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                  <text>�Editorial
Grata compañía
Cecília Meireles / 6
Universidad Autónoma de Nuevo León
Santos Guzmán López
Rector
Juan Paura García
Secretario General
Celso José Garza Acuña
Secretario de Extensión y Cultura
José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
José Javier Villarreal
Editor Responsable
José Vela
Diseño Editorial
Rodrigo Alvarado
Nancy Cárdenas
Carlos Lejaim Gómez
Alfredo Iván Mata
Martha Ramos
Equipo Editorial
El diseño de portada e interiores de este
número de Interfolia es de José Vela a partir de ilustraciones de Julio Ruelas tomadas
de libros y publicaciones periódicas de los
acervos resguardados en Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
INTERFOLIA, Año 2, número 4, julio-diciembre 2021, es una publicación semestral,
editada por la Universidad Autónoma de
Nuevo León, a través de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria. Avenida Universidad s/n, Ciudad Universitaria, San Nicolás de
los Garza, Nuevo León, México, C.P. 66451.
Teléfono: +52 8183294015, www.capillaalfonsina.uanl.mx, cabuanl@uanl.mx. Editor
Responsable: José Javier Villarreal. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo en trámite.
Las opiniones expresadas por los autores no
necesariamente reflejan la postura del editor
de la publicación.
Prohibida la reproducción total o parcial de
los contenidos e imágenes de la publicación
sin previa autorización del Editor.

Cortesía
Julio Ruelas, subjetivo / 7
Alfonso Reyes

Calendario
Breve retrato de Carlos García Gual / 11
Javier Garciadiego
Hemeroteca Digital UANL / 16
Reyna Vera

El oro de los tigres
Alfonso Reyes y la poesía brasileña / 18
Selección de poemas de Ferreira Gullar, Lêdo Ivo,
Jorge de Lima y Adélia Prado

Mal de libros
Homero en Cuernavaca de Alfonso Reyes / 23
Adolfo Castañón

Fósforo
Noche de fuego, de Tatiana Huezo / 27
Rodrigo Alvarado

Entre Libros

�Nú m ero 4

��Editor ial

Interfolia, boletín de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, en este número 4, nos
trae señales sensibles y poderosas del rico acervo alfonsino. Alfonso Reyes representó a
México en Brasil de 1930 a 1936. Monterrey. Correo Literario, con el emblemático dibujo
del propio Reyes del Cerro de la Silla, apareció y, en complicidad con la muy joven poeta
Cecília Meireles, apoyó la fundación de la primera Biblioteca Infantil en Iberoamérica.
Por otra parte, y en otro tiempo, el legado artístico de Julio Ruelas no escapa a la sensibilidad e inteligencia de nuestro escritor. Bajo la sombra de sus múltiples intereses, El oro
de los tigres reúne voces de la lírica brasileña: Jorge de Lima, Ferreira Gullar, Lêdo Ivo
y Adélia Prado, que constituyen una espléndida muestra de dicho canon. Carlos García
Gual recibió en 2020 el Premio Internacional Alfonso Reyes y Javier Garciadiego nos
bosqueja un claro y preciso retrato del galardonado. García Gual presentó los primeros
nueve cantos de la Ilíada en versión de Alfonso Reyes, y Adolfo Castañón, otro de los
selectos recipiendarios de dicho premio, nos propone una lectura de Homero en Cuernavaca; ese libro de sonetos que se le cayó de las manos al poeta y traductor de Homero
que fue Alfonso Reyes. Los vaivenes políticos y sociales de los años veinte en nuestro país
hicieron posible que Martín Luis Guzmán y Alfonso Reyes se reencontraran en Madrid y
emprendieran una curiosa aventura, la de contemplar y reseñar obras del séptimo arte,
dándole presencia y voz a “Fósforo”, seudónimo bajo el cual nos dejaron su testimonio
como críticos de cine, ejercicio que seguimos desarrollando.
La Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria abre aún más sus puertas a sus usuarios
y pone a disposición del público lector su Hemeroteca Digital UANL. La vocación de nuestra biblioteca expande así su horizonte llevando sus acervos y contenidos a donde se
halle el lector, propiciando ese encuentro que Jorge Luis Borges calificó como la esencia
misma de la poesía.
Expreso mi agradecimiento al rector de nuestra Máxima Casa de Estudios, el doctor
en medicina Santos Guzmán López y a su secretario de Extensión y Cultura, doctor Celso
José Garza Acuña, por el apoyo brindado.
Un saludo a nuestra comunidad universitaria.

José Javier Villarreal
Director de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

5

�Grata C om pañía

A Alfonso Reyes,
sob o céu do México.
Cecília Meireles
1940.
Cecília Meireles. Viagem. Poesia. 1929-1937.
Lisboa, Editorial Império, 1939.
FAR PQ9697.M4 V5

6

�Cort e sía
Julio ruelas, subjetivo 1
Alfonso reyes

P

uede el dibujo, según su tendencia, interpretar las formas tangibles o sugerir los
fenómenos del espíritu. Claro que en éste como en cualquier otro arte el temperamento es inseparable de la obra, y ella resulta manifestación temperamental: el

objeto interpretado presupone al intérprete, y toda imagen se tamiza a través del ojo. La
obra artística, pues, denuncia al artista, y de grado o por fuerza ha de mostrarnos éste la
riqueza de su espíritu, por mucho que la escatime, avaro, o por mucho que la disfrace, temeroso. La mera reproducción del objeto, con tal de no ser reproducción mecánica, sino
reproducción en que una personalidad se revela, ya por el procedimiento técnico, ya por
la afición a arrojar sobre el asunto pictórico luz de alegría, semiluz de ensueño, o bien
sombra trágica —cosas todas que contribuyen a adornar el mundo con los atavíos de la
mente—; la mera reproducción del objeto, en cuanto llena la condición citada, bastará a
acusar, si bien con vaguedad inefable, la orientación de las sordas potencias psíquicas.
Mas hay patente diferencia entre revelar así el temperamento, por medio de la reproducción del objeto, y atacar de lleno el recinto de nuestro yo. Y vale advertir aquí
que, en lo primero, el artista se descubre consciente o inconscientemente, al paso que en
lo segundo —es decir, cuando el artista no se aplica principalmente a retratar formas,
sino que las retrata para combinarlas y sugerir una emoción; cuando las formas no son
para él la finalidad de su obra, sino el medio, el elemento que lo conduce a una sugestión
inmaterial; cuando en vez de dibujar el rostro de un vicioso, dibuje, como Félicien Rops,
“el vicio supremo”—, el artista se descubrirá siempre a sabiendas, ya
que tal ha sido precisamente su empeño.

