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11tí~t1ea
A:N"o XII

BARCELONA 24 DE ABRIL DE

1893 ~ - - - - - - -

NúM. 59r

Próximamente comenzaremos la publicación de una interesante novela de costumbres contemporáneas
de la distinguida escritora Eva Canel

•

EN EL BAILE, cuadro de Román Ribera (Exposici6n P:ués)

•

�266

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 591

tras no abarque los problemas morales en todos sus
aspectos y desde el punto de vista del sentimiento.
Desde luego la revolución social sería un hecho si,
como las revoluciones de esta índole de todos tiel)lpos, llevase por bandera una teoría ó una doctrina
ética que sirviera de contrapeso á las frías y egoístas
del materialismo científico y á las no menos egoístas
Texto. - Crónúa de Arte, por R. Balsa de la Vega.. -El compost'lor Afassmel, por X. -El remmterio de JJ. Santos, por de la lucha por la existencia. No resolvieron nada
Carlos Frontaum. - Otho,, Cildemeister, burgomaestre JI tra- nunca dentro del complejo orden cósmico las solucio-

la influencia de la obra pagana y del realismo moderno. Luce la estatua de la virtud cardinal desnudos
los brazos y los hombros, la garganta y los pies; la
cabeza también desnuda . parecería á la testa de una
deidad pagana, si no fuera por la fuerza de la unción

NúMERO 591

tán vivos en mi imaginación estoy dos años sin coger l~ pluma, espero a que la
inspiración venga sin forzarla y creo mentalmente la partitura, an.dando por la_ ca-

cristiana Que la anima y caracteriza.

lle, viajando, en el campo, en cualquier parte. Las melodías, la mstrumentac1ón!

el conjunto, todo se -va preparando lentamente por un. esfuerzo m1ster!oso de mt
pensamiento, y cuando la partitura está ya escrita en n:11 cabeza, ~s dectr,. al cabo
de unos dos años, la traslado al papel en menos de sets mese~, sm neces1t~r nunca el piano para comprobar lo que por sí solo se _canta en m1 mente. Y mientras
ejecuto este trabajo de copia no altero en nada mis costumbres: me levanto á las

vida cósmica á un sistema, anula así la infinita varie- Cóbrese el Dolor con un amplio manto de severos
dad de matices de las aspiraciones de las distintas pliegues, y la cabeza de la estatua desaparece en la
Grabados. -E,i elóaile, cuadro ele Román Ribera(Exposici6n colectividades sociales, y sobre todo amarra á un ca- penumbra que forman los bordes del ropaje. En camParés). -El emine,,te compositor fra,uis Julio llfaswut, y El suismo lo más libre, lo más independiente que exis- bio el Afarlirio es una estatua inspirada por el arte
comedor y {fUa del mismo. - Un adivino e,i Afarruuos, cuadro te, el sentimiento y su expresión artística.
pagano; vestida también con amplias ropas talares, rede Catón WoodwiUe. - Pergamino o/rtcido al matstro Vtrdi
Por eso el arte apenas si presta ayuda y atención parte palmas y coronas. Pagana es asimismo la figura
con motivo de la i,1auguració11 del lea/ro de m nombre ttt Garrara. - E sperando el rosan·o, dibujo ele Andrés Parladé. - á la idea nueva; tan sólo mirándola como aspiración del Heroísmo por su traza, cristiana por el movimienAtelaje bJJigaro, dibujo de Alberto Richter. - Parls. lA pla- justa de una colectividad desheredada y desde el to pasional de la cabeza y por su expresión.
:a Clicky, cuadro de F. Miralles. -ÍA cigarra y la hormiga, punto d~ vista del sentimiento, de cuando en cuando
Rodean la base del monumento diez y ocho medacuadro de Enrique Serra. - Figuras 30, 31 1 32 y 33, cuatro el artista le dedica sus pinceles y el literato su pluma;
llones orlados de palmas: representan otros tantos
grabados correspondientes á La cron(Jfatograf!a. -L' hereu y
La pubillela, escu lturas de Celestino Devesa (Exposición pero no más que de cuando en cuando, pues para el héroes de los que conmemora el monumento. Los
arte cuanto tienda á darle fórmulas de un género retratos de los otros diez que faltan para completar
ParésJ.
cualquiera que sea, y muy especialmente si este géne- el mlmero de los veintiocho mártires no pudieron ha............ ,.,,-.,,.,..,,..,,.,,..,,.,,..,..,,..,,.,,':-.._r,,-.,r,,•,,r.,-.!,..,,,,,,..,-.,r,,••,r.,-.,,.,, .. ,,.,r, ... ,,.,, ..
ro se refiere á la vida en su aspecto económico, es cerse por no haber sido posible encontrar sus fotosinónimo de muerte, y el arte como el espíritu es in- graílas.
CRÓNICA DE ARTE
mortal, como el ansia de la perfección que domina
Nuevo mllodo para a1uzlizar el movimiellto de lfU ciencias ffsicas y naturales (continuaci6n).

nido avanmndo y reaccionando por modo incónscien- hondas y delicadas fibras del corazón, despertando
te - con permiso de los que creen que hoy ya no suce- sensaciones y produciendo emociones puras, exentas

de así, - y este continuo flujo y reflujo muéstrase en
los últimos años del siglo actual con más fuerza que
nunca, y no porque hayamos alcanzado un grado de
cultura superior á aquel que habían alcanzado los pueblos de la antigüedad y de la Edad media son me-

nos de temer las consecuencias de estas convulsiones
del espíritu humano en busca del deseado equilibrio
de las fuerzas sociales, necesario para entrar en el
período primero de un estado de relativa perfección;
que si para el tránsito de la sociedad pagana á la
cristiana y de la de los siglos medios á la moderna y,
dentro de ésta, de la de los privilegios á la democrática, hubo de pasarse por el derrumbamiento de una
civilización, por los terrores del año mil, por las guerras religiosas y por la guillotina, hoy también estamos abocados á sufrir una transformación de los organismos sociales que, como todas, habrá de costar
luchas cruentas de toda especie; que no es la muerte
del hombre lo cruento en estos casos, sino la de las
ideas á cuyo calor se formaron y desarrollaron los intereses de los pueblos ..
Sobre la transformación social de que hablo tuvie-

ron una ventaja inmensa las acaecidas; y esta ventaja
consistía en que el ideal transformador, mejor dicho,
que obligaba é inspiraba la transformación, la metamorfosis, estaba claramente determinado, y el implantarlo no ofrecía las dificultades de todo aquello que
por su complejo organismo es imposible apreciar completamente. La revolución social que hoy nos amenaza, apenas si ha logrado resolver una parte del
problema tan grave como es el de ·formar ó estable-

cer un nuevo orden de cosas. Apenas si ahondaron
los iniciadores de las ideas nuevas más de la corteza; nada han dicho respecto de la forma en que se
han de resolver los problemas que afectan á la vida
espiritual' de la humanidad, pues soñar que por gracia de una solución de orden puramente material, y
aun ésta por lo que ataña á una colectividad, pueda

realizarse la transformación, es lo mismo que creer en

«el miticismo cristiano muere como informador de

á

y mi mayor placer lo experimento al volver cuando anochece á casa para disfrutar
de las dulces é íntimas satisfacciones del hogar, porque soy un artista ca~ero, que
sin odiar al mundo no encuentra nada comparable con el calor de l~ familia.
Massenet no asiste nunca á los estrenos de sus obras: él mismo dice que es demasiado nervioso y sentido para exponerse á las emociones de una prim~ra re•
presentación; as( es que se queda en su casa, al lado de su esposa ó trabaJando,
como sucedió cuando el estreno de Manon: aquella misma noche, 11 de octubre
de 1891, compuso algunos fragmentos del baile Car,Jlon, que actualmente se representa con gran aplauso en Viena.
El eminente compositor antes de lograr la posición que hoy ocupa hubo_ de su-

frir grandes amarguras y privaciones, viviendo casi pobremente de sus lecciones.y
de lo que le producían algunas romanzas que componía. Por fin, su tale_nto se abnó
paso y pudo realizar su sueño dorado de ver una de sus óperas, Le ro, de Lal,ore,
puesta en escena espléndidamente en la Gran Opera de París. «¡Ah, esta pnmera
representación en la Academia nacional de música!, exclama Massenet al pensar
en aquel acontecimiento. Cuando recuerdo aquella noche inolvidable, me parece

todavía un sueño.&gt;

Ya está colocada sobre su pedestal la estatua de
María Cristina, obra de Mariano Benlliure. Es esta
estatua una de las más ¡,legantes y bellas producciones del célebre escultoi valenciano; no as( el pedestal, de forma cilíndrica,~do, amazacotado, queparece una colosal linter~ d~ Diógenes ó por lo menos
como la que le pintan al cínico griego.
De la estatua haré la descripción detallada cuando se descubra al publico; por hoy sólo me basta con
añadir á lo dicho que es una gallarda muestra del
valer de Benlliure.

***

la obra artística.» ¡Oh, ciertamente que sí! El mistiHablemos algo del movimiento artístico en Francia.
cismo moderno es más grande, porque reside en la
Mlle. Luisa Abbema celebra este año, como viene
Naturaleza, que lo llena todo.
haciéndolo hace ya algunos y siempre en el mes de
abril, la exposición de sus obras. Es esta artista, cor¡
*
Rosa Bonheur y alguna otra, de las pocas mujeres
**
que tienen una reputación artísti ca de mayor ó mePensaba todo lo anterior viendo el modelo á todo nor importancia, pero justamente adquirida. No se
su tamaño que el escultor Querol ha remitido á Ca- limita á pintar flores y frutas, que parece ser el génerrarra para reproducirlo en mármol del monumento ro obligado de las damas que cultivan el arte de Apeque ha de conmemorar las veintiocho víctimas que en les, sino que también abarca el paisaje, el retrato y la
el cuerpo de bomberos de la Habanacausó el incen- pintura decorativa.
dio acaecido en esta ciudad el 17 de mayo de , 890.
Luis Cardou dice que entre las obras que este año
Cristianísimo es el grupo que va .en lo alto del ci- exhibe Mlle. Abbema hay algunos paisajes en los
tado monumento. La Fe, vendados los ojos, soste- cuales pretendió la artista reproducir las vibraciones
niendo con un brazo el cuerpo de uno de los márti- luminosas de los rayos solares en -los tonos verdes de
res, á pesar de estar de pie y casi en actitud de-empren- un país de primavera, habiendo logrado un éxito. Verder el vuelo en dirección del trono del Altísimo, re- daderamente es un triunfo si como Cardou afirma
cuerda.:; 90 porque se parezca, sino por la idea- el salió bien de su empeño esa señorita. El retrato
grupo que la, escultura cristiana ideó de la Virgen es otro de los géneros á que se dedica esta artista.
con su divino Hijo muerto en los brazos. Y préstale Por último, Mlle. Abbema presenta cuatro panneaux
mayor carácter y parecido el que la Fe, como la Ma- decorativos para el hall del palacio de las mujeres
dre de J esús, están ambas al pie de la cruz. Querol de la Exposición de Chicago. Representan estos pan·
trató de dar á su grupo unción religiosa, altamente 11eaux á A11iérica acogiendo ~á las 11ncio11es y la Vi//(1,
religiosa, y á fe que lo ha conseguido. Casi pudiera, de Paris llevando á Chicago el arte de la 111ujer.

la posibilidad de que pueda existir un pueblo de
autómatas.
con ligeras variantes de indumentaria, hacer una
He aquí cómo el criticismo moderno, hijo de una Pietá de este grupo, bellamente modelado.
cultura refinada, calculadora, al examinar el nuevo
Pero en vano Querol, como todos los que respiramovimiento social, no encontrando en él nada más mos la atmósfera en que se elaboran las ideas estétique soluciones puramente económicas, y éstas limita- cas modernas, ha podido prescindir de dará la simdas en los estrechos moldes de una escuela que tan bólica figura de la Fe un carácter eminentemente reasólo abarca el más pequeño y menos permanente de lista, por lo que á la plástica corresponde, como tamlos medios que para su existencia ha menester un bién á las otras cuatro figuras sedentes qu e sobre el
pueblo culto, lejos de apoyar eficazmente las solucio- pedestal del segundo cuerpo del monumento emplanes socialistas, las opone reparo, sugeridos por la du- zadas si mbolizan el Dolor, el Afarlirio, la Abnegación
da, cuando no por el convencimiento que tiene de y el H erblsmo. En la primera de estas figuras, la Fe,
que hasta ahora está en el período caótico, embrio· es sin embargo en la que más se determina la influennario, el ideal transformador, del cual no saldrá mien- cia de esas ideas estéticas en la escultura mezcla de

cinco en verano y á las seis en invierno me estoy en mi despacho hasta las doce;
almuerzo y salgo para ir al Instituto, ó visitará mis amigos ó á verá mi .editor,

•**

de todo egoísmo, de toda pasión mezquina.
***
Y el arte, convencido de que por el camino de la
Por fin, el ministro de Fomento ha dado la orden
razón fría se va derechamente al enfriamiento y muer- á los escultores de retirar las estatuas de la Bibliotete de todo, así en el orden material como en el ca para que puedan reproducirlas en el mármol. Ya
moral, reacciona y se lanza en busca de idealismos; era tiempo. Veremos si el alcalde sigue el ejemplo
y he aquí la confusión, la vacilación, pues reconoce del Sr. Moret y ordena á su vez la retirada de los moque esos idealismos necesarios han de s'er producto delos de las de Villanueva, Lope de Vega, Fernánde un medio de cultura, y como el actual no la ha dez de Oviedo y 111ando de la Laflita, como aquí se
determinado todavía claramente, búscalos e·n los me- le llama al pobre general de artillería de los Reyes
dios que fueron.
Católicos. Por muchas razones es menester retirar
· Pero no hay duda, el misticismo lleva por ahora dichos modelos, pero una de las principales por ver
la ventaja en esta lucha; el misticismo religioso, el si los alltores de ... esas estatuas vuelven por su buen
cristiano, parece vencer, y sin embargo, una voz des- nombre al labrarlas en el mármol.
conocida, aquella que gritaba junto al Capitolio «los
dioses se van, » se escucha ahora también diciendo:

