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A&amp;o XII

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BARCELONA 13 DE

NúM. 585

MARZO PE 1893

Próximamente comenzaremos la publicación de la interesante novela de Héctor Malot cANIE,~ traducida por Antonio Sánchez Pérez,
con preciosas ilustraciones del célebre dibujante Emilio Bayard

SUMARIO

VERDADES Y MENTIRAS

Texto. -

Verdades y me11tiras, por R. Balsa de la Vega. - La
iglesia de San lg11acio de Loyo/a, m Manila, por X. - EL vecino, por Luis Taboada. - D . Pedro el Cruel. Crónica relativamente antigua, por Luis de Llanos. - Miscelánea. - Nues•
tros grabados. - ¡ Si fuera verdad!, por Enriqueta Lozano de
Vilches. - SECCIÓN CIENTfFICA: La cronofotograffa (continuación).

Grabados. -

Vista interior del templo de San Ignacio de Loyola, en Manila; Imágenes del Sagrado Corazón dejes,ls y de
ta Purísima Concepción; Vista exterior del templo; Imagen de
Sa1t Ignacio de Lo;1ola; P11lpito del templo de San Ignacio de
Loyola, en Manila, seis grabados. - Jorge R. Davis, director
general de la Exposición universal de Chicago. - Las sardine·
ras, cuadro de Ignacio Ugarte (de fotografía de Nicolás Cap·
devilla). - Tristes remerdos, cuadro de R. Poetzelberg. i Tierra!, cuadro de Fernando Cabrera. - Episodio de la gue·
rra de la Independencia, cuadro de César Alvarez Dumont
(de fotografia de J. Prieto). - Figura 14, grabado correspondiente á la cronofotograf!a. - Erase que se era ... , cuadro de
Pennasilico.

guno que otro festivo merecen las distinciones del
ptíblico. Del arte dramático, ni hablemos; en los teatros de verso (alta comedia, drama, etc.), se recurre
á obras de nuestros clasicos antiguos y modernos y
á traducciones del francés; y sin embargo de representarse Traidor t'11confeso y mnrtir, El drama nuevo,
Don Alvaro, et sic de ctEteris, el Español se ve desierto,
no muy concurrida la Comedia, y es preciso que se estrene una obra de Echegaray ó de Galdós para que las
empresas de ambos coliseos cuenten un lleno. Eslava
y Apolo viven con más holgura, merced á los picarescos gestos de graciosas actrices que interpretan obras
donde hay chistes por el estilo de este:

Hablaba en mi última Crónica del marasmo en
que está sumido el arte, aquí, en este gran núcleo
vital de la nación; marasmo que comenzó á acentuarse
visiblemente en la época de la Exposición de 1890 y
que al presente alcanza un grado verdaderamente
alarmante.
La vida artística está en' Madrid supeditada por
entero á la protección oficial; así que, si no hay algún
edificio público que decorar, algún acontecimiento
del fuste delfalleczdo Centenario ó alguna exposición
donde vender al Estado la obra premiada, debe renunciarse á ver algo que salga de los estudios de los
porque el que más y el que menos
artistas digno de fijar nuestra atención durante cinco
cuando monta, monta bien.
minutos. Lo mismo acontece en literatura - me refiero á su calidad; - púdrense en las librerías los libros,
Estoy oyendo que algunos de mis lectores se prey tan sólo los de erótica lectura ó los de texto y al- gunta al leer lo dicho: ¿qué tiene que ver todo esto

VISTA INTERIOR DEL TEMPLO DE SAN IGNACIO DE LOYOLA, EN MANILA

�LA !LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

,11

•

NúMERO

585

con la protección del gobierno ni con nada que al
gobierno ataña? A demostrar voy cuántos y cuán graves son los perjuicios que la política - mejor dicho que las rutinas políticas por que,se rigen hace diez y
ocho ó diez y nueve años los hombres de "Estado que
nos mandan, vienen causando á la cultura en general
del país y en particular -á la de esta desdichada capital, donde todo idiptismo tiene cabida.
.
Cuantos intenten el desarrollo de la instrucción,
especialmente en España, no podrán relegar el conocimiento de nuestas revueltas políticas. Factor importantísimo la política de cuanto somos hoy en todo
orden de cosas, la instrucción pública sufrió y sigue
sufriendo cuantos vaivenes aquélla experimenta, ya
por los cambios doctrinales, bien tan sólo por el criterio de los ministros de }?omento ó de media docena
de personalidades, encargadas de cosa· tan baladí como es el cuidado de la cultura nacional.
Desgraciadamente como cosa de escasa importancia vino hasta ahora teniéndose - salvo en el .período
revolucionario - esto de los intereses intelectuales;
pero al presente llega esa indiferencia de nuestros políticos á tal grado, que causa espanto é ira. Y aquí
viene la política. Para nivelar presupuestos desnivelados por causas de todo el mundo conocidas y que
huelga enumerar ahora, no encontraron otro medio,
dentro de las estrechas doctrinas de escuela que

significa una estatua ó un cuadro, sin que se les
Erase un labrador rico, muy aficionado á cacerías
haya obligado durante su paso por institutos, escue- y jiras campestres y á tirar de la oreja á Jorge. Soslas normales y universidades á estudiar un compen- tenía por lujo una porción de criados; la mitad de
dio de historia del arte, ese ojo de Polift1110, que de- ellos inútiles y ociosos por lo mismo. Se echó una
cía Bacon, si n el cual la historia de la humanidad se- querida para no ser menos que otros dos vecinos suría' la estatua de un ciego. Y sobre todo esto, cerce- yos más ricos que él, y así vivió tres ó cuatro años;
nando al artista pensiones y á las escuelas de Bellas ix:ro un día, echando cuentas, vió con espanto que
Artes materiales, hasta el extremo de que en la Cen- sus rentas no alcanzaban para aquellos despilfarros y
tral de Madrid no haya calefacción en varias clases; que las deudas le comían la mitad de lo que las tiede que carezca la de Teoría é Historia de obras y rras le re ndían.
.
modelos gráficos y plásticos - pero as{, por completo;
«Vaya, Perico, se dijo, esto no puede seguir así;
- de que á los pintores y escultores que, tras años es menester que hagas economías ... No, en las cade labor asidua y de gastos enormes, no se les ad- cerías no puedo economizar, porque ... ¡qué dirían
quieran las obras premiadas, hechas ad hoc para el mis vecinos! Pues en criados ... Bueno, suprimiré de
certamen, y por consiguiente imposibles de ser ven- los cuarenta seis ... ; eso es ... , seis. Para el juego, en ludidas á un particular, por las cohdiciones del tamaño gar de cinco mil duros, cuatro mil quinientos. ¡Qué
y del asunto.
dirían mis vecinos si me viesen levantar el campo
¿Quién declama, quién pretende declamar contra cuando vienen las malas! .. Tocante á lo que le paso
la ignorancia en que se revuelca esta mísera nación, á Julia... ni pensarlo. ¡Ante todo, que vean que la
presa de caciques y casuismos políticos que parecen sostengo con tanto lujo como mis vecinos .. . ¡Perico,
empeñados en conservarla en santa perpetua ignoran- no sale la cuenta!..)
cia? No estampó, no, para nosotros el pensador GroEl labrador se quedó pensativo. De repente se da
tius aquel aforismo cien veces repetido: «No es bas- una palmada en la cholla: c¡Gracias á Dios! Encontré
tante que un pueblo tenga lo preciso pam su soste- el medio de equilibrar mis presupuestos. Media ranimiento y su vida, es menester que ésta le sea agra· ción á las mulas, y en lugar de gastar ochenta mil readable.&gt;
.
les en trigo para la siembra, con veinte mil que se
Decía yo en cierta ocasión: tSoy del número de los arreglen los mozos de labranza.»
actualmente nos rigen, que hacer economías á bulto. que creen que no debe exigirse á los gobiernos la tuBien venidas fuesen las tales economías si obedecie- tela de cuantos intereses morales y materiales son neR. BALSA DE LA VEGA
ran en primer término á un plan meditado y estudia- cesarios al desarrollo del Estado; por el contrario,
Madrid,
27
de
febrero
de 18g3
do durante largo tiempo, y en segundo, á conseguir mi ideal, como el de tantos que comulgan en la mis.........,,...... ,......... ,.. ,.. ,, ...... ,...............,, ...... ,....., ....... ,...........................,........ .,...... ,... .
la mayor facilidad en los trámites todos de la tutoría ma creencia, tiene por base que la intervención adque de los intreses complejos de la nación viene ejer- ministrativa, curadora de los poderes pL1blicos, sea
ciendo la centralizacion del régimen parlamentario. en cantidad mínima, no solamente porque significa LA IGLESIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
EN MANILA
Bien venidas, repito, fueran las decantadas econo• tanto como destruir toda inmoralidad aneja á la cenmías siempre que se realizasen en favor de los bolsi- tralización en este sentido y lograr que desaparezcan
La nueva iglesia que los padres jesuitas tienen acllos de los contribuyentes y de su cultura. Pero cáta- gran parte de los apetitos que el poder despierta, site precisamente con todo lo contrario. No tan sólo no porque acusaría un estado de cultura y bienestar tualmente en Manila álzase en la calle del Arzobispo,
se aumentan los impuestos, sino que se disminuye, de por nosotros no alcanzado hasta el presente.&gt; Pero es- muy cerca del palacio del Excmo. é Ilmo. Metropoun modo que casi parece burla sangrienta, el caudal te ideal, como otros muchos que alientan en el es- litano de las Islas.
Con el año r878 comenzaron los trabajos preparanecesario para fomentar la riqueza pública en sus dos píritu humano, por más generosos y elevados que
torios
para la construcción del templo, cuyo proyecto
aspectos, material é intelectual.
sean, ó quizá por eso mismo, se estrellan contra la fué confiado al arquitecto de Manila D. Félix Roja~
Es mene~ter echar una ojeada sobre las memorias, realidad de las cosas, y esta realidad obliga á la razón
monografias, etc., que continuamente están publi- á encerrarlos en el lugar destinado á las utopías, á Tiene la planta del edificio la figura de una cruz lacando los centros y corporaciones de enseñanza, la- las locuras sublimes, hasta que les llegue su imperio tina, comprendida en un rectángulo de 42'40 metros
mentándose de la escasez de recursos con que cuen- - si es que les llega. - Mientras tanto, es menester de longitud por 20 de anchura, dividido en el sentitan para llenar la misión que les está encomendada. acudir á los tutores del eterno menor de edad, es pre- do de su longitud por dos filas de columnas intermeEs menester no perder de vista las deficiencias in- ciso hacerles entender á los que tienen á su cargo la dias que forman una nave central de 10,60 metros de
mensas que se notan en los desbarajustados planes dirección y administración de los complejos intereses anchura y dos laterales de 4'70, teniendo las tres una
de instrucción, en los cuales, si huelgan asignaturas del pueblo, que no pueden ni deben mirar lo de ca· longitud de 2 5 metros desde la puerta de entrada
faltan otras de imprescindible necesidad, si hemos rácter intelectual y moral como secundario; es me• hasta el crucero. Este es de planta rectangular, de
de ser los españoles algo más que toreros ó diputa- nester que se les advierta, mejor dicho, que se les 8'10 metros de lado, con dos capillas laterales que se
dos de la mayoría. Es menester no olvidar que en exija cuidado especialísimo por esos intereses, más extienden con el ancho correspondiente á las naves
laterales, y el presbiterio con la anchura de la nave
ninguna nación de Europa existe menor número de sagrados que los materiales.
central
tiene 9'30 metros de profundidad. La altu ra
publicaciones técnicas, asf científicas como industriaY las bellas artes son, dentro del campo moral,
á la parte más elevales y artísticas. Es menester, en fin, que no se nos del histórico y del social, inexcusables elementos. Da- total media desde el pavimento
1
da
del
crucero
es
de
17
20
metros,
reduciéndose en la
pase por alto cuán bajo es el nivel de la cultura en da la esfera de acción en que respiran, en que se des1
nave
central
á
16
80
metros,
y
en
las
naves laterales
España. Y con todo esto, cuando en la capital de la arrollan; dado el grado de expansión intelectual que
nación no puede sostenerse un mercado de arte, ni para su vida requieren; dada la influencia psicológica se divide por el piso de las galerías á contar desde la
grande ni pequeño; cuando la educación artística - que ejercieron y ejercerán siempre en la humanidad, cornisa que un e las columnas del cuerpo bajo, dejan·
hoy casi obligatoria en algunos pueblos del mundo no es posible negarles el altísimo lugar que la gran do 9'40 metros de altura á dichas naves laterales y
7'80 metros á las galerías superiores, lo mismo que al
civilizado, y sin casi en Alemania é Inglaterra- aquí maestra de la vida, la Historia, viene señalándoles.
coro,
situado á los pies de la iglesia con la anchura
se desconoce por completo, dándose el caso de que
Pero ya ven los que este desaliñado artículo lean del primer intercolumnio.
un médico, un abogado, un hombre de ciencias ig- cuán de distinto modo piensan por las alturas. Y no
La ceremonia de la colocación de la primera pienore lo que es un bajo relieve y lo que es un arqui- debiera extrañarme, porque adn recuerdo como si
dra
de este templo se verificó el día 9 de febrero de
trave y la diferencia que existe entre una acuarela y fuese ahora lo que decía cierto personaje político
un óleo; cuando aquí no hay quien lea una obra como (estoy tentado de escribir su nombre) en una reunión 1878 y en seguida comenzaron las obras bajo la di rec·
La historia de las ideas estéticas; cuando aquf es impo- de gentes de su prosapia, á propósito de las obras de- ción del expresado arquitecto Sr. Rojas, y á la muersible sostener una revista dedicada exclusivamente á corativas que por entonces se realizaban en San Fran- te de éste, bajo la del hermano de la Compañía de
la difusión del gusto por las artes plásticas y la litera- cisco el Grande de esta corte: «¡ Eso es inicuo;eso de- Jesús Francisco Riera, quien ha podido verlo termi•
tura; cuando todo esto sucede, del menguado presu- biera de tratarse en el Congreso y en la prensa! Cuan- nado con la cooperacióñ de los distinguidos artistas
puesto de Fomento se rebajan ¡catorce millones de pe- do la nación carece de barcos de guerra, de vías que le han acompañado en la ejecución del templo
dedicado al ilustre fundador y patriarca de la Orden.
setas/
férreas y de tantas otras cosas de utilidad, se están
La arquitectura general del templo es greco-roma¿Creerán mis lectores que es el ministerio que me- gastando millones y más millones en dar de comer á
na.
Majestuosa se presenta á la vista del espectador
nos economías hace, por lo mismo que es el de la cuatro santeros y otros tantos pintores, con el pretexhacienda del porvenir, como dijo un ilustre hombre to de ilustrar (palabra textual) esa iglesia.» Y como la nave central, formada por un intercolumnio de or·
público? ¡Buen desengaño si tal creen! Lean el si- le objetara alguien desde lo alto de su olímpica alti- den corintio, que terminando por una simple cornisa
sirve de base al cuerpo alto de dicha nave, forma ndo
guiente estado recogido por la prensa:
vez, replicó: «¿Le da usted algo al pueblo con esas las galerías de acceso al coro. Sobre las columnas de
cosas/ (las cosas debían ser cuadros y estatuas). No este templo alto descansan el entablamento y la esco•
Fomento. . . .
14.500.000 pesetas.
Guerra.. . . .
7.000.000
)
puedo comprender cómo se distrae el dinero del con- cia, que sostienen el techo plano ó artesonado, dividí·
Gracia y Justicia..
3-500.000 •
tribuyente
en adquirir pinturas y esculturas; eso es lo do en casetones, cuya ornamentación es rigurosamenllacienda. . . .
2.300.000 )
que
no
entiendo.&gt;
(Claro, ¡qué había de entender él te propia del orden indicado. En los tímpanos del
Gobernación. . . .
J. 500.000
)
y otros tan ... como él!)
Presidencia y Estado.
J.000.000
)
itercolumnio se ven preciosos medallones de relieve,
¿Queda indicada la causa de por qué se mira esa
De Marina no se sabe á estas horas, pero segura- atonía artística de que hablaba al comienzo de este orlados de palmas y hojas de roble representando va·
mente no llegará á un par de millones. Un dato im- artículo? ¿Puede esperarse que un pueblo exhausto rios santos de la Compañía de Jesús.
El techo de las naves laterales es abovedado para
portante: el presupuesto de Guerra es cuatro veces por completo de toda educación estética, vaya á
formar el pavimento de las galerías, y el de éstas es
mayor que el de Fomento.
aplaudir las obras de Tamayo ó de Zorrilla, en lugar
A todo es to, los gabinetes de Física de nuestros de rugir de puro gozo con las desvergüenzas y des- artesonado como el de la nave central, aunque de cainstitutos sin un aparato- salvo raras excepciones; - plantes de baja estofa que tan á menudo se ofrecen setones menores, pero del mismo orden arquitectó·
·
los edificios dedi cados á escuelas de instrucción pri- en varios teatros? Yo he visto rechazar chistes de co· nico.
A
ambos
lados
del
crucero
están situados dos alta·
maria, verdaderamente nocivos para la salud de los lor subido la noche del est reno, y ocho días después
res, el de la izquierda, dedicado al Sagrado Corazón
niños y ruinosos en su mayor parte. Sin un Museo reirlos.
de Jes,ls, y el de la derecha á la Inmaculada Con·
que valga tres pesetas, así de obras de arte, como
Para terminar voy á contar un cuento que he ol- cepción: los retablos, en cuyos nichos descuellan am·.
científicos, industriales, agrícolas, de Historia natural, vidado dónde lo leí, pero que viene ahora su recuerbas imágenes de escultura acabada, pertenecen al
etc., etc. Sin que nuestros estudiantes sepan lo que do como anillo al dedo.
mismo orden corintio. En el rectángulo central co·o

