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                  <text>,· ~1-rtél C10f) .
. ,~,11tí~t1ea
A o XII

- - - - - - -~

BARCELONA 30 DE ENERO DE 1893

~ -------

NúM. 579

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRIT O RES DE LA BIBL IOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

=~=============-=====--================

:DON JOSÉ ZORRILLA. Naci6 en Valladolid en 21 de febrero de 1817¡ falleci6 en Madrid en la madrugada del 23 del actual

�74

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

579
NúMERO

Texto. - Murmuracioru:s europeas, por Emilio Castelar. D . José Zorrilla, por la Redacci6n. - A la muy noble y muy
más leal ciudad de Burgos. Introducción de La Leyenda del
Cid, de D. José Zorrilla. -De telón adentro, por Manuel
Amor Meilán. . Miscelánea. - Nuestros grabados. - Cargo de
conciencia (continuación), por Juana Mairet, con ilustrado•
nes de A. Moreau. - Proyecto de utilización del subsuelo de la
plaza de la Constitución de Barcelona, original de D. Salvador Vigo, por X.

Grabados. - D. José Zorrilla. - Corona labrada con oro 11ati1w del rlo Darro y Medalla conmemorativa, ofrecidas alpoeta
Zorrilla con motivo de su coronación en Granada en 22 de junio de 1889. - El acto de la coronación de Zorrilla en el pala·
cio de Carlos V de Granada (de fotografia). -Autógrafo de
Zorrilla. - La canción de Nochebuena, dibujo de R. Storch.
- Civitavecchia ( Italia). Pruebas del barco sub111ari1w para
pescar y recuperar valores, dibujo del natural de Dante Paolicci. - Et desafio, cuadro de G. Simoni. - Una procesión en
Gastein, cuadro de Adolfo Menzel (Exposición internacional
de Bellas Artes de Munich, 1892). - Proyecto ele utilización
del subsuelo de la plaza de la Constitución de Barcel?na para
dependencias municipales, original de D. Salvador Vigo, cuatro grabados. - Misa de ca111pa,1a celebrada en la plaza de la
/ndepeudencia, en Montevideo, et dla 1 l de octubre de 1892,
en co11111e111oración del cuarto centenario del descubrimiento de
Améni:a.
.,,..,,.,,.,,,.,,.,.,,,,.,,,.,,.,,,,,r,,..,1.,,,.,,•••.•. 1, .,•,,,.,,.,,..,1., ..........., •••••• 1,,,.. ,,.,,.,,,.,,.,,,.,,.,,,.,,.,,,.

MURMURACIONES EUROPEAS
POR DON EMILIO CASTRLAR

Zorrilla. - Su genio. - Indiferencia p{1blica. - Necesidad de avivar el sentimiento nacional. - Modo que tienen los ingleses
de honrar á sus grandes hombres. - Modo que tienen los franceses. - Funerales de Vlctor Rugo. - Extraordinarios homenajes á Lamartine. :-- Juicio universal acerca de Zorr!lla. - R~acciones frecuentls1mas en contra de su obra. - Su mmortah·
dad segura. - Conclusión.

I
Imposible hablar de otra cosa que del tránsito de
Zorrilla, nuestro poeta nacional, á otro mundo mejor.
Aunque nos empeñáramos en divirtir voluntad y pensamiento de su túmulo, parecido á esos discos magnéticos que atraen y fijan los ojos, no podríamos,
pues el Tabor donde acabamos de ver su transfiguración milagrosa llena todo el horizonte con su grandeza y arraiga en lo más hondo é íntimo de nuestra
tierra patria por sus inconmovibles fundamentos. Yo
no conozco átomo de ceniza en los caminos nuestros
que no haya transformado él en átomo de verdadero
éter. Dondequiera que ha entrado se ha convertido
á su presencia el medio ambiente que le circuía en
una especie de mágico escenario, al cual iba lanzando en tropel los coros de las ideas, para obligarlas al
cántico incesante, cigarras muertas en los excesos y
en los entusiasmos y en las intensidades de su propia
música. Surco y arruga del valle donde los cuervos
mondaran el esqueleto de los héroes inmolados á la
patria; ermita humilde sobre cuyas torres llegan al
toque de ánima los muertos; abandonada sepultura
que ha bebido y evaporado tantos lloros; ermita llena
d e oraciones, como del suelo arrancada y puesta en
lo alto, cual lámpara misteriosa; castillo en que a nidan las aves nocturnas y aullan las bestias feroces;
rosetones góticos y ramas floridas; desde los nidos
llenos de pájaros hasta los soles henchidos del espíritu; cuanto se descubre aquí en el suelo de la patria,
otro tanto ha sido cantado por este ser sobrenatural,
nacido para escuchar el callacjo aleteo de las ideas
allí donde las almas vulgares sólo descubren soledad
y sólo sienten un profundísimo silencio.
II
Las gentes vulgares, cuando veían á Zorrilla nervioso, pequeño, diminuto, no lo creían un dios, como
le creíamos cuantos en presencia de las mayores niñerías y de los caprichos de su voluntad lo considerábamos en su obra y lo teníamos p or un ser sobrenatural, inconsciente de su propia grandeza. No hubiera sido un humano si no tocara por las raíces del
organismo en la materia como el último de los vegetales, y por las ideas infinitas en el empíreo como el
primero de los arquetipos. El hombre nace de la
Naturaleza, entre lágrimas y sangre, como el más humilde mamífero que haya nuestros apriscos habitado, y va camino de la eternidad como el más hermoso de los ángeles que haya podido recoger en sus
labios el verbo creador ó infundir el aliento divino á
los mundos fatigados en sus eternales elipses. Esclavos de la muerte, la celeste increada luz que sobre

nosotros cae al nacer, nos aviva para la inmortalidad.
El mal brota de la limitación y el bien de la infinidad de nuestro contradictorio ser, pareciéndonos á
las plantas, que en las tinieblas despiden el gas de- la
muerte, y en cuanto las besan los primeros rayos de
la luz el oxígeno de la vida. Lloramos lágrimas amargas como las aguas .d el Océano, pero que, como las
aguas del Océano también, se dulcifican al evaporarse por los cielos para luego caer como rocío sobre
nuestra frente abrasada. Síntesis de todo esto el genio de Zorrilla, tenía, como cuantos predilectos del
cielo he conocido en esta vida, enormes contradicciones bajo las sendas alas de su genio. Así penetraba
con la intuición allí donde no pueden penetrar los
sabios con el raciocinio; esparcía inspiraciones que
contenían la eterna revelación de la hermosura, y no
se daba cuenta de su trabajo; creaba con espontaneidad obras varias en guisa de esas fuerzas naturales
que coronan las montañas con brillante nieve y esmaltan de morados lirios los valles; obedecía como á
un mandato divino á la sugestión interior de su propio genio, y luego se creía en absoluto libre; daba leyes y no conocía ninguna; reunía en sí á la interior
actividad dirigida por la conciencia otra actividad
ciega y sin conciencia, en cuyos misterios se veía, ya
un ge1úo angelical, ó ya un genio diabólico; extraía
de todas las cosas su esencia, y experimentaba en sus
nervios, agitados como un arpa eólica, la chispa eléctrica antes que hubiera estallado por los aires, y en
su corazón, abierto á todos los afectos, el choque de
los dolores sociales antes que los hubiera sufrido la
misma humanidad, y en su mente, ocupada en una
creación continua, ideas todavía no nacidas en la
mente universal, y en su cráneo el peso de la nube
todavía no condensada en el aire; consumiéndose en
sus propias llamas, destrozándose en el parto de sus
criaturas, muriendo de su inmortalidad, henchido de
adivinaciones y de presentimientos que lo martirizaban, como destinado á levantar el Universo moral,
muy superior al Universo material, por obra del espíritu; pues ninguna mariposa ha tenido en sus alas
y ninguna flor en sus corolas paletas como la paleta
de donde surgiera la Transfiguración ó el Pasmo; ningún ruiseñor en su garganta y ningún arroyo en sus
susurros melodías como las melodías escapadas de
las liras del músico y de las arpas del Profeta; nmgún
mar en sus fosforescencias y ningún cielo en sus
constelaciones y en sus estrellas resplandores como
el resplandor de la humana conciencia cargada de luminosas y eternales ideas.
III
Lo más particular que Zorrilla tenía era la ignorancia de su propio genio. En vano le coronaba la
gloria; él se revolvía contra sí mismo con saña muchas veces, y decía de sus obras más sublimes lo que
no digan dueñas. Pero nadie dudara de su grandeza.
Por esta razón hame causado tanta pena la indiferencia pública; y al ver que los periódicos traían la noticia de su muerte y continuaban todos los teatros
abiertos y concurridas todas las fiestas, entróme un
rato de malhumor contra nuestras costumbres nacionales que nos prestan cierta indiferencia incomprensible ante la muerte de nuestros grandes hombres. Y
es necesario conjurar un afecto tan triste, porque indica una tibieza extraordinaria del sentimiento nacional. En Francia no ha pasado esto nunca. Cuando
Beranger murió, Beranger que no podía ser comparado con Zorrilla, Napoleón III hizo fo_rmar la guarnición de París para que cubriese la carrera, como si
pasara un rey vivo, no un poeta muerto. La República no ha dejado nunca de convertir en apoteosis la
muerte de todos sus grandes hombres. A Víctor
H ugo, á un poeta de la estirpe de Zorrilla, le alzaron
un túmulo ciclópeo so el Arco de la Estrella 'Y le ofrecieron el desfile de todo París en una procesión gigantesca, donde los admiradores suyos llevaban como
religiosas ofrendas montones de flores y de coronas.
A Lamartine le votaron las Cámaras imperiales una
pensión anual de cien mil pesetas, es decir, el sueldo
de un Ministro en activo servicio. Algo parecido hace
Inglaterra, no obstante la individualidad inglesa,
opuesta de suyo á estos homenajes colectivos. Cuando Tennyson ha muerto, Je han llevado á la misma
iglesia donde se hallan enterrados sus reyes, como á
Newton y como á Chatam. Pues no cabe dudar de
que jamás tuvimos, desde los tiempos del gran Calderón, en los cielos del arte nacional una fantasía tan
luminosa como la fantasía de Zorrilla. El sentimiento
público lo considera la personificación más alta de
nuestra epopeya histórica. Sin embargo, esos espíritus de vista poco resistente, á quienes les molesta la
demasiada luz del genio y les abrasa, sintiéndose incómodos entre tanto calor y tantos colores, comenzaron á tacharle de gongorino é incorrecto é insubstan-

cial en términos de hacerle creer á él mismo que no
valía cosa y que no dejaba sino vistmas espumas, ya
desvanecidas, en su carrera, semejante á la carrera de
un sol que despidiese ideas é inspiraciones en lugar
de luminosos rayos. Cuando, entre los aplausos del
concurso, yo evoqué su nombre y su genio inmortal
el día de mi conocido ingreso en la Academia Española, decíame, abrazándome con toda la efusión de
su alma: «Usted me ha resucitado.» ¡Oh! E l nos había.esclarecido á todos y animado en el foco luminosísimo•de su genio.
Madrid,

24

de enero de 1893

,.,,,,,,. ,,.,.,..•.•., •••.•., .•, .. .. •,,.,,. ,.,...... ,.• ,.,,,,,,.,.1• ,,·,.,....,.,,,,.•. , •• , ... ,.,,., .. ,., .• .••., .• ,.•,,., •.,,,.,,. •.

