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Ftíit1ea
A:fi:lo XII

BARCELONA 8 DE MAYO

DE 1893

NúM. 593

~ - -- - - - -

Con el próximo número repartiremos á nuestros suscriptores el segundo tomo de la interesantísima obra del notable y castizo escritor
D. Antonio Flores, titulada AYER, HOY Y MAÑANA,
ilustrada con numerosos grabados por D. Nicanor Vázquez y elegantemente encua dernada

'

JUANA DE ARCO CUANDO NI:f:í'A, cuadro de Mme. Demont•Breton, grabado por Baude
(Salón de los Campos Ellseoe, Paris, 1893)

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

N'úMÉRO

593
NúMERO

lidad no podían ser más realistas, puesto que tendían el cuidado de extenderlos y elevarlos en sus alas de
á desvanecer las preocupaciones que respecto del oro; á un lado, ·digo, esta inexactitud, puesto que en
privilegio tenía una gran parte del pueblo; privilegios España, como en Italia, países meridionales, las aguque fueron en épocas históricas aceptados en esencia jas de las catedrales góticas, como las elevadas torres
como provenientes de lo indiscutible é inanalizable. de los monumentos del Renacimiento, demuestran
La crítica de los hechos llevó á las inteligencias todo lo contrario, en las naciones que apellidan las
superiores á formular la protesta contra esos idealis- gentes latinas es donde reside precisamente el natuTexto. - Verdades y mentiras, por R. Balsa de la Vega, - Po- mos del concepto de la autoridad absoluta en todas ralismo y donde las artes plásticas han sido y son tobres y mendigos. Jlmtraciones de Craner, por G. y R. - Exposición Histórico-europea de Madrid, por J. B. Enseñat. - las esferas; la crítica, es decir, el análisis, el razona- davía menos idealistas, precisamente por razón del
Los niflos 1misicos, por Luis Pardo. - Misceldma. - N11estr9s miento de lo evidente, de lo real. Pues bien: los que ambiente y del origen etnográfico de las r?zas. Y ~~ograba1os, - Anie (continuación). - SECCIÓN CIENTÍFICA: E l siguen defendiendo esa crítica, en lo político tan es- ra pregunto yo: ¿de dónde han venido las doctrinas
viaducto de Pecos, en los E stados Unidos. La cie11cia en el tta- casa de ensueños como hija al fin de las realidades filosóficas racionalistas, á cuyo calor surgió la crítica
tro. La da11za serpe11ti11a por miss Fuller. - Libros recibidos.
Grabados. - Juana de Arco wando ni11a, cuadro de mada· demostradas por los hechos, esos no aceptan la esté- fría y analizadora moderna, la cual á su vez impulsó
me Demont-Breton. - Pobres y mendigos, por Graner, tres tica moderna, aquella que marcha al unísono - no á la ciencia por el camino de la investigación y que
grabados. - Proyecto de 11wm1mm to d Legazpi y Urdallefa, diré si haciendo bien ó mal, pues esta es cuestión ha patentizado el determinismo de las leyes fisiológipor los Sres. Campeny é Iranzo. - Retrato de Cristóbal Colón. para tratada muy despacio - con las realidades del cas? ¿Dónde está el idealismo griego? ¿En sus esta- Relieves del mommzmto erigido al poeta alemdn Sckefeel m
tuas, trasunto fiel de la belleza real? ¿En sus monuKarlsmke, obra de H. Voll':. - La dración, grupo escultórico determinismo científico.
Dos aspectos presenta al examen este criterio de mentos, para cuyas proporciones las del hombre fuede M. Baumbach. - Después de la primera comtmióll, cuadro
de F. Smith. - El viaducto sobre el río Pecos. - La da,zza ser· los idealismos de nuestros políticos avanzados: uno ron base? ¿En Roma, hija espiritual y por lo tanto
penti11a ejecutada por miss Fttller. - ftfr. Tommy Bum ti- perfectamente materialista, otro perfectamente erró- artística de Grecia? ¿En España, donde el sensualisrd11dose desde tma altura de 83 pies.
neo. A propósito del suicidio, cuestión estos días mo oriental por un lado y por otro la influencia del
••, •••••• , •• ,. ............ ,., •••• , .•.••., ...... , ........, ·,, .... .............. ,...... , ••••••,-... ,., ......, ......, ••, •••1, ,, ••••'puesta sobre el tapete por mi querido y respetable Norte, amalgamada con el espíritu naturalista del aramigo D. Federico Balart, se demostró cómo los idea- tista masonero, nos dió un arte mezcla extraña de
VERDADES Y MENTIRAS
listas caen en el vulgar error de achacar al arte, es- sentimientos, alguno casi rayano en la obscenidad? Y
Hipólito Taine necesitó morir para que, aquí en pecialmente al literario (no por decir especialmente si los países brumosos especulando filosóficamente
España, con excepción de aquellos escasísimos afi- debe entenderse que el plástico no entra en la cuen- arrollaron los histerismos de los idealistas, y si los
cionados - pues no pasa de afición lo de dedicarse ta), condiciones pedagógicas de toda especie. De la países del Mediodía produjeron Concepciones como
en esta tierra á estudiar cuanto rebase de cierto or- lectura de las obras de la escuela naturalista deducen las de Murillo, que no tienen de místicas, de ideales
den de ideas al alcance del vulgo - fuese conocido y la consecuencia del escepticismo religioso, de la falta más que cualquiera belleza femenina de la tierra del
de moralidad reinante (yo creo que hay mucha más célebre pintor, ¿por qué razón decir de Taine en son
aun aquilatada hasta cierto punto su obra crítica.
Con este motivo salieron á relucir teorías é ideas, moralidad hoy que hace un siglo), de la relajación de de censura que todo lo atribuía al medio ambiente y
poniéndose de manifiesto cómo piensan y juzgan las costumbres, de desoladoras doctrinas que llevan, á los fenómenos fisiológicos y á las razas?
No, no es el idealismo tal y como lo entienden y lo
nuestros doctos en estas materias crítico-filosóficas, entre otras cosas, al suicidio. Lo mismo dicen del
especialmente en lo que al arte atañe. La eterna cues- cuadro, de la estatua, donde las desnudeces, los asun- quieren y pretenden sentirlo con el eximio analizador
tión de las escuelas idealrstas y de la naturalista ha tos eróticos van derechamente á malear la juventud, de Taine la mayor parte de sus colegas en democrasurgido de nuevo con motivo de los libros de Taine; á encender pasiones relajando las bases todas de la cracia, el idealismo que á marchas forzadas viene sobre
el artista. No; el ambiente de Londres es tan á propó¡y bien sabe Dios cuán difícil me fué sacar algo en familia y de fa moral social.
limpio de lo qu~ á este propósito dijeron autoridades • ¡Oh! Yo protesto enérgicamente contra esas afirma- sito para producir arte como el del Mediodía; mejor
españolas de indiscutible sabiduría y de renombre ciones que delatan el materialismo más hondo, mas dicho, hoy produce arte mejor que el de por aquí; y ese
europeo! Y cuando en fuerza de leer y releer lo dicho crudo que imaginarse puede. Yo no puedo concebir arte es místico como no lo fué el nuestro. Pero aparpor alguna de esas ilustres personalidades, pude al- que la contemplación de una de las más bellas obras te de esto, que es innegable, lo por mí no comprencanzar á penetrarme de algo de lo expuesto, vine á de la naturaleza como es el ser humano, lleve á la dido es el porqué las individualidades que forman en
deducir una consecuencia no muy halagüeña cierta- concupiscencia, al sensualismo brutal. La armonía nuestros partidos políticos avanzados fruncen el cemente para el sentido crítico dominante en España de todas las partes del cuerpo del hombre, la noble- ño ante las novísimas teorías científicas que destru- exceptúo á unas cuantas personalidades, entre ellas za de sus actitudes, la combinación delicada de las yen los idealismos románticos: ante el nuevo rumbo
al ilustre autor de la Historia de las ideas estéticas, - curvas que modelan músculos, nervios y tendones, de las ideas estéticas que marchan en busca de un
y es la de que estamos en la infancia de la especula- la palpitación de la vida física que se siente y pre- espiritualismo - permítaseme la palabra - que no tención filosófico-crítica que ha producido tantas obras siente en toda la admirable maquina humana, y sobre ga por motivo ninguna religión positiva, vislumbrantodo el reflejo de la vida intelectual que centellea en do en la Naturaleza lo que no puede proporcionarle
y tan nuevas de fondo y forma en el extranjero.
Verdaderamente es digno de ser tenido en cuenta los ojos é innunda el rostro, apartan por completo acordadamente con el positivismo actual ningún dogel fenómeno, singularísimo á mi parecer, que se ob- al que verdaderamente ame lo bello de todo senti- ma, ¿por qué nos hablan todavía la balbuciente lengua de aquellos días en que pesaba como losa de seserva cuando tratan de teorías y de escuelas literarias, miento que no pertenezca al alma.
Bien quisiera decir algo, no algo sino algos del ero- pulcro sobre la conciencia la teoría del vapor y la
artísticas, filosóficas y sociológicas gran número de
personalidades de la política española. Mientras en los tismo artístico; y no para condenarle, que nunca me de la electricidad? Esto es lo que no comprendo, esto
_partidos menos avanzados, incluso el carlista, existe perdonaría lo de poner en entredicho á tantos escri- es lo que de fijo no llegará á comprender nadie.
un sentido amplio en lo de apreciar y aun para acep- tores, pintores y escultores griegos, romanos, italianos,
Causa espanto pensar que esas individualidades
tar el moderno concepto estético por lo que á la for- franceses, holandeses, españoles, etc., como cultiva- provenientes de la revolución política y social iniciama pertenece y determinista en lo que corresponde ron ese género, produciendo maravillosas obras; pero da por los enciclopedistas, pudieran algún día imponer
á la idea genérica de la obra de arte, entre los hom- si no puedo extenderme en esta defensa, diré sin em- su criterio en materia de arte. Pintáranse enseñanzas
bres de los partidos avanzados, sin descontar el repu- bargo que á los idealistas, atacando esa manifestación históricas, capítulos de moral, escenas de la Biblia
blicano, la amplitud esa de que hablo apenas si tiene artística, no se les ocurre pensar que tuvo en otros y todo con arreglo á los hieratismos más ortodoxos:
aceptación, descontados media docena de individuos. siglos desarrollo grande, y que hoy, aun cuando en como si pintar ó describir un movimiento pasional,
Para convencerse de esto que afirmo, basta echar un menor escala que entonces, si se cultiva, en nada re- una escena de la vida social con arreglo á la verdad
ligero vistazo á los discursos leídos en las recepcio- basa de los límites marcados por los artistas y escri- plastica y especialmente á la psíquica, tal y como hoy
nes académicas, á los pronunciados en el Ateneo ó tores de otras edades, antes bien parecen los del día aparece esa verdad, que podrá no ser la definitiva,
en el mismo Congreso, y á los trabajos, ya literarios, moralistas al lado de aquéllos. Verdaderamente que. y esto lo doy por seguro, viniese á destruir nada ni á
ya filosóficos y críticos que de importantes demócra- es de un efecto extraño admirar las pastorales grie- moralizar ni á desmoralizar nada tampoco. Todavía
tas ó fusionistas publican las revistas y periódicos gas, á Ovidio, los bajos relieves paganos y las pinturas están esos señores revolucionarios y demócratas en
murales de Pompeya y Herculano, poner en las nu- lo de qul el arte ha de enseñar deleitando. Tomanespañoles.
Debiera ser bagaje obligado de las escuelas políti- bes L'Aminta, JJecamerone, las novelas de nuestra do el rábano latino de utile et dulce por las bojas, todacas avanzadas el que la crítica moderna, las nuevas Zayos, el jardín del amor de Rubens, las Venus y la vía creen que el literato, como el pintor y el escultor,
ciencias experimentales, las exposiciones que en el JJanae del Ticiano, los cuadros de Teniers, etc., etc, están obligados á enseñar como si fuesen maestros
sentido de ¡las ideas sociológicas del día la filosofía y abominar de nuestras mujeres descotadas y de nues- de escuela. Y sobre todo esto, creen cosa vitanda lo
enuncia, aportan al presente á la obra común de la tras novelas realistas y naturalistas.
de no admitir el arte para sus ~anifestaciones, para
El otro aspecto es para mí menos comprensible. cumplir su misión de recrear nuestros sentidos, como
cultura. Concebir un Estado con sufragio universal,
con jurado, con tolerancia de cultos, con libertades Un ilustre escritor y orador insigne estudiando á Tai- de espaciar nuestra alma, como de producir sensaindividuales, en fin, con toda esa suma de libertades ne pretende demostrar que el filósofo francés conci- ciones psíquicas de cualquier orden que éstas sean;
en un tiempo no lejano solamente vislumbradas como bió y desarrolló sus tesis críticas dentro de las desola- enseñanzas de la moral, de la virtud, de las doctrinas
medio redentor de la esclavitud autocrática y hoy ri- doras doctrinas de un fatalismo terrible, negando así religiosas, de las históricas, como únicas y elevadas
giéndonos al cabo, y por otro lado, si no imponién- la influencia que la religión, las doctrinas cristianas, ideas. Y esas gentes se asustan porque el arte, desdolo, porque ya pasó el tiempo de las imposiciones, la innegable existencia de la divinidad, tienen en la conociendo todo casuismo político, religioso, cientípero defendiéndolo por lo menos, el criterio de una obra humana y por ende en el hombre.
fico, filosófico, atiende tan sólo á producir la belleza,
restricción de las ideas estéticas filosóficas y críticas
Yo creo que Taine no era fatalista ni muchísimo hallese donde ésta se halle; que así es bello el amaque no sean idealistas, me parece un colmo, y me menos; era determinista, y esto ya es harina de otro necer de un día de primavera como el caer de una
causaría asombro si no supiera que las escuelas todas costal. Pero aun así, el analizador de la obra de Tai- tarde tempestuosa de invierno; y si hermosa está Mason casuismos más ó menos lógicos, más ó menos ne pretende, dándole en parte la razón al célebre ría Magdalena cuando enjuga con sus cabellos de
aceptables, y manifestaciones psicoló¡fcas de un es- francés, negar que el medio ambiente, al cual Taine oro los pies de Cristo, no por eso estaba menos hertado social, de una cultura dada.
concedía importancia capitalísima, pueda ser á pro- mosa la faz de la pecadora besando á cualquiera de
1
Precisamente la práctica de las libértades políticas pósito para producir la obra plastica, sacando á plaza sus amantes. Sublime lo primero dentro de la moral,
trae aparejada la necesidad de un conocimiento prác- para demostrarlo la atmósfera de Londres.
detestable lo segundo; pero el arte no puede ni debe
tico á su vez de los deberes morales y materiales,
Aparte de lo que asevera el ilustre orador á quien distinguir de estas cosas: lo que menos le importa es
cuyo conocimiento no se alcanza sino por medio de aludo, de -que solamente en los países brumosos, como el hecho en sí; lo que le importa es la belleza plástiuna educación y de un estudio continuos de la reali- el inglés, la arquitectura, por ejemplo, tienda á elevar- ca, la belleza del sentimiento en cuanto expresa un
dad. Y las ideas generadoras de las ,libertades mo- se, tratar¡do así de romper las obscuridades del nebu- estado del ánimo, sea ese sentimiento el que quiera.
dernas, si mientras se emitían podían contarse ó te- loso cielo, mientras en los países del Mediodía, como
nerse como idealismos, ciertamente que por su fina- el griego, los monumentos son bajos, dejando al éter
R. BALSA DE LA VEGÁ

