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BARCELONA 13 DE JULIO DE 1891

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REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

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LA HAMACA, cuadro de Van Den Boa
aria

�434

LA

lLUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 498

-=============--=--=---========---====--===:--,,--==---=-==---

guerra sobre Francia, la otra recuerda el imperio que tentizado por la consagraci6n desde tales alturas al
rindi6 al extranjero Francia por irreílexiva traici6n ó trabajo porfiadísimo de los historiadores y de los eroSUMARIO
por imperdonable cobardía. Incomprensible para mí nistas. Por manera que Rosario, no solamente caza
Texto. - l'i11m1111rarioues europeas, por Emilio Castelar. - La que señoras de una delicadísima epidermis, de una como Diana en sus bosques, y danza como las Muu.rnalilai m ti lm'{'lltl}e 1continuación), por Fernando
Araujo. - Los Par/a111c1úos de E11ropa. Grecia, ¡,or X. - sensibilidad tierna, susceptibles de toda clase de im- zas en sus palacios, y tañe su piano como las reinas
N11eslros .i:rahados. - Vbc011.lesa (continuación), por León presiones, con cierta nerviosa irritación á su educa- medioevales del amor y de la poesía pudieran tañer
Barracand, con ilustraciones de Emilio Bayard. -SECCIÓN ción y á su sexo casi cortgénita, muy adivinadoras guzlas y vihuelas con áureo plectro; entra en los honCIENTfFICA: Q11lmica recreativa. La difusió11 de los gases. por tiernas y delicadas, olviden los recuerdos que le- dos archivos en que guarda los timbres más preciosos
Un b1ma/11~as de fiícil constnicciJ,z, CoustrorciJii de 1m :fe·
q11e11o motor de dif11sióii .•Modo a'e co11ocer si 1ma tela es un• vantan en París con su presencia y no escuchen las del viejo tiempo histórico, escribiendo prólogos de
termeable, por F. Faideau.-Artifu ios del teatro. Escamo- voces de maldici6n y los sollozos de llanto despedí- verdadera maestda histórica al frente de curiosos pateo de 1ma 11111jer. Las telas l11111i11osas. - Libros enviados á dos por la tierra que sus pies huellan sembrada de peles escogidos y recopilados por ella con sumo arte
esta Redacción por autores ó editores.
innumerables humanas víctimas, á cuya reconven- y con exquisito gusto. El encanto S!Jpremo de todos
ci6n
silenciosa debían estremecerse todas sus entra- estos papeles históricos proviene del contraste brusco
Grabados.- La liamaca, cuadro de Van Den Bos. - Estatua
yacente del frontispicio oriental del templo de Júpiter en ñas. Pero ¿qué remedio? Eugenia no pudo nunca re- entre lo magno de tales sucesos y lo pequeño de las
Olimpia. - Cabeza de Mercurio descubierta en las ruinas de signarse á lo vulgar y ordinario en la vida. Gustába- minuciosidades á que nos condena la vida vulgar y
Olimpia. - Ruinas del templo de fu,zo m Olimpia, Vista to• le, como al águilla el picacho eminente y aislado, á diaria. El sitio de Granada, el encuentro ciclópeo de
mada desde el Oeste.-Lecció11 de crockel, cuadro de don ella la singularidad maravillosa. Imposible recorrer un Mulberga, la muerte de Maria Estuardo, los reinados
Gastón Pujo! (Exposición general de Bellas Artes de Bar~elona. - Visita, cuadro de U. Joaquin Agrassot. - Gran ker- monumento, t.:na montaña por la emperatriz también trascendentes al mundo entero de María é Isabel Tumesse alebrada e,¡ los ¡ardi,us del Parque de Barce/oua el recorridos, que no guarden algún recuerdo patente dor en Inglatera, la campaña de Flandes, los litigios
Jla 23 ,le f1mio, dibujo y composición de D. Nicanor Váz- de que llegó á la cúspide más elevada y al sitio más entre nuestro imperio español y el pontificado ejerquez, - !'alacio del Par/ammto en Ateuas.- ;B11e11a pipa!, peligroso. Una de sus más brillantes cualidades fué, cido por adversarios nuestros tan implacables como
dibujo de D. Antonio Fabrés. - Una ta:a de te, pintura al sin duda, el valor, y el valor temerario. Ascender, as- Caraffa, ó sea Paulo IV; la educaci6n del fantaseado
pastel de Clemente de Pausir.ger. - La difusión de los gases.
- Los artificios del teatro. Fig, r. El palanquln mágico.·- cender siempre, á la continua, casi era en su com- príncipe D. Carlos y de aquel otro príncipe que triunFig. 2. Las telas luminosas. - ¡Desrzmparados!, es~ultura de plexión como el vuelo en las aves. Otras almas de fara en las aguas de Lepanto, la muerte y desapariD. José Monlserrnt (Exposición general de Bellas Artes de mujer piden alas de ángel á la oración y entran ción del rey don Sebastián en las arenas líbicas, el
Barcelona).
en los místicos cielos de la viva fe. Eugenia, más restablecimiento de nuestro Estado en Portugal y la
de su tiempo, no quería volar, sino subir el repe- invención de América; tantas grandezas, vistas en
cho de la fortuna con esfuerzo, con anhelo, hasta particularidades casi domésticas de comunicacic•
con violencia. ¿Cuál era por 1852 el sitio más ele- nes casi privadas, toman algo del carácter que tienen
MURMURACIONES EUROPEAS
vado de nuestra Europa? El trono de Napoleón III. las multicolores miniaturas en los viejos cartularios y
POR DON EMILIO CASTELAR
Pues en cuanto se acercó al escalón primero· de tal en los libros litúrgicos. No puede nunca loarse cual
eminencia, y vi6 su altura, propúsose con resolución merece la devoción de Rosario Alba por antepasados
L.'1 emperatriz Eugenia. -Trágicos y terribles contrastes. - La inquebrantable subirá la cima, Napoleón, inclinado suyos, que tuvieron la estatura de titanes y modelaProvitlencin y la Historia, · Un libro de la duquesa de Alba, á las idealidades vagas, á los ensueños inverosímiles, ron á. sus plantas el viejo y el nuevo mundo. Su deli- (;ran,lezas militares. - Muerte de María Buchental. -Carácter de esta eximia señora. - L.'ls Academias nacionnles y á los planes fantásticos, á mil descabelladas propen· cada mano de mujer, colocando estas armaduras y
las tia mas españolas. - Propósitos de presentar á Carolina siones, acrecentadísimas en los ejercicios del poder estas lanzas y estos machetes de las guerras entre los
Coronado y a Emilia l'ardo B:mín en la Española. - Una supremo y absoluto, había menester una esposa capaz hombres en volúmenes de Historia, principalmente
comedia de Aristófanes como advertencia y recuerdo á los de combatir sus tendencias á. lo milagroso, casera y militar, pone sobre todos ellos algo de las exquisitas
varones académicos. - El realista Zola converso al idealismo
y tlel idealismo catecúmeno. - Su ópera El em11el10. - Santa econ6mica, de poca poesía en el magln y de mucha cinceladuras con que repujaron y hermosearon el
lsal&gt;el de I Iungría desvestida en cuadro religioso. - Escán · previsión en el sentimiento; una esposa que lo apa- acero los dedos mágicos de Arfe, Guiberti ó Benvedalos, - Reflexiones. - Conclusión.
ciguase mucho en vez de impelerlo á todo; que le nuto. La elagancia suprema, la distinci6n verdadeatajase las ambulaciones erráticas por los fantaseas ramente aristocrática, el gusto de una gran dama esI
continuos, atándolo á la piedra del hogar, donde hu- pañola, se revelan desde la encuadernación y la porbiese aprendido la vida y la política reales; que le tada que huelen á miñon(simo tocador, sin detrimenUna especie de aparici6n ha discurrido estos días presentase los hijos como lastre á sus ambiciones y to ni mengua de la ciencia. Joven Rosario, como es
últimos por la capital de Francia, despertando trágicas lo divirtiera de aventuras, en todas partes dañosas, un ornato inapreciable hoy de nuestra sociedad, pue
memorias. Me refiero á la emperatriz Eugenia. .Par(, pero más en las cumbres guardadoras de la suerte de de ser mañana una maestra en la patria historia. Y
acaba de verla envuelta en sus lutos como en el res· los pueblos y por lo mismo erizadas de tremendas bien hemos de tan preciosos ornatos menester, cuando
pectivo sudario un cadáver; á los años y á los desen- responsabilidades históricas. Una mujer de su casa á diario nos los arrebata la muerte, que todos los días
gaños encanecida; con su muleta en la mano, apo- necesitó Napoleón III. Pero esa hija de Andalucía, aniquila ó una simiente ó una flor 6 un fruto. ¡C6mo
yando un cuerpo decrépito y temblón; la faz arruga- hermana de las hurtes orientales, con la sangre de nos ha cruelmente á todos herido hiriendo á María
da, la frente nublad(sima, encorvado el esternón, una Ofelia en sus venas y el fuego de las Alpujarras Buchental, tan amada por sus amigos! Aquel sano
desfigurada la cintura, perdido el antiguo aire de en su fantasía, nacida en tierras donde la naturaleza regocijo suyo, aquella conversación interesantísima,
arrogancia castellana, semejante á las al.nas en pena parece un poema vivo y criada en la nación de los el eco de su voz melodiosa, la prestancia de su figura
de los cuentos campestres, venidas del otro mundo espejismos del alma y de las aventuras increíbles en- escult6rica, el arte sumo con que se vestía en sus bueal tañido del bronce litúrgico que pide rezos para los gendradas por excesos casi de no imaginadas heroici- nos tiempos obedeciendo á sentimientos estéticos, la
muertos en las largas noches invernales. Ella, des- darles, en vez de calmar el genio y el carácter inquie- presidencia de honor que le daban todos en sus lite•
tronada y solitaria, sin esperanza ninguna de restau- tos de Napoleón III, debía poner en sus ensueños rarias tertulias, el consuelo que cada cual recogía en
rar el trono deshecho por las tormentas populares ni del Norte y en sus vagas nebulosidades germánicas las penas y el estímulo en las tareas diarias dábanle
de rever la dinastía dispersa por un hado enemigo, y en su idealismo puro y abstracto el relieve de nues- prestigios y privilegios sociales de los más altos y de
recorre los espacios de donde ha descuajado la c6lera tras formas plásticas, el toque muy encendido de los más s6lidos, fundados sobre los propios méritos y
revolucionaria los templos de su fortuna, y pasa por nuestra luz meridional, el hueso y la carne y los mús- el universal reconocimiento de ellos y no sobre fictilos sitios donde su hijo malogrado jugueteaba con culos y la caldeada sangre de nuestra complexión he- cias y convencionales alcurnias. Lástima grande que
una corona y un cetro, cuyos vislumbres cegaban los lena-semítica, 11 cual apenas ha concebido una idea María, la tolerancia y la discreción y la inteligencia
ojos de la madre y de la emperatriz con promesas en la pura inteligencia ¡oh! se atreve á encarnarla en la en persona, incapaz de malherir á nadie ni de atizar
de poder en una perdurable regencia. Cuando haya impura y viciosa realidad. Por ende la ocupación de pasiones poHticas, hubiera en los últimos días de su
visto las Tulledas desvanecidas á manera de fugaz Roma, por ende la guerra prusiana. Respetemos el vida exaltádose por la revolución imposible y utópidecoración teatal, cómo habrá comparado su desva- dolor y recojámonos con religioso miedo ante los de- ca, en términos que dominaron su salón los insufribles
necimiento á la pérdida y ruina de tantas y tantas signios de la Providencia y los juicios de la Historia. sectarios á cuyas intransigencias ahuyentáronse de
ilusiones cual fueran en días ya devorados por la
allí sus mejores y más devotos amigos. ¡Descanse tan
eternidad á regalar sus QÍdos y endulzar sus labios.
excelente señora en la paz de Dios!
II
La iglesia de Nuestra Señora le habrá recordado sus
nupcias, que traían á las mientes los festejos aparaIII
Dos nombres del sistema solar de la emperatriz
tosos y las curias cortesanas del primer César; aquel Eugenia en estos días han brillado; el uno por los
Teatro de la Opera, los espectáculos y representacio- crepúsculos matutinos de la juventud y de las letras,
El ejemplo de Rosario Alba será seguido por Carnes qt.:e allí apercibían á Europa entera sus pompo- mientras el otro al anochecer de la vida, es decir, en men Guaqui, as( como por otras muchas de nuestras
sos ensueños; el Campo de Marte, cuando iba segui- el último y supremo crepúsculo que precede á las primeras damas, bajo cuyas múltiples llaves domésda por una cohorte de soberanos reinantes, quién á eternas sombras. Hablo de Rosario Alba y de María ticas enciérranse hoy cien secretos históricos. Y al
las orillas del Bósforo, quién á las orillas del Neva, Buchental, como sus amigos y devotos las llamare- ver esto, ha comenzado un movimiento de opinión
en una procesión casi fantástica, repartiendo los lau- mos siempre. Hija de una Cervellón, Rosario me re- favorable al ingreso de las señoras en los institutos liros verdes é incruentos del debido premio á los es- cuerda, cuanto voy á la ilustre casa de mis amados terarios y científicos de primer orden. Hay quien profuerzos gigantes de la industria y del trabajo univer- amigos, sus padres, la torre señorial de sus abuelos, pone á las supradichas para tan útil Academia como
sal. Aquellos regocijos y estos lutos, la púrpura de la torre de aquella Elda incomparable, á cuya som- la que vigila nuestra Historia, y hay quien propone
ayer y la estameña de hoy, los brillantes que relucían bra pasó mi lejana infancia, en territorio de ciudada- otras para la que lleva el título más moderno y proen sus trenzas y las lágrimas que ruedan por las me- nos libres hoy, ayer terruño de vendidos siervos, Y á saico de Academia de Ciencias Morales y Políticas.
jillas, tanta corte compuesta de reyes y esta posada esta nobleza de su madre une por su padre la célebre Nunca olvidaré, nunca, el ruido que se arm6 cuansolitaria por cuyos ámbitos aparece algún amigo como de los Moras, que tanto poder tuvieron en tiempo de do yo propuse la reparación de una grande ingratitud
evocado de otro mundo, las frentes que se inclinaban Carlos V y de Felipe II, así como por su marido la cometida con poetisa tan dulce y melodiosa como
sumisas y los ojos que relampaguean iras terribles, encumbradísima de los Alba junta, merced el Duca- Carolina Coronado, cuyos versos hicieran la lengua
concluyen por componer contrastes cuya contempla- do de Berwich y el apellido de Estuardo, con dere- nuestra tan música, nombrándola desde luego y uniénci6n enseña la perennidad nunca interrumpida del chos históricos, que fueran privilegios respetados en do á este nombramiento el de una escritora que posee
dolor trágico en nuestra especie. Y francamente, ase- otros tiempos, al trono de Inglaterra, muyanálogoscon vocabulario tan copioso y estilo tan bello como la
veramos del viaje de la napoleonida emperatriz á los que tiene la noble familia de los Lacerdas al trono brillantísima Emilia Pardo Bazán, cuyas obras consFrancia lo mismo que aseverábamos del viaje á Fran- de nuestra España. Y digo todo esto, y todo esto re- tituyen hoy una especie de literatura entera por lo
cia de la emperatriz Victoria, pues en tanto que re- cuerdo, magüer mis ideas republicanas y democráti- diversas y por lo · importantes. Creedlo: las lenguas,
cuerda la una el imperio vencedor al empuje de la eas, para loar y encarecer el sobresaliente mérito pa- como las letras, tienen su lado femenino, del cual no

