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                  <text>· itrt&amp;C10f)

11tí~t1ea
A&amp;o X

BARCELONA

22

DE JUNIO DE 1891

NÚM. 495

Con este número se reparte el tomo primero de la obra &lt;NERÓN,&gt; escrita por D. E. Castelar, correspondiente á nuestra Biblioteca Universal
El suscriptor á cuyas manos no llegase deberá reclamarlo al respectivo corresponsal 6 repartidor

PINTOR DE HISTORIA, cuadro de C. RochegroEse

�LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO

495

rrerías y en sus veladas campestres al príncipe de
Gales, comido por toda clase de gravosas deudas y
enfrascado en todos los lodazales de causas y procesos
Texto. -l,f11r11111raci011es europeas, por E milio Castelar. aristocráticos. Hase demostrado, con escándalo uniExposición general de Bellas Artes (conclusión ), por J. Yxart.
-París. Dos salones de Bellas Artes, por E. G. Ladevese.
versal, en la causa, que los amigos al príncipe más
- El espirit11 del imán, por A. de Val buena. - E l padre Dacaros y del príncipe más entrañables manipulaban
niel (conclusión). - SECCIÓN CIENTÍFICA: El análisis de los
en el juego con tales trampas, que se metían contra
vinos, por A. H ebert. - Ma11ó111etro metálico de M. M ignot,
los empeños y azares del acaso las libras esterlinas
por J . L. - L a fotografla de los colores, por G. T issandier. Química recreativa. La difusión de los gases, por F. Faideau.
de los demás en sus amplios y vacíos bolsillos. El
- Aparato para medir la distancia recorrida por 1m Ót;r;:,. juego lleva consigo aparejados todos los vicios, y el
El trabajo de una semana en B irmingham. - L ibros enviajugador pierde toda noción de Jo conveniente y de
dos á esta Redacción por autores ó editores.
lo justo. Así, los periódicos ingleses han caído sobre
Grabados. - E l pintor de historia, cuadro de C. R ocbegrossu futuro monarca en tropel y lo i)an puesto como
se. - E studio, dibujo á la pluma de D . Manuel Felíu. - L '
no digan dueñas. Hasta la historia del collar de Maaseó del barri ( El escaflo del barrio), cuadro de D. Manuel
ría Antonieta sacaron á relucir con tan triste motivo,
Felíu. - Un accidente, dibujo de Gunning K.ing. - ¡ Un ángel
y al evocar esta historia terrible soltaron amenazas
mds!, aguaza de D. fosé Bermudo (Exposición de pasteles y
acua~elas del Círculo de Bellas Artes de Madrid). -Remerdo
múltiples de cercano destronamiento y aun de fácil
de Olot, cuadro de D. J osé Armet . - Patio a"e los convaleabdicación previa en el primogérüto, ya de veinticientes m las E scaldas, cuadro de D. Santiago R usiñol. cuatro primaveras. ¡El collar de la reina! ¿Dónde
La bóveda de acero (17 de julio de 1789), cuadro de D. Juan
diablos buscan periódicos tan leales á la monarquía
Pablo Laurens (Salón de París de 1891). - El Cid presentando á m pad,e la cabeza del conde Lo2&lt;mo, cuadr o de don
como los periódicos ingleses tamaños ejemplos?
Evaristo Barrio. - Gipsómetro de Bolsillo de M. Dujardin.
Para conocer su importancia no hay sino despertar
-Manómetro metálico de M. Mignot. - Fig. 1. Aparato de
su
recuerdo. Eran los tiempos de la erupción revoM. Lippm~nn para la fotografía de los colores. - Fig. 2. Eslucionaria, por 1789, un poco antes de que la familia
quema explicativo. - Aparato para medir la distancia recorrida por un barco. - Baco, escultura de D. Venancio Vall·
real francesa fuese trasladada por el pueblo desde
mitjana (de fotografia de D. J. Mart!).
Versalles á París. Tenía la corte de limosnero mayor
al cardenal de Rohán, y este prelado, aquejadísimo
de monomanías, como cualquier loco, requería de
amores sin recato á la reina de Francia, que le mosMURMURACIONES EUROPEAS
traba un odio sin tregua. La demencia del cardenal
POR DON EMILIO CASTELAR
llegó hasta comprar un collar muy codiciado por
María Antonieta y muy caro, creyendo así obligarla
San Antonio bendito. - La iglesia de Padua y la F lorida de
más y más. Regateóse un poco; se suspendió algunos
Madrid. - Los éxtasis en Murillo y en Zurbarán. • El racionalismo de Goya, -San Antón y San Antonio. - Nuestra
días la entrega por una cantidad de trescientos mil
primavera. - Fríos en Europa y horrores en Africa. - Estafrancos, y al fin quedó ajustado en la tasación de dos
do moral del mundo europeo. - Acusaciones al príncipe de
millones de francos pagaderos á plazos, inscritos en
Gales en Inglaterra. - El collar de la reina. -Tentativas de
un pagaré, á cuyo pie había esta firma: «MaríaAnto·
restaurar el teatro antiguo de Orange. - La tragedia y el acnieta de Francia.» El &lt;2ardenal, á quien la joya fuera
tor Sully. - El &lt;Dios» ele Vktor llugo. - Conclusión.
entregada con bien pocas precauciones, la entregó á
I
un simple camarero de la reina que pasó á recogerla.
Desmontóse con sumo cuidado el collar, tomando
Seguramente ocupa un ·Jugar en las devociones de
María Antonieta las perlas y los brillantes más gruetodos los buenos católicos el joven y hermosísimo
sos y expidiendo un amigo á Londres para que vensanto celestial conmemorado el día 13 de junio por
diese los no recogidos y guardados. Este trajo el imla Iglesia, cuya festividad abre consuetudinarias verporte cuantioso de tal venta; pero la mano del cardebenas de Madrid, celebradas por los primeros poetas
nal de Rohán era crisol en que todo dinero se derrecon tanto estro y á nosotros venidas como vínculo
tía como un pedazo de hielo y se disipaba como un
tradicional de viejas costumbres, con su cortejo de
sorbo de éter. Así es que llegó el plazo primero y no
aceites nada perfumados, de aguardientes nada dulpudo pagar. Rohán, prelado, cardenal, descendiente
ces, de músicas y canci9nes populares. Mas ya que
de los reyes de Bretaña, en cuya comparación parehablamos de poesía popular, diremos como hay una
cían de ayer los monarcas reinantes; limosnero mayor
religión popular también, á la poesía parecida en que
de S. M., uno de los más altos personajes ,de ).a no11
carece de reglas. Junto á las odas académicas, junto
bleza, uno de los más conspicuQs dignatarios de la
á las epopeyas clásicas, junto al teatro regulado por
Las verbenas van enfriándose como el planeta. corte, uno de JQs mayores príncipes de la iglesia,
los códigos de tradicionales poéticas hay el romance ¡Qué primavera! El frío más intenso en España é veíase metido en trance bien amargo, como puesto
vulgar, junto á los dogmas y á los cánones y á las li- Italia y el trancazo más espantoso en Suecia é Ingla- en la picota guardada para los estafadores por la conturgias hay las creencias populares. En mi tiempo terra. Desde nuestro grande Gladstone hasta el he- ciencia pública. Así es que, en plena corte, á mediacelebraba la Iglesia con media fiesta el día de San redero de la corona essandinava se han hallado mal dos de agosto, el día de San Luis, cuando á la capiAntonio; pero lo celebrábamos con fiesta entera nos- y han tenido que hacer muchos días cama. El polo lla se dirigía para celebrar los divinos oficios, revestiotros los muchachuelos, yéndonos á los huertos car- Norte va ganando en hielos al polo Sur, según dicen do de sus trajes episcopales, ardiendo ya los cirios
gados de albaricoques y cerezas ó trepando por los hi- las hipótesis meteorológicas, y de tamaño desequili- en el altar mayor y resonando las notas angélicas del
guerales que ya negreaban á las primerizas brevas. Y brio proviene una probable inclinación del eje de órgano so las bóvedas sacras, reunida la corte, apercicelebrábamos el divino San Antonio, como Je llama- nuestra tierra, que puede quizás explicarnos los terre· bido todo para la misa, otro cortesano, enemigo suyo,
ba mi abuela, por los objetos perdidos y encontrados motos de Andalucía, las catástrofes de Isquia, los de los innumerables envidiosos que pululan por todos
desde una á otra fiesta en el transcurso de todo un horrores de Asia, las innumerables plagas caídas los palacios, dió entre tanto fausto y grandezá orden
año. San José, patrono de los carpinteros; Santa Ce- sobre nuestro viejo mundo en los dos últimos quin- de arrestarlo por fuerza y conducirlo á presencia del
cilia, de los músicos; Santiago, de nuestra España; San quenios. Europa tirita mientras arde Africa. Y este monarca, supremo juez y jerarea. Dificilísimo encaJorge, de Inglaterra; San Pedro, de Roma; San Ilde- ardor de Africa trae horribles calamidades, como, recer el terror que produjo en el ánimo de Luis XVI
fonso, de Toledo, bien claramente dicen cómo los fie- por ejemplo, las nubes de langosta obscureciendo el ver al eclesiástico, de todas las insignias ornado, á la
les, grandes y pequeños, individuales ó colectivos, han sol y devastando el suelo. Cuando entran tales vo- puerta del santuario con todo el clero á la espalda y
menester para las contingencias de su vida un apoyo races insectos en cualquier oasis de Argelia, devoran toda ta corte enfrente, aguardando á su rey para
entre los habitantes del Empíreo, naturales valedores una palmera cual pudiéramos nosotros comernos un bendecirlo, arrestado como el último de los criminacon el Eterno. Y así, los que buscan por el hogar cual- rábano. Hace pocos días estaba en las arenas líbicas les. Cuando, tras el arresto, entrara en la regia cámaquier objeto perdido recurren al bendito San Anto- un sabio francés, llevado allí por el afán de observar ra, encontró al monarca indignadísimo contra su
nio en oraciones litúrgicas hechas de versos, tanto ma- y estudiar, Pues lo cogieron en un sesteo los feroces persona sacra y á la reina deshecha en lágrimas. Y
los en forma, cuanto buenos en espírfru é intención. animales y lo mataron. No hay para qué decir cómo había de qué sublevarse y por qué llorar á tal escánYo tuve una tía que se pareció mucho á su sobrino andará de perturbado el mundo material con todas dalo. La primera palabra del rey fué una palabra de
en el achaque de perder y extraviar los objetos do- estas cosazas. Anda más perturbado el mundo moral acerbísima reconvención al prelado, y la primera
mésticos. En cuanto con tal malaventura topaba, todavía. El suicidio de Madama Weill, que iba enve- palabra del prelado una queja de verse malherido así
decía su oración á San Antonio; y apenas dicha, nenando calladamente á su esposo para fugarse con en tanta sole¡nnidad con una tal agravación de los
íbasele con prontitud lo buscado. El santo de Padua su querido; la prisión en Madrid de una duquesa, re- escándalos que rayaba en verdadera crueldad. Duse parece mucho al santo de Asís. Este, San Fran- cluída en la cárcel de mujeres, por malos tratamientos rante todo el diálogo la reina se cubría el rostro con
cisco, prueba con sus fascinaciones á las avecillas y golpes dados á infeliz criatura; el arqueo de los teso· las manos y lloraba en una hor.rible aflicción á gritos.
cuál fuerza en sus senos el amor místico tiene, y aquél, ros del Vaticano, disminuidos en doce millones de Y tenía razón; pues innumerables enemigos, susciSan Antonio, consiguiendo que los peces Je oigan pesetas por especulaciones desgraciadas de los car- tados por la pobre Antonieta, aseguraban que había
atentos, cuál poder la elocuencia. En Padua y en sus denales; el proceso abierto en Inglaterra, que ha mal- convenido en dar cita burlesca de amor cierta noche
iglesias, sobre todo en la particularmente consagrada herido moralmente al príncipe de Gales, resultan pie- al-cardenal en los jardines; que había escrito carta
por sus conciudadanos al patrono de la ciudad, co- dras tantas de verdadero escalo y en tanto número, de sus regias manos al cuitado eclesiástico; que hamienza la pintura en su lógico desarrollo á divertir la que tenemos ya todo un empedrado. El matrimonio, bía requerido á una triste aventurera de sangre real
vista del arcaico modelo bizantino para ponerla en el la nobleza, el clero, la monarquía, todas estas institu· para que fuese intermediaria en estas increíbles locu·
cuerpo humano radiante de calor y de vida. Pues si ciones por humanas deben á una sentirse á veces ras; que la tragedia, en cuyos incidentes había com·
en estas iglesias empieza la pintura humana, en el San aquejadas de fataHsimos achaques, muy connaturales prometido su nombre augusto, resultaba entreteniAntonio nuestro de la Florida, tan célebre, la pintura á nuestra misérrima especie. Pero hay la singularidad miento y deleite de sus ocios, el. collar joya compra·
naturalista. Y o me río de Zola y los suyos en materia especialísima de que hayan sobrevenido todas en un da para su ornato, la falta de pago culpa de sus disde naturalismo al compararlos con Goya. Los escri- día. Y entre todas aparece la más llamativa esa escan· pendios, la impopularidad patente del rey consecuen·
tores franceses, á. lo sumo, afearán adrede lo feo na- dalosa cohorte de fulleros que acompaña en sus co- cia de sus ligerezas, la crisis del régimen monárquico
SUMARIO

turalmente y agravarán lo pervertido y lo perverso.
Pero Goya introduce los seres vivos y reales más degenerados en el cielo, y les pone multicolores alas de
ángel con místicos nimbos de santas á las más célebres Magdalenas de su Madrid, del Madrid de las
manolas, chulos y chisperos. ¿Qué queréis? Nadie, ni
el artista más eximio, puede sobreponerse á su tiempo.
Así, parece imposible que medie un siglo poco más
ó menos entre Murillo y Goya. No obstante haber
escrito ya Pereira y Descartes, la teología predominaba sobre la ciencia, y sobre la razón el dogma en
Zurbarán y en Murillo, que representaban los últimos
españoles del régimen iniciado en Carlos V y concluido en Carlos II; no obstante reinar aún el absolutismo religioso y monárquico, la cienaia predominaba y la libertad también sobre las ideas y sobre las
instituciones· antiguas en Goya, que representaba los
primeros españoles del régimen constitucional, aquellos españoles cuyos ánimos, de tan malas apariencias
en lo externo, llegaron á escribir el código inmortal
de Cádiz y á realizar la increíble guerra por nuestra
independencia: Con sólo ver á Murillo, Zurbarán y
Goya se ven tres fases del espíritu moderno: en el
pintor de las Vírgenes un misticismo femenil y melodioso y efusivo á la manera del misticismo de Santa
Teresa, y en el pintor de los frailes un ascetismo duro
y austero como el de Chaide ó de Grada, y en el pintor de las manolas todo el siglo x vm con toda su enciclopedia. Pero sea de esto lo que quiera, nuestro
San Antonio bendito recuerda las flores de la prima•
vera en el paseo de la Florida por el mes de junio,
como recuerda el pobre San Antón de las tentaciones á cada enero por la calle de !fortaleza el riguroso invierno y el agradecimiento debido á los animales
domésticos, desde los cerdos hasta los mulos, á causa
de la cooperación al trabajo nuestro prestado y de la
parte de casa que llevan sobre sus lomos. Luego nos
extrañamos del culto natural ofrecido por los egipcios,
dicha sea como ejemplo, al árbol y al brnto, que les
acompañan en la vida y que les ayudan en el trabajo.
Pues culto quiere decir también cuidado, cultivo,
amor, y no poco debe consagrarse de tales afectos al
gallo que os anuncia la mañana y al buey que os lleva
el arado, y al mulo de carga, y al pobre paciente borrioo, y al caballo de paseo, y al cerdo gruñón, que
os prestan su indispensable auxilio y os ayudan en
cosa de suyo tan düícil oomo el desarrollo y conservación de nuestra mísera vida, necesitada como ninguna otra bajo el cielo, de un ejército de cooperadores y copartícipes.

NúMERO

LA

495

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

producto de sus caprichos y los vagidos de la revolución ecos de sus carcajadas. Si el príncipe de Gales alguna
vez lee al gran historiador, su compatriota Car!yle, que ha descrito tales
trágicas escenas magistralmente, cuál
escalofrío debe darle por la espina dor·
sal y cuántos espectros terribles deben
surgir en sus ensueños.

