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                  <text>· ,trtélC10t)

Ftí~t1ea
Aílo XII

- - - . . - - - - -+

BARCELONA 6 DE

MARZO DE 1893

Con el presente número repartimos á nuestros suscriptores el primer tomo de la interesantísima obra del notable y castizo escritor
D. Antonio Flores, titulada AYER, HOY Y MAÑANA

EL EMINENTE COMPOSITOR JOSÉ VERDI
autor de la ópera cFalstaff,&gt; estrenada en la Scala de Milán

�154

LA ILUSTRACIÓN ART1STICA

NúMERO

584
NúMERO

VERD I Y SU ÓPE RA iFA LSTAFF ➔
ESERVADO está
á los verdade-

ros genios el
hacer vibrar to-

das las fibras
del corazón human o, ya ha-

ciendo verter
lágrimas de dolor y conmiseración, ya produciendo sensaciones de horror ó bien
arrancandoale-

gres carcajadas, sin que los
medios de que
para ello se valen mengüenel
méritodelosdiversos procedimientos. Rossini, Donizetti,
esas lumbreras
del arte musical italiano, lo
habían conseguido en sus diferentes óperas; faltaba á la gloria de su
insigne compatriota Verdi el
lauro que se alcanza con la
risa discreta, y su Falsl,iff
se lo ha proporcionado cumplidamente.
Verdi nos había hecho llo-

minación de esta ópera, de la que hasta entonces nadie sabía nada. Hallándose
en Milán en 1890 conl'idó á almorzará los esposos Ricordi y á otros amigos
íntimos. A los postres se levantó Arrigo Boito, uno de los comensales, y levantando la copa llena de espumoso Champagne, exclamó: «Bebo, . á la panza.)
Los convidados se miraron unos á otros sin comprender lo que significaba
aquel brindis. Entonces el poeta añadió: &lt;Bebo á la salud del Falsla/f, -¿Es
una nueva ópera?,&gt; preguntaron todos. Y Verdi dió al editor Ricordi la primera
noticia del nuevo sparlilo cuya labor, que duraba ya un año, había sido cuidadosamente ocultada á todo el mundo.
Esta noticia circuló rápidamente, y á cada momento se difundían detalles
inexactos. Por fin Verdi, que volvió el año pasado á Milán con objeto de dirigi r
en la Scala el Stabat-Afater de Rossini y honrar así la memoria del Cisne de
Pésaro en su primer centenario, contestó resueltamente á un grupo de admiradores que le pedían noticias de su nue1•a ópera. «Pues bien; no sé mentir: Falstaff está acabado!»
LOS CRITICOS DEL PERSONAJE DE SHAKESPEARE

Varios son los autores que han emitido juicios críticos, más ó menos detenidos, acerca del protagonista de Las alegres comadres de TVíndsor, comedia en
la que está inspirada la nuern ópera de Verdi.
Entre estos juicios merecen especial mención los de tres celebres escritores,
alemán el. uno, inglés el otro y francés el tercero: Schlegel, Taine y Víctor Hugo.
Falstaff, dice el primero en su Curso de literatura dramdtica, es el carácter
más cómico de cuantos ha creado la fértil imaginación de Shakespeare: nadie
aminora lo que tiene de despreciable; es viejo, pero no por eso menos dado á la
voluptuosidad y á los placeres de los sentidos; de desmesurada corpulencia, plagado de deudas y poco escrupuloso en los medios de proporcionarse dinero; cobarde, charlatán y embustero, pronto á imitará los presentes y á burlarse de los
ausentes, á pesar de todo lo cual no se hace nunca odioso. Se ve que los cuidados egoístas que á sí mismo se dedica, no van nunca mezclados con perversa
malevolencia hacia los demás. Lo que desea es que no le molesten en sus apetitos materiales y defiende su reposo con todas las armas de la inteligencia; siempre alegre y solícito, siempre dispuesto á burlarse de todo el mundo, se jacta con
razón de su carácter comunicativo, y sabe salir de apuros á maravilla cuando sus
bromas empiez.an á cansar: bajo ruda apariencia, tiene buen discernimiento; no
rar con su Trovador, su Tra- confunde las personas á quienes debe obsequiar con aquellas junto á las cuales
vi&lt;1/&lt;1, y aun con suRigolello, por más que el protagonista sea un bufón; estreme- puede darse cierto aire de superioridad.
cer de espanto y horror con su Ole/o; ahora excita la hilaridad á la par que la
Taine dice en su Historia de la literatura inglesa, hablando de este personaje,
admiración con su última obra.
que tiene los instintos de las bestias y la imaginación de las personas de talento.
Muchos años hacía que el maestro deseaba componer una ópera cómica, ga: En concepto del crítico inglés, no hay carácter que mejor muestre el estro y la
noso de probar que su genio era también capaz de triunfar en este género, y s, inmoralidad de Shakespeare. Falstaff es la columna de las casas infames, blasbien es cierto que se había ensayado ya en su Gion10 di regno, las circunstan- femo, jugador, vagabundo, odre lleno de vino, incapaz de hacer un obsequio.
cias en que escribió esta ópera bufa no fueron las más á propósito para su meTiene el vientre enorme, los ojos enrojecidos, la cara colorada, las piernas vacijor resultado. El tipo eminentemente bufo de Falstaíf no se apartaba hacía larlantes. Pasa la vida apoyado de codos entre los vasos de la taberna, ó durmiengo tiempo de la imaginación del compositor, y tanto es así que ya en 184 7 había
do en el suelo; no se despierta sino para blasfemar, mentir y robar. Tan taimahablado de él en una carta á una distinguida dama que le quiso como una herdo como Panurgo, tiene sesenta y tres modos de apropiarse cou engaño el dimano· en dicha carta trataba de los personajes principales de los dramas de
nero ajeno, y por fin es viejo, petimetre, cortesano, y sin embargo ha recibido
Shak;speare, y más principalmente de Falstaíf. Con Julio Carca no discutía tam- buena educación.
bién acerca del gran dramaturgo inglés mientras aquel escritor lombardo se ocuParece que un personaje asf deba ser odioso y repugnante, pero no es así; se
paba en la traducción de sus dramas, y con frecuencia aparecía el obeso fantas- hace querer. No hay
ma de Falstaff en las conversaciones de ambos. En una palabra, éste había de malignidad en su moser un día ú otro un personaje de Verdi.
do de proceder; su
Y en efecto, algunas noches después del brillante éxito de Otello en la Scala, único objeto es reir y
el maestro, discurriendo con algunos amigos acerca de los tipos cómicos de la divertirse. Cuando los
literatura y del teatro italiano y extranjero, no ocultaba su descontento por la demás le injurian, él
dificultad de elegir entre ellos, cuando Arrigo Boito le preguntó: «Maestro, ¿y grita más y les paga
Falstaff?-¡Oh, sí, Falstaff!, contestó Verdi con vi,·eza. Ese sí, pero es muy difí- con usura, con frases
cil escribir un libreto. ¿Quién me proporcionaría un buen libreto?&gt; Y ocho días groseras y con insuldespués Boito entregaba á Verdi un bosquejo de las principales escenas del tos, pero no por eso
Falstaff, y el maestro las lefa, se enamoraba de ellas, se sentía inclinado á es- les quiere mal, y un
cribir la música de aquel asunto, y ponla manos á la obra, pero recomendando momento después coel mayor secreto, pues siempre se estaría á tiempo de anunciarlo.
me con ellos en un
Pero Verdi no era capaz de imitar á los otros compositores; se consideraba figón como buen caen el deber de crear un género nuevo, un género de ópera cómica original, que marada. Si tiene viseñalase un rumbo seguro á los jóvenes tan perplejos por lo común entre sus cios, los expone á la
propias inspiraciones y las teorías admitidas, á los jóvenes que en los últimos luz del día tan ingeaños no han dado á la escena ninguna ópera bufa, como si desdeñaran la nsa, nuamente que se le
esa facultad que distingue al hombre del irracional; y se consideraba asimismo debe perdonar. Es tan
en el deber de imprimir al desarrollo de su nueva creación la frescura y la ele- francamente inmoral
gancia de una composición juvenil.
que ya deja de serlo.
Falslaf/es la vigésimasexta ópera escrita por Verdi, y la tercera en que se En ciertos momentos,
inspira en obras de Shakespeare. La nueva ópera ha sido engendrada en el silen- acaba la conciencia;
\
cio de la quinta de Génova y de Santa Agueda, en esas horas matinales en. que el instinto ocupa su
el anciano octogenario deja el lecho tan ágil y dispuesto como u~ mancebo ena- lugar, y el hombre
morado. Verdi decía que se divertía mucho componiendo la múSica de Falsla/j. corre en pos del pla_,-/
Y sin embargo, una grave preocupación, inspirada P?r la m,ás grande filantropía, cer sin pensar ya en
acompañaba á aquel alegre desarrollo de aventuras; ¡unto a la ocupación art1st1- lo justo ni en lo inca un anhelo caritativo surgía en el ánimo del hombre que no sólo es un justo. Jamás carece
grande artista admirado en todo el mundo, sino un bienhechor modesto, un con- de expedientes; los
solador de las miserias humanas. Mientras creaba su ópera pensaba en los deta- improvisa á cada pa.
Edunrdo 1\faschcroni, director de orquestn á quien Verdi ha
lles del grande asilo que por su cuenta se inaugurará en Milán después de su so; las mentiras gerconfiado la direcci6n de Falstaf/
muerte y en el que encontrarán un refugio todos los náufragos del arte, todos minan en él, toman
los artistas ancianos y sin medios de fortuna, todos los pobres maestros y can- cuerpo, y unas engentantes que en su vejez necesiten albergue, alimento y haga! d_onde calentarse. dran otras. Cuando se le coge en alguna, no pierde su aplomo ni su buen hu¡Contraste admirable! Verdi, al par que levantaba un ed1fic10 ideal, fest_,vo, JU· mor y es el primero en reírse de sus embustes. Este hombrón panzudo, cotarbiloso con su Falsla/f, elevaba en su mente y en su corazón otro ed1fic10 todo de, cómico, borracho, disoluto, poetastro de figones, es uno de los favoritos &lt;le
caridad, que será pronto un hecho, el refugio de los artistas ancianos.
Shakespeare.
El maestro aprorechó una oportunidad para anunciar por vez primera la terVíctor Hugo, en su obra W: Shakes¡,care, traza en muy pocas palabras el re-

584

LA !LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

155

trato de Falstaff. «Es glotón, dice, cobarde feroz, inmundo; cara y vientre
huma~os terminados en bestia; anda
sobre las cuatro patas de la lascivia: es
el centauro del cerdo.»