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tico cual en lo particular, y se propone aprovecharla que se hallada consultando á H écate, ni las beocias
en ro de su Atica triste y yerma. Lysistrata quiere ni las peloponesas. Por fin, tras tan_to aguardar, llega
dec1r licenciamiento de tropas. y puesto que los hom- Lampito, que representa y persomfica á Esparta,. el
bres abrazan el estado belicoso, abraza ella el estado país de las mujeres hombrunas, Y con mucho donaire
pacífico. Con este fin propio, con el fin de procur~r se mofa Lysistrata de estas sus cama.radas las lacedela paz, expi4e su convocatoria monias curtidas en los ejercicios espartanos Y les
correspondiente para enten- dice tr;s un elogio á sus fornidos cuerpos y á sus coderse contra los hombres á lores purpúreos, que podrían desjarretar un toro ~on
todas las mujeres. Por espacio sus puños. Y no solamente se mofa ?e s~ _comple~i6n
de al~ún tiempo nadie la _oye. harto fuerte para mujer, sino ~el e3erc1c10 continuo
Si á una fiesta de Pan citara en gimnasia que les da tanto vigor y de los saltos en
llena de festines y á una fies- los cuales se golpean con los talo~es las nal~as, Así
ta de Baco llena de borrache- va pasando en revistas y más revista~ las mu3ere~ de
ras y á una fiesta de Venus Beocia que huelen á poleo, las mu3eres de Corinto
llena de crápulas, todas mar- que cojean siempre y todas cuantas pudo ~aber á
charan solícitas en requeri- mano. Ellas en las revistas y fuera de las revistas no
miento y busca de múltiples hacen más que plañerse. Esta se duele ?e te~e_r en
emociones; pero como las cita Tracia su esposo, la otra de tenerlo en Pilos v1gi.lany llama en bien de la patria, do siempre, quién de verlo entrar por las puer_tas
no acude ninguna, Al cabo, la únicamente para ceñirse su escudo y largarse, quién
primera en acudir oye las in- &lt;le no quedarle ni un mile~io para consuelo de s~ vevectivas de Lysistrata por su jez ni un escudo para gran3earse pobre copa de vm?.
. retraso, y procura desvanecer- En cuanto las lamentaciones han acabado, anuncia
las, diciéndole cómo las mu- Lysistrata medio
jeres no pueden acudir á las fácil y pronto, el
citas con aquella facilidad que cual conduce á
los hombres, ocupadas en des- extirpar todos espertar el esclavo remol6n, en tos males de raíz,
vestir al niño lloroso, arreglar impidiendo su relas cuentas del día, barrer las producci6n y reEstatua yacente del frontispicio oriental del temple de Túpiter en Olimpia
estancias empolvadas, lavar nacimiento. Con
(Véase la descripción)
los rostros sucios: largas é in- su natural curioevitables
futilezas.
Pues
he ahí lo que trata Lysistra- sidad alargan las
palabras cariñosas no se le ocurr~ná ~n hombre jam~s,
mujeres el cuello
aunque las rebusque con la paciencia de un be~edic- ta de impedir; el empleo de la mu)er en ofi.~ios vul• á guisa de cisnes
gares
cuando
reunidas
pueden
evitar
á
Grecia
la
matino en todos los léxicos del mundo? La resistenarrullados óde
cia de muchos á incorporar las señoras ilustres en l?s yor e~tre todas las plagas i~aginables, la plaga de yeguas piafadouna
guerra.
Nada
ya
de
recluirse
den_tro
de
casa,
percuerpos literarios me recuerda una cél~bre comedia
ras y abren los
de Aristófanes, que lleva por título Lys1s_trata, y cuya fumarse con pastillas orientales, ves~rse de amarillo, oídos á recoger la
evocación encaja en este asunto como anillo al dedo. calzarse peribarides, adobarse con mixturas el rostro fórmula de tan Cabeza de Mercurio descubierta en las
Lysistrata personifica el dolor sentid~ por Aten_as y la piel con pomadas; todo esto debe ceder al_ deseo saludable receta.
ruinas de Olimpia
allá en su interior, viendo la despoblación de sus cm- de servir á una patria tan hermosa como Grecia .Y sa- Los aires de Pidades1 la triste aspereza de sus campos, la mengua carla de su terrible cruenta lucha. Por fin las mu3eres tonisa en el roo•
..
de su nombre, la viudez de sus hijas, por causa de oyen tales reclamos y se aperciben á congregar~e ~n mento de bajar la inspiraci6n al seno y_transm1tirla con
día
dado
yendo
de
todos
los
puntos
del
terntono
guerra nutrida de las pasiones populares. Y cansada
frases incoherentes y entre amargufsunos espumarade su hogar vado, de su lecho solitario, de su mesa griego á ia madre Atenas. Aunque despiertas muy de jos toma Lysistrata para decir _su recatado secr~to.
mañana
y
metidas
en
sus
barcos
_para
surcar
el
corto
destitu(da del goce superior entre todos los goces doMas en cuanto lo dice, promueve una sublevaci6n
mésticos, de la conversación y coloquio con los seres estrecho de Salamina las salammesas no llegaban. total. ¿Pues no propone á las mujeres abstenerse y
amados, recuerda la importancia suya, así en lo polí- Tampoco las sacarni~nses, la mujer de Theógenes,

--- - - - ----_ - - · d · r incompleto
pueden separarse por sistema sm _eJa
adre
su carác~er. ¿Quié_~ duda qu~ la mu1e:1~~:~ :riño'.
sabe de~u ~ lo~ nmos,. por ~1e;~lo,o~ su canora garsas en d1mmut1vos casi gorJ~
p labios las cuales
ganta y esmaltados por sus u ces
'

¡°

j

RUINAS

DEL TEMPLO DE JUNO EN OLIMPIA

VISTA TOMADA DESDE

EL OESTE

�LA
separarse de los hombres? Al oir tal despropósito
vuelven todas la espalda. Y así, unas mueven la cabeza, otras mudan el color, éstas se muerden los labios, aquéllas derraman copiosas lágrimas, y las más
convienen airadas en que perdure la guerra. Lysistrata llega, viendo esto, á enfurecerse y les dice como,
aquejadas de tal incurable lascivia, no deben dolerse

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

tillo, a.traviesan las puertas por sorpresa, invaden sus
senos; y declarándose propietarias de aquel elevado
seguro, dispónense á una redonda negativa de todo
recurso para ver si, atribulados los hombres en la
penuria de medios, ceden al cabo y firman la paz pú·
blica. Imaginaos el espanto de todos, pero con especialidad muy particular de los ancianos, viendo
cosa nunca vista, la pri·
mer forma social helénica, el matriarcado reascendido tras tantos siglos
á las alturas sociales, y
las amazonas, vencidas
por Teseo y por Aquiles,
entrando rehechas en el
sacro fuerte de Atenas
para restablecer su dominación secular destruída
por un esfuerzo doble dt
los hombres y de los sigios. Frotaban sus ojos,
abrían sus oídos, interro·
gábanse unos á otros,
convertían las miradas y
alzaban los brazos al cielo sin dar asenso á todo
cuanto sucedía, cual si
presa de un sueño, todos
á una sufrieran irremediable pesadilla. Pero las
mujeres, gracias á Lysistrata, quedan poseedoras de su invencible fortaleza. Ignoro si los señores académicos resisten-

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•

-¡

Zola, está en tolerar que tallen de sus novelas dramas y de estos dramas libretos. ¿Cómo? Puédese llevar la ficción hasta convenir en que personas de carne y hueso digan cuanto se les ocurra cantando y
acompañadas por una orquesta, con las candilejas y
la concha del apuntador delante, á los sendos lados
los bastidores, detrás el mentido telón de foro, sobre
la cabeza el cielo de algodón y bajo los pies una tierra de tablas; puédese llevar la ficción á un extremo
tan grande, y habrá que rechazar otras convenciones
menos embusteras para congraciarse con quienes
piden la. verdad ante todo y no creen halla.ria sino
dejando al aire libre abiertos los pesfíferos pozos sucios, por cuyos hediondos senos corren los detritus
del excremento social. Zola se ha decidido á que un
dramaturgo le ponga en diálogos y actos las nove·
las, y este dramaturgo á que un músico ponga su
drama en solfa. Cuando se hacen todos estos reconocimientos oficiales del poder que tiene la mentira en el arte, no hay para qué sublevarse contra la verdad contenida en todo lo ideal. El trasmutado libro de Zola se denomina Et ensueiío, y hay
en él arcos góticos, altares sacros, ojivas é incensarios, cánticos gregorianos, procesiones meridionales,
efigies y simulacros litúrgicos, un derroche de idealismo, como el que pudiera dispendiar poeta entregado á la imitación de Lamartine ó de Manzoni. La
protagonista está enamorada, mas no conoce bien el
objeto de su amor, ignorante allá en sus alucinaciones y fantasees si le inspira tal pasión un santo de
las vidrieras multicolores que los rayos del sol poniente avivan, un ángel descendido con su ramo de
azucenas á visitarla en sueños desde las alturas del
Empíreo, un sacristán que se bebe las vinajeras como puede beberse las lámparas cualquier lechuza,

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LECCIÓN DE CROCHET,

cuadro de D. Gastón Pujo! (Exposición general de Bellas Artes de Barcelona)

de modo alguno si las ofenden y denuestan en el
teatro. Avergonzadas de la debilidad con que les dan
en rostro, todas, por último, ceden y se disponen á la
extraña huelga. Recluiránse, como las diosas en sus
respectivos santuarios, ellas en su alcoba; pintarán
de iris las uñas para más hermosearse; vestirán transparente túnica de Amotgos; y resueltas á no caer en
brazos de sus parejas, excitaránles todos los deseos
sin satisfacerlos hasta tanto que hayan desistido de
sus guerras y entrado ·en el seno de segura blanda
paz. Tras tales propósitos sucede lo que naturalmente trae consigo aparejada la costumbre de los antiguos tiempos: un verdadero juramento religioso, con
todas las ordenanzas ritualescas ofrecido y prestado.
Arde la pira del holocausto, corre la sangre del cordero, rebosa el vino de Tasios en la copa de oro,
suenan los versos armoniosos á la soberana persuasión; y después de haber visto el rojo color del hirviente líquido y haber abierto las narices para olerlo
y aspirarlo, juran todas no rendirse á hombre ningu·
no mientras se hallen metidos y enfrascados en la
guerra. Mas no basta con tal juramento, que aun
después de concluído y observado por ellas, quizás
en ellos no ejerza ningún influjo; se necesita cerrarles todos los caminos, cortar todos los recursos guerreros, detener provisiones, impedir levas y reclutamientos, acaparar el Estado, ejercer el gobierno. Una
vez resueltas por tales extremos, no se detienen las
Insurrectas en barras. Hay en la fortaleza de Atenas,
en la inmortal Acrópolis, un tesoro guardado por
:Minerva, del cual sacan los guerreros aquellos recursos indispensables á la sustentación y alimento de
sus combates. Mientras de tal resina se nutra, no
podrá extinguirse nunca el tizón de la discordia.
Dicho y hecho; las mujeres en pelotón corren al cas-

tes al ingreso de las señoras en sus respectivas Academias habrán meditado
alguna vez acerca del asedio y rendición de la noble fortaleza griega por las
enfurecidas y sublevadas
mujeres. Guardaos de las
iras de Minerva.

