<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="1823" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/1823?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T22:46:15-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="701">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1823/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._594._Mayo._0002011711.ocr.pdf</src>
      <authentication>2f8b5c1c0b566298185c2714c968d144</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="73994">
                  <text>a~trtélC10t)

11tí~t1ea

.t

A~o XII

BARCELONA 15 DE MAYO DE 1893 ~ - - - - - No pudiéndose repartir con el presente número el tomo segundo de AYER, HOY Y MAÑANA,
lo repa.rtirémos con el próximo

,

GRANADINA, dibujo a.fcarbón de Baldomero Ga.lofre

NúM. 594

�LA ILUSTRACIÓN

ARTÍSTICA

N úMERO

594
NúMERO

1

1111

y tales dificultades generasen u_n malestar profundo, el califato alzarse y reinar sin rivales sobre las tierras
cuya existencia se ha conocido en crisis continuas, y posesiones del afortunado Islam. Sucediera lo que
en elecciones infames, en partidos airados, en protes- sucediera, en aquel minuto nadie podía dar á sus ojos
tas formidables, en retraimientos revolucionarios, en y á sus oídos asenso, porque la realidad parecía in-·
extraños relampagueos que denotaban ·una enferme- verosímil y ficticia de todo punto. Ristich se repusodad interna de aquella monarquía, no ya sin r,e medio más pronto que los demás funcionarios amenazados,
é invocó ante su' monarca el propio derecho y autoconocido, sin alivio posible.
Texto. - Mttrmuraciones éuropeas, por Emilio Castelar. - Ex. ¡ Todo podía creerse que pasara en el desarrollo de ridad constitucionales, volviéndose hacia las gentes
posición Histórico-europea de Madrid, por Juan B. Enseñat.
- Pobres y 111mdigos. Ilustraciones de Graner, por C. y R. - tantos males menos lo que ha pasado, y precisa re- armadas ó de guardia con el fin de que lo sostuvieNtiestros grabados. -Anie (continuación). - SECCIÓN CIBN· cordar con brevedad, para conocer la naturaleza en sen y acatasen, como cumplía en aquella hora supreTIFICA: Varios.
sí con las consecuencias lógicas del hecho. Milano ma y en aquel trance horrible. Pero la tropa estaba
Grabados. - Granadina, dibujo al carbón de Baldomero Gacomprometida en favor del golpe de Estado y en conlofre. - Pam1eatt decorativo en 111adera piro-esculpida, de F. P. y Natalia, tan divorciados, habían querido dejar una
de Tavera. -El derecho de asilo, cuadro de Francisco J. Amé- sombra del poder y autoridad paternales en el pala- tra del regente y de la regencia legales. Así, cuando
rigo. -llfadrid. Exposició11 Histórico-europea, grupo de ocho cio de su corte y en el asma de su hijo, designándole Ristich los llamó á sus órdenes, cuando les dijo que
grabados. - Pobres y mendigos. Jh,strllliones de Gra11er, tres cierto ayo de sumo talento y de mucha ciencia, con la jefatura del Estado y la potestad personal se hallagrabados. - La,jlorista, cuadro de Félix Mestres. - Primeros el encargo expreso de industriar al rey en todos los ban en su persona, cuando les conminó y les arengó
l1omenajes m el Nuevo llftmdo á Colón, cuadro de José Gar·
nelo. - El pobre ciego, qui bim canta ... ; El mejor de la feria, secretos de la política y seguir al niño en todos los persuadiéndoles á obedecer, pusieron los militares
dibujos de J. Garda Ramos. - Italia, estatua modelada por pasos de la vida. Este ayo, de condición ladina y ar- mano en él y lo declararon prisionero. Las cosas fueBegas. - Cuatro grabados de la Seccióii cientfjica. - Recuerdo tera, no logró disimular sus propósitos, pues la regen- ron á punto de no haber medio en lo humano, más
de San Fe//11 de G1iixols, dibujo ele Baldomero Galofre.
cia, presidida por el buen Ristich, le atajó en sus que ó abdicar ó morir. Abdicaron los regentes y
propósitos y decidió cerrar el vado abierto á sus ma- pusieron los ministros la dimisión en manos del moMURMURACIONES EUROPEAS
niobras. Arrojólo del cargo por atentatorio á su au- narca. Este, habiendo seguido en todo las prevencioPOR DON EMILIO CASTELAR
toridad y únicamente le consintió aquellas visitas nes del ayo susodicho, le nombró su primer ministro,
Sucesos de Servia. - Justos recelos. - Natalia y Milano. - Los indispensables al palacio á causa del cariñoso afecto pasañdo así de la tutela que le habían impuesto las
exámenes del rey Alejandro. - Su aprendizaje del derecho. - que mostrara el pupilo por esta especie de tutor par- leyes á la tutela que le acaban de improvisar los paTeatral escena en su palacio de Belgrado. - Conclusión de ticular y privado, en abierta lucha siempre con los dres. ¡Triste cosa esta improvisación! Para nada se
su minoridad. - Estancia tlc la reina Victoria en las orillas
del Amo. - Visita de Guillermo II á los reyes de Italia. - tutores constitucionales y legítimos. Pero se conoce pide madurez y experiencia como para la política.
Consideraciones sobre tal visita. - Los reyes italianos. - Mar- que los regentes llegaron á dormirse sobre las pajas. Gran parte de las desgracias acaecidas á doña Isagarita de Saboya. - Recuerdc,s del tiempo viejo. - El empe• No teniéndolas todas consigo respecto de las relacio- bel II dependieron de haber alcanzado prematurarador Federico. - Conclusión.
nes entre tan misterioso personaje y el rey niño, ig- mente y á deshora el poder real y de haber salido
Cuando miro á Oriente, toda clase de recelos se noraron las conferencias secretas con Milano en A'.le- de la minoridad antes de lo señalado por la Constiagolpan al corazón y al cerebro, por su inconsisten- mania y las conferencias todavía más secretas con tución y por las leyes. La reina Victoria, el primer
cia y por sus propensiones bélicas. Así me sorpren- Alejandro en la propia regia cámara de este instru- monarca constitucional de Inglaterra y aun de Euden y molestan los sucesos de Servia, en los que to- mento, puesto por superiores paternales órdenes en ropa entera, no ha llegado á este alto concepto de sí
dos han visto un paso de tal monarquía oriental hacia sus manos y por él esgrimido con suma destreza. Me- misma y á esta maravillosa neutralidad, que será su
Rusia, en contraste con el paso de Bulgaria en sus diaba el corriente abril cuando tenla el mozo examen gloria eternamente, sino después que pasara de su
últimos proyectos constitucionales hacia el Austria. de derecho. Apuesto, como hijo de Natalia, se impo- primera juventud y tuviera con los ministros torys el
Nadie puede olvidar los dos apotegmas que se deben ne por su gallardía; y como hijo de Milano, maquia- grande altercado histórico sobre su servidumbre y su
saber para imbuirse bien y á fondo en los asuntos vélico, sabe disimular y conspirar con perfidia. Lo palacio. Ante todas estas alteraciones acostumbro yo
orientales. Aquellos pueblos cristianos recién manu- cierto es que su examen de derecho teórico le valió siempre á una conversión de mi pensamiento al tiemmitidos, más que naciones modernas son tribus ar- para prestarse á un formidable atentado al derecho po ya pasado, pues no conozco nada para entrever el
madas, husmeando el combate continuo. Seguros de práctico. Dábase un banquete por la regencia en ce- tiempo por venir.
que por fuerza estallará el combate supremo entre lebridad de haber conseguido el buen discípulo nota
¡Cuál diferencia de Alemania, donde no hay casi
Austria y Rusia, se inscriben á una cada cual de ellos de sobresaliente. Y asistió á este banquete la regencia, poder legislativo, acaparado por el emperador, y de
en las sendas huestes, próximas á irse con cualquier presidida por el confiado y cándido Ristich. Pocas Francia, donde no hay casi poder ejecutivo, acaparamotivo á las manos. Hasta el matrimonio cuya gran- veces la mesa del rey se vió tan extremadamente do por el Congreso!
de autoridad presidía los destinos servios hace poco, concurrida y pocas veces el palacio de Belgrado tan
Pasemos á otro asunto. Mientras los destinos de la
se dividiera de tal suerte que el marido Milano era de esclarecido y de fiesta. Mas, aunque sobrepujaba en nación inglesa por la misma nación se designan y
Austria como era de Rusia la mujer N atalia. Y, por es- mucho el número de convidados á la cifra usual y se dirigen, hoy, al votarse las leyes sobre Irlanda, en
tas preferencias, divorciaron sus almas antes de que veía entre éstos los primeros generales de la corte, una de las mayores ocasiones que habían visto los
separaran sus cuerpos. Natalia, tras esta separación, nada recelaron los regentes, confiadísimos en sus pro- siglos, puede Victoria I gozar abril italiano, desse vino á Biarritz, á la frontera española; y Milano se pias fuerzas y seguros de que los demás estaban tan de las florentinas alturas, que recuerdan el angéliquedó en París. Todo el mundo hablaba, en la tierra pagados de ellos como ellos de sí mismos. Habló el co, abriendo el cielo con su pincel, como con una
comprendida entre las bocas del Bidasoa y las bo- jefe de la regencia, Ristich, á troche y moche sobre llave mágica, y sacando los ángeles, de alas multicocas del Adur, de la esplendente belleza que lucía y todas las cuestiones imaginables, y se dejó decir que lores y ojos extáticos, para que la humanidad los viede la recatadísima existencia que llevaba la infeliz todo se conjuraría volviendo los abstenidos del Par- ra, tal como los presentaban la Fe y la Teología;
Natalia en su retiro, colocado á la vera del camino lamento á la cámara; y en caso de no volver, convo- Vinci, recomponiendo la forma humana con su gede París, muy cerca de Bayona. Y cuando hablaban cando él nuevamente los comicios para ocurrir á las nio, más vasto que aquella su creadora edad; Giotto,
de todo esto, maldecían del soberano que abandona- suplencias é imponiendo por cualquier arte ó modo á trazando en las arenas del Amo con su pastoril cayaba los consejos de una reina inteligente y del mari- los electores la designación de una mayoría ministe- dito los primeros esbozos de la pintura moderna;
do que rehuía los afectos de una mujer bellísima. rial. No contaba con la huéspeda. Sin discutir las Platón, reviviendo en jardines, tan bellos como los de
¿Cuál no sería el asombro de aquellos pueblos, cuan- afirmaciones de Ristich, sin oponer la menor obje- Academo, cuyos plátanos oyeran el Fedón estremedo llega de súbito Milano, visita con brevedad á la ción á sus esperanzas ni mostrar el recelo menor en cidos, cual si pasara por sus hojas nuevo espíritu
mujer abandonada, y luego telegrafía con rapidez á su rostro, el rey pidió permiso á las diez de la noche creador; Miguel Angel, rompiendo los estrechos cenlos cuatro puntos del aire que han puesto los cónyu- para retirarse, y entró desde las habitaciones de re- dales de la penitencia monástica y modelando en el
ges divorciados término al divorcio y convenido en cepción y solemnidad á las habitaciones particulares mármol desbastado por sus cinceles unos cuerpos hula continuación del deshecho connubio? Algo extraño y privadas. Su ausencia dió á las lenguas más suelta, manos, dignos de recibir por su grandeza el espíritu
indudablemente acaecía. Cualquiera que hubiese los y los comensales departieron de política en tono más nuevo y llevar en sus ciclópeas sienes el brillo de un
pasos del rey seguido viera cómo se marchaba in- alto y con mayor franqueza, no retenidos por el res- nuevo ideal, sobre una villa de aromadas florestas que
mediatamente á Germania, y cualquiera que hubiere peto á la majestad regia, imponente siempre, aunque animan la sangre y renuevan la salud; entre dos molos pasos de la reina seguido viera cómo se marcha- resplandezca en un imberbe mozo. Una hora segura- numentos, la iglesia de Fiesole y la rotonda de Santa
ba inmediatamente á Rusia, señales de q_ue iban á mente corriera en tales pasatiempos, cuando se abre María, los cuales parecen dos mundos, en cuyo alresuceder hechos nuevos y extraños. En las naciones de nuevo la puerta del salón por donde se había re- dedor componen como dos marcos el granado rojo y
libres, como Inglaterra, como Helvecia, como Espa- tirado el rey en traje de civil etiqueta y aparece de el olivo negro, cual si fuese todo aquel valle un cumña, no sucede cosa ninguna en política sino por obra nuevo éste con arrogancia en traje de guerra y en plido renacimiento de Grecia. Y mientras puede Vicde leyes muy reales y que traen aparejadas consigo ademán de mando. El examinado de derecho se ha- toria mostrar en aquel edén una olímpica serenidad,
resultancias muy previstas; pero en las naciones de bía convertido en general de ejército. Así notificaba librando sobre un pueblo libre su regia confianza,
tanta indeterminación como Servia, nadie puede sa- con voz entera y resuelto aire cómo se había decla- ¡cuán inquieto se muestra por el suyo, y con qué raber hoy lo que sucederá mañana, de igual suerte que rado mayor de edad y asumido el ejercicio de todos zón, el omnipotente y omnisciente y cuasi divino nieno sabéis allí donde los terremotos predominan si la los poderes concedidos por la Constitución al rey to, á quien llaman Guillermo II, y que lleva todo el
casa por vosotros habitada se mantendrá en sus ci- mayor y tomados en aquel momento supremo por su peso en sus espaldas de un poder absoluto! Nada más
mientos 6 encima se os vendrá con estrépito á la voluntad soberana. Ministros y regentes no querían natural que las visitas hechas por el ilustre y desgramenor oscilación del terreno. Ese mismo rey Mila- creer á sus propios ojos. Parecíales aquello un pro- ciado padre de éste á Italia, siendo príncipe impeno, que ahora para de nuevo en Oriente y reaparece ducto de fascinación hipnótica ó un cuadro de los rial y por ende irresponsable; pero, ¿cómo no las hacon faz nueva, ya se metía en guerra con los vecinos que graban en las retinas y á los vapores del vino y cía el c ircunspecto Guillermo I, á quien llamaremos
sin grande necesidad, y ya daba un golpe de Estado á las neurosis del insomnio. Con efecto, algo allí ha- por antonomasia, como á Carlos V, el emperador
contra la Constitución restricta que había jurado bía que recordaba los palacios del Oriente asiático, grande y genuino; el emperador, digámoslo así, por
guardar y en pro de una Constitución mucho más las escenas del harén musulmán, los combates corte- excelencia? No las hacía, porque al cabo estaba de la
amplia, pero que no demandaba ni siquiera el pue- sanos del antiguo régimen, las arrogancias de los re- calle, alcanzando y extendiendo el sinnúmero de diblo á quien favorecía. Así no es mucho si habiendo yes absolutos. Aquella súbita increíble aparición recor- ficultades que le aguardaban en su triunfal camino.
abdicado la corona é ídose á París perseveraba en la daba en el arte la cena trágica de Ferrara, cuando Y hoy hubiera tenido mayores razones que antes para
intervención de los asuntos servios y traía siempre á aparece la Lucrecia de Víctor Rugo y Donizetti de- no ir. El difícil crítico estado de la Europa oriental,
mal traer la regencia, ya con demandas de dinero, ya mandando venganza del insulto de Venecia; y en el en que aparecen perturbad{simos Bulgaria, Servia y
con demandas de influjo. Los regentes unas veces se niundo, la cena real, en que los abasidas, después de Rumanía; el supremo litigio entre Suecia y Noruega;
hacían los sordos y otras veces se , iban á partido, no haber con toda suerte de manjares y bebidas regala- el marro de la triple alianza que sólo ha producido á
· sin que tales rozamientos trajesen sumas dificultades, do á los omnktdas, descabezáronlos á una para con los italianos dispendios y sinsabores; el recrudeci-

