hejdade sken (2003), Kapitel ett
(2008), Du ska också ha det bra (2009) y Mitt krig, sviter
(2011). Es coeditora en jefe de la revista Lyrikvännen.
En 2005 fue distinguida por el premio Prins Eugen
Culture por su trabajo como poeta y en el 2012, el
premio de poesía Gerard Bonnier.
MA RT I NA M O L I I S - M E L L B E R G .

(Ekenäs,
Finlandia). Poeta y escribe crítica de literatura
y cine para diarios en Finlandia y Suecia. Ha
estudiado escritura creativa en la Åbo Akademi de
Finlandia y en la Biskops-Arnö de Suecia. En 2015
debutó con A, una colección de poemas en prosa,
y en 2017 publicó su segundo libro titulado 7.
Según cuenta la poeta, ella escribe poesía porque
no se comprende a sí misma, ni al mundo. Fue
galardonada con el premio Arvid Mörne (2010) para
escritores jóvenes.
PETRONELLA ZETTERLUND .

(Estocolmo,
Suecia). Traductora, editora, productora y gestora
cultural. Coordinadora del proyecto literario
nórdico NolitchX. Reside entre Malmö y la
Ciudad de México. Ha traducido al español a los
poetas suecos Ida Börjel, Azita Ghahreman y
Jonas Rasmussen, y al sueco los poetas Alan Mills,
Roxana Crisólogo, Daniel Malpica, Lalo Barrubia y
León Plascencia Ñol.

MAGALI VELASCO VARGAS.

(Xalapa, 1975).
Autora de los libros de cuentos Vientos machos (Premio
Nacional de Cuento Juan José Arreola en 2004), Tordos
sobre lilas (UV, 2009), Vientos machos y otros cuentos
(NortEstación, 2013), del ensayo El cuento: la casa de lo
fantástico (Tierra Adentro, 2007), del álbum ilustrado El
norte de Bruguel (2015, IVEC-CONACULTA) y Rodrigo y
el Gran Elefante (2017, ilustraciones de Leticia Tarragó).
A partir de enero de 2018 directora de la Facultad de
Letras Españolas de la UV.
BERENICE VALENCIA.

Es Licenciada en Letras
Hispánicas con especialización en Estudios Políticos
por el ITESM. Actualmente es profesora de arte,
literatura y cultura. Le interesa investigar sobre
desigualdades económicas, de género y etno-raciales
para imaginar sociedades más justas. La inspiran las
historias de resistencia y busca escribir sobre ellas.
ZYANYA DÓNIZ IBÁÑEZ.

Es Licenciada en Letras
Hispánicas por el Tecnológico de Monterrey. Tiene
22 años. Es duranguense pero vive en Monterrey. Sus
temas de interés son la literatura escrita por mujeres,
la gestión cultural y las chick flicks. Ha participado
en varios proyectos de investigación literaria y
lingüística. Pero en realidad su verdadero amor es
escribir. Actualmente está comenzando su primera
novela.
IRASEMA CORPUS. (Monterrey, 1992). Licenciada

en Letras Mexicanas por la UANL, promotora cultural
y docente; mediadora de lectura del Programa Nacional
Salas de Lectura. Escribe narrativa y ha participado en
diversos talleres literarios. Textos suyos aparecen en
la revista Papeles de la Mancuspia, en Cotidiano: Antología
de minificción mexicana, publicada por editorial Infinita,
y en la III Antología Escritoras Mexicanas, próximamente
publicada por Ediciones El nido del Fénix.
LUCINDA GARZA ZAMARRIPA.

(Monterrey).
Estudiante de la Licenciatura en Letras en la Universidad
de Monterrey (UDEM). Feminista, entusiasta del teatro
musical y promotora de lectura y literatura en el canal
de YouTube “Lucinda Entre Libros”.

�AU TO R AS

MARICELA GUERRERO. (Ciudad de México, 1977).

