<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="1830" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/1830?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T14:21:09-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="708">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1830/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._601._Julio._0002011700.ocr.pdf</src>
      <authentication>6d37a4bffd1bcc220bb2e61e3a2fdb96</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="74001">
                  <text>a~trt~C10t)

i - -:.:. , 12tí ~t1 e a
A&amp;o XII

BARCELONA 3 DE JULIO DE 1893

NÚM. 6o r

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

{'

SUMARIO

Texto. - Murmuraciones europeas, por Emilio Castelar. - Recuerdos
del ce11te11ario rojo, Luis X VII. fil. Subida al trono, por Em1lta
Pardo Bazán. - Los edificios de la Exposición universal de C!z.ica¡;-o_,
por M. A. - Rectijica.:ión. - illiscel,ínea. -Nuestros g:rabados. -A~z!e
(continuación), novela por Hétor Malot, con ilustraciones de Em1ho
Bayard. - Espiritismo recreatjvo, por M. Otero Acevedo. - S!!.CCJÓN
CJENTIFICA: Aprovec!z.m11iento de ta catarata delNiágara como fuerza
motriz. - El primer tranvla eléctrico en Asia,

Grabados. -La trapera, copia de un cuadro de Consuelo Fould. Robespierre. - Sello de la Rep1íblica francesa (1792.1804). - Luis X VI
en la linterna. - Grabado de una hoja volante de la época en que se
abolie.on en Francia los títulos nobiliarios y las condecoraciones. 1793. La.fiesta de la diosa Razón en París, cuadro de Coessín de la
Tolle. - Vista general del patio de honor; Palacio de la Administra·
ción; Fachada del Palacio de Agricttlh,ra; Galería de máquinas;
Fuente simbólica del Progreso triunfante de América; Pórtico de co•
,mmicación entre la Galería de máquinas y el Palacio de Agriwltura,
seis grabados de la Exposición universal de Chicago. -Leyenda del
desierto, cuadro de M. Du Mond. - La adivina, cuadro de F. Vinea.
- Catara/a del Niágara. Instalación en la orilla canadiense. - Edad
dichosa, cuadro de O. Beggrov•Hartmann.

MURMURACIONES EUROPEAS
POR DON l!.MILIO CASTELAR

El movimiento de unión entre la Iglesia griega y la Iglesia católica ini•
ciado por León XIII. - Necesidad de oponerse al egoísmo de las sec·
tas y de los pueblos. - Admirable método de León XIII. - Los estra·
gos del materialismo. - El Congreso Eucarístico de Jerusalén. - Su
importancia. - Su tendencia. - Desarrollo histórico de la Iglesia grie•
ga. - Otros asuntos. - Homenajes á Ramón Berenguer III en Catalu·
ña. - Los tiempos medioevales. - Gloria del héroe por haber con sus
hazañas contribuido á la unidad nacional. - Conclusión.

El movimiento religioso, conducido ahora con excepcio·
nal seguridad en los fines y circunspección en los medios
por León XIII al fin y objeto de acercar en todo lo posible
dos mundos como el heleno y el romano, cuyos sendos espíritus comulgaran por siglos en la misma Iglesia y tuvieran
un solo común ideal, pasma y maravilla hoy á cuantos de
cerca lo consideran y estudian. Parece imposible que mien·
tras la industria transforma y transmuta en los inventos de
máquinas, como las locomotoras y los telégrafos, todas las
resistencias opuestas por el tiempo y por el espacio á las
actividades varias del hombre, y une á éste con cadenas
tan invisibles pero tan indisolubles como las que atan el
planeta nuestro al cielo y al sol, dos factores de unidad co·
roo el comercio y el culto, traten, cual tratan en muchos
pueblos ufanados con su civilización, de aislar los productos tras las prohibiciones económicas y los espíritus tras las
sectas fanáticas, promoviendo apartamientos contradictorios
con la unidad á que tienden el hombre y el Universo, muy
seguros de hallar en la cumbre de lo creado y de lo increado
á Dios. Parece imposible que aticen pueblos tenidos por sabios y cultos la intolerancia y promuevan el aislamiento ge·
neral. No asf León XIII, cada día más empeñado en aplicar su divino ministerio al procomún de las gentes y en
recordar á las almas cristianas la consubstancialidad en la
-misma esencia y la identidad así de sus orígenes como de
sus finalidades celestes. Quien desconozca toda la trascendencia de los actos provenientes del Pastor insigne, á cuya
palabra deben tantas enseñanzas inspiradísimas los tiempos
y los pueblos de ahora, bien puede asegurarse que descono•
ce la vida moderna y no sabe cómo la sobrecarga y agobia
el peso de lo pasado, por las Encíclicas pontificias convertido en impulsor novísimo de la humana libertad y del huma·
no progreso. Monumentos éstas de teología y de política
tienden á calmar los ánimos y dicen que una civilización
como la cristiana, poseedora por el Evangelio de revelacio•
nes sobrehumanas, debe proclamar la reconciliación universal, no de otra suerte que hace la Iglesia católica en sus santos ritos, cuando al consumir el sacerdote la hostia se oyen

LA TRAPERA, copia de un cuadro de Consuelo Fould
grabado por Kahdemann

...

