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                  <text>ISSN 2007-1205

Trayectorias
REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES

DE LA. UrJlVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓ

�Fortaleciendo la Confianza Ciudadana en la Policía:
¿Más Resultados o Trato Justo?

Strengthening Citizen Confidence in the Police:
More Results or Fair Treatment?
CINTHYA G. CAAMAL҃OLVERA*1 | LUIS ALBERTO REYES FIGUEROA**2

► RESUMEN
En este artículo analizamos los factores que determinan la confianza pública en la policía en el estado de Nuevo León, identificando si influye más que los ciudadanos perciban que la policía
es suficiente para enfrentar y prevenir el crimen —efectividad
policial—, o bien, si los ciudadanos valoran más el trato justo y
respetuoso —justicia policial—. Utilizando un modelo logístico, encontramos que la efectividad policial es ligeramente más
influyente que la justicia policial en la generación de confianza
pública en la policía. Es decir, los ciudadanos valoran más una
policía con presencia visible y suficiente, pero un buen trato
también es valorado, ambos contribuyen para lograr la cooperación y generar el sentido de seguridad entre los ciudadanos.
Palabras clave: Efectividad policial | Justicia policial | Seguridad |
Conianza en la policía.
Código JEL: B41 | C35 | D63 | P48.

► ABSTRACT
In this article, we analyze the factors that shape public confidence in the police in the state of Nuevo Leon, identifying
whether the citizens’ perception that the police are enough
to prevent and fight crime —police effectiveness— is more
influential than the value that citizens give to a fair and respectful treatment —police fairness—. The results of a logistic
model show that police effectiveness is slightly more influen-

* Profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Economía. Correo electrónico: cinthya.caamallv@uanl.edu.mx
**2Doctorando en Crimonología por The University of Edinburgh, School of Law. Correo
electrónico: luis.reyes@ed.ac.uk
Recibido: 17 de diciembre de 2019 | Aceptado: 27 de enero de 2020
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ISSN 2007-1205 | pp. 3-28

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CINTHYA G. CAAMAL҃OLVERA | LUIS ALBERTO REYES FIGUEROA

tial than police fairness in the generation of public confidence
in the police. Thus, citizens value a police with a visible and
suﬃcient presence more than a fair treatment, but the latter
is also well valued. Both aspects contribute to making citizens
feel reassured and cooperate with the police.
Keywords: Police efectiveness | Police fairness | Security |
Public conidence in the police.
JEL Code: B41 | C35 | D63 | P48.

INTRODUCCIÓN
El propósito de este artículo es examinar los factores que determinan la confianza que los ciudadanos declaran sobre la policía en el
estado de Nuevo León. La generación de la confianza pública en la
policía (CPP) puede contribuir a la obtención del apoyo y cooperación de los ciudadanos en la prevención y combate a la delincuencia, de acuerdo con Jackson y Bradford (2010b). En la evidencia
para el Reino Unido (Jackson, Bradford, Stanko et al., 2013), Estados Unidos (Tyler, 1990) y Australia (Murphy et al., 2014), generalmente se analizan dos dimensiones de la CPP: la efectividad y la
justicia policial. La primera dimensión se relaciona con el modelo
de policía gubernativa y se considera instrumental porque es una
medida de la competencia técnica de la policía; es decir, qué tan
efectiva es la policía para brindar presencia visible, enfrentar o
prevenir el crimen y responder a emergencias o solicitudes de los
ciudadanos (Sunshine y Tyler, 2003; Jackson y Bradford, 2010b;
Jackson et al., 2013). La segunda dimensión es la justicia policial,
que es normativa o simbólica porque se refiere a si el trato de la
policía a los ciudadanos es justo, respetuoso y útil (Tyler, 1990; Jackson y Bradford, 2010b; Jackson et al., 2013). La justicia policial se
conoce como el modelo de policía comunitaria, de proximidad o
de servicio público (Guillén, 2016).
La política de seguridad que se ha seguido en el estado de
Nuevo León podría ser una mezcla de estas dos dimensiones; la
intención del artículo es la de identificar cuál es la dimensión más
perceptible y valorada por los ciudadanos para construir la confianza en la policía. La encuesta Así Vamos Nuevo León (AVNL)
2018 permite identificar la percepción de las personas en torno a
la seguridad y la confianza sobre la policía, que son representativas
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�FORTALECIENDO LA CONFIANZA CIUDADANA EN LA POLICÍA

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para el área metropolitana de Monterrey (AMM) y para los municipios fuera de la misma. Por lo que permite responder a la pregunta de investigación sobre la importancia relativa de la efectividad
policial sobre la justicia policial; además de que se identifica cuáles
son los factores que tienen mayor incidencia sobre la confianza en
la policía.
El artículo tiene dos contribuciones. La primera es la de proveer evidencia que indica que la efectividad policial es más influyente que la justicia policial en la generación de confianza hacia
la policía en Nuevo León. La evidencia para México (Bergman y
Flom, 2012; Sandoval, 2016) y contextos similares (Kochel, 2013;
Tankeve, 2010) sugiere que la ‘efectividad’ puede ser, al menos, tan
influyente como la ‘justicia’. La segunda contribución es la de generar evidencia para localidades dentro de un país con un contexto
histórico y social distinto al de los países anglófonos, en donde se
ha encontrado que es la ‘justicia policial’ la que influye en la CPP,
más que la ‘efectividad policial’, lo cual está relacionado con los
cambios en las expectativas de sus ciudadanos hacia sus policías.
Una limitación del estudio es que no es posible distinguir los factores que inciden más sobre la confianza entre las distintas corporaciones policiacas.
La estructura del artículo es la siguiente: la sección 1 incluye
una revisión de la literatura; en la sección 2 se describe la base de
datos que se utilizará; en la sección 3 se describe la metodología;
en la sección 4 se presenta la estrategia empírica y la especificación
del modelo logístico; en la sección 5 se presentan los resultados; y
la sección 6 ofrece las conclusiones.
1. REVISIÓN DE LITERATURA
Los estudios sobre la CPP se han producido, sobre todo, en países
anglófonos como Estados Unidos, Reino Unido y Australia (Loader
y Mulcahy, 2003; Merry, Power, McManus et al., 2012; Myhill y
Quinton, 2010; Sunshine y Tyler, 2003; Sargeant, 2015). Sus hallazgos han documentado que la CPP está directamente relacionada
con la legitimidad de la policía. Esta última encierra nociones de
autoridad y obediencia, es decir, ocurre cuando los ciudadanos reconocen la autoridad de la policía y creen que están obligados a
obedecerla, porque es lo correcto (Hough, Jackson, Bradford et al.,
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2010). A su vez, la legitimidad emana de los juicios o expectativas
que la gente tiene acerca del desempeño y el comportamiento de
la policía.
El desempeño refleja la ‘efectividad policial’, la cual consiste en
las evaluaciones de los ciudadanos sobre la competencia técnica de
la policía en la lucha contra el crimen y la rapidez con que responde a las emergencias de las personas. Las motivaciones detrás de la
efectividad son instrumentales, como el desempeño policial y un
enfoque basado en resultados (Sunshine y Tyler, 2003). En la práctica, los elementos de la efectividad policial son encarnados por el
modelo de policía gubernativa (Guillén, 2016). Su prioridad es que
la policía cuente con capacidad operativa en los servicios de vigilancia, y no tanto la percepción de seguridad entre la ciudadanía.
La efectividad policial se observa en la posibilidad de despliegue de
agentes policiales y en la recopilación de información para la toma
de decisiones estratégicas. El enfoque de este modelo policial es la
ejecución de la ley y el mantenimiento del orden público, aunque
no de manera proactiva o preventiva, sino más bien reactiva.
El segundo aspecto —comportamiento de la policía— se refiere a la ‘justicia policial’, la cual tiene sus raíces en la ‘justicia procedimental’, y consiste en la percepción de que los procesos o procedimientos emprendidos por las autoridades legales son justos
(Bennet et al., 2018; Tyler, 1990). En este sentido, en la ‘justicia policial’ los ciudadanos evalúan si la policía los trata con respeto y dignidad cuando se encuentran en público. Por lo tanto, la acción policial está destinada a acortar la distancia entre la policía y la gente
(Tilley, 2008, p. 373). Una relación más cercana entre ambas partes
puede contribuir a la generación de un sentido de seguridad entre
las personas (Innes, 2004). Los elementos simbólicos de la justicia
policial son característicos del modelo de policía comunitaria, de
proximidad o de servicio público (Guillén, 2016). En este modelo,
la policía está obligada a servir a la ciudadanía y tener en cuenta
sus necesidades. Sin embargo, la satisfacción de éstas requiere de la
participación del público. En este modelo policial, los ciudadanos
son socios que colaboran en la coproducción de su seguridad. Esto
hace posible la mejora en la comunicación con la policía, lo cual
constituye el elemento fundamental del modelo y contribuye a la
mejora de la percepción de seguridad entre la ciudadanía.
En la literatura para Estados Unidos y el Reino Unido se observa que, hasta la década de los noventa, la ‘efectividad policial’ era
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el enfoque dominante a través del cual se entendía la CPP en ambos
países. En aquellos años, las altas tasas delictivas ejercían una presión a sus gobiernos para dar soluciones efectivas al problema del
crimen. Sin embargo, una vez que el crimen comenzó a disminuir
—sobre todo en el Reino Unido—, la acción policial enfocada en
la efectividad vio limitado su alcance (Innes, 2004). A pesar de la
caída del crimen derivada de la acción policial efectiva, la confianza en la policía se redujo. Frente a esta contradicción, cambiaron
las estrategias policiales. Una mayor accesibilidad a los policías y
trato justo hacia la ciudadanía han probado ser útiles para fortalecer la confianza policial. Asimismo, la literatura ha documentado
que, aunque los niveles de satisfacción y CPP podrían parecer altos,
ciertos grupos étnicos minoritarios o sectores de la población más
desfavorecidos tienden a evaluar a la policía de forma distinta, casi
siempre negativamente (Brown y Benedict, 2002; Reisig y Parks,
2000; Shuck, Rosenbaum y Hawkins, 2008; Jackson y Bradford,
2010b).
Esta tendencia se observa también en Nueva Zelanda, otro país
anglófono, donde la menor CPP se explica, en parte, por la etnicidad
y un bajo estatus socioeconómico (Panditharatne, Chant, Sibley et
al., 2018). En estos países, estudios recientes muestran que la ‘justicia policial’ es fundamental en el fortalecimiento de la CPP entre
dichos sectores (Jackson y Bradford, 2010b; Miller y Davis, 2008).
La evidencia para países anglófonos muestra resultados mixtos en
cuanto a la influencia del género y la edad. Mientras algunos autores —como Brown y Benedict (2002), y Reisig y Parks (2000)—
indican que la CPP es menor entre hombres y personas jóvenes,
otros —como Miller y Davis (2008) y Shuck et al. (2008)— señalan
que dichos factores no son significativos. Sin embargo, la evidencia
para el Reino Unido (Bradford, 2014; Jackson y Bradford, 2010b)
indica que la ‘justicia policial’ es el aspecto más influyente en el
fortalecimiento de la CPP, aun entre grupos minoritarios, sectores
desfavorecidos y personas jóvenes.
La literatura en países que poseen condiciones sociales diferentes a Estados Unidos y el Reino Unido es escasa. La evidencia
para Turquía, Trinidad y Tobago, Nigeria y Ghana indica que la
‘efectividad policial’ es, al menos, tan relevante como la ‘justicia policial’ (Karakus, 2017; Kochel, 2013; Ordu y Nnam, 2017; Tankeve, 2010, respectivamente). Asimismo, estos estudios destacan el
peso que un ‘mal comportamiento policial’, incluida la corrupción,
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CINTHYA G. CAAMAL҃OLVERA | LUIS ALBERTO REYES FIGUEROA

puede tener sobre la ‘justicia policial’. En el caso de México, aunque sólo existe un par de estudios, éstos proporcionan evidencia
consistente (Bergman y Flom, 2012; Sandoval, 2016). Ambos encontraron que las variables relacionadas con la ‘efectividad policial’ afectaron de forma más importante las opiniones de los ciudadanos sobre la policía. De igual forma, un aumento en el ‘abuso
policial’ o menor ‘integridad policial’ disminuyó la CPP, lo cual sugiere que, en contextos como el mexicano, la corrupción afecta de
manera particularmente adversa a la ‘justicia policial’.
Las concentraciones de desventaja social, como pobreza o
marginación, y la incidencia de criminalidad a nivel de vecindario
merman la CPP (Jackson et al., 2013; Sampson, 2012; Skogan, 2009).
Además, se ha encontrado que las variables sociodemográficas de
tipo individual, como la edad, el género o el nivel socioeconómico, no son significativas para el caso de México (Bergman y Flom,
2012; Sandoval, 2016). Asimismo, se ha señalado que la legitimidad gubernamental o política puede afectar la CPP. Los arreglos e
instituciones políticas deben tener algún tipo de legitimidad. Los
ciudadanos deben percibirlas como correctas y apropiadas. Ésta
es una condición necesaria para que el Estado pueda hacer un uso
justificable de la fuerza policial (Jackson y Bradford, 2010a). En el
caso mexicano, la evidencia señala que a mayor legitimidad política, menor predisposición de los ciudadanos a mostrar actitudes
negativas hacia la policía (Sandoval, 2016).
Es deseable tener una mayor CPP, principalmente por dos motivos. El primero, porque la confianza propicia relaciones más estrechas de la policía con los ciudadanos, que, a su vez, conducen a
la coproducción de seguridad (Jackson y Bradford, 2010b; Merry
et al., 2012; Myhill y Quinton, 2010). Es decir, un mayor nivel de
confianza puede conducir a la generación o fortalecimiento de la
cooperación de los ciudadanos con la policía, lo cual se observa
cuando reportan delitos, actividad sospechosa en su vecindario, o
proporcionan información a la policía que conduzca a la captura
de sospechosos. El segundo motivo es porque un aumento de la CPP
implica un acortamiento de la distancia entre la policía y los ciudadanos. Cuando esta relación es estrecha, no sólo hay una mayor familiaridad de la gente con los agentes policiales, sino que también
se traduce en el aumento de la sensación de seguridad entre las
personas, especialmente a nivel de vecindario (Innes, 2004; Quinton y Morris, 2008; Skogan, 2009).
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Aunque la literatura anteriormente mencionada es informativa desde el punto de vista teórico, presenta brechas en la evidencia
empírica que no han sido cubiertas, ya que existen pocos estudios
realizados en países donde la delincuencia y las desventajas sociales son más adversas. En primer lugar, no está claro hasta qué
punto sería posible que se produzca CPP y cooperación en dichas
condiciones. La comparación de Estados Unidos y el Reino Unido
con México y el AMM es bastante reveladora. Datos de la Oficina
de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y del
Sistema Nacional de Seguridad Pública indican que, mientras las
tasas de homicidios por cada 100 mil habitantes en 2016 fueron de
5.35 en Estados Unidos y de 1.2 en el Reino Unido, en México y el
AMM fueron de 19.26 y 11.68, respectivamente. De manera similar,
existen diferencias notables en los niveles de desventaja socioeconómica. Los índices de desarrollo humano en Estados Unidos y el
Reino Unido se ubicaron ligeramente por encima del 0.9 en 2017,
pero en México éste fue de 0.77. La última cifra disponible para el
estado de Nuevo León, correspondiente a 2012, lo ubicó en 0.79.
En segundo lugar, no se sabe con exactitud cuáles son los factores
que más influyen en la CPP en México y en países con condiciones
similares. La escasa evidencia sugiere que la ‘efectividad policial’
es, por lo menos, tan importante como la ‘justicia policial’, y que la
corrupción de la policía afecta a esta última de modo importante.
Estos hallazgos son contradictorios con aquellos obtenidos en los
países anglófonos que tienen condiciones sociales menos adversas
y que tienen menores niveles de criminalidad.
2. DATOS
Con el fin de cuantificar el efecto de la CPP, utilizaremos la encuesta AVNL 2018, cuya representatividad es estatal, y en nivel
municipal para el AMM, compuesta por 11 municipios: Apodaca,
Cadereyta, Escobedo, Juárez, García, Guadalupe, Monterrey, San
Nicolás, San Pedro, Santa Catarina y Santiago. Nuevo León es un
estado principalmente urbano, pues en los municipios del AMM se
concentra el 87.22% del total de la muestra expandida; el 12.78%
restante se concentra en municipios fuera del AMM. Además, la
encuesta permite conocer diferencias en las respuestas entre
hombres y mujeres.
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La encuesta AVNL 2018 mide cuatro aspectos principales: 1)
desarrollo social; 2) seguridad y justicia; 3) movilidad y desarrollo
urbano; y 4) gobierno eficiente. La información corresponde a las
respuestas que se recabaron en 2,974 hogares; la muestra expandida por los factores de expansión permite hacer inferencia estadística de 5,300,622 personas en Nuevo León. La mayoría de las
preguntas de AVNL 2018 son de percepción, por lo que es relevante
conocer las variables sociodemográficas, como la edad, el género
y las actividades que realizan, pues sus respuestas dependerán del
contexto personal, familiar y económico.
El cuadro 1 muestra las estadísticas descriptivas de la muestra;
la información se desagrega por sexo, por ocupación y de acuerdo
con las percepciones sobre seguridad que reportan los ciudadanos
para cada grupo de edad. En su mayoría, los encuestados pertenecen
a la población económicamente activa, pues 39.89% son empleados,
2.39% están buscando empleo y 10.11% tienen negocio propio. El
47.5% restante corresponde a la población económicamente no activa: 30.10% se dedican a quehaceres del hogar, 12.23% son jubilados o pensionados, 2.74% son estudiantes y 2.40% no estudian, no
trabajan y no buscan empleo. En cuestiones de género, se encuentra
que los quehaceres del hogar son actividades realizadas primordialmente por las mujeres, mientras que las demás actividades son en
su mayoría realizadas por los hombres, sólo con excepción de los
estudiantes, en donde se observa un balance de género.
El grupo de edad más joven se dedica principalmente a estudiar
(36.03%), mientras que 28.11% son empleados, 15.97% son jóvenes
que no estudian, no trabajan y no buscan empleo; el mayor porcentaje de este rubro se concentra en el grupo más joven, pues el segundo porcentaje más alto es el de los mayores de 71 años (3.99%).
Por otra parte, el grupo de edad de 21 a 30 años tiene el mayor
porcentaje de personas buscando empleo, mientras que poco más
de la mitad de este grupo se encuentra empleado (52.27%).
Las preguntas relacionadas con la percepción sobre seguridad,
mostradas al final del cuadro 1, revelan que una mayor proporción
de nuevoleoneses coincide en que el trato del policía al ciudadano es de forma respetuosa (64.98%), mientras que un porcentaje
menor asegura que la presencia de policías es suficiente (51.71%).
Poco más de la mitad, 52%, declara que la policía de su colonia lo
hace sentir seguro, mientras que 51.17% confía en ella. Un porcentaje todavía menor, 50.36%, afirma participar con la policía para
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FORTALECIENDO LA CONFIANZA CIUDADANA EN LA POLICÍA

CUADRO 1
Caracterísঞcas de los encuestados según grupos de edad
18 a 20

21 a 30

31 a 40

41 a 50

51 a 60

61 a 70

Mayores
de 71

Total

Hombres

5.24

13.93

16.79

21.50

17.39

13.40

11.75

50.67

Mujeres

4.02

14.25

17.52

22.49

17.66

13.09

10.97

49.33

28.11

52.27

57.00

49.16

41.31

15.72

13.62

39.89

4.59

6.43

1.56

1.61

2.33

0.00

2.29

2.39

36.03

6.82

0.22

0.78

0.00

0.00

0.00

2.74

3.38

5.67

6.86

13.51

15.05

9.95

7.76

10.11

12.06

25.97

31.75

31.89

32.04

31.25

31.74

30.10

0.00

0.06

0.83

1.31

7.92

42.50

40.59

12.23

15.07

2.60

1.77

1.47

1.35

0.48

3.99

2.40

50.66

43.88

44.24

48.38

59.23

61.14

54.85

51.71

La policía de su
colonia lo hace
sentir más seguro

46.57

38.49

42.99

51.69

59.11

61.96

60.10

52.00

Confía
en la policía
de su colonia

42.91

39.11

41.08

51.57

59.07

61.65

56.79

51.17

El trato del policía
al ciudadano es de
forma respetuosa

60.24

57.09

60.23

62.74

72.33

70.10

69.00

64.98

Los ciudadanos
colaboran
con la policía para
reducir la incidencia delictiva en la
colonia

39.64

42.42

41.89

54.41

56.66

53.46

53.51

50.36

Sexo

Ocupación
Empleado
Buscando empleo
Estudiante
Negocio propio
Se dedican
al hogar
Jubilado/
pensionado
Ni estudia,
ni trabaja,
ni busca empleo
Percepción
sobre la seguridad
La presencia
de policías
en su colonia
es suficiente

Fuente: Cálculos propios con base en la encuesta AVNL 2018.

reducir la incidencia delictiva en su colonia. Si bien no se observan diferencias entre los grupos de edad, se puede observar que
los de mayor edad son los que concuerdan en mayor magnitud con
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las aseveraciones en torno a justicia policial, efectividad policial,
confianza en la policía y participación para reducir la incidencia
delictiva.
La encuesta AVNL 2018 no pretende medir victimización, sin
embargo, permite conocer si el entrevistado o algún miembro del
hogar fue víctima de algún delito. Se estima que 12.3% del total de
la población bajo estudio fue víctima, y por género se muestra una
incidencia marginalmente superior para las mujeres (12.85%), con
respecto a los hombres, estimado en 11.38%. Asimismo, se estima
que poco más de la mitad de las personas víctimas denunciaron el
delito ante la autoridad; en hombres es de 53.38% y en mujeres es
de 53.55%. La principal razón para no denunciar fue por falta de
confianza en que se resuelva el caso, falta de evidencia para denunciar y porque piensan que es un proceso largo, difícil y con muchos
requisitos.
Otra forma de entender la baja tasa de denuncia y la poca confianza en la policía es preguntando a todos los encuestados qué tan
probable es que los delitos denunciados sean investigados y castigados por las autoridades. El 50% de las mujeres y el 45.5% de los
hombres piensan que es poco probable, mientras que 16.8% de las
mujeres y 19.2% de los hombres piensan que es improbable. Es decir, 65.73% de los nuevoleoneses tienen poca confianza en que los
delitos denunciados serán investigados y castigados; las mujeres
son las que tienen menos confianza de que se resuelvan.
Las personas declaran ciertas características de las fuerzas
policiacas que les generan confianza: 34.23% piensa que lo más
importante es que estén preparados para hacer su trabajo; 21.84%
respondió que deben tener un trato cordial y amable con los vecinos; 19.17% declara que deben contar con equipo en buenas condiciones (uniforme, patrullas y armamento); 12% respondió que deben tener la capacidad de resolver conflictos entre vecinos; 6.48%
piensa que lo más importante es que los conozcan los vecinos del
barrio; y 4.21% piensa que la apariencia física o la condición física
son lo más importante.
Según los datos de AVNL 2018, se estima que 51.17% de los nuevoleoneses confían en la policía de su colonia. En el cuadro 2 se
presenta un resumen de las circunstancias para confiar y no confiar en la policía; se evidencia que las personas que más confían en
la policía son aquellas que no han tenido contacto con la misma
(53.68%), mientras que las que sí han tenido contacto no confían
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FORTALECIENDO LA CONFIANZA CIUDADANA EN LA POLICÍA

en ella (66.92%). Una situación similar ocurre con las personas, o
sus familiares, que han sido víctimas de algún delito, pues 72.5% no
confía en la policía, en tanto aquellas que no han sido víctimas confían más en la policía (55.38%). Finalmente, las personas que más
desconfían de la policía son aquellas que no denunciaron cuando
fueron víctimas de algún delito (76.58%), aunque también aquellas
que denunciaron desconfían de la policía (66.42%).
CUADRO 2
Confianza en la policía
No confía

Sí confía

No ha tenido contacto con la policía

46.32

53.68

Sí ha tenido contacto con la policía

66.92

33.08

No ha sido víctima de algún delito

44.62

55.38

Sí ha sido víctima de algún delito

72.5

27.5

No denunció

76.58

23.42

Sí denunció

66.42

33.58

16.13

87.66

29.95

95.62

La policía de su colonia lo hace sentir más seguro

9.75

93.18

Los ciudadanos colaboran con la policía
para reducir la incidencia delictiva en la colonia

20.69

75.64

48.38

51.62

Durante el último año,
¿ha tenido contacto con la policía o ha requerido de ella?

En el último año, usted o algún miembro del hogar
¿ha sido víctima de algún delito?

¿Usted o la persona que fue víctima denunció el delito?

Percepción sobre los policías
La presencia de policías en su colonia es suficiente:
eficiencia policial
El trato del policía al ciudadano es de forma respetuosa:
justicia policial

Confianza general

Fuente: Cálculos propios con base en la encuesta AVNL 2018.

Con respecto a las variables de interés en este estudio, la efectividad y la justicia policiales, se encuentra que —de las personas
que declaran que la policía es suficiente— el 87.66% confía en la
policía; en tanto, aquellas que afirman que el trato del policía a los
ciudadanos es respetuoso, responden que confían en la policía con
una mayor frecuencia (95.62%). La relación entre la percepción de
seguridad y la confianza en la policía es de 93.18%. Por último, se
infiere que los ciudadanos que participan para reducir la incidencia
delictiva confían en la policía, pero reportan una frecuencia menor
que las preguntas anteriores (75.64%).
TRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

�14

CINTHYA G. CAAMAL҃OLVERA | LUIS ALBERTO REYES FIGUEROA

En el cuadro 3 se presenta una comparación entre las escalas
de evaluación de la confianza policial y las calificaciones que otorgan los nuevoleoneses a las diferentes fuerzas de seguridad. Si bien
es posible que las personas no distingan cuál es la policía más cercana a su colonia, el ordenamiento de las evaluaciones al desempeño revela que las personas que reportan los mayores niveles de
confianza otorgan una mayor calificación a la fuerza de seguridad
que podría ser la más alejada de ellas, por ejemplo, el ejército o la
marina.
CUADRO 3
Evaluación a las fuerzas de seguridad y el nivel de confianza
No confía

Sí confía

Policía municipal y barrio

5.27

7.93

Fuerza civil (estatal)

5.70

7.94

Policía federal

5.67

7.82

Ejército y marina

6.72

8.04

Tránsito

4.99

7.18

Promedio

5.67

7.78

Fuente: Cálculos propios con base en la encuesta AVNL 2018.

Los nuevoleoneses que no confían en la policía de su colonia
otorgan la menor calificación a la policía de tránsito (4.99), y los
que sí confían le dan una calificación de 7.18. La segunda calificación más baja que otorgan las personas que no confían es precisamente para la policía más cercana, la municipal —de barrio o
colonia—, con 5.27, y de 7.93 por parte de aquellos que sí confían.
La policía estatal obtiene una calificación marginalmente mayor
que la policía federal. El ejército y la marina son los cuerpos de
seguridad con las mayores calificaciones.
3. METODOLOGÍA
Durante los últimos 12 años, los tres órdenes de gobierno han realizado esfuerzos para fortalecer las corporaciones policiales y mejorar la confianza en éstas, por ejemplo, con modelos de policías
más profesionales y de proximidad con los ciudadanos. Sin embargo, estas intervenciones podrían no ser evidentes en la percepción
TRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

�FORTALECIENDO LA CONFIANZA CIUDADANA EN LA POLICÍA

15

de las personas. Con el fin de entender el efecto que estas políticas
han tenido sobre la confianza en la policía, se utilizará un modelo
probabilístico. La confianza pública en la policía se mide directamente con la pregunta sobre si confía en la policía de su colonia.
Para medir la efectividad policial se propone utilizar la percepción
de las personas con respecto a si la policía en su colonia es suficiente. Es decir, las personas perciben a la policía capaz de brindar una
presencia visible y de enfrentar y prevenir el crimen, o bien de responder a las solicitudes de los ciudadanos (Sunshine y Tyler, 2003;
Jackson y Bradford, 2010b; Jackson et al., 2013). La justicia policial
la mediremos considerando la percepción de los ciudadanos con
respecto a si el trato del policía al ciudadano es de forma respetuosa, es decir, se aproxima a una medida de justicia en el trato
(Tyler, 1990; Jackson y Bradford, 2010b; Jackson et al., 2013). En la
evidencia para Estados Unidos, el Reino Unido y Australia se encuentra que la justicia policial influye más en la CPP que la eficiencia
policial. Es importante señalar que las preguntas analizadas son de
percepción y no están enteramente relacionadas con la incidencia
delictiva real, ya que ésta depende de las denuncias que realizan
los ciudadanos. Una baja tasa de denuncias afectaría la adecuada
medición de la efectividad y la justicia policial.
Para distinguir el contexto social y económico, se recomienda
incluir la edad, la educación, el género, el estatus socioeconómico, el ingreso y la actividad económica. Las variables relacionadas
con el vecindario son relevantes porque, de acuerdo con Sampson,
Raudenbush y Earls (1997), una alta concentración de crimen y
desventajas sociales en un vecindario está relacionada con la percepción entre sus residentes de que la policía es inefectiva para
combatir el crimen o no muestra interés en las personas que ahí
viven. Otra posibilidad es que, en vecindarios con dichas características, la policía suela ser ruda o abusiva en su actuación. Ambos
escenarios conducen a una pérdida de la CPP entre los residentes
del vecindario. Por este motivo, se propone utilizar la variable de
haber sido víctima de algún delito.

TRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

�16

CINTHYA G. CAAMAL҃OLVERA | LUIS ALBERTO REYES FIGUEROA

CUADRO 4
Resumen de variables teóricas y empíricas
Dimensión

Variable teórica

Variable empírica

Confianza
CPPi

Confianza Pública en la Policía

¿Confía en la policía de su colonia?
Sí/ No

Efectividad policial
EFPi

Policía capaz de brindar una presencia
visible y capaz de enfrentar y prevenir
el crimen

¿La presencia de policías en su colonia
es suficiente?
Sí/No

Justicia policial
JPOi

Trato respetuoso del policía
al ciudadano

¿El trato del policía al ciudadano
es de forma respetuosa? Sí/No

Condiciones
socioeconómicas
SCDi

Características individuales
Desventajas sociales

Edad, sexo, escolaridad, seguro médico, población económicamente activa
(PEA), sexo del jefe de familia, estatus
socioeconómico e ingreso

Vecindario
VECi

Percepción de seguridad
Infraestructura adecuada
Espacios públicos

Estructurales
ESTi

Corrupción en las gestiones
de la administración pública
Situación económica

Parques cercanos
Municipios del AMM
Criminalidad: estadísticas delictivas
de delitos, declara haber sido víctima,
haber tenido contacto con la policía
Percepción de la situación del ingreso
familiar
Percepción de la corrupción

Fuente: Elaboración propia.

Asimismo, se incluyen estadísticas de la criminalidad obtenidas de los registros de denuncias de los delitos ocurridos en 2018,
obtenidos de la Fiscalía General de Justicia del estado de Nuevo
León. Los delitos que se consideran son: pelea de pandillas, pelea
callejera, robo de casas, robo de vehículos, robo autopartes, asalto
físico con un arma como un cuchillo o una pistola, agresión física y
amenaza personal con un arma.
En cuanto a la concentración de desventajas sociales, se incluye la proporción de hogares encabezados por una mujer, así como
variables de estatus socioeconómico. Por último, se incluye una
variable que se aproxima al desarrollo del vecindario, como tener
un parque cercano limpio, o tener un parque con infraestructura
adecuada (Sampson, 2012). Además, se incluyen las opiniones de
las personas acerca de la percepción sobre la corrupción. En particular, estas preguntas hacen referencia a la percepción de corrupción en la administración pública y privada, ya que pueden afectar
la legitimidad gubernamental (Jackson y Bradford, 2010a).

TRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

�FORTALECIENDO LA CONFIANZA CIUDADANA EN LA POLICÍA

17

4. MODELO EMPÍRICO
La CPP es una variable binaria; empíricamente la confianza no se
observa, es decir, es una variable latente que denotaremos CPPi*. El
subíndice i se refiere a la respuesta de cada persona encuestada.
Si suponemos que los factores asociados, resumidos en el cuadro
4 se combinan de forma lineal para explicar la confianza pública
en la policía, entonces podemos resumir el modelo de la siguiente
forma:
CPP\

= &lt;p + fJ

EFP;

+ y}PO; + a SCD; + oVEC; + p EST; + é;

(1)

Aplicando la notación de Wooldrige (2009), representamos las
respuestas reportadas por los nuevoleoneses en torno a si confían
o no en la policía de su colonia, y caracterizamos la función indicadora para CPPi de la siguiente forma:

{1

O

CPP- =
si CPP * &gt;
'
OsiCPP * :5,0

(2)

La función indicadora nos permite utilizar a CPPi como una
variable de la percepción de la confianza real. En la especificación
empírica suponemos que los factores no observados contenidos
en el término de error, εi, no están relacionados con la variable
dependiente, CPPi. Sin embargo, la ecuación (1) muestra una especificación lineal de los factores relacionados con la CPP. En un
modelo probabilístico lineal está el riesgo de que los valores predichos estén fuera del rango de la variable dependiente, por lo que
utilizaremos un modelo probabilístico no lineal que asegure que el
modelo estimado no tomará valores fuera del rango (Wooldrigde,
2002; Greene, 2003). Con el fin de no imponer una distribución
normal en los errores, como ocurre al utilizar el modelo Probit, se
utilizará el modelo Logit, que permite más flexibilidad en la distribución de los errores (Verbeek, 2008). Además, el modelo Logit es
más flexible ante valores extremos que podrían tomar las variables
independientes, al no cumplirse con la suposición de normalidad
(Allen, 2017; Cameron y Trivedi, 2005).
El modelo Logit considerará una combinación no lineal de
factores, como la efectividad policiaca, EFPi; la justicia policiaca,
JPOi; condiciones sociodemográficas, SCDi; variables de vecindario,
VECi; y factores estructurales, ESTi, que inciden en la confianza púTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

�18

CINTHYA G. CAAMAL҃OLVERA | LUIS ALBERTO REYES FIGUEROA

blica en la policía, CPPi, de tal forma que el objetivo es estimar el
efecto de un cambio en alguna de las variables independientes sobre la probabilidad de respuesta de la variable CPPi:
(3)
Para simplificar la interpretación, los coeficientes estimados
se expresan en términos relativos, suponiendo una función logística:
exp (X)

G(X)

= 1 + exp (X) = µ(X)

(4)

El modelo Logit nos permite presentar los resultados en términos de razones de probabilidad o razón de momios (odds ratio), es
decir, en términos de las personas que confían, con respecto a las
personas que no confían en la policía de su colonia:
Prnb(CPP = l lX)
1 - Prob(CPP = l lX)

,

= exp(X p)

(5)

La ecuación (5) permite interpretar un efecto multiplicativo
de un cambio unitario en alguna de las variables del vector X sobre
la razón de probabilidad entre confiar y no confiar en la policía.
5. RESULTADOS
Los resultados se presentan en el cuadro 5. Los coeficientes estimados representan razones de la probabilidad de confiar y no confiar en la policía, y fueron estimados sin ponderar por los factores
de expansión o pesos muestrales. En primer lugar, porque el diseño muestral evita una sobrerrepresentación de grupos, ya que
considera la densidad por municipios, por género, y una tasa de
no respuesta menor al 1%. Distintos estudios relacionados con la
victimización han mencionado que se debe tener cuidado al utilizar los pesos muestrales, ya que afectarían directamente los errores estándar, aunque la dirección de los coeficientes no cambiaría
(Jackson y Bradford, 2010b; Kochel, 2013; Tankebe, 2010; Sampson, 2012). En segundo lugar, porque, siguiendo a Rippon y Rayner
(2011), aplicamos la prueba de error de especificación, linktest, para
revisar si los coeficientes estimados en los modelos logísticos camTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

�FORTALECIENDO LA CONFIANZA CIUDADANA EN LA POLICÍA

19

biaban al aplicar los pesos muestrales. Encontramos que sólo con
los datos sin ponderar se obtiene una correcta especificación de los
modelos.
Con el fin de identificar los factores relacionados con la CPP,
se incorporaron paulatinamente las variables teóricas del cuadro 4, para evaluar la importancia relativa sobre la confianza en
la policía. El modelo (1) es el más simple porque sólo se incluyen
la efectividad y la justicia policiales; cabe resaltar que en todas las
especificaciones estas dos variables resultaron ser altamente relevantes en la construcción de la confianza en la policía. Además, la
magnitud de los coeficientes de la efectividad y justicia policiales
es evidentemente superior a la unidad, por lo que se infiere una
amplia diferencia en la percepción de los que confían y no confían en la policía. La magnitud de los coeficientes de la efectividad
policial aumenta progresivamente conforme se agregan al modelo
las dimensiones teóricas, en un rango de 15.87 a 19.78; por el contrario, la justicia policial reduce su magnitud en un rango de 19.85
a 14.94. Por tanto, inferimos que la efectividad policial es más importante que la justicia policial, al considerar de forma conjunta
los efectos de características sociodemográficas, de vecindario y las
estructurales.
En particular, en los modelos (1)-(3) se incluyeron solamente
las variables sociodemográficas; si bien la importancia relativa de la
efectividad y justicia policial no cambió, se encontró que la mayoría de estas variables no son relevantes para la generación de confianza en la policía, lo cual es consistente con Miller y Davis (2008)
y Shuck et al. (2008). Según los resultados, los hombres mostrarían
una mayor confianza hacia la policía en comparación con las mujeres; sin embargo, como no es estadísticamente significativo y el
coeficiente es marginalmente mayor a la unidad, inferimos que no
hay diferencias entre confiar y no confiar en la policía según el sexo
de la persona. Por otra parte, la edad de las personas influye en la
confianza policial, pues la razón de probabilidades es significativa,
lo que indicaría que mientras aumenta la edad, las personas confían más en la policía; pero debido a que es un coeficiente cercano
a la unidad, inferimos que la desconfianza hacia la policía también
aumenta conforme aumenta la edad, por lo que la edad de la persona tampoco es un factor decisivo en la generación de confianza
en relación a los que no confían en la policía. En los primeros tres
modelos, se estima una situación similar en las variables sociodeTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

�20

CINTHYA G. CAAMAL҃OLVERA | LUIS ALBERTO REYES FIGUEROA

mográficas, como son la escolaridad y el acceso a los servicios de
salud (considerando servicios médicos privados y no tener acceso
a la salud, en relación con aquellos que tienen servicios médicos
públicos). Asimismo, no resultaron significativas las variables que
indican si el hogar es encabezado por una mujer y si la persona
forma parte de la población económicamente activa.
En los modelos (4)-(6) se incluyen las otras dimensiones relacionadas con la confianza en la policía; en general, las variables sociodemográficas siguen siendo estadísticamente no significativas,
con excepción de la escolaridad, que, aunque resulta ser significativa, es marginalmente superior a la unidad, por lo que tampoco es
un factor distintivo en la generación de confianza. En particular,
en el modelo (4) se incluyen las variables relacionadas con la criminalidad en el vecindario, como haber sido víctima de algún delito y si han tenido contacto con la policía; se estima que la justicia
policial tiene una magnitud mayor que la efectividad policial en la
generación de confianza. En cambio, en los modelos (5) y (6), cuando se incluyen las dimensiones relacionadas con el vecindario y
las variables estructurales, encontramos que la efectividad policial
contribuye más a la generación de confianza que la justicia policial. Es decir que la existencia de parques cercanos en buenas condiciones está relacionada con percibir la presencia policial como
suficiente. Además, al incluir la variable que mide la calificación
relativa de la policía municipal en relación con el ejército, mejora
la estimación, al incrementar la magnitud del coeficiente de la variable de parques y al aumentar la distancia entre los coeficientes
de la efectividad y la justicia policiales.
Los resultados presentados en el cuadro 5 ofrecen evidencia
de que las variables que más influyen en la confianza hacia la policía son la efectividad y la justicia policiales. Sin embargo, no existe suficiente evidencia para afirmar la importancia relativa de la
efectividad sobre la justicia policial, debido a que son pequeñas las
diferencias entre estas dos variables, especialmente en los modelos
(5) y (6). Con el fin de analizar la sensibilidad de los coeficientes
ante la inclusión o exclusión de variables, en el cuadro 6 se muestran cinco modelos adicionales. En el modelo (7) se incorpora la
variable de percepción sobre el ingreso familiar como proxy de los
factores estructurales, se incluye un grupo de variables binarias
que denotan si las personas consideran que su situación actual con
respecto a la situación financiera del año anterior fue mejor, peor
TRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

�21

FORTALECIENDO LA CONFIANZA CIUDADANA EN LA POLICÍA

CUADRO 5
Resultados de los factores
que determinan la confianza pública en la policía
Modelo (1)
15.87***
(22.45)

Modelo (2)
17.69***
(21.71)

Modelo (3)
15.75***
(15.85)

Modelo (4)
16.80***
(15.53)

Modelo (5)
17.31***
(20.28)

Modelo (6)
19.78***
(17.56)

19.85***
(19.14)

20.48***
(18.28)

19.14***
(13.70)

17.59***
(12.79)

16.63***
(16.32)

14.94***
(13.56)

Edad

1.020***
(4.67)

1.029***
(4.53)

1.029***
(4.35)

1.019***
(4.04)

1.018**
(3.18)

Sexo

1.144
(0.94)

1.156
(0.95)

1.297
(1.39)

Escolaridad

1.032
(1.40)

1.047
(1.57)

1.068*
(2.14)

1.051*
(2.02)

1.092**
(2.92)

SM privado

0.817
(-0.65)

0.613
(-1.23)

0.559
(-1.43)

0.735
(-0.93)

0.579
(-1.32)

No tiene SM

0.701
(-1.61)

0.736
(-1.05)

0.753
(-0.94)

0.682
(-1.65)

0.642
(-1.55)

PEA

1.100
(0.65)

0.897
(-0.51)

0.953
(-0.22)

1.112
(0.68)

1.260
(1.21)

0.978
(-0.11)

1.014
(0.07)

Efectividad
policial
Justicia
policial

Jefa
Contacto
Policía

0.705
(-0.79)

0.796
(-0.68)

0.600
(-1.25)

Víctima
delito

0.739
(-0.91)

0.461**
(-3.11)

0.499*
(-2.32)

1.626**
(3.21)

1.991***
(3.87)

Parques

1.839**
(3.04)

Calificación
Mun/ejército
chi2 (df_m)
r2_p
N

2032.8 (2)
0.532
2765

2018.0 (8)
0.560
2606

1177.2 (8)
0.558
1525

1101.1 (10)
0.559
1425

1863.3 (11)
0.566
2382

1451.2 (12)
0.593
1792

Nota: Coeficientes exponenciales que representan razones de probabilidad (odds ratio).
Estadístico t entre paréntesis. *p&lt; 0.05, **p&lt; 0.01, ***p&lt; 0.001.
Fuente: Cálculos propios de la encuesta AVNL 2018.

o igual. Sin embargo, no se desagregan los coeficientes obtenidos,
puesto que resultaron ser cercanos a la unidad y estadísticamente
no significativos. En el modelo (8) se incluye la variable de delitos,
que corresponde a una aproximación de la incidencia delictiva en
el vecindario y se mide como la tasa de delitos por cada 100 mil
habitantes en cada municipio del AMM. Los resultados indican que
una mayor tasa de delitos no afecta la confianza policial y tampoco
permite distinguir entre confiar y no confiar en la policía. La otra
variable para medir la seguridad en el vecindario es si fue víctima
de algún delito —ya sea el encuestado o algún miembro del hogar—, la cual resultó significativa, por lo que se infiere que haber
TRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

�22

CINTHYA G. CAAMAL҃OLVERA | LUIS ALBERTO REYES FIGUEROA

sido víctimas es importante en la construcción de la confianza, es
decir, es más probable que las personas no confíen en la policía
si fueron víctimas de algún delito. La variable que evalúa las distintas corporaciones policiacas se mantiene estadísticamente significativa y en un rango entre 1.696 y 1.841. Si bien no podemos
identificar cuál es la corporación policiaca en la que más confían,
sí podemos identificar que cuando las personas otorgan a la policía
municipal una mayor calificación con respecto a la calificación que
le dan al ejército o la marina, entonces el encuestado confía más en
la policía de su colonia.
En el modelo (9) se incluye, además, un grupo de variables
binarias para indicar la percepción sobre la corrupción; con esta
variable el encuestado evalúa a quién considera más corrupto: al
gobierno, a las empresas, a los ciudadanos o a todos (incluyéndose
el propio encuestado). Esta variable nos permite tener una percepción del contexto en donde los nuevoleoneses viven. Se encuentra que con la inclusión de este grupo de variables no se observan
cambios sustantivos en los coeficientes, pero tampoco representan
variables relevantes asociadas con la confianza en la policía; al igual
que en las variables de percepción del ingreso, no se desagregan los
coeficientes estimados de este grupo de variables.
En los modelos (10) y (11) se excluyen las variables que resultaron ser estadísticamente no significativas, esto con el fin de identificar multicolinealidad entre las variables o un posible error de
especificación por incluir variables que no están asociadas con la
confianza en la policía. En el modelo (10) se excluyen las variables
sociodemográficas que no resultaron significativas, como el sexo,
el acceso al servicio médico y pertenecer a la población económicamente activa. Se encuentra que los coeficientes de efectividad y
justicia policiales son poco sensibles a estos cambios.
En el modelo (11) se excluye la variable de delito y no se observan cambios evidentes en los coeficientes. Aunque no se muestra
en el cuadro, se realizó un ejercicio en donde se eliminó la variable
de contacto con la policía, que resulta no significativa en todas las
especificaciones. Sin embargo, observamos que cuando se excluye el contacto con la policía, se sigue manteniendo la importancia
relativa de la efectividad policial sobre la justicia policial, aunque
la distancia entre ellas se reduce, por lo que inferimos que la variable de contacto con la policía es relevante en la CPP y su magnitud
es superior a la unidad —aunque menores que la efectividad y la
TRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

�23

FORTALECIENDO LA CONFIANZA CIUDADANA EN LA POLICÍA

CUADRO 6
Revisión de robustez de la eficiencia y jusঞcia policiales
Modelo (7)

Modelo (8)

Modelo (9)

Modelo (10)

Modelo (11)

Efectividad

18.97

(17.21)

(14.98)

(14.17)

(14.20)

(17.65)

Justicia

15.14***

15.51***

15.34***

15.76***

15.41***

(13.56)

(12.32)

(11.44)

(11.69)

(13.82)

1.018**

1.018**

1.018**

1.018**

1.019***

(2.85)

(3.52)

Edad

***

17.25

***

18.34

***

17.80

***

19.06***

(3.18)

(2.84)

(2.81)

Sexo

1.325

1.156

1.223

(1.49)

(0.68)

(0.89)

Escolaridad

1.083**

1.109**

1.102**

1.079*

1.072*

(2.59)

(2.99)

(2.64)

(2.16)

(2.42)

SM privado
No tiene SM
PEA

0.581

0.483

0.464

(-1.30)

(-1.66)

(-1.64)

0.685

0.748

0.787

(-1.30)

(-0.93)

(-0.72)

1.232

1.242

1.057

(1.09)

(1.00)

(0.24)

Contacto

0.579

0.571

0.523

0.527

0.594

policía

(-1.36)

(-1.32)

(-1.40)

(-1.38)

(-1.27)

Parques

1.874***

1.856**

1.908**

1.894**

1.964***

(3.48)

(3.03)

(2.92)

(2.90)

(3.82)

Víctima

0.514*

0.538*

0.676

0.687

0.497*

delito

(-2.20)

(-1.97)

(-1.15)

(-1.10)

(-2.35)

**

**

**

**

1.824**

Calificación

1.841

Mun/ejército

(3.05)

Delitos
Percepción

Sí

1.774

1.696

1.696

(2.87)

(2.62)

(2.65)

0.999

0.999

0.999

(-0.93)

(-0.81)

(-0.69)

Sí

Sí

Sí

Sí

Sí

(2.99)

Ingreso fam
Percepción
corrupción
chi2 (df_m)

1437.7 (15)

1109.1 (16)

987.2 (19)

985.4 (15)

1445.3 (8)

r2_p

0.593

0.584

0.591

0.589

0.590

N

1775

1401

1229

1231

1795

Nota: Coeficientes exponenciales que representan razones de probabilidad (odds ratio).
Estadístico t entre paréntesis. *p&lt; 0.05, **p&lt; 0.01, ***p&lt; 0.001.
Fuente: Cálculos propios de la encuesta AVNL 2018.
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justicia policiales, son también superiores a la unidad la existencia
de parques cercanos o limpios, y con infraestructura adecuada en
la colonia, así como la calificación relativa de la policía municipal
y el ejército—. Por otra parte, las variables que resultaron significativas, pero cercanas a la unidad, en cualquiera de las especificaciones, fueron la edad y la escolaridad, por lo que se infiere que la
asociación con la confianza policial no es clara. Por último, haber
sido víctima de algún delito, ya sea la persona que responde o algún
integrante del hogar, es un factor relevante para generar desconfianza en la policía.
CONCLUSIONES
En este artículo se analizaron los factores que determinan la confianza pública en la policía. El análisis empírico utiliza la base de
datos AVNL 2018, ya que permite conocer la percepción de las personas en torno a la seguridad y la policía. La limitación es que no
es posible identificar con claridad cuál de las corporaciones se está
evaluando, pues la pregunta se refiere a la policía que está más
cercana al ciudadano y que observa con mayor frecuencia en su
colonia. La estrategia empírica utiliza un modelo logístico, debido a la facilidad de interpretar los resultados como una razón de
probabilidad, es decir, la razón de probabilidad de confiar y no
confiar en la policía. Los resultados muestran que las variables sociodemográficas no tienen influencia significativa en la generación
de la confianza de la policía, es decir, no se puede inferir que los
hombres confíen en la policía más que las mujeres, ni tampoco que
las personas de mayor edad confíen más en la policía que los más
jóvenes, por lo que no son concluyentes en la generación de confianza en la policía.
Es de resaltar los resultados obtenidos con respecto a la efectividad policial, pues evidencian que para los nuevoleoneses lo más
importante para generar confianza es que la policía esté visible y
sea suficiente para combatir el crimen. Asimismo, se infiere que
para los nuevoleoneses también es importante, pero en menor
medida, que el trato que reciben de los agentes policiales sea respetuoso. Estos hallazgos deben ser considerados a la luz del contexto histórico distinto que se vive en México. La relevancia que
ha cobrado el estudio de la ‘justicia policial’ en la generación de
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desde los años noventa en países anglófonos ha obedecido a la
necesidad de entender los factores que explican los cambios en los
niveles de confianza en sus policías. La evidencia más reciente en
dichos países señala que, pese a las menores tasas delictivas —sobre
todo en el Reino Unido—, las percepciones negativas entre grupos
étnicos minoritarios y sectores en desventaja social merman la CPP.
En cambio, las tasas de criminalidad en México son más altas
y siguen aumentando. En este escenario más complejo, los ciudadanos valoran más una corporación policiaca que dé resultados.
Los hallazgos obtenidos en este estudio son consistentes con la
evidencia para México (Bergman y Flom, 2012; Sandoval, 2016).
Aunque es importante destacar que, por primera vez, en este estudio se midió la ‘justicia policial’. Si bien la efectividad ha mostrado
tener un mayor peso, la justicia también es valorada y tiene un gran
potencial para lograr la cooperación y generar el sentido de seguridad entre los ciudadanos. La ‘justicia policial’ también puede ser un
enfoque que oriente el diseño e implementación de modelos de policía comunitaria, de proximidad o de servicio. Este tipo de policía
se caracteriza por ser cercana a la gente, entender sus necesidades
y preocupaciones, para trabajar en la coproducción de seguridad
(Guillén, 2016).
Por otro lado, la victimización como proxy de incidencia delictiva es significativa y arroja una influencia muy moderada en la
CPP. Esto sugiere que haber sido víctima de algún delito disminuye la probabilidad de confiar en la policía, lo cual no solamente es
consistente con hallazgos documentados en la literatura, sino que
también reafirma la necesidad de diseñar estrategias enfocadas en
la atención y seguimiento a las víctimas de delitos. Los estudios
anglófonos y para otros países (Bradford, 2010; Koster, Van der
Leun y Kunst, 2018) han documentado que los principios de justicia procedimental que sustentan la justicia policial tienen un gran
potencial para el fortalecimiento de la CPP. En este sentido, sería
más relevante para los afectados contar con una policía más cercana y de buen trato.
Finalmente, los resultados reiteran la relevancia para la CPP del
entorno inmediato en el que viven las personas. Los parques cercanos, limpios y bien equipados como indicador del desarrollo de
un vecindario son un buen ejemplo de la importancia de incluir la
inversión en infraestructura para el esparcimiento en las políticas
públicas de seguridad. Un vecindario cuyo ambiente es saludable
CPP

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puede contribuir al fortalecimiento de la confianza en la policía,
así como a la generación de una sensación de seguridad entre sus
residentes. La significancia de esta variable, al igual que la de criminalidad, muestra la importancia de considerar aspectos a nivel
de vecindario en el análisis de políticas públicas, como lo propone
la teoría de desorganización social en su modelo ecológico del delito. De acuerdo con esta perspectiva, el crimen depende no sólo de
factores inherentes al individuo, sino también de aspectos del ambiente inmediato que influyen en su comportamiento (cfr. Kubrin y
Weitzer, 2003; Sampson, 2012).
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�Del Juego a la Transgresión
y de la Masculinidad a las Emociones.
El Caso de Tona: Un Joven en Proceso
de Reinserción Social en la Ciudad de México

From Game to Transgression
and from Masculinity to Emotions.
The Case of Tona: A Young Man in the Process
of Social Reinsertion in Mexico City
ANA EUGENIA GILARDI*1

► RESUMEN
Existe un estereotipo de hombre al cual se adscriben ciertos
jóvenes, adquiriendo las características que definen la masculinidad tradicional. Sus elementos son desplegados en espacios
de poder, creando escenarios donde fuerza, sometimiento y rivalidad se combinan en un ejercicio de la violencia que oculta
toda afectividad. Se reconocen dos momentos en sus trayectorias vitales: la construcción de la masculinidad y el tránsito
del juego a la transgresión de la ley; y, posterior al delito y el
encierro, el paso de la masculinidad tradicional a la resignificación de los sujetos a través de la reconstrucción de la memoria desde el testimonio.
Palabras clave: Juventudes | Masculinidades | Transgresión | Memoria |
Testimonio.

► ABSTRACT
There is a stereotype of a man to which certain young people ascribe, acquiring the characteristics that define traditional masculinity. Its elements are deployed in spaces of power,
creating scenarios where strength, submission and rivalry
combine in an exercise of violence that hides all affectivity.

*1Profesora de la Universidad Autónoma de México, campus Morelia. Doctoranda en Humanidades por la Universidad del Estado de Morelos. Correo electrónico: aneugilardi@
gmail.com
Recibido: 16 de agosto de 2019 | Aceptado: 30 de noviembre de 2019
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ISSN 2007-1205 | pp. 29-54

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Two moments are recognized in their vital trajectories: the
construction of masculinity and the transition of the game to
the transgression of the law; and the second happens, after the
crime and confinement, the transition from traditional masculinity to the resignification of the subjects through the reconstruction from testimony.
Keywords: Youth | Masculinities | Transgression | Memory | Testimony.

INTRODUCCIÓN
El eje de sentido de este artículo tiene que ver con la construcción
de un estereotipo de hombre al cual se adscriben ciertos jóvenes de
bandas juveniles en la Ciudad de México, adquiriendo las características que definen la masculinidad tradicional. Los elementos que
constituyen las masculinidades son desplegados en espacios jerárquicos de poder, autosuficiencia y autonomía, creando escenarios
donde fuerza, sometimiento, rivalidad y dureza se combinan en
un ejercicio de la violencia y la superioridad que oculta todo sentimiento que denote afectividad por otras personas (por considerarse parte del mundo femenino). Este tipo de masculinidades tienden a que los jóvenes encubran sus emociones, pudiendo iniciar
un proceso de bloqueo emocional que comienza en el sujeto masculinizado y se transfiere a quienes lo rodean, impidiendo ver al otro
como sujeto de derechos. Sin embargo, detrás del estereotipo se
esconde un individuo constituido a partir de un entorno específico, permeado por su contexto y los vínculos interpersonales de su
red social, que influyen en la construcción de su identidad, aunque
sea incapaz de asumirlo. Es decir, los contextos de vida donde estos
jóvenes se desarrollan presentan, en general, entornos familiares
de violencias naturalizadas, situaciones de abandono, antecedentes
delictivos, adicciones a sustancias psicoactivas, etcétera, que influyen en su comportamiento.
En este sentido, se abordan dos momentos clave en la historia
de vida de un grupo de jóvenes en conflicto con la ley penal. Como
primer momento, la construcción de la masculinidad y el tránsito
del juego a la transgresión (pasando en la mayoría de los casos por
las adicciones). El segundo momento identificado (posterior a la
comisión del delito y el encierro) representa el tránsito de la masTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

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culinidad tradicional al reconocimiento de la importancia de las redes
sociales y la resigniicación de los sujetos durante el proceso de reinserción
social. El inicio de este proceso les permite a los jóvenes entrevistados redescubrirse a sí mismos e iniciar una etapa de sensibilización
cuyo vehículo es la reconstrucción de la memoria a partir del testimonio desde la
perspectiva de la historia desde abajo (Sharpe, 1993). Estos momentos serán identificados en la vida de Tona a través de su estudio de caso
desde la perspectiva de las historias de vida.
METODOLOGÍA
[Al inicio de una expedición] Tener una buena preparación teórica y
estar al tanto de los datos más recientes no es lo mismo que estar cargado de ideas
preconcebidas. Cuantos más problemas se plantee sobre la marcha, cuanto más se
acostumbre a amoldar sus teorías a los hechos y a ver los datos como capaces de
conigurar una teoría, mejor equipado estará para su trabajo.

Bronislaw Malinowski, 1922

Daniel Bertaux (1993) fue un defensor de las historias de vida como
método sociológico válido de acercamiento a la realidad. Si bien su
postura se centra en las historias de vida, ofrece consideraciones generales sobre metodología de la investigación que me han resultado
esenciales en términos de diseño y comprensión metodológica de
este trabajo. Me refiero principalmente a dos: la síntesis y la escritura, como un proceso que podría llamar dialógico y relacional. De
acuerdo con el autor, la labor de síntesis debe ser paralela al trabajo
de campo, y la define como “un proceso continuo de concentración
sobre las relaciones sociales invisibles pero siempre presentes”, que
ayudan a comprender un sistema relacional específico al interior
de la sociedad (p. 30). Sobre el proceso de escritura, propone utilizar
una forma de discurso más cercana a la narración, lo cual no atenta
contra la teoría, sino que la alienta a teorizar sobre una realidad o
un acontecimiento determinados; e incluso a involucrarnos como
investigadores/as en la forma narrativa.
Las técnicas más utilizadas en este paradigma son cualitativas. En
el caso de este artículo se combinaron tres: entrevistas en profundidad,
observación participante y diario de campo, en las cuales la postura de quien
investiga estimula modificaciones en lo que observa (voluntaria o inTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

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voluntariamente), y lo que se indaga es el “discurso de los individuos
en función de las prácticas discursivas” (Merino, 2007, pp. 30-32).
Mi principal fuente de información en el trabajo de campo
fueron los testimonios de adolescentes varones en conflicto con la ley
penal y el equipo profesional que trabaja con ellos. Si bien he verificado los delitos por los cuales recibieron la medida de internamiento,12para su análisis me he basado en sus propios testimonios y no en
los expedientes judiciales, priorizando su propia perspectiva sobre
los hechos. Esta decisión implica respetar los límites que los jóvenes establecen al ofrecer sus testimonios, de la misma manera que lo
hace el personal de Reinserta un Mexicano, A. C.,23la asociación civil
donde cumplen su proceso de reinserción social y donde realicé el
trabajo de campo. A partir de varios testimonios recuperados, selecciono para la elaboración de este texto el caso de Tona por ser el más
representativo de los conceptos teóricos abordados.
La metodología utilizada en este trabajo se orientó a la comprensión del fenómeno de la delincuencia juvenil desde mi participación directa con la población durante su proceso de reintegración
social, procurando, como investigadora, ser permeable a su realidad
particular, pero sin olvidar la distancia que requiere la investigación.
Los métodos cualitativos implican un diálogo permanente entre
la literatura consultada y la observación en campo; por ello, los
conceptos se fueron construyendo durante el proceso de investigación, no a priori. La relación establecida con los ambientes en
los cuales se realizó dicho trabajo puede definirse de intervención baja,
ya que mi implicación —y distancia— como investigadora se fundó
en una identiicación empática con los sujetos de estudio, quienes mantuvieron un rol activo en las entrevistas, que tendieron más a un
diálogo abierto guiado por sus propios intereses.
En cuanto a la producción de datos, en consonancia con los métodos cualitativos, el diseño de la investigación fue abierto; es decir
que fue construyéndose durante el proceso con base en casos individuales sin pretensión de representatividad estadística, a través de instrumentos contextualizados de obtención de los datos (sistemas de indicadores de justicia juvenil, bases de datos de las instituciones donde