DON JOSÉ ZORRILLA
¡Ha muerto Zorrilla! ¡Ha muerto el poeta que desde el segundo tercio de esta centuria ha labrado las
más preciadas joyas de la literatura genuinamente española, continuando por modo admirable la obra de
nuestros clásicos de la edad de oro!
La prensa diaria de España y del extranjero ha
publicado extensas necrologías del ilustre vate cuya
muerte lloramos. ¿A qué, pues, repetir y detallar lo
que tantos han dicho ya antes que nosotros?
¿Quién no sabe dónde y cuándo nació Zorrilla;
cómo su padre quiso hacerle estudiar Leyes, y cómo
él desoyendo los consejos paternales y rompiendo la
paterna autoridad fugóse á Madrid que tan ancho
campo ofrecía á sus juveniles y levantadas ambiciones?
¿Quién ignora las penalidades por que en la corte
hubo de pasar antes y aun después de que su nombre fuese conocido y celebrado en ocasión tan triste
como la del entierro del ilustre Larra, junto á cuya
tumba nació, por decirlo así, el poeta?¡
¿Quién no recuerda los triunfos que desde aquella
fecha le valieron en la escena sus producciones El
zapatero y el rey, Traidor, inconfeso y mártir, Sancho
García, Don Juan Tenorio y tantas más, y fuera de
ella sus composiciones poéticas de los más variados
géneros, y muy especialmente sus leyendas y sus
poemas?
¿Quién no conoce aquella expatriación voluntaria
que Je llevó, allá por los años de 1855, á ser el trovador de la corte del infortunado Maximiliano y testigo de la desdicha por el poeta anónimo profetizada
cuando con acentos de vidente exclamaba: Maximiliano, 111,n ti jidare - torna al castel/o de Miramare, en aquella sentida poesía que termina diciendo:
Sota la clamide trova la corda?
¿Quién ha olvidado los festejos con que fué saludado en 1866 su regreso á España, los aplausos frenéticos con que fueron acogidas sus lecturas, el afán
con que se solicitaron sus originales?
¿Y quién, por último, no tiene aún vivo en su memoria el recuerdo de la brillante apoteosis de su coronación, celebrada con inusitada magnificencia en
1889 en la hermosa ciudad del Darro, que entre sus
muchas glorias cuenta la de haber inspirado á Zorrilla el incomparable poema Granada?
De cómo sentía y pensaba el poeta darán idea
mejor que cuanto decir pudiéramos los versos que á
continuación publicamos y que figuran como introducción en la magnífica Leyenda del Cid: en ellos se
retrata á sí propio Zorrilla con toda la sinceridad del
que habla al ser querido, que muy querida era para
él la ciudad de Burgos, á la que va dedicada la referida obra.
Zorrilla ha sido el poeta español por excelencia:
las literaturas extranjeras pudieron ser por él admiradas, pero no influyeron para nada en su idiosincracia
literaria, como las exigencias que podemos llamar dP.
la moda no torcieron en Jo más mínimo el vuelo de
su inspiración; españoles son los asuntos de sus obras
y castiza y genuinamente española la forma en que
supo darles vida; en sus héroes alienta esa mezcla de
impulsos generosos y de vicios que son, en el fondo,
la característica del temperamento de nuestra raza obran por impresión no por cálculo, lo mismo al mal
que al bien siempre la pasión los mueve, haciéndolos
aparecer grandes en sus mismos crímenes, - y pone
finalmente el sello á su españolismo la perfección
con que cultivó el metro genuinamente español, el
romance. e.Todas las obras líricas y dramáticas de
Zorrilla, ha dicho el ilustre biógrafo del gran poeta D. Isidoro Fernández Flórez, - podrán ser olvidadas
con el tiempo; pero sus romances serán eternas páginas de nuestra Biblia poética, el Romancero.»
Fué maestro en el arte del bien escribir, y dominaba de tal suerte nuestra rica y hermosa lengua y de
tal suerte conocía los más recónditos secretos de la
métrica, que para cada concepto, aun los más sutiles,
daba en seguida con la frase exacta, y para las más
intrincadas construcciones encontraba metro apro-

579

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

75

piado que le hacía verter los rauanciano vate, como en otro tiemdales de su fogosa inspiración en
po escuchó el primer latido del
armoniosos y esculturales versos.
genio del trovador adolescente ha
En este punto realizó verdaderos
tributado á su cadáver hon~res
alardes de habilidad y de atrevimás valiosos que cuantas honras
miento, reuniendo en alguna de
sus composiciones, y en espacio
oficiales pudieran haberle sido
relativamente corto, todas las vaotorgadas, ofreciendo con ocasión
riedades de la métrica castellana,
de su entierro, una d~ esas maniy aun algunas que eran creación
festaciones imponentes, espontáde su propia fantasía.
neas, que no se borran nunca de
La rapidez con que concebía y
1~ memoria de los pueblos. El gotrazaba las líneas principales de /
bierno Y las corporaciones cuidasus proyectos era extraordinaria·
ron de organizar la ceremonia.
en cambio era más tardo en da:
mas todo el fausto y suntuosidad
forma al potente rayo de luz que
por uno Y otras desplegados haen un instante surgía en su pensabría ~esultado pálido si no hubiese
miento, y los que vieron aquellas
acudido á prestarles color y vida
páginas de hermosa y clara letra
el pueblo, esa entidad, entusiasta
redondilla en que vertía aquellas
Y noble, que sólo se mueve á imideas, aún más claras y más hermopulsos de sinceros, vehementes y
sas, no pudierori imaginar cuántas
grandes afectos.
cuartillas había borroneado, cuánLA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA cu. .
'
tos versos enmendado antes de
yo~ prop1etanos se han honrado
que sus composiciones adquirieeditando algunas de las más celeran el carácter de definitivas.
bradas producciones .del altísimo
Como lector, los que no hayan
yate, Y 9ue estiman cómo joya de
tenido la dicha de escuchar cómo
inapreciable valor la obra inédita
recitaba sus composiciones no
que de él poseen, La leyenda de
pueden formarse idea del encanto
los Ten°:1º!, comparte el hondísique producían sus lecturas, que
mo sentimiento de todo un pue(Reverso)
sonaban al oído como incomparablo, ~ al rendir un tributo de vebles melodías.
nerac1_ón á la memoria de Zorilla
CORONA labrada con oro na~ivo del río Darro y MlmALLA conmemorativa, ofrecidas al poeta ZORRILLA
Hoy aquella hermosa voz se ha
deposita sobre la tumba, donde
con motivo de su coronación en Granada en 22 de junio de 1889
apagado, pero los destellos del getan h~rmosas flores han colocado
ma de Zorrilla brillarán eternalos pnmeros escritores nacionales
mente: el cuerpo ha permanecido en'tre nosotros se• sentimiento ~e lo bello: la patria llora además al hijo al calor d I
. una mo~esta siempreviva que brotó
te~ta y seis años; su espíritu inmortal vivirá siempre que tan adm1:ablemente cantó sus glorias.
'ó h e_ a ª1m1stad hacia el hombre y de la admi·unido al nombre de España.
rac1 n ac1a .e poeta, Y que ha sido
. regada con las
Toda Espana ha prorrumpido en gritos de aflicción 1, •
El duelo que su muerte ha producido ha sido uni- al enter~rse de la muerte de Zorril!a, y Madrid ente- agn mas vertidas ante el inmenso infortunio de su
muerte.
versal: el mundo llora al poeta en quien encarnó el
ro, la cmdad que ha recogido el último aliento del
LA REDACCIÓN

'

.,
K

'¡,

. .
EL ACTO DE LA CORONACIÓN DE ZORRl LLA CELEBRADA EN EL PAL
D
ACIO DE CARLOS V DE

( e fotografía sacada durante aquel sole

, .• •·
"'~
GRANADA EN 22 DE JUN IO DB

mne acto por el Sr. García Ayola)

1889

-

)¡,/El
~

1

.

\~'

�LA
ALA MUY NOBLE Y MUY MAS LEAi,
CIUDAD DE BURGOS

I
Corona condal de España
floronada de castillos,
empenachada de torres
hechas de encaje finísimo;
ciudad labrada con piedras,
cuyo alto valor artístico
en cada muro te ofrece
de diamantes un cintillo;
reina cuya cabellera
da al viento, en lugar de rizos,
dos trenzas de hebras de roca
de sutileza prodigios,
con vistosísimas plumas
trabajadas en granito,
dos cinceladas agujas
primores del arte ojiva,
asorn bro de las naciones,
mofa del viento y los siglos,
de su blasón lambrequines
y de su gloria obeliscos;
ciudad madre de los reyes
y los hidalgos invictos
que dieron en tus solares
al reino español principio:
muy noble ciudad de Burgos,
sultana de los castillos,
oye lo que con el alma
en estas hojas te digo,
y haz cuenta que respetuoso
ante tus puertas me hinco,
para ofrecerte de hinojos
un ejemplar de este libro.
Nobilísima ciudad,
aunque no nací tu hijo,
por ser madre de mi madre
te tengo filial cariño.
De los campos que á tu asiento
sirven de alfombra en un pico,
del viejo Muñó á la falda
y á la sombra de un sotillo,
hay un rincón de tu tierra
que fué de mi madre y mio,
donde ésta con su memoria
me ha dejado un paraíso.
Ya ves que son burgaleses,
aunque tu hijo no he nacido,
la sangre que en mí circula
y el aire con que suspiro.
Por eso te he amado siempre,
y mientras ciego y perdido
erré por mar y por tierra
del mundo en el laberinto,
en medio de sus escollos,
á través de sus peligros,
por encima de sus glorias
y á despecho de su olvido,
tu recuerdo siempre fresco,
como laurel inmarchito,

arraigado en mi memoria
sombreando mi alma ha ido.
Fotografiado he llevado
en mis pupilas el sitio
donde á orillas del Arlanza
elevas tus edificios;
y el susurro de tus olmos,
y el murmullo de tu río,
y el timbre de tus campanas
he llerndo en mis oídos.
De ti jamás un recuerdo
me dió al corazón martirio,
de ti jamás una espina
se me enconó en el espíritu.
Tus memorias, juguetonas
cual tus corderos merinos,
sabrosas como tu leche,
doradas como tus trigos,
por doquier para mi fueron
de mis penas lenitivo,
de mis esperanzas faro,
de mis dolores alivio.
Tu Espolón entre dos puentes,
el torreado frontispicio
del arco imagineriado
que restauró Carlos quinto,
tus desmantelados cubos,
tus arabescos postigos,
tus agudos campanarios,
tus cruceros cupulinos,
tus filigranadas torres,
tus nobles templos tan ricos

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

en cresterías y mármoles,
en verjerías y vidrios,
en sus naves prodigados,
en sepulturas y nichos,
bóvedas y botareles,
ajimeces, balconcillos,
pórticos, escalinatas,
pasamanos, fustes, plintos,
por camarines y claustros
de detalles tan prolijos,
de labor tan minuciosa,
de tan diferente estilo
crestonado, alicatado,
losangeado, laberíntico,
fenicio, celta, romano,
godo, árabe, bizantino ...
esas mil partes, en fin,
que forman el nunca visto
conjunto del noble todo,
que hace del Burgos antiguo
por el nuevo abigarrado
un cuadro característico,
original, pintoresco,
sin par y palpable y vivo,
se conservó en mi memoria
perennemente esculpido.
Por eso te he amado, Burgos,
y al volver de un ostracismo,
que no por ser voluntano
menos amargo me ha sido,
corrí anheloso á tu seno
como á su oasis nativo
vuelve á través del desierto
el árabe peregrino.
Tt1, ciudad leal y noble,
con espontáneo cariño
reconociste al poeta
vagabundo y fugitivo;
abrazaste al hijo pródigo,
le diste en tu hogar asilo,
le diste asiento en tu mesa.
convocaste á los amigos, ·
y celebraste su vuelta
cual la de tu hijo legítimc,
con saraos, serenatas,
convites y regocijos.
Por eso te adoro, Burgos:
porque la primera has sido
que de mi niñez quisiste
volverá escuchar los himnos;
y aunque echaste en ellos menos
cuando volviste á oírlos
los juveniles arranques
de su vigor primitivo,
no me los desestimaste;
pues sabes que si es preciso
morir ó llegar á viejo,
envejecer no es delito.
Por eso he determi nado.
más que audaz, agradedóo,
dedicarte este volumen,
tan sin valor por ser mio.
Porque ¡ay de mi!, noble Burgos,
no tengo para ello títulos:
pues nada soy en el mundo,
ni nada jamás he sido.
Yo que marché por la tierra
sólo, independiente, altivo,
dejando entre sus zarzales
fui pedazos de mi mismo.
Nacido en una centuria
de la luz, llamada el siglo,
en que la fe se alza armada
insultando á J esucristo,
la libertad habla al pueblo
con un revólver al cinto,
la política tan sólo
ve la patria en los destinos,
y el telégrafo, el vapor
y la prensa son abismos
de mentiras, ser debiendo
de luz y verdad caminos:
en una edad siñ vergüenza
en la cual el empirismo,
la hipoc resía y la audacia
quitan al mérito el sitio;
en la cual no hay bandería
que no se haya alzado al grito
de «fe, libertad, justicia
y moral&gt; contra lo antiguo,
mas que al llegar al poder
con descarado cinismo
tras de saquear el erano
no lo haya todo vendido.
Yo no he creído jamás
en la fe de los políticos,

