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REGALO Á LOS SEÑORE·s SUSCRITORES DE LA

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NúM. 478

UNIVERSAL ILUSTRADA

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COLOMBINA, estatuad.e D. José •Campeny. (Fotografía den.

1, 51D

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P•ra

iris.

l Mart!.)

�I 14

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTiCA

que canta y reza otro refrál\ como Sa1ud y pcselas,
que es salud completa, tratemos en seguida, por necesidad, de la cuestión de los monises.
Lo dicho, dicho: si hay quien, pudiendo disfrutar
de salud, se contempla enfermo porque quiere, de
igual manera no falta quien, teniendo en su mano el
ser rico, no lo está por su voluntad. Hay gustos que
merecen palos. Por eso decía un chusco:

NúMERO

47$ .

que se las campanee al ritmo de las castañuelas!
¡Loor á tan consumados artistas, cuyos nombres es
Text o. - li/Jsaico, por Jo3é ~Luía Sbarbi. - L,;i omamt tia
lástima no pasen á la posteridad!
rió,, t,i las at'lts c,·istiamu. l . Arte lali1to, //. Arte /iir:a nJi•
Hemos indicado el progreso que ha alcanzado el
tto. /11. Arte /alú10-bir.a11ti110. IV. Arte clllico. V. Arle o¡i'•
arte de la pintura, y con ello pretendido referirnos á
'6al. por José Ramón Mélida. -SKCC IÓN AMERICANA: La
Ara1uania, por Eva Canel , - U11a exploración en Si/itria. la fotografía: Merced :i ,este descubrimiento, no hay
Nuestros grabados. - ¡ Imposible! {continuación), Novela orifregona, lavandera, aguador ni basurero que se con.
ginal de Florencia Moreno Goclino, iluslrnda por Cabrinely.
te'mplé privado del gustito de ver trasladada su vera
- SECC IÓN CIENTI FICA : Quimica recreativa. Losreadivos cocfjigies al papel, y no así como quiera, sino en múltilorados, por F. Faideau. - Ulili:.adó11 de la fuerza del vimto.
El moli1UJe/ldni:o de C/roela11d( Estados Ú,1ido1), por J. Laples ejemplares, dado que repetidos anuncios le haCristo la pobreza amó
fargue. -Deter111i11adó11 de la ca11tidad de a/eolio! contenido m
porque Cristo rico era,
cen agua la boca al ver satisfecho su deseo :i bien
los 1,•i11os.
&lt;¡ue, si Cristo pobre fuera,
poca costa por cierto. Los retratistas al óleo y 'los
¡por Cri.sto! que la aborreciera
mini(lturistas están de pésame. ¿Cómo ha de ser? En
Grabados. - Colombina, escultura de D. José Campeny. como In aborrezco yo.
Alar de /011do, cuadro de D. Eliseo Meifrén (Exposición Paeste mundo, para que unos estén de enhorabuena,
rés, Barcelona). - Recuerdo dt Venecia, cuadro di.: D. Eliseo
tienen que estar otros de enhoramala.
Meifrén (Exposición Parés, Barcelona). -A!tgor/a del ReY en efecto, ¿cómo no tienta, no ya la codicia,
Después de haber recorrido esas tres regiones de
11acimitnlt1 ita/itl11t1, pintura decorativa de Munkaczy, desti- sino el estímulo de subvenir á las necesidades más
la salud, de la riqueza y de la ciencia, justo es demos
nada al Musro de Historia de las Artes de Viena. - El Par•
la111t11/t1 Hipinct1, el más notable en tiempo de la República, perentorias de tanto indigente como pulula sobre la un paseo por la de la /1er111osura .
copia de un cuadro de D. José M.• Olascoaga, coronel ar• haz de la tierra, esa profusión de anuncios en que
Mutatis mutandis, podemos aplicará esta cualidad
gentic~. :- .Rtj,t1~t1, cuadro &lt;le Duffaud, grabado por Baude todos los días se llama á las puertas del necesitado,
1Expos1c1ón Universal de Parls, 1889.) -Aftnsajt de amor, nada menos que para darle DINERO? ... Bien es ver- las mismas circunstancias adjudicadas á las anteriormente descritas. Sí; hoy no hay persona fea ó diforcuadro de Víctor Corcos, grabado por Mancastropa. - Fig. 1.
Los gases producidos por la combustión de un fósforo de dad, y vaya de refranes, que al /reir será el reir; me, y si la hay es porque quiere. Que no tiene usted
madera son ácidos. - Fig. 2 Acción del amonfaco sobre las pero lo cierto es que, con tanto prestamista como en sus encías un hueso siquiera, pues allá va una
flor~. - Fig. 3 Manchas azules prod~cidas por la ceniza de anda por el mundo (lo de usurero ó logrero son hoy
un cigarro. - El molino de viento de Cleveland. Figs. 1 á 5 voces plebeyas ó de mal tono), los menesterosos de- dentadura completa; que tiene usted una cadera cuatro dedos más alta que la otra, por algo existe el alque _representan el conjunto, maquinaria y aparatos de dicho
mohoo. - Aparato empleado en el laboratorio municipal de bían ser rara avis en la tierra.
godón en rama y la estopa; que el rostro de esa joPues ¿y qué diremos ahora de la enseñanza? ¡La ven, 6 no joven, se las apuesta con el tizón, no hay
Parfs para analizar la cantidad de alcohol contenida en el
vino. - Anverso y reverso de las medallas de la Exposición enseñanza ¡ah! ese pasto intelectual de la humanidad!
rural Internacional de Agricultura y Ganaderia de Buenos ¿Cómo se explica que esté aún vigente el dicho de que apurarse, en la perfumería se le enmienda la plaAires, 18go.
na á Dios, haciendo blanco lo negro. Pero como el
Salomón acerca de que es in.finito el mímero de los diablo al fin y al cabo ha de meter la pata, sucede
mcios, siendo así que :i tan poca costa se puede adqui- que no todas las cosas salen siempre :i medida del
~~
rir hoy en día la ciencia? ... Leed, si no, y asustaos: deseo de cada quisque, y como el espíritu maligno
MOSAICO
«Francés, 30 reales al mes.» «Francés, 20. Inglés, 30. no tiene m:is poder que el que Dios es servido en
Piano, 30.» Y el colmo llega hasta el punto de concederle, ocurre que, si bien puede tornarse negra
Sucede con el transcurso de los tiempos que van anunciarse que se enseí1a 1a lengua francesa en ¡30
en aumento las exigencias sociales, y por ende, que lecciones!. .. ¡Nada, lo dicho: Quién, por un cuarto, 110 como el ébano una cabellera blanca como la nieve,
no tiene el enemigo común poder suficiente para halos conocimientos de todo género alcanzan su espe- come, bebe y se lava la tara/
cer que nazca el cabello allí donde se secó la raíz; y,
cial desarrollo; de ahí la necesidad inmediata cuanto
Bien es verdad, porque desgraciadamente se dan
imperiosa de que, cada día que va pasando, tenga que casos, que no siempre está la culpa de parte del igno- sin embargo, los saltimbanquis, metidos á regeneraensanchar sus columnas el vocabulario privativo de rante; siendo así que, muchas veces, el que asume el dores de la raza humana, lanzan á los cuatro vientos
cada país, ora inventando términos nuevos, ora dila• delicado cargo de instruirlo necesita ir á sentarse en el pomposo anuncio de «No más calvas.» Por cierto
tando la significación de otros que cuentan mayor ó los bancos del aula en concepto de alumno; y si á que hace años ocurrió un lance muy chistoso á propósito de este particular. Enterada cierta señora de
menor longevidad.
esto se agrega la circunstancia, no floja, de que muA no dudarlo, uno de los asuntos que más de bul- chos antiguos textos, buenos y relativamente baratos, que en tal establecimiento se vendía un específico
to saltan á la vista del hombre filósofo y observador, han quedado postergados para ser sustituidos por contra la calvicie, y deseosa, como era natural, de ver
en los tiempos que alcanzamos, es esa profusión de otros, malos y caros, que, á titulo de segundo sueldo, desaparecer la suya, envía inmediatamente á su donanuncios con que un día y otro obsequian á sus lec- verdadero momio, han redactado con los pies, hilva- cella en busca de tan precioso remedio; mas ¿cuál no
tores los papeles públicos diarios, con gran provecho nándolo de aquí y de acullf sus confeccionadores, sería su sorpresa al ver entrar por las puertas á la
de las empresas editoriales y con no pequeño per- tendremos descorrido parte del velo que encubre ese, emisaria con las manos vacías? .. . El dependiente enjuicio del suscriptor que con corta diferencia, ve al parecer en nuestros días, enigma de Salomón, to- cargado de ex-pender aquel maravilloso invento tenía
diariamente ocupada la mitad, poco más ó menos, cante á no hallarse difundida ·la ciencia todo cuanto la cabeza lisa y lustrosa como una manzana. ¡Y fíese
usted de anuncios pomposos y cacareados!
del periódico por iguales ó parecidos anuncios, cuya debiera estarlo.
El ramo de los artículos de alimentación merece
colocación relativa ó cuya redacción intrínseca no
Pero, dicho sea en obsequio á la verdad, las artes también ser citado, y deberiamo¡ haber hecho menpueden menos de mover á. risa en ocasiones1 si en y la industria ensanchan sus horizontes de día en día
ción de él antes, por lo íntimamente que se relaciona
otras no excitan la compasión del que lee.
que es un prodigio, y siempre queda ese consuelo.
De todos modos viene á resultar una especie de Ello es lo cierto que nunca se han visto en tan alto con la salud; pero ni todo se puede desembuchar de
una vez, ni nunca es tarde cuando la dicha es buena.
MOSAICO notable, á pesar de no tratarse de ninguna
predicamento la música y la pintura1 v. gr., como en
Aquí es donde se verifica el colmo de lo inconcebi«obra taraceada de piedras de varios colores.»
nuestro siglo. Antes, para poder lucirse en una: sala
Y he aquí indicado ya el porqué del título del tocando un instrumento 6 cantando, se nece5itaba ble; aquí es donde la industria moderna toma todo el
presente artículo; título que resultará suficientemente pasar por la prueba de muchos años de estudio; hoy vuelo á que remontarse puede la imaginación y la
justificado con sólo pasar la vista por unos cuantos hay que distinguir: la escuela del pia_no, por ejemplo, inventiva humana: vinos que no han llegado á oler
de dichos anuncios que, al trasladarlos aquí del na- sobrepuja en dificultad á la escuela antigua, haciendo siquiera el zumo que destila el fruto producido por
tural y sin necesidad alguna de remontarnos á los del ejecutante un verdadero gimnasta, en tanto que la vid; chocolates que no saben :i qué sabe el cacao,
espacios imaginarios, vamos á ofrecer á la vista de 1a moderna escuela de canto, \'erdadero romanticis- el azúcar ni la canela; azllcares que :i todo deben su
nuestros lectores, no sin poner de nuestra cosecha mo del arte, ha ido desterrando la mayor parte de existencia menos á la caña; embutidos que han sido
algunas consideraciones, para que no resulten desnu- las dificultades de que hacía gala la garganta de engendrados por las carnes de burro ó de perro, antes muertos que matados, etc., etc. Y,'á pesar de sodos aquéllos.
nuestros antiguos cantantes de ambos sexos, limiDemos comienzo por el asunto importantísimo, tando su prestigio á un sentimentalismo que, en oca- fisticación tanta, nada más común que tender las redes al consumidor con el reclamo ·de la l,gitimidad
como el que más, de la salud.
siones, raya en exageración. Hanse, pues, trocado
A la verdad, cuando ve uno anunciados ciertos es- los frenos; pudiendo decirse que, por regla casi ge- en todos y cada uno de dichos artículos y otros mupecíficos, ó lo que es más, ciertas panaceas, y nO así neral, al pianista de hoy se le arranca el corazón chos más.
No hay para qué hablar de la cuestión de infidelicomo quiera, sino acompañados de sus respectivos para convertirlo en energúmeno, al paso que al cancomprobantes ó declaraciones que suscriben Juan tante se le convierte todo en corazón, hasta las sue- dad en el peso, porque eso sería el cuento de nunca
Fernándezó Manuela Pérez, movidos por espontánea las del calzado, corriendo parejas en esto la escuela acabar. Baste saber que esta fase de la industria es
gratitud al inventor de las 'jlíldoras tales ó de los bre- moderna del canto con la del baile de hoy, para cuyo tan antigua como el mundo, lo que dió margen al
vajes cuales, con ocasión de contemplarse curados al efecto, aquel sabe bailar que sabe andar dándose un refrán que dice: Beba la picola de lo puro, que el tacabo de cuarenta años de estar sufriendo un dolor de poco de contoneo, sin que las piernas, ni los pies, ni bernero medirá seguro; lo cual no significa propiamenestómago crónico, de unos hérpes rebeldes, etcétera, los brazos, ni la cintura tengan precisión de ostentar te lo que reza el Diccionario de la Academia, á saber:
«Que cuando la justicia anda derecha, nadie se tuerse halla uno tentado por no profesar ni siquiera una agilidad alguna extraordinaria.
ce,» sino que «cuando los ministros de justicia que
chispa de compasión hacia la triste humanidad doTambién es verdad, y este es otro consuelo, que
liente
que, por materia de unos cuantos reales' rro el aficionado que no pueda asistir en nuestros días :i no son dignos de representarla se conchaban con los
.
qmere sacudir tantas y tantas enfermedades como la la Opera por causa de lo excesivamente caro de las vendedores, los compradores son los que se fastiaquejan.
dian.» Esto prueba que semejante abuso cuenta más
localidades, contentarse ha· con el precioso fecundo
Porque, la verdad sea dicha, no existe bajo la invento moderno de los pianos de manubrio que, edad que lo que muchos creen, si bien el nombre
luna_ dolencia de ningún género que, en los actua- por esas calles de Dios, atruenan á todas horas los antiguo de robo se haya sustituído modernamente
les tiempos en que hemos venido al mundo, no ten- oídos del transeunte y del no transeunte, cofno me por el de irrrgularidad, 'ya sea porque la ilustración,
ga su correspondiente específico inventado para com- está pasando precisamente á m( ahora, que quieto y finura y elegancia de la sociedad actual se complazca
batirla; si, pues, ello es cierto, ¿á qué lástima se hace tranquilo ante mi bufete, me están crispando los ner- en suavizar la dureza de ciertos vocablos, ora sea de~
acreedora la sociedad que, pudiendo disfrutar de una vios dos pianos que, apostados en la esquina, ejecu- bido á que muchos ladrones de chaqueta le han
salud envidiable, sigue siendo presa del dolor? Aquí tan simultáneamente á porfía piezas distintas cada aumentado á esa prenda de vestir unas tiras llamadas
del refrán: A quien tie,ze cama y duerme e,i el suelo, cual en su tono y compás, que es para maldecir1 has- faldones, convirtiéndola en levita.
Y ya que hemos tocado antes la cuestión del dolo
no hay que /e,zerle duelo. Y aquí también del pregón ta al mismísimo Orfeo. Y ¡gracias que no se le ha
que vocean en Cádiz la generalidad de los vendedo- ocu¡rido aparecer. por a]lí á. algún bar?piento men\li_- y fraude que preside :i la confección de ciertas subsres de sandías por tajadas: Por un cuarto, ¡quién no go rascando el violín y atolondrando el barrio con el tancias, por mal nombre llamadas alimenticias, cuando, en rigor, más que de alimento sirven de notorio
come, bebe y se lava la cara/
repertorio de sus sublimes cantares, :i que haga conY ya que de salud acabamos de hablar, y supuesto certado dúo la voz cascarrienta de su cuya, que baile perjuicio á la salud muchas de ellas, paremos nuestra consideración 1 siquiera sea ligeramente, sobre alSUMARIO

