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                  <text>. ,itrtélC10t)

Ftí~t1e-a
ARO X

BAReELONA 30 DE NOVIEMBRE DE 1891

NÚM. 518

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

LA GUERRA CIVIL EN CHILE
La importancia de los sucesos recientemente acaecidos en Chile nos ha movido á consagrarles el presente número, creyendo que habrá de ser grato é interesante para nuestros suscriptores conocer detalladamente el curso · y los
episodios de una lucha terminada con el triunfo de la causa de la libertad y de
la Constitución.
En nuestra tarea nos han auxiliado eficazmente el ilustre jurisconsulto chileno, promotor fiscal en la capital de aquella República, socio correspondiente de
la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia, etc., etc., D. Robustiano

Vera, y los Sres. D. José Mariscal, de Santiago, y D. B. Bustos Sánchez, de
Chillán. Al primero debemos el notable trabajo en que con sobrio lenguaje é
imparcial juicio se describe el curso detallado del movimiento nacional contra
el dictador Balmaceda, y á los dos últimos interesantes fotografías que nos han
servido para ilustrar este número y que reproducen personajes, hechos, detalles
y episodios de aquella contienda.
A todos enviamos la expresi6n de nuestra gratitud más profunda por tan señalado servicio, que no dudamos será de gran estima para nuestros suscriptores.

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-·LA JUNTA DE GOBIERNO CONSTITUCIONAL
1.

, 1 d ¡ Canto comandante en jefe del ejército constitucional. -2. D. Joaquín Walker Martínez, minis~ro de Justicia y Hacienda. - J. D. Manuel J. Jrarrazabal,
Cerone I Estams
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·
ministro del Inlenor..- 4. D. 1s1 o~o Err zuriz, ministro e e ac1ones extenores
5 Genern1 D. Gregon·0 Urrutia, intendente y comandante general de armas de la provincia de Tarapacá. - 6. Coronel D. Adolfo Holley, minist~o de la Guerra
·
7. D. Ubaldo Silva, presidente de la Cámara de senadores
S. D, Jorge Montt, jefe de la escuadra y presidente de la Junta de Gobierno provisional. - 9. D, Ramón Barros Luco, presidente de la Cámara de diputados

�LA

754

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

518

septiembre, no pudiendo, fuera de este período, fun·
SUMARIO
cionar en sesión extraordinaria sin previa convocación del presidente de la República, el cual determina
Texto. - Chile. Causas y desarrollo de la revolución que estalló el 7 de enero de 1891, por Robustiano yera, Corre~pon- taxativamente las materias de que debe ocuparse.
Descubierto por los partidos el conato de Balmadiente de la Real Academia de Legislación. - Crómca de
arle, por R. Balsa de la Vega. -Bocetos. L&lt;: calavera, p~r ceda para dejar en la presidencia á un político de
Juan O-Neille. - Nurma/zal, cuento del Onente. por Luis obscuros antecedentes y de dudosa filiación política,
Gallet con ilustraciones de Rochegrosse, traducido por E.
L. Ve;neuil. - SECCIÓN CIENTÍFICA: Coche movido por elpe- se unieron en estrecha coalición, y en los primeros
tróleo, por G. Tissandier. - Nuevas aplicaciones del P&lt;:Pel. - días de junio de 18901 ambas Cámaras, por abruma·
Nuestros grabados. - Libros enviados á esta Redacc16n por dora mayoría y tras ruidosos debates, censuraron al
autores 6 editores.
Gabinete que encarnaba la política de intervención,
Grabados. - Ilustraciones correspondientes al articulo tit~- declarándolo indigno de la confianza del Congreso.
lado Chile: La Junta de Gobiern~ co_nstituci~nal¡ Croquis
El Gabinete, rompiendo con todas la tradiciones par·
del desembarco y operaciones del eJérc1to const1tuc10nal hasta la ocupación de Valparaíso; Campo de batalla de Col~o; lamentarías del país, no pre~entó su renuncia, de·
Artillería del Gobierno dominando la llanura de Plac1lla; claró que mientras tuviera la confianza del presidenCabaña destruida por una bomba de la Esmeralda durante te de la República no abandonaría su puesto, y días
el bombardeo del fuerte de Viña del ~ar; Panorama del
después en una nota altanera manifestó su resoluci?n
campamento de bí!talla de Placilla; Campo de batalla de
Placilla; Después de la batalla de Placilla; El regimiento de de no presentarse al Gongreso á contestar una mPisagua en la plaza de Viña del Mar, después de las ~~llas terpelación pendiente S()bre inversión de fondos
de Colmo y de Placilla; Los horrores de la guerra ClVII en públicos.
Chile. Muertos en las trincheras después de la batalla de
Este reto audaz alarmó, no ya á los partidos únicaPlacilla; Galeria de San Carlos en Santiago de Chile, donde
se celebró el gran banquete de 3.000 cubiertos; Los héroes mente, sino al país entero, que vió la persistencia de
de la causa constitucional. - Fig. I. Coche movido á vapor un plan liberticida y de una política de coacción elecpor el petróleo. Invención de los Sres. Peuge@t; motor toral dirigida por un Gabinete
Daimler (de una fotografia). - Fig. 2. Sección y plano del
inescrupuloso, compuesto de adcoche movido por el petróleo. - La atleta miss Victori11a.
venedizos á cuya cabeza estaba
c.
el mismo candidato oficial.
El Congreso opuso á la petuCHILE
lancia del ministerio una resistencia tenaz y respetuoCAUSAS Y DESARROLLO DE LA REVOLUCIÓN
sa, en la cual lo acom·
o
pañaba el aplauso de
-....,____
QUE ESTALLÓ EL 7 DE ENERO DE 1891
toda la prensa y la opi,;,
nión del pueblo, que
I
(
día por día esperaba á
{
Tres son los poderes en que delega su soberanía los representantes á la
. \
el 'pueblo de Chile, poderes independientes y cada salida del Congreso
uno de los cuales obra dentro de una esfera propia para llevarlos en triunfo á sus habitaciones.
de acción.
Entretanto y como
El poder administrativo, delegado en el presidente
de la República, al cual auxilian los ministros del único medio de coacdespacho intendentes de provincia, gobernadores de ción que tenía en sus
manos para llamar al
departam~nto y demás agentes de su autoridad,
El poder legislativo, que reside en e~ Congreso n~- jefe del ~stado al ca·
...._... .,.,,.0 ,
cional compuesto de dos Cámaras, tituladas de d1- mino del deber, acordó
las Tablas
·--- Lu Pahnu7
putad~s una y de senadores otra. Los miembros del aplazar la discusión de
las
leyes
de
presupuesCongreso se eligen por el pueblo y representan por
tos, de contribuciones
consiguiente á sus electores.
El poder judicial, finalmente, es el encargado de y la que fija la fuerza
administrar justicia, y se elige en la forma que de· de mar y tierra.
CROQUIS DEL DESEMBARCO Y OPERACIONES DEL EJÉRCITO CONSTITUCIONAL
Venció primero la
termina la Constitución del Estado.
HASTA LA OCUPACIÓN DE VALPARAfso
ley de contribuciones,
A. Lugar del desembarco de las tropas constituc\onales.
. .
. . '
y no estando aprobado
II
___________ La linea de puntos indica el camino seguido por el eJérc1to conshtuc1onal
su cobro, el país estuvo
basta su llegada á Val para!so.
. .
. .
. .
Las lineas de cuadrados indican las pos1c1ones de los eJérc1tos conshtuc10nal y
Corresponde al Congreso la formación de ~as leyes durante quince días en
dictatorial en las batallas de Colmo y Placilla.
que rigen al Estado, y entre éstas la qu.e ~uto!1za cada un total desquiciaB y C. Linea férrea.
diez y ocho meses el cobro de las contnbuc1ones, el miento: paralizados los
presupuesto anual de los gastos de la nación y la qu~ servicios de correos y
Para acallar la voz del Congreso, que durante el
fija y autoriza el mantenimiento de la fuerza públi· telégrafos, entorpecida la administración de justicia,
Gabinete
anterior había sido convoca.do á sesiones
ca de mar y tierra. La facultad de censurar los. ª&lt;:tos cerradas las aduanas, todo parecía correr á una ráextraordinarias,
ese mismo día lo declaró clausurado
.
del ejecutivo y aprobar ó reprobar sus procedirmen- pida desorganización.
por medio de una nota tan altanera como lacónica,
Alarmado
Balmaceda,
cedió
por
un
instante
y
llatos, aunque no reconocida expresamente ~n la Constitución del Estado, se desprende de la misma natu- mó un ministerio parlamentario; mas apenas apro- no obstante de no haberse alcanzado á aprobar las
raleza de sus facultades y ha sido constantemente bada la ley que por un instante pareció entorpecer leyes de presupuestos y la que fija las fuerzas de mar
ejercitada durante más de medio siglo de vida parla- sus planes, sin causa alguna aparente arrojó al mi• y tierra.
Entretanto, el tiempo avanzaba y el Gabinete se
nisterio que había obtenido su aprobación y llamó
mentaria sin observación de ningún género.

r-·

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_,,

NúMERO

LA

518

República á militares que se habían distinguípor sus atropellos y violencias; se coartaba el
derecho de reunión; los caudillos de la oposición eran acechados por asesinos que obraban en conivencia con la policía, y finalmente, al salir de una reunión que celebraba el
partido conservador, cae muerto en la calle
~íctima _de un pistoletazo disparado por lapo'.
licia, Isidro Ossa, casi un niño, que pertenecía á una de las familias más distinguidas del
país.
La indignación estalló intensa y sorda. Cuarenta mil ciudadanos, confundidos el senador
y el artesano, el banquero y .el plebeyo, llevaron al cementerio el cadáver del mártir con
religioso sentimiento y silencio imponente,
turbado únicamente por el aparato militar
desplegado ese día por Balmaceda.
La comisión conservadora que funciona en
receso del Congreso, pero cuyas facultades son
meramente inspectivas, creyó llegado el caso
de reunirse para advertir al presidente de la
República que no estando aprobadas las leyes de presupuestos y estando por caducar
las vigentes, era de imprescindible necesidad
conovocar al Congreso á sesiones extraordinarias. El presidente se limitó á acusar recibo
de la comunicación. Insistió en su petición la
comisión conservadora, y volvió el presidente
á contestar que había recibido la nota de tal
fecha. Era, pues, evidente su propósito de
resistir al Congreso aun cuando para ello fuera necesario violar la Constitución.
En esta situación llega el 1. de enero de 1891 y
por un simple decreto declara el presidente subsistentes el ejército y la armada y vigentes los presupuestos del año anterior. La dictadura quedaba declarada, el país en plena revolución y Balmaceda
fuera de la ley.
Se nota en el ejército algunos actos de insubordinación; se aprisiona á los supuestos sediciosos;
ocurren éstos pidiendo protección á la Corte Suprema de Justicia, y el más alto tribunal de la República,
de cuya integridad jamás se ha dudado, declara que
no existe delito alguno desde el momento que no
existe ejército. Al día siguiente al llegar los magistrados al tribunal son dispersados á viva fuerza y arrojados de la sala en que funcionan.
Ambas Cámaras en notable mayoría se reunen pri·
vadamente y acuerdan:
1.º Que el presidente de la República D, José
Manuel Balmaceda estaba absolutamente imposibilitado para continuar en· el ejercicio de su cargo, y
en consecuencia que cesaba en él desde ese día.
2.° Que estaban igualmente imposibilitados para
reemplazarlo en su cargo sus ministros del despacho y
los consejeros de Estado, que han sido sus cómplices
en los atentados contra el orden constitucional.
Y en consecuencia, que designaban á D. Jorge
Montt para que coadjuvase á la acción del Congreso
á fin de restablecer el imperio de la _Constitución.

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Artillería del Gobierno dominando la llanura de P!acilla por donde avanzaban las tropas congresistas

0

del Senado D. Ubaldo Silva y el presidente de la Cámara de diputados D. Ramón Barros y varios otros
diputados, entre ellos el prestigioso chileno y gran
orador D. Isidoro Errázuriz, se fueron á la escuadra,
y en nombre del Congreso, que representa al pueblo
soberano, hicieron saber á D. Jorge Montt la resolución antes tomada.
Este aceptó la designación que se le hacía para la
organización de una división naval que quedaría bajo
sus órdenes para cumplir las disposiciones que se
adoptaron por los delegados del Congreso Nacional.
Esta resolución se dió en la orden del día para
que llegase á conocimiento de los señores jefes, oficiales y marinería de la división naval.
A las siete de la mañana del día siguiente se supo
en Valparaíso la sublevación de la escuadra bajo las
órdenes del capitán de navío D. Jorge Montt.
El presidente Balmaceda dictó el mismo día 7 un
decreto cuya parte dispositiva dice así:
&lt;He acordado y decreto:
»Desde esta fecha asumo el ejercicio de todo el
poder público necesario para la administración y
gobierno del Estado y el mantenimiento del orden
interior, y en consecuencia quedan suspendidas por
ahora las leyes que embaracen el uso de las facultades que fuesen menester para asegurar el orden y la
tranquilidad interna del Estado y su seguridad exterior.»
El Sr. Balmaceda por medio de este simple decreto se hizo dictador.
.
III
La Constitución del Estado no le daba esta facultad
En la madrugada del 7 de enero, el vicepresidente que se abrogó sin precedente alguno en la historla,

Campo de batalla de Colmo. - Vista tomada desde
las posiciones de las tropas _congresistas á orillas del río 1\.concagua

El gobierno del Excmo. Sr. D. José Manuel Ba!·
maceda entraba al quinto y postrer año de su administración en abierta pugna con el Cong!eso. .
El Congreso celebra cada año una sesión ordmaria, que se abre el 1. • de junio y se cierra el .30 de

nuevamente á sus amigos y á su círculo de políticos
complacientes.
Esta conducta artera é imprudente indignó á lo que
había de serio en el país y no hizo más que ahondar, si
era posible, el abismo que separaba á ambos poderes.

acercaba cada día más á la dictadura. Se removían
los empleados públicos más íntegros para colocar en
su lugar á obscuros aventureros · que no tenían más
mérito que su adhesión servil al gobierno; se nombraba intendentes de las principales provincias de la

durante el bombardeo del fuerte de Viña del Mar
·
,
ea bana destruida por una ·oomba de la Ermeralda
N