***
En la Galería Petit están expuestos una porción de
objetos artísticos pertenecientes
la colección de
Mad. Denain, que acaba de ser vendida.
Entre los cuadros notables que posee esta señora
hay un retrato de Rembrandt, pintado por él mismo;
otro retrato de la hija de Velázquez, pintado por el
inmortal autor de la Hilandera, y el retrato de un
fraile, debido al pincel de Rubens. Hay además pinturas de Boucher, de Fragonard y de Oudry, y una
curiosísima de retratos de bailarinas célebres y de

a

A RTfs TICA

cómo compongo y cómo escribo? Comienzo por leer el libreto hasta aprendérmelo de memoria, empapándome bien en el asunto, y cuando todos los perso~a¡es es-

Más hieráticas son las otr¡¡s estatuas, excepción hecha de la que representa á la Abnegación, que es completamente modernísima: una hermana de la Cariductor alemdn, por Juan Fastenrath. - El Tesoro, por Manuel nes de un cani.cter limitado; y si esto se tiene t n
Amor Meilán. - Afisulá,zea. -N1'tsfros gral&gt;ados. - Am'e(con- cuenta hoy, veremos cu:in poco viable se presenta dad. L:r del Dolor es la estatua más genuinamente
cristiana, al modo que entendieron estos simbolistinuaci6n), novela por Héctor Malot, con ilustraciones ,de
Emilio Bayard. - SKCCIÓN CI ENTIFIC": ÍA &lt;ro11ofotograf!a. por ahora la solución socialista que sometiendo la mos litúrgicos los grandes artistas del Renacimiento.

al hombre es perdurable y no cabe por tanto en los
Cumple, antes de decir algo de lo que en el mun- estrechos moldes de una escuela.
do del arte acontece, exponer algunas consideracioExento, pues, el socialismo, como el materialismo
nes acerca de los rumbos que esta entidad en gene- científico, como la frivolidad, de una gran masa soral sigue en los momentos actuales; rumbos inciertos cial, como la política moderna de ese nervio espirique acusan más que nada un estado de carencia com- tual que necesitan las grandes ideas reformadoras
pleta de ideales y una vacilación inmensa, hija á mi para existir en condiciones de vida fuerte, una relientender de la falta de cerebros cuya fuerza imagi- gión con sus metafísicas abstracciones donde puede
nativa se imponga á los casuismos todos que en el mecerse el espíritu y respirar á sus anchas, el arte hoy
orden científico, como en el político-religioso, como vuelve los ojos, bien hacia .el viejo Cristianismo, bien
en el filosófico, invaden el mundo del pensamiento. hacia la Historia, bien hacia la Naturaleza, en busca
Por una ley ineludible, la del equilibrio, las socie- no de fórmulas plásticas, sino en busca de sentimiendades en todo tiempo, al través de los siglos, han ve- to, de idealismos, de algo con que hacer vibrar las

LA I LUSTRACIÓN

Hoy los principales teatros de Europa solicitan sus partituras, y el reciente éxito
de Werther, estrenada en Viena en la anterior temporada y que pronto_ se cantará
en París, es prueba elocuente de que el genio del que un día fué humilde timbalero en el teatro Lírico de la capital de Francia se ha impuesto á los_p_úbhcos más
mtehgentes y vuela resueltamente por las regiones en donde los_pnv1legiados alcanzan la gloria y la inmortalidad. - X.
- ,

EL &amp;M l N&amp;NTB COMPOSITOR FRANCÉS JUl,10 MASSENET

actrices del siglo pasado y del actual. Por último, Mad. Denain había logrado adquirir algunas de las mejores telas de Bonington, uno de
los primeros bucólicos ingleses del siglo xvm,
de Decamps y de Rousseau: de este último el
celebrado Arco Iris.
R. BALSA DE LA VEGA

Abril 14 de 1893-

EL COMPOSITOR MASSENET

.Cuenta actualmente Massenet cincuenta años,
pero conserva en su porte toda ]a viveza, en su
mirada todo el fuego y en sus inspiraciones toda
la frescura de su juventud: cabeza hermosa, ojos
alegres, bigote fino, labios sensuales, cabello
echado hacia atrás y frente espaciosa y admirablemente configurada, tales son los principales

rasgos que caracterizan su fisonomía.
Habita el gran compositor en París el cuarto
piso de una casa de la tranquila calle del General Foy, y su gusto artístico se revela en todos
los detalles del mueblaje y del decorado de las
habitaciones. De éstas sólo mencionaremos el
despacho, el cuarto de trabajo, mejor dicho, en
donde tantas bellezas ha creado la privilegiada
mente de Massenet: cerca de la pared, en plena

luz, la mesa; junto á ella varios estantes con libros de poesía, de historia y algunas novelas, y
en lugar preferente los dos autores predilectos
del maestro, Beaumarchais y Juan J acobo Rous-

seau. En un ángulo, cerca de la ventana, una
biblioteca con cristales, detrás de los que se ven
sólidamente encuadernadas y colocadas por orden cronológico todas las partituras del autor
de El Cid.
¿Y el piano?, se preguntarán nuestros lectores.
Este mueble es precisamente el que no se en-

cuentra en aquella casa, y si algún visitante al
notar esta falta demuestra su extrañeza, no tarda Massenet en decir:
- ¿Y para qué me había de servir un piano?
BastaQte¡ hay por desgracia en la casa: casi en
cada piso uno que no cesa de armar ruido de
dla ni de noche. En cuanto á mí, no le necesito para mis composiciones. ¿Quiere usted saber

LA CASA DB MASSKNBT, - llL COJUDOR

�268

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

591

- Precisamente ahora en todos los avisos de fallebrinos, lo que indica que los t'nconsolables se consolaron en 365 días. Y ya no han vuelto á acordarse del cimientos, insertos en los periódicos, se expresa que
- Calvario, 20, bajo, tiene usted su casa, me dijo muerto, porque en los ocho años siguientes no apare- «falleció después d~ recibir los Santos Sacramentos.»
- Es una excelente costumbre, un cristiano y saD. Santos, despidiéndose de mí en la calle de la ce aviso de funeral, misas ó exequias, etc., etc., por el
Cruz, donde le encontré h otra tarde. Vaya usted alma del riquísimo D. Tadeo, que tantos años estuvo ludable ejemplo y una lección oportuna para los que
amontonando riquezas y viviendo con una economía en vano pretenden descatolizar á la nación católica
por casa y le enseñaré mi cementerio.
por excelencia, que á la religión debe sus mayores
- ¿Qué dice usted?.. ¿Cementerio en un cuarto parecida á la miseria.
glorias.
- Ese es el mundo, amigo D. Santos.
bajo?
- No -crea usted, dijo por último ej amigo RisueAbrió D. Santos otro tomo, el de 1890, y leyó un
- Sí, señor, sí; vaya usted y lo verá.
Y siguió D. Santos su camino, dejándome con las aviso mortuorio en el mes de febrero, en que la afli- ño, que esta copiosa colección de avisos fúnebres es
ganas de saber qué cementerio era el de su casa, y gidísima i·nconsolable viuda del teniente coronel don sólo un entretenimiento... En esta multitud de recon la sospecha de que el hombre no tenía la cabeza José Cintarazo pedía para el alma del bizarro militar cuerdos de las personas que hemos visto entre noslas oraciones de los numerosos amigos y les invitaba otros, cuyas cualidades, buenas ó malas, hemos cosana.
nocido; cuyos triunfos y cuyas derrotas hemos preD. Santos Risueño es un filósofo de medio carác- al entierro.
- Pues en el torno de 1892, en febrero, vea usted senciado, encuentra el espíritu cristiano fortaleza y
ter, ó de medio pelo, solterón independiente, que
también hay solterones que viven en la más humillan- otro aviso en que la misma afligida señora Doña Ca- aliento para esperar con serenidad la hora de mote dependencia, hombre sin vicios ni virtudes, po- talina Ternezas y Pérez y su esposo el coronel don rir. Esta colección se cerrará con el aviso mortuorio
seedor de una modesta rentita segura, con la que Cándido de la Espuela comunican á sus numerosos que en mi testamento dispongo se inserte en La Coatiende á sus necesidades, que no son muchas, por- amigos que ha subido á la gloria su hijo Ricardito, á rrespondencia y que ya tengo redactado... bien que he
que ni viste con lujo, ni gasta una peseta ni media los tres meses de edad. ¿Qué le parece á usted de la dejado en blanco la fecha. Y cuidando mucho de mi
con mujer alguna, obrando en esto como sabio, sin aflicción de la viuda del teniente coronel?.. No tardó salud de alma y cuerpo, y pudiendo vencer las sugestiones de la envidia, no haciendo daño á nadie y llaserlo; ni emplea más de cien céntimos en ver la me- mucho en procurarse el ascenso.
- Esa es una aspiración legítima en lo militar y en mando poco al médico, creo que tardará todavía basjor comedia desde la entrada general, única localidad,
tante la hora de que mi testamentario llene el blanco
según dice, en que naqa distrae de la escena al espec- lo civil.
- Aquí tiene usted en el mismo número dos avi- de la fecha.
tador; ni compra libros, pues lo que quiere leer lo lee
Y con esto me despedí del bueno de Risueño, deen la Biblioteca Nacional; ni admite sablazos de nin- sos fúnebres, de gran tamaño los dos, anunciando fugún amigo; ni da más de catorce reales diarios á la pa- neral en diferentes iglesias por el alma de D. N. Fer- jándole con su ftínebre manía.
trona que, hace muchos años, por esa corta cantidad nández, el acaudalado propietario de cuarenta y tanCARLOS FRONTAURA
le mantiene, le asiste, le lava, le cose, le plancha, le tas casas en Madrid. En uno de estos avisos convida
á las exequias su viuda, con la que casó siendo viu- ,_,,,,,.,,,,.•,,¡o,.••J••••••l•,1•••••••'••"••••••••l'••••,1•••••••'••••••'••'••1•,,•,,1•.,•o,1•.,•1,1• ..••••••••••••••'••'•J'-.
zurce y en todo le sirve con la mayor solicitud.
Es la de D. Santos una de esas beneméritas patro- do; y en el otro, su hija, del primer matrimonio, su
nas - de que no queda en el mundo más que algún hijo político, sus nietos, etc., etc., todos afligidos y
OTHON GILDEMEISTER
rarísimo ejemplar - que disfrutamos en mejores tiem- desconsolados y disputándose la herencia del muerBURGOMAESTRE Y TRADUCTOR ALEMÁN
pos los que ya somos viejos, patronas propiamente to, de la que al fin y á la postre será la mejor parte
dignas de este nombre, que cuando un huésped les para los eminentes letrados y los diligentes curiales
España tiene sus senadores poetas, como el solitario
entraba por el ojo derecho, consagrábanle todos sus que entienden en los pleitos á que ha dado ocasión
de
la casa Santa Teresa en Villanueva y Geltrú, don
esta
embrollada
testamentaría.
En
cuanto
se
resuelva
desvelos, le daban todos los gustos, le perdonaban
todas las faltas, sobre todo la de dinero, y le hacían, definitivamente el litigio, que amenaza durar lo que Víctor Balaguer, cuya trilogía catalana Los Pirineos,
en fin, fácil y alegre la vida en medio de los afanes resta de siglo y el otro, se acabarán los avisos de vertida al alemán, hace hoy las delicias de los Países
Bajos, merced al íntimo comercio literario que existe
honras fúnebres por el rico difunto.
del estudio y la penuria de la bolsa.
- Supongo que se acabarán también los herederos. entre los pueblos germanos. Y en la laboriosa cuanto
No había entonces tantos suicidios como ahora,
- Vea usted este recuerdo piadoso que consagra docta Alemania hay en la persona del doctor Othon
y nadie me quita de la cabeza la idea de que la mutodos
los años el conde del Atomo á la memoria de Gildemeister un burgomaestre traductor de quien se ignificencia de las patronas evitaba que se malograsen en flor preciados ejemplares de la juventud es- su mujer. Todos los años paga los diez duros por el nora si es más alcalde que traductor; pues si Brema le
tudiantil de aquel tiempo venturoso... Pero en otra anuncio del aniversario. ¿Usted no conoció á aque- honra como á su primer ciudadano, á su intachable
burgomaestre, al hombre práctico, al financiero honraocasión dedicaré á las patronas que florecieron en lla mártir?..
- Sí, recuerdo que todo el mundo la compadecía. do que pudiera envidiarnos Madrid, y que parece que
aquella época el epitalamio que merecen.
- Como que el marido, que únicamente se casó se había sumergido sólo en el océano de los números,
D. Santos es un egoísta desocupado que se burla
con
ella por la considerable dote que le llevaba, la en la prosa de la Hacienda, pudiendo aplicarse á él
de todo lo humano, de lo social como de lo político,
de lo militar como de lo civil, y no lee más periódico mató á disgustos, y dicen que también á golpes... To- la oda del poeta de Lacio que dicejuteger vt'tae, sceque La CorreJpondencia de Espaiia, y no repasa este do lo soportó con una abnegación heroica aquella lerisque purus, pero que respetaba también la liberapreciable diario por saber noticias que no le impor- infeliz hasta que no pudo más, y abandonó este mun- tad religiosa y científica y que tenía la tolerancia que
tan un pito, ni por saborear los folletines; lo compra do en que tan dura suerte había sufrido. También desearíamos á los ministros de España, la abnegación
este marido que maltrató á su mujer y no tuvo pie- y la pureza de corazón con que nos entusiasmaba
por los avisos mortuorios.
Así me lo dijo él mismo el día siguiente al de nues- dad de ella invita afligido al entierro, y luego cada Moltke, y que conocía como el que más el arte de la
tro encuentro, que fuí á visitarle ansioso de ver lo año dedica á su víctima, en la cuarta plana del pe- vida, ciñendo su frente la corona de las virtudes cí·
que había prometido enseñarme ó de convencerme riódico popular, un recuerdo de 50 pesetas. ¿Es re- vicas, la modestia, Alemania entera le ama cual estadista y publicista nacional, y el mundo de las letras
mordimiento? ¿Es hipocresía?..
de que había perdido el juicio.
- Y sin embargo, ya sabe usted que el conde del le llama el discreto y genial intérprete de las obras
D. Santos es un coleccionista fúnebre. Así como
Atorno
es una persona muy considerada en Madrid, maestras de los poetas más eminentes, el maestro de
otros reunen sellos de correos, pipas, abanicos, cajas
de fósforos, etc., etc., D. Santos tiene· cortados y pe- aunque se conocen sus malas cualidades y su perver- los traductores que, llegando por virtud de sus excep·
cionales condiciones literarias á identificarse con los
gados avisos mortuorios en las hojas de un libro del sa historia...
autores
clásicos, descansaba en el país fabuloso de
-Así
hay
muchos
...
tamaño del Mayor de los comerciantes y al margen
- Este es el mundo... No todos los criminales Ariosto y en el ciclo del Dante para convertir el mede cada una escribe sus observaciones. Posee diez tomos, tantos como años hace que &lt;lió en tan rara afi- arrastran cadena; los hay sueltos y con muchos tal sólido de su saber en preciosísirnas obras artísticas, deleitándonos con las joyas brillantes de las occión, y verdaderamente, no deja de ser curioso este humos...
tavas reales del autor de Orlando Fztrioso y con los
- ¿Quiere usted ver más muertos?..
cementerio de D. Santos. Allí están todos los muertesoros
misteriosos de la poesía del vate florentino,
- Si he de hablar á usted con ,franqueza, no entos conocidos que en los últimos diez años han figumereciendo
unánime aplauso, por la suma de voluncuentro
demasiado
alegre
el
entretenimiento.
No
nierado en la cuarta plana del periódico noticiero. Allí
los hombres políticos de quienes nadie se acuerda; go, sin embargo, que es curioso este cementerio, y tad civilizadora que revela ofrecer al público aquellas
los invictos generales olvidados por sus enemigos y que la idea de formarlo es sumamente original. Difi- sublimes manifestaciones del genio en una época do·
por sus amigos; los nombres más linajudos; las hermo- culto que haya otro que se ocupe en semejante tra- minada por la prosa, y lograr por su dominio de las
. lenguas en que fueron escritas las hermosas campo·
sas más celebradas; los ricos más espléndidos y los ~~
- Corno no tengo nada que hacer... Y crea usted siciones, y del idioma alemán, verter con toda su puricos más pobres, por avaros; los grandes negociantes ... ; en fin, miles de personas que hemos visto des que me entretiene sobremanera formar mi colección reza, sin que pierda nada el concepto, sin que pierda
aparecer de entre nosotros, precediéndonos en la vi- y consultarla diariamente. Tengo hechas observacio- nada tampoco la frase, las mágicas estrofas de los
nes muy curiosas. Por ejemplo: en diciembre, enero poetas italianos al idioma que cuenta como preciadas
da eterna ...
- Vea usted, me dijo D. Santos abriendo el tomo y febrero es cuando mueren los personajes y los mé- manifestaciones de su valía el Fausto de Goethe, los
de 1883, el primero de su cementerio, y leyendo un dicos, aquellos por exceso de cuidado y éstos por ex- dramas de Schiller y los cantares de Reine.
Interpreta el Sr. Gildemeister tan acertadamente los
aviso mortuorio del tamaño de media plana de La ceso de trabajo. En los mismos meses se produce el
Correspondencia: «El Excmo. Sr. D. Tadeo Pérez y mayor número de vacantes en el Estado mayor del pensamientos y los viste de modo tan elegante y sen·
Pérez, banquero. Falleció el 1.º de enero de 1883. Sus ejército. En verano mueren más casados que en in- cilio, que muy pocas traducciones podrán comparardesconsolados sobrinos, etc.» Por el tamaño del avi- vierno. La clase que menos contingente da á mi ce- se á las suyas, y bien pudiera decirse, sin riesgo de
so puede usted calcular el desconsuelo de los so- menterio es la benemérita de prestamistas sobre alha- equivocación, que en ninguna lengua como en la ale·
jas y ropas en buen uso y sueldos del Estado. Por últi- mana, aparte la original, podrían leerse la Epopeya
brinos.
- En efecto, lo menos les costó mil pesetas el mo, en mi colección sólo se encuentran dos ó tres avi- del maestro Lut's y la Divina Comedia tal como la
sos mortuorios en que no se ha puesto el signo de la idearan y escribieran Ariosto y Dante. Ya cuando
anuncio.
cruz,
y se ha omitido la frase cristiana se sirvan enco- alumno del gimnasio de Brema empezó Gildemeister
- Pues vea usted ahora otro mayor á los ocho
mendarle
á Dios y se indica que el cadáver será con• á traducir la creación atrevida de lord Byron que se
días, anunciando el funeral por el alma de dicho sujeto. En esos ocho días, sabiendo ya probablemente &lt;lucido al cementerio civil, para demostrar que el di- titula Don Juan, y no titubearemos en denomin~rle
· el Sabatier alemán, pues en nuestro concepto es imcada sobrino lo que heredaba, se aumentó su descon- funto no tenía creencias religiosas...
posible llevar el arte de traducir poemas grandiosos
Eso
prueba
que
hay
en
nuestro
país
muy
pocos
suelo. Fíjese usted en que ya no dicen, como en la
primera, «sus desco11solt1dos sobrinos.» Ahora dicen «sus que tengan esa desgracia... y muy pocas familias que á más alto grado de perfección que aquel hijo de
.
inconsolables sobrinos.» ¿No conmueve esto?.. Veamos se atrevan á hacer público alarde de que el padre ó Montpellier en su versión francesa de Fausto.
Gildemeister,
á
quien
con
motivo
de
su
septuagésiel
hijo
ó
el
hermano
que
han
perdido
ha
muerto
impeahora el tomo de 1884. En el aniversario todavía se
mo cumpleaños saludaba Pablo Heyse corno al rey
acuerdan del tío, pero ya dicen únicamente: «Sus so- nitente.
EL CEMENTERIO DE D. SANTOS