�LA ltustRActóN ARTÍSTICA

NúMERO 601

resonar entre los cánticos que recuerdan el sacrificio del mero símbolo, no puede, no, desconocerse que recuerdos gloriosos; aquellas tradiciones heleno-lati·
de Cristo y el órgano que acompaña el Agnus Dei y dogma ninguno, fuera del dogma de la divinidad en nas, puestas como una franja de perlas en las costas, y
el abrazo que se dan los celebrantes, palabras angé- Cristo, ha quedado tan subsistente dentro de las co- aquel espíritu celta de las montañas privan tanto en
muniones cristianas, quizá porque ninguno represen- todos los corazones patriotas é iluminan tanto las inlicas de perpetua y divina paz.
ta
como éste la idea supraesencial del cristianismo, teligencias nacionales, que ningún español deja de
Lo más admirable y lo más admirado en los pro·
cedimientos y obras de nuestro Papa es la unión de la difusión de Dios en la Humanidad por medio del considerarlas corno factores esencialís1rnos á nuestra
una desmesurada grandeza en el fin, apenas compren-. divino sacrificio de Cristo y en el hombre por medio grande y gloriosa nacionalidad, tan hermosa y santisible por el entendimiento, con una mesuradfsima de una institución como la Cena en que todos co- ficada por cuanto fué antaño, corno llena de santas
calma en el proceder, tardo é imperturbable, y con mulgamos y creemos. Aquí está la fuerza perdurable esperanzas por lo que será en el tiempo y en el espauna inflexible lógica del método, sólo comparable del cristianismo, aquí; en pedir el asentimiento á la cio, iluminados por su grandioso espjritu, uno, como
por sus vigorosos enlaces y series á los principios creencia, y no al raciocinio; en guardar perpetuamen · el espíritu divino de quien procede, por toda una
matemáticos. Nada de alardeos apantosos, nada de te aquel carácter sobrehumano de religión, que recu- eternidad.
Pero Cataluña, lo rnismó que todas las tierras eufantasías contraproducentes, nada de improvisacio- rre á la intuición y á la fe, únicas alas con las cuales
nes bruscas, nada de impremeditadas violencias; to- podemos penetrar y sostenernos en los dogmas de la ropeas, ha pasado por períodos terribles en su desdo en la obra suya está previsto con su anticipación Iglesia, que resplandecen á una con tanta mayor ver- arrollo y ha visto épocas nefastas en su historia, sudebida, calculado con su exactitud correspondiente, dad cuanto más rodeados están de misterios, como friendo enfermedades agudas y semejantes á las que
puesto por obra en su sazón oportuna, cumplido y resplandecen los astros de la noche con tanta mayor pasa el cuerpo humano en su juventud y en su inconsumado con una inteligencia perfecta del objeto luz cuanto más rodeados estáñ de sombras. Por eso fancia. Los tiempos de Ramón Berenguer se pueden
y una medida graduada del obstáculo, sin que lo im- León XIII, al expedir esa especie de místicos emba- admirar como se admira la flora gigante y la fauna
posible se intente, ni se perdone medio alguno de jadores al Congreso de Jerusalén, por manera ningu- titanesca de los períodos geológicos antiguos, pero
superar lo que parece á ojos profanos insuperable ó na los ha enviado para que razonen como se razona no se pueden evocar para retrollevarnos á ellos sin
invencible, cuando resulta racional y hacedero. Ad- en las academias científicas y para que discutan co- que la conciencia humana se subleve y se detenga el
virtiendo hechos que nuestros ojos no advierten, los mo se discute ahora en el Parlamento y en la univer- progreso universal. Digan cuanto quieran los románpone á servicio 4f propósitos que nuestras inteligen- sidad por los políticos y por los sabios; halos enviado ticos enamorados de la Edad media, ni moralmente
cias no adivinan. ¿Quién pudiera creer que de un para elevar sobre todo la creencia indispensable á pueden compararse aquellos tiempos con los nuestros
hecho como la Asamblea eucarística de Jerusalén todos, si hemos de contrastar con esfuerzo y con ver- y aquella barbarie y aquella servidumbre con las lipudiera deducirse un sistema como el empleado con dad los estragos asoladores de una creencia opuesta bertades modernas y con los humanos derechos. Las
habilidad suma por León XIII ahora, con el intento en todo á la conciencia, y hemos de entrever con los ambiciones de una Errnesinda, que se granjea el rade acercar en todo lo posible al mundo latino el ojos del alma ese ideal invisible rodeando el mundo yo de la excomunión para blandirlo contra sus promundo griego y preparar el cumplimiento de un de- visible como lo eterno del tiempo y lo infinito del es- pios pupilos, y que vende por cien mil sueldos los doseo tan vivo como el que por todos los espíritus supe- pacio rodean á todos los planetas y contienen toda minios condales al mismo legítimo posesor á quien
se los había robado; el parricidio perpetrado en la
riores en el mundo griego y en el mundo romano na- la vida.
Y no puede negarse la existencia de una corriente pobre Almodis por Pedro Ramón que quiere teñir su
ce hacia la unión de sus dos iglesias?
La verdad es que todos nos sentimos á una en es- conciliadora entre las Iglesias orientales y la Iglesia púrpura en la sangre caliente de los suyos; la inmolata contemporánea civilización abrumados por la in- católica, muy honda, porque nada tan difícil de cam- ción fratricida de Abe! tan dulce como el Cap d'
mensa pesadumbre de una filosofía desoladora, que biar como la superficie y apariencia de una sociedad, eslohs, muerto á hierro por los secuaces de su crimisuprime toda idealidad y nos reduce á prisioneros aunque se cambien sus tuétanos, y nada tan frecuen- nal hermano; aquellas costumbres, que sancionaban
dentro de la materia bruta y bajo el fatalismo incons- te como que se acaben las ideas y no se acaben las todos los malos usos feudales y hacían de l! horca,
ciente. La verdad es que un mismo soplo asolador costumhres y las tradiciones engendradas por _esas donde pataleaba el pechero, la cumbre y cima de una
apaga el sol divino en la inmensidad y aniquila el ideas, como se apagan los soles apartadísimos cuan- sociedad entera; las cesiones de territorios al Papa,
humano derecho en las almas. La misma doctrina do aún tenemos los rayos, enviados por su disco á como le fué cedida Tarragona, y á órdenes entre militares y religiosas, como los templarios, dicen cuán esque nos notifica nuestra orfandad, privándonos de nuestro bajo mundo, en la retina.
La historia del pensamiento resulta ya la historia tremecicfo se hallaba el suelo señorial de aquella tienuestro Padre celestial y de su providencia para entregarnos á la esclavitud y confundirnos con las bes- del planeta. Y por eso hemos de creer que la idea rra y cuán poco transparente y cuán poco respirable
tias, nos notifica una esclavitud irremediable, porque lanzada por los emisarios de Roma en el Congreso parecía un aire cubierto con tan espesas sombras y
los eslabones de nuestra cadena se hallan enlazados de Jerusalén es una muy necesitada del tiempo y de cargado de tan deletéreos miasmas. ¿Qué diríais si
con la serie de todos los seres y el horizonte visible todas las largas contenidas en períodos prolongadísi- hubiera hoy compañías de vengadores, presididas
de nuestra vida reducido á hundirnos por un aniqui- mos, no ya para triunfos, para ponerse, digámoslo por el obispo de Vich, como las existentes entonces;
lamiento irremisible de nuestro ser en el silencio y así, de pie, y echarse á marchar con alguna seguri- y retos, como los retos de Quera! y de Folk al conde
en el vacío de la nada. Contra esta doctrina, que á dad por sus naturales caminos. Jamás comprendere- fratricida delante del rey D. Alfonso VI en Toledo?
todos invade y todo lo cambia, realmente no se halla mos una idea colectiva ó social en el espíritu como No hay que desconocerlo, no hay por lo menos que
ningún antídoto como el propuesto por León XIII no hayamos visto antes su desarrollo en el espacio. olvi~arlo: la grandeza del conde Ramón Berenguer III
al elevar ante nuestros ojos de carne los santuarios Jamás podremos calcular y medir los obstáculos que prQv1ene de lo mucho que combatió á su tiempo y de
donde se consagran todos los ideales y mostrarnos ha encontrado un progreso en los tiempos futuros, los triunfos que consiguió sobre aquellos monstruos
con su sacro índice las arcas que flotan llenas de pro- como no sepamos los obstáculos que haya encontra- sociales cuyo concepto quiere hoy restaurar una sisdo en los tiempos pretéritos. Viendo cómo se apar- temática y constante apología de la Edad media, que
mesas y esperanzas en este diluvio de lágrimas.
taron la Iglesia de Oriente y la Iglesia de Occidente; oculta so una hipócrita capa de amor al progreso los
cómo se unieron en breve período para volverse á más desatentados planes de retrogradación que puedesunir de nuevo; cómo han vivido separadas, no sin dan caber en la humana inteligencia. Quien, corno él,
observar que mientras la Iglesia griega se ha roto en juntó á Cataluña Provenza; quien se alzó en virtud y
Pocas asambleas tan oportunas cual el Congreso cien comuniones más ó menos nacionales, la Iglesia por obra de su autoridad y supremacía eminentes
eucarístico de Jerusalén, últimamente celebrado, y católica se ha conservado en su incontrastable uni- con el Condado de Besalú; quien supo castigar á los
pocos sucesos tan importantes cual la presencia en dad, y mientras la Iglesia griega no ha tenido más Señores de Carcasona y adherir á su diadema un brisu seno de cardenales romanos, oídos por todos los que retroceder en el viejo continente asiático, la llante como la Cerdaña; quien segó y echó por tierra
asistentes con atención y saludados con reverencia. Iglesia católica se dilata y extiende por el joven los castillos de Ampurias; quien reconquistó á Ibiza
Tres ciudades brillan á una con brillo excepcional continente americano, quizás midamos la desmedida y hendió en Mallorca la primer brecha por donde haen la historia del cristianismo: la Jerusalén de los grandeza del proyecto de León XIII. Pero el asunto bía de penetrar un siglo más tarde con gloria y poApóstoles, la Alejandría de los Padres, la Roma de es largo y lo dejaremos para otro día.
derío el conquistador; quien preparó la unión entre
los Papas. La primera trajo el código moral de Moicatalanes y aragoneses hasta lograr formaran un solo
sés, las dos últimas trajeron los pensamientos metafíEstado bajo el cetro de su heredero y sucesor, tan
sicos del Pireo y el organismo político del Foro á la
sólo acepta los homenajes de cuantos lo reverenciaiglesia universal. Jerusalén amplió el Decálogo en sus
mos por sus esfuerzos en pro de la grande común pa·
enseñanzas evangélicas; Alejand.ría la metafísica en su
Una ceremonia barcelonesa nos ha interesado mu- tria y ponemos su nombre imperecedero entre las esTrinidad cristiana; Roma el derecho en sus cánones cho en los días últimos: la traslación del despojo trellas de primera magnitud que lucen y esplenden
inmortales. Ningún sitio, ninguno, para Congreso mortal de Ramón Berenguer el Grande á un monas- hoy en el cielo de nuestro espíritu nacional. ¡Profanos
eucarístico semejante al sacro donde Cristo celebró terio, en los anales del arte y del suelo patrios tan á su culto, indignos de su gloria, traidores á su rela cena é instituyó la Eucaristía. Ningún dogma co- importante como el monasterio de. Ripoll. Cataluña cuerdo, enemigos de su obra todos los que han lanmo el dogma eucarístico, por lo universalizado hasta trae al acervo común de nuestra vida levaduras tales zado en vociferaciones reprobables gritos de triste
en los cismáticos que han roto la unidad del mundo de gloria y de poesía, que componen un recuerdo desacato á la tierra una, cimentada sobre los huesos
cristiano y en los herejes que se han alzado en armas gloriosísimo de lo pasado y una esperanza bien cierta del héroe, y quieren deshacer lo hecho por esfuerzos
por medio del sofisma contra la Iglesia universal y or- de grandezas mayores en lo porvenir. Aquellas costas como los suyos, que no pueden contrastarse y que
todoxa.
donde comenzara la reconquista del mar Mediterrá- han fortificado los siglos en su eternal curso y la his·
Ya sabemos que la verdad católica se halla en el neo convertido en lago árabe so la catástrofe de Gua• toria con su soberana sanción! Así digo ahora, en me·
dogma de la presencia real y de la transubstanciación dalete y alboreara la primer aurora del saber náutico dio de tantas locuras, que no podrán jamás prevale·
del pan en la carne y del vino en la sangre de Cristo, y astronómico cristianos; aquellas ciudades en que cer, pero que pueden quizás perturbar, lo mismo que
según lo explicó San Pablo en sus epístolas á los efe- una poesía digna de ponerse junto á poesía proven- decía cuando, no clamores sin fuerza ni sentido ó
sio~ y á los corintios ó lo declaró el cuarto concilio zal irradiaba su júbilo por todas partes y henchía el manifestaciones aparatosas y de puro teatro, estreme·
lateranense presidido por Inocencio 111 en 12 r 5 y lo aire con las resonancias de versos y laudes; aquellas cimiento del suelo y tempestades del aire traían á los
confirmó el concilio de Trento; pero ya se admita montañas, como el Montseny cubierto de nieves y el más enteros corazones desmayos y desesperación: yo,
la idea del sacrificio bíblico presentado por Cristo á Montserrat dentado á manera de una gótica corona ante todo y sobre todo, quiero ser español; y dondesu Padre celestial en la hora de ofrecerse, nuevo compuesta por metales preciosos; aquellas leyendas, quiera me presente, mi voz lanzará un solo grito, un
Isaac, él mismo en holocausto; ya la práctica griega corriendo al pie de cada santuario como rico manan- grito de reconciliación entre todos aquellos que haqu~ prefiere al pan ázimo el pan de levadura y distri- tial de aguas vivas que fortalece los espíritus y los blan mi lengua y son mi sangre: «¡Viva nuestra
buye á los laicos el cáliz; ya el principio de la comu- ánimos; aquellos puertos, de los cuales han salido las España!»
nicación predicado por Lutero, ó el de la conmemo- naves cuyas quillas dejaron en Parthenope y en Pa•
ración por Calvino y sus discípulos, ó el zuingleísta lermo y en Bizancio tantas estelas de inextinguibles
"Madrid, 17 ele junio de 1893

