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                  <text>AKO XI I

BARCELONA 13 DE FEBRERO DE 1893

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA
--== = - = = = - - -

--~==========;;.....;=====~===========

,ANTES DEL BAILE, cuadro de Franoisoo Masriera,

�NúMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA
'"iól\.-siira'7ÍX

......................
Texto. - /lf1irmm·ariimes europeas, por Emilio Castelar. D. José Zorrilla. - Exposición histórico-europea, por Juan B.
Enseñat. - /lfiscelánea. - Nuestros grabados. - Cargo de con·
ciencia {continuación), por Juana Mairet, con ilustraciones
de A. Moreau. - SECC)ÓN CIENTÍFICA: La prestidigitación
· descubierta. Una ilumina.:ión en w¡ sombrero. - La edad de
cobre. - Variedad de la latitud geográfica. - Flsica recreativa.
Laprestidigitación explicada. Multiplfración de monedas. - Li•
bros enviados á esta Redacción por autores 6 editores.
Grabados. -Antes del baile, cuadro de Francisco llfasriera.
- El despacito de D. fosé Zorrilla; D. José Zorrilla en m le·
cho de muerte; Sepultura de D. José Zorn"lla en el cementerio
de San Justo, de llfadrid, tres apuntes á la pluma por Vicente Cutanda. - Exposición liistón·ca. Sección ,de Portugal. Sala
l.• Instalaciones de etnografía americana. Sala 2 . ª Instalaciones europeas. Dos vistas tomadas desde la puerta de entra·
da y otras dos desde el fondo, cuatro grabados (de fotog~afía
del Sr. Compañy, de Madrid). -MusCQ del Luxemburgo. El
pan beudito, cuadro de Dagnan Bouveret ( París), grabado
por Baude. - La iluminación en un sombrero. - Multiplicación de monedas. - Medalla conmemorativa del cuarto centenario del descubrimiento de América, acuñada en Buenos
Aires por los Sres. Gottuzzo y Terrarossa.
, .•.••, ••, ... ,..............................., .............., ..... '4, .•••••••., ............................., ••, .••,•.¡ ,,,. ,., ..•..., . ..~

MURMURACIONES EUROPEAS
POR DON EMILIO CASTELAR

Zante. - Su hermosura. - Horrores y destrozos en la isla. - El
Oriente. - Los problemas orientales y lps intereses de sus respectivas dinaslias. - Dramas de familia públicos. - La reina
y el rey de Servia. - La reina y el rey de Rumania. - Matrimonio del heredero de la corona rumana. - Carmen Sylva
como escritora y como soberana.

I
Quien allá encerrado en las nieblas ó en las nieves
del Norte no haya podido respirar nunca el aire de
una isla mediterránea y recoger su luz en los ojos y
su calor en las venas, francamente no puede gloriarse de haber vivido. Ver un mediodía ó una media
noche primaverales, cuando el sol ó la luna están en
su cenit y cabrillean en lacas de colores mil sobre
las aguas azules¡ percibir la mezcla de varias esencias,
despedidas por el azahar de los jardines y el espliego de los secanos; gustar la naranja, que sabe y huele á gloria, ó el azucarado melón, fresco cual una
horchata heladísima; bañarse con todo el cuerpo en
los efluvios de un éter, á cuyo fuego la sangre acelera sus movimientos en el corazón exaltado y enrojece sus partículas incendiadas por emanaciones de oxígeno¡ escuchar el coro de los ruiseñores ocultos entre rosas y mirtos, bajo sombras de palmas que susurran melodías, y toldos de parrales en flor, cuyo polen se mezcla con los gorjeos y con los arrullos en el
dúo formado entre las auras del monte y las brisas
del mar ¡oh! resulta siempre la sobreexcitación extraordinaria de todos los sentidos, remontados á los
excitantes prestados de consuno á la sensibilidad y
á la fantasía por los ígneos esplendores de tal exuberante vida. Y de las islas mediterráneas ninguna superior en colores y aromas á la isla Zante, llamada
desde los antiguos tiempos en todos los idiomas levantinos la flor oriental y digna de las náyades y de
las nereidas y de las ninfas del archipiélago jónico.
Grupo maravilloso este grupo: allí la blanca Leucades, por cuyos promontorios aparece vestida de lino
sacerdotal, coronada de adelfa sacra, la canción sáfica en los labios, la cítara de oro en las manos, aquella
musa del amor, cuyos plañidos, por no escucharlos
el sereno cielo se apagan en la muerte, pedida, tras
los desengaños de una pasión infeliz, á los abismos
de un mar sonriente. Allí también ltliaca, es decir,
el poema de la navegación antigua, cantado por Homero; las dobleces y astucias congénitas al mareante
de abolengo en Ulises; la fidelidad conyugal, más
necesaria que á la vida corriente á la vida marina,
por las largas separaciones de los esposos, en Penélope; la fortuna y la casualidad, socorriendo al náufrago (Y muchas veces salvándolo, en Ino; las playas
amigas y hospitalarias en Nausica; las playas bravías
é inhospitalarias en Politemo; los innumerables lazos
tendidos por las olas al navegante en las hermosas sirenas, coronadas de corales y espumas; los escollos
de aspecto hermoso y de abismos traidores en Circe,
y todos los accidentes y todas las circunstancias del
trabajo y del esfuerzo marino en aquella inmortal
Odisea, repetida hor mismo y recantada por los isleños sobre los sitios donde viera el primero y mayor
de los poetas humanos tan admirables y admiradas
escenas, tan mtíltiples y perfectos personajes. Hoy

mismo atrae Zante por su hermosura sin igual á los
viajeros; hoy mismo, entre la montaña y el mar, se
coge aceite tan diáfano como el consumido en los
Propileos ante Minerva y uva como la cantada por
Teócrito en sus idilios; hoy mismo huelen sus mirtos
cual olieran al coronarse con ellos los dioses paganos,
y destilan los troncos aquellas mieles, comparables
á las olientes del Ilibea, gustadas por los poetas clásicos. Pero ¡ah! que hay por Zante solfataras donde
brota el azufre infernal, charcos hirvientes que hieden á petróleo, hendiduras parecidas á bostezos del
suelo, lavas petrificadísimas como los fósiles prehistóricos que revelan volcánicas erupciones verdaderamente asoladoras, cuyo estallido ha hecho estremecerse y bambolear á la isla como si ésta fuese árbol
desgajado de sus profundas y naturales raíces. Así no
debe maravillarnos, aunque sí dolernos, el terremoto
último. Ninguna calamidad tan aterradora. Cuando la
tierra os falta bajo los pies parece que os falta el universo entero. Aquella solidez nativa, sobre la cual todo
el peso de vuestro cuerpo se libra, cambiada en horribles y encrespados mares, os da vértigos, á cuyos mareos creéis perder primero la razón y luego la vida. Las
espesas masas de tinieblas, formadas por las trombas
del viento y henchidas de polvo; el trueno subterráneo
más fragoroso y más siniestro que cuantos retumban
en las nubes; los abismos abiertos al paso que os devoran de súbito; las ruinas y los escombros pendientes sobre vuestras cabezas estremecidas, componen
algo así;como la realidad viva de aquellos apocalípticos ensueños en que los espacios se arrollan como un
pergamino puesto al fuego y las estrellas se desvanecen como las cenizas móviles de un rescoldo disipado al soplo de huracanes terribles. Imaginaos lo que
habrá pasado en Zante cuando el aire se haya entenebrado por los átomos removidos del suelo y se haya
puesto como sólido, y la tierra sólida levantádose
como al ciclón el mar y abiértose en cráteres donde
reventaban gases asfixiantes entre humaredas, tan terribles á la vida como el vacío mismo, y los montes
estremecídose y dobládose como los árboles al viento,
y tornádose contrarios los hogares, que lejos de abrigar aplastan, y aquel campo patrio, á cuya seguridad
fiabais el propio ser, abiértose á vuestras plantas en
profundísimo insondable sepulcro. No quiero pensarlo. Nuestra divina madre, la hermosa Grecia, probada por tantos dolores en la última semana de años,
convierte los ojos al mundo civilizado y le pide
auxilios. ¿Quién podría negárselos? Cuando tantas
veces al recuerdo de los servicios prestados por el
pueblo heleno diera Europa torrentes. de sangre en
aras de su libertad, ¿no daría hoy algún socorro mate·
ria! á sus enormes sufrimientos? Grecia lo espera. Tenemos obligaciones unos pueblos con otros, como las
tienen unos hombres con otros; pero hay grados en
la obligación, pues así corno los hijos están más obligados con los padres y los padres con los hijos que
con el resto de los humanos, está el mundo culto más
obligado con Grecia que con ninguna! otra nación,
por no hallar en la lengua filosófica palabra, en las
artes plásticas modelo, en las ciencias signo, en el
progreso humano institución, en el sistema y enlace
de las ideas término que no esté muy estrechamente
relacionado con Grecia, esa musa de la humanidad
y de la historia. Una limosna por Dios á la mendiga
Zante, me parece, no algo que se da por sentimientos caritativos de grado, algo que se restituye y devuelve.

11
No salgamos por modo alguno del Oriente, ya que
nuestro ministerio de cronistas nos condujo á Grecia.
Junto á estas catástrofes del universo, desarróllanse
por allí dramas domésticos, y sin embargo trascendentes desde su relativa modestia y pequeñez á toda
la humanidad. Hace poco se hablaba mucho de las
aventuras del rey Milano y del dolor de la reina Natalia, reinantes uno y otro sobre la vieja Servia. Desde· los tiempos de Catalina y Enrique VIII, jamás habíase vuelto á ver entre monarcas un matrimonio tan
mal avenido y un divorcio tan escandaloso. Algo repulsivo el rey, mientras la reina muy atractiva, todos
los buenos corazones habíanse inclinado á ésta y sentido grande indignación á las complacencias serviles
de un clero que autorizaba conyugal separación, por
ningún motivo civil ó canónico autorizada, y á las brutalidades de una policía que separaba violentamente
la madre del hijo y perseguía como un grave crimen
la primera entre todas las virtudes, el amor maternal.
Llegados los dos al destierro, mientras el marido se
holgaba en fiestas y recreos, malgastando su vida, la
mujer se reducía en solitario retiro á devorar sus lágrimas. Contaban y no acababan de la hermosura que
distingue á la reina, como contaban y no acababan
de su caridad, reluciendo así más sus buenas obras

58r

que los destellos de sus ojos y los brillantes de sus
diademas. Y aun, aparte los motivos de orden privado, generadores del mutuo desvío y del oficial apartamiento entre los esposos, contábase que había Natalia sentido grave menosprecio por Milano, cuando
le vió volver de su guerra con Bulgaria roto, y que
nunca pudo transigir con sus inclinaciones austriacas,
cuando ella es por la sangre de sus venas y por los compromisos naturales de sus gentes perfecta y acabada
moscovita. Pero el tiempo lo crea y lo destruye todo,
así como lo cambia y lo transforma, cooperador mudo
y perdurable á la obra divina del Eterno. Y ha debido cambiar la voluntad de los dos esposos, cuando él
abandona sus recreos parisienses y corre presuroso al
retiro vasco en que vive tristísima ella para invitarla
con palabras y juramentos de toda clase á una reconciliación indispensable. No sabemos á cuál género
de móviles obedece la determinación tomada, ni con
cuál género de condiciones se ha hecho la reconciliación; lo que sabemos es su efectividad certificada por
telegráficas comunicaciones del padre al hijo, y recicibidas por éste con el júbilo consiguiente, deseoso de
vivir en paz y en compañía de los apartados y contra rios seres, á los cuales debe primero la vida y luego
la corona.
III
Otro drama en Rumanía. Esta tierra, donde latinos
orientales acampan desde los tiempos de Trajano
para libertarse de sus dos plagas, el yugo musulmán
de un lado y la preponderancia moscovita de otro,
magüer muy republicana se constituyó en monarquía,
y magüer muy de romano abolengo escogió monarca
en ese vivero de dinastías extrañas que se llama Germanía. Cinco familias alemanas proveen de reyes padres á todos los tronos desde Bucarest hasta Lisboa,
y desde Atenas hasta Sofía: la familia de los Daneses,
la familia de los Coburgos, la familia de los Batembergs, la familia de los Hohenzollerns, posesoras de
Bulgaria, de Grecia, de Rumanía, de Bélgica, de Portugal y hasta de Inglaterra. Un Hohenzollern es el
monarca rumano, un Hohenzollern. Y á pesar de
haber entrado en pueblo tan latino, el viejo latinismo no ha entrado en él, y entre gentes de sangre
hispánica y romana su flema de alemán prevalece,
rubio, colorado, de mirar vaguísimo, de silencio profundo, como aquellos emperadores últimos, que llegados á la cabeza de tribus irruptoras, cogían la
púrpura y el cetro de los césares, pero no su color, no
su temperamento, no su espíritu. Con poca vocación
para el matrimonio, este príncipe necesitó casarse á
causa de su oficio, el cual pide mujer é hijos por fuerza, bien al revés del sacerdocio católico, que pide la
castidad perpetua por voto irrevocable y el celibato.
No buscó en la compañera de su vida y de su trono
el rey ni la hermosura, ni la riqueza, ni el abolengo;
buscó un corazón &lt;ie verdadera ternura y un genio de
dulce poesía, como si fuese aquel un matrimonio de
las almas. Carmen Sylva se trasladó desde un castillo
del Rhin, pobre y antiguo, á una corte oriental de
boyardos ricos, armados á guisa de albeneses y envanecidísimos de su histórica ralea. Poetisa, literata, historiadora, la reina en los primeros días reconoció que
las emociones causadas por la novedad mantendrían
bien templados sus nervios y la satisfacción de reinar
contentísima su alma. Pero bien pronto hubo un des·
equilibrio entre los ambientes 'de antaño y los ambientes nuevos, entre la vulgaridad irremediable del marido muy linfático y el genio de la mujer muy exaltada.
Susceptible Carmen y el esposo indiferentísimo, ner·
viosa ella y linfático él, ella muy afluente y él muy
callado, pagada ella del ideal y pagadísimo él de las
realidades, la desavenencia llegó bien pronto, aunque
acallada por el interés mutuo de conservar la común
corona y envolverse á una en el manto real como los
bombyses en sus telarañas de seda. Pero así como
entre la reina y el rey de Servia hubo una separación
de cuerpos, entre la reina y el rey de Rumanía hubo
una separación de almas.Necesitada Carmen de amor,
el cielo vino á verla, enviándole, bajo la forma de
una hija, verdadero ángel que la sostuviera c·on sus
alas, y en joven é inteligente amiga, también devota
de las letras, una compañía de la vida. Mas esta joven
fué tentada por el demonio de las ambiciones, que le
mostró desde la montaña mágica de los ensueños
febriles el sitio mismo por Carmen ocupado en la
tierra, el trono de Rumanía. Con efecto, no habiendo
tenido sucesión varonil el regio matrimonio rumano
y perdida toda esperanza de tenerla, llamóse al príncipe Hohenzollern, que sobrepuja en edad á su hermano monarca, y se le declaró con toda solemnidad
sucesor, conjurándole á que buscase mujer de sus condiciones para cumplir el ministerio de prolongar y
perpetuar la dinastía. Ya en esta obligación se •puso
á buscar novia; y el ascendiente de la reina Carmen

