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A~o X

B ARCELONA 9 DE FEBRERO DE 1891

,..,_ _ __

DOÑA EMILIA PARDO BAZÁN, eminente escritora española contemporánea
l\lrRRSH'IN FOTOTÍr1r A

NúM 476

�LA

!LUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO 476
N úMERO

bailes éstos (por supuesto con careta), en los que se comparsas, porque cada vez hay más vicios, y éstas
codeaban las tres veces duquesas con la Corredera, tienen la seguridad de poder satisfacerlos poniendo
la Juana fifa11ojbs y otras chulas rebosando gracia en contribución á todo el mundo, incluso al jefe del
madrileña! ¡Qué frases, qué bromas, qué contrastes! Estado. Madrid, decidido á divertirse y como pesa¡Aquella sí que era la luna de la verdad!
roso de que el Carnaval se vaya evaporando, aún
Y cuando terminó la guerra civil y el país se repu- acude á los escasos trapos como toro voluntarioso.
so un tanto de los pasados desastres, llegó á su col- Parece que la población se triplica con gente venida
mo el carnaval callejero Las altas clases ayudaron al de los antípodas, para apretarse y zangolotearse en
CIÓN CIENTfI11cA: Las pruebas del polígono de An11tíjo!is.pueblo
á divertirse: duquesas y chisperas, grandes de espacios que son inmensos y resultan reducidos.
Coche movido por et vapor, de Al. Serpol/et, por G. TissanEn tales días, los coches, cuya hilera empieza en
dier. -Las profundidades del mar Negro. - Una.nurva teoría España y tripicalleros vistiéronse de mamarracho, y
acerca del roclo. - Libros enviados á esta Redacción por auto• formaron comparsas y se completaron compenetrán- la Puerta del Sol y acaba no se sabe dónde, no son
res ó editores. -Advertencias.
dose. Nadie tuvo el mal gusto de exhibir trajes ele- coches, sino balcones ambulantes, que van moviénGrabados. - Dol1a Emi!ia Pardo Ba:dn, eminente escritora
española contemporánea. Impresión fototípi~a. -E~ maestro gantes é historiados; para eso se ven dramas ó come- dose lentamente: los hay que á las siete de la noche,
Pedro 1/,fascagui, autor de la ópera Cava/tena mstuaua (de dias de magia: el Carnaval debe ser una mueca, una no han podido llegar al comedio del·paseo de Recouna fotografia) .-La tiple Sra. Pantaleoni ( Sa11tuz=a) y el pesadilla de la imaginación desbordada, espon~ánea, letos. Pero hasta en los tiempos democráticos existenor Sr. Valero ( Ttm'ddu) en l:i escena VII de Cava/lena grotesca; sinfonía chillona de notas discordantes, ten privilegios: mediante licencia, que cuesta algo
rusticana, representada en la Scala de l\lilán.-El tenor se·
cara, los carruajes de los privilegiados de la fortuna
iior Valero en el papel de Turiddu de la Cavalleria r11stica- como lo es el espíritu de la humanidad.
Por eso creo superior el Carnaval de Madrid :i circulan libremente por todas partes, proporcionando
11a.-La tiple Sra. P:rntaleoni en el papel de Santu1.za de la
Cava/feria rusticana. - Dos grabados que ilustran el artículo todos los Carnavales.
desazonada envidia á los pretenciosos que no quiede Doíía Emilia Pardo Bazán, titulado Et Se11or Doctoral.
Desde las siete de la mai1ana del domingo de Car- ren ó no pueden pagar. El centro del paseo es, pues,
- Los Parlamentos de Europa. Palario de la Dieta sueca w
Stocko/1110. - Después del oficio de po11tiJicat, cuadro de don naval comenzaba el jaleo, que había tenido su corres- el objetivo de toda la curiosidad. Todavía allí alguRamón Tusquets. Impresión fototípica.-1lf1ísico ca/tejero, pondiente prólogo con los bailes del sábado. A dicha nos elegantes disfrazados de mamarrachos asaltan
dibujo á la pluma rle D. Antonio Fabrés. Impresión fototí- hora ya hormigueaban las comparsas, síntesis de la los coches que ostentan insolentemente su licencia,
pica - Las pruebas del poligono de Annápolis. Disposición vida madrileña, que se reduce á dar y pedir. Después dando bromas más ó menos ingeniosas; y no hace
de la pieza y de los blancos. -Estado de los proyectiles después del tiro. - Ensayos comparativos de diferentes planchas de profundas investigaciones, los madrileños han des- mucho que aquel centro ofrecía un espectáculo moen el polígono de Annápolis 1Estados Unidos). Estado de las cubierto que para divertirse en regla se necesita di- nárquico-democrático sin igual. El carruaje del peplanchas después del quinto disparo. -Fig. 1. Coche movido nero, y que gastando el del prójimo es mayor la di- núltimo rey, sin miedo y no me atrevo á añadir sin
por el vapor, de M. Serpolle! (de una fotografía instantánea). versión. No sé si el siguiente cuento es nuevo, pero tacha, era asaltado por racimos de máscaras, arras- Fig. 2. Sección del c_oche de vapor.-Fig. 3. l'lano del
encaja aquí como de molde:
trando as( la realeza y el Carnaval. Hoy sólo la infancoche movido por el vapor. - ~1álaga. Puerta del Sagrario.
Dos gallegos que salieron de su pueblo en el mis- ta Isabel se atreve á penetrar en el pandemonium.
Catedral (de una fotc,gralia de D. J. E. Puig, de Barcelona.
mo día con dirección á Madrid, se separaron en el
Pero el carnaval pintoresco se exibe especialmente
camino y volvieron á encontrarse en el Puente de en los barrios extremos. Allí atín continúa la gran
EL CARNAVAL DE MADRID
Segovia:
diversión: «Miste, me decía una chula el año pasado,
- ¿Qué tal el viaje?
á mí lo que más me gusta es mantear al pelele; me
I
-Bien.
se figura que es mi maría.» ¡Y qué manteadoras, cie- ¿Has gastadu mucho?
lo santo! Yo creo que si los peleles pudieran pensar
En San Petersburgo llaman á la de Carnaval ,a se- Un real.
y sentir, sentirían cierta fruición en medio de su manmana loca, como si en las demás del año todo el
- ¡Habrás venido gulusineándote!
teamiento.
mundo procediese con juicio, y no hubiera incendios
- ¿Pues comu?
Esto de los peleles me trae á las mientes una anécintencionados y fechorías nihilistas. Por eso me pa- Purque yo salí del pueblo con duce reales y lle- dota histórica que prueba que hasta el hombre más
rece más gráfica y filosófica la frase de luna d.t la gu con catorce.
chapado suele ser pelele de la mujer.
verdad con que califican los chinos á esa época en
- Habrás venidu pidiendu.
Hace dos años un joven estudiante de Logroño
que el que más y el que menos se cree autorizado
- ¡Pues no, que vendría dandu!
se enamoró perdidamente de una prendera de las
para cometer excesos. En efecto, el Carnaval es una
Pues bien: una parte, y no floja, del pueblo de Américas; pero como no era ni suficientemente
especie de borrachera, y depuesta la hipócrita más- Madrid, para golosinearse en el Carnaval emplea el guapo ni suficientemente rico, siempre oía en rescara social, la humanidad se muestra á través de la procedimiento del gallego del cuento; y ahora hablo puesta á sus amorosos ruegos frases del tenor sicarátula tal como es, asomando el corazón á los la- en presente, porque la animación carnavalesca ha de- guiente:
•
bios. Dicen que el Carnaval degenera en todas par- caído, pero las comparsas siguen boyantes. Aunque
«Vaya, acuéstese usté, que está resfriado.»
tes: que es como un viejo que alardea gracias juve- ruja el aquilón, ó nieve más que en Siberia, ó llueO bien:
niles y se pone en ridículo; y debe ser así, y es na- van pulmonías y gota serena, las comparsas de mo«¿Quie usté limpiarse, que está de huevo?»
tural que así sea. Porque á las tradiciones las sucede ros, valencianos, aragoneses, gallegos, danzantes de
El logroñés', impulsado por su pasión, insistía.
lo que á los individuos: en la infancia son graciosas y Getafe y Alcorcón, magos, vampiros, pajes de la edad El Carnaval se acercaba, y entonces se la ocurrió una
espontáneas, cualidades que pierden á medida que sin medias, estudiantes é indefinidos pululan desde idea á la prendera. Sabía que su pretendiente era
van haciéndose viejas. El Carnanal antiguo de Roma, las siete de la mañana, sobresaliendo, por supuesto, muy hombre y que tenía mucna vergüenzá, y por lo
de París y aun de Madrid era general: en él 110 ha- las de estudiantes más ó menos auténticos, de esos tanto, le dijo:
bía espectadores porque todos eran actores. Ahora que se toman vacaciones cuando les parece para sil- Oiga usté, las damas tenemos que probará nuesson una pobre farsa en la calle y una diversión des- bar á la autoridad.
tros cabayeros. ¿Quie usté que yo le cale como á los
labazada bajo techado. De carnavales callejeros sólo
¡Qué muchachos más ingeniosos! ¿Saben ustedes melones?
queda el de Mónaco, que es una lujosa exhibición cuánto gasta el que más para comer, beber, jalear- Pero, ¿á qué viene eso, cuando sabe usted que
de tonterías y como una especie de reclamo de ru- se y bailar durante la semana de Carnaval? Pues cin- mi alma y mi corazón y mi vida y todo yo soy de
leta.
cuenta céntimos, y esto por el lujo de _afeitarse y ri- usted?
¡Qué Carnaval antiguo de Roma! Yo no le he visto, zarse el pelo; porque eso sí, no se concibe un postu- Pues vamos á verlo.
pero me lo figuro. ¡Aquellas pedreas de dulces, aque- lante sin el pelo rizado. Cumplida esta formalidad á
- ¿Cómo?
llas transtiberinas y napolitanas compitiendo con las las seis y media de la mañana, ya sólo tienen que ocu- El martes de Carnaval va usté á dejarse manpatricias en belleza y travesura, las farsas artísticas, parse en recolectar dinero. Sus primeras víctimas son tear por mí y por cuatro amigas de confianza.
las carreras de caballos en el Corso, los bandidos de las criadas y amas de llaves que van á la compra, es- ¡Eso es imposible!, exclamó el enamorado enla campiña entrando en la ciudad disfrazados, aque- pecialmente estas últimas, que se esponjan al oirse .cendido de vergüenza.
lla algarabía en la lengua más hermosa de la tierra! piropear. No hay que decir después, cuando la circu- Pues si es imposible, también lo son otras cosas.
Pero si 110 el de Roma, he visto el Carnaval de lación de gente se hace mayor; los postulantes aco- ¡Abur y al avío!
París hace treinta años, y en verdad que merecía san al transeunte aunque vaya por la Unción, se cueEl pobre estudiante anduvo loco dos 6 tres días.
verse. Como los parisienses son farsantes de por sí, lan en las tiendas, trepan á las rejas y entresuelos y El domingo de Carnaval se encontró con su adorada,
tenían poco que esforzarse para que resultara una reparten sablazos á diestro y siniestro, agotando ¡y c6mo se la encontró, con aquella mata de pelo y
farsa de alto relieve. Soy viejo, he visto algo, me figu- raudales de verbosidad; pero eso sí, siempre con el aquellos ojos madrileños rebosando fuego y malicia,
ro los ventisqueros alpinos, las antiguas inundaciones pelo rizado y el traje más ó menos negro, con golpes y aquel pañuelo de Manila de ocho puntas!
holandesas, las crestas del Himalaya; pero lo que no amarillos, que recuerda los paños tumularios.
- ¡Cayetana!
cabía en mi imaginación hasta que lo hube presen¡Son tan simpáticos los estudiantes! En ellos ve la
- ¡Déjeme usté en paz! Voy de prisa, man llamao
ciado, fué el final del baile de la Opera, el martes de p:i.tria un porvenir de gloria y de silbas.
á palacio á formar menisterio.
Carnaval, hace treinta años.
- Oiga usted. ¿Aquello del manteamiento? ...
Porque la imaginación reconstruye por inducción
- Bueno, ¿qué?
III
lo grande por lo pequeño, y puede figurarse el Chim- ¿Podría ser en una sala ó en un patio?
borazo viendo el Cerrillo de San Bias; pero no caben
- ¡Ca! No, señor; al aire libre pa que too el munen aquélla las diferentes manifestaciones de seis mil
Hace años Madrid á las cuatro de la tarde del do- do se entere.
locos poseídos de la misma locura.
mingo y martes de Carnaval era un hervidero de
- ¡Cayetana!
Sin embargo, creo que hace años, el de Madrid era mamarrachos y de estrépitos que hacían presentir las
- ¡A cuartito los moscones!
superior á todos los Carnavales.
melopeas de Wagner. Las máscaras brillaban por su
- ¿Y qué iría ganando ei pelele?
inocencia ó por su barbarie: el cieno social salía á la
- ¡Velay! Pue ser que la manta sirviera pa otros
II
superficie simbolizado en andrajos, felpudos sucios y fines.
escobas indefinibles. Los hombres se vestían de muEn resolución: el amante riojano fué manteado el
En las postrimerías del Reinado de Fernando VII jeres y éstas de hombres, como si quisieran explorar martes de Carnaval, en la confluencia del Rastro y
estaban prohibidas las mascaradas, y cuando des- los misterios del sexo opuesto. La imaginación des- Ribera de Curtidores, por su adorada y cuatro vigopués de la muerte del Rey alzóse esta suspensión, el bordaba en necedades. En tales días no había mur, rosas cómplices, que le hicieron volar y golpearse
pueblo madrileño se desbordó como un río que rom- guistas, ni mendigos, ni ladrones, porque todos ellos contra las piedras del suelo cuando se les escapaba
pe sus diques. Durante dos meses había veinte bai- disfrazados con sábanas y colchas, se apoderaban de la manta. Por fin la prendera, llorando de enterneles de máscaras diarios, en que se compenetraban lo ajeno á voluntad de su dueño.
cimiento, le recogi.ó majado y maltrecho, y al meter·
todas las clases sociales que más tarde habían de
Hoy los mamarrachos aislados van desaparecien- le en un coche le dijo abrazándole:
afluir á los famosos bailes de Villahermosa. ¡Qué do, pero la animación continúa. Cada año hay más
«Ahora tú eres el amo pa toa la vida »
SUMARIO
Texto. - El Camrzval de ilfadrid, por Floro. - Do11a Emilia
J&gt;,zrJo .Ha:án. Apuntes l&gt;iogr,íficos. - El Se,1or JJorttral, por
Emilia Pardo Bazán.-Et flamenco europeo tPhrcnicopterus
antiquorum), por el Dr. Brehm. -Los Parlamentos de Europa.
Sueciu, por X. - Los polvos, por el ~r. E. Ciasen, ~e. Hamburgo. - Nuestros grabados. - ¡J111pos1hle! Novel~ ongmal de
Florencio Moreno Godino, ilustrada por Cabnnety. - SEC·

~~~~~

476

g.)...

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Los madrileños se ingenian para
prolongar el Carnaval. El miércoles de Ceniza, cuando la iglesia nos
recuerda que somos polvo y al polvo volveremos, las turbas, que todavía son carne, acuden con sus
galas carnavalescas á la Pradera del
ex Real Canal del Manzanares, con
el fin de enterrar la sardina. A mí
me parece que deberían enterrar un
lechón, puesto que se aproximan
las vigilias de la Cuaresma.
Esta costumbre de contrasentido
tiene su tradición, aunque no explica su origen.
Allá por los tiempos de Carlos II,
un alcabalero que tenía fama de
rico habitaba una casucha situada
en donde posteriormente estuvo (ó
está, pues hace años que no voy
por aquellos sitios) uno de los famosos castillos del embarcadero
del canal. Ahora, los que tienen riquezas las dejan en su casa para
que las roben (como ya he dicho
en otra parte), pero en aquella época de obscurantismo se enterraban
para más seguridad; y el bueno del
alcabalero susodicho, al estallar la
guerra de Sucesión comenzó á soterrar dinero y lingotes de oro y
plata en todo el campo de los alrededores de su morada. Entonces el
entierro de la sardina se verificaba
hacia el sitio en donde posteriormente estuvo el primer molino; pero un año, sin saber por qué, antojóse á las turbas cavar más acá la
fosa sardinil, y encontraron un lingote de oro que pesaba cinco libras.
¡Figúrense ustedes la consternación
del alcabalero, que vió que la multitud se disponía á levantar la tierra
EL

)IAESTRO PEDRO MASCAG:-il, autor de la ópera Cavalleria rusHcana. (De una fotografia.)

de todo el campo! Su mismo exceso de precaución le había perdido:
no quiso enterrar junto su tesoro
por no perderle entero si alguien le
descubría, y aquella maldita tarde
iban á robársele poco á poco para
mayor dolor. Acudió, pues, desalado á pedir auxilio á la autoridad,
vino una compañía de cazadores á
caballo y por poco se arma un motín que ni el de Oropesa. En los
días siguientes hubo en aquel campo más buscadores de oro que ahora en California, y aunque nada encontraron, siempre se recordaba
este incidente en las tardes de entierro de la sardina
¡Qué tardes y qué espectáculo
el de la Pradera del Canal! Para
reproducirle sería necesario el pincel de Goya, el caprichoso colorista.
Allí está la vida del pueblo de
Madrid en todo su hervor; se cruzan los dicharachos, se rompen
botijos en cabeza ajena, menudean
los garrotazos, se baila hasta reventar1 se columpian las chulas hasta
volar al cielo, y flotan en el aire
microbios de coorza (vulgo borrachera) tan grandes, que se ven sin
~ecesidad de microscopio. Y seg1ín
informes verídicos, la animación
sardinesca no ha decrecido como
el Carnaval; por el contrario, con
el aumento de población y riqueza
hase refinado con los adelantos
modernos. Antes sólo había allí
pobres puestos de vino, aguardiente, torrados, pasas, majuelas, bellotas y otras ordinarieces; pero han
llegado hasta allí la manzanilla y
el champaglle.

La tiple Sra. Pantaleoni ( Sa11t11::~a) y el tenor Sr. Valero (Tun'ddu) en In escena \'II de Caz• 'l ·
•
·
a. ena rnst1ca11a, representada en el teatro de la Scala de Milán

�LA

tos luminosos entre aquellos nubarrones de adefesios.
Como los niños son un aroma viviente, cuando
se penetra en el baile de la Comedia la vida huele
bien, y los pensamientos son suaves como las cabecitas que se acarician y como las mejillas que se
besan.
Las esfinges del porvenir, representadas en el de
aquellos niños, se hacen allí de color de ros1. Allí
están los problemas de la humanidad; de aquellos
embriones infantiles saldrán tal vez grandes poetas
que embelesen al mundo, estadistas que le mejoren,
sabios que le dilaten y futuros Kochs que, matando
las enfermedades, prolonguen la existencia humana
retardando la sucesión de generaciones.
El domingo de Piñata es la retaguardia del Carnaval. En los cinco días de intermedio los comparsas
han afilado sus sables y las viejas verdes se han repuesto de sus averías. Para estas buenas señoras el
último baile es el bello ideal. La codicia propia de
la edad provecta y el amor enmascarado, que es el
único á que ya pueden aspirar, se adunan en la piñata para embelesarlas. Allí puede tocarlas la rifa, y
blindadas detrás de la careta pueden ser requeridas
de amores.
¡Oh, domingo de Piñata! ¿Por qué no has de ser
eterno?
Fea es la carátula; pero aún lo es más la humanidad desenmascarada.
FLORO

El tenor Sr. \'alero en el papel de Turid&lt;lu
de la Cavalkria r11sti&lt;a11a

DONA K\ULIA PARDO BAZÁN
APUNTES BIOGRÁFICOS

V
En la actualidad el Carnaval es el reinado de los
niños. Sus padres y deudos los disfrazan para habituarles á la comedia humana. Los padres al verlos se
divierten por fuera, mientras los niños se aburren por
dentro.
Cohibidos por trajes que no acostumbran á usar,
andan tiesos y espetados. Sintiéndose blanco de la general curiosidad, pierden la gracia espontánea de la
