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                  <text>~trtélC10t)

tí~t1ea
ARO XII

BARCELONA

22

DE MAYO DE 1893

~ -------

Con el próximo número repartiremos el tomo segundo de AYER, HOY Y MAÑANA

MESALINA, estatua de Vicente Alfano

NúM. 595

�LA

33º

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

595
N úMERO

Texto. - Cró11ica de Arte, por R. Balsa de la Vega. - [111a
entrevista con miss Maud Gomu, por Alberto Brisson. - En
co/aboració11 la Academia Espa11ola y el Afmzicipio de ilfadrid, por A. Sánchez Pérez. - Et sueJ1o de u1ta madre, por
José Roure. - llfiscelá1ua. - Nuestros grabados. - A 11ie (continuación), novela por IIéctor Malot, con ilustraciones de
Emilio Bayard. - SECCIÓN CIENTfFICA: Aducció11 de las
aguas del Avre á París, por Ti3sandier. -Asilo para fJerros
e,¡ Garc/zes. - Libros recibidos.
Grabados. - Afesati11a, estatua de Vicente Al fano. - llfiss
Afaud Gomu,famosa defemora de la causa de los oprimidos
irlandeses, y otros tres grabados de escenas ocurridas en Irlanda. - Sa/ó,i Parls. Exposició,i Casas-R11siJ1ot. Retratos
del pinto, Arcadio Afás y de/grabador Ramó,i Camulas, cuadros &lt;le Santiago Rusiñol; bzLerior al aire libre; Celos; Re·
tratos de la 11i11a Sardá y del Sr. Codi11a, cuadros de Ramón
Casas, grupo de seis grabados. - A11gel, estatua de Enrique
Clarasó. - Afisa de campana celebrada en SanJuan de Puer·
to Rico. - .Desacuerdo y armon{a, cuadro de A. Corelli. - Et
primogt11ito, cuadro de E. Lancerotto. - En peligro inmittente, cuadro de Vicente Cutanda. - Lápida conmemorativa
colocada en el monasterio de la Rábida en las fie,tas del IV
centenario del descubrimiento de América. - Figuras 1, 2 y 3Vistas del recipiente &lt;le las aguas del Avre, del puente de
Luxemburgo y del depósito de dichas aguas. -Asilo para
perros en Garches.

..... ,,.........,............,,......•........, .......................,..............................................................
CRÓNICA DE ARTE

Hoy, día 14 de marzo, doy comienzo á esta Crór.uando precisamente hoy debía estar en las
oficinas editoriales de LA !LUSTRACIÓN ARTÍSTICA.
Pero el hombre propone y los acontecimientos disponen; y ciertamente que no han sido pocos ni sin
interés los ocurridos desde el día 30 del pasado
abril hasta el momento en que trazo estos renglones.
Acontecimientos algunos de ellos que aun cuando
parecen ajenos al arte, no lo son tanto que no merezcan ser tenidos en cuenta como dato irrefragable de
una ley ineludible lá la que están sujetos los movimientos todos de la vida social, especialmente por
aquella parte que corresponde á la de la inteligencia.
Para estudiarlo en Verdades y mentiras dejo ahora
el acontecimiento político que acaba de realizarse en
la cámara de los diputados. En aquella sección analizaré cómo no es posible negar la evidencia de un
estado morboso de la sociedad española principalmente, cuyos síntomas, como los de postración y aniquilamiento de las fuerzas vivas de la patria, han llegado á ser tan alarmantes que tan sólo un nuevo
rumbo impreso por mano vigorosa á la cosa pública,
y en el sentido indicado ó presentido por las ciencias,
la literatura y el arte, esto es, rompiendo los moldes
del eclecticismo, puede arrancar al organismo social
español de este sueño de anémico en que ha caído
hace ya quince años. Limítome, pues, en esta Cró11ica á dar cuenta del movimiento artístico, hoy algo interesante, de Europa y singularmente de Madrid.

nica,

***
Y por Madrid comienzo. Ayer 13 tuvo efecto la
fiesta del vernissage de la Exposición bienal del Círculo de Bellas Artes. Primera vez que aquí se puso en
práctica la costumbre esencialmente parisiense, aun
cuando hoy aceptada por todas las naciones, de hacer una fiesta en- ese día dedicado á barnizar los óleos
y á retocar las esculturas. La cuota marcada para poder entrar en el Palacio de Cristal del Retiro, donde
como en años anteriores la citada sociedad artística
celebra su certamen, era de cinco pesetas; el temporal reinante le quitó brillantez al acto. Cuando la
parte más selecta de la buena sociedad madrileña se
disponía á exhibirse y á dar un vistazo á los trabajos
expuestos, lluvia torrencial inundó las calles y puso
intransitables los paseos del Retiro. He dicho que
«cuando la parte más selecta de la buena sociedad
madrileña» á juzgar por las personas que, desafiando
al aguacero, llegaron hasta el Palacio de Cristal, aristocráticas casi todas. Con este contratiempo, sin embargo, ascendieron á más de ochenta los amateurs que
pagaron las cinco pesetas del billete de entrada.
Hoy se verificó la inauguración oficial y, como
ayer, la lluvia con acompañamiento de truenos y relámpagos hizo que la gente se abstuviera de concurrir.
La importancia de este certamen debe aquilatarse
desde el punto de vista mercantil. Todas ó c:isi torlas las obras que figuran en el catálogo son de las
llamadas de comercio. No quiere decir e3to que carezcan de valor artístico; algunas hay que lo tienen
v muy grande, por ejemplo - y ahora no voy á citar

más que las de Sorolla, - tres retratos y un cuadrito de
cabellete, porque pienso dedicar pronto varios artículos al estudio de la obra expuesta que merezca
ser mencionada; pero cito los retratos Isabelita y
Thor y La nena del autor de ¡Otra Margarita!, porque creo que especialmente el retrato primero podría
firmarlo Carolus Durand y obtener con él un éxito en
el Salón del Campo de Marte. Por lo demás, aun
cuando indudablemente, y como dejo dicho, el carácter de la pintura y de la escultura expuestas, salvo
muy contadas excepciones, es del género puramente
hecho para la venta, no por eso carece de mérito
real y positivo, sobre todo si se tiene en cuenta que
figuran cuadros de Raimundo Madrazo, de Francisco
Domingo, de Alejandro Ferrant, del citado Sorolla,
de Joaquín Araujo, de José Jiménez Aranda, de
Emilio Sala, del infortunado Casimiro Sainz, de Serafín Avendaño, de José Benlliure, de Aureliano Beruete, de Plácido Fran!;_~s, de José Garnelo, de Gartner, de Pablo Gonzalvo,cle Luna Novicio, de Federico Madrazo, de Ricardo Madrazo, de Francisco
Masriera, de Martínez Abades, de·Maura, del difunto
Enrique Mélida, de Jaime Morera, de Muñoz Lucena, de Nogales, de Eugenio Oliva, de Pinazo, de Cecilio Plá, de Modesto Urgell y de otros pintores ya
conocidos de los abonados á LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA.
Y lo que dejo dicho de los cuadros lo digo tam•
bién de las esculturas. En esta sección, este año numerosa, pues ascienden á cerca de cincuenta las obras
del género, figuran como expositores, entre otros: J usto Gandarias, Amutio, Alcoverro, Garnelo (D. Manuel), Arturo Mélida, Suñol, Trilles y Vancells. En
junto las obras catalogadas son 636.
Hasta ahora no puedo emitir juicio concreto acerca de la verdadera importancia que, aun dentro de la
característica de la obra de arte de mercado, pueda
alcanzar el actual certamen del Círculo de Bellas Ar·
tes. En el rápido vistazo que á las obras he dirigido á
la luz de una tarde triste, más que triste tormentosa,
apenas si vislumbré nada nuevo. Me acometió el
cansancio que engendra la vista de un paisaje siempre igual, hoy como ayer, como anteayer y que amenaza no variar mañana. No he visto nada - exceptúo
lo de tres ó cuatro artistas - que revele una personalidad, menos que una personalidad una tendencia nueva, sea ésta la que quiera. Quizás haya influido en
mf, para formar tal juicio, hecho, como digo, á la ligera, la luz, la atmósfera opaca del día, y más que
todo, el estado de cansancio en que me encontraba
física y moralmente por la vigilia á que me obligaron
trabajos de índole puramente periodística y la let:tura de los estudios críticos que de las Exposiciones de
París y Londres vienen haciendo las principales revistas y diarios de las capitales citadas.
Verdaderamente que para orientarse respecto del
rumbo estético y filosófico de las artes plásticas de
estos últimos años del siglo, es menester hacer un
esfuerzo colosal de buena voluntad. Nada tan vago é
inconcreto como el aspecto de la pintura en las naciones latinas 6 llamadas latinas. Yo que creo que en
la república del arte sobran las escuelas; sin embargo,
no olvido que el sentimiento, modificado y sentido
según los temperamentos, es 6 debe ser uno, como lo
fué en la época del Renacimiento, como lo fué en la
enciclopédica, como en la romántica, no para produ
cir con arreglo á las leyes estéticas determinadas por
una filosofía que rija, así para la manifestación é interpretación de la forma, como ,para la expresión de
la idea, sino para indicar un rumbo dentro de la aspiración eterna de las sociedades á procurarse un
ideal, una nueva entidad psíquica siempre adivinada
y siempre oculta á los ojos de nuestra alma y de nues·
tro corazón.
El misticismo parece ser la mandrágora que habrá
de aliviar el arte de los dolores del escepticismo y
de la anemia que le postran hasta parecerá las veces
moribundo. Pero si en Inglaterra y en Alemania y
especialmente en Rusia ese misticismo se determina
ya con bastante precisión en las manifestaciones todas del sentimiento estético, en Francia y en Italia
aparece como una mixtificación desconsoladora. Naciones ambas donde las ideas se forjaron durante siglos, hoy encuéntranse agotadas y extenuadas como
los cerebros de valetudinarios, para quienes las nuevas fórmulas de la vida del día son silogismos de imposible análisis; pero que, resueltos á no darse por
vencidos en la lucha de la cultura, de la labor intelectual, para la cual es necesaria la poderosa ayuda
de un organismo joven, apto para sentir las más pe·
queñas vibraciones psíquicas, pretenden, amalgamando sus viejas teorías y fórmulas con las más afinadas
y sutiles nuevas, seguir al frente del movimiento progresivo del saber y del sentir. Esto lleva á Francia é
Italia á determinar modos y escuelas, cuando precisamente la tendencia hoy es á desligarse de toda fór-

mula. De aquí la exclamación de un crítico francés al
ocuparse de las obras pictóricas que figuran en el Salón del Campo de Marte. «¿Puede decirse - exclama
el aludido crítico - que el Salón del Campo de Marte sea un Salón francés, un Salón nacional como sus
organizadores se complacen en llamarle? Ciertamente que no. La 111,zyor parte de su originalidad y de m
qtractivo es debido al número de artistas extranjeros
que en él exponen ... » «Aparte - prosigue el crítico de unos cuantos artistas que nos hacen honor, la
mayor parte de los expositores francesfcS se distinguen por una banalidad 111onóto11a que se desborda
por el Salón de los Campos Elíseos, como por el de
Marte. Los artistas de las diversas naciones que
concurren, pero especialmente los norteamericanos y
los alemanes, aportan á esta exposición, que nos parece hueca y sin valor, notas de un sabor exótico, impresiones sentidas y recogidas en fuentes que nos
parecen, y que en efecto son, más frescas ... )
Esto dice Pallier, al mismo tiempo que hace de los
franceses, italianos y españoles una misma escuela,
vieja caduca. ¡Ay! Desgraciadamente temo mucho que
llegue á tener razón por lo que respecta á nosotros,
así como la tiene respecto á sus compatriotas.
Tanto al Salón de los Campos Elíseos como al del
Campo de Marte concurren artistas españoles; en
mayor número al primero; de Cataluña la mayor parte. Pallier menciona á Casas y á Rusiñol entre los
que pintan interiores: estos son los únicos compatriotas de quienes leo una alabanza. En cambio, la paliza descargada sobre las costillas de Checa, el celebrado autor de La invasión de los bárbaros, por otros
críticos, el de Le Fígaro y el de Le Temps, es monumental, no por la fuerza de los razonamientos, sino
por el desdén con que le fustigan.
Verdad que no siempre puede acertarse; pero lo
grave aquí es que Checa, como todos los artistas españoles que exponen en los dos Salones de París, no
han salido todavía de un senderito, y de un senderito aprendido, no hallado en fuerza de espontaneidad, por impulso de su propio sentir. Así lo hacen
presente los dos 6 tres críticos que han dedicado
unas líneas á nuestros pintores, mientras se extasían
y se vuelven panegiristas de los alemanes .. ., norteamericanos é ingleses.
Dejo para próximos artículos el analizar cuanto dicen franceses é ingleses de los rumbos del arte mo•
derno; ahora me limitaré á hacer una relación de los
pintores españoles que exponen en el Campo de
Marte. Son éstos Rusiñol, Casas, Pinós, Barrau, Jiménez, Checa, Más, Domingo Muñoz, Gándara y
otros tres catalanes que no recuerdo en este momento; en el Salón de los Elíseos solamente tres 6 cuatro
tienen allí obras, entre ellos Sorolla y el portugués
Souza Pinto.

***
También de Londres llegan noticias no muy halagüeñas para el arte. Cierto que las más pesimistas
son de origen francés; pero sin embargo, algo debe
haber de verdad en el fondo cuando la crítica inglesa tilda de muy débil la última Exposición de la
Real Academia.
Digno de tenerse en cuenta es lo que con motivo
del resultado de esta ei..-posición, donde se admiran
cuadros de los principales maestros y académicos
ingleses, dicen los entendidos en crítica artística; y
apunto como digno de tenerse en cuenta las opiniones emitidas, por cuanto tienden á combatir el ambiente académico, como ambiente donde el arte se
produce con sujeción á distingos, aun cuando en Inglaterra esos distingos sean, en comparación de los
de nuestras Academias, verdaderas expansiones de
un club revolucionario.
Las principales obras expuestas en los salones de
la docta corporación artística londinense pertenecen
á Leigthon, á Orchardson, á Alma-Tadema, á Millais, á Pertuiset, á Buten Riviere, dominando en
más de un cincuenta por ciento el retrato.
De Leigthon el cuadro más importante es verdaderamente dramático y se titula Rispah. Representa
una madre que defiende los cuerpos de sus tres hijos
crucificados contra los ataques de las aves de rapiña;
de Millais, La infancia de Santa Teresa. Vean mis
lectores cómo el arte anda vacilante en busca de algo que no sea solamente materia y determinismo
científico.
El tiempo de los servilistas pasó ya; los émulos de
la máquina fotográfica deben ir pensando en hacer
algo más que en pintar maniquíes con caras de estúpidos.