N ú MERO

58 1

LA

sobre su ánimo y el carácter de la joven amiga de Carmen, inteligentísima
y hermosa, hiciéronle fijarse con amor
en ésta y preferirla entre todas las mujeres. Mas no contaba con la huéspeda. F uélo en este caso la nobleza territorial, convenida en que nunca designaron reyes y reinas de las familias nacionales, evitando así oligarquías conducentes al retroceso y feudos conducentes á la ruina. Y así, mientras Carmen á su predilecta ofrecía su corona
de laurel con su corona de oro, y mientras el príncipe le daba su joven enamorado corazón, llegó la política en
forma de protesta y turbó tal gozo~ interponiendo entre los seducidos y alucinados por tantas ilusiones infranqueables vetos, contrarios á sus respectivas venturas. El tremendo trance
tomó proporciones épicas. La novia estuvo casi loca en Milán, y la reina casi
moribunda en Venecia. El príncipe se
conformó con el destino adverso, penetrado por las dolorosas enseñanzas
aprendidas en sus afines y congéneres,
de que un mortal destinado á reinar
debe sacrificarse hasta posponer al cetro el corazón, y unirse, no con la mujer d e su preferencia, con la razón de
Estado. Pero estos dramas no se desarrollan en toda su magnitud sin pro·
mover muchos escándalos; y estos escándalos no se promueven sin que los
escandalizadores caigan en ruinas y
escombros al golpe de los escandalizados. La joven amiga de Carmen, ésta
y su esposo, el príncipe de la corona,
salieron maltrechos de tantas murmuraciones como suscitaron y de tantas
calumnias como cayeron sobre sus heridas frentes. No había más remedio
que proveer pronto el matrimonio y cerrar así el curso de los múltiples cuentos, cuyos rumores despedazaban el
respectivo renombre de los enredados
en tales incidencias, enmarañadísimas,
como verdaderas mallas, donde iban
quedándose todos presos y malheridos. Y con efecto,
el matrimonio, impuesto por la razón de Estado, acaba hoy de celebrarse con pompa y aparato dentro del
Palacio-Castillo, en que los Brandeburgos, alzados al

107

ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA

mentadas para la guerra y la conquista. El príncipe, que debe heredar la
corona de Rumanía, se ha casado con
una hija de los duques de Edimburgo
pertenecientes á la familia real de Inglaterra y á la familia cesárea de Rusia. La boda en realidad ha sido espléndida; pero los novios, al dirigirse á la
capilla imperial, han debido sentir que
pisaban tiernos corazones y ver alrededor suyo los fantasmas de bien horribles y sombríos remordimientos.
Madrid, 6 de febrero de 1893

. .......,......,,.,.............,......,......,......,..., ..,..,,,....,....,.,......,......

~

DON JOSE ZORRILLA

EL DESPACHO DE D. JOSÉ ZORRILLA

Apunte á la pluma por Vicente Cutanda

imper_io de Alemania, tienen uno de sus viejos hogares en feudal y sombría mansión, la cual ostenta salones parecidos á rellanos de fortaleza, y calabozos de
prisión y garitas de centinela, y nido de águilas ali-

DON JOSÉ ZORRILLA RN

su

LECHO DE MUERTE,

En el número 5 79 de la ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA insertamos un artículo de D. Emilio Castelar, así como otro
de la Redacción, dedicados ambos á
tributar un homenaje de admiración y
de cariñoso respeto á la memoria del
insigne vate cuya pérdida llora hoy España entera. Como complemento de
aquellos artículos publicamos hoy los
grabados que representan el busto del
poeta fotografiado en su lecho de muerte, una vista de su despacho en la modesta casa de la calle de Santa Teresa
en Madrid, donde últimamente habitaba, y la de su tumba en el cementerio
de San Justo.
Por la contemplación de dicho busto se podrá venir en conocimiento de
cuánto había desfigurado la enfermedad aquellas características facciones á
las que la expresión de la innata bondad del poeta, la de la mirada destellante de genio y la del afán de su labor
constante tanto atractivo y tanta simpatía comunicaron en vida.
Al contrario de otros escritores célebres, el despacho de Zorrilla no canta~
ba más que con una mesa «ministra »
una sencilla librería, un armario de
uso doméstico, una pequeña otomana
y por fin una mesilla supletoria sobre
la cual había un Cristo pintado al óleo.
¡Cuán diferente este despacho de los lujosos de Víctor Rugo, Zola, Daudet, y aun de otros escritores españoles!

apunte por Vicente Cutanda

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 581

Los lazos de cable, armados con boyas de corcho
que ornamentan la escocia del techo, en la sala segunda, son un tema frecuentemente repetido en las
construcciones de los siglos xv y xv 1. La decoración
de la puerta de esta misma s-ala reproduce el portal
de la iglesia de la Madre de Dios, de Lisboa, que atí.n
existe y figura en un cuadro expuesto, representando la
entrada procesional de las reliquias de Santa Auta
en el monasterio de la reina doña Leonor. Los adornos de las demás puertas y ventanas están inspirados en la arquitectura de otros monumentos portugueses de la misma época, y á igual principio obedece la ornamentación de los escaparates y de las
instalaciones murales.
La franja, hecha con redes de pesca, se convirtió

das por D. Manuel, en el monasterio de Batalha. Del
infante D. Enrique no hay más retrato auténtico que
DE MADRID
el que acompaña la crónica de Ruy de Pina, existente
en la Biblioteca Nacional de París. Este retrato en
Al emprender aquí el estudio del acontecimiento
miniatura, á la acuarela, se atribuye á una sobrina
más notable con que la civilización moderna ha hondel infante, discípula de Van Dick.
rado á la cultura antigua en celebración del cuarto
La sala primera se halla casi enteramente ocupada
centenario del descubrimiento de América, es natupor la sección de Etnografía americana, que comral y justo que empecemos por la parte que corresprende una importante colección de artefactos inponde á la nación heroica que comparte con España
dígenas, traídos principalmente del Bra~il por los mila gloria de haber realizado la revolución más fecunsioneros portugueses durante el régimen colonial anda que registran los anales &lt;le la humanidad.
terior á la independencia de la nación brasileña. Esta
Portugueses fueron los que, compitiendo valerosasección consta de armas, instrumentos de música, hemente con sus hermanos del extremo occidental de
rramientas, prendas de adorno, utensilios domésticos,
Europa, contribuyeron á conquistar para el viejo
tejidos, máscaras, capacetes de parada y de guerra
mundo otros mundos desconocidos,
y otros diversos objetos de cerámica.
cuya figuración ocupa más de las tres
Es rara y de considerable valor la
cuartas partes del mapamundi. Portucolección de máscaras, tejidas de cipós
gueses fueron Vasco de Gama y Magaó armadas en esqueletos de aves y pinllanes, que al par de Colón y Pizarro
tadas en varios colores. Entre los tejieclipsaron con sus magnas empresa'S la
dos merecen especial mención dos cagloria de los Alejandros y los Césares.
pacetes de forma griega y un rico manEn un mismo sentimiento de admito de plumas de Oceanía.
ración y orgullo confundimos á los dos
En cerámica brasileña hay curiosos
/_.,!fl¡
pueblos de la península.ibérica al evo/."J',;; •·1·"'
artefactos de épocas distintas; algunas
I ..
car aquella época de semidioses que se
piezas de los barros prehistóricos halla•
I
/
aventuraban en mares jamás surcados
dos en recientes excavaciones hechas
' \....- ~
por nave alguna, para realizar el viejo
en la isla de Marajó, y muchos barros
mito de la Grecia, libertando audazmás modernos de la provincia del Amamente á Prometeo, encadenado á la
zonas, en que se ven los mismos temas
negra roca del Misterio.
decorativos que en las piezas de aqueY,si á Portugal rendimos preferente
lla isla.
hon9r en el est!ldio de la Exposición
Llaman la atención algunos ejemplaHistórica, es porque en ella figura con
res de calabazas primorosamente pintaiguales títulos que la nación hispana,
das en estilo italiano y ornamentadas
ya que la gloria de los héroes lusitanos
en las oficinas que fundaron en el Gran
se confunde con la gloria de los héroes
Pará los misioneros portugueses.
españoles en la admirable ep.opeya que
Por lo apuntado habrán comprendise conmemora.
do nuestros lectores que la sección porPor real decreto de 28 de enero de
tuguesa se distingue de las demás expoeste-año se encargó á la Real Acadesiciones instalaladas en el palacio de
mia de Ciencias de Lisboa la misión
Recoletos en que reune el doble carácde concentrar, dirigir y preparar los
ter de histórico-americana é históricodocumentos y objetos nacionales que
europea. Por esto, antes de emprender
hubiesen de figurar en la Exposición.
el estudio de la parte que á Europa coFormulóse el correspondiente prograrresponde y que entra de lleno en el
ma y se nombraron comisiones y subcuadro de este artículo, cuyo epígrafe
comisiones para la más fácil y pronta
excluye en rigor toda materia ajena á
realización de cada una de sus partes.
esta parte del viejo mundo, nos hemos
Aprobadas por el Gobierno las propovisto precisados á hacer en favor de
siciones de la Academia, se vió ésta efiPortugal u na excepción, incluyendo
cazmente secundada por todas las autoaquí la reseña de los objetos de arte é
ridades y fuerzas vivas del país.
industria de los naturales de América,
Dirigió_estos trabajos una comisión,
que la Real Academia de Ciencias de
compuesta de personas versadas en los
Lisboa ha presentado en la exposición
diversos ramos de las ciencias, las letras
de Madrid.
y las artes, y presidida por el conde de
Aunque en escaso número, compaFicalho, siendo secretarios Manuel Pirados con las asombrosas colecciones
nheiro Chagas y Joaquín Araujo; tesoexpuestas por las naciones americanas,
Sepultura de D. José Zorrilla en el cementerio de Sln J uslo, ele ~Tadrid
rero Augusto Carlos Teixeira de Araestos objetos bastan para un estudio
gao, y vocales Arturo Baldaque de SilApunte á la pluma por Vicente Cuuinda
comparativo entre la antigua civilizava, José Duarte Ramalcho Ortigao, Ención indígena y la que floreció en el
rique Lopes de Mendoza, Teófi].I) BraNuevo Mundo durante su colonización
ga, José Ramos Coelho, Próspero Peragallo, Juan en un atributo heráldico y en un ornato arquitectó- por lusitanos y españoles. La civilización antigua haBraz de Oliveira, Javier de Cunha, Tomás Lirio de nico, desde que la reina doña Leo.nor, después de la bía desaparecido de América cuando los europeos lleAssumjo~ao, Alvaro Rodrigues de Azevedo, Rafael muerte de su hijo, víctima de una caída de caballo, varon allí el imperio de sus armas, de su religión y de
Basto, Vizconde de Condeixa, Gabriel Víctor de tomó por emblema de sus armas la red en que fué sus costumbres.
Monte Pereira, Agustín de Ornellas Vasconcellos, llevado por algunos pescadores del Ribatejo el cadáLos siglos habían ido cubriendo gradualmente las
Tomás de Carvalho, Francisco Marqués Sousa Vi- ver del príncipe.
preciosas ruinas de un pasado esplendoroso con la
terbo.
Los azulejos y grandes piezas de loza que adornan exuberante vegetación tropical. Las exploraciones,
Aceptaron el cargo de delegados de la comisión estas salas son de la Fábrica Nacional, establecida hechas en Méjico, en el Perú y el Yucatán, han desen Oporto el gobernador civil, Juan Antonio Brissac en Caldas da Rainha, bajo la dirección artística del enterrado del olvido y del misterio aquella perdida
das Neves Ferreira; en Coimbra, el Reverendísimo Sr. Bordallo Pinheiro. Todos los azulejos son repro- civilización que tanta semejanza ofrece con la del
Obisp6 Conde de Argánil; en Guimaraes, Francisco ducción de tipos del siglo xv,, existentes en edificios extremo oriental del Asia.
Matías Sarmento, y en las Azores, Ernesto do Canto. portugueses. Los que se ven en los trenzados de
Todos estos objetos, pertenecientes al Museo de
Nombróse, por último, una delegación, compuesta cuerdas, reproducidos de la iglesia de la Madre de la Academia Real de Ciencias de Lisboa, fueron en
de los Sres. D. Manuel Pinheiro Chagas, D. José Dios, pertenecen á la época de D. Juan III. Los que su mayor parte encontrados en las márgenes del
Duarte Ramalho Ortigas y D. Rafael Bordallo Pi- adornan la parte inferior del escaparate hexágono, en Amazonas, en la mendonada isla de Marajó, en las
nheiro, quienes aunando los trabajos propios de sus el centro de la primera sala, son copia de los que grutas de Maraca y en otros puntos del Brasil, Méjirespectivas funciones de presidente, delegado y deco- existen en la casa llamada da Baca/hoa, mandada co y el Pení.. Entre ellos hay ejemplares que en vano
rador han realizado de un modo artístico y brillante edificar por el rey D. Manuel para el hijo de Alfonso se buscarían fuera de los Museos especiales de Leylas instalaciones de la sección portuguesa.
de Alburquerque. Los de estilo mozárabe proceden de, Copenhague y Londres. Sin embargo, la Acade•
Los grabados que acompañan este artículo, saca- de los que se encuentran en el real palacio de Cin- mía lisbonense no ha expuesto en el palacio de Redos de excelentes fotografías de ComF&gt;añy, dan exacta tra y en la iglesia de la Sé Ve/ha, en Coimbra.
coletos más que una pequeñísima parte de sus teidea de la disposición de dichas instalaciones.
Los remos armados en baldaquino en los dos án- soros etnográficos, que la envidiarían París, Berlín
A la izquierda del ancho vestíbulo que da acceso gulos de la sala grande, forman parte de la orginal y Roma, y que atestiguan el papel que los portugueá la doble escalera monumental del palacio, se en- palamenta de los bergantines reales, así como los ses desempeñaron en los descubrimientos y en las
cuentran, en primero y segundo término, las dos sa- faroles que adornan entre banderas la puerta de en- conquistas del Nuevo Mundo.
las de la sección portuguesa.
trada de la sección portuguesa.
Si importante es la sección de Etnografía america·
La decoración de estas salas, ajustada á los dibuLa estatuita del infante D. Enrique, colocada á la na, á que acabamos de referirnos, no lo es menos la
jos del Sr. Bordallo Pinheiro, es un trasunto de los izquierda de la entrada, en la sala segunda, está he- sección Documentaria y Bibliográfica que ha expuesto
motivos y emblemas arquitectónicos nacionales de la cha también de barro no esmaltado, en Caldas da Portugal en el Palacio de Recoletos.
época del Renacimiento, y ofrece la originalidad de Rainha, siendo la escultura original del Sr. Bordallo
Investigando con celosa inteligencia cuanto pare·
que en su ejecución, llevada á efecto por marineros Rubeiro. La ménsula y el doselete en esta obra son da digno de superior estudio; reuniendo elementos
de la Real Armada de Portugal, se ha empleado la de estilo del Renacimiento portugués, inspirado en con que enriquecer las colecciones nacionales; inren·
cuerda por todo elemento.
la arquitectura de las Cape/las Imperfeitas, construí- tariando objetos que revelan un movimiento cual·
EXPOSICION HISTORICO-EUROPEA

..

