<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="1765" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/1765?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T23:39:06-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="643">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1765/Ilustracion_artistica_La._1891._Vol._10._No._484._Abril._0002011641.ocr.pdf</src>
      <authentication>faef2553d1aa2c3c42e51d8b8c89f4ce</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="73936">
                  <text>••

•

aitrtélC-100
1 /~\ Ftí~t1ea
AfW X

- - - - - - - - - -~

BARCELONA 6 DE ABRIL DE 1891

Con el presente número 484 se reparte el tomo de la Biblioteca Universal LOS MISTERIOS DEL MAR, profusamente ilustrado
El suscriptor á cuyas manos no llegase deberá reclamarlo al respectivo corresponsal ó repartidor

· KAEMMERER

SUMARIO
Texto. - Kaemmerer, celebrado pintor francés, por Jorge Cain.
- fttan Dttro, por Ricardo Revenga. - Sevilla. Procesiones
v toros, por M. Martlnez Barrionuevo. - Lord Lytton, por el
Vizconde R. Dus Pon tavice de Heussey. - Nttestros graba·
dos. -El anillo de Amasis (continuación), Novela original
de lord Lytton, ilustrada por A. Besnard. - SECCIÓN CIEN·
TfFICA: Ferrocarril de estribos escalonados. - Libros enviados á esta Redacción por autores ó editores.-Advertencias.

Grabados. - Los puritanos en Nueva Inglaterra, cuadro de
Mr. G. H. Boughton, existente en la Royal A cademy, de
Londres.-Nueve dibujos de Kaemmerer. -El principe ferónimo Na'/Joleón, fallecido en Roma el dla 18 de marzo (tl.
timo. -La 1l/tima obra de Aristóteles, fragmento del papiro
Seroll.-SS. l,fl',f, el rey D. Alfonso XIIIy la reina regen·
te Dona Maria Cristina (De una fotografia).-S11cesos de
Chile, Excmo. Sr. D. José Manuel de Balmaceda. Barcos
que forman la escuadra de los sublevados. ¡Composición y
dibujo de D. Nicanor Vázquez, segÚn fotografías remitidas
por D. José Mariscal, gerente de la foyaLiteraria, de San- ·
tiago de Chile). -La decapitación del apóstol San Pablo, ce·
lebra~o cuadro de Enrique Simonet.-Lord L;•tton, autor
de la mteresante novela El anillo de Amasis. - Nuevo siste111a de locomoción e,~ las gra'!lÍes ciudadts. Fig. 1: Aspecto
general del ferro~ml de e;~nbos escalonados.-~1g. 2. petalle del ferrocaml de estnbos escalonados,-Mzss E/11011,
la mujer barbuda.

.

.•.

CELEBRADO PINTOR FRANCÉS

Hace poco tiempo, cuando se quería tener el
gusto de ir á estrechar la mano del amigo Kaemmerer, el procedimiento necesario para esto no era de
los más sencillos; juzgábase indispensable proveerse
de un fuerte bastón, ejercitar los bíceps, y haciendo
el molinete, dar estas señas al cochero furioso: «Boulevard de Veaugirard, 126.» En cuanto á mí, no iba
nunca á la casa sin recordar un precioso dibuJ· o de
Cham: el asunto se refería á la Exposición de 1878,
y un cochero mostraba con orgullo á un industrial
estupefacto el extravagat)te despojo que adornaba el
d
b JI
E d ,
1 · ¡
cuarto _trasero e su C~ .ª o: « so, eci~, es a pie
del último que me solicitó para conducule á la Exposición.» ¿Qué hubiera dicho y hecho aquel apredable automedonte si le hubiesen enviado á la casa
de Kaemmerer?
.

.

Efec~vamente, es~ba más _allá de los Inváhdo_s,
muy leJOS, en el confm de la tierra, en aquel barno
bendito de los bailes al compás de la gaita y de las
tabernas; allí, en medio de la gente de bronce, hab'tab ¡ · t d
d 1 1
· d 1 o·uec1 . a e pm or e to as as e eganc1as e
tono.

¡Y era una alhaja aquel gran taller, situado en
medio de jardines llenos de árboles y de avecillas y
también de soles! - entiendo por esto las flores así
llamadas, queridas de los loros y de los jefes de estación, que tienen todos, por lo regular, sus colecciones de ellas. En cuanto á los loros, aves crueles,
como todos sabemos, engordan con el corazón mismo de esa desgraciada planta.
Kaemmerer, pues, vivía aislado, inundado de sol,
tranquilo y feliz, sin chismes ni cuentos con sus vecinos; pero cierto día, día nefasto, al volver nuestro
amigo de una de esas fugas familiares que le conducían á derecha é izquierda, observó que una graciosa
pared de ladrillo y piedra se elevaba majestuosa ~
tres metros de su taller; no podía vacilar y el pobre
Kammerer cambió de domicilio. Ahora habita en la
calle de Veaugirard, mas espero que se le verá muy
pronto en otra parte, pues nada puede haber tan
triste como aquel pequeño local. Esas pobres Maravillosas de traje corto, con sus faldas de gasa transparente y sus finas medias de seda, parecen transidas
de frfo bajo aquella luz pálida, casi lúgubre.
Por fortuna, el buen artis~a posee otro domicilio
en Lagny, donde ha relegado los bártulos y el perro
á que tanto apego tenía, el perro Petit, llamado Mimí,

.ria

LOS PURITANOS EN NUEVA INGLATERRA, cuadro de Mr. G. H. Boughton, existente en la cRoyal Academy,&gt; de Londres

�210

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

producto chiho y comestible, animal extrafio, con un
mechón de pelos que corona su cabeza puntiaguda,
ó como hubiera dicho Jg11olus, la peluca de un
clown. En invierno, ese interesante can, que se puede haber visto en El retrato de la marquesa, verda-

Dibujo de Kaemmerer

dera joya expuesta últimamente por Kaemmerer; en
invierno, repito, el pobre Petit parece, con su paletó
de franela, una perdiz cubierta de manteca y á punto
de ser puesta al asador. Kaemmerer afirma que es
muy inteligente y que comprende todas las lenguas.
En Lagny se halla tambien el taller, no el de pintuta, que para Kaemmerer es solamente secundario,
sino el verdadero, el único, aquel donde trabaja con

Dibujo de Kaemmerer

asiduidad, el taller de carpintero. All{ es donde
nuestro amigo, artista pintor, hace con preferencia
todo cuanto no concierne á su profesión: tablajero,
carpintero y jardinero, la sierra, el cepillo y la garlopa no tienen secretos para él; y ahora habla de com-

prar un torno junto al cual tal vez le veamos recortando con mano ligera redondeles para sus amigos.
El taller donde pinta, cuando no puede hacer otra
cosa, está ahora lleno de estudios y de cuadros preparados, pero Kaemmerer se halla poseído de una
nueva pasión; el infeliz es alpinista, y por esto entiéndase bien que Kaemmerer forma parte de esos grupos errantes de hombres que nos asombran y que de
vez en cuando se divisan confusamente, con ayuda
del telescopio, cuando trepan á fuerza de fatigas por
una escabrosa montaña. ¡Si al menos el buen artista
pudiese dar por excusa que desea rebajar el vientre! ... Pero el amigo Kaemmerer es más liso y llano
que los versos de M. X ... de la Academia francesa.
Ese hombre es incomprensible, ó acaso no sea yo
digno de comprender su noble locura, yo que, en
cuestión de hielos, no admito más que los helados
de Tortoni.
Víctima de sus pasiones, Kaemmerer hace cuadros
en que solamente se ven montañas: un gran lienzo
en vías de ejecución representa «al ascensionista
Ramond en Tuqueroye,» asunto palpitante si los
hay. Siempre afable, el artista ha
insistido en referirme los pormenores de las tres ascensiones de
aquel digno sabio, lo cual me instruyó sin divertirme. Ali( se pueden ver otros estudios del mismo
género, pero no hablo de ellos,
porque muy pronto los dí al olvido al fijar mi atención en una
cosa adorable, La linda carnicera.
¡Oh qué hermoso lienzo! En él
se adivina la mano de mi amigo
Kaemmerer, con su gracioso y
chispeante dibujo, su fino y delicado color y su composición tan
bien hallada ... ¡Qué poco pensé
yo, mientras admiraba aquella
hermosa joven, en el difunto Ramond, ((ascensionista del monte
Perdido.»
La historia de Kaemmerer es
de las más sencillas, como lo es
también su existencia: nacido en
La Haya, recibió su educación
artística en París; Gerome fué su
maestro, y fácil es reconocer en
las obras de Kaemmerer esa lim- •
pieza en el dibujo, esa seguridad
de ejecución que distinguen á los
discípulos del maestro dibujante.
El hombre es mucho menos
conocido que sus obras, tan populares y tan reproducidas: en todos los escaparates de los vendedores de cuadros ó de grabados
es casi seguro encontrar «Kaemmerers,» y casi siempre está á la
vista la colección completa, que
llama la atención del aficionado
y le detiene. ¿Quién no posee ó
no conoce Dz salida de la iglesia,
El trineo, Una boda en tiempo del
Directorio, Los patines, La ascensión del primer globo, El charlatán y otras? Pero toda medalla
tiene su reverso y Kaemmerer es
víctima de los copistas: cromolitografías, acuarelas, litofanías; todos los procedimientos de fabri- .
cación són buenos .para saquearle, Ultimamente MS
fué dado contemplar El bautismo en tiempo del lJirecto,:10: aquella gracima Salida de la iglesia, de tan
admuable tono y tan delicado colorido, se ha transformado en manos del copista en una cosa extravagante. Bajo pretexto de simplificar su trabajo, el miserable borró todos los fondos, suprimiendo cabezas,
brazos y manos, y por último, para coronar· la obra
sustituyó la antigua alfombra rameada tan bien colo'.
cada por el pintor en las gradas mismas de la iglesia,
con una espantosa escalera verde botella, guarnecida
de filetes rojos. ¡En el Bulevar de los Italianos fué
donde se perpetró esta infamia!
La obra de Kaemmerer es esencialmente personal. Discípulo de Gerome, nos recuerda á su maestro por la corrección del dibujo y el encanto de la
composición; y en cuanto al colorido, ese holandés
p~rece ser émulo de los maestros españoles. Se ha
dicho muy acertadamente que su ejecución recuerda mucho la de Fortuny. El mismo cuidado en la
forma bajo la graciosa mezcla de colores brillantes
i&amp;uales refinam_ientos en la viveza de los tonos y un~
pintura expresiva que conserva toda su frescura. Al
pensar en estas notables cualidades, fácil es comprender la celebridad de que goza Kaemmerer entre

LA ILUSTRACIÓN
los coleccionistas. No hay buenas galerías sin alguna
de sus obras; sus lienzos se venden casi antes de ser
comenzados y con harta frecuencia van muy lejos.
Nuestro amigo lo ve ahora por una triste experiencia. ¿Qué tendrá, que podrá tener en 1889? Nada, ó
casi nada. Vendidos á muy alto precio, la mayor
parte de los lienzos de Kaemmerer se hallan en
América; y los derechos que el artista deberla pagar
al fisco de aquel país para que se devolvieran los
cuadros á sus propietarios serían tales, que Kaemmerer no tiene medios para permitirse este lujo. ¿No
es extraño y abusivo ver á los americanos imponer
tales derechos á nuestras producciones artísticas,
siendo as! que anualmente llegan á Francia por docenas y hasta por centenares los yankées que se dedican al arte? Entre nosotros, pueblo bonachón, todo
está abierto gratuitamente para los extranjeros, escuelas, museos, bibliotecas y colecciones; en todas partes
son señores y dueños; mientras que en su país, mal
recibidos, envidiados, siempre en lucha con mil molestias y vejaciones, no!iotros debemos pagarlo todo
y pagar para todo. La mano en el bolsillo para visitar

produce casi todos los años algún importante trabajo de Kaemmerer, y todas esas composiciones llegan
á ser muy pronto populares de una manera bastante original. Los diversos vendedores de marcos que
se escalonan en París eligen casi siempre los Kaem-

Dibujo de Kaemmem

merer y los Detaille del número de Navidad para
vender su mercancía; así ven nuestros ojos con frecuencia cqmposiciones como las tituladas .Despu¿s de
la lluvia, Los patines y La cita, de Kaemmerer, ó
alguno de los asuntos militares de Detaille, admirables también. Por la calidad del pescado se puede
tomar la salsa, como suele decirse, y el marco que
encuadra esas bonitas cosas se aprecia gracias á los
dos maestros.
En' 1888 expuso la Romanza, seductora figura con
traje del Imperio, acompañándose ella misma con el
arpa, y ya volveremos á ver ese precioso cuadro
en 1889, pues Kaemmerer se ha reservado el derecho de exponerlo. En este mómento, el taller contiene varios lienzos en vías de ejecución: en primer lugar, una serie de asuntos montañeses, á los cuales
nos hemos referido ya, y después Una zurzidora.
¡Qué hermosa joven! ¡Con qué buena voluntad se
rasgaría cualquiera sus medias de seda para tener el
gusto de que esa beldad las remendase! Citemos, por
último, La litlda carnicera. ¡Oh! ¡Sí, la muy linda carnicera, á cuya vista nos explicamos que algunos
quieran ir ellos mismos á la compra! Todo esto es
exquisito por el buen gusto y la disposición. Nadie
sabe arreglar un cuadro tan bien como Kaemmerer.

Dibujo de Kaemmcrer

un museo, para entrar en una iglesia y para hacer
levantar la cortina que cubre un cuadro. ¡Qué conforme estoy con la proposición de imponer el pago á
nuestra vez á esa gente cuando quiera ver nuestras
maravillas! Pongamos torniquetes en todas partes,
como ellos lo hacen, y si se quejan nadie les compadecerá, Nosotros pagaríamos también, y sin regatear;
pero la· cosa es demasiado sencilla, demasiado práctica y útil para que pueda tener buen resultado en
Francia, y á fe que lo deploramos de todo corazón.
Volvamos ahora á nuestro amigo Kaemmerer.
Desde hace algunos años, "todo su trabajo es para la
casa Goupil. El París I llustré ha reproducido, con
poco éxito, sus doce meses, doce adorables figuras
de mujeres, todas á cual más linda y seductora; y
por cierto que no era cosa fácil hallar doce asuntos
diferentes, doce posturas desemejantes, El año se eternizaba para Kaemmerer, y á fin de elegir en el número, debió hacer diez y nueve meses.
Y sin embargo, ¿quién mejor que él sabe idear
una linda figura de mujer? Todos sus lienzos encan·
tan; E , retrato de la marquesa y El charlatán son
maravillas de bu'!n gusto. ¿Y qué diremos de esos
trabajos múltiples que hizo para muchas publicaciones ilustradas? m Figaro Illustré, entre otros, re•

~..

•·

. ~ - &lt;" _.

.

;//

1/

·P.,...,,,.

.,

;~✓%-~r

~//'
,· .,.,·

,·

-~--

¿

)

1

1/,/
.{...
t

í
r ·'

•

'

(.,~

Dihujo de Kaemmerer

2II

ARTISTICA

Hace tres años presentó su Ascensión det globo en el
Luxemburgo en tiempo del Directorio: el aerostato se
eleva en los aires, y la multitud, con su traje de domingo y muy apiñada, aplaude á los aeronautas; las
mujeres agitan sus pañuelos, los hombres arrojan al
aire sus sombreros, se aplaude ruidosamente, y los
pilletes gritan: es un conjunto indescriptible, lleno
de vida y movimiento. Pero ¿cómo debía arreglarse
para evitar que el público sólo viera espaldas? Un
petimetre ve hundirse bajo sus pies la silla en que
se ha subido, y cae en tierra, arrastrando consigo un
vendedor de limonada que lleva una bandeja con helados y sorbetes. Todos se vuelven, como es de suponer, y de este modo el espectador puede ver las caras.
Hombre excelente, sencillo y bueno, Kaemmerer
tiene tantos amigos como conocidos; y justo es añadir que no se prodiga. Su facilidad para el trabajo es
maravillosa, y nada tan curioso como verle pintar.
Bajo sus dedos brota de improviso todo un mundo
chispeante por su colorido. Por lo demás, y teniendo
en cuenta que Kaemmerer es perezoso, basta contar
sus obras, ya considerables en número, para deducir
juiciosamente que si pinta bien también pinta pronto.
Sin embargo, cuando se trata de hacer un favor ó de
complacer, Kaemmerer no escatima el trabajo ni el
tiempo.
A no mediar esta circunstancia, se ha de revolver
medio mundo para inducirle á pintar. Yo salvé de
una destrucción inminente una deliciosa cabeza de
mujer, pintada á la acuarela, que el maestro holgazán
había arrollado ya para encender su cigarro, simple•
mente por .no tomarse la molestia de ir á buscar un
fósforo; y á fe que no será la gordura lo que dificulte
sus movimientos.
Asombraré á todo el mundo al anunciar que
Kaemmerer no tiene más que tres medallas, y esto
desde 1874, cuando sus obras eran tan apreciadas.
Lo digo sin encargarme de dar la explicación de este
hecho, pues yo mismo no lo comprendo. Esperamos
que Kaemmerer recibirá muy pronto la recompensa
merecida hace tanto tiempo y que no habrá de oir
en lo sucesivo palabras tan severas como las que le
dirigió un amigo suyo á quien ofrecía la mano: «No
sé si debo dársela, díjole, pues con su talento no ha
obtenido más que una medalla, y por lo tanto supongo que sobre V, pesa alguna condena, que le privará
de sus derechos á las recompensas que Francia le
debe.»
P. S. Este estudio fué escrito en marzo de 1889.
Kaemmerer recibió más tarde, después del brillante
éxito que alcanzó en la Exposición Universal, la i;ruz
de la Legión de Honor, y á fe que jamás recompensa
alguna fué más merecida y aplaudida con tanto entusiasmo.

hace, ¿es bueno? ¿Lo es quien ni aun lo que le sobra
da á quien se lo pide? Quien no falta á la ley, y ha~ta
cumple estrictamente los preceptos de ese código
llamado código del honor; no es avaro, sino muy al
contrario, dilapidador y fastuoso, presta en la mesa
de juego miles de pesetas y no incurre jamás en ninguna incorreción, es un perfecto caballero, no 10
niego; pero si sólo sabe ser perfecto caballero, le
falta algo para ser un hombre bueno, y eso algo se
llama: bondad de corazón.
Juan Duro era un perfecto caballero, pero carecía
de ese algo.
El nombre de Juan Duro llegó á figurar en la Guía
oficial ó Guía de forasteros, como antes se llamaba, engalanado con el título de marqués de la Piedad. Nació plebeyo y murió aristócrata. Sus padres fueron
comerciantes en géneros de punto, él comerció en dinero. En una obscura tiendecilla de la calle de Postas se estableció allá por los años de 1820 ó 1823
Felipe Duro, padre del protagonista de este cuento,
que bien pudiera ser historia.
En Vinebre, pueblecillo de la provincia de Tarragona, vió la luz Felipe Duro; sus padres eran unos pobrísimos labradores que cuando el año era bueno daban
á sus hijos pan de maíz y cuando era malo permiso

,.