niñez: no se rascan por miedo de estropearse el peinado, no se suenan por no desteñirse el bigote postizo, resisten el cansancio porque comprenden que
al tomarles en brazos se les arrugaría el traje: hay
chula de cinco años que arrastra una cola que pesa
más que ella, y guerrero de siete que se tuesta debajo del arnés. Pero tienen que ser el maniquí de la
vanidad de sus mayores y de su inconsciente vanidad.
¡Quién sabe las ideas que cruzarán por aquellas
mentes infantiles!
Probablemente recordarán los corros del Parterre
y las locas carreras del Prado:
Pero aun así y todo, los niilos constituyen los pun-

La tiple faa. l'antaleoni en el papel de Santuzza
de la Cavalleria rttsticana

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

476

NúMERO

no de la novela. A este resultado concurrieron sus
famosos artículos titulados La cuestión palpitante y
sus no menos celebradas conferencias del Ateneo de
Madrid sobre La revolución y fa novela en Rusia.
Por la influencia que indudablemente han ejercido
aquéllos en la novela española contemporánea, copiamos á continuación algo de lo que acerca de ellos
escribía su misma autora en el año 1886, en los
apuntes autobiográficos que preceden á Los Pazos de
Ul/oa.

«Mi objeto era decir algo, en forma clara y amena,
sobre el realismo y naturalismo, cos~s de que se hablaba mucho, pero con ligereza y sin que nadie hubiese tratado el asunto de propósito. Creí, pues, conveniente acudir á la prensa y salir al palenque sin
más armas que una delgada coraza de erudición anecdótica, que no asustase á los profanos, antes bien
les sirviese de cebo, y no me estorbase los movimientos á mí. El éxito subió adonde nunca la esperanza.
Siempre me sorprenderá el extraordinario dinamismo
de aquel librejo trazado al correr de la pluma, en
que lo único calculado es la impremeditación y espontaneidad, que procuré para quitarle todo sabor
didáctico. Al ver que unos artículos ligeros, batalladores é improvisados han dado origen á tantas polémicas, provocado tantas adhesiones entusiastas, tanta contradicción, tanto alboroto, y son traducidos y
analizados seriamente por la prensa extranjera, y
hasta consiguen, al cabo de los años mil, volver á poner en manos de Valera su nunca oxidada pluma, yo
que debo á Dios la discreción necesaria para no cegarme acerca de mis propios méritos, y los veo tan
insignificantes como son, explico la fortuna del libro
por su oportunidad, y me aplico aquello de que más
vale llegar á tiempo que rondar un año.
»La fuerza de las cosas, en literatura como en todo, es superior á la acción del individuo. Indudablemente, si yo no hubiese escrito la Cuestión palpt~
tante, no por eso dejaría de conocerse é influir en la
literatura española el naturalismo francés, como influyó á su hora el clasicismo francés también, y el
romanticismo.»

Emilia Pardo Bazán nació á fines de 1854, en la
Coruña, capital de Galicia. Su familia, lo mismo por
parte de padre que de madre, es de las más ilustres
de la antigua nobleza gallega, y arranca del famos?
mariscal Pedro Pardo, el turbulento magnate decapitado por los Reyes Católicos. La educación de la
futura escritora fué muy amplia; sus padres le permitieron entregarse desde los primeros años á su desmedida afición á la lectura, y no estorbaron, antes
favorecieron su vocación literaria, que se reveló desde muy temprano en artículos, versos y ensayos de
novela. Esta vocación, interrumpida por la existencia de continuos viajes y distracciones que llevó desde su casamiento con D. José Quiroga, casamiento
verificado cuando la escritora no contaba más de
diez y seis años, remaneció al nacer el primer hijo,
con la vida sedentaria y tranquila impuesta por la
lactancia; pues la Pardo Bazán, que es una madre
apasionada, ha criado á sus tres hijos con cariño y
fortuna, prevaliéndose para llevar esta sagrada función de la gran robustez que el cielo le ha concedido. Hacia 1877 ganó el primer lauro de; prosista con
el Estudio crítico sobre las obras de Feijóo, y desde entonces, en el corto espacio de trece años, ha desplegado asombrosa actividad, no sólo en sus escritos,
sino en su vida, granjeándose la universal reputación
que disfruta, escribiendo y publicando más de veinte tomos, realizando otros muchos viajes de estudio
y de arte, que alguno ~e hizo célebre, como el de la
Romería Vaticana de 1887. En trece años su nombre, profundamente desconocido, ha venido á ser quizás el más repetido, citado, comentado, llevado y
traído de la literatura española, y ni en fama ni en
venta tiene hoy Emilia Pardo nada que envidiará
ninguno de los autores españoles contemporáneos.
Hace dos años la opinión pública la señalaba para
ocupar un sillón en la Academia Española.
La personalidad literaria de la ilustre escritora es
doble. Novelista y crítica á la vez, hay quien se deleita
con sus fábulas, ó mejor dicho, con sus estudios de
la realidad, y quien saborea y prefiere sus delicadísimos análisis y sus brillantes trabajos de polémica periódica, sus sabrosas narraciones de viajes y sus doctas lucubraciones sobre historia ó filosofía. Hay un
libro de Emilia Pardo, el San Francisco de Asís, que
se lee con igual devoción que pueden leerse hoy las
obras de Santa Teresa, y la numerosa comunión católica no cesa de lamentar que la Pardo Bazán no
dedique su pluma á trabajos del mismo género, en
que, al decir de Menéndez Pelayo, la insigne gallega
compite ventajosamente con los Montalembert y los
Ozanarn.
Si los autores de reputación más vividera son aquellos que traen al pensamiento de su época y de su
patria algo nuevo, la fama de Emilia Pardo Bazán no
morirá nunca, porque ha innovado en España el criterio estético, verificando una revolución en el terre-

Las obras de la Pardo Bazán son tan conocidas
que casi huelga dar lista de ellas: ¿quién no ha leído,
además del San Francisco y la Cuestión palpitante,
las preciosas novelas Un viaje de novios, El cisne de
Vifamorla, La tribuna, Los Pazos de Ufloa, La madre naturaleza, Una cristiana, Morri1ia, Insolación1

¿Quién no ha saboreado con golosina los primorosos
cuentos de la Dama joven1 ¿Quién no admira la crítica delicada y sutil de De mí tierra?
La última empresa acometida por tan ilustre escritora demuestra de cuánto es capaz su varonil espíritu, á cuánto llegan sus conocimientos y adónde alcanzan su talento y sus aptitudes, tan varias como
excepcionales. Nos referimos á la reciente publicación de su Nuevo teatro crítico, revista mensual interesantísima, en cuyas páginas de amena é instructiva
lectura, sólo á su pluma debidas, hace la Pardo Bazán verdadero derroche de espíritu crítico. de erudición literaria y de fecundidad de ingenio, abarcando
todo cuanto cae bajo la jurisdicción de las bellas letras. El artículo-presentación con que ~ncabeza el
primer número termina con las siguientes palabras:
« .. Así que el plazo expire, si veo que mi empresa
logra el favor del público y no rinde mis fuerzas, la
llevaré adelante; si no, haré lo que debe hacer el que
no da gusto á los señores: retirarme, esperando que
otro lo sepa tañer mejor.» Para bien de nuestra literatura y contento de los que en lo hasta ahora salido
hallaron sabroso deleite y esperan no menos grato
recreo en lo que en lo sucesivo aparezca, ¡plegue al
cielo que no le falten ni las fuerzas ni el favor del
público! Lo primero sería una desgracia; lo segundo
una vergüenza.
La Pardo Bazán, que no goza de los fueros de su
sex:&gt;, pues lo varonil de su ingenio hace que sea discutida y comentada corno un hombre, tiene émulos
y enemigos; pero supera con mucho al número de
éstos el de los admiradores y lectores asiduos, que
desde todos los puntos de España y América le dirigen testimonios de entusiaS!llO,
Un detalle para completar su biografía Hará cosa
de medio año perdió la insigne escritora á su padre,
al cual profesaba entrañable cariño, y cuya muerte
alteró su salud y la alejó algún tiempo de las tareas
literarias. El fallecimiento del respetable Conde de
Pardo Bazán dejó á su hija única heredera del título
nobiliario que aquel señor poseía. La escritora, sin
embargo, no lo usa, porque dice sincera y sencillamente: «¿Quién va á conocerme por condesa? Yo
seré la Pardo Bazán toda mi vida.))

1.
!

476

LA

ILUSTltACIÓN ARTÍSTICA

En cambio la gente baja decía primores del señor
Doña Romana se revolvía toda venenosa, exhalando un ron- Doctoral. Marineros, artesanos y cigarreras, al verle
quido comparable al ¡fié! de los pasar arrastrando los pies y sonriendo con la raga
sonrisa de las almas bondadosas, murmuraban con
gatos.
- Ya entiendo, ya .. . Ahora misterio: «Es un santo.» En la fábrica de tabacos
mismito me voy á poner la co- (donde no hay noticia que se ignore ni suceso que
mida, para que no tenga V. qué no se comente) se referían mil anécdotas de la vida
echarme en cara ni que avergon- privada del Doctoral. Que si había vendido las hebillas de plata de los zapatos para que no echasen á
zarme por cosa ninguna.
- ¡Jesús, doña Romana! ... unas pobres del piso, cuyo alquiler estaban debiendo;
¡Vaya por Dios! Todo lo toma que si no teniendo moneda, cuando en la calle le
usted por donde quema, ... mur- pedían limosna, daba el tapabocas, el pañuelo, el romuraba el Doctoral apiadado y sario; que si pasaba necesidades en St! casa por socorrer las ajenas; que si á veces no se echaba carne en
contrito.
El caso es que cuando al ama su olla; que si unos mantos le duraban diez años .. .
le daba muy fuerte la ventolera, Cuentos semejantes sofocarían muchísimo al Doctotampoco arrimaba al fuego la ral si los oyese. Por aquel romanticismo de la liniosolla, y algún día el canónigo, na callejera, se regañaba diariamente á sí propio, tracon sus manos que consagraban tándose de hombre ñoño y sin substancia, y pensanla Hostia sacrosanta, se dedicó á do que en lugar del ochavo le estaría mejor establela humillante operación de mon- cer alguna sociedad ó congregación, escuela dominidar patatas ó picar las berzas cal ó cocina económica, «á fin de recabar de la filanpara el caldo. Nada de esto mo- trópica abnegación de las colectividades lo que no
lestaba al buen señor como los logran los más gigantescos esfuerzos de la iniciativa
fracasos de su oratoria, que no privada,» como decía un periódico local, El Nauttlograba serenar el atribulado es- lmzse, tratando de una empresa para salvamento de
píritu de la dueña. Porque si en náufragos. Sólo que las tales fundaciones requieren
EL SE:&amp;OR DOCTORAL
algún escondrijo del alma del labia, expediente, agilibus, ... y el Doctoral no poseía
A la verdad, aunque todas las misas sean idénti- Doctoral crecía la mala hierba de una pretensión, era semejantes dones, esencialísimos en los tiempos que
cas y su valor igualmente infinito, como sacrificio en en el terreno de la elocuencia. Por componer un ser- corremos.
Una noche, el Doctoral, bastante resfriado, hubo
que hace de víctima el mismo Dios, Y? preferí siem- món que dejase memoria, diera el dedo meñique, ya
pre oir la del señor Doctoral de Manneda, figurán- que no la mano. Cada vez que subía al púlpito algün de acostarse con las gallinas. El tiempo era de pedome que si los ángeles tuviesen la humorada de ba- jesuita de estos que tienen pico de oro y lengua de rros: diluviaba, y el viento redondo de Marineda sajarse del cielo, donde lo pasan tan ricamente, para fuego para echar pestes contra las impiedades de cudía los edificios y rugía furioso al través de las boservir de monaguillos á los hijos de los hombres, Draper y Straun (en Marineda perfectamente desco- cacalles. Por lo mismo, la cama estaba calentita y
cualquier día veo á un hermoso mancebo rubio, igual nocidas) ó algún curita joven vaciado en moldes cas- simpática en extremo, y el Doctoral, arropado, quieque lo pintan en las Anunciaciones, tocando la cam- telarinos, de estos que hablan del «judaico endure- to y á obscuras, sentía ese bienestar delicioso que
panilla y alzándole respetuosamente al señor Docto- cimiento,» y de la «epopeya de la Reconquista,» y de precede á la soñarrera. Sus huesos, torturados por el
la «civilizadora luz que el sacro Gólgota irradia,» el reuma, iban calentándose, y su pecho, obstruido por
ral la casulla.
Vivía el señor Doctoral con su ama, mujer que señor Doctoral no se reconocía de envidia, por im- el recio catarro, funcionaba mejor. Era un instante
había cumplido ya la edad prescrita por los cánones, posibilidad psicológica; pero se abismaba dolorosa- de goce sibarítico, de esos que prolongan la débil
y con un gato y un tordo, de los que en Galicia se mente en la convicción profunda de su propia inuti- existencia de los viejos. El murmullo del último paconocen por malvises y silban y gorjean á maravilla, lidad, y sus reflexiones - suponiéndoles una ilación dre-nuestro moría en labios del Doctoral, cuando el
remedando á todas las aves cantoras. La casa era, que no tenían y peinándolas mucho - podrían trans- aldabón y la campanilla resonaron casi á un tiempq
más que modesta, pobre, y sin rastro de ese aseo mi- cribirse así:
estrepitosamente, y el vocerío de una discusión albo- ¡Jesús mío, ya está visto que yo no te sirvo para rotó la antesala. La discusión seguía, convirtiéndose
nucioso que es el lujo de la gente de sotana. Porque
conviene saber que el ama del Doctoral, doña Ro- maldita la cosa! Soy un trapo viejo, un perro mudo. en disputa, hasta que doña Romana, palmatoria en
mana Villardos Cabaleiros, había sido in íllo tempore Necedad grande la mía en desear, como he deseado, ristre, se lanzó en la alcoba á noticiar que una mujer
toda una señora, por lo cual tenla resuelto trabajar que me enviasen á predicar el Evangelio en tierras muy mal vestida, con trazas de pedir limosna, se emlo menos posible, y señora muy padecida, llena de salvajes, donde abunda la cosecha de almas. ¡Bonito peñaba en que habla de verlo y en que había de vercorrimientos y acedumbres, por lo cual seis días en soy yo para apóstol, con esta lengua torpe, estos di- lo. Como el soldado que oye el toque de clarín, el
cada semana se guillaba enteramente, entregándose chos sosos, esta voz de carraca y esta fachilla insig- Doctoral saltó de la cama, y apenas cubiertos los paá tristes recordaciones y olvidando que existen en el nificante! Señor, ¿por qué no me habréis concedido ños menores con otros mayores, salió á la antesala,
mundo escobas y pucheros. En el hogar del canóni- el don de la palabra? ¡Sería tan hermoso cantar vues- enfrentándose con la mujer, la cual chorreaba agua,
go ocurrían á menudo escenas como la siguiente: tras alabanzas, llenar de una conmovida multitud pegándosele á los hombros el mantoncillo negro y á
Volvía de decir la misa, y mientras arriaba los man- vuestro templo, siempre vado; derretir los corazones la cabeza el pañolito de algodón.
teos y colgaba de un clavo gordo la canaleja, su dé- derramando en ellos, viva y caliente, la infusión de
- Santo querido, exclamó intentando besar la
bil estómagp repetía con insinuante voz: «Es la hori- la gracia! Y el caso es, Jesús mío, que si con vuestro mano del viejo, mi hermano está en los últimos, danta del chocolate.» Alentado por tan reparadora espe- infinito poder me desatarais el habla, si me cortaseis do las boqueadas, y no se quiere confesar ... Se mueranza, el doctor se sentaba á aguardar el adveni- el frenillo y me otorgarais el palabreo bonito y los re, señor, y lo mismo que un can, con perdón de V ...
miento del guayaquil. Pasaba un cuarto de hora, pa- períodos sonoros que gastan los predicadores de rum- A ver, santiño, si le convence á aquel alma negra, para
saba media ... Ningl1n síntoma de desayuno. Al fin bo,... ¡se me figura que diría yo cosas muy buenas! que no se vaya as! al otro mundo.
el Doctoral gritaba con voz timida y cariñosa:
Porque en mi interior siento unos fervorines, .. . y así
- ¿Quién es su hermano de V., mujer?
- ¡Doña Romana ... doña Romana!
como unas ideas raras, nuevas y eficaces ... Cuando
- El escribano Roca ...
Al cabo de diez minutos respondía un lastimero el padre Incienso está á vueltas con aquello del «he- El Doctoral miró con cierta extrañeza el pobre
acento:
lado indiferentismo» y lo otro del «determinismo pelaje de la mujer, y ella, comprendiendo el sentido
- ¿Qué se ofrece?
positivista, nefanda resurrección del fatalismo paga- de la mirada, balbució:
- ¿Y ... mi chocolate?
no,» me entran á mí arrechuchos de gritarle: «Padre
- Yo soy cigarrera y gano muy poco, que tengo
- ¡Ay!, exclamaba la dolorida dueña. Hoy no es- Incienso, por ahí no .. . Si aquí no existen semejan- mala vista, el Señor me consuele ... Mi hermano es
toy yo para nada ... ¿Sabe V. qué día es?
tes positivistas ni deterministas, ni hay tales carne- riquísimo, y nunca un cuarto me da ... Allí tiene en
- Jueves, 6 de febrero, Santa Dorotea y Revo- ros ... Aquí lo que importa es apretar en esto, en esto casa una pingarrona, dispensando la cara de ustedes,
cata ...
y en lo otro.&gt;&gt; ¡Ah, si me ayudasen las explicaderas! sin vergüenza, que todo se lo come ... , y yo con cua- Justo ... El día que hallándome yo más descui- J esús mio, ¿por qué consientes que sea tan zote? ... tro hijos que mantener de mi sudor santo. Pero no
dada voy y recibo la carta con la noticia de que mi ¡Vaya un señor Doctoral! Señor animal es lo que de- crea que es por el aquel de la herencia por lo que
cuñado, el comandante, se había muerto del vómito bían llamarme.
vengo. Pobre nací y pobre moriré, y no me interesa
en Cuba ... ¡Ay, Dios mío! ¡El Señor de la vida me dé
En el confesonario luchaba el señor Doctoral cori si no fuera por los hijos. Lo que no quiero es que el
paciencia!
la misma deficiencia de facultades. Jamás se le ocu- hermano se me condene, ni que se ría esa lambonnNunca la buena pasta del Doctoral le consintió rrían esas parrafadas agridulces que entretienen los za que tiene allí, más pegada que la lapa á la peña ...
preguntar á la matrona si por haberse muerto del vó- escrúpulos de las devotas, ni esos apóstrofes tremen- Santo, buena faltita me hace el dinero, pero Dios
mito su cuñado, era razón que su amo se muriese de dos que funden el hielo de las empedernidas con- vale más. Dígnese sacar del infierno á mi hermano.
hambre. Lo que solfa hacer era abrir la alacena de ciencias. Nada; vulgaridades y más vulgaridades.
- Mire, mujer, arguyó el Doctoral, subyugado ya
la cocina, sacar de su envoltura mantecosa la onza «Paciencia, que también la tuvo Cristo ... Bueno: por aquella voz enérgica. Yo no sirvo para eso de
de chocolate, y roerla, con ayuda de un vaso de otro día procure V. no promiscuar... ¡Animo; arrán- convencerá nadie. Vaya al padre Incienso, que sabe
agua. Después solía dedicar un ratito á consolar á quese V. del alma esa afición tan peligrosa!... Está persuadir, y lo hará muy bien.