12Término utilizado para referirse a la sentencia en adolescentes en conflicto con la ley
penal en la Ciudad de México.
23Sobre esta organización se comenta más adelante, en el apartado del contexto de trabajo
de campo.
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se realizó el trabajo de campo, informes teóricos desarrollados por
especialistas en el tema, etcétera). Previo a la selección del joven
con quien realicé el estudio de caso, hice entrevistas a 10 jóvenes: 6
primodelincuentes3 4y 4 en proceso legal por la comisión de delitos
considerados graves (uno de ellos es Tona), durante el programa de
reinserción que los jóvenes transitaron en Reinserta un Mexicano,
A. C. Dicho trabajo en campo fue realizado durante dos años, comprendidos entre septiembre de 2015 y mediados de 2017, a través
de visitas periódicas a la organización, durante las cuales puse en
práctica observación participante, entrevistas a profundidad, un diario de campo
y una experiencia de taller cultural.
APUNTES AUTOETNOGRÁFICOS
La etnografía es un proceso eminentemente vivencial que implica la interpretación de la comunidad observada. Esto supone, a su
vez, la comprensión sensible de las subjetividades que la componen y, al mismo tiempo, un proceso autorreflexivo sobre las experiencias durante la investigación e incluso las motivaciones previas
a la misma.
Con relación a ello, comentaré algunos aspectos de mi historia de vida que me vinculan con esta investigación desde las dimensiones íntima y subjetiva. Mientras estudiaba Artes visuales
en Argentina, comencé a colaborar voluntariamente con proyectos socioculturales de diversa índole, procurando hacer uso de las
herramientas del arte en la acción frente a fenómenos sociales específicos. Las poblaciones con las que trabajaba fueron definiéndose cada vez más, hasta centrarse en problemáticas de adicciones
y situaciones de confinamiento. El primer proyecto que desarrollé
desde el área de Extensión Universitaria de Córdoba estuvo enfocado en desarrollar una metodología mixta para la intervención
sociocultural con un grupo de jóvenes en periodo de desintoxicación de sustancias psicoactivas. Luego de esa experiencia, y ya
radicada en México, comencé a trabajar con los adolescentes en
conflicto con la ley penal en la Ciudad de México, primero al interior del Sistema Penitenciario y luego en colaboración con dicha
institución desde la implementación de proyectos autónomos.
34Primodelincuente es aquel que comete un delito por primera vez.
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En una dimensión más íntima, puedo reconocer, además, algunas vivencias que me identifican con estas poblaciones. Por un lado,
un padre ausente por el alcoholismo, que terminó con su vida de manera abrupta y prematura; y, por otro lado, un único hermano, quien
vivió una experiencia traumática en la cual casi pierde la vida por un
ataque que sufrió por parte de dos adolescentes para robar su moto.
En la población de jóvenes con la que trabajo confluyen las
adicciones y las transgresiones a la norma establecida, a la vez que
se pueden identificar roles no estáticos, como el de víctima y victimario. Esto detona en mí emociones familiares —antiguas y presentes a la vez— que me permiten visualizar éstos y otros aspectos
al interior de mi propia historia de vida, que constituyen mi propio
modo de identiicación afectiva con ellos y mi lugar de enunciación.
CONTEXTO DEL TRABAJO DE CAMPO:
CIUDAD DE MÉXICO: REINSERTA UN MEXICANO, A. C.
El fenómeno de la delincuencia juvenil en la Ciudad de México
es atendido por el sector público a través de la Dirección General
de Tratamiento para Adolescentes (DGTPA);45por el sector social a
través de dos asociaciones civiles: Reintegra, A. C. y Reinserta un
Mexicano, A. C. Sin embargo, el trabajo de campo se realizó en esta
última porque es el escenario que me permitió un mayor acercamiento y un contacto directo con la población en reinserción. Su
labor está enfocada en la prevención y la reinserción social de adolescentes que han cometido delitos, principalmente los considerados graves.
LA INVESTIGACIÓN A PARTIR DEL TESTIMONIO.
EL CASO DE TONA
Tona es un joven de 23 años que se encuentra, al momento de la
investigación, en proceso de reinserción social en Reinserta un

40La DGTPA es la institución rectora en la impartición de Justicia Juvenil en la Ciudad de México. Depende de la Subsecretaría del Sistema Penitenciario y administra seis Comunidades
de Tratamiento para Adolescentes en conflicto con la ley penal.
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Mexicano, A. C. A los 17 años fue detenido56y considerado culpable
ante la ley por un homicidio por el cual recibió una medida de internamiento de 5 años. Sobre su estructura familiar existen pocos
datos debido a que él nunca quiso hablar de ello; incluso en su testimonio la información es mínima. Nació y creció en una zona popular de Santa Fe, en la Ciudad de México, aunque es parte de una
familia de clase media, con recursos económicos y títulos universitarios. Es hijo único, de padre militar ausente y madre dedicada
a las relaciones públicas, a quien Tona también considera ausente.
Su abuela materna representa para él una figura muy cercana y su
familia se completa con dos primos pequeños que vivían con él,
con quienes compartían una vivienda de espacio limitado, hasta
que realizaron ampliaciones. Pese a la presencia física de la familia,
Tona sufrió una situación de abandono que se vincula con el desarrollo de un gran instinto protector, la asunción del rol de proveedor en la casa, así como una construcción de la virilidad muy
orientada a la violencia y el poder, al empoderamiento a través del
dinero.
Su carácter puede definirse como impulsivo y de reacciones
muy físicas, con una gran incapacidad para el manejo del dolor y la
ansiedad, al grado de mutilar su cuerpo para regular sus emociones. Estas características lo encaminaron a formar parte de peleas
callejeras entre pares, e incluso durante su periodo en reclusión,
contra los otros jóvenes y los custodios.
Tona tiene un problema de adicciones muy fuerte que ha estado fuera de su control durante algunos periodos, situación que
permeaba todo su comportamiento y que lo encaminó a abandonar
el proceso en Reinserta un Mexicano, A. C., en más de una ocasión,
hasta su interrupción definitiva. Durante su encierro e incluso durante la reinserción social, experimentó periodos de consumo muy
elevado, sin identificar qué situación los detonaba y sin querer profundizar en los procesos terapéuticos, lo cual impedía su apego al
tratamiento. Sus adicciones desencadenan la comisión de un delito
de homicidio bajo el efecto del abuso de sustancias psicoactivas,
por lo cual recibió la medida de internamiento durante 5 años.
Debido a algunas de sus principales características, como la
inteligencia y la capacidad de manipulación, combinadas con una
incapacidad en el manejo de las emociones y sin ninguna red fa56La zona donde ocurrió la detención es un dato que se omite por reglamentación.
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miliar de contención, ha sido quizás el caso más complejo que ha
tenido Reinserta desde sus orígenes: “Un chavo con un mundo de
posibilidades, pero el consumo se lo tragó”, comenta una de las psicólogas de Reinserta durante una entrevista.6
El hecho por el cual Tona es detenido representa sólo el último eslabón de una cadena delictiva que va desde robo hasta múltiples homicidios (sin vinculación con el crimen organizado), que
evidencia el tránsito del juego y la experimentación (propios de la
infancia y la adolescencia) hacia las adicciones y la transgresión de
las normas establecidas.78Dicho tránsito será observado en este artículo a través de su testimonio, que es el dispositivo que crea el vínculo entre olvido y memoria; y esta última resulta clave para pasar de la negación de
los actos delictivos a su reconocimiento y resigniicación. En palabras de Tona:
Las canchas donde jugaba se les llama “las canchas del vicio”, están a una calle de mi casa. Eran de concreto, donde toda la
banda andaba pamboleando [jugando futbol], pisteando [bebiendo alcohol], se aventaban un toque [fumaban marihuana]. Yo empecé a ir a los 10 años, porque me gustaba mucho
el básquet; [pero también] veía apuestas… chelas, dinero... [En
ese momento] yo no tomaba, no me drogaba… yo iba a jugar,
yo solamente iba a jugar. Todo el tiempo. Llegando de la escuela
dejaba las cosas y me salía a las canchas. La tarea la hacía regresando del juego. No me gustaba que me dijeran lo que tenía
que hacer. A mí siempre me ha gustado hacer las cosas solo. Ya
cuando empecé a ver que había más dinero, ya le entraba [a
los acuerdos de robo]. Pero siempre me gustó hacer las cosas
por mí mismo. Jamás a raíz de que me incitaran; siempre por
voluntad propia, de experimentar, a lo mejor. Yo siempre dije: “a
ver”, yo siempre quise ver qué se siente.

Su testimonio deja entrever cómo su contexto se fue minando
de factores considerados de riesgo, que facilitaron la transgresión de
las normas establecidas y el ejercicio reiterado de la violencia hasta
el punto de quiebre: el delito por el cual es detenido. Sus palabras
definen un sujeto permeado por la construcción de un tipo de masculinidad cuyos rasgos más evidentes se analizan a continuación.

67Las entrevistas citadas fueron todas realizadas a la misma trabajadora —cuyo nombre
se omite para preservar su identidad—, durante el periodo mencionado con anterioridad.
78Este tránsito de la experimentación y el juego a la transgresión, si bien se analiza a través
de un solo testimonio, ha sido corroborado en todos los adolescentes entrevistados y en
años de trabajo cercano con esta población.
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De acuerdo con la psicóloga entrevistada de Reinserta un Mexicano, A. C.,89Tona responde al rol del hombre procurador, que es aquel
que se sobrepone a las situaciones límite y tiene la responsabilidad
social de proveer. Además, su comportamiento evidencia un sentido
de la territorialidad que lo encamina a marcar y defender su territorio
por medio de la violencia. Esto resulta relevante porque, en su caso
y en muchos otros, esta relación con el territorio está estrechamente
vinculada a la comisión de delitos.
“En Tona, el delito se da en una situación de evidente mal juicio, pero también en un momento de cólera, rabia y sentimiento de
pérdida de algo que era suyo”, explica la psicóloga, quien da seguimiento a su caso. Ese “algo que era suyo” puede estar representado
por una persona, un objeto o por un espacio físico significativo,
cuya defensa constituye una respuesta impulsiva, producto de una
acción irreflexiva “porque hay algo que no se habla […], hay una
emoción contenida que no sabe manejar y con la cual no sabe qué hacer”, concluye la especialista.
De acuerdo con ella, en personalidades como la de Tona hay
dos posibles respuestas frente a esto. Una de ellas es la catarsis (liberar la emoción con llanto, por ejemplo); y la otra, el bloqueo de la
emoción a través de algún mecanismo (como las adicciones, en su
caso) que le permita evadirse de la realidad para no sentir. En sus
palabras, Tona experimenta “momentos pico de ansiedad [que] dan
lugar a la necesidad de drogarse frente a situaciones que es incapaz de manejar. No se siente cómodo, no sabe qué hacer; entonces
bloquea”.
Las situaciones que describe la psicóloga son, en términos técnicos, una “inadecuación a la realidad” a partir de la cual Tona logra
evadirse de la situación que le provoca dolor o angustia, y negar
la problemática de la adicción, proceso que lo va endureciendo. Es
interesante observar cómo él ubica el abuso de sustancias psicoactivas en un plano bajo control, mientras su terapeuta me señala lo
contrario. Ella afirma:
Tona es brillante. Imagínate la cantidad de persuasión que se
requiere para convencerse a uno mismo e incluso hacer dudar
a los demás. En su discurso no miente, está convencido de lo
que dice: es su percepción de la realidad, pero ahí hay una falla.
89Durante las entrevistas con la especialista, abordamos particularmente el caso de Tona
para contrastar-complementar su mirada como terapeuta con el testimonio de él.
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Creo que es una de las cuestiones de Tona más importantes:
interpretar la realidad y luego construir una realidad paralela,
que es lo que relata a otros con total convicción. El sistema de
Tona es brillante para poder sobrevivir, es un mecanismo de
defensa.

La psicóloga se refiere a un aspecto del joven que es fundamental para entender lo que él dice desde otra perspectiva: su capacidad de manipulación. En su testimonio, se refirió al consumo
de drogas como un hecho del pasado, como si esta problemática
estuviera superada. Sin embargo, un mes después de las entrevistas
que tuvimos, Tona abandona por segunda vez el tratamiento de
reinserción porque su problema de adicciones es más fuerte que su
voluntad en este momento. Si bien esto no significa que reincida
en el delito, sí implica que interrumpa el desarrollo completo de su
proceso de reinserción.
LA HISTORIA DESDE ABAJO
La historia desde abajo conserva su aura de subversión
Jim Sharpe, 1993

Escribir desde la perspectiva de la historia desde abajo implica indagar en la historia de vida de los individuos para abrir un diálogo
en el que permean tanto la “auto-representación del sujeto” como
la intención de quien investiga (Sharpe, 1993, p. 40). De acuerdo
con el autor, todo testimonio individual puede complementar e incluso entrar en contradicción con la historia oficial, que en el caso
de Tona estaría representada por el expediente judicial y, de alguna
manera, por el testimonio de su psicóloga.
El aporte de la historia desde abajo consiste en recoger elementos del pensamiento y la experiencia personal del sujeto (Sharpe, 1993), lo cual resulta útil para comprender la perspectiva que
ha construido sobre los acontecimientos, y por lo tanto sobre sí
mismo. En este sentido, privilegiar el testimonio de un joven en
proceso de reinserción social me permite observar el sentido que
él le otorga a su realidad, en diálogo con los conceptos propuestos
al inicio de este texto para intentar comprender el otro lado del
delito. Es decir, el testimonio ofrece dos dimensiones: cómo se ve a sí
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mismo un joven que delinque y cuáles son las razones que —consciente o inconscientemente— lo encaminaron a delinquir, desde su propia perspectiva. Y, inalmente,
detectar cuál es el punto de quiebre que le permite reconocerse a sí mismo de otra
manera y querer cambiar.
Ahora bien, ¿qué tipo de conocimiento o acercamiento a una
realidad determinada provee esta perspectiva de la historia desde
abajo? Las historias de la gente común, dice Sharpe (1993), pueden
aportar aspectos para comprender mejor una época y, en este caso,
detectar las características presentes en un sujeto y que se repiten
en una población determinada. Estas historias comunes podrían
leerse como un puente, en tanto permiten el tránsito de lo individual a lo social, e incluso analizar la dimensión de lo íntimo en la
esfera de lo público. Para el autor, la importancia de estudiar un
individuo a profundidad es equiparable con la dimensión global;
pero también subraya la problemática de tipificar a los sujetos. El
caso de Tona no escapa a ello: si bien desborda la categoría de “gente corriente”, se instala en otra que es la del “delincuente”, o peor
aún, la del “homicida”, categorías que intentaré trascender hasta
llegar al sujeto con emociones.
El testimonio de Tona surge en la dimensión individual de la
memoria y se inscribe en la perspectiva de la historia desde abajo,
abriendo la posibilidad de integrar su relato con los conceptos teóricos para comprender —desde ambas perspectivas— la masculinidad tradicional en torno al fenómeno de la delincuencia juvenil.
De acuerdo con Ronald Fraser (1993), en el proceso de investigación es importante identificar los intereses particulares que
movilizan a quien investiga e interpreta los testimonios. La forma de considerar esa fuente como histórica es demostrando sus
orígenes, lo cual implica que quien investiga se reconozca como
parte integral de la misma. En este sentido, el testimonio de Tona
surge a partir de una serie de encuentros en el marco de un taller
de serigrafía que organicé en Reinserta un Mexicano, A. C., para
tener otros espacios de encuentro más informales que la instancia
de las entrevistas. Esta estrategia funcionó en dos sentidos: como
plataforma creativa y, a la vez, de trabajo etnográfico, en tanto que,
mientras Tona trabajaba con el grupo de jóvenes en las actividades
propuestas, yo hacía mi observación participante. Dicha experiencia fue concebida como un espacio de libertad para la autoexploración (de los jóvenes y mía) y el reconocimiento de emociones, a
partir de un trabajo con la memoria simbolizada, desde las artes
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visuales, y la técnica de la serigrafía. Construimos, en conjunto,
un espacio relacional que me permitió un acercamiento paulatino,
continuo y de confianza mutua con esta población.
LA IMPORTANCIA DE LA MEMORIA
Si tanto en lo individual como en lo colectivo, las posibilidades de ser reconocidos,
de ser tomados en cuenta y contar en las decisiones que nos afectan, dependen de la
expresividad y eicacia de los relatos en que contamos nuestras historias, ello es aún
más decisivo en este permanente “laboratorio de identidades” que es América Latina.
Jesús Martín Barbero, 2003

Partiré del concepto de memoria de Pilar Calveiro (2006) para tratar
de explicar la manera en que ésta representa —en los jóvenes entrevistados en general y en Tona en particular— el dispositivo que
activa su capacidad de reflexionar sobre su propia vida. A partir de
ello, emerge la posibilidad de mirarse a sí mismos y reconocer sus
emociones. La autora plantea que la memoria es un ejercicio que muchas veces no se quiere activar para no recordar el pasado delictivo
y menos aún en las víctimas del mismo. La negación de la memoria corrobora la metáfora de la “caja cerrada” cuyo contendido (la
experiencia vivida) está ahí, pero solapada, oculta; “es la memoria
como el olvido, pero se trata de un olvido lleno y cargado de memoria” (Stern, 2000, p. 17). Lo importante de este tipo de olvido/
memoria es que su ocultamiento no es inconsciente, sino un acto
voluntario que, de alguna manera, busca proteger al sujeto que “olvida” porque se trata de recuerdos peligrosos.
En palabras de Tona: “cuando estaba encerrado corría para
cansarme y dormir; dormía para olvidar”. Para él, recuperar esa
memoria implicaba enfrentarse con sus emociones reprimidas, y
eso lo tornaría vulnerable y, por lo tanto, atentaría contra su masculinidad.
Según Pilar Calveiro (2006), existe una distinción entre el relato histórico y la memoria: el primero se nutre del archivo, mientras que la segunda surge de la experiencia del sujeto, de lo que éste
ha vivido y de la marca que queda inscrita en su historia personal.
De acuerdo con la autora, la memoria es una experiencia única e
intransferible; sin embargo, es factible transmitirla a partir de la
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comunicación. Los jóvenes en proceso de reinserción encuentran
varios canales para compartir su memoria. Generalmente, en los
espacios terapéuticos o con el equipo técnico de Reinserta, e incluso durante las entrevistas conmigo, que fueron un espacio de
desahogo y honestidad, según me expresaron ellos mismos.
La función de la memoria es restablecer aquello que ocupó un
lugar porque tiene los vestigios del tiempo grabados en su interior,
e incluso en el espacio-tiempo de la vida del sujeto (Ricoeur, 1999).
Complementariamente, tal como sugiere Calveiro (2006), la memoria de estos jóvenes se dispara desde el presente, permitiéndoles
buscar/encontrar en su pasado algunas claves para entenderse a sí
mismos en la actualidad. Así es como se verifica su función: abrir
el pasado respondiendo a las necesidades del presente. A continuación, un fragmento de entrevista con Tona:
—Nada se olvida. Me acuerdo de muchas cosas, cuando tiempo atrás jamás me acordaba lo que había hecho el día anterior.
Un amigo me dice: es que te ves más noble, te ves diferente.
—¿Qué es lo que te ayuda en este proceso de reinserción
social?, le pregunto.
—Todo. Me trato de agarrar de todo; yo vengo por todo,
mientras me deje algo bueno. Antes me iba por todo lo que
me dejara dinero, ahora vengo por todo lo que me haga sentir
tranquilo, feliz. Me agarro de… como una cosa espiritual, como
para creer, como para tener fe. Yo estaba seco, ahora por primera vez [en 23 años] he llorado.

El camino que Tona transita hacia la recuperación de lo emocional-espiritual me permite entender la manera en que su ejercicio
de memoria lo ayudó a recuperar del olvido los eventos en los cuales
victimizó a otros; ser consciente de sí mismo y de sus actos; recuperar su humanidad y, en sus propias palabras, perdonarse.910Dicho de
otra manera, se trata de reconstruir el recuerdo para otorgarle un
nuevo sentido a las experiencias vividas y poder resignificarlas. Primero en una dimensión individual, y luego en una dimensión social
a partir de la valoración del otro como sujeto de derechos.
Pilar Calveiro (2006), en su texto Los usos políticos de la memoria,
pone de manifiesto la manera en que el Estado construye la catego-

910Tona manifiesta no estar arrepentido de sus actos; sin embargo, aunque parezca contradictorio, dice haberse perdonado a sí mismo.
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ría del Otro —actualmente el terrorista—1011para legitimar su uso
de la violencia. Si bien la autora se refiere a la dimensión macro,
me interesa retomar el concepto del otro como sujeto peligroso,
sobrante, prescindible. E intentar mostrar —en una dimensión micro—, por un lado, cómo una persona es inscrita en esta categoría
desde la perspectiva del Estado, y, por otro lado, cómo este sujeto
construye su propio “otro” para poder confrontarse. Según esta lógica, los jóvenes que delinquen representan, para el Estado, la figura del Otro:
como delincuentes e incluso como homicidas. Pero, a la vez, ellos
mismos construyen su Otro en un escenario de pares, donde las
relaciones asimétricas de poder definen quién es víctima y quién
victimario. Es decir, al interior del concepto del Otro se esconde
una complejidad en la cual la víctima del Estado puede tornarse, a
su vez, victimario (en un grupo de pares) y constituirse una “amenaza” para la sociedad.
En este sentido, el concepto “zona gris” (Primo Levi, 2004)
describe —en el marco del genocidio nazi, pero extrapolable— el
vínculo que existe entre el verdugo/opresor/victimario y la víctima. El autor utiliza el color gris como metáfora para definir esa
zona de intersección entre el perpetrador de la violencia y la víctima; el gris como color ambiguo que matiza la división entre buenos y malos. Así, la zona gris define la fragilidad de la condición
humana en contextos de lucha por la supervivencia y en condiciones extremas de vulnerabilidad social y desamparo institucional,
donde estos roles se tornan intercambiables.
LAS REGLAS SON PARA ROMPERLAS
En la vida de muchos de los jóvenes en conflicto con la ley penal,
la violencia ha sido parte, medio y consecuencia de una serie de situaciones de riesgo que estuvieron ahí, a su alrededor, sin que ellos
pudieran —en su momento— reconocerlas como tales. Dice Tona:
“Yo soy un chavo de barrio, desde los 10 años empecé a andar en
la calle. Entre los amigos, la fiesta, la droga, el alcohol, el dinero y
cosas así, ¿no? Trataba yo de llevar de la mano la escuela y las cosas
1011Calveiro (2006) va más allá en su definición del Otro, al señalar la construcción de la
categoría del terrorista que permite un estado de guerra constante y una justificación de la
violencia, solapada tras la lucha contra la delincuencia organizada.
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en casa, y esta otra cosa [se refiere a la vida en la calle]. Pero nunca
las pude llevar a la par. Me gustó más la calle, todo el relajo”.
En el caso de Tona, la violencia contenida en sus delitos no
será descrita en términos de cuántos asesinatos implica ser un
multihomicida1112a los 23 años; más bien, lo que me interesa indagar es el lugar que ocupan las emociones en un sujeto que actúa
así, antes y después. Es decir, la forma en la que ejercen la violencia
aquellas personas que se han endurecido tanto que dejan de sentir,
o bien sus sentimientos quedan fuera de la esfera de las expectativas sociales.1213En sus propias palabras:
La razón por la que cometo el delito es como… “una y otra”,
¿no? “Tú me la haces, tú me la pagas”. Por cuestiones igual de
broncas, de droga, de cosas así, se fue haciendo un ambiente
mucho más pesado. Yo caí en unos ambientes muy pesados: estar en la calle, robando, drogándote, haciendo mil y una cosas.
A los 17 años es cuando cometo el delito, llevaba 5 años en todo
ese ambiente. Me encierran por otra cosa muy distinta a todo
lo de atrás. Jamás en la vida había pisado una delegación: siempre me ha gustado hacer las cosas bien, sea bueno o sea malo,
siempre me ha gustado hacerlo bien. Hice en ese momento mil
otras cosas y jamás había llegado a esto. Ya después de tiempo,
entiendo que las cosas pasan por algo. Yo no sé si hoy en día mi
vida fuera igual o estuviera contigo aquí, platicándolo.

En este contexto en el que Tona se desarrolla y con el que interactúa, él se percibe desde una masculinidad autónoma y autosuiciente,
para quien no existe nada más que sí mismo y su propio bienestar.
Según su testimonio, las acciones responden a la persona y no al
contexto: “yo conozco chavos del barrio que crecieron conmigo y
no por vivir en el barrio han hecho lo mismo que yo […]. Si quieres
hacer tu vida así, así la haces”. Se adjudica toda la responsabilidad
de sus actos.
En la masculinidad hegemónica, el poder es clave e implica
—en su aspecto negativo— la imposición del control tanto sobre
1112En términos legales, Tona es multihomicida. Lo que se intenta analizar en este texto es
cómo el ejercicio reiterado de la violencia provoca en el sujeto una imposibilidad de ver al
otro como semejante: sólo puede verse a sí mismo. Por ello, en situaciones límite, las opciones son matar o morir.
12 Este “bloqueo emocional” del que hablo es descrito en estos términos en la bibliografía especializada en masculinidades que ha sido consultada para este trabajo y, sobre todo,
corroborada por el testimonio de Tona e incluso respaldada por la visión de sus terapeutas
sobre su caso.
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otros seres humanos, como sobre las propias emociones (Kaufman,
1987). De esta manera, poder y control están íntimamente ligados
y se manifiestan muchas veces de adentro hacia afuera. Del control
de las emociones (bloqueo interno) al control sobre otros sujetos
(sometimiento) y, finalmente, al control del territorio (violencias).
Pese a sentirse solos y autosuficientes frente a la realidad, estas
personas son parte de un contexto que los conforma y de una red
social que los contiene —o no— y por lo tanto los predetermina.
Sin embargo, en esta primera etapa de negación de la subjetividad,
el sujeto es incapaz de percibir la influencia que ejerce el entorno sobre sus decisiones individuales. En palabras de Tona: “Todo
empezó por mi gusto, nada porque me obligaran. Jamás hice algo
bajo presión o por querer imitar algo o a alguien. Jamás. Yo lo hice
porque a mí me gustó. Me gustó, entre comillas, esa libertad. A mí
me gustaba estar en la calle, de chavito, a las 11 de la noche jugando
futbol, afuera de mi casa; y había gritos que me decían: ‘ya métete’”.
Es interesante ver, a partir de testimonios como éste, cómo
ciertas construcciones sociales son aprehendidas al grado de no
reconocerse su origen, tal es el alcance de naturalización de las
mismas. La dominación masculina tiene su territorio asegurado: no es
necesaria una justificación de conductas, allí subyace. Es así como
la visión que domina en la división de los sexos se expresa tanto
en discursos como en prácticas. Parece “natural” debido a que está
presente tanto en la sociedad (estructura objetiva), como en los habitus (estructura cognitiva), “como un sistema de categorías de percepción, pensamiento y acción” (Bourdieu, 1998, p. 4). La dominación de facto —y universal— excluye, en la práctica, el efecto de
desnaturalización que se refiere a relativizar un fenómeno cuando se
enfrenta con otro. Aquello socialmente consignado a lo femenino
y a lo masculino se encuentra naturalizado como consecuencia de
la confirmación y legitimación de las prácticas sociales en su lógica
repetitiva. Según Bourdieu (1998):
En el marco de este sistema las mujeres se sitúan al interior y
los hombres al exterior, desde donde asumen las actividades
vinculadas al peligro y la visibilidad, ya que el exterior es público; respondiendo a un sistema binario de oposiciones entre
lo que es conferido a lo masculino y lo que es asignado a lo
femenino —distinciones que son sociales pero que han sido
naturalizadas— (p. 5).

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El autor analiza la cuestión desde el origen del reparto de tareas entre hombres y mujeres de acuerdo con una división binaria
y según la idea de que ambos tienen un rol activo en este reparto de
roles. Los hombres se entregan a las actividades de la esfera pública,
mientas las mujeres se dedican a lo que sucede en la esfera privada,
como las actividades del hogar y los cuidados. Así, la validación es
mutua y perpetúa la reproducción de los mismos modelos de comportamiento heredados y, por lo tanto, percibidos como incuestionables. En consonancia con esto, Tona dice: “Yo siempre he tenido
esto: las reglas son para romperlas, dicen que lo prohibido es lo mejor”.
Esta postura desafiante frente a la normatividad es interesante
para introducir el concepto de transgresión, tal como lo define Bataille (2007):
Transgredir lo prohibido no es violencia animal. Es violencia,
sí, pero ejercida por un ser susceptible de razón (que en esta
ocasión pone su saber al servicio de la violencia). Cuando menos, la prohibición es tan sólo el umbral a partir del cual es
posible dar la muerte a un semejante; colectivamente, la guerra
está determinada por el franqueamiento de ese umbral (p. 46).

De acuerdo con el autor —y como el testimonio deja entrever—, la transgresión implica una acción razonada y dirigida al
ejercicio de la violencia. Sin embargo, en las situaciones límite, esa
capacidad de raciocinio se ve bloqueada y provoca que el sujeto
actúe por repetición de modelos de comportamiento, más que por
el uso de la razón. Incluso el autor afirma que en la transgresión de
lo prohibido hay una sujeción a ciertas reglas que le dan sentido. Es
a través de los límites y no de la libertad desde donde se construye
la transgresión, porque no es posible transgredir sin un marco normativo que establezca los límites de las acciones. La frase que Tona
utiliza, “las reglas son para romperlas”, logra ejemplificar esto porque evidencia el reconocimiento de dicho marco normativo y la
conciencia de su infracción. En ese sentido, la transgresión implica
una suerte de “permiso” que el sujeto se autoadjudica para hacer
algo que no está permitido. Y es en ese hacer donde se desencadena
la tracción de la violencia. Justo en este cruce entre transgresión y violencia se
abre el espacio para el análisis de la masculinidad encarnada en Tona, como síntesis
de fuerzas en choque.

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EL COMPORTAMIENTO A PARTIR DE LAS MASCULINIDADES
Hombres y mujeres en un círculo de espejos que relejan indeinidamente imágenes
antagónicas, pero inclinadas a validarse mutuamente.
Pierre Bourdieu, 1998

El comportamiento de Tona —observado a partir de su testimonio—
me permite puntualizar algunos elementos clave del concepto de
masculinidades, de acuerdo con dos autores principalmente: Robert
Connell (1995) y Michael Kaufman (1987). A partir de ambas posturas, reflexiono en este artículo sobre el tipo de masculinidad que
ejerce Tona al transgredir la ley, y cómo va transformándose la misma
a partir del momento en que inicia su proceso de reinserción social.
Michael Kaufman (1987) afirma que existe más de una masculinidad, pese a la hegemonía y la subordinación; mientras Connell
(1995) subraya que la masculinidad está enmarcada en una estructura más grande que la contiene, y por lo tanto debe ser entendida
como parte de un todo y no de forma aislada. Para este último,
masculinidad es un concepto relacional porque existe sólo en relación con la feminidad y otras masculinidades, y cada sociedad
construye su concepto con base en la clase de sujeto que supone
masculino. De acuerdo con el autor, en esta construcción ha habido cuatro enfoques diferenciados lógicamente, pero mezclados en la
práctica, que enunciaré brevemente a continuación.
El enfoque esencialista selecciona un rasgo que refiere al núcleo
de lo masculino (a su esencia), a lo cual agrega algunos rasgos de la
vida de los hombres para construir lo masculino. El enfoque positivista enfatiza el comportamiento; es decir, lo que los hombres son en
la práctica. Por su parte, el enfoque normativo reconoce que los términos masculino y femenino refieren al género y no al sexo, lo cual
amplía la definición de masculinidad al deber ser. Ejemplo de esto es
la manera en que los jóvenes introyectan ciertos modelos, a veces
contradictorios, sobre cómo debe ser la masculinidad.
En el caso de la población en conflicto con la ley penal, a la
cual pertenece Tona, la mayoría de los jóvenes, cuando recuperan
su libertad, aspiran a ser custodio, policía o militar porque asumen,
según sus propios testimonios y los del equipo técnico de Reinserta
un Mexicano, A. C., que así tendrán la posibilidad de ejercer la autoridad desde la violencia. Esto resulta peligroso porque podría dar
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lugar a un circuito cerrado de transgresión y violencia y de roles
intercambiables entre víctima y victimario.
La adscripción a los modelos de género heredados por parte
de hombres y mujeres, que suponen un comportamiento esperado por la sociedad, es un aspecto esencial que se busca modificar
durante el proceso de reinserción social. Esto implica un proceso
paulatino de repensar la construcción del género, mostrándoles a
las y los jóvenes otras formas de elaborarla, a partir de un comportamiento fundado en la equidad y el respeto. Por ello, la perspectiva
de género representa un eje transversal en el trabajo de reinserción
social, a través del cual van construyéndose otras formas posibles
de ser hombre y de ser mujer.13
Retomando a Connell (1995), el cuarto enfoque que refiere es
el semiótico, que deja de lado los rasgos de la personalidad y se basa
en diferencias simbólicas que provocan contraste entre lo masculino y lo femenino, construyendo así una definición de masculinidad
por oposición a feminidad. En síntesis y ante todo, la masculinidad
forma parte de las prácticas de género y lo fundamental es el proceso
de formación de dichas prácticas. Más allá de los enfoques e incluso
de los intentos de definir masculinidad, el autor propone:
Centrarnos en los procesos y relaciones por medio de los
cuales hombres y mujeres llevan vidas imbuidas en el género. La masculinidad […] es al mismo tiempo la posición en las
relaciones de género, las prácticas por las cuales los hombres
y mujeres se comprometen con esa posición de género, y los
efectos de estas prácticas en la experiencia corporal, en la personalidad y en la cultura (p. 35).

