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                  <text>·. itrtél C10t)
11tí~t1ea
A~o X

BARCELONA

12

DE OCTUBRE DE

189 1

NÚM.

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

SII

�LA lLostRACióN ARtísttcA

NúMERO 511

Borbón y Este no puede vivir en España, ni si- ci6n del Guiltermo Tell aplaudíamos el cántico inmorquiera
en Francia, por su horrible_tradi~i~n absolu- tal tan milagrosamente por Tamberlik expresado, no
Texto. - Mur111uraciones mropeas, por Emilio Caslelar. ¡Caridad!, por F. Moreno Godino. - SECCIÓN AMERICANA: tista, D. Felipe de Orleans no puede vivir en la re- sólo por devotos del arte, por devotos de la repúbliCuate111ala y Quezaltenango, por A. - Nuestros grabados. - pública francesa por sus aspiraciones perturbadoras ca. Pues qué, los italianos, tan dispuestos á criticar
La Cuerda, por M. Julio Claretie (de la Academia France• á la reconstrucción de un trono derruido por la vo- ahora cualquier protesta de los franceses contra la
sa). Ilustraciones de Juan Beraud. - SECCIÓN CIRNTfFICA:
música de los alemanes, en el tiempo y sazón en que
Electricidad práctica. l. Un nuevo interruptor de mercurzo. luntad nacional. Y así como creí' en la cuestión de
11. Una cerradum eléctrica. - Surtidor atmos(énco de salón. los príncipes que deb,fan ' éstos ser expulsados de la los alemanes les detentaban el Véneto y el MilaneGrabados. - D. fuan Tenon·o, obra escultórica de D. Ag~s- república, creo en la cuestión del Lohengrin que no sado, ¿no hacían lo mismo, quizás más, que hacen
tín Querol. - Los iguanodontes fósiles del Museo de H1s· ha debido tolerarse tal ópera en el teatro nacional ahora los despojados por la victoria de su Alsacia y
toria natural de Bruselas. - Proyecto aceptado por el Gode su Lorena? No están muy lejos los tiempos en
bierno inglés para la construcción del nuevo edificio de_l Mu· francés. Por las particularidades varias que tiene
seo South Kensington, en Londres, obra del arquitecto cada pueblo y por el imperio que sobre todos ejer- que aparecían por todas las ciudades italianas leyenMr. Aston Weeb. -Descanso del modelo, obra de D. Aniceto cen las costumbres, en Francia el teatro de la Opera das diciendo ((¡viva Verdi!Y&gt; ¡Y cuánt9 no tardaron en
Marinas ( Exposición nacional de Bellas Artes de 1890). - es una institución del Estado, subvencionada con reconocer los recelosos conquistadores con los viejos
Las inundaciones de Conmegra (seis vistas de fotografía). cerca de un millón por su presupuesto, y sus empre- tiranos que aquel ¡viva! era un anagrama, en que la
Cuatemalay Quezaltenango: 1, Teatro Nacional en Guate·
mala; 2, 7 y 9, Indígenas guatemaltecos; 3, Fuente de Xoco- sarios no pueden gozar de aquella libertad natural á v de corazón significaba Víctor, la e significaba
tenango en los alrededores de Guatemala; 4, Banco colom• los empresarios particulares y sujeta al principio y Emanuel, la r significaba rey, la d significaba la prebiano en Guatemala; 5 0 Palacio en la ciudad de Quezalte- al derecho común de la libre concurrencia. Además, posición de génitivo de y la i significaba Italia, dinango; 6, Penitenciaría en Quezaltenango; 8. Castillo de
ciéndose con esa muestra de admiración á un músiSan José en Guatemala. - Ciudad Vieja y Guatemala Anti- yo creo desacertada política la que arriesga muy
co palabra tan subversiva, en Milán, en Venecia, en
grandes
intereses
ó
corre
algún
peligro
por
cosas
de
gua: 1, Iglesia de la Merced en Ciudad Vieja; 2, Ruinas de
la iglesia que en Ciudad Vieja fundó D. Pedro de Alvarado; poca importancia. Con valer mucho el nombre in- Parma, en Módena, en Florencia, en Roma, en Ná3, Ruinas y Palacio Municipal; 4, Convento de la Compa- mortal de Wagner, con merecer un aplauso real su poles, en Palermo, como ¡viva Víctor Manuel, rey
ñia de Jesús; 5, Ruinas de Guatemala Antigua; 6, Vistas del
de Italia! A mí nadie me lo ha contado; helo yo misvolcán de Agua (de fotografía). -Los huérfanos, copia del maravilloso Lohengn'n, yo nunca hubiera expuesto el
notable cuadro de A. Echtler.-Interruptor de mercurio. - Estado y el gobierno á dificultades con los partidos mo aun visto cómo se aprovechaban de la música
Cerradura eléctrica. - Figura 1. Surtidor atmosférico de sa- interiores y á dificultades con las potencias extran- los italianos para expresar su justísimo disgusto por
lón. - Figura 2. Sección vertical del surtidor atmosférico de jeras por una simple cuestión artística. Cuando el la opresión y el desmembramiento de su patria. Mi
salón. - Febrero, cuadro de D. Emilio Sánchez Perrier
riesgo sube como ha subido ahora, el error me pare- primer viaje á Italia fué un año después que á la
( Exposición general de Bellas Artes de Barcelona, 1891).
ce
más trascendental y más imperdonable. Seda no ilustre nación se rl!incorporara el Véneto definitiva........ ...,.__....,,_,....,....,, - ~~
._ ......,,...,.
tener sentido común el pensar que una representa- mente. Habíame yo detenido en el muelle de los esción de cualquier ópera del genio alemán podía p:i.- clavones, sobre aquel puente, á cuyas espaldas se
MURMURACIONES EUROPEAS
sar
sin protesta en el suelo francés. ¿Quiere la blon- alza el puente de los Suspiros, para ver cómo se poPOR DON EMILIO CASTl!.LAR
da Germania que nuestra religión se impregne de su nía el sol tras la mole marmórea del templo de la
La representacién de Lohengrin en la Grande Opera de París. especial cristianismo, que nuestra crítica persevere Salud y cómo nadaban en sus arreboles, cual místi-Aspecto político de un asunto artístico. - Dificultades para aún en tomar lecciones de su profundo indagador, cas velas camino del cielo, aquellos campaniles de
estimar en paz las obras de arte mientras dura el estado de cuyas ideas han sondeado los abismos de la razón San Lázaro armenio y San Jorge Mayor que parecen
guerra entre Alemania y Francia, - La música y los músicos
en los combates internacionales. - Manifestaciones por n,edio pura; que adoptemos el método y la dialéctica de corales-rosa é irisadísimos ópalos. Tocaba en la
de la música en Italia desmembrada. -Temeridades múlti- sus escuelas filosóficas; que reconozcamos en su ca- piaizetta, no recuerdo á santo de qué, tal día y á tal
ples de los manifestantes parisienses contra \\'agner. - Méri- tedral de Colonia la matriz de todas nuestras cate- hora una música militar, cuyas cadencias llegaban á
tos del gan compositor. - Caracteres de su genio y tendencias drales góticas; que nos extasiemos con su música, mí con esa dulzura prestada por el celeste lago á
de su obra. - Conclusión.
proclamándola cántico del pensamiento ideal ó ale- todos los sonidos y admirablemente puesta y reproteo del alma desceñida y separada de la materia, con ducida en las cadencias con que acompaña Rossini
I
lo cual rendiríamos quizás un tributo justo á su mé- los versos del Dante al comenzar la última escena
Cuando el aire se halla cargado de verdadera elec- rito intrínseco y á su genio creador? Pues que ÍUlil· del Otello. Llevaba yo dos gondoleros conmigo, y
tricidad, todo bajo ~¡ se electriza, ó con fluidos ne- de su política interior en el derecho tan maravillosa- habiendo dejado atracada la góndola en el muelle,
gativos ó con fluidos positivos, de todas suertes con mente formulado por sus grandes pensadores, y su uno se vino á mi lado para servirme y acompañarme
fluidos opuestos y entre sí combatientes. Nada en política exterior, no en la guerra y en la conquista, á mi vuelta. Yo veía la puesta del sol y escuchaba
su esencia tan pacífico y tan pacificador como la mú- en el cambio de todos los productos del trabajo y de los acordes sonidos sin curarme de cosa ninguna,
sica. Sus armonías aparecen como lo más disonante todos los rayos luminosos que se di¡:igen unos á otros cuando el gondolero me dice «música nacional, Y&gt;
con las disonancias de un combate y con los odios los respectivos espíritus de cada pueblo en el tiempo con un aire de satisfacción indecible. Entonces yo,
de una guerra. Pueden las trompetas bélicas de Ge- y en el espacio á manera de los astros en el cielo in- tan amante como él de la independencia y de la unideón arruinar los muros ciclópeos de Jericó, pero no finito. Europa está perturbada por el acto brutal que dad italianas, por las cuales había combatido en la
la dulce lira de Alfeo que levanta sobre sus notas la fuerza victoriosa perpetrara, separando Alsacia y prensa de mi patria como si de una cuestión integrandes y hermosas ciudades. Cuando Apolo quiere Lorena de su nacionalidad, fundada en el consenti- rior y nacional se tratase, díjele, por oirle: «Cuéntan·
combatir se vale del arco y de la flecha, no de la cí- miento y en el amor de todos sus hijos desde los me que tocaban mejor los austriacos » «¿ Los austriatara luminosa y del regalado plectro. Verdad que to- Vosgos ó el Rhin hasta los Pirineos, y esta perturba- cos?» me respondió, preguntándome á su vez. «No lo
mó parte activa en la troyana guerra y mandó las ción únicamente puede calmarse por justas y debi- sé. Nunca los aí.» En efecto, así que iban las bien
pestes asoladoras á los campamentos de Frigia en- das reparaciones inmediatas. Mientras dure, dejando concordadas músicas del Austria á tocar en la plaza
cendida en combates continuos; pero lo hizo el dios aparte la necesidad imprescindible de los armamen- de San Marcos, los patriotas venecianos se marchahermoso y melodiosísimo, según vemos en su cantor tos que nos arruinan y el recelo de la guerra que nos ban por no escucharles, creyendo traicionar con el
Homero, á fin de que la tierra helénica se libertara per,urba, la enemistad entre dos grandes pueblos oído al corazón. No recuerdo haber criticado esto
en aquel encuentro con Asia de sus primitivos tira- cultos habrá de manifestarse, como que se halla en en mi larga vida pública; más bien lo he sostenido
nos y resplandeciera después en paz con el resplan- el ánimo de cada uno, por los medios más extraños, y alabado muchas veces, Por ende no me desplacen
dor de la libertad. Si nos hubieran dicho que la re- por la defensa en Alemania de poner la lista de los ahora las protestas contra Lohengrin. Cuando se papresentación y canto de una ópera podría producir platos y el número de los aperitivos á las comidas dece mucho, no suelen mirarse nada los medios em-.
un conflicto internacionak creeríamos soñar despier- en francés ó de beber el espumoso y alegre vino de pleados en expresar el padecimiento. ~ólo un estoitos. Pues bien: si tras los triunfos morales de Fran- la hostil Campaña, y en Francia por la negativa de cismo singular y una fortaleza verdaderamente supecia en la correría última de su escuadra y los diti- los pintores á presentar sus cuadros en las Exposi- rior logran sobreponerse al dolor y acallar su exprerambos del emperador Guillermo en el banquete mi- ciones berlinesas ó por el ruido y el estruendo y el sión siempre desordenada. Pero el estoicismo frío y
litar de Erfurt, se infiere en París un verdadero in- barullo á cada nueva representación del discutido la sobrenatural fuerza no penetran mucho en el seno
sulto á la embajada germánica con motivo del zaran- Lohengrin.
de las colectividades, quienes gritan y claman siemdeado Lohengrin, quizás hubiese traído la catástrofe
pre que sienten, sobre todo siempre que padecen.
temida, como el abanicazo dado por el rey de Argel
Y tienen por fuerza que sentir los pueblos el cercén
II
al emperador de Francia trajo la pérdida para el isde órganos importantes y primeros suyos, la separa·
lam y los islamitas de su incomparable Argelia. Pero
Casualmente la música sirvió siempre de fácil cau- ción de regiones integrantes en la patria común,
hay que mirar esta cuestión, de tan graves proporcio- sa y de natural ocasión á muchas manifestaciones cual esas regiones de Alsacia y Lorena; á la manera
nes por algunos días, con verdadera &lt;!alma y juzgar• políticas. Arte muy de sentimiento, penetra con pron- que nuestro cuerpo puede sentir los trozos de carne
la con sereno juicio. Este asunto no puede conside- titud en el corazón popular y bate las pasiones hu- arrancados á él con tenazas ardientes ó el alma los
rarse como un asunto artístico; por circunstancias de manas como el viento las olas. Rossini dividía las objetos queridos que le arrancan el desengaño y la
todos conocidas este asunto se ha elevado á las altu- cosas en aquellas que cantan y aquellas que no can- muerte. No tiene remedio: quien de veras y mucho
ras de un asunto político. Me duele decirlo, porque tan. Y decía que sobre todas las 0tras cosas cantan padece, cuando alguna consideración superior no le
muy republicano yo, pero muy conservador al mismo en este mundo tres: la libertad, la religión, el amor. veda la expresión de su padecimiento, se queja y
tiempo, conservador de la república, conservador Y en efecto, los gobiernos opresores no consienten duele como Dios le permite y no se anda en repulde la democracia, conservador de la libertad, siem- las óperas republicanas. Durante muchos años de mi gos. Si el príncipe Jerónimo Napoleón pudiera ó la
pre que me hallo en algún asunto con los radicales vida he visto yo negada en el teatro Real de Ma- princesa Murat quisiese hablar, contaríannos cosas
de acuerdo, propendo á creer que no tengo razón: drid la representación de la Mutta, porque desperta- nuevas y no sabidas respecto del recuerdo guardado
así los juzgo de locos y desvariados. Pero sucédeme ba la revolución y los barricaderos en el recuerdo por los españoles de su guerra con los Bonapartes
con este asunto de Lohengrin lo mismo que me su- popular. Cuando en la Roma pontificia se cantaba la medio siglo después de aquel esfuerzo en que no
cedía con el problema de la expulsión de los aspiran- Semíramt's, no podía decir el tenor: «estamos en Ba- perdimos un átomo de nuestro suelo y llenamos con
tes al trono. Yo estaba en esta cuestión al lado por bilonia,» y cuando se cantaban los Puritanos había páginas de honor nuevas las hojas de nuestra histocompleto de todos los republicanos radicales; yo se- que suprimir la palabra «parlamento» y que reempla- ria. El amor á la patria como el amor á la familia
guía y sigo creyendo que los aspirantes á reyes no zar la voz «libertad» en el maravilloso dúo con una voz encuentran dentro de sí exaltaciones difíciles de com·
tienen capacidad para ciudadanos iguales á los de- tan opuesta de suyo al sentido de aquellos versos y prender y menos de adivinar fuera del pueblo y del
más, en tanto que latan y coleen sus aspiracitmes de á la significación de aquella música como la voz «leal- individuo que los siente; por Jo cual precisa en su
anteponerse y sobreponerse á todos en una vincula- tad » Yo recuerdo cuánto aprovechábamos en las mo- caso ponerse y decir cómo hemos procedido todos
ción del poder por siglos de siglos. Ni las repúblicas cedades nuestras cualquier coyuntura teatral para cuando hemos visto amenazada una parte mínima
pueden consentir los pretendientes en su seno, ni las una manifestación política contra Isabel II y á favor del territorio nacional. No se trataba de Venecia·.y
monarquías los competidores, Como D. Carlos de· de nuestras ideas democráticas. A cada . representa· Milán, de Metz y Estrasburgo; tratábase de madréSUMARIO

NúMERO 51 I

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

poras perdidas en el
Océano é ignoradas generalmente; tratábase ;
del archipiélago caroli,no, timbre de honor, no
materia de provecho. y
porque lo amenazó Bismarck nada más que
con una puntilla de codicia y un amago de
ocupación, juramos á
una todos los españoles
no volverá comprar en
toda nuestra vida productos alemanes. No
condenemos, pues, . en
los demás aquellos mismos actos de que nosotros los españoles hemos dado á los otros
pueblos enseñanza y
ejemplo.

