<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="17570" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/17570?output=omeka-xml" accessDate="2026-08-15T16:51:37-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="15570">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/376/17570/Trayectorias_Revista_de_Ciencias_Sociales_de_la_Universidad_Autonoma_de_Nuevo_Leon_2019_Ano_21_No_49_Julio-Diciembre.pdf</src>
      <authentication>aa2026ac2c8b4b6f9e1b351a51ddc143</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="489390">
                  <text>ISSN 2007-1205

REVISTA DE C1ENCIAS )0CíAl[S
DE LA UNlVER$1DAD AUTÓNONA DE NUEVO LEÓN

�Tratamiento de Residuos Orgánicos
y Generación de Bioenergía
para Disminuir Impacto Ambiental.

Abordaje Teórico y Algunas Consideraciones Empíricas

Organic Waste Treatment and Bioenergy Generation
to Reduce Environmental Impact.
Theoretical Approach and Some Empirical Considerations

GABRIELA CRISTIANO* | MAXIMILIANO MIRANDA҃ZANETTI**

► RESUMEN
Todas las actividades de consumo y producción originan desechos, los cuales son causantes de externalidades negativas que
impactan sobre el medio ambiente. En efecto, los residuos orgánicos provenientes del sector agropecuario —particularmente
aquellos que tienen que ver con el estiércol bovino generado en
los feedlots— son los responsables de emisiones de gases de efecto
invernadero, tales como el dióxido de carbono y el metano. La
acumulación masiva de estiércol se vio potenciada con el avance
de esta modalidad productiva durante los últimos años, razón
por la que es necesario contemplar su tratamiento. El objetivo del trabajo es formular un modelo teórico que describa la
morigeración de estas externalidades negativas de producción
a través de una empresa multiproducto.
Palabras clave: Residuos orgánicos | Engorde a corral | Externalidades |
Empresa multiproducto | Economías de alcance.

► ABSTRACT
All consumption and production activities originate wastes,
which are the cause of negative externalities that impact on
the environment. Indeed, the organic wastes from the agricultural sector, particularly those having to do with feedlots, are

* Profesora-investigadora de la Universidad Nacional del Sur (UNS), Departamento de Economía, e Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur (UNS-Conicet) (Argentina). Correo electrónico:
gcristiano@uns.edu.ar

** Profesor-investigador de la Universidad Nacional del Sur, Departamento de Economía (Argentina). Correo electrónico: mmiranda@uns.edu.ar
Recibido: 14 de junio de 2019 | Aceptado: 23 de julio de 2019
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

ISSN 2007-1205 | pp. 3-27

�4

GABRIELA CRISTIANO | MAXIMILIANO MIRANDA҃ZANETTI

the responsible of emissions of greenhouse gases, as the carbon dioxide and methane. The massive accumulation of waste
was enhanced with the progress of this productive scheme in
recent years, which is why it is necessary to provide a treatment. The aim of this paper is to formulate a theoretical model
that minimize these negative externalities in the production
through a multiproduct enterprise model.
Keywords: Organics wastes | Feedlots | Externalities |
Multiproduct enterprise | Economies of scope.

INTRODUCCIÓN
La preocupación por el medio ambiente surge en los años setenta
y se cristaliza hacia 1972 con la creación del Proyecto de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). En particular, la
problemática vinculada a la gestión integral de los residuos sólidos
está siendo considerada en muchos países del mundo; en Argentina,
este tema cobra relevancia recién en la década de 1990. La Agencia
Europea de Medio Ambiente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (Cepal) han elaborado numerosos
informes vinculados a este tema (AEMA, 2015; OCDE, 2001; Cepal,
2013). A modo de ejemplo, cabe destacar que España posee un Plan
Nacional Integral de Residuos 2008-2015 (PNIR), en el marco de la
producción y consumo sustentable y residuos agrarios. Por otra
parte, el proyecto TRAMA (Solé y Flotats, 2004), también de origen
español, tiene como objetivo diseñar, validar y difundir sistemas
de gestión medioambiental orientados al modelo de ecogestión y
auditorías específicas para las actividades agroalimentarias.
La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación Argentina ha promulgado para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las distintas provincias la normativa concerniente al
tratamiento de los residuos sólidos urbanos, peligrosos, biocontaminantes, líquidos residuales, PCB’s (poly chlorinated biphenyls o bifenilos policlorados), derivados de agroquímicos y radioactivos. Por
otro lado, en la actualidad existen leyes nacionales que establecen
como requisito que uno de los servicios adicionales que deberían
contratar las empresas es la realización de estudios y evaluaciones
de impacto ambiental; entre ellas, cabe mencionar la Ley General
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�TRATAMIENTO DE RESIDUOS ORGÁNICOS Y GENERACIÓN DE BIOENERGÍA

5

del Ambiente 25,675/2002 (Art. 8, Inc. 2 y 5).
Los procesos productivos, ya sean de origen agropecuario o
industrial, así como también las actividades que realizan los seres
humanos en la vida diaria, conllevan a la generación de una gran
cantidad de residuos, cuyo tratamiento es menester para disminuir
los niveles de contaminación y reducir de esta forma el impacto
negativo causado al medio ambiente. En particular, las producciones agropecuarias de origen animal y de carácter intensivo (tales
como los feedlots,1 tambos, criaderos de aves, cerdos y conejos) dan
origen a una gran cantidad de excretas diarias, las cuales causan
impactos negativos significativos al medio ambiente, si es que no
se realiza un tratamiento previo (Pordomingo, 2014; Saunois, Jackson, Bousquet et al., 2016; Rearte y Pordomingo, 2014). Por otra
parte, tal tratamiento implicaría una mejora en los indicadores de
productividad y rentabilidad del establecimiento agropecuario,
otorgando la posibilidad de generar biogás y biol (que es un fertilizante natural apto para los cultivos), por medio del proceso de
digestión anaeróbica (Flotats, 2010).
El objetivo de este trabajo consiste en plantear un modelo teórico en el que las externalidades negativas de la producción —en
este caso particular, aquellas vinculadas a la producción intensiva
de carne vacuna— puedan ser morigeradas por una firma que se
reconvierta a multiproductora, logrando captar economías de alcance (Panzar y Willig, 1981). De esta forma, las empresas, al realizar un adecuado tratamiento de los residuos orgánicos agropecuarios, lograrían resolver esta problemática y podrían captar los
beneficios económicos que ello conlleva, asociados a la reducción
de costos, por un lado (aprovechamiento del biogás en el establecimiento y reducción de emisiones de gases de efecto invernadero),
y a un incremento en los ingresos generado por la venta de biogás y biol, por el otro. El método de trabajo empleado consistió en
realizar una revisión bibliográfica teórica para poner en consideración la relevancia del tema; posteriormente se esbozó un modelo teórico cuya formulación pretende realizar un aporte diferente
en cuanto al actual tratamiento de las externalidades negativas en
la producción. Finalmente, se abordaron cuestiones referidas a la
realidad práctica de esta problemática, incluyendo un análisis del
1 El feedlot es un sistema de producción intensiva de carne, en el que el ganado se encuentra estabulado.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�6

GABRIELA CRISTIANO | MAXIMILIANO MIRANDA҃ZANETTI

marco normativo actual vinculado a las energías renovables, entre
ellas, el biogás.
1. MARCO TEÓRICO DE REFERENCIA
En este apartado se expondrán los lineamientos más importantes
que vinculan la problemática ambiental y la economía. Los estudios de índole económica sobre los recursos naturales y el medio
ambiente, los cuales han cobrado importancia en los últimos tiempos, suelen considerar tres ejes relevantes al momento de efectuar
un análisis en relación a los mismos: la contaminación ambiental,
la extracción de recursos —sean renovables o no— y la valoración
ambiental (Aguilera Klink y Alcántara, 2011). En este sentido, cabe
preguntarse qué se entiende por medio ambiente. El medio ambiente
constituye ese espacio dual en el que los individuos realizan todas
sus actividades productivas, y toman de él los recursos necesarios
para transformarlos en productos finales con mayor o menor grado de valor agregado. Pero, por otra parte, ese mismo ambiente es
el que recibe todos los residuos que generan tanto los productores
como los consumidores. Surge entonces la economía ambiental, la
cual tiene sus raíces en la teoría neoclásica. Dos de los temas centrales de la economía ambiental son el tratamiento de las externalidades (en el que se analiza la valoración monetaria de los beneficios
y costos ambientales) y el estudio relacionado a la problemática del
agotamiento de los recursos no renovables vinculado a la cuestión
de la asignación óptima intergeneracional (Aguilera Klink y Alcántara, 2011).
El problema de los efectos externos o externalidades surge
cuando el sistema de precios no funciona eficientemente y deja de
transmitir la suficiente información tanto a los productores como
a los consumidores; a veces, suele suceder que los precios de mercado no manifiestan completamente los costos (o beneficios) asociados a las actividades que realizan los productores o consumidores, y aparecen lo que se da en llamar las fallas de mercado. Es posible
decir entonces que existe una externalidad cuando una determinada actividad, ya sea de producción o de consumo, produce un
efecto indirecto sobre otras actividades de producción o consumo
que no se refleja directamente en el sistema de precios de mercado.
Estos precios aparecen distorsionados, ya que no incluyen todos
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�TRATAMIENTO DE RESIDUOS ORGÁNICOS Y GENERACIÓN DE BIOENERGÍA

7

los costos o beneficios reales para la sociedad, lo que conduce a
una asignación de recursos y una toma de decisión inadecuadas
(Mas-Colell, Whinston y Green, 1995). El término acuñado como
externalidad hace referencia al efecto provocado en otros agentes (ya
sean efectos positivos o negativos) que son externos al mercado; en
ese sentido, cabe mencionar que en estos casos ninguna de las partes paga ni recibe compensación alguna. Cuando existen externalidades, el interés de la sociedad va más allá del resultado que produzca el mercado, y no tiene que ver exclusivamente con las partes
compradora y vendedora, ya que se consideran a otros agentes que
también terminan siendo beneficiados o perjudicados. Es por esto
que el equilibrio del mercado resulta ineficiente. En presencia de
externalidades, el mercado falla y se genera una pérdida de bienestar porque se tiende a producir en una mayor o menor cuantía de
lo que resultaría óptimo (Mas-Colell et al., 1995).
Varios son los ejemplos que se citan para mostrar estos efectos, particularmente aquellos negativos relacionados a la producción. Uno de los más comunes hace referencia a una firma que
vierte sus residuos en un río, lo cual hace que ese lugar ya no sea
apto para realizar una actividad pesquera o de esparcimiento. Este
análisis se complejiza si se considera que allí hay viviendas, las cuales pueden ser ocupadas por propietarios o arrendatarios, y en este
caso se incorporarían las externalidades de consumo. El hecho de
que el río tenga aguas contaminadas afectaría la calidad de vida de
sus habitantes y, en términos de la renta percibida por los propietarios, ésta disminuiría a raíz de las malas condiciones medioambientales del entorno. Las externalidades ambientales se originan a
raíz del deterioro o del mal uso de los recursos naturales. La causa
de ello radica en “una inadecuada delimitación de los derechos de
propiedad y en la ausencia de un marco institucional que permita la compensación por externalidades, otorgando incentivos a los
agentes económicos, para alcanzar un óptimo uso de los recursos”
(Vázquez Manzanares, 2014).
Arthur Pigou es considerado el precursor de la Economía del
Bienestar y el principal pionero del movimiento ecologista. Distinguió los costos privados de los sociales, así como también los
beneficios privados y sociales, planteando el problema de las externalidades desde una óptica unilateral; esto implica que un agente
—productor o consumidor— causa un perjuicio o beneficio a otro,
y por esta razón debe ser compensado o penalizado. El actor capaTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�8

GABRIELA CRISTIANO | MAXIMILIANO MIRANDA҃ZANETTI

citado para resolver estas externalidades, según Pigou, es el Estado, el cual (dado un determinado marco legal), a través del otorgamiento de impuestos o de subsidios, puede prohibir/disminuir o
incentivar la producción o el consumo de los bienes en cuestión. A
modo de ejemplo, cabe mencionar que el Estado podría sancionar
a una empresa que contamina por medio de la aplicación de un
impuesto, obligándola de algún modo a internalizar esa externalidad negativa. Estos impuestos que permiten corregir esos efectos
negativos se conocen como impuestos piguvianos. Ésta sería una
forma de incluir, mediante el impuesto, el costo externo provocado
a la sociedad en la función de costo (privado) que posee la firma.
Por otro lado, Pigou también plantea la posibilidad de mitigar los
efectos externos por medio de acuerdos voluntarios celebrados entre las partes, los cuales no generarían ningún costo de transacción.
Ambas medidas propuestas no necesariamente eliminarían por
completo la externalidad (sí podría hablarse de un nivel óptimo de
producción); por otra parte, habría que plantearse que, si se anulase por completo ese efecto externo (contaminación), no existiría
la producción de ese bien, razón por la cual habría que analizar a
posteriori qué tan beneficiosa es esta nueva situación para la sociedad
en su conjunto (Pigou, en Aguilera Klink y Alcántara, 2011).
En la gráfica 1, la curva CM (costo marginal) representa la curva de oferta de una determinada actividad industrial que genera
un efecto externo negativo. El costo externo marginal (CEM) es la
sumatoria del costo marginal de todas las personas afectadas, correspondiente a cada nivel de producción. La curva CSM representa
el costo social marginal, y es la suma del costo marginal privado de
producción y el costo externo marginal.
Como puede observarse, el nivel de producción de la industria
es (P1; Q1), donde se igualan la oferta (S) o costo marginal privado
(CM) con la demanda (D) o beneficio marginal. Sin embargo, cada
unidad de producción genera cierta cantidad de residuos, provocando efectos externos negativos. Éste es un nivel de producción
ineficiente. El precio de mercado (P1) es demasiado bajo, y sólo refleja el costo marginal privado de producción de las empresas (CM),
pero no el costo social marginal (CSM).
La otra aproximación general a las posibles soluciones al problema de las externalidades se deriva de la propuesta general enunciada por Ronald Coase, popularizada posteriormente por George
Stigler bajo el nombre de Teorema de Coase, la cual postula que
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�TRATAMIENTO DE RESIDUOS ORGÁNICOS Y GENERACIÓN DE BIOENERGÍA

9

siempre será posible obtener —bajo ciertas circunstancias—, a través de la negociación, un equilibrio óptimo entre las necesidades
de la sociedad y las inevitables externalidades que se generan en la
producción —consumo—, indispensables para satisfacerlas. Coase
avanza en el análisis y, a diferencia a Pigou, considera que el problema de las externalidades puede llegar a ser un problema recíproco, donde ambas partes estén involucradas (Coase, en Aguilera
Klink y Alcántara, 2011).
GRÁFICA 1
Externalidad negaঞva en la producción.

p
CSM

S-CM

CEM

D

Q*

Q1

Producción de la industria

Fuente: Pindyck, Rubinfeld y Beker, 2000.

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�10

GABRIELA CRISTIANO | MAXIMILIANO MIRANDA҃ZANETTI

2. EL MODELO DE LA EMPRESA MULTIPRODUCTO.
LA INCORPORACIÓN DE EXTERNALIDES NEGATIVAS
En el mundo moderno, muchas empresas producen más de un
producto. La mayoría de las veces éstos se encuentran relacionados
entre sí, pero en otras ocasiones no están vinculados físicamente.
Sin embargo, en ambos casos, es muy probable que la empresa tenga ventajas de producción o de costos cuando produce más de un
producto. Estas ventajas podrían deberse a la utilización conjunta
de factores o instalaciones productivas, a programas conjuntos de
marketing o al ahorro de costos por poseer una administración común. En algunos casos, la producción de un producto genera inevitablemente un subproducto que tiene un valor económico para
la empresa.
Dada la situación anterior, es posible que la empresa tenga
economías de alcance. Se dice que existen economías de alcance cuando la producción conjunta de una única empresa es mayor que
la producción que podrían obtener dos empresas diferentes que
produjeran cada una un único producto, con factores productivos
similares distribuidos entre las empresas (Panzar y Willig, 1981).
Si ocurriese lo contrario, existen deseconomías de alcance. Cabe
aclarar que no existe una relación directa entre los conceptos economías de alcance y economías de escala. Podría darse la situación en que
se produjeran únicamente dos productos, y para ello se necesita
una pequeña escala; entonces, se tendrían economías de alcance y
deseconomías de escala.
Las economías de alcance se relacionan con los costos de producción. Si efectivamente existieran economías de alcance en una
firma, a la empresa le costaría menos producir dos productos que
lo que le costaría a dos empresas diferentes producir cada una un
solo producto. La siguiente ecuación (1) indica el grado de economías de alcance que mide este ahorro en costos:
(1) EA

= C(X1)+C(X2)-C(Xi,X2)
C(X1,X2)

Cuando existen economías de alcance, EA &gt; 0, dado que C (X1, X2 ) &lt; C
(X1 ) + C (X2 ). Cuando hay deseconomías de alcance, EA &lt; 0. Generalizando, puede decirse que, cuanto mayor es el valor de EA, mayores
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�TRATAMIENTO DE RESIDUOS ORGÁNICOS Y GENERACIÓN DE BIOENERGÍA

11

son las economías de alcance.
Ante este planteo, la firma debe decidir qué cantidad debe
producir de cada producto. En este caso, podría decirse que se
está frente a una función de producción de coeficientes fijos. Esto
significa que existe una relación fija entre la cantidad del producto principal a producirse y las cantidades de subproductos que
pueden obtenerse a partir del proceso productivo conjunto. Una
forma de poder analizar esta situación es a través de las curvas de
transformación del producto. Cada una de ellas indica las distintas
combinaciones de productos que pueden obtenerse a partir de una
determinada dotación de recursos. Particularmente, esta curva tiene pendiente negativa, ya que, si la empresa desea obtener una mayor cantidad de un producto (X), necesariamente deberá renunciar
a alguna cantidad a producir del otro (Y). Por otro lado, las curvas
de transformación son cóncavas hacia el origen debido a que la
producción conjunta generalmente tiene ventajas que permiten a
una firma producir una mayor cantidad de ambos productos con
la misma cantidad de recursos que dos firmas que produjeran cada
producto por separado. Estas ventajas de producción implican la
utilización conjunta de los factores (Panzar y Willig, 1981).
En el presente caso, se propone estudiar formalmente el proceso productivo y sus alternativas de la siguiente forma: en primer
término, se realiza la descripción formal del proceso monoproductivo, que caracteriza la situación tradicional de los establecimientos que sufren la problemática vinculada a la acumulación de
residuos. En segundo lugar, se describe la formalización correspondiente al proceso multiproductivo, en el que se plantea la posibilidad de incrementar el beneficio de los subproductos asociados
al recupero económico de los residuos que producen las citadas
externalidades.
I. Proceso monoproducঞvo
Función de producción
El proceso monoproductivo está caracterizado por la siguiente
función de producción:

f G:( Y G ,Y E)↦( X G ,e )
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�12

GABRIELA CRISTIANO | MAXIMILIANO MIRANDA҃ZANETTI

donde los vectores YG y YE indican insumos centrales y sucedáneos
al proceso productivo, respectivamente (por ejemplo, YE podría contener residuos que, si bien no entran de modo directo dentro del
proceso productivo, generan un costo directo —en términos de remoción y tratamiento— dentro de la función de beneficio). Por otro
lado, el producto final XG es generado conjuntamente con un vector
de elementos de descarte e que generan una externalidad hacia la
sociedad.
Objeࢼvo del productor
Si se considera que el productor tiene como guía de decisión el
planteo de intentar lograr el más favorable resultado económico,
es posible interpretar formalmente su accionar mediante la política de maximización del beneficio, bajo la que el agente intentará
asignar los recursos y procesos de producción de forma tal que se
obtenga el máximo beneficio, considerando las restricciones del
caso.
Este comportamiento se describe mediante el siguiente proceso de optimización:
max B = max PX ⋅ XG — rY ⋅ YG — rY ⋅ YE
G

G

E

considerando la función de producción fG y los niveles de precios
dados por PXG y los vectores rYG y ryE . Se recuerda que el factor de
externalidad no entra directamente en la función de optimización
del productor, aunque sí debería ser considerado desde el enfoque
del bienestar de la sociedad en su conjunto.
Si se asume que el agente elige la mejor alternativa, es posible
hallar la oferta de producto final
y las demandas derivadas de insumos YG (⋅),YE (⋅). Nótese que en este último caso se
estaría hablando de forma más específica de un desecho que implica costos para el agente, más que propiamente una demanda pura
de un insumo, como ya se ha explicado más arriba. Si bien desde
un punto de vista general se puede describir la oferta de producto y
las demandas derivadas de forma independiente, en la práctica, en
muchas aplicaciones económicas éstas están altamente relacionadas, y no es absurdo pensar que gran parte de los procesos productivos está caracterizada por relaciones de coeficientes constantes o
fijos (por ejemplo, piénsese en la cantidad de excretas diarias geneTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�TRATAMIENTO DE RESIDUOS ORGÁNICOS Y GENERACIÓN DE BIOENERGÍA

13

radas por un bovino promedio, las raciones diarias para alimentación animal, los rindes por hectárea con base en una determinada
cantidad de agroquímicos, entre otros tantos ejemplos).
Una vez incorporada la información parcial correspondiente
a las demandas derivadas, es viable expresar el objetivo a maximizar como:
max B = max PX XG — CVG (XG ) — CF — CVE (XG )
G

donde CF denota el costo fijo de la producción. Los costos variables contemplan, por un lado, el costo variable asociado a los insumos directos [CVG (XG )], y por otro, el costo variable asociado a los
costos sucedáneos de eliminación de residuos dados por CVE (XG ).
Decisión marginal
La condición de primer orden que indica al productor la cantidad
óptima de producto que debe producir para obtener el máximo
beneficio posible está dada por:

PX — CMg(XG ) = 0
G

en la que CMg(XG ) = CVI’ (XG ) + CVE’ (XG ) indica el incremento en
el costo (directo e indirecto) producido por la unidad marginal.
De esta ecuación surge XG *, el nivel de producto que maximiza el
1
monto de ganancias en la empresa monoproductora.
Nivel de beneficio
Si bien la condición marginal indica al productor la mejor opción
de producción si perdura en el negocio, el margen de beneficio
resalta en importancia en primer término para conocer si efectivamente conviene la permanencia en el negocio (si los beneficios
dados por PX XG* — CVG(XG * ) — CF — CVE(XG * ) son positivos, desG 1
1
1
contado todo costo de oportunidad), y en segundo término, para
analizar la conveniencia de otro régimen comparativo, como se
verá más adelante.
Llamaremos
al monto máximo de beneficio obtenido en la actividad monoproducto.
Costo social
Si bien la elección de producción se centra en la visión económica
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�14

GABRIELA CRISTIANO | MAXIMILIANO MIRANDA҃ZANETTI

percibida por el productor (por ende, en su beneficio percibido), se
hace notar que la actividad productiva genera en términos sociales
un término de costos asociados al monto de elementos e, que a su
vez generan una externalidad negativa (en términos de contaminación, emisión de gases de efecto invernadero, etc.), que no son directamente observados en el balance de la actividad productiva. El
término correspondiente puede expresarse como Ce(e(XG * )), que
1
depende del nivel de producción elegido.
II. Proceso mulঞproducঞvo
Si se supone que el proceso cuenta con la posibilidad de lograr la
producción de productos adicionales al primario, obtenidos por la
reconversión de los residuos que causan la externalidad, en tal caso
se puede asumir un proceso productivo multiproducto.
Función de producción
La función de producción característica en este caso está dada por:

fG ,S :YG ↦ (XG , XS )
donde el vector YG indica magnitudes de insumos centrales para la
producción primaria; por otro lado, el producto final XG es complementado por un vector de subproductos XS , obtenidos mediante un
proceso conjunto de reaprovechamiento de los residuos generados que tiene un rédito económico.2 Se puede pensar en el proceso
principal intermedio auxiliar gG ,S : YS ↦ (XG ,e) que genera producto
principal y residuos, y un proceso de reaprovechamiento de los residuos que los emplea para producir subproductos de rédito económico. Si la función hG ,S : (XG ,e)↦(XG ,XS ) condensa el resultado
conjunto de la actividad principal y la reutilización marcada, entonces fG ,S (YG ) = hG ,S (gG ,S (YG )) sintetiza los dos procesos en una
única función de producción.

2 Por simplicidad y claridad, se supone aquí que todos los residuos que causan externalidad
[e] son reciclados, por lo que la externalidad desaparece completamente. La variante general
sería considerar un proceso fG ,S : YG ↦ (XG , XS ,eRES), donde eRES es el monto residual final no aprovechado que seguiría causando externalidad (en un esperado menor nivel).
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�TRATAMIENTO DE RESIDUOS ORGÁNICOS Y GENERACIÓN DE BIOENERGÍA

15

Objeࢼvo del productor
Nuevamente, es posible formalizar el accionar del agente que busca el máximo rédito posible mediante la maximización del beneficio derivado de la multiproducción:
max B = max PX XG + PS ⋅ XS — rY ⋅ YG — CR (XS )
G

G

donde se considera el costo productivo de la reutilización de los
residuos e para la producción de los subproductos XS . Si bien la
formulación del beneficio parece depender de más de una variable de elección, se recuerda que existe una relación directa entre
las variables XG , e y XS , vinculadas por una restricción productiva
(como se explicara arriba, las funciones gG ,S y hG ,S implican una relación entre XG , e y XS ). En el caso más simple, esta relación podrá
tomar la forma de coeficientes fijos. En definitiva, el mejor resultado económico dependerá en exclusiva de una única decisión. Ésta
queda más directamente representada si es expresada en función
de la variable productiva principal XG . Denotamos por (XG ) la variable vectorial que relaciona los montos de subproductos con la
producción principal, y por xS' (XG ), el vector de derivadas parciales respectivas con respecto a XG .
Hallada la oferta de producto final
, pueden
hallarse luego la oferta de subproductos XS , las demandas derivadas
de insumos YG y el vector de residuos e que se producirán por el
proceso principal y que deben reciclarse para la obtención de los
correspondientes subproductos.
Una vez incorporada la información parcial correspondiente
a las demandas derivadas, sería viable expresar el objetivo a maximizar como:

donde CFG ,S denota el costo fijo de esta producción.
Decisión marginal
La condición de primer orden que indica al productor la cantidad
óptima de producto que debe producir para obtener el mejor rédito posible está dada por:

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�16

GABRIELA CRISTIANO | MAXIMILIANO MIRANDA҃ZANETTI

en la que
indica el incremento
en el costo producido por la unidad marginal, tanto en gasto por
mayor necesidad de insumos, como por los costos de reciclado adiel nivel de producto que maxicional. De esta ecuación surge
miza el nivel de beneficio de la empresa multiproductora.
surge del balance entre el ingreso marginal
Nótese que
y el coste marginal relativo al incremento de una unidad principal de producción; estos ingresos y costos contemplan los ingresos por venta o aprovechamiento de los pertinentes subproductos
aprovechados, y los costos correspondientes a la obtención de tales sucedáneos. Dado el carácter de proceso secundario que posee
el reaprovechamiento de los desechos, es probable que los citados
efectos, aunque importantes a nivel, no afecten en gran medida el
balance marginal, por lo que, en tal caso,
no diferiría sustancialmente de
.
Nivel de beneficio
El nivel de beneficio obtenido en el proceso multiproductivo se denota por
.
Economías de alcance
Si (como es de esperar)
, esto indica que existen beneficios
económicos provenientes del proceso de reutilización de los residuos; esto es, las economías de alcance permiten que la producción
conjunta de los productos
y
sea económicamente rentable,
en especial al trocar los gastos de eliminación de residuos en costos
de la reutilización que se netean con los beneficios adicionales de la
venta o utilización de los subproductos reaprovechados .
Costo social
Desde el punto de vista social, el pasaje de producción simple a
la multiproducción acarrea la disminución del costo social de la
externalidad (beneficio de la sociedad en su conjunto no percibido por el agente). Bajo el supuesto de que aquí se reutiliza todo el
residuo de la producción, esta disminución de costo está dada por
.
El modelo indica que, en la medida en que existen economías
de escala, o la posibilidad económica de efectuar un aprovechamiento económico de residuos ganaderos, existe un incentivo
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�TRATAMIENTO DE RESIDUOS ORGÁNICOS Y GENERACIÓN DE BIOENERGÍA

17

para que los productores efectúen una reutilización de los desechos, obteniéndose una solución a la problemática de la externalidad generada, que, contrariamente a los resultados habituales de
la teoría, apuntaría en el presente caso a un remedio privado a la
problemática de la externalidad, por la vía del aprovechamiento de
las economías de escala productivas. La efectividad de tal solución
depende de diversas condiciones. A tal efecto, cabe mencionar que
sería deseable contar con el accionar conjunto de diversos actores
sociales; es decir, sector productivo, organismos científico-tecnológicos y el Estado. Este último podría fomentar este tipo de actividades conducentes a disminuir los impactos nocivos al medio
ambiente a través de políticas de fomento y promoción, en las que
se contemplen líneas de financiamiento que promuevan el uso de
bioenergías, entre otras, tendentes a lograr sinergias regionales.
3. LA PROBLEMÁTICA DE LOS RESIDUOS ORGÁNICOS
AGROPECUARIOS: UNA OPORTUNIDAD PARA AGREGAR VALOR
Dentro de la amplia gama de residuos que se originan en las distintas actividades productivas, se encuentran los residuos orgánicos agropecuarios, los cuales son generados en las explotaciones
agrícolas, ganaderas y silvícolas, entre otras. Generalmente, estos
residuos son empleados en los mismos establecimientos en los que
se producen, siendo en muchos casos material que se destina a los
suelos en forma de abono o a la alimentación animal.
Las producciones agropecuarias de origen animal y de carácter intensivo (tales como los feedlots, tambos, criaderos de aves, cerdos y conejos) dan origen a una gran cantidad de excretas diarias
que causan impactos negativos significativos al medio ambiente,
si es que no se realiza un tratamiento adecuado. Según un informe publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO) en 2006, se afirma que la actividad ganadera, a través de las excretas, genera más gases de efecto
invernadero que el sector transporte, medidos en su equivalente en
dióxido de carbono (CO2). Por otra parte, el tratamiento del estiércol implicaría una mejora en los indicadores de productividad y
rentabilidad del establecimiento agropecuario, otorgando la posibilidad de generar biogás y biol (que es un fertilizante natural apto
para los cultivos) por medio del proceso de digestión anaeróbica.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�18

GABRIELA CRISTIANO | MAXIMILIANO MIRANDA҃ZANETTI

El Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (Intergovernmental Panel for Climate Change, IPCC) afirma que el sector de la agricultura, la silvicultura y otros sectores que hacen uso
de la tierra son los responsables de un cuarto de las emisiones de
gases de efecto invernadero en el mundo, en concordancia con lo
confirmado por la FAO. En particular, las emisiones provenientes
del estiércol aumentaron en 1.1% en promedio entre 1961 y 2010.
Al mismo tiempo, las emisiones provenientes del uso de fertilizantes sintéticos aumentaron un 3.9% en promedio entre 1961 y 2010
a nivel internacional. El 70% de estas emisiones es explicado por
los países en desarrollo, y el 80%, por las emisiones provenientes
del estiércol bovino (Smith, Bustamante, Ahammad et al., 2014).
En el caso de Argentina, el sector de la agricultura y la ganadería generó el 28% del total de las emisiones de gases de efecto
invernadero en el año 2012 (Secretaría de Ambiente y Desarrollo
Sustentable de la Nación, 2015). Durante los últimos años, la expansión de la agricultura ha opacado el crecimiento de la actividad
ganadera. Esto se debió, por un lado, a los elevados precios internacionales de los granos, que incentivaron incrementar la superficie implantada, y, por otro, al paulatino deterioro que enfrentaba el
sector ganadero en términos de bajos precios, sequía y pérdida de
stock. Esto conllevó a la reducción del número de hectáreas destinadas a la ganadería, extendiéndose la modalidad ganadera productiva de tipo intensivo, como los feedlots. Dada esta nueva situación, los
establecimientos se encontraron ante la problemática vinculada al
elevado volumen de estiércol que se generaba diariamente. Muchos de ellos hallaron una alternativa válida para darles un destino
a las deposiciones bovinas, la cual no sólo contribuyó a solucionar
el problema de base. Mediante el tratamiento de las mismas en los
biodigestores, se logró disminuir los efectos negativos provocados
por las emisiones de metano y dióxido de carbono al medio ambiente, así como también obtener biogás y biol, que es un fertilizante sin efectos residuales.
En los últimos tiempos, el número de establecimientos con
feedlots que cuentan con biodigestores ha ido en aumento. Según
el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA, 2014), se
estima que la cantidad de residuos que se generan en todas las cadenas productivas del país asciende a 148 millones de toneladas
anuales, que podrían ser reutilizadas para producir fertilizantes y
electricidad. De esta forma, los desechos se convierten en insumos
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�TRATAMIENTO DE RESIDUOS ORGÁNICOS Y GENERACIÓN DE BIOENERGÍA