Es decir, el género debe ser el marco de interpretación para
la posición que ocupa el sujeto, sus prácticas y los efectos de las mismas, junto a otras categorías como clase, raza e incluso edad en este
caso, por tratarse de una población juvenil.
Ahora bien, con la intención de identificar estos elementos en
el caso de Tona y aterrizar estos conceptos en la realidad observada, partiré de un breve relato de su historia de vida para comprender mejor el proceso de formación de su masculinidad.
1314Reinserta un Mexicano, A.C., tiene un equipo de trabajo conformado mayoritariamente
por mujeres y responde a un modelo familiar (casa de medio camino), al interior del cual
buscan crear relaciones fundadas en el afecto y la cercanía. Por ello, el equipo de trabajo es
numeroso, lo cual les permite profundizar en los vínculos.
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Según su testimonio, la posición que él asume (hereda socialmente) en las relaciones de género al interior de su familia es la del
“hombre de la casa”, única figura masculina (no tiene hermanos,
su madre es soltera y su padre biológico es un militar ausente que,
según el análisis de su testimonio, ha confundido autoritarismo
con autoridad en la crianza). En este contexto, Tona interrumpe la
convivencia con su madre y busca su independencia a los 14 años,
por las razones que él refiere de la siguiente manera:
Mi familia siempre me decía: aprende de tu mamá, estudia. No
tengo hermanos, vivía con mi mamá en un cuarto con toda
mi familia en el resto de la casa. Compartíamos un comedor
todos, y el baño; pero cada quien tenía su cuarto. Eran como
ocho los hermanos de mi mamá, más aparte hijos… Pero mi
mamá ahorraba para construir la casa, mientras iba a la universidad, donde estudió Relaciones internacionales.

En la construcción de su propia autonomía, Tona elige un camino diferente al modelo de “vida bien” que su madre procuró inculcarle. Su vía, por el contrario, tiende al ejercicio de la violencia
entre pares, o entre masculinidades, como mostraré más adelante.
Estas prácticas producen efectos transgresores en su conducta que
lo encaminan a la comisión de delitos y a su posterior encierro durante 5 años.14
Por su parte, Kaufman (1987) subraya la asociación generalizada de masculinidad con la dupla poder-control, la cual se complementa con otra: dolor-temor. Esta última se encuentra en la
base de la construcción de la anterior y es la barrera infranqueable
que impide la manifestación de las emociones, como introduje al
inicio del artículo.
Existe una gran complejidad al interior de la estructura de género, en tanto organiza la práctica social e involucra, además, otras
estructuras que trascienden el género (como las categorías de raza
y clase), permitiendo el reconocimiento de variadas masculinidades (Connell, 1995).
La clave del concepto de género está en que no sólo evidencia las
relaciones de poder entre hombres y mujeres, sino también su inte1415Según Connell (1995), el género se configura en varios niveles: lo individual; el discurso,
la ideología o la cultura y por último las instituciones. En el caso de Tona, me refiero a la
familia como propulsora de un modelo de comportamiento que influye directamente en el
primer nivel de configuración de la masculinidad.
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riorización, es decir, la manera en que el sujeto se apropia de lo heredado y lo pone en práctica (Kaufman, 1987). En este sentido, podría
decirse que Tona encarna una masculinidad heterosexual, mestiza y
de clase media-baja debido a que —si bien su madre es profesional
universitaria— él nace y crece en una zona de la ciudad en la que
conviven altos contrastes económicos y donde la violencia en la calle
es un elemento cotidiano. “La masculinidad no es un tipo de carácter
fijo, el mismo siempre y en todas partes. Es, más bien, la masculinidad
que ocupa la posición hegemónica en un modelo dado de relaciones
de género, una posición siempre disputable” (Connell, 1995, p. 39).
Sin embargo, es posible reconocer las prácticas y relaciones al
interior del género, que construyen los patrones más importantes de
masculinidad y prevalecen en la actualidad. El autor menciona cuatro
de ellos que reseñaré brevemente para centrarme en el último, porque
representa el patrón de masculinidad que he detectado en los jóvenes
entrevistados de la Ciudad de México y particularmente en Tona.
El primer patrón es la hegemonía, entendido como la legitimidad
comúnmente aceptada del patriarcado, que implica la subordinación de las mujeres frente a la dominación de los hombres. El segundo
es la subordinación, que refiere a relaciones de dominación dentro de
un mismo género (la subordinación del hombre gay con relación al
hombre heterosexual e incluso entre dos hombres heterosexuales
cuyo poder es desigual, aunque el autor no hace referencia a esto
último). El tercer patrón importante en la construcción de las masculinidades es la complicidad, que se relaciona con la masculinidad
hegemónica (en el sentido de que los hombres que practican todos
los patrones hegemónicos de la masculinidad parecen ser minoría).
Y por último, la marginación, que involucra claramente las estructuras de raza y clase, generando una plataforma en la cual ocurre
una violencia entre masculinidades marginales, donde es posible enmarcar
las peleas barriales en las que Tona refiere haberse involucrado en
su testimonio. En estas situaciones, si bien se dan al interior de un
grupo de pares en igualdad de condiciones —marginales—, siempre hay un sujeto capaz de ejercer mayor poder que el resto. Al
respecto, Tona dice: “Era él o era yo. A que lloraran en su casa o que
lloraran en la mía, preferí mil veces que lloraran en la suya”.
Estas palabras hacen alusión al delito como parte de situaciones límite que resultan habituales en los contextos donde viven los
jóvenes que entran en conflicto con la ley penal, caracterizados por
focos rojos de venta de sustancias psicoactivas, portación ilegal de
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armas, múltiples enfrentamientos con la policía.15 De acuerdo con
esto, Tona representa un claro ejemplo de masculinidad marginal
donde el uso de la violencia, como estrategia de afirmación de dicha masculinidad en enfrentamientos de grupo, no sólo está justificado, sino, incluso, autorizado socialmente (Connell, 1995, p. 44).
Klaudio Duarte (2016) explora la categoría de género en la juventud desde la masculinidad, enfocándose en su creación y práctica
cotidiana.16 El autor plantea que el género se construye en y es producto de la reproducción patriarcal de la socialización; por lo tanto,
es variable según el momento histórico y social. Analiza la construcción de las masculinidades a partir de una propuesta de Kaufman
(1989) que implica tres relaciones: el hombre consigo mismo, el hombre con
las mujeres y el hombre con otros hombres. Resulta interesante que, a esta
triada, Duarte agrega una variable más: la relación de lo masculino con “el
medio social” (Duarte, 2016, p. 108). Desde esta perspectiva de análisis,
observa la calle como escenario de producción, demostración y reproducción de las masculinidades en jóvenes varones de contextos
empobrecidos, lo cual le permite mostrar cómo se crean las masculinidades en un contexto de socialización con estas características.
La calle, como territorio de “expulsión social” (Duarte, 2016,
p. 109), resulta fértil para la transgresión y la competencia. Allí se
construye y reproduce un modelo de masculinidad vinculado con
la autoafirmación y la hombría —asociada a la superación del dolor
y la adversidad—, donde masculinidad es, a la vez, premio y esfuerzo. Este escenario de encuentro entre pares constituye una posibilidad de identificación y vivencias compartidas, un espacio dual
de competencia y afecto donde se aprenden y aprehenden tanto la
masculinidad como la afectividad. De acuerdo con el autor, los varones viven comparativamente la presencia de las mujeres, y de dicha
comparación surgen dos expresiones. Por un lado, se manifiesta
el miedo y el rechazo a lo femenino (ya sea por distanciamiento o
contradicción); y, por otro lado, se abre una vía para la construcción de una masculinidad alternativa (en relación de semejanza). Así, la
tensión masculina frente a lo femenino es producto de la visión
estigmatizada que los varones tienen de las mujeres. Esto genera
15 Éstos son datos que elabora la Subsecretaría del Sistema Penitenciario de la Ciudad de
México con base en la información sobre la procedencia de su población en conflicto con
la ley penal.
16 El autor observa cómo las identidades de género se elaboran en relación con las identidades juveniles y ambas en vínculo con otras variables, como la clase social y la raza.
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una serie de comportamientos complejos y contradictorios para
los hombres, que los coloca en una posición que oscila entre seguir sosteniendo la masculinidad tradicional o posicionarse desde
una masculinidad renovada. Esta última —tendiente a reconocer la
semejanza y la equidad de género— supone perder los privilegios
adquiridos y puede derivar, en ocasiones, en un retroceso hacia la
masculinidad tradicional. El autor evidencia la tensión que supone
la construcción del género entre el ser y el deber ser (las expectativas sociales sobre el comportamiento adjudicado a cada género),
que se cristalizan en cumplir o no con el rol socialmente heredado.
Estas tensiones ubican a las y los jóvenes “a medio camino en sus
procesos de construcción de identidades” (Duarte, 2016, p. 122), y
esto, en cierto sentido, los vulnera.
DE LOS ESTEREOTIPOS A LAS EMOCIONES
Como se ha mostrado a través del caso de Tona, la delincuencia juvenil resulta indisociable de la violencia. Por lo tanto, es ineludible
la relación entre juventud, violencia y masculinidades. Juan Carlos
Ramírez Rodríguez (2010) busca identificar las lógicas a través de
las cuales operan las distintas formas de violencia y algunos de sus
elementos constitutivos en las bandas juveniles. Ya he mencionado
las características que se observan en la masculinidad; ahora me gustaría profundizar en la forma en que los jóvenes asumen ese estereotipo, a partir de la identificación de dos niveles de encarnación del mismo.
El primer nivel implica un enfriamiento-endurecimiento de la
persona hasta llegar al bloqueo de sus emociones. El segundo nivel
conduce al sujeto a la transgresión de la norma a partir del uso de
la violencia, a causa de no poder percibir al otro (víctima) como
sujeto de derechos. En la población investigada, es en este nivel
donde sucede el delito y aparece un punto de quiebre que inaugura
lo que propongo como un tercer momento en la vida de estos jóvenes:
un proceso de sensibilización o espiritualidad a partir del cual pueden
recuperar su propia humanidad, permitirse sentir, e incluso ser compasivos.17
17 En entrevista, Tona me manifestó en reiteradas ocasiones su interés por ayudar a gente
que lo necesite y del placer que eso le provocaría, fenómeno que al parecer es usual y surge
de la vivencia de esta situación en la propia experiencia de vida.
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Este momento de recuperación de lo emocional está íntimamente ligado con el proceso de construcción de la masculinidad,
sólo que a la inversa: “La adquisición de la masculinidad hegemónica (y la mayor parte de las subordinadas) es un proceso a través
del cual los hombres llegan a suprimir toda una gama de emociones, necesidades y posibilidades, tales como el placer de cuidar de
otros, la receptividad, la empatía y la compasión, experimentadas
como inconsistentes con el poder masculino” (Kaufman, 1987).
De acuerdo con el autor, dichos sentimientos son detenidos
para que no limiten la capacidad de autocontrol y porque están
directamente vinculados con la feminidad. En este sentido, las
emociones suponen una amenaza para el dominio de los hombres
sobre sí mismos y, por lo tanto, construyen una barrera como estrategia de protección.
En un intento de localización territorial de estos tres niveles
(bloqueo emocional, transgresión de la norma y resignificación o
desbloqueo), según lo analizado en este artículo se observa que el
primer nivel se desarrolla en el barrio, donde juego y violencia se funden y confunden. El segundo nivel interrumpe la libertad e inaugura
el periodo de encierro por el delito cometido. El tercer momento inicia
cuando los jóvenes comienzan el proceso de reinserción social, es decir, la transición del encierro a la libertad.
Regresando a Kaufman (1987), no sólo es estrecha la relación
entre poder y dolor-temor, sino que el primero es una respuesta
frente al segundo e, incluso, es una relación directamente proporcional (a mayor temor, mayor necesidad de ejercicio del poder).
Éste puede estar dirigido hacia otros sujetos o cobrar modalidades
autodestructivas, como las adicciones.
A partir del tercer momento, el desbloqueo de las emociones sucede
durante el proceso de reinserción social y se hace posible a través
de la revisión de la memoria de los acontecimientos, su relectura,
resignificación y, finalmente, un trabajo de cara a las emociones
que les permite sensibilizarse.

REFLEXIONES CONCLUSIVAS
El eje de sentido de este artículo se centró en observar a través de
un estudio de caso, el de Tona, cómo la construcción de un estereoTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

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tipo de hombre va creando escenarios de violencia donde poder y
control son la contracara del miedo, que ha sido bloqueado junto
al resto de las emociones. Este bloqueo habilita al joven masculinizado a victimizar a otros sin la posibilidad de dimensionar el daño
perpetrado desde lo emocional. En estos escenarios de violencia
habitual, se abre para los jóvenes el espacio de juego —“las canchas
del vicio”—, donde crecen y se desarrollan. Este espacio se va tornando, poco a poco, en un territorio minado de factores considerados de riesgo, donde el consumo de sustancias psicoactivas puede
devenir en adicciones y el tiempo de ocio en la transgresión a las
normas establecidas.
Sin embargo, he querido señalar un aspecto que identifico
como parte del proceso de reinserción social cuando éste es “exitoso”; es decir, el reconocimiento de las emociones desde la recuperación y resignificación de la memoria a través del testimonio.
Cuando esto sucede, se puede hablar de experiencias positivas, en
tanto los jóvenes comienzan a ser capaces de percibir al otro como
sujeto de derechos y repensar las identidades de género para construir masculinidades no violentas, como efectivamente ha ocurrido en el caso analizado. Asimismo, resulta importante la última
fase de la reinserción social, cuando se desarrolla paralelamente un
proceso de espiritualidad o afectividad que conduce a los jóvenes
hacia la reflexión y, por lo tanto, hacia un autoconocimiento en un
nivel más consciente. Aquí podríamos esperar un tránsito ya no
del juego a la transgresión, sino de la masculinidad tradicional a
masculinidades no hegemónicas. O, al menos, a una conciencia de
otras masculinidades posibles.
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�El Desarrollo Histórico de la Democracia
Electrónica y sus Implicaciones Políticas
The Historical Development of Electronic Democracy
and its Poliࢼcal Implicaࢼons
JORGE AGUIRRE SALA*

► RESUMEN
Indagar el desarrollo histórico de la democracia electrónica
implica un escrutinio que deriva en las contemporáneas implicaciones de la tecnopolítica. La tecnopolítica se explica al
margen de los debates acerca del modelo democrático específico para anidar la versión electrónica, de su capacidad democratizadora ante la real politik, y la viabilidad de transferencia a
diversas escalas políticas. Sin embargo, las reflexiones conclusivas arriban a las pretensiones de la democracia electrónica
y la tecnopolítica de cara a nuevas resistencias generadas por
la tecnología: la cooptación de los usuarios, la fragmentación
social y la vigilancia.
Palabras clave: Democracia digital | Teledemocracia | Ciberdemocracia |
Tecnopolítica.

► ABSTRACT
The question what is electronic democracy? The scrutiny of
electronic democracy in political and technological aspects
is approached with a historical perspective and opts for techno-politics. Techno-politics does not explains the debates
about the specific democratic model for nesting the electronic
version, of his democratizing capacity before real politik, and the
viability of transfer at various political scales. The conclusions
arrive at the pretensions of electronic democracy and techno-politics in the face of new resistance generated by technology: user co-optation, social fragmentation and surveillance.
Keywords: Digital democracy | Teledemocracy | Cyberdemocracy |
Technopolitics.
* Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Instituto de Investigaciones Sociales. Correo electrónico: jorgeaguirresala@hotmail.com
Recibido: 17 de diciembre de 2019 | Aceptado: 29 de enero de 2020
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ISSN 2007-1205 | pp. 55-79

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INTRODUCCIÓN
La búsqueda de la organización política más democrática se intensifica con cada aporte de las tecnologías de información y comunicación (TIC), pues la democracia electrónica (e-Dem) pretende aportar soluciones a las crisis políticas. Vedel (2003) lo anotó
maravillosamente: “¿Cómo no dejarse seducir por un discurso que
pretende compensar la impotencia de los humanos por el poder
de las máquinas?” (p. 259). Al enfrentar las dificultades políticas
de la democracia con los aportes de las TIC, emergen interrogantes
específicas; quienes conciben la democracia principalmente como
un procedimiento electoral cuestionarán sobre los riesgos y ventajas del voto electrónico. Quienes ven en la democracia un sistema
de representación del poder ciudadano en los agentes políticos,
preguntarán hasta qué punto y de qué manera las TIC logran acercamientos entre los electores y sus gobernantes. Los interesados
en una democracia de índole directa y participativa atenderán las
maneras en que las TIC podrían introducir y favorecer nuevas modalidades de participación y deliberación. En paralelo a estas preguntas específicas, existen otras inquietudes generales: ¿internet es
capaz de aumentar la calidad de la democracia?, ¿pueden las TIC
transformar organizaciones políticas (parlamentos, instancias del
poder ejecutivo, partidos políticos, plataformas de representantes,
organismos autónomos) en instituciones más democráticas?, ¿las
nuevas TIC son capaces de generar modalidades democráticas con
capacidad autogestora —como la atribuida a la inteligencia colectiva o artificial—, para superar sus propios déficits?
Para la extensión de este texto, tomando en cuenta el dato proporcionado por Ricci (2013) —para el año 2013 el término democracia electrónica (sin considerar sus variados sinónimos) se ha utilizado
en casi 1,600 artículos académicos y en 2’330,000 páginas web (p.
36)—, resulta imposible abordar la amplitud de las interrogantes
anteriores. Por ende, con menores aspiraciones, se pretenden sólo
dos objetivos: 1) describir el desarrollo histórico de la democracia
electrónica (e-Dem); y 2) aludir sólo a algunas de las implicaciones
políticas de la “tecnopolítica”. No puede ignorarse que una pregunta aparentemente tan sencilla como ¿qué es la e-Dem? advierte
aspectos que quedarán pendientes: los debates acerca de un modelo específico de democracia para anidar la versión electrónica, la
concomitante evolución de la democracia con los avances tecnoTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

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lógicos y las exigencias de la nueva cultura digital; la evaluación de
la capacidad democratizadora de la e-Dem ante las objeciones de
la real politik; el balance de los usos políticos de la tecnología (para
democratizar o controlar); la viabilidad de transferir las mejores
prácticas electrónicas a diversas escalas políticas. Sin embargo, en
las reflexiones conclusivas, al menos se advierten las pretensiones
de la e-Dem y la tecnopolítica de cara a las resistencias y los nuevos
problemas generados por la tecnología: la cooptación de los usuarios, la fragmentación social y la vigilancia.
1. DESARROLLO HISTÓRICO DE LA DEMOCRACIA ELECTRÓNICA
Aunque en las décadas de 1930 y 1940 los artefactos o aparatos con
que se ejerció la comunicación masiva no eran electrónicos, en su
uso puede hallarse el nacimiento de la hoy denominada e-Dem. En
los Estados Unidos de América, los aparatos de radio aportaron una
innovación en la participación política. El presidente Roosevelt hizo
uso frecuente de la radio, convirtiéndola en un medio de comunicación que vinculó a los ciudadanos con su representante político más
allá de las campañas electorales. No es fortuito que Roosevelt haya
obtenido con facilidad tres reelecciones presidenciales.
La televisión tardó más en popularizarse. Sin embargo, la influencia que ejerce junto con la radio en la esfera política es más rápida y quizá menos analítico-reflexiva que la ejercida por la prensa.
Entre los hechos destacados está el primer debate presidencial televisado en los Estados Unidos el 26 de septiembre de 1960. Mucho
se ha escrito sobre la victoria de Kennedy sobre Nixon a efecto de
ese debate, probablemente el único que haya logrado cambiar las
tendencias previas de las audiencias. Diecinueve años después del
debate entre Kennedy y Nixon, Anne Saldich (1979) describe los
impactos de la radio y la televisión en los procesos electorales de
Estados Unidos, al restar poder e influencia a la prensa que hasta entonces había filtrado la comunicación entre los representantes políticos y los ciudadanos. Saldich instauró el primer registro del que
hay noticia sobre el vocablo democracia electrónica, aunque no utilizó el
acrónimo e-Dem y no pudo hacer referencia a internet.
La influencia de la televisión dio origen al término teledemocracia. El primer registro de este término (teledemocracy) lo utilizó Becker en 1981 para explicar cómo el poder político regresa al pueblo
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a través de la participación realizada en televisión. Becker (1981)
definió la teledemocracia como:
el término acuñado por la ayuda electrónica, la comunicación
política rápida y bidireccional: que podrían ofrecer los medios
para ayudar a educar a los votantes en varios temas, para facilitar discusión de decisiones importantes, para registrarse en
encuestas instantáneas, e incluso para permitir que la gente
vote directamente en política pública (p. 6).

Las referencias hacen alusión a proyectos piloto; por ejemplo,
el proyecto de Hawaii Televote, soportado por la Universidad de
Hawaii, que buscaba generar los espacios deliberativos para orientar la opinión pública en temas de alta complejidad política.
Seis años después, Christopher Arterton (1987) evaluó la efectividad de 13 proyectos piloto de teledemocracia. La participación
ciudadana, a través del efecto de transparencia y posesión de los
medios de comunicación, sintió que la teledemocracia promovía la
democracia directa, pues la televisión permitió acceder a grandes
volúmenes de información relevante para tomar decisiones y luego maximizar la participación a través del televote. Lo fundamental
para los teledemócratas fue el desplazamiento de la clase política
predominante, es decir, de los representantes que llegarían a ser
sustituidos por la participación ciudadana deliberativa.
Ahora bien, el voto a distancia para ejercer una democracia
directa había sido concebido en los Estados Unidos por Richard
Buckminster Fuller desde 1962. Theodore Lewis Becker, Ted
Daryl Becker y Christa Daryl Slaton denominan en su texto The
future of teledemocracy a Buckminster el “Julio Verne de la Democracia
electrónica” (2000, p. 11), por su capacidad inventiva e imaginativa
de aplicar el teléfono, el radar, el telégrafo, la radio y sobre todo la
televisión a los procesos democratizadores. Buckminster describió
la democracia directa por medio de las expresiones “sí” o “no”, en
señal de aprobación o desaprobación a los proyectos de política
pública. Lo importante de su visión consistió en desplazar a los representantes políticos de las decisiones sobre los proyectos públicos. Aunque con un simple “no” o “sí”, la democracia sólo avanzaba
hacia una versión plebiscitaria y no cabalmente deliberativa.
Entre los años 1984 y 1987 se hace usual la expresión “democracia electrónica” debido a las prácticas propagandísticas de
las campañas presidenciales en los Estados Unidos. De ahí que el
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uso de la televisión se volcara para facilitar proyectos de participación política. Ante las propuestas de Arterton (1987), David Broder
(1987) escribió un editorial en el Washington Post en el que cuestionaba: ¿Puede la tecnología proteger a la democracia? Treinta años después,
Peters (2017) sigue con la misma inquietud: ¿Puede la tecnología salvar
la democracia? Y Coleman (2017) extiende la duda hacia la pregunta:
¿Puede internet fortalecer la democracia? El texto de Peters no sólo hace
referencia a los aportes tecnológicos y electrónicos con que pueden y deben contar los principales actores políticos (electores y
representantes parlamentarios), sino que también hace alusión al
modelo democrático conocido como “democracia líquida”,1 cuya
misión es saldar el déficit de los modelos representativos a través
de diversas modalidades donde la representación y la participación
directa pueden mezclarse.
El desarrollo de la electrónica no es ajeno a la demanda democratizadora; ello explica por qué las denominaciones democracia
electrónica y teledemocracia se usaban indistintamente para promover la
participación ciudadana. Por ejemplo, el vocablo teledemocracia describió proyectos de la Red Electrónica Pública en Santa Mónica,
California, y en el Whole Earth Electronic Link soportado por la
Electronic Frontier Foundation, activa todavía hasta el día de hoy.
La e-Dem se concibió como teledemocracia (Dutton, 1992) por
su condición telemática. En los Estados Unidos, durante los años
noventa, fue bien conocido el proyecto de la e-Dem de Ross Perot,
candidato independiente en las elecciones presidenciales de 1992.
Perot promovió el desarrollo de Electronic Town Meetings y Dave
Hughes colaboró creando un portal de enlace con Perot durante
su candidatura. Era la segunda ocasión que Hughes intentaba un
proyecto político en línea, pues ya lo había experimentado en las
elecciones presidenciales primarias de 1984 para promover la candidatura de Gary Hart entre los demócratas.
A principios de los años noventa del siglo XX, también emergió
el uso lingüístico de la expresión ciberdemocracia, vocablo ligado a la
expresión del ciberespacio (Rheingold, 1993). La ciberdemocracia
abogó por la democracia directa y la idea de un espacio sin espacio,
es decir, un lugar virtual. Con ello se iniciaría la pauta para una
1 Puede consultarse literatura en español al respecto: Aguirre, J. (2017). Introducción a la democracia líquida. México: Cámara de Diputados, LXIII Legislatura. Recuperado de: http://bibliote
ca.diputados.gob.mx/janium/bv/lxiii/intr_demo_liq.pdf
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teoría política que no sólo cuestionaría la territorialidad, sino la
limitación de los ciudadanos a una representatividad limitada por
su territorialidad.
En 1994 Steven Clift, según su propio proyecto E-Democracy.
org, se otorga el crédito de haber acuñado el término democracia electrónica. Aunque, como se ha dicho, en 1979 Saldich había utilizado
el término en referencia a la radio y la televisión y no por la vía
de internet. Una variedad de referencias (Gastil, 2000; Brundidge y Rice, 2008, entre los más divulgados) indican que Scott London preparó un texto intitulado “Democracia electrónica” en 1993
para la Kettering Foundation en Ohio, pero las únicas evidencias
de dicho texto son las referencias bibliográficas que no desarrollan
el concepto. En 1995, Mark Bonchek promovió la interactividad
entre ciudadanos, al margen de los representantes políticos, para
propagar mecanismos de mediación, la reducción de costos y cuotas en las transmisiones informativas de gran volumen. Bonchek
incrementó la complejidad de la interacción ciudadana en línea e
inició la consolidación de los “ciberdemócratas”. Aunque el modelo
de Bonchek se había basado en otras propuestas (Snider, Deutsch
e Easton, 1994), dio auge a internet para convertir audiencias pasivas en agentes activos dentro de los partidos políticos.
No obstante, la democracia electrónica se desarrollaba solamente como la participación ciudadana desarticulada y no alcanzaba a consolidarse en un concepto robusto por carecer de un
sistema o diseño sólido. Fue hasta 1997 cuando Martin Hagen propuso una definición útil de la e-Dem:
Los conceptos de democracia electrónica, como los defino, se
refieren a teorías que tienen que ver con computadoras y/o
redes informáticas como herramientas centrales en el funcionamiento de un sistema político democrático. Una “democracia electrónica” es cualquier sistema político democrático en el
que las computadoras y las redes de computadoras se utilizan
para llevar a cabo funciones cruciales del proceso democrático, tales como información y comunicación, articulación y
agregación de intereses y toma de decisiones (tanto la deliberación como la votación) (s.p.).

Como lo sugiere Hagen, la e-Dem tendría que extenderse a las
dinámicas centrales de un sistema concebido en su totalidad: desde
los aspectos más básicos de la información hasta los más importanTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

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tes en la toma de decisiones, pasando por los complejos derroteros
de la deliberación y la votación.
Bonchek (1997), junto con Hacker y Todino (1996), asume que
los aportes de la e-Dem resultarán benéficos para la democracia en
los Estados Unidos, simplemente porque llevaría al poder a más
personas que el modelo de teledemocracia, pues la e-Dem incrementa el potencial representativo gracias al uso de la web.
Mientras tanto, en Francia, entre 1999 y 2011, el emprendedor André Santini, miembro del Parlamento y alcalde de la Ciudad
de Issy les Moulineaux, organizó 12 foros y varios certámenes de
e-Dem. La idea tuvo cierto eco porque el presidente Sarkozy promovía el voto electrónico como una solución al abstencionismo.
Por lo anterior puede conjeturarse que la e-Dem nació con la
paulatina incorporación de las incipientes tecnologías electrónicas
a los procesos democráticos que existían previamente. Dichos procesos se ubicaron en el modelo de la democracia representativa a
través de las actividades necesarias para las elecciones. Pero como
es bien sabido, la democracia representativa y los procesos electorales poseen déficits, entre ellos, la limitación de la participación
directa y deliberativa de los ciudadanos en la definición de las políticas públicas. De ahí que la e-Dem constantemente apunte a la
añoranza de una mayor participación en el modelo de democracia
directa con fuertes elementos deliberativos.
La literatura sobre e-Dem, una y otra vez, apunta a empoderar
a alguno de los polos del péndulo político: los medios electrónicos
auxilian a los políticos en sus tareas de campaña, procesos de elección, cercanía con el electorado. En el otro extremo, auxilian a los
ciudadanos a acercarse a sus representantes y, en el mejor de los
casos, a intentar constituirse en agentes participativos en las decisiones legislativas y ejecutivas.
El mundo político institucionalizado latinoamericano también utilizó los aportes de las TIC desde la década de los noventa.
El voto electrónico se utilizó por primera vez en Brasil en 1996,
en Venezuela en 1998 y en muchos otros países durante la primera
década del siglo XX. Pero la democracia electrónica emerge como
algo más amplio que el voto electrónico. Un grupo de connotados
expertos definió la democracia electrónica:
La e-democracia consiste en todos los medios electrónicos de
comunicación que habiliten/ayuden a los ciudadanos en sus
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esfuerzos por supervisar y controlar gobernantes/políticos
sobre sus acciones en el poder público. Dependiendo de qué
aspecto democrático se esté promoviendo, la e-democracia
puede emplear diferentes técnicas: 1) mejorar la transparencia del proceso político; 2) facilitar la participación directa y la
participación de los ciudadanos; y 3) mejorar la calidad de la
formación de opinión mediante la apertura de nuevos espacios
de trabajo (Trechsel, Kies, Mendez et al., 2004, p. 3).

En efecto, la e-Dem no se limita al proceso de la votación durante las elecciones. Desea abarcar todas las actividades políticas:
la expansión de la participación ciudadana y el derecho de soberanía en procesos de participación por consultas en línea, voto electrónico, involucramiento en el diseño de políticas públicas, entre
otras cosas.
La e-Dem, en la actitud más optimista, enfatiza la participación política como un valor central en el proceso de toma de
decisiones. La e-Dem procede con tres estrategias: la concepción
prescriptiva de la democracia, el diseño democrático y el comportamiento participativo. La primera estrategia enfatiza la participación política como un valor central en la toma de decisiones. El
diseño democrático busca que la participación se dé a través de los
nuevos medios digitales. El comportamiento alude a todos los tipos de participación. No obstante, durante la expansión de las versiones web 1.0 a 2.0 y su incorporación a los ámbitos del gobierno,
se dio pauta para confundir la e-Dem con servicios del gobierno
electrónico (e-gov) y concepciones del gobierno abierto (o-gov)
(West, 2005).
Lusoli (2005) advirtió que la e-Dem ha sido utilizada como
un dispositivo retórico por una generación de políticos que recurrieron al mito del cambio y la gobernanza innovadora, para
maximizar su identidad y oferta. Es decir, como si las tradicionales vías informativas de los representantes políticos, por el mero
hecho de ampliarlas con actividades electrónicas u online, trajeran
una versión de la política que aportara mayor calidad a las prácticas democráticas. Con esa confusión ha sido fácil esperar que la
e-Dem constituyera la nueva versión de la democracia que resolverá los problemas y limitaciones de la propia naturaleza política
del modelo democrático. Por esta misma razón también hay una
confusión entre la e-Dem (en tanto medio instrumental informativo-comunicativo) y la democracia líquida (en tanto modalidad
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democrática que otorga mayor alcance a la participación soberana
del ciudadano común).
Renault (2013) ha visualizado con precisión el origen de la
confusión entre democracia electrónica y democracia líquida.
Apunta que:
La noción y el dispositivo técnico de la “democracia líquida” provienen de un doble proceso iniciado en la década de
los noventa: el desarrollo del hacktivismo caracterizado por
una nueva forma de cultura política que considera al individuo como el único actor legítimo y tiene como marco ideal la
transparencia, el intercambio de conocimientos y la participación ciudadana (Samuel, 2004); y la apropiación por parte de
actores públicos y políticos de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) mediante la experimentación de
dispositivos técnicos realizados a escala europea (s.p.).

