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                  <text>ARO XII

BARCELONA 23 DE ENERO DE 1893

NúM. 578

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

MONUMENTO EN LLANES

'

ESTATUA DEL EXCMO. SR. D. JOSÉ POSADA HERRERA
Obra de José Gragera, fundida en bronce en los talleres de Federico Masriera y Compañía, de Barcelona

�58

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Nú11IERO

578

IIamas palacio; conténtate con saber que lo hemos cabar para Madrid y para algunas otras capitales interesantes de provincias una importancia grande, así
visto todo.
- ¿Y os ha parecido tan malo ese todo, como tú en lo que al arte se refiere como al mercado, si estas
exposiciones no fueran meriendas de negros y se sudices, que el recordarlo tan sólo os cause risa?
- ¡Cualquiera diría que á vosotros los críticos os primieran ciertas instituciones artísticas que no quieha parecido mejor!, exclamaron las dos hojas. Por de- ro nombrar. Lo malo aqui es que las cuatro quintas
bajo de nosotras habéis pasado veinte veces, ponien- partes de los que pintan ó esculpen en España, esTexto. - Crónica de Arte, por R. Balsa de la Vega. - Una do de oro y azul las obras más aplaudidas. Tú mis- culpen ó pintan como podrían hacer zapatos ó cepihora e,, casa de Victoriano Sard01e, por E. Tardieu. - Palacio mo, siguió diciendo la mayor, discutías aquí, en este llar tablones ó dar paletadas de yeso; es decir, hacen
para Bibliotecay museos nacw11a/es m llfadrid, por X. - Diá- sitio, las bellezas de esas obras. Si después desde los del oficio un modus vivendi~ mucho más aristocrático
logos matritenses, por A. Danvila Jaldero. - Jlfiscelá11ea. Nuestros grabados. - Cargo de concimcia (continuación). - periódicos te viste obligado á decir que era blanco lo y más latino ...
- ¿Cómo es eso? ¿Por qué dices lati1Jo7, interrogué.
SrtCCIÓN C(ENTfFICA: Proyecto de un 1111(110 transatlántico que -tú creías negro... peor para ti y para los que te
- Porque es sinónimo de holgazán, y como _no
rápido pam pasajeros. - Los halcones 111msajeros. - El divisor creyesen.
i11stantá11eo. - /.,a filoxera y ti ramio.
- No, no es exacto eso de que yo lo creyese malo quería decirlo así tan crudamente ... Pues, como iba
Grabados. - ll/0111e111mto e11L/anes. Estatua del Excmo. se,1or
diciendo, mucho más latino y más aristocrático que
D.Jose Posada Herrera, obra de José Gragera. - El e111i11mte todo; defendí lo bueno...
- Y lo que no lo era también, me atajó la hoja machacar suela todo el día, que cuidar los campos,
dramatur,ro frands Victon·ano Sardou. - La quinta de JI/ar/y,
que dedicarse á cualquiera de las muchas industrias
propiedad de Victoriano Sardou. - De vuelta del trabajo, cua- pequeña.
dro de Ch. Coessin de la Fosse. -D. .f11a1i Pnmeda, contra•
- Bueno; no quiero.que os enfadéis conmigo, pues en embrión todavía en esta tierra, es eso de pintar ó
lista de las obras del Palacio para Biblioteca y ).foscos naciode esculpÍr. Porque habrás reparado cuántos paisanales de l\1adri&lt;I. -A. R. de Salces, arquitecto, y A. Querol, tengo grandes deseos de escuchar vuestras opiniones
jistas
y marinistas han surgido de pocos años á esta
respecto
de
la
Exposición.
escultor. - Palacio para Biblioteca y llfuseos nacionales. - El
almuer::o del pobre y El a/muer:;q del rico, cuadros de F. Mi-Nuestra opinión, es decir, la mía, repuso lama- parte; y si buscas la razón, te la dará ese deseo de no
ralles. - Proyecto de un transatlántic.o rápido. - El divisor yor, está formulada en pocas palabras. Los pintores, doblar el espinazo, y sobre todo la orgullosa condiinstantáneo. - Una pitonisa modema, cuadro de Antonio Coll
como los escultores españoles, piensan ahora tan ción de las gentes que se creen capaces de po~e~r un
(Salón Parés).
arte para el cual no sirven las generales cond1c10nes
poco como antes.
fisiológicas y psicológicas. Así que cuando se conven- Menos, interrumpió la otra hoja.
cen de lo imposible para ellos de realizar mediana- No; hay excepciones.
CRÓNICA DE ARTE
mente la figura, se agarran á la pintura de paisaje ó
- Siempre las hubo.
de
marina, como el náufrago á un clavo ardiendo.
Convengo
contigo
en
que
siempre
hubo
artistas
Envuelta en blanco sudario que las nubes le dispusieron allá en las alturas, sola, completamente ol- que pensaban los asuntos antes de plantearlos en la Por nada del mundo renunciarían esos ilusos al dictavidada de deudos y amigos, escuchando maldiciones tela y durante la ejecución también. Verdad es que do de artistas. Que así como de cada cien españoles
y reniegos de guardianes, que ateridos por el horrible en este certamen los asuntos bien pensados fueron setenta y cinco tienen gran facilidad para rimar, así
frío de aquella última jornada, de tal modo le conta- escasísimos, y los de verdadero valor estético ó filo- también la tienen para pintar. Pero á pesar de esta
ban los últimos minutos de su vida, murió el día 31 sófico fueron menos. La pintura llamada de historia condición, cuenta los poetas que tal nombre merecen,
del pasado diciembre de una consunción crónica, de no tuvo importancia mayor, considerada desde el y si no dos y medio, como dijo Clarín, lo que es de
una anemia espantosa, la Exposición internacional punto de vista genérico. Los hechos históricos que seis no pasan. Pues lo mismito sucede en las artes
han tratado de reproducir en el lienzo cuantos á la plásticas.
de Bellas Artes de 1892.
- Me parece que eres un poco pesimista, le dije.
Con la caída de las últimas hojas, arrancadas por pintura de ese género se dedican y expuestos este
- Nada de eso. Por cierto tengo que la única esla ventisca de las ramas de los árboles, en las cuales, año que finaliza hoy, tienen todos un valor muy secuela pictórica de la raza latina capaz de sostenerse
casi secas, todavía un resto de savia las retuviera has- cundario.
- No tienen valor histórico alguno, saltó la hoja dignamente frente á frente de las escuelas nuevas del
ta entonces, coincidió la muerte de cientos de ilusiones artísticas y el desengaño de otros centenares de del vestido remendado de verde. Y digo que no tie- Norte es la española, por miles de razones que serla
optimistas. Ese día, envuelto por la densa y fría ne- nen valor histórico alguno, porque aquellos héroes, largo enumerar y que por sabidas me callo. Pero
blina de la mañana, marchaba yo á buen paso por soldados y demás personajes están faltos de carácter. también te digo que mientras el Estado no ponga
- No me dejaste concluir de exponer mis razones. mano en la organización y régimen de las escuelas y
los andenes del barrio de Monasterio, en dirección
del Palacio de las Artes y de la Industria, adonde iba A eso precisamente quería yo ir á parar. Si nuestros de sus enseñanzas, y puedan ingresar cuantos quiecon el buen propósito de darles el postrer adiós á artistas meditaran detenidamente los asuntos, y sobre ran sin más cultura que la recibida en los colegios
aquellos lienzos y esculturas, dibujos, aguas fuertes y todo los de este género, tengo por cierto que muchos de primeras letras, y la crítica no zurre la badana á
proyectos arquitectónicos, que tantas veces contem- no sufrirían los desengaños que han sufrido, y la his0 todos los que no muestren en sus obras condiciones
plara durante los dos meses y pico que habían estado toria y sus hombres se lo agradecerían. Las dificulta- sólidas de artistas, créeme que será el arte español
expuestos á la pública considera~ión y examen, cuan- des se acumulan formando barreras insuperables en- un arte sujeto á fracasos, como, salvas bonrosísimas
do á la mitad de mi camino me sorprendieron los tre la verdad relatada y la realización del relato por excepciones, el que le proporcionaron en este certa·
primeros copos de nieve con que este invierno ha medio del pincel. Estereotipar en el lienzo el hom- men todos esos cientos de pintores, de los cuales no
querido obsequiarnos, por parecerle quizá que no de- bre moral, es el sum1mtm de las aspiraciones del ar- tenía nadie noticia. Ya has visto, prosiguió la hoja,
bía ser menos que los otros inviernos sus anteceso- tista, summum por muy pocos alcanzado. El retrato cómo á pesar de las bellas condiciones plásticas de
res. Dudé si despedirme allí mismo de las obras del nos prueba cuán exacta es esta afirmación mía. Tú algún cuadro del género histórico, sin embargo no
arte de estos últimos tiempos, ó cumplir mi primer habrás podido observar cómo un mismo pintor ó es- logró conmover á nadie; en cambio, ~q~ellos tres ó
propósito. En aquel instante de duda dos hojas secas cultor de veinte retratos que haya hecho, solamente cuatro lienzos que expresaban un sentimiento eterno
cayeron á mis pies, y arrastradas por el aire helado en uno ó dos logró fijar el retrato moral, el verdadero como el amor, ó un drama social que lo abarca todo,
del Guadarrama recorrieron gran trecho del enlosado retrato, el íntimo, el que se esconde tras del conjunto desde las instituciones políticas á las religiosas, ó un
idealismo como el de la admiración por la Naturaleandén, chascando palabras y exclamaciones. Declaro de líneas del rostro externo...
- Ahí tienes el busto de Domingo, modelado por za, esos fueron los preferidos ...
que me sorprendió tal prodigio (la cosa no era para
Una fuerte ráfaga de aire, acompañada de espesos
menos), y echando tras de las arrugadas hojas fuí si- Benlliure, interrumpió la hoja pequeña.
- Efectivamente, prosiguió la mayor, Benlliure copos de nieve, arrebató á mis dos interlocu~oras con
guiéndolas buena porción de camino, mircando los
ziszás que el importuno aire les obligaba á hacer. que ha modelado algunas docenas de testas, en nin- tal violencia, que haciéndolas pasar sobre m1 cabeza,
Por fin (como dijo en memorable ocasión La Corres- guna supo ahondar tanto con el palillo, que lograse las sepultó en el fondo de un barranco próximo á la
pondencia), al abrigo de un banco de piedra detuvie- lo que de un modo tan grande al copiar la apolina Híterta. Me levanté de mi asiento, y trataba de enron el incierto paso las dos compañeras y pude escu- cabeza del autor de Santa Clara. Pues bien: si la volverme de nuevo en mi capa, cuando en uno de
charlas. Hablaban de arte. Lo que dijeron helo aquí, imagen de un vivo ofrece tales dificultades, dime los pliegues de la esclavina sonaron las mismas voces
cuántas no ofrecerá la del que, muerto hace siglos, de las hojas, diciéndome:
sin quitar ni poner una tilde:
- ¡Por Dios, que nos espachurras!
- ¡Gracias á Dios que _logramos un poco de des- llega hasta nosotros su nombre, inscrito en las págiQuedé un rato suspenso, sin fuerzas para moverme,
canso al abrigo de estas piedras!, exclamó la más nas de la historia, por sus hechos, por su carácter,
grande de las hojas. Si dura un poco más esta corre- únicas líneas que el artista puede analizar para repre- y no saliera de mi asombro, si no es por la voz ?e la
mayor de las hojas que sonó de nuevo para decir:
ría morimos destrozadas contra los adoquines ó atro- sentárnoslo.
- Colócanos en un lugar abrigado, donde haya
- Creo como vosotras, observé, que no es cosa fápelladas por algún coche.
- Atropelladas no, contestó la otra, la cual mos- cil la pintura de historia; pero convendréis conmigo estiércol y tierra que nos dé el calor que necesitamos
traba todavía un trozo de su primitivo vestido verde, en que hemos tenido pintores que lograron vencer para esperar la llegada del mes de mayo; nosotras somos dos larvas de mariposas que tendrán las alas
porque los coches ya no llegan hasta aquí, pues hace tantas dificultades.
- ¡Pintores!, refunfuñaron las hojas. Querrás decir azules como el cielo, verdes como la hojas del limomás de mes y medio que se celebraron las últimas
nero, rojas como la flor del granado, que son los coun pintor, Rosales.
carreras de caballos.
-Algún otro más; pero en fin, si en ese género lores que simbolizan la pasión', la inteligencia serena
- Es verdad, replicó la mayor, pues á la Exposición de Bellas Artes no viene nadie ni á pie ni en no, del de asuntos del día hemos visto en esta Expo- y firme y la eterna aspiración de lo sublime é ideal.
Nosotras somos átomos que en la tierra y en su se~o
sición bastantes cuadros dignos de alabanza.
coche.
- ¡Valiente Exposición!
- ¿Cuántos merecieron· las tuyas?, me preguntó adquirimos forma; de la tierra surgimos al cabo, pin·
Y la del vestido á pedazos verde soltó una carca- burlonamente la hoja pequeña, al mismo tiempo que tadas de mil colores brillantes, y á los tibios rayos
una ráfaga de aire helado la lanzaba casi debajo de del sol de la primavera y á los cálidos del de estío
jada de vieja sin dientes.
extendemos las ligeras alas para ir á posarnos sobre
- Por ventura ¿la has visto tú?, exclamé yo moles- mis pies.
los pétalos de las más delicadas flores, cual nosotras
- Bastantes, afirmé.
tado por aquella risa.
- Pocos, muy pocos, replicó la intransigente inter- salidas del seno de la madre Tierra y abrigadas y feLas dialogantes enmudecieron un momento, al cacundadas por la fermentación de residuos vegetales
locutora; no llegan á media docena.
bo del cual la mayor me contestó:
y animales. Y con esto te doy la clave, siguió la voz
- Las dos la hemos visto.
- Pasan de diez y de doce también.
- Qué, ¿habéis dejado el árbol de donde estuvis- No dices la verdad; pero aun suponiendo que la que yo creía de la mayor de las hojas, del por qué no
teis colgadas desde que el sol de mayo os hizo bro- dijeras, ¿qué son diez cuadros para poder ufanaros causan emoción alguna esas telas pintadas que hay
en ese Palacio de las Artes y de la Industria.
tar para ir al palacio donde se celebra la Exposición? de que tenéis un arte serio y floreciente?
...: Pues te aseguro, larva parlanchina, que no en·
- ¡Alto ahí, compañera!, interrumpió la hoja gran- No te importe saber cómo ni de qué modo vimos los cuadros y las esculturas que encierra ese al- de. Si ufanarse, como tú dices, no; sin embargo, algo tiendo esa clave.
- Torpe eres, contestó. Si el arte, y el pictórico
macén de hierro y ladrillo, al que tan pomposamente más que Francia pueden hacerlo; y aun podrían re............. , .........,.... ,.1 •••••• , ...., ................. ,,., ................................, ••••••••••••••••., ••••••, ......, .... ,

