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ILUSTRACIÓN ARTlSTICA
PERIÓDICO SEMANAL DE LITERATURA, ARTES Y CIENCIAS

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REDACTADO POR LOS MÁS NOTABLES ESCRITORES NACIONALES

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ias

PROFUSAMENTE ADORNADO CON UNA

rta-

MAGNÍFICA COLECCIÓN DE GRABADOS

~n-

lisa
an-

!ne~e,

DEBIDOS A

LOS

PRIMEROS ARTISTAS

NACIONALES Y

toesse
as
el
~
1º

EXTRANJEROS

fO-

~CÍ-

en

i

TOMO XII. - AÑO 1893

•

BARCELONA

MONTANER Y SIMÓN, EDITORES
CALLE DE ARAGÓN, NÚMEROS 309 Y 3n
-1 893

�ÍNDICE
DE LOS ARTÍCULOS CONTENI DOS EN EL TOMO XII DE

LA IL UST RAC IÓN ART ÍSTI CA

Secci6n cientí,t'lca. - .El viaducto de Pecos en los Murmuraciones europeas, por E. Castelar, 458.
Cargo de conciencia (continuaci6n), 147.
Estados Unidos, por X, ingeniero. La danza Los editicios de la Ei::posición Universal de CbiSecci6n cientijica. - La cronofotografia (continua cago. 111 1 por M. A., 460.
serpentina por miss Fuller, 310.
La mu~1.::a y sus representantes, por AntonioRu•
ci6n), 150.
Recuerdos del Ceuttmario Rojo. Luis XVIT. - V.
Murmurac1oue!i europeas, por E. Castelar, 314.
binstc:o, 4,
Verdi y su ópera Falstafj, 154.
La obra sin nombre, por Emilia Pardo Bazán,
Exposición ll istórico-europeade Madrid, por Juan
Los críticos &lt;\el personaje de Sbakespeare, 154,
Vidas paralelas, por José de Roure, 6.
462.
B. Enseiiat, 316.
La guitarra, por Jos'é Maria Sbarbi, 10.
La cuno. y la tumba de Shaki:!!.peare, 155.
Pobres y mendigos, por C. y R. Ilustraciones de La cruz de hierro, por M. Amor Meilán, 463.
Los Rl!yes Magos, por Manuel At11or Meilán, 14. Verci tm su casa de campo, 156.
Nuestros grabarlos, 466.
Grauer, 818.
El nuevo Politearna c:Verdi&gt; de Carrara, 156.
Miscelanea, 16.
Anie (continuaci6n), 467,
Nuestros grabados, 324.
Nu~stros grabados, 16.
El aparato escénico de Falstaff, 156.
&amp;cct.6n cienty'ica. La impresión de restos huma•
Anie (continuaci6n), 325.
Cargo deco.uciencia, novela de Juana:Mairet, ilus- Cómo escribe y cómo ensaya Verdi, 156.
nos en Scblest!l.dt, por Clemente Dreyfus. EsEl Lbreto, los intérpretes y la música de Fals- Secci6n cient1/ica. - Máquina para horadar. Apa"trada por A. Moreau, 17,
tatua de Arago en el Observatorio de París,
rato cortaviento para los velocipedistas. El enSd.ci6n citntyíca. -En el fondo del golfo de Guitaff, 158.
por Gastón Tissandier. Cuidados que deben
cendedor eléctrico1 326 y 327.
nea, La misión del capitán Binger, por L. G. Bin- Cargo rltl conciencia (conclusi6n), 163.
prestarse á los le.~ionados por las descargas
ger. Quimica sin labo:·atono. Experimento de Secci6n cientijk,a, - La cronofotografia (continua- Crónica de arte, por R. .Balsa de la Vega, 330.
eléctricas,
4i0 y 471,
Una entrevista con mi:;s Maud Gooue, 331.
ci6n), 165,
florescencia, por J. G. La prestidigitación descubierta. Oochura de una torta \,n un sombreio, Verdades y mentiras, por R. Balsa de la Vega1 En colaboración . La Academia Espr.ñola y el Mtt· Crónica de arte, por R. Balsa de la Vega, 4i4,
nicipio madrileño, por A. Sánchez Pérez, 332, Los edificios de la Exposición Universal de Chipor Magus. Las Casas Consistoriales de Fila169.
cago. lV, por M. A., 475.
La iglesia de San Ignacio de Loyola, en Manila, El sueño de una madre, por José de Roure, 334.
delfia y su cúpula de aluminio, 21 y 22.
Recuerdos riel Centenario Rojo. Luis XVII. - VI.
Miscelánea, 338.
por X, 170.
Verdades y mentiras, por R. Balsa de lo. Vega,
Emparerlado. VII. Termidor, por Emilia ParNuestros grabados, 338.
El ve-ciuo, por Luis Taboada, 172.
26.
do Bazáu, 478 y 479.
Ar,ie (wntinuación), 339.
&amp;posición nacional de Industrias Artísticas é in• D¡ºº Pedro el Cruel, por Luis de Llanos1 174:.
Secci6n cientí.fica. -Aducción de las aguas del N uestro11 grabados, 482,
ternacional de reproducciones, por J. L. P., :ri 1scelánea, 178.
Avre á París, por Gastó u Tissandier. Asilo pa- Ame (conUnuaci6n), 483,
Nuestros grabados, 178.
26.
Sllci6n citntifi.ca. - Un motor sencillo. Aparato
ra perros, en Garcbes, 342.
Los escandalas del Panamá en París, por X, 28. ¡Si fnera verdad! .. , por Enriqueta Lozano de Vil.
rle salvamento y de extinción de incendios.
ches, con ilustraciones de Apeles :Mestres 1 Murmuraciones europeas, por E. Castelar, 345.
El ciego de la flauta (cuento de Reyes)1 por M.
Nuevo buque insumergible. Recolección de la
Exposición Histórico-europea de Madrid, por Juan
179.
Martioez Barrionuevo, 30.
canela en Thanh-hoa (Tonkín). El vegetal más
B. Enseñat, 348.
Secci6n cientijica. -La cronofotografío (continWl·
La dama negra, por F. Moreno Godino, 30,
grande del globo, 487.
Manifestación Artística en el Ateneo Barcelonés,
ci6n), 182.
Miscelánea, 34.
(La loca de la ca1:1a,&gt; drama de D. Benito Pérez
por A., 349.
Murmuraciones europeas, por E. Castelar, 186.
Nuestro~ grabados, 34.
Galdós, por J. Yxart, 490.
Don Pedro el Cruel (continuaci61t), por Luis de Nullstros grabados, 354.
Cargo de conciencia (continuaci6n), 35.
Los edificios lle la Exposición Universal de ChicaMiscelánea, 354.
Llanos, 188.
Sección cienfü'ica. -Tranvía elécLrico quitanieves,
go. V, por M. A•. 492.
por X. Las palomas eolias de Pequin, por el Las islas de TenerifeyGran Canaria, por X, 191. Anie (co-ntinuaci6n), 3fi5.
&amp;cci6n cientilica. - !..os teatros de autómatas· en Recuerdos del ~ntenario Rojo. Luis XVIT . Dr. E. Martin. Estudio de 1118 corrientes teltiri- Miscelánea, 194.
VIII. El tránsito. IX. Post mortem, por EmiGrecia eu el siglo rr antes de nuestra era, por
ricas. ~:liminación mecánica de los microbios, Nuestros grabados, 194.
Ha Pardo Baziio, 494 y 495.
E. H. El titán eléctrico del puerto de Bilbao,
La victoria de Cesar, por O&gt;rdelia, traducido por
S8 y 39.
Miscel8.uea, 498.
358.
M. Aranda: con ilustraciones, 195.
Murmuraciones europeas, por E. Castel ar, 42.
Nuestros grabados, 498.
Secci6n citntyica. -La temperatura de la lava. L:i. ciudad de Chicago, wr M. A. S., 361.
Galileo Galilei, ~or M. A. 1 44.
Anie (continuacuín), 499.
El regalo, por Luis 'faboada, 364.
Experimentos de electrocultura, 198.
La dama negra (aonclu.si.6n), por F. Moreno GoMeditaciones cristianas, por Emilio Castelar, 201. Las máquinas que no comen, por M. Rubió y &amp;ccif&gt;n cient1/ica. - Las boyas eléctricas riel puerdino, 46.
to de Nueva York, por Daniel Bellet. E! dnqni:
Bellver, 365.
La Virgen Marlre al pie de la Cruz, por Almona·
Lo. broma, por J. F. Amador de los Ríos, 47.
de Uzés. Zoo cauti::rio para la cirngia v1:terinn •
Bocetos. La gota de agua, por Juan 0-Neille, 366.
cid, nro., 204.
Miscelánea, 50.
ria . Importancia de la fnclustria rledicadn á la
El nacimiento de Judas, por J. Miró Folguera, Miscelánea, 370.
Cargo de couciencia (continuaci6n.), 51.
con!ltrucción de ve\ocipedos. Triciclo acuáticv
N; uestros grabados, 370.
204.
Secci.6n cienti.fa::a. - Werner de Siemens, por E.
y terre!ltre, 502 y 503.
Anie (continuación), 371.
Hospitalier. Cerraduras de alarma, por X. El Cró,1ica de arte, por R. Balsa de la Vega, 207.
Secci6n cient[lica.-Los progresos de la piscicul- Murmuraciones europeas, por E. Castelar, 506.
trabajo de los músculo~. El ferMcarril de Beira Nuestros grabados. 210.
tura. El sábalo y su propogo.ción art1ticial. Un La Exposición Univer~al de Cbicago, por ?t.!. A. ,
El Cristo de las lágrimas, leyenda por Cayetano
(Africa Austral), 54 y 55.
507,
micrómetro barato por C. I&lt;;, G., 374 y 375.
del Ca.stillo Tejada, ilustrada por J. L. PelliCrónica de arte, por R. Balsa de la Vega, 58.
Lo que vi en la Comuna de París, por Archibaldo
Murmuraciones europeas, por E. Ca► ttllar, 378.
cer, 211.
Una hora en casa &lt;le Victoriano Sardou, por EuForbes, 510.
Secci6n cient¡fica. -La cronofotografía (continua- La ciudad de Chicago, por M. A. S., 3i9.
genio Tardieu, 59.
Miscelánea, ~14.
Temor póstumo, por S. López Guijarro, 380.
ci-On), 213.
Palacio para Biblioteca y Museos levantado en el
Los nuevos sellos de correos de los Estados Uni- El pozo de la Verdad, por Luis M. de Larra, 382, Nuestros grabados, 514.
paseo de Recoletos, eu Madrid, por X, 62.
Auie (continuaci ..n) 1 515.
Miscelánea, 386.
dos, 216.
Diálogos matritenses. cEl Trabuco,&gt; periódico de
Secci6n cientl/ka. - i1 nuevo puerto ñe Ttinez,
Nuestros gra hados, 386.
Murmuraciones europeas, por E. Castelar, 218.
oposición, por A. Danvila Jaldero, 62.
por Daniel Bella. El buque submarino de la
Anie (con t11mación), 387,
La Exposición Meissonier, por X, 219.
Miscelánea, 66.
marina italiana. Monedas de hierro, 518 y 519.
Don Pedro el Cruel (continuaci6n), por Luis de Secci6n cientvica. - Los dabomeyanos en el CamNut:.,;tros grabados, 66.
Verdades y mentiras1 por R. Balsa de la Vega,
po de Marte de Paris1 390.
Llanos, 222.
Cargo de conciencia (continuacWn), 67.
622.
Verdades y mentiras, por R. Balsa de la Vega,
Sección citntijica. -Proyecto de un nuevo trans- Doña Concepción Arenal, por X, 223.
La Exposición Universal de Cbicago, por A., 522.
394.
atlántico d.pido para pasajeros. Los halcones Miscelánea, 226.
Exposi ción de Chicago . Ceremonia de la inangu· Lo que vi en la Comuna de París, por Arcbibaldo
mensajeros. Nueva indu~tria. El papel de ba· Nuestros grabados, 226.
Forbes, 526.
ración, por A., 395.
gazo de caña. Divisor instantáneo, por X. La Anie, novela por Héctor Malot. Ilustraciones de
.Recuerdos del Centenario Rojo. Luis XVII. -1. Mi11celirne11. 530.
Emilio Bayard, 2'2'/.
filo1era y el ramio, 70 y 71.
Nue11tros gfabados. 630.
Preludios, por Emilia Pardo Baza.u, 396.
Seccwn cWlt't.fica. -La cronofotografia (continuaMurmuraciones europeas, por E. Castelar, 74. .
El pozo de la Verdad (conclusi6n) 1 por Luis M. Anie (conclusián), 531.
ci6n), 230.
Don José Zorrilla, por la .Redacción, H.
de Larra, 399,
.Secci6n cte11tVica. - La electricidad en Alemania,
A la muy noble y muy mas leal ciudad de Bur• Verdades y mentiras, por R. Balsa de la Vega,
por J. Latargue~534.
Miscelánea, 402.
2:34.
gos, por J osé Zorrilla, 76.
Murmuracioues europeas, por E. Ca.stelar, 537.
Nuestros grabarlos, 402.
La morada de Alfonso Daudet, por X. 235.
Autógrafo de Zorrilla, 77.
La Exposición rle Chicago, por Eva Canel, 540.
De telón adentro, por Manuel Amor Meilán, 79. Don Perlro el Cruel (conclusi6n), por Luis de Lla- Anie (continuaci6n), 403.
SeccWn cientVú;a. - Monumentos budistas en el Lo que vi en !A C..:omuoa de París, por Arcbibaldo
nos, 236.
Miscelánea, 82.
Forbes (continuación), 542.
extremo Oriente. Las estatuas yacentes de BuMair¡uez y Pedro Romero, por Angel R. Chaves,
Nuestros grabados, 82.
da, por Alberto T1ssandier. Corona 1:1olar, por Miscelánea, 546.
238.
Cargo de conciencia (cont inuaci6n), 83.
Nnt:Stros grabados, 546.
J. Vinot, 406 y 407.
.
Secci6n cientijica. - Proyecto de utilización del Rio abajo, por ManuAl Amor Mei18.u, 239.
Una franci::sa en el Polo Norte, novela por Pedro
Crónica de arte, por R. Balsa de la Vega, 410.
subsuelo de la plaza de la Constitución de Bar- Miscelánea, 242.
Mael. 11 u~traciones de Alfredo Paris, 547.
Los
vicios
de
Nicanor
por
A.
Sánchez
Pérez,
Nuestros grabados, 242.
1
celona, por Salvador Vigo. 86.
Secci6n cientyíca. La estatua de Claudia Cbap·m.
Verdades y mentiras, por R. Balsa de la Vega, Anie (aontinuaci6n), 243.
pe, inventor del tl:!légrafo aéreo, por X. Pasa•
Secci6n cirntijica. - La cronofotografía (continua- Ornamentación, por Edt1fLrdo de Palacio, 412.
89.
tiempos científicos. Cañón improvisado, por
Recuerdos del Centenario Rojo. Luis XVII. - JI.
ci6n), 246.
Exposición americana en Madrid . Las salns de
Arturo Good, 550 y 551.
De la fuga al cautiverio, por Emilia Pardo BaUnas cualltas honras animalescas, por José Ma·
M,ixico, por Eduardo Toda, 90.
Crónica de arte, por R. Balsa de la Vega, 554.
zán1 414.
ria Sbarbi, 250.
El tío .Roi'l.as (episodio del aao 9), por Angel R.
.\alonumento al padre Las Casas. Proyecto de La Exposición Univi::rsal de Chicago, por A., 554.
Amores sentim -ntales, por Luis Taboada, 251.
Cbaves, 92.
Lo que vi en la Comuna de París, por Arcbibaldo
Agustín Querol, por Luis Pardo, 418.
Salón Paré.~. Decimn exposición, por A. García La moda, por A. García Llausó, 252.
Forbes (conclusi6n), 558.
Diálogos matritenses. El cafe de la Uuiversidali , Nuestros grabados, 418.
Llan!IÓ, 94.
Miscelilnea, 562.
.\liscelánea, 418.
por A. Danvila Jaldero, 254.
.
Misceló.nea. 98.
Nuestros
grabados, 562.
.
-\nie
(continuaci6n),
419.
.
Bocdos. Microbios, por Juan O-Neille, 255.
Nuestros grabados, 98.
'iección citnlíjica. - Aprovechamiento de la cata- Una francesa el i::n Pulo Narte (continuaci6n), 663.
Miscelánea, 258.
Cargo de conciencia (coi..i1waci6n), 99.
rata del Niágara como fuerza motriz. Una re- Secci6n científica. -El puente Palacio en la ría
Stcc'Wn cicntVi;a, - El vtoloncelo-piaoo, por C. Anie (continuaci6n), 259.
de Bilbao, 566.
forma en el sistema telefóuico, por Conrado
Crepeaux. Kxploración de las regiones atmosfé, Secci6n científica. - La cronofotografia (continua
Ennlio Sala, por A. Fi:rn3.ndez Merino, 570.
Moro. Fabricación del hielo, 422 y 423.
ci6n), 262.
ricas, 102.
La Expoxición de Ch,icago. Los mejores tabacos
Crónica de arte, por R. Balsa de la Vega, 266.
\lurmuraciones europea;;, por E. Ca~tdar, 425.
Murmuraciones europeas, por E. Castelar, 106.
del mundo por Eva Canel, 5i4,.
Recuerdo1:1 del Centenario Rojo. Luis X Vll. - III.
El compositor Massenet, por X, 267.
Don José Zorrilla, 107.
},'ederico Medümo, por A. Sáuchez Pérez, 575.
Subida al trono, por Emilia Pardo Bazáu,
Exposición Histórico-europea de Madrid, por El cementerio de D. Santos, por Carlos l!~rontan
Los edilicios de la Exposición Universal de Chi- Miscelánea, 5i8.
ra, 268.
Juan. B. Enseñat, 108.
Un ~ francesa en el Polo Norte (continuaci6n),
cago. l. por M. A., 430,
Othón Gildemei!'.ter, burgomaestre y traductoi
Miscelánea, 114.
,
Kt!ct1ficación. 434.
579.
. alemán, por Juan Fastenrath, 268.
Nuestros grabados, 114.
Miscelánea, 434,
Secc,6n cie-nttfica. - El Canal de Corinto, por X.
El ttsoro, por Manuel Amor Meiláu, 270.
Cargo de conciencia (continuaci6n), 115.
Fotografia de lo invisible. 532 y 583.
~ uestros grahados, 434.
Secci6ncient\fica, -La preiit1digitacióu descubier- Miscelinea, 274.
Verdades y mentiras, por R. Balsa de la Vega,
Anie (continuaciún), 438.
ta. Una ilumiMcióo en un sombrero. La edad Nuestros grabados, 274.
686 .
ii.:~piritismo recreativo, por M. Otero Acevedo,
de cobre. Variedad de la latitud geográfica. Fi- Anie (continuac16n). -?15.
El pillin, por Luis Taboada, 586.
438.
sicarecreativa. La prestidigitación de IÍl.onedas, &amp;ccwn cientyka. -La cronofotografia (continua
Seccción cienty'ica. -Aprovechamiento de la cata- La Exposición Universal de Chicago nor X.,
ci6n), 278.
118.
Murmuraciones europeas, por E. Castelar, 281.
rata del Niágara como fnerza motriz. El primer
688.
Crónica de arte, f&gt;0r R. Balsa de la Vega, 122.
tranvia eléctrico en Asia. La cocina eléctrica, Kl trofeo, por S. López Guijarro. f.R9,
Exposición americana en Madrid. La expedición La muerte rlel tío, por Luis Taboada, 284.
Mh,celauea, 594.
488 y 439.
l:!.i:ruouway en las salas de los Estados Unidos, Tren de estudiantes, por José de Roure, 284.
Nuestros gra hados, 286.
Verdades y mentiras, por R. Balsa de la Vega, Nuestros grabados, 6M.
por Eduardo Toda, 123.
Uua francesa en el Po;t. Norte (cc,;.tinuaci6n),
442.
Miscelil.nea, 290.
Suei1os que matan, por José de Roure, 124.
Recuerdos del Centenario Rojo. Luis XVII. -IV.
595.
·
Eu las mejillas, por J. F. Amador de los Ríos, 127. Anie (continuación), 291.
Secci6n científica. - La cronofotograíía (con.cluLa consigna de la Revolución, por Emilia Par• Secci6n científica. ••El doctor Charco!, por GasNuestros grabados, 130.
tón Tis~andier. Sierra circular para aserrar piedo Bazá.n, 443.
si6n). por E. J. Marey, 294.
Cargo de conciencia (conlinuaci6n), 131.
dras. Nuevo alumbrado de la estatua de la Li•
Secciiín cientiJ'ica. - La cronofotografia : nuevo Verdades y mentiras, por R. Balsa de la Vega, Los edificios de la Exposición Universal de Cbibertad tlel puerto de Nueva York, 598 y 599.
cago. II, por M. A., 445.
298.
mótodo para analizar el movimiento en las
ciencias fisicas y naturales, por E. l'ilarey, 134. Pobres y mendigos, por C. y R. Ilustraciones de Diálogos matritenses, En la portería de la Direc· Los dioeroH del sacristin... , por Lnis .M. de Lación general, por A. Danvila Jaldero, 446.
rra, 602.
Graner, 299.
Murmuraciones europeas, por E. Castelii.r, 138.
La Exposición de Ch1cago. Palacio del Brasil . La
El caso del conde de los Laureles1 por Carlos Fron• Exposición Histórico-europea de Madrid, por Miscelánea, 450.
calle del C..'liro. El grau Zeibeck, por Eva Ca.·
Nuestros grabados, 450.
Juan B. Euseiíat, 300.
taura, 139.
Auie (continuaci6n) 451.
nel, 603 y 604.
.
Los uii).os mú~icos, por Luis Pardo, 302.
Don Rafael, por S. López Guijnrro, 140.
Controversias
artisticas, por Juan O-Neille, 604.
Secci6n
cientijica.
L;s
igorrotes.
La
distancia
de
Miscelánea, 306.
Bocetos. Una fiera, por Juan O-Neille, 143.
La
sombra,
por
José
de
Roure,
606.
las
Pléyades.
Desecación
del
pantano
de
Kan
Nuestros
grabados,
306.
Miscelánea, 146,
Miscelánea, 609.
Anie (continuaci6n), 307.
kakee en los Es~ados Unido1:11 454 y 455 •
.Nuestros grabados, 148.

Murmur:iciones europeas, por Emilio Castelar,
pi ~ILI:~ 2,

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INDI CE

2

~~==========================~~ =======
Nnestros grabados, 609.
U11n francesa en el Polo Norte (contintui:ci6n.),
610.
Stcci6n cimtífi,ca. - El ingeniero bilbaíno D. M.
Alberto Ue Palacios. 614.
Crónica de arte, por ·ti. Balsa de la Vega, 618.
Los janiines ile la info.ncia, porTalcott Wiliiams,
618.
La sombra (concl11si6n), por José de Ro11re, 622.
Nuestros grabadvs, 626.
Una francesa en el Polo Norte (continuaci6n),
621.
Stct:a6n cie-ntífica. -Los pai-pi•bris en el J arcHn
de Aclimatación de Pariii, por P. Raymond, 630.

Jos6 Garnelo, por A. Gai'cia Llansó, 634.
La señora de Lanntlo, por Carlos Frontaura. 685.
Dos oradores (Brod1azns), por E. Funes, 638.
A la prensa, por Ednardo de Palacio, 638.
Miscelánea, 642.
Nuestros grabados, 642.
Una franceiia en el Polo Norte (continuaci6n),
613.
Secci6n cientifica. - El «Campania) y el cL11cania,&gt; 646 .
Murmuraciones europeas, por E. Castelar, 650.
La vida en la penínsllla de Malacca, por Johu
Fairlie, 651.
1
La profesión, por A. Jerez Percbet, 654.
}Iii;celánea, 658.
Nuestros grabados, 658.
Una francesa en el Polo Norte (conti-nuaci6n),
659.
Sr.cci6n citttU.iYca. - Un buque de guerra americano con e.11polón. La termogéuesis de los animales invernantes, por A. Menegaux. El teleautógrafo, 662.
El monumento de ln Victori8, 664.
Verdades y mentiras, por R. Balsa de la Vega .

666.

Jaula de oro, por Alejandro Larrnbiera, 667.
El artti en Turquia 1 por Jobo P. Peters, 668.
Milicelánea. 674.
Nuestros grabados, 674 .
Una frances8 en el Polo Norte (conti?maci6n),
615.
Secci6n cient{Jfoi. -Los faros flotantes. La combustión sin humo, 678 y 679.
·
11Jurmmaciones europeas, por E. Ca~telar, 682.
La Exposición de Chicago. El Uruguay en Cbi-

cago, por Eva Canal El! teatro chino, por A.,
684.
Crónica de arte, por R. BnJ.qa de la Vega. 684.
La madre del teniente, por M. Martinez Bnrrionuevo, 687.
Nuestros grabados, 690.
Una francesa en el Polo Norte (continuaci6n),
691.
Stcci6n cientifica. -Máquinn.s para volar, por
Otón Lilienthal, 694.
Murmuraciones europeas, por E. Castelar1 698.
Las islas Salomón, por X, 700.
Co.~to Plasencin, por R. Balsa de ln Vega, 701.
Diálogoi. matritenses. Jardines del Uuen Retiro.
Gran concierto, por A. Danvila Jaklero, 702.
'Miscelñnea. 706.
Nuestros grabados, 706.
Una francesa en el Polo Norte (continuación),
701.
Seccivn científica. - Máquinas para volar, por
Oton Lilienthal (conclu.si6n). Islas que desapa•
recen . El gigante del Océano, 710 y 711.
Comnnicado de D. Juan Espina, 712.
Verrlades y meutiras, por R. Balso. de la Vega,
114.
El convite de D. Celestino, por L. Taboadn, 714.
fra11ei1'CO Schnbert, por Ju an Fastenrnth, 716.
La thirra de los gitanos, por Isabel Robius Pennell , 718.
Miscelánea, 722.
Nuestros grnbados, 723.
Una francesa en el Polo Norte (conclusión), 723. ·
Seccitín ÓC11t;_¡im.-:• Nuevo sistema pnra prevenir
las col i-iot;r.~ de trcne~. Si..;tcma Pdlat, por
, L. Dnfo1;r. Eu11gr.1cioue~ 1le pccts, 7~0 y 727.
Mnrn111l'ad,.,Ut-~ f'1t1opra~, por~:. Ca .~tclar, 730.
Orillns dl'I D, ,·a. Cartm1 n la ~d,oritri Uol1a Em·
me. de :M:ult·a1.o, por Victoi· Ual:i.gucr, 732.
La tierra de los gitanos (conclusi~n), por Isabel
Robius Pennell, 782.
:M i!-!celanea, 738.
Nuestros grabados, 738.
La Pola, no,·ela original por Eva Canel. Ilnstran.!.~ de J. Cabrinety, 739.
Sección cit11t;.fica. -Máquina de vapor doméstica, de petróleo, por J. Lnfargue. Ele\•ación de
unn cilimenea sin apa¡?ar los fuegos y sin previo andaminje, por A. Bergeret. Cultivo de la
coca, por E. André, 742 y 743.

Crónica de 'arte, por R. Balsa de la Vegn,

746.

Orillas del Deva. Cartas á la sel\orita do?la Em ma ele Madrav (conclusión), por D. Victor Balaguer, 746.
Los suceso~ de Melilla. Crónica de la guerra, por
M. Martinez Barriouuevo, 748.
Lo eterno, por José Juan Cadenas, 754,
Ln Pola (c011tin11aci61t), 755.
Nuestros grabados, 758.
Los sucesos tle Melilla . Crónica de la guerra, por
M. Martinez Barrionuevo, 762.
La catástrofe de Santantler, por X., 763.
La mujer del Sr. López. Anécd_ota coutemporá.·
nea, por A. Sánchez Pérez, 76a.
El cigarro habano, por Juan Buscón, 7~5 .
El general de brigada D. Biginio de Ribera, por
X., 166.
.
¡Tilín ... Tolón!, por P. Gómez Candela, 767.
Mi,;celánea, 770.
La Pola (continuación), 771.
Seceiún CUntifica. -Orquesta eléctrica.. El queso
monstruoso de la Exposición de Chicago, p~r
1,fax de Nansouty. Un cañón torpedo submarino, 77 4 y 775.
Verdades y mentiras, por R. Balsa de la Vega,
718.
Al borde de la tnmbn, por M. Ossorio y Bernad,
779.
Los sucesos de Melilla. Crónica de la guerra, por
M. Martinez Barrionuevo, 780.
Tánger por X., 783.
Nuestro¡; grabados, 786 . .
La Pola (conlinuaci6n.), 787.
Sección citntijica. - Los baños del PeMn en.México, por Quevedo. 1!:I jnriioerrante eu la Sal pe•
triere, por Enrique Coupin. Fotografía en colores, 790 y 791.
Loi1 suce!IOS de M:elilla. Crónica de la guerra, por
i\l. Martinez Barrionucvo, 794.
Gibraltar, por X., 796.
D. Gil Escardillo, diputado á Cortes por Cabez3.
bajn, por C. Frontaurn, 798.
N nestros grabo.dos, 799.
Ln Pola (concl11,s16n), S0:3.
El J;ervicio de correos de China, 807.
La Natividad del Señor, por E. Castelar, 810.
La Nochebuena en Madrid, por Carlos Frontaura, 812.

Ln Nocheb11ena en Mnllorca. El ángel yel diablo,
por Juan B. Enseñat, 814.
La Nochebuena en Andalucía. El baile de los
abuelos. Zambombeo, La cena aristocrática,
En la misa del Gallo. Mltsica..~ lejan3s 1 por Sal•
vatlor Ruerla, 816.
La Nochebuena á borcto (boceto marítimo), por
l'ellerico Montaldo, 819.
La Nochebue11a en el mar, por A., 820.
La Nochebue11a en Gahcia, por Emilin Pardo Ba.•
zán, 822.
El mes de diciembre en la antigua Lima, por Ricardo Palma., 824.
Las Pascuas de Navidad en Cataluña, por J. Co roleu, 825.
Posadas y Navidad (costnmbres de la ciudad de
Mb:ico), por Alberto Leducb, 827.
Nochebuena baturra, por Luis Royo y illano•
va, 829.
La Nochebuena en Chile . Ayer y hoy, por Na•
die, 830.
La N'ochebuena en el campamento, por Francisco Bnrado, 831.
•
La Nochebuena en Cuba, por Felipe López· de
Briil.as, 833.
La Nochebuena en Pnerto Rico, por Manuel Feruández Juncos, 836.
La Nochebuena en Valencia, por Luis de Val,
836.
Lo. Nochebnena en Guatemala, por X. , 888.
La Nocl1ebuena en Buenos Aires, por Enrique

Coll, 889.
La Nochebuena en Guipúzcoa, por Antonio Pei"l:1
y Golli, 839.
Crónica de la campaila, por José Ibáñez Mario,
841.
Los sucesos de Melilla. Crónica de la guerra, por
M. Martinez Barrionuevo, 841.
Nuestros grabados, 844.
Crónica de arte, por R. Balsa de la Vega, 846.
El maestro lle escuela (crónica del ai'.lo 9), por
Angel R. Cha ves, 846.
El tío Zampoña, por Juan B. Enseüat, 848.
Nuestros grabados, 851.
La calumnia, por Enriquet::i Lozano do VilclH!:-l,
llustraciones de J. Cabrinety, 855.
Stcci6n. cienttJlca. - Proyecto de Palar.io aérc-,
3ra la Exposición Univers3l de Amberes 1lt
891 , 854.

r

ÍNDICE
DE LOS GRABADOS CONTENIDOS EN EL TOMO XII DE
Gitano de pura raza, dibujo de J. García Ramos, pl\gma. l.
Labor dificil, cuadro de B. W. Sr.hmidt, 3.
$¡111 Juan tlll Arena \Asturias), cuadro lle C. Pl:l,3.
Antonio Rubinstein, retrato, 4.
Uu discipulo aprovechado, cuadro de M1rnuel
Kamírez, 5.
Estaci,)n en Filadelfia del camino de hierro de
Pensylvauia, 7.
Cn.~tillo 1\e Sotom11yor (Pontevedra), de fotografía dtl J. Prieto, 7.
Las dos htirman3s, cuadro de E. Vanntelli, 8.
El tiantizo, cuadro de José Gallegos, 9.
13ayar,lo en el momento de recibir 11\l primera espada, estatua en bronce de P . R:unbaud, 11.
La nodriza y la infanta, cuadro de Francisco
Hals, existl!nte en el.museo de Berlin, 12.
Un concierto1 cuadro de Ro , án Ribera, 13.
El gran festival mahometano de la Buckra.Ede ó
Hacqr-i-ill (fiesta de la vaca}'en el Naini Tal,
en las provincias tlel Noroeste de la ludia. Grupo de mahom etanos, ló.
El gran festival mahometano de la Buckra·Ede.
-Grupo de mahometanos haciendo 01·3ción, 15.
Secetán cient¡fica. -:Misión del capitán Binger,
dos grabados. Experimento de florescencia. Cochura de una torta en un sombrero. Cúpula
de la Casa dt. la Ciudad de },1ladelfia y estatua
rle G1iillermo Penn, 21 y 22.
Proyecto de C,asa. de Gobier~o de la provincia de
Salta (Repubhca Argenttna), del arquitecto
M. Foutanarossa. 24.
Un secreto, cuadro'.de Juan 13\um, 25.
Conft:renc1as ell el Palacio de Bellas Artes dibujo del natural de J osé L. Pelhcer, 27 . '
Los escándalos del Pauamá en París. - Retratos
de Coruelio Hertz, Delahaye, Clemenceau Rihot1 L_oubet, Bourgeois, C. Floquet, Bri;~on,
Jolibo1s, Barthou, C. Pe!let:m, Rouvier, De·
ves, A. Grevy, J. Roche, bf. Arene, Beral, y
A, Proust, 28 y 29.
Rcus. Monumento al general Prim. - La hatalla
de los Castillejos, La conferencia de México nl•
tos relieves de D. Luis Pnigjener; Escnd¿ de
la ciudad de Rens, Estatua ecuestre que corona el monumento, E.seudo del general Prim
esculturas de D. Luis Puigjener, 30 y 31.
'
Uu concierto de Bulow, cuadro de L. Delirmann, 32.
La fie~ta ,le la Virgen, cu3dro de José Benlliure
y Gil, 33.
Sección ~t'y'ica. -'J'.ranvía eléctrico quitanieves
que fuu c10na en Mmuesota (Estados Unidos),
Silbatos eolios para las palomas (dos grabados), 38 y 39.
Abanico que perteneció á la reina Maria Antoni.eta, propiedad de D. Antonio Lamben 40.
Galileo Ga\ilei, retrato pintado por G. Sub;termans, ex1~tente en la galería de gli Uffici, 41.
La célebre lampara de Galileo en la catedral de
Pi sa, obra de Vincenzo Pos;enti, 42.
Fachada di:\ Bo en tiempo de Galileo, 43,
Gasa en que vivió Galileo en Padua, 43.
Un antógmfo de Galileo, 44.
J\lonumento á Galileo en Santa Croce de Florencia, 45 . .
)lonumento de Galileo en la plaza Prato della
Valle de Padna, 47.
&lt;"nrt.a de.J !nquisidor de Florencia al arzobispo
N1ccolm1 sobre la sentencia de Galileo, 47.