19

estratégicos, dando paso a una nueva configuración productiva
que conserva el medio ambiente, en la que cobran importancia las
actividades de generación de energías renovables a partir de la utilización de este tipo de biomasa.
El biogás es el producto de la digestión anaeróbica de la biomasa orgánica. Está constituido por una mezcla de metano (CH4),
en una proporción que fluctúa entre un 50 y un 70%, y dióxido de
carbono, que contiene pequeñas proporciones de otros gases, tales
como hidrógeno, nitrógeno y sulfuro de hidrógeno (Tobares, 2013).
Los residuos que se pueden utilizar para producir biogás son: los
residuos ganaderos y de granjas, purines de cerdo y vaca, estiércoles,
gallinaza; los residuos agrícolas, los restos de cultivos de consumo,
los residuos de materias primas descartados por la industria alimentaria, tales como los provenientes de industrias lácteas, cerveceras,
conserveras, azucareras, mataderos; los residuos pesqueros; los lodos de depuradora; los residuos de plantas de biocombustibles, tales
como la glicerina; la Fracción Orgánica de Residuos Sólidos Urbanos (FORSU) y el biogás de vertedero (Tobares, 2013).
Por otro lado, el biol, que surge como subproducto de la generación de biogás, es un excelente biofertilizante que, en comparación al efluente sin tratar, es más inocuo, contamina mucho
menos el ambiente con olores desagradables y sus nutrientes están
disponibles de una manera más asimilable y aprovechable por las
plantas, hecho que le permitiría sustituir en parte a los fertilizantes
químicos (Bragachini, Mathier y Méndez, 2014).
4. LA IMPORTANCIA DE LA BIOENERGÍA:
EL CASO PARTICULAR DEL BIOGÁS
Las fuentes renovables de energía están adquiriendo desde hace
unos años un papel cada vez más relevante en la agenda pública
del mundo y, en particular, de Argentina. Los factores que explican
esta tendencia son, por un lado, la preocupación por aumentar la
oferta interna de energía, es decir, por la seguridad energética y el
autoabastecimiento, y por otro lado, la necesidad de mitigar los
efectos del cambio climático, reduciendo las emisiones de gases de
efecto invernadero.
En este contexto, la incorporación de la bioenergía en la matriz energética nacional adquiere especial relevancia. Dentro de
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�20

GABRIELA CRISTIANO | MAXIMILIANO MIRANDA҃ZANETTI

estas fuentes energéticas, las que más desarrollo han tenido en el
país son el biodiésel, elaborado a partir de la soja, y el bioetanol,
elaborado a partir de la caña de azúcar. Se han introducido en la
oferta interna de fuentes secundarias en el año 2010, con una participación de 0.76%. En el año 2014, dicha participación aumentó
a 1.65%.
Argentina ya se está poniendo en marcha para producir biogás, dado que se caracteriza por poseer un sector agropecuario/
agroindustrial fuerte; estas actividades generan una gran cantidad
y diversidad de residuos y subproductos que pueden constituirse en
insumos de otros nuevos productos (Gruber, Hilbert y Sheimberg,
2010). El potencial que poseen los residuos ganaderos para generar
biogás por sí solos no es alto, ya que éstos contienen demasiado
nitrógeno y, además, porque son excesivamente líquidos; sin embargo, es posible incrementar su eficiencia mediante el proceso de
codigestión, en el que intervienen otro tipo de residuos (Tobares,
2013). Según el Informe del Relevamiento de Proyectos Bioenergéticos en Argentina, el principal motor para la implementación de
los proyectos que incluyen producción de biogás está vinculado al
hecho de dar solución a la generación de residuos (Grassi, 2012).
Para generar el biogás a partir de la digestión anaeróbica de
los residuos mencionados, se debe emplear un biodigestor. El mismo consta de un contenedor cerrado, hermético e impermeable,
denominado reactor. En él se deposita el material orgánico a fermentar con un cierto porcentaje de agua (Cristiano, 2016). El estiércol debe ser recolectado e introducido en los digestores con el
menor contenido de carga inorgánica posible, como por ejemplo
tierra u otro contaminante. En consecuencia, para el uso de los
biodigestores son preferibles los sistemas intensivos de producción animal, tales como el feedlot con corrales de concreto (Bragachini et al., 2014).
Los biodigestores pueden funcionar con un único sustrato o
con la combinación de distintos sustratos. En este último caso, el
proceso se conoce como codigestión. Por ejemplo, el proceso de
digestión anaeróbica en base a silaje de maíz no funciona correctamente, dado que no se generan las condiciones ideales para la degradación por parte de las bacterias. En cambio, si se agregan otros
elementos que reduzcan el porcentaje de sólidos y aporten inóculo
de bacterias, como por ejemplo estiércol, mejora la capacidad de
producción de biogás (Mathier, Bragachini, Méndez et al., s.f.).
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�TRATAMIENTO DE RESIDUOS ORGÁNICOS Y GENERACIÓN DE BIOENERGÍA

21

La producción de biogás y de su subproducto —el biol o biofertilizante— a partir de estiércol surge como una oportunidad
para mejorar el desarrollo económico en el sector agropecuario.
Además de reducir el impacto ambiental, la generación de biogás
contribuiría con el desarrollo del sector; por un lado, aumentando
el valor agregado en las cadenas productivas del sector por medio
del tratamiento del estiércol, lo cual da origen a nuevos productos;
por otro lado, los establecimientos agropecuarios podrían contar
con el biogás, ya que en muchas actividades ganaderas existen etapas de la producción que requieren de combustibles fósiles para
generar calor y controlar ciertos procesos industriales, con lo cual
se podría reemplazar dichas fuentes energéticas por este biocombustible.
El biogás puede ser empleado en el proceso productivo de los
establecimientos agropecuarios; a diferencia de otras fuentes renovables de energía (tales como la energía eólica y solar), el biogás
puede generar electricidad durante las 24 horas del día (Gruber
et al., 2010). Además, el uso del biol incorpora un valor ecológico
a los productos y permite aumentar los ingresos y la producción
agropecuaria entre un 30 y un 50%, lo que repercute directamente
en los ingresos obtenidos por las familias productoras (Martí Herrero, 2013).
La otra razón por la que el biogás puede contribuir con el
grado de desarrollo del sector es porque permite expandir los servicios energéticos de las comunidades rurales, y de esta manera
se promovería el desarrollo rural. La biomasa tradicional, la leña,
sigue siendo una fuente energética con alta participación en el consumo energético de la población rural (IAE, 2012). El uso de estas
fuentes energéticas de baja calidad y de artefactos ineficientes para
la cocción y la calefacción implica altos niveles de contaminación
y serios problemas de salud para la población. Los sistemas eficientes de bioenergía —en particular, las estufas que funcionan con
biogás— implican múltiples beneficios, tales como la reducción de
la presión sobre la forestación y la biodiversidad, la disminución
de las enfermedades relacionadas con la inhalación de humo, la reducción del trabajo forzoso de recolectar leña, el ahorro de dinero
que hubiese sido utilizado para comprar combustibles, entre otros
(Smith et al., 2014).
Por otro lado, resulta interesante analizar la evolución del
consumo de gas licuado en el sector agropecuario; si bien no ha
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�22

GABRIELA CRISTIANO | MAXIMILIANO MIRANDA҃ZANETTI

sido tradicionalmente el combustible que mayor participación ha
tenido en el consumo, se ha observado una tendencia creciente en
su demanda durante los últimos años. En este sentido, podría pensarse en el biogás como un combustible alternativo para sustituir
al gas licuado. En efecto, el biogás, mediante una serie de procesos de acondicionado, puede ser transformado en biometano, que
puede utilizarse en las redes de gas natural con usos similares al
GNC, o como combustible de motores para generar energía eléctrica; mediante la refrigeración del mismo y aprovechando el calor
de los gases de escape (cogeneración), se puede utilizar esta energía
térmica (agua caliente) para calefacción u otros usos industriales
(Bragachini et al., 2014). Esto sucede porque el biogás no es absolutamente puro, ya que contiene partículas y trazas de otros gases.
La purificación del biogás es importante porque permite aumentar
el poder calorífico del mismo y cumplir con los requerimientos de
algunas aplicaciones de gas, tales como motores, calderas, celdas
de combustible, vehículos, etc. (Minenergía, PNUD, FAO y GEF, 2011).
5. POLÍTICAS PÚBLICAS
PARA LA PROMOCIÓN DE LAS BIOENERGÍAS
En Argentina, los mecanismos de promoción de la bioenergía se
iniciaron en el año 2001. Sin embargo, los primeros impulsos estaban orientados específicamente a la producción de biodiésel y
bioetanol (Decreto 1396/2001, Resolución 1156/2004).
Recién en el año 2006, se incluyó al biogás en los marcos de
promoción de los biocombustibles a través de la Ley 26,093 del
Régimen de Regulación y Promoción para la Producción y Uso
Sustentables de Biocombustibles, reglamentada en el año 2007
por el Decreto 109/2007 (Flexor, Martins Kato y Recalde, 2012).
La ley establece que la Secretaría de Energía, actualmente llamada
Ministerio de Energía y Minería, será la autoridad de aplicación.
Además, dicho organismo tendrá la facultad de fijar las normas de
calidad y seguridad, de establecer y llevar un registro de productores y comercializadores, y de aprobar proyectos que puedan ser
favorecidos por el régimen promocional. Al mismo tiempo, se crea
un régimen especial que favorece a los proyectos de producción de
biocombustibles orientados al mercado interno (Chidiak y Stanley,
2009).
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�TRATAMIENTO DE RESIDUOS ORGÁNICOS Y GENERACIÓN DE BIOENERGÍA

23

Asimismo, se creó la Comisión Nacional Asesora para la Promoción de la Producción y Uso Sustentables de los Biocombustibles para que asista a la autoridad de aplicación (Flexor et al., 2012).
En el mismo año se aprobó la Ley 26,190 del Régimen Nacional para el Uso de Fuentes Renovables de Energía destinada a
la Producción de Energía Eléctrica. En 2015 se promulgó la Ley
27,191, con el objeto de modificar algunos aspectos de la Ley
26,190. En efecto, la cuota de energías renovables en la generación
eléctrica se determinó en un 8%, a ser alcanzada en el año 2017. Al
mismo tiempo, se estableció que la cuota deberá ser del 20% para el
año 2025. Para aumentar dicha cuota se planteó un cronograma de
sucesivos aumentos: 12% para el año 2019, 16% para 2021 y 18%
para 2023 (Art. 8).
Por otro lado, se creó un Fondo Fiduciario Público llamado
Fondo para el Desarrollo de Energías Renovables (Foder), que se
conformará como un fideicomiso de administración y financiero.
El Foder tendrá por objeto la aplicación de los bienes fideicomitidos
al otorgamiento de préstamos, la realización de aportes de capital
y la adquisición de todo otro instrumento financiero destinado a la
ejecución y financiación de proyectos elegibles, a fin de viabilizar
la adquisición e instalación de bienes de capital o la fabricación de
bienes u obras de infraestructura, en el marco de emprendimientos
de producción de energía eléctrica a partir de fuentes renovables
(Art. 7). En el año 2016 se reglamentó la normativa a través del Decreto N°. 531. Según esta disposición, se destinarán 12 mil millones
de pesos del Tesoro Nacional al Foder.
Por último, cabe mencionar específicamente el Proyecto para
la Promoción de la Energía Derivada de Biomasa (Probiomasa). En
el año 2011, los ministros de Agricultura y de Planificación, a través
de las secretarías de Agricultura, Ganadería y Pesca y la Secretaría
de Energía, junto al representante de la FAO en Argentina, presentaron el proyecto. El objetivo principal era incrementar la producción de energía térmica y eléctrica derivada de biomasa a nivel local, provincial y nacional, para asegurar un creciente suministro
de energía limpia, confiable y competitiva y, a su vez, abrir nuevas
oportunidades agroforestales, estimular el desarrollo regional y
contribuir a mitigar el cambio climático (Probiomasa, s.f.). Según
Lorenzo (2014), el programa contemplaba la descentralización de
la producción de energía a partir de biomasa a distintas escalas,
y contaba con líneas de trabajo que apuntaban a la capacitación
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�24

GABRIELA CRISTIANO | MAXIMILIANO MIRANDA҃ZANETTI

de recursos humanos y la creación de infraestructura necesaria, el
desarrollo de estrategias provinciales y la comunicación dirigida a
influir en la política bioenergética nacional.
El equipo de Energías Renovables del Instituto Nacional de
Tecnología Industrial (INTI), con el apoyo del proyecto Probiomasa, llevó adelante el Relevamiento Nacional de Biodigestores con
el objetivo principal de proporcionar una herramienta para planificar de manera estratégica el desarrollo de la biomasa en el territorio nacional. Según el diagnóstico inicial, se estima que en
Argentina existen más de 60 plantas de biodigestión de diferentes
tamaños, tecnologías y usos. Actualmente, se registra la existencia
de 40 plantas de generación de biogás, 49% corresponde a grandes
instalaciones, 26% a instalaciones medias y 25% a pequeñas plantas
(INTI, 2008).
CONSIDERACIONES GENERALES
La problemática vinculada a la generación de residuos, específicamente en el sector agropecuario, está siendo contemplada como
una alternativa para generar bioenergía. En este sentido, se está
planteando la posibilidad de tratar los residuos orgánicos por
medio del proceso de digestión anaeróbica en biodigestores. Este
hecho posibilita a los productores obtener productos secundarios
que se desprenden de su actividad principal, ya que a partir del
tratamiento de los desechos, más allá de disminuir los niveles de
contaminación en aire, agua y suelo, es posible obtener biogás y
biofertilizantes, los cuales contribuyen a incrementar el beneficio
del productor. Es necesario contar con políticas públicas de promoción e implementación de este tipo de tecnologías para que las
empresas conozcan los beneficios que aportan y las adopten.
En este trabajo se presentó un modelo formal en el que el tratamiento de las externalidades se plantea de una manera original.
La disminución de los efectos externos negativos en la producción
es posible si la empresa se convierte en multiproductora y aprovecha las economías de alcance que se desprenden del proceso productivo al realizar un tratamiento de sus residuos.

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�TRATAMIENTO DE RESIDUOS ORGÁNICOS Y GENERACIÓN DE BIOENERGÍA

25

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) (2015). El medio ambiente en Europa:
Estado y perspectivas 2015. Informe de síntesis. Copenhague: Agencia Europea de
Medio Ambiente.
Aguilera Klink, F. y Alcántara, V. (2011). De la economía ambiental a la economía ecológica.
Barcelona: CIP Ecosocial.
Bragachini, A. M., Mathier, A. D. y Méndez, A. J. (2014). Oportunidades del sector
agropecuario y agroindustrial argentino para la generación de bioenergía
en origen. Jornada Nacional de Forrajes Conservados (9 y 10 de abril de
2014). Córdoba, Argentina: Manfredi.
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) (2013). Acceso a la
información, participación y justicia en temas ambientales en América Latina y el Caribe.
Situación actual, perspectivas y ejemplos de buenas prácticas. Comisión Económica
para América Latina y el Caribe.
Chidiak, M. y Stanley, L. (2009). Tablero de comando para la promoción de los biocombustibles
en Argentina. Santiago de Chile: Comisión Económica para América Latina
y el Caribe.
Cristiano, G. (2016). Tratamiento de los residuos orgánicos agropecuarios y
generación de biogás en Argentina. En C. Guzowski (comp.). Políticas de
promoción de las energías renovables. Experiencia en América del Sur. Bahía Blanca:
EdiUNS.
Decreto 1396/2001. Plan de Competitividad para el Combustible Biodiésel.
Modificaciones al Impuesto sobre los combustibles líquidos y el gas
natural. Normas complementarias (4 de noviembre de 2001).
Decreto 531/2016. Régimen de Fomento Nacional para el Uso de Fuentes
Renovables de Energía Destinada a la Producción de Energía Eléctrica.
Reglamentación (30 de marzo de 2016).
Flexor, G., Martins Kato, K. y Recalde, M. (2012). Mercado de biodiésel y las
políticas públicas: Los casos de Argentina y Brasil en forma comparada.
Revista de la Cepal, 108.
Flotats, X. (2010). Biogás y gestión de deyecciones ganaderas. SUIS/IVIS, 72, 22-29.
Grassi, L. (2012). Relevamiento de proyectos bioenergéticos en Argentina.
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
(FAO), Ministerios de Agricultura, Ganadería y Pesca; Secretaría de
Agricultura, Ganadería y Pesca; y Ministerio de Planificación Federal,
Inversión Pública y Servicios; Secretaría de Energía (30 de noviembre de
2012). Buenos Aires.
Gruber, S., Hilbert, J. A. y Sheimberg, S. (2010). Una planta de biogás en base
de estiércol animal en mezcla de silaje de forrajeras de maíz en el marco
agropecuario argentino. INTA. Estudio de caso preliminar de generación
eléctrica de 1 MW con una planta de biogás de alta eficiencia. N°. Doc BCINF-16-10 (28 de octubre de 2010).
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�26
IAE

GABRIELA CRISTIANO | MAXIMILIANO MIRANDA҃ZANETTI

(2012). World Energy Outlook. París.

INTA

(2014). El tratamiento de los residuos, clave en la gestión ambiental. Recuperado de:
http://intainforma.inta.gov.ar/?p=24508

INTI

(2008). Matriz de oferta y demanda de bioenergía. Situación actual y
desarrollo potencial en Argentina. Taller de Bioenergía. Ciudad Autónoma
de Buenos Aires. Recuperado de: http://www.inti.gob.ar/e-renova/erTO/
pdf/TallerBioenergia.pdf

Ley 27,191. Sancionada: 23 de septiembre de 2015. Promulgada: 15 de octubre
de 2015.
Ley General del Ambiente 25,675/2002. Recuperado de: http://infoleg.mecon.
gov.ar/infolegInternet/anexos/75000-79999/79980/norma.htm
Lorenzo, C. (2014). Bosques y energía en la Organización de las Naciones Unidas.
Sus proyecciones para Argentina. Brazilian Journal of International Relations, 3(1),
70-94.
Martí Herrero, J. (2013). Biodigestores de bajo costo para producir biogás y
fertilizante natural a partir de residuos orgánicos. IDEASS. América Latina.
Innovación para el Desarrollo y Cooperación Sur-Sur.
Mas-Colell, A., Whinston, M. y Green, J. (1995). Microeconomic theory. Cambridge:
Oxford University Press.
Mathier, D., Bragachini, M., Méndez, J. M., Riedelv, J. L., Errasquin L. y Alladio,
M. (s.f.). Informe de la visita al establecimiento La Micaela, feedlot en Carlos
Tejedor, provincia de Buenos Aires. Generación de biogás y biofertilizante
con estiércol bovino. INTA.
Minenergía, PNUD, FAO y GEF (2011). Manual de biogás. Santiago de Chile.
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) (2001). OECD
Environmental Indicators 2001. Towards sustainable development.
Panzar, J. y Willig, R. (1981). Economies of scope. American Economic Review, 71(2),
268-272.
Pindyck, R., Rubinfeld, D. y Beker, V. (2000). Microeconomía. Prentice Hall.
Pordomingo, A. (2014). Efectos ambientales de la intensiicación ganadera. La Pampa:
EEA-Anguil.

INTA

Probiomasa (s.f.). Institucional. Recuperado de: http://www.probiomasa.gob.ar/
es/institucional.php
Rearte, D. H. y Pordomingo, A. J. (2014). The relevance of methane emissions from
beef production and the challenges of the Argentinean beef production
platform. Meat Science, 98(3), 355-360.
Resolución 1156/2004. Programa Nacional de Biocombustibles (10 de noviembre
de 2004).
Saunois, M., Jackson, R. B., Bousquet, P., Poulter, B. y Canadell, J. G. (2016). The
growing role of methane in anthropogenic climate change. Environmental
Research Letters.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�TRATAMIENTO DE RESIDUOS ORGÁNICOS Y GENERACIÓN DE BIOENERGÍA

27

Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (2015). Inventario de
gases de efecto invernadero de la República Argentina. Tercera Comunicación
Nacional de la República Argentina a la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre Cambio Climático.
Smith, P., Bustamante, M., Ahammad, H., Clark, H., Dong, H., Elsiddig, E. A., Haberl, H., Harper, R., House, J., Jafari, M., Masera, O., Mbow, C., Ravindranath, N. H., Rice, C. W., Robledo Abad, C., Romanovskaya, A., Sperling, F.
y Tubiello, F. (2014). Agriculture, forestry and other land use (AFOLU).
En O. Edenhofer, R. Pichs-Madruga, Y. Sokona, E. Farahani, S. Kadner,
K. Seyboth, A. Adler, I. Baum, S. Brunner, P. Eickemeier, B. Kriemann, J.
Savolainen, S. Schlömer, C. von Stechow, T. Zwickel and J. C. Minx (ed.).
Climate change 2014: Mitigation of climate change. Contribution of working group III to the
Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge-Nueva York: Cambridge University Press.
Solé, F. y Flotats, X. (2004). Guía de técnicas de gestión ambiental de residuos
agrarios. Fundació Catalana de Cooperació.
Tobares, L. (2013). La importancia y el futuro del biogás en la Argentina. Petrotecnia,
68-74 (febrero de 2013).
Vázquez Manzanares, V. (2014). Externalidades y medioambiente. Revista Iberoamericana
de Organización de Empresas y Marketing, 2 (diciembre de 2014). Recuperado de:
www.eumed.net/rev/ibemark/02/medioambiente.html

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�Agroturismo Cañero en Fortín de las Flores,
Veracruz, México
Sugarcane Agrotourism at Fortin de las Flores,
Veracruz, Mexico
KARINA NICOLE PÉREZ OLMOS* | NOÉ AGUILAR RIVERA**

► RESUMEN
Se realizó una caracterización del municipio de Fortín de la Flores, Veracruz, México, con el objetivo de evaluar los elementos
diferenciadores que puedan permitirle un posicionamiento en
el sector agroturístico, mediante revisión bibliográfica, recorridos en campo, entrevistas a actores clave y encuestas a productores; además de la utilización del Marco de Capitales de la
Comunidad y el enfoque sistémico de la principal plantación, la
caña de azúcar, el ingenio azucarero El Carmen y los trapiches.
Esta información servirá de base para la implementación de un
modelo agroturístico cañero en Fortín, con miras a contribuir
al desarrollo sustentable de dicho municipio.
Palabras clave: Turismo | Agroindustria cañera | Enfoque sistémico |
Fortín | Desarrollo sustentable.

► ABSTRACT
A characterization of the municipality of Fortin is carried out
with the objective of evaluating its differentiating elements
that may allow it to get a position in the agrotourism sector,
through bibliographic review, field trips, interviews with key
actors and surveys to producers; in addition to the use of the
Community Capital Framework and systemic approach from
the main plantation, the sugar cane, the sugar mill El Carmen
and the trapiches was collected. This information will serve as
the basis for the implementation of an agrotourism model in
Fortin with a view to contribute to the sustainable development of the zone.
* Estudiante de la Universidad Veracruzana, Doctorado en Ciencias Agropecuarias. Correo
electrónico: karinanicole@hotmail.com
** Profesor-investigador de la Universidad Veracruzana, Facultad de Ciencias Biológicas y
Agropecuarias. Correo electrónico: naguilar@uv.mx
Recibido: 23 de mayo de 2019 | Aceptado: 26 de julio de 2019
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

ISSN 2007-1205 | pp. 28-48

�AGROTURISMO CAÑERO EN FORTÍN DE LAS FLORES, VERACRUZ

29

Keywords: Tourism | Sugarcane agroindustry | Fortin | Systemic approach |
Sustainable development.

INTRODUCCIÓN
La Organización Mundial del Turismo, dentro de los objetivos de
la agenda 2030, define al turismo rural como uno de bajo impacto
ambiental y sociocultural, que facilita la comprensión de la realidad
de las comunidades anfitrionas mediante la convivencia auténtica y
espontánea con sus anfitriones, así como una derrama económica
sustentable para los prestadores de servicios turísticos (Arauz-Beita,
2010). En los últimos años, se ha observado un impulso significativo
en el acontecer turístico rural de México. Este fenómeno puede impactar positivamente en la solución de dificultades que caracterizan
a los territorios rurales, tales como la pobreza y la marginación (Sandoval-Quintero, 2013).
A partir de los cambios que implicó la crisis macroeconómica
de 1982, se comenzó a dar mayor relevancia a la capitalización del
campo a través de empresas agroindustriales. La gran dependencia
de insumos externos derivados del petróleo en la agricultura mexicana acarrea una vulnerabilidad en donde los más afectados son los
pequeños productores, los territorios rurales y la biodiversidad. Los
actores de los territorios pueden tener iniciativas varias ante estos
procesos transformadores; a esto se debe que la diversificación y
multifuncionalidad sean elementos de identidad de la nueva ruralidad, y entre esas respuestas está el desarrollo del turismo (Macías,
2013; Villarino Pérez, Uña Álvarez y Cànoves Valiente, 2009).
Como turismo rural se han determinado diversas prácticas,
dentro de ellas, el agroturismo y el agroecoturismo (Gutiérrez y
Pérez, 2014). El agroturismo, generalmente entendido como la
visita recreativa a una instalación agrícola en funcionamiento
(Barbieri y Valdivia, 2010; Che, Veeck y Veeck, 2005; Nickerson,
Polovitz, Black y McCool, 2001), pertenece al ámbito de la multifuncionalidad recreativa, en la cual los propietarios privados ofrecen
oportunidades recreativas con un propósito empresarial (Barbieri
y Valdivia, 2010).
En relación a lo anterior, la Región de las Altas Montañas del
centro del estado de Veracruz presenta una gran diversidad étnica,
natural y cultural, predominando el paisaje cañero, aunque tamTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�30

KARINA NICOLE PÉREZ OLMOS | NOÉ AGUILAR RIVERA

bién existe un bajo índice de desarrollo humano y alta marginación. En la actualidad se produce un impulso a nivel mundial, nacional y estatal por preservar y aprovechar el patrimonio natural
y cultural como una alternativa de desarrollo (García-Albarado,
Gómez-Merino, Bruno-Rivera et al., 2018). Sin embargo, existe escasa información acerca de la dinámica socioeconómica y del sector turístico de espacios como el municipio de Fortín, con fines de
mejorar las condiciones de vida de productores agropecuarios y
prestadores de servicios a través de la incursión en el agroturismo,
el desarrollo sustentable y el beneficio en general de la población.
Rivera-Hernández, Pérez-Sato, Alcántara-Salinas et al. (2018)
llevaron a cabo una revisión de las oportunidades del ecoturismo
y el turismo rural para esta región, y concluyeron que estas actividades representan una gran oportunidad, pues allí existen diversos
pueblos originarios, tanto rurales como indígenas (principalmente de la cultura náhuatl), que resguardan tradiciones y costumbres
ancestrales de esta parte del estado, además de que esta actividad
representa una alternativa productiva de aprovechamiento indirecto de los recursos naturales y la cultura de esta región.
1. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
1.1. Agroturismo
El agroturismo es un tema complejo de estudio, con diferentes definiciones en la literatura y la práctica del turismo (Dubois y Schmitz, 2013; Potočnik‐Slavič y Schmitz, 2013). Para fines de esta
investigación, el agroturismo es una actividad en la que la cultura
y la vida rural sirven como generadoras de ingresos para ofrecer
distintas opciones de diversión, atrayendo así a visitantes a interactuar con la naturaleza, y principalmente en el paisaje agrícola.
Siendo el agroturismo una actividad fuertemente influenciada por
las características socioeconómicas propias de cada territorio, no
existe para su implementación un modelo o fórmula universal.
El elemento diferenciador del agroturismo es el enfoque en
actividades propias de las explotaciones agrícolas, tales como cosecha, siembra, rodeo, ordeña, elaboración de quesos y conservas,
y cuidado de animales, mezcladas con actividades de ocio como
caminatas y cabalgatas, entre otras. El turismo rural en general se
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�AGROTURISMO CAÑERO EN FORTÍN DE LAS FLORES, VERACRUZ

31

centra mayormente en el conocimiento y disfrute de la vida rural y
el contacto con los habitantes de la localidad en cuestión (Sánchez
y Vargas, 2015).
El agroturismo aporta una visión verdaderamente sustentable
cuando acepta la participación equitativa de la población en los beneficios económicos que aporta, e integra lo agrario como una pieza
dentro de la estrategia global de desarrollo sustentable (Rodríguez
Alonso, 2019). Por esto, una participación que integre diferentes actores comunitarios, conformando una cadena en el sector, es más
favorecedora en la repartición de ingresos y en la consolidación de
un destino agroturístico comunitario.
Es oportuno aprovechar los recursos agrícolas o agroindustriales como eje principal de una oferta turística a través de rutas.
Los productos agroturísticos de este tipo han incidido en el mejoramiento de las condiciones de producción, la revalorización de
los saberes locales y la puesta en valor de la actividad agrícola y del
producto turístico. En este contexto, la identidad de los alimentos
es un elemento fundamental para el desarrollo de rutas alimentarias, las cuales son consideradas como una arquitectura turística
(Argüello, Espinoza, Sánchez et al., 2017).
2.2. Agroturismo en México
México es bien conocido internacionalmente por su oferta de turismo masivo de sol y playa, con destinos como Cancún, Acapulco,
Los Cabos, Puerto Vallarta, entre otros. Pero actualmente el turista
se caracteriza por realizar un consumo más exigente y conocedor
de la oferta turística. Las alzas del sector turismo en México han
sido gracias al aprovechamiento de la diversidad de recursos naturales, enfocándose principalmente en otro tipo de turismo (Hernández, Suárez y López, 2015). Esta diversidad puede ser un factor
catalizador que contribuya al mejoramiento del paisaje y a potenciar el turismo rural, como pilares de un desarrollo sustentable e
incluyente. Esta dinámica representa una alternativa a la producción agropecuaria desarrollada en regiones que albergan el 35% de
la población del país (Gómez, 2013).
El turismo rural es la modalidad que ha contado con menor
auge, basándose en el aprovechamiento de exhaciendas, zonas de
cultivos y productos típicos mexicanos (tequila, mezcal, cacao y
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�32

KARINA NICOLE PÉREZ OLMOS | NOÉ AGUILAR RIVERA

vainilla, entre otros), además de otros productos originarios del
exterior (Barrera, 2006; Ortiz, 2009).
Una de las expresiones agroturísticas más presentes en territorio mexicano son las rutas agroalimentarias. En estas rutas se
les ofrece a los visitantes conocer y participar en algunas tareas
del proceso de producción del cultivo, así como tener la oportunidad de adquirir artesanías y convivir en torno a tradiciones de la
localidad. Se han establecido rutas del cultivo del agave tequilero
y mezcalero, del cacao y la vainilla, así como de viñedos y otras
agroindustrias. Algunos ejemplos son la ruta del vino y el queso,
en Baja California y Querétaro; la ruta del chocolate, en Tabasco;
la ruta del tequila, en Jalisco; y la ruta de la vainilla, en Veracruz
(Barrera, 2006; Bringas, 2010).
En la literatura reciente, en la temática de agroturismo existen
estudios como el de Ortiz, Hubert, Bernal y De Souza Valentini
(2014) para la ruta del nopal (Opuntia spp.) en una zona rural de la
Ciudad de México, en donde se muestra una propuesta innovadora, tomando en cuenta principios de sustentabilidad y preservación
patrimonial, pero que luego, por diferentes factores políticos que
escapaban de las manos de los actores locales, no pudieron aplicarse de forma efectiva. Sobre el turismo enológico en el centro de
México, Renard y Thomé (2016) concluyeron que éste representa
una actividad complementaria a otras actividades económicas tradicionales de la zona receptora, debido a su temporalidad, y que
puede fortalecer un proyecto turístico, coexistiendo con otras modalidades como el ecoturismo, el etnoturismo o el turismo rural o
agroindustrial. También sucede esto en el caso de la ruta de la sal
prehispánica, en donde se resalta el carácter multifuncional de la
sal y su importancia histórica en la zona en cuestión, pudiéndose
aprovechar la actividad turística para hacer más rentable este recurso.
En la región centro de Veracruz, la producción de caña de
azúcar, azúcar y piloncillo representa la segunda actividad económica y de generación de empleos, siendo sólo superada por la cadena productiva del café (Cortés, Díaz, Cabal y Del Ángel, 2013).
En 1642, se introduce uno de los cultivos representativos hoy en
día de Fortín: la caña de azúcar. Juan García Valero, fundador de la
villa, inició en la zona el cultivo de la caña con fines comerciales,
siendo sembrada en grandes cantidades en su Hacienda de Nuestra
Señora de Guadalupe. Para mediados del siglo XVII, existían ya 33
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�AGROTURISMO CAÑERO EN FORTÍN DE LAS FLORES, VERACRUZ

33

ingenios y trapiches, y para el pueblo de San Lorenzo fue durante muchos años su actividad principal. Por otra parte, en el año
de 1800, el cultivo del café es traído a la zona por el español Juan
Antonio Gómez (Ayuntamiento de Fortín, comunicación personal,
2019).
A pesar de su importancia, la agroindustria de la caña de azúcar (recurso que se convirtió en un verdadero organizador del territorio y de sus principales actividades económicas) presenta una
serie de limitantes ambientales, tecnológicos y socioeconómicos.
Su producción se desarrolla principalmente en laderas de las cordilleras, donde las condiciones fisiográficas son muy variables y
donde predominan áreas de pendientes que varían entre el 10 y
el 40%, lo que expone el suelo a un alto riesgo de degradación. La
problemática genera baja productividad tanto agrícola como de
proceso (ingenio azucarero y trapiches), y deficiencia en la calidad
del producto final y alto impacto ambiental, por lo que diversos
actores proponen mejorar la productividad del sistema a través de:
el ajuste de algunas prácticas de manejo del cultivo y la diversificación del uso de la caña como materia prima (figura 1); el suelo
para la producción de hortalizas, frutales y ornamentales, en cultivos intercalados o rotación; y el paisaje agrícola y los trapiches
como preeminencia de una ruta agroturística, como patrimonio
agroindustrial cañero-azucarero competitivo y sustentable. Las
instalaciones agroindustriales cañeras son una parte esencial de la
identidad y las dinámicas históricas, culturales y políticas regionales del pueblo veracruzano; sus raíces culturales surgieron de la
producción azucarera y en la región tienen una alta disponibilidad
de recursos arquitectónicos, ambientales y culturales como patrimonio con valores únicos derivados de esta agroindustria.
El objetivo del presente trabajo fue determinar el estado actual de la agroindustria de la caña de azúcar en Fortín de las Flores,
Veracruz, y analizar el posible potencial de turismo agroindustrial
cañero como alternativa de supervivencia y sustentabilidad de esta
actividad productiva.
Urquiola Sánchez y Lalangui Ramírez (2016) mencionan que
la creación de rutas turísticas constituye una de las vías fundamentales que se utilizan en la actualidad para expandir esta actividad a
los lugares más apartados de una región, y hacen una revisión de
las principales posturas teóricas del agroturismo.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�34

KARINA NICOLE PÉREZ OLMOS | NOÉ AGUILAR RIVERA

FIGURA 1
Productos potenciales de la agroindustria de la caña de azúcar.
Abono Orgánico
Alimento Pecuario
Hongos Comestibles
Combustible Rural
Azúcares Fermentables
Lignoquímica

Ron y Aguardiente

Piloncillo
Cono
Tapón
Pirinola
Cuadreta
Orgánico
Pulverizado

Fertirriego
Alimento Pecuario
Biogás

t

Residuos agrícolas de cosecha de caña de azúcar
(RAC: Punta, Cogollo, Flores y Hojas) )

Vinazas

Producción de caña de azúcar
(Saccharum officinarum)

Destilería

Trapiche
Tallos de caña

t

Biocombustibles
Bebidas y Licores
Industria Química
Industria Farmacéutica
Alcohoquímica

t

Etanol 99.9° GL
Alcohol 96° GL

Tallos de caña

.,,,.,,,Jf

,,,,

Miel de Trapiche

Electricidad

Ingenio
Azucarero

Cenizas

..,,,.✓
,,,/

Tallos de caña

;

t

Mejorador de suelos
Industria cerámica

,,,.,,,,
,,,, ______________________________
Melazas

Lodo de filtros
(Cachazas)

Vapor
Bagazo integral (fibra y médula)
Cogeneración
Bagazo hidrolizado y predigerido ♦-------------------------Briquetas y pellets
Biogás
Etanol 2da. generación
Celulosa y Papel
Αlfa celulosa
Carboximetil celulosa y derivados
Tejidos
Sacarosa
Furfural
Refinado
Azúcares Fermentables
Blanco popular
Xilosa
Mascabado
Xilitol
Estándar
Tableros de
Partículas, Fibras y Cemento
Moldeados
Materiales compuestos y Composites
Lignoquímica
Industria de Alimentos
Syngas (CO + H2)
Industria Química
Carbón activado
Industria Farmacéutica
Hongos comestibles
Sucroquímica
BioOil

-----------•

.