III
Pero dejemos todo esto que parece
político, y vamos de nuevo, así á las
bellas letras como á las bellas artes, más
de la incumbencia del periódico donde
trazamos estas líneas. Entre las muchas
maravillas que atesora el Mediodía de
Francia, existe una por todo extremo
curiosa, el teatro de Orange, obra de los
tiempos clásicos, y como las obras muy
duraderas, embellecido por los esmaltes
del tiempo y de la historia. Muy en ruinas al desgaste de los siglos, consérvase,
sin embargo, con tal proporción y armonía, que allí mismo hase representado el Edipo rey en francés por actores
contemporáneos, despertando los mismos afectos despertados por la tragedia
griega en los antiguos pueblos. Esta
permanencia del sentimiento y de la
emoción proviene también de la perennidad casi eterna del tipo representa·
do. Cuando veis en el teatro las dudas
que taladran vuestras sienes, y los dolores que atenacean vuestro corazón,
y los remordimientos que muerden
vuestra conciencia, os interesáis en ello
como en lo universal humano. Esa
parte de la fatalidad, heredada por atavismo en vuestra fisiología, y hasta en
la externa suerte de todo aquello cuanto os rodea, tiene tal verdad nativa,
que, por una consecuencia inevitable,
ha de interesar, y mucho, á los que nos '
sentimos como abrumados por la fatalidad. Y por la fatalidad, por algo su- ·~
perior á nuestras fuerzas y ajeno á

,.

ESTUDIO, dibujo á la pluma de D . Manuel FeU11

1

nuestra voluntad, á pesar del innato
albedrío nuestro, nos sentimos todos
sin excepción aplastados. Así el actor
Sully hame contado que al representar
el Edipo rey, traducido de la inmortal
obra de Sófocles, él mismo experimentó en sus nervios y sugirió á sus oyentes los escalofríos trágicos experimentados por todos aquellos que representaran ó vieran en otros siglos tan perfecta y acabada obra. Yo lo creo así en
verdad, y por tanto, me huelgo al considerar la restauración proyectada como
una prueba del concepto de solidaridad
entre todas las generaciones en que,
poco á poco, van entrando todos los
pueblos. Y deben tanto más complacernos estas obras clásicas, cuanto que
á diario surgen por todas partes maravillosas obras románticas. En el magnífico legado de maravillas póstumas
transmitido por Víctor Rugo á la posteridad, acaba de salir á luz un poema
cíclico, titulado sublimemente Dios, cuyas estancias están forjadas en fraguas
de titanes y compuestas por rayos de
Prometeo. Siempre desmedido Víctor
Huyo, este profeta de Jo sublime, al
encontrarse frente á frente con lo eterno, rompe y sobrepuja la medida que
se había puesto á sí mismo, como un
océano salido de madre ó como un
cielo incandescente por un cósmico
incendio de soles. Todas las ideas de
relación entre Jo divino y lo humano
toman estaturas tan gigantes y se visten de un sudario tan extraño, que penetráis en lo sobrenatural. Unas veces
creéis oir las arpas de los querubines
absortos y ~xtáticos, mientras otras veces las trorqpetas apocalípticas de los
ángeles exterminadores. Aquí presen
ciáis los primeros albores de la primer
mañana del mundo, y allí los últimos
crepúsculos de su tarde. Como uno de
aquellos enviados de Jehová, corno un
Oriel, como un Gabriel, como un Rafael, diríais que ha llevado el poeta en

L' ASCÓ DEL BARRI (EL ESCAÑO DEL BARRIO), cuadro de D, Manuel Felíu (de fotografia de D. J. Marti). - (Exposición general de Bellas Artes de Barcelona.)

I

�LA
sus labios por los espacios desiertos el Verbo crea·
dor y encendido con la lumbre de retina los astros
en la eterna sombra. Desde las primeras octavas
caéis y os hundís en el éter, teniendo ante vuestros
ojos lo invisible, bajo vuestras plantas lo insondable,
á uno y otro lado todos los enigmas y todos los
misterios en una inconexión semejante á los abismos
del caos. Pero cuando tal número de sucios escarabajos peloteros ruedan ante la boca del estómago las
bolas hechas en los estiércoles y en los excrementos,
dejemos á esa grande águila del Patmos de lo sublime traernos de lo infinito, donde sola ella sabe respirar, los soles y los mundos avivados por el huracán
de su aliento. ¡Cuán grande hombre y cómo debemos agradecerá la Providencia que nos hiciera venir
en su tiempo á la vida, para tener ahora un inefable
privilegio y contarle á la posteridad como fué nuestro amigo!

LA EXPOSICION GENERAL
DE BEL LA S ARTES

VIII
DIBUJOS Y GRABADOS - CONCLUSIÓN

El arte del dibujo se ha transrormado modernamente de una manera radical, en cuanto la aplicación
de la fotografía al grabado trasladó al papel impreso
la obra artística sin menoscabo de su integridad y
con el mismo carácter peculiarísimo del procedimiento qlie empleó el autor. Las aguadas conservan sus
negros mates y las húmedas manchas que se dilatan
hasta el margen resbaladizas; los carbones, el polvillo
borroso y granujiento; el papel-ton, su microscópica
y finísima cuadrícula, donde pueden revelarse los
blancos de yeso á punta de cuchillo; la pluma, sus
delicados perfiles y contornos, y hasta del lápiz porque también se dibuja .con él todavía, como aún
se hace vino... con uvas, - hasta del lápiz se reproduce exactamente su especial claro-obscuro, su pastosidad y brillantez. Tales procedimientos han dado al
dibujo un valor singular y nuevas y múltiples aplicaciones. Estas, á su vez, modificaron y perfeccionaron
la cincografía y la fototipia. La obra artística y su reproducción casi mecánica se ·han influído mutuamente. Una y otra, abreviando el tiempo y reduciendo
el desembolso, se han convertido en diligentes y activos auxiliares de. las publicaciones periódK:as; han
permitido el comentario gráfico al minuto, apéndice
de la apresurada relación casi instantánea, y la ilustración dispuesta inmediatamente, ornato de la obra
tirada en pocos días. Por aquí el croquis fugaz, el esbozo espontáneo, la impresión del natural, tomada
de pie, pudieron presentarse con su atractivo propio:
la frescura de inspiración, la facilidad, la genialidad
del artista, una suerte de désltabillé del arte, que,
aun en el caso de ser el resultado del estudio, le obliga á ser natural y vivo sin la resobada 1corrección
del retardo y la espera, y á lanzar á la publicidad sus
borrones como una confidencia íntima, calurosa, sin
retoque aparente. Por otra parte, el dibujo, empleando tantos instrumentos y recursos á la vez, y en algunos casos todos á un tiempo, adquirió una suerte
de colorido con las más imperceptibles gradaciones y
efectos de la perspectiva aérea, reprodujo la calidad
de los objetos, y salió de la monotonía y amaneramiento de las antiguas ilustraciones rectangulares
para convertirse en simples notas puestas de improviso, al descuido, con gracia y elegancia, al margen
de los libros.
Tantas ventajas no lo son para todos. Otros las
creen compensadas por grandes inconvenientes. Hay
quien sostiene que la misma brevedad y rapidez de
tales improvisaciones periodísticas y á plazo fijo, tienen para el arte el mismo inconveniente que para las
letras el periódico: se pierde en corrección y solidez
lo que se gana en vivacidad y en fuego. Un nuevo
amaneramiento sustituye al antiguo; los apuntes de
cartera y las mismas siluetas, en fuerza de espontáneos y fáciles, caen en triviales hasta la insipidez.
Sobre todo, la econorrúa relativa de los nuevos procedimientos de grabado dan un golpe mortal á las
grandes y magníficas artes reproductivas: el agua-fuerte, el acero y el boj, en que un verdadero artista interpretaba á otro con talento y gloria independiente,
como un buen actor á un dramaturgo. La mecánica,
más ó menos hábil y atenta, sustituye con el trabajo
manual 1~ fiebre de la inspiración que, aun refleja,
era artística al cabo; hiere á dos artistas á la vez: al
viejo grabador, á quien suprime; al nuevo dibujante,
á quien condena á una producción siempre apremiante y presurosa. No valen esas copiolias ilustraciones
modernas lo que las raras estampas suntuosas de al-

lLUSTRACION ARTÍSTICA

NúMERO

495

gunos libros viejos, de tal primor y finura, ó tan vi- raria, por viva que sea, es siempre al fin y al cabo
gorosas y compuestas. - Esto dicen los enamorados literaria; sugiere, pero no realiza; resulta, como diría
Lessing, sucesiva y no simultánea; por lo cual toma
de lo antiguo.
En esta materia, como en otras análogas, siempre en la imaginación tantas formas precisas cuantos son
que se trata de cotejar tiempos con tiempos y obras los que leen, es decir, los que la componen en su cecon obras, el error está para mí en el supuesto de que rebro. De aquí que el más quejoso sea siempre el
se parte. Un escritor moderno ha resumido todas las autor, porque es quien conoce su texto y su intenobjeciones á los lamentos de los antiguos en un princi- ción, línea por línea y letra por letra, con afectuosa
pio encerrado en una sola frase feliz: «Se olvida con memoria de padre. Sólo puede remediar este inconfrecuencia que el progreso no es supresión, ni siquiera veniente mucho mayor estudio y mayor riqueza de
sustitución, sino acúmulo.&gt; «Nadie - viene á decir, recursos y conocimientos de los que emplea la maaunque ahora no recuerdo sus propias palabras, - yoría de los dibujantes; sobre todo, importa dar á la
nadie piensa en suprimir ni sustituir el pan, á pesar ilustración, más que una fidelidad materml, ó sobre
de los adelantos culinarios. La vela no arrinconó el ella, el carácter propio de la obra, aquella fisonomía
remo, ni el vapor arrió la vela, ni la electricidad ma- de conjunto que realce y haga visible lo que el autor
ñana dará suelta al vapor: todo coexiste, y coe- no pudo poner en él á pesar de su conocido y casi
xistirá.» Todo coexiste, menos lo realmente malo manifiesto empeño.
No todos los dibujos de la Exposición son ilusy de utilidad transitoria ó circunstancial, que es lo
único que arrincona el verdadero progreso. En las traciones. Armet tiene allí dos carbones que son
artes del dibujo y su reproducción pasa una cosa dos cuadros; Galcerán, una preciosa marina; Maranáloga. Ni el agua-fuerte ni el grabado en acero ó qués, un apunte de vi.aje; Pahissa, uno de sus paisaal boj son sustituíbles ó mortales; por el contrario, . jes típicos, de peculiar sentimiento, aunque el tereviven y se perfeccionan en todos los países, y han rreno aparece siempre inconsistente y descuidado.
de revivir, porque sus bellezas propias no se alcan- Otros hay regulares, medianos y menos que esto.
zan sin ellos: ni su fuerza, ni su delicadeza, ni su Pero las composiciones para ilustración son las que
aterciopelada suavidad, ni cierto é indefinible atrac- abundan. Las· más son de obras editadas en Barcetivo de todo lo que sale directamente de la mano del lona, exceptuando tres admirables composiciones de
hombre, con arte y vida. Pero ¿por qué ha de ser Vierge, geniales como suyas. Fuera de ellas, García
esto obstáculo á que se perfeccionen también la cin- Ramos exhibe allí su riquísima colección de aquacografía y la fototipia, que á tal punto adelantan y tintas y dibujos á pluma de la Tierra de María San•
producen verdaderas maravillas? Ni por eso ha de tísima, preciosos cuadros en que resurgen, como más
negarse que estos procedimientos permiten la difu-. vivos y remozados los tipos andaluces castizos, tras
sión del arte con sus rápidas y numerosas copias y tanta flamenquería de abanico y petaca. Todo es nofomentan la belleza y el gusto, poniéndolos al alcan- table en ellos; el sentimiento, el dibujo, la misma hace de los más sin ningún perjuicio para los menos bilidad manual del artista que saca efectos artísticos
que todavía pueden dedicarse á coleccionar precio- de una ejecución limpia ó singularmente robusta. Pesos agua-fuertes y magníficas estampas, indudable- llicer tiene en la misma galería varias colecciones
mente incomparables. Si se coteja, no lo costoso de donde se admira su solidez y su ciencia de la comayer con lo económico de hoy, sino lo análogo de posición: particularmente algunas de las ilustraciones
distintas épocas, el progreso resulta innegable. Li- á las obras del Duque de Rivas y las cabeceras del
mitándome ahora á Barcelona, el número de ilustra- Qui_jote son notables en este sentido, como las de los
dores, algunos excelentes, se aumentó en progresión artículos de Larra por su concienzuda propiedad. De
geométrica. De la reforma y depuración del gusto no Mestres hay poco: cuatro originales de sus poemas Los
hay qué hablar. Basta hojear una obra ilustrada ó se- Sardinalers, Margaridó y Gazi'el, donde el autor tiemanario artístico, de treinta ó cuarenta años á estas ne la fortuna de poder interpretarse á sí mismo. Otros
fechas, para convencerse de que no hay cómo califi- dibujantes más jóvenes, Cabrinety, Eriz, Passos, Cucar ciertas litografías y grabados en madera de anta- chy, Vázquez, etc., exhiben también varias coleccioño, si se quiere prescindir de adjetivos demasiado nes, donde se nota la recomendable condición de
crudos. De esto procuran guardar siempre el mayor una manera propia é individual en la factura, aunque
en el modo de interpretar los asuntos incurran con
silencio los pesimistas.
Sin embargo, en las ilustraciones no se ha logrado frecuencia en la rutina y no pasen de las más sencitodo. Cada género tiene sus defectos propios, que no llas composiciones: una pareja, un grupo, un retrato,
se perdonan cuando se ven todos los días, y que se una chuchería cualquiera. Con todo esto, no · cabe
olvidan cuando se habla de lo pasado. Tratándose confundirlos. Cabrinety se distingue por una fidelidad
particularmente de las novelas contemporáaeas, se fotográfica esmeradísima, que realza á veces, no siemve ahora que su inconveniente reside en cierta du- pre, el sentimiento y el carácter de la composición
plicidad de la imagen, literaria en el texto, gráfica en total. Passos reproduce con minuciosidad y exactitud,
el intercalado, pero análogas en suma, compitiendo con procedimientos bien suyos, las copias de monualgunas veces, y dándose de puñetaz6s otras. La im- mentos arquitectónicos, la calidad de los objetos: sus
portancia extraordinaria concedida en la moderna vistas del taller de los Sres. M;asriera, la colección de
literatura á lo plástico, á lo pintoresco, á lo 'descrip- armaduras del Sr. Estruch, son primorosos ejemplares
tivo, trajo esta especie de competencia entre el autor de aquella reproducción, de un relieve, de una calidad
y el artista, en mi sentir fatal á entrambos. Cuando palpables. Otros, como Cuchy, manejan el aqua-tinta
la literatura era más narrativa, más subjetiva, más con soltura, y disimulan con la mancha espontánea y
propensa á lo general, sin carecer de la insinuación fácil muy visibles defectos de construcción. Otros se
de lo plástico; cuando el autor, ocupado en la acción, valen de la pluma, ya movida con vigor y á grandes traapenas bada más que indicar lugares, figuras y acce- zos, como en algunos dibujos de Vázquez, de excelensorios, el artista tenía espacio libre donde moverse: te perspectiva aérea y buena impresión, ya perfilando
imaginaba, realizaba, completaba de verdad la obra. el contorno con elegancia y cierta fantasía, como Eriz
Los detalles más nimios, los vivos y gráficos, eran, en sus Misterios de la locura. Los demás dibujantes
por su corte literario, una acotación antes que una que recuerdo, no tienen allí lo mejor y no caben en
construcción precisa y completa. La naturaleza muer- la lista. Esta la cierran las orlas decorativas de Rita y la decoración apenas figuraban en el libro: ca- quer, puestas al poema de Verdaguer Jesús Infant,
balmente lo que constituye el fondo del dibujo. To- tenues, delicadas, sobre fondo de oro, como las iludo lo contrario ha ocurrido con la literatura realista. minaciones antiguas, y las grandes cabeceras y frisos
Lejos de insinuar las cosas, el autor se empeña en ornamentales de Paseó que hay que distinguir en
evocarlas; no sólo no prescinde de lo plástico, sino primera línea por su buen gusto, su erudición artís·
que lucha por super{ll' á la pintura y se anticipa al tica, la fecunda invención con que los enriquece y la
dibujante con todo el lujo de pormenores y con todo exuberancia de mqtivos de que dispone con genial
el esfuerzo de un estilo colorista y preciso que da los novedad.
componentes de la imagen. Al artista no le toca sino
La colección de agua-fuertes y grabados es escasa.
repetirlos, traduoirlos al pie de la letra en otra len- Entre los aqua-fortistas españoles sólo recuerdo á
gua: la línea. ¿Y qué ha sucedido? Que casi nunca Araujo Ruano, Canudas, Torner y Ríos. Las copias
coinciden la visión del autor con la dél dibujante, ni de cuadros extranjeros por Ríos se distinguen en pri•
ambas con la del lector: mutuamente se increpan con mera línea. Baude y Forberg presentan también algutanta más razón aparente, cuanto más clara les pare- nos ejemplares admirables. El último figura á la vez
ce á todos. La mayoría de los dibujantes son inco- en la sección de grabados junto á Michelet, Malcber,
rregibles en lo que atañe á los detalles: la misma pre- Robert y Tilly, con sus celebradas cabeceras del Quicisión descriptiva les obliga á una fidelidad penosa _jote, y compitiendo con los barceloneses Sadurni,
que excusan muchos con figurillas sueltas, porque no Gómez Polo y Thomás, que exhiben menos de lo que
se tienen en un estudio como en almacén todos, ab- debieran para juzgar cumplidamente sus últimas tensolutamente todos los medios, ó siquiera los apuntes tativas y valiosos progresos, en alguna obra totalmenpara reconstruir una novela contemporánea que suele te nueva.
ser un verdadero microcosmos. Pero, aparte de esto,
J. YxART
es imposible acordar lo que imagina el autor con lo
que imagina el dibujante, porque la descripción lite15 junio

