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BARCELONA 12 DE ENERO DE r891

NÚM. 472

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

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VIRGEN EN ADORACIÓN, cuadro de Carlos Oignani

�18

NúMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

SUMARIO

Texto. -Af11mmracio11es europeas, por Emilio Castelar. Exposición de pasteles y acuarelas en el Cirmlo de Bellas
Arles de Madrid, por R. Balsa de la Vega. - SECCIÓN AME·
RICANA: Miguel Crau ( Perfiles per11a11os), por Eva Canel.
f A la cabeza de este artículo necro16gcio publicamos el retra ·
to del ilustre contraalmirante ptruano Miguel Grau. l - Los
Par/amen/os de Europa. Alemania, por X -Nuestros graba·
dos. - El vi110 (continuación). Efectos generales que causa la
embriaguez y otros particulares que produce el vino, según
el temperamento, carácter, edad y disposición de ánimo en
que se encuentra· el bebedor. Trabajo literario original de
Edmundo de Amicis, con ilustraciones de A Ferragutti, E.
Ximenes y E. Nardi. - SECCIÓN crn:-n{FICA: La ciencia en
el teatro. Imitación de los fenomenos de hipnotismo en la sala
Roberto !Ioudín, en Parls, por W. de Fonvielle. -Los peli•
gros de la electricidad, por J. Lafargue.
Grabados.- Virgen m adoració11, cuadro de Carlos Cigna•
ni. - Caler/a [/mber/o I, recienle111ente ina11g11rada e,, Ná•
poles, obra del arquitecto Ernesto di Mauro - Miguel Crau,
ilustre contraalmirante peruano. - Afujeres del mercado de
Sierra Leo11a Camino del mercado. Vendedora regañona.
Contando sus ganancias. Carga diticil de llevar Un altercado.
En la plaza del mercado. Regreso del mercado. - [/11 en/te·
rro en las calles de Sierra Leona, dibujo ele C. Haldane Me·
Fall - El Palacio del Reichslag m Berlín. - El martirio de
Sa11/a E11/alia, relieve de Enrique Barrón. - El 11/timo saludo, cuadro de J. Andreotti. -Doce grabaBos de Ferragutti,
Xi menes y ~ardí, que ilustran el trabajo literario titulado E,
·vino, original de Edmundo de Amicis. - La ciencia en e/lea·
/ro. Figuras I y 2. Rigidez cataléptica. - Fig. 3. Un brazo
atravesado por una aguja metálica. Experimento de los
aissaúas - Fig. 4. 'i:l brazo perforado - Los peligros de la
electricidad. Un caballo muerto por la electricidad delante
de la puerta de Stanislas, en .Nancy, el día 23 de noviembre
de 1890.
r.. ..,._,.,_,.. ~ ~~

dad, la electricidad magnetismo, el magnetismo vida,
la vida pasión, la pasión amor, el amor fatal, porque
sin sus afinidades y aproximaciones y correspondencias y armonías las especies habrían en el mundo
fisiológico y orgánico de acabarse y extinguirse para
siempre. Así los unos cuerpos influyen sobre los otros
cuerpos, los unos seres sobre los otros seres. Acercad
vuestros dedos á la humilde planta que llamamos
sensitiva, y veréis cómo se pliegan sus hojas al tacto.
Presentad á esas nerviosas mujeres, denominadas por
un naturalista inmortal sensitivas con alma, cualquier
cristal electrizado, y las veréis moverse como los
átomos atraídos por los ámbares. El éxtasis de los
místicos, el agoreo de la sibila, el clamor de los oráculos, el milagro de los sacerdotes en las aras litúrgicas, el baile religioso de las bayaderas indias alrededor de sus divinidades, la dominación ejercida
sobre las serpientes por el fascinador egipcio resuélvense á una en fluidos magnéticos que despiden los
ojos como el éter moléculas de luz y como los nervios
chispas de verdadera electricidad. Atracciones y repulsiones rigen la mecánica celeste, acciones y reacciones las fuerzas químicas, aspiración y espiración
los pulmones, sístole y diástole el corazón, sangre
venosa y arterial el cuerpo, electricidad positiva y
electricidad negativa el magnetismo universal, simpatías y antipatías el magnetismo humano. Así es
inútil negar que las leyes de las moléculas y de las
moles, el conjunto de fuerzas mecánicas y de fuerzas
físicas impulsoras del movimiento y generadoras de
la vida imperan sobre nosotros con positivo y absoluto imperio.

II

-

MURMURACIONES EUROPEAS
POR no::,; F.\IILIO rASTELAR

I
Terminó el año con una cuestión metafísica y de
moral, que pasa desde las escuelas á los tribunales,
desde los tribunales á los periódicos, desde los pe•
riódicos á las conversaciones públicas y privadas: la
cuestión del humano albedrío. Suintr[nseca substancia y su inmensa trascendencia se comprenden á una
con sólo considerar que las palabras libre y siervo
arbitrio dividieron la Europa culta en dos bandos,
los cuales, desde las guerras de Religión hasta la paz
de Westfalia, incendiaron por espacio de doscientos años nuestros hogares, pasaron á cuchillo varias
generaciones cual si nacieran sin derecho á la vida, y
yermaron las campiñas centrales del continente, parecidas por los estragos del hierro y del fuego á páramos cubiertos de pavesas y de cenizas. Si nuestras
acciones nos atañen ó no; si dependen ó no de nuestra voluntad; si las dirige ó no nuestra conciencia;
si traen ó no aparejadas las responsabilidades morales y sociales consiguientes á todo acto personal,
pavorosos problemas, como que de darles opuestas y contradictorias soluciones, en término postrero se cambian todos los códigos reguladores de
nuestra vida y se alteran todos los primeros principios del derecho humano. ¡Ah! No puede negarse, no; seres materiales, nos bailamos, en cuanto
á la materia que nos compone, sujetos á las afinidades químicas de las moléculas y á las atracciones
mecánicas de las moles. No puede negarse: á la fatalidad química y á la fatalidad mecánica se une la fatalidad fisiológica. Imposible impedir que nuestra
vida sea una combustión, y nuestros pulmones una
fragua, y nuestro corazón una bomba, y nuestro hígado un segregador, así de hiel como de azúcar, y
nuestra sangre un compuesto idéntico al que circula
por las venas del buey ó del carnero. De aquí la devoción literaria y científica despertada en todos los
siglos por los héroes víctimas del destino y de la fatalidad. El Prometeo encadenado á las puertas de
Asia, el Job semita sobre su estercolero, el Edipo ciego por las encrucijadas de Tebas y por los valles de
Colonna, el Hámlet circuido de un perpetuo misterio, el iluso y engañadísimo Segismundo, el criminal inocente D. Alvaro nos interesan en el poema y
en el teatro, porque á nuestra vista evocan y á nuestra memoria recuerdan el montón de cadenas, cuyo
peso nos abruma y cuyos eslabones llegan desde las
plantas del pie hasta los astros del abismo. El cometa lejano, de órbita incalculable, casi fugado á la
gravitación universal, influye sobre nuestros órganos.
Aviva el astro de las noches nuestras mareas, como
nuestros deseos los ojos de la mujer amada. Miran
las agujas imanadas al polo y las vírgenes amantes
al prometido. Los matices de la luz fracta en el prisma se corresponden con las notas arrancadas por el
músico á su lira. La luz es calor, el calor electrici-

Mas sin desconocer que nuestras fuerzas de la
fuerza universal descienden, que nuestra vida en el
calor solar nace, que del oxígeno encendido por la
combustión cósmica brota todo aquel necesitado por
nuestro pecho para su respiración, hemos de convenir en que somos también un universo espiritual,
quien posee una razón ó éter, una conciencia ó sol,
una voluntad ó motor completamente nuestros; y por
nuestros, humanos; y por humanos, libres; cuya virtud al mismo tiempo que hace del hombre una entidad, un ser en sí, lo sujeta fuertemente á tremendas
responsabilidades morales y sociales. Responderán
los músculos al impulso de la mecánica celeste; pero
también al impulso de la humana voluntad. Los nervios vibrarán al choque tremendo con el rayo de los
cielos; pero también al áureo plectro de nuestra interna sensibilidad, Los instintos brutales y los efectos fisiológicos se podrán enseñorear de nuestros humores; pero levantaráse sobre sus caracteres materiales el disco invisible de la conciencia y dominará sus
más inconscientes impulsos la enérgica propia voluntad. No conozco emoción sobre la cual deje de
tener imperio un mandato verdadero de nuestro ser
interior. En una gran . parte causamos nosotros mismos nuestra vida. En la mayor parte de los casos escoge nuestra voluntad entre el mal y el bien por sí
misma, según determinaciones originadas en motivos
espirituales é internos. El que una parte de nuestros
movimientos resulten fatales por provenir de los factores físicos y fisiológicos inaccesibles á la jurisdicción y soberanía del esprritu, no quiere decir que dejen de levantarse á una sobre todos estos muchísimos verdaderamente morales, iluminados por el rayo
de nuestra conciencia y cumplidos al soberano impulso de nuestra voluntad. No podéis conseguir crea
yo aquello que no quiero creer, piense aquello que
no quiero pensar, ame aquello que no quiero amar,
haga en lo dependiente de mi albedrío aquello que
no quiero hacer; por todo lo cual me siento libre, y como libre respondo de todo aquello que
resulte obra mía consciente, deliberada, voluntaria,
como entidad moral que Dios me ha creado, entidad perdurable allende nuestra vida mortal y terrena. Un dominio t:m grande poseo sobre mí propio,
que mientras los demás animales no suelen matarse
ó se matan con raras excepciones muy buscadas por
los deterministas, pero muy poco persuasivas y faltas
de la universalidad indispensable á constituir una
ley, el hombre se despoja de la vida en el pleno goce
de sus facultades psíquicas, con toda su libertad y
toda su conciencia. ¿Queréis otra demostración superior al suicidio de que os poseéis á vosotros mismos y de vosotros mismos también os enseñoreáis
hasta destruiros, como pudierais destruir cualquier
objeto que os perteneciera en plena propiedad? Así
como dicen los fisiólogos que nuestros nervios ópticos enderezan unos los objetos invertidos en otros,
podemos decir que si nuestros bajos instintos nos
tientan presentándonos como bueno, por agradable
y seductor, lo malo, se levanta la conciencia sobre
tan mentadas y engañosas sugestiones de nuestra par-

47:2

NúMERO

472

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

te animal, y brillando como una grande antorcha
ilumina con su éter y mueve con su calor la voluntad hasta dirigirla por completo al bien y á su
pleno cumplimiento en la vida.

III
Diserto así porque me hallo· frente á una escuela
que, no queriendo reconocer cuanto hay de libre y
moral en el género humano, borra sin escrúpulo á
un mismo tiempo el crimen y la virtud, tomándolos,
ó bien por un resultado indefectible de cada complexión, ó bien por ineluctables sugestiones de algún
extraño agente. Y si esta escuela se detuviera en las
cátedras ó en los libros, vaya en gracia; la combatiríamos como un sofisma; pero subiendo á los tribunales y penetrando en los códigos, hay que desarraigarla como el mal. U no de los crímeñes más vulgares
que pueden perpetrarse por el hombre, se perpetró
un día en París. Cierta muchacha perdida, la Bompard, sedujo á un desdichado notario, Gouffee; y
para robarlo, de acuerdo con su amante verdadero y
oficial, Eyraud, ahorcó al amante de un día con cordeles, y luego metió su cuerpo inerte dentro de una
maleta y lo expidió á Lyón. Pues bien: esta cruel
asesina, de conciencia opaca y de voluntad perversa,
porque tiene así en su breve cuerpo y en sus múltiples nervios como aspecto de avecilla ligera, se ha
defendido pretextando una sugestión de su amante
oficial, y ha conseguido, no sólo que la defensa llegase al caso de aducir tal patraña, sino que abriese
una especie de información jurídica y otra especie de
certamen científico el tribunal de derecho, y que los
jueces de hecho, los jurados, tuvieran tanta lenidad
que la castigaran á sólo veinte años de galera, cuando
merecía por todos sus actos consecutivos y consuetudinarios tal furia la última pena. Imposible decir con
qué cruel insistencia una escuela jurídica llamada de
Nancy ha peleado contra la conciencia, contra lavoluntad, contra el interno albedrío, contra todo aquello que nos eleva por su grandeza indudable á la sublime categoría de hombres y hace á nuestro espíritu
como el mediador necesario entre la tierra y el cielo.
¡Eyraud, condenado á muerte porque diz hipnotizó
y sugestionó á Gabriela; mientras la más criminal, viva y dentro de poco libre por creerla instrumento
de ajena voluntad! Tal precedente conduce á muy
profundos abismos. Dentro de poco veránse sueltos
los asesinos, mientras ahorcados los inocentes, si
aquéllos aducen haber procedido por cualquier ajena
sugestión y pueden cohonestarla con más ó menos
fundado pretexto neurótico. Esto sí que parecen
aquellas estampas, con cuyas figurillas polícromas
jugábamos de niño, que tituladas «El mundo al revés» nos ofrecían los peces tirando de los coches por
los empedrados y las mulas discurriendo berradas y
todo por los mares. Entre los puntos de añalogía que
hay del cesarismo alemán moderno con el cesarismo
romano antiguo, encuéntrase la boga que alcanzó
ayer en el uno y alcanza hoy en el otro la teoría materialista. Y entre lo mucho malo que ha hecho la
Italia contemporánea en sus imitaciones germánicas,
nada tanto como este traslado y transporte del materialismo filosófico al derecho y á la responsabilidad
penales. Nuestra razón pura no podrá demostrar con
argumentos matemáticos de una evidencia irrefragable la libertad moral; pero como sin ella el género
humano se destruiría y la sociedad también y la moral y el derecho, no hay sino admitirla y proclamarla
como una verdad evidente.
IV

¡Y que acostumbran los innovadores á pararse alguna vez en escrúpulos de monja! Un cierzo de la
estepa cruza por las tierras de Occidente. Y así como
el glacial soplo suyo hiela el individualismo, destruye
su consecuencia más inmediata, la propiedad. Todos los colectivistas y todos los anarquistas, ululan tes
hoy por los clubs, provienen de Rusia. Mal regalo,
peor que un re~ma ó cualquier otro achaque proveniente de la humedad ó del frío, mal regalo ese retroceso barbarísimo á las tribus primitivas, que forman hoy un haz de Imperio allí con sus mujicbs y
sus popes y sus espías merced al despotismo. Pero
si calamitosa resulta en la economía social esta plaga
egipcia del colectivismo, aun resulta peor la filosofía
pesimista puesta por Toistoi en romance ó novela.
No puedo negar, ni quiero, la extravagante grandeza
del original escritor. Pero en mis adentros, créolo
rematadamente loco. Baste recordar cómo, siendo
noble y potentado, se ha metido á zapatero, para recluirlo en cualquier manicomio. Baste añadir que
predica el suicidio y aniquilamiento de la humanidad
como la cosa más natural del mundo, para corroboración del anterior aserto. Aun comprendo en Filo-