755

Suprimidas así todas las leyes, principió por aprisionará todos los ciudadanos que él creyó ó que se
le denunciaban como partidarios del Congreso. Otros
se escondieron y no pocos salieron fuera del país.
Los presos, entre los cuales había personas particulares ó que gozaban de fuero por sus cargos y aun
militares, acudieron á los tribunales de justicia. Estos
prestaron su protección y declararon que no existía
ejército. Balmaceda cerró los tribunales de justicia y
no dejó que funcionaran.
Por último, siendo el poder judicial inamovible,
él separó·á los que quiso y procedió á nombrar otros
de su agrado, faltando á las reglas establecidas para
sus nombramientos.
Una tiranía espantosa aterrorizó á toda la República.
•
El derroche de fo~dos fué sin límites, 'y en esto
procedió á su antojo, puesto que no podía gastar un
sólo céntimo porque no existía ley de presupuestos.
Formó un ejército de más de 40.000 soldados
obligando á los pobres á servir por la fuerza.
'
Dió grados á todo el mundo y fió su poder en la
tropa, pagando á los oficiales y jefes crecidos sueldos.
IV
La escuadra sublevada se dirigió entonces á Coquimbo para proveerse de víveres, carbón, etc., á fin
de poder trasladarse á !quique, una vez que comprendió que ni Santiago ni Valparaíso secundaban su
movimiento.
. Apoderados de la Serena sólo encuentran allí 2 50
nfles Gras, y con ellos formaron un cuerpo de igual
número de individuos que embarcaron á bordo del
Amazonas, y unidos á los 200 que había á bordo
del Cachapoal formaron una pequeña división de 500
soldados.
Mas en esta situación se supo que el coronel Robles, mandado por Balmaceda, había desembarcado
por Platillas, lo que hacía imposible todo ataque á
!quique, que contaba ya con 1.500 hombres.
Se atacó entonces á Pisagua, que tenía 340 hombres mandados por el coronel D. Marco A. Valenzuela, lo que se verificó á las cinco de la mañana del
día 6 de febrero, amaneciendo allí el Cochrane la
O'Higgnis, la Magallanes y el Cachapoal.
'
La victoria coronó los esfuerzos de la escuadra
quedando en poder de los sublevados 200 prisione'.
nos, incluso el comandante de la plaza coronel Valenzuela y toda su oficialidad.
La expedición se dirigió entonces por tierra á
!quique, pero ya la división contaba 1. 200 hombres
inclusos 200 que facilitó la escuadra.
'
El 15 de febrero salió la fuerza expedicionaria del
i Alto del Hospicio por la línea férrea que une á Pisagua con !quique; pero al frente de Dolores el coronel Robles jefe de las fuerzas de la dictad~ra, los
atacó en las altura_s del .cerro de San Francisco, y
después de tener cien baJas se pronunció la derrota
en el enemigo, pereciendo allí Villagrán y Riquelme,
logrando algunos pertrechos de guerra de que carecía la fuerza constitucional.
Pero pronto se encuentran con las fuerzas de Ro-

�LA

756
bles, que había recibido recursos de toda clase, y á
las tres y media de la tarde del día 17 de febrero se
trabó el combate en la oficina de Huaras; pero allí
la victoria se pronunció á favor de las fuerzas dictatoriales, que pasaron á cuchillo á los prisioneros y heridos, retirándose las fuerzas al Hospicio para no
ser cortadas por la división Gana.

chando contra Robles. En fin de febrero se habían
concentrado allí 1.000 hombres; pero ya Robles se
había reunido con la división Arrate y luego después
con la de Gana.
La oposición acamp6 en las alturas de !quique
para defenderse en la ciudad apoyados en la escuadra para el caso de una derrota.

PANORAMA DEL CAMPO DE BATALLA DE PLACILLA, -

Mas la escuadra, que supo el 16 de febrero que Robles se había dirigido á !quique, desembarcó su roa·
rinería. El intendente de !quique, Sr. Salinas, se dirigió á un buque inglés y el cuerpo consular entregó
la plaza al Sr Goñi, comandante del Blaf!CO.
Al día siguiente, el coronel dictatorial Soto con
400 hombres se presentó para atacar á la marinería
que guardaba la ciudad y que no pasaba de cuarenta
hombres. El jefe de ella, D. Vicente Merino Jaspa,
se encerró en el edificio de la aduana y se batió desde las doce hasta las seis de la tarde, hora en que
llegó refuerzo de la escuadra y obligó á capitular á
Soto, quedando las tropas constitucionales dueñas
del puerto y destruidas la mitad de las fuerzas de
Robles·.
Se hicieron venir las tropas que la oposición tenía
en Pisagua y se concentraron todas en !quique, mar-

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

518

unos 200 hombres equipados en la Esmeralda, dirigiéndose á !quique.
Entretanto, en Valparaíso se le escapó á la dictadura el Maipo, que llevó á los oposicionistas gente,
pertrechos de boca y de guerra.
La oposición había sido derrotada en !piza y Hospicio; pero Canto, que hasta de las derrotas sabía sa-

Posiciones defendidllS por el ejército dictatorial

Entretanto, el 2 de marzo el imperial había desembarcado en Antofagasta gruesas tropas dictatoriales que pretendían unirse á Robles por Cerro Gordo,
es decir, por tierra, lo que hacía necesario atacar á
Robles con 1.600 hombres que á duras penas habían
formado los constitucionales al mando del coronel
Canto.
El 3 de marzo se divisaron las avanzadas de Robles en la pampa denominada El Buitre.
El 7 se dió la orden de ataque contra las posiciones de Pozo Almonte, y de 3.000 hombres que combatieron quedaron x.ooo en el campo de batalla, pereciendo en ésta el coronel Robles. La dictadura perdió corno 400 hombres. Arrate huyó y la provincia
de Tarapacá quedó en poder de la oposición.
El 9 se sublevó la guarnición de Antofagasta, que
estaba ocupada por la dictadura, y se embarcaron

I

car ventajas, pudo hacerse pagar bien caros esos
desastres.
Todo el Norte pertenecía á la oposición, y ya Balrnaceda no pensó mandar más tropas para defender
á !quique.
V

Balrnaceda, merced á la traición de Amengua] y de
Salvá en Punta Arenas, que había sido amparada por
el general Valdivieso, gobernador de Magallanes, de
un mayor Moreno y de otros más, se había apoderado de las torpederas Lynsck y Conde/, que protegidas
por el Imperial formaban una flotilla que no carecía
de importancia.
Gracias á esto, á las cuatro y media de la mañana
del 23 de abril, por medio de torpedos lograron

GAMPO DE BATALLA DE PLACILLA

A. Sitio donde estuvo emplazada la artillería del ejército congresista. - B Población de p¡ ·¡¡

,

• • de los d1ctatonale1
.
.
ac1 a, - C, pos1C1ones

NúMERO

518

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

el hundimiento del
Blanco, que se encontraba en la bahía de
Caldera, pereciendo
allí cerca de cien tripulantes.
Este golpe parece
que reternpló los ánimos de los jefes de la
revolución, á pesar de
que carecían de tropa,
de armas y de toda clase de recursos.
La labor de los representantes del Congreso fué más notable
que nunca.
En pocos meses
aquellos hombres, que
no contaban más que
con el patriotismo y la
justicia de la causa
que defendían, tuvie·
ron de todo.
En !quique se formó entonces una junta de gobierno. compuesta del presidente
D. Jorge Montt, del
vicepresidente del Senado D. Ubaldo Silva
Despué, de la batalla de Placilla
y del presidente de
la Cámara de diputados don Ramón Barros Luco.
El derecho de reunión desapareció por completo.
Esta junta organizó tres ministerios, que fueron: el
Los fusilamientos nocturnos y después en público
del Interior, servido por el Senador D. Manuel José bajo pretextos frívolos se sucedieron en tanto núrneIrarrazaval, hombre prestigiosp y hábil, notable por ro que ya causaba horror.
su fortuna y por sus relaciones ,de familia y que contriPor fin vino la matanza de Lo Ca,1as que exaspebuyó á dar lustre á la causa constitucional; el de J us- ró á todo el país.
ticia y Relaciones exteriores, que desempeñaba el diEn esta matanza pereció una brillante juventud
putado D. Isidoro Errázuriz; el de Hacienda, el dipu· que no habrá lágrimas con que llorarla lo bastante.
tado D. Joaquín Walker Martínez, y el de la Guerra,
Rodeado de hombres de malos antecedentes, Balque le tocó desempeñar al coronel de ejército don maceda se hizo feroz, cruel, sanguinario.
Adolfo Holley.
Entretanto los del Sur esperaban que la escuadra
En Santiago quedó funcionando en reserva un viniera cuanto antes á librarles de esta horrible sicomité de caballeros entusiastas que secundaban al tuación.
'
gobierno de !quique.
El comercio, la agricultura y la minería estaban
Las imprentas se mandaron cerrar y no había más arruinados.
diarios que los del dictador.
Balmaceda había hecho lanzar millones de papel
Era un crimen hablar y escribir acerca de la revo- moneda, porque habiendo desaparecido el metálico
lución.
. existente y agotadas todas las riquezas, las entradas

757
de que disponía, no le
eran bastante para los
,.
gastos que hacía para
sostenerse.
Esta situación de.
bía resolverse en breve, porque este estado
de cosas era insoste·
nible por más tiempo.
El coronel D. Estanislao del Canto, que
en unión del general
D. Gregorio Urrutia
habían sido los prirneros en secundar el rnovirniento de la escuadra, comenzaron á formar las tropas que debían venir al Sur á
combatir al ejército
de la dictadura.
En esta situaci6n,
pudo unírseles el coronel D. Emilio Korner, capitán de artilleda del ejército prusiano y que vino á Chile
contratado por el go•
bierno para la enseñanza técnica del ra·
rno de artillería y con
facultad de usar las
insignias de teniente coronel de nuestro ejército.
Korner se fué á !quique, y desde que llegó se dedicó con todo entusiasmo á instruir á la tropa, prefiriendo el orden disperso que está en vía de ensayo
en Europa como el mejor sistema para el combate
de artillería.
Las armas para estas tropas no llegaron hasta
el 3 de julio, y desde esta fecha se puede decir que
principió á tener la causa constitucional un verdadero ejército. Mas era preciso acelerar el ataque porque ya se sabía que los blindados .Presidente Errázuriz y Pinto podían llegar de un momento á otrQ,
y que unidos al Aguila, que el gobierno de Balmaceda había comprado á una compañía italiana y que
iba á armar en transporte de guerra, podían formar
una flotilla bastante respetable, con que poder ir
á !quique y entorpecer las operaciones de la es·
cuadra.

El regimiento de Pisagua (3.º de línea de las fuerzas congresistas) en la plaza de Viñ1 del Mar, después de las batallas de Colmo y de Placilla
Todas las tropas congresistas llevaban en el brazo izquierdo una cinta_encarnada como distintivo, pues los uniformes no estaban cortados todos por el mismo modelo ni eran de igual color

�LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

y sin embargo los dictatoriales resistían en sus posiciones.
El Tarapacá 9.° de línea y el Taltal 4. 0 de línea
entraron al combate y con este refuerzo el ataque fué
entonces más vigoroso, logrando los constitucionales
romper el ala izquierda del ejército dictatorial y ocupar el elevado cerro después de haber dejado el
campo lleno de cadáveres.
El coronel Canto dirigía el ala izquierda, y ayuda
do del coronel D. Salvador Vergara sostenía el combate del ala derecha del enemigo.
Destrozado el ejército dictatorial en su ala izquierda, Canto atacó por el ala derer:ha y por el centro
con los regimientos Val paraíso núm. 2.°, Atacama 10.°,
BATALLA DE CONCON
Huasca u.º, Chañaral 5.°, Pisagua 3.0 y Esmeralda
7.° de línea, y no pudiendo resistir al empuje de esta
El 20 de agosto principió su desembarco en la tropa, comenzaron los dictatoriales á batirse en recaleta de Concon el ejército constitucional, compues- tirada.
Entró entonces en acción la caballería constitucioto de nueve mil hombres que habían sido traídos en
los transportes Aconcagua, Maipo, Cachapoal, A ma- nal: los escuadrones Libertad 1.°, y carabineros 3.° diezonas, Copiapó y Biobio, cuyo convoy era protegido ron conjuntamente varias cargas que produjeron compor el blindado Cochrane, la Esmeralda y las corbe- pleta dispersión en las filas dictatoriales.
Los lanceros, los granaderos y los guías perseguían
tas O'Higgnis y ,l1qgallanes y el transporte A btao.
La caleta de Concon tiene una playa llena de al enemigo, que huía con suma rapidez y en todas
rompimientos, y vencidos todos los inconvenientes, direcciones.
Los constitucionales vencedores tomaron al enela tropa á eso de las tres de la tarde comenzó á avanmigo una batería de campaña, otra de montaña, dos
zar hacia Concon bajo.
El 2 1 quedó concentrado el ejército siendo ya las ametralladoras, unos dos mil rifles y como 1.000 pridiez de la mañana, presentándosele un gran obstácu- sioneros entre jefes y oficiales.
Se calculan los muertos del enemigo en más de
lo, cual era el río de Aconcagua, invadeable en casi
1 .ooo y en 500 sus heridos.
todo su curso.
La oposición entre muertos y heridos tendría cerca
El ejército dictatorial ocupó las alturas de los cerros que allí existían. Una brigada de artillería nú- de 600 hombres.
El número de tropas dictatoriales no bajaba de
mero 2 1 al mando del comandante Silva Renard, se
situó en una loma de la ribera Norte del río Aconca- 12 .ooo hombres contra 9.ooo de los constitucionales.
Los batallones que por parte de la dictadura engua, frente al ala derecha del ejército dictatorial.
La otra brigada del mismo batallón, mandada por traron en acción fueron el Buin y 3 º, 7.°, 9.°, 10.º de
el sargento mayor D. Carlos Hurtado, se colocó en línea, el Taiguéo, El Temuco, el Victoria, el Mulsituación semejante, amagando al ala izquierda del chén, cazadores y la artillería.
A las cuatro y media de la tarde la derrota se haenemigo.
bía pronunciado por completo, quedando unos 2 .ooo
El resto de la artillería iba á atacar el centro.
A las once y veinte de la mañana se dió comienzo prisioneros, aparte del desbande de tropas, que siemá la batalla por el ala derecha constitucional con la pre es propio del vencido.
primera brigada, entrando en acción el ala izquierda
Esta batalla, que selló los primeros pasos del ejéruna hora después con las otras dos brigadas. Las cito constitucional y que fué bastante encarnizada y
fuerzas dictatoriales eran mandadas por el general sangrienta, era el principio del derrumbamiento de
de división D. Orozmibo Barbosa y por el de brigada la dictadura.
La prensa de Balmaceda guardó completo silenD. José Miguel Alcérreca.
Las fuerzas constitucionales eran mandadas por el cio; pero en Santiago circuló bien pronto la noticia
coronel Canto y por el jefe de estado mayor coro· de la victoria, la que se confirmaba en los aprestos
que hada Balmaceda para enviar más tropas al camnel D. Emilio Korner.
Barbosa era un jefe bastante odiado y el que había po enemigo.
lanzado á Balmaceda á cometer todos los crímenes
La división de Concepción principió á pasar para
que había realizado su dictadura. Alcérreca era un el Norte, y en pocos días ya Balmaceda pudo enviar
militar joven, valiente á toda prueba, de simpática nuevos batallones y reunir no menos de 19.000 homfigura, querido en general, y que si defendía tan re- bres, con los que creía poder vengar el desastre que
pugnante causa, se debía más bien á su carácter ca- habían sufrido sus armas en Concon.
balleresco que por gratitud se creía ligado al dictaNo Qbstante, no contaba con el pánico que se hador. Mas ninguno de los dos jefes eran tácticos ni bía apoderado de su ejército, ni con que Dios procapaces del puesto que ocupaban.
tegía la causa de la justicia y del derecho.
Balmaceda tenía su ejército dividido en cuatro
divisiones. Una estaba en la Serena, la otra en Con- BATALLA DE LA PLACILLA Ó DEL ALTO DEL PUERTO
cepción, la tercera en Valparaíso y la cuarta en la
capital.
La batalla de Con~on no era definitiva, porque el
Aparte de esto, tenía multitud de tropas en las pro· enemigo no había sido deshecho por completo y porvincias, y esto sin contar las policías y gendarmes que al dictador le quedaban numerosas tropas con
que existían en todos los pueblos de la República.
que reforzar los restos de las vencidas.
Balmaceda no sabía por qué punto iba á ser ataDebía librarse una segunda batalla, y para ello era
cado y por eso había dividido su ejército.
preciso practicar un reconcimiento en las alturas de
Al saber el desembarco en Concon, Alcérreca salió Viña del Mar, lo que en efecto se hizo.
de Valparaíso con su división de 7.000 hombres:
El ejército constitucional se dirigi6 entonces hacia
Barbosa marchó de Santiago cor. la suya; pero á decir la izquierda, recorriendo un inmenso trayecto, hasverdad, la tropa que peleó en Concon por parte de ta que por fin tomó posesi6n de la hacienda de
la dictadura no bajó de 8.000 hombres. La división Las Palmas, frente al Alto del Puerto, que distaba
de la tercera quedó completamente cortada, y para como tres leguas de Valparaíso.
moverla necesitaba por lo menos doce días.
En esta operación empleó hasta el día de la bataLa división de Concepción podía hacerla llegar lla, .qu~ fué el 28 de ese mismo mes de agosto, es
por trenes en dos ó tres días y estar á punto para la decir, siete días después del triunfo de Concon.
ba'talla.
El ejército de Balmaceda, además de ocupar siemEmpeñado, pues, el combate, como dejamos de- pre posiciones ventajosas, de ser numeroso de estar
tallado, principió el ejército constitucional por salvar bien alim:ntado y perfectamente equipad~, contaba
el río de Aconcagua con el objeto de estrechar las con 60 canones, al paso que el constitucional no tedistancias y evitar los fuegos de la ventajosa artille- nía sino 30, contando con los que había utilizado de
ría dictatorial, que se había desplegado en línea de la antigua victoria.
batalla.
Estas tropas carecían de todo recurso; pero les
El río fué pasado en esta forma: regimiento cons- sobraba e.l valor Y. tenían una fe ciega en el triunfo.
titucional número 1.º; regimiento Antofagasta 3.°; reA las siete f vemte de la ~añana de este día, que
gimiento !quique 6.°, que permaneció en la ribera s_e recorda_rá siempr~ en la historia de este pueblo
del río aguardando órdenes, yendo el regimiento libre y altivo, rompió el fuego la artillería dictatorial.
constitucional á la vanguardia desplegado en guerriA las diez y media, el ala izquierda del ejército de
lla y protegido por el Antofagasta.
Balmaceda era completamente arrollada habiendo
El bravo coronel Korner junto con el comandante además perdido su artillería.
'
Frías avanzaron á la cabeza de estas tropas, atacando
En esta situación el desaliento se apoderó de la
con un empuje formidable al enemigo, que estaba tropa y se pronunció una completa derrota.
atrincherado en un cerro muy escarpado.
Los granaderos de Balmaceda fueron los primeros
Avanzó entonces el !quique y los valientes del 6.º, en llegar á Valparaíso sin ocultar lo sucedido.

Esto, pues, apresuró los acontecimientos más de
lo que se pensába, ya que ~~ se quería ~mprender
la campaña sino con probabilidades de éxito.
La escuadra comenzó su movimiento el 20 de ju•
lio saliendo la tercera brigada en dirección á Cal' donde debía completarse, vestirse
. y eqmparse.
.
dera
~ primera brigada ocupaba ya la provincia de
Atacama.
La segunda salió de !quique y se dirigió á Valparaíso á sesenta millas de la costa, para reunirse con
las dos restantes el 19 de agosto, á fin de obrar directamente contra el enemigo.

NúMERO

51 8

La caballería constitucional principi6 á perseguir al
en.emigo, que huía en dispersi6n.
Los generales Barbosa y Alcérreca perecieron en
el campo de batalla.
En unas cuantas horas de combate, aquel numeroso ejército, con el que se creía invencible el dictador Balmaceda, huía en todas direcciones y cada
cual pensaba sólo en su salvaci6n.
Esta batalla, menos sangrienta que la de Concon
daba sin embargo un triunfo completo al Congreso'.
Ya nadie podía r~sistir. Balmaceda estaba, pues,
completamente perdido.
Los vencedores se dirigieron á Valparaíso en medio de los vh-as más atronadores de un pueblo que
entusiasta celebraba el triunfo.
El intendente Viel y los que le rodeaban se embarcaron en buques neutrales para poder huir al
extranjero.
A las tres y media de la tarde de ese memorable
día, el estado mayor constitucional tomaba la Intendencia y procuraba contener el orden. que había sido
perturbado por las tropas vencidas y vencedoras, las
cuales entraban todavía haciendo disparos.
Los prisioneros de Concon pidieron al coronel
Canto permiso para pelear en el Alto del Puerto
y se portaron valerosamente.
Esto probaba que aquella tropa vencida, peleando
por una causa santa y con jefes de prestigio, era tan
esforzada como la que había triunfado en dos combates.
Balmaceda estaba vencido de antemano. Tenía
en su contra el peso de la opinión pública y la sangre de sus víctimas exigía venganza.
Además él mismo había corrompido su ejército,
porque á los oficiales y jefes les prodigaba el oro y
los ascensos, y esto les había enervado por completo.
Entretanto, en Santiago se ignoraba el resultado
de la batalla.
Balmaceda,que lo sabía,guard6 completa re~erva.
A sus amigos y partidarios les hizo comprender que
la victoria era un hecho.
A las dos de la mañana del día 29 abandonó el
palacio de la Moneda con su familia. Esta se dirigi6
á la legación norte-americana y él se fué á ocultar á
la argentina.
Dejó un decreto por el cual entregaba el mando
de la plaza al general D Manuel Baquedano, mientras los vencedores disponían otra cosa.
A las ocho de la mañana se supo su fuga y 'su derrota.
El pueblo se levant6 en masa, y no habrendo sido
contenido, como era deber de la autoridad, comenz6
en la capital un saqueo espantoso, Nacionales y extranjeros fueron víctimas de estos desmanes, súfriendo pérdidas considerables.
La tranquilidad volvió poco á poco. La junta de
gobierno hizo su entrada triunfal al día siguiente de
estos sucesos que desdicen de un pueblo culto.
Apareci6 entonces la prensa independiente. Nació
el júbilo en todos los corazones: los encarcelados fueron puestos en libertad y se unieron al contento de
sus hermanos.
Así concluy6 la dictadura y con ella la tiranía.
Balmaceda, que no se hizo matar en el campo de
batalla porque prefirió permanecer en el palacio de
la Moneda, no pudo huir.
El 19 de septiembre, á las ocho de la mañana, se
disparó un tiro de rev6lver en la pieza que ocupaba
en la legaci6n argentina para librarse de la persecución y de las consecuencias del proceso á que debía
ser sometido. Antes que morir en una obscura prisión, á manos del pueblo, 6 en un patíbulo, prefiri6
él mismo poner fin á sus días.
¡Ojalá que los vencedores, colocándose á la altura
de sus nobles antecedentes, hagan la felicidad de
Chile, para que este país recobre sus perdidas fuerzas y renazca la confianza, progrese la agricultura, el
comercio y la minería, que son sus únicas fuentes de
riqueza!
Nosotros pedimos piedad para los vencidos. La
benignidad enaltece más un triunfo. Las crueldades
y venganzas lo enlodan.
El corazón chileno olvida y es generoso.
R OBUSTIANO V E RA

C. de la Real Academia de Legislación

Para completar el notable trabajo del Sr. Vera,
creemos que ha de ofrecer interés á nuestros lectores
conocer la carta que Balmaceda, antes de suicidarse,
dirigió á su amigo D. José Uriburu y cuya autenticidad fué atestiguada por D. José Uriburu, D. J. Arrieta, barón Gutschmid, D. Enrique de Barros Cavalcanti de Lacerda, D. José M. Barceló, D. Carlos Lira, D. Melchor Concha y Toro, D. J oaqufn
Aguirre y D. C. Walker Martlnez,

NúMERO

518

LA

lLOSTRACIÓN ARTÍSTICA

Dice así:
.
.
l »Por eso había decidido espontáneamente poner&lt;Sr. D. Jos~ de U~iburu.~..t Santia&amp;o, septiembre 19 me á disp~sición de la junta de gobierno, esperando
de 1891. - M1 quendo senor y amigo: Como lo he- que al fin imperasen en amparo de todos la Consti;os ~abla~o Y usted lo sabe, necesito dar desenlace tución y las leyes.
la situaci6n en que me encuentro,
&gt;Acusados y procesados, presos ó fugitivos todos
"· •

, Jt,:

.

,,,~-,..,

·

.

. ''C.

759
hecha gobierno, no queda más camino que prolongar
el asilo, lo cual no debo ni puedo hacer, ó el sacrificio. ¡Ojalá éste alivie á mis amigos de las persecuciones que se les hace, creyendo así abatirme y ofenderme más vivamente á mí!

....,... "'¿ . •

....

Los horrores de la guerra civil en Chile. - Muertos en las trio:heras después de la batalla de P laci!la. (De una fotografía tomada inmediatamente después del combate.)

»No debo prolongar por más tiempo el generoso
asilo que me ha prestado en momentos que !e.comiendo á los míos como aquellos en que he rec1b1do
el mayor servicio en la vi&lt;!-3,
.
.
»La exacerbación de mis enemigos es capaz, ~1 se
descubre mi residencia. de extremidades que evitaré
aun con el mayor sacrificio que puede hacer un hombre de ánimo entero.
.
»Sabe usted que he desechadol el cammo de la
evasión vulgar, porque lo estimo !ndigno del hombre
que ha regido los destinos de Chile, sobre todo para
excusar la mano de la revolución triunfante.

los jefes y oficiales del ejército, todos los senadores
y diputados, los municipios, el poder judicial, los
funcionarios públicos de todos los órdenes de servicios, y arrastrado yo, que s61o soy justiciable ante el
Congreso, á la justicia representada por jueces especiales y partidarios de la revol~ci6n, para responder
con nuestras personas y nuestros bienes de cuanto
hemos hecho en el gobierno, como si no hubiéramos
sido gobierno, se ha implantado la arbitrariedad en
forma que he perdido toda esperanza de que se
obrase con justicia.
»Visto el espíritu y tendencia de la revolución

»Sea piadoso con el hombre que cae á los golpes
del infortunio. Como bendigo yo á usted y á su santa señora, espero que mis hijos los bendigan también
y siempre.
»Pida á Arrieta, que es bueno y está cerca de los
míos, que cumpla con las obras de misericordia sin
ceremonia ni acompañamiento alguno.
»Que usted, su esposa y mis hijos sean siempre fe.
!ices. Suyo - J. M. Balmaceda.
&gt;&gt;P. S. - Cuento en todo caso con que usted cumpla
el encargo íntimo y de honra que le hice anoche
para las personas que usted sabe. - Vale.)

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LA GUERRA CIVIL DE CHILE.-LOS HÉROES DE LA CAUSA CONSTITUCIONAL
LA GUERRA CIVIL EN CHILE, - Galería de San Carlos en Santiago de Chile, en donde se celebró el gran banquete de 3.000 cubiertos ofrecido por la sociedad de Santiago

á la Junta de Gobierno constitucional y á la oficialidad ele los cuerpos del ejército triuníante

D ~ J
Ross sostenedora de hospitales, iglesias Y casas de huérfanos, etc. etc., en Chile, desterrada al Perú por el dictador Balmaceda y vuella á Valparafso después del triunfo de la
1
1
ona uana
t'~uc·onal
_ 1 D. Alejo Barrios, alcalde municipal de Valparaiso, preso y desterrado á Europa. - 2. D. Joaquín Muñoz Hurtado, comandante del crucero Magallanes. - 3 Co•
caust ~on: ·¡¡ Ko;ner 'jefe del Estado Mayor del ejército constitucional. -4 D. Lindor Pérez Gazitúa, comandante de la O'Ht°fgins, - 5 D. Pedro Nolasco Martinez, comandante del
•
rone · E mi ~Ida _ 6' D Javier Melinas Gazitúa, mayor de órdenes de la escuadra. - 7. D. Cornelio Saavedra, secretario general del ejército. - 8. D. Enrique Valdés Vergara, secrec1ru.cero
m1iedr:e,Ma.ri'na·, m~erto en el hundimiento
ano genera
·
1 B'del blindado
E l .,Blanco Encalada, volado en el puerto de Caldera. -9. D. Antonio Gazitúa, en cuya casa se acordó el plan de la sublevac1'6n d e 1a escuadra. - 10, Comandante Goñi, de ,aneo nea ª"ª•