NúMERO 601

LA ltuSTRActóN ARTÍSTICA

forme á_su temperamento, si no la acompañasen terrores bien fundados y miserias y vejámenes infinitos.
Se
conservan los temas trazados en aquel período por
LUIS XVII
el delfín, y en ellos puede verse cuán hermoso carác111. - SUBIDA AL TRONO
ter de letra y excelente ortografía adquirió bajo la enseñanza de su padre.
Desde el ingreso en el Temple, la familia real no
Mientras los prisioneros se entregaban á tan pacíes ya sino víctima atada de pies y manos y en po- ficas tareas, la marea de la revolución, lejos de aplader de la fiera. La resistencia - siempre endeble y carse con li detención de la familia real, se embravecía y rugía más que nunca. La razón es
fácil de comprender: la revolución tenía
entonces sobrado motivo para recelarlo
todo de la intervención extranjera y de
la venganza de los monárquicos. En el
duelo á muerte entre la revolución y la
monarquía, mientras ésta cejó, cedió y
transigió siempre, aquélla llegó á sus
fines con la audacia, la violencia y la
intransigencia sistemática. Hasta el cautiverio de Luis XVI había vivido de
asonad~s: desde que tuvo seguro al rey,
se creció en su indomable y feroz energía, y organizó el Terror, que realmente
principia en las jornadas de septiembre.
¡Terroricemos! fué la consigna. Y el Terror empezó por llevar á las puertas del
Temple la cabeza de la princesa de
Lamballe, con el pelo empolvado y rizado_ ~espués de haber sido degollada, y
ex1g1r que saliese María Antonieta ádar
un beso á su amiga en los morados labios. Aquel día de abominación el delfín, siempre tan animoso, se o~ultó en
un rincón obscuro y dió suelta al llanto:
RECUERDOS DEL CENTENARIO ROJO

hijo: les veía, pero no la fué permitido, cuando el
príncipe enfermó de enfriamiento, asistirle ni pasar
las noches á su cabecera. Poco después también
cayó malo el fiel servidor Clery, único que restaba
al monarca; y como en tales circunstancias las espumas frívolas de la etiqueta habían sido aventadas
por el soplo del dolor y de la caridad, el delfín se
convirtió en enfermero de su antiguo ayuda de cámara, y le sirvió la tisana y le secó el sudor de la calentura. Un día madama Isabel entregó al niño cierto remedio para Clery. «Dáselo en seguida que venga.» Era muy tarde, las once de la noche, cuando
Clery entró en el cuarto del niño, acostado hacía horas. «¡Pst, Clery!, exclamó la criatura. Toma, tengo
esto para dártelo ...; y mira, ya era tiempo de que vinieras; se me han cerrado muchas veces los ojos. »
«Los míos, dice Clery al referir el caso, se humede·
cieron.»
Acercábase el momento de procesar á Luis XVI,
fórmula jurídica que pareció indispensable para agregar á los ingentes montones de cabezas cortadas la
del nieto de San Luis. La familia tenía, más que presentimiento, convicción de todo lo que les iba á suceder á los mayores - porque del inaudito suplicio
del delfín no cabía idea en mente humana, y en ese
punto la realidad estaba llamada á dejarse atrás los
mayores desvaríos que puede engendrar el miedo en
el corazón de una madre. - El día en que vinieron á
buscará
Luis XVI para conducirle á la Convención,
.
mientras en todos los barrios de París sonaba el estruendo de la generala, el niño, inconsciente de lo que
sucedía, instó á su padre á fin de jugar con él la acostumbrada partida de siam. Luis Carlos tuvo mala suerte: J?erdió todas_ las jugadas, y no pudo pasar de diez
Yseis tantos. «Siempre que tengo este número dieciséis
he de perder,» exclamó algo enojada la criatura. El
rey nada respondió á la fatídica frase. Momentos desp~és le arrebataban á su hijo y se lo llevaban á la
rema, porque al acusado no le era lícito conservar
tan dulce compañía. Fué uno de los contados momentos en que se desmintieron la resignación y la
calma de Luis XVI. Dejó caer la cabeza en las manos, dando señales de aflicción profunda.
No ~ra dudoso el resultado del proceso: la suerte
de Lms XVI estaba fijada de antemano. Tal vez la
única ~?rtura inesperada para el reo fué la de quitarle
á_su h1Jo. Con lo demás contaba, y quizás le sorpren•
d1ó no perecer de un modo más cruel· mechado á
sablazos, como la princesa de LarnbaÍle. Se guar·

ROBESPIERRE

tímida - ha terminado: principia el mar·
tirio.
Separados de los pocos fieles servidores
que en los primeros momentos se les había
permitido conservar en la prisión, los reyes
de Francia conocieron que ni rastro de es·
peranza les era dable acariciar, y armán·
&lt;lose de resignación, organizaron el método de vida
menos_ dañoso á la salud y á la educación de los po·
~r~s ~1ño~ encerrad?s. H~y que rendir tributo de justlCia a Lms XVI y a Mana Antonieta reconociendo
que, si en el trono le faltó á él la en~rgía y la virilidad, á ella la prudencia y el arte de ganar corazones
en la adversidad y ante el patíbulo descubrieron (1~
mis~o que las había des~ubierto la Estuarda) otras
cualidades hu~anas y regias que obligan al respeto
Y. reclaman 1~ simpatía Y, la admiración. Esta depuración y elevación del caracter p~r el infortunio, la notaremos hasta en el delfín, calificado por su madre
en curioso escrito de «vivo, ligero, violento é indiscreto,» y que tal serenidad, formalidad moderación
y discreción probó en los días de su cal~ario.
Mucho afligió al niño el verse separado de su aya
m~dama de Tourzel, á la cual estaba apegadísimo'.
V:1én~ole priva~o de aya~ preceptor, su padre se dedicó a l_a educaci?n de Luis Carlos. Los gustos serios,
el espínt~ metódico y burgués de Luis XVI, y las ideas
ped~gógicas á lo Juan Jacobo que, por infiltración insensible, habían penetrado en el cerebro del cristianísi~? rey, le hací~n ~pto para el cargo de educador de su
h1Jo. En el solitario torreón nada le distraía de su tarea, ~ las lecciones del príncipe se sucedían con reg~landad y ~ucho fruto, dadas las notables disposic10nes del discípulo. Después del repaso leían juntos
á Bernardino de Saint Pierre y algunas novelas del
géner~ moral y sentimental tan en moda á la sazón.
Este sistema de vida regularizada idílica y patriarcal
hubiese sido muy grata al rnona:ca y del todo con-