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Secci6n cientfji.ca. - Violoncelo piano y violn-piaQuinta vértebra lumbar del esqueleto de Galileo
no. -Fig. L 'l'ermógrafo ligero tlesti nado á me·
conservatia eu el Instituto de l&lt;'ísica de la Uni~
dir la temperatura en las altas regiones tle la
vers.idad de Padua, 47.
atmósfera. Fig. 2. Disposición del barógrafo
Casa donde nació Galileo cerca de la Porta Florentina, propiedarl del conde P::olo Galletti. 48.
en su jaula de junco y de bambú para evitar
los choques, 102.
Patio de la torre del Gallo, cerca de Florencia,
en donde habitó Galileo, hoy Villa Oalletti, 49. Vista general de Pontevedra (de íotogrofin), 104.
El Museo gali~eiano, en la torre del Gallo, hoy Antes del baile, cuadro dti F. Masriera, 105.
Villa Galletti, 49.
·
El despacho de D. J osé Zorrilla, apunte á In pin•
Sección científica.-Werner de Siemens. Cerrama, por Vicente Cutanda, 107.
Don José Zorrilla en su lecho de muerte apunte
duras de al3rma, 54.
a la pluma por Vicente Cutanda, 107. '
Busto de Galileo, obra del siglo XVII, conserl'ado en Villa G3lletti, Florencia, 56.
Sepultura de D. José Zorrilla en el cementerio
Estatua del Excmo. Sr. D. Jose Posada Herrera,
de San Justo, de Madrid, apunte á la pluma
obra de José Grajera, 57,
por Vicente Cutanda, 108.
El em1neote dramaturgo francés Sardou, 59.
Exposición histórica. Sección de Portugal. Sala
La quinta de Marly, propiedad de Sardou, 59.
l.• fostalacioues de etnografía americana {de
1 De vuelta del trabajo, cuadro de Ch. Coessin de
fotografia¡, 109.
¡'
la Fosse, 61.
Exposición llstórica. Sección de Portugal. Sala
Don Juan Pruneda, contratista de las obras del
2.• lnstabciones europeas. Vista tomada elesPalacio para Biblioteca y Museos nacionales,
de 1~ puert~ d~ ~ntratla (de fotografía), 109.
de Medrid, 62.
Exposición h1stonca. Secci~n de Portugal. Sa!a
D. A. R. Salces y D. A. Querol, 63.
l.• In stalaciones de etnografia americana (de
Palacio para Biblioteca y Museos levantado en
fotografía), 110.
el paseo de Recoletos, en ~ladrirl. 63.
Exposición histórica. Sección de Portugal. Sala
El almuerzo del pobre, cuadro de F .. Miralles, 64.
2.• Instalaciones ew.ropeas {de fotografía), 111.
El almuerzo del rico, cuadro de F. Miralles 65. El pan bendito, cuadro de Dagnan Bouveret
Secciún cientt/ica. - Proyecto de un nuevo t;an8 gr~bado_ por Baude, 112 y 113.
'
antlántico rápido de James Graliam. El dh·i· SeccWn citnttfica. -La iluminaci ón en un somiior instantáneo, 70.
brero. Multiplicación de monedas, 118.
Una pitouisa moderna , cuadro de A. Coll, 72.
Me,lalla conmemorativa dtil cuarto centenario
Retrato de D. J osé Zorrilla, 73.
del descubrimiento de América, acuñada en
Corona labrada con oro del río D:trro y medalla
Buenos Aires por los Sres. Gottuzzo y Terrai vconmemoratirn, ofrecidas al poeta Zorrilla con
sa, 120.
motivo de su coronación en Granada en 22 de La. Vi~g~n negra,_euadro de Pablo Q11insac, 121.
junio de 1889, 75.
Expo~1c1ón americana. Sección de los Estn&lt;los
El acto de la coron:1ción de Zorrilla celebrada en
l!111do!'I. Expedición Hemenway (de fotogrn•
el palacio de Carlos V de Granada en 22 de
f1a), 123.
junio de 1889 (tle fotografía), 75.
San Se~astián, copia del celebrado c113dro de G.
Autógrafo de Zorrilla: alegoría de Alejandro Ri_Bam, llamado «el Sodoma,) 125.
quer, 77.
D1plomn conc~&lt;~ido á los expositores premi:idos
La canción de Nochebuena, dibujo de R. Storch
~n ln Exposición ~e In dustrias artísticas, dibu79.
'
JO de J . L. Pellicer, 126.
Civitavecchin (Italia). -Pruebas del barco sub- Med_alla de oro conc~d!tla_ á los expositores premarino para pe~car y recuperar valores, dibu.
miados ~on esta d1stmc1ón en la Exposición de
.jo de Paolicci. Aspecto e.x:terior del barco 79.
Ind_ustr1:1s 1trtís1 icas &lt;le Barcelona, aenñncln. y
El desafio, cuadro de G. Simoni, 80.
' ·
v3c_1adn por los Sres. Castells y Beristain, 126.
Una proctsión en Gastein, cuadro de Adolfo Se¡~ho ele Mr..Jnmes G. Bl:i.ine, en el cemente•
Menzel, 81.
1·10 de Oak Htll, Wásh ingtou, 127.
Sccci6n científica. -Cuatro grabados relativo.~ al Mr. J_ames G. Blaine, secretario de los &amp;stados
proyecto de' utilización del subsuelo de la PinUuidos, en su lecho de mnerte 127.
za de la Constitución de Barcelona, tle D. Sal• ;Otra ~fargnrita!, cuadro de J o~qnín Sorolln,
\'ador Vigo, 86 y 87.
prenuad? con medalla &lt;le oro eu la Exposición
Misa celebrada en la Plaza de la Independencia
111ternac1onal ele Bellas Artes de 1892, 128.
en Montevideo, el tlín 11 de octl1bre de 1892' E~voto, cu.adro de Jonquín Soro\la. Exposición
en conmemoración del cuarto centenario del
,mter_nncmnal de Bellas Arte" de 1892, 128,
descubrimiento de América, 88.
D1_ fehz, c_uadro de Joaquín Sorrolla. li:xpo.•ici ón
Snn Francisco de Asís, escultma de M. Fnxi 89.
111ternac1onal de Bel\as Artes de 1892 129
Exposición Histórico-americana. Sección me~ica· El sombrero de .t~es _picos, cuadro dt: j osé
Carna, El dios Tzoutemoc (de fotografía), 91.
bonero. Exposi ción mternacional de Bellas A .
Mat{'ppa, cnndro de Isidro Gil Gavilondo, 91.
tes de 1892, 129.
r
Exposición Histórico- americana. Sección mexica- Secci6n ?ientifica. -Tres grabados corre.~pondicnna. La diosa Coatligue (de fotografía) , 92.
_al arttcnlo (La cronofotografia ,&amp; 134,
La comedia de magia , dibujo de Ford, 93.
Vista general de Vigo (de foLografia) 136
El armero, escnltnra de Emilio Dittler, 95.
Uu:1 elegante en 1889 cuadro de va'• d · B
137.
'
en os,
El sueño de la inocencia, cuadro de L. Rosen•
berg, 95.
Grana1l~ por los ,Reye.~ Católicos, boceto al óleo
La silla de Felipe II en el Escorial cuadro d2
?e Isidoro Murm, 139.
Luis Alvarez, 96.
'
Tmt.: recuerllo, cuadro de A. Coll y Pi 139
Eu el salón, cnadro de P. Salinas 1 97.
Noble y plebeyo, acuarela de W. StrnÚ, Úl.

¡

¡

Felícidad, cuadro ,~e ramón Pnlido ! Fcrdcdez, 143.
El entierro del piloto, cuadro de ,Juan ]\fortín
Abades, 143.
La cRrta del novio, cnadro cfo F. B. Don bek
144.
'
Ln. prueba de una tiple, cuadro ii11 F. li, Don•
bek, 145.
&amp;cci6n cient!}ica. -Cinco gr:i.h:'1110~ correspo:1•
dientes al artículo rJ.n ,~rono!otograffa,) 151).
En el vestibnlo, cuadro de R. Rcinick&gt;'.15~.
El eminente compositor ,J o.,ó Verdi, lú3.
Eduardo Mascheroni, tlir..:i:.-tor llo orquc.~ta á
quien Verdi ha confiado la dirccciJn de Fals-

t,,/1, 154.
Arrigo Boito 1 autor del libreto de J:i. ópera Fal!taff, 155.
·
·
El nuevo Politeama (Verdi&gt; de c~rr:.ra in1rng11rado en 12 de noviembre de is,:! con J.¡ &lt;iuer::i
RigoleUo (de una fotografia), l!i:,.
•
Falstaff en el primer acto. - Falstaff cu el scrrim do acto. - Falst3ff en el tercer neto. J!íO. º
Fac.'l'imile de una de las firmas hccÍ1ns con un
cortaplumas en el órgano del tem11lo 1le r.011cole por Verdi cuando era orgaui~t!\ tle esa
iglesia, 156.
A1lolfo Hohenstein , 3utor de los bocetos ele fas
decoraciones y trnjes de Falsta//, 157.
Final de la primera. parte del neto primero de
Fa4taff, 157.
Cn~a natal de Shnkespeare antes c1e su rep:tra•
ción. -Iglesia parroquial de Stratford. - Casa
natal de Sl1akespeare después de repnrnda,
158.
.
Habitación donde naci6 Sh3kespeare, 160.
Habitación que ocupa Verdi en el palacio Dorin.,
en Génovn, 159.
lutérpretes de In ópera Falst.Jff(de fotografías):
Emma Zilli ( Alicia), Virgini3 Guerrini ( JJlt!J),
Adelina Sthe\e ( .Nannetta), Josefina Pasqn:t
(Q1&lt;icklyJ, 160.
Intérpretes de la ópera Falstajf(de fotograrfas):
Victor Maure! ( Falstafj), Antonio Piui Corsi
( Ford ), P. Pelngal\i Rosetti ( Bardoljo ) 1
Etluardo Gnrbin ( Fenton), G. P3roli (Cayo),
V. Arimoudi ( Pistola), 161.
Boceto de una decoración del segundo acto de
Falstaff, 162.
Jardín de la villa Verdi en Santa Agneda, 162.
I.A1 villa Verdi en Santa Agueda, 162.
Seccitin científica. -CillcO grabados correspo11 dientes al artículo «La cronofotografia,¡. 1G5 y
166.
Pistola y Bardolfo, personajes de la ópern. Fu.lstaff, 168.
Vbta interior del templo de San Ignacio !1e Loyola, en Ma11ila, 169.
Imágenes del Sagrado Uornzón de Je~\1s y de l:i
Puri!ima Concepción, existentes en el templo
de San Ignacio de Loyola , en M:rnil:l, Obr3S
de Manuel Flores y Crispulo Hogson, 171.
Vista exterior del templo de Sau Ignacio de Lo·
yola, en Mauila , 172.
Imagen de San Ignacio de Loyoln, fnndaclor rle
la Compañia rle J estis, existente en el templo
de Snn Jguncio, en :Manila, obra de Manuel
Flores, 173.
Púlpito del templo de San Ignacio tle Loyola, en
Mauilll, primorosa obra de tnlla, ejecutada por
Críspulo Hog~on y Manuel Flores, 1/J,

3

se abolieron los titulas nobiliarios y las conde•
Jorge R. Da.vis, Director general de la Exposi~ La cas_a de Masseuet. El come&lt;lor, 267.
-' Estudio, de A, Más y For.td8'•iln, 351.
coraciones, 428.
cióu Universal de Clucago, li6.
Un adivino eu Marruecos, dibujo de Ca ton Wood· La carreta. -Olot. Dibujo de J. Pinós, 351.
1793. - La fiesta de la diosn Rnzón en París, cuaLas sardineras, cuadro de l. Ugarte. Exposición
w lle, 269,
· La morra, apuntes de 'l'. Moragas, 351.
dro de Coessin de la F'osse, 429.
internacional de Bellas Arte:t de 1892, 176.
Pergamino ofrecido al maestro Verdi con moti• Estudio de R. Marti y Alsiua, 352.
Triste:1 recuerdos, cuadro de R. Poetzelbtirger,
vo de la inagurnción del teatro de Sll nombre Sol de invitirno, cmulro de Dionisio Baixeras, 352. Los edificios de In EXposición dP. Chicngo. - Vista
general de la grau pinza ó patio de honor qne
en Garrara, 2i0.
Plegaria, cuadro de J . M. Tamburiui, 362.
176.
da. frente al lago Michigan. Palacio tle la Ad¡Tierra 1, cuadro de F. Cabrera. Exposición inter- Esperando la procesión, dibnjo de Andrés Par- E! testamento de un brujo, decoración de F. Sommistracióu. Fachada del Norte del Palacio
nacional de Bellas Arttis de 189"2, 177.
lade, 271.
ler y Rovirosa, 352.
de Agricultura. Galería de Máquina,~. Futute
Episodio de la Guerra de la ln'depen1le11cia, cua- Atelaje búlgaro, dibujo de Alberto Richter 271. La jota, acuarela de 'l'. Moragas, 352.
simbólica del Progreso triunfante de América.
dro tle c.:es:ir Alvnrez Dumont. Exposición in- Ln p_laza Clicliy, cuadro de F. Mirail e!:I, 272.
Portal de Centellas, cuadro de L. Labarta, 353.
Pórtico entre la Gn1ería de Máquinas y el Paternacional de Mellas Artes de 189-l, li7 .
La cigarra y la hormiga, cuadro de Enl'ique Se- Aficionada, dibujo de .R. Ribera, 353.
lacio de Agricultllra, 430 y 431.
Seccirm científica. - Un grabado corre!ipondiente
rra, 273.
,
En Bélgi~a, cuadro de J. M.1'~:lJ'9!1és, 353.
Leyenda
del desierto, cuadr9 de M. Du Mond,
o.l articulo cLa cronofotogr3fia,, 182.
Sec~6n cimt\fi~- -Cuatro grabados corre.~pon - Coqnetena, cuadro de M. Cus1, 3{i3.
432.
Erase que se era ... , cuadro de Peuunsilico, 184.
d1entes al articulo cLa cronofotografia ) 2i8 ¡· El rey Alejandro de Siirvia, 354.
.
El memorialista, cuadro de S. Viniegra, 185.
279.
'
.8ecci6n cient¡fica, -'!'res grabados que ilustran ~1 La adivina, cuadro de F. Vinea, 433.
artículo «Los teatros de autómatas eu Grecm Cuatro grabados que ilustran el articulo «Espiri
El emiuentll poeta italiano Carlos Goldini, copia L' hereu y la pubilleta, esculturas de Celestino
tismo recreativo,» 438.
en el siglo II antes de nuestra era.) El tltáu
de un retrato de Alejandro Longhi, existente
Devesa, 270.
.
eléctrico empleado en los trabajos del nuevo Secci6,~ científica. -Aprovecbamiento de la catn•
en el Museo Carrer, de Venecia, 187.
Baco, dibujo de R. Armenise. 281.
rata del Niágara como fuerza motrii. InstalaUn asalto (recuerdo de Carnaval), cuadro de Ri• El g3lliuero. -Los palcos por asientos. - El 3nfiPuerto de Bilbao, 368 y 359.
ción de la orilla cnlltlciiiiuse, 439.
La cartománt.ica, cuadro de Simón Gómez, 360.
miro Lorenzale, 187.
teatro. Dibujos de 'Renato Reinicke 283.
Roma. Jubileo episcopal de S. S. León XIII. Vislas de los principales sitios, edifici~s y monu- Exposición Uuiversal de Cliicago, Mr. Jorge F,dad dichosa, cuadro de O. Beggrov Hartmaun,
440.
Davis, director de la Exposición, en el acto de
La bendición papal en la basílica de San Pe·
mentos dti M3drid (de fotografias),i. _285.
¡De élt .. , cuadro de W. Amberg, 441.
pronunciar el di¡;curso inauguml, 361.
Ln discreción, alegoria de C. Marr, :as6.
dro, 189.
Guillotin preHenta {i. la Couvendón el moclelo de
Calle del Estado en Chicago, 362.
Isla de 'l'euerife. Campesinos de la Laguna (de El príncipe.Fernando de Bulgaria, 287.
la ~uillotina, cuadro J. C. Hertel'icb, 4.43.
Lo$ edificios más altos de Cbicago. Templo m:1só·
La p~iucesa de Parma (de fotograba), 287.
una fotografía), 190.
nico lle veintidós pisos. Interior de la Cámarn Facsuuile de non cédula persoual 443 .
Plaza de la Constitución en Santa Cruz de Tene- Concierto al aire libre, cuadro de H. Havenith,
Marat,
copia de un retrato original lle Boza, 444.
ele Comercio. Teatro Schiller ó de la ópera ale287.
n fe, 190.
mana. Cas3 Owing. Casas de Manhattan, diez y Muerte de Marat, nsesi11ado 1111entrns estaba en
Federico el Grandejunto al cadáver de Schwerin,
L.la de 'l'enerife. El pico de Teide, 191.
el bario por Carlota Corduy en 13 de julio tle
ocho pisos. Gran hotel del Norte. Cnsa de la
copia del celebrado cuadro de R. Wanhrnu!sin tle la Gran Car.aria. Procesión del Viernes
1793, 444.
SocieUad de Templanza. de mujeres cristian:1s,
1\er, 288 y 289.
Santo en la plaza de la Constitución de Las
Carloth Corday, asesina de Marat, 444.
El rey Humberto I de Italia (de foto11rafía), 290.
363.
Pahnas, 191.
Isla de 'l'enerife. Pauorama del pnerto de la Oro- Ln r~ina Margarita de Italia {de fotogl'llfia), 29J. Estudio al óleo. Paisaje. E-,tudio al carbóu, por Los edificios de lo. Exposición de Cllicngo. - Palacio de la Electricidad. Gr311 pórtico ceµtral
&amp;cci,ún citnt'i.jka. -Ci11co grabados corre:&lt;ponJ osé López Tomás, 364.
tava, 191.
del Palacio de Agricultura. Grupo alegórico
dientes al artículo «La crooofotografia,) 29¼ y Patio tle In iglesia del Salvador en Sevilla. Patio
A orillas del mar, dibujo de E. Patry, 192.
del Palacio de Agricultura. Una de las doce
del Oenllralire de Granada. Entrada á la Fábri•
295.
Valentina, cuadro de Guillermo Wolft, 1!:.13.
estatuas que representan los siguos del Zodia·
ca de tabacos de $!.! villa, cuadros de hlauuel
Juegos infantiles, dibujo de D. Pauluzzi, 296.
M. Julio }~erry, 19~ .
co, en el Palacio de Agricultura. Parte del gru•
Garcia Rodrignez, 365.
Acto de descubrir el busto de Tomás Carlyle Juana de Arco cuando niña, cuadro de Mme. De•
po escultórico colocado sobre la entrada prin•
Pauneau decorativo, de Alejandro Riquer, 366.
mont Brt:tón, 297 .
en la Biblioteca pública de Chelsea, en Loncipal del Palacio de las Artes liberales y Ma.•
Proyecto de monumento :í. Legazpi y Urdaneta, Una división de caballenn pasando un vado,
dres, 200.
nufacturas. Detalle de la fuente del Progl'eso
cuadro de Jose Cusdchs, 367.
enviado al concurso por los Sres. Campeny
Ave Maria, cuadro de Héctor Cercone, 201.
tri unfante de América. Vista general del PalaLas Palmas. - Entr3da del vapor (Reina Regen(escultor) é Irnnzo {arquitecto), 301.
]'J1;1vit super illam, cuadro de Enrique Simonet
cio de Artes liberales y Mdnufacturns. Estatua
te en el puerto del Refugio conduciendo á los
{premiado con medalla de oro en la Exposición Rlltrato de Cristóbal Colón, propietlad del duque
de la Abundanci3, 444, 446 y 447.
infantes D. Autonio y D.• Eulalia . -Salida. de
de 'l'alleyrand, 303.
imern3cional de Bellas Artes dii 189"2), 203.
la catedral de los infantes. - Llegada de los Exposicióu Universal de Chicago. -Instalación
La traslación del cuerpo de la Virgen, cuadro de Relieves del monumento erigido al poeta alemiu
de le. Real Fábrica de porcelana de Snjollia.
in fantes á la calle Mayor, Sti7.
Scheffel en Knrlsrnhe, obra de H. Volz, 303.
C. Macari, 203.
Sección alemana en el Palacio de In Indm, Poucio Pilatos lavándose las manos, cuadro de La oración, grupo escultórico de Maximilio.uo Patricia, cuadro de G. .E. Moira, 368.
tria, dibujos de .E. Limmer, 448 y 449.
L'l convaleciente, cuadro de V. Corl!OS, 3G9.
Banmbach, 30-t.
.Rembrandt, grabado por Baude, 20:'1.
J esús en el lago de Geuesnreth, cuadro tle Euri• Después de la primera comunión, cuadro de Secci6n cm1tl.fica. -Dos grabados que ilustran el Secci611, cienti.fica. - El i~orrote Tayabó.u, de la
raacheria de Bucquia\'an dos grabados, 464.
articulo ( Los progresos de la piscicaltura. l!:I
Fl'ithjof Smith, 305.
qne Serra, grabado por S11durni, 206.
sábalo y su propagación artificial.) Micróme• El monaguillo, estatun de Miguel Fnla. 456.
Ln Virgen Maria Al pie de la Cruz, cuadro de Jo• Secci61t citnt¡_jica. - El viaducto sobre el rio PeNoble:t.a,
escultura &lt;le Eusebio Arnau, 457,
tro de M. Poyuting y esquema explicativo del
cos en los &amp;tados Unidos: ferrocarril del Sou·
sé Uria, 207.
Los edificios de la Exposición de Chicago. -Palamismo, 375.
thern Pacijic. La danza serpentina por miss
D&lt;!scendimiento de la Cruz, cuadro de Rubens,
cio de Mineria. &amp;;tatua de B. 1,1,rnuklin en el
El león de Lucerma, obra de Thorwaldsen, 376.
Fuller, 310 y 311 .
grabado por .Baude, 209.
Palacio de Electricidad. &amp;:·t3tua de u11 guarda·
Crnto llorado por la Virgen y por los l\ngele.~, Mr. Tommy Burn tirándose desde una altura de ¡Si no vendrá!, dil.iujo de J . García Ramos, 377.
agujas en el Palacio de Transportes. l!~rontón
~xposición de Chicago . -Operarios regresando
83 pies en el R. Aqllarium de Londres, 312.
cuadro de Antonio Van Dyck, existente en el
central del Palacio de Agricultura.. Estatua de
d1:: las obras de la Exposición. Japoneses cons•
Granadin3, dibujo al carbón de B. Galofre, 313.
Mu:it:o de Louvre, 210.
la diosa de la Fortuna, 459 }' 460.
truyendo su instalación. Alemanes desemba ,
Sece1611 CUnt1/ica. -Dos grabaclos corresponditin• P¡¡uneau decorativo en madera piro.esculpida, de
lando los envíos. Un recipiente para echar pa- El deustre del cVictorio..)- El acorazado (Vic:t-'. P. de Tavera, 315.
te.'i al artículo ( La crouofotografia,) 214.
toria., El acomzaUo CC3mperdown.&gt; Retrato
peles iuútiles. Egipcios trabajando en el decoLos nut:vos sellos de correos de los Estados Uni • El ~erecho de asilo, cuadro de FrnnciscoJ. Amé ,
del vicealmimnte Jorge Tyrou, 461.
rado di! su instalación, 379.
rigo, 315.
dos, 216.
Gcut1lltombre de la época de Luis XHI, estudio Ma,frid. Exposición histórico europea. Candela- l,:teconocimiento de un vado. ¡Alto!. . Paso de un El de\fiu Luis Carlos Capeto, 462.
racsimile de la firma de Luis XVII y de la del
río, cnadros de J. Cusachs, 380.
bro de bronce plateado de la catedral de To·
pintado por Meissouier, 217.
za.patero Simón, 462.
ledo (siglo xv1). - Báculo episcopal de Mondo- ¡Adiós!, cuadro de Ernesto W. Appleby, 381.
Solda,lo lle la República, estudio de Meissonier
El
zapatero Simón, guardil\O del delfín, 462.
¡Abandonada!, cuarlro de G. Tyrahn, 383.
ñedo ele! obispo D. Pelayo U {siglo xm). para el cuadro cLos ordenanzas,) 219.
Maria
Antonieta ante el tribunal, 463.
Candelero de pl3ta de la catedrnl de S,:\·illn Los defensores de Zaragozo. (1809), cuadro de
El caté, estudio pintado por Meissonier, 219.
Encierro de la reina Maria Autonieta en la ConM3uricio Orange, 383.
(siglo XVI). - Baudeja repujada llamada de
Miiissouier en su taller, pintado por él mismo,
serjería, 463.
.
La fiesta en casa de los abuelos, cuallro de Hngo
Pa1bas de la catedral de Sevilla. -R;¡\·erso. 220.
Flores de invierno, dibujo tle F. Maura, 464.
Salmson, 384.
San Juan Bautista, est3tnn de plata dorada y
E.mulio de gnía pintado por Meissouier para el
esmaltada siglo xv). - Portapaz compostelano, La calle de Alcalá después de nna corrida de to• La carrera a pie, bajo relieve de Mariano Beulliu•
cua1lro cl807 ,&gt; 220.
re, 465.
ros, cuadro de Fmncisco Maura, 385.
de azabache (siglo xv). - Cáliz de plata de LuGe11t1lhombrt1 de la época de Luis XIII, dibujo
Stcci6n cie11tVica. -Cuatro grabados que ilnstrau Antonio Vico, 466.
go, del obispo Bahamonde (siglo xv), 317.
de i\tdssonier, 220.
el articulo «Los dahonrnyanos en el Campo de Sección citnty'ica. - Dos grabados que ilustran el
La vida en Egipto. - Vistas del Cairo, dibujos La florista, cuadro de Felix Mestres, 319.
artículo «La impresión de restos humanos en_
Marte de Paris,) 390.
del natural dii Bollaud 'l'rincham. - Botes en Primeros homenajes en el nuevo mundo á Colón,
Schlestadt.) La estatua del célebre astrónomo
Una máquina de pintar en la Exposición de Cliicuadro de J osé Garnelo, 319.
Bulak. - Un rincón de calle. -Eu el camino de
Ara~{). inaugurada en Paris en 11 de junio de
cago, 392.
El ~obre ciego qué bien canta, dibujo de J. Gar•
Heluán, 2"21.
1893, 410,
El artist3 enfermo, cuadre tle E. Ravel, 393.
c1a ft3mos, ~20.
Doi:ia Concepción Arenal, 228.
El mejor de la fería, dibujo de J. García R:imos, Después del baile, cuadro de Román Ribera, Distracción, escbltura de V. Vallmitjana, 472.
Nube de verano, cuadro de G. Taldi, 2-23.
Flores campestres, cua1lro de Bellei, 473.
395.
321.
E.,:,ptirantlo al marino, cuadro de J. Bartels, 22~.
Los edificios de la Expo¡¡icióu de Chicago. - Vist:1
F..:tlerico el Grande y el suei'\o del general Ze1- Italia . Estatua de plata modelada por el escul- El rey LnisXrI, la reina ye! delfín, 396.
general del Palacio de Transportes. Vista gencrroma de la Bastilla en 14 de julio de 1789, de
tor berlinés Begas, 322.
ten, cuadro de Arturo Kampf, 225.
'ral del Palacio de Horticultura. Puert3 de Oro
un grabado de D11plessis-Berta11x, 396.
_
Roma. -La iglesia de San J oaquín, ofrecida á Secei6n cientlfica. -Nueva máquina para hora·
en el Palacio de Trausportes. Grupo eSCl1ltóridar. Muestr3s de los agujeros practicados. Hunos cargando contr3 el e11emigo, cuadro de U.
S. S. León XIII con motivo de sujubileo episco del Palacio de Horticultura qne representa
Checa, 397.
Ap:1rnto cortaviento para los velocipedistas.
copal, 2-26.
el sueño de las flores. Palacio ele las Artes de
Aparato cortaviento en marcha. El encendedor La familia real regresando á París, copia de un
Medalla coumemorativa del jubileo episcopal de
la Mujer. Cúpul3 central y pórtico del Palacio
dibujo de la época, 398.
eléctrico de M. Delostal, 326 y 327.
S. S. León XIII y de la iglesia dtl San Jo3de Horticultura, 476.
Apu utes de viaje. Recuerdo de San Fdiu de Gui· Las mujeres de París encaminándose á Versalles
quin, 226.
San L'ristóbal, cuadro de Pedro Stackiewicz, 477.
el 5 de octubre de 1739, 398.
xol11, dibujo de Baldomero Galofre, 328.
Hipólito 'faine, eroiner.te historiador y critico
El
delfín en su encierro en el Temple, 478.
Precioso hallazgo, cuadro de W. Cl3udius, 399.
Mesalina, estatua de Vicente Alfano, 329.
fraucés, 226.
los infantes doña Eulalia y D. An - '1'1po de un j3cobino (dibujo de la. época), 478.
Secd61t c1enl1/ica, -Seis grabados corre.~pondien- Misil Maud Goune, famosa defeusora de la caUS3 Diisembarcode
Facsímile de un grabado de la epoca de 13 Re,·otonio en San Juan de Puerlo Rico, 399.
de los oprimidos irlandeses, 331.
tes al articulo «La cronofotografía,&gt; 230.
lución que repre.~enta á 1m fr,,ncé&amp; buscando la
L:i policía ejerciendo sus funciones en Irlanda, Ceremonia de }3 in::iugnr:i.ción de In ExposiciJu
Ricardo Palma, 232.
libertad, la igualdad y la fraternidad que se
Universal de Ubicago verificada el dia l.º de
Incendio de la casa de nn arrendntario, por
Jarrón decorativo, obra del escultor José Reyburlan de él, 479.
mayo. Aspecto de la plata de la Exposición,
orden Je! propietario. Casa derruida a golpes
nés, 233.
Facsímile de un grabado de la ápoca que repredib11jo de E. Limmer, 400 y 401.
de ariete por falta de pago del a1Tendatario.
Al fonso Daudet y su esposa, 235.
senta á Rubespierre ejecutando por su pr(1pin.
De$pu~s del despojo. La familia del arrendata- Secci6n cient-¡fica. -Estatuas colosales yacentes
El !awn-tenis en la quinta de 9bampros3y. - I!aumano al verdugo después de hsber bt:..:ho guide Buda en Birm3nia y Ceyl:in, 406.
rio )anta.da de su hogar, 331 y 332.
det, su hijo Luciano y su bija Edmée, 23:&gt;.
llotinará todos los fraucese.q, 479.
f
iCnál es la más bonita1, fotografia de O. Scharf,
La quinta de Cbamprosay, resideucia de Alfonso Salón Parés. - Exposición Casns y Rusiñol. ReVictims
inocente, cuadro de D. Can·, '180.
trato del pintor Arcañio Mas, Retrato del gra408.
Daullet , 235.
En
el
baño,
cnndro
de
~'red
.Morgan,
481.
bador Ramón Cauudas, cuadroM de Santiago Un momento de descanso, cuadro de Adolfo
Washington. -Toma de posesión del nuevo pre•
Secci6n citnt-ttlca. -Termomotor Iske. Termomo•
Menzel, 409.
.Rusiliol. luterior al aire libre. Celos. Retrato
sideute de la República de los Estados Unidos
tor Mitchel, Aparato de salvamento y e,:ünción
de la niiía Snrdá. Retrato del Sr. Codina, cua- Monumento que en honor del padre Las Casas lia
Mr. Grover Cleveland, 237.
de erigirse en México, obra de A. Qt1;.irol , 411.
de incendios, 486.
dros de Rnmón Casas, 333.
La moda fin de siglo. 1793. Dibujo de G. A. Sto•
Los restos de D. Ramón Eerenguer 111 el Gran- A la salud de la novia, cuadro de J. Agn.sot, 488.
A:1gel, estatua de Enrique Clarassó, 335.
rey, 238.
de en la capH\a ardiente instalada en e! Salón Después del baile, cuadro de Holewiu ski, 489.
La moda fin de siglo. 1892. Dibujo de G. A. Sto· San Juan rle Puerto Rito~- Misa de Campaña
de Ciento de las Casas Consistoriales de esta ciu • Maria Guerrero en el papel de Victori:,. en La
celebrada en la plaza &lt;le Alfonso XII con morey, 239.
loca de la casa, 490.
dad, 412.
tivo de 13 reciente llegada á aqttel puerto de
La cencerrada al viudo, dibnjo origiunl deJ. GarFurgón destinado {i. conducir á. Ripoll los restos Los edificios de la Exposición de Chicago. r~la nao «Santa Maria,) 335.
' cia Ramos, 240.
lacio de Bellas Al'tes. Palacio del Gobierno de
de .Ramón Berenguer el Grande, 412.
Rt:cuerdos de Navidad. Los paveros. La matan- Desacuerdo y armonía, cuadro de A. Corelli, 336. Vendedora de tlores en Florencia, cuadro de F.
los Estados Unidos. Palacio de las Pesrpw1fa.s.
za. Dibujos de Daniel Urrabicta Vierge, 241. El primogénito, cuadro de E. Lancerotto, 337.
Capiteles en el Palacio de las Pesqnerías. InteAndreotti, 413.
En
peligro
inrñinente,
cuadro
de
V.
Cu
tanda,
338.
Sccci61t cienttfica. - Cua!.ro gra hados C!)rresvonrior de la Rotonda del Palacio de Bellas Artes,
Placa conmemorativa colocada por los estudian. Dantón, de un dibujo de Santiago David, 414.
dieutes al articulo «La cronofotogrnfm, 246.
491 y 492.
tes españoles en el monasterio de la Rábida El célebre tribuno Mirabea 11, 414.
Cuadros madrileil.os. El caf~ de los cuatro vieniQué me querrá!, cuadro de E. de Bln:i.s, .J.93.
en las fiestas del IV centenario del descubri· Guadet, uno tle los jefes girondinos, 414.
tos, dibujo de Carlos Arrtigui, 248 .
miento de ~América, proyectada por Ricardo El Temple en el último tercio del siglo xvm, co- Facsímile de un cartel que los ciudaJano~ fr:..nEl beso, cuadro de Joi,é Maria T11mburiui, 24.9.
ceses fijaron al exterior de sus casas pa:-a liar
pia de un dil:ujo tle F. Rolfbaner, 415.
V:i.zquez y ejecutada por !francisco Nicoli, 338,
J oven de la Selva Negra, cu3dro de C. B3utzer,
testimonio de su republicani.!!mO y librarse de
Secci61i científica. -Tres grabados que ilustran Luis XVI en el Temple, dibujo de Carueray, 4.15.
251.
persecncioues, 494.
el articulo (Atlucción de las aguas del Avru á. Eu la espesura del bosqae, cuadro de Ii,. AuEl nido abnudonado, cuadro de W. ScberesFacsimile de una carta de Robespierre dirigida
dreotti, 416 y 417.
París,» 342 y 343.
cl1ewski, 251.
~
en nombre de la Comisión de Salvación públi•
Asilo para perros eu Garches (Sena y Oise), 344. M. F. Roybet, piutor francés premiado con la
¡No está mal!, dibujo de A. Jo1inson, 2::i3.
ca al ejército en 26 de octubre de 1793, 495.
medall3 de honor en el Salón de París, 418.
Bnf&gt;to en bronce recientemente d'escubierto en Al Pardo. estatua en barro cocido, de Jose Alco- Sccciún cimli.fica. -Tres grabados que ilustran Uu guardia nacional dirigiéndose al cuerpo de
verro, 345.
Ampurlas, dibujo Je J. Fer¡er y Carreras {visguardia. Copiado del Diario r.te la taina de
el 3rticulo «Aprovech3mieuto de la catarata
Dáune, cuadro de J. D. Batten, 347.
to de frente y de perfil), 254 y 255.
del Niágua como fuerza motriz,» 42'2.
Francjort (1793), 495.
Riberas
del
Manz3nares,
cuadro
de
J.
Nicolau,
Jt;n el teatro, cuadro de P. Naumauu, 256.
.
Estudio, cu:1dro de Manuel Feliu D'Lenrns, 424 . Emigrantes dirigiéndose al embarcadero, cuadro
349.
.Estudio, grupo en yeso de Miguel Bl~y_. PT"~m1a•
de Luis dt&gt;. Engelen , 496.
L:i. trapera, cuadro de Consuelo Fould, 425.
do con medalla de oro en la li:xpos1c1ón mter- Tipo hebreo, dibujo de José M. Marqués, 349.
Secciúii científica. - Fig. l. Boyas eléctricas del
Robespierre, 427.
Fasduacion, escultura de Campeny, 349.
nacionnl de Bellas Artes de 1892, 257.
,
puerto de Nueva York (dos grabados). Nuevo
Sello de la República francesa, 427.
Secci6ncientífica. -Tres grab3dos correi,pondien- Antiguo molino, cuadro de '1'. Moragas, 350.
zoo cauterio de M. Brenot. Triciclo acuiltico y
Facsímili:: dd decreto de J3 Asamblea Nacional
Estudio ele R. Marti y Alsina, 350.
tes al articulo «La cronofotografia,&gt; 262.
terrestre, 502 y 503.
de 10 de agosto de 1792, 427 .
Mi:1:-. Jalia Neilson célebre actriz iugle~a, 264. Labores de invierno, cuadro de J . Piuós, 350.
La~ Santas Mujeres, bajo relieve de Rafat!l Be•
El príucipe Tzerteleff, apunte de J. L. Ptlllicer Lm s XVI en la linteru:1, 428.
En el baile, cuadro 'de Román Ribera, 265.
llinzzi, 504,
Grabado de una hoja volnute de la época tn que
350.
E! emine11te compositor francés Masseuet, 267,