EXl'OSJCJÓN lilSTÓRICA, -SECCIÓN DE PORTUGAL, -SALA 1. • - INSTALACIONES DE ETNOGRAFÍA AMERICANA, - VISTA TOMADA DESDE LA PUERTA DE ENTRADA

(De fotografía del Sr. Compañy, de Madrid)

EXPOSICIÓN HISTÓRICA. - SECCIÓN DE:PORTUGAL. -SALA 2 ·ª - INSTALACIONES EUROPEAS. -VISTA TOMADA DESDE LA PUERTA DE ENTRADA

(De fotografía del Sr. Compañy, de Madrid)

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LA

quiera en la evolución artística de Portugal durante
los siglos xv y xv1; recabando para la gloria de su
país documentos tan curiosos é importantes como la
carta geográfica de Cantino; redactando monografías

que honran singularmente á sus autores; rebuscando
en los archivos documentos que pudiesen contribuir
á la historia de los navegantes; coleccionando memorias relativas á descubrimientos y descubridores; ave-

1

riguando el paradero de preciadas joyas y veneradas
reliquias que son timbres de gloria en los fastos del
arte, la comisión portuguesa ha conseguido documentar ese admirable período de la civilización portugue-

ILUSTRACIÓN A1nisncA

NúMERO 581

Duarte, infantes D. Pedro, D. Enrique y D. Juan;
D. Alfonso V, D. Juan II y D. Manuel; la página fi.
na! del tratado de pesca entre los Reyes Católicos y
D. Juan II; carta del rey D. Manuel á Alfonso de
Alburquerque; carta de éste á D. Manuel; carta de
Carlos V á D. Juan III; tratado sobre la posesión, comercio y navegación de las Molucas entre D. Juan U I
y el emperador Carlos V.
La edición del Esmera/do De Situ-Orbis, con arreglo al manuscrito de Duarte Pacheco Pereira ( 1505),
puede competir en anotaciones y documentación con
lo mejor que en este género de trabajos se ha dado á

de Madera, discutiendo la tradición de la caso que
se supone habitó el gran navegante. Juan Braz de
O!iveira ha hecho con gran tino y vigorosa crítica un
curioso trabajo sobre las naves de Vasco de Gama.
El Sr. Baldaque da Silva demuestra que el descubrimiento del Brasil, generalmente atribuído á casualidades de una navegación azaroso, obedeció á un plan
determinado y á un estudio científico tan riguroso
corno permitían los conocimientos de la época. Próspero Peragallo, americanista insigne, elucida y comenta, con el amplio caudal de su v:rlioso erudición,
la carta del rey D. Manuel al Rey Católico, refirién-

NÚMERO 581

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

pleta pueden adquirir el Elenco, publicado en Lisboa por los portugueses, corno tambié~ el estudio_ relativo
por Joaquín de Araujo, en virtud de un oportuno á los métodos de navegación y a los conoc1m1entos
acuerdo de la comisión portuguesa, la cual determi- geográficos que alcanzó Portugal en los Siglos xv
nó, con sus trabajos relativos al Centenario, esa ad- y XVI,
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mirable corriente de investigaciones, que ha hecho
En esta colección hallamos: El libro de ilfarmer a,
revivir entre españoles y portugueses el sentimiento manuscrito expuesto por el duque de Palme)la; el ltde fraternal solidaridad que en los siglos xv y xv1, bro de las ]\Taus, manuscrito perteneciente a ~a Real
unió a la península Ibérica, del uno al otro confín, Academia de Ciencias; los mapas demostrativos de
en una misma comun\ón de ideas, creencias y aspira- las principales navegaciones P?rtuguesas; Elpromonciones.
torio de Sagres, donde estuvo mstalado el observato-

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L, sección de arte europeo es la menos importante por el número, aunque no por la calidad de los
objetos expuestos en las salas de Portugal.
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Llaman la atención algunos espec,111e11s de mob1hario é indumentaria de los siglos xv, xv1 y primera
mitad del xvIJ, entre los cuales señalaremos: el Estante-Pelícano, reproducción del atril de oro que
existe en ' el coro de la catedral de Vizen (1); las alfombras de Arroyolos, en lana portuguesa teñida por
larga infusión de tintes vegetales, fabricación relacio-

EXPOSlCIÓN HISTÓRICA, - SECCIÓN DE PORTUGAL, - SALA J.ª- INSTALACIO)l'RS DE ETNOGRAFÍA AMERICANA. -VISTA TOIIADA DESDE EL FONDO

(De folografia del Sr. Compañy, de Madrid)

EXPOSICIÓN HISTÓRICA. -SECCIÓN DE PORTUGAL. -SALA 2 .ª -IN STALACIONES EUROPEAS. -VISTA TOIIADA DESDE EL FONDO

(De fotografía del Sr. Compañy, de Madrid)

saque abarca desde el ~!timo tercio del siglo xv hasta mediados del siglo xv1.
Basta fijarse en la vitrina ndmero ¡, situada á la
izquierda del atril monumental que se destaca en el
fondo de la sala segunda, para comprender la importancia que reviste la colección de trabajos de interés

histórico, reafüada por la comisión.
El volumen titulado Algunos doa,me11tos del Archivo nacional de la Torre del Tombo acerca de las nave-

gacitmes y conquistas portuguesas, que comprende
más de 300 documentos íntegros ó extractados y
abarca la época de 1415 á 1528, ó sea desde la toma
de Ceuta hasta el tratado de las Molucas, recuerda
los gloriosos tiempos de Ribeiro de los Santos, de
Amara! y de Juan Pedro Ribeiro. Es obra que honra
grandemente á sus colaboradores los arqueólogos José Ramos Coelho, Rafael Basto, Javier de Cunha y
Próspero Peragallo. El índice de los facsímiles que
contiene es bastante para dar una idea de su importancia. Entre otros figuran los de D. Juan I, don

la estampa en los países donde semejantes tareas son
comunes.
La obra del Sr. Pinheiro Chagas, Los descubninientos de los portugueses y los de Colón, es un tomo de
buena crítica ql.l\:! se presta á la controversia.
De monumental puede ·calificarse el volumen en
que, bajo el título de Centenario del descubri111ie11/o de

América, la comisión portuguesa ha presentado una
colección de estudios que atestiguan la vasta erudición y elevado criterio de sus autores. El descubrimiento del Nuevo Mundo y su influencia en la civilización europea se hallan firmemente caracterizados
en la monografía de Teófilo Braga. A continuación,
el Sr. Teixeira da Aragao hace la historia de los preparativos y de la realización de esta grande empresa
con sólido conocimiento del asunto. Lopes de Men'.
do,a reune materiales para el estudio de las naves
portuguesas de los siglos xv y xv1, con lucidfsimos
resultados. Agustín de Ornellas ocdpase con sano criterio de la residencia de Cristóbal Colón en la isla

dole los viajes realizados por los portugueses á la In•
dia desde el año 1500 al 1505.

Merecen especial mención la sucinta pero interesante disertación de Gabriel de Almeida sobre las

Pesquerías en las Azores; la edición del capítulo de
Gaspar Fructuoso, extraído de las Saudades da Terra
por Ernesto do Canto; la colección de textos de Ruy
de Pina, García de Rezende y Juan de Barros, referentes á la estancia de Colón en Lisboa; la conferencia sobre las Navegaciones de los portugueses, pronuncidada por Oliveira Martins en el Ateneo de Madrid;
el curioso opdsculo genealógico de Antonio María de
Freitas sobre la Mujer de Colón, · y la noticia en que
el Sr. Baldaque da Silva, antes citado, expone su razonado plan de reconstitución de la nave San Gabriel, en que Vasco de Gama efectuó su primer viaje
á la India.
Larga es la lista de las obras expuestas y corto el
espacio que les podemos dedicar en este esbozo. Los
bibliófilos que quieran obtener su enumeración corn·

Es notabilísima la colección de cartas marítimas, rio del infante D. Enrique; los Descubrimientos de las
islas de Afadera, Azores, Guinea y Cabo Verde, del
Golfo de Guinea y el Congo, del Cabo de Buena Esperanza, del Ca111ino de la India, _de la Przinera circ1mnavegación de la tierra y de la A111érica Septelltrional y Austral,

mapas y portulanos referentes á Portugal_ y sus colonias, expuestos en la segunda sala y especialmente en
la séptima vitrina de la sección portuguesa..
El precioso mapa titulado Parles de A/nea, _de la
propiedad del rey y presentado ahora ~or pnmera
vez en pdblico, es obra de uno de los Reme!, p1lot?s
portugueses de mucha fama, segdn afirma el htStonador castellano Herrera; famosos cartógrafos y geógraÍos que en el siglo xv1 residieron largo tiempo en España, y cuya historia ha investigado de un modo mteresante el profesor Hamy.
.
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Pertenecen igualmente al rey la copia manuscrita

nada con la antigua industria congé nere de Sevilla, é
iniciada tal vez en Portugal por tapiceros árabes; un
monumental armario de roble esculpido, trabajo portugués del siglo xv1, en cuya talla figuran las cuatro

estaciones y máscaras de guerreros con trazos que
revelan una inspiración oriental; varias arcas de ma-

Junto á los trabajos de geografía antigua ' figura
dera esculpida; ricos bordados, entre ellos las coluna rica colección de cartas modernas de Portugal y
chas del siglo xv11, que decoran las paredes de la sesus colonias; y entre las Memorias, monografías y pugunda sala; un dosel en terciopelo carmesí, bordado
blicaciones diversas que dan re~lce á la sección biá matiz, relieve y oro, de fines del siglo xv, pertenebliográfica de la Exposición portuguesa, únicamente
ciente á la catedral óe Evora; la casulla de D. Teocitaremos El libro del Preste Juan de las Indias, el de
dosio de Braganza, con relieves de terciopelo sobre
García da Orta sobre los Simples y drogas de la Iudúz
blanca lana, y bordados y pinturas sobre el tejido,
y las viejas ediciones de las Lusiadas, pues la sola perteneciente ala misma catedral.
enumeración de las que son dignas de atención preEn orfebrería portuguesa no podemos menos de
ferente por lo raras y curiosas, llevaría mayor espacio
citar la colección enviada por el rey y compuesta de
del que podemos disponer en las columnas de esta

y el original de la famosa colección de mapas. d_e V az
Dourado, expuestos al lado de los rn~pas ongmales
de Lázaro Luis Libro de todo ho 111uverso, pertenecientes á la Re~! Academia de Ciencias de Lisboa.
Son dignos de particular mención los Mapas.Y"!ª· revista.
dros demostrativos de los descubrimientos reahzaoos

(1) El pelicano era la divisa de D. Juan II. En la Vita
Christi, impresa en Lisboa en 1495, y en k.s fichas ele la época,

esta divisa tiene la expresada forma.

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LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