�LA

762

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

518

dificando la frase y diciendo mal de todos ... ó de
¡casi todos!, según contestó aquél chambelán á
Luis XIV á fin de halagarle y no amostazarlo más.
Profeso' un profundo respeto á los cadáveres: quiEl drama romántico en la realidad. - A propósito del nuevo
Director general de Bellas Artes de ~rancia. -. L~ que se
siera que todos pudiesen conservarse como estuches
pinta y Jo que se esculpe. - La decorac16n del ed1fic10 de la
en los cuales se guardaron preciosas alhajas. Al decir
nueva Biblioteca.
esto huelga manifestar de qué modo y hasta qué
El romanticismo, como agente dramático, como
punto aborreceré la cremación de ~llos: no puedo
motivo estético, no puede desaparecer de la obra de
resistir en un cementerio católico cosa alguna que
arte como no desaparece ni desaparecerá jamás de
lleve en su fondo carácter ó resabio de paganismo;
la r~alidad. En vano son cuantos ergotismos y disademás de profano lo conceptúo anacrónico y ridícutingos la nueva escolástica científica haga en nombre
lo; en el primer caso una _intención de mala índode las ciencias fisiológica y psicológica. Ambas rebale, en el segundo una estupidez. No faltan tampoco,
ten de un modo terminante, con ejemplos prácticos,
aunque con inofensiva intención, otra clase de_ton·
con hechos de trascendencia indiscutible, las afirterías movidas por el orgullo de los que sobreviven,
Lo que se pinta como lo que se esculpe en Espa- empeñados en hacer duradera la soñada grandeza de
maciones que la exaltación naturalista - y conste que
el naturalismo le tengo en tanto como cualquiera ña hoy con destino á los edificios públicos, así c~mo algunos que no valieron ni la mitad de lo gastado en
otra escuela - oponen al romanticismo, desdeñándole lo que se pinta y se esculpe también para la próxi~a sus panteones... Como aquello es el sagrado recinto
Exposición internacional que se celebrará en Madnd, de la miseria, pueden pasar como tales semejantes
como base firme y real de la obra de arte.
Sujetar la producción artística á determinadas le- alcanza proporciones desusadas. Mélida hace mode- miserias.
yes á determinados puntos de vista, así plástica como lar las figuras del sepulcro de Colón; Su~illo modela
¡Cuántas ideas en abigarrado desorden se suscitan
filo~óficamente, paréceme tanto como negar la exis- febrilmente el monumento conmemorativo del des- en aquella soledad y á la lectura de cada lápida en
tencia de la virtud fuera de las religiones positivas. cubrimiento de América; Gandarias termina el _bo que se fija la vista! En una, el ampuloso latinazo para
Paréceme que así pu,eden ser rechazadas las afirma- ceto para la estatua de González Bra_b~; Benllture un prebendado de gracia, por supuesto, y que él
ciones del idealismo romántico como las del natura- trabaja activamente en la de María ~nsuna da por probablemente no hubiera sabido escribir. En otra,
lismo, puesto que entre luz y sombras caminan terminada la del general Cassola. Villodas pinta un los encomios de un comerciante cuya fortuna em·
cuantos apoyándose en silogismos deducidos de hi- gran cuadro episódico, la insurrección que Colón pezó vendiendo negros, aumentándola comprando
pótesis más ó menos fundadas. pero sin que tengan hubo de dominar á bordo de su carabela cuando se blancos y redondeándola chupando gotas de sudor
el valor de verdades incontestables, pretenden trazar hallaban ya al término del viaje. Garnelo: como Mu- y sangre del pobre, quien llegando á viejo le entró
una senda á la entidad arte, resultado abstracto de ñoz Degrain, como otros pintores de mérito, preten · miedo, y no sabiendo ser caritativo se satisfizo con
cien causas, ya psíquicas, ya físicas, sin análisis posi- den conmovernos también con asuntos de esa índo- ser filantrópico. Una alegórica paleta y pinceles, palle; y según nos cuentan los periódicos ofi~iosos, Pra- ma y ramo de laurel, recordando el nombre de un
ble casi todas.
dilla,
Villegas, Domingo, Lytton, L'Hermitte, Alma- pintor, para cuyo recuerdo eran de sobra suficientes
Digo esto recordando la muerte de Boulanger, la
del heredero de Austria, la del ilustre Gambetta, las Tadema, etc., asistirán á nuestro primer certamen sus desgraciados lienzos. Entre la de una gazmoña
escenas acontecidas en Rumanía y de que fueron internacional.
de mal género, enredadora y vengativa, bachillera
actores una reina, una joven enamorada y un príndel infierno y de aquellas á las que Satanás confía el
Ya se ha cerrado la exposición de los bocetos para embrollo de los mis peliagudos líos, y el de una
cipe. Zola hubiera trazado la odisea del brav' general
haciéndole morir aniquilado por los deseos de glo- las estatuas y medallones que han de decorar el ~ue desgraciada meretriz, cuya descocada vida disipó
ria, por las esperanzas desvanecidas, consumido por vo edificio destinado á Biblioteca y Museos. Treinta brevemente ... veíase el modesto nombre de una poy tres modelos para las estatuas y esfinges y nueve dre madre de familia, cuya vida pasó en penalidad
la enfermedad del día, la neurosis.
He aqu( el escolasticismo. El autor de L'(l!uvre, en para los medallones fueron exhibidos en los s_alones continua y con jamás agotada santa resignación ...
su estudio «Los Goncourt,» al hablar del draµia de de la Academia de San Fernando. Los persona1es que Aquella mezcolanza parecía un sarcasmo: ¡completa
los célebres hermanos, Madame Gervaisais, dice que pretendían representar aquellos modelos, _son:. San mezcla de pasada grandeza y terminada miseria! ¡Rela muerte de la protagonista es una debilidad de los Isidoro, Alfonso el Sabio, Berruguete, Luis Vives, cuerdes de abnegación y de concupiscencia, de virautores. Afirma que aquella poseída del histerismo Cervantes, Nebrija, Lope de Vega y Velázquez; los tudes y de infamias, de goces y placeres, lágrimas y
católico, aquella enferma del espíritu· y más enferma de los medallones, Fray Luis de León, Hurtado de privaciones, candidez y perversidad! ¡AIH el falso
todavía de cuerpo, no debía morir en el mismo ins- Mendoza, Nicolás Antonio, Santa Teresa de Jesús Y amigo, el abusador de la confianza, el envenenador
tante en que el Santo Padre se aparece á sus ojos, otros escritores del Siglo de Oro que no recuerdo en de toda dulzura!.. . ¡Allá el hombre de talento, activo,
como efectivamente muere, cual si la vista del Papa este momento.
laborioso, desgraciado hasta el extremo de verse esDesd~ luego afirmo que el acontecimiento de la
fuera el golpe de gracia dado á un organisino cuya
carnecido de los ignorantes!... ¡Un puñado de polvo
existencia dependía tan sólo de la más leve de las exposición fué el modelo para Berruguete, debido al el cerebro del sabio gastado en profundas especulaemociones nerviosas Cree Zola que este final, si es Sr. Alcoverro, que ha sabido destacar la personalidad ciones filosóficas; el del mecánico sorprendiendo los
bello, no es verdad; y sostiene que la muerte de la del célebre discípulo de Miguel Angel, así en la parte secretos de la naturaleza y sujetando y regularizan·
fanática debía ocurrir en su cama tranquilamente, psíquica como en la física. El Sr. Nogués está muy do los inventos más extraordinarios; el del político
devota, rígida, apergaminada, pues ganaba la obra en feliz en su Nebrija y el Sr. Carbonen en el Luis Vi- temible á cuya indicación se conmovían las naciones;
realidad. ¿Porqué? Patológicamente tiene explicación ves. Atché, inspiradísimo en su San Isidoro, verdade- el del guerrero formidable cuya espada vertía ríos
terminante el final del drama, tal y como los Gon- ra figura llena de unción, casi de exaltación mística; de sangre; el del artista transmitiendo raudales de
court lo trazaron; estéticamente es superior, puesto pero en esta figura como en la del Rey Sabio, Atché sensaciones ... el del hombre cualquiera de la más cono se ha tomado el trabajo de pensar un poco más
que Zola mismo lo confiesa.
mún vulgaridad, sin haberlo empleado nunca en
Tengo como error grave el estudio del documento y de dibujar; y es lástima ciertamente que escultor una sola idea propia ni haber comprendido las ajetan
genial
no
haya
alcanzado
de
Job
un
poquito
de
humano simplemente, para sobre esta base hacer una
nas!. .. ¡Todos sin distinción alguna, restos no más ...
obra de arte trascendental. Tan grave es este error, lo que al varón bíblico le sobraba.
Los nombres de los escultores premiados ya son todos iguales!
como el de empeñarse en buscar dos cerebros igualdel
dominio público. Alcoverro obtuvo por unanimi- .... .. ..
mente formados, igualmente desarrollados, que pro·
Llamó mi atención la abierta fosa común, y aquel
duzcan las mismísimas obras y tengan las mismas dad las estatuas de Berruguete y del Rey Sabio; No- profundo y triste surco me pareció como la boca de
sensaciones é igualmente nos las transmitan por me- gués la de Nebrija, Carbonell la de Vives, Alonso la la tierra, ávida de tragar con esa continua voracidad
dio de la plástica, de la gráfica, de la palabra. El es- de Velázquez, Fuxá la de Lope de Vega y se decla- jamás saciada.
tudio psicológico y físico del individuo, como el estu- ran desiertas las de Cervantes y San Isidoro. De los
En uno de sus lados se veían colocadas algunas
dio de una individualidad literaria, artística ó cientí- esfinges, uno se le concedió á Suñol y otro á Mora- osamentas, cuya tendida posición daba idea de la
fica, sirve al que pretende recoger datos tan aislados tilla.
De las medallas conmemorativas, la lucha está tranquilidad, y como entregadas á un sueño reparacomo ciertos é imprescindibles para que en unión del
dor de su cansancio. Del otro lado, el azadón del
concepto filosófico de la humanidad y del estético entre el modelo de un escultor catalán, de un belga sepulturero había con poco miramiento removido un
que del arte tenemos contribuya á dar valor obje- y de dos madrileños.
esqueleto, que por combinación extraña había quetivo á la obra. Es muy difícil poder obligar al público
&lt;A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del dado como incorporándose en su angosta cavidad,
que lee una novela como al que mira un cuadro á
César.»
La Academia ha juzgado con verdadera im- y su cráneo, vuelto hacia su compañero de enfrente,
que exclame: «¡como ese hombre conozco muchos!»
parcialidad,
á pesar de los grandes compromisos que parecía fijar en él los vados huecos de sus órbitas,
ó bien: «¡así debió ser tal rey ó tal verdugo!» .
sobre algunos académicos pesaban, En esta vez crf• y casi desprendida su mandíbula, semejaba producir
una sarcástica carcajada.
Con motivo del cambio de director general de tica y jueces han estado acordes.
¿Quiénes serían aquellos dos cadáveres? ¿El espoAsí
sea
siempre.
Bellas Artes en Francia, un crítico francés trata de
so
y la esposa, un padre y un hijo, dos amigos
R. BALSA DE LA VEGA.
definir lo que significa ese cargo de director. «Teóó
dos
irreconciliables enemigos, una víctima y un
Noviembrede 1891,
ricamente, dice, el Estado se abroga una pretensión
asesino.,. colocados para mayor irrisión uno al la·
abusiva, echándose sobre los hombros la terrible resdo del otro? ¡Quién sabe! ¡Cuánta expresión en
ponsabilidad de dirigir lo que no puede ser dirigido,
aquella fría y seca risa de la calavera! ¡Parecía oir el
BOCETOS
puesto que solamente á la libertad y á la espontaneicrujido de sus huesos!. .. ¡Aquel reir, como la risa
dad debe el arte su florecimiento. Esto así comprenLA CALAVERA
histérica, daba pena y entristecía! Era indudable,
dido, obliga al Estado á trocar las funciones directiaquella calavera reía,
No
puedo
explicarme
bien
si
los
cementerios
me
vas por las de protección.
¿De quién, de qué, por qué reiría?
»El director de Bellas Artes es el representante atraen acercándome á lo que fué, ó si es un presen·
¿De ellos al verse de aquel modo .. de nosotros
que cerca de la república del arte y de las letras timiento de que pronto habré dejado de ser. Ese
quizá?
pronto
no
puede
retardarse
mucho,
tal
vez
no
esté
tiene el Estado.Necesita, pues, quien ocupe ese puesJ UAN O-NEILLE
to de un espíritu muy amplio de concepto, de una lejano, porque mirando hacia atrás se me escaparon
actividad grande, investigar continuamente las tenta- una porción de años ... un verdadero escamoteo.
tivas diarias que el artista haga para realizar la belle• Perdiéndole la repugnancia, ó sea no rechazando
JA!ON REAL
JABON
za, puesto que no es necesario citar obras y artistas el mas sincero lenguaje de la verdad, puede hallarse DETHRIDACE
VELOUTIN E
dignos de aplauso para demostrar cuán difícilmente en tales sitios cierta inexplicable clase de consuelo, ........... 111 W.riuAM al4kr flll II llctar- Al II Piel 1 kl!III W c.111
entran en el gusto público ciertas teorías y ciertos si bien algo parecido á lo de mal de muchos... moCRONICA DE ARTE

originalismos. El Estado en este caso j~stifica s?
intrusión - ó su intervención - en los negocios artísticos por la importancia material con que cuenta para
contrarrestar las preocupaciones comerciales.
»He aquí Jo espinoso, lo difícil del cargo de dir~ctor. Debe saber distinguir entre la multitud anodina
aquellos que se destaquen por algún concepto;_ y en
vez de anular ideas y personas, hacer que su~Jan Y
se discutan, teniendo en cuenta que los mediocres
liberalmente recompensados estragan el gusto Y retardan la floración de los distinguidos.»
.
Traslado estas reflexiones á cuantos en España dirigen el movimiento artístico.