.

y nunca viento á mis versos
ha dado ningún partido.
Yo que luz, ni poesía,
ni fe en mis tiempos he visto,
poeta ignaro y excéntrico
extraño á los tiempos míos,
evocando los recuerdos
de las centurias que han sido
he vivido entre las ruinas
cual solitario pelicano;
• razas y revoluciones
han girado en torno mío
sin poder arrebatarme
ni un solo instante en su giro.
Y á fuerza de ocupar siempre
el centro del remolino
social, que todo lo mueve
arrastrándolo consigo,
he llegado á estacionarme;
y anonadado y perdido,
á fuerza de no ser nada
no doy razón de mí mismo.
Así que no me preguntes,
Burgos, quién soy ni qué he sido,
dó voy, ni de dónde vengo,
porque no sabré decírtelo.
Soy un átomo amante,
que voy sonoro
por la atmósfera errante,
do canto y lloro;
pero mi canto
no se sabe si es nunca
cantar ó llanto.
Yo mismo tal vez ignoro
quién soy y de dónde vengo,
dónde voy y por qué tengo
triste ogayo el corazón.
Tal vez de alegría lloro,
tal vez de tristeza canto.
mas de mi himno y de mi llanto
no sé acaso la razón.
Burgos, siento que es mi alma
de tinieblas un abismo,
y yo dentro de mi mismo
no osé nunca penetrar.
¿Quién soy, dó voy, de dó vengo,
por qué canto, por qué lloro/
Pregunta al viento sonoro
dónde va sobre la mar.
Pregunta á sus verdes ondas
de dónde vienen; pregunta
al agua por qué se junta
para hacer un nubarrón;
pregunta quién es el astro
que radia en el firmamento;
pregúntale al sentimiento
por qué hiere al corazón.
Mal quién soy,quien me pregunte
su curiosidad emplea:
¿qué os importa quién yo sea,
de dó vengo y dónde voy?
Yo soy un ave de paso
á quien Dios dió una voz suaYe:
¿os gusta el canto del ave?
Oídme, cantando estoy.
Mas ¿quién es os dice el ave
á quien tenéis enjaulada?
No; pero si preguntada
os pudiera responder,
os diría: ¿qué os importa
mi plumaje ni mi acento?
Yo soy una hija del viento,
dejadme al viento volver.
Ave de paso, quién sea
que no me pregunte nadie:
dejad al astro que radie,
dejad al viento vagar,
dejad que el mar en la playa
rompiendo sus ondas siga,
sin que sus ondas os diga
de dónde vienen el mar.
Dejad cuajarse á la niebla
que por la atmósfera sube,
sin preguntar á la nube
por qué revienta en turbión;
y dejad libres que canten
el pájaro y el poeta,
¿quién mide ni quién su jeta ·
su vuelo y su inspiración?
Dejadme: ave de paso
que nunca anida
y que vuela al acaso
sola y perdida,
yo siempre he ido
por el aire del mundo
¡solo y perdido!

579

JIUTOGRJlFO DE ZORRILY4
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�78

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

II
¿Quién soy?-No sé.-Voz suelta sin pecho que la exhavoz que ella misma ignora su germen productor, [le,
que busca sólo acaso que el aire la propale,
yo soy tal vez un eco de incógnito rumor;
mas eco procedente de mal sondado abismo,
que vive por sí mismo, de sí germinador,
yo soy la voz perdida que va todos los ecos
buscando que del mundo se esconden en los huecos,
para corear con ellos un himno al Criador.
Yo soy la voz que agita perdida en las tinieblas
la gasa transparente del aire sin color,
que sobre el tul ondula de las flotantes nieblas,
que del dormido lago se mece en el vapor.
Voz de hálito amoroso que con afán aspira
los cálidos efluvios de inextinguible amor;
y cuando entre las nieblas y los vapores gira
los himnos exhalando con que de amor delira,
se embriagan con el ámbar de amor con que respira,
suspiran con el hálito de amor con que suspira
el pájaro, el insecto, y el árbol, y la flor.
Tal vez soy ese incógnito
vago lamento
que en los vacíos ámbitos
se oye del viento.
Su son perdido
¿quién sondará si es nunca
canto ó gemido?
¿Quién soy? - Lo ignoro. - Tengo en mi ser
tinieblas tales, tal confusión,
que á un tiempo siente pena y placer,
ansia y hastío mi corazón.
Hoy desdichado, feliz ayer,
jamás descifro mi condición,
y mi voz nunca puedo saber
si es un lamento ó una canción.
Misterios deben del alma ser;
pero yo de ellos en conclusión
sólo averiguo que por doquier
pedazos dejo del corazón.
Yo soy como el arroyo:
desde que brota,
por do va en cada hoyo
deja una gota;
que es mi destino
dejar gotas del alma
por mi camino.

III
¿Quién soy?- ¡QQién sabe! - Mi ser ignoro:
mas de armonía guardo un tesoro;
y siendo armónica mi condición,
átomo suelto, libre, sonoro,
donde hallo un eco produzco un son.
Y ya se exhale de un arpa de oro,
ya de una ermita del esquilón,
ya del aullido de un muezzín moro,
ya de las turbas en rebelión,
ya de un insecto que errante zumbe,
ya de una gruta que honda retumbe,
ya de un torrente que se derrumbe...
,'
ya del bramido del aquilón
que el roble añoso crujiendo abata,
que atorbelline la catarata,
que los peñascos de la mar bata,
ó los cimientos de un torreón,
cuanto á mi paso despierta un eco
sordo, estridente, trémulo, hueco,
cóncavo, agudo, vibrante ó seco,
en mí una fibra tocando armónica
encuentra unísona repetición;
y el son más débil, más fugitivo,
me presta el tema, me da el motivo
de una plegaria ó una canción.
Y en una peña desencajada,
en la cruz puesta sobre un camino,
en una torre desvencijada,
en el murmullo del mar vecino,
en los escombros de un monasterio,
en la flor única de un cementerio,
en el arranque de un puente hundido,
en el fragmento de una inscr,pción;
en algo móvil que no haga ruido,
en algo oculto que dé un sonido,
en algo ha mucho puesto en olvido,
fundo una historia, sondo un misterio .
de que dar cuenta ó explicación.
Con una brisa que el aire pliega
de una neblina que el aura azula,
hago un relato que se despliega
de todo un libro p,or la extensión,
como un arroyo que de una vega
por entre el césped corriendo juega,
y ya se avanza, ya se recula,
ya sobre él pasa, ya no le llega,

ya se derrama, ya se acumula,
ya se desborda y el llano anega,
ya en un remanso creciendo ondula,
ya sobre el musgo de un coto salta,
ya de menudas gotas le esmalta
y huye brincando por la pradera,
desparramando su agua parlera
por la vertiente de la ladera
hasta que, escaso de agua y de son,
de su postrera lágrima rota
la última gota se hunde y agota
de arena seca por la absorción.
Así de un fútil recuerdo vago,
de la más nimia suposición,
campo y escena de cuentos hago
do mis delirios pongo en acción.
Yo soy como la hormiga:
doquier recoge
el granillo y la espiga
para su troje;
y á su hormiguero
marcado con su huella
deja el sendero.
IV
¿Quién soy? - ¿Cuál es mi sino?
¿Quién sabe? Peregrino
que gira sin camino
del mundo en rededor,
lo mismo en los sillares
do apoyan sus pilares
los domos seculares
del templo del Señor,
que al pie de los lentiscos
de los agrestes riscos,
donde hace sus apriscos
el mísero pastor,
recojo los cantares
y cuentos populares
que narra en sus hogares
el vulgo, de sus lares
ignaro historiador.
Yo hago una historia de una patraña
que oigo á la ciega superstición
con?r al fuego de una cabaña,
de un aguacero de invierno al son.
Convierto en tiernos cuentos sencillos
de los pastores la relación,
y á los palacios y á los castillos
voy á hacer luego su narración.
Mas por doquiera voy anudando
con almas tiernas honda afección;
y por doquiera que voy pasando,
pedazos dejo del corazón.
Yo soy como la abeja,
que en los rosales
toma la miel que deja
luego en panales,
y á su colmena
del dulce de las flores
va siempre llena.

Núl\IERO

579

la hiel de sus penas las vuelvo en cantares
y mi alma las mando bajo una canción.
Yo soy como las nubes,
que los vapores
derraman hechos lluvia
sobre las flores;
mi alma es un vaso
que miel vierte en las almas
que encuentra al paso.
¿Quién soy? - Tú no lo ignoras, ¡oh patria á quien
tú, cuyas tradiciones son mi único tesorG, [adoro!:
cuya futura gloria mi solo sueño de oro,
cuya afición y estima son mi tínico laurel:
tú, que eres sola el germen de mi cantar sonoro,
que para ti acompañan el pastoril rabel,
el caracol marino y el tarabuk del moro,
la lira de la Grecia y el arpa de Israel.
Yo soy átomo frágil á quien el viento mueve,
insecto susurrante que zumba sin cesar,
el trovador errante del siglo diez y nueve
que cruza mar y tierras en brazos del azar,
y voy, de mi fe mártir, mas fiel á mi destino,
á España por doquiera cantando sin cesar;
y por doquiera francos encuentro en mi camino
amigos que me esperan y ,hospitalario hogar.
Como una ave de paso
que nunca anida
y que vuela al acaso
sola y perdida,
yo siempre he ido
por el aire del mundo
solo y perdido.
Pero ave como el águila
de noble vuelo,
la voz para mis cánticos
busco en el cielo;
y donde alcanza
mi voz va derramando
fe y esperanza.

¿Comprendes, noble .Burgos, de crónicas archivo,
de tradición venero, de inspiración tesoro,
por qué como poeta con tus recuerdos vivo,
por qué como á la madre que :me engendró te adoro?
¿Comprendes por qué el es_tro que en mí atesoro
no puede decir nunca si canto· ó lloro,
y que por eso incierto siempre mi canto
unas veces es himno y otras es llanto?
¿Comprendes que al poeta .libre.y amante
da Dios la voz y el alma ·para que cante,
y que por eso en hojas doy á los vientos
pedazos de mi alma, cantos y cuentos?
Ya de la mía, Burgos, tienes las llaves:
de mi llanto y mis himnos !a_causa sabes.
Ya de hoy no me preguntes quién soy, qué tengo
dónde voy, ni de dónde cantando vengo.
Vengo del Occidente
do muere el día,
á volver al Oriente
mi poesía,
y en tus hogares
V
á volver á mis cuentos
¿Quién soy?-¿Quién lo sabe?-Yo mismo lo ignoro.
y á mis cantares.
Creyente sincero del Dios en quien fío,
á él solo me humillo, y á él solo le imploro,
Y como de el primer día
doquier le he hallado velando en bien mío;
en que pude oir y hablar,
doquier le bendigo, le canto y le adoro;
mi madre me entretenía, ·
doquier sus creencias evoco con brío;
con los cuentos que sabía
cantar mi fe firme no tengo á desdoro:
de Ruy Díaz de Vivar,
no tengo del pobre •vergüenza ó desvío,
cifra primera de gloria
mi' pan con él parto, su mal con él lloro:
de la castellana historia
y no me dan nunca recelo ni hastío
y del burgalés solar,
su sórdido traje, su obscura mansión.
de Ruy Díaz la memoria
Los más escondidos rincones exploro,
voy la primera á evocar.
y en todos á todos mi: fe les confío,
Mas no esperes que con pompa
contando á los unos un cuento sombrío
de homérica entonación
y haciendo con otros ferviente oración.
emboque la épica trompa,
Tal es mi destino: sin oro ni hogares,
y al romper mi canto, rompa
excéntrico, erranté, locuaz, vagabundo,
en épica invocación.
mi herencia son sólo mi fe y mis cantares
No: va á acompañar mi acento
doquier que·Il!-e lleva mi'fe por el munqo,
un viejo y tosco rabel:
y allí do.nde un día mi espíritu mora,
con él canto; y me contento
yo soy el consuelo del alma que llora:
con que oiga mi pueblo atento
yo cierro las [lagas que el tiempo no cura
lo que le cante al son de él.
con bálsamo suave de amor y ternura:
A que mi patria me entienda,
yo .riego la herida que encona la ausencia
no aspira á más mi ambición:
de dulces recuerdos de amor con la esencia;
otro, prez y honras pretenda:
y á mí me confían su afán y sus cuitas
mi atmósfera es la leyenda,
las almas que abrigan pasiones secretas
mi campo la tradición.
á eterno silencio y misterio sujetas,
Si en tal aire cojo viento
y cuyas historias conservo yo escritas.
y en tal campo hacino mies ...
Yo vivo con esas: yo sé sus azares:
Burgos, no llevo otro intento
yo lloro con ellas su afán y pesares,
sino que en tu hogar asiento
yo parto con ellas su oculta aflicción;
entre tus hijos me dés
y cuando abandono por fin sus hogares,
JOSÉ ZORRILLA

N úMERO

579

L A I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

79

EL TELON ADENTRO

graves del miserere
cantado por los monjes, al par que el tañido de las campanas y la sonora voz
del encarcelado
Manrique, que da
su eterno adiós á la
mujer amada, es
una de las joyas de
Verdi, y más sublime nos pareciera si
no la hubieran vulgarizado los pianos
caseros y los callejeros organillos, que
sin piedad la maltratan y destrozan.
Casi todas las óperas tienen un nümero musical de efecto
siempre en el püblico. El Fausto, la serenata de Mefistófeles; Los Hugonotes,
el düo fina l de
Raoul y Valentina;
La Favorita, el sublime spirto gentil...
El Trovador tiene
el miserere, que basta á inmortalizar á
un maestro.

