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                  <text>. [fonsina. &lt;.Biblioteca. .

--~--

NUEVA ÉPOCA, CfUDAD UNIVERSITARIA

~- ¡/
, ______,,.•.~-r,

eTsila.ria.

!

NÚMERO ESPECIAL DOBLE ANIVERSARfO DE ALFONSO REYES

��Jesús Ancer Rodríguez
. -~ ector

~EDITORIAL

Rogelio Guillermo Garza Rivera

La estación violenta

5

~GRATA COMPAÑÍA
Secretario General
Ubaldo Ortiz Méndez
Secretario Académico
Minerva Margarita Villarreal
Directora deilJ Capilla Alfonsina
Bibliotl!ca Unive~
Nancy Cárdenas
Carolina Olguín Gárcía
Edici6n
Marta Hoyos González Luna
Diseño Gráfico

Nú~1
pe certifica&amp;, de
reserva
tgado por el f,nstituto
Nacional
Derecho de Autor

04-2009-0 1217131900-02
Lo «4presado en los articulos

es resgopabilidad exclusiva de
sus autores.

9

Alfonso Reyes

Poemas griegos

14

Traducción de Juan Manuel Rodríguez Toba!

~DE VIVA VOZ
En tiempos difíciles,
siete libros que son siete luces

18

José Kozer

Alfonso Reyes entre Maurras y Etiemble

30

Adolfo Cascañón

45

INTERFOLIA

Ingenia cruel
Coral Aguirre

54

Jt~~cUlroka~ ~

Presencia viva del legado de
Alfonso Reyes en Latinoamérica y Europa

61

Alberto Enríquez Perea

Víctor Barrera Enderle
La mexicanidad en el arte mexic_ano
José Emilio Amores

la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria

~BRIZNAS
Alfonso Reyes psicodélico
Sebastián Pineda

Carta a propósito de Alfonso Reyes

65

70
71

Wallace Stevens

~LA EXPERIENCIA LITERARIA
Historiografía de Querétaro:
preciados testimonios de la historia mexicana

72

Nancy Cárdenas

I

~MAL DE LIBROS
La idea de psiqué en la Hélade:
escisión, pluralidad y transfiguración del alma
Nancy Cárdenas

78

~ RETRATOS REALES

c2,wa,~*IV
i.Je.4of'iu.,t..@9,-á.um

UNIVERSITARIO

~CORTESÍA
El mito de Protágoras

El homenaje de Alfonso Reyes a Monterrey
Capil(a Alfonsina
Biblioteca Universitaria
Ciudad Universitaria s/n, 66451 ,
San Nicolás de los Garza,
Nuevo León, México.
Teléfono: {81) 83 29 40 15
ext. 5385

FON DO

8

Occavio Paz

E IMAGINARIOS
Kavajis: el placer sin culpa
Renato Tinajero

83

~ENTRE LIBROS
Adquisiciones recientes de la
Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

88

�EDITORIAL
n esta entrega especial de Interfolia celebramos a Alfonso

E

Reyes como la magna figura que es en el plano del cono-

cimiento y la creación; su labor infatigable como arqueólogo
del pensamiento helenista ha posibilitado que las avenidas del
mundo clásico sean transitables hoy por nosotros. Aún que su
escritura concluyó con su muerte; hace medio siglo, Reyes sigue
escribiendo, pues nos sigue abriendo caminos hacia la imaginación que derivan en la edificación del conocimiento. Sus facetas
como traductor, editor y hombre de letras son revisadas aquí a la
luz de diferentes trabajos. Y estas exploraciones en la obra y en la
historia de Reyes

van descubriendo huellas de su presencia que

confirman cada vez más la vigencia y actualidad de su quehacer.
Alfonso Reyes nos obsequia un hermoso retrato de los sofistas
en la antigua Grecia de incalculable valor para repensar el humanismo en nuestros días. Y desde allá también nos llegan algunos
poemas inéditos en sus versiones directas al español realizadas por
el poeta y traductor Juan Manuel Rodríguez Toba!.
La precisión lúcida y penetrante del ensayo de José Kozer sobre

la colección El oro de los tigres -editada en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria en homenaje al regiomontano universal este
año en que se conmemoran dos aniversarios: 120 de su natalicio y
50 de su deceso- toca un aspecto crucial de nuestro tiempo: el deterioro cultural en materia educativa. Así destaca Kozer la trascendencia de que nuestra Universidad haya emprendido este proyecto
editorial que sin fines de lucro introduce y difunde la gran poesía
de distintas lenguas.
Un~ puesta al día de la trascendencia de Reyes en el plano internacional es pormenorizada por Adolfo Castañón al desentrañar la
forma como dos escritores emblemáticos en Francia, de posiciones
ideológicas contrarias, lo convocaron para sus propios fines, señalándolo, uno de ellos, como sobreviviente del humanismo y del

�espíritu enciclopédico cuya falta haría que la sociedad perdiera lo
más seguro de sí misma.
El trabajo de Alberto Enríquez Perea sobre la edición facsimilar
de Monterrey.

Correo literario de Alfonso Reyes recuerda cómo el re-

giomontano ilustre cargaba la ciudad natal consigo, reivindicándola
al bautizar esta célebre revista con su nombre.
"Alfonso Reyes. La total circunferencia", el número especial de
la revista española Anthropos, dedicado al humanista mexicano, es
comentado por Víctor Barrera Enderle. Vale la pena acercarnos a
la pintura mexicana a través del recorrido que José Emilio Amores
hace en busca de la mexicanidad en el arte.
El trabajo de Coral Aguirre sobre

Ifigenia cruel reflexiona en

torno a la identificación del propio Reyes con el mito griego. La
concepción del alma en la Grecia antigua es analizada por Nancy
Cárdenas, mientras que la vida y la poesía de Konstantin Kavafis

E oro de os tigres
•

·r.

~

-~

IRnalisla de la Quinla Bienal Nacional de Di9eño del INM-CONACULTA ~ 1''

son exploradas filosóficamente por Renato Tinajero. De este adentramiento al mundo griego pasamos a la revisión de documentos
históricos de nuestros acervos, como una puesta al día del empeño
humanista en esta casa de Reyes que dedica su revista al festejo del
doble aniversario alfonsino.

v'en~en
Minerva Margarita Villarreal

.capla~

Directora de Ja Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

-l.)Jreria C()NARTE

~.
-~ ~
-l.)Jreria UIT""--

�CORTESÍA

GRATA COMPAÑÍA

EL MITO DE PROTÁGORAS
ALFONSO REYES

rros MMIT~S SE
i.AMABAN so Fl ITAS,

HICNACIÓN
VE NO TENÍA
N LOS OR-ÍCENH
LSENTIDO
PEYOR-ATIVO
VE HOY U DAMOS,
ENTIDO Q.VE
DQ.VlftJf(..ÍA
P~NTO,
DO
f(..EACCIONA~
CONTR-A

LA ESTACIÓN VIOLENTA

/J cL- /1 ~ ~- r

() r,tÍ,&lt;-e

r

J&lt;t V /c&gt;b,,i U,._ t~

ELLOS

.h ~ ,

A~,

f cJrv,,'J

Q
/ °'L

Octavio PaL Lo estación violento. letras mexicanas 42. México, Fondo de Cultura Económica, 1958.
Dedicatoria:
Adon Alfonso Reyes, que sabe que la violencia tambiénesamor, Su devoto, Oc:tlvio Paz

iajaban de ciudad en ciudad unos extraños maestros trashu-

V

mantes, entre retóricos y filósofos, rodeados por la adoración

de los más cultos y por la cur iosidad del pueblo. Los gobernantes,
los nuevos ricos, la burguesía acomodada, en suma todos los representantes de las clases revolucionarias que poco a poco habían
arrebatado el poder a las antiguas aristocracias rurales y a las tiranías que transitoriamente las sucedieron, se disputaban el privilegio
de hospedarlos. Su presencia ocupaba la imaginación de la gente
como hoy la presencia de los insulsos astros de Hollywood. Los

�autores de comedias, testigos insobornables, hacían mofa de sus

las bases de la fraternidad humana, que había de inspirar los sueños

extremos de preciosismo oratorio, de sus aires de "divos", de sus

de Alejandro y que los estoicos reducirían a cuerpo de doctrina, pre-

audacias dialécticas. Eran la actualidad de Atenas en los luminosos

parando así la senda del cristianismo.

días de Pericles.

Estos maestros se llamaban sofistas, designación que no tenía

Fuera del caso de Esparta, donde la educación de Estado se

en los orígenes el sentido peyorativo que hoy le damos, sentido que

desvió, o mejor, se estereotipó en los modelos atrasados del mili-

adquiriría pronto, cuando reaccionaran contra ellos -en verdad, si-

tarismo y las arcaicas normas heroicas, la Grecia clásica dejaba a

guiendo sus inspiraciones y perfeccionándolas al dorarlas del nervio

la iniciativa privada el encargo de modelar la persona humana. Los

y la fe que les faltaba- Sócrates y Platón.

gimnasios habían arrebatado a la nobleza el disfrute exclusivo de

Los sofistas recogían la herencia del honor del espíritu, que antes

los adiestramientos corporales; doraban a los muchachos, además,

había predicado Jenófanes, el viejo elocuente de Colofón, para opo-

de los primeros instrumentos de la enseñanza: música y danza,

nerla al mero honor deportivo del músculo y las armas. Disputaban

lectura y escritura, su poco de cuentas, comentario constante de

a la poesía los fueros de la belleza del lenguaje y la trasladaban a la

los poetas encaminado al conocimiento esencial de la ética, los

prosa de sus argumentaciones sutiles. Con ellos comienza el duelo

usos helénicos y los rudimentos gramaticales. Y, salvo el caso de la

secular entre la ciencia y el humanismo. Pues aunque algunos eran

"efebía", especie de instrucción militar con alfabeto y ábaco, indis-

verdaderos enciclopédicos -precursores de los "polimatas" alejan-

pensable para un pueblo llamado constantemente a las empresas

drinos-, insistían sobre todo en la formación general del espíritu

guerreras y donde el joven era siempre un recluta, la
verdadera escuela de los griegos venía a ser la ciudad
misma.

· 10

Sin duda el más ilustre de los sofistas fue Protágoras, que había
aparecido por Atenas a mediados del siglo V, cuando Pericles le con-

El ciudadano acababa de hacerse en la calle, en

fió la redacción del código constitucional para los colonos curios. y

el mercado, en las discusiones del ágora, en lo que

autor de la célebre doctrina penal que considera el castigo como

llamaríamos hoy la tertulia de los intelectuales. Los

una intimidación y un corregimiento, y no ya como una manera

antiguos "symposia" o banquetes orgiásticos que, en

de venganza pública o de mística condenación. Los murmu-

las cortes de los tiranos, congregaban a los escogidos en torno a los

radores, que los había buenos, empezaban y no acababan

poetas líricos -por cuya voz se expresaba el sentimiento íntimo de

contando que Pericles y Protágoras se pasaban las horas

los hombres, sin las preocupaciones políticas que antes dominaban

largas para averiguar si, en unos juegos donde uno de

el arte épico y después dominaron el arte trágico- habían venido a

los competidores macó a otro por accidente, el castigo

ser ahora verdaderas fiestas del espíritu, torneos críticos, indecisas

debía recaer sobre el organizador del acto, sobre el ma-

instituciones del buen decir y del pensamiento libre.

tador involuntario o sobre la jabalina que se le escapó

La sabiduría y la ciencia acumuladas por los antiguos físicos y

~

para los servicios del ciudadano, para el inmediato fin social.

de la mano.

filósofos presocráticos necesitaban ahora salir del relativo enclaus-

Protágoras volvió por Atenas unos diez años más

tramiento en que se habían cunado y derramarse a la sociedad. Tal

tarde y se hospedó en la ilustre casa de Calias. Allí lo

fue, en canto se fundaban los verdaderos centros universitarios al

visitó el joven Sócrates y lo encontró rodeado de lo mejor

modo de la Academia platónica o el Liceo aristotélico que la suce-

de la ciudad, de los sofistas Hipías y Pródico; el mancebo

dió, la función de aquellos maestros trashumantes; hijos y padres

Agatón, futuro vencedor de Eurípides cuyos triunfos en la

de la democracia, muchas veces sin saberlo ellos mismos y cual-

tragedia muy pronto deslumbrarían a Atenas; el poeta y polí-

quiera fuese la teoría que declaraban. Pues mientras algunos confe-

tico Critias, para quien el hombre no era perfecto si no tenía

saban preferencias oligárquicas, y las convertían inconscientemen-

algo de mujer, y viceversa; y aquel compendio de cualidades

te hacia la izquierda por el solo hecho de predicarlas a media calle,

y defectos helénicos, el bello muchacho Alcibíades.

otros, como Hipías Elitano, y singularmente Antifón, sentaban ya

~

11

�Protágoras paseaba por el patio, acompañado de un séquito que

bres de aprender las arces del sofista a cambio de dinero contante.

ejecutaba una verdadera danza de ida y vuelta para dejarlo siempre

Pues adviértase que estos profesionales de la inteligencia no deja-

en el primer sitio. y tenia a todos suspensos de sus labios. Acosa-

ban de atraerse acerbas censuras por poner precio a sus enseñan-

do por el interrogatorio de Sócrates, el venerable viejo se lanzó a

zas. El prejuicio contra la remuneración del saber es característico

una disertación sobre las fases y evoluciones de la cultura humana.

del aristócrata que, como en Píndaro, espera adquirir la virtud por

Su objeto era explicar la misión sagrada del sofista en la tierra. Y

mera tradición de la sangre, o de la nueva clase comercial que no

para mejor explicarla, echó mano de un mito. El mico de Protágo-

estima particularmente este articulo tan vago y de aplicación para

ras, amén de su curiosidad erudita. es de una actualidad palpitante.

ella tan ociosa. Los sofistas, en esto, contrastaban los hábitos de la

Puede dividirse en tres cuadros.

gente, que se había acostumbrado a ver al filósofo como un ente ex-

cuadro 1 ° Acaban de crearse los seres mortales. Los dioses en-

travagante que vivía en las nubes, al estilo de los pensadores jonios,

cargan a Prometeo y a Epimeteo que distribuyan entre ellos las cua-

y que, como Tales, tropezaba y caía en el pozo por andar bobeando

lidades convenientes para su subsistencia. Epimeteo procede al re-

con las estrellas. El prejuicio no ha sido del todo rectificado. Aún se

parto, procurando equilibrar las virtudes: la fuerza con la lentitud, la

piensa, por ejemplo, que la gente de pluma debe vivir de aire como

debilidad con la ligereza, etc. Cuando su hermano Prometeo viene a

los camaleones. Y hace pocos años, yo escuché en boca de cierto

inspeccionar la obra, se encuentra con que Epimeteo ha procedido

diplomático sudamericano este dictamen inapelable: "¿Qué filósofo

con tan mala economía, que ha dejado al hombre desnudo y des-

va a ser Keyserling, si cobra por dar conferencias?"

recido en mitad de la creación, como el Segismundo

Pero volvamos a nuestro mito. Protágoras ha querido

calderoniano, y sin las defensas naturales otorgadas a

decir que las técnicas del especialista, los inventos y las

los demás seres. Compadecido de los hombres, Pro-

ciencias todas, si han de ser propicios a la humanidad,

meteo roba para ellos del cielo el fuego y las indus-

deben tener siempre a la vista el fin ético y político, la

trias, y los otorga como presente divino a la raza des-

felicidad de todos los hombres. Por su mente parecen

poseída, terrible extralimitación o abuso de confianza

haber pasado tremendas anticipaciones proféticas. La

que expirará después con espantosos castigos.

falta de educación social, o su desviación egoísta y san-

Cuadro 2º Los hombres poseen ya las técnicas y

guinaria, hacen de la química, del avión, de la dinamita, de la des-

las artes, pero corren riesgo de perecer a manos de sus

integración atómica, armas incontrastables de destrucción en vez

mismos inventos o bajo el ataque de las fieras, pues ca-

de servir a los superiores destinos de la especie. Zeus dijo a su men-

recen del don social, de la capacidad de agruparse para

sajero Hermes: " Lleva la armonía a los hombres en forma de pudor

la mejor y más feliz convivencia. Zeus, apiadado, les en-

y justicia. Distribúyelas entre todos y que cada uno tenga su parte.

vía entonces a Hermes para que derrame sobre ellos, no ya

Pues las ciudades no podrían subsistir si ellas fuesen el privilegio de

como conocimiento técnico o específico, sino como virtud

unos cuantos, según acontece para con las otras artes. Dictarás esta

general y de que todos participen, el instinto político.
Cuadro 3º Tal instinto necesita ser educado, conservado y

trasmitido. Aunque sea de uso general, requiere una disciplina

ley como decreto del cielo, y añadirás que cuantos sean incapaces
de participar en esta comunidad igual de pudor y justicia deben ser
condenados a muerte, como azote que son de la humanidad."

metódica y, a su vez, maestros especializados que lo guíen y

Platón recogió en sus diálogos escas solemnes palabras. Las hizo

lo perfeccionen. Y estos maestros son los sofistas, indispensa-

suyas el mundo. Las han aprendido las generaciones. En nuestros

bles por consecuencia para la preservación y el adelanto de los

días hallaríamos quien las niegue, en mérito del ángulo facial y la

humanos.

pigmentación de la piel, miserias éstas de que Zeus nunca hizo

Prescindamos del tercer cuadro, en que Protágoras simplemente arrima el ascua a su sardina y defiende los fueros de su

caso. Pero ya Hermes, el amigo de los hombres, está otra vez de
viaje,

y esta vez trae, con los preceptos, las sanciones.

oficio, para mejor explicar la necesidad en que están los homTomadodeluntodesombras. &amp;.udiosheléni&lt;.os (0/xas(Offlp/etas XVII, México, Foododeúiltura EcooómiGl, 1965).

~

13

�POEMAS GRIEGOS*
TRADUCCIÓN DE
JUAN MANUJ:L RODRÍGUEZ TOBJ\L

~'
i¡

Soto sol en el ciel~.

•'&gt;

Simónides de Ceos

,, {
11,,

0

\{
QUIÉN PUDIERA

t.
¡

t

_,

Quién pudiera saber de c;ada uno
abriéndole su pecho para verle
con calma el pensamiepco, cerrar luégo•
y así llamar sin yerro a un hQmbre amiga.

• CONMIGO

Bebe conmigo, pasa la juventÚd conmigo,
· ama conmigo, llénate de coronas conmigo,
,..y_,hasra enloquece conmigo si enloquezco,
y1 ten conmigo templanza si atempero.
· (Algunas_canáones de la lírica popular yde banquete de la Greáa arcaica-)

* fragmentos de poem~ 1raducxlos directamente del idioma oliginal.

�)

que ál lado de Eno das e.n la mar púrpura

como un león nadó de su brío,

rico en caballos.

Escalé las altísimas murallas

Al carro ya tenía los caballos
enganchados: a él no me subí.

1

}

tras cruzar con cu niido el suelo tracio,

le di alcance: su sangre no be!;&gt;r.

de la ciudad: no la dejé vacía.

l

EbrÓ, tú de los ríos el más bello

A un cervato debajo de la cierva,

•
"'

A ti van mil muchachas y en sus muslos

se aplican con la palma de la mano
como si aceite fuera, embelesadas,
tu agua divina.

Después de hacer no hice,
no cumplí tras cumplir,

-

no me di en pos de darme.
di alcance y no alcancé.
Teogpis de Mégara

Báñate los pulmones
en vino, que está el astro ya de vuelta
J

- y e~ dura la estación
y todo está sediento por la liebre,

►'

t
'~

y vibra entre las hojas
Aliento mío. aliento tan sin sosiego. arriba,
aguanta al enemigo, el pecho enséñale
plantándote bien c~rca en la ell)boscada odiosa.

segura la cigarra derramando
por el quemado estío
su repetido canto ~onoroso.

Y. si vences. no vayas glorián~ote ante todos,
ni a casa a llorar entres si te vencen a ti:
saluda la alegría y pena por los males
no demasiado: entiende que es un ritmo el vivir.
Arquíloco de Paros

Sólo el cardo está en flor.
Ahora arden más q4e nunca las mujeres,

y el hombre languidece: ·
su testa abrasa Sirio, y sus rodillas.