NúMERO

585

LA !LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

171

~

1

IMÁGENES DEL SAGRADO CORAZÓN

DB

JES ÚS y

Dlt

LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN,

existentes en el templo de San Ignacio de Loyola, en Manila

Obras de Manuel Flores y Crispulo Hogson, filipinos

rrespondiente al techo del crucero se destacan diez
medallones que contienen los bustos de los diez compañeros de San Ignacio al fundarse la Compañía.
Una escalinata de mármol blanco con balaustrada
de madera tallada da acceso al presbiterio, en cuyo
centro se levanta el retablo principal 6 altar mayor,
cuya base de mármol blanco primorosamente labrado ostenta al frontal en el que se ve esculpida en alto relieve La Cena, de Leonardo de Vinci. En el retablo está colocada la bellísima imagen de San Ignacio de Loyola, uno de los primeros ornamentos escultóricos de la iglesia que describimos, y el estar
aquél compuesto de dos cuerpos ha dado la elevación
n~c~saria al nicho en que está puesta la imagen, perm1t1endo desarrollar convenientemente la figura del
santo y colocar el Sagrario al pie de la base en que
éste descansa. Rico artesonado cobija el presbiterio
en medio del cual destácase la paloma, símbolo del
Espíritu Santo, orlada de rayos de gloria rodeados
de preciosa moldura filigranada.
Cerca de la Purísima y en el extremo derecho de la
nav~ central admírase o~ra joya artística de singular
ménto y belleza, el pólp1to, hermoso en su conjunto
y riquísimo en sus detalles, en el que descuella de
un modo particular el gusto predominante en el siglo xv1, que por ser en el que se fundó la Compañía
de Jesús prevalece en todo el templo. Formado por
un cuadrado con los ángulos achaflanados presenta
en. dos de las caras principales otros tantos elegantes
relieves que representan el descenso del Espíritu Santo sobre el Colegio apostólico y la figura del Salvador en el momento de confiar á los apóstoles la mi-

sión de predicar el Evangelio; tres estatuas, la Fe, la
Esperanza y la Caridad, ocupan igual nómero de nichos colocados en los tres chaflanes. El tornavoz
afecta la misma forma del púlpito, y sus pequeñas pi•
lastras descansan sobre lindos querubines: el remate
inferior ó parte baja está compuesto por seis ángeles
rodeados de nubes. La baranda hállase sostenida
por seis hermosas columnas estriadas, y en los espacios intercolumnares vense esculpidos en medios relieves los cuatro Evangelistas, ocupando el último
lugar superior el Príncipe de los Apóstoles. El conjunto descansa sobre un granado torzal de roble que
parecen querer sujetar graciosas cintas entrelazadas,
y que, como el pasamanos, parte desde la primera
base de la columna inferior hasta arriba, dando la
vuelta al púlpito. Toda la ornamentación de esta preciosa pieza es de talla de ricas maderas en su color
natural, lo mismo que los altares y la balaustrada del
presbiterio.
La fachada del edificio está compuesta de dos
cuerpos. que guardan la severidad greco-romana; tiene el primero la elegante solidez del orden jónico y
ostenta el segundo la riqu eza que caracteriza al corintio. Las puertas que dan entrada á la iglesia, una
central y dos laterales, están divididas por casetones
de adorno tallado. Una elegante verja de hierro, labrada en Manila, cierra el atrio que media desde la
línea de la calle á la fachada.
Terminaremos este. trabajo dando alguna noticia
acerca de los artistas filipinos y españoles que han
contnbuído al embellecimiento del templo de San Ignacio de Loyola.

Son los primeros: Isabelo Tampingco, escultor tallista, de cuyos talleres han salido todas las obras propias de su arte que en esa iglesia existen y cuyos trabajos merecieron una de las principales recompensas
en la Exposición universal de Barcelona de r 888;
D. Manuel Flores, autor de las imágenes de San Ig·
nacio de Loyola y la del Sagrado Corazón de J esós
y del grupo de ángeles que hay en el púlpito; don
Crfspulo Hogson, autor de la escultura de la Purísima Concepción y del resto del púlpito, y D. Félix
Martínez, pintor, autor de los dos cuadros al óleo de
gran tamaño, el primero de los cuales representa la
apoteosis de los BB. MM. de Inglaterra P. Juan Nelson, P. Tomás Cóttam, P. Tomás Woodhouse, P. Edmundo Campcon y P. Alejandro Briant, de la Compañía de Jesús, y el otro la de los santos Confesores
P. Pedro Claver, H. Juan Berkmans y H. Alonso
Rodríguez. Del mismo pintor es el colorido de las
imágenes descritas.
Los artistas españoles son: D. Francisco Rodoreda, marmolista, á cuyo cincel se deben la mayor parte de las labores de los mármoles que adornan los
tres altares de la iglesia; D. José Fuentes, ayudante
de Obras póblicas, autor de la delineación y proyecto
de los altares y de dos elegantes torres destinadas
una á campanario y otra á torre del reloj, y D. Agustín Sáenz, director de la Academia de dibujo de Man_ila, profesor del Ateneo municipal, maestro que ha
sido de los más renombrados artistas filipinos y autor
de los dibujos segón los cuales han sido ejecutadas
las imágenes que hemos descrito.
X.

�NúMERO
NúMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

585

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

585

- Tú te debes al arte, dice la mamá.
Y la chica se pasa la existencia tocando todo lo
quP. sabe, que es bien poco, pero que ocasiona dolo·
res de cabeza á los vecinos.
Las criadas no pueden resistir en aquel domicilio
arriba de ocho días. Al noveno, todo lo más, cogen
el baúl, se embozan en el mantón y dicen á doña
Fulgencia:
- Señora, yo me voy.
- ¿Por qué?
.
- Porque la señorita es capaz de volver loca á la
estatua de la Cibeles.
- ¡Insolente! ¡Zafia! ¿Qué tienes tú que decir de
mi Amparito?
- ¿Qué tengo que decir? Pues que toca el piano
lo mismo que si estuviera sacando agua de un pozo.
¡Ande usted y que le den morcilla!
Nada de esto obliga á doña Fulgencia á variar de
conducta, y por el contrario, cada vez se persuade más
y más de que la niña se está labrando un porvenir
con sus propias uñas.
Doña Fulgencia confía todos sus proyectos á una
amiga de la niñez llamada doña Ramona. Viuda
también, pero sin hijos, suele pasar muchas horas en
casa de su antigua compañera, y las dos se ponen de
acuerdo acerca del modo de hermosear á Amparito.
- Lo que debes hacer, dice doña Ramona á su
amiga, es ponerle el colmillo cuanto antes. Ahora los
hay muy baratos: por siete pesetas le pusieron á una
vecina mía tres maxilares y dos incisivos.
- Lo que yo deseo, sobre todo, es teñirla de rubia.
- No te lo aconsejo. El tinte es muy perjudicial:
el año pasado se tiñó la de González y á los dos días
tenía el cutis cubierto con una capa como la de los
melocotones.
En estas y otras consultas invertía su tiempo doña
Fulgencia, y entretanto Amparito pulsaba con mano
firme las teclas del sonoro instrumento.

Antes se la oía _desde toda la casa; después se la
oyó desde la esquma de la calle, y por último desde
la plaza de Santa Ana.
Y Clarete cada vez la miraba con mas fijeza ora
en _el portal, ora en la calle, ora en la ventan¡ del
p:it10.
·
- P ero ¿quién es esa señorita?, preguntaba al por-

~m

.

173

Amparito rebosando alegría abrió el piano y se pus? á tocar un galop estrepitoso. Al hacer un fortissi11~0 en la octava baja, rompió una tecla, pero siguió
tocando con frenesí para
enloquecer á su adorador.
En aquel momento sonó
la campanilla de la escalera
y la criada del piso principal
entregó á doña Fulgencia
un billete perfumado. Era
del joven vecino y decía así:
tSeñora doña Fulgencia
Cascarín.
»Muy señora mía: A,ur.•
que tema abusar de ustedes,
les suplico que me permitan
subir : quiero hacerles un
ruego del que depende la
tran9uilidad de su seguro
servidor q. b. s. p. Demetrio

- Pues una señorita huérfan~ de padre, que es
una verd,adera profesora, según dice doña Fulgencia
su mama.
'
- ¿La madre se llama doña Fulgencia?
- Sí, señor; doña Fulgencia Cascarín.
-Bueno.
Clarete acariciaba algtí.n proyecto trascendental
puesto que había tomado nota del nombre de la in~
quilina del piso segundo.
El portero transmitió inmediatamente á doña Fulgencia lo que acababa de oir, y la pobre señora creyó fallecer de jtí.bilo.
- ¡Amparito, Amparito!, entró diciendo con la faz
alterada por la emoción. Ya no cabe duda: ese joven
aspira á tu mano.
- ¡Cómo!, exclamó la chica.
Clarelt.»
- Ha celeb~ado una conferencia con el portero;
Doña Fulgencia escribió
ha apuntado m1 nombre en la cartera. Querrá tomar con mano rápida las siguieninformes antes de decidir$e,
tes líneas:

II
Doña Fulgencia y su hija habitaban el cuarto segundo de una casa sita en la calle del Gato.
En el principal residía Demetrio Clarete, un joven
abogado, huérfano, con unas patillas preciosas y una
renta de cincuenta mil reales, producto del corcho
que poseía en Extremadura.
El comenzó á dirigir miradas insistentes á Amparito siempre que se la encontraba en la escalera y á
preguntar al portero:
- ¿Pero quién toca el piano encima de mi cabeza?
- La señorita del segundo, contestaba el susodicho
portero.
- ¡Ay!, exclamó Clarete.
Y nada más; pero todo esto lo supo doña Fulgencia con regocijo reconcentrado.
- Se conoce que es persona aficionada á la música y estima en lo que vale el mérito de mi niña,
pensó la mamá; y transmitió á Amparito su sospecha.
- Toca; hija mía, toca todo lo fuerte que puedas, '
VISTA EXTERIOR DEL TRMPLO DE SAN IGNACIO DE LOVOLA, EN MANILA
para que goce el vecino de abajo, decía cariñosamente
doña Fulgencia estrechando contra el seno al fruto
profesora y para que sepa ganarse un pedazo de pan, de su matrimonio. ¿Quién sabe si ese hombre llegará
EL VECINO
á ser algún día el marido que te conviene? Es rico,
caso de que no encuentre un esposo rico.
I
Pero lo encontrará. ¡Vaya si lo encontrará! Siempre es cariñoso, puesto que ama á los animales. Tiene un
que
Amparito sale á la calle, nota con júbilo que los gato con el cual duerme y á quien considera como
Doña Fulgencia, la mamá de Amparito, se ha quesi fuese una persona de su familia. Lo sé por el porhombres
la miran asombrados.
dado viuda «en edad temprana,» según dice ella; pero
- N'o es porque sea mi hija - dice la mamá á las tero.
la verdad es que frisaba en los cuarenta y cinco cuanClarete miraba cada vez con más insistencia á su
personas
de confianza; - pero habrá pocas jóvenes de
do su dulce esposo pa~ó á mejor vida.
joven
vecina. No sólo la seguía ávidamente con los
Doña Fulgencia disfruta una modestísima pensión sus años que tengan los atractivos de mi Amparito.
ojos
cuando
ésta entraba en su habitación, sino que
y además cuenta con el apoyo de un cuñado suyo, Lo único que la afea es la falta del colmillo superior
además se asomaba á la ventana del patio levantan•
de
la
derecha;
pero
se
lo
pienso
poner
en
cuanto
coque tiene fábrica de pastas alimenticias en la calle del
tando la cabeza todo lo posible, como si esperase que
Bonetillo y le manda todos los meses uno ó dos cu- bre los atrasos de mi difunto esposo.
se
presentara aquella pianista incansable.
La preocupación constante de doña Fulgencia
curuchos de tallarines. En cuanto se le rompen, ya los
- Ya está asomado el joven entusiasta, decía doña
consiste
en
adornar
á
la
niña,
y
en
cuanto
se
ponen
está mandando envolver y dice á uno de los depenFulgenéia
á su niña. Toca, toca á fin de embelesarlo.
de moda los boás de piel de conejo ó las capas con
dientes:
Y Amparito rompía á tocar las tan acreditadas
capucha
ó
las
chaquetillas
toreras,
ya
está
la
madre
- Esto para mi cuñada. De todas maneras los tecariñosa haciendo toda clase de sacrificios para vestir Campanas del monasterio ó la Stella con-fidente ú otra
níamos que tirar.
pieza así, de éxito_seguro.
De modo que doña Fulgencia y su hija están con- á la niña con arreglo al último figurín; y como sus
Después cerraba el piano; extendía por la faz los
recursos
son
escasos,
tiene
que
aprovechar
la
tela
de
denadas á tallarines rotos y perpetuos; pero en cambio
finísimos polvos de arroz y se asomaba á la ventana
no gastan un solo real en sopa. ¡Ay! ¡Ojalá pudieran de- otros vestidos anteriores y sale la chica á la calle hedel patio, por recomendación de doña Fulgencia, que
cir otro tanto respecto de los demás artículos comes- cha un adefesio.
le decía en voz baja:
En
la
actualidad
usa
una
capeta
con
embozos
de
tibles!
- No te quepa duda: ese chico está impresionado.
A doña Fulgencia lo que más le apura es el porve- seda, color tomate pasado, que más que capeta pareDebes
mirarle con cierta simpatía, pero con dignidad
ce una pantalla, y la mamá está tan satisfecha de su
nir de Amparito.
al
mismo
tiempo.
obra,
que
dice
á
todo
el
mundo:
¡Si Dios le deparase un 'buen esposo!
Entonces Clarete desaparecía de la ventana, no sin
-Vea usted lo que es la disposición de algunas
Pero la niña parece un besugo. Tiene la boca es•
dirigir sus ojos al piso superior con cierto interés mal
férica, los ojos escaldados y la barba en forma de ba- personas. Con un poco de lana dulce y media va·r a de
disimulado.
seda
le
he
hecho
á
mi
Amparito
una
capa
de
moda
bucha. Aparte de esto, cecea al hablar y toca el piano
- El pobre es tímido, murmuraba la mamá al ver•
que llama la atención en el Conservatorio y en todas
lo mismo que un conductor del tranvía.
le
desaparecer.
Se conoce que le da rubor tu pre•
La mamá cree todo lo contrario, y siempre que la partes.
Por supuesto, Amparito no hace absolutamente sencia.
chica se sienta ante el instrumento, exclama la pobre
nada dentro del hogar. Su madre quiere verla ante el
III
señora dirigiendo los ojos al espacio:
piano día y noche, porque allí está su porvenir; así
- ¡Qué manos! ¡Qué agilidad la de esta criatura!
Amparito adelantaba visiblemente en ejecución y
Guiada por su amor hacia Amparito, la lleva todas es que la muchacha no sabe coser, ni freir una chu•
en
ruido.
las mañanas al Conservatorio, para que se haga una leta, ni repasar unos calcetines.

PÓLPITO DEL TEMPLO DE SAN IGNACIO DE LOVOLA, EN MANILA

primorosa obra de talla, ejecutada por Críspulo Hogson y Manuel Flores

IMAGEN DE SAN I GNACIO DE LOVOLA, FUNDADOR DE LA COMPAÑfA DE JESÚS

existente en el templo de San Ignacio, en Manila, obra de Manuel Flores

«Joven estimadísimo: tuvo que beber agua, porque dijo que sentía así como
Puede usted subir cuan- una bola que le subía desde el estómago á causa de
do guste. Suya, Fulgencia la emoción, y cuando estaban en esto volvió á sonar
la campanilla de la escalera.
Cascarín.»
- Que pase á la sala ese caballero, dijo la mamá
Después corrió al lado
de su hija, y sin darla de Amparito á la doméstica.
Clarete entró en la sala y tomó asiento en una silla
tiempo á leer la carta de
Clarete, cogió la borla de inmediata á la puerta.
Cinco minutos después aparecían radiantes de felos polvos y cubrió con
ellos la fisonomía de Am- licidad doña Fulgencia y Amparito.
- Ustedes dispensarán mi atrevimiento, dijo Claparito; después la peinó
las cejas y los ricillos de rete.
- Todo lo contrario, contestó la mamá con sonrila frente, echóla sobre los
hombros una toquilla azul sa cariñosa.
pálido y dijo con voz alte- Yo vivo en el cuarto principal, añadió el joven.
- Ya lo sabemos, dijo la niña suspirando.
rada:
- Va á subir; va á pe- Pues bien, concluyó Clarete, vengo á decir á usdirme permiso para que tedes que esto no puede seguir así...
yo tolere vuestras relacioLa mamá y la niña se miraron en silencio: ambos
nes. ¡Ay, hija mía! De este corazones latían aceleradamente y la felicidad se les
, paso depende tu porvenir. escapaba por los ojos. .
Trátale con toda la ama- Hable usted con toda franqueza, exclamó la
bilidad posible; hazte que- mamá.
rer, hija de mi alma. Yo
Clarete entonces se puso de pie diciendo:
voy á ponerme la mantele- Ó esta señorita deja de tocar el piano, ó un día
ta. Estoy por mudarme el se me acaba la paciencia y pego fuego á la casa.
calzado, porque estas zapatillas me hacen el pie muy
Lu is TABOADA
grosero.
(Prohibida su reproducci6n.)
Amparito no cabía en sí
de gozo; doña Fulgencia