UN AOCIDENrE, díb11jo de Gunning King

�390

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

tando las aguas bañadas por aquel rayo de sol que
PARIS
llega del ocaso. Es realmente admirable el paisaje de
Renouf; á pesar de hallarse colocado en la misma
DOS SALONES DE.BELLAS ARTES
sala donde está expuesto el cuadro absorbente de
La producción artística va tomando en Francia Rochegrosse, el público se agolpa á contemplarlo,
proporciones colosales. El número de cuadros que en atraído por su gran belleza y por su efecto poderoso.
París se exponen al público aumenta de año en año.
El pi¡:itor español Checa expone un cuadro muy
Cuando surgió la disidencia entre los amigos de Meis- notable, Atila y los hunos, donde continúa la serie
sonier y los de Bouguereau y el «Salón» tradicional de estudios que viene haciendo de caballos lanzados
se dividió en dos mitades, una que siguió en el Pa• al galope; llamó ya nuestro compatriota la atención
lacio de los Campos Elíseos y otra que cruzó el Sena, del público parisiense por un rapto mitol6gico en el
trasladándose al Palacio de Bellas Artes de la última que había rasgos felices; en el Salón de 1890 ocupó
Exposición Universal, todos creímos que no sería po- lugar muy honroso con unas Carreras de ,;arros rosible sostener en París dos «Salones.» Hoy ya no manos. En Atila y los hunos continúa este año su marcabe duda, ambos tienen vida propia, ambos brillan cha ascendente, y con verdadera satisfacci6n señalai la vez, disputándose por igual la atención de pari- mos los progresos de nuestro inspirado compatriota.
sienses y extranjeros. La muchedumbre acude al uno
Citemos entre los pintores que más se distinguen
y al otro con el mismo afán por seguir de cerca los á Debat-Ponsan, cuyos Bueyes jóvenes no pueden ser
progresos del arte contemporáneo. ¿Cuál de los dos más naturales; á Cormón, que ha traducido una diSalones es superior á su rival de la orilla opuesta del vertida escena de las Mily una noches; á Henri Marrío? Difícil es contestará esta pregunta. No hay en tín, que ha ido á inspirarse en un poema de Baudeel del Campo de Marte una obra de la importancia laire; á Benjamín Constant, que expone dos retratos
de La muerte de Babilonia, de Rochegrosse, el gran- muy superiores á los de Bonnat;á Vuillefroy, que nos
de éxito del Salón de los Campos Elíseos; mas faltan lleva á los caminos de Aragón en un día de feria y oben el Palacio de la Industria obras risueñas, obras lige- tiene notabilísimos efectos de luz bajo el resplanderas y graciosas, como las que en el Palacio de Bellas ciente sol de España; á Vibert, que nos pinta unos
Artes abundan. En éste se echan de menos los cuadros cardenales brindando por el cocinero al fin de una
grandes; en aquél búscanse inútilmente los cuadros copiosa comida, cuadro ejecutado con maravillosa
pequeños. Por lo cual ambos Salones se completan. perfección; á Aimé Brouillet, cuya Ambulancia del
Comencemos nuestra visita por el Salón de los Teatro francés durante el sitio de París, contiene los
Campos Elíseos y pasemos luego de éste al del Cam- retratos de las más populares actrices de la comedia
po de Marte.
francesa, y á Bretón, cuyo cuadro E! estío nos muesEl tan discutido cuadro de Rochegrosse La muerte tra á una adorable aldeana sentada al pie de unos
de Babz1onia es una de las más vastas composiciones trigos que la resguardan de los rayos ardientes del
que la pintura ha producido en nuestro tiempo. Toca sol y posee un encanto indecible.
á su fin la últi.ma noche de la gran ciudad; el ejército
En el Sal6n del Campo de Marte sufre el público
persa, aprovech~ndose de la general embriaguez, apo- una verdadera decepción al ver La barricada, de
dérase del palamo de Baltasar y penetra en la sala de Meissonier, que algunos, pecando de imperdonable
la orgía. La decoración es soberbia; diríase que se ligereza, nos anunciab&gt;an como un prodigio; La baasiste á uno de esos finales de grande espectáculo rricada es una composición sin concluir, de muy exicon que ciertos empresarios fastuosos procuran asom- guas dimensiones y algún tanto confusa; viene á ser
brar á la multitud, llenando la escena de magníficos un boceto más que un cuadro. Se ha hecho mal, en
esplendores. Se ven por uno y otro lalilo los restos nuestro concepto, en exagerar su importancia, pues
del festín; hay hombres y mujeres que duermen ten- no tiene otra sino la que le da el nombre de su glodidos en desorden, sobre tapices y cojines, entre ri- rioso autor.
quísimas telas. Algunos de ellos, al oir el ruido que
El cuadro que más vivo interés excita en el Salón
acompaña á aquella irrupción brusca, incorpóranse del Campo de Marte es la Magdalena, de Béraud.
perezosamente y vuelven á caer dormidos para no Esta Magdalena es bien distinta de la de Henner; es
despertar más, pues pronto el invasor segará impla- una Magdalena de actualidad. Todos los personajes
cable sus cabezas. En el fondo, sobre una escalera que á la escena asisten están vestidos á la moderna;
monumental, guardada de arriba abajo por leones de la heroína es una parisiense á quien al terminar un
bronce, está Baltasar, que mira con estupor la puerta festín se le aparece Jesucristo. La pecadora, al verlo,
que se abre, por la cual los bárbaros se precipitan y cae por tierra y se humilla á sus pies. Los hombres
entra la primera luz del alba. Hay un atrevimiento y que toman parte, unos de levita y otros de frac, la miuna energía poco comunes; ciertos detalles son de un ran con extrañeza arrojarse á los pies de Cristo, y
naturalismo perfectamente caracterizarlo, y ¡cosa ex- sonríen y discuten, casi todos ellos con un gesto de
traña! en medio de esos toques naturalistas, Roche- escéptica incredulidad.
grosse da libre acceso en su cuadro á la pintura aleBinet pinta la vida moderna, haciéndonos ver el
górica, haciéndonos ver por encima de la figura de movimiento parisiense en la estación de Saint-Lazare.
Baltasar un enorme fantasma que proyecta su sombra Cuadro ensencialmente contemporáneo, contiene tisobre la escena. Es, pues, La muerte de Babilonia un pos que son reflejo fiel de esos que animan el diario
cuadro de historia, hecho con tal libertad de proce- espectáculo que París ofrece al observador.
dimiento que en él se pasa del simbolismo al naturaPero el grande éxito artístico del Salón del Camlismo sin transición alguna.
po de Marte es la obra magistral de Dagnan-BouveDespués del célebre cuadro de Rochegrosse, los ret Los conscriptos. Unos quintos de aldea van conque más llaman la atención en el Salón de los Cam- ducidos por un viejo soldado y delante del grupo
pos Elíseos son: la Llorosa, de Henner; La bóveda de marcha un niño con la bandera francesa. Es una comacero, de J. P. Laurens, y el panorama de Renouf El posición que hiere la fibra patriótica, lo cual contri'/Juente de Brooklyn.
buye mucho á su éxito. Mas aparte de esa favorable
La Llorosa es una Magdalena que Henner nos pin- circunstancia encierra el cuadro cualidades excelenta desnuda, echada en el suelo, en la penumbra vaga tes que lo hacen digno del favor que lo dispensan el
é indecisa. Es un estudio de primer orden, donde el público y la crítica. Es, en nuestro juicio, la obra más
grande artista alsaciano raya á la altura envidiable á importante de este Sal6n. Las gentes acuden ante la
que se ha elevado en este género de obras, que cons- Magdalena de Béraud arrastradas por la curiosidad;
tituyen su especialidad. Nada más exquisito, ni más el impulso que las lleva ante Los conscriptos de Daginspirado y perfecto que su Llorosa. El arte de Hen- nan-Bouveret es de otro género; mézclanse en él la
ner es el arte en toda su poesía y en toda su pureza. admiración y el patriotismo. Es el de Los conscriptos
La bóveda de acero, de J. P. Laurens, es un cuadro un triunfo más legítimo y más duradero.
pintado para el Hotel de Ville de París y representa
Debemos mencionar entre los mejores cuadros exel instante en que Bailly, al pie de la escalera del puestos en el Palacio de Bellas Artes los hermosos
Hotel de Ville, entrega á Luis XVI, que acaba de paisajes meridionales de Montenard, entre ellos esapearse de su carroza, la escarapela tricolor. Los pecialmente el de las ruinas del circo romano de Aréchevins, ósea, los miembros del consejo de la ciudad, les en una tarde de corrida de toros; los retratos magdesenvainan sus espadas y las cruzan en alto, forman- níficos de Carolus Durán, donde con intensidad tan
do con ellas una bóveda para que pase el rey. Dice profunda vibra la nota moderna, y la composición deMichelet que cuando Luis XVI oyó el ruido de las corativa hecha por Puvis de Chavannes para el Hotel
espadas y las vió brillar sintió un estremecimiento de Ville de Rouen, en la que aparecen, pobladas de
que no pudo reprimir. J. P. Laurens no traduce esa esculturales figuras clásicas, las verdes orillas del Sena.
impresión que Michelet registra en las hermosas pá- Jamás Puvis de Chavannes se mostró tan cuidadoso
ginas de su historia. La bóveda de acero resulta una del estilo y de la armonía. Friant y Zorn siguen á
composición fría.
Carolus Durán en el retrato, ocupando ambos lugar
Tras el puente de Brooklyn traza Renouf de mano muy distinguido.
Esto es, en resumen, lo más saliente que hay en
maestra el panorama de Nueva York. Un rayo del
sol poniente ilumina el mar, en cuya superficie las fa- los dos Salones parisienses de 189r.
chadas de las casas se reflejan. Bajo el puente se cruERNESTO GARCÍA LADEVESE
zan los steamers, cuya eRorme silueta se desliza cor-

NúMERO

495

EL ESPÍRITU DEL IMÁN
- Buenos días tenga usted, Sr. D. Feliciano.
- ¡Hola, Matías! Ven con Dios, hombre.
- ¿Qué tal le va á usted?
- Bien, ¿y á ti?
- Bien, gracias á Dios; ¿y por acá en casa?
-Todos buenos; ¿y allá por Villachica no tenéis
novedad?
- Ninguna por ahora, á Dios gracias.
- Me alegro, hombre. Y ¿qué te trae por aquí?
- Pues yo quisiera ... , porque ya sabe usted que
nosotros siempre venimos aquí, lo mismo en vida de
mi padre, que en paz descanse, que murió corno usted recordará de un cosfao, hará unos trece años al
San Miguel que viene, por no haberle sangrao á tiempo, según nos dijo después el señor cirujano, aquel
cojo que se casó con la cuñada del tío Marcelino el
que compró la viña aquella grande que bahía sido
de Doña Tomasa, la administradora ... ; porque s~ como le iba diciendo, siempre hemos venido á casa, lo
mismo en vida de mi padre, Dios le tenga en gloria,
que después cuando vivía mi hermano Celedonio,
que, como usted recordará, era el mayor, porque las
dos hermanas que hubo antes que él se murieron de
pequeñas, una á los tres años y otra á los ocho ... ; y
en fin, que ya viene uno con confianza á la casa; y_ por
eso, como uno sabe que ... vamos ... en fin ... que siempre eqcuentra uno buena acogida ... ; pues quería, si
usted no tiene mayormente apuro, hablar con usted
unas palabras á solas y con cierta reserva, porque es
una €Osa que ...
- Bueno, hombre, bueno: vamos aquí á la rebotica y hablaremos todo lo que quieras.
Los sostenedores del precedente diálogo eran un
boticario de aquellos antiguos, muy gordo, con muy
poca química y mucha gramática parda, y un mocetón muy bruto de una aldea vecina á la histórica
ciudad donde pasa la escena.
Cuando estuvieron solos los dos en la rebotica, repanchigado el obeso pucherólogo en un sillón debaqueta con clavos romanos, y mal sentado el mozo en
el vivo de un taburete de negrillo, reanudó el primero la plática diciendo:
- Vamos á ver, hombre, ya estamos solos. ¿Qué
es lo que te ocurre?
-Pues mire usted, Sr. D. Feliciano,yo venía ... ;
pero el caso es que casi no me determino á decírselo,
porque, por un lado no sabe uno ..., y si acaso á usted le parece mal que yo tenga con usted una confianza ...
- No, hombre, no; puedes tenerla: habla.
- Pues mire usted, Sr. D.Feliciano, ya sabe usted ... ,
digo, puede que no lo sepa todavía, si acaso no ha
venido por aquí ninguno del pueblo que se lo haya
dicho, porque por allí muchos lo han conocido, aunque yo todavía no lo he dicho á nadie hasta la hora
presente ...
- Bueno, hombre, adelante ¿Qué es eso que no sabes si yo lo sabré ó no lo sabré? Vamos, habla.
- Pues mire usted: hay allí una muchacha en mi
pueblo muy bien parecida, que además tiene sus cachitos de tierra, especialmente una linar que, linda
con otra mía y un prado cerrado con chopos que
también está muy cerca de mi casa, de modo que como yo trato de acomodarme, aquella muchacha me
conviene más que ninguna otra ... Y no sólo eso, sino
que hace tiempo que la tengo yo una miaja de idea ...
- ¿Y ella te quiere? ...
- ¡Ca, no, señor! Pues á eso iba; quiero decir que
por eso venía á estar con usted ...
- ¡Pero hombre, si yo no la conozco ... ! ¿Cómo se
llama?
- Se llama Mónica; pero es lo mismo; porque verá
usted ... Ella ya parecía que se inclinaba algo á mí el
año pasado; sino que después vino allí del servicio un
hijo del tío Bragao, que fué cabo segundo del Regimiento de Gerona, y porque si trajo una chaqueta azul con los galones encarnaos, si trajo una gorrilla
de cuartel con borla encarnada, y una cinta muy ancha de seda morada y verde para atar el cañuto de
la licencia, y en fin que el mozo es jerolista, y la
muchacha al verle tan peripuesto dicen que le corre
buena cara, y á mí no me hace Gaso.
- Pues lo siento, hombre; pero repito lo que te
dije antes: yo que ni siquiera la conozco, ¿qué te voy
á hacer?
- ¡Ah! Mucho, Sr. D. Feliciano; usted puede hacer
mucho, puede hacerlo todo, como quien dice. Si ustes. quisiera servirme .. .
Y diciendo esto echaba el mozo al boticario una
mirada penetrante y escudriñadora, como si antes de
formular por lo claro su pretensión quisiera averiguar
si le había de ser concedida.
El boticario, observando con extrañeza la insisten-