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NúMERO

518

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

A los pocos momentos, libre de aquella sangre que la sofocaba, la mujer
dejó escapar un débil gemido, dilatóse
su pecho, y un estremecimiento recorrió su cuerpo. ¡Respiraba, vivía!
Sus ojos se abrieron lentamente, animados de lánguida expresión, y fijáronse en su salvador; sin duda iba á decir algo; pero Djami, arrojando sobre
ella un manto de lana, hizo un ademán
para imponerla silencio.
- ¡No hables ... dijo, nada tienes
que temer; ya estás salvada!
La mujer cerró los ojos, confiada,
tranquila, y un suave suspiro se escapó
de sus labios.
Djami no era solamente poeta y
observador de las -estrellas, sino que
también conocía los secretos de la naturaleza ... Con mano delicada, con minuciosas precauciones, curó la herida;
abrigó á la mujer envolviéndola en
finas telas, ligeras como el plumón del
ave, y cuando la contempló dormida y
recobrado el color, pudo observar cuán
hermosa era ...
Y extasiado en aquella adoración de
la belleza, permaneció inmóvil hasta
que los primeros albores de la aurora
tiñeron el cielo sobre la línea sombría
de los bosques.
Transcurrieron varios días sin que
la desconocida hablase y sin que Djami osase interrogarla. Iba y venía de un
lado á otro, casi restablecida, aunque
débil todavía, con su sonrisa melancÓ•
CUENTO DEL ORIENTE POR LUIS GALLET, - ILUSTRACIONES DE ROCHEGROSSE
lica y su dulce mirar; servía al poeta,
preparaba sus comidas; y cuando Djami se entretenía demasiado á la orilla
del agua para observar la gravitación
Tendido en su barca de corteza, de la~ estrellas nacientes, iba á busc~rle, tocábale con un dedo en el hombro,
que abandonaba al capricho de las y cogiéndole de_ la mano le conducía a su vivienda.
aguas, sueltos los remos, Djami
Al cabo de di~z días, Y. durante uno de esos ratos de aislamiento en que el
contemplaba perezosamente las es- poeta leía en el hbro del cielo ó en el de su pensamiento la joven Uegó según
trellas.
su costumbre, y Djami sintió que su mano tocaba la suya'· mas en vez d~ levan'
El cielo parecía un pabellón de tarse dócilmente y seguirla, díjole:
- ¡Quédate!
seda de color azul obscuro sembrado de diamantes, y la luz funY como ella le ~irase con as_ombro, hízole sentar á su lado, y después de
dida de todos esos astros comuni· contemplarla detenidamente, mientras alrededor de e11os se extendían las somcaba suave transparencia á aquella bras, comenzó á decirle cosas que durante aquellos diez días se habían ido acunoche sin luna. A la orilla del río, mulando en el secreto de su alma.
sereno y apacible, elevábase la gran
- Escucha, _dijo, yo no quería revelarte desde luego que te amo, y precisatorre del palacio de Abi1 Saíd; á mente es la pnm_era cosa q~e te confieso. El amor nos encadena de pies y masu alrededor se alzaban las casas nos, sella los )abios y los OJOS, hace que dejemos de ser lo que somos, y siemde la ciudad, en donde reinaba pre le he _temido c?mo á un ladrón que viene á robarnos, no solamente nuestros
prof~ndo silencio, y así éstas como la torre, sonrosadas y alegres cuando las teso~os, smo también la voluntad, la independencia, la razón y la alegría, proilummaba la luz del sol, destacaban en las tinieblas de la noche su formidable porc1oná~d?nos tan sólo en cambio un ligero goce. Yo había jurado sustraerme
mole obscura, semejante al cuerpo de un monstruo oculto en las altas hierbas, á su _domm10 f no _amar más que la poesía, la ciencia de los astros, la contemcon su maciza cabeza erguida y vagamente amenazadora, con su cara enorme plación de lo mfi_mto y el placer de saborear el vino de Schiraz, que vale tanto
perforada por dos puntos luminosos que parecían sangrientas pupilas.
como _to~as las nque_zas y todas las glorias; pero el amor se ha presentado en
Djami acababa de pasar por delante de aquella torre, cuando le interrumpió la ra~1aci?n de tus OJOS, y 1e pronto he comprendido que resistencia y razón
de pronto en su contemplación un rumor que oyó á corta distancia detrás de eran mútiles, Y que n~ habia embriaguez más dulce que la de estar poseído de
sí, semejante al que producen las aguas cuando se entreabren por la caída de él. Los. versos me enoJan, los astros son opacos, lo infinito es lúgubre y el vino
algún cuerpo. Incorporóse con rápido movimiento, empuñó los remos, hizo vi- de Schuaz no_es más que agua insípida si no tengo amor. He pensado, pues,
rar bruscamente la barca, y dirigióse al sitio donde acababan de romperse los que debía decirte que te amaba, á fin de que devuelvas el brillo, la luz, el perfume y ~l sabor á todo cuanto me hacía feliz, diciéndome que me correspondes.
círculos del agua, por un momento revuelta.
Inmóvil, con la mano en los remos y el cuello tendido, Djami interrogaba la . ~ .Joven había ~scuchado atenta, y por un instante guardó silencio, como
obscura superficie de la corriente, que tranquila otra vez se deslizaba entre sus mqmeta _de lo que iba á contestar; pero al fin hllbló, cediendo á la muda súplica
.
islotes de hierbas y de arena y bajo las copas de los grandes árboles de la orilla. de las miradas de su amigo.
- Yo te amo, Djami, dijo, mas no como tú quisieras ser amado. Si algún herSu vista, acostumbrada á las tinieblas, distinguía la redondez de las hojas que
reposaban sobre el agua muerta, las ramas secas retenidas en las márgenes y mano °!e fuese querido, si yo pudie?e veperar y honrar á un amo, seguramente
s~rías tu. Yo seré tu hermana, tu cnada, tu esclava, si así Jo quieres; pero no me
acá y allá las manchas pálidas de los grandes nelumbos.
•
Muy pronto vió lo que buscaba; entre las cañas que rozaban su barquilla, la pidas nada más.
proa de ésta chocaba contra una forma confusa, sumergida en parte; alargó la . - ¿Quién e~es tú, pues; tú que te entregas así, sin entregarte; tú• que renunmano, tocó y cogió un espeso tejido que atrajo hacia sí con fuerza: era un tapiz, cias al amor sm conocerle? ...
- ¿Sin conocerle? ... ¡Ah!, ex\:lamó la joven, como poseída de un sentimiento
arrollado al parecer precipitadamente alrededor del cuerpo de una mujer.
•
El barquero, pálido y tembloroso, prestó atento oído, mirando á todas partes, doloroso.
Dja~i la miró esper~ndo sin duda una confidencia, puesto que era necesario
pues tal vez algunos ojos le espiaban en la obscuridad. ¿De qué casa, de qué
terrado había caído aquel envoltorio? ¿Qué crimen se acababa de cometer? ¿Qué renunciar á una confesión amorosa; pero cerrando sus labios volvió á su impevenganza se había satisfecho? Todas estas preguntas cruzaron en un segundo netrable mutismo.
Djami_vacilaba, temblaba; pero procurando dominarse Je preguntó:
por la mente de Djami, y muy pronto adoptó una resolución: saltó al agua, le- ¿Quién eres? ¿De dónde vienes? Ni siquiera te he preguntado cuál es tu
vantó en sus brazos á la mujer, envuelta en los pliegues del tejido empapado
nombre.
en agua, y la echó en el fondo de su embarcación.
- Dame ~l que qu!erat yo no tengo ninguno propio.
Después comenzó á remar vigorosamente, y muy pronto su barca penetró rá. - ¿No quieres de~irme por lo menos de qué venganza has sido objeto ó qué
pida como una flecha en el grupo de árboles donde tenía Djam! su cabaña:
Una vez allí cogió de nuevo á la que acababa de salvar, abnó con el pi~ la cnmen se ha cometido contigo?
- Sé bien~ec_hor como u~ Dios, contestó la joven, uniendo sus manos en
puerta, y depositó sobre la esterilla aquel ~uerpo chorrea~do ,agua. Encendida
a_l punto la luz, vió que tenía ante sí una Joven de maravillosa belleza; sus pá- ademán de suplica;_respeta mi secreto; y si hay alguno á quien debo maldecir,
lidas facciones, en parte ocultas por el oro de su cabello, conservaban _una e~- no me preguntes su nombre.
Y andando lentamente, volvi6 á la cabaña de Djami.
presión de súplica y de espanto, y debajo del seno derecho veíase una ligera hDesde aquel día no se cruzó entre ellos una sola palabra que recordase lo
nea circu{da de un poco de espuma sonrosada. ¿Estaría muerta? Tal vez ~o,
porque un rayo de vida parecía emanar aún de aquellas formas puras, y hubié- que acababan de hablar.
Djami volyió á observar su género de vida ordinaria, procurando curarse de
rase dicho que un soplo de ella reanimaba aquello~ párpados cerrados, aquella
su amor, y v1ósel: de nuevo don~equiera 9ue había vino de Schiraz que beber
boca entreabierta como una pálida flor de la eglantma..
.
.
Djami se inclinó, aplicó sus labios á la estrecha henda, hizo una lenta aspira- en buena companía, y dondequiera que Jóvenes de expresivos ojos bailaban
ción, incorporóse luego, y vió con alegría que la sangre comenzaba á correr. para entretener las horas. Compuso versos que se cantaron en las plazas públi-

NURMAHAL

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

cas; descubrió en el cielo una nueva estrella, cuyo curso pu?o observar; Y con·
tinuó vagando de noche- por el río en su barca de corteza, sm pensar en nada,
lo cual es la perfección de la filosofía.
.
En cuanto á la joven, seguía viviendo e1.1 la cabaña del_ poe~a, en ~edio de
su retiro de verdura; preparaba el arroz, y como buena y silenciosa cnad~, des
empeñaba su humilde y
pesada tarea cotidiana. Algunas veces, llegada la no·
che, y cuando estaba sola,
iba á sentarse en el umbral
de la puerta, y desde allí
dirigía su mirada á la alta
torre de Abú Safd, cuya negra sombra destacaba sobre las purpúreas tintas del
sol poniente.
Y bajo las sedas de sus
largas pestañas, sus párpados se enrojecían á veces
como si quisieran saltársele
las lágrimas.
En una de las salas de la
alta torre, cuyas bóvedas
se componían de millares
de celdillas de oro, de azur
y de cinabrio, semejantes á
nidos de abejas, el muy
glorioso Abú-Saíd reposa·
ba perezosamente, entre cojines. ricamente bordados,
sobre alfombras persas de
preciosos colores. El inten·
dente de palacio, con sulegión de servidores y de
esclavos, daba órdenes para
que se le sirvieran en platos de fina porcelana - pues
el Profeta condena el uso
de las bandejas de plata
Mira bien mis ojos y en ellos verás mi resolución
y oro - los más delicados
manjares contenidos en cofrecillos de cedro sellado con el sello del intendente, y cubiertos de un fino paño de casimir; en el acto de presentárselos, el mayordomo rompía el sello y
ofrecía á su señor el manjar descubierto.
.
.
Pero algunas veces Abú-Saíd rechazaba con expresión de hastío, y en ocasiones brutalmente al cortesano que se arrodillaba para servirle, y sólo de cuando
en cuando refre;caba sus labios en el hielo de un sorbete de frutas que le presentaban en una copa de cristal. Los familiares _que le rodeaban rnirában~e
consternados porque hacía algunos días que sus OJOS revelaban una melancoha
profunda, cu~ndo no tenían una expresión feroz, _cu~l si el sobera~o. quisiera
vengarse en todos los hombres de un secreto sufrimiento; en este ultimo caso
subía á la plataforma de la torre, mandaba que le llevasen su arco y sus largas
flechas y durante todo el día las disparaba contra los transeuntes.
Muchos hombres habían caído ya heridos ó muertos; de modo que los habitantes dejaron de pasar por las calles inmediatas al pala~io, ó bien lo hacían
arrimados á los muros y agachándose como fieras á la vista del cazador. La
ciudad parecía muerta en las cercanías de la negra torre.
Aquella mañana, la luz de un sol magnífico reflejábase en la blancura de las
casas y sus rayos comunicaban un brillo deslumbrador á las porcelanas esmaltadas' de vivos colores. Abú-Saíd salió de la sala del festín y subió al terrado,
donde como en la víspera y los días anteriores, sentóse sobre unas esterillas
delant~ de la ventana, con el arco sobre las rodillas y una flecha en la cuerda,
como cazador al acecho. Los que le habían seguido cont:!mplábanle con espanto, dirigiéndose mutuamente mi~adas de t~rror.
Abú-Saíd, con la mirada perdida en el mmutable azur, esperaba.
Así transcurrió una hora en lúgubre silencio: al pie de la torre no se ~ovía
nada· en el desihto silencioso de las angostas calles veíase tan sólo á veces á lo
largo' algún perro flaco como un chacal, que parecía ir en busca de su presa.
Al fin apareció un hombre en la esquina de la calle; mas en vez de o~ultarse
avanzaba con paso indolente, en plena luz y al parecer muy contento: sm duda
ignoraba que allí llovían las flechas mortales de su seño~.
Abú Saíd tendió lentamente la cuerda de su arco y disparó.
La multitud de cortesanos dejó escapar un grito de admiración, exclamando:
- ¡El hombre ha caído!
A una señal de Abú-Saíd, la turba de los familiares bajó precipitadamente.
El hombre había caído, en efecto, junto al umbral de una puerta, con la cabeza suavemente apoyada sobre la piedra; encima de él, en e1 marco de madera,
vibraba aún la flecha del taciturno soberano. Empujaron al hombre, que no perdía sangre alguna, y que, si bien aletargado, sonreía con dulzura.
Evidentemente no estaba muerto y acaso no sospechaba nada. ¿Cómo confesar al terrible Abú-Saíd que su flecha no había dado en el blanco? Mientras que
poseídos de la mayor inquietud los cortesanos celebraban consejo, Abú-Saíd,
que los miraba desde lo alto de la torre, adivinando su vacilación; envió un esclavo para ordenarles que volvieran con su presa.
Acto continuo pusieron al homhire en pie; mas como pareciese andar difícilmente, aunque no estaba herido, dos servidores le cogieron en hombros y condujéronle á presencia de Abú-Saíd.
- ¿Quién eres?, preguntó el real arquero.
- ¿Y tú, quién eres, contestó el hombre, sonriendo familiarmente.
Los cortesanos se estremecieron, pareciéndoles ver ya la cabeza del atrevido
rodar por el suelo; pero Abú-Saíd estaba cansado tal vez de su largo silencio y
quizás le sorprendió también la actitud del hombre que tenía delante en una
postura indolente, balanceando el cuerpo á compás, con los ojos brillantes como
estrellas, revelando un éxtasis que le pareció muy singular,
- ¿I~noras tú, le dijo, quien és Abú-Saíd?