NúMERO

LA

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ILU STRACIÓN ARTÍSTICA

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de he colocado un raba. Sin embargo, el país me había seducido ya, y
jarrón de piedra, res- tenía intención de orientar hacia él mis futuros pato de las Tullerías? seos; pero como no soy buen andarín ni tampoco
Cuando llegué no diestro jinete, busqué un asno para no fatigarme en
había ahí más que el camino, é indicáronme uno que era propiedad del
hojarasca; y ese te· tío Sylvain, un antiguo lechero: «Sabrá usted, díjome
rreno en pendiente, el buen hombre, que mi asno es muy dócil, pero con
donde está mi huer- la condición de que no le contraríen; acostumbra á
to, halla.base enton- detenerse á la puerta de todos los antiguos parroces lleno de escom- quianos el tiempo necesario para servirles la leche;
bros: e n tiempo de no le obligue usted á seguir adelante, y vaya sin cuiLuis XIV había sido dado, pues siempre le conducirá á buenos sitios.&gt;
verjel del castillo. Al día siguiente, héteme ya montado en mi asno. Yo
.Ahí encontré arbus- trabajaba entonces en mi obra Les Ganacltes; no tetos de boj plantados nía preferencia en cuanto al itinerario, y por lo tanto
doscientos años ha- me dejé conducir. Durante las paradas ocupábame
ce, y con los cuales en tomar notas para mi producción, y después de
formé la espesa cer- haber llenado con ellas varias páginas, nos detuvimos,
ca que circuye por y al levantar los ojos vi un magnífico paisaje: encima
esta parte el terrado. de mi cabeza se tocaban las copas de encinas seculaNo es muy grande res, y en el fondo de un claro divisé el terrado ruieste último; pero noso de una vasta morada, solitaria, triste, perdida
¡qué admirable pa- casi entre la invasión de los árboles y de la maleza.
norama se descubre El conjunto tenía un aspecto grandioso, pero abandesde él! ¡Ah! Más donado. Como acertase á pasar cerca de donde yo esbello era en otra taba una buena mujer, la llamé, y supe que aquello
época, porque se veía era el castillo de Marly y que estaba anunciado en
la verdadera campi- venta. Mi proyecto tenía algo de quimérico, pero tomó
ña y todo el bosque cuerpo muy pronto. Apenas hube regresado á Loude San Germán, don- veciennes, escribí á mi notario diciéndole que tenía
de el castillo se des- cincuenta mil francos ahorrados, y que necesitaba
tacaba casi aislado. comprar el castillo de Marly. Pedían por él ciento
¡Y el silencio profun- diez mil; pero se transigió, y héteme aquí propietario
do, la impresión de de esta morada, quedando á deber cincuenta mil franla soledad!.. Todo cos, que había que pagar dentro de un año: fué cueseso está hoy lleno de tión de una obra que tuvo buen éxito ... Desde enquintas; los cerros tonces he renunciado á todos los baños de mar y á
se cubren de blan- los viajes, pues no encontraría mejor residencia de
EL RMINRNTE DRA\IATURGO FRA!'(CÉS \'ICTORIANO SARDOU
cas casitas de mal verano que esta.
gusto y el panorama
Y con verdadero ademán de propietario, Sardou
e~pecialmente, ha de emocionar al espectador, nece- se ha desfigura~o un poco. Sin embargo, se puede me señalaba los cincuenta mil metros cuadrados de
sita que la Naturaleza le dé forma y colores, no los aba~car con la vista un extenso espacio, y cuando el su finca: los bosques, el parque, el verjel, los prados
colores y la forma que le ofrezca la moda ó la indus- sol munda, como esta tarde, toda esa parte del valle y la casa.
tria, ó el degustamiento del paladar vici~do. Necesi- del Sena, puede decirse que el panorama es magA mí me divertía mucho la satisfacción realmente
ta, como nosotras, mañana mariposas de delicados nífico.
envidiable que el feliz castellano manifestaba, y aquel
contornos y matices, vivir en constante contacto con
- La verdad es que desde aquí se domina todo el momento era propicio para retratarle. Vestido comla gran madre; como nosotras también la fecundante país ...
pletamente de negro, su americana contrastaba con
ferm_entación del vicio y de la virtud, analizados y . - ¡P_ardiezl Este es el castillo feudal, el antiguo pa- el antiguo panamá de anchas alas; su cutis bronceado,
s~ntidos ambos ... y de que el que comienza el estu- tnmomo de los segundones de l\fontmorency, Bou- su escasa estatura, la viveza en el ademán y las paladio del arte sea larva de artista y no de ciempiés.
chard el Barbudo, Saint Thibault, etc. ¡Oh! He en- bras, su continuo movimiento, su visible agitación,
Calló la voz.. Llegué aun jardín cercano y busqué contrad~ historias muy extrañas, y las tengo todas como si le acosaran varias preocupaciones á la vez, y
un lugar al abngo de todo peligro para depositar en entre mis papelotes, pues he reorganizado los archila expresión de su fisonomía de hombre letrado, ilusél los capullos de mariposas. En vano registré cuida- vos de mi propiedad.
tre
ahora, comunicaban el aspecto de un personaje
d_osamente t?dos los pliegues de mi capa; no pare- ¿Y quién le trajo á usted aquí?
notable
al dueño actual de la finca de los antiguos
cieron por mngún lado. Eché á andar, y ya cerca de
- ¡Un asno!. .. ¡Ah! Es toda una historia. Yo me duques y marqueses del siglo anterior.
la plaza de Colón, volví á oir la voz de la hoja mayor había . instalad_o en_ Louveciennes, por consejo de
En otro tiempo se hablaba de la semejanza de Vicó de la larva que estuviera adherida á ella que me i;:edenco Souhé, m1 suegro, para pasar allí la estatoriano Sardou con Bonaparte; pero ya no se encondecía:
'
ción calurosa; el sitio me pareció muy agradable, mas
-:- ¿No has en~endido lo que te dije? Te lo diré para comer era preciso ir á Marly. ¡Ah! ¡Qué vida traría en su persona vestigio alguno de tal parecido.
cla_nto ahora. Casi todo lo expuesto era mentira tran- campestre la de entonces! El día de mi llegada me No hay nada de imperial ni de consular en ese rostro
de líneas continuamente movibles y pequeño en su
qu1lla y baldío además.
'
moría d_e ha~bre; pregunto por el camino de Marly, conjunto, que más bien evocaría un vago recuerdo
y doy vista a la población en un momento en que el del Luis XI de Plessis-lez-Tours. La boca, fina hasta
*
agua
caía á torrentes; era preciso atravesar una extre- el punto de revelar astucia, ha tomado la costumbre
**
midad del antiguo parque, siguiendo el viejo sende- de sonreir, mientras que los ojos, de color gris y fríos
- ¿Pero vas hablando solo?
r~ flanqueado de ruinas, y el tiempo armonizaba muy
Esto me lo preguntaba un amigo que atravesaba bien con el carácter anticuado del paisaje: todo llo- al p_rincipio, proyectan su mirada penetrante en la
del interlocutor y en su espíritu. Después, apenas su
la plaza en busca del tranvía.
- ¿Yo? Ni una palabra.
- ¡Si hace un cuarto de hora que desde e_l otro lado del paseo te estoy viendo
gesticular!
,,.,,

R. BALSA DE LA VEGA
.....,..,,........., ....,........................., ..., .. ......, ........................, .. ,,
UN.\. HORA EN CASA
DE VICTORIANO SARDOU

. - Sí, veintinueve años hace ya que me
mstalé en Marly, y cada día me encuentro aquí más á gusto. Todo es admirable
todo es ª?ora bonito; debo confesar qu~
estoy satisfecho de mi obra ... porque
l\~arly es obra mía. ¡Si lo hubiese usted
visto cuando llegué, en i863!
. Hablando así, Victoriano Sardou, muy
vivaz Y, al~gre, acompañaba sus frases de
u_na m~mica algo picaresca, afable y jo\'lal; mientras ~on sus ademanes parecía
evocar el antiguo paisaje, como para
co~pararlo con el que él había consegutdo crear.
-_Paseemos por aquí, bajo los árboles,
continuó, para disfrutar de la sombra
porque los prados son verdaderament~
calurosos ... ¿Ve usted ese terradito don·

'