En otras habitaciones hay, entre objetos de discutible autenticidad, otros
de valor evidente: el cajón de una mesa contiene algunos ejemplares de mérito de las obras del poeta, en otra parte hay una escritura firmada ya con el
LA CUNA Y LA TUMBA
sello de Shakespeare, un anillo de oro
DE SHAKESPEARE
con las iniciales \V. S. del que se: asegura que íué su sortija nupcial, una jarra
La pequeña ciudad de Stratford, sique era con seguridad suya, la silla en
tuada junto al río Avon, en el condaque se sentaba en su club en Falcoh
do inglés de_ aquel mismo nombre, es
lnn y un pupitre muy deteriorado de
como una ciudad santa para cuantos
la escuela, sobre el cual escribía sus
sienten la religión de las grandes crealecciones.
ciones del genio; es, si así puede decirEsta casa, que había pertenecido á
se un relicario de Shakespeare, y todos
'
.
varios dueños, fué adquirida en 1854
los años son muchos los cunosos que
por el Estado, y costó .,.820 libras esall í acuden en peregrinación.
terlinas,
reunidas en pública suscripción.
En esa ciudad, y en una modesta
Entonces
se emprendieron inteligentes
casa de la calle de Henley, nació el
reparaciones
con objeto de atender á
gran poeta el 23 de abri l de 1564. No
su conservación, y hoy se halla en el
responde ya á la descripción que de
estado que se ve en nuestro grabado.
ella hizo Wáshington Irving cuando
A pocos pasos de la casa en que naescribió: «Es una mezquina y pequeña
ció Shakespeare se encuentra su sepulconstrucción de madera, verdadero nicro en el presbiterio de la iglesia parrodo de un genio.» Este edificio, en mal
quial, edificio antiguo y de monumental
estado ya y mutilado por imperfectas
apariencia. En la pared, dentro de un
reparaciones, se ha restaurado después
nicho, se ve un busto colocado poco
cuidadosamente, dejándolo poco más
después de su muerte y tenido desde
ó menos como estaba en un principio.
entonces por de gran semejanza. En
Por eso se ve hoy muy semejante á lo
una lápida puesta debajo de este busto
que era cuando Shakespeare jugaba á
se leen cuatro versos que, según tradisu puerta, aunque es indudable que se
ción, fueron escritos por el mismo poehan cambiado muchos de sus menores
ta y cuya traducción es la siguiente:
detalles. Esa casa parece ahora lo que
cBuen amigo, por amor de Jesús,
sería en el siglo XVI la morada de un
preserva del lodo el polvo aquí enceciudadano acomodado.
rrado; bendito sea quien respete esta
En una red ucida habitación de su
losa y malhaya del que remueva mis
piso principal nació el gran dramaturhuesos.&gt;
go inglés. Las paredes, en parte de maEsta inscripción ha producido su
dera, están llenas de nombres de los viARRICV DOlTO, autor del libreto Je Fa/staff
efecto; puesto que ha impedido que.los
sitantes. El mueblaje se reduce á dos sirestos del autor de Las alegres comallas de respaldo alto, una mesita con un
dres de IVíndsor y de tantas obras mabonito pupitre, y un velador sobre el cual hay un busto del poeta; pero estos
objetos no fo rm an parte del primitivo mueblaje de la casa, ni menos pertene- gistrales hayan sido sacados de su ciudad natal y trasladados á la abadía de
\Vestminster, panteón de los hombres ilustres de la Gran Bretaña, junto á los
cieron á Shakespeare. El pupitre y las sillas proceden de un antiguo colegio.
cuales se querían conservar sus ceniz.as.

EL NUEVO POLITEAMA (VERDf¡) DE CARRARA, INAUGURADO EN 12 DE NOVIEMBRE DE 1892, CON LA ÓPERA (RIGOLETTO)

(de una fotografia)

�LA

..

NúMERO
ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

La casa Ricordi confió el encargo de preparar los croquis de decoraciones y
VERDI EN SU CASA DE CAMPO
trajes á un artista tan inteligente cuanto modesto, á Adolfo Hohenstein, el cual
se dedicó á su tarea con el anhelo que le imponía el doble objeto de hacer una
Suele el maestro pasar cinco ó seis meses al año en una deliciosa casa de cosa históricamente exacta y artísticamente bella. No se limitó á consultar bicampo que pose:e en Sant'Agata, cerca de Busseto. El edificio, rodeado de bliotecas y museos de Milán, sino que marchó á Londres, donde creía encon.
grandes arboledas, fué ideado y construido bajo la dirección de Verdi: constaba trar datos más auténticos; mas al pronto creyó haber hecho un viaje casi infrucen un principio de cuatro ó cinco habitaciones; pero á medida que creció la tuoso. Wíndsor, donde se desarrolla la acción del libreto de Boito y de la comeprosperidad de su dueño fueron agre- dia de Shakespeare, es hoy una ciudad moderna con elegantes casas de tejados
gándose á éste otros cuerpos, hasta lle- de pizarra y anchas calles. Allí nada recuerda la Hostería de la Jarretiera, dongar al estado en que hoy se encuentra de dominaba monumentalmente la panza de sir John; nada recuerda el am.
la villa. Aunque amueblada y decora- biente íntimo y burgués donde se movían las alegres comadres y las personali•
da con riqueza, es tal el gusto que en dades cómicas de la obra shakesperiana; pero en la gran metrópoli y en Oxford
todo ha presidido, que las preciosida- street dió el artista con un grupo de casas de aquel tiempo que le sirvieron de
des artísticas allí acumuladas se ofre- punto de partida para sus bocetos, los cuales completó con los datos que pudo
cen á los ojos del visitante sin fatigar adquirir en el Museo Británico y en otras fuentes.
su vista y sin que se note superabunLas decoraciones de Falstajf son cinco; las cuales representan la cocina de
dancia ni afán de ostentación.
una hostería, el interior de una casa pobre, el jardín de la casa de Ford, una
Verdi es para sus huéspedes el hom- calle y el parque de Wíndsor. Esta última es la que menos trabajo Je ha costa.
bre amable por excelencia, y posee un do al artista, pues los robles y encinas de aquel parque no son muy diferentes
talento especial para
de los de las campiñas vecinas, y el gusto artístico de su
desvanecer el temor
arquitecto no ha cambiado con el transcurso de los siglos.
que de ser importunos
La más notable de estas decoraciones es la que representa
ó indiscretos pudieel jardín de Ford, en que el escenario está dividido en d
ran abrigar los que le
partes, como en el segundo y el cuarto actos del Rigolet/4.
acompañan algunos
Hohenstein ha combinado esta decoración con mucha nadías en su retiro. Tieturalidad: á la derecha una calle de altos álamos escondi
ne entre cierta gente
do la base de sus troncos entre matas floridas, que lleg
fama de adusto y descasi hasta la concha del apuntador; á la izquierda el jard
deñoso: los que tal le
que llega con sus arriates llenos de flores hasta encon
consideran no toman
las plantas de la alameda. De este modo queda dividido
en cuenta que si el
escenario sin necesidad de ninguna pared de cerca, ·y
maestro hubiese de
personajes pasan de la alameda al jardín atravesando 1
recibir y escuchar á
verdes 'grupos de plantas.
todos los que solicitan
Todos los accesorios, como un alto aparador en la c
verle, oirle, aconsejarna de una hostería, la
le, consultarle ó pemesa del hostelero, la
dirle, apenas tendría
silla de brazos en la
tiempo para trabajar,
que debe sentarse e1
Falstaff en el primer acto
y el trabajo es para él
obeso protagonista, la
no sólo un. placer sino
cómoda c·uyos cajouna obligación: cuantos á él acuden con uno ú otro pretexto
nes registrará Ford
no solicitan, es cierto, más que diez minutos de audiencia; pelleno de rabiosos cero son tantos en número, que de recibirlos á todos tendría que
los, todo ha sido codedicar á esta faena casi el día entero.
·
·
piado del natural ó de
Sin ser glotón, gústale á Verdi comer bien; pero sobre todo
estampas y documenle gusta ver satisfechos y alegres á los que en torno de su mesa
tos de la época y rese congregan. La cocina de Sant'Agata merecería por lo pintoproducido con la maresca y monumental los honores de la escena, y no se corre allí •
yor exactitud. Hasta
el peligro de que por indisposición del cocinero se queden los --.,,,.,,u......_
los jarros y cuhiletes
convidados sin comer, pues además del maestro de cocina hay
de la Hostería de la
en aquella casa dos ó tres individuos de la servidumbre que en
J arretiera, acariciados
un momento dado pueden ceñir el blanco mandil y el gorro y
amigos del ventrúdo
Falstaff en el segundo acto
manejar los cocineriles utensilios con la misma destreza con
héroe, han sido fabrique de ordinario empuñan el rastrillo, el látigo ó la escoba.
cados ex profeso en
Las noches se pasan en Sant'Agata jugando al billar ó á cartas, ó platicando vista de modelos antiguos.
en el patio á la luz de la luna, y escuchando al maestro, cuya larga vida artística
Los trajes se han hecho con presencia
le ha proporcionado un tesoro de anécdotas, siempre interesantes, que Verdi de retratos y dibujos de la época y adaptarefiere con sin igual donaire.
dos con justo criterio á las condiciones y
á la edad de los personajes. Hasta para la
EL NUEVO POLITEAMA «VERDI» DE CARRARA
mascarada de espíritus,. hadas y sátiros del
El teatro recientemente inaugurado en Carrara, que lleva el nombre del gran último acto, el artista no quiso fiarse en su
maestro, es un edificio grandioso levantado en un lugar espléndido que tiene por propio capricho, sino que se inspiró en esfondo á un lado la montaña y á otro el azulado mar.
tampas de antiguas mascaradas inglesas,
La fachada principal del Politeama álzase en una extensa playa que circuye haciendo naturalmente las oportunas adapuna alameda de naranjos y laureles y en cuyo centro hay una pista circular para taciones á las necesidades estéticas de la
los carruajes. Dos patios interiores dividen el edificio; en el centro está el teatro escena. Para los trajes 'del protagonista,
Falstaff en el tercer acto
y á los dos lados hermosas casas: tiene aquél amplio vestíbulo, vasta sala y gran- Hohenstein ha hecho muchas indagaciodioso escenario, y su decorado consiste en estucados y pinturas de bellísimo nes, no sólo en las obras especiales y en las
efecto; en punto á decoraciones puede afirmarse que posee verdadera profusión. ediciones ilustradas de Shakespeare, sino consultando á los actores principal
La construcción del Politeama «Verdi&gt; ha sido proyectada y dirigida por de Inglaterra.
Leandro Caseli, autor de los principales monumentos y edificios de Carrara.
Sus croq~is y bocetos han servido al pintor escenógrafo Zuccarelli para pin
las
decoraciones y al sastre de la Scala Zamperoni para construir los trajes.
EL APARATO ESCENICO DE «FALSTAFF»
Este aparato es sencillo en cierto modo, pues Verdi ha querido escribir una
ópera que brillase más bien por sus cualidades intrínsecas de melodía, vis cómica y elegancia, y en gran parte por esto ha habido que reducir con bastido-