IV
Dejemos las letras académicas y vamos á las letras realistas. Este género
de literatura se inflige un
verdadero mentís hoy á sí
mismo. Empecatado en
que solamente hay verdad
real y no verdad ideal,
suele desdeñar del arte
aquello que juzga inverosímil, olvidando como hay
géneros de arte; por ejemplo, el teatro, donde la inverosimilitud está en todo
VISITA, cuadro de D. Joaquln Agrassot
y la ilusión es todo. No
gozará de la escena quien
•
vea lienzos azules en los cielos teatrales, personas de un pillo de playa; y en estas incertidumbres muere
hoy en los personajes de Babilonia ó Jerusalén, fa. de amor sobre su lecho virginal como cualquier aparoles de gas ó electricidad en las blancas lunas ben- recida de una leyenda ideal y recibe un sacramento
decidas por los arpegios de Norma, ó lenguaje co- como la Extremaunción en escena. Y puesto que
rriente y vulgar en los hexámetros de Sófocles y en hablamos de las crudezas del realismo y vemos cómo
las décimas de Calderón. El mayor tributo que pue- les ha faltado en la práctica un hombre cual Zola,
de pagar al imperio de lo ideal un realista como digamos algo de cierto cuadro del pintor Calderón,

GRAN KER11ESSE CELEBRADA EN LOS JARDINES DEL PARQUE DE BARCELONA EL DÍA 23 DE J UNIO,

dibujo y composición de D. Nicanor Vázquez

r. Baile inglés. - 2. Teatro Guignol. - 3. Kiosco destinado á la venta de dulces, llores, etc., para la beneficencia - 4. Gran tómbola á beneficio de los pobres. 6. Circo ecuestre y gimnástico, - 7. Gran baile mitológico

5, Paseos en burros

�,

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LA ILUSTRACION ARTÍSTICA

NÚMERO

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consagrado á Santa I sabel de Hungría en las ExpoPor lo que hace á la atribución del género á los el género temenino. «El ejemplo siguiente - dice Bessiciones londinenses. ¡Ah! Siempre que tal asunto nombres de seres inanimados, es hecho de no escaso cherelle - nos probará que la femineidad expresa á su
se trate, surgirá en la memoria de todos aquella alcance por su generalidad, que merece fijar más es- vez esa dulzura, esa gracia, esa bondad, esa conmoobra del mago de los colores, inscrito en el ca- pecialmente nuestra atención. Estos seres, en efecto, vedora debilidad que hacen tan interesante á la mulendario de los inmortales con el nombre de Muri· incapaces de tener sexo no debieran tampoco ser jer: Chateaubriand, en el Gent'o del Cristianismo, ha
llo. Repúgname á mí, lo declaro, la sobrada verdad susceptibles de género; todos ellos debían constituir »dicho: «11 n' appartient qu' a la religión chréti'enne
con que allí están vivos los pobres leprosos. La el importante grupo de los seres neutros, ni masculi- »d' avoir fait deux sceurs del' innocence et du repentir.»
tiña hiede casi El muchacho que se rasca os echa nos ni femeninos. Lejos, sin embargo, de ser así, te- Este hermoso ejemplo, nunca citado, hace evidente
las capicies encima, os envía sus microbios y has- nemos en castellano nombres masculinos, como el ár- la verdad que tratamos de exponer. ¡Aquí brilla en
ta os pega sus picores. La vieja sentada espera bol, el mo1tte, el sol, y femeninos, como la planta, la su mayor esplendor! ¡El arrepentimt'ento HERMANA
que le digan, como á Lázaro, levanta y anda, pues monta1ia, la luna, y lo que ocurre en nuestra lengua de la t'nocencia/ ¡Conmovedora verdad! Admirable belleva en sí la vida. Pero tales llagas y úlceras franca- ocurre en todas las demás, sin que puedan citarse en lleza, pero que hubiera aplastado, sin embargo, á
mente, por lo mismo que se hallan reproducidas con contrario más que las lenguas inglesa y china, y aun nuestros gramáticos materialistas, si ~e hubieran atretal verdad, os levantan el estómago, y harían el cua- eso no en absoluto. ¿Cuál es la causa de esta atribu- vido á atacarla. ¡La solución de semejantes dificultadro intolerable, si aquella luz de Sevilla y aquel pa- ción del género á nombres de cosas sin sexo, y qué des no se encuentra en fríos análisis, ni en helados
tio de mármol y los lejos venecianos y las hermosu- raz6n puede haber para incluir á tales ó cuales nom- razonamientos! ¡El corazón del hombre es su única
ras juveniles y la santa en sus obras de caridad no bres en el grupo de los masculinos, y á tales ó cuales fuente!» Muy brillante es este párrafo, caldeado por
pusiesen los iris de todas las esperanias sobre los otros en el de los femeninos? ¿Es puramente arbitra- el más ardiente deseo de convencer; pero no es calor
aquejados de todas las porquerías. El cuadro de que ria esta atribución, ú obedece á alguna ley conocida? lo que en la demostración se necesita, sino verdad y
Dice Bernardino de Saint-Pierre que es digno de solidez. El ejemplo citado sería harto insuficiente
ahora se trata nos ofrece á Santa Isabel en el acto
de vestir el traje monástico. Mas como para vestirs~ observación que la mayor parte de los nombres de la para probar la tesis general estable&lt;i.da; pero ni aun
cualquier traje nuevo haya que desnudarse del anh- naturaleza, de la moral y de la metafísica son feme· despojado de toda pretensión, prueba realmente naguo, Calderón ha presentado 1~ santa en cueros al ninos, sobre todo en la lengua francesa. A esto aña- da. ¿Qué hay, en efecto, en la frase de Chateaubriand?
pie del altar circuido por la corte y por la clerecía. de Bescherelle en su celebrada Gramática nacion'll: Un fenómeno sencillísimo: la atracción ejercida por
De aquí la emoción despertada por tal obra, pue~~ «Sería bastante curioso investigar si los nombres mas- la palabra inocencia que ha produ&lt;:ido el efecto de dar
en escandaloso consejo ante todo el mundo, cnh- culinos han sido dados por las mujeres y los femeni- á su inmediata anterior el género femenino: «Sólo á
cándola de sucia los más, y los menos defendiéndola nos por los hombres á las cosas que sirven más par- la religión cristiana corresponde haber hecho dos
por su inocencia y por su verdad; y cual verdad, excla- ticularmente para los usos de cada -sexo, y si los pri- hermanas de la i·nocencia y del arrepentimt'ento.» Camman los opositores, el desconocimiento completo de meros se han hecho del género masculino porque biemos el orden de esas dos palabras, poniendo prilo que repugnaban la_s _desnudeces á u? siglo tan de presentan caracteres de fuerza y poder, y los segu?- mero al arrepentimiento, y con toda seguridad que,
suyo monástico y religioso como el siglo de Santa dos del femenino porque ofrecían caracteres de gracia por el mismo efecto de la atracción, Chateaubriand
Isabel, siglo también de San Francisco, de San Bue- y adorno.» La primera de estas investigaciones, la habría dicho: «Sólo á la religión cristiana corresponnaventura de Santo Tomás, del Dante. Será la edad relativa á saber si los hombres han inventado los de haber hecho dos hermanos del arrepentimiento y
aquella t~do cuanto quieran los que impugnan el nombres femeninos y las mujeres los masculinos, so- de la inocencia.» Véase, pues, á qué queda reducido
cuadro· pero las desnudeces andaban por tal manera bre ser de todo punto imposible (¡quién puede prac- todo el razonamiento de Bescherelle: á una aparato'sa
sueltas: que Leda recibía en carnes vivas el descenso ticar semejantes avt:riguaciones!), revela en quien la declamación, impropia de la verdadera ciencia. Y aun
de Júpiter sobre la silla episcopal de Bur~os, y el propone excesiva puerilidad de espíritu; suponer en sin este principio de atracción, que por sí solo explica
primer beso de nuestros pnmeros padres cincelado efecto que, en los albores de la humanidad, hombres el giro empleado por Chateaubriand, bastaría también
se halla en toda su realidad sobre las paredes sacra- y mujeres se ocupaban de semejantes lindezas, dig- para explicarle, sin necesidad de acudir á las altisotísimas de nuestra iglesia primada. Nunca olvidaré nas tan sólo de époeas de refinadísimas costumbres, nantes teorías de Bescherelle, que pueden deslumuna particularidad extraña del increíble cor? de Pla- es suponer que las edades primitivas eran la copia brar por su brillante exposición, pero que no pueden
sencia: la caricatura indecente y hasta oochma en lo fiel del siglo de Luis XIV ó de los tiempos de la Re- resistir á la menor crítica, la circunstancia de ser febajo de todo aquello que se consagra y se deifica en gencia, y que nuestros primeros padres, en lugar de meninos en francés, por regla general, los nombres
lo alto. No estaban de modo alguno tan reñidos con consagrarse á buscar medios de sustento y de defen de cualidades, y siendo cualidades la inocencia y el
las desnudeces nuestros progenitores de la Edad sa, se dedicaban á juegos de ingenio y á ejercicios arrepentimiento, nada más natural que en el espíritu
media como supone la falmi pudibundez jesuítica de alambiaada galantería La segunda de las investi- de Chateaubriand dominara al escribir su frase el pende nuestros días. Y hay más, la presentación del des- gaciones propuestas por Bescherelle, la concerniente samiento de la femineidad, haciéndole emplear lapanudo no empece á la castidad y á la pureza en una á la relación entre el género atribuído á los nombres labra lurmanas en vez de henllanos. Por otra parte,
obra de arte. Pero el pintor ha faltado en este punto y á los caracteres, ora de fuerza y poder, ora de gra- ¿qué diría Bescherelle si frente á la cita de Chateauconcreto á la verdad histórica. Imposible que una cia y atractivos de los seres correspondientes, parece briand se encontrara con esta otra: le cceur doi"t étre
mujer como Santa Isabel se present~se desnuda en tener algún mayor fundamento filosófico, y ser hipó- soumis a la tete, el corazón debe someterse á la cabeuna iglesia de su tiempo. El nudav,t puesto e~ el tesis menos arbitraria y caprichosa; pero los hechos za? ¡ El corazón, asiento del sentimiento, Cl}alidad discronicón de donde se ha tomado ese verba, qmere la oontradicen de tal m©do que, á pesar de los in- tintiva de la mujer, masculino, y la cabeza, asilo de
decir que Santa Isabel se desvistió de todos sus tra- creíbles y entusiastas esfuerzos que Bescherelle hace la inteligencia, cualidad distintiva del hombre, femejes y ornamentos re!§ios. para vestirse, triste viuda para sostenerla, cae por su base, falta de verdadera nino, lo mismo en francés que en castellano!
en su juventud, el hábito de los ascetas. Disputen solidez.
«El hombre, como es sabido - dice á este propósicuanto quieran los sabios ingleses; no hay derecho
FERNANDO ARAUJO
( Co11d1tirá)
en artista ninguno para confundir los tiempos de to para pro~ar su tesis, - se asimila en la naturaleza
Santa Isabel de Hungría con los tiempos de Aspasia todo lo que es fuerte, se lo apropia, lo convierte en
dominio suyo. Pero no basta al francés apoderaró Safo de Mileto. Basta por hoy.
se de la fuerza dondequiera que aparece; por medio
LOS PARLAMENTOS DE EUROPA (1)
del trabajo extraño, pero real, de sa imaginación,
quiere que todo ser fuerte se le parezca y sea mascuX
LA SEXUALIDAD EN EL LENGUAJE
lino como él » Cita con este motivo unos versos de
la Henriada de Volaire en que dominan los términos
GRECIA
(Continuación)
masculinos y que concluyen, dirigiéndose á la reina
Más que estos hechos, sin embargo, cuyo aparta- Isabel, con estas palabras:
La insurrección de las provincias griegas contra la
miento de la doctrina general es, como vemos, sólo
dominación turca, comenzada en 1820 por la subleaparente se hallan en oposioión con la teoría del gé- &lt;Et l'Europe vous compte an rang des plus grands hommes&gt; vación de los suliotas, propagóse con rapidez al año
nero muititud de hechos aislados y sobre todo el hesiguiente, y el 7 de junio de 1821 el Senado del Pelocho capital de la atribución del género á seres inan!«Este último verso - añade Bescherelle lleno de en- poneso elegía un gobernador provisional. El 13 de jumados incapaces de tomar sexo. En cuanto á los pn- tusiasmo y con el tono de la más profunda convicción nio de 18221 una asamblea nacional, reunida en Epimeros nos limitaremos á citar lo que pasa en alemán - pinta mejor que todo razonamiento que la mascu- dauro, elaboró la Constt'tución de Epidauro, que recon ciertos nombres como das Weib, la mujer, que linidad acompaña á la inclinación del hombre á apro- visada un año después por otra asamblea convocaá pesar de que por su signifim~eión debiera pertenecer piarse todo cuanto anuncia grandeza, fuerza, superio- da en Astros, llegó á ser la Constitución de Astros ( 25
al género femenino, y hasta ser el tipo de los nom- ridad.» Parécenos, aun reducida la teoría á los estre- abril 1823) la cual á su vez debía modificarse tambres de este género, corre:'ponde al neutro; del mismo chísimos límites de una sola lengua, la lengua fran- bién algunos años más tarde, con el nombre de Consmodo observamos la inclusión de das Kt'nd, el niño, cesa, que la prueba única aducida es sobrado fútil tt'tución de Trezene, por una tercera asamblea constientre los n0mbres neutros, no obstante deber figu- para demostrar la relación existente entre el género tuyente, reunida en la ciudad de este nombre(1827).
rar por su significado entre los masculinos; siendo masculino de los nombres y los caracteres de fueria
Esas constituciones establecían en principio una
todavía más notable el cambio de género sufrido por y de poder de las cosas por ellos representadas; hay forma de gobierno republicano; pero Capodistria,
toda clase de sustantivos, masculinos ó femeninos, al en el modo de presentar esa prueba más aparato que nombrado presidente por siete años en 182 7 se abstu1
tomar la desinencia típioa de los diminutivos: en este verdad, más entusiasmo que solidez. Si todas las pa- vo de convocar la representación nacional durante dos
casoten efecto, apenas el nombre ha revestido la for- labras ó la generalidad de las mismas, por lo menos, y no la reunió en Argos en 1829 sino para que se le
ma diminutiva parece como que pierde su naturale- que indican fuerza y grandeza debieran ser masculi- confiriera un poder absoluto. Después de su muerte
za y se despoja de su sexo, oonvirtiéndose sin excep- nas; en la lengua francesa siquiera, ¿cómo explicar (9 octubre 1831) la más completa anarquía reinó en
ción alguna en neutro: así vemos el sustantivo mas- que sean femeninas palabras como la roche,' la roca, el país.
culino der Mann, el hombre, transformado en neutro la montagna, la montaña, la ville, la ciudad, la ferre,
Reconocida como monarquía independiente el 3 de
al pasar al diminutivo das Mannchen, el hombrecito, la tierra, la 111er, el mar, la f oudre, el rayo y tantas y febrero de 1830 en virtud de la conferencia de Lon·
como vemos el sustantivo femenino die Fran, la se- tantas otras? ¿Dirá Bescherelle que hay palabras que dres, Grecia aceptó por rey, según el tratado de 7 de
ñora1 metamorfoseado en neutro, apenas reviste la revelen mejor 1~ fuerza y la grandeza que las monta- mayo de 1832 al príncipe Otón de Baviera, que bajo
1
form a diminutiva das Friilllein, la señorita. La in- ñas, el mar y el rayo? Pues todas ellas son femeni- el nombre de Otón I gobernó por lo pronto once
fluencia de las terminaciones diminutivas chen y lein nas en francés.
años sin Constitución. Después de la revolución milies tal,que llega á sobreponerse á la sig?ific_ación_ mi_sma
No sale mejor librada la segunda parte de la doc- tar del 15 de septiembre de 1843 vióse obligado á
1
de los sustantivos, que parece debiera servu siem- trina: la referente á los caracteres de gracia y sentipre de norma para la determinación del género.
miento de las palabras y á su relación necesaria con
(I) Véanse los µúmeros 468 á 474, 476 y 483.