1

,..,.,,...,,~~,.,..,,.._,~---

1

LA !LUSTRACIÓN ARTISTICA

1 15

gunas de ]as causas que hacen
«En las esquinas de Porriños,
tan costosa ]a manutención hoy
en los dos puestos señalados
con una faja encarnada, se venen día.
Un libro, y de no pocas P~derá desde hoy domingo la liginas pediría esta importantísibra de carne de vaca de superior
ma y'vital cuestión para ser tracalidad á 22 cuartos»
tada con toda la extensión que
«En el barrio de la Viña, desse merece; contentémonos, pues,
de las esquinas de la Pastora
con indicar algunas de las que
hasta las de la Palma, indistintasaltan prontamente á los ojos
mente en los seis puestos de
del hombre que sea un tanto obcarne, se vende desde hoy la liservador.
bra de carne superior á 20
En primer lugar, el prurito
cuartos.»
que aqueja en nuestro siglo á
Para el lector que lo ignore,
las clases inferiores por usurpar
fuerza es manifestarle que la liel puesto de las superiores. De
bra carnicera en Cádiz consta
ahí el deseo desmedido de ver
de 32 onzas, ó séase de poco
de vivir sin trabajar; de ahí el
menos que el kilogramo •ctual.
desvelo por comer del presuResultado: que mientras el kilopuesto, verdadera polilla de 1,a
gramo de vaca de flor venía á
socíedad·moderna. España, pats
costar en C:idiz el año 1831 2
privilegiado entre todos los del
reales y medio, cuesta en Mamundo, as( por su suelo cuanto
drid en el actual año de gracia
por su cielo, parece como que
de 189 r la friolera de más de 7
insulta á la divina Providencia
reales. ¡No es mucha la diferenen la persona de aquellos hijos
cia que digámos!
suyos que, pudiendo y debiendo
Pero donde más á la vista salentregarse al cultivo de la tieta semejante desproporción enrra, con todos los ramos que de
tre los precios de entonces y los
él dependen, tales como la apide ahora, es en el pescado.
cultura, la sericicultura, etc., se
Igualmente que la carne, en
cruzan de brazos aguardando
cuanto al peso, por los años de
inactivos á que les venga el macuarenta y tantos he conocido
ná de lo alto, ó con la boca
en Cádiz la libra de pescadilla,
abierta hacia arriba. que les caivivita y coleando, á real y mega la breva sin haberla plantado
dio
ó :i dos reales. Es así que
ni regado. No es mio el entrar
esa
misma libra, ó séase poco
aquí en hondas consideraciones
menos
del kilogramo, cuesta en
acerca de si la falta de apoyo ó
Madrid
hoy 12 ó 14 reales, luefomento por parte del Estado
go nada exagerado anduve al
puede ser ó no, en mayor ó mesentar arriba que el mercado
nor parte, causante de semejanactual resulta recargado por lo
te atraso; lo que si sé es, que
menos en tres partes más, si se
basta recorrer las calles de la
compara
con fechas no muy revilla y corte de nuestra nación,
motas.
y ver :i cada paso tanto vago y
Júntese á lo anteriormente
tanta vaga, en la flor de su edad,
expuesto acerca del particular
verdaderos miembros corrompilos excesivos derechos de entrados de la sociedad, cuando, bien
da
_impuestos al ramo de consudirigidos, debieran servirle de
mos, el desarrollo que de día en
miembros útiles y provechosos.
día va alcanzando el monopoSi la ociosidad es madre de todos
lio,
etc., etc., y se tendrá claro
los vicios, á más trabajo, menos
como el agua el porqué de lo
corrupción; y menos crímenes
difícil que se hace la vida en
MAlt t&gt;t F0!-Ji&gt;ó, cuaclro cie t&gt;. l::1lseo tfel!rén. 1Exposlci6n Parés, Barcelona.)
registraría entonces la estadístiEspaña y singularmente en la
ca de nuestra centuria.
capital.
La organización de la sociedad actual es de tal índole, que constituye otro de los elementos de cares- siendo el verdadero negocio para el fondista, que ' ;Desagradable MOSAICO, por cierto, el que presentía para la vida moderna. En efecto, la familia era la cobra cuatro por lo que vale uno, con lo que sube el ta á la vista de cualquier hombre observador la mezbase de la sociedad de nuestros abuelos; la sociedad mercado para el simple particular tres partes más, y cla de sucesos que por uno ú otro concepto tienden
me quedo corto, de lo que debiera. Prueba al á la disolución del individuo, de la familia y de la
es la base de la familia de nuestros coetáneos Fami- aún
canto.
sociedad!
lia esta última compuesta de elementos heterogéneos
A la vista tengo el □~mero 5.326 del .Diario Meren el club, en el café, en el casino y en otras reunio- cantil de Cádiz, correspondiente al domingo 12 de juJost MARÍA SBARBI
nes de igual 6 parecida laya, necesita costear una co- nio de 1831, y al final de la página 7 y comienzo de /
cina sui gweris mucho más cara que la de su hogar, la 8 leo :i renglón seguido:

RECUERDO DE VENECIA,

cuadro de 0, Elíseo Meifrén. {Exposición Parés, Barcelona,)

�LA

116
LA ORNAMENTACIÓN
EN LAS ARTES CRISTIANAS

Si bien se mira, de todas las manifestaciones artísticas, la ornamentación es la que menos expresa la
idea cristiana, por cuanto los símbolos, con tanta frecuencia acomodados á la ornamentación, no proceden de ésta, ni figuran en las composiciones decorativas como elementos principales. Estos proceden de
la Naturaleza ó son creaciones fantásticas en las artes de que vamos á tratar. Si hemos estampado al
frente de este artículo el dictado de «Artes Cristianas,» es porque vamos á ocuparnos del proceso artístico que comenzó en las catacumbas de Roma y terminó en las catedrales del siglo xv.

I
ARTE LATINO

El arte de los primeros cristianos viene á ser una
degeneración del arte romano, pues al sentir aquéllos
la necesidad de expresar sus pensamientos bajo forma plástica y no teniendo elementos, por las circunstancias especiales en que vivió el cristianismo en los
primeros siglos, para inventar un arte, hubieron de
echar mano de los elementos artísticos del medio social en que vivían; mas como éstos eran hijos del paganismo, que los cristianos odiaban, se &lt;lió el caso
singular y único en la historia del arte de que con
los mismos elementos paganos, desvirtuándolos en lo
que tenían de naturalistas y sensuales, se expresaran
las ideas nuevas de una religión y una filosofía que
condenaba al paganismo. Por esta razón en las catacumbas de Roma se ve á Cristo representado en la
figura de Ulises atravesando insensible el mar sin
cuidarse de las solicitaciones de las sirenas; de Orfeo
atrayendo con la música de su arpa á las bestias feroces ó domésticas; y en cuanto á la ornamentación
adoptaron todo el sistema pompeyano y romano.
Las bóvedas de las catatumbas están decoradas de
un modo semejante á las casas pompeyanas; el espacio está dividido en recuadros, dejando en medio
una medalla ó polígono, unos y otros ocupados por
composiciones ó figuras sueltas y lo demás lleno de
adornos menudos, cuyo conjunto decorativo resulta
pobre. Consisten dichos adornos en ondas, palmetas
imperfectamente dibujadas, hojas y tallos ondulados;
á veces se ven espigas y flores ó combinaciones geométricas de lo más sencillo y rudimentario. La misma
falta de gusto que se advierte en la composición se
advierte en los colores, que se ofrecen en tonos rebajados y sucios. Con los indicados adornos alternan
los símbolos que á manera de jeroglíficos forman
parte del sistema decorativo de las catacumbas. Consisten estos símbolos ó representaciones de Cristo en
la paloma, el toro, el ciervo, el cordero, la cruz y el
monograma con el P griego; pero á diferencia de los
jeroglíficos egipcios, estos símbolos carecen de carácter ornamental por el naturalismo desvirtuado que
los primitivos artistas cristianos copiaban tímidamente de los paganos.
En los sarcófagos es muy frecuentt: un adorno que
consiste en la repetición de estrías onduladas ó estrigiles, cuyas series aparecen simétricamente á los lados de un compartimiento central ocupado por algún
símbolo.
En cuanto á la arquitectura latina, posterior á las
catacumbas, campea en ella la ornamentación romana degenerada, sin otra novedad decorativa que los
~osaicos parietales que. á partir del siglo IV constituyen el sistema constante de exornación interior
en las iglesias cristianas. Pero estos mosaicos sólo
son decorativos por el carácter que prestan al conjunto del interior de los templos,· pues por lo demás
son composiciones pictóricas, cuyo examen corresponde más bien á la historia de la pintura que á la
del ornato.

ARTE BIZANTINO

El trascendental hecho histórico de la traslación de
la silla imperial de Roma á Bizancio &lt;lió por resultado
la formación de un arte nuevo con los elementos del
arte pagano occidental y los restos de la tradición
. oriental; pues según lo que hoy alcanzan las investigaciones parece que Siria y Persia contribuyeron á la
formación de aquel nuevo arte, al cual Roma y Grecia prestaron indudablemente los elementos más fundamentales. El arte bizantino viene á ser una especie
de consorcio del arte degenerado de los griegos, del
arte clásico, en una palabra, con el oriental. No hay
que olvidar que una parte del Asia era territorio ro-

!LUSTRACIÓN ARTISTICA

mano cuando el cristianismo triunfó con Constantino;
y por este motivo, al ocurrir la traslación de la silla imperial, se amalgamaron todas las tradiciones
orientales y occidentales de las comarcas del Imperio.
Las exigencias del culto cristiano dieron por resultado que así como en los templos griegos la exornación era exterior principalmente, pues que exterior era
el culto público, en las iglesias cristianas, por el contrario, la exornación tuvo más importancia en el interior, donde el culto se practica. Por esto se observa
en las iglesias bizantinas que la ornamentación es rica
y profusa en el interior y escasa y de poca importancia al exterior. Además la construcción bizantina, que
tendía á elevarse á considerable altura y cerrar vanos
muy grandes, presentaba lienzos de muro, bóvedas y
cúpulas de grandes dimensiones que dejaban ancho
campo á la decoración. La tradición oriental del arte
bizantino fué causa de que se resucitara en el arte la
tan vistosa y brillante ornamentación polícroma. El
mosaico de fondo dorado fué desde luego el elemento
decorativo principal en las iglesias bizantinas. Sobre
este fondo dorado destacan vivamente los colores de
figuras y ornatos, entre los cuales predomina el azul
y el verde hábilmente combinados. Pero toda la
coloración de los adornos bizantinos es convencional.
Sólo en algunas pinturas de manuscritos y en los
mosaicos de Sicilia se ve la imitación directa del
natural; pero débilmente modelada.
Por lo demás, los bizantinos, como todos los orientales y como primeramente los egipcios, procedían
en su sistema decorador por la plenitud de tonos,
opuestos unos á otros, sobre un fondo general. Los
adornos consisten en motivos vegetales ó geométricos y carecen del carácter simbólico indicado con
respecto del arte latino; la cruz aparece multiplicada
apartándose muchas veces del tipo verdadero, y con
dichos adornos suelen mezclarse animales apocalípticos é imágenes relígiosas.
Juzgada en conjunto, la ornamentación bizantina
tiene un reposo y una severidad que cautiva al espíritu, mientras su rica policromía fascina los sentidos;
juzgada en detalle pierde importancia. Los efectos decorativos están ampliamente concebidos y recuerdan
todavía los principios griegos. La palmeta aparece figurada en un ornato, que recuerda, por su disposición, las piñas árabes. Las hojarascas y los roleos
vegetales están interpretados conforme á las leyes
de la Naturaleza; y la flora, grande y abultada, tiene
á veces capital importancia decorativa. La variedad de motivos y maneras de ornamentar es extraordinaria. Se ve empleada la simetría tal como la entendían los griegos, por medio de la ponderación de
motivos y no por la repetición contrapuesta ó invertida. Los trazados geométricos son sumamente inge.'
niosos.
En los mosaicos suelen verse representadas unas
construcciones muy bien concebidas.
La variedad de motivos ornamentales es infinita.
A los que quedan indicados puede. agregarse el
roleo en todas sus combinaciones, las cintas y el meandro en proyección como en los mosaicos romanos.
Es frecuente en los frisos un adorno continuo formado por unas fajas que al entrelazarse cierran superficies circulares de dos tamaños, alternados, apareciendo inscritas en las mayores figuras de ángeles ó de
santos. En los mosaicos de piso las combinaciones
geométricas formando estrellas, inscritas en hexágonos, y los círculos tangentes dispuestos de igual modo
que en los exornos egipcios, forman los tipos obligados, cuyo principal efecto está en la variedad de colores. En algunos de los adornos engendrados por el
hexágono y por el octágono se adivina el origen de la
ornamentación árabe.
Por lo que hace á la ornamentación exterior, el relieve, tratado á la manera de un dibujo de realce, sustituye á los adornos pintados ó ejecutados en mosaico que decoran los interiores. Salvo esta diferencia,
los adornos son los mismos, y quizá en los relieves se
advierte más que en los mosaicos la tradición persa.
En algunos frisos y cornisas el relieve es mayor, y la
ornamentación vegetal, por lo común de hojas de
acanto de carácter clásico, tiene mucho efecto y un
aspecto de robustez y grandiosidad.
Pero como ya queda dicho, la ornamentación bizantina es esencialmente interior y polícroma; no hay
más canon de ornamentación que la variedad caprichosa, ora arcaica y convencional, ora libre y á veces
naturalista. Lo de menos es la forma del adorno: lo
de más es el efecto vivo de los colores, sobre la brillantez del oro, para producir la fastuosidad del conjunto. En la orfebrería, á la cual se aplicaron los esmaltes y las incrustaciones de piedras, se produjeron
iguales combinaciones decorativas que en :os mosaicos. A juzgar por las figuras que aparecen en mosaicos, esmaltes y manuscritos, la indumentaria participó

NúMERO

478

de la misma pomposidad y recargada riqueza, pues
se ven telas bordadas de menuda labor. La ornamentación de manustritos ofrece los mismos caracteres
que la arquitectónica.

III
ARTE LATINO·BIZ.\NTIXO

NúMERO

LA

478

por lo común irregular. Algunas veces aparece la fi.
gura humana.
.
El estilo céltico, por otros denominado anglosajón, que prevaleció en Ingl~terra ha~ta e'. sigl_o I X,
hay que estudiarle en los códices con ilumrnac10nes
y en las lápidas ornamentadas que se encuentran en
algunos cementerios ingleses; pero puede comprenderse desde luego que los documentos más ímportantes para conocer la ornamentación Q el arte (pues

l 1

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

7

en este caso son sinónimas estas voces, toda vez que
V
el céltico es un arte esencialmente ornamental) son
los manuscritos con miniaturas. Abundan en ellos las
ARTE ROMÁNICO
letras iniciales de gran tamaño, que ocupan á veces
media página, y las orlas 6 fajas formadas por com·
Las dos indicadas corrientes del gusto artístico,
plicadas lacerías. Los colores rojo, azul, verde, etc.,
una
semi-oriental ó latino-bizantina, otra occidental
que por lo común sirven de fondo á las blancas lacerías, están combinados con muy buen gusto sin pro- ó céltica vinieron á fundirse hacia mediados de la
Edad m~dia en un arte nuevo, que se denomina roducir nunca discordancias ni efectos abigarrados.