Alc.eo de Miülene

_,

i

~

�un mundo
mejor. El gran
capital tiene el deber de
invertir en la cultura, la cultura
tiene el deber de presentar al gran capi-

tal proyectos viables, ideas constructivas, formas
de existencia beneficiosas para todos los ciudadanos del
mundo, más allá de banderas, temperamentos, estereotipos, modos de comportamiento religioso, sexual. intelectual. Yo abogo por
un nuevo orden en el cual el gran capital entienda que los intelectuales aportan al mundo lo verdaderamente interesante del mundo,

DE VIVA VOZ
EN TIEMPOS DlFÍCILES, SIETE UBROS
Q!JE SON SIETE LUCES
JOSÉ KOZER

aportan la imaginación, el conocimiento, el riesgo de las ideas y no
de las ideologías que nada arriesgan, pues ya están cimentadas en
el dogma y la creencia de tener la verdad en la mano; y al mismo
tiempo le pido al intelectual que no sea innecesariamente epatante
ni infantil, irresponsable o majadero, ante el modo de vida económico y cultural de Occidente que. aunque sin duda imperfecto,
tampoco es peor que el excesivamente idealizado sistema de vida

travesamos un momento histórico de dificultades económi-

oriental. cuya problemática es tan compleja y exasperante como

cas. sociales, espirituales, que hacen tambalearse al mundo:

la nuestra. Así, desde un nuevo sentido de responsabilidad y mu-

A

la aldea global. ese subterfugio de la incuria mercantilista, está a
punto de volverse aldea destartalada. caos insondable. Podemos
decir, como mínimo, que estamos en un momento en que el fanatismo. la miopía materialista, la degradación de la educación. la
falta de sentido común, y el abandono del pensamiento y de la lectura en su multiplicidad ardiente y revitalizadora, llevan al mundo a
un abismo material y cultural. tal vez sin precedentes. Es cierto que
la historia de la.humanidad siempre ha sido deplorable. pero hoy
como nunca, a lo deplorable se suma la mayor falta de sensatez,
la peor voluntad de hacer el bien. incluso a nivel de producción,
hacer bien las cosas: el único norte es vender, vender rápido, ganar
y desaparecer con los bolsillos forrados. desde un "después de mí
el diluvio, y si yo ando caliente qué más me da que se ría o despo-

~

18

trique o se lamente la gente".
Yo abogo, sin embargo, por la cooperación de fuerzas que pareciendo enemigas pueden darse con dignidad la mano y aspirar a

tuo entendimiento, tal vez podamos recuperar un cierto orden, una
cierta frugalidad, incluso una cierta elegancia y sobriedad, estableciendo unos limites reales y justos que permitan una mejor distribución de la riqueza del mundo.
Que en un momento histórico tan dificil y deplorable, que en un
momento en que se ha visto una vez más cómo unos pocos manipulan a la mayoría, llevándose del pastel la gran tajada, y casi toda
la tajada, y dejando unos pocos mendrugos que apenas alcanzan
para hacer nada por la cultura, por el estudio y el conocimiento, es
alentador y tranquiliza ver surgi r, desde la buena voluntad de la Universidad Autónoma de Nuevo León, una nueva colección de libros
publicados no para lucrar, sino por el contrario ajena a lo lucrativo,
una colección encaminada a fomentar el interés por la literatura
entre los estudiantes de nivel medio y superior, y en particular para
fomentar la poesía, mediante la traducción de textos disímiles, de

�estros diversos, culturas varias, mas todos signados por un mis-

un optimismo de futuro que me lleva a decir en este momento que

mo ojo conceptual: el de la alta calidad de cada uno de los textos

no todo está perdido.

publicados, la alta calidad tanto del original escogido como de su
traducción.

20

de la perfección, según asegura la Cábala. Ese siete que un dicho

Me encuentro presentando siete libros de autores de primera

judío, por el contrario, considera signo de la mentira y por ende,

fila, traducidos por escritores de fina capacidad traslaticia, que

de la imperfección: a zibn is a lign ("el siete es una mentira"). Por

han sabido llevar con acierto y ojo certero unos originales nada

un lado, anhelo utópico, por otro excesivo escepticismo; y desde

fáciles de traducir, a encomiables versiones castellanas que funcio-

la perspectiva de esta colección, un serio empeño editorial, una

nan como textos autónomos. lo que para mí constituye uno de los

seria empresa que reúne voces plurales, modos diversos de expre-

ideales de toda traducción. Resulta memorable observar que estas

sión, culturas que incluso parecen encontradas, conversando en

traducciones han sido realizadas por poetas de la altura de Tedi

auténtico diálogo creador, donde lo fundamental no es la idea de

López Milis, José Javier Villarreal, Jorge Esquinca, Luis Alberto de

la perfección o la imperfección sino la equilibrada presentación de

Cuenca, Juan Manuel Rodríguez Toba! o Fran~oise Roy. Más no se

obras capaces de conmover el ojo lector, de abrir al estudiante el

puede pedir. Y así, este es el momento de felicitar a las autoridades

apetito por lo mejor del acervo cultural.

universitarias que han dado impulso y hecho realidad este proyec-

...,

Siete libros, quizás signados por el siete que simboliza la idea

Cuatro poemas de Wallace Stevens, uno de

los grandes poetas

to: me refiero, primero que nada, a José Antonio González Trevi-

de Estados Unidos: Tedi López Milis, poeta ella misma, tras selec-

ño, Rector de la UANL, y acto seguido a Jesús Ancer Rodríguez, su

cionar cuatro de los mejores textos de Stevens, y tras

Secretario General, a Ubaldo Orciz Méndez, Secretario Académico

regalarnos un prólogo informativo y escueto, donde

y a Minerva Margarita Villarreal, Directora de la Capilla Alfonsina

con acierto nos habla de la poesía de Stevens como

Biblioteca Universitaria, cuyo amor a las letras, a la poesía, y a su

espacio "donde los lugares y las cosas conviven en me-

propia capacidad de poeta y de verdadera intelectual, han convergi-

dio del estupor filosófico" y donde el poema recoge,

do en mi vida, la mía y la de mi esposa Guadalupe, como un centro

cual deseable utopía, "un desorden magistralmente or-

tranquilo de luminosidad al que nos acercamos cada vez que esta-

denado", entrega al lector una traducción impecable,

mos necesitados de un apoyo humano y de un abrazo filial. A estas

logradísima, de estos poemas. Sé lo difícil que es tra-

personas, sumo la labor callada y asidua de quienes han colaborado

ducir a Scevens porque siendo joven traduje y publiqué

en la creación de estos siete libros, uno más bello que otro, todos

varios poemas suyos: y puedo decir con conocimiento

Cuatropoemas

pulquérrimos en su factura, cada uno distinto y sin embargo todos

de causa que López Milis capta lo más dificil de captar

WallaceStMIIS

tocados por el aura indecible de la belleza, del buen gusto, del más

en este poeta, su zigzagueante fluidez, su variable es-

esmerado cuidado: a este respecto tenemos, en cuanto lectores y

tro moviéndose, desde una ligereza musical sabia y profunda, por

amantes de la literatura y en particular de la poesía, que agradecer

vericuetos inesperados, recodos súbitos que desordenando en apa-

la labor realizada por Nancy Cárdenas, Yasmin Santiago, Carolina

riencia el fluir del texto, lo rehacen y recomponen constantemente,

Olguín García, Jorge Saucedo, las poetas Minerva Margarita Villa-

desde una mezcla abarcadora que combina abierta y lúcidamente

rreal y Tedi López Milis, y esa talentosa diseñadora de la colección

música con pintura, pensamiento filosófico con la más refinada

que es Mar ta Hoyos González Luna. Dado que Babel existe, existe

estética, volcándose en letra sinuosa y musical, que fluye y avanza

la traducción -y dado que todavía existen personas como las que

cual si el poeta deseara que el poema jamás terminara. Esa filo-

acabo de mencionar-. y pese a lo gris y chato de nuestro momen-

sofía de lo concreto y esa concreción que tiende a la abstracción,

to histórico, pese a la enormidad de problemas que se nos ha echa-

que marcan toda la obra de Stevens, están magníficam ente capta-

do encima, yo siento un fuerte optimismo ante lo que se avecina,

das en la esmerada traducción de López Milis. Si se me permite,

~

recomiendo la lectura de uno de los poemas más extraordinarios

21

�111

P.e-¡delos Vientos
Adonis

que conozco en lengua inglesa, el "Thirteen Ways of Looking at a

sus conferencias y clases, echa pestes. Sin embargo, cuando admi-

Blackbird" o "Trece maneras de contemplar a un mirlo", donde to

ramos a un autor, es necesario conocer también esa obra suya que

look se traduce acertadamente como contemplar, dada la índole

nos molesta o desagrada, de modo que veo con buenos ojos que

especulativa y ontológica del poema.

se haya publicado la traducción de Lepanto, por seguro bastante in-

Adonis, seudónimo de Alí Ahmad Sai'd Esber, el poeta sirio, está

accesible en América Latina. En Lepanto prima, como suele ocurrir

representado en la colección El oro_de los tigres por un libro titulado

con Chesterton, la fina ironía, la inteligencia salerosa, y una religio-

Rey de los vientos, selección y traducción del poeta mexicano Jorge

sidad que no suele ser en exceso dogmática ni ortodoxa. Lepanto

Esquinca. En esca ocasión recorremos con Adonis lo variable de la

glorifica la caducada épica, con su briosa exaltación del pasado,

incertidumbre de todo lo humano, el desconocimiento que aspira

un pasado temático que subraya la gloria, la así llamada defensa

a la revelación, cal vez a un mínimo revelado a través de la práctica

de los valores occidentales, mediante un lenguaje transparente, sin

persistente de la poesía. Rebasar la dualidad en Adonis implica ver

retruécanos ni calambures, toda una campaña verbal encaminada

la oscuridad, por ejemplo, no como una falca de luz, sino como

a promulgar y promocionar un punto de visea blanco contra un ad-

una gradación del espesor, y a su vez reconocer la luz, no como ex-

versario que se pinta negro. Maniqueísmo del exegeta de Occidente

plosión de brillo sino como "diferencia entre dos oscuridades". Un

que fue Chesterton: y sin embargo, hay una zona en este poema

propósito vivo y natural de su poesía consiste en revelar la esencia

donde el orientalismo poético resalta, y el autor, por un momento,

del idioma en que se escribe: "Escribo en árabe. En este idioma la

baja la guardia, y deja fluir su sentido de lo poético: "Mahoma ...

presencia se identifica con lo invisible. El mundo está

reclina el poderoso turbante en el regazo de la hurí eter-

ausente, aunque visible. Según esca visión, el hombre

na, / su turbante tejido por los crepúsculos y los mares.

es un estado continuo de ausencia". Así, el idioma

/ Espanta del jardín a los pavos reales cuando despierta

hurga en lo desconocido para, dentro de sus propios

de la siesta, / y camina entre árboles, y es más alto

límites, revelar ausencia, y poner de manifiesto en el

que los árboles". mundo que por cierto me recuerda el

propio poema y a través del propio idioma, módulos

maravilloso The History of Rasse/as, del doctor Samuel

presentes, visibles, de conocimiento. La versión de

Johnson.

trasmano de Jorge Esquinca nos permite deambular

"Gallo que no canta", incluido en el mismo volu-

por unos textos en los que corren simultáneamente

men, hermoso y dúctil ensayo que presenta una lúcida

el agua y la arena, la oscuridad y la transparencia, los

tesis diferenciando el mundo clásico grecolatino de una

inestables lugares interiores y exteriores, a la zaga

Edad Media que tanto amó y que, tanto en lo espiritual

de una conjunción donde al borrarse los caminos,

como en lo estético, añoró Chestercon, es el otro texto

tal vez aparezca ese ansiado conocimiento "del dios que va a na-

que se publica, bilingüe, en este libro. Lo clásico se le aparece como

cer". La espera, a su vez, se palia o enfrenta escribiendo poemas,

algo frío y marmóreo, serenidad ideal de una cultura que no se

poemas en el desierto y del desierto, donde un vergel de arena y

mancha las manos ni deja huellas un poco sucias y descompuestas;

un oasis de desmoronamientos cantan el deambular inestable del

como contrapunto, la Edad Media de los "oficios elementales" nos

ser humano, a quien Adonis llama "El Extraviado", y que en cuanto

obliga a mirar la provincia de los cuerpos con sus pies pisando la

extraviado "Lleva la Piedra Negra como su pan / Lleva el sol: una

uva, sus manos haciendo o reparando calzado (recordemos al mís-

sombra, agua".

tico Jacob Béiehme que nunca quiso solear la lezna y dejar de ser za-

Confieso que Lepanto es un poema que más bien me espan-

patero), olores y sabores mezclados, fuertes, híbridos, constituyen-

ta. Amo a Chesterton como prosista y ensayista, punto. En cuanto

do un retablo, "un relieve medieval". Se trabaja cantando, situación

~

tal, de él hace el panegírico, merecido, Borges, y por el contrario,

que ahora nos resulta inaudita. Y Chesterton pregunta, desesperan-

22

Kenneth Rexroth, que siendo joven lo conoció un poco y escuchó

zado: "¿Por qué un periódico moderno nunca es editado por gente

�que cante a coro? ¿Por qué los tenderos cantan can poco, si es que

algo más que agradecer a esta colección de poesía. Libro de poe-

lo hacen alguna vez?" Chescercon proclama a voz en cuello nuestro

mas de la nostalgia, o sea, del dolor de la casa perdida, sea la del

alejamiento de lo natural, de la relación alegre de inmediatez con el

lenguaje, sea del lugar natal, sea del seno materno o del paraíso.

trabajo, y añora ese espacio histórico, tal vez perdido para siempre,

Los poemas se suceden como nubes y las nubes están ahí para

donde "sólo encontramos lo natural en lo sobrenatural".

recordarnos que todo es inasible, que todo es efímero. Lo efímero

Un libro de cosas luminosas. Antología de poesía internacional,

se traduce primero en la noción de vejez: "fragmentos ... astiHas

de Czeslaw Milosz, es para mi un regocijo por banda doble: esta

de los años", que hacen decir al poeta que somos como "-vie-

antología del premio Nobel polaco fue trasvasada y ampliada por el

jos perros guardianes sin gran cosa/ que guardar ni morder-," y

poeta, ensayista y traductor José Javier Villarreal, para mi una de las

luego en la noción de Muerte, noción que se filtra obsesivamente

voces más importantes y menos reconocidas del panorama actual

en todo este libro: una Muerte que produce miedo, el miedo que

de la poesía en lengua castellana. Y digo regocijo por banda doble

interfiere con el fluir de \as cosas, con la propia necesidad de se-

porque siento una fuerce admiración tanto por Milosz como por

renidad. Ante ese miedo, ante la presencia tenaz de la Muerte, el

Villarreal. La selección de Milosz pasa por la criba de la selección de

poeta opone una resistencia: la del canto, la del propio texto. No

Villarreal, y las traducciones de idiomas como el polaco o el inglés

hay otro paliativo, no hay otra ocasión. Hasta el extremo de que al

de Milosz y otros traductores, revierten en las traducciones al espa-

acercarse la Muerte, irrumpe la dosis más fuerce de realidad, como

ñol que nos regalan Villarreal y Marcha Fabela. Mas ahí no queda

si Muerte y Vida constituyeran la verdadera y única conjunción,

Un libmde cosas luminosos
Czeslaw MHosz

todo: a esta selección de una selección se le añaden

una conjunción donde se diluyen las fronteras: "(Podría

ahora poemas escritos en castellano por poetas del

ser, así, que nunca me hubiera sentido tan real, y en

renombre de José Juan Tablada, Borges (cuyo poema

un mundo él mismo tan real como en ese momento

"El oro de los tigres" da título a esta colección), Gon-

-mientras iba ya a serme necesario abandonar el es-

zalo Rojas, Olvido García Valdés, Fray Luis de León y

pacio y el tiempo.)".

Heberto Padilla, con lo cual tenemos una antología

Anne Héberc, la poeta canadiense fallecida en el

de otra antología, aquí aumentada, y hecha, creo yo,

2000, aparece representada por La alcoba cerrada, obra

para compensar la falta de conocimiento que existe

notable en notable traducción de Franr;:oise Roy. Len-

en otras culturas de nuestra poesía. Me llama siem-

guaje transparente, transparentando una sensibilidad

pre la atención que nosotros leemos a Milosz, a Her-

femenina cincelada y exquisita, a la vez cerril y dura,

bert, a Zagajewski o a Szymborska, y ellos, más allá

como cuando habla la alegría para ponerse a clamar

de Neruda, diantre, no leen nada. En todo caso, reco-

como "joven parturienta de olor salvajino bajo los jun-

miendo leer con suma atención el prólogo de José Javier Villarreal

cos". O cuando la poeta canta la "Fina nariz de ave rapaz, pico

que a modo de advertencia precede la selección de textos de esta

de asta", que sirve para hacer "amuletos en los días de peste", tal

curiosa antología. Prólogo en que acertadamente se ve la traduc-

vez para la mítica y ancestral "Mujer acostada, gran hormiguero

ción como "una creación de la creación " y como un resultado nada

bajo el alerce". Una poesía de una sola estructura, un solo tono, sin

estable ni inalterable, sino por el contrario como algo "temporal

excesos ni mezclas, que está ahí para cantar el pan, el amor y la

por su carácter perfectible". Hermoso leer que ese ejercicio critico

religiosidad más honda, el desgarramiento personal como huella

que es toda traducción deviene con el tiempo olvido, siendo lo

del desgarramiento universal: todo un Cantar de los Cantares que

esencial que "crítica y creación son aguas de un mismo río".

no excluye el asombro, el agotamiento de la carne, y unas manos

Nubes, de Philippe Jaccottet, trae excelente traducción del fran-

que en un punto "se encantan de vacío". La alcoba cerrada de Anne

~

cés de la mano del poeta Juan Manuel Rodríguez Toba!. Jaccottet es

Hébert está abierta al mundo, y sus ventanas dan al amor, a la jus-

~

24

un poeta que hasta la lectura de este libro era para mí desconocido,

ticia, a la dificultad de existir, a la delicadeza como opción de vida:

25

�sensibilidad que encarna en un poema tras otro como la presencia
de Dios encarna en el Verbo.

lh

el diccionario, sino se va a lo concreto y actual que impone el acto

El séptimo y último libro al que debo aludir es mi propia ver-

de traducir: así, una palabra busca a su congénere enigmático en

sión castellana del conmovedor poema del japonés Saito Mokichi,

el otro idioma. Y la palabra del original (en mi caso el inglés) se en-

que traduje de la versión inglesa realizada por Hiroaki Sato que se

cuentra con seis, siete posibilidades. Ahí está, ahora, la disyuntiva.

publicó en la antología de poesía japonesa titulada From the coun-

Escoger. Hay que relajar el esfínter, suavizar los hombros, sostener

try of the eight islands. Este séptimo libro se publica con portada

la postura erguida ante la mesa y el mamotreto diccionario: aguzar

basada en un óleo del poeta y pintor argentino de origen ruso Ro-

el oído; aclarar la mente; sopesar (no demasiado) y decidir.

mán Antopolsky, y contiene en su interior cuatro tintas en blanco y

Esto por aquello: una palabra por otra, u otras (las menos po-

negro cuyo orientalismo y aura zen acompañan a las mil maravillas

sible). La palabra o palabras en traducción no deben explicar sino

el texto. Prefiero, dado que soy el traductor o "versionador", decir

existir del mismo modo en que existe la palabra en el original.

algo sobre mi personal relación con la traducción, y de entrada

Y la página rayada de color amarillo hormiguea, abundando: se

hago la salvedad de que he dejado de traducir, lisa y llanamente

encamina a ser otro libro, un libro en sí, con el transcurso del

porque el peso de los años me lo impide, ya que no tengo la fuerza

tiempo cada vez más autónomo, distante y ajeno del original.

de antes, y la que tengo debo dosificarla para seguir escribiendo
mi propia poesía.

Loalcoba&lt;J!ll'ada
AnneHébert

Y se va al diccionario. No se deambula (como hace el poeta) por

El día a día de la traducción, que puede implicar el compromiso de entregar a una editorial un manuscrito para una cierta

Me fue útil traducir, labor que realicé durante unos

fecha. Traducir es persistir. No esperar; actuar. Nada

años: traducir le fue útil a mi acelerada vida, traducir

de diosas que dictan sus rarezas, sólo trasvase. La fe-

significó para mí una necesaria y anhelada desacele-

licidad del trasvase, como se hace con los vinos, para

ración. Yo soy, dicho en cubano, de cerebro trimotor,

luego catar: acatar la bondad ulterior de la uva. O su

cabeza a millón. Y traducir me retenía en un espacio

amargura, su agraz.

concreto, palpable, donde cada movimiento mental

Yo traducía literatura japonesa a través del inglés, de

y corporal constituía un unísono. Ese unísono, quizás

modo que en mi cabeza, en compartimentos estancos

por razones relacionadas con la química del cerebro,

pero porosos se sucedían, eslabonándose, tres existen-

induce a la dicha: a mano izquierda el original, lo

cias: una en japonés, totalmente desconocida para mí,

palpo, miro la página que estoy traduciendo, la rozo

pero siempre intuida; otra familiar, la del idioma inglés,

y manoseo; a la derecha esa hoja de papel amarillo

acompañada de la transliteración del japonés (romaji)

rayada, tamaño legal, en la que voy inscribiendo pa-

al alfabeto nuestro (de modo que las palabras existían

labra a palabra la primera versión de la traducción.
Un orden, una disciplina: del fondo del orden, contra mi caos
vital, mi tendencia a desordenarme, a ser voraz y agitado, a intere-

como sonidos, aunque no existieran en sí como sentido); y luego, al final, desembocando, la versión de mi trabajo, en
castellano.

sarme por todo, de vaivén en vaivén, la traducción me impone un

No concibo mayor felicidad que esta especie de tres en uno. Tra-

silencio: un silencio ajeno a lo mayestático y solemne, nada augus-

ducir me permitía ser un japonés de yukata y tabi, un americano de

to. El silencio que procede de una pequeña habitación en altos, con

camiseta y pantalón desteñidos, un cubano trasvasando palabras

una mesa camilla de trabajo, y una silla de pino sin desbastar.

del inglés superpuesto al imaginado japonés, a mi lengua castella-

La traducción me impone ir al paso: una palabra hacia otra pa-

na. Era una traducción que no me permitía emplear, en principio,

labra, un idioma hacia otro idioma. El rayo que ilumina, de repente,

cubanismos (hice un traro oral con el editor, según el cual se me

da en el clavo: encontramos la adecuada traducción, o por el con-

permitiría incrustar en mis traducciones algunos cubanismos, lo

trario, nos atascamos.