SELLO DE LA REPÓBLICA FRANCESA

(I792 . 13o4)

llanto incesante, sin gritos, sin
sollozos - ¡llanto de persona mayor, ~ue _se hace cargo y no puede m qmere ser consolada!
Después de asegurarlos en el
DU PROCES .. V E RB AL
Temple, la revolución soñaba
que podían serle arrebatados los
prisioneros; reforzaba los fosos
elevaba las paredes, enrejaba la~
ventanas de la Bastilla del Te·
Du
-~ ~
rror. _Dn albañil jar.obino que
179 2.
trabaJaba en las obras, dijo un
día orgullosamente al delfín:
I ,'A N Q u A T R I E M E n E L A L I n E R r t.
«Lobezno, la santa libertad nos
ha hecho á todos libres é iguales. - Ig~ales ?º digo que no,
respondió el mño mirando alrededor; pero libres ... , vamos,
que aquí cuesta trabajillo reconocerlo.»
En tanto que la infeliz familia
pudo sufrir reunida, sus males
fueron tolerables; pero ya la revolución ensayaba en su presa
la i?humana ~ortura de las separac10nes, poniendo entre los que
se amaban, no el obstáculo de
la distancia, sino el de una padel decreto d ¡ A
bl N •
red Y algunas puertas de hierro. Facsímile
do por Lecointe Pu r:v:a snm ea. ac1onal de IO ele agosto de 1792. Escrito y firma•
A María Antonieta la habían
L'Assemblée 110,/i11;era ~;s
1~l~eCátna~. Le roi est suspcndu, if reste o/aapartado de su marido y de su hcnes. La Asamblea
..
Y) que a suspenso en sus funciones y en re110111 b a á

EXTRA IT

DE L'ASSEMB LÉ E NATI ON ALE.

ge.

s,~~;,~:-~::;

r r, 1os m1ms1ros.

m

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 601

"'

•

.
daron
ciertas formas, resto de aquel respeto sobrede sus hijos, de no salhumano que la monarquía infundiera en otro tiemvarse sino con ellos.
po; y Luis XVI tuvo - por singular excepción - el priBorre el dedo severo
vilegio de confesarse y comulgar antes de subir al
de la historia, ante escadalso, el de hacer testamento, el de despedirse de
te recuerdo, toda man!m familia y el de ir en coche al suplicio. El testacha, toda sombra, hasmento contenía dos párrafos dedicados al delfín, y en
ta la más leve, de la
los cuales le encargaba que si tenía la desgracia de
frente de la austriaca.
llegar á ser rey, prescindiese de la venganza. No era
En momentos como
retórica de última hora, ni teatral aparato de generolos que entonces atrasidad para lograr fines políticos de ultratumba: en los
vesaba Francia, los
dos párrafos hablaban sinceramente el cristiano y el
pueblos están más que
hombre de bien: lo prueba este hecho, referido por
nunca sometidos á los
madama Royale. «Mi padre, al despedirse de nosmiedos pueriles de la
otros para siempre, nos obligó á prometer que no
superstición. Poco desvengaríamos su muerte nunca. Por más que estaba
pués de las derrotas
muy seguro de que teníamos por sagrada su última
del ejército republicavoluntad, los tiernos años de mi hermanito le indujeno comenzaron á diron á desear imprimírsela en la imaginación con mafundirse y á comentaryor fuerza. Tomándole en sus rodillas, le habló así:
se las añejas profecías
- Hijo mío, has oído bien lo que acabo de decir; pero
contenidas en un licomo el juramento es todavía más sagrado que la probrote del siglo xv, olmesa, júrame, alzando la mano, que cumplirás el úlvidado entre el polvo
timo deseo de tu padre. - Mi hermano obedeció, desde las bibliotecasyque
haciéndose en lágrimas.» No había de llegar nunca
surgían amenazadoras
la hora de que el hombre recordase el juramento del
en período tan azaroniño; porque si al hacer caer la cabeza de Luis XVI
so. Decía expresamenla revolución sólo consiguió que el rey de Francia se
te el augur N ostradallamase Luis XVII, la conciencia de que el retoño
mus: Juvenis captivnpodía sustituir al tronco inspiró, desde el mismo puntus qui· recuperabit coto de morir el padre, la firme y deliberada resolución
ronam lilii.. ,fundatus,
de que el retoño se marchitase antes de verse condestruet jilios Bruti.
vertido en árbol.
No cabía nada más
No son los crímenes más negros los que se comeclaro: e 1 muchacho
ten en el arrebatado y ciego frenesí de la pasión: el
prisionero que cuando
cálculo frío dicta á la perversidad atentados más esrecobrase la corona
peluznantes. ¿Qué son los degüellos de septiembre;
flordelisada destruiría
qué los célebres chapuzones; qué los calentones de
á los hijos de Bruto, no
Bretaña y la Vendea; qué la guillotina, al lado del
podía ser más que
drama mudo que iba á desarrollarse en el Temple; al
lobezno del Temple.
lado del duelo entre un niño de ocho años y la revoLa sección de Finist
lución resuelta á suprimirle, pero siñ ruido y sin efurre pedía á las dem '
LUIS XVI EN LA LINTERNA
sión de sangre?
secciones de París qu
Mientras en las provincias del Oeste, en el ejército Grabado satlrico de la ~poca, en el que se quiere representar al rey como ahorcado en el farol de se uniesen á ella pa
la plaza de la Gréve, donde el pueblo amotinado habla ahorcado á algunos aristócratas. - Copia
del príncipe de Condé, en las Cortes de Cerdeña,
pedirá la Convenció
de un dibujo anónimo de la época.
Austria, España, Prusia y Rusia y hasta en los Estaque «adoptase med.
dos Unidos resonaba alta aclamación saludando á
das eficaces á fin d
«Luis XVII, rey de Francia y de Navarra,» sobre el mente las últimas chispas de la esperanza, que nunca impedir que el hijo del tirano llegase á suceder á s
Temple descendía im ángel de túnica negra, de ros- muere: imposible que no soñasen los cautivos la eva- padre.»
sión, la libertad y la vi·
Con todo eso, si en el duelo á muerte entablad
da. Por otra parte, .el viejo entre la Montaña y la Gironda vence la última, ot
tronco secular de la mo- hubiese sido la suerte de lo que restaba de la fa
narquía, aunque segado milia real. Por su daño, Robespierre y Dantón, dá
por el hacha, tenía hon- &lt;lose un abrazo fatal, concertaron la pérdida de 1
das raíces en el suelo: Girondinos, únicos que conservaban en su alma u
existía mucha gente dis- chispa de humanidad y en su mente el ideal clási
puesta á morir para sal· de una república fuerte, pura, virtuosa al modo r
var, ó intentarlo sólo, á mano, sensible y hasta piadosa, justa en su vengan
los prisioneros del to- pero sin verdugos ni crueldades dignas de las hi
rreón. La compasión de nas. ¡Quién le dijera al rey ,niño que sus únicas
un republicano converso, débiles probabilidades de salvación estaban cifrad
Toulan, secundada por en el grupo de convencionales, enemigos de la dem
la adhesión de un hidal- gogia sanguinaria, adversarios del Terror, que por
Te mis gardle á m,e, je ne parle á persomie. j e me fie á vous, je viendrai
go, Jarjayes, fueron base Terror iban á caer vencidos! El arresto de los Giro
de un complot atrevido y dinos &lt;lió la señal de que la criatura inocente fu
Facsímile de un billete escrito en el Temple con la punta rle un alfiler, en un pedacito de
habilísimo, según el cual atada al poste, y comenzasen las pruebas del torme
papel, por Maria Antoniela y dirigido al conde de Rougeville. - Éxistente en el archivo
la reina y madama Isa- to, la flagelación y la larga agonía.
nacional de París.
bel debían burlar la vigilancia de sus guardianes,
EMILIA PARDO BAZÁN
tro pálido y triste, de llorosos ojos, portador del cáliz vestidas de hombre y cubiertas con amplias carma(Continuará)
más amargo que se ha ofrecido' nunca á mártir algu- 11olas, y los niños disno, excepto al del Huerto de los Olivos ... , y el ángel frazados de ayudantes
se sentaba al lado de la camita.del rey niño prisionero. del lamparista que dia•
Víctor Rugo, en una oda bellfsima, describió á la riamente arreglaba los
criatura inconsciente de haber reinado. Yo creo, á quinqués en e l Tem·
pesar de la patética ficción de Víctor Rugo, que el ple. Pero las victorias
inteligente niño ya comprendía demasiado bien, por del ejército austriaco,
su desgracia. Cuando redoblaban los tambores para excitando los ánimos en
llevar al patíbulo á su padre, Luis Carlos, despren- París, hicieron redoblar
diéndose tle los brazos de su madre, empezó á abra- la vigilancia alrededor
zar las rodillas de los municipales gritando: «Déjen- del torreón; el éxito del
me pasar; por Dios, déjenme pasar. - ¿Adónde quie- complot pendía de cirres ir?,» le preguntaban casi enternecidos. «¡A hablar cunstancias pequeñas,
al pueblo, para que no mate á papá! ¡A hablar al que se daban hoy y no
pueblo! - Venturoso su hermano, el que de pequeñito mañana; y estas cirmurió!,» decía la reina aquella misma noche, así que cunstancias, que permivió al niño caer rendido de sueño en la cama. Razón tirían salvar á la reina y
tenía la madre en envidiar para el menor la suerte del á Madama Isabel, immayor. «¡Hijo mío,le dijo al día siguiente, hay que pen- pedían absolutamente
sar mucho en Dios! - Sí, mamá, ya pienso en Dios... ; la evasión más difícil, la
pero cuando pienso en Dios, á quien veo siempre es de los niños. Todas las
instancias de los adictos
á mi padre.»
Tuvo la viuda de Luis XVI, pasados los primeros conspiradores se estremomentos, suficiente valor para consagrarse á la edu- llaron contra el firme
cación de su hijo. Era, sin embargo, imposible que propósito de María AnGrabado de una hoja volante de la época en que se abolieron los títulos nobiliarios y las
tan entera resignación hubiese apagado completa- tonieta de no separarse condecoraciones, las cuales deb!an entregarse en la secretaria del respectivo ayuntamieP