á la política, por ejemplo, como el nombre de
Rossini ó de Bellini ó
de Donizzetti. El gran
músico, y en esto lo
aplaudo, pertenecía, como el gran poeta Schiller, á las ideas republicanas. La propia patria,
en cuyos anales debía
inscribir nombre como
el suyo, de primera magnitud, lo proscribió du·
rante la revolución del
48 por haber defendido en los clubs el espíritu y el principio de·
mocrático, que sublevaba entonces los ánimos
de un extremo á otro
extremo del mundo germánico y tenía en guerra todos los pueblos
III
con todos los gobiernos
alemanes. Después,
Lo que verdadera•
cuando el azar y la formente disgusta en tal
tuna lo constituyeron en
circunstancia es: que haprivado y favorito de un
ya un partido como el
rey estrambótico , cual
boulangerista hecho de
el pobre demente Luis I I
la representación del
de Baviera, no se limitó
drama de Wagner un
á componer música para
asunto propio y tomado
él solo, contribuyó á que
posesión de él con ma•
aquel filógalo y prusianifestaciones desordena·
nófobo se desasiera de
das y hasta indecentes,
Francia, en curo honor
las cuales han producido
había levantado hasta
una reacción completa
templos, y se uniera con
en los espíritus maduros
Prusia, protestante y
y graves. Nadie tiene
casi eslava, para quien
menos derecho á echár•
fué quizás el primero en
selas de patriotas, como
pedir la corona de un
aquellos que han que·
Imperio, por cuya conrido arrastrar el ejército
servación en el Austria
francés á los pronunciacatólica y en la dinastía
mientos, precursores
de los Infantes españode la guerra aivil, y
les habían hecbo tantos
humillar al pueblo fransacrificios, continuando
Los iguanodontes fósiles del ~foseo de Historia Natural en Bruselas
cés b aj o pretoriana y
una tradici6n atavista
demagógica dictadura
con la continuacion del
que hubiese resucitado el cesarismo con todos sus vi- provocadores y de aqueilas blusas b!anca'S que reunía I proceder seguido casi si'!mpre por sus regios y relicios y sin ninguna de sus glorias. Luego las manifesta- el Imperio en sus falsos motines de aparato y de pro- giosos abuelos. Después, en cuanto Francia fué venciones en las calles, que las leyes francesas prohiben, y vechq. Turbar el orden público en las arterias de cida, Wagner manifestó un gozo de hiena, cebándola triste agravación de tales desobediencias y desacatos París; obstruir con grupos airadísimos la explana- se con furor en los cadáveres y en los supervivientes,
con palabras malsonantes y con acometidas brutales da que precede al gran teatro lírico; decir palabras á quienes debía preservar de chanzonetas bárbaras
han acabado en el concepto europeo de perder este indecentes y regoldar insultos soeces sobre aquellos la desgracia de su rota y la santidad de su martirio.
desahogo. Pero sobre todo y ante todo, el estado inter- q_ue van con derecho y por gusto á una representa- Y aparecía tanto más punible y más merecedor de
nacional recrudecía y enconaba los peligros. Así como c1ón; exponerse á un combate cruento en la calle de censura este agrio proceder suyo, cuanto que podía
debe decírsefe al gobierno que no ha debido meterse Lila por arremeter á la Embajada germánica que imputarse, no á patriotismo, no á sentimiento de
en los laberintos de un desorden público por cosa preserva de todo atentado el derecho internacional raza y familia, no al viejo amor de la libertad, á un
tan secundaria como la representación de una 6pera, reconocido por todos los tiempos y por todos lo~ desquite del amor propio, herido por la silba espancuya inmortalidad podía esperar coyuntura más feliz pueblos, unos en admitir la inviolabilidad completa tosa que los parisienses propinaran al Tanl1ausser la
de aparecer, debe decírsele á los los ciudadanos que del enviado diplomático; alardear de injustos respec- cual asombró su vida entera, siquier no eclipsara'su
no han debido aumentar por 1~ misma baldía cues- to al genio de un músico tan incontestado ya como indecible genio. Francia hizo mal desoyendo una

Proyecto aceptado por el Gobierno inglés para la construcción del nuevo edificio del Museo South Kensington, en Londres. Obra del arquitecto Mr. Aston Weeb

tión las dificultades exteriores de su gobierno en los
días subsiguientes al discurgo bélico de Erfurt. Eso
de intentar irse á la Embajada germánica ó de penetrar en cervecerías bavarescas con ánimo airado, puede tan sólo cpncebirse por los días de aquellos agentes

el genio de Wagner; perpetrar estas y otras faltas
análogas, hame parecido cosa propia para perder en
la opinión europea la tesis por mí sustentada, la tesis de que ahora no ha debido cantarse aquí Lohengrin. El nombre de Wagner no resulta, no, tan ajeno

obra maestra; los gomosos de la 6pera entonces no
sabían lo que se pescaban con preferir los bailes
aparatosos y sensuales á las melodías sublimes del
gran cantor alemán; aquella condenación definitiva
y suprema fué un error maldecido por la estética

�LA

NóMERO 51r

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

NóMERO

5r 1

de la campana, en los acordes del órgano, en los sal- No sé si las aficiones astronómicas de Mr. 0-Comos de la liturgia, en los ritós que han esmalta~o nallsh, transmitidas hasta cierto punto á su hija, connuestra infancia, en las elegías y en las lamentacio- tribuyeron á todas estas cosas juntamente con la
nes que mañana mismo herirán las losas de nuestro influencia de la edad que avanzaba hacia la adolessepulcro, en toda la tradición romántica y católica. cencia; pero lo cierto es que en Clarisa pasaba algo
Peto será bien que continúe tal puro arte allá en su desconocido tan peligroso en la mujer-capullo.
En las noches serenas del estío, cuando la luna no
templo de Bagreuth como continúan los frescos del
Giotto y de Orcagna en el cementerio de Pisa, y re- alumbra la tierra y el cielo destaca más intensamente
suene desde allí en teatros donde no despierte, co- todas sus magnificencias, la niña, sentada junto á su
IV
mo en el teatro de París, los recuerdos tristes de la padre en la puerta de su casa, oía embelesada las
invasión y no agrave los dolores del desmembra- descripciones astronómicas del antiguo marino, siYo, sin embargo, sentiría mucho que todo esto miento.
guiendo con la mirada la luminosa· huella de las escediera en daño del músico, y lo sentiría por el nútrellas fugaces, oyendo con el interés de un cuento
Madrid 30 de septiembre de 1891
mero de razones que apuntaré ahora en seguida.
de hadas los portentosos viajes de los c.ometas ó bien
Wagner no me admira tanto á causa de su arte misla mitológica nomenclatura de las constelaciones. La
mo en sí como á causa de la tendencia general de
de Orión, la más hermosa del cielo, la embebecía;
su genio y del carácter cíclico de su obra. En el cul¡CARIDAD!
pero sobre todo, la conocida con el nombre de Cuato á todo lo real, impuesto por dos sistemas hoy tan
drado de Pegaso excitaba su interés hasta el punto de
universalmente admitidos como el realismo en arte
I
producirla insomnios, porque Mr. 0-Conallsh hay el positivismo en filosofía, tan grande hombre se
bíala contado la maravillosa historia que á ella se
desciñe con so fuerza genial de todas las ligaduras
Míster 0-Conallsh era irlandés de nacimiento y refería.
de una moda imperiosísima y desprecia todos los cosmopolita por carácter. Capitán de marina mer«Noticioso el valiente Perseo de que la princesa
patrones y todos los figurines que han tallado las to- cante, había dejado la vida marítima á consecuencia Andrómeda se hallaba encadenada á una roca por
gas, en cuyos pliegues los sabios se envuelven, de- del reuma y otros achaques, y establecido en Valen- voluntad de su padre y condenada á ser víctima de
clarándose á una sacerdotes y hierofantas de la ma- cia hacía bastantes años, era gerente en esta ciudad una espantosa ballena, monta en el corcel alado Peteria. Su fuerza genial sube á la verdadera ideali- de una compañía comercial de guano del Perú, en gaso, y caballero volante de los espacios siderales, lledad, y nos hace vivir en lo pasado con la diviniza- la que tenía impuestos todos sus ahorros. Casado ga á tiempo de matar al enorme cetáceo, que ya coción del recuerdo, en lo porvenir con. la divinización con una hija del país, tuvo la desgracia de perderla menzaba á devorar á la desventurada hermosura.»
del presentimiento, en Jo infinitó con su evidencia á los cuatro años de matrimonio, y desde entonces, Clarisa, aleccionada por su padre, sabía buscar esta
de una inmortalidad celestial para nuestro espíritu atraído por su afición al mar, habitaba una casa del constelación en el cielo estrellado, y contemplaba con
allende las sombras del ocaso y las podredumbres Grao de Valencia, situada frente al puerto y que for- una especie de éxtasis temeroso á la terrible ballena
del sepulcro. En su obra vuelven á nosotros los pa- maba esquina con una callejuela.
al lado de su presa y al generoso salvador, que viene
sados siglos, resucitan como en el Evangelio los
Míster 0 -Conallsh era padre de una niña de diez resplandeciendo por el Occidente.
muertos, evaporan ideas las ruinas; el bosque obscu- años de edad; tenía una vieja criada valenciana que
La astronomía produjo quizá en la niña idéntico
ro celta de los druidas canta á modo del órgano me- había sido nodriza de su difunta esposa, un criado efecto que la lectura de novelas en una colegiala; deslodioso en la catedral gótica; los dioses antiguos co- inglés ex marinero, un perro de Terranova, algunos arrolló su imaginación exaltándola; pero, ¡cosa rara!,
rren, bendecidos por los salmos del sacerdocio cris- libros de astronomía, á cuyo estudio habíase dedica- en vez de despegarla de la tierra como á su padre,
tiano, á circundar la Cruz como esas guirnaldas de do últimamente, y muchas pipas de fumar. Casi nun- hízola experimentar una sensibilidad exquisita por
ángeles alados puestas por los pintores nuestros en ca se alejaba de su casa; paseaba por el patio de ésta, los dolores que entristecen este valle de lágrimas.
torno del signo de la redención; los caballeros del en que florecían dos ó tres árboles y algunas plantas;
Santo Graal juntan sus voces en coros más ó menos contemplaba desde su balcón el mar peque11o, como
111
acordes con los héroes helénicos; bajo la peana de él llamaba al Mediterráneo, ó bien sentado á la puerMaría flota como en el Fausto de Goethe la concha ta de la calle fumaba su pipa, viendo c::orretear á su
La niña había cumplido ya once años.
de Afrodites; y una especie de misticismo, semejan- hija y reposar á su perro.
. Un día Mr. 0-Conallsh llamó á Vicenta y Smitd,
te á la fe cándida del Beato Angélico que huele aún
No obstante, cuando el tiempo estaba apacible, sus antiguos y fieles criados, y les dijo:
á inciense y á salterio suena, únese con las puras dos ó tres veces al mes,se embarcaba en una lancha
- Hace algún tiempo que vengo notando la falta
ideas hegelianas, las cuales en movimiento vertigino- en compañía de su criado y se dedicaba dos ó tres de algunas monedas en el cajón de mi mesa y aun
so llenan el universo como en esas paredes sacras horas á pescar.
en el bolsillo de mi chaleco. No quiero ni debo sosdel Vaticano donde se halla frente á la escuela de
Míster 0 -Conallsh amaba á su hija, pero con cier- pechar de vosotros; pero os encargo que estéis con
Atenas la teología católica y frente á las Sibilas que ta tranquilidad filosófica. Sus estudios astronómicos cuidado, porque desde hace tiempo, no sé á qué
anuncian el alba de nuestra religión espiritual aque- habíanle hecho algo soñador. Pensando en la inmen- atribuirlo, esta casa está asediada de mendigos y esllas musas que inspiraron sus versos paganos á Ho- sidad del cosmos, sentíase despegado de las peque- pecialmente de chicuelas y de granujas · del puerto.
mero y á Virgilio. Yo conozco perfectamente que ñeces de la tierra y no experimentaba las íntimas ¡Mucho ojo! Pues si estos hurtos continúan me haWagner aparece un poco incierto y confuso á nues- sensaciones de la fraternidad.
réis concebir malas ideas.
tra conspicua claridad meridional; que su empeño en
La tierra para él era un átomo y su hija todavía un
Desde entonces el antiguo marino no volvió á hahacer de un equilibrio entre la música y la poesía el átomo más pequeño.
blar de faltas de dinero, y este incidente fué olvisupremo drama definitivo marra; que la superioridad
dado.
por su método de composición dada sobre la voz hu11
Llegó el mes de abril y con él las hermosas y semana, el instrumento de losinstrumentos, á la orquesrenas noches del clima valenciano. Clarisa mostró
ta, nos desplace; que la sabia matemática fusa nos cuesClarisa, el pequeño átomo del antiguo marino, era deseos de irá Valencia alguna que otra vez á oir la
ta de comprender tanto como una lección del bino- una niña encantadora. Tenía el negro cabello, los lu- orquesta nocturna que tocaba en el paseo de la Glonio de Newt0n ó del cálculo infinitesimal; que sus minosos ojos de su madre y la morbidez de formas rieta, y con efecto, todos los días de fiesta se traslapersonajes nos parecen estatuas funerarias cantando valenciana, excepto en las manos y pies ligera y ele- daban á la ciudad, por medio del tranvía, aquélla y
y sus argumentos consejas para niños, sin entreteni- gantemente prolongados. Su tez era de una blancura Vicenta, porque Mr. 0-Conallsh casi siempre remiento posible de nuestro espíritu y sin ningún inte- deslumbrante, no la blancura opaca del arroz de las husab;&gt;. acompañar á su hija. El marino daba á ésta
rés para nosotros; que hay demasiada complicación hijas de Edetania, sino el color marmóreo irlandés. ocho ó diez reales, y esperaba tranquilamente su reen sus cantares, difíciles á oídos en los cuales privan Desde muy niña su madre acostumbraba á adornar greso fumando su pipa, hablando con Smith de sus
la sencillez heleno-semita de las serenatas andaluzas su cabeza con un clavel, y ella seguía esta tradición antiguas navegaciones ó contemplando los astros.
y las melodías mediterráneas y sicilianas del claro y materna. En su primera infancia, hasta llegar á los
En cierta ocasión Mr. 0 -Conallsh preguntó á Vimelodiosísimo Bellini; pero no puedo, no, negar; no diez años, la niña había sido sumamente traviesa y centa:
puedo, no, desconocer; no puedo dejar de sentir y de carácter expansivo y alegre; el carmín de la salud
- ¿Qué hacéis en Valencia por las noches? Porque
creer que si las ideas puras, los ensueños indetermi- coloraba su fresco semblante, y tenía la inquietud no siempre estaréis paseando y oyendo música. ¿Renados, las intuiciones íntimas, la inspiración religio- casi alada de los niños dichosos. Picoteaba la felici- frescáis, vais á algún teatrillo?
sa, la estética interior, lo más recóndito y más silen- dad, digámoslo así, y rebosaba en gracia y viveza.
- ¡Ca! No, señor, contestó la criada; no hacemos
cioso del alma, lo más profundo y divino del miste- Un día la llevó su padre á pescar en el mar: Clarisa más que tomar el fresco y alguna vez un vaso de
rio que nos rodea en el espacio vacío, las indecibles al principio estuvo contenta y juguetona, mojando agua. Clarisa no quiere ir á parte alguna.
aspiraciones á la eternidad, la revelación de lo abso- sus deditos en la ligera ola que se quebraba blanda- Pues entonces ¿en qué emplea esa chica el d iluto pudiesen cantar, encontrarían acaso las caden- mente en los costados de la barca ó bien mirando nero que le doy?
cias propias de su vaguedad espiritual en esa poesía embelesada el incierto vuelo de las marsoplas; pero
- No sé, quizá esté juntando hucha para comprarsemi-alejandrina y en esa música entre católica y pa· cuando comenzó la pesca, cuando se tendió la red y se alguna tontería.
gana que parece una vibración de sobrenaturales es- vió los peces agitarse convulsivamente entre sus
El ex marino era generoso y distraído y no volvió
píritus. Luego nosotros, los latinos, tenemos razones traidoras mallas, la niña rompió á llorar y apartó sus á acordarse de este parti~ular.
múltiples para quejarnos de otros genios germánicos, ojos de aquel trágico espectáculo. Desde aquel día
Entretanto Clarisa íbase poniendo cada vez más
los cuales nos han tratado como á una raza inferior, negóse obstinadamente á acompañar á su padre en triste y más pálida. Un círculo violado se marcaba
indigna del derecho humano é incapaz de levantarse sus excursiones marítimas, y lo que es más, no hubo en sus ojos. Miraba con más frecuencia al cielo, con
á las sublimidades del pensamiento moderno; mas medio de hacerla probar ninguna clase de pescado. miradas que parecían reproches, ó se pasaba horas
no de Wagner, quien ha bebido todas sus inspiracioDesde entonces, quizá, se inició en su carácter y enteras con la cabecita baja haciendo labor.
nes en el ciclo generador de nuestros libros caballe- aun en su parte física una extraña y lenta mutación
Había en ella algo de la vaguedad de los cuerpos
rescos y de nuestros romances históricos, pertene- imperceptible á todos, y que sólo la mirada previso• próximos á disolverse.
ciendo su música indudablemente al gran poema de ra de una madre hubiera podido comprender.
A Vicenta, la vieja criada, no se le ocultaba este
nuestra música eclesiástica, por lo cual resultan las
Por gradaciones muy lentas fué faltándole el color abatimiento físico y moral de la niña, pero le achamejores entre sus obras grandes misas de requi'em que sor.rosaba sus mejillas, creció con rapidez, sus caba á los efectos de una naturaleza precoz, que ade·
que lloran los muertos en la fe católica, ó grandes formas fueron perdiendo la redondez primitiva, sus lantaba en ella los de la adolescencia. En cuanto
misas de gloria que cantan la inmortalidad, tal como movimientos adquirieron lentitud, su rostro tomó á Mr. 0-Conallsh nada veía ni observaba nada;
nosotros la entendemos, ó dan una voz á las ideas una expresión reflexiva, y sus ojos, antes vivos y bri- egoísta del infinito, una reciente teoría astronómica,
por nosotros respiradas y aprendidas en los acentos llantes, se velaron con una sombra vaga é indefinida. que estaba en consonancia con las antiguas suposi-