UN ADIVINO EN MARRUECOS, dibujo de R. Catón Woodwille

�LA ILUSTRACIÓN

A RTÍSTICA

N úMERO

59 r
N úMERO

de los traductores, es un sucesor dignísimo de los
Schlegel y Gries, y así como el nombre inmortal de
Shakespeare y de Calderón está unido por siempre á
éstos, el del traductor congenia! de Brema vivirá con
Ariosto y con el Dante, con el cisne de Stratford y
con lord Byron, cuyas creaciones artísticas tienen el
mérito de ser siempre nuevas y de dejar percibir más
y variadas bellezas en cada lectura que de ellas se
hace.
Como alcalde de Brema fué Gi!demeister inflexible, al igual del de Zalamea, y como traductor ocupa

distintos como Lamartine, Renán y Zola, un canto de
la patria en el que se confunden. las lágrimas del pueblo, la lozanía de la juventud y el aroma de las flores,
y que tiene una copia verdaderamente dantesca.
Como alcalde brilla Gi!demeister sobre todo en
nuestros días en que los consejeros de Düsseldorf,
denegando una estatua al inimitable Reine, que no
necesita monumentos de cal y canto, siendo sus monumentos El libro de los cantares y otras tantas obras
que alcanzarán más duradera vida que los consejeros
de Düsseldorf, se parecieron á aquellos alcaldes de

.xn

EL T ESOR O
No era que Juan Luis fuese un ambicioso ni mucho menos; buena prueba de ello habíala dado al
pretender á Martina en casamiento. La muchacha no
poseía otros bienes que una honestidad á toda prueba y una belleza tan grande como su honestidad. Y
J uan Luis la amaba con un amor casi más propio
de héroe de novela que de zafio y rudo labriego como él era; amábala entrañablemente, y con todo, re-

Mocccxcu

.flel nome luo

I VS EPPE

E RDI

,n~efoeoo ~ttefice ~i armonie c&gt;ivin~

~i~nore &lt;&gt;el canto
reuei·enle
il

f&gt;UO

cf an·.a ra frf ~iaua

L A I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

591

de grueso tronco y achaparrado ramaje. Aquel d~bía
ser el sitio con tanta ansia buscado por Juan Luis.
Allí, según la tradición y según el famoso Cipriam'/lo el libro de los tesoros, debía encontrarse uno
de é~tos enterrado desde luengos años atrás, desde
aquellos' tiempos en que por allí anduvieran los moros haciendo sus correrías y llevando á cabo sus rapiñas, cuyos detalles y pormenores conservábanse en
leyendas que se transmitían en toda su .candorosa
pureza de padres á hijos y de abuelos á metos.

Así amaba. Juan Luis .á l\1artina; por esto decía
con frecuencia y con acento de profunda tristeza:
«¡Si yo fuese rico! )) Por esto amando á la muchacha
entrañablemente iba dando largas al asunto del casorio, y por esto, sin ser lo que se llama un ambicioso,
deseaba poseer una fortuna. Todo por y para Martina.

***
Como nunca llueve á gusto de todos y el tiempo
pasa con igual rapidez para los felices que para los
que no lo son, Juan Luis vió un día con espanto llegar el de la boda, aquel día que él pensaba no había
de llegar jamás.
Fué un día triste para él. Encerróse en tan profundo mutismo, que todos, todos en el lugar echaron de
ver la profunda tribulación que lo embargaba. Poco
expansivo con su novia, indiferente á las felicitaciones y á las bromas de dudoso gusto con que convecinos y amigos le acribillaban, era Juan
Luis un ejemplar curiosísimo de la clase de novios en víspera de matrimonio.
Aquella noche no pudo dormir; el
sueño huía de sus párp¡idos con tenacidad más grande cuanto eran más
grandes los llamamientos que él le
hacía.
Cansado al fin de aquella lucha que
le aniquilaba, dominado por su pensa41'
miento eterno, el afán de una fortuna,
~ ,
abandonó las sábanas y con ceñudo
semblante encendió la candileja que
pendía próxima á la cabecera del lecho
y al alcance de su mano.
Vistióse con toda la rapidez que puu,.i'(\,\"~º
do y se lanzó á la calle, bien provisto
--.:,,...;\\,, Wl~de un pesado azadón bruñido por el
ESPERANDO EL ROSARIO, dibujo de Andrés Parladé
uso, dirigiéndose á un pinar que á la
salida del pueblo agitaba sus ramas con
canturías ltígubres é indescifrables, turbando el ma- con que sus ojos se fijaban en el más insignificante
accidente del terreno.
jestuoso y augusto silencio de la noche.
Por fin lanzó un suspiro de satisfacción; había enPrimero con segura planta, luego y á medida que
en el pinar íbase internando con más grande vacila- contrado lo que buscaba, había visto un matorral
ción cada vez, Juan Luis se perdió en aquel intrin- de espinosas zanas que crecían exuberantes y locado laberinto, buscando algo sin duda, según el afán zanas en una pequeña hondonada, al pie de un pino