En los primeros tiempo~de la Edad media invadió
el Occidente y el Mediodía de Europa el gusto bizantino, que_mezclándose con el arte latino, que á la sazón imperaba, formó uno nuevo que lleva el nombre
de latino-bizantino El centro de esta fusión de elementos artísticos fué Italia, desde donde pasó _á España
el nuevo arte.
Con efecto, el arte que se produjo en España bajo
la dominación visigoda puede hoy denominarse latino-bizantino, en vez de bárbaro, como pretendía
M. Lasteyrie, á quien impugnó en este punto don
José Amador de los Ríos. Los restos arquitectónicos
de carácter ornamental que se conservan en Toledo,
consistentes en trozos de friso y preciosos capiteles;
los interesantes objetos de ofebrería, corno las coronas visigodas de Guarrazar, y las cruces de los ángeles y de las victorias correspondientes á los siglos vrn
y 1x, son los documentos en que puede estudiarse la
ornamentación latino-bizantina en España. El carác
ter bizantino de los adornos salta á la vista desde
luego; pues la sucesión de círculos iguales, las curvas tangentes, el empleo decorativo de las piedras
finas, lo minucioso del adorno y hasta el esmalte alveolado que se ve en las letras que penden de lascoronas de Guarrazar, no pueden traer otro origen que
del Bajo Imperio; y por el contrario, los capiteles
que recuerdan el orden corintio romano, con la hoja
de acanto interpretada de una manera ruda, las volutas, gu'irnaldas, etc., declaran el origen romano ó
latino. En el fuste de alguna columna se observan
estrías en espiral; el funículo aparece con frecuencia,
y empiezan á observarse también los roleos en solución de continuidad. Todo el carácter de esta ornamentación es escultórico.
Del mismo estilo son los restos y piezas de orfebrería, coetáneas á las mencionadas, que se conservan en Francia, entre las cuales debemos citar la célebre corona de Carlomagno y la cruz atribuída á
San Eloy; pero no hay que olvidar, por lo que se refiere á Carlomagno, que el estilo y el trabajo de las
joyas de su tiempo es más bizantino que latino á
causa de la venida de artistas del Bajo Imperio á
Occidente, llamados por el mismo empera?or.

IV
.\RTE CÉLTICO

Antes de pasar adelante, conviene desviar momentáneamente la atención de la corriente latino-bizantina del arte, para fijarla en otra corriente occidenta~
nacida en el Norte, que hubo de ejercer influencia en las sucesivas manifestaciones artísticas y espe·
cialmente ornamentales. Está hoy fuera de toda duda
que los pueblos de raza céltica tuvieron un arte que
puede llamarse indígena; pues como díce Racinet,
nació de las aptitudes particulares de esos pueblos,
siquiera se halle todavía obscura la cuestión de averiguar si la cuna de ese arte fué la Escandinavia ó la
Irlanda.
El mismo Racinet conjetura si dicho origen habrá que buscarle en el origen asiático de la raza
celta, lo cual explicaría la analogía de procedimiento
que se observa entre la ornamentación céltica y la
árabe desde el punto de vista de la combinación
geométrica.
.
En cuanto á los caracteres de esta ornamentación,
J. O. Westwood señala los sig::ientes: primero, ausencia de toda imitación de follajes ó de vegetales;
segundo, empleo casi exclusivo de sencillas figuras
geométricas, con cintas entrelazadas, líneas diagona·
les ó espirales, etc. Estos entrelazados forman el elemento, puede decirse único, del ornato céltico de la
primera época; lo cual, como afirma Racinet, es suficiente para establecer su··antigüedad, sirviendo de
marca distintiva lo feliz de la repartición del adorno
y el desenvolvimiento siempre lógico del mismo.
La diferencia característica con los dibujos geométricos árabes consiste en las espirales y curvas con
que terminan los ángulos. El más típico de todos los
dibujos célticos es el engendrado por &lt;lbs ó tres
líneas espirales que parten de un punto fijo. Otro
ornato típico es el compuesto con animales mons·
truosos, tales como aves, lagartos y serpientes, tratados de un modo fantástico, alargados, con colas y
lenguas que se enlazan en solución de continuidad
con cintas y lacerías diversas, formando un dibujo

ALEGORÍA DEL RE:-IACIMIE NTO ITALIANO,

mánico, el cual floreció principalmente en los siglos x1
y x11, y que es más característico de su época que
ninguno de los anteriores. La arquitectura románica
lleva por distintivo la bóveda por arista, originada
del arco apuntado ú ojiva, que había de predominar
más tarde, desarrollando un sistema de construcción
que en el arte de que tratamos no hace más que• iniciarse.
El misticismo de la Edad media, la poderosa fantasía á que daba pábulo la credulidad sencilla, propia
del atraso de la cultura, no podían menos de influir
e? el modo de expresar en el arte decorativo, produ•
c1en_do aquellas imaginerías tan características y peregrinas que admiramos en los monumentos religio-

pintura decorativa de Munkaczy, destinada al Museo de Historia &lt;le las Artes de Viena

sos de aquellos tiempos. La decoración arquitectónica, tanto interior como exteriormente, hubo de manifestarse desde luego en los miembros más apropiados para recibirla, como son los capiteles y las impostas que los unen, y las portadas é hima/rontes. En
éstas, sobre todo, la ornamentación escultórica ofrece un conjunto muy rico. Aquellas lacerías que hemos visto en el estilo céltico, presentan en el románico extraordinaria variedad y caprichosas combinaciones; y como á ellas se agrega la rica ornamentación bizantina, figuras ó cabezas de cuadrúpedos y
de aves, quimeras y animales fantásticos, imágenes
grotescas, etc., resulta un sistema ornamental en el
que no hay otra ley que la variedad infinita de moti-

vos, ajustada á las líneas generales de la ar,1uitectura.
Unas veces se descubre en los capiteles el recuerdo
del capitel corintio con sus dos series de hojas superpuestas, y otras, conservando la forma bizantina
de pirámide truncada é invertida, ofrecen sus paramentos circunvoluciones y roleos con hojarascas,
interpretadas de un modo muy decorativo, cuando
no son figuras y composiciones historiadas, que re·
producen en una serie de capiteles algún pasaje del
Antiguo Testamento.
Son muy frecuentes los capiteles geminados, cuyo
frente principal ofrece una composición decorativa
común; desarrollándose á veces, entre roleos y hojarascas, asuntos patéticos expresados con muchq.(l_$pÍ·

�II8

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO

478
NúMERO

Los elementos decorativos del arte ojival son dos:
ritu, tales como cacerías, luchas de monstruos, pasajes
SECCIÓN AMERI CANA
apocalípticos y otras representaciones sagradas, tra- las tracerías á modo de ensamblajes que forman las
dicionales ó fantásticas. En las archivoltas de los arcadas, las bóvedas y las calados de los ventanales,
Hi'STO RIA DE LA ARAUCANlA
arcos de medio punto se emplean por adorno ba- rosetones y antepechos, y los hojarascas que corren
El Parlamento de Hipi,uo
quetones en ziszás, funículos, trenzas y otras combi- por los capiteles y frisos que los unen, por los tímpanaciones. En las impostas, así como en los plintos nos de los arcos, cresterías, etc. Es, en suma, el ojiEn la regiqn meridional de la República chilena,
de los capiteles y de las basas de las columnas, son val un arte esencialmente decorátivo, pues tanto entre las altas cimas de los Andes y las estribaciones
muy frecuentes los adornos continuos semejantes á interior como exteriormente, las iglesias ojivales de la llamada cordillera marítima, que sirve para delas ondas griegas, pero formados por serpeantes ta- muestrán una riqueza tal de ornatos, que con ella jar libre, por la costa, la comunicación entre las prollos y menudas hojas. Toda la flora románica tiene sólo compiten los monumentos árabes. En la cate- vin'cias de Sur y Norte, habitan, mejor dicho, acamun carácter ornamental que la aleja bastante del na- dral gótica, las portadas con sus archivoltas y sus pan tribus de guerreros indómitos, como los cóndoturalismo, aunque á veces, como sucede por ejemplo gabletes, su inmenso rosetón, sus arquerías, sus to- res que remontan las eternas nieves de las montañas
en la himafronte de San Vicente de Avila, se ven ho- rres, sus ventanales, sus botareles y contrafuertes, andinas. Son los aborígenes de Chile, los araucanos
jas de acanto de sabor y tradición completamente las líneas seguidas que forman las ojivas, los pinácu- fieros y jamás domeñados por humanos esfuerzos.
romano.
los florenzados, y la profusión de figuras, bajo los doEn una superficie de sesenta á setenta mil kilómeTodo lo dicho con respecto á la ornamentación seletes, las imaginerías, hojarascas, gárgolas y torre- tros cuadrados viven, de la ganadería, de las minas
arquitectónica es aplicable á la ornamentación de cillas. produciendo gran riqueza de claro-obscuro; los y de la agricultura principalmente, unos ochenta mil
códices, en la cual las lacerías y roleos, las quimeras perfiles ondulados y graciosos que quitan á la pie- individuos, diez y ocho mil de los cuales son hábiy animales fantásticos están realzados con preciosas dra el aspecto de material duro que· tenía en las cons- les y temerarios guerreros.
y vivas policromías, que destacan sobre el fondo de trucciones románicas: todo se armoniza en un ,conBien se comprenderá cuán difícil ha de ser fijar de
oro. En los productos industriales, sobre todo en los junto decorativo, rico y exuberante que cautiva á los un modo e~xacto las cifras. Allí no hay padrones dorelicarios y objetos para el culto sagrado, obras de sentidos y que habla poderosamente á la imaginación miciliarios y la estadística es ciencia elástica acomoorfebrería embellecidas por lo común con esmaltes á de los espiritualismos de la Edad media. En el inte- dada á diversas combinaciones, según el criterio del
la manera bizantina, en los restos de telas y de bor- rior la atrevida altura de los muros y de los haces de que las hace, con el objeto, los más, de mermar imdados, en los marfiles esculpidos,. etc., la ornamenta- columnas, la expansión de éstos en lo alto formando portancia á los independientes araucanos.
ción románica se manifiesta tan imaginativa y exube- los entrecruzados nervios de las bóvedas, los calados
Dejando esto á un lado, pues que no me importa
rante como en la arquitectura.
ventanales cubiertos con vidrieras de colores, que ro- rectificar á los que creen que la Araucania, propiaEl arte románico presenta diversidad de caracteres bando luz al interior le prestan mayor fantasía y mis· mente dicha, sólo cuenta hoy cincuenta mil habitansegún las localidades, asemejándose algunas veces terio; las hojarascas que corren por los capiteles, la tes, consignaré algunos datos históricos que cumplen
más á lo bizantino que á la tradición del Norte y rica talla del coro, del trascoro y de los retablos, las al objeto de este artículo.
otras más á ésta que á lo bizantino. La portada de la verjas con sus primorosas cresterías; todo esto, unido
El verdadero y primitivo nombre del araucano es
catedral de Angulema es enteramente bizantina, á la decoración pictórica y vistosamente polícroma .moluche, que quiere decir &lt;&lt;guerrero;» araucano no
como lo son la catedral vieja de Salamanca y la cole- usada en algunos tiempos y en ciertas localidades, pasa de ser apelativo español, poco diferente de hangiata de Toro, mientras que la basílica de San Vicente forma un conjunto más bello, si se quiere, que el del cae, que en la antigiiedad le dieron sus enemigos los
de Avila, tiene mucho de latina. El arte románico exterior. Desde el punto de vista de la fineza, de la quichuas del Perú, como acepción de salvajes y revino á España de Francia, donde tuvo su mayor des- ejecución y de la interpretación de la flora ojival los beldes, pues que siempre lo fueron para rechazar la
envolvimiento.
monumentos españoles del siglo xv ofrecen maravi- dominación de los incas. El de hancaes, á pesar de
llosas composiciones, siendo el más preciado ejem- su intención despreciativa, fué aceptado por los 1110plar el claustro de San Juan de los Reyes en To- ludus, como un honroso título que tradujeron por inVI
ledo.
dicación de «hombres libres,» y en tal sentido ha
Por lo que hace á la decoración pictórica tuvo va- llegado á nosotros, significanQP independencia y vaARTE OJIVAL
riadas manifestaciones, á cual más bellas, en las vi- lor la frase que formada fuera con caracteres quz:
drieras y esmaltes, en las miniaturas de los códices, cimas para indicar enemistad y desprecio.
No hace al caso dilucidar si el arte ojival, mal en las pinturas murales y en las tapicerías y telas inConceptuamos nosotros tiempos prehistóricos resllamado gótico, nació en Alemania ó en Francia; dumentarias.
pecto á este pueblo los anteriores á su descubrimiensólo importa saber que vino del Norte, que es puraRespecto de la ornamentación de códices, cum- to por los españoles, y data del año 1550 la época
mente occidental y que destruyó por completo las ple decir que las lacerías mezcladas con hojarascas, en que éstos, dueños ya del Perú, hicieron los primetradiciones orientales de que aún estaba influido el tan frecuentes en las orlas, son de lo más original ros intentos para someter la Araucania. De su vida
arte románico, haciendo prevalecer el elemento occi- y variado, y las figuras, generalmente fantásticas y anterior nada se sabe.
dental.
monstruosas, aparecen mezcladas con el adorno.
La lucha fué larga, encarnizada, sangrienta y llena
La arquitectura ojival, por su sistema de construc- Además, las letras iniciales prestan motivo á ricas de feroces peripecias. Apenas en 1565 pudo creerse
ción se acomoda fácilmente á la decoración escultó- y preciosas composiciones decorativas. Pero en todo ilusoriamente que los indios estaban dominados.
rica prolija y detallada. En los monumentos de tran- esto no hay más regla ni sistema que el afán de cuTras breve tregua, la guerra se renovó en 1568,
sición del románico al ojival, correspondientes á brirlo todo con delicados y minuciosos adornos.
para costará los españoles más víctimas y-más dinefines del siglo x11 y primera mitad del xm, como son
Resumiendo, diremos que en las combinaciones ro que la conquista de territorios tan vastos y poblaen España las iglesias de Segovia, ofrecen una orna- geométricas, sobre todo en los ventanales, se usaron dos como lo eran Méjico y el Perú.
mentación vegetal que tiene aún el severo arcaísmo mucho los círculos lobulados, recibiendo los nom·
El año 1598 tuvo lugar una sublevación general
del románico.
bres de trilóbulo, cuadrilóbulo y polilóbulo, y las de fatales consecuencias para el poderío de las armas
El románico en este período se había hecho más combinaciones de hojas, trifolia, cuadrifolia, etc., españolas; todos los establecimientos fundados al sur
fino de ejecución y revelaba un buen gusto decorativo, hasta la octifolia. En cuanto á la flora, por lo común del Bio-Bio y en Valdivia fueron destruidos por el
depurado y elegante, de que es buena muestra la an- indígena ó local en los monumentos de cada región, fuego y sus moradores lanceados cruelmente.
tigua catedral de Lérida; por donde puede compren- se usó la vid, higuera, encina, rosal, · nen Mar, hieLa lucha tomó por parte de unos y otros contenderse que en punto á perfección ornamental el si- dra, apio, trébol y ranunclo, en el ojival primario y dientes espantoso carácter de ferocidad; y aquel puña·
glo xm raya á grande altura. La tendencia decorati- secundario; y en la rica ornamentación del ojival do de legendarios héroes que á tres mil leguas de su
va de la ornamentación ojival fué imitar fielmente la terciario, se encuentran las hojas de cardo recor- patria peleaban, como las fábulas cuentan que gue:
Naturaleza; y á medida que los decoradores de enton- tadas y rizadas, las de achicoria, col, malva y vid.
rreaban los dioses de la mitología, sucumbían sin
ces se fueron acercando á ella, el adorno perdió aqueComo en el románico, los animales fantásticos y abatir la indomable fiereza con que los indígenas della severidad de líneas y aquella interpretación con- figuras humanas, alguna vez obscenas, se mezclan fendían sus chozas:
vencional de la Naturaleza producida por la repetición con el adorno vegetal. Son frecuentes los frisos forCual el cerdoso jabali herido,
de los mismos tipos. Los historiadores del arte reco- mados por equidistantes cabezas de guerreros, mual cenagoso estrecho retirado,
nocen en el ojival tres períodos: el primario 6 lanceo- jeres con tocas, monjas encapuchadas, etc. Las gárde animosos sabuesos combatido
lado, á causa de lo agudo de los arcos de las ventanas, golas, por lo común figurando endriagos y monsy de diestros monteros rodeado,
que corresponde al siglo xm y que se denomina tam- truos, son elementos decorativos tan típicos como
ronca, bufa y rebufa embravecido,
vuelve y revuelve deste y de aquel lado,
bién de transición, por las razones expuestas más arri- variados.
rompe, encuentra, tropella, hiere y mata,
ba; el decorado ó radiantt, correspondiente al siglo x1v,
Más variadas aún son las molduras, siendo de ciy los espesos tiros desbarata (1).
y el florido ó flamígero, que imperó durante el siglo xv tar como más frecuentes la banda ó faja, el filete, el
y parte del xv1. En este proceso se va acentuando cada li~tón, el listel ó tenia, todas de perfil cuadrado, haEn la historia sangrienta de los pueblos se regisvez más la. imitación de la Naturaleza; los tipos ima- biendo otras convexas ó toros y concavas ó escocias. tran pocas guerras que, como la sostenida por arauginarios ó exóticos de la flora convencional románica Por último, como molduras más ornamentales se dis- canos y españoles, formen un siglo de horrores eslavan desapareciendo y vienen,i sustituirlos nuevos ti- tinguen los 111ear1dros, ziszás, ajedrezados, imbricacio- bonados año tras año por la temeridad, la ira y la
pos de las floras indígenas.Además,de los capiteles del nes, dientes de sierra, chatones, conchas, besantes, venganza Y es que la lucha por la independencia de
estilo ojival del siglo xm, las hojas decorativas nacen roeles ó discos, el cable ó funículo, los rosarios de los pueblos engendra ardores incesantes, prodigios addel fuste, repartiéndose en series, modo de decora- perlas ó huesos, etc.
mirables y hazañas feroces. Así, la defensa que de su
ción análogo al de los capiteles egipcios. En el siTales son los rasgos más salientes y característicos tierra hicieron los 1110/uches tiene cierta semejanza
glo x1v, como el decorador tendía á una imitación de los sisterhas de decoración usados en las artes con la de sus propios enemigos en la sin rival epomás fiel de la Naturaleza, en vez de disponer las ho- cristianas, que difieren de los de la antigüedad en lo peya de la reconquista comenzada al primer ixuxú
jas, como nacidas del fuste, formó el capitel por una recargado de sus conjuntos y en lo profuso y movido del guerrero astur, que repercutió en las breñosas sicampana, y ésta la revistió de hojarasca. Lo mismo de sus detalles. En una palabra: el mundo antiguo nuosidades de Covadonga, para terminar con un ¡viva!
sucedió con respecto á los impostas y fajas decora- fué sobrio para decorar; el mundo de la 'Edad media estentóreo en las rientes vegas de Granada.
das, pues en vez de brotar la hojarasca de las mol• pródigo hasta un exceso que abruma á la imaginaLos españoles tenían en más que la vida el honor
duras, aparece como adorno de aplicación. Y en cuan, ción y desvanece á los sentidos.
militar; los araucanos ansiaban la venganza de sus
to á los tímpanos de los arcos, antes decorados con
padres, y en defensa de sus huesos, que sembraban
un tallo florido y serpenteante, ahora lo fué por tres
Josi'.: RAMÓN MÉLIOA
los campos, y en aras de la libertad, que con salvaje
hojas inmensas que parten de un tallo recto, habienamor anidaba en sus pechos, arrojaban al combate
do procurado el artista reproducir en la piedra la
blandura propia del natural.
(1) La Araucana, de Ercilla, Canto XXII.