I
Radiante de luz
y de hermosura os-

tentábase aquella
noche el teatro. En
los palcos y sobre
su rojo fondo destacábanse las blancas toilettes y las peregrinas bellezas de
las másencopetadas
y aristocráticas damas. U na oleada de
perfumes esparcíase por la sala. Los
hombres, enfundados en irreprochables levitas, asestaban sus gemelos
para admirar más á
su sabor tan pereg rinas beldades.
Aquella noche éralo
de gala para el teatro de C ...
Cantábase El
Trovador y estrenábase la compañía.
Aquella ópera, una
de las más inspirad as del inmo,tal
Verdi, que de memoria se saben todos los buenos dilettanlt~ había sido elegida por la compañía siguiendo una
inveterada costumbre. Durante los primeros actos, el püblico había escuc~ado las arrobadoras armonías de la ópera en
~ed10 de un religioso silencio, solamente interrumpido por alguna salva estrepitosa de aplausos que estallaba de repente al ser filada alguna nota difícil y

II

LA CANCIÓN DE NOCHEBUl!NA,· dibujo

de R. Storch

de prueba. El cuadro grandioso de la ópera, el tmserer~ del ültimo acto, era aguardado con verdadera
ansiedad por parte del público.
Aquel cuadro de indescriptible y siempre seguro
efecto, aquel cuadro en que se escuchan las notas

CIVITAVECCHIA (ITALIA), - PRUEBAS DEL BARCO SUB

El tenor venía
precedido de gran
renombre yfama;no
había cantado en el
Real, eso no; pero
entre los que vagan por provincias era de los de pn:
1110 car/ello. De simpática presencia y gallarda apostura, era á la par que un verdadero artista dramático
u_n buen cantante; fraseaba bien, cantaba con exquisito gusto, poseía una voz fresca y bien timbrada. En

MARINO PARA PESCAR y R

Dibujo del natural de Dante Paolicci -Aspecto e t . d 1 ba ECUPERAR
•
x enor e
reo

VALORES

�EL DESAFÍO, cuadro de G . Simoni

UNA PROCESIÓN EN GASTEIN cuadro de Adolfo M e n zel (Exposició n internacional de Bellas Arles de Munich, 1892}

�NúMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

579
NúMERO

la se;enata del primer acto había sido saludado con para mí sola todo tu amor, como será todo el mío
una salva de aplausos.
1 para ti solo.
De los demás artistas no hemos de ocuparnos por- . . . .
que no juegan papel alguno en esta historia. Sólo diA los pocos días la compañía estaba de fiesta. En
remos de la prima donna, que llevaba un apellido es- una de las iglesias de C ... celebráronse los desposopañol, que empezaba su carrera desplegando asom- rios de Manrique y Leonora.
brosas facultades, que había nacido en una provincia
MANUEL AMOR MEILÁN
de Andalucía, que era hermosísima con esa hermos(ra avasalladora é irresistible de las andaluzas ...
herm·osas, y por último, que en el cartel se le llamaba
signorina, ó lo que es lo mismo, que era soltera.
Soltero era también y como ella español el tenor.
Desde que Carmen -,-- que éste era el nombre de la tiple - se había lanzado á la carrera lírica, formaba
parte de la misma compañía; en casi todas las obras
Bellas Artes. - La exposición de Bellas Artes celebrada
cantaban juntos, y siempre los ojos negros y abrasa- en Berlín durante el pasado año ha dado los resultados siguiendores de Carmen aparecfanse ante los de Camilo, el tes: durante los setenta y ocho días que ha permanecido abierta
tenor, en los ensayos, en la escena, entre bastidores, la han visitado, pagando entrada, 316.oSo personas además de
en la fonda - pues con frecuencia ambos iban á parar los 6.000 abonados; se han vendido ciento cuarenta y seis obras,
las dos mil doscientas cuarenta y siete expuestas, por la suma
á.la misma, -y de tal asedio llegó á nacer en el alma de
total de 212.500 pesetas ; los gastos se han elevado á 192 500
del tenor una especie de fascinación, que terminó en pesetas y los ingresos á 2o6. 250, resultando un excedente de
amor irresistible, amor inmenso que embargaba todo 13,750 pesetas. En cambio la de Munich ha dejado un déficit
sú ser, amor que desde entonces ·echábase de ver en de 28.750 pesetas, que se cubrirá con el suplemento de 10.000
por el Estado y 18. 750 que facilitará el municipio.
los actos todos del cantante. Hablábala con profun- concedirlo
- El gobierno belga ha adquirido con destino al Jardin .Bodísimo respeto y dominado por dulce emoción; en las tánico de Bruselas, que se propone adornar con estatuas, la
conversaciones con sus camaradas, veíanle éstos de hermosa figura El segador, de Meunier.
- En la Galería de Pinturas de Berlín está expuesta la Virpronto distraído y ace~hando con sus miradas las de
del canario, cuadro pintado por Durero en Venecia en 15o6,
Carmen; y en la escena, ¡oh, en la escena!, en los dúos gen
que aquel museo ha adquirido recientemente por 100.000 pesetas
de amor, sobre todo, aparecíase sublime. ¡Qué temu- y que es una de las mejores obras del gran maestro alemán.
d. en sus frases! ¡Qué inflexiones en su voz! ¡Qué apa- - Dícese que M. Chaucharcl, el comprador ele la Pastora ele
sionamiento en el decir! Las notas que el maestro l\Iillet y de El !tombre de la espada ele Meissonier procedentes
trasladara al pentagrama, al pasar por la garganta de de la galería del ministro belga Praet, ele cuya adquisición nos
ocupamos en nuestra anterior Miscelánea, lega en su testamento
Camilo transfigurábanse, adquirían relieve, calor y al Museo del Louvre su magnifica colecci6n, en la que figuran
vida ... Abrillantábanse con la luz sublime del amor ... cuatro cuadros ele Millet , entre ellos el famoso A ngelus, y va¡Cuántos triunfos debió Camilo á aquella pasión en rios de Meissonier, Corot, Troy6n, Díaz, Daubigny y otros.
su carrera teatral!

III
Pero Carmen no prestaba oído á las amorosas insinuaciones; aplazaba siempre el acceder á las súplicas apasionadas del tenor. Dijérase que gozaba en su
martirio; parecía como que más que sus triunfos escénicos, ambicionaba los de la femenil coquetería.
Tener aquel hombre á sus pies; verle languidecer y
morir de amor, con el nombre de Carmen en los labjos y besanéio la tierra que ella pisaba; ser la reina
despótica y tirana en aquel corazón, ser siempre la
señora y nunca la esclava... ese era su bello ideal y
esa la causa de los aplazamientos que daba á las súplicas del apasionado artista.
Aquella noche estuvo Camilo como nunca. Carmen
estaba oyéndolo allí en escena, enlutada, realzando
así más y más su peregrina belleza. Dentro, en la prisión del de Luna, Manrique el trovador enamorado,
Camilo. La muerte allí, á dos pasos, en la plaza; el
tajo y el hacha del verdugo esperaban. La orquesta
preludió el miserere, y el coro de bajos con sus voces
profundas, graves, severas, prorrumpió en fúnebre
salmodia, pidiendo á Dios misericordia por el alma
del reo infeliz. Entonces fué cuando con voz clara,
bien timbrada y sublime, con una voz que empezó
repleta de amargura, para concluir casi ahogada en
lágrimas y sollozos, cantó Manrique la conocida frase
musical, desesperación de malos tenores:
Ah! Che la morte ognora
é tarda nel venire
á chi desia morire...
¡Adío, Leonora.. !

Frío glacial corrió por las venas de los espectadores. La música sublime y su interpretación inmejorable les dominó por completo. Aquello era real, nadie
como Camilo sentía el arte; así deben despedirse del
mundo los que mueren amando; así deben mirar á la
muerte frente á frente, no con gritos de desesperación, sino con amargos sollozos. Contra la costumbre,
en medio del miserere rompió el público en una estrepitosa salva de aplausos; la orquesta tuvo que hacer alto, y el aclamado tenor se vió obligado á presentarse en escena á recoger uno de sus mayores
triunfos hasta tres veces consecutivas. En una de
ellas observó con el alma transportada de emoción
que en las pupilas de Carmen brillaban dos transparentes lágrimas.

IV
Cuando se terminó la ópera, una de las primeras
felicitaciones fué la de Carmen:
- H as estado sublime, Camilo. Pero desde hoy te
prohibo que invoques más á la muerte con tan apasionado acento
-¿Por qué?
- Porque soy, como andaluza, muy celosa, y quiero