GALERfA UMBERTO I, RECIF.NTEl!RNTE lNAUGURAOA EN NÁPOLES
I
, 0 &gt;ra

sofía ese nirvana connatural con cierto análisis que

¡et

el 1
.
•
e arqwtecto Ernesto d1 ,Mauro

·

á fuerza de ir escalpelando á la humanidad, conclu ~ do:nament~ los ~spíntus ~~s puros y más enamora-

de que_ iban tirando blancas palomas, é imprimía en
por convertirla en misérrimo esqueleto al cual no ~e b /e /ªsh ideahd~des d!Vlnas. y he creído ver so- sus labios y en su frente besos creadores parecidos
conviene vivir Pero la nirvana en el a'rte allá en las • re os
os de_ p~mpanos amontonados en el oto.
cumbres olfmpicas de los dioses, en los diontes Par- ~~ por as vend1m)as, con c~pas de hidro-miel en á los que llevaban las estatuas de Fidias, las tragedias
na_s~s de las Musas, en el cielo que sólo ins ira in- sol manos, c~nve:gidas las m1~adas á los rayos del de Sófocles, las arengas de Pericles, las conversar.iotmc1ones y sólo admite arquetipos y prototi ~s ete y las conciencias á los efluvios del alma. los su- ne~ de Plat?n. Así las abejas de los lentiscos del
nos, está como los demonios de todos los fnfiern;s ~os sacerdote~ de aquella Pascua espiritual del si- Attc~ depositaron la~ mieles helenas en sus labios y
en cazos de agua bendita. Una sociedad tro ical f¡~ xv, sac~drendo las cenizas de todo lo con- las ~1garras de los olivares de Minerva las ideas placomo la India, puede producir en sus exces! d~ . gente, b~Jo cuyos átomos no pueden volar las tónicas en su_s conciencias. Por tal razón alzaron el
vida, tan cercanos á la muerte y al aniquilamiento idea~, y subiendo á los cielos por las escalas del pen- mundo y el c~elo de todas las artes con tal esplendor,
esa religión de la nirvana especie de hatcbis desti' sam1~nto en pos de aquella contemplación del Eter- qu~, á u? tiempo, en aquella Pascua resucitaba
nado á procurarnos un e~erno sueño gozoso Per~
e aquellos eternales arquetipos, en que se mo- Cnst? ba30 la bóveda de las catedrales, resucitaba
echar tal bomba la mano de Schopenhauer a;a ue e an. ~orno en su plan y en su ideal todos los mun- Grecia sobre las rui_nas de R(?ma, resucitaba la India
la recoja en su aislada escuela y doctrina la ~anoqde 1~s. ~s1 _entendían que la hermosura no está ni en en lo~ mares de Onente casi olvidada por los siglos
Tolstoi, metiéndola por todos los hogares á ries o \ pai_saJe del, m~r ó del campo, ni en cual obra del re~ucitab_a en los mares de Occidente América· Y co~
de que salten, paréceme una temeridad sól~ ex li!a. :;me~_smo en s1 misma, C?mo una esencia misteriosí- ~a mvención de nuestro hemisferio austral se h~nchía
ble por la demencia. El bello é interesante libfo de
'{ ~ue no _está el bien tampoco en tal acción ó ~ a_stros nuevos el espacio, y con el segundo adveeste último, La Sonata á Kreulzer trata el amor de end ta virtud, smo en sí fundamentalmente, y que nn~uento d~ Platón llenábase de nuevas ideas el esabominable y lo pone por bajo de ia di estión de ~o o cuanto e~ sí ó por. sí es, por propia virtud, al píritu, surgiendo á un tiempo la estatua ungida por
to~as las funciones fisiológicas á la dig!stión c~nsi- U:-b~ es~ ~ Dios y ~e Dios toma su verdadera subs- ~nto~ recuerdos en los es~ombros para completar l:t
histona de lo p~sado, y el mdio lleno de vida por l:ts
gmentes. Así, cometiendo una especie de calaverada
~et\ ~ as estas ideas. en vez de conducirnos al
co_stas
para decirnos cómo surgía un continente apabrutal _á_ lo Orígenes, truena contra el matrimonio y :a~:d~~am;ento del alma, nos conducen á su inmorrepdo
y apercibido á implantar en su seno la sociela fam1l_1.a, fundado, según sus textos, en que los cree mi
. uesto q~~ tenemos dentro de nosotros dad regenerada
de lo porvenir.
por Cristo á la continua conspuidos é inapelablesmo_~ un ser espmtual capaz. de concebir la idea
~ente condenados. Mas como á sus propios ce ados y uuna t ea capaz ?e abrazar lo infinito, no temamos
VI
OJOS en seguida salté la observación de que hatría el q . e la no~a dormida en el arpa de nuestros sentimun?o ~ntero _de acabarse así, encógese de bom bros r~entos, ~1 la llama guardada en. el barro de nuestros
con md1ferenc1a, Yexclama implacable con gravedad· . e~os. m el aroma consubstancial á nuestra vida se ta ~ero volvien_do ,á nuestra crónica, no la compleriamos de mngun modo si omitiéramos y olvidá«Pues que se acabe.)) ¿Hay cosa tan detestable com~ pier ~n comb fugaz nube; al contrario, volverán á su
ramos
el drama último de nuestro eximio Eche ara
e~te planeta nuestro en el universo? Miren qué pre- esenct y su stancia, co~o l_os rayos luminosos que
c10s0 don la humana vida. Como se co en tantas por e crepúsculo matutmo ~enen del sol, vuelven al Verdaderamente asombra la suma de facultade: e~
flores del nacer al morir hay para detene~e a uí e 1 sol ~n el crepúsculo vespertmo, por ser divina ema- que Natur~leza dotara, en hora de prodigalidad, á
edén semejante y llama~ á otros anegándolos, ~o e~ ~af1~n de _aq~el su fulgur~nt~ disco. Si á un platónico ~i~e su htJO _pr~dilecto. Necesitase ascender á los
este_ valle de lágrimas, en este océano de lodo. Los bf e~~cimiento le hubierais. asegurado que no ha- . ~pos de Vm~1 pa~a encontrar una serie tal de múlgobiernos han tomado tal miedo á semejante libro
. a espmtu en el cuerpo y Dios en el espacio, vol- ttp es f extr~ordrnanas aptitudes. Matemático, hacenque, se~ún el editor francés dice á la cabeza des~ ;~rao~ la~ espaldas_ con desdén; y si le hubierais pe- d1s~a, ingeniero, poeta, orador, Echegaray no tiene
traducc1ón, hasta los Estados Unidos lo prohiben ~ o ª1 e¡ostración de sus dogmas, probáraos su i~ual. Con Goetbe puede comparársele por haber
Declaro que sin tal reclamo, puesto en la portada y~ e
ta es ogma~ no_ se demuestran, cual en mate- esc~to éste, no sólo poemas Y tragedias y dramas
nunca lo hubiera leído.
'
m ttcas, en esas ciencias de la exactitud, no pueden Y o as y romances y viajes, tratados muy sabios
demostrarse aquellos apotegmas que constituyen su h~st_a con verdaderas innovaciones, de Física mat!fund~mento,
'los postulados primeros del inmortal m tica y de Historia natural. En poesía dramática
V
Euclides. y esta idealidad compadecfase por com- putde tsegura~se que reina Ecbegaray enteramente
~n verdad que debemos preferir á todos estos his- pleto en ellos co? el c~lto y devoción á la Natura- so o so _re su tiempo; y no veo quien lo emule y con
terismos de las letras contemporáneas la salud y ro- leza, con _la realidad viviente. Diríase que habían e¡ compita e~ extrañas tierras. A pesar de todo esto,
UStez.de_ alma Y cuerpo contenidas en las obras del todos nacido en aquellos islotes perfumados por los e dr~rna último, con un acto primero de mérito ex~enacimien~o. análog~s, por lo externo, á las heléni- arom~s del cedro, á cuya sombra creciera Homero ce~cr?nal, no _ha encontrado en el público aquella
as, Y en lo interno animadas por el espíritu de Cris- en e_l mgreso d~ las grutas, marinas y campestres á unamm: acog!da que otros dramas suyos. A la verto Y de Platón. Así me regocija y arroba el volumen un ~empo, ha~1tadas por Calipso. Sus almas, según dad, y sm pas16n, de~pués de haber mucho reflexio~ltimo ~e Muntz que la casa editorial de Hachette lo tte~nas, debieron asistir á la más hermosa edad nado i5°bre tal materia, yo inflijo la responsabilidad
ª publicado en estas Navidades bajo el título es- helénica, en que los dioses alegremente surgían de comp eta de lo que pasó á flaqueza del desem eño
fJendoroso d~ Rt11acimie11to Lo declaro: cuando be las o~das; y según lo sublimes. á la época en ue Tenemos dramas excelentes. Nación de aventu~as l~
0 á Fl?ren_cia he puesto empeño en pasear por los los titanes )uchaban con el Olimpo, estremecie~do ~uer~a, buscamos en el teatro recreo consonante con
s Jardme~.de Academo,_ t?da vía flori?os como desde el Ehseo hasta el Averno y arrojando rocas ~ n. ole natural española y con los ministerios
m J a R~púbhca de los Méd1c1s, y en ceñir mental- al mar,. cuyas aguas escupían á los cielos. Hablaban históricos n~estros. La poesía, la elocuencia, la pinente_ ba3o la_s hayas ungidas por tantos recuerdos los ~emos del Renacimiento cual en Grecia cuando :uridno mon:án en ~spaña. Desde que las tablas de
platómcos gmrnaldas de laureles sobre los bustos )os ióvenes,. enardecidos por los hexámetros de Tirteo ª 1ad m~dia se animan en los monasterios hasta
a técnica del arte consigue los perfeccionamieniue aún relucen, de quien escribió diálogos como eÍ ih~n. á monr con la sonrisa en los labios y la tran'. que
tos contemporáneos
.
.
.
• nuestros anales rnscrrbet\
con
anquete Y el .R!dón, en cuyas ideas comulgaran qmlidad_ en el pecho por su libertad y por su patria á
ure~
cincel
en
los
templos
de
la
gloria
desde
un
Así la d10sa del amor los visitaba en su áureo carro·
1
apellido como el de Berruguete hasta un apellido

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LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

47i

cuadritos E11 el campo y En la dehesa demuestra más
como el de Fortuny. Lo mismo nos pasa en el teatro, to las loggie, la Sixti11a, y á los que florecieron des- brío que sus compañeras.
lo mismo. Tienen los extraños que traducir desde pués el más severo ascetismo, como á Zurbarán y
No cierro este articulillo sin mencionar á Querol.
uuestro Cid hasta nuestro Don Alvaro. La dinastía, Lesseuer, las gallardías de una época eminentemen- La estatuita que exhibe, Ve11u ia vigilante, única obra
presidida por Lope, acaso no llegue á extinguirse te pagana y artista á Rubens y Ticiano, y las glorias escultórica que en esta Exposición existe, es digna
jamás en la tierra clásica del drama romántico. Pero nacionales á Velázquez, se empleó el fresco ó el óleo; del cincel del autor de La Tradición. De gallarda
¡ay! que nos van faltando actores. Y esta falta de ac- aquellos artistas, como sus contemporáneos, pensa- apostura, muy bien plegados los paños, de línea
tores destruye poco á poco el cultivo de la mejor pa- ban, no para ellos, pensaban para los siglos que ha- bastante correcta, tiene sin embargo cierta altivez
gada entre todas nuestras artes literarias, el cultivo bían de suceder al suyo, y sus ideas debían ser plás- aquella cabeza que no encaja muy bien en una aguade la poesía dramática. Tenemos á la cabeza de to- ticamente durables, como durable es la Historia; los dora, siquiera sea veneciana.
das nuestras actrices María Tubau; pero ella misma artistas de hoy, sobre todo los españoles, italianos y
R. BALSA DE LA VEGA
y las que puedan seguirle, así en mérito propio como franceses, - hablo de la generalidad, - gracias si en
en público favor, andan solas por teatros completa- fuerza de acosar al modelo para que se ponga este
mente faltos de verdaderas colectivas compañías. Lo trapo de moda, ó pamela, ó el jitchú de encaje, lomismo sucede con los actores: Vico solo y errante, gran hacer el tipo insubstancial de la señorita del día
Ricardo Calvo solo, Mario solo ¿qué pueden hacer? en el tocador, en el baile, en el teatro; gracias si pinMuy apasionado yo en política, nunca jamás hablé tan con toda clase de artimañas y retoques la coco/le
ó la chula, y cuando se enternecen y se echan por
con Sartorius; pero detestando su gobierno, admiré
una obra imperecedera suya, el Teatro Español, don- los trigos del lirismo, de lo bucólico y también de lo
de reunió con Matilde y Teodora y Bárbara, Valero sentimental, es cosa de ver las mismas coco/les por
y Romea y Arjona. Yo soy tan viejo, tres años me tipos del campo, ó por el contrario, naturalismos
faltan para sesentón, que á Guzmán y á Latorre oí. tanto más repugnantes cuanto con menos arte están
Eran todos los mentados maravillas en su género. vistos. Y como todo esto es obra sin idea, como todo
Mas había entonces mayor unidad en los actores esto es insubstancial, como todo esto no tiende más
que ahora; todos cuantos se parecían se acercaban, que á despertar el erotismo en unos, á halagar la vaniimportándoles sobre sus intereses y sus renombres dad y el lujo de otros y á proporcionar el placer del
propios el interés y el renombre de los dramas que sentido de la vista en los más espirituales, por donhadan. Yo comprendo por qué Tamayo, nacido en de infiero que á tal arte, que está condenado á molas antiguas compañías y maestro desde su nacer en rir, viénele á pedir de boca la acuarela y el pastel,
la composición del drama y en la ciencia del tratro, como procedimiento que según el organdi y la muse ha retirado y abstraído en su sillón de la Espa- selina duran lo que el capricho de la moda, no queñola y ante sus armarios de la Biblioteca. No se pue- dando ni rastro de ella al cabo de breve tiempo.
Y es fuerza seguir la corriente que nos viene de
de hacer nada con estas compañías que ahora se forallá,
de los Pirineos. Allí artistas serios, como L'Erman entre nosotros, cabezas verdaderas sin pies, ó
mitte,
pintan al pastel, que exige un dibujo admirapies verdaderos sin cabezas. Así, como la virtud culble
si
lo
que de ese modo se pinte ha de resultar una
minante de nuestro Echegaray sea la bondad, estoy
obra
de
arte. Si el pastel no fuese tan deleznable,
seguro de que imputará él á sí mismo la desgracia de
su drama último y no á quien lo desbarató y des- conociendo bien su sencillo mecanismo y siendo el
compuso Cosa verdaderamente demostrada: la dra- que lo conozca un buen colorista, pueden hacerse
mática española perece como no se modifiquen los maravillas; se llega hasta conseguir la jugosidad y el
corrales de nuestras comedias. ¡Oh! Si yo tuviera el vigor del óleo; ¡ay! pero el óleo dura muchos siglos y
llO"i ~m:t:EI. &lt;:RAl' , ilustre contraalmirante peruano
ingenio ático de un Clarín, la maestría soberana de el pastel... Sin embargo, en esta corte existe una copia
de
los
Borraclws
de
Velázquez,
que
tiene
cerca
de
un Balart, la competencia indudable de un Picón, la
SECCIÓN AMERICANA
gracia salpimentada de un Indolente, la historia de dos siglos de vida, y á pesar de tan larga fecha se
conserva
admirablemente:
¿conocerían
los
artistas
de
un Cañete, cogería mi látigo y metería todos los acentonces el medio de fijar el lápiz de color? Si lo coMIGUEL GRAU
tores de primer orden dentro de un solo teatro.
nocían, hoy no se conoce; y del pastel, tengo para mí
(PERFILES PERUANOS)
EMILIO CASTELAR
que su reinado será bien corto por muchas causas, y
una de las más importantes esa.
Ante el nombre glorioso que encabeza estas líneas,
Pero mientras está en boga estudiémosle, que los marinos de todo el mundo se descubren y AméEXPOSICION DE PASTELES Y ACUARELAS como auxiliar para la obra seria es digno de tenerse rica entera se postra de rodillas. He dicho que los
muy en cuenta procedimiento tan sencillo y de resul- marinos de todo el mundo, exagerando un tanto;
EN EL CÍRCULO DE BELLAS ARTES DE MADRID
tado tan inmediato.
contados serán los españoles que lo conozcan: cuanEn esta Exposición del Círculo se han presen- do Miguel Grau conquistó un puesto resplandeciente
No sé qué pensar viendo el derrotero que las Bellas Artes siguen en las naciones latinas. Así me pa- tado sesenta y tres pasteles. Casi todos los titulan al lado de los héroes, cuando después de su gloriosa
rece que los artistas van por buen camino marchan- Estudios sus autores, y realmente no tienen otro va- campaña voló á los Campos Elfseos, en donde Chudo de acuerdo con las novísimas corrientes del posi- lor, pero hay dos que merecen especial mención; uno rruca debió esperarle con los brazos abiertos, España
tivismo que caracteriza la sociedad actual, como creo de ellos es debido á Sorolla el otro á Peña. El de no tenía representación naval en el Pacífico, como
que se equivocan de un modo lamentable, dedicán- Sorolla, hecho con el deseo de producir en la retina la tenían, y !ucidísima, Francia, Inglaterra, Alemania,
dose á estampar en el lienzo, en papel ó en el már- del espectador la ilusión de la realidad misma y Italia y los Estados Unidos.
mol lo que ese positivismo nos muestra de color de como tal manejadas las barrillas como pudiera los
¿Qué extraño debe, pues, parecernos que sólo un
oro, - pues el color de rosa ya no es de este mundo; pinceles del óleo, es una obra llena de luz y de ver- reducidísimo número de nuestros marinos sepa quién
- lo que ese positivismo viste con brillantes y tercio- dad; titúlase El Calafateo; el de Peña, está pintado fué Miguel Grau ni las hazañas sorprendentes por él
pelos; lo que ese positivismo disfraza con el Cham- á luz templada, y carnes, telas, fondo, todo tiene una realizadas?
pagne, con el Jerez, con el Falerno, con el 111drosse, entonación suave finísima; representa'una media figuY, sin embargo, un marino español ilustre, don
con la veloutzne; los grandes dolores, las grandes ra de mujer elegante quitándose el abrigo, y su autor Juan Bautista Topete, con quien me cupo la honra
ideas, la virtud, el vicio, que pierden sus naturales la dice Después del baile. También debo mencionar de hablar en Santander al día siguiente de mi regreso
fisonomías haciéndose igualmente aceptables porque un gran pastel que representa una aldeana tumbada de América, me decía conmovido: «Hubiera dado la
se hacen igualmente indiferentes al caer dentro de la sobre la hierba, y casi de tamaño natural la figura; vida por presenciar esa guerra de titanes,» aludiendo
esfera especulativa, que es el crisol adonde van á original de Pando y muy bien entendido el procedi- á la chileno-peruana.
parar hoy sentimientos, pasiones, ideas; el mundo, miento y el color. Ruiz Luna, el autor de la marina
- ¡Grau!, decía Topete, Grau es la figura más
Trafalgar, premiada con medalla de oro en esta grande y más simpática que América puede presenen fin, del espíritu.
Cuando veo esa enorme cantidad de tablas, lien- última Esposición nacional, también exhibe doce es- tarnos después de su independencia. Yo hice la camzos, acuarelas y dibujos que figuran en exposiciones tudios al pastel; los que representan unos vapores en paña del 66, señora...
y escaparates, en gabinetes y en las páginas de las marcha son buenos. Siguen Plá, Bilbao, Mascó, Ma- Y con honra, le contesté.
lluslracio11es, representando una Joven jugando con rín y otros varios artistas con obras más ó menos
- Con honra la hizo la marina española; pero yo
un galo, Esperando, Estudio, En la playa, En las afortunadas. El maestro Sala mandó de París un pas- peleaba contra mis amigos del Perú, sin acordarme
carreras, pienso que tales motivos están perfectamen- tel, una mancha buena; quien está mal en el suyo es que eran extranjeros; me parecía aquella una de nueste acordes con esta frivolidad . escéptica que aparen- el eximio artista José Jiménez Aranda. A cambio tras contiendas civiles. ¡Qué valientes! ¡Qué valienta el positivismo, para no mostrar al exterior, á los nos exhibe unos guaches, - que no es lo mismo que tes! ¡Y cuánto he queddo yo á Monterito!
espíritus elevados que contrapesan tal doctrina, el aguadas, como asegura mi buen amigo el distinguido
Aludía el bravo Topete al contraalmirante peruano
gesto salvaje de su egoísmo, tan brutal como el ca- literato y crítico Jacinto Octavio Picón, - admirable- D. Lisardo Montero.
ñón arrasando la ciudad y el bosque, puesto que á mente dibujadas y construidas, aun cuando se reuestro viejo marino me preguntó por cada uno
su conveniencia sacrifica arte, ciencia, industria, todo sientan de la tonalidad gris que da á sus pinturas el de los jefes de la escuadra peruana; quiso enterarse
en fin, amoldándolos á sus especulaciones, dándose- autor. Marcelino de Unceta exhibe otra guache que de todo minuciosamente; condolióse de que España
le un ardite de que el nivel filosófico, psíquico, se representa Un !zúsar de 1834; el caballo muy bueno, no hubiera tenido representación naval en el Pacífico
rebaje, rebajando hasta la moda y la adulación lo el hombre no tan bueno. Entre las acuarelas mencio- cuando estos acontecimientos, y honrando la memoque no es de la moda ni del hombre vulgar. Y pien- nables está en primer término La Santera de Soro- ria de Topete puedo asegurar que se conmovió oyenso también que, como cuanto el arte produce suges- lla; Un mal encuentro, de Bilbao; Mientras pasa la do el relato de las heroicidades llevadas á cabo por
tionado por ese ambiente que nos rodea es así frí- tormmta,de Pulido; y como maravilla, Una cabeza,del los jóvenes que él había conocido en los comienzos
volo, no durable, como no son durables tampoco los malogrado Plasencia. ¡¡Es desesperante ver cómo esta de su carrera.
caprichos insulsos del hastío, encuádrale á mil mara- cabecita vive, alienta; cómo está llena de color, de
Pues bien: Topete, que amaba á los que en un
villas la novedad de los procedimientos puestos en sangre, y sin embargo, no representa una hora de tiempo fueran sus adversarios, no sus enemigos, haboga. Cuando había que dar forma á las creaciones labor!!
Tres señoritas asisten con trabajos á la guaclze, á bía seguido paso á paso la estela brillante que el Huasde los grandes genios místicos, se pintaba grande, al
car, al mando de Grau, iba dejando en sus atrevidas
encausto; cuando más tarde la historia, la filosofía, el la acuarela y al pastel, á este certamen. Las tres excursiones de Norte á Sur y de Sur á Norte; pero
simbolismo inspiraron á los artistas del Renacimien- están muy discretas; pero la señorita Poncela en los