Alimento Pecuario
Ron y Aguardiente
Etanol
Ácidos orgánicos diversos
Abonos Orgánicos
Bioplásticos y Polímeros
Alimento Pecuario
Aditivos de Alimentos
Ceras y Químicos
Levaduras
Productos farmacéuticos Enzimas
Fitoesteroles
Fármacos
Aminoácidos
Alcoholes diversos
Químicos diversos
Bioplásticos
Productos agropecuarios

l

Fuente: Elaboración propia.

Linares, García y Rodríguez (2019) proponen metodologías
para la evaluación integrada de la sustentabilidad de las dimensiones en las que deben actuar con mayor intensidad los actores del
ecoturismo para corregir o mejorar los índices de sustentabilidad,
y al mismo tiempo estimular la participación del turismo en función del desarrollo planeado en la región.
Varisco (2016) menciona que es necesario un enfoque sistémico que permita un acercamiento al turismo rural como fenómeno complejo, y metodologías que permitan un análisis integral
del turismo que incluya la descripción de la demanda, la oferta,
la infraestructura, la comunidad receptora y la superestructura, a
través de cinco dimensiones: cultural, económica, social, ambiental
y política.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�AGROTURISMO CAÑERO EN FORTÍN DE LAS FLORES, VERACRUZ

35

Pupo (2016) concluye que los análisis de identificación del patrimonio industrial azucarero en diversos contextos confirman la
necesidad de proponer herramientas metodológicas que puedan
aplicarse a diferentes tipos de patrimonio agroindustrial. En este
sentido, el modelo para la jerarquización del potencial turístico en
ingenios azucareros facilita la caracterización del urbanismo y de
la arquitectura, y permite identificar los recursos patrimoniales y
su nivel jerárquico según sus potencialidades turísticas para generar fuentes de empleo y diversos beneficios, tanto económicos
como sociales y culturales.
2. METODOLOGÍA
La región centro del estado de Veracruz (figura 2) presenta recursos y atractivos naturales y culturales susceptibles de aprovechamiento turístico. Sin embargo, no existen investigaciones precedentes que revelen la capacidad de la región para el desarrollo de la
industria turística (Aguilera y Calvario, 2014). El presente trabajo
de investigación es documental de tipo exploratorio descriptivo,
con fuentes bibliográficas (estadísticas institucionales y empresariales, artículos, páginas de internet, libros, reportajes periodísticos), observación participante, recorridos y entrevistas abiertas a
diversos actores clave en relación al desarrollo del agroturismo y
la tradición histórica en una región cañera (Fortín de las Flores,
Veracruz), cuya actividad se encuentra en un estado de supervivencia y crisis socioeconómica y ambiental desde hace varias décadas. La metodología empleada fue desarrollada por Varisco (2016)
y Morales-Zamorano, Cabral Martell, Aguilar Valdés et al. (2015), y
tiene por objetivo describir actividades relacionadas con la cultura
agrícola rural, productos y servicios que conduzcan a diversificar,
diferenciar y posicionar el concepto de agroturismo en una región
agroindustrial, triangulado con la utilización del marco de capitales de la comunidad (MCC) de Emery y Flora (2009) y Flora, Mary,
Fey y Bregendahl (2004).

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�36

KARINA NICOLE PÉREZ OLMOS | NOÉ AGUILAR RIVERA

FIGURA 2
Región centro del Estado de Veracruz.
99º0'0"W

98º0'0"W

97°0'0"W

96º0'0"W

95º0'0"W

94º0'0"W

93º0'0"W

23 "0'0"N

+

22 "0'0"N

22º0'0"N

21 º0'0"N
21 ' 0'0"N

20º0'0"N
20 ' 0'0"N
GOLFO

DE
MÉXICO

19º0'0"N

19' 0'0"N

18º0'0"N
18' 0'0"N

17°0'0"N
17"0'0"N
100"0'0''W

99º0'0"W

98 "0'0"W

97"0'0"W

96"0'0''W

95"0'0''W

94º0'0''W

93"0'0''W

Fuente: Elaboración propia.

3. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
3.1. Situación actual de Forঠn
El municipio de Fortín se encuentra en la parte centro de la zona
montañosa del estado de Veracruz (figura 3), dentro de las coordenadas del meridiano 95°56’ al 97°08’, longitud oeste, y del paralelo
18°48’ al 18°59’. Cuenta con una extensión territorial de 104.72 kilómetros cuadrados (Blanco, 2003). Con relación al uso del suelo y la
vegetación, el 77% corresponde a la agricultura, frente a un restante
20.80% de suelo urbano, 0.83% no especificado y 0.73% de bosque
tropical (Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 2010).
El municipio de Fortín se encuentra habitado por 66,168 personas,
siendo éstas 31,198 hombres y 34,970 mujeres (INEGI, 2017).
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�AGROTURISMO CAÑERO EN FORTÍN DE LAS FLORES, VERACRUZ

37

FIGURA 3
Localización de Forঠn de las Flores, Veracruz.
2500000

3500000

Golfo de Mé ico

O 2,254 ,5

9

■■-

13,5
-

16
Km.

2500000

3500000

Fuente: Elaboración propia.

A modo de diagnóstico integral sobre el municipio de Fortín
y el agroturismo, se utiliza el MCC. Esta metodología no sólo representa una herramienta de análisis, sino que también puede ser
una perspectiva que ayude a identificar diferentes partes de una
realidad territorial. El concepto de capital hará referencia a los recursos tanto humanos como materiales que pueden ser utilizados
para construir otros escenarios o prospectivas en el transcurso de
un determinado periodo. Los capitales se clasifican en siete clases,
que son: cultural, humano, político, social, financiero, físico y natural (Flora et al., 2004; Flora, 2007; Emery y Flora, 2009).
La información que alimenta este diagnóstico (tabla 1) se realizó mediante revisión de literatura de la región, encuestas a productores, entrevistas de actores clave y recorridos en campo en
las congregaciones de Coapichapan, Fortín de las Flores, Monte
Blanco, Monte Salas, Villa Libertad y Villa Unión, del municipio
de Fortín. Estas congregaciones fueron elegidas por la accesibiliTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�38

KARINA NICOLE PÉREZ OLMOS | NOÉ AGUILAR RIVERA

dad y la disponibilidad de actores clave. Las congregaciones, como
forma de organización territorial, se remontan a inicios del siglo
XVI. Una vez que se dio la conquista de Tenochtitlán en manos de
los castellanos, se fueron determinando los centros habitacionales
urbanos que a lo largo de 300 años de predominio español se consolidaron en la América septentrional (Salazar-Andreu, 2016).
TABLA 1
La acঞvidad agroturísঞca y los capitales de la comunidad en Forঠn.
Capital

Generalidades
•

Cultural
•
•
•

Capacitaciones en actividades de manejo agrícola, principalmente caña de azúcar y arreglos florales.
Predomina educación primaria entre los agricultores.

•
•

Algunas zonas con régimen ejidal.
Representantes municipales ante las autoridades de gobierno.

•
•

Inseguridad social.
Débil asociatividad en torno a la agricultura e inexistente en
torno al turismo.

•

El café, las flores, la hoja de plátano y la caña de azúcar son los
cultivos más característicos del municipio.
En la ganadería y avicultura, la industria de aves cuenta con
mayor producción.
El sector servicios contribuye a la empleomanía del municipio
y lugares cercanos.

Humano

Político

Social

Financiero

•
•

Físico

Natural

Importante papel de las flores en manifestaciones culturales
(feria de la flor, traje típico, desfiles, eventos religiosos, artesanías, etc.).
Música folclórica veracruzana y gastronomía autóctona.

•
•
•

Infraestructura turística de hoteles y restaurantes.
Buena accesibilidad por carreteras federales y autopistas.
Servicios básicos, como agua entubada, energía eléctrica, red
telefónica y de internet.

•
•
•

Riqueza ecológica forestal federal (Barranca del Metlac).
Recursos hídricos (ríos Blanco y Metlac).
Balneario Corazón del Metlac, el cerro de San Juan, la laguna
del Tule, entre otros.

Fuente: Elaboración propia a partir de metodología de Flora et al. (2004).

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�AGROTURISMO CAÑERO EN FORTÍN DE LAS FLORES, VERACRUZ

39

La industria azucarera de la región tiene una extensa línea de tiempo historia, que data del siglo XVI, en la cual existieron pequeñas fábricas
y haciendas azucareras conocidas como trapiches y alambiques, establecidas por los conquistadores españoles, cuya producción era fundamentalmente de diversos tipos de piloncillo, alcohol y aguardiente.
Durante el siglo XVIII, la producción azucarera experimentó un
lento y paulatino aumento, que se consolidó en el siglo XIX con la proliferación de los trapiches (hoy abandonados o parcialmente conservados, en su mayoría), pues, para procesar la caña dentro de su propiedad, casi todos los hacendados construyeron su propio trapiche.
Sucedieron también la instalación de las primeras máquinas de vapor
y la transformación al modelo de central azucarero; la conclusión de
la construcción del ferrocarril México-Veracruz, de 424 kilómetros,
en 1873; los vestigios tangibles e intangibles ligados al proceso de
siembra, cultivo, cosecha e industrialización de la materia prima (caña
de azúcar); tradiciones, folclore, usos y costumbres, valores y actitudes (Mendieta, 2018; García, Thébout, Domínguez et al., 2018).
El patrimonio agroindustrial cañero-azucarero de la zona está
definido por dos etapas fundamentales, de acuerdo a las conclusiones
de Crespo (1988) y Montero-García (2011). La primera, desde 1525
hasta 1900, enmarcada dentro del periodo denominado la edad del
fuego directo (uso de bagazo o leña); y la segunda etapa, desde 1900,
conocida como la edad del vapor, con la revolución industrial azucarera y la construcción del ingenio Zapoapita en 1896, a 792 metros de altitud (hoy en ruinas), y de El Carmen en 1940, a 950 metros
de altitud. Este nuevo tipo de producción requería mayor cantidad
de tierras, por lo que se desplaza hacia zonas despobladas y tradicionalmente agrícolas, dedicadas a frutales y ornamentales. El azúcar
de caña, en su forma granular y pura, desplazó a los tradicionales
trapiches y al piloncillo, considerado hoy un edulcorante deteriorado, sucio y obsoleto, a pesar de ser aún un producto fundamental en
la gastronomía e industria alimentaria de la región, quedando sólo
trapiches abandonados, con sus instrumentos de trabajo, como las
corroídas y oxidadas pailas de hierro (utilizadas en los antiguos ingenios para la cocción de las mieles y la elaboración de los azúcares),
el molino y los moldes de barro.
En relación a la contemporánea agroindustria de la caña de
azúcar en la región, de acuerdo al padrón de productores cañeros
(Conadesuca, 2019), el municipio de Fortín de las Flores posee una
superficie de 1,936 hectáreas del cultivo de caña de azúcar, y una
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�40

KARINA NICOLE PÉREZ OLMOS | NOÉ AGUILAR RIVERA

producción de 86,883.23 toneladas en régimen de secano, de las
cuales el 99.4% es para venta al ingenio El Carmen, S.A. de C.V., principalmente, considerado de baja eficiencia en campo y fábrica, y de
sustentabilidad, al expandir su superficie de cosecha deforestando
selvas, de acuerdo a Aguilar-Rivera (2019). Y el resto del cultivo
es para la producción en trapiches, para alimento pecuario o para
semilla cañera. La caña se transporta en camiones, en su mayoría
propiedad de los productores, recorriendo distancias desde menos
de 5 km (3.4%), de 5 a menos de 10 km (14.42%), de 10 a menos de
15 km (28.02%), de 15 a menos de 20 km (22.44%) y de 20 o más km
(31.7%), por carreteras pavimentadas (82.2%), caminos de terracería (43%) o brechas (0.9%) (figuras 4 y 5).
FIGURA 4
Zona de abasto cañero del ingenio El Carmen,
ubicado en Ixtaczoquitlán, Veracruz.

Go l fo de
México

,.,....

1

OAXACA

* .-o,no"Dc.-,,,,n.----•

........-"""..,.,_

Fuente: Elaboración propia.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�41

AGROTURISMO CAÑERO EN FORTÍN DE LAS FLORES, VERACRUZ

FIGURA 5
Producঞvidad del ingenio El Carmen (1999-2019).

.,

llbOO

"

JHOO

.,

ODl)ó

MOO

,.

"

.

1Q

óDOO

;:¡

....

"'
.,

JbOO

"

,.oo

"'
-

S.pnflo" M'lll b-rRdn

e•"&gt;

-R(ad un ic-uto de- C11D1po ( t • n)

Fuente: Elaboración propia, con datos de Conadesuca (2019).

El ingenio El Carmen ha presentado tasas negativas de crecimiento (%) desde hace varias décadas (tabla 2).
TABLA 2
Tasas de crecimiento del ingenio El Carmen.
Tasa de
Crecimiento

Superficie
cosechada

Rendimiento

Producción

Ingenio
El Carmen

Región
Córdoba-Golfo

Ingenio
El Carmen

Región
Córdoba-Golfo

Ingenio
El Carmen

Región
Córdoba-Golfo

1997-2003

4.72

-0.51

-1.92

-1.33

2.81

-1.84

2004-2010

0.01

0.36

-4.26

-3.52

-4.25

-3.17

2011-2017

-12.52

2.98

1.11

0.97

-11.41

3.95

1997-2017

0.09

1.56

-1.9

-0.59

-1.8

0.96

Fuente: Elaboración propia, con datos de Conadesuca (2019).

En relación con el manejo del cultivo, el 90.6% de las labores
es de tipo familiar. Sobre las variedades o cultivares sembrados, el
87.62% de los productores cañeros emplea la variedad MEX 69-290
en ciclo resoca, 72.34% en ciclo soca, y 62.85% en ciclo planta o renovación del campo. El 96% de los productores carece de asistencia
técnica, y ante la caída de la productividad cañera (figura 5) y los
problemas financieros del ingenio en el pago de las liquidaciones
en los últimos años, los productores complementan su ingreso con
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�42

KARINA NICOLE PÉREZ OLMOS | NOÉ AGUILAR RIVERA

el cultivo de otros productos agrícolas (plátano para velillo, café,
chayote y ornamentales) (46.6%), cría y explotación de animales
(4.22%), comercio (6.34%), pensiones y apoyos sociales (21.87%),
y otras actividades (14%), y son exclusivamente dependientes del
ingreso cañero el 24% de los productores.
El nivel educativo de los productores presenta los siguientes
porcentajes: nulo (sin saber leer ni escribir), 11.76%; sabe leer y escribir, 4.82%; primaria, 60.03%; secundaria, 15.53%; bachillerato,
7.23%; y licenciatura, 5.42%. Los servicios públicos con que cuentan las viviendas de los productores son: agua entubada (95.8%),
electricidad (98.95%), drenaje (81.9%), otros servicios (12.97%), y
0.45% no cuenta con ninguno de los anteriores. De los productores,
74.36% tiene acceso a servicios médicos institucionales (Instituto
Mexicano del Seguro Social, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, Seguro Popular, Centro de
Salud).
En este sentido, algunos de los productores que accedieron a
participar realizaron los siguientes comentarios:
En cuatro hectáreas, tres para el ingenio y una para alimentar animales, la caña rinde de 50 a 80 t/ha, dependiendo de la
lluvia. Aquí en la zona de Fortín es práctica común alimentar
al ganado con caña, ya sea producida o comprada a los demás
productores; además existen algunos trapiches rústicos. Pese a
la lejanía con el ingenio, éste sigue comprando la caña debido
a que necesita más caña, que no puede ser abastecida con los
campos cercanos debido a la caída de la productividad.
Producir caña con dos hectáreas es rentable para esta superficie sólo si el rendimiento es mayor de 70 t/ha, y al precio de
liquidación que actualmente tiene de 724.542 pesos por toneladas. Y si el ingenio nos impulsa con fertilizante, créditos para
siembras, como pequeños productores no nos conviene echar
a andar el trapiche porque sale más caro, y luego los coyotes
nos pagan poco por la producción y perdemos más. Sólo le
entramos si se nos queda la caña u otros productores vecinos
nos la venden. En relación a otros ingresos, ganado no tengo,
trabajo como jornalero, y sólo cuando volteo la caña siembro
frijol.
La caña es rentable, siempre y cuando se tenga agua; el rendimiento varía de 50 a 80 t/ha, dependiendo de la fertilización.
Se siembra caña a pesar de que el ingenio no paga puntualmente desde hace varias zafras, porque él viene a recogerla
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�AGROTURISMO CAÑERO EN FORTÍN DE LAS FLORES, VERACRUZ

43

debido a que aumenta su rendimiento a pesar de la distancia.
Como negocio, se levantan tres hectáreas para el ingenio, para
conservar el seguro social, y el resto se da a las vacas de forma
integral, como práctica común entre los productores vecinos;
o bien se vende a otros ganaderos o a los trapiches cercanos.

El cañaveral, el trapiche y el sector piloncillero, ante la baja
rentabilidad de ser proveedor del ingenio azucarero regional, deberá aplicar una estrategia en tres etapas (corto, mediano y largo
plazo), donde se busque el mejoramiento de la calidad del producto; luego, el mejoramiento de su proceso productivo; y finalmente,
la actualización o tecnificación de su maquinaria. Entonces será
posible fortalecer y aumentar la competitividad de esta agroindustria (Cortés, Díaz, Cabal y Jiménez, 2013), así como la búsqueda de
opciones como el agroturismo cañero.
El valor de la agroindustria de la caña de azúcar como sitio
histórico equivale a habilitar condiciones ambientales, tecnológicas y de seguridad, sin llegar a desvirtuar su naturaleza y resaltando las características que permitan su óptimo aprovechamiento. Es decir, incorporar el potencial económico del sector cañero
regional mediante un proceso de rescatar nuevos espacios, diferenciar y posicionar el concepto de agroturismo; la restauración
de instalaciones, servicios y zonas exteriores; la diversificación de
productos; la refuncionalización; la revalorización histórica de los
asentamientos, la infraestructura industrial y la naturaleza; incluso, la instalación de museos como lugar de intercambio cultural y
de adquisición de conocimientos, como los casos del Museo Preindustrial de la Caña de Azúcar, el Museo de la Caña de Azúcar de la
hacienda Piedechinche, el Museo del Ron, entre otros.
El agroturismo cañero puede funcionar como un motor del
desarrollo económico regional, debido a que su realización genera
muchas externalidades positivas, que lo convierten en un potente
instrumento de desarrollo y de difusión cultural. Debidamente capacitados y organizados, los agricultores pueden encontrar en este
tipo de turismo nuevas perspectivas de desarrollo y de diversificación para sus productos (Morales-Zamorano et al., 2015).
En este sentido, es necesario utilizar todos y cada uno de los
bienes del patrimonio, las estructuras sociales y los valores históricos patrimoniales y culturales del ingenio, los trapiches y el paisaje
cañero, conforme a su función productiva, histórica, económica,
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�44

KARINA NICOLE PÉREZ OLMOS | NOÉ AGUILAR RIVERA

social, ambiental, etc., destacando sus características hasta rehabilitarlos, en condiciones de cumplir a plenitud la doble función de
continuar con la actividad económica convencional y agroturística
a que serán destinados (por ejemplo, la ruta del vino, en Baja California; la ruta del tequila y el mezcal, en Jalisco; la ruta del café, en
Colombia; la ruta de la yerba mate, en Argentina; y la ruta del vino
y del pisco, en Perú). Es decir, analizar el estado tecnológico, ambiental, los factores de localización, de desarrollo y socioculturales,
en relación a potencialidades turísticas que resalten los recursos
naturales y culturales de un cluster turístico agroindustrial cañero
con el paisaje cañero.
Con base en la localización y la distribución geográfica de los
cañaverales, ingenios azucareros y trapiches, Naranjo, Rodríguez,
Novoa y Ruiz (2018) proponen el establecimiento de corredores,
rutas, circuitos, caminos o itinerarios, recorridos o senderos. Éstos son productos turísticos y al mismo tiempo una herramienta
para educar a favor de la conservación, el desarrollo sustentable
y el bienestar social, lo cual se logrará a través de las propias actividades turísticas que conformarán los senderos, circuitos o productos turísticos, y también a través de actividades en paralelo que
los senderos generarán con los productores de caña o dueños de
trapiches. Por ejemplo, un museo de sitio o interactivo para mostrar al turista una plantación o cañaveral orgánico y convencional
con distintas variedades; participar en la siembra, corte de caña
y la zafra, molino de tres rodillos de madera; visitar trapiches y
alambiques tradicionales y modernos, donde se procesan y se obtienen diferentes productos, como jugo de caña (guarapo), envasado y recién extraído por el visitante; degustar trozos de caña, miel
de trapiche o caña, piloncillo de diversas calidades y presentaciones (cono, pirinola, cuadreta, granulado); catar aguardiente y ron
de caña (agrícola) o de melaza (ron industrial); conocer artesanías,
costumbres, leyendas y tradiciones; degustar dulces tradicionales,
postres y la gastronomía de la región, en los que esté presente la
miel de caña y el piloncillo; los procesos de transformación de la
caña en azúcar mascabado, morena y blanca en un ingenio azucarero real; y el uso sustentable de los subproductos (hojas de caña,
bagazo, cachazas, cenizas) para la producción de alimento ganadero, hongos comestibles, combustible rural y abonos orgánicos; a la
par de recorridos a pie, en bicicleta y a caballo por los cañaverales y
otras agroindustrias; observar flora y fauna en su ambiente natural
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�AGROTURISMO CAÑERO EN FORTÍN DE LAS FLORES, VERACRUZ

45

y visitar otros atractivos relevantes del destino, como la tradicional
producción y venta de ornamentales.
CONCLUSIONES
El ecoturismo agroindustrial cañero propuesto en este trabajo es
una modalidad potencial que podría desarrollarse dentro de las
áreas rurales productoras de caña de azúcar o cañaverales y en los
trapiches piloncilleros, y que ofrecería posibilidades en términos
de sustentabilidad económica, social y ambiental para las comunidades y la valoración de las culturas tradicionales, así como el
rescate de la biodiversidad natural y social de los territorios productores de caña de azúcar y otras agroindustrias, como café, ornamentales, hortalizas, frutales, etc., que, junto a la presencia de
diversos ecosistemas nativos y actividades agrícolas, constituyen el
patrimonio de Fortín de las Flores, Veracruz.
El conjunto de servicios, recursos humanos altamente capacitados, infraestructura, oferta de hospedaje, restaurantes, agencias
de viajes, empresas de transporte, guías de turismo e infraestructura se integra a los servicios básicos (agua, luz eléctrica, teléfono,
internet, vialidad, seguridad pública). La capacitación e incluso la
rehabilitación de diversos espacios (cañaverales, trapiches, etc.)
y la creación de mayor infraestructura turística y cultural (como
museos, mercados de artesanías, manuales, libros, folletos, etc.) se
relacionan conjuntamente con los atractivos naturales y culturales,
bajo un enfoque sistémico transversal de sustentabilidad de la región. La capacidad de innovación e investigación y desarrollo (I+D)
en la industria de la región y las universidades para crear un mayor
desarrollo turístico competitivo son factores que a su vez son básicos para el éxito de estos proyectos.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Aguilar-Rivera, N. (2019). A framework for the analysis of socioeconomic and
geographic sugarcane agro industry sustainability. Socio-Economic Planning
Sciences, 66, 149-160.
Aguilera, A. y Calvario, Á. (2014). Medición de la competitividad turística en la
Subregión Cafetalera ubicada en las Altas Montañas en el estado de VeraTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�46

KARINA NICOLE PÉREZ OLMOS | NOÉ AGUILAR RIVERA

cruz. En Ciencias Administrativas y Sociales, Handbook. Tomo IV (pp. 54-62). Congreso Interdisciplinario de Cuerpos Académicos. ECORFAN.
Arauz-Beita, I. (2010). Análisis del sistema turístico del Cantón de Buenos Aires: Insumo para un
diseño de plan de desarrollo en turismo rural.
Argüello, G., Espinoza, A. E., Sánchez, M. E., Silva, W. P., Calle, C. C., Piray, M. I. y
Buestan, C. J. (2017). Agroturismo como modelo de negocio para dinamizar la economía familiar de pequeños agricultores de Alausí y Cumandá,
de la provincia de Chimborazo. European Scientiic Journal, 13(32), 187. DOI: ht
tps://doi.org/10.19044/esj.2017.v13n32p187.
Barbieri, C. y Valdivia, C. (2010). Recreation and agroforestry: Examining new dimensions of multifunctionality in family farms. Journal of Rural Studies, 26(4),
465-473.
Barrera, E. (2006). Rutas alimentarias, una estrategia cultural para el desarrollo rural mexicano.
México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
Bringas, O. (2010). Rutas alimentarias. Identiicación de elementos básicos para su creación en la
sierra alta de Sonora. Hermosillo: Universidad Autónoma de Coahuila.
Che, D., Veeck, A. y Veeck, G. (2005). Sustaining production and strengthening
the agritourism product: Linkages among Michigan agritourism destinations. Agriculture and Human Values, 22(2), 225-234.
Conadesuca (2019). Tasas de crecimiento. Recuperado de: https://www.siiba.co
nadesuca.gob.mx/SiCostosSustentabilidad/ConsultaPublica/GraficasTa
sasCrecimiento.aspx
Cortés, D., Díaz, S., Cabal, A. y Del Ángel, O. (2013). Análisis del sector agroindustrial piloncillero en la región Huatusco-Fortín, Veracruz. Ciencias Agropecuarias Handbook. Tomo I (pp. 13-20).
Cortés, D., Díaz, S., Cabal, A. y Jiménez, M. (2013). Evaluación y propuesta de
innovación del proceso de elaboración de piloncillo en la región Huatusco-Fortín, Veracruz. Ciencias Agropecuarias Handbook. Tomo I (51-56).
Crespo, H. (1988). Historia del azúcar en México. 2 vols. México: Azúcar,
V.-Fondo de Cultura Económica.

S. A.

de

C.

Dubois, C. y Schmitz, S. (2013). What is the position of agritourism on the Walloon tourist market? European Countryside, 5, 295-307.
Emery, M. y Flora, C. B. (2009). Spiraling-up: Mapping community transformation with community capitals framework. Community Development. DOI: htt
ps://doi.org/10.1080/15575330609490152.
Flora, C. B. (2007). Social capital and community problem solving: Combining local and scientiic
knowledge to ight invasive species. Iowa: Iowa State University.
Flora, C. B., Mary, E., Fey, S. y Bregendahl, C. (2004). Community capitals: A tool for
evaluating strategic interventions and projects. North Central Regional Center for
Rural Development.
García, L. A. M., Thébout, V., Domínguez, C. D., Grayeb, R. P., Hernández, Á. G.,
Muñoz, M. R. y Rivera, N. A. (2018). Veracruz, tierra de cañaverales. Grupos sociales,
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�AGROTURISMO CAÑERO EN FORTÍN DE LAS FLORES, VERACRUZ

47

conlictos y dinámicas de expansión. México: Instituto Nacional de Antropología
e Historia.
García-Albarado, J. C., Gómez-Merino, F. C., Bruno-Rivera, A., Rosas-López, F.,
Servín-Juárez, R. y Muñoz-Márquez-Trujillo, R. A. (2018). Identificación
de elementos identitarios en la región de las altas montañas de Veracruz,
México. Agroproductividad, 11(8), 95-100.
Gómez, J. (2013). Rescate conjunto de patrimonio natural y cultural en tres tramos de vía fuera de uso del antiguo ferrocarril mexicano. Asuntos Económicos
y Administrativos, 25, 81-92.
Gutiérrez, M. J. y Pérez, A. (2014). Métodos para el análisis del potencial turístico
del territorio rural. Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas, 9, 1729-1740.
Hernández, R. E., Suárez, G. M. y López, J. A. (2015). Integración de una red de
agroecoturismo en México y Guatemala como una alternativa al desarrollo local. Pasos. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 13(1), 191-205.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) (2010). Compendio de información geográfica municipal de los estados mexicanos. Fortín, Veracruz
de Ignacio de la Llave. México.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) (2017). Anuario estadístico y
geográfico de Veracruz de Ignacio de la Llave. México.
Linares, H. L., García, M. E. B. y Rodríguez, M. C. F. (2019). Sostenibilidad y desarrollo local: Procedimiento para la evaluación integrada de los destinos
turísticos. Rosa dos Ventos. Turismo e Hospitalidade, 11(1), 84-102.
Macías, A. M. (2013). Los pequeños productores agrícolas en México. Carta Económica Regional, 111-112, 7-18.
Mendieta, M. E. D. R. (2018). Patrimonio agroindustrial azucarero en Izúcar de Matamoros,
Puebla, México. Hacia un estudio iconográico-cultural de logotipos de las ábricas de Puebla
en el siglo XX. Universidad Autónoma Chapingo.
Morales-Zamorano, L. A., Cabral Martell, A., Aguilar Valdés, A., Velasco Aucly, L.
y Holguín Moreno, O. (2015). Agroturismo y competitividad como oferta
diferenciadora: El caso de la ruta agrícola de San Quintín, Baja California.
Revista Mexicana de Agronegocios, 19(37), 185-196.
Montero-García, L. A. (2011). La lenta construcción de regiones azucareras en
Veracruz: De la Colonia a la segunda mitad del siglo XIX. En H. Iparraguirre
y M. I. Campos Goenaga (coords.). Hacia una nación moderna. La modernidad y la
construcción de la nación en México (pp. 89-179). México: Instituto Nacional de
Antropología e Historia.
Naranjo, L. P., Rodríguez, O. M., Novoa, A. E. y Ruiz, J. F. M. (2018). Los bienes
muebles con valor patrimonial del Valle de los Ingenios de Trinidad, Cuba:
Una propuesta para su puesta en valor turístico. Revista Electrónica Cooperación
Universidad Sociedad, 3(1), 50-54.
Nickerson, N., Polovitz, R., Black, J. y McCool, S. (2001). Agritourism: Motivations behind farm/ranch business diversification. Journal of Travel Research,
40(1), 19-26.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�48

KARINA NICOLE PÉREZ OLMOS | NOÉ AGUILAR RIVERA

Ortiz, H. T., Hubert, M. C. R., Bernal, E. G. N. y De Souza Valentini, A. (2014). La
Ruta del Nopal (Opuntia spp.). Turismo y reestructuración productiva en el
suelo rural de la Ciudad de México. Rosa dos Ventos. Turismo e Hospitalidade, 6(3),
390-408.
Ortiz, T. (2009). Bordando paradigmas para el desarrollo. Metodología para abordar el turismo
rural desde el sujeto social. México: UAM Xochimilco-Universidad Latina.
Potočnik-Slavič, I. y Schmitz, S. (2013). Farm tourism across Europe. European
Countryside, 5(4), 265-274. DOI: 10.2478/euco-2013-0017.
Pupo, G. H. (2016). Jerarquización de los recursos urbanos y arquitectónicos del
patrimonio industrial azucarero de la provincia de Camagüey, en Cuba. Revista Eletrônica do Programa de Pós-Graduação em Museologia e Patrimônio, 7(1), 53-75.
Renard, M. C. y Thomé, H. (2016). Cultural heritage and food indentity: The
pre-hispanic salt of Zapotitlan Salinas, Mexico. Culture &amp; History Digital Journal, 5(1), 1-13.
Rivera-Hernández, J. E., Pérez-Sato, J. A., Alcántara-Salinas, G., Servín-Juárez, R.
y García-García, C. (2018). El ecoturismo y el turismo rural en la región
de las altas montañas de Veracruz, México: Potencial, retos y realidades.
AGROProductividad, 11(8), 129-135.
Rodríguez Alonso, G. (2019). El agroturismo, una visión desde el desarrollo sostenible. Centro Agrícola, 46(1), 62-65.
Rodríguez-Deméneghi, M. V., Gallardo-López, F., Lee-Espinosa, H. E., Galindo-Tovar, M. E., Aguilar-Rivera, N., Leyva-Ovalle, O. R. y Murguía-González, J. (2016). El cultivo de gardenia jasminoides ellis en la región centro
de Veracruz, México. AGROProductividad, 9(6), 39-43.
Sánchez, A. y Vargas, E. (2015). Turismo sustentable. Un acercamiento a su oferta. Multiciencias. Recuperado de: http://148.215.2.10/articulo.oa?id=90444727013
Salazar-Andreu, J. P. (2016). Las congregaciones como forma de organización territorial en el estado de Veracruz de Ignacio de La Llave (1512-2012). En
Arte, cultura y poder en la Nueva España (pp. 71-92). Robin and Rice.
Sandoval-Quintero, M. A. (2013). Estudio de impacto de políticas públicas en el
turismo rural para las MiPyMes (2006-2012). En C. G. García, A. Pérez
Vázquez, J. A. Pérez Sato, J. Salazar Ortiz, D. A. Ávalos de la Cruz y J. C.
García Albarado (coords.). Actualidades del turismo rural en México. México: Instituto Literario de Veracruz.
Varisco, C. (2016). Turismo rural: Propuesta metodológica para un enfoque sistémico. Pasos. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 14(1), 153-167.
Urquiola Sánchez, O. y Lalangui Ramírez, J. (2016). La ruta agroturística y de naturaleza Banagua de la provincia El Oro. Universidad y Sociedad, 8(3), 128-134.
Villarino Pérez, M., Uña Álvarez, E. y Cànoves Valiente, G. (2009). Reflexiones
sobre experiencias de diversificación del turismo rural en España. Serie Geográica, 15, 67-78.