LA

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1

1,

POBRES Y MENDIGOS
ILUSTRACIONES DE GRANER

I
Cuando arrecia el frío; cuando el rocío se convierte en escarcha en las horas grises de la madrugada
y desciende continua, implacable, espesa la nieve y
caen los pajaros de lo alto de las ramas sobre el suelo
como ellos endurecido, como ellos helado; si dentro
de una habitación alfombrada y donde chispea la leña
en la chimenea ó en una de esas habitaciones más
modestas, pero quizás más alegres, á las que presta
calor el sagrado fuego del hogar doméstico, conjunto
de afecto y mutuos sacrificios que es lo único que
puede hacer amar la vida; si al abrigo del temporal ó
de la ventisca que duplica el frío habéis pensado
alguna vez en los miserables que sienten el doble
hielo de la atmósfera y del estómago vacío y quizá el
más horrendo de la desilusión absoluta, á punto fijo
que esa máscara de la miseria se os aparece cubierta
con los andrajos del mendigo callejero, del que en el
quicio de una puerta ó en mitad del arroyo alarga la
mano y con voz que parece mojada en lágrimas y en
ayes os pide una limosna.
Nada más triste, al parecer, que la suerte de aquel

que en plena vía pública, sin que las sombras de la
noche velen su rostro, que debiera enrojecer de vergüenza al pensar que para nada sirve el alma que
cubre con su carátula, os tiende la mano para que en
ella pongáis una moneda de bronce, la moneda que

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

2

99

esa estufa mortal de los pobres? No. Va á su casa,
donde le espera su mujer, vieja como él, como él nacida en otra provincia, que le ha preparado ya una
buena cena. Despúés de ella toma su taza de ca'fé,
tarde y noche, y se acuesta en cama limpia y mullida en un cuarto segundo provisto de buenos trastos
y donde los parásitos de la miseria no han pululado
jamás.
Por las mañanas ocupa de un modo productivo su
tiempo sirviendo de modelo á varios pintores. Tiene
el buen hombre una cabeza entre venerable y socarrona, luenga barba, y se caracteriza tan bien de pobre
abatido por el infortunio y los años, que aun en la
tela produce el mismo efecto que en la calle y honra
su semoviente piltrafa al pintor que ha tenido inteligencia para escogerle entre ciento.
Un día nos contó su historia. Allá en sus mocedades fué monago de una catedral andaluza y luego
estudió en el seminario. Pero no habla nacido sin
duda para practicar la caridad por activa, sino por
pasiva; colgó los hábitos; se casó. De su antiguo oficio .
quedábanle memorias del latín y voz de tiple, y durante muchos años cantó en el coro de la catedral,
donde arreglara altares y ayudara misa Crecían los
de cualquier modo se gasta ó se tira, la que no em- años y la voz menguaba. Sus hijos no quisieron manpece al ahorro de las piezas blancas, la que muchas tenerle; él no se sintió con vocación para ningún traveces se da por quitar peso al bolsillo repleto; nada bajo y vínose á Barcelona, donde ejerció de portero.
más horrible que esos harapos que mal encubren la
carne, que esos zapatos rotos por cuya punta asoman
dedos cárdenos, que esos visajes que parecen arrancados de una estrofa del Dante hecha plástica por
cincel sobrehumano: el del dolor.
Eso creéis y os equivocáis.
No es esa, no, la miseria que punza y martiriza y
mata; no es ese el dolor que consume y acaba; no
son pobres los mendigos ni son mendigos la mayor
parte de los pobres; no hay que buscar en el arroyo
el hambre: las piltrafas que en él se arrojan mantienen
al perro vagabundo, el bronce que allí se da convertido en moneda acalla todas las miserias y hasta hace
estallar el regüeldo de la hartura por la boca del miserable que hace oficio vil de lo que en un momento
pudo ser necesidad imperiosa. No. No hay que compadecer á los que mendigan, sino á los que ayunan;
no á los que piden, sino á los que lloran; no á los que
gimen á la vista de las gentes, sino á los que allá, en
un rincón, entre las sombras sondean el vacío desolado que dejaron vocaciones erradas, fuerzas perdidas, afectos traicionados y que en la batalla de la
vida combatieron hasta que el cansancio rindió su
vigor ó las heridas paralizaron su brazo ó la sangre
vertida dejó su corazón exangüe!
No vaya á creerse que este estudio va enderezado
contra los mendigos; harto trabajo y harta vergüenza
implica mantenerse de la ajena misericordia. Traté
un día de conocer la vida íntima de los mendigos;
en el taller del pintor meritísimo cuyos son los dibu- El oficio daba poco de sí y se convirtió en mendigo.
jos que avaloran estas líneas, pude conocer algunos; Ese es mejor por lo visto. El verano pasado con sus
pregunté y contestaron. Buenos ó malos, dignos de ahorrillos hizo un viaje á su tierra, viaje de recreo
reprobación ó de lástima, con sus vicios y sus virtu- que duró tres meses. Al terminar su historia pregundes aparecieron ante mis ojos tal y como voy á pre- téle si se acordaba todavía de introitos y Salve regina,
sentároslos. Ni recargo las tintas, ni atenúo la crude- y el hombre tosió un par de veces, sacó el pecho y
za de las líneas. Así son.
con afinación y sin mucho esfuerzo, arrastrando la
voz, entonó un JJies irce magistral. Su rostro se transHele ahí con su barba gris y descuidada, su rostro figuraba; el color, moreno caído, se trocó en rosáceo
enflaquecido, su traje desceñido y derrotado, sin bo- y casi rubicundo, brillaron los ojos, tomaron expresión
tones casi y cubierto de polvo y grasa. Hele ahí en boca y entrecejo, las manos accionaron. La imagen
el quicio de esa puerta, con la mirada vaga, de pie, de uria juventud para siempre perdida pasó sin duda
sin pedir limosna ni alargar la mano, pero reflejando por su imaginación y la interna vida se reflejó en el
tan bien internas angustias, resignación tan grande, semblante. Con la última nota se extinguió la última
miseria tan profunda, que no hay quien, si en él se chispa de los ojos y el mendigo cobró su sueldo, safija y no .tiene vacío el bolsillo no le alargue una mo- ludónos y se marchó, plácido y tranquilo, con la conneda al tiempo de lanzarle una mirada compasiva. ciencia del deber cumplido. Un rasgo final. PregunEn cuanto obscurece se sitúa en el portal y no marcha tándole cómo abandonó en verano su cuerpo de
de allí hasta que el portero cierra las grandes hojas guardia, puesto que en la vía en que lo tiene pasa
de roble y extingue !a luz en esas horas de la noche más gente en verano que en invierno, me contestó
en que los transeuntes son ya escasos, y atrevidos ó con acento de intraducible desprecio:
empujados por el frío los pocos que cruzan la calle,
- ¡En verano zólo pazan lo pobre/
no se entretienen en mirar al centinela de la miseria
Hay otra especialidad en la familia de los mendió les falta valor para sacar la mano del bolsillo si gos. Los que se dedican con preferencia á los mercaacaso le miran. Aquella guardia productiva dura de dos. Dicen ahora que el negocio va mal, muy mal;
de tres á seis horas, según las estaciones; nunca más que los parroquianos escasean, y me afirmaba uno de
tiempo. Luego que termina se verifica una transfor- esa casta que uno de sus favorecedores habituales Je
mación notable en el mendigo. Las piernas se afir- había despedido diciendo que pronto tendría él misman, el tronco se yergue, salen las manos de los mo que pedir limosna. Ese mendigo es un antiguq
bolsillos del pantalón y calan sobre los ojos cansados carretero que se dedica al oficio porque tiene una caun?s ~spejuelos; se anima el rostro y entra en la por- tarata en el ojo derecho y espera (}!,le se le forme en
tena a recoger una capa que le regaló el dueño de la el izquierdo para que se las op~ren ambas á la vez.
casa en cuyo portal recibe limosna; se emboza en ella Sabiendo que al antiguo tiple,le· iba tan bien haciendespués de arreglar el apabullado sombrero, y pen- do centinela en un port¡¡l,. preguntéle por qué no le
san~o mentalmente en lo que ha recogido, marcha imitaba y me contestó casi indignado que aquello era
hacia su casa. ¿Sabéis lo que, ·por término medio le vergonzoso. El se sabrá por qué.
prod~ce la j?rnada? De cuatro á seis pesetas, según
Por ambos mendigos supe la historia y milagros de
propia confesión; doble que el jornal de un bracero. otros adláteres; que milagros son los que hacen fin¿Imagináis que tendrá que engañar el hambre con un giendo enfermedades que no padecen, lisiaduras que
duro mendrugo de pan y una copa de aguardiente, no tienen, miseria que no sienten, podredumbre que