universal y rectificado con un exceso de admiraci6n
excesiva; pero, por lo mismo, en la derrota de los
franceses tocábale á Wagner callarse para que las
gentes no abominaran de un amor propio que recuerda sus heridas tras el exterminio de sus enemigos, cual si no bastaran mares de sangre y sacrificios
é inmolaciones de ejércitos enteros á saciar el odio
y á satisfacer la venganza.

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

dieron ambas al templo. Terminado el santo sacrificio, quitóse la niña el clavel que segtin c?stumbre llevaba en la cabeza, dejóle á los pies
de una imagen que hay en un altar y que representa la Divina Pastora, y después de rezar un
breve rato, Clarisa y la criada, que estaba un
tanto preocupada de la inusitada ofrenda hecha
por aquélla, dirigiéronse hacia su casa.
Durante el trayecto la niña se detuvo dos 6
tres veces á mirar al mar, en el que había gran
oleaje.
En el resto de la mañana no ocurrió nada
digno de mención. A las cuatro de la tarde el
calor era insoportable, y los moradores del pueblo que no tenían ocupaciones apremiantes se
encastillaban en sus casas para defenderse de
las caricias del sol.
En la de Mr. 0-Canallsh todo el mundo reposaba ya: el amo en su cuarto, Vicenta y el perro en el zaguán, y Smitd, el criado inglés, en el
patio· únicamente velaba Clarisa, sentada en el
balcón de su cuarto, que daba á la callejuela de
que antes he hablado, en la que no penetraba
el astro del día, aunque disipadas las nubes matinales brillaba aún en descenso y ya en el principio de su ocaso.
.
La niña miraba al cielo por un hueco que
dejaba la cortina de lona que había en el balcón. De repente oyó un llanto infantil, y fijó su
mirada en la calle. En la esquina de la casa,
una mujer haraposa y escuálida, sentada en el
suelo, daba el pecho á un niño más es~uálido
todavía. La criatura, no encontrando ahmento
en aquella ubre agotada, lloraba á intervalos, y
la madre oía aquel lloro con esa indiferencia
desesperada que engendra la miseria. .
Clarisa inclinó la cabeza y permaneció pensativa durante un raro.
Luego se puso en pie, dirigióse á su alcoba,
descolgó alguna ropa que estaba colgada de
una percha é hizo con ella un lío. Después, sacand.o del cajón de una cómoda algunas monedas de plata y cobre, envolviólas en un papel, y
volviendo al balcón llamó á la mendiga y la
arrojó todos aquellos objetos.
.
Hecho esto, volvió á penetrar en el dormitorio y se teRdió en la cama.

ciones respecto á la luna, le tenía muy preocupado .. El antiguo marino no podía resignarse á
creer que el astro amigo y satélite de la tierra
estuviese deshabitado c;:omo un mundo sumido
en eterno sueño; y acogía con avidez la hipótesis indicada por el P. Secchi y otros artrónomos, de que sobre la luna puede existir una
cantidad de aire tan tenue que sea imperceptible
desde la tierra, y que por consecuencia hay la
posibilidad de que la reina de la noche tenga
pobladores organizados de distinto modo que
los seres humanos.
IV
Dos acontecimientos dolorosos vinieron á
agravar el estado de ánimo de la niña.
En un despoblado de las inmediaciones del
Grao, en una miserable choza construida por su
marido, vivía la viuda de un barquero del puerto. A consecuencia de la muerte de aquél, que
habíala dejado en la mayor miseria, con dos hijos, uno de diez y otro de siete años de edad,
la pobre mujer habíase quedado casi idiota y paralítica por añadidura. Aquella desgraciada familia pasaba indecibles privaciones, sosteniéndose malamente con las limosnas que los dos niños
recogían en el Grao. Una vecina caritativa, casi
tan pobre como ellos, cuidaba de poner un pote
para los niños y la madre enferma, cuando allegaban recursos suficientes. Clarisa conocía estas
miserias, y aquellas infelices criaturas eran sus
pobres predilectos; ingeniábase para socorrerlos,
y á veces exponiéndose á las riñas de su padre
y de Vicenta hacía escapatorias á la choza para
ver á la idiota paralítica.
Una tarde tempestuosa cundió por el Grao
la noticia de que una centella había prendido
fuego á la vivienda de la enferma. Acudió todo
el mundo; pero cuando llegaron los primeros,
entre los que se contaba la niña, la choza era
ya un montón de llamas y de maderos ennegrecidos. La proximidad del mar facilitó la extinción del fuego, pero ya fué en balde; al penetrar
en la cabaña encontraron á la enferma y al hijo menor transformados en restos informes. El
mayor se salvó de la catástrofe por hallarse en . ·
el Grao recogiendo limosnas. Este doloroso suceso impresionó hondamente á la caritativa niña hasta el extremo de no permitirla conciliar el
sueño ni de día ni de noche durante dos ó tres
dias y produciéndola las consecuencias del desvelo prolongado. Cada día iba palideciendo y
demacrándose más, hasta el punto de llamar la
atención de su padre, que ocupóse de ella quizá
por primera vez, y la llevó, para distraerla, á la feria
de Carcajente. En efecto, esta expedición pareció
sentar bien á Clarisa, que regresó al Grao algo más
animada.
Pero á los pocos días un nuevo incidente volvió á
soliviantarla.
U na noche hallábase sentada á la puerta de su
casa en compañía de su padre y de Vicenta. El tiempo estaba hermosísimo, porque desde la caída de la
tarde habíase levantado una brisa fresca que atenuaba el calor.
- ¡Qué noche tan hermosa!, dijo la criada. ¡Si siguiera así!
- ¡Hum!, murmuró el antiguo marino, soltando de
su pipa una bocanada de humo. ¡Nubes coloradas al
Poniente! ¡Me escamo!
Y efectivamente, dos horas después, cuando la fa.
milia estaba cenando, desencadenóse casi de repente una violenta tempestad. A Mr. 0-Canallsh le agradaba mucho aquel espectáculo, que le recordaba sus
navegaciones, y Clarisa sentía la atracción de las organizaciones nerviosas. Ambos salieron á la puerta
de la calle y se aproximaron al mar. La nii¡a sentía
estremecimientos continuos; el viejo marino, siempre
fumando su pipa, miraba con insistencia á la lontananza del mar. Raras veces éste había estado tan
imponente como aquella noche; aquel temporal era
digno del Ocfano.
De repente sonaron dos cañonazos. Alborotóse la
gente del Grao y acudió al muelle, y las lanchas del
puerto se apercibieron en la previsión de un siniestro.
Oyéronse repetidos cañonazos; una ráfaga huracanada, arrastrando un inmenso nubarrón, permitió á
la luna alumbrar un espacio de mar, y á su opaca
luz pudo verse la confusa aparición de un buque lu·
chando contra las olas.
No cabía duda, era era un naufragio.
Cuando los primeros botes de, auxilio se dirigieron
hacia aquél, desapareció como por encanto: era ya
tarde; un buque más habíase hundido en el siniestro escotillón de la muerte.