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�I ND ICE

4
Paseo matutino, dibujo de A. Marold, 505.
Guido de Maupassant, 506.
La catástrofe de Auzuola (dos grabados), 507.
Exposición Universal de Úhicago. -Caballo normando y torc. colosales, esculturas situad.as ~elante del Palacio de Agricultura. La sec?1ón
austriaca en el Palacio de Manufacturas, dibu-

jo de E. Lirnmer, 508 y 509.
Fusilamiento de los generales Clemente Tbomas

y J ulio Lecomte, en Montmartre, el 18 de mar•
zo de 1871, 510.
Acbibaldo Forbes, 511.
Efectos de una bomba, 511.
Una historia de amor, 512.

Aquel que no haya pecado que arroje fa primera
piedra, cuadro de Rembrandt, 51J.

,.

,

StcCWn cient1/ica. -- El nuevo puerto de Tunez;
(dos grabados), 518 y 519.
Hermanas de la caridad, cuadrode J. Agrasot, 520.
Monumento erigido en Budapest en honor de los
chonved» húngaros, obra de Jorge Zal~t 5_21.
Ei: posición Unh•ersal de Cbicago. - &amp;.htic10 del
Estado de San Francisco. Trozo de calle con
los edificio.~ de varios Estados. Edificios rle los
.&amp;tados de Míchigan y de Indiana. El edificio
de I nglaterra. Reproducción del buque_d~ gue•
rra norteamericano [llinois (dibujos origmales
de E. Limmer). lnteriorde la rotonda di:l Pal!•
cio de Horticultura, La calle del Cairo, 523 y 525.
U na sesión secreta de la Comuna, 526.
Aspecto de la calle de Rívoli en tiempo de la Co•
muna, 526.
Lucha en la barricada del bnlevard Haussmann,

637,
Los caflones en Montmartre en la víspera del 18
de marzo de 1871, 5Z,.
Abandonada, cuadro de Mateo Balasch, 528.
Un deseugaño, cuadro de Héctor Tito, 529.
A puntes, dibujos de Mateo Balasch, 530.
Secci6n citntyíca. -Fig. l. Vista de un taller. d.e
Berlín que funciona por medio de la electr1c1dad. Fig. 2. Grúa eléctrica del puerto d_e Ham burgo, 534 y 535.
Chulalongkorn l, rey de Siam . Sa.vangwadana,
reina de Siam, 536.
T-n intruso, cuadro de Paris, 537.
Ei:posición Uuiversal de Chicago. -El edificio ~e
Francia, Los edificios de Suecia y de la India
(dibujos de E. Limmer). Parte del pórtico que
une el Palacio de Máquinas y el de Agricultura. Tia cf,'ems-Weeb (Rueda de Ferris), dibu·
jo de E. Limmer, 539, 540 y 541.
F usilamiento de comunistas, 542.
El pabellón de Flora, en el Louvre, después del
incendio, 542.
Las t ropas de Versalles agasajadas por los babi•
tantes del bulevard Haus.::imann, 543.
Aspecto del Hotel de Ville después del incendio,
visto desde el Sena, 543.
Los sucesos de Siarn. - Vista de la ciudad real de
Bang-Kok. El buque Juan Bautista Say. Los
buques de guerra franceses delante del consulado de ll'rnncia en Bang-Kok, 544.
Tarde de estío, cuadro de H. Caífieri, 545.
&amp;ccilín cienty'ica. -Estatua erigida en París en
honor de Claudio Chappe, inventor del telé·
grafo aéreo. Un cailón improvisado, 550 y 551.
Contravapor, cuadro de F . Sallé, 552.
Exposición Universal de Chicago. - Incendio del
almacén de hielo artificial. La sección de los
Estados Unirlos en el Palacio de la Iudustria,
La secc;ón francesa en el Palacio de la lndus•
tria. ~(J. sección Ítaliana en el Palacio de la In•
d•¡stria, 553, 555 y 556.
Retrato del conde de Arundel, pintado por Van
Dyck, 557.
F usilamiento por los comunistas de los rehenes
que tenían en la cárcel de la Roquet.te, 558.
Conducción de prisioneros comunistas, 559.
F usilamiento de rehenes por los comt1nistas en
la calle de Haxo (26 de mayo de 1871 ), 559.
En el templo de Baco, cuadro de J. Muzzioli, 560.
Un desafío en Albania, cuadro de Pablo Ivanovitcb, 561.
&amp;cci6n cientifica.-E1 puente Palacio en la ria
de Bilbao (tres grabados), 566 y 567.
Buenos camaradas, dibujo de P. Golleron, 568.
Coloqnio amoroso, cuadro de Emilio Sala, 569.
Una bella de antai'.l.o, cuadro de Emilio Sala. 571.
Compás de espera, cuadro de Emiho Sala, 571.
El columpio1 cuadró de Emilio Sala, 572.
La expulsión de los judíos, cuatlro de Emilio
Sala 1 573.
Ei:posición Universal de Chicago. - Kiosco de la
Real fábrica de tabacos La flor de Cuba, de
D. Manuel dt:l Valle. Vista de la sección espa•
15.ola en el Palacio de Agricultura. Kiosco de la
fábrica de tabacos de D. Calixto López, antes
Bances y López. Don Rosendo Fern!lndez, de
la Cámara de Comercio de la Habana, Comisa•
rio especial. representai1te de Cuba y Puerto
Rico en la Exposición. Vista de la exhibición
de tabacos cubanos en el Palacio de Agricultura, 574 y 575.
Modernista de antaño, cuadro de E. Sala, 5i6.
Un concierto en el bosque, cuadro de E.Sala, 577.
Secci6n cient\fica. - El Canal de Corinto (cuatro
grabados), 582 y 583.
Retrato y estudio del ·pintor Emilio Sala, en Pa-·
rís, 584,
Quien espera ... , cuadro de L. Blume Siebert, 585.
Proyecto de monumento que se ha de erigir en
Manila á la memoria de M. López Legazpi y
Fray Andrés de Urdaoeta. Premiado en el concurso celebrado en aquella capital el 19 de junio de 1893. Autores: D. Agutitíu Querol, escultor; D. Luis M.a Cabello y Lapiedra, arquitecto, 587.
Exposición Universal de Chicago. - Un concierto
en la aldea alemana. Molinos y turbinas dt
viento, dibnjos de E. Limmer, 588.
Feria en un pueblo de la alta montaña romana,
cuadro de Mariano Earba!;án, 589.
Los hunos en la Galia, copia del cuadro de G,
, I'..ochegrossc por el mismo autor1 590.