LA

478

I 19

ILUSTRACI ÓN ARTÍSTICA

JIISTORIA DE LA ARAUCANIA

El p:ulamento de l lipinco, el mís notable en t1empo de la República, celebrado por el coronel ~aavedrn en 24 de noviembre de 1869
Copia de un cuadro de D. José M. Olascoaga, coronel argentino

Y Huilliches, á los del Sur.
El conjunto se diferencia muchísimo de los inLa sílaba final clze, quiere decir pueblo.
dios que habitan desde el Perú hasta la bahía de
Unos y otros, según las máxi_mas de lo~ pueblos
Hudson.
bárbaros,
entienden que la muJer es la esclava_del
Su idioma, compuesto con profusión de vocales
hombre,
y
aunque consideran ~orno esposa legítlilla
muy abiertas, sin sonidos guturales, y con una se_n·
á
la
primera
que conocen mantalmente pueden tecilla conjugación del verbo, resulta de acento vananer tantas cuantas su fortuna les permita.
·
do y dulce.
. .
La
ceremonia
nupcial
no
puede
ser
más
sencilla:
El araucano no es feroz por mstinto; por el contrario, es en la paz afable, hospitalario y fiel á sus el galán roba á la dama de sus p~nsamie~tos y huye
con ella á un sitio oculto; las muJeres pane~tes de la
compromisos.
. .
.
. secuestrada son las encargadas de persegmr al r~pSabe distinguir, el bten del mal, lo Justo de i? injusto, la probidad de la trapacería y la generosidad tor y de no encontrarle; los hombres permanecen m·
de la bajeza. Grave, form~l y pens~dor cuando obe- diferentes.
Transcurridos unos días, preséntanse los recién cadece á sus jefes, es también, por singular contraste,
sados,
sin otra obligación por parte de él que la de
holgazán, glotón, borracho y jugador cuando se abandona á sus propios impulsos. Aquella raza lo llev~ indemnizar á la familia de la novia.
Cada esposa tiene su hogar aparte y la obligaQue en el heroico verso fué el p1imero
todo al extremo y á la exageración, y de u~ se~tición
de ofrecer á su conyuge diariamente un plato
que bC1nr6 su patria y aun quizá el postrero.
miento cualqµiera pasa al antípoda con rapidez incondimentado por ella y de regalarle cada atío un
Sea esto así ó ya se considere su obra más intere- creíble.
•
Así no es cosa rara que después de acatar largo traje completo con su correspondie~t~ poncho.
sante por los' datos que aporta á la Historia que
La
independencia
chilena,
la
abohc1ón
~e
la
esclacomo monumento poético, es lo cierto que á Ercill~ tiemp~ las cristianas exhortaciones de los misioneros vitud y las reformas introduci_das en Chile _por las
se debe la verídica relación de aquellos aconteci- y rendir adoración al Dios verdadero, le manden.á nuevas leyes, tenían que modificar el orgams~.º. de
mientos. Actor valeroso en las campañas que movie- paseo por no haberles salido á medida de su antoJo los araucanos y al propio tiempo que en lo~ c1~il1zaron su pluma, pudo, cual Césai;., hi?toriar sus propios algo confiado únicamente á su omnímodo poder.
En la guerra se transforma el araucano, se_ desen- dos influir beneficiosamente en los salvaJes mdohechos. Los timbres de gloria que conquistaron dos
mables.
pueblos vertiendo sin duelo su sangre, á no existir cadenan sus pasiones más perversas y le dorrunan los
No impidieron dichas leyes, sin embargo, que _l?s
don Alonso hubiéranse perdido en las riscosas estri- instintos feroces.
gobiernos
libres inte~tas~n como l~s del colomaJe
Antiguamente mandaban s~bre los jefes de trib~
baciones de los Andes meridionales.
las
anexiones
de terntono, aunque mfructuosamenOtro poema, aunque menos célebre, El Purén in- los toquis y los ulmenes, especie de sobera~os poh- te si por las armas hubieran de anexionarlo.
tico-religiosos,
á
semejanza
de
cz~rés
salvaJeS,
pero
dómito, de Fernando Alvarez de Toledo, ha sido pu'Los moluclzes no pueden olvidar sus salvajes y gueblicado en nuestros dias por vez primera ( París, 1862 ), que se diferenciaban de éstos, sm ei_nbargo, en un rreras costumbres.
esencialísimo
punto;
en
que
su
autondad
n?
provey es asimismo útil documento que confirma los preAún se recuerda con horror un asalto dado á
ciosos datos allegados por Ercilla para la historia de nía de derecho divino, pues que eran elegidos por «Concepción,» capital de la provincia del mismo
asambleas de nobles. Los toquis y los u/menes velala Araucania.
.
Son los moluc/zes ó araucanos de estatura regular, ban por los intereses generales y dirigían en caso de nombre.
En 18231 y confiados en las revueltas que agitanecesidad
los
ejércitos.
más bien baja que alta, pero gruesos y fornidos. El
ban á Chile, llegaron á dicha ciudad y destruyeron
color-de su---tez es mereno- aeeitunado ó cobrizo, con -Ahora no existen tamañas dignidades; la federasus principales barrios.
.
ción
se
ha
entrado
de
rondón
en
el
territorio
araucatinte más pálido que el de los indios del Perú. Sus
El malón, acto de pillaje, equivalente á _la razzza
no
sin
necesidad
de
apóstoles
que
la
prediquen.
cabellos eternamente negros, crespos y fuertes cuanEl país se divide en tribus pequeñ~s, y cada cual de los árabes, ha sido posteriormente organizad~ m~do la raza es pura, sin cruce europeo, pueblan una
ejercita
su santísima voluntad. Considerando estas chas veces y rechazado valerosamente por el e1érc1cabeza abultada; tienen la frente estrecha, los pómuchileno.
los salientes, la nariz larga y un tanto aplastada, la tribus agrupadas según el territorio que ocupan, pue- to Aún
se ven entre los veteranos rostros surcados
de
denominárseles
aproximadamente:
boca grande aunque de labios bastante delgados, los
por largas y profundas cicatrices que denuncian tePicudzes,
á
los
del
Norte.
ojos marcando una línea horizontal y la barbilla anrribles lanzazos de los indios, en las infinitas escara•
Puelches, á los del Este.
cha y corta.

á niños y mujeres, que cual varones estorzados peleaban.
Así se explica, aunque no sobrado se admire, que
no teniendo los araucanos más de ciento cuarenta leguas cuadradas de territorio, sin fuertes, ni muros de
defensa, y levantándose.en el centro dos plazas fuertes, y habiendo en los límites tres pueblos ~ast~llanos, hubiesen de retirarse éstos, después de titánicas
luchas, para conformarse con poseer algunos puntos
fortificados de la costa.
Las primeras guerras del siglo xv1 in~piraron al
caballero Santiaguino don Alonso de Erc1lla el tema
de su poema épico. De éste dice Cervantes ser uno
de los mejores hasta entonces escrito, y del autor añade Espinel

�BELLAS ARTES

REPOSO, cuadro de Duffaud, grabado por Baude. (Exposición de Paríi.)

BELLAS ARTES

:MENSAJE DE AMOR, cuadro de Víctor Corcos, grabado por Mancastropa.

�122

LA ILUSTRACI ÓN ARTISTICA

muzas que han sostenido con sus vecinos, los guardadores de la frontera civilizada.
Ya es hoy felizmente desusado algún pequeño
choque de esta naturaleza, gracias al efecto y al exquisito tacto con que Chile los ha tratado.
Se han celebrado con los araucanos varias conferencias. La más importante desde que la nación chilena ostenta el nombre de tal, es la que se conoce
con el nombre de Parlamento de Hipinco, que reproduce nuestro grabado, y que se celebró en 24 de
n?viembre de 1869 El coronel entonces y hoy temente ~eneral D. Camelio Saavedra, á quien sus
compatriotas llaman con razón el Restaurador de la
Araucania, por haber sido el que más contribuyó á
su pacificación, congregó en Hipinco á más de sesenta tribus que se apresuraron á enviar sus representantes en número de más de 1.500. Las sesiones
se celebraron en pleno campo y á la sombra de un
árbol secular, y los _resultados del congrero fueron en
alto grado beneficiosos para la paz relativa que desde entonces se viene disfrutando.
En el cuadro que nuestro grabado reproduce vense fielmente
retratados, entre otros&gt; los siouientes
•
b
persona1es: sentado en el centro y vistiendo de uniforme, el coronel Saavedra; detrás de él el coronel
argentino D. José M. Olascoaga, autor del lienzo de
que nuestro grabado es copia, en actitud de tomar
apuntes para éste; á su lado el capitán P. O. Nolasco; á la izquierda de Saavedra, sentado junto al tronco del.árbol, el sargento mayor D. Gregario Urrutia
y de pie detrás de él el sargento mayor D. Mauricio
Muñoz; el religioso que se ve sentado en el suelo en
el ángulo izquierdo del grabado es el misionero
Fr. Palavicino; el militar que permanece de pie enfrente del coronel Saavedra es el comisario D. Luis
Barra; y entre los caciques araucanos que figuran en
la asa~?lea, se cuen~n los famosos Melín (al lado
del m1s10nero), Nonn (el que cubierto con extraño
s?~brero se distingue en el centro del cuadro), Noman (al lado del anterior), y otros no menos célebres
en la historia de la Araucania.
Aparecen los representantes de las tribus araucanas vestidos todos con exagerada elegancia: sus trajes chillones, las pinturas de sus rostros y lo variado
de la indumentaria deben dar sin duda al cuadro de
Olascoaga vida y animación extrañas.
Visten unos chaqueta, otros vieja casaca adornada con botones amarillos, pero todo ello cubierto
con el indispensable poncho, y á su cabeza atan un
pañuel? de ~ierbas ó se encasquetan un gorro de
forma 1mpos1ble por lo fea y antigua.
Van descalzos por regla general ó llevan una piel
de carnero adobada, á guisa de bota caballeresca.
Chile ha enseñado prácticamente á los 1110/uches
cuánto les conviene la paz, comprendiendo á su vez
que por la ley de la fuerza no llegaría á ser tranquilo
poseedor de tan bella región; y sus gobiernos, que
ta~to han. fomentado para gloria de aquel Estado
la instrucción popular y la riqueza pública, van ensanchando su pacífico dominio en territorios araucanos
con du!ce parsimonia, ayudada por los arreglos diplomáticos que trae entre manos con su vecina siempre quisquillosa á causa de las fronteras la R~pública Argentina.
'
Lo_s ferrocarri}es, los misioneros franciscanos y capuchmos (paqutros, que dicen los indios), han logra~º mu~ho: el cruzamiento de razas y la civfüzación,
imponiéndose al hombre del día desde que se agita
en el claus~ro materno hasta que respira en la juventud el ambiente saturado de las evoluciones invisibles que nut_ren el ser moderno, acabarán la obra
de la humanidad redentora.
Quizás á la terminación de este siglo omnipotente estén próximos á formar parte de un pueblo culto y á engrandecer á la nación chilena, los que no
hace mucho tiempo que inmolaban bárbaramente á
los infelices prisioneros en aras de sus divinidades la
muerte y la venganza.
¡Así sea!

lómetros casas de postas cuyo jefe proporciona, mediante la presentación de un pasaporte, un tiro de
caballos y un yemshik (conductor de trineo). Sucede
á veces que el que no es funcionario del gobierno
ha de esperar tres ó cuatro horas; pero más ó menos
tarde, siempre se obtienen los caballos necesarios á
un precio tarifado, gracias á lo cual todo fraude se
hace imposible; pudiendo el viajero, en tanto llegan
los caballos, habitar la no muy incómoda casa de
postas y servirse, mediante algunos kopeques, del
samovar y del fogón.
Dos días después de haber abandonado la corte,
los viajeros llegaron al lago Khanka, cuyas olas agitadas por una tempestad antes de helarse formaban
altillos de unos 6 metros, entre los cuales una línea
de piquetes indicaba el camino de los trineos, según
costumbre de Siberia, en donde cada año se preparan centenares de miles de aquéllos y se emplean millares de hombres para emplazarlos en el hielo. Al salir del lago, los viajeros siguieron, durante unas r.500
millas, la corriente del Amur y de sus tributarios y
el día de Navidad llegaban á Khabarooka, capital de
la Siberia oriental, que al día siguiente abandonaron.
En la confluencia del Ussuri y del Amur, los bloqueos de hielo formaban tan alta l,iarrera que á duras penas pudieron salvarla los caballos del trineo
enganchados uno detrás de otro. En Blagovescensk
la falta de nieve obligó á los viajeros á dejar el trineo y á apelar al taren/as, vehículo de ruedas sin
muelles y tirado por cinco caballos, que recorre los
más abominables caminos dando tumbos y saltos
inaguantables.
A medida que los expedicionarios se acercaban á
Stretensk el frío se hacía cada vez más intenso, llegando á 52°, 3 r bajo cero: los conductores presentaban en la barba, en las mejillas y en la nariz cicatrices debidas á la congelación, y las narices de
los dos viajeros no pudieron tampoco escapar á los
efectos del helado Viento Norte. Los dos compañeros
hubieron de quitarse mutuamente varias veces la
capa de hielo que sus barbas y sus cuellos de piel
habían formado delante de sus bocas; y al despertarse al amanecer, una capa de hielo cerraba sus
párpados, viéndose obligados á frotárselos fuertemente para poderlos abrir.
En cinco semanas llt&gt;garon los viajeros á las orillas del lago Baikal, y desde entonces su viaje se retrasó á consecuencia de las numerosas caravanas que
encontraban por el camino y que transportaban te
de China ó productos de la Siberia oriental; pero
una vez llegados á la rica ciudad de Irkutsk, se encontraron de nuevo en el mundo civilizado y quince
dias después llegarón á Tomsk, capital importante
de la Siberia occidental.
A partir de ese punto, no les faltaron caballos; y á
pesar del detestable estado de los caminos, los viajeros recorrieron hasta 150 millas por día. Nueve semanas después de su salida de Vladivostock, los señores Gouring y Uren llegaban á Tiurnen, en donde
tomaron el ferrocarril; pero como la vía férrea de
Tiumen á Jekaterimburgo no tiene más que 500,millas, hubieron de salvar en trineo la distancia de 600
ó 700 millas que separa á esta última ciudad de
Nijni-Nougorod', para tomar allí el ferro-carril de
Moscou después de haber recorrido unos r 1.000
kilómetros sobre la nieve y sobre el hielo y de haber
cambiado trescientas veces de caballos.
~~

-,,..._,.....................

