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, tí~t1ea
A&amp;o XII

BARCELONA 9 DE ENERO

DE 1893

UN SECRETO, cuadro de Juan Blum (Exposición internacional de Bellns Artes de Munich, 1892)

NÚM.

576

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

SUMARIO

Texto.• Verda(Ús y mentiras, por R. B~lsa de_ la Ve~. Exposición nacional de industn'as artlstzcas é mternaczonal
de reproducciones, por J. L. P. - Los escándalos del Pana111á
en París, por X. - El ciego de la jia11ta ( cuento de Reyes),
por M. Martínez Barrionuevo. - La dama negra, por F. Moreno Godino. - Miscelánea. - N11estros grabados, - Cargo de
conciencia (continuación). 7 SECCIÓN ~IENTÍFICA: Tranvía
eféctn'co quitanieves. -1;as_ palomas_ eo(zas _de Pequ{n: Eshtdio de las corn'mtes te/untas. - Eltmmacwn mecdnua de los
microbios.
.
Grabados. - Un secreto, cuadro de Juan Blu~. :- Confemuzas
en el Palacio de Bellas Artes de Barcelona, chbuJO de J. L. Pellicer. - Retratos de /;frs. Cornelio Ben:, Delahaye, Clemenceau, Pablo Deroulede, Ribot, Loubet, Bourgeois, Carlos F_loquet, Brisson, Jolibois, Bartho11, Camilo Pe/tetan, Rouvzer,
Deves, Alberto Grevy, i"~·o Roer.e, llfam,el Are11:, Beral y
Proust. - Mo1111111ento engzdo en Reus d la 111emona del general Prim, cinco grabados. • Un concierto de Bulow, cuadro
de L.'- Dehrmann. -La /esta de la vi~gill~, cuadro _de José
Benlliure y Gil. - Tram1a eléctrico q~1tameves. ~ Figura _1.
Chao-tse chino. - Fig. 2. Paloma provista de un si(bato eoho.
-Abanico que perteneció d la reina llfarfa Antometa.
•••,1•,,••,t•1,••, t•u••••••1•••••11•1,••,f'11•••"•l"l,"•l"•,T'•l••••••1•1,••••:•••••••.,••,t•,,•o,r•1,••,1•,,•,,r,1••,&lt;•,¡•1,••.,

VERDADES Y MENTIRAS
Mañana último día del año, se clausura la Exposición inte;nacional de Bellas Artes. Oficialmente esta todavía abierto al público este certamen, este malaventurado certamen, que tantas esperanzas sostuvo,
que tanta expectación logró despertar entre la gente
que compone el llamad~ m~ndo del rute_ en Esp~ña.
Pero si oficialmente esta abierto el palacio del Hipódromo al público, el público hace más de un mes que
adelantó su clausura, no visitando aquellos salones,
fríos, más que fríos helados, tristes, fún~b:es algunos,
á causa de las cortinas negras que los dividen.
Tengo por seguro que ninguna Exp?sición de Be·
Has Artes de las celebradas en Madnd tuvo menos
visitantes que la actual, y tengo por seguro tambi~n
que ninguna ofreció mayor interés, digan cuanto qm~ran en contra de esta verdad los encargados de notificar al mundo entero lo bueno y lo malo de todo
cuanto acontece en el vario orden de manifestaciones del humano saber. La Exposición de Bellas Artes de 1892 nos ofreció una enseñanza de gran alcance, de valor indiscutible; enseñanza que ningún crítico supo analizar, porque no se percataron de ella. La
enseñanza que yo he recibido examinando las dos
mil obras expuestas es de un valor, á mi entender,
suficiente para obligar al artista español á profunda
meditación.
La influencia de Francia en nuestro arte, en algu·
nas regiones ya decisiva, gana de día en día terreno.
Hasta ahora parecía disculpable el afán del pintor
que vi6 la luz en la _Patria de los ,c~ello y yelázquez
por emigrar á la capital de la repubhca vecina, adonde creía encontrar las fórmulas de un arte nuevo; pero al presente no tiene discul~a posible ~que! _afán.
Harto lo hemos visto en la última Exposición internacional celebrada en París, en las Exposiciones de
Barcelona de 1888 y 1890 y por último en esta que
mañana termina. Por otro lado, los estragamientos
de los paladares de los críticos de allá de los Pirineos revelándose á cada paso, ora en alabanzas del
imp;esionismo japonés, ora ensalzan~o la ca~mrie d~I
arte industrial del btbelot 6 del de la 1lustrac16n erótica ora los neurosismos de los neomísticos, ora las ex'
,
travagancias
de los 1lamados decadentes, prueb~n _cuan
distantes se encuentran del verdadero conoc1m1ento
de la belleza y de la verdad. Viviendo en un medio
donde la industria 11eg6 al barroquismo y al retorcimiento más refinados, por huir de las severas y nobles fórmulas que en variado conjunto ofrece la ~aturaleza, la cual sugirió y proporcionó la obra artística
de todas épocas, edades y civilizaciones; respirando
una atmósfera que han viciado alientos y emanaciones de cien generaciones heterogéneas; acostumbradas sus retinas á los deslumbramientos de la luz artificial; satisfechos con marchar por el camino de las
extravagancias en bus,ca siempre de cuanto s~a nuevo sin que obedezca a ley alguna de las que ngen el
cosmos, la gran parte de la crítica parisiens~ es ~ncapaz de poder aquilatar el valor ~e una obra inspirada
directamente por la verdad sencilla con que, ante los
ojos del pintor, se muestra la Naturaleza. No h~ce
mucho tiempo leía yo las alabanzas de un escntor
francés, dedicadas á varios colores en boga puestos
por un modisto; recuerdo que uno de aquellos colores se titulaba de elefante joven. Y no pasaría de ser
ridículo todo esto, si únicamente dicho escritor se ciñera á dar la noticia; pero el colega de los Mirbeau y
Wolf ofrecía tan estupendas invenciones coloristas á
la consideración de los pintores, haciéndoles ver cómo la paleta debe transformarse con arreglo á estos
exquisitismos de la moda, pues de otro modo sería
renunciar á toda evolución moderniste de l' art. ¡El
arte sujetándose á los caprichos de un tintorero en

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combinación con un sastre de señoras, es lo que nos do en ese ambiente de escepticismo de viejo vicioso
quedaba por ver! Aquí de la tan conocida redondilla: en que vive la gran masa intelectual y artística de
Francia, imitó los místicos de los primeros albores
«No me ;aga osté reir
del Renacimiento, sin comprenderlos, y produce paroque tengo el labio partlo...»
dias como la descrita. De toda esta amalgama de esPues bien: algo y aun algos hay de este alto senti- cuelas, de ideas, de rapsodias, de sentimientos ajenos,
do estético en la sección francesa de la actual Expo- de originalismos exóticos, está compuesta la sección
sición de Bellas Artes, y que tan largamente re~om- francesa de nuestra Exposición; ni con la linterna de
pens6 el Jurado. Excepción hecha de cuatro _6 c1~co Diógenes se encuentra el más leve asomo de la intelas, las cuales no tenían de la escuela transp1rena1ca fluencia. de la Naturaleza. Solamente en cuatro 6 cinco
ni de la actual ni de ninguna época nada, absoluta- lienzos se admiran belleza y verdad. Quiero que consmente nada, el resto ha servido para demostrarnos te así. El retrato de la duquesa de O. por Hebert,
- y ya 11egamos á lo de la enseñanza á que m~ refie- hermosísimo de color, de dibujo y por la elegante
ro más arriba - cómo es menester volver los OJOS ha- sencillez con que está dispuesto. Esclava después del
cia la verdad del natural, sin dejar de mirar hacia las ba11o, bello de color y sólido de factura. San Vicente
obras de los grandes maestros de los siglos xv1 y xv11 de Paúl de Bonnat, inspirado en Ribera de tal modo
y aun á la de los Mantegnas y Chirlandajos: J:?e o~ro que parece obra de un discípulo del gran valenciano.
modo iremos á dar de bruces en aquellos pa1saJes pin- El szm1o de la Virgen, de Bramtot, delicadamente
tados con añil y laca violeta, que nos enviaron des?e sentido y colorido; el retrato de Renán, un tanto calas orillas del Sena Roll y compañeros de daltoms- lizo de color, pero construído magistralmente. He
mo, y en aquellas anémicas cuanto eróticas des~ude- aquí lo saliente, lo único bueno que Francia nos ha
ces tituladas Au bord de la mer y Dans le bam, et- enviado; y lo más estupendo del caso fué que ningucétera, etc., cuyos autores no quiero nombrar.
no de estos lienzos obtuvo medalla de oro.
Yo quisiera describir estos cuadros de tal modo
Pero si la sección francesa acusa un desfallecimienque pudiesen los lectores de LA !LUSTRACIÓN ARTÍS· to 6 agotamiento, no sé si momentaneo ó duradero
TICA formarse una idea aproximada de e11os; verían - si bien me inclino á creer esto último, - de las fa.
claramente entonces cuán grande es la decadencia~ cultades creadoras, no tan sólo de Francia, sino de
que ha 11egado el francés en lo que atañe _á las condi- una gran parte de la raza latina, entre las varias es
ciones fisiológicas necesarias para sentir la belleza cuelas que se anuncian pujantes en el Norte de
plástica. Aquí tenemos al gran Puvis ~e Chavannes Europa la de Munich merece ser tenida en gran escon una degollación (creo que del Bautista) verdade- tima, á juzgar por la muestra con que nos ha favorera caricatura de los cuadros místicos del siglo x1v. cido.
Fig:írense un hombre de frente, arrodillado de tal
Bien pudiera apuntar aquí como he observado ciermodo que no se le ven los pies, con la mi~úscula ca- ta acentuada tendencia en los Keller, Kauffmann
beza erguida, los pelos de barba y cabello tiesos como Kaulbach, etc., á la nota de Museo, tendencia que
cerdas, con los brazos extendidos á lo largo del cuer- les lleva á interpretar el natural tratando de no perpo y separados matemáticamente y con las manos der de vista á los grandes maestros venecianos, espatambién extendidas como si fuera á echarse á nadar; ñoles y holandeses de los siglos xvr y xv11; bien puesta figura representa á San Juan (~aso de gue sea diera también advertirse á esos ilustres pintores de
San Juan que todavía no lo he avenguado); a la de- Munich que con tal conducta sus personalidades se
recha del'santo, un hombre desnudo y cubierta la ca- anulan en parte, por exceso de una admiración que
beza con un casco romano, en disposición de dego- raya en fanatismo hacia aquellos maestros de que he
11ar al Precursor de un revés (el verdugo ocupa el hablado: algunos de los ilustres colegas de Lembach
mismo plano de su víctima);á la izquierda y á la misma 11egan hasta sorberle los sesos á Teniers; pero aquedistancia de la figura central que el verdugo, una da- 11os que van desligándose de esa atadura, mejor dima muy púdicamente envuelta en _grandes ma~tos - cho, de esa obsesión que ejercen siempre sobre los
recuerdos del palium y demás vestimentas c~ás1cas - temperamentos verdaderamente estéticos y reflexivos
con una gran bandeja de cobre 6 cosa parecida en la las obras de los maestros que han interpretado con
mano, en actitud de esperar á que ruede la cabeza mayor acierto la verdad, nos exhiben verdaderas madel mártir; y por último, en n:iedio y medio del cua- ravillas. Paisaje de Otoílo de Palmié, Margot de Max,
dro, detrás de la figura arrod1llada, el tr?nco grueso El Postillón de Kauffmann, Paisaje de la señorita
de un árbol; naturalmente, todo esto sm tener en von Geiger, Le11adom de Defregger, Borregos de
cuenta para nada la perspectiva ni cosa que lo valga. Bergmann, Aguardando de von Bartels, los retratos
Tal es la gran obra de Puvis de Chavannes, ante la de Kaulbach, especialmente el del padre del pintor, y
cual estuve más de una y dos horas, tratando de con- las maravillosas testas de Bismarck y Moltke,de Lemvencerme de que era buena. Del color... del color no bach, trazadas al correr del carbón y coloridas con
hablemos, gris de los pies á la cabeza, pero gris plo- unos cuantos toques al pastel, son obras dignas del
mizo.
.
encomio más sincero.
Dejémonos de descripciones; la verdad terrible que
Precisamente admirase en estos lienzos y cartones
resulta del examen de la escuela francesa es la pre- la solidez de criterio estético y de educación técnica
sentida hace tiempo por espíritus observadores yana- de artistas perfectamente libres de neurosismos y delíticos -de todos los países; el francés, espíritu asimi- gustamientos provenientes de la carencia total de
lista antes que nada, si produjo obras de arte ?ignas creencias. Si bien, como he indicado ya, una parte de
de eterna memoria, fué en virtud de la educación se- la escuela bávara no se ha sabido desligar, para interlecta adquirida en largos períodos históricos? cuando pretar el natural y dar forma plástica á sus ideas, del
Italia contaba por docenas los grandes artistas que camino trazado por los grandes maestros del llamado
tan directamente influyeron en el gusto del pueblo de siglo de oro de la pintura en Italia y España, como
Boileau y de Moliere, y últim~mente, _cuando el gran en Holanda y Flandes, ese mismo lazo que les amaesfuerzo intelectual de los enncloped1stas que, cam- rra indica lo grato que les es el comercio con los
biando la faz política y social de Europa, desparram? grandes intérpretes que la Naturaleza tuvo. Que por
sobre el viejo continente los rayos de oro de múlti- lo que atañe á los autores de los cuadros Paisaje de
ples ideas. Después, encauzado el nuevo orden de Oto11o, Borregos, Margot, Aguardando y demás q:ie
cosas el artista francés, viendo cómo el de las demás menciono en las anteriores líneas, esos bien pueden
nacio~es le sobrepujaba en concebir y desarrollar esas tener como cierta la admiración de cuantos amen la
ideas, especialmente el artis~ de los pueblo~ ?el verdad y la belleza, sin afeites ni menjurjes de ninNorte, y cómo le sobrepujaba a causa de la C?nd1ci6n guna especie.
suprema de la inspiración de que _ha carec!d? (con
Italia y Francia tienen que ceder, mal de su graexcepciones muy raras) el ~esc;nd1ent; art1st1co de do, el puesto de honor á Alemania y á Inglaterra.
los Pousin y Leaneur, no res1gnandose .ª pe:der 1~ supremacía alcanzada en. un ~omento ~1s_tón~o, aJeno
R. BALSA DE LA VEGA
por completo al arte, d1óse a buscar ?ngmahsmos; no .......,... ...... ...... ···· ··· ····· ·····"··· ·.··""•·.... •.• ·····•·1····· .. •·1•,,,.,... ,.,..•...•.,••
los encontró en Europa y fué al Asia; creyendo que
esto no era bastante, trató de levantar pedestales á
pintores medianos, los cuales no habían hecho más
:~~·.. ;·: \.~ i
que imitar las escuelas flamenca y holandesa unos, y
t·
'
'
,
otros las de Norwik y Norfolk, de donde Constable
había importado los primeros gustos por l_a pintura
.
.
\. ',{,. ..·\ ~'
rural· al propio tiempo y por cuenta propia creaba
otra ~oda, no escuela, la servilista, echándose en bra. "
zos de la fotografía, hasta que por último, cayendo en
la cuenta del vacío que se formaba en ?erre~or suyo,
II
de la equivocación lamentable en que incurn~ra, metiéndose por los trigos del frío concepto estéti_co con
El grupo internacional de Repro~ucciones contrique la ciencia estudia y siente el arte, pretendió ~ambiar de rumbo, y dirigiendo la mirada al campo idea- buye poderosamente á la importancia del actual cerlista, sin fuerzas propias para volar hasta él, bracean- tamen, no sólo por el mlmero de las obras que lo

.