�N úMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

1 74

llados, y pantalón gris con franja de terciopelo tallado esperaban, cátate que oyen la voz de D. Pedro que
que entonces se usaban. Chaleco lo traía rara vez; decía: «¿Conque novillos? ¿Conque novillitos á mí?,»
pero en cambio no se le caía de los hombros una ca- y diz que estaba en el propi?. f~ndo del río y que va
CRÓNICA RELATIVAMENTE ANTIGUA
pilla corta entre azul y ala de mosca, en la que se en- y coge por las patas á Mazmmno... , y hasta ahora...
PRÓLOGO
volvía con garbo, unas veces á. usanza de toga roma- n? se ha sabido más de Maisimino... , y á otros les coNo voy á hablar del desgraciado rey D. Pedro de na, y otras, más frecuentes, como torero en parada. rnó un día y una noche, agudo... agudo detrás ... les
Un bonetillo de catedrático, muy sucio, descansaba alcanzó en el bolo de la Antigua y zas... , de una punCastilla, por unos llamado el Cruel y por otros el
Justiciero - y que con más razón de biera llamarse sobre su cabeza, y digo descansaba, porque como la tera estrelló á un tal Paniagua, el hijo del cerero, con«D. Pedro el de la Familita,» á causa de aquella par- parte superior de ésta era una planicie y el bo~ete tra la pared ... arriba... arriba... y a(m se ven manchas
tida de hermanos tunantes· con que le dotó la Provi- pequeño, allí se quedaba como si lo colocasen enci- que dejó junto á la lápida de la crecida del año 23 ...,
•
dencia; - voy á hablar de otr.o D. Pedro, de apellido ma de una mesa. Esto los días bonancibles: en cuan- 1 y no sé cuántas cosazas más.
Varela, y por Dios que el tal nombre le cuadraba; to se levantaba marejada el bonete venía á parar al I E l tiempo que mediaba entre nuestro exceso de
de otro D. Pedro no menos famoso en las crónicas vértice derecho del cubo, si apretaba al izquierdo, y ¡ puntualidad y la hora de la clase se ocupaba, que al
castellanas de la barbarie, tan cruel como el que más, en los vértices posteriores, cuando había ciclón ... que fin éramos chicos y la juventud es de suyo descuidapero que no era rey, sino solamente dómine de latín eran momentos espantosos, como podrá ver el curio- 1 da, en jugarnos los cuartos al tango en el pasillo obsJ curo para que no nos vieran y teniendo cuidado de
y de los mejores. Y de sólo volver los ojos hacia ese so lector.
Una buena vara de fresno ·de metro y medio en la envolver los tostones (piezas gruesas de cobre que se
pasado ya lejano, que por mi cuenta son muy bien
transcurridos cerca de 40 años, yo, uno de sus discí- mano, una colilla de puro al lado izquierdo de su usan para este juego) en trapos para que no hiciesen
pulos predJ..:ctos... me echo á temblar... , siento que boca, que jamás le vi quitarse ni para dormir la síes- ¡ ruido. Por de contado que contábamos con un cuerse me auren las carnes de dolor... , se me figura que la ta, y al hombro su famosa correa ... , una correa ancha po de vigilancia montado al pelo. Desde el pie de la
inquisición existe todavía y que los verdugos me vis- de cuatro dedos, larga de cinco palmos, negruzca, escalera que debía bajar D. Pedro para llegar al patio
ten la hopa llameada y me cubren la cabeza con el grasienta, de aspecto de culebra, que en cuanto la hasta el lugar del suceso había media docena d e censoltaba sobre el pupitre se enrosca~a c(?m~ parador- tinelas con la consigna de toser. en cuanto hubiese
tremendo cucurucho.
Al tomar la pluma para ocuparme de mi D. Pedro, mir, conocida con el nombre olímpico de Minerva, moros en la costa. La tos del primero se transmitía
se me figura oir el campanillado del secretario del completaban el tipo de D. Pedro Varela, tal y como por medio de los otros cinco hasta nosotros, y con
Santo Tribunal mandando abrir las puertas de la cá- le vi el primer día que p.isé los desvencijados y P.Ol- más velocidad que se santigua un cura loco, cuartos,
mara del tormento, y hasta percibo el olor al sudor vorientos ladrillos de la clase, ya sobrecog~do y todo ! tang? y tostones d~s~parecían, pero en gener~l en los
frío de los ajusticiados, el de la sangre caliente... y temeroso á causa dé los tremendos sucesos que de bolsillos del más rap1do ó del más fuerte, casi nunca
con un poco más de imaginación creo que hasta dis- aquellos antros contaban los chicos por las plazuelas. en los de su dueño legítimo. Esto de las toses se empleó como timo muchas veces, con buen resultado, y
frutaría del olorcillo á carne chamuscada que tanto
otras por estar resfriado alguno de los espías se proapetito debe despertar á los señores antropófagos.
11
ducían tremendas falsas alarmas. Pero á las ocho menos cinco, sin que nos lo advirtiera ningún reloj, sino
I
ANTES DE CLASE
puramente por instinto, corríamos á la clase y nos
DON PEDRO
Habitaba un caserón de la calle de la Cárcaba ... , colocábamos en nuestros sitios respectivos, libros en
un caserón que remontaba muy bien al siglo xv1, á mano y con el ojo fijo en la pueha como si por ella
D. Pedro según unos era navarro, según otros vas- juzgar por su bello ático y por lo desvencijado y mal contáramos ver llegar la salvación.
D. Pedro se solía hacer esperar hasta media hora.
congado - yo creo que era vándalo; - el caso es que traído de su interior. D. Pedro entraba en su casa
vino de regiones del Norte á calentarnos las orejas á por la puerta principal; pero los chicos entrábamos ¿Qué hacer durante este tiempo?.. Pues empujarnos
los Valpalentinos.
por una puertecica que nos abría por el callejón de los unos á los otros, pellizcarnos y jugará las aleluyas
Su cabeza era cuadrada, á estilo de cubo matemá- la Sierpe uno de los internos, y que tenía abierta y á los botones y otras cosas del mismo jaez; pero
tico, con las aristas desgastadas, pero aún visibles.
hasta las ocho menos cinco minutos de la mañana. todo con el mayor silencio ... como si fuéramos mudos
En el lado anterior tenía, bajo una especie de baEl penitente que no estaba á esa hora dentro, ya ó pieles rojas... ; nadie decía esta boca es mía, ni producía el menor ruido aunque hiciera las mayores barrrote negro que le cogía de oreja á oreja, formado de tenía tela cortada para toda la temporada.
pelos como de bigote estilo cepillo de. dientes, dos
De un estrecho pasillo se pasaba á un patio que baridades. Nada... lo dicho... , ¡lo que es la dulzura y
ojos redondos, algo saltones, negrazos, pero que pare- fué jardín y del que como restos quedaban dos mag- las buenas maneras! De vez en cuando algún alfileracían ascuas en momentos dados... y se daban mu- níficos álamos de negro y rayado tronco. Otra puerte- zo ó algún pellizco de monja, aplicado en parte muy
chos momentos de esos; una nariz de apagador, gran- cita daba paso á una escalera medio desplomada, dolorosa y en momento muy inesperado, arrancaba á
de y gorda, con un moñito muy cuco de cerdas de de no más de una veintena de peldaños, que condu- un chiquillo un ¡"mecachis! ó un ¡córcholis!.. , porque
cochino hacia la punta, y dos matas de la misma cer- cía á las tres cámaras del piso bajo destinadas á eso sí, nosotros éramos muy bien hablados, seguido
da, pero magníficas, que le salían de dentro; una bo- clase de 1.0 , 2.0 y 3.0 de latín; pero en mis tiempos del movimiento rápido de taparse la boca con la mano
ca carnosa, con el labio inferior saliente y muy rojo, la primera estaba vacía, la 3-'' ocupada por los más para contener las palabras y lanzar aterrada mirada á
como el retrato de Felipe IV, joven, de Velázquez, pequeños bajo la vigilancia de D. Pablito, el sobrino la puerta, que nosotros celebrábamos con carcajadas
y dientes género rey Midas, todos de una pieza. En de D. Pedro y su víctima predilecta, y en la del cen- silenciosas... Era una cosa fatídica y horripilante ver
los lados laterales campeaban dos orejas enormes, tro, que era espaciosa, temblaba la turba multa bajo aquellas hileras de caras que reían con el mayor silencio.
con su feraz vegetación de cerda correspondiente, la feroz y férrea presidencia del terrible D. Pedro.
encerradas entre más pelazos negros, espesísimos por
¡Lo que es la dulzura y las buenas maneras! Al muIII
delante en forma de chuleta, y por detrás, por encima chacho que le pillaban las siete y media fuera de esta
y por debajo de cabellera y prólogos y epílogos de prisión... , no por miedo, ¿quién dijo miedo?.. sino por
LA CLASE
cabellera. El lado posterior y el superior del cubo consideración..., por el «qué dirán,» sin parar míenera de pelo, el mismo pelazo negro, espesísimo, cor- tes en lo que decir pudiera el público, se colgaba las
La mesa de D. Pedro ocupaba el centro de la clase
tado á punta de tijera por medio de unas de estas de piernas al pescuezo y salía disparado, como alma que
resorte, que llaman de jardín, porque se emplean para lleva el diablo, hacia la calle de la Cárcaba, pese á los y era muy pequeña... , lo suficiente para que cupiera
podar los arbustos.
perros que le salieran al paso y al mismísimo demo- un pupitre que frecuentemente se renovaba porque lo
Las aristas del lado anterior con el lado superior, nio que quisiera detenerle. ¡Era mucha la querencia hundía á puñadas. Daba espaldas á una gran ventana
con reja, ancha y baja, como era bajo el techo de la
más dos verticales al centro de las orejas en los la- que teníamos á aquellas cuatro paredes!
dos laterales, determinaban la separaci.ón de lo que
A las ocho menos cuarto, ya se sabía, no faltaba clase. De un lado y otro, pegados á la pared, había
unos bancos de á veinte centímetros de ancho, de
era cara y lo que era pelo. El lado inferior era 'el cue- ninguno.
llo, que tenía iguales dimensiones en latitud y profunHabía chico con los carrillos como naranjas de pura tabla, por medio metro de alto, destinados á los
didad que la cabeza.
resultas de las muelas; otros todos bizmados de cogí- que andaban en Ovidio y Virgilio, y á derecha y á
Menos la frente, un tanto rugosa, y parte de la na- das en,las corridas anteriores; otros con tantos saba- izquierda dos cuadros muy malos, que representaban
riz, el resto de D: Pedro era hirsuto; hirsuto al natural, ñones que parecían sus manos como guantes de tirar alegóricamente Roma y Cartago. Roma estaba figuhirsuto pelado é hirsuto afeitado: solamente que la par- al sable; hasta, con sarampión y con viruelas burlaban rada por un angelote con ' casco griego tocando la
te afeitada parecía sólo mal pelada á causa del vigor los chicos la vigilancia· paterna, para escapar de casa trompeta, y Cartago por una ciudad con torres góticas
fenomenal de su barba, que materialmente se veía á las siete, así cayeran chuzos ó no se viera uno, de ardiendo.
Los vencedores de la semana eran romanos y los
crecer y que á alguna distancia parecía una veladura niebla, los dedos de la mano, cosa que suele con frede azul mineral.
cuencia suceder en las heladas mañanas del invierno vencidos cartagineses, á los que se distinguía á primeEl cuerpo correspondía á la cabeza; como ésta, era en la invicta Valpalencia y su comarca ... L'.a cuestión ra vista sin necesidad de cuadro, por el mayor estacuadrado y fuerte... con piernas y brazos cortos, pero era no faltar ni un solo día á casa de D. Pedro, aun- do de molimiento y ruina en que se hallaban.
En el centro y frente al pupitre de D. Pedro estaatléticos... ¡Cuerno si eran atléticos! Las manos geo- que se reventara... por evitar que D. Pedro le revenba el burro, otro cuadrazo atroz, pintado en un camétrica~ también; articuladas como guanteletes de tara á uno.
.
arll)adura ... compuestas de dos cuadrados perfectos,
D e novillos no había ni que hablar. Así fuese el cho de tablón, de un peso enorme, que el más burro
uno la palma y otro dividido en cuatro partes igua- día de perlas y encajando entre dos fiestas, ni que de todos debía traer pendiente del cuello durante
les... los dedos; el dedo gordo se veía poco: vivía en por señales fijas el barómetro de la barbarie donpe- ocho horas al día. ¡Las bromas, ó pesadas ó no darlas!
intimidad con las interioridades de la manopla.
druna marcase recia tormenta... , novillos ni por píenFormando un abanico del que resultaba el clavillo
En mi vida, siempre observando, he descubierto so. Y cuando algún nuevo emitía ideas subversivas la mesa del dómine, había ocho bancos de diez centíotra mano que de una manera más brutal demostra- novillescas y para decidirnos nos soborneaba brindán- metros de ancho y bajísimos, en los que en posturas
se la entereza y la voluntad. Al que tiéne una mano ' donos con buñuelos, cohombros, ó barquillos ó caca- imposibles se sentaba la turba multa de chiquillos; adasí se le puede matar ... de un tiro, verbigracia .. . y de güés, qu~ así los llamábamos, ó almendrados hechos virtiendo que el primero de cada banco estaba á tan
lejos, pero ni Dios le convence.
con piñones, todas cosas. muy de nuestro gusto, nos corta distancia de la tarima de D. P edro, que le al¿Qué me falta? ¡Ah!.. Ahí es nada ... ¡Los pies!.. Dos echábamos á temblar, temerosos que el dómine, que canzaba con el pie, con la correa y mucho mejor
peanas ... , dos pezuñas de buey adosadas dan algo la tenía pacto con el demonio, se enterase por arte con la vara.
idea de aquella forma. .
de birlibirloque y nos desollase vivos. Y con granLos chicos más malos, traviesos é insoportables esVestía camiseta de franela muy sudada, y atado á des precauciones, para no ser 'oídos, contábamos en- taban á la cabeza de los bancos en orden de maldad
su cuello de toro un pañuelo de hierbas; levita de las tonces al neófito cosas espeluznantes... : que unos que de derecha á izquierda; y los que tenían fama de sanllamadas tubinas, de dos carreras de botones deso- se fueron á bañar á los Badillos, cuando menos se lo tos, en los dos que la mesa ocultaba y que por ésta
DON PEDRO EL CRUEL

¡

.,

111 1

585

I

NúMERO

585

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

1 75

porque aquello resumía el boletín sanitario
estaban algo ~ás protegidos: pero no había
probable del día.
que fiarse ni que dormirse en las pajas; á lo
A nuestra muda interrogación, con tenue
mejor un santo de aquellos se encontraba
y blanda voz contestaba:
con una estocada en los ijares, tirada trai- Ha tomado con tranquilidad el chodoramente con la vara por entre las patas
colate con dos docenas de buñuelos y no
de la mesa, con un soberbio garrotazo p.or
se ha quejado de nada. Sólo al beber el
todo lo alto ó con un tintero por montera,
primer sorbo de agua en la jícara ha enconque no se lo quitaba ya ni la paz ni la catrado una mosca y ha tirado el servicio á
ridad.
la cabeza de Celestina.
Los de tercero, que ocupaban las puntas
de los bancos, eran en cambio los números
O bien:
- Malo... malo. Pésima noche. Mucha
primeros y los mejores chicos; pero consisexpectoración. Se queja del hígado... Pidió
tía, y él lo decía y nosotros se lo oíamos repetir con cariñoso interés, en que «no podía
media docena de varas nuevas. ¡Dios nos
dar bien los voleos sin relajarse algo la
tenga de su mano!
D. Pablito era como quien dice el correo
muñeca.»
Discurrió, pues, que los malos de la terde aquel cortejo. Luego venían como heralcera ocuparan los bancos cercanos á la puerdos parte de los internos - ya diré luego
ta, donde podía atacarles en pie ó á puñetaquiénes eran y cómo estaban constituídos
zos, estilo box inglés, ó á correazos ó á palos,
estos seres poderosos que resistían noche y
día las atrocidades de D. Pedro, - y por sus
y si á mano venía, cocearles perfectamente...
y todo esto tranquilo y sin relajarse la mucaras, fachas y gestos deducíamos desde
ñeca.
luego el estado de ánimo del dómine y por
En los bancos largos pegados á la pared
lo general nos echábamos á temblar.
parecíamos repisas; y en los pequeñitos de
Un tal Cuervo, de la propia Cebolleta
á 10 centímetros no nos quedaba más remedel Cerro, notable por su mucha é incorredio que apoyar los codos en las rodillas y
gible barbarie, tenía á gala alarmarnos hapasarnos el día dando gracias á Dios, si aqueciendo al entrar esta feroz pantomima: Torllas costillas bombeadas que sacábamos no
cía los ojos, se aplicaba la mano izquierda
pescaban una ·mano de palos, ó la parte in11 pescuezo, figuraba con la derecha el moferior, que tanto sobresalía, algún buen punvimiento dado por el verdugo al torniquete
tapié de esos de doble muelle aplicado con
, y sacaba una lengua de á cuarta; todo heacierto.
cho con pasmosa velocidad. Pero un día
En tal actitud y con el corazón tamaño
D. Pedro, que sin él roaliciarlo, con paso
como un garbancito, pero sin cesar de retode lobo le venía pisando los zancajos, lo
zar silenciosameñte, esperábamos el fenoadvirtió, y de la puntera que le arrimó pasó
menal ruido, nuncio de la llegada del trevolando de un lado á otro de la clase por
JORGE R. DAVJS, Director general de la Exposición universal de Cbicago
mendo dómine: su tardo y pesado paso en
encima de cuatro hileras de bancos de los
la escalerita que de su casa bajaba á las
pequeños y vino á derrumbarse entre los
cátedras y que parecían derrumbarse con su tremen- briento, de aspecto fementido y enfermizo. Era más brazos de D. Pablito, arrastrándole en su caída.
da humanidad ... es un decir.
bueno que el pan, y por eso nosotros, que erámos más ¿Se figuran ustedes que ahí acabó la cosa? Nada de
malos que la peste, le teníamos tomada tema. Toda eso ... Empezó así..., siguió de esta manera: De un
la bondad, toda la atención y buenas maneras que em- segundo puntapié muy hábil le puso en pie; de un
IV
pleaba con nosotros eran tiempo perdido;cuantomás y puñetazo en las muelas le largó bailando como una
mejornosexplicaba las cosas, menos caso le hacíamos; peonza hasta la puerta de entrada y le remató con
ANTES DEL TORMENTO
en cambio la más mínima observación de D. Pedro una patada en la barriga que dió con él de espaldas
se nos grababa en la mollera con caracteres indele- escalera abajo.
Pero en general la llegada de D . Pedro venía pre- bles. ¡Qué jarabe tan rico el jarabe de palo!
Luego se volvió con pausa, nos miró con una
cedida, en buen rato de ventaja, por la llegada de
Sólo al entrar por la mañana D. Pablito en la cla- intensidad abrasadora y nos dijo con nunca vista
D. Pablito, el sobrino, pobre ser, escuálido y ham- se poníamos atención á lo que decía; pero era... era ironía:

LAS SARDINERAS,

cuadro de Ignacio Ugarte. Exposición internacional de Bellas Artes de 1892 (de folografia de Nicolás Capdevilla)

�rr1ERRA!,

cuadro de F ernando C1brera (Exposición internacional de

EPISODIO DE LA GU E RRA DE LA INDEPENDE~CfA,

Bellas Arles de 189z)

cuadto de' ~ésar Alvarez Dumont. Exposición internacional de Bellas Artes de 1892 (de fotografía de J. Prieto)

�LA I LUST RACI ÓN

178
- Ya veis que os engañaba ... Jamás me he sentido
de mejor humor... Ya veréis ... ya veréis.
Frase que heló la sangre de espanto en nuestras
venas.
L uis DE LLANOS

(Continuará)