LA QUINTA DE MARLY, PROPIEDAD DE VICTORIANO SARDOU

�60

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

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pensamiento se fija con alguna certeza, en lo cual no trocede un siglo, y en un instante resucita las existen- para Nueva York le cedo por cien mil francos
moneda contante y sonante... En cuanto á Franc·
tarda nunca, una viva y lúcida inteligencia comunica cias heroicas y sentimentales ...
- ¡Ah, sí!, exclamó M. Sardou, es muy interesante. hablando en general, la pieza que alcanza buen éxi
mayor expresión á las palabras y éstas se suceden
apresuradamente, tomando, al pasar por los labios, Se pasaría la vida en medio de esos papelotes ... ¡Y me produce 300.000 desde luego.
- ¿Y después?...
un poco del tono oficial de la benevolencia, sustituído qué buen asunto para trabajar! De todo eso salió
- Después, continúa; pero crea usted que no j
luego por una sonrisa ligeramente irónica, la cual se Tlurmidor...
- Creo, interrumpí, que falta mucho para que la go mis producciones por el valor pecuniario. Hay
explica y comenta por las mil arrugas de un rostro
gunas que no me produjeron casi nada, como
mina se agote ...
en que largos años han dejado sus huellas ...
- Seguramente; mas los proyectos, bien lo sabe us- ejemplo El odio, y yo la prefiero á lo que se lla
- ¿No le han retratado á usted nunca, mi querido
ted ... me hacen hablar demasiado á menudo. Venga un gran éxito. Por lo demás, es cosa singular que
maestro?, pregunté.
- No: algunos lo han intentado y han comenzado usted ahora á ver mi comedor. Napoleón I cruzó por buen xesultado moral esté á menudo en contrad'
á poner manos á la obra, especialmente Carrier-Be- él á caballo. ¡Sí! El emperador, que cazaba en el bos- ción con el material. Hay piezas que con poco rui
lleuse ... ; también han querido hacer mi busto; pero que de Marly, llegó ante el patio del castillo; el cier- dan muy buen provecho, y hay por el contra·
me falta paciencia y no sé tomar la posición. La cosa vo se había deslizado detrás de la casa por el bosque aplausos ruidosos, como dicen, que suenan hue
va bien una vez, dos, y á la tercera ya no hay mode- y hallábase acorralado en el parque. El anciano cam- en caja.
- ¿Qué piensa usted de las nuevas tentativas en
lo ... Pero venga usted á contemplar mi colección de pesino que me refirió la historia, entonces un chicuelo, corría detrás de los caballos, y el emperador le teatro?
grabados.
- La pregunta es muy complexa. Hay naturalis
Entramos en la casa: se pasa primero por una ante- dijo: «¿Por dónde se ha de pasar para ir al parque?»
cámara adornada de espejos encajados en tableros Era preciso dar un gran rodeo: Napoleón iba de pri- que, en mi concepto, siguen mal camino, y despu
pintados de blanco, cuyas molduras van á unirse en sa y mandó abrir las puertas-ventanas que ahí ve us- tenemos... los otros... ¿cómo los llamaré? Esos q
el techo con toda la majestad del gran siglo. En las ted, las cuales dan por aquí al patio y al jardín, y sin olvidan un poco las condiciones prácticas, material
ventanas de esta habitación hay cortinajes persas de apearse atravesó estas habitaciones, siguiéndole todos y necesarias del teatro, porque en fin, y nunca lo
petiremos bastante, en una pieza se necesita prin
color claro, que comunican al conjunto un aspecto los cazadores ...
más frío, y contra las paredes se apoyan dos antiguas
Escuchaba con el mayor gusto, en la profunda pio, medio y fin, así como en una columna base, cu
sillas de manos y un trineo Luis XIV. Delante de la calma de aquella tarde de verano, la palabra alegre, po y capitel. Todos los que quieren prescindir de es
chimenea veo un pequeño cañón antiguo, cuyo extra- aunque algo chillona del maestro. A cada paso que regla no harán nunca nada en el teatro.
- Dicen que solamente quisieran introducir en
ño aspecto en aquel sitio solemne, pero pacífico, es dábamos en aquella vasta mansión, referíame una
nueva anécdota, con su viveza natural, evocando una la literatura...
una deliciosa paradoja.
- ¿De veras? Y hasta que vinieron esos señor
Unas puertas vidrieras dan entrada al gran salón, serie de recuerdos suficientes para llenar volúmenes,
verdadera maravilla por su rico decorado, grandioso, componer dramas y comedias y escribir novelas; era ¿qué se ha hecho? ¡Pero ya sé que nosotros somos vi
pero demasiado fantástico en algunas partes. Las pare- una imaginación hirviente, una prodigiosa actividad jos, que se aprecian poco nuestros esfuerzos y nu
tra obra!
des están completamente cubiertas de tapices de Beau- de la memoria, un impulso infatigable.
vais, del último siglo, admirablemente conservados,
- Observo, dije, que entre toda la riqueza de us- Dispense usted. Al día siguiente de represen!
se E l odio, obra que no fué comprendida, ¿no di'
con toda la lozanía de sus pastoras mofletudas y el ted no hay un solo cuadro moderno.
alegre conjunto de sus canastillos adornados de cin-¿Dónde habría de cJlocarle? Eso no se aviene usted mismo que renunciaba á toda obra literaria
tas, de los cuales rebosan «los productos de Flora y con el carácter de Marly. Se necesitaría una galería el teatro? Podría añadir que los mismos escritores j
de Pomona.» Las ensambladuras de las puertas des- especial, y yo he puesto todo mi afán y gastado mi venes no han renunciado al sueño de una literatu
aparecen bajo un revestimiento arbitrario de tapices, dinero para adquirir grabados, buenos libros, mármo- dramática.
y- ¡reminiscencia teatral! - las jambas tienen por mar- les, autógrafos ... Sepa usted que Marly es más que
- Sea... Pero deberían recordar que el teatro y
co lambrequines y columnas recortadas en ese precio- un museo; es una pieza rara en el museo histórico de libro son dos cosas muy distintas. Macterlinck,
so tejido, que se aplican sobre planchas, siguiendo Francia, y por lo mismo se ha de conservar su ca- ejemplo, es el libro, no el teatro; y por lo que á
sus contorn0s como simples montantes de bastidores, rácter.
hace, permítame usted decirle que yo mismo he d
aunque demasiado ricos. Sin embargo, el conjunto
- Me dijo usted que había reconstituído los archi- sistido de mi antiguo desistimiento, que solamen
tíene el sello del siglo xvm, por el lujo suntuoso á la vos de Marly ...
fué un arranque de mal humor. Las produccion
par que sencillo, por el trabajo raro y lo costoso del
- Sí, y conozco la historia de todos mis predece- mías que siguieron á El odio, como Fedora, Dora
material.
sores, particularmente desde M. Blouin, primer ayu- La Tosca, tuvieron buen éxito sin descontentar
- He aquí el reloj de Luis XVI, me dijo M. Sar- da de cámara de Luis XIV y después de Luis XV, y desde el punto de vista literario... , pero nunca me
dou, mostrándl1me la chimenea; adornaba el gabine- que debió el castillo á la liberalidad del rey. Ese paré de este principio: que el teatro es un arte de h
te del rey en Fontainebleau.
Blouin, gran señor, recibía á los artistas y literatos, cho y de abultamiento, que exige cierta perspecti
Este reloj, verdadero monumento, con pilastras de y fué amante de Mme. de Feuquieres, hija de Mi- y debe hablar á los ojos y á los oídos. Si el terror
alabastro y adornos de bronce dorado, notable por gnarch. Después de él vino la condesa de Vassé, in- de ser el resorte de vuestro drama, se deberán mo
su fina cinceladura, ocupa majestuosamente toda la trépida cazadora, que murió de un cáncer en el pe- trar los motivos de ese terror. Aunque el espectro d
chimenea, también revestida de tapices: es una her- cho, ocasionado por el continuo manejo del arma de Banco no sea visible sino para Macbeth, Shakespea
mosa muestra de la relojería de los últimos años del fuego. En tiempo de Luis XVI un intendente gene- re no dejó de enseñarle á todo el público. Tal v
siglo pasado.
ral, M. de Vilmorien, vino á ocupar el castillo; pero una décima parte de los espectadores podría presci
- Ahora, continuó M. Sardou, es preciso que vea su viuda le vendió á María Trud¡iine, de la cual co- dir de esa expectación moral, pero no los demás;
usted lo que era· mi salón hace un siglo... Mire usted nozco anécdotas asombrosas, demasiado largas para por mucha claridad nadie perderá nada. En cuanto
ese grabado que se titula Baile de máscaras, lleva una referirlas ahora; son los resabios de la revolución los rumores misteriosos, á los silbidos al otro lado d
dedicatoria á M. de Vilmorien, castellano de Mar- hasta la confiscación de la finca y su venta como la puerta, cuando no se encuentra nadie detrás
ly; apenas es conocido y los aficionados le buscan bien nacional. Un príncipe de Luxemburgo le adqui- abrir... ¡no, no, no; eso no es teatro nuevo ni de ni
con afán. La escena representa esta misma estancia: rió después y alojó aquí á su hermana, la condesa de guna especie!.. Pero no nos perdamos en discusion
vea usted la ventana donde se instaló una tribuna pa- Bethune-Sully, que murió en 1862. Por tíltimo, al estéticas, continuó M. Sardou con gran anill)ación
ra los músicos, y fácilmente reconocerá usted la dis- hijo del conde de Bethune es á quien yo mismo com- motéjennos nuestros segundones tanto como quiera
posición de las puertas. ¿Grabados?.. ¡Lleno de ellos pré el dominio, según le dije antes... , y ahora un escri- pues no por eso dejamos de ser más fuertes que ello
está mi desván; es una verdadera locura! ¡Todo mi tor, un hombre de teatro, se ha constituído en guar- ¿No se disponen acaso á restablecer antiguas conve
dinero lo he empleado en eso! Podrá usted formar dían de todos esos recuerdos, y se dispone á enrique- ciones que habíamos abolido, como por ejemplo,
una idea de mis tesoros por lo que hay en las pa- cer la colección con los suyos ... Por lo demás, no es monólogo, los que desprecian tan de buena gana á s
redes.
la primera vez que la literatura se refugia en Marly; predecesores? Comprenderá que el objeto del arte
Estábamos en el despacho, habitación muy clara, Andrés Chenier pasó aquí más de una noche, y mi adelantar siempre en la representación sincera de
con ensambladuras de color verde pálido que des- hija duerme en el lecho en que durmió el poeta ... vida... y yo ya contribuí á esa obra... Recuerdo
aparecían bajo antiguos grabados con marcos muy ri- ¡Ah! No faltan aquí los recuerdos, continuó M. Sar- famosa escena de los Intimos, tan viva para su tiem
cos, muestras raras, estampas curiosas, iluminadas al dou; tengo por ahí, no sé dónde, el aldabón de la po y que obtuvo el mejor éxito. Pues bien: Scri
estilo de 1790, y retratos á la pluma y al pastel. So- puerta de Corneille, y también la puerta de Dantón se espantó al verla en otra pieza que yo escribí pri
bre un mueble adornado por un lado con un grupo y la de Marat; pero algún día se las daré al museo meramente. Usted conoce ya la escena, ¿no es verdadi
de armas y con la bandera tricolor y por el otro con Carnavalet... ¡Cuánto dinero he gastado para satisfa- Tratábase de una mujer perseguida muy de cerca po
flores de lis y un estandarte blanco, veíase un «tem- cer mis manías de coleccionista!
un enamorado; y á Scribe le pareció que esto no s
plo del amor» de alabastro, con seis columnas coro·
podía representar, que era escandaloso y por dem
-¿Pero habrá usted ganado más?
nadas de una diminuta cúpula.
arriesgado; pero hoy se encuentran cosas análogas e
- ¡Ya lo creo! ..
En medio del templo había una pequeña estatua
- ¿Qué producción le ha reportado á usted más todas las producciones...
de marfil que representaba á Voltaire, muy arropado beneficio.
Habíamos salido de la casa y avanzábamos poco á
en su bata, cubierta la cabeza con una peluca enorme
- ¡Entendámonos! No es tan fácil como usted poco por graciosas alamedas, iluminadas en aquel
y un gorro, y el rostro enjuto, risueño, de expresión cree evaluar con exactitud los resultados materiales momento por los rayos del sol poniente. Era la hora
sarcástica; en fin, un verdadero Voltaire poco menos en el teatro. ¿Hablamos de Francia solamente ó tam- de acudir á la estación, la hora del regreso, y me seque en carne y hueso.
bién de toda Europa y de América? Esto cambia paré con pesar del brillante hablista y de su elegant
- ¡Oh, mi Voltaire!, dijo M. Sardou. Estoy muy singularmente las cifras, y sin embargo, mil repre- morada. Llegábamos á la avenida de los diez esfinges,
orgulloso de tenerle porque es el único. Procede de sentaciones americanas distan mucho de tener el que conduce á la verja monumental.
Ferney.
Para concluir le dije:
mismo valor moral que cien parisienses. Ahora bien:
Detrás de la mesa del maestro vi un gran estante limitándome al simple resultado numérico, me sería
- La vocación de usted por el teatro le ha servido
embutido en la pared, cuajado de libros con magní- imposible contestar á usted, por no haber procedido maravillosamente, querido maestro.
ficas encuadernaciones. Allí había documentos rarí- siempre como hoy procedo. En otra época me deja- ¡Sf, contestó sonriendo; y cuando reflexiono qu
simos, cartas de Robespierre, de Dantón, de Camilo ba robar en América, porque tenia la candidez de mi padre no quería que escribiese, y me habla dedi
Desmoulins, de Lucila y manuscritos de artículos de imprimir mis producciones; de este modo si una de cado á la medicina!.. Aún me parece estarle viendo
puño y letra de Marat. Revisamos durante un mo- ellas cae allí en el dominio público, tienen derecho cuando me decía: «¡Déjate de comedias; jamás gana
mento aquellos antiguos papeles, cuidadosamente pre- á representarla sin pedir al autor su consentimiento, rías con ellas lo que ha ganado M. Scribe! .. ))
servados por grandes hojas de bristol azul y gruesos y por lo tanto ahora no imprimo ya n:ida; es forzoso
cartones. Ante aquella colección el pensamiento re- que vayan á pedirme la copia de mi manuscrito, y
EccE::-;10 TARDIEl.1