~

27

�cual hice, guiño de ojo, conmigo m ismo, y de lo que creo hasta la
fecha nadie se ha percatado).
Recuerdo con agradecimiento aquella época de m i vida. Durante un sabático universitario, subía al altillo de nuestra casa, y
me sentaba a traducir durante horas, a veces diez, incluso doce y
catorce horas. Oraba, era el monje, contribuía a la transmisión de
una verdad, o al menos de un material de trabajo. Temprano, como
suelo, había escrito un poema, y corregido un poema escrito el día
anterior. Habiendo dado de comer al monstruo de la poesía, ahora
entraba en apacibilidad traductora. Y el profundo desgaste que acarrea la creación, se veía compensado por la salud que acarrea traducir: que es trabajo físico bruto y sano, y no zarandeo creador, ese
zarandeo donde, de un modo oscuro, somos títeres de la Muerte.

�Estas notas han sido escritas para saludar la obra de Paulette

Alfonso Reyes y Francia2 , que ha sido reimpresa este año

ALFONSO REYES ENTRE
MAURRAS y ETIEMBLE1

por El Colegio de México y el Gobierno del Estado de Nuevo León

ADOLFO CASTAÑÓN

en el marco de la conmemoración del 50 aniversario luctuoso del

Patout,

escritor y del 120 aniversario de su nacimiento. Alfonso Reyes supo
suscitar por donde pasaba simpatías y admiraciones en todos los
bandos: entre los liberales y de izquierda, entre los conservadores y
los católicos, su idea y práctica de la cultura de la concordia y de la

llustJoóón inspirada en la
GJñcatura de leonard
Tsuguharu Fouptl

concordia como cultura fueron reconocidas en México, Argentina.
Brasil, España y Francia.
Recordaré dos textos de dos escritores ideológicamente opuestos a los que Reyes admiraba y que a su vez lo admiraban. Pertenecen a polos ideológicos radicalmente contrarios: uno a la derecha, al pensamiento conservador; otro a la izquierda. Me refiero a
Charles Maurras, el fundador de ¡; Action Fran9aise y partidario de
la Francia de Vichy, y otro: René Etiemble o simplemente Etiemble,
partidario deslenguado y lenguaraz del general Charles de Gaulle.
Los textos de ambos sobre Reyes se encuentran citados en el oceánico y admirable libro de Paulette Patout. Ninguno de los dos textos
se encuentra recogido en las

Páginas sobre Alfonso Reyes. reunidas

por James Willis Robb y Alfonso Rangel Guerra.
De Reyes. ahora en Francia, muy pocos se acuerdan, sólo los
que saben leer y conocen algo de historia de la literatura francesa,
a pesar de su amistad con Valéry Larbaud, Jules Supervielle, Paul
Valéry, Saint-John Perse, Jean Cassou, Jules Romains. Paul Morand.
Puede decirse, sin embargo, que en los años de la entreguerra y
aún después, el lugar de Reyes en la cultura y la literatura francesa podría darse por descontado. Valga como primer ejemplo

A

lfonso Reyes y Francia: El tema es vasto y sólo podría ~pasar-

sintomático y curioso el capítulo final que Charles Maurras, el es-

se en uno o varios volumenes, como los que le ha dedicado la

critor católico y conservador, le dedicó a Reyes

benemérita Paulette Patout, precisamente con ese titulo.

es decir, sin su autorización, en su libro Sur

Alfonso Reyes y Francia: el tema cubre, desde luego. los escritos

subrepticiamente,

la cendre de nosfoyers

(1930)3, publicado en 1939, en las Ediciones del Capitolio en Pa-

que Reyes hizo sobre autores y temas de la cultura francesa. Éstos
se reúnen por ejemplo en el volumen

Chroniques parísiennes, se-

lección preparada por Marc Cheymol. con prólogo de Octavio Paz
y páginas preliminares de Claude Fell. para la librería Séguier en
1991.

~

30

Palabras leidas en el simposio·Alfonso Reyes ylas óenóas 50Ciales"el 23 de abril de 2009 en laFacultad de Genctas
Políticas ySociales de la UNAM.

Paulette Patout, Alfonso Reyes y Fronda. Primera reimpresión. Traducción de Isabel Vericat México, El Colegio de
México / Gobierno del Estldo de Nuevo León, 2oo&lt;J, 761 pp.
1
Charies MauffclS, Sur la cendre de nos f(}je/5. Premier volume, París, Éditions du Capitole, 1930, 117 pp. Table des
matiéres: Préface. Premíere partie: les Morts;Por rapport iJ la Fronce; lo suitede notrehistoire: les edlismes; Un orretde
/esprit; Un ennerni de ronden régime; les se!Vl(es de fhistoill'; lo constoncede /'histoíre; {a;¡ en 7911. Seconde partie:
Histoíre~-lndigénat etnaturolísotions;les murailles d'Antibes; ,4¡Jostropheii un 11011VeouParisien; D'uneFrance colonisée;Retour ou fo/('r; le méteques Moréas; R(!jOuté des métequesen République; Apropos du {lféJevement sur le capital'
le nouveou statut des méteques; Patrido/5 américains:le noyau et lapériphérie.
i

~

31

�rís. El libro de Maurras es en realidad un folleto beligerante, donde

porvenir de la inteligencia, pero que estaba al corriente de las derivas

el prosista inmaculado lleva agua a su molino ideológico y el capí-

ideológicas y extremistas del ilustre reaccionario francés, el elogio

tulo que le dedica a nuestro Alfonso Reyes: "Patriciats américains:

de su antigua admiración, poniéndolo a la cabeza de una aristo-

le noyau et la périphérie"4 ("Patriciados americanos: el núcleo y

cracia espiritual criolla, lo debe haber incomodado, si no es que le

la periferia") es en realidad un refraseo y -digámoslo así- un

cayó "en pandorga", para decirlo con una voz del México de antes.

manoseo de un breve texto polémico que Reyes había dedicado

Y muy probablemente esa es la razón de que el texto de Maurras

a refutar y a poner los puntos sobre las jotas del publicista y pole-

-partidario obsesivo del Mariscal Petain y de la Francia ocupada

mista argentino Ramón Doll. Hay que decir que, si bien la paráfra-

y antisemita- haya sido omitido de las compilaciones que sobre

sis de Maurras es desconocida entre nosotros, los dos textos del

Reyes se editaron. En el libro de Maurras, Reyes es comparado con

propio Alfonso Reyes a Ramón Doll se encuentran recogidos en

uno de los raros de Darío, el poeta franco-heleno Jean Moreas, quien

el tomo IX de sus Obras completas. Por boca de Charles Lesca, di-

fue también autor de una Ifigenia.

rector de la Revue de l'Amerique La.tine, Maurras describe a Reyes.

El otro extremo que quisiera recordar es el representado por

La descripción permite documentar cómo era percibido entre la

el sinólogo, enciclopedista, escritor y crítico René Etiemble, quien

inteligencia francesa de esos años (1939):

en 1960, poco después de la muerte de Alfonso Reyes, leyó parte
de un ensayo que luego publicaría en el volumen V de su Hygiene

Escritor notable, poeta exquisito, Alfonso Reyes es uni-

des lettres: C'est le bouquet! (1967)6. Traduzco el inicio del rexto de

versalmente admirado y amado en América Latina. Re-

Etiemble que, como he dicho, no se encuentra reproducido en las

presenta ahí un tipo perfecto de 'príncipe mexicano' en

compilaciones de Robb y Rangel, aunque sí glosado por Patout en

el sentido en que se hablaría de ' príncipe de Lorrain' a

su obra. Dice Etiemble:

propósito de Poincaré.
Su padre, el general Reyes, uno de los más fieles te-

Durante el año que pasé en la radio aliada de Noviyor en 1943, tuve la

nientes de Porfirio Diaz, correspondía admirablemente

suerte de encontrar ahí a Alfonso Reyes quien, con motivo de nuestro

a esa suerte de aristocracia que el viejo dictador había

14 de julio, redactó en francés, ante mi, una alocución que luego leería

agrupado a su alrededor.

ante el micrófono y que fue retransmitida por onda corta a los nuestros

Sin haberse involucrado nunca en la política corriente

que en la Francia ocupada escuchaban entonces la BBC. Me regaló el

Alfonso Reyes supo imponerse a los gobiernos revolu-

manuscrito de esas páginas. La mejor manera que tengo de hablarles a

cionarios que se sucedieron en México desde 1910. Fue

ustedes de él es leerles dos párrafos de ese texto:

ministro de México en Madrid y en París, de donde ha
sido enviado a Buenos Aires en calidad de embajador,
rango que ocupa actualmente en Río de Janeiro ante el
gobierno brasileño.

(Aunque el contenido del texto es en el fondo bien conocido, el
texto de Reyes en sí es desconocido; lo traduzco del francés:)

Y pasa Maurras a llevar agua a su molino parafraseando a Reyes

Reciban los saludos y la expresión de los votos más fervorosos de uno

y aprovechándolo para su causa y sus razonamientos en torno a la

de vuestros hermanos de América que se ha beneficiado ampliamente

sociedad moderna y su ciudad. Cito al final de estas notas in extenso

de vuestra cultura y de vuestra sensibilidad, y a quien vosotros habéis
dado, incluso sin saberlo, las más preciosas enseñanzas y orientaciones

el texto de Alfonso Reyes que aparece como Apéndice a "Palabras

definitivas para la conciencia que tiene de la alegría y del dolor, del

sobre la nación argentina" en el tomo LX de las Obras completas5.

trabajo y de la libertad.

Para Alfonso Reyes, que admiraba literariamente a Charles

Y sin embargo, llegó un día en que un conflicto armado se produjo,

Maurras desde su juventud por las páginas brillantes de su libro El

no ciertamente entre nuestros dos países, sino entre las fuerzas expe-

~

32

~
Véase Aw:J..o 2
Véase Aw:J.o 1.

6

Etiem~e. Hygienedeslettres V. (ést le bouquet! París, Éditions Gallimard, 1967, 453 pp.

33

�ANEXO 1

dicionarias de Napoleón 111 y el pueblo mexicano. Nunca fue cuestión
de odios nacionales. Conocí a algunos oficiales franceses de esa época.

APÉNDICE8

Luego de haber desposado mujeres mexicanas. se quedaron a vivir en-

Alfonso Reyes

tre nosotros para toda la vida. No nos quitaron ni llevaron nada. Por el
contrario, aumentaron nuestro haber. Antaño se habían enfrentado con

A R(amón]. D[oll].

las armas en encuentros al azar, con un joven teniente mexicano que

en Buenos Aires

pasó a ser muy pronto general. En su madurez, estos oficiales saboreaban los buenos vinos de Francia, en compañía de ese general, mi pa-

ecojo con deferencia sus objeciones a mis "Palabras sobre la nación

R

dre. Así, alrededor de la mesa familiar, aprendí a amar a los franceses.

argentina", objeciones expuestas por usted en La Vida Literaria (Bue-

y a saber que estábamos hechos de la misma tela, de esa con que se

nos Aires, julio de t 930), y que adquieren su pleno valor a la luz de otros

trama la verdadera amistad entre los pueblos. Permítanme ofrecer este

dos artículos que usted ha publicado casi al mismo tiempo, uno en Noso-

recuerdo de infancia que me es tan caro, en testimonio de mi devoción

tros (Buenos Aires, junio último) y otro en La Literatura Argentina (11, núm.

hacia el país de la libertad, de la justicia y de la razón.

22). Por estos artículos veo que más bien se apoya usted en mí como un
pretexto para lanzarse a la exposición de nuevos puntos de vista. En uno

Eciemble vio a Reyes a mediados de 1959, al día siguiente de la

de ellos llega usted a decir, no sin enojo, que yo "¡todavía!" preparo un libro

muerte de su amigo José Vasconcelos. Reyes le dedicó el como X de

para repetir por exten so mis errores. Tranquilícese usted: nunca pensé en

sus Obras, Constancia poética, firmando con letra trémula: El duende

eso ni lo he ofrecido. Esto de la "psicología de los pueblos" me parece el
tipo mismo de las verdades a medias, por esencia provisionales. Y, a pesar

de la alfonsina.

de ilustres ejemplos hoy en boga, no creo que semejantes semiverdades

Etiemble nos hace ver la conciencia que tenía Reyes de su valor

funden un suelo bastante sólido para pasear sobre él por todo un libro.
y de su futuro y de cómo ya se preparaba para ser el
00k mn"' • 111111!1 RIIIIS
DIEZ DIAS EN El NORTE DE ESPAI'&lt;,
CONQUISTADO POR FRANCO

___ .. -~-----.-- ......

Hace uno sus pequeñas indicaciones, subraya uno aquel parcial, limitado

fantasma solar que recorre las bibliotecas

Comienza usted por extrañarse de que, tanto José Ortega y Gasset

allá a sus amigos. Para Etiem-

com o yo, hayamos traído a cuento, a propósito de la Argentina, el duelo

.....,,. ~

FRAN

~

rasgo que más le impresionó en la cara de un pueblo -¡y adelante!

de México, cuidando desde el más
"'•...._

"'o~"~'lt,._

•~¡;;,

~~º~

~~,,

ble, Reyes representa " uno

de los patricios y plebeyos en la antigua Roma. Después, al investigar las

de los últimos sobrevivien-

causas de esta que usted llama "ilusión de óptica". reconoce usted que toda

tes del humanismo y del espíritu en ciclop édico, especie

la tradición intelectual argentina piensa con nosotros. Y todavía pudo usted
añadir el nombre de Keyserling en la lista de los pecadores. Confiese usted
que, si he de irme al Infierno, me condeno en buena compañía.

lamentablemente en vías de

No vale la pena de exigir, como usted lo hace. mayores precisiones

extinción y que al faltarle a

históricas en una metáfora. Roma quiere decir Estado; patricios quiere de-

la humanidad, ésta perderá

cir núcleo; plebeyos (yo nunca usé esta fea palabra) quiere decir periferia.

7

lo más segu ro de sí misma".

Nada más.

la derecha,

Poco después admite usted (¡y era todo lo que hacía falta para cedernos

Eciemble a la izquierda, Al-

el punto!) que hay una clase privilegiada. y que ella conserva algunas carac-

Maurras a

fonso Reyes en el centro

terísticas de tradición: y que entre esta clase y la otra exista un duelo, usted
mismo lo está demostrando con su ejemplo. hasta por la virulencia de sus

como un fiel de la balanza en
la historia de las ideas.

ataques contra los privilegiados. ¿Que estos privilegiados nos hayan engañado a Ortega y a mí, haciéndonos creer que son verdaderos aristócratas
cuando, como usted afirma, son unos comerciantes y trabajadores que por
la noche se visten de frac, y en horas de ocio gastan el remanente de su
porteñismo suspirando por Europa? No, no suponga usted ni por un instan-

1

Et1emble,"A.R~ op. at., p. 434.

'Publicadoen Alf()f\&lt;;() Reyes.lbtey SIi, en 0/xas axnpletas IX. Méxko, íoodo deCultu@Económica, 1959, pp. 36-41.

~

35

�te que hemos podido caer en tan candorosa confusión. Mi experiencia de

A lo largo de sus artículos, usted mezcla involuntariamente dos con-

la vida argentina ha sido uh poco más ecléctica de lo que usted sospecha:

ceptos. Uno es el que acabo de tratar. Otro, completamente distinto, es el

codos mis amigos podrán decírselo. iA ver, pregunte usted por ahí y ave-

concepto de que la Argentina es una idea en marcha, una invención de

rigüe un poco! y que Ortega traiga en los ojos la visión de la ariscocracia

unos cuantos intelectuales, una forma mental que la materia prima de la

española y yo la de la aristocracia hispanoamericana, suponiendo que sea

historia se encarga de henchir a lo largo del tiempo. Y aquí -según creo

cierto, sólo quiere decir que no nos dejamos engañar por falsas aparien-

entender- es donde sobre todo nos reconoce usted a Ortega y a mí como

cias a este respecto: ese módulo de comparación -la grandeza española

victimas de toda la tradición literaria, jurídica y pedagógica de la Argen-

así llamada, o la así llamada grandeza mexicana- nos serviría para mejor

tina, que, según usted, está equivocada en este punto. Sólo hallan gracia

apreciar el contraste y no para inventar semejanzas que no existen.

a los ojos de usted unas contadas páginas de Alberdi, de José Manuel Es-

Ni en España, cuna de nuestra aristocracia histórica, ni en México,

trada y de Ramos Mejía, ¿no es eso? Usted mantiene que la Argentina se

donde quedan verdaderas y antiguas derivaciones de la nobleza española,

ha hecho "a la buena de Dios" y a pesar de sus directores. Estas valientes

se da el fenómeno típico y agudamente aristocrático que se da en la Ar-

palabras adquieren todo su alcance relacionándolas con estas otras, que

gentina. No importa que las ariscocracias no lo sean de veras en el sentido

entresaco de La Literatura Argentina y de Nosotros:

histórico de la palabra. si ejercen funciones efectivas d~ aristocracia. Y,
en la Argentina, el núcleo produce una verdadera fascinación sobre la
periferia, a través precisamente de ese conjunto de ideales, hábitos, maneras de ser y de obrar, trajes y ademanes que se llaman la mundanidad.
Hasta el trabajo intelectual y artístico, una vez aceptado como uno de los
caminos de acceso a la mundanidad, se ha visto, por eso,
desarrollado en términos de verdadera superproducción,
de oferta mayor que la demanda, como lo saben bien todos los editores, libreros y críticos argentinos.
Que el núcleo no esté formado por aristócratas verdaderos no es obstáculo para que obre a manera de aristocracia . ¡Al contrario! En Francia, la nobleza de Imperio,
menos segura de sus títulos que la antigua nobleza, es mucho más exigente, remirada y rigurosa en sus códigos. Y el que, en el duelo de clases,
usted tome partido por la periferia contra el núcleo - aparte de que confirma la verdad del fenómeno- no es razón para que usted ataque una definición objetiva de un estado de cosas que estoy muy lejos de recomendar
como el mejor. Yo he dicho claramente que la supremacía del núcleo es
un "milagro cívico", el cual "si la clase privilegiada diera en abandonarse,
no podría mantenerse ya por muchos años". Y poco antes (y allí es donde
aparece la inofensiva metáfora de Roma) escribí estas palabras que debieron merecer toda la simpatía de usted: "Creo honradamente que todavía a
orillas del Plata tiene que liquidarse la cuenta histórica que ya conocemos
por el ejemplo de Roma: el duelo entre los patricios y el pueblo de procedencia extranjera, que acaso acabe por dar otro carácter inesperado a las
nacionalidades del Sur". (Usted, por su caso personal, viene a ser como un
profeta y predicador de esta metamorfosis.) Y añado después que en este
sentido deben interpretarse las afirmaciones de Keyserling sobre que hay,
en la Argentina. un estado de revolución sin violencia. Finalmente, que el

~

núcleo no sea, visto de cerca, una cosa estática, sino que haya entre él y

36

la periferia un cambio incesante de sustancia, en nada le quita su realidad
geométrica -dinámica también- de núcleo.

... ese verbo que no logra encarnarse, ese fracaso constante de una
cultura que quiere desesperadamente realizar, crear, investigar la Argentina ... Yo no sé qué fatalidad quiere que la Argentina se tenga que formar
sin la colaboración de la inteligencia, de la idea ... Y no es que crea en la
superioridad de las masas en general; creo en los héroes, y
creo que los intelectuales gobiernan al mundo, como dice
De Man. En todo el mundo, menos en la Argentina, país
olvidado de la inteligencia.
Usted me permitirá que lo consuele con una palmadita
en el hombro, con un guiño significativo, y que no lo siga
por este sendero.
Pero, piense usted lo que quiera de sus paisanos, ¿por qué
me mezcla en esta guerra? ¿Por haber dicho que la Argentina

parece la encarnación del verbo y el triunfo de la voluntad de
los grandes hombres de la generación romántica? ¡Pero si ya
se sabe que estas cosas nunca pueden ser absolutas en la naturaleza ni en
las sociedades! ¿Y el empleo del verbo parece no le pone a usted sobre aviso respecto a mis buenas intenciones? Yo no me opongo a admitir que ese
grupo intelectual haya sido sólo la expresión del oscuro instinto popular
de que usted habla. (Y conste que esto es también una manera de hablar.)
Pero sin esa expresión, aquel instinto nunca hubiera pasado de la potencia
al acto. Aquí no hay nada de "logos" ni "metafisiqueos" inoportunos. Y si
más adelante hablo de un pueblo "fundado sobre las cabezas de los hombres", no me refiero ya a lo mismo, sino a ese imperativo de construcción
nacional que, en buena hora, parece orientar todos los actos del argentino,
aun cuando en los casos de vulgar exageración lo lleve a considerar como
afrenta una derrota en un deporte. LD mismo pude haber dicho "fundado
en el querer o el anhelo de los hombres". Se trataba sólo de subrayar la
parce de iniciativa humana, en lucha con un ambiente que, a la hora de la
creación nacional, aparece un tanto desolado.