1

Revista Moderna, México, septiembre 1908.

�Quieren los ignaros que el dibujo se limite a la reproducción del mundo externo, y
sólo soportan la tendencia subjetiva cuando ella se manifiesta en las representaciones,
harto mezquinas e indirectas por otra parte, con que los tipógrafos llenan el sobrante de
las páginas: liras entretejidas con lauros, esferas astronómicas que descansan en libros
abiertos, y sauces que lloran sus hilos de verdura sobre las piedras funerarias. Representaciones mezquinas e indirectas que sí podrán substituir al dibujo subjetivo, pero en la
misma proporción en que un signo alfabético, de uso convencional, puede substituir, en
estudios psicológicos, a la definición de un estado anímico. Porque el dibujo subjetivo no
se ha de fundar en convencionalismos, y porque requiere una escena o un individuo, y
no un atributo aislado; algo afectivo, y no algo intelectual.
La intensidad subjetiva se amengua con el empleo de figuras convencionales y crece
con la falta de ellas. Ellas abajan la altitud del concepto, matan de una vez el símbolo y
transforman el arte en un lenguaje de jeroglifos. (¿Qué valdría ya cualquier catafalco
adornado con la cruz cristiana, la guadaña, el reloj de arena —todo convencional—, en
parangón con el Monumento a los muertos, de Bartholomé, donde no hay un solo detalle
inspirado en un convencionalismo de la Muerte y del Tiempo? ¿Ni qué cualquier actitud
convencional de ruego, junto a la estatua acéfala de Auguste Rodin? Pues menos intención tendría un dibujo de los instrumentos de tortura que la convulsión dolorosa de un
“atormentado” del Spagnoletto; menos la presencia de un misal o de una hostia santa,
que el espasmo de un ferviente que se desmaya por el suelo con una plegaria en el corazón.) El dibujo subjetivo no puede ser convencional.
Y este dibujo, que hace plástica de lo intangible, no tiene más que recurrir a procedimientos atrevidos, a audacias inusitadas —escándalo y desconcierto del vulgo—, fundiendo, como en nuevo crisol de mundos, las formas de las cosas y de los seres; arrancando a aquéllas su secreto de meditación y de símbolo por el empleo de líneas bruscas, y a
éstos su dinámica vital por la acentuación, a veces monstruosa, de movimientos y actitudes. Y sucede con frecuencia, en tales dibujos, por transmutación prestigiosa, que los seres se tornen meros detalles decorativos, mientras que las cosas parece como que viven
y quiebran sus imperturbables contornos en un extraño gesto de autonomía y voluntad.
Observad en estos cuadros la vida latente que hay en las cosas; observad también
cómo las figuras de los seres, que a menudo resucitan al monstruo mítico o evocan al
héroe de leyenda, se denuncian habitantes del espíritu a causa de un vigor técnico, que
no sólo representa la actitud, pero también el esfuerzo de la actitud; a causa de cierta
emoción inquietante que os producen, muy diferente de la emoción puramente estética;

8

a causa de un simbolismo no preparado con personajes y asuntos convencionales, sino

�con la composición eficaz y experta; a causa de cierta exaltación de gestos, que viene a
ser una caricatura hacia lo trágico —no hacia lo ridículo—, como el alto coturno de los
actores antiguos que acrece la talla y con ello da majestad. Allí los rostros humanos tienen la elocuencia de una amenaza, y tras de sus pupilas, igual que tras las pupilas reales,
hay una alma oculta que espía.
Por condensar tales tendencias en sus dibujos y sus aguafuertes, por haber dejado
una obra de irrealidad material y porque en esa obra domina la tendencia a sugerir
emociones, es Julio Ruelas un subjetivo, y un subjetivo intenso.
Y no que haya escapado en absoluto al morbo del convencionalismo: él, a menudo,
hace gesticular un esqueleto ante el asombro de las otras figuras de una aguafuerte. Pero
en tales casos no da la sugestión por el detalle convencional; no sugiere pánico por el esqueleto, sino por la expresión de los rostros que lo contemplan; o, al menos, no con el esqueleto en sí: con el ademán del esqueleto. Y logra, a veces, sorprendiendo la influencia
extraña de la luz sobre su natural sensible, expresar el pánico hasta por la distribución
atinada de claridades y sombras. Lo cual no impide que se aminore el efecto emocional
del dibujo, porque nunca igualan esas escenas —en las que por fuerza ha de emplear
el signo jeroglífico “esqueleto” para representar la idea “muerte”— a las otras en que
los hombres desnudos se derrumban sobre campos de espinas, con testas desgreñadas,
con angustia en los ojos, con un estremecimiento que se adivina cuajado en las carnes y
como latente; o a las otras que expresan el martirio de la obsesión, la idea fija y enloquecedora, y la tortura de la conciencia que a sabiendas se abruma entre pecados mortales.
Quien advierta el tratamiento sencillo que Julio Ruelas da a los contornos harto admirado se quedará de la intención de sus dibujos. Él, según el justo sentir de un crítico
joven, no desequilibra proporciones, no alarga figuras como el Greco. Tampoco desvanece el cuerpo en la oscuridad absoluta, para que el rostro, blanco e impávido, brille como
un astro enorme (“efecto Carrière”). Y hasta cuando imagina monstruos, su sentido de
las dimensiones, que parece molde de creador, lo guía seguro, y los monstruos resultan,
aunque absurdos por el hibridismo, mágicamente perfectos en la proporción.
Las cosas que la naturaleza crea sola son nuestro modelo de proporción, y apenas la
obra humana, modificando o bien imitando, desfigura las líneas, como en la escultura,
como en la arquitectura; y en fuerza de desfigurarlas, el hombre va creando nuevos
patrones, hasta que critica a la naturaleza y señala defectos al paisaje silvestre. “La Naturaleza humana, tal como su Creador la hizo y la conserva, en tanto que se siguen sus
leyes, es completamente armoniosa”, dice Ruskin. Y bien: el arte, para ser subjetivo, no
necesita romper con las proporciones naturales. Toda figura tiene intención para un ojo