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1H

111

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICÁ

NúMERO

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no les roe. Había no ha muchos años en Barcelona Era un ratón que le caía encima. Otras veces le des· Sánchez Coello, Gaspar Becerra, Francisco Luis Carun hombre que tenía una pierna horriblemente hincha• pertaba la policía que giraba una visita á la guarida; vajal, Francisco Ribalta, Cristóbal Zariñer(a, Pablo
da; parecía que la gangrena iba á acab1r con la parte porque él no se acostaba solo allí: siempre tenía com- de las Roelas, Liaño, Canes, Orrente, Pachecho, Ribera (el Españoleta), Velázquez, Zurbarán, Alonso
dañada y con el cuerpo. Era pura filfa. U no de esos pañeros, ¡y qué compañeros!
Esa, esa es la miseria; la que no se palpa ni se ex- Cano, Pereda, Bella, Murillo, Pedro Núñez, Herrera
mendigos mt explicó que un médico, con achaque de
(el Mozo), Torres, Benavides, Arco, Zuara, y destamirarla, la palpó, apretándola fuertemente. La pierna hibe, sino que se esconde.
Hace unos días estuve recorriendo los suburbios cándose sobre todas estas obras pictóricas el Arco
estalló y saltó en dos trozos. Era de cera pintada.
Esas viudas de encargo, negras lastimosas siluetas de Barcelona en demanda de esos albergues fementi- de triunfo del emperador Maximiliano I, colosal graque de pie horas y horas junto á un lienzo de pared dos donde por diez céntimos se duerme bajo techa- bado en madera sobre dibujos de AJberto jDurero,
mal alumbrada por la luz de los faroles, cubiertas por do. Así como visita los palacios aquel que jamás los colección expuesta por S. A. Imperial el Archiduque
espeso velo, esperan sin solicitarlo el pan de la cari- ha pisado y de su arquitectura y comodidades se ad- Alberto.
mira, así visité esas leoneras de la miseria, tan insLa Academia de Ciencias de Cracovia y el Museo
dad, no son más pobres que los demás mendigos.
Yo he conocido á una muchacha, camarerilla lista tructivas por lo menos como aquéllos. Sólo una voy de Historia natural de Viena han llenado tres ó cuatro vitrinas con numerosos ejemplares de antigüeday no fea, á quien su madre hizo casar con un mendi- á describir.
Está en Hostafranchs, junto á la plaza de los Mis- des americanas; unas referentes á las razas precolomgo ciego. Resistíase la moza alegando que la quería
un oficial carpintero que ganaba buen jornal; la auto- tos, plaza que por sí sola es ya un poema. Fórmanla binas, como cráneos y momias, utensilios de barro,
ra de sus días la convenció diciéndole que el sano se un patio de unos diez metros de lado, en uno de madera, piedra y metales; otras relacionadas con los
podría estropear y que el ciego sabía ya tocar la gui- cuyos rincones se ve un cobertizo. Al final de éste se indígenas de la época del descubrimiento y conquistarra y nunca le faltarían seis ó siete pesetas diarias. advierte una puerta y en el fondo algo así como una ta del Nuevo Mundo.
Llaman particularmente la atención unas curiosas
¿Se ha cumplido la profecía materna? Sólo puedo de- cueva. Se bajan seis escalones y se penetra en el alcir que la maritornes se casó con el ciego y que ahora, bergue. El piso es de tierra sin afirmar. Un vaho de muestras de tejidos con colores propios de las matepor las calles, en tanto que él rasquea fementidas ma- humedad y de miasmas no clarificados, exhalación rías de que se hicieron, ó teñidos con más ó menos
lagueñas alarga ella el clásico plato de plomo en de- de toda pobreza, vaharada de la miseria, quinta esen- brillantez; los vasos de variadas formas en que se remanda del óbolo del transeunte. El matrimonio usa cia de la podredumbre, corta la respiración al pene- producen unas veces líneas de carácter geométrico, y
unos colores que dan gioria y tres ó cuatro arrapiezos trar en aquel antro y encoge los pulmones más robus- otras las más sencillas de la naturaleza animada, sin
que acompañan á los cónyuges demuestran que el tos. Adentro. Una mujer gallega, de la cual es im- excluir la del hombre; las armas y otros objetos de
posible fijar la edad, anfibio cronológico, nos recibe. piedra, así como los adornos del tocado de aquellos
fruto de bendición no les ha sido negado.
En la mendicidad hay clases y hay plazas como en Imagina que somos dependientes del juzgado y nos indígenas y algunos ídolos de substancia y forma ditodos los oficios. Una de ellas es sin duda la de los avisa caritativamente de que el antro está vacío. No versas.
Entre las antigüedades mejicanas más curiosas fi.
pobres que tienen permiso de los curas párrocos para importa. Le explicamos, sin que lo entienda, que
mendigar á las puertas de la iglesia en tanto que du- queremos visitar el local; se ríe estúpidamente y nos guran un álbum de pinturas en hojas de fibras de
rante cuarenta horas está expuesto el pan ázimo, el lo enseña. Hay cuatro compartimientos desiguales. pita, varias miniaturas al óleo y una serie de escenas
Sacramento, en el altar mayor de las distintas parro- Ninguna abertura y por ende ninguna ventilación. cómicas pintadas en pergamino que revelan grandes
quias. Los mendigos que obtienen ese permiso son No existe una sola puerta. Los sexos no se separan. facultades imaginativas junto á escasos talentos de
contados. No todos pueden cobijarse junto al atrio La promiscuidad reina allí como dueña absoluta. En ejecución en sus autores.
El cardenal de Fürstemberg ha enviado algunas
de la iglesia. Entre todos serán pocos los elegidos. el suelo de una de las divisiones están tirados unos
Pero los que lo son pueden contar con una prebenda sacos grasientos llenos de paja. Son almohada, col- medallas con las históricas efigies de Alejandro VI,
magnífica. Los diez ó doce que están en hilera, al chón, manta, lo que se quiera. En las demás divi- Julio II, ca~denales Granvella, Portocarrero, de Tourmarchar á sus casas cuentan con un jornal de ocho ó siones ni esto; el suelo pelado. El inquilino ha de non y Alberto de Austria; una Biblia latina y libro de
diez pesetas - la cifra me ha sido por ellos confesada - proveer á su lecho. En el compartimiento mayor, el meditaciones, del siglo xv; varios códices de pergay la miseria desolada y negra jamás ha sido por ellos de la derecha, caben dos personas tendidas; ¡por las minos iluminados con bellas miniaturas, y dos Aleoranes manuscritos, uno de los cuales está miniado
conocida. No hay oficio que tanto produzca. Obreros noches se amontonan doce!
- ¿No tiene usted miedo - preguntamos á la galle- de la manera más delicada y primorosa que imagitipógrafos que se encargan del mecánico trabajo de
narse pueda.
difundir las verdades á las ciencias arrancadas ó re- ga - de albergar gente desconocida?
- Mi madre se ganaba así la vida y cuando me faM. Guillermo Stellzig, conservador del museo de
veladas por la inspiración; maquinistas que sobre férreas inflexibles cintas hacen volar la locomotora - llece (falleció) yo he continuado ganándola así.
Shonfeld (Bohemia), ha enviado un curiosísLmo reloj
- ¿Y nunca le ha sucedido nada desagradable; de sierra, que marcha automáticamente durante veindueños temporales de mil vidas; - grabadores pacienticuatro horas, descendiendo por su propio peso una
tes que fijan por modo durable las borrables líneas, nunca han tratado de causarle daño?
ninguno consigue lo que los mendigos que á la com- Sólo una vez. Reclamaba yo dos pesetas á un hoja de hierro dentada; un Eucologio con calendario
hombre que había dormido muchas noches aquí sin y pasional, de Martín Lutero, impreso por Hams
pasión ajena demandan el propio bienestar.
pagarme, cuando de repente me miró así-y ponía Lufft en Wittemberg el año 1561, y la (Primera parHasta aquí los mendigos; á los pobres su turno.
Vedle con su cara que parece arrancada de la tela unos ojos horrorosos, - tir6 esta luz de un puñetazo y te de todos los libros y de todas las escrituras del
hombre de Dios, el difunto Dr. Martín Lutero, desde
de Los borrachos de Velázquez, con su traje andrajo- me dió una puñalada dejándome por muerta.
so, con su sonrisa alegre y franca y su aspecto miseEsto lo contaba la patrona con plácida sonrisa, sus 17 á sus 22 años, impresa por la cuarta vez en
rable. Está sentado en el suelo, algo apartado de la como si se tratara de una broma más ó menos pe- Jena por los herederos del difunto Tomás Rebart,
estera que rodea el caballete como temiendo man- sada.
año 15 75.» Este libro es muy raro y se halla en percharla, desabrochada la camisa que muestra el pecho
Salimos. El tranvía de Sans nos condujo á Barce: fecto estado de conservación. La viñeta del frontispirugoso de color de ladrillo - tonos rojos, violáceos y lona, y al saltar en la Rambla de las Flores cuajada cío interesa á la historia del célebre reformador proamarillentos que sólo un pintor de talento es capaz de ellas, aromosa con sus perfumes, llena de luz y de testante. El Salvador!, crucificado, se encuentra en
de reproducir, - alta la cabeza, mirándonos á nosotros mujeres y hombres lujosamente vestidos, aún respirá- medio del grabado. En• el lado izquierdo se ve el
que estamos sentados en sillas y le hacemos charlar. bamos el acre vaho de la cueva horrenda, todavía te- elector Federico el Sabio, de rodillas, con los brazos
Sus ojos chispean de malicia, sus manos se mueven níamos la pupila contraída por las negruras insanas. extendidos y los ojos elevados hacia Jesucristo. A la
rápidamente siguiendo el vuelo de su pensamiento
derecha de la cruz se encuentra Lutero, también arroó el compás de su palabra; no niega ninguno de sus
dillado, orando, las manos juntas y la cara también
G. vR.
vicios ni esconde la aversión que la mendicidad le ..........................................................................,...........................,...................... ,..... vuelta hacia la cruz. Contiene impresas, entre otras
produce.
cosas, sus 95 tesis y su discurso apologético pronunEXPOSICI ÓN HISTÓRICO-EUROPEA
Ese hombre que se sabe de memoria cuantas articiado en el Parlamento de Worms en presencia del
mañas y embelecos usan los mendigos para mover á
emperador Carlos V.
DE MADRID (1 )
compasión, jamás ha usado ninguno de ellos. Duran•
La biblioteca de la Universidad de Viena ha exAUSTR IA
te mucho tiempo trabajó la tierra como labrador, y
puesto una importante colección de libros de geogracuando las fuerzas le faltaron se vino aquí á la gran
fía y la famosa crónica de N uremberg, entre otras
urbe, creyendo que donde se ~ntienen los perros
Rendido á Portugal el tributo de preferencia que obras ornadas de primorosos grabados y varios atlas
callejeros no le faltaría el pan. No se equivocó; pero por tantos conceptos le debíamos, cúmplenos conti- multicolores en extremo curiosos.
cuán duro y cuán amargo lo ha comido. Sabía él ó nuar esta rápida reseña con la enumeración de los
Entre las muchas preciosidades expuestas por la
supo cuando á Barcelona llegó que los papelotes que principales objetos expuestos en las demás secciones biblioteca de la corte imperial y real de Viena, hallase tiran á la calle y los que lastimosamente penden extranjeras de la Exposición que nos ocupa.
rios el Horario de Leonor de Lusitania, consorte del
de las esquinas eran patrimonio de los que primero
Procediendo por orden de salas, ya que el sistema emperador Federico III, con .delicadas miniaturas
los recogen ó los arrancan. Para ejercer tal industria de instalaciones adoptado hace casi imposible el es- (siglo xv); la Descripción, hecha por Joao Texeira, de
no necesitaha permiso ni capitales, y á ella dedicó su tudio de esta Exposición por orden de materias, ha- los puertos marítimos del reino de Portugal, con plaactividad. Cuando el saco estaba lleno lo vaciaba en liamos en primer término la sección austriaca.
nos en colores; la Relación de la ~.onquista y descula tienda de un marchante y éste le daba catorce
No abunda en objetos artísticos ni ofrece á la vis- brimientos que hizo el marqués D. Juan Pizarra en
cuartos por arroba, ¡y las arrobas eran de treinta y ta el llamativo aspecto de otras salas presentadas con demanda de las provincias y reinos que ahora llamaocho libras por lo menos! El honrado industrial que lujo de brillantes adornos, pero encierra interesantes mos Nueva Castilla, y el facsímile fotográfico, en grancompraba sus papeluchos tenía siempre desequilibra- colecciones que los inteligentes han sabido apreciar. de escala, de la célebre Tabula Peutingeriana, fuente
das las balanzas.
Allí están, rodeando los muros cuya parte superior clarísima y abundante de noticias geográficas del orbe
Comía con ello como podía; poco y mal. La cues- revisten ricos tapices de la real casa, los retratos romano.
tión de la cama era más ardua. Pero averiguó que en de Cristóbal Colón y Fernando González de CórdoEl monasterio de Seitenstetten ha expuesto una
la falda de Monjuich había unos.providenciales hor- va, del emperador Carlos V y los Felipes, de Maxi- colección de Biblias y libros de oraciones primorosanos de obra, y allá se iba nuestro hombre á tender su miliano I y Fr. Domingo de Jesús María, de Antonio mente miniados, y un incensario del siglo xv, con
rojiza persona sobre el duro suelo. El saco de los I de Leyva y el conde duque de Olivares, lienzos de adornos artísticos de primer orden; los archivos de
papeles le servía á veces de cobertor, de colchón ó de I muy diverso valor, enviados por la Administración la guerra han enviado algunos mapas, planos y vistas,
funda. Ahora que es un potentado ó poco menos - de los castillos imperial y real de Insbruck y Am- cartas de diferentes personajes históricos y testamen¡ha reunido tres duros! - explica con satisfacción in- bras. Allí están las preciosas pinturas de la colección tos de generales y coroneles españoles que en el siglo
decible que cuando dormía en aquellos cobertizos Albertina, firmadas por los artistas españoles Alonso pasado prestaron servicio- en el ejército imperial, y
muchas veces se había despertado al choque de un
por último, Adolfo Krulis, primer teniente del Insticuerpo blando y pesado y que se movía rá?idamente.
(r) Vénse el n(1m. 581.
tuto geográfico militar¡ figura como expositor de una

NúMERO

593

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

3or

PROYECTO DE MONUMENTO Á LEGAZPI Y URDANl!.TA, EN MAN ILA, ENVIADO AL CONCURSO POR LOS SRl!.S. CAMPENY (ESCULTOR) É IRANZO (ARQUITECTO)

colección de vistas de ciudades de España, copiadas
de la obra topográfica original de Texeira, conservada en la biblioteca de la corte; nueve hojas infolio,
en oro y colores, de&lt;;licadas á la reina María Cristina.
Tales son, en resumen, los objetos más curiosos y
notables de la sección austriaca, cuyas instalaciones
tienen por fondo decorativo tres soberbios tapices
flamencos, uno del siglo xv, tejido de oro, plata, seda
y lana, figurando el nacimiento del Salvador, y dos del

siglo xv1, en seda y lana, que representan en forma Briailles, Petitjean, Ernesto Irroy, Norizet, Enrique
admirable el Triunfo del Tiempo y de la Muerte.
Bailly, Alfonso Gosset, Pablo Simón, Ernesto Brunette, Ed. H ervé y Emilio Dufay, de dicha ciudad;
FRANCIA
objetos expuestos en la sala IV, bajo la inteligente
dirección del abate Trihidez, secretario y delegado de
Es muy rica y notable la colección de ohjetos en- aquel comité en Madrid.
viados á esta Exposición, bajo los auspicios del coEl ayuntamiento de Reims ha remitido un bello
mité de Reims, por el Ayuntamiento, la señora viuda ejemplar del A quatilium ani111alium historice, impreso
de Chamery y .los señores Barón de Chandon, de en Roma en 1554, con rica encuadernación que lleva

�LA

302

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

593
NúMERO

f

1

las armas de su pnm1t1vo dueño el cardenal duque
de Lorena, arzobispo de Reims. El comité de la misma ciudad expone un Libro de horas que perteneció
á Enrique III, un ejemplar de Mottfs de la conversion
de M.**" (París, 1682), con las armas del gran Colbert
en las tapas; y otro de Costumes de la Cité de Reims,
por J. B. Buridan (1665), encuadernado en tafilete,
con escudo; todos muy bien conservados y en extremo
curiosos. Al lado de estos libros figuran un retrato de
J. C. Colbert, por Roberto Nantell, célebre grabador
de Luis XIV, y otro de Madama Maintenon, perte·
neciente á la mencionada viuda de Chamery.
En diferentes vitrinas vemos hermosos cofrecitos,
algunos con pinturas góticas; iluminaciones, estatuitas, grupos esculpidos, diversos objetos de metal,
lámparas, vasos, curiosidades artísticas y cuadros góticos; numerosos é interesantes objetos de plata cincelada de los siglos xvx al xvm; cruces y miniaturas;
telas y bordados; bajos relieves, marfiles, lozas artísticas, cristalería de Bohemia, Vírgenes góticas, en madera y marfil, pinturas de la Edad media; objetos de
estaño artísticos; abanicos del siglo XVII; cálices, cajas esmaltadas y relicarios; un hermoso busto en
bronce, de arte florentino, que representa á un prelado con mitra; tapicería del Renacimiento; pergaminos y manuscritos dig-nos de estudio por sus condiciones paleográficas ó por su valor histórico; alhajas
de gran valor, y otros muchos objetos preciosos que
sería muy prolijo enumerar.
En torno de las masas centrales de la sala de Túnez, que contienen varios códices árabes de que luego hablaremos, se hallan instaladas las vitrinas de
Clermont, Perpignán, Tolón, Tolosa, Bayona, París
y Caen, las cuales encierran objetos artísticos en
gran número de épocas y géneros diversos.
Su instalación ha sido dirigida por los señores
barón de Barghon y Bouchet, comisionados de Clermont-Ferrand, y el marqués de Croizier, delegado
de las demás ciudades de Francia, representadas en
esta sección.
Cubren los muros de la sala francesa una colección
de seis tapices flamencos de la real casa, en oro,
plata, seda y lana, del siglo XVI, que representan la
Avaricia, la Lujuria, la Ira, la Gula, la Envidia y la
Pereza, y otros dos tapices de la misma clase, fabricación y época, pero pertenecientes á colección distinta, que figuran la Soberbia y la Pereza.
TÚNEZ

La excelente y numerosa colección de cuadros fo.
tográficos que se ven en las paredes de _la sala III
constituyen una verdadera historia del arte químicoromano en las regiones de Túnez, desde los primeros
elementos arquitectónicos y manifestaciones escultóricas que se han descubierto en las ruinas de la gran
Cartago, metrópoli y civilizadora de nuestra península.
No obstante la remota antigüedad de algunos de
estos objetos, se puede seguir por medio de la exposición las variaciones nunca bruscas del arte hasta los
monumentos que hoy constituyen templos, palacios,
casas, fortificaciones y demás obras arquitectónicas
del pueblo tunecino.
Para mayor comprensión del público, los diferentes cuadros que contienen numerosas y bien hechas
fotografías tienen la indicación de lo que éstas representan en general, y además están agrupadas metódicamente.
De este modo, en un cuadro se ven las fotografías
de los arcos triunfales, vestigios más ó menos íntegros
de la dominación romana. En otro las de los restos,
que todavía subsisten, de magníficos mausoleos de la
misma época. En cuatro de estas agrupaciones se reproducen gran número de mosaicos paganos y cristianos, y maravillosas estatuitas de barro, recuerdo
perenne del arte que nos legó las figuritas de Tanagra y Agrigento.
Es notable la inscripción romana que en uno de
los cuadros enumera los nombres de varias ciudades
españolas é italianas, designándose la de Cáceres
(Norba), Evora (Ebura), Lisboa (Olisipo) y Mérida
(Emerita), lo cual no es de extrañar porque las relaciones de Lµsitania con Cartago resultan en la primitiva historia de la cristiandad española con la célebre carta de San Cipriano y de su Concilio cartaginense á los fieles. de los obispados de Mérida y de
Astorga á mediados del siglo m . Es+;as relaciones permanecieron vivas durante la época visigoda, como se
ve en la historia de los Padres emeritenses trazada
por Pablo el Diácono.
No faltan restos del arte vandálico y del bizantino, precursor del musulmán, que e~tá representado
ltºr numerosas fotografías, y dejó su marca característica en rústicas moradas esparcidas par los oasis
del desierto, lo mismo que en vistosas portadas, en

torres de suprema elegancia y en magníficas mezquitas.
La época púnica tiene muy selecta representación.
Los raros vestigios de la influencia fenicia en las tierras tunecinas pueden ser examinados con relativa
comodidad y sin duda alguna en estas fotografías.
Por indicaciones de la Real Academia de la Historia han venido al certamen, y están en las vitrinas
centrales de la sala tunecina, importantes códices,
procedentes de la biblioteca de la mezquita mayor
de Túnez, gracias á la benignidad del gobierno de
la regencia y á la intervención del delegado Mr. Sardoux.
U no de estos manuscritos árabes lleva el título de
«La institución completa acerca del conocimiento de
los compañeros (de Mahoma),» por Abu-Omar-Yusuf-Ben-Abdalá, conocido por Aben-Abdelbar el Nameri, natural de Córdoba, muerto en 463 de la hégira (1070). Comprende las biografías de los secuaces
de Mahoma.
Otros dos volúmenes, incompletos, relativos á la
historia de Oriente, figuran en esta curiosa sección.
Se atribuyen á Alabdarí. También es histórico el
tratado atribuído á Abu-Hicha que se expone. Es
un resumen de la vida del pueblo árabe desde Mahoma hasta fines del siglo XII.
Señalaremos, por último, las preciosas lámparas
remitidas por el Museo Imperial de Constantinopla,
aunque sean independientes de la sección que reseñamos. Unas son de vidrio de Venecia ó de Turquía,
y otras de loza del siglo xv,, con interesantes inscripciones turcas y con ornamentación azul sobre fondo
blanco.
Los seis magníficos tapices que decoran los muros
y que presenta la real casa recuerdan, según los entendía el siglo XVI que los produjo, las batallas y
triunfos de Escipión.
JUAN

B.