R. BALSA
15 de mayo de 1893

DE

LA VEGA

595

LA ILUSTRACIÓN

ARTÍSTICA

33 1

se en parte la dignidad apagar el fuego que estos vecinos caritativos habían
de Irlanda, pero poca enc~ndido junto á aquella infeliz para calentar sus
ventaja ha de reportar ateridos .miembros, de modo tal que la desdichada
de él la miseria que pa- enloqueció repentinamente y di6 á luz un niño muerdece aquel país desgra- to. Y estas escenas ~e repit~n todos los días y en Inciado.
glaterra no hay qm~n l.o ignore, pero nadie se pre- Pero esa miseria, ocupa de ello: los pen6d1cos callan, el Parlamento se
¿es realmente tan atroz hace el sor?º• y esas hermosas damas virtuosas que
como se dice? ¿No habrá fundan sociedades de templanza consienten impasialguna exageración en bles que tales ignominias se cometan. Esas buenas
las descripciones de los señoras no se ocupan, no quieren ocuparse de tales
viajeros?
cosas, pretextando ,que son neg~cios de Estado y que
- Sus narraciones, re- se t.rata de la pohtica de la rema; y ante tan fútiles
plica miss Maud con motivos, t?dos se apartan y bajan la cabeza en señal
acento solemne, están de acatamiento... Por esto he venido á Francia: copor debajo de la verdad. nozco cuán generosa, cuán accesible es á los buenos
Pocos conocen Irlanda; sen~i~ientos, cuán pronta está siempre á volar en
para saber lo que allí aux1ho d~
débiles:. mil veces ha dado de ello prueacontece es preciso pe- b~s, y qms1era que diese una más y que su grito de
netrar, como lo he he- piedad y de indignación hiriendo en el corazón á nuescho yo, á caballo, pues tros ~erdugos les obligase á romper nuestras cadenas.
los carruajes no pueden
Miss Maud pronunci~ este discurso tranquila y paucircular por aquellos ca- sadame?te: su voz no pierde la calma, pero en su mimi nos impracticables, rada brilla una voluntad tenaz ... Al escucharla comen las aldeas aisladas, prendí q~e sabe do.minarse perfectamente, que no
lejos de las ciudades... cometerá 1mprudenc1a, que proseguirá su tarea duranAllí cometen los propie- te mes~s y aun. duran~e ª?ºs enteros sin comprometarios sus más terribles ter su mfl~enc1a con rnút1les provocaciones. Admiré
abominaciones, y las co- esta .ten~c1dad, este valor; pero al propio tiempo que
meten con la mayor adm1rac1ón, sentía dentro de mí cierta inquietud.
tranquilidad del mundo,
- No es natural, me decía, que una señorita bien naciya que nadie ni nada da a~andone su posición en la sociedad renuncie á los
pueden inquietarles: co- goces del matrimonio y á las prerrogativas de su ranmo los hidalgüelos de go, rompa con las preocupaciones de su casta y se
la Edad media, hacen y lance de lle~o á una vida de aventuras. ¿De dónde
deshacen á su antojo, vendrá tan srngular vocación?
matan de hambre y opriInterroguéla en este sentido, sin saber si me conmen á los aldeanos, que testaría y cómo.
en realidad son sus esLa seguridad con que me contestó demostróme
clavos y á quienes arran- que no he sido el primero en preguntarle tales cosas.
can el pan de la boca.
- No soy una profetisa y nada más lejos de mi ániAlgunos de esos infeli- n:1º qu~ renovar las hazañas de Juana de Arco; pero he
ces, para no perecer de sid? c~iada y educada en Irlanda, y usted sabe bien
MISS MAUO GONNE, FAMOSA DEFENSORA DE LA CAUSA DE LOS OPRIMIDOS IRLANDESES
inanición, se ven redu- ~uan ~ntens~s. y dura~eras son las impresiones en la
cidos á comer hierba
UNA ENTREVISTA CON MISS MAUD co1rnE com~ los animales, .Y aun esta hierba, que recogen á mfanc1a rec1b1das. M1 padr.e, oficial del ejército ing.lés, tenía numerosas relaciones entre los propietala onlla ~el. mar, tienen que pagarla, no pudiendo
. Impulsado por vehemente deseo de ofrecer mis cogerla m alimentarse con ella sin la inspección de la nos; con él y á veces sin él ib~ yo á pasar algunas
respetos á m.iss Maud Gonne, á esa joven á. quien policía. JY qué policía! Una policía que respira odio temporadas .en casa de esos amigos que nos recibían
s~ ha denominado la Velleda de lrlanda, á esa seño- Y venganza, compuesta de sectarios tanto más crueles en sus ca~tillos, donde se hacía vida alegre. Un día
n.ta de elevada alcurnia que recorre Europa defen- cuanto que saben que están protegidos por la autori- tenía yo diez y siete años, encaminábame hacia un~
die~d? en todas partes la causa de sus hermanos dad suprema. Renuncio á describir á usted en deta- de aquella~ mansiones situada lejos de Dublfn, en el
corazón mismo de la provincia. Era en pleno invierno
opnmtdos, los irlandeses, encaminéme á la avenida
ll~ tal cú1~mlo de horrores: con mis propios ojos he
de la Grande Armée, donde aquélla habita una casa visto ª!roJar de su casa á un anciano de ciento y Y hacía un frío horrible: al pasar el coche en que iba
por ?elante de una choza arruinada vi á una mujer
c?moda, aunque de aspecto vulgar, amueblada con
tres anos. que no podía pagar el último plazo de su
tendida y desmayada junto á la puerta: bajéme á recierto desord~n, efecto de la vida agitada de la famoarrendamiento; he visto en pleno invierno á los polisa propaga.ndista. En las paredes algunos cuadros; zont~s apoderarse de una mujer encinta, dejarla en coge,rla? l.e ~fce beber un cordial, y cuando hubo vuelto
sobre la ~h1menea fotografías con dedicatorias, retra- la meve dela_nte de su casa, prohibir á los vecinos en s1 dmg1le varias preguntas, á las cuales me contestos recogidos en todos los países, testas rusas, ingle- que la recogieran, bajo pena de ser encarcelados, y tó que no habiendo podido pagar su mísero alquiler
s~s, alem~nas; er. un ángulo de la habitación un
acababa de ser arroJada de su cabaña por el señor
p1a!10 abierto y sobre éste un látigo: unión simbóhca que da idea del modo de ser de la dueña de la casa, que, á no dudarlo, deja el piano
por el ~aballo y el caballo por el piano. En
prese?~1a ~e estos detalles, miss Maud surge
~n m1 1magrna~i6n bajo el aspecto de una muJer fina, enérgica, medio artista, medio centauro, acostumbrada desde su adolescencia á recrearse en las melodías de Schuhmann levantando los _ojos al cielo y á correr por la tierra
cazando ciervos.
. Al fin aparece... y su presencia me causa
cierta sorpresa. Velleda es altísima, mide por
lo menos un metro ochenta y cinco centímetros; no es bella, pero sí interesante. Rodea su
cabeza ~na aureola rubia, espesa, desgreñada;
sus facc1~nes de.notan firmeza,. energía; sus ojos
n?. son v1v~s, m ~etulantes, m burlones, ni espmtuales, m ~pas10nados, sino inteligentes, sonadores, pacientes, místicos. Unase á estos
rasgos una expresión indeterminada, cierto no
sé q~é de va?o y resuelto que hace que las ext~anJeras, saJonas 6. eslavas, sean enigmas vivientes y sus almas rncomprensibles para nosotr?s, y setendrá idea de Ja fisonomía de aquella Joven.
Mis~ Maud me recibe cordialmente, á fuer
de m~Je~ acostumbrada á codearse con literatos
Y penod1stas, estrec.ha con. fuerza mi mano, y
entablamos en se~mda el siguiente diálogo:
-:- Supongo, miss Gonne, que estará usted
satrsfecha, pues parece que el viejo Gladstone
va á colmar sus más caras aspiraciones.
-:- El home rule, me responde miss Maud
ha.c1e!1~0 un gesto con los labios, no es sino un
LA POLICÍA EJERCIRNDO SUS FUNCION&amp;S &amp;N I
pnnc1p10 de concesión: con él puede satisfacerRLANDA, - INCRNDJO D&amp; LA CASA D&amp; UN ARRRNDATARIO

!os

Poll ORDEN DEL PROPIETARIO

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

CASA DERRUÍDA Á GOLPES DE ARIETE POR FALTA DE PAGO DEL ARRENDAMIKNTO

que, además, había dado orden de demoler su pobre
vivienda. Añadióme que hacía dos días que no comía,
y que su ma~ido, un tal Dumán, había ido en busca
de algunas raíces exponiéndose á ser castigado por el
dueño de las fincas. Puse una moneda de oro en su
descarnada mano, y con el corazón oprimido llegué
á casa de mi huésped, resuelta á hablar de aquellos
desgraciados y á pedir para ellos su misericordia.
Pues bien: á mi llegada ¿sabe usted cuáles fueron las
primeras palabras que hirieron mis oídos? El dueño
de la casa, gritando y dando grandes carcajadas. decía: «He ganado mi apuesta: el año pasado le predije á ese mala cabeza de Dumán, mi arrendatario,
que antes de seis meses su mujer pariría en el campo,
y ya la tienen ustedes allí. ¡Que reviente! Esto servirá
de ejemplo á los demás y les enseñará á pagar puntualmente.» Nada repliqué, no quise recoger tan odiosas palabras; pero aquella misma noche hice mi maleta y me alejé de la guarida de aquel monstruo, jurándome á mí misma dedicar todas mis fuerzas á la
liberación de los esclavos irlandeses, consagrar m1
vida entera á esa misión sagrada. Y como
usted ve, hago cuanto de mí depende para
cumplir mi juramento.
Al decir esto miss Maud se sonrió, temiendo quizás que la tomara por una sacerdotisa ó una iluminada, y añadió
luego:
-Además, esto me divierte... ¡La vida
es tan prosaica cuando no se sabe emplearla bien! Y las distracciones ordinarias, los
que se llaman placeres mundanos ¡me inspiran tal indiferencia!... Mi obra, por el
contrario, es de las que apasionan. Todas
las mañanas recibo centenares de cartas
en las cuales se me denuncian abusos ó se
me piden socorros: estoy en comunicación
con nuestros comités de beneficencia que
se encargan de distribuir las cantidades
que yo recojo. Todo cuanto gano, el producto de mis conferencias, de mis cuestaciones, todo va á parar á Irlanda, y cuando voy á aquella pobre tierra el pueblo me
da las gracias, me aclama y me recompensa todas las penalidades sufridas, todos los
esfuerzos realizados, encarnando en mí sus
esperanzas aunque engañándose, por desgracia, respecto de mi autoridad y de mis
medios de acción. Aquí tiene usted, añade
cogiendo un folleto de encima d e un velador, el Boletín oficial de los penitenciarios
de la Gran Bretaña, que me ha costadq
mil trabajos conseguir, pues es un documento reservado únicamente á los ministros: en él hay detalles horripilantes acerca
de la suerte reservada á los irlandeses acusados de haber conspirado contra la reina
y encerrados en el presidio de Portsmouth,
en donde viven hace diez años asimilados

á los criminales de derecho común, obligados á trabajos repugnantes y tratados con una barbarie digna,
cuando más, de la Edad media. Los carceleros, el
director, los vigilantes, todos son ingleses, es decir,
enemigos natos de nuestros cautivos, enemigos de religión y de raza, y todos procuran inventar cada dla
nuevas torturas. ¿Quiere usted un ejemplo como
muestra? Uno de los presos contrajo recientemente,
gracias á la humedad malsana de su calabozo, una
inflamación de oído que degeneró en absceso: el médico introdujo la sonda en el órgano enfermo y el
paciente dió un grito de dolor y dejó escapar estas
palabras: «Tenga usted cuidado, amigo mío, que me
hace daño. » «¿Vuestro amigo?, dijo el doctor furioso,
¿yo vuestro amigo?.. No soy amigo de un traidor.
Aprended á hablar con más modo.» Y con un movimiento brusco le rompió dentro del oído la sonda de
cristal. El desdichado murió á los pocos días después
de horribles sufrimientos... Su asesino obtuvo un ascenso. Esta es la situación de las cosas. Hemos suplicado á Mr. Gladstone que indultase á esos márti-

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res y permanece sordo á nuestras súplicas. Por
muy dichosos podemos darnos si nuevas víctimas
no van á aumentar el número de los condenados
á aquel infierno...
- Paréceme, miss Maud, que se expresa usted con demasiada franqueza. ¿No teme usted
que á su vez la alcance el resentimiento de los
ministros de la reina y que le hagan sufrir la
misma suerte que á sus compañeros? ¿Se considera usted segura cuando, de regreso de sus viajes, desembarca usted en Irlanda?
- No se atreverían, me contestó miss Maud
dejando brillar en sus ojos una expresión maliciosa, á arrestará una mujer de la alta sociedad,
que á pesar de sus ideas subversivas ha conservado muchas y muy valiosas relaciones. Y á fe
que lo siento, pues la cárcel me envolvería en
una aureola y haría mi popularidad formidable.
Pero aunque me deja en libertad, la policía me
vigila rigurosamente: de ello he tenido recientemente una buena prueba. Tuve, no ha mucho,
aquí en París una cocinera que me había seducido por su aspecto simpático y por el celo é interés con que me servía y que me inspiraba una
confianza absoluta. Pues bien: un día la sorprendí disponiéndose á abrir mis cartas: subí á su
cuarto, y en él encontré papeles, telegramas y
documentos que me demostraron con toda evidencia que aquella joven estaba á sueldo de Inglaterra. Este descubrimiento afl.igióme en gran
manera, pero no me sorprendió...
La noche se nos echaba encima y juzgué
prudente despedirme de miss Maud. á quien pedí permiso para llevarme, como recuerdo de
nuestra entrevista, varias fotografías de su país...
Algunas de ellas están en estas páginas reproducidas. Al contemplar esas ruinas, esas chozas
destruídas por la mano brutal de los propietarios,
esos niños medio desnudos, esas mujeres que vagan sin abrigo tiritando al sentir sobre sus cuerpos
macilentos el aire crudo del Norte, ¿quién no se sentirá conmovido?, ¿en qué corazón no alentarán el odio
implacable hacia los opresores y la más profunda
conmiseración hacia los oprimidos?
ADOLFO BRISSON
,r,,•,,,., ....... , .....,,.,,.,,,,, .............. ,.,, .. ,,., ... ,, ............. ,.,,..............~,••••·••••••·••"•r•,••,1•••"•r1o

EN COLABORACIÓN
LA ACADEMIA ESPAÑOLA Y EL MUNICIPIO MADIHLEÑO

Ó vice versa: el Municipio madrileño y la Academia Española; porque ésta ha completado la obra de
aquél. El Excmo. Ayuntamienlo de la villa y corte ha
dejado que se cierren las puertas del Teatro Espa,iol
antes de hallarse terminada la temporada cómica; la
Academia Espa,iola ha declarado desierto un concur-

SALÓN PARÉS-EXPOSICIÓN CASAS-RUSIÑOL
DESPUÉS: DEL DESPOJO. - LA FAMILIA DKL ARRENDAT.0.RIO LANZADA DK SU HOGAR: LA PUERTA ESTÁ CERRADA
Y NADIE PUEDK PENETRAR EN LA CASA BAJO PRNA DE PRISIÓN

l. RETRATO Dl!L PINTOR ARCADIO MÁS .