NúMERO

495

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

39 1

y lleves el dedo untadG,prote mirada del mozo, no
cura mirarla con atención
acertaba á adivinar de qué
y fijeza, y al pasar, aunque
manera podría él favorecer
no la puedas tocar en la
sus aspiraciones amorosas,
ropa con el dedo, dala los
ó qué sería lo que pretenbuenos días ó las buenas
día de él; así es que adetardes ó lo que sea, con
más de interrogarle co11 los
amabilidad y agrado, y desojos y con el gesto le dijo:
pués que pase vuelves la
- Pero hombre, ¿cómo
cabeza á mirarla otra vez ú
ó de qué manera te puedo
otras tres ó cuatro. Has de
yo servir? Habla de una
procurar también que el
vez, explícate.
día que la hayas tocado
-Ahora voy, D. Feliciacon el dedo humedecido,
no, repuso el mozo en voz
alguna mujer amiga suya,
baja y temblando de emode esas que hay así... muy
ción. Mire usted; yo estoy
habladoras y muy amigas
convencido de que hoy por
de meterse en todo, la hahoy la muchacha quiere
ble muy mal del licenciado,
más al licenciado que á mí;
y como yo quiero á todo
diciéndola que es un perdido, que tiene un genio de
trance casarme con ella ...
vengo á que usted... ¡Por
todos los demonios y que en
Dios, Sr. D. Feliciano!
el regimiento no le podían
¿Qué le cuesta á usted? ...
ver ni pintado, con otras
Ustedes que tienen de esas
cosas así por este estilo, comedicinas que atraen ...
mo que jugó una mala parAquí el boticario, cuyo
tida á otra novia que tuvo
semblante era todo curioantes; hablándola al mismo
sidad, vió claro, lo comtiempo muy bien de ti y
prendi6 todo de un golpe,
ponderándola tu caudal y
y disimulando perfectatus procederes. También
mente la tentación de risa,
tú,cuando hables con algún
siguió mirando con atenpariente ó amigo de su pación al mozo; y según éste
dre, has de hablarle muy
continuaba á tropezones su
bien de ella, diciendo que
relación, iba él haciendo
es muy guapa, que es la
con la cabeza signos afirúnica mujer que te agrada
mativos, como para dar á
en el mundo y que por
entender que estaba al cabo
ella darías la vida, todo
de la calle.
esto después de haberle
El majadero del mozo
tocado también con el decontinuaba diciendo:
do untado. Ten en ,menta
- ... Ustedes que tienen
que la mayor parte de las
de esas medicinas que
veces que las medicinas no
atraen á las personas ... Yo
producen resultado es por
quiero que usted, pagánno usarlas bien; y si esto
dole lo que sea, me dé un
pasa con las medicinas coagua ó un espíritu de esos,
munes, figúrate lo que suá ver si le dejo al licenciacederá cuando son así dedo con una cuarta de nalicadas como ésta. Conque
rices ... , que no crea usted
fíjate bien en lo que te he
que tiene mucho menos.
dicho, que yo te aseguro
- Eso es muy difícil de
que como sepas usar la
preparar y cuesta mucho,
medicina tienes novia ...
dijo muy serio el marrulleEl mozo le hizo repetir
ro del boticario, que hacía
al boticario las instruccioya un rato que se estaba
nes y no perdió ni una sola
mordiendo el labio inferior
palabra de ellas, practicáncomo para significar lo didolas todas ad pedem lifícil de la cosa.
terr.e.
- Crea usted, Sr. D. FeY es claro, como el tuliciano, que estoy dispuesto
nante del empírico le maná pagarle á usted muy bien,
dó hacer, aparte de la moy como no sea una cantijadura del dedo, todo lo que
dad del todo desproporciomás podía inclinar haéia él
nada con mi caudal, yo le
la voluntad de la muchaprometo á usted que se la
cha, así como á hacerla
pago .. . ; ¡y mire que como
aborrecer al licenciado, el
yo prometa una cosa! ...
resultado, no de la mediciVamos, que mire usted,
na, sino de las adjuntas insaunque me cueste el mejor
trucciones escrupulosa¡uN ÁNGEL MÁS!, aguaza de D. José Bermudo
prado que tengo ...
mente practicadas, fué que,
(Exposición de pasteles y acuarelas del Circulo de Bellas Artes de Madrid)
- Tanto no será, replicó
en efecto, la chica comenzó
el boticario, echándoselas
á inclinarse al bueno de
de generoso, porque á mí no me gusta ser tirano con en una caja de cartón, la ató con un cordón encarna- Matías, al cual, poco más de medio año después,
nadie, y menos con un parroquiano antiguo ...
do y la envolvió después en el penúltimo número de daba solemnemente el apetecido sí á la puerta de la
- Eso sí, señor; bien puede usted decirlo; de toda El Heraldo, porque el boticario era un moderadote iglesia.
la vida, y de antes, porque ya mi padre venía siempre de los peores. •
Ponderar y encarecer en forma lo satisfecho que
aquí.
• Al entregarle el envoltorio al mozo le explicó la estaba Matías el día de la boda, no sería cosa fácil,
- Si ya lo sé; por eso te digo que no quiero co- manera de usar la medicina dicié'ndole:
aunque el hacerlo importara mucho al cuento. Baste
brarte todo lo que cuestan esas medicinas; pero aun
- Mira: cuado vayas á salir de casa, si crees que decir que de gozo no cabía en los pantalones, y eso
así temo yo que te parezca mucho ...
has de encontrar á la muchacha en alguna parte, un- que el sastre se los había sacado muy anchos.
La conversación duró todavía un buen rato, por- tas la punta del dedo grande de la mano izquierda y
A cuantos parientes ó ami~os se acercaban á darle
que el nazcarejo del mozo era muy pesado y el boti- procuras toaarla con él aunque sea en la ropa. Los la enhorabuena, contestaba sonriéndose con orgullo,
cario le daba cuerda; mas el resultado fué que el domingos, por ejemplo, al ir á misa, nada te cuesta y diciendo así, palabra arriba ó palabra abajo:
mozo firm6 una obligación de pagar al boticario pa- colocarte junto á la puerta de la iglesia, y según pasa
- Me parece que me llevo una buena muchacha ...
ra después de la cosecha cincuenta duros, si la me- la miras mucho y muy atentamente, y con disimulo ¿eh? Lo mejorcito de Villachica y aun del contorno.
dicina producía efecto, y si no, veinticinc©. Y el boti- la tocas con el dedo mojado. Si va al baile, vas tu Y no porque estuviera la carne en el plato por falta
cario comenzó en seguida con mucho aparato y mu- también, procuras bailar con ella y al desauido ó con de gato ... , como ya usted sabe ... Pero en fin, yo he
cho misterio á revolver frascos y botes para concluir cuidado la tocas también aunque sea en la saya, y tenido la fortuna de salir triunfante ... Ya ve usted ...
por llenar de agua destilada con gotas de agua natu• cuando ella se marche del baile te marchas también Estos son secretos que hay en el mundo ... y que yo
ral un frasquín del tamaño de un dedal, con su tapón tú en seguida, como para darla á entender que todas he sabido buscar. ..
esmerilado, y envolviéndole primero en un papel de las que quedan allí no te importan nada y que tú
Con estas palabras y otras parecidas dejaba salir el
seda color de rosa, le metió en una cajina de madera habías ido allí solamente poi ella. Pórque á la medi- tonto de Matías la alegría que le rebosaba en el cuermulléndole con algodón en rama, envolvió después cina, para que surta mejor y más rápido efecto, tam- po y apuntaba la idea del secreto, y le faltaba poco
la caja de madera en· otro papel azul, y lo metió todo bién hay que ayudarla. Además, siempre que la veas para decir por lo claro que á uu espíritu que le había

�LA DÓVEDA DE ACERO (17
RECUERDO DE OLOT,

cuadro de D. José Armet (de fotograf!a de D. J. Mari!)

de julio de 1789), cuadro de D. Juan rabio Laurens
(Salón de París,

1891)

(Exposición general de Bellas Artes de Barcelona)

111

PATIO DE LOS CONVALECIENTES EN LAS ESCALDAS,

cuadro de D. Santiago Rusiño) (de fotografía de D. J. Marti)

(Exposición general de Bellas Artes de Barcelona)

EL CID PRESENTANDO Á

su

PADRE LA CABEZA DEL CONDE LOZANO,

cuadro de D. Evaristo Barrio

(Exposición general de Bellas Artes de Barcelona)
1.

�•
LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMERO

394===--====--==---===========
dado D. Feliciano en un pomín por cincuenta duros
debía el haber conquistado novia tan excelente.
Pasó la boda, que fué muy rumbosa y de .mucho
ruido, porque ni Matías ni el padre de Mónica. habían economizado gastos: el primero por dar rabia al
licenciado, y el segundo por lucirse y hacer que se
luciera su hija.
.
Como que sobre ser los convidados cerca de ciento, todos los detalles respiraban lujo.
.
Por ejemplo, en t&gt;tras bodas, las salvas las tu:aban
los mozos con escopetas de pistón y tal cual pistola
antigua de chispa, y en ésta eran cohetes; porque
Matías trajo de la ciudad cuatro docenas de ellos, algunos de dos bombas. .
.
.
El padrino se excedió también en dar propina á
los mozos para que tocaran el tambo.r con más aire y
relincharan más; ¡como que no les d1ó menos de
duros, el doble de la mayor propina de que en Villachica había memoria!
La tornaboda fué también muy alegre y muy festejada; pero el mismo día _de la :ornaboda por la tarde, el novio, que 110 pod.1a_ olv1d~r que d~bía toda
aquella felicidad á D. Fehc1ano, s~n despedirse de la
gente salió por la puerta trasera del _corral, montado
en una yegüecilla rabona, y en ~ed1a hora se plantó
en la ciudad, provisto de sus .c1.ncuenta duros, para
pagar al boticario su buen serV1c10.
Llegó á la botica, llamó á D. Feliciano, y encerrándose con él en la rebotica, le dijo, dándole un abr~o
tan apretado que le quitó la respiración por medio
minuto:
- ¡Me casé ayer, D. Feliciano, me casé ayer, y J?e
ha faltado tiempo para venir á darle á usted los cmcuenta duros y cincuenta millones de gracias, ~orque
á usted es á quien debo yo el haber consegmdo lo
que pretendía! ¡Usted es mi padre!. ..
y diciendo esto le daba otro abrazo, y le levanta?ª
en alto á pesar de que pesaba ocho arrobas y media.
El boticario guardó sus cincuenta duros, y el majadero de Matías se volvió á su pu~~lo, loco de contento, á seguir disfrutando de la felicidad q~~ él creía
haber alcanzado exclusivamente con el espmtu encerrado en aquel pomo.
. . .
Tanto lo creía que, allá á medio mVIerno, no su_poniendo todavía al boticario bastante pagado, volvió á
montar otra tarde en la yegua rabona, después de haber atravesado sobre ella unas alforjas muy reple:as,
y le llevó de regalo un jamón, tres vueltas ?e chonzos
y un solomillo;en fin, poco menos de °:1ed1!1 matanza.
Al despedirse aquella tarde del boticano, que naturalmente le recibiá muy amable, le preguntó Matías después de repetirle lo menos diez veces que le
era deudor de toda su dicha:
- ¡Ah! Diga usted, Sr. D. Feli~iano, éY cómo se ll~ma, si se puede saber, aquel espíntu que tanto ~traza
á. Mónica y que tan admirable resultado produjo?
- Et Espíritu del imán, contestó ~on aparente s~riedad el boticario, que, en cuanto vtó á M~tías sahr
por la puerta, se echó á reir él solo á carcaJadas.

?ºs

como lo imaginamos) no~ parece en la ~orma. El di~ujante y
el pintor con una sobnedad que maravilla, ha sabido hacer
una obra'llena de vida, simpática por el asunto y el modo de
tratarlo dando á las figuras una expresión de naturalidad que
pocos l~ran producir, y al paisaje unos tonos tan verdaderos y
exentos de convencionalismo que á las claras demuestran cuánto se ha preocupado el autor de hacerse intérprete fiel de la
realidad.

•
••
L ' aseó del barri (El escaño del barrio), cuadro de D . Manuel Felíu (de fotografía de D. Juan
Martl). - (Exposición general de Bellas Artes de Barcelona); Estudio dibujo á l a pluma de D . Manuel Fehu.
- Casi pu~de decirse que el n?~bre de Manuel Fellu aparece
por primera vez en las Expos1c1ones de Bellas Artes, puesto
que si bien es cierto que en el Salón Parés expuso algunas ele
sus obras, á su regreso de la capital de España, sólo pu~den
considerarse aquéllas como meros ensayos de novel a~1sta.
Hoy presénta~e de manera que ha de merec~r aplausos ¡ustos
y sinceros placemes. !mpregnado ~u esplntu del v~rdadero
sentimiento y robustecido con la sóhda base del estudio de l~s
grandes maestros españoles, ofrece al severo juicio de la crlt_ica el producto de su laboriosidad, las primicias de su ingenio
y la manifestación de su. entusiasmo por el arte. L' aseó del
{Jarri, inspirado en el atno de uno de nuestros templos, el de
Santa María del Mar, en donde se hallan sentadas en el escaño que les ofrece la religión para implorar la caridad la desvalida huérfana, la decrépita y temblorosa anciana, la ~orna·
dre del barrio y los diversos tipos que escogen los peldanos de
la escalera del templo como recurso á sus necesidades ó lugar
de ociosidad es una bella composición, que pudiéramos titular
. puesto que a' pesar
realista pero' realista en el buen sentido,
de ser perfectamente naturales los tipos y cxpresi?n de los per•
sonajes, nada existe en el.los, aun en sus andr~¡os y !?°breza,
que repugne ó haga expenmentar desagradable 1mpres1ón. Ob·
sérvase, además, corrección en el dibujo, ~ualidad que. por
cierto no posee la generalidad de nuestros pintores, segundad
en los trazos y sobriedad en el color.
¿Será esta obra la aurora de un pintor genial, la brillante apa•
rición que hace presentir lo porvenir, ó bien será un_ relá_mpa¡;o,
una ráfaga pasajera de Juz que se desprende de su mtehgencia?
El tiempo es el que únicamente puede resolver la duda, por
más que creamos lícito esperar que no han de malograrse sus
ya excepcionales aptitudes.
.
, .
Su estancia en la capital de la vecma Repubbca, supone~os
ha de ser tan provechosa para Fellu, como lo fué la de Madrid,
en donde estudió con afán las obras de nuestr?s gr~ndes maestros, especialmente las de Velázquez, por quien siente respe•
tu osa admiración.

•••
U n accidente, dibujo de Gunning King.-:Salió
la elegante pareja á dar un paseo por el campo, y una dJStracción, un objeto cualquiera que pudo espantar á la cabalgadur.a
de la joven amazona, impulsaron al anun~l á emprend.er vertl•
ginosa carrera durante la cual lanz~ en tierra su preciosa car·
ga que exánime yace en el suelo, mientras acude presuroso á
socorrerla su compañero de excursión. . .
.
Dominio sin igual del lápiz y conocu:~1¡ento de los más d.1fí•
ciles secretos del dibujo, acusa esa preciosa obra de Gunnmg
King que reproducimos. La figura de la j_oven, presentad:1 ~n
atrevido escorzo, puede calificarse de mag1str~l, y en el pa1~ªJ:
hay atmósfera, luz, en suma, verdad, no fácil de conseguir s1
no se dominan por completo los elementos de blanco y negro,
que si son escasos, no dejan por e(lo de producir grandes _efectos cuando se combinan con el acierto de que en (/11 am'dmle
nos da elocuente prueba el notable dibujante ingl_és, en la que
una composición bien entendida y perfectamente dispuesta apa•
rece realzada por la firmeza y corrección de los trazos y por la
riqueza de matices con rara habilidad grad11ados.