.nuouo i ea lro

PERGAMINO OFRECIDO AL MAESTRO VltRDI CON MOTIVO DI!. LA I NAUGURACIÓN DEL TEATRO DE SU NOMBRE EN CARRARA

un lugar preferente en la pléyade de eminentes traductores alemanes, en la cual brillan también el doctor francfortés Luis Braumfels, el traductor del Cenijste, el suizo Edmundo Dorer, y el traductor de
Camoens, Guillermo Storck. Desde el tiempo de los
poetas románticos está floreciendo en Alemania el
arte de traducir, que tiene su iniciador en el intérprete de Homero, Juan Enrique Voss, y un maestro consumado en Herder, el traductor del Romancero del
Cid. ¡Qué de veces han sido vertidos al alemán el
padre Homero, los grandes trágicos griegos y Horacio! El rapsoda Guillermo J ordán tradujo no sólo
la Odisea, sino también las tragedias de Sófocles que
habían vertido Donner y Minkwitz y que consiguieron el aplauso de los contemporáneos y la admiración
de la humanidad por ser esencialmente humanos los
personajes de sus tragedias. Manuel Geibel publicó
su Libro de cantares clásicos, y junto con Pablo Reyse su Libro de cantares espmioles, mientras en unión
de Schacl&lt; dió á la estampa el Romancero de los espa1ioles y portugueses, y en compañía del suizo Leuthold
escribió Cinco libros de líricos franceses desde la Revolución hasta 1862. El Oriente tuvo sus traductores en
Federico Rückert, Schack, Daumer y Bodenstedt.
Fernando Freiligrath tradujo poemas americanos y
cantares escoceses; Pablo Heyse interpretaba acertada mente los pensamientos del italiano J osé Giusti, y
Augusto Be~tuch vistió á la alemana la simpática
epopeya del ilustre amigo de Balaguer, Federico Mistral, que se intitula Miréio; pudiéndose aquella creación del sabio de Maillane llamarse el cuadro más acabado de aquella Provenza que amaron ingenios tan

barrio cuya ineptitud ha dado origen al modismo español: «más torpe que un alcalde de barrio,» y como
traductor que sabía lo mismo entonar el lenguaje del
amor, de la pasión y de la hermosura, que manejar la
sátira é imitar los numerosos chistes de Shakespeare, vivirá Gildemeister eternamente en las letras patrias. T iembla su lenguaje cual arpa en manos del
artista.
·
pesde 1890 ,vive el gran alcal~e tradu~tor consagran~ose sól~ a las musas en su hnda casita rodeada
de hiedra y situada en un arrabal de Brema, después
de haber renunciado su cargo que desempeñó desde
el año de 1871. Beatus ille le llamaremos con Horacio.
En 1864 le agració la Universidad de Tubinga con
e! título de doctor honorario.
Nació Otlwn Gildemeister en Brema el 13 de marzo de 1823 como hijo de una antigua familia de patricios.bremenses. De 1842 ~ 45 se dedicó á estudios
filológ1cos en Bonn y Berlm, y en 1845 entró en la
redacción de La Gaceta de Weser, la más importante
de su ciudad natal.
Sus traducciones no son sino los frutos maduros
de su descanso, así c?mo su paisano el médico Qlb.ers aprovechó sus oc10s para hacerse un gran astrónomo, lo cual hizo exclamar al ilustre Bessel: «¡Ojalá
que tuviésemos muchos que trabajasen tanto como
Olbers mientras descansa!))
Los frutos del descanso de Gildemeister son una
cosecha de oro de una vida entera consagrada sólo
al arte.
J UAN FASTENRATH

sistíase á fijar el día de la boda, porque lo que él decía: «¡Si yo fuese rico!»
Y repetimos que no era un ambicioso ni mucho
menos. Juan Luis era uno de los hombres más frugales que se conocían en el pueblo, muy metido en
su casa y poco pagado de las vanidades mundanas;
pero ... ya salió el pero. El pobre muchacho estimaba en alto grado á su novia y parecíale mujer tan
. digna ~e ceñir corona como la ~ás encopetada princes~. S1 por un momento pudiera convertirse Juan
Luis en uno de aquellos héroes legendarios de que
hablaban los romances de los ciegos, en uno de aquellos Bernardos y Amadises que luchaban contra todo
lo posible y hasta con lo imposible por satisfacer el
más fútil é inocente antojo de las damas de sus pensamientos respectivos; á poder Juan Luis convertirse
en uno de aquellos seres privilegiados, embrazaría la
adarga, y lanza al brazo arremetería contra todos los
obstácu~o~ por insuperables que fuesen, para lograr
una pos1c1ón y una fortuna de que creía á Martina
merecedora.
No; él no quería que sµ mujer fuese una bestia de
carga. Para él los trabajos penosos, las rudas faenas,
las cargas insoportables, las labores del campo; para
ella el regalo, la molicie, el hogar, la fo rtuna, la comodidad. El no quería que las manos de su mujer se
encalleciesen con el azadón ó elfoucbio; él no quería
que el sol abrasador ni las crudas heladas desfigurasen aquel rostro de niña, más á propósito para ser
acariciado que para sufrir los rigores de la intemperíe; ni un disgusto, ni un cuidado, ni un afán, nada en
suma que á quebradero de cabeza tuviera semejanza.

AULAJE BÚLGARO, dibujo de Alberto Richter

***
Juan Luis trabajó con ahinco, casi con desesperación. Sudando la gota gorda, como por ahí se dice,
llegó á ahondar hasta una considerable profundidad.
Apartó raíces y guijarros que brillaban como estrellas de oro en medio de las densas negruras de la
noche al ser heridos por el agudo pico del azadón;
pero ¡nada!, ¡el tesoro no aparecía!
Juan Luis, sin embargo, no desesperaba. Larga era la noche y su constancia tan grande como su amor por Martina. Pues ó el tesoro no había de estar
allí, ó él había de encontrarlo.
Y en su tarea continuó cada vez con
más ahinco y cada vez con empeño
más grande, sin que la tierra ingrata
pusiera á sus ojos de relieve el montón
de riquezas con que el pobre enamorado soñara.
Una hora, dos, tres ... Para Juan
Luis pasáronse las de aquella noche
con una celeridad vertiginosa. Absorto
en su faena, no sentía el rodar del tiempo; dijérase que había detenido su aguja con vigorosa fuerza. Y cava que te
cava y ahonda que ahondarás, cuando
Juan Luis pudo pensar en otra cosa
que el tesoro ambicionado, fué cuando
allá á lo lejos vibraron lentas y sonoras las campanas
de la iglesia parroquial, lanzando á los aires sus tañidos que delataban la proximidad del día.
A Juan Luis oprimiósele el corazón. Parecía como que una mano nervuda y traidora se lo estrujaba.
Enjugóse con el dorso de la mano el sudor que co-

�\,- -· :-~ ~ ) ..
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PARÍS.-LA PLAZA CLICHY, cuadro de F. Miralles

LA CIGARRA Y LA HORMIGA, cuadro de Enrique Serra

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LA

74

rría porrsu frerüe y consultó el horizonte con ávi&lt;lamirada. .Nada pudo percibir. Ante sus ojos sólo se
presentó un azulado velo, tenue, muy tenue, algo así
semejante á una sutilísima humareda que llegase hasta él atravesando la espesa barrera que formaban
troncos y ramajes. Un aire frío y húmedo azotó su
frente ... El alba llegaba y con ella la hora de sus bod¡is,
el instante tanto tiempo temido y ambicionado á la par.
No hubo otro remedio que abdicar, transigir con
sus afanes, con sus ambiciones, con sus esperanzas.
El tesoro se le huía, dejándole entre los brazos otro
tesoro: el de una mujer amante y amada.
Pero esto no bastaba á Juan Luis. Casarse, .. sí...
bueno; pero detrás de ese casorio estaba el calvario
que se ven obligados á recorrer los desheredados de
la suerte. Y no debía ser él solo á cruzar aquella nueva calle de la Amargura. Su Martina también. El destino al unirlos con indisoluble lazo los condenaba á
los dos á un tiempo.
Juan Luis regresºó á su hogar, cariacontecido y
triste. Vistióse, como el caso exigía, sus mejores galas, que sobre él tenían aquel día aspecto de mortaja, y se encaminó á casa de la novia, donde parientes y amigos estaban citados.

Más que enamorado que debiera responder alta
la frente y henchido el pecho de satisfacción á los latinajos del cura, parecía el pob¡e novio un reo que
contestaba al interrogatorio de implacable y despiadado fiscal. Temblaba como un azogado, ibasele un
color y otro se le venía, no acertaba á responder con
oportunidad y como cumplía á las preguntas del carirredondo sacerdote, y cuando éste terminó su misión
haciendo sobre Juan Luis y Martina la señal de la
cruz y bendiciendo sus desposorios, el pobre muchacho sintió que una lágrima escaldaba su mejilla, una
lágrima pesada, tan pesada, que pensó el rapaz que
dejaría en su piel un surco negruzco, un violáceo verdugón.
Retiróse la comitiva y en casa de la novia celebróse con abundante comilona la fie•s ta en medio del
bullicio y algazara acostumbrada en casos tales. Mucho de tajadas de pantrigo rehogadas en dorada
manteca, abundancia de grasiento lomo de cerdo,
sabrosísimo cocido aderezado como á hacerse acostumbra. en los días en que repican gordo, buenos
tragos de vino del Ribero, anchas y redondas fuentes de arroz con leche que era cosa de chuparse los
dedos; 1~ comilona resultó espléndida, pues por lo
que hace al tío Sebastián, el padre de Martina, era
hombre que gozaba justa y merecida fama de hacer las cosas á punto de caramelo cuando á hacerlas
se comprometía ó á ello se encontraba obligado.
Pasó aquel día y o,tro después y después otros. Las
gentes observadoras echaron de ver que muy al contrario de lo que generalmente acontece, en el semblante de Juan Luis, á medida que el tiempo avanzaba, reflejábase una felicidad más intensa. El día de
las bodas fué triste, fuélo menos el siguiente y así los
demás. El hábito ó la costumbre, lejos de producirle
hastío parecía como que llevaba á su alma la ventura que en su rostro se reflejaba como en un espejo.
No parecía sino que veía en sus manos el codiciado tesoro; que aquello que tanto tiempo había apetecido y soñado, iba al fi n á convertirse en realidad.
A todo esto Martina, ni esclava ni señora, ni sierva ni princesa, compartía satisfecha y alegre la parte
que á ella tocaba en los afanes y cuidados del matrimonio. Aquella misma satisfacción y aquella misma
alegría dijérase que la transformaba á ojos vistas hermoseándola y prestándole mayores atractivos á los
de Juan Luis. Nunca con más propie~ad ·pudo hablarse de los nidos de amor. Martina parecía la hembra regocijada y feliz que exhala su ventura en gorjeos y trinos. Juan- Luis contemplábala extasiado, con
la sonrisa en los labios, en silencio, como si se sintiera receloso de romper el encanto de aquella existencia bienaventurada.
Un día pintóse con tan vivo colorido en su semblante aquella felicidad que hacía dos meses le embargaba y que iba siempre en ascendente progresión,
que llegó á ser notada hasta de los más miopes en
materia de amor. Preguntáronle 'algunos la causa que
motivaba aquella alegría en él inusitada, y no vista
desde que comenzó á hablarse de su matrimonio con
Martina.
Juan Luis les contestó:
- ¿No sabéis? He encontrado mi tesoro, y no en
el pinar, sino en mi casa. Se me ha entrado por ella
y tiene todos los rasgos y todos los encantos de Martina. Porque hay que desengañarse: no hay tesoro
más grande en el mundo que una mujer enamorada
. y buena como la mía.
MANUEL AMOR MEILÁN

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

MISCELÁNEA
Bellas Artes. - En el salón Wagner, de Berlín, se ha expuesto la obra que acaba de terminar el ilustre pintor alemán
Adolfo Menzel con destino á la Exposición de Chicago: es un
cuadro al guaclie que sólo mide pocas pulgadas y representa una
escena de la temporada de Baños en Kissingen. Esta diminuta
pintura, al decir de los periódicos artísticos alemanes, es de una
verdad y vida extraordinarias y demuestra que el gran artista, á
pesar de sus sesenta y siete años, conserva en toda su fuerza la
potencia visual, el vigor de concepción y la maestría de ejecución que le han conquistado uno de los primeros puestos en el
mundo del arte.
- La Rose-Croix, de París, ha celebrado su segunda exposición, en la cual al lado de todas las extravagancias de esa seudo
escuela ultra-modernista, hay algunas obras notables que firman
Moreau Neret, Lalire, Bourdelle, H. Delacroix, Cornillier, Rusiere, Bethune, Regamey, Desbontin, Ogier, Jaquin, Rosenkranzt, Chabás y algunos otros.
- En la Galería del Teatro de Aplicación, ele París, la Revtte
Jllustrée ha expuesto 300 originales ·que en sus páginas ha re·
producido y que son debidos á artistas como Marold, Vierge,
Raynouard, J eanniot, Rochegrosse, Myrbach, Besnach, Doucet,
Toudouze, Vogel, Duez, Van Beers, Caran d' Ache, Forain,
Aranda y otros no menos notables.
- No ha resultado cierta la noticia que dimos de que había
fracasado el plan de los secesionistas muniquenses de celebrar
una Exposición en la capital de Baviera. Al contrario de esto,
la Asociación de artistas ha firmado ya un contrato con el arquitecto consejero de la corte, Brand!, mediante el cual éste le
cede por cinco años el magnifico solar q ue posee en una de las
mejores calles de la ciudad y además muchos particulares se han
suscrito para formar el fondo de garantía. E l edificio para la Exposición se construirá según los planos del arquitecto Pfann,
tendrá la forma de un palacio monumental de estilo del Renacimiento y se inaugurará en el próximo junio.
Barcelona. - Hemos tenido el gusto de ver el boceto que los
distinguidos escultor y arquitecto de esta ciudad Sres. Cam·
peny é Iranzu han enviado al concurso abierto en Manila par_a
elevar un monumento á Legazpi. Como próximamente publicaremos una reproducción del mismo, omitimos hoy hacer de
él una descripción y nos limitamos á consignar que la obra de
los mencionados artistas, grandiosa, elegante, verdaderamente
monumental y arústica en su conjunto y en sus menores detalles, sintetiza por modo admirable, no sólo el hecho trascendentalisimo de nuestra historia de unir á la corona de España el
rico archipiélago filipino, sino el espíritu de la época en que
tal acontecimiento se realizara, representado por las figuras de
Legazpi y del padre Urdaneta que coronan el monumento llevando en la mano, el uno la espada y el otro la cruz. La obra
de los Sres. Campeny é Iranzu es merecedora de los mayores
elogios, y de que no exageramos al alabarla podrán convencerse
nuestros lectores cuando la reproduzcamos, que será en breve,
en LA ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA.