PE YUE~T,A P EL TRABAJO, cuadro de Ch. Coessin de 11;1, Fosse

�62

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

578

- No, si no es broma, si es que voy á romper esta
tula Los cándidos de ... , y aquí unos puntos suspensip ALACIO PARA BIBLIOTECA Y MUSEOS vos, puntos que llaman la atención del suscriptor, le tranca en sus costillas.
- Pero ¿por qué?
LEVANTADO EN EL PASEO DE Rll:COLETOS EN MADRID
obligan á d'escifrar el enigma leyendo el artículo, y
- Porque en e$te papelucho han puesto ustedes
con
esto
cae
en
la
cuenta
de
que
los
cándidos
son
...
Accidentada por demás es la historia de este ediun artículo diciendo que el guarda de consumos Pe¿Quiénes?
ficio que hoy constituye hermoso adorno del paseo
pe Rodríguez, alias Carabina, es un matutero, y ese
- Los ministros.
de Recoletos y es uno de los más preciados monuCarabina soy yo, señor director, yo, que vengo á sen¡
Qué
atrocidad!
mentos de la corte.
tarle
á usted las costuras.
- ¿Cómo atrocidad? ¿Qué es eso? ¿Es que tratas de
El primitivo proyecto se debe al arqui~ecto don
Hombre,
usted dispense, habrá sido una equivoFrancisco J areño de Alarcón: la colocación de la contemporizar con el enemigo? ¿Es que te has ven- cación.
dido al oro de la reacción?
- No hay equivocación que valga. Usted es un tu- ¡Qué oro ni qué basto! Si no hay quien me com•
pre á mí; lo que es, que ese artículo nos va á tra~r nante.
- ¡Caballero Carabina/ ¡Usted me está faltando y
una denuncia, un secuestro y todo lo demás propio
no consentiré!..
del caso.
- Ahora levanta usted la voz. Dé usted gracias á
- Eso me tiene a mí sin cuidado.
que le tengo lástima; si no, de un cachiporrazo le ha- Pues á mí no.
- ¿Quieres ser libre y tienes miedo? Eres un) lota, ría sal. Vamos al caso. Aquí traigo un artículo, ó lo
que sea, de doce renglones, que ha escrito el cabo
un paria.
- Déjate de aspavientos y majaderías, que no es- de la ronda en el que se aclara eso del matute. Como
tamos en un club. Si quieres que salga el artículo 'fír- no salga sin quitar ni poner letra, mañana vendremos
él y yo y le abriremos a usted en canal. Con que
malo.
- ¡Firmar! ¿Y para qué? Además, eso indicaría de- hasta mañana, y que usted se conserve bueno; y mubilidad en la redacción y yo no quiero que El Trabu- cho ojo, que la vista engaña, señor papelista.
co haga mal papel; no lo firmo.
- Pues no sale tu prosa, porque yo no cargo con
el mochuelo.
- ¡Gracias á Dios que le encuentro -á usted!
- ¿Y si te traigo el original firmado por un ciuda- ¿Y qué se le ofrece á usted?
dano de arraigo?
- Soy el dependiente de Manzanilla.
- Si es un ciudadano por el estilo del que firmó
- ¿Manzanilla? No recuerdo.
aquellos versos contra el gobernador, que luego re- Sí, señor, Manzanilla, el ultramarino de donde
sultó un pillastre que había puesto una firma falsa y
se surte la señora de usted.
por poco vamos todos á Ceuta ...
- ¡Horror! Un inglés. ¿Y qué le trae por aquí?
- No tengas cuidado; es un buen patriota que ha- Pues un asuntillo de letras.
rá ese sacrificio en aras de la buena causa.
- ¡Letras!.. No estoy en fondos.
- ¡Infeliz! En fin, eso no es cuenta mía, sino suya.
- No son de cambio.
Después de todo, estamos muy mal de suscripciones,
D. JUAN PRUNEDA, contratista de lns obras del Palacio
- ¿Pues de qué son?
y si Dios no lo remedia no sé lo que va á ser de
para Biblioteca y Museos nacionales, de Madrid
- Mire usted.
nuestro Trabuco.
- ¡Un tomo de poesías... , al parecer! ..
- ¡Eso no, truenos y rayos! ¿Y la libertad?
- Sí, señor, es una colección de versos hechos por
Al
del
papel
le
debemos
ocho
mil
reales,
y
ayer
primera piedra se verificó en 1866 por la reina doña
mí, y que mejorando lo presente son bastante buenos.
Isabel II. En 1881 quísose destinar el edificio, del le dijo á tu hermano que nos va á citar.
- ¡Ya! Basta que usted lo diga.
- ¡Y es capaz de hacerlo como dice!
cual sólo había construido el basamento y la verja, á
- Pues mi amo, el Sr. Manzanilla, que me quie- ¡Toma que no!
ministerio de Fomento; pero los proyectos que para
re mucho, me dijo hace unos días: &lt;ffomasito, ¿qué,
- Chico, ¿y con la imprenta cómo andamos?
ello c::jecutaron los Sres. Ortiz y Sánchez y D. Alva- Mira, ahí tienes la liquidación: total de débitos, esos versos no van á salir?&gt; Yo entonces le respondí:
ro Rosell fueron desechados; en 1884 volvióse á la
«No hay dinero,» y me contestó: «Mira, el vecino de
doce
mil y pico de reales.
primitiva idea y se encargó a~ notable arquitecto s~enfrente es periodista y además debe 60 reales de
- ¡Voto á Giacomo Garibaldi!
ñor Ruiz de Salces la formación del proyecto defini- El partido está ya frito con nuestras declamacio- garbanzos, 42 de chorizos, 30 de... ,
tivo, que fué aprobado en 1886, sacándose á subasta
- No siga usted, que ya sé que debo un pico ...
las obras, que fueron adjudicadas á D. Juan Pruneda. nes y no nos dará un cuarto más.
- De 603 reales 21 céntimos. Pues bien: mi amo
- ¿Y la causa? ¿Y la santa causa?
Ocupa el edificio una superficie de 27.250 metros
dice
que si usted me publica los versos en el folletín
- No hay causa que valga; lo que hay es que si no
cuadrados, y consta de planta baja y entresuelo (Bile perdonará la mitad de la suma.
blioteca, Museo Arqueológico y Museo de Escultura levantamos algunos fondos nos vamos á pique.
- Es el caso que yo no puedo disponer del perió- Oye. ¿Y no podríamos ver de hacer una evolucontemporánea) y piso principal (Museo de pintura
dico
sin ...
del siglo XIX): su fachada principal consta de tres ción hacia el ministerialismo?
- Entonces aquí tiene usted la factura de la deuda,
- ¡Ja, ja! Y ¿eres tú el puritano? ¡Je, je!
cuerpos; el central tiene amplia escalinata de 15 me- Tengo mujer, suegra, chiquillos y estoy cesante. que asciende á 603 reales...
tros de largo por 24 de ancho y una grandiosa co- Y 2 r céntimos, ya lo sé. Pero, hombre, estas co- Has hecho bien en recordármelo, porque eso te
lumnata, y está coronado por el magnífico frontón
de Querol que reprodujimos en el mímero 540 de absuelve de todo, incluso de los artículos que me sas de literatura y periodismo no se tratan así como
los chorizos y los garbanzos.
LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA: las estatuas que ador- largas.
- Eso es según.
nan esta fachada son las de San Isidoro y Alfonso el
- ¡Cómo según!
Sabio (de Alcoverro), Luis Vives (de Carbonell), Lo- Sí, señor; el que tiene y paga es una cosa, y el
pe de Vega (de Fuxá), Nebrija (de Nogués García)
que
no tiene y no paga es otra.
y Cervantes (de J. Vancell), algunas de las cuales he- Ese tomo tiene muchas hojas.
- Hace falta un sueltecito de impresión, porque
mos reproducido hace poco tiempo. En los medallo- No, señor, no tiene más que mil páginas.
nes del entresuelo están los bustos de Calderón, Que- la primera plana está hoy muy floja.
- ¡Horror! ¡Si con eso hay para ahogar en versos á
- ¡Sí! Como no hay Congreso entra una barbarivedo, fray Luis de León y el padre Mariana, hechos
todos los suscriptores de El Trabuco/
por Muñoz los dos primeros, por Galán el tercero y dad de original y ponemos mil paparruchas.
- Pues nada, á elegir: la factura ó los versos.
- ¡Si escribiéramos a'lgo contra los curas ó los
por Vaneen el cuarto. En los medallones colocados en
- Eso es como en aquella ópera: «el puñal ó el veel fondo de la columnata hay los bustos de Garcilaso frailes!..
- Eso esta ya muy gastado. ¡Si pudiéramos decir neno.» En fin, vengan los versos.
y Hurtado de Mendoza (de M. González), Arias Mon- Corriente. El día que se concluyan tendra usted
alguna
cosa picante de cualquier personaje!.. Mira,
tano y Nicolás Antonio (de Vancell), Santa Teresa
y Tirso de Malina (de Alsina) y Antonio Agustín (de hombre, inventa algo, si no de aquí, de los Estados el recibito de la mitad de la deuda. A las órdenes de
Nogués). La fachada posterior ofrece también hermo- Unidos, que es donde ocurren todas las filfas que co- usted.
- ¡Vaya usted con Dios! ¡Qué vida, señor, qué viso aspecto: su cuerpo central se compone de una es- rren por la prensa.
- Me ocurre una idea feliz. Voy á relatar la trapi- da; hasta los ultramarinos se atreven con uno!
calinata á cuyos lados hay dos bonitos esfinges, obra
de Moratilla, y el muro del entresuelo tiene seis co- sonda que armó ayer el ajustador, atribuyéndola al
lumnas empotradas de orden dórico, y dos pilastras hambre y á la desesperación de las clases obreras.
- ¡Pero si fué una borrachera mayúscula!
sobre las cuales descansan las estatuas de Berrugue- ¡Albricias, albricias! Acabo de· celebrar una in- Eso no lo saben los lectores.
te (de García Alonso) y de Velázquez (de Alcoverro).
- Pero lo saben los municipales que le llevaron a tervie-dl con el jefe, nada menos que con el jefe.
El interior del edificio corresponde dignamente á
- ¿Y qué dice?
la magnificencia del exterior, y las salas de los Mu- la prevención.
- Aquí tengo una porción de apuntes interesantes.
- Si acaso ya rectificaremos; pero por de pronto
seos reunen las cualidades propias', es decir, abunpodremos hablar de la avaricia de los burgueses, la Le he preguntado qué tal el viaje de propaganda por
dante luz, amplitud y sencillez.
El coste total del palacio, inclusas las obras de inmorali~ad administrativa y los terribles resultados la Alcarria y me ha dicho que le ha probado mucho
y que le ha entusiasmado el jamón de aquellos pueornamentación escultórica, se aproxima á 20 millones que ocas10na ...
blos. Esto quiere decir que la cosa está al pelo y que
- ¿El emborracharse?
de pesetas. - X.
- ¡Chico, si todos fuésemos como tú no habría de un momento á otro llega la nuestra.
...,.,.,......, • .,.,,,,.,.,, .. ,1.,,,,,, .••.••, .••.••,.,,.,., .• , ...• ,,,.,.,.,,.,.,,,,...,.,r,,",''••'•,1•,,•,,,,,,.,,,,,,.,.,,,,.•
- Yo creo que usted exagera el alcance de la conquien escribiera más que hornillas!
ferencia.
DIÁLOGOS MATRITENSES
- No se perdería nada.
- ¡Ca, hombre! Si usted hubiera visto con qué
({EL TRABUCO,)) PERIÓDICO DE OPOSICIÓN
complacencia decía lo del jamón, habría comprendido lo significativo de la frase. Le he interrogado lue- Amigo director: Salud y fraternidad.
go acerca de su conducta futura en la corte, y me ha
- ¿Es usted el director de El Trabuco?
-.Igualmente, ciudadano Perico. ¿Qué traes de
cqnfesado que piensa observar buena conducta. Fíje-Sí, señor
nuevo?
se usted bien, buena conducta.
- Y á usted ¿no le han rcito nunca un alón?
- Casi nada: un articulito que va á hacer más efec- Hombre, ¿pues quería usted que se metiera á
- ¡Caballero ... , esa broma me parece poco culta!
to que los petardos de Ravachol. Figúrate que se ti'-

PALACIO PARA BIBLIOTECA Y MUSEOS UVANTADO EN EL p
,
ASEO DE RECOLETOS, EN MADRID

(ele fo1ografía de

J.

Prieto)

�EL ALMUERZO DEL POBRE, cuadro de F. Miralles, prop:eúad del Sr. E~trada

EL ALMUERZO DEL RICO, cuadro de F. Miralles, propiedad del Sr. E strada

�LA

66
armar bronca en los garitos y anduviese de juerga en
los Viveros.
- No, señor; buena conducta quiere decir que se

propone echar el resto para ser poder y repartir muchas credenciales á los amigos. Eso quiere decir buena conducta. ¿Se va usted enterando?
- Sí, ya voy viendo que es usted muy lince.
- Y después, al hablarle de sus proyectos para
cuando tenga la cartera, me ha declarado que piensa
hacerse un gabán de pieles.
- Y eso ¿qué significa? Porque usted, según se ve,
tiene la clave de todos esos enigmas.
- Pues quiere decir que estaremos mucho tiempo
en el poder; que piensa invernar en el ministerio y

no dejarlo por frío que haga. En fin, ya verá usted
con todos esos datos qué artículo voy á hacer; se va

usted á quedar bizco.
- Luego vendrá una rectificación y el jefe le echará á usted todas esas farándulas por el suelo, poniéndole de paso de embustero que no habrá por dónde
cogerle.
-¿Y eso qué importa, señor redactor en jefe? Nada, lo importante es hacer ruido, mucho ruido. ¿No
se llama nuestro periódico El Trab11col Pues ... trabucazo y tente tieso.

A.