doña Romana, que hipaba en el rincón de un sofá, usted obligado á restituir, y si no restituye no puedo
- ¡Ay, señor! Ese padre será bonísimo, yo no le
con la cara embozada en un pañuelo.
absolverle ... A ese enemigo perdónele V. de todo quito su bondad, pero en Marineda no hay otro san- Doña Romana,.. . Dios, ... la resignación ... No corazón antes de comulgar ... Serla un sacrilegio ho- to como V. Las cigarreras dejamos por V. al Papa
tentar á Dios, por decirlo así... ¡Si llora V. más, per- rrible recibirá Dios deseando la muerte á nadie.» Y en persomt. Si no quiere venir déi;ne un no, pero no
demos las amistades! ...
patochadas por el estilo: de modo que Arcangelita me diga de buscar otra persona; que si V. no hace
- Mañana tendrá V. el chocolate á punto, respin- Ramos, presidenta de las Hijas de María; la marque- el milagro, ni Dios lo hace.
gaba con aspereza la vieja.
sa de Veniales, fundadora del Roperito; la brigadiera
¡Oh eterna flaqueza humana! Sintió el Doctoral un
- ¡Si no es por el chocolate, mujer! ... Es que nues- Celis; en fin, la flor y nata de las devotas marinedi- dulce cosquilleo en el amor propio ...
tra santa religión, ... ¿lo oye V.?, nos manda que ten- nas estaban acordes en que el señor Doctoral era un
- Doña Romana, mi paraguas.
gamos correa, ... que no nos desesperemos, ... y que clérigo de misa y olla, y el padre Incienso un encan- ¡Su paraguas!, bufó la dueña. ¿No sabe que parecada uno se someta á la voluntad divina, ... aceptan- to, según enredaba por la reja del c'onfesonario flores cía el banderín de los Literarios y no hubo más remedo la situación que ...
de retórica y filigranas de místico discreteo,
dio que enviarlo á forrar?

�86

LA

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

476

- Rezo, contestó el apóstol, para que V. se con- meneo es una ave acuática, nadadora y en realidad
El Doctoral vaciló un segundo y al fin indicó tíde las de pico dentado. Como tal le caracterizan no
fiese, se arrepienta y se salve.
midamente:
- Y á V. qué ... ajo ... le importa... que yo ... ¡Por sólo las membranas de los palmípedes, sino también
- ¡Vaya por Dios! Bien: el manteo y el sombrero
vida! .. . ¡Pepa!
s~ cuerpo y cuello, varias partes de su esqueleto, su
viejo ... Y la bufanda.
- No llame V., que Pepa sabe que ningún mal pico, la forma anatómica de su lengua, del tubo inSalieron. La lluvia se precipitaba de lo alto del
cielo en ráfagas furiosas, batidas por el viento loco, vengo á hacerle ... El que V. se salve me importa testinal, del corazón y de los órganos respiratorios, la
que obligaba al Doctoral á pararse rendido. El agua, mucho, ... contestó el Doctoral irguiéndose, crecien- calidad de sus plumas y la forma de las alas y de la
que penetrando al través del raído manteo llegaba do en voz, carácter y estatura, y encontrando en sí cola; de las aves zancudas sólo tiene los prolongados
ya á las carnes del venerable apóstol, era helada, una fuerza de voluntad y hasta una afluencia de fra- tarsos y la estatura.
También en su vida y costumbres pertenece el flay su cruel frialdad creía él sentirla, mejor aún que ses que no tenían nada que envidiar á las del padre
en la epidermis, en los tuétanos. Y no era floja la Incienso. Me importa mucho, porque V. podrá mo- menco más á las aves dentadas que á las zancudas,
tirada hasta casa del escribano. La plaza anchísi- rirse hoy, pero yo estoy seguro, ¿lo oye V.?, de que como garzas, cigüeñas y otras.
El flamenco posee una figura tan .rara que basta
ma y salpicada de charcos; las lúgubres callejuelas no viviré ocho días. Me encontraba en la cama, resdel barrio viejo; el largo descampado del Páramo de friadísimo; me he levantado para venir á confesar á haberle visto una sola vez para no olvidarle nunca.
Solares; la solitaria calle Mayor, por el día tan con- usted; me he calado hasta los huesos, y sé que he Su cuerpo de cisne descansa sobre unas patas muy
currida y animada; luego el paseo de las Tilas, donde ganado la muerte. Y como no he de presentarme de- largas, y su cuello muy largo y muy delgado termina
el aguacero, en vez de aplacarse, se convirtió en di- lante de Dios con las manos vacías, ¡caramba!, me en una cabeza bastante grande para ser una ave p:illuvio ... El Doctoral, caladito, advertía una sensación he empeñado en salvar su alma de V. para no perder mípeda y adornada de un pico dentado de rarísima
extraña. Parecíale que su alma se había liquidado, la mía. En toda mi vida le serví de nada á Dios, ... configuración. Parece una de esas cajas para rapé
convirtiéndose después en un témpano de nieve. &lt;!iJe- de nada absolutamente. Ahora me llama á sí, ¿y quie- que se fabrican de ciertas conchas; el pico de abajo
sús mío, pensaba el varón apostólico, conservadme re V. que yo le diga: «Soy tan tonto que no supe formaría la caja, el de arriba la tapa. Siendo al prinsiquiera un poquitico de calor, una chispita de fuego ablandar al escribano Roca?» Ahora que me ha en- cipio recto ese pico, á la mitad se inclina de repente
no más! Con este frío del polo, ¿cómo queréis que yo trado un don de persuadir que no tuve nunca, ¿quie- hacia abajo, representando entonces una especie de
logre inflamar un alma? ¡Jesús mío, no permitáis que re V. impedirme que lo aproveche? No, señor ... Us- gancho. Cual el pico de otras aves dentadas tiene el
me hiele del todo!... » La centellita de fuego disminuía, ted me oirá. Antes me hacen pedazos que irme de del flamenco dientes alrededor y alberga en la caja
disminuía; era sólo un punto rojizo allá en el fondo de aquí sin aLsolverle .. . Máteme V. si gusta, pero atien- del pico inferior una lengua gorda y carnosa, como
ninguna ave acuática ni otro pájaro alguno la posee.
un abismo muy negro ... Al llegar al portal del escriba- da á mis palabras.
. . .
. . . . . . .
. . No usa su pico como las otras aves, sino al revés· es
no la chispa titiló, y se quedó tan pálida que podría juEl último episodio de la historia del Doctoral ocu- decir, que vuelve el pico de arriba hacia el fondo'del
rarse que estaba apagada enteramente. Y el pensamiento del apóstol, al subir las escaleras, no giraba rre en el pórtico del cielo. A él llegaron juntas las agua, recogiendo por medio de él el fango de los esen derredor de conversiones ni de actos de fe, sino almas del apóstol y del escribano convencido por su tanques ó lagos con los insectos y moluscos que suede esta preocupación mezquina y terrenal: «¡Si me tardía elocuencia. El escribano, á la vez avergonzado le contener, lavándole en la caja del pico inferior y
diesen un poco de aguardiente de anís ó de vino añe- y loco de gozo (porque con la ganga de ir al cielo, pasando P?r sus dientes alrededor de) mismo, cual
jo! ¡Si hubiese al menos un braserito donde secarse!» dígase la verdad, no soñara él nunca), so apartó á fin por una cnba, el lodo y la arena recogidos y quedánLa cigarrera llamó briosamente, y como tardasen de dejar paso al alma del Doctoral. Y el Doctoral, ~ose solamente con la parte alimenticia que conen abrir, ~egundó el toque con mayor furia. Apare- sonriendo al pecador, se hizo atrás y dijo humilde- tiene.
ció en la puerta una imponente mujeraza, gruesa y mente:
El plumaje del flamenco europeo ( Phoenicopterus
- No, V. primero ...
a1tliquonmt sive roseus) es de color muy precioso·
bigotuda, de ojos saltones y pronunciadas formas,
que se desató en invectivas, queriendo cerrar otra
blanco con un tinte sonrosado el de todo el cuerpo'.
mientras las alas, lo mismd las plumas de encima
vez. Pero la cigarrera se incrustó á guisa de cuña
para impedirlo, y hecha una sierpe voceó:
que las de debajo, son de color rosa subido, con la
' 1 A7&gt;'
,:··.-➔J
- ¡Aparta, aparta, que aquí traigo á Dios para que
excepción de las remeras de primero y segundo or,,
mi hermano no se muera como un can! ¡Aparta, conden, que son negras como el carbón. El pico en la
'
denada raposa, saco de pecados!
raíz es amarillo, en su centro de color carmín pálido,
Y apartándose descubrió al Doctoral que chorreay negro en su punta. T.,a mancha desnuda alrededor
ba y tiritaba, hecho una sopa, trémulo, tan encogido
del ojo es de color rosa, el ojo mismo amarillo como
que había menguado media cuarta de estatura. ¡Cosa
el azufre y las patas de color de carmín.
rara! La mujerona, sin embargo, le conoció; le conoEl flamenco necesita haber cumplido dos años
ció tan de pronto, que su actitud cambió enteramenpara que su plumaje se presente en toda la hermosute; apagáronse las chispas de sus ojos, murió la injura de sus colores.
ria en su airada boca, y con sumiso acento proEl flamenco mide desde el pico á la cola 4 pies y
nunció:
de una punta de ala á la otra 5 pies y 5 pulgadas (an- Pase, señor Doctoral, pase ... Perdone, que no le
tigua medida de París).
veía ... A V., que sacó de la necesidad á mi madre ...
El flamenco americano ( Phoenicoplerus ruber) sólo
¿no se acuerda? ¡En el cielo se encuentre los cinco
se distingue del europeo por los colores más vivos
duros que le dió para poner el puesto de hortaliza! .. .
de su plumaje y por su tamaño, que es algo menor
A V. no le pego yo con la puerta en los hocicos ...
que el del nuestro.
Pase y haga lo que quiera, señor; ... pero considérese
Los flamencos son propiamente aves tropicales,
de que estoy sirviendo hace tres años en esta casa, y
limitadas á los países cálidos. El Mediodía de EuroEM1uA P.\Rno n.\ZÁN
es justo que al morir el señor de Roca no quede yo
pa es el límite septentrional de la especie europea,
pereciendo ... Entre ya.
y todos los flamencos que se han observado y hasta
El Doctoral se enderezó ... La centella renacía al
cazado en Alemania se deben mirar como ejemplaEL FLAMENCO EUROPEO
soplo de aquel entusiasmo, de aquella gratitud inesres extraviados. Los lagos de España é Italia meriperada, frutos de una buena acción ya vieja y puesta
dional, los bajos pantanosos de Grecia y de Crimea
\PIIOE~JCOM'ER¡;s A~TIQ¡;ORU)t}
en o)vido ... Luz misteriosa alumbró su espíritu, y
se ven habitados por los flamencos, que con regulariuna idea al par terrible y consoladora le estremeció
Una de las aves acuáticas europeas más curiosa y dad crían en ellos. En mayor abundancia se encuenhasta lo más profundo de su corazón. ta tal idea de más preciosos colores es indudablemente el fla- tran éstos en las lagunas del Norte de Africa y en
convirtió el mortal frío de la mojadura en un ardor menco.
las del Asia meridional, adonde emigran todos los
una especie de fiebre apostólica. Con resuelto pas~
Aquellos de mis apreciados lectores acaso todos inviernos para pasar allí los meses fríos.
entró en la alcoba del enfermo.
En Africa se les observa en todos los lagos de la
q~e hayan visto un flamenco y no se 'bayan fijad~
Hallábase éste muy fatigado, en una de esas an- bien en él, se extrañarán de que yo clasifique tal ave costa, en América suben al Norte hasta la Florida y
gustiosas crisis que preparan la agonía. Su pecho su- entre las palmípedas y no entre las zancudas, á las en Europa llegan en España hasta la desembocadubía y bajaba al compás de estertorosa disnea. El afa- cuales parece pertenecer á primera vista por su pro- ra del Ebro; pero son más frecuentes en Andalucía,
noso resuello podía oírse desde el pasillo. A pesar de longado cuello y sus delgadas y largas patas.
en particular en las marismas del río Guadalquivir.
tan violenta situación, de lo mucho que debía sufrir,
Sin embargo, habiendo observado al flamenco en Allí, entre Sevilla y Sanlúcar de Barrameda, he visla entrada del Doctoral no le pasó inadvertida, y agi- su vida y costumbres, habiéndole examinado deteni- to yo levantarse delante de mí una bandaba, que fortando los brazos y exhalando rugido vehemente, indi- damente en su exterior é interior, no se puede dudar maba una verdadera nube encarnada, que según mi
có que le desagradaba la visita y que el clérigo esta- de que es~ ave es un ánade con cuello y piernas 'de cálculo contaba más de dos mil ejemplares. El
ba de más. Sin embargo, la mujerona, después de gran longitud. La_ naturaleza no se sujeta siempre á año 18u se presentó una bandaba de flamencos en
arreglarle las almohadas, salió discretamente, deján- una s?la forma, smo _que crea figuras extrañas, que el Rhin, cerca de Maguncia; más tarde unos pocos
dole á solas con el médico del espíritu.
necesitan un reconocimiento muy detenido por nues- en Bamberg (Baviera); en H olanda y en la Gran
Este permanecía á la boca de la alcoba como hom- tra parte para poderlas comprender.
Bretaña han aparecido de vez en cuando algunos;
bre indeciso que aguarda la inspiración para proce- . No existe probablemente· otra ave cuya clasifica- casi todos los años se les observa también en las boder. Sus miembros los paralizaba el frío mortal· pero ción haya costado á los sistemáticos tantos rompeca- cas del Ródano, donde dícen naturalistas franceses
ali~ en el foco donde antes titilara, próxima á 'extin- bezas como el flamenco. Esos naturalistas olvidan que suele anidar alguna pareja de ellos.
guirse, la sobrenatural chispita, había ahora estallido que nosotros mismos, no la naturaleza, hemos fundaTodos los observadores están conformes en que el
de llama intensa, que empezara á arder lentamente, do el sistema de clasificación, y les choca cuando no flamenco vive siempre en bandadas en los sitios
y después tal incremento adquiriera que el apóstol pueden colocar el animal tal ó el ave cual en una de donde crían ó en los lagos donde pasan el invierno
se sentía abrasar ... Ya no pensaba el señor Doctoral las especies que en general han formado.
millares de estas aves. Dichas bandadas presentan
ni en refocilarse con unas gotitas de anís, ni en arriEl flamenco representa el tipo original de una fa- desde cierta distancia el aspecto más delicioso que
marse á un buen fuego de leña ni en volverse á sus milia con caracteres propios que difícilmente se puede puede imaginarse; parecen regimientos de infantería
tibias sábanas. De repente se ll~gó á la cama del en- comparar con otra.
inglesa.
fermo y delante de ella se hincó de rodillas. El escriEstableciendo comparaciones, como se debe hacer h La vista de millares de flamencos en un gran bgo,
ban~ clavó en él sus ojos apagados, amarillentos y en la ciencia de la Historia natural, y teniendo en formancto filas unos &lt;letras de otros, brillando sus coturbios.
consideración todas las particularidades de esta ave, lores á los reflejos del sol espléndido del Mediodía y
- ¿Qué ... hace V ... ahí?, articuló trabajosamente. se llegará seguramente á la conclusión de que el fla- destacándose las filas encarnadas del verde de las

.

¡
1

N úMERO

LA I LUSTRACIÓN ARTISTICA

476

dernizó un poco, disminuyendo considerabl~mente la
autoridad peligrosa del rey; pero ~1~nte111anse las
cuatro cámaras, donde la representac1on de la nobleza era hereditaria como en I nglaterra.
Sin embargo, ~rny pronto se difundieron l_as nuevas ideas en Suecia· el país se desarrollaba intelectualmente, y en este siglo de liberalismo, de inventos y de progreso, aquel sistema de las cuatr~ cámaras llecró á ser intolerable desde el punto de vista político práctico. Después de laboriosas discusiones y
de una oposición categórica por parte de la nobleza,
obtúvose al fin en 1866 una reforma de la representación nacional. Este es, por lo demás, el único acontecimiento notable que se ha producido en la vida
política de Suecia en los tiempos modernos, y esta la
única vez que los nombres de sus gobernantes llegaron á ser verdaderamente conocidos fuera del país.
El padre de la reforma, según se le llamó, _fué el b~rón Luis de Geev, perteneciente á una antigua familia de origen belga; nació en 1818, y después d~una
brillante carrera judicial y de numerosas excursiones
en el campo de la literatura, bajo la forma de novelas históricas fué nombrado en 187 5 presidente del
consejo, carg~ que conservó hasta 1880. N? existiendo la izquíerda ni la derecha en la política sueca,
apenas es posible dar nombre á su gabinete, y todo
cuanto podemos decir de éste es que pertenecía al
partido conservador, pero bastante moderado. Como
quiera que sea, á Mr. de Geev se debe en gran par-··--=-- ~~~-~
-~~- te la constitución actual, cuyo sistema vamos á exl1_._ _··'-"'··
·..-"'-_::C:C
•.,._.• _ _ __ _ _.........
poner.
La forma de crobierno es la monarquía hereditaria
LOS PARLA~IE:-ITOS DE EU ROPA. - !'ALACIO DE LA DJCT.\ SU ECA E:-1 ESTOCKOl.~10
con una Dieta, ~ompuesta de dos cámaras; la primera, elegida por los consejos provinciales y m~nicipaacercan
muy
de
prisa
á
la
bandada
de
los
flamencos,
les
de las grandes ciudades; la segunda, eleg!da por
cañas y del azul del agua, es para el naturalista y el
que al levantarse asustados y aturdidos por la obscu- sufragio de dos grados, por los electores contnbuyencazador uno de los espectáculos más sorprendentes
ridad, se enredan con las patas en aquélla.
tes. El rey tiene derecho de veto absoluto.
y atractivos.
Otra manera, según contaban dichos cazadores
Los individuos de la primera se nombran para
Si las hermosas aves se creen seguras se las ve en
árabes, era que uno de ellos, el que nadaba mejor, nueve años; en la actualidad cuéntanse 145, Y no
continuo movimiento buscando su comida en el fanse acercaba en lancha á los flamencos que dormían, perciben ninguna indemnización. Esta cámara, muy
go del agua; pero si presienten algún peligro, se quedan derechas como soldados y sin moverse hasta se deslizaba del bote cuando ya se había aproxima- aristocrática, comprende muchos condes Y grandes
que el cazador se acerca. Entonces, mucho antes que do bastante :í las aves, y poniendo delante de él un hacendistas.
Los individuos de la segunda se eligen por tres
la bala les pueda alcanzar, se levantan en pesado montón de cañas ó hierbas se acercaba al centinela
de
la
bandada,
al
Tsdiauuh,
como
le
llaman
los
áraaños;
su número asciende hoy día á 222, y perciben
vuelo y se alejan á grandes distancias, que imposibibes,
y
antes
que
éste
advirtiera
la
proximidad
del
pequince
pesetas diarias como indemnización. En esa
litan al hombre de perseguirles. Según mi parecer, la
bandada que levanté en las marismas del Guadal- ligro, el otro ya le había agarrado del pescuezo y me- cámara hay muchos aldeanos, elegidos en la campiquivir no se detendría hasta llegar á alguna laguna tídole en un decir amén debajo del agua ahogándo- ña, y no pocos comerciantes, abogados y letrados,
de la costa africana, porque cruzar allí el Mediterrá- lo. Mientras tanto llegaban los demás cazadores y co· elegidos en las ciudades.
gían vivos á otros flamencos dormidos.
J ,a Dieta ( RiksdagJ.se reune todos los años en seneo es para el flamenco un paseo.