LA

584

autor siente por intuición todo el efecto de la misma y sabe cuáles han de ser sus intérpretes mejores ó que á ella
mejor se adapten.
La facilidad con que Verdi concibe y escribe es verdaderamente fenomenal: desde 1849 á 1855 escribió Luisa
Mtller, Stiffelio, Rigoletto, Il Trovatore, La Traviatrz é J
Vespri Siciliani. Y no se crea que para sus composiciones
acuda á memorias music~les trazadas á retazos y bosquejadas en un trozo cualqmera de papel pautado para utilizarlas cuando la ocasión se presente; nada de esto: la situación dramática, las palabras son las que despiertan y
excitan la fantasía creadora. Para el Falstajf ha tomado
poquísimos apuntes, tan pocos que sólo ocupan dos páginas, y las partes vocales aparecen escritas en la partitura
autógrafa con una seguridad maravillosa que demuestra la
facilidad en concebir íntegra la labor vocal é instrumental.
¿Qué más?.. He aquí algunos datos exactos y quizás no
conocidos hasta ahora.
Para 1853 habíase comprometido Verdi á escribir dos
óperas: una para el Apolo, de Roma, y otra para la Fenice, de Venecia. La composición del libreto había sido muy
larga, de suerte que el otoñºo avanzaba y el maestro aún
no había escrito una sola nota; además, molestábale un
reuma en el brazo derecho que Verdi confiaba en que desaparecería de un momento á otro. Pero el reuma persistía
y... de música nada.
En r. 0 de noviembre de 1852 comienza Verdi á idear y

157

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

ADOLFO

JIOHENSTEIN

ª"t&lt;lr de los Jx¡cetos ele las clecoraciones
y trajes ele Falsf(1fj

componer Il Trovatore; el 29 dd propio mes la óp~ra no
sólo está compuesta sino que también enteramente mstru•
mentada, y el 30 la partitura es enviada de Sant'Agata á
Cremona al editor Juan Ricordi para que saque los papeles necesarios para la ejecución. Verdi debía estar en Roma
á principios de la estación de Carnaval de 1852 á 1853, y
como el viaje por mar era más cómodo, encaminóse á Génova para embarcarse y por Civitavecchia dirigirse á Roma: llega á Génova en la semana de Navidad, y allí le
anuncian que los vapores no salen hasta pasadas las fiestas, lo que le obliga á esperar tres días. ¿Qué hacer? Recordando el compromiso con Venecia se propone utilizar
aquel tiempo y en tres días escribe el primer acto de La
Traviata. Parte para Roma, pone allí en escena Il Trovatore, cuya primera representación se verificó el 19 de enero de 1853, marcha en seguida á Sant'Agata y en trece
días escribe y compone los demás actos de La Traviata,
esa ópera apasionada, ardiente, toda sentimiento, cuyo estreno en la Fenice (6 de marzo de 1853) fué ... un solem•
ne fiasco.
La claridad de concepción que caracteriza al maestro la
vemos también en el período de los ensayos que se verifican exactamente según el programa por él de antemano trazado, pudiendo la ópera ser puesta en escena el día con
gran anticipación señalado. No es cierto que Verdi sea hosco y excesivamente severo como generalmente se cree;
precisamente es todo lo contrario. Con exactitud militar

CÓMO ESCRIBE Y CÓMO ENSAYA VERDI

Confrontando una de las primeras partituras autógrafas, como las de 1
bardi y Macbeth, con otras más recientes, como las de Aida, Otello y Falsta
no se nota alteración alguna en la escritura: en todas se revela la misma segu ·
d~d, la misma claridad. La pluma que tantas obras maestras ha producido
cnbe las notas en el pentagrama con rapidez y firmeza, ora la haya guiado u
mano juvenil, ora la guíe la mano del anciano que cuenta cerca de ochen
años. Las partituras autógrafas de Verdi admiran por su precisión· la veloci
con que Verdi escribe no produce en el maestro ni confusión ni i~certidumb
la fanta_sí~ ~abe, mientras crea, cómo se habrá de ampliar la nueva creación
la mult1phc1dad de voces y en la sonoridad de la orquesta; la ópera surge espa
~ánea, ente_ra, plasmada, por decirlo así, en todas sus partes, líneas y detalles.
mstrumentJsta no se preocupa de buscar los efectos orquestales, sino que ést
nacen naturalmente unidos á la melodía, y de aquí la perfecta fusión del can
con l_os instrumento_s, de la ~scena con la o;questa; de aquí la completa hom
gene1dad de los vanos coeficientes que van a fundirse en el producto final.
Facsímile de una &lt;le las firmas hechas con un cortaplumas en el órgano del templo
En el período de la composición, Verdi traza muy pocos bosquejos, y los q
de Roncole por Verdi cuando era organista de esa iglesia
traza son sencillas memorias, ligeras indicaciones; leyendo el libreto concibe
ópera, declamando estudia las inflexiones de la voz, el colorido de las palabras
res y bamba\iJ:iones el vastísimo proscenio del teatro de la Scala. Sin embargo, expresar los sentimientos de ira, de piedad, de amor.
no se ha omitido nada para que todo se presentase con el cuidado y exactitud
Gracias á esta manera de crear, Verdi procede con seguridad tanta, va tan d
que el público exige hoy mucho más que en los tiempos de Shakespeare.
rechamente á su objeto, que cuando la ópera está compuesta ó instrumentada

FINAL DE LA PRIMERA PARTE DEL ACTO PRIMERO DK «FALS:AFF.»-Falstaff arroja de la hostería &lt;le la Jarretiera á Bardolfo y Pistola
Ma, per tomare á voi, furfanti, ho atieso tropo
E vi discaccio!..

�L A I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA
11 I''

llega á la sala de ensayos á la hora fijada y quiere, con razón, que todos los artistas sean tan puntuales como él á fin de no perder tiempo; inmediatamente
después de los saludos de cortesía, empieza el ensayo. Verdi tiene mucha pa- EL LIBRETO, LOB INTERPRETES Y LA MUSICA DE «FALSTAF})
ciencia, conoce hasta qué punto se aunan en cada artista los recursos vocales y
Sabido es que la comedia lírica que Arrigo :Soito ha bautizado con el nombre
la inteligencia, y sabe sacar de ello el mayor fruto posible. Exige ante todo en
los cantantes una pronunciación clara y exacta; «porque, dice, es necesario que de Falstafj está tomada de Las alégres comadres de TVindsor, de Shakespeare:
el público entienda y se interese en lo que quieren expresar los personajes,» y en pero el protagonista no es en ella la figura envejecida é incierta de la anti~
los versos señala la
comedia, sino que aparece en toda su perfección artística, tal como el gran poepalabra que debe llata inglés la ha crea,.
mar la atención de
do
en Enrique Ir,
los oyentes y hasta
Su
personalida~
la sílaba que mas
aunque fund ida y
marcadamente ha de
entonada con el res.
pronunciarse. No
to
de la obra, predoquiere que se altere
mina
sobre todas Lu
la frase ó el ritmo
demás,
y ,su baja y
con inútiles floreos;
vulgar
sensualidad
atiende á cada comtiene
realce
y vig~
pás, á cada nota, y
y
contrasta
con
el
para conseguir una
amor puro y elevado
dicción elegante hade Fenton que ence repetir un compás
vuelve
todo el cuaro, 20 y 30 veces, y
dro en una atmósfeel mismo procedira de suave poesía.
miento sigue para la
He aquí un resuexacta pronunciamen del argumento
ción de una vocal,
de esta divertida cono pocas veces altemedia:
rada por los métodos
de canto que se rePersonajes: Sir
putan más famosos.
John
Fa/stafj; Ba,.
Cuando los artisdolfo y Pistola, sus
tas saben perfecta;,_- :.) secuaces; Ford, rico
--':~
mente la parte musi-·ciudadano de Wíndcal, Verdi empieza á
-✓
sord; A licia, su esdar color á los varios
posa; Na1111etta, su
personajes, indica á
hija; Meg Page, la
cada uno cuál es el
Quickly, .Fento11, catipo que quiere que
ballero
joven, y el
represente y cuál ha
doctor Ca;•o. Total,
de ser la expresión
diez personajes y
vocal y fisonómica.
además
un hosteleTodos los cantantes,
ro, un pajecito de
agrupados alrededor
Falstaff y uno de
del piano, siguen
Ford. El coro no inmuy atentamente
terviene más que en
las indicaciones del
el
último acto. Epomaestro y procuran
ca,
principios del siinterpretarlas mienglo xv.
tras él entona á media voz las inflexioAcro I. PARTE l.
nes del canto. Este
- Interior de la lwses el verdadero punlerfa de laJarretiera,
to de partida de la
- Falstaff, sentado
llamada mise en sceen su ámplio si11611
ne: los artistas más
junto á una mesa en
seguros de sus pardonde hay un jarro
tes se animan y los
de vino, está sellanmás inteligentes endo
dos cartas: entra
sayan algún gesto;
Cayo, personaje riVerdi les observa
dículo, é increpa a
atentamente, les haFalstaff porque ha
ce advertencias, los
pegado á sus criados;
anima, los alaba; las
Falstaff se burla de
particellas que sirven
él.
Llegan Bardolfo
para el est.udio son
y Pistola, á quienes
poco á poco y casi
Cayo acusa de hainconscientemente
berle
robado y que
abandonadas sobre
le arrojan violentael piano, el artista
mente de la hostería.
se aparta de ellas,
Falstaff participa á
comienza á vestir,
sus secuaces que su
como dice el maesbolsa está vacía y
tro, el traje del perque por lo mismo.es
sonaje. La mirada de
preciso aguzar el 111·
Verdi centellea y no
genio
para que siga
se separa del artista;
aumentando la pan•
luego se agrupan
za, «que es su reino.»
dos, tres, y el maesRefiéreles,
además,
tro dirige sus pasos,
le 011•
que creer
tieneque
motiv~s
sus movimitntos,sus ._.,______________--'=-- - - - -- -- - -- - - - - - - - - - -- - - - _¡ para
actitudes; apunta, I. Casa natal de Shakespeare antes de su reparación. - 2. Iglesia parroquial de Stratford. - 3. Casa natal de ShakesFeare clc.;pués ele reparada
ran con simpatía dos
corrige, y si un gesseñoras de la ciudad,
to, un ademán no ·le satisfacen se pone en el lugar del personaje, y declamando
Alicia Ford y Meg
ó cantando indica con vigor cómo debe interpretarse.
Page, las dos ricas, y que les ha escrito dos cartas, las cuales entrega á sus se;
Del salón de ensayos se pasa al escenario, y entonces se desarrolla por com- cuaces para que las hagan llegar á su destino. Bardolfo y Pistola se niegan a
pleto el primer esbozo de la mise m scene; á las voces se unen los instrumentos, ello porque su honor se lo impide. Entonces Falstaff les explica sus teorías soy nada escapa á Verdi de cuanto pasa en el palco escénico y en la orquesta. El bre el honor y luego los arroja de su lado.
mismo cuidado minucioso que ha puesto en la instrucción de los cantantes lo
puso ya en la escena y en los trajes, que examina y estudia en todos sus detalles,
PARTE II. - El jardín que precede á la casa de Ford dividido por mitad por
haciendo cuantas modificaciones cree necesarias para que todo resulte claro y altos árboles. -Alicia, Meg, la Quickly y Nannetta (las cuatro comadres) están
evidente. Verdi es el verdadero creador de su ópera, en la que imprime su po- á la izquierda de la escena: Alicia y Meg tienen cada cual una carta, la de Falstente vitalidad, y así en un tiempo relativamente brevísimo, dado el estudio mi- taff;-las dos cartas son idénticas. Alicia comienza á leer una frase de la suya Y
nucioso de todos los detalles, la nueva obra queda dispuesta para su primera re- Meg continda leyendo en la á ella dirigida hasta que acaban por leer al unísono
presentación. Verdi ha cumplido 79 años en octubre último, y conserva intactas las mismas palabras. Al otro lado de la escena aparecen, sin ser vistos por las
una fantasía juvenil, extraordinaria memoria y energía milagrosa.
comadres, Bardolfo, Pistola, Cayo y Fenton, que rodean á Ford, hablándole todos á la vez y revelándole los dos primeros los proyectos de falstaff. Quedan

--

..