9

�educado, sea ser o sea cosa; y toda figura natural, por el hecho mismo de serlo, es un
conjunto proporcionado y no carente de intención. Las cabezas de los antiguos mármoles, que son modelo de proporción, tienen expresiones clarísimas: sugieren tristeza o
deleite, tortura violenta o placidez del ánima quieto —por mucho que los catedráticos de
nuestras aulas no nos lo enseñen así. Y Julio Ruelas comprendió que la virtud subjetiva
de sus aguafuertes no requería contornos desproporcionados y, para lograrla, le bastó su
composición, que es su ejecutoria más grande.
La obsesión, la muerte, el martirio, la lujuria dolorosa: todos los temores del pecado
que han ido paulatinamente emponzoñando el espíritu del Cristianismo, plácido antes;
todas las exaltaciones del pensamiento contemporáneo, a través de las cuales caminamos a una era de nuevo delirio, asfixiados ya por varios siglos de razón; y por sobre
todo ello, y asombrándolo de pavorosa manera, las dos alas negras del terror, que acoge
maternalmente y amamanta —como el Diablo en la Tentación de San Antonio, de Flaubert— a los Siete Pecados Capitales; el misticismo sensual, el placer en el dolor, el miedo
a la muerte, y la fantasía de los cuentos de íncubos y súcubos malignos, y el ambiente
de las leyendas grotescas y de las satánicas, fundidos como otros tantos licores mágicos,
cantan lúgubremente en el espíritu de Ruelas e informan sus inspiraciones de artista. Y
a todas las influye el terror. Y aunque Satán no está presente en las escenas de los cuadros, de lejos obra su química infernal; y las escenas están “poseídas”, y hay pánico en
las miradas, y hasta las piedras cobran aspecto inteligente, y los troncos, al modo de los
pechos, respiran; y mientras aúllan los canes, enflaquecidos de pavor, derrama la luna
su influjo enigmático, se dibujan por el cielo horóscopos saturnales, y la propia cruz,
también como al Santo de la Tebaida, nos aparece proyectando, repentinamente, sobre
el suelo, la sombra de dos cuernos enormes.
Julio Ruelas es un torturado. Es satánico, como Baudelaire, y es, como él, aunque
en menor intensidad, cristiano negativo. Es lascivo, porque la lascivia es pecado; que
si no, sería un amante. No sabe, como el amante, del goce de la fecundidad: su amor es
doloroso y estéril; sus sátiros y sus faunos nada tienen de la fuerza primitiva, son meros
recursos de ornamentación. Lo que menos hay en Ruelas es espíritu clásico y temperamento de amante. Julio Ruelas es un torturado y pudo haber dicho, al igual de la Ellida
ibseniana —la Dama del Mar—, “horrible es lo que juntamente espanta y atrae”.
1908

10

�Calendar io
Breve retrato de Carlos García Gual 1
Javier Garciadiego

E

l reconocido Premio Internacional Alfonso Reyes ha sido concedido este calamitoso año a un académico español que lo merece como pocos y que por su calidad
intelectual abonará en beneficio del ya alto prestigio del premio.

Para empezar, omitamos la pregunta de si Carlos García Gual es uno de los recipien-

darios que más lo ha merecido: todos los premiados con sus particularidades se lo han
ganado. Omitamos también la cuestión comparativa de si ha sido el recipiendario que
más se parece a Reyes, más incluso que el crítico George Steiner, de conocimientos enciclopédicos, o que el helenista y poeta Rubén Bonifaz Nuño. Pensemos mejor en nuestra
deuda con Carlos García Gual, en su ejemplo, en su futuro legado.
Mallorquín nacido en 1943 en Palma, creció junto al mar. Nada más diferente de Alfonso Reyes que creció junto al desierto y en la base, o en las faldas, de una imponente
serranía. El propio García Gual se autodefine como lector, escritor y filólogo, en tanto
amigo de la razón o como comentarista de libros antiguos. García Gual también gusta de
ser presentado como profesor y como traductor de textos griegos. Todo esto comenzó en
la biblioteca de su abuelo como en la biblioteca paterna diera inicio la vocación de Reyes.
Una forma sugerente de entender por qué resulta tan justo, tan atinado, que a Carlos
García Gual se le haya concedido el premio Alfonso Reyes este año es asomarse a las
simpatías y diferencias que hay entre ambos: sin duda su mayor punto de encuentro son
los griegos. Uno llegó a ellos mediante lecturas colectivas y autodidactas con sus amigos
y compañeros de juventud; el otro, mediante rigurosos estudios universitarios con los
mejores helenistas que ha habido en España, como Francisco Rodríguez Adrados, Luis
Gil y José Lasso de la Vega, por mencionar algunos de los principales.
La diferencia no está únicamente en la forma en que arribaron a los clásicos griegos;
también está en su trato con éstos. Desde hace 50 años Carlos García Gual se ha dedicado
a la enseñanza universitaria de la antigua cultura griega y ha dirigido decenas de tesis de

Este texto fue leído por Javier Garciadiego en el evento virtual “Breve retrato” sobre Carlos García Gual, el 10 de noviembre de 2020, dentro del programa
de las actividades en torno al Premio Internacional Alfonso Reyes 2020, otorgado a García Gual, que fueron transmitidas por las redes sociales de Cultura
UANL y de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL. (N. de los E.).

1

�posgrado sobre el tema. Reyes, en cambio, nunca tuvo una relación profesional
con los griegos. Cierto es que impartió numerosas conferencias y cursos de tema
griego, pero éstos siempre fueron de limitado acceso, ajenos a cualquier programa escolar. Reyes nunca dirigió una tesis, Carlos García Gual lleva decenas.
Tal vez la diferencia mayor entre ambos sea su manejo del griego. A pesar de
que Reyes hizo una traslación de algunas rapsodias de la Ilíada, lo hizo sin saber
griego: apenas lo descifraba, confesó. La versión en que Reyes solía leer a los
clásicos griegos era en la colección francesa Budé, nombre asociado al humanista
francés de la primera mitad del siglo XVII Guillaume Budé, a quien Erasmo gustaba llamar “el prodigio de Francia”. García Gual, en cambio, ha sido el arquitecto,
y también el primer albañil, de la máxima colección de clásicos griegos en castellano: la benemérita colección clásica Gredos.
Iniciada al comienzo de la segunda mitad del decenio de los años setenta, a la
fecha la colección Gredos tiene más de 400 volúmenes con traducciones nuevas
y con magníficos estudios introductorios. De éstos, García Gual ha prologado y
traducido una veintena de títulos.
En efecto, el propio García Gual ha reconocido en varias ocasiones que él se
considera, sobre todo, un traductor de los clásicos griegos. Tan sólo esta labor
lo haría merecedor del premio Alfonso Reyes, pero sus traducciones son apenas
una parte de las muchísimas páginas que ha publicado. Su labor como fundador,
coordinador y traductor en la colección Biblioteca Clásica Gredos es una auténtica proeza. Nunca había habido una así en nuestro idioma y puedo asegurar
que después nunca habrá otra igual. Su gran labor como editor y traductor es
irrepetible.
Además, García Gual es el autor de una treintena de libros, sabios y gratos a
la vez, sobre los principales temas de aquella cultura clásica, origen indiscutible,
junto con las culturas hebrea, latina e hispánica, de nuestra civilización. Sus preferencias temáticas son muy claras: literatura, filosofía y mitología. Para ser más
específicos: Homero y su amor permanente, como en Reyes.
Entre los filósofos prefiere a Platón sobre Aristóteles, pero sobre todo a Epicuro y a los cínicos; aunque más al primero de éstos, sin duda por su rechazo a la
política, aunque no a las responsabilidades cívicas, por su afición a los pequeños
placeres, por su regocijo con la dicha suave.
Es curioso. Aunque hoy Reyes parece haber sido un estoico por su Cartilla
moral, no hay duda de que a lo largo de toda su vida fue epicureísta como Carlos
García Gual, pues ambos prefieren los placeres del alma.
El hoy premiado por la Secretaría de Cultura de México a través del Instituto
Nacional de Bellas Artes y Literatura, por la Universidad Autónoma de Nuevo León,