¡Qué tal est oyf1 cuadro de F . Dvorak, 590.
El herrero, dibujo de León Lhermitte, 591,
Los juegos tlorales, cuadro de Luis Jiménez Aranda, 592,
Santas J usta y Rufina, cuadro de Domingo Fer•
nández y González, 593.
El celebrado pintor francés Augusto Glaize, 594.
Sección cienttfica. -El doctor Charcot. Sierracir•
cular para aserrar piedras. Nuevo alumbrado
de la estatua,de la Libertad del puerto de Nueva York, 598 y 599.
La primera riña, cuadro de A. Corelli, 600.
Mignon, estatua de Venaucio Vallmitjana, 601.
La hora del baño en Veuecia, cuadro de Ricardo
Madraza, 603.
Fiesta de la Asociación de Artistas de Baviera.
El Waldmeister y su séquito, 603.
Nuestra corresponsal en Chicago, Eva Canel, y
su hijo en el Niagara1 604.
Ei:posición Universal de Cbicago. - El Palacio del
lira.~il. La calle del Cairo, 604 y 605,
Turno impar, cuadro de Francisco Masriera, 606.
Un lance de honor, cuallro de T. Munich, 607,
Un discipulo de Sau Francisco, dibujo de José
M.• Marques, 608.
El general Prim en la batalla de los Castillejos,
cuadro de José M.• MarquP.s, 609.
Secc~n cumtyica. D. M. Alberto de Palacio.
Puente colosal sobre el Nervión (Bilbao), pro•
yecto de D. M. Alberto de Palacio. Vista del
pasaje interior del puente colosal sobre el Nervión. Puente rodado sobre el Nervión, proyec·
to de D. M. Alberto de Pa1acio, 614 y 615.
Recuerdos del país del hierro, cuadro de Vicente
Cutauda, 616.
En t:il bosqne de Bologne. La batalla de flores,
cuadro de Harri Fiuuey, 617.
Los jardines de la infancia {once grabados), 619,
620 y 622.
Visia~ de Costa Rica, 621.
Bellezas costarriqueñas, retratos pintados por
D. Francisco Valiente, 623.
Francisco Valiente, pintor costarriqueño, 623.
La despedida, cuadro de D. Laugée, 624.
El príncipe Guillermo II de Orange y su prome•
tida la princesa Maria Enriqneta Stuartlo, cuadro de Van Dyck, 625.
El célebre ei:ploradorafricanista Emin Bajá, 625.
El general Mir1bel, jefe del Estado Mayor gene•
ral del ejército francés, 626.
Secci6n científica. - Los pai-pi•bris en el Jardín
de Aclimatación de Paris {tres grabados), 630
y 6Jl.
D. José Joaquiu Rodríguez, actual Presidente de
la repllblica d~ Costa Rica, 6~2.
Iván el Terrible, estatua tie M. Autokolskij, 633.
José Garnelo y Alela, 634.
Hojas del álbum de José Garnelo, 634.
La marquesa de N ... , cuadro de J. Garnelo, 635.
Suicida por amor, cuadro de José Garnelo, 635.

~~~~~j1~~j~~:d;td~ 1~~º(la?;:i~~\f:J7~36.

Ei:posición U niversal de Chicago. -Aldea de los
indios de Vancouver. El teatro chino, dibujo
de Limmer. Instalación de la República Oriental del Uruguay en el Palacio de Agricultura,
683 y 685.
IJn telegrama, cuadro de L. Max Ehrler, 686.
Alicia, cuadro de Guillermo M. Chas¡,., 687.
DespuéS de la orgía, cuadro de Swedomsky, 689
y 690.
Suci6n cien.t.\fica. Maquinas para volar (cuatro
grabados), 694 y 695.
Carlos Mana Ocantos1 novelista bonaerense, 696.
La paz es la fuerza de una nación, grupo escultórico de Gustavo Eberleiu. 697.
Triste regreso, cuadro de M. Carbonen, 699.
Ei:posicióu Universal de Chicago. - Paseo á orillas del lago, dibujo de E. Limmer, 699.
Habitantes de San Cristóbal (Islas Salomón),
700.
Almacenes de comercio en Aotab (Islas Salomón),
700.
La aldea de Ugi en las islas Salomón 1 700,
lndigenas de las isla.::i Salomón, 701.
Mujeres de Ugi (Islas Salomón )1 701.
Una muchacha de las islas Salomón, 701.
La alegria, techo pintado por Plasencia, 702.
El juego de billar, pintura decorativa de Casto
Plasencia. 703.
Cur1osidadi nfautil,cuadro de F. Kallmorgen, 704.
Alegoría de la nocbe1 pintura decorativa de Casto
Plasencia, 705.
El ilustre co1~ositor Carlos Gounod, 706,
Sección cientl ca. - Máquiua.s para volar (cinco
grabados), 10 y 711.
La cita, cuadro de Horacio Lengo, 712.
Los uovios por la gatera, dibujo de J. García Ra•
mos, 713.
Alonso Berrugnete, estatua de J. Alcoverro1 715.
Cristóbal Cllón, estatua de Justo de Gandarias ll), 715.
Exposición Uuiversal de Chicago. -Insta.la.ción de
juguetes de la ciudad de Souneberg. La daDza
argelina. Dibujos de E. Lirnmer1 717,
Una visita a los gitanos, 718 .
'J'ipo de gitano mendigo, 718.
Gitano de pura raza, 718.
Gitanos al través de los campos, 719,
Una familia de gitanos, 719.
Tipo de gitano, 719.
Gitana r_-auadma1 dibujo de Isidoro Marín, 720.
Un novulero desdichado, dibujo de Cario, Arre•
gui, 721.
D. Juan García Margallo, 722.
Secci6n citntl,ftca. Nuevo si;;tema para prevenir
las colisiones de trenes. Sistema Pellat (tres
grabados). 726.
Granada. - \. endedores de carbón, dibujo de Isidoro Marin, 728.
Puerta en el patio de los Naranjos ele la catedral
de Sevilla, dibujo de M. Garcia Rodrigo, 729.
Gr~~t de guerra, dibujo de R. Catón Woodville,

Tiempos duros, cuadro de H. Herkommer, 639.
Gitanos de regreso de la feria, 733.
~remiado!, cuadro de José Joaqnln Te,jada, 639. La feria de los ¡'itanos, 733.
JJ. Quijote pronunciando el discurso sobre las ar· Mujer y niño gitanos, 733.
1
mas y las letras, cuadro de J . Gilber t,640y 641 . Pareja de novios gitanos, 733.
El:posición de Chicago. - La justicia, estatua de Gitanos dirigiéndose el mercado, 734,
plata maciza de tamaño natural, expuesta por Una visita á los gitanos, 734.
el Estado de Montana en el Palacio de Mine- Labradores gitanos e~perando contrata. 73-!.

~.-

--~-~~-

' El Excmo. é Ilmo. Sr. D. Juan B. Gran, obispo Labriegos gitanos, 735.
de Astorga, 642.
·
Gnía de Deés, 735.
Secci6n cUntí.fica. - El «.Campania&gt; y el tLuca• Una familia de gitanos en marclia, 736.
nia&gt; (tres grabados), 646 y 647.
.Marcha al través del desierto, dibujo de R. CaVendimiadoras moutillnnas, cuadro de Eloisa
ton Woodville, 737 y 738.
Garnelo, 648.
Modelo del monumento ~rigidoen Trenton en meEl eminente novefüta Emilio Zola 1 649.
moria de la batalla ele 1776, 789.
Palacio del )Jaharajab de Johore, 649.
Secci6n científica. -Máquina de vapor doméstiEl fruto del árbol durián, 651.
tica, de petróleo (dos grabados) . Trabajos de
Bungalow(vivienda europea) en el camino de Joelevación de una chimenea de fli.brica, 742.
bore, 651.
Un recluta por fuerza, dibujo de J. H. Roberts,
El ..:amino de Jobore, 652.
Suplem,ento. - Mapa de las posesiones españolas
Vestíbulo de mármol del palacio del Maharajah
del Norte de Africa. Croquis del campo de
de Johore, 652.
Melilla .
Parte de la aldea de Johore: á la izquierda del Moros de rey, dibujo de E. H., 745,
grabado un teatro al aire libre, 652.
Vista ei:terior del Frontón Barcelonés, proyecta•
Mujer indígena de Jobore, 653.
do y construido por el arquitecto D. Enrique
Bosque entre Singapoore y Johore, 653.
Sagnier y Villavechh, 747.
Mujeres malaya:;; recogiendo te, 654.
En el Frontón Barcelonés, dibujo de J . CabrineTipos de visitantes de la Expo~ición de Chicago.
ty, 747.
E! papanatas. Rllcién llegado de la aldea. Iudi• Marruecos . - Captura de un criminal, dibujo de
ferente . Dificil de contentar. El que todo lo
Ralpb Peacock, 749.
·
admira, 655 y 656.
Melilla. - La Alcazaba . Puerta de entrada. Mer·
La lección interrumpida, cuadro de L. Alvarez,
cado exterior conocido por las «Barracas,) 750,
657.
D. Manuel Ortega Sánchez Mnlrnz. 751.
El znrzidor de alfombras, pastel de Gilbert, gra• Vista de Melilla desde el fuerte de Sau Lorenzo
hado por H. Rabeuf, 658,
y del fuerte de Victoria Grande, 751.
Sección cient,.fica. - Un buque de gllerra ameri- La danza del otoño, cuadro deG. Max, 752 y 753.
cano con espolón (tres grabados), 662.
Melilla. -Mari Guari, espín moro hecho prisionti•
Ba,io relieve del monumento de la Victoria, de
ro. A bordo del Conde Venadito. Abjamien Lormier, 663.
to de tropas. El Mantelete, 754, 758 y 760.
Monumento de la Victoria, obra de Lormier, Santauder. -Plaza de Velarde, calle de la Ribe•
664.
ra y muelle de Calderón, 761.
El gran duque Alejo Alejandrovitcb El al miran• Santa.nder. -El vapor Cabo Machichaco, quince
te Avelane. Et capitfo de navío Tchoukbniae,
minutos antes de la explosión. Casas de la ca665.
lle de Méndez Nó.ñez por la farte que da al
La carta, cuadro de Jan van Beers, 667.
muelle de Maliai10. Iuterior di: depósito de la
Retrato ~e ,In reina María Autonieta, por la se•
Compañia de Tabacos. Calle de Méodez Núñez
15.~ra V1gee -Lebrun, 669.
por la parte que da al muelle de Maliaño. En El pmtor y arqueólogo tnrco Hamdy Bey, 670,
trada de la calle de Méndez Núñez . A111\iencia
El kiosco Chinili en Constantinopla, 670.
y casas coutiguas. J!:l vapor Cabo iJfachichaco,
Sarcófago griego, existente en el Museo imperial
vista tomada por la popa después de la explo de Constantinopla, 670.
sión. El vapor Cabo Machichaco, vista tomada
Sarcófago sirio-griego, existente en el Museo im•
por la proa después de la explosión. Calle de
perial de Constantinopla, 671.
Méndez Núñez. Calle de Méndez Núi'.l.ez. Calle
El s~rcofago de Alejandro! descubierto en Sidón,
de Calderón de la Barca: edificio de la Compaex1stente en el Museo imperial de Constanti•
Yiia Sing2r y Audiencia. Depósito de la Companopla, 671 .
ñia Arrendataria de Tabacos, 763, 76.J., 765,
Las dos novias, cuadro de José Weíser, 672.
768, 769 y '/76.
La b_oda ~el torero, cuadro de S. Viniegra, 6?3.
El general de brigada D. Higinio de Ribera, 767.
Secciún cr.enttfica. -Los faros flotantes {dosgra· Barcelona . -Embarque de tropas para Melilla
hados), 678.
(dti fotografia de Xatart), 767,
Teresa de Jesús, cuadro de E. Gimeno Regnier1
680.
(1) Por equivocación se puso en el epfgrafede
La sopa 1 cuadro de D:wid Nillet 1 681.
esta estatua que era de José Alcoverro,

aitrtac100

Secci6n cientiftca. - Orqnesta eléct rica de J. B.
Scbalkenbach . ~l queso monstruoso del Cana·
dé. en la Ei:posición de Chicago (dos grabados), 1
774 y 775.
Muerte del beduino, cuadro de C. R. B uber, 777 ,
Tipo á.rabe, dibujo de José Benlliure, 779.
,
En el ePare Manceau,) cuadro de Ramiro Loren zale, 779.
Interior del nuevo puente sobre el Vlstnla, en
F ordou, dibujo de Passos, 781.
Nuevo puente sobre el Vistula, eu Fordon 781.
Tipo árabe, dibujo de José Benlliure, 782.'
Tipo &amp;rabe, dibujo de José Benlliure, 783 .
Tipo moro, dibujo de G. Moutbard, 783.
Mezquita en Uazáu, dibujo de G. Montbard, 783 .
Mús1coárabe1 dibujo de G. Montbard, 783.
Mártires cristianos en el Circo1 cuadro de J. Man•
tegazza, 784.
Desterrados á Siberia, cuadro de W. Scheres•
chewski, 785 .
Mezquita de T&amp;nger, 786.
Bailarina berberisca en un campamento de ask:i.ris, 786.
El capitáu D. Francisco Ariza, 786.
Bateria de la ciudadela de Tánger, 786 .
Secci6n, cUnttfica. - E.::itablecimientode agntt.S minerales del Peñón, en Méi:ico . El judío errante
en la Salpetriere (dos grabados), 790,
La escnadra en el Mediterráneo, 792.
Excmo. Sr. D. Arseuio Martínez Campos í03.
D. Mí:guel Martínez Campos, 793.
'
O. Rafael Moreno, 793.
D. Laureano del Busto, 793 .
La gue:-ra de Africa. - Fuerte de Rostrogordo.
Kabilas del Rif, 795.
Gibraltar.-EI Peñón visto desde la frontera española. La ciudad desde el muelle. Los di,]tle9
sumergidos delante de las baterías rasantes,
Baterías denominadas Los dientes de la Vieja,
Paseo y batería de la Alameda. Las baterías
subterráneas, 796 y 797.
.
La guerra de A frica. -Jefes de la ambulancia enviada á Me\i,la por la Cruz Roja de Madrid,

806.

ARO XII

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BARCELONA

2

DE

ENERO

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N ÚM. 575

DE 1893

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820.
La Nochebnena en el mar, cuadro de Eliseo Meifrén, 821.
La Nochebuena en Galicia, copia de una pintura.
de Cecilio Pla, grabada por Sadurni1 823.
La Nochebuena en Lima, dibujo de J . Cabrinety,
segnn croquis remitido por D. Ricardo Palma,
de Lima, 824 .
La fiesta de Navidad en Catalaña, dibujos de J.
L. Pellicer, 825 y 826.
La ~laza de Armas en la ciudad de Méxicoer. los
d1as que precedeu á la Navidad, dibujo de L.
Izaguirre, 827.
La Nochebuena en Aragón, dibujo de Vicente
Cutanda, 829.
La zamacueca (de una fotografía), 830.
La Nochebuena en el campamento, dibujos de
Julio Gros, 831 y 832.
La Nochebuena en Cuba, dibujos de J . L. Pellicer, 833 y 834.
La Nochebuena en Puerto Rico, dibujos de Cu~
chy, 835 y 836.
La Nochebuena en Valencia, dibujos de Germán
Gómez, 837.
La Nochebuena en Guatemala, dibujo de Manuel
Rivi:ra Cabezas, 838.
La Nochebmma en Buenos Aires, dibuj_o de Vaamonde, 839.
Muley' Hassán, emperador de Marruecos, 841.
Tipo de un berberisco, cabeza de estudio de W.
Genz, 842.
Kabilas tlel interior acudientlo en auxilio de los
rifeños, 842.
Un jefe de tribu irabe, 844.
Situación apurada, grupo escultórico de Eusebio
Aman, 845.
Esperando que pase, fotografía de Mr. Lee 'La
Trabe Batemnu, 847.
Los pañales de Jeslls, cuadro de Paupión, 8!7.
Vistas de Santantler, de fotografías , 849.
El último grito del Redentor, ~uadro de Juan
Bru1tet, 851.
Leones en acecho, grupo escultórico de Jorge
Vastagh, 851.
Un trovador valenciano, c .. adro de Joaqniu
Agrasot, 852.
Aldeana leonesa, cuadro de Joaquín Agrasot,

853.

e

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITO RES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

El niño Raul Fausto Capablanca, notable ajedrecista, 808.
La Adoración de los Reyes Magos, copia del celebrado cuadro de Alberto Durero, 809.
Alegoría de Nochebuena, dibujada por Apele1
Me!'.ltres, 811 .
La Nochebuena en Madrid, dibujo de Manuel
.Domínguez, grabado por Sadurní, 813 .
La Nochebuena en Mallorca). cuadro pintado por
Juan Banzó,, grabado por :::;adurní, 815.
La Nochebuena eu 11.ndalucía. El baile de los
abuelos. Fiesta de familia . La misa del Gallo
en Sevilla. Dibujos de J . Garcia Ramos, 818.
Le Nochebuena á bordo1 dibujo á la pluma de
Nicauor Vázquez, 819.
La Nochebuena en el mar, dibujo de Lindner,

'Com~ colosal que se está comtruyendo en Londre::1 compararla con la toJTe Eiffol, 854.
Secci6n cientifica. - Proyecto di: palacio aéreo
para la Ex:posicióu Universal de Amberes de

iI'o1

Ftí~t1ea

799.

Un día de audiencia, cuadro de J. Jiménez Aran.
da, 800 y 801.
El teniente general Ei:cmo. Sr. D. F. Primo de
Rivera, 802.
El teniente general Ei:cmo. Sr. D. José Chinchilla y Oñate, 802.
El general de división Ei:cmo . Sr. D. Manuel
Macias, 802.
Sres. Jefes y oficiales del regimiento de infante•
ría de Toledo uúm. 35 á su salida de Granada.

f[.

·--

-- . ---=-=- -~--·==:~--- .

1894, 858.
Un paso difícil, dibujo de Carlos Arregui 1 860,

/

/ ,/

.,.: .· 7 T

G 4TANO DE PU RA RAZA, dibujo de J. García Ramos

'

~~

�NúMERO

LA !LUSTRACIÓN ArzrJsrrCA

2

ADVERTENCIA

Tenemos el gusto de anunciar á nuestros
suscriptores que hemos adquirido el derecho
exclusivo de p ublicación en España de la preciosa novela de Héctor MaJot ANITA, con
magníficas ilustracioÍles de Emilio Bayard, traducida a l castelÍano por el rep utado escritor
D. Antonio Sán chez Pérez, que publicaremos

en breve en la sección correspandiente.

.................. ./ ........
SUMARIO

Texto. -

Afurmttraciones europeas, por Emilio C:1.stelar. - La

1/UÍ!;ica y sus representantes1por Antonio Rubinstein. - Vidas
fJara/e/as, por José de Rourc. -La guitarra, por José María
Sb:trhi. -Los Rqes Afagos.Jncokerencias, por Manuel Amor
l\Iei lán. -Afiscelrinea con~oticias de Bellas Artes, Teatros y
Necrologla. - Nuestros K'f'&lt;l/Jados. - Cargo de c(Jllcíe,uia, novela original de Juana l\fairet, con ilustraciones de A. l\forenu.
-SECCIÓN CIKNTIFTCA:

En elfondodt/.fO[(o dt Guinea. La

misión francesa del capitán Bingtr1 por L. G. Bingcr. - Química sin laboratorio. Expedmento de: j111oresce1tcia, por J. G.

- La prestüligitación déscubierta. Cochura de u11a torta en 1tn.
sombrero1 por Magus. -Las casas comistoriales de Filadelfia
y su ctlpula cubierta de aluminio.

Grab ados. - Cita110 de jnrra raza, dibujo de J. Carda Ramos. -Labor dijfd!, cuadro de H. W. Schmidt. -San JtHm
de Arena (Asturias), cua&lt;,lro de Cecilio Plá. - "A11to11io .Rubimtein. - Un discljmlo aprovechado, cuadro de Manuel Ramfrez. - Estación m Flladtl..fia del camino de ltierro de Pensylvania. - Castillo de Sotomll.yor ( Pontevedra J, propiedad

del señor marqués de la Vega de Armijo (de fotografía de J.
Prieto). -La,s dos hermanas, cuadro de Escipi6n Vanutelli.
-El bautizo, cuadro de José Gallegos. -Ba;,ardo en el mo11u11IO'de recibt'r su pn·mera espada, estatua en bronce de Pedro Rambaud. -La nodris:a y la i1lja11ta, copia del célebre
cu:ulro &lt;le Francisco Hals, existente en el musco de Berlín.
- U11 co,uierto, cuadro de Román Ribera. -Elgra11festival

mahometano de fa Bucl.-ra-Ede ó Baqr-i-id (.fiesta de la vaca)
en el Naini-Tal, en las provincias del Noroeste de la India,
dos grabados que representan otros tantos grupos de mahometanos. - Figs. 1 y 2. Misión del capitán Bingcr en b. costa del Marfil en el país de Kong. Una calle y una mezquita
en Kong, dos grabados. - Experimento de fluorescencia. Figs. 11 2 y 3- Cochura de una torta en un sombrero. -Cúpula de la Casa de la Ciutlad en Filadelfia y estatua de Gui·
llermo Penn. - Pro;1ecto de Ca.sa de Gobierno de la pnr,1i,1da
dt: Salta ( Rep,lhli.ca Argentilla), del arquitecto M. Font:i.na-

rossa.

............,............,,..... ,,...... ,............. ,., ....,...... ,............. ,.. ,...... ,., ............. .,..... .
MURMURACIONES EUROPEAS
POR DON EM í LIO CASTKLAR

La Nochebuena en Europa. - Celebración universal. - Los dos
solsticios de invierno y verano. - Sus consagraciones religiosas. - Institución de la Nochebuena . - Los pueblos meridionales en tal noche. - Recuerdos levantinos. - El Belén. - Conexiones entre los bueyes de nuestros belencitos y los bueyes
de las mitologías orientales. - Jesús recién nacido. - Consideraciones. - Conclusión.

E n todo el mundo cristiano celebran los fieles reunidos esta sacra noche. Yo recuerdo haberla pasado
en París y en Ginebra, donde, á su manera y guisa,
la celebraban todos con extraordinario regocijo, así
bajo el ala de nuestras iglesias católicas como bajo
el ala de las iglesias protestantes. Más severos en sus
costumbres y en sus ideas éstos no dejan por esa severidad, congruente con su doctrina y con su liturgia,
de tener fiestas y mover algazaras muy parecidas á
nuestras algazaras y á nuestras fiestas. El árbol de Navidad1 con sus ramas verdes y sus farolillos multicolores, en el cual se ostentan juguetes bellísimos destinados á los chicuelos impacientes, proviene del Norte y está circundado de poesía por los enjambres de
canciones aladas que han puesto en torno suyo la
poesía y la música germanas. Pues no hay necesidad
de irá Londres para enterarse del fervor y entusiasmo
con que celebran los ingleses las fiestas de Navidad:
basta pasarse por cualquier librería nuestra de las internacionales, y sobre sus mesas encontraréis á porrillo periódicos ilustrados y libros de aguinaldo, diciéndoos lo universal del culto prestado á esta noche santa por todos los pueblos cristianos sin ninguna excepcion. La virtud capital del Cristianismo ha estribado en esto, en divinizar desde la maternidad hasta
la muerte dentro de sus dogmas y de sus ritos aro·
mados por una eterna poesía.

•••
¡Bendita sea la Natividad sacra del Señor! ¡Cuán
graves y solemnes pensamientos inspira la noche dedicada por nuestra liturgia tradicional á conmemorar
el nacimiento de Cristo! La religión cristiana, como
las religiones de Grecia y Roma, santifica los dos
solsticios, el de verano y el de invierno. En el solsticio de verano, en el más largo de todos los días, b

Iglesia celebra la Natividad del Bautista; y en el s?lsticio de invierno, en el más corto de todos. los. d1as1
la Iglesia celebra la venida del Redentor, escogiendo
el mes de los esplendores para las esperanzas, el mes
de los hielos para la realización
es~~ esperan~as,
como si toda realidad 1' aun la mas rehg1osa, hubiera
de traer forzosamente consigo, al cumplirse1 dentro de
los límites y relaciones de este mundo, inevitables
amarguras y tristezas. La noche de San Juan puede
llamarse la noche del amor, de la serenata, de la guitarra, de la magia; la N o~hebue1~a puede ~l~marse
la noche del hogar, de la mocencia, de la mnez, de
la zambomba y el zorcico1 diferenciándose entre sí
estas dos noches como puede diferenciarse la ena·
morada canción del sencillo cuento. Camino de las
almas1¡cuán desconocido eres de los míseros mortale~!
Sabemós el origen de las lluvias y no sabemos el ongen de las ideas, aunque las lluvias pasan en el seno. de
los airés y las ideas en lo interior de !1ues~ro espír1~u.
Sabemos la órbita de un astro en lo mfimto matenal
y no sabemos la órbita de un pensamiento en lo i~finito moral. Cuando San Lucas narra con la sencillez propia de la narración evangélica, su?lime .sencillez, la fuga de José y María escapados a los ngores
del censo romano, la venida de la noche al establo
de Belén, el nacimiento de Cristo en las paps de los
pesebres, el ·cantico ·de los ángeles en las alturas de
los cielos, la reunión de los pastores cargados de rústicas ofrendas y traídos por los coros celestes y por
las estrellas errantes, no podía de ningún modo adivinar, sino por una intuición sobrenatural, cómo ~stas
páginas transformaban los espíritus para desas1rlos
del sensualismo antiguo, y movía las piedras para levantarlas en triángulos místicos por las hermosas ca•
tedrales, y elevaba las imaginaciones con alas nuevas
á las cumbres de lo ideal, y producía otros Estados
en la sociedad, modificando desde las instituciones
hasta las costumbres en renovación lenta y profundísima y universal, consecuencia indeclinable d~ ~na
compenetración mayor entre el h.urnano y el. d1v1110
espíritu. Pero dejemos estas reflexiones, que m c~ben
ya ni pueden caber en este nuestro tema. Examm~n
otros si la Nochebuena se instituyó por la IgleSia
helénica ó por la Iglesia romana; si designó San Agustín el 24 de Diciembre para la Natividad, San Epifanio el 6 de enero, y otros padres, en sentir de San
Clemente Alejandrino, fines de abril y mayo; si en su
homilía trigésimaprima el Crisóstomo dice que diez
años antes de pronunciada tal arenga desconocía tamaña festividad : dejemos á los que de sabios y eruditos suelen preciarse dilucidar tales cuestiones, y vamos á recordar cómo la Natividad santísima del Salvador, este acto supremo en la vida sublime de María, suele comprenderse y festejarse por los pueblos
criMianos, á que nosotros pertenecemos por virtud y
obra de nuestra raza y de nuestra sangre. La vida entre los pueblos marítimos, sobre todo por las orillas
mediterráneas, donde tiene tanta hermosura el suelo
y el aire tanta luz; la vida en tierra embalsamada
por el azahar, bajo un cielo embellecido por el arrebol, junto á unos mares plateados de espumas que
resaltan sobre aquella superficie de cristal azul; la
vida guarda indecible poesía en tan deslumbradores
sitios. Para gustarla precisa ir, no á la ciudad, al campo, á las aldeas; no al puerto mercantil, obscurecido
por los vapores de la hulla y cubierto por los productos del comercio, sino á la playa casi desierta, donde
so las aguas, tan transparentes como cristalinos rna·
nantiales, juegan y chispean, quebrando el resplandor
de la luz en sus escamas, los multicolores pececillos.
El día se dobla en la celeste superficie; el aire se carga de unas exhalaciones que facifüan la respiración y
enardecen la sangre; las casas y chozas de los pescadores se amontonan á la orilla corno aguardando al
oleaje á guisa de la Galatea del idilio; la barca yace inmóvil sobre las arenas esmaltadas de conchas, entre
las cuales brilla como gigantesco trozo de azabache
la brea luciente; aquí saltan los chiquillos, corriendo
á la desbandada con sus trajes de dril azul y sus gorros · de lana carmesí; allí mécese la red tendida de
higuera en higuera y el cenacho cubierto de algas y
aparejado para contener las marinas cosechas; allá
cantan los calafateadores que componen las naves
apercibidas á desafiar las tempestades; acullá claman
las pescadoras, semejantes con sus pies desnudos y
sus cabezas coronadas por la circular cesta á las estatuas conocidas entre los griegos con el nombre de
canéforas; acullá se dilatan los grandes copos recién
extraídos1 entre cuyas mallas, prendidas al término
de largas maromas, centellean1 mezcladas con el moho verde obscuro1 cristalizadas partículas, semejantes
á pedrería, y salta la pesca brillantísima coleteando,
mientras por los límites del horizonte pasan latinas
velas hinchadas de soplos favorables y seguidas por
las gaviotas ó por las golondrinas que vuelan en torno, acompaíiadas de los delfines que parecen volar

1e

575

entre las espumas batidas por sus lustrosos cuerpos,
rompiendo con la quilla y con la proa el agua para
dejar tras de sí fugaces pero luminosas estelas.

•
••
En estos grandiosos espectáculos1 nuevos á la continua, necesariamente las almas de los pueblos, como las almas de los individuos1 toman brillantísimos
esmaltes. Sus fiestas han de resultar por necesidad
poéticas y alegres. Yo recuerdo aún la poesía que todos los años me reservaba en el santo seno de la familia esta festividad incomparable de Nochebuena.
Por la tarde amontonábanse las castañas y las bellotas que se cocían á una en descomunales ollones, los
recentales y las gallinas y los pavos que se aderezaban para el día siguiente, la dulce peladilla 1:le Alcoy,
los turrones hechos con azucaradas almendras de Jijona ó de Alicante, los frescos cardos aporcados en
los hermosos bancales, tantas gollerías propias de las
Navidades. Los muchachos agujereaban los pucheros
que les caían en las rr.anos, y tapándoles la boca con
pieles de conejo secadas al fuego, en cuyo centro ponían unas cañitas, arreglaban las ruidosas zambombas.
Industrias no menos primitivas procurábannos todos
los demás instrumentos. El pandero con sus ruidosísirnas sonajas, las castañuelas con sus lazos de seda,
habían menester más aparato; pero los rabeles, apa. rejados con una guita untosa1 y los caramillos de cañas que podría envidiar el dios Pan, improvisábanse
allí en,el patio y en el corral de nuestra casa. Cuando venía la noche, noche de invierno, generalmente
fría y lluviosa, mientras el viento aullaba en los ramajes, ó caían,· ya el agua, si nublado, ya el hielo, si
sereno, bajo las anchurosas campanas de las chirne·
neas chisporroteaban los sarmientos, tan fáciles al
fuego, produciendo llamaradas, sobre cuyas rojas luces brillaban á guisa de meteoros entre las columnas
de humo centellas rm\ltiples, y en la roja ceniza deslumbraba nuestros ojos el noc/1ebue110, el inmenso
tronco de oliva ó encina, reservado de antiguo para
este momento y parecido á una inmensa gigante brasa. ¿Y el nacimiento de Cristo? Las estatuas y los cuadros que luego he visto en mi~ correrías por el mundo no han conseguido sumergir mi ánimo en el éxta$iS sugerido por aquellas toscas figuras de barro cubiertas por colorines chillones. Sobre una mesa de
pino echábamos un tapete de muselina ó de indiana
con varios ramajes y flecos. En torno dela mesa nosotros mismos amontonábamos el espliego1 la salvia,
el tomillo, recién cortados del monte, que formaban
como alfombra mullida, la cual á nuestras pisadas
despedía fortificadoras esencias. Una peña de cartón
polvoreada de vidrio, á cuyas facetillas denominábamos vidrio volador en jerga provincial, representaba
el Belén, tomando á los reflejos de las velas contenidas en candelerillos de plomo y en las araña~ de latón visos de un rocío luminoso. Por las quebradas,
entre hojas de lentisco, descendían reproducidos en
barro los borregos de blancos vellones y las ovejas
regidas por un pastor, quien llevaba para el niño Dios,
colgado al cuello, un recental. Aquí un viejo con pellica y zurrón aderezaba las migas puestas en perol
anchísimo á la lumbre; allí una fuerte labriega, con
su azul zagalejo y su negro corpiño, sobre cuyos pliegues blanqueaba un paíiuelo de hilo, dirigía los potros al abrevadero; más lejos retozona muchacha parecía cacarear, según lo hinchado de sus mofletes,
como las gallinas que comían trigo y arroz á sus pies;
acullá un campesino empinaba la bota de rodillas,
mientras otro cofrade suyo, asentado sobre un saco
de avena, encentaba el pan ó el queso; en las alturas
veíase brillantísima constelación de talco, que guiaba
á los reyes magos, caballeros en sus hacaneas y envueltos en sus mantos de púrpura y armiño, con sus
coronas áureas á las sienes y sus vasos de mirra en el
puño, mientras abajo, sostenido por un ángel de túnica celeste y blanca, el Gloria in excelsis Deo en letras de oropel, y bajo tanta enseña el pesebre ccn la
mula en un lado y el buey en otro por el término
primero; por el segundo la Virgen y San José, ambos
poseídos de una contemplación extática, y sobre las
pajillas el recién nacido, á quien besábamos como á
un pequeñuelo de veras y adorábamos como al Dios
de la verdad. Entonces, aunque supiérµmos el musa,
muste, no sabíamos gran cosa de trad iciones mitológicas, y por consiguiente no llegábamos á comprender
toda la importancia conseguida por los bueyes en la
religión de los pueblos. No hubiéramos vuelto con
poco desprecio el rostro, bostezando y soíiolientos, á
quien viniera diciéndonos cómo el buey con la vaca
representan la fecundidad de la vida en los himnos
vedas; cómo la luna creciente que se alza por los cielos enrojecidos inspira la idea de que el toro, compañero de su dios Mitra, debe ser el primer animal
criado sobre la tierra; cómo la vaca rubia simboliza

N(rMERO

575

de suyo la
riente aurora.
y augura e l
buen tiempo.,
al par que la
vaca negra
simboliza la
noche.y augura la tempestad entre los
supersticiosos
eslavos; cómo1 según los
antiguos alemanes , los
cuat r o bueyes, hijos de
Gefión, surcan y remueven la tierra
patria con sus
arados, y se. gún los ant iguos fra nceses1 un torode
piel atigrada
engendra la
raza de los merovingios al
borde mismo
de los mares;
cómo J úpiter
viene, según
los metamorfoseas h elenos, sobre las
ondas jonias
á las poéticas
orillas donde
naciera Europa; en nuestras creencias
de aquel entonces era el buey, cuya piel, cuyos huesos, cuya carne1 cuyos trabajos aprovechan á todos,
e l más útil entre los animales, á causa de haber calentado con su al ien to al Nillo Dios, aterido en la terri ble noche de diciembre, y la mula estéril por haberse tragado la paja del sacratísimo pesebre. ¡Con
qué gravedad predicaban los muchachos mayores sobre tal tema delante del Belén iluminado, mientras
los pequeñuelos oían á una con verdadera pasión, ta n
prontos para dar un bollo al pacífico buey como

L A I LUSTRACIÓN ARTisTICA

LABOR DIFÍC IL, cuadro de H.

W. Schmidt

para romper un hueso á la mula espantadiza y estéril!
¡Qué noche! Los oídos más acostumbrados al estruendo no podían sufrir las castañuelas repiqueteadas, el gárrulo pandero, la ri mbombante zambomba,
los caramillos con sus flauteos, los rabeles con sus
chirridos, las sonajas llenas de perdigones, el campaneo de los almireces, el rasguear de Jas guitarras y
los innumerables cantares á cuyas cadencias danzaban todos en tropel delante del Niño Dios con la
más desenfrenada alegría y promoviendo las más re-

SAN JUAN DE AR!N A (Asturias)i cuadro de Cecilio P lá

3
gocijadas algazaras. Sin
embargo, el
movimiento
continuo de
aquella tarde,
las idas y venidas desde
las cocinas al
nacimiento,
los arreglos
del Belén, el
cántico ye!
baile acababan por del
todo rendirnos y prestarnos un sueño
más pronto y
más profundo
que nuestro
sueño corriente, quedándonos medio
dormidos sobre las sillas
y los bancos,
hasta que las
campanas de
las parroquias
nos despertaban llamándonos á misa
del gallo, cantada en la media noche,
donde á todos los estruendos se
reunían las
trompetas del
órgano. ¿No
os ha pasado muchas veces, viendo moverse un corro de niños en Nochebuena alrededor de un nacimiento, apoteosis de la niñez, deteneros á pensar en
las amarguras y en las tristezas que le reserva la vida?
Aquel mis!Ilo infante divino, que nace entre los coros de los ángeles, bendecido por los pastores, adorado por los reyes, sudará sangre copiosa en el Olivete, recibirá hiel y vinagre en ~os labios, oirá injurias
en su agonía y morirá como el último de los criminales en el más ignominioso de los patíbulos.

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LA MÚSICA Y SUS REPRESENTANTES
El trabajo crítico que, en extracto, presentamos á
nuestros lectores es de indudable importancia. Para
formar cabal juicio acerca de él, no se olvide que
quien lo ha escrito es músico y ejecutante á su vez y
que, por lo mismo, su criterio puede adolecer de lastimosos prejuicios. Téngase también presente al leer
lo que de Wagner dice, que perteneció éste á la raza
germánica y que él desciende de eslavos. La antipatía entre las dos razas es demasiado profunda para
que, siquiera á guisa de duda, no nos sea permitido
pensar que en algo puede haber influido el antagonismo étnico en el juicio emitido sobre el maestro
alemán.
Aparte de esto, el nombre de Rubinstein, conocido de todos, y sus dotes, avaloradas por muchos, son
garantía de acierto y del interés con que ha de leerse
su Historia crítica de la 111tísica. Léanla en extracto
nuestros lectores y vuelvan á leerla íntegra aquellos
á quienes los asuntos musicales apasionan, que obra
es de un maestro y fruto al mismo tiempo de profundos estudios. - C. " R.

Empieza el autor su notable trabajo, escrito en forma de diálogo, haciendo constar que la ópera, para
él, es, dentro de la música, un género secundario. H e
aquí cómo explica su opinión:
«1.º La voz humana limita la melodía, cosa que
no sucede con los instrumentos y que resulta una traba para la libre expansión del alma, ya se trate de
expresar alegría ó dolor. 2.0 Las palabras, por muy
hermosas que sean, no cabe que expresen todos los
sentimientos que llenan el alma, eso que con gran
exactitud se llama i·nexpresable. 3. 0 Así en la alegría
más viva como en el dolor más profundo, el hombre
siente surgir en su interior una melodía á la cual no
podría ni querría adaptar palabras. 4.0 Jamás, en ninguna ópera, se ha oído ni se oirá la expresión trágica
que encontramos, por ejemplo, en la segunda parte
del trío en re mayor de Beethoven ó en las sonatas,
op. 106, parte segunda, y op. no, tercera parte, etc.»
Opina que si la ópera es el género á que se dedican con predilección los grandes compositores, se debe á que casi todos ellos esperan de aquella manera
ser antes y mejor comprendidos por el público, y
añade:
«Para saborear por completo una sinfonía es preciso poseer una verdadera iniciación musical, y sólo

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

una parte ínfima del público tiene esa comprensión. La música instrumental es el alma de la
Música; pero precisa saber penetrar, presentir y
escudriñar esta alma,
trabajo psicológico de
que el público, por regla
general, no es capaz. Las
bellezas de las obras clásicas le han sido reveladas desde la infancia por
la admiración de sus padres y por las explicaciones de sus profesores,
y por esto, sin duda, d~
muestra por ellas un entusiasmo convencional;
pero imagino que si hoy
debía descubrir por su
cuenta las bellezas que
atesoran, las obras de los
clásicos correrían el riesgo de quedar olvidadas.»
Después de hacer notar que hasta la segunda
mitad del siglo actual la
música ha florecido solamente en Italia, Alemania y Francia, y que puede dividirse la historia de
la Música en tres grandes épocas, describe de
esta manera esa división:
&lt;Tengo para mí que
el arte musical empieza
con Palestrina, yde él hago arrancar la primera
época de nuestro arte,
aquella que á un tiempo
llamaré época del órgano
y época vocal; los más
eximios representantes
de ella han sido Bach y
Hrendel, que dignamente la coronan. A la segunda
época la llamaré instrumental, es decir, la época del
desarrollo del piano y de la orquesta; época que empieza con Felipe-Manuel Bach y termina en Beethoven, que es la más alta encarnación de ella, comprendiendo en ese ciclo á Haydn y Mozart. Llámase á la
tercera lírico-romántica; empieza con Schubert y tiene
por representantes á Weber, Mendelssohn, Schumann y Chopin, que la cierra.&gt;
Viene por último el juicio que le merecen las distintas personalidades que en esas diversas épocas sobresalieron en el campo de la Música. Esta es, indudablemente, la parte más importante y curiosa de la
obra; pues los juicios emitidos por el ilustre músico
distan mucho de estar conformes con los que generalmente han merecido los grandes maestros. En primer lugar, bastará la enumeración de los bustos que
Rubinstein tiene en su despacho, como en sitio de
honor, para que se comprenda la disparidad de juicio
que señalamos. Esos retratos son los de Bach, Beethoven, Schubert, Chopin y Glinka, de quienes dice
que son los maestros por los que siente admiración
mayor. A Hrendel, Haydn y Mozart los considera inferiores á éstos: ¿es que el virtuose se sobrepone al compositor? En segundo lugar, algunos párrafos entresacados de los juicios que emite sobre los compositores acabarán de patentizar que el eminente pianista
no sigue las trochas conocidas, sino que, á hachazo
limpio, se abre nuevo sendero.
Para él la música empieza con Palestrina y los dos
ó tres maestros italianos Catolli, Scarlatti, Couperin
y Rameau, que son los iniciadores de la música religiosa que precede inmediatamente á la instrumental,
de que Juan Sebastián Bach y Jorge Federico H ífndel son los representantes que con más relieve se destacan. Con ellos «la música llega á tal perfección, alcanza sublimidad y brillantez tan grandes, que parece
que la humanidad escuche por segunda vez el fíat

lux.»
De Bach dice Rubinstein lo siguiente:
«Conocéis, sin duda, aquella anécdota de la vida de
Benvenuto Cellini, según la cual el artista estaba falto
de metal para un trabajo que le había encargado el
rey de Francia. Para evitar dificultades tomó el partido de fundir todos sus modelos; pero de repente, al
coger una copa de labor admirable, se detuvo y no
pudo resolverse á echarla al fuego. El clavicordio bien
templado es esa joya de la música; si, por desgracia,
todos los motetes, las cantatas, las misas de Bach y
hasta la música de La Pasión se perdían, y únicamente quedaba El clavic1Jrdi1J bien templado, no ha-

NúMERO

575

bría motivo para desesperarse, pues la música no se
habría perdido.
»Sus preludios son de un esplendor, de una per·
fección y de una diversidad tan grandes, que parece
incomprensible que el mismo hombre que ha escrito
para ~l órgano obras tan majestuosas, haya podido
componer gavotas, zarabandas y otros trozos para
piano tan encantadores por su sencillez. Dejo de hablar de sus obras instrumentales; pero si añado á esta lista sus gigantescas obras vocales, me parece que
llegará un tiempo en que se dirá de él lo que de Homero: «Un hombre solo no es posible que ha~•a escrito todo esto.»
De Hrendel dice así:
«Quedan para este maestro la majestad, la brillantez, los efectos de masas y el prestigio sobre la multitud por la sencillez del dibujo, por la diatónica (contraste admirable con el cromatismo de Bach), por la
nobleza en el realismo, por el genio, en una palabra.
Creo definir bien á los dos maestros por medio de
este aforismo: «Bach, la catedral; Hrendel, el palacio.» En la catedral se oye el murmullo respetuoso y
recogido de los fieles, bajo la impresión de la grandeza del edificio y de la elevación del pensamiento
que encarna; en cambio, las gentes que visitan un palacio expresan ruidosamente su viva admiración y el
sentimiento de sumisión que despiertan en ellas la
majestad, el lujo y el brillo de lo que les rodea.»
De Haydn dice que es un músico «cordial, alegre,
ingenuo, sin pretensiones; que es un amable anciano
que trae siempre repletos los bolsillos de golosinas
musicales para los niños, es decir, para el público;
pero que está presto siempre á administrar una mercurial á la gente demasiado turbulenta; que es un
profesor afable, pero severo, que viste un frac monumental adornado con puntiJlas y que lleva puños de
encaje y zapatos con hebillas. Habla, no el alemán
castizo y literario, sino la jerga vienesa. Todo eso lo
oigo yo cantar en las notas de su música.
»La música instrumental le debe mucho; ha desarrollado la orquesta sinfónica y la ha elevado casi
á la altura de Beethoven; el cuarteto para instrumentos de cuerda le debe toda su amplitud y nobleza.»
Mozart no es, para el pianista eslavo, el genio universal y sin segundo que para otros; pero no por ello
deja de prodigarle grandes elogios.
«En Mozart - dice - como en Haydn oigo siempre
la jerga vienesa, pero no vacilo en proclamarle el sol
(Elios) de la música. Todos los géneros los ha iluminado con sus rayos, y ha puesto sobre cuanto ha tocado el sello de la divinidad. No se sabe qué admirar
más, si su melodía ó su forma, si su limpidez de cri-stal ó su riqueza de invención. Al lado de su sinfonía
en sol menor (esta maravilla única en el lirismo), ha
puesto la última parte de la sinfonía Júpiter (esta otra
maravilla de la técnica sinfónica); al lado de las oberturas de La .flauta mágica y de Las bodas de Ftgaro
(esas maravillas de alegría y frescura), ha hecho el
Réquiem (esa maravilla de armonioso dolor), y después de la Fantasía para piano ha creado el quinteto
en sol menor. Aun cuando Gluck haya creado antes
que él grandes cosas para el teatro y quizá haya trazado nuevas vías, parece, al comparársele con Mozart, un compositor de piedra. Cuando recuerdo á
este maestro no puedo menos de exclamar: ¡claridad
eterna, en música te llamas Mozart!»
Hablando de Beethoven formula así su juicio:
«Su grandeza en el adagio es admirable; pasa en él
del lirismo más exagerado á la metafísica pura y aun
al misticismo; pero en el sclzerzo es donde verdaderamente se sobrepuja á sí mismo: allí hay la sonrisa, la
risa, la carcajada; á veces la amargura, la ironía, la
cólera, todo un mundo de expresiones psíquicas que
parece que no pertenezcan á un mortal, sino á un titán invisible que tan pronto admira á la humanidad
como la escarnece, que tan pronto se indigna contra
ella como se apiada de su suerte. En sus sclzerzos
Beethoven es inconmensurable.»
Después dice del sordo sublime Schuber:
«Considero á Beethoven como la cumbre de la segunda época del arte musical, y á Schubert como el
generador de la tercera. Es, en verdad, una persona·
lidad notable la de este maestro. A los demás, aun á
los más grandes, se les conoce predecesores; él solo
surge espontáneamente, así en la musica vocal como
en la instrumental; si ha tenido predecesores nadie
los conoce. Es indudablemente quien ha creado el
romanticismo lírico en la música.»
Después de hablar rápidamente de los grandes
compositores de óperas, á los que por el escaso crédito que le merece el género, no trata por cierto con
mucha consideración, ya tenga que juzgar á Rossini,
Y.ª á Meyerbeer, bien á Weber ó á Bellini, pasa á
examinar las obras y aquilatar el mérito de la música
de Ricardo Wagner.
El juicio de Rubinstein sobre el gran maestro ale-

UN DISCÍPULO APROVECHADO, cuadro de Manuel Ramírez

�6

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

mán es uno de los más completos y originales que remediar las exigencias escénicas de un teatro, pues
hemos leído, y es, sin duda alguna, lo que da carác- las decoraciones sólo pueden cambiarse cambiándose.
ter especialísimo á la obra que extractamos por estar Que bajen al foso ó suban á las bambalinas, que se
en contradicción con lo que generalmente se ha di- tire el telón ó surjan vapores, la ilusión resulta de
cho del gran reformador de la música.
todos modos truncada. Pero los antiguos procedi«En 1846 me encontraba un día en Berlín en casa mientos son preferibles á la sinfonía silbante de vapode Mendelssohn, donde encontré á Taubert, quien res que se esparcen por dondequiera.
al advertir sobre el piano la partitura de Tannhauser'.
La obscuridad de la sala de espectáculo, en tanto
preguntó á Mendelssohn su opinión sobre el compo- que se representa, es mejor que una necesidad estésitor. Aquél contestó: «El hombre que escribe á un tica una fantasía del autor; la cantidad de luz que
tiempo las palabras y la. música de sus óperas, por ganan la escena y los personajes es demasiado míniesto solo se le puede considerar como un ser extraor- ma para contrarrestar las molestias de los espectadodinario.» Sí, Ricardo Wagner es un hombre extraordi- res, y únicamente se comprende que esta innovanario¡ pero esto no cambia en lo más mínimo mi jui- ción agrade á los empresarios porque disminuye los
cio sobre los compositores modernos. Wagner es, se- gastos.
guramente, un artista interesante y notable; pero desLa orquesta invisible, que puede producir cierto
de el punto especial de la música•no encuentro en efecto en la primera escena de El oro del Rhin, es
él, por más que le examino, ni grandeza, ni elevación una pretensión ultra-ideal y superflua en toda ópera,
ni profundidad.
' sin exceptuar la de Wagner. La sonoridad de la or- Quizá le negaréis también el mérito de ser un questa, amenguada por esta innovación, basta para
innovador.
descartarla. La música invisible no se comprende si- Wagner es tan vario que es difícil formular so- no en las iglesias, donde nada debe turbar la devobre él un juicio general. Además sus ideas funda- ción y recogimiento de los fieles. Hay, en verdad,
mentales acerca del arte me son por tal manera an- cierto número de obras de Beethoven y de Chopin
tipáticas, que mis apreciaciones no podrían por me- que ganarían mucho ejecutándose por medio de una
nos de molestaros.
orquesta invisible; pero la obertura de Tannhauser
- Puesto que he tenido la paciencia de escucharos perdería mucho si no se viera mover los brazos de los
hasta aquí, bien puedo oir igualmente lo que que- músicos en el trozo de los violines, al final de la pieráis decirme de \Vagner.
za. El hecho de ver en una ópera cómo el director
- Et maestro alemán cree que la música vocal es de orquesta esgrime su batuta ó cómo los músicos
la más alta expresión del arte musical¡ tengo para mí mueven los brazos, no es tan desagradable que valga
que, exceptuando la canción y la plegaria la música la pena de sacrificarle los efectos musicales.
empieza únicamente allí donde la pal;bra acaba.
- Hasta aquí habéis discutido los procedimientos
Wagner proclama un solo arte universal ó la unión y los principios de Wagner; nada habéis hablado de su
de todas las artes en una sola, por lo que hace al tea- música propiamente dicha.
tro¡ y me parece á mí que por medio de esta unión
- La declaración del dogma de la infalibilidad del
no puede satisfacer plenamente ninguna. \\'agner es Papa ha hecho quizá daño á la religión católica. Si
partidario de la leyenda, es decir, de lo sohrenatural Wagner se hubiese limitado á componer, ejecutar ó
en los asuntos de ópera; y entiendo yo que lo so- publicar sus obras, sin comentarlas en opúsculos librenatural no es más que una expresión fría del terarios, las habría visto alabadas ó deprimidas, quearle. Lo sobrenatural puede ofrecer un espectámlo in- ridas ó detestadas, como sucede á todos los compoteresante, quizá poético¡ pero jamás nos dará un dra- sitores; pero cuando un hombre tiene la pretensión
ma, ya que no es posible que nos identifiquemos con de ser el único poseedor de la verdad, eso necesariaseres sobrenaturales. Cuando un tirano da á un pa· mente ha de atraerle protestas y resistencias. Verdad
dre la orden de derribar por medio de una flecha es que ha escrito muchas cosas notables; admiro, souna manza~a pue~ta sobre la cabeza de su hijo; cuan- bre todo, Lohengrín, Los maestros cantores y la oberdo una mu1er se mterpone entre el hierro homicida tura del Faust; pero su manía de establecer princiy el_pecho de su esposo; cuando un hijo, para salvar pios y de filosofar disminuye para mí en gran parte
la vida de su madre, se ve obligado á renegar de ella el mérito de sus creaciones. La falta de sencillez y de
y hacerla pasar plaza de loca, nos sentimos conmovi- naturalidad que se nota en sus obras me las hace
dos
. hasta. lo más
. profundo de nuestro corazón' tanto poco simpáticas. Todos sus personajes calzan coturs1 estas s1tuac1ones se nos explican por medio del no; declaman siempre, no hablan jamás. Son siempre
canto, de la palabra ó de la música. Pero cuando un dioses ó semidioses cuando menos; nunca simples
héroe se convierte en invencible, merced á un talis- mortales. Mucho sentimentalismo, nada de la batalla
mán; cuando un amor sin límites nace de un filtro ó de la vida. Es el triunfo del alejandrino, hinchado y
cuando aparece un caballero montado sobre un cis~e culterano. En su melodía hay lirismo, sin duda, pero
que al cabo se transforma en un príncipe, esas situa- nada más. Amplia siempre y noble, no sabe cambiar
ciones pueden ser muy bellas y poéticas, pueden ha- su paso: el encanto que dimana del ritmo y la diverlagar nuestros ojos y oídos, pero nunca alcanzarán á sidad nunca la animan, así como tampoco la 'varieconmover nuestra alma.
dad de la característica musical. Wagner no hubiera
~l leitmott:v es~ogido para caracterizar un perso- podido crear Zer/ina ó Leonora. De su E vclien (penaJe ó 1;111ª s1tuac1ón,, es un procedÍI~iento ingenuo, queña Eva) de los Maestros cantores, sólo el diminuqu~ meJor se presta a la burla que a una discusión tivo es tierno, la música carece de ternura. La melosena. El rappel (procedimiento musical asaz anti- día, el pensamiento musical, no dibujan nunca en sus
cuado) es á veces más afortunado, pero no cabe abu- obras un personaje; ese cuidado lo deja á las palasar de él, ya que la repetición de un mismo motivo bras. El leitmotiv caracteriza únicamente lo exterior
al aparecer un mismo personaje ó simplemente cuan- de un personaje, pero nunca describe su estado de
do se ha~la _de él, resulta una característica que tras· ánimo. Y he aquí por qué, salvo algunas excepciones,
pasa los hm1tes y cae de lleno en la caricatura.
sus obras tocadas en el piano y sin palabras no po, L~ ~xc_l~sión de arias y de conjuntos en la ópera es, drían comprenderse, en tanto que Don Juan, Fidelio,
a m1 JUICIO, un error psicológico. El «aria)) en la y Freischutz, tocadas en iguales condiciones, dan una
ópera corresponde al monólogo en el drama; explica idea casi completa de los caracteres y casi de la marel estad? ~e alma del héroe antes ó después de un cha de la obra. Su orquesta es una innovación; impoacontec1m1ento, así como el «conjunto» representa ne, pero á veces resulta monótona por los medios
el est~do de alma de muchos personajes. ¿Cómo, pues, empleados. La medida y la diversidad de matices
exclmrlos? Personajes que de continuo hablan entre faltan en él - como en los demás compositores moellos y jamás aparte, al fin y al cabo resultan indife- dernos, - porque escribe, desde el principio hasta el
:ente_s, porque no se sabe nunca lo que pasa en su fin, con todos los colores reunidos de la paleta musimtenor. Un dúo de amor en el cual no suene nunca cal. Resumiendo: Wagner es un fenómeno interesanun canto de conjunto, jamás puede ser del todo ver· te; pero considerado en su aspecto puramente musi&lt;ladero; faltará siempre el grito simultáneo: «¡Yo te cal y comparándolo á los grandes maestros antiguos,
amo!,» el dúo de los ojos y de los corazones.
resulta para mí muy discutible.
La orqz~est~ domin~ demasiado en las óperas de
- La voz del pueblo, sin embargo, le ha aclamado
1
'' agner; d1smmuye el mterés de la parte vocal, y aun como un genio.
cuando á él le atañe el cuidado de expresar lo que
- Es que el público ha oído decir tantas veces que
pasa. en el aln?a de los personajes, es precisamente era incapaz de conocer un genio en vida, que ahora
esta 11nportanc1a de la orquesta lo que le daña, por- se apresura á proclamar genial á todo el mundo, á fin
que ,entonces el canto resulta superfluo en la escena. de que no se le pueda hacer en lo sucesivo el mismo
¡Cuantas veces se rogaría de buena gana á la orques- reproche.
.
ta que callara para que pudiera oirse lo que cantan
- Siendo así, ¿no debéis considerar que Wagner halos actores! ¿Hay acaso una orquesta más interesante ya dado nueva vida á la ópera?
que la ~e Fidelio7 '(, sin embargo, nadie siente de·
- Cada arte tiene condiciones de existencia partiseos de imponerle silencio.
culares, exigencias y límites especiales; lo mismo suEl procedimiento por medio del cual se disimulan cede en cada rama de un mismo arte. Querer hacer
!os cambios de decoracz?nes, gracias i los vapores que de una ópera otra cosa distinta de una ópera, puede
mvaden la escena, es msoportable. Resulta imposible ser una tentativa curiosa, pero destruye necesaria-

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575

Nú~IERO

LA

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7

lLUSTlUCIÚN ARTÍSTICA

mente el fin principal que persigue. Esta tentativa
corresponde, en mi sentir, á la manía que tienen los
pianistas «fin de sigJog de querer introducir á toda
costa en el piano efectos de instrumentos de cuerda
ó cobre con achaque de prolongar el sonido. Un adagio de Beethoven ó un nocturno de Chopin están escritos para piano, conforme al carácter y sonido del
instrumento; querer transportar á esas obras otras
sonoridades, es como si se policromaran estatuas de
mármol blanco. Así, Wagner ha creado un nuevo género: el «drama musical;~ pero ¿era esto una i1ecesidad artística, y ha nacido viable su drama? Sólo el
tiempo puede resolver la duda.»
ANTONIO RUBINSTEIN

_,,.,

......,......,......, ....,.,................,.............,......,.............,................,......,...., ........,......,~
VIDAS PARALELAS

I
¡Ya no hay quien baile!, decía el Dr. Antúnez en
su pe,ia del casino; el baile como espectáculo, el
baile como arte ha muerto. La última bailarina que
hubo en Madrid fué la Corsini. ¡Qué mujer aquélla,
cuánta gracia en sus movimientos, qué cuerpo tan
primorosamente formado para las gallardías de la
danza! Esbelto, finísimo de líneas, vibrátil y escultural á un mismo tiempo, con ligereza de ave y plasticidad de estatua... ¡un portento, un prodigio, qué
mujer aquélla!
Y el Dr. Antúnez, célebre especialista en enfermedades del corazón, víscera cuyas dolencias conocía
perfectamente desde su borrascosa juventud, quedóse como en éxtasis contemplando entre las espirales
de humo de su cigarro el aéreo cuerpo de la Corsini
que ascendía por el aire con la tenue y azulada encarnación del recuerdo.
- ¡El baile ha muerto efectivamente!, exclamó con
voz sonora el conoc;ido sportman Julio Broca, porque
su último representante, el último artista coreográfico
que ha habido en Madrid, fué ...
- ¡Un caballo!, interrumpió ácoro toda la pe,ia
conocedora de las manías hípicas de Broca.
- Un caballo, ustedes lo han dicho, prosiguió éste
sin desconcertarse; el caballo anglo-árabe Dantzer,
cuyas maravillosas habilidades aplaudí hace ya largos
años en el circo. Sus finísimos remos se estremecían
con la sensación de la música, y apenas la orquesta
del circo saludaba preludiando un vals su aparición
en la pista, aquel gallardo animalito, erguida la cabeza, brillantes los ojos, suelta y airosa la apostura, se
transfiguraba, se convertía en la encarnación alegre y
juvenil de la danza. ¡Qué gracia en sus movimientos,
qué gentileza en sus actitudes, qué admirable instinto
de las armonías y de las elegancias del baile!
- ¿Y qué ha sido de la Corsini?, interrogó al doctor uno de los de la pe,ia.
- ¡Dios lo sabe!, respondió Antúnez. Se casaría,
llenándose de hijos, esos eternos enemigos de las líneas escultóricas y de los airosos batimanes.
- ¿Y del célebre Dantzer7, le preguntaron burlonamente á Broca.
· - También he perdido su pista, respondió concisamente éste.
Y alguno arguyó que la historia de Dantzer podía Broca compendiada en los dos malos versos siguientes:

,

~

-

-~

;.....;-------~ . ~:~~~~~~~ -

=.¡==~-