ENSEÑAT

••••••,•••••.1•.,•••••,.•••••,r ••"••·•••• ..•••"••••••••••• •••••• .. •••..•••••"•••••••••••••••1•,,·,,,,,,.,,, •••••. ,,.,.,,r ,,•••""

LOS Nrn'OS MÚSICOS

I

Angeles en un enorme violoncelo, donde apenas podía
puntualizar graciosamente los compases.
Pero Jacinta todo lo redimía.
Hundía la caja del violín en su precioso cuello de
ángel, oprimiéndola con su sonrosada barbilla; empuñaba el arco, y deslizándole sobre las quejumbrosas
cuerdas arrancaba de aquel envejecido instrumento
un torrente de armonías. Crecía el furor de la inspiración, excitábanse los delicados nervios de la niña, y
á medid¡i que avanzaba la ejecución agigantábanse las
proporciones de la pequeña violinistá.
Entonces perdía la posesión de sí misma; sus movimientos parecían producidos por la demencia; surgía el desaliño en su tocado, y las encendidas mejillas de aquel diminuto geniecillo envolvíanse en una
nube de cabellos de oro, agitados por el mismo aire
que llenaba el espacio de dulcísimas vibraciones.
Aquel aire era el fiel y afortunado mensajero de las
inspiradas notas de la artista.
Cuando terminaba, una salva de aplausos apenas
le dejaba levantar la cabeza. El violín casi siempre
quedaba cubierto de lágrimas, las cuales daban testimonio de esa dulce recreación que sólo disfrutan los
que poseen un alma llena de elevados sentimientos, como la que poseía aquel verdadero portento de belleza.
¡Quién le había de decir que aquellas lágrimas
habían .de ocasionarle la más profunda de todas las
desgracias que le estaban reservadas!..
Pero antes de pasar adelante, conviene explicar algunos antecedentes necesarios á la fidelidad y lógica
sucesión de los hechos que desarrollaron el asunto
de este verídico cuentecillo.
II
Los padres de esta deliciosa compañía, Ambrosio
y Carmen, se habían conocido en una de esas reuniones familiares que tanto y tan injustamente se han
ridiculizado con el nombre de cursis, en las cuales él
era un elemento indispensable, pues picaba en todas
las artes, como él mismo decía, pasando indistintamente del piano á la guitarra, de la guitarra al monólogo y del monólogo á la romanza; pasatiempos
saturados todos en un medio ambiente de delicados
sentimientos, que de algún modo apartan el alma de
la triste realidad que la rodea.
.
Los dos eran pobres, y por lo tanto realizaron un
matrimonio de los llamados por amor, circunstancia
que evidenciaba la bondad de ambos. Pero como·con
el amor á secas, según se dice muy acertadamente,
no se come, desde el siguiente día al de su enlace
comenzó para ellos un verdadero calvario de necesidades y desdichas. Carmen daba lecciones de canto
y de piano, y Ambrosio, amén de sus trabajos buro·
cráticos en una sección del ayuntamiento, se hizo
profesor de muchas cosas, en todas las cuales le soplaba la suerte como Dios quería.
En medio de aquellas tribulaciones nacieron sus
tres hijos. Jacinta fué la única que alcanzó las lecciones artísticas y morales de su madre, pues ésta falleció al dar á luz á la preciosa Angeles.
Por eso la niña mayor instintivamente se creía la
verdadera cabeza de familia, y en tal sentido obraba
siempre aconsejando y guiando con amorosa solicitud á sus queridos hermanitos.
Su padre se anulaba voluntariamente en presencia
de tan misteriosa precocidad, y más aún si tenía en
cuenta que á Jacinta debía el relativo y accidentado
bienestar de su adorada prole.
Ello fué que después de la muerte de Carmen, en
cuya enfermedad se agotaron todos los escasos recursos de su familia, se hizo necesario apelar á un beneficio teatral que iniciaron los amigos de la casa con
objeto de que Ambrosio pudiera desenvolverse en su
penosísima situación. La prensa se ocupó del asunto,
y no faltó revistero ó crítico que inconscientemente
profetizara los triunfos sucesivos de Jacinta. Honra y
provecho fué el resultado de aquel suceso, lo cua1 estimuló al padre y á la hija.
Pocos meses después, y á impulsos de nuevas necesidades, aquella familia iniciaba sus trabajos como
empresa artística en un pueblo inmediato al de su residencia. Desde entonces rodaron, corno antes dije,
por el mundo; y de esa triste lucha por la vida, aplau·
didos aquí, rechazados allí y sufriendo horribles contrariedades en todas partes, crecieron algo más aquellos pequeñuelos, quienes antes de despertar á la vida
consciente de la humanidad, sentían á su manera las
creaciones artísticas, hallándose cada uno con un instrumento entre las manos en donde debían darles la
forma que únicamente por instinto realizaban.

No era en rigor de verdad el padre de los niños
de mi cuento uno de esos vagabundos que van de
pueblo en pueblo y de provincia en provincia luciendo habilidades discutibles, con las que suelen poner
á contribución ó 1~ _ignoran~ia _de sus rústicos espectadores ó la regoc11ada cunos1dad de determinados
elementos populares; no era el comediante ni el acróbata de reducido equipaje y deslucidas galas, que hace
reir con los chistes que arranca de su miseria ó se
hace admirar en los peligros que le inspira su desesperada situación; no era un saltimbanqui al estilo de
todos los demás, sino un hombre de cierta cultura
social, que sin haber sido nunca rico había venido á
menos, como vulgarmente se dice, en su lucha por la
existencia, agotando todos los recursos que le deparaba la fortuna y aceptando con resignación toda
clase de situaciones, siempre que pudiera honradamente dar de comer á sus hijos, á los tres únicos restos de su corazón, de su fe y de su esperanza.
Eran tres verdaderas joyas humanas, que como
todas las prendas de inestimable valor se encerraban
en cuerpos diminutos. Jacinta, Pedro y Angeles; tales eran los nombres de las tres preciosas criaturas.
Huérfanas de madre desde hacía cinco años que
era la edad de la más pequeña, habían rodado ;or el
mundo, según la común expresión, por seguir la inclinación artística de la mayor, que apenas contaba
once veranos; rubia como esta estaéión en la que había nacido, y como ella llena de flores y misteriosas
alegrías. Su hermanito sólo tenía ocho años y era
una monada de precocidad y travesura.
'
Este y la hermana menor poseían multitud de habilidades y ayudaban con sus trabajos á Jacinta que
era la verdadera reina de aquella troupe encantadora
y que ademá~ constitu_ía un ,Portento de intuición ;
cultura artística supenores a todo cuanto pudiera
suponerse en una imaginación infantil.
Tocaba el piano, leía música y recitaba casi magistralmente poesías clásicas .y modernas; pero su expansión favorita era el violín. En aquel instrumento delicioso! encontraba los sonidos más apropiados á las
, delicadezas de su alma.
Siempre que se presentaba en público con aquella
arca santa guardadora de sus más tiernos sentimientos, recordaba la estatua de Reynés. ¡Qué desprecio
tan grande hacia todo_ lo que· estaba en torno suyo!
¡Y qué manera de erguir la cabeza, entornar los ojos
y sacudir graciosamente los dorados rizos de su finíIII
sima·cabellera!..
•
Allí estaban también sus hermanitos compartienHay un pueblo en cierta -provincia, cuyó nombre
do su triunfo y acompañándola; Pedro e11 el piano y no hace al caso, donde han alcanzado gran desarro-·

593

303

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

fancia á la cual, para honra nuestra pertenello las asociaciones filantrópicas; observándomos, ~os vemos obligados á consignar la más
se allí la circunstancia de que las gentes sesolemne protesta en contra de esos _padres
rias toman con el mismo calor y entusiasmo
desnaturalizados, de esos crueles saltimbanlos fines de la Sociedad protectora de animaquis que ponen en horrible tortura á sus hijos
les, que las tendencias y efectos de la de Pro·
antes de que hayan adquirido ~l nat~ral destección de la infancia ó la niñez.
arrollo, persiguiendo la p~c~mmosa idea de
A este pueblo tuvieron la desdicha de lleun lucro vergonzante. Qmzas entretanto que
gar Ambrosio y sus hijos, atraídos por la fama
las tiernas criaturas consumen sus energías,
que gozaban sus habitantes de ser espléndilos explotadores se entregan á las más viciados y bondadosos. Lo habían fiado tod~ al
das concupiscencias.
éxito que allí se prometían, pues repetidas
»Elocuente testimonio de nuestras palabras
contrariedades y sucesivos fracasos les habían
son
las lágrimas vertidas por ·la bellísima é
dejado á las puertas de la miseria, ocasioinocente
niña Jacinta en la función celebr~nando al pobre Ambrosio una aguda enfermeda anoche; ellas constituyen la prueba _e~1dad que resistía á pie firme con verdadero
dente de su desgracia y tal vez de su martmo.
heroísmo.
Su
padre, mientras, acaso andaría gozoso enEn este punto se realizó el suceso de mi
tre bastidores en presencia de la gran entrada
cuento.
que nuestro filantrópic::&gt; público había disAl simple anuncio de los trabajos que hapensado á las lindas criaturas.»
bía de realizar la reducida compañía, se desA ntes de que Ambrosio se enterase de tan
pertó entre. todas las clases una vivísima cu·
inopinada
acusación, le rescindieron el contrariosidad, pues los programas determinaban la
to del teatro, le volvieron la espalda todas las
edad de los artistas de paso que enumeraban
personas de quienes solicitó auxilio, y en veinlas piezas más difíciles de su repertorio.
ticuatro horas quedaron para él cerradas toAcudieron, en efecto, á ver aquel portento.
das las puertas de aquella indignada poblaJacinta estaba febril, excitadísima, y así como
ción.
Cuando sus ojos recorrieron con verdatemerosa ante la idea de tan grande expectadero espanto las líneas del suelto transcrito,
ción; sin embargo, su triunfo fué completo. ·
cayó en cama agravado en su dolencia, para
Ejecutó el primer número del programa
no levantarse nunca, dejando á sus hijos en
con tal maestría y tan prodigiosa inspiración,
la más tristísima orfandad.
que antes de perderse en el espacio el últi1110
El golpe estaba dado. La filantropía h:!bía
sonido de su mágico violín, un aplauso unáobtenido
un triunfo completo y los hijos del
nime, cerrado, de esos que no dejan duda alsaltimbanqui quedaban en libertad para imguna, hizo trepidar el recinto.
RETRATO DE CRISTÓBAL COLÓN, propiedad del duque de Talleyrand
plorar la caridad pública. ,Y con _e fecto, h~La artista, acompañada de sus hermanitos,
bieran tenido que apelar a ella s1 los rendise adelantó al proscenio inclinando la cabeza
con reverencia. La saludaron frenéticamente... ; pero pectadores varió por completo. Parecía que estaban mientos de aquella única función no hubieran a~canzado á cubrir los gastos del entierro de Ambrosio.
bajo la impresión de un drama terrible ...
el público notó que lloraba.
Al otro día un periódico de aquella localidad deEl violín, como siempre, había quedado cubierto
Así es que, con un miserable puñado de pese~s,
cía lo sigu,ien te:
de lágrimas.
la
infeliz Jacinta partió llevándose á sus hermamtos
«En
nombre
de
la
Sociedad
protectora
de
la
InLa actitud entonces de aquellos filantrópicos es0

RELIEVES DEL MONUMENTO ERIGIDO AL POETA ALEMÁN SCHEFFEL EN KARLSRUHE,

obra de H. Volz

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LA ORACIÓN, grupo escultórico de Maximiliano l3aumbach

�306

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

N ú MERO

593

NúMERO

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LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

para Madrid en un coche _de tercera ~la~e, antes de pices antiguos llamó la atención :m. regular número de_cuadros a rtista que domina la técnica, que se preocupa del procedimiendar tiempo á que se organizasen suscnpc1ones en su de d istintas escuelas del Renac1m1ento y en la actualidad lle- to, que cuida de la ejecución, y asl sus cuadros res~lta~ aca~nan sus paredes una selección de grabados interesantísimos,
no sólo en el concepto del sentimiento que los msprra, smo
obsequio, que es con lo único que se recompensa en pequeñas muestras de la num~rosa y muy importante c?lección dos
desde el punto de vista dd dibujo y del colorido que. reajzan
este mundo las grandes miserias humanas.
del aficionado Sr. Andreu, Director de El S11ple111e11to, de esta sus bellas composiciones. La figura de Ju~na de Arco que re•
producimos y que es una de las obras mas notables del actual
Aquella prisa fué inconsciente, aunque algunos c~- ciudad.
Salón de lo~ Campos Ellseos, de París, y el_ paisaje so?re el cual
vilosos quisieron adivinar en ella una nueva precociTeatros. - En el teatro U nter den Linden, de Berlí~,. se destaca son la mejor prueba de, cua~lo ~ec1mos; la primera, ~ddad de la pobre niña.
ha estrenado un baile en cuatro cuadros, de H. Regel, mus1ca mirablemente trazada revela a la iluminada, a la que sumida
Los tres se refugiaron en casa de una tía suya, y es de José Bayer, titulado Columbia, especie de viaje por Améri- en místicas meditacio~es presentía su h roica vida y ~u muerte
7 que armoniza c&lt;&gt;n el
fama que desde entonces Jacinta sólo toca el violín ca que termina en Chicago y durante el cual se prese!llan al de mártir; el segundo respira una poesia
cuando siente ganas de llorar, recordando las amoro- espectador, en una mise en sce11e magnifica, las maravillas del estado psicológico de la doncella de Domremy. •
sas caricias y delicadas solicitudes de sus inolvidables Nuevo Mundo.
Proyecto de monumento á Legazpi Y Urda;
- En el teatro de la Corte, de Diesde, se ha estrenado con
padres, á quienes antes de una razonable edad tuvo gran
aplauso una ópern cómica en dos actos, Dos_ rompositores neta, en Manila, obra de l(?S Sr~s. Campeny e
que sustituir sobre la tierra.
ó 11na fiesta ,pastoril m Versailfes, letra de K. Wmkelmaon y Iranzo. - En uno de nuestros anteriores numeras y en la secLUIS PARDO

música de A. Hagen.
.
- En el teatro de la Ciudad, de Elberfeld, ha sido muy
aplaudida una nueva ópera de J orge Rauchenecker, titulada

Ingo.