4.

5•

RETRATO DEL GR

Ó
ABADOR RAM N CANUDAS,

RETRATO DE LA NIÑA SARDÁ.

-6.

cuadros de Santiago Rusiñol. - 2. INTERIOR
cuadros de Ramón Casas.

RETRATO DEL SR, CODINA,

AL AIRE LIBRE . -

3.

CELOS.

�334

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

595

- Es usted excesivamente modesto, le dijo en cier- ca masa, y después sintiéndose vencida por el dolor
ta ocasión un su amigo que trataba de persuadirle á y el cansancio se desplomó sobre un banco.
- ¿Qué le sucede á usted, buena mujer?, le pregunque fuese alcalde.
tó el jefe de estación que se encaminaba á su desY al reproche afectuoso contestó él:
-No hay tal modestia; en todo caso habría orgu- pacho.
La mujer alzó la cabeza, y mientras resbalaban por
llo. Si no quiero ser alcalde, ni representar al país en
las Cortes, ni tener cargo alguno público, no es por- sus mejillas copiosas lágrimas dijo de un modo inque me considere ya inepto para desempeñar funcio- conexo:
- Mi hijo muriéndose en Bilbao ... Ayer tarde me
nes de soberanía. Presumo que, poco más punto me·
nos, puedo desempeñarlas como tantos otros las des· lo dijeron; he corrido toda la noche. para llegar al
empeñan y aun mejor que algunos. Lo que hay es tren, para ir á abrazar á mi hijo, á acompañarle en su
que necesito de todo mi tiempo para cumplir las obli- agonía. ¡Toda la noche corriendo por los campos, por
gaciones que he adquirido ya y no pienso adquirir los montes ... muchas, muchas leguas, para llegar al
otras nuevas. Si yo creyese que mis amigos ó mis tren, y el tren se ha marchado!
- Vaya, tranquilícese usted, le respondió el jefe,
conciudadanos habían menester de mí, que faltándo·
les mi cooperación en esos puestos iban á resultar dentro de dos horas pasa otro tren para Bilbao, mienperjudicados, preferiría perjudicarme yo; desatendería tras tanto puede usted descansar; eso le hará á usted
mis negocios propios, y allí iría á cuidar los ajenos; bien, y aun si usted pudiera dormir un poco ya Je
pero como hay de sobra quien desea ser alcalde y despertaría yo á tiempo.
- Si la cabeza, señor, me duele, se me rompe la
para mí resultaría el serlo pesadísima carga, comprenó no tengan corazón •
cabeza. Mi pobre hijo muriéndose en el hospital. Ayer
da
usted
que
sería
torpeza
insigne
ó
imperdonable
ó será de bronce ó peña.
niñería contraer deberes cuyo cumplimiento había de me lo dijeron y he corrido, he corrido ...
- Bueno, bueno; procure usted dormir y ya la desY ahora prosiga Pérez Galdós en sus plausibles serme dificultoso. Porque eso sí, el día en que yo
tentativas teatrales; persevere el gran Echegaray en aceptase un puesto de esos, á ocuparlo dignamente pertaremos en el instante oportuno.
El jefe de la estación se dirigió á su despacho y la
trabajar con el mismo. ardor y el entusiasmo mismo consagraría toda mi actividad, toda mí energía, toda
pobre mujer se quedó murmurando:
de sus primeros años, y no abandone Sellés la pluma mi inteligencia.
- ¡Dormir, dormir mientras mi hijo se muere!
A mi juicio, en este caso particular del premio Cor·
con que escribió El nudo gordiano y Las Vengadoras,
Después clavó tercamente la mirada en las dos Jí.
y vuelva á la palestra Leopoldo Cano, que parece ha- tina, los señores académicos han debido, para proceneas de los rieles, los cuales, más felices que ella, se diberse olvidado de los triunfos de La Mariposa y de der juiciosamente, obrar lo mismo.
Negarse en absoluto, terminantemente, á la acep- rigían hacia Bilbao, y pasaron por su frente todas las
La Pasionaria, y no retroceda Felíu y Codina, que
ha logrado la envidiable honra de ser competidor de tación de ese mandato ... , y de no haberlo hecho así, tristezas que desde el día anterior le destrozaban el
Echegaray en el concurso de referencia, y siga dis- de haberlo aceptado, aceptarlo con todas sus conse- alma.
Recordó que hallándose en la cocina de su pocurriendo regocijador juguete el ingenioso Vital Aza, cuencias. Era la obligación de ver representados en el
bre
casa sintió que abrían la puerta. Era el cura del
y sacuda su pereza el celebrado autor de La Levita y teatro las comedias y los dramas, que para ser reprede Las personas decentes, el ya veterano aunque joven sentados los escribieron los respectivos autores; de es- pueblo.
- Felices tardes, Ana María, le dijo.
aún Enrique Gaspar. Que ahí está la Academia Es tudiar atenta y detenidamente las obras teatrales que
- Felices, señor cura.
han
de
entrar
en
concurso;
de
llevar
á
cabo
estudios
pa,iola dispuesta á proclamar con sus fallos que ya
- Pues he salido á dar un paseo como de costumno hay quien escriba para el teatro y que los dramas comparativos entre unas y otras, y dictar después sen·
tencia razonada, para satisfacción del público en ge- bre, y me he dicho: voy á ver cómo sigue esa buena
de ahora no valen un comino.
¡Lucidos quedan á los ojos de propios y de extra- neral, y en particular de los autores no premiados, que Ana María ... Y á propósito, ¿hay noticias del hijo?
- La mujer de José Antonio, que estuvo en Bilños, sobre todo de extraños, los que en esta bendita alguna consideración y algún respecto merecen.
La Academia no se ha creído en la obligación de bao, me dijo que le había visto bueno, gracias á Dios,
tierra se dedican á escribir dramas ó comedias!
El Ayuntamiento de Madrid tiene un teatro y lo hacer nada de eso. Una comisión de su seno - comi- y trabajando como siempre en las canteras. Mil gracierra; la Academia Española recibe el encargo de sión compuesta de no sé cuántos señores - ha exami- cias, señor cura.
- Es que ese trabajo de las canteras ... A mí no me
dar un premio y no quiere darlo.
nado algunas obras; nadie sabe cuántas ni cuáles.
Pero lo más original que hay en esto de la AcadeDespués veinte señores académicos, de los cuales gusta que los chicos de este pueblo vayan á trabajar
mia es que la mayor parte de los señores académicos se sabe por confesión propia que ni tienen noticia al- á las canteras, porque con eso de la dinamita, quiero
ni van al teatro, ni leen comedias, ni saben de lo que guna de las obras estrenadas, ni conocían siquiera decir los barrenos, á lo mejor se descuidan y una
en España se escribe. Un periódico muy popular y muy las escogidas por la comisión hasta que las oyeron leer, piedra ...
- ¡Una piedra!
discretamente escrito, El Heraldo de Madrid, tuvo la han votado que no merecía ninguna el premio.
Sí, mujer de Dios, puede caer una piedra.
feliz ocurrencia de abrir una información académica y
Seamos francos. ¿Existe en tan irregular procedi- ¿Pero mi hijo?
de publicar los resultados de la misma; no voy á re- miento y en tarea tan incompleta garantía de que se
- Yo no hablo de su hijo de usted, sino que suceproducir, ni á extractar siquiera, las conferencias que ven realizados los nobles deseos de los fundadores?No.
den
casos ...
el inteligente redactor de El Heraldo celebró con alEsos fundadores pretendían, y esto se ve muy claro
- ¡Herido mi hijo! ¡Muerto mi hijo!
gunos individuos, más ó menos importantes, de la en las cláusulas de la fundación, proteger la literatu- ¡Pero quién ha dicho tal cosa!
docta corporación; pero sí he de manifestar la extra- ra dramática, estimular á los dramaturgos españoles;
- No, no lo niegue usted, á mi hijo le ha sucediñeza que en mí produjo el convencimiento de que los la Academia, al desempeñar por primera vez funcioseñores académicos, llamados como tales á ser jueces nes de tribunal sentenciador, ha hecho por su parte do una desgracia. ¡Dios mío, Dios mío!
- Vaya, vaya, calma; no es para tanto. Sí, acaban
y fallar en conciencia este litigio literario, solamente precisamente la contrario de lo que estaba encargada
conocían los dramas Mariana y La Dolores por ha- de hacer: ha perjudicado al arte y ha matado (en lo de decirme que ha habido carta de Bilbao y cuentan
berlos oído leer al maestro Barbieri, que ha fama de que de ella depende) el noble estímulo de los escri- que á su hijo de usted ...
-¡Muerto!
excelente lector.
tores.
- ¡Qué muerto, ni qué nada, mujer de Dios; una
De las demás obras, cómicas ó dramáticas, estrePor razones que ahora no expongo, pero que tal
nadas en el lapso de tiempo d eterminado por el fun- vez me permita exponer en otra ocasión, considero herida, un rasguño en un brazo; vamos, sí, una heridador del premio, ni tienen noticias siquiera.
locura esperar de la Academia Española cosa distin- da! ¿Pero adónde va usted?
- ¡A :Bilbao!
Bastó á muchos una sola audición para formar jui- ta. El resultado había de ser necesaria y fatalmente
- ¡Si ya se echa la noche encima!
cio y emitir dictamen. ¡Admiremos su prodigiosa el que ha sido, el que será siempre.
- ¡A Bilbao!
perspicacia y rindamos parias á la maravillosa lucidez
Resultado cuyo deplorable efecto no se atenúa con
- ¡Si tiene usted siete leguas hasta la estación más
la determinación adoptada (después de hecho el dade su entendimiento!
ño) de consultar á la representación del donante del cercana, hasta la estación de Arosa!
- No importa, voy á Bilbao.
Conste, y me importa dejar esto muy bien sentado, premio... No después, sino antes de dictar sentencia,
- ¿Y los tnalos caminos y la obscuridad de la
conste que no soy enemigo de la Academia y mucho debió de haberse hecho esa consulta; aunque, lo repimenos de los académicos; entre -éstos hay algunos á to, lo mejor habría sido no aceptar el encargo que noche?
- ¡Dios me guiará; quiero ver á mi hijo!
quienes de todas veras estimo y aun respeto; de ,las necesariamente había de cumplirse de mala manera
- Espere usted á mañana.
Academias pienso que para nada sirven, pero creo en desprestigio del teatro español y con perjuicio de
- Ni un momento más, señor cura.
también que á nadie estorban; no mereeen, pues, co- los autores que para él escriben.
Y efectivamente, dejando su pobre casa y en ella
mo colectividades, ni mi animadversión, ni mis
al estupefacto sacerdote, había corrido, había corrido
A. SÁNCHEZ PÉREZ
simpatías.
por los campos, por las rpontañas, sin vacilaciones,
Me explico y comprendo perfectamente lo sucedido: los académicos tienen sobre sí demasiadas atenPost-scriptum. Escrito el articulillo precedente, lle- sin miedos, confiada en Dios y con el pensamiento
ciones para que puedan aceptar otras nuevas.
gan á dar más vigor á los razonamientos en él conte- en su hijo, toda la noche, toda la larga noche, con
Muohos de ellos no van ya al teatro porque no se nidos: la concesión hecha (á destiempo y como por dirección á Arosa. Y cuando llegaba anhelante, sulo permiten ni los achaques de la edad, ni sus aficio- iimor de Dios) por la Academia, y el discurso agresi- dorosa, exánime había oído el silbido penetrante de
nes de ahora, ni sus deberes oficiales. Creo, sin em- vo del Sr. Pida!; discurso acerca del que podría de· la locomotora anunciando su marcha, después el crujibargo, que ellos mismos pudieron comprender eso, y cirse mucho y aun acaso se diga... , pero que por hoy do de las enganches, después el resbalar de los vagocomprendiéndolo debían no haber aceptado un en- solamente es dable comentar con un enterado y autos. nes... y entró en la estación cuando el tren salía camino de Bilbao por aquellas dos líneas de los rieles
cargo que, si ha de ser cumplido como Dios manda - Ut supra.
y como los fundadores indudablemente querían, exi- •1'••"••••••••1•,,•,,,,,..,,,,.,•,,f••l"•,•••••••"•l'o,'•,1•,,-,,,,,1•••..•••••..•l"••"•••••••,1•,,•,,1•••"11º••"•1"•,••••••• •.. que ahora contemplaba tercamente. Por allá se había
ido el monstruo de entrañas de hierro que no quiso
ge mucho trabajo y muy detenido estudio.
esperar un instante más á una madre. ¡Y dos larguíEL SUEílO DE UNA MADRE
Conocí, hace ya mucho tiempo - y séame lícito
simas horas aún inmóvil en aquel banco, y allá abajo,
evocar su recuerdo, que viene muy al caso - á un
Aún conmovían el aire las trepidaciones del tren allá lejos su hijo muriéndose!..
buen señor, muy popular en su distrito y que, á pesar
Sentía una opresión en las sienes como si se las sude esa circunstancia, no consintió jamás que su nom- que acababa de salir de la estación de Arosa, cuando·
bre figurase en candidatura para diputado, ni para pálida y jadeante penetró en el andén una mujer po- jetaran con una tenaza de.hierro. Era un dolor á la
senador, ni aun para simple vocal de un comité (la bremente vestida. «¡El tren! ¡El tren!,» dijo con angus- vez pesado y punzante. La fatiga, el cansancio latentia infinita viendo desaparecer achicándose la negruz- te en su cuerpo mientras le animó la impaciencia de
Academia sea sorda).

so de obras dra¡náticas, del cual tienen ya noticia seguramente los lectores de esta lLUS:tRACIÓN. El acto
de los señores académicos es digno complemento del
acto de los señores concejales, y el conjunto edifican·
te que ambos forman dan la razón, con la brutal elocuencia de los hechos, á los que propalan y sostienen
que nuestra literatura dramática se halla en un período de evidente decadencia.
Cuando lectores extranjeros, que suelen estar poco
enterados de lo que por este país ocurre, vean en los
periódicos de Madrid que el Teatro Espmiol (considerado por ellos, por razón del nombre, como teatro
nacional) no puede sostenerse por falta de público, y
que la Academia Espa1iola, autoridad suprema en
asuntos literarios, no ha considerado digna de premio ni una sola obra, ni una sola, de las representa·
das en todos los teatros de España durante dos años,
por fuerza han de compadecernos, y si no nos compadecen será porque