N úMERO 581

dos jarrones con sus bandejas, dos platos y ocho fruq ue se levant:u á el telón de la Scala para la primera representeros, piezas de plata repujada y dorada que caractetación de Falslafj.
D espués de escri tas las anteriores líneas se ha s.1.Udo telegrárizan perfectamente el arte de la platería portuguesa
ficame nte que esta ópera ha obtenido todo el brillante éxito
del siglo xv,. La decoración, espesamente agrupada,
que se esperaba.
que difiere de la orfebrería espafiola y de la ornamenParls. - En el teatro de la Renaissance, que ha cambiado su
tación italiana de la misma época, representa varias
título por el de teatro Llrico, se ha estrenado la obra más caescenas bíblicas, episodios de caza, de navegación y
pi tal de la semana, la ópe ra cómica A/adame Chrys~11thé1~1.e,
S.'lcada ele la novela del mismo títu lo de Pedro Lott (Juhan
de guerra.
Bellas Artes. - El museo Goethe, de W eimar, se ha en- Viand) y puesta en música por Andrés Messager. El libreto es
En los platos se leen palabras portuguesas y se
riquecido
con gran número ele valiosísimas adquisiciones; consis- sumamente senci llo y la musica no menos agradable, en espeven blasones nacionales.
ten éstas principalmente en multitud de acuarelns y d ibujos de cial un dí10 del cua rto acto.
Merecen también citarse dos fruteros sin pie, de la Goethe, procedentes de las herencias de la señora Stein y del
Afadritl. - Sólo u,n estreno de algu na im portancia, pero por
misma colección real, con adornos de inspiración consejero áulico Rochl itz. H ay además un dibujo q ue represen- desgracia acompañado de un fracaso, ha habido en la ce rte. Nos
mos al del d rama Gerona, original del Sr. Pércz Galdbs,
africana, representando palmeras, elefantes y negros ta al gran poeta vestido de fr:ic, una miniatura con su retrato, referi
puesto en escena con gran aparato en el teatro Español. La
del pintor Bosse, siluetas de Goethe, H erder y \Vieland, etc.
indígenas y los preciosos objetos enviados por el mu- El biógrafo de Leonardo de Vmci, Dr. Mull er-Walde, ha obra1 en cuanto episodio histórico, ha parecido pesada, falta de
seo nacional, entre los cuales descuellan un portapaz descubierto en el refectorio de Santa María delle Grazie, en interés, y sin más incidentes dramáticos que el fina l, el cual re representando Nuestra Señora del Espinheiro de Evo- Milán , las primitivas ventanas á cuya luz ajustó el gran artista presenta la entrega de Gerona á los franceses, de suert~ q.ue aun
el mismo desenlace, en lugar de halagar la fibra pa tnót1ca 1 ha
ra, joya de importancia capital para la historia de la la fa mosa Ceua que en aquel local se conserva . Tapiadas esas cont
ribuido, por un resultado contrario, al ma logro del drama,
y practicadas otras casi al ni\·el de la bóveda del Le•
platería portuguesa del Renacimiento; un cáliz góti- aberturas
cho, aquella célebre pintura producía mucho menos efecto del circunstancia que sentimos por el créd ito del. autor y por los
co-bizantino; un relicario portátil, ejemplar raro, per- que debla causar y caus::ará de nue\'0 cuando hapn vueho las intereses de la empresa, seriamente comprometidos.
Barcelona. - H a tenido lugar la clausura del gran teat ro del
teneciente al convento de la Concepción de Deja; cosas á su ant iguo estado, como se ha dispuesto.
- Reproducido en ocho hojas acaba de publicar la casa Liceo, cuya compañía lírica se ha despedido del pú)llico con el
una custodia de estilo gótico con elementos del ReOuga.nia, de Venecia, 1an conocida de eruditos y artistas por O/tilo, ele Verdi· habiendo obtenido en su ejecución grandes
nacimiento; dos cofres de concha con .adornos en sus
excelentes tral&gt;a.jos, un facsimi l del Planisferio del mundo aplausos todos l~s art istas y muy especia lmente ~l tenor S r. Car·
plata labrada; una imagen de San Antonio, colocada conocido, en lengua catalana, obra del siglo xv, ilustrada por dinali, que según es sabido canta á la perfección esta ópera.
sobre una esfera armilar con ornatos de filigrana; una T eobaldo Fischer, que se conserva en la Biblioteca Real de De la función de desped ida fo rmó parte la tercera representa·
de // birichi110, á cuyo autor, el maestro Mug~one, deampolleta que perteneció al rey D. Manuel y tiene Florencia. Un ejemplar de esta curiosa edición existe en la li- ción
brería del Museo municipal de Reproducciones artísticas de mostró el público todas las simpatías que le ha merecido por su
las armas reales en la tapa superior; un toco para agua, esta
acertadísi ma y laboriosa d irección du rante la tem¡&gt;&lt;?rada. - L1.
ciudad .
con pedestal, ornatos y tapa de plata labrada, perte- Una nueYa asociación acaba de reYelarse en París organi- compañía lírica italiana que actúa en el teatro de_l Ci rco Barceneciente al duque de Palrnella; el misal de Esteban zando en la Galerfa Petit de la calle ele Séze la Exposición de lonés no consif::ue, á pesar de sus esfuer1.os., ¡;!mnJcars~ el favor
Gonzaloes, que contiene uno de los más bellos y las cmujeres artistas,) que contiene unas dosciemas cuarenta de los aficionados. Verdad es que las conchc1ones de dicha com·
pañía no son de las más á propósito p:ara satisfacerles, y á excuriosísimos manuscritos portugueses, con preciosas obras, la mayor parte de pintura, algu nas en min iatu ra y pocas cepción
de la sei\orita Tan i, los demás artistas apenas se hallan
escult uras. Domina en ese concurso la más grande variedad en
figuras de estilo rafaelesco, á la acuarela sobre perga- ideas, tendencias y procedimientos, desde el más franco impre• á la altura de su cometido.
mino.
sionismo á la numera más opuesta, en pintu ra al óleo, en pasteNecrologia.. - 1lan fallecido recientemente:
La sección de pintura se reduce á seis lienzos y les y en aguadas. Sobres.1len en esta manifestaciAn del arte fe.
Justo Manuel Garelli della Ma rea, presidente de la facultad
menino
ele
Pa
rís
seis
cuad
ros
ele
la
S
rn.
Demont
-Bretón,
algunos
dos tablas al óleo; pero estas obras revelan la perfecellos, como el Baflo, ya conocidos y elogiados por el público de derecho de Turín, catedrático de derecho adm inist rativo y
ción á que llegó en Portugal el divino arte en el pe- de
de derecho constitucional, autor de El dtrtd10 admh1istralit'O
inteligente.
ríodo del Renacimiento, bajo la influencia marcadfsi- El célebre pintor alemán Frank Kfrchb:ich ha expuesto en italiano, Lecciones de dtruho comliturioual, l'n·udpios de ecoma de la escuela flamenca La escuela italiana, de la Francfort tres hermosos cuad ros decorati,·os que representan fa nomía política, Ciá1ria d¿ la Hadmda y otras.
El general de br1ga.cla D. Rafael López Domínguez.
cual fué jefe el artista portugués Francisco de Ho- fun dación de aquella ciudad, una a legorfa de su fl orecimiento
El teniente genernl D. José Chacón.
histórico )' otra de su edad de oro literaria: todos constituyen
landa, no llegó á predominar en el arte de la pintura ad mirables composiciones ; pero el más sentido y el que mñs
El Excmo. S r. Conde de Guaqui, grande de Esp.1.iía y scnaportuguesa.
impresiona es el último, que representa á Goethe en sus jU\"C• dc..r del reino.
La Excma. Sra. Condes:t de Cas.1-Sedano.
Entre los citados lienzos llaman particularmente niles años recitando ante un concurso de admiradores,
El escritor d ramát ico D. F ernnndo i\laniano.
la atención un retrato contemporáneo y auténtico de
Teatros. - A medida que se acerca el día del 'estreno de•
Vasco de Gama, y una Epifanía, cuadro en que se Falstaff
es mayor, más in tensa la impaciencia por oir esta nue·
\'en monedas portuguesas de la época de D. Manuel, \ '3 ópera de Verdi; la \'igésimasexta de las escritas por el famo ·
puestas en una taza y como ofrenda á los pies de la so compositor italiano. Se hacen con tocia acti"idacl en Milán
Virgen, y una de cuyas principales figuras es el re- los preparat ivos para su estreno, que tiene todas las trazas ele
acon1ecimiento, á juzgar por los artícu los que de antemano
tra to del mismo rey, así corno lo es del cronista Da- un
le dedican los periódicos de aq uel país, dando noticias detallamián de Goes uno de los personajes del segundo das de la obra. y del lujo y propiedad con que se pondrá en estérmino.
cena.
Como es sabido, Arrigo Boito ha sido el encargado de escriLas dos tablas á que hemos hecho referencia se
bir el libreto, basándose en el a rgumento de lasalt~res romadres
hallan pintadas por ambos lados y constituyen dos de
Wbuisor, y decimos basándose porque en realidad no Jo ha
documentos preciosos para la historia del arte portu- traducido, sino modificado conforme ha juzg.ido oportuno ¡xir:i
Antes del baile, cuadro de Francisco Masgués en el siglo xv1.
amoldarlo al gusto moderno y á las e:~igencias musicales. El
riera. - Arte y belleza son sinóni mos para Francisco · Masriehér~
de
la
comedia
_de
S~akespeare
es
sin
duda
ingen
ioso,
y
Estos dos cuadros, exhibidos ahora por primera
ra. J?e ahí que todas sus producciones se d istingan, en primer
s.1.m~nte por su mgemo se hace perdonar muchas picardías,
vez al pt1blico, representan el casamiento del monar- prec1
térm1no por ser muestra del deseo q ue an ima a l a rtista del
pero en ciertos casos es repugnante. Boito ha prescindMo del
ca D. Juan III con la reina doña Leonor, la ben- lado perverso de Falstaff, y lo presenta bajo un aspecto menos ideal que persigue, y que por fortuna puede expre.sa.r pe~ sus
especialísimas dotes .
anti
pático y mñs rid ículo.
dición nupcial de aquel consorcio, el desembarque
Todos sus cuad ros, aun aquellos q ue por la trivialidad del
Las ~urlas que en la obra del poet:t inglés hacen al gordo
de las reliquias de Santa Auta en Lisboa y la solemasunto pudieran servir de obstáculo, distínguense por ser man ipersonaJc
!ns
alegres
comadres
son
tres:
en
el
libreto
de
Uoito
ne entrada de las mismas reliquias en la iglesia de la s6lo figuran dos: la pri mera cuando lo esconden en el cesto Je la festaciones de lo bello, cautivan por la elegancia de sus líneas
Madre de Dios.
y sorprenden por su encantadora plasticidad. Prueba de ello
ropa Llanca y lo arrojan al foso; la segunda cuando dan una cison sus preciosas odaliscas, una de las cuales figura en el real
La sección marítima comprende una curiosa repro-- ta al viejo galan teador en el parqt\e de Wíndsor, á la que debe alcázar
de Madrid.
ducción de la nao San Gabriel, que mandaba Vasco acudir disfrazado y con astas de cien ·o.
El
cuadro
que reproducimos, inspi rado en una escena de Ca rLa música, alegre1 ligera y segú n parece digna ele la fam a del
de Gama cuando por primera vez aportó en la India;
naval, re\,ela, lo mismo en las fi guras de las jóvenes, que en el
maestro, contiene trozos que seguramente se harán populares;
un gran ndmero de cuadros pintados al óleo y repre- entre ellos una escena de besos tras un biombo entre Nannetta todo que las atavía y completa, un especial conocimiento de la
técn ica del arte, exquisito gusto y profund o senti miento de lo
sentando en tamaño natural las principales varieda- y F enon, escena de gran vis c6mic..1. intercalada por Boito, y el bello.
des de peces, moluscos y crustáceos que se crían en fina l, en el que atonnentan a l obeso protagonista sus burladolas aguas portuguesas; unos cincuenta modelos de ras, poco más 6 menos como á Orfeo los demon ios en la ópera
El pan bendito, cuadro de Dagnan Bouveret .
Gluck ; sólo que no es un desen lace trágico, sino alegre, c6·
- La costumbre que se observa, no tamo en las iglesias de las
barcos de pesca y cabotaje; cinco modelos de los di- de
mico, con su moral en el fo ndo y su conclusi6n fi losófi ca:
grandes poblaciones cu1nto en las rurales de algunas comarcas,
timos buques de alto bordo, construídos por la indussin exceptuar á las de nuestra Esp:iña, de ofrecer á los fides
T utto nel mondo Cbu rla:
tria particular de Portugal, obra de Joaquín Vareta,
trozos de p.1.n bendito d urante la celebración de la misa mayor
L'uom
6
nato
burlona
...
1
constructor de la ciudad de Oporto; una colección
ha inspirado al pintor Dagnan este bello cuad ro, que ha mereT utti r:b.\ti... Irride
completa de todos los trabajos hechos á bordo de los
cido
los
honores
de
figurar
entre
los
que
se
conservan
en
la
GaL'un I alt ro ogni mortal¡
leria del Luxembu rgo en París. Los tipos, q ue no pueden ser
buques de la real armada por los marineros portuMa riele ben chi ride
más franceses1 presentan tanta ,·erdad , que más bien parecen
La
risa.ta
fina
l!
gueses, y otros objetos que se detallan en el catálogo
fotografiados¡ el recogimiento y la devoción nparecen retrataespecial de esta sección, formado por el oficial de
en efecto, no sólo el fina l, sino toda la ópera es unarisata, dos en todos los semblantes, en todas las actitudes, y aunque
marina Sr. Baldaque de Silva, autor de la luminosa unaYcarcajada
no se Ye se adil'ina q ue el sacerdote celebra el s.1nto sacrificio,
continua.
a l q ue asisten los concurrentes con religioso unción. El experto
memoria que corresponde á la reproducción de la
Verdi, á pesar de _sus ochenta años, dirige con vigor incansa nao San Gabriel.
ble los ensayos de Falslaff, y a l ver á ese anciano robusto, de buril de Ba.ude no ha privado de ninguno de sus hermosos detalles á esta bella composición antes bien ha competido con el
De lo dicho se desprende que la Exposición por- paso firm e, de ademán resuelto, de voz penet rante, nadie su - pintor en dar al asunto todo su1 agradable y animado colorido.
pondría q ue es el mismo que en noviembre de 1839es1 renabaen
tuguesa de Madrid llena cumplidamente su objeto de el mismo teatro de la Scala su primera ópera aplaudida Ober·
contribuir al estudio de la etnografía americana por lo co,uie de Sa1t B011ijado. A los ensayos acude con más exac- Medalla conmemorativa del cuarto centenario del descubrimiento de América, acuñada en
l)ledio de una colección de artefactos indígenas; dar titud que nadie, y es quien más res iste el C..'l nsancio. D espués Buenos
Aire~. - La,República Argentina, al igual ele la maa (conocer el papel que los portugueses desempeña- de largas horas de ensayo, du rante las cuales el maest ro repasa yoría de las de ongen español, quiso honrar á su vez la memoria
con calma nota por nota, todo cuanto ha escri to, y enseiia él
ron en el desenvolvimiento de las ideas geográficas, mismo, con la palabra, con el solfeo , con el piano, una, dos y de Colón , con mot ivo del cuarto centenario del descubrimiento
en la navegación, en los descubrimientos y en las tres veces lo que conviene, noda muest ras de fa tiga, ni siquiera del N uevo Mundo, d isponiendo entre otras cos.i.s la acuñación
conquistas del Nuevo Mundo; definir, por medio de toma un \'aso de agua, y volvería á empezar si los artistas no ele la medalla que nos ocupa, como recuerdo del Almirante y de
tan gran acontecimiento. A este fi n sacóse á concu rso esta
algunos documentos y objetos de arte, el grado de estuviesen cansados.
acuiíacíón , y entre las cuarenta y ci nco medallas que se preE
l
respeto
y
veneración
que
todos
éstos
le
demuestran
cuan·
cultura 9ue alcanzó Portugal en los siglos xv y xv1; do ensaya, puede decirse que son profundos, religiosos. Contra se ntaron ~l certamen resultó la mejor la de los grabadores de
ev1denc1ar que la índole de este pueblo es adn esen- lo que se suele afirmar, Verdino es áspero ni desabrido con Buenos Aires Sres. Gotuuo y Terrarossa, cuya reproducción es
cialmente aventurera y marina, y estrechar, en fin, los ellos, y aun muchas veceri bromea. Por ejemplo1 cuando llegan la que ofrecemos en nuest ro grabndo. Como se ve, el an verso
representa á la República Argentina corcmando de laurel el
lazos que unen de antiguo á los dos pueblos herma- los cantantes del Falstajfsuele exclamar: c¡Ya están aquí mis busto
del g ran navegante, á cuyos pies hay varios at ributos ele
comadrecitas.'»
de la península, cuyos ideales se funden en una co- No hay detalle escénico ó indumentario que escape á su exa- In navegación, y en segundo término nparece la c..1.rabela que le
rndn aspiración de libertad, independencia y pro- men; en ello es sumamente inteligente, conocedor perfecto de condujo á aquellas apartadas regiones. En el reverso, bajo el
greso.
las diversas épocas de la historia; posee gran discernimiento y águila americnna que sostiene en su pico una palma, se "e una
J UA N

B.

E NSEÑAT

un golpe de vista segurísimo sobre los efectos de conjunto.
Todo ell o hace que los afi cionados italianos y extranjeros
aguarden afanosos, puede decirse que reloj en mano, la hora en

cartela con la leyenda conmemorativa , y b.1jo ella una rama de
roble. Esta medalla, por su composición y sus condiciones a rtísticas, es indudablemente d ign a de la preferencia que se le ha
concedido.