JORGE CAIN

JUAN DURO
Duro era de apellido, y duro de corazón. Pocos
hombres habrá habido, hay ni habrá que sintieran menos los dolores ajenos, y de los suyos no hablo, pues jamás para él hubo dolores.
¿Era muy malo Juan Duro?, preguntará alguno. En apuro grave me colocaría quien tal
pregunta me hiciera. Jamás cometió acción
• villana, ni mató, ni robó, ni calumnió. Por él
los jueces, escribanos y alguaciles hubieran
pasado la más descansada vida. En justicia
debe decirse, por lo tanto, que fué un ciudadano honrado. ¿Entonces, era bueno Juan
Duro? También es
dificililla la respuesta. ¿Cómo responder
negativamente después de haber asegurado que era un
honrado ciudadano?
Y sin embargo, puedo contestar y contesto que no era bueno. ¿Acaso consiste
la bondad en colocarse en situación
tal que la ley no nos
alcance? ¿Puede llamarse bueno á quien
no ríe cuando los
suyos ríen, y no llora
cuando lloran los suyos? ¿Puede ser bueno quien vea llorar á
su madre y no sienta húmedos los ojos?
Quien pudiendo hacer el bien no lo

,Dibujo de Kaemmerer

para que mendigaran mendrugos de pan de trigo.
Cuando contaba Felipe catorce años hacía ya cuatro
que conocía las duras labores del campo. Para el trabajo no era un hombre, sino una máquina, que ni se
cansa ni se queja. Manejaba Felipe el azadón con
gran vigor, mas lo miraba con repugnancia. Mientras destripaba terrones y mientras sus hermanos
y compañeros de trabajo canturreaban monótonas
canciones para distraer la imaginación y ahuyentar el hastío, Felipe guardaba silencio, y allá en su
pensamiento formaba proyectos que luego tiabía de
realizar con esa constancia y paciencia propias del
carácter catalán cuando de enriquecerse se trata.
No había nacido para manejar el arado. Sus manos
estaban pidiendo una vara de medir. Comprendiéndolo as!, cierto día pidió permiso á sus padres para
marcharse de criado de un comerciante ambulante,
que dos ó tres veces al año solfa ir á Vinebre á vender percales y paños á las personas graves, cintas á
las mozas y corbatas de colores rabiosos á los elegantes señoritos.
Obtuvo el deseado permiso; lloraron al despedirle
sus padres y hermanos, no se quedó él corto en gemir y moquear un largo rato; mas al fin vióse ya fuera
del pueblo, llevando en la espalda una pesada caja,
en la que iban los géneros de comercio de su principal, como hizo le llamara el nuevo comerciante.
Gran dolor sentía Felipe por separarse de sus padres, mas se consolaba pensando en que comenzaban
á realizarse sus amadísimos proyectos, y veíase ya

�..

212

LA

LA

ÍLUSTRACIÓN ARTÍSTICA

dueño de una hermosa tienda, situada en lo mejor poco soy adulador, te anuncio que harás carrera. Yo de comprar y vender y atesorar la diferencia entre el
debí haberla hecho; pero yo no soy catalán, soy an- precio que se compró y el en que se vendió.
de la Rambla de Barcelona.
Cuando ya su fortuna estaba hecha miraron á su
Pocos meses habían transcurrido desde que había daluz, y si he sabido y sé ganar dinero, mucho mejor
sé gastarlo. Y es inútil pensar en que cambie; cada alrededor y se encontraron solos. Entonces y sólo
uno es como nace: unos para ahorrar y hacerse ricos, entonces cayeron en la cuenta de·que su unión no
y otros que si ricos nacen, pobres mueren, y no te era una razón social, sino un matrimonio, y con fe
pidieron al cielo un hijo, y el cielo, pródigo y comdigo nada si nacen pobres.
Las profecías del principal de Felipe se realizaron. placiente con ellos, les envió lo que pedían, un hijo;
En Barcelona se separó de Pepe el andaluz, como y como ya no pidieron más, y sin duda Felipe y Balllamaban al que primero le inició en los secretos del bina debían tener buenas aldabas en el cielo, Juan no
arte de comp¡-ar y vender, y entró de dependiente en tuvo hermanos.
Emoción -dolorosa fué la primera que &lt;;ausó Juan;
una tienda de paños, situada en la Boquería.
Durante algunos años barrió la tienda, fregoteó creyeron sus padres que nació muerto porque no llocristales, y tantos sabañones tuvo en manos y orejas, raba. Azotóle el comadrón, como es costumbre. para
que éstas se le quedaron por los bordes con unos producir el llanto, y el niño dió una especie de gruñidibujos tan bien recortaditos, que parecían una pre- dito, como diciendo: - ¡Eh, caballeros, cuidado con
ciosa puntilla, lo cual es una prueba patente de pegar! ¡Vaya una manera de recibirle á uno!
El gruñidito tranquilizó á los papás, y mucho más
constancia en el servicio. Por los recortes que en las
orejas tenía hubiera podido averiguarse el capitalito ver que el chico chupaba á las pocas horas con verque nuestro buen Felipe poseía, cuando buscando mayor espacio para sus hazafias salió de la tienda de paños y comenzó á recorrer España en clase de
comisionista ó viajante de comercio. El
primer mordisco que los sabañones habían dado le valió dos docenas y media
de duros, los otros los cobró mucho
más caros, y sumadas todas las cantidades, más el interés que habían producido, vinieron á constituir la respetable cantidad de cuatrocientos duros.
Tres años de viajante duplicaron el
capital en dinero de Felipe y le crearon, en buenas relaciones comerciales,
un nuevo capital en crédito, que le
permitió comenzar á pensar en estable1
cerse; el sueño de toda su vida.
¡
Estudió el mercado de Madrid, vió
que allí podía hacerse gran negocio en
el ramo de géneros de punto, alquiló
un local en la calle de Postas, gastó
unos doscientos duros en la instalación,
Dibujo de Kaemmerer
y con el resto de su dinero y el crédito
que varias fábricas le concedieron haabrazado su nueva profesión, cuando con gran alegría cinó en los escaparates y estanterías de
suya oyó cierta noche que su principal le decía mien- su tiendica cientos de medias, mitones,
tras comían en una tabernucha de Tarragona:
camisetas, étc., que compraba á tanto
- Felipe, ¿tienes ganas de ir á Barcelona?
y vendía á tanto y medio, y volviendo
- ¡Ah! Sí, señor. Usted me ha dicho que es tan á emplear el medio ganado en género
bona...
y repitiendo la operación, á los dos
- Si la bolsa sona.
años de establecido, la firma de Felipe
- ¡Eh! Y aunque no sone será bona para un cata- Duro valía en el mercado más de siete
lán como yo, que quiero trabajar para que sone.
ú ocho mil duros.
- ¡Bien dicho! Sabes que te has pulido mucho en
La hora del amor le llegó entonces.
los cinco meses que viajas...
Quien como él comenzaba á ser comer- Buen maestro tengo.
ciante respetable no podía permanecer
- ¡Hola! También adulador.
soltero. Pero ¿dónde diablos podía Fe- No, señor; que un catalán.jamás adula. Yo digo lipe ballar mujer que le conviniera?
la verdad: V. es muy bueno conmigo, por eso le Dando vueltas y más vueltas á esta
idea, cierta noche salió un recuerdo de
los desvanes de su memoria. Allá en
un pueblo de Asturias había él conocido á una garrida moza, hija de comerciantes también en géneros de punto,
á la cual había requerido de amores, y
si mal no recordaba, la moza no echó
en saco roto las lindezas que él supo decirle. La cosa no había pasado á mayoDibujo de Kaemmerer
res, pero podía haber pasado. - ¿Y por
qué lo que entonces no hice, porque
locura hubiera sido, no he de hacerlo ahora, que ya &lt;ladera avidez ' una muñequita de tela empapada en
es prueba de cordura y hasta artículo de primera ne- ¡dulcísimo jarabe.
cesidad?- Pensada y madurada que fué esta idea,
Creció Juan, y sus padres no tuvieron queja de su
comenzó á practicarla. Escribió al pueblecillo de conducta: hacía cuanto se le ordenaba, y algunas diaAsturias, averiguó que la moza se conservaba con bluras que á él se le ocurrían, pero diabluras que no
~alma, y fué á buscarla y v?lvió con ella al poco causaban disgustos. Una pena, sin embargo, y pena
ti_empo, después de haber recibido la bendición nup- agudísima, sentía su madre; el niño era, como ella
cial.
decía, descastadísimo; ni nunca solicitó un beso, ni
Modelo de matrimonios fueron Balbina, que éste jamás recibió cariñosamente los que se le daban.
era el nombre de la muchacha, y Felipe. Durante
Algo muy curioso y extraño había en el carácter
~uchos años de unió~ sólo hubo entre ellos algunos ó mejor en la naturaleza de Juan. Ni siendo niño, ni
hgeros altercados, y siempre por el mismo motivo, y ya más crecido, jamás una lágrima asomó á sus ojos.
f~é éste que Balbina acusaba á Felipe de desprenNiño, pedía á gritos, mas con los ojos secos, cuanto
d1do y _hasta solía llamarle dilapidador. Con esto se le antojaba; y hombre ya, ni el dolor ni el sentiqueda pmtado el carácter de la asturiana y explicado miento supieron arrancarle una lágrima.
q:1e los señores d~ Duro llegaran á ser poseedores de
Llegó Juan á los veinticinco años; Felipe, su padre,
ciento cuarenta mil duros, que los calcetines y medias pasaba ya de los sesenta, y la tranquilidad y el desles habían dado y que no se guardaban en ninguna canso que hacía algunos años se procuraba le hiciemedia vieja, sino que se habían convertido en buenas ran engordar de un modo considerable.
casas en Madrid, en seguros créditos y un pico muy
Una mañana apareció muerto en su cama; una
respetable en onzas contantes y sonantes.
apoplejía le había matado sin que ni él quizá se enDibujo de Kaemn1erer
Durante los primeros años de su matrimonio no terara de la visita de la muerte.
se. acord~ron los afortuna~os c_~merci~ntes de que
El primero que se enteró de la desgracia fué Juan.
sirvo; _que si no, ya hace tiempo que me hubiera des- ~ios p~d1a darle? ~no ó vanos h1Jos, y m lo desearon
Entró en el cuarto de su padre, vióle muerto, y sin
pedido de usted.
1~i al cielo 1~ p1d1eron, pues para ello faltábales el emocionarse pasó á verá su madre, y con acento tran- Bien, hombre, bien: así me gusta, Y yo, que tam- t1empo; tan distraídos y ocupados estaban en la tarea quilo y reposado dijo:

ltusTRACióN

EL PRÍNCIPE JERÓNIMO NAPOLEÓN,

- Madre, ha ocurrido una desgracia. El padre ...
- ¿Qué pasa?, gritó Balbina.
- No se alarme V., una cosa que había de pasar.
-¿Está malo? Voy, voy...
- Es inútil, no está malo, ya no necesita cuidados
de nadie.
- ¿Qué dices? ¿No se ha muerto, verdad? No, no
es posible; tú no lloras y es tu padre.
- Era. Ahora descanse V., que yo lo arreglaré
todo.
Y sin añadir una palabra más, dejó á su madre que
por ella y por él lloraba.
Tpnscurrido el año de luto, Juan se hizo cargo

A.1&lt;.Tis-rtcA

fallecido en Roma el día 17 de marzo último

de su herencia, y sin consultar el parecer de su
madre decidió cesar en el comercio de géneros de
punto.
- Es preciso quitar la tienda, dijo.
Quiso su madre oponerse diciendo:
- Si me sacas de aquí apresurarás -mi muerte.
- Puede V. hacer lo que guste: continúe el comercio sola, yo por mi parte ceso. ·
- ¿Y me dejas sola?, replicó la madre.
- Porque V. quiere, véngase á vivir conmigo. Ya
tengo casa conveniente para mis proyectos.
· - ¡Salir de aquí, donde tú has nacido y donde murió tu padre! ...

- Haga V. lo que le plazca.
Balbina siguió á su ,hijo, pero al poco tiempo de
salir de su tienda murió.
- Ya era muy vieja, dijo su hijo; la hizo un entierro suntuoso, pagó un magnífico panteón que ni
siquiera vió, y éste fué todo el tributo que rindió á la
memoria de su madre.
Los desdichados.que tanto oro supieron amontonar
para su hijo no hicieron derramar llanto.
Juan al salir de la tienda realizó los proyectos de
que había hablado á su madre.
Puso una casa de banca, se dedicó á grandes empresas industriales y financieras, y los tres ó cuatro

�LA

214

millones que sus padres le dejaron se convirtieron
pronto en treinta ó cuarenta.
El Excmo. Sr. D. Juan de Duro llegó á ser el rey
de la Bolsa y de la Banca.
Segun opinión general, era un hombre honradísimo
y un perfecto caballero.
No hubo calamidad pública que no fuera remediada por él con algunos miles de pesetas.

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Las columnas de los diarios solían dar cuenta con
gran frecuencia de rasgos generosos del acaudalado
banquero Sr. Duro.
Ocurrieron terribles inundaciones en ciertas provincias de España, y e1 filántropo banquero dió diez
mil duros para socorros á los pobres que habían quedado en la mayor miseria por efecto de la inunda, ción.

El Gobierno quiso premiar aquel acto de sublime
caridad, y le concedió el título de marqués de la
Piedad.
En el mismo día en que se comunicó á Juan este
acuerdo del Gobierno, fué á visitarle un primo suyo
que había ido á Madrid desde Vinebre para referirle
que sus parientes estaban tan pobres como los de las
provincias inundadas, y no le recibió.