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�Equidad en Salud: Una Capacidad para las Presentes
y Futuras Generaciones
Equity in Health: A Capability for the Present and Future
Generations
LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA* | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA**

► RESUMEN
El objetivo de este trabajo es analizar la noción de equidad en
salud como una capacidad detonadora de las oportunidades y
libertades relacionadas con el acceso a la salud, la cual permite
no sólo un mejor nivel de salud de la población, sino también
un mayor desarrollo social en beneficio de las generaciones
presentes y futuras. El marco teórico general de análisis es la
perspectiva del desarrollo humano sustentable como ámbito
de acción para evaluar su avance, considerando el vínculo de la
equidad con los derechos humanos y la justicia social (aspectos
que la sustentan).
Palabras clave: Capacidad | Desarrollo humano sustentable |
Equidad en salud | Justicia social | Libertad.

► ABSTRACT
The aim of this paper is to analyze the notion of equity in
health as a capacity to trigger opportunities and freedoms related to access to health, which allow not only a better level
of health of the population, but also a greater social development for the benefit of present generations and future. From
the theoretical perspective of sustainable human development
as a field of action to evaluate its progress considering its link
with human rights and social justice (aspects that support it).
Keywords: Capacity | Sustainable human development | Equity in health |
Social justice | Freedom.

* Profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias de la Comunicación. Correo electrónico: lilia.mendozaln@uanl.edu.mx
** Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Instituto de Investigaciones Sociales. Correo electrónico: esteban.picazzopln@uanl.edu.mx
Recibido: 14 de febrero de 2019 | Aceptado: 25 de julio de 2019
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

ISSN 2007-1205 | pp. 49-76

�50

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

INTRODUCCIÓN
A nivel mundial, la falta de equidad entre hombres y mujeres, entre
zonas urbanas y rurales y entre ricos y pobres constituye la más
grande falta al concepto básico de justicia social, así como una
amenaza para el futuro de la humanidad. En el campo de la salud,
el estudio de la equidad en la búsqueda de la universalización de los
derechos sociales y económicos en los países ha cobrado importancia durante las últimas décadas. No obstante, este término depende
mucho del contexto en que se emplee, es decir, de los valores éticos
y morales dominantes de la sociedad en que se trate, lo que implica
la existencia de múltiples formas de interpretarla y medirla.
En este contexto, el objetivo del presente artículo es examinar
la noción de equidad en salud como una capacidad detonadora de
las oportunidades y libertades relacionadas con el acceso a la salud,
las cuales permiten no sólo un mejor nivel de salud de la población,
sino también un mayor desarrollo social en beneficio de las generaciones presentes y futuras. Para ello, se utilizan datos empíricos
de las recomendaciones internacionales y las políticas nacionales
en salud que impactan la equidad en esta materia.
El trabajo está dividido en varias secciones. Inicia con una revisión crítica de las distintas acepciones de equidad, para después
tratar el modo en que se ha abordado el concepto y su operatividad desde organismos mundiales que influyen sobre la agenda en
salud. Posteriormente, muestra cómo se ha buscado la equidad en
el sistema mexicano de salud en los últimos 30 años y, finalmente, plantea la perspectiva del desarrollo humano sustentable como
una propuesta alternativa más holística e integradora de acción,
para evaluar y valorar la equidad en salud.
Dicha propuesta considera que en el ámbito de la salud, la equidad radica no sólo en que los individuos gocen de un trato igualitario, sino que además se contemplen sus diferentes condiciones,
lo que significa un trato no igualitario, sino equitativo, que permita
brindar oportunidades diferentes para que los individuos puedan
desarrollar sus distintas libertades y oportunidades en la vida.
En este mismo tenor, Amartya Sen (1985) señala que la equidad en el campo de la salud constituye la presencia de igualdad
en las libertades de las personas, es decir, en las libertades reales
de hacer y ser lo que la gente esté dispuesta a valorar con su vida,
en particular con la salud. Asume también que ninguna concepTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�EQUIDAD EN SALUD: UNA CAPACIDAD PARA LAS PRESENTES Y FUTURAS GENERACIONES

51

ción de la justicia social que acepte la necesidad de una distribución equitativa y de una formación eficiente de las posibilidades
humanas puede ignorar el papel de la salud en la vida humana y en
las oportunidades de las personas para alcanzar una vida sana, sin
enfermedades, ni sufrimientos evitables, ni mortalidad prematura.
Por lo tanto, para Sen (2000), la equidad reside en la realización y
distribución de la salud, y constituye una parte integral de un concepto más amplio de la justicia.
De este modo, la equidad en salud es un concepto multidimensional que no radica sólo en la distribución de la atención sanitaria,
sino que además engloba aspectos relacionados con el logro de la
salud y la posibilidad de contar con buena salud y con la justicia
de los procesos sociales para toda la población, y en particular, en
beneficio de los grupos más vulnerables (Sen, 2002), permitiendo
que se presenten mejores escenarios en la calidad de vida del ser
humano.
En el ámbito de los servicios de salud, una distribución igualitaria puede resultar inequitativa desde la perspectiva de la justicia
social, mostrando que los sectores más vulnerables de la sociedad
necesitan una atención y consideración especial a la hora del diseño de las políticas en salud, y que la distribución de los recursos se
dé en una proporción mayor que en el resto de la sociedad.
1. ABORDAJES DE LA EQUIDAD EN SALUD
Con frecuencia se considera que para alcanzar una sociedad más
justa, se debe formular el principio de igualdad como el ideal distributivo por excelencia; es decir, por lo general se piensa que un
mundo más justo es aquel en donde sus habitantes son más iguales,
pero ¿iguales en qué? Pensadores como Sen (2000) han cuestionado la simplicidad que subyace detrás de lo que podría considerarse
una posición ingenua sobre la igualdad social. Por ejemplo, bajo
el principio de igualdad se condenaría a recibir bienes y servicios
iguales a una persona sana y a una con capacidades diferentes, lo
que con dificultad se ajustaría a un ideal de justicia equitativa, pues
son mayores las necesidades de esta última persona.
Sen (1980) realiza una crítica extensa de tres enfoques que debaten el criterio moral de la igualdad: 1) la igualdad utilitarista, 2) la
igualdad de la utilidad total, y 3) la igualdad de bienes sociales priTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�52

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

marios de Rawl. Su conclusión revela que las tres posturas tienen
fuertes limitaciones que impiden, incluso, crear una nueva teoría
combinándolas, por lo que plantea una propuesta alternativa de
la igualdad, que denomina igualdad de capacidad básica, argumentando
que hay necesidades como la no explotación o la no discriminación, las cuales no pueden ser medidas por estos enfoques, pues
requieren el uso de información que éstos no pueden percibir.
La igualdad de capacidad básica de Sen (1980) propone un enfoque diferente de evaluar y valorar el bienestar desde la perspectiva de la habilidad de una persona para hacer o alcanzar actos que
valore, infiriendo que “lo que falta […] es una noción de capacidad
básica: que una persona sea capaz de hacer ciertas cosas básicas”.
Por lo tanto, el enfoque de la igualdad de Sen (1985) busca medir el
bienestar haciendo referencia a aspectos relacionados con las habilidades, ventajas y oportunidades de las personas, concretamente
con los logros del ser humano o su calidad de vida, es decir, con la
libertad que tiene el individuo para ser y hacer cosas valiosas, lo
cual difiere de la visión economicista del bienestar.
Asimismo, Kadt y Tasca (1993) señalan que existe un gran debate conceptual entre los términos de equidad e igualdad, ya que
detrás del concepto de equidad está el de la injusticia, mientras que
con respecto a la igualdad se da una fuerte connotación de aspectos morales y políticos. Ellos también contemplan tres posibles situaciones donde se puede presentar una relación entre la equidad
y la desigualdad: 1) desigualdad con inequidad (por ejemplo, servicios públicos más accesibles para grupos más privilegiados), 2)
inequidad sin desigualdad aparente (esto se presentaría si se diera
una buena oferta de servicios, pero sin afectar y llegar a los grupos
más vulnerables y desfavorecidos de la población), y 3) desigualdad
aparente sin inequidad (en esta relación, los recursos se asignan de
manera desigual, a fin de compensar a los grupos más vulnerables
y desfavorecidos).
Para Paganini (2000), la salud y la equidad se deben fusionar
a partir de las definiciones de justicia de Aristóteles, es decir, “una
acción intencionada de una sociedad sobre la base de una justicia social, distributiva y correctiva”. En el mismo tenor, Sen (2000)
menciona que la equidad en salud no puede dejar de ser un atributo central de la justicia de los acuerdos sociales en general, y que su
análisis no le concierne únicamente a la salud vista aisladamente,
sino que debe abordarse desde el ámbito más amplio de la imparTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�EQUIDAD EN SALUD: UNA CAPACIDAD PARA LAS PRESENTES Y FUTURAS GENERACIONES

53

cialidad y la justicia de los acuerdos sociales, incluida la distribución económica, la relevancia del papel de la salud en la vida y la
libertad humanas.
Asimismo, sugiere que la equidad en salud sea percibida como
una disciplina bastante amplia que se ajuste a las muy diversas y
dispares consideraciones, aunque coincidentes en que ésta es fundamental para entender la justicia social. Sin embargo, es importante subrayar que la salud interactúa en el ámbito de la justicia
social de varias formas, percibiendo e interpretando los acuerdos
sociales indistintamente, lo que, en consecuencia, determina la
multidimensionalidad de la equidad en salud (Sen, 2000).
Por otro lado, a partir de la preocupación por este tema en los
últimos años, se fortalece la idea de que la salud no es un problema
individual propio de la carga biológica y el comportamiento, sino
que también guarda estrecha relación con las circunstancias sociales
y las políticas públicas, lo que hace que la equidad en salud tenga un
alcance y una relevancia enormemente amplios, pues está enraizada
en el orden de pensamientos y reflexiones ético-valorativos, filosóficos y políticos que rodean el discurso de la equidad social, la cual, a
su vez, es entendida como el eje central de la estabilidad social y económica de una sociedad (Sen, 2002; Evans, 2002; Arteaga, Thollaug,
Nogueira y Darras, 2002).
Se puede considerar entonces que los factores principales que
influyen en la manera de entender la equidad en salud son la disciplina que la estudia y la postura filosófica que se asume, por lo que
se hace necesario identificar sus umbrales con respecto a la teoría
de la justicia social en general y, de manera específica, a la de la
justicia sanitaria.
En el ámbito de la salud, se reconocen cuatro enfoques contemporáneos de justicia como la base sobre la cual están fundados
los sistemas de salud y las concepciones actuales de equidad en salud: 1) los liberales, quienes pugnan porque la salud sea exclusiva
del ámbito privado y de libre mercado, pretendiendo reducir la intervención del Estado a programas básicos para los más pobres; 2)
los utilitaristas, que fundamentan sus criterios distributivos en la
maximización de la suma de utilidades, las preferencias y los valores individuales; 3) los contractualistas, cuya base se sustenta en un
contrato que debe ser acordado a través de procedimientos; y por
último, 4) los igualitaristas, quienes fundamentan la justicia sanitaria en modelos propuestos por el marxismo y la filosofía comuTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�54

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

nitaria, considerando altamente la solidaridad y la unidad social
(Vega-Romero, 2001).
Desde otro ángulo, se distingue cierto consenso sobre dos facetas o dimensiones desde las cuales se observa la equidad en salud:
la primera es la dimensión societal de la salud, la cual considera en
su definición, ya sea implícita o explícitamente, procesos sociohistóricos (tales como la pobreza, el ingreso monetario, la educación,
la nutrición, el acceso a agua potable y las condiciones de higiene, entre otros), y está conformada por los determinantes sociales, económicos, políticos y culturales de la salud, expresados en
condiciones concretas de vida y trabajo de los grupos sociales. La
segunda es la dimensión propia de la salud, que considera los procesos propios del sector salud (como el acceso a los cuidados sanitarios básicos y la atención hospitalaria, e incluso diferencias en los
resultados de salud de grupos específicos), compuesta por el acceso
a los servicios de salud, la calidad de la atención y los resultados de
salud (Linares-Pérez y Arellano, 2008).
Bajo esta dinámica, los distintos abordajes tratan de explicar y
operacionalizar el concepto de equidad en salud. Entre ellos, según
la literatura sobre el tema, se encuentran más frecuentemente la
visión de justicia sanitaria de Margaret Whitehead (1991), el enfoque de los determinantes sociales y económicos de la salud, y la
perspectiva de los derechos y valores.
Con respecto a la teoría igualitarista de justicia sanitaria, Whitehead hace una marcada distinción entre los términos desigualdades
en salud e inequidades en salud. La autora se refiere al primero como
diferencias sistemáticas y significativas de salud entre los miembros o grupos poblacionales; mientras que el segundo, desde una
dimensión moral y ética, consiste en las desigualdades que son innecesarias y evitables, pero que además se consideran arbitrarias e
injustas. Para calificar una situación dada como inequitativa, Whitehead señala que es necesario examinar la causa que la ha creado
y juzgarla como injusta en el contexto de lo que sucede en el resto
de la sociedad.
La Comisión de los Determinantes Sociales de la Salud (CDSS),
por su parte, observa la salud desde las condiciones sociales en las
que viven y trabajan las personas, considerando indirectamente los
factores de riesgo individuales. Se asume con ello que la equidad en
salud debe estar dirigida a promover la reducción de las diferencias
injustas de salud entre los diferentes grupos humanos, las cuales
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�EQUIDAD EN SALUD: UNA CAPACIDAD PARA LAS PRESENTES Y FUTURAS GENERACIONES

55

son el resultado de la estratificación social producida por una distribución desigual del poder, los ingresos, los bienes y los servicios
(Peñaranda, 2013).
Desde la óptica de los derechos y los valores, la equidad, tanto
a nivel de salud como de acceso a sus servicios, es entendida como
el valor principal que, junto con otros (como la solidaridad), sustenta el derecho a la salud. Asimismo, representa el propósito fundamental que sostiene a todo sistema de salud y la posición ética
frente a la responsabilidad del Estado de entregar salud para todos
(Requena, 1997).
Aunque estos abordajes no son los únicos marcos explicativos
de la equidad en salud, lo importante en ellos son sus esfuerzos por
reconocer las desigualdades en salud y promover acciones para su
reducción desde el marco de la justicia social, cuestionando rigurosamente el modelo de desarrollo prevaleciente y el papel de las
instituciones en la salud de las personas.
En el ámbito específico de los servicios de salud, Frenk (1994)
ha señalado que para lograr la equidad se debe lograr una mejor
distribución de los servicios, de manera que éstos sean proporcionados a las necesidades de salud, independientemente de la contribución previa de la persona; y propone una igualdad de esfuerzos
en la búsqueda y obtención de los servicios de salud.
Por otra parte, para Whitehead (1991) la equidad no significa
que todos deban tener el mismo nivel de salud y consumir la misma cantidad de servicios y recursos, sino que deben considerarse
las necesidades de cada uno; e identifica cuatro tipos de equidad
dentro de los procesos de atención médica: 1) igualdad en el acceso disponible para igual necesidad, 2) igualdad de utilización para
igual necesidad (referida a la adecuada distribución de los recursos
de salud existentes entre los individuos que los necesitan), 3) igualdad en la calidad de la atención, y 4) igualdad en el resultado.
Otro punto a destacar es la importancia de la medición y los
indicadores. Al respecto, Anand, Diderichsen, Evans et al. (2002)
mencionan que para poder construir cualquier medida que fundamente la equidad en salud, se deben considerar cinco aspectos
importantes: 1) el estado de salud, 2) los grupos de población en los
que se describen las diferencias o inequidades en salud, 3) el grupo
de referencia o norma con la cual se comparan las diferencias, 4)
los intercambios que se puedan realizar entre las mediciones absolutas y relativas, y 5) la magnitud atribuida a la (mala) salud de los
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�56

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

individuos o grupos en los distintos puntos de la distribución de la
(mala) salud.
2. LA EQUIDAD DESDE UNA MIRADA INTERNACIONAL
En la salud internacional está documentado que en los últimos 50
años del siglo pasado muchos países lograron que las condiciones
de salud mejoraran más que en cualquier otro periodo de su historia. Incluso en algunos de los países más pobres se alcanzaron
progresos importantes, con aumentos en la esperanza de vida y
mejorías de la supervivencia infantil, como es el caso de algunos
países de la África subsahariana, en donde la edad media de muerte
disminuyó entre cinco y dos años en el decenio de 1990 a 2000. Sin
embargo, al desagregar los datos para conocer con mayor profundidad los casos de los distintos grupos sociales, aparecen disparidades bastante preocupantes (Evans, 2002).
Estos patrones también son observados en los países más ricos
del mundo, según Evans (2002, p. 3): en Estados Unidos, Holanda,
Finlandia y Gran Bretaña existen diferencias de entre cinco y hasta
16 años en la esperanza de vida al interior de sus poblaciones entre
ricos y pobres. Asimismo, señalan la presencia de desigualdades en
salud en países como Canadá y Reino Unido, a pesar de contar con
políticas universales de acceso a los servicios de atención a la salud.
Lo anterior reafirma que las diferencias existen en todo el
mundo, ya sea entre países o dentro de ellos; y que las oportunidades para gozar de una buena salud son muy desiguales, tanto en
los países ricos como en los pobres, independientemente de si sus
resultados en salud son altos o bajos. A su vez, también contradice
la idea de que la pobreza absoluta es el principal determinante de
las inequidades en salud, puesto que existen diferencias en todos
los países y en todos los sectores, incluso en las zonas donde la
privación material es menor (Diderichsen, Whitehead, Burström
y Östlin, 2002).
No obstante, los organismos de las Naciones Unidas sostienen
que la causa más grave de enfermedad en el mundo es la pobreza,
tanto en el ámbito internacional como en el nacional. Esto quizá
debido a la existencia de evidencias cada vez más convincentes del
vínculo entre pobreza y salud, tal como lo revelan las estadísticas
que se publican diariamente (Sonis, 2001), demostrando que la poTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�EQUIDAD EN SALUD: UNA CAPACIDAD PARA LAS PRESENTES Y FUTURAS GENERACIONES

57

breza y la mala salud son fenómenos interrelacionados. Es decir,
la pobreza genera mala salud y la mala salud hace que los pobres
sigan siendo pobres, pues ésta se asocia con frecuencia a considerables costos de atención sanitaria.
Esta relación también refleja un consenso creciente de que las
desigualdades entre los ricos y los pobres con respecto a los resultados sanitarios son injustas, no porque los pobres sean de algún modo más merecedores que los que tienen más dinero, sino
porque estas desigualdades corresponden obviamente a las limitaciones y oportunidades muy diferentes que tienen unos y otros, y
no a una tendencia de los dos grupos a hacer elecciones diferentes
(Wagstaff, 2002, p. 316).
En la destacada obra Desaío a la falta de equidad en la salud: De la
ética a la acción (Evans, 2002), se conjuntan más de 15 investigaciones
realizadas en varios países del mundo, como China, Japón, Estados Unidos de América, Chile, Rusia, Tanzania, Sudáfrica, Kenia,
Bangladés, Gran Bretaña, Suecia, México y Vietnam, entre otros.
En ellas se abordó, desde una óptica de equidad, el estudio de varios de sus cimientos conceptuales, tales como ética, determinantes sociales, género, mediciones, financiación de la atención de salud, globalización y política. El estudio tuvo la finalidad de medir,
controlar e interpretar los progresos de la equidad sanitaria en los
ámbitos nacional e internacional, por lo que vale la pena destacar
algunos de sus hallazgos clave encaminados a la reducción de la
inequidad en salud.
En primer término, esta obra es una prueba de que el centro
de la atención mundial ha cambiado para dirigirse hacia las inequidades en salud; en segundo lugar, hace evidente que la respuesta política convencional es insuficiente y, en algunos casos, hasta
contraproducente; en tercero, hay convergencia en que la dimensión más importante de la equidad en salud debe estar centrada en
los resultados finales de salud, ya que otras dimensiones como la
equidad en el acceso a la asistencia sanitaria, aunque también son
importantes en sí mismas, pueden entenderse en relación con su
impacto sobre el estado de salud; en cuarto, los estudios sobre la
equidad en salud utilizan nociones intuitivas sobre lo que es justo
e intentan hacerlas más explícitas; en quinto, aunque cada uno de
los estudios se enfocó en un aspecto distinto de las disparidades
en salud, en la mayoría de ellos se sostiene que las desigualdades
examinadas son evitables e injustas; y por último, señalan que es
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�58

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

bastante raro encontrar investigación sobre las inequidades en salud en el mundo en desarrollo (Evans, 2002).
Al mismo tiempo, en concordancia con este orden de ideas,
Wagstaff (2002) señala que la investigación sobre las desigualdades
e inequidades en salud es más abundante en los países industrializados y de ingresos medios, y que entre los aspectos más relevantes
de dicha investigación se sustenta que las desigualdades sanitarias
son casi siempre en perjuicio de los pobres; que éstas tienden a
ser más pronunciadas con los indicadores objetivos de mala salud,
como la malnutrición y la mortalidad, que con los indicadores subjetivos; que hay grandes variaciones entre los países con respecto a la magnitud de las desigualdades en materia de salud (aunque
dichas variaciones en sí mismas también varían, dependiendo los
indicadores sanitarios y socioeconómicos utilizados); y finalmente
agrega este autor que las desigualdades socioeconómicas en salud
parecen estar aumentando tanto en el mundo en desarrollo como
en el industrializado, en lugar de disminuir.
Por otra parte, el rumbo que ha tomado la comunidad internacional con respecto a la preocupación por las desigualdades sanitarias, la pobreza y el desarrollo, ha sido muy variado en los últimos
años. En el campo específico de la salud, su auge se manifestó en
la década de los setenta y mediados de los ochenta, con el movimiento Salud para Todos y la Estrategia de Atención Primaria de
Salud de Alma-Ata. Estos acontencimientos cumplieron su cometido, pues los gobiernos orientaron sus esfuerzos en el desarrollo
de servicios de atención sanitaria gratuitos a todas sus poblaciones,
favoreciendo a las clases más vulnerables. Sin embargo, este interés
fue desplazado rápidamente por la preocupación hacia la eficacia y
sustentabilidad de los sistemas de salud, transformando la idea de
salud para todos hacia lo que hoy conocemos como reforma del sector de la
salud (Gwatkin, 2000).
Consecuentemente, a mediados de la década de los ochenta
y principios de los noventa, los gobiernos de muchos países, incluyendo los latinoamericanos, iniciaron procesos de reforma en
sus sistemas de salud (Vargas, Vázquez y Jané, 2002) con dichas
tendencias, provocando así una contradicción, pues mientras las
desigualdades en salud seguían incrementándose, las estrategias de
estas reformas favorecían la eficacia y la sustentabilidad financiera mediante mecanismos de mercado, impactando negativamente
en el logro de la equidad (Vega-Romero, 2001). Esto debido a que
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�EQUIDAD EN SALUD: UNA CAPACIDAD PARA LAS PRESENTES Y FUTURAS GENERACIONES

59

los modelos de aseguramiento y financiamiento de la salud son en
gran medida los que determinan el grado de equidad en el estado
de salud.
De esta manera, las distintas reformas emprendidas en la región desde la década de los ochenta evidenciaron diversos matices
de la equidad. Algunos países optaron por el aseguramiento y la
prestación de los servicios de salud a través de diferentes combinaciones público-privadas. En otros, la segmentación y la fragmentación de sus sistemas sanitarios reflejaron (y lo siguen haciendo)
esquemas discriminatorios que dificultan el uso eficiente de recursos y el acceso equitativo a la salud (Sojo, 2011).
En lo referente al gasto en salud, desde 1990 las tendencias
indican un aumento de manera sostenida, pero moderado, en casi
todos los países; sin embargo, en esta tendencia general, la heterogeneidad es evidente. Lo mismo sucede en cuanto al gasto total
como porcentaje del producto interno bruto (PIB): el esfuerzo por
incrementarlo en términos generales ha sido insuficiente (Sojo,
2011).
No obstante, los primeros indicios de un renovado interés sobre la pobreza y la equidad en salud se enmarcan con el comienzo
del tercer milenio. Prueba de ello ha sido la puesta en marcha de
un conjunto numeroso de proyectos de investigación multinacionales con estas temáticas, los cuales están siendo financiados con el
apoyo de diversos donantes e involucran a más de un centenar de
países (Gwatkin, 2000).
Otro importante acontecimiento que respalda el interés en la
temática de la equidad fue la creación por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2000, de la Comisión de
Macroeconomía y Salud, para evaluar la posición de la salud en
el desarrollo económico mundial durante el periodo 2000-2002 y
crear estrategias para mejorarla.
Dicha comisión estuvo integrada por destacados economistas
del Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y otros
organismos internacionales y nacionales. Su principal encomienda fue realizar estudios que demostraran cómo los programas de
salud pueden contribuir al desarrollo económico de los países y
reducir la pobreza. Los resultados que se obtuvieron han aportado
pruebas contundentes de que la mejora en la salud de la población
es fundamental para el desarrollo económico y la reducción de la
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�60

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

pobreza. Otra de sus conclusiones revela que una elevada proporción de las muertes evitables en los países pobres se debe a un número reducido de problemas de salud, y que la aplicación adecuada de intervenciones, utilizando las tecnologías disponibles en la
actualidad, podría evitar cerca de 8 millones de muertes por año y
generar beneficios económicos anuales de más de $360 mil millones de dólares para el periodo 2015-2020.
Este organismo también ha elaborado una serie de recomendaciones que ofrecen un marco para la acción a través del cual los
países de ingresos bajos y medios puedan comprometer más recursos financieros nacionales y fortalecer su liderazgo político, y
mejorar sus sistemas de transparencia y rendición de cuentas, así
como su participación comunitaria en la salud. Sin embargo, a pesar de las reformas y los múltiples esfuerzos y estrategias de cooperación internacionales que han caracterizado al tercer milenio,
organismos como la Comisión Económica para América Latina y
el Caribe (Cepal), la Organización Panamericana de la Salud (OPS)
y otros organismos internacionales sostienen que América Latina
y el Caribe es la región con mayor inequidad social y con altos niveles de desigualdad en salud.
3. EQUIDAD EN SALUD
Y DESIGUALDADES SOCIALES EN MÉXICO
Lozano, Zurita, Franco et al. (2002) señalan que México, en la década de los ochenta, como casi todos los países en el mundo, implementó diversas reformas estructurales que no pudieron reducir
la incidencia de la pobreza, ni modificar las desigualdades en la
distribución del ingreso. A principios de esa década, el 34% de los
hogares mexicanos eran pobres y el crecimiento del empleo formal
no correspondía con el aumento de la población activa, por lo que
consecuentemente el mercado del trabajo informal comenzó a expandirse.
Para 1998, el porcentaje de pobres aumentó a 38% y las desigualdades en el ingreso seguían creciendo. En este escenario, el
10% de la población más rica del país disponía de 42.9% del ingreso nacional, mientras que el 10% más pobre concentraba sólo el
0.97%. En este mismo año, México expandió su economía y aceptó
mayores inversiones extranjeras, inició la desregulación gubernaTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�EQUIDAD EN SALUD: UNA CAPACIDAD PARA LAS PRESENTES Y FUTURAS GENERACIONES

61

mental, fijó más limitaciones al gasto público e impulsó medidas
para reducir la inflación.
Estas medidas estimularon el crecimiento macroeconómico;
sin embargo, estos cambios impactaron negativamente en el bienestar de muchos mexicanos. Los ingresos familiares se polarizaron,
de modo que la proporción de ingresos totales percibidos por el
quintil más bajo de la población disminuyó de 5 a 4%, mientras que
los ingresos totales obtenidos por el quintil más alto aumentó de
50 a 55%.
Para el año 2000, el 10% más rico de la población concentraba
el 42.4% del ingreso total, mientras que el 10% más pobre disponía
apenas del 1.2%. Esta profundización de la pobreza y las desigualdades socioeconómicas no sólo se reflejó en las condiciones de salud, sino que también colocó a México en la lista de los 12 países
donde se concentra el 80% de los pobres del mundo (Lozano et al.,
2002, p. 301).
En paralelo, durante el periodo de 1996-2000, el sector salud
también echó a andar diversos programas e iniciativas de reforma dirigidos a solventar las necesidades más urgentes de las poblaciones desfavorecidas, causadas por los efectos negativos de estas crisis. Sus objetivos más importantes fueron el aumento de la
equidad, la calidad y la eficiencia del sistema de salud, mediante la
ampliación de la cobertura y la descentralización.
Entre las iniciativas más destacadas en dicho periodo, se reconocen la introducción de un nuevo modelo financiero al interior
del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el cual implicó un
incremento importante en el presupuesto gubernamental, de 4 a
39%, con la consecuente reducción de la contribución obrero-patronal de 96 a 61%; la desconcentración del IMSS mediante la creación de 139 áreas médicas, las cuales cuentan con una asignación
presupuestal sobre la base de una fórmula ajustada por edad y sexo,
y que tienen la responsabilidad de ofrecer (con los recursos recibidos) servicios de primer y segundo nivel de atención a todos sus
derechohabientes; la promoción de la afiliación al IMSS de los miembros de la economía informal con capacidad de pago, a través de un
nuevo plan financiado con sus contribuciones y un subsidio federal; la finalización del proceso de descentralización de los servicios
de salud para la población no asegurada, lo que implicó la devolución de la responsabilidad de la prestación de los servicios a las 32
entidades federativas; y la creación de un programa de ampliación
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�62

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

de cobertura (PAC), a través del cual se entregaría un paquete de 12
intervenciones a los 10 millones de mexicanos que hasta 1995 no
tenían acceso a los servicios básicos de salud (Gómez-Dantés, Gómez-Jáuregui e Inclán, 2004).
En términos generales, hasta el año 2000 estas medidas tuvieron un impacto positivo en el acceso a la salud de los pobres y
en la eficiencia financiera del sistema. Sin embargo, poco pudieron
hacer por la justicia del financiamiento, la mala distribución de recursos, las barreras de género, la segmentación y la fragmentación
de la atención, la concentración en la atención curativa de segundo
y tercer nivel, y la rendición de cuentas y la transparencia.
Aunado a lo anterior, en el ámbito intersectorial, el problema
de la violencia y la ineficiencia de la seguridad pública siguió creciendo, y prácticamente no se hizo nada por documentar las inequidades en salud. Algunos centros académicos, como El Colegio de
México, el Instituto Tecnológico Autónomo de México y algunos
centros no gubernamentales, como la Fundación Mexicana para la
Salud, fueron quienes estuvieron monitoreando y documentando
las desigualdades en salud y sus determinantes (Gómez-Dantés et
al., 2004).
En el periodo de 12 años que va de 2000 a 2012, ante esta
preocupación manifestada por el gobierno mexicano sobre las desigualdades sociales y la equidad en salud, diversos estudios analizaron el nivel de cobertura de la protección en salud, así como el
perfil de la población sin protección en el país.
Gutiérrez y Hernández-Ávila (2013) documentan que en dicho periodo, la población mexicana sin protección en salud pasó
de 57.6 a 21.4%, y argumentan que esta reducción está dada principalmente por el crecimiento del Sistema de Protección Social en
Salud (SPSS), considerándolo como el principal asegurador en el país
entre 2000 y 2012, cubriendo al 38.5% de la población hasta 2012.
Para 2015, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), esta cobertura representa el 49.9%.
Este incremento (considerando el crecimiento poblacional)
significa que, en 12 años, la población con algún mecanismo de
aseguramiento ha pasado de menos de 40 millones en 2000 a cerca de 86 millones de mexicanos para 2012. Sin embargo, estas cifras indican que en México todavía hay cerca de 25 millones de
mexicanos sin protección social en salud, los cuales recurren para
atender sus necesidades de salud a los servicios de la Secretaría de
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�EQUIDAD EN SALUD: UNA CAPACIDAD PARA LAS PRESENTES Y FUTURAS GENERACIONES