Bella.s Artes. - La importantísima obra Zaragoza Artls·
tica, Mom1me11tal é Histórica que han publicado en la capital

¡¡,r

111

aragonesa los Sres. D. A. y P. Gascón de Gotor y de la cual
nos hemos ocupado con el elogio que merece en la sección bibliográfica, después d e haber sido premiada con medalla de
plata en la Exposición Histórico-Americana, recientemente ce·
lebrada en Madrid, ha sido enviada por cuenta del gobierno á
la Exposición U ni versal de Chicago, donde no dudamos llamará poderosamente la atención y obtendrá, además del aplauso
de los inteligentes, la recompensa de que tan notable obra es
digna.
- La Soéiedad de Pastelistas franceses ha celebrado en la
Galería Petit, de París, su novena exposición que abunda en
obras notables, sobresaliendo las marinas de Duez, los retratos
y estudios de Thevenot, Adrien Moreau, Yon, Gervex, Elliot,
Rosset-Granger, Blanche, La Touche, Forain, Tissot, Thau·
low, l\fontenard, Lagarde, Nozal, Besoard, ]{oll, Doucet y
Machard.
En la misma Galería Petit hay expuestas también algunas
obras d e la señorita Luisa Abema, verdadero temperamento ar·
tístico, que concibe con gran rapidez y pinta con gran facilidad
y frescura de colorido, pero que adolece del defecto de no acabar del todo sus cuadros al óleo: en cambio sus acuarelas son
preciosas, especialmente las flores.
- La exposición que actualmente celebran eo el Royal Iostitute de Londres los acuarelistas es notabilisima bajo todos
conceptos, así por el número como por la calidad de las obras
expuestas: especial mención merecen los asuntos venecianos
de miss Clara Montalba; Las sirenas, de A. Hopkins; Nox
Aestiva, de E. Radford, y las obras de Cuthbert Righy, E. R.
Rugues, J. Gilbert, A. Hunt, Thorne Waite, Tom Lloyd,
Goodwin, Herkomer, Melville,Johnson, Marshall y otros.
- En la Galería Tooth, de Londres, se han expuesto 1. 152
obras de Meissonier, comprendiéndose en este número cuadros
al óleo, dibujos y estudios del gran artista francés: esta exhibi·
ción es una reproducción en mayor escala de la que recientemetlte se ha celebrado en París.
- Eo la Galería Francesa, de Londres, se han expuesto varios
cuadros de artistas extranjeros, entre los cuales ocu pa el puesto
eminente, al decir de uoa importante revista inglesa, nuestro
ilustre compatriota Pradilla.
- Uoa mano desconocida ha destruído el famoso cuadro de
Tiotoretto, Retrato de 1m noble italiano, que se guardaba en el
palacio ducal de Venecia y estaba valuado en 200.000 pesetas.
- El barón Alberto Franchetti está componiendo otras dos
óperas, La fuente de Ha11dschir y Andrés Chenier, cuyos libre•
tos son de Luis lllica.
Barcelona. - Empezó ya en el Ateneo la recepción de las
obras que figurarán en la !Manifestación Artística próxima á
inaugurarse y que, á juzgar por lo que se dice, corresponderá
á la importancia de nuestro primer centro de cultura.
- La junta técnica de los Museos artísticos municipales
constituyóse hace pocos días y nombró la comisión ejecutiva
que debe proponer el Reglamento y la mejor manera de realizar la seg111.1da Exposición general de Bellas Artes que, bajo
los auspicios y por iniciativa del ayuntamiento, se celebrará el
p róximo venidero mes de abril.
SalónParés. - La falta de espacio nos impidió dar cuenta en
nuestros últimos números de las obras expuestas en el local pre·
dilecto del público barcelonés, y por cierto que merecen honrosa mención las más de ellas.
La_ Virgen de la Laguna se titula un paisaje de grandes di·
mens1ooes que junto coa varios estudios del Escorial y de Gua•
dalajara revelan en su joven autor, Sr. Raurich, cualidades de
observación y de fantasía muy apreciables.
Martí y Alsina presentó una tela con el título de 'L 13osch de
'n Mvra, pintada con el brfo y la gdlardfa que él acostumbra.
Mas y Fontdevila, una bonita escena llena de luz y frescura,
un grupo de mujeres ea el acto de recibir la bendición de las
palmas y ramos de laurel que devotamente sostienen. Perich,
un cuadrito de costumbres, discretamente ejecutado; y el escultor Arnau, una escultura de salón llena de vida y verdad, de ejecución fina y detallada, nueva muestra del talento que distingue á uno ele nuestros buenos escultores.
Posteriormente, Graner y Meifrén han ocupado con varios
cuadros el sitio preferente del salón; el primero con un buen
retrato, una riña de lavanderas junto á un riachuelo, un sober•
bio estudio radiante de luz y de hechura jugosa y decidida, y
un tipo de esos bonachones que tanto conoce el fecundo artis·
ta, tratando de encender su pipa con una cerilla del Monopolio,
tema que constituye un vigoroso estudio de luz artificial. Preséntase Meifrén con cuatro notas, que prueban á cual más cada
una de ellas los reales y positivos progresos que realiza. Son re·
cuerdos del Sena los asuntos, bien concebidos, frescos, luminosos y ampliamente ejecutados.
Cusachs expone una escena de Aamenquería, high lije, puede
decirse; chulos y chulas en extensa pradera trotan apresuradamente, al caer de la tarde y de vuelta del espectáculo nacional,
de seguro. Bien los tipos y el movimiento de los caballos
Salón de «La Vimguardia. »- Sucédense con regularidad en
este local, beneficiando así á la cultura artística de nuestro pú·
blico, las exposiciones de diferentes obras. Después de los ta·

- En el teatro Comunal, de Trieste, ocurrió hace poco con
motivo del estreno del drama de I bsen, Los aparecidos, una escena singular. El público, hondamente impresionarlo por la
obra y por la manera ultrarrealista como la interpretaba el
actor Zaccone, fué presa de violenta excitación; muchas señoras prorrumpieron en grandes voces, otras se d_esmayaron y to·
dos los concurrentes pid.i~ron á gritos que se baiara el telón, como así hubo de hacerse, sin terminar la representación del
drama.
- El ciclo de las representaciones wagnerianas en Munich
empezará el día 11 de agosto con Tamzhauser, ópera á la gue
seguirán el día 13 Las Hadas, el 15 El holandés volante ( El
buque fantasma) y el 17 Los maestros cantores de Mtremberga:
en la, segunda serie de audiciones se pondrán en escena las cuatro partes de la tetralogia El anillo del Niebeftmgo.
.
Londres. - En Drury Lane se han cantado Lohe,z~m, Tro·
valore y Carmen. En Haymarket se ha estrena_dounmteresan·
tísimo drama de Osear Wilde A Womanof110 u11porta11ce {U na
mujer insignificante), que h; promovido grandes discu~iones
entre los críticos londinenses, y en el cua l, al lado de algunos
defectos, hay escenas de primer orden que causan gran sensación: el problema que en el d rama se desarrolla no e~ nuevo,
pero en la manera de resolverlo hay verdadera originalidad. En
la Avenue se ha estrenado un melodrama de J. W. Dain, Tke
Si/ver Shell, cuya acción interesante está inspirada en los e¡,1sodios de una conspiración nihilista.
Madna. - En el P ríncipe Alfonso se ha ~antado La bellafanciulla de Perth, habiendo sidr muy aplauchdos en su ~esemp;·
ño las señoras Svicher y Mazzoni y los Sres. Lanf~ed1, L~ban
y Riera y muy especialmente el maestro Goula. Baio la_ d1rec•
ción de éste ha dado en el propio teatr~ el scgund? concierto la
sociedad Unión Artlstica; todas las piezas obtuvieron grandes
aplausos, especialmente la Gallia, de Gouno~. En Apolo se
ha estrenado con buen éxito Las dos Margaritas, zarzuela en
un acto letra del Sr. Prieto y música del maestro Esteller. En
la Com~dia ha debutado con buen éxito la compañia de ope·
reta italiana que dirige el Sr. Tani.
13arce/011a. - Han terminado las temporadas de ópera d~I
Liceo y del Principal; en el primero se cantó co~ mediano éx1·
to Aida; en el segundo se verificaron las despedidas de l~s te·.
nores De l\fnrchi y Massini J)?niéndose en ~scena _luccza di
Lamermoory Loheugrin respecuvamente, habiendo sido ambos
artistas despedidos con sendas ovaciones. En Novedades se ha
estrenado con excelente exito un interesante d rama en tres actos del Sr. Riera y Bertrán, desarrollado con g!an vig?r dra·
mático, con situaciones de gran efecto y muy bien esenio: en
su desempeño se d istinguieron la señora Mena y los Sres. Tu·
tau y Esteve.

Necrología. - H an fallecido recientemente:

.
, .
José Meli, pintor italiano muy erudito en la h1stona arttstlca
de Sicilia.
Alejandro Manganinos Cervantes, notable po~ta, profesor de
la Universidad y jefe de los liberales de_ Montevideo.
Roberto Dorer excelente escultor smzo, autor de los monumentos nacionale~ de Berna y de Ginebra y de las esculturas
de la fachada lateral del Museo de Berna.
Adolfo Franck eminente filósofo, profesor del Colegio de
Francia individu~ de la Acatlemia de Ciencias morales y polí·
ticas, c~mendador de la Legión de Honor y presidente del Con·
sistorio israelita de París.
·
Manuel González, ex presidente de la República de México.
Carlos Reinhardt, pintor de origen alemán, célebre por sus
cuadros de las lagunas venecianas.
. .
.
Alfredo Mame, propietario de la tan_ con?c1da imprenta y librería religiosa de T ours, en do~~e se 1mpnmí~n la mayor par•
te de los libros de educación religiosa de Franc•~: había fundado poblaciones obreras con cajas rle ahorros, asilos y escuelas Y
era comendador de la Legión de Honor.
Carlos Rizot, notable escritor francés, gran c_onocedor y _admirador de la antigüedad clásica, crítico dramático de Le Stecle
y crítico artístico de la Revue Blene.
. .
Edmundo Kirby Smith, el último general sobrev1v_1e_nte de
los confederados de los Estados del Sur en la guerra CIVIi ame·
ricana de 1861 á 1865
.
Ana Bilinska, pintora polaca, excelente retr~t!sta ~uyas ob~as
fueron universalmente admiradas en la Expos1c1ón mternac10nal de Bellas Artes celebrada en Berlín en 1891.
.
Eduardo Enrique Smith Stanley, conde ~e Derby, ilustre
hombre de Estado inglés, ministro del Exteno~ desde 1866 á
1868 y de 1874 á 1878 y secretario de las Colo01as con Glads·
tone de 1882 á 1885. ·

;.-, .

~\,,

:--\.

ción de Miscelánea nos ocupamos del monumento que hoy reproducimos dedicándole el elogio que en nuestro concepto merecía
y que o~ dudamos confirmará el juicio de nuestros lectores. _El
monumento afecta una forma piramidal: en una base ~ac1za
que descanza sobre una escalinata se ve eo la parte anteno~ la
Fama dictando á la Historia el glori?so hec~o d~ la conquis\a
del archipiélago filipino; en la poster_10r la Fe guiando una fra.
gil embarcación, y á los lados dos tnton_e~, _slmbol_o del mar, _Y
en los ángulóslos escudos de España, F1hpmas, Vizcaya y Gm·
p(1zcoa. Sobre esta base álzase un cuerpo esbelto y sobre éste
se ven las figuras de Legazpi y ?el P. U!_d aneta abrazados ha·
jo el g-Iorioso pendón de Castilla y cob1Jados por )a Cruz, re•
presentación de la idea religiosa que en ellos douuoó al conquistar el importante archipiélago. E l mooumeoto, como se ve,
resulta elegante, majestuo~o, digno ~el hecho que conmemora
y de los héroes que lo realizaron; la 1de~ general que en él_ pre·
side es acertadísima, perfectamente aiustada al pensanl\e~to
de los que proyectan la erección de aquél, y en cuanto á la eiecución, así en conjunto como en su~ detalles, es ~or todo extremo notable y constituye un nuevo timbre de g lona para sus autores, el arquitecto Sr. Iranzo .Y el esc~ltor Sr. Campeny, algunas de cuyas obras han podido admirar nuestros lectores re•
producidas en LA ILUSTRACIÓN ARTfSTICA.

Retrato de Cristóbal Colón, propiedad del duque
de Talleyraod. - Este retrato es obra ?e Sebastián Luc!ano, conocido por el sobrenombre de del P1ombo, famoso pmtor veneciano que contaba veintiún años cuando. murió Colón y que á
los veinticinco había alcanzado gran notoriedad. El retrato pertenece á la galería que en Valenyay posee el duque de Talley•
rand, quien le ha enviado á Chicago después de hacerlo ~estaurar por el hábil artista E. Ch~vreo: el grabado que publicamos
está tomado de una fotografia sacada después de esta restau·
ración.
Relieves del monumento erigido aJ poeta aJemán Scheffel en Karlsruhe, obra de Hermá n
Volz. - Hace poc~ se inauguró en Karlsruhe el monumento
dedicado al gran poeta alemán J osé Vlctor de Scheffel, del que
forman parte los dos hermosos relieves que reproducimos y que
representan escenas de la famosa novela de aquél, Ekkehardo,
esculpidas por el reputado artista 1-Iermán Volz. Son est~s
obras verdaderas maravillas en tan dificil género: las compos1·
ciones están admirablemente estudiadas, la agrupación de los
personajes magistralmente hecha, la actitud y expresión de cada
uno de éstos tienen un vigor dramático y un sello de verdad su·
periores á todo encomio, los térmi~os destácanse clar?s .Y per·
fectamente dispuestos y la perspechva resulta un prod1_g10, pa·
reciendo imposible que con los escasos recursos del relieve hayan podido obtenerse tan sorprendentes efectos.

La oración escultura de Maximiliano Baumbach. - En la Exposición internacional de Bell~s ~rtes cele·
brada en Munich el ruio pasado llamó extraorchnar~amente la
atención este grupo escultórico que representa á una J0Ve? ma·
dre con su niño enfermo en la falda y cruzadas por ~ebaJO del
cuerpo de éste las manos en actitud de orar: en la !mrada que
eleva al cielo se revela todo el dolor, toda la angustia de lama·
dre que teme perderá su hijo, pero al mismo tiempo la confianza en Dios de la mujer piadosa, la esperanza en Aquel que nun·
r.a abandona á los que con fe le inv~a_n-1\'.o menos notable es
la figura del niño, con el rostro casi mantmado, aplomado el
cuerpo, colgantes y como ~in vida piernas y brazos. En suma, ~I
grupo profundamente sentido está modelado con verdad admirable y perfecto conocimiento del desn~do. ?u,autor cuenta ,en
la actualidad treinta y cuatro años; ha sido d1sc1pulo, en Berlm,
de Schaper y de Begas; ha f'lnado medallas de oro e~ las exposiciones de Berlin y Mumch, y en 1892 obtuvo el pnm~r _premio el bocelo que presentó al concurso celebrado para engir un
monumento que representara al emperador Federico III en la
batalla de Worth, obra eo cuya ejecución se ocupa actualmente
el genial escultor.

'...,.i ~ t Yf{L:..
·- - ·-~··:\·~·::

Después de la primera comunión, cuadro d_e
Fritbjof Smith. - Ha terminado en 'el templo la cere~oma

sublime de la primera comunión, y las niñas que por vez pnmera
han recibido el Pan Eucarístico encamínanse á sus casas para
festejar en familia tan solemne día, cuyo recuerdo acompaña al
hombre y á la mujer durante toda su vida, cualesquiera que _sean
las vicisitudes por que haya pasado, porque es el acto q~e é1e~ra
la infancia y abre un nuevo período en la human~ existencia.
Teniendo esto pre_sente, trayendo á nuestra memona aqu~l me·
morable acontecimiento de nuestra niñez, ¡cuán bello, cuan ver·
&lt;ladero resulta el cuadro de Smith ! ¡Cuán bien sentiuas esas in·
fantiles figuras! En sus rostros al par de la impresión grave que
en su corazón dejara la ceremonia imponente, ~e_spla_ndece la
alegría que en toda alma virgen produce la parllc1pac1ón en el
más grande de los misterios de nuestra fe, en el_ q~e pone en
comunicación directa á la mísera criatura con el Divino Reden•
tor. Desde el punto de vista técnico, la obra del reputado pintor alemán e; también un conjunto de bellezas admirablemente
expresadas dentro del más sano naturalismo: en ella se herma•
• nan la poesía y la verdad, elementos indispensables eo toda
manifestación artística.

Mr. Tommy Burn tirándose de~de una a ltura de 83 pies en el Royal Aquarmm de Lon:
dres. - El ejercicio que reproduce nuestro grabado y que esta
actualmente llamando la atención del público londinense, no

Juana de Arco cuando niña, en Domremy, necesita explicación alguna: á simple vista se comprende lo
cuadro de Mme. Demont-Breton. - La característica extraordinario del sallo de Mr. Bum. Este se lanza desde una
rle los cuadros de Mme. Demont-Breton son la sencillez y la plataforma situada junto al techo, y deicribiendo con _su cuerpo
t ernura; en todos se transparenta el alma delicada de una mu- una curva cae en un recipiente lle~o de agua de 18 pies de lar·
:er que siente; pero á b vez que el poeta, muéstrase ea ellos la . go por 9 de ancho y 7 de profundidad.