Es decir, la incorporación de la electrónica a la democracia,
por parte de las actitudes más democratizadoras, no ha buscado
facilitar la tarea democrática con las tecnologías sólo para obtener calidad representativa, sino para implementar nuevos procesos
políticos en modelos menos verticales. No en vano la revista Time
eligió en su portada, para el personaje del año 2006, a los internautas, “por fundar y estructurar la nueva democracia digital” (Grossman, 2006), dando auge a ese apelativo.
Por su parte, la Unión Europea considera que la e-Dem es:
El apoyo y fortalecimiento de la democracia, las instituciones
democráticas y los procesos democráticos por medio de las TIC
[…] una oportunidad para permitir y facilitar el suministro de
información y deliberación, fomentar la participación ciudadana con el fin de ampliar el debate político, y favorecer una
mejor y más legítima adopción de decisiones políticas (Comité
de Ministros del Consejo de Ministros, U. E., 2008, pp. 4-5).

En términos prácticos, la Unión Europea aporta una noción
de la e-Dem donde las TIC se aplican a cualquier ámbito de la democracia, pero se enfatiza la deliberación, el debate y la legitimidad de
las decisiones políticas o las políticas públicas. La definición de la
e-Dem del Consejo de Ministros del Consejo de Europa (2008) y la
de Trechsel et al. (2004) se decantan por fortalecer más la soberanía
de cada ciudadano que por robustecer o democratizar un sistema
político estatal, aunque sin éste no se podrá fortalecer aquélla. LueTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

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go entonces, no se trata de adoptar una posición entre el “ciberoptimismo” o el “ciberpesimismo-realista”, o entre la e-Dem “desde
arriba” o “desde abajo”, sino tomar partido entre una democracia
más centrada en los ciudadanos a título individual o en las instituciones.
Las aspiraciones optimistamente más extremas presentan la
incursión tecnológica en política como una vía que llega a cambiar
regímenes en las naciones. No obstante el desarrollo de la web a
partir de 1990 y el fenómeno de los inmigrantes y nativos digitales
(Prensky, 2001) entre 1990 y 1995, con la expansión del uso de las
computadoras personales compatibles, cabe preguntar: ¿a partir de
qué año surge la incursión tecnológica en la política con cabalidad
“democrática”? Es decir, en qué momento la electrónica aportó la
primera práctica ciudadana para definir una política pública realizada por la ciudadanía de manera directa o con intervención meramente metodológica o instrumental de las instancias gubernamentales. La respuesta debe buscarse en las escalas locales. Parece
que la primera experiencia con efectos vinculantes fue en el presupuesto participativo de Esslingen, Alemania, en 2003 (Allegretti y
Herzberg, 2004).
Queda evidenciado que la e-Dem es instrumentalizada por los
actores políticos de acuerdo con sus diversos intereses y se revelan las tensiones entre las tendencias oligárquicas y la recuperación
del espacio político por parte de los usuarios. La incursión de las
tecnologías y medios electrónicos en el campo de la esfera pública
y política fue registrada por Van Dijk y Hacker (2000). En ese entonces los autores holandeses pensaban que la democracia digital
era: “una colección de intentos por practicar la democracia sin los
límites de tiempo, espacio y otras condiciones físicas, utilizando las
TIC o la CMC (comunicación mediada por computadora) en su lugar,
como una adición, no como un reemplazo para la práctica ‘análoga’
de la política tradicional” (p. 1).
Todos esos intentos conceptuales —virtual democracy, teledemocracy, electronic democracy, ciberdemocracy (Ogden, 1994), “democracia digital” (Fineman, 1995; Poster, 1995), “democracia virtual” o “democracia de la era de la información” (Snider et al., 1994)— apuntaban
hacia el empoderamiento del ciudadano. Por ello, muchos autores
especularon sobre los diversos modelos de democracia en que anidaría la e-Dem. Las propuestas más antiguas fueron las de Hagen
(1997): teledemocracia, ciberdemocracia, democratización elecTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

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trónica; Van Dijk (2000): legalista, competitiva, pluralista, plebiscitaria, participativa y liberal; Bellamy (2000): democracia de consumidores, demo-elitista o neo-corporativista, neo-republicana,
ciberdemocracia. Después, autores como Päivärinta y Saebo (2006)
quisieron liberar de la “jungla” (p. 818) de modelos a la e-Dem y
reducir la cuestión al mínimo: el liberal, el deliberativo, el partidista y el directo. Ellos se inclinaron por el modelo “partidista” y una
mezcla de todas las modalidades. Van Dijk y Hacker (tanto en 2000
como en 2018, con casi dos décadas de desarrollo y vigilancia del
tema) insisten en seis modelos. Dahlberg (2011), desde la retórica discursiva y las posibilidades de ponerla en práctica, consideró
cuatro modelos: democracia liberal-individualista; deliberativa; de
contra-públicos (basada en Fraser, 1990), y el marxismo autónomo. En términos generales, el desenlace histórico de estos debates
concluye en la disminución del optimismo democratizador inicial.
En la literatura más reciente disponible, autores que contrastan las
propuestas teóricas y las realidades empíricas por encomienda del
Parlamento Europeo, exponen de manera somera las modalidades
de la wikidemocracy y la democracia líquida (Lindner y Aichholzer,
2020, p. 21), sin aportar un análisis argumentativo para desecharlas. Llama la atención que en pocos casos se considera el modelo
líquido como un modelo apropiado para anidar la e-Dem (Aguirre,
2019).
No obstante, la tecnología electrónica ha incursionado en política hasta cierta normalización con la democracia. Deligiaouri
(2015) muestra que los términos como el voto electrónico, e-deliberación, e-reglamentación, consulta y gobierno electrónicos y
muchos otros se han incorporado como componentes comunes de
una nueva era digital.
Sin duda, la e-Dem ha tenido un derrotero cuyos principales
alcances han sido los apoyos a la opinión pública; a la expresión
y manifestación de oposiciones a ciertas políticas públicas; a las
reacciones emprendidas con el fin de tener un impacto en el proceso de toma de decisión y, en términos generales, la capacidad
de ejercer influencia sobre la existente distribución del poder. La
e-Dem va abriendo paso a una nueva era democrática donde las
prácticas políticas se centran menos en las instituciones y giran hacia la participación en las estructuras de red (Monterde, 2015). En
esta circunstancia, merece hacerse hincapié en las implicaciones de
una noción que actualmente posee relevancia por la incorporación
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de las variedades tecnológicas y sus alcances políticos: la tecnopolítica.
2. ALCANCES DEMOCRÁTICOS
DE LA TECNOLOGÍA ELECTRÓNICA
Ismael Peña-López señalaba en 2011 que la tecnopolítica nace
como la interacción de datos abiertos y redes sociales, con varios
intereses: influir en las decisiones del gobierno por parte de los
activistas o, en el otro extremo, construir la resistencia del gobierno ante sus opositores; generar gobiernos electrónicos con ciertas similitudes al gobierno abierto o la gobernanza; y, en el mejor
de los casos, utilizar las incursiones electrónicas con propósitos
democratizadores (Peña-López, 2011). La incursión electrónica
en política es lenta, no está exenta de intereses variados de índole
contradictoria y, sobre todo, es tortuosa porque la mejor y mayor
extensión de la democracia de por sí es difícil; y se enfrenta a resistencias de la tradición, a la incertidumbre del futuro y a la competencia de otras actividades que también se realizan con tecnología
electrónica.
La tecnopolítica no sólo da cuenta de la incursión tecnológica en la política, sino que aspira a realidades normativas, no sólo
descriptivas; posee anhelos prescriptivos: “inventar nuevas formas
institucionales y constitucionales que tengan su fundamento en
la misma potencia distribuida de la sociedad en red, en un poder
constituyente capaz de producir normas, pero de no ser normativizado” (Monterde, Rodríguez y Peña-López, 2013, p. 27). En términos técnicos, lo anterior implica que la tecnopolítica procura la
emergencia de un modelo democrático distinto al representativo,
diferente del directo y, al mismo tiempo, capaz de recoger las virtudes de ambos, pero exentando sus déficits. Ese modelo apuntalaría a la democracia, al soportarla con una base electrónica. Un
ejercicio del poder político a través de una democracia en red posibilitada por las redes electrónicas.
Javier Toret (2013) hace una descripción con ánimo prescriptivo del propósito democrático en red, apuntando al comportamiento colectivo como “comportamientos inteligentes de redes de
personas que mayoritariamente no se conocen, que no están planificadas por una autoridad central, ni ningún mando en la sombra,
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por lo que creemos pertinente situarnos en concepto de enjambre”
(p. 105). La metáfora del enjambre es significativa, si se compara
con la imagen piramidal de la democracia representativa en parvadas o manadas. Con la tecnopolítica, el poder político en la sociedad no se organizará más como una parvada con dinámicas de
jerarquización, sino en torno a lo que acontece y bajo la corporeidad donde cada uno tiene en cuenta a los demás. Sabiendo que no
existe el agravio a la libertad impuesto por la disciplina de partido,
donde todos giran, se elevan o descienden, al unísono. Enjambre
cuyo destino no mira hacia lo homogeneización, sino a que todos
sean uno junto a los otros y re-signifiquen a los otros junto a uno.
En una palabra: auténtica democracia para el bien general y los
casos que ameritan los derechos diferenciados y categoriales.
En la dinámica del enjambre, los colectivos no están coordinados explícitamente entre sí, pero pueden interactuar y hacer una
acción común. Parecería que es más adecuado decir que las organizaciones en “e-sincronización” sí pueden ser fuertes, aunque no
sean rígidas.
Puede considerarse que para 2014 el término tecnopolítica ya había ganado el estatus de “referente” en los discursos sobre la e-Dem
y sus sucedáneos. Gagliardone (2014) explica que la tecnopolítica
“surgió en la historia de la tradición tecnológica para dar cuenta
de la capacidad de competir para visualizar y promulgar objetivos
políticos a través del apoyo técnico de artefactos” (p. 3).
La denominación tecnopolítica en castellano tiene sus principales
referencias en relación a la utilización de diversos softwares. Destaca
AgoraVoting como plataforma del voto líquido (delegativo, revocable y transferible), secreto o no, según el deseo de hacerlo público
para que otros ciudadanos también lo otorguen al proyecto o ciudadano que más les persuada. Este instrumento fue utilizado por el
partido español Equo en 2013, en los debates internos sobre la ley
de participación ciudadana y transparencia. También fue utilizado,
junto con Democracy Os, por el partido Barcelona en Comú (BComú), que ganó las elecciones municipales de 2015.
En el caso de Alemania, es bien conocido por el Partido Pirata el software Liquidfeedback, aunque muchos de sus miembros
no consideran la plataforma electrónica muy amable o motivante.
Ha sido perfeccionado para incorporar el voto preferencial, presumiendo que puede incorporar un infinito número de participantes
en un espacio de discurso finito y concluyente (Behrens, Nitsche y
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Swierczek, 2015). Liquidfeedback también es utilizado por grandes corporativos para llegar a consensos democráticos, como en
2016 lo hizo Google (Hardt y Lopes, 2015), con alta participación
de sus colaboradores.
Appgree es una aplicación gratuita para alcanzar consensos
por grupos multitudinarios y permite la participación de individuos o grupos de cualquier tamaño, dando espacio para conocer
propuestas y someterlas a evaluación. La evaluación se realiza a
través del algoritmo Demo Rank, que funciona por muestreo estadístico de los participantes y que, por medio de rondas de valoración, descarta las propuestas menos apoyadas hasta decantar la
más aceptada.
Adhocracy es otro software que ha destacado por sus capacidades deliberativas y de consenso, tal y como lo utiliza la Comisión Federal Parlamentaria sobre Internet y Sociedad Digital en
Alemania. Las plataformas Reddit y Titanpad también son usadas
para difundir información con el objeto de entablar debates y valoraciones, con un software de escritura colaborativa descentralizada en tiempo real, es decir, nadie la coordina o edita, de manera
que la elaboración de las propuestas es completamente democrática. Loomio es otra plataforma también utilizada para establecer
procesos deliberativos, procedimientos colectivos de toma de decisiones desde la argumentación y discusión pública de diversas
propuestas.
Ahora bien, si las inclusiones de las nuevas TIC en los sistemas
políticos ya han tenido variadas modalidades, el estado de la cuestión actual apunta hacia cambiar las estructuras políticas democráticas o, en casos extremos, los regímenes de gobierno. La democracia, de orden electrónico, es la finalidad de la tecnopolítica. Las
tres cosas (cambios de la política tradicional, transformaciones en
las estructuras democráticas y sucesiones de regímenes gubernamentales) pueden derivar hacia efectos democratizadores o, paradójicamente, hacia el empeoramiento de la política (Sartori, 1993;
Cotarelo, 2002; Castells, 2001; Barber, 2006; Morozov, 2011; Innerarity, 2015; Lessig, 2008; Schudson, 2006; Subirats, 2002).
En pocas palabras, se trata de la aplicación “desde abajo” o
“desde arriba” (Corval, 2010). Cuando las prácticas tecnopolíticas
se aplican de arriba hacia abajo, la información relevante es exclusiva para los tomadores de decisiones, y el gobierno aumenta
su poder haciendo uso de las nuevas tecnologías con la dinámica
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con la que hace uso de los tradicionales medios de comunicación
(Mitchell, 2002; Rodotà, 1997). Se trata sólo de gobernabilidad
electrónica, mal llamada e-política (Dunleavy y Margetts, 2006; Livermore, 2011). Este enfoque utiliza las tecnologías para aumentar
la eficiencia y la eficacia del gobierno dentro del paradigma representativo de la democracia y abarca prácticas de campaña, voto y
peticiones electrónicas.
Cuando el enfoque enfatiza la información distribuida, usualmente de abajo hacia arriba, la información es coproducida y
compartida por los ciudadanos individuales a través de redes superpuestas. Es decir, el enfoque descendente, en efecto, supone
que existe la democracia y los ciudadanos necesitan información,
mientras que en el ascendente se posee y comparte la información
y se busca la democracia.
Un enfoque distinto a los anteriores lo propone Rasmussen
(2007, p. 2), quien destaca cómo se cuestionan y negocian los temas
de regulación entre los procesos descendentes y los ascendentes,
para dar pauta a la cuestión de la viabilidad de la tecnología en
política. Rasmussen entiende la tecnopolítica como un movimiento donde las innovaciones tecnológicas provocan intervenciones
políticas, gracias a lo cual la tecnopolítica busca asumir la primacía
del cambio tecnológico y las contingencias que crea en términos
de poder político. En ese sentido, Leetoy, Zavala-Scherer y Sierra
(2019) también consideran a la tecnopolítica como el instrumento
de conformación de la ciudadanía digital que:
va desde la conexión de acciones colectivas donde convergen
identidades transgresivas de vanguardia, el desarrollo de formas de innovación en el diseño de la política pública surgida de
públicos participativos en ambientes digitales, hasta la coordinación glocal para la preservación y defensa de procomunes y
espacios públicos, exigencias de transparencia y rendición de
cuentas, organización de manifestaciones y foros alternos, entre muchas otras posibilidades (p. 4).

Así, la tecnopolítica es cercana a la gobernanza, entendida
como el sistema político donde el poder se ejerce de acuerdo con
las necesidades de cada uno o al menos para diseñar apropiadamente las instituciones que abordarán esas necesidades (Font, Navarro, Wojcieszak et al., 2012), es decir, la figura de enjambre que se
ha descrito.
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Por ende, cabe la definición de Edwards y Hecht (2010) sobre
la tecnopolítica como “híbridos de sistemas técnicos y las prácticas políticas que producen nuevas formas de poder y de agencia”
(p. 619). Aunque Hecht no discute la incursión de la tecnología en
política, a diferencia de Rasmussen, reconoce el papel constitutivo
que desempeña la tecnología en términos de poder político. Con
la tecnopolítica, la tecnología puede empoderar a sus actores. El
paradigma tecnopolítico, desde esta perspectiva, tiene tensiones
internas: en una mano fortalece el papel del individuo (incluso en
forma de hacker) (Himanen, 2003), y en la otra genera poder en red
que conduce a la acción conjuntiva (Bennett y Segerberg, 2012). De
ahí que operacionalmente requiera de diversos métodos de organización para la deliberación y la codecisión, aplicados a través de
los distintos softwares.
Por el lado jurídico, más allá de los derechos digitales, requerirá la adopción de derechos categoriales y diferenciados, puesto
que, ante las instituciones ya establecidas, el individuo y los colectivos no siempre presentan circunstancias en común. En consecuencia, cabe visualizar la tecnopolítica desde la mirada jurídica,
por una parte, y la comunicativa, por la otra. Jurado (2014), por el
lado jurídico, considera que las TIC promueven autocomunicación
por su horizontalidad, y con ello se tiene el suficiente potencial
para alcanzar la legitimación jurídica institucional, pues la colaboración de los ciudadanos entre sí, y de ellos con los representantes
políticos para elaborar y proponer leyes, legitima las codecisiones. Por la perspectiva comunicativa, Queraltó (2000) ve el caballo
de Troya al revés. Es decir, el uso frecuente de plataformas y redes
las convertirá en rutinarias hasta el punto en que será imposible
extirparlas y, por ende, excluirlas de sus efectos democratizadores.
Es decir, con el legado de la sociedad de la información y del conocimiento, y frente a la realidad de una democracia imperfecta, pero
siempre en evolución, la tecnopolítica hace referencia a la acción
democratizadora de las redes sociales con miras a crear un espacio
donde los sujetos ejerzan sus derechos. En este contexto, las TIC
no son de suyo democráticas, sino coadyuvantes de los procesos
democratizadores.
En pocas palabras, la tecnopolítica se halla en la propensión
del enfoque deliberativo ascendente y horizontalizador. No obstante, debe tomarse en cuenta una transcendental apreciación, la
cual no ha recibido la importancia que posee: la distancia entre el
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déficit democrático y su modelo ideal requiere la reformulación de
la adopción digital (Peña-López, 2011). La denominada adopción
digital más bien es una pedagogía política que puede establecerse con las cuestiones básicas del cómo, el qué, dónde, quiénes y
por qué, siguiendo la propuesta de Peña-López (2011). Al cómo
de la adopción digital corresponde la alfabetización tecnológica.
Al qué corresponde la alfabetización informacional. Al dónde, la
alfabetización mediática. Al quiénes corresponde la presencia digital, y los por qué apuntan a la conciencia electrónica. Ahora bien,
Peña-López advirtió que las comparaciones de la alfabetización
digital entre la política electrónica norteamericana y la europea
muestran que no son significativamente diferentes, sino que los
contrastes estriban en el tipo de relación con el propio sistema político; entonces se puede deducir: el principal reto para lograr una
buena e-Dem no es la parte de la “e”, sino la parte que corresponde
a la democracia, y en ésta, en particular al kratos.
REFLEXIONES CONCLUSIVAS
Como muchos de los desarrollos sociales a lo largo de la historia, la
e-Dem también es ecléctica. Incorpora instrumentos desde la radio
hasta la versión web 4.0 y siguientes; se inserta en las múltiples
concepciones de la democracia y sus diversos procedimientos. Las
mezclas que emergen en la e-Dem también están sesgadas por intereses y preconcepciones del quehacer político. Esta hibridación
da razón de sus variadas denominaciones: democracia digital, ciberdemocracia, teledemocracia, tele-polls, tele-referenda, etcétera;
y ello se explica porque existe una tendencia hacia la pretendida
omnicomprensión de la tecnopolítica.
La reunión de diferentes funcionalidades comunicativas de
medios electrónicos con los procedimientos democráticos ha sido
la base de la gran promesa democratizadora, es decir, una distribución equitativa del poder político. La e-Dem apunta a convertirse
en garante de la soberanía ciudadana, promotora de la transparencia
y la rendición de cuentas en la acción política, preservadora de la
vinculación entre los representantes políticos y sus representados,
instrumento confiable para las acciones en campañas electorales, por
ejemplo: obtención de fondos, acceso informativo, acciones deliberativas, auditoría ciudadana. En una palabra: fundamento de legitiTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

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midad gracias a los procesos ciudadanos en la toma de decisiones.
Tal pretensión anuncia el renacimiento democrático a través de la
revitalización de la amplia esfera pública hasta llegar a los espacios
políticos concretos de participación. El eclecticismo de la e-Dem
promete posibilidades técnicas a los requerimientos de las crisis
políticas para flexibilizar y operar las fórmulas democráticas. Vedel
(2003) describe ese eclecticismo como “una dosis de ágora ateniense,
un poco de Rousseau, un toque de Jefferson, un toque de Mill, todo
mezclado con la ideología libertaria californiana” (p. 264), haciendo
alusión a la ubicación de las principales plataformas electrónicas.
No obstante, las capacidades y el optimismo de la e-Dem se
enfrentan a severas resistencias. La primera es el statu quo; Innerarity (2015) lo advierte con realismo: “La información [y, por tanto,
la comunicación] no fluye en el vacío, sino en un espacio político ocupado, organizado y estructurado en términos de poder” (p.
16). Los avances electrónicos pueden descentralizar o difundir el
poder, pero ello no implica que las instancias tradicionales sean
menos poderosas o que la democracia sea mejor. Por otra parte,
están las inercias del establishment cultural; Van Dijk y Hacker (2018)
lo denuncian de manera pragmática: “Al usar las redes sociales y
otras redes, es relativamente fácil convocar a una manifestación
[…], pero es mucho más difícil organizar un partido u otra organización política para cambiar un sistema político” (p. 94). Porque, en
efecto, “internet facilita la destrucción de regímenes autoritarios,
pero no es eficaz para consolidar la democracia. El acceso a instrumentos de democratización no es equivalente a democratizar una
sociedad” (Innerarity, 2015, p. 43). La conjugación de TIC y políticas
en la consumación de la tecnopolítica —desde los ámbitos educativos, sociales, jurídicos y culturales— es necesaria bajo las condiciones de la era digital. Pero no puede ser ingenua, pues “el uso de
los medios digitales es rápido, pero los sistemas democráticos son
lentos” (Van Dijk y Hacker, 2018, p. 94).
A pesar de que las novedades electrónicas no tienen efectos
inmediatos en la democracia, la revitalización informativa de la
esfera pública implica la revitalización comunicativa del espacio
político. A través de las versiones más contemporáneas de la web,
con sus aportes interactivos en la esfera pública, se reivindican y
se apremian los espacios políticos, es decir, se promueve el reconocimiento y la legalización de los instrumentos de participación
ciudadana.
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Por otra parte, si, en efecto, el medio es el mensaje, cuando se
trata de los medios electrónicos con usos eclécticos, entonces el
mensaje también resulta variado en función de sus efectos en el poder político y su distribución democrática. Uno de los efectos eclécticos es la modificación acumulativa y no sustitutiva de las relaciones entre los agentes políticos. En palabras más simples: la e-Dem y
la tecnopolítica no desplazan a los medios ni a los mensajes de los
medios tradicionales, sino que los suman a las novedades electrónicas; por ejemplo, el periodismo digital a través de los blogs y los mini-blogs (Twitter) dan evidencia del poder acumulativo. Por lo tanto,
la e-Dem no actúa en un juego de suma cero con los medios tradicionales. De ahí que la e-Dem se decante y extienda a la tecnopolítica
y no al mero activismo cibernético, no sólo al voto electrónico para
elecciones, plebiscitos o referéndums; también a la operacionalización y legitimación de la deliberación, la construcción de la inteligencia colectiva y la definición de políticas públicas para las decisiones legislativas, ejecutivas y, en casos extremos, incluso en el ámbito
judicial, como lo atestigua el caso de Intisar Sharif Abdallah —la mujer condenada a la lapidación en Sudán en 2012—, que, a efecto de la
recopilación electrónica de 75,715 firmas, fue exonerada.
Las innovaciones, como la historia lo demuestra, se crean para
obtener soluciones, pero también acarrean nuevas problemáticas;
la e-Dem y la tecnopolítica no son la excepción. Se han generado
tres problemáticas que se revelan como un reto endógeno para la
tecnopolítica.
En primer lugar, la cooptación de las nuevas TIC por las propias plataformas, como ocurre con Facebook y Google, al imponer
sesgos y limitaciones a los usuarios. El uso de la tecnopolítica ha
llegado a producir en varios países (Suecia, Alemania, Francia, Finlandia, Austria, España) aplicaciones vía internet para simplificar
la decisión electoral de acuerdo con el perfil del votante. Por ejemplo: VoteSwiper (https://www.voteswiper.org/es) y Tuvoto.eu son
aplicaciones que garantizan por cuál partido político inclinarse,
de acuerdo con el perfil personal elaborado previamente con un
cuestionario. Es decir, las elecciones políticas se llevan a cabo por
los servidores cibernéticos, en lugar de efectuarse por los usuarios.
Esta dificultad cumple la utopía de Norbert Wiener descrita en Cybernetics, or control and communications in the animal and the machine, de 1948,
la cual parecía un sueño de ciencia ficción: las máquinas controlarían a la humanidad, o al menos, parte de sus decisiones.
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La segunda problemática concierne al fenómeno de fragmentación, también conocido como “efecto burbuja”. Los usuarios se
polarizan al navegar exclusivamente por los sitios web afines a su
ideología, repugnando los accesos a fuentes de información y espacios de comunicación diferentes a sus posiciones políticas. Es
decir, la actividad de las TIC se fragmenta y se reduce a participar
sólo en los espacios de coincidencia. Este fenómeno no está aislado
del otro extremo de algunas tendencias culturales dominantes; la
cultura líquida, la postmodernidad, las identidades múltiples y simultáneas. Estas tendencias provocan un individualismo extremo
que anula las militancias políticas perseverantes. Las nuevas TIC,
aunque insertas en el marco de la globalidad, generan fragmentación por la fácil portabilidad que permite la ubicación en escenarios de identidades múltiples con fluidas autodivergencias.
La tercera gran problemática, que a su vez desata otras con
matices, consiste en el deseo de transparencia convertido en vigilancia. Las cinco grandes compañías del ramo —Google, Apple,
Microsoft, Facebook y Amazon— tienden al monopolio que transporta y controla el tráfico de los datos de internet (big data), a través
de sus interfaces y algoritmos. Es bien conocido el caso de la intervención que hizo Cambridge Analytica, utilizando los datos de
Facebook, en los procesos electorales de varios países del mundo,
y también la programación de algoritmos que administran la dotación parcial de información por parte de Google, hasta el punto de
tener ya acuñado el término “Googlearchy” (Hindman, 2009, p. 54
y ss.; Van Dijk y Hacker, 2018, p. 39 y ss.). La transparencia añorada
en rendición de cuentas, auditoría y validación pública se invierte
para ejercer la censura a través del “filtro burbuja” aplicado por las
empresas de servicios digitales.
En los términos más esperanzadores, la ampliación de la
e-Dem al ámbito general de la tecnopolítica apunta a que la democracia representativa transite hacia oportunidades de deliberación y la implementación del espacio político con instrumentos
participativos y decisorios cada vez más directos. Cabe aclarar
que, por sus dimensiones educativas y culturales, la tecnopolítica no se reduce a la visión binaria entre la representatividad y la
acción directa. La tecnopolítica incide en los medios que buscan
la redistribución del poder, un renacimiento democrático, aunque
la ambigüedad de la innovación puede provocar su distorsión con
riesgos de involución.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Aguirre, J. (2019). Democracia líquida: La opción de las TIC para incorporar la
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�Caminos de Memoria, Sendas de Progreso:
Propuesta para la Creación de un Itinerario Cultural
en la Zona Centro del Estado de Veracruz, México

Ways of Memory, Paths of Progress:
Approach to the Creation of a Cultural Itinerary
in the Central Zone from the State of Veracruz, Mexico
SERGIO A. VARGAS MATÍAS*

► RESUMEN
Este artículo se enfoca en la concepción de un itinerario cultural basado en el patrimonio material y los atractivos naturales
de la región centro del estado de Veracruz (México). Tomando
como referente la actual situación económica y productiva del
estado y su vocación turística, y teniendo como eje temático
el conjunto de fortificaciones y edificios militares construidos
entre los siglos XVI y XIX, que permanecen en las antiguas rutas
del Camino Real/Nacional México-Veracruz, la investigación
pretende sentar las bases para la creación de empresas comunitarias y proyectos productivos orientados al turismo cultural
y alternativo, que contribuyan al progreso social y económico
de los habitantes de las comunidades aledañas al recorrido, así
como a generar los recursos necesarios para la conservación y
la protección de los monumentos.
Palabras clave: Desarrollo regional | Patrimonio | Itinerario cultural |
Turismo alternativo | Veracruz.

► ABSTRACT
This article focuses on the conception of a cultural itinerary
based on the material heritage and natural attractions of the
central region of the state of Veracruz (Mexico). Taking as a
reference the current economic and productive situation of
the state and its vocation for tourism, and having as a thematic axis the set of fortifications and military buildings built
between the 16th and 19th centuries, that remain on the old
* Profesor de la Universidad Intercultural de San Luis. Correo electrónico: s.arturo.var
gas.m@outlook.com
Recibido: 5 de diciembre de 2019 | Aceptado: 28 de enero de 2020
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ISSN 2007-1205 | pp. 80-107

�CAMINOS DE MEMORIA, SENDAS DE PROGRESO

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routes of the Camino Real/Nacional Mexico-Veracruz, the research aims to lay the foundations for the creation of community enterprises and productive projects oriented towards cultural and alternative tourism, which contribute to the social
and economic progress of the inhabitants of the communities
surrounding the route, as well as to generate the necessary
resources for the conservation and protection of the monuments.
Keywords: Regional development | Heritage | Cultural itinerary |
Alternative tourism | Veracruz.