~

....... ,.,.,,.....,...............

NUESTROS GRABADOS

UN:\ EXPLORACIÓN . EN SIBERIA

Colombina., escultura de D . José Campeny.&lt;Si lo clásico y reposado y grandioso suele hallar albergue en
la imaginación de Campeny, prestando alas á su inspiración,
lo vivaz, lo ingenioso y lo jovial viven en él como en carn propia ) Asl deda, refiriéndose á este ya distinguido artista, nuestro buen amigo Luis Alfonso.
Basta p:ua convencene de cuán atinado es el juicio del elegante y castizo escritor, recordar las obras de variadlsimo género que ha producido Campeny. Estudios académicos de importancia, obras tan sentidas como inspiradas, donosas cabezas
femeninas, ya cubiertas con la montera de colombina, como la
que reproducimos, ya con la donosa mantilla de la maja, han
halla¡::lo forma, adquirido líneas, contornos y expresión entre
los dedos y con los palillos manejados por este arti3ta.

. Dos corresponsales del Grap!tic, los señores Gounng y Uren, han atravesado la Siberia en toda su
longitud ;durante el presente riguroso invierno.
A principios de diciembr~ último desembarcaron
en Vladivostock, en~donde se proveyeron de un trineo ~apaz de transportarles á ellos y á sus bagajes por
la meve y por el hielo' en una extensiorr de 11.000 kilómetros, poniéndoseJ en marcha el día 20 de dicho mes.
· Nada tan curioso como~a organización de las postas en Siberia: á traves del país, desde el Pacífico al
Ural, hay escalonadasádistancias de 12 hasta 40 ki-

Mardefondo.-Recuerdo de V enecia, cuadros
de Eliseo Meifré n (Exposición Parésl. - Otro verdadero
alarde de producción ha realizado recientemente el distinguido marinista Eliseo Meifrén, ocupando sus cuadros por completo el vasto salón ele la Galería Parés. La exposición de sus
sesenta lieñzos sorprende por el esfuerzo que representa y por
el profundo estudio y espedales conocimientos que revelan en
el ¡¡utor,
.
El gran lienzo titulado llli e1tudio, que figuró en la última
Exposición Nacional de Bellas Artes, en el que el artista mostró empeño en sostener una nota que domina por completo, sin
que por ello desmerezca la composición, as! como el notable
cuadro Fuego á bordo, Afar de /011do y varios recuerdos de sus
excursiones á las costas italianas y francesas, patentizan las aptitudes de Meifrén para el arte que cultiva y especialmente

"'...,........,..,.,..,._.._,~,.__

EvA CANEL
~

NúMERO

478

NúMERO

478

LA

123

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

para el género ue pintura que le ha conquistado merecido renombre como uno de los primeros marinistas españoles.
Alegoría del Renacimiento italiano, pintura
decorativa de Miguel Munkaczy, para un techo
del Museo de Historia de las Artes de Viena.
!Salón de París de 1890). - En el último Salón de París llamó
poderosamente la atención ese magnifico lienzo del ilustre pintor húngaro, no sólo por sus colosales dimensiones (más &lt;le
100 metros cuadrados,, sino también por las innumerables belle1.as en él reunidas y por las grandes dificultades que ofrecen
los escorzos allí acumulados y que con su genio sup1' el artista
vencer de un modo admirable.
En una decoración convencional, especie de cí1pula de un
templo de la gloria que presenta alguna semejanza con la de
San Pedro de Roma, están representados los grandes maeslros del Renacimiento italiano: en el centro, Ticiano ens~ñar.do á sus discípulos el arte del desnudo, lo que sirve de pretexto
á M unckaczy para pintar dos modelos en distintas posturas, uno
de los cuales nos trae á la memoria bs Dánaes de aquel famoso artista; á la izquierda, Pablo Veronese esbozando un cuadro y haciéndose algunos pasos atrás para contemplar mejor
el _efecto de sus brillantes pinceladas; delante y en ademán de
baJar la escalera, Rafael departiendo con Leonardo de Vinci;
á la derecha, Miguel Angel con el martillo en una mano y en
la otra apoyada la cabeza en acti1ud meditabunda; detrás de
las dos mujeres desnuda~, Munckaczy asomando su hermosa
cabeza; en el fondo, en un templete sostenido por alablstrinas columnas corintias, el arquitecto Bramante explicando al
papa Julio II su proyecto del Vaticano cuyo plano desarrolla
ante su vista; y por encima ele toda la composición, la imagen
de la Gloria y la de la Fama, rodeadas de pequeños genios.
Dificil es juzgar y aun apreciar viéndola de frente una obra
como la de Munckaczy destinarla á cubrir un techo, colocación que ha de hacer resaltar más los prodigiosos efectos de
escorzo con tanta valentía tratados por el pintor. Pero de cualquier modo que el lienzo aparezca colocado, échanse de ver
desde luego en él la fineza del dibujo, el concier.zudo estudio
del natural, la airosa distribuci6n de las figuras, la perfec1a
combinación de luces y la fidelidad con que están reproducidos
los principales genios de aquella edad de oro de las Bellas Artes, cuya alegorla ha hecho en su obra el pintor húngaro.
Gracias á la munificencia del emperador de Austria, Viena
puede envanecerse de poseer una joya de valor inestimable.
Nada hemos de decir de Munckaczy: su nombre es universalmente conocido, y de las mejores obras de su pincel salidas
han podido admirar exactas reproducciones los lectores de la

•

Comenzaron °las lecciones de inglés...

IIJY-CFOSIELE!
NOVELA ORIGI NAL DE DON FLORENCIO MORENO GODIN01 ILUSTRADA POR CABRU.ETV

ILUSTRACIÓN ARTfSTICA.

Reposo, cuadro de Duffaud, grabado por Baude. - ¡ Encantadora figura la de esta joven madre que arrulla
e~ su regazo al tierno ser en. 9uien se concentran suspensamientos, sus deseos, sus amb1c1ones, su alma, su vida toda! ¡Y
cuán bien reproducida está en ella la impresión arrobadora
del amor maternal, de ese amor que ningún otro iguala en pureza pi sobrepuja en desinterés ni en intensidad! Este amor es
el único que llena el corazón de gozo y de completa calma; en
él encuentra el niño caricias que no se olvidan, el adolescente
apoyo de inquebrantable firmeza, el hombre consejos que le
guían por sendas seguras y honradas, el venturoso alegrías que
aumentan las suyas propias, el infortunado consuelos que mitigan sus pesares ó alientos que le ayudan á sobrellevarlos. ¿Qué
dolor no cede entre los brazos de una madre y quién no recuerda la paz sin igual que invade el corazón del niño cuando descansa sobre el seno que le alimtntara?
¡ Hermosos días aquéllos, únicos en la vida en que el alma
conoció el reposo no turbado cuya dulzura desapareció para·
siempre!
El cuadro ele Duffaud expresa de una manera sencilla y tierna tocios estos afectos que el artista ha sabido condensar en un
delicioso poema lleno de sentimiento y de poesía.
Mensa.je de amor, cuadro de Víctor Careos
graba.do por Manen.atropa.- Mientras los más re'.
nom~rados a~tistas de la nueva escuela al encontrarse en pre•
senc1a de muJeres hermosas se esfuerzan por trasladar al lienzo
en pinceladas atrevidas y á veces sobrado ásperas las armonías del color, sin curarse por regla general de las líneas de los
contornos y de los mórbidos relievei; de las formas bellas Corcas se afana por apoderarse de estos relieves y de estas 'líne~s
q~e su pincel reproduce con~ervando toda su fineza y su gracia y respetando toda la delicadeza contenida en el carácter
femenino.
Merced á estos procedimientos, el notable pintor italiano
ha logrado reunir una colección de bellezas, de las cuales nos
dan una idea las dos hermosas jóvenes del cuadro cuya copia
publicamos.
Medallas de la. Exposición Rural Internacional de A~ioultura y Ganadería., celebrada en
~uenos Ail'.es en 189(!,--:La importancia que en todo
tiempo han temdo en la Re~ubhca Argentina la agricultura y
sobre todo la _g_anade_ría, h1z~ naturalmente surgir la idea de
celebrar expos1c1ones mternac1onales que estimularan á los ganaderos y agricultores y contribuyeran eficazmente al fomento
de aquellas dos fuente$ de riqueza, _las principales de aquel país.
A ,a ce_leb_racla en 1~ concurneron con hermosos ejemplares los pnn~1pales agncultores y ganaderos argentinos y muchos extranJeros, alcanzando uno de los primeros premios un
magnifico toro presentado por el Sr. D. Estanislao Ceballos
ex ministro de Relaciones interiores.
'
Las med~llas que se adjudicaron y que hoy reproducimos
fueron fabncadas en los talleres de los señores Gasttuzzo y
Ferrarossa, de Buenos Aires.

- · - -·- - - - - - - -- - - - - - --

UN

CONSEJO POR DIA.' - La estación presente causa verdaderos desastres en las epidermis sensibles: la piel se agrieta, se enrojere y se arruga continuamente.
Para evi1ar estos disgustos hay que emplear para el rostro y las
manos la CRRMA ,&lt;; rMÓN, cold-cream tinico y ca/111a11/e cuyos
efectos son maravillosos. Ensayarla una vez, es adopta;la. Se
halla este producto rue de Prorence, 36, Pai-/s, y en todas
partes; pero_es preciso guardarse de las falsificaciones bajo 110111úres exlra11;eros.

IV:IOLETr·
29_;;:¡;,;;u;;tParis VELO UTI NE

JABON REAL
DE T HRIDAC E

JABON

&amp;eeomeDJados por auloriddes m!dieu para la Bi¡ieno 41 la Piel 1 Bellua to! Color

(CONTINU A CIÓN )

I

Durante estas palabras del médico, Marcial, ya en
la plenitud de su juicio, se hizo cargo de la situación
y lo comprendió todo cpn esa maravillosa lucidez del
alma enamorada.
- Señor, dijo inclinándose ante el príncipe, estoy
á vuestras órdenes y á las de esta señorita.
Elena le dió las gracias con una mirada.
A fuerza de voluntad Marcial se conducía como
un in~Hferente que se hallara en su caso; pero su corazón estaba á punto de estallar.
- Caballero, dijo el príncipe, os doy gracias y os
suplico que os pongáis de acuerdo con vuestra nueva
discípula respecto á las horas de lección.
Y llevándose al médico al lado de la chimenea
opuesta, dejó solos á ambos jóvenes.
- Sentaos, caballero, dijo la princesa.
Marcial tomó una silla y se sentó.
Es ocioso repetir las palabras de ambos amantes.
Rolo el hielo aparente, aquellas dos almas tan cargadas de electricidad amorosa, estallaron, se penetraron y se confundieron.
El príncipe y el médico les observaban afectando
no hacer caso de ellos.
Elena estaba radiante; el carmín de la felicidad
coloraba sus blancas mejillas.
En cuanto á Marcial, hallábase fascinado y como
atónito. ¡Había sufrido tanto! Aquella peripecia de
amor era tan rápida y tan inexplicable, que á veces
creía estar soñando.
El don del amor es la caricia de Dios á sus criaturas.
PARTE CUARTA
I
Recobrado el juicio, merced á la violenta y súbita
emoción que produjo en él la vista de la princesa,
volvió Marcial á la vida real, de la que, durante algún tiempo, habíale abstraído su desesperación amorosa. Una vez resuelto á cumplir los deseos de Elena, ó mejor dicho, no hallando en su voluntad fuerza
suficiente para resistir á los suyos propios, el enamorado joven experimentó las prosaicas contrariedades
de la pobreza y
Como el amor y la gala
Andan :m mismo camino ...

quedóse consternado al analizar su traje, que estaba
ya en el último período de decadencia.
Afortunadamente, la paternal previsión de Bernardo y la gondad de Mlle. Brian, remediaron tamaño

inconveniente. La modista, si bien no puede asegugurarse que efectivamente descendiera de la generosa raza de los Briancourt, hacíase merecedora de
esta honra por los nobles rasgos de su carácter.
Persuadida del amor de la princesa hacia Marcial,
y de la tolerancia del príncipe Lodiski, que presagiaba un desenlace feliz para ambos amantes, mademoiselle Brian, linda y todo como era, y más ó menos Briancourt, no pensó siquiera en rivalizar con la
hermosa preferida por el'joven extranjero.
Al contrario, determinó favorecer estos amores en
cuanto estuviese de su parte, resignándose, á falta
de otra cosa, á desempeñar en aquel amoroso drama
el papel de la Providencia.
Puesta de acuerdo con Bernardo, hallaron medio
de engañar á Marcial, proporcionándole una cantidad suficiente á reparar los desperfectos de su traje,
haciendo mediar un supuesto prestamista; de suerte
que nuestro héroe pudo presentarse convenientemente
en el palacio Lodiski.
Comenzaron las lecciones de inglés. Marcial todos
los días iba á las doce á la morada de su nueva discípula, y como ésta quizá era algo torpe, prolongaba
su lección por lo menos un par de horas.
Durante este tiempo el aya de la princesa siempre
estaba presente; pero corno ya se sabe que era corta
de vista y además se sentaba á hacer labor á alguna
distancia, su presencia no impedía que ambos jóvenes se miraran y cuchicheasen á su sabor.
La gramática inglesa estaba abierta sobre la mesa,
y á veces sucedía que al inclinarse sobre el libro,
Marcial sentía el contacto de los sedosos rizos de
Elena, y se turbaba hasta el punto de tener que interrumpir la lección.
En otras ocasiones, al señalar un párrafo ó una
palabra, el dedo del maestm tocaba por casualidad
al de la discípula, y entonces se turbaban los dos.
Exceptuando estos ligeros incidentes, el pudoroso
respeto del verdadero amor mediaba entre ellos, y se
limitaban á encantarse mutuamente con la mirada y
con la voz.
Alguna vez presentábase el príncipe Lodiski, mitad contrariado, mitad satisfecho del aspecto de felicidad de su hija.
Porque la princesa había vuelto á ser la alegre joven de siempre. La languidez de movimientos y el
velo de tristeza que nublaba su lindo rostro anteriormente, no alarmaban ya á su padre; se vestía con
más cuidado que nunca, iba á la ópera y en resolución renacía á la vida animada y elegante.
El príncipe, que comprendía la causa de esta transformación, y sobre el cual Marcial había ejercido su
acostumbrado influjo simpático, observaba la natural
distinción del joven extranjero, hallaba amena y ele-

vada su conversación, y se decía en sus adentros
«¡Qué lástima! ¡Parece nacido para mi hija!»
,Ocioso será decir al lector que ambos jóvenes eran
ya amantes declarados, hasta el punto de que cuando la princesa hizo algunos progrems, se tuteaban
en inglés, lengua desconocida del aya .Eduvigis.
Marcial poseía el idioma ruso casi á la perfección,
y Elena se empeñó en conocer muchas palabras españolas, de suerte que cuando llegaba el momento
de separarse, la discípula y el rriaestro tenían costumbre de despedirse en el idioma nativo de cada uno
de ellos.
Marcial decía: «¡Adiós!,» y se embelesaba al oir á
la princesa repetir: «¡Bog!,» con el melódico encanto
que en bQca de una mujer hermosa adquiere esta
palabra moscovita, ruda en la pronunciación meridional.