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NúMERO

576

LA I LUSTRACIÓN

ARTÍSTICA

(xi\~$Jtt0&gt;f ~CJl(!)efJN&amp;.
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Jii,~v'1fi~ ~1Rli.i~ri~1ri·
é. l"te1'1f)GteiorJGCf

de

~(~@IP)([{&lt;C{~l©1&lt;(d

CONFERENCIAS EN EL PALACIO DE BELLAS ARTES DONDE SE CELEBRA LA EXPOSICIÓN, dibujo del natural de"José L. Pellicer

constituyen, sino por su ejecución esmerada, el alto
valor en muchas de ellas del concepto artístico que
contienen y del interés que despiertan por ser rasgos
característicos de épocas diversas y por consiguiente de estilos, maneras y procedimientos variados; interés relativamente mayor para nosotros, ya que en
nuestra ciudad son verdaderos acontecimientos, novedades extraordinarias, la exposición al público de colecciones parecidas, privada como se halla de museos
artísticos é industriales.
De provechosa enseñanza serán, no lo dudamos,
muchas de las obras de ese grupo para artistas y para
industriales, y si ellas sirven para poner en evidencia
la inferioridad artística de nuestras industrias y la
impericia de muchos de nuestros artífices al lado de
la habilísima reproducción de las creaciones de otros
tiempos por las industrias extranjeras, sirven también
para poner de relieve, a valorándolas con su propio mérito, producciones nacionales que honran á sus autores y procedimientos que atestiguan brillantemente la
perfección á que alcanzara aquí en otros tiempos el
arte aplicado á la industria, perfección no del todo
desvanecida.
Véanse, si no, las instalaciones de cerámica de los
Sres. Ros y U rgell, de Valencia, con su selecta colección de platos de los museos de Kensington, de Cluny, de Madrid, de Sevres y de algunos pertenecientes
al conde de Valencia de Don Juan y á otros particulares, y los dos hermosos relieves del palacio del duque
de Uceda; la de Múnera (Manises), quien por herencia ha transmitido á nuestra generación el reflejo metálico de las mayólicas hispano-árabes, cuyos cente11eantes destellos ningún extranjero supera; la de Mora Gallego, también de Manises, cuya rara habilidad
asusta á los aficionados á cerámica antigua; la de
Mensaguer hermanos, Gestoso y Pérez y Jiínénez é
Izquierdo, de Sevilla, por la perfecta conservación de
los azulejos especialmente, mudéjares, hispano-árabes
y moriscos, platerescos y del Renacimiento, ejecutados á imitación de los llamados de cuerda seca y de
cuenca, policromados, esmaltados y enriquecidos con
reflejos metalicos dorados, etc; Sra. Viuda de Peris é
hijos de Onda con los platos, tinajas y azulejos artísticos y sencillos; la de Santigós y C.ª conteniendo
variedad de productos y entre ellos dos grandes tab)er?s d~ azulej~s con composiciones trazadas por el
d1stmgmdo arqmtecto Sr. Mélida; los rosetones de la
catedra\ de León, _reproducidos por A. Rigalt y C.ª;
la arqmlla con episodios del reinado de Carlos V
aplicados en marfil grabado, expuesta por su autor el
notabilísimo artista Sr. Rog, de Valencia; las dos cómodas expuestas por el Sr. O-Neille, hermosísima labor de taracea de los Sres. Isern y Bocana, de Palma
de Mallorca, y la cornucopia barroca dorada de M.

Sastre, de nuestra ciudad. Bajo concepto distinto re.
sultan también de honroso relieve para nosotros las
obras de hierro forjado y cincelado de González é
hijos, en metalistería; las alfombras y tapices que figuran en la soberbia instalación de los Sres. Sert hermanos y Solá, en la sección de tapicería; la rica variedad de los cristales y vidrio hueco que componen la
exposición de la fábrica de cristal de Badalona; -las
muestras de guadalmacilería de Gargaz y Vilaseca, y
las blondas y encajes de la Sra. Viuda é hijos de Jo·
sé Fiter, esas sutilísimas labores con las cuales la mujer de la costa de Levante y del bajo Llobregat constituye la más preciada de las industrias artísticas catalanas, y otras muchas muestras que atestiguan, á pesar de todo, nuestra aptitud y cultura artísticas.
Dejando aparte el contraste que puedan ofrecer las
manifestaciones de las artes aplicadas á la industria,
extranjeras con las nacionales, en nuestra presente
Exposición, debe consignarse en justicia que el grupo de reproducciones resulta interesantísimo en multitud de detalles, y principalmente por algunas instalaciones que contienen obras cuya importancia, mérito y positivo valor se enuncian con nombrará sus
autores, como la fábrica de cerámica de Pésaro; Mi11et, de París, el intachable reproductor de muebles y
bronces del siglo xvm; la manufactura Ginori de
Doccia (Florencia); Pellas, galvanista y fundidor de
Florencia también; Errico, broncista de Nápoles, etc.;
pero descollando por cima de todas las obras expuestas por esos industriales y artistas el hermoso mobiliario, obra de Andrés Onufrio, de Palermo, que aun
no conociendo los originales, conservados en el palacio y museo de esa ciudad, los tiene uno por fiel y
exacta reproducción. La habilidad, el arte y la constancia que ha exigido la ejecución de tal obra son
imponderables, su interés como documento artístico
industrial es extraordinario y tiene para nosotros un
valor que nadie podrá poner en duda, toda vez que
son esos muebles testimonios fehacientes de uno de
los períodos más gloriosos de nuestra antigua nacionalidad aragonesa. Como obra de arte, como recuerdo histórico, debiera la soberbia instalación de Onufrio pasar íntegra á nuestro Museo municipal de Reproducciones. ¡Ojalá se realicen nuestros deseos! Imposible es dar una ligerísima idea, ni con la más minuciosa descripción de ese suntuoso mobiliario, que
la voz popular dice haber pertenecido á Roger de
Lauria, tal vez por hallarse en parte instalado en una
sala que 11eva su nombre. Una gran mesa, un sillón,
dos taburetes de brazos con alto respaldo, una silla y
una cajita de simple construcción, pero enriquecida
por el cincel, el dorado y la pintura, constituyen esta
notabilísima reproducción. Es hueso el material labrado que reviste el armazón de los muebles, y su

conjunto hállase armónicamente completado con las
telas de los respaldos, cuero~ labrados y almohadones de los sitiales: la ornamentación es rica, exuberante, á la par que severamente dispuesta; su estilo
original y propio de una obra de fines del siglo x1v,
hecha en Sicilia; esto es, un cierto sabor gótico en
la estructura y un se11o oriental en la exornación.
Bástale á la sección internacional de reproducciones
de nuestro certamen la instalación de Onufrio para
resultar interesante, y para por sí sola haber colmado
los deseos que impulsaron á la comisión organizadora
á atraer la concurrencia de artífices extranjeros para
ejemplo y estímulo de los nacionales.
Veintiséis son los expositores italianos y todos merecen por sus obras especial encomio y caluroso
aplauso. La Sociedad cerámico-artística de Pésaro
presenta numerosos ejemplares que son otras tantas
fidelísimas reproducciones de las obras que tanto
acreditaron á esa ciudad y á las de Gubbio y Urbino
en el siglo xv1; reproducciones ejecutadas con la
maestría y galanura en el toque y con la coloración
viva y jugosa de los modelos originales. La manufactura del marqués Ginori, de Florencia, expone· en su
importante instalación más de un centenar de piezas
en mayólica y porcelana, reproducciones exactas algunas de ejemplares antiguos, reconstituciones otras,
imitaciones 6 aprovechando dibujos y pinturas del
Renacimiento para sus temas decorativos en muchas,
pero imprimiendo siempre un sello nacional á sus
productos al dar nueva vida en su patria á las mayólicas de Faenza 6 á las porcelanas de Capodimonte.
Toso Borelli, de Murano, ha remitido una escogida colección de vidrios esmaltados y esgrafiados en
oro, de épocas distintas, reproducción de ejemplares
existentes en varios museos de Europa y alguno de
los cuales figura en el nuestro de reproducciones, y
la Sociedad Musivo-Veneciana los retratos del emperador y de la emperatriz J ustiniano y Teodosia, célebres mosaicos de S. Vital, de Ravena, y copias de
pinturas, una de ellas la célebre Virgen de la Silla, de
Rafael.
Una buena muestra de talla ejecutada en Nápoles,
un grandioso armario esculpido, obra de Calabrese,
según el original que existe en el museo de esa ciudad, constituye otro de los trabajos con que los italianos han honrado á nuestra Exposición; al igual que
los dos sorprendentes tableros labrados por Monteneri, de Perugio, representando Moisés salvado de
las aguas y· la Anunciación de la Virgen, al reproducir la maravillosa obra de taracea ejecutada por fray
Damián de Bergamo para la iglesia de San Pedro de
aquella ciudad.
(Continuará)

J. L.

P.

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

576

Cámara que decretase la exhumación de su cadáver. beza cana, pero aún conservaba el bigote negro, lo
M. Ricard, Ministro de Justicia, se opuso á la apro- cual dió margen á la sospecha de que se teñía éste y
bación de esta medida, y como la Cámara opinara de se empolvaba el cabello. «Aunque quisiera hacer seEN PARÍS
distinto modo, el ministerio presidido por M. Loubet mejante tontería, decía, no tendría tiempo para ello.))
En 1879, por honor de Francia y aun del mundo presentó su dimisión. El presidente de la República Esta era la mayor vanagloria para ese hombre tan
entero, M. de Lesseps aspiró á alcanzar un segundo llamó á M. Bourgeois y á M. Brisson, dándoles el en- atareado. «El trabajo, el ejercicio, el movimiento son
triunfo abriendo un canal, semejante al de Suez, al cargo de formar nuevo gabinete; pero ambos desistie- para mí lo que los ocios y pasatiempos para otros,&gt;)
través del istmo de Panamá; pero si tuvo que luchar ron de ello, y M. Ribot no tuvo inconveniente en acep- añadía; y lo cierto es que el trabajo ha sido su princon un gobierno menos contrario que el de Ismail, tar este encargo, logrando reunir el ministerio actual. cipal recreo. De baja estatura, enjuto de carnes, ha
El 30 de noviembre to- sido siempre un jinete excelente, y cortés y afectuoso
davía no se había adopta- con las mujeres, se ha mostrado mh de una vez sedo resolución alguna cuan- vero y enérgico con los hombres.
Nacido en Versailles en 1805, entró á los veinte
do el banquero M. Thierrée dió á la comisión -algu- años de edad en la carrera diplomática como empleanas noticias de sus relacio- do en el consulado de Lisboa, desde donde pasó á
nes con M. de Reinach, Túnez y en 1833 á Egipto en calidad de vicecónsul
quien había pagado por su primero y después como cónsul del Cairo. Desempemediación veinticinco che- ñó luego sucesivamente los consulados de Alejandría,
ques por valor de 3.300.000 Roterdam, Málaga y Barcelona, prestando en esta ciufrancos por cuenta de la dad tan importantes y humanitarios servicios cuando
Compañía del Panamá. Al el bombardeo por Espartero, que ¡mereció honores y
proporcionar á la comisión recompensas de los gobiernos y que la Cámara de
los números y el importe Comercio, además de darle públicamente las gracias,
de cada cheque, una cues- mandara esculpir su busto en mármol. Al estallar la
tión de competencia en- revolución francesa de 1848 fué llamado á París, retre aquélla y los tribuna- gresando á poco á Madrid como ministro de Francia:
les de justicia obligó á pasó después con igual cargo á Roma, y habiéndose
M. Thierrée á no revelar indispuesto con su gobierno por la manera como cor.•
los
nombres de las personas sideraba los asuntos de la república romana, fué llaM. ORLAHAYE
M. COR1'EL10 HERZ
que
habían percibido aque- mado á su patria, pidiendo inmediatamente su retiro
cuyas acusaciones é interpelación condujeron
Banquero á quien el barón de Reinach pagó
llas sumas. A solicitud de en 1849 y publicando su Memoria al Consejo de Esal descubrimiento tle los escándalos
dos millones de francos por una deuda
del Panamá
la comisión, el gobierno se tado y su Respuesta al examen de sus actos, que son
privada
ha hecho cargo de los documentos importantes para la historia de aquella
cheques en cuesión, y se época. ,
en cambio le oponían obstáculos un clima mortífero, han conocido casi todos estos nombres, habiendo reA partir de aquel día, y á consecuencia de un viaun río cuyas avenidas invadían anualmente la línea sultado que M. Cornelius Herz había recibido dos mi- je que hizo á Egipto invitado por Mohamed Saíd,
de las obras y cuyas corrientes subterráneas produ- llones de francos; M. Alberto Grevy, senador y her- consagróse por entero á la empresa del canal de Suez
cían en muchos sitios hoyos profundos de movediza mano menor del último presidente de la República, tan felizmente llevada á cabo, acerca de la cual nada
arena y con un proyecto de discutible plan.
20.000; M. Luis Renault, senador, 25.000; los demás hemos de decir, pues en distintas ocasiones hemos
La naturaleza, así como los entorpecimientos opues- cheques, hasta completar la suma, aparecen firmados hablado de ella así como de la menos afortunada del
tos por los hombres, pues el canal tenía y tiene mu- por criados y dependientes. Preguntado por las ma- Panamá.
chos enemigos, han sido causa de que los gastos pre- trices de los cheques, M. Thierrée contesta que las
Los retratos que acompañan á este artículo represupuestos aumentaran de año en año y de que no había inutilizado; pero lo cierto es que tenía fotogra- sentan los principales actores del drama que actualsea posible fijar la fecha exacta de su terminación. fías de ellas, y estas copias fotográficas obran en po- mente se desarrolla en París: no nos detendremos haYa en 1888, la Compañía, expuesta á una quiebra, der de la comisión.
blando de cada uno de estos personajes, porque ello
hubo de acudir á las Cámaras en solicitud de que se
Esto sucedía el 3 de diciembre. Las revelaciones nos obligaría á dar excesiva extensión á este artículo.
le permitiera contratar un empréstito de 600 millones de estas matrices acusadoras y el recelo de que se Además, la cuestión ha sido y sigue siendo tan amde francos; mas á pesar de este esfuerzo, necesitó li- fuesen haciendo otros descubrimientos no menos plia y apasionadamente debatida en los periódicos
quidar en 1890. Sesenta millones de libras esterlinas ignominiosos han producido en Francia una excita- políticos de todo el mundo, que no creemos necesario
se habían consumido en la empresa, siendo así que ción sólo comparable con la producida por las derro- detallar el papel que en ese asunto des~mpeñan los
el canal de Suez sólo había costado veinte millones. tas de 1870. Los nombres de varios diputados, sena- retratados y que sobradamente conocerán nuestros
Este triste resultado ha producido en Francia casi dores, ex ministros y hasta de un ex presidente apa- lectores.
una revolución. En octubre de 1892, el Ministerio, recen envueltos en negocios de un carácter tan desReputaciones que se creían sólidas son hoy blandesacreditado ya por sus contemplaciones con los honros~, que no es de extrañar que el público se pre- co de ataques furiosos; sobre hombres tenidos por
huelguistas de Carmaux, sufrió los ataques del dipu- gunte s1 queda hoy en París algún personaje político inmaculados pesan acusaciones gravísimas, corrobotado Delahaye, quien acusó á ciento veinte indivi- que no haya participado en ellos. Todo el mundo radas por pruebas al parecer irrefutables, y cada día
duos de la Cámara de haber sido sobornados por la t:me y sos~echa que hasta ahora sólo se ha presen- surgen nuevas revelaciones que empañan honras hasCompµñía en 1888. Al pronto se tuvo esta denuncia ciado el pnmer acto del drama, y que si el escánda- ta hoy consideradas sin mancilla y que hacen temer
por una infame calumnia, pero las pruebas que se lo presente es ya terrible, las ulteriores revelaciones que la cuestión no está ni con mucho agotada. ¿Hasadujeron parecieron confirmar su certeza. El periódi- lo harán de mayor trascendencia.
ta dónde alcanzarán las responsabilidades? Nadie lo
co boulangista La Libre parole, en especial, publicó
Entretanto, Fernando de Lesseps, con sus compa- sabe. ¿Saldrá la República francesa de la ruda prueminuciosos datos acusando á varios diputados de ha- ñeros de dirección, ha sido
ber recibido dinero del barón de Reinach, agente de sometido á un proceso por
la Compañía, y el antiguo prefecto de Policía M. An- defraudación de fondos ptídrieux asegura que los artículos de dicho periódico blicos, el cual empezará á
estaban inspirados por el barón mismo.
sustanciarse el 10 de eneLo más particular en este asunto es que las acusa- ro. Afortunadamente para
ciones proceden de los mismos que han tenido más M. Lesseps, ignora el esó menos participación en el cohecho. A las revelacio- cándalo que rodea á su
nes de La Libre parole han seguido las de la anti- gran empresa. La mayoría
boulangista Cocarde. Ignórase el motivo que indujo á del público manifiesta su
M. Reinach á remover el fango; pero lo cierto es que simpatía y su interés por el
la cuestión ha tomado un cariz más desagradable de digno anciano, el único que
lo que él sin duda se propuso; y según él mismo dijo, hasta ahora se ve libre de
las acusaciones de la Coca1·de causarían su ruina. En toda sospecha.
Los futuros historiadores
compañía de M. Rouvier, con quien había tenido relaciones en su calidad de ministro de Hacienda, y de del siglo XIX sólo verán en
M. Clemenceau, tuvo una entrevista con M. Cons- la vida de Fernando de
tans para rogarle que suspendiera los ataques del pe- Lesseps la realización de
riódico inspirado por él; pero M. Constans se negó á una gran obra, la apertura
la petición, y en la misma tarde del 19 de noviembre del canal de Suez. Las singuen que el gobierno resolvía proceder contra los dos lares aptitudes diplomáticas
M. CLE MENCEAU
M , PABLO DEROULEOE
Lesseps, Marines Fontane, el barón Cottu, el barón y administrativas del «gran
Diputado
Diputado
de Reinach y M. Eiffel, como directores de la Com- francés,» aptitudes que baspañía del Panamá, M. de Reinach fallecía en su casa tan por sí solas para asede campo á:consecuencia de una congestión cerebral, gurarle un lugar preeminente entre sus contemporá- ba á que está. sometida más fuerte ·que antes fy purneos, siempre se tendrán en cuenta para honra suya. gada de las culpas que sobre ella acumulan sus eneafección á la que, según parece, estaba sujeto.
El 21 de noviembre, la Cámara votó el nombraHasta hace poco tiempo, M. de Lesseps había migos, ó será arrastrada por esa ola de difamación y
miento de una comisión investigadora, presidida por conservado tan robusto el cuerpo como sana la ima- escándalo? Difícil es predecirlo. Muy grave es la heM. Brisson, y el editor de La Liore parole fué invita- ginación; lo mismo se le veía en una partida de caza rida; pero también es grande la vitalidad de Francia,
do á decir cuanto supiera. Este editor, M. Drumont, que en su despacho, y era capaz de recorrer los are- y mucha confianza puede tenerse en una nación que
se hallaba á la sazón detenido en la cárcel, y se negó nales del Sahara con el mismo vigor y agilidad que ha salido victoriosa de otras crisis algo más graves
á auxiliar á la comisión mientras no se le pusiera en las aceras del boulevard de los Italianos. Tres ó cua- que la presente y que posee en alto grado un sentilibertad. Entretanto atribuíase á suicidio la muerte tro años atrás y contando más de ochenta sufrió un miento que sabe sobreponer siempre á todos los dedel barón de Reinach, circulando el rumor de que ataque de reuma, pero se repuso de él y recobró tan- más y que es la mejor arma para vencer en los mo•
había fallecido envenenado, y la comisión pidió á la to vigor como un joven de treinta años. Tenía la ca- mentos de peligro: el patriotismo. - X.
·