VI

escultura de D. Aniceto Marinas
(Exposición nacional de Bellas Artes de 1890)

DESCANSO DEL MODELO,

Hora y media después, Mr. 0-Co~allsh, los
criados y el perro comenzaron á bullir.
Vicenta, que por casualidad subió al cuarto
de la niña, se admiró de verla en la cama; pues
ésta nunca se acostaba más que de noche, y
justamente alarmada se aproximó á ella ...
Una señorita que habita en el Grao, que hace ~ersos dignos de Arolas, pero que nunca los publica,
me ha leído un romance, y yo robo á la modestia de
la autora el trozo siguiente, á fin de que haya algo
bueno en este mal pergeñado trabajo:

Al amanecer apaciguóse el tumulto de las aguas,
y los habitantes del Grao, que habían velado toda la
noche, esperaron con ansiedad las primicias del naufragio. Seis ú ocho bultos se agitaban sobre el mar;
eran un contramaestre y algunos marineros, grandes
nadadores, á quienes consiguióse salvar. Por ellos se
supo que el pailebot noruego que se dirigía á Valenc:La blanca niña del Grao
cia para cargar naranjas habíase ido á pique, casi
Como las estrellas blanca,
instantáneamente, por consecuencia de una via de
Era un serafin del cielo
agua. A la caída de la tarde fueron apareciendo cadáQue en la tierra plegó el ala,
veres hasta el número de diez y siete, entre los que
Al ver el llanto del mundo
Y las miserias humanas,
se contaban dos mujeres y tres niños, lo cual probaba
En fuegos de caridad
que el buque había quedaqo enteramente deshecho.
Su corazón se abrasaba.
Clarisa, que había pasado casi toda la noche y casi
Una tarde la encontraron
todo el día en el muelle, contempló aquellas escenas
Tendida sobre su cama,
Los ojos vueltos al cielo,
en mudo asombro y con los ojos enjutos. Parecía
Con las manitas cruzadas.
que su pensamiento estaba en otra parte, Desde aquel
La blanca niña del Grao,
día fué en aumento su tristeza y se pasaba horas enComo las estrellas blanca,
teras inmóvil, sentada en su cuarto, con las manos
Sus alas pidió á la muerte
cruzadas sobre las rodillas y con la cabecita baja,
Y voló al cielo, su patria.l\
como si quisiera resolver el problema de la creación,
Un poeta desconocido, de paso en Valencia, sinque vive en perpetua lucha de criaturas y elementos,
encontrando los principios de la vida en los gérme- tetizó estos versos en un epitafio que está en el cementerio· del Grao, y que dice:
nes de la muerte.
Míster 0-Conallsh, contemplando los astros no rec:Murió á los doce abriles y fué graciosa y bella;
paraba en aquel lucerito que íbase eclipsando en la
Al Angel desterrado el cielo llamó á si:
tierra.
¡Ob, tierra de la muerte, no peses sobre ella!
V

¡Que ella bien poco hubo pesado sobre ti!&gt;

F. MORENO GODINO

Eran los últimos días de junio, el calor hacíase
sentir extremadamente, el sol caía á plomo sobre el
Grao de Valencia y sus habitantes estaban achichaSECCIÓN AMERICANA
rrados.
El penultimo día del mes, el cielo amaneció nuGUATEMALA Y QUEZALTEN ANGO
blado y la atmósfera saturada de efluvios de tempesAccidentada como pocas es la historia de la ciutad. La niña pidió á Vicenta que la acompañase á
misa, cosa que extrañó á la criada, porque Clarisa dad hoy en día capital de una de las más importansolamente iba á la iglesia en los días de precepto, y tes repúblicas de la región de los istmos que unen
aquél no lo era. Accedió, no obstante, á su deseo, y las dos Américas.
La primera capital española á que se di6 el nomal primer toque de las campanas de Santa María acu-

�LA

NúMER0 51 I

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

GUATEMALA Y QUEZALTENANGO

I.

Teatro Nacional en Guatemala, - 2, 7 y 9. Indígenas guatemaltecos'. - 3. Fuente de Xocotenango en los alrededores de Guatemala. - 4. Banco Colombiano en Guatemala
5. Palacio en la ciudad de Quezaltenango. - 6. Penitenciaria en Quezaltenango . - 8. Castillo de San José en Guatemala
(De fotografías remitidas por nuestro corresponsal D. Antonio Partagás,)

LAS I~UNDACIONES DE CONSUEGRA
1,

5 Y 6, Ruinas de la margen derecha del río. -4. Puente provisional sobre el rio A marguillo.
·
-

2

·
Y 3· Rumas
de la margen izquierda del río; trabajos de descombramiento

(De fotografías remitidas por D. Casiano Alguacil, de Toledo.)

bre de Guatemala es la que actualmente se denomina Ciudad Vieja: fundóla D. Pedro de Alvarado, con
poderes de Hernán Cortés, en 1524, emplazándola
entre los dos volcanes de Fuego y de Agua, en un
sitio como pocos pintoresco, de agradable clima y
fecundo suelo; mas á los veintiún años, el día de
Nuestra Señora de Septiembre de 1 544, las aguas
del lago que en el cráter del volcán de Agua existía,
engrosadas po! torrenciales lluvias, rompieron el
muro que las aprisionaba, y en impetuosa corriente
cayeron sobre la ciudad, arrasándola en gran parte y
ocasionando numerosas víctimas, entre ellas doña
Beatriz Sz'n ventura, esposa del dicho Alvarado.
Entonces, y para evitar nuevos desastres, trasladóse la capital á una media legua de distancia de la
anterior en el valle de Xocotenango, con~ruyéndose
allí la que hoy se conoce con el nombre de Guatemala Antigua, y que después de más de dos siglos
de vida próspera quedó arruinada en 17 73 á consecuencia de un terrible terremoto, en el que perecieron 9.000 personas.
Los vecinos, no considerándose ya seguros en
aquellos lugares, decidieron buscar por tercera vez
emplazamiento á propósito para su ciudad, recayendo su elección en la parte septentrional del valle de
la Ermita y meridional del llano de la Virgen. La
emigración á este nuevo sitio comenzó en 17 73, pero
hasta 177 9 Guatemala la Nueva no fué reconocida
oficialmente . como capital. No quedó, empero, del
todo abandonada la Antigua, que aun actualmente
es la quinta villa de aquella república, famosa por
sus aguas termales y por sus hermosas ruinas, de cuya magnificencia dan exacta idea los , grabados que
reproducimos, y entre las cuales sobresalen las de la
catedral, convento de San Francisco y palacio de
los gobernadores.
La actual Guatemala Nueva, la ciudad más populosa de la América central, está situada en una ligera pendiente en la depresión de una meseta de 1. 500

metros de·altura sobre el nivel del mar que forma la
divisoria de aguas entre el Atlántico y el Padfico, y
al Norte de la cordillera en que se elevan los volcanes de Fuego y de Agua. La situación de Gua.temala
es en extremo desventajosa bajo cualquier aspecto
en que desde el punto de vista utilitario se la considere: rodeada de terrenos estériles y apartada de las
tierras que ofrecen al cultivador variados frutos y fá•ciles riquezas, la vida en la ciudad resulta cara y difícil, y aunque la construcción de algunos ferrocarriles, como el de San J &lt;;&gt;sé á Escuintla y de ésta á
Guatemala, han disminuído en parte tales inconvenientes, no han podido destruir la aridez de sus alrededores, compensada únicamente por el grandioso
panorama que se disfruta desde aquella región limitada al Sur y al Norte por los dos conos volcánicos
antes citados.
El clima es agradable, pero debilitante y enfermizo á consecuencia de las frecuentes variaciones que
en el transcurso de un mismo día experimenta la
temperatura.
El interior de la ciudad aparece construído con
regularidad perfecta: las calles están tiradas á cordel,
tienen anchas aceras y buen empedrado, y están
cortadas por grandes plazas como la del TeatroJsombreada por hermosos naranjos y transformada poco
á poco en precioso jardín, que con sus kioscos, estanques y arriates constituye uno de los paseos favoritos de los guatemaltecos; la de la Concordia con
raras y escogidas plantas; la de San Sebastián, y la
de Armas, que mide cerca de 30.000 varas (C;Uadradas y en cuyo centro existe una fuente sobre la cual
se alza todavía el caballo de piedra que antes montaba la estatua de Carlos IV, derribada por algunos
patriotas en un arranque de entusiasmo por la independencia nacional.
Antiguos reglamentos, con el objeto de evitar en
lo posible catástrofes como la que había destruido
Guatemala la Antigua, prohibieron á los arquitectos

que las construcciones tuviesen más de 20 pies de
alto, y si bien esta disposición no se cumplió al pie
de la letra, las casas de la capital son generalmente
muy bajas, por lo que hubo de ganarse en superficie
lo que en altura se perdía: de aquí que la población
esté muy diseminada, notándose mayor estrechez en
las viviendas únicamente en los arrabales, donde
cada pequeña cabaña está habitada por una familia
de indios.
Muchos son los edificios gran4iosos que Guatemala encierra, sobresaliendo entre ellos las iglesias
y conventos, que en su mayor parte datan del tiempo de la dominación española. Los principales edificios religiosos son: la catedral metropolitana, hermoso edificio de cinco naves y de más de cien varas
de largo, con dos elegantes capillas que le dan forma
de cruz, un tanto afeado exteriormente por enanas
torres, construidas hace pocos años, y por su atrio,
en el cual se ven las colosales estatuas de los cuatro
Evangelistas; San Francisco, que posee una fachada
espléndida y una nave que excita la admiración por
su altura, amplitud, magnificencia y atrevimiento
y cuya cripta puede considerarse como un gran templo subterráneo que sobre enormes columnas sustenta.la gran basílica; Santo Domingo, edificio de cinco naves, severo y simpático, cuya construcción es
de las más bellas y artísticas que la ciudad encierra;
la Recolecoión, la Merced, Santa Teresa, el Carmen
y diez y nueve templos más, todos pertenecientes al
culto católico. El antiguo convento de los Jesuítas
ha sido transformado en Instituto Nacional.
Entre los edi~cios civiles merecen citarse el teatro, de aspecto agradable y majestuoso, cuya fachada imita la de la iglesia de la Magdalena de París,
el palacio del Gobierno, el de la Municipalidad, la
Administración general de Rentas y Aduana general, instaladas en el que era antes convento de los
Franciscanos; la Administración general de Correos,
elegante y espacioso edificio de dos pisos, que fué

�CIUDAD VIEJA Y GUATEMALA ANTIGUA
I.

Iglesia de la Merced en Ciudad Vieja. -

2.

Ruinas de la igl~sia que en Ciudad Vieja fundó D. Pedro de Alvarado. - 3, Ruinas y Palacio Municipal. -4. Convento

de la Compañía de Jesús. - 5. Ruinas de Guatemala Antigua. - 6. Vista del volcán de Agua. - 7. Ruinas de Guatemala Antigua
(De fotografías remitidas por nuestro corresponsal D Antonio Partagá~.)

LOS HUÉRFANOS, copia del notable cuadro de A. Echtler

�LA
iglesia y convento de la Orden Tercera; la Tesorería
general y la Superitendencia de Telégrafos, que se
han dividido la preciosa casa en que se encontraba
anteriormente la extinguida Sociedad Económica;
la Dirección general de Licores y Tabacos, establecida en el magnífico convento de los Dominicos que
llegó á merecer ser calificado de «grande como un
pueblo;» el Instituto Nacional para hombres, edificio vasto, hermoso y elegante, con precioso salón de
actos, patios extensísimos, grandes é higiénicas aulas,
gabinetes científicos, bellísimo parque y un Observotorio meteorológico de cinco pisos; las Escuelas
de Artes y Oficios, de Agricultura y de Comercio,
la Academia de Dibujo, la Escuela Politécnica, la
de Derecho y Notariado, en el hermoso y elegante
edificio en donde estuvo la extinguida Universidad
de San Carlos; la de Medicina y Farmacia, espacioso edificio con jardín, biblioteca y gabinetes zoológico, químico, fisiológico, etc.; la de Ingeniería, establecida en el antiguo convento de Santa Clara; el
Hospicio, el H ospital Central, modelo de aseo y de
comodidades y capaz para 400 enfermos; los mercados Nacional y La Reforma, el Banco Internacional
y Colombiano, la Tipografía de la Unión, el Gran
Hotel, el teatro de Variedades, la capilla masónica,
la Casa de corrección para menores de diez y seis
años y la prisión de mujeres.
Los alrededores qe Guatemala, como hemos dicho,
son por punto general poco pintorescos: hay en ellos,
sin embargo, el hermoso llano de La Culebra, donde
recientemente se ha inaugurado el Hospital Militar;
el bulevar de Xocotenango, rodeado por las llanuras
en donde se verifican las animadas é importantes ferias
de mayo, agosto y noviembre; los cerros sobre que
se asientan los castillos de San José y de Matamoros, y el camposanto con una buena Penitenciaría.
Tal es, á grandes rasgos hecha, la descripción de
la ciudad que actualmente es la capital de Guatemala y algunos de cuyos edificios reproducen nuestros
grabados junto con otras construcciones y ruinas de
Guatemala Antigua y Ciudad Vieja. Digamos ahora
algo acerca de la capital del departamento de Quezaltenango, que por su importancia agrícola comercial é industrial es considerada como la segunda de
la república guatemalteca.
Anterior á la conquista, denominóse á raíz de su
fundación Xe11ahú ó Xelaluh, que significa ciudad de
los Diez, y se llamó así porque, al decir de los cronistas españoles, la ciudad fortificada que los conquistadores destruyeron estaba dividida en diez distritos,
cada uno de los cuales tenía un jefe especial. Hállase
emplazada Quezaltenango ( «ciudad de las plumas
verdes,» según unos, ó «de los pájaros quezales,}&gt; según
otros) sobre una ancha meseta de 2 .346 metros sobre
el nivel del mar cerca del cerro quemado ó volcán
de Quezaltenango, cuya última erupción, acaecida en
1785, destruyó el cono vertical de la montaña, dejando en lugar del cráter una vasta llanura irregular cubierta de un verdadero caos de peñascos, entre los
cuales surgen todavía algunas fumorolas. De construcción bastante irregular á causa de las desigualdades del suelo, ofrece un aspecto más pintoresco
que la mayoría de las ciudades americanas, y desde
ella se domina una vasta llanura que riegan el Siguila ó Samala y sus afluentes. Divídese en cuatro
barrios denominados Independencia, Libertad, Igual·
dad y Fraternidad: sus calles son por lo general es
trechas é irregulares, y no tienen por ende la monotonía de las tiradas á cordel que en las más de las
villas de América preválece. Entre sus plazas descuellan la de la Penitenciaría, cubierta de jardines: y la
del Mercado, y de sus principales monumentos merecen citarse las iglesias de San Nicolás, Espíritu Santo, el Calvario, San Antonio y San Bartolomé, las
Esc~elas de Derecho, Medicina y de Dibujo, los
Institutos para varones y hembras, el Colegio de niñas, el de indígenas, seis Escuelas primarias y una
Casa de expósitos.
La instrucción puede decirse que es general en
Quezaltenango, aun entre los indios quichés, y no es
aventurado afirmar que desde este punto de vista la
capital de los Altos es la primera de Guatemala.
Esta ciudad está habitada por la mayor parte de
los grandes propietarios cuyas plantaciones cubren la
Cost~ Cuca y por comerciantes y prestamistas que
c~nstituyen verdaderas potencias. La pequeña indus~~1a está representada en ella por fabricantes de teJtdos de lana y algodón, por tintoreros y curtidores:
una de _las ~specialidades de los artesanos quichés es
la fabncac1ón de capas bordadas en oro, sombreros
con plumas y máscaras de las que se sirven los indios
en sus bailes, procesiones y representaciones teatrales, objetos raros que difícilmente se venden, sino que
por lo general se alquilan á precios muy elevados y
que se expiden á las aldeas más apartadas, hasta los
confines de la selva virgen.