N ú MERO

584

159

L A ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA

mientras Falstaffsepaal fin solos Fenton y
vonea
pensando en sus
Nannetta, los dos enaconquistas, entra F ?rd,
morados que pueden
disfrazado y haciénexpresarse su amor en
dose
pasar por un seddo lleno de poesía y
ñor Fontana, que con
acaban dándose un
ayuda de un jarro de
beso. Vuelven las covino se capta la conmadres y cuchichean
fianza del panzudo
hablando de la burla
sir John, á quien ofreque preparan á Falsce dinero para que
taff, pero se van al nopueda seducir á Alitar que un hombre las
cia, de quien, á su vez,
espía: este hombre es
se dice enamorado Y
Fenton. Otra escena
á la que espera poder
de amor y otro beso.
conseguir si le prue?a
Vuelven los hombres
la falsedad de la v1rpor la derecha y Ford
tud de que ella se jacexplica su proyecto de
ta. El dinero de Ford
presentarse á Falstaff
convence á Falstaff,
con el falso nombre de
el cual confía á su
Fonfana, para llegar á
nuevo amigo lo de la
ser su confidente y encita de Alicia; Ford,
terarse de todos sus
al quedarse solo, da
planes; á su vez las
suelta á su rabia; entra
mujeres vuelven por
Falstaff y vanse los dos
la izquierda, y unos Y
de bracero.
otras traman sus respectivos complots, terPARTE II. - Una
minando el a..:to con
la repetición en tono
sala en casa de Ford. de burla de los dos
La Quickly cuenta ~
las comadres la acogiversos finales de la
da que le ha dispensacarta de Falstaff, que
Habitación don:le nació Shakespeare
do Falstaff. Nannetta
entonan las comadres
confía á su madre su
y · son los siguientes:
,.
'tá
¡ adre que quiere casarla con Cayo. En«Ma il mio viso su lui risplenderá - Co111e una ste/la ne// m111ens1 .»
amor por .FJnton, al 1ue ~~aº~~~: ~e ~~pa 'sucia y Alicia les dice que vuelvan
1 ~to por la ventana. La hora de la cita se acerACTO II. PARTE I. - Falstaff está, como de costumb'.e, en la hoster!a, siempdre tran los cna os trayen
cuando los lla~e p::~e~ro:r in ~!do y Nannetta por otro, y á poco entra FalsP.
1
fi
'é
d
arrepentidos
vuelven
a
su
1
a
0
,
en su puesto: Bardolfo y isto a, n~1 n ose
. ' Q . kl ue le lle- ea; Meg Y. QmcklyAl' . pla escena de seducción más cómica que darse pueda;
h bl d d í
anunciándole el primero que una md UJ~r dAels_e~ h~bl~~~: ~eja\~:.~cfre, siente taff que tiene con icia
va la respuesta de las dos coma res. « 1c1a, e
h
'b'd
estra carta f~l~taff, _en almibar~do estilo! ed~Yi~u~~:sd;~~:~sfo7:~mir:s;J es~el~~, ~ra eu~
d
1
os
a reci
·
hallaba e; la edad de mi lozano
apasiona o amor por vos, y me encarga
'd
, .diga quefuera
de dos0á vu
tres.» Conve-' mismo dice: «Cu~n era p_a¡e
que os da las gracias y que su man o esta siempre .
d
nida la cita para esta hora, la Quickly añade: «También lat be!~o~!gi:ij::,1~E~ !t~~~¡~~~n~~g-~e1~:1~~bd:~~1\~ e~~rll~o~'~ef~e~=J· :ª[~tr:rQ:;k:~~t~,n~~~\~~ed~
.
- •
.
muy amorosamente y dice que su esposo rara vebz s~. ~~s~n ;~~e la mensaje~a y flaco que hubiera pasa o por un am ,,,
que se acerca Ford, ra bl·oso de celos y segmdo de un gran acompanam1ento,
una azucem de candor y de fe! ¡A todas las em ruiais...
'

° .·

f:

°

Habitación que ocupa Verdi en e1 palacio Dori~, en Génova

�--VÍCTOR MAUREL ( FALSTAff)

EDU.\RDO GARBIN (FENTON)

·......._::·
· t_·-:·._ ·:·: .

ANTONIO P IN! CORSI (FORO)

P, PELAGALLI ROSETTI (BARDOLFO)

INTÉRPRETES DE LA ÓPERA «FALSTAFF&gt; (de fotografías)

INTERPRETES DE LA ÓPERA cFALSTAFFl&gt; (de fotografías)

�162

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Boceto de una clccoraci6n del segundo acto de Fafslalf

Falstaff se esconde detrás de un biombo y Meg entra confirmando la llegada de
Ford, el cual aparece en seguida acompañado de Fenton, Cayo, etc., y de gentes del pueblo; se avanza furioso, lo registra todo, incluso el cesto de la ropa, y
seguido de sus acompañantes abandona la escena para proseguir sus pesquisas
en las otras habitaciones, y mientras las comadres sacan á Falstaff de detrás
del biombo y lo meten en el cesto, tapándolo con ropa sucia. Fenton y Nannetta se
aprovechan de la ocasión para enamorarse
detrás del biombo, y habiendo salido Alicia
para llamar á los criados vuelve á entrar
F ord, que corriendo de un lado á otro y continuando su registro oye un beso detrás del
biombo; dirígese alü, creyendo que se trata
de Falstaff y de Alicia, y se encuentra con
los dos enamorados. Falstaff, en tanto, se
ahoga dentro del cesto; Alicia ordena á sus
criados que arrojen al foso lo que éste contiene, y sir Jobn es lanzado al espacio, acto
que presencia Ford, á quien Alicia hace asomar á la ventana.

NÚMERO

584

LA

163

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

de Yago en el Otello, y sabido es el triunfo que al_canzó en e~te papel,
para cuya representación ha escrito u~ opt~scul_o mt~resantíst_mo, fruto
de sus estudios, que demuestra con cuanta mtehgencm ha sabido llevar
á la perfección el arte lírico dramático.
. .
Las cuatro comadres son las señoras Emma Zilh, Josefina Pasqua,
Adelina Stehle y señorita Virginia Guerrini.
La señora Zilli debutó en 1887 y ha cantado desde entonces en los
principales teatros de Europa, haciéndose aplaudir ya en 1888 en la
Scala en la ópera Zampa, de Herold. En Falstaff ha creado el papel
alegre y movido de Alicia.
La señora Pasqua á quien el público de la Scala saludaba con grandes aplausos en 18/2 en la ópera de Weber Der Freichuz, y volvía á
aplaudir en 1878 en el papel de Amneris de aquella Ai~a cuya protagonista fué la Patti, se presenta en la nueva obra de Verd1 en el papel de
la astuta y complaciente Quickly.
La parte de Meg Page ha sido confiada á una joven artista que hace
cuatro años salió del Conservatorio de Milán y que después de un excelente debut en el teatro Dal Verme, de esa ciudad, con la Gioconda representó en la Scala con gran acierto los principales papeles de óperas
recientes: la señorita Guerrini.
La señora Stehle, que se reveló hábil intérprete del Condor, de Gómez, ha tenido á su cargo la parte elegantísima y dulce de Nannetta.
Fenton, el amante de ésta, es el joven tenor Garbín, que sólo lleva
dos años de carrera artística y que con tanto talento interpretó el personaje Guevara del Colombo, del maestro Franchetti.
El barítono Antonio Pini Corsi, sobrino y discípulo del célebre Juan
Corsi, desempeña el papel del celoso y furioso Ford. El doctor ~ayo es
el tenor Paroli, excelente primer intérprete del papel de Cass10 en el
O/ello, de Verdi. Los dos secuaces de Falstaff, Pistola y Bardolfo, son
el bajo Arimondi y el tenor Pelagalli-Rosetti, que han cantado con acierto sus
respectivos papeles.
Ha dirigido la ópera el maestro Mascheroni, á quien llaman los i~,tlianos príncipe de la batuta, hombre enérgico y de temperamento muy nerv10so. Al des:
aparecer Faccio de la Scala el público milanés fijó sus miradas en_Mascheroni como digno sucesor de aquel mfortunado
maestro. No contaba más que veinticinco
años cuando dirigía ya la orquesta de los
teatros Argentina y Apolo de Roma: en la
Scala correspondió á las esperanzas que en
él se cifraban, y logró, graci~s á sus excepcionales dotes, desarmar á sus enemigos. Verdi
le ha otorgado el alto honor de ser el primer
director de Falstafj.
El comendador Eduardo Mascheroni nació en 1856 en Milán, en cuyo Conservatorio hizo sus estudios.