N úMERO 581

LA ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA

115

CARGO DE CONCIENCIA
POR J UANA MAIRET, CON PREC I OSAS I LUSTRACIONES DE

A.

MOREAU

(CONTINUACIÓN)

- ¡Qué buena eres para mí, Marta! ¡Mira, algunas veces estoy casi confusa!..
En todo cas?, la tía Aurelia no piensa corno td.. .
-;- ¿Es decir, repuso Marta, siempre admirada al reconocer el fondo de aquel
caracter, tan sólo frívolo en apa riencia; es decir, que tú Jo habías arreglado y
combrnado todo ya en tu pequeña cabeza? ¿Por qué no dijiste nada?
- Es que .· · no sé porqué... creía vagamente que este casamiento no sería de tu
agrado; y sobre todo, no estaba segura de Roberto, que atraído primero irresis-

cosa tan bonita la ceremonia del matrimonio en una iglesia de pueblo, con los
regocijos que se ofrecen a los aldeanos! ¡Es mucho más íntima, mas poética que
esos ostentosos matrimonios de París, todos parecidos!
Las jóvenes elegidas para ser doncellas de honor de la novia rebosaban de
contento, y con la excusa de consultará Edr~rnnda sobre sus trajes iba~ continuamente al castillo que es1aba lleno de ruido y de voces, oyéndose sm cesar
el roce de las faldas de las mujeres y el rumor de las carcajadas. A Roberto le
parecía muy difícil hablar tranquilamente con Edmunda, que se prestaba quizás
demasiado á todo aquel bullicio.
Las dos americanas figuraban entre las doncellas de honor, é iban al castillo
más á menudo que sus compañeras.
En medio de aquel rmdo, la señora Despois continuaba su bonito trabajo.
Cierto día, Josefina Robinsón, instalándose junto al bastidor bajo pretexto de
admirar el bordado, dijo rápidamente á la tía Aurelia:
- Quisiera hablar con usted, señora, y aquí hay demasiada gente. Propóngame usted dar una vuelta por el jardín.
La señora Despois había notado cierto aire de preocupación inusitada en
aquella joven, y pudo ver que esta preocupación arrugaba su frente, comunicando cierta expresión de marcada seriedad al rostro de J osefina, tan risueña de
ordinario. Muy pensativa levantóse al punto y dijo:
- Sf, señorita, á mí me agrada mucho imitará la naturaleza en mis bordados:
venga usted conmigo y le enseñaré el rosal que me ha dado la idea para el trabajo en que me ocupo.
Las dos mujeres salieron del salón, y un momento después paseábanse lentamente P.Or el jardín.
- Y bien, ¿qué ocurre?, preguntó la señora Despois.
- Cosas mu y extrañas, señora, que ustedes serán las t1ltimas en saber aquí en
el castillo, He creído de mi deber advertir á usted y, francamente, no sé cómo
hacerlo.
- En este caso, lo mejor es ir derecho al asunto.
- Pues oiga usted. Mi madre, muy disgustada por la actitud de nuestro criado Isidoro en la información que usted sabe, y observando también que descuidaba el servicio, le despidió, esperando que saldría del país; pero no fµé así. El
hombre encontró colocación en un hotel de Villerville, y a!lf repite á toe.jo el que
quiere escucharle que el asesino del capitán Bertrand no es otro sino I señor
de Anee!...
- ¡Eso es una insensatez!
- Sí, pero ¿qué hacer para poner término á una acusación que no se fo¡mula
claramente, que se comunica en voz baja de unos á otros? Si se tratase d~ intimidará ese hombre, se haría el inocente. Se ha limitado á referir una hi,toria
Edn1unda, prep:trada ya p:tra el viaje y luciendo un gracioso vestido azul obscuro,
dramática, en la cual se halló mezclado él mismo como testigo; pero lo q~p no
entró en la habitación
hizo más que indicar en la información, lo precisa en sus conversacion~; no
habfa sólo de las voces que todas nosotras hemos oído, sino de amenazas; pronuncia á cada momento las palabras (matar,&gt; csin compasión;) y con poco más
tiblernente, retrocedía después y alejábase de mí sin que yo comprendiese por dirá que ha oído al Sr. de Anee! jurar que tiraría sobre su antiguo compañero
qué. Sin duda temía que yo fuera demasiado atolondrada para tornarme por es- corno si fuera un perro rabioso. En todo el país no se habla más que de esto; y
los proveedores que van á las casas á llevar víveres detiénense en la cocina para
posa... ¿No te parece que sería esto?
recoger detalles á fin de publicarlos en otros puntos. El Sr. de Ancel vive aquí
- Tal vez, articuló Marta, no sin hacer un esfuerzo.
desde su infancia; es muy conocido y no ha practicado más que el bien; pero
- Pues bien: en el fondo soy muy formal.
nada de esto se tiene en cuenta. Diríase que en la humanidad predomina ti ins- Comienzo á creerlo.
tinto de dar caza al hombre, y que una vez lanzada la jauría ya no es posible
- ¡Cómo dices eso Marta! ¿Me amarías si fu ese ,·erdaderamente frívola?
detenerla.
- No sé muy bien lo que yo quisiera, pero me parece que en la multiplicidad
-: ¡Bah, hija mía, no es cosa de atormentarse por semejante locura! Roberto
de tus cálculos no queda suficienle luga r para el amor absoluto, el amor tiránico.
En cuanto á mí, y recuerda que tú me lo has cciticado_ más de una vez, soy en fu é rnt~rrogad.o en el momen~o del crimen, contestó, y sus respuestas parecieron
ser sat1sfactonas. En cuanto a ese pícaro criado despedido, cuando los papanaextremo romántica ... flaqueza Pe antaño ... lo que tú quieras...
tas del país se cansen de oirle perorar durante algunas semanas, acabarán por
Edmunda miró á su hermana con asombro.
burlarse de él, y se buscará algdn nuevo pretexto de escándalo. Todo eso se des- Te engafias ' Marta ' repuso·, mis cálculos no ocupan
. ... de ningdn modo el !u- vanecerá en el aire como un vapor infecto.
gar del amor. Amo
mucho á Roberto, pero muchísimo
. - Sí, pero entretanto sucede todo lo contrario. 1Ah! Si el Sr. de Anee! hu- Mejor sería amarle sin calificativo.
.
.
biera
correspondido á nuestra invitacíón aquel famoso jueves .. .
- ¡Qué extraña eres! No tengas cuidaao, m, esposo será muy feltz.
.
- ¿Se excusó?
Edrnunda tenía otras preocupaciones además de sus planes sobr~ la vida_ fu tura. Su canastilla era para la joven asunto de graves reflex10nes; hizo un VJaJe . - No; Y como nos burlábamos en broma de Edmunda por no haber asistido
rápido á París, llevando consigo á la que debía ser su suegra, asombrada de ceder mnguno de sus dos enamorados, la ausencia de Roberto fué asunto de nuestras
tan fácilmente á los caprichos de Edmunda; v1ó á su rn od1_sta,, y encargó t_res conver5:iciones. En aquel momento Isidoro servía el te en el jardín.
- ¡D1a~tre! .. , ex.clamó la tía Aurelia, será preciso que, como quien no hace
trajes diferentes. Esta visita la interesó más atl n que la que hizo a su t~tor, qmen
por la primera vez de su vida mostróse amable y so!fc1to, muy satisfecho de na~a, obhgue_mo~ a Roberto á confes~r cómo empleó aquel día; pero se lo repitransferir á manos de un esposo responsabilidades que le pesaban. Manifestó ~u to a usted, senonta, no se mqmete mas sobre el proceder de ese bribón. Por lo
sentimiento por no poder asistir á la. boda y s~s e~cusas fueron aceptadas sm pronto le aseguro que ninguno de esos viles rumores ha llegado hasta nosotras.
-Naturalm~nte; pero no sucede lo mismo en los demás castillos. Algunos de
dificultad. Todo cuanto se Je pedía era su autor1 zac1ón y las cuentas de la tutenuestros conocidos, aunque tratando con desprecio esos rumores, han observa.do
la, y todo lo dió en el plazo mas breve que le fué pos1~le.
.
Entonces Edmunda quiso ver habitaciones, _peque?os palacios, aunque no 9ue entre ~os campesinos muchos creen en esa abs urda especie; y sin ir más le01 casualmente algunas palabras que resumen toda la situación.
debía determinar nada desde Juego, puesto que 111rned1atarne~te _después de ca- JOS,- ayer
¿Cómo, qué palabras?
sarse proponfase ir con su esposo á pasar un~ gran parte del mv1erno en Italia,
- Recordará us~ed, señora, que la tarde en que dimos un paseo á caballo,
donde Roberto tenía que trabajar; pero la ioven deseaba ver para trazar sus
Edrnunda y su novio se adelantaron á nosotras, pues el Sr. de Anee! está locaplanes más tarde.
..
La señora de Ancel volvió de aquella exped1c16n _completam~nte quebranta- mente enamorado y no lo oculta en modo alguno. Esta explosión de alegría conda, siempre muy contenta de su futura nuera, y tam~ién conv~nc1da de q~e esta trasta un poco rudamente con la expresión inquieta y sombría que hemos obsertlltima, á pesa r de su aparente candidez, era una muJer enérg1~a, que sabia muy vado en él cuando el capitán hacía también la corte á la señorita de Levasseur.
bien lo que quería y empleaba todas sus fuerzas para consegmrlo. Roberto esta- ~ abíamo_s Uegado á ViUerville, y un grupo de pescadores se detuvo para mirar
a lo~ novws; observé que todos ellos se tocaban con el codo1 sonriendo con exría en manos seguras.
.
,
.
Para los habitantes de los cas tillos y de las qu1nlas del pats, aquel matrimo- presión sarcástica, y halli ndome en aquel momento sola oí distintamente estas
nio que debía efectuarse hacia fines de septiembre era asunto de mternunables palabras : &lt;&lt;¡Bah! Si uno de nosotros hubiese dado el golpe, seguramente le haconversaciones, pues en el campo no faltan ratos de oc10; y por otra p~rte, ¡es brían e_ncerrado en .la c~rcel, y e~ cambio, ahí tienes al caballerito que hace la
corte sm la menor mqu1etud y sm pensar en aquel a quien ha enviado al otro