594

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

nadie duda en el mundo. Jlor eso, fuera bien
miento y agravación de las di~cordi_as entre
haber dejado á sí mismos los pueblos de Itairredentistas y austriacos; el tnste n ~sgo de
lia en este momento en que celebran ellos con
reabrir las heridas del Pontífice, cuya mtercetal' júbilo fech_as que creen ~austa~, sin r~corsión moral en el Reichstag es indispensable, si
darles instituciones como el 1mpeno, antiguas
ha de lograr el gobierno alemán la ~otación
causantes de su histórica servidumbre. Harto
de sus leyes militares; el acrec~ntam1ento ~e
ha sufrido Italia en su existencia nacional por
los recelos en Rusia y de los odios en Francia
los dos instintos cosmopolitas de su historia,
que traen aparej~dos ~odos _los ~echos, C?mo
por el pontificado universal y por el im~~rio
la entrevista deb1an d1suad1r al Joven Gmlleruniversal, para que sea oportuno con las v1s1tas
'
.
.
.
mo de tales peregrmaciones temerarias y endel emperador al Quirinal y con las entreviscerrarle dentro de su imperio, aunque sea tan
tas entre Papa y emperador en' el Vaticano refrágil como es todavía el nuevo imperio alecordarle á deshora los martirios seculares, promán, y dentro de su capital, au_nque sea tan
venientes de sus heredadas y atávicas grandetriste como es siempre la serena cmdad de Berzas. Yo recuerdo haber asistido en persona el
lín. Así no puede maravillarse qué haya enconaño sesenta y ocho á la recepción de Margarita
trado acogida cortés pero fría en pueblo tan
y Humberto en Florencia, empavesada y rienbien educado, pero tan entusiasta y caluroso,
te1 ceñida de guirnaldas aromadas, que de día
cual el pueblo romano. Ha ido en la juventud
le daban el aspecto de un jardín continuado, y
del año1 en abril, y en la primavera propia, en
por la noche ceñida de luminarias, que daban
su más florida juventud; ha llevado consigo
á sus armoniosos edificios la transparencia de
una tan digna persona como la madre de s~s
verdaderas moles del más claro ámbar. Yo rehijos y esposa de su corazón, la emperatriz,
cuerdo haber visto á los dos novios en la pleniconocida y respetada universalmente por su_s
tud completa de su felicidad é iluminados por
innumerables virtudes; ha estado en el Qmsu luna de miel. Parecía Margarita una Ofelia
rinal todo el mayor tiempo posible, y todo el
que hubiese resucitado con su corona de flores,
menor tiempo posible ha estado en el Vaticano para ser infeliz, como la Ofelia trágica del
no· le ha consagrado medio mes casi al modrama de Shakespeare, para ser bienaventurana;ca y treinta minutos al Pontífice; ha visitada, y encontrarse, no un Hámlet que la impuldo desde la tumba de Víctor Manuel hasta los
sase al convento y al suicidio, un rey joven y
sitios más caros á los defensores de la indepenamante que le diese su tálamo y su trono. Endencia italiana; y no obstante haber hallado
tonces acompañaba el cortejo de los novios, cuen la corte muy entusiasta recibimiento, sólo
yas bodas de plata hoy celebra Italia, un aleha encentrado en las muchedumbres respeto
mán, el príncipe Federico, de quien sabíamos
y cortesía.
que profesaba las ideas modernas; que propenSuma diferencia entre lo que representa el
día de suyo al régimen parlamentario; que acarey de Italia y lo que representa el emperador
baba de terminar una guerra, en la cual sanciode Alemania. Italia se asienta en la libertad,
nó una victoria fecunda hechos de suyo tan fa.
Germanía en la conquista. El reinado de los
vorables á la humanidad como aquellas dos
Saboyas evoca recuerdos gratísimos como la
manumisiones del Véneto y de Hungría, cuya
emancipación de Venecia y Milán; el reinado
virtud
se ha tocado en todos los hechos inmade los Brandeburgos evoca recuerdos siniesnentes
de los tiempos sucesivos;que conjuraba
tros como el cautiverio de Metz y Estrasburgo.
la política de Meternich en su combate con los
Italia se ha organizado en una monarquía parHapsburgos; que tenía, entre sus representalamentaria, mientras se ha organizado Alemaciones,
ideal tan sublime como la unidad ale·
nia en un imperio cerarista. El principiodeuniPANNEAU DECORATIVO F.N MADERA PIRO·KSCULPIDA, de F. P. de Tavera
mana; sin oírse á su paso el siniestro estruendo
dad mismo se ha fundado interiormente por
(premiado en la Exposición de Industrias Artisticas de Barcelona)
de los hierros puestos sobre Alsacia y Lorena,
procederes bien opuestos, por el concurso y vocomo sin representar el socialismo cesarista,
to de los príncipes, tras una victoria celebrada
en Versalles, ante París bombardeado, la unidad ale- dos por el sufragio popular y expresivos de la volun- la conquista y la fuerza, el armamento universal. Otros
mana; en los comicios del pueblo, tras grandes cruza- tad general, esa unidad italiana, cuya victoria regocijó tiempos aquellos y casi otra Germania. Yo los evoco
das por la libertad y el derecho, con plebiscitos decreta· nuestras mocedades y de cuya conservación definitiva en mi memoria con placer y los celebro con júbilo.

II

EL DERECHO DE ASILO, cuadro de Francisco J. Amérigo (premiado con medalla de oro en la Exposición internacional de 1892)

�316

LA

EXPOSICIÓN HISTÓRICO-EUROPEA
DE MADRID

f

t 11~

Enriquecida con nuevas colecciones durante el
tiempo que ha permanecido cerrada al público, esta
Exposición vuelve á ser de actualidad desde su solemne reapertura, verificada á últimos de abril.
Antes de continuar el estudio de las preciosidades
artísticas que contiene, séanos permitido indicar á
vuela pluma los principales objetos reunidos en la
Exposición Histórico-Etnográfica, que ha venido á
sustituir á la Histórico-Americana, tan celebrada por
cuantos la visitaron el pasado invierno.
La nueva Exposición es la primera que se verifica
en su género, y reviste caracteres de originalidad que
llaman vivamente la atención.
·
Además de las riquezas de prehistoria americana,
que siguen dominando en el certamen con las instalaciones de Guatemala, Perú, Nicaragua, Estados
Unidos, Uruguay y Colombia,· y otras de nuestros
museos, contiene ahora el espléndido edificio de la
nueva Biblioteca maravillas arquitectónicas y curiosidad~s históricas y artísticas del Egipto, el Japón y
la Chma, como también de las civilizaciones oceánic~s; colecciones de fáuna y flora asiáticas y africanas;
e1emplares y reproducciones de la cerámica griega,
romana y etrusca; todo instalado con gusto en salas
lujosamente decoradas con arreglo al estilo más adecuado á los objetos expuestos.
Volviendo á la Exposición Histórico-Europea, y
pro_cediendo por orden de salas, hallamos la segunda
casi enteramente ocupada por parte de la colección
del Sr. marqués de Casa Torres, que es una de las
principales de España por la calidad y el número de
sus armaduras. En el centro aparecen ocho, compuestas de arneses de torneo y de batalla, entre los
cuales_ figura el que perteneció al marqués de Poza,
conocido con el nombre de El cabrzllerQ penitenciado,
porque sufrió castigo en el auto de fe de Valladolid
de 1559, al cual salió con dicha armadura. Sentimos
no disponer de espacio suficiente para enumerar todas
las expuestas por el marqués de Casa Torres, porque
no hay una sola que no sea digna de especial mención por su mérito intrínseco ó por su valor histórico. Citaremos, no obstante, de corrida las nueve
sillas de montar desde el siglo XIV al xvr,' reforzadas
con las correspondientes piezas de armadura, estribo~
y telas antiguas, que ·constituyen por sí solas una colección notable, y los mosquetes, pistoletes, puñales,
dagas, ballestas, mandobles, espadas y otras armas
que manifiestan singular variedad y riqueza en sus
formas y ornamentación.
En una de las vitrinas, entre preciosos objetos artísticos ó arqueológicos, hemos visto un admirable
libro de rezo de principios del siglo xvr, cuajado de
viñetas, orlas y de finísimas miniaturas de la escuela
francesa; y en las paredes de la misma sala hay tres
tapices ~el ~encionado expositor: uno gótico, de
as4nto h1stónco al parecer, y dos referentes á la historia mitológica de Diana, con cenefas de pequeñas
~uraL
.
Con uno de estos tapices forma pendant un notable y gran paño ricamente tejido, perteneciente á la
catedral de Sigüenza. Ostenta las armas del cardenal
Zapata y procede del túmulo que este príncipe eclesiástico regaló á la mencionada catedral. Al pie del
mismo paño corre un precioso fragmento de un rollo
de la Tlwrah, ó Pentateuco hebreo, manuscrito primoroso del siglo XIV, que se dice haber pertenecido
á una antigua sinagoga española.
Las salas tercera y cuarta contienen las instalaciones de Francia y Túnez, de que hemos dado una sucinta idea en nuestro precedente artículo.
La sala quinta es la primera de las seis que se han
llamado de Catedrales, porque en ellas se han acumulado los innumerables tesoros artíst(cos enviados á
la Exposición por las dignidades eclesiltsticas de toda
España y sus colonias.
Lo primero que llama la atención de inteligentes
y eruditos al examinar los objetos expuestos en esta
sala, es la colección de documentos referentes al descubrimiento de América, escogidos en el archivo secreto del Vaticano por Su Santidad León XIII. Están fotolitografiados de los originales y expresan la
signatura y los folios de los registros correspondientes.
En el primero de estos documentos, fechado en
Roma á 20 de Septiembre de 1448, Nicolao V notifica á los obispos islandeses de Skalholt y Rolar que
por parte de todos los habitantes é indígenas de la
isla de Groenlandia, situada en los últimos confines
boreales de Noruega y perteneciente al arzobispado
de Drontheim, ha sabido que hacía treinta años los
piratas de las islas vecinas habían devastado el país,
salvándose únicamente al abrigo de enriscadas mon-