NúMERO

518

- Nuestro señor, contestó el hombre, el más glorioso, el más rico soberano
de todos aquellos que ensalzan el nombre de Alá y observan la ley de su Profeta. En este momento no conozco más que un hombre superior á él.
-¿Quién es?
-¡Yo!
Entre los cortesanos circuló un murmullo de terror.
- ¡Dime tu nombre!
- Djami, el que cuenta las estrellas. ,
.
.
.
Por primera vez, desde hacía muchos d1as, una hgera sonrisa ammó el ~ostr?
hasta entonces impenetrable de Abú-Saíd Aquel loco, aquel transeunte iluminaba evidentemente su alma obscura con una luz que no había_n po~ido proporcionarle las chocarrerías de sus bufones ni los relatos de sus historiógrafos.
- Tú tienes un palacio, continuó tranquilamente Djami, y ro n_o poseo más
que una cabaña· pero en ésta hay una puerta que conduce á Jardmes magníficos, donde respÍandecen todos los tesoros imaginables, donde las mujer~s rr_iás
hermosas se postran á mis pies y donde un pueblo de esclavos se mclma
ante mí.
- ¿Dónde está ese reino?
- Ven y lo sabrás.
- ¿Adónde quieres que vaya?
. _
- A la cabaña de Djami; todo el mundo la conoce; pero_si qmeres entrar en
el maravilloso jardín, has de ir solo.
Abú-Saíd sonrió de nuevo, calmándoles con un ademán.
- Iré, dijo simplemente.
.
.
y Djami se retiró, conducido hasta las pu~rtas del p~lacio con las consideraciones debidas á un mágico que ha convertido repentmamente en dulzura de
cordero el furor sanguinario de un tigre.
El poeta andaba con el mismo paso acompasado, y si _Ahú Saíd no hubiera
sido tan severo observador de la ley del profeta, ó tan afic10nado á los sorbetes
y al agua helada, habría podido recono:er que Djami ~staba ebrio; pero poseído de esa dulce embriaguez que comunica alas al espíritu, y que se encuentra
en el fondo de las copas donde chispea el vino Schiraz, tan armoniosamente
cantado por el poeta Hafiz.
_
Y mientras Djami andaba á través de la hgera nube que producían á su alrededor los vapores del precioso vino, pensaba sin embargo que acababa de hacer
al rey de los reyes una promesa muy imprudente. Pero era joven, y jugaba su
vida por una bravata, sin pensar en lo demás.
Al pasar por el mercado, D~ami compró_ varios fruto?, _un trozo de co~der~ y
algunos pajarillos de carne delicada; y volviendo á su vlVlenda alegre y nsueno,
dijo simplemente á su esclava voluntaria, á quien llamaba Durgha:
- Toma, hermana, ahí tienes con qué preparar sabrosa cena para un convi•
tlado á quien espero.
Djami se había serenado ya del todo, y con ánimo firme reflexionaba sobre
las consecuencias de su audacia. Sin dirigirle la menor pregunta, Durgha puso
manos á la obra con él: coció el cordero bajo unas piedras entre dos fuegos;
puso los pajarillos ligeramente envueltos en hojas de vid en el asador, colocado
sobre un lecho de hierbas odoríferas, y con los frutos formó pirámides en fuentes
de cobre adornadas de finos arabescos.
Djarni colocó después so·
bre la mesa,
con religioso
respeto, varias
botellas de
cristal, de cue11 o largo, en
las cuales bri ·
liaba un vino
de c;olor de to·
pacio, que fué
á buscar á su
pequeña bodega. Hecho esto, dijo á la
joven:
-Ahora puedes retirarte,
no te necesitaré.
_
-¿A quién
esperas?
-Aun hombre á quien me
alegraría mucho no conocer; al sultán
.abú-Saíd.
Durgha palideció, y sin
pronunciar pa1abra alejóse
lentamente.
Un instante
después, AbúSaíd apareció
en la puerta de
la cabaña.
Al verle·,
Acababa de distinguir una blanca forma de mujer
Djarni se inclinó, pero sin
humildad; con la cortesía propia de un rey que recibe á uno de sus semejantes.
- ¡Que la bendición de Alá sea contigo!, dijo Abú-Saíd.
- Señor, yo te saludo, contestó simplemente el p()eta.
Y los dos entraron en la reducida sala donde estaba puesta la mesa.
_
- Antes de sentarte, dijo Djami á su huésped, júrame que no me harás nin-

NÚMERO

518

LA

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

gun~ pregunta, y que no rechazarás cualquier manjar ó bebida que te presente. las obscuras profundidades; palacios aéreos y ligeros como una telaraña; jardi•
A mi vez te juro que quiero proporcionarte bienestar y placer. Si conoces á los nes sombríos llenos de fuentes cristalinas; y entre aquellas arquitecturas mara·
hombres, mira bien mis ojos y leerás en ellos mi sinceridad.
villosas, entre aquellas frondosidades gigantescas y por senderos cubiertos de
- Te juro que haré cuanto quieras para entrar en los jardines encantados que musgo, donde el rocío sembraba perlas y donde los escarabajos encendían sus
te jactas de poseer; pero también juro que si me has engañado con vanas pro- esmeraldas vivientes, vió pasar muchas mujeres, semejantes todas á Nurmahal.
mesas mandaré que te corten la cabeza ó te entierren hasta los hombros, para
Contemplábala bajo estas mil for_mas, y ella, siempre risueña, tambié? 1~ miq~e las_m~scas se introduzcan en tu boca y devoren tu lengua mentirosa. Mira raba. Abú-Saíd no recordaba ya el asesinato consumado; un desfallec1m1ento
bien mis OJOS y leerás en ellos mi resolución.
agradable manteníale cautivo ante aquella mujer.
- ¡Cenemos) pues!, repuso temblando el poeta, pero con tono indiferente.
Con sus manos pálidas y finas, verdaderas manos de mujer, el sultán desgaAl ver al sultán dormido, Djami salió corriendo de la cabaña.
rraba_ la carne asada y sabrosa del cordero, hincando en ella sus agudos y blanDurgha parecía esperarle, turbada y atenta.
cos dientes: hacía crujir los pajarillos perfumados, y de vez en cuando, sin decir
- ¡Imprudente!, la dijo. ¿Por qué me has ocultado tu nombre? ¿Por qué no
nada, alargaba su copa, que Djami, risueño, llenaba al punto de vino de Schiraz. me has dicho nada para que pudiera evitarte este terrible encuentro; pr.ro ya te
Abú Safd no bebía nunca vino; pero como había jurado á Djami no pregun- ha visto, reconocido y nombrado. ¡Eres Nurmahal!
tarle ?ada y aceptar dócilmente cuanto le presentase, bebía sin tasa, aunque
Durgha lloraba.
conociendo_ que hada una cosa prohibida por el santo Profeta.
- Comprendo que su presencia te espante, continuó Djami; pero en v~z de
Y á med1d_a que seguía bebiendo, sentía en todo su ser un bienestar que no llorar, aléjate. ¿Qué creerá y qué hará si te encuentra aquí? ¡Huye del peligro!
había conoc1?0 nunca, y con el contenido de su copa un dulce calor circulaba
- ¡No!, contestó Nurmahal resueltamente.
desde sus labios al cor~zón y desde éste á las entrañas, elevándose hasta su ce- Pues entonces voy á matarle. ¿No es eso lo que tú quieres?
rebro los vapores embriagadores que partían de aquel foco interior; sus ojos se
Nurmahal se precipitó sobre Djami y arrancóle de la mano el cuchillo.
cerra_ban dulce~ente, sus ademanes languidecían, y cuando Djami le presentó
- ¡Déjame, exclamó, y vete! ¡No vuelvas ha~ta el amanecer!
.
el pnme_r ca_nastil\o llen~ de frutas y bizcochos, apenas podía ya sostener la
Jamás había hablado la joven con tono tan imperioso, ni mirado á Djami con
copa. D1am1 segma sonnend~ y su corazón se tranquilizaba, pareciéndole que una expresión tan exaltada y altiva.
.
no le cortarían ya la cabeza 01 las moscas devorarían su lengua.
El poeta, pensativo, ~e dirigió lentamente hacia los árboles, m1entras NurDe pronto levantóse para ir á descorrer la esterilla que hacía las veces de mahal, con el seno palpitante, penetró en la cabaña donde el sultán reposaba ...
puerta de la cabaña, y dijo atrevidamente al sultán:
Cuando el sultán Abú-Saíd despertó, vió i,asar ante él una sombra; una mano
- ¡Mira! Ahí tienes la entrada de mis jardines.
ligera dejó sobre la mesa una bandeja de metal, de la que se exhalaba el vapor
Lo que entonces vió Abú-Saíd parecióle el más deslumbrador espectáculo.
odorífero del café, y al volver la cabeza, vió el rostro radiante de Nurmahal.
En todo el espacio que la vista podía alcanzar veíanse grandes árboles cargaDe un salto se puso en pie, dispuesto á lanzarse sobre ella; mas de pronto,
?ºs de flores y de frutas, balanceándose á impulsos de una ligera brisa, seme- tembloroso ante aquella_mujer que sin turbación le miraba, exclamó:
Jantes á frescos ramos que exhalaran un suave y embriagador perfume; entre
-¿Tú, Nurmahal? ...
ellos deslizábanse aguas cristalinas que comunicaban frescura al ambiente· en
- Señor, á vuestras órdenes, como mi hermano Djami.
los aires oíanse las notas melódicas del canto de las avecillas· un camino il~mi- ¡Djami no es tu hermano!
nado por la luz_ de la luna conducía desde la cabaña á la orilla del río, y más
- ¿Por qué había yo de engañarte?... ¡Por ventura no me conoces!
allá se veían millares de lucecitas temblorosas sobre la superficie del agua ...
- ¡Que no te conozco, Nurmahal!
.
- ¡Cuán hermoso espectáculo!, murmuró el sultán con acento conmovido.
- ¿Por qué repites ese nombre, extraño para mí? ¿Por qué me miras con
- Sí, contestó el poeta, y sin embargo no es nada, porque todo eso cambiará cólera?
en un instante, los fulgores se apagarán, la sombra será más misteriosa, y enton- ¡Tú amas á Djami!
ces comprenderás mejor el encanto de esta hora.
- Con decirte que es mi hermano, ya comprenderás qué amor hay entre am- ¿Dónde estoy?, preguntó Abú-Saíd con voz temblorosa.
bos. Soberano señor, ¿á qué interrogarme tanto?
- Estás en la vivienda de Djami, el que cuenta las estrellas, y cuanto ves no
Abú Saíd contempló largo rato á Nurmahal, que se sintió_ desfallecer baj_o
es sino la realidad, que tú mismo revistes con todos los colores del sueño, pues aquella mirada que la envolvía en ardiente caricia. ·m sultá? d1ó un pa~o h~c1~
lo que yo he querido probarte ¡oh rey! es que ninguno iguala en riqueza ni en ella y extendió la mano como para cogerla; pero una especie de temor mstmtlpoderío al que puede, como tú en este momento, con el espíritu tranquilo y el vo le retuvo, y con voz turbada dijo:
corazón libre, contemplar la tierra cubierta de verdura y el agua que brilla á la
-- ¡Tú eres Nurmahal, la que me amaba, áquien yo correspondía, la que maté!
mágica claridad de la luna, mientras saboreas el verdadero vino de Schiraz.
Y como dudando aún, ansioso de saber la verdad, arrebatado y fogoso, pre- ¡Vino!, exclamó débilmente Abú-Saíd, cuya conciencia obs&lt;;ura pareció des- cipitóse hácia ella, y mientras que con su poderoso brazo la tenía sujeta, casi
pertar y rebelarse de pronto.
desmayada, desgarró el fino tejido que cubría su seno, y en la carne desnuda bus- Ciertamente, contestó Djami. Si quieres que pague con la vida la falta que có ávidamente la cicatriz de la herida que su mano infiriera en aquel cuerpo.
te hice cometer, ¿cómo me pagarás tú la dulzura de que te hago disfrutar?
- ¡Ah!, exclamó con loca alegría, ¡tú eres, tú eres!
Y como el sultán no contestase nada, Djami se levantó otra vez y dijo:
Nurmahal se arrodilló á sus pies, y presentóle humildemente el cuchillo que
- ¡Espera! Sólo has visto la tierra y voy á buscar con qué abrirte el cielo.
había arrancado de manos de Djami.
Abú-Saíd quedó solo un instante, mientras Djami revolvía la arena de su
- ¡Sí, dijo, yo soy, Abú-Saíd! ¡Toma esta arma y hiere mejor ahora!
bodega para buscar una nueva botella que cuidadosamente reservaba.
Al pronunciar estas palabras presentó el seno.
De pronto, y como siguiese mirando á través del cuadro luminoso de la puerPero en su mirada revelábase todo el amor que en su corazón se conservaba
ta, percibió junto á él un roce entre las cañas, y al volver la vista hacia el sitio aún, todo el pesar acumulado en su alma desde la noche en que el sultán dudó
de donde provenía el rumor, lanzó un grito terrible y quiso levantarse; pero sus de ella. Abú-Saíd la sostenía en sus brazos, estrechándola contra su pecho, como
piernas entorpecidas se negaron á sostenerle. Ante él, en el marco de la puerta, una madre á su hijo cuando teme que se le arrebaten; y murmuraba extasiado:
junto al camino lumh.1oso, acababa de distinguir una blanca forma de mujer;
- ¡No me has maldecido! ¡Me amas, á pesar de todo, lo mismo que antes!
dos ojos de mirada profunda y triste se habían encontrado con los suyos, des- ¡Oh, mi señor, más aún!
vaneciéndose después la visión como nube vaporosa. ·
Como poseído de loco frenesí, el sultán la arrebató en sus brazos, y apenas
Djami acudió presuroso por haber oído el grito de Abú-Saíd.
cubierta con sus ropas rasgadas condújola á su barquilla
.
- ¿Qué ocurre, soberano señor?, preguntóle.
Y entretanto, sentado bajo los árboles de la orilla del río, que la luna ilu- ¡Allí, allí... esa mujer! ¿No la has visto tú?
minaba con sus melancólicos rayos, Djau1i, el que contaba las estrellas, el be- Seguramente; es Durgha, mi hermana.
bedor de vino de Schiraz, cantaba distraídamente una de sus composiciones ...
- ¡No ... no es Durgha! ¡Es la que yo maté!
Aquel mismo día supo el desenlace de la aventura.
_
Un estremecimiento nervioso agitaba todo el cuerpo de Abú Saíd, sus dientes
Abú Saíd, que reinaba en Herat, le llamó y quiso retenerle en ~u corte, d~nde
castañeteaban, y parecía que de sus labios brotaba sangre.
aquel que contaba las estrellas, aquel impertérrito bebedor de vmo -de Schuaz,
- ¡Durgha!, murmuró ... ¡No, no; es Nurrnahal. .. Sí, Nurmahal!
Y algunas lágrimas ardientes deslizáronse por sus pálidas mejillas.
- Escucha, Djami: tú eres el único que ha podido arrancarme del estado en
que me hallaba, y sólo á ti descubriré mi secreto. No quiero saber yor qué misterio me revelas lo invisible, y si la que acabo de ver ahí está viva, por qué
extraño poder ha revestido de pronto las facciones de aquella que yo maté ...
¡Yo amaba, adoraba á esa Nurmahal ! Su rostro tenía la belleza pura de un cielo
de primavera; sus labios suaves eran la copa en que lo_s míos apuraban el vino
celestial del amor; en sus ojos veía los colores cambiantes del ma_r profund?
y en su cabello dorado parecía que brillaban estrellas cuando con ligero movimiento dejaba caer sobre sus blancos hombros las espesas_ trenzas. Ahora la
busco en palacio; todos se preguntan sobre su suert~, y !ladie osa so_spechar la
verdadera causa de mi amargo dolor ... ¿Sabes tú, DJam1, por qué odio al mundo entero, por qué hiero con mis flecha? á cuantos pas_an por la calle y por qué
quisiera que se hundieran el cielo y la tierra y sucumbiesen todos los hombres,
incluso yo, á una señal mía? Porque en un momento de feroces celos, ~reyendo
leer en los ojos de Nurmahal una mirada de ternura para uno . de mis nobles
servidores, la conduje á lo más alto de la torre dur~nte la noche, y una vez
allí, hallándonos solos, la acusé, la juzgué y la 'herí sm qu_ere~ escucharla. Cubierta de sangre, arrodillada en el tapiz en qu~ la veía á mis pies, alarga?do su_s
hermosos brazos para implorar mi gracia, arroJéla en el ~gua profunda sm vacilar, sin compasión, porque estaba ciego y loco. ¡Ah! ¡M1ra ... ya la veo!
- No, ali( no hay nadie, te lo aseguro.
- ¡Entonces era un espectro!
.
perdió su l~cur_a con su juve~tud y lleg~ á ser el muy juicioso, el muy sabio y
- ¡Pues bien: bebe un poco más de ~se v:no y verás cómo se desvanecen los venerado DJami, aquel de qmen los antiguos cronistas dicen que, cuando mu•
espectros, reapareciendo las imágenes nsuenas!
rió, cargado de años, «la tierra cubierta de flores se abrió como perfumada
Abú-Saíd obedeció, y de nuevo sonrosadas nu~es ele~áronse á su alrededor. concha para recibir tan rica perla.»
Y con los ojos cerrados, en delicioso éxtasis, v1ó surgir un mundo nuevo de
TRADUCIDO POR E. L. VERNEUIL

�LA

766
SECCIÓN CIENTiFICA
COCHE MOVIDO POR EL PETRÓLEO

Desde larga fecha vienen haciéndose los mayores
esfuerzos para resolver de .una manera completa el
problema de la tracción mecánica de los vehículos.
El modelo que vamos á describir funciona perfectamente y se basa en muy distinto principio que el de
M. Serpollet de que nos ocupamos no hace mucho ( 1 ).