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LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

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LOS PARLAMENTOS DE E UROPA, - PALACIO DEL PARLAMENTO DE ATENAS

jurar una Constitución semejante á la Carta francesa cibe una indemnización de 2.000 dracmas (u,oo pe- pone de veintiún individuos y cada una de las otras
de 18301 admitiendo el sistema de la dualidad de las setas). En el caso de sesiones extraordinarias, sólo no cuenta más que nueve. Estas comisiones conserCámaras.
tiene derecho á los gastos del viaje (ida y vuelta).
van sus poderes durante toda la legislatura, y el mismo
Pero la Constitución actualmente en vigor fué elaLa Cámara está autorizada para acusar y juzgar á diputado no puede ser individuo de tres comisiones
borada por la asamblea nacional convocadaenAtenas, los ministros ante un tribunal nombrado al efecto y á la vez.
dos meses después de haber sido destituído el rey presidido por el presidente del tribunal de casación.
Según se ve, Grecia es el país parlamentario por
Otón. Esta asamblea abolió el Senado, resolviendo El rey puede otorgar gracia al ministro condenado excelencia, y su parlamento no· carece de buenos
que el poder legislativo se ejerciese por una sola Cá- por este tribunal; mas para esto se _necesita el asen- oradores.
mara. La Constitución se votó el 17 de octubre de timiento de la Cámara.
Digamos ahora algunas palabras sobre los dos per1864, y al cabo de un mes el rey Jorge prestaba juLos diputados se eligen por sufragio universal; y sonajes más notables, que son M. Carilaos Tricupis
ramento, sin haberse introducido en aquélla más que las elecciones se hacen al mismo tiempo en todo el y el jefe de la oposición, Teodoro Delyanni.
una modificación posterior relativa al Consejo de Es- reino.
El primero es hombre de unos cincuenta y ocho
tado, que tambiéc se abolió, como se había abolido
Es elector todo demota (habitante de un distrito) años y ha estudiado en Atenas y en París. Después
el Senado.
de veintiún años de edad.
de ser secretario de la legación de Grecia en LonHe aquí ahora las principales disposiciones de la
Es elegible todo ciudadano heleno de treinta años dres, regresó en 18521 y desde 1863 no ha cesado
Constitución griega, en cuanto concierne á la Cáma- que esté ejerciendo desde hace dos sus derechos ci- de tomar una parte activa en la política de su país.
ra de los diputados.
viles y políticos, y que cuente al menos otro tanto Fué dos veces ministro de Estado y presidente del
, El derecho de proponer nuevas leyes corresponde tiempo de residencia en la circunscripción electoral Consejo en 1875 1880 y 1882; de modo que repre1
á la Cámara y al rey, que hace uso de este derecho en que se presenta su candidatura, Los alcaldes y senta el gobierno con una autoridad incontestable.
por mediación de sus ministros.
funcionarios públicos que cobran sueldo no pueden
Hombre de rara inteligencia y de sorprendente
Si la Cámara desecha una proposición de ley, no ser elegidos diputados, á m_enos de dimitir cuarenta actividad, hasta sus adversarios le reconocen las más
puede ser presentada de nuevo en el curso de la días antes de la elección. Los oficiales en servicio ac- elevada's cualidades. Su larga permanencia en Inmisma legislatura.
tivo pueden ser elegidos; pero en este caso se les glaterra ha influído mucho en su carácter, sus cosSin una ley especial no se puede hacer ninguna pone en disponibilidad durante todo el período par- tumbres, su lenguaje y hasta en su acento, así es
cesión ó cambio de territorio.
lamentario.
que este ministro tiene todo el aspecto de un gentleEl rey ratifica y promulga las leyes: todo proyecto
La elección sólo dura un día, que debe ser un do- man. Como orador, su voz es sonora y vibrante, pero
de ley votado por la Cámara, y que el rey no ratifi- mingo, desde la salida á la puesta del sol. Los resul- su elocuencia algo seca y su mímica bastante pobre.
que dos meses después de cerrarse las Cortes, se tados se proclaman por el tribunal de primera insEl único punto débil de M. Tricupis consiste en no
considera como nulo y sin ningún valor ni efecto. El tancia; y si dos ó más candidatos han obtenido igual
ser economista; no ha estudiado á fondo esta cienrey convoca regularmente la Cámara una vez al año número de v@tos, se echan suertes. Los individuos
cia, y cuantas veces sube al poder propone nuevas
y extraordinariamente cuando lo juzga oportuno. del clero no pueden votar ni ser elegidos.
leyes que trastornan el sistema fiscal y económico
También tiene derecho para disolverla; pero en este
A pesar de la anexión del Epiro y de la Tesalia, del país. A pesar de esto, es un adversario temible,
caso, el decreto de disolución debe ordenar la con· el número de diputados se ha mantenido fijo en el
así en el terreno parlamentario como en el político.
vocación de los electores en el espacio de dos meses, de ciento cincuenta.
Teodoro Delyanni ofrece un oontraste notable
á contar desde la fecha de la disolución, debiéndose
La población de cada distrito electoral se calcula, con Tricupis, y su primer mérito se reduce á ser
convocar la Cámara dentro de tres.
no por el número de habit~ntes, sino por el de elecLa Cámara se reune de oficio todos los años el tores, y las elecciones se hacen por escrutinio de lista. hijo del país, que ha estudiado y conoce muy á fondo. Hombre de sesenta y tres años, aunque no los
0
1 . de noviembre, á menos que el rey no la convoque
representa, era muy joven aún cuando entró á servir
antes de esta fecha. La duración de cada legislatura
en el ministerio del Interior hasta 1862, ascendienha de ser de tres meses por lo menos y de seis cuando
siempre. En 1860 fué enviado á París con encar·
do más.
En la apertura de las sesiones parlamentarias, la go de estudiar el servicio de las administraciones geLas sesiones de la Cámara son públicas; pero á presidencia se otorga provisionalmente al decano, y
petición de diez individuos pueden ser secretas y á se nombra secretarios á los cuatro diputados más jó- neral y municipal, los establecimientos penales y los
de Beneficencia. De regreso á Grecia figuró en la
puerta cerrada.
venes. Para comprobar los poderes la Cámara se di- asamblea convocada después de la destitución del
Para que la Cámara pueda deliberar y votar es pre- vide en ocho secciones: la validez de las elecciones
ciso que se hallen presentes la mitad más uno de sus se discute siguiendo el orden alfabético de las cir- rey Otón, y alli se distinguió por su elocuencia y sus
conocimientos sobre el derecho constitucional y el
individuos, y las votaciones se resuelven por mayoría cunscripciones electorales.
parlamentario. Formó parte de la comisión encargaabsoluta.
La Cámara elige entonces, al comenzar cada legisTodos los años la Cámara vota el contingente del latura, por mayoría absoluta de votos y escrutinio da de elaborar la Constitución general de Grecia·
en· 1866 había sido ya cuatro veces ministro y con'.
ejército y armada y el presupuesto.
secreto, un presidente, tres vicepresidentes y cuatro
Los diputados prestan juramento en sesión públi- secretarios. El presidente así nombrado se presenta sejero de Estado y embajador en París. En 1878 representó á Grecia en el congreso de Berlín, y desca en la Cámara; los que no son cristianos ji¡ran según al rey con toda la mesa.
pués de la muerte de Commoundouros rcconocióla fórmula y los mandamientos de su religión.
Después de constituirse la mesa definitiva, la CáEl número total de diputados no debe de bajar de mara nombra doce comisiones especiales: presupues- sele como jefe autorizado de la oposici6n. Cuando
150. La duración del período parlamentario es de to, asuntos interiores, negocios extranjeros, ejércit0, en 1885 le encargó el.rey la formación de gabinete,
cuatro años, y por cada legislatura el diputado per- marina, etc. La comisión de presupuestos se com- desplegó la mayor actividad para poner á Grecia en
Estado de sostener contra Turquía una lucha que

..

�¡BUENA PIPA!, dibujo de D. Antonio Fabrés

UNA TAZA DE TE, pintura al pastel de Clemente de Pausinger

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LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

entonces parecía inevitable. Delyanni es un cumpli·
do orador; se distingue por la moderación de su lenguaje y su conducta, moderación que más de una
vez hn. aconsejado á sus partidarios. Lejos de tener
la rigidez de Tricupis, muéstrase afable con todo el
mundo.

***
Hemos dado á conocer rápidamente los dos jefes
del parlamentarismo griego, pero junto á ellos figu.
ran algunos personajes que valen mucho; entre otr()S
M. Simopulos, economista distinguido y orador cuyos discursos gustan más leídos que oídos.
Entre los buenos oradores parlamentarios debemos citar á MM. Ralli y Hazzopulos, notables por
su erudición y su espíritu de verdad.
Otros diputados son, por decirlo así, especialidades reconocidas. Así, por ejemplo, M. Carapanos es
la autoridad que se consulta en las cuestiones relativas á Turquía, país que conoce muy bien por haber estado largo tiempo en Constantinopla, donde hizo su
fortuna. M. Typaldos Cozakis es muy entendido en
la polltica exterior; mientras que las cuestiones económicas y fiscales son más bien de la competencia
de M. Sotiropulos, que fué varias veces ministro de
Hacienda.
Por último, debemos citar á un hombre, joven
aún, que algún día será un orador de primer orden:
es el hijo de Alejandro de Commoundouros, el eminente diplomático que murió hace algunos años.

***
En Grecia no hay partidos políticos propiamente
dichos; no hay monárquicos, ni imperialistas, ni conservadores, ni republicanos, ni anarquistas, ni socialistas; los diversos matices polfticos ó hasta sociales
que distinguen á los partidos en Francia y en los demás países son casi desconocidos en Grecia, 6 por
lo menos no tienen partidarios oficiales ·y declarados. Todos los griegos son más ó menos republicanos y hasta demócratas, y en esto pueden considerarse como verdaderos descendientes de los antiguos, pero saben conciliar sus tendencias y opiniones con la existencia de un rey y ur.a corte, y jamás
pensaron en sustituirle con un gobierno republicano,
y así son en cierto modo monárquicos republicanos.
Aman á su soberano actual, Jorge I, y más aún á su
reina Oiga; pero sobre todo al príncipe heredero
Constantino. A decir verdad hay algunos republicanos puros en el reino, mas no proclaman abierta•
mente su ideal polftico.
No hace mucho cJntábanse en Grecia cinco partidos pollticos con sus jefes; mas habiendo muerto
tres de ~stos, ningún otro osó recoger su herencia, y
solamente quedaron Tricupis y Delyanni, que agruparon á su alrededor, el primero los gubernamentales, y el segundo los de la oposición. De este modo
la Grecia actual está dividida en dos campos, tricupistas y delyannistas; sus opiniones políticas son
casi iguales, pero difieren un poco en su aplicación.
El partido de Tricupis es algo conservador, y el de
Delyanni más liberal; pero esta distinción no es más
que aparente, y en el fondo son una misma cosa, la
misma agua teñida de dos colores.
~

~----

X
~

~

NUESTROS GRABADOS

,,'

La. ha.maca., cuadro de Van Den Bos. - Del
mi,mo autor que El heredero, publicado en el número ante•
rior á éste, es el l&gt;cllísimo lienzo que hoy reproducimos, y aunque de géneros muy distintos uno y otro, n6tase desde luego en
La hamaca cierta analogla con el cuadro que tanto ha llama·
do la atención en nuestra Exposici6n general de Bellas Artes.
Sobre todo el niño recostado en el columpio, con su traje ne·
gro y su cabecita de rubia cabellera que en ondulosos mechones cae sobre sus espaldas, nos trae á la memoria involutaria ·
mente la 6gura del prlncipe huérfano de la antes referida obra.
Como en ésta, en La hamata, el asunto se reduce á presen·
tar agrupadas las dos figuras de una madre y su hiJo; pero á la
maje,tuosa seriedad de El heredero sustituye en el que hoy
reproducimoi; una placidez que se apodera del ánimo del espectador, quien al par de las bellezas de composición y factura
admira y se deleita en la atmGsfera de felicidad, de calma, de
alegría, que inunda la pintura y que tan bien ha sabido expresar el autor, asl en el conjunto como en los menores detalles.
De aquí que en medio de las analogías expresadas, existe
una gran diferencia entre ambas obras, diferencia que reside
en el fondo, así como en la forma está la analogía.
Contemplando á la regia viuda, leyendo en su severa belleza
los cuidados que en su mente y en su coraz6n se agitan, todo
el mundo exclamará ¡pobre madre! En presencia ele la elegante dama, en cuyo rostro se refleja la felicidad más pura y por
nada turbada, no habrá quien no diga ¡madre venturosa!

•••
Olimpia.. Estatua. yacente del frontispicio
oriental del templo de Júpiter. Cabeza. de Mer-