II
Un día, al principio de sus relaciones, y cuando
la franqueza del amor habíase establecido entre ellos,
después de que punto por punto se contaron la historia de sus corazones, que comenzó en el Retiro de
Madrid, Elena no pudo menos de confesar á su
amante el inocente abuso de confianza de que había
sido cómplice con Mlle. Brian, leyendo la carta copiada por ésta.
Al llegar á este punto de sus confidencias, la
princesa pidió á Marcial que la explicase el sentido
de las siguientes palabras, consignadas en su carta:
«Entre el amor de Elena y el mío media un obstáculo superior á su mismo desdén.»
Marcial se inmutó. Evidentemente la pregunta de
Elena le produjo una gran impresión; pero no hallando tal vez una explicación satisfactoria, se limitó
á decir afectando indiferencia:
«No recuerdo esas palabras, ni el motivo de haberlas escrito: será una de las mil frases exaltadas
que entonces me arrancaba la desesperación.»
La princesa se satisfizo ó se resignó á satisfacerse
con esta explicación, y no volvió á hablar sobre el
particular.
Las cosas siguieron en el mismo ser y estado.
El cielo de ambos amantes estaba despejado, al
menos en la apariencia, y ellos continuaron envueltos en ese primer limbo del amor en que el éxtasis
mutuo basta para la vida y la felicidad.
Ningún desencanto, ninguna contrariedad turbaba
aquella vida del alma. El príncipe seguía benévolo,
el aya corta de vista, y otra persona que hubiera podido estorbarles y que en un principio_molestaba á
Elena, tuvo á bien dejarles completamente en p~.
El barón de Ignatief, cansado de sufrir los desdenes

�124

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

de su prima, y obrando con una cordura superior á
su edad, determinó, para consolarse, hacer un viaje
á Italia.
Para que nada faltase á la satisfacción de los
amantes, contribuyó á ésta la naturaleza misma, adelantando la primavera de un modo fenomenal en
Rusia.
Antes de terminar el mes de marzo cesaron los rigores del frío, comenzaron á florecer los campos y
los jardines, desaparecieron las pieles, los trineos y
los patines, y la corte de Rusia presentó un aspecto
casi meridional.
Pero aunque la princesa continuó estando alegre,
Marcial se iba poniendo triste.
Dígase lo que se quiera, la mujer es más delicada,
más ideal en sus sensaciones que el hombre, tal vez
porque las siente con menos intensidad que éste. El
tipo de la Julia de Lamartine y de la amada de Petrarca pueden quizá existir,en la vida real; pero la
castidad de pensamiento de Rafael y del poeta de
Valclusa son de todo punto imposibles. Las grandes
pasiones no reconocen límites; el corazón del hombre, para llegar á la plenitud del amor, necesita la
posesión material, juntamente con la moral, del objeto amado.
Marcial íbase poniendo triste, doblemente triste,
porque era un amante excepcional La esperanza es
la base fundamental del amor, como lo es de todas
las cosas de la vida, y el pobre joven apenas se a_trevía á esperar el logro de su pasión. La princesa, que
aunque inexperta, comprendía la causa de la tristeza
de su amante, le dijo un día bajando pudorosamente
los ojos:
- Mi padre me adora; hará lo que yo quiera. ¿Por
qué no le hablas?
- Ya veremos, contestó Marcial en un tono que
llenó de inquietud á la princesa.

III
Transcurrió algún tiempo y Marcial no habló al
príncipe en el sentido indicado por Elena.
El príncipe, no obstante el buen estado en que
veía á su hija, no estaba satisfecho.
Aque11a lección de inglés fbase prolongando demasiado y temió que llegase á complicarse la situación.
•
Una tarde, pues, y á consecuencia de una larga
conversación tenida con Elena, el príncipe hizo entrar á Marcial en su despacho.
Le indicó un asiento, cerró la puerta, y después
de algunos momentos de vacilación, dijo:
- Mr. Marcial, sois demasiado discreto para comprender que las cosas no pueden seguir en el mismo
estado.
- Lo sé, señor príncipe, contestó Marcial.
- Hace tiempo que deseaba hablaros.
- Me lo figuraba.
- Mr. Marcial, amáis á mi hija.
Marcial permaneció silencioso.
- Amáis á mi hija, repuso el príncipe, y Elena os
ama.
. - ¡Ah! Señor, sé que he hecho mal, pero no he temdo la fuerza de voluntad suficiente á contener los
impulsos de mi corazón. Harto he sufrido y luchado
contra un amor imposible.
- Lo sé, Mr. Marcial, y no os culpo. La inexperiencia de mi hija, ó más bien la fatalidad, ha sido
la causa de todo.
- Tenéis razón, dijo Marcial exhalando un suspiro; es una fatilidad, una gran fatalidad.
- Veo que pensáis juiciosamente; mi hija es tan
altamente nacida ...
- Señor príncipe, interrumpió el joven con un ligero tono de altivez, no es el nacimiento el principal
obstáculo.
-¿Cómo no?
- Si vuestra estancia en España se hubiera prolongado me comprenderíais.
- Pues ahora os comprendo menos.
Marcial no contestó.
- Mr. Marcial, repuso el príncipe después de una
b.reve pausa, conozco el carácter de mi hija; es apas10nada y tenaz, como todo el que desde niño no reconoce obstáculos á su voluntad.
- La princesa es un ángel. señor.
- No lo negaré, y hasta el presente no he tenido
por qué arrepentirme de mi debilidad para con ella;
pero esto no obsta para que, contrariando mi deseo,
se haya apasionado de vos.
- Señor, yo he tenido en parte la culpa, y yo remediaré el mal.
-¿Cómo?
- La princesa no volverá á verme.
- Conozco la lealtad de vuestro carácter y sé que

NúMERO

478 ,
N úMERO

cumpliríais vuestro propósito; pero temo por mi
hija.
- La princesa, cuando se persuada de mi muerte,
se consolará y me pondrá en olvido.
- ¡Vuestra muerte, Mr. Marcial! ¿Qué decís?
- La verdad, señor, moriré y moriré sin pena. Soy
huérfano, nadie se interesa por mí, y mi vida es tan
estéril y desgraciada, que no merece la pena de conservarla
El príncipe se conmovió al oir estas palabras.
Había tal convicción y tanta tristeza en el acento
con que fueron pronunciadas, que aquél sintió aumentarse su simpatía hacia el joven extranjero, comprendiendo que no se las había con un amante vulgar. El
amor de Marcial estaba acrisolado en el sacrificio, y
harto se traslucía su noble corazón, para confundirle
con el de un pescador de dotes ó de posición social.
IV

de que al lado de mi lecho de muerte me hiciste la
promesa de cumplir mi última voluntad. ¡Marcial de
mi alma! Quiero apartar de ti la cruz que ha pesado
sobre mi existencia; hijo mío, con la voz de la eternidad, con la convicción de la experiencia y en la
seguridad de que cumplirás una promesa sagrada, te
ruego y te mando que 11u11ca unas tu suerte á la de una
mujer que /)ósea más bienes de fortuna que tú ... »
- Ya sabéis, señor, la postrera voluntad de mi padre, dijo Marcial tomando el papel que el príncipe
le devolvía en silencio. Previendo que pudiera llegar
este caso, hace días que esta carta no se aparta de
mí. Si estáis persuadido de mi inmenso amor hacia
la princesa, si por el relato que acabo de haceros habéis comprendido el respeto y la sin igual ternura
que me inspiraba mi padre,• juzgad cuál ha sido mi
vida durante. algunos meses. Desde el primer instante á mi amor hase unido el azoramiento de mi conciencia, y si á pesar de lucha tan obstinada no he
podido vencerme á mí mismo, es, señor, que estoy
destinado á morir.
El pobre joven enmudeció poseído de profundo
abatimiento. El príncipe le miraba sin saber qué decir. La historia de la familia de Marcial, por !a que
adivinaba las tristezas íntimas de aquel drama doméstico, y la carta que acababa de leer, juntamente
con el estado en que veía al desdichado amante de
su hija, le causaron honda impresión, con tanto mayor motivo por cuanto no veía solución posible, en
la excepcional situación en que todos se bailaban.
Consideraba el deber de Marcial de obedecer el
consejo de su padre, su noble y altivo carácter y el
peligroso estado de su hija, y de todos modos preveía un fatal desenlace. No obstante, el recelo paternal se sobrepuso á las demás consideraciones en el
ánimo del príncipe, que después de algunos momentos de vacilación dijo:
- Cuanto acabo de saber es grave, amigo mío; sin
embargo, el mal puede aún tener remedio.
Marcial le interrogó con una mirada.
- En primer lugar, continuó el príncipe, mi bija
es buena y de noble y delicado carácter, y nunca ni
en situación alguna justificaría la previsión del mandato de vuestro padre ...
- Lo creo, señor; pero esta convicción no me exime de mis deberes.
- Además, repuso el príncipe, hay otros medios;
si queréis conservar vuestra independencia, ¿no podría yo ... antes de vuestro enlace?...
- Señor, dijo el joven que adivinó la idea del príncipe, los únicos medios son mi ausencia y después
mi muerte.
E hizo ademán de tomar el sombrero.
- Esperad, amigo mío, exclamó el príncipe sobresaltado Si no lo hubierais tan notoriamente probado,
dudaría de vuestro amor por mi hija.
- ¡Ah, señor! ¿Que no la amo, cuando voy á morir
por ella?
- Sf, mas pudiera suceder que ella muriese por
VOS,
- ¿Qué decís?
- ¿Es inmutable v.uestra resolución?
- Tiene que serlo.
- Pues bien: busquemos el medio de atenuar el
rudo golpe que va á sufrir Elena.
- Hablad; por ella me siento capaz de todo. '
El príncipe reflexionó algunos instantes; tal vez
concibió una idea de esperanza.
- ¿Prometéis obedecerme, dijo, aun cuando para
ello tengáis que violentaros?
- En todo.
- Pues bien: vais á continuar viendo á Elena como si nada hubiera pasado.
- Lo haré así; mas ...
- Comprendo vuestro recelo. No obstante, dejad•
me hacer. Es preciso ir acostumbrando poco á poco
á mi hija á la idea de vuestra ausencia ... Proyectaré
un viaje; para justificarle quizá pediré al Emperador
una embajada; ... en fin, ... ya veremos. Lo que no
quiero es exponerme á las consecuencias de un mal
previsto desde hace tiempo.

- Mr. Marcial, dijo el príncipe, conozco que debo
ser el primero; os concedo la mano de mi hija.
El joven se agitó en su asiento, lan'zando una exclamación salida de lo íntimo de su corazón.
Luego inclinó la cabeza sobre el pecho, pronunciando esta palabra, que llenó de asombro al príncipe:
- ¡Imposible!
Pero creyendo haber equivocado el sentido de la
frase de Marcial, que primeramente comprendió en
el verdadero:
- No, dijo el príncipe; por más que os sorprenda
mi resolución, estoy decidido á llevarla á efecto. Mi
hija es antes que todo.
- No, no es eso, señor, observó Marcial con tristeza. No me habéis comprendido; vuestra decisión
no me sorprende, tal vez la esperaba; pero aun cuando tan grande felicidad realizaría todos mis ensueños
y la tfoica é infinita aspiración de mi alma, yo no
puedo unirme á la princesa.
- ¿Por qué causa, caballero?, preguntó el príncipe
cada vez más asombrado. ¿No habéis dicho que sois
libre y enteramente dueño de vuestras acciones?
- Señor, contestó Marcial con un acento que revelaba la profunda emoción de que se bailaba poseído, escuchadme algunos instantes y comprenderéis
la horrible fatalidad que pesa sobre mí.
- Decid, pues.
Marcial entonces hizo un relato al príncipe de la
historia de su familia, desde el punto en que su padre D. Luis Bernáldez de Toledo, pobre y expatriado, casóse en Orleans con la hija del rico banquero,
hasta que él quedó huérfano
- Mi padre, dijo Marcial al referir la enfermedad
de aquél, se hallaba ya desahuciado del médico, y en
los últimos días de su vida. Una tarde, mirándome
con dolorosa ternura me dijo estas palabras, que han
quedado profundamente grabadas en mi memoria:
«Hijo mío, vas á quedar huérfano y desamparado
de mi cariño. No olvides los principios de honradez
que he procurado inculcar en tu corazón, y sobre todo
prométeme cumplir mi última advertencia y mi'postrera voluntad, que dejo escrita en poder de Bernardo,
y que éste te entregará á su debido tiempo, He sido
muy desgraciado, hijo mío, y por este medio espero
evitarte una de las primeras causas que han motivado mi desdicha ... »
- La debilidad, prosiguió Marcial enjugándose las
lágrimas que asomaban á sus ojos, ahogó la voz de
mi padre, que sólo pudo continuar estrechando mis
manos entre las suyas ardorosas. Yo, no obstante
mis catorce años, presentía el terrible golpe que iba
á recibi r, y lloraba como ahora... ¡Ah, señor, qué
cosa tan desconsoladora es la pérdida de un padre!
¡Qué días aquellos de soledad y de amargura! En semejante trance parece como que se desprende del
corazón la mejor parte de nosotros mismos.
Marcial hizo una ligera pausa, y continuó diciendo:
- Al cumplir yo diez y siete años, Bernardo, que
fué un fiel criado de mi padre y que nunca se ha separado de mí, me entregó este escrito, que os ruego
leáis. porque yo no me siento con ánimo para ello.
VI
Y Marcial dió al príncipe un papel envuelto en un
sobre y que era el mismo que en una ocasión hemos
Al día siguiente el príncipe Lodiski hallábase en
visto leer en su cuarto al desdichado joven.
presencia del Emperador Nicolás, el cual al notar el
El príncipe miró el sobre, que decía: «A mi hijo aspecto preocupado de su consejero íntimo, le preMarcial,» y luego leyó en voz alta el escrito, que es- guntó con familiar interés.
taba concebido en estos términos:
- ¿Qué tenéis, querido príncipe? Hace días que
no os hallo como de costumbre, y ciertamente no sé
V
á qué atribuirlo, puesto que anoche mismo vi en la
ópera á Elena, tan encantadora como siempre.
«i Hijo míq, hijo de mi alma!, cuando leas estas lí- Pues ella es la causa de la mudanza que V. M.
neas ya estarás en estado de comprender su trascen- ha tenido la bondad de observar en mí.
dencia, y habrás llegado á la edad en que las pasiones
- ¿Cómo es eso, amigo mío?
comienzan á agitar el corazón del hombre. Acuérdate
( Conti1111ará)