NúMERO

595

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

335

llegar á la estación de Arosa caía ahora por
Buscólas ella afanosa y torpemente en un
todo su ser como una lluvia de plomo. Aqueprofundo bolsillo y se las entregó.
llos pies no eran sus pies, aquellas piernas no
- Bueno: ahora pase usted al otro andén,
eran sus piernas, aquellos brazos no eran sus
porque aquí hay cruce y el tren de usted
brazos; eran pies, piernas y brazos de hierro,
viene por aquella vía y por esta el que baja
pero de hierro dolorido, y no los que ella tede Bilbao.
nía anteriormente de carne y hueso.
La pobre mujer pasó, como el jefe le ordeEn sus ojos, que tantas lágrimas habían denaba, al andén opuesto, no sin dirigir antes
rramado, faltaba algo como la conciencia de
una mirada cariñosa al banco en que había
la visión; es cierto que veían, pero de un mosoñado que abrazaba á su hijo.
do perezoso y vago: ¿era efecto de las lágriPocos momentos después llegó el tren, y
mas. ¿Era sueño? ¿Era desmayo? Quería penella impaciente y nerviosa subió al vagón que
sar en su hijo y no podía; una invencible laxihabía de llevarla á Bilbao.
.
tud la dominaba. ¿Se moriría así? ¿Y si rezaMas á pesar de sus impaciencias el tren no
ra para no dormirse ó para no morir de aquese p,onía en marcha. ¡Claro! Tenía que esperar
lla manera?
al otro, al que bajaba de la capital vizcaína.
Comenzó con torpe labio á murmurar sus
Ya estaba allí; pasó su locomotora como
oraciones. Un padre nuestro, otro aún; pero
un relámpago, aun cuando venía refrenando
¡qué torpeza la suya! Una avemaría para ver
la marcha, y el cuerpo del tren al detenerse
pronto á su hijo. Sí, «Dios te salve María.»
s~ interpuso entre ella y el banco de sus
¡Ah! Su cuerpo, que era como de hierro, se
sueños.
convertía en nube, en aire, en gasa; su labio se
¿Pero cuándo saldrían? Sonó el silbato del
detenía, sus ojos se cerraban, su pensamiento
jefe de estación, después silbó la locomotode,sapar~cía... volaba... Se había dormido, y
ra. ¿Marchaban ya? No, todavía no. ¡Era el
as1 contmuó durante una hora con un sueño
otro, era el otro!
tranquilo y profundo, sin que en sus oídos
Asomóse á la ventanilla para verlo mardespertara un eco ninguno de los mil ruidos
char, pasó el último vagón, quedó libre el esd~ la estacióni despues exhaló un largo suspaci?, _miró _h~cia e! banc~ de sus sueños y
piro, y como s1 saliera del fondo de una cepresmt1ó, ad1V1nó, v1ó medio arrojado en él
rrada nube pasó de las profundidades del sueun joven pálido, con un brazo en cabestrillo
ño absoluto á las regiones de otro sueño más
cara de sufrimiento... Era él, su hijo. ¡Vivía!
consciente y ~esasosegado. Entonces, aunque
¡Y aquella maldita portezuela de su coche
de un modo mcompleto y con las vaguedaque no qutría abrirse, y el tren que iba á
des todavía de la somnolencia, tuvo noción
partir! Ya silbaba la máquina, forcejeó con
de que se hallaba sentada en un banco; ¿pero
ira ... ¡Al_fin! Arrojóse al suelo, gritó: «¡ Hijo!))
dónde? No lo sabía. ¿Estaba sola? Sí. ¿EsperaAlzó el Joven la cabeza y ella con indecible
ba ~ alguno? Sí, esperaba á su hijo. ¿Iba á
acento suplicó:
vemr pronto? Sí, iba á venir pronto. ¿A sen- ¡No te muevas, no te muevas!
tarse en aquel banco? Sí, á sentarse en aquel
Y
aquella infeliz madre que durante una
banco. Extendió los brazos... no había llegalargulsim~
noc~e había corrido por campos y
do todavía. Volvió á dormirse más profundamontes
sm
vacilar una vez, cayóse tres veces
mente y le abrazaba en sueños...
ÁNGEL, estatua de Enrique Clarasó (Salón Parés)
cruzando el cortísimo espacio que la separaba
En la estación resonó en aquel momende su hijo, de aquel banco donde le había
to el agudo sonido del timbre del telégrafo.
abrazado
en sueños... ¡esos sueños proféticos
. Poco desp~és s~lió _el jefe de su despacho, y diri- ¡Ea! Despiértese usted; el tren para Bilbao va á
giéndose hacia la mfehz mujer la sustrajo cruelmen- llegar. Aquí tiene usted el billete de tercera. Su im- de madres con los que Dios fabrica sus realidades
más hermosas!
te de sus hermosos sueños, diciéndole:
porte es cuatro pesetas y media...
JOSÉ DE ROURE

11

SAN JUAN DE PUERTO RICO. - MISA DR CAMPAÑA CELEBRADA E
DE
N LA PLAZA DE ALFONSO XII CON MOTIVO DE LA RRCiEN1(E LLEGADA Á AQUEL PUERTO
LA NAO ((SANTA MARÍA» (de fotografia remitida por D. Marce!ino Gurda)

��338

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

MISCELÁNEA

Bellas Artes. - El escultor alemán Toberentz se ha encargado ele continuar el monumento á Lutero que ha de erigirse en Berlln y que el difunto escultor Otón dejó sin concluir.
París. - C(Jmo siempre, las salas altas del palacio de la In·
dustria se ven inundadas de cuadros; á pesar de la severidad

en los Campos EUseos; pero en ,cambio lucen en el Campo de
Marte muchas obras de las distintas artes decorativas, como
muebles, esmaltes, cerámica, grabados, vidrios, metalistería,
encuadernaciones, etc., que complementan con sus aplicaciones la Exposición de las Artes Bellas.
Barcelona. Salón Parés. - Ha expuesto Cutanda un boceto,
bien concebido y de hechura briosa y decidida, que impresiona vivamente al espectador, La plataforma de una locomotora,

NúMERO
las producciones al aire libre y la habilísima ejecución ele re•, , ·
tos tan admirablemente ejecutados corno el del distinguido pintor Mas y :Fontdevila, del doliente y malogrado Canudas y de
la preciosa hija de nuestro buen amigo D. Juan Sardá.
.
Plácemes sinceros merecen los dos campeones del modernismo catalán, y no menores su compañero inseparabl~, el discreto escultor Enrique Clarasó, por el ángel que también expuso,
modelado para un monumento ~epulcral. El Salón !~rés, en
donde han sido aceptados los lienzos que han rem11tdo, nos
ofrecerá ocasión para volver á testimoniar á tan inteligentes artist~s la consideración que nos merecen.

ltt

cabeza de un tren probablemente en peligro de un choque con
otro que más que verlo se supone que viene en dirección contraria. Lástima que los accesorios y detalles que debfan contribuir á explicar claramente el peligro, hállense vagamente indicados, por lo cual la obra no obtiene el carácter dramático que
pudo revestir.
Agrasot presentó una figura, señora vestida á la moda del
Imperio, cuadrito agradable por su ejecución fina y detallada;
Solá una escena campestre, bien dibujada y brillante de luz y
el retrato de una señora al aire libre, en un jardín, de entonación acertada, aunque algo gris.
Posteriormente ha ocupado el sitio de preferencia un paisaje
de Vancells, justamente premiado en nuestra Exposición Nacional. Tiene esta obra unidad perfecta y entonación atractiva,
aunque con ligero dejo convencional, pero que en poco desmerece la obra.
Cussachs ha pintado, con las cualidades que le distinguen,
una amazona acompañada de un joven oficial, trotando por las
umbrosas vfas de un parque. Saos Castaño, un cuadrito titulado Interrttj&gt;ción, reminiscencia de otro que figuró en uno de
los pasados Salones de París; y Brull, un busto de señora, de
pincelada algo indecisa.
Alandi, junto con la copia no muy fiel en cuanto al dibujo de
una obra muy celebrada en el Salón el año pasado, se muestra
con un cuadro original, no muy feliz, que en conjunto, y especialmente por la figura principal, recuerda claramente otro del
malogrado Simón Gómez, que publicaremos en el próximo
número.
Salón de «La Vanguardia.&gt; - Llama con justicia la atención
de los concurrentes una chimenea gótica de nogal tallado, obra
del joven escultor Sr. Riera, uno de nuestros artistas que con
más entusiasmo aplica su talento al renacimiento de nuestras
artes decorativas.

(CONTINUACIÓN)

XIV
Después del almuerzo propuso Barincq dar un paseo po~ los ja,rdines y por ~l
parque, pero su mujer declaró que se encontraba m~y fatigada ~ co_nsecuenc1a
de la noche pasada en ferrocarril; además nada hab1a en estos Jardines que la

Desacuerdo y armonía, cuadro de A. Corelli.
- Cada uno de los dos grupos que constituyen la parte esencial
de este cuadro es una nota de sentimiento be!Hsima: en uno
preside la paz, la armonía entre los dos enamorados que como
juntaron sus almas unen sus voces entonando una canción po·
pular; en el otro la discordia ha encendido su tea, aunque á
juzgar por la actitud y la expresión de los dos amantes es de presumir que esa tea se apagará en breve y que volverá á lucir con
más intensidad que antes el iris de bonanza en el cielo rnornentánean1ente empañado por leve nubecilla. El autor de este cuadro ha estado realmante feliz en la manera de presentar esta
idea, armonizando con la sencillez del tema la sobriedad de la
clec:ración y la pobreza de los accesorios de esa cocina de granja.
El primogénito, cuadro de E. Lancerotto. ·

Varios son los cuadros que de Lancerotto hemos publicado,
entre los cuales recordarnos Las dos coquetas, En el balcón y ¿Le
quieres mttcho? De asunto sencillo y perfectamente sentidos todos ellos, estas cualidades, que pudiéramos llamar de fondo,
hállanse siempre realzadas por una ejecución intachable que no
necesita apelar á falsos recursos ni descender á vulgares llane·
zas para producir en el ánimo del que tales obras contempla la
emoción estética y el efecto de la realidad. El primogénito es
otra prueba de nuestros asertos, y tanto por la composición, como por el dibujo, como por la expresión de cada una de las fi.
guras, merece ser considerado como uno de los mejores lienzos
del célebre pintor italiano.

En peligro inminente cuadro de Vicente Cutanda (Salón Parés). - Una. huelga en Viuaya titulábase el

gran lienzo que Cutanda presentó en la Exposición internacional de Bellas Arles. Por él obtuvo un primer premio. Hoy presenta en el Salón Parés otro lienzo de concepto moderno también, cuyo asunto, aunque un tanto complejo, está desarrollado
con notable simplicidad. Trátase de un tren en marcha, cuyo
maquinista observa la aproximación de otro convoy que adelanta en sentido contrario y que ejecuta los mayores esfuerzos,
auxiliado por el fogonero, para aminorar la velocidad y llamar
la atención por medio de las señales. La escen1. desarróllase
en la pequña plataforma que determina la distancia que media
entre el hornillo y el ténder, y tanto las violentas actitudes de
las dos figuras, como las piezas de la locomotora, revelan gran

Necrología. - Han fallecido recientemente.
Sir James Dorner, general inglés, comandante en jefe de
Madrás, que se distinguió notablemente en la guerra china y
en la guerra egipcia de r882 y en la expedición al Nilo de 1885.
Nadj Effendi, famoso historiógrafo y filiólogo turco.
Gustavo Nadaud, poeta, compositor y novelista francés.
Claudio Calthrop, notable pintor in~lés cuyos cuadros han
llamado la atención en las últimas exposiciones de la Royal Acaderny de Londres.

NUESTROS GRABADOS

Mesalina, estatua de Vicente Alfano. - El escultor napolitano Vicente Alfano trata con preferencia los tipos de
la historia de Roma, de la que ha hecho especial estudio. La
estatua que de él reproducirnos y que figuró en una exposición
celebrada recientemente en Nápoles representa á la corrompida
emperatriz, cuando aún el vicio no babia agostado su belleza
plástica, y revela en las correctas Hneas de sus formas, en su actitud y en los pliegues del ropaje á un escultor de verdadero talento que concibe con vigor y ejecuta con espontaneidad y se- LÁPIDA CONMEMORATIVA colocada por los estudiantesespa,1oles
en el monasterio de la Rábida en las fiestas del IV centenario
guridad admirables.
del descubrimiento de América, proyectada por Ricardo Vázquez y ejecutada por Francisco Nicoli ( de fotografía de Diego
Salón Parés (Barcelona), Exposición Casas-RuPérez Ro11,ero, de Huesca).
siñol. - Varias veces en estas columnas nos hemos ocupado
de las obras de Ramón Casas y Santiago Rusiñol, y especialmente de la significación que aquéllas tienen en el movimiento estudio, denotan el temperamento especiallsimo de Cutanda,
evolutivo del arte pictórico en nuestra región y en la influencia que tan perfectamente se identifica con el asunto que trata de
que en él ejerce el modernismo. Esta circunstancia nos releva representar, que en el lienzo á que nos referimos, quizás más
del que en otro caso consideraríamos como deber, ó sea, el dar que en otro alguno, se significa con mayor fuerza la ansiedad
á conocer la personalidad de estos dos pintores, que aunque jó- de los empleados de la máquina por la inminepcia del peligro
venes, han logrado singularizarse. Hemos, pues, de limitarnos que les amenaza.
á consignar que su última exposici6n anual, en la que exhibieron treinta y tres lienzos, revistió mayor importancia cualitativa
Recomendamos el verdadero Hierro Bravats, adoJ&gt;que las anteriores y que todas las producciones fueron una gatado en los Hospitales de Paris y que prescriben los
llarda confirmación de los resultados que pueden obtenerse
médicos, contra la Anemia, Clorosis y Debilidad¡ dando
cuando el artista imprime en su obra el sello de la sinceridad,
á la piel del bello sexo el sonrosado y aterciopelado
utilizando sencillos medios de ejecución. Mayor espacio del que
que tanto se desea. Es el me.Jor ite todos lo, tónico■
podemos disponer exigirla la somera indicación ?e los escollos y y reconstituyentes, No produce estreñimiento, ni diarrea, teniendo ademas la superioridad sobre todos los
dificultades vencidas en la tonalidad, en el ambiente y en el todo armónico de los patios é interiores, en los efectos de luz de ferruginosos de no fatigar nunca el estómago.