NÚMERO

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

sobre el pedal interruptor y se oprime al mismo tiempo con la mano derecha la palanca de cambio de
marcha, siendo indispensable que los dos movimientos se ejecuten simultáneamente. De este modo se
puede reducir la velocidad á 15'800, 10'500 y 5'300
kilómetros, y disminuyendo así la rapidez del movimiento pueden vencerse pendientes de 8 y 10 centímetros por metro.
Para poner en movimiento el motor, se empieza
por encender los mecheros, y á los dos minutos, cuan•
do los dedos de platino han llegado á la temperatura

518

Para obtener la marcha atrás basta levantar con la
mano derecha una empuñadura que atraviesa el
asiento.
A fin de dar una idea de lo que puede hacer el coche movido por petróleo que damos á conocer, bastará resumir la historia del viaje realizado recientemente por él desde Valentigny á Brest.
El vehículo completamente dispuesto para la marcha pesa 530 kilogramos, y en el viaje á que nos
referimos contenía 42 kilogramos de objetos diversos,
útiles y equipajes. La provisión de gasolina (esencia
de petróleo muy volátil} necesaria para recorrer 300
kilómetros es de 2 8 litros.
Estimando la velocidad media efectiva, es decir,
sin contar las paradas, en 15 kilómetros por hora,
puede andarse, con la provisión indicada, durante
20 horas de marcha efectiva, y como la gasolina cuesta 50 céntimos de peseta el litro, resulta un gasto de
0,046 pesetas por kilómetro. La densidad de la gasolina empleada debe ser de 670 á 680 ó 690.
El coche que hemos ensayado en París e! día 21
de septiembre último, que reproduce la fig. 1, es el
mismo que sin avería importante hizo el viaje de Valentigny á Brets, ida y vuelta, en 139 horas de marcha efectiva: siendo el trayecto de 2.047 kilómetros,
resulta que la velocidad media fué de 15 kilómetros
por hora. Después de su regreso, el coche siguió funcionando perfectamente y hace poco ha sido vendido en París á un industrial alsaciano que lo utilizó
para regresar á Mulhouse, habiendo efectuado el
viaje con toda felicidad.
Estas pruebas son suficientes para demostrar que
el nuevo coche movido por el petróleo funciona bien
y es realmente de utilidad práctica.

G.

NúMERC 518

Coche movido por el petróleo. Invención de los Sres. Peugeot; motor Daimler. (De una fotografía.)

J. MASRIERA Y MANOVENS

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MONTANER Y SIMÓN, EDITORES ♦ ·

Véndese formando un precioso lllbum, encuadernado en tela, al precio de ._aptas. ejemplar

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todos los médicos para la curacion de Jas gutrtthl gutraljiu doloree
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JARABE

TISSANDIER

a1Bro111uro
de Potasio
DE CORTEZAS DE NlRlNJlS lllRGlS

El papel, que ya se empleaba antes para la edificación, utilízase ahora para la confección de cristales, macetas, rieles, ruedas, herraduras, poleas de
transmisión, utensilios de laboratorio, toneles, etc.
Los cristales de papel tienen t0da la apariencia de
vidrios blanquecinos con la propiedad de interceptar los rayos luminosos dejando pasar los caloríficos. Las poleas de transmisión concebidas por
M. Burot tienen un cubo de hierro fundido y brazos
también de hierro que contienen un armazón sobre
el cual descansa la pina de papel. Este armazón
mantiene la pina durante la fabricación y le da mayor solidez. El papel de una calidad especial está
colado, arrollado y comprimido ·en el armazón en
una operación sola; luego debe secarse la corona y
se moja en una mezcla de aceite de lin? y de resina.
Las macetas de papel, cuya invención se debe á
M. Mauricio Pqmmarede, tienen sobre las de barro la
ventaja de ser mucho más ligeras y no frágiles. Si el
precio resulta notablemente inferior al de éstas, po•
drían reemplazarlas los horticultores en el consumo
considerable que de ellas hacen. Esas macetas de
papel son imputrefactibles, impermeables é hidrófugas, y como sus similares de barro cocido se prestan
á la ornamentación: cubiertas de una capa de barniz
ó pintadas, tienen sobre las macetas de lujo de tierra la ventaja de adaptarse mejor á todas las formas
que á la fantasía del fabricante le place darles. También en la fabricación de ciertos muebles se ha tra-

Trátase del cuadriciclo á gasolina, construido por los del rojo, se da con una mano dos ó tres vueltas al
señores Peugeot, y el motor en él empleado es del 'manubrio de atrás y con la otra se regula la espita de
sistema Daimler; ha sido fabricado por los Sres. Pan- admisión del gas, con lo que la máquina echa al mo.hard y Levassor y funciona por medio de la esencia mento á andar.
de petróleo volatilizada en una corriente de aire.
Las explosiones del gas desarrollan en el interior
La fig. 1 representa el nuevo coche movido por el de los cilindros un calor que no tardaría en dificulpetróleo y la fig. 2 reproduce el plano y la sección del tar por completo el movimiento de los pistones, si
mismo con una leyenda explicativa.
la caja en que éstos van encerrados no se enfriara
El coche se compone de un armazón de tubos de continuamente. A fin de lograr este resultado, una
acero batidos y sin soldadura y reunidos por medio bomba centrífuga movida por el mismo motor hace
de piezas de varias formas, también de acero fundi- circular alrededor de los cilindros una corriente de
do ó estampado: este armazón, en donde están colo- agua que pasa luego á los tubos del armazón de la
cados el motor, el mecanismo y los asientos, va sus• máquina. El coche lleva un freno de bastante potenpendido sobre muelles fijos en el coche. Las ruedas cia para pararlo casi instantáneamente, cualquiera
motrices giran alrededor de dos pezones de eje y sus que sea la velocidad con que corra: la palanca correscubos tienen dos engranajes de cadena que reciben su pondiente á este freno hace funcionar al propio tiemmovimiento de dos ruedas correspondientes ajusta~ po un cono interruptor, de suerte que es imposible
das á un árbol de transmisión. Este lleva un moví· engalgar sin haber hecho antes el motor independien• miento diferencial destinado como en los triciclos te de la transmisión del movimiento.
ordinarios á hacer independientes las dos ruedas
En cuanto el motor ha adquirido su velocidad
motrices. Las dos ruedas directoras están colocadas puede emprenderse la marcha: el conductor coge con
en la parte anterior del vehículo. El coche puede la mano derecha el puño de la palanca del freno, que
evolucionar sobre sí mismo describiendo una curva es al propio tiempo la palanca que establece é intede tres metros de radio. Las llantas de las cuatro
ruedas de acero están provistas d e una guarnición
de caucho.
Cuatro personas pueden ir sentadas en el coche:
la que hace las veces de cochero se sienta á la derecha, teniendo al alcance de su mano el guión director, la palanca del freno, la del cambio de marcha,
la manivela de la espita de admisión del gas, la em•
puñadura que gobierna la marcha hacia atrás y, d ebajo del pie, el pedal con que se interrumpe la comunicación entre las piezas de la máquina que se
comunican el movimiento entre sí.
El motor, cuya fuerza es de dos caballos de vapor,
.
~k
está alimentado por gasolina ó esencia de petróleo,
Fig. 2. Secci6n y plano del coche movido por el petróleo. - A. Motor de gasolina, de dos cilindros, con fuerza de dos cacontenida en un recipiente llamado carburador, donballos de vapor. ~ B. Car~urador. - C. Dep6sito_ ~e gasolina que alime~ta los mecheros. - D. Mecheros que calientan
de se volatiliza para penetrar luego en forma de gas
los tubos de platm~ que mflaman el gas. - E. C1hndro de escape que mve para amortiguar el ruido. - F. Dep6sito de
petr6Ieo. - G. Bastidor de tubos de acero por el cual circula e l agua que enfría los cilindros. - H. Dep6sito de agua.
en los cilindros de la máquina, produciéndose las
- I. Bomba centrifuga . para la ~irculaci6n d&lt;;I agua. - J. Disco de fricci6n para hacer independiente la máquina. explusiones por medio de dos mecheros con dedos
K. Palanca para_ hacer independiente la máquma y para el fr~no . - L. ~reno de collar. - M. Pedal de interrupci6n.
de platino encerrados en una caja de hierro á mane- N. Juego de piñones que ccrre sobre el árbol para el cambio de velocidad. - O. P11Ianca para el cambio de veloci•
ra de linterna.
dad. - P. Juego de ruedas que transmiten el movimiento al piñ6n de cadena por intermediación de ruedas de ángulo.
- Q. Movimiento diferencial, - R. Direcci6n. - S. Cambio de marcha,
La velocidad invariable del motor es de unas 550
vueltas por minuto; su potencia, también invariable,
de dos caballos de vapor basta para lograr en un ca- rrumpe la comunicación, le imprime un ligero mo- tado de sustituir ' el papel á la madera, y aunque
mino liso y sin pendientes una velocidad de 18 kiló- vimiento hacia atrás y el coche echa á andar.
hasta ahora no se ha pasado de la vía de ensayos,
metros por hora. Para subir las cuestas es preciso
Es conveniente iniciar el movimiento con precau- n0 tardaremos en ver salones Luis XVI, tocadoresdisminuir la marcha, para lo cuál se apoya el talón ción marchando á pequeña velocidad para evitar un Luis XV y comedores de estilo gótico, todo construí-·
choque violento en el momento de partir, pudiendo do con papel.
(I) Véase el ní1m. 476 de LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA.
acelerarse la marcha inmediatamente después.
(De La Nattm)

♦

LECHE ANTEFÍ:L

NUEVAS APLICACIONES DEL PAPEL

1.

POR

, _......,_

***

Fig.

ILUSTRACIÓN ARTISTICA

CIFRAS DECORATIVAS'·; PARA ARTES E INDUSTRIAS

1
1

LA

entrega de

~PEL WL

Se u.to prespo&lt;tot , ~u!.. lea aoUcn,
41rigiu4oae f i., Sru, Moataoet y Sia••. e4ltor•

Soberano remedio para rtplda cura-

cioa de lu Afeoolon•• del peoho,

Catarro■,Kal de garganta, Bronquitia, Re■biado■ , Romadiu■,
de 101 Reumatiamo■ , DolorH,
Lumbago■, eto., SO aiio1 del mejor
6xJto at.estl¡uan la eficacia de e1te
poderoso derinUYo recomendado por
101 primero■ m6dlco1 de Paria.

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para com~alir

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C4ja, de hoja de lata

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por 1ª manana

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LA CAJA : 1FR. 30

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PllOFEIION:11 y caMTOiii ,an tacilillr la
emlolon de la Toa.-P•••: 12 lllil.a.
.laHlfr M II rot•,. • /INll4
.l.dh. J&gt;ETIUlf, FanuonUoo n P.lllD

CARNE t QUINA

• AJ1mqte 1111npa-U, uldo ll !'6Dioe •aqicl,.

~

VINO ARDUO CON QUINA

T C01' TODOS I.Ot nmamo1 lnlTlmTOI IOL111LU »a U caJUl'II
4'Aa.u 11m11a1 eon loe elementol que entran en 1a comDOllcloll de elle
r.
l'IIPUador c1e laa fllerzu niales, c1e este feni■•-.. par -•le■eia. De un ~salD&amp;menle a,rad&amp;ble, es 10berano contra la J.flellHIJ -, el Afl«4f!ltfflto en 1u Ciufftl
1~oo4ntra
Y
4 las J&gt;'4rr11111 Ju J.fl«1l&gt;'MI c1e1 J11tOÍMQo -,'108

g~~,

-"'-· o ~- raia •

'"'"""°' '"'

espenar el apetito, aserurar lu d1gesUoD61, reparar 1u ~ ·--

.¿ er=_u Jll'0'9-

-......ecer .. IID&amp;ft. entonar el organismo y precuer la anemia y 1u
Cldli por 101 caloree, DO 1e oonoce nada superior al w1■e de
48
#o,-o,-.• •~-• waal.FEW,rarmaeeatiti, tOI, rae
DA fflU&gt;I 11' TODAS LAa P.IJKCllPAJ.1111 JIOnaA&amp;

mcw.. ._..AIODI.

_EllJlSE 11.:e=' ARDUO

UHIIIEI 1C'',11IClm.11Nl1 hr!t

EnfermedadeSdelPecho
La,

Pfflftll ... NINft 1u

PILDORAS~DEHAUT

P. LAMOUROUX

~clo, ,OJlfflt, oo.a&amp;ra lo que ncfd, eoa

•s, Calle Vauvtlllen, Parf■,

llora 1 la comida qa. mu 1, coa,-J,111.a,

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el Pectoral por excelencia
como edulcorante de las tisanas, á
las cuales comunica su gusto agra•
dable y sus propiedades calm1Jntes.