LA ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA

478

SECCIÓN CIENTÍFICA
QUIMICA RECRE ATIVA' - LOS REACTIVOS COLORADOS
En muchos casos '¡05 químico~ que practican _un
nálisis comprenden que ha termi~ado una reacción
ªpor un cambio de color' ora 5e venfique éste por las

puesta en solución en al~ohol forma un~ tintura que
obscurece bajo la acción de los álcahs.
se El jarabe de violetas, muy usado ~n los l~boratorios, es sumamente sensible, pero tiene el.mconvenieríte de ser muy caro porque su preparación es en
extremo difícil: la acción de las bases la vuelve verde y la de los ácidos roja.
.
Examinemos ahora otros líquidos más fác1l~s de
preparar. Si. tomamos unas hoJ·as de •col de Milán
d by
las hacemos hervir en agua, á la media hora e e ullición obtendremos un líquido de hermoso color
EL VINO CONVERTIDO EN LE- violáceo, que se volverá verde c?n una gota de amoy rojo con una gota de ácido.
.
CHE. - Mezclando vinagre co? níaco
Aquellos á quienes el olor de la col disguste puetintura de yodo se obti~ne U? li- den tomar hojas de flores de malvas, ó de rosas enquido rojo análogo al vmo: s1 en
éste se echa una disolución de carnadas, ó de malvas rosas de c?lor obscuro y hahiposulfito de sosa, con tanta f:e• ciéndolas hervir en agua por esp~c10 de un ~~~rto de
cuenda empleada por los afic10- hora obtendrán un líquido amanll~nto de ~iflc1l connados á la fotografía, tendremo_s servación, que se volverá ver~e baJO la acción de las
un líquido blanco lechoso, debi- bases y rojo bajo la de los ácidos. ~o~ flores encardo á un depósito de azufre, y con nadas de pelargonium se log_ra un hqm?o que reune
un poco de buena voluntad por iguales condiciones, lo propio que poniendo en maparte de los espectadores podre- ceración durante algunas horas flores rosas en agua
mos hacer creer que el vino se ha fría con vinagre.
convertido en leche.
COLORACIONES QUE TOMAN LAS FLORES BAJO LA IN-

incoloro y límpido, pero sin olvidar que es un veneno violento. Tengamos preparado ?tro vaso con un
de sulfato de peróxido de hierro en el fo?do,
g::~~ que por su pequeñez resultará imper_ceptible;
~i en este vaso echamos el contenido de~ pnmero, el
líquido tomará en seguida el color del vi~?·
b t
Para procurarse sulfato de peróxido de i~ro( ª1~ a
pulverizar caparros~ ver e su ato de hierro) y deJarla e~puesta
durante algúh tiempo al aire.

FLUENCIA DE LOS ÁCIDOS V DE LAS BASES. - LAS FLOLos Ácmos v LAS BASES. - Con el nombre de tin- RES MISMAS PUEDEN SERVIR DE REACTIVOS COLORAtura de tornasol se vende un hermoso líquido azu~
obtenido por la fermentación de ciertos líquenes. Si
vertemos en él un poco de vinagre veremos que. el
líquido se enrojece, resultado que se logra tambi~n
con un poco de zumo de limón ó con unas gotas e
¡
jugo de acedera ó con un chorro de ~gua de Seltz:
.tj)
todos estos cuerpos que enrojecen la tmtura de torFig. r. Los gases producidos por la combustión de un f6sforo nasol tienen un sabor ácido, naciendo de aquí la _
dede madera son ácidos
nominación con que se les conoce; unos son flo~os,
como el agua de Seltz, que no es más que una disoafinidades naturales de los cuerpos existe~tes en la lución de ácido carbónico, al paso que o_tr~s, como
substancia analizada, ora porque un reactivo colora- el ácido clorhídico, el agua fuerte y el v1tnolo, son
do introducido como auxiliar anuncie por su d~sco- sumamente activos, bastando una gota de ellos para
loramiento ó cambio de matiz el fin de la reacció~. hacer volver roja la tintura de tornasol._
Si en ese líquido enrojecido i~trodu~1mos una ~ota
Estos cambios de color dan lugar á una porción
de
álcali volátil ó un poco de leJía sódica ó potásica,
de experimentos entretenidos, algurtos de los cu~les
aquél
recobrará su primitivo color azul. Lo~ cuerpos
vamos á describir.
que tienen esa propiedad se llaman alcalinos ó báEL VASO MÁGICO. - Colóquense en ~n tamiz de.se- sicos.
Finalmente, otros cuerpos, como el agua; e! alcohol,
da algunas virutas de campeche recó1ase el polv1llo
el
éter y el sulfato de sosa, no ejercen acción
fino que de ellas se desprende; si se echa una pulgaalguna
sobre este i-eactivo colorado y se denorada de estos polvos en un vaso de agua, _ésta ~orna
ahnstante un color rojo parecido al del vmo_; s1 lue- minan neutros.
y ahora que tenemos un primer medio de
go 'Se vierte este líquido en otro v~so prev1am~~te
clasificar
los cuerpos por series, veamos qué son
enjuagado con algunas got_as de ~nag:e, adqumrá
un hermoso tinte de aguardiente; s1 se. a1;1~de á él_un los humos que se producen durante la combuspoco de potasa, recobrará su color pnmit1vo, y s1 fi- tión de un fósforo de madera. Pero ante todo,
nalmente se le agrega un poco de alumbre se volverá ¿se han fijado alguna vez nuestros lectores en
el modo como éste arde? Empieza por una
negro como la tinta.
llama muy brillante y luminosa que produce un
AGUA CONVERTIDA EN VINO. - Los prestidigitado- humo blanco muy denso; luego se produce
Fig. 2. Acción del amoniaco sobre las Aores
res realizan á menudo este prodigi?, pero las más de una llama azulada al mismo tiempo que se siente un olor asfixiante que oprime la garganta,
et olor vulgarmente llamado de fósf?ro, y fin~lmente adquiere aquélla un color roJO encendido ~ fu- DOS. - Con una serie de elegantes experimentos han
liginoso. Tenemos, pues, tres partes en la combustión; demostrado M. Filhol, primero, y después M. ~asen la primera arde el fósforo, en la segunda el azufre tón Tissandier, que muchas flores d~ _color de v10leta ó de rosa sumergidas en éter ad1c1onado con un
y en la tercera la madera.
Tomemos un fósforo de éstos, encendámoslo y de- poco de amoníaco tomaban un he~moso col_or ver~e1
jémoslo arder en un vaso que con!enga una pegu~ña Tales son: el geranio rosado, la vmca .perv~nca viocantidad de tintura de tornasol ligeramente diluida leta, las rosas encarnadas y rosas, el m1osotis, el ~een agua (fig. r), y una vez apagado, cerremos el v~so liotropo, etc. La acción es la misma para las ho1as
con la mano y agité- rojas, como, por ejemplo, las d.el hay~ P;Irpúrea.
Sometidas á la acción del mismo hqmdo, las flore_s
mos lo con fuerza:
entonces veremos blancas se vuelven amarillas, al paso que las amanque el tornasol se llas conservan, por regla general, su ~olor. Con las
enrojece; los gases otras flores cuyos matices no son uniformes, los redesprendidos duran- sultados con todavía más curiosos: así, el pétalo sute la combustión perior de la arvejilla de olor, de color _de ~aleta se
son, pues, ácidos. El vuelve azul obscuro, mientras el pétalo mfenor t~m~
fósforo ha producido un tinte verde claro: el extremo blanco de la dichácido fosfórico, sóli- tra se vuelve amarillo y los pétalos exteriores de un
do y blanco; el azu- color gris metálico.
Si se exponen las flores algo húmedas á los vapofre ácido sulfuroso, y la madera ácido carbónico. Ha
habido, por consiguiente, producció~ tasi simultá- res del amoníaco como lo ha hecho M. Gabba, los
nea de tres ácidos. ¿Cómo, pues, admirarse del cam- resultados son idénticos, pero la acción se pro~uce
bio de color del tornasol? ¿Qué podía él solo contra más lentamente. Para este experimento puede fiJarse
con un poco de cera la flor en el fondo de un vaso
tres?
puesto boca abajo.
La materia colorante de estas flores no ha quedaPREPARACIÓN ESPECIAL DE ALGUNOS REACTIVOS
do
destruída, ya que si después de haberlas tratado
COLORADOS. - Mencionemos en prime: lug~r la hepor
el amoníaco se las sumerge en agu~ ~~ra, á los
liantina que encontramos en el comercio baJO la forpocos
días han recobrado sus colores pnm1t1vos.
a
de
'unos
polvos
de
color
anaranjado
solubles
en
F .,g. 3- Manchas azules produc1'das por ¡a cem·za de un cigarro
Por
otra parte, ~ometidas e?as flores, á. vapores
~ agua, y que se vuelve amarilla tra.tada por las .bases
ácidos,
como, por e¡emplo, el ácido clorhidnco, á las
y roja por, los ácidos. Por el contrano, otro reactivo, la
las veces lo consiguen por medio de un doble ndo. phtaleina del fenol se vuelve enca_rnada co~ las ba:es. pocas horas toman un hermoso colo: ?e carmín que
He aquí una manera de lograr este resultado si~ ape- Mezclando estos dos líquidos r_o¡os se obtiene, si s~ conservan si se las coloca en un sitio seco Y á 1~
1ar á este recurso. Pongamos en un vaso una
. d1solu- han observado bien las proporc10nes de bases y áci- sombra, después de haberlas secado al aire en un sidón de sulfocianuro de potasio ó de amomo, q~~ po- dos, un líquido casi incoloro. La raíz de cúrcuma tio obscuro.
dremos hacer pasar por agua, porque el tal líqm Oes

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Í2Ó

LA

ÍtUSTRACIÓN ARTIS1'ICA
N úMERO

478

UTILIZACIÓN DE LA FUERZA DEL VIENTO

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1

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Fig

I.

.

(Estados Unidos)
.
Sección vertical _ Fi'g , Má · d'
·
·
· -&gt;·
quma mamo-eléct ·
F'
Fig. 5· Aparatos de regulación
nea - ig. 4• Acumuladores

_EL MOLINO DE YIENTO'oE CLEVELAND

Vista del mohno en conJunto. - Fig.

2.

I

El molino eléctrico de Cleveland (Estados Unidos)

Numerosísimos_son los pr?yectos propuestos desd_e hace muchos anos para utilizar la fuerza motriz del
;en~o y no po~as las instalaciones que con motores
e viento func10nan; pero este procedimiento eficaz
cuando se trat~ de aplicaciones locales en los' países
en do?de el viento ~opla con fuerza y de una manera. ~as1 constante, deJa de ser práctico cuando ha de
utilizarse á distancia la fuerza producida. En efecto
con e~ta c!ase de motores la transformación de 1~
e?erg1a exige el empleo de acumuladores eléctricos
~1 sf trata de una aplicación diferida, y el transporte
/fi os! a~umuladores, una vez cargados, ofrece graves
i cu ta es, sobre todo en las montañas y en las
costas.
La instalación que nos ocupa funciona desde ha~e ~1ás ~e dos ~~os, y sirve para el alumbrado parcu ar e ~a VlVlenda de Mr. Ch F. Brush, en Cleveland (Oh1_0)..1:1e aquí la descripción de la misma
según la Sczentific American:
'
«En el extremo del parque que rodea la casa se
alza una gran torre cuadrangular (fig. 1), de 18 metris de altura! ~rovista de una rueda que el viento
p q~ en m~&gt;VJ?11ento. La fig. 2 nos da la sección del
~olmo ~ md1ca el modo como está construído Un
eJe de h1err? de _35'42 centímetros de diámetr~ enetra en_ el mt~nor de un armazón de ladrillo sit~ado debaJo de tierra, de 2'43 metros de Ion 'tud se
P;olonga en el interior de la torre á una ~ltur/de
g.65 metros. Sobre este eje descansa el armazón de
ierro de la torre, cuyo peso total es de 36.287 kilog:amos._ En la parte superior de la torre hay fijo un
eJ~ honzontal que gobierna la rueda motriz
ue
:1,de 6 metros de longitud y 16'44 centímetris \e
ametro; este eje se mueve en soportes con en a~ado~es automáticos y lleva en un centro una pfiea
e 2 43 metros de diámetro y 80 centímetros de
g:ueso. La r~eda motriz está formada por 144 ho·as
~Justadas f tiene..un diámetro de t 7 metros, sienJdo .
a superficie total expuesta al viento de 167 metros
cuadrados: la longitud de la veleta-timó
ve la rued
d
n, que mueh a por e11a o del viento, es de 18 metros y
su anc ura ~e 6. El molino gira automáticamente·
según el sentid~ del viento; e1 timón exterior uede
doblegar~e y baJarse paralelamente á la rueda p
t »~e~~~o de este primer eje hay otro de 8'8 c~ntímeros e I metro con una polea de un diámetro de o
centímet~os y g_rueso de 80, que recibe la correa ~e
1;:c~n~m1~mo tie_mpo funcionar la polea superior. E~te
d g O eJe gobierna la máquina dinamo por medio
e correas, como lo indican las figuras 2 y 3 La di
namo es una máq_uina Brush, de 12 kilowats de fuer~
za, con u~a velocidad angular de 500 vueltas or minu;°; ~a?1éndose dispuesto en la instalación a~aratos
au º:r1 hcos e_speciales para no pasar de una diferenrenc1a P?~enc_ial de 90 volts en la máquina. el circuito de ;thzac1ón se cierraautomáticament;á 75 volts
y :e. a re á 70, y según la carga se descalzan automat1camente
las escobillas · De la d'mamo arrancan
bl
c~ es a~e van_ á parar á la casa habitación, situada á
~ guna ista?cia, en cuyos sótanos hat 408 acumulaores repartidos en l 2 baterías, de 34 cada una. Estas baterías se cargan y descargan en cantidad
.
da una de ellas tiene una capacidad de 100 ~~pceªres-hora.

me
Ul
.
. . t sem as de esta planta nueva que nunca había
v1sE~.&gt;&gt; .
.
hort m~smo resultado se C?ns1gue c_on las rosas, la
I e~s1a, el tr~bol, l_a escabiosa, la v10leta, la salvia
y a v~nca pervinca silvestre; otras plantas producen
ma~c as azules, entre ellas la malva común las flob~s el pelargonium, etc. Las flores amarillas ~o cam,an de color; algunas flores blancas, en- particular la
rosa, presenta? ~an~has de un hermo~o color amanllo, y en cuanto á las hoJas que se han vuelto encarnadas, ofrecen resultados varios: las del geranio
Ro_bert se vuelven verdes, las de la anLA CENI!A D,EL TABAC~ ES ALCALINA. - Si pasean- coha azules y las de la fresa negras;
do po~ un Ja~dm con el cigarro encendido tocáis con con las de dulcamara nada se obtiene.
la cemza caliente los pétalos rojos de un hibisco ó
de un pelargonium veréis aparecer en ellos unas
UNA FLOR EXTRAÑA. -Arránquese
manchas azules ó verdes, de forma muy regular que
~na
flor encarnada de pelargonium y fídan á la flor el aspecto extraño representado ~n la
Jese en el fondo de un vaso vuelto bofigura 3.
.
Este hecho es conocido desde hace mucho tiem- ca abajo como lo indica la fig. 2, despo, y M. Es~anislao Meunier lo ha referido con el pués de haberla manchado de puntos
e!egante e~hlo que le caracteriza en La Nature. En azules por medio de la ceniza de un cic1ert~ ocasión tocó por casualidad con la ceniza de garr?. Si el plato que sostiene el vaso
su _cigarro el tubo de una petunia grande encarnada contiene un poco de álcali volátil la
y v1ó que en ~ste se dibujada un punto ancho de un flor se vuelve azul al cabo de un cuarcolor verde vivo: «el álcali que deja la combustión t? de hora, al paso que las manchas del
cigarro se vuelven amarillas. Si al cabo
del taba~o explica suficientemente la aparición de
de media hora se saca de allí la flor
este ma~1z anál?go al del jarabe de violetas, que, co- pres~nta el aspecto más extraño qu~
mo es bien sabido, se vuelve verde por la acción de
1magmarse pueda; algunos puntos perla pota~a. N? es menos cierto que produciendo man~anecen
encarnados, el resto se manchas s1métncas en una petunia se obtiene uria flo
o empleado :n el laboratorio munic_1pal de París para analizar
tiene
azul
con manchas amarillas muy
la cantidad de alcohol contemda en el vino
q~e, presentada á quien no esté de antemano preve~
regulares en el centro y el conjunto ha
md_o, se o_frece á sus ojos como una magnífica y exun matiz aterciopelado que produ b 11' •
tr:na variedad Una buena señora ya entrada en tomado
mo efecto,
ce e isi»La fig. 4 representa en su conjunto la instalación
anos, que luego me perdonó la broma, llegó á pedirF F
de los a~umuladores, y la fig. 5 los diferentes apara. AIDEAU
tos de distribución interior. En A están los voltmetas mismas .Aores sumergldas en una so!udón de
potasa ó de sosa producen coloraciones análogas á
las q~e toman bajo la acción del amoníaco, pero se
detenoran: el matiz que en primer lugar toma la flor
es el azul, que no se convierte en verde hasta después
de pasado algún tiempo. Las malvas rosas coloradas
las flores blancas y encarnadas de pelargo .
¡'
amapola y una linda y pequeña campanur,rnm, 1a
jasione montana, se vuelven azules y luego acJª• ~
se las· introduce en un líquido básico b . ~er es_t
de los ácidos fuertes toman un ti~t/J~ a acc,dn
vivo.
ncarna O