�por el gobierno local, y por la Sociedad Alfonsina Internacional, tiene otras preferencias constantes: Odiseo, en cuanto a los héroes, y Prometeo, deidad civilizatoria. Ambos notables por su astucia, por su inteligencia práctica; lo que explica su
gusto paralelo por los zorros de las fábulas. García Gual es un gran estudioso de
Esopo, para quien la inteligencia del zorro, acaso el menor de los mamíferos carnívoros, lo hace superior al león, el más fuerte y violento de ellos.
Le fascina también el trágico Edipo, como a Reyes la joven Ifigenia. De hecho,
García Gual ha escrito unas páginas magníficas sobre ese poema insuperable de
Reyes, su Ifigenia cruel. Por cierto, estoy enterado de que ahora estudia la traslación hecha por Reyes de aquellos cantos de Homero dedicados a Aquiles. Ya me
estoy deleitando por la reedición anunciada de la versión de Homero hecha por
Reyes que vendrá prologada por nuestro galardonado2.
Así, García Gual será más nuestro, si bien hace muchos años que lo es. El Fondo de Cultura Económica le ha publicado una decena de títulos, la Universidad
Autónoma de Nuevo León también lo tiene en su catálogo, lo mismo El Colegio de
México, que ahora lo sentirá más suyo por el Premio Internacional Alfonso Reyes.
Además, sus numerosas traducciones en las editoriales Gredos y Alianza, como
la de la Odisea o la de Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio, circulan cumplidamente entre nosotros.
Concluyamos con otras preferencias suyas: los personajes femeninos de la antigüedad, también las sirenas; el género novelístico entre los griegos con Longo y
Apolonio de Rodas, tan ignorado y menospreciado por tanto tiempo, al grado de
poder decir que García Gual fue quien introdujo a estos autores al mundo hispanoamericano.
Toda su obra se caracteriza por su rechazo a la excesiva erudición y al detallismo. En cambio, es un autor que navega feliz —recuérdese que nació en una isla
del Mediterráneo— entre los diversos géneros literarios; que prefiere la historia
que incluya lo humano —de ahí su preferencia por Heródoto sobre Tucídides— y
su gusto por la buena novela histórica; que le fascinan las buenas anécdotas, lo
que explica su gusto por Diógenes Laercio, de quien hizo la primera traducción
moderna al castellano, pues la anterior databa del siglo XVIII. Sobre todo, lo caracteriza su curiosidad insaciable.
Algo más: concibe a la filosofía y al pensamiento no como razonamientos abstrusos, sino como sustentos de la vida diaria; esto es: la filosofía como forma y
maestra de la vida.
Javier Garciadiego se refiere al volumen IX de la colección de poesía internacional El oro de los tigres: Aquiles agraviado. Ilíada (Rapsodias I a
IX), con traducción en verso de Alfonso Reyes; una presentación titulada “Alfonso Reyes, traductor de la Ilíada”, de Carlos García Gual; e ilustraciones de Gerardo Azcúnaga. Este volumen fue presentado, entre otras personalidades académicas, por Carlos García Gual el 17 de noviembre
de 2020, en el marco del 40 aniversario de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL. (N. de los E.).

2

�No hay forma de agradecer todo lo que los lectores hispanoamericanos debemos a
Carlos García Gual. Nos ha regalado el amplio y complejo mundo de la imprescindible y
fundacional cultura griega antigua, antes limitada a un puñado de autores y a uno o dos
géneros. Sus traducciones han sido hechas en un castellano ágil, elegante y próximo, ya
sin huellas ni tufos renacentistas, ilustrados o religiosos. Sus estudios, ya sea en libros,
ensayos, prólogos, artículos de prensa o conferencias, deleitan e instruyen porque los
expresa en un lenguaje claro, ajeno a toda jerga teorizante y a cualquier sintaxis académica, siempre con cabal y pulcra amenidad.
Como se ha dicho, su estilo narrativo y su talante argumentativo tienen un admirable
carisma pedagógico. Así como Reyes fue un mexicano universal que invitaba a leer todas
las literaturas y no únicamente la nuestra, García Gual insiste en que sólo aprendemos
mediante la comparación. Así como navega entre todos los géneros, también transita por
todas las épocas, decidido a rastrear la impronta y la sobrevivencia de los griegos en toda
la literatura occidental.
En efecto, García Gual es un gran comparatista, que igual conoce la literatura artúrica, que a Chateaubriand, Walter Scott, Nietzsche o incluso Robert Graves, Margueritte
Yourcenar o Mary Renault. Su curiosidad literaria no tiene límites.
Retomo mi planteamiento inicial: García Gual se une hoy, sobrado de
méritos, al selectísimo grupo de escritores que han recibido el Premio Internacional Alfonso Reyes. Pensemos en un hipotético
Olimpo, en una conversación entre Reyes y quienes están
hermanados con él por haber sido galardonados con su
nombre. Con Borges platicaría de Buenos Aires, de Lugones, de Macedonio Fernández, le preguntaría por Victoria Ocampo. Con Alberto Manguel charlaría de Borges.
A Octavio Paz le preguntaría sobre su poesía y a Carlos
Fuentes lo reprendería por su visión de la Ciudad de
México de mediados del siglo XX. Con su viejo amigo
Marcel Bataillon hablaría del París que compartieron, y lo mismo haría con Jorge Guillén sobre su
añorado Madrid. Fascinante pensar en estas múltiples conversaciones. A Alfonso Rangel Guerra le
preguntaría por Monterrey, a Margit Frenk por El
Colegio de México, a José Emilio Pacheco por el barrio en que fueron vecinos. A Arnaldo Orfila le volvería a agradecer la edición de sus obras completas, y a
Joaquín Díez-Canedo, José Luis Martínez y a Ernesto

14

Mejía Sánchez les aplaudiría por la pulcritud de las
mismas.