63

Salud (SS), a los servicios estatales de salud (Sesa), y en su mayoría
(alrededor de siete millones), se atienden en las unidades del programa IMSS Oportunidades (Gutiérrez y Hernández-Ávila, 2013).
Knaul, Arreola-Ornelas, Méndez-Carniado et al. (2003) señalan que el principal problema del sistema de salud nacional, desde
su fundación en 1943 hasta el año 2003, fue la falta de protección
financiera, como consecuencia de un modelo fragmentado de financiamiento que ofrecía un acceso más limitado a las prestaciones en salud y a los esquemas de aseguramiento para los pobres y
para toda aquella persona que se fuera integrando al sector informal. Esta fragmentación entre asegurados (sector formal, sostenido sobre todo por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de
los Trabajadores del Estado (ISSTE) y el IMSS) y no asegurados (sector
informal y los que están fuera del mercado laboral) también agravó
la inequidad y el riesgo de padecer gastos catastróficos.
Otra problemática importante de nuestro sistema sanitario
advertida en este trabajo, y que incluso prevalece hasta nuestros
días, es el alto porcentaje del gasto en salud que afecta directamente el bolsillo de las familias, generando egresos catastróficos, en especial entre los pobres y los no asegurados (Knaul et al., 2003).
Esta problemática trascendió internacionalmente cuando, en
el año 2000, México apareció ocupando la posición 61 en el diagnóstico mundial realizado por la OMS sobre el desempeño de los sistemas de salud en el mundo. Esta evaluación se llevó a cabo durante el periodo 1994-2000, apoyada en un conjunto de indicadores
base desde el marco de la OMS, el cual incluía objetivos intrínsecos
de los sistemas, tales como salud, capacidad de respuesta y justicia
en el financiamiento.
Los resultados arrojaron que el alto nivel de financiamiento a
la salud en el gasto de bolsillo de los hogares era el punto más débil
del sistema de salud mexicano, evidenciando así un alto grado de
inequidad e insuficiencia de los recursos. En cuanto a los objetivos
específicos, el país ocupó en el rubro de salud la posición 55, la 53
en capacidad de respuesta, y en justicia financiera (la cual tiene un
peso importante en el cálculo global) obtuvo la posición 144, detrás
de Argentina, Costa Rica, Venezuela y Uruguay (Soberón-Acevedo
y Valdés-Olmedo, 2007).
En su contexto demográfico, México comienza (a principios
de 2000) a experimentar también un proceso de urbanización que
involucra prácticamente a toda su población. Desde entonces, más
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�64

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

del 70% de la población es urbana y 35% (más de 37 millones de
personas) habita en las nueve zonas metropolitanas con más de un
millón de habitantes. La urbanización se asoció además a una dispersión de la población que vivía en comunidades rurales; aproximadamente, de 55 mil localidades con menos de 100 habitantes en
1970, se pasó a casi 140 mil en el año 2000, en donde actualmente
habita poco más del 2% de la población nacional (Gómez-Dantés,
Sesma, Becerril et al., 2011).
Paralelamente, en 2001, pese a haber alcanzado una esperanza
de vida promedio de 75 años, similar a la de otras naciones más desarrolladas, la OMS clasifica a México, junto con otros países como
Bangladés, Brasil, China, India, Indonesia, Japón, Nigeria, Pakistán, Rusia y Estados Unidos de América, bajo el término megapaís,
por contar con una población de más de 100 millones de habitantes y representar en su conjunto el 60% de la población mundial.
Según la OMS, los megapaíses se caracterizan por tener una población multiétnica, por concentrar un alto número de pobres, y
contar con un sistema de salud y una coordinación intersectorial
sumamente complejos. Por estas razones, México y los demás megapaíses son considerados de importancia prioritaria para la salud
internacional, ya que en ellos pequeños aumentos en la prevalencia
de enfermedades se traducen en millones de personas afectadas,
con sus consecuentes costos humano y económico. Otra situación
en la que coinciden estos países está relacionada con las enfermedades crónicas, las cuales han dejado de ser exclusivas de los
sectores socioeconómicos altos y es cada vez mayor el número de
pobres que las padecen (Barquera, 2002).
En 2002, la Secretaría de Salud estimó que el 55% de la población del país carecía de aseguramiento en salud, que el 58% del gasto en salud correspondió al pago de bolsillo de los hogares y que el
3.9% de estos hogares tuvo gasto catastrófico en salud en el último
trimestre de ese año. Esto significa que el aseguramiento y el gasto
público, y, por ende, la infraestructura y los recursos humanos en
salud, se concentraban en los estados más ricos (principalmente en
el norte del país), mientras que las entidades más pobres, en donde
por lo común se acumula el rezago epidemiológico, tienen menos
inversión en la salud y oportunidades limitadas en el acceso a la
protección financiera que provee el aseguramiento. En Chiapas y
Oaxaca, por ejemplo, sólo 22 y 21% de los hogares (respectivamente) cuentan con aseguramiento en salud (Knaul et al., 2003).
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�EQUIDAD EN SALUD: UNA CAPACIDAD PARA LAS PRESENTES Y FUTURAS GENERACIONES

65

Desde este complejo escenario, México inicia el siglo XXI con
un sistema de salud marcado por su incapacidad para ofrecer protección financiera en salud a más de la mitad de su población, como
resultado de las desigualdades sociales que ha escenificado el proceso de desarrollo en el país. La segmentación del sistema sanitario
y la falta de aseguramiento para una gran parte de la población,
junto con las transiciones epidemiológica y demográfica, han sido
las principales limitantes que han impedido que el sistema de salud responda a las necesidades de sus habitantes (Frenk, González-Pier, Gómez-Dantés et al., 2007).
Pese a estas limitaciones, para 2003 el país emprende un nuevo proceso de reforma estructural sanitaria para cubrir la falta de
protección financiera y la fragmentación del sistema. Esta reforma
a la Ley General de Salud da origen al SPSS, junto con su mecanismo
operativo, el Seguro Popular de Salud (SP), con la meta específica de
alcanzar la cobertura universal en salud antes de 2010.
Sus ejes rectores están orientados hacia la ampliación de la cobertura de aseguramiento público, la reducción del pago de bolsillo
y el fomento de una atención oportuna y equitativa, con la finalidad de poder brindar acceso a los servicios de salud a la población
abierta (50 millones de mexicanos, aproximadamente la mitad de
la población del país en 2003), mediante un paquete que incluye
alrededor de 260 intervenciones de salud, con sus respectivos medicamentos.
También ofrece un paquete de 18 intervenciones de alto costo,
que incluye el tratamiento para cáncer en niños, cáncer cervicouterino, cáncer de mama, VIH/sida y cataratas. Cubre al asegurado directo, al cónyuge, a los hijos hasta los 18 años de edad y a los padres
mayores de 65 años que son dependientes económicos. Se financia
con las contribuciones del Estado (una cuota social del 3.92% de
un salario mínimo del Distrito Federal, hoy Ciudad de México), las
contribuciones solidarias federal y estatal (equivalente a 1.5 y 0.5
veces la cuota social, respectivamente), y la contribución individual
del afiliado, la cual es proporcional a su condición socioeconómica,
siendo de cero para las personas que se ubican en los deciles I y II
(esta cuota era familiar hasta 2009 y equivalía al 15% de un salario
mínimo de la Ciudad de México) (Sojo, 2011).
El SP entra en vigor en enero de 2004, con el objetivo de alcanzar una cobertura voluntaria universal en el aseguramiento en salud para el año 2010, a través de un proceso paulatino de extensión
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�66

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

de 14.3% de la población por año. Las estadísticas muestran que,
a un año de la puesta en marcha del SP, el sistema de salud logró
afiliar a casi 1.6 millones de familias, de las cuales 94% pertenecía
a los dos primeros deciles de ingresos, lo que equivale, a su vez, a
cerca de 13% de la población que carecía de acceso a la seguridad
social. Sin embargo, pese a los éxitos de cobertura alcanzados, los
retos que siguió enfrentando el sistema nacional de salud seguían
siendo de importante consideración; particularmente, el pago de
bolsillo de los hogares, el cual representó para finales de 2004 el
52% del gasto total en salud (Knaul et al., 2003).
Por otro lado, los procesos demográficos y epidemiológicos,
como ya se ha señalado, son otro importante desafío para el sistema sanitario mexicano, mismos que han provocado modificaciones significativas en su población. Por ejemplo, en 1960 la tasa de
fecundidad era de 6.8 nacidos vivos por mujer, mientras que en
2005 disminuyó a 2.1. La esperanza de vida se incrementó significativamente de 57.5 a 75.4 años. Y en la cuestión epidemiológica,
entre 1950 y 2000, la prevalencia de muertes por enfermedades
no transmisibles y lesiones aumentó de 44 a 73%, y se estima que
para 2025 se incremente al 78%. En cuanto a las enfermedades
transmisibles, se registró una disminución de 50% en 1950 a 14%
en 2000, y se espera que siga disminuyendo hasta llegar al 10% en
2025 (Frenk et al., 2007).
Para mediados de 2005, todos los estados, incluyendo el Distrito Federal (actualmente Ciudad de México), ya se habían incorporado al SPSS, y la afiliación seguía avanzando, en concordancia
con la meta establecida de incorporar a 1.5 millones de familias
en ese año. En 2007, tanto el SPSS como el SP se fortalecieron con
una nueva estrategia llamada Seguro Médico para una Nueva Generación (SMNG), la cual pretendió consolidar la reforma financiera
para hacer efectivo el acceso universal a los servicios de salud para
aquella población que no está dentro de los esquemas de seguridad
social aplicados a los asalariados (Gutiérrez y Hernández-Ávila,
2013).
Más recientemente (2008) y a cuatro años de operación del
SP, México cuenta ya con 27 millones de afiliados. Y en cuanto a su
demografía, se caracteriza por un descenso de la mortalidad general (de 27 defunciones por mil habitantes en 1930 a 4.9 por mil en
2008), un incremento en la esperanza de vida (de 34 años en 1930
a 75.1 años en 2008) y una disminución de la fecundidad (de siete
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�EQUIDAD EN SALUD: UNA CAPACIDAD PARA LAS PRESENTES Y FUTURAS GENERACIONES

67

hijos por mujer en edad reproductiva en 1960 a 2.1 en 2008) (Gómez-Dantés et al., 2011).
Con respecto a las condiciones de salud, el aumento de la esperanza de vida y el predominio de estilos de vida poco saludables
han transformado sobremanera el perfil epidemiológico, caracterizado cada vez más por las enfermedades no transmisibles y las
lesiones. Está documentado que, a mediados del siglo XX, alrededor de 50% de los decesos en el país se debían a infecciones comunes, problemas reproductivos y padecimientos asociados con la
desnutrición; actualmente, estas enfermedades concentran menos
del 15% de los decesos, mientras que los padecimientos no transmisibles y las lesiones representan poco menos del 75 y 11% de
las muertes a nivel nacional, respectivamente (Gómez-Dantés et al.,
2011).
Esto significa que el perfil epidemiológico del país está traslapado, pues aunque las enfermedades no transmisibles y las lesiones
dominan el estado de salud, las infecciones comunes, los problemas reproductivos y la desnutrición prevalecen en las zonas más
vulnerables, afectando a las clases más pobres. Evidencia de ello
son las marcadas desigualdades prevalecientes al interior del país,
por ejemplo, la tasa de mortalidad en menores de 5 años que registra el estado de Guerrero (2008), de 25.3 por mil menores de
5 años, con respecto a la de Nuevo León, que es de 13.1; la razón
de mortalidad materna en Oaxaca (de 100.2 muertes maternas por
100 mil nacimientos), que es cuatro veces mayor con respecto a la
de Tlaxcala (27.2); o la tasa de mortalidad por desnutrición en menores de 5 años, que es 24 veces mayor en Oaxaca (19.6 por 100 mil
niños menores de 5 años) que la de Nuevo León (0.8). Sobre el gasto en salud, el gasto total como porcentaje del PIB aumentó de 5.1%
en 2000 a 5.9% en 2008 (sin embargo, éste se ubica muy por debajo
de lo que dedican a la salud otros países como Argentina, con 9.8%;
Colombia, con 7.4%; Costa Rica, con 8.1%; y Uruguay, con 8.2%);
en cuanto al gasto per cápita en salud, tuvo el mismo comportamiento: en el año 2000 era de US$508 y en 2008 se incrementó a
US$890. El gasto público en salud ha ido aumentando lentamente:
en 2008 representó 46.7% (equivalente a 330,339 millones de pesos) del gasto total en salud, del cual la mayor parte correspondió a
la SS (45.2%), seguida del IMSS (42%) y el ISSSTE (9.7%); mientras que en
1990 concentró el 40.4% del gasto total en salud (Gómez-Dantés et
al., 2011).
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�68

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

En síntesis, como ya se ha descrito de manera amplia, en todas
las reformas que ha experimentado el país, la cobertura universal
de protección en salud se propone como el derrotero para alcanzar
el propósito de asegurar un adecuado estado de salud a todas las
personas, independientemente de sus características demográficas
o socioeconómicas. Y se legitima como un elemento necesario para
ejercer el derecho a la protección de la salud establecido en 1983,
específicamente en el artículo 4 de la Constitución mexicana (Gutiérrez y Hernández-Ávila, 2013).
4. LA EQUIDAD EN SALUD DESDE EL ENFOQUE
DEL DESARROLLO HUMANO SUSTENTABLE
La salud es un tema complejo y de amplia relevancia, pues no sólo
determina el progreso socioeconómico y la calidad de vida, sino
que además, si es provista en entornos de alta protección, también
permite ofrecer oportunidades y libertades para el desarrollo de
las personas y los países que luchan por preservar este derecho
fundamental. Es decir, la salud se convierte en una aptitud y, a la
vez, es una pieza constitutiva para un buen desarrollo (Nussbaum
y Sen, 1993).
Por lo tanto, las posibilidades de construir un mundo desarrollado para las generaciones actuales y futuras dependen de manera crucial de que el acceso a los requisitos indispensables para
la salud sea equitativo para todos los miembros de la sociedad. En
este sentido, el enfoque del desarrollo humano representa un marco teórico y conceptual que permite evaluar y valorar el bienestar
y la calidad de vida de los seres humanos, los acuerdos sociales, la
pobreza, la desigualdad y la equidad, así como también el diseño de
políticas públicas.
Esta teoría surge a finales de la década de los ochenta como
resultado de una convocatoria hecha por el PNUD a un grupo de especialistas en el área de las ciencias sociales (entre los cuales se encontraba Amartya Sen), con el propósito de elaborar una propuesta
alternativa al indicador del PIB, es decir, una concepción distinta
para medir el desarrollo. En los hechos, este enfoque superó la visión economicista, centrada en tener dinero y mercancías, por una
visión más holística, centrada en el ser (bienestar) y las capacidades
de los seres humanos, en donde el papel de las instituciones juega
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�EQUIDAD EN SALUD: UNA CAPACIDAD PARA LAS PRESENTES Y FUTURAS GENERACIONES

69

un papel determinante (Sen, 1993). Así, esta perspectiva plantea
que una adecuada concepción del desarrollo debe necesariamente
trascender la acumulación de riquezas y el crecimiento del producto nacional bruto, para entenderlo y abordarlo como un medio
para potenciar las capacidades y libertades del ser humano, sin ignorar la importancia del crecimiento económico.
En 1979, Sen menciona por primera vez el concepto de capacidad (capability) en una conferencia que dictó en la Universidad
de Stanford con el título “Equality of what?” (Sen, 1980), concepto
que una década más tarde daría sustento a la teoría del desarrollo
humano. Este concepto fue introducido por Sen con un sentido de
la igualdad, el cual determinó igualdad de capacidad básica, planteando
una forma distinta de evaluar el bienestar desde la perspectiva de
la habilidad de una persona para hacer o alcanzar actos que valora.
Se puede entender, entonces, el término de capacidad (o conjunto
de capacidades) como el entorno en el que una persona sea capaz de
hacer ciertas cosas básicas, como la habilidad de moverse, de satisfacer ciertas necesidades alimentarias y de salud, la capacidad de
disponer de medios para vestirse y tener alojamiento, o la capacidad de participar en la vida social. De tal forma que el entorno que
enfrente la sociedad debe de proveer las condiciones para que las
capacidades del ser humano tengan la oportunidad de realizarse
en un marco de libertad y justicia social; para ello, las instituciones
de orden público deben, en mayor medida, converger en cubrir las
necesidades mínimas del ser humano en forma equitativa. Sobre
esta premisa, Sen introduce otro aspecto fundamental de su enfoque, el de la libertad, considerando que la igualdad de capacidades
es una exigencia que debe ser cubierta si se quiere una sociedad
libre.
La perspectiva de la libertad es concebida como el conjunto de
capacidades individuales para hacer cosas que una persona tiene
razones para valorar. Así, las personas son las portadoras de las capacidades, y estas últimas, el sustento del desarrollo. De este modo,
las capacidades se convierten en el fin y el medio del desarrollo;
y están fuertemente condicionadas por los entornos económico,
político, social, cultural y ambiental en los que se desenvuelven.
Por ello, para garantizar su ampliación (capacidades), la definición
de las políticas públicas debe incorporar tanto las necesidades individuales como las colectivas, y consecuentemente, alcanzar el
desarrollo, el cual no debe medirse con otro indicador que no sea
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�70

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

el aumento de las libertades. Lo que significa que no importa la
cantidad de bienes o medios que tiene la persona, sino lo que consigue realizar con lo que tiene a partir del grado de libertad que
experimenta (Sen, 1999).
Cabe indicar que, en este marco de ideas, el desarrollo no sólo
implica el logro de la libertad, sino además el proceso de procurarla de manera equitativa, participativa y sustentable; así, la equidad y la libertad son características fundamentales del desarrollo.
También es importante subrayar que la salud es considerada como
una de las libertades básicas de la persona, la cual debe estar estrechamente vinculada con los derechos, con la justicia social y, por
ende, con la equidad; lo que permite analizarla desde una visión
más integral y colectiva, tanto de los problemas como de las soluciones, haciendo imprescindible el reconocimiento del nexo entre
las libertades y las instituciones sociales y económicas, así como
con los derechos políticos y humanos.
Dicho de otro modo, una de las libertades más importantes
de las cuales puede gozar el ser humano es la de no estar expuesto a enfermedades y causas de mortalidad evitables. Por lo que las
instituciones de orden público deben, en mayor medida, cubrir las
necesidades mínimas del ser humano que le provean libertad para
potenciar sus capacidades de forma equitativa. Lo cual implica,
entonces, que entre las principales privaciones que enfrenta el ser
humano en el entorno de sus libertades, estén los efectos negativos
en la salud provocados por las inequidades en el acceso a los servicios de salud, ya sea por la falta de cobertura y/o la deficiencia en
la infraestructura y la calidad en el servicio médico y hospitalario
(Gutiérrez, Picazzo Palencia y Gálvez Santillán, 2013).
De esta forma, el desarrollo humano fundamentado en el pensamiento de Sen pone a los individuos en el centro de su propuesta
teórica, reconociendo y estimando la libertad de éstos para vivir
la vida que tienen razones para valorar y para aumentar las alternativas reales entre las que puedan elegir. Y es precisamente este
postulado el punto de convergencia con la perspectiva del desarrollo sustentable, que coloca también al ser humano en el centro de la reflexión, lo cual está plasmado en el primer principio de
la Declaración de Río (de Janeiro) sobre el Ambiente y Desarrollo
(1992), señalando que “los seres humanos constituyen el centro de
las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sustentable. TieTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�EQUIDAD EN SALUD: UNA CAPACIDAD PARA LAS PRESENTES Y FUTURAS GENERACIONES

71

nen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la
naturaleza”.
Junto a esta declaración, en el marco de la Conferencia Mundial de Ambiente y Desarrollo, se da a conocer otro documento llamado Agenda 21, el programa global de acción sobre el desarrollo
sustentable, en donde se propone un nuevo enfoque para analizar
las cuestiones medioambientales y de desarrollo, dando respuesta
a las necesidades de las personas; preservando simultáneamente
las bases sociales, económicas y medioambientales de las que depende el desarrollo; e incluyendo temas relacionados con el desarrollo de oportunidades y capacidades como la salud, la educación,
la alimentación, la vivienda, entre otras.
Este programa representa, hasta nuestros días, un marco importante para la combinación de acciones sociales, económicas y
ambientales, que ha guiado los programas subsecuentes, como los
Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS), agenda post 2015-2030. Bajo esta dinámica, el desarrollo sustentable pasa a ser una tarea del desarrollo
humano. Al respecto, Anand y Sen (1994) señalan lo siguiente:
La promoción del desarrollo humano en el mundo de hoy
debe complementarse con salvaguardas para que sus frutos estén disponibles en el futuro. A medida que se llega a una mejor
comprensión de los temas discutidos en la conferencia sobre
el medio ambiente (UNCED) en Río de Janeiro en 1992, la integración del progreso humano y de la conservación del medio
ambiente emerge como uno de los desafíos centrales del mundo moderno. […] El valor moral de sostener lo que tenemos
ahora depende de la calidad de lo que tengamos. El enfoque de
desarrollo sostenible como un todo apunta hacia la dirección
del futuro tanto como hacia la dirección del presente. No existe, de hecho, ninguna dificultad básica en ampliar el concepto de desarrollo humano […] para que se le integren los derechos de las generaciones futuras y la urgencia de la protección
del medio ambiente (pp. 16-17).

Y agregan que “la sostenibilidad es un asunto de equidad distributiva, es decir, de compartir la capacidad de bienestar entre la gente
de hoy y la gente del futuro. […] Por ende, el desarrollo humano
debería considerarse como una contribución mayor al logro de la
sostenibilidad” (Anand y Sen, 1994).
Mientras tanto, en el seno del PNUD, su administrador, J. Speth,
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�72

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

señala que “el desarrollo, por supuesto, debe ser un proceso integrador, un proceso que reúna el entendimiento y las aspiraciones
que se reflejan en los conceptos ‘desarrollo humano’ y ‘desarrollo
sustentable’. Esta fusión debe ocurrir conceptualmente y operativamente, debe tener un nombre […] ‘desarrollo humano sustentable’, una unión natural de las dos palabras” (PNUD, 1994).
De esta manera, se integran las dos posturas para conformar
la perspectiva del desarrollo humano sustentable, una nueva visión del
desarrollo centrada en la gente, que promueve el crecimiento y la
expansión de las libertades y oportunidades del ser humano para
un desarrollo con equidad, con integración social y gobernanza.
Este nuevo desarrollo fue definido por el PNUD (1994) como:
El desarrollo que no sólo genera crecimiento económico, sino
que distribuye sus beneficios equitativamente; regenera el medio ambiente en lugar de destruirlo; potencializa a las personas
en lugar de marginarlas. Da prioridad a los pobres, ampliando
sus opciones y oportunidades, y prevé su participación en las
decisiones que les afectan. Es un desarrollo que está a favor de
los pobres, a favor de la naturaleza, a favor del empleo, a favor
de la democracia, a favor de la mujer y a favor de la niñez.

Es decir, esta nueva perspectiva propone un marco de acción
para el diseño de políticas públicas justas y equitativas, considerando aspectos sociales, económicos, ambientales, culturales y políticos que den sustento al desarrollo de los más vulnerables. Esta
convergencia permite compartir la capacidad de bienestar entre las
presentes y futuras generaciones, en donde el desarrollo humano
sustentable debe promover la equidad inter e intrageneracional, garantizando a las generaciones futuras oportunidades semejantes y
el mismo potencial del que han gozado las generaciones presentes.
Por lo tanto, en materia de salud, el desarrollo humano sustentable plantea el desafío de disminuir las brechas sociales, el rezago epidemiológico acumulado y la mejora en el acceso y la calidad
de la atención de los servicios. Y supone que la equidad en salud
permite potencializar las libertades y capacidades del ser humano
(para ser y hacer la vida que tiene razones para valorar) a través de
la compensación de las desigualdades evitables e injustas que inciden en los entornos institucionales y socioeconómicos, en donde
se despliegan las oportunidades reales relacionadas con el acceso
a la salud, proporcionando no sólo un mejor nivel de salud de la
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�EQUIDAD EN SALUD: UNA CAPACIDAD PARA LAS PRESENTES Y FUTURAS GENERACIONES

73

población, sino también un mayor desarrollo social, en beneficio
de las generaciones presentes y futuras.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
Se puede señalar que la información planteada en este documento sobre las desigualdades e inequidades en salud, entre países y
dentro de ellos, es una evidencia más de la amenaza que la falta de
justicia social en el acceso a la salud representa para el bienestar social y el desarrollo de las generaciones presentes y futuras. Por ello,
resulta apremiante indagar cada vez más sobre las múltiples causas
que afectan la salud, ya que la creación de nuevos conocimientos
es la vía más eficaz para la determinación de estrategias cuya capacidad y fortaleza contribuyan en la reducción de las desigualdades
sociales de la salud.
El análisis de la equidad en el ámbito de la salud es un asunto
complejo, puesto que existen múltiples formas de medirla y definirla, así como distintas disciplinas y posturas filosóficas para su
abordaje. Sin embargo, independientemente de ello, estudiar la salud desde una perspectiva de equidad y justicia social constituye un
gran avance para la preocupación global por combatir las inequidades sociales que inciden en el acceso y el estado de salud de las
poblaciones. Asimismo, amplía la comprensión de las condiciones
que las favorecen y permite sentar precedentes para la expansión
de su literatura.
A este respecto, como se ha mostrado en este documento, desde la década de los ochenta, los avances que han venido presentando los sistemas de salud en algunos países del mundo están sostenidos en gran medida por la generación de evidencias científicas, que
a su vez han permitido contribuir en el diseño de políticas públicas
en salud que buscan garantizar un sistema de salud equitativo y
eficiente.
En el caso de México, las reformas que ha llevado a cabo desde
la fundación de su sistema sanitario, y más recientemente, la puesta
en marcha del SP, han sentado ya las bases para la concreción de un
acceso a la salud y el desarrollo humano equitativo bajo un modelo
normativo de cobertura universal, caracterizado por la equidad, la
accesibilidad y la calidad como sus ejes rectores. No obstante, en la
realidad no todos los mexicanos han podido ejercer este derecho,
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�74

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

por lo que todavía hay mucho por hacer en beneficio de la salud de
las personas en el país.
En este sentido, este artículo ha intentado ofrecer una perspectiva de acción que enmarque el concepto de equidad en salud
como una capacidad detonadora de las oportunidades y las libertades relacionadas con el acceso a la salud, que permita a los actores
que convergen en la protección social de la población formar las
bases para que se presenten los entornos estructurales e institucionales necesarios que provean salud de forma universal y equitativa,
optimizando el bienestar humano sin comprometer el bienestar
saludable de las generaciones presentes y futuras.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Anand, S., Diderichsen, F., Evans, T., Shkolnikov, V. y Wirth, M. (2002). Medición de las disparidades de salud: Métodos e indicadores. En T. Evans (ed.)
(2002). Desaío a la falta de equidad en la salud: De la ética a la acción. Pan American
Health Org.
Anand, S. y Sen, A. (1994). Desarrollo humano sostenible: Conceptos y prioridades. Quinto
Informe de Desarrollo Humano. Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo.
Arteaga, O., Thollaug, S., Nogueira, A. C. y Darras, C. (2002). Información para la
equidad en salud en Chile. Revista Panamericana de Salud Pública, 11(5/6).
Barquera, S. (2002). Respuesta de la Organización Mundial de la Salud al rápido
crecimiento de las enfermedades crónicas: Reunión de la red de los megapaíses. Salud Pública de México, 44(1), 79-80.
Diderichsen, F., Whitehead, M., Burström, B. y Östlin, M. Å. Y. P. (2002). Gran
Bretaña y Suecia: La influencia del contexto político en la falta de equidad
en la salud. En T. Evans (ed.) (2002). Desaío a la falta de equidad en la salud: De la
ética a la acción. Pan American Health Org.
Evans, T. (ed.) (2002). Desaío a la falta de equidad en la salud: De la ética a la acción. Pan
American Health Org.
Frenk, J. (1994). Hacia un México más saludable. Nexos, 17, 23-32. México.
Frenk, J., González-Pier, E., Gómez-Dantés, O., Lezana, M. A. y Knaul, F. M.
(2007). Reforma integral para mejorar el desempeño del sistema de salud
en México. Salud Pública de México, 49, s23-s36.
Gómez-Dantés, O., Gómez-Jáuregui, J. e Inclán, C. (2004). La equidad y la imparcialidad en la reforma del sistema mexicano de salud. Salud Pública de México,
46(5), 399-416.
Gómez-Dantés, O., Sesma, S., Becerril, V. M., Knaul, F. M., Arreola, H. y Frenk,
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�EQUIDAD EN SALUD: UNA CAPACIDAD PARA LAS PRESENTES Y FUTURAS GENERACIONES

75

J. (2011). Sistema de salud de México. Salud Pública de México, 53, s220-s232.
Gutiérrez, G. E., Picazzo Palencia, E. y Gálvez Santillán, E. (2013). Desarrollo humano sustentable y la equidad en salud en México. Pacarina del Sur, 4(15)
(abril-junio).
Gutiérrez, J. P. y Hernández-Ávila, M. (2013). Cobertura de protección en salud y
perfil de la población sin protección en México, 2000-2012. Salud Pública de
México, 55, s83-s90.
Gwatkin, D. R. (2000). Desigualdades sanitarias y salud de los pobres: ¿Qué sabemos al respecto? ¿Qué podemos hacer? Revista Internacional de Salud Pública.
Boletín de la Organización Mundial de la Salud, 3, 3-17.
Kadt, E. D. y Tasca, R. (1993). Promover la equidad: Un nuevo enfoque desde el sector salud.
Organización Panamericana de la Salud.
Knaul, F. M., Arreola-Ornelas, H., Méndez-Carniado, O., Borja, C. y Torres, A. C.
(2003). El Sistema de Protección Social en Salud de México: Efectos potenciales sobre la justicia financiera y los gastos catastróficos de los hogares.
Caleidoscopio de la salud. De la investigación a las políticas y de las políticas a la acción.
Linares-Pérez, N. y Arellano, O. L. (2008). La equidad en salud: Propuestas conceptuales, aspectos críticos y perspectivas desde el campo de la salud colectiva. Medicina Social, 3(3), 247-259.
Lozano, R., Zurita, B., Franco, F., Ramírez, T. y Torres, P. H. Y. J. L. (2002). México:
marginalidad, necesidades y asignación de recursos en el ámbito municipal. Desaío a la falta de equidad en la salud: De la ética a la acción, 585, 301-319.
Washington: OPS.
Nussbaum, M. y Sen, A. (comps.) (1993). La calidad de vida. México: Fondo de Cultura Económica.
Paganini, J. M. (2000). La salud y la equidad. Fundamentos conceptuales, definiciones, propuestas de acción. Trabajo presentado durante la Reunión de
Ministros de Salud Iberoamericanos. Panamá, 18-20.
Peñaranda, F. (2013). Salud pública y justicia social en el marco del debate determinantes-determinación social de la salud. Facultad Nacional de Salud Pública,
31.
Programa de las Naciones Unidad para el Desarrollo (PNUD) (1994). Future of the United Nations Development Programme: Initiatives for change (PNUD-DP/1994/39). Presentado en la sesión anual de la ONU-PNUD (junio de 1994). Ginebra.
Requena, M. (1997). Focalizando la equidad. Cuadernos Médicos Sociales, 38(1), 3-5.
Sen, A. (1980). Equality of what?. En S. McMurrin (comp.). Tanner lectures on human
values. Cambrige University Press.
Sen, A. (1985). Commodities and capabilities. North-Blackwell: Oxford.
Sen, A. (1993). Capability and well-being. En M. Nussbaum y A. Sen (comps.)
(1993). La calidad de vida. México: Fondo de Cultura Económica.
Sen, A. (1999). La salud en el desarrollo. Discurso inaugural pronunciado en la 52
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�76

LILIA MARICELA MENDOZA LONGORIA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA

Asamblea Mundial de la Salud-Organización Mundial de la Salud, A52/
DIV/9 (18 de mayo de 1999). Ginebra. Recuperado de: http://apps.who.int/
gb/archive/pdf_files/WHA52/swd9.pdf
Sen, A. (2000). Desarrollo y libertad. Barcelona: Planeta.
Sen, A. (2002). ¿Por qué la equidad en salud? Revista Panamericana de Salud Pública, 11(5),
302-309.
Soberón-Acevedo, G. y Valdés-Olmedo, C. (2007). Evidencias y salud: ¿Hacia
dónde va el sistema de salud en México? Salud Pública de México, 49, s5-s7.
Sojo, A. (2011). Condiciones para el acceso universal a la salud en América Latina:
Derechos sociales, protección social y restricciones financieras y políticas.
Ciência &amp; Saúde Coletiva, 16(6), 2673-2685.
Sonis, A. (2001). Equidad y salud. Archivos Argentinos de Pediatría, 99(3), 253-256.
Vargas, I., Vázquez, M. L. y Jané, E. (2002). Equidad y reformas de los sistemas de
salud en Latinoamérica. Cadernos de Saúde Pública, 18(4), 927-937.
Vega-Romero, R. (2001). Evaluación de políticas de salud en relación con justicia
social. Revista de Salud Pública, 3(2), 97-126.
Wagstaff, A. (2002). Pobreza y desigualdades en el sector de la salud. Revista Panamericana de Salud Pública, 11(5-6), 316-326.
Whitehead, M. (1991). Los conceptos y principios de la equidad en la salud. OPS/OMS. Programa de Desarrollo de Políticas de Salud. Serie Traducciones, 1.