•
••

ANTONIO DE VALBUENA

NUESTROS GRABADOS
Pintor de historia, cuadro de O . Roohegrosse.
_ uien vea este cuadro y recuerd~ El caóallero Tan!umser de
Ve~usbergque tanto llama la atención en nuestra actual Expo•
sición general de Bellas Artes, no podrá menos ~e asomb~arse
aun de ner en duda si ambos lienzos han sahdo del pincel
~el mismrautor. Y no decimos esto porque hay~ relación de
su erioridad é inferioridad entre uno y otro, que s1 grandes belle~s atesora el que figura en nuestro .certamen, ~o me~ores
las contiene el que hoy reproducimos, _smo por la d1fer~nc1~
énero aun por el aparente antagomsmo de ten~enc1as. 1C ·
g ·ma~nar que el pintor de la leyenda sea el m!smo que c?n
~?n:itable gracia fustiga en sátira amarga al pmtor de bis•
1
toria
ú · d 1
N~ se diga que Rocheg~osse no 9uiso hacer la _e t1ca e ~
clase sino simplemente pmtar un tipo d~ esos artistas de bro
h ' da que andan de ceca en meca, viendo en todo asuntos
1c,a:ago;andes cuadros y en todos apropiad~s tipo~ para dar for•
á ~us concepciones. Quizás esta fué la mtenc1ón del autor,
;~e~o en el fondo la crítica resulta; y resul~a porque por d;sgt•
cia abundan mucho, si es qu_e no están en inmensa mayona, o~
pintores de historia que enhenden, com_o el _del cuadro de Ro
che rosse que para pintar una fi¡,'llra h1stónca basta coger un
fo co~ más ó menos plumas. una coraza, escudo, lanza Y
1~sn~ cachibaches armar con ellos al primer patán que se
e ~~·ente ó al maniq'ul que lo mismo sirve para ~n fregad~ que
un barrido, y cátate á Periquito hecho fraile; es decir,_al
1
J ,
hce ho un rrriego
un romano
ó un guerrero
de cualquier
111/&gt;.,e,o
b
,
•
¡
t ·
tiempo· bien asl como el cómico de Larra ¡ten a sus rece as infalibles' para transformarse en personaje d~ los más opuestos
caracteres con sólo ahuecar la voz, no quitarse el sombrero,
a~&lt;¡~ear las cejas dar unos cuantos brincos, y hacer del tarato
• decrépito, seg6n que se tratara de represen)ar á un magnate,
~ un juez, á un plcaro, á un calavera ó u~ anciano, y de las épo•
cas más diversas simpleme,nte con_ vestir á la romana, :u~qu
el personaje fuera griego, a la ant!gua francesa ó e¡¡pano a,
levi1a de Útrilla, ó casacón y medias. \ asl sale ello.
.
P~ro volviendo al cuadro de Rochegrosse, hemos de dec1~
que lan bello como en el fondo (si es que el fondo resu1ta ta

t

f

;:n:

6

¡Un ángel más!, aguaza d e D . José Bermud o
(Exposición de Acuarelas y Pasteles del. Circulo de :Sellas Ar·
tes de Madrid), -Bermudo no es.un artista .novel; .llene ya S?·
brados méritos para que sea preciso determmar la 1mportanc1a
de sus obras y las cualidades q_ue le enaltecen. For~a parte de
esa pléyade de pintores en quienes se. halla confun~1~0 en una
sola personalidad la fantasía del artista y el senttm1ento del
poeta. Las más de las veces canta scR\idas estro~ ~¡ dar forma con el pincel y los colores á sus bellas compos1c1ones.. ~al
acontece con su bellísima aguaza que presentó en la Expos1c1ón
de pasteles y acuarelas que últimamente celebr~ el Círculo de
Bellas Artes de Madrid, al que delicadamente !Jtuló ¡ {l,i án•
gel 111ást El asunto no podía s:r más _sentido. Representaba un
hermoso niño muerto y arrodillada Junto al lecho á su desola·
da madre, que embargada por el dolor y en demanda de ele•
menda ó consuelo dirige la mirada al cielo, en el que ~parece
un coro de ángeles que descienden para llevarse á su h1¡~ á las
regiones etéreas. Preciso es co~vemr que, dadas las corr~entes
que hoy imperan, tendrá, q~ims, el cuadro sobr~ de _senllmentalismo· pero aun asi y considerado como obra pictórica, admíranse d~sde luego trozo., acertadisimos de dibujo y de color, y
paños y carnes modelados con valentía.
No en balde llam6 esta obra la atención de los visitantes del
certamen del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

•••
R ecu erdo d e Olo t ; c u adro d e D . J osé A rmet
(de fotografia de D. Juan Martl). - (Exposición gener:11 de Be·
llas Artes) . - Varios paisajes, resultado de sus excursiones veraniegas, ha expuesto en el primer concurs? de Bell~s. Artes
celebrado en Barcelona José Armet que llene adqumda ya
de antiguo Jama de distinguido paisista, destacánd~se .entre
ellos el que titula Recuerdo de Olot y dos notables dibujos. al
carbón. Todos los lienzos, sin embargo, causan. agradable_1m·
presión por la frescura de los tonos y J?Or los bien ent~nd1~os
contrastes que Armet se complace en 1?terpretar, cuals1. tuvte•
ra decidido empeño en poner de mamfiesto la~ g:ilas siempre
espléndidas de la naturaleza, bella en su grand10s1dacl.
Sumamente laborioso, ofrece de t:on~uo pruebas de sus ~epeüdos estudios en el género que cultiva, no exento de dificultades cuando el artista trata de reproducir, como lo hace
Armet, las bellezas que le rodean, las exuberancias primave•

495
N úME RO

495

LA

395

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

rales ó bien la lozana, fresca y jugosa vegetación de algunas re•
giones catalanas,

•
••
P atio de l os con valecientes en las Escaldas,
c u a dro d e D . Santiago Rusiñol (ele fotografia de don
Juan Mari!). - (Exposició~ general de Bellas Artes. de Barc~Jo•
na). - Cada nueva exposición de las ob~a~ de Sanllago Rusmol
denuncia un nuevo progreso, más domm10 en el arte y_ mayor
facilidad en transportar al lienzo los asuntos en que se mspira.
Sobrio en el color exacto en los tonos y seguro en los trazos,
consigue reproducir con tal ~delidad, que sus c~adros sorpren ·
den y cautivan, aun á los m1sm?s. que .no ~ult1van la es~uela
en que milita Rusiñol como dec1d1do é mtehgente cnmpeon..
Si la fotografía hubiera resuelto el problema áe. repr&lt;&gt;?ucir
los tonos de la naturaleza, dirlamos que este aventaJa_do pmtor
la transporta al lienzo con la poderosa fuerza de esta importan•
tisima aplicación moderna.
.
.
Preciso es confesar que cuando el arte se siente é mterpreta
como lo concibe y cultiva Rusiñol, cuando cad~ obra acusa un
adelanto, un progreso, desaparecen los ª?tagon1sm?s de escuc1~ y ol~danse procedimientos, para admirar sus bnllantes mamfestac1ones.
El laboratorio de la Gaútle, El cementerio de Hix, Soledad y
el Palio de los co11valecienles en las Escaldas soa los títulos de las
cuatro obras que ha remilido á nuestra Exposición. T~~s !e•
presentan géneros distintos, dentro d:l que lo es Y:1 dJStmltvo
de este artista, y á pesar de ello, p~e_c1so es convenir q~e cons•
tituyen para él nuevos titulos. Fehc1támosle por sus tnunfos y
especialmente por la distinción que acaba de merecer del.J.u~ado calificador, que ha incluído en la propuesta de adqms1c10·
nes El laÍloralorio de la Galelle.

•••
La bóveda de acero (17 de julio de 1789), cuadro de D. Juan Pablo Laurens. (Salón de l'aris, 1891).
- En este mismo número hahrán nuestros lectores leido con
agrado la revista que de los Salones de Paris nos envía el dis•
tinguido escritor D. Ernesto Garcia Ladevese. A ella nos remitimos, pues, para lo que á este cuadro se refiere, .ciue nada
hemos de añadir por nuestra cuenta á lo que de él dice ~an reputado crítico y publicista, qu~ además de sus c~cepc1o~alcs
condiciones literario artísticas llene en este caso la mayec1able
ventaja de haber visto original la obra que no,otros sulo por el
grabado conocemos.

Y que un grupo de mozos y muchachas del pueblo los encontraron juntos (pág. 396)

•••

EL PADRE DANIEL

E l Oi d presentand o á su padre la _cabeza d~l
conde L ozano, cuadro de D. Eva.nato Bamo
(Exposión general de Bellas Artes de Barcelona).

POR EDUARDO ROD. -ILUSTRACIONES DE VOGEL

&lt;Ya os he vengado, señor,
que está la venganza cierta
cuando la razón ayuda
á aquel que se arma con ella.&gt;

( CONCLUSIÓN}

En este episodio de la vida del Cid, tan gallardamente .descrito por el Romancero, hase inspirado el Sr. Barrio al pmtar
el interesante cuadro que ha remitido á la primera Exposición
de Bellas Artes de Barcelona, que ha de servirle de boceto
para ejecutar el gran lienzo destinado á decorar uno ele los
testeros del Salón de sesiones del Ayuntamiento ele Burgos.
No podía el Sr. Barrio h~ber ~scogido. mejo~ as~nto, ya que
la personalidad de Rodrigo Diaz de Viva~ smtet~ á Bu.rgos,
á Castilla á &amp;paña. Sus proezas, sus glonas, sus tnbulac1oncs
y su reno:nbre, son las tribulacion.es, las glorias y las proezas
de la patria. Su figura d~scuella v1g5&gt;rosa ~ pote~te en el cua·
dro de los tiempos .medios; su caracter s1m~lm1 el c~cter
nacional y compendia y resume un pueblo, siendo el eJemplo
constante de todas las virtudes, con cuanto hubo en aq.uella
edad de noble y generoso, de rudo y leal, de guerrero y piadoso de mezquino y grande•
No debe sorprender que el Sr. Barrio, qu.e consider~ á Burgos como su ciudad nativa, y en cuyo espintu de artista 9ue;
da aún hoy algo del entusiasmo gue.rrer? q~e le condujo a
Africa haya buscado la fuente de su mspuac1ón en un asunto
que ev~ el recuerdo de un héroe, que_ siéndol? de B)lrgos, lo
es también de España, de nuestra q~enda P:1tria, por la que
el Sr. Barrio derramó su sangre y v1óse obhgado á trocar la
espada por los pinceles.
Bien haya el que supo primero defenderla y el que después
la enaltece con sus obras represcntfodola en la personalidad
gloriosa: y simpatica del Cid Campeador,

•••
:Saco escultura d e D . V enanoio Vallmitjana
(de fotog~afla de D. Juan Martl), -A pesar de ser Vallmitjana
el decano de nuestros escultores y d~ haber si~o el maestro_ de
esos jóvenes artistas que ya han sabido conq~nstarsc rnerec1clo
renombre, modela inspirándose en las ~omentes ~odernas,
cual si formara parte de la nueva genera~1ón, cual s1 él con la
savia de su inteligencia ne hubi,ei:a contnbuíclo á crearla, pro•
duciendo desde la escultura clas1ca y correcta, á 1~ escultura
fina y caprichosa, propia pira embell~cer e.l boudo1r de la da·
ma aristocrática. Prueba de ello es la mfanlll y bella representad6n de Baco, en el que se halla i_mpresa la g~nialidad ele
este distinguido escultor catalán, nacido para cultivar con pro•
vecho el arte de Praxiteles.
D O L OR D E E S T ÓMAGO. V ino de C hassaing

LA

CREMA SIMON, cold-cream especial de_un
efecto seguro contra los barros y las irritaciones de la P!el,
es indispensable á todas las señoras celosas de conservar el brillo
de su belleza y la frescura de la juventud. Se halla este pr_od11clo
sin rival en casa de todos los perfumistas y en casa del mv~ntor f. SIMON. rue de Provmce, 36, París; pero es preciso
desconfiarie ta'.s falsificaciones y exigir la firma.

JAIBON REAL

IVZOLETr
2,,t::1=)w

JABON

DET HA IDAC E
VELOUTINE
lll.lrtuw ~ ..,, 1&amp; llclll" 1.1 I&amp; lttl 1 ltllua W Clllr

Jwe••••• ..,

»Balbució algunas palabras que no comprendí, y
jamás olvidaré la expresión de angustia, de dolor y
desesperación que vi pintada en su semblante. Esto
me inquietó, y retiréme diciendo:
- »Convendrá reflexionar un poco, antes de adoptar una resolución.
)) Llegada la noche, y como pasase por delante de
su puerta, of sollozos, detúveme para escuchar, y
pude cerciorarme de que también lloraba... Parecía
elevar una oración á la Virgen, y con palabras ardientes como el fuego y dulces como la miel, invocaba su protección en favor de la pecadora... En algunos momentos, la oración se convertía en confidencia, en la queja de un corazón demasiado lleno
que se desborda; después volvía á ser tierna y cariñosa, y hubiérase dicho que se remontaba al cielo...
¡Jamás he oído nada tan hermoso, amigo mío!. .. Entonces me sobrecogió una profunda tristeza porque
lo comprendí todo... ¡La amaba!.. . ¡Sí, él, un sacerdote, un santo, amaba á una perdida!... ¿Por qué camino habría llegado á penetrar este sentimiento en
su corazón?... ¿Cómo pudo aquella mujer envilecida
apoderarse de un alma tan pura? ¡ Misterio!. .. Pero
ahora, imagínese usted lo que debía sufrir, ó más
bien lo que habría sufrido sin aquella santa esperanza de redención que purificaba su falta ...
»¿Qué hacer?.. . Le consideraba tan superior á mí,
hasta en su extravío, que no hubiera podido exhortarle ni advertirle. ¿Qué le diría sobre sus deberes
que él no supiese ya? Por otra parte, yo estaba seguro, completamente seguro, de que no faltaría á ellos
jamás. Sólo temía por él, no pornosotros; y me callé,
sin tener valor para cumplir mi amenaza, prohibiendo á la miserable Catalina la entrada en la iglesia:
la oración del justo me contuvo ...
»Creo que la perversa joven conocía ya su triunfo.
A decir verdad, el padre Daniel no se despojó ni un
instante con ella de su severidad; cualesquiera que
fuesen los impulsos que le arrastraban hacia ella, y
bien proviniera su pasión del alma ó del cuerpo,
nunca se la demostró en nada, y hasta el fin trató
como penitente á la qué adoraba en el santuario de
su corazón. Pero esas mujeres que el diablo envía
han recibido de éste el don de leer en las almas
que extravían, .. Bastaba ver á Catalina para adivinar
que estaba persuadida de que la amaban. Rebosaba
de orgullo por todos los poros de su cuerpo, y enva-

necíase de su conquista, de tener al sacerdote como
encadenado... ¿Comprendió, sospechó Catalina lo
que pasaba en él? Evidentemente no. De seguro no
pensaría sino en la gloria de perder al padre Daniel,
y en nada más.
»Sin emcargo, Judas Lenthelme hubo de marchar para reunirse con su regimiento, y entonces le
sustituyó aquel á quien había vencido, Santiago Gros,
que á su vez fué el favorito de Catalina; paseaba con
ella, y recibió también relojes y alhajas. No obstante,
como debía casarse en el otoño, la familia de su fu.
tura puso el grito en el cielo; mas el pueblo no fué
tan indulgente, y mientras que los Gronlard y sus
amigos seguían apoyando á Catalina, hubo por otra
parte un principio de motín; preguntáronse unos á
otros si aquella mujer se proponía conquistar á todos
los mozos del pueblo, y se elevaron quejas contra
ella. Este hubiera sido el momento más oportuno
para expulsarla del pueblo; pero no osé dar semejante paso, porque la profunda tristeza del padre Daniel
me espantaba.
»Cierto día, al volver de la montaña, donde hube
de prestar auxilio á varios pobres, enconiré á Catalina. ¿Qué hacía sola en aquel sendero perdido, á dos
horas del pueblo? Lo ignoro. Halléla sentada á la
sombra de un pinabete, sobre una roca, frente á un
vallecito, y tenía un mal libr:&gt; en la mano. Entonces
ocurrióme una idea, y me dije: &lt;!Bien mirado, he conocido niña á esa joven; con frecuencia la hice saltar
sobre mis rodillas, y le enseñé el catecismo. Quizás
no sea tan mala como parece. ¿Por qué no he de
tratar de hablarle? Tal vez Dios la pone en mi camino.»
»Me detengo y le hablo, demostrándole que su
conducta es un escándalo por todo el pueblo; que
siendo rica, debería casarse con un hombre honrado,
dejará los demás en paz, tener hijos y educarlos bien;
y que era una profanación rondar la casa del Señor
cuando se persistía en el pecado. Catalina se había
puesto en pie, y como me escuchase al parecer con
respeto, continué mi discurso, hablándole del padre
Daniel; díjele que era un santo sacerdote; que si pensaba seducirle, perdería el tiempo; que Dios vela sobre sus servidores cuando son dignos, y que de todos
los pecados que ella podía cometer, el más grave era
tentar á un ministro del Señor... Al oir esto, Catalina
se turba, sonrójase y comienza á llorar ...