�Obvio, Carlos García Gual, gran conversador, platicaría con Reyes largo y sin interrupciones sobre Homero: uno trasladó parte de la Ilíada, el otro tradujo toda la Odisea.
Hablarían de Ifigenia, pero no de política, aunque sí de sus mutuos ancestros militares.
Estoy seguro de que García Gual aprueba el epitafio de Alfonso Reyes, porque es un
hombre sencillo y sabio: “Aquí yace un hijo menor de la palabra”. En una ocasión, cuando el filósofo español Javier Gomá le preguntó a García Gual sobre cuál podría ser su
epitafio, éste le contestó rápida y desenfadadamente: “Vivió feliz con los antiguos”. A lo
que Gomá respondió que él ha hecho felices a muchos con sus escritos sobre ellos. Igual
que Reyes, agregaría yo. Por eso estamos todos gozosos de que Carlos García Gual reciba
el Premio Internacional Alfonso Reyes 2020, uno de los pocos hechos plausible en este
infausto año.
Gracias, Carlos García Gual. Tus escritos y tus palabras nos han hecho felices a muchos.

15

�Hemeroteca Digital UANL
Reyna Vera

L

a Hemeroteca Digital UANL es un repositorio virtual de publicaciones periódicas
de carácter histórico y universitario que busca cumplir con los mismos objetivos
que guían a la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria: impulsar y favorecer

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16

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o “Etiqueta”.

17

�El oro de los tigres
A l f o n s o R ey e s

y l a p o e s í a b ra s i l e ñ a

Selección de poemas de Ferreira Gullar, Lêdo Ivo, Jorge de Lima y Adélia Prado

Poema sucio
Ferreira Gullar
Traducción de Paula Abramo
El oro de los tigres II

Del cuerpo. Mas ¿qué es el cuerpo?
		

Mi cuerpo hecho de carne y hueso.

				

Ese hueso que no veo, maxilares, costillas,

				

flexible armazón que me sostiene en el espacio

			
				

que no me deja desplomarme como un saco vacío
que guarda las vísceras todas

									funcionando
				

como retortas y tubos

				

que hacen la sangre que hace la carne el pensamiento

					

y las palabras

					

y las mentiras

las caricias más dulces y cabronas
más sentidas
para explotar como una galaxia
de leche
en medio de tus muslos al fondo
de tu noche ávida
tufos de ombligo y vagina
graves tufos indescifrables
como símbolos
del cuerpo
de tu cuerpo de mi cuerpo
cuerpo
que puede un sable rasgar
un trozo de vidrio
una navaja

18

mi cuerpo lleno de sangre

�que lo irriga como a un continente
o un jardín
circulando por mis brazos
por mis dedos
mientras discuto el camino
memoro, rememoro
mi sangre hecha de gases que aspiro
de los cielos de ciudad ajena
auxiliado por plátanos
y que puede —por un descuido— escurrirse por mi
pulso
abierto
Mi cuerpo
que tumbado en la cama veo
como objeto en el espacio
que mide 1.70 m
y que soy yo: esa cosa
tumbada
barriga piernas y pies
con cinco dedos cada uno (¿por qué
no seis?)
con rodillas y tobillos
para moverse
sentarse
levantarse

�Una antología de una antología personal
Lêdo Ivo
Traducción de José Javier Villarreal
El oro de los tigres III

Las herramientas
En Maceió, en las ferreterías,
la noche llega aún con el sol alto
en las calles ardientes. Una vez más el silencio
vendrá a inquietar a los alagoanos. El escorpión
reclamará un refugio en el mundo desolado.
Y el amor se abrirá como se abren las conchas
en la arena del mar, entre los sargazos.
En los estantes los utensilios se estremecen
cuando las puertas se cierran con fuerza.
Destornilladores, tuercas, tornillos,
lo que cierra y lo que abre se reúnen
como una promesa de constelación. Y sólo entonces es de noche
en las calles de Maceió.

Soneto de la nieve
Cuando te amo pienso en la nieve,
en una nieve blanca como el esperma.
Siempre pienso en la nieve cuando te poseo,
en la nieve blanca que cae entre los abedules.
En mi niñez siempre quise
ver caer la nieve, atravesar la blanca
oscuridad de la nieve que, entre el día y la noche,
devuelve al negro mundo un blanco seminal.
Siempre quise que el mundo tuviese la blancura
de la nieve, la blancura virginal
del blanco lienzo libre de toda mancha.
Y la nieve cae en mí y cae en la desolada
noche oscura del alma, la nieve del silencio,
la inmaculada y fría albura de la nada.

20

�La invención de Orfeo
Jorge de Lima
Versión de Antonio Cisneros
El oro de los tigres V

El lomo de la vaca era palustre y bello
una pelusa había en su hermosa quijada
y en la frente de luna donde ardía una estrella
flotaba un pensamiento en constante reposo.
Aquí la imagen de la vaca, la más pura y sencilla,
que del fondo del sueño a veces yo comparto
y de noche se mezcla con la imagen de mi ama,
la que me amamantó y yace en su final reposo.
Escucho su mugido —fue mi canción de cuna—
y su mirada tan dulce aún siento en la mía:
seno y ubre natales me irrigan en sus venas.
Los mezclo en esta misa sin forma que es mi canto:
semblante y leche, la vaca y la mujer que me brindó
la leche y la dulzura manada de sus senos.

21

�Al mediodía un rosal
Adélia Prado
Traducción de José Javier Villarreal
El oro de los tigres X

Misa de 10
Fray Jácomo predica y nadie entiende.
Pero habla con piedad, para él mismo
y tiene la manía de orar por los feligreses.
Las mujeres que después se van a los clubes,
los muchachos ricos de costumbres piadosas,
los hombres que se aprovechan un poco en sus negocios
gustan todos de asistir a la misa de fray Jácomo,
poblada de ejemplos, de vidas de santos,
de la maliciosa certeza de que al final de todo
una confesión in extremis garantizará el paraíso.
Nadie ve al Cordero degollado en la mesa,
la sangre sobre los manteles,
su lancinante grito,
nadie.
Ni fray Jácomo.