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�Determinantes Socioeconómicos
de la Delincuencia en las Regiones de Jalisco
Socioeconomic Determinants of Crime in Jalisco Regions
BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ* | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ**

► RESUMEN
La Envipe Jalisco 2018 muestra que en la entidad, 63% de la
población considera la inseguridad como el problema más importante, porcentaje ligeramente inferior al promedio nacional (64.5%). El gobierno de Jalisco ha impulsado una estrategia
en contra de la delincuencia similar a la seguida a nivel nacional, con políticas que buscan fortalecer las policías municipales y estatales, además del uso de algunas nuevas tecnologías
al servicio de la población para aumentar la prevención. Por
tanto, el objetivo de este estudio es revisar los determinantes
socioeconómicos de la delincuencia a nivel municipal y regional; es decir, se buscará evidencia sobre si los niveles de
delincuencia son más persistentes en aquellos municipios
donde existe mayor pobreza y desigualdad o donde se aglutina
mayor población. Se revisan igualmente los niveles de pobreza
y desigualdad a nivel de las 12 regiones que agrupan a los 125
municipios de Jalisco.
Palabras clave: Delincuencia | Desigualdad económica | Políticas públicas |
Jalisco.

► ABSTRACT
The Envipe Jalisco 2018 shows that in the state, 63% of the
population considers insecurity as the most important problem, a percentage slightly below the national average (64.5%).
The government of Jalisco has promoted a strategy against
crime similar to that followed at the national level, with policies that seek to strengthen municipal and state police, in ad* Profesor e investigador de la Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas, Departamento de Métodos Cuantitativos. Correo electrónico: bjaen62@yahoo.com.mx
** Profesor e investigador de la Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de
Ciencias Económico Administrativas, Departamento de Métodos Cuantitativos. Correo
electrónico: ecuevasr2@hotmail.com
Recibido: 25 de abril de 2019 | Aceptado: 20 de julio de 2019
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

ISSN 2007-1205 | pp. 77-106

�78

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

dition to the use of some new technologies at the service of
the population to increase prevention. Therefore, the objective of this study is to review the socioeconomic determinants
of crime at the municipal and regional levels; that is, evidence
will be sought on whether crime levels are more persistent in
those municipalities where there is greater poverty and inequality or where there is a greater population. The levels of
poverty and inequality are also reviewed at the level of the 12
regions that group the 125 municipalities of Jalisco.
Keywords: Crime | Economic inequality | Public policies | Jalisco.

INTRODUCCIÓN
El problema de la inseguridad es uno de los fenómenos que más
preocupa a la sociedad mexicana; la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Inseguridad Pública (Envipe) 2018
(Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 2018b) muestra que 64.5% de la población de 18 años y más considera a la
inseguridad como el problema más importante que afecta a su entidad federativa; además, la percepción de inseguridad es creciente,
pues en 2017 era de 61.1%.
La inseguridad en México ha trastocado la vida cotidiana, una
muestra de ello es que la población tiene miedo y se aleja de ocupar
los espacios públicos; la Envipe revela que la población se sintió
más insegura en parques públicos (56.8%), la calle (70.1%), los mercados públicos (61.4%) o el transporte público (71.0%).
El aumento en la percepción de inseguridad es resultado del
aumento de los delitos en México. La Envipe 2018 arroja datos
preocupantes: durante 2018 se presentaron en México 25.4 millones de víctimas de 18 años y más, esto representa una tasa de
prevalencia de 29,746 víctimas por cada 100 mil habitantes. Estas
cifras, sin embargo, no reflejan la realidad, ya que la cifra negra
(delitos no denunciados) revela que 93.2% de los delitos cometidos
no fueron denunciados o no se inició una averiguación previa o
carpeta de investigación.
Adicionalmente, el costo económico de la inseguridad, según
la Envipe 2018, fue de 299.6 miles de millones de pesos, es decir,
1.65% del producto interno bruto (PIB) de 2017. Este incremento
se reflejó en los hogares o empresas, que tienen que asumir costos adicionales para protegerse. La encuesta revela que en 2017 los
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

79

costos de las medidas preventivas fueron de 89.1 miles de millones
de pesos.
Uno de los delitos más preocupantes son los homicidios dolosos; en los últimos años se percibe a nivel nacional un crecimiento
de homicidios dolosos. En el sexenio 2012-2018 creció 16% anual;
en valores absolutos se registraron en el periodo de enero de 2013
a octubre de 2017, 91,960 personas ejecutadas; en el sexenio anterior, de Felipe Calderón, murieron por ejecuciones 104,719 personas (Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad
Pública, 2018).
Jalisco no está exento de esta problemática; la Envipe Jalisco
(INEGI, 2018a) muestra que 63% de la población en la entidad considera la inseguridad como el problema más importante, porcentaje
ligeramente inferior al promedio nacional.
En Jalisco se estima que se cometieron 2.4 millones de delitos
durante 2017; esto se traduce en 33,410 delitos por cada 100 mil
habitantes, cifra que se encuentra arriba del promedio nacional.
Los homicidios dolosos se incrementaron 69% de 2007 a 2017.
El año pasado, por ejemplo, hubo en Jalisco 1,367 ejecutados; eso
significa una tasa de 14.4 homicidios por cada 100 mil habitantes, cerca del promedio nacional, que fue de 16.8. La Organización
Mundial de la Salud considera que una tasa mayor a 10 homicidios
por cada 100 mil habitantes es una epidemia, por tanto, México y
Jalisco viven ya una epidemia de homicidios.
Tanto a nivel federal como desde el gobierno de Jalisco, se han
impulsado diversas políticas para enfrentar la inseguridad. Desde
el año 2006, el gobierno federal ha impulsado políticas de combate
a la delincuencia poniendo énfasis en los grupos del crimen organizado. Sin una ley que lo respaldara, Felipe Calderón echó mano
del ejército y la marina para desmantelar a los cárteles de la droga.
El gobierno de Enrique Peña Nieto continuó con la misma estrategia, prácticamente sin cambio alguno.
En Jalisco, como parte de la federación, se ha seguido la misma
estrategia, por ejemplo, desde 2013 se formó la Fiscalía General del
Estado de Jalisco, que le daba atribuciones especiales a su titular,
porque fusionó la seguridad pública, la Procuraduría de Justicia y
la Secretaría de Vialidad.1 El argumento principal para impulsar
1 Además, aglutinaba organismos desconcentrados, tales como protección civil, ciencias
forenses y el Instituto de Reinserción Social (Gobierno de Jalisco, 2017).
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�80

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

esta reforma fue darle mayores atribuciones al fiscal general para
que enfrentara con mayores herramientas el fenómeno de la delincuencia organizada.
Además, en 2013 el gobierno de Jalisco creó la Fuerza Única
Jalisco, que se divide en dos partes: la Fuerza Única Metropolitana,
que abarca a los nueve municipios que integran el área metropolitana de Guadalajara (AMG), y la Fuerza Única Regional, para el resto
del estado.
Una política adicional, pero que ahora involucraba a los gobiernos municipales, fue crear, desde 2016, la Agencia Metropolitana de Seguridad, que aglutina a los nueve municipios que integran el AMG, con el fin de coordinar los recursos, las estrategias
y el presupuesto para enfrentar a la delincuencia de la metrópoli.
Además, todavía está en proceso la instalación y operación de un
amplio sistema de videovigilancia en los municipios del AMG, operado por ambas instancias de gobierno. Se esperaba que este sistema empezara a funcionar en el mes de octubre de 2018.
Es decir, ante el aumento de la delincuencia, tanto del fuero
común como del fuero federal, el gobierno del estado y los municipios han impulsado políticas para enfrentarla; sin embargo, a
pesar de los esfuerzos, como muestran las estadísticas, los delitos
son persistentes y muestran una tendencia al alza.
El fenómeno de la delincuencia es complejo y por ello persistente, su crecimiento no se puede reducir a un tema meramente
presupuestario; según la ONG Ethos (2017), el presupuesto del gasto
federal en seguridad creció 60% en siete años, al pasar de 130,989
millones de pesos en 2008 a 209,400 en 2015.2 Uno de los principales componentes del gasto federal en seguridad es el destinado
a seguridad interior; estos recursos se utilizan para reforzar los
cuerpos policiales y las labores de prevención. Dicho recurso en
2015 fue de 43,957 millones de pesos, lo cual representa apenas
1.4% del gasto total del gobierno federal. Aunque parece mucho,
realmente es muy poco, más si lo comparamos con otros países
pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), organismo supranacional al cual pertenece México; por ejemplo, Italia destina 6.2%, en Portugal es de 5%,
2 El gasto federal en seguridad se divide en tres rubros: seguridad nacional, justicia y seguridad interior. En 2015, los 209,400 millones de pesos se repartieron en seguridad nacional
(40%), justicia (39%) y seguridad interior (21%) (Ethos, 2017).
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

81

y el promedio de la OCDE es de 4.7%.
En Jalisco, el gasto estatal para el combate a la inseguridad es
también creciente. Hace 13 años, en 2006, el presupuesto destinado
a seguridad pública absorbía 5.5% del presupuesto total. Para 2018
representó 6.1%; aun con el aumento del presupuesto, los delitos
del fuero común crecieron, al pasar de 72,226 en 2006 a 114,383 en
2017, según información de la Fiscalía General del Estado.
Por tanto, los determinantes del fenómeno de la inseguridad
deben buscarse en factores socioeconómicos e institucionales. El
tejido social en México y Jalisco está roto; la pobreza, la marginación, las bajas remuneraciones y el escaso nivel de escolaridad
son incentivos para un tipo de delincuencia, aquella asociada a la
búsqueda de rentas. Factores institucionales como la impunidad, el
bajo número de policías preventivas, ministerios públicos y jueces,
todos adicionados con altos niveles de corrupción, son el ingrediente adicional para que proliferen delitos del fuero federal, delitos contra la salud y delitos de alto impacto en las familias, como
los homicidios dolosos, el secuestro y la extorsión.
Por ello, el objetivo de este estudio es revisar los determinantes
socioeconómicos de la delincuencia a nivel municipal y regional;
es decir, se buscará evidencia sobre si los niveles de delincuencia
son más persistentes en aquellos municipios donde existe mayor
pobreza y desigualdad o donde se aglutina mayor población. Se revisan, igualmente, los niveles de pobreza y desigualdad a nivel de
las 12 regiones que agrupan a los 125 municipios de Jalisco.
En la investigación se construye un modelo econométrico que
busca evaluar los determinantes de los delitos contra las personas
y contra la propiedad en función de variables socioeconómicas, tales como la marginación, la pobreza, la escolaridad, los ingresos, el
tamaño de la población, entre otras; además de una variable proxy
del nivel de fortaleza institucional. La información estadística es a
nivel de los 125 municipios que integran el estado de Jalisco, y con
la última información sobre indicadores socioeconómicos disponibles de 2010.
El trabajo se realizará utilizando información estadística oficial, tanto a nivel federal como estatal y municipal. Tal como ya
se planteó, ha habido políticas y programas en los tres niveles de
gobierno, sin embargo, los delitos en Jalisco van al alza. Hay evidencias de que los gobiernos estatal y municipales han impulsado
programas y buscado utilizar herramientas innovadoras para comTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�82

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

batir la delincuencia, pero ¿por qué no han funcionado? Ésta es una
pregunta que busca responder este trabajo.
La estructura del trabajo es la siguiente: en el apartado 1 se
realiza una revisión bibliográfica del marco conceptual y los hechos estilizados sobre los determinantes de los niveles de delincuencia, principalmente en países de América Latina y México. En
el apartado 2 se presenta un balance del fenómeno de la delincuencia en Jalisco a nivel municipal y regional, cuáles delitos y dónde se
presenta la más alta prevalencia de ellos, y algunas características
socioeconómicas de las regiones. En el apartado 3 se presentan el
modelo econométrico y los resultados. Finalmente, en las conclusiones se reflexiona sobre los hallazgos y se presentan algunas
recomendaciones de política para enfrentar a la delincuencia en
Jalisco.
1. REVISIÓN DE LA LITERATURA:
DETERMINANTES DEL FENÓMENO DE LA DELINCUENCIA
Son múltiples los estudios sobre los factores determinantes del fenómeno de la delincuencia en México; varios, sin embargo, tienen
que navegar con la carencia de información precisa para estudiar
este fenómeno, y en su defecto, tienen que recurrir a variables
proxy o a información incompleta para realizar su análisis.
Un primer problema para el análisis de este fenómeno es que
la información que manejan todos los estudios es imprecisa, dado
el alto porcentaje de cifra negra; como ya se mencionó en la introducción, la Envipe 2018 reporta que en Jalisco sólo 11.6% de
los delitos cometidos en 2017 fue denunciado, de los cuales 62.8%
se convirtió en una carpeta de investigación; así que, en esencia,
cuando se realiza un estudio sobre delincuencia sólo estamos contemplando una fracción de la realidad. Otro problema de los estudios es la carencia de información estadística sociodemográfica; los datos más recientes son de 2015, ya que esa información
se recaba junto con los censos poblacionales e intercensales que
se realizan cada 10 años, por tanto, la cifra de los delitos sí está
actualizada, pero el conjunto de variables que podría explicar el
fenómeno no lo está. Finalmente, una tercera dificultad para estudiar este fenómeno es la gran cantidad de tipos de delitos; según el
INEGI, existen 825 diferentes tipos de delitos, todos comprendidos
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

83

en los códigos penales de las 32 entidades federativas, más el código penal federal.3
Dado que la pobreza y la desigualdad son variables clave que
entran en este trabajo como factores que inciden en los niveles de
delincuencia, valen la pena algunas acotaciones. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval,
2010) define a una persona pobre como alguien con la carencia
de al menos uno de los derechos para el desarrollo social, y además que sus ingresos sean insuficientes para adquirir los bienes
y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades. Los seis
indicadores son: rezago educativo, acceso a los servicios de salud,
seguridad social, vivienda, servicios básicos y alimentación; por
tanto, la pobreza se caracteriza por la carencia de recursos y acceso
a oportunidades que excluye tanto a individuos como a grupos de
los niveles mínimos de bienestar (El Colegio de México, 2018).
Por otro lado, la desigualdad se enfoca en cómo se reparte el
producto de la actividad económica entre los trabajadores, los empresarios y el sector público, y también se enfoca en analizar cómo
se concentra el ingreso únicamente entre las personas (Cortés,
2002). Según Kuznets (1996), existen bajos niveles de desigualdad
en bajos y altos niveles de ingreso, y se incrementa esta desigualdad
en niveles intermedios del ingreso.
Existe debate sobre los factores que inciden en los niveles de
delincuencia. El trabajo pionero de Becker (1968) sostiene que
un individuo comete un delito si los beneficios de cometerlo son
mayores a los costos de potencialmente ser castigado; es decir, en
primera instancia, el contexto social e institucional genera los incentivos y desincentivos para cometer un delito. Instituciones de
impartición de justicia frágiles, con pocos niveles de detención de
delincuentes, disminuyen el costo de oportunidad de cometer o no
un delito.4
Bourguignon (1999) hace una importante contribución a la
comprensión de este fenómeno. Reflexiona que la violencia es re-

3 El INEGI (2008) publicó la Clasificación Mexicana de Delitos; ahí se define a los delitos
como “calificación jurídica de una conducta, de acción u omisión, dolosa o culpable, determinada típicamente y castigada como tal por la ley penal”.
4 El modelo de Becker asume la racionalidad de los individuos al momento de delinquir,
supone que el individuo realiza una evaluación coste-beneficio cuando comete un delito, e
incorpora además una restricción moral que incluye la dimensión psicológica en la explicación del crimen (González, 2010).
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�84

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

sultado de un desigual desarrollo económico, la delincuencia es
producto de una excesiva pobreza y desigualdad económica. Igualmente, las crisis o recesiones pueden provocar un salto brusco en
el crimen, esto provoca una gran pérdida social y económica que
podría llegar al 2% del PIB. América Latina es una de las regiones
con mayor desigualdad, donde además el crecimiento económico
ha sido muy volátil. En esta región, la violencia ha mostrado un
mayor crecimiento que en el resto del mundo. Factores institucionales como el nivel de impunidad, la eficiencia policial y del sistema de justicia son factores que aumentan o inhiben el crecimiento
de la delincuencia. Por tanto, sociedades con bajo crecimiento y
alta desigualdad pueden tener una baja propensión a invertir en la
prevención del delito.
Laureiro (2013) plantea que la delincuencia es persistente porque existen factores externos e internos. Los primeros están influidos por el desempleo o bajos sueldos de los individuos, que los motiva a delinquir; los segundos se refieren al costo moral, la decisión
de cometer un delito está mediada por los costos y beneficios que
tiene que evaluar el delincuente. Por su parte, hay controversia sobre
si la delincuencia está determinada por la pobreza y la desigualdad.
Bourguignon (1999) plantea que sí hay una relación positiva entre
estas variables, pero no queda claro quién es la víctima, los pobres
o los ricos. Para otros autores, sin embargo, una alta concentración
poblacional, aunada a altos niveles de pobreza, determina más la
violencia que la desigualdad por sí misma (Paterson, 1991).
Sin embargo, Arriaga y Godoy (2000) utilizan el enfoque
multicausal. En él se propone buscar los factores causantes de la
delincuencia con mayor frecuencia o aquellos que tienen mayor
probabilidad de detonarla; se trata de evaluar cuáles y cuándo esos
factores pesan más, es decir, la probabilidad de que ocurra un delito. Establecen tres factores de riesgo, clasificados en tres grupos: 1)
posición y situación en la familia: sexo, edad, escolaridad, consumo de alcohol; 2) económicos y culturales: pobreza, hacinamiento,
cultura de la violencia; y 3) contextuales e institucionales: corrupción, disponibilidad de armas de fuego.
El enfoque de Arriaga y Godoy (2000) parece ser reforzado
por el estudio de Salazar-Estrada, Torres-López, Reynaldos-Quinteros et al. (2011), quienes realizan un análisis en el periodo 20062007 de los factores asociados a la delincuencia en adolescentes
de Guadalajara. El estudio toma casos reales de 122 personas reTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

85

cluidas en el Centro Tutelar de Menores; con base en entrevistas,
analizan cuáles son las características socioeconómicas de los menores infractores. Efectivamente, encuentran que factores familiares y económicos se presentaban con más frecuencia en los jóvenes
encarcelados; el consumo de drogas, la existencia de una familia
disgregada, el maltrato familiar, vivir en un entorno precario de
marginación, antecedentes delictivos en la familia, antecedentes de
violencia escolar y bajos niveles de escolaridad, todos estos factores están presentes en la historia personal de los adolescentes
encarcelados; además, no existen diferencias significativas entre
hombres y mujeres, todos esos factores están presentes más o menos en ambos subgrupos.
Vilalta (2009) realiza un estudio para la Ciudad de México, donde explora la geografía del delito en función de las áreas donde hay
más pobreza, donde hay zonas comerciales y habitacionales de mayor ingreso, y áreas donde la estructura familiar y social están más
erosionadas. Sus principales resultados apuntan a que la incidencia
de robos aumenta en áreas de mayor densidad poblacional, pero no
donde hay mayor población; es decir, en zonas comerciales y con alta
afluencia de personas los robos se incrementan. También encuentra
que hay menos incidencia de robos en las zonas con más pobreza;
en otras palabras, los pobres no les roban a los pobres. Igualmente,
confirma que aumenta la probabilidad de robos donde la estructura
familiar está erosionada y los apoyos sociales son menores.
Caamal (2012) realiza un estudio para las áreas metropolitanas
de Guadalajara, Monterrey y la ciudad de León con datos de 2009;
su objetivo es estudiar si ser pobre aumenta o disminuye la probabilidad de ser víctima de la delincuencia. Este trabajo explora
que las personas que tienen mayor ingreso son más propensas a
sufrir un delito, sin embargo, también tienen más posibilidades de
autoprotegerse; por tanto, en el extremo opuesto, la población en
pobreza se encuentra más vulnerable.
Los principales resultados de este trabajo apuntan a que los
hogares en situación de pobreza tienen una mayor probabilidad
de ser víctimas de un delito, en especial robo a casa habitación; en
el otro extremo, los hogares con jefes de familia con mayor educación e ingresos son menos propensos a sufrir un delito. Este resultado es contrastante con los hallazgos del trabajo de Vilalta (2009).
Fajnzylber, Lederman y Loayza (1998) realizan un estudio
amplio sobre los determinantes de las tasas de homicidios y roTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�86

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

bos para un conjunto de países de América Latina para un periodo
largo de 1970 a 1994. Las variables explicativas de las regresiones son el producto nacional bruto per cápita, el índice de Gini, la
educación media, la tasa de urbanización y el consumo de drogas.
Los resultados concluyen que el nivel de desigualdad (índice de
Gini) es la única variable significativa como factor explicativo de
la delincuencia en los países latinoamericanos, y que además existe
evidencia de que la violencia genera más violencia, la violencia se
retroalimenta a sí misma.
González Andrade (2014) realiza un estudio de la posible relación entre el crecimiento económico regional en México, medido
por el PIB estatal per cápita, y la tasa de criminalidad, estudio a nivel
de las 32 entidades federativas con información estadística de 2003
a 2010. El trabajo encuentra que efectivamente existe una pequeña relación inversa entre estas dos variables. Más específicamente,
existe una leve relación negativa entre los delitos del fuero común,
y lo mismo ocurre con los del fuero federal. Esto pone en evidencia que existen otras variables, no incluidas, que explican con más
fuerza esta relación.
Obando Morales-Bermúdez y Ruiz Chipa (2007) realizan un
estudio donde buscan determinar las causas socioeconómicas de la
delincuencia en Perú; para ello construyen un modelo con datos de
2007 a nivel provincial. El trabajo pone énfasis en cuatro delitos:
robo a individuos, a viviendas, de animales y agresión de pandillas.
Construyen una tasa de cada uno de estos delitos en función de
variables socioeconómicas: policías por cada mil habitantes, porcentaje de población urbana, desocupación, niveles de pobreza,
desigualdad, porcentaje de viviendas con carencias educativas y
gasto per cápita mensual.
Sus principales resultados sugieren que variables como la desocupación, el grado de urbanidad, la pobreza y la desigualdad tienen mayor efecto sobre los niveles de delincuencia, a diferencia de
la presencia policial, que no resultó significativa en ninguno de los
modelos.
Existen, sin embargo, enfoques no económicos que explican los niveles de delincuencia. Redondo Illescas y Pueyo (2007)
analizan este fenómeno desde la perspectiva psicológica. En este
enfoque se parte de los siguientes principios: 1) la delincuencia se
aprende, 2) existen rasgos individuales que predisponen al delito,
3) los delitos son respuestas individuales a vivencias de estrés y
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

87

tensión, 4) la implicación en actividades delictivas es resultado de
ruptura de vínculos sociales, y 5) el inicio y el mantenimiento en
la carrera delictiva se relacionan con la infancia y la adolescencia.
Estos principios parten de que una persona es más proclive
al delito si está relacionada con otras que ya delinquen; igualmente, que algunos individuos son propensos a cometer un delito por
fallas en el funcionamiento del cerebro, o trastornos como hiperactividad y alta impulsividad. También se ha puesto de relieve la
estrecha conexión entre vivencias de tensión y una alta propensión
a cometer delitos; es conocido cómo muchos homicidios o lesiones
son cometidos por individuos que tienen sentimientos de ira, venganza, ansia de dinero o desprecio a otras personas, todas variables
muy difíciles de cuantificar.
2. DESEMPEÑO DE LA DELINCUENCIA
EN JALISCO Y POLÍTICAS PARA COMBATIRLA
Los estudios previamente revisados dan cuenta de una relación entre niveles de desempeño económico e institucional y sus impactos
en los niveles de bienestar de la población. Es pertinente presentar
un breve balance de cómo ha sido el comportamiento de algunas
variables de desempeño del estado de Jalisco.
El PIB de Jalisco creció en el año 2016, respecto a 2015, 4.7%,
por encima del crecimiento promedio registrado a nivel nacional,
que fue de 2.7%. Jalisco es el cuarto estado que aporta al PIB nacional, con 6.4%, después de la Ciudad de México, el Estado de México y Nuevo León.
Como resultado del crecimiento de la economía jalisciense, en
2017 los empleos en el sector formal crecieron a 93,631 nuevos
trabajadores registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social; esto representa un crecimiento de 5.8% respecto a 2016. Aun
con este ritmo de crecimiento de la economía, existía en 2017 un
50% de informalidad laboral (Instituto de Información Estadística
y Geográfica de Jalisco (IIEG-Jalisco), 2018a, 2018b) y 63% de la población ocupada recibía ingresos de hasta tres salarios mínimos, es
decir, 6,573 pesos, promedio mensual de ese año.
Jalisco tenía en 2018 una población de 8.2 millones de habitantes. En los últimos años, la población del estado ha crecido a
una tasa de 1.3% anualmente. Un 62% de la población total radica
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�88

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

en la región centro del estado; 26% de la población son jóvenes de
15 a 29 años de edad, y 40%, adultos de 30 a 60 años.
Tal como sucede a nivel nacional, en Jalisco los niveles de pobreza son persistentes. En 2016, 31.8% de la población del estado
se encontraba en situación de pobreza multidimensional y 1.8% en
pobreza extrema (2.56 millones de personas y 144,881 personas,
respectivamente).
Por otra parte, Jalisco tenía en 2015 un grado de marginación
bajo, ocupando la posición 27 en el ranking nacional. En 2015, existían siete municipios (de 125 en total) con grado de marginación
de muy alto a alto. En cuanto a las carencias, destaca que 49.1% no
tenía acceso a la seguridad social, 17.6% no tenía acceso a los servicios de salud, 15.4% tenía carencias por acceso a la alimentación y
16.3% mostraba un rezago educativo. La escolaridad promedio en
2018 era de 9.5 años, es decir, poco más de secundaria terminada.
La información previa muestra que Jalisco tiene un desempeño macro aceptable, la economía y el empleo formal crecieron
más que el promedio nacional; sin embargo, adolece de los mismos
problemas estructurales que a nivel nacional: la pobreza y la desigualdad están presentes aunque la economía crezca.
Lo mismo ocurre con los niveles de delincuencia, tal como
ya se mostró. La Envipe 2018 para Jalisco muestra una tendencia
creciente en los delitos. Según la encuesta, durante 2017 se presentaron en la entidad 2,437,479 delitos; sin embargo, la Fiscalía
General del Estado sólo tiene registradas 114,383 denuncias, es
decir, 4.7% del total. La Envipe reporta que la población que sufrió
un delito no acude al ministerio público a denunciar por falta de
tiempo (28.4%) o por desconfianza en la autoridad (16.6%), dentro
de los más importantes motivos.
El cuadro 1 muestra el total de delitos en Jalisco, desglosado
en las 12 regiones que forman el estado. Respecto a 2009, las denuncias de delitos del fuero común crecieron 59.3% en 2017; en
ese último año se denunciaron 114,383 delitos. Las regiones Altos
Sur y Lagunas tuvieron un crecimiento de más del doble de delitos,
mientras que las regiones Centro, Sierra de Amula y Valles registraron crecimientos significativos.

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�89

DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

CUADRO 1
Jalisco: Delitos del fuero común por regiones, 2009-2017.
Regiones

2009

2013

2017

2017/2009

Dist. %

Altos Norte

3,187

3,500

Altos Sur

1,582

4,328

4,013

25.9

3.5

3,838

142.6

Centro

48,697

3.4

70,555

82,773

70.0

72.4

Ciénega
Costa Sierra Occidental

2,834

2,864

2,619

-7.6

2.3

5,593

5,729

6,617

18.3

5.8

Costa Sur

1,652

1,619

1,303

-21.1

1.1

Lagunas

953

1,393

2,324

143.9

2.0

Norte

378

449

504

33.3

0.4

Sierra de Amula

1,244

1,632

2,104

69.1

1.8

Sur

1,979

2,404

2,786

40.8

2.4

Sureste

1,327

1,385

1,756

32.3

1.5

Valles

2,394

2,924

3,746

56.5

3.3

Total

71,820

98,782

114,383

59.3

100

Delitos del fuero común: extorsiones, fraudes, homicidios dolosos, robo a bancos, a casa habitación, a personas, a vehículos particulares, a camiones de carga, a negocios y secuestros.
Fuente: MIDE Jalisco, con información de la Fiscalía General del Estado de Jalisco.

La región centro, que agrupa a los principales municipios,
aporta más del 70% de las denuncias.
En este trabajo dividimos los delitos en dos grupos: los delitos
contra las personas, que agrupan todos aquellos que afectan de forma física, emocional o el patrimonio de las personas, tales como los
homicidios, las agresiones, el secuestro, las violaciones sexuales; el
otro grupo son los delitos contra la propiedad, que afectan o dañan
las cosas sin mediar violencia extrema sobre las víctimas.
En el cuadro 2 se muestran las tasas de crecimiento de los delitos contra las personas; las extorsiones son las que más rápido
han crecido, seguidas de los homicidios dolosos. Las regiones Sur,
Sierra de Amula y Ciénega han crecido rápidamente, aunque sobre
una base pequeña. Por ejemplo, en la región Sur, no fue sino hasta
2011 que se registró una denuncia por extorsión, y para 2017 ya
había 22; lo mismo ocurre con las otras dos regiones. Al contrario,
con el más grave de todos los delitos, los homicidios, y con el robo
a personas, en la región Centro, donde se asientan los municipios
más poblados del estado, las tasas de crecimiento no son muy elevadas, pero a partir de una base muy grande. Por ejemplo, en 2009
se presentaron 240 homicidios en la región Centro, y para 2017 ya
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�90

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

eran más de mil; lo mismo ocurre con el robo a personas: en 2016
se presentaron 2,016, y para 2017 ya eran más de 4,300 delitos.
CUADRO 2
Delitos contra las personas.
Tasas de crecimiento promedio, 2017-2009.
Extorsiones

Homicidios
Dolosos

Altos Norte

20.3

22.8

-1.4

5.5

Altos Sur

67.3

14.8

30.9

22.7

Centro

33.6

16.0

0.6

24.5

Ciénega

70.1

15.5

4.7

6.6

Costa Sierra Occidental

30.0

10.5

1.6

-0.1

Regiones

Fraudes

Robo a Personas

Costa Sur

49.9

6.6

9.6

9.4

Lagunas

-15.8

19.8

7.3

26.3

Norte

20.4

13.5

11.5

7.3

Sierra de Amula

72.1

14.9

8.2

18.3

Sur

234.1

7.5

0.6

4.8

Sureste

34.6

19.3

3.3

4.2

Valles

20.7

13.6

7.2

12.2

Promedio

53.1

14.6

7.0

11.8

Fuente: MIDE Jalisco, con información de la Fiscalía General del Estado de Jalisco.

En los delitos contra la propiedad (cuadro 3), el robo a camiones
de carga se triplicó en todo el estado: en 2009 se robaban 220 y en
2017 los robos reportados en el ministerio público fueron 834. La
mayoría de los robos a personas y a casas habitación se concentra
en la región centro. El 87% del robo a personas se presenta en los
municipios más grandes, que forman la región Centro. Los delitos
se concentran en zonas comerciales, en la zona centro de Guadalajara; en general, donde se presenta una mayor afluencia de personas,
que son víctimas de robo de teléfonos celulares, carteras y equipos
de cómputo, principalmente. En los últimos años se ha dado el robo
“conejero”, perpetrado en su mayoría por jóvenes que roban a bordo
de motocicletas; en este tipo de vehículos se facilita la huida en el
tráfico de las calles; igualmente atacan a personas que salen de sucursales bancarias después de retirar fuertes sumas de dinero. Se les
puso ese mote de “conejeros” porque están al acecho de la víctima,
pues los delincuentes tienen información de que el cuentahabiente
retiró dinero, lo cual supone colusión con algún empleado bancario.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�91

DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

CUADRO 3
Delitos contra la propiedad. Tasas de crecimiento promedio, 2017-2009.
Robo a
Personas

Robo
a Casa

Robo de
Vehículo
Particular

Robo de
Camión de
Carga

Robo a
Negocio

Altos Norte

5.5

6.9

11.7

17.9

4.7

Altos Sur

22.7

29.7

13.2

24.1

21.6

Centro

24.5

12.1

7.4

17.5

22.1

Ciénega

6.6

2.8

-0.4

3.0

5.3

Costa Sierra Occidental

-0.1

4.1

1.5

-18.2

6.2

Costa Sur

9.4

1.9

-1.1

-18.2

-1.5

Lagunas

26.3

8.3

26.6

36.6

14.6

Norte

7.3

18.4

-4.0

-9.1

45.2

Sierra de Amula

18.3

13.0

8.8

92.3

8.8

Sur

4.8

-2.2

2.8

27.8

4.3

Sureste

4.2

5.6

9.7

71.0

11.3

Valles

12.2

4.4

10.1

14.4

4.9

Promedio

11.8

8.8

7.2

21.6

12.3

Regiones

Fuente: MIDE Jalisco, con información de la Fiscalía General del Estado de Jalisco.