Ha publicado en revistas como Letras Libres, Luvina,
Revista El Humo y Tierra Adentro, entre otras. Su obra
aparece en las antologías: Efectos secundarios (Madrid:
Anaya, 2004), Un orbe más ancho: 40 poetas jóvenes (19711983) (Carmina Estrada, UNAM, 2005), Divino tesoro
(México: Casa Vecina, 2008), Cuatro poetas recientes de
México (Buenos Aires: Black &amp; Vermelho, 2011), México
20: La nouvelle poésie mexicaine (Castor Astral / Secretaría
de Cultura, 2016) y Sombra roja: diecisiete poetas mexicanas
1964-1985 (Vaso Roto, 2017).
MINERVA REYNOSA.

Poeta y gestora cultural. En
2006 recibe el Premio Regional de Poesía Carmen
Alardín. Curadora del festival de literatura e
interdisciplina Los Límites del Lenguaje en Monterrey.
En 2011 presentó la exposición “Saludos a Gagarin”
junto con Jésica López en el Museo de Arte Moderno
de Moscú. Entre sus obras más recientes se encuentran
Mammut &amp; Jinba-Ittai (2019) así como Larga oda a la
salvación de Osvaldo que escribió con Sergio Ernesto
Ríos (2019). Ganadora del Premio Nacional Clemencia
Isaura 2020.
CHANTAL PEÑALOSA.

(1987, Tecate, México).
Estudió BA en la Universidad Autónoma de Baja
California y en la Universidad de São Paulo. Premio
de adquisición en la XIV Bienal de Artes Visuales
del Noroeste y becaria del Fonca (2013-2014 y 20152016). A través de acciones que intervienen en la
vida cotidiana, establece diálogos con entidades que
aparentemente no pueden responder: recuerdos,
rumores, arquitecturas, piedras, nubes, aromas o
gestualidades. Acciones performáticas que quedan
archivadas en fotografías, esculturas, instalaciones,
publicaciones o videos. Sus exploraciones negocian
con fenómenos como la espera, lo desapercibido, y el
paso del tiempo, donde es posible vislumbrar aspectos
políticos y sociales.
JUANA ADCOCK.

(Monterrey, 1982). Poeta y
traductora. Licenciada en Letras Españolas por el Tec
de Monterrey, con máster en Creación Literaria por la
Universidad de Glasgow. Su trabajo ha sido incluido
en publicaciones como Magma Poetry, Shearsman, Gutter,

Glasgow Review of Books, Asymptote y Words Without
Borders. Su primer libro, Manca, fue considerado uno
de los mejores libros de poesía publicados en 2014. En
2019 publicó su primera colección de poemas escritos
en inglés, Split.
VIRGINIE KASTEL .

(Francia 1982). Escritora,
curadora y editora. Estudió Historia y Teoría del
Arte, y Maestría en Arte y Arquitectura en América
Latina en la Universidad de Essex, Gran Bretaña. En
2015, creó la editorial Tresnubes en la que publica
proyectos de artistas, un periódico de arte, un formato
de hojas de salas y libros ilustrados experimentales.
En 2020 obtuvo el Reconocimiento al Mérito
Editorial que otorga la Secretaría de Extensión y
Cultura de la UANL y su Editorial Universitaria.
PAULA BOMBARA.

Es escritora, bioquímica y
comunicadora científica de Argentina. Creó y dirige la
colección de comunicación científica ¿Querés saber?
(Editorial de la Universidad de Buenos Aires). Su
obra se lee en toda Iberoamérica; entre sus novelas
más premiadas están El mar y la serpiente, Una casa de
secretos, La chica pájaro, Lo que guarda un caracol. Como
investigadora aborda los cruces entre artes y ciencias
y la búsqueda de identidad y de justicia en las
infancias y juventudes.
ELMA CORREA.