B e llas Artes. - El pintor ruso Wereschaguin, cuyas exposiciones parciales han despenado tanto entusiasmo en el mundo
artístico y que produjo gran admiración con sus cuadros de las
luchas sostenidas en Plewna durante la última guerra turcorusa, está trabajando actualmente en una colección de lienzos que representarán los hechos &lt;le los franceses en Moscou
en 1812.
- El Club artístico de los Veinticuatro, de Munich, ha celebrado en el Salón Schulte una Exposición notabilísima por muchos conceptos, á pesar de ser no más que 6o las obras expuestas. De los artistas que han organizado este certamen, los secesionistas muniquenses, unos son los jefes de las escuelas que
representan las más modernas tendencias y otros son adeptos á
las mismas. Estaban representados en la E xposición los célebr_es
pintores Uhde, Piglhein, Keller, Habc,rmann, Truhnen, Schhttgen, Block, Vahle y el retratista Reinaldo Lepsius, y además
figuraban en ella Oppler con un interior y un cuadrito de género,
Vetter con dos escenas callejeras, Hoffmann-Saarlouis con un
campo de batalla, Niemeyer, Fehr, Corinth, Herrmann, Bauer,
Becker, Borschardt, Leonhard, Vogler y Schorn y los escultores Alejo Oppler y Rugo Kaufmann con bustos re tratos de vida y expresión extraordinarias.
- Proyéctase en Breslau la creación de un museo de industrias artísticas, para la que la Asociación Industrial Central de
Silesia facilita la suma de 100.000 pesetas.
- A principios de mayo se subastará en París la famosa colección de encajes que ocupa seis grandes salones y que hace
algunos años fué tasada en 12 millones de francos. Esta colección por la sin igual abundancia de las más escogidas labores de
esa industria artística puede ser considerada como única en el
mundo.
París. - En la galeria Petit, calle Godot de A:fauroi, se hallan
instaladas las obras de seis artistas (conocidos ya del público)
que constituyen la segunda Exposición de los Inqttiets y que
ascienden á un centenar: vense a!H acuarelas, pasteles y pinturas al óleo y al encáustico, según los procedimientos antiguos.
El conjunto de la Exposición es interesantlsimo, dominando
en todos los trabajos la espontaneidad y la sincera observación
de la naturaleza, sin prejuicios, maneras ni recetas. Un paso
más por el camino en que el arte puede producir algo duradero
é interesante.
En la misma galería expuso hace poco P. Vauthier una colección de vistas de París, colección que figurará en el Palacio
de las Bellas Artes de Chicago, donde de seguro merecerá los
aplausos que en París unánimemente le han ,concedido_ críticos
y artistas, por representar de una ~::mera grafica l~s d1f~rentes
y variados aspectos de la gran capital y con una eJecuc16n segura, sobria y franca.
Los escultores y pintores que se dedican con preferencia al
estudio de los caballos por constituir estos animales una parte
principal en sus creaciones artlsticas, han formado una as~ciación presidida por el marqués de Barbentane, con el propósito de organizar una exposid~n de sus ?bras en el próxi_mo concurso hípico que todos los anos s~ venfica en el Pa_lac10 de la
Industria. Cuentan entre los asociados á Gerome, Aimé Morot,
Detaille, Gavarní, Goubier Foment, Meurice, etc.
- La Real Academia escocesa ha inaugurado su exposición
del presente año, habiendo procedido con gran rigor en la admisión de cuadros, merced á lo cual las obras expuestas, aunque
pocas en número, son obras maestras. Muchos artistas, sin embargo, se lamentan de que hayan si~o excluíd~s del certamen
precisamente los que no son académicos ó asociados. Entre las
pinturas expuestas llaman la atención preferentemente las de
J. Reid, presidente de la Academia, M' Taggart, J. Smart, W.
Paton, B. Brown, J Guthrie, etc.
- El conocido millonario Vanderbilt ha cedido su galería de
cuadros, estimada en cuatro millones de dollars, y el edificio
construido ex profeso para la misma á la Sociedad Americana
de Bellas Artes.
- E t coleccionista neoyorkino Jaime E. Sutton ha comprado al conde de Caledonia por 500. ooo francos el retrato de la
marquesa de E spinola, de Van Dyck.
.
,
- La Sociedad promotora de las Bellas Artes de N apoles ha
inaugurado poco hace una expos!ción inter~santísim~, ~jo los
auspicios de los venerables y emmentes artistas Pahzz1 y Morelli. Entre los más significados que representan á la brillante
escuela napolitana, pintores y escultores, como Michetti, Mancini, Laurenti, Gemito, Rossana, etc., figuran en buena línea
nuestros compatriotas Villegas, Barbudo y Benlliure.
- En Venecia se ha celebrado el centenario deGolodni, con una
sesión académica en su honor, después de la cual, en procesión
clvica, los congregados pasaron á depositar una corona al pie
de su monumento, y por la noche una función de gala en el
teatro que lleva su nombre solemnizó en medio del entusiasmo
general la memoria que los venecianos todos guardan en sus
corazones del que fué inimitable pintor de las costumbres de su
patria en las postrimerías de la República de San Marcos.

ARTÍSTICA

embellecer el naturalismo hoy imperante, sobre todo en el Norte, con cierto sentimentalismo místico.
- En el teatro de la Opera, de Berlín, se estrenará en breve
una ópera en un prólogo y tres actos, titulada Cleopatra, cuyos
libreto y partitura son respectivamente de Einar Christiansen y
Augusto Enna, ambos dinamarqueses.
- La nueva obra de Pablo Lindau, El comediante, ha sido
estrenada con gran éxito en el teatro de Berlín.
- El estreno del cuento dramático de Luis Fulda, El talismán, que se ha verificado en el teatro Alemán, de Berlín, ha
producido grandísimo efecto, no sólo por lo que. en sí vale la
bellísima obra, sino por la riqueza con que ha sido puesta en
escena.
En el teatro Nuevo, de Leipzig, se ha estrenado la última
obra de lbsen, El arquitecto Solness, que fué acogida por la
gran mayoría del público con las mismas protestas ruidosas que
su representación produjo recientemente en Berlín.
- En el teatro Alemán de Praga se ha puesto en escena, en la
undécima noche del ciclo dedicado á Wagner, la ópera Las hadas, que el gran maestro compuso en su juventud, y cuya música, aplaudida con entusiasmo en aquellla representación, revela
ya las tendencias que más adelante desenvolvió y completó el
autor de Parsifal.
Parls. - Se han estrenado con éxito: en el T eatro Libre, Le
Devoir, drama en cuatro actos y en prosa de Luis Bruyerre, de
acción interesante y muy bien escrito; en el Gran Teatro, Pecheur d' Is/ande, drama en cuatro actos y nueve cuadros de Pedro Loti y Luis Tiercelin, tomado &lt;le la bellísima novela del
primero, que lleva el mismo título; en Vaudeville, una comedia
en tres actos de Julio Lemaitre, titulada Flipote, en la que con
gran conocimiento del asunto se pintan las gentes y las costumbres del teatro; en el teatro ele Aplicación, una comedia en tres
actos de E. Gugenheim y J. Le Faure, Les Tripoteurs, que
aunque bien escrita y de acción muy movida peca de grandes
inverosimilitudes de fondo; y en la Opera, un baile en dos actos y tres cuadros, La A:faladetta, cuyo argumento está basado
en una leyenda pirenaica y cuya música, de Pablo Vida!, es
muy inferior á otras producciones de este maestro.
Londres. En el Criterion se ha estrenado una comedia política de Enrique A . Jones, The ba11ble Shop, inferior á The
Crusaders, del mismo. En el Liceum se ha puesto en escena con
gran lujo la tragedia de T ennyson, Becket, en cuya representación ha obtenido uno de sus más grandes triunfos el famoso ac·
tor Irving. En Saint James H all ha dado Sarasate el último
concierto de la temporada, que ha sido, al decir de un periódico
inglés, «el triunfo final de una serie de audiciones dadas ¡ior e!
artista más grande de nuestra época.)) En Covent Garden han
comenzado las representaciones de óperas cantadas por artistas
vestidos en traje de sociedad y sin ningún aparato escénico:
hasta ahora se han representado El amigo Fritz y Cava/feria
rusticana, de Mascagni, y Faust, de Gounocl. Este espectáculo
ha deleitado á los inteligentes, pues les permite concentrar toda
su atención en la música; en cambio ha gustado poco á la masa
del público, pues las bellezas musicales no han sido bastantes á
hacerle perdonar los absurdos que de tales representaciones resultan, dada la relación íntima que en la ópera existe entre la
acción y la mise en sce11e.
En Trafalgar Square se ha estrenado el último drama de
Ibsen, El arq11itecto Solness, que la prensa inglesa por lo general califica de ininteligible y que fué acogido fríamente por el
público. En el Empire se ha puesto en escena con gran lujo un
baile en dos actos, Katrina, con música bellísima de Wenzel.
Madrid. - En el Real ha cantado el señor Tamagno la ópera
ele Verdi La/orza del destino y L' Africana, que se ha puesto
en escena para el beneficio de la señora Tetrazzini: en ambas
ha sido muy aplaudido el citado tenor y en la de Meyerbeer ha
tenido una verdadera ovación la mencionada tiple. En el Español se dió la función dedicada á Zorrilla, poniéndose en escena
Traidor, inconfeso y martir y leyéndose inspiradas poesías de
los Sres. Echegaray, Manuel del Palacio, Ferrari y Ricardo de
la Vega: en el propio coliseo se ha estrenado un drama en tres
actos, Despuls del combate, arreglo de la obra portuguesa Fray
Litis de Souza; pertenece al género romántico, está muy bien
versificado y tiene hermosos pensamientos y escenas interesantísimas que valieron muchos aplausos á sus autores, los señores
López Ballesteros y Paso En la Comedia se ha verificado el
beneficio del Sr. Mario, poniéndose en escena El amigo Fritz,
y se ha estrenado, para el beneficio de la señorita Guerrero, el
drama en tres actos de D. J osé Echegaray El poder de la impotmcia, inspirado en un hermoso pensamiento y magistralmente
escrito, aunque en conjunto resulta bast~nte inferior á otras
producciones del gran dramaturgo. En Lara se ha verificado el
beneficio del popular actor Sr Rosell, habiéndose puesto en escena un arreglo en dos actos de la _graciosísima comedia del señor Pina y Dominguez Behl ó el chiquitín de la casa.
Barcelona. - La Sociedad Catalana de Conciertos ha dado el
tercero de la presente serie, habiendo obtenido grandes aplausos
la crquesta y su director Sr. Nicolau en cuantas piezas constituían el programa y muy especialmente en el larghetto en la de
Mozart, en La gruta del Fingal, de Mendelssohn, y en la oda
sinfónica de David Le Desert. En el Liceo actúa una compañía
de zarzuela que ha puesto en escena las principales obras del
repertorio moderno y algunas del antiguo. En el Circo Barcelonés sigue siendo aplaudida la compañía Tani, que ha estrenado Le damigelle de Saint Cyr, Baccio prohibí/o y Un matrimonio fra due domre. En el Tívoli la compañia de ópera ha puesto en escena Africana y Faust. Se han estrenado con buen
éxito: en R omea una gracioslsima pieza en un acto, del Sr. Aulés, Sense sogra; y en Novedades, Los miserables, melodrama
basado en la novela de Víctor Hugo, y A casa l' ar,:alde, chistoso sainete del Sr. Brossa y Sangemar.

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LA I LUST RACIÓN

ARTÍSTICA

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Parlamento inglés del cual formaba parte sin interrupción desde 186o, y hombre' muy versado en asuntbs militar~s y agrícolas.
Monseñor Carlos Felipe Place, cardenal, arzobispo de Rennes, uno de los prelados más ilustres de Fran~ia y más respetuosos con las instituciones políticas de su patna.
Hipólito Adolfo Taine, célebre historiador, crítico y fil~sofo,
individuo de la Academia Francesa, profesor de H1stona del
arte y de estética en la Escuela de Bellas Artes de París, colaborador asiduo del journal des Debats y de la Revtte des deux
mondes y autor ele Los filósofos franceses del .siglo x1x, Ensayos

de crítica é historia, H iston·a de la literatura inglesa, La filosofía del arte, El idealismo inglés, El ideal en el arte, Los orígenes de la Francia coutempordnea y otras.

Jorge R. D avis, director general de l a E xposición u n iversal de Cbicago. - Es sin duda alguna actualmente el hombre más popular de América, y su importancia
casi iguala en estos momentos á la del presidente de la República, pues en él se personifican el espíritu emprendedor, el progreso en todos los ramos que caracterizan al pueblo norteamericano. Temprano comenzó para él la lucha por la existencia, y
paso á paso y teniendo que vencer grandes dificultades llegó
hasta uno de los más altos puestos de la administración pública, conquistándose un sitio preeminente en la historia de su patria. Cuenta en la actualidad unos 50 años: su rostro revela
energía é inteligencia; su aspecto y sus ademanes son los del
hombre acostumbrado á mandar, y sin embargo su amabilidad
es extrémada. Leal y constante en sus amistades, no hay sacrificio que no esté dispuesto á hacer si de favorecer á sus amigos
se trata, y siente gran predilección por la prensa, á la que prodiga toda suerte de atenciones.
Tal es el hombre que por sus méritos ha sido puesto al frente
de la gran manifestación de la humana actividad próxima á
inaugurarse en Chicago, y fuerza es confesar que cuanto hasta
ahora bajo su dirección se ha realizado justifica la elección que
de él han hecho_sus compatriotas.
L as sardineras, cuadro de I gnaci o .U garte(Exposición internacional de Bellas Artes de 1892). - Discípulo el
Sr. Ugarte del distinguido pintor Alejandro Ferrant, ha sabido
hallar presto ocasión en que demostrar sus aptitudes-y las provechosas enseñanzas que ha podido recibir de tan ilustre maestro. Su cuadro titulado Las sardineras es un notable lienzo, ejecutado y concebido con arreglo al concepto moderno; es un bellísimo cuadro de costumbres que se recomienda por la verdad
del ambiente y el color local, que tan hábilmente ha logrado
interpretar. La producción del pintor guipuzcoano figura dignamente entre las de aquellos artistas que emplean su ingenio en
reproducir cuanto constituye el modo de ser del país que los vió
nacer, convencidos de que así prestan el más ferviente tributo
al arte patrio.
Tristes recu erd os, cuadro de R. Poetzelberger.
- Este notable pintor de la escuela de Munich hace en todas
sus obras verdadero derroche de sentimiento, sin por ello des•
cuidar la parte plástica, en la que se nos presenta siempre como
consumado maestro. Tristes recuerdos es una obra que habla
directamente al alma después de impresionar gratamente los
ojos: la figura, admirablemente sentida, y el paisaje que la rodea, todo respira melancolía, todo atrae, seduce y conmueve,
merced á la inspiración con que el cuadro ha sido concebido y
la delicadeza y naturalidad con que el artista ha dado forma á
su concepción bellísima.
¡Tierra!, cuadro de F ernando Cabrera (Exposición internacional de Bellas Artes de 1892). - No iguala el mérito de la última producción del pintor alcoyano á la titulada
Hulrfanos, premiada en la Exposición nacional de 1890, ni á
la que obtuvo idéntica recompensa en la general de Bellas Artes de Barcelona, sin que carezca de mérito el gran lienzo ¡ Tierra!, que damos á conocer á nuestros lectores. En éste como en
el primero que citamos hase inspirado el joven artista en dos
cuadros de la vida real, íntimos, vivos, que con frecuencia podemos observar, puesto que son páginas de la época en que vivimos. Fernando Cabrera. el laborioso y afortunado disclpulo
del malogrado Plasencia, ha podido en / Tierra! crear una sentida producción, muy recomendable por el color y la factura.