DANVI LA

JALDERO

Bellas Artes. - La colección de esculturas plásticas del

NúMERO

!LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

578

de marfiles y lápidas: tenía la medalla de oro de la Royal Society
y otras distinciones inglesas y extranjeras.
Excmo. Sr. D. Cristino Martas, ex presidente de la Diput~ci6n pro\'incial de Madrid, de la Asamblea constituyente reumda al proclamarse la república y del Congreso en las primeras
Cortes de la Regencia, ex. minislro de Estado y de G.racia y
Justicia, uno de nuestros primeros oradores parlamentarios, cu•
ya influencia en la politica española fué siempre grande y algu•
Teatros. - En el teatro de la Corte ducal, de Brunswick, nas veces decisiva, pudiendo decirse que él ha sido de los q~c
se ha e~trenado con buen éxito una ópera cómica titulada Las más principalmente han contribuído al triunfo de la democracia
aventuras de una noche de al1o nuevo, del maestro vienés Ricar- en España.
do Henberger, cuya música contiene melodías bellísimas.
- En el teatro Nuevo, de Leipzig, se ha estrenado con gran
éxito la ópera de Leoncavallo J Pagliaai, á la que dedica grandes elogios la prensa de aquella ciudad.
La ópera en un acto de Bizet, Djamileli, ha sido recientemente cantada con gran aplauso en Colonia y en Munich.
- Se ha estrenado en el teatro ele la Corte, de Viena, la 6pe·
pera de Mascagni J Ra11l::a1~: el primer acto fué acogido fríamente, el segundo gustó bastante y el tercero produjo verdade•
ro entusiasmo.
-En el teatro María, de San Petcrsburgo, se han estrenado
dos nuevas obras de Pedro Tschaikowski: una en un acto, Yolauda, que tuvo poco éx ito, y un baile en dos actos, El caua·
Estatua del Excmo. Sr. D José Posada Henueces, que lo tuvo extraordinario, así por las bellezas de la ml1- rrera, obra de_ José Grageffi. - El pueblo de Llanes
sica, que son muchas, como por la idea coreográficn que cons· (Astunas) ..ha quendo honrar la memoria de su ilustre hijo el
tituye el argumento de la obra.
Sr. Posada Herrera, elev~ndo un monumento al hombre que
-Adelina Patti ha cantado en Niza JI barbitre di Siviglia, por su saber y por su~ vutudes llegó á ocupar los más altos
y de alli ha pasado á Milán, en donde ha de dar tres represen· puestos en la gobernación del Estado y tan importante papel
taciones que habrán comenzado el día 19 con La Traviala yen dese~peñó ~asta su muerte, hace pocos años acaecida, en la
donde es probable que permanezca hasta el estreno de Tahlafj, Vo~lt1ca 1.-spanola. La estatua de este repllblico, destinada al re·
de Verdi, que se anuncia para la segunda semana de febrero.
f~ndo pueblo, es obra ele) reputado escultor Sr. Gragera, sub·
-En el teatro Manhatan, de Nueva York, se ha estrenado d~rector que fué durante muchos años del museo nacional de
una ópera cómica, titulada La isla de Champag,ze: la letra, de pmturn Y escultura, y representa á Posada Herrera en actitud
MM. Harrison y Byrne, es graciosa y se nmolda períectaroente oratoria: lleva la toga v~s~ida sobre el uniforme de ministro y
al género ligero; la música, de Mr. Furst, es en extremo agra· ostenta el co!lar del ToISon de Oro. La cabeza, de expresión
dable, y la mise m sceue nada deja que desear en punto á mag- noble y reflexiva, reproduce con tanta exactitud la del eminennificencia.
te político en sus l1lt_imos años, qu_e bien puede decirse que es la
.Loudres. - En Saint James's Hall ha comenzado la segunda naturaleza sorprendida, y el ropaje que cubre la figura está tra•
serie de conciertos el eminente violinista Sarasa.te con el mismo tado con amplitud y extraordinaria \"erdad. La estatua, que es
éxilo extraordina'rio de !:.iemprc, habiendo obtenido una gran una o~ra digna del autor de los bustos colosales de Velázquez
ovación, especialmente en el concierto número 3 en re menor de y Munllo que se conservan en el Museo de Madrid y de una
Brnch y en su característica 111m1eira. En Garrick se ha estre· p~rción d7 estatu3:5 y monumentos que adornan la coronada
nado con mediano éx ito un drama en tres actos, Robin. Good- villa, ha sido fundida con gran pericia en los talleres de Fede/ellow, de l\fr. Cortan, obra de corte francés y que peca un tan• rico Masriera y Compañía de esta ciudad.
to de convencional. En el Lyric se habrá estrenado ya una ópe·
ra cómica titulada El ópalo nufgt"to, cuya música es del reputaDe vuelta del trabajo, cuadro de Cb. Coessin
do pianista e.;;pañol Isaac Albéniz.
~e la Fosse. - Terminada la faena del día, vuelven los dos
illaddd. - En la Comedia, donde con motivo del beneficio JÓ\"ene~ aldeanos al ~odesto hogar, y si en él no les esperan
de D. José de Echegaray se ha dado la 40. ª representación de comochdades y magnificencias, no por eso han de hallarlo me·
Alaria,ia y se ha hecho una entusiasta ovación al dramaturgo, nos .herm?so y agradable, ya que en si mismos llevan la más
ha tenido lugar el estreno de LA loca de la &lt;ma, drama en cua• P.rec1ada nquez.1., el cari~o mutuo, que es base de la mejor felitro actos del ilustre no\•elista Sr. Pérez. Galdós. Los dos prime- C1Clad, Yel ªl!'ºr al tra~Jo, que les proporciona cuanto sus moros actos g¡1staron extraordinariamente, pues en ellos el argu• d~st~s neces1dad_es exigen. ¿Qué más quieren? ¿Quién no envimento reviste gran interés y los personajes ofrecen novedad y chara á esa pare1a en cuyos semblantes irradia la \·erdadera di·
están admirablemente dibujados y sostenidos; pero en los dos cha, más amiga de las exislencias humildes que de los ruidos
últimos el entusiasmo del público se enfrió porque en ellos de- del mundo, más fácil de hallar en la sencillez de la aldea que
caen, así la acción como los caracteres. En resumen, el éxito fué en los dorados salones de la ciudad? El autor de este cuadro ha
no más que mediano, no habiendo conseguido el Sr. Pérez Gal- estado f~licísimo en la elección de asunto y no menos afortuna·
dós ponerse en el teatro, ni con mucho, á la altura que ha lo- do ha sido en la manera, simpática sobre toda ponderación
'
grado en la novela. Se han estrenado además con buen éxito: con que le ha dado forma.
en el Español y con motivo del aniversario del natalicio de Calderón, una loa, Para vettceramor, querer vencerle, bonito cuadro
El almuerzo del pobre.-EI almuerzo del rico
del siglo xv11, escrito en magnificas versos, debido á la pluma cuadros de F. Miralles. - Hermoso contraste ofrecen 1~
del Sr. Blanco Asenjo; en Lara, una graciosa pieza en un acto, asunto_s de estos dos,cuadros de nuest ro distinguido paisano el
del Sr. Pina y Domingnez, titulada Cqrreosy teltgrafos; en Fe- Sr. M1ralles. Igual numero de figuras \"emos en primer término
lipe, un chistoso juguete cómico, Contra avaricia.. . /arguesa, de en uno Y otro, y todas entregadas á la misma ocupación y sin
los Sres. Angel Munilla y Jesús Vilanova, y en Eslava, El /uf· embargo, ¡cuánta diíerencia entre ambos grupos! En el ~no, el
sar, zarzuela en dos actos, arreglo que de la opereta francesa almue':o es una pausa que por cc_&gt;rto rato inrerrumpe una labor
.ús 28 joun de C/airette han hecho el Sr. Pina y Domínguez penosa, en el otro es la sahsf~cc1ón de !m capricho, el eslabón
de la letra y el Sr. Vida! de la música. En el teatro de la de un~ cadena de placeres no m~errump1dos de la vida elegan·
Princesa ha comenzado sus representaciones Mme. J udic 1,o- gante . pobre es en. aquél el alimento destinado á reparar las
niendo en escena algunas obras del moderno repertorio del vau- f~erzas que el trabaJ~ agota ; costosos y variados los manjares y
devillc francés que han sido poco del gusto del público, el cual vmos que en éste satisfacen las e~igencias de estómagos quizás
ha colmado, sin embargo, de aplausos á la célebre y graciosa es~rag~dos, no ta~to por las penalidades del trabajo como por la
divelle.
~g:itac1ón de la vida de~ gran mundo; en el primero rústicostra·
Barcelo11a. - En el Liceo se ha reproducido la hermosa parti- JCS toscamente confec~1onados y_un campo que recuerda la ta·
tura ele Bretón, Garln, con el mismo éxito extraordinario que rea hace un momento mtern1mp1da y que deberá proseguirse al
obtuvo cuando se estrenó en la temporada anterior: el maestro cab_o de otro momento; en el segundo vestidos \"a porosos en cu •
l\lugnone, que la ha estudiado con verdadero cariño, la dirige yo u_reprochable corte se adivina la mano de la modista ó del
con gran acierto, habiéndole valido esta obra una nueva ova· mod1st~ en .~ga, y un paisaje que invita al descanso ó á Jo suci6n: la señora Othón, á pesar de tener que luchar con el recuer• mo al e1erc1c10 de un sfart agradable. Tales son los elementos
do de la Tetrazzini y no obstante ser para ella nuevos el público de las dos escenas tan admirablemente pintadas por el Sr. Miy la ópera, que ha aprendido en poco tiempo, fué muy aplaudi- ralles, que ha dad~ en ellos nueva muestra de su talento y de
da, lo propio qut el tenor Sr. Cardinali, que di6 gran relie\'e al 1~ finura y e)eganc1a con que_ maneja el pincel: su contemplapapel de protagonista. Además se han estrenado con buen éxito ción nos sug1~r7 muchas cons1derac10nes que omitimos porque
en el Tívoli una graciosa revista en tres actos y siete cuadros ~egu_ramente mamos a parar á una repetición de Jo que nos ha
del popular escritor Sr. Coll y Britapaja, titulada ¡La, marl, mspuaclo el grabado anterior.
que ha 5ido puesta en escena con decorado y vestuario magnífiUna pitonisa moderna., cuadro de Antonio
cos, y en Romea un drama en tres actos, de argumento interesante y bien desarrollado y muy bien escrito, titularlo En Pere Co!l Y Pi (Salón Parés). - Cataluña es una de las regiones
peninsu lares en q~!e con más felic~s resultados se cultiva la pinTorrens, de D. José Trias y Mir.
turn de ~~nero. ~1_n duda los artistas catalanes tienen en cuen·
!ª la opinión emitida por uno de los más distinguidos críticos
Necrología. - Han fallecido recientemente:
El doctor Carlos Eichstedt, profesor extraordinario de medi- mgleses: que el artista que pinta su época suministra materiacina en 1~ úniv~rsi~ad de Greifswald, que ha hecho muchas y les pa_ra la historia de los pueblos. El Sr.' CoU y Pí ha tiempo
notables mvestig:ac1ones acerca de las enfermedades epidémicas que. viene d~ndo muestras de su espiritu observador yde susespecia(es aptitudes para los cuadros de género y costumbres, ya
y de la dermatología .
que su~en de asunto para sus lienzos sentidos cuadros ó draFanidjil, gran rabino de Jerusalén .
El doctor L. Holstcin, uno de los primeros médicos berline· ma~ íntimos que caracterizan la "ida de la sociedad moderna
ó bien esc_enas y tipos q~e se distinguen en los grandes centr~
ses, autor de un excelente A/anual de A11atom/a.
El doctor Francisco Roberto Steche, profesor extraordinario de población. A este ulumo grupo pertenece la adivina, la atil de Historia de las a rtes técnicas en la Escuela superior técnica dada emb~ucadora que pretende leer en un naipe el arcano de
de Dresde, á quien la Asociación Arqueológica de Sajonia con- lo porv~mr. E~ las grandes capitales, en donde es mayor la su·
fió el trabajo de inventariar todas las antigüedades de aquel ma de 1lustrac1ón, pululan, viven y ejercen su punible oficio
esa cohorte de. adivinas, sonámbulas y charlatanes para ofrecer
reino.
El doctor José Stefan, profesor de Física y director del Insti- con su presencia un verdadero contraste en nuestra época. El
representar una sesión ele cartomancia se ha pro·
tuto .físico d~ la .universidad de Viena, vicepresidente de la Aca- Sr. Col!
demia de C1enc1as y presidente de la sección ele Ciencias mate· pu~sto, ~m duda, poner ele manifiesto un cuadro que revela la
e~1stenc1a de una de tantas llagas como corroen á nuestra somático·naturales de la misma.
ciedad.
J-lawley Smart, notable novelista inglés, cuyos libros respi1
ran juv~nlud &gt;: bo~dad y son muy leídos en Inglaterra.
TomasDav1es, Jefe del departamento de mineralogía del BriRecomendamos el verdaae1-_-, Hierro Bravats, adop,,
tish Museum.
tado en los HospHales ae Paris y que prescrlben tos
medicas, contra Ja Anemia. Clorosis y Debllldad; dando
Juan Obadiah. Westwood, famoso entomólogo y arqueólogo ina la piel del llello sexo el sonrosado y aterclopelado
glés, el más antiguo de los profe~ores de la universidad de Oxque tanto se desea. Es el mejor ae todos 101 ~ntcos
ford, autor de Pala:ographia Sacra Piclon·a Facslmilu de las

NúMERO

578

67

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

ya más de cien cuadros, recostados oblicuamente en los muros
del Sa16n y ocultando con modestia sus semblantes, la visita
del Jurado de recepci6n para ocupar sus respectivos sitios,
mientras en el centro del local , más ó menos velados, surgen
algunos bultos que constituyen los envíos de nuestros escullo•
res. De esta Exposición daremos más detalladas noticias en el
número venidero.

Museo ducal de Brunswick se ha enriquecido recientemente
con los modelos originales de cuatro monumentales obras fun.
didas en bronce en la fundición de Howaldt, y son: la Germa·
nia del monumento de la Victoria, de Siemering, levantado en
Leipzig, la eslatua de Mendelssohn-Bartholdi modelada por
Stein y existente en Leipzig, la Nicé esculpida por Henze para
el edificio de la Academia de Dresde y el grupo de niílos cantores de Echtermeyer que figura en un monumento de Brunswick.
- La Asociación libre de Artistas constituída por los disiden·
tes de la Asociación Artística de Berlín ha publicado su progra•
ma, que tiende á mantener y robustecer las relaciones con las
asociaciones alemanas y extranjeras y á estimular los esfuerzos
individuales de los artistas.
- Las más contradictorias noticias circulan acerca de la venta de la famosa galer!a de cuadros del difunto ministro belga
van Praet, que contiene dos obras maestras de Millet, varias
de la escuela de Darbison y muchas de Meissonier, Stevens,
David, Ingres, Prudhon, Gainsborough, etc. Según la versión
más verídica, tocia la colección ha sido vendida por 3-437.500
pesetas á un sindicato francés que se propone negociar con esos
cuadros. Otros dicen que Chauchard, el antiguo. dueño de los
alm.acen~s del Louvre, ha adquirido el Hombre de la espada, de
Meissomer, y la Pastora, de Milletj una de las joyas mejores de
la colección, pagando por esta última 875.000 pesetas seg{m
unos y 1.500.000 según otros. No falta, sin embargo, quien su·
P?ne que todas eslas noticias no son más que uno de tantos ardides de que se vale el mercndo artístico de París para promo•
ver un alza en el precio de los cuadros.
- En el Museo de Industrias artísticas, de Berlín, se ha inau·
gurado una Exposición de las nuevas adquisiciones, en la cual
hay hermosos .ejemplares de muebles, grabados, bronces del siglo pasad?, _fa1ences y porcelanas, entre ellas bellísimas piezas
del A.orec1.m1e~to de la manufactura berlinesa en 1770, pruebas
de la fabncac1ón de Sevres y Chelsea, modernos trabajos japoneses de Kozan Miyaka.ma y tejidos de seda, indianas y papeles
pa~a paredes, de la industria inglesa moderna, con preciosos di·
bUJOS.
- La Asociaci6n artistica alemana de Roma ha inaugurado
en una sala del palacio Serluppi la primera de las exposiciones
que se propone celebrar peri6dicamente. Figuran en ella cuadrGs de Knupfer, Brandt, Guillery, Rauch, Herminia Preus•
chen y otros y esculturas de Caner, Katsch, Fuchs, Seebock,
Hecht, Tuaillon y Volkmann, llamando especialmente la aten•
ción una escultura polícroma de Max Klinger, que ha dejado la
pin~ura por la plástica, y un fantástico dibujo á la pluma de
Stem, que representa un Juicio de Parú. ~
- Después de haber introducido algunas modificaciones en el
proyecto que presentó al concurso, le ha sido confiada al escultor Rein~l?o Begas la ejecución del monumento nacional que
ha de eng¡rse en BerHn al emperador Guillermo.
. - En~re las obras que al morir ha dejado el compositor Ennq~e L1ttolf figura una gran ópera, El rey Lear, que se publi•
cara en breve.
Barcelotta. -. Con el titulo de Fanny hállase expuesto en la
calle de ~scmhllers y e~ un local habilitado para el objeto un
cuadro pmtado por Ag¡ular, probablemente allá por los años 6o,
y cuyo asunto es el re.trato de una señora muy agraciada, retra•
to de c~rácter tan intimo que recuerda alguno de Ticiano, que
es una Joya del ~1useo nacional de Madrid, como puede com•
para~se ~ la map de Goya ó á una célebre pintura icónica de
David, s1no por sus cualidades pictóricas, por la sincera desnudez qu~ le c.aracte~iza. Si brilla, por la ausencia de toda indumentaria, la plástica en su esplendor de 1:1. Sra. Fanny, destá.
case en cambio en una de sus muñecas un historiado brazalete
donde campea la vera efigie de un caballero parlicular y con•
decorado.
Es la tal obra de ejecución minuciosa y hábil si se quiei;e·
llega á fijar la atenci6n del e~pectador, y sobre todo á preocu~
parle para preguntarse: «¿Quién sería elhi y quién seria él, sobre tocio, para exponerse ante la observación sagaz y paciente
del arti~ta desconocido?»
«.Salón Pa~és.&gt;-Preparativos para la Exposición extraordi- 111iuialura~ y a_dornos de. los manuscritos anilo-mjonu é irlatt•
narin. S61o diremos que cuando escribimos estás lineas esperan deses, Lap,darmm PVallui:, y dueño de interesantes col~cciones

1

Mar111-, 1onriendo bondadosamente despidió á Edmunda recomendándole que no coquetease con el ca1litáu

CARGÓ DÉ cóNciENéíA
POR J UANA MAIRET, CON PRECIOSAS I LUSTRACIONES DE

A.

MOREAU

(CONTINUACIÓN)

1

.ª'

Y reconstltuyontes. No produce estreñimiento ñt diarrea, teniendo además la superioridad sobre lodos loa
ferruginosos de no fatigar nunca el estómago.