�II6

LA

!LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

58r
NúMERO

mundo más que nosotros en el pescado malo que arrojamos al mar ... ¡A eso se soledad que me esperan en lo futuro, pues ahora no me casaré nunca. Sería dellama justicia, y dícese que estamos en tiempo de república! .. ¡Oh desgracia!» masiado triste, porque no sabría amar ya, porque he amado, porque ¡ay de mí!..
Otro pescador hizo un ademán de amenaza; mas interrumpióse al verme á mí. bien puedo decirlo ahora puesto que nadie verá mi confesión, aún amo, y más
He aquí por qué he resuelto hablar á usted sobre el particular, señora, y pre- apasionadamente que antes ... ¡Todo cuanto pido es que jamás, jamás pueda nadie sospechar la verdad! ..
guntarle si no se podrá hacer algo para imponer silencio á esa gente.
))Noto en Roberto, á pesar en su locura de amor, un estado raro, de marcada
- Nada se puede hacer, querida señorita; si nos dirigimos al señor alcalde,
esto enconará la cuestión; y por otra parte, ¿cómo hemos de obligar á toda una inquietud; diríase que le acosa el temor de que la felicidad se le escape; él quipoblación á guardar silencio? ¿A quién perseguir?.. ¡Vamos, vamos, un poco de siera apresurar los preparativos, señalar un día más próximo; y veo en esto algo
filosofía y de paciencia! Dentro de pocas semanas los novios estarán lejos, y en- más que la impaciencia natural del novio. Más de una vez ha hablado de la estonces esas calumnias se desvanecerán naturalmente ... En el otoño se cierran pecie de curiosidad malévola que inspira y que no puede comprender. Tal vez
los hoteles; el tal Isidoro se irá con sus chismes á otra parte, y todo habra con- sea la envidia de los pobres y de los campesibos, exitada por el lujo de ese enlace, que es el acontecimiento del día ... Lo cierto es que yo también, aunque muy
cluído.
- Esperemos que así sea, apreciable señora; pero cuando veo tan dichosa á amada en el país, me resiento un poco de ese malestar de que Roberto habla; es
mi amiguita Edmunda y pienso en las cosas que se dicen sin rebozo, paréceme una cosa que no se define, pero que se siente muy bien.
))Roberto tiene otra razón para desear la marcha lo más pronto posible, y es
oir aún nuestras carcajadas durante la excursión campestre, mezclándose con el
la necesidad de alejar á su esposa de los indiscretos. Durante años se le consifragor lejano del trueno.
- Es usted una niña encantadora, querida Josefina, dijo la señora Despois; deró como mi futuro marido y se ha tardado mucho tiempo en comprender que mi
pero no hubiera cre(do que las jóvenes de su país tuviesen tanta imaginación y aversión al matrimonio no era fingida. Roberto teme que un débil eco de la verdad llegue á oídos de Edmunda; sabe muy bien que ni su madre ni yo la revelarese hallaran tan bien provistas de nervios ...
mos; pero teme que se nos escape no sé cómo. Esto degenera en él en manía,
La señorita Robinsón sonrió.
complicada
con un sentimiento extraño, que no es vergüenza, porque siempre
- He ahí otra de sus preocupaciones francesas, señora, repuso la americana.
Usted no ve en nosotros más que una nación de traficantes en cerdos, sin reco- obró con lealtad, pero que se le parece bastante. Y lo raro es que esa semivernocer que somos, por el contrario, una raza casi demasiado refinada y demasia- güenza no se produzca por el hecho de haberse alejado de mí, sino que se deba
do nen-iosa, susceptible de amar, no solamente el lujo, sino también el arte y la más bien á la circunstancia de que haya podido pensar en casarse con otra mujer que con su radiante Edmunda ...
poesía.
))Porque mi hermanita se la echa un poco de celosa, lo cual encanta á RoLa señora Despois hizo una mueca que indicaba que no creía de ningún
berto.
La otra tarde, después de comer, estábamos sentados junto á la chimenea
modo en las aspiraciones poéticas de los yankees.
Edmunda, que al fin había echado de ver la prolongada conversación en el y ·yo había encendido uno de esos grandes fuegos que tanto alegran á Edmunda,
cuando ésta me dijo á quemarropa:
jardín, llegó corriendo.
- ))Marta, tú que conoces á Roberto desde su infancia, me dirás la verdad
- ¿De qué asunto tratan ustedes hoy?, preguntó.
- La señora Despois, dijo la americana, no quiere creer en la capacidad ar- sobre lo que voy á preguntarte.
- &gt;&gt;¿No te la dice él?
tística de mis compatriotas ni en sus nervios, y yo me indigno.
- »El hombre se cree con derecho á mentir en ciertos casos. Ya comprendl- Sí, y demasiado, mi querida señorita, pues tiene usted lágrimas en los ojos
rás; yo no he amado á nadie sino á él; todavía no he cumplido diez y nueve años,
y parece estar muy conmovida.
Roberto es el primero que encontré en mi camino, y en él he pensado al punto;
- ¡Oh! Cuando se toca a América ... salto al punto ...
mas Roberto .. . tiene treinta y ha visto muchas mujeres antes de encontrarme
á mí...
•
XI
- »Es probable, contesté yo sonriendo; en París se codea uno mucho con
El castillo comenzaba á ser inhabitable, pues todo lo llenaban las costureras ellas, y basta es posible que Roberto haya hablado con señoras en algún salón
llegadas de París, cuyos graciosos trabajos ocupaban por completo los salones; de vez en cuando y también con señoritas.
- )) Ya sabes que no es eso lo que quiero decir. Puede haber tenido aventudiariamente recibíanse paquetes, y los criados no hacían más que ir y venir de
ras... Vamos, no frunzas el ceño... Bien sabido es que los hombres han corrido
Honfleur para recogerlos, y Roberto exclamaba:
- Pero ¿qué necesidad hay de tanto lujo para casarse? ¿Qué haremos en el todos lo que ellos llaman aventuras y alcanzado triunfos. Esto me sería igual,
puesto que él jura que jamás amó verdaderamente á ninguna otra más que á mí;
viaje con treinta y seis cofres?..
- Este es mi departamento, señor novio, contestaba Edmunda. Los hombres pero sí me desagradaría mucho, por ejemplo, que hubiese pensado en casarse
no entienden nada en telas, y no les queda más remedio que reconocer su abso- con otra. ¿Ha sido novio alguna vez, di?
»Yo comprendía que al resplandor de la 1lama mi rostro debía expresar lamaluta incapacidad y callarse humildemente, quejándose en secreto si con esto enyor angustia.
cuentran alivio.
)) Y también adivinaba que los ojos de Roberto fijaban en mí una mirada su- Ya me quejo, ya me quejo, contestó Roberto dolorosamente.
plicante.
Hice un esfuerzo y conseguí sonreir de nuevo.
- He dicho «en secreto,» replicó severamente la novia.
- »Dudo mucho, repuse, que Roberto haya sido nunca prometido. Sé que
Parecía que ya no quedaba allí lugar para la dueña del castillo; los enamorado~ lo invadían todo, y seguramente no necesitaban la pr~sencia de Marta. Esta desde que fué mayor de edad, su madre soñaba en buscar para él una mujer
última se concentraba en sí misma, y nadie lo echaba de ver, excepto su tía, que ideal; y una vez encontrada ésta, como siempre hemos sido muy buenas amigas,
desde su rincón miraba con frecuencia á la pobre joven atentamente, tratando es más que probable que yo lo hubiera sabido la primera.
- ))Pero seguramente debió pensar en ti entonces...
de adivinar _qué era lo que la entristecía en medio del contento general y por qué
))¡Ah!
¡Qué cruel... qué cruel! .. ¿Cómo he tenido valor para contestarle tranquiguardaba silencio cuando todos hablaban por los codos. Edmunda se contentaba con la sonrisa de su hermana mayor, sin \·er que esta sonrisa era de tristeza. lamente? ¿Cómo no he perdido el conocimiento bajo las miradas de los dos?
»Parecíame oir una voz que llegaba desde lejos, muy lejos, y sin embargo,
Muchas veces Marta se deslizaba ligeramente fuera del salón, sin que nadie noobligué
á mis labios á que sonrieran.
tase su ausencia; entonces iba á recorrer, febril y agitada, las alamedas del par- »Es muy probable, contesté; pero los niños que se crían juntos, en cierto
que ó bien retirábase á su gabinete.
Hizo pocos asientos en su diario, pues agradábale poco analizar el estado de modo como hermano y hermana, rara vez llegan á casarse...
»Satisfecha Edmunda, habíase levantado para volver al fuego un leño caído,
su pobre corazón enfermo; pero un día sentóse á escribir.
y al acercarse para ayudarla, Roberto me estrechó la mano furtivamente con
mucha emoción y muy agradecido, y me aparté en seguida del círculo de luz.
10 septiembre
Iban á servirnos el te.
»Roberto cambió bruscamente de conversación.
«Dentro de diez días se habrán casado, se marcharan y todo habrá concluído ...
- ))¿Saben ustedes, dijo, que somos en el país asunto de interminables chisQuis_iera que fuese mañana mismo. ¿Tendré valor para llegar hasta el fin sin descubrirme, ó acabarán por leer en mi rostro pálido y contraído todo lo que sufro? mes? No puedo irá ninguna parte sin que todo el mundo se vuelva para mirar:tl:1e he mirado al espejo, y veo que estoy muy cambiada, singularmente enveje- me, y las mujeres salen á las puertas de las casas para seguirme con los ojos.
- »A nosotras también, dijo Edmunda; no creía que los normandos fueran
cida; yo, á quien siempre se suponía más joven de lo que soy, parezco tener
ahora más de treinta años. ¿Y quién lo echa de ver?.. La buena tía se atormenta tan curiosos.
- »A mí me irrita eso, continuó Roberto, tanto que el otro día me volví para
y es la única que se aflige? «¿Qué tienes, mi pequeña Marta? (para ella soy siempr~ «pequeña Marta))). - Nada, querida tía Aurelia, un poco de fatiga y nada decir á un campesino: «¿Por qué me mira usted de ese modo? - ¡Diantre!, cabamas. No estoy acostumbrada al ruido, á esas continuas visitas, porque soy con- llero, porque usted se casa y está loco de alegría, según dicen. - Y cuando os
te~plativa; pero cuando volvamos á estar solas tú y yo, ya verás cómo recobro casáis vosotros, ¿lleváis por ventura luto en el corazón?- ¡Oh! Nosotros no hace1~1 buen aspecto.)) Mi tía murmuró: «El hecho es que esa niña lo llena todo; mos tanto ruido como los ricos cuando tomamos mujer. Por otra parte, ha tenidiríase que la encantadora Edmunda es la que nos recibe, permitiéndonos que do usted la gran suerte de que el capitán fuese asesinado tan á punto para dejar
nos sentemos á su mesa. ¿Y sigues queriendo con tanta locura á tu hermana? el campo libre. - Esa muerte, por el contrario, repuse yo, me ha causado el ma- Creo que la amo más que nunca, porque la veo feliz. Sus defectos no son más yor pesar ... )) El hombre se volvió sonriendo con expresión de sarcasmo. A fe
que exteriores. ¡Si supieras que zalamera es por la noche cuando estamos solas mía, pensé un momento, que estaba á punto de acusarme de asesino ...
))Juan entraba con la bandeja en las manos; ha tropezado ó bien estaba muy
en nuestro gabinete! - ¡Sí, cuando no tiene otra cosa mejor que hacer!..
»Mi_ tía ha sido siempre injusta para con Edmunda, y nada la reconcilia con conmovido, no sé cual de las dos cosas, porque las tazas se han tambaleado, y
ella, 111 aun ahora, cuando es objeto de la adoración de todos y de la mía en pri- no sin gran esfuerzo ha conseguido colocar la bandeja sobre la mesa. Cuando le
pregunté qué tenía, me contestó: «Nada, señorita, nada; un ligero desvanecimienmer lugar.
»Cierto es, sin embargo, que tiene algo de invasora. Cuando le dije, apenas to que me da muy á menudo.)) Estaba muy pálido y salió cogiéndose á los muell~gó, que pensaba invitar á varios amigos para que estuviese más distraída, frun- bles. Los otros, que no habían observado nada, continuaban la conversación alció el ceño y díjome con un tono tan singular: «¡Me basto sola,» que no pude rededor del fuego, y oí á la tía Aurelia decir mientras dejaba su labor á un lado
m~nos de reirme y acabé por no hacer las invitaciones. En efecto, ella sería su- para tomar una taza de te:
- )) Dígame usted, Roberto, ¿por qué no fué usted aquel famoso jueves á casa
fic1ent~ por sí sola para llenar el país de ruido, de locuras y de alegría ...
»M1~ntras escribo tristemente, el murmullo de sus dos voces llega hasta mí. de la señora Robinsón?
- »¡Sí!, exclamó Edmunda, yo también quisiera saber por qué.
S_on fe_lices, deliciosamente felices; Roberto olvida sus trabajos, sus ambiciones,
- »Estaba indispuesto, celoso, de mal humor.
sm cmdarse de su porvenir; ama, y este amor llena su vida. ¡Y él había creído
- &gt;&gt;¿Y qué hizo usted aquel día para distraerse?
amarme ... él tomaba por amor un tranquilo é incoloro sentimiento!.. Aún tiem»Roberto, visiblemente inquieto, me dirigió una mirada suplicante, mas yo no
blo al pensar que este otro amor, el verdadero, hubiera podido extinguirle, anon~darle después de nuestro matrimonio. Al hacer esta reflexión todo me parece podía prestarle ningún auxilio.
- »Ha pasado ya mucho tiempo desde entonces, replicó Roberto. ¿Cómo quiebien, no me quejo ya, y pienso sin terror en la melancolía de los largos años de

58Í

LA ILUSTRACIÓN

ren uste~es que lo recuerde?.. Creo que fuí á pasear al bosque, como ¡0 ha O con
frecuencia, sobre todo cuando estoy de mal humor...
g
- »Saltando por la ventana del gabinete ¿no es verd d? - d'ó Ed
d
sonriendo.
'
a ., ana I ª mun a
- »Es probable; no recuerdo ya .. .
se
á mí junto á la
, »Roberto
¡
- acercó
¡
. mesa
· ', y observé que su mano tem bla ba;
hice· e duna sena para que
tomara
asiento
· ba a¡
·
' y dí el te ,a' m·1 t'ia, ¡a cua1 mira
noVIo e una manera smgular.
- »¿Qué haY., tía Aurelia?, pregunté.
- ))Nada, h1ia mía. Solamente siento que Roberto tenga tan poca memoria.
Esta ,faltat debe entorpecerle
mucho en sus trabai·os de b'sto
· d
t
Id
I
rJa or...
,·
·
· )) S1, en' reb'nues ros a •eanos
. la curiosidad excitada por el próx1mo
mat mno1110 es mas b'1en una cunos1dad malévola... ·1Dios sabe por qu él.. . Nues t ros veCI-·
nos, ~n cam 10, parece que tratan de redoblar sus atenciones con nosotras y nos
agobb~an con fiestas. Esta es una nueva fase de la guerra de los castillos y de las
ca anas.
»Hemos aceptado ~omidas Y reuniones de_ toda especie á unas dos leguas á
la redonda, y no ha sido e_st_e el menor de mis fastidios: he debido poner buena
cara, ap~rentar que _me fel~c1taba del casa!11iento de Edmunda, soportar por parte de mas d~ uno cierto aire d~ compasión, horriblemente penoso para mí; y
cr~o haber s1d~ valerosa; mas s1 el esfuerzo se prolongase demasiado, temo que
m1 valor cedena, ~orque las_fuerzas humanas tienen sus límites.
&gt;&gt; o tenemos mngún pariente próximo que pueda acompañar á Edmunda
basta el ~ltar; su tutor elude esta_ honra; y como entre él y su pupila no hubo
nunca mas que un_a marc~~a ,antipatía, hace bien en sustraerse al compromiso.
En su consecuencia me dmg1 á nuestro vecino y antiguo amigo el marqués de
San Pedro, que al punto se prestó á represen_tar ese papel de padre; pero como
es ~e edad avan~da, no 1~ agrada mucho sahr de su rincón. Ayer convidó á los
novio~ á una com1?a de _etl~ueta, á la que habían sido invitados todos los nobles
que viven ,en las mmediac1ones. Nuestro nombre plebeyo sonaba mal entre
aquellos titulos pomposos; pero_ en cambio la belleza de Edmunda eclipsó á todas aquellas dama~, po_co agraciadas en general, y fué la primera entre todas, no
sólo por ser la novia, smo por derecho de conquista, gracias á su hermosura. ¡Y
qué orgulloso de ella parecía estar Roberto!..
))El marq~és ha sido siempre muy bueno para mí, tratándome con una mezcla de cort~s1a que revela todavía los usos·del antiguo régimen y con paternal
benevolencia, pues recu~rda _que sirvió de testigo en el casamiento de mi madre. Después de la com~da vmo á sentarse junto á mí.
- »¿Sabe usted, q~~n?a Mar~a, díjome, que me ha complacido particularmente que se haya dmg1do á m1 en esta ocasión?
·
-:- &gt;&gt;Siempr~ ha sido usted la bo~dad personificada, señor marqués, y jamás
vacilé en pedule un favor, aun á nesgo de ocasionarle una molestia.
.- »D~r el brazo á una joven muy linda no puede ser molestia... Hubiera pref~ndo, sm embar_go, conducir á usted ante el altar, Marta; y por momentos imagmome que su difunta madre conden~ desde su tu,mba mi proceder... En fin, 110
hablemos má~ de es~o. Usted ha querido adoptar a esa joven como hermana, y
solame_nte ba30 tal t1!11lo está aquí; ~ero de otra cosa me proponía hablar á usted. _Mi nombre, antiguo y por &lt;lemas conocido nombre en el país, impondrá silencio á los malévolos ...
- »¿Qué malévolos? ¿Qué hay contra nosotros?..
»Me ha p~recido que el marqués se embrollaba un poco al hablarme del ru~or ~romovido sobre este matrimonio; el lujo ostentado ha merecido severa crítl_ca sm duda; Y como yo m_irase al marqués, buscando la verdadera significación de_!us palabr~s, cambió bruscamente de conversación y tomó mi mano
con carmoso ademan.
:-- »Y ahora, querida niña, díjome, permítame usted hablarle como antiguo
ami~o, como padre. No le ocultaré que muchas veces la señora de Anee! y yo
h~b1amos hablado de su esperanza, largo tiempo acariciada, de llamar á usted
h13a. Pero usted se ha opuesto, ha temido el matrimonio .. . ó qué sé yo. En fin,
la cosa no se ha hecho, y por el pronto la señora de Anee! parece muy resicr0
nada...
- »Más que resignada, marqués, pue~to que aprueba el matrimonio de su hijo
con Edmunda, y me conserva como amiga. Soy una vecina muy conveniente en
el campo para los días de lluvia.
»A pesar mío, lo que yo quise decir como una broma, encerraba cierta amargura. Me costó un_ gran esfuerzo ahogar un sollozo, mi antiguo amigo movió la
cabeza con expresión de descontento y me pareció desorientado.
- Esas palabras me sue_nan en falso, Marta, repuso. ¡Ah! ¡Cuánto me alegraría
que fuera usted franca y smcera como en el pasado! Escúcheme usted; es preciso que se case.
-»¡Jamás!
- »Sin embargo, la mujer debe casarse .. .
:-- »Así lo dice mi tí~; es un deber social y republicano; pero yo no veo la necesidad de ello, pues siempre habrá bastantes que cumplan con esa obligación.
- »Tengo para usted un partido excelente.
- »Querido_ marq~és, comprenderá usted que, no queriendo yo esposo, no
aceptar~ «part!do)) nmguno. ¡Si usted supiera qué horror me inspira esa palabra!
Es preciso resignarse; yo no me casaré, no me casaré nunca. Será falta de valor, p~simismo, todo lo que usted quiera, pero es una repugnancia invencible
en m1.
- »¡No puede ser, no puede ser!.. Usted ha amado ya y sufrido .. .
- »¡Ah! Le suplico á usted que no propague esta especie, pues bastantes circulan ya. Si yo quiero ser soltera, á nadie perjudico con esto.
- »En mi tiempo, cuando una joven no quería casarse era porque deseaba
entrar en el convento.
-:- »Le aseguro á usted, repuse, que si tuviera vocación religiosa no vacilaría
un mstante. Por desgracia carezco de ella ...
»¡A~! Qué indecibles tormentos son para mí todas esas conversaciones, todas
esas miradas de personas que adivinan á medias la verdad!..
»¡Cuánto daría porque se hubiese consumado ya el sacrificio! Cuando Roberto sea esposo de Edmunda y por Jo tanto mi verdadero hermano, toda esa tem~estad se calmará seguramente. Me conozco muy bien; hasta entonces, cada latido ~e. este pobre corazón martirizado será un impulso de amor ... ¡Si él pudiese ad1vmar que en este momento le aman dos mujeres!.. ¡Si le fuese dado saber
que ~a que le ama profunda, tierna y dolorosamente no es aquella á quien dentro
de diez días dará el nombre de esposa! .. ))