2 15

!LUSTRACIÓN ARTISTlCA

chas generaciones ponía capullos
grada sobre la misma frente de la
multitud; entre aquel concertante
odoríficos de rosas en el trono de
monstruoso y bullanguero; entre
la Virgen, cree ver los cirios que la
aquel trueno prolongado de voces,
alumbraban y hasta se le finge oir
de gritos, de risas, de aullidos de
las saetas y las plegarias de las mucólera; entre aquel vistoso conjeres devotas.
cierto de trajes de seda y oro y plaEl andaluz no recuerda nunca
sin inquietudes vagas aquellas vesta de las cuadrillas, y en el brillo
del estoque del matador, y en los
timentas negras ó de color que le
encajes de la mantilla de la andaasustaron de niño; hay algo para
el niño de lúgubre y de tétrico en
luza, esos encajes como ondas de
un sombrío mar, lleno de tremenla figura del Nazareno. Los enordas negruras y dulces voluptuosi·
mes agujeros de los ojos en el tradades á la vez, esos encajes por
po de la careta, estremecen como
la boca de un abismo que nos atedonde asoma el rayo potente de
unos ojos magníficos, de unos ojos
rra y nos arrastra á su borde. Cuanque amenazan tempestades horrendo el espíritu impresionable se va
identificando con la solemnidad de
das y locos idilios de los amores de
la fiesta religiosa, y de tanto sentir
los cielos; en todo eso, poético y
espidtual, gigante y avasallador,
su lado hermoso se pierden en
enérgico y puro, atrevido y loco,
nuestro cerebro las notas chocarreras que vibran á su alrededor, y
deslumbrador y magnífico, en todo
sólo nos fijarnos ya en la bella y
eso y en la tierra que lo está sus·
tentando y en el cielo que lo cobija
grandiosa fastuosidad de aquel inmenso aparato religioso, entonces
y en el sol que lo alumbra y en el
quedamos poseídos de impresión
hálito que lo hace vivir y respirar;
hondísima. No hay espíritu por
en todo eso parece que flota algo
despreocupado que sea que no se
del perfume extraño y simbólico
halle cogido un instante en esa
de las procesiones que acaban de
red misteriosa del sentimiento con
pasar, recuérdase con un agrado
las ideas de otros días dichosos
indescriptible el incienso de las
de la in(ancia. Serán otras las floiglesias, el chisporrear de los cires que el ambiente perfuman, serios, la unción de los penitentes y
rán otros los penitentes que cami·
un no sé qué de misticismo nos
nan con grave lentitud, pero el
llena el alma, al mismo tiempo que
cielo de Sevilla es el mismo, y
retumba en los espacios el tremenaquellas hermosas imágenes de las
do bramido de la res que cae súbiandas son las mismas: con igual
tamente herida por el certero esfijeza melancólica mira hoy el Cristoque.
to crucificado á la multitud que le
l\lI. MARTINEZ BARRION UEVO
reverencia cuando pasa; con igual
terrible amargura las dolorosas y
santas pupilas de la Reina de los
LO RD LYTTON
Cielos fíjanse en el pecho traspasado del excelso hijo: la vernos coLord Lytton, actual embajador
mo entonces; ... pero ¡ay! ¡cuán disde Su Majesttd Británica cerca del
tintas son nuestras ideas al verla
Gobierno francés, nació en Lonpasar, de cuando la veíamos desde
dres el 8 de noviembre de 1831.
los hombros de nuestros padres,
Su padre fué el admirable novelista
confundidos entre la multitud!
Bulw&amp;r-Lytton, verdadero hombre
Hoy es cuando se duele uno de
de genio, que no contento con ser
aquellos en can tos perdidos, de
el primero de su época, quiso figuaquellas dulces ilusiones de la nirar también entre los grandes homñez, que murieron sin que poda·
bres de Estado y los más notables
mos explicarnos cómo murieron ni
oradores de que se enorgullece Inpor qué causa. Entonces contemglaterra. La reina, que ciñó hace
plábamos al sayón y al penitente
SS, MbJ, El, REY DON ALFONSO XIII Y LA REINA REGENTE DO:-ÍA•~IAR(A CRISTINA
algunos años la frente del hijo con
con respeto supersticioso, y los
(De una fotografía de Fernando Debas, de Madrid. )
la corona condal, había otorgado
ojos ávidos fijábanse con curiosucesivamente al padre el título de
sidad en aquellos rostros de las
·
imágenes que nos parecían curtidos y feos, y así eran en el horizonte una silueta comusa, que surge y que baronet y el de Par del Reino; pero la nobleza de
las impresiones de nuestro corazón; hoy las vemos se borra para surgir de nuevo? ¿Habéis creído encon- lo~ Bulwer_ y de los L~ttort_ tiene su tron;o en los
pasar entristecidos, porque nos recuerdan el ayer; trar una semejanza misteriosa con el eco de su voz ongenes mismos de la historia de aquel pa1s, y la orhoy las vemos pasar con la amargura en el corazón, en la última nota de la campana del templo, donde gullosa divisa que tan bien caracteriza á sus últimos
aquella misma amargura de la Santa Virgen por el oisteis misa con ella? ... Eso era lo que yo sentí, aun- descendientes, Hot virtutis opus, ostentábala ya con
hijo muerto; sólo que la nuestra es la amargura mun- que parezca extraño y extravagante; eso era lo que gloria, bajo el reinado de Enrique IV, sir Robert de
dana del escepticismo que nos corroe, y la 'amargu- yo sentí en mi corazón, recordando las cofradías, al· Lytton y Lytton, que casó con la encantadora hija del
sherif Hotoft.
ra de la Virgen es la del eterno dolor por el hijo á gunas horas después.
Y luego, junto á esas impresiones, enfrente, ro·
Después de terminar sus estudios, lord Lytton,
quien ha despedazado un pueblo cruel. ¿Comprendéis las diferentes amarguras de la Santa Madre y deándola~, otras que las atropellan, que las envuel- que había heredado en gran parte la brillante imanuestras? Viendo pasar las cofradías, no observaréis ven, que las hacen levantar de pronto para hundirlas ginación, la elocuencia natural y el profundo sentiá un hombre que no esté conmovido. ¿Es por amor y con más precipitación. ¿En qué ciudad, en qué pue- miento poético de su padre, dióse á conocer en el
por respeto? ¿Es por veneración á lo que ve? ¡Ah! Yo blo, en qué villa española hay Semana Santa sin to· mundo literario, bajo el seudónimo de Owen Meme figuro que dentro de su alma, en su conturbado ros, función religiosa sin que esté teñida de sangre redith, por la publicación de un tomo de poesías tiespíritu que nada cree y que nada siente, reza una de fiera? Ese mundo es gigante, ya lo sé, es mons- tulado Clitemnestra y otros poemas; pero su obra más
honda plegaria fúnebre, henchida de dolores por_ las truoso; pero es bello, es fantástico; levanta el espíri- importante, aquella en que parece haber encontrado
grandes hermosuras muertas de su pasado de mño. tu aunque parece brutal, le posesiona de valentías y todo el ardimiento, todas las aspiraciones de su juEntonces solamente podemos comprender la eterna grandilocuencias, le entusiasma, le ll~va al frenesí; y ventud, fué El vagabundo. La aparición de estas
raíz que la inconmensurable hecatombe del Gólgota es que la ardiente sangre española, la sangre noble, poesías, notables por la pureza de forma y la admidejó á: través de los siglos, sacando de la triste com- la hidalga, la pura, la quijotesca, necesita de esas rabie expresión, anunció á Inglaterra que contaba
paración nuestra pequeñez, nuestra corta vida, nues- grandes ebulliciones, de esas terribles sacudidas, con un gran poeta más. No le privó esto de seguir la
tra inutilidad, lo mísero, en fin, del polvq que nos de esos contrastes de sol y tinieblas, para equili- carrera diplomática, y es maravilloso ver cómo Lytton
brarse, para vivir y fortalecerse. ¡Ay del español que pudo atacar de frente estas dos quimeras, tan difesustenta.
Yo no sé qué sentimientos eran los de mi co_razón no sea cristiano! ¡Ay del español que no goce de rentes y tan difíciles de conciliar, la Poesía y la Podespués que hube visto aquellas grandes mamfesta- ver embadurnada de sangre la arena del circo! ¡Los lítica.
De La Haya pasó á Constantinopla como agregado
ciones de fausto religioso: tenía en mi pecho así co- toros! Entre todo aquel esplendor y aquel bullimo un perfume de misticismo y amor pur~ de _la cio de la plaza; entre aquel rugido de placer inmen- á la embajada y de allí á Viena; durante un viaje que
gloria. ¿Habéis amado alguna vez á una muJer cris- so de la muchedumbre, que precede al rugido de la en aquel entonces hizo por los Pirineos, escribió el
tiana, pura, hermosa, con las seducciones además de fiera al sentir el puyazo; entre aquel tono vigoro- exquisito y apasionado poema titulado Ludia, que
una educación brillante? ¿Habéis concebido por ella sísimo y ardiente del sol que caldea los semblantes llegó á ser popular en Inglaterra. T anta actividad
una pasión digna de quien la ha inspirado? ¿La ha- hasta parecer que se congestionan; de los millares de merecía recompensa, y el joven agregado ascendió á
béis visto partir, sin esperanza de volver á verla? cabezas que se ven en las gradas, del rojo y el amarillo secretario, distinguiéndose en los diez años siguien¿Habéis recorrido después los lugares en que ~tros de los mantones, del gris y obscuro de los sombre- tes por varios trabajos diplomáticos en Copenbague,
días dichosos la visteis? ¿Se os ha llenado el alma de ros, de los abanicos que forman todos en todas las Atenas y Lisboa, donde con feccionó ~\ famoso traun éxtasis bendito, amargo y dulce á la vez, creyen- manos, sostenidos en la misma actitud, un toldo in- tado entre Inglaterra y Portugal. Era primer sedo oir el ruidillo suave de su falda? ¿Se os figuró ver menso de menudos retazos de colores que rodea la cretario de la embajada de Inglaterra en Francia en

•

~~

LA ÚLTIMA OBRA DE ARISTÓTELES, fragmento de un rollo de papiro, existente en el Museo Británico

A los treinta y tantos años contrajo Juan matrimonio con la hija de los duques de Siar. Ni él amaba
á su mujer, ni se enteró siquiera de que era amado
por ella.
No fué afortunado en su matrionio: cinco hijos
tuvo y ninguno llegó á cumplir los doce años; murieron todos y murió su madre, y aun para Juan Duro
fué el llanto dón desconocido.
Aún vivía la esposa del acaudalado banquero,
cuando éste dió celebridad en Madrid á cierta mu-·
chacha preciosísima, cuyo origen nadie conocía, pero
que causó muchas envidias por sus brillantes, sus
lujosos trenes y el suntuoso hotel que por algunos
años habitó.
Aquella muchacha era llamada por todo Madrid

una enfermedad que los médicos no supieron clasifkar.
.
Juanito se moría como se apaga una luz. No le
dolía nada, sólo algunos días padecía una ligerísima
fiebre.
Poco á poco se extinguía y consumía la vida de
aquel niño.
Cuantos remedios empleaban eran ineficaces. Llegó á tal extremo la debilidad del pobrecito, que ya no
podía abandonar la cama.
El abuelo veíale todos los días dos ó tres veces, pero
cada visita no duraba más allá de un cuarto de hora.
Una mañana entró el marqués á verle.
Los médicos le habían dicho que el niño moriría
en breve.
la Remedios de Duro.
- ¿Qué tienes, hijo mío?, preguntó el abuelo al
Cierto verano, la Remedios deslumbró con su lujo nieto. ¿Qué te duele?
á toda la sociedad que acude á San Sebastián y Bia- Nada, abuelito, contestó el niño con voz tan
rritz.
débil que casi no se oía.
Después desapareció, y ya nada volvió á saber
- ¿No te duele nada, hijo mío? Pues ¿por qué no
de ella.
estás alegre, por qué no ríes, por qué no corres y salMuchos años después del fallecimiento de la Ex- tas COJ:IlO los demás niños? ¿Quieres juguetes? ¿Qué
celentísima marquesa de la Piedad, se supo que el quieres? Pide y todo te lo daré.
marqués había reconocido como hijo suyo á un niño
- No quiero juguetes, no quiero nada, déjame.
que tenía un gran parecido con la Remedios.
Guardó el niño silencio durante muchas horas.
Pepito Duro, que así fué llamado el hijo del marSu respiraciqn se dibilitaba cada vez más.
qués, fué instalado en su palacio con un lujo verdaTomóle el médico por última vez el pulso, y dijo
deramente regio: le señaló habitaciones aparte y puso al marqués, que con los ojos le preguntaba:
á su servicio numerosos criados y varios coches. Dos
- Se muere, ya no le quedan más que algunos miayas espléndidamente retribuídas cuidaban de él; sus nutos de vida.
caprichos, hasta los más extravagantes, eran leyes; un
- Pero ¿de qué se muere, doctor?, dijo el marqués.
médico vivía con él y cuidaba constantemente de la
- No lo sé, y diclio esto salió de la habitación,
preciosa salud del heredero del marqués de la Pie- dejando solos en ella al enfermo y á su abuelo.
dad.
Transcurrieron algunos minutos más.
El niño fué el tirano de aquel palacio.
Reinaba un profundo silencio, en el cual se oía el
Sus caprichos tuvo muchas veces que satisfacerlos silbidito de la respiración de Juanito.
aquel á quien todos creían su padre, pero á quien el
De pronto encorporóse el niño en su camita, miró á
niño llamaba abuelito, y que en efecto abuelo era y su abuelo, que tenía grave y frío el rostro y secos los
no padre.
ojos, y dijo con una vocecita de ángel:
Juan Duro se había separado de la R emedios cuan- Abuelito, ¿sabes por qué me muero? Porque nado supo que iba á ser madre.
_
die me quiere, nadie, ni tú, que eres mi abuelito.
. Por espacio de veinte años no había vuelto á acor- ¿Que no te quiero? ¡Con toda el alma!, contestó
darse de ella.
el abuelo,
Un día recibió una carta en la que Remedios le
- ¡Con toda el alma!, repitió el niño con cierto
participaba que había tenido una hija, y que esa hija tono de tristeza irónica. Con toda el alma, y ves que
había muerto al verse abandonada por un amante; me muero y eres mi abuelito y ¡no lloras!
pero antes de morir había dado á luz un niño, que era
Dijo esto y apoyó su cabecita en la almohada.
su nieto y nieto también del marqués. Este niño era 1 - ¡Hijo, hijo mío!, gritó Juan Duro. ¡Sí, te quiePepito Duro.
ro con el alma y lloro, lloro, lo que nunca hice, mira!...
Cinco años tenía el niño cuando se vió atacado de
Era verdad, dos lágrimas brotaban de los ojos de

Juan, las primeras de su vida; pe~o aquellas lágrimas
no llegó á verlas el nieto de la Remedios de Duro.
RICARDO R EVENGA

SEVILLA
jPROCES IONES Y TOROS!

Las procesiones de Sevilla dejan en el corazón
una huella indeleble: algo inmenso y majestuoso se
nos figura que flota sobre nuestro ser, embargándole
y saturándole de yo no sé qué hálitos serenos; las
procesiones de Sevilla conmueven al andaluz y al
sevillano sobre todo: es lo que le halaga y lo que le
llena á la par de vanidades pecaminosas y de fe bendita. Late el corazón de entusiasmo, el pensamiento
centellea; esos aparatos religiosos revelan el carácter
de la Andalucía antigua, lo mismo que el caráct~r de
la de ahorn. Parado en una esquina ó puesto en un
balcón, olvida uno los empellones, los ::\pretamientos
y hasta los puñetazos que recibe de algún impaciente que desea ponérsenos delante; olvida eso y todo
lo que pueda haber en el mundo, si no tiene relación
con lo que allí v.e, lo que allí palpita, lo real y lo misterioso, lo plástico y lo intangible al mismo tiempo
de la belleza y la majestad de las procesiones.
No tiene uno alma ni corazón ni cerebro, nada
más que para lo que ataca tan directamente á sus
sentidos; las risas y las lágrimas vienen en conjunto
á retorcernos y emocionarnos; la risa, por el dicho
agudo ó la salida de tono de cualquiera de los concurrentes; las lágrimas, por la fe que ve uno en los
demás, llevándonos á la creencia de que no es el
mundo tan perverso como los modernos sabios del
corazón afirman, ni estamos tan metidos en la porquedad de la gran ciencia del naturalismo como tres
ó cuatro aseg~ran.
Las cofradías sevillanas tienen su lado grotesco,
no hay quien lo dude: mejor que mejor, porque esa
grosería sirve de equilibrio en· este c~so, para que
sea el jarrón de agua helada que en la coronilla nos
echen: con su lado grotesco y todo, las procesiones
de Sevilla mueven de emoción y de respeto, uncifican y hacen llo.rar. Nuestros padres, nuestros abuelos, los padres y los abuelos de nuestros abuelos,.han
ido como nosotros á ver las cofradías: las imágene~
de hoy son aquéllas: un Santo ó una Virgen de los
que vemos pasar nos recuerdan el cristiano sentimiento de otros días, y el ánimo se conmueve, se va á
otros mundos, figúrasele ver la mano que hace mu-

I

�...

~·

.,~

--.._

...__ ~ -

~".)~,¡

=

-✓--

-----L___

~1.,J~.

\\\

.. . . . . __, Oli.o.o.:..~.