t1l

C)

op,
~

...
al

(!)

'O
al

o

µ

Á

(!)

s;:s
C)

o

'O
al

...o
Á

&amp;¡
(!)

al

...o

(!)-

E-i

...t1l
(!)

o.......
o
~

'ti

Á

al
al

(!)

o

o

o

H

(!)

~

'ti

z

o
~

E-&lt;

C)

&lt;r!

~

z~

u

..,.:¡
~

t1l

;:s

uS

'H

~

~

zí:i:l
z
-o
N

&lt;11
~

&lt;il
U2
o
H

A

&lt;il
~

í:i:l

A

&lt;il

E-i

U2

í:i:l

H

!;et

&lt;11

~
1

(1)
O)

t--

.-1

�LA I LUSTRACI ÓN

430

NúMERO 601

ARTÍSTICA

•

NúMERÓ 601

LA

ÍLUStRACIÓN' ARTÍSTICA
t

Vista general ele la gEan plaza 6 patio ele honor 411~ díl frente al lago Mlchlgan

LOS EDIFICIOS
DE LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL
DE CHICAG0

I
Resuelta.en 9 de abril de 1890
la celebración de la Exposición
universal columbiana y aprobado por el Congreso de los Estados Unidos en 25 del mismo
mes el bill concediendo á Chicago el honor de realizar esta grande empresa, nombróse una comisión de ingenieros y arquitectos con el encargo de escoger el
sitio más á propósito para ello,
comisión á la que se dió el título
de Terrenos y Construcciones.
Lo importante era encontrar
una extensión de terreno, dentro
de los límites de Chicago ó en
sus cercanías, en la cual se pudiera construir desahogadamente una serie de edificios que ocuparan por lo menos un área la
mitad mayor que los de la última Exposición universal de París; á la que pudieran llegar fácil
y económicamente los visitantes
y el material; que no estuviera
entorpecida por vías férreas, calles, acequias ni cementerios ni
con casas ú otros edificios más ó
menos aislados que pudieran entorpecer la adquisición del terreno, y prepararlo para el acondicionamiento de todo lo necesario para la Exposición.
Después de muchas pesquisas
dióse por fin con el terreno en
que ésta se ha construído, de unos
500 acres de superficie á 6 ó 7
millas al Sur de la parte central
de la ciudad, con una longitud
de milla y media á la orilla del
lago y una anchura de tres cuartos de milla. Este terreno era
conveniente por muchos conceptos, pero era pantanoso en otros
sitios, cubierto de dunas ó médanos arenosos en
otros y expuesto á la frecuente invasión de las aguas
del lago. Pero la perspectiva que desde él se descubría, la conveniencia de utilizar estas mismas aguas
para em~ellecer con estanques, lagunas é islas artifi-

Palacio de la Administraci6n

ciales el recinto de la Exposición y las facilidades
que para desarrollar la vegetación de jardines, ~rados, etc., proporcionaban, fueron causa_s que aconsejaron la adopción de aquel emplaza~mento, y la c~misión, con la energía que caracteriza á los amen-

Fachada del Norte del Palacio de Agricultura

canos, puso manos á la obra, y
aquel terreno erial y quebrado
quedó pronto convertido en un
hermoso y dilatado parque, á
propósito para el objeto á que se
le destinaba.
En enero de 1891 reunióse la
comisión de arquitectos, con objeto de decidir sobre dos puntos
principales: si las trazas y obras
de los nuevos edificios habían de
correr bajo una sola dirección, y
sobre el número y carácter de los
que debían construirse.
Con respecto al primer punto
acordóse que cada edificio fuese
levantado por diferente arquitecto, aunque en su conjunto con
arreglo al plan presentado por
los Sres. Root, Olmsted y Codman y en cuanto al segundo se
ado;tó la distribución siguiente:
La parte Norte estaría ocupa•
da en su parte central por el Palacio de Bellas Artes, con los pabellones del Estado al Norte y al
Oeste, mientras que los de los
gobiernos extranjeros lo estarían
al Este, enfrente del lago, y en
caso necesario, en el P/aisance,
espacio de terreno de seiscientos pies de anchura, situado en·
tre las calles 59 y 60, el cual forma un bulevar que da entrada á
la Exposición por el Oeste. En
este espacio se reservaban también emplazamientos para la ins·
talación de modelos de aldeas y
de grupos de pabellones en que
se representara lo más característico de la vida doméstica é industrial de remotos países.
La parte central estaría formada por la laguna, extensión de
agua irregular y artificial que de·
bía rodear varias islas, la mayor
de las cuales, de 1. 700 pies de
largo por 200 á 500 de ancho,
contendría bosquecillos, parte. rres, con kioscos y pabellones
rústicos en sus orillas. En las otras orillas de esta laguna descollarían el palacio de Transportes, el de
Horticultura con sus jardines, el de las Artes de la
Mujer, el de Manufacturas y Artes liberales y el Pabellón de los Estados Unidos. Junto á los capricho-