- &gt;¡Ah!, señor cura, me dice, harto sé que soy
una miserable; .. . pero le aseguro que no me es posible remediarlo... Siento el mal en mí, ... me domina
y me impulsa... y yo sigo adelante sin elegir mi camino... Es como si una mano me condujera y yo tu·
viese una venda en los ojos ... Y crea usted que quisiera ser buena.. . Siempre lo quise, y nunca pude
conseguirlo... ¡Mire usted! Cuando yo era pequeña,
al salir de la clase de doctrina prometíame siempre
ser juiciosa; pero al día siguiente comenzaba de
nuevo á robar y mentir... Más tarde, en toda ocasión
hacía lo contrario de lo que me había propuesto, ... y
cuando vine aquí, estaba muy resuelta á. realizar lo
que usted acaba de indicarme, es decir, á buscar un
hombre honrado para unirme con él... Pero no, ...
me agradó Judas, y después Santiago Gros... No soy
yo quien los quiso, pues no me pertenez.co, señor
cura... ¡Soy esclava de una fuerza que me domina, ...
se lo aseguro á usted, y me es forzoso obedecerla! ...
» Decíame Catalina estas cosas con voz entrecortada, y creo que hablaba sinceramente; á medida que
la escuchaba, aclará.banse todas mis dudas, y enton·
ces comprendí que aquella mujer era la gran tentación que el diablo enviaba al p¡tdre Daniel, rodeándola con la atmósfera del pecado, haciendo flotar á
su alrededor los efluvios del mal y sitiando su alma
por el contagio. Seguramente, Catalina estaba poseída y harto reconocí la fuerza de que hablaba ...
»Hallábame solo al borde del abismo; la roca, cortada á pico, á una altura de doscientos ó trescientos
metros, desnuda, pelada, y tan árida, que ni un solo
pinabete había podido prender sus raíces, descendía
hasta el torrente que en el fondo se extendía; la naturaleza nos envolvía en su profundo silencio, el más
propio para que los pensamientos germinen y se
desarrollen libremente; y sentí el más vivo deseo de
coger á aquella joven por la cintura ó los cabellos y
arrojarla al torrente que murmuraba allf abajo, para
que arrastrase en sus aguas aquella carne maldita...
¿Por qué no? Solo Dios nos hubiera visto, y Dios
me habría absuelto ... Estoy seguro de que su voz era
la que me hablaba en el silencio ... ¡Ah! ¿Por qué tuve
la debilidad de no escucharla?.. .
»De regreso al curato, hablé de nuevo al padre
Daniel; dile cuenta de mi conversación con su extraña penitente, y le demostré que aquella mujer era un
receptáculo de los más repugnantes vicios. Añadí que

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

no había caridad ni perdón para abominaciones corno
las que aquella joven cometía á cada paso; que al
rogar por ella agravaba el testimonio que la agobiaría, y que sus oraciones aumentaban el peso de los
pecados, siempre nuevos, con que diariamente manchaba su cuerpo maldito. Pero como el padre alegara la misericordia infinita de Dios, repuse:
- »No, esa misericordia no es infinita, corno usted
piensa, pues tiene sus límites, ni se extiende tampoco
á los que se han entregado en cuerpo y alma al Espíritu maligno. Es equitativa, sobre todo, y en ella no
pueden influir las consideraciones que guían demasiado á menudo la piedad de los hombres. Examínese, hijo mío, con toda sinceridad. ¿Está usted seguro
de que sus sentidos no tienen nada que ver con sus
sentimientos caritativos? ¿Tendría usted igual deseo
de salvar á esa mujer si fuese menos hermosa?
»El vicario palideció, y contestóme con una voz
que revelaba su turbación:
- »Jamás me he dirigido tal pregunta, padre mío;...
pero contestaré á ella, ... le prometo que contestaré...
Y si han germinado en mí pensamientos culpables
á pesar mío ... ¡oh! entonces suplicaré· á usted que
me ayude á desecharlos.
»Yo creo que mi funesta penetración le hizo ver
claramente el mal, pues á partir de aquel día se notó
en él un gran cambio. Sus ~ejillas enflaquecieron,
empañáronse sus ojos, y en toda su persona se manifestaron las señales de una dolorosa lucha interior.
Hasta entonces había estado seguro de sí; mas ahora
dudaba. Tal vez mis imprudentes palabras habían
removido el fango que se acumula en el fondo de las
más nobles almas, ese cieno del mal que es el limo
de nuestra naturaleza y que no se contiene siempre,
por muchos esfuerzos que se hagan. Obligado á luchar, tal vez, contra sugestiones que hasta entonces
pudo rechazar sin dificultad, porque las ignoraba, juzgábase culpable al oírlas, y á la angustia del remordimiento agregábase la que le producía su pasión, ahora reconocida. Sin duda desconfiaba de sí mismo,
pues observé muy pronto que evitaba todo encuentro con Catalina.
»La joven, furiosa al ver que se le escapaba su
presa, hacíase más agresiva, más provocativa y peligrosa, pues su decepción, que la irritaba, también la
enternecía. Su devoción parecía casi sincera; mientras rezaba en la iglesia tuvo accesos de desesperación, en que los sollozos le producían violentas con
vulsiones; y varias veces, durante el oficio divino, la
sorprendí con la vista fija en el padre Daniel; era
como una oleada de lujuria que se arrojaba sobre él,
que le llamaba y atraía. La sensación llegaría sin
duda hasta él á través del incienso y de los cánticos,
pues apartaba su mirada y fijábala con indecible angustia en el crucifijo;_pero al fin no le era posible
desviarla, y entonces producíase como un choque
preñado de amenazas. A los ojos del pobre sacerdo·

te, que revelaban la desesperación, por más que en
ellos brillase la sahta voluntad del bien, los de la
joven, amantes y enemigos, impregnados de una
mezcla de sensualidad y de rencor, parecían decirles claramente: «¿No quieres? ... ¡Pues ten cuidado!. ..
¡Es el amor ó el odio! ... »
»Sin embargo, la estación avanzaba; las primeras
nieves habían cubierto ya las altas cumbres, y el aire
comenzaba á refrescar. De repente circuló el rumor
de que Catalina se marchaba del pueblo, porque era
demasiado delicada para resistir el riguroso clima de
nuestros Alpes. Mucho me costó creer que esta marcha era un hecho, pues parecíame imposible que una
mujer tan evidentemente inspirada del diablo se fuese y renunciara al mal que podía hacer. O tal vez,
pensé yo, reserva para el último instante su tentativa
suprema; y preguntéme con inquietud cómo terminaría aquella lucha, pues el padre Daniel, abatido,
casi enfermo, no parecía destinado á triunfar ...
»En efecto, la víspera del día fijado para la mar·
cha, el padre Daniel recibió una carta de Catalina;
la joven le había escrito ya muchas desde que evitaba verla; pero el sacerdote las quemaba sin duda,
pues no encontré entre sus papeles más que esta última. Decíale en ella que se marchaba á causa de él
(sirviéndose de rebuscadas frases para pintarle la tristeza de su corazón lacerado); que no podía resignarse
á dejarle para siempre sin darle el último adiós; que
la única gracia que le pedía era verle una vez más; y
por último, que puesto que no quería recibirla en la
iglesia, que manchaba con su amor criminal, no podría negarle, cuando menos, la postrera entrevista.
Al efecto le esperaría por la noche cerca de una granja abandonada, bien conocida en el país, y que usted
ha visto ya, situada junto al manantial de agua sulfurosa.
»El padre Daniel no me dijo ni una palabra de
esto, y cedió. ¿A qué sentimiento obedecía? ¿Era un
irresistible impulso del amor que le dominaba? ¿Era
compasión ó debilidad? ¿Tendría la seguridad de
vencer, ó se abandonaba al fin á sus sentidos vencedores? ... ¿Quién podía decirlo? ...
»Lo cierto es que se hallaba en el lugar de la cita
á la hora prefijada, y que un grupo de mozos y muchachas del pueblo, ya conducidos por la casualidad
á tan solitario sitio, lo cual es muy probable, ó bien
de acuerdo con Catalina, los encontraron juntos. El
vicario estaba en pie, y la joven arrodillada á sus plantas; ésta suplicaba, pero él la rechazaba. Naturalmente, aquellos salvajes no pidieron explicación alguna:
el vicario tenía el aspecto de un hombre á quien se
coge en falta, y no se necesitaba más. Acto continuo
formaron círculo alrededor de ellos y comenzaron á
cantar:

NúMERO

495

»Apenas se puso en movimiento el corro, el sacerdote, que miraba con ojos extraviados á los que
le, rodeaban, cayó en tierra, inerte, como herido del
rayo...
»Hablóse de neurisma, de congestión, de no sé
qué¡ ... pero cop tan noble carácter no se necesitaba
tanto: bastaba la vergüenza. En rigor, la cosa no podía concluir de otro modo.
»En cuanto á Catalina, no marchó al día siguiente; vistió luto, viósela muy triste durante algunas semanas, y después volvió á París, donde hizo la misma vida de antes. Por eso me pregunto ahora qué la
la trae aquí y qué nueva desgracia ocasionará... »
El cura concluyó así su relato, y volvimos al pueblo lentamente sin hablar más. Por la noche, cuando
estuve en la habitación donde me alojaba, complacíme en admirar las montañas negras, que se destacaban bajo el claro cielo de una noche de estío, y reflexioné detenidamente sobre la historia que había
escuchado. En rigor, parecióm.e poco original; salvo
la decoración, venía á ser lo que la Joven de 111ármol,
lo que ha servido de asunto á una docena de novelitas y de piezas y á toda la literatura que versa sobre
este misterio eterno de la lucha entre la materia y
el espíritu. Mil veces había leído bajo distintas formas la misma historia, y habíala visto repetirse á mi
alrededor. ¿Por qué, pues, me perturbaba el ánimo,
cual si me abriese un nuevo horizonte sobre las cosas del alma?... Toda la noche pensé en aquello, y al
día siguiente tuve la curiosidad de ir á visitar la tumba del padre Daniel, en el pacífico cementerio donde reposan, bajo cruces de madera y alegres flores,
junto á la iglesia y en medio de un paisaje grandioso, quince generaciones de muertos de obscura condición.
Al acercarme á la pequeña losa en que estaba grabado el virtuoso nombre del sacerdote, una mujer
que estaba arrodillada levantóse bruscamente y alejóse presurosa.
¡Era Catalina!
Había llevado toda una carga de esas flores odoríferas y magníficas que crecen en los pastos, y bajo
ellas se disimulaba la tumba; allí confundían sus matices y sus perfumes, y aunque á punto de marchitarse, hubiérase dicho que todavía cantaban el poema
de su soberbia libertad. Germinan, florecen, se ostentan en todo su brillo, y mueren en su tranquila
inconsciencia, unidas por sus raíces á la tierra que
las produjo y agitando sus perfumes en el aire que
las absorberá. Pero nosotros abreviamos nuestra pobre vida por esa negra vegetación de ideas que nos
separan de la naturaleza, comunicando á nuestra úniversal ignorancia especiosos pretextos para rechazar
nuestros deseos y atormentarnos el espíritu.

Al padre Daniel no l,: gusta la danza...

TRADUCCIÓN DE

¿

,/,/.#.;

E. L.

DE VERNEUILL

NúMERO

495

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

nuestro grabado se ve entre los tres pies, destinado
á recoger el líquido filtrado. El modo de operar es el
siguiente: Después de haber destornillado el filtro, se
colocan sobre la tela metálica dos discos de papel de
EL ANÁLISIS DE LOS VINOS
filtrar Berzelius y encima una rodaja de cuero para
DETERMINACIÓN DEL YESO.-LOS GIPSÓMETROS
lograr la juntura con la tapadera del filtro: cerrada
En un anterior artículo (1) hemos indicado el pro- ésta se monta el aparato sobre los tres pies y se colocedimiento para determinar con exactitud la cantidad ca en su sitio el tubo inferior. Entonces se llena la
de yeso ó mejor de sulfato de potasa contenida en bureta graduada del vino que se quiere analizar hasta
la raya que dice vino, se añade licor gipsométrico (una
solución de cloruro de bario) hasta la línea 2 gramos (2), por ejemplo, y después de agitarlo tapando
con el pulgar la bureta, se coloca ésta sobre el filtro,
notándose entonces la formación de un precipitado
de sulfato de barita. Después de agitado el líquido,
se abre á medias la espita de la bureta y se deja fil.
trar: el sulfato de barita se queda en el filtro y el Jí.
quido mana en el tubo inferior. Si este líquido vuelve á enturbiarse con la adición de algunas gotas de
licor gipsométrico, es señal de que aún queda en él
sulfato de potasa y de que el vino contiene más de
2 gramos de éste por litro. La bureta lleva las graduaciones 1, 2, 3, 4 gramos de tal modo que pueda
comprobarse si el vin0 que se analiza contiene 1, 2,
3 ó 4 gramos por litro.
A cada operación debe limpiarse el tubo con un hisopo que va con el instrumento: la bureta ha de ser
enjuagada, antes de cada análisis, con el vino que se
ha de analizar.
Finalmente, la condición esencial para obtener resultados exactos es disponer de un licor de cloruro
de bario bien preparado. Esta preparación es bastante delicada y difícil de ejecutar para quien no esté
acostumbrado á las manipulaciones químicas. El autor del gipsómetro que acabamos de describir ha salvado este inconveniente entregando á los compradores un licor gipsométrico debidamente preparado
MASSIASOll
IJIH///t:lf,61:
para la operación.
SECCIÓN CIENTÍFICA

Gipsómetro de bolsillo de M. Dujardín

un vino. Pero como los comerciantes, á quienes tanto interesa conocer esto por la razón allí indicada, no
disponen generalmente de los laboratorios que tal
procedimiento exige ni tienen la práctica que tales
manipulaciones requieren, se ha resuelto el problema
construyendo los instrumentos llamados gipsómetros,
entre los cuales merecen citarse los de M. Poggiale
y de M. Sallerón.
Sin entrar en los detalles de estos aparatos cuyo
manejo es algo complicado, vamos á describir un
gipsómetro recientemente inventado por M. Dujardín
que si bien da indi~aciones menos perfectas que lo~
que acabamos de citar, reune, en cambio, las condiciones de sencillez, rapidez y baratura necesarias
para generalizar su uso entre comerciantes y viticultores y permite afirmar con toda certeza si un vino
contiene 1, 2, 3 ó 4 gramos de sulfato de potasa ó uno
y medio, dos y medio, tres y medio aproximadamente, lo que es bastante en la mayoría de casos.
Este aparato destinado á las compras en los viñe-

. ,,~
,;:.

;_;

r

Manómetro metálico de M. Mignot

µna mujer que estaba arrodillad¡r. levantóse brusca¡uente.,.

LA

dos, ocupa muy poco sitio y puede encerrarse en un
estuche de bolsillo. Consta de un filtro puesto sobre
tres pies (véase el grabado) provisto de una tela metálica destinada á sostener los papeles porosos que
en él se colocan cuando se utiliza el instrumento.
Este filtro lleva una tapadera sobre la cual puede ponerse una bureta de cristal, cilíndrica, graduada de
un modo especial. Debajo del filtro puede adaptarse
por medio de un tapón agujereado un tubo, que en

397
discos, cada uno de los cuales se coloca indepen•
dientemente, sumándose luego todas estas flexiones.
Hay manómetros para medir presiones hasta de 2.000
kilogramos por centímetro cuadrado.
J. L.

LA FOTOGRAFÍA DE LOS COLORES

EXPERIMENTOS DE

M.

Lll'PMANN

Uno de los físicos franceses más distinguidos,
M. Gabriel Lippmann, miembro del Instituto y profesor de la facultad de Ciencias, ha conseguido verificar un notable experimento, el de la fotografía de
los colores del espectro solar. En la sesión de la
Academia de Ciencias celebrada el 2 de febrero último, M. Lippmann presentó á sus colegas varios clichés fotográficos del espectro solar, en los que todos
los colores aparecen fijados en la placa sensible con
su brillo y sus matices exactos. El sabio físico, para
obtener tan notable resultado, no emplea ninguna
substancia química especial susceptible de conservar
ó reproducir el tinte de los objetos: apela simplemente á procedimientos físicos basados en consideraciones teóricas ingeniosísimas y del orden más elevado.
La fig. 1. representa el aparato empleado por M. Lippmann para obtener la fotografía de los colores. La
placa sensibilizada G (fig. 1, núm. 1) está preparada
de un modo particulax:, siendo preciso que su capa
sensible, cuya naturaleza química puede ser cual·
quiera, gelatina-bromuro de plata (3), por ejemplo,
sea sumamente delgada y transparente; es también de
absoluta necesidad que no haya la menor disconti•
nuidad en esta capa de substancia impresionable y
que no.se presente bajo forma de granos como en las
emulsiones ordinarias (4): la capa sensible debe ser
A. HEBERT
simplemente opalescente y no cremosa. El cristal así
preparado se coloca contra una capa de mercurio, de
modo que su cara sensibilizada esté en contacto con
el metal líquido destinado á formar una capa reflecMANÓMETRO METÁLICO DE M. MIGNOT
tora. En nuestro grabado (fig. 1, núm. 1) la placa
sensible está repesentada por G y se apoya contra
El número de manómetros metálicos actualmente una pieza de caucho C en forma de U; un cristal F
conocido es ya considerable: multitud de principios cierra el sistema y permite encerrar el mercurio como
diversos han sido aplicados en la construcción de los en un vaso; los dos cristales (cliché fotográfico y
mismos, pudiendo censurarse en algunos sistemas la intervención de órganos
delicados que fácilmente se descomponen.
• El aparato de que nos ocupamos, debido á M. Mignot, no tiene esos inconvenientes á causa del pequeño número
de órganos que en su composición entran: consta esencialmente de un disco
de acero templado, que se ve en el interior del recipiente A, de poco espesor
y protegido contra el contacto directo
del vapor por una hoja F muy delgada,
de cobre rojo y que cierra herméticamente. La presión se ejerce sobre el
disco, y determina una flexión en la
parte central.
M. Mignot limita la flexión máxima
á 1/H aproximadamente del diámetro
del disco, y para evitar en el mismo
centro de éste esfuerzos demasiado
considerables á fin de obtener una
flexión apreciable, hay en dicho centro
una abertura igual á una décima del La fotografia de los colores. - Fig. 1. Aparato de M. Lippmann para la fotodiámetro. El vapor acciona en A sobre
grafia de los colores. - 1. Placa sensibilizada puesta sobre una capa de
mercurio. - 2. Muestra de un cliché en el que están reproducidos los coel disco de acero; la barrita B, que deslores del espectro. (Tamaño de ejecución.)
cansa en éste, es levantada y transmite
el movimiento á una palanca C, la cual
á su vez acciona sobre una biela D que hace avanzar cristal que cierra) están sostenidos por medio de unas
la aguja indicadora E. Un resorte G permite volver pinzas á fin de que el mercurio OC). se desprenda.
la palanca C á un tornillo H para la regulación á
cero. ta palanca C multiplica el recorrido inicial en
la relación de 1 á 9 aproximadamente. Como se ve,
Pe/len/a· sensiJ!e
este manómetro necesita muy pocos órganos y aun
1
1
1
éstos están sujetos á pocos desarreglos y á roces inl1
1
1
significantes, Las indicaciones de este aparato son
1
1
1
1
1
1
1
iguales en toda la extensión de la escala de gradua,
:
,
l
ción, ventaja debida á que la flexión del disco es
i¿" 1ft'" ·
sensiblemente proporcional á la presión á que se en1
1
1
1
1
1
1
cuentra sometido. Es igualmente sensible para las
:
1
:
,
altas y las bajas presiones. En los manómetros destiO i O' : ov: o'ª:
1
nados á indicar presiones de 6 á 20 kilogramos por
l
1
1
1
1
1
1
centímetro cuadrado varían los diámetros de 8 á 30
1
l
:
centímetros. M. Mignot construye también aparatos
de este género para presiones elevadas, y á fin de obFig. 2. - Esquema explicativo
tener este resultado coloca unos sobre otros muchos
Preparado así el sistema, proyéctase sobre la su. (2) Es decir, que la cantidad de licor gipsométrico compren-

dida entre la raya vino y la linea 2 gramos corresponde á 2 gra(1) Véase LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA núm. 494, p. 382. mos de sulfato de potasa por litro de vino.