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�LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO 472

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NúMERO 472

I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

apenas si algún otro de los que tan alto pusieron el pabellón de la m1rina española en aguas del C¡illao habrá mostrado curiosidad por saber
qué fin tuvieron aquellos valientes.
.
.
Si con mis apuntes biográficos reparo en parte _la 1gnoranc1~ que hay
por acá respecto á un héroe que l_le_vaba un apellido ta~ espanol com?
el que más creeré prestar un serv1c10 ,á nuestr~ dorada JUV~ntu? manna haciéndole presente que las magnificas págmas de su historia se repr~ducen allí donde hay sangre y nombres iberos.

Nació Miguel Grau el año 1834 en Pinra, ciudad situada al Norte
del Perú coronada por cielo sin nubes, eternamente azul, y por un sol
cuyos ardientes rayos producen ~e~etac_ión espl~~dida y naturalezas tropicales. Hijo de padres_ ricos y d1stmgu1dos, qu1s1e:on é~to~ darle carrera conforme á sus aficiones, y comenzó los estudios naut1cos ~n l_a escuela de Paita, puerto de excelente arribaje en la misma pro~mc1a de
Pinra y adonde las comisiones científicas europeas fueron oficialmente
en b~ques de guerra de sus respectivas naciones á observar el_ paso de
Venus, allá por los años 1879 ó 1880, que no recuerdo precisamente
la fecha.
.
Comprendiendo el padre de Grau q~e navega~?º lejos de la patna
podían acentuarse más y más las afic10_nes d~l mno, embarcólo en un
buque merca~te europeo, y al cabo de ~1e~e anos regr_esó, apena~ hombre, á su patria con un caudal de con_o_c1m1entos, náuticos y don:iinando
varios idiomas. El inglés le era familiar como a todos los mannos del
Pacífico.
En mayo del 54 era guardia marina; en marzo d~l _56, alférez d~ fragata; en septiembre del 63, teniente segundo: en d1c1embre del mi_s~o
año, teniente primero; en marzo del 65, _capitán de cor~e!a; en JUl~o
del mismo año capitán de fragata; en 1uho del 68, cap1tan de nav10
graduado, y en' abril del 73, capitán de navío efectiv~.
En 1 868 protestó enérgicamente de no qu~r~r servir al mando de un
almirante extranjero, y fué separado del serv1c10; por (º ~ual y entrando en los vapores mercante$ de la compañía inglesa, sirvió_ á ~sta cerc~
de un año soportando sin quejarse las amarguras del patnot1smo hendo por la ~rdenanza; pero muy pronto volvió á ocupar un pu_esto en la
armada, embarcándose en el monitor Huascar, panteón glonoso de su
rápida y brillante carrera.
En 1876 la provincia de Paita le nombró su representante en cortes,
y al terminar las labores parlamentarias de aquella cámara le sorprendió la guerra, cuando de nuevo tomaba_ el mando de s~ buque.
.
Aquí dan principio para el hombre ilustre las hazanas que han inmortalizado su nombre. Después de la funesta fecha del 2 ~ de mayo
de 1879, en que vió Grau sepultarse en los mares á s~ comr~ñer~ la
fragata blindada Independencia, se multiplicó emprend1end~ 1~finitas
campañas, en cada una de las cuales conquistó para su patria timbres
de limpísima honra que con orgullo puede presentar ante las más po·
derosas flotas del mundo. El Huascar rompía bloqueos para llevar
auxilios órdenes y alientos á los bloqueados; custodiaba trans~ortes de
tropas, de víveres y de municiones, desafiando hasta la temendad á la
poderosa escuadra enemiga que cuando menos lo esperaba encontrábase con una nueva y heroica correría del monitor peruano.
.
El Huascar era un fantasma y Grau su espíritu gigante, su alma indomable.
En una de sus improvisadas excursiones apar~cese frente al puerto
de Antofogasta, región boliviana ocupada y artillada por los chilenos,
y presenta combate á las baterías y buq~es surtos e~ la rada; apres~ en
buena ley barcos y lanchas de los enemigos; per? siempre _n?ble, siempre generoso, siempre magnánimo, trata al vencido y al pns1onero con
el amor y la consideración de un patriarca hebreo.
Rompe por segunda vez el bloqueo de !quique, ap~esa el hermoso
transporte Rimac con el regimiento montado de carabineros de Yungay, y pudiendo destruir el Matías Cousifio para coro_nar s~ obra, se
resiste á echarlo á pique antes de poner en salvo, á la tnp~}ac1ón.
«Comandante, grita Grau en inglés al del A(al1as Cousmo, ~mbarque
su gente que lo voy á echar á pique;» generosidad qu~ le vahó perder
momentos que eran preciosos, pues no tardaron e~ ~v1starse los acorazados chilenos que á toda máquina corrían en aux1l~o de los s~~o~. El
Huascar huyó con la presa del Rimac, y prefirió de1ar el Cousmo integro antes que inmolar enemigos indefensos.
Este era Miguel Grau.
.
.
América entera prorrumpió en gritos de entusiasmo; los conce)OS de
la Reptíblica le decretan honores y ~edallas; la~ señoras de L1:"a le
envían una guarnecida de gruesos bnllantes; la Juventud argentina le
regala un álbum magnífico; de otras partes le man~an tarjetas de oro
con inscripciones y riquísisimos estandartes, y las senoras de Sucre, capital de la república de Bolivia, le mandan una medalla con ocho grandes brillantes.
.
La mujer americana, entusiasta cual ninguna, patriota_ hasta el delirio y valiente hasta el sacrificio, fué la primera en glonficar al héroe
que más parecía de leyenda que real, verd~d~ro y tangible.
El soberano congreso decrétale por unamm1dad el grado de contraalmirante, y Grau continúa, sin enva?ecerse, sin da_rse cuenta del porqué
de su glorificación, vistiendo el umfor_me de ~ap1tán de navío, manteniendo enhiesta la bandera de la patna y haciendo grande el n?mbre
del Pení con la oficialidad del monitor, digna en un todo de su inmortal jefe
¡Pero estaba escrito!
La escuadra enemiga sorprendió al Huascar en la mañana del 8 de
octubre de 1879. frente á la punta de Angamos, que desde aquella fecha puede llamarse el Trafalgar a1:1ericano. La lu_c~a. no podía s~r más
desigual; la defensa era una temendad, era un smc1d10 cruel, y sin embargo, nadie vacilaba.
La escuadra chilena con sus dos poderosos acorazados ( Blanco En-.
calada y Lord Cocl1ran) al frente avanza en son de combate; el Huas-

LOS PARLAMENTOS DE E UROPA. -EL !'ALACIO DEL REICll!iTAG, E!\ l!ERI. ÍX

car, que dispuesto á la pelea cuando arrojaba las muras tenía el aspecto de un zapato grandísimo, no puede sostener la lucha ni con remotas probabilidades
de éxito. Su terrible arma es el ariete; pero ¿cómo
embestir á los colosos sin que ,antes éstos lo destruyan?
Tenía el que fué buque peruano y hoy forma parte
de la armada chilena un torreón de forma cilíndrica,
resguardado por un blindaje de cinco y media pulgadas. Estaba el torreón colocado delante del departamento de la máquina, y provisto de declives y rodados para dos cañones de doce y media toneladas,
con balas de trescientas libras del sistema Cowper.
Su aparejo era de bergantín con el trinquete en
forma de trípode para facilitar el manejo y movimiento de los cañones giratorios del torreón.
La máquina era de trescientos caballos, las calderas estaban reforzadas y tenían magníficas válvulas de
seguridad.
Contaba de registro mil cien toneladas, y un andar
de doce millas y cuarto por hora, con un calado de
diez y seis pies ingleses; sus dimensiones doscientos
pies de eslora, treinta y cinco de manga y veinte de
puntal, y el blindaje del casco de cuatro pulgadas y
media, una menos que el torreón Con esta pequeña
arma de guerra se aprestó Grau á morir con honra.
Pocos momentos antes de entrar en combate, el
ayuda de cámara del contraalmirante, un joven llamado Alcibar, condujo á la torre la espada de su amo.
Vestía éste pantalón azul sin galones, levita inglesa
de castor también azul con tres botones en la bocamanga y las presillas de capitán de navío, y llevaba
calada la gorra El contraalmirante no llegó á usar á
bordo el uniforme de su alta clase ni enarboló jamás
la insignia correspondiente.
Grau era el soldado de la patria, tan modesto
como grande.
Empeñado el combate, dos bombas enemigas atravesaron la torre del comandante en dirección de la
mura de babor á la aleta de estribor, y un cuerpo
cayó sobre la cubierta. - «i Ha muerto el comandante!,» gritaron, y la tripulación, sin perder su sangre
frí_a ni su valor heroico, recogió aquel cuerpo, que sin
mirar, tales eran los fragores del horroroso combate,
condujo á la cámara de popa
Uno á uno fueron sucumbiendo aquellos valientes,
Y uno por uno ascendiendo al mando del buque por
orden de categorías.
Quedaron con vida dos tenientes segundos, Cansec~ y '-antillana; un alférez, Herrera, y el valiente
oficial Pedro Gárenzon.
Después de aquella catástrofe, y cuando los pocos
U?~-' vivientes se disponían á sepultar el líuascar, fué