Teatros. - Las principales compañías dramáticas ele Italia
han conmemorado el centenario de la muerte ele Goldoni representando algunas ele las mejores obras del con raz6n llamado
el Moliere italiano: la J\farini, en Turín, La serva amorosa; la
Vitaliani, en la misma ciudad, Jl teatro comico; la Marchi, en
M6clena, La locandiera, y Salvini, en Florencia, Pa111ela nubile.
- En el teatro de la Ciudad, ele Maguncia, se ha cantado
con mucho aplauso la 6pera Cid, ele Peclro Cornelius,
- La nueva 6pera cómica Truffaldine, del maestro alemán
John, ha sido muy aplaudida en el teatro de la Ciudad, ele
Koenigsberg.
- Se ha estrenado con éxito extraordinario en el teatro ele
Viena la nueva opereta de Juan Strauss La princesa Ninetta:
el emperador, que asisti6 al estreno, felicit6 al celebrado compositor.
- En el último concierto verificado en la Gewandhaus ele
Leipzig se toc6 una nueva sinfonla en do 111enor del príncipe
Enrique XXIV de Reuss, que fué dirigida por su ilustre autor.
Es una obra que cautiva en alto grado y demuestra las excepcionales dotes y los sólidos estudios del compositor y ha sido
calificada de una ele las mejores piezas sinfónicas producidas en
estos últimos años.
Parls. En la Comedia Francesa se ha reproducido Un pere
prodigue, una de las mejores obras de Alejandro Dumas no representada en Parls desde hace muchos años y que ha obtenido
un éxito completo: en el propio teatro ha alcanzado muchos
aplausos Coquelin, el menor, en el papel de Harpagnón de El
avaro, ele Moliere. En el teatro Libre se han estrenado Le menage de Bresile, ele Romain Coolus; Abas le prol["ess, de Edmunclo Goncourt, y Mademoiselle Julie, del sueco Arturo Strinclberg, todas en un acto y en prosa: á excepci6n ele la segunda,
que cuando menos tiene cierta originalidad, las otras dos pertenecen á un género tan libre que casi raya en pornográfico. En
el Gimnasio ha tenido poco éxito un drama en cuatro actos de
M . Hugues Le Roux, titulado Tout po1t1 l'honneur. En la
Opera Cómica, el estreno de Werther, ópera de Massenet, ha
sido un verdadero acontecimiento: es una partitura en la que
campean la unidad y la sinceridad, una obra llena ele inspiraci6n y admirablemente instrumentada; las piezas más aplaudidas
han sido la invocación de Werther y el dúo de éste y Carlota
en el primer acto, la escena de Alberto y Werther y una romanza en el segundo y la lectura de las cartas y la vuelta ele Werther en el tercero.
Londres. - Se han estrenado: en el teatro Lírico, con gran
éxito, la 6pera El ópalo mdl[ico, ele Isaac Albéniz; en Shaftesbury, una 6pera c6mica, La Rosiere, letra de Harry Monkhouse
y música de Jakobowski, y en la Comedia, The sports111an,
arreglo ele la comedia francesa ele Feycleau Monsieur cllasse,
hecho por Mr. Lestocq.
./Jfadrid. - En el Pr!ncipe Alfonso han comenzado las funciones de la Sociedad ele Conciertos de Madrid bajo la direc·
ci6n del maestro Mancinelli, habiendo sido un triunfo más para
éste y para los profesores de dicha Sociedad la ejecuci6n de la sinfonía ele Le Cid (Marsenet), de varios trozos ele Tristdn é !solda
(Wagner), de la Séptima sinfonía de Beethoven y de L' Arlesienne (Bizet). En el Español Vico ha tenido una de las más
graneles ovaciones en Don A !varo ó la fuerza del sino. Se han
estrenado con buen éxito: en Lara La partida... serrana, juguete c6mico en un acto ele D. Domingo Santoval, y en Romea
Madrid al vuelo, revista en un acto ele los Sres. Sánchez y
López.
Barcelona. - En el Liceo se ha verificado el beneficio del
maestro Mugnone, habiéndose estrenado con tal motivo una
6pera suya en un acto, Jl Biricllino, obra en que campean la
inspiración y el sentimiento y que está magistralmente instrumentada. La ovación que se tribut6 al beneficiado, bajo cuya
clirecci6n tocó la orquesta ele un modo maravilloso la sinfonía
de llfig11on y L' Arlesiemze, &lt;le Bizet, fué inmensa, digna ele su
talento y clemostr6 una vez más la simpatía y la admiración que
por él siente el público barcelonés.

579

LA ILUSTRACIÓN

ART-ÍSTICA

Nicolás I vanowitch Kokscharoff, consejero imperial ruso, individuo ele la Academia imperial de Ciencias ele San Petersburgo, célebre mineralogista y autor de una gran obra sobre ./Jfi11e-

ralogla de Rusia.
Alamanno Morelli, fam oso actor italiano, el primero que en
Italia interpret6 las obras de Shakespeare, maestro de la Marini, de la Tessero, de la Marchi, de Emmanuel y ele Monti.
Carlos Morgenstern, notable paisajista alemán, conocido especialmente por sus cuadros ele asuntos italianos.
Daniel Spitzer, escritor austriaco, redactor del diario vienés

Neue Freie Presse.
Juan Servain, poeta inglés, cuyas principales composiciones
son Cottage Carols y The Harp uf the Bilis.
D. Emilio Bravo, presidente del Tribunal Supremo de Justicia, senador vitalicio, caballero del collar de Carlos III y condecorado con las grandes cruces ele Carlos III é Isabel la Católica.

La canción de Nochebuena, dibujo de K.
Storch. - Congregada la familia delante del árbol de Navid:1d? entonan los niños la canción en que se conmemora el nac1m1ento del Mes!as, mientras el mayor de los hermanos acompaña en el violín las sencillas y sentidas estrofas. Tal es el
as~nto del dibujo de Storch, en el cual se desborda el sentin!1en\o. del artista reproduciendo en forma irreprochable esa
sm1 pat1ca escena.

Ci~tavecchia (Italia). - Pruebas del barco submB.!~no para pescar y recuperar valores. - Ante
com1S1ones del gobierno y del parlamento italianos y numeroso
concurso ele notabilidades técnicas y cientificas verificáronse el
18 de diciembre último, en aguas de Civitavecchia, pruebas ele
un ~uevo barco submarino construído según los planos del ing~mero Pedro Degli Abati y de sus hijos Camilo é Ignacio.
Tiene el barco 8'70 metros de largo, 3'50 de alto y 2'16 de ancho máximo, y su forma es muy parecida á la de un cetáceo
es decir, que sus secciones transversales son ovoides, más an'.
c?as por abajo á fin de que la emersi6n sea rápida y la inmers16n lenta, y lleva en su interior los mecanismos eléctricos necesarios_ para 1~ propulsi6~ ele la hélice, para la iluminación y
para la mmers16n y emersión. El resultado de las pruebas verificadas ha sido sumamente satisfactorio, pues el barco practic6
fácilmente todas las operaciones propias del objeto á que está
destinado. Nuestro grabado reproduce el submarino y la escena
de hundirse éste en el mar.

El desafío, cuadro de G. Simoni. - Encendidos los
rostros, respirando odio las miradas y en la mano la innoble
navaj~, a~rcibense lo~ dos ciocciaros rival_es,á_ ventilará puñalada hmp1a sus agravios. El desafío, antlpat1co casi siempre
conviértese en repugnante cuancl?, como en el de nuestro gra'.
b~do, el lugar de la escena, los tipos de los contendientes y las
m1Smas armas empleadas son de tal naturaleza que despojan á
ese acto de toda la nobleza que pueda tener en aquellos casos,
si es que alguno hay, en que una razón poderosa pone á dos
hombres frente á frente para lavar en sangre una afrenta que
no de otro modo pueda repararse. El cuadro ele Simoni es una
obra de toques ené.rgicos, llena de pasión, salvaje si se quiere
como el asunto e:dge, ·y el local armoniza perfectamente con ei
drama que en él se desarrolla. Muy bien entendidos están también los rostros y las actitudes de los do, contendientes y demás personajes que en la escena entran, y en unos y otros está
expresado con gran relieve el sentimiento que á cada cual domina.
Una procesión en Gastein, cuadro de Adolfo
Menzel. - Entre las primeras figuras art!sticas de Alemania
destaca la del ilustre anciano á quien con razón ha llamado uno
de sus biógrafos el más universal de los pintores alemanes contemporáneos. Se ha dedicado á todos los géneros y cultivado
todos los procedimientos, y en todos ha sobresalido y aun hoy
día, á pesar de contar setenta y seis años, conserva la misma
frescura de concepci6n y ejecuta con la misma firmeza con que
concebía y ejecutaba en su juventud esos dibujos q•e ilustran
la vida de Federico el Grande y que son considerados como joyas del arte moderno. El cuadro que reproducimos revela una
vez más el genio del gran maestro. Como obra descriptiva, esa
hermosa escena que se representa en humilde aldea teniendo
por fondo toda la poesía de los Alpes y por personajes la multitud de campesinos que llenos ele recogimiento asisten á la ce•
remonia religiosa y los huéspedes del vecino balneario que la
contemplan; esa escena en que tan admirablemente se retratan
tipos y C!)Stumbres del campo, sencillos, mas no por eso menos
simpáticos y encantadores, está tratada con tanta verdad y con
pinceladas tan vigorosas y espontáneas que sus innumerables
bellezas saltan á la vista aun del más profano en materia ele be·
llas artes. Hay además en esta obra una nota que la hace to·
clavia más interesante, y es el contraste que ofrecen el fervor de
los aldeanos y la indiferencia y aun despreocupaci6n de que
parecen hacer alarde los forasteros: en el grupo de éstos y con·
trastanclo con el esprit fort que está á su lado y que ni siquiera
se quita ante el Santísimo el riclkulo gorro que no dejaría de
quitarse si por delante de él pasara el Kaiser ó cualquier otro
soberano de la tierra, se ve á un anciano con la cabeza descu•
bierta y en actitud recogida; es el mismo Menzel, el autor de

Una procesión en Gastein.

Misa de campaña celebrada el día 11 de oc·
tubre de 1892 en Montevideo. - La República Orien·

tal del Uruguay, á pesar ele la gran crisis económica que está
atravesando, quiso celebrar dignamente el cuarto centenario del
clescu brimiento ele América, y al efecto organizó graneles festejos que duraron tres ellas, en los cuales tomaron parte naciona·
les y extranjeros, unidos todos en el mismo entusiasmo por hon·
rar la memoria del descubridor del Nuevo Mundo. Entre ellos
figuró la misa de campaña que se celebró en la plaza de la In·
Necrologia. - Han fallecido recientemente:
Benjamln Franklin Butler, general norte-americano que se dependencia el dla 11 ele octubre y á la que asistieron toda la
distingui6 en la guerra separatista, en la cual defendió la causa guarnición, compuesta ele las tres armas, los tres poderes del Es·
taclo y una numerosa concurrencia.
de los Estados del Norte.

Tome usted, añadió, llenando de ramas los brazos del joven

CARGO DE CONCIENCIA
POR

Ju ANA

MAIRET, CON

PRECIOSAS ILUSTRACI ONES DE

'
A. MOREA U

(CONTINUACIÓN)

&gt;Algunas veces, al leer de nuevo
d I
.
sonrío cuando recuerdo grandes d uno e _os ant1~u,os cuadernos de mi diario,
un_ año, pero amado hasta el un:sesperac10nes r~d1cul~s. He, amado durante
baile y cuyo nombre no su
p o de llorar, á cierto Joven a quien vi en un
ví á ver algunas veces en
nunca, pues jamás hablé con ese hombre. Le volba persuadida de que la Provi~~qu~ y en ~ te~tro, y esto me bastó, porque estapor una circuns.tancia cual uiera~ia nos estma?a el uno para'el otro, y de que
casaríamos. Durante algun¿s meses\:al~~~ía la vida, me _adoraría de~pués y nos
memente que los caballos iban á d b ia en coche nmguna vez sm creer fir.
ría J?ªr~ detenerlos á riesgo de su vi~:. o~arse y que ~l apuesto joven se arrojase sigme~on sin que volviese á ver al ob ·et5 dno s~ced1ó n,:tda de esto, y los años
ocho 6 diez años vuelva á leer las , } o e mis ensuenos. Cuando dentro de
pagmas que ahora escribo, ¿me parecerá mi

efi

pesar de hoy tan infantil como mi deses eración d
ya no tengo diez y siete años soy m . p
e entonces? No lo creo; pues
»E?contré á R oberto en ¡~ Cruz;
ta~... ,
.
también, y me salió al encuentro tendiéndo
I tado a m1, nerv10so y agitado
-»Me h h h
•
me as manos
. as ec o vemr aquí para decirme
h
.
.
tro matrimonio, Marta, ¿no es verdad?
que emos de fiJar el día de nues»y _seguramente que si yo le hubiera dich ,
él casi un alivio. Durante un momento tuv o st, esta palabra hubiera sido para
después Roberto añadió mirándome más aet lat tentación de pronunciarla; pero
- »No tá b'
'
en amente·
es s ten, pobre amiga mía• te
ál' d ·
- »He dormido mal y nada , '
veo P I a Y descompuesta.
hablar, y aquí podremo~ hacerlo
sentémon_os, R~berto: tenemos que
e que nadie nos mterrumpa.