ILUSTRACION ARTÍSTICA

NúMERO 511

El clima fresco y poco variable y la bondad de
sus aguas hacen de Quezaltenango una residencia
agradabilísima durante la estación calurosa: á pocos
kilómetros de la ciudad brotan las fuentes termales
de Almolonga utilizadas en un establecimiento de
baños junto á ellas construído.
Las razas indígenas que actualmente existen en
Guatemala son: los pipiles, de origen azteca, que habitan en la Guatemala oriental; los itzas y lacandones,
de la familia may~, que pueblan el distrito de Petén;
los mopanes y los chales, mayas también, que viven
al Sur del lago de Petén y en el valle del Mopán los
primeros y en las sábanas que se extienden entre el
Us1:1macinta y el Golfo Dulce los segundos; los quechis y los pokonchis, grupo especial de los mayas
que ocupa el territorio de las fuentes del Polochic;
los pocomanes, mayas como los anteriores, establecidos en la comarca de la ciudad de Guatemala; los
quichés, gente de la gran selva, descendientes de los
toltecas, que residen casi en los mismos territorios en
donde los encontró el conquistador Alvarado, es decir, en los departamentos de Quezaltenango y Toto·
nicapam; y los cachiqueles, de origen tolteca, que habitan en la zona comprendida entre ,Sololá, Chimal·
tenango y Antigua.
El cachiquel, que puede tomarse como tipo de los
indígenis guatemaltecos, es de estatura generalmente pequeña, robusto, de facciones pronunciadas, ojos
claros sombreados por espesas cejas, pómulos salientes y frente estrecha y aplastada por la acción de la
correa que en ella apoya para llevar cargas: no encanece, es infatigable andarín y hasta edad muy avanzada conserva sus dientes de hermosa blancura.
El traje de los hombres consiste en pantalón, camisa y blusa, y el de las mujeres en una falda y una
chaqueta que sólo se ponen cuando salen de su
cabaña.
La fusión de razas en Guatemala es muy incompleta y los indígenas son dos ó tres veces mayores en
número á los blancos de origen español: el cruzamiento entre blancos, negros ó indios en todos los
grados ha producido gran número de tipos cada uno
de los cuales lleva su nombre especial.

A.
NUESTROS GRABADOS

D. Juan Tenorio, obra escultórica de D. Agustín Querol. - Pocas figuras ha creado la fantasía que tan
profundamente hayan impresionado la imaginación del pueblo
como la que inmortalizaron Tirso de Molina en su preciosa comedia, Mozart en su ópera magistral y Byron en su genial poema, y que más que todos ellos ha popularizado en España y
en América D. José Zorrilla ee su fantástico drama Don fuan
Tenorio. Todos nos hemos formado una idea que encarna el
tipo del seductor de Doña Inés de Ulloa; pero indudablemente cuantas creaciones baya forjado nuestra mente resultarán
pálidas y pobres ante la que con su privilegiado cincel hamodelado el Sr. Querol.
Dificilmente puede concebirse figura más arrogante, apostura más gentil y más varonil belleza que la, que reproduce la
obra de nuestro querido é ilustre colaborador;si Don Juan hubiese existido no hubiera podido ser de otra mane,a que como
él lo representa, porque no sólo en sus dotes físicas, en sus
cualidades morales también, vive en esa escultura el kgendario personaje. Su rostro, su ademán, todo retrata por modo
admirable el mozo valiente hasta la temeridad, libertino por
instinto, dadivoso hasta ser pródigo, pendenciero, cínico, que
asl acuchillaba á sus enemigos vivos, como hada burla de ellos
delante de sus propias tumbas, y así enamoraba á incautas
doncellas como sin piedad las abandonaba después de seducidas,

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

cional de 1887 y el grupo Descanso del modelo, que reproducimos, que obtuvo igual distinción en el concurso de 1890, pregonan la valla, la genialidad y los alientos del escultor sego·
viano. Discípulo de dos artistas distinguidos gloria de Cataluña, Samsó y Suñol, ha sabido Marinas aprovechar las enseñanzas de sus doctos maestros, siguiendo, conforme lo demuestran
sus obras, seguros derroteros. Entregado por completo y con
profundo entusiasmo al estudio del arte que emprendiera, ha
podido en breve espacio de tiempo realizar señalados pro·
gresos, tan sensibles, que á ellos debe, aparte de sus excepcionales aptitudes, la pensión que goza en Roma, ganada en brillantes oposiciones.
Descanso del modelo es un modelo digno de figurar en un Mu·
seo, y tal lo reconoció el Jurado cuando por unanimidad le concedió la recompensa que podía otorgarle en la última Exposición nacional de Bellas Artes.
•

Las inundaciones de Consuegra (de fotografías
remitidas por D.Casiano Alguacil, de Toledo). - Consuegra, importante villa de la provincia de Toledo, extiéndese en un
valle rodeado de montañas y hállase dividida en dos zonas por
el rlo Amarguillo que cruzaban cuatro puentes, tres de ellos
arrastrados por la inundación, y en cuyas márgenes habitaba
una parte de la población. Constaba ésta de 10.000 habitantes
distribuidos en 2 . 100 edificios. Varias veces el riachuelo, que
no otro nombre merece el Amarguillo en su estado ordinario,
engrosado por las aguas de los montes vecinos había inundado
los barrios bajos de la villa causando no pocos perjuicios y desgracias, pero nunca las catástrofes por él ocasionadas alcanzaron las proporciones de la que en la noche del II de septiembre último sembró el espanto y la consternación entre los vecinos de Consuegra.
Imposible describir el espectáculo de aquella noche de horrores; los que podrían hacerlo, es decir, los que á ella sobrevivieron, apenas han podido darse cuenta de la catástro·
fe que les sorprendió entregados al sueño, y la imaginación es
incapaz de reconstruirlos: tal fué su magnitud, Las aguas subiendo sin cesar cada vez más amenazadoras, los edificios de •
rrumbándose con horrísono estrépito, el rayo rasgando con siniestros resplandores las tinieblas que todo lo envolvían, el
fragor del trueno ni un momento interrumpido, familias enteras desapareciendo entre las ruinas de sus viviendas ó entre
las cenagosas olas que todo lo invadían, gritos desgarradores
de los que demandaban socorro, ayes, terribles imprecaciones,
lamentos, todo ello debió constituir el más espantoso conjunto. Las consecuencias de la catástrofe pueden suplir con su
triste elocuencia lo que la imaginación no alcanza á concebir:
calles destruidas, 7co edificios arruinados, centenares de cadáveres y una extensa vega asolada son datos bastantes para
formarse una idea de lo que ocurrió en Consuegra. Los actos
de heroísmo que alH se realizaron son innumerables é imposibles de describir; el desprecio de la vida propia para salvar la
ajena se manifestó con rasgos conmovedores, sublim~s; todos
los habitantes rivalizaron en los trabajos de salvamento, distinguiéndose entre ellos el alcalde D. Luis Cantador y los religiosos franciscanos.
La catástrofe de Consuegra ha motivado una de esas brillantes explosiones de caridad que honran á nuestra patria: de
todas partes se envían á nuestros desgraciados hermanos socorros en abundancia, en todas las poblaciones se arbitran recursos para los consuegrenses, nuestros compatriotas residentes en
el extranjero remiten cuantiosos donativos, las suscripciones
nacional y particulares arrojan cuantiosas sumas y la prensa
contribuye á esta obra santa, no sólo con su óbolo, sino también
enviando á Consuegra á sus redactores para repartir auxilios y
prodigar consuelos y haciendo una de las más honrosas campañas periodísticas que registran sus anales.
¡ Espectáculo hermoso y más grande que el de la catástrofe
misma con serlo ésta tanto!
Nuestros lectores podrán juzgar por los grabados que publicamos y que nos han sido remitidos por el Sr. Alguacil, de
Toledo, de la magnitud del desastre: aquellos escombros signi_fican la ruina de innumerables familias y la desaparición de
centenares de seres humanos: la caridad que ha dado cristiana
sepultura á los muertos, devolverá á los yivos una parte de su
perdido bienestar. ¡Bendita sea la virtud que tales prodigios
realiza!
Los huérfanos, copia del notable cuadro de
A. Echtler. - Este notabillsimo lienzo deJ famoso pintor

alemán no sólo está pintado con arte irreprocbablt:, sino que,
además, es de los que dicen algo, de los que causan en el ánimo impresión profunda. Aquellas dos simpáticas figuras rebosan
sentimiento, están trazadas por el corazón más que por la mano, y la sombría entonación del cuadro contribuye poderosamente á realzar las bellezas del mismo, pues difícilmente podría hallarse otra que estuviese más en armonía con la compoLos iguanodontes fósiles del Museo de His- sición inspirada en tan interesante asunto.
toria natural en Bruselas. - ·En 18711 unos mineros
que trabajaban en las minas de carbón de Bernissart enconFebrero, cuadro de D. Emilio Sánchez Petraron á trescientas varas de profundidad una gran cantidad rrier (Exposición general de Bellas Arles de Barcelona, 1891).
de huesos que examinados por un profesor de la Universidad - Si el nombre de Sánchez Perrier no significara ya en el
de Lovaina.resultaron ser del iguanodonte, reptil gigantesco, mundo del arte una reputación sólida y justamente cimentada,
hoy desaparecido dt&gt; la tierra. El gobierno belga, compren- su notabilísimo cuadro Febre,o, premiado en la EKposición
diendo la importancia del descubrimiento, ordenó proseguir Nacional de Bellas Artes de 1889, bastaría por si solo para relas excavaciones, cuyo resultado fué el hallazgo de nuevos conocer en este aun joven pintor á un artista de relevante méhuesos en cantidad de 100 toneladas, que fueron conducidos á rito. El interior del bosque, que tal representa el cuadro, en la
Bruselas, en donde están expuestos en el Museo de Historia estación invernal, es un verdadero dechado de exactitud y obnatural. El iguanodonte, según puede verse en nuestro graba· servaoión. En los añosos troncos de los árboles, en la seca hodo, era un animal de extraordinaria estatura y algo parecido jarasca, pronta á convertirse en impalpables detritus orgánicos
al kanguro, que generalmente se apoyaba sólo en sus patas q~e sirvan de abono á las raíces que los produjeron y ese am·
traseras y se alimentaba de vegetales, pescados é insectos.
b1ente frlo y seco que se adivina en los tonos grises, son resultado del profundo estudio y de la habilidad y maestría del ar·
·
Proyecto para la construcción del nuevo tista.
edificio del Museo South Kensington, en LonEl pintor sevillano honra á su maestro D. Eduardo Cano y
dres. - El edificio en que actualmente está instalado este im- á nuestra patria, ya que ausente de ella ha logrado en país exportante museo resulta ya insuficiente para contener los mu• tranjero señalados triunfos, que si bien enaltecen al artista, '
chos y preciosos objetos que colecciona, en vista de lo cual el enaltecen también á España. El cuadro de Pierrer, es un lienzo
gobierno inglés convocó un concurso en el que fué premiado de estudio, en el que los jóvenes ::irtistas tienen mucho que
el proyecto que repro:lucimos: La obra concebida por el arqui- aprender. Forma parte de los seis que el Estado remiti6 á la
tecto Mr. Webb será del estilo del moderno renacimiento, y Exposición general de Bellas Artes de Barcelona.
una de sus fachadas, la de la calle de Cromwell, tendrá una
Réstanos agregar que el Sr. Sánchez Perrier ha sido premialongitud de 700 pies. El coste total de esta construcción, de do además en otras Exposiciones, entre ellas la de París de 1886
cuya grandiosidad y magnificencia da exacta idea nuestro gra- y en la Nacional de I 890,
bado, será de I o. 500. ooo pesetas.

Descanso del modélo, escultura de D. Aniceto M~rinas (Expos:ción nacional de Bellas Artes de 1890).

LA

NúMERO 51 I

JABON REAL

IV:IOLETI

JABON

DE T H RI DAC E 29,i::i:1;:)1111 VELOU TI NE.

- La estatua de San Sebastián, .premiada en la Exposición na• &amp;etc1mend&amp;do1 por autoridl.4es imitas para la lli¡iiae de la Pill y Beilua (el Col01

POR M, JULIO CLARETIE (DE LA ACADEMIA FRANCESA), - ILUSTRACIONES DE JUAN BERAUD

I
M. Thomassiére apartó con un violento movimiento su taza de café, y miran•
do de hito en hito á su antiguo amigo dijo:
- Si es ,·crdad lo que me dices, Langlade; si Teodoro es capaz de semejante

... y durante el trayecto estuvo meditando el sermón que pensaba espetará Teodoro

locura, de una ... i nfamia como esa; si siquiera ha tenido la idea de cometerla,
te juro que removeré el cielo y la tierra para impedir que ese imbécil, cabeza de
chorlito, se deje engatusar por los lindos ojos de una mujer de teatro ...
.Y como viese que el viejo Langlade, con su aspecto honrado y fino, meneaba
la cabeza entre sorbo y sorbo de licor, añadió:
- Pero vamos á ver, ¿quién te ha dicho eso? ¿Cómo lo sabes? Puede que
sea una filfa por el estilo de las que los periódicos de París quieren hacernos
tragar. Dime lo qu€ sepas ...
Los dos antiguos amigos acababan cle almorzar, cómodamente instalados en
la meseta de la galería de una antigua casa del Perigueux: casa patriarcal, silenciosa, que daba á mi jardín, inundado de los vivos rayos de un sol de septiembre
tan brillante como el de jul.io. Desde la barandilla de la meseta, bien á la sombra, M. Thomassiére, antiguo notario, y Langlade, el juez de paz, gozosos de la
existencia, miraban revolotear á las mariposas, y á los moscardones, semejantes
ágotitas luminosas, atravesar el jardín que cortaban las telas de araña, á modo
de hilillos de plata. Arrullados dulcemente por el ruido de cascabeles y de carruajes que desde el exterior y hasta ellos llegaba y por el continuo resonar de los
cascos de los caballos sobre el empedrado, gozaban tranquilamente de aquella
hermosa mañana de otoño, en que las flores rojas de los granados, los racimos
de los serbales y los grupos de geranios destacaban sus notas encarnadas sobre
el verde de los árboles, aún hastante pronunciado, como el color encarnado de
la escarapela de Langlade destacaba sobre la levita de paño azul obscuro.
En los semblantes de aquellos dos compañeros de tantos años, después de
un delicado almuerzo cuyos restos se veían todavía sobre el blanco mantel, formando apetitoso conjunto los trozos de pastel de liebre y de perdices, los cangrejos del arroyo de Saint-Alvere y los higos de acuosa carne, retratábase tal
felicidad, tal bienestar, que aquel fondo de luz, de verdura y de flores parecía
hecho ex profeso para servir de marco al grueso y alegre rostro de M. Langlade
y al agudo perfil de M. Thomassiére.
El amigo Langlade encontraba excelente el semblante del antiguo notario,
por lo regular algo pálido, con su grave fisonomía, su cara larga, su nariz de
pico de loro y su corbata alta á la moda de 1830, que casi le ahogaba, haciendo apartar á los dos lados de los maxilares sus blancas patillas. Aquella mañana M. Langlade veía á ~u amigo, contra su costulllbre, jovial y placeotero. ¿Era