***

Acro III. PARTE I. - Plaza: á un lado, la
fachada de la hostería. - Falstaff, sentado en

El libreto de Falstaff tiene catorce versos
menos que el Otello y la duración de la par·
un banco, está pensativo por su última aventitura es de dos horas menos tres minutos;
tura, y para distraer sus penas llama al hoscalculando los entreactos, podría representartelero y le pide vino para «verterlo en el
se la ópera en dos horas y media.
agua del Támesis.» Mientras ensalza las bonTambién en Falstaff ha sido Verdi fiel á
dades del vino, llega la Quickly y presenta á
su sistema, ha seguido en su inspiración paFalstaff las disculpas de Alicia, que está proso á paso la poesía, ha vestido de notas la
fundamente apenada por lo sucedido y le enpalabra, el pensamiento, las situaciones: la
vía una carta en la cual le dice: «Te esperaré
El jardín de la villa Verdi en Santa Aguecla
música es alternativamente viva ó sentimená media noche en el Parque real: acude vestal, pero principalmente cómica, alegre. En
tido de cazador, con traje negro, á la encina de Heme.» Falstaff quiere una exlos concertantes revela de una manera parplicación; pero á fin de que nadie les estorbe invita á la Quickly á entrar en su ticular la facultad maravillosa de su genio, que incesantemente se renueva y pacasa, yéndose Falstaff y la comadre, que entona el primer verso de la leyenda rece como que se rejuvenece.
Una vez más ha sido aclamado y vitoreado el venerable maestro: Fa!staffha
del cazador negro. Alicia, que llega acompañada de Meg, Nannetta, Cayo y
Ford, continúa la canción, y luego todos juntos convienen en simular con una ceñido una nueva coroná de laurel en la frente del ilustre anciano, que tantas y
mascarada la aparición de las hadas de que habla la leyenda, y asustar á Falstaff tan bien merecidas ha conquistado durante sus cincuenta y cuatro años de caque, citado por Alicia, acudirá al parque vestido de cazador negro y con cuer- rrera artística.
¡Honor á Verdi!
nos. Nannetta será la reina de las hadas.
PARTE II. - El parque de TVíndsor junto á la encina de Herne. - Es de
noclze. - Brilla la luna. - Oyense á lo lejos voces de guardabosques: llegan

Nannetta vestida de hada y Alicia que hace que Fenton se envuelva en una
capa. Fenton será el frailecillo que se casará con Nannetta, mientras Cayo
se las haurá con Bardolfo disfrazado de hada; todos abandonan la escena
para prepararse. Da la media noche: entra Falstaff y Alicia sale á su encuentro; pero á las primeras palabras de amor las hadas y su acompañamiento
invaden la escena, con gran espanto del ridículo seductor, que se esconde;
treta que no le vale, pues las hadas y los gnomos después de cantar y bailar
en giros vertiginosos lo descubren, lo derriban al suelo, le pegan, le insultan con los más groseros epítetos y le obligan á arrodillarse y á repetir una
especie de Co11jiteor cómico. Falstaff conoce á Bardolfo, á quien se le cae
la capa, y recobrando su antigua astucia tiene la satisfacción de ver burlado
á Ford, que bendice, á la vez, sin imaginarlo, los esponsales de Fenton y
Nannetta y los de Cayo con .. . Bardolfo. Una carcajada general saluda el
descubrimiento de la burla. Ford se resigna á hacer feliz á su hija, y cae el
telón.

Al pedirle el presidente su diario, retuvo el libro un instante

CARGO DE CONCIENCIA
POR JUANA MAIRET, CON PRECIOSAS ILUSTRACIONES DE

A.

l\IOREAU

(CONCLUSIÓN)

* **
Los intérpretes de Falstaff han sido escogidos por el mismo Verdi y
constituyen un conjunto homogéneo, del cual se ha declarado el maestro
durante los ensayos bastante satisfecho.
Falstajf es Víctor Maure!, el reputado artista francés que cuenta veinticinco años de carrera, y se ha conquistado la celebridad con la belleza de
su canto y con el talento de sus interpretaciones. El fué quien creó la parte
La villa Verdi en Santa Agucda

Pero el tiem O ~~aba y su loca esperanza se desvanecía; ahora s_ufría mucho celestial al pensar que por su mano, la mano que Roberto no había querido, iba
d d b
p pf
' bastarían para sostenerla hasta el fin. S111 embargo, á recibir la libertad, la dicha de toda su vida.
yera upreciso
a a que
sus solamente
uerzas
. , salvar
1
porque
ella pod1a
a, R Oberfo, Y le salvaría
d para que
Cuando el ujier entró á buscarla, estaba ya en pie y dispuest~.
.•
· · en qu_e s~hallaba
como
un
saliese con' la cabeza alta del s1ho
t entonces senta
entoode
alegría
Sin embargo, al ver confusamente á los jueces y aquella multit~d. apmada, recriminal vulgar. En medio de su angustia, arta uvo un mOm
'
trocedió instintivamente. Así era sin duda cómo las vírgenes cnst1anas en los

�LA ILUSTRACIÓN · ARTÍSTICA

,,

tiempos de la persecución, viéndose súbitamente en la arena objeto de la curiosidad de millares de espectadores ansiosos de ver el suplicio á que las sometían,
debieron desfallecer un instante, pero tan sólo un instante. Casi al punto, Marta
miró á Roberto, y al ,·erle tan cambiado, flaco y pálido, sintió una profunda
compasión que casi la transfiguró: había sufrido, pero gracias á ella, ya no sufriría más.
Maquinalmente contestó á las preguntas de costumbre; pero como adivinase
infinito respeto y compasión en la voz y los ademanes del presidente, recobró
valor, y muy pronto contestó con más claridad y franqueza.
- Esté usted segura, señorita, dijo el presidente, que esta prueba, de la cual
no ha sido posible sustraer á usted, durará poco.
- Estoy á las órdenes de usted.
Uno de los grandes encantos de Marta era su voz, singularmente pura y dulce; y hasta cuando hablaba en voz baja oíasela muy bien, reconociéndose al
mismo tiempo que cada palabra pronunciada por ella era una verdad. Por otra
parte, su extremada palidez y su expresión de sufrimiento excitaban la piedad de

todos. Contestaba muy sencillamente, sin hacer ningdn ademán, con las manos

NÚMERO

584

las tres; al llegar :i la cruz de piedra estaba allí ya, aunque no era todavía la
- Me parece que recuerda usted muy bien todos los detalles.
- En efecto, los tengo muy presentes.
-¿Y no la vió nadie en el momento de su salida ó de su entrada en la casa?
-Nadie.

- Es una lástima, señorita 1 una gran lástima. No tengo necesidad de manifestarle hasta qué punto es respetada personalmente y honrada por todos aquellos
que la conocen, y sin duda los señores jurados tendrán en cuenta su declaración;
pero si en apoyo de lo que usted dice se tuviera la menor prueba, por ligera que
fuese ...

-¿Entonces, exclamó Marta con voz vibrante, entonces la acusación quedaría

de hecho disipada?
- Sin la menor duda; mas esa prueba ...

•

- Esta prueba existe, sellor presidente.

remonta á cerca de dos años.

Durante toda la lectura, Marta permaneció inmóvil como una estatua de mármol
y casi tan blanca como si en efecto lo fuese. Parecíale que su vida se extinno que la amistad hubiera podido, y nadie lo habría extrañado, inducir á usted
á una mentira heroica. Con frecuencia se ha visto que la mujer que ama sacrifi- guía poco :i poco, dejándola á cada instante más fría y con la sangre helada ya.
Sin embargo, el tono sin expresión del escribano, leyendo lo que ella había esca todo, hasta su reputación, por tener la dicha de salvar al hombre amado.
crito
para sí sola, en voz muy alta á fin de que todos se enterasen bien de aque- No he mentido, señor presidente. Cuando á pesar de poderosas razones de
familia consentí en recibir á Edmunda como hermana, me impuse respecto á llas confesiones desesperadas, de aquellos gritos de la pasión, resonaba en sus
ella solemnes compromisos; tiene ocho años menos que yo; la consideraba hasta oídos; y si algunas veces no comprendía bien, otras, por el cOntrario, imaginábacierto punto como mi hija, y he creído cumplir con mi deber aquel día, ocupán- se que las palabras se repetían en ella con acentos desgarradores ...
dome de su porvenir.
«...¡Querida Edmunda, si tú supieras, si pudieras sospechar todos los pensamientos
que bullen en mi mente! .. ¿Qué eres tú en el fondo? ¡Bah! ¿Qué impor- ¿Entonces sería cuando comprendió usted lo que los demás habían visto
un encanto poderoso, puesto que yo, aunque dudando y
mucho antes, es decir, que el Sr. de Anee) estaba enamorado de la seliorita Ed- ta, puesto que
preguntando, te quiero tanto que para evitarte una lágrima lloraría día y noche,
munda Levasseur y deseaba tomarla por esposa?
y para darte la felicidad aceptaría la tristeza perpetua, el pesar y la desespe- Sí, señor presidente.
ración?..))
- ¿No habría sido más sencillo, en este caso, explicarse claramente con la seY en otro lugar:
ñora de Anee)? ¿No ha temido usted que al dar una cita misteriosa á un joven
«¡Dios mío, Dics mío, cu.into sufro! ¡Quisiera morir? Me ha llamado l1erma11a.
de quien se la consideraba novia, perjudicaba singularmente su reputación?
Lástima daba ver á Marta, que necesitó hacer gran esfuerzo para contestar ¿Será simplemente una palabra trivial de afecto? ¿No tendrá una intención más
después de una pausa.
particular? ¿No estoy yo destinada á ser más tarde su hermana? ¡Ay de mí!.. ))
Y ahora, su secreto pertenecería á todo el mundo, y correría de boca en boca,
- Para obrar como lo hice tenía razones particulares muy poderosas. Ya ve
usted, señor presidente, que al declarar así que había dado una cita secreta, sa- no pudiendo ya presentarse en ninguna parte sin que el recuerdo de aqu el día
biendo la interpretación que á esto podría atribuirse, no hago una cosa indife- cruel se interpusiese entre ella y los que la miraran. Pero aun esto no significarente, y que sufro .. . Me parece que bien se me podría creer, señor presidente. ría nada; Roberto sabía ahora cuánto le amaba, y también Edmunda; y nada,
Por primera vez se turbó la calma que Marta se había impuesto; en su voz nada podría hacer olvidar aquel triste amor.
A pesar de todo, á pesar de su padecimiento, aquel sacrificio infundía en su
hubo un temblor, como una queja mal reprimida, arrancada por el padecimienalma
una dulzura infinita: Roberto estaba sah·ado, y salvado por ella.
to y la angustia, y entre el auditorio prodtíjose un estremecimiento1 un murmullo apenas perceptible.
Cuando la lectura terminó, Marta quiso levantarse, pero en el mismo instan-¿No ve usted, señorita, que esa semiconfesión comunic1 una terrible verosi- te, sin proferir un solo grito, cayó desplomada y como muerta.
militud á la hipotesis sentada hace un momento? Para muchas ,mujeres, lamen-

posees

r

tira en un caso semejante puede será sus ojos, no solamente dispensable, sino

hasta heroica.
- Y sin embargo, exclamó la joven, no he mentido.
El presidente se compadecía de ella de una manera muy visible.
-Admitamos, continuó, que usted haya dicho la verdad. ¿Conque usted bajó
al pa.rque apenas se hubo marchado su hermana?

LA

584

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

tedes ¡0 que repite ahora de coniinuo? tTía mía, dice! ¿por qué me has sal.¡~s, ·Deseaba tanto morirl Estoy muy cansada de la vida, y l'ª he consumi O

t:da~ mis fuerzas .. .&gt; Yo casi preferiría que delirase á. onle decir esto.
_ •Si usted supiera cuánto he llorad?!.. murmuró Edmunda.

¡,d señora Despois, volviéndose hacia ella, contestóle secamente.
Para usted es muy fácil llorar.