Los
romanos
en
sus
célebres
banquetes
miraban
sión
ordinaria el 15 de enero; el rey puede convocarLos flamencos penetran en el agua hasta donde alcomo
bocado
muy
exquisito
las
lenguas
de
flamenco,
la
en
sesión extraordinaria, y en caso de enfermedad,
canzan sus largas patas, y en llegando á sitios más
profundos aprovechan sus palmípedes para nadar. y Heliogábalo mandaba á buscar flamencos en todos . ausencia ó defunción del monarca, la convoca el
Quietos en la orilla y durmiendo presentan la figura los países del dominio romano para proporcionarse Consejo de Estado.
El rey tiene también derecho para disolver, bien
más rara que puede imaginarse en un ave; doblan su aquel sabroso manjar.
Sobre
la
manera
de
empollar
el
flamenco
sus
huesea
las dos cámaras simultáneamente, ó una de ellas,
largo y delgado cuello delante del pecho de tal mavos
se
han
inventado
muchas
fábulas,
y
por
uno
de
durante
las sesiones ordinarias; pudiendo suprimir
nera, que la cabeza descansa en la espalda, entre los
sus
huevos
pagaban
todavía
hace
1 5 6 20 años 20 las extraordinarias cuando lo juzgue oportuno.
hombros, mientras todo el cuerpo se balancea sobre
La apertura de la Dieta se verifica, después del
una sola pierna, teniendo el pájaro la otra encogida ó 25 pesetas los Museos zoológicos.
Hoy
se
pueden
obtener
en
Sanlúcar
de
Barraservicio
religioso, con un discurso del rey ó de un
y extendida á lo largo hacia atrás.
meda
todos
los
que
se
quieran,
porque
un
hombre
ministro,
en sesión solemne de las cámaras reunidas;
Cuando se asusta extiende el flamenco todo su
llamado
el
«Patero»
trae
cargas
de
huevos
de
flameny
la
clausura
se anuncia también por el rey, deslargo cuello y se pone derecho mirando á todos
eo
desde
las
marismas
á
dicho
pueblo,
y
los
vende
pués
de
dicho
acto religioso. El presidente (ta/man)
lados.
Cuando está pescando mete la cabeza en el agua al precio de los huevos de gallina. Cuando yo visité, y el vicepresidente (vicetal1!lan) son nombrad?s ~~r.
hasta el fondo, remueve el fango con el pico superior en compañía del difunto príncipe imperial de Aus- el rey y elegidos para cada cámara entre los md!Vly recoge con el inferior ó en la caja del mismo todo tria archiduque Rodolfo, aquellas marismas, si en- duos que la componen.
La Dieta participa del derecho de iniciativa Y del
lo que le puede servir de alimento, en particular los contrábamos algún huevo de flamenco en un nido
era
señal
de
que
el
célebre
«Patero,»
conociendo
que
poder
legislativo con el rey: el consentimiento del
insectos acuáticos y los moluscos que ha espantado
estaba
podrido,
no
se
le
había
llevado.
El
nido
misSenado
es necesario para las leyes eclesiásticas; pero
de esa manera. Es muy curioso observar una bandada de flamencos entregados á tal operación. Por su- mo consistía en unos cuantos palitos forrados por solamente las dos cámaras están autorizadas para
fijar el presupuesto. Cuando con motivo de éste se
puesto siempre ponen un centinela que vigila con encima con unas hojas secas.
suscita una diferencia, súmanse los votos de todos los
DR.
BREHM
mucho cuidado por la seguridad de los demás.
miembros de ambas cámaras, y uno de ellos, sacado
Para elevarse al espacio corren los flamencos un
á la suerte después de votar la segunda, determina la
trecho por encima de la superficie del agua movienmayoría en caso de empate De este modo se evitan
LOS PARLAMENTOS DE EUROPA
do las alas hasta que han cogido el aire; una vez conlas situaciones tirantes y las crisis; pero naturalmenseguido esto, suben á gran altura y vuelan bastante
te, la segunda cámara, teniendo la ventaja del númeVlII
ligeros, Un flamenco volando, con las patas y el cuero sobre la primera, obtiene á menudo el triunfo é
llo estirado y las alas desplegadas, representa la figuimpone
los acuerdos dictados por su espíritu econóSUECIA
ra de una cruz y no se parece á ningún otro pájaro.
mico,
debiéndose
:í ello que aleje de sí á la clase meLa caza del flamenco ofrece muchas dificultades.
dia
y
á
la
aristocracia,
las cuales no saben siempre
El parlamento sueco ha existido en todo tiempo:
Como es ave tan recelosa nunca se posa en un sitio
cuánto
ha
de
trabajar
el
campesino sueco para ganarGustavo
III,
aquel
á
quien
los
habitantes
del
país
donde pueda ser sorprendida; ó está pescando mar ó
lago adentro, á bastante distancia de la orilla para dieron el sobrenombre de Rey Sol, le redujo duran- se el pan.
H emos dicho antes que los individuos de la prique no pueda alcanzarle ningún proyectil de arma te algunos años, y hasta le suprimió; pero este monarmera
cámara eran elegidos por los Consejos provinca,
poco
liberal,
fué
muerto
de
un
pistoletazo
en
1
792,
de caza, ó si se Je persigue en bote no deja nunca
arrimar tanto la lancha que su vida pueda correr al- hallándose en el teatro de la Opera de Estockolmo. ciales y municipales de las ciudades de menos de
Por espacio de varios siglos el parlamento sueco 25.000 almas. Cada vez que hay una vacante ó que
gún peligro. De noche á la luz de la luna se consigue
se
compuso de cuatro cámaras, que representaban la el rey ordena nuevas elecciones, los Consejos proalguna vez matar á un flamenco, cuando se ha observado en días anteriores la dirección que la banda- nobleza, el clero, la clase media y los campesinos. vinciales ó municipales reúnense en sesión extraorda suele tomar al ser espantada. Para ello es preciso La primera es la que casi siempre dominaba, y per- dinaria, y cada uno elige un diputado por cada 30.000
que el cazador se oculte dentro de un toldo hecho de mitíasele esto porque constituía la gloria del país habitantes comprendidos en su territorio.
Para ser elegible en la primera cámara es necesacuando Suecia era un Estado poderoso y sus reyes
cañas y que otro espante la bandada.
rio
tener treinta y cinco años, justificar que se ha
triunfaban
en
los
campos
de
batalla
de
Alemania,
de
Los árabes de Egigto llevaban á mi hermano cuanpagado
al gobierno desde hace tres una contribución
Austria,
de
Rusia
y
de
Polonia.
tos flamencos quería; los cazaban en el l~go de «~ende
1. 100 pesetas por lo menos y pertenecer á la reCuando
el
hijo
de
Gustavo
III,
Gustavo
Adolfo,
saleh,» y según decían, de la manera siguiente: sabiendo dónde duermen esas aves, tienden los pescadores fué destronado violentamente en 1809 1 lo cual le ligión luterana.
En cuanto á la segunda cámara, es elector todo
una larguísima red de pescar entre dos barcas y se trastornó casi el juicio, la constitución sueca se mo-

y

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DESPUÉS DEL OFICIO DE PONTIFICAL, cuadro de D. Ramón Tusquets
MUSICO CALLEJERO, dibujo al lá piz de D . Antonio Fabrés
nlP RES l&lt;'i"l rOTOT ÍP JCA
IM PRESIÓ N FOTOT Í PICA

�90

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Nú111ERO

476

sueco de veinticinco años de edad, domiciliado en el se corta cuando después de lavada se la expone al á Liorno, pero deseando no ser gravoso á su padre, partió para
distrito y con derecho á votar en los asuntos genera- aire, lo cual depende menos de la calidad de la piel Nápoles, en donde fué contratado como maestro ele una comles. Además deben llenar una de las tres condicio- que de la excesiva finura de la toalla que ha servido pañía de opereta, y en calidad de tal comenzó su ,:id~ erran~e
nes siguientes: 1.&amp;, tener la propiedad 6 el usufructo para secarla. Una toalla es tanto mejor cuanto más hasla que, tras mil peripecias, se encontró en Ascoli 1 1ceno sm
de un inmueble, evaluado para el reparto de la con- n1stica, pues sólo así puede secarse bien la piel y lo- conlrata y sin recursos: entonces compuso algunos fragmentos
de una ópera titulada Ratdiff. En Nápoles, en donde se cfüoltribución en 1.000 coronas cuando menos ( r. 380 pe- grarse aquella sensación agradable de calor y de vió la compañia de que babia entrado á formar parte, cay6 grasetas); 2."1 tener aiegurado perpetuamente, 6 por bienestar que el acto de lavarse proporciona. Las vemente enfermo, siendo solícitamente atendido en esta oca,ión
veinte años al menos, un inmueble agrícola evaluado toallas finas generalmente usadas no sirven para el por una bondadosa joven, con la que contrajo matrimonio á
en 6.000 coronas (8.280 pesetas); y 3.ª, pagar al Es- caso, puesto que se mojan pronto y no pueden, por poco de restablecido y á la que hoy paga sus cuidados y su
cariño con un amor inlenso y una gratitud sin limites
tado un impuesto, calculado sobre la renta anual, de ende, hacer desaparecer la humedad de la cara y de Después de nuevas peregrina~iones halló relativ~ tranquilidad
al menos 800 coronas ( 1. r 04 pesetas).
las manos: esta humedad que queda en la piel es la en Cerignole, cuyo Ayuntamiento le nombró director de la
Es elegible todo sueco luterano que disfrute des- causa de las grietas que en ésta se producen apenas banda municipal.
de un año antes de sus derechos de elector en uno se la pone en contacto con el aire. Lo mejor y más En aquella sazón llegó á su noticia el concurso abie~t? por la
casa editorial de música de Eduardo Sonzogno, de Milan, y no
de los distritos de su circunscripción electoral.
natural sería desterrar el uso de esas toallas defi- sin trabajos pudo hacerse con un libreto qu~; !~madi) de un~
Así constituído, el Riksdages un parlamento tran- cientes y acudir á las que llenan perfectamente su colección de escenas populares de G. Verga, d1ó p1_e á Masc~gm
quilo, donde rara vez se producen esas escenas tu- cometido; pero la mayor parte de las señoras prefie- para escribir la Cavalleria nislicana. Esta mereció el ansiado
multuosas ni esas discusiones que tanto resuenan ren apelar á los polvos, ya porque no quieren exami- premio entre las 73 óperas que se presenlaron al examen del
compuesto rle eminentes maestros, y lué representada
fuera del país en otras naciones. Los diarios de las nar bien el fondo de las cosas, ya porque creen que jurado,
con éxilo extraordinario en Roma en mayo del ai'lo pasado.
sesiones rara vez ofrecen gran interés.
el uso de una toalla ordinaria les haría perder algo Inmediatamente púsose en escena en Liorno, palria de su autor,
La segunda cámara actual fué elegida en r 888, y de la finura de su cutis, ya también porque la pre- y en Florencia, y tal fué el entusiasmo que en todas partes desdifiere notablemente de la que ha sustituído. La gran sencia de una caja de polvos y de una toalla de de- perlaba, que el nombre de .Mascagni se hizo popular, no 5?l0 en
Italia, sino en el extranjero, y su ópera recorrió en breve tiempo
cuestión sobre la protección de los trigos griegos ha licada tela adornan mejor un tocador que un paño los
leatros de Turin, Ancona, Verona, Pest, Praga, llamburgo
hecho decaer mucho i los librecambistas en las pro- de basto tejido.
y Madrid. En la actualidad se está cantando con gran aplauso
vincias. Los que protegen la agricultura nacional tieOtra cosa conduce asimismo fácilmente al empleo en la Scala de .Mil:ín, desempei\:mclo los principales papeles la
nen mayoría en la primera cámara; pero no la ten· de los polvos, y es el barniz grasiento que durante el sei'lora Pantaleoni y el tenor Valero, ventajosamente conocido~
del público de Barcelona, que es de ~sper~r no tardara
drían seguramente en la segunda ni en la votación verano cubre la nariz, las mejillas y la frente: enton- ambos
en conocer la creación elel celebrado compositor hornés.
común si un incidente muy singular no hubiera sido ces el rostro adquiere aquel color pálido tirando á
El grabado que después del retrato de Masca,::ni publicamos
causa de que los 21 librecambistas nombrados en amarillo y aquella brillantez que son la desespera- represenla á \'alero y á la Pantaleoni en unn de lns escenas más
culminan1es de Cavalleria rustica11a, y los dos grabados sueltos,
Estockolmo fueran sustituídos por 2 r proteccionistas. ción de las muchachas.
á la dislinguida tiple y al eminente tenor con los trajes de diHe aquí el caso, curioso de conocer desde el punto
De todos los polvos los que mejor absorben la hu- cha ópera.
de vista de las reglas electorales de Suecia. Uno de medad son los vegetales, que además mitigan el eslos 2 r librecambistas elegido por la capital se olvidó cozor de las irritaciones, alisan la piel y una vez se- D espués del oficio de pontifical, cuadro de
D . Ramón Tusquets.-De la colonia ar1istica española
de pagar su impuesto, reducido á una veintena de cos se desprenden fácimente al más ligero roce.
es1ablecicla en Rema, es sin disputa una de las principales perpesetas, y por este descuido, no solamente su elecLos polvos más generalmente empleados son las sonalidades la ele nuestro celebrado paisano D. Ramón Tusción resultaba ilegal, sino también la de sus veinte féculas de patata, de trigo, de arroz, de judías, etcé- quets. Su nombre es universalmenle conocido y sus obras son
colegas; por otra parte, no se podían hacer nuevas tera, á las que se agregan algunos polvos arómaticos con empeño solici1adas, porque en todas ellas se refleja el alelecciones, y de este modo, los que habían alcanza- para darles un olor agradable; pero hay que tener en ma de un verdadero artista de imaginaci6n potente y de espide observación profundo, grande en su modo de compodo más votos después de los individuos invalidados cuenta que lo que suele comprarse como fécula de ritu
ner, cuielndoso en la manera de ejecutar, diestro en la combillegaron á ser ií su vez diputados. El parlamento per- arroz las más de las veces de todo tiene menos de nación de las figuras y acce$orio&lt;, atento á la verdad histórica,
dió así varios hombres muy distinguidos, como por arroz y de fécula. La palabra polvos de arroz ha lle- estudioso como el que más de la indumentarin, y por encima
todo esto, dolado ele un sentimiento que al traducirse en Jí.
ejemplo M. Nordenskireld, el gran viajero.
gado á ser una denominación genérica bajo la cual &lt;le
neas y en manchas de color presta á todos los elementos de sus
La segunda cámara cuenta entre sus individuos se venden polvos que á sus elementos vegetales unen cuadros
toda la expresión y todo el valor que el verdadtro congran número de aldeanos, cuyo jefe era M. Ifvarson, otros pertenecientes á la clase de los afeites, como el cep10 del arte exige en las producciones del pincel snlidns.
que acaba de morir.
talco, la greda y demás similares; y esta denomina- Las relevantes; cualidades antedichas tienen su más elocuenEntre los hombres notables de la primera cámara ción no se debe á la casualidad, sino que indica cla- te confirmación en el cuadro que reproducimos y que representa á un cardenal saliendo del lemplo después de celebrar el
debemos citar ante todo al barón Luis de Geev, que ramente que la mayor parte de las que gastan pol- oficio
de pontifical, seguido del corlejo que á su alta categorla
fué presidente del Consejo, así como á los condes vos no se contentan con la propiedad especial que es debido y contemplado por la multilud con esa mezcla de
Posse y Themptander, y M. Lundberg, arzobispo de tienen los polvos secantes, sino que quieren algo más, respeto y curiosidad que la presencia de tan alto dignnlario desSuecia. El ministerio actual es proteccionista, aun- quieren matar dos pájaros de un tiro; es decir, se- pierta siemprt en la ciudad eterna.
que no agresivamente. Se le llama ministerio de los carse la piel y sobre todo ocultar el color amarillento Músico ca.lle.1ero, dibujo á la. pluma. de don
barones, porque de los diez individuos que le com- de la misma r,dar á ésta mayor belleza; en una pala- Antonio Fabrés. - Son tantas las ocasiones que hemos
ponen, seis tienen aquel título 6 son condes.
bra, convierten los polvos en afeite. Los polvos vege- tenido de ensalzar cual se merece á nuestro dislinguido paisaEl presidente del Consejo actual es el barón Jo- tales apenas sirven como afeite, porque por una par- no y asiduo colaborndor de la ILUSTRACIÓN ARTfSTICA, que
vez que publicamos alguna obra suya nos hallamos verdahan Gustaf Nils Samuel Aakerhjelm, nacido en 18331 te disimulan y colorean muy poco y por otra se des- cada
deramente perplejos nnlc la alternativa de aparecer fríos en nuesg~an cruz de la orden de San Olaf y muy proteccio- prenden con facilidad suma.
tros juicios ó de incurrir en forzosas repeticiones, si hemos de
nista. Al principio tuvo intención de reunir las funLos polvos tienen mayor importancia desde el dnr á nuestro parecer todo el calor que la admiraci6n porlos
ciones de presidente del Consejo y ministro de Es- punto de vista terapéutico: se emplean mucho para trabajos de Fabrés despierta en nosotros, que en este punto no
más que eco de In opini6n unánime de aficionados y artistado; pero hubo de renunciará ello ante las numero- tratar las enfermedades de la piel en el modo indi- somos
tns. !'ero al propio tiempo que perplejo , nos sentimos satissas protestas que se produjeron.
cado, es decir, para suavizar las irritaciones de toda fechos al ver que cada nuevo dibujo, cada nuevo cuaelro que de
En cuanto á lo que se llama en Suecia Casa del clase, y aun en un uso prolongado son mucho más él reproducimos viene á ser una demostraci6n más de In jus1icin
de nuestros elogios á los anteriores prodigados.
Parlamento, es antigua y no llama la atención desde inofensirns que los afeites.
Véase, en prueba ele ello, el Mdsico tallejero, ese hermoso
el punto de vista decorativo; pero se prepara un
dibujo que más que de estudio de figura merece el calificativo
DR. E CLASEN, de Hamburgo
ma~nífico pala_cio para recibir á los diputados; quiero
ele es1udio de un carácter y aun de una raza, tan acabado bajo
(Del Sd1orerfa111ilimólatt. )
decu que se piensa en ello, porque el edificio no está
el primer concepto como bien concebido y perfectamente ejecutado desde el segundo punto de vista. Fabrés, cuyos lápiz, plumás que en proyecto. Sin embargo, poco importa la
ROTEGER la epidermis contra las iníluencfas perni- ma ó pincel trazan en el papel ó en el lienzo lineas y sombru
construcción del nuevo palacio; lo esencial es que en
ciosas de la atmósfera, devolver ó conservar juventud, fres- ele corrección irreprochable, se ha penetrado como pocos del
él se haga algo bueno, y hasta casi nos inclinaríamos cura y aterciopelado, tales son (115 ventajas de la CREMA Srnó:,;, modo ele ser y de senlir de los pueblos orientales;, y de ahl que
á creer que de los antiguos edificios es de donde sa- toltf-trcam especial, tónico, ta/111a11te y deliciosamente perfuma- sus tipos árabes se ofrezcan á nueslros ojos con tocia la verdad
len las mejores leyes.
do; su acción seria y benéfica es tan rdpida y tan evidmte que que imprimen en sus obras los que antes ele estudiar la parte

P

X.
"""""""'