:l

:t

El ioduro y el bromuro de plata dan buenos resultados.
(4) Las emulsiones del comercio contienen bromuro de

(3)

�.,
N úMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

perficie exterior de la placa sensibilizada una imagen
del espectro solar, y después de una postura que varía
desde 30 minutos á 2 horas, por lo menos, si se quiere que obre hasta el rojo, queda terminada la impresión. El desarrollo y la fijación se verifican por los
procedimientos ordinarios y el cliché desarrollado y
secado da el espectro solar con sus siete colores: vio-

ne al cóntacto de los dos gases. La difusión al través
de los orificios hechos en una delgada lámina metálica ha sido estudiada por Graham, quien ha indicado la ley de la misma. Sin seguir exactamente esta
ley, la difusión al través de los cuerpos que tengan
poros sensibles, como el papel, tierra de pipa, etc., se
verifica tanto más de prisa cuanto más ligeros son
los gases,

río, en la primera capa de la película sensible, hay
destrucción de movimiento ú obscuridad, o; en l, por
el contrario, los dos movimientos se suman, existien•
do allí máximo de luz; más allá vuelve á haber destrucción de luz, obscuridad en o'; y más lejos, en l'
nuevo máximo, y así sucesivamente.
En definitiva, la vibración luminosa ha marcado
fotográficamente su huella en la película, se encuentra inscrita y despu~s reproducida, como acontece
con la vibración sonora en el fonógrafo.
Como se ve, en estos primeros experimentos de
M. Lippmann se trata únicamente de la reproducción
del espectro solar. El resultado obtenido es importante; pero con él no se ha llegado todavía, como en
un principio se creyó, á reproducir los retratos. Débese esto á que las substancias impresionables de
que disponemos son muy imperfectas y sólo realmente impresionables con los rayos luminosos violados; poco impresionables con el verde, son absoluta•
mente insensibles á la acción de los rayos amarillos
y sobre todo de los rojos. De aquí la necesidad de
que sea muy larga la postura en la fotografía del
espectro con sus colores. Este inconveniente es menos grande cuando se trata de objetos inmóviles, como
paisajes ó cuadros. M. Lippmann no ha dirigido aún
sus experimentos por este lado. Mas sea de ello lo
que fuere, puede decirse que para precipitar la solu•
ción completa del problema se trata de encontrar
substancias tan impresionables como el gelatina-bromuro de plata que lo sean igualmente bajo la influencia de todos los rayos luminosos.
La senda tan brillantemente abierta á los investigadores por M. Lippmann será fecunda y el nuevo
descubrimiento asegura un gran porvenir al arte desde hoy creado de la fotografía de los colores, cuyos
precedentes se remontan á principios de este siglo.
Antes de 1810 Seebeck observó que el cloruro de
plata toma aproximadamente el color de los rayos
incidentes: Herschell repitió en 1841 el experimento
de Seebeck, probando que la reproducción de los
colores era poco fiel. En 1848 M. E. Becquerel sustituyó el cloruro de plata por el subcloruro de plata
violeta extendido sobre una hoja de plaqué de plata
y obtuvo una imagen colorada del espectro que sólo
se conservaba en la obscuridad. Poitevin y Niepce
de Saint Víctor lograron resultados análogos, sin que
tampoco lograran fijar los colores. Los notables procedimientos de Ducos de Hauron y otros se basaban
en métodos completamente distintos.

La dijusibn estudiada por medio de una pipa. - Primer experimento. - Tómese una pipa de tierra de
tamaño ordinario enteramente nueya y tápese fuertemente su fogón con un buen tapón de corcho atravesado por un agujero, por el cual pase, á roce duro,
un tubo recto de cristal, de medio metro ó más de
largo, sumergido en su extremo superior en un vaso
lleno de agua colorada. El tubo de la pipa está unido por un tubo de caucho al aparato productor de
hidrógeno (véase el grabado) ó simplemente á una
toma de gas de alumbrado. Así dispuesto todo, hágase pasar la corriente de gas que empuja el aire por
delante llenando la pipa y el tubo de cristal, y viene
á sumergirse en el agua del vaso. Si de repente se
interrumpe la corriente gaseosa apretando con los
dedos el tubo de caucho lo más cerca posible del
tubo de la pipa, se ve en seguida que el líquido sube
en el tubo á una gran altura.
Este hecho se explica por la difusión: en el momento en que se corta el paso del gas, la pipa y el tubo
están llenos de hidrógeno; éste, que es muy ligero,
pasa fácilmente al través de los poros de la pipa y
sale de ésta más de prisa que entra en ella el aire,
produciéndose de esta suerte un vacío parcial que
determina la ascensión del agua en el tubo. Para que
el experimento salga bien, es preciso que la pipa esté
muy bien tapada, siendo muy conveniente cubrir el
tapón con una capa de cera.

··-

Jeta, índigo, azul, verde, amarillo, naranjado y rojo
(fig. 1, núm. 2 ). Visto por transparencia, el cliché es
negativo, es decir, cada color está reemplazado por
su complementario, el verde por el rojo, etc.
Como se ve, la operación es de una sencillez sorprendente. ¿Qué ha ocurrido en este experimento y
cómo explicar su resultado? M. Lippmann ha encontrado la teoría de su método en el principio de las
interferencias y en el hecho del coloramiento de las
planchas delgadas.
El mercurio, que forma espejo delante de la película sensible, tiene por objeto rechazar los rayos luminosos sobre sí mismos, con lo cual se produce
conflicto, ó hay, como dicen los físicos, inteiferenet'a
entre el rayo incidente y el reflejado, resultando de
ello en el interior de la capa sensible una serie de
franjas de interferencias, es decir, de máximos luminosos y de mínimos obscuros. Sólo los máximos impresionan la capa, quedando marcado su sitio por un
depósito de plata, de lo cual resulta que después de las
operaciones fotográficas.la capa sensible está subdividida por el depósito de plata en una serie de hojas delgadas cuyo espesor es precisamente el necesario para
producir por reflexión el color incidente que las ha
producido. Los colores producidos de este modo son,
pues, de la misma naturaleza que las delgadas paredes de las burbujas de jabón, por ejemplo. El número
de estas hojas delgadas varía según la naturaleza del
rayo luminoso: admitiendo que la película sensible
tenga un espesor de una vigésima de milímetro, la luz
amarilla formará en ella 200 hojas delgadas; si se
trata del violeta, el número de éstas será de 250; si
del rojo, de 156, con valores intermedios para los
colores intermedios (1 ).
El esquema reproducido en la fig. 2 , en el que
ampliarnos notablemente la película sensible, nos
permitirá señalar bien el fenómeno. Junto al mercu-

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

495

disposición se ve en las figuras B y C del grabado:
en la B se ve también cómo el movimiento del cilindro se transmite al contador por medio de una hélice
y de una rueda dentada. La fig. D representa una
ruedecita del contador.
Este aparato ha sido inventado por el capitán Osear Kustel, alemán residente en San Francisco, y su
principal ventaja está en la aplicación de las tres ruedecitas de fricción que se mueven en el espacio cónico.
(Del Prometkem)

EL TRABAJO DE UNA SEMANA EN BIRMlNGHAM

Gran sorpresa causa en verdad el examen de lo
que en un tiempo dado pueden producir las fábricas,
tales como están actualme,nte organizadas, gracias al
progreso industrial, máxime comparando esta producción con la que daban las fábricas análogas hace cincuenta años.

•

eurac1on

el
1 :wcoau

399

He aquí algunas cifras elocuentes sobre el trabajo
de una semana en Birmingham, ciudad situada, como
es sabido, en el centr@de los distritos más industriales de la Gran Bretaña.
En el corto espacio de una semana, es decir, en
seis días, acumúlanse en las fábricas los siguientes
productos: en primer lugar 14 millones de plumas
metálicas, ó sean más de 1 0 . 000 cajas llenas; luego
300 millones de clavos, un millón de botones de toda
clase y 5 millones de piezas de madera labrada de
toda especie. Las fábricas especiales producen 6.000
camas de hierro, es decir, en un año las suficientes
para proporcionar cómodo descanso á unas 300.000
personas; 7.000 fusiles, 1.000 sillas de montar, y además 20.000 pares de anteojos, ó sea cerca de un millón al año. A esto hay que añadir 6 toneladas de
objetos de cartón piedra, 5 de broches y pequeñas
anillas, 500 de pernos, tuercas y anillos de hierro
para toneleros, 40 de metal pulimentado, 40 de maillechort (metal imitac::ión de plata), 800 de objetos
de cobre sin contar con infinidad de artículos, como

GOTA
Y REUMATISMOS
' por LICOR
7 lu PILDOIIA8 u1
:La-v.lll.e
E&gt;'

pianos, objetos de fundición, coches para niños ruedas, ejes, cajas para guardar caudales, cerradura~ etc.
joyería por valor de 7 50.000 pesetas, 11.000 docena~
de guardafuegos, 3.500 fuelles, 130.000 gruesas de
tornillos de madera y 10 toneladas de alfileres (lo que
representa 100 millones de alfileres por día 6 5 ooo
millones por año).
Para terminar consignaremos algunas cifras curiosas. Las fábricas de Birmingham fabrican semanalmente 563 kilómetros de torcidas especiales que sirven para la fabricación de fósforos-bujías, de modo
que en un año han producido cerca de 30.000 kilómetros, es decir, las tres cuartas partes de la circunferencia de la tierra en el Ecuador. En cuanto á las
manufacturas de alam~re de hierro y de acero, prod_uc~n de éstos 6.436 kilómetros por semana, lo que
s1gmfica que al cabo del año han salido de ellas
350. 000 kilómetros aproximadamente, casi lo suficiente para establecer una línea telegráfica de la tierra
á la luna.

CLORÓSIS. -

&amp;

.,,,,1.... ti Nfldt .,,-.; lu •a.»oau,.. ti. . . " ' " '·

ANÉMIA. -

LINFATISMO

El Proto-Ioduro de merro es el reparador de la sangre
el :tortiflcante y el microbicida por excelencia.
'

Perlayor: F. COIIAR, 21, r11 llil&amp;-ClalM, PAllIS
hlllll -,1111111',~~¡;;¡~~:ja,:~

11 J arabeylas Grajeas con proto-ioduro de lierro deF. Gille,
no podn'an ,er demasiado recomendados en raiOn ele ,u pureia qMlmica d,
,u imdterabtlidact JI di su 1olubílidtUt constafltet.
•

1tll&amp; • !Mu lu hnlllu J tnptllu.-laillll l!lll •

¡r.ac,ta de lo• Hospital,s).
OEPóSITO GENERAL: 45, Rue Vau_!illlers_:_!'ARIS. DPp{)sito en todas las rarmaeiu.

F. FAIDEAU

-.....-

L.llT AIITbllÍLIQtl'I -

LECHE ANTEFÉL
APARATO PARA MEDIR LA DISTANCIA RECORRIDA
POR UN BARCO

·

;:.

Qutmica recreativa. - La difusi6n de los gases

NÚMERO

(De La Science J/lustrte)

GASTÓN TISSANDIER

(De La Nature)

495

..**
QUIMICA RECREATIVA
LA, DIFUSJÓN DE LOS GASES

La difusión es un renómeno de observación diaria;
por ella el olor del humo de un cigarro se mezcla al
aire de una habitación; ella hace llegar á nuestra
nariz los suaves perfumes que se desprenden de un
jardín cubierto de rosales en flor; ella también, pues
todo lo transporta con igual imparcialidad, nos hace
sentir los abominables olores de ciertas fábricas sobrado numerosas en los alrededores de las grandes
ciudades. Las corrientes aéreas desempeñan un papel
importante en la propagación de esos gases olorosos,
y según sea su dirección, el olor, bueno ó malo, llega
más ó menos rápidamente: la densidad interviene
asimismo en ello, lo propio que la desigualdad de
temperatura en diversos puntos.
Pero aun suprimiendo todas las causas que favorecen la difusión, los gases se mezclan rápidamente: así
lo ha demostrado Bertholet en un experimento célebre que data de principios de este siglo, y que vamos
á reproducir, bien que sin tomar las precauciones que
él y aunque no dispongamos de las cuevas del observatorio que le permitían operará temperatura constante.
Tomemos dos frascos de igual tamaño y cuyos golletes puedan cerrarse con el mismo corcho agujrreado de parte á parte en el centro: llenemos uno de
hidrógeno, y teniéndolo vuelto hacia abajo cerrémoslo
con un corcho preparado después de haber introducido previamente en él un pedacito de papel tornasol.
Llenemos el otro de ácido carbónico y tapémoslo con
el mismo corcho, manteniendo la abertura vuelta hacia arriba de modo que quede como cubierto por el
frasco de hidrógeno. Al cabo de algunos instantes,
el papel tornasol colocado en el frasco superior se
enrojece, prueba evidente de que ha habido difusión.
El gas carbónico á pesar de su gran densidad, veintiplata en granos visibles al microscopio y de un 'diámetro de dós veces mayor que la del hidrógeno, ha penetrado
muchas milésimas de milímetro.
en el frasco de éste.
(I) El espesor de estas capas es deo'ooo2omillmetros para
Esta difusión se llama sencilla, pues nada se opo•
el violeta, deo'ooc)25 para el amarillo ydeo'ooo3opara el rojo.

pm 1 ....i.11 '"lfU, llllfa
l'ECAII, LENT&amp;IAS, TEZ ABO
,6 SARPULLIDOS, TEZ BARROS

ºoe

La medición de la distancia recorrida por un barco es un problema cuya solución parece á muchos
difícil é incomprensible: el aparato que reproduce
nuestro grabado representa el mecanismo de una de
las mejores y más modernas correderas. A representa
el aspecto exterior del aparato completo que, como
se ve, consta de una caja de latón que por medio de
una cuerda se sujeta en la parte de popa ó mejor en
una percha fijada en uno de los costados del buque;
en el garfio que de ella cuelga y que por medio de
una articulación gira en todas direcciones, se fija un
cordel que se sumerge en el agua y que lleva en su
extremo una pequeña hélice: ésta al ser arrastrada
por el agua da vueltas sobre sí misma y por el cordel
hace darlas también al garfio, el cual está en comunicación con un contador encerrado en la caja. Este
contador indica exactamente el número de millas
recorridas, número que puede leerse por la ventanita
abierta en la caja. El hecho de que el aparato funcione lo mismo si es fuerte que si es débil el impulso

A~g::s~::=s
ROJECES

-

V

-- --------

EnfermedadBSdetPecllo

~ JARABE
ANTIFLOGÍSTICO DE BRIANT ~
c.A.LL•
.r-•oüt,

D.B .iYOLi, l60, PA..BI8, W-

DE

P. LAMOUROUX
Ante,, Farmacéutico

t.5, Calle Vauvtlller■, Parta.