Delante de ellos caminaba el conductor llevando al hombro una chaqueta, una faja encamada á la cintura, calzados los pies con alpargatas
y con la vara de pincho eo la mano. (Véase pág. 291.)

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT . -I LUSTRACIONES DE EMILIO BAYARD

(CONTINUACIÓN)

- Admites que esas suposiciones nos interesan lo bastante para justificar mi
pregunta. ¿No es cierto?
- Vaya si lo es; perfectamente cierto.
- Desde hace mucho tiempo me había yo familiarizado con la idea de que
Gastón dejaría toda su fortuna al capitán; pero lo que acabas de decirme me
prueba que las cosas no son tales cuales yo me las había figurado, sobre todo en
lo que se refiere á la paternidad, que yo había creído siempre indudable; las
• condiciones por consiguiente han variado mucho.
- Después de haber ido demasiado lejos en un sentido, no vayas á ir ahora
con rapidez excesiva.en sentido opuesto.

- No iré sino hasta donde tú me digas que vaya. La fortuna ha sido conmigo demasiado cruel para que yo me deje seducir por sus halagos; puedo afirmarte con toda sinceridad que en este momento estoy más comovido por el dolor
que la muerte de mi hermano me produce que preocupado con el pensamiento
de la herencia. Es claro que no ha de serme indiferente una fortuna á la cual
tengo de seguro algunos derechos, aunque solamente sean aquellos á los cuales
renuncié á la muerte de mi padre; P\!ro en estos instantes, hazme la justicia de
creerlo, antes que el heredero soy el hermano.
- Precisamente sobre esos derechos de que hablas se funda una de las hipótesis sentadas por mí cuando me he preguntado por qué razones recogía Gastón

�308

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

su testamento. Puedo decirte con verdad que desde vuestra ruptura no he dejado de hablar de ti con Gastón cuantas veces me ha sido posible. En los primeros años la cosa presentaba dificultades, y ya te he explicado el porqué: la cólera estaba todavía reciente, el rencor se exasperaba con frecuencia por los apuros de dinero y los vencimientos de pagarés. Pero cuando todo quedó pagado,
conforme iban desvaneciéndose los recuerdos de aquellos apuros y de aquellos
pagos, tu nombre iba dejando de producir aquel efecto de exasperará tu hermano; pude pronunciarlo, así como el de tu hija, y pude indicar como inciden-

talmente, sin insistir mucho, por supuesto, lo doloroso que sería que Anie no

,

593
NúMERO

XI
Muy poco después de las diez avisaron al r. Barincq de que los invitados
comenzaban á llegar, por lo que el padre de Anie bajó á las habitaciones del
piso entresuelo.
Habla tenido tiempo suficiente para vestirse, y cuando penetró en el salón
principal no paree/a ya el pobre delineante de la Ojici11&lt;1 cosmopolita dt los ¡,,_

ventores, envejecido y encorbado por veinte años de trabajo incesante y rudo;
su talle se había erguido, su cabeza aparecía elevada, y si en su rostro se advcrt/a por la oblicuidad de las cejas y la inclinación de las comisuras de·los labios
la huella de un sincero dolor, este dolor mismo ennoblecía la figura del Sr. Barincq; ya nada había en él de esas preocupaciones in mediatas, nada de esas
abrumadoras inquietudes del momento; podían leerse en su rostro otros cuidados más dignos y de mayor altura.
Parientes suyos eran casi todos los que le esperaban: primos suyos procedentes del país vasco y del Bearne, los unos de Maulcón y de Saint-Palais, los cuales llevaban todos el apellido Barincq; otros, los de Ortehz, tenían el apellido
Pedebidou. Compañeros muchos años hacía de su infancia, amigos de su juventud, casi todos habían dejado de verle veinticinco 6 treinta años antes, pero to- Sin duda; prefiero detenerme en esta suposición cuanto más cierto es que
dos conoc/an la historia de su vida y de sus luchas. Por eso, cuando habían teme parece consoladora, que honraría la memoria de tu hermano y que al mismo
nido conocimiento por los criados de su llegada al castillo, habían experimentiempo sería favorable para vosotros; pero es menester que convengamos en que
tado cierta inquietud, no solamente en su orgullo de personas de arraigo y bien
esta suposición no es la dnica que puede admitirse. Si tu hermano ha querido
consideradas1 sino también en su prudencia de ricachos interesados, que unos y
modificar su testamento que en su primera forma no resultaba en favor tuyo, lo otros lo eran.
temo, y para añadir en él disposiciones nuevas, para darte á ti y dar á tu hija lo
¿Iría aquel pobre hombre con el traje destrozado ó con los zapatos rotos?
que en justicia os debla, también puede ocurrir que el testamento haya sido moPor otra parte, ¿no estarían expuestos á ser molestados con peticiones de didificado en otro sentido y aun en sentido completamente contrario, como pudo nero?
•
también tu hermano haberlo destruído.
Aquellas quejas y lamentaciones tantas veces repetidas por Gastón durante
-¿Hay en las relaciones de Gastón con el capitán algo en que puedas fundar
los dltimos veinte años no se habían olvidado; y al recordar cómo había sido
la suposición de que el testamento ya no exista?
explotado éste por su hermano, habían formado todos el propósito firme de
-Absolutame;ite nada; antes al contrario, puedo decirte que esas relaciones
mantenerse muy rese¡vados y sobre todo á la defensiva; Barincq era indudablese han hecho más íntimas en los dltimos tiempos, desde que Sixto fué nombramente su primo, sobre esto no cabía duda; era su primo, pero este es parentesdo ayudante del general Harxacá, que ejerce mando en Bayona, circunstanco suficientemente lejano, á Dios gracias, para que no imponga deberes ni comcia que ha permitido al joven venir á Ourteau más á menudo. Diré más: la elec- promisos.
ción de Sixto como ayudante del gobernador militar de Bayona ha sido inspiraProdújose, pues, verdadera sorpresa cuando vieron entrar en el salón á Barincq
da indudablemente por Gastón, que era muy amigo del general.
calzado como todos y no con botas á lo Roberto Macaire. En realidad los balBarincq continuó:
cones de la habitación, discretamente entornados, no dejaban penetrar sino una
- ¿Entonces esa hipótesis de la supresión del testamento es poco veros/mil?
luz algo dudosa, pero la que caía de los montantes era suficiente para mostrar
- Indudablemente; pero no por eso hay que prescindir de ella en absoluto.
que el frac de Barincq era aceptable y sus guantes admisibles. Entonces casi
Te he dicho ya que Gastón habla dudado siempre de su paternidad; esto ha
repentinamente sobrevino un cambio completo de sentimientos; sin que los conhecho que en sus relaciones con el hijo de Leontine Dufourcq haya tenido tu
currentes se hubiesen puesto de acuerdo, ni aun consu\tádose con la mirada,
hermano varias alternativas entre el cariño y la repulsión; en ciertos momentos
todos se adelantaron hácia él, y todas las manos se tendieron para estrechar 1l
manifestábase lleno de ternura hacia el que consideraba como hijo suyo; en otros del hermano del difunto.
sentía verdadero odio contra el que sospechaba que fuese hijo de Arturo Bum.
- ¿Cómo estás?
¿Quién sabe si el día en que me hizo devolverle el testamento estaba Gastón
- ¿Y tu mujer?
en uno de esos instantes en que sent/a horror contra Sixto? Una disposición
-¿No tienes una hija?
moral p~d? haber producido esa antipatía, lo mismo, ni más ni menos, que un
- Tu hija se llama Anie.
descubnnuento decisivo, ya por testimonios personales, ya por cartas, ya por otro
- Has seguido las tradiciones de la familia.
conducto cualquiera al cual hubiese Gastón dado crédito.
- Y el recuerdo de nuestra tierra.
- Me parece, sin embargo, que las relaciones de mi hermano con el capitán
Y vuelta á los apretones de manos.
no permiten sostener esta hipótesis.
Tan completo fué el cambio que, después de haber expresado el sentimiento
- El capitán no ha vuelto al castillo desde que entregué á Gastón aquel tes- por los disgustos surgidos entre los hermanos, se llegó hasta á censurará Gastón
tamento; y en ese día, durante los pocos minutos que tu hermano permaneció por haber perseverado en su encono.
en este despacho - del cual paree/a como si tuviese ganas de salir pronto - le
- Era una de las debilidades de su carácter, dijo cierto Barincq de los de
encontré muy turbado; ya ves que es necesario admitir también esta suposición Maulcón.
•
P?r p9co fundada que parezca, como es necesario admitirlo todo, hasta la posi- Las relaciones de familia deben cimentarse sobre la indulgencia, dijo otro.
bthdad de que Valent/n Sixto llegue de un momento á otro con un testamento
- Y esta indulgencia debe ser recíproca, dijo entonces el mayor de los Peen el bolsillo.
·
debidou.
-No me parece eso inverosímil.
Y como no es solamente la indulgencia el cimiento sobre que deben descan. - De todas maneras, pronto saldremos de dudas. Para mayor seguridad he sar las relaciones de familia, sino que también debe serlo la solidaridad, dos de
dispuesto sellar aquellas habitaciones; levantaremos los sellos dentro de tres
los primos, aquellos que por su edad y por su posición tenían mayor autoridad,
d/as, Y entonces encontraremos el testamento si es que le hay. Entretanto en tu
llamaron aparte á Barincq y lo llevaron para hablar reservadamente á uno de los
calidad de pariente más próximo vas á ser amo y señor en el castillo. En nom- extremos del salón.
bre tuyo lo he dispuesto y arreglado todo, desde el servicio de la iglesia hasta
- ¿Sabes las relaciones que existían entre tu hermano y cierto capitán de
el almuerzo preparado para recibir como conviene á aquellos invitados que por dragones?
ventr d~sde muy lejos nada hubieran encontrado en Ourteau y en especial vues- He visto á Revenacq.
tros panentes de Ortehz, de Maulcón y de Saint-Palais, los cuales seguramente
Ambos
simultáneamente se apoderaron de las manos de Barincq, de la izvan á llegar de un momento á otro.
quierda el uno, de la derecha el otro, y, se las apretaron con fuerza.
- Permíteme que te dé las gracias una vez más; en estas circunstancias tristes
- Que cada uno deje establecidos á sus hijos bastardos, dijo uno de los prihas procedido como un individuo de la familia.
mos, me parece muy justo; censuro á los padres que, en nuestra posición, dejan
- No; sólo he procedido como notario.
en desamparo y abandono á sus hijos naturales para que se conviertan, si son
- Ya no ha y notarios como td.
niños, en granujillas; si son muchachas, en perdidas; pero que para atender á
- En los alrededores de París así se cree, tal vez; pero te aseguro que entre ellos se perjudique á la familia leg/ti,rna, no puedo admitirlo.
nosotros los hay que son buenos am igos de sus clientes. Y ya que to digo esto,
- Eso es lo que nosotros censuramos, dijo el otro.
¿me permites que te diga una palabra más?
- Puedes creer que estamos contigo y te compadecemos.
Revenacq al dirigirá Barincq aquella pregunta, parecía algo embarazado, y al
- Y ten por seguro que cuentas en todo y por todo con nosotros para demosnotarlo su amigo se apresuró á decirle:
trar á ese intrigante el desprecio que nos inspiran sus maniobras.
- Di cu.'.lntas quieras.
Algunos recién llegados interrumpieron esta conversación íntima; fué necesa- Es muy sensible, dijo el notario abriendo uno de los cajones de su mesa rio que Barincq tornase á la chimenea para recibirlos, tenderles la mano y diride despacho: quería deci rte que si para ocupar dignamente tu puesto necesita- girles una palabra.
ses alglín dinero, me tienes á tu disposición.
Era aquella la tercera vez que Barincq asistía en aquel mismo sitio á ese des- Te lo agradezco mucho.
file de parientes, de amigos, de vecinos y de indiferentes que componen un cor- No vaciles en aceptarlo; lo que yo te facilitase ahora podr/a cargarse á las
tejo fúnebre: la primera, por la muerte de su madre, cuando el anciano de hoy
cuentas de testamentaría.
era todav/a niño; la segunda, por el fallecimiento de su padre: entonces estaba
-Tu ofrecimiento me conmueve, querido Revenacq; espero, sin embargo, que Gastón á su derecha; y ahora, por la muerte de éste, hallábase solo: la misma
no necesitaré utilizarlo.
obscuridad, idéndico murmullo de voces ahogadas, la misma tristeza de las co- De todas maneras, no te negarás á que tomemos juntos una taza de café sas en aquel salón en el cual nada habla cambiado y donde retratos viejos y somcon leche; después de haber pasado una hoche en el ferrocarril, has venido á
br/os que parec/an manchas negras sobre fondo verde que Barincq habla vispie desde Puyoo; es preciso que no eches en olvido que la ceremonia concluirá to siempre y que parec/an mirarle como preguntándole algo.
muy tarde.
Entre los que pasaban y le tend/an la mano habla muy pocos de cuyo nomAceptada la taza de café, se empeñó el notario en que el criadilla llevase la bre se acordase el padre de Anie; es cierto que la mayor parte de aquellas fisomaleta de su antiguo camarada.
nomías evocaban ciertas reminiscencias, ¿pero cuáles? Esto era lo que su memo- Si no te acompaño, le dijo, es porque temo ser importuno; una dolorosa ria insegura y perturbada no le decía con la prontitud conveniente.
e~periencia me ha enseñado que muchas veces, casi siempre, los que pretenden
De pronto pareció á Barincq que en aquellos grupos formatjos por acá y por
distraer nuestros dolores sólo consiguen exacerbarlos. Hasta luego.
allá se produc/a un movimiento extraño y que todas las cab,ezas se volvían hacia
pudiera casarse por falta de dote.
- Has procedido como buen amigo; te IÓ agradezco con toda mi alma.
- Procedí como hombre honrado y como notario probo que debe presentar
con claridad á sus clientes todo lo que á sus asuntos se refiera, aun aquello que
los clientes mismos no le pregunten; que debe guiar por buen camino á los que
en él han depositado su confianza procurando en cuanto esté de su parte que
vean lo que es verdadero y lo que es justo. Pues bien: en mi opinión, la justicia
exigía que ni tú ni tu familia os vieseis privados de una herencia sobre la cual
teníais derechos incontestables. ¿Fué para modificar su testamento en este sentido para lo que le recogió tu hermano? Está en lo posible.
- Evidentemente.