¡

NúMERC

478

LA ILUSTRACIÓN ÁRTISTlCÁ

tros y amperémetros empleados para la carga y des·
carga; en B la serie, de indicador~s de intensidad,
uno para cada batena; en C, los diversos conmutadores, que sirven para distribuir la corriente en los
distintos sitios de la casa; y en D, un indicador de
corriente y de polo. La instalación comprende, además un aparato para la introducción automática de
resi~tencias en el circuito y resistencias para mantener la diferencia de potencial constante en las bornas
del circuito de utilización, cualquiera que sea la car-

LOS

ga. Este regulador ofrece la particularidad de que es
de polvo de carbón y de que la resistencia aumenta
ó disminuye mediante una presión ejercida.
»La instalación comprende 350 lámparas de incandescencia de potencias luminosas, variables entre 10
y 50 bujías: las más comúnmente empleadas son las
de 16 á 20 bujías. El servicio ordinario se compone
de 100 lámparas incandescentes, á las que hay que
añadir 2 lámparas de arco y 3 motores eléctricos.
Como se ve, la instalación de Mr. Ch._F. Brush

TOS

QUE TENGAN

ACREDITADOS

ya sea catarral 6 de constipado, seca, nerviosa, ronca, fatigosa, etc., etc.,
bronquial 6 pulmonar, por fuerte y crónica que sea, hallarán el alivio
inmediato tomando la PASTA PECTORAL INFALIBLE del
Dr. ANDREU de Barcelona.

si!~;r~ªge!!~:r~~J 1!e~~~r ~~~1~~~~saf ~e:!~~l1!s~~i:~rfc~j ~si
Los que tengan también ASMA 6 SOFOCACIOI
usen los cigarrillos balsámicos y los papeles azoados
del mismo autor, que la calman instantáneamente
.

.

.

CONTJ;;NIDA EN tos VINOS

Esta operación, por medio de la cual se estudia la
naturaleza y se investiga la calidad de un vino, es una
de las más importantes del análisis cuantitativo. Sobre el análisis de los vinos hemos hablado extensa-

PARA

BOCA

TENERLA
sana, hermosa, fuerte

!.

ó MENTHOLINA que prepara el Dr. ANDREU de Barcelona.
Su olor y sabor son tan exquisitos y agradables, que además de un
poderoso remedio, es artículo de recreo é higiene, porque deja la
boca fresca y perfumada por mucho tiempo.

P DANSE .
EN LAS
,
Farmacias

ooh~

DETERMINACIÓN DE LA CANTIDAD DE ALCOHOL

y no padecer dolores de muelas, usen el ELIXIR G UTLER

.

1

es interesante desde más de un punto de vista y me•
rece ser conocida.»
J. LAFARGUE

LA MENTHOLINA en polvo aumenta la blancura
7 belleza de los dientes.
li Véase el curioso opllsculo que se da gratis.
~~~~

~~~~

-- ---

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11 Afee&lt;•ton es
que son au consecuencia

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LA SAGRADA BIBLIA
EDICIÓN ILUSTRADA

é. 1.0 céntimos de peseta la

entrega de 1.6 pé.ginas
Se cnvlan prospectos Aquien los solicite
dirigiéndose á los Sres. Montaner y Simón, editor&lt;:&gt;

.

.

JARABE Y PASTA

GRANO DELI NOTARIN

F~itd:Cl~s

ESTr.EíllMIENTOS, CÓLICOS. -La C3ja: lfr. 80.

de H. AUBERGIER

d• 2000

rr.

con :i:.AO'l"C'c.A.!.mK (Jugo lechoso de Lechuga)

.Ap,·obados por la Academia de Medioma de Paria é Insertados en 1a Colección
Oficial de Fór mulas Legales por decreto ministerial de 10 de Marzo de 1815-4,
e Una completa tnnoculdad, una encacla perfectamente comprob~a en el Catarro
eptatmtco, las Bronquitis. catarros, Reumas, Tos, asma é lrrltac,on de la garganta, llan
grangeatlo al JaRa'i'IE y PASTA &lt;lo .AUBERGIER ui;¡a Inmensa rama. » . . "
.
(Ezlr•cto del Formulano MUico del S"' BoucAardal catedrdlico de la Facultad de Medicina (.6, edic16n).
Vellla por wayor: COMAR Y e•. '!8, Calle de S1-Clau&lt;le, PARlS
PKl!iCIPAUS BOTICAS
. D~PÓSITO ES ·LAS~
- ... -

CARNE, HIERRO y QUINA

JARABE y de la PASTA de
PIERRE LAMOUROUX
Para evitar las falsificaciones,
debera exigir el Publico la
Firma y Señas del Inventor:

PIERRE LAMOUROUX, Farmc0
-.s, Rue Vauvilliers, PA.RIS

s eon proto-ioduro 4e lierro 4eF. Gill

dados en raiOA fU ,u J"'re.:a química, d

idad con1tance1.

(Qacela de 101 Rospitalts),
lllers. PARIS. D11!ilsito entoda~ In farmacia.

'-

il .Alimento mas Cortilicante unido a los '?óDicos mas repar~ores.

EnfermedadeSderPecllo

VINO FERRUGINOSO AROUD

Jarabe· Pectoral

,

En el tratamiento de las Enfermedades del Pecho, recomiendan los
Médicos especialmente el empleo del

o es et r eparador de la sang
i crobicida por excelencia.

T COK TODOS LOS PIINCIPIOS trorJUTIVOS DB U CARNE

c,&amp;an IIIEll&amp;O Y. flllll.&amp;t Dles años de exlto cont!nllldo y las 111rmaclonee de
todas las ebunenCIII médícas preuban que es1&amp; asoclacion de l.&amp; Clal'lle, el Biern y la
eaiaa oonaULuye el reparador mas enemco que ae conoce para curar : la Clord,u, la
~ntm"1 las Jltnlt~ (lo/ot'0141, el Nmpollreamúnto 11&amp; .Alteracúlff a, llJ SM,gre,
el JlaqÚm,fll(J las J.feccll)ffa ucroflüOltU y escorllutfeal, etc. El 'l'ia• ll'errast••" de
&amp;,-u.a ea en' erecto e1 único que reune lodo lo que entona y fortalece los orpnoe,
regulartsa' coordena•y aumenta conatderablemenle lu ruerzu 6 tnrunde a la aan¡re
empol&gt;redda y descolorida : el Yl(Jor, la ColorlJCIOft_ 7 la Btter~ rn~lll.
nor, -,vor III Paril en casa de J. FEW, rarmacenüeo, 10!, nie Richelieu, Sucesor a, AROOD.
1
1.

'

p

VUD&amp; KM TOD.LS US PJUNQIP.U.U IIOTICWI

EXIJASE e1,o:: 1 ARDUO

DE

P. LAMOUROUX
Antes, Farmaoéutioo

'IS, Calle Vauvtlliers, Parla.

El Jal'abe de Pierre Lamotwoux es
el Pectoral por excelencia
como edulcorante de las tisanas, á
las cuales comunica su 9usto agradable y sus propiedades calmantes.
(Gaceta de los Hospitales)

Depbsito General: 45, Calle Vmilliers, 45, P.WS
Se rende en todas las buenas farmacia,,

�LA

128

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

Reverso

Anverso

Medallas de la Exposición Rural Internacional de Agricultura y Ganaderfa, de Buenos Aires,

mente en otra ocasion ( 1 ), dando á conocer los principales aparatos empleados para determinar la cantidad de alcohol en aquéllos contenida. Pero con los
aparatos que entonces describimos no se puede operar más que con una sola muestra de vino á .la vez.
Cuando hay que analizar gran número de muestras,
preciso es disponer de aparatos que permitan hacer
los análisis más rápidamente. Nuestro grabado reVéase el núm. 467.

(1)

478

produce uno de los que diariamente se emplean en
el laboratorio municipal de París.
El vino que se ha de analizar se colbca en :pequeños matraces de cristal, cerrados con tapones de caucho, al través de los cuales pasan unos tubos que
comunican con un serpentín sumergido en un baño
refrigerante. Este serpentín atraviesa el baño metálico y deja caer el líquido que en él se ha condensado en una probeta colocada en la parte inferior del
sistema. Las operaciones pueden hacerse por baterías

189o

de cuatro aparatos, que forman el conjunto representado en nuestro grabado; de esta suerte un solo ope·
rador puede vigilar cuatro destilaciones.
La ebullición del vino que se ha de analizar se
obtiene por medio del calor producido por un me·
chero de gas.
Una pequeña tela metálica interpuesta entre la
llama y el matraz de cristal evita que éste se rompa
y reparte mejor el calor.
(De La Nature)

Las casas extranjel'88 que deseen anunciarse en LA ILUSTRAOIÓN ARTÍSTICA diríjanse para informes á. los Sres A. Lorette Rue Ca.umartln,
núm. 61, Parfs.-La.s casas española.s puedon hacerlo en la librería. de D. Arturo Simón, Rambla. de Canaletas, núm. 5, Barcelona.

CARNE y QUINA

El Alimento mu reparador, llllido al '1'6nico mas mer¡ico.

IA DEL C(J ·

-

VINO AROUO CON QUINA

LAIT ANTÉPHÉLIQUi:

T CON TODOS LOS PRtNClPIOS KOTJIITIVOS SOLUBLES DB U CARNE .
4'.IR!Hl y QIJl1U I son los elementos que entran en la comoosicton de este potente
reparador de las fuerzas vitales, de este rerüaea■&amp;e por eHeleaela, De un J1}l!to sumamente agradable, es l!Oberano contra la .Anemta y el Af)OCamtento, en las Calentura,
y Convateunctas, contra las Dl4rreas y las .4./tecúma del E1tomauo y los ,ntuttnoa
Cuando se trata de despertar el apetito, asegurar las digestiones, reparar las tuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemias pro,oc:adas por los calores, no se conoce nada superior al l'iae de Quiaa de .t.roud.
.P01' ma.vor. en Paris, en casa 1. FERRt, Farmaccutico, iO!, rue Richelieu, Sucesor d1AllOUD

de

SB VBNOB BN TODAll LAS PRINCIPA.LBS BoTICA&amp;

LECHE ANTEFÉLI
l'URA

a

ll[ZCLADA CON AGUA, DISIPA

ECAS, LENTEJAS, TEZ ASOLEADA
SARPULLIDOS, TEZ BARROS.A.

D

.I.RROG.I.S PRECOCCS
EFFLORESCEffCl.l.S
ROo1ECES

serva el cutis U

•

EXIJAS[ elJ!º&amp;~ ARDUO
1

• ~,-t9ADESde1Esro4t

it~

r,iqo

-+--

36,
Rue
Viv/enne

SIROPDocl'
da fORGEJRBUIIES.
TDIIX,
IIISOltlllES.
Criluleneam

Pepsina Boudault

Las

!probada por la AC!DEIIA DE IEDICIIU

Personu que conoetu las

PREMIO Dtl INSTITUTO AL O' CORVISART. EH 1856

PILDORAS~~DEHAUT

Med&amp;llu en laa Erpo1lel011H lntornaelonle1 de

P!RIS - LYOR - TIENA - PBIUDELPHU - PARIS
1867

l ffi

1873

1876

.

1878

•no&amp; ÚJTO 11' LM
DISPEPSIAS
0ASTRITIS - 0ASTRAL01AS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
11 &amp;llPU.l CON IL

1' OT&amp;0t l&gt;!IOll&gt;llCII DI U l&gt;IOIITl01'

BASO LA FORll4 DE

ELIXIR, · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA BOUDAULT
P!RIS, Pharmacie COLLAS, 8, rae Dauphine
l/ m ta, prlttc1paZ.o faTffl'lcfa1,

Querido enfermo. -f/1J$e Vd. 4 mi larga experiencia,

y haga uso de nuestros GRANOS de SALUO, pue, e/101
/e curarln da su const1pac/on, fe dar4n apetito y fe
derolrerén e/ sueño y la alegria. - A't1 r1rlrá' Vd.

DE PARIS

no t1.tubean en purgarse, cuando lo
nec~s1tan. No temen el asco ni el causanc10, porl[lle, contra lo ([lle sucede con
l f!S de¡;;¡as purgantes, este no obra bien
smo c_uando s~ ~ma con buenos alimentos
Ybebidas lortil1cantes, cual el vino, el cal6,
el ti!. Cada cual escoge, para purgarse la
hora y la comida que mas le convienén
sevun sus ocupacfones. Como el causan'
c10 que la purga ocasiona queda completamente anulado por el electo de la
buena alimentacion empleada uno
se decide fácilmente II volv~r
11 empezar cuantas veces
sea necesario.

1 mucho, años, d,sfrutando siempre d• una buena salud.

PATE EPl~ATOIRE DUSSER

Participando de las propiedades del Iodo
y del Hierro, estas Pfldoras se emplean
e\pcc:talmente contra las Escrofulu, la
Tisis y la Debilidad de temperamento,
as! como en todos los casos(Páltdos colores,
Amenorrea, ••), en los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, ó ya nara
provoc.ir O regularizar su curso perlót!ico.

#tn:A-425

Farmar.euur.o , en P~s.

~ Rue

Bonaparte, 40

El 1oduro de hierro 1mpuro ó alterado
• • es un medicamento infiel é Irritan te.
Como prueba depnreza y de autenticidad de
las verdaderas Piltloras de nianca.t•d,
exigir nuestro sello de plata reactiva,
nuestra firma puesta al pié de una ellqucla
verde y el Sello de garanlta de la Unión de
los Fabricantes para la represión de lafalslncaciOn.

N8

-.SE HALLAN EN TODAS LAS FARMACIAS(

d~truye hasta lu RAl~ES el YELLO del rostro de las damas (Barba, Bl«ote, etc.), 110
umgim peligro ~ra el cutis. SO Anos de És.tto,ymillam de tealimonioagaranU&amp;an la eftcada
te ~la prepuao~n. (Se vende eo caju, para la barba, y en 1/2 oa)aa para el bigote ligero). Para
os razos, emplmeel l'lLl t'(UtJ,;ODUSSER, l,rue J ..J,-l\ou1111eau,Parla.

'- -- - - - ----'C---::-- - - - - - - - - - - - _ _ . : __ _ _ __

Queciao reservados l0$ derecho, de propicdaci artlstica y literaria

Iw,.

01

MoNTAHII v S1-,611

�</text>
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              <text>La Ilustración Artística, 1891, Año 10, Tomo 10, No 478, Febrero 23</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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