\~

\,~

~-

------===- =--

- -~~-·~
- - - ~-~=---=
~
~ - ~~
- ----=-~
~
e
~
~
:
~
~~~--~
-- ~
--

--"'

8~dh=-e

)

- -.=---.1~
~==-,___
- - - ~~="

- -

~

_--n,--__.,.~

•

'~_;:

-

~---

1

~~'\'\~i-a.Dl0.-

,,- / 1

"'

'11;1(~~~~::a...,,,,,~~k\ li

. . . . . ,_____ -,

!

_,.l

l

.---~-=- -- ~ ---...._- -~

L-i

-

- .;--""'."'-~-._;.,.-~~
-~=------- ~
- --~
- . ---~- ~ _:,_--ce
~
--. ~ ~ - - = - - . ..__~
~-- -- ~. - , ~
--:::-- - ~ -- ~ -~~
~:=-,.,~-~

~~

-

--:-=~ - ·~--

---

--

-~~~~~~~::~~~-~;

----=-:__

~ ~

-~

•........_~-- "111

~

•

~

e~.n.co..Guco .
'

_..ji ;.(CUU\0.\),0.
r-(

..-3-v.=c~-

¡----.....__
Ar &lt;:::::

,,-----,.._....~

71(1

'\

.

~

_..--_,._\

_

)

....-- ---.~

L.,-----~.
_,-'

_--~----:..~::_-

~ - .:..-

--==----

~.~

-~ -=:-~

-:::_:--,. ~~ 4G. ~

--;.a.._.-:::--:::-..~--r=-:-·

----=- -

- ----·

~ ~ - - -

- _:::____:__ :;:::_ _

- - ~ -- - ~"=:e-~~-.::::-_ -~~-~

~--==:::::-:-----,·
--~

~.....J

----.::::::__-=- ~ - -:

~

:=_.-_.- • ; - ~ ~ ;

-

· - ~ -.

:::::-&gt;~ -

;:-=

~

--·

~-~--

-~---=-::_~-~~•-e·=~- - ~

-~--

-

-~ ~ -

~~--

- -

-~~

-. - -

- -•

-

--

~

.e

....

;--::-:.=-

SUCESOS DE CHILE.- El presidente de la república de Chile, E xcmo. S r. D. José Manuel Balmaceda. - Barcos que forman la escuadra de los sublevados. (Composic i6n y diuujo de D. Nicanor \'ázquez, según fotograflas remitid:is
por D. José Mariscal, gerente de tLa Joya Literaria,) de Santiago de Chile.)

LA DECAPITACIÓN DEL APÓSTOL SAN PABLO, cuadro celebrado de Enrique Sim.onet

,

Ji

�LA

218

187 3, cuando heredó el título y la fortuna territorial próximo parentesco con el emperador, siendo nombrado prlnde su padre; y desde aquella época. su afabilidad, cipe francés, senador, consejero de Estado, gran cruz de la Lede Honor y general de división.
su sencillez, su amena conversación y su sincero gión
Durante la guerra de Crimea mandó una divisi6n de infanteamor al arte aseguráronle la gran popularidad de ria de reserva en las batallas de Alma y de Inkermann; en 1857
emprendió una larga excursión por los mares del Norte, y en
que goza entre los franceses.
En enero de 18761 M. Disraeli le confirió el cargo 1859 se cas6 con la princesa Clotilde Maria Teresa de $aboya,
hija de Victor Manuel.
de virrey de las Indias. Siete semanas después diriEn tiempo del segundo imperio tuvo en el Palais Royal una
gíase á Egipto, y á poco prestó juramento como go- verdadera corte, adonde acudfan los más ilustres personajes ele
aquella época, Renan, Sainte-Beuve, Augier, Al&gt;out, de cuya
bernador general del Indostán.
El 1. de enero de 1877, lord Lytton presidió, eR compañia gustaba en extremo el prlncipe, y con los cuales podepartir sin hacer mal papel, gracias á su claro talento y á
la ,;asta llanura que se extiende alrededor de Delhi, dfa
la inteligente afición que profesaba á las letras y á las artes.
la espléndida ceremonia en que la reina de Inglate- Estas reuniones, en las cuales reinaba un esplritu anticlerical
rra fué solemnemente proclamada emperatriz de las y democrático, llegaron á preocupar al mismo emperador, que
Indias, y poco después recibió la gran cruz de la Or- no sin recelo veia el movimiento de ideas á que daba, por deas!, sanci6n oficial el patronato del _prlncipe J er6nimo
den del Baño, como recompensa de los numerosos cirlo
Al estallar la guerra de 1870, el príncipe, que se hallaba
servicios prestados entonces. La energía de lord Lyt- viajando por Noruega, regresó precipitadamente á Francia lleton estuvo siempre á la altura de las circunstancias, no de ansiedad por la marcha de los acontecimientos que prey por eso un autor inglés contemporáneo pudo es- vela habla de su fatal para su patria.
A la calda de Napoleón, el prlncipe Jerónimo se ocupó accribir: «Cuando más tarde se conozcan bien sus es- tivamente
en polhica, siendo nombrado en 1871 consejero gecritos, sus informes y documentos oficiales; cuando neral en Córcega. Expulsado en 1872, obtuvo permiso para
se aprecie la extensión y variedad de los asuntos que volverá Francia después del 24 de marzo de 1873. La tendenha tratado y cuán elevadas eran sus miras y cuánto cia democrática que daba á su propaganda le enajenó muy
pronto las simpatlas de los amigos del prlncipe imperial, sienel valor y la perseverancia de que ha dado pruebas, do
de notar que el prlncipe Jerónimo nada hada para evitar
entonces se sabrá verdaderamente quién era ese vi- una ruptura con éste. En las elecciones legislativas de 1876
rrey de quien muchos han murmurado, y se le hará presentó en Ayaccio su candidatura contra la de M. Rouher, y
aun cuando fué derrotado por la oposición que le hicieron en
la justicia que merece.»
del prlncipe imperial los jefes oficiales del partido im· Cuando lord Beaconsfield se retiró á la vida pri- nombre
perialista, la anulación de la elección de su contrincante le per•
vada, en abril de 1880, puso en manos de la reina la mitió tomar asiento en la Cámara, tomando entonces parte muy
dimisión de su amigo lord Lytton, quien obtuvo en activa en los debates de la ley sobre colación de grados, durante
cambio el título de conde de Lytton y vizconde de los cuales tlijo, entre otras cosas: &lt;Sembrad jesuitas y recogeréis sediciosos.&gt;
Knebworth.
Votó con la mayorfa republicana contra el ministerio del 16
Su regreso á Inglaterra fué para él ocasión de em- rle mayo, siendo uno de los famosos 363; pero habiéndose preprender una nueva campaña literaria: en 1883 pu- sentado candidato en las elecciones siguientes, resultó derrota·
blicó los dos primeros volúmenes de una notable do por el barón Haussmann.
Entonces se consagró á la dirección de su partido: la inopibiografía de su padre y un largo poema titulado nada
y desastrosa muerte del príncipe imperial convirtió al
Glenaveril ó las Metamorfosis, del que se hizo últi- prlncipe Jerónimo, dentro de los principios estrictos de herenmamente en Francia una traducción que no podía cia, en jefe dinástico de la familia imperial; pero la inmensa
dar idea del encanto sutil y profundo que se des- mayorfa de los bonapartistas, no pudiendo perdonarle su opoá Napoleón III y su proceder de César popular y volprende del original; y por último, en su más recien- sición
teriano, le impusieron por jefe á su propio hijo Vlctor, que era,
te obra poética, Despuh del Paraíso, el escritor pa- por otra parte, el sucesor designado' por el prlncipe imperial
rece llegará la mayor altura de su genio.
en su testamento.
Desde entonces rompióse toda relación entre el padre y el
En 1.º de noviembre de 1887, lord Lytton fué
estallando una verdadera guerra de familia, origen de senombrado embajador y ministro plenipotenciario cer- hijo,
rias disensiones en el seno del partido. El destierro común no
ca del Gobierno de la República francesa.
habla logrado reconciliarles.
Desde aquel día, el Hotel del arrabal de Saint Durante el último carnaval de Roma, la comparsa organizaHonoré ha sido la casa más fastuosa y más cordial- da por el prlncipe Jerónimo con varios principes y nobles damente hospitalaria de todo París; los que tienen nom- mas de la aristocracia romana llamó la atención pública. Algunas semanas después enfermó de la influenza, y cuando pare·
bre conocido, y sobre todo los que luchan aún para cía
convaleciente de esta enfermedad recrudeciéronse en él dos
alcanzarle en las letras, en las artes y en las ciencias, antiguas dolencias, la nefritis y la diabetes, que á poco se
son siempre muy bien acogidos, con la mayor gene- complicaron con una pulmonía, de la que sucumbió en la norosidad, por el dueño de la casa. Entre sus más bri- che del 17 de marzo, después de haber recibido los cons~elos
de la religión que le prodigaron el cardenal M ermillod y el
llantes triunfos literarios figura en primera línea. el abate
Puyo], amigos suyos á quienes tenia en grande estima, y
que le ha proporcionado la preciosa é interesante de haberse reconciliado en sus últimos momentos con su hijo
novela El Anillo de Amasis, que actualmente publi- el prlncipe Vlctor.
camos.
La. última ob:i:a. de Aristóteles, fragmento de
VIZCONDE R. Du PoNTAVICE DE HEussEv un rollo de pe.piro existente en el Museo Británico. - ·En el salón de manuscritos del Museo Británico
0

NUESTROS GRABADOS
El primer invierno de los puritanos en Nueva Inglaterra, cuadro de Mr. G. H. Boughton.

,

- &lt;Había entrado el invierno, crudo y tiguroso, y la tala de
árboles, lo mismo que la fabricación de sus rústicas viviendas,
se efectuaron en medio de continuos aguaceros y nevadas. Manifestáronse inmediatamente los gérmenes de mortal dolencia,
pues, con las privaciones, la exposición á la intemperie y la
necesidad de vadear agua medio helada desde la embarcación
á la playa, los hombres fuertes y robustos se volvieron débiles
como niños, y el delicado cuerpo de las mujeres cedla bajo la
doble presión de la ansiedad mental y el abatimiento flsico.
Durante este invierno (1621) fueron agotándose gradualmente
las fuerzas de los colonos y hubieron de labrarse siete veces
más sepulturas para los muertos que moradas para los vivos.&gt;
A51 se expresa J. A. Spencer en su Historia de los Estados
U nidos refiriéndose al primer invierno que pasaron en Nueva
Inglaterra los puritanos, que huyendo de las persecuciones de
J acobo I y de los defensores de la iglesia anglicana, fueron en
busca de un suelo virgen en donde poderse entregar con libertad entera á la práctica de sus creencias y culto religiosos.
El pintor inglés Mr. G H. Boughton, inspirándose sin duda
e_n esa descripción, ha sabido interpretarla á maravilla en un
li~nzo en que todo respira tristeza, desde el paisaje cubierto de
meve por entre la que asoman algunos pocos desnudos y raquhicos arbustos, hasta los escasos personajes que en él fiJ?U·
r~n y en cuyos rostros relléjase la melancol!a profunda producida por el destierro á tan desiertas é inhospitalarias playas y
por el recuerdo de la madre patria para siempre perdida.

El príncipe Jerónimo Napoleón fallecido el 17de
marzo último. - El prlncipe Jerónimo Napoleón, hijo de Jer6nimo, hermano de Napoleón I, ex rey de Weslfalia, y de la
princesa Federica de Wurtemberg, naci6 en Trieste en 1822;
educóse en Suiza y via,i6 por Alemania. Inglaterra y Espaí'la,
y aunque Francia estaba cerrada para él y para su familia, en
1845 la visit6 con el nombre de conde de Montfort merced á
una autorizaci6n especial ele Guizot. Dos aí'los después el gohierno de Luis Felipe autorizaba al destronado monarca y á su
familia para volver á Francia. A raíz de la revoluci6n de febrero de 1848 el príncipe Napole6n se adhiri6 abiertnmente al
nuevo régimen, y ncentu6 aún más ~u adhesi6o á la República
en su manifiesto á los electore~ de C6rcega, que le eli~ieron representante en la asamblea constituyente. En 1849 fué ministro plenipotenciario en Madrid, y en 18$2, después del golpe
de Estado, fué investido de todas las dignidades anejas á su

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

puede verse actualmente una larga• tira de amarillento y antiqulsimo papel, escrito en griego en caracteres curiosos y elegantes, que ha conservado por espacio de mil ochocientos años una
obra de Aristóteles y que ha sido descubierto en, nuestros
tiempos
La escritura dala probablemente del primer siglo de la era
cristiana, quizás del tiempo mismo en que San Pablo escribla
su eplstola á los romanos, y en el blanco del margen vense
todavfa las cuentas de un intendente de alguna finca rústica,
que aparecen consignadas con la fecha del último año del reinado de Vespasiano, es decir, el año 79, dato precioso para
precisar la remota edad del documento.
Escondido, no se sabe cuándo, en una catacumba y ali! recientemente encontrado, este manuscrito que contiene el texto
de una Constituci6n ateniense escrita por Aristóteles, arrojará,
sea ó no de pullo y letra del filósofo, mucha luz sobre la historia de Atenas.
La edici6n que del mismo se está publicando bajo los auspicios del administrador del Museo Británico suscilará sin duda
alguna animadas discusicnes acerca de su autenticidad como
obra de Aristóteles; de lo que no puede dudarse es de su remota antigiiedad, pues para convencerse de ella basta examinar
el rollo de papiro en que el documento está escrito y de un
fragmento del cual reproduce una copia nuestro grabado.

sobre el estado de la marina y del ejército. Desde 1865, en que
regresó á Chile, hasta 1868 vivió consagrado á las tareas agricolas, dándose á conocer en la vida polltica activa con algunos discursos patri6ticos pronunciados en el Club de la Reforma. En
1870 fué elegido diputado por el departamento de Carelmapu,
conservando esta representación hasta 1885. Su labor parlamentaria fué muy activa en 1873, 1874 y 1875, siéndole ofrecida á
fines de este último año la cartera de Hacienda, que no quiso
aceptar. En 1878, después de haber tomado mucha parte en
el movimiento polltico de aquel año y del anterior, fué enviado al Plata como Ministro plenipotenciario para arreglar la
cuesti6n de limites pendiente desde hada largos años, habiendo terminado su misión al año siguiente. En 1881 el presidente Santa Maria le nombró Ministro de Relaciones Exteriores,
y á los siete meses Ministro del Interior, cargo que desempeñó hasta 1885. En 15 de junio de 1886 fué elevado á la magistratura suprema ue la república, puesto desde el cual ha contribuido al fomento de los intereses morales y materiales de su
nación.
Por causas que no hemos de analizar estalló en 7 de enero
último una insurrección contra el presidente Balmaceda, insurrección apoyada principalmente por la escuadra, cuyos buques reproduce nuestro grabado.
Las contradictorias noticias que del teatro de la guerra se
reciben no ~rmiten prever cuál será el término de la lucha.
Es de esperar, sin embargo, que pronto se restablecerá la paz
en aquella floreciente república, y que á la agitación de hoy
sucederá en breve la tranquilidad que tanta prosperidad ha
dado á la naci6n chilena.

EL AN!LLO DE AMASIS
NOVELA ORIGINAL DE LORD LVTTON, ILUSTRADA POR A, BESNARD

(CONTIN UACIÓN)

el complemento necesario de la de ellos: Nosotros
tres no formamos más que uno; dos, sm el otro,
seríarri'os un cuerpo mutilado, y á decir verdad, creo
que ninguno de los tres podría_ existir solo.
. .
»Para Félix y para mí la d1cba es ~na cond1c1ón
natural más bien que la consecuencia de nuestra
conducta, y obramos más por tendencia que.po~ intención. El carácter de Conrado es el que md1ca á
los nuestros la medida y el método; es el principal
resorte del reloj familiar; él es quien regula los movimientos de todo el círculo; y si alguno de nosotros
pudiera existir solo, tal vez fuera él, porque s~ carácter es el más independiente y completo. ConhenE:
en sí, y hasta un grado qu: ja~ás obser~é en ningún
otro, la justicia, el buen cnteno, la sagacidad, el orden la armonía y el sentimiento del deber. ¡Ay de
mí, ~uán difícil es para Félix la práctica de estas dos
últimas virtudes! Si el deber opone una barrera á
sus aficiones de cada diez veces nueve se conducirá como ud héroe; mas por desgracia, en la décima,
algún vivo impulso le priva de su juicio, y todos sus
esfuerzos anteriores quedan reducidos á la nada.
Entonces, tal es su expresión desesperada, tan si~gularmente triste, implora su perdón con tal humildad y parece tan arrepentido, que á la verdad sería
inhuman0 conservarle rencor alguno.»

La. decapitación del apóstol San Pablo, cuadro de Enrique Simonet. - El apóstol San Pablo es
una de las personalidades históricas más salientes en los anales
del Cristianismo.
Después de haberse distinguido como fariseo por su fanatismo cuando la lapidación de San Esteban y por las crueles persecuciones que hizo sufrir á los cristianos, una visión que tuvo
en elcamino de Damasco convirtióle de tal suerte que el verdugo y perseguidor Saulo, que as! se llamaba, fué desde entonces el celoso y enérgico Pablo, propagador de las doctrinas de
Cristo, siendo de los que más conversiones lograron consuelocuente palabra y sus persuasivos escritos.
Llamado á Roma por Ner6n, después de algunos años de
cárcel y viendo lo inquebrantable de su fe, el e111perador condenóle á muerte, que sufrió el año 66, el mismo dia en que pereda crucificado el apóstol San Pedro. Por su calidad de ciudadano romano, San Pablo fué decapitado, muerte en aquel
entonces menos afrentosa que la que sufrlan los demás mártires cristianos. La tradición cuenta que en el momento de la