éste tomado al abordaje, al mando del teniente Simpson, de la marina chilena.
Se pensó lo primero en recoger el cadáver del contraalmirante, que se suponía en la cámara de popa;
pero cuál no sería la sorpresa de los oficiales peruanos al ver que aquellos restos, si muy queridos y respetados, no eran los del ídolo; eran los de otro valiente, Diego Ferré, ayudante de Grau, su compañero de glorias y su hermano en la muerte, pues que la
misma bala les arrebató la existencia.
Pedro Gárenzon pidió y obtuvo permiso del oficial
vencedor para permanecer en el Huascar, hasta encontrar los restos venerandos de su jefe; inútilmente:
entre el montón de cadáveres y de miembros esparcidos por todas partes no había señales de ninguno
que hubiese pertenecido á Miguel Grau.
Los cadáveres del segundo comandante Elías
Aguirre y de los tenientes primeros Rodríguez y Ferré, así como el cuerpo moribundo de otro valiente,
de Enrique Palacios, fueron cuida.dosamente recogidos; pero Gárenzon no podía darse por satisfecho no
encontrando la menor señal que le descubriese al comandante.
Por fin, entre las astillas y hierros que habían convertido la torre en montón informe, descubrió un pie
desnudo, apenas aprisionado en botín de cuero, cuyo
chanclo había desaparecido; al pie estaba unido un
trozo de pierna, hasta la mitad de la pantorrilla. Gárenzon reconoció el miembro mutilado del contraalmirante; no le cabía duda, era parte de su pierna derecha.
Cuidadosamente fué envuelta la sagrada reliquia
en un pabellón de bote peruano, y al día siguiente
encerrada con gran esmero en una caja para ser depositada en el cementerio de Mejillones de Bolivia
junto con los otros valientes de la jornada.
El contador del Huascar, D. Juan Alfaro, fué el
encargado por Gárenzon para acompañar los queridos restos y marcarlos convenientemente. Los cuerpos de Aguirre, Ferré y Rodríguez quedaron, pues,
en tierra extranjera, acompañando aquel fragmento
venerando del contraalmirante, y el hoy obispo de
Santiago de Chile. ilustrísii:no señor Fontecilla, fué
el primero que celebró una misa en sufragio del alma
del héroe peruano.
Señaláronse las sepulturas con inscripciones y cruces, y la que marcaba el sitio en donde quedaban los
restos de Grau, fué asimismo distinguida con una
banderita peruana que en ella clavó la mano piadosa
de un oficial chileno, el señor Goñi, comandante hoy
del acorazado Blanco Encalada.
Algún tiempo después el contraalmirante Vill, de
la marina chilena, pidió al gobierno de Chile autori-

zación para trasladar al mausoleo de su familia en
Santiago la modesta caja que encerraba una parte
de aquel cuerpo viril, envoltura de un alma tan grande, y Miguel Grau fué trasladado á la capital de Chile, en donde provisionalmente descansó al lado del
general Vil!, veterano de la independencia.
El 22 de junio último fueron entregados los restos
del grande hombre al ministro del Perú D. Carlos
Elías. para ser trasladados á su patria idolatrada, más
rica por haber dado vida á Grau y á sus compañeros,
que por sus bosques de maderas preciosas, sus minas
inagotables y su territorio vastísimo y hermoso.
Los enemigos de ayer despidieron hoy conmovidos lo que del inmortal marino conservaban, y las
damas chilenas saludaron, llorando enternecidas, el
fúnebre cortejo con que de Chile salió el adversario
generoso y magnánimo, cuyo nombre 1Jertenece en
la tierra á todo el continente americano, como en el
empíreo pertenece al Creador, que tan á su imagen
y semejanza lo modelara.
La historia reserva á Grau páginas brillantísimas:
la tradición popular le consagrará culto idólatra.
Honor eterno á los hombres que han sucumbido
haciendo reverdecer los laureles de Lepanto y de
Trafalgar.
EvA C.•uu:r.
~..,...,,..,_,....... . . . . . , ~ ........

~

.....,..._,_~.....,...,,

LOS PARLAMENTOS DE EUROPA
V
ALEMANIA

Mientras el príncipe de Bismark dirigió los asuntos del imperio de Alemania, acostumbrábase á decir: «El parlamento alemán no existe sino cuando el
canciller habla.» Ahora bien: el canciller ha desaparecido de la política activa, y el parlamento alemán
existe más que nunca; está muy vivo. y lejos de perjudicarle la desaparición del gran hombre á quien
Alemania debe su política actual, le ha sido provechosa; pues no pocos de los que enmudecían antes
hablan ahora mucho, y más de una cuestión que apenas se osaba tocar, por temor al maestro, trátase
hoy á fondo.
Conocida es la organización política de Alemania:
el Imperio es una confederación de diversos Estados
alemanes, que en virtud de la Constitución de 16 de
abril de 1871 han conservado su parlamento especial. su gobierno y su legislación. Tal vez interese
conocer esos Estados, cuyo número es de 26, pues
apenas se sospecha la existencia de algunos. Son los

�EL ULTIMO SALUDO, cuadro de J. Andreotti

�NúMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

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NúMERO

472

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

I comenzaron en mayo de 1887, y en S de n~~iembre del n:iismo

chan de esta disposición legislativa, y ~sí se cuentan año verific6se la ceremonia de l t colocac10n de la pnmera
siguientes: 1.°, Alsacia-Lor~na (que es tie~ra de !mped
.
rio y se encuentra e n una _s1tuac1~n especial)i 2. , An- en el Reichstag más de 150 prefectos, ¡ueces y. otros pieclra.
El proyecto y la dirección de esta obra son ~1 arqu_itect_o
halt· 3.° Baden· 4. Bav1era; 5. , Brema; 6 , Bruns- funcionarios. Se puede ser al mismo tiempo diputa- Ernesto di Mauro, á quien han ayudado una porción de mtehdo de la cámara de uno de los países de la confede, 7.º,
' Hamburgo;
'
' 8.°, Hesse; _9·,
º L"b
wick;
u eck; 10,
genles artistas encargados de los detalles del decorado.
Lippe; u, Mecklemburgo-Schwenn; 1_2, Mecklem- ración y del Reichstag, por la misma circunscripci_ón
6 por dos diferentes; y á menudo sucede t~mb1én Mujeres de Sierra Leona. en el mercad9. - yn
burgo-Strelitz; 131 Oldenburg?; 1_4, Prusia; 15, ~eu~sentie rro en las calles de Sierra Leona, ~b'9-10!3
Ai.ne. 16, Reuss-Gera; 17, SaJonia-Real; 18, Sa¡on~a- que las dos cámaras á que pertenece un diputado de C . Haldane McFall.- \&gt;lucho porlríamos decir si qui•
celebran
sus
sesiones
á
la
vez,
de
lo
cual
resultan
siéramos extendernos en con,irleracione, geográficas, etn?graAltenburgo; 19 Sa)onia-Coburgo-Gotha; 20, SaJoniaficas y políticas sobre la pen!nsula de Sierra Leona\ coniunto
Meningen; 21, Sajonia-Weimar; 22, Schaumburgo- numerosas abstenciones
Esta cámara, así reclutada, funciona también de de posesiones que l~s i~gleses tienen en la _costa occidental d~
Lippe; 23, Schwarzburgo-Rudolstadt; 24,, Schwarz·
Africa entre el terntono francé; de los nos del Sur Y l_a re
burgo-Sonderhausen; 25, Waldeck; 26, Wurtemberg una man~ra especial, y aquí convendrá tal vez entrar pública negra de Liberia cuyo mortífero clima le ha vahdo el
en
algunos
detalles
que
fué
inútil
dar
en
las
monotri-te sobrenombre de White man's Cravt (tumba de l~s blanEstos diversos estados, aunque conservando una
independencia relativa, se han unido en confed~ra- grafías parlamentarias anteriores á la p~esente. Todo cos , y cuya capital, F'reetown, población de 30 000 habitantes,
compone en su mayor parte de_ negr~s ª:rebataclos por lo~
ción dando el título de emperador de Alemania á lo que se podría llamar aparato e~tenor del parla- se
cruceros ingleses de los buques dedicados a la mfame trata '.~r
mentarismo
de
Alemania
se
asemeJa
al
de
los
demás
los ;eyes de Prusia. Por eso mismo, y aunque la
nuestro propó,ito no es el de exponer datos y nollcias
países: el Reichstag nombra su mesa, se divide en co- como
que en buen n{1mero de lihros encontrarán nueslros lectores,
Constitución no diga nada sobre es~e punto, han reconocido su supremacía de hecho. s1 no de derecho. misiones, discute y vota; pero todo este aparato es nos limitaremos á clccir cuatro palabras acerca de lo que reprenuestros grabados.
.
Nombran delegados diplomáticos que forman el con- inútil, y todos esos votos no sirven para nada, por- sentan
En el mercado de Sierra Leona hay poca competencia, Y
sejo federal, el cual se reune en Berlín, y q~e prepa- que se entiende en absoluto, entre el pueb_lo Ys~s entre los dos sexos no existe la menor rivalidad en pu~to al
ran las leyes del imperio votadas por el Reuhstag, 6 representantes por una parte y el gobierno 1mpenal trabajo: los homl,res, dando muestras de gran gener~stdad,
parlamento alemán, cuya ejecución se confía al can- por la otra, que todo voto ~ostil del R e1:c/1stag sobre permiten que sus mJjeres desempeñen t?das las faen_as, incluso
una cuestión de importancia lleva consigo el pleno la de discutir, reservándose para ellos {m1ca_mente la importante
ciller del imperio nombrado por. el ~mperador. :B:n
función de pensar. Eso sí, piensan y meditan profundamente,
virtud de lo prevenido en la Const1tuc16n, el Impeno derecho de disolución.
sentados alrededor de la plaza, y cuando á fuerza de pensar se
Los
partidos
que
figuran
en
el
parlamento
ale~1á~
debe resolver sobre los asuntos extranjeros, las leyes
sienten rendidos de fatiga se retiran á dormir, plenamente conde aduanas los impuestos aplicables á las necesida- son: los conservadores puros, que se reclutan p_nnc1- \'encidos de haber realizado su misión en este mundo.
en Sierra Leona una hermosa pbza mercado adonde
des del país, las monedas, los ~aminos de hi';rro y pa\mente en la antigua Prusia; el p_artido d~I impe- lasI lay
mujeres llevan las mercancías, recorriendo á ve.ces para ello
canales, correos y telégrafos (excepto en .BaV1era Y rio, que tiene á su cabeza al anciano mariscal ?e muchas millas de dis1ancia, que hacen parte á pie Y pa~te en
Wurtemberg), las leyes militares, los reglamentos de Moltke, siendo el partido gubernament_al, y lo~ ~ac10- botes, sufriendo wolestias sin cuento. A todas éstas se ~vienen
policía respecto á la higiene, las leyes sobre la pren- nales liberales, que eran los adeptos mcond1c10nal- gustosas las tales mujeres con tal de lle~ar al fin de la !º:nada
de poder participar de las murmuraciones y del bulhcio del
sa y el derecho de reunión. Vemos, pu1;s, que _las men te á M. Bismark, pero que forzosament~ apoyan ymercado
que tanto las atraen· y tan es así, que prefieren andar
todas
las
proposiciones
imperiales,
cualesqmera
que
atribuciones del parlamento alemán son o m~s b!en
t.&gt;do el camino que vender en'él sus mercancías. Algunas veces,
sean.
Estos
grupos
forman
el
partido
gubern~rr.ental
serían muy extensas si los resortes de la_Co?~t1tuc16n
sin embargo, el cansancio puede más que la voluntad: una se
En la oposición hallamos el Centro, el pa~ndo más para á descan&lt;ar en algún rincón cómodo y agradable; otra llega
no se hubieran falseado desde un pnnc1p10; pues
M. Bismark, después de dar una Constitución parla- numeroso del ReidtStag, compuesto ~x~lus1vamente hasta ella y junto á ella se detiene para poder charlar, Yu~a ter•
cera y otras más se les agregan para oir lo que las dos primeras
mentaria, se apresuró en la práctica á concentrar de católicos, los progresistas y los socialistas.
hablan· luego se enserian mutuamente lo que para vender
Junto
á
estos
grandes
partidos
h~llansc
además
los
toda la autoridad en el canciller y el emperador.
traen y. de esta suerte en pocos minutos se organiza un pequeño
El Reichstag alemán se compone de 397 indivi- anti-semitas, los güelfos (algunos d1putad?s de Han- mercarlo independiente.
.
Dondequiera que ·se reunan unns cuantas muieres, _parece
duos nombrados por sufragio universal. (Notaré de nover que se han mantenido fieles al antiguo orden
de cosas), los polacos, los daneses, y en fin, los alsa- aquello un manicomio suelto, tal es la baraunrla pr?ducida por
paso que de los 397 diputad?s, ~rusia cuenta _236.)
charlas, voces, gritos, risas y disputas _La dispula es el
. .los llam~n sus
La Constitución de 1871 hab1a fipdo en tres anos la cianos-loreneses, 6 los franceses, como
rasgo característico de todos los grupos: los pohzontes, a~ostum:
allí,
que
fieles
á
la
protesta
de
las
p_rovmc1as
anexiobrados al espectáculo, presencian la contier.da des~e le¡os, Y si
duración del poder legislativo; pero el Reichstag ~legido en 1887 cambió en este punto el acta constitu- nadas no hablan casi nunca. También hay en el par- se acercan al corro de es¡,ectadores c~riosos ~s mas bien i:mra
presidirla en cierlo modo, que para mtervemr en ella; la idea
yente, acordando que en adelante se eje~ciera dicho lame~to algunos diputados que no for_man p~rte de que
de su 'deber tienen formada parece limitarse á conservar un
poder por espacio de cinco años. Los d1p_utados no grupo alguno y á quienes llaman salva¡es ( Wzlde)., porte digno, y cuando han visto terminar una q_uer_elln en u~
Réstanos
sólo
añadir
que
el
parlamento
alem~n
grupo, se dirigen con majestuoso paso al grupo s1gu1ente exh_1·
perciben indemnización alguna; tan sólo d1sfr~tan de
una ventaja, que se reduce á utilizarse gratu1tam~n- está provisionalmente instalad~ en un modesto_ edifi- hiendo por el camino su bastón, probablemente en la cree_ncia
que el poderoso hombre blanco ha encadenado á ese signo
te de las líneas férreas alemanas mientras haya sesio- cio de la Leipziger-Strasse, mientras se ter~ma el de
de autoridad á alg{m poder pacificador oculto que hace s1~per•
palacio
que
se
está
construyendo
y
que
será
mmennes. El Reichslag alemán tiene nominalmente todas
íluo todo ulterior esfuerzo de su parte para acabar con las riñas.
las atribuciones1 todas las inmunidades de los demás su y estará dotado de las mayores comodidades.
La excesiva mortalidad que reina en Sierra Leona es causa
de que sean alli muy frecuentes los entie~ros cnmo e\ que nuesparlamentos de Europa: no~1bra su ~esa, recibe peX.
tro grab,'ldn reproduce El ataúd que encierra el c~daver es ll~ticiones y tiene derecho de mterpelac16n; pero en la
vaclo en hombros 6 colocado en un carro, del que ttran los ~mtpráctica estas atribuciones son ilusorias, pues todo
, ...,..,..
gos del clifunto La presidencia del duelo C?rrespond~ a los
se ha d~ someter á la aprobación del emperador y
varones en pos de los cuales marchan las muieres veslldas de
negro 6 de blanco y ne~o, co~ traje_s á la europea _las de la~
del consejo federal. Sin este último, ninguna propoNUESTROS GRABADOS
primeras filas y más africanos a medida que el c~rteJO avanza,
sición votada por el Reichslaf? puede tener fuerza de
de suerte que delante va la clase media, que gasta botas, Y deley, y el emperador ejerce el derecho d_e v~to sobre Virgen en adoración, cuadro de Carlos _Cigna· trás formando la retaguardia, el populacho descalzo.
las leyes relativas á los impuestos, al eJérc1_to y á la ni-Floreció este famoso pintor italiano á fines del siglo ~\ 11
Úay en la comitiva gentes que llor~n y otra~ que fin¡:_en llorar~
marina. Además de esto, durante todo el remado de y ~.)mienzos del xv111 y fué uno ~le _los discípulos Y amig~s unas que asisten al entierro para lucir sus traJes,. y casi todas e
M. Bismarck, era costumbre que el canciller no predilectos del gran Albano. Los ptmc1pes y los m~gnates soh· una disposición de ánimo ~al, que su fran~a y rJ1elosa alegria no
cilaron con empeño sus obras y le er,comendaron tmportantes
relación con la senedad del acto a que concurr~:·. d
contestase á las interpelaciones. No se sabe aún si trabajos siendo el principal de éstos la cúpula de la Maclona guar&lt;la
Los grabados que publicamos están sacados de d1 UJOS e
M. de Caprivi seguirá la línea de conducta de su della F~oco, de Forli, fresco inmenso _en qu,: representó_ la C. Haldane McFall, de \Várringnton (Lancáster, Inglaterra).
ilustre y desagradable predecesor; pero en todo caso, Asimción de la Ví1gm y que le cos16 vemte anos de trabaJo,
El martirio de Santa Eulalia, relieve de Enriel derecho de interpelación, tal como se comprende al que siguen en \'alor artístico sus Entrada; ~e Pablo I II en que Barrón.-En la cripta de nuestra hermosa catedral v_eBolonia, Francisco J wra11do á los leprosos y l oder del ,:!mor,
en el parlamento alemán, no puede ser de ninguna alegorla que sirve de lambrequín al magnífico techo pintado néranse los restos de Santa Eulalia, patrona ele Barcelona. Virutilidad; toda demanda de interpelación debe firmar- por Agustín Carracho en el salón del palacio ducal de P~nna gen piadosísima y dotada ele grandes virtud~s, la fama d~ su
acendra.la fe hizo que muy pront~ compa~ec1era ante_ el t~~buse por treinta diputados al menos y no puede d~r
Aunque menos grandioso, no es menos bello qu~ los cttaclos
nal romano, que la sometió a un riguroso mterrogatono. r,;, las
lugar á ninguna votación. En una palabra, Alemania el cuadro Virgen m ador~C1Ó11 que rep~oducimos, unpregnado promesas ni las amenazas lograron hacer me)la en ac!ue)la ~lma
de sentimiento y correctisuno en su dehcada factura.
tiene parlamento, pero sin pa~lamentarismo.
.
fervorosa que al ser instada para que ofreciese _sacnfic1os a los
Cigr.ani supo arupar con exquisito gus_to _las _figu~:is para
Con igual razón podría decirse que en Alema?1a dar grandiosidad a sus composiciones; su dtbu¡o, 1~sp1ra~o en dioses paganos contestó sencillam~nte: Cr~~o m 111~111n Dewn
(Creo en un solo Dios) Entre horribles martmos _m~n6 la s~nta,
no hay sufragio universal más qu~ de_ nombr~. C1e_r- el Corre,.gio era noble y gracioso, y su ce,lor, s6hdo, vivo, vigoro- que
supo resistirlos con ánimo esforzado y cns1iana res1gnato que el artículo 20 de la Const1tuc16n del 1mpeno so. Reh~s6 ~uantos honores le ofrecie_ron el Papa, el duqu~ d~
ci6n.
, .
B , h
Parma y otros poderosos señores, y quiso s61o se! un gran arus~a.
dice que los diputados al Reidzstag son ~l~gidos por nombrado
El reputado escultor español Ennque ..ª~ron a represendirector de la Academia Clementina de Bolonia,
sufragio universal y directo y por escrutm10 secreto; sostuvo con todo su esfuerzo el arte á la altura á que dentro ele tado en su precioso relieve la e~cena del_Jm~10 en el moi_nento
en que Santa Eulalia contesta a la~ ex~1taciones ele sus Jueces
pero la manera como el artículo se aplica (6 mejor ella habían sabido eltvarlo los _Car~achos.
.
,
Sus cenizas reposan en Forh, baJ? aquella misma cupula er. con 1,,s referidas sublimes palabras: 1nsp1ra~o ha est~do el aut~:
dicho, quizás, se aplicaba), le hace completam~nte
en su composición, y al darle forma ha sabido dar a sus figura
ilusorio. En ningún país se aplicó jamás la candida- que su pincel derramó tantas maravillas.
todo el carácter de la época y hacerles expresar con verdad
suma los sentimientos que la situación engendra. C_orrecto_ en
tura oficial como se hace en Alemania; y no es raro
Galería Umberto I recientemente inaugurad~
ver en las salas de votación de los pueblos un aviso en Nápoles, obra del_ arq~itecto Ern~s.to d1 sus líneas, exacto en sus detalles, ace~tad~ ~n su d1s1nbuc16n
y agrupación, bien entendido en la d1spos1c16n ~e sus planos,
firmado por el alcalde, indicando el candidato en Mauro.-La capital del anllguo remo d_e las dos, Stcilias no el relieve de Barrón resulta granclioso en su con1unto, Y tanto
ha querido ser menos que la que en otro tiempo fue centro del
cuyo favor se ha de votar.
Milancsado: Nápoles tiene hoy _su G_alería U mberto I, qu~ puede por estas condiciones como por las dificultades que esa especialidad del arte escultórico entraña, si con ella ha de lograrbe
Todo ciudadano alemán de veinte años de edad es competir dignamente con la V1ttono Emanuele, ele M1lan.
elector: los motivos para retirar el electorado son los
La galería Umberto I, solemnemente inaugurada el ~ía 9 de el apetecido efecto, bien podemos afirmar que_!ª obra de n~es•
mismos que en los demás países. La inscripción ~n -noviembre último, consta de dos par\es e_xa1;tamente iguales, tro compatriota es de las que hacen la reputac1on de un arllsta.
una subterránea y otra al nivel ele la vta pubh&lt;;a, Deun cen~ro
El último saludo, cuadro de J. Andre_9tti.-:
las listas se hace más liberalmente que en Francia, octogonal
arrancan cuatro brazo~ que t~rimnnn, en las vms
ay en la figura de la hermosa dama belleza el~ expresion Y de
puesto que basta un mes de domicilio para ser ~n- T oledo, Municipio, San Carlos y Santa Bngirla y a cuyo_s lados H
forma· aquellos ojos mirantlo con amorosa tnsteza un punto
cluído en las electorales del distrito; pero en camb10, se abren tiendas y almacenes: sobre los del cru,cero alzanse lejano' del bosque por donde su amante desapare~e,. aquella
las personas que reciben auxilios no tienen derecho magníficas casas de tres pisos, cuyas fachadas estan_ adornadas mano puesta sobre el pecho cual si quisiera disminuir con la
profusa y elegantemente con mármoles, dorados y rmturas. En opresión las amarguras que lo invaden, aquel pañu~lo llevac(o
de votar Se elige un diputado por cada 100 ooo ha- la
planta baja y en el cruce de las galerías hay una vasta sala
bitantes; mas como el gobierno es dueñ~ absol~to que corresponde con el octógono superior Y,á la q~ese hadado á los labios para contener un sol1010 y ~ue n~ tardara en ser~ir
para enjugar una lágrima, todo revela la mtens1dad de una ~ast6n
en cuanto concierne á fa división de las c1rcunscnp- el nom hre de Sala Afar,¡;arita: en ella se daran c?nctertos y otros apenada por la reciente despedi_rla. Y en otro orden de tcleas'.
espectáculos,
á
cual
efecto
la
c\rcundan
dos
se~1~s
de
palcos.
ciones y al aumento del número de diputados, toma
la corrección y elegancia de la s:lueta que destaca sobre el fon
En el centro de la galería ekva;e una esbel11s1ma cu pula, por clo obscuro de la arboleda, la morbidez ele la_s ~arnes, el nr!íslos que quiere. Así, por ejemplo, Berlín, _que cuen- entre
cuyos cristales penetra á raudales la luz, que presta á la
ta 1.500 ooo habitantes, continúa no temendo más construcci6n un tinte alegre de que en gran parte carece su n val tico plegaclo de los ropajes y la poesía del paisaie q,ue tan bter,°1
armoniza con la escena pintada, son elementos mas c¡ue su •
que seis diputados, como en 1869.
.
milanesa. La altura ele los edificios ele la galería es de 25'72 cientes para demostrar que Andreotti, si no una cosa nuern, ha
Todo alemán elector es elegible, sino que haya 111- metros· la cld techo de los cuatro brazos ele 34'70
hecho por lo menos una cosa esencialmente bella.
Las ;lemoliciones para la edificación de la Galería Umberto
compctencia. Los funcionarios públicos se aprove0