LOS ESCÁNDALOS DEL PANAMÁ

M. RJBOT

M. LOUBET

M. BOURGEOIS

Presidente del Consejo de Ministros

Ministro del Interior

Ministro de Justicia

M. CARLOS FLOQUET

Presidente de la Cámara de diputados

M. BRISSON

M, JOLIBOIS

M. BARTHOU

M. CAMILO PRLLETAN

Presidente de la comisión

Vicepresidente ele la comisión

Secretario de la comisión

Diputado

INDIVIDUOS DEL GOBIERNO Y DE LA COMISIÓN INV ESTIGADORA

M. ROUVIER

M. ORVES

Ex ministro de Hacienda

M. ALBERTO GREVY

Diputado

M. JULIO ROCHE

Senador

M. MANUEL ARRNE

M. BRRAL

Diputado

Senador

Diputado

M. ANTONIO PROUST

Diputado

ALGUNOS DR LOS ACUSADOS

LA CUESTIÓN DEL CANAL DE PANAMÁ

Retratos de varios individuos de la comisión parlamentaria investigadora y de algunos acusados

�30

L A I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

EL CIEGO DE LA FLAUTA
( CUENTO DE REYES)

La nieve cae, el ciego toca la flauta sentadito en
la puerta de la iglesia. «¡Por ser el día de los Santos
Reyes, una limosna al pobre ciego!» Los transeuntes
pasan con indiferencia, cargados de juguetes para

pordioseros ni vendedores ambulantes, y sobre todo
entran pocas mujeres. Pues si bien las mujeres calientan el corazón y alegran la vista, también es verdad que excitan y soliviantan el ánimo, exceptuando
el de los oradores del Congreso, los cuales, aunque
esté llena la tribuna de señoras, prosiguen sus peroraciones como si tal cosa.
·

NúMERO

576

NúMERO

576

Galicia) y menos en Madrid una rubia ni para un
remedio. La tez blanca en las mujeres siempre ha
abundado en la villa y corte, pero siempre acompañada de ojos y pelo obscuros. Los ojos se sostienen
lo mismo, hay pocos azules; pero las cabelleras vanse
aclarando.
¿Será por lo que indica la siguiente copla, popular
en otro tiempo:

l

«Señoras hay morenas
Al amanecer,
Que por la tarde son rubias.
Con lo que yo sé?. l&gt;

alto relieve de Luis Puigjener
fundido en los talleres de Federico l\fasriera;y Compañia

REUS. - MONU~IENTO AL G&amp;NRRAL PRIM. - LA BATALLA DE LOS CASTILLEJOS.

sus hijos... El ciego tiene hijos también, hijos haraposos, que no comen; hijos que plañe~1 allá, en el
tabuco mugriento, arrojados por algún rmcón.
Pero el ciego es feliz; la tarde no ha sido mala, la
noche tampoco; de vez en cuando tantea con fruición el plato de metal que tiene á sus pies con algunas monedas de cobre ... Pronto vendrá por él su bija mayor, la de pelo rub_i~, la ,de mejillas bla~cas
como la cera... «¡Pobre mua m1a! Estad tranquilos;
su palidez no es de enfermedad que no se ~ure, e~_de
hambre y se curará esta noc~e.)) Ya ve~dra su _mna,
ya vendrá por él, adonde mismo le deJÓ, al atno de
la iglesia.
.
.
.
Los niños del ciego no t1en~n mad~e, munó; v!ven
solos, á merced de algún vecmo, mientras _el _ciego
pide limosna para que se mantengan al día s1gmente.
Pero aquella noche van á estar muy content_os; tendrán comida y abundante, tendrán algú~ Juguet~,
aunque se vuelvan locos por haberlos temdo la pnmera vez en su vida... Y después de haber cenado
jugarán junto al ~ra~ero vivifi,cá~dose de este m?do
una vez al año s1qmera... «St, sm duda: las ascmtas
rojas del brasero ,rarecerán á los niñ~s la coron~ de
diamantes que Dios puso á su ~ama en la glona.»
La flauta del ciego suena, la meve cae, el t;~nseunte pasa, allá en el fondo r~mpen la bruma, palidas luces, como lágrimas del cielo que se congelaron al
caer...
.
y el alma del ciego sigue hablando con sus mñ?s,
con sus juguetes, con la mamá, con su ~orona de diamantes... Y la flauta sigue sonando... sigue sonando
en la puerta de la iglesia.
.
¡Almas cristianas, una limosna al pobre ciego!
Y el ciego se dice:
,
._
«Pronto ve11drá, pronto vendra p~r mí la mna rubia ... Cuarenta céntimos de pan y vemte de leche sesenta, y diez de confit~s setenta; )~s confites s~n pa~a
ponerlos en los zapatitos del mno... ¡_Pobre angel...
·Los zapatitos están muy rotos!.. Y diez de carbón,
~chenta... El carbón para que se calienten. _¡Pobres!..
Y aunque se hunda el mundo, cuarenta cént_i~os p~ra
una muñeca que alegre el corazón de la m~a rubia.
¡Justo... justito y cabal! ¡Una peseta y vemte céntimos! .. »
Llega la niña rubia, sus cabello~ de oro caen lax_os
por la humedad de la nieve... Suena su voz apagadJta
y temblorosa por el frío:
- ¡Papá! ¡Papá!
El pobre va á levantarse, tantea el suelo... Lo tantea otra vez...
¡Le han robado!
Sus pupilas inmóviles se humedecen... Bro~a una
lágrima... No corre, hiélase allí... Parece un diamante de la corona de la muerta.
- ¡Anda, papá!
- Es pronto... Pedir_é todavía.
.
Y la nieve cae... Y sigue sonando... sigue sonando
la flauta en la puerta de la iglesia.
.

¿Será que la mayor facilidad de comunicaciones
haya producido cruzamientos con las razas en que
abundan las crenchas doradas?
Si yo fuese palaciego de antaño, pues los de hogaño
no son tan galantes, supondría que la rubia reina regente ha influído en esta variación de pelos. O bien,
buscando un chiste de situación diría que en cambio del oro en la moneda, que es ya un mito, la providencia, corno compensación, nos le da en el color
del pelo.
Vuelvo á la dama negra, que es blanca, rubia, agraciada, con ojos azules, de buena estatura, de buen
aspecto, de formas esculturales, aunque el talle deja
algo que desear.
·
Sobre todo, es más que bonita, es simpática y limpia como los chorros del oro. Está en una edad indecisa, viste sencillamente de merino negro, con natural elegancia, y usa un sombrerito, negro también, en
el que descansa la vista de los sombrerazos al uso.
¡Si seremos bien educados, magüer españoles, los
parroquianos del Suizo!
¿Querrán ustedes creer que ninguno cometió la

En el café Suizo hay un departamento destinado
exclusivamente á las damas, y por esta razón en los
demás apenas se ve alguna que otra rezagada. Sobre
todo, desde poco antes de la media noche, los habituales concurrentes pertenecemos todos al sexo más
feo. En el fondo del café hay dos ó tres mesas ocupadas por ex diestros, ex ganaderos y aficionados á
toros, que recuerdan los recibimientos del Chiclanero
y los trasteos de Cayetano Sanz; en un rincón de la
primera pieza se reune un corro de republicanos de
levita, que son los únicos que van quedando, puesto
que los de chaqueta ó blusa van avanzando hacia el
anarquismo ó socialismo; y con esto y con alguno
que otro desperdigado y sin clasificación, que hace
poca parada, está desierta la concurrencia de las últimas horas del Suizo.
A propósito no he hablado de mí, que si soy consecuente liberal, como tantos otros, me precio de ser
asiduo parroquiano de veinticinco años, con opción
á cesantía por próxima defunción.
Con estos antecedentes se comprenderá con facilidad la sensación que produjo la aparición de la dama negra en el café Suizo una noche á las doce en
punto. La susodicha dama no es negra de raza, pero
la llamamos así entre nosotros porque va enteramente
vestida de negro.
Un chusco la clasificó de Catafalco ambulante, pero
el conato de chiste no ha hecho fortuna.
La dama negra entró sola en el café, se sento en
una mesa de rincón, pidió café y coñac, desplegó un
periódico que llevaba (El Fígaro francés, según posteriormente he sabido), y sin mirar á nadie pdsose á
leer atentamente.
Sin embargo, el chusco ya mencionado, que aunque joven es patriota al estilo de 1809, dijo:
KEUS. - MONUMENTO AL GtNEKAL l'RIM
- Esa franchuta viene engañada á este café: aquí
ESCUDO D&amp; LA CIUDAD D&amp; REUS, escultura de Luis Puigjener
no se pesca.
El chusco, como muchos que no lo son, se equivocaba en parte.
más mínima inconveniencia con la dama negra? Lanzáronla algunas miradas significativas, pero nada más,
II
viendo que no tomaba varas, como suele decirse.
En efecto, la dama negra, que siguió yendo al SuiLa dama negra es muy blanca de color y muy zo, se sentaba siempre en el sitio más retirado, tomarubia ...
ba su café, leía su periódico apurando á sorbitos su
Aquí me permito una digresión.
copita de coñac, y se marchaba sin fijar en nada su
Antes apenas se encontraba en España (excepto atención.

M . MARTÍNEZ BARRIONUEVO

..,..,.,,,,.,,,,.,,,.,.,,,,....1,,.,,,, •.••.., .... ,,,,,,,,,,••••••1•,,•1,1•,,•,.,,,r,.•••I'•••••''•••••''"''•''•"••''•'''•''•'''•'••

LA DAMA NEGRA

I
El café Suizo está á todas horas tranquilo y morigerado, y desde las once de la noche es una verdadera balsa de aceite. Allí no entran borrachos ni

alto relieve de Luis Puigjener
fundido en los talleres de Federiéo Masriera y Compañía

REUS, -MONUMENTO AL GENERAL PRIM. - LA CONFERENCIA DE MltXICO,

31

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

es raro encontrar mujeres francesas inteligentes, pues
la mayor parte de ellas son listas, quiero decir que
saben hacer resaltar lo poco ó mucho que saben; y
sabido es que para medrar vale más ser listo que sabio. La dama negra hablaba de todo con un buen
juicio extraño en una mujer. En literatura estaba muy
fuerte, y ¡cosa rara!, no era gabacha como la mayor
parte de sus compatriotas. Me chocó en ella una particularidad: detestaba á Zola y hablaba de él como de
un enemigo encarnizado.
- Tiene mucho talento, es un observador profundo, la dije yo.
- Cualidades que sólo sirven para extraviarle literariamente y para hacerle ganar dinero á costa de los
tontos, me replicó. Ha hecho de la literatura un basurero, y un estilo de la pornografía. Es difusamente
nimio. Describe cosas que no pueden interesar á nadie que tenga sentido común: como, por ejemplo, el
teatrucho de Variedades de París. Sus obras sólo
tienen por objetivo el remover el fango social: es el
alcantarillero de la literatura.
Oía yo á la dama negra cada vez más admirado de
la viveza de sus frases. A mis solas hacía comentarios respecto á ella. ¿Quién sería el J orge Manrique
del siglo xix por quien me había preguntado?
Tres días después de mi primer coloquio con la
dama negra, desapareció ésta del café Suizo: quiero
decir que no volvió á presentarse en él.
Los parroquianos de tíltima hora comentaron esta
ausencia. Casi todos la resumieron en la siguiente
frase: cHabrá encontrado acomodo.»