ejecuci6n ocurrió. un verdadero milagro: la cabeza del Santo,
separada del tronco, quedó al caer al suelo envuelta ~n un nimbo de gloriosa lui, y aquellos ojos del gran convertidor, cuya
mirada no olvidaban nunca los que una vez se fijaran en ella,
se clavaron con expresión de terrible censura sobre los senadores romanos que presenciaban el acto.
En e5ta escena ha inspirado Simonet su hermoso cuadro,
composici6n grandiosa y dificil, as! por el gran número de figuras que entran en ella como por la diversidad de sentimientos
que hubo de expresar el artista, de terror en unos, de indiferencia en otros, de piedad en los menos, de admiración en casi
todos, y que acusa un pintor de gran empuje y de vigorosa potencia artística que sabe escoger bien los asuntos para sus tendencias elevadas y tratarlos con toda la maestría que se necesita
para conseguir la impresión que en el ánimo causa La decapitació11 del apóstol San Pablo
.

Miss Elliott, mujer con barba.. - En el Pa,wpticum
de BerUn se enseña actualmente una joven que ostenta el insólito adorno de una magnl6ca barba cerrada. Llámase Miss
Elliot, pero se la conoce también con el apodo de Lady Esaú,
y nació en América.
Miss Elliot es de aspecto elegante y tiene una arrogante fi.
gura: sus manos, brazos y cuello son completamente blancos y
su hermosa cabellera, de color castaño, es abundantlsima y tan
larga que le llega basta los talones; pero el adorno más curioso
de esta beldad es, como hemos dicho, la barba cerrada que alcanza hasta el pecho y que muchos hombres podrfan envidiarle.
Lady Esaú cuenta actualmente veinticinco años: á los cuatro empezaron á manifestarse en el rostro de la nií'la los,primeros indicios de bigote.
Probablemente se trata de un caso ele hermafroditismo parecido al que describió Debierre en 1886 en los Archives de l'a,zthropologie cri111i11ale et des sciences pl11alts. Maria Magdalena
Lefor\, que es el caso por este autor descrito y cuyo sexo fom~nino quedó confirmado por la autopsia, tenla también barba
cerrada que le llegaba hasta el ombligo.
El número de mujeres que lucen sus barbas en los barracones de las grandes ciudanes y de las ferias es considerable, pero
lo que distingue á Miss Elliot de todos los demás fen6menos
de su género es que su aspecto, sin ser bello por supuesto, no
presenta, como puede verse por nuestro grabarlo, el carácter
repulsivo que todas las demás ofrecen, antes bien se hace relativamente ~impático, lo que le ha valido el calificativo de la
hermosa barbuda.

EXTRACTOS DEL DIARIO DF. CONRADO DE ROSENECK

:... ·«De t~d¿s l~s ~~terios,· es. el más misterioso; de
todos los enigmas, el más inexplicable. Ante su
vehemencia sin freno no hay pre,isión posible; todo
juicio se trastorna, todo cálculo s~ destruye. _En su
presencia, cualq~iera otra presencia que~a eclipsada,
y su poder paraliza todos los demás. Sm embar_go,
es en sí demasiado sutil para que se le posea é unpotente para poseer.
»¡Agradecimiento, aprecio, amistad, confianza, admiración! Podemos remontarnos hasta vuestros orígenes y poneros en movimiento por un esfuerzo de
la voluntad; pero las palancas del amor ~stán profundamente ocultas, lejos de toda fuerza visual, fuera
del alcance de la mano que se alarga para descubrirlas. Y no obstante, tan sólo su posesión hace
apetecible la vida.
• »i~Í s~! ·Allí donde la razón se llama sinrazón y
el buen sentido locura, donde todo es fatalidad, frenesí, ¿por qué he de tener escrúpulos en aliar la pasión con la superstición y la debilidad con la debilidad? Quiero jugar sobre esa sortija extraviada todo
cuanto mi existencia puede perder ó adquirir l¡.Ún.
Si la encuentro (y es preciso), ¡sea ella el primer eslabón de la indisoluble cadena que debe enlazarla/
¡Sí, aunque esa cadena se debiese forjar en el infierno!
»¡Ya no puedo más! .. &gt;&gt;

VII
LA SORTlJA

Lord Lytton, autor de la interesante novela &lt;El anillo de Amasis&gt;

SS. MM. el rey Don Alfonso XIII y la r eina
r egente Doña Maria. Cristina.. (De fotografia de Fer- Grandes almacenes del Printemps, de París
nando Debas, en Madrid.) - Este es el último retrato que se
Véase el anuncio en la secci6n correspondiente
ha hecho del monarca español y de su augusta madre: el grupo que forman las dos figuras resulta en extremo simpático é
interesante, porque interés y simpatía despiertan siempre un
ESTREÑIMIENTO. Polvo laxante de Vichy
niño que no pudo conocer el cariño de su padre y á quien está
confiada la noble cuanto dificil misión de regirlos destinos del
U ANDO un producto poseeun:1 gran notoriedad, sucepueblo espaí'lol, y una madre amantl~ima y modelo de virtudes
de á menudo que mercaderes al por 111mor poco escrupulosos
que sabe educar á su hijo para los altos fines que un día ha de
realizar y conservarle el trono que de sus mayores heredara y proponen ó basta sustituyen á lo que se les pide una imitaci6n
el cariño del pueblo, que es la base más sólida de todos los po· que deja más beneficio. Esto es lo que ocurre diariamente con
la CREMA SIMÓN, conocida desde hace 30 años para los cuidaderes de la tierra.
dos de la piel. Es necesario, pues, que las personas que desean
El presidente de la Reoública. oe Ohile, Ex- con empeño esta marca exijan la verdadel'a CREMA SIMÓN de
celentísimo Sr. D. José Manuel Ba.lmaceda.- la rne de Proveure, 36, Parls. Venta: farmacias, pcrfumcrfas,
Ba.rcos que forman la escuadra de los suble- bazares, mercerías, etc.
va.dos. (Composición y dibujo de D. Nicanor Vázquez, seJ?ttn fotografias remitidas por don José Mariscal, rle Santia~o de
JABON REAL
JABON
Chile.) - El actual presidente de la república chilena nació en
Único Inventor
Santiago en 1838; en 1864 fué á Lima en calidad de secretario DETHRIDACE 29,B'desllaliens,Paris VELOUTINE
particular de don Manuel Montt, encargado de la representación t.iGO~dido, por autorld~dci midie;s para ta Bi~ieno di ll fid 1 O:!le:i fel Color
de Chile en el Congreso Americano, y alll escribió una memoria

e

IV:IOLETI

219

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

JULIE'l'A Á TERESA

(Sinfeclza.)

»¡Sin embargo, el hombre se cree grande, porque
en él se verifica alguna cosa que lo es! Un cuadrante
solar que medía la marcha del tiempo hora por hor~,
imagináblse ser el Tiempo, soñando que el movimiento de su pequeña sombra llevaba en sí la gran
promesa de la Eternidad ... Pero una ligera nube pasó
por el sol, y el cuadrante, despertando de su sueño
del tiempo y de la eternidad, cayó otra vez e~ la
nada. Y así como ese cuadrante no puede dominar
al sol, tampoco le e! posible al hombre somet~r 1~
voluntad de la naturaleza. No es sino el dedo indicador; si osa creerse más, luego viene el deseng~ño...
»No p¿de~o·s ~rd~na~ á.ni~gu.na ·fu~rz; q~e ~sté
en nosotros, ó en otra parte, «que sea de un mo~o ó
de otro, que venga aquí ó vaya allá.» El más ard1en-

te esfuerzo de un alma movida por el más imperioso
deseo, no conseguirá hacer brotar de otra la chispa
«¡Adiós, novio desconocido!
que ilumina, calienta y abrasa: ¡el Amor!
»La superstición, querida Teresa, viene en auxilio
¡Máquina ó caos! Tales son las condiciones de de tus consejos; mi suerte está fijada ya, y seguiré
nuestro ser. ¿Somos nosotros libres en nuestra elec- soltera, porque he perdido mi anillo de desposada.
ción?»
»Jugábamos al volante en el patio nuevo cerca de
la calle de árboles, y temía tanto perder la sortija
que Conrado me dió, ó dejarla caer, que la retiré
I ULIETA Á TERESA
del dedo y guardéla en la punta del pañuelo, colo«21 iulio 1814.
cando éste sobre el pedestal de la grnn esfinge que
Conrado había puesto en la extremidad de la avenida.
»No creas necesario gritarme «¡alerta!» querida Te)) Después hicimos una excursión por el río en nuesresa, si hablo demasiado de ellos en mis cartas; ha- tro büte, y regresamos al castillo á través del bosque,
cerlo del uno y no del otro, tal vez fuera peligroso; iluminado por la luna. Había olvidado completameny juntos, nada pueden contra mi felicidad. Vivo en te la sortija; pero más tarde, ya de noche, cuand9
paz porque sé conservarme en mi lugar, y mi vida es estábamos reunidos todos en el salón, observé que

�220

11

1,

no la tenía en el dedo, y subí presurosa á buscar el
pañuelo en que la guardé. Encontré el pañuelo en
mi mesa tocador, donde le había dejado cuando iba
á ponerme el chal, pero la sortija no, y el nudo estaba deshecho; sacudí el pañuelo cuidadosamente,
y de él salió una pequeña mariposa revoloteando; el
pobre insecto parecía estar poseído de espanto, y
acabó por precipitarse sobre la bujía; de modo que
la llama quemó sus bonitas alas aterciopeladas. Estoy
convencida de que esa mariposa es mi futuro desconocido; la sortija mágica que desapareció de mi
pañuelo y no se ha encontrado después, debió transformarse en ese diminuto enamorado, que bajo la
forma de una mariposa ha tenido un fin tan prematuro. Como quiera que sea, prefiero creerme viuda
de ese lindo insecto, que no aceptar ninguna de las
prosaicas conjeturas del resto de la familia, la cual
se empeña en buscar la sqrtija en todos los sitios donde tu descuidada amiga dejó la huella de su paso.
»¡Descuidada! ¡Ay de mí! Bien merezco este calificativo, y ahora me dirijo severas imprecaciones, no
por el extravío de la sortija, lo cual es una desgracia
y no una falta, sino porque me permití chancearme
sobre su pérdida. El hecho es que me causaba enojo
y pesar ver á todo el mundo ocu12_ado en buscar la
alhaja. Y sin pensar más que en lo ridículo de aquella situación de que yo era causa, exclamé: «Os ruego que no os molestéis tanto por ese anillo, pues
sería inútil buscarle. ¿Ignoráis que tiene un encanto,
y qu~ está destinado á unir mi mano con la del
hombre que me lo presente algún día? Podéis estar
seguros de que no lo hallará sino la persona predestinada, á la cual debo pertenecer toda mi vida, porque
así lo ha decretado la suerte.» Apenas pronuncié
estas necias palabras, observé con vivo pesar la expresión que animó el rostro de Conrado; nada dijo,
pero reconocí que le había resentido mucho ver que
me consolaba tan fácilmente de haber perdido el regalo que me hizo, acompañándole con las más afectuosas expresiones de solicitud fraternal sobre mi
porvenir.
»Este porvenir se ha fijado ya, completamente á
mi satisfacción. Moriré soltera, porque la sortija fatal se ha desvanecido.»
EXTRACTOS DEL DIARIO DE CONRADO DE ROSENECK,

«¡Perdida, perdida para siempre, y todo ha sido
en vano!
»¿Con qué fin, como no sea por ironía y burla,
habrá recibido el hombre los dones fatales de la inteligencia y del entendimiento? ¿De qué le sirven la
imaginación sin límites, el corazón ardiente, las ideas
inflexibles, viajeros en lo infinito, ni la sutileza de
los sentidos, cuando con todas estas fuerzas reunidas
no puede dirigtr la menor de esas casualidades vulgares y ciegas que juegan con el destino del hombre?
En la plenitud de sus perfecciones, este milagro de
la naturaleza se halla á merced del menor incidente.
»¡Irrisión, irrisión!
&gt;&gt;En la hora helada en que el sol saliente me iluminó con sus pálidos rayos, mostrándome así el trabajo de largas y sombrías noches, la vista y el olor
de esa tierra removida á mis pies prodújome una
impresión de disgusto, y temblé al pensar en lo que
de mí había hecho aquella sola noche: ¡era el espectro de mí mismo, inclinado sobre la tumba de mi
esperanza perdida!
»¡Sí, en adelante, sin nombre, sin consagración,
fin de todo, excepto de mis locos pensamientos, esos
llorones malditos, para los cuales no hay compasión,
me visitarán vergonzosamente en secreto! ¡Yo seré
el sepulcro viviente de todo cuanto era mi vida,
pues toda mi existencia se cifraba en esa esperanza,
muerta para siempre, muerta hasta para todo cuanto
se oculta más allá de la tumba, sea .lo que fuere!
»¡Ayer, hoy, esta mañana, hace una hora (y me
parece que han transcurrido siglos desde entonces),
la esperanza vivía aún! Pero cuando él. .. ¡Dioses, oh
dioses!. .. ¿Por qué ha de estar él en cada vuelta de
ese laberinto de miseria que me enloquece? ... ¡Sí, él,
otra vez él, y siempre él!.. . ¡Y eso que no ha movido
una mano ni adelantado un piel ... ¡Oh justo cielo! ...
Cuando el mal genio de esa mujer y el mío dejaron
caer en la mano de Félix, en esa mano perezosa y
sin fuerza, el anillo que me había arrebatado, entonces la visión de la muerte hirió mi vista y resolví ...
»¡Muerto! ... ¡La esperanza y la fe murieron ya, y
este inmenso . mundo no es más que un vasto osario! ... ¿De qué sirve en lo futuro el trabajo y la
lucha?
.))¡En todas partes noche y tinieblas, lo mismo
dentro . que fuera! ... ¡La noche eterna, aquí y más
allá, así en .mis ojos como en mi alma! ...
»¡Y en.medio de esa obscuridad, un solo resplandor, el brillo siniestro de la amatista maldita! .. . ¡Vie-

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

ne y se va, pasa, gira en torno mío, me rodea con un
círculo de fuego, y ellos le siguen, cual torbellinos
agitados, á quienes guía su horrible fulgor! ... ¡Veo
sus rostros burlones á través de la obscuridad, y parece que con sus uñas me desgarran el corazón! ...
»¡Ah, Félix, Félix! ¿Por qué has de ser tú, entre
todos los que habitan esta maldita y mísera tierra? ...
¡Tú solo, y siempre tú!»
JULIETA Á TERESA

( Sin fec!ia.)
~¡Ah querida Teresa, dulce amiga mía, más querida que una hermana! ¿Cómo referirte cuanto ha
pasado?
»Todo me parece tan extraño y maravilloso y mi
dicha es tan indeciblemente grande, que no sé cómo
empezar. Sin embargo, no tiembla mi mano al escribirte estas líneas, ni mi corazón late más apresuradamente que otras veces. Mi alma está como iluminada por una luz interior, mis pensamientos son
tranquilos y esta calma y serenidad son para mí la
prueba irrecusable de lo real de mi dicha.
»¡Sí, ahora creo más que nunca en la influencia
mágica de mi sortija! ... Pero vas á juzgar por ti misma, puesto que es preciso referírtelo todo. Has de
tener, no obstante, un poco de paciencia, porque la
historia será larga.
»Para comenzar por el principio, te diré que al
día siguiente de perder el anillo nos despertaron el
toque de la bocina y el ladrido de los perros, que
estaban en el patio cuadrado. Nuestros vecinos, deseosos de correr un ciervo, nos sorprendían á tan
temprana hora. Mamá estuvo muy pronto en pie y
nos vestimos apresuradamente para recibir las visitas; pero Félix y Conrado se adelantaron á nosotros,
y al baj~r encontramos á todos reunidos en la sala
de las armaduras, donde se había encendido un gran
fuego porque la mañana era fría.
»Félix estaba completamente absorto en los preparativos de la cacería. Su picador le presentaba en
aquel momento su bocina y su cuchillo de caza; al
volverse para tomar estos objetos, vióme de pie junto
á la chimenea y ofrecióme la mano. Uno de los visitantes al observar esto exclamó: «¡Mirad todos, ved
cómo se reproduce á lo vivo ese cuadro!» Y al mismo tiempo señalaba uno muy antiguo, suspendido
sobre la chimenea, que representaba una cacería.
Fijamos al punto la vista en él y nos chocó la semejanza que Félix y yo ofrecíamos en el asunto. Ya recordarás que en ese cuadro se figura un cazador de
tamaño natural, recibiendo su cinturón y su bocina
de manos de una dama, con toda esa exquisita galantería que era característica en nuestros antepasados.
Con algunas ligeras modificaciones en mi traje, hubiera podido pasar por la castellana, y Félix parecía
realmente el cazador, excepto en lo de la galantería
exquisita (¿necesito decírtelo?)
- »¡Vamos, dijo alguno, completad ·el cuadro;
Félix, dobla la rodilla y déjate armar!
- »¡Oh!, exclamé, si Félix se arrodilla ante mí se
levantará con una rodilla blanca y la otra negra.
»En efecto, una corriente de aire, penetrando por
la puerta entornada, había barrido del hogar parte
de la ceniza, esparciéndola entre Félix y yo.
- »Es demasiado elegante para hacer tal cosa,
añadí, mostrando la ceniza.
- »En efecto, contestó Félix; pero querida prima,
la elegancia y la galantería se pueden conciliar, como
vas á verlo.
Y cogiendo su pañuelo, colocóle en el suelo delante de mí y después dobló precipitadamente la rodilla sobre aquel cojinete improvisado; mas apenas
lo hubo hecho, dejó escapar un ligero grito, cual si
alguna cosa le hubiese hecho daño, y como vacilara
al levantarse y estuviese á punto de perder el equilibrio, agarróse á la mesa que tenía á su lado. En un