~~~................

LO3 POLVOS
. P~ra la generalidad de las gentes, polvos y afeites
significan cos~s análogas; y sin embargo, aun cuando
hay algo comun á unos y otros, en el fondo son enteramente distintos. Cuando queremos decidirnos por
el empleo de algo, hemos de ver ante todo los efectos
que este algo pueda producir y el objeto que con él
nos proponemos alcanzar, y una vez considerado esto
no ha de ser difícil resolver en la elección entre la;
innumerables clases de polvos y afeites existentes.
Los p~lvos están destinados á proteger la piel ligeramente inflamada y á secar las secreciones líquidas
6_ grasien~s que en aquélla se presentan: para esto
s1r~en meJor que otros los polvos vegetales. De los
a_fe,tes se usa para colorear la piel, bien con el propósito de mostrar lo que no se tiene, bien con el objeto
de cubrir lo que no se quiere mostrar. A estos fines
se usan las substancias minerales, en su mayoría de
ningún modo inofensivas y algunas de ellas sumamente tóxicas.
La delicada piel del rostro y de las manos vuélvese en algunas pesonas fácilmente áspera y á menudo

nadie la ha ensayado sin reconocer su superioridad. En casa
del inventor, rue de Prl/1/e1ue, 36, Parls, y en casa de los farmacéuticos y perfumistas. Evitar las sustituciones.

NUESTROS GRABADOS

externa del modelo se han empapado en el elemento interno,
dando al concepto psicológico toda la importancia que las buenas escuelas h:10 con razón exigido en las obras artísticas.

Málaga. Puerta. del Sagrario. Catedral.-Entre
los edificios públicos de Málaga descuella la hermosa catedral
cuyos planos se alribuyen, y así lo consignan varios historiadores, al celebre Diego de Siloe que, según se cree, fué de los
primeros que introdujeron en España la arquilectura greco-romana. Muchas son las maravillas que en su interior contiene
este templo, consagrado en 31 de Agosto de 1588, enlre ellas
la fam osa sillería elel coro debida á Alonso Cano, y no pocas las
que se admiran en su exterior, sobre todo en la fachada principal, de ornamentación rica y elegante; pero ni de unas ni de
otras hemos de ocuparnos en este lugar y ,1 únicamente de la
magnifica puerta llamada del Sagrario. Servía ésta de ing1eso
á la iglesia de su nombre, que hoy forma parte de la catedral,
y fué construida por orden del obispo D. Diego Ramlrez, habiéndose terminado en el siglo xv1 durante el obispado de don
César Riario, sucesor del dicho prelado.
Cuanto dijéramos ensalzando esa obra primorosa del estilo
gólico habría de resultar pilido al lado de la realidad, de la
que permite formarse idea la reproducción fototlpica que publicamos. No falta en esta puerta uno solo de los elementos que
constituyen 1a belleza en los trabajos ele arquitectura: pureza y
finura en las líneas, esbeltez en las proporciones, distribución
intachable de los espacios, riqueza y elegancia en la ornamentación, prolijidad, y delicadeza y gusto exquisitc-s en las labores,
y en suma :mnonla, perfecta entre todas las partes principales y
accesoria&lt;, que juntas componen la e•tética arquitectóni&lt;'n .

El maestro P edro Mascagni, autor de la ópera cCavalleria. rusticana.&gt;-El joven composi1or cuya
ópera han aplaudido tantos públicos nació en Liorna en 1863.
Su padre, panadero de oficio, quiso que fuera abogado; pero él,
que tenía el instinto de la música, en vez de concurir á las aulas
universitarias, acudía al Instituto musical del maestro Soffredini,
en rloncle aprendía armonía, composición y conlrapunto.
De niífo tenía hermosa voz de contralto y á los 10 años había
compuesto un Kirie á tres voces. Compadecido de las lorturas
que para su alma de artisla eran los cursos académicos, en donde
á regañadientes tenía que olvidar por el griego y por el latín
sus estudios predilectos, un tlo suyo•hlzose cargo de él, y proporcionándole grato alojamiento dejóle en libertad de entregarse á su pasión por la música. En 1881 fué Mascagni á l\lilán, á cuya Exposición Universal había enviado tres composiciones, una de ellas dedicada á Ponchielli, oLteniendo otras
tanlas menciones honorificas.
De regreso á su ciudad natal puso en m(1sica A legrla, ele
$chiller, que le valió aplausos y dinero. Al poco tiempo, el
conde Florestán de Larelerel envióle ele nuevo á Milán para que
estudiara en aquel conserv~torio, en donde recibió lecciones de
eximios maestros, entre ellos de Saladino, que fué para él un
verdadero padre; pero ardiendo en eleseos de hacer algo más
posi1ivo, se contrató en una compañia de opereta, con la cual
JABON REAL
VXOLETr· - -JABON visitó Cremona, Piacenza, Reggio y Parma: en esta última ciudad escribió su primera partitura.
DET HRI DAC E129,;d':;l~~i:~PariJ VELOUTI NE
Disuelta la compañia en Dolonia en 1885 1 regresó Mascagni letomCDd&amp;4Ds ¡¡or autoridades m!d.iw para la Bi¡im Ce la Piel 1 BelJm u! Color

NúMERO

'476

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

91

II]Y-[FOSIBLE!
NOVEi.A ORIGl~AL DE

D0~

fLORE~CIO l\IORENO GODINO, ILUSTRADA

POR

CAc:u:-.:::rv

(C0XllXUA CIÓ X)

No la seguiré yo en este momento. La mirada del
hombre, ha dicho no sé quién, debe ser discreta y
rcspetuos:i. en ciertos instantes; la pelusa del melocotón el polvillo de la ciruela, el radiante cristal de la
nic~e, el ala de la mariposa polvoreada de oro, son
objetos groseros si se comparan con la castidad de
una joven que ni aun sabe que es casta.
Contemplar en este caso es profanar.
Ignoro si la princesa Elena durmió aquella noche.
Esperó con impaciencia durante las primeras horas de la mañana. Había citado á Mlle. Brian á las
diez, porque á esta hora su aya tenía costumbre de
irá misa á la cercana iglesia de San Isaac, y la princesa deseaba hallarse á solas con la modista.
No se la ocultaba que el proceder de ésta y el suyo
propio no eran completamente irreprensibles, porque
al cabo iban á violar un secreto ajeno, por más que
en esto no se siguiese perjuicio á nadie y existiese
una vaga esperanza de remediar un infortunio de corazón.
Momentos después de las diez y de haber salido
el aya para cumplir su piadosa costumbre, la doncella de la princesa anunció á Mlle. Brian.
Elena la recibió en su habitación.