nacimiento. ma importante que M. Hunt consideraba como de
Ateniéndo- gran influencia para el efecto arquitectónico de la
se á este ti- construcción y lo ha resuelto inspirándose en el ejempo ha p10- plo del histórico Panteón de Roma y abriendo una
yectado en claraboya de 50 pies de anchura en la parte superior
el cruce de de la cúpula.
los dos ejes
El efecto que produce en el ánimo del visitante
un alto sa- este soberbio vestíbulo es grande, pero mayor lo es
lón octago- el que resulta cuando al salir de él por la avenida
nal, de 120 opuesta contempla el patio de honor con todos los
pies de diá- edificios que lo rodean. Con oll!eto de que la concumetro, cu- rrencia al entrar ó salir en ellos ó al circular alredebierto por tlor de la plaza pudiera preservarse de los rayos del
Galería de Máquinas
dos casque- sol, el extenso cuadrilátero está cerrado por una serie
tes octago- de galerías como los ambulatorios romanos ó los stoa
sos can~lizos que se desprendieran de esta laguna se nales, estando ocupado el espacio que media entre de los griegos, las cuales forman parte de los palacios
construirían, por un lado, el edificio del Estado del ambos por galerías, vestíbulos, elevadores y escale- de Máquinas, de Agricultura y de Artes liberales.
Illinois, el de las Pesquerías y el del Gobierno de los ras. En los lados diagonales contrapuestos del octáEnfrente del grupo formado por estos palacios se
~s!ados :Unidos, y por otro los palacios de la Expo- gono ha construfdo cuatro pabellones, en los cuales ve un estanque de 350 pies de ancho por 1.100 de
sición minera y de Electricidad.
están las diferentes oficinas de la administración, y largo, rodeado de azoteas y lleno de plantas y flores,
Además la laguna estaría en comunicación por que guardan proporción con los demás edificios del balaustradas, columnas rostrales, jarrones y estatuas.
otr~ serie de canales y estanques con la gran plaza ó mismo patio, teniendo 60 pies de altura. Sobre los Por unas anchas escalinatas se baja á este estanque
patio de honor de
la Exposición,
cuadrilátero regular de 700 por
2.000 pies ingleses, casi igual en
dimensión al de
la última Exposición de París. A
esta gran plaza se
podría llegar lo
mismo por agua
desde el lago Míchigan que por
tierra, merced á
un sistema de vías
férreas que desembocasen al Este y
terminaran cerca
del palacio de la
Administración ,
el cual debería
construirse de modo que sirviera de
entrada monumental de la Exposición. Al apearse del tren y trasponiendo este
pórtico, el visitante encontraría á la
derecha ó sea al
Sur las galerías de
Máqu inas y de
Agricultura; á la
izquierda los ya
mencionados palacios de Minas,
Electricidad y Artes liberales, y enfrente, al Este, el
Fuente simuólica del Progreso triunfante de_América
lago Míchigan. El
centro de estepatio contendría un vasto estanque artificial que forma cuatro pabellones clescuella una hermosa galería de del cual se desprenden canales cruzados.por puentes
parte del sistema acuático del Parque. En conexión columnas rematada en grupos de estatuas de bronce, monumentales. En su margen más próxima á los edicon este estanque, un ancho canal, con terrazas en elevándose á gran altura sobre esta galería la cúpula ficios y en el eje del patio hay otro pequeño estanque
sus márgenes y cruzado por elegantes puentes, daría ó domo central á 275 pies de altura. Enriquecida circular, al nivel de la terraza superior, flanqueado
paso á otro patio más pequeño situado entre las gale- con adornos escultóricos, entre los que predominan por dos elevadas columnas que rematan en águilas
rías de Máquinas y Agricultura, patio que contendría los dorados, esta hermosa cúpula se destaca sobre los con las alas desplegadas: en su centro se destaca una
una columnata con un arco triunfal en el centro, el demás edificios de la Exposición, indicando desde galera antigua de bronce, de 60 pies de longitud, con
cual da paso al depart1mento de Substancias alimen- lejos á los visitantes la situación de su monumental ocho colosales remeras representando las Artes y las
ticias y constituye la p1rte más meridional de la Ex· entrada. Su elevación exterior excede en 42 pies á la Ciencias; á proa una estatua de la Fama; á popa otra
cúpula de los Inválidos
·
posición.
Tal fué el plan trazado en un principio y ejecuta- de París, en 45 á la del
do después con ligeras modificaciones, y hoy todos Panteón de la misma ciulos edificios mencionados se elevan ya eri el recinto dad y en 57 á la del Capitolio de Wáshington, é
del majestuoso certamen universal.
Los iremos describiendo sucesivamente, empezan- interiormente tiene 15
do por el que se destaca en primer término del patio pies más que la de los
de honor, cuyo aspecto general representa uno de Inválidos, ro más que el
nuestros grabados, por el palacio de la Administra· Capitolio, es igual al Panción. Confiada su construcción al arquitecto Hunt, y teón de París y 20 pies
ocupando un área que mide 260 pies por cada (ado, más baja que la cúpula
lo ha dividido su constructor en cuatro partes igua- de San Pablo de Londres.
les por dos grandes aveni~as que se_cruzai:i en ángu- En cuanto á diámetro,
lo recto, con objeto de edificar al mismo t1~n_ipo que aventaja á todas ellas, y
un palacio una entrada digna de la Expos1c1ón, por por este concepto sólo
lo cual la avenida del Oeste llega por una parte á las tiene 20 pies menos que
líneas férreas que en aquélla desembocan y por otra la de la iglesia ~e San
en un magnífico vestíbulo desde el cual se pasa al Pedro en Roma.
El método de iluminapatio de honor.
.
.
Estas condiciones han sugendo á M. Hunt la idea ción de tan espacioso sade construir una especie de templo cívico basado en lón de un modo propio y
el modo de las catedrales de gran cúpula del Re- adecuado era un problePórtico de comunicaci6n entre la Galería de Máquinas y el Palacio de Agricultura

�)

'C
I

)

Á

o

::a

::1

Q

;I
i'

~

a!

(1)

CD

....A

o
~

~

::1

'C

6

~l.1l

'O

l.1l

o

~

í:t1

p.
(1)

::1

o

'(/).