l.nstante, esta última, con las botellas, los vasos y los
platos que contenía, cayeron en tierra produciendo
ruidoso estrépito; mientras que Félix, habiendo caído
también, infirióse una profunda herida en la mano
con los restos de un vaso. Conrado se apresuró á levantarle; parecía estar aturdido con su caída y tenía
la ropa cubierta de sangre; su hermano examinó las
cortaduras; retiró los pedazos de cristal y vendó la
mano herida con su pañuelo; pero la inflamación y
el dolor la inutilizaron por el pronto.
»Muy á pesar suyo, Félix se vió obligado á ceder
á nuestras súplicas y á quedarse en casa, dejando á
Conrado la dirección de la cacería.
»Por último, marcharon todos y volvió á reinar la
tranquilidad en la casa. Más desfallecido de lo que
él quería confesar, á causa del dolor y de la pérdida
de sangre, Félix se había dormido en el sofá, pero su

LA ILUSTRACIÓN
sueño era inquieto y febril y apoyaba la cabeza en
mi hombro.
»No podía moverme sin despertarle, y por lo tanto
permanecí sentada é inmóvil. Mientras que mamá
preparaba vendajes para la mano herida, hablábamos
en voz baja, y preguntóme por qué se había removido
por la mañana la tierra y el césped que la cubría alrededor de la esfinge grande. Yo no sabía nada, pero
supuse que podría haber alguna relación entre este
hecho y la pérdida de mi sortija, que precisamente
dejé en aquel sitio.
- »Tal vez mi prometido, dije yo sonriendo, habrá
socavado la tierra esta noche pasada. .
.,
»Al pronunciar yo estas palabras, Félix se despertó.
- »¿Prometido? ... ¿Quién es prometido?, preguntó
con el tono brusco y seco del hombre que es presa
de la fiebre.
- »Nadie, contesté.
»Mamá salió de la habitación para buscar algún
bálsamo, y entonces referí á Félix aquella necia historia, mezclando con ella todas las locuras imaginables: dfjele cómo Conrado me había dado la sortija,
su destino y de qué modo éste no se debía realizar
nunca.
»Félix me miraba entretanto con aire distraído y
al parecer turbado.
- »¡Prometida!, murmuró cual si hablara consigo
mismo. ¿Es posible que algún día llegues á ser novia,
Julieta? ... ¿Y de quién, de quién? ...
»Traté de sonreir, mas no pude. Félix seguía mirándome de una manera extraña, cual si me viese por
primera vez en su vida.
- »Y si tú fueras prometida, dijo después de una
pausa, ¿dejarías entonces de ser m~ hermana, Julieta?
- »¡No, no! Siempre seré tu hermana, mi querido
y buen Félix.
»Al decir esto puse mi mano en la suya, pero no
la tomó, y limitóse á mover la cabeza tristemente,
murmurando:
- »¡Entonces todo habría concluído entre nosotros!
»Después quedó sumido en profunda meditación,
y la expresión de su rostro era tan grave, que. yo
también comencé á estar seria y me entristecí tanto,
que le rogué que no me hablara más de aquel modo,
porque me causaba pena. De improviso levantóse,
me miró fijamente, con la misma expresión extraña
de antes.
- »¿De qué se trataba?, exclamó. ¡Ah! Ya me
acuerdo. ¿No decías ayer, Julieta, que te unirías con
el hombre que encontrase la sorija encantada?
- »¡Pues bien: sí, eso he dicho! ...
»Aquí me faltó la voz; no podía continuar¡pero tenía intención de añadir que no daba importancia á
mis palabras. .
»Félix se tranquilizó al parecer y quedó pensativo;
pero noté algo de lúgubre en su fisonomía, y su silencio era para mí sumamente penoso. Para cambiar el
giro de nuestros pensamientos, preguntéle cuál había sido la causa de de su caída, y cómo pudo tropezar teniendo una rodilla en tierra.
- »A propósito, repuso, despertando al fin de su
meditación y frotándose la rodilla; ahora recuerdo
que alguna cosa dura me hizo daño aquí; sin duda
había un clavo en el suelo; sentí cómo penttraba en
mis carnes, y el escozor que esto me produjo persiste aún.
- »Tu herida, repliqué muy satisfecha de haber
hallado otro asunto de conversación, nos ha hecho
olvidar la primera causa. Ven conmigo y buscaremos
juntos; y cuando hayamos encontrado el objeto fatal,
le arrojaremos, sea lo que fuere, al pozo más profundo de la casa.
»Así diciendo, cogí su mano izquierda, y dejóse
conducir por mí á la sala de armas, donde todo estaba aún lo mismo que lo dejamos. Los criados, que
tenían ocupación en otra parte, no habían arreglado
la habitación; las cenizas estaban todavía diseminadas, y el pañuelo en el mismo sitio, delante de la
chimenea. Mientras que Félix se inclinaba para recogerle, yo miré entre los restos de vasos rotos para
ver si había caído algo en el sitio donde se arrodilló.
- »¡No busques!, gritó Félix, sosteniendo el pañuelo entre el índice y el pulgar; ya tengo el objeto,
y observo que es alguna cosa dura.
»Le ayudé á desatar un nudo del pañuelo, é imagínate cuál sería mi sorpresa cuando le vi sacar de
allí.. . ¡la sortija! En el momento no dije nada, pues
enmudecí de asombro.
»Los dos nos miramos en silencio, y solamente
Dios sabía lo que pasaba en nuestros corazones en
aquel instante.» ,
. . . .
. . . .. .. '
La página siguiente de esta carta falta; sin duda
se había perdido ó fué rasgada. El resto, que reproduzco, comienza en la mitad de una frase.

. .

ARTÍSTICA

221

..... ((con los brazos enlazados, como si hubiera sido el exterior: á medida que los •jinetes pasaban, ilumi- capó al galope; quiso seguirle algún tiempo, guiá~siempre así.
nados por el resplandor de sus antorchas, sus gran- dose por el rumor de los cascos, pero así se extravió
»Comenzamos entonces á preguntarnos cómo se- des sombras huían galopando sobre la alta pared más. Al cabo de dos•horas, creyendo oir un murmuría que la sortija se hallaba en el pañuelo; habíamos blanca del patio cuadrado; el rumor producido por llo de agua corriente, avanzó en aq~el!a dirección, y
vuelto á la calle de árboles y estábamos al pie de la los cascos de los caballos y los gritos confusos de los hallóse al fin en las orillas del Weidnitz. Entonces
esfinge. Félix recoraó que él también había puesto hombres alejóse muy pronto; mas aún pude distin- supo por vez primera en dónde estaba, y reconoció
su pañuelo sobre el pedestal, é indudablemente tomó guir largo tiempo el brillo vacilante de las hachas á que había errado el camino; siguió el curso de la
después el mío por el suyo.
lo largo del bosque. Aparecían y desaparecían entre corriente mas érale preciso detenerse á cada paso á
))El sol comenzaba á descender y lo avanzado de los árboles, asemejándose á estrellas errantes; poco causa de las espesuras del ramaje, y cansado de tantos
la hora nos advertía el próximo regreso de los caza- á poco separáronse y se dispersaron en diversas d!- esfuerzos, resolvió pasar la noche en el bo~que, cuandores. Papá, muy contento, quiso anunciar nuestra recciones y después las perdí de vista en la obscun- do tropezó con un objeto oculto en el canaveral de
la orilla del río. Era una barca vacía, dejada allí proboda á la hora de comer; pero mamá se opuso con dad. ¡Qué noche tan terrible, querida Teresa!
una firmeza y una decisión de que apenas la hubiera
» Los cazadores llegaron uno tras otro, sin traer bablemente por los guardabosques; la pusó á flote,
creído capaz, y dijo que no sería conveniente tomar ninguna buena noticia. ¡Esto era un martirio! Lo no sin dificultad, y vió que se sostenía bien.
)) Después cortó la rama de un pino, la más Jarga
una determinación antes de consultar con el que iba único que pudimos saber fué que Conrado no había
á ser algún día el jefe de la familia.
ido al lugar indicado por él y temimos que hubiera y derecha que pudo en~ontrar, y trató de _utilizarla
» Había algo de inusitado en el tono con que mi sido víctima de algún accidente antes de llegar á para dirigir la embarcación; pero las aguas iban tan
crecidas, que no le sirvió de nada. Entonces e~hóse
madre acentuó sus palabras, y confieso que no pensé aquel sitio.
en Conrado sin cierta confusión. Por primera vez en
&gt;)Por momentos apoderábase de mí un sueño in- en la barca y dejóla seguir á merced de la. comente;
la vida me intimidó la idea de eHcontrar!e.
vencible, acompañado de vértigos, que no me pro- estaba transido de frío, y muy pronto perdió el cono»Atravesábamos en aquel momento el lindero del porcionaba ningún reposo, produciéndome en cam- cimiento. El roce de la quilla con el fondo muy bajo
bosque para volver á casa, cuando me pareció oir en bio horribles pesadillas. Creía ver el cuerpo de Con- de la pequeña bahía le despertó al fin.
- »¡Oh, Conrado!, exclamó mi padre, si tú supieras
un tallar débiles gemidos.
rado cubierto de sangre echado sobre el césped bajo
- »¡Escucha!, dije á Félix. También él creyó oir una encina hueca, y percibía de nuevo la misma débil en qué ansiedad nos has tenido ... ¿Por qué no tuviste
un leve rumor entre los matorrales, y buscó, mas sin queja que antes había oído en el tallar. El sonido me confianza en el instinto de tu caballo? Seguramente
encontrar nada. Sin embargo, este.ha segura de que despertó y levantéme poseída del mayor sobresalto; te hubiera llevado al castillo sano y salvo, porque
no era una ilusión mía, y no sé cómo en aquel mo- era nuestra madre la que se quejaba; aún permane- estos animales vuelven á su cuadra por lejos que se
mento recordé las objeciones de mi madre cuando cía en el sillón en que yo la coloqué, y cogidas las encuentren de ella. ¡Sólo Dios sabe qué noche nos
se opuso al anuncio oficial de mi enlace. Evidente- rodillas con las manos, balanceábase de un lado á has hecho pasar!
mente fueron dictadas por alguna duda sobre el otro.
»Conrado no contestó, y limitóse á inclinar la ca))Nuestra ansiedad aumentaba ahora con la ausen- beza como si estuviese cansado de llevarla. Aquel
efecto que en Conrado produciría aquella noticia
inesperada, y esta idea bastó para que me asaltaran cia de Félix, que organizó una nueva batida; y .cuan- hombre tan fuerte, tan aguerrido contra el dolor físivagos temores. Se los confié á Félix, y no hizo más do se iban ya los que formaban parte de ella, mi co, parecía quebrantado por la obra de una sola
que reirse, declarando que á nadie complacería tanto padre me cogió de la mano sin decir palabra y con- noche.
- »¡Vamos!, dije yo, no debemos reprenderle. Pala noticia como á su querido y viejo Conrado. Des- dújome al parque. Empezaban á despuntar los pripués continuó la conversación sobre el mismo asun- meros albores de la mañana, cuando nos encamina- dre, par~ce que el pobre está enfermo y rendid~ de
to, mostrándose tan sinceramente convencido y ale- mos á la pequeña colina que está en el extremo de cansancio.
aquél. Ninguno de los dos pronunció una sola palabra
- &lt;¡¡Es cierto, hija mía, es cierto!, contestó mi pagre, que acabé por participar de su confianza.
»Una vez en el castillo, nos separamos algunos en todo este tiempo. Desde aquella elevación veíase dre. Corre tú al castillo primero y prepara á tu madre.
instantes á fin de hacer los preparativos para recibir toda la llanura, atravesada por la corriente tortuosa
»De este modo llegué antes que ellos. ¡Oh, cómo
á nuestros huéspedes. Apenas había terminado mi del Weidnitz. En la cumbre de la colina hay un me alegro de poder am,mciarte esta noticia! No he
tocador, los cazadores llegaron; toda la casa estaba banco de madera; en él fué á sentarse mi padre y querido cerrar la carta, amiga mía, sin darte cuenta
en movimiento; todos los criados corrían de una ocultó su rostro entre las manos. Yo le atraje hacia del feliz regreso de Conrado; pero mis ojos comienhabitación á otra, y á lo largo del corredor oíase de mí y apoyé su cabeza en mi seno, mientras perma- zan á cerrarse ya, y estoy muy fatigada.
continuo el ruido de puertas que se abrían y ce- necía sentada, fijando una mirada estúpida en la ne»¡Loado sea Dios! ¡Conrado está en salvo! Regobulosa perspectiva que se extendía bajo nosotros. No cíjate con nosotros, amiga mía. ¡Buenas noches! ...
rraban.
»Bajé al salón lo más pronto posible: mi padre y podía pensar; había perdido toda noción de las coVIII
Félix entraban por puertas distintas, muy agitados sas, y mi vista se obscurecía por las lágrimas que llenaban
mis
ojos.
los dos al parecer; Conrado no había vuelto con los
UN DRAMA NO REPRESENTADO
»El curso del río trazaba una línea blanquizca á SEIS PÁGINAS DEL DIARIO DE CONRADO D¡;: ROSENECK
otros, y al preguntar á la servidumbre, contestó que
través de la llanura, y semejante á un punto negro,
nada sabían de él.
Primera página. - «Cuando de un latigazo lancé
»Por último, volvieron otros cazadores y anuncia- destacándose en ella, una pequeña barca era arra_sron que Conrado quiso separarse de ellos, una vez trada por la corriente. La bruma, elevándose apenas mi caballo por su camino, me dije: «¡Sea, yo te permuerto el ciervo, diciéndoles que tenía algo que sobre el suelo, cubría todo el paisaje con sus vapores tenezco, oh Muerte! ... ¡Allá va tu mensajero para
hacer en los alrededores y que ya le encontrarían en y comunicábale el aspecto de un mar lívido. A me- anunciar con sus relinchos la buena noticia en la
el castillo cuando ellos volviesen. Mi padre recordó dida que contemplaba el punto negro, parecíame puerta por donde ya no he de volverá pasar! ¡No
entonces algunas palabras de su hijo sobre la conve- que llevaba un ataúd en el que se hallaba tendido temáis ya, jóvenes enamorados! Ya no volverá á semniencia de inspeccionar en aquella ocasión los traba- el cuerpo de Conrado; el rostro tenía la blancura brar el espanto en vuestras almas, pero si no queréis
jos de los agrimensores, comenzados al otro lado del del mármol y no estaba desfigurado por ninguna verle otra vez al pasear cogidos del brazo por las
bosque y cuyos planos se debían entregar al día si- cicatriz, mientras que las facciones parecían más plá- sombrías soledades que os eran caras en otro tiemguiente. «Conrado piensa verdaderamente en todo,» cidas y austeras que nunca. De improviso el cuerpo po, no os acerquéis á la encina hueca, pues allí dondijimos nosotros; y tranquilos sobre este punto, nos comenzó á moverse; incorporóse y quedó sentado en de el césped está ennegrecido por la inútil sangre
fuimos á cenar. Muy pronto no se oyó más que el el ataúd; le vi tender hacia mí una mano suplicante que corre y se filtra entre las hojas por ella impregchoque de los vasos; los cazadores devoraban la car- y quise lanzarme hacia él, pero no pude, pues cada nadas, la vista de su figura, apareciéndose de improne de su ciervo con la voracidad de ogros; pero entre vez que trataba de levantarme, una mano invisible viso, podría perturbar un poco vuestros inocentes
tanto, yo no podía menos de observar las miradas de me sujetaba. De repente la ilusión se desvaneció; el corazones. ¿Quién ha retenido mi mano levantada?
ansiedad que mi madre dirigía hacia la puerta y la mar y el ataúd habían desaparecido, y vi que la co- ¿Sería tu poderosa impotencia, ó tu cobard,ía? ...
ventana. En aquel momento la obscuridad era c~m- rriente arrastraba la barca á una bahía formada por ¡No!. .. ¿Por qué retrocedería ante la muerte el hombre que prefiere á una vida de tormento el golpe vivo
pleta fuera del castillo, y noté que la preocupación el río.
- »¡Padre, exclamé, mira, mira!
y rápido que le asegura un reposo completo? ¿Sería
de mamá era cada vez mayor. Ciertamente, yo tam»No pude decir más. Los dos mirábamos, y vimos el deber filial? ... ¡Nada de blasfemias!. .. En aquel
bién comenzaba á experimentar cierta inquietud, pero
á
un
hombre salir de la barca y saltar á tierra. ¡Era momento no pensaba en mi padre ni en mi madre ...
esforzábame para disimularlo. El ayuda de cámara
¡No! ... Alguna cosa más mortal que el brillo del
de mi padre entró de pronto y murmuró algunas p~- Conrado! ·
»¿Cómo bajamos de la colina? .No lo sé; solamente acero homicida me deslumbró de repente; un sinieslabras á su oído; mi padre hizo un brusco movimiento como para levantarse, y como mi mad~e insis- recuerdo que pocos momentos después habíamos tro resplandor, brotando de las sombrías profundidatiese en saber de lo que se trataba, contestó a la pre- llegado á la orilla del río y estrechábamos á Conrado des del río, rasgó las tinieblas más profundas aún
gunta enviando á buscar al lacayo de Conrado. El en nuestros brazos. Mi padre no hallaba más que de mi corazón ... ¡Sí! ... ¡Era en realidad el fantasma
hombre entró espantado al parecer y confuso, Y una frase para expresar su dolor pasado y su alegría fulgurante de aquel terrible oráculo! Una radiación