~

37

�Usted es h ijo de extranjeros. Y, según lo explica en cierto elocuentísimo

ANEX0 2

párrafo de La Vida Literaria, pertenece usted a esa generación de hombres

PATRICIATS AMÉRICAINS:
LE NOYAU ET LA PÉRIPHÉRIE

criados en hogares extranjeros, que ven ya la Argentina como cosa propia
y que, al asomarse a la edad adulta, piden a los directores intelectuales de

Charles Maurras

su nueva patria que les den una fórmula ya hecha, fácil y prontamente asimilable, de lo que es la Argentina. En vez de esta fór m ula, usted encuentra
que la tradición intelectual argentina sólo le da una escasa imitación de Europa. (¿Pues qué se esperaba usted, tras un siglo, apenas, de autonomía?)
Y ento nces usted se desespera, y acusa de europeizante y descastada a la
laboriosa generación que le ha precedido. ¡Sin pensar que esta generación
ha debido trabajar con los instrumentos de la cultura europea, únicos que
hasta entonces se encuentran en plaza, aun para atacar a la m isma Euro-

e

ela est si vrai que le príncipe se vérifie méme en Amérique latine,

j'en ai revu de curieux signes, qu'il faut recueillir, d 'aprés un brillant

intellectuel mexicain, M. Alfonso Reyes.
Le directeur de la Revue de l'Amérique latine, mon am i Charles Lesca,
me di t:

pa y penetrar en los m isterios de la India! Tampoco piensa usted que, sin
esa generación de europeizadores de América, nunca se hub iera obtenido

-

la cosecha de los actuales americanizadores de América o que asp iran a

admiré et aimé dans l'Amérique latine. 11 y représente un type parfait de

Écrivain remarquable, poéte exquis, Alfonso Reyes esr universellement

serlo. Las culturas no se improvisan: quieren tiempo y abono, como toda

• prince • mexicain, au sens oü vous parliez de • prince lorrain •. á propos

semilla, para llegar a fruto. Nuestros pueblos han tenido que perder mu-

de M. Poincaré.

chos años en desequilibrios intestinos. "Primero ser que filosofar", dice el

Son pére, le général Reyes, un des plus fidéles lieutenants de Porfirio

proverbio lógico. La desesperación de usted es noble y patética. Pero usted

Diaz, correspondait admirablement á cette sorce d'aristocratie mex icaine

cree que ella autoriza, a los que se encuentran en las condiciones de usted,

que le vieux dictateur avait groupée autour de lui.

para entregarse a la cómoda detu rpación de lo que otros hicieron (hicieron,

Alfonso Reyes, sans s'étre jamais melé á la politique courante, a su

que no proyectaron o sim plemente reclamaron q ue les d ieran ya hecho). Y

s'imposer aux gouvernements révolutionnaires qui se sont succédé au

cree tamb ién que tal estado de ánimo autoriza a convertirse en una gene-

Mexique depuis 1910. 11a été ministre du Mexique á Madrid, á Paris, d'oü

ración "colérica, indisciplinable y sistemáticamente negativa". (Son las pa-

il a été envoyé á Buenos-Ayres en qualité d'ambassadeur. C'est le rang qu'il

labras m ismas de usted.) Yo a esto sólo puedo contestarle que pertenezco

occupe acruellement á Rio-de-Janeiro, auprés du gouvernement brésilien.

a un pueb lo entregado con singular y visible esfuerzo a la renovación de
sus m ódulos de v ida y a la busca de su sentido autóctono o, por lo menos,

Une polémique intéressante le mettait derniérement aux prises avec

autonómico; y que me es m uy grato -aunq ue no sea cóm odo- el tener

un important publiciste argentin, M. Ramon Doll. Or, ce que M. Reyes á

que hacer la investigación por m i cuenta, y muy placentero saber que ha

relevé d 'abord dans la personne de son contradicteur, c'est une naissance

de llenar mi existencia ese herm oso afán. Es bueno merecer las patrias,

á dem i étrangére.

ganarlas, conquistarlas. Vam os, señor y amigo: felicitém onos de que no se
haya inventado hasta hoy un compr imido Bayer que nos permita ingerir,
de un trago, toda la conciencia nacional. Usted me entenderá: usted que
arna muy de veras, y hasta rabiosam ente, a su noble tierra argentina.

Monterrey, Ríojaneiro, VID- 1930.

Vous étes fils d'étrangers. Et, comme" vous l'expliquez, vous appartenez
a cecee génération d' hommes qui, élevés dans des foyers étrangers, voient
déja l'Argentine comme leur chose propre, et qui, arrivés a l'áge adulce, demandent aux directeurs intellecruels de leur nouvelle patrie de leur fournir
une formule facile, vite assimilable, de ce qu'est l'Argentine. Paute de la recevoir ainsi, route faite, vous trouvez que la tradition intellectuelle argentine
ne vous offre qu'une pále imitation de l'Europe.
Aprés avoir émis quelques remarques plus directes, M. Reyes, attire
l'attention de M. Ramon Doll sur un caractére commun á toutes les nations,

á toutes les cul tures :

~

Les cultures ne s'ímprovisent pas; elles demandent du temps et de

38

l'engrais, comme toutes semences pour devenir frui ts. Nos peuples ont

�perdu beaucoup d'années en désordres intérieurs. Prius vivere. dein philo-

ceux qui en sonr dénués. quand les uns et les autres arguent des mémes

sophari, dit le proverbe.

• droits • ? Les premiers ont trouvé autour de leur berceau un culte domestique, un exercice héréditaire du droit de cité. Les seconds apportenr

Eh ! oui, pour vivre, les jeunes peuples onc pu et dü différer leur application aux philosophies, aux lettres et aux arts qui demandent beaucoup
de temps.

un esprit politique plus ou moins improvisé, quand il n·est point asservi aux apparences immédiates ou aux intéréts étrangers. Et tous sont
souverains ! électeurs ! éligibles ! Ces Sidis. ces Juifs levantins, qui assom-

Le temps est un facteur que l'on abrége peu.

ment nos patriotes en l'honneur de /'Affaire Dreyfus, nous soutiennent

Devane le Théatre ancique d'Orange. une dame de Chicago voulait saqu'ils sont aussi Fran&lt;;:ais que nous ! Et des avocacs, des journalisces, des
voir combien va/ait ce monument :

députés sont payés pour servir cene thése, peut-étre juridique, mais tout

- Madame, vingt siecles. lui répondit Mariéton.

á fait antiphysique !

Pas un sou de moins.

N'est-ce pas ainsi !'esprit romain a été miné et dissous?

La dame américaine a fmi par s'apercevoir elle-méme de l'importance
M. Reyes n 'a point de peine á expliquer le recours á l'histoire de Rome
du Temps dans la formation des peuples. A vrai dire, les Américaines
pour caractériser ce qu'il voit sur son conrinent, particuliérement en Rédu Sud, ni leurs fils. ni leurs maris n'en ont jamais douté. Ces Latines et

publique argentine :

ces Latins savenc que les empreintes de la civilisation ec de la culture ne
s'acquiérent que peu á peu, au moyen d'une • imprégnation graduelle •.

11 ne vauc pas la peine d'exiger, comme vous le faites. de plus grandes

comme dit M. Alfonso Reyes. Et la lente assimilation ne peut commencer

précisions historiques dans une métaphore. ROME veut dire

que par l'étude respectueuse de ce qu·onc faic les prédécesseurs : cette

soumission est la base du perfectionnement, disait Comte. Les nouveaux ve-

ÉTAT; PATRJCIENS veut dire NOYAU : PLÉBÉIENS signifie PÉRJPHÉRJE. Rien de plus.
Vous admeuez, -

nus ont intérét á connaitre cette vériré et aussi á la pratiquer.
Félicicions-nous, Monsieur et ami - écrit M. Reyes -

que l'on n'ait pas

inventé jusqu'á ce jour un comprimé Bayer qui nous permette d' ingérer
d'un traic toute la conscience nacionale. Vous me comprendrez. vous qui
semblez aimer tres sincéremenc et méme avec rage vocre terre argentine.

et c'ést tout ce qu'il fallait pour que

nous marquions un point -

qu'il y a une classe privilégiée

et qu'elle conserve quelques caraccéristiques traditionnelles.
Et que. entre cecte classe et l'autre existe un duel -

vous le

démontrez vous-méme para l'exemple et par la virulence de
vos atraques entre les PRIVILÉGIÉS.
Pas plus en Espagne, berceau de notre aristocratie hiscorique, qu'au Mexi-

Ces échanges de courtoises vivacicés ne sont pas sans un certain rapport avec des scénes devenues fréquentes de ce cóte-ci de la Terre.
Nos Frarn;:ais fils de Frarn;:ais connaissent bien le zéle plus qu'indiscret
de certains de leurs hótes, qui ne peuvent faire honneur tout de suite á surnom de • doubles Frarn;ais •. Cela peut ve_nir. Mais aprés quelques délais.

que oü demeurenc des dérivations authentiques et anciennes de la • grandesse • espagnole, ne se recontre le phénoméne typique et aristocratique
avec !'acuité que l'on trouve en Argentine. lci le noyau exerce une véritable
fascination sur la périphérie, précisément a travers cet ensemble d'idéals,
de coutumes. de maniere d'étre ec d'agir, de vétements et d'attirudes qui
s'appellent LA MONDANITÉ.

Devane certains colons trop pressés de les supplanter. les Latins
d'Amérique onr dü rappeler que le monde ancique fut ainsi disputé entre
ses patriciens et ses plébéiens. Ce qui ne manqua pone de faire pousser les
hauts cris aux beaux immigrés ! Plébéiens. eux !. .. L'.allusion ne renfermait
aucune intention blessanre. Elle était anodine et schémacique, comme notre excellente expression de • mécéque •.
l.'.une et l'autre doivent servir á fixer les idées. lci, la réminiscense
était prise dans un sens abscrait, mais d'une abstraction éternelle : com-

~

40

Ainsi. á Buenos-Ayres. la mondanité apparait nationale. elle tend á maintenir le moyau.
A Paris, la mondanité ese plutót cosmopolice, météque, elle soutiendrait la périphérie . ..
C'est tant pis pour París.
Mais M. Reyes continue :

j'ai die clairemenc que la suprématie du noyau est un MIRACLE CIVI-

menc ne pas user de l'antique vocabulaire au spectacle, si moderne. de

~

QUE, QUI, SI LA CLASSE PRIVILÉGIÉE ARRIVAIT A "SABAN DONNER,

l'antagonisme apparu entre des citoyens qui possédenr des traditions et

NE PORRAIT PAS SE MAINTENIR LONGTEMPS ENCORE.

41

�noyau. vu de

Les remarques faites par M. Reyes montrent bien qu'il ne méconnait

pres. n·est pas chose statique et immobile : il y a entre luí et la périphérie

pas la difficulté: d'apres lui, tout dépend des classes privilégiées, de leur

un vif échange de substance. Cela ne change rien a l'existence réelle d'un

composition, de leur recrutement, de leur vigueur, de leur pouvoir de

noyau central, a son action vivace, ni au brillant, ni a la puissance de son

résistance, de leur capacité de mouvement et surtout. de leur un ion.

Naturellement, conclut en substance M. Alfonso Reyes. le

attrait sur la périphérie. Cela n'infirme en rien les distinctions essentielles

Sauront-elles se maintenir ?

des deux objets.

Ou ces patriciats, qui existent en fait, s'abandonneront-ils? Ce serait

Si ron médite les termes : noyau préexistant. périphérie adventice, l'un

la paga1e démocratique et cosmopolite. Au bénéfice de qui ? Des races

déja ancien. l'autre encore neuf. l'un organisateur et organisé, l'autre or-

de proie. Et des plus corrompues. Et des plus corruptrices. 11 faudrait

ganisable, voué a l'organisation, il ne faudrai pas pusser bien loin certe

parier, en ce cas. pour le retour universel des grandes invasions.

analyse pour y découvrir comme un germe de ces différenciations, graduations, et hiérarchies du Droit de Cité, désirées comme nécessaires, et qui
s'ébauchent d'elles-mémes dans les esprits nationaux.
Est-ce que, par exemple, l'acces aux fonctions publiques ne pourrait
pas étre

mesuré aux nouveaux venus ? Est-ce que, pour la députation ou

la judicature, un stage d'une ou deux générations ne pourrait pas leur étre
imposé? Est-ce que la criminalité de l'hóte sur un sol qui n'est pas le sien
ne mériterait pas d'étre spécialement chatiée?
Les mceurs n'artendent pas les lois. Dans le Nord,

lt\méricain cent pour

cent adjuge un privilege social qui est dérivé, lui aussi, de ces types antiques dont la Cité moderne subit l'autorité en vertu d'expériences séculaires ou millénaires que vérifie et justifle l'épreuve des contemporains.
Cela ne comporte ni persécution, ni rétrogradation sociale. Cela rétablit une certaine conscience de l'utilité des rangs policiques. des degrés
sociaux.
-

Mais le régime républicain propre a l'Amérique les exclut peut-

étre...
- Non seulement il ne les exclut pas, mais, bien plus que la monarchie,
la République les suppose et les appelle. Son salut les exige. 11 reste vrai
que, pour bénéficier de ce genre d'organisation, la République doit éliminer la Démocratie élective et égalitaire.
Est-ce impossible?
Les observateurs qui ont vu l'Amérique d'assez pres auraient peinte la y concevoir, excepté au Brésil, un gouvernement monarchique.
A moins d'événements tres particuliers et, par exemple, d'une succession de • tyrannies • nouvelles, l'ordre américain ne parait pouvoir
s·accommoder que de la République aristocratique.
Mais dans quelle mesure ce régime y est-il durable?

~

42

C'est la question.

Retrato de Chartes Maurras
por loc-Albert Moreau

�EL HOMENAJE DE ALFONSO REYES
A MONTERREY
ALBERTO ENRÍQl)EZ PEREA

o fue ninguna casualidad que Alfonso Reyes intitulara a uno

N

de sus libros más emblemáticos Laxen /afrente, ni que dijera

"¡Oh x mía, minúscula en ti misma, pero inmensa en las direcciones cardinales que apuntas: tú fuiste un crucero del destino!". 1 La

x en /afrente era, por tanto, como bien escribió Mastrángelo, "una
declaración de obstinada adhesión y algo más: la patria es una
equis, enigma y cruce, constelación de elementos ligados por líneas
rectas y oblicuas". 2 Reyes llevaba la x de México en la frente. Y su
solar, su tierra, Monterrey, ¿dónde lo llevaba? Sin la menor duda, en
su corazón . Porque a pesar del tiempo y la distancia nunca olvidó la
tierra donde nació. En el fondo de su ser, su Monterrey era el santo
y seña de su identidad.
AlfonsoReyes, TertuootkMadM. BueoosAlres, fspasaGllpe, 1949, p. 66.
'Alfooso Reyes, Laxen lo frente, 11troduccióo yselección de textos de Stellcl Masllángelo. Bibliotec.a del Estudiante
UnM'l5ilalio 114. México, UniYersidiid Nacional Autóooma de México, 1993, p. XXXII.
1

,..
45

�Desde muy temprana edad, Reyes fue dejando testimonios del
arraigo por su terruño. Pero estaba inconforme con lo que hacía
Quería hacer algo que calara más hondo. Quería decir tantas cosas,
pero acaso el tiempo y el momento no se lo permitían; insistió
en su empeño y lo logró en la forma que creyó más conveniente:
a cravés de la poesía. Y en este primer poema a su tierra hay un
compromiso, un deseo. una búsqueda de hacer algo aún más por
la tierra que lo vio nacer. ¿Qué regiomontano no recuerda estos dos
fragmentos de "Romance de Monterrey"?
Monterrey de las montañas,

tú que estás a par del río;
fábrica de la frontera.
y tan mi lugar nativo
que no sé cómo no añado
tu nombre en el nombre mío:

:,

;I

o

[. ].

1

Monterrey, donde esto hicieres,
pues en tu valle he nacido,
desde aquí juro añadirme
tu nombre en el apellido.3

Este anhelo o compromiso de añadir su nombre con el
de su ciudad tiene una fecha: 26 de febrero de 1911 . A partir
de este año continuó buscando la manera de estar cerca de su
tierra. Sin embargo, la vida del joven Reyes fue cimbrada y
herida por la tragedia del 9 de febrero de 1913. Luego surgieron las diferencias y oposiciones con el régimen que
derrocó al presidente constitucional Francisco l. Madero.
Ello ocasionó su salida de México, su permanencia en
Francia, y su llegada a España en el otoño de 1914.
acompañado de su mujer, su pequeño hijo y la nana
bretona, Llegó a Madrid a ganarse el pan para su
familia, a vivir en pobreza y libertad. Fueron años
difíciles. A pesar de ello recordaba con lágrimas
en los ojos su patria. que él creía. lo abandonó.
Y a su memoria también venía su Monterrey.

~

46

lugar donde aprendió a amar a la tierra,
Alfonso Reyes, (005tonoo{X)i!ti(o, en 0/xos «xrf)leros X. teuas

nmanas. México, fmlo de Culnu Ec&lt;roml(d. 1959, pp_ 52 y~s.

Monterrey. Colleo literario de
Alfonso/leyes, 1930-1937

�donde conoció a los clásicos y los modernos de la historia y la

drid, y colaboraciones para las empresas culturales de José Ortega

literatura universal, donde su padre le dio lecciones de política

y Gasset, se dio tiempo para hacer ediciones de buen gusto que

y le explicaba en qué consistía el arte de gobernar. De esta

dieron a conocer valores intelectuales que, en ese momento, los

época son sus poemas "El descastado" y "Glosa de mi tierra",

mismos españoles ignoraban. En este sentido, una de las asociacio-

que describen rebeldías, congojas, pesares y añoranzas.

nes más gratas fue la que hizo con Juan Ramón Jiménez al editar la
revista Índice y la Biblioteca de indice.

En el primer poema, escrito en 1916, dice:

La fortuna fue generosa con Reyes. Sus amigos en México logra-

Odio a la pobreza: para no tener que medir por peso tantos kilo-

ron qu~ se le devolviera su modesto puesto diplomático. Así empe-

gramos de hijos y criados;

zó otra etapa de su vida como representante de nuestro país en el

para no educar a los niños en escasez de juguetes y flores;
para no criar monstruos despeinados, que alcen mañana los
puños contra la nobleza toda de la vida.•

Y un año después:

exterior, cuidando y poniendo en alto el nombre de México. Entonces le llegó el momento de regresar a la patria. Once años habían
pasado desde que partió por el puerto de Veracruz rumbo a Francia.
Ahora otro barco lo devolvía.
A su regreso a México fueron días de "Reyes". Todos querían es-

Amapolita morada

tar con él, platicar, comer, escuchar sus experiencias europeas. Era

del valle donde nací:

su oportunidad de volver al terruño. Catorce años habían pasado

si no estás enamorada,
enamórate de mí.5

desde que estuvo ahí por última vez. Sólo pudo estar un día, el 25
de julio de 1924. El tiempo fue insuficiente, pero se compensó por-

¡Qué amor por la tierra allende del mar! ¡Qué ternura! ¡Qué

que Monterrey lo recibió como uno de sus hijos predilectos. Reyes

conocimiento de la geografía! ¡Qué sabiduría, sensibilidad, ex-

visitó a sus familiares, a sus amigos de la infancia, a sus compañe-

quisitez y dulzura en las palabras! En esa "Glosa de mi tierra"

ros del Colegio Civil. Se dio tiempo de asomarse al nuevo barrio del

confiesa:

Obispado. Vio su antigua casa partida en dos, lo cual descomponía
del "todo su aire y proporciones", y al verla así, le pareció como si

Al pie de la higuera hojosa

le hubieran echado un "tabique en el gaznate".

tiende el manco la alfombrilla;

No faltaron las fotos ni las entrevistas. Los políticos se arremoli-

crecen la anacua sencilla

y la cortesana rosa;

naban. El gobierno estatal y los escritores nuevoleoneses le ofrecie-

donde no la mariposa,

ron una cena, que acaso fue sólo un brindis, porque la familia Sáenz

tornasola el colibrí.

le obsequió una cena-tamalada. A lo lejos se veía el Cerro de la Silla,

Pero te prefiero a ti,

"precioso amuleto de la ciudad". En ese ir y venir por la ciudad el

de quien la mano se aleja:

recuerdo de su padre siempre estuvo presente. Llegó la hora de

vaso en que duerme la queja

del valle donde nací.6

partir. Se despidió. Tomó el tren que lo llevaría hacia la frontera y se
quedó profundamente dormido. Pero el tren "se murió a las afueras

En la década que Reyes pasó en España (1914-1924) además de llevar a cabo ediciones de los clásicos americanos y

de Monterey" y al despertar, Reyes se quedó asombrado al abrir la
ventanilla: ¡ahí estaba el Cerro de la Silla!7

españoles, traducciones, la preparación de sus libros, sus tra-

Después, nuevamente en España, en misión confidencial. Fran-

bajos de erudición en el Centro de Estudios Históricos de Ma-

cia fue su siguiente misión diplomática. Allí estuvo varios años. Al
terminar su encomienda regresó a México para recibir instruccio-

~

48

' Op. cit., p. 72
10p.cit., p. 74
1
0p.ac., p. 75.

~
7

Alfonso Reyes, Diario. 1911-1930. Prólogo de Alicia Reyes, nota del doctor Alfonso Reyes Mota. México,

Guanajuato, Universidad de Guanajuato, 1969, p. 64 yss.

49

�nes. ¡Cómo olvidar Monterrey y su Cerro de la Silla! En esta ocasión

llegó el día en que su nombre se añadía al de su tierra y cumplía

esruvo del t O al t 6 de mayo de 1927. Lo recibieron en la estación

con el juramento que hizo en 1911.

Aarón Sáenz y sus numerosos amigos. Visitó a sus familiares, con-

El primer número de

Monterrey apareció en junio de

t 930, en

versó y comió con el gobernador Siller, y cenó con Sáenz. Reali-

Río de Janeiro. Se compuso y se imprimió en la imprenta "La Raza",

zó excursiones y visitas a Vista Hermosa, a la Cola de Caballo, al

que se encontraba en Rua do Senado, 8. En la página uno, parte

Obispado, a la Cervecería, a la Vidriería, al Porvenir. A su paso lo

inferior derecha, se anunciaba que el

saludaban, lo elogiaban, y otra vez, lo asaltó el perenne recuerdo

¿Cuál cerro caía?, se habrán preguntado los amigos de Reyes. ¿Les

de su padre.

preparaba una sorpresa? Lo cierto es que en el recuadro de esa

cerro cae en la página ocho.