Episodio de la guerra de l a I ndependencia,
cuadro de César Alvarez D umont. Exposición internacional de Bellas Artes de 1892 (de fotografía ele J. Prieto).
- Varios son los artistas que en todos los países dedican sus fa.
cultades á conmemorar Por medio de sus obras los hechos gloriosos de su patria, representando funciones de guerra ó episodios que registra la historia, como ejemplo de civismo dado
Por los que defendieron derramando su sangre la integridad de
la nación. César Alvarez Dumont pertenece al número de estos
distinguidos y patrióticos artistas, ya que así lo demuestran las
dos obras de más empeño que ha producido, Elgran d{a de Gerona, que figuró en la Exposición nacional de 18901 inspirado
en la heroica defensa de la inmortal Gerona, y el Episodio de la
guerra de la Independencia, que ha figurado en el concurso
de 1892, destinado á recordar uno de los acontecimientos que
Necrología. - Han fallecido recientemente:
se desarrollaron en aquella epopeya nacional, que produjo á la
Alfredo Hardy, profesor y ex presidente de la Academia de postre el eclipse total de aquel que se tituló el capitán &lt;le! siglo.
Medicina de París, famoso dermatólogo.
El lienzo del Sr. Alvarez es una obra de empeño y, como
T eatros. - E l maestro Mascagni ha diri~do en la Real
Marta J. Lamb, escritora norteamericana que conquistó gran todas las por él producidas, reune cualidades dignas de enOpera de Berlín la Cavalleria rttsticana; el publico le tributó nombradía, especialmente con su obra Historia de la ciudad de comio.
una ovación y el emperador, á quien fué presentado en el palco Nueva York.
regio, colmóle de elogios y de distinciones y condecoróle con la
Van Rysselberghe, notable electricista belga, inventor de un
Erase que se era... , cuadro de José Pennasilicruz de tercera clase de la orden de la Corona. A los pocos meteorógrafo y de un sistema para utilizar simultáneamente los co. - No es necesario describir el asunto de éste cuadro. ¿Quién
días verificóse en el propio coliseo el estreno de su {tltima ópe- alambres telegráficos para comunicaciones telefónicas.
no ha sido actor en su infancia ó testigo más tarde de una escera Los Rantzatt, que obtuvo gran éxito, por más que la criHermano Schaffhausen, profesor honorario de la facultad de na análoga? T ampoco nos parece preciso señalar las bellezas
tica berlinesa haya encontrado en esa obra algunos defectos.
Medicina en la Universidad de Bonn, uno de los más famosos que atesora, pues á nadie se escapará la verdad con que apare- La ópera de Leoncavallo I Pagliacci ha sido representada antropólogos contemporáneos y decidido partidario de la teoría cen trasladadas al lienzo la curiosidad, el interés de los infanticon gran éxito en Mesina, Dresde, Colonia y en Karlsruhe.
del desenvolvimiento progresivo de toda la naturaleza orgánica. les oyentes y la seriedad de la narradora: parecería esta obra re- En el teatro &lt;lel Casino, de Copenhague, se ha estrenado
Lord Brabourne, lord del Tesoro, durante algún tiempo producción fotográfica de un grupo sacado en un momento háun drama popular, titulado.lJ-Iagdalena, de Gustavo Esmann, que auxiliar poderoso de Mr. Gladstone, escritor elegante y algo bilmente escogido, si no hubiera en~todo él ese algo que la máha excitado gran entusiasmo en todos los círculos literarios y cáustico y autor de multitud de cuentos de hadas para la niñez. quina es impotente á asimilarse y á traducir y que sólo un arque es un síntoma de una nueva corriente literaria que tiende á
Sir Walter Barttelot, uno de los más antiguos miembros del tista de talento como Pennasilico logra sor prender y expresar.

- Pues mira: todavía no van á cerrar; ven, y puedes alli ante el altar ...

¡SI FUERA VERDAD! ..
POR ENRIQUETA LOZANO VILCHES, CON ILTSTRACIONES DE APELES MESTRES

I
Mediaba diciembre. Ese mes de las blancas nieves y de los vientos sutiles,
pero de las alegrías de los inocentes y de los regocijos y las fiestas del cielo.
Ese mes en que conmemora la Iglesia el dulce momento en que los ángeles ciñeron á la frente de una Virgen Inmaculada la corona de madre ... y ¡de Madre
de Dios!
La tarde iba.llegando á su fin, y las campanas del templo de Nuestra Señora
de La buena nueva volteaban rápidamente llamando á los fieles para los ejercicios con que debían prepararse á celebrar las glorias de María y el nacimiento
del Hijo de Dios.
Junto á la puerta del sagrado recinto se agolpaban multitud de personas, que
poco á poco iban penetrando en el interior, dejando en aquel dintel las pasiones, los anhelos y las vanidades de la vida para elevar el pensamiento á las regiones de la eternidad.
Ya casi no quedaba nadie en aquella entrada, desde .donde podían advertirse
sin embargo los perfumes de algunas tardías y pálidas flores de invierno, mezcladas en dulce confusión á los aromas del incienso y á los suaves ecos de una
vaga armonía que parecía decir con sus melodiosos sonidos:
«Venid aquí todos los que sufrís; venid aquí los que vaciláis en la tierra agoviados bajo el peso de nuestra cruz! ¡Que aquí están las fuentes de la esperanza
y el consuelo! ¡Aquí para sosteneros y alentaros os tiende su mano la Virgen sagrada que es madre de afligidos y refugio de los que lloran!»
¡Aquella voz era la del órgano sagrado, acompañando su himno en honor de
María y del divino Emmanuel!
Dos 6 tres niñas, atraídas por las luces y por la música, se habían detenido
á la puerta y parecían vacilar entre seguir su camino ó penetrar un instante en
la casa de Dios.
Todas acababan de salir de uno de esos asilos en que la caridad mancomunada con la religión ofrece enseñanza y amparo á la niñez des-valida, iluminando su alma con la luz de la fe y derramando en su corazón la semilla del bien.
Contaban muy pocos años y eran tan bellas como inocentes y como pobres
al par también.
Una entre todas llamaba la atención por su rostro inteligente y hermoso, pero
pálido y melancólico como las flores que adornaban el altar del Niño Dios.
Su trajecito de percal estaba usado y deslucido como el de sus compañeras,
pero había en su hechura algo que denotaba buen gusto_y eleganci_a, y sus pequeñas botas, rotas ya, tenían, sin embargo, otra forn:ia diferente al c~lzado de
las demás. Sus hermosos cabellos rubios estaban peinados con sencillez, pero

formando tan gracioso conjunto con el dulce semblante, que revelaban al primer
golpe de vista la mano de una mujer cuidadosa, inteligente y distinguida.
- ¿Vamos á entrar en la iglesia?, dijo la mayor de aquellas niñas. Oiremos la
música y veremos á la Virgen y al Niño Jesús, que acaso esté colocado en el
altar.
- Sí, respondi~ron vivamente las otras. Sí, vamos.
- ¡Oh! Yo no puedo, se apresuró á decir la preciosa rubia, que quizá no
contaría aún siete años y cuyo nombre era Paulina. Yo no.
- ¿Por qué?, preguntó la que hablara primero.
- Porque mi madre está enferma y sola, y me reñiría si tardase.
- ¿Está enferma? ¿Qué tiene?
- ¡No lo sé! Pero llora mucho, come muy poco y nunca sonríe, desde que ...
- ¡Sigue! ¿Desde cuándo?, insistió la amiguita con curiosidad.
- Perdóname, pero no puedo decirlo.
-¿Que no?
- Mi madre no quiere que hable de esto. Dice que es un secreto que debemos guardar.
- ¿Un secreto?
- Sí; por eso está triste y es desgraciada hace muchos años.
- ¿Muchos años?
- ¡Tantos, tantos, que yo no me acuerdo de haberla visto contenta!
La compañera de ];&gt;aulina pareció meditar un instante, y luego exclamó:
- Dicen que la Virgen es el consuelo de los afligidos. Ven y le pediremos
que enjugue las lágrimas; de tu madre.
La niña cedió, alentada por estas palabras, y ambas penetraron en el interior
del santuario.
Las demás habían desaparecido ya entre la apiñada multitud.
Al principio quedaron in móviles y sin poder avanzar.
E l brillo de cien y cien luces, las gasas, las flores, las nubes del blanco incienso, aquella muc~edumbre arrodillada, saludando con sus preces á la Madre
purísima y al Dios hecho hombre, todo aquel conjunto imponente y sublime las
dejó admiradas y emocionadas á la vez.
Luego fijaron sus ojos en el altar, y sus inocentes corazones palpitaron de
alegría.
¡Era tan amorosa aquella madre! ¡Era tan hermoso aquel niño!
¿Por qué había de inspirarles temor? ¿Cómo no había de escuchar sus ruegos?
¡La niñez se entiende muy fácilmente!
Paulina se arrodilló y permaneció así por algún tiempo, sin poder explicar lo
que sentía.

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LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