Narradora. Escribe cuento
y crónica. También coordina un encuentro
internacional de escritores y gestiona la cuenta de Ig
@habitaciones_propias, una comunidad virtual donde
las mujeres del mundo comparten los espacios donde
crean. Ha sido becaria del Fonca y del PecdaBC y sus
textos se han publicado en diversas revistas literarias
y antologías nacionales e internacionales. Tiene tres
gatitos de nombres pretenciosos: Calypso, Perec y
Molloy. Que parezca un accidente (Nitro/Press, 2018) es
su primer libro de relatos.
ALBERTO CHIMAL. (1970). Escritor, practicante y

estudioso de la escritura digital. CNN México incluyó
su cuenta de Twitter en una lista de las 140 mejores
del país. Mantiene el sitio web: www.lashistorias.
com.mx

�AU TO R AS

EDUARDO ANTONIO PARRA .

(León, 1965).
Narrador y ensayista. Por el relato breve “Nadie los
vio salir” ganó el Premio de Cuento Juan Rulfo 2000.
Fue becario de la John Simon Guggenheim Memorial
Foundation en 2001. Su libro más reciente es Laberinto
(2019).

Fue becaria del Fonca y de la Fundación para las Letras
Mexicanas. Su obra ha sido antologada en Lados B 2018
(Nitro/Press, 2018) y Ruta 80 (Selector, 2019). Fue
seleccionada por la FIL Guadalajara 2019 como uno de
los ocho talentos mexicanos para su programa literario
¡Al ruedo!

JESSICA NIETO.

ANA FUENTE. (Ciudad de México, 1984). Estudió la

(Monterrey, 1982). Editora,
ensayista y aspirante a calígrafa. Fue becaria del Centro
de Escritores de Nuevo León en 2010. Ha publicado el
libro Metal de la voz. Ensayos en torno a la escritura literaria
(Ediciones Intempestivas, 2011).
CAROLINA TOBAR.

(Guatemala, 1989). Obtuvo
un BA en Creación Literaria y Francés en Loyola
University New Orleans. Es doctora en Estudios
Hispánicos por Brown University, donde escribió una
tesis sobre narrativas latinoamericanas del siglo XXI
y su conexión con las artes visuales. Ha dado clases
de español en Brown University y Tulane University.
Actualmente vive en Buenos Aires.
LOLA ANCIRA.

(Querétaro, 1987). Escritora y
editora. Autora de Tusitala de óbitos (Pictographia
Editorial, 2013) y El vals de los monstruos (FETA, 2018).

Licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas en la
Facultad de Filosofía y Letras de la UAM. En 2015 fue
becaria del Programa Jóvenes Creadores del Fonca. Es
colaboradora de las revistas La Peste y Coma Suspensivos
e imparte talleres de cuento en Ensenada, Baja
California. Autora de Chicharrón de oso y algunos cuentos
del fracaso (FETA, 2018). Ganó el Premio Nacional
Dolores Castro, en Cuento, 2019.
KARLA MICHELLE CANETT. (Mexicali). Da clases

a nivel bachillerato y licenciatura. Es egresada de
Docencia de la Lengua y Literatura y ahora cursa la
Maestría en Lenguas Modernas, ambas de la UABC.
Ha participado en lecturas de obra en distintos
encuentros regionales y su trabajo ha sido incluido en
diversas antologías y revistas de distribución nacional
e internacional, como Cinosargo, El Septentrión y Ágora.

�SIN TITULO / INYECCIÓN DE TINTA EN PAPEL FOTOGRÁFICO / SERIE DE 10
DÍPTICOS / 53.3 X 64.2 C/U / 2017 / EDICIÓN EN ESCALA DE GRISES, FRAGMENTO

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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Casa Universitaria del Libro</text>
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              <text>Cuéllar, Margarito, 1956-, Director Editorial</text>
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              <text>Zavala, Nohmí, Editora</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Actualidad de cartucho de Nellie Campobello</name>
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      <name>Una reflexión sobre el adiós</name>
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