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

tañas nueve iglesias parroquiales de aquella floreciente cristiandad, fundada casi seis siglos antes y evangelizada por el santo rey Olao y puesta bajo el amparo de la Sede Apostólica donde se habían levantado
muchos templos en honor de los santos y erigido
una catedral insigne.
Los exponentes aseguraban que los bárbaros invasores se habían llevado gran muchedumbre de cautivos, de los cuales no pocos, habiendo vuelto á sus desiertos hogares, se ocupaban en reparar tamaña ruina
y restaurar los templos. Por esta razón el Papa da
comisión á los referidos obispos para ordenar sacerdotes y proveer oportunamente de párror,os las iglesias y aun de instituir y consagrar obispo á persona
idónea con acuerdo ó consejo, si fuese asequible, del
metropolitano.
En el segundo documento de la colección de
León XIII, fechado en Roma el 3 de mayo de 1493,
Alejandro VI concede á los Reyes Católicos D. Fernando y doña Isabel los mismos privilegios sobre las
Indias occidentales descubiertas y por descubrir que
estaban otorgados por la Santa Sede á los reyes de
Portugal en la costa occidental del Africa propiamente dicha y de Guinea.
En otra carta de 4 de mayo de 1493, dirigida también á los Reyes Católicos, Alejandro VI alaba el descubrimiento de Cristóhal Colón; y teniendo en cuenta que en una de aquellas remotas islas ha construído
y abastecido una fortaleza, concede á los reyes que,
tirando una línea del polo ártico al antártico sobre el
Océano, distante en latitud al Poniente de las islas
Azores cien leguas, todo lo que se descubra más allá
por el mismo Occidente ha de pertenecer á España
desde el día de Navidad del año 1493.
En una carta de 10 abril de 1507, Julio II recomienda al rey católico D. Fernando de Aragón y Sicilia las personas de D. Bartolomé Colón y del almirante D. Diego, hijo de D. Cristóbal, que van á
verse con S. M.
En el remate de una vitrina central descuella el
retrato de León XIII, en tabla, imitando las pinturas
del tiempo de Alejandro VI, regalado á la reina regente por el Soberano Pontífice y ofrecido por S. M.
para la Exposición.
El Papa ha remitido igualmente dos grandes cartas
geográficas en vitela del antiguo y del nuevo mundo.
Una de éstas es la que hizo en Sevilla, el año 1529,
Diego Ribero, cosmógrafo de S. M., y contiene todo
lo que del mundo se había descubierto hasta entonces. Se divide en dos partes conforme la capitulación
que hicieron los Reyes Católicos de España y el rey
D. Juan de Portugal en Tordesillas en 1494. Al uno
y al otro lado de la línea, conforme á la capitulación,
están los pendones de España y de Portugal, cogiendo éste en América la tierra del Brasil. La otra carta
presenta, entre curiosos detalles, el plano de la ciudad
de Méjico y los retratos iluminados de Motezuma,
Atahualpa y el Preste Juan de las Indias.
El cabildo catedral de Toledo ha expuesto el artístico candelabro ó blandón que figura en uno de los
grabados de este número; una navecilla de plata y
cristal, que se dice perteneció á Doña Juana la Loca;
una mitra de fondo negro, bordada de oro y seda, que
usó el cardenal Cisneros; .un libro escrito en caracteres rabínicos, cuyas 73 hojas del árbol llamado Parrá
van ensartadas en una cuerda; una colección gótica
de concilios, en vitela; un misal mixto toledano, y otros
códices notables. De un muro pende la magnífica
bandera naval desplegada por la flota española en las
aguas de Lepanto.
La preciosa imagen de la Inmaculada que se halla
en el centro de la misma sala quinta, obra del
siglo xvn, es propiedad del Ilmo. Sr. D. J enaro
Mullé de la Cerda, subdelegado general eclesiástico
de la Exposición, como lo son también las dos tablas
del siglo XVI, representando el Nacimiento y la Circuncisión, puestas bajo la bandera de Orán.
El Sr. Martín Gómez ha expuesto un crucifijo,
trabajo artístico de gran mérito, como el tallado en
madera con delicadeza suma que ha presentado el señor D. Manuel Arnal.
La iglesia catedral de Madrid ha expuesto, entre
otras cosas notables, varias custodias, una de ellas
propiedad del ayuntamiento de esta villa, toda de
plata y de estilo del Renacimiento; otra de la Esclavitud de Nuestra Señora de la Almudena, á cuyas expensas se construyó en 1693 en esta corte por el platero D. Manuel Manso. Entre las joyas que se le entregaron al efecto de transformarlas en esta custodia,
enumera el archivo de la Esclavitud dos muy antiguas: una piña de plata y la histórica corona que usó
el día de su coronación en París la reina doña María
Teresa, esposa de Luis XIV é hija de Felipe IV. Tiene unos ochenta centímetros de altura y está cuajada de brillantes y rubíes, descubriéndose á trechos
límpidas esmeraldas; dos ángeles sostienen á los la-

NúMERO

594

dos la S entrelazada con el clavo, símbolo de la esclavitud.
. Hay además, entre otros objetos de gran mérito
artístico y de interés histórico, un cáliz gótico de plata sobredorada con tres escudos, perteneciente al cardenal Jiménez de Cisneros, quien lo regaló á la iglesia magistral; un portapaz, también de plata sobredorada, de estilo gótico, con un relieve, y bajo cuyo
doselete, con esmaltes, se representa el descendimiento de la Cruz con varias inscripciones; una magnífica arqueta de plata repujada, estilo del Renacimiento, propiedad de la parroquia de Santa María;
dos cartas auténticas de Santa Teresa de Jesús y otra
de San Francisco Javier; el códice del siglo xm, escrito por D. Juan Diácono, en que se refieren los
principales milagros de San Isidro Labrador, atribuído por el sabio P. Fidel Fita, en su Madrid histórico,
al célebre Juan Gil de Zamora, doctísimo franciscano
que floreció á mediados de aquel siglo.
Llaman particularmente la atención un cuadro del
divino Morales, donde se figura á San Pedro ante el
Salvador atado á la columna; el pendón ganado por
los cristianos á los moros en la toma de Orán; el cuadro que representa á doña Isabel de Galindo, conocida con el nombre de la Latina, postrada ante la
imagen del Salvador, y el retrato· del cardenal Borja,
atribuído á Velázquez.
Uno de los muros de la sala quinta se halla dividido en dos compartimientos, separados por una greca con adornos arabescos, viéndose en la parte superior un trofeo en que se simboliza el triunfo de la
Cruz sobre la media luna, según el diseño trazado
por el Sr. Mullé de la Cerda y ejecutado en los talleres del Sr. Watteler. Al lado derecho aparece coronando el todo la bandera que el rey de Castilla desplegó en la célebre batalla ganada al gran Miramamolín y á sus huestes en las Navas de Tolosa, y á la
izquierda el pendón-tapiz que daba ingreso á la tienda del caudillo vencido. De la bandera que pertenece
á la catedral de Burgos sólo se conservan las imágenes del Crucificado, de la Virgen y San Juan. El
paño de seda sobre el que se hallan puestas es de
época reciente. El pendón se conserva cual preciosa
reliquia en el Real Monasterio de las Huelgas de
Burgos, á quienes lo donó su fundador el rey don
Alfonso VIII. Es admirable por su belleza y perfecto
estado de conservación.
En la sala inmediata hallamos lo expuesto por los
cabildos de Sigüenza, Valladolid, Astorga, Avila, Salamanca, Segovia, Játiva, Santiago, Mondoñedo y Tuy.
Entre los objetos de Sigüenza merecen citarse: un
crucifijo de marfil, al parecer de escuela española
del siglo xvn; una arqueta de plata, estilo Renacimiento, rematada por un crucifijo de época posterior; varias bandejas de plata repujada; un retablo
pintado sobre madera con revestimiento de hierro,
representando escenas de la vida y martirio de Jesús,
obra de fines del siglo xv; dos trípticos, uno muy
notable, de autor desconocido, y otro también de
gran mérito, pintado por Vanden-Weiden y procedente de la iglesia del Corpus-Christi de Valencia.
El cabildo de Valladolid ha expuesto un precioso
cáliz gótico de plata sobredorada y un magnífico
templete de bronce dorado al fuego con esmaltes,
estilo del Renacimiento.
El de Astorga ha presentado una hermosa cruz
procesional grande, de plata sobredorada, con primorosas labores en filigrana; una curiosa arquita de la
.custodia, de plata sobredorada, guarnecida de afiligranadas labores que presentan varias figuras de los
dioses de la Mitología; dos portapaces de plata, con
variada colección de ornamentos, y una notabilísima
arquilla de los Reyes, de madera guarnecida en su
mayor parte de plata, con alegorías de los Evangelistas y la inscripción de los donantes, el rey D. Alfonso III el Magno y su esposa doña Jimena; obra que
conserva en toda su pureza la tradición del arte visigoqo.
Avila expone, entre otras cosas, un bastón del célebre Tostado y una preciosa colección de ornamentos.
De Salamanca han traído cuatro estatuas de bronce dorado, un tríptico de marfil, una caja gótica de
plata repujada, dos cruces parroquiales góticas de
plata y ricos ornamentos bordados.
En la vitrina del cabildo de Segovia llaman la atención un relicario en forma de templete, de plata y esmaltes; otro en forma de custodia, también de plata,
de estilo del Renacimiento, y varias albas de encaje
muy delicado.
Ocupa el centro de la sala sexta la gran custodiatemplete, de estilo gótico, hecha con la primera plata
que vino de América, y que el papa Alejandro VI,
que la mandó construir, regaló á Játiva, su cuna, de
donde procede.
El cabildo de Santiago ha expuesto, entre otras
cosas muy notables, la preciosa imagen de San Juan

MADRID. EXPOSICIÓN HISTÓRICO-EUROPEA
Candelabro de bronce plateado, de la catedral de Toledo (siglo xv1). -2. Báculo episcopal de Mondoñedo del obispo D. Pelayo II (siglo xm). - 3. Candelero de plata
de la catedral de Sevilla (siglo xvr). -4. Bandeja repujada, llamada de Paiba, de la catedral de Sevilla. - 5. REverso. -6. San Juan Bautista. Estatua de plata dorada y esmaltada (siglo xv)
7, Portapaz compostelano, de azabache (siglo xv), - 8, Cáliz de plata de Lugo. Perteneció al obispo Bahamonde (siglo XY)
1.

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Bautista, de plata dorada y esmalte, cuya reproduc- cumba abandonado de todos, que muera de muerte
ción p,or el grabado aparece en este número; el busto horrible, despu_és de sentir cómo van muriendo dentro
de plata dorada y esmalte, que representa la cabeza de él todas las energías, todas las fuerzas; pero por
de Santa Paulina, hecha por Jorge de Cadeira en el reacción súbita puede escapar al abrazo mortal de
siglo xv1; una primorosa estatuita del Salvador, de la miseria: el trabajo aparta á veces la inerte apariplata, atado á la columna, estilo del Renacimiento; ción de la pobreza. Pero el que apura hasta la hez la
un cuadro que representa la Santísima Virgen dando copa del dolor, el que no puede abrigar esperanzas
el pecho al niño, por la escultora de Felipe IV, Luisa
de Roldán; cuatro preciosas miniaturas que encabezan la Real Ejecutoria librada en la cancillería de
Granada el año 1576 sobre los votos de Santiago;
una cruz procesional de cobre, siglo xv, con esmaltes de Limoges en la manzana; el portapaz cuyo grabado figura hoy en esta revista, joya de azabache, fabricación compostelana del siglo xv; varios relicarios
y cruces procesionales, y un gran tapiz de la colección de la historia de Aquiles, fabricado por Juan
Raes de Bruselas.
El cabildo catedral de Mondoñedo tiene expuestos un báculo (el que figura en nuestro grabado) y
unas sandalias que usó el obispo D. Pelayo II de
Cadeira, cuya residencia duró de u99 á 1218.
Entre las curiosidades presentadas por el cabildo
de Tuy figura un libro en folio, conteniendo los salmos de San Agustín y la convocación de un concilio
celebrado en Braga; con la primera hoja de música
antigua sin pentagrama.
De la catedral y del palacio arzobispal de Sevilla
han venido numerosos objetos de gran valor. Además del hachero de plata y de la bandeja también de
plata repujada llamada de Paiba, representando el sacrificio,de Abraham en el centro, cuyos grabados se
insertan en este número, merecen citarse una cruz de
plata repujada, estilo Renacimiento; un palio de damasco blanco, con cuadros de terciopelo sobrepuestos, bordados en sedas y oro, del siglo xv1; la espada
de hoja calada de San Francisco de Borja; un cáliz de redención, el vencido, el caído, el agónico es el
de plata labrado en Manila á principios del siglo pa- mendigo-pobre. Para ese no hay consuelo, ni amor,
ni caridad; para ese ni el campo tiene flores, ni la
sado, y varios libros corales con finísimas labores.
ciudad
techados, ni la vida primavera, ni tregua y
El cabildo de Badajoz expone una tabla atribuída
al divino Morales que representa la inspiración de descanso el dolor. Y para que el sarcasmo de la suerSan Jerónimo, como asimismo otras dos representan- te sea más grande, á ese no hay quien le compadezca;
do la impresión de las llagas de San Francisco y 'Je- apenas si hay quien le socorra.
No creáis que peca de exagerada la pintura, no. Ya
sús difunto en brazos de su Madre, y una curiosa
sea de los trashumantes, ya de los que jamás se aparcolección de privilegios de D. Alfonso X.
Citaremos, por último, los frontales bordados en tan de la ciudad que les vió nacer, su vida es un
seda y oro, procedentes de la catedral de Córdoba; combate continuo, sin provecho para nadie, como
el libro, procedente de Almería, que contiene las dos no quiera la alta y eterna justicia que sirva de escarjornadas que hizo á las Indias el gobernador Albar- miento esa caída perenne.
Vedle de pie en el centro de la polvorienta carreNúñez Cabeza de Vaca, rubricado en Valladolid
en 1555; las dos estatuas decorativas del altar mayor tera, mirando hacia el horizonte, en cuya indecisa líde la iglesia de Santiago de Murcia; la estatua yacen- nea se pierde el camino, del que no altera la monótona
te del prelado D. Luis de Torres, y las dos pinturas recta ni un recodo, ni un edificio levantado á su orien tabla, siglo xv1, que figuran la Anunciación, por lla. El sol cae sobre la tierra abrasada y reseca, que
el pintor César Arbacia:, expuestas por el cabildo de despide un vaho sofocante. A los lados del camino y
Málaga, y el gran cuadro, pintado en tabla, proce- hasta donde alcanza la vista se extienden eriales indente de la catedral de Santo Domingo, en que se acabables. Ni una hierba brota de las quiebras de
representa la Virgen del Rosario, que ofrece una rosa aquellas rocas negruzcas que parecen calcinadas por
al niño Jesús. A los lados de estas imágenes y con las colosal incendio. El hombre se ha parado, sin alienmanos juntas en actitud de orar, se ven dos figuras to para seguir su marcha. Secas las fauces, anhelosa la
que se suponen ser el hijo del primer almirante don respiración, relajados los músculos, ha caminado desDiego de Colón y su mujer la célebre virreina doña de que amaneció, sin encontrar una sombra, sin tropeMaría de Toledo. Este cuadro fué regalado por los zar con una charca. ¡Y quedan todavía muchas horas
Reyes Católicos al fabricarse la catedral primera de de sol y la línea del horizonte no ondula, ni se corta!
En aquel sitio en que se para hay una piedra miliar.
las Antillas.
Sin saberlo siquiera, sale de la tierra en que nació y
JUAN B. ENSEÑAT
pone por primera vez su planta en otra provincia.
......., •., •••,,.,.,., •••••••••, •••••.,,.,.,,,,.,.,.,,,,.,.,.••.•••••r ..,,,,. ..................., ••••••,.,,., .• ,,, •••••., ••..•.,,.,,
Castilla acaba allí y Aragón empieza. El hombre es
POBRES Y MENDIGOS
ILU STRACIONES DE GRANER