~f

í:t1

H

H

A

¡..:¡
í:t1

A
&lt;lj

A

z
í:t1
~

í:t1
¡..:¡

z
~

~

&lt;lj
¡..:¡

�LA

434

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 601

del Tiempo, y sentada en un trono sostenido por án- portancia contenido en uno de los artículos ~edica- mera representación asistieron el príncipe de Gales y sus hijos.
También se encuentra en Londres el ilustre compositor Boito,
geles, otra personificando la América. Ocho correos dos á la E xposición histórico-europea, de Madnd.
en cuyo honor se prepara un.a representación e~traordinaria ?e
preceden la embarcación montados en caballos ma·
Mejistóftles. Terminado el ciclo de representaciones wagnena·
(Sr. Director de LA ILU STRACIÓN ARTISTICA,
rinos. Entre estas figuras y un semicírculo formado
nas en italiano, comenzarán en seguida las alemanas con la de
la ópera Tristán é Isolda. En Haymarket se ha representado
»Barcelona.
por delfines brotan surtidores que forman un vistoso
con grandísimo éxito. el drama ,de l bsen, El enemigo del pueblo.
juego de aguas. En la parte exterior de este estanque
»Muy Sr. mio, de mi consideración y aprecio: H~ leido en el En Drury Lane continúa actuando con gran aplauso la compa·
aparece una estatua colosal de la República, y á uno ní1m
596 del periódico que tan acertadamente dmge, y en su ñía de la Comedia francesa. En el Príncipe de Gales se ha es·
y otro lado de ella una doble columnata semejante á interesante artículo referente á la Exposición histórico-europea, trenado la ópera cómica Pobre Jonatkán, arreglo del alemán
la de la plaza de San Pedro en Roma que, formando de Madrid, la noticia de que ha remitido á la misma la Aca· hecho por Mr. Brookfield; la música es del maestro Millocker,
pero para la adaptación inglesa ha escrito el Sr. Albé;Jiz algulos tres lados de un square, cierra la gran plaza ó pa- demia de la Historia, para que sea exhibida al lado de 1ant~ nos
números llenos de gracia y de deliciosas melodías: la obra
preciosidades, la primera impresión de las obr~s his:Ón•
tio de honor hacia el lago. De las dos alas de esta otras
cas del cardenal obispo de Gerona D . Juan Mar~nt, primer ha sido muy aplaudida.
columnata, una está destinada para salón de con- general y compa11ero de Cristóbal Colón m las Antillas..
Barcelona. - Continúan funcionando en Novedades la ccm·
»El respeto á la verdad histórica me induce á rectificar.las pañía del Sr. Mario, que logra cada día nuevos éxitos con las
ciertos, y la otra para casino ó salón de espera de los
aseveraciones contenidas en la referida noticia por confundirse representaciones de .l',faria11a, y la que dirigen los Sres. Rosell
pasajeros que vayan en bote.
en ella tiempos, hechos y personas, sin duda por la premura con y Ruiz de Arana en el L!rico, en donde se ha celebrado el be·
El palacio de las Artes mecánicas, más conocido que
neficio de la aplaudida actriz señora Pino. En el Eldorado ha·
cierto~ escritos se confeccionan.
.
con el nombre de Galería de Máquinas, ocupa un
&gt;El cardenal obispo de Gerona D. Juan Marg~nt y Mol_es, brá comenzado, cuando este número ~e reparta, la serie ~e refrente de 842 pies en el lado meridional del gran pa- canciller de Aragón con el rey D. Juan II. y meJor co~oc1do presentaciones que el eminente actor Sr. Vico ha organizado
tio y 500 de profundidad, ocupando nueve y medio bajo el seudónimo de el Genmdmse, falleció en Roma a 5 :le antes de emprender su excursión por América.
noviembre de 1484, á los 8o años de edad, y fué enterrado, se·
acres de superficie. Contiguo á este edificio hay un gím
d P. Diago, en la iglesia de Santa Maria del Pópolo. .
Necrología. - Han fallecido recientemente:
anejo de 550 pies de largo, de 6 1/ , acr~s adiciona»~r tanto, no fué posible que acompañara á Colón en nm•
Edwin Booth, eminente actor norte-americano, uno de los
les, para las máquinas de mayor volumen. El in- guno de sus viajes, puesto que e1 primero de ést_?S se empren- mejores intérpretes del teatro de Shakespeare.
.
terior de esta galería es perfectamente adecuado al dió el 3 de agosto de 1492, esto es, unos o~ho anos desp~é.s de Jacobo Karlowitsch Grot, vicepresidente de la Academia de
muerte; por otra parte, jamás perteneció al estado '!uhtar, Ciencias de San Petersburgo, gran conocedor de las literaturas
objeto á que se la destina, á pesar de haber tenido su
por más que su temperamento fuese harto guerrero, segun dan eslava y escandinava.
que vencer los arquitectos muchas dificultades loca- á entender las crónicas de su tiempo.
.
les. Forma tres grandes naves, cuya techumbre de
&gt;Quien verdaderamente pasó en compañia ~el inmortal Co•
cristales está sostenida por robustas columnas de hie- 16n á las Antillas en el segundo viaje que part1_ó d:.l puerto ?e
rro, y está atravesada en el centro por un crucero de Barcelona fué el capitán Mosen Pedro Margant, h1J.º. ~e Lu_1s,
que había si&lt;lo gobernador de la Cámara Real de S_1c1ba. Cnóla misma anchura que cada una de las naves. Su se
Mosen Pedro desde sus tiernos años con el príncipe que más
exterior es elegante y majestuoso, aun cuando los tarde fué el célebre rey D. Fernando el Católico.
.
»Entusiasmado, como otros muchos, con los entonces rec1:n•
constructóres del edificio han debido armonizar sus
líneas con las de los palacios contiguos y por consi- tes descubrimientos, se embarcó con el gr~nde_ hombre, quien
luego le distinguió con particular estimación. Este fué el
guiente no han tenido toda la libertad que deseaban desde
primer general que mandó las armas espa~olas_ en el Nuevo
en la traza. Compónese este exterior de dos series de Mundo, y no el venerable cardenal, para quien sin duda el car• La trapera, cuadro de Consuelo Fould. - Con la
cesta á la espalda y el gancho en la mano y cubierto el cuerpo
galerías terminadas en cada ángulo en pabellones y go militar no hubiera ofrecido novedad.
.
.
de miserables vestidos, á los que poco tienen que envidiar los
&gt;Si
se
desearan
mayores
detalles,
en
esa
c1Udac,
empono
~el
cortadas en el centro de las dos fachadas por dos
trapos que con tanto afán recoge, trabaja la pobre muchacha
saber del comercio de la in&lt;lustria y de la cultura, es fac1li· á las horas en que las demás descansan, buscando su sustento
pórticos que sirven de entrada, el del Norte da frente simo hallarlos en su; riqu!simos archivos y bibliote~ y tal vez
en lo que los demás desperdician. De cuando en cuando el ha•
al palacio de la Administración y el del Este al de también en manos de algunos individu~s de la fam1ha. .
llazgo de algún objeto menos insignificante que los que por re·
Agricultura. El espacio intermedio entre los pabello»Ruego á usted, Sr. Director, me dispense la n:iolesh~ ~ue gla general. &lt;le! montón entresaca, cáusa_le una al~gria_ que no
nes y las entradas está porticado, pero estos pórticos pueda originarle, y haciéndole franca oferta de mis serv1c1os, pudo imagmar el que al montón lo arrOJara. ¡Cosi va i/111011do!
¡Cuántos - como dijo nuestro gran poeta dramático - harían aleó galerías se hallan divididos en dos pisos que corres· queda de usted afmo. s. s. q. s. m. b.
grías de las tristezas de otros! ¡ Para cuántos es regocijo lo que
ponden con el interior y ofrecen algún parecido con
&gt;FRANCISCO MARGARIT
para muchos hastío! Pero dejando aparte estas consideraciones,
la famosa columnata del Louvre, teniendo cada didigamos que La trapera, de Consuelo Fould, sorprendida en
&gt;Málaga, 14 de junio de 1893.&gt;
visión del piso superior 23 columnas de 27 ½ pies de
el momento de tener uno de aquellos hallazgos excepcionales,
está perfectamente observada, arrancada de la vida real, llena
altura á lo largo de las fachadas y 9 hacia el fin de
de vida y de expresión y ofrece en punto á ejecución un conellas. El inferior lleva arcadas que forman un ambujunto de primores que acreditan á su autora de artista de gran
latorio y están embellecidas con esculturas y relieves
valía.
que representan escenas del descubrimiento de América y pinturas en que se ven repetidos los retratos
Leyenda en el desierto, cuadro de Du Mond.
- Cuenta una tradición árabe que un gran jeque, Ben Abdul,
de Colón y de los Reyes Católicos así como las ar•
distinguía especialmente entre sus esclavas á una joven egipcia
mas de España.
Bellas Artes. - Para la nueva Pinacoteca de Munich ha y aun acariciaba el proy~cto de no~brar por suces~r suyo al
Los pabellones que hay en las entradas rematan sido
adquirido el cuadro de Favretto Vendedo: ~e estatuas_ ve- hijo que de la misma tema. Mas los ilustres de la tnbu rechaen dos torreciJJas, para cuyo trazado han tenido á la 11eciano, y para la Galería de Munster un. pa1saJe de Ennque zaron tal sucesión é indujeron á Ben Abdul á pedir en matrimonio á la hija de un jeque del desierto. Seguido de gran co·
vista los arquitectos los ejemplos dejados por los es- Deichter, que representa un brezal wesúaho.
Barcelona. -Salón Parés. - Exponen esta semana los berma- mitiva abandonó aquél su patria llevando en su séquito á la
pañoles en las iglesias construídas por ellos en Ménos Gelabert un servicio de altar, que con destino á una de las egipcia y á su hijo: una noche oyó una voz misteriosa que le
jico y que terminan en linternas octagonales de tres capillas
de la restaurada iglesia del monasterio de Ri~ll pro- decía que abandonara á la esclava y al niño para el propio bien
cuerpos, enriquecidas con balaustradas y estatuas. En yectó el joven arquitecto D. Francisco Rogent; obra eJecutada de éstos y asl lo hizo; de modo que al despertar la infeliz mu·
la entrada del Norte los arquitectos han construido concienzudamente por los artífices al interpretar el concepto de jer hall6se sola con el niño en la inmensidad del desierto, sin
un templete de planta semicircular, sostenido por co- su autor, &lt;le a~pecto severo y suntuoso y en perfecta armo.n!_a más provisiones que los restos de la última cena y un cántaro
de agua. Tres días permaneció en tan desesperada situación re·
lumnas de orden corintio, sobre las cuales, intercala- con el estilo románico del histórico monumento, símbolo ong1- corriendo
en todas direcciones aquella llanura sin límites, sin
nal de la nacionalidad catalana.
das en una balaustrada, descansan los pedestales de
U na tela de Barrau, primorosamente pintada, un estudio de un árbol, sin una gota de agua ~on que apagar la abrasadora
grandes estatuas. La entrada oriental tiene otro pór- mujer, ha merecido el aplauso general del público; de ent?na- sed de su hijo. Al fin el pobre mño cayó sm fuerzas y la madre
tico análago, y los pabellones de los ángulos termi- ción finísima, en su conjunto tienen los detalles todos la calidad contempló con espanto una bandada ele aves de rapiña que en
rápido vuelo se acercaban para hacer presa•en aquel cuerpo ex·
nan en redondas cúpulas con pequeñas y elegantes que les corresponde, con acentuación decidida y justa. Prueba ánime;
uno de ellos, un buitre gigantesco, comenzó á describir
con esta obra Barrau que no se duerme en ~us la,ureles_y q_ue
linternas.
cumple como bueno estudiando con constancia y a conc1:n.c1a. clrculos cada vez más estrechos alrededor del que parecla ca•
El conjunto de este edificio cautiva y agrada y es
Salón de «La Van.l{'ltardia.» -Algunos facsímiles de ongma· dáver, y la madre, cay7ndo de rodillas y horrorizada, _prorrum·
uno los que más llaman la atención en la Exposición. les ejecutados por distintos artistas españoles que ilustran la pió en desesperados gntos para ahuyentar al feroz ammal. De
Antes de ocuparnos del palacio de Agricultura, el obra de M. Fuster, La amare/a y sus aplicaciones y una serie repente oyóse una voz q,1e decía: «v~~lvete y encontrarás con
fotografias instantáneas reproduciendo las &lt;listintas estacio· 9ué apagar tu sed: dad~ beberá tu ~)Jº ~ ~~da temas; cobra
cual se halla al Este del de Máquinas y con su her- de
nes de la linea de San Juan de las Abadesas á la llegada del animo y prosigue tu cannno, que tu h1¡0 vmra y será padre de
mosa fachada cierra por el Sur la gran plaza, convie- tren que condujo los restos del gran Berenguer ~I_I á Vich y á un pueblo.» Asi habló la voz en el desierto y la profecla se
ne decir algo acerca de la traza del patio menor que, Ripoll, adornan las paredes del local de expos1c1ones del po• cumplió.
Tal es la leyenda en que se se ha inspirado el pintor Du Mond,
.
junto con la parte Sur del canal principal del estan- pular diario, tan concurrido t?&lt;los los día~.
Exposición de Indume11tar1a retrospectiva. - Los estudiosos, y después de conocida se aprecia en tod,o_ su valor la ver_dad
que, une los dos edificios. Las terrazas que hay en- los artistas y el público en general se interesan cad:i vez más con que ha sido interpretado tan dramahco as~nto y el vigor
frente de ellos, unidas por un puente echado sobre el por los verda?eros tesoros que e~ t~las y trajes, _en muebles,.en con que ha sabido darle forma el renombrado artista francés.
canal, y el cierre meridional de este patio, forman á pinturas, en Joyas y en otros mulhples accesorios del vestido
modo de un eslabón que enlaza los dos edificios, uni- femenino y masculino contienen las numerosas instalaciones La adivina, cuadro de F. Vinea. - De grande y meen la planta baja del palacio de Bellas Artes. A excep- recida reputación goza en el mundo artlstico el pintor florentidos además por dos galerías parecidas á la columna- situadas
ción de la escena que se está terminando, una visita en un sa• no cuyo es el cuadro que reproducimos: su especialidad son las
ta de la de Máquinas y aun á la fachada del Museo lón y con trajes de estilo Luis XV, puede decirse que la expo· escenas alegres de la vida militar y cortesana, principalmente
de Pinturas de Madrid. Esta elegante construcción sición está completamente organizada.
de la época de los Luises XIV y X V de Francia, y en este género ha producido y produce verdaderas joyas que los aficionaestá flanqueada por dos pabellones de gusto español
Teatros. - El intendente del teatro de la Corle, de Stutt- dos se disputan. Sobresalen en todos sus lienzos la elegancia,
sin pilastras y que vienen á ser como alas del edificio
proyecta para el próximo invierno la representación de la minuciosidad, la corrección, la armonía de los distintos ele·
principal. Uno de ellos está destinado á restaurant y gart,
un ciclo de producciones de Shakespeare &lt;lurante quince noches. meatos de que se vale para sus composiciones, y de ello se pue·
el otro á reuniones ó congresos. Entre uno y otro
En el propio teatro ha comenzado la serie de obras ejempla- de convencer cualquiera que atentamente examine La adivina,
corre un bello peristilo y sobre cada cual hay una res con la ópera Fidelio, de Beethoven.
escena admirablemente tratarla, en la que todas las figuras y
- Mascagni ha terminado su ópera Ratclif¡, cuya partitura basta los más insignificantes accesorios llevan impreso un sello
bonita torrecilla coronada por un mirador circular.
ha remitido ya al teatro Real de la Opera, de Berlín, en don· de distinción, que es la característica de Vinea.
En medio de la columnata hay un arco triunfal, y de
se pondrá en escena en la' próxima temporada.
delante del edificio y en el canal una fuente ·con un
- La serie de representaciones wagnerianas que desde el 13
Edad dichosa, cuadro de O. Beggrov-Hartalto obelisco rodeado de leones echados.
de agosto hasta 29 de ,eptiembre se darán en el teatro de la mann. - ¿Quién más feliz que ese rapazuelo que apovecbando