Marta Levasseur estuvo muy enferma; pero sobrevivió, gracias á la solicitud

de su tía que la cuidaba día y noche. Huraña é inquieta, á nadie permitía acer-

carse al lecho donde su sobrina, presa de una fiebre ardiente, hablaba sin cesar,
siempre con la cabeza en movimiento, la mirada hosca, y como si estuviese poseída de un terror sin nombre.
Roberto y su joven esposa no pensaban ya en el viaje, y todos los días iban

- Sí, señor presidente. ,

al castillo, donde por lo regular no veían más que á los criados. Por fin, una ma-

- ¿Qué hora sería, poco más ó menos?
- Yo había citado á Roberto para las tres y media, y bajé un .poco antes de

ñana supieron que la enferma estaba fuera de peligro y que no deliraba ya; mas no
quisieron marcharse sin ver :i la tía Aurelia, que manifestando mucha frialdad,
apenas contestó á las preguntas.
- El doctor tiene buenas esperanzas, dijo, pues el delirio ha cesado. ¿Saben

- Roberto me prometió pasar por lo menos una parte del verano conmigo.
Marta sonrió afablemente.
d
d" algo en su última carta, y también
Ya lo sé, repuso, pues Edmun a me IJ~.jo· pero es sobria en sus detalles.
sé que estará orgullosa de presentarme su 1 '

No sirve para corresponsal.. .
,

=Ya sé que usted no me perdonará nunca. Lo que ha pasado no es culpa mia,

2:a~J~

~:rt;~:edó sola, sentóse á la orilla del camino, as~i~óá ~~~/~:.rza
el saludable aroma de los pinabetes recalentados por el sol, y mir
J

sin embargo sin mí no hubiera sucedido.
. . _
y La señora Despois se mantuvo inflexible y no c_ontestó. Roberto rodeó instin
Sí, volvería á ver :i Edmunt ~aá ~~~~;;:· tempestad pasada? Ni Roberto ni
tivamente con su brazo el talle de Edmunda, y d1io: .•
d
sted
¿Qué había quedado de~?
1 'dar· pero poco á poco, suavemente, de una
_ Estoy muy seguro de que Marta es para esta nina menos ura que_ u Ro: Edmunda nidia rntSma po ian o v1 e hacía menos penoso y después cambiaba
_ No lo dudo. A usted no le ha nombrado una sola vez_ en su dehno, ve- manera casi insensible, el rect!erdo .s l o de agradecimiento apasionado, Ed·
berto; pero llamaba á Edmunda sin cesar, como si en la cns1s que había atra
casi de carácter. Pasado su prter ~mpu seta y aunque no se atrevía á decir cosa

Aquí fué preciso intervenir, pues todos los espectadores dejaron escapar un
grito ahogado; y entre aquel murmullo, Marta oyó un sollozo de mujer. Entonces parecióle que iba á morir, pues había reconocido á Edmunda en aquella mujer que lloraba. Evidentemente, ella y su suegra, á quienes se había querido evi-

en su manguito y la mirada fija en el presidente.
- ¿Creo, dijo éste, que usted conoce al acusado hace largos años?
- Desde nuestra infancia. Su madre y la mía se querían mucho.
tar aquel mal rato, no pudieron contenerse y asistían confundidas entre la multi- ¿Era en su juventud violento ó rencoroso?
- De ningún modo, señor presidente. El niño prometía lo que el hombre gra- tud á la audiencia en que se iba á decidir de la suerte de Roberto. Así, pues, el
cáliz estaba lleno, y era preciso apurarle hasta las heces.
ve y estudioso llegó á ser.
Restablecida la calma, el presidente se volvió hacia Marta.
-¿No le había oído usted hablar nunca de su compañero Jorge Bertrand?
- ¿De qué prueba habla usted, señorita?
- Jamás. Roberto estaba de interno en el Liceo, y á medida que crecía nos
Otra
vez Marta debió hacer algunos esfuerzos antes de contes!ar; pero al fin
encontrábamos con menos frecuencia. Yo vi al capitán Bertrand el día que fué
dijo
con
voz monótona y fatigada, como si repitiese una lección que hubiera
á buscar á mi hermana á la estación de Honfleur; el Sr. de Ancel me le presentó
aprendido trabajosamente de memoria:
entonces, y por primera vez oí su nombre.
- Tengo entendido que se adm iten como pruebas en justicia los libros de los
-¿Se le admitió muy pronto en la intimidad de la familia de usted?
negociantes,
los registros bien regularizados y hasta las cuentas de la casa.
- Como iba muy á menudo con Roberto, y éste merecía casi la consideración
- Eso es verdad.
de pariente, las visitas del capitán no dejaban de ser frecuentes; pero en aque- La prueba que yo traigo es mi diario, es decir, el registro de mis pensallos días recibíamos muchas. Yo procuraba que la permanencia de mi hermana
mientos más secretos y de mis sentimientos más ocultos. El relato del 29 de juen el campo fuese lo más agradable posible.
lio está muy detallado allí, y después de leerle, nadie podrá dudar de mi vera- ¿No echó usted de ver muy pronto que el capitán hacía la corte á la seño- cidad.
rita Edrnunda Levasseur, y que el Sr. de Ancel estaba muy celoso?
Al decir esto, Marta volvió instintivamente la cabez.1, como magnetizada por la
Marta vaciló un instante, y después contestó:
- Apenas comprendí que el Sr. Bertrand pensaba en mi hermana, previne :i mirada ardiente de Roberto. Ya no se podía ocultar nada, porque aun antes de
la lectura de aquellas hojas tan secretamente guardadas, Roberto comprendía la
ésta contra él, pues no creía al capitán hombre capaz de hacerla feliz.
extensión
del sacrificio sabiendo que había sido amado, adorado de aquella
- ¿Y pensaba usted ya en casarla con su vecino?
pobre joven que él no comprendió. Marta leyó todo esto en la expresión de su
Marta vaciló de nuevo.
- No, señor presidente, en aquel momento no pensaba en tal cosa. Hasta más rostro, y en aquella detenida mirada con que penetró hasta el fondo del alma de
Roberto pudo comprender que él lo sabía, que se prosternaba ante ella mentaltarde, cuando comprendí... que se amaban, no se resolvió ese casamiento.
- Dispense usted, señorita, si la interrogo así acerca de sus sentimientos ín- mente y que la bendecía. También comprendió que en aquel instante supremo
timos, pero me veo precisado á ello. En el instante de ser detenido, usted quiso no era en Edmunda en quien pensaba, por más que el sollozo oído igualmente
sincerar al acusado, declarando que en el día del crimen hablaba con usted en por él un momento antes hubiese revelado su presencia, sino en ella y solamensu parque. La declaración de su hermana, á quien no había usted revelado el te en ella. Aquel instante la recompensó de todo.
Sin embargo, en el momento en que el presidente le pidió su diario, retu,·o
secreto, invalidó este testimonio; pues según ella, era casi imposible que hallánel libro un instante más.
dose usted enferma hubiera salido. La encontró exactamente como la había de- ¿Me será permitido, señor presidente, dijo, que no haga leer de este libro
jado, y sufriendo de tal modo que apenas podía usted levantar la cabeza ...
En este punto el auditorio concentró su atención de tal modo que el ligero más que los párrafos absolutamente necesarios? Sufro mucho ...
No pudo concluir la frase; mas no importaba, porque todos la comprendían.
murmullo que se ele,·a de una multitud, aunque esté silenciosa, cesó de repente,
- Doy á usted mi palabra, señorita; mas para demostrar bien á los señores
y en medio del profundo silencio elevóse la dulce voz de Marta.
jurados
que este no es un documento escrito en vista de las necesidades de la
- Señor presidente, contestó, jamás he mentido, y no mentiría ni aun para
salvar á mi cuñado.
causa, me ser.i necesario leer algunos párrafos tomados al azar, correspondien-A su cuñado, es posible... Repito que me dispense usted,. señorita, pues lo tes á los meses que precedieron al día del crimen. Por lo demás, añadió, hojeanque debo decirle es muy delicado. En el país se la creía :i usted, hace años, no- do el diario, el color mismo de la tinta, más pálido aquí, más negro allá, es una
prueba material de que este diario se ha escrito en épocas distintas. Veo que se
via del barón de Ancel. ¿No es así?

- Se engañaban, señor presidente; jamás hemos tenido relaciones amorosas.
- Sin que mediase compromiso entre ustedes, un sentimiento algo más tier-

NúMERO

hora.

munda se mostr6 de nu.e~o ce osa

i~q~.1

;o des ués, comprendiendo que era

alguna, su esposo lo ad1vmabad=~r~l~;e~ntame~te el excelente fondo que

siempre adorada con ternura,

. bl

;~:'~e::

En una de sus cartas, por lo regular

había en aquella ~a.t~rfl~zadij;
«Creo que comienzo á ser mejor y más
cortas y bastan_te nvta e ,
Mari ~orno te debo mi felicidad ... &gt;
seria ... , y también te debo es.to, . 1 a, t mientras contemplaba el mar azulado
En esto pensaba Marta prmc1pa men e
1 bos ue que ostentaba todas sus
y risueño; después se le¡an~ó y paset~e p~:d: suavi los miles de florecillas que
galas. El follaje renovóa iº' e 1un ~~o ~; las avecillas; todo esto parecía decir á
embalsamaban la atm s era, e ,gorJ
I esar no duran mucho· que todo vuelM t
el invierno cruel as1 como e P ,
.
'
,
ar a que
, . , 1 " r 'dad y que ésta rev1Ste muchas ,ormas ...
ve á comenzar, que to?o aspira a a e 1c1 , ués de sufrir mucho había aprenSu sacrifici? no serí~ infructuoso; poJq~e des¡ de los otros y por esto juraba
1
dido :i sendttr muy ; v•:~t\~º~o~e:'~r~e~ º~uerte como ~uando salió de la
que su vi a no se a in :
d
co de tristeza que no podía desehorrible cri sis; amaba la v\dªc;.f.'.~r h:bran imargura. Ahora Je parecía buena; y
char comp1etamente Y en ª
.. b
quedaba ya más que
de todos los sentimientos que antes_ la dma;m: f:~c:'y también dign¿s á los

una intensa dulzura y un deseo apas10na o e v

que tanto había amado.
d
y habiendo renacido así la calma, ya no lamentaba na a.
TRADUCCIÓN

DE

E. L.

VERKEUIL

•••••, •••••• ••••••••.. •••••••••••·•••••., ••••••••••••• ••• .. •.,•••••,. ••••• .. ••• .. ••••••• .. •w••••••••••••u••••• .. •• .. •,.•••••,.•••.. .,.-.•••••'•"'• '•.. •.. ••• .. ,...•r.,•••,..,...•"•r•."• .., ••"

SECCIÓN CIENTÍFICA
LA CRONOFOTOGRAFÍA
NUEVO MtTODO PARA ANALIZAR EL MOVIMIENTO EN LAS CIENCIAS
FfS ICAS Y NATURAi.E S

(CottlitmacW,1.)