El Jm·abe de Pierre Lamouroux es
el Pectoral por excelencia
romo edulcorante de las tisanas, á
la.s cuales comunica su gusto agradable y sus propiedades calmantes.
(Gaceta de los Ho1pltales)

Farmacéutico, place .des Petits-Péres, 9, PARIS
PREPARACION
BSPl!.Cl.lL

para combatir
con ,1-.;ito

ESTRENIIIENTOS

Jarabe Pectoral

Erijar,e /iu
t(lja, de ho¡a tk /ala
Una cucharada
por la manana
y otra por la tarde
en la cuarta parta
de un vaso
de agua 6de lecb~

U CAJA: 1n.30

ESTOMAGO
PASTILLAS y POLVOS

; PASTILLAS DE DETHAN

PATERSON
oa BISJIUTBO 1 MAGNESIA

Bemlllllldadu conlra 101 llalea de la Garg1111ta,
htillotonea de la Vos, Innamaolonea de la
Booa. Efeotoe pernloloeoa del lteroarlo, Irlaoion 911• produce el Tabaoo, y 1pecialme11te
i lo, S11n PREDICADORES ABOGADOS,
PBOFESOBEII y &lt;aNTOI\EB ~ra faeihl&amp;r la
ilnioion de la Yo&amp;,- PUGI0 : 12 Ruu,.

lla,IQfr ,n

'

COLICOS
'&lt;"~
lflR ITACIONES
'-&lt;ló ••
ENFERMEDADES En toda,
DEL HIGADO
la,
Y DE LA VEJIGA farmacia,

ENFERMEDADES

GARGANTA
VOZ y BOCA

I

GRANO DE LINO ·1 ARIN

todA• laoJ,'11,....110'41o

Bl .TA.RA.BB DB BRIA.NTrscomendauo desde su princtp10 por 101 profesores
Lailmeo, 'l'h•D&amp;l'd, Gursant, etc. ; ha recibido la conag!'_~6n del tiempo: en el
año iffi obtuvo sl priTUerto de Invención. VDDADUD Cllflll PUTDIAL con bue
de roma J dJ ll&gt;al&gt;olea, con-nene 1obrt!\to&lt;lo a 1u pel'IOnu ·c1,11cadu como
mQJert■ J niños. su ru1io excelente no per,ludtca en modo airuno 6. au !11.cacla
~ contra 101 IIIRUHI J todlll llll llfUJllllOUI del PICIO "I de lOS IITESTIIOS. ,,j

neeo-«ladoe conlra Ju A.teoclonea del E8t6·
mago, Falta de Apetito, Dlgeatlonea !abo•
rlOosU, Aoediu, V6mitoa, Eruotoe, y C6llooa:
regularizan laa Funolonea del Eat6mago y
de loa 11:Keetlnos,

a rotulo o firma

E1/tlr en el rotulo I frma de J. FAYA RO.

Adh. DETH.Uf, Farmaoeutioo eu PARIS

.&amp;.dh. DETHAN, Farmaoeutloo en P ABJ8

Dep61ito General : 45, Calle Tmillien, 45, PWS
Se rende en todas las buenas farmao/u.

SOCIEDAD

AP:IOL
de los orea JORET &amp; HOMOLLE
El APIOL cura los do/ore,, retr1101, 1upre1lone1 iJe las Epooaa, asi como las plrdidu.
Pero con frecuencia es falsificado.El APIOL

verdadero, único eficaz, es el de los Inventores. los nn• JORET y HOJIIOLLE.
MEDALLAS Exp" Unir"' LON DRES188Z-PA R/81889

far&amp; BBUBT, 15D, m deBlvoU, PillS

•• Fo•e■to
•.N1d,U1
d1fn,

JARABE Y./ PASTA
de H. AUBERQIBII

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111 ~ (J111 ....._ 111 L1■■A~r:,-d•l'Orla.Aoadeata••.....,_ ....... , ....
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""6/fltfco, IU ~~''"· Catarro,, .,,...., !ro, . . . . . " " ~ l aen el CalOl'f'e
l!ID¡ead.O al Jil.A.BE '1 PASTA de AUBBRGm una Inmensa Cama e
prpnta, hall
(•1r■t11 ul Fo,alll1,w 11,-,, U S-• Boularut Hlll~N u la Fuwlc.4 4i Mi 1,· • -.. 1,· •
Venta por mayor: COILUl Te-, 11, Calle de Si-c!aude, p~•,-• ioi3J,
D~S~O D ~S PlllllCJPAUI BOnCu
~ \:, ~ \Y'\_•fY..¡

~E~!NMI!~~ J,!!1!,~paruea.

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VINO FERRUGINOSO ARDUO
.J..~~=~•1
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e1"'.::u1::.:T:1Tr:::a
x,,.,.,..,,,,,.,. m:
T 00W TODOS tol

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ll

e

A

oonaULuye

Aparato para medir la distancia recorrida por un barco
que recibe el cordel y por ende el garfio, es muy importante para la obtención de datos exactos. Para
ello, en el interior de la caja el cilindro que se apoya
en el garfio está colocado sobre pequeñas ruedas .
situadas ·ef! un espacio perforado cónicamente. Esta

el

nnccm°" IIUTafflTOI n

r.t.

GAUB

Dles aflol 411 ano eaa&amp;IDuldo 1 1aa Ulnwlow 118
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etedo,1elaumenta
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dé
coordena
OOD81clerablemen&amp;e 181 ~
rue ,-~~-re"'
•-eoe -:!!1-..
orpn.01,

Querido enfermo. -Ffese Vd. á mi larga eiperlenoia,
y haga uso de nuestros GRANOS de SALUO, pue, ello,
le curar4n de ,u ~onst1pao/on, /e darán apetito y fe
dero/rer4n el suen&amp; 1 la a/egr/a. - As/ r,virá Vd.
mucho, años, d11frut1ndo 11empre de una buena salud,

la~~~ a la 1111111'9
hr••or.•fuia, e11 cuade J. FBllll,Fll'IIIICeltico, tOl,rw Ricbe1iea, S...4t
em

da 1 deacolortda: el Y(lor, 1a e ~ y

a

VDDa lllC TODü LU ftlffllll'ALU IIO'l'la48

EIIJlSE

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11

1

ARDUO

PartlCIJ:!llndo de las propiedades del Iodo
del Hierro, estas Ptldoras se emplean
eSJ)CCialmen te conLra 11\S Eacrofulaa la
Tisis Y la Debilidad de temperame.;to
asi como en todos los casos(Pailtdo• colorea'
Amenorrea, ••), en los cuales es necesar!Ó
obrar sobte la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, 6 ya. para
provocar 6 regularizar su curso periódico.

'1

.lllODD.

~f"/1,,?J)s rarmacenuco, en Part&amp;,
~ Rue Bonaparte, 40

El ioduro de hierro Impuro 6 alterado
Nomo
• B• es un medicamento infiel Irritan te.
prueba de pureza y de autenticidad de
é

C
1

as Y-erdaderas Pildora• de 11lancard
exigir nuestro aello de plata reactiva'
nuestra firma puesta al pié de una etiqueta
verde Y el Sello de garantta de la Unl6n de
;:.:~:,i-loantn para !&amp;represión de J&amp;!alai-

ou

IUU.AK U TOD.U Lil Pil.lliQUI

�400

LA ILUSTRACIÓN

ARTiSTICA

N ÚMERO

LIBROS ENVUDOS

495

derno 4.' de esta obra
indispensable para quienes se dedican al estudio
de esa rama de la ciencia¡ en otras ocasiones
nos hemos ocupado de
ella, por lo que omitire•
mos nuevos elogios.
Suscríbese en casa del
editor D. Vicente AgJ1lar (calle de Caballeros,
1, Valencia), y en Barcelona en la librería de
D. Arturo Simón, Rambla de Canaletas, 5.

Á ESIA Rl,.UACCIÓN

pu 1110111 • eliloru

MASINI. APUNTES
!'ARA LA IIISTOKIA UE
K~TE CA'STA'-'fE,j)ordon
Enrique Sti11.-/u: To"es.
- Forma un folleto de
48 páginas que se leen
con gusto por la ameni•
dad con que está tratado
el asunto y el conocimiento que del arle Urico demuestra poseer el
autor.
Su precio una peseta.

•••

•••
EL ENANO NE(,RO,
:'liO\'ELA DE \\'ALTER
Scorr, traducción de Pere_rrfo Mora. - La B1IILIOTECA SELECTA, que
con tanto éxito publica
en Valencia D. Pascual
Aguilar, se ha a~mentado con esta preciosa novela del insigne escritor
escocés. Nada hemos de
decir de ella, pues el
nombre del autor ~s la
mejor garanl(a del interés que despierta.
Esmeradamente t raducida, forma un tomito
de más de 200 páginas,
que se vende en la _librería de D. Arturo S1m6n,
Rambla de Canaletas, 5,
y en las principales de
España, á 2 reales,
nAco, escultura de D. Venancio Vallmitjana (de fotografla de D. Juan

•••

AIRES llEL A\IPURO,(, POESIAS CATALANAS PREMIADAS,
far IJ. Erandrco Afarull. -Los premios en públicos certámenes obtenidos por las poesías que contiene ese libro son su me•
jor elogio; las hay de todof gt:neros y en todas se descubre
inspiraci6n versificación facil y correcta y elevados pensamientos. '
Véndese al precio de 2 reales.

I

putado escritor americano D. José Ferre! ha estudiado en
esta novela el proceso del vicio del juego¡ y aunque el asunto
no es nuevo, ha sabido dnrle unn forma interesante, retratando
e_l tipo i;lel protagonista de una ma~era notable. El int~rés del
libro no decrece un punto, notes bien aumenta progres1vemente á cada capitulo: además está escrito en elegante estilo.

ZARAGOZA ARTfSTI·
CA, MONUMENTAL É
IIISTÓRICA, por A , y P.
Gascón de Color. - Los
cuadernos 21, 22 y 23 de
esta interesante obra últimamente recibidos contienen, además del notable texto correspondiente, seis preciosas fototipias, que representan: el
Santo Cristo de la Seo,
el convento de Santa
Lucía, In custodia de
plata de In catedral de la
Seo, la capilla de Santa
María la Blanca en la
propia catedral, una arquilla del Renacimiento,
propiedad de la casa
Rau de Viu, y una casulla de tisú de plata bordada en sedas del templo
de la Seo. Hay además
reproducidos en el texto
dos facsímiles de otras
Marti)
páginas de códices árabes de los años 534, 891
de la Héjira y otro de
una página de un códice aljamiado del siglo X\'I de la Era
cristiana.

•••

lNOKPENDE:-1CIA DEL l'OUER JUDICIAi., por D. Anlo11io
Aguilar, - El distinguido letrado Sr. Aguilar ha publicado las
dos conferencias que con tanto aplauso di6 en las noches del
•••
TRATADO DE QufmcA BIOLÓ&lt;,ICA, por Ad. IVurt;, lrad11c- r 5 y del 22 de abril ultimo en el Ateneo de Madrid.
El folleto ha sido editado por D. Fernando Fe, de Madrid,
LA l'AÍ n.\ llE u:- ,\:-IGEI., 11oz•t!a por D. fose Ferre/. - El re- ción de lJ Vicmle l'e_set y Ctrvtra. - Se ha publicado el cuny se vende al precio de r peseta 50 céntimos.

•
••

Las 08.8&amp;8 ext raajeras que deseen anunoiarse en LA ILUSTRA.OIÓN ART1STIOA diríja.nae para 1.ntormee á los Sres A. Lorette, Rue Oaumart1n
n úm. 61. París.-Las

08888

E8TREÑ.ll\/EDEJNTO
1' Afeedonu
~

...
oo• •• oo••oo••ala
C UR.ACION

~(\11,
~\Jl),

,.,.

ñiaI.rii w\\ -1\.\1 \\lc,0u~
1, \\t~ ou""' o.,..,.

1\~J O' \.•,..

llrtddlt H••
1d11/~lff,1 f1off111ent,
0 ,\.
12 truoo ooau. . so 116-.

~AUl,8, A " " " ' " , _ , , , ~

espafiolaa pueden haoerlo en la oficina de publicidad de loa Brea. Oalvet y O.•, Diputación, 368, Barcelona

Jarabe Laroze

Lu

Pennu ,.. CODGU1 lu

DE CORTEZAS DE NIAINJIS IMIAGIS

PILDORAS~~DEHAUT

Desde hace mu de 40 aftoa, el Jarabe Larou ee prescribe con 6xl~ par
todos los médicos para la curaclon de Jaa gutritfa, gut.raIJl.u, dolor•
1 retortljonea de estómago, e■treñimlentoa rebeldes, para facilitar
la ~geatlon 1 para re¡ulari.zar toda, laa funciones del eatóma¡o y ele
lo• mt.es\inoa.

Do ti_tubean en plll'garse, cuando lo
necesitan. No temen el asco ni el cauBancio, porque, contra lo que sucede con
l(!s demas Plll'gantes, este no obra bien
smo cuando se toma con buenos alimentos
Y bebidasfortificantes, cual el vino, el cal~,
ebl té. Cada cual escoge, para purgarse, la
ora y la comida gue mas le convienen,
segun ,us ocupac1one1. Como el causan
c10 q-ue la purga ocasiona queda completamente anuladopor elelecto de la
buena alimentacion empleada, uno
se decide f ácilmente d volver
4 empe,ar cuantas veces
sea necesario.

,

JA.RA.BEJ

a1Brornuro de Potasio

• 11&amp;iDADESde1Esro~

~~

\ ..

#pf''º

• lt

Pepsina Boudault
!prebada por la füDEIU DE IEDICIIU

DE CORTEZAS DE NARANJAS AIARGAS

!11 et remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del coruon,
la epilepsia, hiaUlria, migraña, baile de 8•-Vito, iDaomntoa, coa'Y11laionea y toa de los níJios durant.e la denücion, en una palabra, todas
1u afecciones nemoau,

DE PARIS

t, nie des Lions-St-Paal, l Paria.

Füm, lspediciones : J.-P. LAROZE

Deposito en toda.a IN prlnclp&amp;Jea Bottcaa y Droguerfu

PREMIO DEL INSTITUTO AL D' CORVISART, EN 1856
M-.lallu •• lu Bspo, lelonu laluuefooalu d•

PUIS • LTO!i • YIEU - PIIIUDELPIIU • PARIS
1887

18n

1873

llr.'6

tr.a

CON I L ■noa b 1ro u , ua
DISPEPSIAS
OASTRITIS - OASTRALOIAS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO

•• n,u-1

1' OT&amp;Ot DUOl.l)INII DI U DI0IITIOS

BUO LA FORIIA DE

ELIXIR- · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDÁULT
POLVOS. de PEPSINA BOUDAULT
PillS, Pbarmaaie COLLAS, S, rae Dauphlae
., f m 14, prl•cfpalt, fa,.,.,cfa,.

CARNE y QUINA

11 ~ 1W repnlor, 1111ido al Tómoo 11111.,._

VINO ARDUO CON QUINA

T CO!f TODOII I.OI nmamos fflJTlUTJTOS IOLtJBLBS Da L4 CARNE
Cl.ta.n y •IID• 1 1011 101 elementoe que entran en la comDOatdon 4e eaie potente

l'eparador de Ju fuenu 'fil&amp;lea, de este ferai■•-ee ... -•fe■ela. De un iruato aumamen&amp;e a,radable, • 10t&gt;erano contra la Á Mm'4 Y el Á1'0CfSmtento, en Iu Calentura,
y C M , ~1 contra Ju ~f'f'IIU 1 lu Áfect1lYitu del 81totlfago 11011 ,ntuttna,
cuando 1e tra-ia de delpenar el al)étl.to, uerwv Ju dlgeattonea _reparar las tuérzu,

~J::; :~~~C:,.,~~~g~J-:.:.'3ee;1!1~~8e_¡1~e:¡u pro,o1

Soberano remedio para r!pida curacion de las Afeocionea del peoho,
Catarro1,llal de garganta, Bronquitis, Resfriados, Romadizos,
de los Reumatiemos, Dolores,
Lumbagos, etc., 30 años del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

ltw -,w. • Paria, ea usa u J. FERU, Farmauutico, tO!, ru, Riüeliea. &amp;caorddllODD
sa VDDI U TODAS L.lS PIUNOIPALU BoT1au.
•

_EXIJASE e1i: t': 1 ARDUO
0

PATE EPILATOIRE DUSSER

destnlJe h ita fu flAIC•a el VELLO del n..tro de lu daau (Barba, Blrqt,, ._&gt; 11
lhi¡,tn pdi¡ro para el C11tla. 10 .Año■ ele áxtto,ymllluu de tnU11011ioa 111U11wt la dcacla1
de al.a pri,aradoa. (S. ftld, ea taJU,JIUI la barba, J 111 1/2 HJ•• pera el blpt&amp; IJre,o). Pan
loe bruOI, 111plu el l'lLlf'Ull.1&amp;. DVaBER, l ,rueS..J.-1\ou-u,Pana,

Quedao reservados los derechos de propiedad art(stica y Jitcmia

htr.

IJJ MOlHANJI y SlMÚlf

�</text>
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              <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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