Constelación
Veía por la ventana
derramarse la Vía Láctea
sobre la sombra de los árboles.
A causa del vidrio, de la transparencia del aire,
o porque me brotaban lágrimas,
tenía la impresión de que algunas estrellas
se hundían en el río,
otras se quedaban en las ramas.
Los pasajeros dormían,
yo imploraba a Dios
como el perro que sin amenaza aparente
ladra desesperado en la noche maravillosa:
¡Oh Cordero de Dios, oh Cruz del Sur,
oh Cordero, oh Cruz!
Como el perro, mi lengua ladraba

22

a la aterradora belleza.

�M al de l ibro s
Homero en Cuernavaca de Alfonso Reyes
Adolfo Castañón

I

D

esde que Alfonso Reyes regresa a México en 1938, luego de años de intermitente ausencia, y es recibido por un selecto grupo de amigos —Reyes nunca está
solo— tiene contacto con Morelos; y de hecho el mismo día de su llegada dormi-

rá en el Ingenio de Zacatepec, Morelos, junto con casi todo el gabinete de Lázaro Cárdenas, según documenta e informa Braulio Hornedo, prologuista notable de esta reedición
de Homero en Cuernavaca1 y del puntual seguimiento de los pasos y estancias de Alfonso

Reyes en Cuernavaca a partir de 1939 en los hoteles Marik y Chulavista. En Cuernavaca,
Reyes se retirará para concentrarse en la traducción de los nueve cantos de la Ilíada que
ha acometido para sustentar sus lecciones en El Colegio Nacional.
Paralelamente, y como un sutil ejercicio panóptico o marginal, Reyes va componiendo los sonetos que conforman Homero en Cuernavaca, escritos entre 1948 y 1951, publicados primero en la revista Ábside y luego recogidos en una edición de Tezontle en 1952
y más tarde en 1959 en el tomo X de las Obras completas.
La edición que aquí se comenta ha sido prologada por Braulio Hornedo —arquitecto
y lector alfonsino de larga data, persona cercana a Ricardo Mestre, Iván Illich y a Gabriel Zaid— y realizada por el poeta y diseñador gráfico Alfonso D’Aquino. Incluye otros
escritos complementarios del reojo a esa ciudad como “Érase un perro”, “Divagación de
otoño en Cuernavaca”, “Rima imposible”, “Al buen tuntún”, “Conscriptos”, “Carta a dos
amigos”, “Lailye”, “Dejadez”.

1

Adolfo Castañón se refiere al libro publicado por la editorial Odradek a principios de 2020, con un prólogo de Braulio Hornedo. (N. de los E.).

23

�Cort e sía
La edición que aquí se presenta se ilustra con viñetas, dibujos y caricaturas de la
pintora y artista Elvira Gascón, quien fue la encargada de acompañar la edición de los
cantos de la Ilíada y que supo ver a Alfonso Reyes como una suerte de griego redivivo,
con atuendo helénico y ático perfil de patriarca laureado y feliz; o de ciudadano romano
contemporáneo de Horacio y Cicerón, autores con quienes Reyes tiene tantas afinidades
y deudas. Esta lectura helenizante que hace Elvira Gascón con su iconografía da cuerpo
a este libro que se compone de tres partes: la introducción biográfica de Reyes realizada
por Braulio, los textos de Homero en Cuernavaca de Reyes y los otros textos asociados por
Braulio y Alfonso D’Aquino. Durante la presentación, la poeta Elsa Cross destacó la afinidad entre las figuras helénicas de la cerámica arcaica griega con los trazos sensitivos de
la artista española.
La animada vida social que retrata Braulio de Reyes en Cuernavaca se comprenderá
mejor si se recuerda que al salir de Madrid, al salir de Monterrey, al llegar y salir de París, al llegar y salir de Buenos Aires, una y otra vez, al salir de São Paulo. Alfonso Reyes es
acompañado por decenas y a veces centenares de amigos que le dan la bienvenida o lo
despiden. La figura de Reyes agita el oleaje social político y mundano por donde quiera
que pasa. En Cuernavaca no pasará inadvertido.
Otro elemento que habría que tener en cuenta es que a pesar de esa imantación mundana, Reyes es un hombre que goza del campo y del aire libre: en España, por ejemplo,
en la sierra de Guadarrama del Arcipreste de Hita; en la Argentina, en su refugio de Tandil; en Brasil, fuera de São Paulo, en Petrópolis. Lugares de pausa en los que Reyes afina
su contemplación a través de la palabra, a través del poema y de la lectura. Esa afinación
contemplativa es la que encuentra en Cuernavaca.
Pero ¿qué es Homero en Cuernavaca? Reyes dice que es un recreo, una diversión y
una pausa: un juego.
¿Qué es lo que se juega en esta cancha de los treinta sonetos dedicados desde Cuernavaca a la Ilíada o más bien a la traducción o paráfrasis que hace Reyes de los nueve
primeros cantos de la Ilíada? Se juega la tradición, el vaivén y el acarreo desde los tiempos homéricos hasta las trincheras mismas en que Reyes juega a las vencidas con los cantos de la Ilíada, con Homero, con Aquiles, Agamenón, Ulises, Helena, Briseida, Criseida,
Casandra. En ese juego se apuesta Reyes con toda su herencia, su pasado, la memoria
de su padre, su vida, sus lecturas. Homero en Cuernavaca: obra única; caleidoscopio de
tiempos pasados y antepasados, presentes y presentidos. Otra forma de ponderar este
templo hecho de letras es acusar su movimiento de vasos comunicantes entre: 1) los
hechos históricos de la guerra de Troya, 2) los personajes de la Ilíada, 3) la traducción