El gobierno de México decidió que Reyes debía ir a la Argentina

página ocho tenemos un dibujo del Cerro de la Silla, símbolo de

como primer embajador acreditado en Buenos Aires. Llegó y no

su ciudad, un caserío y las torres de una iglesia sobresaliendo. Este

tardó en conquistar las simpatías de Jorge Luis Borges y Victoria

dibujo está acompañado de las siguientes palabras, rubricadas con

Ocampo, Julio Rinaldini y Xul Solar. Se hizo amigo de las vanguar-

las letras AR: " Hermoso cerro de la Silla/ quien estuviera en tu hor-

dias argentinas y difusor de la pintura y la literatura mexicanas.

queta/ una pata pa Monterrey y la otra pa Cadereyta!".

Editó la revista Libra, obra totalmente suya. Muy pronto llegó el re-

Reyes pensó que su

Correo tendría cierta regularidad. Sin em-

conocimiento por su labor diplomática, por facilitar el acercamien-

bargo, de 1930 a 1937 sólo se publicaron 14 números. La periodi-

to entre estos pueblos y gobiernos. Los intelectuales agrupados

cidad fue la siguiente: en 1930 aparecieron tres números; en 193 1,

Nosotros le ofrecieron una cena. Reyes agradeció las

cuatro; en 1932, dos; de 1933 a 1937, sólo apareció un ejemplar.

atenciones y en un párrafo de su discurso recordó su Monterrey.

Cabe añadir lo siguiente: del número 2 hubo dos edi~iones; pero

No fueron palabras de simple cortesía, sino de reconocimiento, de

Reyes quemó la p rimera porque no fue de su agrado. Del penúlti-

orgullo de ser de esta tierra norteña. Estas fueron sus palabras, y

mo número, el l 3, también hubo dos ediciones, pero con el mismo

aquí se podrán observar algunas claves de la personalidad de don

contenido; sólo la fecha y el lugar se modificaron: agosto por junio

Alfonso:

de 1936, y Buenos Aires por Río de Janeiro. Estas modificaciones

en la revista

Nací en Monterrey, al Norte de México y sobre los regazos de la provi-

tienen su explicación: fueron debidas al cambio de una nueva sede

dencial Sierra Madre, las montañas épicas del gran poeta mexicano Ma-

diplomática para el embajador de México. Sin embargo, no se sabe

nuel José Othón. De Monterrey aprendí la regla primera de toda geo-

de ningún coleccionista que posea esta segunda edición del núme-

metría moral: que hay que tener un puente de referencia, un centro.

ro 13, a la que el propio José Luis Martínez se refiere en su edición

Se apoya sobre mis montañas épocas toda m i geografía del Mundo. De

de

allí arranca mi trayectoria y allí tienen que terminar, en el cálido valle
que abrigan, de Oriente a Occidente, el Cerro de la Silla, y el cerro de la
Mitra, dos lujos, dos juegos felices de la geología americana.ª

Monterrey.
Monterrey. Correo literario de Alfonso Reyes tuvo entre ocho y

dieciséis páginas. Lo acompañaban ilustraciones de sus amigos,
como el genial caricaturista, pintor y diplomático salvadoreño Toño

Casi al finalizar su tercera misión, cansado de las disputas entre

Salazar, o su entrañable amigo parisino -japonés de nacimiento-

grupos de intelectuales argentinos y creyendo que ahora sí iba a

Foujita; fotografías de Grava Aranha y Paul Morand, de la estatua

tener tiempo para hacer lo quería, pensó en hacer unos pliegos

de Cuauhtémoc y del Jardín Botánico en Rio de janeiro.

como Repertorio Americano, del costarricense Joaquín García Mon-

se convirtió no sólo en el correo del escritor mexicano, sino en un

ge. Mientras se enteraba cuál iba a ser su próximo destino, España

documento histórico y literario en donde podemos apreciar sus ba-

Correo literario de Alfonso

tallas intelectuales, la correspondencia sostenida con intelectuales

Reyes. Por fin decidió. Llevaría el de su ciudad natal, Monterrey. Así

europeos y americanos, el acuse de recibo de libros, folletos y revis-

o Brasil, decidió buscar el nombre del

~

50

Monterrey

tas, y sobre todo, su fecundo pensamiento. Muy pronto los contem8

BSol, Madrid, 25 de octubre de 1927.

poráneos de Reyes se dieron cuenta de tan valioso Correo.

�Monterrey. Correo literario de Alfon-

ubres/ y la nata seca en la piel". Vivió entre gendarmes, entre hom-

so Reyes como una "novedosa hojita de prendas".9 Enrique Díez-

bres que de tan bravos, no les daba pena llorar. Vivió entre cervece-

Canedo decía que como Reyes quería comunicarse con todos y

ros, molenderos, mineros, fundidores.

Gabriela Mistral calificó a

º

Ahora frecuentaba otros "climas y naciones" y había "visto ha-

Roberto F. Giusti, uno de los dos directores de la revista argentina

cer y deshacer entuertos". "¡Ay de mí!, decía don Alfonso, "Cada

Nosotros, creía que el regiomontano en su "personalísimo" correo,

vez que me sublevo, / mi fantasía suscita y congrega / cazadores,

exprimía "el zumo de sus lecturas. mezclando la acidez rancia del

jinetes y vaqueros, / guardias contrabandistas, / poetas de tendajo,

seiscientos español y lo colonial mejicano con la 'sinfonía' de va-

/ gente de las moliendas, de las minas, / de las cervecerías y de las

lores y gustos de los cocteles recién inventados". 11 Y Karl Vossler

fundiciones". Anda así, "por los climas y naciones, / dando, en la

escribía: "Algunas personalidades singularmente enérgicas tienen

fantasía / -mientras llegaba el día-. / mil batallas campales / con

el poder de crearse a sí mismas el recinto espiritual en que encuen-

mis mesnadas de sombras/ de la Sierra-Madre-del Norte." 14

que todos lo escucharan inventó una "correspondencia literaria".

1

tren eco. Así el brillante crítico e historiador de la literatura [ ... ].

Pues bien, gracias a la generosidad y buena disposición del se-

Edita un boletín personal al que le ha puesto como título el nombre

ñor Lic. Natividad González Parás, Gobernador del estado de Nuevo

Monterrey, boletín que él mismo distribuye y

León; del Ing. José Antonio González Treviño, Rector de la Univer-

de su ciudad natal,

en el que publica valiosos estudios".

12

Estas hojitas fueron desde el

primer número de junio de 1930 todo eso y mucho más.
Pues bien, si todavía faltaba una prueba más del cariño que Reyes sentía por su tierra, en 1932 escribió " Sol de Monterrey":

sidad Autónoma de Nuevo León; de la reconocida poeta Minerva
Margarita Villarreal, directora de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria; de la Lic. Carmen Carrión Carranza, Secretaria Ejecutiva
del Comité Regional Norte de Cooperación con la UNESCO, tenemos una impecable edición facsimilar de Monterrey. Y se tiene esta

No cabe duda: de niño,
a mí me seguía el sol.
Andaba detrás de mí
como perrito faldero;
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño

joya por el empeño personal, entusiasmo y profesionalismo de la
Dra. Carolina Farías, Directora del Fondo Editorial de Nuevo León.
En el 120 aniversario del natalicio de don Alfonso y 50 de su
muerte, qué mejor homenaje que esta edición en donde su nombre
y el de su ciudad quedan unidos para siempre:

Monterrey. Correo

literario de Alfonso Reyes.

que sigue a los niños. 13

Dos años después, en la que fue capital de Brasil, revivió su
llustradón tomada del libro
Sol de Monterrey

"Infancia". Con cuánta alegría recordaba aquellos días en Monterrey, cuando vivió entre caza:dores, "entre jinetes / que montaban
en pelo, [ ... ] entre vaqueros/ que huelen a res/ y traen las manos
cuarteadas, / porque nada endurece tanto / como ese color de las
9

~

52

(j¡¡bfiela Mistral, 'Monterrey, correo literañode Alfonso Reyes: en Páginassobre AffoosoReyes. Segunda eólción,
Wllumen 1, primefo parte, México, 8 Colegio Nilciooal, 1996, p. 184.
'°Enrique Oíez-Gmedo,"El COlll'O llterariode AffonsoReyes: m Pógifl(]5sobreA/f0fl50 Reyes, p. 225.
"Uno ami5tad(JO(teño. úxresponder,da et1tTe Alf0fl50 Reyesylwberto ElilUSti. ComJ)llación de Serge l. la1tzeff,
México, BColegio Nacional, 2!XXJ, p. 97.
u KadVosslff,·s Mootareyde Alfunso Reyes: en Páginas sobre AlfoosoReyes. Segunda roldón, Wllumm 1,
segunda parte, México, BCokgio Nacional, 1996, p. 379.
0
Alfonso Reyes, ÚJl15!.anáapoético, en 0/Jros «mp/etll5 X. p. 146.

MAffooso Reyes, Infanda, Buenos Aires, Astería, 1935, s. p.

�IFIGENIA CRUEL
CORAL AGU I R.RE

Ilustraciones de Juan Soriano

E

l mito de Ingenia, heroína griega, no nos ha llegado por me-

dio de Homero sino por los poetas trágicos posteriores a éste,

pertenecientes al siglo V a.c. Son sus padres el rey Agamenón y su
mujer Clitemnestra; ella ·es la primogénita y sus hermanos menores
son Electra y Orestes. Ha ocurrido el rapto de Helena por parte de
Paris, hijo del rey de Troya, y la familia real micénica debe reparar
su honor mancillado puesto que el marido de Helena es el hermano
de Agamenón. Se decide la partida hacia Troya para recuperar a la
mujer raptada; sin embargo, Apolo ha detenido los vientos y las naves no pueden partir. Consultado, el oráculo señala que Agamenón
ha incurrido en la cólera de Artemisa y la única manera de aplacarla
sería que éste consintiera en sacrificarle a su hija Ifigenia. El rey se
niega al principio. Sin embargo, presionado por la opinión del pueblo y especialmente por su hermano Menelao, termina por ceder. A
pesar del rechazo de su mujer Clitemnestra, manda traer a la costa
a su hija con el pretexto de desposarla con Aquiles antes de par tir, y
ordena su inmolación en el altar de Artemisa. Así se hace, pero en
el momento en que 0a a realizarse el sacrificio, la diosa apiadada
coloca en su lugar a un cervatillo y se lleva a Ifigenia a Táuride, convirtiéndola en su sacerdotisa.
Este es el mito en su forma más concisa y sencilla. No obstante,
se han superpuesto al mismo incontable número de variantes. Las
versiones de Sófocles y Eurípides -la de Sófocles se ha perdido,
pero se reconoce su huella en Eurípides- reviven para nosotros a
la heroína como una doncella que ha pasado muchos años al servicio de la diosa en Táuride, y cuya misión es sacrificar a todos los
extranjeros que algún naufragio arroja a la costa del país. Hasta que
un buen día reconoce en dos forasteros conducidos al altar para el
consabido sacrificio a su hermano Orestes y a su amigo Pílades, enviados por el oráculo de Delfos a Táuride en busca de la estatua de
Artemisa, de quien Ingenia es la sacerdotisa. La anagnórisis o revelación de la identidad de Orestes, su propio hermano, lleva a Ifigenia
a un debate consigo misma respecto a la fidelidad que le debe a la

~

55

�diosa, quien le ha salvado la vida. Al final, lfigenia entrega la imagen

evoca esa ausencia y donde la misma lfigenia invoca una respuesta.

de la diosa y regresa con su hermano y su amigo a Grecia.

Ella sueña con que el coro de mujeres cree para ella un pasado hu-

Este es el material que Alfonso Reyes hará suyo para imprimirle
una poética acorde con la tradición griega, pero que sabrá conmoverla desde el orden temático.

mano, esa sustancia que le falta.
El segundo tiempo es un momento de reposo: es aquí donde
aparece el tem a del mensajero o narrador, en este caso un pastor. La

Pero dejemos que el mismo Reyes nos explique su versión:

descri pción tiñe de colores apacibles la atmósfera e impone el relato
de la aparición de Orestes y Pílades, las nuevas víctimas propicias

A diferencia de cuantos trataron el tema desde Grecia hasta nuestros

para que la ceremonia sacrificial de la sacerdotisa se cumpla.

días, supongo aquí que Ifigenia, arrebatada en Áulide por la diosa Ar-

El tercer tiempo ofrece dos movimientos: por un lado los nuevos

temisa a las manos del sacrificador. ha olvidado ya su vida primera e

personajes que darán cuenta a lfigenia de su pasado, y por el otro el

ignora cómo ha venido a ser, en Taúride, sacerdotisa del culto bárbaro

momento en que lfigenia, dispuesta a sacrificar a los náufragos, da

y cruel de su divinidad protectora. El conflicto trágico. que ninguno de

lugar a la anagnórisis o lento reconocimiento por ambas partes. Es

los poetas anteriores interpretó así. consiste para mí, precisamente, en

una especie de contrapunto en donde la fuerza del verso reyista lle-

que lfigenia reclama su herencia de recuerdos humanos y tiene miedo

ga a su apogeo en giros y contrastes. Las voces de lfigenia y Orestes

de sentirse huérfana de pasado y distinta de las demás criaturas...

se entrelazan y se desconocen, perciben la revelación y no obstante

1

la rechazan, el coro asiste conmovido:
Hasta aquí las palabras de Reyes que señalan su propuesta trágica y que son reveladoras de aquello que guarda el artista, el escritor,

Un mismo arte de naturaleza

en su fuero interno. ¿Acaso en Europa, exiliado -o mejor dicho,

concertó los dos sones de gargantas ...

sacrificado por la historia de su país-, Reyes mismo no siente el
espanto de saberse no sólo huérfano, sino privado de sus recuerdos

Y el arte incomparable en los versos es de Alfonso Reyes.

humanos en la medida en que estos lo llenarían de pena? Al recupe-

En el cuarto tiempo, el rey Toas hace su entrada -como ele-

rar la memoria y comprender que pertenece a una raza ensangren-

mento de suspenso y tensión dramática que Reyes no ignora sino

tada y perseguida por la maldición de los dioses, lfigenia, al igual

robustece-, para crear un compás de espera y al mismo tiempo

que Reyes, siente asco de sí misma:

hacernos saber que lfigenia ya no desea sacrificar a los náufragos;
por el contrario, lo que desea es que ellos le revelen su identidad

Siento, como en la ácida mañana,
madrugar el pavor de estar despierta:
cenizosa con ciencia

aunque eso la colme del más grande pavor.
"¿ Qué pretendes?", pregunta el rey Toas a lfigenia. "Que hablen",
responde ella.

que torna a la m entira de los días

El último tiempo, el quinto, es quizás el más bello; Reyes prefe-

con una lumbre todavía de sueño,

ría el primero, el que va más lejos en las novedades que aporta el

hecha de luz funesta que transparenta el mundo.

diseño de los personajes y en la auscultación del tema que fascina a
su autor. El largo monólogo de Orestes narrando la tradición de sus

Hay cinco tiempos en la obra según el plan de su autor.

dioses y su herencia permite que lentamente lfigenia se aproxime

El primero expone el estado de ánimo de lfigenia olvidada de su

al borde del abismo, es decir, que comience a desgarrar aquellas

pasado y aterrorizada por sentirse diferente del resto de las mujeres.

~

56

Es aquí, en este primer tiempo, donde el coro en su danza circular.

'Todas lascitas ~ ntomadas deIIK¡emo úueJ-. Alfonso ~ ÚXl5tonáopoético, en Obras completas X.
l..elJas mexicanas. MéJ:ico, foododeCultu@ Económíca, 1959, p. 313. ·

tinieblas que cubrían sus recuerdos.

�Dice Orestes:

¿En busca mía, para que conciba
nuevos horrores mi carne enemiga?

Te asiré del ombligo del recuerdo;
te ataré al centro de que parte tu alma.

Hay otra manera de ser libre, otra mejor, parece decirnos Alfonso

Apenas llego a ser tu prisionero,

Reyes, y esta manera es la de elegirse a sí mismo por encima de

cuando eres ya mi esclava.

toda fidelidad a causas que son equívocas. lflgenia puede ser esclava
de la diosa en Táuride, pero es su cuerpo el que está retenido, no

A pesar de las invocaciones reiteradas a la diosa, lfigenia está

su espíritu que anda suelto en su voz y sus cantos. Allí. en esa tierra

a punto de sucumbir al sortilegio de saberse nombrada. Y Orestes,

extranjera, Ifigenia es libre para ir y venir con su imaginación, inclu-

que observa su desfallecimiento al conjuro de las palabras que le

so para soñar la tierra amada y perdida y hacerla más honda y más

devuelven su identidad, se apresura a darle más detalles:

cierta en sus propios actos. No se está en la patria porque se píse su
suelo, sino porque uno anda de mensajero y profeta entre todos los

Hínchate de recuerdos.
óyelo todo...

hombres, proclamándola en cada palabra que se ejerce.
Iflgenia rechazará al hermano. rechazará el regreso, dirá "¡No
quiero!". y el coro que la comprende, sufre y también canta con ella.

Ifigenia ha de llegar a la lucidez del amor, al reconocimiento del
hermano y a la ternura de la cual ya no tenía memoria. Acepta la

sabe perfectamente la elección que ha decidido para ella y así ha de
proclamarlo:

carga del amor. se conmueve. Pero sobre todo, completa la historia
que el mismo Orestes conocía a medias, puesto que era muy peque-

Alta señora cruel y pura:

ño cuando lfigenia les fue arrebatada. Entonces da detalles, relata

compénsace a ti misma, incomparable;

las palabras de su madre, se hace eco de sus gestos y sus ruegos. Ya

acaríciate sola. inmaculada;

no queda más que regresar a la patria, aceptar la dependencia de

llora por ti, estéril;

aquella gente -la suya-. obedecer a su hermano.

ruborízace y ámate; fructífera;

El coro, cuya voz emocionada Reyes auspicia, contempla con

asústate de ti, músculo y daga;

asombro la transformación de Ifigenia frente a Orestes, doblegada

escoge el nombre que ce guste

por la memoria:

y llámate a ti misma como quieras:
ya abriste pausa en los destinos, donde

¡Señora! ¿Y te acaricia? iY tú te doblas

brinca la fuente de tu libertad.

debajo de su barba! Y nos pareces
más pequeñita, al paso que reviven
y te van apretando las memorias.

Toda obra grande es confesional, sacude las entrañas de quien la
pulsa y la entrega. La !figenia de Alfonso Reyes, por llevar la marca
fundante de su propio exilio. alcanza en sus versos una dimensión

~

58

Orestes está convencido de que el desenlace le será propicio. So-

que su mismo autor no previó. Grande se ha vuelto la obra, obra de

bre los últimos versos se percibe la arrogancia de quien no duda de

arte hasta la médula. Haciendo a un lado la tradición clásica que

sus argumentos para doblegar a lfigenia y llevarla consigo de regreso

tanto amaba. Alfonso Reyes encuentra. para impulsar el mito de

a su país. Sin embargo, la Ingenia de Reyes, como su propio autor, al

Ingenia, una altura rara vez hallada en aquellos modernos y contem-

volver la mirada hacia la patria no vislumbra más que aquella tierra

poráneos que han abrevado en él. Su hallazgo literario es quizás uno

que los condenó como enemigos, como traidores. La voz de ambos,

de los más altos que se han gestado en nuestra América. Por ello, él,

...,

heroína y escritor. se confunden.

el ciudadano universal, el enamorado de Grecia, nos regala en he-

59

�PRESENCIA VIVA DEL LEGADO DE
ALFONSO REYES EN
LATINOAMÉRICA Y EUROPA
VÍCTOR BARRERA ENDERLE

no podría establecer un pequeño universo detrás de cada

U

publicación literaria colectiva. Cuántos encuentros (y des-

encuentros), cuántas afinidades, cuántas voluntades reunidas.
Convocar y reunir voces diversas_será siempre una empresa de
titanes. Incluso cuando la convocatoria recaiga en un tema común. Hoy presentamos a ustedes un número especial de la revista
española Anthropos dedicado a Alfonso Reyes. Y antes de seguir
es preciso hablar un poco de lo que esto significa. Creo que podría iniciar separando los dos elementos en cuestión, la revista
y Alfonso Reyes, y al hacerlo remarcar la importancia de este
suceso. Empiezo por la revista. Anthropos, como parte de un
proyecto editorial mayor, ha sido una publicación fundamental
para difundir y reflexionar sobre el pensamiento occidental. A
chos lo que proclamara siempre en sus escritos. Hay una inteligencia americana que se nutre de Europa pero que tiene la impronta de
su propio acervo y esto lo ha hecho a él, y si nos obstinamos, nos
hace a nosotros capaces de renovar los paradigmas de Occidente.