339

NOVELA POR HÉCTOR MALOT. - ILUSTRACIONES DE EMILIO BAYARD

tejos con que la capital de Puerto Rico celebró la llegada de la
nao Santa María figuró una misa de campaña. Verificóse ésta
en la plaza de Alfonso XII, asistiendo á ella diputaciones de
todos los altos cuerpos, prensa, cuerpo consular, y formando el
cuadro las fuerzas del ejercito y voluntarios francas de servicio.
Terminada la mi3a, el alcalde entregó al Sr. Concas, comandante ele la nao, el preci(JSO estandarte regalo de la ciudad, bordado por las señoritas de Penado, y seguidamente se organizó
la procesión cívica para conducir el estandarte á la Sauta Maria, donde fué enarbolado en el palo mesana, mientras la nao
y los cruceros Indio y Fernando el Católico hadan salvas de artillería. La fotografía de que es reproducción nuestro grabado
está tornada en el momento en que el Sr. Concas, enarbolando
el magnifico estandarte, vitoreó al rey, á España y á Puerto
Rico.

del Jurado, ocupa este año la Exposición de Pintura 37 de
aquéllas, lo que constituye un conjunto de pinturas más que suficiente para mareará inteligentes y profanos á pesar del intermedio que pueden proporcionarse los visitantes en el salón de
descanso.
Podemos citar como sobresaliendo entre esa plétora de tela
pintada, un retrato de señora, por Bonnat; el de Francisque
Sarcey en casa de Mme. Brisson, por M. Baschet, y el de Lord
Duffcrin, por Benjamfn Constan; el d1m de la exposición ha
convenido todo el mundo que es la obra del maestro Roybet
( Propos galanls ), quien además tiene otra bien diferente por
asunto y ejecución, Carlos el Temerario m la iglesia deNes/es.
l\lunkacsy ha presentado la pintura decorativa que debe cobijar la tribuna del Parlamento húngaro. Alma-Taderna, el que
hace revivir con verdad asombrosa los romanos de la antigüedad, expone á Heliogábalo ahogando á sus convidados con una
lluvia de rosas.
Todas las personalidades que descuellan en la Escuela francesa y muchas que avaloran otras están representadas en el
tradicional Salón de los Campos Elfseos donde se reparten
anualmente las no menos tradicionales medallas, y en el nuevo
Salón del Campo de Marte, metrópoli del modernismo donde la
fraternidad es más practicada, gracias á la abolición de esas
pueriles recompensas de varias clases, metales y condiciones.
J. P. Laurens llama con justicia la atención con su San Juan
Crisóstomo, obra de concepción original, y la deliciosa escena
del terror, La niila Bonchamp.
El venerable fules Bre/011, con su poes!a sincera, simple y
sentida de la naturaleza; Bouguereau, con sus amores y desnudeces, que no asustan, y Henner, con sus efectos brillantes y
preconcebidos, atraen justamente las miradas del público, co·
mo también las obras de jóvenes como Henri Martín, Collín,
Rochegrose, Geoffroy, Grolleron y otros.
Viejos, ancianos y mozos en el paisaje, si no en la misma importancia que otras veces, brillan individualmente muchos, como Fran9ais, Harpiguies, Zuber, Yon, etc.
De los nuestros llaman la atención Soro\la con el cuadro
El exvoto (publicado en nuestras páginas) y el amigo Meifrén
con sus emigrantes.
La brillantisima Escuela de la Escultura francesa, la primera
de las escuelas artísticas de nuestros tiempos, embellece como
de costumbre la gran nave central del Palacio. Falguiere ha presentado su Poesía heroica y Charpentier el grupo en mármol
de los luchadores: Barrias, una estatua decorativa, La Escultzira y la Naturaleza descubriéndose ante la Ciencia, y Frémiet
un hermoso bronce, Juana d' Are, adolescente.
Larche, una hermosa alegoría, La pradera y el campo: Carlier la figura de Mme. Roland; Bailly, una elocuente demostra¿ión de cómo hasta con el odioso traje actual, el talento y la
inspiración pueden modelar una estatua tan bella como la del
insigne Chevreul.
La caligrafía, de Coutan, el Adiós, de Loiseau, y otros gru·
pos, figuras, relieves, bustos, etc., de Fagel, Saulo, Sicard, Vital-Cornu, etc., completan la escultura francesa.
Entre los escultores extranjeros se distingue Durnbauer, de
Viena, con su grupo de El hambre, vigorosa y ampliamente
ejecutado.
La nota sobresaliente en el Campo de Marte es la grandiosa
1y bella composición del respetable y simpático maestro Puvis
de Chavannes, Homenaje de Víctor Hugo á la ciudad de París,
destinada á la decoración de la nueva Casa Consistorial.
Roll ha resuelto con felicidad las dificultades inherentes á la
reproducción de esas ·empalagosas ceremonias oficiales en la
inmensa tela donde pinta la _celebración del Centenario de 1889
en Versal/es.
Con la fábula de Lafontaine La muerte y el leflador, afirma
de nuevo y por manera poderosa sus excelentes y serias cualidades L' Herrnitte, y hace otro tanto Dagnan Bouveret con
sus retratos y con el cuadro En el bosque.
El misterioso Carriere, con sus escenas íntimas; Carolus Durand, con la briosa pincelada que le es peculiar, presenta sus re·
tratos de aspecto aparatoso y brillante, y al lado de éstos y de
otros maestros la cohorte entera del impresionismo en todos sus
tonos y matices.
La sección ele escultura, sin que falten buen n(1mero de ex·
celentes obras, es, como de costumbre, menos importante que

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

ANIE

Misa de campaña celebrada en San Juan de
Puerto Rico con motivo de la llegada de la
nao cSanta María&gt; (de fotografía). -Entre los varios fes-

EN PELIGRO INMINENTE, cuadro de Vicente Cutanda

595

/

Barincq, sin permitirse tocar los papeles, permanec!a detrás del notario (véase la pág. 324)

señora de Barincq no conociese, y los largos paseos que por ellos había dado en
otro tiempo, acompañada por su cuñado cuando ella solicitaba que Gastón hiciese frente á los acreedores de Barincq, habían dejado en su espíritu recuerdos
muy desagradables.
- Yo no estoy cansada, dijo Anie.
- Sobre todo, dijo la señora de Barincq, no animes á tu padre para que haga
locuras ni te pongas de su parte en contra mía.
- ¿Quieres que empecemos por las dependencias?
- Como hemos de verlo todo, principiaremos por donde tú quieras.
Espaciosas eran aquellas dependencias; construídas en una época en que las
construcciones eran baratas, habíase hecho todo en gran escala, y las caballerizas,
las cocheras, los establos, las granjas, habrían sido suficientes para tres ó cuatro
tierras como las de Ourteau; todo esto, aunque en realidad no se utilizaba, estaba perfectamente cuidado y en excelente estado de conservación.
Al salir de los patios que rodean aquellos edificios, atravesaron los jardines y
bajaron á los prados. Para protegerlos contra las crecidas del Gave, cuyo curso
varía á cada inundación, no se cortan nunca los árboles de sus orillas. A pesar
de la solidez de sus raíces, algunos de esos árboles añosos y corpulentos arrancados en las grandes avenidas se han inclinado y están como caídos, constituyendo
así á modo de puentes de follaje que enlazan las riberas ó los islotes formados por
algunos arroyuelos que proceden del río.
- ¡Qué hermoso es esto!, gritó Anie. ¡Qué fresco, qué verde, qué poético! ¿Es
posible realmente adivinar así la naturaleza con la sola intuición del genio? Sí,
es posible: Corot no ha estado nunca aquí y ha pintado este cuadro cien veces.
- ¿Te gusta esto?
- Más que gustarme; me llena de admiración; aquí está todo: hasta el tinte
gris de las lontananzas en una atmósfera límpida, hasta los matices delicados del
conjunto, hasta esa belleza ligera que llega revoloteando hasta el espíritu. Será en
mí un gran atrevimiento, pero desde mañana voy á principiar un estudio.
- Entonces ¿no te propones renunciar á la pintura?
- ¿Ahora? Menos que nunca. En París era &lt;;l.onde, en algunas horas de abatimiento pude tener la idea de renunciar á la pintura cuando yo me preguntaba
á mí misma si tenía talento ó por lo menos esa inteligencia mediana que se necesita para contentar á unos y á otros; á los maestros, á la crítica á los enemigos, ~l público. P_ero ahora ¿qué me importa agradar ó no agrada; con tal que á
mí misma me satisfaga? Solamente cuando se trabaja para el público se inquieta por ese elemento; por uno mismo conoce que no se tiene nunca bastante
n,ada importa por consi~uiente el más ó el rr_ie_nos; se va adelante; ~e trabaja par~
s1, y ~sta es acaso la úmca manera de ser ongmal ó tener personahdad propia.
Am~ tomó el brazo de su p~dre, y abrazándole tiernamente le dijo:
- V1e~e á ser ;sto como s1 yo no encontrase marido; ahora ¿qué es lo que
esto nos 1mportana? Ya comprendes que en lo que respecta al matrimonio no
pienso hoy lo mismo que pensaba en la noc~e de nuestra velada musical; aque1,la noch~ en que tanto te asombraba y te afligía tanto verme decidida á aceptar
a cualqmera, á t_rueque de casarme. ¿Recuerdas que te dije que á los veinte años
una muchacha sm dote era ya solterona, en tanto que la rica aun después de
cumplir veinticuatro ó veinticinco años, es todavía casadera? Ya que por obra y

gracia de una varita milagrosa me he rejuvenecido, y para bastante tiempo, no
necesito apresurarme. Hace un mes que yo solamente podía pensar en casarme
á toda costa· de hoy en adelante cuando piense en el matrimonio solamente me
fijaré en las ~ondiciones personales del ~ari_do, en lo que sea realmente'.} si me
gusta, y si encuentro en él algo de ese pnnc1pe encanta~o con el que sonaba yo
en otro tiempo, te suplicaré que me cases con él, sea 9men fuere.
- Y lo haré así, confiando en el acierto de tu elección.
- Es asunto concluído y que, por mi parte, te deja en completa libertad. Permanezcamos aquí, volvamos á París, para mí es lo mismo; haré lo que quieras.
¿Pero y mamá? Figúrate que desde el momento ~n que se supo que eso de la
herencia era seguro, no hemos hecho otra cosa que buscar cuarto.
- ¡Qué niñería!
.
,
- Y si no quedó apalabrado uno en la ronda de los Itahanos es porque mama
estaba perpleja entre ese y otro que habíamos visto en la calle Real; y has de
perdonarme que te diga que, cuando miro estas cosas desde el mismo punto de
vista de mamá, no me parece que sea del todo una niñería. Mamá es parisiense
y solamente París es de su agrado; lo mismo que tú, por haber nacido en una
aldea, eres aficionado al campo; para ti nada tan hermoso como estas prader~s,
esos campos, esos horizontes y la existencia tranquila del labrador ó del propietario rural; para mamá, nada más dulce que la vista de aquellas calles inmensas,
de aquellos paseos concurridos, de aquellos grandes teatros y en fin de aqu~lla
vida de la ciudad; tú te ahogas en una casa de la cual solamente ocupas un piso,
mamá no respira sino en una habitación baja de techo; tú gozas acostándote á
las nueve de la noche, mamá sólo estaría contenta retirándose al amanecer.
- Pero, hija mía, cuando os propongo que habitemos en Ourteau no pretendo
privaros por completo de París. Si permanecemos aquí ocho ó nueve meses cada
año, podemos perfectamente pasar tres ó cuatro en París. Esta vida llevan algunas familias que no valen menos que nosotros y que así viven contentas sin que
á nadie le parezcan estúpidas. Supongo que no has de negarme la justicia de
confesar que desde que tienes ojos para ver y oídos para oir, nunca me has oído
maldecir ni de mi suerte, ni de la injusticia ·d e los hombres, ni de nadie.
- Es verdad.
- Pero ahora ya puedo decírtelo: hace bastante tiempo sentía yo que mis
fuerzas se agotaban, y más de una vez me pregunté si no caería rendido en el camino; estos últimos veinte años de vida parisiense, de trabajo incesante, de cuidados, de privaciones, sin un día de reposo, sin un minuto de tregua, me han
agotado; yo seguía, no obstante, sólo porque era necesario seguir, por vosotr'1S y
para vosotras; porque antes de pensar en sí mismo piensa uno en los suyos.
Aquí es donde al renacer yo á nueva vida he sentido perfectamente mi abatimiento. Es necesario que concedáis á mi vejez esa existencia natural de que ha
carecido mi edad viril; á esto se reduce lo que os pido.
-¿Y por de contado no ignoras lo que voy á contestarte? ¿Verdad?
-Además no son estas las únicas razones que me obligan á permanecer en
este sitio; tengo otras que, justamente por no ser de carácter personal, tienen
más fuerza. He pensado siempre que la riqueza impone obligaciones á los que
la poseen y que nadie tiene derecho á ser rico sólo para él, únicamente para
proporcionarse bienestar y procurarse placeres. Sin haber hecho nada para merecerlo, viene la fortuna de la noche á la mañana á caer en mis manos: pues
bien; ahora es indispensable y es justo que yo gane esa fortuna, y para esto entiendo que lo mejor es emplear esta riqueza en procurar el mejoramiento y la
felicidad de los vecinos de este país, al cual amo de todo corazón porque en él
he nacido.
Estas palabras de Barinq sorprendieron á Anie, que miró á su padre con admiración no exenta de inquietud. ¿Qué entendía su padre por emplear aquella
fortuna, que llegaba como llovida del cielo, en el mejoramiento de los aldeanos
de Ourteau?
No se habitúa la inteligencia á ver que en el seno de una familia se critica
constantemente al cabeza de la misma, se impugnan sus ideas, se pone en duda
su infalibilidad, se discute su jefatura y se le hace responsable de cuanto malo
sobreviene, sin que algo de esto produzca sus resultados; en este caso se encontraba Anie. ¡Cuántas veces desde su edad más tierna había oído Anie á su madre
hablar al Sr. Barincq en son de profunda lástima!: «no te figures .que trato de dirigirte reproches, pobre amigo.» ¡Cuántas veces también su madre dirigiéndose á
Anie le había dicho: «¡tu pobre padre!» Ni esta compasión ni aquellas discretas
censuras habían hecho que disminuyese en lo más mínimo el tierno cariño que
á su padre profesaba la joven; Anie le quería, sentía por él !«¡pobre padre!» un
cariño tan ardiente, tan profundo como si hubiera sido educada desde muy niña
entre ideas de respetuosa admiración hacia él; pero al fin y á la postre el respeto
era pr_ecisamente lo que faltaba en aquel cariño, que antes parecía el que una madre siente por su hijo que el que una hija debe profesar á su padre; le adoraba
pero no le admiraba; sentíase para con él llena siempre de indulgencia, siempre
dispuesta á compadecerle, á consolarle, pero dispuesta también á juzgar su conducta.
¿En qué nuevas aventuras pensaría lanzarse?
Barincq respondió á las miradas de inquietud que Anie le dirigía.
- Tu tío, ~ijo, había ido poco á poco perdiepdo el cariño á esta finca por razones. ~e vanas clases: enfermedades de las viñas, exigencias de los braceros,
latrocm1os de los colonos; de suerte que el estado de abandono en que la dejaba, después de haberla tenido completamente entre sus manos solamente le
producía una renta de dos por ciento, y aun eso en los años mejo~es. Tu madre
y t~ seríais las primeras en censurarme si continuase yo por tan equivocado
cammo.
- ¿Te he censurado yo alguna vez?
- Ya sé que eres muy buena hija para que te permitieses censurarme· pero al
cabo comprendo también que estaríais en vuestro derecho encontrando desacer-