11

N úMERO

593

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

un mismo lado· instintivamente los ojos de Barincq siguieron la misma dirección de aquell;s miradas, y vió enton~es que un militar entraba en la sala.
- Es el capitán, dijo uno de los P,n mos.
.
Después de haber dirigido muy raptdamente u_na mirada alrededor suyo, el
capitán se adelantó hacia la chimenea; de gran uniforme, con el sable en el g~ncho para que no arrastrase1 con el casco en el brazo izquierdo, andaba el oficial
sin prestar atención, apare ntemente al menos, á I_as mir~das qu_e caían sobre ~l.
-¿Encuentras algún parecido?, dijo en voz ba¡a el mismo pnmo que le habta
anunciado.
.
.
Pero esta falta de parecido no fué á_los ojos de Banncq tan convmc~nte com,o
el primo pretend/a; además no tuvo tiempo de p~nsaren_ella: el capitán habta
llegado cerca de él, inclinábase ligeramente y ya iba, á rettrarse sm que mn~uno
de los parientes hubiese contestado á su saludo mas q~~ con un ?1ov1m1ento
imperceptible, cuando Barincq, como por protesta casi mvolunta~ia, alargó la
mano aJ capitán, éste tendió la suya y ambos se las estrecharon un mstante.
-¿Le has dado la mano?, dijo uno de los Barmcq cuando el capitán se hubo
alejado.
- Lo mismo que á todos.
-¿No has visto sus garras de plata?
- ¿Qué garras?
- Sus charreteras si te parece más exacto.
- ¿Y qué me importan las charreteras?
Este primo que habla dejado el ejércitó para casarse y que se hallaba muy al
corriente de l¿s usos y costumbres militares, se encog1~ de l~ombros_y contestó:
- No se lleva uniforme de gala al entierro de un amigo, smo sencillamente el
kepis y las hombreras negras. Si el capitán Sixto se ha presentado hoy_ d~ gran
uniforme, ten por seguro que ha sido para publicar sus derechos y decir a voce!i
que pretende ser el hijo de Gastón.
.
,
.
Aunque estas observaciones y sus réplicas se cruzaron a media ~oz,_ no pasaron inadvertidas; y mientras se preguntaban unos lo que po?rían s1gn!fi~a~, obsen:aban otros á Sixto con curiosidad y extrañeza; habíase visto el ~ec1b111~1ento
glacial de los primos y el apretón de manos del hermano, y esta d1ferenc1a habla desorientado á todos. La entrada en el salón del notario Revenacq puso
término á estas preocupaciones. Llegaron después más invitados y P'.onto estuvo el cortejo completo. Ento~ces, co_mo se llenase el ,salón, los que h~bta,n llegado
primero cedieron el puesto a los dlt1mos, saliendo a p~sear po_r el ¡ardm, donde
además de respirar mejor, era posible charlar y discutir más hbrement~. .
- ¿Ha visto usted que el Sr. Barincq ha estrechado la mano al cap1tan S1xto?
- ¿Pero podía no estrechársela?
.
.
- ¡Demonio! Eso depende ~el punto ~e vista que cada un_o esco¡a. ,
,
- Precisamente. Si el capitan es el h1¡0 del Sr. Samt-Chnsteau, sera, pese a
quien pese, sobr!no del Sr. Ba'.incq, y _entonces no hay p~r qué extrañar que éste
tienda la mano a su sobn no; s1 el capitán S1xto no es h1¡0 de Gastón y solamente ha venido para cumplir sus deberes con un hon:ibre qu,e fu é su protector, todavía me parece más dificil que el hermano del difunto a quien se tnbuta ese
homenaje le niegue su mano.
.
,
- ¿Aunque este sobrino se haya hecho legar una fortuna pnvando de ella a la
familia?
- Entonces me parecería que el Sr. Barincq habla sido más hábil.
- Sus primos le han censurado.
- Por el detalle de la hombrera de plata.
Y los que conocían los usos y ceremonias mili~ares se dieron el gusto d~ instruir en esto á los que no lo sabían; esto proporcionó asunto de conversac10nes
hasta que llegó el clero para conducir el cadáver...
-¿Qué sitio iba á ocupar el capitán en la com1t1val
.
Esta fué la pregunta que los curios~s se di~i~ieron mutuament_e; si el uniforme del capitán habla sido una afirmación, el s1t10 que en el corte¡o ocupase po·
d/a ser otra.
·
En tanto que la familia se colocaba para presidir el duelo, el capitán fué á
mezclarse al acaso con la multitud, y entre la multitud permaneció en el templo
sin que nada demostrase en su actitud que el capitán diese á unos sitios _más
importancia que á otros; los parientes ocupaban en, el cor~ un ba_nco cubierto
de negro que, desde tiempo inmemorial, pertenec/a a los Samt-Chnsteau. El capitán durante la fl\nebre ceremonia permaneció en la nave de la 1gles1a confundido con los demás concurrentes.
Pero como estaba Sixto colocado enfrente de aquel banco entre dos columnas inmediatas y como su brillante uniforme se destacaba en medio de tantos
trajes enlutados, siempre que Barincq levantaba los_ ojos encontraba al capitán
delante de él, y entonces no podía menos de examinarle con ~tenc1ón dur~nte
algunos segundos y recordar constantemente aquella observación de su pnmo:
«No tiene ningú n parecido.»
El capitán era menos alto que Gastón, pero poseía elegancia, vigor y buenas
proporciones; lo mismo que Gastón, tenía hermosa cabe~ y nariz griega;_ tenía
por último, como Gastón, el cabello negro. Pero en camb10 de estas seme¡anzas
existlan también muchas diferencias: la barba de Gastón era negra y su color
muy moreno; en cambio el capitán tenía rubia la barba y el color pálido sonrosado; esto era principalmente lo que constituía la diferen~i~ más notable entre
ellos; sin embargo, esta diferencia_ no era tanta que pe~mit1ese aseg~rar, como
el primo habla hecho, que no existía entre ellos parecido alguno; cte'.tamente
Sixto no tenla de Gastón lo bastante para que pudiera deetrse: «es su htJO,) pero
tampoco se hallaba tan alejado de él para que se afirmase que no pod/a existir
parentesco alguno entre ellos; era el uno en su juventud un caballero elegante,
el otro un guapo militar; pertenecía el primero al tipo francamente moreno, el
otro tenía en su persona algo de moreno y algo de rubio; esto era lo que se hallaba de cierto después de detenido examen, lo demás nada significaba, y francamente no era posible sobre tales cimientos fundar ni destruir una genealogía.
Después del incidente del apretón de manos al capitán, una duda preocupaba á Barincq: ¿debla ó no debla convidar á Sixto al al muerzo que habla de verificarse después de la ceremonia? Encontraba razones para justificar la afirmati va; pero las que aconsejaban lo contrario, sobre todo después de las censuras
de sus parientes, no dejaban de ser poderosas. ·
Afortunadamente, en el cementerio, es decir, en el momento en que era necesario decidirse, Revenacq llegó en auxilio de Barincq.
- Como la presencia del capitán en la mesa de la familia habla de ser violenta para vosotros y para él, ¿quieres que me le lleve á casa? Eso os librará á todos
del compromiso.

En realidad el notario habr/a debido decir: «eso nos librará á todos del co~ promiso;» porque su posición en medjo de aquellos herederos presuntos y posibles era también para él en extremo dehcada.
. . .
.
Si la amistad y juntamente un sent1m1enw de JUS!tCta le ,mpul~ban á desear que la herencia de Gastón fuese á su anttguo condi_sclpul?, los. intereses de
su estudio exig/an por el cont"!n0 que heredase el capitán. St _Bann~q heredaba á su hermano conservar/a indudablemente el casttllo y las tierras a: él _ane¡as
para transmitirla~. andando el tiempo, á su hija como ?ienes de la famtha. Por

el contrario el capitán, que no tendría razones de esa mdole para conservar el
castillo y que en cambio las tendrla muy poderosas para deshacerse de él, lo vendería, y esta venta significaba una serie de escnturas y actos y contrat?s pr?ductivos que, en aquellos momentos en los cuales Revenacq se ~ropoma retira~se
de los negocios, acrecentarían muy oportunamente lo~ beneficios de su es~~d10.
En tales condiciones era menester ante todo conducirse con mucha habilidad
entre aquel que podía ser el heredero y aquel que tenía much~s probabilidades
de ser Jegatario; era indispens~ble ~onservar tan_buenas relac10nes con ~l uno
como con el otro; de aqu/ nació la idea del convite, con la cu_al el notano mataba dos pájaros de un tiro: prestaba un servicio á Banncq en c1rcunstanc1as !fl,UY
delicadas, y al mismo tiempo s~ mostra~a. a~ectuoso y corté~ ~en el c~p1ta_n,
á quien de seguro habría resentido el rec1b1m1ento que la famtha le hab1a dispensado.
XII
Era ya muy cerca del anochecer cuando los últimos convidados_abandonaban
el castillo; ninguno de los ¡,rimos de Barincq_ se separó de él sm estrecharle

enérgicamente la mano, mamfestándole vivas simpatías y excelentes deseos.
- Estamos contigo.
- Cuenta con nosotros.
.
- No adm itiré nunca que Gastón haya podido despojarte de una herencia
que por tantos t/tulos te cnrrespond/a.
- En la hora de la muerte se procura reparar las debilidades de la vida.

- No vaciles en aceptarlo; lo que yo te facilitase ahora podrin cargarse á las
cuentas de la testamentaría

- Si Gastón pudo en un momento determinado otorgar el testamento de que
habla Revenacq, es seguro que después lo ha destruído.
- Indudablemente para eso lo recogió, no para otra cosa.
- Cuando quiten los sellos no dejes de avisarnos.

- Por supuesto, nos traerás á tu hija.
- La casaremos en el país.
..
Por último, vióse li bre Barincq y pudo pensar en su famtha y consagrar un
rato á escribirá su mujer una carta ampliando y ~omple_tando s_u telegrama _de
por la mañana; telegrama en el cual solamente habta ~dtdo decií que negocios
importantes lo retenían en ~¡ cast1Bo. En la carta _exphcó el Sr. Banncq_ cuá_les
eran t:sos importantes negocios, y s1 bien no mamfestó las ,e~peranzas nsue~as
de los primos, si &lt;lió conoc~miento á su espos,a de las supos1c10~es del ~otano;
existía un hecho cierto: por el pronto no hab1a testamento. ¿El mventano darla
por resultado encontrar uno? Esto era lo que nadie podía ~~ rmar, ni sospechar
siquiera, si había de apoyar esa sospecha en alguna probab1hdad raz?nable; por
su parte no tenia opinión ni sabía nada; era necesano esperar tres dias.
Cuando Barincq acabó de escribir aquella extensa carta caía la tarde, una de
esas tardes apacibles y hermosas, propias de este pals, donde es frec~ente que la
naturaleza parezca adormecida en un sueño po~tico y sereno. Barmcq no teniendo nada que hacer allí salió, dejando á sus pies que le llevaran donde ellos
quisiesen. .
Sus pasos le llevaron al parque conti~uo al castillo, y allí permaneció el padre
de Anie encontrando cierto melancóhco placer en buscar las plantas que hablan sido amigas suyas en la edad infantil y que. volvía á encontrar ahora tales
cuales eran cincuenta años antes, sin que los jardmeros hubieran modificado en
nada su cultivo.
¡Por qué no habría permanecido allí, al lado de su hermano, que tantas veces
se lo había propuesto! ¡Ah! ¡Si la existencia com_~nzase de n~evo, no incurriría en
la misma locura, no correría en pos de los espe¡tsmos enganosos que le hablan
arrastrado!
.
. ,
Cuando joven había abandonado sm gran pesar aquella_ casa, .J~zgandose llamado á brillantes destinos; ahora ¿podr/a ocupar su antiguo s1t10 ba¡o aq~el
techo y conservarle hasta su muerte? ¡Qué consuelo tan dulce! ¡Qué tranquilo
reposo!
( Conti1111ará)

�N úMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

3 10

El grabado que acompaña á este artículo da perfecta idea de la importancia de esta obra. El viaducto tiene en total entre estribos una longitud de
666'24 metros y está esencialmente constituído por
vigas metálicas, macizas unas y otras formando enrejado, que descansan sobre pilares de acero: la distancia entre el apoyo de los rieles y el agua, ó sea la altura del puente en el punto máximo, es de 98 meEL VIADUCTO DE PECOS, EN LOS ESTADOS UNIDOS
tros sobre el nivel del río, y la elevación alcanza
100'60 metros, contando hasta el fondo del lecho. La
Hoy día, en que el estudio de la resistencia de los anchura de l.:s pilas es de 10'66 metros en su pie, al
materiales es una verdadera ciencia, en que ya no se paso que una de las armaduras laterales, que constiprocede al azar en esta materia, en que los cálculos tuyen las más altas de estas pilas, alcanza 63'5 metros

una presión resultante del viento, calculada en 244
kilogramos por metro cuadrado cuando un tren pasa
por el puente.
He aquí en algunas palabras la composición del ·
tablero, dejando á un lado, como de interés mediano, las porciones de vigas llenas que se ven á la izquierda del dibujo y que forman el viaducto allí donde la altura y longitud son escasas: son treinta y
cuatro traviesas de 10'66 metros cada una. Cuéntanse
luego una viga llena de 16'40 metros, ochO'en entrelazado de 19'80, dos cantilevers de 31, otros dos de
21'30 y por último una viga suspendida de 24'40.
Para colocar las diferentes partes del tablero se
ha utilizado un carromato de hierro con un brázo de
3 7'80 metros de largo que se apoya sobre una base
·circular de r 7'80: este carromato está _formado por
dos vigas paralelas, separadas una de otra por una
distancia de tres metros, que descansan directamente
sobre las vigas mismas del puente, y por dos traviesas que aguantan el conjunto del armatoste. Para asegurar el equilibrio del sistema cuando levantaba las
piezas habíase dispuesto en él un contrapeso de 22.000
kilogramos de rieles. Este aparato llevaba en su puente dos calderas que alimentaban dos máquinas que
gobernaban cuatro cabrias independientes, sin contar
una cabria móvil.
No hay que olvidar que algunas de las piezas que
habían de ser levantadas y colocadas pesaban hasta
ro toneladas. Un solo carromato, siempre el mismo,
sirvió para toda la construcción: primero se utilizó
para construir la mitad oriental de la obra, y luego fué
transportado por ferrocarril recorriendo un trayecto
de 60 kilómetros al otro lado del valle en donde ocupó su lugar en el extremo occidental del viaducto:
allí se colocó la otra mitad y después no se necesitó
más que una prensa hidráulica de 20 toneladas para
juntar las dos partes del tramo suspendido.
Este trabajo gigantesco ha sido ejecutado en tres
meses y medio, con algunos días de interrupción, y
en él se han empleado 67 hombres durante 87 días de
labor, lo cual es poco si se considera que el avance
diario ha sido muy grande. El puente es en suma una
obra notabilísima que honra á M. H. D. Mac Kee,
ingeniero que ha preparado y dirigido toda la construcción por cuenta de la Phoemis Brigde Company.