1.figenia Cruel es la más reveladora muestra de esta lucidez que Reyes
~

60

nos concede.

través de números especiales o misceláneos, las principales
corrientes filosóficas y críticas han pasado por sus páginas.
Con los años, Anthropos ha conquistado un lugar importante
en el ámbito cultural iberoamericano. Alfonso Reyes, por
otra parte, ha pasado a ser una tradición propia, con sus
propias rupturas y rectificaciones (un universo literario). Un

�objeto o sujeto de lectura permanente para la literatura latinoameri-

go del encuentro, o mejor dicho, reencuentro. ¿Qué nos dice ahora

cana. La confluencia de ambos en esta edición confirma la voluntad

la obra de Alfonso Reyes? ¿Qué nos deparará su encuentro?

actual de cuestionar y hacer presente el legado alfonsino. Anthropos

De entrada encontramos el inusual equilibrio, inusual para su

se presenta como el espacio ideal para hacer resonar esas voces

tiempo y para el nuestro (que parece insuflar la producción ensa-

y ampliar el eco de sus reflexiones. Ante la curvatura de nuestro

yística de Reyes). hablo del equilibrio entre erudición e intuición,

continente, la revista española funciona como un satélite que re-

combinación afortunada de historia literaria y ejercicio de creación

transmite las señales, en este caso, las reflexiones sobre Reyes, ha-

estética. Reyes se plantea, desde sus juveniles días de lector apa-

ciéndolas llegar a los más apartados rincones.

sionado, una relación peculiar -de suyo peculiar para su tiempo-

Este número especial fue coordinado por el ensayista colombia-

con la tradición. Tal vez porque no entró al mundo literario por la

no Sebastián Pineda, quien lanzó una invitación internacional para

puerta principal, sino por las laterales, contemplando el fenómeno

congregar a diversos estudiosos y lectores de Reyes. El resultado

en su conjunto y no sólo lo más destacado; tal vez porque no pa-

no es sólo un número monográfico sobre el autor regiomontano,

deció los prejuicios de la generación anterior, la de los literatos

sino la configuración de una comunidad de lectores. Nos encontra-

liberales, ante el legado de las letras hispánicas; o tal vez porque,

mos, esta tarde, ante una inusitada posibilidad de lectura literaria.

contagiado de ese "galicismo mental" que padeció Rubén Darío,

Confrontación doble. Ejercicio sin duda interesante: no sólo mirar

miró a la república de las letras desde una perspectiva moderna,

a Alfonso Reyes, sino a varios de sus comentaristas. Este número

fundada en la comparación y el establecimiento de relaciones in-

especial es un panóptico, un muestrario de la heterogénea recep-

sospechadas. En cualquier caso, él supo salvar los obs-

ción del legado alfonsino. Surgido de un cordial y nutrido encuen-

táculos que habían entorpecido el diálogo y la revisión

tro de lectores alfonsinos de plumaje variopinto, el volumen es un

critica y autocrítica de nuestro legado literario.

despliegue de esfuerzos críticos: leyendo la lectura de Reyes sobre

Si miramos los temas de este volumen, sabremos

la vida y la literatura, aprendemos estrategias para acercarnos al

que no sólo dan cuenta de sus dotes de escritor y hu-

fenómeno literario en su totalidad. Pues Jo que hay detrás de este

manista, también se ocupan de su espíritu y sus pasio-

esfuerzo colectivo son diversos ejercicios de interpretación, aunque

nes: el amor, la amistad, la condición humana. Siempre

todos tienen en común la puesta en escena de la vitalidad del lega-

me llamó la atención la prioridad de estos elementos

do critico y creativo de Alfonso Reyes. Cuestionar su obra a través

en la escritura alfonsina. Para Reyes la inteligencia es

de sus estrategias de lectura, de sus enfoques críticos. El detonante

una manifestación suprema de amor (a la vida, al co-

fue, como recién mencioné, la invitación de Sebastián, pero el tra-

nocimiento). La visión múltiple se convierte así en una

bajo venia desde mucho tiempo atrás. Fue la reunión de esfuerzos

suerte de biografía sustentada en la propia obra, pues,

individuales, un levantar la mirada para comprobar que en esta em-

aunque los ensayos incluidos no presentan una perspectiva estric-

presa no estábamos solos, fue el reconocimiento de una compañia.

tamente cronológica, sí se ocupan de mostrar el desarrollo de la

La invitación de hablar sobre Reyes parecía apuntar a una suerte

obra alfonsina a través de la conquista de diferentes espacios.

de homogeneización, pero no fue así: el abanico de posibilidades

He aquí el diálogo alfonsino en pleno. Asistimos al cruzamiento

interpretativas no se cerraba allí, una vez lanzada la invitación, los

de ideas, a la convergencia de enfoques diversos. Trabajos que nos

temas se fueron ampliando. Al realizarse la reunión de trabajos,

muestran a Alfonso Reyes desde su vasta y rica condición hetero-

y luego de la edición y aparición del volumen el año pasado, nos

génea. Lo vemos de perfil y de frente, en pleno acto de escritura o

dimos cuenta de que nuestros cuestionamientos iban por sendas

leyendo la literatura que lo alimenta diariamente. Es el Reyes que

parecidas, aunque la argumentación tomaba las más diversas rutas.

se inventa a sí mismo, crea su genealogía, funda sus ciudades y

Un par de preguntas parecían formularse de manera latente a lo lar-

nos deja la radiografía de sus amistades literarias. Inmenso planisferio humano, es un capítulo entero de nuestras letras, no sólo

�por la vastedad de su producción, sino por la resonancia de sus
desplazamientos y de las relaciones que cosechó. Su biografía es

mericana, y lo es básicamente por dos factores: el replanteamiento

LAMEXICANIDAD EN EL ARTE
MEXICANO

crítico de la tradición local y la reconfiguración de nuestra relación

JOSÉ EMILIO AMORES

casi sinónimo del proceso de modernización de la literatura latinoa-

con el "canon mundial". Por eso se me ocurre un ejercicio interesante. Si quitáramos, en los ensayos de esta revista, el nombre de

• Qué es la mexicanidad? O, de manera más precisa, ¿qué es

Alfonso Reyes o la mención a sus obras, nos quedaríamos con un

¿

número completamente misceláneo, que abarcaría una infinidad

pregunta necesito primariamente de una definición. Recurro al

de temas y aspectos de la literatura y la cultura. Habría, así, ensayos

diccionario.

Ia mexicanidad en el arte mexicano? Para dar respuesta a la

sobre la Revolución mexicana, sobre los géneros literarios, sobre el

La definición más clara -por breve- de mexicanidad dice que

humanismo en América Latina, sobre teoría literaria, sobre crítica

es "lo relativo a costumbres, personas, objetos y habla de México."

de arte, sobre el canon literario, sobre füosofía y postmodernidad,

Ahora bien, es indispensable la clasificación de un arte que ex-

sobre la transformación ensayística de Borges, sobre la modernidad

presa la mexicanidad de acuerdo a tres etapas, aunque no de ma-

en la poesía mexicana. Un abanico extendido cuyos extremos ter-

nera cronológica: la de los denominados pintores viajeros, del siglo

minan por encontrarse.

XIX; luego, la pintura de castas, del siglo XVIII y, finalmente, la de la

He creído siempre que la lectura es una actividad privada que se

primera mitad del siglo XX, manifestada por los artistas mexicanos

manifiesta en una actitud pública. Estrategia suprema para la lrber-

en pintura, escultura, arte gráfico, juguetería. Satisfecho el punto

tad cotidiana; voluntad para salvar los días y las horas del casi inevi-

de partida, el qué y el cómo, vayamos de paseo a reflexionar a lo

table olvido; herramienta insuperable para la cada vez más urgente

largo de tres épocas. De examen en examen llego a una conclusión

formación ciudadana. Leer es trazar una cartografía propia mientras

contundente: la mexicanidad del arte mexicano fue creada por eu-

se transita por un territorio ignoto. Gracias a ella avanzamos sin per-

ropeos, por esos pintores viajeros mexicanistas del siglo XIX. Ante

der de vista lo que dejamos a nuestras espaldas. Es una especie de

sus ojos se desplegaron cosas nunca vistas que los llevaron a poner

andar en círculos, y finalmente es una lucha contra la desolación y

sobre la mesa los temas dominantes de la mexicanidad. Primero,

contra la misma condición humana que abriga a un tiempo el deseo

la profunda y grosera desigualdad social. Segundo, la evi-

de conocer y las ansias de destrucción. Este número confirma la vi-

dencia de un glorioso pasado indígena, mostrado

talidad de la lectura y el carácter revitalizador de la misma. A través

en la grandeza de sus construcciones y en sus

de ella, el legado alfonsino deja de ser cosa del pasado, deja de

insólitas expresiones artísticas. Finalmente, las

ser documento, para convertirse en un monumento despojado

características de la clase baja mexicana, es

de todo carácter institucional. A través de ese ejercicio se con-

decir, sus costumbres, vestimenta, diversio-

testan, aunque nunca de manera categórica o definitiva, los
cuestionamientos iniciales sobre la significación de la obra
alfonsina y el porvenir de nuestro encuentro en ella.
Este número de la revista Anthropos es pues una manifestación fehaciente de la presencia vital de Alfonso Reyes

nes, oficios y apariencia física, tan diferentes de otras conocidas por los europeos en sus respectivos países o en
África, India, China.
El primer pintor mexicanista,

en nuestros días, y, al mismo tiempo, la mejor invitación

Claudio Linati, conde de Parma, lle-

para los nuevos lectores del siglo XXI. Su lectura confirma

gó a México en 1825; fue expulsado

algo que ya habíamos intuido: la contemporaneidad de Al-

del país a finales de 1826 por andar de

fonso Reyes.

�meciche en la política; más tarde regresó -quién sabe cómo- y

lizó cuatro litografías en las que muestra la reconstrucción de la

murió en l 832 en Tampico a la edad de 42 años. Trajo consigo el

pirámide de la Serpiente Emplumada en Xochicalco. Además de-

primer taller de litografía y marcó el inicio de una tradición pictóri-

veló las características de Puebla y utilizó como fondo los volcanes

ca basada en la representación de personajes típicos; por un lado,

Popocatépetl e lztaccihuatl. En Guanajuato pintó su Plaza Mayor, y

las figuras del aguador, el lépero, la joven obrera, el jinete y el lan-

lo mismo de Guadalajara. También visitó Xalapa y los tres puertos

cero; por otro, la clase dominante: el hacendado, el militar, el cura.

mexicanos: Veracruz, Tampico y Acapulco, dejando sendas litogra-

De esta suerte, Linati tuvo la habilidad de mostrar el vasto abanico

fías. A la ciudad de México, Karl Nebel le dedicó cinco litografías: la

de la sociedad mexicana: los de arriba y los de abajo en el marco

Catedral y el Monte de Piedad; la Plaza Mayor y el Parián, en donde

histórico, político y económico del nuevo país.

se comerciaba codo lo venido de Asia; el Palacio Nacional; la cons-

Uno de los personajes que más impresiona a Linati es el agua-

trucción de la Catedral y el Sagrario, y una escena costumbrista en

dor. Se trata de un hombre que carga una olla de barro esférica o

el Paseo de la Viga, donde recrea diferentes grupos sociales, desde

esferoidal sobre su espalda, por lo que el peso se concentra en un

los más humildes hasta los más elegantes, disfrutando un día de

solo punto. ¿No habría otro diseño de vasija para distribuir la carga

descanso. El Canal de la Viga comunicaba el lago de Texcoco con el

a lo ancho y largo de la espalda? Desde el punto de vista de las artes

de Chalco, y Nebel muestra las chinampas, una técnica mexica de

mecánicas era cosa resuelta; pero no así desde la perspectiva de la

agricultura con la que se cultivaban sobre el agua verduras, frutas

clase dominante, del gobierno ni de los propietarios de minas y de

y flores; así como unas pequeñas barcas llamadas trajineras para

haciendas. Para ellos, los de la clase indígena eran simples bestias

pasear en el canal.

de acarreo. En una sola figura Linati da fe de la desigualdad social
tan distinta de la europea.

El tercer tema por el cual Nebel se inclinó fue el costumbrista.
Retrató a los habitantes de las diferentes clases sociales con sus

A Linati siguió el joven alemán Karl Nebel. La obra de Nebel

atuendos de acuerdo a la moda de la época. En una litografía se ob-

Viaje pintoresco y arqueológico sobre la parte más interesante de la

serva un grupo de mujeres usando mantilla y ataviadas a la usanza

República Mexicana, en los años transcurridos desde 1829 hasta 1834

española; en otra se ve a un rico hacendado acompañado por su

fue publicada en París en 1836 cuando Nebel contaba con 31 años

hija, un criado y su mayordomo, todos ellos vestidos de manera

de edad. De Nebel se sabe que fue arquitecto, diseñador y pintor,

elegante y montando a caballo. En ambas, Nebel se deja llevar por

educado dentro del movimiento neoclásico e imbuido del roman-

el espíritu del romanticismo y los personajes se asemejan a tipos

ticismo propio de la época, con su gusto por lo exótico. El México

clásicos europeos -que no mexicanos. Sin embargo, estas imá-

exótico fue un fuerte imán para Nebel y los temas que abordó fue-

genes son de gran utilidad para reconstruir diversos aspectos de la

ron tres: la arqueología, las ciudades y las costumbres mexicanas.

vida en México en aquellos años.

En las litografías sobre arqueología recrea un "ambiente antiguo y

A la nómina de los mexicanistas pintores europeos habrán de

majestuoso", donde la exuberante vegetación enmarca la escena.

agregarse los nombres de Thomas Egercon, asesinado en Tacubaya

Nebel fue el primero en dar a conocer la pirámide de los Nichos,

en 1842; el francés Edouard Pingret, buen relator de las costumbres

del Tajín. También nos muestra una vista general de la pirámide de

y modos de vestir en poblaciones del Golfo de México, Puebla y

Cholula, de la que proporciona sus medidas de base y altura y sobre

la ciudad de México; además, estarán Pedro Gualdi, Hegi, Carlos

la que comenta es la edificación más grande del antiguo Anáhuac.

Paris.

Para el tema de las ciudades, Nebel visitó el norte del país. De

En resumen, la mexicanidad en el arte mexicano fue creada.

zacatecas, además de recrear la mina de la Veta Grande, dejó cuatro

por europeos. Ellos so·n quienes pusieron sobre la mesa esta trilo-

láminas que ilustran las ruinas de La Quemada, la mítica Aztlán.

gía de temas.

En el sur pasó por Aguascalientes, de donde dejó una vista de su

Veamos el contraste. A mediados del siglo XIX apareció el mexi-

Plaza Mayor, y en los alrededores de la ciudad de Cuernavaca rea-

quense Casimiro Castro, cuya obra tiene una temática semejante a

�la de los pintores viajeros. Hago hincapié en lo siguiente: aunque

alentó a uno de sus alumnos más promisorios, José María Velasco,

es parecida. tiene una intención diferente. La desemejanza estriba

a salir del aula y pintar los paisajes naturales del Valle de México.

en que Casimiro Castro ya no abordó los temas de los pintores

Velasco realizó con maestría el mandato: pintó lo que veía; un mexi-

viajeros. sino que con sus litografías fue un cronista, tal como Gui-

cano percibía ahora un paisaje de su país. Luego, en 1913, Alfredo

llermo Prieto lo fue con sus narraciones. En ninguno de los dos se

Ramos Martínez se rebeló contra el academismo y fundó la primera

observan cuestionamientos sobre una identidad mexicana, si tal

escuela de pintura al aire libre en México. Su tema principal fue el

cosa existe.

mestizo, con su vestimenta y su ambiente. Posteriormente, el Dr.

Es necesario dejar constancia del registro de otros artistas, bas-

Atl y Saturnino Herrán serán buenos exponentes del nuevo dogma;

tante anteriores a los pintores viajeros venidos de Europa: los auto-

con ellos y Francisco Goitia de Zacatecas ya tenemos una pintura

res de la denominada pintura de castas. Esta obra es en su mayoría

mexicana.

anónima, con excepciones tales como Miguel Cabrera, quien dejó

Lo demás es relato harto conocido. Después surgieron los mu-

12 cuadros. La pintura de castas es un excelente censo de la mezcla

rales didácticos de denuncia en donde el cura, el rico y el militar

de razas, aparte de la pureza española, criolla o peninsular. Pero

de Victoriano Huerta oprimían al pueblo mexicano. Como en la

las castas fueron simplemente lo que ya se dijo: un censo. Toda-

música. el tema de los explotados y explotadores tiene sus va-

vía se discute si el censo se hizo para clasificar una tributación o

riaciones: la brutal desigualdad social que tanto impactó a los

para que el monarca español conociera a sus súbditos, los lejanos

pintores viajeros.

novohispanos proveedores de la plata de sus minas, y quienes a

Pero no todo fue pintura mural; otros artistas retomaron las dos

cambio -y a fuerza- le compraban el mercurio, indispensable

líneas restantes de los viajeros y, como Velasco, pintaron lo que sus

para extraer la plata. Recuérdese que durante la Colonia estuvo

ojos veían. Mas algunos ya no se limitaron a lo percibido, sino que

prohibida la explotación de minas de mercurio en estas tierras,

recurrieron a la imaginación. A todo eso. a lo figurativo y abstracto,

pues este elemento era propiedad exclusiva del rey, que lo obtenía

le llamamos pintura mexicana moderna. Entre los abstractos están

en Almadeen, España.

los de la Ruptura y, obviamente, los que rompen con la Ruptura.

El comentario acerca del rey español del "toma y daca" no es

El proceso de rupturas es tan antiguo como la historia eu-

accidental. Lleva consigo dos aspectos. Por un lado. está la esencia

ropea moderna porque cada generación desea ser di-

del colonialismo en cualquier época y en cualquier lugar, su signifi-

ferente a la anterior. Es el viejo grito: ¡Yo soy yo!

cado se traduce en una acción: un país se apropia de un territorio

Con agudeza, Ortega y Gasset lo dice de mejor

para explotar sus materias primas y su mano de obra; al final, los

manera: "Yo soy yo y mi circunstancia".

habitantes del territorio ocupado son un buen mercado para los
productos del explotador. El otro aspecto del comentario sobre el
rey es el del agravio. El México independiente dio la espalda a todo
lo asociado con el período de la Colonia. Por decreto, desaparecieron 300 años de historia. Tuvo que transcurrir un tiempo largo,
hasta 1940, para que don Manuel Toussaint nos llevara de la mano
a descubrir el arte colonial.
Pero no adelantemos vísperas. Regresemos al México independiente del siglo XIX, en cuyas tres últimas décadas quisimos ser
europeos. tan fácil como querer pasar de un brinco hacia la modernidad. En cal época, el gobierno contrató como profesores de arte a
La.ndesio y al catalán Clavé en la Academia de San Carlos. Landesio

No existe una pintura mexicana; hay pintores mexicanos y su circunstancia.

�BRIZNAS

CARTA A PROPÓSITO DE
ALFONSO REYES*

ALFONSO REYES PSICODÉLICO
SEBASTIÁN PINEDA

WALLACE STEVENS
A JOSÉ RODRÍGUEZ FEO

E

n la ciudad de México Adolfo Castañón me dio a leer su

último artículo inédito sobre Alfonso Reyes. Se trata de la

Harrford, Conn, 26 de enero de 1945

correspondencia que el regiomontano universal sostuvo con
Artaud, el vanguardista francés que se enloqueció con el pea mención que hace usted de Alfonso Reyes es precisa-

tó convencer a Reyes de que no era necesaria la Givilizac· o.

L

occidental si se experimentaban los efectos psjcodélicos el

toda la emoción de un deseo real, entender español mejor

peyote. Porque en adelante, decía el francés, se viviría en orra

de lo que puedo. Uno se fatiga de las figuras rutinarias y la

dimensión más allá del progreso y el duro trabajo.

posibilidad de hallar una mente fresca en un crítico mexi-

yote y con los tarahumaras en la Sierra Madre. Artaud i n t

Cuando lo supo internado en un hospital mental, Reyes -

mente la suerte de alusión que me mueve a des~ar, con

cano, o en los muchos escritores hispanoamericanos hacia

muy diplomático- escribió una pequeña notita: "No se pue-

los que se podría experimentar un respeto instintivo, cons-

de jugar impunemente con los dioses". En ella, no sólo confe-

truiría un verdadero estímulo. Es, sin embargo, demasiado

só su simpatía con los tarahumaras, cuyas yerbas lo sanaron

tarde para que intente yo familiarizarme efectivamente con

de niño varias veces, sino que también se atrevió a comparar

otra lengua.

los ·efectos del peyote con la teoría de Einstein. Los sonidos
se nos transforman en visiones, las notas musicales en rayos
luminosos, tal como si pudiéramos viajar por el mundo de las
vibraciones desde el espectro auditivo al espectro lumínico.

'

iProbó Reyes el peyote? A lo mejor, según cuenta Castañón,
de jovenzuelo o adolescente pudo paladear en pequeña dosis
algo parecido al peyote, en compañia de algún soldado de su
padre durante alguna campaña larga alrededor de la Sierra
Madre. Nadie, sino bajo efectos psicodélicos, interpretaría así
los sentimientos de un árbol:
Tal ve¡ ltu irlx,le.¡ ./e u,nfenfan de no 1&lt;,oveue por lo

,..odt., qi,e u,nt-,4n 'f ./l&gt;eÍÍlln. laJ pJ¡aro-1 ieJ
u.e11fan W exfraiíAI avenfw-u del vi,eJo,

'1 u,n oir.ltu

..re ..rati4facen. /.u bri.JM le1 IAwr 9-"'ñaJ '1 ÍIM .Jac.an
a bai4r "" pou,, 111,rrqt,e -1,'n 1&lt;,over.ltu de .Ji, ~ r . '

1

Fragmento extraído de los diarios médttos de Alfonso Reyes.

'Texto tomado de la Gaceta delFondo de w/rura fronómko, Núm. 459, maJZO 200), p.23, de la~ecoon yversión hechas por Marun Palma

�LA EXPERIENCIA LITERARIA
HISTORIOGRAFÍA DE QUERÉTARO:
PRECIADOS TESTIMONIOS DE 1A
HISTORIA MEXICANA
NANCY CÁRDENAS
a Sala de Historia de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria alber-

L

ga en el Fondo Fernando Díaz Ramírez una valiosa e interesante colec-

ción de 32 volúmenes que resguardan numerÓsos documentos de la historia de Querétaro, que abarcan desde 1821 hasta 1870. Este patrimonio
bibliográfico de la Biblioteca perteneció en vida a Fernando Díaz Ramírez,
abogado, académico, investigador, político y fundador de la Universidad
de Querétaro. Fue adquirido por la UANL en 1984 y destaca por contener
testimonios y evidencias historiográficas. como manuscritos. cartas. escritos oficiales de autoridades del gobierno federal, estatal y local. así como

~Í-r~..- . ,z.,,.,_. /
:·&amp;k,;Jff:Z--?.
,

folios de boletines y de otras publicaciones periódicas del siglo XIX.