II
Decíamos en el artículo anterior que ni todos los
pobres son mendigos ni todos los mendigos son pobres. Por desgracia, alguna vez se juntan en maridaje horrendo esas dos miserias y el conjunto es entonces desastroso. El infeliz que padece esa doble miseria se halla condenado á no salir de ella jamás. Le
conducen como de la mano á la final irremediable
caída su carácter apocado, su inutilidad para el trabajo regular y continuo ó bien su invencible pereza,
originada por desequilibradas facultades. El mendigo
de raza vive bien; come, duerme bajo techado, tiene
todas sus necesidades satisfechas. Ejerce un oficio
vil; pero suya es la culpa. Perjudica á los pobres; mas
se aprovecha de la ajena compasión en beneficio propio. De fijo que si no tiene atrofiada por completo
su inteligencia á sí mismo debe despreciarse; pero,
holgazanería ó cinismo, resignación ó rebeldía, vive á
costa de los demás y vive satisfecho. El pobre aquel
que jamás ha tendido la mano ni suplicado con la voz
ni implorado con lastimeros aye~; aquel á quien el
orgullo de raza le lleva á morir de hambre en un rincón antes que confesarse vencido, puede ser que su-

de estatura mediana, enjuto de carnes; su rostro, por
extraño capricho de la suerte, es hermoso sobre ponderación. Aquellas faccione~ viriles y regulares, requemadas por el sol, reciben nuevo sello de grandeza
por la negra y abundosa.cabellera que se esparce por
sus robustos hombros y se escapa por debajo de las
anchas alas de un sombrero mugriento. Una capa de
pana parda, con más años que agujeros y manchas,
oculta por completo su vestido. Lleva los pies calza-

NúMERO

594

dos con zapatos remendados cien veces y destrozados.
Así, parado e n aquel sitio, destacándose su arrogante
figura sobre el fondo centelleante del cielo, aparece
como la encarnación de esa raza que puebla la meseta central de España y que es tan fuerte y sobria
como desgraciada. Las correctas facciones y la gallarda apostura del cuerpo atraen; la sórdida miseria
que le cubre y le penetra repele.
El camino lleva á una aldea y en la aldea hay
agua y pan. El hombre sigue el camino, y junto á la
morada de otros hombres, á guisa' de perro vagabundo llena su estómago con las piltrafas que le arrojan,
calma su sed con el agua que para todos corre, reposa el cuerpo, y al día siguiente la polvorienta cinta se
extiende de nuevo ante él, y la sigue y sólo se para
cuando la mira interrumpida por un caserío, por una
aldea, por una ciudad. Y así sigue hasta dar con la
gran urbe. Ha llegado á Barcelona. H a llegado sin
que ni una sola vez haya despertado la ajena compasión. ¿Quién va á tenerla de un hombre joven y robusto que mendiga? Si ha pretendido trabajar, sus
innobles andrajos le han perjudicado; y al tender la
mano, su juventud y fuerza han hecho que la retirara
vacía. Y sin embargo, en aquellas facciones no hay
un solo rasgo que repela, que no respire bondad y
nobleza; aquellos ojos azules miran de frente, sin astucia ni osadía, y en su doble espejo jamás se ha reflejado la turbia luz de las malas pasiones.
Llega á la ciudad cuando obscurece. La serie no interrumpida de sus jornadas larguísimas ha fatigado de
tal modo su cuerpo que apenas puede andar. Ante su
vista hay un laberinto inexplicable de calles. Al azar
enfila una de ellas. Sucias, mal alumbradas y peor
olientes, denuncian á la legua los suburbios de una
gran ciudad. Donde acaba una empieza otra, las tiendas y portales se suceden sin interrupción, la circulación rodada es mayor y más numerosos los transeuntes.
Los far.oles despiden más claridad, y de las tiendas y
escaleras que ahora pasan ante su vista se escapan
también haces de luz que iluminan las fachadas fronteras. El hombre camina sin descanso. Si alguna vez
tiende la mano, nadie le atiende. Ya está en el centro
de la capital. Un barullo que jamás pudiera imaginar

1

reina en la gran calle plantada de árboles entre cuyas
filas se estruja una multiud que marcha apresurada. A
los lados corren coches particulares y públicos de todas formas y tamaños; chasquean los látigos, crujen
las ruedas, lanzan los aurigas roncos gritos de aviso,
y en lo alto fulgura sobre enormes candelabros la
blanca luz eléctrica. Y aquel movimiento no se interrumpe, y los que van á sus casas son sustituídos por
otros, y los carruajes corren desalados sin darse punto de reposo.
El hombre mira todo aquello sin darse cuenta de
nada. Cuanto le rodea es nuevo para él. Ha querido
pararse y le han obligado á continuar su camino.
¿Adónde va? No lo sabe. Y siguiendo aquel laberinto
inacabable pasan las horas, y las tiendas se cierran y
se apagan las luces y los transeuntes son cada vez
más escasos. La fatiga le rinde y se tiende en un rincón obscuro y silencioso. Un sereno le obliga á levantarse, amenazándole con llevarle al gobierno civil.
Y sigue caminando por las calles de aquella ciudad
muerta, y cuando cruza por su vía otro hombre, si se
le acerca para pedirle una limosna, advierte que se
aparta receloso sin contestarle y apresurando el paso.
Y su deambulación por el seno de aquel desierto de
piedra duró hasta el amanecer, en que, á orillas del
mar, lejos de la morada de los hombres, se tendió rendido, y el sueño, que como la muerte nos iguala á todos, cerró sus párpados.
Cuatro ó seis días después de haber llegado á. Barcelona le vi en la casucha de Hostafranchs de que
hablé en mi anterior a¡tículo, y Graner admiró como
yo aquel soberbio ejemplar de mendigo-pobre, cuya
cabeza podía servir de modelo para el más hermoso
de los apóstolP:;,

NúMERO

LA

594

¿Volverá en lo sucesivo á
emprender su peregrinación
á través de campos y ciudades, ó quedará ya para siempre aquí, siendo uno más
de los soldados del ejército
de la miseria? Ni él podría
decirlo. El azar, que ha he·
cho de ese hombre un mendigo, continuará rigiendo
su destino; pero el sello indeleble que imprime la desgracia ha marcado ya su
rostro y ese estigma no se
borra jamás.
No le he preguntado su
historia ni sé cómo empezó su vía crucis horrendo y
repugnante á la par. ¿Se
abatió sobre él la mano de
la desgracia, ó fueron los
vicios los que poco á poco le empujaron á la final
irremediable caída?
Pero si no es posible saber la historia de ese infeliz, todos sabemos cómo el
estrecho abrazo de la miseria empuja á otros desgraciados al suicidio ó á la
mendicidad.
Cuando el taller se cierra, cuando los ahorros se
agotan, cuando en el zaquizamí sin muebles, abrasador en verano, helado en
invierno, los hijos piden
pan, un pan que el trabajo
no puede llevar á sus bocas, cuando llega Nochebuena y no es posible dará
los pequeños el pavo que
les regocija con su tarnasolado plumaje y les nutre
con su carne; cuando la noche de los Reyes, el pobre
zapato, húmedo por el agua
que recogió en las fangosas
charcas de la calle, no puede llenarse de juguetes;
cuando por Pascua no hay
cordero, ni retama, y caramelos por Corpus, ni pan
ni carne nunca; cuando de
aquel agujero en que habitan se desprende un vaho
que ahoga y depaupera el
organismo más robusto,
que ya en lo sucesivo no
podrá crecer y desarrollarse

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

LA FLORISTA, cuadro de Félix Meslres (Exposición Parés)

por los gérmenes morbosos
que lanza al torrente circulatorio; al ver que el castigo tremendo de la pobreza
no solamente hiere á los
fuertes, sino también, y con
mayor razón, á los niños,
entonces ¡oh! entonces es
cuando la locura del suicidio se apodera de los cerebros, ó cuando la pobreza
se convierte en mendicidad. La desgracia se forra
de vicio.
No vaya á creerse que
esto sucede siempre, no.
Así como hay hombres que
jamás han sentido el bendito estímulo de un pensamiento generoso, así como hay plantas que jamás
recibirán los rayos del sol,
así también hay naturalezas que nunca se doblegarán al repugnante oficio de
mendigar el pan de cada
día.
¿Queréis la historia de
uno de esos miserables que
no ha mendigado jamás y
que agoniza en estos momentos en el hospital, abandonado de todos, recibiendo los mercenarios cuidados que en aquel establecimiento se otorgan? Bracero
del campo, si no hubiese
sido por el deber de ir á
servir la patria en las filas
del ejército, y luego más
tarde á defenderla en los
campos de batalla y á derramar después por ella su
sangre, quizá viviría hoy
vida dichosa, si no holgada. Pero le mandaron salir
de su ¡:,ueblo, vistiéronle un
uniforme, lleváronle á. países desconocidos para él, y
cuando al cabo de seis años
de estar en filas le dieron la
licencia en esta ciudad, sus
padres habían muerto, había perdido poco á poco el
hábito del trabajo, y pensó
- pensamiento de loco que aquí le sería más fácil
ganar el pan de cada día.
Por su desgracia se casó.
Era el pobre medio bobali-

PRIMEROS HOMENAJES RN EL NUEVO MUNDO Á COLÓN, cuadro de J osé Garnelo (premiado en la Exposición internacional de 1892)