1

EL VINO
POR Em!UNDO DE A~IICIS
CO:S ILUSTRACIONES DE l'ERRAGUl'TI, XIMENES Y NAIWI

( Co11ti1111ación)

Existe otro tipo curioso de ebrio, para citar uno
más, que tan sólo se encuentra en el bajo pueblo; un
bebedor, en el cual el vino suscita principalmente el
sentimiento de la admiración y de la devoción por
todo aquello que está en lo más alto de la escala
social. Son generalmente de bonísimo natural, po·
seen vivo y prof~ndo el sentimiento del orden, de
obediencia á sus superiores,
de respeto á la ley, acrecentado más si cabe por cierta
timidez y á causa del fantástico concepto que forman de
cuanto ocupa lugar superior
á su nivel. Son esos borrachos que se contemplan alguna vez por la calle, buscando, sombrero en mano, la
manera de entablar discusiones académicas con los agentes de la fuerza pública; recitar en alta voz soliloquios
haciendo el panegírico de su
patrono, de algún grande
hombre desconocido, que
los ha beneficiado y por el cual se muestran dispuestos á sacrificar la vida; hacer mil protestas ante
el primer llegado, golpeándose el pecho, de su devoción al rey, de su obediencia á las autoridades
constituídas y de ser buenos ciudadanos; desolarse
por el temor de no ser creídos; jurar, de vez en cuando, con la voz anudada por los sollozos y con el rostro humedecido de llanto, que nunca faltará su sostén
á las instituciones nacionales y que la dinastía reinante puede contar con su incondicional apoyo.
Todos esos pertenecen á la categoría de aquellos
que tienen, como dicen los franceses, le vin bon enfant.
al contrario del llamado «mal vino »del cual son pocos, sin duda, los que no han verificado la experiencia El refrán «tiene el vino triste quien tiene triste
el corazón» no es exacto. El vino produce embriagueces fúnebres aun en los más alegres caracteres.
Quien haya acudido al vino para encontrar consuelo
ú olvido, mortificado por las contrariedades 6 atormentado por algún sentimiento de odio 6 de rencor,
recordará el singular efecto que ha experimentado
completamente opuesto á sus deseos: la mente se ha
excitado, pero sin conseguir librarse de los pensamientos que la aprisionaban; sus ideas se han coloreado, pero solamente aquellas ideas, como si agrupadas, constreñidas á la puerta de la mente, absorbieren
tan sólo ellas los
vapores inebriantes, impidiéndoles penetrar más
adentro, hasta el
reducido mundo
de ideas y de imágenes risueñas
que otras veces
bulleron á su
contacto. La marea de la embriaguez se ha concentrado toda en
el sentimiento
que encontró predominante en el
momento de ascender, y ha tomado la naturaleza y la corriente de aquel sentimiento. Y es por
lo tanto inútil todo esfuerzo que tienda á encauzarla por el álveo de la alegría. Los pensamientos y
los recuerdos tristes é irritantes se llaman, se encadenan, se acrecen con la misma rapidez y con igual
progresión que siguen en la embriaguez alegre los
pensamientos y recuerdos de adversa naturaleza. Sinsabores añejos, ofensas recibidas en otros tiempos,
sospechas que se habían ya disipado, presentimientos
de daños que se habían desvanecido, odiosos rostros
de enemigos, malévolas intenciones adivinadas 6 supuestas; todo vuelve á la mente, se ilumina, por decirlo así, adquiriendo extraordinaria evidencia: poquito á poco se nos antoja que el mundo entero se ha
vuelto en contra nuestra, vislumbramos significado
hostil en cada fr~se, y sordo sentimiento de ir~ y de
revuelta se posesiona de nuestro corazón. Y es imposible disimularlo: los labios se contraen, pero no sonríen; el chiste sale helado, 1a mirada es falsa y la voz
entrecortada y punzante. Es inútil intentar librarse

de aquel estado enturbiando la mente; los vasos suceden á los vasos y la mente conserva obstinada y
siniestra lucidez El vino contribuye á acrecentar la
irritación, y esta misma irritación aumenta las fuerzas
para resistir el vino Es singular ver cómo se conserva la conciencia clara del propio estado durante esta
especie de embriaguez lívida, que exalta únicamente
la peor parte de nuestro ser: ver cómo se advierten
todos los contrastes de la lucha de los buenos sentimientos que quieren reconquistar su imperio, con los
sentimientos tristes que los han arrojado fuera Algunos desgraciados, embrutecidos por esta embriaguez,
entre sus parientes y amigos. contristados y temerosos. se acusan de ser villanos, indignos de llamarse
hombres y se pegan con sus propias manos, sin conseguir dominarse. Algunas veces, en medio de una
discusión tumultuosa, se les ve tranquilizarse de improviso, mostrarse como dispuestos á soltar una
buena palabra que lo conciliaría todo, tenerla al
borde de los labios, hacer un esfuerzo para pronunciarla ... y vomitar en su lugar una blasfemia 6 un
insulto como si un demonio, al cual hubiesen ven·
dido el alma, se los arrancase de la garganta A estos cuadra de verdad el nombre que dan los indios
á los ebrios: ramyan, que significa rabioso No hay
tormento comparable al de esta perversidad, de la
cual se siente el hombre dominado, que no es suya, que agarrota su voluntad, desnaturaliza su corazón y envenena su sangre: en ningún estado más
oportuno puede penetrar el psicólogo para darse
cuenta de ciertos actos de insensata maldad, que nos
parecen inexplicables, para comprender, en una palabra, cómo se forman aquellas conjunciones monstruosas de sospechas infundadas, de las cuales nacen
las certidumbres tremendas, que inmolan á la venganza víctimas inocentes; qué es lo que son aquellas
satánicas torturas de la ira y del odio, para librarse
de las cuales parece poco cometer un delito y sacrificar la libertad de toda la vida; cómo nacen y prorrumpen esas furias salvajes, de las cuales el hombre
es á un mismo tiempo reo, víctima y ludibrio, y en
cuyo estudio nuestra mente cuando pretende indagar la medida de la culpabilidad, se confunde y se
perturba. El mejor hombre del mundo que haya sufrido alguna vez el influjo de esta borrachera, recordará haber tenido momentos en los cuales se sintió
capaz de las más inicuas acciones; y quien haya experimentado una sola vez este efecto, después del
primer grito de indignación que le arrancarán ciertos
delitos, conservará siempre un rincón del alma abierto á la piedad.
El vino produce además efectos muy distintos, no
sólo según la transitoria disposición del ánimo del
bebedor. sino también según la edad. En la primera
juventud los efectos llegan á su grado máximo.
Goethe ha definido la juventud «una embriaguez sin
vino » Añadiéndole el vino, la borrachera se convierte en lo que llamó Séneca una locura voluntaria. Las
esperam.as y las ilusiones propias de la edad. ya tan
vivas en el estado habitual, requieren ligerísima excitación para adquirir el color y la potencia de objetos reales El embrión de grande hombre, que todos
sentimos dentro de nosotros á los veinte años, se exterioriza y se revela con toda la altivez y toda la audacia que infunde la conciencia de la propia grandeza. El desmesurado sentimiento de nuestras fuerzas
nos empuja á la rebelión contra todas las leyes y contra toda disciplina, y quisiéramos abrirnos camino á
tajos y á mandobles entre los obstáculos; no pudiendo hacer otra cosa destrozamos cuanto cae en nuestras manos; nos sentimos aquejados de lo que define
muy bien un fisiólogo el tacto loco de la descompostura, un furor de destrucción y de desorden, que tiende particularmente á la infracción de los reglamentos
de policía urbana con el afán de tener la ciudad entera por espectadora. A los cuarenta años. á su vez
el edificio de nuestras ideas y de nuestros sentimien~
tos razonables, más sólidamente construído resiste
mejor la sacudida de la embriaguez; sufri~os una
embriaguez más recogida; de entre las bellas ilusiones que nos ofrece, tan sólo nos dejamos engañar por
las más modestas; nos place todavía el alboroto1 pero
á condición que no se oiga desde la calle; nos gusta
todavía la conversación libre, pero entre amigos íntimos; no se llega ya á la alegría y sí sólo á un contentamiento, especie de sentimiento consolante de las ventajas de la edad y del estado propios; á una cierta
disposición afectuosa, que se revela en acentos voca•
les de padre cariñoso, amante de la paz y de la honesta alegría, y á cada momento, después de un sorbo de vino, sentimos la pesada mano de la prudencia
que nos toca la espalda. En los viejos, que tienen la
vivacidad de los sentidos casi toda refugiada en el
gusto, la embriaguez no es, puede decirse otra cosa
más que un placer físico.
'