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curio. Ruinas del templo de Juno. - En 0limpia la
belleza del pasado 11:ima la ntenci6n más q:ie la del presente, dificultades que tuvieron que vencer, que no fueron pequeñas.
aunque no queda mucho de la riqueza artlstica que en aquel S6lo el que algunas horas antes de empezar la fiesta hubiera
lugar se acumul6 cuando las grandes fiestas atralan allí á los recorrido los hermosos jardines de nuestro Parque y vuelto á
hombres de todos los puntos de Grecia y hasta al mundo ro- ellos cuando la kermesse estaba en su apogeo, habría podido
mano. Lo que aún exi;te, débese á la benéfica intervenci6n de comprender las unas y admirarse de los otros. Parecía como si
la tierra y del agua, que lo sepultaron y preservaron hasta que una hechicera con su varita hubiese hecho surgir de repente
alguna de esas maravillas que tanto deleitan en las comedias
el celo de los alemanes lo sac6 á la luz del dla. Figura entre de
magia.
ello el Mercurio de Praxiteles, que se descubri6 en 1877; haLa
kermesse comcnz6 y el programa se realizó en todas sus
ll6sele boca abajo en el fondo de una de las zanjas que los trabajadores abrían á través del recinto del templo de Juno. El partes sin confusi6n, sin tropiezo alguno, antes al contrario
descubrimiento de esta obra, la más perfecta del cincel griego, ordenadamente y tal como se habla anunciado. Y al llegar:{
compensa por si sola con creces todos los gastos de las excava• este punto, nos acogemos á la l'eferencia antes indicada para
ciones practicadas. Cuando se ve la gran estatua, muy bien co- que los lectores que quieran enterarse de los festejos y especlocada hoy en el nuevo museo de 0limpia, se puede sentir Jo táculos acudan á El Salón de la Afoda correspondiente ni
dla 29 del me, pasado.
que debi6 inspirar al artista en su noble concepci6n; tan ver•
La bellísima composici6n del Sr. Vázquez reproduce con
dadernmente divina es la belleza de la cara, la dignidad de la
tanta verdad como arte los principales de estos espectáculos y
actitud y perfecci6n de la obra.
De los demás contenidos del museo, en nito grado interesan- festejos; en ella se ve la repre,entaci6n de un baile inglés; el
tes y que ilustran casi todos los periodos de la escultura grie- teatro Guignol, donde se confundieron las ruidosas carcajadas
ga, tan s61o haré menci6n de los grupos del gran Templo de de niños y personas mayores; el kiosco en donde lindas señoJúpiter. El dibujo, si no la obra, eran de Alcamenes y Peonio, ritas ofrecfan á los del sexo feo llores, dulces, cigarros, vinos
escultores que figuraron en primer término después de Fidias. etcétera, á cambio del óbolo que por tan bellas manos habla~
A pesar de ser algo tosca la ejecución y de haberse perdido al- de recibir los pobres; los pacientes animales que por unas ho•
guno, fragmentos, el efecto general de estos grupos, tal como ras llevaron en sus lomos los más gentiles cuerpos; el circo
están dispuestos ahora, es muy notable. Para dar una idea del ecuestre y gimnástico, cuyos ejercicios tantos aficionado,
estilo, reproducimos aqul parte de una figura yacente que se cuentan, y el precioso baile mitol6gico, que produjo un efecto
indCS4:riptible.
ve en uno de aquéllos.
Al hacer punto final en esta rápida descripción, no podemos
En el museo se encuentran las principales obras maestras de
arte descubiertas en Olimpia; pero no interesa menos ver la menos de felicitar .i cuantos tomaron parte en la organización
situaci6n actual de los antiguos templos y otras construcciones. y á cuantos contribuyeron al mayor esplendor de esta fie,ta
Por desgracia, todas se hallan en estado de absoluta ruina; mas que tan gratos recuerdos ha dejado en el ánimo de todos los
que la presenciaron.
aun asl, es posible reconstruirlo todo mentalmente tal como
debió existir cuando era perfecto. El Gimnasio, la palestra, el
templo, la cámara del tesoro, el p6rtico y el estadio hallábanse reunidos en un terreno comparativamente limitado, y todo
¡Buena. pipa.l, dibujo de D. Antonio Fa.brés.el espacio libre, según nos dice Pau!;anias, presentaba interminables lineas de estatuas. El periodo de las construcciones que Es Fabrés uno de los artistas que más honran á España y tal
se prolongaoon desde el templo de Juno, el más antiguo de vez el único que ofrece un doble aspecto, ya que habiéndose
Grecia, según dicen, hasta el palacio de Ner6n, nos recuerda dedicado en sus primeros años de vida artística al estudio de
la escultura y logrado por sus obras una plaza de pensionado
ueo de los siglos en que más famosos fueron los juegos ollmen Roma, sirvi6le el apoyo oficial para emprender el estudio
picos.
de la pintura, que desde entonces ha continuado cultivando
con tan felices resultados, que sus lienzos son justamente apre•
ciados en el extranjero. en cuyas capitales los aficionados los
adquieren á crecidos precios.
Lección de crochet, cuadro de D. Gastón PuI&lt;'abrés modela y pinta con igual facilidad y con igual resol•
jo} (Exposici6n general de Bellas Artes de Barcelona). -No
en balde ha recibido Pujo) en Parls las primeras enseñanzas lado. Los lectores de LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA han tenido
del arte que cultiva, y no en vano corre por sus venas sangre ocasión de apreciar, por las copias de los cuadros que hemos
de un artista distinguido. Hijo del célebre pianista y composi- publicado, la genialidad y el temperamento artlstico de este
tor D. Juan B. Pujo!, demostr6 ya desde sus primeros años pintor, que siente y vive consagrado exclusivamente al arte,
significada inclinaci6n por la pintura, empezando sus estudios al que dedica todo su entusiasmo y la suma de todas sus actividades.
bajo la direcci6n de los maestros Lamy y Cormou. En la caEl dibujo que publicamos, vigoroso y correcto, como todos
pital de la vecina República ha permanecido algunos año ,
dedicado exclusivamente al dibujo y á la pintura, no tomando los suyos, es tal vez uno de los estudios que le han servido
parte en más concursos que en los reglamentarios de las Aca- para la composición de alguno de los cuadros recientemente
mias. La Exposición de Barcelona es, pues, el primer cerla• adquiridos por uno de los más distinguidos coleccionistas de
Londres.
meo en que figura el nombre de este joven artista, y justo es
consignar que los seis cuadros que en ella figuran denuncian
cualidades que á no malograrse pueden reportar á Pujo! gloria
•••
y no escaso provecho.

498

LA

443

l LUSTRACIÓN A KTISTIC.A

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••

•
••
Visita., cuadro de D. Joaqwn Agrassot.-Retirado Agras.ot en Valencia, después de haber figurado en primera linea entre los espailolesque sostuvieron en el extranjero
las tradiciones artlsticas de nuestra patria, continúa dando
muestras de su laboriosidad y produciendo obras que recuerdan
las distintas fases que ha ofrecido la pintura en el período de
tiempo en que Agrassot residió en Roma, Parls y Madrid. Los
distintos géceros que ha cultivado determinan una personalidad, tan respetable para la regi6n valenciana, cual lo es la de
Jiménez Aranda para Madrid y la de Román Ribera para Cataluña. Todos sintiéronse arrastrados por la corriente que informaba la pintura nacional hace veinte años, y los tres recurrieron, si bien distinguiéndose, á los efectismos que pudieran
obtener, aun en la pintura de género, con las tonalidades de
las basquiñas, los casacones 6 las trusas. Unos y otros, ¡{ medida que el arte pict6rico ha exigido del artista el abandono de
determinados moldes, han procurado ajustarse al concepto
moderno, desechando los recursos del colorista para fijarse en
las leyes de la novlsima escuela. Román Ribera y Joaquín
Agrassot figuran desde luego en el número de sus más distinguidos prosélitos, y en Las salidas de baile el primero y los
cuadros de Costumbres valencianas el segundo sostienen honrosamente el buen nombre de sus respectivas regiones. S61o
Jiménez Aranda parece sugestionado por el efectismo de los
matices, y si bien produce una admirable obra, de concepto
completamente moderno, cual e,EI accidente, no por eso destierra de su paleta los vivos colores que producen la seda de
las bordadas chupas y de los chillones casacones.
Visita evoca el recuerdo de uno de los periodo~ de la vida
artística de Agrassot, por más que aquél lo haya pintado recientemente, y aunque es un lienzo recomendable como Jo son
todos los suyos, creemos que Agrassot se halla más en Jo firme
cuando produce La monlafltsa de úón, 6 los cuadros de Costumbres valt11cia11as, que tan admirablemente retratan el modo
de ser de sus paisanos.

•
••
Gran kermesse celebra.da. en los jardines del
Parque de Barcelona. el día. 23 de junio último.
- La extensa reseña publicada en el número 196 de El Salón
de la Moda nos releva de entrar en detalles respecto de esta
grandiosa fiesta, que para fines de beneficencia improvisaron esta es la verdadera palabra - los organizadores de la primera
Exposición general de Bellas Artes de Barcelona.
Mucho podla esperarse de la inteligencia, ingenio, buen gusto y actividad de los artistas y demás indh·iduos que en un
momento de alegre expansi6n acordaron acometer una empresa cuya magnitud, dado el tiempo y los recursos de que disponfan, quizás no calcularon al aceptar el pensamiento· pero la
realidad fué superior á las más optimistas esperanzas,'y vino á
demostrar que en ei.ta tierra la palabra imposible casi debiera borrarse del diccionario. El triunfo de los organizadores
fué, pues, tanto más grande y merecido cuanto mayores los esfuerzos que hubieron de emplear, que no fueron pocos, y las

Una.

ta.za. de te, pintura. a.l pastel

de Clemen-

te de Pa.uainger. - l'ara saber si ha estado acertado el pm ·

tor alemán Pausinger en la reproducción del tipo y de las ves•
tiduras de la japonesa de su cuadro, basta consultar cualquiera
de las muchas descripciones que los viajeros nos dan· del traje
y de la gente de aquel país asiático, y se verá que no falta en
la figura de Una la;;a de le el menor detalle de cuantos forman
el vestido de una hija del Jap6n. El pintor nada ha descuidado y
se ha mostrado artista de exqui.~ito gusto en la elección y com·
binaci6n de tonos y dibujos. Esto en cuanto á la parte externa
del cuadro; por lo que hace á la que pudiéramos llamar ínter•
na, no se necesita ser muy entendido en materia de arte para
apreciar los encantos, el sello de simpática coqueterla de aque·
lla figura, la gracia de la cabeza, el interesante perfil del ros·
tro y la mirada expresiva, y en suma, el conjunto lleno de
atractivos.
Esta obra fué muy celebrada en la segunda Exposici6n In·
ternacional de pasteles, acuarelas y dibujos, celebrada en Dresde el año pasado.

•
••
Desampara.dos, escultura. de D. José Montserrat (Exposici6n general de Bellas Artes de Barcelona).Tan modesto como laborioso, tan inteligente artista como hábil escultor, no le han servido á Montserrat estas cualidades
para verse favorecido por la suerte, ni para disfrutar la prolec•
ci6n y el apoyo que necesitan todos los artistas al comienzo de
su carrera. Cuanto es, débelo á su propio esfuerzo, sin que
hasta ahora haya logrado otra recompenc;a que la que el Jurado de la Exposici6n general ele Bellas Artes acaba de otorgarle. Y cuenta que Montserrat ha producido obras tan dignas de
encomio como la estatua del pintor Viladomat y el busto del
A vi, notable estudio de uno de los tipos de nuestra región. La
Exposici6n de Barcelona significará para este distinguido es1:ultor el primero de sus triunfos, pues aparte del que determina la adquisici6n por el Ayuntamiento, con destino al Museo
Municipal, del tan bien modelado como sentido grupo ;Desamparados!, ha debido sorvir de compensaci6n lÍ sus pasadas
amarguras el general aplauso del público, que desde los pri•
meros momentos ha estimado la obta entre las más notables
de la sección de escultura. Modelada con tanta facilidad como
delicadeza, correcta en sus lineas y real en el asunto, es la
obra de Montserrat una brillante manifestaci6n del arte moderno, la continuación de las tradiciones artlsticas catalanas
que tanto enaltecieron, con sus producciones, los Amadéu y
los Campeny primero, los Vnllmitjanas después, y actualmen•
te esa pléyade de jóvenes escultores que en Roma, Madrid,
Parls y Barcelona honran á Espaila y á Cataluña.

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L:i •oven, sin darle tiempo p:ira arrodillarse sobre el cojln, tomó su brazo.. • (pág. 444)

VIZCONDESA
POR Lt::ÚN ll.\RR.\C.\ND. - ILUSTRACIONES DE EMILIO l:.\YARIJ

(CONTINUACIÓN)

A su terror anteponíase, sin embargo, una viva curiosida~ y la d~cha de byer
otra vez á Blanca; además confiaba en su ami~o Pedro,, quien _sabia ~uy ten
cómo conducirse en sociedad. Gilberto se deslizaba en esta baJO su égida, Y le
bastaría con imitarle.
. ., _
.
Pedro de Cabro! era ya un gallardo mancebo de vemhun anos, siempre con
su espeso cabello cortado al rape, tez muy morena, y la boca sombr~da ~e un
fino bigote cuyas cortas puntas retorcía con mucho cuidado. Sus labios rOJOS se
destacaba~ más que nunca en este conj~nto, y e~ sus ojos reveláb~se un fu~go
sombrío. Todo su aspecto indicaba la 1mpetuos1dad _con q~e hubiera quer~do
apurar de una vez los placeres de que apenas le permitían disfrutar superficialmente sus salidas periódicas de Saint-Cyr. Bastaba observar en tales días su
paso nervioso al recorrer las calles de Parí_s, hacien~o re_sonar l?s tacones en el
asfalto; bastaba examinar su frente pensativa y sus 10qu1etas muadas, para que
se fijase en él la atención.
Gilberto tenía costumbre de ir á esperarle á la Ilegada del tren, y como de
ordinario, también fué el día en que debían ir á casa de la marquesa de la Fonfreyde.
.
Era demasiado temprano todavía, y mient~as se paseaba de un lado á o~ro,
esperando la hora de ir al encuentro de s~ amigo, observó un coche de alqu~ler
parado á corta distancia; la cortinilla cornda elevábase de vez en cuando agitada por mano febril; dejábase ver entonces un rostro redondo, con la cabeza ~oronada de doradlils bucles y la nariz cubierta de po~vos de arroz, f unos OJOS
brillantes dirigían vivas miradas hacia la puerta de sal~da de_ la ~stación. No ~ra
necesario ser gran adivino para compr~nder q~~ 1~ 1mpac1encia de una cita
había conducido alli á una dama para sahr á rec1b1r a su amante; y aunque m~y
preocupado por el baileáque debía asistir, Gilberto no pudo menos ~e refl~,:c10nar en qué mundos tan diferentes vivían aquella dama y las cándidas mnas,
blanco y casto enjambre, que él iba á ver muy pronto.
.
.
Ya estaba lejos cuando comenzó á salir la oleada de colegiales de Samt-Cyr,
y ya volvía precipitadamente cuando vió á Pedro saltar en el coche, cuya portezuela se cerró, mientras se alejaba rápidamente.
.
Gilberto quedó como clavado en el sitio. ¿Cómo irían á la reun_1ón de la ~a_r•
quesa? ... ¿Y Blanca?.·: ¡Ped~o la olv!d~ba! ... Y al pensar esto, el Joven se smt1ó
resentido de aquella mfidehdad ant1c1pada.
Sin embargo, era preciso adoptar un partido ú otro; no debía pensar en pre•
sentarse solo en casa de la marquesa, pues faltábale valor para ello; y por otra parte, aún no era llegada la hora de ir. En su consecuencia, dirigióse meditabundo
á su casa.
No hubo de esperar largo tiempo; dos horas después llegó Pedro.
- ¿Estás ya dispuesto?, preguntó. Nos hemos retardado, pero á la puerta nos
espera el coche...
.
.
.
- He ido á la estación, díJole Gilberto.