IV

REUS. -MONUMK:'.'ITO AL GENERAL PRIM -ESTATUA ECUESTRE QUE CORONA EL MONUMENTO,

obra de Luis Puigjener

fundida en los talleres de Federico Masriera y Compañía

Por el camarero que la servía supimos que era ex- Yo vengo á este café sin más intención que patranjera, aunque ya lo habíamos adivinado por su as- sar el tiempo. La familia en cuya compañía vivo se
pecto.
recoge temprano, y yo me aburro en mi casa. Me hallo ociosa, desgraciadamente. De día apenas salgo por
III
causa del mal tiempo y por temor de que al verme
sola me sigan y me importunen, lo cual observo que
Una noche, estando ocupada la mesa á que acos- aquí es frecuente...
tumbro á sentarme, lo hice á una al lado de la dama
- En efecto, señora, hay muchos piratas callejeros...
negra, en ocasión en que ésta pagaba al mozo y se
- Pues bueno: á mí no me gustan ni me convieapercibía á marcharse. El mozo dejó sobre la mesa la nen sus persecuciones. Estoy en Madrid contra mi
vuelta de un duro, y acudió apresuradamente á otra voluntad y por cumplir un deber. La ociosidad y la
donde le llamaban. La dama negra tomó una de las soledad me aburren.
monedas que habíanla devuelto, se volvió hacia mí, y
Yo, sin saber qué decir, dije:
con acento de extranjis me dijo:
- Deduzco, pues, que no la gusta á usted la capi- No conozco esta moneda. ¿Tiene usted la bon- tal de España.
dad de decirme lo que vale?
_
La dama negra hizo un mohín.
- Dos francos cincuenta, la contesté en francés.
- ¡Acostumbrada quizá á París! .. ¿Es usted pariAquí la llamamos medio duro.
siense?
- Muchas gracias, caballero, dijo, y haciéndome un
- No, pero he vivido muchos años en París. Soy
fino saludo se marchó.
de Angulema.
A la noche siguiente me senté también á la misma
- ¡Buen país!
mesa, al lado de la simpática extranjera, no con se- Todos son buenos cuando se tiene tranquilidad.
gunda intención, pues yo por causa de mi edad estoy
De repente, como en un paréntesis de la conversajubilado, sino por curiosidad y por matar el tiempo. ción, me preguntó:
La dama negra, que aún no había empezado á leer su
- ¿Conoce usted á M. Jorge Manrique, bolsista?
periódico, contestó amablemente á mi saludo. La
- Señora, la contesté algo sorprendido de la presupuse con deseos de hablar, y sin embargo pareció- gunta, conozco los versos de un poeta antiguo llamame un tanto cohibida. Posteriormente me he entera- do así, pero dudo que haya ningtín bolsista de ese
do del motivo. Disculpándome con su extranjerismo nombre.
la hice varias preguntas impertinentes. Ella dejó El
La dama negra varió de conversación.
Fígaro que había empezado á hojear, me miró con fiSupe de ella lo que quiso decirme. No tenía famijeza y me dijo con cierta intención:
lia. En París trabajaba de florista y encajera. Se lla- Sé, caballero, que á estas horas hay en algunos maba Genoveva. Hallábase en Madrid por causa de
cafés de Madrid extranjeras y compatriotas mías cuya un negocio importante y vivía en compañía de una
conducta no es muy ejemplar, pero yo le suplico á paisana suya, mujer de un maquinista del ferrocarril
usted que no me confunda con ellas.
del Norte. Todas estas cosas nada tenían de particu- De ningún modo, señora.
lar, pero sí otra particularidad que noté en ella. No

Eclipse total de la dama negra. No volví á vtrla en
ninguna parte, lo cual nada tiene de particular, porque yo hago vida retraída. Sin embargo, una noche
me dediqué á recorrer los cafés adonde concurren
extranjeras de vida poco ejemplar, pero sin resultado.
En el Suizo, después de los comentarios consiguientes, se olvidaron de la fugaz parroquiana francesa. Yo
la eché de menos durante algunos días, pues aunque
sin segunda intención, como ya he dicho, me gustaba su persona y sobre todo me interesaba su conversación. Pero concluí por sólo acordarme de ella
alguna vez cuando estaba en el café Suizo.
Supuse como lo más problable que la enemiga de
Zola se había ausentado de Madrid.
Una noche acudí á la cita de un amigo en el café
· de.... ; pero en vez de encontrarle me hallé con otro
á quien sólo puedo calificar de co11oc1do: una de esas
personas á quienes saludamos toda la vida y con las
cuales hablamos muy rara vez. Es un doctor en me•
dicina de bastante reputación, que ha hecho su carrera en París. Joven, inteligente, exaltado en política, excéntrico y modernizado, tiene cosas, y sabido es
que el que tiene cosas da que hablar y es conocido.
No quiero deta11ar más por recelo de que el lectorle
conozca, y supongo que se llama Almagro. El doctor
Almagro estaba cenando en el café de..... cuando yo
entré. No bien me vió, me llamó desde lejos, ¡cosa
rara!, pues generalmente sólo cambiamos el saludo.
Me aproximé á su mesa, hízome él sitio á su lado, y
con sorpresa mía me dijo:

REUS, - MONUMENTO AL GENERAL PRIM.
l!.SCUDO DEL GENERAL PRIM,

escultura de Luis Puigjener.

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34
- ¡Cuanto me alegro de ver á usted! Mañana pensaba buscarle en el Suizo.
- ¿Ocurre alguna novedad en que pueda servir á
usted?
- Sí y no.
- Pues usted dirá.
- L't otra noche, por entre los cristales de la cancela del Suizo, vi á usted hablar con una señora extranjera .. .

F.

MORENO GODINO

( ConcluirtÍ)
............., ..•.. ,, .••..• , .,.......·,,• ..··· •......,1'•,••..····•..····•·1•,. •·········•• .. ·• ........, .•..•..., .•...., .... ,, ,

MISCEL.-\NEA

Bellas Artes. - En Milán hay -abiertas actualmente tres
exposiciones, la de cuadros del pintor Segantini, la de la Sociedad Artf.tica y Patriótica y la de la Familia Artística. En la
primera se admiran varias obras del ilustre pintor italiano, que
después de haber alcanzado el gran premio en Mónaco ha me·
rccido la honra á pocos dispensada ele ser invitado á exponer en
las Grafton Galleries de Londres. En la segunda, la de los ar·
listas oficialmente reconocidos, por decirlo así, figuran lienzos
de Bazzaro, Carcano, Mariani, Giuliano, Ferrari, De Albertis
Fontana, Gignous, Formis, Mantegazza, Cagnoni, Gallotti ;
Grad! y esculturas de Alberti, Bririo, Cassi, Pirovano y Ripamont1. En la tercera, que puede llamarse de los innovadores,
hay notables obras de C&lt;\rozzi, Restcllini, Conconi Previati
:lllentessi, Troubetzkoy, Longoni y otros.
'
'
- Forain, el artista parisiense por excelencia, ha publicado
recientemente un álbum que contiene diversos cuadros arrancados de la verdad, como todo lo suyo, y en que á la nerviosa
ejecuci6n del dibujo ímense lacónicos epígrafes que en su bre·
vedad encierran un tratado ele Filosofia. Acompaiia á los dibujos un prólogo de A. Daudet.
- Los aficionados á estampas podrán adquirir déntro de poco u_na r~producci~n fidelísima, obra del joven y hábil grabador
J assmsk1, del precioso cuadro de S:mdro Botticelli que se halla
en Florencia, en cuya ejecución ha empleado más de dos años.
,\ juicio de inteligentes es un trahajo irreprochable y tanto más
digno de aplauso por cuanto ningún grabador hasta el presente
se ha_bía atrerido á realizar con el buril la entonación vaporosa
y delicada ele esa obra maestra que publicará un conocido edi·
tor de estampas parisiense.
- Próximamente en la Sala Petit se organizará una Exposición ,·enlacleramente interesante. La constituirán los estudios,
bocetos y croquis del insigne pintor 1feissonier, desconocidos
por completo del público, como lo son generalmente esas notas
Intimas del artista. Tales trabajo, serán una verdadera re,·elación para muchos, toda ,·ez que se achacaba al difunto -maes·
t~~ como un d~f~cto 1~ ejecución minuciosa ~asta la exagera·
~on, .s~brada s1 se_ quiere, y ellos demo:;tr~ran la amplitud y
s11npllc1clad de su pmcelacla, su firmeza de dibujo y una colora·
ción franca y esµontánea como pocas.
- Actualmente está expuesto en Berlín un cuadro de Suchorow:;ki. q~e ha p~oducido J!ran sensación en cuantas capitales se
ha exh1b1do. Titulase El botln del pirata, y representa una hermosa figura ele mujer desnuda que en una habitación árabe, ricament~ decorad~,.;spera llena de an_gustia al dueño á quien,
en su tnste concllc1on de esclava, ha sido destinada.
-A los frecuentes descubrimientos dé grandes falsificaciones
de cuadros que en poco tiempo se han realizado hay que agregar
una muy reciente. El proceso seguido en Amberes contra un
tal Juan Defordt, que había vendido obras con las firmas falsificadas de Rubens, Franz llals y otros, ha evidenciado la cxist~ncia en, aquella ciud~d de u~a porción de fá_bricas que se ded1ca?ª1:1 a esa pum_ble mdustna y _de ,una, porción de cómplices
de d1stmtas profesiones que contnbman a la expendición de las
pinturas falsificadas, entre las cuales las hay con firmas de ar·
listas modernos.
Barceloua. - En el despacho de nuestro amigo el artista se·
ñor Riquer hállase desde hace unos días expuesto un cuadro
notabilísimo, una verdadera obra maestra en toda la extensión
de la palabra, una de esas obras que, aun en los mejores )1useos
del ~unclo, son, por _las geniales cualidades que contienen, singulandades que caullvan y atraen con fuerza poderosa é irresistible las miradas del artista por envolver con su brillo esplendente en una vaga penumbra á todas las medianías que les rodean. Trá(a~e de una pintura del insigne Ribera, representando el martmo de San llartolomé, en la que predominan las más
relevantes de sus cualidades, hasta tal punto que puede decirse
no se aminoraría la impresión que produce al espectador colo·
cada junto_ á los mejores_ cuadros que de ese artista posee el
M~seo nacional ~e Madnd. No es, pues, de extrañar que los
art1stas de esta ciudad hayan suscrito una instancia dirigida á
nuestra corporación provincial solicitando adquiera obra de tal
valer, pues ocasión para adquirir otra parecida imposible es
puede afirmarse, que se presente ya jamás.
'
«Salón Parés. »-Un buen estudio de media figura fresco y pin·
lado con sinceridad, lumi_noso y acertado, salvo t;l vez alguna
dureza del fondo, ele Batxas, y tres cabe1Á-is en tierra cocida,
de Font, ocupan _esta semana el sitio preferen te; una de ellas,
la de un monagmllo chupando una colilla, es feliz de expresión
y está ejecutada con simple espontaneidad; bueno es el retrato
y aunque bien ejecutada no es tan feliz la ele mujer titulad~
U1t beso, pero no corresponde la impresión que causa á la idea
preconcebida del modelo exigido en una cara de mujer para ese
acto tan tierno y delicado de· un beso. Bien es verdad que no es
fácil la observación del artista en este caso, pues no se dan los
besos á presencia de tercero, y si se reciben no hay lugar para
estudiarlos.

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- En el teatro Real ele la Opera, de Berlín, se ha celebrado,
con asi~tencia de los·emperaclores, de los individuos de la familia real y ele muchos príncipes, el , 50. 0 aniversario ele su creación. Las obras representadas con este motivo constituyeron
una especie de revista retrospectiva ele lo que se ha cantado en
aquel coliseo desde su fundación. El orden del espectáculo fué:
la marcha de Gluck, A/aste; un prólogo alusivo que terminó
con un homenaje á Federico el Grande, fundador de la Opera,
y otro al actual emperador, mientras la orquesta ejecutaba el
himno popular; la obertura de ljige11ia en Aulida, ele Gluck; el
segundo acto de Las bodas de fzgaro, de Mozart; la 3. ª sinfon(a
L eonor, de Beethoven; varias escenas ele D er F reischutz, ele
Weber, y de El Profeta, de Meyerbeer, y la escena final ele El
crep,fsculo de los dioses, de Wagner. - En el propio teatro se ha
estrenado con buen éxito la ópera ele Leoncavallo / Pagliacci.
- En el teatro Carlos, de Viena, se ha estrenado con buen
éxito la opereta en dos actos del meestro Komzack Edelweiss.
- En el teatro Real, ele Kassel, se- ha estrenado con mucho
aplauso una ópera titulada Bardhamana, de Bruno Oelsner,
músico de cámara del gran duque de Darmstadt.
-:- La nueva ópera de Rubinstein, Los hijos del brezal, ha obtemdo gran éxito en Bremen, donde se ha estrenado bajo la di·
rección del autor.
- En el teatro de la Moneda, de Bruselas, se ha verificado la
primera representación de una ópera titulada lllaese iUartín,
del maestro Tan Blocke, de Ambcres, discípulo de Pedro Be·
noit, que ha sido muy aplaudida.
- La ópera romántica La hija de Granada, del maestro
IIallstrom, ha sido estrenada con gran aplauso en el teatro
Real de la Opera, de Estockolmo.
- ~n el teatro Lessing, de Berlín, se representará en breve
la úl(nna obra de I bseo, titulada El arquitecto Sobress.
.- _En Leipzig se han representado tres cuadros de la ópera
religiosa de Rubinstein /1/oisés, bajo la dirección de Sll autor,
qu1; ha querido celebrar de este modo el quincuagésimo aniversano de su primera presentación en público en el mismo lo·
cal, la Gewa11dhaus, donde aquella representación se ha ejecutado. Aun cuando por tres cuadros no puede juzgarse de toda
la obra, esos fragmentos dan perfecta idea del genio y fecuncli·
dad extraordinarios del gran maestro y pianista ruso, quien ha
sabiclo imprimir en su obra el colorido oriental que correspon·
de al asunto: como piezas de mérito superior se citan los finales
de los cuadros sexto y séptimo. Inútil es decir que Rubinstein
obtuvo una ovación inmensa.
Parls. - Se han estrenado con éxito: en el Gran Teatro, Lysistrata, comedia en cuatro actos de M. Mauricio Donnay, con
algunos bonitos números de música de M. Dutaq; en el Vaucleville! un drama en tres :i.ctos de M. ~fauricio Denier, Les gens
d~ bien, ele argumento aunque no nuevo interesante y cuyo prin·
c1pal mérito es el espíritu ele observación, el conocimiento escénico que revela y la maestría con que están trazados los carac·
teres de los personajes; en la Comedia Francesa, L' ame de Racine, escena dramática de M. Pablo Demeny; y en el Odeón,
Une soirée de Raa"ne, apropósito ele los Sres. Fuste! y Bazán.
Estas dos últimas, que se han répresentado con motivo del 253. 0
anh·ersario uel nacimiento del gran poeta francés, están escri·
tas en hermosos versos é inspiradas en pensamientos levantados.
. Londres. - Con ocasión de la Nochebuena y siguiendo tradic10nal costumbre se han represi;ntado pantomimas en Drury
Lane, Nuevo Olimpo, Palacio ele Cristal y en olros teatros. La
de Drury Lane ha sido puesta en escena con un lujo y una pro·
pie~ad superiores á lo mucho bueno que se hn visto en la capi·
tal mglesa: hay, entre otros, un cuadro que representa el palacio
clel millón de espejos, cuyas magnificencias exceden de toda ponderación. Además se han estrenado con éxito: en el teatro de
la Princesa un drama de M. Enrique Herm¡mn, titulado Ea·
gleJ oe; en el Royalty una graciosa comedia, Charley 's Aunt, de
i11r. Brandon Thomas; en la Opera Cómica, la opereta francesa
Les vi11g el huit jorm de Clairetle, letra de Raymond y l\tars y
música de Roger, arreglada á la escena inglesa por Mr. Carlos
S. Fa wcett; y en la Alhambra, un baile de gran espectáculo en
cinco cuadros, mí1sica de Jacobi, titulado Aladino.
llfadrid. - En el teatro de la Zarzuela se ha estrenado con
gran éxito la zarzuela en tres actos La estudiantina, letra del
popular escritor y distinguido periodista D. Eusebio Sierra y
musica del maestro Mateos. Esta obra pertenece al antiguo gé·
nero, el género lírico-dramático genuinamente nacional: el argumento es sencillo, interesante y gracioso, y en su desenvolvimiento abundan los chistes y las escenas alegres, vestido todo
con una versificación correcta y brillante. La mí1sica es inspiradísima y está admirablemente instrumentada. En el Circo ele
Parish ha sido bien recibida por su agradable música la opereta
en tres actos El pr!11cipe A leja11dro, del maestro Czibulka.
Barcelo11a. - En el Principal se ha estrenado con buen éxito
la tragedia catalana de D. Angel Guimerá, vertida al castellano
por D. Enrique Gaspar,Judith de Welp: en el propio teatro se
ha verificado el beneficio de D. Ricardo Calvo, quien tuvo una
gran ovación en el desempeño de la obra del Sr. Echegaray
En el seno de la muerte. En Novedades ha sido recibido con
aplauso un melodrama en un prólogo y cuatro actos del señor
Moreno y Gil, titulado Luisa ( La Saeta)