•~cu. No lfm,.a ,1 a,co m,1 ou-

- a.aiu ,azvue,,, ,.,. 110 obra JJf,a
úo eaa.ado 11fomaoo11.1Ja,no1aUm,ato.
1.llfllklu lortlltouc,,, call ,1 YiJJo, elwl,
,111. Cada nll e,coge, para P.Dl'fll'II, la
'"'"' IIU OCD1McfOD81,

Como ,1 caan.a

cio qa1 i. l'Dl'fa oc.aloa, queda com-

~

~

.

pletam1nteaaalado,orel efec&amp;od1 la
JJaaa ana,,naacion ea,1,ada,a.ao
,. fllCld, Ucílmente 4 ,-01,-.,.
4. .

,.,.,.cau&amp;u ,.,.,..
IH ■ICMalW,

Antes, Farmao,utico

(Gaceta de los Hospitales)

Dep6sito General: 45, Calle Vmillien, 45, PillS
Se rende en todas fa, buena, farmacia,.

-~ -!l}·~ -~ -~
~~~

GOTA y REUMATISMOS

eorac1on'

DE

•• lltabtu u J'Dl'fll'H, n111dt i.

DI". ..Aflla

(lutrlte utw111,. -Fle11 Yd. • 111/ l•rt• 11pe,/tntl1,
1 h1,. MH lunttm IU#OU1 IALU, pu• e/IN
le nrarh ,, 1u oontt.,ao/tn, /e darb•411ttlto 1 N
lero/mb el 1nño 1 la 1/tfr/1. - A1I rwlrt YI.
•uhu 1ñ41, l11frutanl• 111111,,. di una •uua •al•'-

Jarabe Pectoral

por el L.10011 7 1u PILDOIIA8 del :c,r L avil.1e :

*#-::,

1:r.100&amp;111111p/H H tintado a,udo¡ lat •D,:DOa&amp;a,M ti NfldO or611/oo,

Per llpr: F. COIIAR, 21, ne Sabt·Cl&amp;••• PARIS

1.ia • Wu III fl!IMW 7 llt,-w.-lllHIM ll'lh ■ hlWt .,Uaalllt.
UUW 1L lllll 111 IIIIWI flAllll f lSTA fllll !

p i ; •y

. .•½,, . •

CLORÓSIS. -

ANÉMIA. ...:. LINFATISMO

El Proto-IodUJ'o de merro u ,1 reparador ,, 11 1&amp;ZJgre,1

lortiflcante y ,1 microbicida 1•r ezcele.ocia.

11Jarabe7 lu G~ajeaa coi prolo-lodaro fe llem teF. Gille

no podrla11 , ,,. ~ ,..,......,dado, .,. nuó,, tú
¡ ¡.,.. '
"' iMlt....,11tlldad II tú "' 1olu6illclo4 C0111la11la,
"',,.,...., ¡u m '11,
(Gc,11&lt;1 d1 lo1 Jl'o,Jl{lale,).
1l1Pde1,o GINIIIAL: 45, Rue Vauvllllert, PARIS. Dep6sfto ID todu Ju Jarmufu .

Las OB.88lJ extranjeras que deseen anunciarse en LA ILUBTRAOIÓN ART1STIOA diríjanse pa.ra informes á los ~res A. Lorette, Rue Oaumartin,
núm. 61. París.-Las casas espa.iíolas pueden hacerlo en la ofloina.. de publlolda.d de los Sres. Oalvet Y O.•, Diputación, 858, Barcelona.

�LA

768

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

51 8

drid, se reparte por cuadernos semanales de 32 páginas al
precio de dos reales uno y formar~ 3 to~os de unas 4?&lt;'
páginas. Suscrlbese en casa del editor, Fucar, 3, Madnd,
y en las principales librerlas de provincias.

NUESTOS GRABADOS
La at let a miss Viot or ina. - Entre las curiosida·
des que se exhiben en el teatro de Variedades del Palacio
de Cristal de Leipzig, figura la atleta miss Victorina, que es
sin disputa una de las mejores en su género, pues á su fuer·
za extraordinaria une una corrección de formas irreprocha·
ble y una gracia especial en la manera de hacer sus ejerci•
cios. De sus varias habilidades, tales como levantar pesos
enormes, romper gruesas cadenas, etc., la más prodigiosa
es la que consiste en detener un proyectil de doce libras
disparado por un cañón á diez pasos de la boca de éste:
otra no menos notable es la que representa nuestro grabado,
ó sea la de romper á fuerza de la distensión de los músculos una cadena atada al brazo.

•
••
ZARAGOZA ARTÍSTICA, llfONUMENTAL É HISTÓRICA,
por A. y P. Gascón de Color. - Los cuadernos 44 y 45 de

esta importante obra, además del excelente texto contienen
cuatro hermosas fototipias que representan: una Venus, es•
tatua romana de mármol de Carrara, tablero y ménsulas
árabes del castillo de la Aljaferla, un detalle del interior
de la mezquita del palacio de la Aljaferfa y un facsímile de
una página de un códice aljamiado. Llevan además tres
bonitos fotograbados que reproducen el alfar del oratorio
del arzobispo Mur, el interior del cimborrio de la Seo y un
retablo del altar mayor del templo de Santa Engracia.
Suscrlbese al precio de una peseta el cuaderno en casa
de los autores, Contamina, 25, 3. º, Zaragoza, y en las principales librerías, y en Barcelona en la de D. Arturo Sim6n,
Rambla de Canaletas, 5.

~~

LIBROS ENVIADOS A ESTA REDACCION
POR AUTORES Ó EDITORES
ENSAYO SOBRE EL ARTE DE NAVEGAR POR DEBAJO DEL
AGUA escrito por et inventor del «lctlneo&gt; ó barco-pez, Narciso Mo~tttn·ot. - Algunos amigos y admiradores del inventor
del Ictlneo han publicado lujosamente impresa la luminosa
memoria descriptiva del barco ~ubmarino y una interesante
introducción en que se describen las vicisitudes por que pasó
el invento: ambos documentos fueron escritos por el mismo
Monturiol, y en la edición que ahora de ellos se ha hecho
precédeles un prólogo de D. Juan Mañé y Flaquer, en el
que se hace una semblanza tan sentida como justa del eminente hombre de ciencia que indudablemente dió un paso
gigantesco en la resolución del trascendental problema de
la navegación submarina, y que por causas que no hembs
de señalar ha116 sinsabores y no pocas pérdidas materiales
alll donde hubiera debido encontrar sólo dichas y gloria.
Lleva el libro el retrato del Sr. Monturiol, una fototipia
reproducción. del /et/neo y dos láminas con las seccio~es
vertical y honzontal del barco y las transversales de vanos
detalles del mismo.

•
••
DR. ANDRÉS LAMAS, bosquejo crítico literario. A HIS·
TÓRICO PASADO, RISUEÑO PORVENIR, poema argentino,
por D. R. Monner Sans. - De estos dos folletos, el primero es un estudio concienzudo de una de las personalidades
más salientes del Rlo de la Plata, y el segundo un canto en•
tonado en armoniosos versos en loor de las glorias de la
República Argentina. U no y otro revelan las notables dotes de critico justo, escritor castizo é iespirado poeta que
adornan al Sr. Monner Saos.

.

••

JUSTICIA Y POLÍTICA, por D. Antonio Agui/ar. - Con el
titulo de Actt,alidades ( Cartas á mi padnºno) viene dando
á luz el S,r, Aguilar una serie de notables estudios sobre
cuestiones de innegable trascendencia relacionadas con la
•••
administración de la justicia. En el último publicado ocÚ•
pase con imparcialidad y elevación de miras del interesan•
PROSODIA CASTELLAN,\ y VERSIFICACIÓN ' por don
te problema de la influencia de la polltica sobre los tribuEduardo Benot. - Que esta obra es interesante y de indisnales, y al exponer con irrebatibles argumentos los gravisipensable estudio pruébalo la sola enunciación de su titulo;
mos males que este estado de hecho acarrea á la sociedad,
que las importantes materias en ella co~tenidas est~n ?ª º
ocúpase de una manera concienzuda en los dos mportanbiamente tratadas, demuéstrase con la simple enunc1ac1ón
tes principios de la independencia y de la responsabilidad
del nombre de su autor, quizás el primer gramático de nues•
judiciales y censura con rasgos felices la conducta que una
tra patria, Por lo que vemos en el primer cuaderno, único
parte de la prensa sigue al tratar de lo que á la justicia se
hasta ahora publicado, el Sr. Benot se muestra verdadera·
refiere.
mente revolucionario en materias de acentuación; y la ver·
Es este un folleto que se lee con sumo gusto, pues además
dad es que leyendo las razones en que apoya sus teorlas, la
lógica de las mismas se impone, aunque su novedad cause LA ATLETA MISS VICTORINA que actualmente se exhibe en el teatro de ser interesante está muy bien escrito. Ha sido editado
por D. Fernando Fe, de Madrid, y se vende en las princide pronto cierta extrañeza,
pales librer!as al precio de una peseta cincuenta céntimos .
de Variedades del Palacio de Cristal de Leipzig
La obra, editada por D. Juan Muñoz Sánchez, de Ma-

-

ENFERMEDADES

ESTOMAGO
PASTILLAS J POLVOS
PATERSON
• BISIIUTBO J IIAGNISU

'--dadoe CODtra lu .&amp;J-1011• clel Eat6·
mago, Falta de .l.petito, DlgeatlonN labo•
rto.u, .l.oedlu, VOmttoe, Erv.otoe, y COll-,
Ngular!An lu Funolon• del Ellt6mago y

de loa IDINtinoa.

flillr III el rotulo I lfllll dt l. ,AYAltO.

a.a. DETB.I.N, FannaoeuUoo en P.l.lla

CARNE, HIERRO y QUINA

11 .Alimento mas Corlilicanle unido a los Tónicos mu reparadores.

lr1NO FERRUGINOSO ARDUO
T COK TODOS LOS PI.INCIPIOS NOTB.ITIVOS DB U CARNE
c,.1.an. IIJEll&amp;O y_ 91JIJU I Diez años de exlto continuado y las llflrmactones de
todas las emtnenC1.aa médicas preuban que esta ISOCl&amp;eion de la ~ame • el llierro y la

911¡- consu tuye el reparador mas enerltlco que se oonoce para curar : la Clordns, la

.AMmfa, las J f f f l l t ~ ,t.olorosiu, el J/mpol1rec1míento y la Alteracton de la Sangre,
el Ra4u"umo, las AfecclMla e.scro(Uwsiu Y e.scorbutfcas, etc. E.l Yino IFerrucino■o de
.1.rea• es en erecto, el ÜillCO que reune todo lo que entona y fortalece los organos,

regu1ar1.za; coordena y aumenta oonsiderablemenle las tuerzas ó tn!unde a la san¡re
empobrecula y descolorida : el YtQor, la Coloracíolt y la BMr!lfa fltt al.
~ .a.1,1or, m Paria, en casa de J. FERRE, Farmu.eulico, 10!, rue Richelieu, Sucesor d~AROUD.
·~
SIi VBNDB KN TOD..S L.lS PIUNCIP.il.ES BOTl&lt;a.S
0
1
e1~

EXIJASE

:i:

ARO UD

i11f.9ADES••1E1ro,a.
\--~

---il-

.,,,,

Pepsina Boudault
Apnhada por la AUDElll DE IEDICIH

PREIIO DEL INSTITUTO AL D' CORVISART, EN 1858
lltd&amp;llu ta 1&amp;1 lhpo1lolont1 tni.l'Daolonalt1 dt

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,. JARABE ANTIFLOGÍSTICO DE BRIANT ~
Far1naci a , VALLE D E BTVOL.C. lóO, i&gt;AB.CS, JI en toaus 1,u.A&gt;'a r ...u cia•

El ,!.ARABE DE BRLANTrecomendauo desde su ;&gt;rlnctpio por 10s profesores
L._!lennec, Thénard, Guersant, etc.; ha recibido la consagración del tiempo: en el
ano 1829obtuvo el prtvlleglo de Invención . VERDADERO CONFITE PECTORAL con base
de goma Y J~ ababoles, conviene sobre tooo a 1a.s personas ctellcactas como
mQJeres y ntnos. su gusto excelente no perJu&lt;llca en mocto alguno a su incacta
._ contra 10S RESFRHDOS y todas las IIIFLAMACIOUS &lt;lel PECHO y ae IOS IIITESTDIOS. ..,

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OA8TRIT18 - OA8TRALOIAS

DIQHTION LINTAS Y PEN08AI
PALTA DE APETITO
'I ff&amp;OI DIIO&amp;D. . .I DI U. DltllT. . .

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ELIXIR• • ie PEPSIIU IOUDAULT
VINO • · de PEPSIKA IOUDAULT
POLVOS, ie PEPSINA IOUDAULT

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e~pcclalmen te contra las Eacrofulaa , la
l'íals y la De bilidad de t empe rame nto,
- - -- - lSi como en todos los casos(Pálldoa colorea,
B.m enorrea, • •&gt;, en los cuales es necesario
ol&gt;rar s.obre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, ó ya para
provocar 6 regularizar su curso periódico.

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1:-artlclpando de las propiedades del Iodo

r del Hierro, estas Plldoras se emplean

SOCIEDAD

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de H. AUBERGIER

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001 %.4.0TV0.Alt.mK (Jug, l1ob111 de Leobuga)
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.Aprokdoa por la Aoadem1a de llfedlohla de Parta é biaer tado. on Ia Colocoión
0/1o1al d• lr6rmaJae Legal•• por decreto m1n.úcerial de 10 de .Marao do 1854.
e Una completa 1Dnocutdad, una encacta perrecwnen&amp;e comprobada en el catarro
qfdtmfeo, Ju BrOflqu"''· Catarro,, .ieVIIIOI, ro,, a , - 6
de la ¡ ar¡anta han
l!&amp;Ilieado al JA.R.l.8E Y P.1.8T.I. de .I.UBERGIEJlouna Inmensa fama ,.
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(.htrull ul Fornuilarif 1114"• ul S-• Bovi;larur 111ttlrl&amp;liu u la r,nttc,I ~ .11,,~iu (Ho , 4ici611J
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DEPOSITO l!I LAS PIIINCIP.u.111 BOTICAS

PATE EPll.ATOIRE DUSSER
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/./v?JJ5 rarmacenuco, en Parls,
~Rue Bonaparte, 40
El ioduro de hierro Impuro ó alterado
N
• B, es un medicamento infiel é Irritan te.
Como prueba de pnreza y de autenticidad de

las verdaderas P íldo-ra s de :n anca-rd,
exigir nuestro ae1 10 de plata r eactiva,
nuestra firm a puesta al pié de una etiqueta
verde y el Sello de garantla de la Unión de
los Fa llr lcant es para la represión de la falslllcación.
SE HA.LLAN EN TODAS LAS FARMACIAS

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Quedan reservados los derechos de propiedad artlstica y literaria
IMP, DE MONTANER Y SIMÓN

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