~:~ífst:~:l~~mo

~::~fo~r~

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

579
N úMERO

»La atmósfera era pesada y sofocante; el cielo estaba cubierto de nubes muy

11

bajas y de triste aspecto; de vez en cuando, á pesar del calor, soplaba un ligero
viento frío, y parecía inminente la tempestad; el mar tenía un color gris negruzco.
))En vez de hablar miraba á lo lejos varios puntos blancos, evidente indicio
de un mar borrascoso, y entre mí pensaba que cuando estos puntos se acercasen á la costa y las olas llegaran precipitadas é irresistibles á batir la arena de
la playa, le diría: «Todo ha concluído.» Esto era efecto de mi cobardía, y también un gran cansancio... No podía más. Roberto me cogió la mano con dulzura, cariñosamente, y comprendí que me miraba, procurando llamar mi atención;
pero yo seguía siempre la línea blanca de las olas espumosas que se aproximaban rápidas. Las ligeras ráfagas de aire frío eran cada vez más frecuentes.
- »Tienes fiebre, Marta, díjome Roberto.
»En estas palabras había tanta ternura y piedad, que las lágrimas se agolparo11 á mis ojos, pero no quise llorar delante de él. .. Retiré mi mano de la suya,
y díjele tranquilamente:
- »¡Oh! No es nada; la fiebre acompaña siempre á la jaqueca... Por lo demás,
no es de mi salud de lo que deseo hablarte.
- »¿De qué querías hablarme, Marta, sino de nuestro próximo matrimonio?
»Parecíame que no tendría nunca valor para decir lo que me había propuesto, si no lo hacía bruscamente de una vez; y con un acento que resonaba de un
modo singular á mis propios oídos, contestéle apresurada:
- »Ese matrimonio no se efectuará nunca, Roberto; yo no puedo ser tu esposa.
»Siguióse una pausa, durante la cual pude oir la respiración acelerada de Roberto.
- »¿Por qué?, preguntó al fin casi con dureza.
- »¡Porque yo no soy propia para el matrimonio, y no lo quiero; porque soy
una salvaje que solamente ama su libertad, y porque no sabría renunciará ésta
en tu favor, á pesar del afecto que me inspiras!..
- »No es eso, Marta; mírame bien de frente, tú que jamás supistes mentir ...
Hay otra cosa. ¿Cuál es?..
»Entonces, sin saber qué decía, exclamé:
- »¡Ten compasión de mí, Roberto! .. Sufro por ti ... por mí misma y por el
pesar que ocasionaré á tu madre. Debes comprender que si yo pudiese en conciencia ser tu esposa te diría: «Aquí me tienes; soy tuya para toda la vida;» mas
yo no puedo hacerlo, te aseguro que no puedo ...
- »Has debido pensar en todo esto antes de que fuéramos prometidos, pues
persisto en que lo somos; si ahora has cambiado de idea, es porque hay alguna
razón para ello, y yo quiero saber cuál es esa razón.
))Parecíame á mí - no sé si me engaño - que si Roberto insistía de aquel modo era para.descargar su conciencia y porque estaba casi seguro de que yo no
cedería. ¿Qué hubiera pasado si yo hubiese cedido? Esta idea me devoh'ió mi
sangre fría.
•
- »Recuerda nuestros convenios, le dije. Este matrimonio no se efectuaría
sino en el caso de que, á medida que el tiempo transcurriera, llegara á ser más
íntima la unión entre los dos. No ha sucedido así; y ahora estamos más lejos
uno de otro que hace seis semanas. Me parece que esto basta. Cierto que nos
amamos, pero como buenos compañeros y hasta como hermanos: á ti te parece
esto suficiente; mas para mí no lo es; de modo que yo sería desgraciada, y no
sabrí~ hacerte feliz. Más vale sufrir un poco ahora que vivir un año y otro juntos sm estar por eso verdaderamente unidos; y advierte, Roberto, que no doy
este paso sin haber luchado mucho antes. No hemos podido vernos íntimamente sin que nuestro afecto disminuyera en vez de aumentar. ¿Qué sería si nos hubiésemos unido para siempre? Créeme, Roberto, separémonos como buenos amigos, sin amargura y lealmente. Más tarde dirás: «Bien mirado, tenía razón.»
»He aquí cómo yo abogaba contra mí misma; y poco á poco Roberto se dejó convencer. ¡En el fondo no deseaba otra cosa! Muy pronto esa emoción se
calmó; yo había descargado su corazón y sobre todo su conciencia de un peso
enorme, y él estaba infinitamente agradecido. Ya no protestaba sino por pura
forma; lo adiviné y él comprendió que lo adivinaba, á pesar de lo cual nunca
me preguntó de qué provenía mi tibieza; la verdad es que yo había empleado
expresamente fó.rmulas vagas. Esto era suficiente para él. Pero debo decir que
Roberto es un )Oven verdaderamente honrado y de carácter cariñoso. Debió
comprender que á pesar de mi impasibilidad yo sufría, y supo consolarme un
poco en mi padecimiento.
- »Hablas de compañerismo, Marta, repuso; mas yo no encuentro palabras
p~ra expresa'. to1o cuanto en él hay, por parte mía, de ternura, de afecto y también de admiración. Te conozco desde la infancia, y siempre te vi sincera y val~ros_a, dotada de una bondad casi demasiado perfecta, olvidándote siempre de
ti misma para no ocuparte más que de los otros; á pesar de tu calma, sé que
eres capaz de profundos entusiasmos y de heroísmo, y no obstante conservas
una ingenuidad y una sencillez adorables, á la vez que un tanto novelescas... ¡Ay
de mí! Todo eso se vuelve en contra mía, ó contra los dos, en este momento. Tú
quieres lo ideal, deseas lo imposible; pero en la vida es preciso saber contentarse con sentimientos mezclados, dichas incompletas, y sin embargo muy aceptables... Créeme, hay muchos hombres y mujeres en el mundo que se contentarían
con un matrimonio como podría ser el nuestro...
. _»La voz ~~ Roberto, áspera antes, habíase dulcificado mucho y era muy cannosa; la cns1s había pasado; ya no experimentaba más que el bienestar que
después de la crisis se sien te...
)¿Y yo?:. Pues yo seguía mirando siempre los puntos blancos amenazadores,
muy pr.óx1mos ya, Y. vagamente compadecíame de la arena dorada que muy
pr?nt? iba á ser batida por el furioso oleaje, y me parecía así compadecerme á
m1 misma. 1:,as nubes corrían amenazadoras y negras en un cielo muy bajo; de
repente un mmenso relámpago iluminó el cielo sombrío, y el trueno retumbó
como un cañonazo; atín no llovía, y los dos nos levantamos de un salto.
- »Vu~lve á casa pronto, Marta; apenas te queda tiempo.
- »¡Ad1os, Roberto!..
»Observé que estaba muy conmovido, y en cuanto á mí, creí que me hallaba
á punto de perder el conocimiento. Solamente pensaba en una cosa, en conservar ~astante _imperio sobre mí misma para no gritarle: «¡No es verdad lo que te
he dicho... ciego que no quieres ver... yo te amo, te amo como jamás mujer alguna podría amarte!.. » Pero me callé, y entonces, inclinándose hacia mí, díjome
con voz temblorosa:
- »Puesto que es un verdadero adiós, permíteme besarte, querida Marta,
querida hermana...

»Le presenté mis mejillas pálidas y estremecí me de pies á cabeza al sentir
aquel beso; mas Roberto creyó que temblaba de frío y díjome con expresión inquieta.
- »Ahora, apresúrate, porque la tempestad está á punto de estallar...
»:Mientras escribo estas líneas, el trueno retumba con estrépito y la lluvia cae
á torrentes. Este furor de los elementos me complace, sobre todo porque podré
estar largo tiempo sola. La tía Aurelia teme la tempestad, la conozco bien, y no
se pondrá en camino hasta que haya pasado.
»¡Dios mío, Dios mío, cuánto sufro, qué desgraciada soy y qué bien venida
sería la muerte! Me ha llamado l1er111a11a. ¿Será simplemente una palabra trivial
de afecto? ¿No la pronunció con una intención más particular? ¿No estoy yo destinada á ser más tarde su hermana? ¡Ay de mí!..
»... Hace ya cerca de una hora que estoy atontada, mirando cómo giran las
agujas de mi pequeño reloj. Ya cesó la tempestad y voy á sentarme en mi otomana para que Edmunda me encuentre como me dejó; me haré la ilusión de
que ,he dormido, de que he soñado... ¡Qué triste ensueño... , qué lúgubre despertar! ..»
Edmumda entró de puntillas, temiendo despertar á su hermana, que no se
movió; pero cuando la joven se disponía á salir de la habitación, Marta se
volvió.
- ¿Eres tú, querida hermana?
- ¡Ah! Yo te he despertado; jamás hago cosa buena. Mis mejores intenciones
tienen siempre las más deplorables consecuencias.
- No me has despertado, pues apenas dormitaba. ¿Te has divertido mucho?
- ¡Hum! Así, así. Por lo pronto, esa tempestad que nos amenazaba hacía cris• par los nervios; y por otra pa rte, algunos han faltado á su palabra dejando de
presentarse, sobre todo los hombres; de modo que tus juiciosas advertencias
han sido superfluas. El capitán ha tenido miedo sin duda de algunas gotas de
agua, aunque al paso que lleva su caballo le habrían bastado tres cuartos de hora para ir desde Trouville á la heredad... Sin embargo, me había prometido...
¡Ya verás con qué frialdad le recibiré! Esto te divertirá. En cuanto al Sr. de Anee!, no tiene excusa alguna porque es vecino... La señorita de Robinsón aseguraba que vendría; mas no compareció.
- De modo que tu precioso traje ha sido inútil, pobre Edmunda, dijo Marta.
- ¡Sí, búrlate bien de tu hermanita! Esto prueba por lo menos que te has aliviado un poco de esa pícara jaqueca; pero yo no diré que no haya producido
efecto mi traje, pues todos los hombres más granados que había allí han quedado seducidos; de suerte que en resumen no he dejado de tener algunos adoradores.
- ¡Edmunda, Edmunda!.. ¿Cuándo aprenderás á reconocer que la vida no es
una inmensa partida de recreo?
- Pues... uno de estos días; pero no en seguida... Cuando me haya casado.
- Y ¿dejarás de ser coqueta cuando contraigas matrimonio?
Edmunda tenía la virtud de ser muy franca; pensó un poco antes de contestar, y después arrodillóse junto á la otomana.
- Escucha, dijo, hay coquetería y coquetería. Yo creo que siempre procuraré
parecer linda, porque esto no está prohibido, ¿no es verdad? Pero participo un
poco del parecer de la señorita Robinsón, la cual piensa que es bueno divertirse mientras una es joven, y por divertirse entendemos dejarse hacer la corte.
Después, una vez casada, se ha de tener formalidad.
- ¿Es decir, repuso Marta, no pensar más que en el esposo, no tener más objeto en la vida, labrar su felicidad y ser toda de él?
- Sí..., eso es, poco más ó menos. Ya sabes, hermana mía, que tlÍ eres romántica exaltada; y yo, á pesar de mi aire de.traviesa, tengo mucha más calma y
soy más práctica también. Cuando me case -y ahora te hablo con mucha formalidad - lo haré en conciencia, y estoy segura de ser una mujer muy honrada.
¿Te basta esto como profesión de fe?
- ¡Querida Edmunda, querida hermanita, si tú supieras cuánto te amo!
- ¡Toma! ¿Y por eso lloras? ¿Qué motivo tienes?.. Será la jaqueca ó la tempestad. Duerme un poco; ya no charlaré más.