NúMERO

576

LA

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I LUSTRACI ÓN ARTÍSTICA

noticia comunicada es agradable, como evidentemente lo indica
la expresión de los rostros ele las dos jóvenes, ¡váyales usted á
d_ecir á éstas que sobre el horizonte de la política europea se
ciernen nubes tempestuosas, hágales descripciones siniestras de
las manifestaciones del problema social, y de fijo si no le mandan
enhoramala, por lo menos se quedarán tan tranquilas como si
de la luna se les hablase! ¡Dichosa edad en que las ilusiones to·
do lo absorben! ¡Dichoso también el artista que en efectos tan
inocentes se inspira y que con tanta maestría sabe reproducir en
el lienzo tan sentidas escenas!

Reus. Monumento al general Prim, obra de
Luis Puigjener (fundida en los talleres de Federico l\Iasriera y ~ompañ_ía, de Barcelona). - En la hermosa plaza de Prim
de la mdustn?sa y floreciente ciudad de Reús álzase ya completa!ll~nte terminado el monumento que sus conciudadanos han
en~1do en honor del ih1stre general, de esa figura quizá la más
saliente ?e la ~istoria contemporánea de nuestra patria. A poco
ele fallecido Pnm, los reusenses costearon en sufragio ele su al·
n!a pomposos funerales, y habiéndose luego obtenido del gob1er~o que abonase el importe de éstos, por iniciativa de don
i\Ianano Pons y Espinós destinóse esta suma á encabezar
una suscripción para erigir un monumento al inolvidable con·
de d_e Reus y marqués ele los Castillejos. Para realizar el pensamiento nombróse una comisión, cuya presidencia se con·
fió a( S r. Pons, persona de gran valía y muy querido ele sus
conciudadanos que, al morir en 1886, había sido alcalde de
Re~s, dipu_tad_o provincial, diputado á Cortes y gobernador de
vanas provmcias y estaba condecorado con la cruz de Isabel la
Católica. Llev~da la suscripción á toda España y á América, no
tardó en reu111rse la cantidad necesaria para el monumento, y
convocado el oportuno concurso fué premiado el proyecto del
reput_ado escultor barcelonés Luis Puigjener. Para terminar estos ligeros apuntes diremos que á la muerte de D. Mariano
Pons sustituyóle en la presidencia de la comisión D . Eusebio
~al~uera, alcalde 9ue ha sido dos veces de Reus y diputado pro·
vmcml, y que el d1a 1.0 de este año quedaron colocados en el
monu1~ento (a estatua del general, los escudos y los relieves,
operac1ó~ felizmente realizada por el entendido maestro carpintero de nbera D. Tomás Ribalta.
El monumento, cuyas distintas partes reproducen nuestros
grabados, lo constituye u·n pedestal rectangular de mármol: tiene l-ste en su cara anterior el escudo de la ciudad de Reus debajo del cual se lee la inscripción A l'RIM su PATRIA :n su
cara posterior el del general y en sus caras Íaterales dos hermosos altos relieves que representan los dos episodios más culmi·
nantes de la historia P?lítica y militar del general Prim, la gloriosa batalla de los Castillejos y la famosa conferencia de l\léxico,
en la que el _ilustre caudillo, al descubrir los planes del gobierno na_poleómco, propuso á los generales de las demás potencias
la retirada, que él realizó en seguida embarcándose con las hopas españolas: sobre el pedestal se alza la estatua ecuestre de
Prim, ?e~cub(erta la cabeza y con la espada en alto.
El d1:;tmgu1do escultor catalán, autor también del bellísimo
monumento que erigió Barcelona al insigne marqués ele los Cas~illej?s, ha logrado, como en éste, en el de Reus representar al
molv1dable general con el doble carácter con que lo conciben la
fantasía ¡iopular y la historia: como esforzado general y animac(o cauclillo, como defensor de la patria y mantenedor ele sus
libertades. La estatua de Prim, como pueden ver nuestros lect?res, tiene además del vigor y corrección de líneas una expresión que revelando claramente el alma del conde de Reus1 es un
ti_mbre el~ gloria para el artista que tan admirablemente ha sa·
!)Ido senhrla y darle forma plástica. Los dos relieves están tam·
bién hábilmente concebidos y ejecutados, y los escudos revelan
una mano experta en la escultura ornamental. En suma la obra
del S~. Puigjeher es una obra notable bajo todos con~eptos y
constituye una preciada joya art!stica para la ciudad que tiene
la suerte de poseerla.
Réstanos agregar que como obra de fundición de bronce es
una de las mejores salidas de los talleres de D. Federico l\fasriera y Compañia.

Un concierto de Bulow, cuadro de L. Dehr1'.l_la~n. - _De fama universal gozan los conciertos del célebre
p1amsta, director de orquesta y compositor alemán Juan Guido
Bulow, músico de cámara de varias cortes alemanas entre cuyos timbres de gloria se cuenta el de haberle sido /onfiada la
dirección de la Escuela de música de l\[unich creada por \Vagner. El cuadro de Dehrmann, que representa una ele estas fiestas, es una hermosa composición llena de dificultades técnicas
que el artista ha sabido vencer salvando con fortuna los peligros de una confusión ininteligible y de una minuciosidad im·
propia de lienzos de la (ndole del que nos ocupa.

.La fl.est?, de la Virgen, cuadro de José Ben-

ll~ure Y Gil. - S¡! trata de uno de nuestros más antiguos y

asiduos colaboradores, y como en repetidas ocasiones nos hemos
o~upado de ~o mucho que vale este artista, legítima g loria de la
~1~tura espanola_ contemporánea, no hemos ele incurrir en repeuc1ones de elogios que resultan además ociosos, tratándose de
un cuadro tan bien concebido y tan bellísimamente compuesto
como f;a fiesta de la Virgen, en el cual el Sr. Benlliure, con su
Necrología. - H an fallecido recientemente:
Angel Villa Pernice, notable economista italiano, autor de maestna acostumbrada, reproduce uno de esos interiores de
muc~as é importantes obras de Economía poHtica y bibliófilo t~mplo en días de gran ceremonia que ta nto se prestan á patentizar el talento de un pintor.
apasionado.
El conde Carlos Fecia di Cossato, mayor general de la reser·
A°!)anico q:ue perteneció á la reina Maria Anva italiana y uno de los pocos sobrevivientes de las primeras
tom~ta, propiedad de D. Antonio Lambea (de fotografía de
guerras de la independencia de Italia.
. Alejandro Talazac, célebre tenor francés que por espacio de J. Pneto). - El precioso abanico que reproducimos forma parte
diez años ha cantado en la Opera Cómica de París, estrenando, de_ la notable colección que posee D. Antonio Lambea, de Maentre otras obras, Í,Qs w e_ntos de Hofjma1111, Lakmé, Manón, El drid, compuesta de ejem plares de gran mérito correspondient~s á los ~iglos XVII y xv111, algunos de los cu;les ostentan de·
rey de Jsy Samón y Dalzla.
Sir Ricardo Owen, famoso naturalista inglés, profesor de hcadas pmturas de L ebrand, \Vergencle y otros no menos nom·
Anatomfa y Fisiología del Real Instituto de Londres, cuyo brados artistas. El abanico llamado de María Antonieta tiene
nombre se·ba hecho célebre por sus importantes investigaciones su. varillaje de marfil, con aplicaciones de oro y mosaicos de
paja; en l?s dos padrones figuran los retratos de aquella inforanatómicas y osteológicas de los vertebrados fósiles.
tunada ~eu~a.Y el de su esposo y en las demás varillas los de to·
Ernesto Cristián Richard, notable poeta dinamarqués.
Teat_ros. - En la Scala de Milán se ha representado con
gran éxito la ópera del maestro Franchetti Christophoro Co·
Teodoro IIentschel, director de la orquesta del teatro de la dos los_ mdmcluos de (a familia real. El pa(s, que es de seda,
lombo, en la cual ha obtenido muchos aplausos nuestra compa· Ciudad, de H amburgo, y autor de las óperas Lanze/Qt, La bella está pnmorosamente pmta~o por Le brand. En suma, es un ejemplar notable de gran ménto, ya que su valor artístico hállase
triota la señora Bonaplata.
llfelusina y La espada del rey .
- _En el último concierto de la Gewandhauns, ele Leipzig, se ...••.•••.•••,....••, ......,,,,.\ •..•.••,....,.,,.,.•.•,.,......................,•..•,......,.........1,,,,,.¡,,,.,.,......,••,•.., aumentado por el histórico.
ha eJecutado como ~ovedad una ?bra póstuma de Bizet, Roma,
Recomenaamos el verdade1~ Hierro Bravals aaopque fué muy aplaudida por su brillante inslrumentación.
NUESTROS GRABADOS
tado en los Hospitales de l' arls y que prescriben los
- En el teatro de María, de San Petersburgo se ha estrena·
me&lt;11cos, contra la Anemia, ClorosJs y Debll!dad; dando
d o con gran éxito una ópera en cuatro actos de!' maestro N. A.
Un secreto, cuadro de Juan Blum. - Bien claraa la piel del bello sexo el sonrosado y aterciopelado
Rit?skij-Kor_ssakoff, tit~lada JI.fiada, que un ilustre crítico ruso mente se advierte que no se trata ele un secreto de Estado pero
que tanto se desea. Es el mejor de todos los '.únicos
Y reconstituyentes. No produce estreñimiento 111 diarcahfi~a ele pmtura 1mm~al, ,Pºr ser lo pintoresco y la riqueza de ¿dejará por esto la confidencia de interesar menos á las do~ mu·
rea, teniendo además la superioridad sobre iodos los
colon do lo que caraclenza a esa obra.
chachas? Si se trata, como es de presumir, de algún amorío y la
ferruginosos de no fatigar nunca el estómago.
~

N úMERO

Antes de contestar me volví un poco para coger una ro;a

CARGO DE CONCIENCIA
POR

Ju ANA

MAIRET, CON PR ECIOSAS I LUSTRACIONES DE

A.

MOREAU

(CONTINUACIÓN)

Martes, 30 de junio
«Y_ la última fecha es del 16, el día en que, después de pasar la noche sin
dormir, después de haber vacilado y orado mucho, resolví acoger á Edmunda
y tratarla como hermana.
YIDespués, nada. No es la pereza ni el género de vida un poco desordenado
que observamos hace una semana lo que me ha impedido escribir es más bien
que no veía claro en mi interior ó que no tenía empeño en ver. '
»~n el momento en q.ue es~ niña intervino en mi vida, yo me proponía introdu~ir en ésta un camb10 radical, J:)Ues comenz~ba á decirme en voz baja, muy
b~Jª Y te_mblor?sa: «¡Amo!}&gt; La altivez que me imponía el silencio y un poco de
fnalda? Junto a Roberto, que me inducía á mostrarme severa y á ponerme á la
de~ensiva apenas su madre me hablaba de él, desvanecíase poco á poco y yo era
feliz. Temía no ser amada como yo quiero serlo, y casarme sobre todo por con-

venie?ci_a, I;&gt;Orque este matrimonio, á los ojos de toda la familia y del mundo
par~~1a md1cado ya. Desde hace algunos meses mi temor se desvanecía suave
dehc10samente. En París, Roberto y yo nos encontrábamos, no sé cómo, á cada
~omento; cuando entraba en nu~stro pequeño salón sus ojos brillaban sus labios sonreían, y al parecer considerábase feliz junto á mí. Ciertamente no se
I?resentaba como enamorado; los dos sabíamos que hacía años se nos destinaba
a ser _uno de otro;_ mas Roberto hablaba con toda sinceridad, como compañero
y amigo fiel y casi con ternura.
»Si yo admiraba ~na pi?tura, una comedia ó un libro, siempre era también de
su agrado. Su trabaJo me mteresa, y le he sido a lgo útil leyendo para él varias
?bras al~manas y tomando.notas. Ciert~ día exclamó: «¡Qué felicidad es trabaJar cont~go, Marta; veo meJO: con tus_ OJOS que con los míos!» y repentinamente .parec1óme ver en perspectiva la umón de los dos y una vida muy feliz algo
sena tal vez, pero llena de ternura y muy dulce. Aquel día conservó mi 'mano