Pedro le miró con aire interrogador, y comprendiendo la indirecta, dejó escapar una carcajada que parecía recla~ar indu_lge?cia.
- ¡A fe mía, exclamó, te había olvidado! D1spensame ... ; pero despachémonos
pronto, pronto.
.
.
.
Y con aquel ardimiento que mostraba en todo, hizo baJar á_ s_u. amigo la escalera precipitadamente, empujóle hacia el coche, y éste se dmgió á la calle de
Babilonia.
La multitud era ya numerosa cuando llegaron: desde ~l vestíbulo oíase la m~sica el ruido de los pasos y el rumor de las conversaciones. En el salón, baJo
el ;esplandor de las arañas, en medio del círculo de los padres sentados ó de
pie á Jo largo de las paredes, veíase un gracioso conjunto de elegantes tocados
y numerosos jóvenes que bailaban con niñas de todas edades. .
Pedro cruzó entre la multitud y dirigióse directamente hacia la marquesa,
seguido de Gilberto; en aquel instante terminaba el baile, y Blanca corrió en
busca de su abuela.
- ¿Y eras tú quien debía dar principio al baile?, preguntó la marquesa de Fonfreyde al colegial de Saint-Cyr.
Pedro bulbució una excusa, ofreciendo después el brazo á Blanca, y ya se
alejaban los dos, cuando la marquesa hizo una señal á su nieta para qu volvie7 y desse. Blanca miró á Gilberto, pareció esforzarse para recordar su fisonom1a,
pués ofrecióle la mano.
- ¡Buenos días, señor de Manjeán!, dijo.
Y alejóse rápidamente con su pareja.
.
Gilberto comprendió que la joven no le había r:conoc1do al _Pronto; pero_ á
decir verdad, á él mismo le costó ver en Blanca la mña que admiró en Mareml.
Había crecido bastante, y su belleza había aumentado; no se nota~a ya en ella_ la
petulancia, la desenvoltura y la libertad en los modales _de otro tiempo; sus h?dos ojos no miraban ya con la misma osadía, y su labio arqueado sonreía discretamente. Con su traje de baile, de color azul pálido, aunque más escotado
tal vez que el que antes llevaba, parecía, sin embargo, _más mo~~sta. Hallábase
en la edad en que la joven parece concentrarse en sí misma y dlSlmula su carácter ó sus defectos, rodeándolo de misterio. Hay en ese período de la vida como
un compás de espera hasta que se encuentra el esposo, y entonces la mujer hace
como la crisálida, que abre sus alas y se descubre tal como será.
Gilberto había seguido á Blanca á través de la multitud, y contempláGala
desde lejos. Inclinada la cabeza y la vista baja, parecía escuchar con ávida curiosidad las palabras de Pedro, que fijaba en ella sus ojos brillantes, sin obtener
más respuesta que ligeras sonrisas ¿Qué podría decirle? ¡Pedro estaba bien preparado para semejante conversación! ... ¡Y Gilberto, él, que hacía ocho días soñaba en ella, que no había tenido más que pensamientos virginales y le llevaba
un corazón lleno de mística adoración; él debía mantenerse apartado de Blanca,
limitándose á contemplar sus encantos!

•

�LA

444

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

498

Blanca junto á sí, rodeando con el brazo su esbelto talle y sintiendo en su mano el dulce calor de la d•su pareja, cubierta de perfumado guante! ¿Cómo pudo bailar sin tropiezo y sin equivocar el paso, dada la emoción que le agitaba?
¡Qué apresuradamente latía su corazón! Hubiera querido hablarla, evocar algún
recuerdo de Mareuil que renovase la antigua amistad; pero no se le ocurrió nada;
y olvidábase de sí mismo, prolongando el baile ...
Blanca fué quien se detuvo, frente á su asiento, dar.do después las gracias al
joven.
Gilberto volvió á perderse entre la multitud, pero ahora le complacía el baile
mucho más de lo que él hubiera podido imaginar.
Después pasaron los convidados al comedor, y allí Gilberto trabó mas amplio
conocimiento con el joven Charnasón, que sobrexcitado por el entusiasmo con
que había dirigido el cotillón, demostraba ruidosamente su alegría. También
habló largo rato con el conde de Bagrassand, que solamente se hallaba en París de paso y debía regresar á la Rivoironne.
Gilberto buscaba asimismo á Blanca con los ojos, y hubiera querido que sus
miradas expresasen una vez más su agradecimiento hacia ella; pero la joven
hallábase en el otro extremo de la mesa, muy entretenida con Pedro. Lo que
había sido un gran acontecimiento para él, es decir, aquella vuelta de vals, era
cosa insignificante para Blanca, y no había dejado en ella ni un recuerdo. Por
la noche, al retirarse á su casa, comprendió Gilberto que si Blanca llegaba á
fijar en él su atención, no sería antes de
que pasara mucho tiempo.
No obstante, debía adoptar un partido;
el matrimonio era cosa decidida; el tiempo
1
volaba rápido, y el joven, con el corazón
entristecido, veía próximo ese desenlace,
sin que le fuera dado intervenir, desviar la
i
fatalidad, ni hacer otra cosa sino renegar
',..,¡¡,.
de la injusticia del destino.
~;.:'.;
~
Transcurrieron dos años. Pedro era ya
subteniente en Versailles, y pertenecía á un
- ~ ,,1,
regimiento de dragones. Hallándose á dos
~
pasos de París, podía disfrutar de todos los
placeres que esta ciudad ofrece, y no deja~
ba de hacerlo. Más á menudo estaba en el
·,
bulevar que con su regimiento; el coronel,
l~:,::-,~
•'1:,.,..,,,-,
antiguo
amigo de su padre, hacía la vista
. t.,( ~·,,.;
~, . r; gorda, y Pedro, ac0stumbrado á esta indul~1
gencia, abusaba de ella.
';t ,!(/
. •\,. -:- ..
En aquel nuevo género de vida, Gilberto
,"no podía seguirle como antes, y solamente
le veía de tarde en tarde, algunas veces por
la mañana, después de una noche pasada
en el juego, en el que la suerte no le había
sido favorable. Pedro iba á pedir consuelo
á su amigo, y solía proponerle que le acompañase á Versailles, pero los trabajos de
Gilberto no se lo permitían siempre.
Al terminar su carrera cle leyes, Maujeán
había ingresado en la Escuela de Archivos.
Su afición á las cosas antiguas, una invencible repugnancia á la vida activa, nada
conforme con su carácter soñador, la necesidad de ocuparse en un asunto determinado y bien circunscrito de antemano, que no
hubiera podido encontrar en una carrera
puramente artística, á la que le impulsaban
con preferencia sus disposiciones; todo esto
le indujo á estudiar Derecho. Su elección
le permitía encerrarse en los libros, entre
los cuales trataría de olvidar las decepciones de su corazón.
Pero su ensueño no se dejaba dominar
Avanzaba con paso seguro, alta la cabeza, luciendo su uniforme de drag6n (pág. 445)
sin resistencia, y muchas veces acosábale
su antigua quimera. La invitación de la
Y al mismo tiempo, recordando las épocas pasadas, reflexionaba sobre cuál hu- marquesa de la Fonfreyde dábale entrada en su casa, y aprovechóla para hacer
biera sido la sorpresa del tatarabuelo Maujeán, aquel que no sabía leer, el des- algunas visitas, esperando encontrar en ella á Blanca, mas no la vió nunca.
tripaterrones del caserío de la Fonfreyde, si hubiese podido prever que su tataEntonces, lo mismo que en otro tiempo, cuando vagaba alrededor de Maranieto se hallaría alguna vez en el mismo salón, y casi bajo un pie de igualdad reuil, comenzó á recorrer asiduamente la calle de Babilonia, deteniéndose de
con los descendientes de sus antiguos amos.
continuo largos ratos delante de la casa y junto á la iglesia adonde Blanca iba
El baile cansaba á Pedro, que había ido á descansar con Blanca junto á la á oir misa. Vióla dos ó tres veces, pero siempre pasó sin fijar la atención en él
marquesa; como estaba muy acalorado, sacó el pañuelo para enjugarse la frente, ó sin querer reconocerle.
y en el momento de hacerlo, difundióse á su alrededor un perfume muy peneSu aire era siempre muy modesto; concentrada en sí misma, miraba vagatrante.
mente á su alrededor, bajando muy pronto la vista; su andar era discreto, no
- ¡Dios mío!, amigo Pedro, exclamó ia marquesa, ¿dónde compra usted esos hacía ostentación de su belleza, y hubiérase dicho que se cubría cada vez más
perfumes?
con los velos del misterio. Sin embargo, parecía que con la edad se acrecentaba
Pedro se sonrojó mientras guardaba rápidamente el pañuelo en su bolsillo; su importancia, y que sus diez y ocho años ponían más en evidencia el gran
pero Blanca, con la nariz dilatada, y dejándose llevar de un rápido impulso, in- nombre que llevaba, la inmensa fortuna que debía heredar y la brillante posición
clinóse hacia el joven, protestando.
que la esperaba en el mundo Blanca seguía con paso tranquilo esa vía ascen- ¡Pero. abuelita!, dijo, yo creo, por el contrario, que huele muy bien, y qui- dente que, poco á poco, conducíala á todos los esplendores de su existencia;
siera ...
mientras que Gilberto se quedaba atrás, muy inferior á ella, perdido en su obsSu candor infundía lástima: Gilberto, que presenciaba aquella escena, se aver- curidad y viendo cómo se hacía cada vez más profundo el a.bismo abierto entre
gonzó de la poca delicadeza de su amigo, que llevaba hasta su prometida los re- los dos.
cuerdos de otra mujer, obligándola en cierto modo á respirar sus emanaciones;
A medida que se aproximaba el día de su enlace, Pedro menudeaba más que
y el fin del baile fué algo triste para él.
nunca sus visitas á su futura, y como era natural, olvidábase de su amigo; pero
Sin embargo, el cotillón había comenzado ya: Gilberto, que permaneció con- Gilberto le vió lo suficiente para hallarse obligado á pesar suyo á escuchar sus
fundido entre la multitud que rodeaba á los bailarines, vió en un momento dado confidencias: su alegría era indecible. Pedro amaba á Blanca desde la niñez, y
á Pedro conducir á Blanca al sillón colocado en el centro del salón para los que jamás había dejado de quererla: animado de las más nobles resoluciones, proquisieran reposar un momento, é invitarla á sentarse para comenzar la figura poníase reformar su conducta y poner término á sus locuras de joven, porque
conocida con el nombre de la almohada. Después díjole algunas palabras al oído, aspiraba al reposo, á la tranquila felicidad del hogar.
y fué á buscar algunos jóvenes por si uno de ellos era la pareja escogida por
- Con una mujer como Blanca y un amigo cual tú, decíale, ¿cómo no he de
Blanca, pero ésta los recibió con signos negativos, en vista de lo cual corrió ser feliz? ... Tú vendrás á vernos; Blanca no te conoce aún, y es preciso que te
hacia Gilberto sonriendo y condújole á presencia de su futura. La joven, sin aprecie .. .
Por fin llegó el día cruel, Gilberto fué invitado con su madre á la ceremonia
darle tiempo para arrodillarse sobre el cojín, tomó su brazo sin vacilar.
Gilberto dió una vuelta de vals. ¡Oh, qué embriaguez fué para él tener á religiosa, que se efectuó en San Francisco Javier.

Al fin la perdió de vista en el torbellino del baile, y comenzó á vagar por los
salones entre los convidados, bastante sorprendido de la facilidad con que se
había introducido entre aquella sociedad de gran tono y del poco efecto que
su presencia producía. Había temido ser una nota discordante en aquella reunión, y ahora se resentía casi de que nadie fijara en él sus miradas. Su paseo le
volvió á conducir cerca de la marquesa, que le tocó en el brazo con la punta del
abanico.
- Puesto que no baila usted, señor de Maujeán, le dijo, siéntese á mi lado y
hablaremos.
La anciana se informó sobre sus ocupaciones, interesóse, al parecer, en sus
estudios, y después preguntóle si conocía á alguna de las personas que estaban
allí.
-Absolutamente á ninguna, contestó el joven.
Entonces la marquesa tuvo la bondad de presentarle, y Gilberto hubo de saludar al conde de Bagrassand, joven alto y moreno, recién casado, pero cuya
esposa no había ido al baile por estar enferma; al vizconde de Charnasón, que
estudiaba Derecho como él y, que iba á dirigir el cotillón, y otros varios .. . Todos le acogieron cordialmente en calidad de compatriota, cruzando con él algunas palabras obsequiosas.
Poco á poco apoderóse de Gilberto una especie de embriaguez al verse mezclado con aquella escogida sociedad y codeándose con la nobleza de su país.

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tuaba con una ligera sonrisa cuanto decía, y con el cuello aprisionado en su
corbata blanca, movía la cabeza á intervalos como si saborease sus palabras; era
un hombre, en fin, desesperante por su misma corrección. Agregado de embajada, había pedido licencia para asistir al matrimonio de su hermano, é iba á
marchar inmediatamente. Al retirarse hizo á la anciana marquesa de la Fonfreyde una de esas reverencias con que acostumbraba á saludar á las Altezas, midiendo el tiempo y la distancia de modo que todas las miradas se fijaran en él.
Con este homenaje parecía realzar á la vez á la persona que le recibía y á la
que le tributaba.
Gilberto no volvió á ver á Blanca de Cabrol, que había subido á sus habitaciones para despojarse de su traje blanco y que debía emprender por la noche
su viaje de boda.
En su consecuencia, retiróse con su madre, que durante todo el trayecto,
exaltada por la sociedad aristocrática con que se había rozado, hablaba con
viveza, repasando en su memoria todos los nombres. Hasta llegar á su casa no
echó de ver el silencio y la tristeza de su hijo.
- ¿Qué tienes?, preguntóle. ¡Estar así en un día como hoy en que tu amigo
es tan feliz! ...
La señora de Maujeán se interrumpió al notar la expresión melancólica con
que Gilberto la miraba, y sin duda adivinó lo que pasaba en su interior. Al principio no supo qué decir para consolarle.
- ¡Bah! No será el único feliz, ni tampoco se ha casado con todas las jóvenes. Ya te encontraré una ... no como la señorita de la Fonfreyde seguramente ... tampoco tan noble como ella ... ¡Vamos! ¿Creerás por ventura que la nobleza asegura la felicidad? ...
Gilberto sonrió ante aquella abjuración de todos los principios de la buena

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ILUSTRACIÓN ARTISTICA

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La niña iba con su aya y fustigaba alegremente al animal (pág. 429)

Allí se apiñaba toda la nobleza del Delfinado, todos los parientes de ambas
amilias, muchos amigos y conocidos, oficiales del regimiento de Pedro y la flor
del noble arrabal.
La condesa de Cabro! estaba radiante de alegría; su hijo le inspiraba temores
.hacía algún tiempo, y aquel matrimonio ponía término, á su modo de ver, al
período de los extravíos de Pedro. Todo el mundo participaba de sus esperanzas, todos sonreían al contemplar aquella joven pareja, en la cual se enlazaban
tantos ilustres recuerdos y se unían tantas antiguas glorias, honor de las dos
familias, que debían reproducirse y perpetuarse á través de las edades.
Al salir de la iglesia, cuando Pedro de Cabrol, conduciendo á su esposa del
brazo, franqueó la nave para dirigirse al coche, prodújose un murmullo de admiración. Avanzaba con paso seguro, alta la cabeza, luciendo su uniforme
de dragón, apoyando en el pecho su brilTante casco de acero de larga crin, y
mirando á todas partes con sus negros ojos, que parecían expresar el colmo de
la dicha. Y la joven vizcondesa de Cabro! (era vizcondesa de este nombre desde aquel momento), perdida en sus largos velos, apoyábase confiadamente en su
esposo. También ella era feliz: comprendíase que aquello era para la joven la
realización de un sueño de la infancia, una promesa del destino fielmente cumplida; que aquel día► en su concepto, llegaba naturalmente, y que no podía menos de ser así, puesto que en todo tiempo se la destinó para Pedro, como éste
estaba predestinado á ser de ella. Con el corazón oprimido, Gilberto lo comprendió así é inclinó la cabeza resignado.
Durante el refresco que se ofreció en el palacio de la marquesa, las conversaciones se animaron, manifestóse la alegría reprimida hasta entonces, y en los
grupos de jóvenes se desbordó del todo. Cbarnas6n, que hacía las veces de caballero de honor del novio, estaba más contento que todos, y hubiérase dicho
que él era quien se casaba.
Gilberto vió por primera vez al hermano mayor de Pedro, el conde Juan de
Cabrol. No era tan alto como aquél, pero compensaba esta falta con su ademán
altivo, su rigidez y el aspecto severo de toda su persona, que parecía engrandecerle. Veíase que afectaba para su hermano indulgencia protectora y cierta superioridad, que Pedro aceptaba sin reflexión, correspondiéndole con una amistad ciega. El conde de Cabrol, en su calidad de aspirante á diplomático, acen-

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sus visitas á su futura {pág. 444)

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señora; retiróse á su cuarto, y allí, solo, sin otros testigos
que su pensamiento consagrado por completo á la nueva
vizcondesa de Cabrol, pudo desahogar su corazón.