NúMERO

591

NúMERO

591

LA I L USTRACIÓN ARTÍSTICA

2

75

Guillermo Lu bke, célebre historiador a rtístico a lemán.
Jorge Petre, embajador de Inglaterra en Portugal, uno de
los más distinguidos diplomáticos ingleses.
............., .••••., .•...•, ................. .. ..............., ...... , .• , .... ........., .....,.J1,, •,, t,,1••··•·1••· .. ··········••''•' '

NUESTROS GRABADOS
En el baile, cuadro de Román Ribera (Exposi·
ción Parés). - Elegante y correcto en el trazo y excelente colo·
rista, figura dignamente Román Ribera á la cabeza de nue~t~os
pintores de género. Sea cual fuere el asunto de sus compos1c10nes ó el tipo que reproduce, descúbrese la obra del maestro, la
distinción del artista, adivinase al pintor concienzudo, p11lcro,
sí, porque Ribera sabe pintaradmirablemente borrachos que no
hieden á vino, demi-mondaines que no repugnan, á pesar de
que revelan profundo y fiel estudio del natural. Al dominio de
la linea y del color debe este artista sus legítimos triunfos. De
ah! que todas sus obras se sostienen, á pesar de los años transcurridos y de las corrientes que de continuo determinan nuevos
conceptos y modernas escuelas. De ellas acepta Ribera lo lógico, lo racional, pero sin abandonar el derrotero emprendido,
porque en él se halla sólidamente cimentada su indiscutible
reputación artística y la consideración que por ende merece de
todos los verdaderos amantes del arte.
Un adivino en Marruecos, dibujo de R. Catón
Woodwille. - Este artista inglés trata á maravilla los asuntos orientales; bien lo prueban En el desierto, cuadro que reprodujimos en el número 432 de LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA, y
el precioso dibujo que hoy publicamos, composición sobria, vigorosa, llena de color local, en la que además de la verdad de
los tipos y de la:escena admíranse cualidades técnicas de primer
orden que sin gran esfuerzo se advierten en la perfección con
que están trazadas las figura.~ y dispuesto el fondo y en los
enérgicos toques de luz que producen efectos deslumbradores.
Pergamino ofrecido al maestro Verdi. - En el
número 584 dimos cuenta de la inauguración del politeama
Verdi, de Careara, efectuada en 12 de noviembre llltimo; en el
presente publicamos el pergamino que c9n tal motivo fué regalado al ilustre maestro; imitación de un códice de San Agustin
existente en la Malatestiana de Cesena, contiene el escudo de
Busseto en el florón de la derecha y el de Carrara en el de la
parte inferior; en la G. de Gi1meppe se veá Verdi componien·
do en el clavicor dio. Este pergamino ha sido decorado por G.
Galeati, artista de Mi.ssa, por encargo del propietario del teatro, el ingeniero Scatzella.

Esperando el rosario, dibujo de Andrés Parladé. - E l laureado artista sevillano Sr. Parladé reproduce en
el bonito dibujo que publicamos uno de esos tipos que han desaparecido y que recuerdan la España de nuestros abuelos, tan
magistralmente descrita e n los cuadros del Ayer, del Sr. Flo·
res, recientemente publicado por esta casa editorial. El señor
Parladé ha logrado ya distinguirse notablemente por sus cuadros históricos, conforme lo atestigua la alta recompensa alcanTeatros. - Un nuevo drama del ilustre dramaturgo alemán zada en la Exposición de Berlín por su lienzo titulado El
Ricardo Voss, titulado Jlfalaria, ha sido estrenado con éxito en parlamento de Caspe.
Gotha.
Atelaje búlgaro, dibujo de Alberto Richter. - En el próximo verano se verificarán en Gotha audiciones
Constituye este dibujo un excelente estudio del caballo en una
de cuatro óperas selectas: hasta ahora se han escogido Faust,
de sus marchas más dificiles y tomado de frente, posición que
de Spohr, y Lodoiska, de Cherubini. Además se cantará una
aumenta en alto grado las dificultades por el artista resueltaópera en un acto, para la que se ha abierto un concurso con un
mente afrontadas y hábilmente vencidas. E l lápiz que con tanpremio de 5.000 marcos (6,250 pesetas), instituídopor el duque
ta verdad ha dibujado el Atelaje btilgaro no puede haber sido
E rnesto. La cuarta ópera no ha sido todavía elegida. Cada una
manejado sino porun maestro, como en realidad lo es el artista
de éstas óperas, de las que se darán sólo dos representaciones,
a lemán autor de esta obra.
será dirigida por distinto maestro, siendo los designados para
ello los directores Levi, de Munich; Jahn, de Viena, y Schuch
París. - La plaza Clichy, cuadro de F. Miray Faltis, de Gotha.
·
lles. - Bien puede decirse que pintando escenas parisienses esParís. - Se han estrenado con éxito: en Menus Plaisirs, Le tá en su centro nuestro ilustre paisano y querido colaborador:
docteur Blanc, pantomima ó mimodrama fant~stico en doce París, el emporio de la elegancia, es el medio que como pocos
cuadros de Cátulo Mendes,, con bellisima música de G. Pierné, se presta á ser reproducido por el delicado pincel del que sienpuesto en escena con extraordinario lujo y gran riqueza de de- te en grado superlativo todo lo fino, lo atildado, lo verdaderacoraciones; en el Vaudeville, La Crise, comedia en tres actos mente psc!mt y lo traslada al lienzo con una pulcritud, una
de M. Boniface, escrita con mucha gracia, pero de argumento gracia y un cuidado exquisitos, sin incurrir jamás en nimiedabastante libre, y en el Odeón dos lindas comedias en un acto, des ni convencionalismos. Miralles es realista, rinde fervoroso
Glycere, en verso, de Eugenio Royer, y Le prt! Catelan, en pro- culto á la verdad, pero á la verdad bella; no poetiza los asunsa, de Juan Sigaux.
tos, pero busca los asuntos poéticos, y éstos abundan tanto en
Londres. - En Drury Lane se han cantado Maritana, la ópe- la naturaleza y en la sociedad, digan lo que quieran ciertas esra de Wallace siempre fresca á pesar de su antigüedad y que cuelas, que no se necesita gran esfuerzo para encontrarlos, y
tan popular se ha hecho en la capital inglesa, y L' Hebrea, de en las muchas obras que de él llevamos reproducidas ha deHalevy. En el Príncipe de Gales se ha reproducido, aunque mostrado plenamente que 1k puede ser modernista sin salirse
algo reformados el libreto y la música y con el título de El ani- de los preceptos que la estética impone cuando de obras de ar·
llo mágico, la ópera cómica de nuestro compatriota Albeniz, te se trata. La plaza Clichy ha sido adquirido por el Ayuntaque ha obtenido el mismo éxito que cuando se estrenó en la an- miento de Brest para el Museo Municipal de aquella ciudad.
terior temporada con el título de El ópalo mágico. Este cambio
de nombre obedece á la superstición muy generalizada de que el
La cigarra y la hormiga, cuadro de Enrique
ópalo es una piedra de mala suerte.
Berra. -¿Quién no conoce la fábula en ~ue está inspirado este
Madrid. - En el Principe Alfonso se ha cantado la ópera de cuadro? ¿Quién conociéndola no admirara con nosotros la bellíBellini I puritani, en la que obtuvo muchos aplausos.la seño- sima composición de E nrique Serra, de ese artista catalán de
ra Svicher, y se ha dado el primer concierto de la serie anun- fama europea, que trata todos los géneros con igual maestría y
ciada, habiéndose tributado una ovación al maestro Goula y á acomete con igual fortuna los temas más diversos? La previsola orquesta por él dirigida.
•
ra hormiga y la negligente cigarra están admirablemente reBarcelona. - En el Principal han obtenido muchos aplausos presentadas por la campesina que se apoya en la pala, símbolo
en Rigoletto el tenor Massini y la señora Boronat. Se han es· de su trabajo, y por la harapienta muchacha que aterida de frío
trenado: en Novedades, con gran éxito, Un enemigo del pueblo, y con el acordeón al lado sufre en los rigores del invierno las
drama en cinco actos de lbsen y uno de los mejores del gran consecuencias de su descuido durante el verano. A pesar de
dramaturgo dinamarqués, traducido por los Sres. J ordá y Cos- esto, nos parece notar en el espíritu de esta obra cierto sentita; en Romea, con éxito regular, un drama en tres ac~os, Or, miento de protesta contra el fondo prosaico y desconsolador
de D . Federico Soler, y en el E ldorado, con buen éxito, Las de la fábula, y á decir verdad, bien merece el arte que el famariposas, zarzuela en un acto de los Sres. Perrín y Palacios, bulista personificó en la cigarra alguna más recompensa que
música del maestro Marqués.
las humillantes burlas de la hormiga. E l conjunto del cuadro
es muy simpático y el paisaje de una belleza encantadora.
N serología. - Han fallecido recientemente:
L' hereu y la pubilleta, esculturas de C e les tiBerdan, general norteamericano, inventor del fusil de su
no Devesa (Salón Parés). - Blay, Berga, y Devesa. He aquí
nombre.
Francisco Edmundo Paris, almirante de la a rmada francesa, los nombres de tres jóvenes escultores que en un breve período
actualmente conservador del Museo de Marina, autor de nota· de tiempo han logrado singularizarse, alcanzando triunfos y rebles trabajos y obras que le abrieron las puertas de la Acade- cabando para su pueblo natal, Olot, el hermoso titulo de cenmia de Ciencias, director general del Depósito de mapas y pla- tro artístico de la región gerundense. Inspirándose en cuanto
les rodea, buscando en el estudio del natural las fuentes de su
nos y gran oficial de la Legión de Honor.
Aquiles Apoloni, individuo del Sacro Colegio de Cardenales. enseñanza, conviértense en verdaderos modernistas, ya que se
Alfonso De Candolle, eminente naturalista suizo, profesor que ajustan á la verdad de la forma, sin asimilarse lo que pueda sig.
·
fué de la Academia de Ginebra, con,t inuador de la importante nificar la negación del concepto a rtístico.
L' /zerm y La p11billeta son dos preciosos estudios del Sr, Deobra ele su padre Prodomus systematis natura/is regni vegetabilis y autor de la interesante H istoria de la cienciay de los sabios vesa, en los que se halla retratado fielmente el conocido tipo
del travieso chicuelo y de la niña destinados á heredar, según
de estos dos 1Utimos siglos.
Roberto Caner, famoso escultor alemán, director de los ar- costumbre catalana, las prerrogativas y derechos que han de
convertirlos en jefes de sus hermanos.
tistas alemanes en Roma.

Muy poco tiempo después volvió con aire de triunfo y muy alegre trayendo un huevo en cada mano

AN·I E
NOVE LA PO R H É C TOR MALOT . - ILUSTRACION ES DE EMILI O BAYARD

CONTINUACI ÓN)

- ¿Pero á lo menos te has divertido?
- Yo debería decirte que sí, pero si te lo dijese mentiría.
- ¿Has tenido algún desengaño?
La joven vac iló un momento; no vaciló porque dejase de comprender á qué
clase de ~esengaños aludía su padre, sino porque el contestar con franqueza le
causaba cierto rubor; por tíltimo, Anie sonriéndose á medias contestó:
- Más de diez veces durante la noche ha sido solicitada mi mano.
- P ues entonces ...
- P ues entonces, ¿sabes á quién se dirigían· esas solicitudes?
- P ues está claro, á ti.
- A mí como hij~ tuya, no; á mí como heredera de mi tío, sí. Algunas palabras ~e, mam~ n? bien oídas ó mal interpretadas hicieron creer que la fortuna
de m1 t10 vema a nosotros y cada cual ha querido entrar en turno.

- ¿Y_ si en efecto se ~ealizase eso que las gentes se han figurado?
- ¿Tienes algtín motivo para creerlo?
- Para cree~!? no, no tengo ninguno; para espera rlo sí hay algunos· porque
no/uedodadmitJr qu_e Gastón, á pesar de nuestras desavenencias y disco~dias pas~ as, na a ?ªYª deJado en su testamento para ti, su sobrina de la cual no tenía
mnguna queJa.
'
- ¿Y si no ha hecho testamento?
- ~ntonces no sería una parte de su fortuna la que te correspondiese la hereden amos toda.
,
- Si e~to o~urre yo te aseguro que no será ninguno de mis pretendientes de
t
eS a 1:oc tquien se case conmigo; me han parecido todos hipócritas miserables
Y nehcibosí. 1!1d las palabras pronunciadas esta noche 'p or mamá esto/ segura que
no a r a s1 o tan galanteada.
'