Esta dis osición permite emplear discos de pequeño diámetro y por consiguiente reducir considerablemente las dimensiones totales del aparato, el cual,
en efecto no excede del volumen ordinario de una cámara de 1_8 por 24.
. .pa 11nen te mientras contemplaba el mnr azulado y risueño
En esto pcnsab:i. Marta pnnc1
En cu;nto al árbol que hace girar los discos, toma su mov1m1ento d~ uno_s
·ue os de ruedas movidos á su vez por un manubno, que no hemos .de escn•
bir ~n este momento: este árbol se fija en e_l eje del obturador rotativo. Al
sado hubiera desaparecido todo, except? aquel instinto de maternidad, aquella ner la máquina :í foco, la longitud debe variar y los dos cuerpos ~el aparato ale
jarse más ó menos uno de otro, de modo que es prec1So que el arbol se adapnecesidad de amar lo que le ha Stdo mas caro... e había esca do y después te á esos cambios de long1•
Antes de que pudieran impedírselo, Edmund~t:ción de dond~an' severamen- tud, para lo cual está formado
de subir la escalera comendo, entraba e~ l~tªZ'á su vez azorada é inquieta se- por tubos cuadrados que se inte fué excluída. Cuando la señor\Despo,;sll ~~ junto allecho de Marta, que con troducen por roce uno dentro
gui~ de Roberto, Edmulnda es~:ió~
acariciaba á su hermanita con dé- de otro. Esta disposición se
los OJOS bnllantes y con a expr
presta á todas las aplicaciones
bil mano.
d h
balbuceó Edmunda, y toda mi vida trataré de de la cronofotografía sobre
- Lo comprendo to o a ora, b 1 felicidad .. . Dime que me perdonas, dime placa fija, como veremos más
recordar que hay alguna cosa so re a
ó
adelante.
qué podré hacer algún día para mer~cer t~ perder?da Edmunda· te he amado, y
B. - P iezas que sirven para

ro:

•;r~ue1ñ:

- ¡Pero si no tengo nada que per on~~ e, qu d · rá al und una niña rubia la cronojotograjía sobre placa
~~ visª q~e ;o d~bía haber sido móvtl. - Ya hemos visto que SI

nada más! Si algún día tienes, mduc hos hiiis,
como td; yo la educaré, aman o1a mue o.

madre,..
.
.
d
ue al fin marcharon á Italia, se prolonLa ausencia de los_JÓ~enes c~sa os,,¿ del médico, abandonó su querida salegó bastante. Marta, Stgu1endo el_conNseJ 'taba no ver más en algún tiempo el
dad para ir con su tía á la Arge ta. eceSt

"'19"

lana de admisión que sustituye al m:1.rco fotoel objeto que se ha de estudiar F.t~coV~~ando
se opera sobre una película que ~ desejecuta movimie~tos sm camlla La anchu ra de la venlana se regula comendo
biar de sitio, ó s1 presentando
r.::\i~s RR, según la dimensión que deba tener la
imagen .
·
una gran superfi~~e se mueve,

cambiando de s1t10, con poca

lugar donde había sufr/do.
á
ta ue la del cuerpo, pero al fin se con- velocidad, no puede recurrirse
La curación del espmtu fué m s Ien q - a Despoi·s amante de todo cam- á la cronofotografia sobre pla. .
fi . ó , 1 viai·es y 1a senor
'
.
s1gmó. Marta se a c10n .ª ~s . 'd
b ina Más de un año transcurn6 ca fija, porque las imágenes se
bio, estimuló mucho la mclmación e su so ~dacÍ casi el contento.
confundirían por supe r posiasí, y la señorita de Levasseur rec~bró la ~e;~:X,rt~ descubrióse al asesino del ción. En este caso, pues, es
Algunos meses después de abs? verse
!dado que no pudi ~ndo tolerar la preciso recibir las imágenes socapitán Bertrand: era un pobre diablo, unt s~ hambre introdújose en una casa bre una placa movible que
dureza de su jefe desertó al fin. Casi mue'¡ 0 : ocurrió '1a idea de matar al hom- cambie de sitio presentando su1
para robar, encontró un revólver, Y ~ pun ~ esgracias y á quién vió algunas ve- cesivamente al foco del obje51
bre que, según él, había do causa e sus obo se uido de asesinato, así como tivo las diversas partes de su
ces en el país. Condenado después ¡,~r ~
'se ;abía vengado de su capitán ... superficie. A este efecto nos
Fig. 1a. Dos carretes de metal destinados al :m oll_amien·
también por deserción, él mismo, refin ~- : º la primavera tocaba á su término. servimos de placas delgadas
to de la pelicula sensible: estos carretes están s1tua~os
1
Cuando Marta regresó al fin a su cas 1 'brazarla aunque al principio hubo ó películas cortadas en tiras
en sentido contrario uno de otro. Las let1:1s H y B !n·
La señora de Anee! acudió pre_suroi para. a habló O:ucho refiriendo los detalles largas y arrolladas en carretes:
dican en cada uno de ellos la parte supenor é mfenor
un momento de frialdad. La senora espo¿' n esto completamente la tibieza. esta tira pelicular debe des- respectivamente,
del gran viaje, y muy pronto desapare~~ra~º que el pasado Je parecía ya vago
á 'd
' fi d reMarta era tan cordialmente senct 11 a Y na
'
gran número de imágenes si n que las d/mension~s ~e
0 ªda~o
y lejano.
_
. en castellana acompañó á la señora de estas imá enes sean demasiado reducidas, y debe d~ten~rse en e ~ornen o , e
Otra vez, como dos anos antes, la JOV d uevo mientras andaban, contem- la pose si~ ¡0 cual las imágenes obtenidas no serían hmptas; es pr~c~o, ;d~fª.'•
Ancel hast~ la extrem_idad del parq~e;
~orad~, y á Jo lejos la fina silueta que es'ta tira sensible pued1 introducirse en el aparato ser rettr~ a e
piaron el mar, la graciosa cu':'a de a ie {ontentas de volver á verse y de que la estar ex uesta á la acción de la luz; es preciso, finalmente, para. la uena u ! 1 •
del H avre. Las dos parecían igu".1mend A cel no atreviéndose á dem todo lo ción de )a película, que no pase de ella, entre dos a_lumbram1_entos su~esivo; ,
antigua amistad renaciera. La senara ~ n 5 i,a.Iabras en sus menores adema• más que la cantidad estrictamente n_ecesaria para r~~b1r una 1~agen. eam s
que pensaba, hacía de modo que e;
as ~arta lo co:nprendía muy bien, Sin cuáles son las disposiciones que reahzan estas cond1c1on es múltiples,~
áfi
nes, se mamfestase una ~ernura 1 n 't!mbló un poco al decir:
Para
explicarlas
debemos
tomar
la
descripción
del
aparato
crono
otogr
co
embargo, la voz de la senora de nce 1

:¡~~r :i~:~:;;

t:

1

¡~

:n

y

n•:

�166
,11

LA 1LustRActóN

ARTiSTICA
NúMERO

Fig. II. Carrete dep.;sito carg,,do, i\1: se desarrolla la tira de
papel que lo cubre para arrollar-la en sentido contrario en el
carrete receptor R.

NúMERO

584

en el punto en que hace poco la dejamos. Del aparato debe quitarse desde luego el marco de la placa
fija, puesto que ya no es éste el que ha de recibir las
imágenes, y colocarse en su lugar una planchita con
una abertura, llamada ventana de admisión (fig. 9),
cuya anchura, que se arregla á voluntad, ha de ser
exactamente igual á la que debe presentar cada una
de las imágenes. Al través de esta ventana la luz penetrará en la cámara de las imágenes, en donde encontrará la película móvil que un juego de relojería
desarrolla con un movimiento intermitente, á sacudidas, haciéndola pasar de un carrete á otro.
De la disposición de .estos carretes nos ocupare-

cerio funcionar se oprime un gatillo que· hace caer
un cilindro compresor elástico análogo á los qt;ie ha- ro .C' (fig. 13) mantenido en posición vertical por dos
cen presión sobre los carretes, pero de mucha mayor planchas de muelle que lo aprietan suavemente confuerza. Mientras el compresor no cae y no aprieta la tra la cara posterior de la películap que de este modo
película, el laminador gira libremente deslizándose se· encuentra ligeramente apretada entre este órgano
detrás de la tira que la cubre; desde que el compre- y la platina del juego de ruedas. Esta ligera presión
no dificulta la marcha de la película, la cual, en camsor funciona la tira es arrastrada.
El objeto de esta disposición es poner desde luego bio, se detendrá de repente si el fijador se ve fuerteen marcha los juegos de ruedas antes de comenzar el mente apretado contra la platina: este efecto se obexperimento y llevarlos gradualmente á su velocidad tiene por medio de un trinquete cuya acción se produuniforme: á partir de aquel momento·el operador está ce durante un tiempo muy corto y precisamente en el
en disposición de recibir las imágenes, desde que el momento de la admisión de la luz en el instrumento.
objeto en movimiento se presentará en condiciones De este modo se logra una fijeza completa de la película en el momento de cada exposición.
favorables.
El fijador está construído del modo siguiente: es
El carrete receptor R está colocado, como hemos
dicho, en una varita vertical que gira sobre sí misma una porción de cilindro de acero hueco en un centro
y que deberá arrastrar en su movimiento al carrete para que pueda contener un tejo cilíndrico sobre el
en cuanto empiece á funcionar el laminador. De este cual pasará un trinquete en el momento de la iluminamodo la película se arrollará á medida que irá reci- ción: la presión de esta pieza sobre el cilindro hace
biendo las imágenes. Pero mientras el laminador no que éste se doble en su parte media, hueca y flexible,
funcione, el carrete R no debe girar, pues no habrá y aprieta por sus extremos fuertemente la tira pelicullegado aún el momento de arrollar la película; de lar contra la platina del aparato.
Esta presión puede ser graduada á voluntad, conmanera que la varita girará sola, produciendo, sin embargo, un roce que tiende á arrastrar al carrete, pero siderando como buena la que permita tirar, con un
no le arrastrará realmente hasta el momento en que esfuerzo de dos ó tres kilogramos, de una tira de papel apretada en el fijador sin que esta tira se desel laminador entrará en funciones. Este resultado se lice.
consigue por medio de un trinquete que mantiene el
La construcción de los trinquetes presenta tamcarrete inmóvil hasta el momento en que cae el compresor del laminador.
bién algunas particularidades: cada trinquete es de
Otra combinarión se impone, además, en el movi- acero, tiene forma de una coma y está ajustado por
miento del carrete R: este carrete es preciso que un tornillo que lo atraviesa, es móvil y puede ocularrolle la tira á medida que el laminador se la vaya tarse en el interior del disco que lo sostiene ó asomar fuera de éste de modo que roce con el tejo y
obligue al fijador á apretar la tira
de película.