esto efecto del vino de Costo-R'asto, ó de la evocación de sus antiguos recuerdos, ó de la voluptuosidad de aspirar el aire tibio de aquel hermoso día? Lo
eierto es que el anciano notario no tenía el entrecejo que le era habitual, sus
pálidas mejillas tomaban suavemente un ligero tinte de color de fresa, y aun
se regocijaba á la vista de aquel vejete pequeño y sonriente que desempeñaba
el cargo de juez de paz de su departamento. Por eso la anciana María, que les
había servido el almuerzo, observó un espectáculo á que no estaba acostumbrada: la sonrisa de M. Thomassiére y la vista de ese flemático curial en alegre
plática con una especie de monje rechoncho y bonachón. Pero esta sonrisa duró
poco: M. Thomassiére no era hombre de chanzas cuando no estaba de buen
humor, y era el caso que á los postres del almuerzo, el amigo Langlade le disparó á boca de jarro la inconcebible noticia de que su hijo T eodoro Thomassiére, enamorado de una actriz del Palais Royal de París, pensaba casarse con ella.
Langlade, á fuer de diplomático, esperó el momento del café para darle la
infausta nueva; de lo que luego se arrepintió, porque las mejillas de su amigo
pusiéronse purpúreas, y aunque por su delgadez no tenía propensión para ello,
¡quién sabe!, quizá podría sobrevenir una congestión.
- Tal vez debí esperar á otra ocasión, pensaba el juez de paz.
Pero el golpe estaba ya dado, y toda dilación en la relación de los detalles
no había de hacer otra cosa que irritar más y más á M. Thomassiére. En su
consecuencia, Langlade pensó: «pues ya que he empezado ¿por qué no decirlo
todo?» Y dirigiéndose á su amigo le dijo:
- Querido Gastón (así le llamaba para entretenerle): mi sobrino es quien me
ha escrito la noticia. Ya que te he dicho que el tal sobrinito es un duende de
París y lo sahe todo, sospecho que en vez de ir á su oficina se entretiene en
hacer vaudevilles. En una palabra, es amigote de tu hijo, el cual le ha encargado de tantear el terreno en lo que te concierne, y si te he hablado de esto
es porque á mi vez deseo saber .. .
- ¿Qué?, interrumpi6 Thomassiére dejando bruscamente sobre la mesa la
taza del café.
- Pues sencillamente tu modo de pensar. En buena filosofía, deben tomarse
la cosas tales como son, y no es posible pedir á una cabeza de veinte años el
juicio_de ... de Foción.
- ¡Foci6n! ¡Foción! ¿Y á mí qué me cuentas con tu Foción? ... ¿Vas á decirme que Foción, tu Foción, me aconsejaba que perdonase la necedad de ese galopín atortolado por una galopina?
- ¡Oh! ¡Poco á poco!, replicó el juez de paz. Eso de galopín es fuerte tratándose de una actriz que ha sobrepujado á la Norah en una comedia de Dumas
(hijo).
- ¡Anda, anda! ¡Pues no estás poco enterado de todas esas cosa~!
- Por mi sobrino. ¡Qué quieres! ... Así, pues, Mlle. Gabriela Vernier...
- ¿No me has dicho hace poco que la llamaban Gabrí7
- Eso es en la vida íntima; pero en los carteles es Gabriela. Gabrí es para los
iniciados solamente, para los gomosos, para los verdaderos parisienses.
- ¿Como tu sobrino Custavo?
- Exactamente.
- ¡Gabrí! ¡Teodoro casarse con Gabrí! ¡Gabrí!
Y M. Thomassiére dió un puñetazo en la mesa, que hizo saltar los restos de
perdiz y vibrar los vasos y las tazas. Luego repuso cada vez más exaltado:
- ¡La señora Gabrí Thomassiére! ¡Thomasiére Gabrí!
- Gabriela, Gabriela .. Legalmente no es Gabrí sino Gabriela, observ6 Langlade con algo de socarronería gascona. Según parece, la tal Gabriela es linda,
muy linda... Alta, bien formada, rubia, ó lo que es lo mismo, teñida con alheña.
- ¿Con qúé?
- Con alheña ¡Oh! ¡La álheña está muy de moda! Sobre este particular mi
sobrino me ha contado unas historias ... Parece ser que todas las señoras de la
Opera se aplican alheña en la cabeza, y no solamente en la cabeza ...
El juez de paz echóse á reir pensando en los relatos de su sobrino Gustavo;
pero sí ¡de las señoras de la Opera se trataba! Thomassiére, más blanco que la
servilleta que doblaba y que estrujó coléricamente, alargaba su prolongada nariz hacia la cara de cereza madura de Langlade y le pedía nuevos informes respecto á la locura de que Teodoro estaba poseído; en tanto, Langlade tanteaba
el terreno para ver hasta dónde podría llegar, y poco á poco lo decía todo.
El ·caso de Teodoro, por otra parte, era bien sencillo. Después de ·haber terminado en París la carrera de derecho, no teniendo prisa para volverá Perigueux,
hízose inscribir en el colegio de abogados, y como tantos otros se dedicó á ir á
caza de la ocasión, cada día más calva, sobre todo en París, donde los cabellos
caen más de prisa Un litigio divertido, cual fuera el que sostuvo Mlle. Gabriela Vernier con su pedicuro, puso á Teodoro á la orden del día en la crónica parisiense. Y resultó que efecto de haber descrito, defendido - y contemplado - con
mucho talento el pie de la cómica, acabó por ofrecerá ésta su mano: locura,
tontería, escándalo, todo lo que se quiera; pero sabido es que el amor constitu•
ye el prólogo obligado de todas las tonterías legales y extralegales.
- En suma, mi viejo amigo, dijo Langlade: bien mirado, tu chico hubiera
podido hacer aún peor elección. El hijo de Migayroux, el de Bergerac, se ha

�LA

NúMERO 511

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

casado con una
- Serán inúti·
actriz de Bobino,
les .
que ahora hace un
- Actos respebuen papel en el
tuosos ...
pueblo de su ma- ¿Tú crees? ...
rido, tan bueuo
-¿Qué edad
cotno pudiera hatiene Teodoro?
cerlo otra cual- Veintisiete
quiera. te lo aseaños.
guro. ¡Y ya ves tú
- Pues co n
que del Palais Roveintisiete años
yal á Bobino hay
no es un pollo.
alguna diferencia!
fnsisto, mi queri·
- Sí, interrumdo Gastón: actos
pió con ímpetu
respetuosos ...
el antiguo nota- Déjame en
rio; pero Medepaz con tus actos
ric Migayroux no
respetuosos, intees Teodoro Thorrumpió nerviosam as si é re ... ¡Ah!
menteThomassié¡Su madre! ¿Qué
re; no sé si por
diría la madre de
causa de la perdiz
Teodoro si viviera
6 de la lamprea,
y supiese que su
tengo como una
hijo se ha enamo•
barra en el estórado de una Gamago... materialbrí!, ¡Gabrí! ¡Gamente una barra ...
brí! ...
me ahogo... ¡AcY repetía este
tos respetuo~os!. ..
nombre como si
¡Por una señorita
con él quisiera
Gabrí! ¡Actos resabofetearse. Presa
petuosos! ¡A mí,
de una impresión
á mí, á mí!
singular, mezcla
Y al decir esto
de sorpresa y cóbufaba como un
lera, parecíale que
caballo de batalla,
todo daba vueltas
blandiendo la seren derredor suyo,
villeta que había
los árboles del jartomado de la medín, las tazas de
sa. Y se erguía,
café y hasta la rimirando hacia el
sueña figura de
jardín, como si
Langlade.
Teodoro fuera á
- ¡Es posible!,
presentarse por
exclamaba como
allí y él se prepahablando consigo
rase áconfundirle.
mismo, y tratando
Pero en el jarde recordar las úldín sólo había sol,
timas cartas de
flores, granados é
Teodoro, en las
insectos de alas
que éste no hacía
de gasa, que revomención de la seloteaban en rápiñorita Gabrí, y se
dos ·círculos, allimitaba á dar norededor del césticias políticas yfi.
ped todavía verde
nancieras á su papor algunos días.
dre, diciéndole
que en París se
II
hablaba de un a
nueva conversión
/
/
Al día siguiente
y de la seiscienla vieja María
tas cuarenta va
.
uedóse tó ·t
crisis ministerial
•.. se entretuvo cerca de dos horas en mirar un transparente gigantesco lleno de anuncios
q
a Ill a
·
cuando M. ThoPero de teatros...
massiére que e a
¡Oh, d~ teatros,. ni una pala?ra! A juzgar por sus cartas, Toodoro era un hom-1 muy casero y rara vez salía de su cuarto y de la bibliGteca (traducí¡ secret:~re seno, excesivamente seno ... y he aquí que de repente, ?º sólo por cart~, m~nte á Horacio) la llamó y le mandó que le preparase la maleta y dijera il
smo personalme~te, envía á Gustavo para explorar por medio de su tío el ám- cnado que ensillase el caballo.
roo de Thomass1ér_e. Porque era,Teodoro, no cabía duda, el que había dado el
-¿Va el señor á Perigueux, al concurso regional? le preguntó.
encargo al tal sobnno... .
·
.
El viaje que había hecho M. Thomassiére con m~tivo del concurso regional
- ¿Dónde está tu sobrm_o Gustavo?, preguntó br~scamente el ex notano.
se conservaba en la memoria de todos como un suceso célebre, había sido un
. Langlade, h~mbre prách~o, calentaba en un platillo un terr~n d~ azúcar mo- acontecimiento en aquella casa. El notario encogiéndose de hombros contestó:
Jªd? en aguardi~nte con obJ~to de hacer un ponche Y de deJar tiempo á su
- ¡Qué concurso! Si en Perigueux ya no hay concurso. Además no voy á
amigo Thomass1ére de reflexionar á sus anchas.
Perigueux sino á París
'
La pr~gunt~ de éste hízole sonreir.
- ¡A P~rís!
·
-¿M1 sobrmo?, contestó. Se ha largado al momento. Se aburría en Saint-A París.
Alvere Y está en Burdeos. Burde?s es la sucursal de París.
La vieja criada, con sus ojillos maliciosos de aldeana fijos en el rostro de su
- ¿:1)e modo, repuso Thomass1ére, que no podré saber más que lo que tú me amo, trataba de adivinar la causa de aquel precipitado viaJ·e presintiendo por
has dicho?
· ·
'
_ Qué no te basta?
ms~to que se t~ataba de al_guna aventura del seño~ito ~eodoro ... ¡Ah, ese PaEl
'{
.
.
.
.
rís! 1Ah, ese molmo de hanna humana! ¡Cuántos mfehces paisanos suyos hanotano miró ~ su amigo con s~vendad. Ciertamente el bueno de Langla- bían sido triturados en aquella máquina infernal!
de se chanceaba, m1e~tras. Thomas_si~re se ahogaba de cólera ... ¡Ah! No bien
- ¿El señor va á París? y ¿cuánto tiempo permanecerá en París el señor?
:c,aba_rba de habcer la _dbigeástlón, escnbiría á Teodoro una carta ... ¡pero qué car- gruñía por lo bajo María, mientras miraba si estaban bien cosidos los botone~
a .... 1 uena, uena i a ser!... De seguro que caería en París como una bomba. de la camisa de su amo
- ¡Lataseñorita
Gabrí
Gabríb, Gabríl·
La determmaci
· '6 n de .M. Thomassi'é re producía .en la casa una tnbulac16n
·
· seEl
·
f
'
.
.
.
no no _repet .ª es~e nom _r~ con todas las mfle~iones d~l despre~10, del fu. mejante á la que hubiera podido ocasionar un espantoso trueno. Criados, mor~r Y de la ~xecración. ,Gabrf! ,S1 E~tefanía Thomassiére hubi~ra podido pensar zos, jardineros se preguntaban por lo bajo qué habría hecho el señorito Teom un solo 1~st~nte que su Teodonto había de amar, ¡qué digo amar!, casarse doro para que su padre montara á caballo como dragón que va á dar una car a
con una senonta Gabrí, Ga?rí!. .. Sf. sí, y cien veces sí; escribiría in~ediata- El nombre de Teodoro estaba en todos los labios ... ¡Oh!, se murmuraba, ¡el ~ai
mente á Teodoro, y en tér~~o~ que no le gustarían, á fe de Thomass1ére.
señorito debe ser un calavera deshecho!.. Cuandc se marchó á París de'ó en la
- ¿Yé par~ qué?, preg~ntó JU1c1osamente Langlade. Espera á que él te informe, comarca de Saint-Alvere hasta Sainte Foix más de un corazoncito oprÍmido y
á que 1 mismo te escriba.
·
_ ¿Y ·
h ?
no pocos o¡os encarnados de llorar... Puesto que M. Thomassiére se va no
1
s1 no o'blaceD
cabe d uda de que es para reduc1r
. á su h"
'
· d
'b' á
1¡0 á la razón.
- No es pos1 e. emas1a o te escn 1r : participación de matrimonio, deEl amigo La I d · á d
d' á Th
'é
,
manda de consentimiento· esto es de ca'ón
ng ª e vm_o_ . espe Ir •. omass1 !e, y Mana pudo sorprender
- · Ah mi conse t' .
s·1 fi J .
pa~abras amena'.zadoras dmg1das al parmense, á qmen el notario hablando con
Sú 1
. s
n imien
se gura...
el J~ez de paz había llamado pícaro de siete suelas. Además la criada había
- Pica
, ruegos...
cogido al vuelo, como se caza una mosca, un nombre que la preocupaba: Ga-