117

ARTÍSTICA

XII
La pequeña iglesia de Valfleuri, donde Roberto y Edmunda debían casarse
hallábase en una profunda hondonada, por donde cruzaba un arroyo con preten'.
sion,es de ~orr_ente; el pueblo, d~ gracioso aspecto y revelando prosperidad, compomase pnnc1palmente de granps, y protegíale la sombra del castillo del marqués de San Pedro, mole imponente, de color gris y un poco sombría situada en
medio de magníficos jardines.
La ~glesia, aunque minú_scula y muy sencilla, era sin embargo pura de for'n1as
Y. graciosa por su~ proporciones, y hasta su pórtico parecía tener alguna pretensión de estilo gótico¡ mas Jo que le daba principalmente renombre era su adorno, ó mejor dicho, su revestimiento de hiedra, cuyos retoños fuertes y muy numerosos, habían invadido casi todo el edificio. En este país' abunda mucho la
hie_dra; trepa por las ramas más altas de las ?i;'ªs y de las encinas, enlazándose
tra1dorame~te en sus troncos; se arrastra por tierra formando espesa y magnífica
alfombra, siendo~ la vez que ~domo un perjuicio; pero la iglesia de Valfleuri
es un centro predilecto, y en nmguna parte se muestra tan tenaz ni florece con
tanta insol~ncia. Mil~s de ~ves viven entre aquella verdura, y la misma iglesia
parece un mmenso mdo, bien cerrado y abrigado.
. El cura no_h~bría tocado aquella hiedra por nada en el mundo; inspirábale
cierta superst1c1ón y _esta?ª o'.gulloso de ella. El Señor se había encargado de
a~ornar ~quel_Ia humilde iglesia de pueblo, y Dios sabía muy bien lo que hacía.
Nmguna 1gles1a de los alrededores podía envanecersedetenersemejante decorado.
~n la mañ~na, del gran día, el cura, muy afanoso, dirigió por sí mismo los trabaJOS de! sacn~tan. Un matrimonio como aquel no era cosa de todos los días,
y se hacia preciso honra!le. Del castillo ,llevaron plantas verdes y cestos de flores para el altar; y el senor cura, levantándose la sotana y descontento del mal
gusto de su ayudante, arregló por sí los grandes ramos y las masas de verdudura
que tenía á su disposición.
-:- ¡Qu~ lás!ima que Marta no haya podido adornar ella misma el altar! Las
mu3eres, mfenores desde tantos puntos de vista, tienen genio para los ramos y
las flores ...
E_stas pala~ras, de una galantería completamente eclesiástica, no se dirigían á
nadie e~ P?rticular y expresa_ban más ~ien los apuros del sacerdote, que no se
reconoc1a a la altura de las c1rcunstanc1as; pero fueron recogidas por Francisca
e) ama del ~ura, n:iujer algo tiránica y que miraba á su amo, durante su ocupa'.
c10n, con cierto aire desdeñoso.
- ¡Bah, señor cura, dijo, las ~obres mujeres á quienes tanto Je agrada usted
pone~ en su lu~ar, c?mo us~ed d1ce1 ~~ vengan bien! ¡Quisiera saber qué haría
el senor cura s1 ~ub1e?e quien le dmg1era un poquito!
- No he quendo otender á uste_d, mi buena Francisca; hablaba conmigo mismo. Esos ramos no me parecen dispuestos con mucha regularidad. ¿Qué opina
usted?
- Para lo q~e han d~ mir~rlos, creo que ya están bien. Tengo una vaaa
idea
0
de que ese lucido matnmomo no se efectuará.
El cura, sobre?_ogido_ de un temblor nervioso, bajó tropezando los dos escalones del altar, .Y d1JO casi en voz baja:
- ¿Ha sab1d? usted al_go, Francisca? ¿Hay algo nuevo?..
- Yo _no sé a punto fiJo lo que hay; pero seguramente hay algo. El tahonero
me ha dicho, al vol~er de Villerville, que todo el pueblo está agitado, y que en la
playa no se hac~ mas que hablar otra vez de .. . Jo que usted sabe.
~ Yo creía, s1~ embargo, que d~sde hace algunas semanas se habían desrnnec1do por sí mismas esas abommables calumnias. ¡Pensar que no se puede
nada co_ntra rumores que están como en el aire, así como no es posible contener al viento en su carrera!
- De todos modos, es muy extraño, murmuró Francisca, que en el castillo no
sospec~en n~da. Yo, en lugar de usted, señor cura ...
- Si, hubiera usted ido á introducir la perturbación en medio de la alegría
No; yo estoy pe~su~dido de que ese rumor se desvanecerá como ha venido
caus_a; Y de cons1gu1ente, ¿por qué he de ocasionar una pena profunda á p~rsonas m_o~entes? Todos comprenden que les rodea una sorda malevolencia mas
no adi vman la causa. Solamen!e la señora Despois me parece estar al cor;iente·
per~ e11a ca1la, y yo hago lo mismo.
'
'b Sm em?arg~, aunque se callase, el buen cura experimentaba cierto malestar·
i ~ Y v~ma, mu~ndo al ciel~, que aunque nublado entonces, dejaba yer acá ;
a1a a1gun espacio azul, un, cielo s~reno de una mañana de septiembre; contemplaba ªal pueblo, que parec1a dormido, pues casi toda la gente estaba en los campos: na a se veta aún, nada absolutamente.
E~tinc~s el cura trató de c~ncentrarse. El discurso que había preparado no le
agra, ª ª el todo; Y ~l tamb~én se decía, como Marta en el castillo mientras
vest1a clon sus manos a la novia: «¡Con tal que todo vaya bien! .. ¡Cuánto daría
por ver o ya todo concluído!»
. L~s once daban ~n el an~iguo reloj¡ el sol, atravesando la bruma de otoño
~umi~ata e~ corteJo nupcial, que llegaba con rara puntualidad. El pueblo n~
ormita a.': ora: hasta !os trabajadores habían vuelto de los campos; las mu ·er~s Yl~s n~1 os se empu3aban, Y los ancianos, en el umbral de las puertas ~on anse a~ u~sosa~ manos sobre los ojos para ver mejor.
'
En la iglesia m1_sma h~bíale costado al sacristán no pocos esfuerzós ardar
el mímero necesano de sillas para las personas que acompañaban á los ~ovios
De los alrededores, así de lejos como de cerca, había llegado mucha ente e~
~~b!ª~edrnas dedlos pueblo~ y en los patios de las granjas oíase la mYsma 'r1~se
1
o os mo os, es preciso que veamos eso!»
·
Desde el fondo_ del coche Marta había notado ya en las inmediaciones del
iueblo ~ pr_1senc1a de aquella multitud inesperada, llamándole la atención cierp:~~~'t qi:t~iv~nh~~:m:ill~nm~l ahogado Y mirad~s bur~onas. Al dol?roso estumezclóse ento
g t_1e~po y _que la obligaba a obrar maqmnalmente,
más b'
nctsóuna angustia mdec1ble, y en aquel instante comprendió ó
. ien sospec ' que toda aquella gente acusaba á Roberto de un criU:en
abo:ndmable, por el cual había conquistado á Edmunda librándose del · 1 b
rdrecl1 o qu~ ~e la disputó ... Marta vió esto en las mirad~s burlonas
n~~ .ª oe os env1d10sos campesinos.
Y ma 1c10sas

;¡'~

aq~e~l~u;~~i~~~~ra de Anee!, poco observadora por naturaleza, exclamó al ver
(Co11/i1111ará)

�118

LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA

LA EDAD DE COBRE

,,1

NúMERO

581

119

LA IL USTRACIÓN ARTISTICA

I

Este hecho está, pues, comprobado, pero no podrá
conocerse exactamente la duración del período de
variación hasta que se habrán hecho observaciones
I en un lapso de tiempo mayor y superior á la dura1
ción de las observaciones exactas no comenzadas
1 hasta 1889.

M. Berthelot ha aplicado el análisis químico á la
solución de un problema de arqueología: habiendo
recibido de M. Heuzey un fragmento de cobre hallado por M. de Sarzec en unas excavaciones practicadas en Mesopotamia, ha determinado exactamente
LA PRESTIDIGITACIÓN DE CUBIERTA
la composición de ese metal. Hay una circunstancia
UNA ILUMINACIÓN EN UN SOMBRERO
que hace que su trabajo sea muy interesante desde
el punto de vista arqueológico; á saber: que puede
FÍSICA RECREATIVA
Hacer salir de un sombrero seis faroles de papel afirmarse, teniendo en cuenta el lugar en donde se
LA
PRESTIDIGITACIÓN
EXPLICADA
encendidos, luego otro farol, de papel también, de encuentran las sustracciones de donde se ha sacado
un metro de largo y por último seis faroles de cristal este fragmento, que éste es antiquísimo, más que BaMULT I PLICACIÓN DE MONEDAS
con sus bujías encendidas, tal es el experimento que bilonia y que la famosa estela de los buitres de Caldea.
Se hacen con frecuencia en prestidigitación juegos
representa nuestro grabado.
Esto sentado, este análisis puede servir para aclarar
Los faroles A (fig. 1) se componen de un áisco su- un punto importante de la historia de la humanidad-. sencillísimos y que parecen pueriles tan luego como
se sabe en qué consisten, pero que al ejecutarlos proy es el siguiente: ¿Existió en los tiem- ducen mucho efecto y causan á los espectadores más
•
pos prehistóricos una edad de cobre sorpresa que otros juegos ingeniosos y complicados.
anterior á la de bronce que subsistía Así sucede con el de cla multiplicación de monedas.&gt;
aún en los tiempos de los héroes de
En una bandeja rectangular de latón ó hierro briHomero? El mineral de cobre se re- llante, de aspecto parecido i las que se venden á peduce fácilmente por el carbón, de mo- seta en los bazares y tiendas de quincalla, se ponen
e
do que es muy natural que haya sido siete monedas (fig. 1). Se ruega á un espectador que
conocido mucho tiempo antes que el reciba en sus manos juntas este dinero, y que vuelrn
hierro. Pero en el bronce entra estaño i poner las monedas en la bandeja, una á una y con•
y éste se halla casi exclusivamente lo- tándolas en alta voz; entonces se ve que su m1mero
calizado en la península de Malacca, ha duplicado y que hay catorce en vez de siete; si se
en las islas de la Sonda yen Cornuailles; repite la operación, da por resultado veintiuna mo.
de manera que el empleo de este me- nedas.
tal por los griegos demuestra que éstos
Expliquemos en qué consiste esto.
hubieron de emprender largas navegaDebajo de la bandeja, que se representa cortada
ciones ó larguísimos viajes por tierra, longitudinalmente en la fig. 3, hay un doble fondo
manifestacioo.es irrefutables de u na que forma un espacio vacío un poco más alto que el
1
actividad comercial que no se sospe- grueso de una moneda y dividido
en dos partes iguachaba en aquel pueblo.
les por un travesaño B; las dos divisiones ó comparLa muestra analizada por M. Ber- timientos están cerrados alrededor, quedando sin
thelot no contenía estaño ni cinc y embargo una pequeña abertura ó rendija igual al doapenas algunos residuos de plomo y ble del diámetro de las monedas, y que se ha practide arsénico: el aire y el agua habían cado en A y en B, en medio de los lados más cortos
Ll iluminaci6n en un sombrero
oxidado toda la masa y se presentaba de la bandeja. En el doble fondo hay catorce monecomo un subóxido ó una mezcla de das, siete á cada lado.
protóxido y de cobre metálico. MonCuando se echa en manos de un espectador el
perior R recortado en una hoja delgada de metal, del sieur Berthelot recuerda en esta ocasión que se dedicili~dro de papel de color que todo el mundo cono- có á investigaciones del mismo género sobre un frag- contenido de la bandeja, las monedas ocultas en uno
ce y de un fondo F de cinc con seis pequeños aguje- mento de cetro· de un Faraón, que reinó en Egipto de los compartimientos caen al mismo tiempo (fig. 2).
ros dispuestos circularmente á igual distancia unos unos 3.500 años antes de Jesucristo y que en él no El prestidigitador se pasa en seguida la bandeja de una
mano á otra,cogiéndola naturalmente así por el lado en
de otros, A uno de estos agujeros va soldado un tu- encontró estaño.
que
ahora se encuentra el compartimiento vacío, con
bo metálico de diámetro un poco más estrecho, desEn suma, habría que practicar un gran número de
tinado á sostener la bujía, que no es otra cosa que una análisis de este género para sacar de ellos una de- lo cual se consigue que las siete monedas que quedacerilla Q á la que se aplica, después de haberla ablan- ducción exacta, pero desde ahora puede decirse que ban encerradas en el doble fondo vayan á reunirse
con las primeras, cuando éstas se echan rápidamen•
dado con el calor de la mano, un fósforo de cera. Los es probable que la edad de cobre haya existido.
te por segunda vez en manos del espectador.
faroles de papel están colocados unos encima de otros,
Con una bandeja cuadrada cuyo doble fondo esde manera que las pequeñas bujías y los tubos metátuviera dividido en cuatro compartimientos median•
licos encajen en los agujeros de los que están puesVARIEDAD DE LA LATITUD GEOGRÁFICA
te travesaños puestos en línea diagonal de un ángulo
tos encima, formando en conjunto un paquete P que
á otro, se podría aumentar otras tantas veces el nú•
el prestidigitador introduce en el sombrero por uno
Esta cuestión que hace muchos años se viene agi• mero de monedas.
de los varios medios para ello conocidos.
tando ha sido reproducida recientemente en varios obDigamos, sin embargo, que los prestidigitadores
Prestidigitadores hay que para ahorrarse esta pe- servatorios por excitación de la Asociación geodésihábiles prescinden del doble fondo; tienen las monequeña dificultad persiguen con un pretexto cualquie- ca internacional.
das, ora debajo de la bandeja con los dedos extendira, y llevando el sombrero en la mano, á su ayudanObservaciones comparativas hechas desde , 889
te ó secretario hasta dentro de los bastidores, y una con el mayor cuid~do y por los más diversos proce- dos, ora sobre ella sujetándolas con el pulgar, y revez allí, libres de las indiscretas miradas del público, dimientos en los observatorios de Berlín, Potsdam,
llenan el sombrero con toda comodidad. Estas astu- l'oulkoya, Praga y Estrassburgo, han demostrado en
cias demasiado burdas sólo pueden emplearse cuan- todas partes la existencia de una variación en la lati•
do se trabaja delante de gente estúpida ó poco menos. tud, en un período algo mayor que el período anual,
Después de haber sacado del sombrero varios ob- variación cuya amplitud total es aproximadamente de
jetos, el p~estidigitador dice de repente que hay fue- medio segundo de arco.
go en él; quiere introducir en él la mano, pero no se
La distancia en longitud entre estos diferentes obatreve por miedo de quemarse y pide un ganchito con servatorios impedía atribuir estas variaciones á cau.
el cual va sacando uno tras otro los faroles (fig. 2) sas puramente locales y parecía demostrar la existenque luego coloca en un colgador (fig. 3).
cia de una oscilación periódica del eje de rotación de
El extremo del ganchito habia sido previamente la tierra, pero faltaba hacer la prueba de ello. A este
calentado, de modo que á su contacto se han infla- efecto la Asociación geodésica internacional, de acuermado los fósforos de los dos faroles superiores; antes do con el Coo,t and Geodetic Survey, de los Estados
de retirar el segundo de éstos se inclina la bujía ha- Unidos, ha organizado una expedición astronómica á
cia el tercero para que á su vez se encienda, y así su- las islas Sandwich para estudiar el fenómeno en una
cesivamente.
longitud que difiere aproximadamente doce horas de
En los faroles de cristal B (fig. , ) la disposición las de las estaciones europeas del mismo hemisferio,
del fondo es la misma que en los de papel, pero pero en una latitud y en unas condiciones climatolóaquéllos se introducen uno dentro de otro, y á fin de gicas completamente distintas de las que se presenque los espectadores no vean que son de distinto ta· tan en Europa. Los resultados obtenidos en Honolumaño, lo que sucedería si los veían juntos, son reti- lu por M. Marcuse, de Berlín, jefe de esta expedición,
rados de la escena á medida que se les saca del som- han sido comunicadas durante el pasado otoño en
brero, en-el cual han sido introducidos del modo si- Bruselas con ocasión de la reunión de la Conferenguiente: colocados uno dentro de otro é inclinados cia de la Asociación geodésica internacional.
oblicuamente en la mesita auxiliar que hay detrás de
Las observaciones comenzaron en mayo de 1891 y
la mesa, el prestidigitador los ha cogido introducien- han durado hasta mayo de 1892: las variaciones de
do en ellos el dedo medio, mientras el sombrero, que latitud de Honolulu se ha visto que concordaban perA
ll
e
aguantan el pulgar y el índice teniéndolo apoyado fectamente con las que se han observado durante el
sobre la mesa, ha ocultado la operación. Este proce- mismo período en Europa, pero en sentido contrario,
:Multiplicación de monedas
dimiento es el mismo que se emplea para el experi- según se había creído poder presumir. La amplitud
mento del nacimiento de las flores que explicamos durante este último período ha sido un poco mayor
nuevan muchas veces la provisión sacándolas alternaen el número 568.
del medio segundo y la duración del período es algo
El experimento de la iluminación en un sombrero mayor de un año. De ello resulta que los polos, du- tivamente de alguno de los bolsillos secretos dispueses muy entretenido, y cuando se ejecuta bien produce rante este tiempo, se mueven unos 20 metros en la tos con arte en varios sitios de su levita donde los
espectadores no puedan sospechar siquiera que hay
gran efecto en los espectadores.
superficie de la tierra.
tales bolsillos.