�340

LA

NúMERO

[LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

tada la continuación de este rstado de cosas, continuación que á todo trance
he de hacer por que desaparezca cuanto antes.
- ¿Quieres arrancar las viñas enfermas?
- Quiero transformar en prados artificiales todas las tier~as á propósito_Pª"': dar
buenos pastos. El heno que hace algunos años se vendía a un franco vemticmco
céntimos el medio hectolitro se vende hoy á cinco francos, y con lo que ha subido la mano de obra en la labor de la viña y del maíz, ahora que los jornaleros

595

sean muy numerosas, tengo esas dependencias que ahora no tienen aplicación v
que para principiar son suficientes; pero no tengo lechería donde almacenar y
conservar la leche y obtener la manteca; pienso construirla aquí en esta altura
precisamente, al abrigo de las inundaciones y en las cercanías de un salto de
agua, circu nstancias ambas muy convenientes si ya no son indispe!1~bles. Efe~tivamente no tengo intención de seguir por la rutina los proced1m1entos antiguos de fabricación de mantecas, es decir, esperará que la nata haya subido á los
tarros y batirla entonces á la usanza antigua; recién ordeñada se vierte la leche
en desnatadoras mecánicas que giran con una velocidad de 7.000 vuellas por
minuto; de este modo se extrae casi instantáneamente la nata, que se bate en
seguida, pasando mecánicamente también esta manteca 3. unos redpientes que
por su disposición especia\ la purgan de algunos residuos de leche; unos aparatillos giratorios la quitan el agua; por último unas máquinas moldeadoras le
prestan solidez y le dan forma. Todo esto, como ves, se lleva acabo sm que
intervengan para nada las manos de obreros más ó menos limpias. La manteca
obtenida de esta manera se vende en Burdeos y en Tolosa; en verano en las
estaciones de aguas: Biarriz, Cauterets, Luchón; en invierno la remito á Parí~.
Pero la manteca no es el único producto utilizable que pienso obtener de mis
vacas.
Anie miró á su padre sonriéndose cariñosamente y le dijo:
- Me parece que estás recitando la fáb11la de la /eclierci v el cántaro de la
leche.
- Precisamente, y ahora llegamos en efecto a\ cochino:
Para ccb::irse el puerco
nos costará muy poco

11

y casi puede decirse que no nos costará nada. Después de haber s~parado la
crema de la leche me quedarán, por lo menos, mi\ doscientos litros de leche sin
crema, y con ésta puedo cebar al ganado de cerda que tendré instalado en pocilgas que me propongo construir en el extremo de este prado y á lo largo de la
carretera, donde estarán completamente aisladas. Con respecto á este ganado de
cerda pienso hacer poco más ó menos lo mismo que con el vacuno; es decir,
que en vez de criar cerdos ingleses de Yorkshire ó de Berkshire, cruzaré estas
razas con la nuestra del Bearne y obtendré cerdos que reunirán las condiciones
de las dos razas. Conoces bien la fama de los jamones de Bayona; en Orthez
hay siempre gran comercio de embutidos; no me sería difícil por consiguiente
vender en buenas condiciones mis cerdos, que cebados con leche serían de su•
perior calidad. Ya ves de qué modo, con mi manteca, mis vacas y mis cerdos
espero obtener de esta finca una renta de más de trescientos mil francos en
lugar de cuarenta mi\ que de algunos años á esta parte produce. Mis calcu\os están ya hechos; y como he tenido que estudiar un negocio de esta misma
naturaleza en \a Oficina cosmopolita, se hallan perfectamente fundados sobre ciPues es muy bonito, dijo Anic con curiosidad mirando las ::iguas :i.lborotadas {véase pág. 325) fras exactas. ¡Cuántas veces, haciendo dibujos para este negocio, he soñado con
su realización y me )le dicho: csi fuese para mí!» Cátate que ahora aquellos ensueños pueden convertirse en realidad y que para conseguir esto nos basta queexigen cada día dos francos de salario, una libra de pan y tres litros de vino, es rerlo.
-¿Pero y e\ dinero?
indiscutible la ventaja que se obtiene produciendo, en lugar de vino mediano,
- Hay en \a herencia valores que pueden venderse y cuyo producto bastará
pastos excelentes; esto es lo que yo quiero conseguir, no para vender mi heno,
para sufragar \os gastos del primer establecimiento; gastos que en realidad no
sino para que pasten mis vacas, para hacer buena manteca y cebar muchos cerson muy importantes: trescientas vacas á 450 francos cada una cuestan 135.000
dos con \os sobrantes de la leche.
francos; construir la lechería y las pocilgas lo mismo que el arreglo de \os estaBarincq \'Olvió á leer la zozobra en la mirada inquieta que Anie le dirigía.
- Vamos, le dijo, comprendo que es necesario explicarte mi plan con todos blos no exigirá más de 60.000 francos; en arrancar las viñas y preparar el terresus pormenores, y que si no lo hago así vas á temer que la herencia de tu tío se no para prados no hemos de gastar más de 40.000; pongamos ahora otros
10.000 para imprevistos y tendremos 245.000 francos, es decir, próximamente
halla comprometida. Sigamos, pues, hasta ese cerrillo desde el cual se domina \a
la renta que estas mejoras ó, si tú lo quieres, estas revoluciones han de produ•
corriente del Gave; allí comprenderás mejor mis explicaciones.
Muy poco tardaron en llegar á un levantamiento poco pronunciado del te- cimas. ¿Crees, Anie, que todo esto merece la pena de ser intentado? ¿Lo
rreno, que cortaba \a pradera y enlazaba las dos colinas por una suave pen- crees?
Anie había visto con tanta frecuencia á su padre combinar cifras y más cifras,
diente.
que no se atrevía 3. formar juicio; advertiase, sin embargo, que los razonamientos
- Observarás, dijo entonces Barincq, que esta altura se encuentra al abrigo
de Barincq habían producido impresión; impresión que se revelaba elocuentede las inundaciones del Gave por terribles que sean y que un canal de derivamente en el tono con que, después de un rato de silencio, contestó á su
ción que le tome desde su base produciría aquí una caída de agua que en efecto se utilizó antiguamente y que hoy está del todo abandonada, pero que sin padre:
- La verdad es que esas cuentas son tentadoras, y si tienes confianza en
gran dificultad podría ponerse en estado de servir. Observado esto, reanudo mis
...
explicaciones. Te he dicho que pienso comenzar arrancando las viñas que nada ellas
-Tengo absoluta seguridad; no hay un solo dato, por insignificante que sea,
producen; pero como para convertir un erial en un buen prado se necesitan por
que haya sido puesto en olvido; gastos, ingresos, todo está fundado sobre bases
lo menos tres años, abonos químicos para devolverle su fertilidad agotada y culsólidas que no permiten duda alguna; los gastos se han calculado con aumento;
tivos preparatorios de avena, mielga y wlla, esto no es trabajo de un día, ya lo
los ingresos, por el contrario, estan supuestos lo más bajos posible. Pero estos
comprendes. Al tiempo mismo que debo cambiar la explotación del terreno necálculos no solamente serán tentadores, como tú dices, para nosotros; pueden
cesito que varíen los ganados que en él pasten. Tu tío pudo, dentro del sistema
serlo también para las gentes que nos rodean, para \os vecinos del país; y justaadoptado por él, contentarse con las razas del país, que son la misma raza eús•
cara más ó menos degenerada, de poco cuerpo, nerviosa, sobria, de piel rubia mente en éstos pensaba yo cuando te hablaba hace poco de \as obligaciones de
los ricos. Hasta ahora nuestros aldeanos solamente han obtenido de la leche de
de trigo, de cuernos largos y poco ·encorvados, como puedes observar en las Vl· sus vacas un producto menos que regular; cuando nuestras máquinas funcionen
casque ahora mismo pasan por debajo de nosotros; esta raza, de gran vivacidad
y nuestros mercados sean seguros, yo mismo les compraré lo que puedan ven•
y de resistencia extraordinaria para el trabajo, da por desgracia poca leche y no
derme y les pagaré á tal precio que no me quede ganancia alguna en el negocio
del todo buena: ahora bien; como lo que yo quiero que las vacas me den, no es que con ellos haga. De esta manera haré circular por el país doscientos ó tresmucho trabajo, sino leche buena, no me es posible conservar éstas.
cientos mil francos al año, los cuales no solamente serán fuente de bienestar
- ¡Qué lástima! ¡Son tan bonitas estas vacas del país!
para todos, sino que poco á poco irán modificando los procedimientos industria-Ateniéndome á la teoría. las reemplazaré con vacas normandas, las cuales
les antiguos que aquí están en uso todavía. En el camino que hemos seguido
consumiendo nuestras hierbas de primera. calidad nos darán, como término me· desde la estación de Puyoo hasta aquí, has tenido ocasión de ver con frecuendio, mis de mil ochocientos litros de leche; y como yo no trato de correr aventu• cia campos semLrados de juncos, helechos y brezos; :;e conservan asi en estado
ras, pienso contentarme con la raza de Lourdes, raza que tiene la gran ventaja salvaje para cortar después \os arbustos y hacer con ellos un abono solamente
de ser del país, lo cual ha de tenerse en cuenta antes que nada, porque es
regular. Cuando el número de vacas aumente por el solo hecho de mi comercio
siempre preferible conservar una raza indígena con sus imperfecciones pero en leche, la cantidad de estiércol aumentará proporcionalmente, y proporcionaltambién con su sobriedad, la facilidad de criarla y su perfecta aclimatación, á mente también 'disminuirá la extensión de los breñales sin cultivo; se les culti•
intentar mejoramientos radicales que en ocasiones terminan desastrosamente. vará porque podremos estercolarlos; de esta manera, enriqueciendo por de pronto
H eme aquí por lo tanto, luego que la transformación del terreno se haya Yerifial aldeano que maneja una hacienda insignificante, no tardaré en enriquecer al
cado, dueño de un rebaño de trescientas vacas que pueden alimentarse perfecta·
país. Ya ves la transformación que me propongo realizar. ¿Comprendes de qué
mente en estas posesiones.
modo1 procurando reali zar nuestra fortuna, podemos realizar la de cuantos nos
- ¿Trescientas vacas?
rodean?
¿No significa esto algo?
- Que pueden darme por término medio cuatrocientos cincuenta mil litros
Anie se había acercado más á su padre, y á medida que éste adelantaba más
de leche al año1 que vienen á ser de mil doscientos á mil trescientos litros en su explicación le había cogido cariñosamente la mano; cuando Barincq calló,
al día.
Anie se puso de puntillas, y echando sus brazos en los hombros de su padre le
- ¿Y qué te propones hacer con ese mar de leche?
- Haré manteca. Precisamente para que te des cuenta exacta de mi proyecto besó al mismo tiempo que le preguntaba:
- ¿Me perdonas?
te he traído hasta aquí. Para albergar á mis vacas, por lo menos mientras no

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LA

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34 1

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- ¿Perdonarte? ¿Qué quieres que yo te perdone?, preguntó Barincq mirando
sorprendido á su hija.
- Si lo supieses no me \o perdonadas.
- Pues entonces ...
- Pues entonces dame tu absolución, á pesar de todo.
-¿No querías habitar en Ourteau?
- Dame la absolución.
-Te la doy.
-Ahora puedes estar tranquilo, te prometo que mamá misma te suplicará
que permanezcamos en el castillo.
SEGUNDA PARTE

I
Anie cumplió su promesa: la señora de Barincq suplicó á su esposo que no
vendiese aquella finca.
En e\ mundo que se respeta es costumbre ahora pasar la mayor parte de\ año
en el _campo; nadie abandona sus posesiones sino en la primavera, cuando París,
1~ mismo que Londres, se halla en e\ apogeo de su esplendor. ¿Por qué no habmn de a1ustarse ellos á esa costumbre que les era tan conveniente? ¿Residir en
París no era lo mismo que condenarse á continuar antiguas costumbres no aco•
modadas ya á su nueva posición, y seguir relaciones que si nunca habían sido
agradables se convertirían ahora en molestas? Muchas visitas aceptables en
la calle de Abreuvoir sedan verdaderamente insoportables en la ronda de
Hausman.
. Estas raz~nes, expuestas una á una con prudencia y habilidad, habían convencido á la senor3; de Banncq, la cu~l, l?asado ya su primer movimiento de protes·
ta, comenza~ a pen~ar, aun prescindiendo de sugestiones extrañas, que la vida
en a_quel castillo tema sus encantos; que era de muy buen tono ir á misa en ca•
rru~Je y muc,ho más hallándose la iglesia á dos pasos del castillo; que era de
~eJor tono aun sen~rse en la 1gles1a en el banco del honor; que era muy divertido, sobre todo, enviar de vez en cuando á los amigos de París un gran salmón
pescado en sus estanques, una buena pierna de sus corderos alcachofas de su
huerta, flo~es de sus estu~as. Sí? aun ~n la época de sus mayor~s apuros, la señora de Banncq se había mgemado s1e~pre para obsequiar á sus amigos con re•
galos modestos: un huevo de sus gallinas unas cuantas violetas 1 un ramo de
lilas de su jardinillo, una labor de sus m~nos, cosas todas que demostraban
su deseo de r~galar, ~hora que sólo necesitaba tomar de lo que en rededor de
ella_ había, podia la senora de Banncq prepararse á sí misma sorpresas que la JisonJearan.
. ¡Qué triunfo. el recibir las cartas. en que se le diesen gracias por sus regalos!
1Y qué satisfacct?n cuando le escnb1ese alguna amiga que antes de probar aquella pierna no sabia, realmente que fuese de recental! Por todas estas cosas aquella
finca que ~roducia tales corderos y daba tales salmones era para la señora de
Banncq mas estimable cada día.
. Obt~nido el consentimiento de la madre de Anie, los trabajos comenzaron
s1multaneamente y con gran prisa por todas partes: grandes arados arrastrados
por d_os yuntas de ro~ustos bueyes del Limousín, arrancaban las ~iñas; las ca·
ballen,.as eran, convertidas en establos; por último, albañiles, carpinteros y pizarreros construia?_ en la pradera. la lechería y las pocilgas.
Aunque las vmas de este pats no han dado nunca sino un vino bastante mal
los ald_~nos de aquella comarca piensan ante todo en ellas; poseer una viña ~;
la an:1b1c1ón del que tiene algún dinero; trabajar en la de un propietario y beber
su vmo es el deseo úmco de los ganapanes que no tienen más hacienda q e ¡
pan __nuestro ,de cada día. Cuando se_vió que principiaba el trabajo de arra:c:r
la vma, produJ_~se en la comarca una impresión de doloroso asombro: era cierto
¿ue ·fquellas vmas nada producían ya; pero ¿no podrían curarse por casualidad
m1_agrosamente? Todo estaba reducido á esperar.
z6 Dt~ose entonces que Gastón, ~l hermano mayor de Barincq, había tenido ran e sob!a cuando acusaba a su hermano menor de ser un tarambana •No
era _necesas10 en efecto estar tocado de la cabeza para fi urarse u
·~
fabncar la manteca con leche recién ordeñada? Si esto n! era loe~,: ":' ~~•~~!~
Y las locuras, como todos saben, en las industrias agrícolas res~l~n mu·
caras.
Y
i Conve~ciós:, pue_s, todo el mundo, y se convenció en seguida, de que 110 pasaran mue os anos sm que aquella finca fuese puesta en venta.
-; ¿Y entonces? Pues entonces cada uno podría tomar un pedazo y todos reali
fnan maravtlla~ en _aquellas, tierras regeneradas por el cultivo de las viñas qu~
os nuevos prop1etanos habnan plantado.