�EL POBRE CIEGO, QUÉ BIEN CANTA... , dibujo original de J. García Ramos

EL MEJOR DE LA FERIA, dibujo de J. García Ramos

�322

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NÚMERO

594

eón y tuvo que apencar con lo que pudo.
que le enaltece, Baldomero Galofre ha emprendido la dificil tarea de dar á conocer á España de
Su mujer le engañó y de los dos hijos que
una manera tan brillante y espléndida como comtenía y que le llamaban padre, uno realpleta. Hace ya algunos años que viene consagrándomente era suyo. Al mayor costeóle una
se por entero á h, re~liz~ci6n de su colos~I empresa.
carrera un protector de su esposa, y desde
Los dos primeros d1bu¡os que reproducimos, escogidos al azar entre los centenares que guardan sus
el momento en que entró en la pensión
carteras, forman parte de esta obra monumental,
donde le instruían, aquel hijo quedó persuficiente por si sola para constituir la gloria de
dido para el padre. El que quedó á su laquien, como Baldomero Galofre, consagra al arte
do era precisamente el hijo de su mujer,
y á su país los productos _de su ingenio.
.
Panneau decorativo en madera p1roy él, sin embargo de saber que no corría
esculpida, de F . P. de Ta.vera. - En la Exsu sangre por sus venas, le mantuvo y le
posición de Industrias Artísticas, recientemente
vistió.
celebrada en nuestra ciudad, llamó poderosamente
Andaban mal los tiempos para el trabala atencí6n de los visitantes una obra especial!sima, original en el concepto y en la ejecuci6n, á la
jo. Un antiguo comandante suyo le hizo
que modestamente tituló su autor, el distinguido
entrar en la guardia municipal, y así coescultor filipino Sr. Tavera,panmau decorativo en
mo antes sirviera los intereses de la patria
madera piro-esculpida. Difícil es describir tan ingrande, veló ahora por los de la patria
teresante obra, puesto que si bien en ella hallábase determinada como producción escultórica y del
chica. Después de cuatro ó cinco años de
grabado, este último ejecutado por medio de la
permanencia en (&lt;cuerpo,» una disputa
punta de fuego, participaba en su concepto plásticon un cabo le val~ó la licencia. Mozo de
co de los caracteres oriental y occidental. La figu·
una redacción durante tres años, contira de la niña distinguíase, no sólo por la simplicidad de la ejecuci6n, por su limitaci6n de medios,
nuaba ganándose la vida cuando tuvo que
sino también por ajustarse á las estrictas reglas
salir de allí á consecuencia de haber un
del modernismo. En cambio los motivos de deco•
recomendado que solicitaba la plaza.
ración y hasta tal vez su procedimiento, resultaSin dinero y sin trabajo y entrado ya
ba co:nptetamente oriental, elegante y simple,
en años, casi viejo, empezó entonces una
como las producciones artísticas japonesas.
El derecho de asilo, cuadro de Franexistencia horrible para el infeliz. Harto
cisco J. Amérigo (premiado con medalla de
de soportar privaciones, se largó su mujer
oro en la Exposición internacional de 1892. )- Inscon un amante, pensando que, joven copirándose en uno de los privilegios otorgados por
las leyes y sancionado por la costumbre á los temmo era todavía, en otra ciudad podría haplos en los tiempos medios, ha podido el Sr. Améllar mejor acomodo. Por esta vez la ley de
rigo representar el momento en que un desgracialas compensaciones se cumplió y la adúldo 6 criminal sálvase de la horca y del verdugo,
tera murió á los pocos meses. El esposo
amparándose en la religi6n. El laureado autor del
Saqueo de Roma ha sabido interpretar discretatuvo que encargarse del hijo que la suermente tan dificil asunto, pues cada una de las figu•
te le había deparado y la ley reconocídoras que constituyen la escena expresa la situación,
le, y ese hijo, educado en la escuela cadestacándose especialmente la del verdugo.
llejera, convertido en un pillete, ni quería
Derecho de asilo representa un título más á los
que ya posee el distinguido pintor valenciano, para
reconocer la autoridad del que le mantequien cada una de las exposiciones á que concurre
nía, ni había sistema de hacer carrera
significa un triunfo, como lo demuestran las recon él. Al cabo se largó: engendrado por
compensas obtenidas en las celebradas en 1866,
el vicio, era natural que fuera á engrosar
1876, 1887 y 1892.
La florista, cuadro de Félix Mestres
las filas de esos muchachos sin casa ni ho(Exposición Parés). - La consulta, El convite de
gar, sin oficio ni instrucción, que son algo
vera110 y otras obras, cuyos t!tulos no recordamos,
así como el sedimento de nuestra sociehan ido marcando sucesivamente diversas etadad, á la que emponzoñan en justa compas artísticas, distintas fases, reveladoras del temperamento y cualidades del Sr. Mestres. Su últi·
pensación del abandono en que se les
ma producción significa un nuevo y loable empedeja.
ño, el que debieran perseguir la mayoría de nues·
Aquel á quien la ley le había dado por
tros artistas, cual es el ele representar la época en
padre trabajó hasta hace seis meses, excepque vivimos, ya que al hace_rlo suministrarían, ~?n·
forme atinadamente ha dicho un célebre cnllco
tuando algunos intervalos de forzosa huelinglés, materiales para la historia.
ga, como peón albañil. Al cabo cesó el
Justo es confesar que el lienzo es muy recomentrabajo. Desde entonces la miseria volvió
dable, no s61o por la belleza del colorido, sino tamá reclutarlo, y esta vez no ha soltado la
bién por la corrección del trazo.
Primeros homenajes en el Nuevo
presa. Muchas tardes me le he encontraMundo á Cristóbal Colón, cuadro de
do por la calle, derrotado el vestido, inJosé Garnelo (premiado en la Exposición incierto el paso, famélico el rostro, vaga la
ternacional de Bellas Artes de 1892). - Nacido en
mirada. Nunca me había pedido un cénValencia y educado en Sevilla, centros ambos de
famosas escuelas, pudo Gameto inspirarse en las
timo; pero me conjuraba que puesto que
obras notables de sus maestros y recoger en la
aún le quedaban algunas fuerzas le buscasevillana, y especialmente ante los lienzos de Mura alguna colocación que, desgraciadamenrillo, Zurbarán y Valdés, tan provechosas enseñante, no ha estado en mi mano proporciozas, que á ellas debe tanto como á las que pudo co•
sechar en la Academia de Bellas Artes. Sus notanarle. Dábale yo dinero, poco, cada vez
bles lienzos titulados La muerte de Luca,w y La
que le veía, y tenía la seguridad de que
madre de los Gracos, premiados en los certámenes
aquel hombre aceptaba el dinero movido
nacionales señalan no s61o los triunfos del artisde la necesidad, pero haciendo violento
ta sino tar:ibién determinan su primera etapa, ajustada por completo á los preceptos académicos )'. á
esfuerzo sobre sí mismo, ya que, sin darlas corrientes imperantes de la época. El duelo m·
se él cuenta de lo que le pasaba, su carácterrmnpido y La duda, inspirados en el concepto
ter recto y honrado se rebelaba ante la
moderno, revelan al pintor y al artista que, s(n su·
idea de ser socorrido cuando aún le quejetarse á trabas, rinde á la época en que vive el
tributo que se le debe. Un nuevo lauro acaba de
daba fuerza que gastar, energía que conalcanzar en la Exposici6n Internacional de Bellas
sumir en la lucha por la vida.
Artes su gran lienzo titulado Pri111eros homenajes
Un día me contó que le habían arrojaen el Nuevo M1111do á Colón, premiado con meda·
do de la casa donde dormía. Era en pleUa de oro que llam6 poderosamente la atención
por el efe~to de sol, por la acertada agrupaci6n de
no invierno, hace dos meses. Y al'decirme
las figuras y por su correcto dibujo.
que se había quedado sin casa, sin un rinEl pobre ciego, qué _bien cap.ta... - El
cón, limpio ó inmundo, donde tender el
mejor de la feria, dU:&gt;UJOS originales de
cansado y aterido cuerpo, me daba mucha
J. Oarcia Ramos. - Pocos sabrían interpretar
con tanta gallardía como fidelidad tipos, costummás compasión que las tardes que me exbres y modo de ser de cuanto constituye el rincón
plicaba que no había comido. La sonrisa
privilegiado de España que conocemos con la de·
1
t
----------=.:n:_
sardónica con que recibió el poco dinero
nominaci6n de Andalucia, como lo representa el
que podía darle para que se remediara,
discretísimo y genial pintor J. Garda kamos. Cada dibujo de García l{amos es un cuadro, puesto
me causó un escalofrío. ¿Habéis vi;to alITALIA. Estatua de pla(tl 11\ndel11d11 pnt el estultot betllh~s Begas y regalada
que aparte de las cualidades artísticas que revela
guna vez, en la obscuridad, el último desdenota gran estudio y profunda observac(ón.
á los reyes de 1talia pot los etbpetadotes de Alemnnia
tello que lanza una lámpara antes de
Los dos preciosos dibujos que reproducimos forextinguirse? Así aquella sonrisa. Vida que
man parte de la colecci?n de cuadros a_ndaluces que
acaba ó postrera combustión de una partícula de oxí- nocido me apiado y ante ella me descubriera con ha producido este artis,ta, ~I 9ue ~st1m~mos y consideramos co•
geno, lo mismo da; materia al cabo, de igual manera mayor respeto que ante toda grandeza. Agónico ó ya mo uno de nuestros mas d1stmgu1dos pintores.
finalizan las combustiones.
Italia Estatua de plata modelada por el escadáver, padece menos que viviendo, y gozará así,
cultor berlinés Begas y regalada á los r_eyesl e
Desde aquella tarde no he vuelto á verle. Esta vez por fin, el descanso que nunca había conocido.
Italia por los emperadores de Alemania. - on
el abrazo de la miseria ha sido mortal. H ace pocos
motivo de las bodas de plata de los reyes de ! taba, los empera•
c.
y R.
días me dijeron que se moría.
.,...,,........,,., ...,,.,,...,.,,..,,................ ,............. ,.,,.,,.......,......,.,,.,,,.,,.,,,.....,,......,.,,...,..,..., dores de Alemania han regalado á éstos la estatua de plata que
reproducimos: la figura de Italia está representad: por una ma·
Pensando en esta vida, jamás manchada por el vitrona romana admirablemente modelada, empunando con una
cio ó por el delito y que por modo tan desastrado
NUESTROS GRABADOS
mano el escudo con la cruz de Sabaya y con la otra una rama
acabó; pensando que únicamente á la ciega suerte se
de mirto. Esta estatua, que mide 6o centímetros, es de plata
Granadina.
Apuntes
de
viaje.
Recuerdo
de
debe esa desdicha irremedjable, recordando que por San Felíu de Guixols, dibujos de Baldomero con dorados y esmaltes y ha sido'modelada por el famoso esculmiles se cuentan víctimas parecidas á esa que he co- Galofre. - Animado por un entusiasmo patri6tico y artístico tor berlinés Begas,

. NÚMERO

LA

594

32 3

ILUSTRACI ÓN ARTÍSTICA

~

,,
.

.-~ :.:. .!
.

.

-:

'

;·

..

-.....,, ...

. ,,,7,_.~

' ··, "'·'&lt;"",:s:··-, ,__

-·~_:.-_ ;/ ';7___ / . ~~:,::,;&lt;~'
I

'

.....,
..,

'
'-,.

. ·-~.. ,;-i:·

/ ·_~;1~~~.;;~:.( .p··

1'-z_ ··m~

'&lt; ..,:

.

t

............·

' J ~..-•·

.....,,.•.~·,,.••"'

/'

,,,,,

..,/ \

'~.. ,. . . _.

\

•

~::,.;: J

~......

'"-&lt;.,' -

.,
Barincq, como por protesta casi involuntariamente alarg6 la mano al capitán; éste tendi6 la suya y ambos se la estrecharon un instante (véase pág. 309)

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT. - ILUSTRACIONES DE EMILIO BAYARD
(CONTINUACIÓN)

Hasta muy entrada la noche Barincq continuó soñando; más atrevido en sus
sueños que lo había sido al escribir á su mujer, repetíase incesantemente las últimas palabras de sus primos, y se preguntaba si no era muy posible que Gastón
en la hora de la muerte hubiese querido reparar reconocidos errores.
Toda la noche la pasó Barincq soñando con esto, y por la mañana, á la salida
del sol, se encontraba ya en la pradera como si quisiese tomar posesión de aquellos terrenos que ya consideraba como suyos.
Se ha discutido con frecuencia acerca de los excitantes del espíritu; nada hay
seguramente que mueva con más fuerza la imaginación que la esperanza de una

herencia próxima. Aunque Barincq era, y todos los hechos de su vida lo habían
demostrado, poco avaricioso, no pudo escapar á esta fiebre, y en los tres días
que se deslizaron antes de proceder judicialmente á levantar los sellos viósele por
tarde y por mañana pasear y volverá pasear por los caminos y los senderos de la
finca; las tierras de sembradío serían mejoradas por medio de abonos químicos;
serían arrancadas para transformalas en prados las viñas muertas ó enfermas;
regaría las praderas naturales por medio de compuertas cuyos planos dibujaba
él mismo; iba á ser aquella una transformación científica, 'Y muy poco tiempo
después se habrbn duplicado ó quizás triplicado las rentas producidas por ague-

�LA

I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

lla posesión; la inventiva de Barincq revelábase como nunca inagotable y caprichosa en todo aquello que él desconocía.
El notario Revenacq, para seguir el doble juego que había adoptado, se
puso á la disposición de Barincq á fin de que éste eligiera el día en que había
de procederse al inventario; pero una vez fijado ese día, Revenacq se apresuró á
escribir al capitán Sixto, advirtiéndole que se presentase en el castillo, «sientendía que le interesaba hacerlo.»
A esta comunicación del notario había contestado el capitán manifestándose
sorprendido de que le dirigiesen tal invitación. ¿En qué concepto podía él
presenciar el inventario?, ¿por qué?, ¿á qué fin? Todo esto le parecía incomprensible.
No bien el notario hubo recibido esta carta, se apresuró á llevársela á su antiguo condiscípulo.
- He aquí, le dijo, el medio de que me he valido para preguntar á Sixto si
poseía un testamento, sin dirigirle francamente la pregunta; su contestación
demuestra que no le tiene, y hasta me parece que Valentín ignora del todo que
exista disposición testamentaria; esto ya es algo.
- Ciertamente; pero ni el escritorio ni el pupitre de Gastón nos han revelado
todavía su secreto.
- Nos lo revelarán mañana.
.
En efecto, á las nueve de la mañana del día siguiente, el juez municipal, acompañado por su escribano, se personaba en el castillo con Revenacq para proceder á levantar los sellos y á formar el inventario; y aunque unos y otros debían
de estar, por la larga práctica de su profesión, acorazados contra las emociones,
sentían todos con la misma intensidad impaciencia por ver lo que aquellos papeles encerrados en el despacho de Saint-Christeau iban á revelarles.
¿Contendrían ó no contendrían un testamento en'favor del capitán Sixto?
No fué, sin embargo, por la mesa del escritorio por donde principió á verificarse el interesante inventario: la fórmula judicial exigía que se comenzase por
los títulos; pero como éstos eran de los más sencillos, aquel trabajo preliminar
terminó muy pronto, y pudo el juez por último examinar si los sellos puestos
por él se hallaban intactos: una vez averiguado esto, fué introducida solemnemente la llave en la cerradura del cajón principal.
- Entiendo que de existir testamento, dijo el notario, debe de estar en este
cajón, en el cual encerraba Gastón sus papeles de más importancia.
-Aquí tambien guardaba mi padre los suyos, dijo Barincq.
- Procedamos, pues, á buscar con todo detenimiento, dijo el juez.
Pero por muy atenta y muy detenidamente que lo buscaron, el testamento no
pareció.
Barincq, sin permitirse tocar á los papeles, permanecía detrás del notario, y
con la cabeia inclinada por encima de los hombros de Revenacq seguía ávidamente con la mirada el examen de aquellos papeles; el padre de Anie tenía el
corazón oprimido y los ojos nublados; nadie hacía observaciones inútiles, todos
callaban, solamente el notario pronunciaba de tarde en tarde algunas palabras
para explicar el contenido y la naturaleza de algún documento; cuando ese documento constaba de varias hojas, Revenacq las doblaba una por una, despacio
y metódicamente, como para evitar que dejase de verse cualquier papel oculto
entre las páginas.
Por último llegaron al fondo del cajón.
- Nada, dijo el notario.
- Nada, dijo el juez municipal.
Ambos levantaron entonces sus ojos hacia Barincq y le miraron con una
sonrisa que parecía á un mismo tiempo alentar la esperanza y felicitarle cariñosamente.
- Podría suceder que no hubiese testamento, dijo el notario.
- Sí, podría suceder perfectamente, repitió el juez.
- Principio á creerlo, dijo el secretario, que hasta entonces no se había permitido manifestar su opinión.
- ¿Quieren ustedes registrar los otros cajones?, preguntó Barincq con voz
temblorosa.
- Ciertamente.
El segundo cajón desocupado con idénticas precauciones y con el mismo
meticuloso detenimiento, sólo contenía papeles insignificantes, amontonados
allí por un hombre que tuvo la manía de conservar todas las cuentas que pagaba, lo mismo que cuantas cartas recibía hasta las de menos interés. Igual resultado se obtuvo al registrar el tercer cajón y el cuarto.
- Nada, decía Revenacq con una sonrisa cada vez de mayor satisfacción.
- Nada, repetía el juez municipal.
Y por su parte el secretario repetía también:
- Siempre he creído que no existía testamento.
Si se hubiese atendido á la impaciencia nerviosa de Barincq, aquel examen
se habría llevado á cabo con mayor rapidez; pero Revenacq, que no sabía apresurarse, no dejaba papel alguno en su sitio sin antes haberlo leído, haberlo palpado y haberlo agitado para cerciorarse de que no llevaba adherida ninguna
otra hoja.
- Todo se andará, decía el notario.
Entretanto se había llegado ya al último cajón de la mesa; apenas estuvo
abierto, mostró Revenacq más apresuramiento para sacar los papeles.
- Si existe un testamento, dijo, aquí es donde vamos á encontrarlo.
Efectivamente, aquel cajón parecía pertenecer por completo al capitán; en
muchos legajos estaba escrito el nombre de Valentín de puño y letra de Gastón;
en otro aparecía el nombre de Leontine.
- ¡Atención!, dijo el notario.
Pero su recomendación era ociosa: los ojos de los presentes no se apartaban
de aquel montón de papeles que del cajón había sacado Revenacq.
Este, metódico siempre, comenzó por el legajo que llevaba el nombre de
Leontine: ¿no exigía la lógica que se procediese por este orden, primero la madre, después el hijo?
Cuando se desenvolvió la cubierta, lo primero que se encontró fué una fotografía ya medio borrada y que representaba á una joven.
- Ya ves que era muy bonita, dijo el notario presentando el retrato á Barincq.
- Su hijo se parece mucho á ella, por lo menos en la delicadeza de los
rasgos.
El juez municipal y el secretario no participaron de aquella opinión.
- Prosigamos, dijo Revenacq.