~~~~

,

ESTACIÓN EN FILADELFIA DEL CA~IINO DE HIERRO DE l'EJ\'SYLVANIA

con vestidos muy sutiles y alegres, no aquellos negros
y modestos que en realidad llevaba; mas como ya le
había sucedido diversas veces imaginársele conocer
personas á las cuales jamás había visto, juzgó que era
una nueva jugarreta de su fantasía, y entornando los
ojos dijo:
- ¿Sería usted tan amable que me refiriese los principales síntomas de su enfermedad, lo que usted haya
observado, sus padecimientos en suma?

-¡Soy yo'.
·
Y cerrando por completo los ojos, se dispuso á es- ¡La Corsini!, exclamó emocionado Antúnez.
cuchar la respuesta.
Y respondió la infeliz:
.
Pero pasó un instante, y la espera se prolongó y la
- ¡Cuánto he llorado desde entonces, Antomo!
respuesta no llegaba; abrió por fin los párpados y noEl doctor acercóse á la enferma y preguntóle caritó que su muda cliente contemplaba con ~r~ de
asombro un retrato de mujer colocado en la bibliote- ñosamente:
- ¿Conque eres tú, hija mía? ¡Y yo sin conocerte!
ca sobre un montón de libros.
Asió las dos manos que la enferma le abandonaba,
- ¿Señora?, murmuró el doctor.
Y ella, señalando el retrato, dijo con trémula rnz: y ésta exclamó:

Te vi bailar en la arenosa pista

y te perdí con ella, ilustre arlista.

- ¡Búrlense ustedes cuanto quieran, exclamó Broca; pero ninguno de ustedes siente el vals como lo
sentía aquel animalito, y por algo se empieza!

II
Pocos días después de esta conversación, el doctor
Antúnez, fatigado de las diarias tareas de la consulta,
disponíase ya á abandonar su despacho, cuando le
anunciaron la visita de una nueva cliente.
Avanzó con cierta timidez la enferma hacia la mesa
dél famoso médico, y el doctor, señalándole un sillón,
dejóse caer en el suyo, articulando en seguida las siguientes preguntas:
- Palpitaciones, ahogos, ¿no es eso? ¿Su edad de
usted, señora?
La enferma, después de un instante de vacilación,
respondió con marcado acento extranjero:
- Cuarenta y dos años, señor; ¡pero he sufrido
tanto! ..
Y efectivamente, en su rostro expresirn, de mujer
bonita ajada por las tormentas de la vida, notábanse
hondas huellas de continuos dolores y sobresaltos.
Contemplóla el doctor un instante y le pareció que
la figura de la enferma renacía en su memoria, pero

~

CASTILLO DE SOTOMAYOR

(Ponlevedra), propiedad del señor marqués de la Vega &lt;le Armijo (de fotografla de

J.

Prieto)

�LAS DOS HERMANAS, cuadro de Escipión Vanutelli

EL BAUTIZO cuadro de Jose Gallegos

�IO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

575

Tan extraordinario suceso no puede menos de
- Yo tampoco te había reconocido. ¡Eramos tan cesó la música y se paró sudoroso y jadeante el cafelices ... , soy tan desgraciada!, y copiosas lágrimas ballo. Montó en el coche la Corsini, y el simón, des- traernos á la memoria aquel cantar que dice:
cargando una lluvia de palos sobre su bailarín jamelresbalaron por sus mejillas.
Un lucero en la frente
go, hizo tomar á éste un vergonzante trote.
- Cuéntame ... , cuéntame ...
tiene mi burra:
- ¡Es Dantzer, es Dantzerl, dijo al oído del asomLa Corsini contuvo al fin su llanto y dijo:
¡ hasta los animales
tienen fortuna!
..:.. Me abandonaste en medio de mis triunfos: tus brado doctor la voz de Broca; y Antúnez, refiriéndose
celos, las sonrisas que me era preciso distribuir entre á la Corsini, respondió:
Porque la verdad es, que eso de realzar el canto
- ¡Es ella! ¡Es ella!
mis adoradores, en fin, tú lo sabes, ¡fué un hermoso
Y mientras ambos amigos decían esto, se perdía á de la cigarra, se me antoja un escarnio parecido al
suefi.o! Recorrí después las principales ciudades en
Europa, siendo en todas ellas codicia de los hombres lo largo de la calle aquel archivo de pasados triunfos, del canto del cisne á la hora de su muerte; á no ser
y envidia de las mujeres; mi camerino estaba siem- aquel desvencijado si111ó11, en el cual el último y afa- que las cigarras y los cisnes de antaño fueran de dispre atestado de flores, mi presencia en escena produ- mado bailarín arrastraba lastimosamente á la última tinta naturaleza que los de hogaño, de lo cual no nos
han dado hasta ahora cuenta los naturalistas, que yo
cía murmullos de admiración, y los periódicos me y célebre bailarina.
sepa, tratándose de esos y otros avechuchos. Lo que
llamaban el hada del baile, el encanto de los sentidos,
yo creo es, y á eso me atengo, que encierra una gran
III
la cifra de la armonía, el asombro de los ojos. Desverdad el epifonema de la copla enunciada, á saber:
pués fuí á Venecia y me casé. Mi marido también
- ¿Está usted triste, doctor?, preguntaron cierta que, habiendo sido uno el mundo toda la vida de
pertenecía al arte, no al mío, sino al del canto; era
Dios, en que la suerte prevaleciera las más de las vebarftono, buen mozo, voz pastosa, un calavera com- tarde á Antúnez en su pe,7a del casino.
- Sí, no puedo negarlo, y aun contaré el porqué. ces sobre los verdaderos merecimientos, muchos anipleto. Tuvimos varios hijos, yo seguía bailando, él
por .su parte no buscaba contratas; mi cuerpo empe- Hace dos meses estuvo en mi casa á consultarme males, siquiera bípedos é implumes, siquiera pertezó á deformarse y mis ojos á obscurecerse de tanto una mujer que yo había querido mucho y admirado necientes á la Entomología, ó ya á la Ornitología,
llorar. .. Fuimos á América, perdí dos hijos ... El pú- más, la Corsini. Padecía del corazón, y hallábase sin han venido á hacer bueno el refrán que dice:
blico no gustaba de mí..., los empresarios regateaban duda muy mal de intereses. Prometió volver por mi
:Fortuna te dé Dios, hijo;
mis sueldos... , mi marido me abandonó. Vine á Espa- casa y no me dejó las señas de la suya; no volvió ..., la
que el saber, poco te basta.....
ña contratada y en compañía de mi último hijo; he busqué inútilmente. Ayer me dijo el Dr. Suárez que
Pero volvamos á nuestro asunto, haciendo notar
bailado, muerta ya, en todos los teatros de provincia, hoy tenían una buena autopsia en su clínica: una
falleció también mi más querido hijo; caí en Madrid mujer que había fallecido en el hospital víctima de desde luego que tal vez no hay:i. existido instrumento
no sé cómo... , mis padecimientos del corazón se me una extraña afección cardíaca. Prometí asistir á la músico alguno que ostente más diferencia de nomagravaron y me dijeron que había en Madrid un doc- autopsia, he ido, y sobre el fino mármol de la mesa bres y de hechuras que el que ahora ocupa nuestra
tor que los curaba, el Dr. Antúnez, no recordé tu de disección he visto, desnudo, pálido, agarrotado atención.
En efecto, sáltanos éste á la vista con las denomiapellido, tú acostumbras á llamarte sencillamente An- por la muerte aquel cuerpo lleno de gracia, de belletonio, y en un mísero simón que á la puerta me ~s- za vibrátil y escultural á un tiempo, con ligereza de naciones de laúd, bandolín, tzorba, bandurria, vihueperá, sin alma, sin vida, sin esperanza... aquí me tie- ave y plasticidad de estatua, que admiré, que adoré... la, etc., derivaciones todas ellas de la primitiva lira,
¡Es horrible, es horrible! Los instrumentos de la disec- y para eso, haciendo ahora caso omiso de los nomnes; dime si puede haber desgracia más grande!
..:.. ¡Pobrecilla! ¡Pobrecilla!, murmuraba realmente ción se cebaron en él. .. ¡Repito que es horrible y es- bres impuestos por otros países, tales como el chelys
de los griegos, calast1one de los napolitanos, la guzla
emocionado el Dr. Antúnez, acariciando aquellas afi- pantoso!
- ¡Infame! ¡Infame!, exclamó en esto Broca, en- de los morlacos, etc., y desentendiéndonos también
ladas manos que fueron ¡ay! tan bellas; y después,
procurando apartar la imaginación de la enferma de trando en la sala del casino. ¡Sostengo que las corri- de que se tañesen inmediatamente con la mand, ó
tan dolorosas realidades, le preguntó con las ansio- das de toros son una fiesta infame! El tercer toro ... mediante algún cuerpo extraño, como plectro, arco,
sas alegrías del pasado en los ojos: ¿Te acuerdas, te no he visto más; el tercer toro... sale, mira, acomete, etcétera, y por último, dejando á un lado el mayor ó
huyen los peones, encuentra un mísero caballo en su menor número de cuerdas de que constara cada una
acuerdas?
Sí, la Corsini se acordaba de todo, de todas las lo- camino, se ceba en él. El cobarde picador se lo aban- de dichas especies.
Pero no podemos seguir adelante sin consignar
curas, de todas las dulces intimidades, de todos los dona. Cae el caballo infeliz arrojando caños de sanesplendores de su vida, de todo su cariño, de tod.os gre por una espantosa herida. Era Dantzer, el célebre aquí una sospecha que hace tiempo nos viene haciensus triunfos, de todo, de todo... y por obra de la vanta Da11tzer, uno de los brutos más hermosos, más ági- do reconcomio, y es: que llamándose en la antigua
mágica de sus recuerdos, su decadente cuerpo reco- les, más artistas que han nacido. Manotea, se desplo- lengua de los francos citre ó ristre á este instrumento,
y existiendo aún en su lengua actual la voz citronille
braba la gallardía de antaño, brillo sus ojos, su sem- ma ... ¡Es infame, verdaderamente infame!
La Corsini sobre una mesa de disección; Dantzer (czdra ó calabaza), y teniendo tanto el latíd antiguo
blante color, su voz entonaciones juveniles. Las evocadas memorias le desceñían el modesto traje negro revolcándose en la ensangrentada arena de la plaza como la guitarra moderna una forma bastante asimipara rodearle de aéreas gasas y vestirle crujiente cor- de toros... ¡Esos dos grandes triunfadores de la vida! lada á esa fruta rastrera de la familia de las cucurbitáceas, y escribié~dose en griego r.L0ci?« y no r.i,iip-«, y
piño de blanca seda; entre sus grises cabellos salta- ¡Gloria, no eres más que un nombre!
en latín citltara y no citara, y en castellano antiguo
ban esplendores de brillantes, y un aroma de flores le
Jos(,: DE RouRE
citltara, de igual manera que en términos de Hortisubía desde el pecho á los avivados sentidos. ¡Era
cultura conservamos cidra y citrón, ¿sería violento ó
aquello una embriaguez, un delirio, la resurrección
aventurado el defender que citara ó guitarra proviede toda una vida!
ne de la palabra adra ó calabaza, máyormente si se
LA GUITARRA
Y sucedió que mientras la célebre bailarina y el
tiene en cuenta que nuestra casta,iuela debe su nomafamado doctor recordaban de esta suerte encantos y
Al encargarnos la redacción científica del artícu- bre á la castalia, el calamillo (por corrupción caramz~
triunfos de la juventud, rompió un organillo callejero,
situado frente á la casa, en un diluvio de vivas y bu- lo Guitarra con destino al Diccionario Enciclopédico /lo) al calamus ó caña de los latinos, y así de otros,
lliciosas notas, las cuales formaban el preludio de un Hispano-Americano, hubimos de allegar tal cúmulo todos ellos oriundos del reino vegetal?.. Decida el
vals, esa marcha real de todas nuestras alegrías, y con de materiales, que su total inserción se hacía de todo más juicioso lector.
Sea como quiera, lo cierto es que en lo antiguo' el
el ritmo de aquella música el decadente cuerpo de la punto imposible en las columnas de aquella obra,
Corsini sentía el dulce hormigueo de las antiguas ar- dado su índole esencial y característica; así es que, laúd, de igual modo que sus demás congéneres, osmonías, de los graciosos movimientos, de las artísti- desde luego, nos propusimos no dar cabida allí sino tentaba la caja armónica á semejanza de una cidra
á lo que más directamente se relacionara con la his- partida de arriba á abajo por la mitad, ó poco menos,
cas actitudes.
Púsose de pie, y emocionada y temblorosa díjole toria, estructura, práctica y tecnicismo de semejante presentando mucha may~r comba_en_ la parte inf~ri?r
instrumento, reservando para mejor ocasión el des- del instrumento que hacia el nac1m1ento del mastil,
al doctor:
- ¡Antonio, por Dios te lo pido, acompáñame al cender á otro orden de consideraciones, como lo ha- á diferencia de lo que se verifica hoy, á saber: que el
coche! Vendré otro día y hablaremos de mis males; cemos ahora mediante el presente artículo, calcado mismo hueco tiene dicha caja en sus dimensiones de
sobre aquél y profusa y convenientemente ampliado. longitud y latitud, uniéndose su fondo, ó séase la tahoy me es imposible, imposible.
pa inferior ó trasera, á la superior ó delantera _POr
Dióle el brazo Antúnez, llegaron á la escalera, el
L'l cuna de la guitarra se remonta á los tiempos medio de dos tiras delgadas de madera (convenienvals seguía sonando en la calle. Descendieron lentamente los peldaños, y una vez en el portal, no pu- primitirns; pues, concedido que es ella una deriva- temente arqueadas para semejar una calabaza de las
diendo contener por más tiempo su ansia de plástica ción de la cítara, con cuyo nombre tanto parecido de forma de pera), á las cuales unidas se da el nombelleza ni sofocar el recuerdo embriagador de sus guarda, basta recordar, como ya en el génesis se con- bre de aro. Así modelada la caja sonora, en cuya
triu"nfos, avivados por el encuentro del doctor y el signa (cap. IV), que Tubal fué padre de los que ta- tapa superior ó tabla armónica se abre un agujero de
sonido de la música callejera, dijo: «¿Te acuerdas?,l&gt; ñen cítara y órgano; esto es, de los que tocan instru- grandes proporciones para mejor efecto de la_ resoé hizo una de sus piruetas más graciosas, más difíci- mentos de cuerda y de viento; lo que hizo decir al nancia ( 1) (y la cual tapa suele ser hecha de pinabeP. Kircher que éste es el primero &lt;le los instrumentos te) enhiéstase por la parte semicircular más pequeles y más aplaudidas.
Después salió huyendo hacia el coche, pero ella y músicos conocidos. Los antiguos, que también le ña'un mango ó mástil afianzado á dicha caja por meel tloctor que la seguía hubieron de detenerse ante asignaron la denominación de sistro, lo usaban con dio de una especie de tarugo en forma de caballete,
un grupo que les interceptaba el paso y del cual par- frecuencia en las solemnidades de sus banquetes, se- que se conoce con el nombre de zoque, y el cual regún testimonio de Plutarco, Ateneo y los poetas de mata en una pieza de figura de ataúd, algo inclinada
tían estentóreas carcajadas.
El muchacho del organillo se reía también como su tiempo; y, para que nada falte, la Fábula, que á hacia atrás, llamada cabeza ó clavijero por colocarse
un loco, apresurando el ritmo de su música. La caja todo le ha comunicado su soplo letal, refiere por plu- allí las clavijas que ponen en mayor ó menor tensión
del coche que había traído á la Corsini sufría brus- ma de Estrabón (libro VI) cómo existía en Jeracio las cuerdas, las cuales, á fin de no correrse de uno
cas-, oscilaciones. El simón juraba como un condena- (ciudad de Calabria) una estatua que representaba á á otro lado y para poder mantenerse al aire, pasan
do,'. la gente se reía á mandíbula batiente. ¿Qué cierto famoso citarista, llamado Eunomio, con una ci- por unas canalitas practicadas en la ceja, que es una
garra sobre su cabeza, en memoria de que hallándo- tira de marfil ú otra materia, fija horizontalmente
ocurría?
se éste tañendo un día con el músico Aristón, como entre la inflexión que hace la cabeza con el mástil, y
¡Estaba bailando el caballo!
$í: flaco, desmedrado, sucio, viejo, bailaba con la viniera á romperse una cuerda á la lira de aquél, apa- terminan fuertemente asidas á otro listón mayor, cofe y el entusiasmo de un artista, haciendo crujir to- reció de improviso á su lado una cigarra supliendo locado en la parte baja de la tapa, al que se da el
dos aquellos humildes y recompuestos arneses que con su canto el sonido de la cuerda que había salta- nombre de puente. Si á esto se agrega el que los so_
nunca habían pensado que pudiera ser su ancianidad do. Otra estatua á ésta semejante se levantó en el
( 1) Algunos suelen llamar rosa á esta perforación circular,
templo de Delfos, con una inscripción que se puede por los adornos, pinturas ó incrustaciones que suele ostentar su
traqueteada de aquel modo.
Por fin soltó el manubrio el chico del organillo, ver en el libro IV de los Epigramas griegos.
circunferencia.

NúMERO

575

L A ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

II

nidos de cada cuerda van subiendo por semitonos á rra de su modesta posición de instrumento de mero ciaban femeniles blancas manos, para volverá ser trasmedida que van bajando los dedos de la mano izquier- acompañamiento, para elevarla al rango de instru- teada, ya por los mozos del pueblo en sus bailes,
da por el mango, de casilla en casilla ó de grado en mento de concierto; pero de una parte esos son as- francachelas ó serenatas, ora por los rapistas, ó bien
grado, científicamente divididos éstos é incrustados tros que brillan un día para no volverá aparecer en el por los pordioseros lisiados de uno ú otro miembro
en el mástil por medio de unos filetes, comúnmente horizonte del arte, y de otra á la bondad de sus respec- corporal; en una palabra, como quiera que c1ta11to
de latón ó de marfil, llamados trastes,· que para re- tivos instrumentos se debe no pequeña porción de las 111aJ1or es la subida, tanto 11/a)'Or es la descendida, de
fuerzo de la tapa se atraviesa en ésta por la parte de maravillas con que entusiasmaran al auditorio y de los ahí que después de haberse emancipado de la clase
adentro un listón de mavulgar la gútarra para eledera, á que se da el nombre
varse á la aristocrática1 trode barra armónica; que de
cando su naturaleza suballas seis merdas hoy en
terna de mero acompañanuso, tres, las más delgadas,
te por la sublime esfera de
son de tripa, y de entorconcertista, vuelve de nuechado las restantes, por
rn á su primitivo ser y estaotro nombre bordones; y úldo, para hacer bueno el ditimamente, que con el obcho deCovarrubias Orozco,
jeto de hacer subir por igual
cuando prorrumpía en las
la entonación de toda la
siguientes sentidas quejas,
encordadura, se apela á una
á principios del siglo xv11,
pieza suelta ó independienpor medio de las páginas de
te, llamada en italiano casu Tesoro de la lmgua castepotasto, y por nosotros cejillana ó espmiola, artículo
lla ó cejuela, tendremos ya
vihuela: «Este instrumento
la descripción exacta, siha sido hasta nuestros tiemquiera algo larga, de lo que
pos muy estimado, y ha haconstituye la estructura de
bido excelentísimos músila guitarra.
cos; pero después que s~ inEl número de cuerdas
ventaron las guitarras, son
que tuvo ésta en un princimuy pocos los que se dan al
pio fué el de cuatro, habiénestudio de la vihuela. Ha
dole agregado la 5." el célesido una gran pérdida, porbre rondeño Vicente Espique en ella se ponía todo
nel á fines del siglo xv1,
género de música punteada,
sin que sepamos á punto
y ahora la guitarra no es
fijo quién le añadió la 6.a,
más que un cencerro tan fáni cuándo ni dónde; lo que
cil de tañer, especialmente
sí podemos asegurar es que
en lo rasgado, que no hay
al terminar el siglo xvm,
mozo de caballos que no
sólo se usaba en Italia la
sea músico de guitarra.»
de cinco cuerdas, como de
Y si esto ocurre actualello certifica Moretti en el
mente en España, país cláprólogo de sus Principios
sico, por no decir originapara tocar la guitarra de
rio, de la guitarra tal cual
seis órdenes (Madrid, imp.
hoy se usa, con mucho made Sancha, 1799), y que
yor motivo en las demás
muchos años antes el célenaciones adonde fué imporbre religioso cisterciense,
tada desde nuestro suelo.
organista en su convento de
En efecto, la escuela de guiMadrid, fray Miguel Gartarra llegó á alcanzar sucía, comúnmente conocido
bidísimo punto de perfeccon el nombre de Padre
ción, hasta hace pocos años,
Basilio, le añadió la 7."
en Italia, Francia, Inglatecuerda á este instrumento,
rra y Alemania, merced á
que pulsaba primorosala buena semilla que allí
mente, habiendo introduciesparcieran los Carulli, Cardo en él el punteado, puescassi, y nuestros distinguito que antes sólo se tañía
dos profesores ya citados,
rasgueándolo, y tenido la
en unión de varios otros
honra de ser maestro de la
que no es posible reducirá
reina María Luisa, esposa
guarismo. ¿Qué más? No
de Carlos IV, y la de hahace mucho se daba al orber contado entre sus inbe entero un espectáculo
numerables y distinguidos
sin precedente en los anadiscípulos á todo un Dioles músicos, con ocasión
nisio Aguado.
de abrirse un concurso en
Hubo un tiempo en que
Bruselas ( 1856) · por Mr.
era práctica casi general
Makaroff, destinado á preentre nosotros el emplear
miar, mediante la galantelas cuerdas dobles unísoría de aquel notable guitanas en cada orden; hoy se
rrista ruso, las dos mejores
ha hecho bastante raro seguitarras y las dos mejomejante uso, habiendo que
res composiciones musicadado reducida á seis cuerles para este instrumento
das sencillas la armadura
que se presentasen á dide la guitarra, para mayor
cho acto. Mas como quiera
comodidad del ejecutante,
que no basta el buen deseo
y en vista de que de algusi no va acompañado del
nos años á esta parte se ha
acierto, habiendo faltado
dado en reducir algo las
BAYARDO EN EL MOMENTO DE RECIBIR su PRIMERA ESPADA, estatua en bronce de Pedro Rambaud
éste en cuanto á los térmitres dimensiones de la caja
nos concretos en la redacsonora. A nuestro juicio,
ción para la composición
pase semejante reducción, mientras no sea exagerada, lauros que éste les prodigara. Prívese, si no, al uno de las piezas, así como tocante al corto plazo para
en cuanto á la longitud y latitud; pero no podemos del empleo enérgico de los armónicos; retírese al otro la construcción de los instrumentos, de ahí que nuesestar conformes con la escasa profundidad ó notable el uso del tripódison (1); en suma, póngase en manos tro nombre no pudo por menos de quedar postergaachatamiento que se presta hoy por hoy á la guitarra de todos ó de cualquiera de esos genios un guitarri- do en tan solemne como nunca vista ocasión, cuanllamadaflamenca, pues si bien comprendemos la di- llo común y vulgar, y dígasenos después los milagros do debiera haber figurado al frente de las naciones
ferencia que va de un guitarrón á un guitarro ó tiple, que han hecho, en medio de toda su destreza, habili- todas, tratándose de la guitarra y de sus tocadores.
tampoco se nos oculta cuánto pierde en sonoridad dad y fuerza de sentimiento... Hoy puede decirse Sea de ello lo que quiera, la verdad es que merece
una guitarra á la que por medio de tal procedimien- que, así como al cabo de los mios mil torna el agua á loa la conducta observada por el Sr. de Makaroff, ~ito, se llega á privarla de los escasos recursos ó ele- su cubil, de igual manera la guitarra va quedando quiera por haber ideado y llevado á cabo, siendo exmentos sonoros con que naturalmente cuenta.
poco á poco desterrada de las salas donde la acari. tranjero, un tributo de galante desprendimiento hacia
Y no hay que hacerse ilusiones: escasos son ellos
un instrumento esencialmente español, lo cual á niná la verdad, para que todavía se venga á amenguar( 1) Mecanismo inventado por D. Dionisio Aguado en el
gún español, en corporación ni en particular, se le
año
de
1826.
Viene
á
ser
una
especie
ele
trípode
apto
para
soslos. Notorio es á todo el mundo que genios tan prihabía ocurrido jamás.
vilegiados como Sors, Aguado, Huerta, Arcas, Cano, tener y fijar la guitarra con el objeto de comunicar mayor SO·
Insistiendo aquí más y más sobre el apogeo á que
noridad al instrumento y dejar al propio tiempo más libertad ele
y unos cuantos m~s han conseguido sacar á la guita- acción al guitarrista.
se elevó la guitarra á fines del siglo pasado y la ma-