- Pero ... ¡si ya lo creo!
- ¡Ah! ¿Y esto la enoja?
- De ningún modo; me divierte.
El capitán hizo un brusco movimiento, que estuvo á punto de comprometer
el equilibrio de la joven, equilibrio del cuerpo que Edmunda tenía mucho más
empeño en conservar que el del espíritu.
- ¡Ah, exclamó, tenga usted cuidado! .. Tenía la botella casi llena, y ahora será preciso volver á buscar más agua.
- Tanto mejor .. .
- ¡Edmunda!, gritó Marta, ten cuidado; porque si no, vas á tomar un baño que
no será nada agradable, yo te lo aseguro, y además, ya sabes que te esperamos
para comenzar.
- ¡Ya voy! Acabo de llenar mi última botella.

- Después de almorzar, murmuró el enamorado capittl.n, me permitirá usted
hablar!e un momento á solas, donde nadie nos interrumpa.
. L'l J?ven no contestó, pero u~a vaga sonrisa y una mirada oblicua que se deslizó baJo sus largas pestanas, mirada que no revelaba enojo satisficieron al galante capitán.
'
Esta breve escena, que apenas habría durado unos cinco minutos fué observada por ojos tan vigilantes por lo menos como los de la hermana ~ayor. Aunque ayudando á la señorita Jessie Bobinsón á desempaquetar el pastel monstruo Y el ¡amón, Roberto de Ancel había sorprendido la actitud del capitán y
las coqueterías de Edmtinda.
- ¿Sabe usted, Sr. de Ancel, que me está contestando á todo al revés? dijo
la joven americana. Le pregunto á usted dónde hemos de colocar el pa¡tel, y
usted me dice que «en el agua ... »

�68

LA lLUSTRAClÓN ARTÍSTICA

NúMERO

578
NúMERO

- Creía que me hablaba usted del champaña, señorita, y que se trataba de
- Y también Bertrand ha desaparecido... Debí sospecharlo.
refrescarla.
- Pero ¿qué ha sucedido?
- Ya lo ve usted ...
- Marta, yo tengo la culpa. Te presenté á Bertrand porque no podía disper1·
- Es que tal vez habrá usted vuelto la cabeza ...
sarme de ello; es un camarada y se reunió conmigo durante sus días de ocio en
- ¿Yo? De ningún modo; no he sido yo.
Trouville; pero debí preveniros que es un joven violento, poco escrupuloso y
Y una mirada de la maliciosa americana señaló á Edmunda, que en aquel que de ningún modo convendría como marido á tu hermana.
momento volvía del manantial con su botella en la mano. Roberto sintió que
- No temas nada; Edmunda no piensa en ser su esposa; á pesar de sus nise sonrojaba; y furioso por esta femenil debilidad sonrojóse más, hasta perder ñadas y de su aturdimiento, tiene un sentido práctico de la vida singularmente
su acostumbrado aplomo. ¿Creería acaso que estaba enamorado de Edmunda?.. desarrollado. No se casará sin su cuenta y razón. El capitán es militar, no tiene
¿Pero cómo, siendo el prometido de Marta, ó poco menos? Otra vez se arrepin- mucha fortuna, y en cuanto á su nombre... un nombre cualquiera ... no seduce á
tió el joven de que tan bien se hubiese guardado el secreto de aquel compromi- mi hermana tampoco.
so. Estaba á punto de darlo á conocer, con la seguridad de que en el acto la
- ¡Pero podría dejarse comprometer por él!, exclamó Alberto. Apostaría á que
noticia se comunicaría de unos á otros; pero no se atrevió, porque no era él la en este momento sus amiguitas hablan de ella y saben muy bien que ha conceúnica persona interesada. Marta quería la libertad para ambos; y esta joven tran- dido una entrevista á Bertrand.
quila no parecía en lo más mfnimo enamorada ó celosa. Sin duda Marta le diMarta se levantó.
ría muy pronto con su voz dulce y fria que le dejaba libre y que no sería jamás
- Vamos juntos á dar una vuelta, dijo; esto parecerá más natural que si fuesu esposa. Al pensar esto, el joven experimentó una violenta emoción, que se ras solo á interrumpirlos. No pueden estar muy lejos.
asemejaba terriblemente á la alegría, y sin embargo había deseado aquel matriMarta, reflexionando en su interior que Roberto había tomado la cosa muy á
monio y, sin que la amiga de su infancia le inspirase una verdadera pasión, se pechos, y que estaba muy nervioso é irritado, le siguió en silencio.
había sentido atraído hacia ella, reconociendo sus cualidades intelectuales y su
Jorge Bertrand, en efecto, ofreciendo sus servicios á las jóvenes, al paso que cobondad de corazón. ¿Pues entonces?..
gía ramas de clemátide y de hiedra para dárselas, había alejado insensiblemente
Roberto no se quería interrogar; solamente deseaba ser feliz durante algunas á Edmunda bajo el pretexto de buscar unas violetas tardías que aseguraba haber
horas, si era posible.
visto antes. El tallar era muy espeso en aquel sitio Y. el arroyo mantenía allí una
Un gran mantel extendido al pie del árbol monstruo que dominaba todo el frescura deliciosa.
claro, y cuyas raíces enormes formaban un asiento natural, desaparecía ahora
- Y ¿dónde están esas violetas?, preguntó Edmunda.
bajo una mezcla extraña de platos diversos, desde el pollo fiambre hasta el pos- Más lejos, contestó el oficial; allí donde solamente las flores nos miran.
tre, botellas, cubiertos colocados desordenadamente por los aficionados, y flo- Entonces, repuso la joven sonriendo, muy dueña de sí, esto parece que es
res que, recogidas en el · bosque, habían sido tiradas allí revueltas. Cuanto ma- tenderme un lazo...
yor era el desorden de la improvisada mesa, más seductora parecía ésta á toda
- No; es la cita que usted me ha concedido.
aquella gente de mundo, que ciertamente no hubiese permitido á un criado ser- ¡Pero si yo no le he concedido á usted nada absolutamente, Sr. Bertrand!
virles tan mal como ellos lo hacían. Cada cual se colocó á su antojo donde me- ¿Lo cree usted así?.. Entonces, sus ojos han mentido.
jor pudo; se estaba muy mal sentado sobre la hierba, y para coger una botella
- Pues ¿qué le han dicho mis ojos?
ó un pedazo de pan en medio del mantel, era preciso arrodillarse; pero la mo- Que tenía usted á bien escucharme; que sabía que estoy loco por usted, y
lestia era deliciosa. El sol filtrándose apenas á través del follaje, parecía sem- que estaba dispuesta á participar de esta locura...
brar el césped de manchas de oro tremolantes, iluminaba el agua de la corrien- Entonces, en efecto, han mentido. Sepa usted, mi capitán, que jamás haré
te, ó reflejábase tan pronto en el cabello de una mujer como en el pliegue de una locura y que soy una personita muy razonable...
una falda.
- Pues si es usted una personita muy razonable, sabrá que lo mejor que
El capitán había hallado un sitio para Edmunda frente á su hermana, pero puede hacer es casarse en seguida.
Roberto vigilaba.
Una ligera nube obscureció la frente de Edmunda.
- Señorita Edmunda, dijo, Marta ha reservado para usted un asiento en su
- ¿Por qué?, replicó. No tengo más que diez y ocho años.
trono; así formarán ustedes un grupo adorable, teniéndonos á todos por súb- ¿Por qué? Voy á decírselo. Porque no sería usted largo tiempo feliz con su
ditos.
hermana. Por el pronto se entretiene representando con usted el papel de maEdmunda no se hizo rogar; un trono, bien fuese de una raíz de árbol ó de ma- má, y usted es para ella una muñeca nueva que la enloquece; pero esto no dudera dorada y de terciopelo, pertenecíale por derecho; alegre y risueña deslizóse rará mucho, P,ues salen ustedes de dos mundos, no solamente distintos, sino
entre los grupos, saltó por encima de un cesto de provisiones, fué á sentarse hostiles. Bien lo vió usted cuando propuso hacer una comedia; la señorita Lejunto á su hermana, rodeó el talle de ésta con el brazo y se acurrucó apoyándose vasseur teme que la represente usted demasiado bien, como digna hija de su
en ella. Un instinto le decía que nunca se mostraba tan seductora como cuando madre.
su lindo rostro, de expresión maliciosa y risueña, se oprimía contra el semblanEdmunda desgajó con violencia una rama, y poseída de cólera y de enojo
te de facciones regulares, pero un poco pálido y algo grave, de Marta. Edmunda arrancó las hojas, pero nada dijo.
era siempre muy cariñosa y zalamera, pero nunca tanto como cuando sus caricias
- Ese es un ligero indicio, prosiguió el capitán, pero muy suficiente. Su herse prodigaban delante de testigos. Junto á ella, Marta parecía casi fría; siempre mana acostumbra á pasar ocho 6 nueve meses en el campo. ¿Cree usted que parese·rvaba sus caricias para la intimidad.
ra complacerla cambiaría su género de vida, presentándose en una sociedad
El capitán Bartrand aprovechó un momento en que Roberto iba á buscar el donde usted sería aclamada reina sin que nadie se fijara en ella?
champaña para decirle con acento de enojo:
- Usted aboga por su causa, dijo Edmunda con una ligera expresión burlona.
- ¿Le has ofrecido la mitad del sitio de su hermana para separarme de ella?
- Es verdad, porque amo á usted, porque quiero que sea mi esposa, mía para
- Es posible, contestó Roberto con mucha calma. Mira... toma esta botella siempre. No hay nada que yo no intente para obtener su mano, para arrancarla,
y yo me encargaré de las otras.
por fuerza si es preciso, de esta sociedad que tan poco le conviene...
- Tú te encargas de muchas cosas, hasta de aquellas que no te importan.
- Y del Sr. de Anee!, ¿no es verdad?, dijo Edmunda riéndose.
¿Quieres que te diga la verdad? Estás celoso, furiosamente celoso.
- ¡Ah! Sabe usted que se ha enamorado de usted, y esto la dhtierte, como la
- ¡Ah, amigo mío! Este no es el momento más oportuno para provocar aquí está divirtiendo mi amor también? Pues tenga usted cuidado, porque la juro
una cuestión, tanto más, cuanto que ya nos miran. Yo soy quien te ha presenta- que hay momentos en que la mataría antes.de verla esposa de otro hombre.
do á esas jóvenes, y hasta cierto punto me considero responsable de tu conduc- ¡Vamos!, repuso Edmunda, reflexione usted que el drama no está ya de
ta; diríase que olvidas más de lo regular que no estás aquí de guarnición, y que moda...
en nuestra sociedad no se hace el amor á tambor batiente.
- En el teatro, no; pero sí en la vida. Jamás se vieron tantos crímenes como
- ¿Qué importa si elita manera de hacerlo agrada, mientras que tu aire de en nuestros días por efecto de la pasión, y yo soy capaz de cometer un crimen...
enamorado tímido no gusta?... Además, ¿acaso eres padre ó hermano de EdEdmunda había conservado hasta entonces Su calma burlona de niña parimunda?
siense poco sentimental y muy valerosa también; pero aquel enamorado co- Acabemos, Bertrand. La señorita de Levasseur es casi una niña y no sabe menzaba á ser para ella un poco molesto, y preguntábase si las numerosas cohasta qué punto eres comprometedor...
pas de champaña del almuerzo no contribuían por algo á su exaltación. Con los
- Y ¿te encargarás tú de decírselo?
ojos ensangrentados, la respiración precipitada y el rostro enrojecido parecíale
- Sí, á ella ó á su hermana; no lo oculto.
ahora espantoso, y ya no reconocía en él á su apuesto capitán.
- ¡Ya lo veremos!
- Sr. Bertrand, dijo con cierta dignidad, sería usted muy amable si me conNo pudo decir más porque aquella discusión rápida, casi en voz baja, era en dujera hasta donde están mis amigas; ha hecho usted mal en alejarme tanto, y
efecto observada por todos los convidados.
también yo en seguirle; pero no he dudado un instante que iba con un caba- ¿Se prepara un duelo?, preguntó la señorita Robinsón sonriéndose, sin sa- llero.
ber hasta qué punto se acercaba á la verdad.
- Déme usted alguna esperanza, Edmunda... Tenga usted compasión de mí.
- En efecto, señorita, contestó Jorge Bertrand, un duelo en que las armas serán ¡Le juro que es preciso que sea mi esposa!..
los vasos y las botellas de champaña. Roberto pretende que tiene la cabeza más
Y fuera de sí, el capitán cogió las manos de Edmunda y cubriólas de besos.
fuerte que yo, y ya están cruzadas las apuestas.
Entonces la joven tuvo miedo y gritó:
A partir de aquel momento, hubiérase dicho que el champaña producía de
- ¡Marta, Marta!..
antemano su efecto en el joven oficial, y su alegría un poco febril acabó por co-Aquí estoy, querida hermana, contestó una voz; hace ya un cuarto de hora
municarse á todo el mundo, excepto· á Marta, á quien el tono de la conversación que te busco.
.
pareció un poco demasiado subido.
Edmunda recobró al punto su presencia de ánimo.
Después del almuerzo, que se prolongó todo lo posible, las americanas siem- Es que el capitán, dijo, pretendía haber visto un banco de violetas, y tanto
pre infati~ables, propusiero~ varios juegos; mas el calo; era tan excesivo, que to- hemos buscado y rebuscado en este laberinto, que ya no sabíamos cómo salir.
dos prefineron permanecer a la sombra de los grandes arboles debajo de los cua- Y ahora, Sr. Bertrand, añadió, mi hermana es la que se encargará de mostrarles entablóse animada conversación, esperando la hora del regreso. Algunas jó- me el buen camino... Ella le conoce mejor que usted...
venes, entre ellas Edmunda, habíanse diseminado para coger flores. Roberto á
Las dos jóvenes se alejaron tranquilamente, y apenas se hubieron perdido de
quien remordía la conciencia, no se apartaba de su prometida, hablábale cariiio- vista, Jorge Bertrand, temblando de cólera, acercóse á su antiguo compañero,
samente, y la pobre Marta creyó un momento que volvía á ella, que Edmunda que le miraba silencioso, resuelto á explicarse de una vez con él.
le había deslumbrado a~ pronto, pero que ya no pensaba en esto. De improviso
- Sin duda debo á ti esto también, ¿no es verdad?, preguntó el capitán con.
vió al joven estremecerse.
acento de enojo.
- ¿Qué ocurre, Roberto?
- Precisamente.
- ¿Está tu hermana entre aquellas jóvenes de allá abajo?, preguntó Anee!. Tus
- ¡Pues ya estoy cansado de tu vigilancia!
ojos ven mejor que los míos.
- Sin' embargo, será preciso que la toleres, i menos que, lo cual sería mejor,
- No, seguramente no está.
te abstengas de salir de Trouville.