Por otra parte, la embriaguez no puede embellecerles el porvenir; no embellece más que su pasado; es
como una borrachera de la memoria, una visión ro-

sada de la juventud y de la edad madura. acompañada de cierta serena aquiescencia dr las duras leyes
de la naturaleza, contra las cuales suelen rebelarse: un estado de ánimo, tan bien representado en
aquellos viejos embriagos de Teniers y de Van d' Ostade, sentados á una mesa, con la copa entre las manos, un poco encorvados. con los ojos medio cerrados. en los cuales resplandece una chispa de malicia y
relampaguean mil recuerdos amenos de calaveradas
juveniles, con una sonrisa marchita en los labios que
expresa una sensación de voluptuosa tibieza, con su
barba colorada y saliente, una bazzetti11a llena de
filosofía que parece que diga: Bien pocos disfrutes
nos quedan: ¿qué le vamos á
hacer?... Procuremos gozar
estos pocos.
Pero los efectos más poderosos y más extraños del vino
no podemos verlos entre nosotros, porque en nosotros resultan atenuados por el hábito y aun refrenados en sus
manifestaciones por el sentimiento de la dignidad y de
las conveniencias sociales.
Para estudiarlos en toda su
....-potencia debiéramos ir á bus,_.,.-·,,carios entre aquellos salvajes, todavía no corrompidos,
descendientes de generaciones vírgenes· de alcohol, á los cuales ofrecen el primer vaso los viajeros
de Europa. Casi todos los exploradores del Africa
tuvieron ocasión de hacer alguna de estas experiencias. Nosotros no podemos formar cabal concepto de
aquellos monstruosos accesos de hilaridad: de aquella furia indomable, que los impulsa á afrontar por
juego mortales peligros; de aquellos ímpetus de alegría, en los cuales se retuercen en el suelo como frenéticos; de aquellas carcajadas, conforme refiere
Stanley, que semejan alaridos 6 rugimientos de fieras. A éstos puede aplicarse perfectamente el dicho
de Montaigne. según el cual el vino, no sólo altera,
sino que vuelca la razón. Y la borrachera se produce
con increíble rapidez. Recordaré siempre el caso que
vi en una ciudad africana de un pobre joven árabe,
venido allí por primera vez desde los confines del
Sabara, grave
y pensativo
como un anaco reta. Eramos en un jardín, el joven
estaba sentado
en la hierba;
colocamos á
sus pies un
gran vaso lleno de vino de
Jerez.
. No tenía del vino más que el maravilloso y misterioso concepto que se deriva de las maldiciones de
los sacerdotes islamitas; concepto que le había en-

�LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

gendrado un deseo ardiente, lleno de curiosidad y
de temor. En el jardín no había -musulmanes, podía
beber sin ser visto: la tentación era grande. Dió con
la mirada vuelta á su alrededor y luego fijó sus ojos
dilatados en el vaso. Permaneció así inmóvil por espacio de algunos minutos; estaba agitado; se le veían
pasar por el rostro, relampagueando, mil pensamientos. Tenía por fin.al alcance de su mano aquel licor
fabuloso, del cual basta beber una gota, como dice
el Alcorán, para echarse encima las maldiciones de
todos los ángeles del cielo y de la tierra. Parecía que
ya bailaba en su interior todo el mundo fantástico,
al cual lo transportaría aquel vino; ensueños de poder y de riqueza, sonoras risas de hermosas mujeres,
promesas de voluptuosidad, esplendentes iris, visiones
celestes. Y absorbía el vaso con los ojos, pero no se
atrevía á tomarlo. Entre su persona y el vaso existía
formidable barrera: su Dios. Alargaba el brazo y volvía á retirarlo, nos miraba, arrancaba las menudas
hierbas del suelo; se veía que estaba sufriendo. Por
fin agarró el vaso, lo aproximó á la boca. permaneció
un segundo incierto; .. . luego venció el diablo y vació
el vaso de un solo trago. Súbitamente se cubrió el
rostro con las manos y quedó así por algún tiempo
como quien espera. Después apartó las manos y nos
miró. No existen frases para pintar la transmutación
de aquella cara, parecía la cara· de otro hombre; se
pintaba en ella tal confusión de gozo, de maravilla,
de terror, una conmoción tan profunda del cuerpo y
del alma, que casi nos arrepentimos de nuestro acto
como si le hubiésemos propinado uno de aquellos fil.
tros maléficos de las Mil y una noches, que roban la
paz para siempre.

La calda

Pero prosigamos estudiando los efectos de la embriaguez en la inteligencia, comenzando en ei punto
en que lo dejamos. Pasado de sobras el grado máximo de la exaltación intelectual, todas las facultades
conservan sí, vivísima actividad, pero no marchan
sin tropiezos más que por el camino recto: como el
ebrio, al andar, se delata al doblar la esquina, así el
cerebro se rebela cada vez que debe efectuar una
operación imprevista. Y es por demás singular el hecho de que, llegados á ese estado, se conserva casi
siempre una percepción lúcida 6, por mejor decir, previdente de ciertas dificultades del discurso; de modo
que, hablando, las sorteamos de lejos, como los que
padecen un defecto de pronunciación evitan las palabras en las cuales se encierra la consonante premiosa. Curioso en extremo es el íntimo esfuerzo que realiza el borracho para esconder á los demás la debilidad de su raciocinio. Prepara en secreto las lucubraciones del pensamiento, convencido de que no será
apto para realizarlas en el calor del discurso; finge
despreciar ó burlarse de un argumento de su adversario cuando no consigue comprenderlo; evita con
largos circunloquios pedantescos cualquiera frase que
exija intrincados giros de sintaxis; vuelve de improviso grupas, descompuesto, delante un obstáculo impensado que surja en el razonamiento, afectando
bizarro capricho de variar la discusión; discurre buen
número de sutiles astucias y de leves hipocresías, en
virtud de las cuales aparenta que ha adquirido mayor
lucidez de pensamiento en lugar de haberla perdido.
Y tanto más aumenta su ineptitud, cuanto resulta activo y afanoso su cuidado para encubrirla. Experimenta viva satisfacción cada vez que logra formular
una idea sin incertidumbres; para mostrar que habla
con facilidad, se sirve de períodos hechos, tomados
del fondo del almacén, de esos grupos de ideas familiares que todos hemos cien veces manifestado, para
las cuales no es preciso buscar las palabras; prorrum-

pe precipitadamente en frases que le aguijonean, por
miedo que retardándose un momento se le escapen,
y esconde el verdadero porqué de aquel impetu, fingiendo arranques de pasión que está muy lejos de
sentir. Pero sucede que, cesando un solo instante
aquel esfuerzo, en seguida un descortés cambio de palabras, un vocablo usualísimo que no recuerda, una
repetición puerilmente superflua. revelan que sus fa.
cultades mentales están entorpecidas. Es muy singular esto, que se pudiera llamar el suplicio del bebedor, que en medio de tantos olvidos, el último que
sufre es el de la dignidad de la propia razón, de tal
manera que nada le ofende tan amargamente como
oir que le dicen que no está en sí; y para prevenir
esta ofensa, muchas veces se condena á ruda lucha
con el propio pensamiento, lucha que lo postra de
fatiga é inunda su frente de sudor. Llega un momento en que la lucha es superior á sus fuerzas, y entonces comienza á perder terreno. ¡Qué humillado
quedaría, á mi ver, el bebedor que pudiese seguir al
día siguiente de la orgía, paso á paso, en sus discursos taquigrafiados, su progresivo estupor de la pasada noche!
Sus períodos, de una amplitud ciceroniana al principio, llenos de incisos y de adiciones, se van poco á
poco deshojando y deshaciendo hasta que se reducen al estilo cortado de los oradores asmáticos. El
sentimiento del decoro que les obligaba al menos á poner en el discurso apariencias de enlace entre asunto
y asunto, se va desvaneciendo lentamente; arrojan en
la conversación brutalmente lo primero que asoma á
sus labios, sin preocuparse de si viene 6 no á propósito. Luego gradualmente la anécdota se hace larga
y pesada, la
broma adquiere la forma de
estribillo, el
pensamiento
no sale más que
en sentencias
majestuosas y
vacías, en proposiciones simples, compuestas de sujeto,
verbo y atributo, colocados
uno tras del
otro con gran
mesura, previo
un acto de reflexión, como
se colocan los
objetos frágiles;
y por fin no se
notan más que
algunas ideas
incompletas en
dispersión, que aparecen en la superficie por azar, y se
apagan apenas brillan, como las luciérnagas; pensamientos que sólo llegan á medio camino de la frase,
burbujas y fuegos fatuos de la mente, que se disuelven
en el aire sin encontrar la palabra que debiera contenerlos. Y entonces, si el bebedor está orgulloso y
engreído de su razón, una leve sonrisa que pille al
vuelo en los labios de un comensal, una rozadura de
codo que sorprenda entre dos vecinos, los siente
como una puñalaba en el corazón.
De aquí no hay más que un paso para entrar en
el último período, en el cual si el beodo pudiese tener conciencia de lo que pasa en su cerebro se llenara de espanto. Llega un momento en que se despiertan de improviso sus facultades, lo cual le hace creer
que dista mucho aún del último grado de la embriaguez; pero es un desvelo tan desordenado y tumultuoso como de poca duración. Las ideas danzan en
su entendímiento como las sombras en una estancia
iluminada por una lucecilla agitada por el viento, ó
giran en su interior con rapidez vertiginosa, como
bolas agitadas en una esfera hueca, sin que nunca
pueda alcanzarlas. Y cuando logra conseguir alguna,
se aferra á ella con todas las fuerzas que todavía le
quedan, como á un hilo salvador en un laberinto,
comprendiendo que, si se escapa de sus manos, volverá á andar á tientas en las tinieblas. De ahí la insistencia interminable en un mismo razonamiento
sencillísimo, las frases cien veces repetidas, machacadas con obstinación implacable en la cabeza de quien
escucha. Luego se suceden espectáculos, sucesos,
discursos que surgen recortados de su memoria, dejando un hueco obscuro y profundo, en el cual se
cansará inútilmente al siguiente día si desea inquirir el vislumbre de una reminiscencia. Luego recobra
todavía su lucidez á breves intervalos, durante los
cuales parece que se encienda en su cabeza una postrer llamecita, no para otra cosa sino para revelarle

Núm:1w 472
el mísero desorden de su mente; instantes en que
hace un último esfuerzo para recuperar su razón,
y sintiéndose oprimido de ¡.,c:sar al echarla de menos,
se dirige confusamente amargos reproches, jurando
no volver á caer nunca en aquel innoble estado.

Luego tinieblas que le envuelven de la cabeza á los
pies, á las que siguen caprichos insensatos de regresar á los lugares donde se ha bebido, en medio de la
gente, de las luces y del estrépito, como si confiase
encontr~r e~ aquel sitio la razón que abandonó; y de
aquí funas improvisas por no tener la fuerza en correspondencia con la voluntad, al sentirse de tal modo impotente, como un niño ó un decrépito, á discreción de cualquiera; furia calmada de repente por
la imagen de una persona querida 6 de una desventura doméstica que le colma el corazón de tristeza y
levanta una ola de llanto; de allí recae al poco rato
en una risa sin motivo, estúpida é inextinguible, que
se le anuda en la garganta. Y por fin la insensatez;
extraviado del todo el sentimiento del tiempo; turbada, como en los ensueños, la idea del espacio; lo invade estupor profundo por encontrarse en sitios á
los cuales no recuerda haber querido venir, al sor·
prenderse hablando con gente cuya compañía no
sabe cómo ni de qué manera explicarse; á esto se sigue el soliloquio en alta voz, el apóstrofe dirigido al
ausente, un torbellino vertiginoso de pensamientos
obscuros y de palabras truncadas que se buscan y se
embisten sin poder juntarse, la vista doble el camin? bailoteando, el universo tumbado, una f;tiga infimta de la mente y del cuerpo, semejante á un presentimiento de la muerte, y por fin, el último oprobio
la caída; el espectáculo más miserable que pued¡
dar el hombre de sí, después del delito, pero que
hace pensar en algo todavía más triste: en la pobre
familia que espera desolada. (Véase el grababo.)
Merece observación también el estado de ánimo
y de mente en que yace el bebedor cuando se ha
disipado ya la embriaguez. Esas profundas y tristes
ideas sobre la caducidad de las cosas humanas no
adquieren nunca tanta intensidad como á la mañana
que sigue á una orgía, á través de la ligera niebla
que sucede á los densos vapores del vino, cuando se
abre de par en par la ventana, y se nota, con sentimiento de asombro, que el mundo marcha con el
mismo paso, que nada hay cambiado, que cuanto
hemos visto, sentido 'y esperado en la vis pera no fué
más que un sueño. Los escasos fantasmas de la embriaguez que retenemos aún, se dispersan al primer
soplo del aire matinal como máscaras al despuntar

la aurora del miércoles de ceniza. Nos avergonza·
mos entonces de haber dado fe, como niño, á todas
las falaces promesas del vino. Repasamos con inquietud los sucesos de la noche anterior, nos acordamos
de las palabras imprudentes, de las pueriles expansiones del corazón, de mil tonterías y otras tantas inconveniencias, quedando humillados y llenos de
enojo.