El robo a casas igualmente se concentra con un 55% en la región Centro; es en los municipios más grandes, Guadalajara y Zapopan, donde se concentra la mayoría de los atracos, casi siempre
cuando los ocupantes de la vivienda no se encuentran presentes. El
robo de vehículos particulares ha mostrado un rápido crecimiento en Jalisco, especialmente en los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco y Tlaquepaque, todos de la región Centro; en
2017, por ejemplo, absorbían 71% del robo total de vehículos en Jalisco.5 La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguro reporta
en su último informe que el robo de vehículos con violencia es de
56% en promedio a nivel nacional.
2.1. Políঞcas y programas en contra del fenómeno de la delincuencia
El gobierno de Jalisco ha diseñado diversos programas para enfrentar el fenómeno de la delincuencia; los objetivos generales de
5 En su último reporte, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguro informa que
durante 2017 se robaron 90,187 vehículos a nivel nacional, de los cuales 13.3% fueron robados en Jalisco.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�92

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

la política quedaron plasmados en el Programa Sectorial de Seguridad Ciudadana, publicado en 2013. En ese documento se realiza
un diagnóstico donde se reconoce que son los factores socioeconómicos en los que vive la población los que generan las condiciones
para la persistencia y el crecimiento de la delincuencia y la violencia en el estado.
El documento reconoce que la desigualdad social y la pobreza
generan pocas oportunidades de desarrollo, principalmente en la
población joven; además existe desarticulación en las políticas de
seguridad entre los tres niveles de gobierno, aunada a la falta de
personal: policías preventivas, ministerios públicos, policía investigadora. Todo esto con altos niveles de corrupción en las instituciones dedicadas a impartir justicia a los jaliscienses.
Además, la delincuencia cada vez está mejor organizada, su
presencia se extiende por todo el estado y las regiones son escenarios de constantes enfrentamientos de los grupos dedicados al
narcotráfico. En los principales municipios, las ejecuciones de personas son constantes, los niveles de violencia que muestran son
impresionantes y por ello la población se encuentra con miedo.
Como resultado de ese diagnóstico, se presenta a continuación un
resumen de las principales políticas que han impulsado tanto el gobierno de Jalisco como los de los municipios.
Creación de la Fiscalía General del Estado
El gobernador Aristóteles Sandoval propuso al inicio de su gobierno una reforma a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo del Estado, y en 2013 se creó la Fiscalía General del Estado de Jalisco, que
asume las funciones “que hasta entonces tenían encomendadas la
Secretaría de Seguridad Pública, Prevención y Reinserción Social,
la Procuraduría General de Justicia, la vertiente operativa de la secretaría en materia de vialidad, así como en materia de protección
civil y bomberos”.6 En la práctica, la Secretaría de Movilidad siguió
teniendo una función independiente de la fiscalía. Pero esa política
se asumió como una innovación en la administración del gobierno
de Jalisco.

6 A partir de esa iniciativa, se publicó el 10 de junio de 2013 el Reglamento de la Ley Orgánica de la Fiscalía General del Estado de Jalisco.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

93

Fuerza Única Jalisco
Uno de los cambios que generó la creación de la Fiscalía General del
Estado fue la creación de la Fuerza Única Jalisco (FUJ). “Esta fuerza
policial se concibe como un instrumento operativo cuya misión es
reforzar la capacidad de los gobiernos del estado y de los municipios de Jalisco para garantizar el orden y la paz pública, así como
para proteger la integridad física y patrimonial de sus habitantes,
residentes temporales y personas en tránsito”. La FUJ se forma de la
Fuerza Única Regional y de la Fuerza Única Metropolitana; este
último es un proyecto conjunto, creado desde 2013 entre el gobierno de Jalisco y los nueve gobiernos municipales que forman el AMG.
El gobierno de Jalisco se comprometió a dotar de equipo operativo
(uniformes, calzado, armamentos) y camiones blindados, y ejercer
el mando único. A los municipios les corresponde comisionar policías municipales a la FUJ y someter a su personal a los exámenes de
control de confianza.
Escudo Urbano C5
Consiste en la instalación de 6,700 cámaras de videovigilancia en
las calles y avenidas de los nueve municipios que integran el AMG.
Este sistema pretende incorporar tecnología de punta para lograr
una ciudad segura para los habitantes de la ciudad a través de herramientas de prevención, investigación e inteligencia, todo con el
objetivo de disminuir los delitos que sufren los ciudadanos.
La inversión en esta tecnología tendrá un costo de 850 millones de pesos. Una vez en funcionamiento, el sistema tendrá la
capacidad de hacer acercamientos para detectar placas de autos y
rostros de personas; en cada uno de los postes que soportan las
cámaras habrá botones de emergencia que los ciudadanos podrán
oprimir y así comunicarse a la base de la policía, y que permitirán
detectar en tiempo real las llamadas de emergencia, tanto por la
presencia de algún delito como por accidentes u otras emergencias
que requieran la presencia de la policía y protección civil de los
municipios.
Botón de pánico
Este sistema consiste en la instalación de una aplicación en los teléfonos celulares inteligentes que permite agilizar la comunicación
entre los ciudadanos y los servicios de emergencias 911. Esta aplicación se lanzó en enero de 2016, primero para sistema Android
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�94

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

y hasta septiembre para el sistema IOS. En caso de que un usuario
esté en medio de una emergencia, tiene dos opciones: presionar
un botón para enviar una señal silenciosa o una llamada desde el
teléfono celular; en ambos casos la alerta se enlaza al sistema 911,
donde ya se tienen los datos del usuario previamente capturados,
y a través de la geolocalización se podrá prestar ayuda a la posible
víctima.
Policía Metropolitana
Desde octubre de 2016, los nueve presidentes municipales que integran el AMG, encabezados por el gobernador del estado, firmaron
el acuerdo para formar la Policía Metropolitana y la Agencia Metropolitana de Seguridad. La primera consiste en crear una fuerza
policial especializada para enfrentar los delitos de alto impacto; el
proyecto incluye a los nueve municipios que integran el AMG. Y la
segunda es la instancia formal de estudio y propuestas de políticas
municipales que busquen reducir la vulnerabilidad de los ciudadanos ante la violencia y la delincuencia.7
Como es evidente, la incidencia de delitos en Jalisco va en
constante aumento, todas las políticas que han impulsado el gobierno de Jalisco y los municipios no han mejorado la seguridad
ciudadana; los delitos son persistentes, no sólo porque no han atacado las causas originarias de la delincuencia, tales como la desigualdad, la pobreza y la debilidad de las instituciones que procuran la impartición de justicia, sino porque los programas que se
crearon ex profeso no han funcionado al cien por ciento.
Por ejemplo, el Escudo Urbano C5 tenía funcionando a finales
de 2018 sólo 2 mil cámaras, y los botones de emergencia que están
al pie de los postes no están funcionando completamente; el gobierno del estado informó que en el futuro se pondrá en funcionamiento todo el sistema, pero la puesta en marcha de este proyecto
se cruzó con el cambio en el gobierno del estado. Para mediados
del año 2019, el C5 aún no estaba funcionando en su totalidad.
Por otra parte, el botón de pánico ha tenido que enfrentar la
7 La creación de la Policía Metropolitana no desaparecía las policías municipales. La propuesta era que éstas quedaran en cada uno de los municipios haciendo las tradicionales
tareas de prevención; por su parte, la Agencia Metropolitana de Seguridad tendría la figura
de un organismo público descentralizado, cuya vigencia sería determinada por todos los
presidentes municipales y el gobernador del estado.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

95

curva de aprendizaje. A dos años del lanzamiento de esta aplicación, 51 mil personas la han descargado en sus teléfonos, pero sólo
42 mil cumplieron el proceso y se registraron; además, solamente
la han utilizado poco más de 1,500 personas, con el agravante de
que 70% de las llamadas han sido falsas emergencias de usuarios
que juegan con la aplicación o, en el mejor de los casos, que activan
el botón con el fin de poner a prueba la aplicación digital (El Informador, 19 de agosto de 2018).
Además, la creación de la Policía Metropolitana nunca se echó
a andar tal como se planteaba en el proyecto. El problema fue la
homologación de los sueldos de los policías, que obligaba a realizar
un ajuste presupuestal para varios municipios. Por poner un ejemplo, los 958 policías del municipio de Zapopan ganaban en 2016 un
promedio de 17 mil pesos mensuales, mientras que en el municipio
de Ixtlahuacán el sueldo promedio de los 54 elementos era de 5,700
pesos. El acuerdo era que cada municipio aportara elementos a la
Policía Metropolitana, y el gobierno del estado aportaría la diferencia para homologar los sueldos conforme al más alto de ellos, que
era el de Zapopan. Este acuerdo nunca se concretó, generando una
disputa política entre el gobierno de Jalisco (PRI) y los gobiernos municipales emanados del partido Movimiento Ciudadano.8
Por tanto, desde 2017 el proyecto de crear la Policía Metropolitana se quedó varado. Mientras que la Agencia Metropolitana de
Seguridad sí se formalizó a finales de octubre de 2016; sin embargo, sus resultados no se han reflejado en disminuir los niveles de
delincuencia en los municipios que integran el AMG.9
Finalmente la FUJ sí continuó operando, pero con recursos
únicamente del gobierno del estado, es decir, la propuesta del gobernador de fortalecer la Fuerza Única Metropolitana con recursos humanos y materiales de los municipios del AMG no se concretó.
Los conflictos políticos entre el gobierno del estado y los de los
municipios han frenado este proyecto, en perjuicio de la seguridad
de los ciudadanos.
8 Aristóteles Sandoval, gobernador de Jalisco de 2013 a 2018, en tono molesto mencionó
a la prensa que era obligación de los municipios pagar las prestaciones de los policías municipales comisionados en la FUJ (El Informador, 1 de febrero de 2018).
9 La Agencia Metropolitana de Seguridad se constituyó como un organismo público descentralizado. Sus objetivos son articular políticas que reduzcan la vulnerabilidad social y los
fenómenos que originan la delincuencia, tales como coordinación metropolitana, recuperación de espacios públicos, modernización del sistema de justicia y de la Policía Metropolitana, entre otros.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�96

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

3. PRESENTACIÓN DEL MODELO Y PRINCIPALES RESULTADOS
Para estudiar los determinantes de la incidencia delictiva en Jalisco,
se estimaron dos modelos de regresión lineal. En el primero, la variable dependiente fue la cantidad de delitos a las personas, y en el
segundo, la cantidad de delitos al patrimonio. En ambos se construyó un índice, dividiendo los delitos por cada mil habitantes.10 Este
índice se construyó con base en un promedio de los delitos de 2013
a 2017, para cada categoría de delitos.
Las variables para las cuales se dispone de información, y que
por la revisión teórica y las evidencias empíricas (expuestas en trabajos previos citados en el primer apartado de este análisis) son
relevantes en la cantidad de delitos cometidos en México, son las
que a continuación se mencionan.
1. Como un indicador del grado de desarrollo municipal, desde el punto de vista institucional, se tomó el índice de
desarrollo municipal (IDM), cuya escala de medición es de 0 a 100.
Esta información se encontró disponible para el año 2011.
2. Para incluir el nivel de desarrollo municipal, pero desde el
punto de vista de su aportación al producto interno bruto estatal, se tomó el valor agregado censal bruto (VACB), medido en miles
de pesos per cápita. Esta información estuvo disponible para
el año 2012.
3. Como indicador del grado de pobreza se tomó uno de los
indicadores que el Coneval utiliza para su medición: el porcentaje de población vulnerable por ingresos (%POB_Vulnerable). Esta información fue de 2010.
4. Finalmente, se incluyó una de las características sociodemográficas que definen a un municipio, desde el punto de vista de su estructura demográfica, como se propone en diversos
estudios: porcentaje o proporción de personas jóvenes (o adultas) en el total municipal. Esta información se tomó de la última encuesta
intercensal de 2015.

10 En los delitos contra las personas se agruparon: homicidios dolosos, extorsiones, fraudes y robo a personas. En los delitos contra el patrimonio se agruparon: robos a casa habitación, a vehículos particulares, a camiones de carga y a negocios.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

97

De acuerdo con los datos sobre incidencia delictiva en Jalisco, seis municipios concentran el 75% de los delitos, tanto a las
personas como al patrimonio. Estos municipios son: Guadalajara,
Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco, correspondientes al
AMG, más Puerto Vallarta, ubicado en la costa norte de la entidad.
Es indudable que esta cantidad de delitos está determinada por el
tamaño de población; en efecto, son los seis municipios más grandes de la entidad.
Para mostrar estas asimetrías en la cantidad de delitos a las
personas y al patrimonio, se presenta la gráfica 1, la cual muestra
el porcentaje de delitos a las personas (eje Y) en función de la cantidad de delitos por cada mil habitantes (eje X), tomando a todos
los municipios (gráfica de la izquierda) y excluyendo a los seis más
grandes (gráfica de la derecha).
La misma situación se presenta en el caso de los delitos contra
el patrimonio (gráfica 2).
En ambas gráficas lo que se observa es la alta concentración
de delitos cuando se toman todos los municipios; la escala va de
0 a más de 15 por cada mil personas. Mientras que, al quitar a los
seis municipios más grandes, la distribución se recorre más hacia
la derecha y la escala de los delitos se reduce considerablemente, de
0 a solamente dos.
Un análisis de regresión que incluya a los 125 municipios de
Jalisco no permitirá observar el impacto de las variables independientes listadas previamente, porque ninguna o muy pocas de ellas
serían relevantes; la significancia estadística la determinaría la cantidad de población. Para observar esto que se comenta, se presentan los resultados de las regresiones mencionadas: en la primera,
la variable dependiente es la cantidad de delitos a las personas por
cada mil habitantes (regresión 1), y en la segunda, al patrimonio
(regresión 2) (cuadro 4).

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�98

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

GRÁFICA 1
Delitos a las personas en todos los municipios de Jalisco (izquierda)
y excluyendo a los seis municipios más grandes (derecha).
n=119

0

0

20

10

Percent
40

Percent

20

60

30

80

N=125

0

5

10

del_p

15

.5

0

del_p

1

1.5

Fuente: Elaboración propia.

GRÁFICA 2
Delitos contra el patrimonio en todos los municipios de Jalisco
(izquierda) y excluyendo a los seis municipios más grandes (derecha).

30
Percent
20

0

0

20

10

Percent
40

60

40

n=119

80

N=125

0

5

10

15

0

.5

del_pat

Fuente: Elaboración propia.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

1
del_pat

1.5

2

�99

DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

CUADRO 4
Regresiones lineales que incluyen a todos los municipios de Jalisco.

(1)
Personas

IDM

0 . 07 1 4***
( 4 . 34 )

Pob&gt;=60

- 0 . 00 1 4
(- 0 . 04 )
0 . 0357***
( 3 . 76 )

VACB

(2 )
Patrimonio
0 . 0696***
( 3 . 98 )
0 . 0318
( 0 . 77 )
0 . 0430***
( 4. 27 )

%POB Vulnerable

- 0 . 02 1 3
(- 0 . 88 )

- 0 . 0164
(- 0 . 64 )

Constant

- 3 . 1742***
(- 3 . 03 )

- 3 . 66 7 9***
(- 3 . 29 )

125 . 0000
14 . 8005
0 . 3304

N
F

r2

125 . 0000
1 4 . 0654
0 . 3192

t stat i stics in parentheses
* p&lt;0 .1 0 , ** p&lt;0 . 05 , *** p&lt;0 . 01
Fuente: Elaboración propia.

Como se observa, sólo dos variables fueron estadísticamente
significativas en la determinación de la cantidad de delitos: el IDM y
el VACB. Por otra parte, se observa que la capacidad explicativa de los
modelos es relativamente baja, alrededor del 33% (valor de la R2).
Si se excluyen los seis municipios más grandes mencionados,
los resultados de los modelos de regresión son los que se muestran
en el cuadro 5.

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�100

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

CUADRO 5
Regresiones lineales que excluyen a los seis municipios
más grandes de Jalisco.
(1)
Personas

IDM

(2 )
Patrimonio

0 . 0057***
(2 . 69 )

0 . 0050**
(2 . 21)

- 0 . 0155***
(- 3 . 23 )

- 0 . 0139***
(-2 . 74)

VACB

0 . 0073***
(6 . 01 )

0 . 0068***
(5 . 34 )

%POB Vulnerable

0 . 0056*
(l. 93 )

0 . 0104***
(3 . 41)

Pob&gt;=60

Constant

N
F

r2

- 0 . 0167
(- 0 . 13 )

- 0 . 0402
(- 0 . 29 )

119 . 0000
28 . 0221
O. 4 958

119 . 0000
25 . 5636
0 . 4728

t statisti cs in parentheses
* p&lt;0 . 10 , ** p&lt;0.05 , *** p&lt;0 . 01
Fuente: Elaboración propia.

Como se observa, en ambos modelos todas las variables resultan estadísticamente significativas. Sólo en la regresión 1, el porcentaje de población vulnerable en ingresos resultó significativo
al 10%; el resto de las variables fueron significativas al 5 y 1%. La
capacidad explicativa de ambas regresiones se elevó de forma considerable, a prácticamente el 50% (valor de la R2), lo cual indica que
estas cuatro variables explican en un 50% la cantidad de delitos,
tanto a las personas como al patrimonio.
Los signos de las variables en ambos modelos son congruentes con los estudios previos y la evidencia empírica. Así, en aquellos municipios con mayor desarrollo, representados por altos
IDM y/o alto VACB, la incidencia delictiva es mayor; es decir, el IDM
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

101

muestra que hay una correlación positiva entre el desarrollo que
alcanza el municipio, el tamaño del municipio y por tanto los niveles de ingreso promedio de la población susceptible de ser víctima de un delito. Este hallazgo es coincidente con los encontrados
por Vilalta (2009), quien concluye que la incidencia de delitos es
mayor en zonas más urbanizadas que en zonas pobres; aunque
contrastan con los hallados por Caamal (2012), quien concluye lo
contrario: que zonas con mayor pobreza son más susceptibles de
ser víctimas de delitos, por cuanto tienen menos posibilidades de
autoprotegerse.
También, los resultados de las estimaciones estadísticas mostraron que en aquellos municipios en los que es considerablemente
alta la proporción de personas adultas mayores (60 años y más) en
comparación a los menores de 60, la incidencia delictiva se reduce.
Esto puede deberse a dos fenómenos: a que la población joven es la
más propensa a delinquir, y a que esos municipios en donde prevalece la población adulta mayor son municipios rurales con grados
de desarrollo muy bajos.
El signo positivo de la variable que mide el porcentaje de población vulnerable en ingresos puede deberse a que su magnitud
está asociada con el tamaño de la población de los municipios, más
que a un indicador de pobreza. En efecto, a medida que el número
de la población aumenta, la proporción de personas vulnerables en
ingreso también es mayor, así que la incidencia delictiva es alta en
estos municipios por el tamaño de población, y no por el hecho de
ser municipios pobres. Como mostraron los signos de las variables
IDM y VACB, en los municipios de mayor desarrollo (y por lo tanto de
menor pobreza promedio) es mayor la incidencia delictiva.
CONCLUSIONES
Este trabajo se propuso revisar los determinantes socioeconómicos
de la delincuencia a nivel municipal y regional. Se buscó evidencia
sobre si los niveles de delincuencia son más persistentes en aquellos municipios donde existe mayor pobreza y desigualdad o donde
se aglutina mayor población. Tal como se mostró en el apartado de
diagnóstico, Jalisco vive un ascenso de la delincuencia en sus 12
regiones y en sus 125 municipios; tanto los delitos contra las personas como los delitos contra el patrimonio han mostrado crecimienTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�102

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

tos que ubican al estado en el top ten a nivel nacional. Todo ello se
refleja en las encuestas sobre percepción (Envipe, 2018) que realiza
el INEGI cada año, y que muestran que la población tiene el tema de la
inseguridad como una de sus principales preocupaciones. Además,
es muy alto el porcentaje de no denuncia, la llamada cifra negra,
por efecto de la desconfianza que tiene la ciudadanía en las instituciones que imparten justicia. Un indicador muy importante son
los niveles de impunidad que existen, medido por la proporción de
delitos que finalmente son sancionados. En 2017, por ejemplo, se
registraron 114,383 denuncias de delitos del fuero común, de las
cuales sólo existen 29 sentencias realizadas con la nueva modalidad
de juicios orales; en 2018, con datos preliminares, se denunciaron
89,431 delitos, y sólo existen 58 sentencias. Por tanto, el nivel de
impunidad es muy elevado; lamentablemente, por la carencia de
información, esta variable no pudo formar parte del modelo.
En este trabajo se estudió el comportamiento de los delitos,
divididos en dos grupos: delitos contra las personas, que incluye
los delitos más sensibles, los llamados de alto impacto, como los
homicidios dolosos, las extorsiones, el robo a personas y los fraudes; y en el otro grupo, delitos contra el patrimonio, se incluyeron
todos las denuncias de robo que registra y, sobre todo, publica la
Fiscalía General del Estado: robo a casa habitación, de vehículos
particulares, de camiones de carga y a negocios. Tal como mostraron trabajos previos, la mayoría de este tipo de delitos se concentra
en las ciudades más pobladas y donde se encuentran sectores poblacionales con mayores ingresos; como se indicó, seis municipios
concentran 75% de todos los delitos.
La revisión bibliográfica realizada en la sección 1 mostró que
no existe un marco teórico consolidado que explique los factores
que inciden sobre los niveles y el ritmo de crecimiento de la delincuencia. El consenso es que este fenómeno tiene determinantes
multifactoriales: la pobreza y la desigualdad estructural, en el estricto sentido del término, así como un marco institucional frágil,
especialmente de todas aquellas instituciones dedicadas a proveer
justicia a los ciudadanos. Todo ello se refleja en bajos niveles de ingreso, desigualdad, bajos niveles de escolaridad, alta proporción de
población joven, que, adicionados con altos niveles de impunidad,
han generado incentivos para el crecimiento de todo tipo de delitos, así como el crecimiento de grupos delincuenciales muy bien
organizados y pertrechados con armamento sofisticado.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

103

La construcción del modelo econométrico justamente tuvo el
propósito de evaluar los factores que determinan los delitos contra
las personas y los delitos contra el patrimonio, ambos modelos en
función de variables socioeconómicas. Los principales resultados
de la presencia de población joven (Pob) y el IDM muestran la significancia estadística y los signos esperados: una mayor población joven y un desarrollo institucional incentivan la aparición de delitos;
por su parte, el indicador de ingresos de la población (VACB) muestra
que a mayor nivel de desarrollo se generan una mayor cantidad
de delitos, y por último, a mayor pobreza (Pob Vulnerable) existen
menos delitos.
El gobierno del estado y los municipios, principalmente los
ubicados en la región Centro, han impulsado políticas que usan
algunas tecnologías, sin embargo, no han tenido los efectos esperados en inhibir los delitos. Una de las razones fueron los conflictos políticos entre el anterior gobierno del estado (emanado del PRI)
frente a los gobiernos municipales (emanados del partido Movimiento Ciudadano). Durante los últimos tres años del gobierno de
Aristóteles Sandoval sostuvieron varios enfrentamientos verbales,
donde unos a otros se culpaban de que el proyecto de crear la policía metropolitana (o Fuerza Única Metropolitana) no hubiera funcionado.
Por otra parte, el proyecto denominado C5 (cámaras de videovigilancia en toda la ciudad) tampoco ha funcionado. Ocurre lo
mismo con la aplicación del botón de pánico, al que se le ha dado
poca difusión y cuyos beneficios no se perciben aún en la población. Es decir, la tecnología que permite apoyar a los gobiernos a
combatir la delincuencia y la violencia ya existe en el mercado, lo
mismo que las políticas; sin embargo, el problema del que adolecen
los gobiernos es su falta de consistencia para impulsar proyectos y
su falta de talento para generar consensos entre diferentes actores
políticos para impulsar políticas que resuelvan los problemas de
inseguridad de la población.
El presente trabajo muestra que los fenómenos de la delincuencia y la violencia en Jalisco deben ser enfrentados con políticas que
atiendan los factores socioeconómicos estructurales, tales como la
desigualdad, la pobreza y los bajos niveles de escolaridad que padece la población jalisciense. Además de la debilidad de las instituciones que imparten justicia, dado que los altos niveles de impunidad
se convierten en un incentivo más para cometer un delito.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�104

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

Igualmente, el crecimiento de la delincuencia debe enfrentarse
con una mayor coordinación entre autoridades de los tres niveles
de gobierno; aumentar el presupuesto para acrecentar y capacitar
los ministerios públicos; impulsar por fin la creación de la Policía
Metropolitana. Se espera que este organismo interinstitucional lleve a una reorganización en las labores de prevención de la fuerza
policiaca, además de la esperada homologación salarial de los policías que forman los municipios del AMG.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Arriaga, I. y Godoy, L. (2000). Prevenir o reprimir: Falso dilema de la seguridad
ciudadana. Revista de la Cepal, 70 (abril), 107-131. Chile.
Bourguignon, F. (1999). Crime, violence and inequitable development. En B.
Pleskovic y J. Stiglitz (ed.). Conference on development economics (pp. 199-220).
World Bank. Recuperado de: http://documents.worldbank.org/curated/
en/448681468741326292/pdf/multi-page.pdf#page=205
Caamal, C. (2012). ¿Son los pobres las víctimas de la inseguridad en las metrópolis
de México? Econocuantum, 9(1), 159-169. México: Universidad de Guadalajara.
Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)
(2010). Metodología para la medición multidimensional de la pobreza en México. México:
Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. Recuperado de: https://www.coneval.org.mx/rw/resource/coneval/med_po
breza/DiarioOficial/DOF_lineamientos_pobrezaCONEVAL_16062010.
pdf
El Colegio de México (2018). Desigualdad en México 2018. México: El Colegio de México.
El Informador (1 de febrero de 2018). Si alcaldes no pueden pagar, nosotros sí: Aristóteles. Guadalajara: El Informador.
El Informador (19 de agosto de 2018). Aplicación botón de pánico acumula más reportes improcedentes que de emergencia. Guadalajara: El Informador.
Ethos (2017). Descifrando el gasto público en seguridad pública. Ethos, Laboratorio de
Políticas Públicas, julio. México.
Fajnzylber, P., Lederman, D. y Loayza, N. (1998). Determinants of crime rates in Latin
America and the world. Washington: World Bank Latin American Caribbean
Studies.
Gobierno de Jalisco (2013). Programa Sectorial de Seguridad Ciudadana: Garantías de derechos y libertad. Guadalajara: Secretaría General de Gobierno.
Gobierno de Jalisco (10 de junio de 2013). Reglamento de la Ley Orgánica de
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�DETERMINANTES SOCIOECONÓMICOS DE LA DELINCUENCIA

105

la Fiscalía General del Estado de Jalisco. Recuperado de: https://utei.
imembrillos.gob.mx/documentos/articulo_8/FRACCION%20II/INCI
SO%20D/re/Reglamento%20de%20la%20Ley%20Organica%20de%20
la%20Fiscalia%20General%20del%20Estado%20de%20Jalisco.doc
Gobierno de Jalisco (2017). Convocatoria de la Dirección General de Análisis y
Contexto de la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas. Guadalajara: Gobierno de Jalisco. Recuperado de: https://www.gob.mx/cms/
uploads/attachment/file/224541/CONVOCATORIA_DGAC_JALISCO.
pdf
González, L. (2010). Costes y determinantes del crimen en América Latina. Ponencia en el XIV Encuentro de Latinoamericanistas Españoles: Congreso Internacional. Santiago de Compostela, septiembre. Recuperado de:
https://halshs.archives-ouvertes.fr/halshs-00532659/document
González Andrade, S. (2014). Criminalidad y crecimiento económico regional en
México. Frontera Norte, 26(51) (enero-junio), 75-111. México.
Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEG-Jalisco) (2018a).
Reporte Económico Jalisco. Guadalajara: Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco.
Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEG-Jalisco) (2018b).
Reporte Sociodemográfico de Jalisco. Guadalajara: Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) (2008). Clasiicación Mexicana de
Delitos. México: Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) (2018a). Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública: Principales resultados, Jalisco. México:
Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) (2018b). Encuesta Nacional de
Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública: Principales resultados a nivel nacional.
México: Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Obando Morales-Bermúdez, N. y Ruiz Chipa, C. (2007). Determinantes socioeconómicos
de la delincuencia: Una primera aproximación al problema a nivel provincial. Consorcio
de Investigación Económica y Social. Recuperado de: http://repositorio.
minedu.gob.pe/handle/123456789/1322
Redondo Illescas, S. y Pueyo, A. A. (2007). La psicología de la delincuencia. Papeles
del Psicólogo, 28(3) (septiembre-diciembre), 147-156. España.
Salazar-Estrada, J. G., Torres-López, T. M., Reynaldos-Quinteros, C., Figueroa-Villaseñor, N. S. y Araiza-González, A. (2011). Factores asociados a la
delincuencia en adolescentes de Guadalajara, Jalisco. Papeles de Población, 61.
México: Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población,
Universidad Autónoma del Estado de México.
Sandoval, L. E. y Martínez Barón, D. (2008). Una revisión al estudio de la delincuencia y criminalidad. Revista de la Facultad de Ciencias Económicas, XVI(1) (junio),
105-117. España.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�106

BERNARDO JAÉN JIMÉNEZ | ENRIQUE CUEVAS RODRÍGUEZ

Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (2018). Incidencia delictiva. Recuperado de: http://secretariadoejecutivo.gob.mx/in
cidencia-delictiva/incidencia-delictiva-fuero-comun.php
Vilalta, C. (2009). Un modelo descriptivo de la geografía del robo en la Zona Metropolitana del Valle de México. Journal of Latin American Geography, 8(1), 55-78.
University of Texas Press.

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�La Vulnerabilidad Social en México
en el Marco del Desarrollo Sustentable
Social Vulnerability in Mexico
in the Framework of Sustainable Development
MADELYN ÁVILA VERA* | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA** | LIDIA RANGEL BLANCO***

► RESUMEN
La vulnerabilidad social es el resultado de las desigualdades
que enfrenta la población para acceder a oportunidades que
brindan el mercado, el Estado y la sociedad, y de la falta de
entornos equitativos que permiten aprovecharlas para poder
potencializar su desarrollo. Esta investigación explora la vulnerabilidad social en el marco del desarrollo sustentable; se
elabora un indicador compuesto de tipo exploratorio, índice
de vulnerabilidad social, el cual recopila información sobre
el grado de desprotección, desventaja social y/o falta de desarrollo de capacidades de la población mexicana. A través del
análisis exploratorio de datos espaciales, se detallan las disparidades socioterritoriales para la gestión de alternativas sustentables del país.
Palabras clave: Vulnerabilidad social | Desarrollo sustentable | México |
Análisis exploratorio de datos espaciales.

► ABSTRACT
Social vulnerability is the result of the inequalities faced by
the population to access opportunities offered by the market,
the State and society, and about the lack of equitable environments that allow them to take advantage of such opportunities
in order to potentiate their development. The research explores the social vulnerability in the framework of sustainable
development; a composite indicator is developed, the social
* Estudiante de maestría de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Instituto de Investigaciones Sociales. Correo electrónico: madelyn_avila@hotmail.com
** Profesor investigador de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Instituto de Investigaciones Sociales. Correo electrónico: esteban.picazzopln@uanl.edu.mx
*** Profesora investigadora de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Correo electrónico: lrangel@docentes.uat.edu.mx
Recibido: 20 de mayo de 2019 | Aceptado: 28 de julio de 2019

ISSN 2007-1205 | pp. 107-123

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�108

MADELYN ÁVILA VERA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA | LIDIA RANGEL BLANCO

vulnerability index, which collects information on the degree
of lack of protection, social disadvantage and/or lack of capacity development of the Mexican population. Through the exploratory analysis of spatial data, territorial social disparities
for the management of sustainable alternatives in the country
are detailed.
Keywords: Social vulnerability | Sustainable development | Mexico |
Exploratory analysis of spatial data.