578

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- Comprendo esto en ti. No te desagradaría librarte de un rival peligroso.
- Te engañas, Bertrand, contestó Roberto con mucha calma; yo no pretendo
de ningún modo la mano de la señorita Edmunda Levasseur.
- El capitán soltó una carcajada; pero su risa era muy falsa y también burlona.
- Y yo te digo, repuso, que estás locamente enamorado. ¡Si creerás tú que
yo no conozco los síntomas de esa enfermedad!.. Pues bien: no, amigo mío, no
llevaré mi complacencia hasta el punto de dejarte el campo libre. Mañana iré al
castillo y pasado mañana y todos los días si me conviene.
- Yo sabré impedirlo, replicó Roberto, que comenzaba á perder su sangre fría.
- Y ¿de qué modo?
- Haciendo que la señorita Levasseur te prohiba la entrada en su casa.
- No harás eso.
-Lo haré...
Los dos jóvenes se miraron á un tiempo fijamente; su antigua antipatía natural
se convertía en odio, y en el capitán Bertrand el odio llegaba á ser una locura
furiosa. Quiso precipitarse sobre Roberto, y si hubiera podido le habría dado
muerte; mas el joven vigilaba, y rechazó con violencia al oficial, que no sin dificultad conservó el equilibrio. La escena amenazaba terminar en pugilato; mas
Roberto, muy vigoroso á pesar de su vida sedentaria, cogió las manos de su adversario.
- Escucha, si a1ín te queda un poco de razón, le dijo. Estamos aquí á pocos
pasos de todas esas señoras, que sin duda han oído ya tu destemplada voz, y yo
no quiero mezclarlas en nuestra disputa ni que se pronuncie en la cuestión el
nombre de una joven. Cierto que, atendido el punto á que hemos llegado, esto
no puede quedar así. ¿Quieres batirte, un duelo? Confesaré que la cosa no me
disgustaría; pero necesitamos un pretexto plausible. Tú eres jugador, y por cierto mal jugador; yo iré muy pronto á Trouville, no en seguida, pero sí al fin de
la semana; jugaremos una partida después de aparentar que somos tan buenos
compañeros como antes y de habernos presentado juntos en la plaza á la hora
del paseo; la cuestión se promoverá fácilmente y nos batiremos con toda formalidad. Si me matas, esto será una solución como cualquiera otra; pero no te
guardaré consideración si llego á terier ventaja, te lo prevengo, y te mataré sin
piedad, porque te odio muy de veras.
- ¡Pues y yo! Pero estoy tranquilo en cuanto al resultado, porque conozco el
manejo de las armas como el primero, y tú apenas sabes empuñar una espada.
En cuanto á la pistola, de cada seis veces doy cinco en el blanco.
Roberto se encogió de hombros, porque en aquel momento no hacía aprecio
de su vida; acababa de ver claro en su interior y de reconocer á la luz de su
odio que amaba á la hermana de aquella á quien había dado su fe, que la amaba locamente y que era así traidor á su palabra. Marta le había querido libre, y
él rehusó considerarse como tal; de modo que era verdaderamente perjuro.
El capitán fué á desatar su caballo y partió al galope sin despedirse de las
damas reunidas ahora alrededor de la fuente. Muy admiradas y algo inquietas por
la cuestión que presentían, comentaron aquella precipitada marcha; mas Roberto
excusó á su campañero, alegando que se había sentido súbitamente indispuesto.
Nadie creyó, sin embargo, en esta indisposición, sobrevenida después de un altercado cuyo eco llegó á oídos de todos; y el fin del día, comenzado tan alegremente, fué un poco lánguido y triste.
Todos se dirigieron juntos hasta el camino donde los coches esperaban á sus
dueños. Marta, que en un momento dado se encontró junto á Roberto un poco lejos de los demás, díjole rápidamente:
- ¿Qué ha pasado?
- Nada, querida Marta. Yo creo que Bertrand había mantenido demasiado
bien su apuesta sobre el champaña; y como le he reprendido por ello, al pronto
se ha resentido; pero en el fondo es muchacho bastante razonable cuando se le
sabe llevar; ha comprendido que lo mejor que podía hacer era marcharse, y se
ha ido. Esto es todo.
Marta, muy absorta y no queriendo aparentar que ponía en duda esta versión,
e~ la cual no creía, sin embargo, no contestó al pronto. Había visto y comprendido muchas cosas durante aquel largo día; estaba sufriendo; esforzábase para
que no se trasluciese nada en ella, y sobre todo hallábase muy fatigada.
- Escucha, Roberto, dijo al fin, necesito hablar contigo largamente y con toda franqueza. El jueves próximo hay reunión en casa de las americanas; yo me
arreglaré para que Edmunda vaya con mi tía, y nosotros nos veremos á las tres
Y media en la encrucijada de la cruz, donde nadie nos molestará.
- Allí me encontrarás, Marta.
También Roberto estaba horriblemente triste. La perspectiva que había entre~isto de una existencia tan dulce y agradable .alejábase de él de una manera
lastimosa.

VII

Jueves, 29 julio
«Aún no son más que las dos y media, y tengo tiempo de pensar é interrogarme.
»¿Qué pasa en mí? ¿Por qué estoy enferma y triste... mortalmente triste?
»Sin embargo, es cosa muy sencilla. Cuando la señora de Ancel me rogó que
fuese su hija, puse por primera condición, y condición expresa, que Roberto y
yo fuéramos libres. Ahora le diré que no nos casaremos. Si yo le amo, él no me
corresponde, y yo no quiero sufrir lo que sufrió mi pobre madre. Es preferible
padecer ahora, aunque sea tan cruelmente...
))Veo nuestro caso tan claramente como si de otros se tratara; este matrimonio tan deseado, tan juicioso y en el cual se reunían todas las conveniencias,
acabó por parecerle aceptable; pero después, en un momento, todo el edificio tan
penosamente levantado se ha hundido como se viene abajo un castillo de naipes al soplo de un niño. La pasión que yo no supe jamás inspirarle ¡ay de mí!
hase apoderado de él; no quiere creerlo y lucha contra ella como hombre honrado que, á pesar de todo, se considera comprometido; pero se esfuerza inútilmente. Es preciso que sea yo quien le devuelva su libertad; y de mis manos recibirá la dicha; esto es muy cruel; mas Roberto no me amará nunca. L't mujer
que él adora, sin querer convenir en ello, es Edmunda, es mi hermana,
»Le ha robado el corazón como jugando, y del mismo modo ha vuelto loco
al capitán Bertrand. ¿Sabe ella por lo menos lo que vale este corazón? ¿Me sacrifico así por la dicha de él, ó por la de ella? ¡Ah, qué difícil es todo en la vida
y qué penosamente se tantea para buscar el deber!
»Bien mirado, ¿no tengo yo también derecho para aspirar la felicidad? ¿Por
qué no he de luchar? ¿Por qué sacrificarme? ¡Si no fuese más que humo de paja

a

¡Déme usted alguna esperanza, Edrnunda!..

todo lo que hoy siente Roberto! .. Tal vez me tenga mala voluntad algún día
P?r haber cedido mi ~uesto, yo, _que soy tan capaz de comprenderle, de apre~1~rle, de amarle ~an tierna y canñosamente... por haberle unido á una niña de)1c10sa y loca, amiga de los placeres, á él, que es un sabio y hombre de grandes
ideas.
&gt;¡Querida E~munda, amada niña, si tú supieras, si tú pudieses sospechar todos losyensam1entos que ahora fermentan en mí!.. ¿Quién eres tú en el fondo?
¿Son h1ias del c?r~zón tod~s tus ~aricias y todas tus gracias? ¿Eres tú, como lo
fué tu madre, ha_bll comedianta, ~ te haces amar á fin de acaparar mejor todos
los goces de la vida? ¡Bah!.. ¿Qué importa, puesto que tienes todo el poderoso encanto, puesto q~e te basta mostra~te para que te adoren... , puesto que yo, aunque d,ud~ndo é m~err~gando te quiero entrañablemente, puesto que por evitarte
una lagnma llorana d1a y noche, y que para darte la felicidad aceptaría la tristeza perpetua, el pesar y la desesperación?..
»Ya e~ hora; voy á bajar, y nadie me verá, porque la puerta de mi torrecilla
s~ halla a do~ pasos_del ?osque._Mi corazón late de un modo extraordinario: en
n~or acudo a una cita, a una cita con mi prometido con aquel que debía ser
m1 esposo.
'
»¡Qué triste estoy... Dios mío, aytídame!

- Mira, Marta, si me dejaras que me quedará contigo, no harías más que darme gusto ... Ya verías qué bien te cuidaría.
. ~ Gracias, hermanita; pero la jaqueca exige principalmente soledad y silencio.
D1v1értete mucho y excúsame con la señora Robinsón.
Edmunda contemplaba el rostro muy blanco de su hermana con una especie
de sentimiento compasivo y no sin cierto asombro, porque nunca había estado
~nferma; y los párpados inclinados de Marta hacían que pudieran apreciarse meJOr sus sonrosadas mejillas y sus labios rojos. Edmunda corrió las cortinillas de
las_ ventanas, y después fijó al paso una mirada de satisfacción en un gran espejo, pues jamás había estado tan linda.
- Si yo pudiera hacerte á mi vez algún bien, dijo la joven, volviendo para
besar á su hermana, á ti, que eres siempre tan buena ...
Marta, sonriendo con bondad, despidió á Edmunda, recomendándole que no
coquetease con el capitán.
Las cuatro y cuarto
con el Sr. de Anee!, ¿eh?, preguntó la joven sonriendo.
»iodo ha concluído; Rob~rto es libre y yo también.
- N1 con el Sr. de Anee!, repitió Marta con expresión grave.
Apenas hubo partido el coche que se llevaba á su tía y á Edmunda, Marta se tar! , todo ha_ pasado t~anq_u~lamente, como si con estas pocas palabras no ma} O para siempre m1 felicidad. Los rompimientos ruidosos y las grandes frale~antó de su otomana, bañóse el rostro con agua fresca, y comenzó á pasear febnlm~nte d~ u? lado á o~ro de su habitación; después se trasladó á su gabinete ses no_ tienen nada que ver con las verdaderas crisis de la vida.
. »Mi P?bre cabeza me duele mucho, pero no podría descansar. Casi es un aliY cogió su diano. En realidad sufría mucho, pues no había dormido en toda la
noche, pero necesitaba ocuparse en algo, hacer cualquier cosa hasta que llegase v10 repeti r nuestra conversación ...
la hora de bajar al parque, donde Roberto la esperaría.

- N!

( Co11ti1111ará)

�70

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

con que hoy se cuenta, pues la enorme cantidad de
carbón que para ello se necesitaría ocuparía todo el
buque y no dejaría sitio para los pasajeros.