NúMERC

472

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

El hecho de haber descubierto debilidades ajenas casi siempre grave disgusto. ¡Que impresión tan sin·
no nos compensa de la torpeza de haber puesto al guiar! Creíamos haber elaborado un tejido compacto,
descubierto las propias. Quisiéramos ocultarnos por y lo que hicimos fué una tela agujereada. Observaalgún tiempo á los ojos del mundo. Nos sentimos mos que cada una de las ideas hermosas permanece
disgustados de todas las cosas, ineptos para el traba- solitaria entre las demás; la cadena de ideas intermejo, con la cabeza y el corazón vacíos, sin más senti- dias, por medio de las cuales, en el acto del trabajo,
miento que el de un odio y una aversión inexplica- nos parecían enlazadas las ideas principales, se ha
bles por las personas y lugares donde cometimos los desengarzado; algunas ideas se han descolorido por
desórdenes. Y ese estado produce casi siempre un completo; otras no las reconocemos como nuestras,
saludable efecto: una reacción de sobriedad, un enar- restando sorprendidos al verlas tan desconocidas,
decimiento pasajero del afecto al hogar, como una como si fuesen cosa ajena; descubrimos mil insigninecesidad de rehacerse, con el trabajo y el recogi- fican tes errores de buen gusto, de oportunidad, de
miento, de aquella dispersión desidiosa que hicimos medida; aquellos defectos de justedad que Goethe
de nosotros mismos. No puede ser más verdadera encontraba en los últimos escritos de Shiller, cuanaquella sentencia de un moralista: «que un hombre do Shiller buscaba en el alcohol manera de reconhonrado nunca es tan sincera y resueltamente moral quistar su vigorosidad; reconocemos, por último, que
como después de una orgía.»
se movieron con extraordinaria fuerza las grandes
Luego, sofisticando, nos consolamos muy bien de ruedas, pemítaseme la expresión, de la máquina del
nuestras imprudencias; pensamos que fué justicia el pensamiento, pero que todas las sutilísimas ruedecihabernos revelado por lo que valemos; que ciertas llas profundas y secretas que realizan el trabajo más
debilidades han merecido su justo castigo poniéndo- delicado permanecieron quietas. No cabe duda. El
se espontáneamente en berlina, y que, en fin, sin prosista tal vez logre, al influjo del vino, difundir su
estos desórdenes, los hombres se conocieran entre sí pensamiento en amplias oleadas de prosa fácil y soimpulsar?e á h_acer la última estrofa, y de este modo
mucho menos, reducidos como quedaran á las con- nora, pero no engendrará ni uno solo de aquellos pe· arrea el mgemo, á fuerza de pinchazos y pellizcos,
versaciones ordinarias, que constituyen un continuo ríodos potentes, de construcción ingeniosa, admira- como un asno remolón.
juego de artimañas, con el cual procura cada uno bles por el sutil artificio con que están colocadas las
Cierto que la imaginación es la última, entre todas
penetrar cuanto puede en la intención de los demás, palabras, cada una de las cuales posee su eficacia
las facultade~ de la mente, á resentir los nocivos efecdisimulando la propia. La embriaguez, nos decimos, máxima; que son como un collar enlazado por un
tos; por lo m1s~no que sus funciones son análogas, se
constituye para los hombres, en la sociedad irreligioconfunden casi con los efectos mismos del vino· esta
sa, una especie de confesión civil, de la cual, calmaes la razón por la cual tantos poetas y artistas 'mardos los efectos del vino, el orgullo tal vez resulte
c_haron desatentadamente por el camino del vicio
ofendido, - y esta es la penitencia, - pero la conciensm ~otar, P?r mucho t_iempo ?iminución en su po~
cia al fin y al cabo se siente aligerada, lo cual equitenc1a artistica.. Su? primeras ideas fueron siempre
vale á la absolución.
grandes Ylas pnnc1pales líneas de las obras que con• Algo puede decirse aún sobre los efectos del vino
cib!eron ?ellísima~, porque eran el resultado de opeen la labor intelectual, entendiéndose por ello los
rac1?nes mstantáneas y cuasi involuntarias de su in·
trabajos de imaginación, porque en realidad es cosa
gemo:
Lo que mer~aba en ellos era la memoria, la
muy discutible lo de precisar si la embriaguez faciliatenc_1ón Y la reflexión, la fuerza de resistencia para
ta ó entorpece la realización de las obras imaginati1~ fa~1ga del entendimiento. Pero proveían á la debivas. El vino fué llamado el caballo del poeta. Y no
litación de ~stas facultades, que dificultaba cada vez
se puede negar, ciertamente, que á las grupas de este
la encarnac~ón de los propios conceptos, consagrancaballo, el poeta si no va sano va fontano. La vez prido mayor h~mpo á la obra, sin notarlo, haciendo
mera que se escribe en estado de leve embriaguez
C?n una se:1-e de esfuerzos sucesivos lo que antes hullega uno á entusiasmarse. Al impulso de las oleadas
b1~ran reah~do de una sola vez; y se engañan á sí
de ardiente sangre que afluyen al cerebro, no se promismos,. at_nbuyendo la lentitud, derivada en realidad
duce ya la llamada danza de las células, sino un bai·
de la d1mmuc1ón de la potencia intelectual á una
le en corro; el soplo se convierte en huracán de la
inspiración. La exclamación íntima de asombro y cordón de oro, cuyos hilos son pensamientos cada may~r profundidad de pensamiento, á crecie~te exi~lacer que acompaña, como dice muy bien De-Sanc- uno; pe:íodos que hacen exclamar cuando se leen: gen~1a en el contentamiento de la obra propia. y dec~ec1endo cada vez más esta potencia, quedan redu~1s, á_ cada destello de verdadera inspiración, resuena He aqm un maestro.
c~dos al e?tado de aquellos-artistas borrachines, cuya
mtenormente con frecuencia consoladora. PrecisaE l p~eta tal vez encuentre en la embriaguez los vida consiste en u?a sucesión de grandes diseños y
mente uno de los caracter~s más distintivos del tra- ~ensam1entos y los versos más espléndidos de su libajo que efectuamos bajo la influencia del vino con- ~ca, pero no llegará ciertamente á la düícil ordina- de grandes p ropósitos, tanto más desproporcionados
. en esta gran satisfacción de nosotros mismos
'
cuanto me~os fuerza se tiene para efectuarlos; de
s1ste
c~ón de la estrofa; pudiéndose afirmar que nunca del a9uellos ar~1st~s que mueren no dejando otra herenque se. manifiesta de trecho en trecho por verdaderas vmo brotó alguna de esas admirables joyas de soneexplosiones de alegría 6 en gritos de aplauso, ora tos Y de octa~as, de perfección desesperadora, en las cia que IDigaJas de fragmentos, vastos cuadros disporque nuestra mente sobrexcitada, rebelde al frío cuales hace siglos se posa la admiración de los hom- persos en esbozos, novelas desperdiciadas en escelabor del análisis, acepte cuanto se le ofrezca sin re- bres., ~sta exalt~ción artificial de la fantasía es de n~s, planes y títulos pomposos de obras de grande
paro, ora porque el ánimo se encuentra en un estado brev1sm~a duración, sucediéndole un estado de afa- a~1ento, de los cuales se habla largos años sin escrid~ movili~ad, vigor y calor tal, que basta para sacu- nosa f~t1ga, ?urante el cual la mente insiste todavía bir una sola línea. Como ejemplo puede citarse aquel
d irlo la mas borrosa expresión de una idea ó de un con v10lencJ.a en la labor, sin obtener resultado de poeta hola_ndés, b~be?~r incorregible, el cual habiensentimiento rayano con lo vulgar. Por esto resulta su _esfue~zo. Nunca la satisfacción que produce el tra- d~ concebido y pnnc1p1ado á escribir á los cuarenta
agradabilísimo el trabajo. No se experimenta en el baJo fácil y t~multuoso de la embriaguez equivale á ano~ un gra~ poema sobre la conquista de la India,
acto de la creaci6n, aquel tormento tan bell;mente la que experimenta la mente que se abarca á sí mis- munó á los cm~uenta, no dejando más que una chapintado por Musset cuando decía que á duras penas ma, cuando en el instante de la producción critica y r~d~ s~bre el mismo asunto, que fué publicada en un
d1ano ilustrado de Leyden.
defiende su propia obra, se sale de ella, vuelve á penetrarla,. t_1enta y retienta las dificultades en cien . Examin_ados los efectos psicológicos pasajeros del
partes d1stmtas, y se fortifica en sus esfuerzos y se es- ':-no, anal1z~mos sus efectos lentos y durables: ta actúdia en su? f~tigas. De otra parte, puede afirmarse ción que eJerce en el carácter y en la vida del beque el sent1m1ento de la dignidad humana nos hace bedor.
des_ear que no s~ puedan ~scribir grandes cosas bajo . Y en primer lugar, detengámonos un ~ omento
';l mfluJo del vmo. Adm1Iaríamos menos, sin duda, Junto á la que se suele llamar la «gran familia de los
a l~s grandes poetas que solicitan á menudo la inspi- bebedores,» verdaderamente innumerable variadísiración á la embriaguez si, leyendo sus obras, pudié- ma, en la cual se enc~e?tran los caracteres ~ás opuessemos reconocer una á una, como pretendía un fisió- tos, la gen~e de cond_1c16n más desemejante, el homlog~ español con mira al poeta Espronceda, todas bre de gema y el maJadero, la opulencia y la miseria,
las 1de~s que despuntaron en su cerebro en el acto
~u'; deJaron el ~aso vacío sobre la mesa. Se nos antoJana que tales ideas habían sido tomadas, en cierto
modo, fuera de su ser, con indecoroso artificio· que
las h_abí~n cogido con trampa, ó que al menos, de la
adm_1rac16n que_ nos causan, buena parte se debe al
f~b~1cante del vmo que bebieron para inspirarse. Senpued~n contenerse gritos convulsivos en el instante trrmento que expresa muy bien un poeta italiano el
de d~sgregarse una idea. En la embriaguez se da á cual, despué_s de mencionar á los antiguos poetas
luz sm dolor. No surgen grupos, sino fugas de ideas que enar~ec1dos por la inspiración cantaban al air;
en qu_e las últimas se desvanecen mientras vertemo~ libre, rad~ante el rostro, desceñidas las vestiduras,
las pnmeras _en el papel; la pluma no puede seguir prorrumpiendo espontánea y á torrentes la poesía
el desbocamiento de la mente: abrevia, indica sola- de su alma conmovida, los pone en parangón con
~ ente, recurre á los signos algebraicos, anota una el poeta moderno, el cual encerrado en su gabineidea co_n un garrapato, serpentea en el papel algunas t~ se rasca la cabeza, escribiendo según las prescripvec,es sm trazar nada; y cuando el trabajo está con- c10_nes de la higiene, toma un sorbo de café cuando
cluido, se lanza un grito de triunfo, convencidos de la idea se hace esperar demasiado, bebe un trago de
la bondad más afectuosa con la maldad más inicua·
haber realizado una obra maestra.
Made:a cua~do no encuentra el consonante, se pone
Pero es un trabajo incompleto. Al día siguiente, un pano moJado en la frente para que no se evaporen Y en el mism? ~cio una infinita variedad de origen:
releyendo á sangre fría lo escrito, se experimenta los ardores de la fantasía, enciende un cigarrillo para de desenvolV1m1ento y de objeto.
( Co11tinuard. )

�LA
SECCIÓN CIENTÍFICA
LA CIENCIA EN EL TEATRO

Todas las noches se representa actualmente en la
elegante sala del Boulevard de- los Italianos de París
una escena de magnetismo simulado. Este entreteni-

1.

Rigidez cataléptica

"

miento, que obtiene un éxito extraordinario, ha sido
ideado por M. Meliés, director del establecimiento
fundado hace años por el célebre prestidigitador cuyo
nombre, todavía popular, lleva. Este espectáculo no
deja de ser instructivo, pues demuestra cuán fácilmente pueden ser simulados los fenómenos más sorprendentes del estado patológico.
A este objeto se fingen cada noche una porción de
experimentos.
.
M. Harmington, discípulo convencido de Mesmer, solicita un sujeto; un joven artista, llamado
M. Marius, se ofrece al operador, quien le hace ejecutar toda suerte de extravagancias, acompañadas de
un fuego graneado de gestos que el estado de sueño
fingido hace más extraños. En el momento en que
M. Marius termina sus más extraordinarios ejercicios,
un gendarme invade bruscamente la escena para hacer cumplir las disposiciones recientemente decre~adas relativas al hipnotismo; pero subyugado á su vez
por M. Harmington, cae al suelo vencido por las vibraciones de que es centro el encéfalo de ese terrible
magnetizador, y cuando cae el telón el representante
de la autoridad lucha en vano contra la catalepsia
que le invade
Todos los fenómenos de sueño provocado son simulados con mucha naturalidad por M, Julio David,
que representa el papel de Marius en esa entretenida pieza.
En un momento dado y después de algunos pases
hábilmente simulados por el magnetizador, M David se vuelve de repente rígido como un pedazo de
madera y se deja caer al suelo girando sobre sus talones (fig. 2): si M. Harmington no se apresurara á
ir en su ayuda, se estrellaría indudablemente el cráneo contra las tablas del escenario; pero el magnetizador se encuentra precisamente detrás de su sujeto
para recibirle oportunamente en sus brazos. Entonces lo levanta y coloca entre dos sillas convenientemente separadas, ni más ni menos que colocaría una
tabla, haciendo descansar en el asiento de la una el
occipucio y en el de la otra los talones del durmiente. David permanece en una inmovilidad completa;
ni uno de sus músculos se contrae, ningún movimiento descubre en él la persistencia de la vida. La simulación es completa.
.
Para que la admiración del público llegue á su
colmo, M. Harmington se sienta triunfalmente sobre
el vientre de M. David y levanta lentamente los pies,
que tiene suspendidos para demostrar que el paciente solo le sostiene sin necesidad de otro punto de
apoyo que las dos sillas (fig 1 ).
Generalmente no faltan algunas personas bastante
cándidas para creer que M. David está realmente
dormido con un sueño cataléptico, uno de cuyos caracteres es la rigidez cadavérica.
M. David lleva el cuello completamente desnudo,
con lo que no es posible suponer que el simulador
de la catalepsia lleve :un corsé de hierro oculto debajo de sus vestidos: lo único que ha hecho ha sido
ejecutar un acto de vigor y de habilidad facilitado
por el ejercicio á que ha sometido á los músculos

ocupan los canales de su columna vertebral.
Esta parte del sistema musr:ular está muy desarrollada aun en las personas más débiles: en efecto, para
que el hombre pueda conservar la posición vertical y
ejecutar una multitud infinita de movimientos en los
cuales se compromete la estabilidad, la naturaleza ha
debido darle un número considerable de órganos diferentes. Los músculos de la espalda están dispuestos en varias capas superpuestas; la columna vertebral ha sido doblemente encorvada para que posea más solidez, y finalmente,
de cada vértebra salen nervios raquidianos que regulan, según las necesidades del equilibrio, la contracción de
cada haz muscular Este juego es tan
sencillo que muchos jóvenes afiliados á
la Liga de educación física imitáronlo
en seguida y con sólo haberlo visto una
vez á M. David.
A los que quieran ejecutarlo, les diremos que M. David tiene cuidado de
encorvar su cuerpo en forma de arco
de puente de modo que la convexidad
mire al techo. Y como M. Harmington
se coloca siempre en el centro de la línea que va de los talones al occipucio
de aquél, su peso se encuentra dividido
en dos, es decir, que sobre cada punto
de apoyo gravitan 40 kilogramos, de lo
que resulta que el esfuerzo nece,;ario es
mucho menor que el del cargador que
lleva sobre sus espaldas un saco de trigo, 6 el del atleta que sostiene una pirámide humana. La fuerza de contracción de la fibra muscular puesta en
juego por este experimento es mucho mayor de lo
que generalmente se cree: M. Milne-Edwards cita
en su curso de fisiología varios hechos que prueban
que puede pasar de 40 kilogramos por centímetro
cuadrado de sección .
Al experimento de la rigidez cadavérica sigue el

NúMERO 472

1 que

Imitación ele los fenómenos de hipnotismo en la sala
Roberto Iloudín, en París

Fig.

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

472

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTlCA

El accidente, como se ve, es grave, y por lo mismo se con cuidado sumo en las ramificaciones y deriva- I se después á los cables aislados por medio del cauconviene examinar las causas que hayan podido de- ciones. En algunos casos, además, para evitar induc- cho; pero de todos modos, una parte del antiguo caterminarlo, tanto más, cuanto que las aplicaciones de ciones funestas sobre las líneas telefónicas y telegrá- I ble subsiste, constituyendo una mala canalizacióndistribución eléctrica por este sistema se van genera- ficas, se impone el empleo de cables concéntricos, es Tenemos, pues, una línea en mal estado de aislamien.
]izando.
decir, con dos conductores, uno central y otro peri- 1 to, y este hecho no es una simple suposición, sino
La distribución de energía eléctrica por corrientes férico separado por aisladores. El cable de Nancy es que ha sido comprobado por muchos electricistas ~
alternativas permite el empleo de grandes diferencias precisamente de este último sistema: ha sido en par- quienes se llamó para ejecutar algunos trabajos en
de potencial, de altas tensiones que son en extremo te fabricado hace algunos años y contiene yute para la red.
peligrosas La canalización en este sistema es difíc_il, 1separar los dos circuitos .. ~ste aisla?or,.aunque poH~y que potar, además! que el ca?le está colocapues no sólo es preciso disponer de cables de un a1s- see algunas buenas cond1c1ones, deJa, sm embargo, do directamente sobre la tierra, de?ªlº de las. cal(es,
!amiento perfecto, sino que también ha de proceder- mucho que desear, razón por la cual hubo de apelar- en lo que, al parecer, no cabe meior comumcact6n

l.

QUE TENGAN

Fig. 3 Un brazo aira ve, aclo•por una aguja metálica
Experimento de los aissaúas

res de las enfermedades Desde hace algunos años la
medicina europea se vale también de él, aunque con
un fin más serio, cual es el de aportar al interior del
organismo corrientes eléctricas, para lo cual el perímetro de la aguja se aisla por medio de una vaina de
caucho. distribuyéndose la electricidad por la punta
de aquélla
.
.
Estas operaciones me las he hecho aplicar vanas
veces en mí mismo, lo cual me permite afirmar del
modo más absoluto la verdad de los hechos que relato y que utilizan en .'\.frica los aissaúas, quienes se
atraviesan no sólo el brazo sino también los muslos,
las mejill;s, la nariz y la lengua con el propósito de
explotar la credulidad de los árabes en provecho del
Mahdí.
W. DF. F o NVIELLE

TENER LA
s a, Da,' hermosa,' fu e r t, e

ya sea catarral ó de constipado, seca, nerviosa, ronca, fatigosa, etc., etc.,
bronquial ó pulmonar, por fuerte y crónica que sea, hallarán el alivio :
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E:-1 1.As
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los mtestmos.