La princesa sintió asomarse las lágrimas á sus no ha nacido pobre como yo? Entonces ..., pero no;
ojos.
prefiero que no sea mía nunca. Ella debe vivir dichol\1llc. Brian, que había tomado el papel de manos sa, elevada sobre las demás. No debe oir más que
de la princesa, leyó:
suaves y poéticas palabras, no debe pensar en los
innobles cuidados de la vida. ¿No puedo elevarme
VIII
hasta ella? Pues bien: la amaré de lejos y en silencio.
Seré feliz con su dicha, gozaré viéndola admirada por
«San Pelersburgo 14 de 1101 ie111bre.
todos; reconcentraré en ella todos los amores que
los demás sienten hacia su familia, y seré feliz si al»Carlos, mi querido Carlos: Te escribo un poco guna vez recompensa mi pasión con una de sus mimás animado. No obstante la esperanza de verla más radas, de aquellas dulces miradas.
6 menos tarde, puesto que los periódicos habían
»Alzase el telón: cien voces unidas á otros tantos
anunciado su regreso, creo que á haberse prolongado instrumentos inundan el teatro en torrentes de armosu ausencia un mes más mi muerte era segura. Juzga nía ... Luego aparece una mujer. ¡Dios mío! Es Elede mi desesperación sin dla, en este clima triste y na; sí, aquel es su talle, su blanco seno, sus manos
nebuloso, en esta ciudad en donde estoy perdido más blancas aún. Mas ¡ay! No, no es ella ... Elena
como un átomo helado. .Mas al aparecer ella, brilla es más joven, más hermosa: en su semblante infanpara mí el sol con un esplendor meridional, ilumina- til no se marcan las huellas de los dolores y del cando por elfiat lu.1- de mi corazón.
sancio como en el de esa mujer bella y pálida ... Y
»No quiero hablarte de mis trabajos y pequeñas sin embargo, ¡se parece tanto á Elena! ... De sus lamiserias en esta carta; sería profanarla. Sólo te diré bios se exhalan dulces y melodiosos c-.ntos; sus ojos
que estoy estudiando el idioma ruso con encarniza- lánguidos de ternura expresan el ruego, su voz momiento, pues de esto depende en gran parte el que dula armoniosas palabras; llama á su amado con la
yo pueda lomar pie aquí. Ahora me siento otro y no arrebatadora elocuencia de la pasión.
tengo frío sino cuando veo tiritar á mi pobre Bernar»¡Oh! ¡Frezzolini!
do. Comprendo la insensibilidad de los mártires en
VII
»Pero ¡Dios mío! ¿qué veo? ¿Qué objeto puede
medio de los tormentos, absortos en el pensamiento distraer mi atención y hacerme apartar los ojos de
del cielo; pues del mismo modo yo, cuando la veo, aquella mujer? ¡Ay! Elena se presenta en un palco
- Ciertamente, Mlle., dijo la princesa haciendo me elevo á un ideal divino, sobreponiéndome á las
próximo á la escena; Elena ... Sus cabellos sirven de
sentar á su lado á la modista, os habéis desmejorado sensaciones materiales.
divino marco á su frente; sobre su seno, oculto bajo
en pocos días; se os conocen los malos ratos.
»¡Si supieras cuánto he gozado la primera vez que el blanco moaré del vestido, se ostenta un ramo de
Mlle. Brian suspiró.
la vil
- ¿Cómo sigue el herido?
flores, menos fragantes que sus labios entreabiertos;
»Sabía que había regresado á San Petershurgo. In- Bien, señora princesa; ha pasado una noche muy cesante rondador de su palacio, porque vive en un la paz de la inocencia, la majestad del nacimiento y
tranquila.
palacio precioso, ¡dónde había de vivir!, espié la ani- la hermosura brillan en su sereno rostro; sus ojos,
- Deseaba que hablásemos, repuso Elena bajando mación de aquella morada, las idas y venidas de los suaves como la vida dichosa, revelan inefables pr&lt;r
los ojos, porque me parece que conozco á ese joven. criados, las faenas de los jardineros que arrancaban mesas de amor; sonríe primero, como aceptando el
- ¿Le conocéis?
las hierbas parásitas en la estufa del parque y limpia- homenaje de admiración que la rinden todas las mi- Sí, creo haberle visto algunas veces en Madrid. ban las estufas. ¡Aquí está', me dije con el corazón radas .fijas en ella, y luego, absorta en el espectáculo,
- ¡En España! ¡Oh! Señora princesa, entonces mis palpitante de alegría, y esperaba verla aparecer como oye aquellos cantos admirables, que ella solamente
puede comprender.
sospechas son fundadas: ese joven se refiere á vos en una estrella después de un inmenso nublado.
su carta.
»¿Cómo podré expresar lo que he gozado? Escu»Así esperé dos días, dos días de mortal impacien- ¿Créeis eso, Mlle.?
chaba
con la mayor atención aquella deliciosa armO'
cia, hasta que por fin ... Pero
- ¡Ah! Sí, los indicios son claros: la persona á que no quiero anticiparte mi feli
Mr. Marcial alude ha estado en Madrid, es joven y cidad; gozo al recordarla y al
hermosa como vos y lleva vuestro mismo nombre.
transmitírtela. ¡ Qué noche
- ¡Quién sabe!, dijo la princesa con pudorosa hi- querido Carlos, tan llena de
pocresía. Hay coincidencias extrañas.
vida y de emociones! En la
- Creo no equivocarme, repuso la modista exha- pasión del juego debe haber
lando un segundo suspiro. En fin, vais á juzgar por cosas parecidas á las que yo
vos misma.
sentí en aquella noche eterna
Y sacando del bolsillo de su vestido una cartera en mi memoria.
pequeña y de la cartera un papel, le desdobló, pre»Fuí por primera vez al
sentándosele á la princesa.
teatro Imperial y quedé des- Esto es una copia de la carta de Mr. Marcial. lumbrado al aspecto de aqueLa he hecho como una especie de antídoto contra el lla sala magnífica. Pero en
amor que comenzaba á sentir hacia ese joven.
medio del arrobamiento que
La princesa tomó el papel con mano trémula.
embriagaba mis sentidos, me
- Como ya os he dicho, añadió la modista, la car- asaltaron crueles ideas ... Al
ta de Mr. Marcial está sin acabar, sin duda por causa ver reunidos en aquel sitio
de su malhadado accidente. Más que carta parece el los favoritos del nacimiento y
relato de un corazón que tiende á desahogarse.
de la fortuna, sentí toda mi
- Es posible.
pequeñez; comprendí la in- Leed, señora princesa, 6 más bien, permitidme mensa distancia que de ellos
que yo lea. Comprenderéis hasta qué punto está ena- me separa. Un profundo
morado Mr. Marcial. ¡Oh! Si sois vos el objeto de su abatimiento se apoderó de mí. ¡Ah!, pensaba yo,
?mº:• debéis estar orgullosa de !.. pasión que habéis ¿qué es la vida humilde? ¿Cómo podré romper la va. nía, aquel magnífico poema, grande y magnífico, no
inspirado. No podéis figuraros los obstáculos que ha lla que me separa de ese mundo? Y en medio de estas obstante ser obra del talento solamente, en el que
tenido que vencer y las contrariedades que ha sufri- dolorosas reflexiones, la imagen de Elena, de Elena para nada interviene el verdadero sentimiento.
»Hay en Hernar.i tanta grandeza, figuras tan CO·
do ese pobre joven. Ultimamente he sabido que para que vive entre esos privilegiados de la sociedad, se
efectuar su viaje á Rusia en pos de su amada, se ha me representó para aumentar mi tristeza y desalien- losales y tan tremendas peripecias, que arrebatan la
visto precisado á deshacerse de prendas y recuerdos to ... Si al menos la viese ... Ella debe de venir aquí. mente á otra época, á otras ideas, á otros sentimientos.
de familia muy preciosos para él.
ese mundo es el suyo, el suyo. ¿Y por qué? ¿Por qué
»Miraba á Elena y á la escena al mismo tiempo•
1

�92

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA
- - - - - - - -- ~=---- =--,,,- ----,---==--- -----------=--,---,----,,;---

NúMERO 476
=--=-- --=,,..,...,= -----:--:-:---------,==-:

Un vértigo indescriptible se apoderó de mf; ... todo desconocido, y mi padre sólo piensa en enlazarme á
Cuando una joven de alma generosa, como la prinse confundió ante mis ojos ... Las mil facetas de los un hombre de alta posición social.
cesa, fija su ·elección en un amante sin fortuna, le
diamantes de las señoras se multiplicaron como es- Ninguno vale tanto como Mr. Marcial.
ama doblemente, y su pasión tiene algo de maternal.
trellas, ... y no sé por qué fenómeno psicológico re- Es posible. Esa carta ha acabado de dármele á Así es que Elena, en sus largas cavilaciones, pensaba
cordé las caricias de mi padre y todos los más leves conocer. ¡Ah! Siento haberla oído leer.
en la triste suerte de Marcial, precisado á trabajar de
acontecimientos de mi niñez.
Y nuevas lágrimas corrieron por las mejillas de un modo tan ajeno á su noble y altivo carácter, y se
»Al día siguiente volví á verá Elena en el muelle Elena.
decía que ella podía darle, no sólo su amor tan anhede los Ingleses, acompañada de su padre. Es impoLa modista iba á hablar; pero el ruido de un porsible que no intervenga ella en la elección de sus ca- tier que se abría y la presencia del aya de la prin- lado por él, sino que también los goces de la vida,
necesarios á su delicada organización.
rruajes y de sus caballos, porque nada he visto com- cesa pusieron fin al diálogo de ambas jóvenes.
Otra cosa la preocupaba: las últimas palabras de
parable á aquel elegante tren. La severa riqueza de
La princesa llevóse el pañuelo á los ojos para en- la carta de Marcial. «Si, decía éste. Yo creo que Elelas libreas, lo bien casado de los colores, la belleza jugarse las lágrimas.
na no podría resistir á la transmisión de mi amor, y
del tronco, que conducido por un hábil cochero
Afortunadamente el aya era muy corta de vista.
sin embargo, no puede, no debe ser mía: media enarrastraba pausada y aristocráticamente el landó, fortre ambos un obstáculo superior á su mismo desdén.»
maban un perfecto conjunto, en el que adivino el
PARTE TERCERA
¿A qué obstáculo se refería? Según Mlle. Brian,
exquisito gusto de Elena. Al ver aquel carruaje atraMarcial era soltero y dueño de sus acciones; amaba
vesar elegante y deslumbrador entre tantos otros,
I
con delirio y lo había probado abandonando su paeclipsándolos á todos, sentí un movimiento de orgullo
tria y sacrificando objetos gratos á su corazón, y no
y de felicidad, y gocé en el triunfo de la que quisiera
¿Qué tiene la princesita Lodiski? ¿Por qué está tan obstante, aquel obstáculo superaba, en la apreciación
ver elevada sobre todo el mundo.
pálida y tan triste?
del enamorado joven, aun al desdén de su amada...
»Elena está hermosa en todas partes. No obstan¿Padece alguna enfermedad?
Esto era incomprensible, y por eso la princesa se
te, la encuentro aquí aun más bella que jugueteando
¿Por qué siendo tan entusiasta por la música va
en el Retiro de Madrid. En esta atmósfera obscura tan raras veces á la ópera y se retira tan pronto del pasaba largos ratos absorta en hondas meditaciones,
hasta que se decidió á salir de tanta incertidumbre,
se destaca más la láctea blancura de su tez. Las pie- teatro?
poniendo
á su vez en práctica el mismo medio de que
les la sientan admirablemente: hay afgo de soberano
¿Estará enamorada? Su primo, el barón de Igna- se había valido Mlle. Brian.
~n su belleza.
tief, no obstante su fatuidad, se queja de sus desMandó, pues, á casa de Marcial al mayordomo de
»No te burles de mí, mi buen Carlos. Estoy loco. denes.
su
padre, y enterada por él del resultado de su misiMi pobre alma vuela en pos de ilusorios devaneos, de
La princesa es nerviosa: influirá en ella el tiempo
goces que sólo brinda el cielo al triste corazón que espantoso que hace. El Neva se ha helado con tal va, esperó el día siguiente con esa profunda inquienunca debe alcanzarlos. La felicidad humana tiene consistencia, que podría sostener sobre su superficie tud que sólo pueden comprender las almas enamoradas.
un límite; de otro modo el mundo no fuera un valle la catedral de Kazán.
de lágrimas, y los amantes serían los privilegiados
Estas y otras frases referentes á la princesa, añadiIII
de la tierra. Al hacer estas dolorosas reflexiones sien- das y comentadas de mil modos, deJábanse oir en
to accesos de desesperación contra esa potencia ca- los círculos elegantes de San Petersburgo.
¿Qué pasaba entretanto en el corazón de Marcial?
prichosa y cruel que nos hace entrever la dicha aparEl príncipe Lodiski pensaba también:
El pobre joven hallábase en un estado próximo al
tándola de nosotros. Algunas veces me acuso de co«¿Qué tendrá mi hija?»
idiotismo.
Hada un buen rato que había recibido el
barde, me propongo acercarme á Elena, hacerla
Y todos se admiraban de la rápida mutación de
comprender y participar mi amor; y si me rechaza, carácter de la princesa: antes tan risueña, tan expan- recado del príncipe Lodiski, y aún permanecía sumisi desprecia los tesoros de ternura que encierro en siva; al presente tan ensimismada, tan retraída, tan do en un estupor visionario, en el que creía oir todavía la voz del mayordomo, pero muy lejana, como si
mi corazón y que ninguno de cuantos la rodean pue- deseosa de soledad.
saliese del fondo de una caverna,
de ofrecerla... entonces... ¡oh! pienso en la muerte,
Un día la princesa, á quien su padre observaba
«¿Soy yo quien he recibido ese recado?, se preúnico asilo del que pierde la esperanza. ¡Pero morir, con inquietud, acariciando sus blancas y pálidas maguntaba mentalmente. ¿Es á mí á quien manda llaabandonar el mundo, donde pueden gozarse tantas nos, dijo:
mar la princesa? ¿Puedo ir á su casa, verla de cerca,
delicias, y en el que, por un contraste horrible, son
- Papá, yo quisiera aprender el inglés, porque hablar con ella?&gt;&gt; Y cuando la verdad, sobreponiénmás desgraciados aquellos que mejor comprenden su este idioma va siendo indispensable en sociedad.
dose á sus lucubraciones, le contestaba afirmativahermosura!
- No veo inconveniente en ello, contestó el prínAma y serás amado, dice un poeta árabe: yo lo cipe, satisfecho al ver salir á su hija de su triste re- mente, sonreía de un modo extraño; porque su pensamiento, plácidamente lógico, hacíale comprender
creo así, y esto es mi mayor tormento. Sí, yo creo que traimiento. Haré avisar á un profesor.
la realidad tan claramente corno si no se tratase de
Elena no podría resistir á la transmisión de mi amor;
- Mi modista, Mlle. Brian, me ha recomendado
y sin embargo, no puede, no debe ser mía; media uno muy inteligente, repuso la princesa bajando los él y sí de otra persona cualquiera.
&lt;La princesa ha comprendido la inmensidad de mi
entre ambos un obstáculo superior á su mismo des- ojos.
amor; acaso lo comprendió desde el primer día en
dén ...&gt;
- Sea, pues, el recomendado de :Mlle. Brian, dijo que mis ojos la miraron en el Retiro, y presintiendo
el príncipe. Olao puede irá avisarle cuando quieras que no puedo vivir sin ella, quiere dar consuelo á mi
comenzar tus lecciones.
IX
corazón. Esto es natural y lógico en el noble carácAl día siguiente el mayordomo del príncipe se pre- ter de la princesa, pensaba Marcial. Pero ¡Dios mío!,
sentó en casa de Marcial, que estaba ya completa- esto es más de lo que yo podía esperar, va á ser tan
La modista cesó de leer y dijo:
mente restablecido de su herida, y le transmitió el de- grande esta dicha que no podré soportarla.»
- Aquí acaba la carta, ó mejor dicho, no acaba; seo de la princesa en nombre de su padre.
Y el pobre joven, como ya he dicho, sonreía.
pues como veis, está interrumpida. Pero ¡Dios mío!
Si Marcial hubiera podido ponerse más pálido de lo
Pero su semblante volvía á tomar su habitual ex¿Qué es eso? ¿Lloráis, señora princesa?
que estaba por su pasada dolencia, creyérale el mayor- Sí, contestó ésta enjugándose los ojos con su domo atacado de un grave accidente. Aquella ines- presión de melancolía, como si una idea triste desvapañuelo; no he podido sobreponerme á mi emoción. perada misiva le aturdió hasta el punto de privarle neciese sus plácidos pensamientos. Entonces paseaba
por la habitación á grandes pasos, murmurando esta
A qué ocultároslo: ese joven se refiere á mí en su del uso de la palabra.
palabra:
carta.
Por fin se repuso un tanto y dijo:
«¡Imposible!»
- ¡Ah! No me engañaba.
-1\íañana á la una, puesto que es la hora señalaLuego
abrió una gabeta, sacó de ella una caja de
- Le conocí en Madrid: no me ha hablado nunca, da por él, tendré el honor de ver al señor príncipe
madera
llena
de papeles y de entre éstos una carta
pero sé que me ama.
Lodiski.
metida en un sobre roto.
- ¡Y con qué amor, señora princesa! Ya no extraEl mayordomo, algo sorprendido de tan seca resSacó la carta, la leyó muy lentamente, y al termiño su desdén hacia mí.
puesta, saludó y salió.
nar, las lágrimas corrían por sus mejillas.
La princesa contó á Mlle. Brian los paseos del
«¡Imposible!,» volvió á decir, y apoyando el brazo
Retiro, el incidente de su caída el día en que Mar11
en
la abierta gabeta y la cabeza en la palma de la
cial la llevó en brazos hasta su coche, la noche que
mano, permaneció así mucho tiempo...
le vió en el vestíbulo del teatro y sus sospechas é
La carta de l\farcial, aquella carta que revelaba, no
Al día siguiente á las diez de la mañana Marcial
inquietudes respecto al duelo.
sólo á un amante, sino á un poeta, acabó de vencer salía de su casa.
- ¿Y qué vais á hacer, señora princesa?, preguntó el corazón de Elena, tan predispuesto en favor de
Parecía tranquilo, aunque preocupado; observábase
la modista. Ese joven os ama hasta el extremo de aquél desde que le conoció en el Retiro. Tenía que
en su semblante la expresión del que ha tomado una
morir por causa vuestra.
ser así. Prescindiendo de la misteriosa atracción que resolución que no deja lugar á la incertidumbre.
- ¿Lo sé yo acaso? ¿Puedo remediarlo?
acerca el uno al otro á los amantes predestinados,
Efectivamente era asi, y voy á formular en pala- ¿i\fr. Marcial os interesa?
hay pocos corazones femeninos noblemente organiza- bras sus pensamientos.
La princesa no respondió.
dos que resistan á la influencia de la pasión que ins«Sí, se decía Marcial por la centésima vez, me
- La pregunta es ociosa, repuso Mlle. Brian, esas piran, cuando está aquilatada por el sacrificio y la
acerr.aré
á Elena, no hay ningún mal en ello, y sí por
lágrimas son la mejor respuesta.
abnegación.
el contrario una felicidad que me volverá la vida, que
- Y aun cuando me interesara, aunque le amase,
En este punto, preciso es confesarlo, la mujer es ya me abandonaba. La veré todos los días, oiré su
¿qué me es dado hacer por él?
superior al hombre, pues siente mejor la gratitud y la voz, viviré durante una hora donde ella vive, y cuan- Lo que yo haría en vuestro lugar.
compasión. Acaso en este sentimiento interviene el do me separe de ella, estos dulces recuerdos llenarán
- ¡Ah, Mlle.!
amor propio; tal vez al corresponder al amor del
- Mr. Marcial, aunque pobre, es de buena fa. hombre que la adora, recompensa la mujer lo acerta- mi corazón. ¿Por ventura se necesita más para ser
milia.
dichoso? ¿No me basta saber que ella se interesa por
do de la elección; pero lo cierto es que la perfidia
- ¿Basta eso por ventura? ¡Oh! No comprendéis y la volubilidad son defectos casi exclusivos del mí?... Porque indudablemente esto no ha sido casual,
podía haber elegido otro maestro. .. Pero ¿cómo se ha
las preocupaciones de nuestra clase.
hombre.
informado de mí? ¿Por qué medio ha sabido mi
- Perdonad, señora princesa, interrumpió la moElena quiso luchar contra su amor, pues harto
dista, sintiéndose ofendida en sus ínfulas nobiliarias. comprendía los obstáculos que á él se oponían. pero casa?»
Marcial se había hecho muchas veces esta misma
Creo que conocéis algunos antecedentes míos.
mujer y casi niña, y nÍlia mimada, no acostumbrada
- Esto no es Francia, querida Mlle. Brian. En á la contrariedad ni al sufrimiento, se dejó vencer al pregunta, porque Mlle. Brian, obedeciendo á una
Francia se prescinde de ciertas cualidades cuando cabo por el atractivo de la pasión quG inspiraba y advertencia terminante de la princesa, no le había
hablado de sus relaciones con ésta.
las suplen la distinción ó el talento. Ese joven es un que sentía,
( Co11ti1111ará)