NúMERO

578

NUEVA INDUSTRIA. - EL PAPEL DE BAGAZO DE CAÑA

Es cosa sabida hace mucho tiempo que los desperdicios de la caña de azúcar pueden servir para_ la
{Del Prometheus)
fabricación de un excelente papel, y es de extranar
que en algunos de los países donde con tan grande
ventaja y tan poco coste podría establecerse .esta fa.
bricación no se haya planteado dicha mdustna, cuyo
LOS HALCONES MENSAJEROS
consumo es tan considerable en el mercado, y cuyo
PROYECTO DE UN NUEVO TRAN SATLÁNTlCO RÁPIDO
Un teniente ruso, M. Smoiloff, ha conseguido adies- establecimiento permitiría á los propietarios de los
trar
halcones para llevar despachos de un punto á ingenios obtener mayor resultado de ,s_us cosech~s,
PARA PASAJEROS
otro. Comparados con las palomas presentan aqué- puesto que el bagazo les sería pagado a buen_ prec10.
El bagazo, ó sea la parte fibro~a de la cana, proLos americanos poseen magníficos barcos para la llos las siguientes ventajas: la paloma puede recorrer duce, en efecto, un papel de calidad supenor, y el
fácilmente
roo
leguas
con
una
velocidad
media
de
8
navegación fluvial, rápidos buques de vela y una es·
trabajo mecánico y químico que para obte_nerlo _se
cuadra que puede ponerse al lado de las flotas euro- á 10 leguas por hora, recorriendo un kilómetro por
requiere es ms1gnificante con relación al
producto que de él puede lograrse.
En Nueva Orleans
la Sociedad Nacional
ha presentado muestras de papel de bagazo de una belleza notable. En la isla Mauricio existe igualmente
una fábrica que transforma el bagazo en papel y cartones que gozan de gran aceptación
en el mercado.
El bagazo se emplea
también como combustible, pero resultaría
mayor ventaja para los
que á tal uso lo destinan si en vez de él emplearan leña y vendieran el residuo de la
caña para la fabricación del papel.
Con esto se abriría
una nueva fuente de riqueza muy digna de ser
tenida en cuenta y que
contribuiría no poco á
aumentar el bienestar
de los países que, como
nuestras Antillas, se deProyecto de un nuevo transatlántico rápido de James Graham
dican en grande escala
al cultivo de la caña.
Las ventajas de esta industria pueden calcularse
peas de segunda categoría. En cambio hasta ahora minuto; el máximo de velocidad que en ellas se ha
no han tomado parte importante en el tráfico entre observado es de 15 leguas por hora durante quince sabiendo que setecientos kilogramos de bagazo proEuropa y el Nuevo Mundo, y ninguno de los hermo- horas, pero esta velocidad puede ser considerada co- ducen cien kilogramos de papel.
sos buques que cruzan el Atlántico con velocidad mo una excepción rara. En cambio en los halcones
casi igual á la de los ferrocarriles ha salido de los as- esta velocidad es la media, y de ella cita varios ejemtilleros americanos. Cierto que no faltan proyectos de plos M. d' Aubussón en su interesante libro La halEL DIVI SOR INSTAN1'Á~EO
Hnea.s de vapores americanos para traficar con Euro- conería en la Edad media y en los tiempos modernos,
pa; pero nunca han pasado del papel y han caído entre ellos el de un halcón que enviado de Canarias
Este útil instrumento, inventado por M. Robert
pronto en el océano del olvido.
al duque de Lerma, volvió desde Andalucía á TeneDe suponer es que igual destino esté reservado al rife en 16 horas, habiendo recorrido z50 leguas, ósea Personne de Sennevoy, consta de un paralelogramo
articulado, en cuyo interior y paralelamente á uno
proyecto que nuestro grabado reproduce y que es de- más de r 5 leguas por hora.
bido a James Graham; sin embargo, creemos que ha
Además la colombofilia se sirve de películas foto- de sus lados hay dispuestas pequeñas reglas igualde interesará nuestros lectores conocer -algunos· deta- gráficas microscópicas que contienen millares de des- mente espaciadas entre sí y articuladas en sus extrelles del mismo.
pachos y que apenas pesan medio gramo: esas pelí- mos: cada' regla está atravesada siguiendo su eje lonEl buque en cuestión se compone, como puede culas pueden aplicarse también á los halcones, cuya gitudinal y una de las diagonales del paralelogramo
verse, de nueve cascos de barco, uno mu y largo en resistencia es mayor que la de las palomas, pudiendo por una pequeña abertura numerada, destinada al
paso de una punta de lápiz ó de punzón para marcar
el centro, dos de longitud media, uno á cada lado, y por ende llevar mayor carga que éstas.
Los halcones son superiores á la paloma mensajera las divisiones.
finalmente de tres cuerpos cilíndricos delante y dePara dividir una línea cualquiera en 1 7 partes
trás del cuerpo central, que sirven · de flotadores. La desde otros muchos puntos de vista: en primer lugar
longitud total del buque así compuesto es de 43z encuentran menos peligros durante su viaje y raras ve- iguales, por ejemplo, basta colocar el cero del instrumetros, la anchura máxima de 54 y el calado máxi• ces son víctimas de otras aves de rapiña más fuertes mento en uno de los extremos de la línea y poner en
mo de 5'40; el desplazamiento total es de z6.ooo to que ellos, y en segundo lugar resisten
neladas de agua. En cuanto á los medios de impul- mejor los accidentes atmosféricos.
sión, Graham los hace consistir en -siete máquinas,
Con los halcones se evitan las grantres de 10.000 caballos en el cuerpo central, dos de des dificultades que ofrecen en el mis4.000 en la parte de proa y otras dos de 6.000 en la mo empleo las golondrinas, de las cua•
de popa, en junto una fuerza de 50.000 caballos que, les se ha querido también hacer aves
separándose de la práctica hasta ahora constante, han mensajeras: en efecto, la delicadL·za
de hacer mover siete pares de ruedas de palas de de la golondrina, las complicaciones
16180 metros de diámet1ro.
que ofrece su amaestramiento, y sobre
Este buque habría de ser exclusivamente para pa- todo la circunstancia de· que su servisajeros, de los cuales podría transportar 4-000.
cio está necesariamente limitado á las
El punto más difícil en un buque compuesto como regiones cuya temperatura sea cons•
éste de varios cascos está en la unión de los mismos. tantemente templada no permiten esEstas junturas en el buque de Graham consisten, perar que su uso llegue á ser general.
como indica el detalle del grabado, en soportes elásEn cuanto al adiestramiento de las
ticos con articulaciones movibles y muelles que con- abejas no se ha demostrado la.utilidad
trarrestan el movimiento de éstas: unas y otros están general de estos insectos.
Los antiguos amaestraron también
asegurados por medio de un sistema de cables de
acero. De este metal son también, como se compren- otra ave, el cuervo: stgtín Eliano, Maderá, los cascos de los barcos.
rrés, rey de Egipto, poseía una corne-'
Con este buque espera el autor del proyecto al- jri. que llevaba rápidamente las cartas
canzar una velocidad de 35 nudos, ó sean 64'8 kiló- á los puntos que se le indicaban. Cuanmetros por hora. Inútil nos parece decir que tal velo- do murió, Marrés hizo erigir una tumcidad es imposible, dados los medios de combustión ba á su memoria.
El divisor instantáneo. 1. Vista del aparato. 2. Modo de usarlo

NúMERO

578

LA ILU STJ:AC!ÓN A1n-í:;-r1CA

el otro extremo el orificio que lleva el número 17 y
luego pinchar en todos los orificios de o á 17 . Es
claro que en los casos en que no sea posible llevar
al extremo de la línea que se ha de dividir la abertura que lleva el n!\mero elegido, bastará sustituir éste
por uno de sus múltiplos; así para dividir una línea
de 20 centí~etros en 3 partes, se podrá pinchar en
5, ro, 15 ó bien en 4, 8, iz, etc. La figura principal
del grabado indica e1 modo de operar.
El divisor instantáneo es también muy útil para
trazar rápidamente una serie de líneas paralelas.

X... , ingeniero
(De La Natiire)

LA FILOXERA Y EL RAMIO

El eminente viticultor M. Granguard ha emitido
una idea que parece se ha puesto en práctica con felices resultados en Alsacia para contrarrestar los efectos de la filoxera, y que consiste en la plantación de
un ramio en medio de las cepas.
Esta planta textil se desarrolla vigorosamente en
todos los terrenos propios para la viila sin esquilmar
el terreno, y tiene, segtln parece, la propiedad de hacer desaparecer del suelo todos los insectos del reino
parásito inferior, por ser excesivamente rica en tanino y ser el tanino un antipútrido poderoso.
Ya en 1878 se habló mucho de la acción favorable que el ramio podía ejercer por haberse comprobado que al año de haber sido plantado al lado de

una viña filoxerada recobró esta última su vigor y
produjo abundantísimo fruto.
En una plantación hecha en Alsacia, el ramio ha
adquirido una altura media de 80 centúnetros y el
propietario del terreno se muestra muy satisfecho de
sus resultados, puesto que no sólo ha desaparecido
por completo de las cepas la filoxera, sino que los
grupos de ramio, dispuestos de z 5 en z 5 metros,
protegen sus viñedos contra los vientos del Norte,
contra los fríos y las heladas con gran ventaja sobre
las nubes artificiales, que además de ser caras son
poco prác ticas.
Es tan sencillo el medio y tan poco costoso, que
creemos merece la pena de probarse, hoy que ta ntos
viñedos se hallan atacados ó amenazados por el temible parásito.

Las casas extranjeras que deseen anunciarse en LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA diríjanse para informes á los Sres. A. Lorette, Rue Caumartin ,
núm. 61, París.- Las casas españolas pueden hacerlo en la oficina de publicidad de los Sres. Calvet y Rialp, P aseo de Gracia, núm. 21

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01p611to ,n

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loa demu purgantu, Hte no obra bien
lino cuando ,e toma con buenoa ali.meneo,
1 bsbidu lortiliCSlltsa, cual el vino, el call
el U. Cada cual~•, para porgan,, ,.,
llora 111 comida que ma, le coavten,a,
•e,aa ,u ocapacfone,. Como el c1aa1.11
c10 que la purga oculona queda com-

toiiiía, Farmacta,

pfolamsnloanaJado poro! efecto do la

bueaa alimentacioa empleada ano
,e decide tlfcümenf6 ;d volvér
lf empenr cuantas veces
sea 1Jecesario.

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=dteor de las tuerzas v:tlales, de este for&amp;iMea•&amp;e per eiHeleaeia. De un gusto l!IUn agradable, es soberano contra la ..tMm'4 y el ..tpocamtento, en las Calentura,
1 gonruJ/.ecencta.11 contra las marrea, y las .AfeceltJMI del B1tomago y 108 inte,ttno,
uando se traia de despertar el apetito, asegurar las d1gesUones reparar las tu'
:,r,.'!°ooer la sangre. entonar el organismo y precaver la anemia y las epldemtu n ~
por los calores, no se conoce nada superior al Wla• de O•iaa '1e 4 .,.• ._ rv
.Po, IIIOJ/Dr. 111 Paria, en casad, 1. FERRt, Farmaceutico, 10!, roe Richelieu, 8-dt41UlllD. ,

ii-:

• •_

l~;JeniiUtJ:1tUftl#;1~i

VIN0'180ffi ~7aQü1NA
0

-

rgotina y Bragaas de

CARNE y OUINA

EXIJASE 11 :

!, toe des Lioos-S1-Paol, A Paris.

Deposito en todas las princip&amp;Jea Boticas y Drogueria.a

DICCIONARIO ENCICLOPEDICO

HISPANO-AMERICANO
Edki6n profusa.mente il~strada con 111;iles de peq11eñ01 grabados lnmcalad.os en el texto riNdoa
1
apanc, que rtfroducen ~ diferentes espec1ca de los reinos IDlmal v~etal y mineral· los i.nstrumenro.
Y !paratas ªLlicados rcc.i~n1eme? te i las ciencias, agriculto ra, art~ ~ industrias; ret;atoa de ¡ peno01
DIJtsJ:c m
&amp;e han dis t1nga.1do en todos los ramos del uber humano· la.nos de ciadades· ma
~ . cos coloridos; copias eu.ctu de 101 cuadros y demú obru de art~ ~q cfübres de ~

1:

1f.fTU
VELOUTINE FAY";iii~
l'ar,
El mejor y mas célebre polvo de tocador

.

.

por Ch.

perfumista

9, Rue de la Pau::, p ARIS

�NúMERO

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1 hata uro de nuestro, 6RANOS dt SALUD, pu,. el/OI
le curarA~e.1u con1t1paclon, le d1rAn IJ)efito 1 le
dero/rerAn e/ rueño r 11 1/elr/1. - A11 r,rirA Vd.
mucho, año,, d11frut1ndo 111mprt d• uduena talud.

PATERSON
•
1 M1GMISl1

--..,,4...em■UTBO

_,ra lu .i-ton• del Eat6·
~o, Falta de .A.peUto, Dlge■úon• labo-

ra-, .A.oedlu,V6mito■, Eructo■, y C6lloo■;
replarlun 1u Fanoion• del Elt6ma110 y
. . .loe l--■\ba09,
'
E,lllr• ell'lltM/e 11,-1 de l . FAYA/10.
Adh. DJ:'l'II.A.lf, l'--Uioo • P.A.1118

~,,1t1IADES deJ E8 T01,t.

t-+-1

~llo

--¼-

Pepsina Boudault
Aprobada por la !C!DEIIA DE IEDICIU

CARNE HIERRO y QUINA
11.Allmtnt.o maa r o ~ Wlido a los 'r6Dicoa mu npandonl.

VINO FERRUGINOSO AROUD

T COK TODOI LOS ,memos NlJ'BITIVOS DB ta. CAMB
c,.uaína, ..naa• .,_ ••i11u1 Diez añoa de mto continuado 11&amp;1 a11.rmac1one1 de
todas laa eminenciu médfcaa preub&amp;D que es&amp;&amp; uociaclon ele la Clanu,, el Biern y la
••la&amp; oonaUtuYe el repan4or maa eDllrld.CO que ae conoce ~ curar : la Clorólú, 1&amp;
lfftmla, las JlemtMI/JCCOIIU do/M'OIIU, el .lm,olWed•lfflto '1 la: .4lteracúHl di la Sangre,
el
!al .., ~ e.scrotwo,a, '1 acorlllltleal, etc. El 'l'IH lrernst■•M dé
.a.r.11• ea, en erecio, el único que reune todo lo que entona y torta.Ieee 1011 organoe
regularua coordena y aumenta colll1derablemente lu tuerzu ó tntunde a 1&amp; IID&amp;ré
empobredd&amp; y desoolorld&amp; : el Ylqor, I&amp; ColoraCWff y la 6Mrgla "'''"·

Ra4"""'"°'

Prw M)'Or,e11 Paria, en casa de J. FBW, Farmat.entico, tO!, rae Richeliea, Sucesor 4e llOUD.
SJI VPDI: 11:N TODU U.S PlllCCIP~ BOTl&lt;U.S

EXIJASE .i:::, ARDUO

PREMIO DEL INSTITUTO AL O' CDRVISART, EH 1856
Mtdallu en laa B1po1lolontt loltrnaclonalu de

PUIS - LYOII - VIENA • PBIUDELPBI! • P.lRIS
1867

l87i

fl

1873

1878

18i8

lll1U.&amp;. 0011 IL • 4TO&amp; il.lTO ltf LAI

DISPEPSIAS
0ASTRITIS - 0ASTRAL01AS
DIQESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
'1 OT&amp;OI DHO.IJ&gt;IJCII DI

U. Dt O&amp;ITIOW

IIAIO L1 FORll4 DE

ELIXIR, • de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, do PEPSINA BOUDAULT

•~s. Pharmule COLLAS, 8, ne Dnphiae
t'

ffl 14, priKc(114l,1 f4.....,.c(,11,

Participando de las propiedades del Iodo
y del Hierro, estas Pfldoras se emplean
eiweclalmente contra las Escrofulas, ta
Tisis y la Debilidad de temperamento,
as! como e¡:¡ todos los casos( Pá.Jido■ colore1,
Amenorrea, • •), en los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, 6 ya para
provocar 6 l'egularlzar su curso perlóctco.

.~/';,--?25

Farmacéntlco, en Parts,

~Rue Bonaparte, 40

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exigir nuestro se110 de plata reactiva,
nuestra firma puesta al pié de una etiqueta
verde y el Sello de garantla de la Unión de
los Fabricantes para la represión de la falsi•
1lcaclón.

NB

OSE HALLAN EN TODAS LAS FARMACIAS(

Quedan reservados los derechos de propiedad artlstica y literaria
lMP, D&amp; MONTAN&amp;ll Y SIMÓN

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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