24

�de Reyes, 4) la vida y obra del propio Reyes en la cual está imbricada y entrañada su
propia experiencia vital, poética y literaria. Homero en Cuernavaca surge entonces como
un sutil laboratorio de la experiencia cultural y poética a la vez íntima y trasatlántica,
mediterránea y americana.
II
Homero en Cuernavaca es el pretexto que en la mente de Alfonso Reyes se fue dibujando
una necesidad catártica mientras silabeaba su traslado o paráfrasis de los nueve cantos
de la Ilíada que decidió acometer. Ese ejercicio de reapropiación o absorción o aun respiración de boca a boca; esa zambullida en el insondable mar homérico se rompe con esta
salida al aire libre del soneto 30 veces repetido en que escribe Reyes en su propia lengua;
ese Homero en Cuernavaca donde de un lado se advierte el dominio magistral que tenía
de la lengua y del soneto y del otro se alcanza a sentir cómo abraza y toca hombro con
hombro a los personajes de la Ilíada y dialoga a la distancia con Homero, a la par que
suelta una confesión oblicua sobre su propia experiencia y a través de ella hace revivir a
Aquiles o a Ulises cara a cara con Bernardo Reyes y salva los fantasmas de las mujeres que

25

�atraviesan los corredores de la Ilíada, como esa Casandra que de hecho se le aparece en su
experiencia infantil. Homero en Cuernavaca, prenda de un gran juego poético donde dialogan Homero y Lope de Vega, Juan Ruiz de Alarcón y los poetas anónimos del Romancero.
III
Homero en Cuernavaca tuvo una fortuna crítica inmediata. Desde Berkeley, California, el
15 de marzo de 1952, María Rosa Lida de Malkiel le envía a Reyes una afinada carta en
la que razona su admiración:
¿Quién dijo que nunca segundas partes fueron buenas? Aunque, claro, este Homero en Cuernavaca no es la segunda parte sino la entelequia a la que el otro aspiraba.
Ahora puedo confesar que fui al Homero de 1952 con un poco de temor: ni
para Alfonso Reyes me parecía cosa fácil de igualar la gracia y la gallardía de las
páginas sonrosadas de Ábside. Figúrese usted con qué multiplicada delicia fui saboreando los sonetos nuevecitos, cotejando los "renovados", y admirando todos. Porque
un buen soneto, de manos de Alfonso Reyes, no es sorpresa; pero un buen soneto
certeramente mejorado cuando difícil era columbrar dónde cabía mejora, sí lo es.
Lo asombroso es que el rumbo seguro que tanto retoque y variante llevan al ritmo
más unitario, a la expresión más castiza y concreta, al sentimiento más grave. [...] No
conozco en lengua alguna mejor "impresión" de la Ilíada que el Galope.2

De esta carta se desprende, para una futura publicación de Homero en Cuernavaca, la
necesidad de hacer una edición crítica del libro en cuestión.

2

26

Correspondencia. Alfonso Reyes, Raimundo Lida y María Rosa Lida de Malkiel, Edición de Serge I. Zaïtzeff. El Colegio de México, México, 2009, pp. 126-127.

�Fósf oro
Rodrigo Alvarado

Dirección: Tatiana Huezo Guion: Tatiana Huezo
Fotografía: Dariela Ludlow Música: Lena Esquenazi Año: 2021
País: México Duración: 110 min

Noche de fuego, de Tatiana Huezo
Adaptación de la novela Prayers for the Stolen, de la escritora norteamericana Jennifer
Clement. En un pueblo de la sierra de Guerrero donde los cárteles del narcotráfico usan
a los pobladores para cultivar amapola, Rita, una joven madre, vive sola con su hija Ana,
de ocho años, a quien se ha encargado de proteger mientras su esposo, cada vez más distante, trabaja en los Estados Unidos. Además de los enfrentamientos entre el ejército y los
narcotraficantes, los habitantes de la sierra tienen que ocultar a las niñas de los hombres
armados que operan una red de trata de personas. Ana y sus amigas Paula y María pasan
de la infancia a la adolescencia entre el silencio de sus familias, la violencia y la desaparición de otras jovencitas de la comunidad.
Primer largometraje de ficción de la documentalista salvadoreña residente en México
Tatiana Huezo, quien en Tempestad (2016) expuso el clima de inseguridad e injusticia
que ha sufrido la población desde el inicio de la guerra contra el narcotráfico en nuestro
país, y en El lugar más pequeño (2011) da testimonio de la voluntad de un poblado en las
montañas de El Salvador para reponerse de las desgracias de la guerra civil. Entre la vul-

27

�nerabilidad y la capacidad de levantarse y sobrevivir, Huezo traza las maneras en que las
protagonistas de Noche de fuego sortean la amenaza ineludible de la violencia.
Con una cuidadosa dirección de sonido, el filme elude la representación gráfica de la
brutalidad de las armas y los hombres. Del mismo modo construye y describe los espacios por medio de imágenes sonoras que le permiten transitar del realismo documental
al lirismo cinematográfico. El notable talento de la mirada de Tatiana Huezo se estrena
en el cine de ficción con un relato que enhebra la compleja realidad del sur mexicano y
consolida su trabajo como una de las obras más representativas del cine nacional de los
últimos años.

28

�En tr e L ibro s
Con motivo de la presentación oficial de la Hemeroteca Digital UANL, incluimos en esta sección una
selección de las publicaciones periódicas que forman parte del acervo hemerográfico
de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

Publicaciones universitarias:

4 Actas. Monterrey, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León, Editorial Universitaria, 1978-2013 (suspendida de 2004 a 2009).
FLETP, FMMYJJV, FPM, FUNI

4 Anales del Instituto de Investigaciones Científicas. Monterrey, Nuevo León, Universidad
de Nuevo León, 1944 y 1945.
FUNI

4 Armas y Letras. Revista de Literatura, Arte y Cultura de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Monterrey, Nuevo León, Universidad de Nuevo León, 1944-1971. / Universidad Autónoma de Nuevo León, 1971-2018.
FAR, FLETP, FMMYJJV, FPM, FUNI

4 Bitácora. General Zuazua, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro
de Información de Historia Regional, 1987-1997.
FUNI

4 Boletín STUANL. Monterrey, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2000.
FUNI

4 Cathedra. Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo
León, FFyL, 1974-2019.
FMMYJJV, FPRV, FUNI
4 Ciencia UANL. Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, Universidad Autónoma de
Nuevo León, 1998-2021.
FLETP, FMMYJJV, FUNI
4 Correo de la Capilla Alfonsina. Monterrey, Nuevo León. Universidad Autónoma de Nuevo León, Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria, 1981-1983.
FUNI

4 Entorno Universitario. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, Universidad Autónoma
de Nuevo León, Preparatoria 16, 1999-2019.
FMMYJJV, FUNI
4 Gaceta Universitaria. Órgano Oficial de Publicación y Difusión de la UANL, San Nicolás

de los Garza, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León, Secretaría General,
2007-2021.
FMMYJJV, FUNI