1. VERACRUZ, LOS SALDOS DE LA TORMENTA, 1990-2019
A principios de los años cuarenta del siglo pasado, el precio del
azúcar tuvo un considerable aumento en el mercado mundial, por
lo que el gobierno mexicano buscó incrementar la producción del
endulzante mediante una política que impelía a los agricultores de
la zona centro de Veracruz a sembrar únicamente caña en los terrenos cercanos a los ingenios; a su vez, éstos tenían la obligación
de adquirir lo cosechado (Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), 2001, p. 10), según la capacidad de sus instalaciones; lo
anterior trastocó la diversidad agrícola de la región y, hasta cierto
punto, condicionó la estructura socioeconómica —e incluso cultural— de sus pobladores (Córdova, Núñez y Skerrit, 2008).
Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, el panorama
del sector cañero se tornó sombrío cuando el gobierno federal eliminó el precio de garantía, lo que desincentivó la producción de la
planta, como resultado de la disminución de los subsidios estatales
y, por ende, de los créditos para su cultivo (Córdova et al., 2008).
Por si fuera poco, las condiciones de la industria azucarera se complicaron aún más por la importación de azúcar de menor precio y
la competencia de otros endulzantes derivados de la fructosa de
maíz, cuya introducción se aceleró con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Mestries, 2000, p.
48; Morales, 2006).
En consecuencia, en 2001 el presidente Vicente Fox Quezada
estatizó 27 de los 36 ingenios que funcionaban en el país (Velasco,
2006), supuestamente con el propósito de “garantizar la conservación de las empresas expropiadas [y] los empleos que generan”;
empero, esta medida no se reflejó en una mejora sustancial de las
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SERGIO A. VARGAS MATÍAS

condiciones de vida de los trabajadores de la industria azucarera, la
cual volvió a manos privadas durante el gobierno de Enrique Peña
Nieto (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sagarpa), 2017).
Un proceso similar ocurrió con el café, fruto que en Veracruz
se cosecha en Córdoba, Huatusco y el corredor Xalapa-Coatepec, y
cuya producción experimentó un auge sin precedentes desde 1950
hasta finales de la década de los ochenta. Esta coyuntura favoreció
un incremento descontrolado en el número de cafeticultores y, por
consiguiente, la fragmentación excesiva de las tierras dedicadas a
su siembra, que incluso provocó que se cultivara en lugares no aptos para ello (Córdova et al., 2008, pp. 10-11).
Sin embargo, a principios de los años noventa, el precio de la
rubiácea sufrió una fuerte caída como consecuencia de la sobreoferta en el mercado mundial, lo que causó un notable deterioro en
el sector cafetalero mexicano, que se agudizó tras la desaparición
del Instituto Mexicano del Café (Inmecafé) (1989), cuyo cierre privó a los pequeños productores de la posibilidad de obtener créditos
para paliar su situación, dejándolos a merced de los intermediarios,
lo que ocasionó el abandono de los cultivos. Por tanto, en apenas
unos años (1989-1993), los ingresos reales de los cafeticultores se
redujeron en un 70% (Córdova et al., 2008, p. 12).
Al respecto, hay que señalar que la mayor parte de los municipios afectados por el declive de las agroindustrias azucarera1 y
cafetalera se concentran en la vasta región centro del estado de Veracruz, misma que comprende tres subregiones: Grandes Montañas, Centro y Villa Rica, y cuya superficie se extiende por la costa
del Golfo de México hasta barlovento y sotavento, dibujando una
figura irregular cuyos vectores serían Xalapa (junto con Coatepec y
Banderilla), la zona Orizaba-Córdoba (que incluye Ixtaczoquitlán,
Fortín, Río Blanco, Nogales y Ciudad Mendoza) y la conurbación
Veracruz-Boca del Río-Antón Lizardo (Córdova et al., 2008).
En consecuencia, Córdova y Rodríguez (2015, p. 33) sostienen
que a partir de 1980 el número de empleos en los sectores agrícola
y ganadero descendió en todo México en un 9.3%, si bien en Vera1 La caña de azúcar se cultiva en numerosos municipios de Veracruz, sobre todo de la zona
centro, como Amatlán de los Reyes, Atoyac, Atzacan, Ayahualulco, Camarón de Tejeda, Carrillo Puerto, Chocamán, Coetzala, Córdoba, Cosautlán de Carvajal, Coscomatepec, Cuichapa, Cuitláhuac, Fortín, Huatusco, Ixhuatlancillo, Ixhuatlán del Café, Ixtaczoquitlán, La
Perla, Mariano Escobedo, Naranjal, Omealca, Orizaba, Paso del Macho, Río Blanco, Teocelo, Tepatlaxco, Tezonapa, Tierra Blanca, Xico, Yanga y Zentla.
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�CAMINOS DE MEMORIA, SENDAS DE PROGRESO

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cruz la cifra llegó al 15.1%, el más alto del país después de Tabasco
(17.7%). Más allá de las cifras, lo cierto es que la parálisis económica ha afectado la calidad de vida de los veracruzanos, como lo
señalan las mediciones del Índice de Desarrollo Humano (IDH) realizadas entre 2004 y 2016, que muestran una caída sostenida en
los principales indicadores, que explican por qué la entidad bajó
del lugar 28 al 29 a nivel nacional en sólo 12 años (Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 2005, p. 25; PNUD, 2012,
p. 9; PNUD, 2016, p. 113).
Tomando en cuenta lo anterior, no es de extrañar que la pobreza en la entidad haya aumentado de forma atípica, pasando
del 57.6% de la población total en 2010, al 62.2% en 2016 (Orfis,
2016, p. 14). Como resultado, la pobreza laboral también tuvo un
incremento notable, al pasar del 48.5% al 52% de los veracruzanos.
Como colofón, por las mismas fechas las exportaciones cayeron
del 30.2% (2011) al -3% (2014), en tanto que el sector de la construcción registró una baja del 3.9% anual (Ruiz, 2017).
Para comprender la grave situación económica del estado —particularmente en el centro y sur—, basta recordar que tan sólo durante
el salinismo, 12 mil trabajadores pertenecientes a la industria metalmecánica y los servicios portuarios de la ciudad de Veracruz quedaron desempleados (Loyola y Martínez, 1997, p. 167); y que en la zona
Córdoba-Orizaba se perdieron unos 5 mil puestos de trabajo por el
cierre de CIDOSA, la empresa textilera más importante de la región; a
éstos hay que agregar las casi 50 mil personas despedidas del complejo
petroquímico instalado en el circuito Coatzacoalcos-Minatitlán. Así,
de 1992 a 2010 el número de trabajadores veracruzanos inscritos en
el Seguro Social apenas se incrementó en un 6%, “un aumento diez
veces menor” al que tuvo la población en edad laboral (Hevia y Olvera,
2013, pp. 169-170).
Esta debacle se reflejó también en las finanzas públicas, como
puede observarse en el desmesurado crecimiento de la deuda estatal, cuyo monto pasó de 3,500 millones de pesos en el sexenio de
Miguel Alemán Velasco (2004), a casi 18 mil millones de pesos al
término del gobierno de Fidel Herrera Beltrán (2010), suma que,
no obstante, palidece si se le compara con la acumulada durante
la administración de Javier Duarte de Ochoa, cuando alcanzó los
45,880 millones de pesos (2016).
Todos estos factores han obligado a un número cada vez mayor de personas a emigrar hacia otras ciudades, principalmente al
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norte y sobre todo a los Estados Unidos, en busca de mejores oportunidades de vida, lo que a su vez acarrea otro tipo de problemas,
pues “se trata de migrantes que rebasan el promedio de escolaridad
[…] de la población en general”, lo cual, “implica la pérdida para
sus comunidades de los sujetos más preparados, especialmente si
prolongan su estancia fuera del país o no regresan” (Córdova et al.,
2008; Córdova y Rodríguez, 2015, p. 33).
Por si fuera poco, las ideas de innovación que delinearon las
políticas públicas durante lo que se ha denominado el “periodo
neoliberal”, impulsaron la construcción de modernas autopistas, ya
que se decía que la creación de infraestructuras era una condición
sine qua non para llevar el progreso a todo el país, “al reducir costos
y tiempo de transporte”, permitir “el acceso a mercados distantes”
y fomentar “la integración de las cadenas productivas”, lo que contribuiría a la generación de empleos; empero, tal como ocurrió en
diversas regiones del país:
Las políticas carreteras ignoraron la estructura y composición
de los mercados de trabajo, las competencias de la mano de
obra, las subvenciones o incentivos para los productores, la
disponibilidad de habilidades empresariales locales y el conocimiento e información de los productores, entre otras, ya que
las inversiones en infraestructura de transporte pueden mejorar estos factores, pero no sustituirlos (Tapia, 2018, pp. 3, 8).

Con la construcción de la autopista El Lencero-Cardel, el flujo
de automovilistas que circulaba por las pequeñas localidades vecinas a la antigua carretera Veracruz-Xalapa disminuyó considerablemente, ya que poblados como Cerro Gordo, Plan del Río y
Palo Gacho, entre otros, quedaron fuera del recorrido del nuevo
trayecto, lo que afectó la economía de sus habitantes, quienes se
dedicaban a la agricultura y el pequeño comercio. Así, el desuso de
la vialidad se tradujo en el cierre de numerosos establecimientos
comerciales y puestos de venta, e incluso “en el abandono de los
campos de cultivo” (García, 2006, p. 15).
Algo similar ocurrió en las viejas rutas de Veracruz a Córdoba,2 las cuales quedaron relegadas tras la puesta en funcionamiento
2 Son tres los recorridos que van de Veracruz a Córdoba: el primero pasa por Soledad de
Doblado, Camarón, Paso del Macho, Atoyac y Paraje Nuevo; el segundo se dirige por Paso
del Toro, Mata Espino, La Tinaja, Cuitláhuac y Yanga; el más reciente transcurre por Mata
de Pita, Jamapa, La Lajilla, Cotaxtla y Carrillo Puerto.
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�CAMINOS DE MEMORIA, SENDAS DE PROGRESO

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FIGURA 1
Autopistas, carreteras y caminos secundarios
de la región central del estado de Veracruz

Fuente: Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

de la nueva autopista entre ambas ciudades; así, ubicaciones como
Soledad de Doblado, Paso del Macho y Atoyac, que hasta hacía
pocas décadas eran poblaciones florecientes gracias a la derrama
económica derivada de la producción azucarera, su cercanía con
Córdoba y el turismo regional, hoy sufren los efectos del desempleo, la migración y el declive del comercio.
Todo lo anterior se ha visto agravado en los años recientes por
el clima de corrupción, impunidad, violencia y desánimo generalizado en la entidad, debido a los escandalosos fraudes descubiertos
en varios de los organismos e instituciones estatales, la violenta
irrupción de diversos grupos del crimen organizado, y las flagrantes violaciones a los derechos humanos cometidas por las fuerzas
de seguridad a lo largo de los dos últimos sexenios priistas.
2. UNA MIRADA A LAS POLÍTICAS GUBERNAMENTALES
EN TORNO DEL TURISMO EN VERACRUZ, 2005-2019
Durante los últimos 15 años, el lúgubre panorama político social
predominante en Veracruz hizo que los sucesivos gobiernos encabezados por Fidel Herrera Beltrán (2004-2010), Javier Duarte
de Ochoa (2010-2016), Miguel Ángel Yunes Linares (2016-2018)
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SERGIO A. VARGAS MATÍAS

y Cuitláhuac García Jiménez (2018 a la fecha) buscaran la forma de
atraer la inversión e impulsar el desarrollo económico en el estado,
coincidiendo en identificar al turismo como una herramienta fundamental para estimular el progreso de Veracruz.
En el Plan Veracruzano de Desarrollo (PVD) de 2005, Herrera
anunció que, dada la “enorme variedad de atractivos turísticos naturales (playas, selvas, montaña, ríos)” y la “rica historia y cultura”
de la entidad, se promovería el “turismo en todas sus modalidades”
(pp. 20, 39); para ello, se brindaría un “impulso especial” a la industria, por medio de “objetivos claros, estrategias, acciones y proyectos para apuntalar el crecimiento económico y la generación de
empleo”. Sin embargo, dado que la oferta turística estaba concentrada en la conurbación Veracruz-Boca del Río, se sugería crear
“otras opciones”, como el “ecoturismo […] el turismo de aventura y
el cultural”, tanto para diversificar la actividad turística, como para
potenciarla en otras partes del estado (pp. 71-72).
Por tanto, Herrera propuso “crear un nuevo modelo turístico”,
con base en “una estrategia de promoción para posicionar la marca
‘Veracruz’, diversificar el producto, atacar nuevos mercados, atraer
más turismo internacional y elevar la importancia del turismo local, promoviendo productos, no destinos” (Herrera, 2005, pp. 7172). No obstante, pese a los buenos deseos, nada se hizo, por lo que
al final del sexenio las condiciones socioeconómicas de la entidad
eran lamentables.
En 2011, Duarte anunció que el turismo sería “el tercer motor de la economía de Veracruz y fuente de empleos”, y ofreció
realizar “programas de capacitación laboral” e impulsar “proyectos productivos”, como los de “ecoturismo en las zonas indígenas”
(Duarte, 2011, pp. 16, 57). Incluso, prometió que “las políticas […]
en materia de turismo, cultura y cinematografía” se enfocarían en
“diversificar y reconceptualizar sus productos”, lograr “una mayor
permanencia y derrama económica” de los visitantes, así como en
diseminar las políticas y presupuestos públicos entre los distintos
sectores de la industria, para abatir los rezagos en infraestructura
y equipamiento y brindar “la más amplia y eficaz capacitación” a
todos los actores involucrados, para “mejorar sustancialmente los
servicios turísticos” (Duarte, 2011, p. 144).
La administración duartista también planteó “promover el
desarrollo sustentable [y] actividades turísticas” armónicas con “la
preservación del medio ambiente”. Tal como su predecesor, Duarte
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ofreció “diversificar la oferta turística de Veracruz, para atraer a nuevos segmentos” de visitantes nacionales y extranjeros, sobre todo en
los rubros del “ecoturismo, turismo cultural, histórico y religioso”;
así como “apoyar y fortalecer las actividades culturales”, mediante
la difusión y el fomento de “las expresiones culturales propias de las
regiones y ciudades veracruzanas” (Duarte, 2011, pp. 155-156).
Está de más decir que, lejos de cumplir sus compromisos,
Duarte concluyó su gobierno envuelto en el descrédito, lo que en
buena medida propició el triunfo de Miguel Ángel Yunes Linares,
primer mandatario no priista de la entidad, quien se comprometió
a revertir el desastre provocado en las finanzas públicas durante las
administraciones de Herrera y Duarte.
Así, en el PVD de la nueva administración destacaba la idea de
“generar e implementar [sic] circuitos turísticos regionales”, para
lo cual se diseñarían nuevas opciones y se redefinirían “los circuitos y rutas turísticas ya establecidas”; y se anunciaba la creación de
nuevas zonas turísticas en el norte, centro y sur de la entidad destinadas al turismo de aventura, fomentando su práctica “para beneficio local”, así como “profesionalizar los servicios del ecoturismo y turismo de aventura y senderismo para el aprovechamiento
y conservación de las áreas naturales y el desarrollo comunitario”
(Yunes, 2016, pp. 156-157).
Más aún, Yunes delineó un “Programa de Desarrollo Turístico”, para generar inversión y rescatar el sector turístico, duramente golpeado por la criminalidad desatada en el estado desde 2007
(Yunes, 2016, p. 211). Según dicho plan, el Gobierno del Estado, en
coordinación con los prestadores de servicios turísticos, fomentaría “el diseño de paquetes por grupos de interés […] que deseen
conocer Veracruz” para disfrutar del turismo “ecológico, arqueológico, de aventura” e histórico-cultural.
Al igual que sus antecesores, y como en casi todas las áreas
de su administración, Yunes incumplió la mayoría de sus promesas en materia turística. Así, en diciembre de 2018 el morenista
Cuitláhuac García Jiménez tomó posesión del cargo de gobernador. Como Herrera, Duarte y Yunes, García anunció que el turismo
sería una de las áreas estratégicas de su administración, aunque advirtió que si bien la infraestructura turística había crecido de forma sostenida en los últimos años, ésta continuaba aglutinada en los
grandes núcleos poblacionales (García, 2019, p. 110); para resolver
esta problemática, el nuevo gobierno planteó:
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la creación de nuevas ofertas para los visitantes extranjeros,
que deberán sumarse a los destinos y festividades ya consolidados (Pueblos Mágicos, Puerto de Veracruz, Tajín, Carnavales, Fiestas de la Candelaria, Fiestas patronales y religiosas,
etc.), buscando alternativas que potencialicen el consumo local, a partir de las bondades y atractivos que ofrecen nuestra
gastronomía, las artesanías y los prestadores de servicios turísticos comunitarios (García, 2019, p. 115).

Con lo anterior, la nueva administración busca incentivar “un
turismo sostenible e inclusivo que favorezca económicamente a
cada región del estado mediante la promoción de su diversidad turística”, con base en una estrategia enfocada en la multiplicación de
los servicios y la difusión de los atractivos de la entidad, mediante
la creación de “corredores turísticos”, con el propósito de “vincular la actividad turística con los diversos sectores de la producción
regional”, promoviendo “las tradiciones y la riqueza cultural de los
pueblos originarios”, e integrando a “los sectores empresariales y
sociales a la dinámica del desarrollo turístico sostenible” (García,
2019, p. 119).
No obstante, hasta el momento poco se ha hecho, pues como
ocurrió en las administraciones anteriores, las acciones del gobierno morenista se han circunscrito a la organización de eventos y
festividades ya posicionados nacional e internacionalmente, como
La Candelaria, la Cumbre Tajín —que no tuvo el éxito esperado
(Noreste, 2019; Sinergia, 2019)— y la fiesta de Santa Magdalena de
Xico. Incluso, García “revivió” el Salsa Fest Veracruz, creado por
Duarte, el cual estuvo suspendido desde 2015 a causa de la violencia imperante en la entidad.
En síntesis, es posible afirmar que, más allá de las diferencias
partidistas, las últimas administraciones estatales3 han coincidido
en el diagnóstico e incluso en las estrategias para potencializar la
oferta turística (diversificación de las zonas y atractivos, promover el turismo cultural y alternativo, aprovechar la riqueza natural,
cultural e histórica de la entidad, etcétera); sin embargo, han incurrido en los mismos errores, que básicamente pueden resumirse
en la falta de acciones concretas y una visión obtusa, cortoplacista
y poco imaginativa, que se refleja en una política pública basada

3 En este recuento no se incluye a Flavino Ríos Alvarado, quien asumió el cargo de gobernador interino tras la renuncia de Javier Duarte de Ochoa.
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FIGURA 2
Carteles alusivos a eventos y fesঞvidades

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Fuente: Gobierno del Estado de Veracruz.

en la realización y promoción de eventos masivos,4 sin esfuerzos
apreciables para fomentar el desarrollo de una industria turística
sustentable, capaz de contribuir de forma decisiva al progreso de
los veracruzanos.
Por lo tanto, resulta indispensable diseñar nuevas opciones
que incentiven el interés de los posibles visitantes, con lo que podría generarse una derrama económica para beneficio no sólo de
las grandes compañías prestadoras de servicios turísticos, sino de
las pequeñas comunidades aledañas a las antiguas carreteras “libres” que durante muchos años fueron polos de atracción para los
turistas nacionales e incluso extranjeros, pero que en la actualidad
han quedado en el olvido, provocando un deterioro paulatino en la
calidad de vida de sus habitantes, generando o agudizando problemáticas sociales, como el desempleo, la deserción escolar, la migración e incluso la incorporación de adolescentes y jóvenes a las filas
del crimen organizado.
Desde esta perspectiva, la pertinencia de esta propuesta está
sustentada en:
a) La oportunidad que representa el patrimonio fortificado de
Veracruz para la puesta en marcha de proyectos comunitarios
de turismo alternativo con base en el desarrollo sustentable,
4 Tal como en su momento lo hicieran los gobiernos de Herrera, Duarte y Yunes, la actual
administración se ha enfocado en la creación de festivales como el Costa Esmeralda Fest
2019, que se realizó por vez primera en Tecolutla, en julio de este año.
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que contribuyan al progreso social y económico de los habitantes de las poblaciones vecinas y coadyuven a la generación
de los recursos necesarios para la conservación y protección
de los inmuebles considerados en el trayecto.
b) La importancia histórica y cultural de este conjunto monumental, cuyos elementos constitutivos fueron escenario y “actores” de algunos de los episodios más relevantes del periodo
virreinal, la guerra de Independencia y los conflictos entre las
diferentes facciones que se disputaron el control de la nación
a lo largo del siglo XIX, así como durante las sucesivas intervenciones extranjeras que tuvieron lugar en tierras jarochas
en dicha centuria.
3. APROXIMACIONES CONCEPTUALES
Como es sabido, existen importantes discrepancias en torno a las
definiciones de “patrimonio cultural”, “ruta cultural”, “itinerario cultural” y “turismo alternativo”, enunciadas por organismos como la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura (Unesco), el Consejo de Europa y el Consejo Internacional
de Monumentos y Sitios (Icomos), entre otros, debido a sus distintas
orientaciones y metas, por lo cual resulta oportuno recordarlas, pues
servirán de guía a lo largo de la investigación; así, de acuerdo con la
Unesco (1972), el término “patrimonio cultural” se refiere a:
los monumentos: obras arquitectónicas, de escultura o de
pintura monumentales, elementos o estructuras de carácter
arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos,
que tengan un valor universal excepcional desde el punto de
vista de la historia, del arte o de la ciencia, los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura,
unidad e integración en el paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de
la ciencia, los lugares: obras del hombre u obras conjuntas del
hombre y la naturaleza, así como las zonas, incluidos los lugares arqueológicos que tengan un valor universal excepcional
desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico.

Por su parte, el Icomos define el concepto de “itinerario cultural” como:
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Toda vía de comunicación terrestre, acuática o de otro tipo, físicamente determinada y caracterizada por poseer su propia y específica dinámica y funcionalidad histórica al servicio de un fin
concreto y determinado, que reúna las siguientes condiciones:
a) Ser resultado y reflejo de movimientos interactivos de personas, así como de intercambios multidimensionales, continuos y recíprocos de bienes, ideas, conocimientos y valores
entre pueblos, países, regiones o continentes, a lo largo de
considerables periodos de tiempo.
b) Haber generado una fecundación múltiple y recíproca, en
el espacio y en el tiempo, de las culturas afectadas que se manifiesta tanto en su patrimonio tangible como intangible.
c) Haber integrado en un sistema dinámico las relaciones históricas y los bienes culturales asociados a su existencia (2008).

No obstante, para el Consejo de Europa son otros los criterios
que rigen su normatividad para otorgar la designación de “itinerario
cultural”, mismos que discrepan tanto de los expuestos por el Icomos,
como de la noción de patrimonio cultural sostenida por la Unesco:
Los Itinerarios Culturales del Consejo de Europa contribuyen
asimismo a la difusión de un concepto democrático de patrimonio. El patrimonio industrial, agrícola y vinculado al modo
de vida es la base de determinados itinerarios culturales, como
la Ruta Europea del Hierro y la Ruta del Olivo. Nosotros fomentamos una participación y una adhesión masiva a las redes
de itinerarios que, debido a la multitud de iniciativas populares,
no paran de tomar nuevas direcciones. El concepto de patrimonio (del Consejo de Europa) difiere de aquel que sostiene la
política de la Unesco […] Efectivamente, la Unesco considera
como patrimonio cultural aquello que tiene “un valor universal
excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de
la ciencia” […] La prioridad del Consejo de Europa es el vínculo
que une el patrimonio y la comunidad, así como el patrimonio
como recurso para el desarrollo sostenible (Tondre, 2007).

Finalmente, de acuerdo con la Sectur, el “turismo alternativo”
se define como “los viajes que tienen como fin el realizar actividades recreativas en contacto directo con la naturaleza y las expresiones culturales que le envuelven, con una actitud y compromiso
de conocer, respetar, disfrutar y participar en la conservación de
los recursos naturales y culturales” (2002).
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3.1. Iঞnerarios culturales y las rutas turísঞco-culturales:
Semejanzas, diferencias y perspecঞvas
Sin pretender entrar en discusiones teóricas, debate ajeno al objetivo de este trabajo, en opinión de Hernández (2011), es posible
distinguir por lo menos cuatro categorías de rutas:
a) Periplos en los que “predomina una determinada categoría
patrimonial, ya sean manifestaciones culturales, testimonios
del pasado arqueológico o histórico, patrimonio artístico, industrial o espacios naturales”.
b) Rutas que “recrean el territorio a través de nuevos atractivos que poco o nada tienen que ver con la realidad histórica y
cultural de los destinos, pero que se incorporan como valores
añadidos a los mismos”, como las basadas en la literatura, la
cinematografía, o bien, en mitos y leyendas.
c) Recorridos eclécticos diseñados a partir de una propuesta
mercadológica, que resulta en una oferta turística concebida
“a partir de la suma de varios componentes, los cuales son
prescindibles y sustituibles por otros”.
Por último, los caminos históricos “constituyen una última
categoría de rutas. Estos trayectos son promovidos generalmente
por organismos públicos con el objetivo del reconocimiento institucional de los mismos como itinerarios culturales a través de su
inscripción en catálogos oficiales de bienes culturales” (Hernández,
2011); sin embargo, es preciso señalar que, según el Comité Internacional de Itinerarios Culturales, tales vías no se consideran
itinerarios culturales per se (Tresserras, 2006, p. 16).
Al respecto, López (2006) puntualiza que “un aspecto esencial
en el trazado de estas rutas es la coordinación y colaboración entre
las distintas administraciones e instituciones que puedan estar implicadas, especialmente necesario cuando transcurren por varias
provincias, regiones, comarcas o países, evitando la competencia
entre los enclaves por los que transcurre dicho itinerario”.
Por otra parte, es preciso señalar que hoy en día gran parte de
los especialistas en el tema discrepa de la interpretación de Hernández, ya que existe cierta inclinación a diferenciar los “itinerarios culturales” de las “rutas turístico-culturales”, así como de otros

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similares como el “paisaje cultural”.5
Así, los primeros “son productos culturales territoriales originados por procesos históricos de intercambios que en la actualidad
pueden ser usados como productos turísticos de calidad”, en tanto
que las segundas son “productos turísticos que están basadas en la
existencia de contenidos culturales vinculados con un espacio o
territorio determinado y nacidas con el fin de la explotación turística” (Arcila, López y Fernández, 2015, p. 464).
Como ejemplo de un itinerario cultural, cabe mencionar el Camino Real de Tierra Adentro, incluido en la lista de Patrimonio de la
Humanidad de la Unesco en 2010; en cuanto a las rutas, cabe mencionar la Ruta de Cortés, iniciativa de la Federación de Haciendas,
Estancias y Hoteles Históricos de México, dirigida al gran turismo y
al turismo de negocios, que incluiría “un tren turístico […] desde Veracruz a Puebla; siete proyectos detonadores y ocho paradores ubicados
en haciendas y un centro de espectáculos ecuestres” (FHEHHM, 2017).
En síntesis, la diferencia fundamental entre los itinerarios culturales y las rutas turístico-culturales es su orientación primigenia,
pues aunque una de las metas de los itinerarios es la promoción del
turismo, su propósito fundamental es difundir la importancia histórica y los valores socioculturales de una zona o región determinada, con base en un “tema central [y] otros secundarios que contribuyan a su enriquecimiento y eviten la dispersión de los recursos”,
mientras que el objetivo de las rutas es, en esencia, fortalecer la
oferta turística, con la idea de estimular el desarrollo económico,
para lo cual requieren de la creación de infraestructuras turísticas.
En este sentido, es común la elaboración de recorridos meramente
turísticos etiquetados como “culturales” que sólo se justifican por
un interés puramente comercial (López, 2006, pp. 24-25).
4. EL ITINERARIO “VERACRUZ FORTIFICADO”
En el estado de Veracruz existen numerosas fortificaciones, edificios
militares y obras accesorias construidos entre los siglos XVI y XIX, ubi-

5 De acuerdo con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España (2015, p. 25), el
paisaje “constituye una realidad dinámica ya que es resultado de procesos ambientales, sociales y culturales que se han sucedido a lo largo del tiempo en el territorio. Estos procesos están
marcados por los modos de vida, las políticas, las actitudes y las creencias de cada sociedad”.
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cados en distintas partes de las costas y numerosas poblaciones vecinas de las antiguas rutas del Camino Real/Nacional de Veracruz a
México, que representan una parte fundamental del patrimonio cultural material de México, y cuya edificación respondió a motivaciones
distintas, de acuerdo con los diferentes retos que debieron enfrentar:
a) Los reductos levantados por los españoles a su llegada a
tierras americanas para defenderse del asedio de la población
indígena (siglo XVI).
b) Las fortalezas costeras dedicadas a proteger los puertos del
ataque de los piratas y corsarios, y después, de un posible desembarco francés o británico, así como las instalaciones logísticas y estratégicas que las acompañaban (siglo XVII).
c) Las fortificaciones y recintos complementarios colocados
al interior del territorio que funcionaron como una segunda
línea de contención ante la posibilidad de una incursión enemiga hacia la capital del virreinato, una vez superadas las defensas costeras (siglo XVIII).
d) Los bastiones e inmuebles militares construidos por insurgentes y realistas durante la guerra de Independencia en las
rutas por Orizaba y Xalapa del Camino Real para asegurar el
control del territorio y las comunicaciones entre la costa y el
altiplano.
e) Las fortificaciones y obras accesorias erigidas por el gobierno
mexicano —una vez alcanzada la independencia—, con el propósito de vigilar los caminos, ciudades y costas, y robustecer la
capacidad de defensa de la nación, las cuales fueron construidas
bajo los preceptos de la ingeniería militar europea.
f) Los inmuebles levantados y/o adaptados por los franceses y
sus aliados durante la Intervención francesa.
Además, sería conveniente añadir ciertos recintos castrenses
edificados a principios del siglo XX, durante la Revolución mexicana,
y otros de los que se tienen noticias pero cuya existencia no ha sido
confirmada, o bien, todavía no ha sido debidamente documentada.
Al respecto, es pertinente señalar que al día de hoy, gracias a
la labor de numerosos investigadores y los avances logrados en el
curso de esta investigación, se han localizado alrededor de 40 inmuebles (ver tabla 1 en Anexo) que responden a una amplia gama de
tipologías, y que, no obstante su ubicuidad, son desconocidos por
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FIGURA 3
Forঠn de Órdenes Militares (Plan del Río)
y Hacienda (cuartel) de Monte Blanco (Santa Lucía)

Fuente: Sergio Vargas.

la mayoría de los especialistas en la materia e incluso por las instituciones responsables de la preservación de la herencia material de
nuestro país; tentativamente, estos edificios se han clasificado en:
a) Fortificaciones: fortines, baterías, reductos, fuertes, baluartes, murallas, parapetos y blocaos.
b) Inmuebles militares logísticos, estratégicos y obras accesorias: casamatas (polvorines), hospitales, atalayas, cuarteles,
telefres (torres de telegrafía óptica), cuerpos de guardia, atarazanas (almacenes), garitones y puestos de vigilancia.
c) Recintos civiles y religiosos utilizados como cuarteles y bastiones, o que cuentan con elementos constructivos propios de
la arquitectura militar (torreones, garitones, etcétera), como
haciendas y conventos.
Tales construcciones están repartidas en un área que comprende múltiples localidades pertenecientes a una veintena de
municipios del litoral y la zona centro de la entidad veracruzana,
mismas que se han agrupado en torno de tres segmentos con el fin
de facilitar su estudio y exploración:
Ruta por Orizaba: Soledad de Doblado; Paso del Macho; El
Chiquihuite (Atoyac); Fortín viejo y Santa Lucía (Fortín de las
Flores); cerro del Xonoltepetl (Chocamán); El Sumidero (Ixtaczoquitlán); y Orizaba.

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Ruta por Veracruz: Antón Lizardo (Alvarado); Puerto de Veracruz y Tejería (Veracruz); La Antigua y Quiahuiztlán (Actopan).
Ruta por Xalapa: Paso de Ovejas; Puente Nacional; Cerro
Gordo (Actopan); Palo Gacho, Plan del Río, Corral Falso y
Miradores (Emiliano Zapata); Xalapa; Ayahualulco; Francisco
I. Madero, Perote, Totalco, Tenextepec, La Gloria (Perote); y
Cerro del León (Villa Aldama).
FIGURA 4
Municipios considerados como parte del iঞnerario

RO: Ru1a por Orizaba

RV: Ruta por Veracruz

RX, Ruta poi Xalapa

a) Actopan (RX)
b) A/varado (RV)
e) Atoyac (RO)
d) Ayahualulco (RX)
e) Chocamán (RO)
QEmiliooo Zapa1a (RX)

g) Fortffl(RO)
h) lxtaczoquitlán (RO)
i) La Antigua (RV)
j) Oriz.ooa (RO)
k) Paso del Macho (RO)
1) Paso de Ovejas (RX)

m) Perote (RX)
n) Puente Nacional (RX)
n¡ Soledad de Doblado (RO)
o) Veraauz (RV)
p) Vila Aldama (RX)
q) Xalapa (RX)

Fuente: Elaboración propia.