X., t'ngeniero
(De La Nature)

LA CIENCIA E}{ EL TEATRO
LA D ANZA SERPENTINA EJECUTADA F'OR MISS FULLER

El viaducto sobre el río Pecos en los Estados Unidos. - Ferrocarril del Southern Pacijic

no se basan en rudimerttariag aproximaciones y en
que se sabe perfectamente lo que puede pedirse ar
hierro y al acero, las grar1des construcciones metálicas ya no infunden temor alguno á los constructores,
que las prodigan constantemente en las más atrevidas
formas.
·
Una de estas obras más sorprendentes es el viaducto que ha sido recientemente inaugurado en los
Estados Unidos para la circulación de trenes.
La compañía Soutltern Pacijic Railway habíase
visto obligada, ante el obstáculo que ofrecía el profundo valle del río Pecos (Texas), á dará una de sus
líneas una dirección que alargaba en 18 kilómetros el
trazado, el cual, además, presentaba pendientes muy
pronunciadas y curvas muy violentas. Para evitar tales inconvenientes, decidióse á construir sobre el río
Pecos el puente que nos ocupa, obra notabilísima,
33 metros y medio más larga y 5 y medio más alta
que el famoso puente Kinzua construído en 1882:
se parece mucho al puente Loa, de Bolivia, pero el
tramo mayor de éste sólo tiene 24 metros y su longitud total no excede de 243 metros: las cifras correspondientes al puente de Pecos son, como vamos á
ver, mucho más considerables.

pór encima de la obra de sillería sobre la cual descansan: añadamos que la inclinación dada á esas
obras de sillería es de un sexto. El ancho máximo es
de 4'87, pero esta anchura se reduce á 3'04 entre las
dos caras de una misma viga. En cuanto á la vía es
del tipo normal. El conjunto de este puente representa un peso de metal de 1.828 toneladas de r.ooo kilogramos.
Este peso está sostenido por pilas, de las cuales veintitrés son metálicas, muy diferentes de altura, como se
ve en el dibujo, y todas están fabricadas con barras
de acero-en forma de Z, á excepción de dos que sostienen la porción del viaducto en cantilever. Todas
tienen su fundación de piedra de cantería, y aun para
algunas de ellas que se elevan en el fondo del valle
la fundación ha tenido que ahondarse hasta llegar á
la roca, á nueve y doce metros de profundidad. Digamos, además, que para las dos grandes pilas de
cantilevers lo mismo que para las pilas de la orilla de
estos mismos cantilevers se ha procedido al anclaje á
medida que se construía la sillería de la fundación;
para las demás se ha' soldado la parte metálica al macizo de rocas por medio de cemento Portland. La ·solidez más absoluta está asegurada y se ha previsto

En los Estados U nidos, en Londres, en París, en
Madrid, en suma en todas partes donde se ha exhibido este espectáculo que al publicarse este número
habrá podido apreciar nuestro público en el Eldorado,
ha llamado poderosamente la atención la danza serpentina, por su originalidad, por su elegancia y por
el mágico efecto que produce.
Pero además de estas circunstancias entran por
mucho en la impresión causada las combinaciones
de los curiosos efectos luminosos, que hacen que el
espectáculo pueda ser considerado como una verda:
&lt;lera aplicación de la física á la il~sión teatral.
He aquí cómo ejecuta miss Fuller la danza serpentina.
La sala queda á obsuras, se levanta el telón y aparece el escenario cubierto de colgaduras de terciopelo negro que forman un fondo negro completamente.
Preséntase la joven bailarina vestida con una larga
túnicá de gasa de seda semitransparente, y en seguida
un rayo de luz oxhídrica ilumina la aparición: entonces la artista cogiendo la túnica con ambas manos
imprime á ella movimientos giratorios, dibujando
con los bordes de la misma espirales y hélices con
una rapidez y agilidad maravillosas. En el mismo
momento seis lámparas de luz oxhídrica dirigen sobre la bailarina otros tantos rayos luminosos de gran
intensidad: cuatro de aquéllas están colocadas detrás
de pequeños tragaluces practicados en lo alto y en la
parte inferior del fondo del escenario, y las dos restantes en los proscenios del primer piso, como indica
nuestro grabado.
El objetivo de estas lámparas está provisto de un
disco alrededor del cual hay montados varios cristales dP. colores, de modo que dando vueltas á aquél
puede hacerse brotar de cada lámpara rayos de luz
blanca, azul, encarnada, verde, amarilla, morada, etc.
Cuando la artista recorre el escenario formando con
su túnica espirales graciosas, toma sucesivamente los
colores más variados y más vivos, y los pliegues de
su ligero traje, siempre en moviiniento, aparecen sucesivamente matizados por los más variados tintes:
cuando miss Fuller se sitúa en el foco de dos lámpa-

3II

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

593
ras, su traje es, por
ejemplo, ama rillo por
un lado y encarnado por
otro, y cuando recibe á
la vez la luz de todas
las lámparas, aparece
cubierto de colores múltiples y sin cesar cambiantes, produciendo un
efecto de irisación verdaderament~ mágico.
Miss Fuller ejecuta
una porción de juegos
distintos, pero el que hemos descrito es indudablemente el más notable.
En los otros ejercicios se presenta con diversos trajes, siempre de
gasa de seda: en uno
mueve con sus brazos la
túnica dándole forma de
alas de mariposa, cuyo
vuelo imita en sus rápidos giros en medio de
torrentes de luz que dibujan sobre la tela los
más hermosos colores.
Como se comprenderá, las actitudes de la
artista pueden variar has-

'

La danza serpentina, ejecutada actualmente en el teatro Eldorado ele esta ciudad por la original artista mis(Fuller

MZDICACION ANALGÉSICA

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el U. Cada cual e,coge, para purgarse, la
hora y la comida que ma, le convienen,
segTUJ 1111 ocupacfoae,, Como el cau,an
cio que la purga ocaafona queda completa.mente anuladopor el electo de la
baua alimea&amp;acioa empleada,uao
,e decide lllcilmente II volver
4 empe,ar cuanea, vece,

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- - - - - - , _ ._ _ del
lrt•
'9ololl peprocl-el Tüeoe, J .........
i IN 81n PllDICADOJl!!i.. .&amp;aOGADOa
PBOFDOIIEII y C&amp;ln'O,ua pva fMillllr IÍ

T COK TODOS LOS HDCCIPIOS KllnITITOS DB U CARNE
• - ~ ~ m1E11ae y 91JD.&amp;1 Dtes afloa de extto eonUDuado y las a1lrmactones de
wuu las em1nenclll médicas preuban que esta uocJICion
la ()arae, el Hierro y la
. .in&amp; oonatltuye el reparador mu enel'llico que 88 conoce para curar : la Clordlü 1a
.lflimfa, las .lle111t~ dolorolal, el J/mpo/Jredmtento y la J. l teracton ae la Sangre
el .1aQvm11M, las J./ICCW!fa acro/W4UI '1 ac:or&amp;utwiu, etc. &amp;l Yin• PerrastnoH dé
.&amp;na• ea, en erec&amp;o, el ÚDiCO que reune todo lo ~e entona y fortalece los organos

an.oaucaCIIA.I ,

GRANO DE LINO TARIN F~i~l.wl~s

,ea nece,ario. •

VINO FERRUGINOSO ARDUO

nscoau

AMOCIAI

Dlt PARIB

DEL

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' LElffZI.U, ,... '

PILDORAS~~DEHAUT

6
6
6 JARABE

UIT .&amp;fflftÚIQVI -

LECHE ANTEF1:LI

Lu

f
6 GARGANTA
VOZ y _BOCA
6. PASTILLAS n DETNAN

t
t

---

~-

'.

DOLORES
NEVRALGICOS,
DENTARIOS,
•
MUSCULARES,
UTERINOS. w

S

ta el infinito; pero no insistimos aquí en esos
deta II es coreográficos,
pues sólo hemos querido
llamar la atención sobre
el ingenioso partido que
miss Fuller ha sabido sacar de los efectos de luz.
Antes de terminar haremos observar que los
rayos de luz que se ven
en el grabado resultan
exagerados, puesto que
en la escena distan mucho de verse tan marcadamente; pero el artista
al dibujarlos así ha querido hacer más comprensible la explicación,
sin tratar de dar idea de
los efectos que el grabado no puede reproducir.
El procedimiento empleado por miss Fuller
está llamado á constituir
una nueva fase en los
grandes espectáculos teatrales, y de fijo no ha de
faltar director de escena
que consiga con él maravillosos efectos.

C'•, 991 Calle de Aboul&lt;lr, Parfs, y en

ZtU perdidal. tJ

todas las farmacieJJ.

........................

oºR\9\III
_. •

1f :J del 6 _
♦

•

Especfftco probado de la GOTA J IIKU■ATl■■oe, calma 101 clolort1 ♦
loa mas fuertes. Acclon pronta J leJUra en todo, lo■ perlodoe del acce■o.
P, COII.UI, IIIJO, le, ll. . hlnt-Clla. .e, ltllD

.....................
♦

GOl"A ·

.._....,.BBUl!Tl8108

VENTA ..OR MltNOl'l,-ltN TODA8 LA8 l"Al'IMACIA9 y Dl'IOQUlll'IIAa

�LA

312

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

que entran por mucho agravios de carácter
local nos abstenemos de todo comentario, limitándonos á anunciar el folleto y á agradecer la atención que al enviárnoslo nos han
dispensado sus autores. El folleto ha sido
impreso en la tipografia de La Verdad, Remedios, 10, Gran Canaria.

LIBROS
ENVIADOS Á ESTA REDACCIÓN

por autores ó editores

LA CIUDAD DE PALMA, por E. Estada.
- El levantado deseo de mejorar las condiciones industriales, materiales y sanitarias
de la capital de las Baleares ·ha movido al
autor de este libro á hacer en él un trabajo
en extremo interesante, merecedor de elogio
y de la gratitud de sus conciudadanos. En
esta obra con gran copia de argumentos y de
datos comparativos con ciudades extranjeras,
estudia las causas que se oponen al desarrollo de la industria y al aumento racional de
la poblaci6n, ocupándose con estos motivos
y muy especialmente de las fortifiéaciones
de Palma y del derribo de sus murallas que
el Sr. Estada conceptúa como el principal
obstáculo al mejoramiento de la ciudad. Lle·
va el libro cuatro apéndices (D. Vicente Mur
y su tratado de arquitectura, Algunos ante•
cedentes sobre las fortificaciones de Palma,
Documentos referentes á la fortificaci6n ele
Palma y Condiciones que deben reunir las
viviendas para ser salubres), un interesante
plano de la Civtat de llfallorca dibujado por
el presb!tero Antonio Garan en 1644 y otro
de Palma en la actualidad. :.. El libro ha sido
publicado en elegante edici6n por el editor
D. José Tous (San Francisco, 131 Palma) y
se vende al precio de 4 pesetas.

1

111 t 1

PROLEGÓMENOS DE LA ANTROPOCUL·
TURA, por D. j1tan B . Amorós. - La antropocultura es, según la define el Sr. Amorós,
la ciencia sintética de la .fisiologfa y de la
mecánica y su objeto es cultivar racional·
mente al hombre para llevarle á su mayor
perfecci6n. Dada esta definici6n, se com·
prende la importancia .de la materia cuyos
proleg6menos trata este folleto, que ha sido
impreso en Madrid, tipografla de Alfredo
Alonso (Soldado, 8) y se vende á cinco cen·
timos.

L' ÚLTIMA VOLUNTAT. MALA JUGADA,
Comedias en ttn acto y en verso arregladas del
italiano por Francisco Casanovas, con dibujos del mismo. - Estrenadas ambns producciones con gran éxito en el teatro Romea de
esta ciudad, este es el mejor elogio de las
mismas: las ediciones en estas comedias re·
cientemente publicadas llevan algunos dibujos del propio Sr. Casanovas. Véndese al
precio de una peseta cada una en la librer!a
de D. Francisco Puig y Alfonso (Plaza Nueva, núm. 5).
NUESTROS MILITARES, por Fradera. Veinticuatro cromolitografias componen el
álbum que con el título de Nuestros milita·
res ha publicado el conocido dibujante Fradera, y en todas y cada una de ellas se revela un gran espíritu de observaci6n que ha sabido sorprender con notable verdad algunos
tipos y escenas de la vida militar, buscando
en unos y otros el lado cómico y reproduciéndolos con lápiz fácil y chispeante que
acredita á su autor de notable caricaturista.
H ay en todas las láminas gracia en abundancia y esa espontaneidad y sencillez ,de
ejecución que tan bien sientan al género cultivado por Fradera. Cuantos vean N1testros
militares pasarán de seguro más de un buen
rato. Ed1tado por D. Inocente L6pez, véndese el álbum en las principó.les librerlas al
precio de 1'50 pesetas.

EXPOSICIÓN ELEMENTAL DE LOS PRIN·
CIPIOS FUNDAMENTALES DI!. LA TEORfA
ATÓMIQA, por el doctor G. Denigés. - Co·
nocida es la importancia de la teoria at6mica
que, en su cualidad de lengua cientffica internacional, debe ser la base de toda enseñanza
qulmica, sobre todo en las aplicaciones á las
ciencias biol6gicas y terapéuticas . Sobre esta
materiaescribi6 un interesante folleto el pro·
fesor agregado de la facultad de medicina y
farmacia de Burdeos, el doctor Denigés, que
ha sido vertido al castellano por D. Manuel
A. Delano, socio honorario del Colegio de
farmacéuticos de Madrid é individuo de la
Sociedad Cient!fica de Chile y de la Socie·
dad Química de París. Como puede verse
por el titulo, la traducción está escrita con
la nueva ortografla que en algunos puntos
de la América latina y especialmente en Chi·
le va adquiriendo preponderancia.
LA CAPITAL DE LA PROVINCIA DE CA·
HISTORIA DE UN ESCÁNDALO.
- Los diputados provinciales residentes en
Gran Canaria que para la elecci6n de senadores pasaron á Santa Cruz de Tenerife han
publicado un folleto relatando los sucesos
que con tal motivo acaecieron en la capital
&lt;le Canarins. Como se trata de cuestiones en

¡UN CRIMEN HORROROSO!, por Serafina
Pitarret(!,, - Pieza en un acto que su autor,
oculto bajo el seudónimo de Serafina Pita·
rreta, califica de fruslería cómica y que con
brillante éxito se estrenó en el teatro del Tí·
voli villanovés en la noche del r5 de agosto
de 18901 y fué favorablemente juzgada por
la prensa de Villanueva y Geltrú. Ha sido
impresa en dicha villa en casa de José A.
Milá, Rambla Principal, 41.

N ARIAS.

MR,

TOMMY BURN TIRÁNDOSE DESDE UNA ALTURA DE 83 PIES
11:N 11:L ROYAL AQUARIUM DE LONDRES

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todos los médicos para la curacion de las 9astritl1, gastraljias, dolorea
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cion de las Afecciones del pecho,

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de los Reumatismos 9 Dolores,
Lumbagos, etc., .. 30 años del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

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la epilepsia, bistéria, migraña, baile de S•-Vito, insomnios, convulsiones y tos de los ni.lios durante la denticion, en una palabra, todas
1aa afecciones nerviosas.
e

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593

~,till\lADESd•'. ~ITo.t,
411
\\'t
~
•O

Pepsina Bondanlt
!probada por la fü.DEll.l DE IEDICIN.l

PREMIO DELINSTITUTO AL O' CORVISART, EH 1856
Meaanu en tas Expó1leloau Ínternaelonalu de

P.lRIS - LYOII - llEN.l - PBlL.lDELPBl.l • P.lRIS
1867

1872

18i11

1876

11 l lfPLl.l COK &amp;L IU.YOI. t XlTO P

18'i8

LU

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cuando se tma de despertar el apetito, asegurar las digestiones reparar las ruérzu,
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•
11
1

EXIJASE i!º&amp;~ ARDUO

PATERSON

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~ o , C011tra lu Afeoolonea del Est6·

Querido enfermo.-Ffese Vd. 4 mi larga experiencia,
y haga uso de nuestros 6RANOS de SALUO, pue, ellos
le curarán de au const1paclon, /e darán apetito y le
derolrerán e/ aueño y la alegria. - Aal r1rirá Vd.
mucho, años, d11frutando siempre de una buena aalud.

PATE ·EPILATOIRE DUSSER

.. ..,_. =J:
._ .

mago, Falta de Apetito , Dlgeatione■ lahorlOIIU, Aoadl.as, Vómitos, Eruotoe, y Cóll009;
Ngularlzan lu Fwlolones del EltóJIUlgO y

da loe IIMNUnoa.
E1lllr • al ,otulo a 111111 de l . FAYA/fO,
&amp;db. DffllA!f, Fannaoautioo tlD Pillll

11111a10•• ti v•LLO ... 1'M1n .. la .... (BarM, lllpte, $.). •
calil. H &amp;a. . 4e a.tte,JIIÜYNI de ldtiatlliolprulilu la ekadl
(le _.. • -,..,Jlfl
1 " l/2 11)11 pan el Mpte Hren). Pan

.. 111a

la.,._

.............t1r.1UFeB&amp;DV••mR,t,n1J..J..l\ou-a, Parta.

Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria

....

.. IMP, DI ?dONTANBR Y SIMÓN

�</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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