IV

,_,,

,..,
:,;.,t::.·

Anticipando;e al porvenir, los j6venes esposos formaban ya proyectos sobre aquellos niños

Vivían ahora en Versailles, muy retirados, salían poco
y apenas recibían visitas. La luna de miel brillaba en su
cielo, iluminando aquella pareja completamente feliz.
Gilberto iba á verlos algunas veces, invitado en las grandes circunstancias: una de éstas fué el nacimiento de Juana de Cabrol, ocurrido al año siguiente del de Guy.
El bautismo de este último, que en su calidad de heredero del nombre· colmaba las justas aspiraciones de la
familia, fué motivo de magníficas fiestas, y casi en la misma época Pedro ascendió á teniente. Así, pues, todo le
sonreía, y atendido su género de vida, tranquila,, formal y
consagrad.. toda ella á su esposa, parecía digno de tal felicidad. Había cumplido su promesa, reformando su conducta.
Pero ¿no estaría solamente en la superficie la placidez
de este interior? ¿No se violentaba Pedro para amoldarse
á este nuevo género de existencia, tan poco parecido á la
antigua? ¿No se rebelaba sordamente en sus adentros?
( Contilmará)

�,

LA

N ú MERO

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

colorado. Hácese luego el equilibrio colocando pesos
en el otro platillo y se colocan dos tubos por donde
circula hidrógeno ó gas del alumbrado á la altura
QUÍMICA RECREATIVA
del fogón de la pipa, lo más cerca posible de él. El
LA DIFUSIÓN D&amp; LOS CASES
hidrógeno penetra en la.pipa, expulsa una parte del
Un buscafugas de fácil constmcción. - Tómese una aire en el tubo contenido, el peso del aparato dismiplancha porosa, que se puede obtener aserrando el nuye y la balanza se inclina del lado de los pesos,
fondo de un vaso de pila, y ajústese con un poco de con lo que sube el fogón de la pipa, que de esta suercera á un embudo de cristal sin tubo en cuyo extreSECCIÓN CIENTÍflCA

498

N úMERO

498

ley de Graham. La difusión al través de las substancias colóideas obedece, en efecto, á una ley especial,
habiéndose fundado en este hecho un procedimiento
de análisis de las mezclas gaseosas, que lleva el nombre de atmolisis. El oxigeno pasa dos veces más de
prisa que el ázoe al través del caucho. Si se h~ce pasar aire atmosférico á través de una gran cámara cuyas paredes sean de caucho y en cuyo interior se
haya hecho parcialmente el vacío, obtiénese un gas
que contiene cerca de 41 por 100 de oxígeno y que
puede ser ventajosamente empleado en la metalurgia.
Esta fácil difusión de los gases al trayés del caucho permite también reconocer si una tela es impermeable: para ello se toma un tubo de lámpara que
se cierra sólidamente en su extremidad ancha con la
tela que se quiere probar: hecho esto, se le llena de
hidrógeno por desplazamiento de agua y se le coloca
en un vaso que contenga un líquido colorado: si el
hidrógeno pasa al través de la tela, el líquido sube
por el tubo tanto más rápidamente y hasta tanto más
arriba cuanto menos impermeable es la tela.

_.....,_
-

GRANO DE LINOTARIN

Enfermedadesd,,Pecho

E8TREAIMIENT08, CÓLICOS. -

rTi~cl~s

La caja: l ír. 80,

DE

P. LAMOUROUX

Lu

Penau q1t conoce• las

Ante,, farmac4utlco

PILDORASt~DEHAUT

61, Olllle Vau'f1lltera, l'arle.

DE

(Gacela dt lee HOlpltalel)

1tft1i1t Cnenl : AS, Calle Tamlllen, 4S, PWS
*

I• nnd• an tod11 /11 buenu f1rm1ol1r.

**
ARTIFICIOS DEL TEATRO
ESCAMOTEO DE UNA MUJER, - LAS TELAS LUMINOSAS

Ql4lmica recreativa. - La difusi6n de los gases

roo inferior se fija
un tubo encorvado
y algo más ancho en su parte superior. En este tubo
se introduce un poco de mercurio y se colocan dos
hilos de platino que no deben estar en contacto y de
los cuales uno se sumerge en el mercurio, quedando
el otro un poco más arriba de la superficie de éste.
Estos dos hilos están en comunicación por medio de
conductores ordinarios, el uno con uno de los polos
de una pila al bicromato y el otro con una de las
bornas de un timbre: otro conductor une la segunda
borna de éste con el otro polo de la pila.
En estas condiciones el timbre no suena, pues el
circuito está interrumpido porque los dos hilos de
platino no están en contacto; pero si este pequeño aparato se coloca en un sitio en donde haya una
fuga de gas, éste, al atravesar la plancha porosa,
aumenta la presión, el mercurio sube y toca el segundo hilo, quedando cerrado entonces el circuito, por
ser el mercurio conductor, y funcionando el timbre
sin interrupción.
Palpablemente puede demostrarse esto aplicando
un chorro de gas del alumbrado sobre la plancha por
medio de un tubo de
caucho, como se puede
ver en nuestro grabado.
En algunas minas se
han colocado aparatos
para advertir la presencia
del grisú fundados en ese
principio.

•

Idete selosencuentra
más arriba
chorros de hidróge-

Construcción de tm peqtte1io motorde difusión. Hace algunos años,
Woodward presentó á la
Sociedad de física, de
Londre5, un pequeño motor original basado en la
difusión. He aquí una
modificación de este aparato, que aun cuando no
ofrece utilidad, no por
esto deja de ser curioso.
Debajo del platillo de
una balanza muy sensible se coloca una pipa de
Fig. I. tierra cuyo fogón se cierra con un tapón de corcho no agujereado y á cuyo tubo se ajusta por medio de un enlace de caucho un tubo recto de cristal
que se sumerge en un vaso que contenga un lfquido

no. Este gas sale entonces de la pipa mucho más de
prisa que entra el aire, produciendo un vacío parcial,
y el líquido colorado sube por el tubo de cristal aumentando el peso del conjunto del aparato, que por
consiguiente desciende. Entonces el fogón vuelve á
encontrarse delante de los tubos que conducen el
hidrógeno y á expulsar el agua del todo de la pipa y
as{ sucesivamente, obteniéndose de esta suerte un
movimiento continuo mantenido por los cambios de
presión gaseosa en el interior de la pipa. Este aparato no puede, sin embargo, ser de ninguna utilidad
porque en su funcionamiento se producen muchos
roces y hay muchas pérdidas de energía, proporcionando muy poco trabajo para la fuerza que lo produce.

J,fodo de conocer st una tela es tmpermeabte. - Si se
hincha con gas carbónico ó con hidrógeno uno de
esos globos de goma que tanto entretienen á los ni·
ños y se le suelta al aire, no tarda en deshincharse,
pues el gas de que está lleno atraviesa fácilmente sus

!

LOS ARTI FICIOS DEL TEATRO

P A R IS

no titubean en pur garse, cuando lo
necesitan. No temen el asco ni el caurancio, porque, contra lo que sucede con
l os demas purgantes, este no obra bien
sino cuando se toma con buenos alimentos
y bebidas for tificantes, cual el vino, el café,
el té. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida gue mas le convienen,
se¡,un sus ocupaciones. Como el causan
c10 que la pur ga ocasiona queda completamente anulado porel efecto dela
buena alimentacion empleada, uno
se decide fllcilmente á volver
11 empeur cuantas veces
sea necesario.

El Jarabe de Pierre Lamouro~ 11
el Pectoral por excelencia
como edulcoranu d, la, tilarnu, á
la., cuala comunica ,u gusto agra,,
dable y nu propiedadt1 calmante,.

FAIDEAU

El artificio llamado el Patanquin produce toda la
ilusión de un juego de manos: una de las heroínas
de la comedia se presentaba en una litera conducida
por cuatro esclavos (fig. 1) y cuyas cortinas se cerraban en un momento dado, y al descorrerse de nuevo,
la actriz había desaparecido, á pesar de que el vehículo estaba completamente aislado sobre las espaldas de los que lo llevaban.
He aquí cómo se realizaba el escamoteo: las cuatro
columnas dispuestas en los cuatro ángulos del aparato eran huecas y llevaban en su extremo superior
una polea por la que pasaba una cuerda. Las cuatro
cuerdas estaban atadas por un extremo á los cuatro
ángulos de un doble fondo que cubría el suelo de la
litera y por el otro á un contrapeso disimulado en el
techo. Cuando se descorrían las cortinas, los que llevaban el palanquín soltaban los contrapesos, que deslizándose por el interior de las columnas hacían subir el doble fondo que con la actriz quedaba oculto
en la bóveda del techo: acentuando por medio de la
pintura las sombras de las molduras de las columnas
y de la bóveda, el aparato tomaba un aspecto de ligereza que engañaba al más desconfiado espectador.
Otro artificio se emplea en Piel de asno para producir las telas color de sol, color de luna y color de
tiempo: varios comparsas aparecen dejando en el
suelo tres cofres cuyas tapas al abrirse descubren las
telas de los colores indicados.
El fondo de cada cofre B {fig. 2) puede abrirse
sobre un escotillón A, y por medio de una caja de luz
eléctrica C se dirige un potente foco sobre la tela
ligera y transparente que la inunda de color, la envuelve y forma cuerpo con ella. Para el color de sol
se emplea una luz amarilla muy viva; para el de luna
una luz blanca y una tela blanca ligeramente azulada,
y para el del tiempo luz azul y una tela de tarlatana
azul celeste.
Cuando se cierra el cofre por arriba, queda tam-

"" 1 audah • • 1111, 1111,a
8, LENT&amp;JAB, TEZ ABOL
ARPULLIDOB, TEZ ljARROS
ARRUGAS P RECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES

Jarabe Pectoral

(De La Scimce Il/11strte)

1

U IT ! NtOntttQUI -

L ECHE ANTEFÉL

l

F.

447

L A ! LUST RACIÓN ART ÍST ICA

JARABE ANTIFLOGÍSTICO DE BRIANT

. . . . . . ., ., (),¿,L,L•

»• :arvou.1.10,

J&gt;.AJU., . . . . Ced•• , . . ...........,..

Bl .TARABB DB BRLlNTrecomendado 11e1de 1u principio por 101 proreaores

Laimaeo Tlléu.rd, Gur■&amp;Di, eic.; ha reCU&gt;ldo a conaa¡1'ac16n del tiempo: en et
año iffi obSDTo el Prll'lle¡to de 1nnnc16n. VDDADIII OHFm PEITOI AL._~n bue
ele roma J 11J , lbabolea, oonl'teDe 1obre11'iodo ,-1u peraonu deucadu como

m11.1ere1 J nmoa. llu ruaio excelente no perJul11ca en modo a1runo a1u b cacla
eontra 101 UlfllllOS J todu IU 1111.WCI0IIS del PICIO J 118 101 IITESTIJII,

CLORÓSJS. -

ANÉMJA .

LINFATISMO

El Proto-Iodur o de mer ro ., d reparador ,, lo sangre,
d fortiilcante y d microbicida por excelencia.

11 J ara bey lu Grnjeaa ~• proto-lodaro •e llerro deF. Gille,
no :,&gt;o&lt;fria11 .,,. demo.nad~ ricomendattot en r4idfl de ,w W,..14 qulmíta, d,

- - - - -·- ·- - - ~

---·•

---JARABE
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-- -- -

y

SOCIEDAD
. •• ,,...to

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'" , ....u.,...b,ll&lt;lad JI .,.... ,olwbthd44 CO&gt;Ul4111U,

tlla«la dt loa Bo1pitalt1),

Dm!alTO GEIIEIIAL: 415, Rue Vauvllllers, PARIS. D·p(lsi!O ea todas las hr■tclas.

- ♦---

PASTA

de H. AUBERQIER

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IINIICIIID t

lllllUilll

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A~i:rd•J;;r la .Aoadaata de •ed.loma de p-,.. ,_......._ ,_ oi-1411
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d• ~rmalaaz..,,al•pordHrewetct l ■•MldeSOde ...... deS854.
e Una completa lDDOCUldadt UDa ellclA$ ptir11t11lam....
~ en el ca,_.,.
IJ)idtmko, lu lr~tll¡.Calarnl, ..,._,
de la Pfllllta. bu
san¡ eallo al J.UU.
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11111 UlJllll!,la fama. •

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CARNE y QUINA

ilf.tOADESde1E8To4t
\t.'&lt;'~
-+-r¡z'º

■ .tJ.buDto au npn!Gr, uldo al '1'6D1oo -

..,.ice.