�276

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

591

existía sobre todo el investigador, el soñador: el di~ero ganado no satisfacía su
ambición necesitaba siempre algo más y algo supenor.
VII
Al mo;ir su padre los dos h~rmanos, fiel~s ~ la ~radición de su país! habí~n
arreglado sus asuntos de herencia, no con suiec1ón a la ley de Francia, sino SUJ~Al penetrar en la estación de Orleans, después de una cam\nata de hora Y tándose á los usos y costumbres vascos; es deci~, !espetando el de:echo de ~nmedia á pie y con la maleta en la mano, vió Barincq el tren rápido de Burdeos mogenitura que suprimía en absoluto toda part1c1ón de la ~eren_cia paterna. el
que partía delante de él.
.
,
,
l _ mayor había conservado el castillo con todas las tierras patn11;oma~es; el menor
En otro tiempo siempre que Banncq tornaba desde Pans á su pais nata, to hubo de contentarse con el metálico y los valores que hab1a exist~~t~s 7n la
maba ese tren rápido, esperábale un carruaje en la estación de, Puyoo ~esde la casa· el mayor heredó también el apellido Saint-Christeau, que transm1t_ma a sus
cual se trasladaba á Ourteau en muy poco tiempo Y llega?ª a su destmo C?? hijo~ de legítimo matrimonio; el menor se sati¡¡fizo con llevar el de Banncq,_ que
bastante oportunidad para pasar una noche excelente durmiendo con tranquili- él ilustraría si le era posible. Todo esto se había hecho de perfecta conform;dad
entre ellos, sin discutir un solo momento, como_ convem~ no sol_amente a _l_?S
dad en su cama.
• •
l
' ·d
Las cosas habfan cambiado mucho: ahora, en vez de v1aiar en e tren !ª~1
principios en los cuales habían sido educados, smo también al sincero carmo
viajaba en el mixto; al cómodo compartimiento de primera clase sustltma el ~ue entre ambos hermanos existía. Por lo que se refiere al mayor, ~nco~traba
asiento incómodo del vagón de tercera; en lugar de un coche al apearse en la éste muy natural aquel acomodamiento; en cuanto al menor, que te~1a millones
estación, las piernas.
.
d 1 de francos en la cabeza, claro es que unos cuantos centenares de miles de franSus tiempos felices habían sido los de 1~ juventud, el mal tiempo era el e a cos eran para él una cantidad despreciable.
.
.
vejez, la ruina era la causa de aquel cambio.
.
.
Pero estos imaginarios millones no se habían convertido en rea}es Yefectivos,
Barincq habría podido llevar la existe~cia tranquila del nc~cho de pueblo como Barincq esperaba, porque á medida que él se elevaba dabanle sus _alas
viviendo en su castillo completamente fehz, honrado por sus vccmos, cul~ivando nuevo impulso; sus aficiones científicas se hab~an desarrollado con el tra_ba~o, y
sus tierras, aumentando sus ganados, cosec~an~o sus vinos, po~que ~anncq te- las cosas pequeñas que en u~ principio lo a~as1onaban ~arecía,nle a~ora insigninía mucha afición á las faenas del campo, lo mismo que la habia tenido su her- ficantes ó despreciables. Banncq ID1raba mas alto y aspiraba a realizar m~yores
mano y aun quizá más que él, porque á esas aficion~s com_unes se agregaba en intentos, y en lugar de encerrarse en la reducida esfe:a en que su_ prud~ncia Ysu
el padre de Anie un afán de mejoras qu; nunca_ ~ab1a sentido ?u hermano ~a- ignorancia le habían mantenido durante algunos anos, pret~nd1ó sa)1r d~ ell_a.
yor, hombre más apegado á la rutina y a la trad1c1ón que entusiasta por la cien- Si hasta entonces había conseguido triunfar siendo joven, sin expenenc1a, sin
cia y por el adelantamiento.
·
,
.
más apoyo auxiliar que la osadía de su ignoran~ia, ¿por ~ué no había de loSi su origen hubiera sido distinto, probablement~ habn3: ocurrido esto, Ycom,o grar nuevos triunfos cuando su nombre e:a conocido Y.estimad? ~ cuando adeeran solamente dos hijos, la fortuna paterna repartida por igual entre ellos h~bna más de eso había adquirido él por medio de su trabaJO conocmuentos de que
dejado á los dos bastante ricos para que cada uno por su l~do lle~ase la m_1sma
antes carecía?
.
.
vida: el mayor en la tierra patrimonial; el ~tro e? cualqmer cast1}lo contiguo.
Con gran asombro suyo hubo de reconocer Banncq al poco tiempo lo engaPero aunque su familia había fijado su residencia en Bearn hacia ya muc~o
ñoso de estas ilusiones.
.
.
tiempo, era oriunda del país vasco, y como tal, fiel a las costumbres de aquel pa1s,
¿De dónde se había caído aquel hombre que no proc~d1endo de nmgun~ esdonde el derecho de primogenitura es bastante fuerte para _qu~ se vea con fr~- cuela se figuraba que habían de escucharle por defere~c1a ó porq~e presumi~se
cuencia que los menores no se casan á fin de que la rama principal se robustez- de decir algo interesante? ¿Era algo en el mundo oficial?, ¿De qmén había sid?
ca por la extinción de las otras.
. . .
,
.. .
.
compañero? ¿Quién le recomendaba? Era ~erdad que hab1a ganado bastante diEducados los Barincq en estos pnnc1p1os hab1anse f~mili~nzado con la idea nero con fruslerías. ¡Valiente recomendación!
,
,
.
de que el hermano mayor sería, por decirlo así, la contmuac1ón del pad~e: con
Justamente esas fruslerías le perjudicab~n? y cuanto mas le hab~an producido
la fortuna del padre y en el castillo del padre, y de que el menor se abrma ca- tanto más se volvían en contra de su amb1c1ón. ¿Por qué pret~ndia que se_ conmino en el mundo como Dios le diese á entender. Esto_ era ta~ n~tural, ~an le- tase con él para cosas serias si no ~resentaba _otra recomendación que el ?mero
gítimo para ambos hermanos, que ninguno de los dos, m el_periud1cado ~1 el fa- ganado con invenciones insubstan~1ales? Era 1?duda~le que aquel soberbio prevorecido, habían pensado nunca en sorprende~s~. Para decir_ verdad, sabian am- tendía salirse de su esfera; convema, pues, obhga~le ~ yolver á ella. .
.
bos que existe una ley denominada Código CIVIi, que prohibe estos acomodaCuanto la subida había sido fácil y suave al pn?~1p10, cuando Barmcq camimientos; pero esta ley, buena para las gentes del Norte, no ~enía valor ª:guno en naba, por decirlo así, á la ventura, tanto fué ?1fic!hs1ma Y. ruda c~~ndo pretenel país vasco; y del país vasco eran ellos, no de la Normandia ó la Borgona, como dió ocupar un sitio entre los regulares de la c1enc1a, que s1 no le d1ieron brutaltampoco de Gascuña ó de Bearn.
.
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.
mente «usted no es de los nuestros,» diéronselo á ent~~der _de muchas maneras;
Además, en esta perspectiva de una e~1stenc1a !ab~nos~, nada había que asus¡Cuántos escaños y cuántos bancos de, ant~s~l~s de min!stenos ha_bía ~e~gas~do.
tase al menor de los hermanos ó contrariase las 111chnac10n;s q,ue en él se_ ha- •A cuántos ujieres importantes hab1a dmg1do sonnsas humildes. ¡Cua ntos
bían manifestado desde la infancia y que en nada se parecian a las del pnmo- ~ozos de oficina le habían despedido con malos modos! .Y cuan?~ despu~s de
génito. En tanto que para éste, fuera de los caball~s, _de la caza Y de 1~ pesca muchos meses de audiencias aplazadas conseguía al cabo ser rec1b1do, ¡cuan~s
nada existía, el menor tenía aptitudes para el tr_abaJO mtelectu~l Y er3: idóneo y cuántas veces un personaje en quien Ba_rincg fundaba sus _esperan~s le habm
también para las labores manuales; aunque no deJaba de ser aficionado a la caza escuchado medio distraído y ponía término a la conf~rencia encogiéndose de
y á la pesca, estas distracciones no 1~ ocupaban po_r completo; el menor ~e los hombros y despidiéndole con estas palabras de compasión: «;Pero, hombre, eso
Barincq leía, dibujaba, aprendía música; en _el ~oleg10 de Pau llenaba sus libros,
que usted propone es una locura!» .
. .
.
sus cuadernos y hasta las paredes_ con sus d1bu)OS, y en Ourteau ?urai:te las vaAl lado de esos indiferentes que m le escu~haban s1qu1~ra había ,también ~1caciones se entretenía en constrmr aparatos ó mstrumentos tan _ingeniosos que gunos más despiertos que le escuchaban con ~nterés excesivo y segu1an con ?lº
maravillaban á su padre y á su hermano, lo mismo que á los vecinos del pueblo avizor sus experimentos; éstos eran más tem1bl_e? que los _otro~, y se lo hab1~n
que los veían.
. .
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demostrado muy claramente poniendo con habilidad en e1ecuc1ón aquello mis¿No era esto señal de una dec1d1~a vo~a_c1ón? ¿Por qué no ~ab1a de seguirla? mo que habían cali~cado de irr~~l~zable ó insen~ato.
.
,
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¿Por qué no aprovechar las felices d1spos1c1ones de que le hab1a dotado la natuCon las reclamacwnes y los ht1g1os puede decirse de Banncq que habia ba¡araleza?
.
do á los infiernos, y desde entonces la existencia del _inventor se ha~ía pasado
A los quince años, durante las v~caci~nes ~el verano, Barincq comp_letamen- esperando en las agencias, visitando ~bogados y_ curiales, conferenc1a~do con
te solo, es decir, sin los consejos m la d1recc1ón de un hombr&lt;; e?tend1do en el procuradores, discutiendo con los pentos; padec1en~o, en fin, cont~an edades,
oficio, auxiliado únicamente por el herrador del pueblo, ~a?1a inventado ~na exasperaciones febriles y tristes_ desalient?s en los tnbunales de Pans y en los
maquinita de vapor que, si bien no valía par~ pres~ar serv1c10 alguno_ práctico, de provincias adonde sus negoc10s le hab1an llevado.
no dejaba de ser por eso extraordinariamente mgemosa Y, re~elaba aptitudes_ extraordinarias para la mecánica. Verdad e~ que aquella maql~ma resulta?ª ve~nte
ó treinta veces más cara que otra de la misma clase constrmda por un mgemero
VIII
mecánico de profesión; pero esto nada tenía de extraño cuando se trataba solamente de un aprendizaje.
. .
Muy raras veces acontece que el espíritu de invención ó de descubnm1ento
A su llegada á París, completamente preocupado po~ 1~ invención de una a,rse particularice: el que es inventor lo es para tod~, para las cosas gr~ndes como cilla luminosa, había ido á consultar con un célebre qmm1co, cuyas obras hab1~
para las pequeñas; lo es espontáneamente, y ~n cierto modo hasta s_m quererlo, estudiado mucho y le inspiraba gran éonfianza y cuyo nombre gozaba_ de prestihecho que se observa principalmente en el inve~tor que defde su JU!entud no gio y de autoridad en la ciencia, Fra~cisco ,Sauval¡ durante ~ucho tiempo ~aha querido ó no ha podido consagrarse exclusivamente a determinados es- rincq bajo la dirección de aquel sab10, habia segu1~0 una sene de expenencias
tudios.
sobr; las primeras materias utilizables para producir el alumbrado dentro del
Esto precisamente había ocurrido á Barincq: el padre en vez de encauzar Y agua· de esto habían nacido relaciones entre ellos, benévolas por parte d_el ~aesdirigir las aptitudes extraordinarias de su ~ijo, h~bíale_ ~ejado complet_amente tro ganoso siempre de se'ducir á la juventu?, respetuosas por parte del d1sc1pulo,
libre· siendo el muchacho como lo era, de igual d1spos1c1ón para el dibuJo, para y c~ando éste tenía algún consejo que pedir ó alguna duda que desvanecer con'
'
la mecánica,
para la música,
¿qué importaba que estud'1ase una c?sa u, o t ra.? sultaba siempre y exclusivamente con Sauval. , .
.
Andando el tiempo ya elegiría él mismo la senda que le agradase mas, Y esta_b~
Este era químico porque su abuelo lo hab1a_ sido ~ s~ padre, también Y ª?efuera de toda duda que con sus felices disposiciones alcanzaría fortuna Yqmza más porque con profundo conocimiento de la vida practica hab1a comprendido
hasta gloria.
.
.
.
.
desde muy joven las ventajas (que para él serían ~provechables) del n~mb;e )J
Sin estudios preliminares que le hubiesen gma~o, s_in relac10nes que le ha- de la autoridad que sus antecesores habían con~~1stado en_ el mundo c1ent1fico
brían sostenido y sin padrinazgo oficial gue le hubiera impulsado,_ el menor de y de colocarse en actitud para heredar la~ pos1c10nes o~c1ale~ que su ª?u~lo Y
los Barincq sólo había encontrado la ruma después_ de _muchos_ anos de lucha, su padre habían ocupado sucesivamente; sm emb~rgo_, aun mas que qmm1c? Y
de tristes desengaños, de sacrificios inútiles, de ag1tac1ón febnl y de costosos más que sabio era si bien él lo negaba con obstmac1ón, hombre de negocios
pleitos.
·
.
.
incomparable, ant~ el cual el doctor más sabio y el abogado más enredador no
Sin embargo, el comenzar de su carrera había s\d~ feliz; durant~ los pnme_ros
eran más que colegiales.
.
años de su permanencia en París todo lo que hab1a inte~tado _habia c?nsegmdo
Escuchando con benevolencia los proyectos y los sueños de B~n?cq, habíale
buen éxito; algunas de sus invenciones, pu~amente prácticas, sin rela~1ón alguna curado prudentemente, ~ero_ con ma?o fi~me y segura, de su amb1c1ón, y c?n 1~
con la ciencia, habían alcanzado aceptación y boga má~ que suficientes para autoridad que su expenenc1a y su s1tuac1?n le pres~aban había proba~o a ~a
que el inventor acariciase la esperanza de ~ue le propor~i?na~ían una renta no rincq que no debía salirse de la índole de mvest1gac10nes en que habia temdo
despreciable en tanto que subsistiese la validez ~e sus pr_1vileg1?S·
la fortuna de obtener buenos resultados.
.
Barincq, por lo tanto, nada tenía que hacer smo continuar hbre~ente por el
«Concrétese usted á la industria, le repetía incesantemente; gane usted dicamino que ante él se abría; era induda~lemente el hombre anunciado ya por nero y ya que usted no tomó desde el principio el camino que_ conduce _al mael niño.
.
giste~io científico, deje usted la ciencia á los maestros. ¡Ah! ¡S1 yo estuviese en
Esto era lo que otro en su lugar hubiera hecho sin duda; pero en Barincq