INTRODUCCIÓN
Indiscutiblemente, las condiciones de desigualdad, pobreza, falta
de acceso a oportunidades educativas, de salud y seguridad social
representan características distintivas de la población de América
Latina, siendo un reto para el diseño y la gestión de políticas para el
desarrollo social, donde un entorno cambiante arroja una serie de
complicaciones y contradicciones en la aplicación de las mismas.
Este hecho, en primera instancia, no permite avanzar en términos
de bienestar social, y, por otra parte, dificulta cumplir los objetivos
del desarrollo sustentable.
De acuerdo con el tema que nos ocupa, el enfoque de la vulnerabilidad, con particular referencia a la vulnerabilidad social, ha logrado
aportar una explicación más amplia y novedosa a los estudios del
bienestar social y la calidad de vida; como lo menciona Kaztman
(2000), hace referencia a la incapacidad de una persona o de un
hogar para aprovechar las oportunidades disponibles en distintos
ámbitos socioeconómicos, con el fin de mejorar su situación de
bienestar o impedir su deterioro.
Busso (2001) explica que la noción de vulnerabilidad debe ser
comprendida desde una postura “multidimensional”, dado que afecta
a individuos, grupos y comunidades en distintos planos de su bienestar, de diversas formas y con diferentes intensidades. El enfoque
de la vulnerabilidad permite articular otras dimensiones causales,
tales como los aspectos económico, social, ambiental, institucional
y de infraestructura, pero esta investigación se limitará a identificar
las variables explicativas en la dimensión social.
Bajo este formato, se da paso a la generación de un indicador
que alberga siete variables explicativas (dependencia demográfica,
mortalidad infantil, acceso a servicios de salud, población que no
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�LA VULNERABILIDAD SOCIAL EN MÉXICO

109

asiste a la escuela, población con educación básica incompleta, población analfabeta y población en pobreza extrema), para con ello
otorgar una mayor explicación del fenómeno. Del mismo modo, se
plantea una disyuntiva o equivocidad sobre las mediciones estandarizadas “unidimensionales” y hasta ahora mayormente aceptadas,
que determinan el aspecto económico o de “ingreso” como único
factor explicativo que proyecta las problemáticas distributivas, de
desprotección, desventaja social y/o falta de desarrollo de capacidades de la sociedad que ocasionan los modelos de desarrollo.
De esta manera, el objetivo de este documento es presentar
una propuesta para considerar el enfoque de la vulnerabilidad social desde una perspectiva multidimensional y como factor analítico que amplifica el estudio de las disparidades en el territorio
mexicano. Para esto, se propone un índice de vulnerabilidad social
(IVS), aplicado a nivel municipal en el territorio mexicano, teniendo como base para el proceso de la ponderación de los factores
que la influyen, la técnica de análisis de componentes principales
(APC). La aplicación del IVS otorgará una mirada espacial sobre las
posibles aglomeraciones de las variables de estudio, que en suma
proporcionan las áreas vulnerables socialmente designadas aquí
como “zonas prioritarias” para la atención oportuna de aplicación
de políticas públicas.
1. VULNERABILIDAD SOCIAL
Y SU RELACIÓN CON EL DESARROLLO SUSTENTABLE
El estudio de las condiciones de vida en América Latina se ha vuelto un área importante para las investigaciones científicas, dado que
los impactos provocados por los modelos de desarrollo en la región desatan severos efectos en el bienestar social y sobre la calidad de vida. En este contexto, nace un nuevo campo de estudio, la
vulnerabilidad social.
Supuesto esto, reconocer la vulnerabilidad social como perspectiva analítica para el estudio del desarrollo sustentable parte
de las contribuciones de diversos autores latinoamericanos, como
Busso, Kaztman, Rodríguez Vignoli, Filgueira y Moreno Crossley
(citados en Rojas, González, Falcón et al., 2009), quienes coinciden
en afirmar que los enfoques teóricos centrados en el concepto de
vulnerabilidad conforman el sustento de un cuerpo teórico emerTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�110

MADELYN ÁVILA VERA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA | LIDIA RANGEL BLANCO

gente que aspira a generar una interpretación sintética, multidimensional y de pretensiones integradoras sobre los fenómenos de
la desigualdad y la pobreza en América Latina.
Dicho cuerpo teórico permite ampliar el núcleo de estudio sobre los efectos que desatan los modelos de desarrollo de los países,
condiciones que están estrechamente asociadas a los estudios de la
sustentabilidad del desarrollo. No obstante, el desarrollo sustentable se puede definir operativamente como aquel que hoy exige
un proceso armónico que demanda a los diferentes representantes
de la sociedad responsabilidades y obligaciones en la práctica de
los esquemas económico, político y social, así como en las pautas
de utilización de los recursos naturales que establecen una calidad
de vida adecuada (Cantú Martínez, 2012). Por lo cual, este artículo
parte del reconocimiento de la vinculación del desarrollo sustentable y la vulnerabilidad, considerando esta última como un efecto
negativo que imposibilita que las condiciones de vida mejoren en
el aspecto social, económico y ambiental, o bien dificulta la marcha
del desarrollo sustentable.
Ahora bien, el enfoque de la vulnerabilidad se centra en conocer los determinantes de esas situaciones de precariedad e indefensión que acontecen a la sociedad, las cuales son producto
del desajuste que se presenta entre el acceso de las estructuras de
oportunidades que brindan el mercado, el Estado y la sociedad, y
los activos de los hogares que permitirán aprovechar tales oportunidades (Kaztman, 2000, p. 278).
Los trabajos sobre vulnerabilidad han estado estrechamente
ligados a los estudios sobre condiciones de pobreza y catástrofes
naturales como dimensión del riesgo (Blaikie et al., citado en Álvarez y Cadena, 2006, p. 249). En realidad, no se han encontrado
investigaciones que aborden el diagnóstico de la vulnerabilidad
como factor correlacionado al desarrollo sustentable, pero sí queda claro que constituye un agravio al bienestar social.
En síntesis, las condiciones de vulnerabilidad están sujetas a
los estudios del desarrollo, dado que es relevante conocer la realidad social mediante el reconocimiento de las diferentes disparidades de la población, y con ello ejercer la gestión de políticas
públicas acertadas que generen un verdadero cambio que redefina
el rumbo del desarrollo.
Como mencionan García y Guerrero (2006), resulta difícil
cubrir la extensa literatura sobre el desarrollo sustentable que ha
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�LA VULNERABILIDAD SOCIAL EN MÉXICO

111

florecido desde los años noventa; no obstante, de acuerdo al interés
de esta investigación, se permiten reconocer dos enfoques principales: un enfoque asociado al concepto de necesidades básicas, el cual
propone al desarrollo sustentable como un medio para alcanzar el
bienestar social a partir del reconocimiento y el mantenimiento de
la existencia de una serie de condiciones ecológicas y sociales que
son necesarias para sustentar la vida humana; y uno más estructuralista, que critica el acceso y el control inequitativo de los recursos naturales que caracterizan los patrones contemporáneos de desarrollo, y propone un paradigma que reformule los medios y fines del
desarrollo basándose en los principios de equidad y justicia social
no sólo entre los individuos, sino entre las regiones y las naciones.
En este marco, el indicador de vulnerabilidad, con particular
referencia a la vulnerabilidad social, parece ser una medida útil
para diagnosticar el desarrollo sustentable. Por lo cual, esta investigación pretende perfilar nuevos estudios sobre la relación de desarrollo sustentable y vulnerabilidad social.
1.1. Diferentes conceptualizaciones de la vulnerabilidad social
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)
ha desempeñado un papel importante en los estudios sobre vulnerabilidad, principalmente con la participación de Kaztman (2000),
Pizarro (2001) y Busso (2001), quienes se han apoyado del enfoque
de activos y vulnerabilidad de Moser (Golovanevsky, 2007, p. 56).
Se debe agregar que el término vulnerabilidad es relativamente nuevo, y ha sido abordado de forma casi dicotómica, sin que exista una
unicidad sobre su conceptualización. Durán Gil (2017) argumenta
que ha sido retomado desde una perspectiva socioeconómica ligada a la población, los hogares y las viviendas, y también desde un
contexto eminentemente ambiental. Los nexos entre la vulnerabilidad social y los estudios del desarrollo sustentable son expuestos
por los argumentos de Gustavo Busso (2001):
La vulnerabilidad social se puede presentar de las siguientes
tres maneras: como fragilidad e indefensión ante cambios originados en el entorno, como desamparo institucional desde el Estado que no contribuye a fortalecer ni cuida sistemáticamente
de sus ciudadanos; como debilidad interna para afrontar concretamente los cambios necesarios del individuo u hogar para
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�112

MADELYN ÁVILA VERA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA | LIDIA RANGEL BLANCO

aprovechar el conjunto de oportunidades que se le presenta;
como inseguridad permanente que paraliza, incapacita y desmotiva la posibilidad de pensar estrategias y actuar a futuro para
lograr mejores niveles de bienestar (p. 8).

En este sentido, la vulnerabilidad social está íntimamente ligada al proceso de desarrollo territorial; cuando las condiciones de
vida de la población no mejoran y los distintos modelos de desarrollo provocan y refuerzan una estructura asimétrica, se convierte en un problema estructural difícil de superar. La vulnerabilidad
social se inserta ante todo como un enfoque analítico que, sin una
definición o medición precisa, proporciona distinciones relevantes
para el análisis y el diseño de políticas (Golovanevsky, 2007, p. 56),
permitiendo ser comprendida como un fenómeno multicausal, polisémico y de connotación espacial, que logra amplificar el conocimiento sobre situaciones de riesgo ante diversos escenarios en una
región. A través del reconocimiento de las diferentes disparidades
socioterritoriales y sobre la comprensión de la multicausalidad de
las desventajas sociales, es posible conciliar otros caminos para que
los estados generen un verdadero cambio que redefina el rumbo
del desarrollo, entre ellos, la gestión de políticas públicas a diferentes escalas territoriales.
En suma, la vulnerabilidad social es ocasionada por falta de
acceso a la estructura de oportunidad que gesta el modelo de desarrollo neoliberal, en donde un gran número de personas se caracterizan por y están expuestas a las situaciones de desventaja social.
1.2. Desarrollo sustentable
Desde los años noventa se suscitó una fuerte crítica hacia los modelos de desarrollo de los países, principalmente, los retos que
enfrenta la humanidad para cubrir las necesidades de las futuras
generaciones, en relación con la calidad de vida de la población y
también sobre los fenómenos ambientales que acontecen a la sociedad.
A partir del documento que publicó la Organización de las Naciones Unidas (ONU), realizado por un grupo de expertos y liderado
por la exprimera ministra noruega Gro Harlem Brundtland, Nuestro
futuro en común (1987), también conocido como Informe Brundtland,
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�LA VULNERABILIDAD SOCIAL EN MÉXICO

113

se logró dar mayor notoriedad a las problemáticas ambientales y
sociales; en este sentido, se promocionó una alternativa para sanar
la relación hombre-naturaleza: el desarrollo sustentable.
Dicho concepto nació de un proceso histórico en que la sociedad y los políticos tomaron conciencia de que algo falló en la
operatividad del modelo económico neoliberal; desde los años
noventa, el discurso del desarrollo sustentable ha sido un argumento permanente en el debate político mundial, en relación con
la justificación del imperativo económico sobre el ambiental, y viceversa (Bustillo y Martínez, 2008).
El desarrollo sustentable, definido conceptualmente, hace referencia a aquel desarrollo que es capaz de satisfacer las necesidades
actuales sin comprometer los recursos y posibilidades de las futuras
generaciones, eliminando la pobreza y promoviendo la equidad social, tanto intrageneracional como intergeneracional (Cantú Martínez, 2012).
Ahora bien, a raíz de la Conferencia de las Naciones Unidas
sobre el Desarrollo Sustentable celebrada en el año 2012 en Río de
Janeiro, Brasil, se definieron 17 objetivos y 169 metas de alcance
mundial para el desarrollo sustentable. Entre ellos se detallan: in
de la pobreza; hambre cero; salud y bienestar; educación de calidad; igualdad de
género; agua limpia y saneamiento; energía asequible y no contaminación; trabajo
decente y crecimiento económico; industria, innovación e infraestructura; reducción
de las desigualdades; ciudades y comunidades sustentables; producción y consumo
responsable; acción por el clima; vida submarina; vida de ecosistemas terrestres; paz,
justicia e instituciones sólidas; y alianza para lograr los objetivos. Todos ellos se
consolidaron con el propósito de unificar a las naciones para hacer
frente a los desafíos sociales y ambientales. En el caso de México,
como lo hizo saber el Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática (INEGI) (2000):
Al adherirse al Programa de Acción para el Desarrollo Sustentable o Agenda 21, suscrito durante la Cumbre de la Tierra
en Río de Janeiro, México se comprometió a adoptar medidas nacionales y globales en materia de sustentabilidad, como
también acciones orientadas a la generación de indicadores a
través de los cuales se puedan medir y evaluar las políticas y
estrategias de desarrollo sustentable.

En este sentido, los indicadores sociales, como el índice de
desarrollo humano (IDH), el Coeficiente de Gini o pobreza multidiTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�114

MADELYN ÁVILA VERA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA | LIDIA RANGEL BLANCO

mensional, así como los indicadores ambientales, por ejemplo, el PIB
verde y el índice de bienestar económico sustentable (IBES), constituyen un pilar importante para la gestión de políticas públicas que
redefinan el rumbo del país hacia la sustentabilidad del desarrollo.
Al respecto, el enfoque de vulnerabilidad social parece caracterizar los efectos que implican la dinámica de la pobreza y las desventajas sociales en el trayecto de la sustentabilidad, reconociendo
que mientras no se asegure un entorno equitativo y menos vulnerable en la población, difícilmente se podrá avanzar en la sustentabilidad del desarrollo.
2. ÍNDICE DE VULNERABILIDAD SOCIAL (IVS)
El objetivo de este documento es mostrar los resultados del IVS
para identificar las áreas socialmente vulnerables, es decir, aquellas
áreas en desprotección, desventaja social y falta de desarrollo de
capacidades educativas, de salud y de acceso a esquemas de protección social. La concentración espacial de las áreas socialmente
vulnerables, o bien, cluster de vulnerabilidad social, permite ilustrar
las zonas prioritarias de atención para la gestión de políticas para
el desarrollo social y la sustentabilidad.
Las variables que se consideraron para la construcción del IVS
son las siguientes: relación de dependencia, mortalidad infantil,
falta de acceso a servicios de salud, falta de acceso a educación básica, rezago educativo, analfabetismo y pobreza extrema.
Se recopila información estadística que proporciona el Censo
de Población y Vivienda de 2010, así como indicadores que otorga
el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y el Consejo Nacional de Población (Conapo).
2.1. Descripción de las variables
Este apartado trata de dar explicación a la influencia del conjunto
de variables predispuestas en el IVS, con la finalidad de consolidar
el marco conceptual que lo sustenta, haciendo énfasis en el estudio
del desarrollo sustentable. De manera muy general, en el cuadro 1
se presentan las variables, los indicadores y las fuentes que conforman el IVS.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�115

LA VULNERABILIDAD SOCIAL EN MÉXICO

Se consideraron siete variables para la construcción del índice:
la tasa de dependencia, la tasa de mortalidad infantil, el porcentaje
de población sin derechohabiente a servicios de salud, el porcentaje
de población de 6 a 14 años que no asiste a la escuela, el porcentaje
de población de 15 años o más con educación básica incompleta, el
porcentaje de población de 15 años o más analfabeta y, por último,
el porcentaje de población en pobreza extrema.
CUADRO 1
Descripción de las variables
que conforman el índice de vulnerabilidad social.
Variable

Indicador

Fuente

Dependencia

Tasa de dependencia demográfica

Simbad-INEGI

Mortalidad

Tasa de mortalidad infantil

Conapo

Acceso a servicios
de salud

Porcentaje de población sin
derechohabiencia a servicios de salud

Coneval

Educación básica

Porcentaje de población de 6 a 14 años
que no asiste a la escuela

Coneval

Educación básica
incompleta

Porcentaje de población de 15 años
o más con educación básica incompleta

Coneval

Analfabetismo

Porcentaje de población de 15 años
o más analfabeta

Coneval

Pobreza

Porcentaje de población en pobreza extrema

Censo de Población y
Vivienda 2010 del INEGI

Fuente: Elaboración propia.

En el caso de la tasa de dependencia demográfica, se refleja la
proporción de personas dependientes sobre la población en edad
de trabajar, medida utilizada para conocer el potencial del soporte social de la población activa. Las formas de su cálculo radican
con base en un criterio estrictamente biológico, estableciendo que
todas las personas entre 14 y 64 años son potenciales activos (sin
distinción), mientras que la población fuera de este rango de edad
es considerada potencialmente inactiva o dependiente (Manzano y
Velázquez, 2016).
Esta medida logra proporcionar una aproximación sobre los
problemas económicos y demográficos que suscita contar una cifra
mayor de población inactiva (o dependiente). Para la aplicación de
la tasa de dependencia demográfica a nivel municipal se tomaron
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�116

MADELYN ÁVILA VERA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA | LIDIA RANGEL BLANCO

en cuenta cifras proporcionadas por el INEGI, considerando la población menor a 14 y mayor a 65 años de edad.
2.2. Metodología
Para la elaboración del IVS se recurrió a la técnica estadística conocida como análisis de componentes principales (ACP). Dicho método tiene como objetivo explicar la mayor parte de la variabilidad
total observada del conjunto de variables con el menor número de
componentes posibles. La técnica es de particular utilidad a la hora
de examinar fenómenos multidimensionales.
La técnica de ACP transforma el conjunto de variables originales, que generalmente tienen correlación entre sí, en otro conjunto
de variables no correlacionadas, denominadas factores o componentes principales. Se relacionan con las primeras a través de una
transformación lineal, y están ordenadas de acuerdo con el porcentaje de variabilidad total que explican. Entre los componentes
principales, se escogen los que explican la mayor variabilidad acumulada, reduciendo así la dimensión total del conjunto de información (Schuschny y Humberto, 2009, p. 42).
Ahora bien, para el desarrollo del IVS se tomaron en cuenta
2,456 observaciones municipales, dispersas en las siete variables
presentadas en el cuadro 1. En síntesis, la información estadística
fue proporcionada por el Sistema Estatal y Municipal de Bases de
Datos (Simbad) y el Censo de Población y Vivienda 2010 del INEGI,
así como por el Coneval y el Conapo (cifras a 2010). Por otra parte, se realizó la estratificación utilizando la técnica de Dalenius y
Hodges, misma que permite clasificar estratos de manera que la
varianza obtenida sea mínima en cada estrato; se minimiza la varianza de los datos estableciendo grupos más homogéneos entre sí
y más heterogéneos entre ellos. La estratificación de los datos es de
total importancia a la hora de designar los municipios más y menos
vulnerables, de ahí su incorporación a la investigación.
En el cuadro 2 se muestran los resultados generales del ACP de
las variables explicativas mencionadas en el apartado anterior. En
este sentido, se puede apreciar que con el componente 1 se explica
57% de la varianza del conjunto de las variables, por lo cual será
retomado para la aplicación del índice.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�117

LA VULNERABILIDAD SOCIAL EN MÉXICO

CUADRO 2
Análisis de componentes principales.
Porcentaje de varianza explicada, cifras 2010.
Componentes

Autovalor propio

% de varianza

% de varianza
acumulada

1

3.991

57.010

57.010

2

0.901

12.877

69.887

3

0.781

11.156

81.042

4

0.645

09.214

90.256

5

0.339

04.838

95.094

6

0.207

02.957

98.051

7

0.136

01.949

100.000

Fuente: Elaboración propia.

En el cuadro 3 se presentan los coeficientes del primer componente principal, los cuales servirán, junto con el valor del autovalor propio, como base para el cálculo del ponderador de cada
variable del IVS y para el análisis espacial del mismo.
La segunda columna del cuadro anterior muestra las variables con mayor peso en el índice de vulnerabilidad social, siendo el
porcentaje de población en pobreza extrema la variable con mayor
peso (0.923), seguido del porcentaje de población de 15 años o más
analfabeta (0.889) y el porcentaje de población de 6 a 14 años que
no asiste a la escuela (0.880).
Teniendo la estimación del IVS para cada unidad de análisis, se
utilizó posteriormente el análisis exploratorio de datos espaciales
mediante una matriz de conectividad o contigüidad de tipo queen.
Para obtener información referente a la dependencia espacial de
las variables en el territorio nacional estudiado, se llevó a cabo el
indicador de I de Moran, el cual es un indicador global de autocorrelación espacial global. Cabe señalar que el estadístico I de
Moran se puede descomponer, ocupando el estadístico LISA (Local
Indicators of Spatial Autocorrelation). Este indicador se usa para
detectar agrupamientos de valores altos o bajos de la variable por
unidad geográfica (Anselin, 1999). Para detectar la presencia de
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�118

MADELYN ÁVILA VERA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA | LIDIA RANGEL BLANCO

clusters espaciales y valores espacialmente aislados (spatial outliers), se
ocupa en primera instancia el LISA, que permite relacionar los valores de una variable de localización con los valores de una misma
u otra variable en las localizaciones vecinas. Este indicador es una
desagregación del índice I de Moran. Al respecto, Anselin (1999)
define este indicador como:

donde J.l es el estadístico de I de Moran, W l)·· son los ponderadores
espaciales y Z·l o ZJ· son las variables estandarizadas. El estadístico J.l genera una tipología de combinaciones: Alto-alto, Bajo-bajo,
Alto-bajo, Bajo-alto y No significativo, las cuales pueden ser representadas en un mapa, denominado mapa LISA. Los mapas LISA se
utilizan para detectar lugares críticos (botspots) donde existen clusters
espaciales de valores significativamente altos y bajos, o bien, valores espacialmente aislados. Estos últimos son los que se presentan
en este documento.
CUADRO 3
Coeficientes del primer componente principal por indicador.
Coeficiente
primer
componente

Ponderador
para cada
variable

Tasa de dependencia

0.859

0.215

Tasa de mortalidad infantil

0.527

0.132

Porcentaje de población sin derechohabiencia
a servicios de salud

0.440

0.110

Porcentaje de población de 6 a 14 años
que no asiste a la escuela

0.880

0.220

Porcentaje de población de 15 años o más
con educación básica incompleta

0.450

0.113

Porcentaje de población de 15 años o más
analfabeta

0.889

0.223

Porcentaje de población en pobreza extrema

0.923

0.231

Indicador

Fuente: Elaboración propia.

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�119

LA VULNERABILIDAD SOCIAL EN MÉXICO

3. RESULTADOS
La estadística descriptiva del IVS, así como la estratificación de los
datos, arrojan que 428 municipios están representados en muy
baja vulnerabilidad social, 737 municipios en baja vulnerabilidad,
627 municipios en media vulnerabilidad, 433 municipios en alta
vulnerabilidad y 231 municipios en muy alta vulnerabilidad social.
En el mapa 1 se logra apreciar que las zonas pertenecientes a las
entidades federativas de Chiapas, Chihuahua, Durango, Nayarit,
Jalisco, Michoacán, Guerrero y Oaxaca muestran un mayor grado
de vulnerabilidad social. Del mismo modo, quienes concentran un
mayor número de municipios con vulnerabilidad considerada alta
son las entidades federativas de Campeche, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Michoacán, Guanajuato, San Luis Potosí, Nayarit,
Durango y Chihuahua.
MAPA 1
Índice de vulnerabilidad social en México
con base en estadísঞca descripঞva, 2010.

••

-·

Muy baJo (428)
Bajo (737)
Medio (627)
/&gt;Jto (433)
Muy /&gt;Jto (231)

500km

Fuente: Elaboración propia.

A través del IVS, y utilizando el análisis exploratorio de datos
espaciales, se proporciona la evidencia con respecto a identificación de clusters espaciales, para lo cual primero se aplicaron pruebas
estadísticas de análisis espacial utilizando el estadístico I de Moran, y a través del estadístico LISA se detectaron agrupamientos de
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�120

MADELYN ÁVILA VERA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA | LIDIA RANGEL BLANCO

valores altos o bajos de vulnerabilidad social por municipio, lo cual
permite identificar la presencia de clusters espaciales. El IVS presenta autocorrelación espacial positiva o patrón de concentración, es
decir, agrupaciones espaciales de valores altos o bajos, confirmada
por I de Moran mayor a cero y cercana a 1, rechazando el supuesto
de aleatoriedad del fenómeno con un nivel de confianza superior
al 99%, gracias a los valores muy altos del Z-score y muy pequeños
del P-valor.
CUADRO 4
Índice de Moran, Z-score y P-valor.
Variable

I de Moran

Z-score

P-valor

Índice de vulnerabilidad social
municipal 2010

0.742

4.19

0.001

Fuente: Elaboración propia.

El mapa 2 muestra la concentración espacial o cluster de vulnerabilidad social, con la finalidad de identificar las zonas prioritarias de atención. En este sentido, se puede distinguir el cluster de
mayor magnitud alojado en la región suroeste del país (en Oaxaca,
Guerrero y Michoacán), pero también se distribuye de manera dispersa en el estado de Puebla. Un segundo cluster de vulnerabilidad
social, con menor magnitud, pero de igual importancia, está ubicado en Chihuahua y Durango. Este suceso refuerza el conocimiento
de condiciones sociales asimétricas y desiguales; la región norte
de México está caracterizada por tener tasas altas de crecimiento
económico, pero es frecuente encontrar discrepancias aun dentro
de la misma región, lo cual puede ser notado en las condiciones de
vulnerabilidad social de municipios aglomerados con vulnerabilidad alta en las entidades federativas de Chihuahua y Durango.
Otro hallazgo esclarecedor que permite mostrar el análisis
espacial de los datos es la agrupación de municipios de vulnerabilidad social alta en distintas entidades federativas. Los clusters de
vulnerabilidad social municipal se alojan en diferentes estados, por
lo cual no son una condición inherente a las actividades políticas,
sociales y económicas que delimita una entidad federativa; el fenómeno de vulnerabilidad social se expande entre estados e incluso
entre regiones.
En esta medida, los resultados detallan que son 453 municiTRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�121

LA VULNERABILIDAD SOCIAL EN MÉXICO

pios los que cuentan con una mayor concentración espacial de vulnerabilidad social. Por otro lado, son 231 municipios los que cuentan con una concentración alta-baja, 30 municipios agrupados con
vulnerabilidad baja-alta y 594 municipios aglomerados con una
vulnerabilidad baja-baja.
MAPA 2
Clusters de vulnerabilidad social, zonas prioritarias.

ii
■

D

No s1gnificatrvo (1360)
Alto-Alto (453)
Bajo-BaI0 (594)
BaJo-Alto (30)
Alto-Bajo (231 ¡

•

.,. ...
Fuente: Elaboración propia.

COMENTARIOS FINALES
Medir la vulnerabilidad social es muy importante, debido a que
proporciona una mirada más integradora sobre el grado de desprotección, desventaja social y falta de acceso a oportunidades de
la población. El enfoque de vulnerabilidad social ofrece un instrumental analítico que combina los niveles micro, meso y macro, e
incorpora aspectos relacionados a la salud y los sistemas de protección social débiles, así como las características sociodemográficas que vulneran las capacidades de respuesta y adaptación de los
territorios.
TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�122

MADELYN ÁVILA VERA | ESTEBAN PICAZZO PALENCIA | LIDIA RANGEL BLANCO

Aunado a las mediciones de la marginación del Conapo y las
diferentes mediciones de la pobreza del Coneval, resulta necesario
integrar nuevas metodologías para conocer diferentes aspectos de
desprotección social y carencia de oportunidades de la población,
sintetizadas en un solo indicador. La vulnerabilidad social representa una poderosa barrera para los Objetivos de Desarrollo Sustentable 2030 y el despliegue de la sustentabilidad del desarrollo,
por lo cual su medición no sólo es óptima y necesaria, sino que se
constituye como un elemento crucial para elaborar mecanismos
que frenen la reproducción de las desigualdades y las desventajas
sociales de la población.
El índice exploratorio de vulnerabilidad social en México permitió trazar algunas aristas para las políticas del desarrollo social y
la sustentabilidad, aspectos que permiten contrarrestar los niveles
de vulnerabilidad social de los territorios. Los aspectos que se destacan son la pobreza extrema, seguida de condiciones educativas
desfavorables (analfabetismo y menores de edad que no asisten a la
escuela) y territorios con altas tasas de dependencia demográfica.
Respecto a la distribución espacial del IVS, se encontró que el
fenómeno está mayormente concentrado en la región sur-sureste del país, en los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas, pero
también de manera muy dispersa a lo largo de las regiones centro,
occidente y norte del país. Los resultados demuestran que aun en
regiones con altas tasas de crecimiento, las condiciones desfavorables persisten. Ello sugiere avanzar en la aplicación de políticas
públicas sectoriales regionalizadas para buscar la convergencia interregional en la búsqueda de combatir la vulnerabilidad social y
obtener un desarrollo sustentable.
Las políticas enfocadas en la reducción significativa de la pobreza extrema mediante el apoyo gubernamental, fortaleciendo
aspectos de calidad y nivel de vida de la población, a la vez que la
promoción del desarrollo educativo, tanto en la población infantil
como en la adulta, son uno de los caminos que perfila esta investigación. Este hallazgo simpatiza con los Objetivos de Desarrollo
Sustentable, que tienen el fin de la pobreza como primera meta, sin
dejar atrás el factor educativo.

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�LA VULNERABILIDAD SOCIAL EN MÉXICO

123

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Álvarez, I. A. y Cadena, E. V. (2006). Índice de vulnerabilidad social en los países
de la OCDE. Red de Revistas Cientíicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal,
8(2) (julio-diciembre), 248-274.
Anselin, L. (1999). The future of spatial analysis in the social sciences. Geographic
Information Sciences, 5(2), 67-76.
Busso, G. (2001). Vulnerabilidad social: Nociones e implicancias de políticas para Latinoamérica
a inicios del siglo XXI. Santiago de Chile: Comisión Económica para América
Latina y el Caribe.
Bustillo, L. G. y Martínez, J. P. (2008). Los enfoques del desarrollo sustentable.
Asociación Interciencia, 33(5), 389-395.
Cantú Martínez, P. C. (2012). El axioma del desarrollo sustentable. Revista de Ciencias Sociales, III(137), 83-91.
Durán Gil, C. A. (2017). Análisis espacial de las condiciones de vulnerabilidad
social, económica, física y ambiental en el territorio colombiano. Perspectivas
Geográicas, 22(1), 11-32.
García, S. y Guerrero, M. (2006). Indicadores de sustentabilidad ambiental en la
gestión de espacios verdes. Parque urbano Monte Calvario, Tandil, Argentina. Revista de Geograía Norte Grande, 35, 45-57.
Golovanevsky, L. (2007). Vulnerabilidad social: Una propuesta para su medición
en Argentina. Revista de Economía y Estadística, 45(2), 53-94.
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) (2000). Indicadores
de sustentabilidad en México. México: Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. Recuperado de: http://www.inecc.gob.mx/descargas/
publicaciones/311.pdf
Kaztman, R. (2000). Notas sobre la medición de la vulnerabilidad social. Santiago de Chile:
Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
Manzano, F. y Velázquez, G. (2016). La inexactitud de la relación de dependencia
demográfica. Análisis del caso argentino (2001-2010). Cuadernos Geográicos,
55(2), 107-126.
Pizarro, R. (2001). La vulnerabilidad social y sus desaíos: Una mirada desde América Latina.
Santiago de Chile: Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
Rojas, M. C., González, L. M., Falcón, M. C., Galassi, G., Gómez, P. S. y Huergo, J.
(2009). Lecturas sobre vulnerabilidad y desigualdad social. Córdoba, Argentina: Universidad Nacional de Córdoba-Centro de Estudios Avanzados.
Schuschny, A. y Humberto, S. (2009). Guía metodológica. Diseño de indicadores compuestos
de desarrollo sostenible. Santiago de Chile: Naciones Unidas-Comisión Económica para América Latina y el Caribe, División de Desarrollo Sostenible y
Asentamientos Humanos.

TRAYECTORIAS AÑO 21, NÚM. 49 | JUL҃DIC 2019

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="376">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3305">
                <text>Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479027">
                <text>Trayectorias es una publicación editada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que tiene como fin desarrollar un espacio para la reflexión y el debate en torno a las preocupaciones contemporáneas en el campo cada vez más amplio y trascendente de los estudios de la realidad social. Su fecha de inicio fue en 1999, comenzó con una periodicidad tetramestral y en 2008 cambió a semestral. Revista arbitrada que se mantiene activa a la fecha y de emisión bilingüe es en físico y digital. Su ISSN es: 2007-1205.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="489246">
            <text>Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="489248">
            <text>2019</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="489249">
            <text>21</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="489250">
            <text>49</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="489251">
            <text> Julio-Diciembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="489252">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="489253">
            <text>Semestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="489269">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751794&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489247">
              <text>Trayectorias, Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2019, Año 21, No 49, Julio-Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489254">
              <text>Gutiérrez Garza, Esthela, Directora</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489255">
              <text>Ciencias Sociales</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="489256">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="489257">
              <text>Educación Superior</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="489258">
              <text>México</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489259">
              <text>Trayectorias es una publicación editada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que tiene como fin desarrollar un espacio para la reflexión y el debate en torno a las preocupaciones contemporáneas en el campo cada vez más amplio y trascendente de los estudios de la realidad social. Su fecha de inicio fue en 1999, comenzó con una periodicidad tetramestral y en 2008 cambió a semestral. Revista arbitrada que se mantiene activa a la fecha y de emisión bilingüe es en físico y digital. Su ISSN es: 2007-1205.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489260">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Instituto de Investigaciones Sociales</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489261">
              <text>Infante, José María, Editor Responsable</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="489262">
              <text>García González, Pablo, Editor asociado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489263">
              <text>01/07/2019</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489264">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489265">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489266">
              <text>2020021</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489267">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489268">
              <text>spa/eng</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489270">
              <text>Monterrey, N.L., México</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489271">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="489272">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="35132">
      <name>Agroturismo cañero</name>
    </tag>
    <tag tagId="35130">
      <name>Bioenergía</name>
    </tag>
    <tag tagId="35135">
      <name>Equidad en salud</name>
    </tag>
    <tag tagId="35133">
      <name>Fortín de las Flores</name>
    </tag>
    <tag tagId="33031">
      <name>Impacto Ambiental</name>
    </tag>
    <tag tagId="35131">
      <name>Residuos orgánicos</name>
    </tag>
    <tag tagId="35134">
      <name>Veracrus</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