N úMERO

594

Lo que se encontró inmediatamente después fué un gran mechón de cabellos
negros y sedosos, algunas florecillas secas, tan estropeadas, que era imposible reconocerlas; por último varias cartas escritas en papeles de distintos tamaños y
fechadas en Peirehorade, en Burdeos y en Royán.
Cuando el notario tomaba una de aquellas cartas para leerla, Barincq le detuvo diciéndole:
- Me parece que no es indispensable leer estas cartas.
Revenacq miró á Barincq como para discernir qué era lo que motivaba aquella observación: si el deseo de respetar los secretos de su hermano, ó la impaciencia de continuar la busca del testamento.
- Estas cartas pueden ser de un interés capital, dijo, pero reconozco que por
ahora no es urgente enterarnos de ellas; sigamos.
E l legajo que había después contenía cartas del capitán ordenadas por fechas: las primeras aparecían escritas con esa letra grande de niño, letra que con
el tiempo iba disminuyendo y caracterizándose.
- También estas cartas pueden tener interés, dijo el notario, pero también
las veremos en otra ocasión como las de la madre.
Los otros legajos se componían de cuentas, recibos y cartas que probaban •
cómo durante largos años, en el colegio de Pau, en Sainte-Barbe, en Saint-Cyr y
tiempo adelante en en el regimiento, Gastón había sufragado completamente, no
sólo los gastos de educación de Sixto, sino otros de distinta naturaleza; pero en
ninguna parte se halló rastro de testamento ni siquiera de proyecto de testatamento.
- El negocio me parece ultimado, dijo el notario.
- No ha habido, no habrá testamento, dijo el secretario, que ya no vacilaba
en afirmar rotundamente.
- ¿Les parece á ustedes que vayamos á almorzar?, preguntó el juez, á quien
las emociones más hondas no quitaban el apetito.
Aunque durante el almuerzo y en presencia de los criados hubo de guardarse
mucha reserva, alguien dejó escapar varias palabras bastante significativas para
que llegase á la cocina el rumor de que no se había encontrado el testamento, y
entonces la noticia se propagó entre todo el personal del castillo.
Hasta aquel momento la servidumbre, muy convencida de que allí no podía
existir más heredero que el capitán, había tratado á Barincq como á un intruso.
¿Qué hacía en el castillo aquel hermano arruinado? ¿Qué esperaba? ¿Con qué
derecho daba órdenes? ¿Cómo se permitía recorrer aquellas tierras como si fuese el amo? Lo divertido iba á ser verle salir de allf con las orejas gachas.
Cuando se supo que no existía testamento, la situación varió de pronto, y completamente; prodújose un cambio brusco que se manifestó en seguida: en el instante mismo en que se servía el café, un ayuda de '.cámara anciano, que durante
veinte años había sido el confidente de Gastón, colocó encima de la mesa una
botella cubierta de telarañas que denunciaban su venerable antigüedad y hacia
la que el criado manifestaba gran respeto.
- Es Armagnac de 1820, dijo; he pensado que el señor querrá que lo prueben estos caballeros.
Cuando el criado hubo desaparecido del comedor, los tres hombres de ley
cambiaron entre sí una sonrisa que Revenacq tradujo:
«He ahí un rasgo muy significativo: no es ciertamente para que bebamos á
la salud del capitán para lo que Manuel nos ofrece ese aguardiente.»
Cuando se reanudó la operación del inventario quedaron también sin resultado alguno las pesquisas realizadas en la cartera y en el pupitre de Gastón, lo
mismo que las llevadas á cabo en la mesa de noche. A las cinco de la tarde todo
había sido registrado, lo mismo en el despacho que en la alcoba, y ya no había
más habitaciones en que pudiesen existir papeles.
- Decididamente no hay testamento, dijo el notario tendiendo la mano á su
antiguo condiscípulo.
- El Sr. de Saint-Christeau, replicó el juez municipal, sentía gran respeto á las
tradiciones de la familia para que pudiese faltar á ellas.
- Lo cual no impide que haya existido un testamento, replicó el notario.
- ¿No puede haber sido destruido?
- Preciso es que lo haya sido, toda vez que no lo encontramos.
- En el mero hecho de recoger el testamento que le copió á usted, dijo el secretario, demostró el Sr. Saint-Cristeau que ese testamento no traducía ya fielmente sus intenciones.
- Indudablemente.
- Gastón ha querido por consiguiente destruirlo.
- O solamente modificarlo.
- Si solamente de una modificación se hubiese tratado, preséntanse tres hipótesis: primera, que Gastón hubiese confiado á usted ese testamento; segunda,
que se le hubiera entregado al capitán; tercera, que le hubiese guardado él mismo en un cajón de su mesa. Es así que á usted no se le ha confiado, que no se
lo ha entregado al capitán y que no lo encontramos aquí, luego está probado
que no existe; y por lo que á mí se refiere creo firmemente que Gastón, después
de haber destruído el primer testamento, no ha otorgado ningún otro; de todo
lo cual deduzco que en su calidad de único heredero el Sr. Barincq debe ser
puesto en posesión de todos los bienes de su difunto hermano.

XIII
Esperando á. que se llevasen á cabo las formalidades de la toma de posesión,
Barincq, que permanecía en Ourteau, escribió á su mujer y á su hija para que
se reuniesen con él. Cuando Anie y la señora de Barincq llegaron á la estación
de Puyoo encontraron al heredero que las aguardaba con un carruaje para trasladarlas al castillo.
Ambas vestían de luto riguroso, y Anie llevaba por primera vez en su vida un
traje que la favorecía mucho, sin que ella hubiese tenido que incomodarse en
cortarlo ni en coserlo por sí misma después de discutirlo mucho con su madre.
Barincq hizo subir á su familia en el carruaje y se sentó al lado de su hija.
- Vas á ver ahora los P irineos, le dijo.
- Desde que salimos de Dax he columbrado sus siluetas rodeadas de nubes.
- Ahora vas á verlos de cerca, dijo el padre con una especie de recogimiento.
- Valiente negocio, dijo la señora de Barincq.
- Sí, mamá, para mí lo es, contestó Anie.
_
Su padre le dió las gracias con una sonrisa que expresaba toda su satisfacción
por estar de acuerdo con ella.

NÚMERO

594

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

-Aquí tienes el Gave de Pau, dijo Barincq cuando el carruaje entraba en el
puente.
- Pues es muy bonito, dijo Anie con curiosidad mirando las aguas alborotadas.
- Es un río como otro cualquiera, dijo la señora de Barincq, no cambia más
que el nombre.
- Pues precisamente en este caso el nombre retrata la cosa, porque gave procede de cavus, que significa profundo.
- ¿Y esta finca, preguntó la señora de Barincq, cuánto vale ahora?
- No lo sé.
- ¿Cuánto produce?
- Próximamente 40.000 francos.
- ¿Encontraríamos quien la comprase por un millón?
-Lo ignoro.
- ¿Pero no has pensado en esto?
- ¿A santo de qué?
- ¿Cómo á santo de qué?
- ¿Busca uno compradores cuando no se propone vender?
- ¿Pero quieres conservar la finca?
- ¿Creo que no querrás venderla?
- Sin embargo...
- Todo nos obliga á conservarla y á explotarla en bien de nuestros intereses;
si hoy produce una renta de 2 por 100 podemos hacer que llegue á darnos un
10 ó un 12.
La señora de Barincq miró estupefacta á su marido, y después de contemplarle
un instante le dijo:
- No creas que trato de echarte en cara lo pasado, amigo mío; pero me pa·
rece que después de veinte años como los que hemos llevado tengo algún derecho á cambiar de vida.
- Pues qué, ¿el pasar de nuestro zaquizamí de Montmartre al castillo de Ourteau no es un cambio en que hasta hay algo de comedia de magia?
- ¿Pero es en Ourteau donde piensas casará Anie?
- ¿Por qué no?
Hasta entonces Anie nada había dicho; pero á la sazón, lo mismo que siempre
cuando entre sus padres surgía alguna disputa, trató de intervenir y dijo:
- Deseo de todo corazón que no habléis de mi matrimonio y que no se piense
en esto siquiera; lo mejor que para mí tiene esta herencia inesperada es que me
devuelve mi libertad; ahora puedo casarme cuando quiera, con quien quiera y
puedo hasta no casarme si no encuentro el marido que realice ciertas ideas mías
que son hoy muy distintas de lo que eran hace poco tiempo.
- No es este país apartado y perdido donde podrás hallar lo que piensas.
- Te responderé lo mismo que papá: ¿por qué no? Si yo hubiese de ser causa
d: preocupación para vo~otros, estaba bien que hablásemos de eso; pero si precisamente lo que os suphco es que no me tengáis en cuenta para nada.
- ¿Te resignarías á vivir en Ourteau?
-Muy bien.
- ¡Estás loca!
- Cuando una se ha resignado á vivir en la calle del Abreuvoir puede resignarse á todo... á todo lo que no sea Montmartre, principalmente cuando ese
todo consiste en un gran castillo en medio de un país hermoso...
- No le conoces.
- ¡Si estoy en él!
Como su hija había acudido antes en auxil io de Barincq, éste quiso también
ayudar á su hija.
. - ~o que deseo par~ nosot,ros,. dijo, no es una existencia monótona del prop1etano rural que no nene mas d1Stracciones que las de pasarlo bien sin cuidarse de nada y sin pensar en nada; deseo por el pronto que logremos sacar á esta
finca una renta del 10 por 100 cuando menos; y no seguramente c;ruzándome
de brazo~, en tanto qu: las ~osechas que puede producir nacen por casualidad
y se _cult1~an P?r la rutma, smo cons~grándome á ella y prodigándola cuidados,
mtehgenc1a y tiempo. A consecuencia de diferentes causas, Gastón dejaba marchar las cosas; y cuando sus viñas se vieron atacadas de enfermedades, las abandonó; de manera que una gran parte de sus tierras por esta falta imperdonable
de cultivo, se encuentran eriales y nada producen. '
- ¿Pero quieres curar las viñas?
- Quiei:o arrancarlas y transformarlas en prados. Gracias al clima húmedo y
templado Juntamente, gracias asimismo á la naturaleza del terreno nos hallamos
en el país de los pastos, casi, casi como en los más ricos cantones de Normandía. Solamente necesitamos sacar partido de estas circunstancias: arreglar grandes prado~ en que el ganado pueda pastar á sus anchas; fabricar manteca que
s~rá de pn_mera clase, y con la leche sobrante cebar al ganado de cerda; tengo
bien estudiados mis proyectos.
- i Estamos perdidos!, exclamó la señora de Barincq.
- ¿Por qué estamos perdidos?
-; Porque va~ á lanzarte en ideas nuevas y en nuevas invenciones que devoraran la ~erenc1a d_e tu_ hermano; á la verdad no quiero dirigirte reproches, pero
sé, por tnste expenenc1a, cómo se hunde y desaparece una fortuna aun siendo
muy grande, cuando ha de alimentar algún invento.
'
- Ahora no se trata de inventos.
- Ya_sé lo que e_s est~: se comienza por un gasto de veinte francos y no se
acaba m aun con cien mil.
La llegada á )a cima ~e la c~esta fué parte á evitar que la discusión continuase Y aun se agnai:a; Banncq, sm contestar á su mujer, mandó al cochero que
co~ocase ~~ carruaJe atr~vesado en el camino; después, extendiendo la mano para
senalar, d1¡0 hablando a su hija:
- i::e ahí los Pirineos; desde ese último pico que está á tu izquierda hasta
esas c_1mas de la ~erecha todo es el país vasco, el nuestro.
Ame permaneció much_o_ t!empo silenciosa, con la mirada perdida en vagas
~~ofundidades; después dmg1endo los ojos á su padre, le dijo con sonrisa cannosa:
- El no haber visto nada nunca tiene la ventaja de que la primera cosa grand~ Y hermcsa que veo sea nuestro país; te juro que esta impresión que ahora recibo es tan fuerte que no se borrará nunca.
. - ¿No es. verdad que es muy hermoso esto?, preguntó Barincq, á quien la emoción de Ame enorgullecía y halagaba.
'Pero la señora de Barincq interrumpió bruscamente aquellas efusiones.