A los recintos fortificados puede agregarse un número indeterminado de puentes coloniales y decimonónicos ubicados en
sus cercanías, como los de Río Medio, Paso Real y Paso San Juan
(Veracruz); Lagartos, Puente Jula y Paso de Ovejas (Paso de Ovejas); San Pablo y de la Reina (Plan del Río); del Rey y El Boquerón
(Puente Nacional); El Lencero y Las Ánimas (Xalapa); del Diablo
(Coatepec); Sedeño (Banderilla); Cruz Verde y Acajete (La Joya);
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Las Vigas; Tenextepec, Sierra de Agua y Fco. I. Madero (Perote);
en la ruta por Xalapa; y los de Soledad y El Colorado (Soledad de
Doblado); Paso del Macho; Atoyac y El Chiquihuite (Atoyac); Río
Seco (Yanga); San Miguel (Fortín), Escamela, San José y Micos (Ixtaczoquitlán); La Borda, Jalapilla (Orizaba); Panoaya (Tlacotepec);
y del Virrey (Coscomatepec).
En este punto, es preciso señalar que desde hace algunos años
varios investigadores han planteado la posibilidad de instrumentar
un itinerario cultural basado en el patrimonio fortificado de Veracruz (Vázquez y Capitanachi, 1996; Muñoz, 2006; García, 2006;
Sanz et al., 2007; Ordóñez, 2008; Pineda, 2012, 2013); sin embargo,
a diferencia de la presente, tales propuestas consideran únicamente los inmuebles y poblaciones situadas en el trayecto Perote-Xalapa-Veracruz, dejando de lado los ubicados en la ruta Orizaba-Córdoba-Veracruz, las playas aledañas al puerto jarocho e incluso
algunos edificios que se localizan en las cercanías de Perote.
Por otra parte, cabe precisar que, pese a lo sugerente de la
propuesta, hasta el momento la idea de diseñar y poner en funcionamiento el recorrido no ha trascendido más allá de los círculos
universitarios y científicos, entre otros, por los siguientes motivos:
a) Las políticas gubernamentales en materia turística, que,
como ya se dijo, se han enfocado en el desarrollo de proyectos
dirigidos al gran turismo y el turismo de negocios, así como a
la organización de eventos estacionales.
b) El desinterés de las instituciones de los tres niveles de gobierno y la sociedad civil, así como la escasa colaboración entre los académicos y las instituciones abocados al cuidado del
patrimonio cultural material.
c) El desconocimiento que prevalece entre los organismos dedicados al fomento y difusión de la cultura de nuestro país respecto del valor histórico-cultural del patrimonio fortificado
del estado de Veracruz.
d) La carencia de un registro pormenorizado de los recintos
que permanecen en pie, así como del adecuado respaldo científico-documental que explique y justifique la pertinencia del
itinerario y su factibilidad.
e) La falta de capacitación y la poca vocación emprendedora
de los habitantes de las comunidades que conforman las rutas.
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4.1. Planteamiento del proyecto
4.1.1. Objeࢼvo general
Diseñar un proyecto de desarrollo comunitario dirigido a la creación de un itinerario cultural y de turismo alternativo, sustentado
en las fortificaciones e inmuebles militares construidos entre los
siglos XVI y XIX en la costa veracruzana y a lo largo de las viejas rutas (por Orizaba y Xalapa) del camino de Veracruz a México, con
el fin de contribuir al progreso cultural, económico y social de los
habitantes de las poblaciones vecinas, así como a la preservación y
aprecio de los edificios.
4.1.2. Objeࢼvos específicos
• Dinamizar la economía de las comunidades aledañas al periplo mediante la puesta en marcha de micro y pequeñas empresas orientadas al turismo alternativo con base en los paradigmas del desarrollo sustentable.
• Motivar la acción participativa de los ciudadanos en proyectos sociales y productivos a corto, mediano y largo plazo, en
coordinación con las autoridades federales, estatales y municipales y la iniciativa privada.
• Coadyuvar a la conservación y puesta en valor del patrimonio fortificado y, en un momento determinado, de las obras de
caminería6 edificadas entre los siglos XVI y XIX.
La viabilidad del proyecto se sustenta en cuatro aspectos principales:
• El potencial turístico que ofrecen el paisaje natural de la
zona, rica en ríos, lagunas, cuevas, acantilados, playas, flora y
fauna; y las diversas manifestaciones de la cultura tradicional
local, que por sus características resultan apropiadas para la
6 En el II Congreso Internacional de Caminería Hispánica (1994) se definió el concepto
de caminería como la “suma de los elementos que componen el camino, el caminante y su
entorno”, y en un sentido más amplio, como el “estudio de las vías de comunicación, de su
relación con el entorno geográfico y social y con los itinerarios históricos y literarios”. Recuperado de: http://www.ai-camineria.com/
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práctica de actividades recreativas y deportivas como escalada, caminata, rappel, espeleísmo, observación de ecosistemas,
senderismo interpretativo, así como para la realización de talleres de educación ambiental, artesanales y gastronómicos, lo
que hace factible una oferta variada y atractiva para los entusiastas del turismo alternativo.
• La oportunidad de desarrollar microempresas y organizaciones comunitarias que fomenten el autoempleo y la creación
de fuentes de trabajo duraderas y bien remuneradas para los
habitantes de las comunidades vecinas al recorrido.
• La existencia de una infraestructura local y regional de servicios (hoteles, restaurantes, balnearios) con capacidad suficiente para atender a un importante número de visitantes nacionales y extranjeros.
• La importancia histórica y cultural del patrimonio material
considerado en el itinerario.
4.2. Diseño y desarrollo del iঞnerario
En síntesis, el proceso de diseño y realización del proyecto puede
explicarse como sigue:
a) Realización del inventario de las fortificaciones y edificios
militares incluidos en el trayecto.
b) Formación de un organismo o asociación para gestionar el
itinerario, integrado por representantes de las comunidades
interesadas en participar en el proyecto, dependencias de los
tres niveles de gobierno y la iniciativa privada. Constitución
legal de las empresas comunitarias.
c) Creación de las coordinaciones operativa, administrativa y
de comunicación. La primera será responsable de la elaboración de los manuales de operación y el inventario y selección
de los atractivos culturales y naturales que se incluirán en el
recorrido, así como de la realización de los estudios socioeconómicos y de impacto ambiental. La segunda será la encargada de la creación de los organigramas y la elaboración y supervisión de los presupuestos, así como de suscribir los contratos
y acuerdos necesarios con las instituciones pertinentes (p. e.,
INAH, Secretaría de Cultura). Por su parte, la coordinación de
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comunicación estará a cargo de la investigación e interpretación de la información referente a los monumentos, así como
de llevar a cabo estudios cuantitativos y cualitativos para definir las estrategias para comunicar el proyecto.
d) En un segundo momento, la coordinación operativa definirá el diseño del recorrido principal y los complementarios.
Por su parte, la coordinación administrativa formalizará las
alianzas y acuerdos necesarios con los prestadores de servicios turísticos “externos” (líneas aéreas y de transporte terrestres, agencias de viajes), y llevará a cabo la contratación y/o
compra de los insumos y servicios que se requieran, en tanto
que la coordinación de comunicación desarrollará las piezas
publicitarias y los materiales informativos necesarios para
instrumentar la campaña de comunicación.
e) Posteriormente, se diseñará el portafolio de actividades y
servicios turísticos (gastronomía, hospedaje) que se ofrecerá
a los visitantes, de acuerdo con las características de las zonas
comprendidas en el recorrido: turismo de aventura, ecoturismo, turismo rural, etcétera, con base en los cuales se impartirán los talleres de capacitación a los habitantes que participarán en la operación diaria.
Concluidas estas fases, se procederá a la presentación pública
del proyecto por medio de ruedas de prensa, charlas en escuelas,
universidades y organismos empresariales, así como en congresos
y ferias concernientes al turismo.
Es oportuno mencionar que esta propuesta no sugiere, por
lo menos en el corto plazo, la restauración parcial o total de los
recintos que conforman el inventario de monumentos, tarea que
requeriría de la coordinación de un conjunto de actores e instituciones que rebasan por mucho los alcances de esta iniciativa, así
como de la revisión y aplicación de una serie de disposiciones legales que probablemente harían inviable su realización. Por tanto,
únicamente se considera la conservación y cuidado de los edificios,
es decir, mantenerlos en su estado actual, evitando así un mayor
deterioro futuro.
Asimismo, es importante destacar la necesidad de evitar la
creación de lo que Martorell (2012) denomina “enclaves económicos”, es decir, iniciativas enfocadas en el “gran turismo” (hoteles,
desarrollos inmobiliarios, etcétera), que priven a la población local
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CAMINOS DE MEMORIA, SENDAS DE PROGRESO

FIGURA 5
Desarrollo del proyecto

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Fuente: Elaboración propia.

de la oportunidad de participar de los beneficios generados por el
proyecto, o que orillen a los pobladores de la zona a desempeñar
empleos poco calificados, por salarios exiguos, sin expectativas
de crecimiento personal. En este sentido, hay que enfatizar la importancia de ofrecer una adecuada capacitación a los vecinos que
deseen participar en el proyecto, no sólo en materia de servicios
turísticos, sino para la creación y gestión de negocios (p. 25).
Beneficiarios:
- Habitantes de las comunidades y promotores culturales interesados en la preservación y difusión del patrimonio.
- Pequeños empresarios y empresas locales y regionales.
- Visitantes nacionales y extranjeros.
- Ayuntamientos de: Alvarado, Veracruz, La Antigua, Actopan,
Soledad de Doblado, Paso del Macho, Atoyac, Fortín de las
Flores, Chocamán, Ixtaczoquitlán, Orizaba, Paso de Ovejas,
Emiliano Zapata, Xalapa, Ayahualulco, Perote y Villa Aldama.

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SERGIO A. VARGAS MATÍAS

Participantes:
- Estudiantes y docentes de nivel licenciatura y posgrado de
disciplinas como Arquitectura, Historia, Historia del Arte,
Gestión del Patrimonio, Arqueología, Turismo, Antropología,
Gestión Municipal y Desarrollo Regional.
- Alumnos y profesores de nivel medio y medio-superior.
- Funcionarios municipales de las áreas de Cultura, Educación, Turismo y Desarrollo Económico.
- Investigadores interesados en el estudio del patrimonio cultural material, el turismo y la historia regional.
- Organismos públicos y privados dedicados a la protección y
promoción del patrimonio cultural, las artes y la cultura.
- Medios de comunicación y público en general.
CONCLUSIONES
A lo largo de los últimos 15 años, el estado de Veracruz ha sufrido
un notable declive económico como resultado de la conjunción de
diversos factores, tanto endógenos como exógenos, entre los que
sobresalen la decadencia de las agroindustrias azucarera y cafetalera, el mal desempeño de las últimas cuatro administraciones estatales, los cuantiosos desfalcos cometidos en numerosos organismos públicos y la violencia desatada por la irrupción de distintos
grupos del crimen organizado, que, en conjunto, han derivado en
un nulo crecimiento y escasa inversión privada, que a su vez han
exacerbado diversas problemáticas sociales, como el desempleo y
la migración.
En consecuencia, los distintos gobiernos han explorado diversas soluciones para tratar de rescatar a la entidad del marasmo
en que se encuentra; una de éstas ha sido el turismo, que ha sido
visto como una herramienta para fomentar el desarrollo a lo largo
y ancho del territorio veracruzano; desafortunadamente, hasta el
momento las acciones emprendidas han sido insuficientes y curiosamente similares, pues han coincidido en una política pública en
materia turística que, básicamente, se ha limitado a promocionar
ciertas festividades y a organizar eventos temáticos y/o musicales
que únicamente tienen un impacto momentáneo y, por lo general,
sólo benefician a los grandes prestadores de servicios turísticos.
TRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

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CAMINOS DE MEMORIA, SENDAS DE PROGRESO

En vista del grave estancamiento económico de la zona centro
de la entidad, es indispensable hallar soluciones creativas y novedosas para impulsar el progreso social de sus comunidades. Para
ello, es necesario mirar con atención el vasto repertorio de manifestaciones culturales —gastronomía, música, tradiciones— y la
enorme riqueza natural de una región cuya diversidad ecológica
no tiene parangón en el país y que, aunada al heterogéneo conglomerado de elementos materiales de valor patrimonial presentes en
el área, constituye una oportunidad para la conformación de una
oferta turística atractiva y diversificada.
Por tanto, esta propuesta representa una oportunidad para, a
mediano plazo, lograr un impacto positivo en lo social, al ofrecer
opciones de progreso a sus habitantes, lo que ayudaría a mitigar
problemáticas como el desempleo, la migración y la incorporación
de los jóvenes al crimen organizado; en lo económico, gracias a la
creación de micro y pequeñas empresas locales y el impulso a los
prestadores de servicios turísticos existentes a lo largo del itinerario; y en lo cultural, al coadyuvar a la preservación de un conjunto de monumentos de incalculable valor histórico, hoy en día en
riesgo de desaparecer, y cuyo cuidado y conservación nos atañen
a todos.
ANEXO
TABLA 1
Inventario de las forঞficaciones y edificios militares existentes
en el estado de Veracruz
INMUEBLE

PERIODO
MUNICIPIO
RUTA POR VERACRUZ

PROPÓSITO

Atarazanas

Virreinal

Veracruz

Baluarte de Santiago

Virreinal

Veracruz

Recinto fortificado

Cuartel

Virreinal

La Antigua

Militar complementario

Fuerte de San Juan de Ulúa

Virreinal

Veracruz

Recinto fortificado

Hospital militar de San Carlos

Virreinal

Veracruz

Militar complementario

Reducto

Siglo XIX

Alvarado

Recinto fortificado

Segmento de muralla

Virreinal

Veracruz

Militar complementario

Vestigios de la casafuerte de Cortés

Conquista

Actopan

Recinto fortificado

Vestigios de cuerpo de guardia

Siglo XIX

Alvarado

Militar complementario

Vestigios del fortín de Santa Teresa

Siglo XIX

Alvarado

Recinto fortificado

Vestigios de muralla

Siglo XIX

Veracruz

Militar complementario

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Militar complementario

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SERGIO A. VARGAS MATÍAS

INMUEBLE

PERIODO
MUNICIPIO
RUTA POR XALAPA

PROPÓSITO

Atalaya

Revolución Mexicana

Ayahualulco

Atalaya (batería) de La Concepción

Guerra de Independencia

Puente Nacional

Fortificación de campaña

Casa de guardia

Virreinal

Perote

Militar complementario

Cuartel de dragones (Juárez)

Virreinal

Perote

Militar complementario

Garitón ං

Intervención Tripartita/
Francesa

Xalapa

Por documentar

Garitón ංං

Siglo XIX

Xalapa

Por documentar

Garitón ංංං

Siglo XIX

Xalapa

Militar complementario

Fortín de Órdenes Militares

Guerra de Independencia

Emiliano Zapata

Recinto fortificado

Fortín de Cerro del León

Siglo XIX

Villa Aldama

Militar adaptado

Fuerte de San Carlos

Virreinal

Perote

Recinto fortificado

Hacienda (cuartel) “Los Arcos”

Guerra de Independencia

Paso de Ovejas

Militar adaptado

Hacienda (cuartel) “Paso de Varas”

Guerra de Independencia

Puente Nacional

Militar adaptado

Polvorín (casamata)

Virreinal

Perote

Militar complementario

Polvorín (casamata)

Virreinal

Perote

Militar complementario

Hacienda de Tenextepec

Siglo XIX

Perote

Militar adaptado

Hacienda de Totalco

Siglo XIX

Perote

Militar adaptado

Hacienda de Cuatotolapan

Siglo XIX

Perote

Militar adaptado

Presidio de El Órgano

Virreinal

Emiliano Zapata

Recinto fortificado

Recinto de La Gloria

Siglo XIX

Perote

Militar adaptado

Torre de señales

Guerra de Independencia

Actopan

Militar complementario

Torre de señales

Guerra de Independencia

Emiliano Zapata

Militar complementario

Torre de señales

Guerra de Independencia

Emiliano Zapata

Militar complementario

Vestigios del fortín de Fernando VII

Guerra de Independencia

Puente Nacional

Fortificación de campaña

INMUEBLE

PERIODO
MUNICIPIO
RUTA POR ORIZABA

Militar complementario

PROPÓSITO

Atalaya

Intervención Tripartita/
Francesa

Veracruz

Militar complementario

Blockhouse

Intervención Tripartita/
Francesa

Soledad de Doblado

Recinto fortificado

Convento de El Carmen

Virreinal

Orizaba

Militar adaptado

Cuartel

Intervención Tripartita /
Francesa

Orizaba

Militar complementario

Cuartel

Siglo XIX

Fortín de las Flores

Recinto fortificado

Fortín

Guerra de Independencia

Paso del Macho

Recinto fortificado

Fortín del Cerro del Borrego

Intervención Tripartita/
Francesa

Orizaba

Recinto fortificado

Fortín de Villegas

Guerra de Independencia

Ixtaczoquitlán

Recinto fortificado

Puesto de vigilancia

Intervención Tripartita/
Francesa

Soledad de Doblado

Militar complementario

Hacienda Monte Blanco

Guerra de Independencia

Fortín de las Flores

Militar adaptado

Parapeto

Intervención Tripartita/
Francesa

Atoyac

Fortificación de campaña

Trincheras

Intervención Tripartita/
Francesa

Atoyac

Fortificación de campaña

Vestigios del fortín
de Monte Blanco

Guerra de Independencia

Monte Blanco /
Chocamán

Recinto fortificado

Fuente: Elaboración propia.
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�CAMINOS DE MEMORIA, SENDAS DE PROGRESO

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TRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

�Iniciación Escolar y Trayectorias Laborales
entre Dos Generaciones de Agrónomos
en Nuevo León, México
School Initiation and Labor Paths
between Two Generations of Agronomists
in Nuevo Leon, Mexico
ELEOCADIO MARTÍNEZ SILVA* | VIOLETA HINOJOSA NAVARRO**

► RESUMEN
En el escrito se reflexiona acerca de los cambios que han experimentado las identidades de la profesión de Agronomía y de
los agrónomos a partir de los cambios estructurales en el agro
mexicano en la década de los años noventa. La investigación
se aborda desde una perspectiva metodológica del “enfoque de
los cursos de vida”. Resultados de la investigación dan cuenta
de una transformación del ethos de la agronomía, así como de
sus implicaciones en la configuración de la trayectoria identitaria de la profesión y de los egresados.
Palabras clave: Carreras | Profesión | Iniciación escolar | Contingencia |
Trayectorias identitarias.

► ABSTRACT
The paper reflects on the changes that have experienced the
identities of the profession of Agronomy and agronomists
from the structural changes in Mexican agriculture in the
nineties. The research is approached from a methodological
perspective of the “life course approach”. Research results
show a transformation of the ethos of agronomy, as well as its
implications in the configuration of the identity trajectory of
the profession and graduates.
Keywords: Careers | Profession | School initiation | Contingency |
Identity trajectories.
* Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Filosofía
y Letras. Correo electrónico: eleocadio14@gmail.com
** Socióloga por la Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Filosofía y Letras.
Correo electrónico: violetadecaballo@gmail.com
Recibido: 28 de octubre de 2019 | Aceptado: 22 de enero de 2020
ISSN 2007-1205 | pp. 108-129
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�INICIACIÓN ESCOLAR Y TRAYECTORIAS LABORALES

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INTRODUCCIÓN
Las transformaciones socioeconómicas y tecnológicas que han tenido lugar en nuestro país durante las últimas décadas han impactado en las trayectorias de las profesiones y profesionistas de diversas
áreas del conocimiento, como es el caso que nos ocupa en este ensayo. La Agronomía históricamente fue conformada como carrera
profesional orientada a resolver los problemas que presentan los
procesos de producción del agro mexicano, forjando profesionistas
preocupados por el desarrollo rural de las comunidades. Este ethos
de la profesión estuvo soportado por una política estatal enmarcada
en la llamada autosuficiencia alimentaria, expresión del modelo económico mexicano de sustitución de importaciones. Dicha autosuficiencia alimentaria implicó un proceso de creación de instituciones
que impulsarían el desarrollo rural nacional. Las universidades respondieron a esta institucionalidad a través de carreras de Agronomía con currículas académicas sustentadas en el desarrollo rural.
La profesión de Agronomía se configuró en una estrecha relación con el Estado mexicano y con el ethos del desarrollo agrícola
del país y sus comunidades rurales. Este modelo además proveía a
los agrónomos de un mercado de trabajo seguro y extenso, dado
que el Estado se encargaba de cubrir una función protagónica en la
política económica rural, promoviendo el surgimiento de numerosos organismos públicos que suministraban una demanda laboral
amplia y variada para este mercado, lo que aseguraba que el paso
de la escuela al trabajo para los agrónomos tuviera una duración
corta para la completa integración al mercado de trabajo.
Sin embargo, a inicios de la década de los ochenta ocurre una
inflexión en las trayectorias de la profesión y de sus egresados:
Transformaciones sociales en materia de globalización, urbanización y cambios económicos y demográficos comenzaron a gestarse
en México durante los últimos 30 años, dando lugar a una nueva etapa socioeconómica denominada neoliberalismo. Este nuevo modelo es concomitante con la implementación de tecnología
avanzada en la producción alimentaria y la emergente necesidad
de la economía nacional para insertarse en un mercado global,
procesos que modifican la manera en la que el campo es considerado y abordado por el gobierno mexicano, y con ello, como se verá
más adelante, la forma en la cual la profesión de la Agronomía es
considerada por los diferentes actores.
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ELEOCADIO MARTÍNEZ SILVA | VIOLETA HINOJOSA NAVARRO

En el presente ensayo se reflexiona acerca de los cambios que
ha experimentado la identidad de la profesión de Agronomía y
de los agrónomos a partir de los cambios estructurales en el agro
mexicano. Este estudio toma como observables particulares a la
Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Nuevo
León (FAUANL) y sus egresados de distintas generaciones (divididas
en dos cohortes).
El objetivo del estudio es de carácter cualitativo, buscando
comprender los elementos que configuran y diferencian las trayectorias identitarias de la profesión, de manera que sea posible
explicar el proceso que se ha desarrollado en torno a la identidad
profesional de la Agronomía y de los agrónomos nuevoleoneses en
las últimas décadas, en el contexto de los cambios ocurridos en las
esferas económicas, políticas, educativas, sociales e institucionales.
Del anterior objetivo se desprende la pregunta general de investigación acerca de ¿cuál ha sido la trayectoria indentitaria de la
carrera de Agronomía de la UANL y de sus egresados?
En tanto, las preguntas de investigación más específicas son
las siguientes:
1) ¿De qué manera se reconfiguró el ethos de la carrera de Agronomía?
2) ¿De qué manera los cambios curriculares y de oferta educativa de la FAUANL han incidido en la trayectoria identitaria laboral
de los egresados de esta institución?
3) ¿Qué procesos han ocurrido en la vida laboral y profesional
de los egresados de la FAUANL?
Teórica y metodológicamente, el estudio se sustenta en los
enfoques de los cursos de vida basados en los trabajos de Walter
Heinz (2003) y Tamara Hareven (1988), que proporcionan una importante perspectiva para los estudios cualitativos acerca de transiciones y procesos sociales.
La relevancia de este estudio radica en que permite reflexionar sobre las vidas de las personas y colectivos que están envueltas
en procesos de cambio en un ambiente social que está alterando la
vida cotidiana y afectando los aspectos más personales de las experiencias individuales y de colectivos.
Estudiar este proceso desde los profesionistas resulta relevante en la medida que amplía el entendimiento del cambio social desTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

�INICIACIÓN ESCOLAR Y TRAYECTORIAS LABORALES

111

de actores que no han sido escuchados, pese a su gran relevancia en
la vida económica, social y política para la nación.
En el presente trabajo nos interesa reflexionar sobre las causas
estructurales que generan la transformación de la carrera de Agronomía, así como las respuestas de los actores ante los cambios desde un contexto social metropolitano, como es el caso de Monterrey. Las tesis que nos interesa sostener aquí son: 1) que las causas
estructurales de los cambios en la carrera y el mercado de trabajo
local radican en el impacto que la reestructuración y modernización del agro mexicano han tenido sobre el mercado local; y 2) que
las prácticas económicas y sociales no ocurren desvinculadas de la
vida social de las comunidades y de las personas. Por lo tanto, es
en la arena de la vida social donde cobra sentido la comprensión
de los fenómenos económicos, en la que las personas evalúan su
situación en el trabajo y su localidad, así como las estrategias ante
el cambio.
REESTRUCTURACIÓN EN EL AGRO MEXICANO
La transformación en el agro mexicano fue configurada principalmente en el sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari
(1988-2004), en respuesta a la crisis que el sector venía arrastrando
por décadas; por ejemplo, en el sexenio del presidente Miguel de
la Madrid Hurtado (1982-1988) la inversión en el agro disminuyó
en 70%; la inflación rebasó los precios de garantía, produciendo
descapitalización, éxodo de productores, caída de muchos cultivos
y deterioro de la infraestructura rural (Alvarado, 1996, p. 138).
Ante la profundización de la crisis en el agro, el gobierno de
Carlos Salinas de Gortari inicia transformaciones relevantes de
ajuste estructural para el sector, poniendo fin al sueño pos-revolucionario de autosuficiencia alimentaria. La política de ajuste del
salinismo produjo efectos desfavorables para el agro, ya que se dio
una reducción de la mayor parte del monto y evolución de los subsidios; la drástica disminución de la intermediación bancaria, de la
extensión del Estado y la desaparición de las tasas de interés preferenciales; problemas ligados a la transición de sistemas privados
de comercialización.
De particular relevancia para el presente trabajo fueron los
efectos organizacionales de la política salinista hacia el agro. La SeTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

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ELEOCADIO MARTÍNEZ SILVA | VIOLETA HINOJOSA NAVARRO

cretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH) se desprendió de organismos de investigación, asesoría y apoyo técnico a los
agricultores.1 Los cambios abarcaron las instancias agropecuarias
del gobierno federal y las de los gobiernos estatales, oficinas distritales o municipales, y también asociaciones de distintos grupos
sociales involucrados en esas políticas.
La Secretaría de Reforma Agraria (SRA) se transformó en diversos organismos, algunos descentralizados, como la Procuraduría Agraria y los nuevos tribunales agrarios. Se creó el Procede y
el Registro Agrario Nacional (RAN). El Banco Nacional de Crédito
Rural (Banrural) reestructuró su política crediticia y desde entonces sólo otorga préstamos a los campesinos que sean considerados
sujetos de crédito conforme con la banca privada (Alvarado, 1996,
p. 149).
Desaparecieron también distintos organismos de participación estatal mayoritaria, ya sea porque fueron transferidos a los
gobiernos de los estados, por su venta al sector privado o a asociaciones gremiales de productores, porque se desincorporaron o
sencillamente porque fueron disueltos. Según Arturo Alvarado, se
vendieron 10 de las 12 plantas de Fertilizantes Mexicanos (Fertimex), la liquidación de la Aseguradora Nacional Agrícola y Ganadera (Anagsa), la Productora Nacional de Semillas (Pronase), de
algunas empresas de la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo), de Alimentos Balanceados de México (Alabamex), de Tabacos Mexicanos (Tabamex) y del Instituto Mexicano
del Café (Imcafé) ( Alvarado, 1996, p. 149).2
Al final del sexenio salinista, la estructura agraria quedó fuertemente segmentada en tres grupos económicos y regiones productoras: un poderoso grupo de productores agrícolas concentrado en la zona norte-centro del país que posee las mejores tierras e
infraestructura de riego. Un segundo grupo es el de los “rancheros”, que poseen recursos desiguales para producir y comercializar,
grupo diseminado a lo largo y ancho del país. Por último, está un
amplio grupo de campesinos, pequeños y medianos productores
también diseminados en todo el país.

1 Aunque también se abrieron nuevas entidades burocráticas en el sector.
2 A la par, se fueron consolidando nuevos organismos gubernamentales, como el Fideicomiso de Apoyos y Servicios Relacionados con la Agricultura (Aserca) y el Fideicomiso del
Riesgo Compartido (Firco).
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�INICIACIÓN ESCOLAR Y TRAYECTORIAS LABORALES

113

Para Arturo Alvarado, el primer grupo fue el que más se benefició de las políticas salinistas, debido a su capacidad para articularse en sólidas redes de productores, lo que les posibilitó comercializar sus productos a nivel nacional e internacional. En el segundo
grupo hubo ganadores y perdedores de la reforma salinista, debido
a que el Estado había sido su principal intermediario y productor.
El tercer grupo siempre estuvo en una situación de mayor desventaja, por lo que con los cambios en el agro su mala situación se
mantuvo o se profundizó su descapitalización y pobreza.
La caída del modelo estabilizador y el fin de la era del Estado
de Bienestar, con el consecuente advenimiento del neoliberalismo mexicano, ha generado una situación en la que el mercado de
agrónomos se restringe cuantitativamente al disminuir las fuentes
de empleo estatal. Y por otra parte, no se crea una demanda suficiente y capaz de crecer conforme a la oferta. Es decir, dado que
anteriormente la principal fuente de empleo para los agrónomos
mexicanos provenía de organismos estatales destinados a promover el desarrollo rural integral, las oportunidades de empleo para
los agrónomos disminuyeron cuando la entrada de políticas neoliberales aminoró aquel enfoque, de tal manera que un considerable
número de egresados en agronomía comenzó a encontrarse ante
un mercado laboral inestable, escaso y restringido, en el cual su
inclusión se encontraba menos garantizada.
De acuerdo con la Confederación Nacional Campesina (CNC),
de 100 mil agrónomos mexicanos, sólo el 40% tiene un trabajo permanente y el resto se encuentra en el subempleo o ha emigrado a
los Estados Unidos.3 Se afirma que este problema se debe a que “el
sector agropecuario mexicano se enfrenta a la falta de capacitación, ausencia organizativa por parte de las autoridades y carencia
de tecnologías adecuadas”.4 Asimismo, la agronomía se encuentra
catalogada como una de las carreras en México que posee el mayor
porcentaje de profesionistas ocupados en actividades no acordes
con sus estudios (61.4%, al primer trimestre del año 2012).5 En el

3 S/A. “Sin empleo 60 por ciento de 100 mil agrónomos”. CNC. Comunicado de prensa Febrero 2012. Fuente: http://cnc.org.mx/index.php/prensa-digital/comunicado-de-prensa/73-comunicado-de-prensa/comunicado-de-prensa-febrero12/902-sin-empleo-60por-ciento-de-100-mil-agronomos
4 Ibídem.
5 Cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. STPS-INEGI. Fuente: http://www.
observatoriolaboral.gob.mx/wb/ola/ola_cual_es_su_ocupacion_prof
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ELEOCADIO MARTÍNEZ SILVA | VIOLETA HINOJOSA NAVARRO

caso de Nuevo León, la agronomía es la disciplina académica que
cuenta con más egresados trabajando como comerciantes o vendedores ambulantes, con un porcentaje de 20.6%, de acuerdo con el
XII Censo Nacional de Población y Vivienda. Esto puede explicarse
por el hecho de que la agronomía “no tiene una relación con la
actividad que predomina en la entidad (industrial) y quizá es por
ello que estos profesionistas se ven en la necesidad de ocuparse en
actividades de tipo comercial”.6
El desempleo de los agrónomos representa un grave problema nacional, puesto que ellos juegan un papel importante en
el abatimiento del rezago y de la ociosidad del campo, ayudan a
fomentar procesos de producción agrícola eficiente, desarrollar el
aspecto rural, y en una medida importante, pueden aportar al fortalecimiento de la soberanía alimentaria nacional. El sector agrícola en nuestro país se enfrenta actualmente a problemas altamente
complejos, que involucran no solamente el potencial productivo
del campo, sino también los derechos de propiedad sobre la tierra,
los espacios rurales, las repercusiones y obstáculos ambientales,
la atención social a campesinos y productores, entre otras cuestiones. Es por esto que resulta socialmente perjudicial el hecho de
que exista un mercado de trabajo tan estrecho para quienes deben
atender estas problemáticas, dando lugar a que los egresados en
Agronomía se encuentren laborando en áreas no relacionadas con
sus preparaciones educativas.
Además del impacto en el empleo de los agrónomos, los cambios en el mercado de trabajo se reflejaron en la matrícula de la
licenciatura en Ciencias Agropecuarias del país. Como se podrá
observar en la tabla 1, la política neoliberal en el agro de finales de
la década de 1980 y 1990 significó una inflexión en la trayectoria
de la agronomía en la academia. Una fuerte crisis en la década de
los noventa y una parcial mejoría a inicios de 2000.
La misma tendencia puede observarse en la matrícula estudiantil de la FAUANL (tabla 2).