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Después contuvo el aliento y escuchó con atención.
- Y antes de la clase iremos á ver á ese D. Máximo que sabe decir tantas
Un anciano sacerdote ocupaba la cátedra _del Espíritu Santo y dirigía la pa- cosas bonitas, y le rogaremos que escriba tu carta.
labra á los fieles allí reunidos.
- Pues adiós, J ulieta.
Pintaba las bondades de María, su piedad para con los hombres. La llamaba
- Paulina mía, hasta mañana.
«consuelo de los afligidos y auxilio de los cristianos.»
Y las dos niñas se separaron, dirigiéndose cada cual á su respectiva casa.
La niña retuvo aquellas frases en su memoria y procuró grabarlas en su corazón. De cuanto veía y escuchaba, nada como aquellas palabras conmovió y enII
sanchó su alma.
- ¡La Virgen oye nuestros ruegos y puede hacer cuanto Je pidamos!, repetía
Paulina, contra la costumbre de la infancia, durmió muy poco aquella noche.
para sí. ¡Oh! ¡Si yo lograse que me escuchara!
La desvelaba su proyecto, la idea de aquella carta en que cifraba todas sus esY la inocente criatura daba vueltas á este pensamiento que se mezclaba en peranzas: la desvelaban los sollozos de su madre, y ¡ay! la desvelaba también
su mente con e l pensamiento de su madre.
el hambre, porque como había dicho á su amiga, ¡no tuvo pan aquella noche!
Por la mañana muy temprano se levantó y se dispuso para ir al colegio.
Su madre quiso impedirlo. ¡Cómo dejar salir á aquella criatura, que desde la
mañana del día anterior no había tomado alimento alguno!
L~ oración_ sagrada terminó: las luces se fueron apagando poco á poco y la
Pero la niña insistió tanto; afirmó con acento tan dulce que no tenía ganas
multitud volvió otra vez á lanzarse al torbellino del mundo que había abando- de almorzar, que la infeliz mujer cedió á sus ruegos y la dejó partir.
nado un instante para pensar tan sólo en el cielo.
Cuando ya la perdió de vista, la pobre madre ocultó el rostro entre las manos
Paulina y su compañera se levantaron también, porque casi habían quedado y derramó un torrente de lágrimas.
solas.
- ¡Oh!, murmuró entre sus gemidos, ¡yo puedo sufrir el hambre y las privacio-¿Ves cómo yo tenía razón en obligarte á que entraras?, dijo á la niña su nes; pero ver que ella las sufre!.. ¡Esto es horroroso, esto es superior á mis fueramiguita.
·
zas, y conozco que ya me falta valor para tanto!
.- ¿Has oído bien lo que decía el señor cura?, preguntó Paulina sin percibir
Y doblando la frente con abatimiento, permaneció muda é inmóvil.
quizá las frases que ésta acababa de dirigirla.
¡Oh! ¿Quién podría comprender las ideas que rodaran por aquella cabeza
-¡Oh! ¡Sí!
abrumada bajo el peso del dolor? ¿Quién podría contar los negros fantasmas que
- Dímelas si te acuerdas.
cruzaran por aquella mente turbada por la fiebre y por el delirio? ¿Quién podía
- Que la Santísima Virgen nos escucha siempre y que debemos pedirla asegurar que entre ellas no apareció el pensamiento del suicidio, presentándole
mucho.
la muerte como el sereno puerto del borrascoso mar de la vida?
- ¡No me equivoqué! ¡Lo mismo he entendido yo!
¡Oh! Nadie. Porque aquella mujer pálida, enferma y moribunda, no pro- ¿No te lo dije antes?
nunció un:t palabra más, y sólo sus tristes suspiros probaban que existía, pero
- !::ií, pero ...
que vivía para sufrir.
- ¿Y eso es lo que te preocupa?
Paulina entretanto, cruzaba.con paso rápido algunas calles y se dirigía sin va- ¡Sí, mucho!
cilar á la puerta de su colegio.
- Pues yo lo sabía hace tiempo; mi madre me lo repite todos los días. Yo
Por largo tiempo esperó allí á Julieta. Esta, más dichosa sin duda, había gocreí que la tuya te lo habría enseñado también.
zado un sueño tranquilo, porque antes de dormirse había visto sonreír á su ma- No... ¡Quizá no lo sepa!
dre y había sentido sobre su frente el calor de los besos de su honrado padre.
- ¿Y cuando rezas no te dice?..
La impaciencia de Paulina era indecible.
- Ella reza llorando y no habla. Por eso quizá...
.Al fin divisó á su amiga y su corazón latió de alegría.
- Es que para que la Reina del cielo nos escuche se necesita ser muy buena.
- ¡Oh! ¿Ya has venido?, la dijo al verla. ¡Gracias á Dios! Yo creí que te habías
- ¡Mi madre lo es!
olvidado de lo que hablamos ayer.
- Yo hablo de las niñas, á quien la Virgen ama mucho.
- No, lo recordaba como tú; pero era demasiado temprano para que fuése- ¿De veras?, preguntó Paulina con un acento en que vibraba la esperanza. mos á buscar á ese caballero, que acaso no madrugará tanto como nosotras, por- Así me lo asegura mi madre, y siempre que quiere alcanzar de Dios alguna que como no tiene que ir á la clase ...
cosa me encarga que se lo pida yo todos los días.
- Pero va á la imprenta, según has dicho.
- Pues yo seré muy buena; yo lo seré desde hoy, y así...
- Es verdad: entonces vamos.
- ¿Tanto te interesa lo que tienes que pedir?
- ¡Oh, sí!
- ¡Oh, sí, mucho, mucho!
- ¿Has pensado lo que vas á decirle?
- Pues mira: todavía no van á cerrar; ven, y puedes allí, ante el altar ...
- Toda la noche.
-No, no; aún hay gente en la iglesia y podían verme. Ya te he dicho que es
-Ven.
un secreto, del que mi madre no quiere que hable á nadie.
- ¿Está muy lejos?
- Y entonces, ¿qué vas á hacer?
- Al final de la calle de Palma.
-:- ¡No sé! ¡Ay! ¿Por qué no soy más grande ó por qué no habré sido más
Las dos niñas tomaron resueltamente aquel camino.
aplicada?
Julieta se detuvo un momento y dijo á su compañera:
-¿Para qué?
- Ahora pienso una cosa.
- Porque sabría escribir y le pondría una carta á la Virgen diciéndoselo todo
-¿Cuál?
á ella sola.
- Que vas á tener que entrar tú sola.
- ¡Yo tampoco sé!
-¿Por qué?
- i Qué lástima!
- Porque ya te he dicho que mi padre trabaja en la imprenta, y si me viese
_Las dos niñ~s caminaron un momento silenciosas, pero preocupadas por el me reñiría mucho, y me preguntaría que por qué no había ido al colegio.
mismo pensamiento.
- ¡Tienes razón! ¡Pero ir yo sola!.. Me causa miedo; siento vergüe::iza.
De pronto Julieta se detuvo y dijo á su amiga:
- ¡Bah! No pienses en eso; ya eres casi una mujer. Vas á cumplir los siete años.
- Escucha: mi padre es cajista, trabaja en una imprenta y ahora gana su jor- Todavía no; me falta ...
nal ocupado en la confección de un periódico.
-¿Y eso qué importa?
-¿Y qué?
-Como yo no conozco al caballero ...
- Muchas veces lleva á casa cosas muy bonitas que lee á mi madre y á mis
- ¡No le hace! Preguntas por él: ya sabes que se llama el Sr. Máximo y que
hermanas, diciéndoles siempre: «¡Oh! ¡Este Sr. Máximo escribe como nadie! escribe muy bien. Todos le quieren y le celebran mucho, según cuenta mi paNinguno lo hace tan bien como él.»
dre, y el primero á quien preguntes te podrá decir quién es.
- ¿Y eso?.. , preguntó Paulina.
Paulina escuchó dócilmente las instrucciones de su compañera, y ambas ni- ¡Si ese caballero quisiera escribirte la carta! ..
ñas siguieron caminando algunos momentos.
- ¡Ah!
- ¡Allí es!, dijo Julieta deteniéndose y señalando con su pequeña mano la fa. - ¡El la haría muy bien! Mejor que nosotras: le pondría todo eso que dice chada de un magnífico establecimiento tipográfico: allí es, entra y no tengas
m1 padre, y así. ..
cuidado. Yo te esperaré junto á la esquina, y cuando salgas iremos juntas á po- Pues ¿por qué no ha de querer? ¿Le cuesta acaso algtín trabajo? ¡Lo malo ner la carta en el correo.
es ... , lo malo es que no le conozco ni sé dónde vive!
- ¡En el correo!
- En la imprenta está todos los días. Cuenta mi padre que es el más eficaz
- O en el cepillo de la iglesia para que llegue más pronto: eso ya lo pensarede todos y el que va más temprano.
mos después.
- ¡Entonces, llévame, llévame tú, por Dios!
Paulina dió algunos pasos y se adelantó hacia el hermoso edificio, vacilando
- Tenemos que esperar hasta mañana.
un poco primero y con más seguridad después.
-¿Por qué?
Entró al fin en él, y uno de los dependientes le preguntó al verla mirar á to- Porque es á esa hora cuando el Sr. Máximo está en la redacción.
das partes:
- ¡Esperar otro día!
- ¿Qué quieres, niña?, es algún abecedario; algún ...
- ¿Qué más da?
- No, no, señor. No vengo á buscar libro alguno; en el colegio nos los dan
- ¡~stá ~i _madre tan triste! Y luego... ¡quizá esta noche no tengam·o s pan!
todos.
Juheta smt1ó_~na opresión en el corazón que en su inocencia no sabía expli- ¿Entonces?..
car. ¡Aq~ella mna era tan buena y quería tanto á su amiga! Además, era casi
- Venía ... Venía ... , balbuceó Paulina casi temblando.
tan pobre como ella y conocía harto bien las angustias de la miseria.
-¿Para qué?
- ~L~oras?, preguntó Paulina sin sospechar que sus palabras pudieran arran- Para buscar ... al señor... al Sr. Máximo.
car lagnmas.
- ¿Al director de La voz pública?
¡Era aquello tan continuo, tan usual para ella!
- Yo no sé si será ese el que yo quisiera ver.
- ¡Me da tanta pena el pensar que no cenarás esta noche!
- ¿Que no lo sabes?
- ¡Eso nos sucede muchas veces, y mi madre también llora por mí! Por eso
- Julieta sólo me ha dicho su nombre y además que escribe mejor que ninquería... Pero, en fin, tendré que esperar!
guno ... y que siempre está aquí.
- ¡Qué hemos de hacer!
- ¡Ah! Sí; entonces ese debe ser. Pero ¿quién es Julieta y para qué quieres
- ¿Pero mañana?..
hablar al Sr. Máximo?
- Espérame en la puerta del colegio, y no entres hasta que yo vaya.
- Eso no puedo decirlo más que á él, respondió Paulina con voz dulce, pero
-Bueno.
firme á la par.

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LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Aquel hombre miró á la inocente criatura de un modo extraño. ¡Era su aspecto tan pobre, pero tan cándido y suplicante!..
Al fin, y después de aquel examen:
· - Lo siento, dijo, pero no debo dejarte pasar donde está.
La niña cruzó las manos con desaliento y de sus hermosos ojos se escaparon
algunas gotas de llanto.
¡Todas sus _esperanzas se desvanecían ante aquella negativa!
No respo~d1ó una palabra; eero inclinó su purísima frente y dió algunos pasos para sahr.
Ya estaba cerca de la puerta, cuando la voz del dependiente la detuvo.
- Espera, dijo, espera. ¿Por qué marchas tan pronto?
- Como usted ha dicho...
- Bien mirado, pensó aquel hombre compadecido de la aflicción de la niña;
bien mirado, ¿por qué la detengo? Tal vez la conozca el Sr. Máximo, tal vez
venga á pedirle... En fin, que entre la muchacha, y que él haga lo que quiera.
Si luego se enfada, con decirle que yo nada sé... y dirigiéndose á Paulina: ¡Ah!,
dijo: ¿Ves aquella puerta entornada que tiene encima un letrero?
- Sí, señor.
- Pues aquel es el despacho del que tú buscas, y allí debe estar. Entra y dile
lo que quieras, hija mía.
La niña le dió gracias con una mirada, y se encaminó resueltamente al sitio
que la había indicado.

Reflexionó algunos instantes y preguntó con acento menos duro del que había usado hasta allí:
- ¿Y con esa carta esperas?..
- Que se remedien todas nuestras desgracias y que mi madre sea feliz.
- Pues bien: en ese caso estoy dispuesto á escribírtela, niña. Dedicaré hoy
mi pluma é invertiré el tiempo en un trabajo útil, ya que muchas veces ocupo
ambas cosas en hacer el mal.
- Conque ¿va usted á hacer lo que le he dicho, á escribir mi carta?
- Sí. Dime á quién he de dirigirla. ¿Es á algún pariente rico quizá?
- No, señor.
- ¿A alguna persona que os debe algo?
-Tampoco.
- ¿Pues á quién es entonces?
- Al Niño Jesús.
- ¿Al Niño Jesús?
- O mejor ... mejor á la Virgen Santísima, porque el Niño Dios no sabrá leer
todavía.
La pluma se escapó de las manos del periodista.
Miró primero á Paulina con asombro profundo; pero después una expresión
de cínica burla se pintó en sus facciones, y soltó una sonora carcajada que dejó
sorprendida á la pobre niña.

III
La habitación en que penetró la amiga de Julieta era la redacción de un diario satírico.
La pobre criatura se detuvo indecisa. Por todas partes había papeles, pruebas,
libros, periódicos; todo en el más confuso desorden, todo en el más completo
desarreglo.
Cinco ó seis mesas con sus pupitres y llenas de cuartillas borradas ó á medio
escribir. Algu:1as butacas, un sofá, sobre el cual se ostentaba un magnífico reloj
de pared representando la figura del dios Apolo: algunos cuadros con mapas,
almanaques, retratos de hombres célebres, y en los ángulos cuatro ninfas medio
desnudas, representando las estaciones del año, componían el mueblaje de aquella habitación, caldeada notablemente por una magnífica estufa, y donde en aquel
momento se hallaba un hombre trasladando al papel las ideas que en rápido
torbellino acudían á su mente.
Aquel hombre era Máximo de Sandoval, uno de los escritores más mordaces
y satíricos de la época.
Paulina permaneció, como hemos dicho, inmóvil y muda algunos momentos,
en que sólo se oía el crujir de la pluma sobre el papel y los latidos del corazón
de la pobre niña que no sabía cómo formular su petición.
Al cabo fijó su mirada en el rostro del que escribía, y pareció tranquilizarse.
Aunque los azares de una vida desordenada y combatida por violentas pasiones habían impreso su huella en el semblante de aquel hombre, había algo en
él todavía que le hizo simpático á los ojos de la niña.
Vencido, pues, su primer temor, acercóse aunque pausadamente, y viendo que
Máximo no reparaba en ella, murmuró con voz suave, pero en extremo temblorosa:
- Caballero.
El periodista alzó la cabeza, y al ver á la niña frunció las cejas, exclamando:
- ¿Qué es esto? ¿Es posible que entren aquí hasta los mendigos para no dejarnos en paz?
Y llevando una mano al bolsillo sacó una moneda para arrojársela á Paulina.
La niña no se movió.
- Toma, le dijo el joven; toma y vete de aquí.
.
- Yo no vengo á pedir limosna, murmuró ella moviendo con dulzura su 1111da cabeza.
- ¡Que no! Pues entonces, ¿qué quiere.s?, preguntó él sin dejar de mirará
Paulina.
- Quería... quería pedir á usted un favor; pero... no me atrevo.
- ¡Un favor, ttí.!..
- Sí, señor.
- Explícate, muchacha; pero acaba pronto, porque estoy de prisa.
- Dicen que usted es un gran escritor, y... que sabe decir todas las cosas mejor que nadie.
- ¡Bah!, exclamó Máximo, sintiéndose halagado en su vanidad, á pe_sar de lo
humilde de los labios que le dirigían aquella lisonja. ¿Y quién te ha dicho eso?
- El padre de una amiga mía.
-¿Y el?..
-Trabaja en esta casa, y lee lo que usted escribe.
- ¿Alguno de los cajistas quizás?
- Sí, sí, y por eso ...
- ¿Qué?
- Yo quisiera ... yo quisiera ...
-¡Vamos!
- Yo quisiera escribir una carta, y como no sé, venía .. .
- ¿A que lo haga yo por ti?
- ¡Oh! Sí, señor.
. ,
.
- ¡Linda ocupación por cierto! Vamos, chica, vete de aquí, y dile a quien te
envía que nadie se ha burlado impunemente de mí. ¡Sal!
Y le señaló la puerta con ademán amenazador.
- ¡Oh, Dios mío!, exclamó Paulina con el bellísimo semblante anublado por
una aflicción infinita. ¿Qué va á ser de nosotras entonces?
- ¿Pero qué quiere decir esto?, exclamó el escritor menos enojado. Explícate.
iQuién te ha mandado aquí?
- Nadie; ni aun mi madre sabe que he venido; se lo juro á usted. Fuí yo, yo
sola la que pensé esto por ver si podía consolarla de algtín modo. Yo .. . que la
veo llorar continuamente porque no tiene p.1.11 que darme; porque me ve descalza; porque creo que se va á morir ... Lo dice y lo desea mu~has veces, y . .. ¡ay!,
¡yo no quiero que se muera mi madre, caballero!, ¡yo no quiero que se muera
mi madre!
Paulina prorrumpió en un mar de lágrimas, y las facciones_ de Máximo per&lt;lieron algo de la expresión desdeñosa y fría que ¡antes se refleJaba en ella.

- Entonces ... habla, murmuró el period;sta...