Pepsina Boudault VINO ARDUO CON QUINA

T OOW TODOI LOI nIKOIPIOI lnJftfflTOI IOLtJILU J&gt;S U Cl.l\K2
c,aan 1 etJD&amp;I IOll lol elaDentol ~ ent.rm en la oomDOllclon de eiite J)O\ente
NPt,ndOr lle lil fUerlll ,ttalee, de 111'8 ,.,... ._ .. per -•fe■ela. De un gusto euDIJmlle acrad&amp;ble, ea 10berano con\ra la Á""'"4 1 el Áf/OCMllwnt o, en lu Calffltura,
1 C t l l ~1 con\ra III lHM'MU y lu Á(tffiOMI del 61to,ugo 1 loe ,ntutlftlll.
Cuando ae \ra" de delpenar el apetito, uecurar lu dlgeeUonee reparar lu ruerzu,
-.r1que0ei' la ■angre. entonar el orpnlamo 1 prec&amp;Ter la anemia '1 lu epldemlu proTe&gt;Clldll por 101 C&amp;lore■, no ae oonooe nada ■uperlor al l't■e de 91liaa de &amp;rea41.
pa,
Paril.,_e11 cu.a de J. FEI\Ú, Farmaceutico, tO!, raa Ricktllea, S... ddlU)UD.

.lprobada por la .lUD&amp;IU DE I EDlCIH

PREMIO DEL INSTITUTO Al D' CORYISART, EN 1858
Mtdallu tn la1 B1po1lclone1 latunactoaalea de

P!!lS • LTOR • VIER.l • P!IL.lDELPID.l • PABIS
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1 1 DPl.&amp;1. COl'f IL ■.ATO&amp; b.lTO P

1878

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U.

DISP EPSIAS
O ASTRITIB - OASTRALOIAS
DIOE&amp;T I ON L ENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO

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VUDS U

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0

EXIJASE i:

'I OT&amp;OI DIIO&amp;Dlftll DS U. OIQIITIOII

BUO LA FORIIA. DE

ELIXI:?, . de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT

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=' ARDUO

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11 ""- ln1 f)ri"'t:'fM~I far'ffl-,c(a;I.

l

1

Jarabe Laroze
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace mas de ,oaños, el Jarabe Laroze se prescribe con éxito por

Soberano remedio para r~piJ:i cn r a-

cion de las Aloocione■ del pecho,
Catarroa,MaJ de garganta, Dronquitis , Resfriado■ , Roma d izos ,
de los Reumatismos, Dolor~s,
Lumbagos, ele ., 30 años. del me¡or

El palanqu!n mágico

éxilo atestiguan la eficacia de esle
poderoso derivativ? reco mcnda_do por
los prime ros médicos de Paris.
Fig.

2. -

Las telas luminosas

paredes; y ¡cosa extraña! el gas carbónico, que es mu- , bién cerrado por debajo, el escotillón se cierra á su
cho más denso que el hidrógeno, atraviesa con más vez y el foco luminoso se extingue.
facilidad que éste el caucho, contra lo que sienta la
(De La Nat11re)

Depósito en toiiásias Farmacias

todos los médicos para la curacion de las g astritis, gast r aljias dolorA■
Y re~ortil ones de estómago, est reñimientos r eb el des, para fac1hlar
la &lt;µges ~ on y para regularu;ar todas las funciones del esLómago y do
loa mt.estmos.

JARABE

Panlcipando de Ju propiedades del Iodo
1 del Hierro, estas Plll1oras se emplean
especialmente coDtra las Saorotulu , la
'li■I• y la D ebUldad d e tempe rame nio.
ul como en todos los casos( l''1t 4o■ coloree,
Aaienorrea, 4 •), en los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para deTolverla
su riqueza y abundancia normales, 6 ya par&amp;
proTocar 6 regularizar su curso periódico.

~/"A,,,J)s

a1Brom.uro de Potasio

~Rue Bonaparte, 40

Es ~1 remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del cora zon
la epilepsia, hist ér ia, m igraña , b a ile de S•-Vito, insomnios con ~
vulsione~ y tos de Jgs niiios durante la denticion; en una palabra, 'todas
las afecciones nerviosas.

El loduro de hierro Impuro 6 alterado
• • es un medicamento Infiel é Irritan te.
Como prueba de 11nreza y &lt;le autenticidad de
las verdaderas Plldo,·n11 de Blnnca.rd,
exigir nuestro 1e110 de plata reactiva,
11ucstra firma puesta al pié de una etiqueta
"• rcle y el Sello de garaolla de la Unl6n de
IN F'allrlc&amp;n\ n para la represión 11.e la Calslllcae16n.

DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

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t, raedes Lions-St-Panl, l Paris.

Deposito en todas la1 principales Boticas y Droguerlaa

Farmar.euttco, en Parll,

NB

. ¡SS H.U.LAN KM T ODA.$ LAS l'.ll\MACI.U

11

�LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NúMER O

riquecido con multitud de interesantes
notas y completado con las enferme•
dades producidas por insectos. Además, el libro contiene un notable estudio de los aparatos de tratamiento
de la vid por Pablo Ferrouillat, pro•
fesor de Mecánita agrlcola de la Esc u e la nacional de Agricultura de
Grignón.
Esta obra, sin duda la más completa de cuantas hasta ahora sobre esta
materia se han publicado, forma un
tomo de 58o páginas y contiene más
de 226 grabados y 9 preciosas cromolitograflas. Véndese al precio de 10
pesetas en casa del editor, calle de
Caballeros, 1, Valencia, y en Barcelona en la libreria de D. Arturo Simón, Rambla de Canaletas, 5.

LIBROS ENVlADOS AESTA RED!CClON
POR AUTORES Ó EDITORES
CLAMORES DEL OCCIDENTE, po,
D . N11111a P. Lloma, - Con este titulo ha publicado el distinguido poeta
ecuatoriano Sr. Liorna, de Lima, cua•
tro voluminosos tomos de poesias, que
son otras tantas series de los Clamo•
ns de Occidente. Titúlanse éstas &lt;Cien
sonetos nuevos,&gt; «Interrogaciones.Poemas filos6ficos ,:HHimnos, dianas
y elegías. -Poemas patrióticos y religiosos// y «De la penumbra á la luz. Poeslas amatorias y diversas.&gt; Sentimos que los limites reducidos de esta
sección no nos permitan extendernos
sobre Jo mucho bueno que contienen
las obras del Sr. Liorna, las cuales,
como sus respectivos tltulos indican,
abrazan los distintos géneros que adnüte la poesfa, tratados todos en ar·
moniosos é inspiradisimos versos, que
son poderos!simo argumento contra
los que en mal hora abogan por la
desaparición de la for ma poética. Sólo
diremos que el Sr. L iorna, miembro
correspondiente de la Real Academia
Española, ha merecido entusiastas
plácemes de los primeros poetas espa•
ñoles, como D. Gas par N úñez de Arce, D. Manuel Tamayo y Baus y ótros
de los más ilustres vates y escritores
americanos: á estos votos de calidad
unimos nuestras sinceras, aunque humildes felicitaciones.

•
••
TRATADO DE QUÍMICA BIOLÓGICA,

por Ad. Wu,tz, versión espa11ola con
adiciottes de D. Vicente Pestl JI Cerve•
ra. - Se ha publicado el cuaderno
quinto de esta importantisima obra
que edita D. Pascual Aguilar, de
Valencia. Lo que de ésta hemos dicho
en anteriores números nos releva de
hacer de ella nuevos elogios.
Suscribese al prtcio de una peseta
el cuaderno en casa del editor, calle
de caballeros, 1, Valencia y en las
principales librerfas, y en Barcelona
en la de D. Arturo Simón, Rambla
de Canaletas, 5,

•••

•••

ZARAGOZA ARTÍSTICA MONUMEN·
TAL É HJSTÓRICA, por A. JI P. Gascón de Gotor.-Los cuadernos 24 y 25
de esta interesantlsima obra últimamente publicados contienen, además
del correspondiente texto, cuatro hermosas fototipias que representan: la
bóveda del atrio de la Pabostría (ca•
tedral de La Seo), la portada del pa•
lacio de los Lunas, el relicario de la
catedral de La Seo, y Hércules vencedor de Neso (grupo romano en
bronce, propiedad de D. Pablo Gil y
Gil! .
Suscribese en Zaragoza, Contami•
na, 25, 3. ºyen las principales lihrcrias, y en Barcelona en la de D. Ar·
turo Simón, Rambla de Canaletas, 5,

COLECCIÓN DE LIBROS QUE TRA·
TAN DE AMÉRICA RAROS Ó CURIO·
sos. - Dos tomos lleva publicados la
empresa que en Madrid ha tenido la
feliz idea de reimprimir las obras de
los autores españoles de los siglos
XVI y XVI! referentes á América, cuyas primitivas ediciones pueden considerarse como perdidas por lo raros
que han llegado á ser sus ejemplares.
Son dichos tomos: la &lt;Verdadera relación de la conquista del Perú,&gt; por
Francisco de Xerez, y el eNuevo des•
cubrimiento del gran rlo de las Ama•
zonas,&gt; por el P. Cristóbal de Acuña,
y ambos están reimpresos seg(m las
ediciones originales de Sevilla 11534)
y Madrid ( 1641) respectivamente.
A éstas seguirán otras obras no me•
nos raras é interesantes.

•••

•••
L AS ENFERMEDADES DE LA VID,

por Pedro Viala; traducción de don
.Rafael /a11i11i. - Interesantísima por
muchos conceptos es la cuestión que
con su reconocida competencia estudia en esta obra el ilustre profesor de
viticultura del Instituto agronómico
de Francia M. Viala. Comprendiéndolo asl y considerando la gran.importancia que para nuestro país espe•
cialmente tiene cuanto con la producción vinícola se relaciona, el conocido editor de Valencia Sr. Aguilar
ha publicado una excelente traducción del libro, hecha por D. Rafael
Janini, distinguido ingeniero agrónomo y director de la estación de Am·
pelografía americana de Valencia,
quien no se ha limitado á verter al
castellano esa obra, sino que la ha en•

49S

¡ DESAMPARADOS!, escultura de D. l osé Montserrat (Exposición general de Bellas Artes de Barcelona)

-

NUEVE MÚSICOS CLÁSICOS Y SEIS
ARTISTAS ESPAÑOLES, por D. )inriqtte Sdnckez Jorres - Del mismo autor del folleto &lt;Massini,&gt; de que nos
ocupamos en un número anterior, es
esh: nuevo estudio, en que con tanta
competencia como amenidad de forma se trata en breves pero substanciosos capitulos de las siguientes celebridades artlstico-musicales: Beethoven, Mozart, Haydn, Wagner, Cho•
pin, Mendelssohn,Schumann, Gluck,
Gayarre, la Cepeda, Matéu (Uetam),
Labán, Goula y Sarasate.
E l librito merece leerse y propor •
ciona grata distracción y enseñanza
por los curiosos datos que contiene y
los juicios que en él se emiteá.
Este folleto, editado por la Biblioteca Universal del filarmónico, se
vende en las principales librerias y
establecimientos de música.

CARNE HIERRO y QUINA

GARGANTA
VOZ y BOCA

PASTILLAS DE DETHAN
Recomendadas eonlra 101 Malea de la Garganta,
btlnoionea de la Vos, Innamaotonea de la

Boca, Efeotoe pernloloaoa del Merolll'lo, Iri•
taolon que produce el Tabaco, y 1pecialmente
i 101 Sñn PREDICADORES ABOGADOS,
PllOFEBOREB y ~ORES para facililar la
emiolon de la vos.-Pucio : 1~ Ruu1.
lla,tQ(r en " rotulo a tirma ,
.l.db. DETHAN, Farmaoeutloo eu PARIS

11 .Alimento mas f o ~ Ullido a los

Tónico■ mu reparadores.

VINO FERRUGINOSO AROUD

T COK TODOS LOS PIDICIPIOS N'tJTJUTIVOS DB U CARNE
• - ~ ~ mElla• r_ ,1111u1 Dtes años de exito continuado y las allrmactonea de
......., las euúneneiU médícu preuban que esta asoclaclon de la Clanae, el Hierre y 11
oonaUtuye el repara4or mu enerllico que se conoce para curar : la Clordlü, la
l.flétlt'4, lU J l e N t ~ doloro141, el Jlmpobreamfento y lá .A.lterac1on ae la Sangre,
el .11Jqufte11110, las .A.feal«la e,cro{lllolal '1 e1Cl)f'/nmc111, etc. El 'l'iH rerracta•" de
.&amp;na• ea, en erecto, el único que reune todo lo ~e entona y Cortalece loa organoe

•111aa

==d~1J1:iir1~~~1q~1!\~='; i:8.1~~J,:,runae ala an¡re

J'or •ror,• Paria, en wa de 1. FEW, ruaw:eatico, tot, rae Ridieliea, Sacesar 4e AROUD.
a VSMDI 1M TODil L.u P1CKCIP.u.BS BOTIQü

EXIJASE

11

:=:

1

,, ,ENFERMEDADES

ESTOMAGO
PASTILLAS y POLVOS
PATERSON
• BISJIUTBO IU.GlaSll
J

B,eomedadoe _,ra tu .u-to11e11 del llat6·
IUQO,

Falta

u

&amp;pe\lto, Dlge.Uon• labo-

rt-, &amp;oedw,V6mitoe, Ena~. y C6U-;

regular1su lú 1'1111.olon• dll J:at6mago -,

. . loalllllNlillae. ·

11111, •ti""•" • ,,., •• ,. "roo.

DZTIUK, rum-aUoo • P.t.lll8

ARDUO

PATE EPILATOIRE DUSSER

destruye b~ta lu

RAl~l9 el YILLO del rotlro de Ju damas (Barba, lllrote, eti.), c!I

IIÚlguo peligro pan el culíJ. 10 .&amp;iíos de :álllto,ymlllare, de tcaUmonioegaraallwl 11 eftea~
de eata preparaeion. (Se ,ende ea ..Jaa, pan la barba, Jea 1/2 o■J u pan el bl«olt llr,.ro), Pan
lol bruo,, empltue el PJl,J f'UIJJ¡. DUBSER, l, rue J .•J ,-Rou1aeau, Paria.

Que&lt;Wi reservados los dem:hos de propiedad artística y literaria
UIP, DI MONTANU Y SUilÓlf

�</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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