VIII
Durante toda la noche y una gran parte del día siguiente no dejó de llover.
Los senderos se habían convertido en torrentes, los caminos estaban inundados,
y no se oía más que el rumor producido por las ráfagas de viento y las trombas
de agua que batiendo las ventanas doblegaban los árboles. El verano, excepcionalmente hermoso, transformábase súbitamente, volviendo á reinar el frío y la
tristeza.
Edmunda no había visto atín el campo más que con sus ·galas, pues prescindiendo de algunas tormentas, siempre fué el tiempo magnífico desde su llegada,
y todo parecía festejarla á la vez, no comprendiendo nada de aquel cambio.
Recorría una y otra vez las salas del castila, donde penetraba poca luz por las
estrechas ventanas; irritábala no poder salir, y se decía que en el mal tiempo, no
siendo ya posible las excursiones á caballo, ni los ejercicios de natación, ni las
reuniones en el jardín para jugará la roqueta ó al volante, el campo no era propio para ella. Ayudó á la tía Aurelia á poner en buen orden las sedas de colores
claros, hablando de continuo sin esperar contestación; después tomó un libro,
del que se cansó pronto, y al fin acogió con entusiasmo el anuncio de que se iba
á servir el almuerzo.
Marta, aunque sufriendo mucho aún, decidióse á levantarse para ocupar su
asiento en la mesa, y se dejó mimar por su hermana, que jugaba á la enfermera,
como jugaba á todo lo que hacía.
Pero una vez terminado el almuerzo, cuando la tía hubo vuelto á sentarse ante su eterno bastidor junto á la ventana, mientras Marta se hundía en un gran
sillón, silenciosa y triste, la ociosidad fué para Edmunda del todo insoportable.
Aunque tratando de leer, miraba al reloj de continuo; nunca le habían parecido
las horas tan largas, y bostezaba á cada momento. Al fin la tía Aurelia, siempre
burlona, dijo con tono irónico:
- Y ha de saber usted, señorita Edmunda, que esto no es nada aún; ya vera
usted en el otoño y á principios del invierno, cuando no se puedan asomar fuera
las narices, cuando el cartero llega á duras penas, cuando se corre peligro de
que falten los víveres y cuando nos helamos casi en esta hermosa mansión ...
- Vamos, tía, no calumnie usted á nuestro castillo, dijo Marta, interrumpiendo
la dolorosa meditación en que se había sumido; podemos calentarnos bien, y no

579

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

nos faltan muchos libros, revistas y diarios para ocupar las largas noches del
otoño. ¿Tienes frío, Edmunda?
L-i friolenta niña, abrigada con un chal de lana blanca hizo una señal afirmativa, en vista de lo cual Marta dió al punto orden de e~cender un buen fuego. El criado amontonó astillas y hacecillos de leña en la chimenea monumen!ª1, ~astante grande para asar un buey entero, y de repente el antiguo salón se
iluminó con los resplandores de las llamas, que parecían brillar en las paredes.
A pesar de la hora, era tal la obscuridad, que la señora Despois dejó su trabajo
y acercóse al hogar.
Edmunda, otra vez risueña, instalóse sobre unos cojinetes á los pies de su
hermana, y alargó las manos sobre el fuego.
'
- Esto es muy agradable!, dij~. El fuego da ganas de hablar; yo soy muy
charlatana; pero .vosotras dos estáis tan graves y silenciosas que da miedo...
Marta se sonnó.
- Pues habla cuanto quieras, Edmunda, dijo, puesto que tantas ganas tienes.
No deseamos más que escucharte. ¿No es verdad tía?
- Sí, con la condición de que diga muchos disparates pues nada divierte tanto como las tonterías de los demás.
'
-: ~u~s entonces, ·señora, replicó alegremente Edmunda, ·va usted á quedar
servida a su gusto.
·
·
. - Por lo menos, Edmunda, repuso la tía, preciso es hacerle la justicia de que
tiene usted muy buen carácter.
. - Ese agrada}&gt;le fuego contribuye á que sea amable; hace un momento, al
mirar cóm~ \lov1a, _co~en~ba á ,estar taciturna; pero las llamas me han hecho
recordar m1 m'.ancia; a mi mama le agradaban mucho hasta en verano, y me parece estarme viendo atín, muy pequeña, en un rincón, mientras que ella se ves-.
tía. ¡Parecíame tan hermosa mi mamá!..
Era raro, que ~dm~nda h!ci~se la menor alusión á su pasado y con frecuencia
~far~ hab1a, temdo viva cunos1dad respecto á la infancia de aquella hermanita,
a quien habia encontrado grande ya. No quería interrogarla y contentábase con
algunas breves fra~es que Edmunda dejaba escapar, las cuales arrojaban á veces
una luz algo extrana ~obre los años pasados. La tía Aurelia esperaba, por lo tanto, que e~ta v~z, lo ~1smo que las otras, Marta cambiase de conversación; pero
no fué as1. Mientras Jugaba con el cabello dorado de su hermanita díjole dulcemente:
'
- No sería tan linda como tú, hija mía, segura estoy de ello.
. -No,
hermosa d~ otro ~odo: r~ubia también, pero con grandes ojos azules,
?JOS de n~no. A los n:emta y cmco anos desempeñaba aún los papeles de dama
Joven meJor _que n.ad1e, y tenía una manera de decir las más sencillas palabras,
~on _tal can?1dez, sm elevar la voz, que hacía llorar á todo el mundo. Yo adoraba
a 1111 mama Y_el\a me correspondía algunas veces, cuando le quedaba tiempo;
pero otras, olv1dabame del todo.
- ¿Cómo que te olvidaba? ¿Qué quieres decir con esto?
- ¡Oh! No era por maldad, ya lo comprenderás; pero ¡tenía tantos amigos y
yo oc~paba en la casa tan poco lugar!.. Cuando iba á comer fuera de casa olvid~ba a men~do encarga_r que me sirviesen la comida, y como se cambiaba de
criados contmuamente, !ncluso de n;ii aya, nadie se ocupaba de mí, confiando
cad3; cual e;1 que I? hanan los de~as. Entonces, al ver yo que decididamente
no me servian, registraba _los armar~os, bu~cando bizcochos y confituras, y á ve~es encontraba, ~ero n~ siempre. Cierto d1a, mi papá, que había estado de viaJe - c~n frecuencia h~c1a algunos para sus negocios - volvió cuando no lo esperaban. yo ;staba empmada sobre un taburete que había puesto en una silla, y con
gra~ alegria aca~aba de encontrar un pastel apenas comenzado. Al oir la voz de
~a~a, me atemon~é, Y habría caído, sin soltar mi pastel, si él no hubiese llegado
ª tlemp~ para e.v1t~rl~. Lloré tanto de miedo como de hambre, y no le costó
poco ,enJugar mis lagrimas. «¡Vé á ponerte el sombrero, me dijo, y los dos iremos a comer ~ la fonda!» Yo no sabía á punto fijo qué me quería decir con esto·
pero no ~e h~ce de rogar. Papá me dió una comida extraordinaria, é hízome be'.
ber un vm_o p1,cante q~e_yo no conocía aún, pero que me pareció muy bueno.
Cre? que Jamas en 1111 v!da había sido tan feliz como aquella noche. Papá me
dec,ia cos~s raras, muy_ tiernas también, y una vez que me miraba observé que
tema lágrimas en los OJOS. Esto me produjo un efecto singular, y le dije: «Pero
los caballer?s no lloran .._.»_ Creo que entonces fué cuando me habló por
P mera ve~ de m1 ~ermana, d_1c1éndom.e que sería para mí, en caso necesario,
~~a
pequena 1?ª11:1ª· (Yo, hu1?1era querido verla en seguida!.. Después de esro,
1
ronme una mst1tutnz a quien yo no quería mucho· pero al menos vigiló para
que no me faltara nunca la comida á la hora.
'
- De todo~. modos, murmuró la tía Aurelia, es una manera muy extraña de
educar á su hiJa ...

- Nada de eso, porque se reproduciría la jaqueca, y yo quiero que estés fuerte, buena y animosa.
- ¿Animosa por dos?, preguntó la señora Despois, procurando tomar una expresión de burla, por temor de enternecerse á su vez, y pensando que aquella
niña sabía ganar admirablemente el corazón de los demás.
- Sí, señora, contestó Edmunda. ¡Ah! Sepa usted que yo no me dejo engañar
y que soy muy susceptible de progresar. Marta podrá hacer de mí cuanto quiera, y espero que procurará aleccionarme para ser útil y animosa como ella. Por
lo mismo, no vaya usted á creer que me intimida con la lúgubre pintura que me
hace del mes de noviembre en medio del campo.
Un criado entró en aquel momento para decir que el señor cura deseaba ver
un instante á la señorita.
- ¡Que pase adelante!, contestó Marta.
El cura era el mejor amigo de Marta; habíala bautizado y dádole la primera
comunión y aspiraba á casarla. Parecíale que su joven feligresa era un poco independiente, aunque muy buena y caritativa. La señora Despois, católica con
muchas intermitencias, libre en sus propósitos y no poco burlona intimidábale
m'.15, pues n~ representaba de ningún modo el tipo eclesiástico d~ la mujer humilde y sum1s~. -".lquel cura d~ pueblo, cuya pequeña iglesia cubierta de hiedra,
. una de las cunos1dades del p~1s, se hallaba en el fondo del valle, lejos de las playas mundanas, sabía, por decirlo así, á terruño como verdadero hijo de campesino; pero era el hombre más excelente del mundo.
- Apenas me atrevo á entrar, Marta, dijo, porque estoy lleno de barro y mo-

~:a

P:fá,

d - ¡Ah, querida señora, temo producir en usted una falsa impresión al hablarle
e estas cosas! Yo era muy querida, todo el mundo me mjmaba sobre todo
cua~do ~omencé ~ ser mayorcita. Llegaba ya á los quince años, ~uando cierta
noc ~' sm preverurme de antemano ni darme aviso alguno una prima de mi
que _me ad~raba, llevó~e ~onsigo al teatro. Desempefiaba allí papeles cóy excitaba siempre la h1Iandad con su risa extravagante, sus ojos saltoies Y sus bruscos ademanes; esto era muy cómico, pero siempre la misma cosa
din~~fondo ~e parec(a una buena mujer, pero algo loca; fuí con ella al cuart~
ue d sf vestia y se pm~aba. la cara, y muy pronto entraron varios caballeros
q
.ec an cosas ~uy divertidas y que eran los primeros en reírse. Yo me reí
~a~~~~~' au?que sm co_mpren~er siempre lo que se hablaba, y entonces uno de
pq , y s~nores, un v1eJo, dfJome que cuando yo debutara enloquecería todo
. ar~s. 0 esea?a mucho ser actriz como mi mamá. «¡Vamos!, di·o la rima
c~~iere ust;d deJ.ar en paz á esa niña? Es la señorita Levasseur, y 0 deb~tará'
P que esta destmada a ser una heredera muy solicitada... » Pues entonces re~
1
ca~a~;ro, ¿po'. qué la trae usted aquí? La verdad es que la prima d~ mi
,
no
a 1a reflexrnnado sobre esto; hizo uno de aquellos ademanes ue le
1
~~ia~ tantos aplausos ;n las tablas, todos soltaron la carcajada, y ya nad~ volt t
ocupars,e ~e m1. ~ero entre aquellos señores hallábase un ami O de mi
s~ ~~c¿fe~i~ib}~t~º so¡10
pap~; refirióle el incidente, y cuando aqu[i lo supo
sión en
'1 . a
m1 ~ª1!1ª, gue ya estaba enferma, y me pusieron á penhe si un C? eg10. '.sta es m1 h~stona. Ya ves, Marta, que antes de conocerte
do qu_enda Y olvidada sucesivamente; tal vez se me ha educado de u
nera extrana com d' 1
D
.
na mahe conocido' la t o ice a senora espo1s; pero solamente aquí, en tus brazos
estaré agradecid:rnyu:f ioontestnadnta;' la b~ndadh y la abnegación. ¡Juzga ahora si
·Q .
•
r s en m1 una ermana que te adora!
- 1 uenda Edmunda, ttí quieres hacerme llorar!
..