mas en primer término, pues constituyen el órgano
esencial que permite cargar ó descargar el aparato en
plena luz.
Los carretes (r) (fig. IO) tienen nueve centímetros
de alto: en uno de ellos se arrolla una tira de papel
fuerte y opaco, de nueve centímetros de ancho por
varios metros de largo, y al mismo tiempo que esta
tira arróllase también la tira de película sensible que
Lámina elástica. - La tira peli- .
habrá de recibir las imágenes. He aquí cómo se vecu lar fuertemente arrastrada por el
rifica esta arrolladura. .
laminador y detenida, por otra
Si la tira de papel opaco es, por ejemplo, un meparte,
por el fijador debería necetro más larga que la de la película sensible, se arrolla
sariamente
romperse ó deslizarse
en el carrete 50 centímetros de papel solo y luego se
en el laminador; pero para evitar
aplica sobre éste la tira pelicular, poniendo la capa
estos accidentes se recurre á una
sensible en la parte de fuera y se arrollan ambas al
disposición cuyo efecto es hacer
disco apretándolas fuertemente: cuando se lleg4 al fin
variar la longitud del recorrido de
de la tira pelicular, se fija este extremo sobre la tira
la tira entre el laminador y el fijaopaca por medio de un papel engomado, á la manedor,
lo cual se obtiene por medio
ra de los sellos de correo, y luego se acaba de arrollar
de una lámina de muelle sobre la
los 50 centímetros de papel que sobran todavía. Forcual se refleja la película en su
mado así el rollo, se le sujeta con una cinta de cautrayecto.
Así, en el momento de
cho. Esta operación se ejecuta naturalmente en el lala fijación de la tira, el laminador
boratorio fotográfico y con luz encarnada.
Para indicar que un carrete está cargado, se desli- Fig. 12, Cámara de las imágenes con la tapa levantada. M carrete depósito y R carre- continúa su acción y arrastra la
te rt:ceptor colocarlos en sus ejes; r r r, pequeífos cilindros compresores que aprietan película, que cede, haciendo doblar
za debajo de la cinta de caucho un pedacito de pa- la
tira sobre los carretes. L, laminador con su cilindro compresor. F ventana de la lámina elástica: después, cuanpel blanco que sirve de señal y que cae por sí mismo
admisión. V cristal opaco que ~ira sobre una charnela. La linea de pÚntos indica el
cuando se utiliza el carrete, de modo que no se le ve
trayecto de la tira de papel y de la película. C, C', fijador y trinquete que produ- do ha terminado la fijación, el resorte de la lámina tira repentinacen
las paradas intermitentes de la tira de película.
en los carr-etes que han sido impresionados (2 ).
mente de la película, que continúa
Perfectamente protegida la superficie sensible consu
marcha con movimiento unitra la acción de la luz, gracias á este procedimiento,
forme.
entregando sin retardarse ni adelantarse: pues bien;
veamos cómo se introduce en el aparato.
Sin entr_ar en los detalles del juego de ruedas que
Tomemos un carrete cargado M (fig. 11 ), ó carre- el aumento continuo de diámetro del carrete á me- guía las piezas que acabamos de describir diremos
dida
que
recibe
un
mayor
número
de
vueltas
de
tira
te depósito; desarrollemos las primeras vueltas del pahubiera producido estas irregularidades en el arrolla- única~ente que el laminador, el trinquete del fijador
pel que lo cubre y arrollemos este extremo á un se- miento.
y los discos obturadores giran con la misma velocigundo carrete R en sentido inverso que lo estaba
dad y que se e~ta?lece la coincidencia de los pasos
·
La.uniformidad
de
éste
se
consigue
m:.turalmente
en M, de suerte que al pasar de un carrete á otro la
de luz c?n. las fipc10nes de la película de manera que
tira de papel afecte la forma de una S. Si.abrimos en- por la condición, ya indicada, de que la varita que estos d1stmtos actos sean coordinados de una matiende
á
arrastrar
al
carrete
gira
por
roce
en
su
intetonces la camara ·de las imágenes (fig. 12), encohti-anera automáremos en ella dos varitas verticales, de las que la una, rior, de lo cual resulta que la tira no es atraída con tica.
bastante fuerza para vencer la resistencia del lamila de la izquierda, recibe el carrete depósito, y la otra, nador.
la de la derecha, el carrete receptor R. Dos cilindros
N1t111ero, diEstamos, pues, ya en condiciones para producir las 111msirmes é intercompresores ejercen una presión elástica sobre los c'arretes para asegurar la regularidad del arrollamiento acciones siguientes: puestos en su lugar la película y valos de las imáó desarrollo de la tira; en cuanto á ésta, se introduce el papel que la aguanta, podemos imprimir á los jue- genes. - El juego
en un escote vertical (siguiendo la línea de puntos gos de ruedas del aparato una rotación rápida. Los de ruedas es model grabado), en donde quedará sometida á la acción discos alumbradores dan, por ejemplo, 10 vueltas por vido por un made ciertos órganos que vamos á describir: el lamina- segundo y-otro tanto hace el laminador. En un mo- nubrio cada una
mento dado, se oprime un botón que hay en la tapa- de cuyas vueltas
dor, el fijador y el muelle elástico.
dera de la caja de las imágenes y entonces cae el produce cinco
Laminador. - Está formado por un cilindro mo- compresor del laminador y queda libre el carrete re- del disco obturator L (fig. 12) de madera endurecida, cubierto de ceptor; inmediatamente el papel es atraído y la tira dor y del lamipasa de un carrete á otro en el tiempo de uno nador, y como
caucho y sobre el cual se reflejan las tiras de papel y entera
ó dos segundos.
de película en su trayecto de un carrete á otro: el lafácilmente pueminador es el órgano motor de la película, y para ha.
de la mano dar
Fijador. - Si se operase en la disposición que aca- dos vueltas al
(1) Los carretes son de metal: dos discos, uno delgado, el bamos de describir, las imágenes serían recibidas en manubrio por Fig. 13. Fijador C' de la ligura anterior
de la parle superior, y otro grueso, el de la inferior, van solda- una superficie en movimiento y ninguna resultaría
con sus trinquetes O; p, tira pelicular
que el fijador comprime contra la pnred
dos á los dos extremos de un tubo metálico ligero; un agujero limpia; de suerte que es preciso que en el momento segundo, se obtienen de esta
practicado en el centro de los dos discos permite el paso de un
de la cámara de las imágenes, cada vez
eje vertical lijado en el interior de la. cámara. Una corona de del pasó de la luz la tira pelicular c~se de moverse.
que un diente de un trinquete pasa sosuerte diez imáNo había que pensar en parar los juegos de ruedas genes.
bre el cilindro.
agujeritos practicados en la cara inferior del carrete sirve para
arrastrar á éste: cuando una cla\·ija implantada en un disco gi- animados de la gran velocidad de que hemos hablado,
Esta marcha
ratorio ¡ienetrará en uno de estos agujcritos, el disco arrastrará pero era posible parar la película sola. He aquí la
al carrete en su movimiento rotativo.
del
aparato produce imágenes de grandes dimensiodisposición que para ello hemos empleado:
(2) Cuando se opera sobre películas muy largas, como sería
nes,
cada una de las cuales corresponde al perímetro
En el momento en que la tira pelicular al salir del
muy engorroso tener que arrollar una longitud igual de papel,
entero
del cilindro laminador, es decir, á nueve cense reduce éste á dos tiras que se pegan en los dos extremos de carrete M pasa por el. estrecho espacio por donde se
la película; estas dos tiras están cortadas en punta en su extre- desliza para llegar al foco del objetivo y recibir allí tímetros, y' &lt;;:orno la altura de la tira es también de
midad libre que se introduce en el escote longitudinnl del eje
las imágenes, desfila por delante de un órgano llama- nueve centímetros, cada imagen tiene nueve centímedel carrete en el momento de arrollarlns.
do el fijador, formado por un semicilindro de ace- tros en cuadro ó sean 81 centímetros cuadrados.

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NUEVA PUBLICACION

EL MUNDO FÍSICO
POR AMADEO GUILLEMIN
TRADUCCIÓN DE D. MANU! L ARANDA Y SANJ UÁN

GRAVEDAD, GRAVITACIÓN, SONIDO, LUZ, CALOR, MAGNETISMO,
ELECTRICIDAD, METEOROLOGIA, FISICA IDLECULAR

...........
-

LüT !IIT1bdLIQ1ll -

,LECHE ANTEFÍ:LI
,.,. •

✓ .---------~
'
1
--§-

J

~,,

Pepsina Boudault

Empleado con el mejor e:rito

.-•• por la !UDEIU DI IEDICIU
PIIEIIO DEL INSTITUTO AL D'CORVISART, EN 1856
lledallu oa l&amp;a J!itpo1lclon11 lnltnaolon&amp;IH ••

PillS - LTOI - TIEU • PBIUDELPIU • UBIS
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1878

11178

■-dala - lfU, .....
B LE!ITEI.U, TEii A80
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TEii IWUlOI
I
AIUIUOAB l'IU:COCEI
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t:n.O1\EICElCCL\S . i
l\OIECES
o

contra. las diversas
arabe de:Ci91.tal de Afecciones
dalCorazon,

it1t9ADES• 1E1ro4t ..

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1171

cow n ■noa tZJro D L.te
D18PEPIIA8
OA8TRITIS - OASTRALOIAS
Dl018TIOII LENTAS Y PENOSAS
. PALTA DE APETITO

a -

Hydropesias, t'
Toses nerviosas;
Bronquitis, Asma, etc.

El mas sncazcontra.
dB los la
Ferruginosos

GrageasalLactatodeHierrode

Anemia, Clorosis,
Empobreclmlaate de la lugre,
Debilidad, etc.

Áprobadaa por l a Academia de Medicina de Parls.

GELIS&amp;CONTE
HEIOSUTICO al mu PODEROSO

"""gotina y Grageas de que se conoce, en pocion º

E1!;JH•iiHhl:{ Uftlt;l\1

;•~p.;p¡~.,..n~~n,il"!l,~r'I
1

~ . , _ IIIMaaDU I&gt;■ L4 l&gt;IHITI09

11uo u roRn 1&gt;1

LABELONYE y

(:I•, 99, Calle de Aboukir,

GARGANTA
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ENFERMEDADES

LA SAGRADA BIBLIA
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IDIC16N ILUSTRADA
tO o6ntbno■ de P••eta

la

entrega de ti p•gina•
Se ca.tu proapectoo l \ale■ IH oolici11
loo Sra. Montucr '1 Sim6■, editor•

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Derecho administrativo y civil y canónico y catedrático de la Universidad de la
Habana: el extenso y luminoso razonamiento que le precede demuestra la ilustración y conocimientos de su autor y el
programa está hecho con excelente método. El folleto ha sido impreso en ( L.1
Universal,) San Ignacio, 15, Habana.

•
••
COSAS DE LA VIEJA BuRcos,por Anselmo Salvd. - Por tocio extremo intere·
sante es el estudio que con el título de
apuntes históricos hace de la Yeneranda
ciudad castellana su cronista Sr. Salvá,
indi,·iduo correspondiente de la :Keal
Academia de la Historia; su obra contiene importantes datos, inéditos hasta ahora
y sacados del archivo municipal, acerca
del gobierno de la ciudad, de SU$ institu•
ciones, de sus fueros, leyes y costumbres;
en suma, de la historia interna de Burgos,
que es lo que á una población más interesa y lo que más la caracteriza. - Véndese
la obra á 3 pesetas en la imprenta de Sucesor de Arnaiz, pla.... Je Prim, núm. 17,
Burgos.

•••
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Tolstoy, por el gran critico inglés Mateo
Arnold; El canto del cime, por Tolstoy;
Ammchka, por Turguenef; El mra de
Cuc1111dn, por Daudet; Las dos 111a1:gari·
tas, por Cátulo Méndez; La miniatura,
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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