r,~·

Q.•---••--iall•••iil•------•.,.••----•-••---w!!!!ll•!!!llll---.1

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NúMERO 51 I

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Vuelto á su hotel leyó un periódico antes de dormirse; era El Eco de Visone:
día siguiente, á las pocas horas de haber partido M. Thomassiére dejando se ocupó principalmente de la parte política, porque Thomassiére era uno de
de palabra y por escrito sus órdenes á la servidumbre, después de haber esos que se ocupan en sumar los votos que puede reunir un ministerio: precirecibido el último apretón de manos de Langlade, cuando amo y mozo des- samente entonces había crisis ministerial. Acabada la sección política, el notaaparecían al trasponer el ribazo, en la revuelta del camino, todo el mundo sabía rio, que estaba ya acostado, iba á dejar el periódico, cuando por casualidad un
en la casa que el notario iba á impedir que el se,iorilo hiciese tonterías y la nombre hirió sus ojos como un relámpago.
Era el aborrecido nombre de Gabriela Vernier. «Mlle. Vernier, decía el pevieja María encendía en la cocina un cirio de resina reservado para los días de
tempestad, con el fin de librar de ladrones á su amo y de malas mujeres á su riódico, desempeñará el papel de Comadre en la próxima revista del Pal~is Ro•
ya!. Se hacen grandes alabanzas del rondó que tiene que cantar á propósito de
señorito.
Thomassiére hizo que el criado se volviera con los caballos desde Mussidán. La educación laica.»
Allí esperaría el tren de Contras, que le llevaría á Burdeos y luego á París. Al
M. Thomassiére leyó dos ve~es el suelto, no omprendiendo bien la importancia del papel que debía desdespedir á su servidor, el noempeñar la señorita Vernier.
tario, de ordinario frío y digno
¡Esta señorita cantaba, y sin
como una estatua antigua, esduda cantaba celebrando la
trechóle la mano y le dió gra•
educación laica! ¡Mentira le
cias en patués por sus palaparecía! Pero en fin, preciso
bras, deseándole buen viaje.
era acostumbrarse á todo.
Después, ya solo, púsose á
El notario siguió leyendo:
reflexionar: había tomado una
«Se espera poder dar la priresolución rápida: no esperamera representación el lunes
ría á que Teodoro, dispuesto
próximo.»
á cometer todo género de
M. Tomassiére, mirando su
majaderías, le enviara las fa.
reloj vió que era media noche:
mosas intimaciones respetuollegaría á París el domingo por
sas ... ¡Ironía de la ley! ¡Resla tarde, y por lo tanto tendría
oe-tuo-sas/ No; iría resuelta é
tiempo de tomar una 1ocalidad
impensadamente á buscarle
del teatro del Palais Royal y
para pedirle cuenta de sus
enterarse un poco de la figura
amores con la señorita Gabrí.
de la tal señorita Gabri, de esa
¡Vaya con la señorita Gabrí!
Gabri que se atrevía á soñar
Parecíale que la estaba viencon llamarse la señora de Thodo ajada, pintada, teñida y con
massiére.
voz desagradable y acanallada.
El notario apagó la bujía y
¡Y pensar que estas seduccerró los ojos, esperando dorciones atraen á los jóvenes!
mir; pero en el silencio de la
¡Imbéciles! ¡Si fueran las monoche oía la chispeante músidistas de otro tiempo, gracio·
ca de un teatro ó casino próxisas, alegres, frescas y con el
mo al hotel, y medio arrullacorazón en la mano, con su
do por aquellos acordes se
cofia de percal y su vestidito de
adormeció, soñando, entre
indiana, tales como Thomasotras cosas extravagantes, con
siére las había conocido! ¡Pero
la aparición de una alta y herlas mujeres de ahora! ¡ Ah,
mosa joven vestida de paje de
qué mujeres! ¿Cómo compalos Hugonotes, que cantaba La
rarlas con aquéllas? Y si no,
educación laica con la música
preguntad á los viejos, que esele la Bendición de los pu,iales.
tán bien enterados.
Al dfa siguiente, M. ThoPensando en estas cosas, y
massiérc, mal dormido, tomó
evocando fantasmas con cofia
el tren de París, y durante el
y vestidos de cretona, el notrayecto estuvo meditando el
tario notó que tenía hambre,
y como el tren de Contras no
sermón que pensaba espetar á
á Teodoro ... «¿Has medido,
llegaba hasta dos horas desdesventurado, la profundidad
pués, se hizo servir un almuerdel... del abismo?» ... Pero anzo. Comió con apetito, sintiéndose repuesto aunque colérites de sorprender á su hijo
quería tener el derecho de darco, y apenas se instaló en el
le su opinión respecto á la mitren quedóse dormido y no
serable joven de la que el imdespertó hasta Burdeos.
bécil pretendía hacer una ThoPodía haber seguido direcmassiére. Sí, quería juzgarla,
tamente hasta París, pero Burbien seguro de que era fea,
deos le recordaba algo de su
juventud. Hacía años que no
vulgar, insignificante ... ¡Los
Luego quit6se el cuello y los pullos y comenzó á desabrocharse el corsé
jóvenes son tan estúpidos! O
había estado en esta ciudad,
desde la época en que en un
.
.
. . . .
,
quizás á lo sumo tenía la becuartito de la calle Huguerie rociaba con vino blanco las ostras de Arcachón, lleza del diablo, que por cierto es belleza que vale bien poca cosa. En fin, ya
.
que se comía riendo una linda morena ... ¡Qué mujer! Aquélla sí que era belleza: lo. vería, ya lo vería...
ni estaba ajada, ni iba pintada ni teñida, y sobre todo no era cuestión de casarParís también excitaba su curiosidad, y en resumidas cuentas, no le pesaba
se con ella, ¡ni por pienso! ¡Ah, ese Teodoro tres veces estúpido!
volverá verle. Se apearía, como en otro tiempo, en Cité Bergere, en el hotel tranM. Thomassiére no era sentimental, y por lo tanto su estancia en Burdeos quilo que le había albergado en otras ocasiones, Hotel del .Mediodía. En aquella
le refrescó dulcemente la memoria. ¡Oh año feliz de 1838! Entonces no estaba época había allí una linda rubia, fresca como un capullo, gruesa como una alcasado, y hacía muy distinta vida de cuando llegó á ser notario de Saint-Alve- deana de Rubens, y que con su luto de viuda estaba endiabladamente hermosa.
re. Recordó haber tenido un duelo, 6 mejor dicho, el principio de un duelo ¿Qué habría sido de la señora Chardonet? En aquella época, ya algo remota,
con un oficialito del 3. º de ligeros, por causa de una endiablada librera que tenía la viudita treinta y seis años: ¡cómo pasa el tiempo? La vida había pasado,
alquilaba novelas de Pigault-Lebrún en un gabinete de lectura ... Se interpu- pasado, pasado, como dentro de poco pasaría la revista del Palais Royal.
sieron algunos amigos, pues Thomassiére no dió satisfacciones, ¡qué había de
El Hotel del Mediodia había cambiado su nombre por el de Hotel del N orte, y
darlas! Además, como todos los de aquella generación, manejaba muy diestra· el cuarto que antes había ocupado el número 20 habíase convertido en el 32 ...
mente el florete, Y todas estas aventuras, ¿para qué? Para acabar por casarse En cuanto á la señora Chardonet, hacía tiempo que se había retirado de los
con la sei'lorita de Prunieres, que le trajo en dote la casa de Costo-Rasto, y le negocios, y habitaba en el Perigueux.
- ¡Calla! ¿En el Perigueux?
exigió que se estableciera en Perigueux, cerca de sus ancianos padres. A partir
de aquella época su existencia deslizóse lenta, pesada y pautada como un pa- Sf, hace quince años.
pel de música. ¡Qué monótona vida la del notariado de aquel pueblecillo, en
¡Qué coincidencia! La bella sefl.ora Chardonet vivía tan cerca de él y nunca
donde un día se parecía al pasado y al siguiente, y los años á los otros años! había vuelto á verla. ¡Quién sabe! Quizá él lrnbiera acabado por declararle los
Teodoro, hijo tardío, nacido después de veinte años del matrimonio del digno sentimientos que le inspiraba y que nunca habíase atrevido á revelar, no obsnotario, se hizo hombre cuando su padre era ya viejo, y Thomassiére, viudo á tante las atractivas sonrisas de la fondista. Ella en PeriguP.ux; él en Saint-Alvepoco, no quiso volver á casarse y reconcentró en su hijo todas las ambiciones re. ¡Tenía gracia! ¡Vaya si tenía gracia!
•
de su pasada juventud. ¡Qué pronto había pasado todo esto! Parecía que la
Y en aquel hotel húmedo y triste, donde otro cualquiera hubiera pillado un
vida había soplado sobre él y llevádose cual si fuera polvo toda su existencia. reuma, el anciano notario encontraba bocanadas de juventud y como reflejos
Sus reflexiones no eran melancólicas, sino que surgían en él como esas flore- de sol. Pasó la tarde recorriendo el bulevar, algo desvanecido por el ruido de la
cillas que nacen en las junturas de algunas antiguas piedras. No queriendo pa- muchedumbre, y empujado y codeado se entretuvo cerca de dos horas en mirar
sar la noche en el tren, el notario se detuvo en Burdeos. Por la noche fué al un transparente gigantesco lleno de anuncios y de figuras grotescas. Esta linterteatro, en donde se representaban los Hitgonoles. Las cantantes le parecieron na mágica, en la que los anuncios alternaban con vistas pintorescas, interesó
viejas, los pajes delgados y desgarbados con sus trajes ajados; no comprendía en sumo grado á M. Thomassiére, que habiendo traducido ya en verso medio
que nadie pudiera prendarse de semejantes mujeres. Salió del teatro con jaque- Horacio, comprendía que los parisienses tenían el talento de mezclar lo útil á
ca, y sin explicarse cómo aquel mundo de cartón y telas pintadas pudo haber lo agradable: utile dulci.
vuelto loco á su Teodoro.
{ Co11ti11uará)
brl, Gabrl! ... indudablemente un nombre de mujer, de alguna perdida. Y al

�654

LA I LUSTRACIÓN A RTÍSTICA

Consta esencialmente de un tubo de caucho, uno
de cuyos extremos se fija en la pared por medio de una
polea aisladora de porcelana y un garfio, terminando
ELECTRICIDAD PRÁCTICA
el otro en una pera de caucho herméticamente cerra I. - UN NUEVO INTERRUPTOR DE MERCURIO
da que contiene cierta cantidad de mercurio. Por el
interior de este tubo pasan los dos conductores que
Nada parece apr/ori más sencillo que construir llevan la corriente al interruptor y que terminan en
un interruptor de corriente,.que funcione en buenas dos espigas de hierro visibles en D Cuando el tubo
condiciones, y sin embargo el problema está eriza- ocupa la posición A, la corriente está interrumpida,
según puede verse en D; en cambio, si se levanta el
tubo y se le fija en el garfio del modo que indica B,
el mercurio de la pera cambia de sitio y se coloca en
la posición que reproduce C, cerrando entonces el
circuito, que puede interrumpirse de nuevo descolgando simplemente el tubo y abandonándclo á su
propio peso.
Gracias á esta sencilla disposición la chispa se produce en un espacio cerrado y no puede incendiar los
productos que contiene la atmósfera ambiente; además, los vapores oxidantes ó corrosivos no tienen
acceso sobre el contacto, que de esta suerte se conserva siempre limpio y completamente seguro.