�LA NODRIZA Y LA INFANTA, copia del célebre cuadro de Francisco Hals, existente en el museo de Berlín

�LA VIRGEN Y EL NIÑO,

COPIA DEL FAi\1OSO CUADRO DE MURIJ.LO EXISTENTE EN LA GALERÍA DE DRES DJ,

�UN CONCIERTO, cuadro de Román Ribera

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

575

NúMERO

yor parte del nuestro, aseguramos que se haría repe- se ha perdido, y probablemente sobrevivirá sin altera- se suele afinar de la forma siguiente, no sin hacer
tidas cruces el ya citado Covarrabias si hubiera resu- ción á tantos instrumentos modernos como se han constar antes que los sonidos así escritos
citado pocos años ha, ó _c~ando menos leído pági- inventado.»
na siguiente, que transcnb1mos con toda fidelidad de
El tiempo se encargará de resolver este problema.
un autor moderno:
A la circunstancia de haber tornado este instru«Este instrumento, tan despreciado de los mtísi- mento carta de naturaleza en varios países, se debe
cos, es una orquesta en miniatura. Verdad es _que sus el que ostente diversas denominaciones y hechuras,
débiles sonidos, la poca energía que la caracterizan, no según hemos indicado anteriormente; en su conse- representan _una octava abajo de como se figuran, ó
son de calidad que puedan producir sensaciones muy cuencia, daremos aquí una relación de las mas rnrnu- sea:
vivas, en especial en una época _en que los composi- nes y conocidas.
tores introducirían, si fuese posible, el trueno, la exUna de las especies más notables es, pues, la liroá
plosión del cañón y todo lo más r,uido_~o de la ?atu- guitarra, imitación hecha en Francia, á fines del siglo
11 ·
1
raleza. La &lt;ruitarra, madre del vt0lm, h1p del laud de pasado de la lira de los griegos, muy apreciada por su
nuestros abuelos y de la lira griega, es fácil de mon- :orma elegante y poética, pero que no tardó en ser
tar y de construir. Todo hombre dotado de una orga- abandonada por causa de lo sordo y débil de su reso- Su extensión abraza tres y media octavas, si bien los
nización musical puede sacar de ella acordes y ser- nancia, como si no lo fuera ya en extremo la de la últimos sonidos sólo puede producirlos una mano hábil y diestra.
virse de sus sonidos sin que maestro alguno se lo in- guitarra ordinaria.
El acabar de decir que se suele afinar en los térdique. Si aspiráis á los aplausos de numerosos oyenLa guitarra de amor fué inventada en Viena por,
tes necesitáis de un instrumento mas sonoro, de una el fabricante Staufer en el año de 1823. Es de tama- minos allí indicados, presupone que se puede temextensión más vasta, pero para el solitario tiene la ño algo mayor que el común, con la tapa del fondo plar de otra manera. Así es, en efecto; pues hay ocaguitarra un encanto indefinible. Ella vibra en el pe- bastante combada, y está armada de siete cuerdas. siones en que, á fin de ensanchar los límites del inscho del hombre; toda entera le pertenece; l9s dedos Sus sonidos agudos recuerdan en cierto modo los del trumento, ó ya para producir ciertos efectos de nodel músico pulsan las cuerdas sin la interve~ción ~e oboe, y los graves, los del clarinete bajo ó corno di ba- vedad facilitando al propio tiempo los medios al ejeun cuerpo extraño. En general, cuanto más inmedia- ssetto; por manera que, al oirse tocar este instrumen- cutante, se apela al recurso de alterar semejante comto es el contacto del instrumento con el que lo toca, to sin verlo, cualquiera que no lo conociera creería binación de intervalos, á la cual operación, que se
más sensibilidad y poder tienen los acentos que ema- que se estaba tocando un armonio. La escala cromá- manifiesta al principio de la pieza escrita, se da el
nan de él. La gaita ó cornamusa entre los instrumen- tica de igual modo que las escalas dobles en terceras nombre italiano de scordatura. Ya se deja entender
tos de viento y el bandolín entre los intrumentos de se prestan á ser ejecutadas en este suave instrumento que para el ejecutante de mera afición que pulsa este
instrumento sin poseer la teoría musical, y que cuancuerda no tienen ninguna expresión; en la primera, con toda facilidad y precisión.
el viento que sale de la boca recorre un espacio mas
L, antigua guitarra alemana ó tudesca, por otro do más, toca por cifra, todo cuanto aquí va dicho es
largo y dilatado, y en el segundo se oye un desagra- nombre sistro, constaba primitivamente de sólo cuatro como si se hubiera escrito en luenga chinesca.
No diremos nada tampoco acerca del continente y
dable pizzirato y un timbre chillón y desapacible, por- cuerdas, y su cuerpo ó caja era de forma oval. Con el
que no son los dedos los que hacen vibrar las cuer- tiempo llegó á contener hasta ocho, y hoy viene á ser posición de las manos por parte del ejecutante, pues
no escribimos aquí un método de guitarra; pero sí hadas, sino un pedazo de pluma ó de ballena que las muy parecida á la nuestra.
hiere. Por el contrario, el arpa, el violín, la.flauta y
Poseen los indios desde tiempo inmemorial un ins- remos constar, por fin y remate de este nuestro traotros instrumentos de viento cuyos sonidos se en- trumento al que dan el nombre de tambura ó tampu- bajo, que como el instrumento que promueve el precuentran en los dedos, corresponden á las sensacio- ra, y equirnle á la guitarra ó bandurria en su forma sente artículo tiene sus arpegios particulares, y por
nes del alma é inspiran conmociones que se identifi- más natural y simplificada, á saber: una caja sonora lo tanto, en nada á ninguno otro parecidos y que su
can con el hombre que las produce.
formada de la corteza de una cidra hueca y bien dese- digitación es en ocasiones bastante complicada, se
»La guitarra, expresiva como aquellos instrumen- cada, con una sección hecha de alto á abajo en las necesita que el que componga para este instrumento
tos y colocada como ellos bajo la inmediata inspira- dos terceras partes de su grosor, y sustituída la otra lo sepa tocar juntamente, pues de lo contrario se exción del hombre, tiene suspiros, lamentos, acentos de tercera parte eliminada por una tabla armónica, suma- pondría á escribir en el papel lo que el instrumento
alegría, de triunfo, de amor, de orgullo, de tod~ lo mente delgada, hecha de madera muy lisa. El mango á que nos referimos se negaría a reflejar por inejecucual está privado el piano. Estos acentos son débiles es bastante más largo que los nuestros y carece de table, dadas las condiciones esenciales de su mecasin duda; fáltales la fuerza y el ruido, y por lo mismo trastes. Hállase montado de cuatro cuerdas, y á ve- riisrno.
J OSÉ MARÍA SBARBI
no será en un vasto teatro donde conoceréis el precio ces de tres, siendo la más grave de todas ellas de coy el mérito de sus sonidos y la dulzura de sus arpe- bre y las resta~tes de acero, y dando aquélla la tóm~
gios y de sus acordes. Semejante á las miniaturas, se ca, y éstas la cuarta, la octava y la 011cena. Cuando
han de conocer de cerca los encantos del arte.
solamente consta de tres cuerdas, la prima es la suLOS REYES MAGOS
»Para que los sonidos de una guitarra produzcan primida.
un buen efecto es menester una cierta elección decirMucho parecido guarda con el instrumento acabaINCOHERENCIAS
cunstancias y ciertas localidades escogidas. Una ve- do de citar, si ya no es que sea el mismo, uno que inlada de otoño, una obscura gruta de un jardín, un serta Bonanni en su Descrizione degl'Istromenti arI
aposento poco alumbrado y un silencio profundo, son monici d'ogni genere (2.ª edición, Roma, 1776, págiescenas propias para que los sonidos de una guitarra na 120, ntím. 57) bajo la denominación de dambura
produzcan en los oyentes una dulce melancolía. En- entre los turcos, y de calascione entre los italianos, y
Luce en el cielo la brillante estrella parpadeando
tonces, acompañando á una hermosa voz, fina y ajus- del cual dice que está montado de dos ó tres cuerdas, como un ojo que tuviera por pupila una pepita de
tada con las delicadas cuerdas medias, con el bajo las cuales, como son extremadamente largas y muy re- oro. Tres reyes de Oriente, á cual más poderoso,
de los sonoros bordones, con su casi imperceptible ducida la caja del instrumento, producen un soni~o guiados por su luz deslumbrante atraviesan en sen~
dulzura, os conmueve, os alegra, os entristece, os arre- harto ronco y desagradable. Pero lo chistoso del caso dos camellos caminos y montañas, cañadas y valles;
bata y os penetra hasta el alma. Entonces, de esta es que en la lámina alusiva á la susodicha explicación aquella estrella les ha de guiar al establo de Belén
máquina sencilla, de este instrumento mal apreciado (lámina que se dice allí ser copiada de un libro im- en donde vino al mundo el Hijo de Dios, según el
salen, no tan sólo sonidos melodiosos, sino también preso en París y dibujada en Constantinopla por or- relato de hurnildísimos pastores. Fuerza, pues, es honacentos heroicos, marchas guerreras, himnos religio- den de un tal M. Ferrajol, embajador de Francia en rar al prometido Mesías, al pronosticado por el glosos, tristes endechas, rondós rústicos y alegres, en fin, la Puerta otomana) se le pintan cinco cuerdas al ins- rioso evangelista. Oro, mirra é incienso llévanle corno
toda una música y una completa armonía, aunque en trumento cuestionado, con sus correspondientes cin- presentes. Es lo más rico y lo más hermoso que puuna escala diminuta. No olvidaremos nunca una es- co clavijas, por si quedaba alguna duda respecto del do en sus dominios encontrarse. El oro, que deslumcena que presenciamos en medio del mar. Era una particular, con lo cual dicho se está que se destruyen bra con sus amarillos fulgores; la mirra y el incienso,
noche del mes de junio. Brillaba la luna con todo es- mutuamente la práctica y la teoría. Corno de éstos no que esparcen en torno penetrantes y ricos perfumes...
plendor, reflejando su luz sobre las ondas en calma faltan por desgracia ejemplos en los anales de la His- Llegan al santo portal, echan pie á tierra é hincan en
de este elemento, y todo convidaba á un religioso re- toria musical de las naciones todas, antiguas cuanto el suelo sus rodillas en señal de adoración al Rey de
cogimiento. En esta situación, sentado un marinero modernas, en que la diversidad de nombres, hechu- los reyes.
con la guitarra en la mano al pie del palo mayor, ras, naturalezas y maneras de ser tocados y los dis¡Hermoso espectáculo! Tres poderosos de la tierra
nos dejó oir unas modulaciones tan agradables que tintos juicios de los escritores arrojan de sí tal obs- doblando la cerviz y rindiendo acatamiento á un ponos embelesó; pero subió de punto nuestro embeleso curidad y confusión, que basta y sobra para sacar de bre niño que tirita de frío, desnudo sobre un montón
cuando, después de un agradable preludio, cantó con sus casillas al hombre más cachazudo ó volver loco de paja, arrullado por los vientos y por las tempesuna afinada voz de barítono unas canciones maríti- al más cuerdo. Por eso, lo que le cumple al historia- tades que rugen allá afuera.
mas tan lastimeras que nos hizo casi llorar, y luego dor músico es irse con pies de plomo en eso de acepotras andaluzas que. inspiraban contento. L, g111tarra tar como bueno el relato de cualquiera otro historiase prestó á estos géneros con una propiedad tal, que dor extraño á la ciencia que tiene por objeto escuII
demostró bien que sus sonidos se adherían á todas driñar las causas que contribuyen á conmover por
las modificaciones de la expresión.
medio de los sonidos diversamente combinados entre
Diez y nueve siglos más tarde, en la villa que es á
»El poder de la guitarra se demuestra también en sí, ó el de aquel que, aun cuando práctico en el arte, la vez ·corte de las Españas, nótase e'n callejuelas y
varios lances históricos. Durante la guerra con Por- no conozca debidamente aquella parte de la arqueo- plazas extraordinario movimiento. El pueblo corre
tugal, un soldado de á caballo, enviado á un recono- logía que le ayude á reconstituir el gran edificio de la afanoso á esperar .á los Santos Reyes. Próxima está la
cimiento, sorprendió al centinela enemigo en el mo- Historia musical, mediante los elementos dispersos media noche, y fuerza es ir á aguardarlos á las afuemento que, fastidiado sin duda, templaba una guita- que saltan por doquiera en torno suyo; y, por supues- ras, á las tristes llanuras que riega con su escaso caurra. El soldado de á caballo que vió que el centinela to, que quien dice historiador, dice igualmente pintor dal el Manzanares ...
no podía salir con ello, se la pidió, la afinó y se la de- ó estatuario, muchos de los cuales han incurrido en
Corren atropellados hombres y mujeres á la escasa
volvió, diciendo: «Ahora ya está templada.» Cierta- anacronismos que, tan lejos de ser uh salvoconducto luz de los faroles del alumbrado público. Parecen
mente que un instrumento tan pequeño, que tiene para esclarecer la Historia, sólo sirven para ernbro- más que seres humanos furias escapadas de algún antal poder sobre las almas, debe tener algún secreto llarla: no en balde reza un refrán que el papel todo lo tro, según lo obscuro de sus contornos, lo atropellado
encanto. También nos hablan los historiadores de un aguanta.
de su carrerra y el ruido ensordecedor que alzan, baejército portugués que, obligado á batirse en retiraViniendo ya á la manera de ejecutarse la mtísica tiendo con desmesurada fuerza y á guisa de parche
da, dejó sobre el campo de batalla once mil guitarras. escrita con destino á la g1útarra actualmente usada maltrechas y sucias latas de petróleo. Aguadores, co»El culto de la guitarra desde su invención nunca por la generalidad de los países cultos, diremos que cheros, mozos de cordel, lavanderas, maritornes, hem-

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575

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

bras del partido, todo revuelto, todo confundido, todo amalgamado en una negra y monstruosa ola humana. Vense en lo alto destacarse las siluetas de escaleras de mano con sus atravesados peldaños. Llegados que son á las afueras los alborotadores, hacen

pañado de hasta media docena de mozos; apenas llega la noche y en amigable comitiva recorren las casas de la aldea cantando que se las pelan éstos y
aquél arrancando al fuelle de la gaita sus monótonas
y dulces armonías.

vase quedando dormida con la más inefable de las
sonrisas en sus labios y en el pensamiento la mañana
del nuevo y anhelado día.
Entre los hierros del saliente balcón ó en la repisa
de la ventana ha dejado su zapato diminuto, micros-

rf

. . . . . . . ., . . . . . . # • • •, . • • • • • • • • • • • •, . . . . , . , • • • • • • , • • , . . . . . . . . . . . . . . . . ., , . , . . . . , . , • • • • • • • • • •• •• • • • • • • •, • • , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ., • • • • • •, • •,

..

RL GRAN FESTIVAL MAHOMETANO DE LA BUCKRA·EDE Ó BAQR·l·ID (FIESTA DE LA VACA) RN EL NA!Nl·TAL, EN LAS PROVINCIAS D&amp;L NORO&amp;SrE DE LA INDIA

Grupo de mahometanos

subir al más alto peldaño al mas bobo ó al más simplón de los que en la comitiva forman, á fin de qu~
desde allí, y á la luz de una antorcha de embetunado
cáñamo, aceche la llegada de los Reyes. Cae en la
burda estratagema el rival del de Coria, y cuando está en lo más alto de la escalera, dejan caer ésta al
suelo en medio de infernal estrépito y espantosa gritería que hacen insoportable las carcajadas estridentes y los porrazos en las latas de petróleo, carcajadas
y porrazos cuyos ecos lleva el viento helado de las
noches madrileñas hasta los agudos picos del Guadarrarna coronados de nieve.

La mano detrás de la oreja, como para mejor llevar
el compás de la canción, lanzan los mozos delante de
las puertas de las más garridas aldeanas canciones no
exentas de picardía y de malicia, en las cuales es cosa
frecuentemente acostumbrada mezclará los Reyes Magos. Suele suceder que sean invitados por el petrucio
de la casa á remojar el gaznate con sendos tragos del
vinillo de la tierra, que deja en el paladar un saborcete entre dulzón y amargo. Pero también es frecuente
que termine la fiesta con 1mha de przus y corra la sangre á raudales, terminando en drama lo que comenzó
en picaresca y regocijada comedia.

cópico, para que aquella noche los Magos, cuando
montados en sus camellos de larguiruchas patas y arqueado lomo penetren en la. ciudad, depositen en él
el consabido regalito que, por ftítil é inocente que él
sea, es para la chiquilla de valor inapreciable por ser
presente nada menos que de tan empingorotados
reyes.
Durante la noche parece la sonrisa como estereotipada en sus labios; sus sueños son de rosa y nácar;
en ellos figuran en no pequeña porción ángeles, nubes, rayos de sol y mtísicas del cielo.
Cuando la mañana asoma, muy lejos atín, ya la diligente pequeñuela está en pie, y sigilosamente, sin

EL GRAN FESTIVAL MAHOMETANO DE I.A BUCKRA·EDE Ó 8AQR·l·ID (Fl&amp;STA DE LI\ VACA) EN El. NA INl·TAI., RN L~S l'R'lVINCIAS DB:L NOROESTE DE !.A I NDIA

Grupo de mahometanos haciendo oraci6n

III

IV

despertar á sus padres, apretando contra el pecho
con sus manecitas la blanca camisilla, marcha al balEntretanto, en los campos gallegos celébrase la
Y en el tranquilo hogar, la madre amorosa arrebu- cón ó á la ventana, quedo, muy quedo, y descalza,
fiesta anual, la fiesta de los reises, en algo semejante á ja confortablemente entre las sábanas del lecho á la sin sentir el frío que baña sus carnes de amoratado
los villancicos de ~ochebuena. El gaitero sale acorn- hija de su amor, y ésta, de manera insensible y lenta, color, recoge el zapato donde la vigilancia del padre

�LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

575
Nú~IERO

ó el amor de la madre depositaron en la noche anterior cualquier fruslería, y ante la sorpresa, la niña corre á despertar á sus padres para mostrarles el presente que ella encuentra verdaderamente regio y digno de tan ilustres y egregios transeuntes.
·
Y corriendo de este modo, menuda y ligera, por la
casa, con saltos de golondrina más bien que con pasos humanos, abrigada sólo por la blanca y casi transparente camisa que el aire de la mañana hace flotar
alrededor de su cuerpo, parécese á un ángel escapado
de una tabla de Rubens ó de un fresco de Sanzic,.
MANUEL AMOR MEILÁN
.,.,.,,,.,.,,,,.,.,,., .... ,.,,,,.,,,.,,.,,, ....... ,, •...•....••, .... ,.,,.,.,,,, ........ , .... ,,,. .,. , ........, ..r,.••·•·•·••.1•,,•,

MISCELANEA
Bellas Artes. - L::i Galerfa de Pinturas de BerHn ha adquirido una 11/atÍQnua de Alberto Ourero, que pintó éste durante su permanencia en Venecia, 15o6, y que actualmente poseía
un aficionado escocés.
- L::i Asociación de Canto de Breslau, que dirige el maestro
Bohn, ha dado un concierto histórico que ha sido una especie
,te revista del desenvolvimiento de la música vocal l¡umorística
de tos cuatro últimos siglos.
.Rarcelo11a. - L::i sección de Bellas Artes del Ateneo Bar·
celonés nomh;ó en su última junta una comisión de nueve individuos de su ,cno para que, en unión del presidente y secretario, estudien y propongan á ta aprobación de la junta directiva et rroyecto de una manifestación que se acordó previamente
celebrar á fin de contribuir á ta vida activa de la asociación,
cumpliendo así con tos propósitos consignados en sus estatutos.
Es cuasi S&lt;.&gt;guro, pues, que en la próxima prima,·era se organi1~~rá por los socios una Exposición de carácter artistico general,
verificándose simultáneamente conferencias adecuadas é este
objeto y conciertos en tos que se den á conocer piezas escogidas
de nuestros maestros del Renacimiento. Trálase de decorar et
local convenientemente á fin ele que el conjunto contribuya á
prestar mayor~-,; atractivos á tal manifestación que de lijo resultara digna de nuestro Ateneo.
- Es probable que antes de verificarse la clausura de ta Exposición de Industrias Artísticas pm.&gt;Clan en ella admirarse unas
puertas de metal repujado que con destino á la iglesia de Co·
millas y por encargo del marqués de este nombre ha proyectado y dirigido su ejecución et distinguido arquitecto Luis Do·
méncch. Es óbra nótahillsima que, al honrará su autor, honra
también á los artífices que la han rcatiiado, contribuyendo con
una soberbia muestra al renacimiento de nuestras arles aplicaetas al metal.
cSalón l'arés. &gt; - Not:ible · por varios conceptos es un cuadro
cxpue ·to c.ta semana por et joven artista Sr. Coll, representando
á una sci'íora enlutada que, acompai'íada ele su hija, contempla
et retrato etc su difunto esposo en el estudio de un pintor, et
cual cuadro podrán apreciar los lectores ele LA I LUlflRACIÓ:-.
en uno de los próximos números.
Bien concebida la escena y de ejecución sobria y jugosa la pintura, tal vez ganara algo ese cuadro sacrificando un tanto la figura del pintor. Así y todo, es una obra que impresiona profundamente por el sentimiento de que se halla impregnada, cualidad no muy común en nuestros artistas, preocupados en general por las habilidades ele ejecución y )as minucias y triquiñue·
tas del oficio. Reciba, pues, un sincero y caluroso aplauso el
autor, de quien son también otras telas expuestas, que reunen
excelentes cualidades.
Constituyen la novedad de esta semana, con la obra citada, unos paisajes de Julio Borrell, un pastel de Carlos Pellicer y un cuadro con que un autor anónimo contesta al que se
expusiera semanas atrás y que era una sátira pictórica contra
los cuadros de historia. Ese último intenta ridiculizar el realismo con la pintura artificiosamente infantil de un Belén con todos sus accesorios. Idealistas ó realistas, ninguno se exime de
pagar su tributo á la verdad, sin ta qu~ el arte no se produce.
El 15 del mes actual se inaugurará ta Exposición extraordinaria que todos tos ai'íos se celebra en ese local y que promete esta \'ez, por las noticias adquiridas, revestir \'Crdadera
importancia.
Tea.tros,-En el Liceo ele Nueva York se ha estrenado con
éxito extraordinario ta obra ele Sarclou A111erica1ws en Europa,
que et famoso dramaturgo francés escribió expresamente para
que se estrenase en América.
París. - Se han estrenado con buen éxito: en Varietés una
comedia en tres actos, de Brisson y Carré, La Soun"ciere, que ha
hecho las delicias del público por ta gracia con que está escrita
y ta abundancia de chistes y situaciones cómicas que contiene,
y en Folies Dramatiques una opereta en tres actos, letra de Ferrier y música de Varney, llfiss Robinson, puesta con tal lujo que
tos periódicos parisienses dicen ser el espectáculo más grandioso y con más propiedad puesto en escena en París hasta el pre·
scntc. Et Cerclc des Ecolicrs ha dado una representación (mica
clet hermoso drama de lbsen La dama del mar.
llladrid. - En el Real, la representación ele Lohe11gri11 ha valido una ovación al maestro Mancinelli: en et propio coliseo
han comenzado los preparativos para poner en escena Los maestros cautores, ele Wagner, que:se estrenará á principios de febrero, estando encargados de los principales papeles las señoras
Telrazzini y Pagnoni y los Sres. De l\farchi, Giannini, Menotti, Batdelli y Rapp. En la Comedia ha logrado gran aplauso et
juguete cómico en tres actos de tos Sres. Pina y Domínguez y
(;ranés El boticario de Nava/ramero. En Lara ha siclo muy
aplaudido el juguete cómico en dos actos La ministra, ele don
Constantino Gil.
Barce/011a. - En et Liceo la representación de Otello, de Vercli, ha tenido gran éxito, habiendo \'alido un nuevo triunfo al
m1estro Mugnone y entusiastas aplausos á la señora Bendazzi y
á los Sres. Cardinali y Btanchart; ta Linda de Chamozmix ha
Ynlido aplausos al maestro Mugnone, á la señora Boronat y al
Sr. Cotogni. En el Principal se ha estrenado con aplauso El dfa
111c111orable, drama de espectáculo en cinco actos de los sei'íore;
Sales y Gonr,átcz Llanas, adaptación á la escena española de la
obra de Sarclou Patrie:' ta acción es interesante y constituye
una durisima censura de la invasión francesa ele 18o8, tos per·
sonajes están bien definidos y la obra está muy bien escrita y
ha sido presentada con mucha propiedad y representada con
gran acierto por la compafüa que dirigen los Sres. Calvo y Jiménez. En el El dorado ha sido aplaudida ta zarzuela en un ac-

575

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

17

yor, propiedad hoy del señor marqués de la Vega de Armijo, es
una magnífica y suntuosa residencia señorial, inteligentemente
restaurado y conservado por su ilustrado Rropietario, quien ha
logrado acomodar, sin menoscabo ele ta fabric.~, exigencias del
confort moderno.
El castitto de 1\1 os es un perfecto y acabado tipo que de las
construcciones del feudalismo consérvanse en Espai'ía, y célebre
en los fastos de nuestra historia, no sólo por los hechos de sus
señores, sino también por los acontecimientos que en él tuvieragas Lo baró de Carcassoua ó las amias del amor.
ron lugar, especialmente en ta época en que rigió el seíiorio el
célebre D. Pedro Alvarez, tan conocido por et sobrenombre de
Necrología.-Han fallecido recientemente:
E t Excmo. Sr. D. Luis Prendergast y Gordon, marqués de Pedro 11-l~drugn, partidario decidido de la causa de la Beltraneja.
ta Victoria de las Tunas, teniente general del ejército espai'íot,
Las dos hermanas, cuadro de Escipió rr Vapresidente del Consejo Supremo de Guerra y l\larina, ex gobernutelli, - Vanutelli, el célebre pintor italiano autor del inspinador y capitán general de la isla ele Cuba.
rado cuadro La pri111ei-a comunión que publicamos en el núme·
José Dclin, notable pintor retratista belga.
A. Ft!l, cuyo verdadero nombre era Afanass y Afanasje- ro 440 de LA ILUSTRACIÓN ARTfSTICA, nos ofrece en el que
witsch Schenschin, famo o poeta lírico ruso que también se ha hoy reproducimos un hermoso idilio lleno ele dulce encanto:
Las dos lur111a11as es de aquellos lienzos cuyo asunto más que
distinguido por sus traducciones ele Iloracio y Juvenal.
Jorge Ilachelle, uno de los jefes de la conocida cam edito- para explicado es para sentido; es de aquellas obras que aunque
por sus bellezas técnicas recrean los ojos, donde más directarial de Paris.
Juan Emilio Lemoine, uno de los más famosos publicistas mente impresionan es en el corazón, Los recursos de que para
franceses contemporáneos, antiguo redactor ele ú jMtmal des elto echa mano el artista no pueden ser más sencillos, y sin emDtbats, miembro de ta Academia Francesa y senador vitalicio. bargo, et efecto con ellos conseguido llega al alma. ¡Cuán cierSimeón Luce, distinguido historiador francés, autor de una to es que en tas bellas arles el saber sentir es quizá et principal
Histona de Juana de Arco, en la que se consignan muchos da- elemento para saber exprcs.~r !
tos nuevos é interesantes sobre la doncella de Domremy.
El bautizo, cuadro de José Galleg os.-En disEugenio Wiitmeyer, escritor y periodista alemán, antiguo
tintas ocasiones nos hemos ocupado con el elogio que se merecolaborador ele la /llustril-te Zeitu11g, de Leipzig.
Nowossilski, almirante ruso y ayudante del emperador, uno ce de este insigne pintor que tan eminente lugar ocupa entre
de los más antiguos y famosos oficiales de la marina rusa: se los artistas españoles, y recientemente en el número 555 ele LA
distinguió en la guerra contra Turquía ( 1829) y en la de Crimca. ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA apuntamos en articulo especial las
Bogdan Glascnapp, almirante ruso y ayudante del tsar, ex cualidades salientes que distinguen al autor de El bautizo. No
gobernador de Arc.íngcl y hasta 1871 comandante en jefe de hemos, pues, de repetir lo que otras veces dijimos ni tampoco
de señalar las bellezas del cuadro que hoy reproducimos, belletodos los puertos y de la marina del mar Negro.
Enrique tllosler, pintor retratista y de historia de Dusscldorf, zas que á la vista s.'lltan y que prueban una vez más cuánto es
que fué durante atgun tiempo profesor ele la Ac.~clemia de Bellas et talento de Gallegos para resucitar en cuadros llenos de vida
y de color local y de época las escenas de costumbres de nues·
Artes y ele la Escuela de Industrias arlisticas de Lcipzig.
...._..................., .............,......,.....................................,.....................................~-·-·····•·""' tros antepasados.

to La sala111a11q11ina, tetra de tos Sres. Perrín y l'alacios y música del maestro Marqués. En el Circo Barcelonés actÍla con
buen éxito ta compai'ífa infantil que dirige D. Juan Bosch, poniendo en escena las más aplaudidas zarzuelas del moderno repertorio. Con motivo ele las funciones del día de Inocentes se
estrenaron con muy buen éxito en Romea y Novedades rc.,pcclivamente una pieza de D. Emilio Vilano\&gt;a, Orieutal ó los moros co11trap1mtats y la leyenda dramática (?) de D. Enrique Mo-

NUESTROS GRABADOS
Un g itano d e pur~ raza, dibujo de J. G !3-r:cí~
Ramos. - El git~o podra ser de buena ~aza, pero el ~ab1l d1·
bujante que ha sabido representarlo ha tiempo que viene de·
mostrando que es también un verdadero artista, genuinamente
meridional, feliz é inteligente intérprete ele los tipos, cuadros y
costumbres de ta región anclntuza. García Ramos es, quita,
entre los artistas andaluces, quien ha logrado reproducir con mayor acierto todo cuanto le rodea, cuanto bulle y se agita en la
región en que vive, á cuya ci~cunstancia debe, sin d~da alguna,
que se te considere como artista obse~vador, &lt;!etcrmmada!n_enlc
regional. Nuestros lectores han pochdo adnmar tos belhs1mos
cuadros que hemos publicado, todos ellos recuerdo brillante de
aquel privilegiado pais en donde todo sonríe, en donde la n!lluralcza rebosa vida, produciendo flores y frutos, y los hombres la
vh·e.za de su fogosa y fantástica imaginación.

Bayardo en el momento d e rec ibir su primer a espada, estatua de Pedro Ra.mbaud. - Esta
obra escultóric.~, que llamó con justicia la atención en el Salón
de l'aris de 1890, nos da una perfecta idea del caballero sin
miedo y sin tacha en aquel período de su vida en que la posesión de las armas necesarias para el torneo constituía la ambi·
ción suprema del que más larde habfa de asombrar al mundo
con sus hazañas. La figura de l\f. Rambaud revela nobleza,
alientos, aspiraciones elerndas, y desde el punto de ,'ista plásti·
co es elegante y vigoro:,.~ de lineas y de bien entendidas pro·
porciones.