- ¡Calla! Aquel es nuestro castillo, dijo mostrando el valle al pie de la cuesta
y á la ori!la de aquella cinta de plata que se llama el Gave; debe de ser aquella
fachada roja y blanca.
- Pues tiene realmente aspecto grandioso.
- Sí, desde lejos, contestó la señora de Barincq.
- Y de cerca también, replicó su marido.
- Celebraré mucho verlo pronto, porque tengo hambre.
El carruaje bajó rápidamente la cuesta, y después de haber atravesado el pueblo, donde los vecinos se asomaron á las puertas para verlos pasar, el vehículo
llegó á la puerta de hierro del castillo, puerta que estaba á la sazón abierta de
par en par; la portera anunció la llegada de los amos con un vigoroso toque de
campana.
- ¡Cómo!, preguntó Anie, ¿tocan porque llegamos nosotros?
- Sí, hija mía; esta era la costumbre en tiempo de mi padre y de mi hermano,
y en nada se ha cambiado.
También había la costumbre de que Manuel respondiese á este toque de
campana colocándose en el descansillo di'! la escalera y delante de la puerta de
las habitaciones, y cuando el carruaje se detuvo el criado se adelantó respetuosamente para abrir la puerta.
- ¿Queréis almorzar inmediatamente?, preguntó Barincq.
- ¡Ya lo creo, contestó su mujer, estoy muerta de hambre!
Cuando Anie penetró en el espacioso comedor del castillo, cuyo piso estaba
compuesto de baldosas de mármol blanco y rojo, cuyas paredes aparecían adornadas por finas maderas talladas, y cuando vió la mesa cubierta por admirable
mantelería adamascada de Pau, sobre la cual resplandecían, reflejando los rayos
del sol, los cristales tallados, los saleros, las vinagreras, las salseras de plata, gozó

Sus pasos le llevaron al parque del castillo... (véase pág. 309)

p~r primera ve~ en su vida la i~1presión del lujo en el bienestar, y entonces inclmandose hacia su padre deslizó en su oído y en voz muy baja las siguientes
palabras:
- ¡Qué bonito es tener riqueza!
Lo g~e fué ta~bién muy bonito y sobre todo muy agradable fué el comer con
tranqu1hdad man¡ares excelentes sin precisión de levantarse á cada instante de
la silla para ir, como hacían en el zaquizamí de Montmartre ya á buscar en la
cocina un plato ó un cubierto, ya á llenar en la fuente la bot~lla vacía. Manuel,
d~ frac negi:o y con guantes blancos, servía á la mesa, silencioso, sin apresuramientos y sm tardanzas, con tanta exactitud y tanta corrección que no había
nunca necesidad de pedir nada.
También p~r la primera vez en su vida comprendió Anie los placeres que
puede proporcionar una buena mesa, no en la glotonería, sino en un encadenamiento de goces casi insignificantes y de los cuales la joven no tenía la más remota idea.
- He querido, dijo su padre, que en este primer almuerzo que tomáis en el
castillo, no os sirviesen sino productos de la finca; las alcachofas proceden de la
huerta; los huevos d~l ,corral; este salmón ha sido cogido en nuestras pesquerías;
el pollo que nos serv1ran ahora con salsa blanca ha sido criado aquí· la manteca
y_ la crema d_e esa•salsa proceden de nuestras vacas; este pan esti hecho con
tngo que cultivamos en nuestras tierras, molido en nuestro molino cocido en
nuestros hornos; este vino ha sido cosechado cuando nuestras viñls daban todavía fruto; estas fresas tan frescas y tan hermosas han madurado en nuestras
estufas ...
- ¡Pero esto, interrumpió Anie, es una vida patriarcal!
- La sola existencia lógica; y bajo el reinado de la química en que hemos
entrado, la única sana.
( Co11ti1111ará)

�LA

lLUSTl{AClóN A1n1snca

NúMElW

594

fuerzos laterales producidos por la operación de perl~s evidente &lt;J"(' bs npl icaciones de esta nueva
foración angular. Un cono de velocidad gobernado máquina se extenderán muy pronto á la mecánica de
por una correa procedente de un árbol de transmisión precisión, y que la perforadora universal se empleará
montado sobre la base y provisto de poleas fija y loca siempre que se trate de proceder á una reunión rede un engranaje de correa y de una palanca. Un apa~ sistente y racional de partes metálicas entre sí.
rato de avance automático variable está dispuesto del
modo ordinario con muchas velocidades y un trinquete de interrupción en el volante á mano montado
MÁQUINA PARA HORADAR
en el árbol vertical. En la parte anterior y sobre una APARATO CORTAVIENTO PARA LOS VELOCIPEDISTAS
Esta máquina recientemente introducida en el corredera vertical hay fijada una tabla con un torniLa consideración de la enorme presión que ejerce
mundo de ingenieros constructores, está llamada á llo y un volante á mano para el reglaje vertical: cuaprestar grandísimos servicios y será antes de mucho tro pernos de presión se introducen, por ranuras en T el aire sobre el cuerpo humano en movimiento, de la
limadas, en las correderas. La tabla lleva co- imposibilidad en que éste se encuentra de aumentar
rrederas en T limadas para fijar en ella la pie- sus esfuerzos más allá de un límite muy próximo á ser
za ó un torno.
alcanzado en la actualidad, de la muy importante diLa diferencia esencial que existe entre este minución de fuerza producida por una débil diferenaparato y las horadoras ordinarias es la siguien- cia en el modo de atacar el aire, ha movido á un inte: Mientras que en una máquina ordinaria el ventor, M. Lame, á buscar un medio artificial de disportaherramienta no hace más que girar alre- minuir la resistencia más importante que se opone á
dedor de su eje fijo, en la nueva máquina hay la progresión de los vehículos ligeros, la del aire. Proademás un movimiento lateral de la punta del ducto de sus experimentos ha sido el proa-velo ó cortaladro, regulado por los gálibos que sirven de taviento para los velocipedistas, que consiste en dos
guías. Un árbol hueco da vueltas en un so- alas montadas sobre un marco de alambre en forma
porte á rótula que atraviesa la rueda dentada de dos rectángulos inclinados á unos 50 grados aproxicolocada debajo y que va provisto de un dis- madamente cuyos lados mayores están reunidos por
co que gira libremente sobre su extremidad una charnela (fig. 1 ). El ciclista está como oculto desuperior y que se mantiene apoyado contra un trás de un libro medio abierto cuyo lomo formando
anillo gálibo que lo rodea y puede ser fácil- una delgada arista corta el aire con un mínimo de
mente reemplazado por otro de cualquier gasto de fuerza (fig. 2).
forma.
El armazón se fija por medio de unas pinzas á la
A pesar de esto, el árbol hueco sólo giraría horquilla de la rueda delantera y al guión y se ajusta
alrededor de una posición central si no estu- á la altura conveniente por medio de correderas; para
viese ceñido á la rueda dentada que está enci- darle la anchura necesaria se abren más ó menos las
ma por un bloque movedizo que puede mover- alas: algunos cauchos provistos de ganchos clavan en
se en una corredera recortada en la rueda de él la hoja de celuloide perfectamente transparente,
engranaje y rechazada lejos del centro hacia
el exterior por dos potentes muelles. El límite
de su movimiento hacia el exterior es naturalmente el que está fijado en el gálibo que guía
el disco, el cual en todas sus posiciones está
apoyado contra el gálibo. Otro límite, además
.
.
'
proporciona un pequeño tormllo que se introduce en la rueda dentada y que, una vez puesta en su lugar, vuelve el bloque movedizo á su
posición central.
En el interior del árbol se desliza un portaherramienta que es arrastrado por un espolón
que se desliza y que constituye el verdadero árbol de perforación de la herramienta. Es evidente que haciendo salir ó entrar este árbol la
distancia de su punto al soporte á rótula aum~ntará ó disminuirá y por ende variarán las dimensiones de la curva descrita por su punta.
Ya se comprenderá que este cambio de lugar no hace _avanzar la heramienta, sino que
sólo hace vanar el tamaño del agujero practicado dentro de ciertos límites y que es en extreNueva máquina para horadar, Muestras de los agujeros practicados
mo conveniente para hacer más perfecto este
agujero. Este árbol recibe su movimiento enun aparato indispensable para los constructores de trant~ y salien.te de un tornillo colocado en su parte
máquinas textiles, de material para fábricas de papel, superior, mamobrado por un volante á mano y unide motores de vapor y de máquinas eléctricas, pues do al árbol oscilante por medio de una juntura unipermite abrir agujeros de casi todas las formas, regu- versal. E l movimiento de avance de la máquina se
Fig. 2. Aparato cortaviento en marcha
res, angulosos ó irregulares, semicirculares y redon- produce bajando toda la cabeza con su á rbol oscilandos, sin más que regular el aparato por medio de un te y sus accesorios que son independientes. El avantornillo. La forma de esta máquina es la de una má- ce automático está enlazado con el tornillo vertical y flexible y resistente á la vez. Aunque la superficie de
quina de horadar ordinaria: está dispuesta sobre un con el volante á mano que obra sobre la tuerca de la los planos inclinados es muy reducida, disimula por
bastidor hueco de hierro fundido de una sola pieza cabeza de la perforadora, de modo que el operador completo al velocipedista inclinado en su posición de
que le da la estabilidad necesaria para resistir los es- puede variar, acelerar ó retrasar el avance durante el marcha y sólo deja al descubierto las piernas.
funcionamiento del avance automático
La teoría matemática del cortaviento demuestra
lo cual permite obtener una gran perfec~ que su ángulo de unos 50 grados reduce á la quinta
ción en el interior y un ajuste exacto en parte la resistencia del aire sobre un plano colocado
el fondo del agujero.
detrás del aparato. Si un velocipedista tiene las forOtro gran perfeccionamiento reciente- mas redondeadas, más favorables á la progresión que
.
'
mente mventado, consiste en dar al gali- una superficie plana, en cambio la concavidad que
bo-guía una forma cónica y enlazar este resulta de su posición encorvada y la violencia de sus
gálibo (no el árbol de perforación) al tor- movimientos son causa para él de inferioridad resnillo regulador antes mencionado lo cual pecto de un plano móvil animado de la misma velopermite supri~ir el árbol interior' y hacer cidad, y la resultante de estas acciones permite conel.árbol J?nnc1pal de una sola pieza, ven- siderar como un máximo la diminución de mitad
taJa mamfiesta que da mayor solidez á la del coeficiente de resistencia de un plano. El cortamáquina. Esta disposición permite al ope- viento, pues, haría ganar en teoría la diferencia entre
rador hacer variar la amplitud de la os- una mitad y una quinta parte; pero en la práctica las
cilación durante el avance de la perfora- diversas condiciones atmosféricas, mecánicas ó fisioción, de modo que hoy puede perforarse lógicas disminuirán esta ganancia, dejando, sin emun agujero cónico más ancho en el fondo bargo, una ventaja de cerca de un cuarto ó un quinque en el vértice y rectificarlo de un mo- to, que no deja de ser muy importante.
do completo, dos operaciones que son
En una serie de pruebas efectuadas con viento lienteramente distintas.
gero de bolina, un velocipedista dejándose ir sin tocar
La variedad de for~as de ag~jeros per- los pedales ni el freno por una pendiente de 750 meforados por la máquma es casi infinita y tros con una inclinación que variaba entre 15 y 35 micomprende todas las formas útiles en la límetros por metro, la recorrió en 132 segundos sin
Fig. I. Aparato cortaviento para los velocipedistas. - AA. Brazos superiores del aparato. - SS. Brazos transversales para dar más resistencia al
práctica general. Nuestr~ grab~do repro- aparato y en 106 con él; de modo que en el primer
aparato. - P. Aparato que sujeta el guión. - E. Tuerca á mano. - V. Torduce al lado de la máquma vanos aguje- caso consiguió una velocid&lt;Jd de 20.450 metros por
nillo de presión. - D. Pieza tubular. - GG. Correderas. -MM. Brazos
ros
sencillos, de los cuales el redondo con hora y de 25.450 en el segundo caso. La superioridad
de la montura. - BB. Sustentáculos. - IT. Vástagos inferiores que se
faceta plana parece ser el más aplicable.
del cortaviento hubiera sido aún mayor si el velocipeintroducen en los agujeros t de los pedales.

N úMERO

LA 1LUST RACIÓN

594

AH.TÍSTICA

dista hubiese corrido sobre una pista y con
viento más fuerte, porque siendo en ésta más
débil la resistencia de rodadura permite dominar mejor la acción del viento. En una marcha
á razón de 15 kilómetros por hora, los valores
respectivos de la presión del aire y de la resistencia de rodadura son 0'89 y 2'86 kilogramos:
en este caso el viento no es gran obstáculo; á
20 kilómetros empieza á serlo; á 27 dobla el
tiro. En las grandes velocidades, cuando el
turista, á un paso moderado, marcha contra
el viento de bolina, éste opone un esfuerzo cinco ó siete veces superior á la suma de todas las
demás resistencias.
Como el aire rara vez está en completa calma, la utilidad de la proa se manifiesta en
realidad en las marchas inferiores á 15 kilómetros desde el momento en que la dirección seguida es casi la misma del viento.
Por otra parte, el aparato no es ni feo ni molesto y merece el nombre de mariposa que lleva: pesa menos de 400 gramos y se monta y
El encendedor eléctrico de M.nDelostal
desmonta en dos minutos. La montura se cierra y se coloca en el cuadro de la bicicleta ó en
el guión por medio de las pequeñas correas de que denominado por su inventor el encendedor eléctrico.
está provista: las alas se arrollan y se fijan en el timón. Consiste en una especie de campana provista en su
parte superior de una abertura: una barrita A puesta
*
en esta abertura es, por decirlo así, la pajuela, pues
**
al retirarla del aparato se inflama y la llama que proLA CIENCIA PRÁCTICA
duce dura un cuarto de minuto aproximadamente.
EL ENCENDEDOR ELÉCTRICO
El aparato está en comunicación, por medio de
E l pequeño aparato que nuestro grabado reprodu- dos hilos, con una pila análoga á la que sirve para
ce en su aspecto exterior y en corte vertical ha sido los timbres eléctricos.