dijo que el c~ballo de Conrado había vuelto solo á presente, y murmuraba á cada instante: «¡Conrado, de amatista se extendió sobre las furiosas ondas que
la cuadra, con la brida rota y cubierto de espuma. hijo mío!&gt;) Conrado nos dejó hablar sin responder: rodaban á mis pies; transformólas en señales y símLlegué á tiempo para recibir en los brazos á mi ma- su rostro tenía la palidez de un espectro y parecía bolos; un encanto mágico rodeó todo mi ser; yo midre, que se adelantaba hacia mí vacilando y se des- inerte; sus dientes castañeteaban de continuo; un raba y escuchaba. Aquella luz misteriosa hablábame
mayó al fin. Todos los hombres, ensillando apresu- estremecimiento recorría sus miembros; sus ojos nos un lenguaje criminal y de las tumultuosas aguas eleradamente sus caballos, partieron tan rápidamente miraban sin vernos al parecer, y su expresión era vábanse voces que cantaban:
como les fué posible para buscar á Conrado, Yen su muy triste. Con la mayor dificultad conseguimos al
¡ Para nosotros el anillo; para ti la joven castellana!
apresuramiento Félix se olvidó hasta de coger 'el fin que hablara de él: nos dijo que se había separado ¡Oh, hermano, la hora se acerca! ¡ Hermano, la copa está llena!
de
los
cazadores
la
víspera
por
la
tarde,
apenas
muer'
sombrero.
))No sentí ningún estremecimiento, ni el temor
»En un instante la casa quedó vacía y silen~iosa; to el ciervo, porque estaba ansioso de ver á Félix,
cuyo
accidente
le
inquietaba.
Quiso
tornar
un
atajo
me
invadió al escuchar aquellas voces horribles,
no se percibía sonido alguno, como no f~era, ~ mterva~os, las quejas ae mi madre y el paso mqmeto de para llegar antes al castillo, y se perdió en el bosque; porque me eran familiares ... ¡Ah! ¡Cuántas veces las
m1 padre, que paseaba de un lado á otro del ~ome- en los campos reinaba todavía una claridad crepus- he oído! En aquel momento hacíanme una promesa
dor. Cada jinete había llevado una hacha de viento, cular, pero allí todo estaba obscuro y las sendas de- que yo no osaba interpretar; pero tenía fe en ellas ...
siertas. Para orientarse mejor en el tallar, apeóse del
porque la noche era excepcionalmente obscura.
))Yo estaba junto á la gran ventana y había ~po• caballo y le ató á un árbol.
TRADUCIDO POR E. L. VERNEUI LL
))Mientras trataba de reconocer aquellos sitios, el
yado la frente en un cristal en un estado de ámmo
'
.
cuadrúpedo,
espantado
por
un
ruido
cualquiera,
es(
Co11ti11uará)
que no intentaré describir. La escena era exttana,en

�LA I LUSTRACIÓN

222

ARTISTICA

cular y los vagones son movidos por un cable sin
fin que pa~a por de~ajo_dei ellos y que r~cibe el impulso de un motor fijo: la velooid.ad es de 4'5 metros
FERROCARRIL DE ESTRIBOS ESCALONADOS
por segundo ósea 16'2 kilómetros por hora. Junto á
Entre los tnás importantes problemas de la vida esta vía propiamente dicha de 60 á 70 centímetros
civilizada moderna, es indudablemente uno de los 'l de ancho hay otras dos que facilitan el acceso á la
principales el relativo á los medios de locomoción primera y en cada una de ellas está asentada una
SECCIÓN CIENTÍFICA

NUEVO SISTE MA DE LOCOMOCIÓN EN LAS GRANDE S CI U DADE S

Fig. r. Aspecto general del ferrocarril de estribos escalonados

y transporte indispensables para satisfacer las necesidades cada día crecientes del tráfico personal en
las grandes ciudades. Que los ómnibus, los tranvías
y aun los fep-ocarriles urbanos no llenan en este
punto de un modo completo las exigencias del público, demuéstralo el hecho de que todos estos sistemas de locomoción no han podido desterrar los
tradicionales coches de punto con su aparato desproporcionado al peso que han de sostener y con sus
tarifas más desproporcionadas todavía.
Omnibus y tranvías son demasiado lentos en muchos casos, y en cuanto á los ferrocarriles sólo tienen
una aplicación muy limitada en el interior de las
ciudades por las incomodidades que suelen ir anejas
á su construcción y explotación. Además ésos tres
medios de locomoción ofrecen el inconveniente de
que el que ha de servirse de ellos tiene que emplear
más ó menos tiempo en llegará los puntos de parada,
esperando el paso de algún vehículo: otra de las desventajas es la di! los frecuentes altos que han de hacerse durante el trayecto para que suba ó baje algún
pasajero.
Los ferrocarriles funiculares introducidos en América sólo en determinadas circunstancias, muy raras
en Europa, responden á las esperanzas que en ellos
se cifraron, y lo propio puede decirse de los ferrocarriles eléctricos.
A la solución del problema de aunar la baratura y
la rapidez con la ventaja de estar siempre el vehículo
á la disposisión del público tiende un sistema de
locomoción cuyos principios fundamentales vamos
á exponer.
El principio en que se basa esta innovación consiste en establecer un sistema por el cual los trenes
no necesiten detenerse, sino que con el impulso de
una sola vez recibido recorran toda la línea, pudiendo
subirse á ellos en cualquier punto del trayecto. El
proyecto singular á que nos referimos y cuyo objeto
es facilitar el tráfico en las grandes ciudades es de
invención alemana y está llamando actualmente la
atención en muchos países. Dos arquitectos, los hermanos Enrique y Guillermo Rettig, de los cuales el
primero es consejero real de construcciones en Munster (Westfalia), habiéndose antes distinguido como
arquitecto de la guarnición de Metz, y el segundo es
arquitecto municipal de Dresde y muy conocido por
el primer premio que ganó con su proyecto de monumento al emperador, han concebido y desarrollado
el plan de un ferrocarril que puede adaptarse á todas las calles por donde circulan los tranvías y demás sistemas ordinarios y aun á muchas actualmente
cerradas para éstos, que funciona con movimiento
uniforme y constante y al cual puede subirse en
cualquier punto. Cada línea del ferrocarril es cir-

plataforma 6 estribo sin fin, puesto que se extiende
en toda la longitud del trayecto: ambas se mueven
constantemente, gracias á sus respectivos cables, con
una velocidad de 3 metros por segundo la central y
de 1'5 la situada más hacia el exterior: esta última
velocidad es la de un peatón. La fig. 2 representa la
sección transversal de la tres plataformas móviles y
facilita la comprensión del mecanismo. A la plataforma exterior, que se alza á unos 10 centímetros
sobre el nivel del camino de peatones que junto á
ella se extiende, puede subir fácilmente cualquiera
que por éste circule; con igual facilidad puede pasarse de esta plataforma á la central, que se eleva
también unos 10 centímetros sobre ella, y de lacentral al vag6n propiamente dicho situado en igual altura. El que siguiendo su paso ordinario sube á una

LA I LUSTRACIÓN
de modo que cada viajero tiene su asiento. Para fa.
cilitar el ascenso 6 descenso, las plataformas, de un
metro de. ancho, van provistas de unas barandillas.
Cada vía debe formar, como hemos dicho, un anillo cerrado, de modo que dé la vuelta por una sola
calle ó alrededor de una ó varias manzanas de casas.
En este sistema no puede haber naturalmente cruces; pero este inconveniente se salva haciendo que varias líneas ó anillos estén en contacto en determinados puntos, de suerte que
bajando de una pueda tomarse otra fácilmente.
La ausencia de locomotoras bace que la vía
no haya de ser de una resistencia extremada,
con lo que resulta mucho más barata en construcción, y como el cable motor permite las
mayores curvas, puede darse á la vía la forma
de la calle donde haya de.emplazarse sin necesidad de expropiaciones.
Todas estas circunstancias permiten dotar
á poco coste á una cuidad de una red completa de ferrocarriles de este sistema, pudiendo colocarse los motores que impulsan los
cables en los puntos de contacto de varias
líneas.
El pago del precio del pasaje puede hacerse por medio de aparatos automáticos que
abran la entrada del vagón cuando se eche en
ellos la moneda correspondiente, ó por medio de conductores que recogieran los billetes que se vendan en distintos despachos, lo
cual no exigiría un personal muy numeroso.
La seguridad en estos trenes es absoluta, resultando innecesarias todas las señales ó agujas para los cambios de vía. Además la circunstancia de no llevar locomotoras evita á
las casas próximas á la Hnea las molestias del
humo, del ruido y de la trepidación.
Por lo que toca á los servicios que pueae
prestar este sistema de locomoción, los cálculos comparativos demuestran que á pesar de
su velocidad moderada puede atender á necesidades del tráfico más rápidamente que los ómnibus
y tranvías y aún que los mismos ferrocarriles de cortos trayectos; que la fuerza motora necesaria para
un movimiento de 2 400 personas por hora es menor que el de una locomotora, y que con un movimiento de 12.000 personas por hora (movimiento
que no es raro en algunos trayectos del ferrocarril
urbano de Londres, por ejemplo) la proporción entre la fuerza indispensable en este sistema y la del
ferrocarril de vapor es de uno á cuatro.
Las muchas ventajas de este sistema que acabamos de describir hacen desear y permiten esperar
que pronto se le someterá á estudio y examen verdaderamente prácticos. En Inglaterra y en América
se está haciendo gran propaganda para llamar la
atención y el interés públicos sobre este invento, que
por lo mismo que presupone un tráfico muy considerable sólo puede aplica~e en las grandes ciudades.
La comparación entre el coste de una línea de este
sistema y de los otros ferrocarriles es ventajosísima
para el primero, hasta el punto de resultar la mitad
más barata que la del más barato de éstos, sin contar
con el ahorro que supone en los gastos de.explotación.

QUE TENGAN

223

ARTÍSTICA

PARATENERLA BOCA

ACREDITADOS

a sea ?atarral 6 de constipado, seca, ner~iosa, l'onca, fatigosa, etc., etc.,
ronqmal 6 pulmonar, por fuerte y crónica que sea hallarán el alivio •
·nmediato tomando la PASTA PECTORAL INFALIBLE del • y no padecer dolores de muelas, usen el ELI X I R G UTLER
r . ANDREU de Barcelona.
! ó MENTHOLINA que prepara el Dr. ANDREU de Barcelona •
. Son tan rápidos y seguros los erectos de estas pastillas, que casi 1•
Su olor y sabor son tan exquisitos y agradables, que además de un
1empre desaparece la tos por completo al ter minal' la primera caja.
poderoso remedio, es articulo de recreo é higiene, porque deja la
r----r----'-- - - - . boca fresca y perfumada por mucho tiempo.
Los que tengan también ASMA ó SOFOCACION
usen los cigarrillos balsámicos y los papeles azoados
P OA NS E
LA MENTHOLINA en polvo aumenta la blancura
del mismo autor, que la calman instantáneamente
EN LAS
y belleza de los dientes.
permiten al asmático do ·
•
·
·

sana, hermosa, fuerte

~?~f.!:~+.."'.'~

CARNE
HIERRO
y QUINA
!~
wiido a lot '1'6D.LCOa mu reparadora.

11 Allmento m.u

GARGANTA
y

VINO FERRUGINOSO ARDUO

VOZ

PASTILLAS nE DETHlN

T COK TODOS LOS nncamo~ 1'lJTUTIVO8 DB U CARNE
Cl&amp;m, mF.ILII• y •IJD&amp;I Dtes afloe de extto continuado y III a11rmaclonl!I de
todu lu emtnenciaa mtldicaa preub&amp;n que esL&amp; U!)Clldon de 1&amp; ()arae, el Bien. y la
--1- oonaULuye el 1'8J)&amp;l14or mu en1:1'111co que ee conoce para curar : la Clbrdsú, la
.lltdlllCO, lu J l l f l l t ~ dol4rolM, el .6m~mlfflto y lá A.lteradQft ae la Sangre,
el Raqutt""9o, WII Á { ~ e,cro('Wolal '1 eicor/nltfau, etc. El . , •• Pe1'1'11ctDHa de
ea, en efecto, el único que reune lodo lo que entona y fortalece loa organoa
regul~1 coordena y aumenta considerablemente lu tueriu ó Infunde a la ~
empobn,cida y descolorida : el Y(Qor, la Coloradofl 1 la 8urgur. Oft414.

B,c,o..idadaa OOIV&amp; loe Jlal• de la Garganta,
llKUnolon• u la Vos, lDtlamaolon• ele la
:ao., Eteotoa pffllioi- 4el Keroario, Iri•
taolon CJIUI prod- el Tallaoo, J apecial111t11le
i lol Sil'I ~ICü&gt;OllES ilOG&amp;DOB,
PBOFEBOI\ES 7 c::&amp;lCTOiis par• facililar la
-1oioD 4• la ~o..-P11aro : 12 RuLU.
B/111Qf,r "' 11 rotulo 11 /lrmll

Al'e••

DE L

.Por . ..ror, u Paril, en casa de J. FERRÉ, f armar.eulico, 10!, nie Ricbelltu, Sacesor 4e .lROUD,
P

Printemps
, NovEoA?Es

Renutese gratis
yfranco
1

EXIJASE •~ar: AROUD
1

EnfermedadeSde1Pec110·

Jarabe Pectoral

PARIS
Rem!tenselgualmentefrancolasmuestras
de todas las telas Que componen. nuestros
Inmensos surtidos, pero especl!IQuese las
clases y precios.
Todos 10s tn!ormes necesarios t\ Ia buena
ejecución de 10s pedidos estan Indicados
en el Catálogo.
To&lt;lo pedido, á contar desde 511 Ptas, es
expedido franco de porte y de derecho■
de aduana á todas las 1ocalldades de España

servidas por ferrocarril, me&lt;llante un recargo de22 %sobre el Importe de Ia factura.
Las expediciones son necha~ libres de
todos gastos hasta la población habitada
Por el cuente y contra reembolso es decir
á pagar contra r ecibo de la m~r can cia !
! Ol; Cllentes no tienen l)UéS QUe molestarse
en 10 más m!nlmo para recibir nuestras
remesas todas las formalidades de aduana
habiendo sido cumplidas por nuestras
casas de reexpedición.

Casas de Reexpedición:
Madrid: Ptaza del Angel, /:2

,

lrún
Hendaye

I
I

DE

I

4lS, Calle Vauriuten :Parl1,

MM, JULES JALUZQT &amp;. CIE

Adh. DETIIAK, Farma-uoo en P.llllB

VDD&amp; .&amp;N TOO.ci u.,:¡ PIUNCIP~ IIOTl&lt;a.s

f~~~~riif::~~ ~!t~~~:~i~&amp;~~~ p L~M.!~,~oux

VERANO, {l. quien lo ptda {l.

BOCA

E! Jarabe de Pierre La~o11row: es
el Pectoral por excelencia
d l
t· d l i·
·
como e u coran ~ e as isanas' a
la1 cuales comunica su gusto agradable y ,us propiedades calmantes.
II d I H 1181
ace e
osp es)

(G

°'

GRANÓ,DELINOTARIN

Fe:Jt?tc~~s

ESTREFl IMIENTOS, CÓLICOS. - La caja: l fr. SO.

ENFERMEDADES

ESTOMAGO
P.&amp;STILW 'J POLVOS
PATERSON
• IIIIIUTIO J MAQIUSIA

1nm • • -.1ra lu .IJNelow Ul lllt6•
--.O, hlw, . . •,.Uto , DtgwltoD• laho"-8, .uediu.-Y6ml-. llnulloe, 7 C6"-;

,.,,,,Dll'l'llll,rua-uoo
.. .,,.,,,.. ,,.... ,. ,.,.,,,
..
•

~1:'..~Ullllll6mqoy
\

Querido enfermo.-Flese Vd.• mi /arta experiencia,

1 hata u10 de nuestro• GRANOS de SALUD, puu ello,
le ourar•n de , u con1l1p1clon 1 le dar§.n apetito 1 lt

P&amp;IU8

derolrer,n e/ sueño 1 la alelrta. - Ast r,rir4 Vd.
111uoho1 años, dtafrutando 11empre de un■ buena salud.

Depbito Cuera!: 45, Calle Vmilllera, 45, PWS
Se rende en toda, /a, buena, farmaofa,,

H,
Rue
ffr/enn,

VINO

DE

SIROP1tt1••• fORGEJºDIES
1111nm, '
TCIII

Crllu l 1mu11

CHASSAING

BI· DIGllllTIVO

Prescrito desde 25 años

Contra las AFFECCIONES de las Vlas Digestivas

CLOROSIS, -

ANÉMJA. -- LINFATISMO

El Proto-I(!duro de :Elierr_o es el r epazador d, la sangr e,
el l or tiilcante y !' zwcr obicida por ex cel en cia.
11Jarabe ylu Gra,Jeas ron proto-lodurods lleno deF. Gille,

Port-Bou
Cerbere

(De la /ll11strirte Zeiltmff)

tt0 podri411 ·~ d&lt;,mti,iado r&lt;COffltttdadoJ ffi """"
,,. lnalterabthdad 11 &lt;i&lt; "'iolubilitúJd c:ot\llattlu,

·

(Ú"' J)Vr,,a

qu,m,.,. "'
'

(Oac,ta dt lo, Ho1p!tale,).

llEPóSITO GENERAL : 46, Rue Vauvllllers, PARIS. Depbsito en todls las farmacias.

LA DENSIDAD DE LA POBLACIÓN Y LA LLUVIA

Fig. 2. Detalle del ferrocarril de estribos
escalonados

de las plataformas adquiere la misma velocidad que
tiene la superficie en que camina, y lo propio sucede
en los descensos.
El principal reparo que á este sistema de locomóción se opone, es que diariamente se observa en los
tranvías que muchas personas no pueden subir ni bajar del vehículo mientras éste va andando, por lenta
que sea su marcha: el ensayo hecho en pequeña escala en Munster de este nuevo sistema ha demostrado que lá subida y la bajada no ofrecen dificultad
alguna para las señoras ni para las personas de edad
avanzada.
Como se ve por la fig. 1, en donde se representa
una calle con una instalación del sistema Rettig,
este ferrocarril ha de ser aéreo, sostenido por pilastras, ó subterráneo, por lo cual se hacen necesarias
las escaleras para llegar hasta él. Los coches pueden
ir en fila no interrumpida, ó formando trenes, ó sueltos á determinadas distancias uno de otro; tienen
2'5 metros de largo y el ancho de un solo asiento,

A juzgar por lo que dice el Bra.dslreet, los resulta·
dos del último censo han demostrado que la distribución de la población de los Estados Unidos está relacionada con la abundancia ó escasez de lluvias.
La mayor parte de la población está distribuida
en las regiones en donde la altura anual de la lluvia
varía entre 30 y 40 pulgadas, regiones que comprenden las tres cuartas partes de la población de 1os Estados Unidos. La densidad de la población disminu:
ye rápidamente desde el momento en que la altura
anual de las lluvias se aparta de aquellas cifras.
La mayor densidad se encuentra en aquellos territorios en donde la altura de la lluvia llega anualmente á 40 ó 50 pulgadas; alcanzando entonces 49
habitantes por milla cuadrada: en las regiones en
donde la lluvia varía entre 30 y 40 pulgadas por año,
la densidad media es de 43'1 habitantes por milla, y
en las áridas comarcas del Este, en donde la lluvia
que anualmente cae es inferior á 20 pulgadas y que
constituyen los dos quintos del territorio de los Estados Unidos, apenas contienen las tres centésimas
partes de la población total. La población se desarrolla
con mayor rapidez donde la lluvia oscila entre 20 y
30 pulgadas; la densidad ha aumentado allí desde
1'6 á 8'1. La densidad mayor está, pues, allí donde
reinan una temperatura y una lluvia medias.

it1

--iE-- ,

,

Pepsina Boudaull
. Aprobada por la m.utm DE IEDICIU

Pff;MIODEL INSTITUTO AL D' CORVISART, EH 1856
ed&amp;llaa • n 111 Etpoolclonu lnternaclon1,le1 de

-

. - . ..

- -

_,...

.

~

...

.
,

-

-

- -

-

- -

,

- - - . . - ..

0-.

GOTA
Y REUMATISMOS
.00 por LICOR laa PILDORAS
La

-Meo-

~,,
-

p

- . . . . .

.

t\f.lDADESde1EBTo4i
LAIT !~"Ttl'BiLIQUII -

Dracl

LECHE ANTEFÉL
pm 6 11eu.lala coa a,u, fül,a

el

del :e,,

y

Por l ayor : F. COMAR, 28, ru Salnt-Claade, PARIS

8 , LENTEJAS, TEZ ABOLE
ARPULLIDOB, TEZ BARROS

11 ledu

ARRUGAS PREOOCES

v:U.1e

1 :LICOa,e emplea en e/ e,tado atudo ¡ lu PD.DOJLAB,en e/ e,tado ordn/

U

~

lu h mdu J l!tguriu.-lllllllt gr1U1 u ltUett a,liea~n1

EFLORESC&amp;NClAS
ROJECES

~S • LYOR • VIE!IA - PBIUDELPBU • PARIS
18n

18')3

II IKPLIA. CON IL

1876

• .t:roa

18i8

f:XITO 1 1' f.'8

DISPEPSIAS
OASTRITIS - 0ASTRALOIAS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
T OT&amp;OI DIIOtDll'fll DI U , DI0IITJOS

BAlO LA FORlfA DE

ELIXIR- · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · dePEPSINA BOUDAULT
POLVOS, dePEPSINA BOUDAULT
P.lBIS, Pharmacie COLLAS, 8, rae Dauphine
1f " '

la,

PM•ctoolt, fa,,.,..clo, ,

LA SAGRADA BIBLIA
EDICIÓN ILUSTRADA

• iO o6ntu:no• de pe•eta la
entrega de 1.8 p lig ina•
~

Se ea,lan prespecto1 l ~IIICII In aollcite
4lrlgl~clooc l los Sra. Koataaer y Simon, t clitor•

·:.~J;;
~: ;~r, JARABE

.

..

.

..

.

Y~ PASTA

de H. AUBERQIER

0

r..
CH ~0.1.1.lVK (llll IIOblll Ñ Leollaga)
di 6tUt,
AprobadH por la A.oad1.m1a de •edtobla de Para 4m..nadaen Za C olección
Ot1.o1al de .F6rmalae Legal• por deorefo mtatnerJal de 1 O de Marso da 18154,

• • i ooo

e

Una completa tnuocutd.ld, uu1teticac1a perfecwnente comprobada en el

ªª'ª"º

,i,flltmtco, las aron11.1dlú. Cllltm'o1, .Jnmal, To,, cuma 6 fmtacwn d e la garganta han
grangeado al J•R•BE y P4BT• de •UBEBGIEl\ una Inmensa rama ,.
'
(Bctr"'to ul Fol'fflulario MUic# d,I S" Boud■~4at 111Udrdtioo 4, la Ft101"tad k Mtditina (!Go 1dici611).
Venta por mayo~ : COIIUl\ T e-, n, Calle de St,:Claude, PARIS

.

DEPOSITO Elf LAS PRINCIPALES BOTICAS

PATE EPILATOIRE Du••ER

.

-

...

~

,destruye hasta las IIAICIES el ~ILLO del roslro de las damas (Barba, Bigote, etc.), sin
lliAguo peligro para el CIIIIJ, SO Año1 de Ílxtto,ymlllms de tuUmooio1garautizao la eficacia
de esta preparacioa, (Se nade eu oaJaa, fll! .la barb&amp;.,.:.1 en 1/2 oaJaa pan el bigote licero). Para
lo■ brues, empléese el I!lLJ. t' O B lll. D "O'Sa Z R , i , ruo J ,.J,•Rouaaeau , P aria.

�I!

LA

224

ÍLUSTRACIÓN ARTisftCA
bién un conocimiento perfecto de las costumbres y del lenguaje
de la jla111e11q11erla madrileña, mereciendo citarse en este gé·
nero los bellisimos romances El vado, Parola y Cosas de ellos.
· El libro, del que van publicadas dos ediciones, forma un elegante tomo de más de cien páginas y se vende al precio de
una peseta en las librerias de San Martín y Fernando Fe, en
Madrid.

LIBROS ENVIADOS A ESTA REDACCION
POR AUTORES Ó EDITORES
JUANELA, novela por D. M. Mart{11ez Barriom1evo. - Un
asunto interesante, una acción sencilla que se desarrolla naturalmente, unos personajes bien concebidos y perfectamente
retratados cuyos caracteres se sostienen lógica y consecuentemente, un diálogo chispeante unas veces, lleno de sentimiento
otras y siempre animado y verdadero; descripciones brillantes
y exactas, episodios cómicos que hacen asomar la sonrisa á los
labios, situaciones dramáticas que traen las lágrimas á los ojos,
y un lenguaje llano, culto, castizo; he aquí los elementos que
constituyen la última novela del fecundo y conocido escritor
Sr. Mart!nez Barrionuevo. La novela es de costumbres populares andaluzas, que aparecen pintadas de mano maestra, y se
aparta del género hoy en boga, pues nada hay en su fondo
ni en la forma que pueda ofender á los lectores más delicados.
Es un libro, en suma, de los que una vez empezados no se
sueltan hasta dar con el final, y una vez acabados dejan grata
impresión en el ánimo, pues acaba bien, en la acepción vulgar
de la frase, Jo que para muchos no deja de ser una cualidad
muy recomendable.
Véndese en las principales librerías al precio de 3 ,pesetas,
debiendo dirigirse los pedidos al editor D. Inocente López,
Rambla del Centro, 20.

•••

l

*

\

BOCETOS LITERARIOS, por Dofla Francisca Sánckez de Pirre·
tas. - Dos condiciones se advierten en los trabajos contenidos
en este libro que, no siendo muy frecuentes en la mujer, asegúran el título de notable escritora á la que por suerte de la
naturaleza y fuerza del estudio las posee: el espíritu de observación y el dominio de nuestro hermoso idioma. Gracias al
primero, los asuntos tratados en los a1tkulos que forman' la colección de los Bocetos literarios, y algunos de los cuales han
sido publicados en LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA, aparecen en
las páginas del libro con la misma vida y el mismo relieve que
en la realidad tuvieron, los personajes son humanos y verda·
de ros, y las consíderaciones que de la desc1i pción de aquéllos ó
del estudio de éstos se derivan son lógicas y ajustadas por completo al buen sentido y al modo de ser de la existencia práctica; y merced al segundo, las ideas encárnanse en frases y conceptos rigurosamente apropiados á ellas, y á la verdad del fondo corresponde de este modo la precisión de la forma.
En Bocetos literarios hay temas para todos los gustos, desde
el naturalista de buena ley al sentimental con puntas y ribetes
de romántico. Los únicos qúe no encontrarán en ellos satisfacción á sus aficiones son los devotos al realismo de cierto género: la Sra. Sánchcz de Pirretas profesa el principio, asi al menos se desprende de sus escritos, de que !oque escribe una madre
ha de ser de tal indole que su lectura no conturbe la pureza de
sentimientos de sus hijas.
Véndese el libro al precio de 2 pesetas en Barcelona en la

\
'1

**

ZARAGOZA ARTÍSTICA, MONUMENTAL É HISTÓRICA, por
A. 11 P. Gascón de Gotor. -Con los cuadernos 12, 13 y 14 de
este publicación que cada dia despierta mayor interés y adquiere mayor importancia, se han repartido seis preciosas fototipias
que representan unos azulejos del castillo de D:Teobaldo (hoy
convento del Santo Sepulcro), reproducción de los que poseen
los Sres. Gascón de Goror, un ejemplar de cerámjca ibérica de
la.notable colección de D. Pablo Gil y Gil, el facistol del papa
Luna (siglo xv), existente en la catedral de la Seo, varias va•
sijas ibéricas de la citada colección de D. Pablo Gil y Gil I la
iglesia de Santa Marfa Magdalena y un bellísimo triplico góti•
co que se conserva en la parroquieta de La Seo.
Cada cuaderno contiene además ocho páginas de interesante
texto, que abunda en datos notables y curiosos sobre la historia
artistica y monumental de la ciudad de Zaragoza.
El precio de cada cuaderno es de una peseta. Se suscribe en
Zaragoza en las principales librerias y en casa de lo, autores,
Soberania Nacional, 6 y 8, 2. º, y en Barcelona en la libreria
de D. Arturo Simón, Rambla de Canaletas, 5.

•
••

1

ADVERTENCIAS

MISS ELLIOTT, la mujer barbuda
librería de D. Arturo Simón, Rambla de Canaletas, 5, y en
casa de la autora, Fo1tuny, 19, 3.°, I.ª, y en Madrid en la
Administración de E t Eilrcüo Espallot, Libertad, 23, bajos.

•*•
PUNTOS SUSPENSIVOS. VERSOS SERIOS y FESTIVOS. Por do,i
/osl Borrás y Bayonls. - Es esta una colección de poesias que
se lee con gusto por la variedad de temas que en ellas se trata,
alegres unos, tristes otros y escritos todos en versos fáciles y
correctos, Aunque la nota dominante en la mayor parte de las
composiciones es la cómica, hay algunas, como Dos tumbas,
¡Soldado! y otras, impregnadas de sentimiento, que acusan
el alma de un verdadero poeta. Varias de ellas denotan tam-

Siendo en gran número los trabajos literarios que recibimos
para LA lLUSTRACiÓN ARTÍSTICA y en la imposibilidad de
contestar á todos los que con ellos nos favorecen, debemos
advertir que s6lo éontestaremos á los autores de los artlculos
que aceptemos para insertarlos en este periódico.
No se devuelven los originales.

•
••
Suplicamos á nuestros corresponsales y suscriptores, especialmente los de América, nos remitan cuantas fotograflas de
monumentos, obras artisticas, etc., consideren propias para ser
publicadas en LA ILUSTRACIÓN, acompañándolas de los datos
explicativos necesarios. En caso de que sean admitidas, tendremos el gusto de consignar, al confirmarlas en las columnas de
nuestra publicación, el nombre de la persona que nos haya honrado con el envío de las mismas.
Asimismo agradeceremos la remisión de todas las noticias
que tengan verdadero interés artístico ó literario.

Las casas extranjeras que deseen anunciarse en LA iLUSTRACIÓN ART1STIC.A:dirfjanse para informes á los Sres. A. Lorette, Rue Chauma.rtín,
.
núm. 16, París.-Las casas españolas pueden hacerlo en la. librería. den: Arturo _S imón, Rambla de Canaletas, núm. 5, Barcelona.

Lu
Penna .., eonece1 lu

Jarabe Laroze

PILDORAS~~DEHAUT

DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

DE PARIS

no titubean en purgarse, cuando lo
necesitan. No temen el asco ni el causancio, porque, contra lo que sucede con
los demas purgantes, este no obra bien
Billo cuando se toma con buenos alimentos
y bebidas fortificantes, cual el vino, el catá,
el tá. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida gue mas le convienen,
se,un aus ocupac1one1. Como el causan
c10 que la purga oca,ions qued~ completamenleanuladoporel efecto de Is
buena alimentacion empleada,uno
,e decide flicilmente d volver
d empeHr cuantas veces
sea necesario.

Desde hace mas de 40 años, el .Jarabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las gastriti,s,.gastraljias, dolore■
y retortijones de estómago, estreñimientos rebeldos, para facilitar
la digestion y para regularizar todas las funciones del estómago y de
los intestinos.

JARABE '

a1i3ro:muro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS'AIARGAS

Es !!l remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon,
la epilepsia, histéria, D;tlgraña, baile ele -~•-Vito, insomnios, con•
vulsiones y tos de los nilios durante la dentic1on; en una palabra, todu
las a1ecciones•nerviosas.

Fábrica, Espediciones : J.-P. LAROZE

!, rne des Lions-Sl-P~ul, l París.

Deposito en todas la.s principales Boticas y Drogneriaa

CARNE y QUINA

I

Bl Allmento mu reparador, uni\io al Tónico mas ener¡ico.
Participando de las propied.ades del Iodo
y del Blerro, estas Plldoras se emplean
especialmente contra las E1crofulas, la
Tisis y la Debilidad de temperamento,
asi como en todos los casos(Pá.Udot colore,,
Amenorrea,••&gt;, en los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, 6 y;¡. para
provocar 6 regularizar su curso periódico,

· A'/~amam, miam.
tJ'/'ÚJJ71,;
Rus Bonaparte, 40
e: El ioduro de hierro Impuro Oalterado

NB

, , es un medicamento In.fiel é Irritan te.
Co-Iilo prueba de pureza y de autenticidad de
las verd4(feraa PUdoras de Dlancard,
exlgir nuestro sello de plata reactiva,
nuestra firma puesta al pié de una etiqueta
verde y el Sello de garantla de la Unl6n de
los Fabricantes para la represión de lafalslficaclón.

VINO ARDUO CON QUINA
T CON TODOS LOS l'BfflOtPIOS ffllTlllTIVOS SOLUBLBS DB LA CARNE

011111.u son los elementos que entran en la comDOSlcton de este potente
~ador de las fuer2aa vit.ales, de este for&amp;iClcaa&amp;e por Hce(eacia. De un gusto sumamente agradable, es soberano contra la .Anemta y el .Af)Ocamtento, en las Calentura,
y Con1Jalecenct1U1 contra las Diarreas y las .4.feccwnu del JJstomaqo y los tntesttnos.
cuando se traia de despertar el apetito, asegurar las digestiones, reparar las fuer2as,
enriquecer la.sangre, entonar el organismo y p~ver la anemla_y las epidemias pro,ooad&amp;á por Jos calores, no se conoce nada superior al l'iao de vu,aa de A.roud.
IM mavor. en Paria, en casa de J. FERRÉ, Farmaccutico, 1~, rue Ricbe!ieu, Sucesor daÁllOUD•
..,.
SB VENDB BN TODAS LAS PRINCIPALBS BoTIQAS.
· 4'.IL'ffl y

Soberano remedio para rápida cura•
cion de las Afecciones del pecho,
Catarros,Mal de garganta,Bronquitis, Resfriados, Romadizos,
de los Reumatismos, Dolores,
Lumbagos, etc., so·años tlel mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

-

1EXIJASE •1~º&amp;1: 7 ARDUO

J SB HA~LAN EN TODAS LAS FARMACIAS

Quedan reservados los derechos de propiedad art!stica y literaria

lMP, Di MONTANIUt Y_SUlÓ~

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="137">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3066">
                <text>La Ilustración Artística</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479260">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="46511">
            <text>La Ilustración Artística</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="46513">
            <text>1891</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="46514">
            <text>10</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="46515">
            <text>10</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="46516">
            <text>484</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="46517">
            <text> Abril</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="46518">
            <text>6</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="46534">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46512">
              <text>La Ilustración Artística, 1891, Año 10, Tomo 10, No 484, Abril 6</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46519">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46520">
              <text>Literatura</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="46521">
              <text>Arte</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="46522">
              <text>Ciencias</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="46523">
              <text>Barcelona (España)</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="46524">
              <text>España</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="46525">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46526">
              <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46527">
              <text>Montaner y Simon, Editores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46528">
              <text>1891-04-06</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46529">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46530">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46531">
              <text>2011641</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46532">
              <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46533">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46535">
              <text>Barcelona, España</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46536">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="46537">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="7362">
      <name>Densidad de la población y la lluvia</name>
    </tag>
    <tag tagId="7358">
      <name>El anillo de Amasis</name>
    </tag>
    <tag tagId="317">
      <name>Ferrocarril</name>
    </tag>
    <tag tagId="199">
      <name>Grabados</name>
    </tag>
    <tag tagId="7360">
      <name>Kaemmerer</name>
    </tag>
    <tag tagId="7361">
      <name>Lord Lytto</name>
    </tag>
    <tag tagId="7345">
      <name>Lord Lytton</name>
    </tag>
    <tag tagId="7064">
      <name>Sevilla</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