N ú MER0

==---

476

LA I LUSTRACI ÓN

ARTI STICA

--''-==~== =.:...e= = ~======-==============-=---== = = =

93

las planchas en un armazón de madera adosado á un proteger un buque cuando las otras dos están atÍn en
espaldón de tierra.
situación de resistir.
De las tres planchas de Cammell, la más gruesa
En nuestro segundo grabado se ve también el estaL.\S PRUEBAS DEL POLÍGONO DE ANNÁPOLIS
tenía 272 milímetros 28; la de acero 2_68'47, y la do de los obuses después de cada uno de los tres
Conocida es la lucha encarnizada que se ha enta- de níquel 264'66· de suerte que esta última se en- últimos disparos.
blado entre el cañón y la coraza desde la época en contraba de hecho en desventaja con relación á las
La comisión clasificó inmediatamente y por unaque se han aplicado los blindajes defensivos á las otras dos.
nimidad las tres planchas por el siguiente orden de
construcciones navales, lucha en que la ventaja está,
Las planchas estaban dispuestas tangencialmente superioridad: 1. 0, acero-níquel; 2.°, acero solo; 3.°,
al parecer, de parte del cañón, cuya, P?tencia ?~ pe- á un arco de círculo cuyo centro estaba ocupado por Compound.
netración puede aumentarse hasta lumtes casi mde- los muñones del cañón y en su consecuencia normalEste triunfo de la industria francesa merece tanto
mente al eje de éste. más ser señalado cuanto que ha sido obtenido desEl cañón emplea- pués de una serie de ensayos realizados en el extrando era una pieza de jero; es decir, en condiciones de imparcialidad indis152 milímetros 4, cutibles.
de 35 calibres de longitud, cuya boca esta***
ba emplazada á 8'53
metros de las planCOCHE MOVIDO POR EL \'APOR, llL ll. SER POLU.T
Las pruebas del polígono de Annápolis. - Disposición de la pieza y de los blancos
chas.
La carga era de
Hace dos años, M. Serpollet dió á conocer á los
20,158
gramos
de
ingenieros
y al público el generador inexposible de su
finidos, por lo menos teóricamente, al paso que se pólvora parda prismática; el proyectil un obús de
llega muy pronto á los espesores extremos de metal ruptura Holtzer de 45,300 gramos; la velocidad ini- invención, aparato formado por una especie de tubo
que prácticamente puede emplearse para la protec- cial era en estas condiciones de 632 metros 40 y la capilar metálico á través del cual el agua inyectada se
transforma instantáneamente en vapor. Esta maravición de los buques,
energía al choque de 1.375.222 kilográmetros.
llosa caldera, que sólo contiene algunos centímetros
Por esta razón en estos últimos tiempos se ha proComenzóse por disparar cuatro cañonazos sobre
curado hallar la eficacia de un blindaje, no en el espe- cada plancha en la bisectriz de los ángulos, y luego cúbicos de agua y ninguna reserva de vapor, pareció
desde un principio muy á propósito para satisfacer
sor exagerado, sino en la cualidad intrínseca del metal que lo constituye. Los metalúrgicos trabajan con el cañón de 152 fué reemplazado con una pieza ciertas exigencias y sobre todo la de la creación de
de 208 milímetros que lanzaba proyectiles de 95. 130 un coche de vapor económico y práctico. Después de
empeño para conseguir este propósito, y gracias á sus
haber hecho funcionar un primer triciclo de
estudios han obtenido diversos productos, entre los
vapor, M. Serpollet ha construido sucesivacuales las placas llamadas Compound, de la casa
mente algunos coches de ensayo que han funcioCammell y Compañía, han conseguido gran notorienado varias veces en París y que le han permitidad. Estas planchas, constituidas por láminas de
do realizar en 1889 un largo viaje á Lyón en
acero soldadas sobre un almohadón de hierro dulcompañía de M. Ernesto Archdeacon. Estos
ce, han estado muy ea boga en la marina militar inestudios preliminares han inducido al inventor
glesa y parecían destinadas á imponerse en todas
á crear un tipo absolutamente práctico que vapartes.
mos á dar á conocer á nuestros lectores.
La casa Schneider, del Creusot, era la única entre
El coche, como lo indica la fig. r, es elegante
todas las que se hacen la competencia que podía
y hasta lujoso; tiene la forma de un gran faetón
luchar contra ese entusiasmo general. Algunos ensay puede contener siete viajeros. tres en cada
yos comparativos habían demostrado ya la superioriasiento y uno en una banqueta frontera, no faldad de las planchas todo acero del Creusot sobre las
tando en él ninguna de las comodidades de los
planchas Cammell; pero los señores Schneider y
Compañía no han querido dormirse sobre sus laure- En plancha de acero. - En plancha Compo,md. _ En plancha de acero vehículos de uso corriente: la suspensión es
niquelado. - Estado de los proyectileii después del tiro
suave, los asientos blandos, y para los casos de
les, sino que prosiguiendo sus trabajos han producilluvia lleva su correspondiente capota.
do una nueva plancha de acer,J niquelado muy superior
á sus planchas de acero.
El generador está tan disimulado como es pogramos con una energía al choque de 2.295.176 ki- sible: colocado en la parte trasera, hállase aprisionado
Recientemente se han efectuado ante una comi- lográmetros.
sión militar de los Estados Unidos en el polígono Cada plancha recibió entonces en su centro un entre las cajas de carbón, con las que está unido por
de Annápolis pruebas comparativas de estos diversos proyectil de éstos: nuestro tercer grabado represen- medio de dos conductos por los cuales se verifica aublindajes, h1biendo sido sometidas al tiro, en condi- ta el estado de las planchas después de este dis- tomáticamente la carga del combustible (fig. 3): la
chimenea mira hacia abajo; pues la chimenea para
ciones exactamente iguales, una plancha Cammell, paro.
encender el fuego, una vez encendido éste se quita y
otra de acero y otra de acero niquelado, estas dos úlNo es preciso ser muy versado en las cuestiones se coloca en una caja El depósito de agua está detimas del Creusot.
de artillería para comprender en dónde está la supe- bajo del asiento á la izquierda, y el motor en el misNuestros grabados representan el campo de tiro rioridad y para ver que la plancha Cammell, casi
y los detalles del dispositivo adoptado para apoyar completamente destrozada, es en absoluto incapaz de mo sitio, pero á la derecha: la provisión de agua permite efectuar un recorrido de 30 kil9metros y la de
SECCIÓN CIENTÍFICA

Plancha de acero

Plancha de acero niquelado

Plancha Compound

Ensayos comp:irativos de diferentes planchas en el polígono de Annápolis (Estados Unidos). - Estado de las planchas deiru{~ del quinto dispa ro

�LA lLtJStRACIÓN

Fig.

1.

ARtISTICA

Coche moYi&lt;lo por el l'~por, de M. Serpollet. ( De una fotografía instantánea)

NúMERO

476

La mayor profundidad se encontró casi en el centro del mar en la línea que une Theodosia y Sinope
y resultó ser de 2.250 metros. A partir de este punto
central, el fondo se mantiene casi horizontal en un
largo espacio y en todas direcciones. La elevación
del fondo que se suponía entre la Crimea y la Anatolia no existe en realidad, como tampoco las enormes profundidades que se creía encontrar á los pies
de los montes Caucásicos. La parte menos profunda
de ese mar, cuya superficie es de 381.500 kilómetros
cuadrados, está en el Noroeste, entre las desembocaduras del Danubio y del Dnieper, por un lado, y
la línea que une Burgas y Eupatoria, por otro: en
este espacio apenas se alcanzan profundidades de 180
metros y el fondo aparece llano con una ligerísima
inclinación hacia el Sudeste.
La temperatura del agua del mar Negro varía con
las profundidades; en la superficie era, en el mes de
julio de 1890, de 25 grad0s centígrados, pero á nueve metros de profundidad no pasaba de 21'2.
La temperatura mínima fué de 7 grados á una profundidad de 54 metros; más arriba y más abajo de
este nivel, aumentaba aquélla rápidamente hacia la
superficie y lenta pero continuamente hacia el fondo.
En la_s mayores profundidades, se encuentra la temperatura de 9'3 grados centígrados.
La saladura de las aguas del mar Negro aumenta
de una manera regular con la profundidad, como lo
prueban las cifras siguientes: en la superficie es de
17'29 po: r.ooo unidades de peso, y á 1.650 metros
de 22'33.
. Las capas superficiales son las menos saladas porque reciben el agua dulce de las lluvias y de los
afluentes del mar, entre los cuales figuran el Danu·
bio, el Dnieper, el Don, el Kubán, el Rión, etc. La
saladura del agua en las grandes profundidades se
acerca á la del Mediterráneo sin, empero, llegar al
mismo grado que ésta.
El agua del mar Negro, en las profundidades mayores de 360 metros presenta una particularidad que
no ofrece ningún otro mar, cual es la de contener
hidrógeno sulfurado que se desprende bajo la forma
de gas nauseabundo cuando se lleva esta agua en un