y

�LA ILUSTRACIÓN A1nísTICA

NúMERO

576
NúMERO

entre las suyas algo más que de costumbre, y no pensé en retirarla. Es que somos muy antiguos amigos, casi hermanos. ¡Ah! Sí. .. el afecto fraternal es una
cosa muy dulce, pero no suficiente, ó por lo menos no me bastaría á mí.
»Y desde hace un instante siento que le amo, que Je amo con toda la fuerza
de mi corazón, hasta con arrebato. Yo me esfuerzo para que no lo comprenda,
y el temor de que se revele, y sobre todo de amar más de lo que soy amada, me
hace parecer fría, desagradable. Sin embargo ...
»Su madre ha debido referirle nuestra conversación. Ayer nos encontramos
solos un instante por primera vez. Después de almorzar tratábase de inspeccionar el jardín para ver dónde podríamos jugar á la raqueta, porque Edmunda lo
deseaba mucho. Aquel joven oficial, Jorge Bcrtrand, compañero de Roberto,
que no me agrada sino á medias, había atraído á mi hermana y los demás convidados á un lado, mientras que Roberto y yo examinábamos otro sitio, y stíbitamente me dijo con una especie de resolución y casi con dureza en la mirada y en el acento:
- »Marta, no es digno de ti ni de mí mantenernos en una situación falsa.
Nos vemos y obramos como si ... como si nada se hubiese convenido; y sin embargo, debemos casarnos un día ... ¿no es así?
»Esta pregunta me dejó helada ... ¿Por qué? ¿Qué demonio es el que me infiltra esta frialdad en el momento mismo en que mi corazón se desborda? Tal
vez será porque yo esperaba de él cierta vibración en la voz, alguna cosa que
me hubiera dicho mucho más que las palabras: «¿No ves cómo yo te amo?»
»Antes de contestar me volví un poco para coger una rosa, y sin_temblor en
la voz le dije al fin:
. - »Escúchame, Roberto, yo no quiero compromiso. Interrógate como yo me
mterrogo, y antes de terminarse el verano, ó se efectuará nuestro matrimonio
ó nos separaremos como buenos amigos. Hasta entonces permanezcamos libres,
completamente libres; y si uno de nosotros dice al otro: ,No te amo como quisiera amarte,» comprometámonos á no experimentar más que agradecimiento: la
peor deslealtad sería aceptar el matrimonio sin amor.
»Roberto me miró detenidamente, buscando al parecer en mi rostro alguna
cosa que no existía, así como yo escuchaba un momento antes el sonido de su
voz para distinguir un temblor que no reconocí. Tal era el esfuerzo para dominarme, que me parecía ser de mármol; y en aquel instante creí que sería casi
una deslealtad dejarle entrerer siquiera cuánto le amaba. Roberto dejó escapar
un suspiro no sé si de impaciencia ó de desanimación, y después repuso como
resentido:
- »Admiro tu calma y tu buen criterio ... Consérvate libre; pero en cuanto á
mí, me consideraré como tu prometido hasta el día en que me digas: «No te
amo.»
- »¡No, no; eso sería injusto!
¡, Yo temblaba de emoción, y mi acento resonaba singularmente en mis oídos.
Tal vez Roberto entrevió que mi calma no era más que aparente.
- ))Como tú quieras, Marta.
- »Y que nadie sospeche ...
- »Nadie. sospechará ... Por lo demás, añadió con amargura, sería difícil,
dada ·t~ actitud, creer que pensábamos en más intimidad que la de antiguos
companeros.
»¡Extraños desposorios! Diríase más bien que son una especie de lucha entre
dos voluntades conocidas; y á pesar de todo soy feliz, y hasta me ha parecido
que Roberto está más á su gusto desde nuestra última explicación. Ese hombre
que en su juventu~, absorto y grave, había carecido siempre de entusiasmo, parece querer desquitarse, aprovéchase de sus vacaciones completas, y disfruta
como un escolar. Su madre está radiante de alegría, y en cuanto á mí, sumament~ contenta con la atmósfera de placer que nos rodea, me rejuvenezco también.
Siento deseos de cantar, correr y hacer mil extravagancias; ya no me reconozco
y h~sta la tía Aurelia? viéndo~e tan alegre, perdona casi á Edmunda, atribuyen~
do a la llegada de 1111 hermamta este súbito cambio.
» á decir verdad, Edmun·da contribuye algo á ello; su juventud en flor llena
e_l a1re ~e alegría, y perturba la tranquilidad un poco soñolienta del antiguo castillo. Mi hermana necesita movimiento, ruido, algo inusitado; no es una muchacha contemplativa, pero su entusiasmo por la campiña se acabaría pronto si
esto no representase para ella más que los cuidados del corral, los trabajos ' en
e\ campo y hasta en el jardín. No tiene nada de campesina, pero en cambio la
vida de la castellana le conviene perfectamente, al menos por ahora. La señora
de Ancel ha manifestado desde luego mucho afecto á mi hermana - como todos
los demás - '! combi~~ con ella expediciones á Trouville, cabalgatas hasta el
bosque de 1 ouques, Jiras campestres, y qué sé yo cuantas cosas más. Roberto
c_onoce á varios jó~enes de los alrededores y de las diversas estaciones balnearias, y todos van siempre detrás de mi hermanita como las mariposas en pos de
la luz. Esa cosa que atrae, ese don misterioso que no consiste en la belleza ese
encanto particular de 1~ mujer continuamente adorada, ese no sé qué, en fi~, de
que carezco, ella lo tiene en un grado que casi atemoriza. Los campesinos,
después de saludarm_e respetuosamente, se vuelven para mirarla; los mismos animales parecen sometidos á ese ex_traño magnetismo que hay en ella; las avecillas
no _r~montan el vuelo cuando m1 hermana se acerca, y los perros solicitan sus
canc1as. En todas partes y para todos ella es la soberana el ser amado adorado; Y yo no sé si ella conoc_e su poder; pero seguramente ~e considera feÍiz, y se
aprovecha algo de él cual s1 fuese una verdadera niña. Si por casualidad siente
deseo _de abusar de esa fuerza misteriosa, siempre lo hace cuando está presente
el capitán_ Bertrand; y s_i fº. le predico un poco de moral, se arroja en mis brazos f me Jura que s~rá JU1c10sa en lo futuro. Es como aquellas penitentes que,
gracias á una c_on'.es1ón pasada y seguras de la absolución próxima, continúan
pecando con sm igual desenvoltura, creyéndose antorizadas para ello.
&gt;&gt;_¡Pero es tan niña mi pequeña Edmunda, tan afectuosa, y muéstrase tan agrad~_c1da por la ternura con que la trato! ¿Cómo no perdonarla? La tía Aurelia me
d_1Jo ,el ?tro día: «¿Cariñ~sa? Ciertamente; también mi gata lo es; pero se acaricia a m1 costa, lo cual difiere mucho. ¡Así es como Edmunda te acaricia á ti!&gt;
A pesar de esta sev~ridad en su juicio, mi tía se deja seducir igualmente por los
cncan~os ?e la hechicera. Yo no creo que Edmunda tenga una inteligencia extraor~mana, Y. dudo que los grandes problemas del bien y del mal en la tierra,
de, la mmor5ahdad -~el alma y h~sta de la cuestión social hayan perturbado jama~ su sueno de nma; pero t:atandose de las cosas de la vida, es muy avispada.
Qmere que todos _la amen siempre, y se vale de mil medios para conseguir sus
fines. Ha r~conoc1do muy pronto en mi tía Aurelia su afición de artista, que á
falta de lápices y de colores hace con su aguja verdaderas maravillas·,.v Edmun-

'!

11

da, que sabe tal vez hacer el dobladillo de un pañuelo, aunque no estoy segura
de ello, ha suplicado á mi tía con imperturbable seriedad que la inicie en los secretos de esos bordados tan finos y primorosos, con los que confecciona cortinajes, adorna muebles enteros y hace labores preciosas demasiado ricas para
que nos atrevamos á usarlas. Ha sido necesario enseñar á esa novicia entusiasta
las casullas y los ornamentos de iglesia recogidos con mucho trabajo en las
tiendas de los prenderos; mas mi tía le dijo: «Recomiendo á usted que no diga
nada al señor cura, que admira ingenuamente cuanto yo hago. ¡Si él sospechara
esto!&gt;&gt; Y Edmuncla contestó con mucha seriedad: «Eso sería vender el secreto
profesional, puesto que yo aspiro á ser discípula de usted.» Cuando la tía Aurelia duda de alguna cosa, acostumpra á refunfuñar, é hízolo así un poco ruidosamente, murmurando: «¡Esta muñeca se burla de mí!» Pero·la muñeca, gra1·c
como una imagen, empleó una hora para aprender un punto de bordado, diciendo cosas muy sensatas. Yo tenía mi libro en la mano durante la sesión, y no me
costó poco mantenerme seria. La severidad de mi tía desvanccíase por momentos; y aquella hora de paciencia favorecerá más á la causa de la «intrusa,» como
mi tía llamaba atín á mi hermana, que las más vivas demostraciones. Sin embargo, al cabo de una hora, Edmunda guardó su labor en un pequeño neceser de
lujo - naturalmente poco títil, -y después me dijo: «¿Vienes conmigo Marta?
Iremos á correr por el parque, porque mi sabiduría está todavía en la infancia,
y es preciso tenerle consideración ... » La tía Aurelia se encogió de hombros,
pero tuvo para su discípula una sonrisa llena de indulgencia maternal. Un esfuerzo más de Edmunda bastará para conquistarla del todo.»
IV
Según todas las previsiones, Roberto de Anee! estaba destinado á una vida
de ociosidad y de locuras. Hijo tínico de viuda, dueño de sí, disfrutando de la
más completa libertad, muy joven y poseedor de una bonita fortuna, nada le
impelía hacia los estudios serios ó las grandes ambiciones; pero felizmente para
él, en la edad de las pasiones sintióse atraído sobre todo hacia las cosas del espíritu. Alumno de la escuela des Charles, distinguióse muy pronto entre todos
sus condiscípulos, y además fué una especialidad, lo cual indica una verdadera
vocación; la historia le atraía en particular, y en ella se acantonó. :1\Iuy joven
aún, tuvo la idea de escribir una obra que debía titularse: Ifistoria de los duques
de Saboya en los siglos xvn J' xvm, y para la cual necesitaba hacer innumerables investigaciones y algunos años de trabajo. Entonces apreció mejor su posición desahogada, que le permitía dedicarse al estudio desinteresado, hacer viajes y buscar minuciosos datos, cosas de que deben abstenerse los pobres diablos
que están en la precisión de ganar el sustento.
Roberto contaba ya treinta años y no había escrito aú n el primer capítulo de
su libro; las notas se acumulaban, desarrollábanse los estudios á medida que
progresaba; quiso reducir su asunto, y con frecuencia se desanimó, diciéndose
que otros muchos antes de él habían ideado nobles trabajos y al fin no hicieron
más que entreverlos. Sin embargo, por vía de ensayo quiso escribir algunos artículos para la Revista histórica, artículos que gustaron bastante en el reducido
círculo de los sabios. Después, eligiendo en la colección de sus documentos un
asunto relacionado de cerca con el principal de su gran obra, lleno de ligeros
detalles divertidos y en que se hablaba de esa sociedad del siglo xvm que excita la curiosidad de la gente de mundo, así como también la de los eruditos,
le trató con la idea de hacer una gran revista. T emía haber perdido durante
aquellos años de preparación el estilo galano de su pluma, reconocido en él
cuando atín era muy joven. Roberto temía mucho pasar por un necio, y de
consiguiente fijó la mayor atención en el estudio para la gran revísta; escribióla
como hombre de mundo, con estilo alegre, disimulando lo mejor posible la erudición, que constituía su fondo. El artículo fué aceptado al punto, y publicóse
sin mucha tardanza, obteniendo un verdadero éxito. Roberto se consideró muy
feliz con este primer triunfo, pues había sabido dominar un pequeño asunto y
acabaría sin duda por vencer en otro de mayor importancia. No sería tan sólo
una rata de biblioteca, sino un historiador en la verdadera acepción de la palabra, un hombre que sabe comunicar movimiento, color y vida al pasado. En
adelante podría avanzar sin temor, pues por más que su vasto asunto se presentase ante él cada vez más formidable, le dominaría al fin. La victoria estaba lejos aún sin duda, pero llegaría, y hasta entonces tendría paciencia porque era
fuerte.
De esta lucha interior guardó siempre el mayor secreto; habíase apasionado
por ella hasta el punto de que le absorbiera completamente; hacíale estar siempre taciturno, y los años habían transcurrido así rápidos y silenciosos. Profesaba
á su madre el más tierno cariño, sabiendo que la pobre mujer no vivía más que
para él desde su viudez; mas no le era posible iniciarla en sus angustias íntimas
de trabajador y decir: «No estoy seguro de mí; tal vez no sea tu hijo más que un
rutinario como los muchos que hay.) La buena señora hubiera sufrido sin comprender lo que se le decía.
Lo que la viuda no se explicaba apenas era la vida retirada de aquel mancebo, lleno de salud, que en ciertas ocasiones sabía mostrarse alegre y hasta algo
loco de improviso. Cierto que pasaba gran parte de su tiempo en París, mientras que ella vivía todo el año en el campo; pero su hijo la visitaba con frecuencia, hasta en 'invierno, y consagrábale casi siempre todo el verano, aunque entonces se encerraba desde la mañana hasta la noche en su despacho. La madre
le veía á las horas de comer, y á veces inducíale á dar un paseo; pero á esto se
reducía todo. Este género de vida parecía convenirle muy bien, y hasta estaba
alegre y hablaba á su madre con toda sinceridad.
Naturalmente la señora de Anee! soñaba en casarle. Segtín ella, según la buena señora Despois y segtín otras muchas personas, su vecina Marta Levasseur
era la mu~r ideal que aquel joven tan serio necesitaba. Durante algunos años
Roberto no había querido oir hablar de matrimonio, pensando sin duda que sería
una triste cosa para una mujer tener un marido cubierto de polvo por el contacto
con los antiguos archivos y los papeles amarillentos; pero después, siempre que
volvía á ver á Marta un poco íntimamente, reconocía que ésta, en efecto, no se
asemejaba á las jóvenes vulgares, ávidas de placer y ansiosas de lujo y movimiento. La aversión de Marta al matrimonio por conveniencia, su obstinada
negativa cuando se la proponía el casamiento y por último su carácter montaraz acabaron por interesar á Roberto, y al fin, habiendo aumentado sensiblemente el atractivo verdadero que Marta tenía para él durante el invierno en que
los dos jóvenes se vieron con más frecuencia que de ordinario, Roberto creyó
muy sinceramente que estaba enamorado de su vecina, que sería feliz teniéndo-