sí s_olos aun faltando el ojo de\ amo; y para evitar otras demoras la señora de
B~rmcq de_claró á su marido que si él no podía acompaña rlas, ella y su hija
man solas a B1arntz.
- No harás eso.
-¿Por qué?
:- Porque no ~as de q~erer privarme del gusto de disfrutar de la alegría de
Ame: Asociarse a la alegna de las personas queridas, ¿no es lo más agradable de
la existencia?
-. Si tanto_ de~eas regocijarte con la alegría de tu hija; ¿por qué no te apresuras a proporc1onarsela?
- El domingo; mejor dicho, el sábado.
. En efocto, el _sábado en una hermosa tarde dulce y templada llegaban los tres
a B1amtz, y Ame del_ brazo de su padre bajaba por la pendiente cubierta de césped suave que termma en aquella hermosa playa; en seguida, y después de haberse detenido un rato para orientarse, se sentaban los tres en la húmeda arena
que la marea al bajar dejaba descubierta.
Era la hor_a del baño, y entre el mar y las casetas de los bañistas advertíase
entonces un mcesante 1r y venir de señoras y de niños en trajes de variados colores entre m~ltitud de curiosos que los contemplaban y cuyas fisonomías exóti•
cas, cuyos traJes, ya _elegante~, ya descuidados, ya vistosos, ya ridículos, ofrecían
un espectáculo casi tan cunoso como el que ellos presenciaban; todo esto fori;n~ba el rumor, _la bata_hola, _la confusión y el voceFÍO de una feria interrumpida
a mtervalos de 1socromsmo malterable por el rompimiento de las olas sobre la
arena.
Pocos minutos hada que estab_an _sentados ali(, cuando dos caballeros jóvenes
cruzaron por delante de ellos dmg1endo distratdamente sus miradas por aquel
revuelto mar de trajes claros y de sombrillas; uno de ellos 1 de buena estatura
buen mozo, de aspecto militar; el otro, más alto, ancho de hombros sob~e lo;
cuales º!tentaba una cabeza demasiado pequeña que hada extrañ¿ contraste
con _su vigorosa musculatura, prestándole cierta semejanza con un atleta griego
vestido á la moderna.
Cuando se_ hubier?n alejado, el Sr. Barincq inclinándose un poco hacia su
muier y su htJa les dtJO:
- El capitán Sixto.
-¿Dónde?
Barincq les señaló como le fué posible.
-¿Cuál de los_dos ~s?, preguntó la señora de Barincq.
- Aquel que tl~ne aues de m1htar; ¿verdad que es buen mozo?
- Me gusta mas el otro, contestó la señora de Barinq.
- Y á ti, hija mía, ¿qué te parece?
-No me he fijado; pero su aspecto no me parece desa•radable.
- ¿Cómo no viene de uniforme?, preguntó la señora de°Barincq.
- Qué sé yo de eso.
- Pues has de saber que en nada se parece á tu hermano.
- No; eso no es verdad; aunque tiene la barba rubia tiene el cabello negro.
-¿Por qué no te ha saludado?, preguntó la señora de Barincq.
- Porque no me ha visto.
- Di mejor que no ha querido verte.
- Ya sa~s, mamá, dijo Anie, que no es costumbre mirar :í las mujeres cuan•
do van vesttdas de luto.

II
t !n, ~ que respecta al_ padre, hallábase ocupado de sol á sol en vigilar á sus.
c~m¿~e o;~,n~~a~rf::n;~qr l?s ~~smondtes, dirigir las construcciones, observar
vianda u
umas, a ma re por su parte estaba ocupadísima en•
5 5 regadlos Y despachando su correspondencia y en cuanto á la hiJ'a ha
,
b iase consagra o por compl t á 1 ·
' ·
·
con rapidez extraordinaria p:~ lot t~:tuyra~bp~saba el t1e_mp_o pordco~siguien~e
u .
d 1
.
,
n ' mayo y Jumo se eshzaron sm
q e ninguno e os tres tuviese conciencia de que pasaban Al
tante el S B ·
'
• guna vez no obsdía d~ su 1r~ga~:1~~qi:~~~v~ el. ;.mpromiso formal que había contraído en el

1~~:~:~i:: J~;~~:~~º1~~~ ªlfn~~~
1

:~~a~~!~ner un nuevo apla~:i:nt~~,~~zj

- Cuando_ pienso que mi hija, á sus años, no ha visto todavía el mar
u
1
~~e:~a1 p:~: ~:~~,¿~en:J~(e~!vga:;sºtos no h_a sido pdosible hallar algunos diasqd:
p
h .
, me mcomo o de veras
-1. ero a sido por culpa m(a? Anie, sé tú juez.
.
Ame pronunciaba su fallo en favor de su padre·
son-y;ºd:op~~."~~~~~n~~!'.ª los años que tengo, ;lgunas semanas más ó menos

- Pero si. es un viaje de menos de hora y media ...
Se resolvió por último qu
·
.
11
y regresarían el lunes· duran~~ ~\!ntras hegabal
la estación, saldrían el domingo
'
ºunas oras os trabajos prodrían marchar por

Me p::irece que estás recitando l:i. fábub de la leclur."'y
, ¡ere
h
... e¡ can1aro d.e,a

él ;e~~:~:ma:~!~a~~~:~s~ luto le habrá exasperado recordándole la herencia que

- Aq~í viene otra vez, dijo Anie.
Ef;cuvamente, los_ dos jóvenes tornaban á pasar por el mismo sitio
ó n~ q~~e~:t~a~~da~:!~ la se1iora de Barincq, vamos :í convencernos d~ si quiere
(Continuará)

�LA I LUSTRACIÓN

34 2

ARTÍSTICA

NóMERO

cuando se concibió el proyecto de aducción que aca- pueda juzgar de la intensidad de esta presión ?astará
ba de terminarse, hizo un cumplido y justo elogio del decir que la diferencia de nivel entre el depósito y el
sucesor del mismo, M. Humblot, inspector general puente es de 70 metros. A cada lado del tubo de conADUCCIÓN DE LAS AGUAS DEL AVRE Á PARÍS
de puentes y calzadas, haciendo extensivo el agrade- ducción hal:iíanse dispuesto tres tomas que producían
El día 30 de marzo último y bajo los auspicios cimiento público á todo el personal municipal de !_as seis magníficos chorros, cuyos efectos disminuía la rede M. Poubelle, prefecto del Sena, y de M. Sauton, aguas.
sistencia del aire, por lo cual sólo se elevaban á una
presidente del Consejo municipal, verificóse la inauDespués de haber resumido las principales circuns- altura de 27 y 30 metros.
tancias en que fueron compradas por
Así ha sido inaugurada la aducción de las aguas
la ciudad de Parjs las aguas del Avre, del Avre á París, cuyas condiciones higiénicas mejoañadió el presidente:
rarán notablemente, gracias á la ejecución de esta obra
«París dispone actualmente de colosal.
•
710.000 metros cnbicos de agua de
GASTÓN TISSANDIER
toda clase por día, ó sea 290 litros
por habitante, al paso que Londres
sólo tiene 155, Edimburgo 180, V iena
ASILO PARA PERROS, EN GARCHES
y Bruselas 100, Berlín 75, y Leipzig
150. En este total las aguas de mananPreciso es reconocer que la clase anglo-sajona se
tial entran por 250.000 metros cúbi- muestra mucho más compasiva con los animales que
cos, ó sea algo más de roo litros por la raza céltica: á imitación de lo que mucho antes hihabitante. El Consejo municipal, sin cieron los ingleses, creáronse en Francia y en otras
embargo, no considera terminada to- naciones las sociedades protectoras de los animales y
davía la obra emprendida desde 1871, en Londres existe hace treinta años un asilo para los
obra que prosigue sin descanso con el perros abandonados, el Dog 's H ome, que es uno d~
concurso del servicio de las aguas.»
los establecimientos benéficos que de más prospenLa ceremonia de la inauguración dad gozan en la capital de la Gran Bretaña, y al cual
terminó con la visita al puente del Se- un amigo de la raza canina ha hecho recientemente
na situado en el extremo Sudoeste del un donativo de mil libras esterlinas. Sus recursos,
bosque de Bolonia. El tubo de trans- que aumentan de año en año, le han permitido recoporte de las aguas, que tiene un me- ger en 1891 15.121 perros abandonados, de los cuatro y medio de diámetro, va al princi- les 3.225 fueron reclamados ó vendidos: además han
Fig. r. Vista del recipiente de las aguas del Avre (de una fotografía)
pio encerrado en una galería de mam- encontrado asilo en él 676 gatos, de ellos 183 colopostería, atraviesa el ferrocarril de los cados allí como pensionistas á costa de sus propietaguración de la llegada á París de las aguas puras del Moulineaux por medio de un puente seguido de arca- rios. Durante el citado año no se presentó un solo
Avre. Los numerosos invitados que habían sido con- das, y luego cruza el Sena por el centro de la jaula me- caso de hidrofobia entre los huéspedes de aquella
vocados á esta fiesta visitaron primero el depósito de tálie:a de un puente construído sobre el río, que es el casa. El establecimiento ha entrado en el trigésimo
Saint-Cloud, que no se llenará de agua hasta que que representa la figura 2. El día de la inauguración segundo año de su existencia, y se calcula en varios
queden terminados los revestimientos interiores. Este se habían fijado en su conducto algunos tubos que millones el número de perros á quienes ha salvado de
depósito se compondrá de tres compartimientos, cada formaron chorros de aspecto imponente: para que se la miseria y de una muerte cruel.
uno de los cuales podrá contener 100.000 metros cúbicos de agua: de los tres sólo hay construído el primero, que está cubierto por ligeras bóvedas preservadas por una capa de tierra que será cubierta de césped,
y sostenidas por seiscientos pilares y ciento setenta y
dos estribos. Este inmenso depósito recibirá el agua
pura, que será conducida á él por un acueducto
de 102 kilómetros, de los cuales 72 han si.do construídos á cielo abierto y 26 en galerías subterráneas,
algunas practicadas á más de 70 metros de profundidad debajo del suelo. Nuestra figura 3 reproduce una
parte del gran depósito, en el cual hay 600 columnas
como las que se ven en el grabado. Los tres orificios
que se d istinguen en la parte superior de éste darán
acceso al agua pura cuando el depósito esté en disposición de recibirla. La figura 1 representa el depósito de llegada tal como hoy funciona, es decir, la
cámara en que termina el acueducto de 102 kilómetros. Las dos planchas metálicas que forman esclusa
son compuertas de parada colocadas en el extremo
de los conductos.
Después de la visita al gran depósito de SaintCloud, el prefecto del Sena pronunció un discurso
en que resumió la historia de las aguas de París:
«Este día será memorable - dijo. - Después del
Dhuis y del Vanne, el Avre viene, á su vez, á rendir
á París el tributo de sus aguas. De hoy en adelante,
nuestra capital, provista de 260.000 metros cúbicos
de agua de manantial diarios, podrá dispensarse de
pedir nada á esas aguas del Sena, tan difamadas hoy
y que durante tantos siglos han bastado para su desenvolvimiento. La distribución de aguas frescas y puras es un beneficio contemporáneo...
»Desde ahora podemos felicitarnos sin reserva alguna por el progreso al presente realizado esperando
los que habéis resuelto proseguir. ¡Qué.contraste entre la alimentación de aguas hace apenas veinte años
y las facilidades hoy conseguidas! El parisiense que
abre su espita de alimentación encuentra muy sencillo ver que mana de él ese líquido que llega á veces
de una distancia de más de 100 kilómetros, y se incomoda si alguna vez el agua no sale tan pura y
abundantP. como de ordinario. Esperemos que á veces pensará en los trabajos gigantescos que ha sido
preciso realizar para proporcionarle ese resultado tan
sencillo en apariencia, en el cuidado vigilante, en la
multiplicidad de maniobras de día y de noche, en la
suma de esfuerzos y de concursos que exige el funcionamiento de ese inmenso material que constituye
el servicio de las aguas de París. Para que de ello
pueda formarse fácilmente idea, bastará que diga que
los tubos públicos de distribución en el interior de
París miden una longitud de 2. 186 kilómetros, es_decir, más que lo que esta capital dista de Varsov~.»
M. Sauton, presidente del Consejo municipal, h1z?
también uso de la palabra. Después de haber _rendido tributo á la memoria de M. Couche, el emmente
Fig, 2. Vista del puente de Luxemburgo que sostiene el tubo de conducción del depósito de 8aint-Cloud, en Par(s,
ingeniero que estaba al frente del servicio de aguas
Aspecto de los chorros de agua que funcionaron el d(a de la inauguración, 30 de marzo de 1893
SECCION CIENTÍFICA