;fe~:,

J

~~!:
ª

it

?e

¡Cómo! ¿No saben ustedes?

jado de pies á cabeza... 1·Fuego en el 1nes d ' 1'
é b · 'd
ustedes!
e JU 10... qu uena I ea han tenido
- Aquí ~~drá usted calen~a_rse y estar con toda comodidad, se1ior cura, repuso Marta. c~ómo le ha p~rm1t1do á usted Francisca salir con este tiempo? Ya no
reconozco a la buena anciana.
-:_ He sal_i1° á pesar suyo Y también mío. ¿Por qué no he de confesar mis equenas debilidades? Nuestros caminos de travesera se convierten muy pronto~n
torrentes, Y para remontar desde mi agujero á estas alturas se necesita andar
~u&lt;;ho; pero es el caso que la mujer de Duval acaba de dar á luz un niño y
e~iase que eStaba ~uy enferma. Vengo ahora de su casa y he visto que e~tá•
mrdJor, pe.ro muy débil. En el camino pensé que mi buena Marta le enviaría
ca o y vmo ...
- Dentro de una hora lo tendrá.
La señora De:pois levan~? la cabeza con expresión burlona.
la V1ª11:~s, s~or cura, d1Jo, c~nfiéselo usted todo, y por mi parte le prometo
11
so u~i • ¿ 0 le ~a pas~do a usted un momento por el magín cuando ha~~ªn~e~ ro eo para vemr aqu1, la idea de un buen asado y un vaso' de vino ca-

b

,ª

cura se sonrió, pasando suavemente la lengua por sus gruesos labios antes
d e El
contestar.
- Esa e~ otra d~ mis ~ebilidades: soy un poquillo glotón, y Marta sabe repmaerahretlaanb b1len ehl vmo caliente con azúcar y especias... A decir verdad la llivia
a os uesos· y me d
..
'
,
a verguenza ver cómo humea mi sotana al calor
d eI fuego...
po!~:u

nd

a se levantó Y cogió el chal de lana blanca de que se había des-

mu~ También tiene us~ed mojada la espalda, dijo, señor cura ... La caridad es
jerr{e ~~:;;,h~ero t,am?1én es preciso evitar que produzca fluxiones de pecho. Décer a m1. ..
Así d_ici~ndo, cubrióle los hombros con el chal.
- Senonta Edmunda - é h
.
t d?
, es una prenda
' ' ,qu
ace
Y ad emas
de
· US e ..• Ese bomto chal de lana se mo1·ara' · · ·
alivia mucho.
muJer ... no tiene nada de sacerdotal... pero en fin,
( Co11ti1111ará)

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LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

N úMERO

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Proyecto de utilizaci6n del subsuelo de la plua de la Constitución de Barcelona para dependencias municipales1 original de D. Salvador Vigo

PROYECTO DE UTILIZACIÓN
DEL SUBSUELO DE LA PLAZA DE LA CONSTITUClÓN
DE BARCELONA

Los grabados de la presente sección representan
las plantas y secciones del proyecto trazado por el
ingeniero maestro de obras D. Salvador Vigo y Soler,
ex concejal del municipio de nuestra ciudad, corporación á la cual lo ha dedicado el autor.
Acompaña al proyecto una memoria en la que se
demuestra con gran acopio de detalles las condiciodes especiales y favorables que reune el inmenso espacio de 2.8r 4 metros cuadrados que forma la plaza
de la Constitución para ser aprovechado su subsuelo
para oficinas municipales, y la necesidad que de ello
tiene la ciudad desde el punto de vista económico,
citando entre otros los interesantes datos que extractamos á continuación.
La plaza de la Constitución está situada á tme metros sobre el nivel del mar, y por ser la cúspide de
una colina no hay en la actualidad cloaca alguna colectora construída ni proyectada. Si el ayuntamiento
hubiese de adquirir un solar de igual espacio junto á
la casa capitular, le costaría tres millones de pesetas,
resultando por el proyecto presentado casi de balde,
pues siendo indiscutiblemente propiedad del municipio sólo le costaría los gastos de habilitación semejantes á los de la construcci5n de un edificio.
Rebajada aquella gran superficie 7'70 metros se
obtiene un emplazamiento á 5'30 metros de cota so-

,

IJ

C.• •1 C1l

bre el nivel del mar, y su desagüe y ventilación están
perfectamente garantidos á favor de las pendientes
de las calles de Fernando VII y Jaime I. En el hueco se construirían pilastras y arcos de ladrillo que sostendrían la bóveda del local obtenido y suelo enton-

579

s¿

L A I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

de la que representan los alquileres de los pisos y edificios que hoy por falta de local
se ve obligado á tener, y se
consigue reunir en un ·solo
punto las oficinas municipales,
mejorando la buena administración y beneficiando al público en general.
El Sr. Vigo se ha sujetado
estrictamente á las fórmulas
científicas para calcular los
espesores y estribos de las bóvedas y el grueso de las pi lastras que han de sostenerlas, y
de sus cálculos resulta que el
proyecto es perfectamente
factible, y resulta también
probado que responde al objeto para que ha sido estudiado, que es el más económico
que en igualdad de capacidad
de local se puede presentar
y que reune las condiciones
de belleza y solidez apetecibles.
La necesidad de proporcionarse un gran local aumentará, y será indispensable satisfacerla de un modo ó de
otro el día no lejano en que
se efectúe la agregación de
los pueblos del contorno de
la ciudad, con lo que se triplicará el personal de sus dependencias por el crecido

'j'

•

Plano del subsuelo de la plaza de la Constituci6r., según el .proyecto del Sr. Vigo

aumento que experimentarán
los servicios.
Si realmente, como sostiene
el autor, resulta el local con
todas las buenas condiciones
higiénicas de luz y ventilación,
el Sr. Vigo ha prestado con
su proyecto un servicio digno
de aplauso .
De todas suertes, bien merece que fijen en él su atención aquellas personas que
por sus conocimientos ó por
su práctica pueden contribuir
á su mejoramiento, si es que
de mejora necesita, y de las
que por su posición ó por los
cargos que desempeñan pueden influir para que sea llevado á la práctica el día en que,
después de bien estudiado,
hagan patentes su convenien•
cia y su factibilidad, que, en
nuestro concepto, quedan
probadas en la memoria que
acompaña al proyecto del señor Vigo.
Y también merece sincero
aplauso el autor que ha consagrado su tiempo y su trabajo al estudio de una obra que
ha de constituir, si algún día
se realiza, una indudable mejora, de positivos y beneficiosos resultados para la ciudad
de Barcelona. - X.

----

- urr arbdL1QU1 -

LECHE ANTEFÍ:L

APEL WL

ces de la plaza á la misma cota que tiene hoy aproximadamente. El pavimento debe estar construído
en los arroyos, con arena y tarugos de madera para
apagar el ruido de carruajes, y en las aceras y burladeros, modificados según el proyecto, se colocan cris.

•i.

•
~

~

~
~

&lt;;&gt;i

•• i
!

·v

a

combinados con los de desagüe llegan unos pozos
ó registros situados en los extremos de las calles bajadas que antes se mencionan hasta encontrar una
cota más baja que la del local, quedando el tubo de
ventilación libre en un pequeño pozo á propósito y
el de desagüe corriéndose hasta la cloaca.
Por medio de unas andronas coronadas con ricas
verjas de hierro situadas al fuente de los edificios de
las Casas Consistoriales y Diputación Provincial, al
estilo del flote! de Ville en París y de muchos edificios públicos de Inglaterra y Alemania, se proporciona un cl,umento de luz y ventilación extraordinaria.
Se da acceso al local por medio de dos grandes
escalinatas, situadas dentro y á cada lado de los pórticos en la Casa de la Ciudad, quedando cerrado todo
el edificio y su adición por la misma puerta ó verja .
El proyecto total de la obra es en resumen el si•
guiente:
Ptas. Cénts.

_flP·

Por las obras de excavación, alh:i.ñilería1 carpin.
terfa, cerrajería, lampisterfa, pintura y vidrios
del subsuelo. • . . . . . . . . . .
14 °/ode imprevistos, beneficio industrial y direc·
ci6n práctica de las obras. . . . . . . .
Por las obras de urbanización de la plaza, albañales, en galerfa, bordillos, burladeros, entarugados, verjas y candelabros y demás obras
anexas. . , . . . • . . . . . . .
14 °/o de imerevistos, beneficio industrial y direc•
ción prácuca de las obras. . . . . . . ,

C.t, t: ftn:a11 11

USAS tONSlSTORIAL(S • .

Plano de la plaza de la Constitución tal como ha de quedar scg{m el proyecto del Sr. Vigo

Lu

Penow ,u

•Soberano remedio para rápida cura•
cion de las Afeccione■ del pecho,
Catarro■,Mal de irarvanta, Bronqult11 , Resfriado■ , Romadizo■ ,
de los Reumatl■moa , Dolore ■ ,
Lumbagos, etc., 30 aiios del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

Sección del subsuelo de la plaza de la Constituci6n, segun el proyecto del Sr. Vigo

••
• • .¡
"

tales resistentes para la iluminación diurna y grandes candelabros construídos de forma que sirvan para ventilación.
Prodúcense las corrientes de aire por medio de tubos colocados en el subsuelo del local, que juntos y

NúMERO

230.9()6, 10

-

D1p6stto ,n toaas tas Farmacias

CODtCel

PILDORAS~~DEHAUT
DE PAAIS

necesitan. No temen el asco al el cau1aneio, porque, contra lo que sucede coa
los demas po.rgantss, este no obra bien
lino cuando se toma con bueno, alimento,
;y bebida,fortilicantes, cual slvino, el catl,
el U. Cada cual escoge, para purgarse, la
bora ;y la comida gue ma, Je convienen,
segun sus ocupacionea. Como el causan
cio que la purga ocasiona queda completamenteaauladoporeletectodela
buena alimenta.cion empleada,uno
•e decide t4cilmente 4 volver
4 empezar cuanta• veces
sea necesario,

JIW:l;i(eJ~rii
G

contra las diversas
Afecciones NI Corazon,

Hydropealaa,
--- - - - --- __
Toaee nervloaaa;
Empleado con el mejor e:rito Bronqultla, Aama, etc.

Anemia, Cloroala,

Ell"11ncl■lllll N la lutrw.

Debilidad, etc.

""""«ef c,11.'9 \\e,:
.

n

,

~·

HIERRO

BBlVAIS

repre1mta euctamente el hluro
CODteDldo en b. ec.onom.ia. Esperimto.•
tado por Jo, principales mtdioos del
mundo, pu, inmediatamen&amp;e en b.
N.Dlff, DO OC.Uiona uttt:&amp;imlenio, no
tat111 el utómqo, no ennerrece 191
dielltei. n,,111 ,,111, ¡,ta, ...:.,, c.lUL
hlJ... 1t ltr4utra l&amp;N.
O. v,nt, '" toda, la,Firm,01.,
Ptr a.,,r: 40 742,r.lt~aN¡ Paria,

:rageasalLacfatode HºIBmlde

GELIS&amp;CONTÉ
J.probidu por 11 J.a1d1mJ, d• JledJclu d• Piri,.

rgotiDQ J 8r&amp;g888 de

E

S, LENTEJAS, TEZ ASO L
ARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENClAS
ROJECES
~O

no tilubean en purgarse, cuando lo

arabede:Cigitalde•

El ma, eficaz d1 /01
F1rru,tno,o, contra la

,an I lleld.lh CII IJU, lbl,a

Ju

IEIOITUICO 1l ■u PODEIDIO
que se conoce, en poc!on o

·1M;íB1iiGt¡1:nUftlt¡,a• íl!.ctl
~~~nJ:el : ~~! ~.~!~m~~~y
labor del parto

■edalla de OrodelaS••deF'-dePari, detten•n la$ perdida,,
LABELONYE y C'•, 99, Callo d, Aboukir, F1ri1,y en todas las farm,wias.

32.326,85

122.46g,42
17.145,71

Valor total para la suOO.sta de dichas obras. . .
Por los planos de proyecto, presupuesto y direc•
ción de las obras. . . . . . . . . . .

402.&amp;¡8,oS

ImtxJrte total de las obras. • •

443. 132,88

40.284,So

Con el proyecto del Sr. Vigo se logra aprovechar
un subsuelo que hoy no se utiliza para nada; ensan·
char la Casa de la Ciudad dotándola de un grandioso local como no tiene igual en el mundo destinado
á este objeto, gastando para ello una cantidad menor

rn p,ctta,a.o por otrdadera$ !mintlnciaa, no tiene riw:11 y ~sel remedio más
• c1o~a, aeguro J de 1nmed·ato
I d
y de la medioaoión tóni •o eco n I t • resu ta oa de todos lva ferruginosos

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VIVAS PEREZ

�88

LA

I LUST RACIÓN ARTÍST!CA

MISA DE CAMPAÑA CELEBRADA EN L A PLA ZA DE LA INDEPENDENCIA,

NúMERO

EN MONTEVIDEO, EL DÍA II DE OCTUBRE DE

579

1892

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•••- constituye el reparador mas en,mrtco que se conoce para curar : la cwrdm, la
..l"'11!'4, las .llemtt'll4Ctoffa dolorosa,, el Jlmpo/Jt'«'m~to y la .tlteracwn ae la Sangre,
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.&amp;reutl ea,
regul~~J

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coordena y aumenta considerablemente las tuerzas ó Infunde a la
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e~pcclalmente contra las Escrofulaa, la
Tisis y la Debilidad de temperamento,
as! como en todos los casos(PáUdos colorelt
Amenorrea,&amp;.•), en los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, oya para
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              <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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