La nodrfaa. y la. infanta, cuadro de. Francisco Ha.Is. - En et número 556 de este periódico dimos algu·
nas noticias acerca del ilu,tre pintor holandés del ~igto XVI con
justicia llamado el Velázqucz flamenco: el cuadro que en el presente reproducimos y que se cuenta entre las joyas "del museo
de Berhn no necesita ser alabado, pues por si solo se alaba, y
bm,ta contemplar esas dos admirables fi!,ruras p.1ra comprender
que ni es posible mayor verdad en pintura ni dentro de la ver·
Labor difícil, cuadro d e H. W. Schmidt. -Tra- dad mayor riqueza de detalles arlisticos.
tándose ele asuntos rurales, la sencillez no sólo es plausible sino
que en nuestro sentir, es uno de los elementos que mejor cuaUn concierto, cuadro de Román Ribera. - Un
dra~ á tas obras artisticas. Expresar la naturaleza tal cual es, nuevo cuadro acaba de producir Román Ribera, et portaestan·
sin postizos que ta desfiguren,, ser~ si.empre un n:iérito no peque· darte de la pintura de género en nuestra región, adquirido por·
ño en el artista, ya que to mas d1fíc1l en matena de arte es la un inteligente coleccionista y destinado, como todos los suyos,
perfecta reprocluccíón del natural. _Por esto encontr~os pode- á llamar la atención y despertar et interés de los aficionados.
rosos atractivos en el cuadro del pmlor alemán Schm1clt: en él
En un ángulo de una suntuosa estancia flamenca, en ta que
no nos asombran esos grandes efectos de composición ó de ento- brillan y re,altan los esculturales muebles, tapices y crista·
·nación que de momento s\ibyugan, pero tampoco vem_os. esos les, clestácanse las figuras de cinco músicós, éuyos trajes deterartificios con los cuales suelen la fantasía falsear el sentimiento minan delicados y bien entendidos contrastes por los suaves toy tos recursos vulgares suplir los verdaderos conocimientos téc- nos de las telas, cuya calidad ha sabido interpretar el artista con
su reconocida maestría. En et centro del grupo y recibiendo tos
nicos.
amortiguados rayos de luz que penetran á través de una vidriera
San Juan de Arena. (Asturias}, cuadro de Ce- de múltiples y variados colores, hállase una hermosa cantora,
cilio Plá , - Ya hemos tenido el gusto de dar á conocer á en cuyo rostro de simpática expresión se refleja la blancura del
nuestros lectores algunas notables obras de este discreto artista, papel de música que en sus manos sostiene y los dorado, tonos
aprovechado disdpulo de ~milio Sata_y del ma]ogrado Plasen- de su amarillo corpiño de raso. Tal es et cuadro y tal el r.sunlo;
cia, por cual motivo consideramos ocioso repet_ir lo que ya_ h~- y si bien es verdad que aco~tumbrados nos t~nfa Ribera á admos dicho al ocuparnos de otras de sus producciones. Nos lmu- mirar sus empci'íos de colonst_a, confesamos sm rebozo que su
taremos, pues, á consignar que el bonito cuadro que publicamos Concierto nos embelesa y cautiva.
reproduce una escen_a de pcs&lt;?l en San J ~ande Arena, _r~cuerdo
de su última excursión artist1ca á Astunas que, adqumdo por
El gran festival mahometano de la Buckrael señor conde de Valcletagrana, forma hoy parte ele la valiosa Ede en Na.ini-Tal, - Nuestros dos grabados representan
colección que en su palacio de Madrid posee este prócer y afi- otra~ tantas escenas del gran festival mahometano conocido en
las Indias occidentales con los nombres de Buckra-Ede ó Baqr-i·
cionado.
id (fiesta de la vaca), que es idéntica que la Id-ul-Azha que tos
Un discípulo aprovechado, cuadro de Ma- árabes celebran el décimo dfa del Zut llijja, y que constituye la
nuel Ra.mirez, - Este grupo tan bellamente representado última ceremonia de las peregrinaciones á la Meca. E l origen
por el Sr. Ramfrez y al que sirve de fondo una decoración her• de esta fiesta arranca, según tos mahometanos, del sacrificio de
mosa y hábilmente ejecutada, es en extremo interesante: esa Abraham, á quienes algunos comentaristas musulmanes consijoven dando lección de lectura á un faldero constituye un rasgo deran como fundador de ta religión de Mahoma, y para la cehumorístico que el artista ha sabido exteriorizar con notable lebración de ta misma et pueblo se' reune á orar en la Idgah,
acierto, añadiendo á las excelencias plásticas de la figura un so· regresando luego c.~da uno á su casa, en donde el padre d~ faplo de vida que no á todos es dado infundir en sus obras; y en milia pronunciando las palabras e En et nombre del gran dios,&gt;
cuanto al disclpulo apro-11cchatfQ, no cabe mayor expresión que s.~crifica un carnero, una vaca ó un camello, de cuya carne se
la que su semblante revela; hay tanta inteligencia en su mira- hacen tres partes, dos para la familia y una para los pobres.
da, tanta gravedad en su actitud, que á pocos como á ese perro
podría aplicarse lo del gitano del cuento que ponderando lo que
Proyecto de casa d e gobierno de la provinvalía et asno que tenia á la venta deda al comprador: cComo cia de Salta (República Argentina). - Este edificio, pro·
yectado por el arquitecto Sr. Fontanarossa estará situado en el
leer. ., ¡vaya si lee! Lo que es que nopremmcia.&gt;
gran Boulevard de Salla con frente á la plaza P rincipal y con·
Estación e n Filadelfia. d e l camino de hierro tendrá las oficinas del gobierno local, de la Cámara de diputade Pensylvania. - A pesar de ser proverbial la grandiosi- dos, de la policía, los juzgados de paz, la arc.~ldía y el cuartel
dad de las construcciones norteamericanas, no deja ele asom- de bomberos; ocupará un área de 5.000 metros cuadrados y
brarnos cada nueva muestra que contemplamos ele tan atrevida tendrá en su fachada principal 6o metros de largo, siendo su
arquitectura. Tal sucede con la estación que reproducimos y altura ele 33- En la cúpula se halla dispuesta la barra del salón
acerca de ta cual son ociosas las explicaciones, pues á la vista de sesiones de la Cámara, que será de 12 metros de ancho por
está lo que aquella fábrica colosal debe ser: únicamente dire· 20 de largo. El coste total del edificio será de 435.000 pesos.
mosque la parte alta de la estación (que sólo es para pasajeros)
contendrá 200 oficinas, que la galería cubierta es de 307 pies
La Virgen y el Niño, cuadro d e Murillo. - El
de largo y tendrá en su centro una elevación de 140; que el ar- inmortal pintor sevillano supo como ning{m otro dar forma á
co principal tiene 294 pies de expansión y llega á una altura de tas divinas figuras de ta Virgen y de su Hijo; hay en todas sus
104 y medio; que entran en su construcción 3.000 toneladas de Madonas y en todos sus Nii'íos algo tan ideal, tan exlraterreno,
,hierro y una cantidad proporcional de ladrillos y cristales, y que que nadie al contemplarlos puede sustraerse á esa impresión
la galeria cubierta será la más grande del mundo, con lo cual honda, especial, que producen en el creyente los misterios relicreemos que está dicho todo.
giosos y sobre todo aquel por el cual la Virgen María fué ma·
dre del Redentor. Si necesitara confirmación lo que decimos,
Castillo de Sotoma.yor (Pontevedra}, propiedad tendriala plena en el cuadro que como suplemento artistico re·
del señor marqués de ta Vega de Arm~o (de fotografia de F. producimos y cuyas excepcionales bellezas no es preciso enea·
Prieto). - Et antiguo castillo del marques de Mos, en Sotoma- recer porque se sienten más que se explican.

L::i barones:,. de Anee! tom6 la mano de la joven

CARGO DE CONCIENCIA
POR JUAN.\ 1\1.\IRET,

co~ PRECIOS .\S JLUSTRACIO~ES DE A. MOREAU

I
Tres mujeres, ele pie en la gradería del castillo, cruzaban palabras de despedicta, la cual se prolongaba más de lo regular porque :í. cada una de ellas le quedaba siempre por decir t:i última palabra.
- Puesto que ha venido usted á pie, querida señora, la acompañaré hasta la
extremidad del parque. ¿Vienes tú también,. tía?
.
- ¡Caracoles!.. Recorrer kilómetro y medt0 con este calor. .. Muchas gracias.
Bien se ve que solamente pesas unos sesenta kilograml,s y que conservas tus
piernas de los diez y seis aiios.
.
- Sí, con algunos más encima, dijo la jov~n sonn~ndo.
- Predíquela usted moral, baronesa, y sera obra p1a. Tal vez la escu~he; pero
yo he agotado mis argumentos; y por otra ¡.;arte, nunca toma por lo seno lo que
yo digo. ¿Por qué será?

- Porque eres más joven que yo, tía Aurelia, y porque ya desde pequeña tomaste la costumbre de reirte de todo.
- Por temor de tener que llorar de todo, como dijo el otro.
- ¿Sobre qué debo predicarla, señora Despois?, preguntó la baronesa sonricndo, mientras daba la mano por última vez á la mujercita regordeta y vivaracha
que respondía al nombre de Aurelia Despois.
- ¡Pues sobre el matrimonio! No tiene sentido comLín que una hermosa y
amable joven como esa se burle del matrimonio. ¡Ah! No se casa una siempre
por su gusto ... Ya sé yo algo de esto ... y ha hecho bien en prolongar el estado
de soltera un poco más allá ?e _los lími_tes ordinarios; pero en ,fin, es preciso 11:gar ~ ello; es un_ deber patnót1co, cív1co_y qué sé yo qué ma~ ... Esto debena
e!1s~~arsc en los hb~o~ sobre n~oral rcpubh~ana para uso de las Jóvenes; es como
s1 d1Jéramos el serv1ct0 femen_mo obhgatono.
- Eso es lo que yo le predicaré; y aunque no lo haga tal vez desde el punto

I

�18

L\

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Nú}.11mo 575

de vista cívico y republicano, no por eso dejará de ser mejor y más atendible el des de mi vecinita; á los dos les agradan el campo, los largos días de estudio,
las veladas de familia; ella se apasionará por sus libros, y él la ayudará; será una
sermón.
El alegre sol de junio, algo ardiente aquel día, prestaba animación al antiguo unión de las inteligencias y de los corazones: son dignos uno de otro. Todo
castillo, imponente mole de piedra gris, flanqueado por dos enormes torres con conspira á unirlos, todas las conveniencias de edad, fortuna y familia: nada falta.
- Y precisamente porque todas las conveniencias se reunen es probable que
estrechas y largas troneras. Aquel castillo, asentado en lo alto de la colina, tomaba con frecuencia un aspecto severo, con su fachada desnuda y sus ventanas ese matrimonio no se verifique. Hemos crecido juntos, y Roberto no vió nunca
irregulares de pequeños vidrios; pero nada resiste á la marcha del sol, y la baro- en mí más que una compañera, una especie de hermana.
- Y sin embargo, según esas cartas, parecíame que este invierno, durante el
nesa, dirigiendo una última mirada que abarcó la habitación, el jardín escasacual
se han visto ustedes tanto, la mutua simpatía tomaba un carácter más tiermente provisto de flores, la inmensa extensión del bosque alrededor y por últino y que la idea de ese matrimonio tan deseado ya no la intimidaba á usted.
mo la vista maravillosa del mar en lontananza, exclamó:
Ahora veo que Roberto, lo mismo que su madre, se ha forjado ilusiones:
- ¡Cuánto amo esa soledad, querida Marta!
Marta permaneció algunos instantes silenciosa, muy absorta y conmovida;
Marta Levasseur sonrió y repuso tranquilamente:
- Sólo aquí soy feliz, y se me podría tomar por una salvaje. Adoro mis bos- mas al fin miró á su anciana amiga, y á ésta le sorprendió la expresión dolorosa
ques, el aroma del tallar, el rumor de las hojas secas que crujen bajo mis pies... ; de los ojos sombríos de la joven.
- Escúcheme usted y compréndame, dijo Marta; hablaré claramente, dejántodo esto me persigue en mi vida de sociedad. Los tres meses de París, que de
una manera tan ridícula parecen insuficientes á mi tía, son para mí un período dole leer hasta el fondo de mi corazón. Mi sueño dorado, aquel que en secreto
de destierro. La pobre mujer no comprende nada; no sabe que, cuando paso las acaricié desde la infancia, sería tener por esposo á Roberto y ser hija de usted;
horas en medio de mis árboles, no estoy sola nunca; que las ramas me conocen pero él no me ama; y no equivoque usted el sentido de mis palabras. Algunas
ya; que las avecillas trinan para mí; que el cielo, visto á través del follaje, es más veces cree amarme, pues me profesa un afecto profundo y también un verdadehermoso que la bóveda libre por muy radiante que se muestre. He aquí lo que ro cariño; él quisiera unirse conmigo, y cree de buena fe que sería feliz por este
yo soy para la vida ordinaria de las mujeres, y vea usted ahora cómo estaré dis- matrimonio; pero se engaña; segura estoy de ello. Si yo me caso, quiero ser adorada de mi esposo, y sin esto no quiero matrimonio, porque me inspiraría hopuesta á escuchar los consejos de la tía Aurelia ...
rror y moriría. Ahora bien: soy incapaz de infundir la pasión que ¡ay de mí!
- Y sin embargo, hija mía ...
- Sí, es verdad, interrumpió Marta sonriendo. Usted ha prometido hacerme me siento dispuesta á sentir. ¿Por qué? Me falta algo, un encanto, un atractivo,
un no sé qué, suficiente en muchas mujeres más feas que yo para hacerse
un sermón en tres puntos.
.
La baronesa de Anee! se detuvo un instante en medio de la avenida por don- amar; y crea usted que esto me hace sufrir mucho. No quiero decir, sin embarde avanzaban; su rostro, un poco flaco y huesoso, se iluminó con una adorable go, que no me hayan hecho la corte, porque soy bastante rica é inteligente y
sonrisa de bondad, que le devolvió un instante su belleza, y bajo el cabello gris estoy bien educada para que más de uno haya pensado en mí; pero las madres
son las que principalmente me han cortejado.
sus ojos brillaron.
-Como yo ...
- ¡Ah!, repuso, no es un sermón lo que trato de hacer á usted, Marta; yo no
- ¡Ah, ustecl!.. ¡Si supiera cuánto desearía decir desde luego que sí y arrosé decir sino aquello que sube del corazón á los labios, y bien sabe usted que la
jarme en sus brazos llorando de alegría!
quiero para hija y que la amaré mucho, casi tanto como á mi único hijo ...
- ¿Quiere decir que le ama usted?
La joven, muy conmovida, abrazó á la anciana, pero sin contestar.
- Tal vez ... ; pero me inrerrogo, y paréceme que cuando se ama de veras no
Muy pronto, á través de los árboles que cubrían toda la colina divisóse el
mar; el castillo quedaba oculto ahora en su nido de follaje; el sendero torcía se ha de preguntar, porque se sabe. ¿Quiere usted que hagamos un pacto? Robruscamente á la derecha y después seguía á. lo lejos la costa, que á veces, sin berto vendrá á pasar el verano en su casa; somos vecinos y amigos íntimos desde hace largo tiempo; yo comunicaré un poco más de animación á nuestra vida
embargo, gracias á un súbito recodo, desaparecía para aparecer de nuevo.
En todo ese maravilloso país normando, en los alrededores de Honfleur, no y hasta pienso convidar á varios amigos, y con esto habrá ocasiones naturales
hay tal vez paseo comparable con aquella avenida: los pies de las dos mujeres de encontrarnos sin que á. nadie pueda extrañar. Antes del otoño Roberto y yo
hollaban un musgo espeso y elástico; el bosque se extendía á derecha é izquier- sabremos á. qué atenernos.
- ¿Podré decírselo?
da, inculto y salvaje, sembrado aquí y allá por espinos blancos y agavanzos en
- Si usted lo desea puede hacerlo; pero ha de entenderse bien que los dos
flor, y á la izquierda el espacio inmenso del mar, brillando bajo los rayos del
seremos libres, completamente libres para decirnos á la primera duda, con toda
sol, presentaba todos los tintes, desde el blanco gris hasta el azul casi negro.
Después divisaron la desembocadura del Sena, tan vasta é imponente, que el lealtad y franqueza: «No te amo como se debe amar., Conozco á Roberto, y sé
Havre parecía una ligera línea negra dominada por sus dos faros. Algunas ban- que es digno de la confianza que en él tengo. Lo mismo que yo, dirá: «Cualdadas de gaviotas y la humareda que despedía la chimenea de un vapor eran las quier cosa menos un casamiento que no haya de ser una unión absoluta y perúnicas cosas que animaban aquella inmensidad. Este espectáculo producía en fecta.» Y sobre todo, advierta usted que el secreto ha de quedar entre nosel ánimo una impresión casi solemne de lo infinito, del silencio, del horizonte otros tres. Usted no dirá nada á mi tía, porque se juzgaría tan dichosa, tan inmensamente feliz, que me trastornaría; y como me conozco muy bien, sé que
perdido en lontananza y confundiéndose con el cielo.
acabaría por echarlo todo á perder.
.
- Sentémonos aquí un momento, si usted gusta, dijo Marta.
- Entonces, hija mía, seré discreta como la tumba; mas espero ... espero ...
En aquel sitio, el talud tenía la altura apetecible para sentarse; los grandes
Las dos mujeres habían continuado su marcha, y al dar la vuelta á un recoárboles que poblaban la parte alta de la colina habían sido reemplazados en
aquel rincón de la finca por una plantación de pinos, que despedían un fuerte y do de la misma avenida encontraron al cartero.
- ¿Tiene usted algo para mí, Sr. Duval?
agradable aroma resinoso bajo la influencia de los ardientes rayos del sol, y á
- Sí, señorita, y ya que la encuentro voy á dar á usted sus cartas; así podré
través de un boquete veíase admirablemente el mar, que muy azulado aquel día,
bajar por la granja, acortando mucho el camino.
prolongábase por la caprichosa línea de las largas playas de dorada arena.
- Eso es, y diga usted á Fernanda que le dé un buen vaso de sidra.
El silencio absoluto de aquella agradable soledad no era interrumpido más
- Gracias, gracias, señorita. Servidor de usted.
que por el zumbido de los insectos ó el rápido vuelo de una bandada de pajariAsí diciendo, Duval descendió ligeramente por un angosto sendero que conllos que habían cesado en sus cantos; solamente dos mirlos se contestaban á lo
ducía á una de las granjas de la finca.
lejos.
Marta miró las cartas y guardólas en su bolsillo.
La baronesa de Anee! tomó la mano de la joven y conservóla entre las suyas;
- ¿No las lee usted?, preguntó la baronesa.
y como Marta levantase los ojos, vió en ellos lágrimas.
- ¡Oh! Sobrado tiempo tengo. Son cartas de amigas del colegio. Es singular
- No era mi ánimo contristará usted, querida Marta, le dijo.
- ¡Ah, señora, usted no me contrista!. .. Es que en este sitio mismo, hace más que las muchachas y las mujeres jóvenes tengan poco más ó menos el mismo
de veinte años, vi llorar á mi madre; yo era muy pequeña entonces, y no podía carácter de letra, inclinada, regular y sin expresión, por decirlo así. Aquí tengo
comprender, pero sollocé en sus brazos al verla tan triste. Más tarde supe la tres cartas, y á menos de examinarlas de cerca, no me será posible decir cuál es
causa de ello. Nunca percibo este olor de los pinos cuando el sol brilla, ni veo de Lucía, de María ó de Julia. ¡Calla! Si las invitase á las tres, con los padres
la curva de la playa sin recordar la escena de aquel día y sin decirme que el de las unas y el esposo de la otra... Así tendríamos una sociedad joven y alematrimonio, cuando la mujer es la única que ama, es lo más triste y angustioso gre: Roberto se encargaría de buscar los caballeros.
La baronesa y Marta llegaban ya á la gran barrera blanca que separa en
que darse pueda ...
- Pues qué, ¿no hay acaso más que malos matrimonios? ¿Tan pronto pierde aquel punto el parque de una senda que conduce al camino real desde Honfleur á Trouville. La baronesa estaba allí casi en su casa, y abrazó á Marta más
usted las ilusiones?
- ¡Oh, hay tantos! ... Yo tengo veintiséis años, y he conocido ya más de una tiernamente aún que de costumbre, pareciéndole que esto era casi una especie
de toma de posesión de sus funciones de suegra. Involuntariamente Marta se
amiga desgraciada que, sin embargo, pensaba ser dichosa.
- Pues yo cuento sesenta, querida Marta, y tengo más fe que usted en este irguió un poco, cual si recobrara de improviso su carácter indómito.
Para entrar en el castillo Marta tomó otro camino más agreste y pedregoso, no
punto; he conocido la dicha completa y la he visto á mi alrededor. Además he
observado otra cosa, y es que con frecuencia la mujer rige su propio destino, y tan agradable como la musgosa avenida; era muy empinado y conducía á la
que la felicidad, comprometida un instante, se puede recobrar y conservar. No cumbre de la colina: á los tallares. de pequeños árboles, llenos de arbustos, y las
digo esto por su pobre madre, á quien mucho quise, pues para ella se produjo rocas caldeadas por el sol, donde las mariposas revoloteaban, sucedió muy pronuna de esas fatalidades terribles que rara vez ocurren. Su esposo estuvo como to el bosque con sus árboles magníficos, cuyas ramas se entrelazaban, produciendo una densa sombra. El camino, convirtiéndose en seodero, debía conduhechizado.
- Sí, abandonó á mamá y ésta murió de pesadumbre, mientras él vivió feliz cir á la joven castellana al punto más alto de la propiedad, dominado por una
uniéndose después con la mujer que adoraba; fué marido y padre ... y me olvi- gran cruz de piedra. En aquel sitio habían cortado los árboles para que se pudó á mí.
diese disfrutar súbitamente de una vista más admirable, no solamente del mar,
- Quiso que fuera usted á vivir en su compañía; pero respetó las últimas vo- sino de todo el país que se extendía alrededor. En aquel magnífico día el panoluntades de su esposa, que deseó confiar á usted á su hermana, y sin embargo rama era sublime.
le profesaba á usted mucho cariño.
Marta fué á sentarse en una especie de escalón que había al pie de la cruz;
- Sí, pero desde lejos. No crea usted, señora, que soy dura de corazón, pues echóse el sombrero hacia atrás, y aspirando con fuerza el aire embalsamado, cohace largo tiempo perdoné un abandono que por lo menos me preservó de un menzó á meditar, contemplando á lo lejos el mar estriado ahora por grandes racontacto odioso; pero hubiera querido abrazar á mi pobre padre antes de su yas sombrías.
muerte. Ahora todo eso está muy lejos y casi borrado de la memoria; soy libre
¿Se lo había dicho todo, absolutamente todo á su anciana amiga? No sin cierde gobernarme á mi antojo y de ser feliz á mi manera, lo cual ya es mucho.
ta inquietud sondeó la profundidad de su corazón, y después, poco á poco, sin
- Pues entonces ... ¿deberé renunciará mis esperanzas? No soy más que una que tratara de explicarse por qué, una inmensa alegría, una dulzura inefable,
vieja soñadora ... ¡Si usted supiese cuántos castillos en el aire he levantado para una sensación casi de triunfo llenó todo su ser, y exclamó en alta voz: «¡Amo,
alojar en ellos á mis dos hijos! ... Yo me decía: Roberto es un muchacho muy Dios mío, qué felicidad! ¡Amo con todo mi corazón y con todas mis fuerzas! ..»
formal, muy trabajador, un corazón de oro que sabrá apreciar las raras cualidaMarta no pensaba en volver á su casa, ni echó de ver que el aire había refres-

NúllfERO 57 5

L\

19

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

c_ado ~n poco: Los dí~s de junio son deliciosamente largos, y la comida del castillo bien hubiera podido llamarse ce1:a, La _joven, que gustaba de permanecer
largas horas en el ca~po, se estr;mec1ó al 01r á lo lejos el sonido de la primera
campanada. ¿Tanto tiempo habia soñado? Levantóse al punto y acordándose
entonces de las cartas de París volvió á sentarse para leerlas, pensando que de
todos i:nodos llegaría antes de tocarse la segunda campanada.
, Cogió sus dos cartas, y desde luego le llamó la atención una de ellas. El cara~~er de letra, bastante parecido al de las otras, inglés ordinario, no le era fam1!1ar; Y buscando en sus recuerdos, ~orno cuando nos habla una persona á
qmen no reconocemos al pronto, miró de nuevo aquella escritura, el sello de
París, la_ f?rma del sobre, y después su vacilación pueril la hizo sonreir, y abriendo la m1s1va leyó:
«~ermana mía: Puedo llamarle así porque es usted mi hermana. Sabrá que al
monr ?uestro padre encontré una _f~tografía de la que no se desprendía nunca;
la_cog~ Y le he cobrado mucho -~armo: representa una niña con grandes ojos de
expresión grave; u1:a de esas mnas q~e no rompen sus muñecas, y que cuando
e_ncuentran un gomón que_ cayó del. m?o le recogen, le guardan y le domestican
tiernamente: Yo soy también un paJanllo que cayó del nido antes de que las
a)as le crecieran; e~toy completamente sola en el mundo, y en mi triste situación me vuelvo hacia usted para decirle: admítame á su lado hermana mía·
ámeme, que yo también la quiero mucho, á. pesar de que ja~ás la he visto
usted.
»Hace má~ de un año que mi madre murió. Tengo un tutor á quien aborrezco Y p~ra qmen soy un estorbo. Aún es~oy en el colegio; pero cuento diez y
ocho anos, y me aburro lo que no es decible ... La familia de mi madre se daría por_ i:nuy contenta con admitirme; pero si mi madre era digna de adoración,
su familia ... no sé cómo decírselo ... , su familia está relacionada muy de cerca
con el teatro, y éste no se ha hecho para la señorita Levasseur. Mi tutor desearía casa~me con un hombre á quien no conozco, y que se casaría conmigo
sólo por m1 dot~, á lo que parece; pero yo no quiero ...
»Uste? es m1 ~mada hermana, y debe ser buena, porque estos ojos que veo
no podnan mentir. .. Abrame los brazos para que yo me refugie en ellos muy
pronto. La querré tanto y la abrazaré con tal fuerza, que acabará por alegrarse
de haberme encontrado.
·
»Su hermanita Ed111u11da Levasseur.»

i

Después se produjo un poco de confusión; era preciso ocuparse de la dama
que había acompañado á Edmunda y que deseaba volver á París en el primer
tren. Roberto desplegó una actividad tal vez exagerada, y al fin tomó asiento en
el landó, frente á las dos jóvenes. Solamente entonces fijó la atención en su
amigo, á quien había olvidado completamente y en el que sorprendió una mirada de enojo y envidia. En el momento de pasar junto al coche, Roberto llamó á su compañero con la mano.
- Marta, dijo, ¿me permitirá usted presentarle á un camarada de colegio, que
ha obtenido licencia para acabar de restablecerse en Trouville? Es el capitán
Bertrand, á quien he prometido presentar á mis amigos, y que será un compañero precioso para las fiestas que usted prepara, según me ha dicho mi madre ...
Bertrand, tengo el honor de presentar á usted á las señoritas de Levasseur.
El landó se puso en movimiento, y el capitán permaneció un momento inmóvil, contemplando á los tres jóvenes, á quienes oía reir; estaba descontento
sin saber por qué, pa:eciéndole que no se había hecho aprecio de él, por más
que Roberto le hubiese presentado. No obstante, al devolverle Edmunda su
saludo, habíale mirado con alguna detención, y otra vez pensó que aquella mirada no estaba en armonía con la educación conventual, aunque también podía
ser que no se hubiese educado en un convento; pero después de todo, era la joven más hermosa que jamás había visto, con sus grandes ojos negros - los mÍs·
mos de su hermana, - pero con el cabello rubio. Esto constituía un contraste
maravillosamente curioso. Marta, por el contrario, marcadamente morena, tenía
color mate y el cabello casi negro, y era más agraciada que otra cosa; pero con

II
El tren de París á Hon~e~r entraba en la estación; dos jóvenes saltaron li~eram~nte de un compart11:11ento, pero como de común acuerdo permanecieron
Jun~o a la portezuela. U na Joven, tan hermosa que hasta los viajeros que corrían
hacia la puerta volvían la cabeza para mirarla, disponíase á bajará su vez. Su
fald~ ~e enganchó, y estuvo á punto de caer al saltar, pero los dos jóvenes se
prec1p1taron para ayudarla.
- Gracias, caballeros, dijo.
. Y su_s ~ermosos ojos repitieron las gracias, distribuyendo sus miradas con una
1mparciahdad conmovedora.
- ¿Qué ha sido eso, Edmunda?, dijo una señora de edad respetable que
acompañaba á la joven.
- Nada, señora, que estuve á punto de caer, y...
No dij? más, y con un movimiento de impaciencia dirigióse hacia la salida.
.,.. ¿Qmén es? ¿Dónde va?, preguntó uno de los jóvenes á su compañero. Conozco Honfleur y sus alrededores tan bien como mi bolsillo, y jamás había visto esa maravilla ...
- Sigámosla, dijo el otro, y así nos informaremos. Seguramente es una joven
de la alta sociedad, y sin embargo ... sin embargo ... hay en ella un no sé qué
que no huele á convento.
El que hablaba así era un gallardo mancebo, que á pesar de su traje de paisano revelaba el militar á la legua: la mirada dura, el bigote provocativo y los
ade~anes un poco bruscos parecían indicar que aquel joven oficial no era muy
bemgn_o en el mando. Su compañero, mucho menos favorecido por sus cualidades físicas, tenía ojos azules de expresión meditabunda y acaso del hombre que
se dedica al estudio.
Edmunda apresuraba el paso: con el cuello tendido y la mirada ardiente,
tra~ba de re~onocer entre las ~ersonas que esperaban á los viajeros aquella que
debia haber ido á buscarla, sabiendo que de aquel primer encuentro dependían
rnu~has cosas. Olvidó así del todo á los dos jóvenes, con cuya evidente admiración se había divertido durante el viaje; sin embargo, la admiración era para
ella cosa tan indispensable como el aire que respiraba.
Apenas ~arta Levasseur vió el rostro de aquella joven, que expresaba profunda emoción, no dudó un momento; adelantóse resueltamente un poco pálida, y limitóse á decir:
- ¿Se llama usted Edmunda Levasseur?
.
Edm~n~a, muy turbada, conmovida hasta el punto de llorar, refugióse por
un mov1m1ento de infinita gracia en los brazos de la joven.
- ¡Hermana mía!, murmuró.
Marta abrazó á. la joven de la manera más cordial. Aquel beso sellaba un pacto, en el que Marta no había consentido sin vacilar antes mucho, sosteniendo
una verdadera lucha en su interior.
- ¿Sabes, dijo, que me pareces una hermana verdaderamente seductora?
- ¡Oh! Si yo pudiese agradará usted ...
- Pues comienza por tutearme, querida Edmunda, puesto que somos hermanas, repuso Marta.
Los dos jóvenes habían sido testigos de aquella escena; Marta los divisó al
fin, pues hasta entonces no había visto más que á. la hermosa viajera, y su pálido rostro se coloreó súbitamente.
- ¡Es usted, Roberto!, exclamó. Su madre no le esperaba hasta la semana
próxima.
- Es que trato de darle una sorpresa.
- Pues entonces le conduciré á usted, porque no encontraría coche y nosotras
pasaremos por delante de su casa. ·
D~spués, como Marta notase que miraba á Edmunda con curiosidad, añadió,
no sm esforzarse:
- Mi hermana, la señorita Edmunda Levasseur. .. El señor barón de Anee!.
El joven saludó profundamente.