0

r;t

595

N úMERO

LA

595

ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA

343

En Filadelfia se va á
cuidados, pues por fin ha
construir un hospital para
encontrado la directora un
perros que sobrepujará al
guardián apto y honrado.
de igual clase de Berlín en
En el asilo no sólo se recipunto á comodidades y
ben perros sino que se dan
magnificencia: será un moconsejos gratuitos á los
delo en su género, pues
que crían ó tienen enfercontendrá salas de baños,
mos á algunos de esos anisalas de clínica, salas de
males: también se ceden
aislamiento para las enferasilados á los que desean
medades contagiosas, tentenerlos y ofrecen garandrá los más perfectos sistetías de cuidarlos bien. Para
mas de calefacción y alumello el peticionario se insbrado eléctrico y contará
cribe en un registro dando
con la asistencia de los
su nombre y las señas de
más célebres veterinarios,
su domicilio, y una vez toaparte de un escogido permados los oportunos inforsonal administrativo.
mes se le avisa que puede
Finalmente, existe en
pasar á recoger el perro sin
Londres un cementerio esotro requisito que llevar
pecial para perros, en donun collar con el nombre
de las ladies pueden depograbado del nuevo propiesitar en las tumbas de sus
tario del can. Pero á pesar
canes predilectos todas las
de esta cesión, la señorita
demostraciones más fastuoBrassinne no pierde de vissas de su pesar.
ta á los que fueron sus asiEn París se trata de funlados, sino que de cuando
dar un establecimiento
en cuando los visita para
análogo al Dog 's Home
asegurarse de que están en
londinense; esta tentativa,
buenas manos.
empero, no ha partido de
Los gastos de la asociaFig. 3. Vista del depósito de las aguas del Avre (de una fotografia)
la iniciativa de los franceción han ascendido hasses, sino de la de algunas
.
ta 15 de mayo de 1891 á
señoras inglesas que forman parte de la sociedad La- sufriendo al principio grandes decepciones, pues fué 7.976 francos. El número de perros recibidos ha sidies cosmopolitan Association de Londres.
engañada sucesivamente por dos guardianes á quie- do de 252. Los ingresos han sido: donatirns de
Los resultados del primer Dog 's Home de París nes había confiado sus animales. También se decla- Inglaterra, 19. 791 francos; suscripciones de Inglatehan sido reunidos en una memoria, que contiene los ró la hidrofobia entre los habitantes de aquel refugio rra, 298; donativos de Francia, 371'60; suscripciones
datos desde mayo de 1890 á igua~ mes de 1891_. An- provisional, lo que motivó una nueva hecatombe. Fi- de Francia, 52: total, 20.512'60 francos.
tes de 1890 la asociación se dedicó á recoger mfor- nalmente, para colmo de males, nadie quiso alquilar
El grabado de la pág. 344 reproduce parte del asilo.
mes y fondos, y en esa fecha envió á Pa_rís? como habitación á la señorita Brassinne, que se vió obligaAl terminar este artículo que tomamos de La Naagente, una señora francesa que durante vemt1cuatro da á buscar una instalación eri las afueras de París.
ture y al considerar los esfuerzos realizados por la
años había ocupado en Londres un elevado puesto
No fué esta tarea fácil y sólo gracias á un propie- fundadora de ese establecimiento y los cuidados que
en una escuela superior: la señorita Brassinne, que tario favorable á la institución pudo adquirirse una
á sus asilados prodiga, no se nos ocurre otra eosa que
así se llama, se instaló modestamente en París y co- vasta extensión de terreno en Garches, cerca de exclamar: ¡qué excelente hermana de la Caridad humenzó por preocuparse de la suerte de los caballos Montretout, y edificarse una casa. La municipalidad
biera sido la señorita Brassinne si en vez de dedicar
de los coches de plaza y otros vehículos.
y las demás autoridades se han mostrado muy bené- esos esfuerzos y esos cuidados al bienestar de los peLuego se ocupó en recoger los perros y los gatos volas con la señorita Brassinne, y la policía lleva á
rros los hubiese consagrado á la asistencia de los niabandonados durante el riguroso invierno de 1890, menudo al refugio perros que son en él muy bien ños pobres ó de los ancianos desvalidos!
contra las diversas
Jarabe deI)'191'ta lde AfeccionesdalCorazon,

Lu

Peno1u ... eonteea lu

PILDORAS~~DEHAUT
DE PARI S

no titubean en purgarse, cuando lo
necesitan. No temen el Hco Di el cau1ancio, porque, contra lo que sucede con
los dem&amp;B purgantes, este no obra bien
sino cuando se toma con buenos alimentos
1 bebid&amp;B fortificantes, cual el vino, el cal~,
el &amp;A. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida 9"Ue mas le convienen,
sepn 1us ocupac1one,, Como el cau,an
c10 que la purga ocasiona queda completamente anulado por elefecto de la
buena alimentaciou empleada,uuo
,e decide fácilmente á volver
11 empe.ar cuantas veces
sea necesario.

it1\IADE8u1E1ro4i
-~

11

~,,

Pepsina Bondanlt
..wa ,-1a ,mmu II mmn

PREIIO DEL INSTITUTOAL D'CORYISART, EN IIS8
IINIIIM •

lu Bapoolelo•11 lalenaelonalH ••

PWS - LTII -

mu • PIIWELPlll - HRIS

llffl
1ffl
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1171
---11. ■AIHÚIND ....

DISPIPSIAS
CIA8TRIT18 - CIASTRALCIIAS

DICIISTION LIIITAS Y PIIIOSAS
PALTA DI APITITO
'I ftaOI

DEL

DR. FORGET

contra los R.eumaa, Toa, Crisia nerrioeaa
6 Imonmioa. - El .JAR.ABB l'OBGBT es
un calmante célebre, conocido desde JO allos. En las farmacias y 28, rue Ber11m, Par&amp;
(antiguamente 36, rue Vivienne).

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Debilidad, etc.

rageaaaILluAtatodeu1·errod8

GELIS&amp;CONTÉ

Eapwacl■llltl

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Er90t
ii;Je1'iiUtJ:t Uftí1Ja ~~~i~:!: ~~~~~c:i
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Aprobadu por l&amp; Academia de Medíclaa de P&amp;rlt .

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HEIOSUTICD 11 ... PODE181D

que se conoce, en poclon O

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toéiu las em1nenel&amp;I médicas Preuban que esta aaociaclon de la Cllll'lle, el Bie~ y la
••taa
oonat.ltuye el reparador mu enerirtco que ae conoce para curar : la Clordni la
J.flém'4, las Jleut~ dolorola.t, el .6mpo1&gt;rec1m1mto 11&amp; ..tlteracwn ae la sanire
el RaQum1mo, las . . t f ~ 11crofU/0141 1 11corbutkal, etc. .El 'l'i•• l"errast■-■• dé
.&amp;natl ea, en erecto, el único que reune lodo lo que entona y fortalece los organoa
regulartza coordena y aumenta conaiderablemente lu tuerzas ó lntunde a la Blllffl
empobrecida y descolorida : el Vfqor, la Color11CW11 y la .BttergúJ fl(tlll.
P&lt;&gt;r Mror, e11 Paria, en casa de J. FBW, Farmaceulico, tot, rue Richelien, Sucesor ae AROUD
U VINDB BN TOD.l.S L.l.S PalNCIP.u.BS BOTJQ.l.S

EXIJASE .ii:ºt: AROUD
1

'

,,n t 11eselab t.tl l ftt , llslp
CAB, LENTEJAS, TEZ ASOLE
SARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES
~

n

HIERRO

BBlVAIS

LA SAGRADA BIBLlA
IDICION ll.USTUDA

• ti o6ntilno• de P•••ta la
entrega de ti p6.gi na•

repreunta euctamente el hierro
contenido en la economia. E1perimentado por lo1 principale, médico, del
mundo, pua inmediatamente en la
aancre, Do ocuiona eatrel!imleoto, DO
rau,a el ealómaco, Do eonerrece 101
dlentea. Ti11111 m11tColll t1 wa et■li&amp;.
hi,1111 la T1rlu111 lara&amp;.
.·
O• V1nt, , n tod11 /11 Farm, 0111. ·
P11l1711:4O742,r,St•Luu,, Paril,

le •,lu ptetpen11 i 1alca IN Nllata
61giéa4- i leo S.... M..1&amp;11• y Sia6a, t.Utor•

PITE EPILATOIRE DUSSER

destruye b~ta las RAICE• el YELLO del rostro de las damas (Barba, Bigote, ele.), liD
IWIJUIÍ peiicro para el CQtil. 10 .Aiio■ 4e *uto,ymlllare, de tesllmonl01 prulilu la dcacla
de 111&amp; ,rtflnCl&amp;L ,.. _.. •
Jllrl la lllrba, 1 ea 1/2 Ol)II para el lllpla llfn&gt;~Pan
IOI llraot, emplffle el l'ILIFOB&amp; X&gt;VBB&amp;R, t , rue ,J,•.J,.l\ouaaeau, liarla,

•J••·

�344

LA I LUSTRACIÓN ARTÍs ttc A

N ú MERO

LIBROS
ENVIADOS Á ESTA REDACCIÓN

59S

cuestionario a I S r·. Clemente
Vázquez, considerado hoy como
uno de los primeros maestros
en este juego. Contestación á este cuestionario es el libro que
nos ocupa, de gran interés para
los ajedrecistas y que leerán con
gusto aun lossimples aficionados,
porque además del conocimiento profundo que revela está escrito en forma amena é interesante. El Sr. Clemente Vázquez es también ilustre jurisconsulto, diplomático y literato; su
libro ~e ha impreso en la Habana y se vende en aquella ciudad
á un peso, en el interior de la
isla á ·1 '25 y en el extrnnjeto á
I '50, en casa del autor (Indus•
tria, I 15) y en las principales
librerias.

por a11t1JYes ó editores
L A REJA , 11ovela (!ttdaluza por
Salvador Rueda. - E l solo nombre de Salvador Rt1eda es la mejor garantía de la bondad de esta novela: pocos le igualan en
el conocimiento de aquella hermosa región, joya de nuestra patria; ninguno como él encuentra
en nuestro idioma los tesoros
de color y de vida que derramados en sus versos ó en su prosa
los asemeja á esos cuadros de tonos brillantes donde el sol deslumbra y las flores ostentan sus
variados matices y casi se siente
el calor que los rayos de aquél
despiden y se perdbe el aroma
9ue éstas exhalan. La reja reune
a estas bellezas la de una acción
interesante, hábilmente desarrollada, con personajes trazados
de 1Uano maestra y episodios
descritos con galanura y verdad
asombrosas: forma parte de la
Biblioteca Selecta que en Valencia publica D. Pascual Aguilar
y se vende en las principales librerías al precio de dos reales.
E L AJEDREZ DE MRMORIA,
por Andrls Clemente Vázquez.
- Un notable psicólogo, M. Bine!, director adjunto del )abo·
ratorio de psicología de la Sorbona de París, deseando adquirir para un estudio sobre la memoria datos del proceso mental
de los ajedrecistas que juegan
sin ver el tablero, dirigió un

ASILO

P ARA

PERROS, EN GARCHES (SENA

y

SESIÓN CELEBRADA EN HONOR De: no~A CONCEPCIÓN
ARENAL. - La Real Academia
de Jurisprudeneia y Legislación
de Madrid celebró el 25 de mar·
zo último una sesión necrológica en honor de la eminente pensadora y escritora, cuya reciente muerte lloran la ciencia y las
letras españolas: los interesantisimos trabajos que en ella se leyeron han sido impresos en un
folleto que contiene la memoria
biográfica del Sr. González Rothvos, secretario general de la
Academia, el juicio crítico de
las obras de doña Concepción
Arenal por D. Femando Cos
Gayón y un discurso de D. Antonio Cánovas del Castillo: estos
nombres son la mejor prenda de
la bondad de aquéllos.

OISE) (de fotografía)

(Véase pág. 342)

JAQUECAS
COREA

1arabe Laroze
DE CORTEZAS DE lllRlNJll

APEL W

l ■ IRGII

•
• Soberano remedio para rApida euracioa de la1 Aleocion•• del pecho,

Delde hace mu de • d01, el larue Larou ee pl'elCl'O)e ea hltt , todo• loa mMico1 para la cmuioJl de lu ...tri~ •uvaltlu, ..lona
1 ntonlto11• de ..t6~•• •trelllmlo11toa nbelcloa, Jl:11&amp; faeWIAr
la digNUOII J para re¡ulanlar iodu laa fUJlCÍOJlel del ..\Ollllp J ..

Catarro1,Mal de garganta, Bronquitla, Re1friado•• Romaclizo1,
de 101 Reumatiamo•• Dolorea,
Luml:&gt;ago1, et.e., 30 año1 del mejor
6xito atestiguan la efteaeia de este
poderoso derintiTo reeoIQendado por
101 primero, médico, de Paria.

loa Íll*LinOL .

;IA.R.ABB

a1Bron1uro de Potasio
DE CORTWS DE llRHJlS lllllCAS

DIp611to ,n todaI ta, Farmacia,

Es et remedio mas eftcu para combatir Ju ellfermedades del ooruoa,

migraña, bailo el• .~•- Vito, lnaomnio■, _oo••
nilioa duranw la clenücion. en UD&amp; palabra, tocl.u
1u afocolone■ 11onlo..._

)a epilepsia, hlatéria,
TUl■ione■ y to■ de los

fflrita, ~ - - : 1.-P. UBOZB
Depo■lto

011 todu lao pmclpaJe.

y Droperiu

CARNE ; QUINA

11 +Jtme11to au npnlar. nido al T6moo -

T 001' TODOI 1.01 nmamo1 1'UD1TtTOI IOL1JBLU Da LA Q.UUfB
elemenlol que entran en la com'OOlllclon 4- este potente
11'8pan.4or de lu tuenu Tttalea, de este ter&amp;iae-&amp;e ••• eaeeíe■eia. De un aua1o eulllAmenie l(l'ldable, es eoberano oontra la Anemia '1 el Af/OCllmltnto, e~ Ju Calffltllt'III
~ C O . o ~1 contra las
7 lu A~
del ll1tomaqo y 101 ,ntuttno,
Cuando se tma de despertar el apeUlo, asegurar las digesUones reparar las tuérzu,
emtquecer la sangre, entonar el organismo y precaTer la anemia y Iú epláemlu proToCld&amp;i por loa calorea, DO ae conoce nada superior al l'iae de Quiaa de Areu41.
lt1, 19qor. • Plril.1~ wa deJ. FEW, rarmaceutieo;tot, me Riehellea. Sacelardt.AllODD

:= ARDUO

t m:~!!1:!~~R!~:•*
El

6 inofenstoo y et mas 6
6 poderoso medicamento 6
6 CONTRA EL DOLOR ,.1.

ESTOMAGO
lilTILW J l0Ll0I

.Dúl"""

U VDl&gt;&amp; ll1'I TOD.U L48 PBI.MCIPALU BoTIQU.

..EXIJASE

6~
W
6

NEVRALGICOS,
DENTARIOS,

ENFERMEDADES

· CIALU '1 •111■&amp;1 1011 101

1

DOLORES

....,

VINO ARDUO CON QUINA
11

6
:

REUMATISMOS

6-á..O:ai.:.;.¡

1, ,.. .. r..-1-PRI, 1 PIIIL
Bot.lca■

6
6

•

p

1,,1,

Querido ltlftrmo. -Flese Vd. • mi
eiperlenct,
1 haga u10 de nuestro, GRANOS de SALUD, pue, eltoÍ
le ourarfa de ,u con1tIpao/on le darAn apetito y 1,
derolrerA'!, ·, t 1ueño y t, al¡trt, . - A1/ rir/ri Vd.
rnuoho, , no,, d11frut1ndo 111m11re dt una butna 1&amp;1ud.

PATERSON

::..IUUTio 1 ■AINIIIA
•11&amp; lu A1eN&amp;o-•e1 .....
Palla . . Ai,ellle, J&gt;l1fflloa• laJte.
'Y6mlt.oe, ~
, T.C61'-I

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Quedan reservados los derechos de propiedad a;tfstica y literaria
I MP, í R MONTAN RR Y SIMÓN

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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