N úMERO

51 I

hasta el fondo de los recipientes); y, d pone en comunicación el recipiente superior A' con la pieza F
por medio del tubo G.
El aparato va montado sobre cuatro pies de hierro
que contienen una jardinera, en la cual hay la taza
donde cae el agua formando surtidor.
Veamos ahora cómo funciona el aparato: los dos
recipientes pueden llenarse de dos modos, ó por el·
tazón D echando agua por los tubos E y a (fig. 2)1 .6
simplemente quitando los corchos f y/' que sirven
para vaciar el aparato y pueden servir también padl.
llenarlo.
Supongamos el recipiente A yel tazón D llenos
de agua: entonces el aparato no funciona, pues el
surtidor está en comunicación con A', que únicamente contiene aire, por medio del conducto G y del
orificio d.
Si trocamos la posición de los recipientes de modo
que el lleno esté arriba, el tazón está en comunicación con el inferior A, vacío, y el surtidor con el superior A'; A se llena lentamente por el agua que cae
de A' y la presión del aire sobre esta agua la obliga
á subir por el surtidor para caer en la taza, produII. - UNA CERRADURA KLÉCTRICA
ciéndose un chorro de agua que durará todo·eI tiempo que tarde vaciarse el recipiente de arriba· y cuya
Muchas instalaciones se han imaginado con el altura disminuirá cuando esté para terminar la opepropósito de obtener una cerradura eléctrica sencilla, ción.
destinada á abrir desde alguna distancia las puertas
Para empezar de nuevo bastará cambiar la posi ·
de ~ntrada de las casas utilizando para ello las pilas
ya instaladas para el servicio de timbres. Pero hasta
ahora sólo se han hecho _instalaciones·complicadas y
por ende delicadas y costosas: la que reproduce nues
tro segundo grabado es, en cambio, de una sencillez
extraordinaria.
He aquí en qué consiste su mecanismo.
La puerta va provista de un pestillo P, que se apoya en el estribo de una armella giratoria G, montada
Interruptor de mercurio. - A y D. Posiciones de interrupción. sobre el batiente inmóvil, el cual lleva un muelle
que tiende á empujar la puerta, es decir, á abrirla,
B y C. Posiciones de cerradura
en cuanto la armella abandona el pestillo. Un dedo
O mantiene la armella quieta y penetra por uno de
do de dificultades en determinadas circunstancias.
sus extremos en una muesca de la armadura A, Esta
Supongamos, por ejemplo, que el interruptor deba
armadura, solicitada por un muelle colocado en su
ser colocado en un lugar donde se produzcan desparte superior, cerca de su punto de suspensión y de
prendimientos de vapor de agua ó de vapores ácidos·
oscilación, mantiene normalmente el dedo ajustado
.
'
en este caso ninguno de los interruptores ordinarios
á la muesca y se opone á que la puerta se abra. Pero
podría resistir mucho tiempo á las acciones corrosivas
si se dirige una corriente al electroimán E, la armaú oxid~ntes de un medio semejante. Supongamos, en
.dura A es atraída, el dedo se desprende de la muesun segundo caso ;particular, qµe el interruptor se CO·
ca y bajo la acción del muelle la armella gira inme!oque entre vapores inflamables en un subterráneo
diatamente y suelta el pestillo, abriéndose por conque ~o~tenga esencias de petróleo y en donde, por sig1,1iente la puerta.
consiguiente, no puede entrarse de noche; bastaría
Para cerrar la puerta basta empujarla; el pestillo
entonces la chispa que produjese la ruptura de un
penetra suavemente en la puerta y se engancha de
nuevo desde que ha pasado por el punto de detención de la armella. Gracias á esta disposición ingeniosa las cerraduras eléctricas pueden ser consideradas como complemento natural de los timbres eléctricos.
Fig. I, Surtidor atmosférico de salón
No es difícil imaginar una combinación de hilos
que permita servirse de los mismos hilos del botón del
timbre de la puerta de entrada para hacer funcionar ción de los dos recipientes y así sucesivamente, de
la cerradura, realizando de esta suerte una economía modo que el agua es siempre la misma, bastando
apreciable en el precio de la canalización común á añadir de cuando en cuando la suficiente para comlos dos servicios de timbres eléctricos y apertura cle pensar la pérdida que se produzca por la evapolas puertas á di~tancia.
ración.
'
Para recrear la vista pueden ponerse algunos pececillos de colores en
la taza que siempre
contiene agua; y en el
SURTIDOR AT MOSFÉRI CO DE SALÓN
caso de que á la piscicultura se prefiera la
Cuando los asfixiantes calores del verano nos obli- higiene, esta agua puegan á sentarnos á la sombra de espesos árboles ó á de mezclarse con un
retirarnos en habitaciones donde los rayos del sol no antiséptico para purifipenetren, una de las cosas que más recrean la vista car las h'abitaciones de
son indudablemente los surtidores grandes ó peque- los enfermos.
ños, cuyos chorros parece que comunican al cuerpo
El aparato es sólido
una parte de su frescura y cuyo suave murmullo invi- y de construcción eleta al descanso.
gante; la cesta, los reciVamos á describir un aparato denominado surtidor pientes y los pies están
atmosférico que merece llamar la atención por su ele- pintados y barnizados y
gancia y por su ingenioso mecanismo. La figura r re- el tubo central que hace
presenta el aparato en su conjunto, la figura 2 una girar los dos recipientes
Cerradura eléctrica, -A. Armadura. - E. Electroimán,
sección vertical del mismo.
D. Dedd. - G. Arn\ella - P . Pestillo
es de metal niquelado,
Compónese el surtidor atmosférico de dos reci- de manera que por popientes simétricos superpuestos, A y A' (fig. 2), uniinterruptor. mal entendido pa;a inflamar estos vapo- dos por un tubo B atravesado en el centro de su lon- co adornada que esté
la cesta con algunas
res peligrosos.
gitud por una pieza central fija C, alrededor del cual flores de bellos matiIgual dificultad, aunque en menor grado, ocurre pueden girar los recipientes: esta pieza tiene tres oriFig. 2. Secci6n vertical del
en los polvorines, en los molinos y en algunas in- ficios b, e, d, que permiten las siguientes combinacio- ces, se tiene un pequeño mueble decorativo surtidor atmosférico de sal6n
dustrias que producen una atmósfera inflamable. El n_es: 1.•, b pone en comunicación el recipiente infeinterruptor de mercurio está destinado á resolver nor A con una taza D colocada más arriba por medio del mejor gusto, dobletodas las dificultades que acabamos de exponer y al- del. t~bo E y del a fijo en el tubo B, que une los dos mente recreativo por prestarse á la contemplación
gunas más que podrían presentarse, y á falta de ele- rec1p1entes; 2.a, e establece la comunicación entre los de los diminutos seres acuáticos, ó en otro caso de
gancia ofrece una seguridad absoluta que le valdrá recipientes A y A' por el tubo a' fijo al B en la pro· reconocida utilidad si el pequeño depósito de agua
se destina á contener substancias antisépticas.
múltiples aplicaciones.
longación de a' (nótese que los tubos a y a' llegan
(De La Nat11re)
SECCI ÓN C I ENTiFI CA

655

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA '

N úMERO 5 11

Las casas extr anjeras que deseen anunciarse en LA ILUSTRACIÓN ARTtSTIOA diríjanse para informes á los Sres A. Lorette, Rue Caumart1n,
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• 11 Aaltaclta 1mtna di fu lqera

(Gaceta de los Hospitales)

es ttrma

.B'1JtQ,r m II rotulO

-

VINO ARDUO CON QUINA
.

T COH TODOS LOS ,amamos ffllTllITITOS SOLtllLBS DB L4 CAllNE

OllllHI 110n los elementos que entran en la comooalcfOD de este Potente
ftparador de las tuerzas Vitales, de este renl8ea■ce per eaeele aeia. De un gusto sumamente a¡radable, es soberano contra la J.nemla y el J.:J)OCamlfflto, en las Callntur111
1 COflllal4etncúll1 contra las IJ1arreas y las J.feecwne, del B1t&lt;&gt;maqo y los ente,""°'·
Cuando ae traia ele despertar el apetito, asegurar las digestiones, reparar las tuerzu,
enrtquecer la sangre, entonar el orgánl.smo y precaver la anemia y las epldemtu provoCldli por 101 calores, no ae conoce nada superior al 1'111• de 1tlliaa de 4 reuc.
l'M' ffiCW°'• a Paril, ea wa u l. FERÚ, Farmauutlco, 10!, rue Riclieliea. 8tltAICI deil01JD.
'4!ALU 1

SS VDI&gt;S 1M TODü LAS PaJMCIPALU

BoTI~

EXIJASE .a:~' ARO UD

�LA

NúMERO 5 1 r

ILUSTRACIÓN ARTISTítA

FEBRERO, cuadro de D. Emilio Sánchez Perrier, propiedad del Estado. (Exposición general de Bellas Artes de Barcelona, 1891.)

LIBROS ENVIADOS A ESTA REDACCION
POR AUTORES Ó EDITORES
SOLOS DE CLARÍN, por D . Leopoldo Alas. - La primera edición de este libro se publicó en 1881, y aun cuando el autor
confiesa en el prólogo que desde entonces acá ha variado de
gustos y opieiones respecto de muchas personas y no pocas
cosas, lo cierto es que los artículos que contiene se leen con el
mismo gusto que si estuviesen recientemente es~ritos. ¿Cómo
no, tratándose del literato que desde hace tantos años tiene sólidamente asentada su fama? Casi todos los trabajos que abarca

11 Alimento

ESTOMAGO
PASTILLAS POLVOS
118comendadot COD\ra lu &amp;leoclonea dal Est6•
ma110, Falta de Apetito, Dlgeatlonea laborlo,,u, Aoedlaa, Vómito■, Eruotoa, y Cóllooa;
regulartun la■ Funclon• del Eatómago y
de loa 1-tlnoi.
· Exltlr III el rotulo I ll'ffl ■ dt l . FAYARD.
.l4h. DETIIAN,Farmaoeutloo 9D P.&amp;1U8

**•
PERSONAJES ILUSTRES, VENTURA DE LA VEGA, por do,i
fuan Va/era. - Muy interesante es la biografía de Ventura de
la Vega que acaba de publicar D. Juan Valera en la colección
de Pers01iajes ilmtres que con tanto éxito publica en Madrid
la casa Sáenz de J ubera hermanos. Son pocas páginas, no pasan
de 68, pero valen por muchas, como escritas por el autor de
Pepita fi111lnez y consagradas al de El hombre de 111u ndo.
Véndese el folleto al precio de UNA peseta en las principales
librerías.

111&amp;1

lllil

VINO FERRUGINOSO ARDUO

y

J

Editada por Fernando Fe, de Madrid, véndese la obra al
precio de 4 pesetas en las principales librerias.

CARNE
HIERRO y QUINAreparadores.
ro:lc:nte llllido a los 'l'ónicoa

ENFERMEDADES

PATERSON
• BISMUTBO MAGNESIA

esta obra son de critica literaria, y con decir esto y tener en
cuenta la competencia que en estas materias nadie puede ne gar á D. Leopoldo Alas, dicho se está cuánta enseñanza, ade•
más del deleite, puede sacarse de ellos. En hermosa galería
desfilan las personalidadei. de nuestros más insignes escritorPs
retratados en sus principales obras : Amador de los Ríos,
Menéndez Pelayo, Castelar, Ayala, Echegaray, Sellés, Valera, Pereda, Alarcón, Galdós, Campoamor y tantos otros
aparecen literariamente retratados y estudiados de mano
maestra.
Contiene el libro un bellísimo prólogo de D. José Echegaray y
está profusamente ilustrado por Angel Pons, cuyo nombre nos
releva de todo elogio porque él mismo consigo los lleva.

T COK TODOS LOS l'llDIClPJOS KtJTBJTIVOS DB U

CABNE

11.lallZ, - - • Y flllll.&amp;t Dles añoa ele exno oonttnuaclo y Ju annnactones de
todu Jaa eminenCIU médícu preutJan que esta UOCJ&amp;clon cle la Carae, el Hierre y Ja
9&lt;,li- oousUtuye el re~or maa enc,ratco que se conoce para curar : la Cloról1i, la

lfltffl'4, las Jle111t~ dQlorolal, el Jlm,ct&gt;reamtento 11&amp; .Alttrac"1ff ae 14 Sangr,,
el Raqum1mo, ldl A / ~ ucro~ 1 t:ICM'bul~, .etc. El '11•• Perract■•H ele
A.reu• ea, en efec&amp;o, el único que reune tocio lo que ent.ona 1 torUlece 101 organoa
regut~1 coordena 1 aumenta constclerablemente tu tuerzu 6 tntuncls a la aan¡nj
empobrecida 1 descolorida : el YIQOf', la ColM'OCW!t 1 la 61Uf"{Jf4J fl(tiJl•

Por 11111yor,a Paril, eo casa de J. FllW, Farmauatieo, tot, nte Riebeliea, Sacesor 4e AllOUD.
SS VDDII BN TOD"-8 LA8 PaINCIPilBS BOTICAS

EXIJASE 11i: =: r ARDUO
0

'-'"'toADESd•1Esro.ft

\.._~

~flo

•a

Pepsina Boudault
!pr0had1 por 11 füDEIU DE IEDICIH

PREMIO DEL INSTITUTO AL O' CDRVISART, EN 1856

,.'•-•e•••
JARABE ANTIFLOGÍSTICOI'•"OE,_,._BRIANT ~

CAJ.LII l&gt;B l&amp;JVOU• 160, ll'~IU.• ,
'4hl-•e...
B1 ~.AH.ABE DB BRIANTrecomendado deade ■u prtnclplo por 101 i,rotesore■
~Dllec, Thénard, Guenant, etc. ; na recibido la C(IDIIIJraclóo del tiempo : en el
uo t8!9 obtuvo el prtv1le¡lo de Invención. VEIDADIIID CDIFln PECTDIIAL con base
de goma J d.!! ababole■, convtene sobre ioiio las peraonu dellcadu como

a

mQJerea J nlnos. su__guaio e:r.cetente no perjudlea en' modo alguno Asu in.cacla
contra 108 llESFBllll0$ J todas 1811 llfLUliCJDIIES del PfiCB0 "Y de los IITESTII0S. .-~

Part1Cll)8ndo de las propiedades del Iodo
Y del Hierro, estas Plldoras se emplean
especialmente contra las Eacrofulu, Ja
Ti1ts Y la Debllt dad de temperamento
asl como en todos los casos(Piltdo1 colore,'
Amenorrea, 4°), en los cuales es necesarfÓ

l..

lltd&amp;llu •a laa l!llpo1lclon11 ln1&lt;rnaclonal11 do

PillS • LTOI • '1EIU • PBIL!DELPBU • PAIIIS
111'11
1873
1876
1'71
•• ••na, COR' IL • 'TOt tnTo IJI' LM
DISPEPSIAS
OASTRITIS - OA8TRALOIA8
D10E8TIOII LENTAS Y PENOSAS
FALTA DI APETITO

118'7

• orao, DIIOIU)IJl'II DI u

JARABE Y PASTA

ELIXIR. · de PEPSIN! BOUDAULT
VINO · · de PtPSilU BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA IOUDAULT
PillS, Pbarmacie COLLAS, 1, rae IIIIJllile
J
r ffl lar p,-inefnaltr fa,..,...efo,, ·

~f'A--?f)s Farmaceuuco, o Parll,

de H •. AUBERQIER

DIIIITl-

8.UO U. F0Rlt4 DE

obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza 1 abundancia normales, 6 Y!l para
provocar 6 re¡ularizar su curso periódico.

co■

LA.O'nJ'ClAl.mK (Jugo lechoso de Lechuga)

~Rue Bonaparte, 40

,, iJour. ,

Aprobadoe por la A.oad•m1• d• Jlled1oúia de Pari• é 1.n•ertada. en la C o1ecci6n
Oltctal d• Fórmula• Legal•• por decreto mtnúterial de 1 O de Mar•o de 1854.
e Una completa lnnoculdac1, una encacla perfectamente comprobada en el catarro
,,,Uémlco, las Bronqu"'•· Catarro,, Reuma,, 1'01, a,ma é ' " ' ' ~ cle la ¡ar¡anta han
¡¡rangeado al J.A.RA.l~E Y '!'.A.BT.A. de .A.UBERCHEl\ una Inmensa fama,,.
'
(Batraoto ül Formulan, JIU,c, ül S" Bovcb,,at 11tfdriúiu ü la r11Cllltu ü Me,iciu (16, ,4ici6ti)
Venta por mayor : COIU.R T e♦, ti, C&amp;lle de St-Claucle, PARJS
'

_

1!_11:J&gt;ÓSITO EN LAS PftlNCIP4LE8 BOTICU

PATE EPIUTOIRE DUSSER

NB

El lodurode hierro Impuro óalterado
■
, es un medicamento llffiel é Irritan te.
Como prueba de pureza y de autenticidad de
las verdaderas .PU4ora. de Blanec¡rd
extrtr nuestro sello de plata reactiva:
nuestra firma puesta al pié ele una etiqueta
verde y el Sello de guantla de la Un l6n dt
/loa F'1llrlcant11 para la 1epresi6u de la fal81-

ncact6n. e,

•SB JULLAN IIN TOD.A.S L.lS P..ll\lUCIH

d ~ lluta tu RAICIES el ~ELLO del NII~ de Ju •aau (Barba, Btrote, etc.), m
lllllf9D peliJro ,ara el ailil. SO Año• de áuto,Jmillam de 1t1U■oaio1pra1lilu ta eftcacla
~ 111-:;::,an~{St
ea "J••• ~ la buba, J .. 1/2 11J11 ,ara el blpta lirm), 'flan
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, •...-el l'I.Z,JJUM-&amp; Dv••ma, t.,neJ ..J,.ft1UMau, P114

tt••

Quedan remvado1 101 derechos de propiedad artlstica y literaria
lKP, DI MO.lfTANII

r su,ó•

.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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