El ateo se mofab:i. de aquell:i. sencilla é inocente fe, que creía y esperaba con
tan entera seguridad.
Paulina, que en su candor no podía comprender la causa de la risa del impío,
le preguntó con voz angustiada:
- ¿No quiere usted escribir?
- ¡Tú estás local, respondió él sin dejar de reir. ¡Escribirá la Virgen! La idea
es peregrina. Y ¿qué pensabas decirle?
- Que consuele á mi madre, contestó la niña con una energía superior á sus
años; que consuele á mi madre, y que me devuelva á mi padre que hace seis
años nos abandonó á las dos; que ... pero esto es un secreto que la Virgen sólo
debe saber, y si usted no quiere escribir mi carta, yo tampoco le diré nada más.
La risa se apagó de improviso en los labios de Máximo; su frente palideció
densamente, y á la vez sintió que su voz temblaba al preguntará la hermosa niña:
- Y si yo escribo, ¿me confiarás ese secreto?
- Sí, señor, puesto que usted se lo dirá á la Virgen por mí.
- Entonces ... habla, murmuró el periodista, que quería saber aquella historia
de abandono y lágrimas que había despertado en él no sé si algo más que curiosidad. Habla, repitió cogiendo una pluma y extendiendo en la mesa un pliego
de papel para fingir que escribía, como el medio más seguro de que se explicase
la niña.
- Mi madre no quiere que cuente esto á nadie, porque dice que mi padre
perdería en su buen nombre si se supiese que estaba casado y que viviendo él
casi rico, nosotras estamos tan pobres. Por eso me manda que calle; pero á la
Santísima Virgen María se le puede decir la verdad. ¿Es cierto, caballero?
- Sí, sí; pero empieza.
- Verá usted lo que yo quiero decir al Niño Dios y á su Madre también.
Ponga usted: «¡Virgen mía, ttí. que oyes á las niñas desgraciadas, toca con tu
mano en el corazón de mi padre para recordarle que yo le quiero! Dile que su
esposa y su pobre hija se mueren de hambre. Dile que estoy casi descalza; que
tengo frío. Dile que mi madre ha dejado su tranquila aldea para venir á buscarle
y que no le sabemos encontrar. Dile que todas las noches rezamos por él. ¡Tú,
Virgen María, que eres madre de las pobres huerfanitas, devuélveme á mi padre
para que yo no lo sea!»
Máximo oprimió con entrambas manos sus sienes, sin poder contener su
emoción.
-Aún no he acabado, dijo Paulina, viendo que se detenía: aún no he aca?ªd~, caballero. Dígale usted también que ayer al salir del colegio entré en una
iglesia donde rezaban y pedían... que oí que la llamaban consuelo de los afligidos... que por eso la escribo. Porque también dijeron que escuchaba las súplicas de los inocentes, y á mí me oirá ... y le contaráá mi pa_d re todo esto. ¡Dígaselo usted; dígaselo usted, caballero, para que mi padre lo sepa pronto!

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

585

Máximo no podía contestarla. Presa de una pro- zá, han sido los encargados de referirle su contenido,
gundo, se registra el número de vueltas del disco por
funda emoción, ocultaba la frente entre sus dedos y y Ella te ha traído á mis brazos, de donde nunca te
los procedimientos ordinarios de la cronofotografía.
murmuraba con indiscreptible voz:
separarás.
En cuanto á la regularidad de la marcha del apa- ¡Si fuera verdad! ¡Si fuera verdad!
- Ni mi madre tampoco, ¿es verdad?
·rato, está asegurada por la masa de discos rotativos
- ¡Oh! Dígale usted también ...
- Tampoco. Llévame á su lado, tú que con tu ino- que, girando con gran velocidad, constituyen un ex- ¡Si fuera verdad que hay un Dios! ¡Si fuera ver- cencia me has enseñado á creer que hay una Provi- celente regulador.
dad que hay una Providencia!, repetía aquel hombre dencia, que hay un Dios que escucha la voz de la
con acento cada vez más agitado.
inocencia y que nos trae por medios extraños y desI V.-EXPERIMENTOS
- ¿No me éscucha usted? ¿No sigue ya?, murmu- conocidos al camino del bien.
raba también Paulina con voz más tierna y suplicante
Cuando se quiere tomar una serie de imágenes socada vez.
bre
una banda pelicu.Jar, se empieza por poner á foco
- ¡Si fuera verdad!.. Pero no ... no puede ser, añaen el cristal opaco situado en la caja de las imágenes,
día luego luchando entre su incredulidad y el rayo de
Máximo desde aquel día fué un buen esposo y un que.girando al modo de una hoja de puerta sobre sus
luz que pugnaba por penetrar en su alma. ¡No, no buen padre.
goznes viene á colocarse en el lugar mismo por donde
puede ser! ¡Yo no tengo nada que ver con esta niña!
Paulina tuvo aquel año un precioso nacimiento, y pasará la película sensible ( r ). Después de haber
¡La casualidad es quien hace todo esto! Porque de al ver al Dios Niño sonriendo entre los brazos de la
apartado el cristal opaco, se carga el aparato introduotro modo... , de otro modo sería cierto que hay Dios, Virgen Madre exclamaba:
c1en_do en él los dos carretes, como antes hemos dicho,
que hay Dios y que interviene en nuestras acciones,
- Mira, papá. Ella ha escuchado nuestros ruegos se cierra la caja y se da vueltas al manubrio. Cuany entonces. ., entonces sería forzoso creer y esperar. y te ha traído junto á nosotras. Las mádces y los nido el juego de ruedas ha adquirido la velocidad que
¡Oh! ¡Repito que no puede ser, que no puede ser ella! ñ?s se entienden fácilmente. Cuando alguna huerfase desea, si el objeto con el que se experimenta se
- Yo soy Paulina, Paulina Sandoval. Po~ga usted mta ó algún pobre vengan á que les escribas cartas
presenta en condiciones favorables, se oprime el bomi nombre en la carta, dijo la niña sin darse cuenta para Ellos, no dejes de hacerlo. Los mensajes que el
tón
que pone en movimiento al laminador é inmediade lo que oía.
alma envía á los cielos, siempre nos atraen el consue- tamente pasa la película y recibe las imágenes. Las
Máximo se levantó al escuchar aquellas inocentes lo ó la felicidad.
películas más grandes que actualmente proporciona
palabras.
·''•''•······························•.1•·················.. •···•..··•' '"''•''"º'J',¡'•·"·''•··•J ••···· el comercio y que tienen algo más de cuatro metros
Con el cabello erizado, con el rostro pálido, con
de largo no emplean para pasar totalmente más
las manos extendidas, sintió brotar en sus ojos, secos
que 4° ½. Una vez pasada la película se quita de la
SECCIÓN CIENTIFICA
por tanto tiempo, un raudal de abrasado llanto.
caja el carrete receptor y se guarda hasta el momento
·su corazón incrédulo, duro y frío hasta entonces,
en que habrá de ser revelada.
LA CRONOFOTOGRAFÍA
latió con violencia, y absorbió aquellas lágrimas, coAlgunos han creído que en la construcción bastanNUEVO MÉTODO PARA ANALIZAR EL MOVIMll!NTO
mo el yermo erial absorbe el bienhechor rocío que
te
complicada á que hemos recurrido para obtener
EN
LAS
CIENCIAS
FiSICAS
Y
NATURAi.ES
le ha de tornar en valle fecundo.
las paradas de la película ·nos habíamos tomado un
.Un grito angustioso, pero tierno y sublime, se es( Continuadón)
trabajo inútil, pues con alumbramiantos muy cortos
capó de sus labios.
podía
prescindirse de la traslación de la película
Grito que resumía las ternuras, las alegrías y las
Pero en muchos casos basta un campo menos ex- sensible.
esperanzas más santas del alma en una frase, en una tenso, y en este caso se obtienen dos, tres ó seis·imáFácil sería probar por medio del cálculo qu.e dusola.
genes á cada vuelta del laminador, lo cual hace que rante el alumbramiento la película progcesa en una
-¡Hija mía!
Y al pronunciar esta frase cubría de besos y de lágrimas la frente purísima de la niña pobre, hambrienta y helada.
De aquella niña que era su hija; la hija de un matrimonio secreto efectuado hacía nueve años en la
iglesia de una sencilla aldea. Cadena rota ó aflojada
cobardemente cuando el ángel que debía trocarla en
lazo de flores contaba algunos meses de edad; cadena
rota ó aflojada cobardemente por correr en busca de
la posición, del orgullo, del oro; cadena que aborrecía y que anhelaba ocultar porque le ligaba á una
mujer pobre y humilde, sin más patrimonio que su
virtud, su belleza y sus santas y puras creencias.
¡Oh! Máximo en la corte se había pervertido. El
soplo de la incredulidad había secado en su pecho
las flores de la piedad, de la fe y del amor, trocándose en un hombre sin corazón, en un alma sin Dios.
¡Qué extraño era que hubiese olvidado ó que renegado hubiera de los lazos que forjó, de los juramentos que hiciera, de la hija que le debía la existencia!
¡Ay! Esto era natural, era lógico, era preciso.
En cambio la madre de Paulina había sufrido sin
murmurar y sin revelar á nadie el secreto de aquella
unión que había jurado callar.
Y cuando sus penas eran mayores, cuando se sentía sin fuerzas para sufrir su desgracia, «El volverá
algún día, murmuraba, y verá que he cumplido fielmente su voluntad.»
Pero el esposo ingrato no volvía, y la infeliz olvidada se decidió al fin á ir á burcarle adonde suponía
que debía estar.
Sus esperanzas, sin embargo, quedaron burladas.
La corte es muy grande y una pobre joven ignorante
y tímida poco podía conseguir, mucho más cuando
se había propuesto callar el nombre de su esposo y
el motivo de su viaje.
Bien pronto sus recursos se acabaron, y á los seis
meses de estar en Madrid, no tuvo más remedio que
Fig. 14. Fases sucesivas del movimiento de una ola que se estrella en unas rocas, reducción á 2/5
trabajar para vivir.
Sola, débil, abandonada, lloró mucho y sufrió muchas miserias, y muchas humillaciones fambién, que el número de aquéllos llegue á veinte, treinta ó sesen- cantidad suficiente para quitar á las imágenes la limacaso hubieran tenido un término funesto si el amor ta por segundo. Para ello no hay más que cambiar pieza, que es lo que la hace apreciable; pero es más
y las caricias de su hija no le hubieran dado fuerza el número de los dientes del trinquete del fijador y sencillo y convincente, quizás, demostrar por medio
y consuelo.
cambiar simultáneamente el número de ventanas de de un experimento que sin las paradas no se obtie.
.
. .. . los discos obturadores: con dos dientes en el trinque- nen imágenes buenas. Para ello regulemos el aparato
Cuando Paulina se vió abrazada de aquel modo; te y dos alumbramientos se obtiene una imagen por de manera que obtengamos dos imágenes por cada
cuando oyó que el periodista la llamaba «hija mía,» cada media vuelta del laminador: tres paradas y tres vuelta del laminador; es decir, estrechemos la ventana
la hermosa niña cruzó sus manecitas y dijo con una alumbramientos por vuelta del laminador dan imáge- de admisión hasta darle las dimensiones que se quiera
voz en cuyo timbre resonaban á la vez el amor, la ale- nes de tres centímetros; seis paradas y seis alumbra- y produzcamos dos coincidencias en las ventanas del
gría y la sorpresa.
mientos reducen la imagen á un centímetro y medio. disco obturador; pero en vez de regular el fijador
- Pero ¿es usted mi padre? ¡Mi padre! ¡Y me qu_ieCon un poco de práctica se llega á regular perfec- para dos paradas por vuelta, no pongamos en juego
re, y escucha! ¡Ay, Dios mío! ¡Qué bien decía aquel tamente la marcha del manubrio, componiéndose de más que un trinquete. En este caso sucederá necesaviejecito, que la Virgen nos concede lo que le pedi- este modo un número de imágenes sensiblemente riamente que de estas dos imágenes sucesivas, una
mos con fe! Mas lo que me extraña ... , lo que me ex- constante por segundo; mas como esta aproximación quedará impresa en la película parada y otra en la
traña es que haya leído tan pronto mi carta! ¡Si ape- no bastaría para las medidas exactas que exige un ex( l) Para mayor precisión, la postura á foco debe hacerse en
nas estaba escrita! ¿La estaría viendo desde el cielo? perimento científico, si se quiere conocer de un modo
lente por el agujero situado en la parle posterior de la caja
- Sí, hija mía; el ángel de tu guarda .. ., el mío qui- rigurosamente preciso el número de imágenes por se- la
que se cierra con una cortina de metal.

N ÚMERO

585

LA ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA

película en movimiento. Ahora bien: después de reveladas estas imágenes se verá á primera vista que
sólo las imágenes que se han producido durante las
paradas tienen los contornos perfectamente limpios.

movimiento haciendo dar vueltas al disco delante de
un espejo, en el cual se veían las imágenes al través
de pequeñas aberturas practicadas en la circunferencia del cartón. Plateau dió el nombre de Phenakistt"copo á este instrumento, que fué durante mucho tiempo
un juguete científico.
.
. .
Hace algunos años fué modificado el phenakistJcopo dándole nuevas disposiciones que hacen más
cómodo el uso de este aparato: la conocida con el
nombre de zootropo se presta perfectamente al estudio
de los movimientos obtenidos sobre las tiras peliculares.
La tira de papel sensible que ha recibido las imágenes positivas se coloca en el interior de un cilindro
(1) En el pequeño número &lt;le fases representadas en la fi gu- hueco en cuya circunferennia hay las aberturas por
ra 14 sólo puede seguirse una pequeña parle del fenómeno. En las cuales el espectador ve sucederse las imágenes
sus dimensiones reales, es decir, en forma de cuadrados de 9 mientras el cilindro gira sobre su eje. .

las fases del movimiento de una ola que se estrella
contra unas rocas: la ola empieza por elevarse y cubrir
las rocas de espuma, luego se retira y la agitación del
mar cálmase poco á poco ( r ).
Para estudiar los fenómenos de este género, la meV. - J)IFERENTES OISPOSICIONES DEL APARATO
jor manera de hacer sensible el movimiento es reproducirlo sintéticamente por medio del aparato llamaSECÓN LA NATURALRZA DEL OBJETO QUE SE ESTUDIA
do zootropo.
Todo el mundo conoce el ingenioso invento de
Ya hemos visto la disposición del aparato para la
cronofotografía sobre una tira móvil; falta sólo indicar Plateau, quien colocando en la circunferencia de un
el modo de aplicar este método segün la naturaleza disco de cartón una serie de imágenes que representaban las fases sucesivas de un movimiento, reprodudel objeto que se estudia.
cía á los ojos del espectador la apari(';ncia de este
A. .Disposición que ha de darse á las imágenes sobre
tira pelimlar. - Cuando la cronotografía funciona en

su posición normal, es decir, descansa sobre su armatoste, produce imágenes que se suceden en serie ho- centlmetros de lado, estas imágenes eran de una pureza perfecrizontal de izquierda á derecha. La fig. 14 reproduce ta y aun podían ser aumentadas en cuatro diámetros sin perder
doce de estas imágenes en las cuales p uede seguirse nada de su limpieza.

( Co11ti1111ará )

Las casas extranjeras que deseen anunciarse en LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA diríjanse para informes á los Sres. A. Lorette, Rue Caumartin
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ora y la comida 9'Ue mas le convienen,
sevun sus ocupaciones. Como el causan
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11 empezar cuantas veces
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Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria
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