1.OS PE LIGROS D E LA E LECTRICIDAD

La ciudad de Nancy cuenta desde hace muchos
años con una distribución de energía eléctrica por
corrientes alternativas sistema Ferranti. Sabido es
que este sistema, que permite efectuar la distribución
á distancias muy considerables, puede ofrecer g:aves
peligros si no se han tomado todas las precauc10nes
relativas al aislamiento de los aparatos y sobre todo
de la canalización. Prueba de ello es el accidente
ocurrido hace dos años en dicha ciudad á un obrero
afecto á los trabajos de las instalaciones interiores
que en el hotel Dombasle fué muerto instantáneamente por la corriente eléctrica.
Recientemente ha ocurrido allí una nueva desgracia: el día 23 de noviembre de 1890, á las dos de la
tarde, M. Gomien, cuartel-maestre .del regimiento de
dragones acuartelado de Nancy, regresaba de dar un
paseo ácaballo, acompañado de un soldado, ordenania de su padre, montado también y llevando otro
caballo de la brida.
M. Gomien bajaba por la calle del arrabal SaintFig. 2. Rigidez cataléptica
J ean cuando al llegar á la puerta de Stanislas el caballd que llevaba de la mano el ordenanza hizo al
de la insensilidad: M. David, si,n pestañear, se deja pasar sobre la plancha de canalización un brusco
hundir un puñal en el brazo previamente insensibili- movimiento y cayó en tierra muerto: el del ordetado por M. Harmington (fig. 4). Este juego de ma- nanza, que sólo había puesto un pie encima de la
nos se ejecuta por medio de una hoja
dividida en dos partes reunidas por un
arco de círculo, procedimiento muy
conocido de los prestidigitadores. Pero
también puede ejecutarse á lo vivo.
En efecto, reemplazando el puñal
por una de esas agujas de oro que emplean los médicos para la acupuntura,
podría prescindirse de la prestidigitación. En esas condiciones puede atravesarse el brazo de un individuo: el
dolor que se siente es tolerable, pues
consiste en la sensación de un pinchazo al traspasar la piel, puesto que la
carne muscular es por sí misma insensible. Tomando las debidas precauciones antisépticas, la aguja puede impunemente atravesar las venas y las arterias, con tal que no se la deje permanecer el tiempo suficiente para que se
forme un coágulo de sangre (fig 3).
Debemos añadir, sin embargo, que
es preciso hacer ejecutar el experimento por una persona versada en tales
Fig. 4. El brazo perfo rado
operaciones, si se quiere comprobar
un hecho fisiológico sumamente curioso y conocido desde la más remota ~n.tigi.ied~d, plancha, &lt;lió simplemente un bote, desmontando ::í su
que utiliza hace millares de años la med1cma chma jinete. Tal es la escena que reproduce nuestro grapara abrir un camino á los malos espíritus generado- bado.

ACREDITADOS

J.A.R.A.BE

a1Brom.uro de Potasio

ESTOMAGO
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lleeomendado, CODlra lu AJeoolODH dtl Eat6·
maoo, Falta de Apetito , Dloe1tlonea labo•
rt01111.11, Aoed.iae, VOmlt.01, Eruotoe, y COlJ001;
relJlllarlzan la, Funolonee del Eat6mago 1
de 101 1Dt.eatin01,
- E1lt lr en ti rotulo • firma d1 J. FA
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C
•
# y otra por la tarde
OLICOS
\,
,,~ en la cuarta parte
IRRITACIONES
"" ,••
de un vaso
ENFERMEDADES En todas de agua 6 delecbe

LICOR
PILDORAS
Lavi11
aCIO II X.ICOR :e emplea en o/ estado agudo¡ lu :PU.DO&amp;AS,en e/ estado crón/
Por! ayor: F, COMAR, 28, me Saint-Claude, PARIS
la II todu lu hraaciu y Drogmlas,-Rlaittse grall111 follito 6Ipliull

ESTRENIMIENT0S

DEL HIGADO
LA VEJIGA

Y DE

'

.

las
J•rmacias

LA CAJA: 1FR. 30

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GARGANTA

JARABE Y PASTA ~!~~~

"';¡,a¡ª¡t:;t.

de H. AUBERGIER

VOZ y BOCA

d,

con :C.AO'l''C'OAlU'tJli1: (Jugo lechoso de Lechuga)

PASTILLAS DE DETHAN

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A p_, ~bados por l a A cademia d e Medicin a de Pari s é insertado■ en la co1eccJ6n
Oficia l de Fórmula■ Legales por d ecreto m i n isteria l de 1 O de Marzo de 185 4.

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Booa, Efeotoe pernlcloaoa del Mercurio, Irl•
taclon que produoe el Tabaco, y specialmeote
i 101 Sffrs PREDICADORES, ABOGADOS,
PROFESORES y CANTORES para facilitar la
emioion de la vos.- Pu010 . 1:a RuL■1,

.« lJna completa lnnoculdad, una eficacia perfectamente comprobada en el catarro 1
ep1aem1co, las Bronquttfs. Catarros, Reumas, Tos, asma é trr1tucton de la garganta han ,

grangeallo al J ARA~E y PAS TA lle AUBERGIER una Inmensa fama.»
(Extracto del Formulario Médico del S" Bouchardat cateardtico

COMAR Y e•, %8, Calle de St-Claucte,
DEPOSITO EN LAS PHJNClPALES BOTICAS

Venia por mayo~:

,

u la Facultad de Medicina (26, edicum).
PARlS

B~tr en el rotulo a /1Nn4
Adh, DETHAN, Farmacentloo en PAIUS

CARNE, HIERRO y QUINA

En el tratamiento de las Enfermedades del Pecho, recomiendan los
Médicos especialmente el empleo del

JARABE yde la PASTA de
PIERRE LAMOUROUX
Para evitar las fals ificaciones,
debera exig ir el Publico la
Firma y Señas del Inventor;

PIERRE LAMOUROUX, Farmc0
4 5, .Rue Vauvilliers, P A R IS

El Alimento mas fo1tificante unido a los 'l'ólllcos mas reparadores.

VINO FERRUGINOSO ARDUO

Y COK TODOS LOS PlUNCIPIOS N'OTllJTIVOS DB LA CARNE
c,.1an, BJIF.aao y WllDA 1 Diez años de e:tlto 09nt1nuado y las afirmae1one11 de
todas las em1nenmas médfcas preUIJall que esta asociacion de la Carne, el Hierro y la
eua- cou11t.1Luye el reparador mas en~_rllico que se conoce para curar : la Clordm, la
Antmla, las Jlen,t~ &lt;SalMoso,, el 'J1mpo/Jreelmtfflto y la .Alteracton ae la sangre,
el Raqu,túmo, Id .Af ~ ~ cro{Uloso, Y escorllut1ciu, etc. El l'ino l'erruclno■o de
Aroud es, en erecto, el lilllco que reune todo lo que entona y tortalece los organos
re¡¡ularlzal coordena y aumenta considerablemente las fuerzas 6 tntunde a Ja aan¡re
empobrec da y descolorida : el Ytgor, la ColMacwn y la Bnergw ottal.
Por NVOr, en Paria, encasa de 1. FERRE, Farmar.eulico, tot, rue Richelieu, Sucesor c2e AROUD,
SB VBNDB BN TODAS LAS PI\INCIP.1.LBS BOT!C.AJI

EXIJASE e1~

0
1
::

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Farmacéutico, place des Pelits-Peres, 9, PARIS
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DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

Fábrica, Espediciones : J.-P. LAROZE

PATERSON
CGD BISMUTHO J MAGNESIA

1~~~

5
agradable y que
se administra rac1lmente

'I' \.,•

¡.\. O

O El frasco conUene unas 20 D6a!a
PAR/.~, 6. Aver1ue v ,ctoria.. y 1-armactas.

�LA

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

472

plausible. Sabido es, por lo
entre la tierra y la armadudemás,
que pueden obtera exterior del cable.
nerse fuertes chispas entre
Pasemos ahora á estula tierra y una armadura
diar las tomas de los ramametálica que envuelva un
les y de las derivaciones
cable atravesado por altos
sobre los cables principapotenciales. Para evitar toles. Se trata en aquéllos de
do accidente de esta clase,
unir á éstos otros dos cabasta colocar una buena
bles destinados al servicio
capa
de tierra sobre la arde los abonados, y este camadura exterior.
so se presenta frecuenteEl accidente que nos
mente en los ángulos de
ocupa
merece llamar la
las calles. Para esa instalaatención de los electricisción se comienza por desy de las autoridades.
nudar los cables, es decir,
Las corrientes alternatipor quitarles todos sus aisvas de alta tensión poseen
ladores, y luego se sueldan
excelentes condiciones desen ellos los otros cables,
de el punto de vista de la
sea por medio de ajustes ó
distribución de energía
por medio de pinzas espeeléctrica,
pero ofrecen al
ciales.
propio tiempo graves inLuego se encierra todo
convenientes y grandes peen una caja de hierro funligros. Su empleo tiende á
dido, llamada caja de unión,
generalizarse cáda día más:
en la que se pone brea. Esta
en Francia hay varias estacaja de unión comunica
ciones centrales en Tours,
con el piso de la calle por
Troyes, Nancy, etc., y en
una trapa que puede abri_rParís existen dos, en el Pase fácilmente.
lais Royal y en los MercaExplicado esto, clarados central es. Importa,
mente se comprende el acpues, adoptar serias mediLOS PELIGROS DE LA ELECTRICIDAD
cidente antes referido. Por
das para evitar la reproducuna razón ú otra, uno de
Un caballo muerto por la electricidad delante de la puerta de Stanislas, en Nancy, el día 23 de noviembre de 1890
ción de hechos como los
los cables h a estado en
de N ancy. Hay en ello
contacto con el metal de
la caja, y ésta, aunque parecía en comunicación di- del atabe, en mala comunicación con la tierra, se un interés, no sólo para la pública seguridad, sino
recta con la tierra, ha alcanzado un gran potencial; puso en contacto con la armadura exterior del cable también para el porvenir de las apliGaciones elécde modo que el caballo, al pasar por encima de la y que la trapa se cargó como un condensador;.en tricas.
J. LAFARGUE
plancha, recibió los 2.400 volts y cayó como herido este caso el caballo debió recibir una descarga elec(De la Nat11re)
por el rayo. También puede admitirse que el metal trostática. Esta última explicación es también muy

Lns casas extranjeras que deseen anuncia.rae en LA ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA dirijanse para informes á los Sres A. Lorette, Rue Cauma.rtin,
núm. 61, París.- Las casas española.e pueden hacerlo en la librería de D. Arturo Simón, Rambla de Canaletas, núm. 5, Barcelona

CARNE y QUINA

El Alimento mas reparador, unido al Tónico mas ener¡ico.

7.A DEL

-

VINO ARDUO CON QUINA

.LAIT ANTÉPBELIQOE

T CON TODOS LOS PRINCIPIOS NUTRITIVOS SOLUBLBS DB U CARNE
ClA&amp;.'WE y Qlll l' U I son los elementos qu~ entran en la c.omposlclon de este potente
rep&amp;rador de las fuerzas vtt.ales, de este rort1llean1e p or e■eelenei a. De un gusto sumamente agradable, e.~ tK&gt;berano c.ontra la .A nemla y el .Apocamtento, en las Calentura,
y Conua~cencias, c.ontra las marreas y las .AfecctoMs del Bltomaoo y los tntutttw1
cuando se trata de despertar el apetito, asegurar las digestiones, reparar las tuérzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemias proTocadas por los calores, no se c.onoce nada superior al l'in• de Qui■a de .t.roucl,
,P()r ma11or. en Paria, en casa de J. FERRt , F~rmaceulico, 1W, rue Richelieu. Sucesor ddl\OUD
8B VBNDB BN TODAS LA.S PIUNCI.PA.LKS BoTICA.S.

LECHE ANTEFÉLI
PURA

a

MUCLADA CON AOUA, D!IIPA

P ECAS, LENTEJAS, TEZ ASOLEADA
SARPULLUlOS, TEZ BARROSA
ARRUGAS PRECOCES
,J&gt; ,
'li)l O~
EPFLORESCENClAS
~
'&lt;i e J&gt; e
ROJECES
\O &lt;f ~ e,
0llserva
~~, ~6__
..._ _
el _
cO.tla
_\\11'1&gt;
_.....~ . 'P"

(¿0

._ef-

•

EXIJASE el :ºi1: ARDUO
7

it1t\lADESde1Esro,i
--it~flo

\.._,~

36, Rue

Viv/enne

SIROPDoc1rfORGEJBBOJIIS,
Crlm llemusea
da

TOUX,
IISOHIES,

Pepsina Boudault

Las
Peraooas qae coooceo las

!probada por la AC!DEII&amp; DE IEDICIIU

PREMIO OEL INSTITUTO AL D' CORYISART, EN 1856

PILDORAS~DEHAUT

Medallu en l11 Expo1iclon11 lnternaclonalu de

P&amp;BJS - LYOH • VIEIU • PHIL!DELPBU. • PARIS
181!7

187i

1873

1876

,

18i8

coi. IL ...., oa. tlt'ro IM LAI
DISPEPSIAS
OASTRITIS - OASTRALOIAS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
. . &amp;MPLU.

T OTROI l&gt;EIOl.l&gt;INII DI L4 t&gt;IGIITIOW

BAJO LA FORII.\ DE .

ELIXIR, · dePEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS. dePEPSINABOUDAULT
PlllS, Pharmaoie COLLAS, 8, rue Dauphioe
Y m la, pri•cípak1 fa,.,,.,,cia1.

lCC C.::

Querido enfermo. -F/ese Vd. á mi larga experiencia,
y haga uao de nuestros GRANOS de SALUD, puea ellos
11 curarán Tle su conat1paclon, le darán apetito y le
derolrerán el aueño y- la aletrta. - As, mirá Vd.
muchos años, d1sfrut1ndo siempre de una buena salud.

DE P A RI S

•

no ti_tubean en purgarse, cuando lo
nec~sitan. No temen el asco ni el causanc10, porque, contr a l o que s ucede con
I (!S demas pur gantes, este no obra bien
smo c_uando se toma con buenos alimentos
Ybebidas fortifi cantes, cual e¡ vino, el café,
~ t6. Cada cual escoge, par a pur garse, la
ora y l a comida gue mas le convienen,
sef1Ull sus ocupaciones. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamenteanuladoporel efecto dela
buena alimentacion empleada,uno
se decide fácilmente á volver
á empezar cuan tas veces
sea necesario.

PATE EPILATOIRE DUSSER

Part\cl~ndo de las propiedades del Iodo
y del Hiérro, estas Plldoras se emplean
espcclalmente contra las E scrofn.lu, la
TÍsis y la Deb ilidad de t emperame nt o,
as! como en Lodos los easos(Páltdos c olores,
.Amenorrea, &amp;.•), en los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, ó ya para
pro.voCdr t&gt; l'egn]urlzar su curso periódico.

~f'./1--?JJ5 rarmacmruco, en Parls, ·
~ Rue Bonaparte, 40
El loduro de hierro Impuro ó alterado
N
• B• es un medicamento Infiel é Irritan te.
Como prueba de pureza y de autenticidad de

las verdaderas Pilctoras ele :nanca,rrl,
exigir nuestro sello de plata reactiva,
nullSLra fi rm a pue!lta'al pié de una etiqueta
verde y el Sello de garanlla de la Uni6n de
los Fa bricantes para la represión de la falsificación.
'SE 8;ALLAN ,EN TODA.S LAS FARMACIAS

d~struye hasta las RAl~ES el YELL,;&gt; del rostro de las damas (Barba. Bigote, etc.), 11n
ninguo pehgro__f!ira el cutis. SO.Años de Extt o ,ymillarts de testimonioigarantlzao la eficacia
de ebsta preparaooo. (Se vende en oajas, para la barba, y en 1/2 oaj aa para el bigote ligero). Para
los razos, empléese el PlL l J'Ull.lJ:; DUSSER, 1, rue J ..J.-Rousseau, Parla.

~--,-------'--------;-----------.......,___.-'--';.;___
Quedan reservndos los derechos de p~piedad artfstica y literari:i
l Mr. DE l\fONTAXER V SIMÓN

�</text>
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          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
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          <name>Rights Holder</name>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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      <name>Bellas Artes de Madrid</name>
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