29

�4 Humanitas. Anuario del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma
de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León, Universidad de Nuevo León, 1960-1971. / Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, 1971-2019.
FAR, FLETP, FMMYJJV, FPM, FUNI
4 Ingenierías. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo
León, Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, 1993-2019.
FMMYJJV, FUNI
4 Interfolia. San Nicolás de los Garza, Nuevo León, Universidad de Nuevo León, 19531971. / Universidad Autónoma de Nuevo León, 1971-1980; 1991-2021 (no fue publicada de
1980 a 1991).
FAR, FMMYJJV, FPM, FUNI

4 Memoria Universitaria. Boletín del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la
UANL. Monterrey, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Documentación y Archivo Histórico, 2010-2016.
FUNI

4 Vida Universitaria. Monterrey, Nuevo León, Universidad de Nuevo León, 1951-1971. /
Universidad Autónoma de Nuevo León, 1971-1987; 1997-2018.
FPRV, FUNI

4 Reforma Siglo XXI. Órgano de Difusión Científica y Cultural. Monterrey, Nuevo León,
Universidad Autónoma de Nuevo León, Preparatoria No. 3, 1993-2021.

4 Trayectorias. Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Monterrey, Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo León, Secretaría de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, Secretaría de Extensión y Cultura, 1999-2019.
FMMVYJJV, FUNI
Publicaciones de Nuevo León:

4 El Curro Meloja. Diario sin Compromisos. Monterrey, Nuevo León, s. e., 1911.
FPM

4 El Eco Fronterizo. Diario Independiente. Monterrey, Nuevo León, Hildebrando Garza,
Editor Propietario, 1893.
FNL
4 El Estudiante. Órgano de los Alumnos del Colegio Civil del Estado. Monterrey, Nuevo
León, Colegio Civil del Estado, 1933-1934.
FUNI
4 El Faro de Monterrey. Periódico Comercial, Literario y de Avisos. Monterrey, Nuevo
León, Imprenta A. Mier, 1865.
FNL

30

�4 El Monterrey News. Monterrey, Nuevo León, The News Publishing Company S.A., 19061911.
FNL

4 El Porvenir. Monterrey, Nuevo León, Editorial El Porvenir, 1925-2021.
FHEME
4 El Termómetro. Nuevo León y Coahuila. Monterrey, Nuevo León, Imprenta de Antonio
Mier, 1861.
FNL
4 La Defensa del Pueblo. Dios, Patria, Libertad. Monterrey, Nuevo León, Imprenta Católica, 1884-1892.
FNL

4 La Gaceta de Monterrey. Monterrey, Nuevo León, Imprenta del Gobierno, 1865-1866.
FNL
4 Santiago Vidaurri. Monterrey, Nuevo León, Imprenta del Gobierno, 1855-1860.
FNL

4 The Monterey Globe. Monterrey, Nuevo León, The Globe Publishing Co. Ltd., 1898.
FNL
4 Zig-Zag. Monterrey, Nuevo León, Zig-Zag, 1909 y 1910, 1912 y 1913.
FPM
Publicaciones de otros estados:

4 Cosmos. Revista Ilustrada de Artes y Ciencias. Tacubaya, D.F., Imprenta y Fotocolografía del Cosmos, 1892 y 1893.
FHEME
4 El Combate. Diario Independiente de Criterio Revolucionario. México, El Combate Diario de la Tarde, 1915.
FH

4 El Demócrata. Diario Constitucionalista. México, Editor Rafael Martínez, 1914 y 1915.

FH

4 El Diario del Imperio. México, Imprenta J. M. Andrade y F. Escalante, 1865 y 1866.
FPM
4 El Estandarte. San Luis Potosí, Imprenta El Estandarte, 1885; 1910.
FFDR y FH
4 El Hijo del Ahuizote. México, Tipografía del Hijo del Ahuizote, 1892-1901.
FFDR, FH, FPM

4 El Imparcial: Diario de la Mañana. México, s. e., 1898-1903; 1910.
FH y FNL
4 El Mexicano. Periódico Bisemanal, Dedicado al Pueblo. México, Imprenta Imperial, 1866.
FH

31

�4 El Mundo. México, Editor Rafael Reyes Spíndola, 1869-1903.

FH

4 El Radical. Diario Político de la Tarde. México, El Radical, 1914 y 1915.

FH

4 El Tiempo. Diario Católico. México, Imprenta Victoriano Agüeros, 1884-1903.

FH

4 La Semana Ilustrada. México, El Mundo Ilustrado y la Semana Ilustrada S. A., 19101914.
FFDR y FPM

4 La Voz de Nuevo León. Periódico Bisemanal, Político y Literario. México, Aurelio Lartigue, Editor y Responsable, 1888-1908.
FNL

4 Periódico Militar. México, Secretaría de Guerra, 1880 y 1881.
FPM
4 Regeneración. Periódico Independiente de Combate. México, Tipografía Literaria, 1900
y 1901.
FPM

4 Revista Contemporánea. México, Imprenta J. Cantú Leal, 1909.
FPM
Publicaciones extranjeras:

4 El Domine Lucas. Madrid, España, Sociedad Literaria, 1844-1846.
FRC
4 El Salón de la Moda. Barcelona, España, Montaner y Simón Editores, 1890, 1894-1896
y 1900.
FRC
4 Gaceta de la Regencia de las Españas. Cádiz, España, Imprenta Nacional, 1813.

FH

4 L’Illustration. Journal Universel. París, s. e., 1864.
FFDR
4 Mundo Gráfico. Revista Popular Ilustrada. Madrid, España, Imprenta El Mundo Gráfico,
1912-1914.
FPM
Otras publicaciones:

4 La Enciclopedia de los Sans-Culottes. s. l., Editor Luis Heredia, 1836 y 1837.
FFDR

32

���</text>
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                <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751858&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>Interfolia, 2021, Año 2, No 4, Julio-Diciembre</text>
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              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016, Director</text>
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              <text>Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria</text>
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              <text>Interfolia difunde ensayos e investigaciones del área de humanidades (arte, literatura) y ciencias sociales (filosofía e historia), así como creación literaria. Sobre todo, y continuando con el perfil inicial que la revista tenía en la década de los cincuenta, publica estudios especializados sobre la obra de Alfonso Reyes, análisis de obras literarias y da a conocer el acervo de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL.</text>
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              <text>Villarreal, José Javier, 1959, Director</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Carlos García Gual</name>
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      <name>Cine Fósforo</name>
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      <name>Hemeroteca Digital UANL</name>
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      <name>Julio Ruelas</name>
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      <name>Poesía brasileña</name>
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