La importancia de este acervo para quienes tienen la oportunidad de
descubrirlo en su cabal riqueza, consultarlo y estudiarlo, radica en la notable función y disposición -espacial- que desempeñó y representó la ciudad de Querétaro como contexto de los principales sucesos históricos de
la nación, que generaron una nueva organización social e instituyeron los
fundamentos y principios para nuevas estructuras políticas y legales desde
los preliminares de la Independencia entre 18!0 y 1823; la invasión norteamericana de 1846 a 1848, que finaliza con el Tratado Guadalupe Hidalgo;
la Guerra de Reforma; el imperio de los Habsburgo, hasta el porfiriato.

La conspiración del movimiento insurgente fue organizada en 181 Odurante las reuniones y tertulias literarias en la casa del corregidor de Querétaro Miguel Domínguez, junto con su esposa Josefa Ortiz, Epigmenio González (quien guardaba el abundante arsenal), los militares Ignacio Allende,
Mariano Abasolo y Juan Aldama y el obispo de Michoacán. Manuel Abad
y Queipo. Una vez comenzada la lucha armada, la ciudad fue tomada por
el ejército realista hasta el final. En 1821 Agustín lturbide se hospedó en
Querétaro, en la casa del poeta Francisco Alday. En 1823 fue instaurada la
República con Guadalupe Victoria como primer presidente de México.
Más tarde, el 30 de mayo de 1948. en el estado de Querétaro se firma
el Tratado Guadalupe Hidalgo. en el que Antonio López de Santa Anna
cede a Estados Unidos los estados de California y Nuevo México. que hoy
son los estados de California, Nevada. Utah, Arizona y parte de Colorado y
Nuevo México. Posteriormente en 1854 Santa Anna vende el territorio de
Mesilla. el actual sur de Arizona y el resto de Nuevo México, al realizar el
tratado con James Gadsden. En 1857 se promulga la Constitución liberal.

...,
73

�La inestabilidad nacional que se inició con la Guerra de Reforma entre
liberales y conservadores se incrementó a causa de la. invasión francesa y

El 4 de octubre de 1824 se estableció en México la República con Gua-

del establecimiento del imperio de Maximiliano de Habsburgo en 1861 .

dalupe Victoria como primer presidente y la Constitución federal incluyó a

El avance de los republicanos obligó al emperador a abandonar la ciudad

Querétaro como Estado de la federación, en un tiempo en que las luchas

de México y dirigirse a Querétaro en dos ocasiones, primero en agosto de

entre liberales y conservadores provocó que ambos bandos se sucedieran

1864 -alojado en la casa de Carlos Rubio- y más tarde en 1867. Siete

por intervalos en el gobierno del estado: entre 1824 y 1855 hubo 25 gober-

años después, en esta misma región, sucedió la rendición de Maximiliano

nadores. Diez Marina había sido designado presidente de la entidad por la

ante Mariano Escobedo. Maximiliano fue juzgado por un tribunal de guerra

legislatura del Congreso Constituyente de Querétaro en junio de 1824 en

en el Teatro lturbide, encarcelado en el convento de la Santa Cruz y el 19

un triunvirato de gobernadores que estaba integrado también por Juan José

de junio fue fusilado en el Cerro de las Campanas junto a Miguel Miramón

Pastor y Andrés de Quintanar.

La carta fechada el 11 de abril de 1829, con firma de Vicente Guerrero,

y Tomás Mejía.
Para dar muestra de la trascendencia de los documentos de la historia

recién designado como presidente (cargo que duraría sólo ocho meses),

de Querétaro y para despertar el interés de la comunidad universitaria, de

expresa las sinceras gracias, la consideración y aprecio que tiene al todavía

especialistas de distintas disciplinas y del público en general, a continua-

gobernador de Querétaro, José Diez Marina.

ción presentamos la descripción detallada de dos cartas manuscritas de

El texto de Santa Anna comprueba la situación política en la que se

1929, rubricadas por Guadalupe Victoria, primer presidente de la República

encontraba el país en 1829, saturado por las disidencias intestinas y ase-

Mexicana, y Vicente Guerrero, sucesor del anees mencionado, y dirigidas a

diado por los españoles que habían sido desterrados por la ley general de

José Maria Diez Marina, gobernador de Querétaro. Además, un documento

expulsión promulgada en 1827. Santa Anna le escribe desde Veracruz al

membretado manuscrito del mismo año, firmado por Antonio López de

gobernador de Querétaro, Diez Marina, para informarle sobre el exilio de

Santa Anna y una carta lacrada de 1864 con firma de un oficial húngaro

algunos españoles:

que fue consejero político en el gabinete del imperio de Maximiliano.
En carta fechada el I de abril de 1829, en el mismo día en que finaliza su periodo presidencial, Guadalupe Victoria envía un respetuoso

--

Exmo. Sr.
Quedo impuesto por la nota de V.E. f [ec]ha

31 del proccimo pasado M[ar]zo. y listo que

agradecimiento por el apoyo político y colaboración burocrática -que
intentaba imponer orden tras la guerra independentista-, y una despedida a José María Diez Marina del Solar, primer gobernador constitucional
de Querétaro.

M,

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[ ...]admiré en VE. el conjunto de vinu-

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des que distinguen á un Gobernante, y
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~

la adhesion mas intima a las libertades

~

~

i.l'if; ..
"1-' ~r--

á ella me adjunta de los españoles a quienes V.E. ha espedido pasaporte para que
salgan del Territorio Nacional por el puerto
de Veracruz como comprendidos en la Ley
g[ene]ral. de espulcion y al efecto hoy libro
la or[de]n. competente á la autoridad política de aquella plaza para que cuide de su
verificativo [ ..]2

publicas.

A merced de esta cooperacion me ha
sido posible asegurar bienes tan apreciables. y al descender del alto puesto
en que me colocó la Nacion. debo pro-

Mientras que Guerrero permanecía en la presidencia, Antonio López
de Santa Anna estaba a cargo del ejército nacional. En enero de 1829 el

testar á V E. solemnemente mi gratiLud
y mi más decidido afecto[ . .]'

gobierno federal fue informado d_e que tropas españolas encabezadas por
el brigadier Isidro Barradas se agruparon en La Habana con el objeto de

..,.
74

reconquistar México. En julio del mismo año la escuadra invasora ancló

'Trasoipoón directa de un fragmento de la carta de Guadalupe Victoria al gobernador deQuerélaro, coo ft'dla del 1
de abril de 1829. Fondo Femando Díaz Ramírez.

' T@OS(Jlpoón directa de un fragmento de la carta de Santa Anna al gobernador de Queréraro, con fecha del 8de
abril de 1829. Fondo Fffllando Díaz Ram1rez.

�en Cabo Rojo, cerca de Tampico, y los combates se ejecutaron en el sur de
Veracruz, zona en que Santa Anna era jefe militar de más de mil soldados,
artillería y flota. En la batalla de Pueblo Viejo, en septiembre de 1829.
Barradas fue derrotado por el general Santa Anna, quien cuatro años más
tarde se apoderaría de la presidencia.
Es oportuno señalar que hay otros documentos pertenecientes al periodo del imperio de Ma:ximiliano que si bien no son representativos, no por
ello disminuye su valor, que, aparte de rodear los sucesos de relevancia,
dan a conocer las circunstancias y las condiciones de la realidad histórica;
información que permite la investigación de microhistorias e historias de
la vida cotidiana o privada. Uno de estos textos es una carta con lacre
-sello característico, único en toda la colección- de 1864, firmada por
Scherzenlechner y dirigida a un prefecto político de Querétaro para solicitar, por órdenes del emperador, un corcel resistente con montura y
bridas y una escolta armada para realizar una expedición de cuatro días.
El sargento Sebastian Scherzenlechner que fue amigo, confidente, secretario personal de Maximiliano, así como su consejero y colaborador en el
gabinete imperial, escribió este mensaje en 1864, año en que el emperador austriaco se encontraba hospedado en la ciudad de Querétaro en la
residencia del banquero e industrial Carlos Maria Rubio.

Exposición
fotográfica
de Rogelio Cuéllar
ENTB.AWl LIBBE
(JapillaAlfonsinaBiblioteca Universitaria

.,

De lunes a viernes de 8:00 a 22:00 brs.

del 10 de septiembre al 10 de noviembre de 2009
Ma37ores informes al 83 29 40 15
*Rogelio Cuéllar es miembro del SistemaNaci.onal de Cread.ores de Arte.

~

76

�MAL DE LIBROS
1A IDEA DE PSIQYÉEN lA H ÉIADE:
ESCISIÓN, PLURALIDAD Y
TRANSFIGURACIÓN DEL ALMA

mórficos y trasladarse a una forma animal, que, por un
lado, es una representación y, por otro, se trata de una
adaptación de la teoría griega de la metempsicosis y de
una analogía con los psicopompos o criaturas guias de los
muertos. Además, el alma libre se desenvuelve más en el

NANCY CÁRDENAS

mundo de los sueños, descifrando mensajes de los dioses.
Descubrimos, con grata curiosidad, que las leyendas locales

E

n su estudio El concepto del alma en la antigua Gre-

cia, Jan Bremmer señala que, de acuerdo a un análisis

comparativo entre el iitman del hinduismo y el concepto
griego psiqué, la creencia dualística del alma se en-

sobre las almas errantes de Aristeas y Hermotimo, referidas por
Herodoto y Apolonio respectivamente, tienen algunas correspondencias con las prácticas religiosas del chamanismo de
los escitas. Las fugas del alma que se describen en estas

cuentra presente en los testimonios de la épica de
Homero, en leyendas locales y en algunas obras
de autores helénicos de una época posterior. Los
investigadores, entre quienes sobresale Ernst Arbman, definen el iitman de la tradición brahamánica como una unidad esencial del ser humano que
participa en forma simultánea de la eternidad espiritual del universo y de lo temporal de su existencia corpórea: la unidad permanente que cohesiona
la multiplicidad de la constante transición, la estabilidad que sustenta la transformación y alteridad
de la realidad.

leyendas revelan la creencia en el alma libre y dinámica
que abandona la materia que la contiene. Son fugas
que se traducen en variaciones de la conciencia del
individuo, así como en la ruptura casi deliberada entre alma y cuerpo: la huida del pensamiento y de la
sensibilidad corporal. Son trances extáticos, durante
los cuales existe capacidad de visión, de movimiento -con el que franquea un pasaje de iniciación en
el misterio- y de bilocación.
En los rituales chamánicos el trance implicaba el
empleo del herbolario mágico, el predominio del deli-

El alma libre representa la personalidad indivi-

rio y la adivinación, que coinciden con las ceremonias

dual, correlativa con el término purusa hinduista-

de los bacanales, el mito de Orfeo (avatar de Dioniso)

asociado con el Brahman o alma permanente-, y

e incluso con los oráculos de las Sibilas. Resulta intere-

las almas del cuerpo dotan a éste de vida y con-

sante la evocación de Hermorimo que sugiere la particu-

ciencia. En los textos homéricos, la psiqué equivale

laridad del alma como depositaria de una sabiduría, una

al alma libre, la esencia que confiere identidad al

comprensión de los secretos de la naturaleza y del propio

individuo; su actividad se desarrolla fuera del cuer-

conocimiento inmanente; noción asociada a la teoría del

po ante la pérdida de vitalidad física (ai6n), provoca-

nous que explica la inteligencia del alma como la "obser-

da por una herida grave y desfallecimiento, es decir,

vación interior". En Platón la idea del nous se traslada a la

en los lindes de la muerte. Durante su expulsión, el

capacidad de visibilidad ("el ojo del alma"), que por exten-

alma conserva la forma del individuo como un doble

sión detenta el poder de vaticinio. De esta manera, el alma

idéntico, y el movimiento, sin dirigirse al inframun-

intelectual se identifica con el alma libre por sus cualida-

do mientras el cuerpo preserva el aliento. El alma

des supernacurales.

también puede sustraerse a los contornos antropo-

~

�Al contrario del alma libre, las almas del cuerpo están

Los paralelismos antropológicos que se han encontrado en las

siempre activas, son localizables dentro del cuerpo humano

fuentes escritas y las evidencias arqueológicas procedentes de la

y cuando éste experimenta modificaciones y padecimientos

cultura helénica y de culturas de Europa occidental y euroasiáticas

perturba con idéntica magnitud los estados de conciencia y

indican que la experiencia de la muerte estaba fundada en la parti-

las emociones, los cuales son los rasgos psicológicos atribui-

cipación de la

communitas en la realización de los ceremoniales de

dos al alma. En la tradición épica el alma del ego consistía en

inhumación o cremación: las exequias confirmaban la muerte del

thymós o la fuente de las emociones, en el nous y el menos,

individuo. Sin embargo, en Grecia la organización estructural de la

término este que designa a un impulso espontáneo y fu-

sociedad se trasladó al mundo de ultratumba y provocó una diso-

ror del guerrero. Además se esclarece que esta criada

ciación entre el alma y su destino siguiente, esto es, su acceso a la

psíquica se ubicaba en el interior del pecho, lo que

morada de los muertos. A diferencia de los adultos, héroes de guerra

psiqué a la

y autoridades sociales, los niños, los adolescentes, los criminales y

expresión "aliento insuflado", concentrado en

los suicidas no tenían derecho a recibir honras fúnebres, por lo que

la respiración, susceptible de dispersión a cau-

sus cadáveres permanecían insepultos. Así, la psiqué se mantenía en

sa de los desvanecimientos físicos.

un estado de ambigüedad con respecto a la categoría marginal en

el

demuestra el traslado del concepto

La psiqué se identifica con el alma de los

que se clasificó al individuo: era una sombra o fantasma errabundo

muertos cuando el vigor del individuo se ex-

que acosaba a los vivos. De acuerdo a algunos indicios, en las con-

tingue y el alma libre se exhala convertida

diciones especiales de muerte prematura de niños y adolescentes

en una imagen doble o en animal, espectro

y de muerte violenta, el alma se convertía en trasgo o incluso, para

o sombra que ingresa al inframundo. La

nuestro asombro, en una especie de vampiro o espectro hematófa-

importancia de los preparativos rituales

go, similar a los vrikolakes del folclor eslavo.

del cuerpo exánime entre los antiguos

Bremmer confiesa que existen escasas referencias sobre la trans-

griegos se traduce en un afán por redu-

figuración del alma en fantasma, pero una de las más destacables y

cir el. temor a la aniquilación, transfor-

que basta para demostrar la creencia en la persistencia del alma de

mando la muerte en una ceremonia

los muertos en la realidad, es aquella que alude al festival ateniense

sagrada de separación y tránsito del

de las Antesterias, perteneciente a los misterios báquicos realizados

alma, la continuación de su exis-

en el santuario de Dionisio Limnais ("de los pantanos"). En el se-

tencia como eidólon o sombra en

gundo de los tres días de esta celebración se recurría al herbolario

el transcurso de un peregrinaje

mágico ya ames mencionado, en este caso a guisa de talismán, a

iniciático de purificación y al

través de la masticación de una hoja de espino cerval que impedía

abrigo de una divinidad cróni-

la acechanza de las apariciones o Jantasmata. El tercer día estaba

ca, subterránea, que preside

consagrado al culto de los muertos, que consistía en la conmemora-

el mundo de lo invisible al

ción de los ancestros primordiales de la Hélade, Oeucalión y Pirra,

que no llega la capacidad

únicos supervivientes del diluvio universal con el que Zeus destruyó

nous y que simboliza

a la humanidad en un periodo temprano de su existencia. Este dilu-

el regreso al centro pri-

vio mitológico al cual se refieren cosmogonías de diversas culturas

migenio de la tierra.

tiene su origen en la epopeya sumeria de Gilgamesh, que influye, a

del

,...
81

�su vez, en el célebre episodio del génesis judeo-cristiano
y a través del cual se elucida la depuración y regeneración

RETRATOS REALES E IMAGINARIOS

de la raza humana. Si recordarnos que las características

KAVAFIS: EL PLACER SIN CULPA
RE NATO T I NA) ERO

de estos festiva,les eran la alteración del orden cultural, la
solemne subversión de las prohibiciones sociales, la libertad
de reunir la religiosidad popular con el delirio, también hay
que resaltar que el carácter de transgresión estaba subordinado a la perpetuación de valores fundamentales de la sociedad
a través de la repetición anual de estos rituales de tránsito, los
que conservan y al mismo tiempo sustentan la necesidad
existencial de la incertidumbre y revelan los empeños
de una búsqueda espiritual siempre latente, la transición incesante hacia un más allá, ya sea mediante la
evolución cognoscitiva, los trances inducidos, o bien
el esfuerzo del ser humano para interpretar la muerte
como una fase liminar del alma.
Las sugestiones de la colectividad en la Grecia
clásica sobre el retorno de las almas de antepasados
primordiales son un ejemplo paradigmático que representa la validez del concepto de alma libre, en un marco de referencia de estabilidad social legitimada por las

e

acta vez es más dificil vivir, situarse en el mundo, respirar

corno lo hacia Kavafis. Hoy se alza frente a su poesía una

barrera, o por mejor decir, un ídolo, una idea falaz enquistada en

costumbres religiosas. La congregación, a pesar del mienuestra percepción de la realidad: la conciencia universal, cada
do a la polución que les inspiraba el cuerpo amortajado,
era participe, no ya del significado de una muerte individual, ni por ello de la conciencia de una supervivencia
individual, sino del ritmo cíclico de la
vida humana, reflejado en la periodici-

vez más aguda, de la culpa, de la responsabilidad que a cada uno

debería corresponder frente al colapso del mundo.
Individuos, comunidades y hasta naciones enteras ya no sabernos vivir sin culpa. Culpa y vergüenza por lo edificado y lo

dad de la liturgia mortuoria arraigada

destruido, lo mirado y lo escuchado, lo tocado y lo sentido. Culpa

en un pasado que se contempla como

por los negros, culpa por los indios, por Auschwitz, por la historia.

futuro, entendido como la esperanza

Culpa por ser mujer o por ser hombre. Somos culpables de no

de reunirse con los ancestros, la unifi-

estar a la altura de los tiempos: culpables de lo que no sabemos y

cación de almas.

deberíamos saber, culpables de lo que no desearnos y deberíamos
desear. Culpables por no saber adaptarnos a la corriente de lo

8ampwdeloúmenlo ontigoo(,,eoo,
de Jan N. iln'lllmer
Madm, Siruela, 2002
150p.
FondoGeneral

social, pero también por saber marchar demasiado bien a la par
con el rebaño. Culpables por comer y beber, cuando hay tantos

~

que no pueden comer ni beber. Culpa que nos paraliza y ciega,

83

�~

84

que vuelve cauteloso nuestro lenguaje, prudentes nuestros pen-

eran las ruinas. La invasión de los bárbaros era una fatalidad tan

samientos, correctas nuestras aspiraciones, asépticos e indoloros

temida como esperada. Habrá que recordar este mundo y apren-

nuestros deseos. Pero también culpa que nos aísla, culpa que no

der la lección que los mármoles caídos pretenden enseñarnos.

somos capaces de encarar, a la que nos referimos elípticamente,

¿Pero qué lección es la que hay que aprender? ¿Qué tienen que en-

con eufemismos. Disfraz de miserias propias y de miserias here-

señarnos los antiguos triunfos? En todo caso, no aprenderemos de

dadas, la culpa no es capaz de articular una voluntad coherente en

lo que el viejo mármol representa, sino de lo que el mármol, aquí,

torno a problemas comunes. Es un cómodo telón de fondo, una

está significando: que la caducidad alcanza por igual a la carne y a

pauta a seguir, algo que viene implícito en el simple hecho de vivir

la roca, que el desastre y la muerte a todos toca y todo lo revierte,

y de ser. Culpa imbuida en el ser, culpa acuciante de ser.

y que esa caducidad es consustancial al ser. Los rostros en el már-

Para encarar la culpa es necesario saberse no culpable y de-

mol van desvaneciéndose hasta que no es posible reconocerlos.

jar de reconocer deudas heredadas. Reconocer la medida de las

Las señales puestas para recordar son ellas mismas rebasadas por

propias posibilidades físicas y morales y obrar dentro del margen

el olvido. Que nuestro futuro es quedar al margen, a la vera del

de libertad que esas posibilidades permiten. Autoimponerse una

camino, apenas unos ecos entre las ruinas: eso es lo que hay que

disciplina acorde con esas posibilidades, tener la voluntad de se-

aprender. Que por golpes de suerte ganaremos, cuando mucho,

guirla y el valor de asumir las consecuencias. Forjarse un universo

una voz que por fragmentos nos conozca y piadosamente (ras-

personal: hechos, personas e ideas que sirvan de referencia para

cando el polvo, y sin olvidar que es polvo lo que queda entre los

la acción y el pensamiento. Kavafis se impuso una disciplina: la

dedos) busque descifrarnos.

del placer. Y se forjó un universo: el lento declive de la antigüedad

Y hay otra lección. Que el tiempo reservado para la vida es

helénica. Son esos dos los únicos temas de su poesía. En el centro

corto, y es más corto aún el tiempo que nos es concedido para

de ambos se encontraba una íntima aspiración: la búsqueda de

ejercer la disciplina impuesta: el placer. Ahí están los poemas

un conocimiento total y saciante, el conocimiento de la belleza y

amorosos de Kavafis, sus cantos a la juventud fugaz y la belleza

del flujo eterno de la vida.

efímera. Corno pasan los siglos sobre el nombre de César y de

Ahí está el universo de Kavafis. Ahí están sus poemas sobre

los emperadores de Bizancio, así pasan y están pasando los años

la decadencia del mundo grecorromano. Poemas que señalan y

sobre la hermosura de los músculos y la solidez de la carne, y así

rememoran: sensaciones de los héroes paganos, sombras de los

pasarán y seguirán pasando sobre toda belleza que en el mundo

pueblos, evocaciones de una gloria pasajera. Nombres que las

cobre forma.

ruinas balbucean. Crímenes de los que no queda testigo alguno.