Eclmuncla comenzó á sollozar.. .

su eleva?ª estatura_ y su aspecto grave, ¿quién hubiera pensado en mirarla dos
veces mientras tuviese á su lado á la pequeña maravilla?
.
Cuando Roberto se hubo separado de las dos jóvenes, Edmunda tomó la
mano de su hermana.
- ¡Qué contenta estoy!, exclamó ... Si supiera usted ... Si tú supieras ...
. fWarta sonrió; habíale conquistado el encanto de aquella niña que parecía solicitar su afecto, reclamar su protección, que se hacía pequeña á su lado y que
era verdaderamente conmovedora en su candidez semiconsciente. Comprendió
d_e una ~anera vaga que aquella dulzura y encanto para pedir ayuda y protección deb1a tener para los hombres· un atractivo irresistible. La madre de Edmunda ~abía mir~do ta~ vez ,Í su padre como la joven la miraba á ella; mas este
p~nsam1ento n_o hizo mas que cruzar su mente, como un dolor punzante hace
vibrar un neTVJo ~nfermo. D;sp~és se entregó á la alegría de haber encontrado
un ser más débil que ella a qmen amar y mimar de todas maneras; y cuando
~arta__daba su corazón ya no volvía á tomarle. Su primer instinto fué rechazar
a la h1Ja de la extranjera; pero al fin la recogió, y ahora la adoptaba lealmente y
en absoluto.
- Escúchame, Edmu~da, ?ijo; en l~ carta que te escribí no me fué posible
ha~larte de todo. Conmigo vive una tia, hermana de mi madre, la señora Despois, qu~ me ha educado_ y á quien amo con todo mi corazón. Será preciso que
1~ ~onqmste~, pues ... meior es que lo sepas ... se opuso cuanto era posible á que
vmieses aqu1.
- Es muy natural, pu~s no ve en mí más que á la hija de mi pobre mamá;
mas yo haré todo lo posible para que muy pronto no vea en mí sino á tu hermana.
- ¡Qué razonable y sensata eres!, exclamó Marta con admiración.
Edmunda comenzó á reir con su infinita gracia.
- Esto es ~lemental, dijo; haciéndose amar se obtiene cuanto se quiere.
__Esta profesión de fe sorrrendió muc~o á la hermana mayor; pero Edmunda
d1Jo aquello con tanta sencillez como s1 la cosa no admitiese discusión y se
entregó después á una charla t~n seductora sobre la belleza del país y l~s recreos que se prometía en med10 del campo, ella que no había conocido más
verdor que el del bosque de Bolonia, que Marta olvidó muy pronto la impre-

�20

N Ú,\lERO 57 S

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

sión que aquellas palabras le causaron. Cuando el coche penetró en la hermosa
alameda que conducía al castillo, el cual no se divisaba aún, Edmunda quedó
casi pensativa.
- ¿Y es tuyo todo esto, esos inmensos bosques/, preguntó.
- Sí, contestó Marta sonriendo. Se puede pasear durante algunas horas por
la finca; y para hacer ejercicio apenas sería necesario salir de aquí.
- ¿Entonces serás muy rica?
- No mucho: las propiedades como esta cuestan caras, aunque yo no me molesto mucho para su conservación, según puedes ver. Me agradan más los bosques que un parque ... , y no producen gran cosa; pero este es un lujo de mujer
salvaje, que á mí me agrada en extremo. La fortuna de mi ... , de nuestro padre,
se repartió en dos porciones. Esta finca me corresponde por mi madre, y según
he creído comprender, tú debes ser más rica que yo.
- Es posible. Papá especuló con el dinero de mamá y le ha decuplicado, según me dijo mi tutor. De todos modos, ni una ni otra nos moriremos de hambre. ¡Qué cosa tan horrible debe ser la pobreza!
- ¡Quién sabe! Yo no hubiera temido verme obligada á ganar la vida, ó por
lo menos lo creo así.
Edmunda se estremeció de horror. ¡ Ganarse la vida, trabajar como una segunda maestra del colegio de que acababa de salir! Ella, mujer de lujo, no hubiera sido capaz de hacerlo.
El coche penetró por la izquierda en una nueva avenida más ancha que la
primera, sombreada por grandes hayas, y de pronto divisóse la mole gris del
castillo con el bosque á la espalda, con su extenso prado cubierto de flores, desde donde la vista podía abarcar un inmenso espacio.
- Pero ... esto es muy importante, exclamó Edmunda; parece un castillo de
novela. ¿Habrá por casualidad aparecidos?
De repente Marta pensó con alguna tristeza que el ap:i.recido que iba á visitarle era el pasado, bajo la forma de Edmunda, fa hija de aquella mujer que tanto había hecho llorar á su madre. Y preguntóse si la difunta no la censuraría
por aquella entrada triunfante, aquella toma de posesión. Las palabras de su tía
resonaban en su oído. «¡Ya lo verás ... , la desgracia entrará aquí con la hija de
la actriz!&gt;&gt; Pero Marta, desechando resueltamente estos pensamientos, se inclinó
para besar de nuevo á su hermana.
- No, hija mía, dijo, no hay aparecidos en mi casa, y si los hubiera, la alegría de tus diez y ocho años los alejaría de aquí. Bienvenida seas; si yo puedo
proporcionarte la felicidad, serás dichosa; me comprometo á ello.
Edmunda, muy conmovida y un poco inquieta por las serias palabras de su
h~rmana, la miró un momento, y sus hermosos ojos de niña se llenaron de lágrimas.
- Te adivina, mi buena Marta, dijo con acento de verdadera sinceridad, y á
no ser así, jamás hubiera osado escribirte. Papá me lo había dicho: «Si alguna
vez necesitas ayuda y protección, Edmunda, dirígete á tu hermana; yo te aseguro que no será en vano ... » ¡Cuántas veces he pensado en esas palabras!.. Pero ... ¿cómo decírtelas? Te suplico que no me tomes muy por lo serio. No soy
nula, pero tampoco sé si soy buena, y me parece que viviendo contigo podré
llegará serlo ... En esto es principalmente en lo que hay que ayudarme ... Hasta ahora he pensado sobre todo en divertirme lo más posible con las cosas de la
vida; pero tal vez sea esto insuficiente como ideal... ¿Lo crees así?
Edmunda se reía, en parte con sinceridad, al hacer tal confesión, no queriendo que se tomasen sus palabras al pie de la letra y deseosa sobre todo de parecer bien á su hermana.
Marta sonrió.
- Me pareces bien tal como eres, repuso, con tal que seas siempre franca y
sincera; esto es todo lo que te pido.
Se acercaban al castillo: los criados, curiosos por ver á la nueva seiiorita, habíansc reunido á la entrada para recibirla; Edmunda contestó á sus saludos con
mucha gracia, y al punto se la proclamó como encantadora, lindísima y no or-

gullosa.
En cuanto á la señora Despois fué necesario ir á buscarla hasta el fondo de
un gabinete, donde bordaba en un enorme bastidor, ocultando en parte su pequeño cuerpo de formas redondeadas.
- Tía Aurelia, aquí está mi hermana Edmunda.
Marta pronunció estas palabras con una entonación algo particular; amaba
mucho á su tía; pero bien mirado, la joven era dueña del castillo, y en algunas
ocasiones no vacilaba en darlo á entender. La tía se vió súbitamente con las
manos tan llenas de sedas y lanas, que no pudo dar á la recién venida más que
un dedo, y después se ocultó en parte detrás de su bastidor, sin dignarse notar
la expresión algo turbada del lindo rostro de Edmunda.
- Buenos días, señorita, dijo. ¿Ha tenido usted buen viaje? Un poco de polvo, ¿no es verdad? En cuanto á mí, me causa horror el ferrocarril. ..
- T odo ha ido bien: gracias, señora; pero ... yo la suplico que me llame Edmunda á secas ... Marta tiene la bondad de tutearme.
- ¡Oh! Marta es muy dueña de hacer lo que guste; ella es quien invita á usted, pretendiendo que usted es su hermana. Yo no deseo otra cosa; pero si soy
tía de ella, no lo soy de usted. La madre de Marta era hermana mía, una hermana á quien adoraba ...
- Lo sé muy bien, señora; usted no desea mi presencia, y me parece muy natural; péro si usted quisiera fijarse bien en mí. .. ¡mire usted, así! .. . vería que no
soy ma)a, comprendiendo también cuán doloroso fuera para mí dar lugar á la
menor des~venencia entre mi hermana y usted. Y ... yo aseguro que haré cuanto
m~ sea posible para que algún día no lejano me perdone usted el ser. .. hija de
m1 madre.
·
. Ent~nces, vencida I?ºr todas las emociones del día y por aquella primera resistencia, ~unque prevista ya, Edmunda comenzó á sollozar con la violencia de
los niños que no saben reprimirse y que quieren que se l~s consuele. Muy molest~da por aquella escena, la señora Despois se retiró precipitadamente de su
bastidor.
- ¡Vamos, señorita, dijo, vamos .. . Edmunda!..
-. J?ispense usted, señora, balbuceó la joven entre dos sollozos, dejándose
acariciar por su hermana; no lo hago á propósito; es que no puedo remediarlo...
¡Ea! Ya se acabó...
- Entonce~ será prec!s? que la bese para hacer las paces, ¿no es verdad?
- ¡Ah !. .. ¡S1 usted qu1s1era no aborrecerme!
- Pero si yo no la aborrezco; lo que odio es el pasado. ¡Vamos, no se hable
más del asunto! Tome usted ... ¿Está contenta ahora?

Y tía Aurelia besó en la frente á la joven, no pudiendo resistir más á las miradas suplicantes de Marta.
La tempestad pasó tan pronto como había venido. Edmunda reía y lloraba
aún, dando gracias á la señora Despois con frases sueltas entrecortadas por sollozos.
Marta se apresuró á llevarse á Edmunda para instalarla en su habitación. Al
ver á las dos jóvenes, y sobre todo á' la mayor, rodeando con el brazo á la otra,
que parecía tan pequeña y graciosa junto ella, Aurelia murmuró: ~¡Si me hubiesen predicho que yo besaría á esa niña! ... Pero con sus ojos hará cuanto quiera de todos los que á ella se acerquen. En cuanto á Marta, ya se ve que está
hechizada. ¡Bah! Casaremos la pequeña cuanto antes, pues segura'mente no
será de las que hacen ascos al matrimonio... , y después volveremos á quedar
tranquilas. Esa muchacha es lindísima, no se puede negar...»
La habitación particular de Marta se componía de una espaciosa estancia con
vistas al jardín y de un gabinete dispuesto en la gran torre de la derecha; este
aposento circular era lindísimo, y tenía la pared tan gruesa que en su espesor
en cada estrecha ventana quedaba lugar para dos asientos, en los que se habían
puesto almohadones y desde los cuales se disfrutaba de una vista admirable.
Una escalerilla de caracol, practicada igualmente en el espesor del muro, cdnducía al jardín por una puertecita de la que apenas hacía uso nadie más que
Marta. Al piso superior subíase por la misma escalerilla, pero rara vez estaban
ocupadas sus habitaciones. Junto á la alcoba, y comunicándose con ella, había
otro aposento muy grande y alegre.
- He aquí tu habitación, Edmunda, si es que te agrada. Si la prefieres mandaré arreglar la de más arriba, que también tiene un saloncito en la torre; pero
me ha parecido que, sobre todo si tienes miedo á los duendes, te agradaría estar bajo mi égida. Mi gabinete será el tuyo; ya ves que hay piano, libros y escritorio, y adell\ás es bastante grande para que no nos molestemos mutuamente.
- Déjame permanecerá tu lado, Marta, siempre junto á ti. ¡Estoy tan bien!
¡Qué bonita habitación me has dado, y qué vistas tiene! ¡Ah! ¡Qué felices vamos
á ser las dos!
Algo sobrexcitada y febril, Edmunda no podía estarse quieta y quiso visitar
desde luego el castillo, mientras la doncella abría los cofres para poner en orden todos los efectos.
La parte posterior del castillo, muy irregular, cortada por torrecillas terminadas en cono, por varios cuerpos de edificio que tan pronto presentaban entrante como saliente, y algunos pequeños patios interiores con el pavimento de
grandes piedras, todo ello construído en diversas ocasiones, según las necesidades del momento, no estaba muy en armonía con la severa fachada desnuda.
~ás allá veíanse las cuadras, un corral, un extenso verjel y un huerto, y en último término extendíanse á lo lejos por todos lados los silenciosos bosques ...
Edmunda, pequeña parisiense escapada de colegio, al Yerse en plena campiña se embriagaba ante aquel paisaje lleno de vida, que tenía para ella el encanto
de lo imprevisto y de la novedad. Pensaba divertirse mucho y jugar al aire libre; mas en aquel pequeño cerebro las ideas se cruzaban y confundían desordenadamente.
- ¿Y vas á recibir visitas y dar fiestas? ¡Qué felicidad! ... Ese caballero... ¿có~o se llama?... que tú encontraste fué quien lo dijo. ¿Le conoces hace mucho
tl~mpo?.¡Qué extraño es que no haya pensado en casarse contigo, puesto que
sois vecmos! Yo creo que el campo debe invitar á casarse...
.
- Ya ves que no, puesto que para mí no ha llegado todavía la hora.
- Ya vendrá. Me agrada mucho ese caballero, aunque tiene los hombros algo
abultados; sin duda escribe mucho, inclinado sobre la mesa... También el otro,
ya s~b~s, el militar, es seductor. Esos dos caballeros ocuparon el mismo compart1m1ento que nosotras durante el viaje. ¿No te lo dije? Yo me divertí mucho.. . Los dos me miraban sin apartar de mí la vista un minuto, y yo dejaba
caer expresamente mi libro ó mi pañuelo para ver cómo se disputaban quién
lo cogería antes;, una vez tropezaron uno contra otro, y estuve á punto de soltar
la carcajada. Después, al apearme, faltóme poco para caer, y los dos corrieron
para ayudarme. Cada cual obtuvo una de mis mejores sonrisas, y así ninguno
podrá tener celos.
Este relato no complació del todo á Marta.
- Espero, sin embargo, hermanita mía, que no serás coqueta...
- No lo sé; mas creo que sí, y no habrás de extrañárlo, puesto que te he confesado que tenía muchos defectos...

NúMERO

575

LA I LUSTRACIÓN

ARTÍSTICA

idea de hacer desbrozar aquellas espesuras. En trechos muy largos el sendero que une dos aldeas no es
otra cosa que el lecho de un arroyo, lo cual, si bien
EN EL FONDO DEL GOLFO DE GUINEA
es
cómodo para los habitantes del país, pues les ahoLA MISIÓN FRANCESA DEI. CAPITÁN B I NGER
rra trabajo, resulta muy penoso para el europeo, que
Entre el cabo de las Palmas y el de las Tres Pun- no podría andar descalzo, como los indígenas, sin que
tas extiéndese una costa de cerca de 600 kilómetros sus pies quedaran destrozados á la primera etapa.
SECCIÓN CIENTÍFICA

a

a

III
Marta no había tenido nunca una amiga íntima á quien contar todas sus cosa~; sus compañeras no fueron para ella más que compañeras, y tal vez esto explicaba que desde su primera juventud hubiese tomado la costumbre de escrib!r u~ diari?. Muy reflexiva, amante hasta el punto de darse cuenta de sus propias 1~pres10nes y pensamientos, dejaba correr su pluma con cierto abandono,
y escnbía con la mayor sinceridad. Con frecuencia, cuando todos los de la casa
dormían profundamente, Marta sacaba de su pupitre un libro con cerradura,
qu~ solamente se abría para ella, y en el fondo de un mueble, bien guardados
baJo llave, tenía varios volúmenes semejantes, en cuyas páginas se expresaban
todos los incidentes ocurridos en sus juveniles años y todos sus pensamientos.
Algunas veces abría uno á la casualidad y encontraba allí. descritos los acontecimientos que al pronto habían parecido muy importantes y cuyo recuerdo se
habí~ borrado; ilusiones que no se realizaron, grandes pesares de niña que desde lejos hacían sonreír, bosquejós de pequeñas novelas, de las cuales solamente
se había escrito el primer capítulo, y juicios absolutos como lo son los que se
forman á los diez y ocho años y que ahora la hubieran hecho ruborizarse. Pero
Marta g~ardaba todos sus cuadernos, y aprendía á conocerse un poco, á tener indulgencia para aquellos que, á su vez, aleccionándose con mucha lentitud muéstra~se intolerantes, violentos ó inconscientes, así como los frutos son ás{)eros y
agnos antes de la madurez... También aprendía á ser paciente consigo misma,
y á no desesperarse cuando se sorprendía á sí propia en flagrante delito de orgullo é intolerancia.
Una noche, cuando su hermana dormía ya con la tranquilidad de un niflo,
cansada de correr, Marta cogió su diario.
(Co11ti1111ar,í)

Fig. r. :\lisión del capitán Binger en la costa del Marfil en el país de Kong. Una calle de Kong (de fot ografía)

de ex!en~ión, bañada por varias corrientes, de las que
las prmc1pales con el Lahú, el Comoé y el Tanoé.
Esta costa, que pertenece á Francia en virtud de tratados, cuyas fechas remontan, en algunos de ellos á
1850, no ha sido nuevamente ocupada hasta desp~és
que regresé de mi primer viaje, en 1889: actualmente forma parte del gobierno de la Guinea francesa,
con el nombre de costa del Marfil, y confina al Oeste,
por el rí? ~ayally, con la república de Liberia, y al
Este esta hm1tada por el territorio de los achantis, la
Gold-Coast (Costa de Oro) británica.
. La misi~n que me .había confiado el gobierno consistía en fiJar los límites de nuestras posesiones del
Este, d~ acuerdo con los agentes del gobierno inglés,
y e_n avistarme con los principales soberanos del intenor qu~ están sometidos á nuestro protectorado.
_La región que la misión ha recorrido es la parte
onental de nuestras posesiones de la costa del Marfil
que se extiende al Norte hasta las comarcas musui'.
manas de Bondukú y del país de Kong.
A.p,esar de las apariencias, esta región no se parece m a nuestras posesiones de los Ríos del Sur ni á
las del g?lfo. de Benin;_ tiene un carácter especial por
su const1tuc1ón geológica, y por consiguiente por su
v~getación y sobre todo por los pueblos que la habitan.
La forma general del litoral de la costa del Marfil
es notablemente recta, debido esto á una corriente
marina procedente del Este que ha hecho desaparecer las anfractuosidades de la misma y cerrado las
desembocaduras de casi todas las corrientes de agua
que van á parar al mar.
Las corrientes marinas han transformado las bahías en la~unas, separadas del agua salada por una
e~trecha faJ~ de arena que constituye el litoral propiamente dicho, en donde se han establecido las factorías. Las lagunas así formadas son verdaderos lagos navegables que á menudo se extienden 70 millas
paralelamente á la costa: tales son las de Ebrié. ó de
Gran Bassam, y la de Ahi y de Ehi ó de Assinia.
Muy cerca del mar estas lagunas están bordeadas
P?r una cortina de paletuvios, que oculta una vegetación exuberante que se adivina en las cimas cubiertas
de árboles gigantescos. El suelo se eleva á medida
que se _avanza tierra adentro: pronto aparecen algun~s colmas y algo más allá varios montículos volcám.cos, dispuestos paralelamente á la costa, que las corn~ntes de agua salvan formando rápidos. Toda esta
reg1ó1: está cubierta de un inmenso bosque que sin
solución de continuidad se extiende en un espacio
de, un centenar de leguas hasta los confines de los
paises musulmanes de Bondukú y de Kong. En este
océano, de yerdura,. que el viento y el sol son impotent~s a ammar, rema una atmósfera pesada, el aire
,resp1rable escasea, las etapas son con frecuencia muy
penosas y las raíces de las lianas constituyen obstáculos que es preciso vencer á sablazos. Por esta razón
cuando en las inmediaciones de las aldeas se encuent~a~ hermos~s senderos abiertos por los indígenas, el
ViaJero bendice á los caciques que han tenido la feliz

L

b

ª po !ación agm, la que habita el gran

bosque
ha llegado allí en una época relativamente cercan~
(5_00 ó 600 años) procedente de los confines septentnonales del actual Achanti, habiéndose establecido
en aquel territorio pacífica y cómodamente. En la
época de su llegada, sólo las corrientes de agua i·mporta,ntes estaban habit~das, com? lo están aún hoy
en
á d1a, por una población exclusivamente dedicada
1
taj:s.pesca,
que construía sus viviendas sobre piloLa Id
.d I b
s ª eas ~gm, e osquc tie~en muc?a analogía
con las achantls: a menudo no tienen mas que una
calle orientada de Norte á Sur en un claro rodeado
de grupos de bananos, de algunos limoneros
n~s. Las chozas son re~tangulares, en forma d~
d1llos, con paredes de tierra amasada y techos artísticamenl.te ~rabajados cdon ld)almas; por lo general son
muy 1mp1as y revoca as e ocre encarnado· no fenen de censurable más que el ser ridículam~nte lequeñas hasta el punto de no poder instalar en el1as
apenas un catre y una maleta. Naturalmente ricos
por los muchos productos que se encuentran en el

ven de joyas que los agni de los dos sexos llevan en
forma de brazaletes, ligas y collares. Los indígenas
explotan la caoba, el caucho, el aceite de palma y en
algunos distritos el palo campeche.
A unas cien leguas de la costa se empieza á encontrar algunos claros que se suceden cada vez con menor intervalo, hasta que se llega á una zona en donde el bosque constituye en cierto modo multitud de
oasis. Muy pronto se alcanzan las llanuras del Sudán
meridional, el país de los pastos, de las aldeas con
chozas redondas, de las grandes aglomeraciones· el
país en donde los pueblos fetichistas han sido re~mplazados por los mandés musulmanes. Vense allí
grandes centros de población, aldeas con muchos millares de habitantes, como Bondukú ( 7 á 8.000) y
Kong (ro á 15.000), que revelan un mayor bienestar
en aquellas regiones; compréndese que existe allí un
puebl_o más ávido de lujo, más ganoso de lucro, más
Jabonoso; en una palabra, más civilizado. Muchas de
aquellas .gentes .saben leer y escribir el árabe, y aun
algunas tienen cierto barniz de educación que en vano se buscaría en una población del bosque. En la
clase elevada de la sociedad mandé se encuentran
individuos dotados de cierta distinción, de una fisonomía fina, de ojos vivos é inteligentes y de maneras
que sorprenden tanto más cuanto menos se esperaba
encontrarlas. El anciano imán de Bondukú y Karamokho-ulé y el soberano de Kong se hallan en este
caso y se captaron en seguida las simpatías de mis
compañeros de viaje.
~sta población es á la qu·e debemos procurar atraer
hacia nuestras factorías: su actividad mercantil es
extraordinaria y se extiende por toda la desembocadura del Níger. De ella hemos de servirnos para hacer penetrar nuestros productos en todas partes, y á
eSte fin deben tender todos nuestros esfuerzos. Ya
cuando mi primer viaje pude observar entre los mandé d K
b
s e ong _nota les cualidades comerciales, y ahora he~os te~1do la suerte de confirmar nuestra primera impresión y de ver comprobadas estas cualidades por todos los individuos de la misión. Estas poblac10nes desean entrar en relaciones directas con
nosotros, comerciar directamente con nuestras facto' prescmdiendo
·
n~s
de intermediarios. En muchos distr1tos, en el_ Anno entre otros,. el soberano ha mandado ya abm nuevos caminos y rectificar los antiguos
de modo que hoy las distancias se salvan más cómo~
d
l
c:::~t\~ l~t ma~dés l~ga~é actualmente hasta el
1
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acn y en, ett1 y muy pronto podrán
~i:~:r
faetonas con gran beneficio para
La misión ha s'd b.
'd
los jefes con quien:s ~ra:::~~!~d~ :~t7otars8~a9r~~~
h f: T d 1
d:nm:~~~: o a tarea de ~oncertar nuevos arreglos,
m· .
que h~mo? P1fd1do ensanchar nuestros dori~n~~s ~~e~~;;~.
:i~~ó~ ~!a;m.~a ~ el t~?itr
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em o am 1 n a

~aj:: .

c~~~:~fi.

t:

ff ~;.~~f~fr:~&amp;fr~i;~,ii::~~;1~:if ~1~~¾1;~:;:~:,O
,~;i~d~~i~:~:,:1~:I;1:J:r::.:;r:
1

cas, de ñame ó de maíz, y los hombres no se dedican llas Artes

F'
•ig.

·
2. ·\f1s16n

e expuesta en la Escuela de Be-

del capitán Binger. Una mezquita en Kong (de fotografía)

á otro trabajo que á la caza. En ciertas épocas del
año una parte de los habitantes se ocupa en extraer
y lavar el oro, que abunda mucho en los terrenos de
cuarzo: el P?lvo de oro es, por lo demás, la única
moneda comente en todo el bosquej las pepitas sir-

Nuestros grabados son reproducción de dos de estas fotografías: la fig. r representa una calle de Kong·
l~s casas son de ladrillos secados al sol, el exterio;
tiene por o~na?lento anchos contrafuertes, y en la fachada los md1genas elevan una serie de pequeños

�LA

22

Experimento de fluorescencia

alminares que algunas veces revisten proporciones
monumentales, como lo den:iuestra la vista de la mezquita que reproduce h fig. 2. La ~uerta de entrada
de las casas da á un vestíbub que sirve de lugar de
de reunión y algunas veces de cuadra y desde el cual
se pasa á un patio inmen~o en el cual se abren las
puertas de las chozas.
L. G. BINGER

QUÍMICA SIN LABOR.\TORIO
EXPERIMENTO DE FLUORESCENCIA

. Los colores extraídos del alquitrán de hulla no sólo
tienen innumerables aplicaciones, especialmente en
tintura, sino que también se utilizan para experimentos tan interesantes como de fácil realización.
Basta para ello tomar un vaso, llenarlo de agua, esperará que el líquido esté completamente inmóvil y proyectar entonces en la superficie algunas partículas de
fluoresceína: los granitos de color descenderán lentamente hacia el fondo del vaso en estado de disolución, dejando en pos de sí unos surcos amarillos de
fluorescencia verde de hermoso aspecto.
La cantidad de materias colorantes que se emplea
para producir el fenómeno es insignificante, siendo
suficientes las partículas que quedan adheridas al papel en que se las ha colocado para verterlas luego en
sus recipientes.
Este experimento sale bien con todas las materias
colorantes artificiales que son más pesadas que el
agua, que ésta empapa fácilmente sin disolverlas demasiado de prisa, y resulta especialmente notable
con las materias colorantes de fluorescencia, tales
como la eosina, la erytrosina, etc. Las materias colorantes no fluorescentes producen surcos de un solo
color, tales como el verde malaquita, la coceína, el
rojo francés. Finalmente, mezclando varios de ellos se
obtendrá un verdadero ramillete de surcos de colores
variados.

J. G.
LA PRESTJDIGITACIÓN DESCUBIERTA
COCHURA DE UNA TORTA EN UN SO~IBRERO

Este antiguo juego de manos divierte siempre á
los espectadores.

ILUSTRACIÓN ARTÍST!CA

Nú~rnl?o 575

Se rompen dos huevos en un bote mental que disminuyendo de piso en piso llega á forde porcelana, se les echa harina y aun mar en su cima un octágono de r 5 metros de diámelas cáscaras de aquéllos y algunas go- tro y termina en una cúpula debajo de la cual habrá
tas de cera ó estearina de la bujía que un reloj cuya esfera tendrá 6 metros de diámetro y
alumbra la mesa (al fin y al cabo hay cuyas agujas estarán á 110 metros del suelo. El piso
muy poca diferencia entre esta substan- de la torre reservado á este reloj está coronado por
cia y la margarina que suele venderse una cúpula de hierro-acero cubierta de aluminio (véacomo manteca), y metido todo ello en se el grabado) que, merced al tono de este metal, proel sombrero (fig. 1) se pasa éste tres ducirá un efecto completamente nuevo é inesperado.
veces por encima de la llama de una Sobre esta cúpula se alzará una estatua colosal de bronbujía y se retira de esta cacerola de ce de Guillermo Penn, el célebre fundador de Pennuevo género una excelente torta co- sylvania, que ha sido fundida en cincuenta piezas, y
cida en su punto. En cuanto al propie- cuyos peso y altura son de 24 toneladas y r r metros
tario del sombrero, que ha pasado por respectivamente. El sombrero tiene 90 centímetros
toda clase de zozobras, una vez termi- de diámetro y el borde del ala 7 metros de circunfenado el experimento observa con visi- rencia: la nariz tiene 53 centímetros de longitud y 10
ble satisfacción, por lo menos en la de abertura, la boca 30, la cabeza, desde la barba al
mayoría de los casos, que en el fondo sombrero, r metro y los dedos 75 centímetros. Desde su chistera no queda huella alguna pués de la cúspide de la torre Eiffel, la cabeza de esde la salsa que en él se había vertido. ta estatua será el punto más elevado del mundo en
_g,,~.:r,41
La fig. 2 representa el aparato utili- un monumento. Para evitar la oxidación del hierro
zado por los prestidigitadores para co- de la cúpula ésta irá cubierta de una capa de aluminio
cer una torta en un sombrero. A es un encima del cobre previamente depositado sobre el hiebote de loza ó de porcelana (también rro por medio de la electrolisis: de estos trabajos elecpuede ser de metal), en el que se introduce un cilin- tro-metalúrgicos se ha encargado la Tacony Iron and
dro de metal B, cuyos bordes, en uno de sus extre- Metal C.0 , de Tacony (Pensylvania), habiendo tenimos, están doblados exteriormente en todo su rue- do que construir á este fin un edificio especial de 40
do y que está dividido por un tabique horizontal metros de largo por 20 de ancho. Las dimensiones
en dos compartimientos desiguales c y d; el interior de las tinas de electrolisis se han fijado naturalmente
de la parte d está pintado de blanco
brillante simulando el tono de la porcelana. Finalmente, cuando el cilindro
B está metido completamente en el
recipiente A, donde lo sujetan cuatro
resortes r r, colocados alrededor, nada denota, á cierta distancia, que A
no sea un solo objeto tal como ha sido
presentado al comenzar el experimento.
El prestidigitador ha introducido secretamente en el sombrero la torta y el
aparato B, haciéndolos caer en él al
pasar por detrás de una silla en cuyo
respaldo están colgados.
El bote A, que nada de particular
ofrece, ha sido naturalmente sometido
al examen de los espectadores: la harina que se echa á los huevos tiene por
objeto hacer la pasta menos fluida y
evitar así más seguramente las manchas.
Colocada la torta en el hueco d del
recipiente B, el contenido del bote A,
echado desde cierta altura, cae en la
parte c del aparato; luego se introduce
el bote poco á poco en el sombrero
para coger y retirar al mismo tiempo
el recipiente B y su contenido, no dejando en aquél más que la torta. La
fig. 3 representa esta última operación;
á propósito hemos dejado la parte B
medio fuera del bote A; pero ya se
comprenderá que debe penetrar enteramente en él cuando el bote, al ser
introducido en el sombrero, está oculCúpula de la Casa ele la Ciudad de Filadelfia y estatua
to á la vista de los espectadores.
de Guillermo l'enn
Este experimento puede complicarse encendiendo alcohol ó pedazos de
papel en el compartimiento c del aparato, pero pro- según las de las mayores piezas que han de cubrirse,
cúrese no hacer lo que aquel aficionado que para dar que son las pilastras y las columnas que rodean el pimayor brillantez al experimento puso en el recipien- so del reloj, y como estas columnas tienen 8 metros
te tal cantidad de pólvora que fué preciso arrojar de longitud y 90 centímetros de diámetro, aquellas
agua en el sombrero para extinguir tinas tienen 8 metros de largo, 1 '2 de ancho y 1'5 de
el incendio que empezaba á produ- profundidad y contienen unos 17 metros cúbicos de
cirse, con l o cual quedó aquella disolución. L-i tina en que se efectúa el depósito del
prenda como nuestros lectores pue- aluminio tiene 2'4 metros de profundidad por razón
den figurarse.
de los trabajos especiales que ha de ejecutar y conMAGUS
tiene unos 30 metros cúbicos de disolución.
Las tinas están dispuestas en dos hileras en fosos
cimentados: el hueco entre la tina propiamente dicha
y el foso está lleno de agua á fin de impedir los escaLAS CASAS CONSISTORIALES
pes de importancia y de equilibrar la presión ejercida
DE FILADELFIA
sobre las paredes de la tina por el líquido activo en
ella contenido. Dos largas vigas de hierro en forma
Y SU CÓPULA CUBIERTA DE ALUMINIO
de doble T, sobre las cuales ruedan dos carretillas,
Las casas consistoriales de Fila- permiten cambiar de sitio las piezas sometidas al tradelfia, cuya construcción está en vías tamiento y llevarlas sucesivamente sobre las distintas
de terminarse, será uno de los mo- tinas en las cuales deben ser sumergidas para asegunumentos más importantes del glo- rar un perfecto revestimiento electrolítico.
bo por su grandiosidad y originaliLas dinamos que para estas operaciones se emdad y sobre todo por la cúpula que plean son las más potentes hasta ahora construidas
corona el edificio. Es éste de forma en América para las operaciones electrolíticas, y encasi cuadrada: dos de sus lados tie- vían las corrientes que producen por medio de con·
' nen 142 metros de longitud y los ductores de cobre de r 5 centímetros de ancho por
otros dos 146. En la fachada cjue mi- 16 milímetros de grueso.
ra al Norte álzase una torre monu(De La Natttre)

NúMERO

575

111t.OADES deJ Esro,,,.

t~t

'4110

~i--

Pepsina Boudault
Aprobada por la AC!DEIIA DE IIIEDICIN.l

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Médalla, en las Expo1icione1 internacionalea de

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1867

lffi

18i3

23

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

1876

1878

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GOTA :
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'
e

(Ea:lructo del Formulario .ltUdico del S., Bouchardat cattardtico de la Fucultaá di Medicina (~6• edicidn).

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..........
-

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Amenorrea, el&amp;.• ), en los cuales es necesario
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~;,,.?25

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~ R u e Bonaparte, 40

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                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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              <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 575, Enero 2</text>
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              <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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