756

37

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

la por esposa y que la vida junto á una mujer inteligente y formal s~r(a_m_uy
dulce. He aquí por qué cuando su madre, temblando un poco ante la 1111ciat1va
que había tomado, le refirió su conversación con Marta, Roberto, despué~ de
guardar silencio algunos minutos, levantóse, se arrodilló ante la buena senora
como cuando era pequeño, y le dijo:
- ¿Conque te complacería tener también una hija?
- ¡Mucho, Roberto, mucho!
- Lo comprendo así, querida madre, pues te abandono demasiado á menudo
para empaparme en mis eternas notas.
- Pero yo no quiero que te cases precisamente por mí. Si amas á Marta, tómala por esposa; mas de lo contrario, casarte sería un error tan cruel para ella
como para ti.
- ¡Qué mamá tan sentimental tengo!.., exclamó el joven. ¡Amor!.. es una
gran palabra. Yo he creído algunas veces amar, como otros muchos, y en confianza te diré que me parece haberme engañado completamente. Nada de fuertes emociones, ni borrasca, ni gritos, ni desesperación, ni loca embriaguez; tan
sólo una ligera opresión de corazón cuando... , no sé cómo decírtelo... , cuando
me veía suplantado, y después un exceso de trabajo que me hacía perder la g~na de comer y de beber. Entonces sondeaba mi corazón, pero todo hab1a
concluído y no conservaba impresión alguna.
- Espero, hijo mío, que cuando pienses en Marta no hallarás la menor comparación con...
- Ninguna, madre mía, ninguna; tranquilízate. Amo mucho á Marta, y creo
que siempre la amé extremadamente. ¿Es pasión? No lo creo, pues en el '.ondo
soy tal vez incapaz de concebirla. Si Marta llegase á ser mi esposa... , 1:11ra, al
decirte esto siento una dulzura inefable en el corazón que bien pudiera ser
amor... , si llegase á ser mi esposa, te juro que la haré feliz y que yo quedaré
muy complacido. ¿Te basta esto?
.
.
- A mí sí; pero en cuanto á ella nada sé. Desde muy pequeiía ha visto sufnr
á su madre, y los niños inquieren, sin comprender, de una manera maravillosa. En fin, tenéis delante todo el verano para decidiros.
- Yo quisiera que se resolviese desde luego. Me conozco, y sé que una vez
empeñada mi palabra 110 miraré á derecha é izquierda; pero esos compromisos,
que no son verdaderamente tales...
- Te molestan para tu trabajo, ¿no es cierto?, preguntó la madre sonriendo.
- Eso mismo.
Así era, en efecto; pero había además otra cosa. Al evocar la imagen de Marta, Roberto la veía acompañada de otra; las dos hermanas, siempre juntas, formaban notable contraste: la una, alta, delgada, seria, con hermosos ojos de mirada profunda; la otra, pequeña, alegre, ostentando sus frescos colores, con la
mirada llena de atractivo, con sus sonrisas que enloquecían, aparecíansele unidas, y no estaba seguro de escuchar la voz de timbre grave más bien que la risa
argentina, ni de fijarse con preferencia en la mirada de la mayor que en la de
Edmunda. De aquí resultaba para él un malestar que no quería definir y casi
un remordimiento que rehusaba analizar. .
Y cada día sentía más no haberse comprometido por juramentos de amor con
la que deseaba tener por esposa.
No solamente no estaba comprometido por ningún juramento, sino que ninguna de las personas que le rodeaban parecía sospechar que hubiese entre ellos
más intimidad que la pasada, ni aun la tía Aurelia, que había renunciado á sus
sermones, al ver que durante tanto tiempo no produjeron resultado, y que se
familiarizaba casi con la idea de que Marta no se casaría nunca. Ciertamente
observaba que Roberto iba al castillo más á menudo que antes; pero la presencia de Edmunda, las frecuentes reuniones de amigos y vecinos y la alegría que
comunicaba á todo el mundo un poco de movimiento bastaban para explicar
aquellas visitas frecuentes. Además, el joven había declarado que hallándose verdaderamente un poco cansado á causa del incesante trabajo del invierno, quería
solazarse bien en el vérano, vivir al aire libre, nadar, montar á caballo, bailar y
hacer mil locuras. De una manera tí otra siempre encontraba el castillo en su
camino.
Con frecuencia iba acompañado de su antiguo compañero, el capitán Bertrand;
habían sido amigos bastante íntimos en el colegio, y aunque disputaban siempre mucho, por tener ideas diametralmente opuestas sobre todas las cosas, después de una discusión violenta los dos se buscaban. Hasta las diferencias de
sus temperamentos producían como un atractivo irritante, del cual apenas podían prescindir. En todo tiempo Jorge Bertrand había anunciado que entraría
en Saint-Gyr, y desde su cuarto año de academia manifestó un profundo desprecio á los hombres de estudio. Era naturalmente violento y un poco brutal;
adoraba la fuerza; el puñetazo le parecía el argumento supremo, y era muy temido de sus compañeros de carácter pacífico. Como Roberto le había probado varias veces que las razones morales no eran las tínicas en que se distinguía, Jorge
trató con cierto respeto al joven estudioso que no dejaba de tener buenos músculos y sabía servirse de ellos.
Después y durante algunos años los dos a!Jligos se perdieron de vista; encontráronse por casualidad en un banquete, se tutearon de nuevo, y el capitán
Bertrand tomó la costumbre de ir á fumar un cigarro de vez en cuando en casa
de su antiguo camarada y Uevársele á pasear al bosque. Al cabo de algún tiempo el capitán sufrió una grave enfermedad y obtuvo una larga licencia para ir á
restablecerse en Trouville.
Pero bajo aquella aparente intimidad, la irritación se mostraba en los dos jóve?es c?mo cuando estaban en el colegio, menos abiertamente sin duda, pero
mas sena, en el fondo. Los defectos de carácter del joven oficial se habían acentuado mas aún, contribuyendo á ello la vida de guarnición y el ejercicio del
mando. El mismo capitán complacíase en referir cómo se hacía temer de sus
soldados,_ y se lamentaba de que no fuese permitido tratarlos brutalmente como
en otro tiempo; «porque, decía, un ejército no es en realidad fuerte sino cuando
los soldados se ven reducidos al estado de máquinas.»
Cierto día refirió delante de las dos hermanas cómo consiguió domeñar á un
soldado reb~lde, no perdiéndole de vista y sorprendiendo siempre en él una falta para a~obiarle de injurias, de castigos, de humillaciones y de trabajos de toda especie, hasta que al fin le embruteció. Pero un día el hombre se rebeló de
nuevo, desapareció y fué cogido como desertor.
'
- J?e este modo nos ~irnos al fin libres de aquel soldado, añadió el oficial; su
mal eJemplo comezaba a influir en los demás.
- Y he ahí, ~ij_o Marta con indigna~i¿n, un hombre perdido por causa de
usted. No le felicito por esto, señor cap1tan.

- Es la cizaña arrancada del campo de trigo, señorita, repuso Bertrand. La
obediencia pasiva es necesaria en el soldado.
- Y me parece que en el oficial. debe haber algo más que dureza.
Edmunda había escuchado sin decir nada. El capitán Bertrand, gallardo
mancebo, de ojos azules y mirada dura y fría, atraíala singularmente. Juzgó que
Marta se mostraba muy severa en su apreciación, y agradeció al oficial que contestara en broma, como si de hecho no se pudiera tratar seriamente un juicio
femenino en semejante materia. No le desagradaba á Edmunda pensar que
aquel hombre inspiraba temor á los soldados, siendo capaz de cometer una violencia y hasta una injusticia, pues junto á ella mostrábase sumiso y afable, y
quedaba dominado á su vez. No podía dudarlo: el capitán Bertrand estaba á
sus pies; hacía de él lo que se le antojaba, y obligábale á sonrojarse ó á palidecer según que se mostrara para él amable ó fría, lo cual era sumamente divertido para la linda coqueta. Los sermones de la hermana mayor no servían de nada, y Marta comprendió por primera vez que los seres al parecer débiles y maleables oponen á veces una fuerza de resistencia y una obsti~ación elástica que
nada puede vencer, porque la razón no influye mucho en :"ellos. «¡Puesto que
eso me divierte!..,» decía Edmunda. Nadie la sacaba de aquí. En buena ley, el
mundo entero y todos sus habitantes no debían servir más que para recreo de
la señorita Edmunda Levasseur, porque ésta era muy linda, encantadora y, en
una palabra, deliciosa.
Los abrazos y caricias inducían á Marta á renunciar á su homilía. Bien mirado, el capitán sabría defenderse en caso de necesidad, y con tal que Edmunda
no se le diese por cuñado no exigiría más. ¿Casarse con el capitán? ¡Oh! ¡No,

•.. y por otra parte me ha dispuesto esa magnHica panoplia

exclamaba la niña, de 11ingún modo! ¡Set esposa de un oficial, dejarse conducir
de guarnición en guarnición, sin oir hablar nunca más que del escalafón y de
las promociones de compañeros injustamente favorecidos!. . ¡Jamás! Y después
llamarse señora Bertrand, ella á quien no gustaban más que nombres bonitos
con partícula... Y la loca niña se interrumpió algo confusa, sonrojándose vivamente.
- En cuanto á ti, te adoro, exclamó Edmunda impidiendo con un ademán
que el sermón continuara. Tú eres un cura con faldas que me conviene por
completo; pero advierte, hermana querida, que es preciso renunciar á corregirme. Yo no seré jamás una perfección ni una 111ujer notable, ni me será posible
leer nunca grandes libros serios. Veamos; no frunzas el ceño: todo el mundo
dice, y yo la primera, que tú eres una joven notable. La señora de Anee! no puede
pronunciar tu nombre sin proclamar tus méritos, y su docto hijo habla contigo
de sus ·trabajos. ¡Qué honor... y qué divertido debe ser esto! A mí no me hablan
más que de lecciones de natación, de saltos, de cosas alegres y bonitas. Yo no
soy más que una pobre chiquilla; pero tengo mi privilegio, créelo así, como sér
débil á quien se trata con dulce compasión, á quien se dan siempre caramelos
y á quien todos quieren ver engalanado, rozagante y risueño, teniendo por única
misión en este mundo ser bonito y dejarse proteger. Si tú crees que no veo ni
comprendo te engañas. En el fondo no soy tal vez tan muñeca como se me juzga; sé muy bien lo que quiero y adónde voy.
Poco á poco Edmunda se había exaltado; tenía las mejillas muy sonrosadas
y los ojos brillantes.
'
- ¿A qué viene todo eso, pequeña Edmunda? Tú eres lo que eres, es decir,
una niña adorable.
mucho las sensaciones, ni aun las más violentas·,
'En Edmunda no ,duraban
.
as, es que comenzó a reir, y deslizóse en los brazos de su hermana con un ademán tan picaresco que ésta se conmovió.
( Co11tim1ani)

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA
cuyos sonidos se acercan, se alejan y al fin se desvanecen hasta que su oído nada percibe y el aire recobra su serenidad y su calma acostumbradas. A los
TRANVÍA ELÉCTRICO QUITANIEVES
pocos instantes reprodúcese el mismo fenómeno, y si
Conocidas son las grandes perturbaciones que en entonces dirige sus ojos al cielo en el momento en
la vida de las ciudades producen las nevadas, tan que la orquesta aérea lanza sus notas más sonoras,
frecuentes en América y que se dejan sentir princi- podrá distinguir una ligera nube cuyo color destaca
SECCIÓN CIENTIFICA

NúMERO

576

M. Whyte dice que es la más sucia, pobre y mise·
rabie del mundo, y los que en ella hemos vivido durante algunos años asentimos por completo á esta
opinión.
E l servicio de vialidad es nulo en ella; pero al
igual que en las poblaciones, las aves de rapiña, en
defecto de la edilidad, se encargan de él, y como éstas abundan en los alrededores de Pequín, pronto hacen desaparecer de las calles los d etritus animales y
veget~les. Dichas aves son principalmente el halcón,
el gavilán de Stevenson, el águila "y el Buteo poliogetrys, perseguidor de las aves de corral y especialmente de las palomas.
¿Cómo sustraer á sus crueles garras á los elegantes
volátiles tan queridos por los chinos? ¿Matar las aves
de rapiña? Entonces ¿qué sería de las calles y del servicio de limpieza, que tan bien desempeñan los tales
an imales? ¿Secuestrar á las palomas? Esto sería convertirles en esclavos y aplicarles un suplicio.
L os propietarios de las palomas, teniendo todo esto en cuenta, han ideado los chao-tse que con su ruido espantan á los enemigos de las palomas y aseguran á éstas la libertad en sus paseos aéreos.
Los chinos, corno todos los pueblos, tienen sus
supersticiones, grotescas unas, inocentes otras: la del
chao-tse pertenece al m1mero de las agradables. Los
chinos son muy aficionados á los sonidos diseminados por el aire: las vibraciones de los gongs ó de las
campanas que se echan á vuelo en los días de ceremonias, que tanto abundan en su calendario, no son
para ellos otra cosa que las voces de sus antepasados; los sonidos de los instrumentos pegados á la
cola de las palomas traducen, según ellos, las palabras misteriosas que se escapan de la boca de los emperadores de las pasadas dinastías.
El chao-tse es una de las pocas poesías de la capital del Celeste Imperio.
DR.

E.

ELIMINACIÓN MECÁNICA DE LOS MICROBIOS

Ha sido presentada á la Academia de Ciencias de París una nota de M . Lezé, profesor
de la escuela de Grignon, en la cual su autor
da á conocer el resultado de numerosos experimentos, que demuestra _la posibilidad _de la
separación de los microb10s de los medios en
que viven.
.
Partiendo del principio de que los microbios que contienen materias celuló~icas ~lbuminoides ó minerales tienen una mtens1dad
superior á la unidad y sólo flotan en los líqui-

Fig.

2.

Paloma provista de un silbato eolio

Soberano remedio para rápida cura•
cion de las Afeccione■ del pecho,

ouJUJrl.nmecllatamente oomo ningún otro remecllo
empleado ha1tael ella, toda
ola■e de JNDJBPOBIOIO- ~~ll't9!''..!I
DldelTUBO DIOESTIVO
VÓIUTOS y DIABBEAB;
de lo■ TÍSIOOI de lo1ÓVIEJOB; de 1011111tOS, O LE,"'o"~
BA, TÍl'UB,DISBKBBBÍA;
~)
vómITOS c1e l&amp;I BIIBA~
BAZIDAJI y 4elo1llli'OS;
1
DE VENTA EN LAS PBINCJ.PALEH

MARTIN

(De La Nature)

sobre el azul del cielo; luego esa nube se acerca y diESTUDIO DE LAS CORRIENTES TELÚRICAS
buja claramente un vuelo de palomas que después
de describir algunos círculos se posa en el recinto
La relf!ción que existe entre las variaciones accide alguna vivienda de la cual son huéspedes que- dentales de los elementos magnéticos y las variacio- .
ridos.
nes de las corrientes telúricas ha sido evidenciada
La armonía eolia ha cesado y el viajero no duda desde hace tiempo: sabido es, en efecto, que las transde que esas palomas son los artistas de la aérea or- misiones telegráficas se encuentran siempre más ó
questa; pero ¿cuáles son sus instrumentos y cuál es menos perturbadas y á. menudo totalmente interrumel objeto de esa música, que si bien deja que desear pidas durante las fases principales de las grandes
desde el punto de vista de las leyes de la armonía, no perturbaciones magnéticas. M. Blavier investigó esta
por eso deja de tener un carácter poético que alegra relación en 1882, en la Escuela superior de telegraá los habitantes de la capital china?
fía de París: los resultados obtenidos, á pesar de no
El instrumento se denomina chao-tse; la palabra referirse más que á un año, han demostrado cuán inó el signo chao significa silbante y tse quiere decir teresante sería una comparación continuada de los
mecánica; de modo que aquel vocablo equivale á me- dos fenómenos, cuyo registro regular sólo se efectúa
cánica silbante.
en el observatorio de Greenwich. Gracias á la iniciatiLa forma del chao-tse es muy variable, según la va de M. Mascart y al benévolo concurso de la Addisposición que se dé á los elementos de que se com- ministración de telégrafos francesa, va á proseguirse
pone: estos elementos son pedazos de cañas yuxta- aquel estudio, que se continuará con regularidad en
puestos á modo de caramillo y algunos están hechos el observatorio del parque Saint Maur. Dos alambres
con una especie de calabazas. En el extremo de las especiales de 15 kilómetros de longitud rectilínea,
cañas y en uno ó varios puntos de la calabaza hay orientados exactamente de Norte á Sur (de Rosnyun silbato. El aparato ha de ser bastante ligero para sous-Bois á L imeil) y de Este á Oeste (de Groissy
que el animal no sienta incomodidad alguna por lle- al reducto d e la Faisanderie) y en comunicación con
var el instrumento q ue se fija en él del siguiente mo- la tierra por sus dos extremos han sido colocados
do: una pequeña paleta que se destaca de un punto para desempeñar exclusivamente este servicio: un
del chao-tse se coloca entre las dos
plumas caudales de la paloma, y por
medio de un palillo que se pasa por
una anilla de la paleta el instrumento se mantiene sólidamente: los silbatos están colocados en una dirección
tal que el aire penetre en ellos con
una fuerza proporcional á la rapidez
del vuelo. Los sonidos tienen tonalidades que varían según las dimensiones de las cañas y de las calabazas.
La fig. 1 reproduce algo reducidas
dos muestras de estos instrumentos
que no pesan más de 8 ó 10 gramos;
la fig. 2 representa un aparato silbante fijado en la cola de una paloma en
el acto de volar.
¿A qué objeto obedecen los chaotse? ¿Son simplemente instrumentos
caprichosos ó artísticos, ó tienen algún fin utilitario?
Fig. r. Chao·tse chlno. - Silbatos eolios para palomas
El chao-tse reune todas estas cualidades: en efecto, esa institución
aérea no data de muy lejana fecha, pues no existía tercer hilo destinado al estudio de la componente
*
**
en la época en que Pequín era una ciudad hermosa, vertical de las corrientes forma un circuito cerrado
LAS PALOMAS EOLIAS DE PEQUÍN
limpia, bien cuidada. Difícil es p recisar cuándo co- de igual longitud que las dos otras líneas. Estos tres
El viajero que por vez primera visita la ciudad de menzó á degenerar; lo cierto es que actualmente alambres pasan por el observatorio, en donde se inPequín queda sorprendido al oir una música extraña, la ciudad se encuentra en un estado deplorable: troducen en los circuitos algunos galvanómetros. Las