°,

NÚMERO

591

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

el lugar de usted, si yo tuviese para los negocios el golpe de vista que usted tie·
ne, qué fortunón haría!»
Hacer fortuna, ganar dinero; este era el estribillo constante de su conversación; y si es cierto que las palabras que más frecuentemente brotan en nuestros
labios son las que dan la clave de nuestra naturaleza, oyendo á este químico podía deducirse que era un hombre metalizado. El dinero sobre todo, ante todo y
para todo, con un fin generoso y tierno, cual era el de dar á cada una de sus cinco hijas un millón de dote. El tipo del sabio sencillo, torpe, tímido y un poco
hurón, que no sale de su laboratorio, que desconoce el mundo, que en la plata
ve solamente un metal dúctil y maleable que se funde á los 1.000 grados próximamente, no era en modo alguno el de Sauval que, por el contrario, representaba mejor que ningún otro al sabio amable, elegante, hombre de sociedad, casi
tanto como hombre de negocios, bastante prudente para no dejarse explotar por
los industriales y bastante hábil para explotarlos á ellos empleando procedimientos perfeccionados con que les exprimía hasta la líltima gota de substancia
utilizable.
Sauval había ocupado unas en pos de otras todas las posiciones que el gobierno podía dar: en el Instituto agronómico, en el Conservatorio, en los Gobelinos, en el Museo, en la Escuela central, en el Gobierno civil, en las oficinas
de policía; era además director facultativo de numerosas fábricas de productos
químicos y farmacéuticos, industrias que pagaban de este modo indirecto la influencia de Sauval; sin embargo, como todo esto, por importante que fuesen los
ingresos acumulados, no era lo suficiente para satisfacer su avaricia, ni podía proporcionarle los millones que deseaba, el sabio Sauval los solicitaba de la industria, adquiriendo privilegios de invención en todas las ramas de las ciencias químicas en que hay dinero que ganar, como sucede con la de los abonos y la de
las materias colorantes.
Por de contado que Sauval no explotaba por su cuenta estos privilegios, pues
su situación se lo impedía; pero los cedía á comerciantes, á especuladores á
quienes precisamente esa situación deslumbraba y que se dejaban arrastrar por
la esperanza engañosa de sacar de la nada alguna cosa de valor; bien así como
las víctimas de los alquimistas antiguos esperaban convertir en oro todos los metales. ¿Cómo no habían de sentir el prestigio de este hombre, si él mismo lo
propagaba con toda habilidad, dándose diariamente, según suele decir el vulgo,
bombo en los periódicos? No se trataba de un inventorcillo desdichado, sino de
un sabio cuyos títulos llenaban muchas líneas en los anuarios; no era en un desván donde habían de firmarse las escrituras, sino en un domicilio lujoso que el
Estado proporcionaba.
Aconsejando á Barincq constantemente que procurase ganar dinero, Sauval
no le había propuesto nunca que explotase ninguno de sus numerosos privilegios; pero lo que no decía con franqueza dábalo á entender con delicadas insinuaciones, á las cuales no había posibilidad de sustraerse. Esto no obstante, Barincq, que como verdadero inventor estaba preocupado con sus ideas propias,
ha bíase desentendido durante mucho tiempo de las indicaciones del químico.
¿Para qué comprar descubrimientos ajenos cuando se tiene para vender gran
número de invenciones propias? No era ciertamente de escasez de ideas de lo
que Barincq padecía, sino de impotencia para conseguir que se aceptasen las
suyas.
Sin embargo, á la larga, ya exasperado por la hostilidad que encontraba, ya
desalentado por la resistencia pasiva que los indiferentes le oponíanj ora fatigado en el combate, ora abrumado por la injusticia, Barincq había concluído por
preguntarse si aquellos pensamientos suyos, rechazados por todo el mundo, tenían realmente algún valor; si era posible que por medio de hábiles modificaciones los diese como suyos otro cualquiera, ¿no significaría eso que sus invenciones careciesen de carácter personal? Por último, si ya no obtenía buen resultado en nada, ¿no consistiría esto en que hubiese perdido por completo su fecundidad de inventor? En todo inventor hay un jugador siempre, ¿y qué jugador
no cree supersticiosamente en los caprichos de la fortuna?
Si la de Barincq declinaba, la de Sauval, por el contrario, se consolidaba de
día en día hasta el punto de que Sauval no ponía mano en un negocio que no
le saliese á pedir de boca. En tales condiciones, ¿no sería llevar hasta la ceguera obstinarse en proseguir en aquellas estériles luchas, en vez de aprovechar la
ocasión que se Je presentaba?
Sauval solía hablarle con mucha frecuencia de experimentos realizados hacía
bastante tiempo en su laboratorio, y que cuando diesen todo su resultado serían
para ciertas materias extraídas de la brea del cok lo mismo que el descubrimiento de Lightfott había sido para el negro de anilina. Cierto día en que Barincq
entró en casa de Sauval para consultarle sobre algunos de sus asuntos, se encontró con la novedad de que su maestro tenía expuestas con bastante habilidad
algunas franjas de lienzo teñidas de rojo, de amarillo, de azul y de violeta.
- Veo que estos ejemplares lla man la atención de usted, dijo Sauval, que había seguido las miradas de Barincq; pues todavía habrán de llamarla más cuando usted sepa que estos colores que ya han sufrido la operación de evaporizarse
son para·algunos tan indestructibles como el negro de anilina.
Barincq, sin ser químico de profesión y sin haber estudiado por consiguiente
la especialidad de las materias colorantes, sabía, sin embargo, que aún no se
había conseguido obtener más color indestructible que el negro de anilina y que
los demás colores que se trataba de extraer de las hullas eran de duración efímera. Al decir, pues, que la pintura de aquellas fraojas era tan indestructible
como el negro de anilina, anunciaba Sauval un descubrimiento muy importante,
que estaba llamado á producir una revolución en la industria de los tejidos y á
reportar para su inventor ganancias enormes.
- ¿No cree usted, a migo Barincq, Je dijo Sauval, que habría usted obrado
más cuerdamente siguiendo este sendero práctico que yo indico, con preferencia
á ese que ha conducido á usted á tal infierno de interminables luchas y de combates baldíos? ¡Ah! Si yo en vez de ser un sabio, hijo y nieto de sabio, hubiera
sido un industrial; si en lugar de hallarme atado por mi posición estuviese yo
completamente libre, ¡qué fortuna realizaría! En tanto que voy á dejar que me
ganen por la mano y concluyan por despojarme de lo que es mío algunos truhanes que se burlarán de mí. ¿Por qué no tendré un yerno industrial? Momentos
hay en los cuales, pensando en el porvenir de mis hijas, me pregunto si no falto
á mis deberes de padre no presentando inmediatamente la dimisión de todos
mis cargos para explotar por cuenta propia todos los privilegios de invención que
he obtenido.
Conversación principiada de esta manera había de llegar, y llegó efectivamente, á una proposición concreta y definida.

En lugar de presentar la dimisión de sus cargos, Sauval cedía sus privilegios
de invención á Barincq que, á los ojos del sabio, tenía el gran mérito de no ser
comerciante de profesión, ó lo que es lo mismo, un explotador de la ciencia, y
que por otra parte le inspiraba completa confianza; de esta manera lograba realizar el maestro dos fines muy interesantes: aseguraba la fortuna de sus hijas y
hacía la suerte de un hombre honrado hacia el cual experimentaba estimación y
simpatía. Sauval otorgaba esta cesión en condiciones muy aceptables; cuatrocientos mil francos como valor de los privilegios, y además mientras los privilegios durasen, una participación del diez por ciento en el producto total de las
ventas realizadas; como lo que se había de vender á ciento cincuenta ó á doscientos francos el kilogramo no costaría de f~bricación más que tres ó cuatro, era
fácil calcular desde luego los beneficios.
Barincq no podía menos de sentirse deslumbrado por el brillo de un negocio
que de aquel modo se le presentaba; al mismo tiempo experimentaba en el fondo de su corazón profunda gratitud por la gran prueba de amistad que su maestro le daba; por último, descorazonado por sus fracasos y contrariedades, no pudo
menos de reconocer que sería verdadera locura obstinarse en sus delirios en vez
de aceptar aquellas proposiciones generosas.
Es verdad que para aceptarlas era necesario cumplir las condiciones bajo las
cuales habían sido hechas, y Barincq no se encontraba en este caso; había recibido de su padre doscientos mil francos próximamente, y éste era todo su capital, porque los grandes ingresos que sus inventos anteriores le habían proporcionado hasta la fecha se habían consumido en ensayos de nuevas invenciones
ó habían sido devorados por la curia en numerosos pleitos: ¿cómo era posible
con esos doscientos mil francos solamente pagar los privilegios de invención y
reunir los fondos necesarios para fundar una fábrica y mantenerla funcionando?
Lo que era una dificultad insuperable para Barincq, nada significaba para
Sauval. Fácilmente fueron hallados especuladores, que Sauval buscó y encontró,
los cuales compraron á Barincq todos sus privilegios; muy baratos, eso sí, demasiado baratos, muy por bajo de su valor real y efectivo, el mismo Sauval
convenía en ello; pero era necesario considerar que los compradores pagarían
al contado, circunstancia muy para tenida en cuenta. Al mismo tiempo Sauval
casaría á Barincq con una huérfana cuya dote ascendía á cuatrocientos mil
francos en dinero. Además de esto, prometió conseguir que vendiesen á su protegido en las condiciones más favorables una fábrica de materias colorantes
establecida ya hacía muchos años; de suerte que al mismo tiempo que se establecía y organizaba la fabricación de productos nuevos, creados por los procedimientos de Sauval, podrían continuar la de los antiguos que no fuesen sustituídos por éstos; Sauval prestaría su concurso á esta fabricación, y para pagarle
este concurso se haría extensiva á todas las rentas de la fábrica, así de los
nuevos como de los antiguos productos, su participación de diez por ciento que
antes se ha mencionado. Por último, Sauval obtendría de una fábrica de productos químicos, en la cual estaba interesado, un contrato en virtud del cual el
fabricante se comprometería á entregar durante diez años y á precios más reducidos que los corrientes todas las materias necesarias para la producción de los
colores.
El mismo Sauval tomaba á su cargo la tarea de llevar á feliz término cuanto
emprendía; lo cual consistía, según él mismo aseguraba, en que no entendiendo
una palabra en achaque de negocios, no se ahogaba nunca en los pormenores.
En tres meses los privilegios de Barincq fueron vendidos, sus pleitos abandonados, celebrado su matrimonio y comprada la fábrica, y Barincq se halló en disposición de seguir adelante; la industria de los tintes, caldeada por artículos de
periódicos que Sauval inspiraba ó redactaba por sí mismo, esperaba para aprovecharse de ella la revolución anunciada.
Y efectivamente, Barincq prosiguió su camino; ·pero, ¡cosa extraña!, los experimentos tan concluyentes, tan admirables en el laboratorio de Sauval, no dieron
en la práctica los resultados apetecidos y esperados: si bien el color rojo presentaba cierta solidez, que no era ni con mucho indestructible, como el negro de
anilina, los otros colores eran de duración muy escasa.
Este desengaño terrible no había anonadado á Sauval, ni casi le había conmovido; á las lamentaciones de Barincq había respondido con mucha tranquilidad que era preciso tener calma, porque ya veía claro y aquella decepción no
tenía ninguna importancia. El mismo iba á poner manos á la obra, como debía,
toda vez que se había comprometido á que la fábrica utilizase todos los desarrollos y todos los mejoramientos que sus privilegios lograsen merced á sus investigaciones científicas, y antes de mucho aquel insignificante contratiempo quedaría
remediado; lo veía muy claro. Mientras eso llegaba no había más remedio que
continuar la fabricación de los productos antiguos. Esto salvaba la dificultad de
la situación y probaba lo cuerdamente que había:1 obrado comprando una fábrica antigua en lugar de establecer una nueva que no hubiese tenido parroquia.
Sauval había sido sobre todo previsor en lo que se refería á sus intereses, porque con arreglo.al contrato tenía también participación en el ingreso por ve nta
de productos obtenidos por los procedimientos antiguos. «Un poco dt: paciencia, todo era cuestión de tiempo, el buen éxito estaba asegurado; reducíase todo
á esperar algunos días más, tal vez uno solo.»
Sin embargo, había pasado mucho tiempo sin que aquellos colores llamados
á producir una revolución en la industria se hiciesen duraderos; en la fábrica se
vendía el rojo; nadie compraba el verde, azul ni amarillo; y en tanto que los
perfeccionamientos anunciados se hacían esperar indefinidamente, la fábrica de
productos químicos, cumpliendo su contrato, entregaba diariamente las materias
necesarias para la fabricación de los nuevos colon$ ... que no se fabricaban por
la sencilla razón de que no había quien los comprase.
La confianza que el maestro había inspirado á su discípulo estaba muy quebrantada; el pagar la participación del diez por ciento, el más saneado de los
productos obtenidos en la fábrica por los procedimientos antiguos pasaba á la
caja de Sauval, y el cargarse todos los días en cuenta el importe de diez mil kilogramos de productos químicos, que era necesario vender con pérdida ó bien
arrojar por el balcón á la calle si no se encontraba á quien venderlos, conducía
á una ruina tan cierta como precipitada.
Sin embargo, Sauval, que continuaba sereno en su estoicismo científico y que
seguía viéndolo todo muy claro, proseguía sus investigaciones, repitiendo siempre: «Paciencia, paciencia, esperemos un día mas,\) y transcurrido ese día pedía
otro y después otro y así sucesivamente.
(Continuará)