PITE -EPILATOIRE DUSSER

La barrita metálica que sirve de pajuela va
provista en su extremo de una parte hueca
perforada llena en su interior de algodón: el
extremo de la misma, que termina en perilla,
está sumergido en el fondo del aparato en un
receptáculo lleno de esencia de petróleo ó de
alcohol adicionado con éter. Al retirar la barrita, ésta determina la producción de una
chispa eléctrica que inflama el algodón empapado en líquido combustible.
La vista del aparato en sección vertical que
reproduce nuestro grabado, permite apreciar
en todos sus detalles los distintos órganos del
mismo.
A representa la pajuela propiamente dicha
que se sumerge en un pozo B, que cierran dos
laminitas de muelle cuando se retira del aparato la pajuela. C es un embudo que se abre
en dos partes para dejar paso á la pajuela: un
pequeño muelle de reloj D forma escobilla y
determina la chispa al contacto de la perilla
inferior de la pajuela. Esta escobilla está sostenida por una columna de cobre aislada que
recibe la corriente por el hilo F: el segundo
hilo está en comunicación con la masa del aparato.
En la parte inferior del sistema se encuentra el
depósito E de líquido combustible que está revestido de rodajas de fieltro con objeto de inmovilizar el
líquido. Un orificio que se encuentra en la parte inferior permite llenar este depósito cuando el líquido
se ha agotado.
(De La Nature)

Mstruye basta las RAl~ES el ,,ELLO del rostro de las damas (Barba, Bigote, etc.), 1111
DJD¡;un peligro~ el cutis. 50 Aiios de Í::ltlto,~millatts de tatimonio1garantiwl la duda
,1. esta preparat1on, {S, vende en oaJ••• para la harha, y en 1/2 oaju para el bigott ligero)'!' Para
lu, ~r..vs, em••lle:• e' !?llil. l'Ull.1/i., DUSSER, 1, rue J .. J.-Rou■aeau, Paria.

......

'El.,»El 11.16 C/~1101111 .,,, •AAIIAL

. ~lil,111 c11I IN8TANTANEAMENTE loa AcceHI.

KASXAYTODAS LAS SUFOCACIOJlf!S

ENFERMEDADES

GARGANTA
ESTOMAGO
P!BTILUI P0LY0S
VOZ y BOCA

J

PASTILLAS DE DETHAN

PATERSON
a IJBJIUTIO IIA&amp;NISIA

Recomendadas contra los Males de la (jarganta,
Extinciones de la Voz, Inflamaciones de la
Boca, Efeotoa pernlcloBOB del Jlercario Jri•
taoion que produoe el Tabaco, y apecial.:iente

J

• • 1Joe _,ra lu ~ n • del Eat6mac,o, Falta de A.pe\lto, Dlge.Uon• l.abo~• .l.oedw,V6mttoe, Eruotoe, y C611ooe;
regularlAD lu l'allaionN del Ea\6mago y
de loe IMNUDol.
fllllr• tlNt•II 1 ,,_. di l. FAYAIO.

DZTll&amp;lf,ranu.auao •

aa,1q,r .m e¡.rotulo a firma
Adh. DETBAN, Farmaoeutloo en P.uwi

•.uua

.............................! oºR•W\!II GOTA !
1:l del c!J~REUMATISMOS •
♦

Especifico probad~ de la GOTA y REUIIATISIIIOS, calma los dolores •
los mas fuertes. Acc1on pronta y se¡;ura en todos los petiodos del acceso,
•
F . COMAR é HIJO, 28, Rue Salnt-Claude, PARIS

...............................
•

VENTA POR MENOR , -EN TODAS LA S FARMA C IA S v DROGUERIAS

•

· MEDICACION TÓNICA

á

' •

-~

EFLORE8CEJICIA8

ROIECES

~

Se ea-riu proapectoa i •alea i. eolidie
4lriglhdok i loo Sra. Mool&amp;Der y Súaoa, eillton,

•

arabedeI&gt;igita.lde

J G

Empleado con el mejor ~exito

EL mas sflcaz ds Los
Fsrrugínosos contra la
Anemia, Clorosis,
Empobrecimiento da la Sangra,

Debilidad, etc.

..~~·,..,......,-..~"'_,..~,,•' r.,,...,........ ~,~....~~
~·\~

rageasal Lactatode u·1errode

GELIS&amp;CONTÉ
Aprobadaa por /a Academia de Medie/na de Par/s.

rgotina y Grageas de que
HEIOSUTICO ti mu PODE~OIO
se conoce, en poc10n o
f4;J6oif:(;J:111~ft1fJa fA.cll
enLa~nj:~~!~~ ~ª~~~m~c:~
el labOr del parto y

E

Kedalla de Oro de la S•d de J!'ia de Paria detienen las perdidas.
LABELONYE y C'•, 99, Calle de.Aboulcir, Parla, y on toila.s la.s farmacias.

CARNE HIERRO y QUINA

BLANCARD
\I

contra las diversas
Afecciones del Corazon,
Hydropesias,
Toses nerviosas¡
Bronquitis, Asma, etc.

il .Alimento mas f o ~ Wlido a los '1'6Dicoa 111&amp;1 reparadores.

Con iodu.ro de Hierro i.D.alterable

Exijase l a firma y el sello
•
de garantia.

v•

de peeeta la
entroga do t6 página.e

DE

,~

~

...

to oéntirnoe

PILDORAS v JARABE

t\\~

, LENT&amp;I.U, TEZ A10
8AIIPULLIDOI, TEZ 1141UlO
ARIIUQAS PIIECOCES

EDICIÓN ILUSTRADA

á loa Sñn PREDICADORES, ABOG.AJ&gt;OS,

PROFESORES y CANTORES pan faeililar la
emtoion de la voz.-PallCllo, 1:l lb.u.11.

1

•

....................

LA SAGRADA BIBLIA

0\'v·'

PARIS
40, rue Bonaparte, 40

VINO FERRUGINOSO ARDUO
T COK TODOS LOS PIINCIPIOS MllTBITIVOS DB U CARNE

•-~~m, IIIEIUIO y ,1mu1 Dtez años de exilo continuado y las a1lrmactonet de

•111-

las eminencias médicas preuban que esta asoclaclon de la Clanae el al
consUtuye el reparador mas enerltlco que se conoce para curJ . la
.lntmla, las J l e m t ~ dolorosa,, el Jlmpollr~mftnto y la J.lteracwn 4e la s '
el RaquttÚ1/lo, las J . f ~ escro(Ulo,a, y escorbutfcas, etc. El l'i•• .l'erractae'!::1é
.A.reud es, en erecto, el untco que reune todo lo que entona y fortalece 1
regulartza1 coorc1ena y aumenta considerablemente las tuerzas ó ln!unc1e ~'taor~2!:
empobrec1c1a y c1escolorlc1a.: el Y(Qor, la Coloracw1t y la BnergúJ tntlll.
-·"
Pormavor,e11 Paril, en asa de J. FERRÉ, Farmacentieo, 10!, rue Richelien Sucesor ele AROUD

e

c:;J;J l:

SB VKNDB BN TOD.U LAS PlUNCIP.lLBS BOTl&lt;aS •

'

EXIJASE •~: AROUD
1

VELQUTl·N.E FAY PDL!!!.~.ª!.~!r:1•
El meJor Y mas célebre polvo de tocad

or

por Ch. J'aay,perfum1sta
9. Bue de la Paix, P ARIS

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

APUNTES DE VIAJE, - RECUERDO DE SAN FELIU DE CUJXOLS,

NúMERO

594

dibujo de Baldomero Galorre

Las oasas extranjeras que deseen anunoi~ en LA ILUSTRACIÓN ART!BTIOA diríjanse para tnformes á los Sres. A, ~_orette, Rue Ca.uma.rtúl¡

oúm. 61, París.-Le.s oe.sas española.a pueden hacerlo en la ofloina de publioide.d de los Sres. Oe.lvet y Rialp, Pe.seo de Gracia, núm. !ll

Jarabe Laroze
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace mas de 40 años, el larabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las gastritis, gastraljias, dolor••
y retortijones de estómago, estreñimientos rebeldes, para facilitar
la digestion y para regularizar todas las fllllciones del estómago y de
los intestinos.
J .AR.A.BE

a1Bro:rnuro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AIAR8AS

Soberano remedio para rápida cura•
cion de las Afecciones del pecho,
Catarros,Mal de garganta, Bronquitis. Resfriados, Romadizos,
de loa Reumatismos. Ddlorea~
Lumbagos, etc., 30 años del mejor
éxlto atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

Oapdslto ,n todas 1a1 Farmacias

Es el remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del coruon,
la epilepsia, his~ria, migraña, baile de S•-Vito, insomnios, convulsiones y tos de los nifios durante la denticion; en una palabra, todu

Querido enfermo. -Flese Vd. 4 mi /arta eiperlenola,
t haR• uao de nuest~ llRANOS de SALUO, pue, e/loa
'e curarán de su conat1p1c/on, /e darAn apetito 1 le
de,ofrerán e/ aueiio 1 la alegria, - Au ririrá Vd,
"luchos años, d11frut1ndo s11mpre de una buena 1a/ud.

1u afecciones nerviosas,

Püria, lspediciones : J.-P. LAROZE

!, roe des Lions-St-Panl, l Paril.

Deposito en todas las prlncl11aJea Boticas y Drogueriu

.,~

.,,,,
Pepsina Boudault
\

JARABE

., illt1ADESd,1Esro.

__._

.&amp;probada p~r la füDtll.&amp; DE IEDICIH

Lu

............... 111

PILDORAS:DEHAUT
DS ..Aflla

1

PUIS - L~0I • TIEIU • PBIUDELPBI.&amp; • PiRIS
1878

1876

1878

•• IIIPL14 CON IL IU,YOa iIITO D LJ.1

DISPEPSIAS
QASTRITIS - QASTRALQIA8
DIQESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO

,,.lamuteualadoporelefecfodela
heaa •llmea&amp;acioñ empleada,aao
,. decide f4cUmen&amp;e 4 volver
' "11 empe11r caaneu rece,

Y OTl.01 DIIOaDll'III DI Li DIOIITIO•

BAJO LA FORlfA. DE

ELIXIR, · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA BOUDAULT
, P.&amp;BIS, Pharmaole COLLAS, 8, rue Daaphine
r "' lo, princ(pale, farmacía,,

aeouffu, llo a.ma eJ uco Jú el CIJI•
. .c1o, ,orque, eo11&amp;ra lo qu ra•e eoa
• demu par,,anw, .,,. 110 obra ble•
• • CDIJldOHfomlCODbaeao,1.Umgto,
1 INbidu lortlllcu,_, C1111 el riao, el oa/1,
11 M. Cada nll ~ . para par,,1JW, la
W8 7 lit IOIÚII fU mu le OOJlria-,
........ OClllpldOGM, Como eJ OIUU
. • pe la J'IIIWI ocafoaa qaecfa oo■-

ld'e~alla1 en laa Bipo1lcloon lnternaclooalu de
lffl

DR. FORGET

.. lltutu fD PDl'fUW, aaudo ,.

PREMIO DEL INSTITUTO AL O' CORVISART, EN 1856
1867

DEL

contra los Reumas, Tos, Crisis nerviosas
6 Insomnios. - El .TARA.BE FORGET es
un calmante célebre, conocido desde 30 años. - 1
En las farmacias y 28, rue Bergere, París
(antiguamente 36, rue Vivienne).
1

, ... alCIU.U'io. ,

~RANO DE LINO TARIN rTR~o1ü.a

¡

Hl1Hll1MIE:NTOl1 COLIOOI, -Le oaj1: lfr. M,

.

_

APJ:OL
.de loa Dr" JOBET I HOMOLLE
El APIOL cura loa do/ore,, retruo,, aup,e1/onH '11 /11 Zpocu, asi como las p•rdtd11,
PerP. contrecuencla es !alsillcado. El APtOL

verdadero1...únlco eficaz, es el de los inven•
tores, los u• JOl\ET y BOIIOLLE.
MEDALLAS Eip•Unlr"• LONDRE8188Z •PA R/81889

rara aau.n, t51, m•111n11, PillS

'

CARNE y QUINA

G ümento mu reparador, mudo al T6DioQ mu ener¡ico.

VINO AROUD.coN QUINA

T CON TODOS LOS PRINCIPIOS fflJTlllTIVOS SOL'OBLBS DB U CARNE'
c,.1a.a y 911111&amp; t 110n los elementos que entran en la com'DOSicton de este J)Oten'8
tepVador de las tuerzas Titales, de este fenlaeaa&amp;e per eaeeíeaela. De un gusto sumamente agradable, es soberano contra la .Anemia y el .A1JOCMntfflto, en las Calffltura,
7 C011oalece11Cú1.fLcontra las J&gt;1Mre11,1 y 118 .AfetCWMI del BltOf!laQo y los ,nte,t(no,.
cuando ee tma de despertar el apetito, asegurar 118 digestiones reparar las tuerzas,
~ecer la sangre, entonar el orgániamo y precaver la anemia y í'as epldemlu provocadli por los calores, no se conoce nada supenor al Yta• de gaiaa de .ueud.

i&gt;M' ~or. en Puu, en casa de J. FERÚ, Farmaceutlco, 10!, rue Richelieu, Suceaor deilOUD
:)

8&amp; VBMDB BN TODAS LU PRIMQIP.U.U JIOTJOA&amp;
1

EXI.J_
AS~~•:~=, ARDUO

Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria
IMP, DB MONTANB.R Y SIMÓN

'

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="137">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3066">
                <text>La Ilustración Artística</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479260">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48077">
            <text>La Ilustración Artística</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48079">
            <text>1893</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48080">
            <text>12</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48081">
            <text>12</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48082">
            <text>594</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48083">
            <text> Mayo</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48084">
            <text>15</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48100">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48078">
              <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 594, Mayo 15</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48085">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48086">
              <text>Literatura</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="48087">
              <text>Arte</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="48088">
              <text>Ciencias</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="48089">
              <text>Barcelona (España)</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="48090">
              <text>España</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="48091">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48092">
              <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48093">
              <text>Montaner y Simon, Editores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48094">
              <text>1893-05-15</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48095">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48096">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48097">
              <text>2011711</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48098">
              <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48099">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48101">
              <text>Barcelona, España</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48102">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48103">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="7306">
      <name>Emilio Castelar</name>
    </tag>
    <tag tagId="7532">
      <name>Encendedor eléctrico</name>
    </tag>
    <tag tagId="7528">
      <name>Exposición histórico-Europea</name>
    </tag>
    <tag tagId="199">
      <name>Grabados</name>
    </tag>
    <tag tagId="7527">
      <name>Graner</name>
    </tag>
    <tag tagId="7516">
      <name>Héctor Malot</name>
    </tag>
    <tag tagId="7531">
      <name>Máquina para horadar</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