6 “Los profesionistas de Nuevo León”. INEGI. http://www.inegi.org.mx/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/censos/poblacion/prof_ent/PerprofNL-archivo2.pdf
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INICIACIÓN ESCOLAR Y TRAYECTORIAS LABORALES

TABLA 1
Cambios en la matrícula nacional de la carrera de Agronomía
Año

Población

Porcentaje

1970

7322

3.5

1980

67570

9.2

1986

83799

8.5

1987

77524

7.8

1988

71906

7

1989

66025

6.2

1990

55814

5.2

1991

45151

4.1

1992

39171

3.5

1993

35621

3.1

1994

34160

2.9

1995

31523

2.6

1996

32200

2.5

1997

32734

2.5

1998

36879

2.6

1999

38759

2.6

2000

40335

2.5

2001

41900

2.5

2002

42493

2.4

2003

42090

2.2

2004

42740

2.2

Nota: El porcentaje es con respecto a una muestra de seis áreas de estudio (Ciencias Agropecuarias, Ciencias de la Salud, Ciencias Naturales y Exactas, Ciencias Sociales y Administrativas, Educación y Humanidades, Ingeniería y Tecnología).
Fuente: Anuario Estadístico 2004, Anuies.

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TABLA 2
Cambios por semestre y año
en la matrícula de estudiantes de Agronomía en la FAUANL
Año

Población

(1) 1986

1450

(2)1986

1176

(1) 1987

1159

(2)1987

991

(1)1988

922

(2)1988

779

(1) 1989

711

(2) 1989

587

(1) 1990

566

Fuente: La Universidad Autónoma de Nuevo León en cifras, 1989.

LA PERSPECTIVA DE LOS CURSOS DE VIDA
Los cambios que ha experimentado la profesión de Agronomía, así
como las transformaciones políticas y económicas que se han advertido en el campo mexicano, pueden ser constatados no sólo a
través de sus transformaciones institucionales (replanteamiento de
carreras impartidas, cambio en las políticas agrarias, etcétera), sino
también a través de los acontecimientos que relatan los egresados
de Agronomía de diversas generaciones con respecto a sus intereses, sus percepciones, sus perspectivas a futuro y sus anécdotas
acerca de las trayectorias laborales vividas.
En las ciencias sociales, autores como Tamara K. Hareven y
Walter R. Heinz han proporcionado una importante perspectiva
para los estudios cualitativos acerca de transiciones y procesos sociales que sirven para analizar casos como el que nos ocupa en el
presente ensayo. En este sentido, el enfoque teórico-metodológico
de este estudio acerca de los procesos en las trayectorias identitarias laborales de los egresados de Agronomía consiste en las aportaciones realizadas por autores como ellos, que podemos denominar como “enfoque de los cursos de vida”.
Hareven (1988) presenta una descripción del análisis teórico-metodológico basado en los cursos de vida y los puntos de
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inflexión de los individuos. Esta perspectiva consiste básicamente
en analizar cómo la gente ve sus propias vidas, cómo perciben los
cambios en sus cursos de vida individuales y familiares, y cómo
identifican los puntos de inflexión en sus trayectorias de vida, tomando en cuenta el desarrollo histórico y el contexto social y cultural en el que se encuentran.
Hareven utiliza dos conceptos centrales que funcionan como
ejes de análisis para estudiar los cursos de vida: Las transiciones
normativas y los puntos de inflexión. Para los objetivos del estudio
retomamos el concepto de punto de inflexión, dado que una de las
premisas de la investigación es la inflexión en la identidad de la
profesión y la vida laboral de los egresados.
El punto de inflexión representa un proceso que continúa influenciando subsecuentes eventos de la vida en varias formas. Un
punto de inflexión es un proceso que involucra la alteración del
curso de vida, y requiere de ciertas estrategias y decisiones. No se
trata necesariamente de un acontecimiento aislado y drástico de
poca duración, ni significa un salto repentino de una fase a otra. La
duración o continuidad de un punto de inflexión depende de varias
condiciones, a saber: la personalidad, las expectativas, la historia
temprana de vida, los recursos, los valores culturales y las condiciones históricas que afectan la vida individual. Hareven menciona
que es de esperar determinadas variaciones en la experiencia de los
puntos de inflexión, de acuerdo con el contexto social, los recursos
y la historia de vida. Sin embargo, una examinación empírica de los
puntos de inflexión puede hacer surgir problemas metodológicos
relacionados con el significado subjetivo, pues los individuos definen estos puntos de acuerdo a sus propias percepciones.
De Walter R. Heinz (2003) nos interesa la importancia que le
otorga a conectar estudios como el que nos ocupa en la relación
con la estructura social, y tomar en cuenta la importancia de las
instituciones en el curso de vida de los actores sociales. De esta
manera, el curso de vida de trabajo es co-construido por agentes
sociales por medio de senderos y carreras que son afectadas por los
cambios estructurales de sus sociedades.
Heinz sostiene que en la sociedad post-industrial existe un
mercado de trabajo volátil y desregulado, el cual acarrea una inseguridad en las profesiones continuas y condiciona el hecho de que
el trabajo estable no se encuentre garantizado. Es en este sentido
en el que Heinz define el trabajo contingente como un fenómeno
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de la sociedad actual, en el cual se presenta un comportamiento
inestable en la vida laboral de las personas. Con esta tesis Heinz
inicia destacando y desarrollando los principales cambios que han
acontecido en el mundo del trabajo, y cuáles han sido sus efectos
en el curso de vida.
En la llamada “Era Dorada” (que abarcó las décadas de 1950
hasta mitad de los setenta en la mayor parte de los países de Norteamérica y Europa occidental), caracterizada por una sociedad de
tipo industrial predominante, el curso de vida de trabajo seguía
normas definidas de edad y de género, y la “biografía normal” reflejaba una relativa estabilidad de modelos culturales y estructuras
sociales. Los cursos de vida en esta época estaban definidos por
el trabajo y podían ser categorizados como trayectorias estables y
predecibles. Con el advenimiento de la crisis, estos modelos se reestructuraron a una variedad de nuevos reacomodos flexibles que
son menos guiados por la edad tradicional y normas de género y
más guiados por las oportunidades cambiantes y la oferta y la demanda en el mercado de trabajo.
El mercado de trabajo segmentado estructura la interacción
entre empleados y empleadores y afecta la manera en que las ocupaciones se relacionan con las oportunidades de vida. Por supuesto,
las carreras no sólo dependen del mercado de trabajo, sino también
de la educación, el entrenamiento y la política social, y varían entre
países y entre edades y género. La movilidad en el mercado de trabajo no sólo depende de las experiencias y habilidades individuales,
sino también de la expansión o declive de las ofertas o vacantes de
trabajo en las compañías, y del tamaño y madurez de éstas.
Heinz observa que, en general, mientras más débil es la institucionalización de la transición de la escuela al trabajo, las personas estarán más requeridas para darle forma a su entrada al trabajo
de manera activa, es decir, se convierte en un proceso más individual y de auto-socialización (self-socialization). En periodos de transformación social, la auto-socialización, en el sentido de desarrollo
de estrategias auto-reflexivas para armonizar con las condiciones
cambiantes de trabajo y los rompimientos en el curso de vida, se
vuelve un patrón dominante, especialmente para la entrada de trabajo, pero también para trabajadores más viejos que son afectados
por el down-sizing.
Las diversas formas de trabajo no estandarizado constituyen
nuevos retos y obstáculos para construir una carrera de trabajo
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�INICIACIÓN ESCOLAR Y TRAYECTORIAS LABORALES

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continua y requieren que las personas desarrollen competencias
para negociar contratos en el corto plazo y tengan que alternar entre episodios de tiempo completo, medio tiempo, subempleo y desempleo. Esto conlleva a frecuentes negociaciones e identidades de
trabajo más flexibles, y son procesos que se aceleran especialmente
en países con mercados de trabajo más flexibles y desregulados.
El curso de vida de trabajo contingente se caracteriza por
transiciones y secuencias no continuas dentro de la vida laboral.
Podríamos establecer que México, siendo un país con un mercado
de trabajo característicamente cada vez más desregulado y flexible,
albergaría a trabajadores cuyos cursos de vida laborales se aproximarían a la idea de trabajo contingente y auto-socialización de
Heinz.
También es importante destacar que el tiempo, tipo y duración del involucramiento de una persona con el mercado de trabajo es de gran utilidad para el enfoque de análisis de cursos de vida.
Por lo tanto, al realizar este estudio de los cursos de vida laboral de
los agrónomos en Nuevo León, consideramos importante subrayar en la biografía del individuo las secuencias de eventos de vida
y registrar los movimientos en educación, trabajo y vida familiar,
para poder relacionarlos con el contexto social de la locación.
Sociológicamente, el análisis de los cursos de vida presentado
tanto por Heinz como por Hareven permite relacionar las expectativas y percepciones de la agencia individual con la estructura
del mercado de trabajo y el contexto social en el que los individuos se encuentran inmersos, y posibilita la reflexión acerca de los
mecanismos que utilizan los individuos para actuar dentro de una
estructura laboral contingente.
De acuerdo con Wright Mills, “la imaginación sociológica nos
permite captar la historia y la biografía y la relación entre ambas
dentro de la sociedad. Ésa es su tarea y su promesa” (Mills, 1961).
Utilizar la metodología de los cursos de vida o historias de vida
consiste precisamente en esta idea, y es relevante para la investigación aquí presentada, pues posibilita la realización de un estudio
en el que se pueden enlazar acontecimientos de los individuos con
la trama macrosocial que se desarrolla alrededor de ellos.
En nuestra investigación se han realizado entrevistas a profundidad con egresados de diferentes generaciones de la FAUANL,
para comparar sus historias de vida, y particularmente, sus experiencias en la inserción al mercado laboral, de manera que sea
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posible enmarcar un proceso individual-laboral que se encuentre
enlazado con los procesos a nivel meso de transformación de esta
institución educativa y con los procesos a nivel macro, relativos a
la economía y a la política agraria mexicana.
Nuestro propósito al utilizar esta perspectiva es también otorgarle una voz a un grupo de actores clave de esta transformación:
los egresados. Ellos son quienes vivieron estos procesos de cambio
y quienes mejor que nadie pueden otorgarnos una amplia y transparente mirada a las diferentes etapas curriculares de la FAUANL,
para entender sus experiencias personales en el transcurso al mercado de trabajo y su relación con los sucesos estructurales de contra-reformas agrarias, desestructuraciones sociales y crisis sociales
en México y en Nuevo León.
TRAYECTORIA DE LA PROFESIÓN DE AGRONOMÍA
La FAUANL respondió a los cambios macro-sociales en el agro mexicano con una reforma curricular que redefinió la trayectoria identitaria de la profesión de una enfocada al desarrollo rural hacia una
sustentada en los agro-negocios.
La FAUANL ha experimentado diversas transformaciones en
cuanto a las carreras impartidas dentro de la institución. En este
estudio consideraremos esquemáticamente como “carreras de primera generación” las que serán mencionadas a continuación, que
han sido ya canceladas en acuerdo con el Consejo Universitario.
Los años entre paréntesis se refieren al periodo de vida de dichas
carreras:
Ingeniero Agrónomo Fitotecnista (1972-1998); Ingeniero
Agrónomo Zootecnista (1972-1998); Ingeniero Agrónomo con especialidad en Desarrollo Rural (1976-1994); Ingeniero Agrónomo
Parasitólogo (1976-1994); Ingeniero Agrónomo con especialidad
de Ingeniería Agrícola, o Ingeniero Agrícola (1982-1998).
Estas carreras han desaparecido del programa de la Facultad
y en su lugar se imparten nuevas licenciaturas, dos de las cuales
consideraremos en este estudio como “carreras de segunda generación”, ambas creadas a partir de septiembre de 1998, a saber: Ingeniero en Agronegocios; Ingeniero en Industrias Alimentarias.7
7 Cabe destacar que la carrera que lleva el nombre Ingeniero Agrónomo también es consiTRAYECTORIAS | AÑO 22 | NÚM. 50 | ENE҃JUN 2020

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Este cambio curricular vendría a transformar el ethos de la
Agronomía, pero el rumbo que siguió la trayectoria se dibujó y perfiló, además de la crisis y reestructuración en el agro, a partir de los
cambios en el mercado de trabajo local en la ciudad de Monterrey,
en donde la industria de los alimentos sobresalió en un contexto
de crisis en la década de los ochenta, que trastocaría la composición industrial de la ciudad. Ante una economía nacional colapsada y el inicio de la apertura comercial, la producción de bienes
intermedios y de capital se redujo, y con ello el peso de la industria
metálica básica, el tabaco, productos minerales no metálicos y productos metálicos (Garza, 1995, p.141). Este sector tradicional fue
sustituido por otro anclado en un número importante de fábricas
pequeñas, concentradas en la producción de bienes de consumo
inmediato para el mercado local y regional, así como por la industria de la maquila. La industria de los alimentos ganó importancia
entre la década de los ochenta y noventa. La participación en el PIB
regiomontano fue del 17.9 y el 16 por ciento del personal ocupado
(Garza, Gustavo, 1995, pp. 142-145).
TRAYECTORIA DE LOS CURSOS DE VIDA LABORAL
DE LOS AGRÓNOMOS
El análisis de las historias de vida y las experiencias y sentimientos en los relatos de los agrónomos nos permiten llegar a una reconstrucción de la realidad social, de diferentes oportunidades y
adversidades para los profesionistas del campo en su búsqueda por
un trabajo a través de generaciones de cambios y crisis estructurales. El análisis de los cursos de vida tiene la ventaja sociológica de
proporcionar una comprensión profunda de los cambios sociales,
tomando como eje los caminos recorridos por la vida social en determinados escenarios.
derada dentro de este estudio. Ésta se ha impartido en la facultad desde 1954 sin cambiar
de nombre, por lo que calificaremos como “egresados de primera generación” a quienes la
hayan cursado antes del 4 de septiembre de 1998, fecha a partir de la cual “esta licenciatura
se reinstituye con nuevos planes de estudio, de acuerdo con un estudio histórico realizado acerca de la facultad” (Domínguez, 2001). También es importante mencionar que en la
actualidad la Facultad ofrece una nueva licenciatura llamada Ingeniero en Biotecnología,
misma que fue incorporada al programa académico en agosto de 2008, fecha que, por cierto,
coincide con el cambio de ubicación de esta escuela al municipio de Escobedo (anteriormente la facultad tenía su locación en el pueblo de Marín, Nuevo León).
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De esta manera, en el desarrollo de las entrevistas se intentan
rescatar de las narrativas de los egresados elementos tales como
los procesos de inserción al mercado de trabajo, las oportunidades
laborales que se presentan, los entramados institucionales que entran en juego, las concepciones subjetivas de la labor profesional,
los obstáculos académicos y profesionales, las expectativas y perspectivas a futuro, los intereses, percepciones, y anécdotas acerca de
las trayectorias laborales vividas, entre otros factores.
Realizando entrevistas a los egresados de ambas cortes de carreras para su posterior análisis cualitativo-comparativo, se hace
uso de la metodología de los “cursos de vida” expuesta por Hareven
y Heinz, de manera que sea posible observar el discurso de estos
individuos bajo la luz de los conceptos metodológicos propuestos por estos autores. Conceptos tales como transición normativa,
punto de inflexión, co-construcción del curso de vida laboral, contingencia y auto-socialización nos permitirán analizar con profundidad los procesos que enmarcan el plano laboral de los profesionistas agrónomos en Nuevo León.
Peril de egresados entrevistados:
Se han entrevistado hasta el momento 12 egresados de la FAUANL,
que, de acuerdo a la metodología planteada, presentaremos de la
siguiente manera:
-4 entrevistados de la categoría que hemos denominado “primera generación”, mayores de 50 años de edad. Dos egresados
de Ing. Agrónomo Fitotecnista, un egresado de Ing. Agrónomo y un egresado de Ing. Agrónomo Zootecnista.
-8 entrevistados de la “segunda generación”, de entre 22 y 30
años de edad. Tres egresados de Ing. en Agronegocios, tres
egresados de Ing. en Industrias Alimentarias, y dos egresados
de Ing. Agrónomo.
Es importante mencionar que los entrevistados fueron elegidos de forma aleatoria. Todos los entrevistados fueron varones, a
excepción del caso de una mujer egresada de la segunda generación. Puede criticarse, por lo tanto, la limitación de nuestra investigación en este sentido, pues a pesar de que consideramos que el género puede ser un factor determinante para analizar la trayectoria
laboral, nuestra metodología empleada no considera la perspectiva
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de género en los hallazgos y resultados obtenidos.8
Nuestro estudio representa un acercamiento al fenómeno de
las trayectorias laborales identitarias de los agrónomos en Nuevo
León, tomando como observables particulares a los egresados de
FAUANL de distintas generaciones. Se ha seleccionado esta facultad
en particular puesto que, siendo una de las instituciones educativas
con más historia política y social en nuestro Estado, consideramos
que ha plasmado, a través de sus cambios curriculares, rediseño de
programas y carreras impartidas, la transición de una política económica mexicana enfocada en el desarrollo interno rural y en el impulso nacional del campo y del sector agrario, a un México abierto al
mercado externo, a la globalización y a la inclinación empresarial en
la educación agrícola. La desaparición de carreras como Ingeniero
en Desarrollo Rural, Ingeniero Agrónomo Fitotecnista e Ingeniero
Agrónomo Zootecnista, además de la aparición de nuevas carreras,
como Ingeniero en Industrias Alimentarias e Ingeniero en Agronegocios, representaron nuestro primer acercamiento a este estudio,
hecho que nos permitió preguntarnos acerca de la relación que estos cambios educativos de la facultad guardaban con el cambio en
la concepción de la profesión del agrónomo en México y con los
cambios en su trayectoria laboral.
Una hipótesis primaria de nuestra investigación es que las
transformaciones político-educativas del agro tienen una incidencia significativa en el rumbo que han de tomar las trayectorias laborales identitarias de los egresados de Agronomía. Por lo tanto,
el enfoque de nuestro estudio se centra en este aspecto, es decir,
se trata de un análisis cualitativo y comparativo acerca de las trayectorias laborales identitarias de egresados de diferentes generaciones de la FAUANL, en relación a los procesos de inserción al mercado de trabajo, las oportunidades laborales que se presentan, los
entramados institucionales que entran en juego, las concepciones
8 Las preguntas que se realizaron a los entrevistados, aunque con diversas variaciones, cubrieron los siguientes ejes: Datos: edad, lugar de procedencia, carrera, años de haber egresado; Descripción de la carrera estudiada.; Motivación o razones por las cuales se decidió
estudiar la carrera; Tipo de prácticas llevadas a cabo durante los estudios; Opinión acerca
de la importancia del agrónomo ante la situación del campo en México; Percepción sobre
el cambio de carreras en la FAUANL; Tipos de empleo que la persona ha tenido; Modo de
ingreso a estos trabajos; Opinión acerca de la facultad y de los cambios curriculares que ha
experimentado a través del tiempo; Balance sobre la formación adquirida en la facultad y el
trabajo obtenido. Es decir, de qué manera se ajusta su educación y su empleo; Expectativas
para el futuro personal profesional.
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subjetivas de la labor profesional, los obstáculos académicos y profesionales, las expectativas a futuro, entre otros factores.
TABLA 3
Las dimensiones del estudio
Niveles

Esferas

Procesos

MACRO

Económico-política

“Políticas agrarias: Del modelo estabilizador al
neoliberalismo”

MESO

Educativo (Facultad)

“Carreras: De ‘Desarrollo Rural’ a ‘Agronegocios’”

MICRO

Individual-laboral

Trayectorias laborales identitarias.

Fuente: Elaboración propia.

El análisis consta de tres niveles, que corresponden a las distintas esferas sociales que son tomadas en consideración para
elaborar el estudio, y que a su vez comprenden determinados
procesos sociohistóricos: El nivel macro se refiere a la esfera económico-política, cuyo proceso lo hemos abordado como la transición del modelo estabilizador al neoliberalismo, y sus implicaciones en la concepción agraria nacional. El nivel meso lo hemos
encuadrado en la esfera educativa, cuyos procesos son observados
primeramente en la transición de carreras impartidas en la FAUANL,
de una educación enfocada en el “desarrollo rural” y en especializaciones como la zootecnia y la fitotecnia, a una educación centrada en las industrias alimentarias y los “agronegocios”. Es necesario
destacar que ambas esferas, tanto la económico-política como la
educativa, guardan una relación entre sí, y por lo tanto los procesos
que ellas enmarcan también conservan un vínculo que estimamos
importante, aunque no podemos determinar si un proceso es causa
o factor determinante del otro. Finalmente, en las dimensiones de
nuestro estudio, se encuentra el nivel micro, el cual comprende la
esfera individual. Dentro de esta esfera, nuestro interés particular
se centra en los procesos que han ocurrido en la vida laboral de los
egresados en agronomía, dadas las transiciones que han acontecido en las esferas económica, política y educativa.
En cuanto al plano escolar y las prácticas educativas, hasta el
momento se ha observado, gracias a la bibliografía revisada y a las
entrevistas, que existe una transición que parte de un tipo de educación centrada en las prácticas del campo, con una orientación a
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trabajos en instancias públicas, a un nuevo orden educativo en el
que se rescata el estudio “dentro del aula”, con fines administrativos
y empresariales, y orientado a un empleo en las industrias privadas
o los agronegocios. Los egresados de la primera generación afirman
que durante sus estudios las prácticas en el campo y los recorridos a
zonas rurales habían sido fundamentales en su formación, mientras
que algunos de los egresados de segunda generación manifestaron
no tener muchas prácticas de ese tipo durante su formación, particularmente quienes estudiaron la carrera de Ing. en Agronegocios.
En cuanto al tipo de empleo, se ha observado que las actividades laborales de los agrónomos se han diversificado en el área
privada para los nuevos egresados, en comparación con generaciones pasadas, posiblemente debido a la consolidación de los mercados globales y los tratados de libre comercio en materia agraria.
Sin embargo, parece existir un sentimiento general de dificultad
para ingresar a puestos laborales en instituciones públicas como
la Sagarpa, opción que es ya descartada para los egresados más
recientes, quienes se inclinan a buscar una trayectoria laboral en
el sector privado o en el negocio familiar. Una parte considerable
de los egresados de la primera generación afirmó que al momento
de la entrevista no se encontraban trabajando como agrónomos,
y que había sido muy difícil para su generación encontrar empleo
relacionado con su formación. Los entrevistados de la primera generación que sí se encontraban desempeñándose como agrónomos
tenían un puesto en el área académica y a la par afirmaban realizar
proyectos agrícolas o de cultivo para algunas instituciones.
Un común denominador para ambas generaciones en cuanto
a las motivaciones para estudiar agronomía consiste en algún tipo
de vínculo familiar con el campo, la agricultura o la zona rural. Al
preguntarles las razones por las cuales decidieron dedicarse a esta
profesión, la mayoría mencionó como factor importante cuestiones como la educación agrícola recibida del padre o el abuelo en
el rancho, haber vivido en el campo, tener un padre agrónomo o
campesino, etcétera. Esto es especialmente crucial para los entrevistados de la primera generación. Algunos de los egresados de la
segunda generación mencionaron su interés en la administración
empresarial como motivo de elección para estudiar Ing. en Agronegocios o Ing. en Industrias Alimentarias, e incluso afirmaron
que, al elegir la carrera universitaria, su otra opción era administración de empresas o contaduría.
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Cabe destacar que el vínculo personal con la carrera, las percepciones de la misma y las aspiraciones de los entrevistados parecen variar en relación con la época de egreso del individuo. Los
entrevistados de las primeras generaciones reflejan un gran acercamiento sentimental hacia la carrera que estudiaron: la influencia
familiar jugó un papel más importante en su decisión para estudiar
agronomía, y mantienen una aspiración a futuro con mayor apego
al campo, expresando en su deseo de vivir en su propio terreno de
cultivo, y en la empatía que parecen sentir por el campesino y el
agricultor. Los egresados de las nuevas carreras, aunque con excepciones, parecen tener menor pasado familiar relacionado con el
campo o el sector agrario, y su interés se encuentra más enfocado
por lo general en la producción de alimentos y la administración.
En cuanto a las expectativas a futuro, los egresados de la segunda generación se mantienen optimistas en cuanto al porvenir
del agrónomo en Nuevo León. En ciertos casos, su trayectoria laboral se encuentra casi definida por el negocio familiar agrícola
heredado de la familia, y la mayoría de ellos aspira a continuar sus
estudios de posgrado o dirigir un negocio propio.
La Encuesta de Egresados de la UANL (uanl en cifras) arroja información adicional acerca de los agrónomos de las dos generaciones estudiadas.9 En cuanto al origen social de los egresados, se
observa que éste se encuentra muy alejado del campo mexicano.
Únicamente el 7.8% informó que la ocupación de sus padres era de
jornaleros agrícolas.
En lo referente al vínculo entre formación profesional y actividad de los agrónomos, el saldo es relativamente positivo. De
los egresados que tenían empleo (46%), un 57.8% señaló que estaba
realizando una actividad acorde con sus estudios, en tanto que el
14.1% señaló laborar en una actividad que no tiene relación con
su carrera.10 En cuanto al nivel de la actividad desempeñada, un
12% informó que el nivel de su actividad era técnico. En tanto que
un 57. 8% estaba realizando una actividad de nivel profesional. Un

9 Por el momento presentamos resultados generales de los agrónomos de dos generaciones. Se está a la espera de conseguir la base de datos para poder desagregar la información
en base a las diferentes generaciones. La encuesta se aplicó en el 2009 a 64 egresados (42
hombres y 22 mujeres). Distribuidas en las carreras de: Ingeniero agrónoma ambientalista
(1) , ingeniero agrónomo (22) , ingeniero en agronegocios (9), ingeniero en industrias alimentarias (18), ingeniero agrónomo fitotecnista (11), ingeniero agrónomo zootecnista (3).
10 La suma no da 100% debido a perdidos en el sistema.
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�INICIACIÓN ESCOLAR Y TRAYECTORIAS LABORALES

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40% manifestó que su actividad coincide con su carrera (en un porcentaje de 75 a 100). Mientras que un 14.1% señaló que coincidía,
en un porcentaje de 50 a 75.
En lo referente al sector en que se encuentran laborando, el
48.4% de los encuestados informó que se ubica en el sector privado y un 23.4% en el sector público, localizados mayoritariamente
en el estado de Nuevo León (59.4%). Respecto a la actividad en el
sector, un 25% se encuentra en la agricultura/ganadería, un 12.5%
en la industria de la transformación, otro 12.5% en los servicios,
un 10.9% en el comercio, y un 9.4% en la enseñanza/investigación.
En su gran mayoría (56.2%) son empleados, es decir, no tienen un
puesto principal de mando.
De los egresados que se encontraban desempleados (28.1%), un
10. 9% señaló simplemente que no encontró trabajo. Un 4.7%, porque recién había concluido su contrato. Otro 4.7% argumentó que
esto se debía al hecho de estar realizando el trámite de titulación.
Finalmente, los egresados encuestados en 2009, al hacer una
evaluación sobre su formación y su vínculo con el mercado de trabajo, señalaron lo siguiente: un 46% dio una puntuación de 4 (1 el
más bajo y 5 el más alto) sobre lo adecuado del plan de estudios al
mercado de trabajo. Un 29.7% otorgó una puntuación de 5. El 17.
2% indicó un 3. El 10.9% adjudicó un 2.
La crisis agraria mexicana sin duda impactó al mercado de trabajo de los agrónomos nuevoleoneses, sobre todo durante la década de los noventa. Actualmente, los agrónomos de la “segunda generación” manifiestan tener posibilidades comparativamente más
amplias para encontrar empleo relacionado con su propia área. Sin
embargo, dichos empleos se encuentran mayormente caracterizados por la contingencia y la incertidumbre a futuro.
CONCLUSIÓN
El presente estudio se ubica en la preocupación sociológica del
cambio social que estudia los efectos de las grandes transformaciones económicas, sociales y políticas en la sociedad. Particularmente, fue un aporte para la comprensión del cambio social en Monterrey desde un tema bastante olvidado como el de las profesiones,
y de un actor sumamente relevante para la vida social, el de los
profesionistas.
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ELEOCADIO MARTÍNEZ SILVA | VIOLETA HINOJOSA NAVARRO

De los resultados obtenidos del estudio puede concluirse que
en la nueva sociedad regiomontana que emergió de las transformaciones económicas, sociales y tecnológicas ocurridas en la década
de los noventa, éstas impactaron profundamente en las profesiones que nuestro estudio evidencia con la carrera de la Agronomía
y sus egresados. En primer término, concluimos que la recomposición del mercado de trabajo producto de la crisis del campo
mexicano derivó en la transformación de la trayectoria identitaria
de la profesión basada en un fuerte vínculo con el campo, con un
sólido compromiso con el desarrollo rural y la vida de los campesinos a una identidad profesional vinculada a la empresa agrícola
o alimentaria y enlazada al desarrollo de la profesión y la persona;
por ello, muchos jóvenes que buscan formarse en carreras de corte
administrativo encontraron un espacio en la FAUANL y un mercado
de trabajo en la empresa de los alimentos.
En segundo término, el cambio social lo constatamos a través de la experiencia de los egresados de la carrera de Agronomía.
Concluimos, que un sector de egresados de la primera generación,
formado en el modelo de desarrollo rural de la profesión, canceló
la posibilidad de construir una identidad profesional en la agronomía, tomando con un sentido práctico las oportunidades que
se presentaron en la nueva estructura de oportunidades, como el
manejar un taxi o emprender un negocio. En tanto que otros han
hecho esfuerzos por mantener una identidad profesional en la
agronomía, ya sea como catedráticos, negocio agrícola o en alguna dependencia de gobierno en el ámbito del desarrollo rural. Por
otro lado, los egresados de la segunda generación de agrónomos de
nuestro estudio buscan construir una identidad como empresarios
o gerentes agrícolas.
Finalmente, también puede concluirse que estamos asistiendo a la posibilidad de una nueva reconfiguración de la carrera de
Agronomía, recuperándose el ethos del desarrollo rural. Lo anterior,
dada la propuesta del actual gobierno federal de recuperar el proyecto nacional de autosuficiencia alimentaria, lo que abriría nuevas
oportunidades para la profesión de la agronomía y de los agrónomos. Sin embargo, dado el contexto de la ciudad basada en una
economía industrial (con un poderoso sector de los alimentos) y
de servicios, puede haber resistencia de los actores por repensar
nuevamente el ethos de la profesión.
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