�NúMERO 59 1
L A ! LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

LA CRONOFOTOGRAFÍA
NUBVO MÉTODO PARA ANALIZAR EL MOVIMIENTO

EN LAS CI ENCIAS FfSJCAS Y NATURALES

( Co11ti1macüJ1i)

Los movimientos muy lentos de ciertos animales
acuáticos, fáciles de estudiar por medio de imágenes
sucesivas, presentan igualmente un gran interés. Na·
da más curioso que asistirá las evoluciones por medio
de las cuales una asleria vuelta de espalda trabaja
para volverá colocarse en su posición natural, lo que
consigue por medio de verdaderos prodigios de equi-

tos, de modo que para hacer perceptibles sus diversas fases es preciso dejar un intervalo de un minuto
entre dos imágenes sucesivas.
Para los movimientos muy pequeños que han de
ser estudiados de cerca se hace necesario apelar á
una disposición especial: con dos cristales embetunados con almáciga ,se forma un acuario de reducidas
dimensiones iguales á las del campo que habrá de cubrir la imagen
y se coloca el animal (un langostín,
por ejemplo) en esa cajita llena de
agua de mar. Si se recogen sobre
película móvil las imágenes sucesivas que se destacan en silueta sobre el fondo luminoso, se obtiene
la serie de los movimientos de los
miembros, como por ejemplo los
de las patas para secundar la respiración. Más adelante describiremos
una disposición análoga para el estudio del vuelo de los insectos.
IX. t. 0

Si se encontraba insuficiente el número de imáge·
nes que haya dado la cronofotografía sobre placa fija,
podría recurrirse al empleo de la película animada
de traslación, con lo cual podrían recogerse hasta se·
senta imágenes por segundo.
Estos estudios sobre el mecanismo del vuelo de
las aves, además del interés que ofrecen desde el pun-

LOCOMOCIÓN AfREA

Vudo de las aves. - El movi-

Fig. 31. Trayectoria del extremo del ala de una corneja. Una lentejuela brillante
pegadn en la segunda remera seguía el trayecto indicado por las pequeñas flechas
curvas. La flecha horitontal que se ve en la parle inferior indica la dirección del
vuelo.

miento de las alas del ave que vuela, mucho más rápido que el de
los miembros de los cuadrúpedos,
escapa casi por completo á la obto de vista fisiológico, conducirán á ciertas aplicacioservación, pudiendo apenas el ojo entrever ciertas
nes prácticas, pues enseñan cómo podrían construir·
actitudes que duran algo más que las otras: estas
se aparatos propios para moverse en el aire. Sabido
fases de los aletazos son las que reproducen los ares que en estos últimos años se ha logrado construir
tistas, los cuales en Eu1opa representan á las aves
pequeñas máquinas que mueven las alas y vuelan á
generalmente con las alas levantadas, al paso que en
la manera que las aves recorriendo un espacio de
el Japón, según una justa observación de M. Muydiez
á veinte metros.
bridge, representan con igual frecuencia la fase de las
Las aves, por otra parte, tienen otro modo de voalas bajas. Pero las actitudes intermedias han permalar llamado vuelo cernido, en el que se deslizan por el.
necido desconocidas hasta que el empleo de la croaire sin batir las alas: este movimiento lo imitan per•
nofotografía ha venido á tradµci r exactamente la sufectamente unos aparatos llamados aeroplanos; pero
cesión de todas ellas.
estas máquinas cuando se mueven en el aire son tan
En el análisis de los movimientos del vuelo es
difíciles de observar como las mismas aves, por lo
preciso, según el objeto que cada cual se proponga,
cual es muy útil recurrir á la cronofotografía para
recibir las imágenes, sea sobre placa fija, sea sobre
apreciar la manera cómo estos movimientos se ejecu•
una tira pelicular animada de traslación.
El primer método se presta á la inscripción de la tan, bien sea cuando el ave bate sus alas, bien sea
trayectoria de la punta del ala de un ave (fig. 31). cuando se cierne.
2.• Vuelo de los insectos. - El vuelo de los insecU na corneja volaba delante de un fondo obscuro lletos difiere esencialmente del de las aves desde el punvando una lentejuela metálica que brillaba á la luz del
to de vista de su mecanismo. Creemos haber demossol. La trayectoria singular descrita en el espacio re·
presenta el movimiento bastan·
te complicado que resulta de la
rotación del ala alrededor de la
articulación escápula-humeral
y de las flexiones y extensión de
los diferentes segmentos del
miembro.
Esta trayectoria ha sido obtenida teniendo abierto cons·
tantemente el objetivo fotográfico, por esto es continua: si se
hubiesen producido admisiones de luz intermitentes se ha·
bría obtenido la misma trayectoria en forma de puntos suce·
sivos, cuyas distancias interme·
Fig. 32. Palomo que vuela: las imágenes están tomadas desde un sitio elevado.
Cronofotografia sobre placa fija (25 imágenes por segundo)
días, variables á cada instante,
hubieran expresado las variaciones sucesivas de la velocidad
trado que este vuelo presenta grandes analogías con
del ala en los diferentes momentos de su recorrido. la función de un propulsor que algunos barqueros emEl mismo método se aplica también para tomar
y que se denomina espadilla.
una serie de imágenes completas de un pájaro blan- plean
El ala del insecto en su rápido aleteo describe, en
co que vuela delante de un campo obscuro, con tal efecto, en el aire la misma trayectoria que la espadi•
de que no haya necesidad de obtener un número !la en el agua. La acción propulsiva es en ambos camuy grande de imágenes en un tiempo determinado.
sos la misma, ó sea la de un plano inclinado que se
Con cinco imágenes por segundo se ha obtenido la mueve en un fluido y su efecto es comparable con el
fig. 33, que representa un airón cuyas alas se presenla hélice ( 2 ).
tan alternativamente en su posición de elevación y de Pero
si el mecanismo del vuelo de los insectos es
descenso.
hoy conocido en sus caracteres esenciales, faltaba ter
Para hacer más inteligibles los movimientos del davía conocer muchos de sus detalles que la obserala de un ave se hace preciso también poder tomar vación era impotente para percibir, pues la frecuen·
,___e---'·~
las imágenes desde un lugar elevado, como lo hemos cia de los movimientos de ala de los insectos es ex·
hecho respecto del hombre en la figura 26. Un palo- traordinaria: por la inscripción ,directa hemos podido
mo que ha sido cronofotografiado de este modo ha
Fig. 30. Fases del movimiento de una asteria para recobrar
comprobar que algunos de ellos llegan á dar hasta
su posici6n normal
dado la fig. 32, en la que, á pesar de la sobreposición
300 golpes de ala por segundo y aun esta cifra dista
parcial de las imágenes, pueden seguirse las fases del
mucho de ser el límite de frecuencia de estos movialetazo según las actitudes proyectadas sobre un plalibrio (fig. 30): observándola se ve cómo desliza poco no horizontal. Se comprende que la combinación de mientos.
A pesar de las dificultades del problema, podía esá poco uno de los radios de su cuerpo, mientras leimágenes de un mismo pájaro proyectadas sobre tres
vanta otros dos hasta que su centro de gravedad se planos perpendiculares entre sí dé datos suficientes perarse que la cronofotografía llegaría á tomar las fases del aleteo de un insecto; pero era posible que se
encuentra fuera de su base de sustentación. Enton•
para construir figuras en relieve de esa ave, las cuanecesitase aün disminuir el tiempo de exposición,
ces, de repente, pierde el equilibrio, cae sobre su ca·
les dan perfecta idea de las actitudes sucesivas en los
reducido ya á 1 /2.000 de segundo en los experimenra ventral y no tiene que hacer más que extender
distintos momentos del vuelo: esto es lo que hemos
tos sobre el vuelo de las aves. Ahora bien: como era
gradualmente sus radios para encontrarse en su p&lt;r
hecho y descrito en una obra especial sobre la fisiode temer que con tan corta exposición el alumbrado
sición normal y progresar en el fondo del acuario por
logía del vuelo de las aves ( 1 ).
el sistema de reptación que le es propio.
Este movimiento de voltereta tarda bastante en pro(:z) Véase Marcy, La máquina animal.
(1) .ú vol dts oiseaux. París. G. Masson. 1889.
ducirse y exige generalmente de diez á veinte minu-

•

LA I LUSTRACIÓN

2

ARTÍSTICA

NúMERO 591

79

fuese insuficiente, habría
que pone en marcha la
que dirigir sobre el inpelícula sensible. De esta
secto luz extremadamente
suerte se ha obtenido la
concentrada.
figura 35 .
La figura 34 representa
Necesitábase una gran
teóricamente la disposibrevedad en los tiempos
ción á que hemos recude exposición para con•
rrido: en ella se ve de deseguir imágenes limpias
recha á izquierda: prime•
de las alas del insecto á
ro el haz de luz paralelo
causa de la extraordinaq_ue. un heliostato dirige
ria rapidez de sus movis,gu1endo el óptico prinmientos.
cipal del fotocronógrafo.
Con ventanillas de dos
Este haz es concentrado
centímetros de anchura
por una lente C, cuya
cuyas coincidencias da·
longitud focal ha de ser
ban iluminaciones de
doble por lo menos de la
! /2;ººº de segundo, las
del objetivo y detrás de
1magenes no eran limpias,
la cual se ve al insecto
al menos por lo que res33- Vuelo de un airón.: una escala mélrica e~ 1~ parte inferior dd gral&gt;:ldo permite calcular \a velocit.lad
sujeto por unas pinzas.
pecta á las puntas de las
del ave (5 1magenes por segundo)
El haz concentrado atraalas.
viesa la primera lente del
Hemos reducido graobjetivo y sus radios convergen sobre los discos ob- diversos ~spectos, pero da lugar á movimientos de dualmente el diámetro de estas ventanas reemplat~radores, los atraviesan en el momento en que coin. una amplitud y de una rapidez exageradas.
zándolas c~~ _cortinas de metal con h~ndiduras
Para estudiar el vuelo normal se pone delante del estrechas dmg1das en el sentido de los radios del
c1den las ventanas y van á formar sobre la película
sensible un ~rnpo luminoso en el centro del cual se ob¡eti~o una caja de cartón cerrada por delante con dlSCO.
destaca en silueta la imagen del insecto.
un cristal en co~tacto con la lente-condensador. El
_La coincidenci~ de estas ventanas, que sólo tienen
_El vuelo cautivo que se consigue con este procedi- msecto, 1~troduc~do en esta caja, dirige al punto su milímetro ,Y m_ed10, de anchura, redujo la duración
miento ~ra suje~r el insecto no sale bien en todas vuelo hacia el cnstal que se ha puesto previamente de la 1lummac1ón a 1 ¡ 25 .000 de segundo.
las espec!es: es cierto que permite orientar á volun- á foco del objetivo. Vigílase el modo cómo se realiza
tad ti ammal y tomar las actitudes de sus alas bajo el vuelo, y en el instante preciso se aprieta el botón
( Cofllinuará)

Las oass.s
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y 011111• 1 son los elementos que entran en la comDOS1c1on de este potente
reparador de las fuerzas Vitales, de este feni■ea■&amp;e per e■eele■ela. De un gusto suawnente agradatile, es 1101:&gt;erano contra la ,nemla y el Ápocamtento, en las Calentur111
1 C0111101ecencuu, contra las !Harreo, y las Á/tCCúmtl del a,tomago y los ,ntutt1W1.
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COLICOS
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él'# en l a cuarta parte
IRRITACIONES
.. ., , •'
de uo vaso
ENFERMEDADES En toda, dea!J11a6de l ecbe
DEL HIGADO
la,
Y DE LA VEJIGA Jarmatia,
LA CAJA : 1FR. 30

'PITE EPILATOIRE DUSSER
fl

~,,

Pepsina Boudault

IISPl!CL\L

Es el remedia mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon,
la epilepsia, bistéria, migraña, baile de _S•-Vito, insomnios, convulsiones y tos de los niiios durante la denticion; en una palabra, todu
1aa afecciones nerviosas.

Füriea, lspediciones : J.-P. LAROZE

591

esculturas de Celestino Devesa (Exposici6n Parés)

CARNE y QUINA

- -_.-

N úMERO

•

. _,. . . .

lu

no titubean en purgarse, cuando lo
necesitan, No temen el asco ni el cau11ancio, porque, contra lo que sucede con
los demas purgantes, este no obra bien
sino cuando se toma con buenos alimentos
y bebidas fortificantes, cual el vino, el café,
el U. Cada cual escoge, para purgane, /a
hora y la comida iue mas le convienen,
se,un ,us ocupac1one1. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamente anulado por el electo de la
buena alimentacion empleada,uno
se decide fácilmente á volver
á empesarcuantas veces
sea necesario. ·

IIAlo■• rl VIILLO ... """ •• ,u ••u (llarba, !llrfll, etc.), .

llllru pell,ro pan el CIIÜI. 10 Año■ de :i:dto,yml.L!tm de ltlU■ORiOI ptllltl&amp;u la tkadl
Ñ 111a p,e,aradoa. (8t ._. a 11)11,_i,t1 la barbe, 1 ea f/2 H)H pan el blpte liJert), Pin

ltl . _ , •plNN r1 l'I.Ll fOB&amp;. DV8BER, l , rue J ..J.-RoUHaa, Pana.

Quedan reservados los derechos de propiedad art!stica y literaria
I MP, l'K MONTANKR Y SIMÓN

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              <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 591, Abril 24</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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