combustible asegura un traye~to de 60. En las pobla- , detalles del genera9or ~er_pollet explican la facilidad
ciones, el combustible prefenble es el cok porque no con que se puede 1mpnm1r al motor un esfuerzo en
produce humo. El peso total del coche cargado de los pasos difíciles, sea para evitar un obstáculo, sea
combustible y de agua es de r. 250 kilogramos: enton- para atravesar un mal camino: una simple inyección
ces contiene 70 kilogramos de carbón y 90 de agua. suplementaria con la bomba de mano basta para obLa vaporización media de la caldera es de 80 kilogra- tener el efecto apetecido: la presión se eleva, la canmos por hora y el consumo por hora y caballo de tidad de vapor producida aumenta y el esfuerzo se
fuerza no pasa de 14 kilogramos.
produce como si se tratara de un caballo repentiLa máquina es de dos cilindros, los manubrios es- namente fustigado. En las paradas no hay necesidad
tán dispuestos en ángulo recto y la admisión del va- de vigilar el aparato, pues en el generador
por se hace al 65 por 100. Su potencia, que es de no se produce ninguna obstrucción, cual4 caballos, puede llegar momentáneamente á 6 y aun quiera que sea la calidad del agua con
pasar de este número. El gobierno del vehículo se que se le alimente.
hace por un intermediario que permite emplear·dos
La Prefectura de policía de París ha
velocidades, una para las cuestas y otra para los pla- concedido á M. Serpollet autorización
nos horizontales ó de suave pendiente: con esta últi- para circular libremente por las calles de
ma, si el camino es bueno, puede alcanzarse y soste- aquella capital sin más restricción que la
nerse una velocidad de 2 5 kilómetros por hora, velo- de no poder andar á mayor velocidad
cidad que sería imprudente aumentar y aun en mu- de 16 kilómetros por hora.
chos casos conservar; con la primera, el coche con
Este invento constituye, en mi concepsus siete viajeros ha podido remontar cuestas de 8 to, un gran progreso y viene á resolver un
centímetros por metro en caminos llenos de barro y importante problema.
de piedras.
G. TtSSANDIER
El hornillo se enciende como todos y puede fun(De La Nat11re)
cionar en veinte minutos, poniéndose el vehículo en
movimiento por medio de una bomba de mano. El
agua introducida en el generador se vaporiza instantáneamente y el coche echa á andar, continuando la LAS PROFUNDIDADES DEL )!AR NEGRO
Fig. 2 . Sección del coche de vapor. - A. Manubrio para poner el vealimentación automáticamen~. El puño de dirección
hículo en movimiento; palanca de la bomba. - M. Máquina de dos
sirve tambíén para regular la marcha y puede operar
cilindros. - G. Generador inexplosible &lt;le tres elementos. -T. ChimeDurante el verano de 1890 el buque de
nea. - \', Manubrio para el cambio de velocidad. - K. Dirección.
un movimiento de rotación sobre su eje y determi- guerra ruso Tchernomoretz recibió el ennar la apertura ó cerradura de un orificio que devuel- cargo de explorar las profundidades del
ve el agua al recipiente alimentador. Una sola mano mar Negro. Los señores Wranguel, hidrógrafo, Spind- vas0 cerrado á la superficie del mar. En las capas subasta para guiar el carruaje. Como para los genera- ler, físico-geógrafo, y Andronssoff, naturalista, consperficiales, á partir de la profundidad de 130 metros,
dores fijos, la parada se efectúa suprimiendo la ali- tituían el personal científico de la expedición. Al parno se encuentra este gas, debido esto sin duda á que
mentación, y si se quiere que aquélla sea más brusca tir de Odessa, el Tchemomorelz, que estaba mandado
en ellas el agua está á menudo agitada por los vienbasta mover un freno de pedal que está al alcance por el capitán Smirnoff, atravesó el mar Negro en
tos. M. Andronsoff atribuye la formación del hidródel pie del conductor. No hay necesidad de aparato muchas direcciones entre aquella ciudad y Sebastogeno sulfurado á la descomposición de los cuerpos
alguno de vigilancia, habiendo demostrado la expe- pol, Theodosia, Batum y la entrada del Bósforo. Los
orgánicos que perecieron ahogados en época remota,
riencia que se puede viajar en las noches más obscuras
pues en la actualidad no se encuentran en el fondo
sin más que un farol para iluminar el camino.
del mar Negro animales ni vegetales vivos, sino sólo
El carruaje va provisto de un manómetro que, sin
sus restos. La fauna·y Ja flora vivas no aparecen más
ser indispensable, hace indicaciones interesantes: este
que en las regiones pelágicas situadas en profundimanómetro pone en evidencia uno de los grandes
dades menores de 360 metros.
méritos del generador Serpollet, es decir, la facultad
(De La Nattm)
que posee de p,oder alcanzar sin peligro é instantáneamente grandes presiones.
*
Si el coche ha de echar á andar en un sitio difícil
**
UNA NUEVA TEORÍA ACERCA DEL ROCÍO
y no basta una presión de ro atmósferas, se prosigue
la inyección hasta 15, 18, 20, si es preciso, verificánLa teoría de Wells explicando la formación del
Fig. 3. Plano &lt;le] coche movido por el vapor. - A. Genedose este aumento de presión en el momento oporturocío por la condensación del vapor de agua de la atiador.
B.
Máquina.
CC.
Depósitos
de
carbón.
no en que es necesario y sin peligro alguno. Los geneD. Depósito de agua - E. Tubos &lt;le carga continua de
mósfera bajo la influencia del enfriamiento produciradores Serpollet están probados á roo atmósferas y
carb6n.
do por la radiación terrestre, resulta hoy insuficiensellados á 9 4: antes de la prueba que se verifica en
te por haberse demostrado que aquella condensación
la administración de las minas son ensayados en la sondeos se practicaron con la sonda de Thomson y sólo produce una pequeña cantidad de lo que genefábrica á 300 atmósferas.
el bathometro de Meyer y el dragado con una dra- ralmente se entiende por rocío. Entre las mtíltiples
Otra particularidad interesante es la de que según ga del género de las que se servían los naturalistas causas que concurren á la producción del fer,' meno
que el coche ande por camino llano ó por una pen- del Talismán. Además, hiciéronse numerosas obser- y que señala Mr. Macpherson en el Longueau's Ma·
diente ó por una cuesta, la presión permanece fija, vaciones acerca de la temperatura del agua á diver- gazine, es la más importante la exsudación de líquidisminuye ó aumenta por sí misma y sin necesidad sas profundidades por me,dio de los termómetros dos acuosos que se produce en la superficie de mude que el conductor se ocupe_del aparato, según que Miller-C~zella yNegretti-Zambra. Para medir la den- 1 chos vegetales, cubriendo las hojas de éstos de briel motor encuentre mayor ó menor resistencia. Estos sidad del agua se empleó el areómetro de peso fijo. l 11antcs gotas que erróneamente, como ha probado

NúMERO

95

LA 1wsTRACióN ARTísticA

47ó

Mr. J. Aitken, de Talkirk, se calific~n ~e rocío, cuando no son sino efecto de la transpiración de la planta. Para ver la diferencia entre estas gotas y el rocío
propiamente dicho, basta compararlas con la capa
húmeda que éste deposita, á. modo de tenue nu?e,
sobre la superficie de una hoJa mu~rta ó de cualqu~er
otro objeto inanimado, al lado m~smo de las hoJas
que de aquellas gotas aparecen cubiertas por la transpiración.
.
Entre las pruebas verificadas por A1tken puede

citarse la de haber colocado un pedazo de tierra con
césped debajo de un recipiente de cristal, y una_ vez
producidas las gotitas en la hierba, ~ornó u~a bnzna
de ésta, que secó cuidadosamente é mtrodu~o en una
bola de cristal herméticamente cerrada y aislada del
aire húmedo: al poco rato se reprodujo la gota, lo
cual prueba que ésta era efecto de la exsu?aci?n.
Esta no se produce sólo en las noches de roc10, smo
que después de una lluvia, si no hace viento y _el
aire inmediato al suelo está saturado, muchas bnz-

nas se cubren de gotas en los mismos puntos en que
las gotas de exsudación aparecen habitualmente .Y en
los cuales no se sostendría una gota de agua. Fmalmente el mismo observador pesó con gran cuidado
un pedazo de tierra en cuya superficie se había efectuado el fenómeno del rocío, y vió que pesaba menos
que la víspera, señal de que había exhalado vapor de
agua y contribuído á proporcionar los elemento7 del
depósito húmedo que se formara sobre los obJetos
vecinos.

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1.llémfa las Jlemtruacwnu llolorD141, el Jlmp&lt;i/Jrectmtento y 1á Alteracton a, ia Safl{Jre,
el JlaqÚmsmo Jaa J.fecclMIU escroru1o1u Y escorbUttcas, etc• .El Tia• ll'errasta•■- de
..&amp;reatl es en' erecto el ÚDICO que reune todo lo que entoµ.a y !ortaleee loa organoa,
regulariza' coor&lt;1ena•y aumenta considerablemente las tuerzas 6 tn!unde a la aan¡rre
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�96

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

N ú MERO

476

nel trata con elevado concepto y criterio claro y
justo apoyando sus asertos en teorfas y pareceres de los más notables filósofos y jurisconsultos
cuya exposición y análisis son elocuente prueba
de sus conocimientos y erudición vastlsimos.
Véndese esta obra en la libreria de D. Arturo
Simón, Rambla de Canaletas, 5, y en las principales de Barcelona, "1adrid, provincias y Ultramar, al precio de 8, 8' 50 y 18 pesetas respectivamente.

LIBROS ENVIADOS A ESTA REDACCION
POR AUTORES Ó EDITORES
PROYECTO 0E LEY DE INSTRUCCIÓN l'Rl~IA•
por D. Saturnino Calleja - En el Congre•
se Nacional de maestros recientemente celebrado
en &lt;iadrid se nprob6 por los repr~sentantes del
magisterio esoañol, con ligeras variantes el pro•
yecto de ley redactado por el presidente de In
asamblea D. Saturnino Calleja, y que será opor•
tunamente elevado á las Cortes. Esta aprobación
de los que en nuestra patria ti~r.en noble misión de la enseñanza t'S In me¡or critica que del
proyecto puede hacerse y nos releva de ext~~d,er•
no~ en consirleraciones que, además, e&gt;.1gman
.,1ayor espacio uel que en esta sección dispone·
mos Sólo diremos que el proyecto nos parece
muy á propósito para lograr que In enseñanza sea
lo que debe ser y es realmente en todas las na•
ciones que de cultas se precian. Los preceptos
que contiene haciendo In enseñanza gratuita y
obligatoria (con las debidas sanciones pena)es 1
elevarlan, de cumplirse rigurosamente, e) m~el
intelectual de nuestro pueblo, y la orgamzac16n
de las escuelas y las garantías que en el proyecto
se dan ni magisterio mejorarla~ la suert~ de los
que tienen á su cargo la educac16n de la niñez.
RIA,

•••

!ª.

ZARAGOZA ARTfSTICA, MONUMENTAL É HIS•
TÓRICA, por A. y P. Gascón de Color. - El cuaderno 8 ° de esta obra, de la que ya otras veces
nos hemos ocupado con el elogio que merece,
contier.e ademá.~ de ocho páginas de interesante
texto, dos bonitas fototipias que representan In
urna en donde se guardan las reliquias de los mártires de Zaragoza, y un tibor de búcaro traído á
España cuando la conquista del Perú, que pertenece á la Baronía de Ilervés.
Se suscribe en Barcelona en la librerla de don
Arturo Sim6n, Rambla de Canaletas, 5, y en las
principales de las demás provincias, al precio de
una peseta el cu:iderno.

• •*

.•.

CÓDICO CIVIL ESPA~OL COM!,;NTAl&gt;O Y CON·
CORDADO CON EL DERECHO FORAL \'IGENTE EN
CATALUXA, ARAGÓN, :NAVARRA Y DEMÁS TE·
RRITORIOS AFORADOS, CON LA JUR ISPRUDENCIA
DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA Y CON
LOS CÓDICOS CIVILES DE LA MAYOR PARTE DE
LOS PA(SES DE EUROPA Y DE AllÉRICA, por do1i
León Bonel y Sd,ukez. - Hemos recibido el ter·
oer tomo de esta importantísima obra que com•
prende el libro III del C6dico Civil español vigente. En uno de nuestros anteriores r.í1meros ex•
pusimos el juicio que nos merecla esta por todos
conceptos notabillsima publicación, que consideramos indispensable para todos aquellos que se
derlican á In judicamra y á la abogacía ó han de
entender directa ó indirectamente en las cuestio·
nes de derecho: por esta razón no hemos de repetirlo con motivo de la aparición del tomo ter•
cero, que está á igual altura que los anteriores.
El dignlsimo magistrado de esta Audiencia territorial ha demostrado ser, no sólo comentarista imparcial y conocedor profundo del derecho escrito, así del general y foral españolts como
ele las legislaciones extranjera~, sino también penrndor de alto
vuelo y cultivador afortunado de la dificil ciencia de la filosofía

ADVERTENCIAS
Siendo en gran número los trabajos literarios
que recibimos para LA I LUSTRACIÓN ARTISTI•
CA y en la imposibilidad de contestar á todos los
que con ellos nos favorecen, debemos advertir
que s6lo contestaremos á los autores de los artículos que aceptemos para insertarlos en este pe·
ri6dico.
No se devuelven los originales.

•
••

¡

\!ÁLAGA. - PUERTA DEL SAGRARIO: CATEDRAL
(De una fotografía de D. J. E. Puig, de Barcelona)

del derecho. De tal bastaria á acreditarle por si solo el luminoso estudio con que encabeza el tomo que nos ocupa: en él ana•
liza desde el punto de vista del derecho natural el derecho de
propiedad y los modos de adquirirla, materia de gran trascendencia en todos tiempos y más en los actuales, que el Sr. Bo-

Suplicamos á nuestros corresponsales y suscriptores, especialmente los de América, nos remitan cuantas fotografías de monumentos, obras
artísticas, etc., consideren propias para ser publicadas en LA I LUSTRACIÓN, acompañándolas de
los datos explicativos necesarios En caso de que
sean admitidas, tendrenios el gusto de consignar, al publicarlas,
el nombre de la persona que nos haya honrado con el envio de
las mismas.
Asimismo agradeceremos la remisión de todas las noticias
que tengan verdadero interés artistico 6 literario.

Las casas extranjeras que d eseen anuuoia.ree en LA ILUSTRAOIÓN ART!STICA diríjanse pa.ra. informes á. los Sres A. Lorette, Rue Ca.umartin,
núm. 61, Pa.rís.-La.s casas españolas pueden hs.oerlo en la. librería. de D. Arturo Simón, Rambla. de Ca.na.leta.e, núm. 5, Barcelona.

CARNE y OUINA

v1NDA~Rauo·~;-orr1Na

IAoEL CIJ

-

LA1T .ANTÉPHÉLIQUi:

T CON TODOS LOS PRINCll'IOS NUTlllTJVOS SOLUBLBS DB U CARNE

LECHE ANTEFÉLI

Cl.4n'IE y QIJIIW-'t son los elementos que entran en la coml)Oslcton de este potente
reparador de las fuerzas vitales, de' esLe for&amp;illc11ate por e■eeleacia, De un gust.o sumamente agradable, es t!Oberano contra la Anemta y el Ai,ocamtento, en las Calentura,
Y Conua~u11e1as, contra las Dtarreas y las Afeccwnes del Bstomaoo y los tntest1110J
Cuando se trata de despertar el apetito, asegurar las db:estlones, reparar las fuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemias provocadas por los calores, no se conoce nada superior al l'ino de Vuiaa de .t.rouc1.
.Por ma.vor. en Paria, en r.,sa de J. FERRÉ,l'armaccuticQ, 11n, me Rickelieu;Sw:aor deAROUD
SB VBNDB EN TOOA.s LAS Pll!NCIPAL&amp;S iloTIC4&amp;

PURA

6 MIZCU.DA CON

AGUA, DISIPA

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SARPO'LLIDOS, TEZ BARROSA
ARRUGAS PRECOces
El'FLORESCEI1CIA.S
'
ROJECES
erva ~1 cu~IR \\

'

EXIJASE el~º~': ARDUO
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titf.\\l~DES del E8To41.
- u -. . '4110

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IRSOlllf!ES,
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Aprobada por la ACADEI IA DE !EDICINA

Peraow qaa conocen las

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PILDORASW
DEHAlff

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PARIS - LYO~ - VIENA - PBILADELPBU. - PA 1 1S
tS..7

lb;!

Uw

11 IIIPUA. CO:C H

1816

■, TOll

•

1S;g

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DISPEPS14S
O11.STRITI S - OASTRALOI.AS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
J 0Ta01 OEIORDl:NU DI U. D\OUTIOIC

BAJO LA FORllA DE

ELIXIR. · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA BOUDAULT
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?I

,,t la, p,-,·.,.cfoa~, farm" CVJ•.

Querido enfermo. - Flese Vd. 4 mi tarta experiencia,
y haga uso de nuestros ORA NOS de SALUD, pues e/los
lé ourar4n de au c/Jn~t,paclon, le dar4n apetito y le
derolrer4n el ,ueño y la alegr,a. - As, m1r4 Vd.
muchos años, d1sfrutindo siempre de una buena salud.

PATE EPILATOIRE USIER
1

DE PARIS

♦

no ti_tubean en purgarse, cuando lo
nec~sitan. No temen el asco ni el causancio, porque, contra lo que sucede con
l'?s demas purgantes, este no obra bien
swo cuando se toma con buenos alimentos
Ybebidas fortificantes, cual el vino, elcal6,
el t6. Cada cual escoge1 para purgarse la
hora y la comida 9ue mas le convienen,
sep-un sus ocupaciones. Como el causan
cio que la purga ocasiona queda completamente anulado por el electo dela
buena alimentacion empleada uno
se decide fllcilmente ll volver
.ll empezar cuantas veces
sea necesario.

Parttcl~ndo de las propiedades del Iodo
y del Hierro, estas Plldoras se emplean
eapcclalmente contra las E1crofula1, la
'l'Ísh y la Debilidad de temperamento,
asl como en lodos los casos(Pálidos colores,
Amenorre a,••&gt; , en los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla

sú riqueza y abundancia normales, 6 ya oara

provocar

&lt;&gt;

regufortzar su curso perióélco.

~:n/?25

Farmaúntlco, en Parls,

~ Rue

Bonaparte, 40

El loduro de hierro impuro Oalterado
• • es un medicamento infiel é Irritan te.
Como prueba de pitreza y de autenticidad de
las verdaderas Píldoras de IJla,nca,•d,
c:dglr nuestro sello de plata reactiva,
nuestra firma puesta al pié de una etiqueta
verde Y el SeJJo de garantta de la Uni ón de
tos Fabricantes para la represión de la falsl•
ncaclOn.

NB

~SE HALLAN EN TODAS LAS PARMACIAS r

d~struye basta las RAl~ES el YELL9 del rostro de las damas (Barba. Bigote. etc.), sin
lllllgUn pehgro ~ el cut11. SO Años de Ell.lto,ymillam de testimonio1garantizan ta eficacia
de ~ta preparaoon. (Se ,ende en najas, para la barba, y en 1/2 oaju para el bigote li~tro). 'Para
los razos, empléese el P ILI Jlfl JtE eDUSSER, 1, rue J ..J .-Rouaaeau, Parls.

Quedan rescrrnJos los dereclíos de p~piedad art!stica y literaria
lllP, l&gt;K MON IA NlUt Y ~JM6!f

�</text>
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                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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              <text>La Ilustración Artística, 1891, Año 10, Tomo 10, No 476, Febrero 9</text>
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              <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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      <name>Pruebas del polígono de Annapolis</name>
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