La homosexualidad de Kavafis fue el eje de su poética amoro-

Batallas de las cuales ya no queda en pie ni la estela erigida en

sa. El poeta asumió su homosexualidad como algo más que mera

fecha solemne para celebrar a los vencedores. ¿Pero qué desastre

transgresión frente a la moral sexual corriente. Fue para él un

se abatió sobre este mundo y lo segó de tajo? ¿Dónde quedó su

ejercicio de individuación. La transgresión en Kavafis es la enun-

esplendor? ¿Habrá que lamentar su pérdida? No. Habrá que nom-

ciación de una toma de postura, como decir: así como tú eres

brarlo, entenderlo y descifrarlo. Apropiárselo, pero sin fundirse

yo no puedo ser, somos esencialmente distintos. La transgresión

en él. El mundo antiguo debía perecer porque era necesario que

sirvió a Kavafis para marcar una distancia frente a los demás. El

perecieran las personas que lo vivieron y lo edificaron. Su destino

poeta encontró en la homosexualidad el medio para afirmar su

~

85

�ser, su individualidad y el sentido de su búsqueda. Lo importante

Ya no se ve el mundo como lo vio Kavafis. No son vistas con

no es la transgresión por sí misma, sino otra cosa: un horizon-

buenos ojos las posibilidades de lo humano. Se busca sustraer

te intuido, una suerte de trascendencia conquistada por el yo, a

al ser humano de su mutabilidad, y en último término se busca

fuerza de explorar posibilidades y acumular con paciencia la sa-

sustraerlo de su caducidad. Se escatima a la vida la noción del de-

biduría vital. ¿Y qué hay en ese horizonte trascendente? ¿Qué es

venir, como si la vida fuera otra cosa que mutación, otra cosa que

lo que aguarda ahí al poeta? Encuentro en Kavafis una intención

tiempo condensado en las cosas con las que vivimos y de las que

casi metafísica, un ansia de aproximación a dos certezas totales

nos desprendemos. Como si nosotros mismos fuéramos otra cosa

y saciantes: la certeza de que la belleza existe, una belleza fugaz-

que tránsito, equilibrio entre las posibilidades de la existencia y

mente contenida en los cuerpos bellos, pero que los cuerpos no

la otra posibilidad, siempre inminente, de dejar de existir. En el

alcanzan a abarcar; y la certeza de la eternidad, una eternidad

fondo, como una música reservada sólo para los más finos oídos,

de la que participan las personas y las cosas en sus instantes de

para los talantes más nobles y atrevidos, la muerte, boca univer-

esplendor, eternidad intuida en el ciclo incansable de los átomos,

sal, susurra y aguarda:

en esa aparente vida y muerte que no son sino estadios alternati-

Cuando a Patroclo vieron muerto,

vos en la corriente perpetua del universo. Kavafis nunca se sacia

tan joven, fuerte y audaz,

con lo que le es dado en el presente. Busca más: la certeza de una

los caballos de Aquiles se entregaron al llanto;

belleza mayor y omnicomprensiva, y la certeza de una vida más
intensa y prolongada que la del mármol y la carne. Lástima que,
humanos como somos, estemos impedidos para acceder a ese
grado de certeza. Lo que hay en este mundo es, bajo todas sus

y su inmortal naturaleza alzóse
contra la obra obscura de la muerte.
Las hermosas cabezas sacudieron sus largas crines,
y piafaron la tierra, y lloraron
por Patroclo ya exánime -sin vidacuerpo caído -huida el alma-

facetas, parcial, imperfecto y pasajero. Kavafis lo sabe. Esa es la
causa por la cual cede a veces a las lamentaciones, su ánimo se
dobla, llora la juventud perdida y se duele del desastre que parece
cernirse sobre cada porción del universo.

sin aliento -indefensovuelto de la vida al gran seno de la Nada.
Vio Zeus las lágrimas de los inmortales
caballos y afligióse. "El día de la boda de Peleo",
dijo, "fui irreflexivo;

Y en su búsqueda no deja Kavafis lugar para la culpa. No hay

¡mejor no haberos dado nunca

siquiera tiempo para sentirse culpables. Frente a la culpa hay afir-

a lo aciago! Por qué entregaros

mación: posibilidades que se afirman, búsquedas que se emprenden con el ánimo por lo alto, libres de lastres, atentos al fruto del
presente. Que el placer se goce sin la culpa. Que no haya Polifemos
ni lestrigones que turben a los espíritus elevados. Que los jóvenes
bellos se busquen y se encuentren. Que se unan. En el instante de

a míseros humanos sujetos al destino.
Vosotros, a quienes la muerte y la vejez no aguardan ,
lo efímero os aflige. Y el hombre os ha
mezclado en su desgracia". Sin embargo ante la dura
imagen de la muerte perpetua
los nobles animales se entregaron al llanto.

su unión, si el espíritu que los mueve es propicio, habrán sabido
intuir ciertas verdades cuyo lenguaje está expresado en los términos del placer. Después de haber alcanzado fines tan elevados,

~

86

luego de experimentar sentimientos reservados sólo a los mejores
espíritus, ¿tienen algún sentido la culpa y la vergüenza?

~

87

�ENTRE LIBROS
ADQ!JISICIONES RECIENTES
DE LA CAPILLA ALFONSINA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
De Ediciones Hiperión
e11 Abu Tammam ibn Rabah de Calatrava. El cálamo del poeta. Edición bilingüe,
traducción y estudio de Teresa Garulo. Poesía Hiperión 556. Madrid, Hiperión, 2008.
e11 Ajmátova, Anna. Soy de vuestra voz. Antología. Tercera edición. Selección, prólogo y traducción del ruso de Belén Ojeda. Edición bilingüe. Poesía Hiperión
488. Madrid, Hiperión, 2007.
e11 El a/ay la cigarra. Fragmentos de la poesía arcaica griega no épica. Traducción
de Juan Manuel Rodríguez Tobal. Edición bilingüe. Poesía Hiperión 492. Madrid, Hiperión , 2005.
e11 Antología del Minnesang. Selección, traducción, prólogo y notas biográficas de
Berdn Dietz. Edición bilingüe. Poesía Hiperión 42. Madrid, Hiperión, 1981 .
e11 Beardsley, Aubrey. La historia de Venus y Tannhauser. Edición de Margarita
Ardanaz. Con numerosas ilustraciones del autor. Libros Hiperión 142. Madrid, Hiperión, 1993.
e11 Beckett, Samuel. Obra poética completa. Segunda edición. Edición, traducción,
estudio preliminar y notas de Jenaro To.lens. Edición trilingüe. Poesía Hiperión 388. Madrid, Hiperión, 2007.
e11 Ben Sahl de Sevilla. Poemas. Nueva edición, bilingüe. Selección, traducción e
introducción de Teresa Garulo. Poesía Hiperión 61. Madrid, Hiperión, 1996.
e11 Bilhana. Los cincuenta poemas del amorfurtivo. Tercera edición. Traducidos del
sánscrito, prologados y anotados por óscar Pujol. Edición bilingüe. Poesía
Hiperión 246. Madrid, Hiperión, 2007.
e11 Blake, William. El libro de Urizen. Segunda edición. Estudio preliminar, traducción y notas de José Luis Palomares. Edición facsímil y bilingüe. Poesía
Hiperión 434. Madrid, Hiperión, 2006.
e11 Blake, William. El matrimonio del cielo y del infierno. Cuarta edición. Estudio
preliminar, traducción y notas de José Luis Palomares. Edición facsímil y
bilingüe. Poesía Hiperión 371. Madrid, Hiperión, 2007.

e11 Burton, Richard F. La Casida. Versión castellana y prólogo de María Condor.
Ilustraciones de John Kettelwell. Edición bilingüe. Poesía Hiperión 356. Madrid, Hiperión, 1999.
e11 Campos Vilanova, Xavier. Septem. Manual de heptología aplicada. Libros Hiperión 182. Madrid, Hiperión, 2004.
e11 Canta:es de lse (lse Monogatari). Tercera edición. Traducción, presentación y
epilogo de Antonio Cabezas. Poesía Hiperión 17. Madrid, Hiperión, 2005.
e11 Catulo. Poesía completa. (C. Valerii Catul/i Carmina). Quinta edición. Versión
castellana y notas de Juan Manuel Rodríguez Tobal. Poesía Hiperión 187.
Edición bilingüe. Madrid, Hiperión, 2003.
e11 Colonna, Victoria, Gaspara Stampa y Chiara Matraini. Tres poetisas italianas del
Renacimiento. Prólogo y traducción de Luis Martínez de Merlo. Edición
bilingüe. Poesía Hiperión 126. Madrid, Hiperión, 1998.
e11 Cuentos del cuervo. Mitos y leyendas de los indios haida. Narraciones de Bill Reíd
y Robert Bringhurst. Dibujos de Bill Reíd. Prefacio de Claude Lévi-Strauss.
Versión castellana de María Condor. Libros Hiperión J72. Madrid, Hiperión,
1998.
e11 Dickinson, Emily. Crónica de plata (Poemas escogidos). Tercera edición. Selección y traducción de Manuel Villar Raso. Edición bilingüe. Poesía Hiperión
408. Madrid, Hiperión, 2008.
e11 Don ne, John. Canciones y poemas de amor. Versión de Gustavo Falaquera. Edición bilingüe. Poesía Hiperión 461 . Madrid, Hiperión, 2004.
e11 Ferdousí. Shah-Naméh. El Libro de los Reyes. Historia de Siawash. Traducción,
introducción y notas de Homá Dadbín. Edición bilingüe. Poesía Hiperión
538. Madrid, Hiperión, 2007.
e11 Globo rojo. Antología de la locura. Recopilación de textos de enfermos mentales del Sanatorio de Mondragón, al cuidado de Leopoldo María Panero. Madrid, Hiperión, 1989.
e11 Hayyayi, Hamdan. Vida y obra de Jbnjajaya, poeta andalusí. Traducción de
María Paz Lecea. Libros Hiperión. Madrid, Hiperión, 1992.
e11 Heine, Heinrich. Radikal. Una antología. 50 poemas críticos, satíricos, rebeldes
o revolucionarios seleccionados, traducidos, anotados y presentados por
Jesús Munárriz. Edición bilingüe. Poesía Hiperión 574. Madrid, Hiperión,
2008.
e11 Hólderlin, Friedrich. Hiperión o El eremita en Grecia. Novela. Vigésima sexta
edición. Traducción y prólogo de Jesús Munárriz. Libros Hiperión 1. Madrid,
Hiperión, 2007.

�Ptl Ibn Sara As-Santarini. Poemas del juego y otras casidas. Recopilación, edición,
traducción y estudio de Teresa Garulo. Edición bilingüe. Poesía Hiperión 403.
Madrid, Hiperión, 2001.

Ptl Pessoa, Fernando. Noventa poemas últimos (1930-1935). Tercera edición.
Traducción y prólogo de Ángel Crespo. Edición bilingüe. Poesía Hiperión
218. Madrid, Hiperión, 2006.

Ptl Jayyam, Ornar. Robaiyyat. Sexta edición. Edición ~ introd_uc_ción de Sa~eq__
Hedayat. Versión española de Zara Behnam y Jesus Munarnz. Texto b1hngue.
Poesía Hiperión 217. Madrid, Hiperión, 2007.

Ptl Poe, Edgar Allan. Poesía completa. Tercera edición. Traducción de Maria Condor y Gustavo Falaquera. Edición bilingüe. Poesía Hiperión 370. Madrid,
Hiperión, 2007.

Ptl Kavafls, Konstantino. Poesías completas. Vigésima edición. Traducción y notas
de José María Álvarez. Poesía Hiperión 1. Madrid, Hiperión, 2007.

Ptl Poesía hebrea contemporánea. Antología. Segunda edición. Traducción e
introducción de Teresa Martínez. Edición bilingüe. Poesía Hiperión 225.
Madrid, Hiperión, 2001.

Pt1 Keats, John. Odas y sonetos. Tercera edición. Traducción, introducción y notas

de Alejandro Valero. Edición bilingüe. Poesía Hiperión 263. Madrid, Hiperión, 2006.

Ptl Rilke, Rainer Maria. Elegías de Duino. Tercera edición. Edición y traducción de
Jenaro Talens. Edición bilingüe. Poesía Hiperión 360. Madrid, Hiperión,

2007.
Ptl Kenko, Yoshida. Tsurezuregusa. Ocurrencias de un ocioso. Tercera edición.
Traducción, presentación y notas de Justino Rodríguez. Libros Hiperión 91.
Madrid, f:iperión, 2005.
Ptl La poesía árabe clásica. Antología presentada, seleccionada y traducida por
Josefina Veglison Elías de Molins. Segunda edición. Poesía Hiperión 306.
Madrid, Hiperión, 2005.

Ptl Rimbaud, Arthur. Iluminaciones. Cartas del vidente. Tercera edición. Traducción y notas de Juan Abeleira. Edición bilingüe. Poesía Hiper.ión 75. Madrid,
Hiperión, 2008.
Ptl Safo. Poemas y fragmentos. Sexta edición. Versión castellana de Juan Manuel
Rodríguez Toba!. Edición bilingüe. Poesía Hiperión 163. Madrid, Hiperión,

2008.
Pt1 Lazaga, Noni. La caligrafía japonesa. Origen, evolución y relación con el arte

abstracto occidental. Libros Riperión 194. Madrid, Hiperión, 2007.
Ptl El Lied clásico. Haydn, Momrt y Beethoven. Textos en alemán y castellano
recopilados, traducidos y presentados por Judit G. Viloria. Prólogo de Miguel
zanetti. Introducción de Antonio Álvarez Cañibano. Poesía Hiperión 455.
Madrid, Hiperión, 2003.

Ptl Shelley, Percy Bysshe. No despertéis a la serpiente. Antología poética bilingüe.
Cuarta edición. Traducción, prólogo y notas de Juan Abeleira y Alejandro
Valero. Poesía Hiperión 177. Madrid, Hiperión, 2006.
Ptl Stevenson, Robert l.Duis. Ensayos literarios. Segunda edición. Traducción de
· Beatriz Canals y Juan Ignacio de La.iglesia. Libros Hiperión 63. Madrid, Hiperión, 1998.

Pt1 Mallarmé, Stéphane. Poesías. Una tirada de dados. Segunda edición. Tra-

ducción de Francisco Castaño. Edición bilingüe. Poesía Hiperión 449. Madrid, Hiperión, 2006.
. Ptl Matsuo, Basho. Senda hacia tierras hondas. (Senda de Oku). Cuarta edición.
Versión española de Antonio Cabezas. Poesía Hiperión 21Q. Madrid, Hiperión, 2007.
Ptl Merino, José Luis. ¡Estos diez! Entrevistas con David Aljaro Siqueiro_s,Juan

Benet,julio Caro Baroja, Luis de Pablo, Antonio Fernández Alba, Carlos
Fuentes,Jaime Gil de Biedma,Jorge Oteiza,juan Ruljo, Fernando Savater.
Libros Hiperión 175. Madrid, Hiperión, 2000.
Pt1 Mili, John Stuart, Thomas L.Dve Peacock y Percy Bysshe Shelley. El valor de la

Ptl Szymborska, Wislawa. El gran número. Fin y principio y otros poemas. Cuarta
edición. Edición al cuidado de Maria Filipowicz-Rudek y Juan Carlos Vida!.
Estudio introductorio de Malgorzata Baranowska. Poesía Hiperión 300. Madrid, Hiperión, 2008.
Ptl Tsvietáieva, Marina. Tres poemas mayores. Poema de la montaña. Poema del
fin. Carta de Año Nuevo. Segunda edición. Edición y presentación de Elizabeth Burgos. Versión de Severo Sarduy. Edición bilingüe. Poesía Hiperión
189. Madrid, Hiperión, 2004.
iJtl Verlaine, PauL Treinta y seis sonetos. Segunda edición revisada. Selección y
traducción de Luis Martínez de Merlo. Edición bilingüe. Poesía Hiperión
242. Madrid, Hiperión, 2001 .

poesía. Versión castellana, introducción y notas de Eduardo Sánchez
Fernández. Dicho y hecho. Madrid, Hiperión, 2002.

Ptl la vuelta del viejo a su juventud y otros cuentos eróticos de la antigua Arabia.
Compilación, versión al español y edición de Abdul H . Sadoun y Luis Rafael.
Libros Hiperión 181 . Madrid, Hiperión, 2003.

�P11 Whitman, Walt. Redobles de tambor. Diarios de guerra. Traducción e introducción de Manuel Villar Raso. Poesía Hiperión 504. Madrid. Hiperión, 2005.

El ala
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Instrucción del estudiante. El método de aprender. Traducción,
estudio preliminar y notas de la Dra. Oiga Kattan. Libros Hiperión 134. Madrid, Hiperión. 1991 .

PII Zarnuji, Az-.

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004:pia

Otros títulos
PI/ Bremmer, Jan N. El concepto del alma en la antigua Grecia. Traducción de

Menchu Gutiérrez. El Árbol del Paraíso 28. Madrid, Siruela, 2002.
poes,a Hiperión

PI/ Burkert, Walter. Religión griega arcaica y clásica. Traducción de Helena

Bernabé. Revisión de Alberto Bernabé. Lecturas: Serie Historia Antigua.
Madrid, Abada, 2007.
PI/ Coleridge, S. T. Espíritus que habitan el arte. Traducción de Daniel Casano-

vas. Ensayo. Castellón, Ellago, 2002.
P11 Einstein, Albert y Sigmund Freud. ¿Por qué la guerra? Segunda reimpresión de la primera edición. Introducción de Eligio Resta. Traducción de
Valeria Bergalli. Alexanderplatz 1. Barcelona, Minúscula, 2008.

Habla Wa!t

Kon,1anuno Ka.-afi,

Poesías
completas

Whitman

Huellas del abuelo
juego. La. ruta de los huicholes. Vilaboa, Ellago, 2008.

PII Fernández Borja, Leonardo y Verónica Martínez Lira.

P11 Habla Walt Whitman. Selección, traducción y presentación de Rafael Cadenas. Pre-Textos Poéticas 606. Valencia, Pre-Textos, 2008.
poes,a Hiperion

P11 Lovecraft, H. P. Narrativa completa. Edición de Juan Antonio Malina Foix.
Traducción de Francisco Torres Oliver, José María Nebreda y Juan
Antonio Molina Foix. Colección Gótica 62 y 63. Madrid, Valdemar, 2008.
P11 Mann, Erika. Precisamente yo. Traducción de Cristina García Ohlrich.
Posfacio de Irmela von der Lühe y Uwe Naumann. Alexanderplatz 5.
Barcelona, Minúscula, 2002.
PI/ Melville, Herman. La. historia del Town-Ho. Ilustraciones de Luis Scafati.

Traducción de Enrique Pezzoni. Biblioteca del Faro 01 . Barcelona,
Libros del Zorro Rojo, 2005.

OmarJayyam

Robaiyyat

.....1"1.:-&gt;&lt;.&gt;4.u!;:,.....

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Hegel. Notas de trabajo. Edición crítica de Domingo
Hernández Sánchez. Serie Lecturas Filosofía. Madrid, Abada, 2007.

PII Ortega y Gasset, José.

P11 Voltaire. Micromegas. Ilustraciones de Carlos Nine. Traducción de Marta
Ponzoda. Biblioteca del Faro 05. Barcelona, Libros del Zorro Rojo, 2006.

poesfa Hipmón

�•

Ciclo ec1ne

Vientos de Oriente. Muestra de cine asiático.
Septiembre-diciembre 2009

Caminando sobre el agua, 23 de septiemore
deEytanFox
1primer baile, el primer amor, 30 de septiembre
de Eitan Anner

Osama,
de Siddiq Barmak

?de octubre

Cometas en el cielo, 14 de octubre
de Marc Forster
Historia de una cortesana, 21 de octubre
de Buddhadeb Dasgupta
El gran maestro, 28 de octubre

de ltthisoontom Vichailak

lmágeres de la obra pictm de Rey0Millet tomddas del libro de Etiemble,
1/ey-Millet, Gallimard, 1962. ND194718R4

Pleno verano,

de Tran Anh Hung 4 de noviembre

El camino a casa, 11 de noviembre
de Zhang Yimou
El papalote azul,

de Tian Zhuangzhuang 18 de noviembre

El violinista,

de Chen Kaige 25 de noviembre

Todos los caminos llevan a casa,

de Jeong-Hyang Lee 2 de diciembre

Barbarroja, 9 de diciembre

de Akira Kurosawa

�UANL
U1'1VF.IISTDAD Al rON&lt;»,
' ,UDf.NUEVOUós

•

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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751858&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Interfolia, 2009, Nueva Época, No Especial</text>
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              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016, Director</text>
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              <text>Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria</text>
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              <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Capilla Alfonsina Biblioteca </text>
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              <text>Villarreal, Minerva Margarita, 1957-1919, Directora</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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