•••

581

NúMERO

NUEVA PUBLICACIÓN

campo al autor para describir sus asombrosos fen 6menos y sus

causas. En el Calor nos dn. á conocer los grandes progresos
hechos en su estudio, del que han dima~ado aplicaci~nes t_an
útiles como los fe rrocarriles, la navegac16n 1 las máquinas m·
dustriales y otras . Por último, en In Aftltorologla se explican
minuciosamente las causas de los terremotos, huracnnes,
erupciones volcánicas, etc.
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Por esta rapidísima rescila_d~l contenido del M~~DO 1-·1•
s1co podrá venirse en conoc1m1ento de la gran utihdad ele
esta obra.

EL MUNDO FÍSICO
POR AMADEO GUILLEMIN
TRADUCCIÓN Dlt D. MANUIL ARANDA Y SANJ UÁN

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ELECTRICIDAD, IETEOROLOGIA, FISICA IOLECULAR

Edici6n ilwtrada con grabad-O, inürcala&lt;.w, f ldmina,
cromolitografiada,

El erudito escritor, cuyo reciente fallecimiento lloran
los amigos de la ciencia, trazó en esta obra un cuadro
fiel de todos los fenómenos de la Naturaleza que se relacionao con la fisicn del globo, pero con tal sencillez, en estilo
tan ameno y tan claro á la vez, que bien puede calificarse su
trabajo de obra verdaderamente ~pul.ar. ~iguiendo en_él el
plan admitido po~ cuant~ d~ la ciencia física han escmo, Jo d i·
vide en varias secc10nes pnnc1pales, en cada una de ellas se enuncia la ley que preside á los fenó~en&lt;:&gt;5 de que tratll, el descu brimiento de estas leyes y las aphcac1ones de cada una de las
fuenas flSÍcas descubiertas y conocidas.
As!, después de tratar de los fenómenos y leyes de la Gravedad explic:i de un modo comprensible c6mo esos fenómenos y

COND ICIONES DE LA SUSCRIPCIÓN

La p resente obra formará 3 tomos de regularesdimensio·
nes, divididos en unos 20 cuadernos cada uno, los que procuraremos repartir semanalmente.
Cada cuaderno constará de 40 páginas de texto, al precio
de 50 céntimos de pesetll; pero en e l ~ de qu~ lo ~ese:i.~~il,;,~!!!!!!!~
ran los suscriptores ó de que por activar la terminación de
la obra se juzgase oportuno, estos cuadernos constarán de
Muestra de los grab:idos de la obra. - Audiciones
So páginas, á peseta cada uno.
telefónicas teatrales
Además de los grabados intercaladqf en eljtexto, ilustrarán
la obra magníficas láminas tiradas en colores, repre5entando
esas leyes han traído consigo el péndulo, la balanz.'l, la pre~sa. algunos de los fenómenos más notables de la Física, así como
hidráulica, los pozos artesianos, las bombas, la navegación mapas en que se expongan las variaciones atmosféricas ú otras
aérea, etc. A la teoría completa del Sonido agrega una enume· que afectan á la constitución del globo.
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ración de todas las aplicaciones de laAcústicay de los instrumenCada una de estas láminas 6 mapas equivaldrá á 8 páginas.
tos musicales. La Lt,z da la descripción detallada de todos los
Por el primer cuaderno, que se halla de muestra en casa de
aparatos ópticos y de sus aplicaciones á. la fotografía, microsco- nuestros corresponsales, se podrá juzgar del inusitado lujo con
p10, etc. El /¡fagnetismo y la Electricidad proporcionan ancho que ofrecemos al público esta nueva obra.

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NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

581

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ENVIADOS Á ESTA REDACCIÓt&lt;
por autores ó editores
CORAZÓN {Diario de un niño).
por Edmundo de Amicis, traducido por D. H. Giner de los Ríos.
- Nada hemos de dc!cir de esa
hermosa obra del famoso escritor
italiano: se han hecho de ella
centenares de ediciones en los
principales idiomas. De la edición española que acaba de pu·
blicar el conocido editor de ~ladrid D. Manuel Fernández La·
santa queda hecho el mejor elo·
gio, respecto del texto, consignando que la traducción es del
reputado literato D. Hermenegildo Giner de los Rios, y en
cuanto á las condiciones materiales, diciendo que lleva lindísimas
ilustraciones de los primeros di·
bujantes italianos y que el libro
es, en suma, digno de la colección que publica el Sr. Fernández Lasanta. Corazón se vende
en las principales librerías al precio de 4 pesetas.

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la fabricación de licores, multitud de secretos de diferentes ofi::lledalla conmemoratim del cuarto centenario del descubrimiento de América, acuñada en Buenos Aires por los Sres. Gottuzzo y Terrarossa
cios, reglas para el lavado y planchado de ropas y eneajes, recetas
contra varias enfermedades muy
EL MARQUÉS DE GIRASOL, por Flli.x Puig JI Ctlnúnas. - tas interesantísimas y muy bien escritas cuya lectura cauth·a y
comunes en las familia.;, avisos sobre el cultivo y propiedades
de mrias flores y hierbas medicinales, secretos para la cría de Constituye esta novela el tercer episodio de Los amores en la Ha- entretiene. El libro se ha impreso en Montevideo, imprenta ele
aves de corral y reglas para conocer los fenómenos atmosféri- bana, interesante y bien escrita como los dos anteriores de que la Nación, calle 25 de mayo, 146 á 150.
cos: este ligero sumario demuestra la utilidad de la obra que oportunamente nos ocupamos. lla sido editada por D. l\lanuel
formando un tomito de 370 páginas ha sido publicada en Va- de Armas y Sánchez, Calzada del Monte, 366, Habana.
Li\ ESPAÑA ~IODERNA. - El último ní1mero de esta impor·
tante revista que publica en Madrid D. José Lázaro contiene
lencia por D. Pascual Aguilar y se vende en las principales librerías al precio de una peseta.
Los NATURALISTAS ESPAflOLES RN AMÉRICA, por D. Sal· interesantes artículos ele Balzac, l\lerimée, Shakespeare, Mouvador Calderón. - Tal fué el tema del discurso pronunciado en ton, Loti, Richepin, Tolstoy, Coppée, Daudet, Caro, AltamiE~TUDIOS CRITICO~, por Emilio Zola. - Interesante libro, el Ateneo y Sociedad de Excursiones de Sevilla al inaugurarse ra, Campoamor, Fernández Duro, Barrantes, Castelar y Yillemuy bien impreso y correctamente traducido, en el cual se es- el curso de 1892 á 1893 por el presidente del mismo y catedrá· gas. Suscríbese en la Cuesta de Santo Domingo, 16, Madrid, y
tudian con todo detenimiento el estado actual de la crítica, de tico de Historia natural Sr. Calderón, quien h:i dado pruebas la Administración envía un tomo de muestra gratis á quien lo
la poesía y del arte contemporáneos. Los artículos dedicados á en su desarrollo de profundos conocimientos, de gran erudición pida por escrito.
Dumas y Taine son de primer orden, y el libro todo, digno del y de ser al propio tiempo un escritor castizo y elegante.
ilustre novelista francés. \'éodese al precio de 3 pesetas en las
LA NnEVA CIENCIA JuRIDICA. -Contiene en su último ní1principales librerías.
ARARRSCOS (CONATOS LITERARIOS), por Arturo A. ji111l· mero La libertad del querer, por Carnavale; Los delitos de saunez. - Nuestros lectores recordarán sin duela un bonito articulo gre JI los delitos contra ta propiedad, por César Silió; El 1elito
Do:-. QlllJOTE DE LA MANCHA. - Ilemos recibido los cua- titulado Blanco J' rojo que hace alg{m tiempo publicamos: su tolecti'l'o, por Concepción Arenal; Los regicidas espa,10/es, por
dernos 21 á 38 de la edición de la imperecedera obra de Cer- autor, el distinguido escritor uruguayo D. Arturo A. Jiménez, R. Salillas; Causas J' remedios dtl duelo, por G. Tarde. • Los
vantes que publica D. Ceferino Gorchs.
ha reunido recientemente en un tomo una colección de noveli- pedidos á la Admón., Cuesta de Santo Domii1'go, 16, Madrid.

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los demas purgantes, este no obra bien
sino cuando se toma con buenos alimentos
y bebidas fortificantes, cual el vi.Do, el calá,
el t6. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida gue mas le convienen,
se17un ,us ocupaciones. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamente anulado por el electo de la
buena alimentacion empleada,uno
,e decide fácilmente d volver
ll empeirar cuantas veces
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y haga uso de nuestros ORA NOS de SALUD, puea ellos
le ouraran de au const,paclon, le darán apetito Y le 1
derol'8rAn e/ sueño y la alegria - As, r1r1ra Vd.
muchos años, d11frutando s1emore de una buena ,alud

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ea1- oouaULuye el reparador mu enunrtco que se conoce para curar : la Cwrdm , la
A11t111fa, las Jlemt~ d4lM'oltu, el Jlmpo/Jt'ectmlfflto 11&amp; ..&amp;lteracton ae la Sangre,
el Raqum.1mo, Id .d/eccw'IIU ~cro(Ulola, 1 ucorbut~, ele. El 't'iaa rerrusJao■o de
.&amp;raull ea, en erecto, el único que reune todo lo que entona y fortalece los organos,
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EXIJASE •:~ ARDUO

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y del Hierro, estas Plldoras se emplean
e~pcclalmente contra las E11crofu1as , la
Tí11b y la Debilldad de temperamento,
as! como en todos los casos{PáUdo11 colorea,
Amenorrea, 6.•), en los cuales es necesario
obrar sobre la sangre, ya sea para devolverla
su riqueza y abundancia normales, Oya para
provocar O regularizar su curso per!Oc!Jco.

rarmacenuco, en Parls,

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verde y el Sello de garantla de la Unión de
loa Fabricantes para la represión de la falsificación.
SE HALLAN EN TODAS LAS FARMACIAS

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Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria
IMP, DK MONTANKR Y SIMÓN

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                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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              <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 581, Febrero 13</text>
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              <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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