dos en fermentación, tales corno el vino, la sidra y la cerveza, merced á sus dimensiones extremadamente pequeñas ó á los gases que contienen, M. Lezé ha llenado algunos tubos con
estos líquidos, y luego, después de haber soldado éstos por medio de la lámpara, los ha sometido á la acción de la fuerza centrífuga, con
lo cual aumenta notablemente la tendencia á
la separación, arrancando, por decirlo así, á lo~
microbios de los medios en que pululan: casi
todos los organismos, sobre todo los más grandes, se depositan en el extremo del tubo. Esta
concentración de microbios puede ser utilizada
en las investigaciones bacteriológicas, p ues fa.
cilita el medio de reunir en un pequeño espa•
cío microbios que por su disposición ~n el líquido podrían escapar á. las investigaciones
más minuciosas.
El autor cree que este procedimiento puede
aplicarse á la purificación de las aguas contaminadas.
(De La Nature)

varia1,:iones de las corrientes serán registradas
por medio de un ~pa_rato idéntico_ al que se
emplea para las vanac1ones magnéticas. ,Monsieur Moureaux procede actualmente a esta
importante instalación.

Tranvía eléctrico quitanieves que funciona en Minnesota (Estados Unidos)

palmente en la explotación de los tranvías. Para los
de tracción animal, cada día más escasos, una capa
de nieve de algunos centímetros de espesor exige aumentar el tiro con u n refuerzo de uno ó dos animales, y cuando la nieve cae en abundancia se hace preciso limpiar la vía, y así no es extraño ver dedicados
á esta faena ocho ó diez pares de caballos. En estas
circunstancias, el tranvía eléctrico presenta evidentes
ventajas determinadas por el hecho de que la fuerza
motriz de q ue dispone para su propulsión y para el
barrido de la nieve es, por decirlo así, ilimitada.
A fin de utilizar estas ventajas, la Compañía gene•
ral eléctrica de Boston ha construído para las ciuda·
des de Duluth, Minnesota, Spokane Falls y West su•
perior un tranvía eléctrico quitanieves, que represen•
ta nuestro g rabado y que ha prestado grandes servicios en dichas poblaciones desde que se empezó á
utilizar en el pasado invierno. El aparato se compone
esencialmente de un sistema locomotor que permite
hacerlo circular á distintas velocidades y de una serie de escobas giratorias de hilos d e acero movidas
por un motor independiente colocado en la delantera
del vehículo.
El experimen to ejecutado durante el pasado invierno ha hecho que se introdujeran en el aparato
primitivo algunos perfeccionamientos que le han convertido en un limpiador casi perfecto. Estos perfeccionamientos de detalles consisten en el uso de escobas giratorias que sobresalen por encima de las monturas de acero que las sostienen, de modo que resulten más elásticos, y de una pieza que tiene por objeto
impedir la proyección de la nieve á demasiada altura.
El tranvía quitanieves va provisto de un doble aparato, uno á cada extremo, lo cual le permite funcionar en los dos sentidos, á la ida y á la vuelta, pues
los tranvías eléctricos no utilizan generalmente los
discos giratorios y marchan igualmente bien en uno
ó en otro sentido. La corriente es naturalmente suministrada por un solo trolley.
Este sistema ingenioso, accesorio indispensable á
las explotaciones de tranvías eléctricos en los países
donde nieva con frecuencia y en abundancia, hace
juego con el tranvía de riego: uno y otro demuestran
que el tranvía eléctrico está completamente identificado con las costumbres americanas y que sus servicios en las poblaciones no se limitan al transporte de
pasajeros, puesto que ya riegan las calles en épocas de
sequedad y las barren en tiempo de nieve. - X.

39

LA I LUSTRA'.CIÓN ARTÍSTICA

576

NúMERO

Catarros,Mal de garganta, Bronquitis, Resfriado■ , Romadizos,
de los Reumatismos, Dolores,
Lumbagos, etc., 30 años del mejor

CATABROI J ÚLCERAS
del EBTÓIU.OO;PIBOlCJI
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delaMenstruacionyde

PATERSON
•
7 MAGNESIA

la COBEA, del HISTEBICO
en el momento

LA

BJS■UTBO

EPILEPSIA

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rt-, .A.oedtaa, Vómitos, Eruotoe, y Cóliooe;
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T COK TODOS LOS PllIMCIPlOS lClJTal'rI'V08 DB U

DE PARIS

no titubean en purgarse, cuando lo
necesitan. No temen el asco ni el caurancio, porque, contra lo que sucede con
l'!s demas purgantes, este no obra bien
smo cuando re toma con buenos alimeat-Os
y bebidas fortilicaZJtes, cual el vilJo, el cal~,
el ti!. Cada cual escoge, para purgane, /a
bora y la comida gue mas le convienen,
seuua 1us ocupac1one1. Como el causu
c10 que la purga ocasiona queda completamente anuladopor el electo de la
buena alimentacioa empleada,u:ao
se deci de fácilmente¡¡ volver
á empeur cuantas veces
sea necesario.

CAI\NB

••i-

todas las eminenClU médicas preuban que esta UOCilClon de I&amp; Clarae, el lliel'l'e 111
oonsUluye el reparador ma11 en~nrlco que se conoce para curar : la Clordní, la
1ttem'41, las .llmitruacw,w 4oll&gt;rolal, el Jlmpobi'«'mlfflto 11&amp; J.lteracwn ae la sangre,
el .Raq1dtUmo, ldB J.feccwAa ucro{lll()lal Y ucorbrltú:41, etc. g¡ Wiae l"errast■He dé
&amp;nu• ea, en erecto, el único que reune todo lo que entona y ro11a1ece loa organoe
regul&amp;r!J:a1 c.oordena y aumenta considerablemente lu tuerzas ó intunlle 11&amp; llllil'O
empobrecida y descolorida : el Ylqor, la Colorl1CWIJ y la BMrg'4, "''"'·

Por 1111vor,e11 Paria, en eua de J. FEW,F&amp;nDIUotico, tot, nie Richelieu, Suusar4dll0UD.

PREMIO

SS VDD&amp; BN TOD.\S L.\S PB.INQIP.&amp;.LBS BOTIQAB

EXIJASE 11:= 1 ARDUO

Al por mayor en Cara d•
JAIME FORTEZA
34. Eecudtllere. H~rcelona

JARABE Y PASTA

••o•••c•••••••••o••••••~•••••••

de H. AUBEAGIER

con :c..6.C'l''C'CA1l.It1K (Jugo lechoso de Lechuga¡

.Ap, &lt;Jbado• por la Academia de Medicina de Parie é ineertadoe en la C,oieCcl6n
Oficial de Fórmulae Legales por decreto ministerial de 1 O de .Marao de 1854.
,

Una completa lnnocuidad, una eficacia per!eclamente comprobada en el catarro
e,,,aemfco, las Bronquttu. Catarro,, .Reumas, To1, asma é ,mtaefOn de la garganta han
grangeado al JAR.6.'8E y PASTA lle AUBERGIER una Inmensa fama »
'
e

(E:i:traclo d,1 Formulario MUico del S" Boucbrdat caúd,rd.tico tú la Facultad tk Medicina (!Go edici4n).

Venta por mayo~: COIIIIAR T e•, u , Calle de Sl-Claude, PARIS
DEPOSITO EN LAS PIIINCIPALES BOTICAS

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PILDORASt~DEHAUT

eun, ..Ella• r ••111u1 Dtes añoa de mto continuado y Ja.s &amp;11rmacronee de

d• 3000 fr.

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La UJ&amp;: l h.

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· de fomento
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Peraonu q11 CODtCea lu

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�40

L A ILUSTRACl ÓN A RTISTtCA

ABA~ICO QUE PRRTENECIÓ Á LA REINA MARÍA ANTONll!.TA,

NúMERO

576

propiedad de D. Antonio Lambea, de Madrid (de fotOb'l'afia ele J. Prieto)

'
FAY
POL:!p!!.~ªPJ,.f~RA
VELO U TI NE
Ch. J'ay,
por

El mejor ;y mas célebre polvo de tocador

perfumista

9, Ruede la Paix, P ARIS

Jarabe Laroze

•

DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

Desde hace mas de ,o años, el l arabe Laroze se prescribe con éxtto 1)0l'
todos los médicos para la curacion de las gastritis, gastraljlaa, dolores
y retortijones de e■tómago, estreñimientos rebeldes, para facilitar
la dlgestion 1 para regularizar todas las funcione■ del estómago 1 de
loa intestinos, .

JA.:R.A.BB

a1Brornuro de Potasio
, .Querido enfermo. -Flese Vd. • mi larta uperltncla,
1 haga u10 de nuestro, 6RANOSde SALUO,pue, e/loa
/1 curarfa.J/e.Ju con1t1pac/on, le darin apetito 1 le
derolrerin el aueño y la alegria. - Aal ririrl t"d.
mucho, años, d11frut1ndo 11empr1 dt uu buena ,alud.

DE CORTEZAS DE IARAIJAS AIARGAS

Es el remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del coruon,
la epilepsia, hia\6rla, migraña, baile de S•-Vito, Insomnios, COll•
.ulaiones y toa de los nilloe durante la denücion; en una palabra, todu
lu afecciones nerviosu.
-,

~,o

Fihriea, lspedieionea : 1.-P. L!ROZE

i1f.\lADES u1 E8To'1.

it.'i

--4--

Pepsina Boudault

i16, Rue

Vivlenne

!probada por la !ClDEIU DE IEDICIU

PREMIO DELIHSTITUTO Al D' CORVISART, EH

mis
- LTOI
- TIEU •.PBJLlDELPBU • PlRIS
1867
lll7i
18711
1878
ir.a
u ••na&amp;, C0ft

IL · • TO&amp; tl.lt'O

n

Líe

DISPEPSIAS
QASTRITIS - OASTRALOIAS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
F'A&amp;.TA DE APETITO

SIROP
fORGETRBUllIS,
· Dootr
crf!~º:e~!~e•
da

TOUX,

CARNE y QUINA

1856

M•d&amp;IIM en lu 1!1p01l0l0nH lnternaclonáleo do

. !, m des Liom-St-Panl, l PariL

Deposito en todas la1 prlDclpaJea Boticas y Drogueriu

v1N01WRou-o·;;aou1N1

ELIXIR• · de PEPSINA BOUDAULT
VINO • • de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, do PEPSINA BOUDAULT

T CON TODOS LOS l'lllNOtPIOS fflmlITtVOS SOLtJBLBS DB U O.AME
01111u1 son los elementos que entran en la coml)Oslcton de este Potente
repam:tor de las !uersas lllales, de este tonlae.ace por e■eele■eia, De un _iUSW sumamente a¡radable, es 1101&gt;erano contra la ..tnem'4 1 el J.pocamúnto, en las calentura,
1 COnt1al4CencúU1 contra las .Dtarrea, y las .Áfece1onu del B1tomago y los 1nte1'1tw1.
Cuando se tma de despertar el apetito, ase¡urar las digestiones reparar las tuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y ~ epldemlaa proToC&amp;du por los calores, no se conoce nada superior al l'la• de guiaa de 4roud,
.Pf)1' ma,vor. u Pari~ en casa de J. FERR:il, Farmaceutico, iOi, rue Richelieu, Sucesor deAl\OUt&gt;.

P.WS, Pbrmaoil COLLAS, 8, nie Daa,hlle
r "' laa principal., ' """"""''• "'

EXIJASE '1i!ºt1: ARO UD

'I OT&amp;OI DI IO&amp;J&gt;lftll Da U DlGIITIOII

BAIO U FORIIA. DE

APJ:OL

'ae los ore, JORET &amp; HOMOLLE
El APIOL cura los dolores , retraso,, aupreslone1 tJe las Epoca, , as! como las pdrdldaa.
Pero con rrecuencla es falslflcado.EJ APIOL
verdadero, único eficaz, es el de los inventores, los DN• JORE:t' y BOIIIOLLE.
MEDAL LAS Exp" Unlr111 LON DRES1882•PA Rl81889

rara BRUIT, 150, ratdtRlvoll, PWS

C!.IL'Ol 1

·

1:1B 'VBNDB BN TODAS LAS PI\INCIP.U.U lloTlQU,

Participando de las propiedades del Iodo
y del H..ierr o, estas Pildoras se emplean
especialmente contra las Eacrofnlaa, la
Tisis y la D ebilidad de temperamento,
as! como en Lodos los casos(Páli doa colorea,
Amenorrea, • •&gt;, en los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abu ndancla normales, ó ya para
provocar ó regularlzar su curso perlóc!lco.

. ~/';,--?f)s

Farmaceuuco, en Parls,

~ R u e Bonaparte, 40

El toduro de hierro Impuro 6 alterado
, , es un medicamento infiel é irritan te.
Como prueba de pureza y de autenticidad de
las v erdaderas P ildo~a 8 de R lancat•d,
exigir nuestro 1e110 de plata rea ctiva,
nuestra flrm a puesta al pié de una etiqueta
ver de y el Sello de garantta de la Un i6n de
los Fabricantes para la represión de la falsificación.

NB

8SE HALLAN EN TODAS LAS FARMAOlASr

1

JARABE ANTIFLOGÍSTICO DE BRIANT

LA SAGRADA BIBLIA

L~ennec, Thénard, Guersant, etc.; lla rectblCIO la consagración del tiempo: en el
ano 1829 obtuvo e1 privilegio (le Invención. VERDADERO CONFITE PECTORAL, con base
de goma Y d~ ababoles, conviene sobre touo a las personas delicadas, como
mUjeres Y ntnos. su gusto excelente no perjudica en modo alguno é. su eficacia
contra los RESFRIADOS y todas las l!IFL!MACIONES del PECHOy de lOS l!ITESTl!IOS.

6 1.0 oéntuno• de peeeta la
e ntrega do 1.8 página■

ll'arm.acia, VALLE D E BIYOL L. 160, PA.B:18 1 f1 e n t od«B task'ar•nacia•
El JARABE D E BRLANTrecomendauo dl)sde su principio por 10s prorei¡ores

EDICIÓN ILUBTIIADA

Se ea,-lan pro■pectoa i 1nien lo, aolldte
41rigi~ndoae i 101
Mont&amp;ller y Sim6n, editores

5..,,.

Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria
IMP. DE MONTANRR Y SIMÓN

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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