M. A.
..,,.,,.,,,.,, .••••• ,.,...,,., ••• ,1.,,••,1.,, •••1.,,•• ,..........,•• ,••••••••••••••.•• ,., ••••,•• ,•••••• ,.....,,.,, •. ,_.,, •• ,,.......

RECTIFICACIÓN
Hemos recibido de D. Francisco Margarit, de Málaga, la siguiente carta que con gusto publicamos
porque. en ella se rectifica un dato histórico de im-

Corte, de Munich, ha quedado fijada por el orden siguiente:
El anillo del Niebcltmgo se cantará en los días 20, 21, 23 y 25
de agosto, 3, 4, 6 y 8 de septiembre; Las hadas, en 13 y 27 de
agosto y IO de septiembre; El kola11dés volante ( El buquefantasma), en 15 de agosto y 12 de septiembre; Tankauser, en 11
de agosto y 1, 14 y 19 de septiembre; Los maestros cantores,
en 17 de agosto y 21 de septiembre; y Tristdn é Isolda, en 29
de agosto y I 7 de septiembre.
Londres. - Actualmente se encuentra en aquella capital el
maestro Mascagni, que ha sido objeto de grandes ovaciones dirigiendo en Coven Garden su ópera El amigo Fritz, á cuya pri•

un descuido ha podido introducirse en provista despensa en
donde n,. inquietado por nadie puede á sus anchas hacer estra·
gos en las confituras y en la fruta que sólo muy de tarde en
tarde y en ración limitada normalmente saborea? El pequeño
placer que su travesura le proporciona es para él goce grandísimo y aquel momento será sin duda uno de los más felices de
la historia de su niñez. Del artista que tan admirablemente ha
sabido sorprenderle nada hemos de decir; su obra, además de
intachable desde el punto de vista técnico, es altamente simpática; la expresión de la cara del mucnacho dice más que _todos
los elogios que al cuadro pudiéramos dedicar.
.

NÚMERO 601

LA

435

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT -ILUSTRACION ES DE EMILIO BAYARD

(CONTINUACIÓN)

- ¿Qué decían?
- Nada concreto; pero precisamente esa misma vaguedad de las conversaciones es lo que me ha producido inquietud y recelos. En cuanto al capitán, lo
cierto es que me ha sucedido todo lo contrario: empiezo á conocerle ,desde un
punto de vista que aumenta mis simpatías hacia él y las transforma en una estimación razonable y seria.

ñorita le recibiera con los brazos abiertos. Nada habría en esto que se pareciese
á un ofrecimiento que ni tú quieres ni yo consentiría; hay solamente una indicación que las personas ricas deben y pueden hacer á las que no lo son. ¿Ves en
esto algo que no te agrade?
Anie, en lugar de responder á su padre, preguntó:
- ¿Y el Sr. de Arjuzanx?
- Le escribiré que nuestros proyectos no pueden realizarse como esperábamos.
- ¿Como esperabais ... él y tú?
-Eso es.
•
- ¿No tienes alguna parte en este rompimiento?
- Ya arreglaré las cosas de modo que me alcance alguna responsabilidad.
- Corriente; pero toma para ti la parte más pequeña y déjame la mayor; así
obrarás en justicia. Y quiero además que en lugar de visitar á Revenacq y escribir después al Sr. de Arjuzanx, empieces por escribir á éste y ver después á
Revenacq. Conozco á Sixto Jo bastante para estar convencida de que éste no
se presentará nunca á rivalizar con su amigo. Si presta oídos á esas indicaciones
del Sr. Revenacq será de seguro cuando tenga pruebas de que las pretensiones
de su amigo no han sido admitidas,
-Tienes razón; voy á escribir inmediatamente al barón y dejo llara mañana
mi visita al notario.
- ¿Y estás ya conforme con mamá?
-Todavía no; cuento contigo para convencerla.
- Ya sabes que para ella el barón reune todas las buenas condiciones: nacimiento, distinción, gallardía y otras muchas, sin contar con su riqueza.
- Tu madre desea únicamente q~e seas feliz, y cuando adquiera el convencimiento de que no amarás nunca al Sr. de Arjuzanx, cederá.
- Haré lo que quieras; pero ya que vamos á repartirnos la responsabilidad,
repartamos también las dificultades; yo procuraré conseguir que mamá renuncie á un casamiento que desea con entusiasmo; alcanza tú que mamli. acepte el
que deseas.
- Y tú ¿no lo deseas también?
Anie se acercó á su padre con los ojos bajos y aire compungido y contestó
en son de malsana humildad:
- Una hija obediente no tiene nunca otra voluntad que la de su padre.

XI
... llevóse maquinalmente el cucharón :í la cabeza para saludarlo á lo militar...

- Y ¿cómo ha sido eso?, preguntó Anie con su viveza característica.
- Leyendo sus cartas á Gastón. Esta correspondencia, que principia cuando
de muchacho entra en el colegio de Pau y continúa sin interrupción hasta estos
años últimos, ha sido conservada por tu tío; la hemos encontrado en el inventario y la he leído toda. Es una confesión, ó por mejor decir - pues en ella
no hay confesión de ninguna falta, - un diario que comprende toda su juventud.
Ningún informe, ninguna noticia podrían sustituir á las noticias y á los informes
que él mismo da en esas cartas; en ellas puede seguírsele paso á paso y se le ve
transformarse lentamente en el hombre que ha llegado á ser de corazón noble,
de carácter entero, recto, leal, á quien la mancha de su desgraciado nacimiento
no ha consegado rebajar, sino por el contrario, ennoblecer; en fin, el tipo del
esposo que un padre experimentado y conocedor del mundo escogería entre todos para su hija.
Mientras Barincq hablaba sonrióse Anie sin imaginar que la satisfacción expresada por su rostro era una confesión elocuentísima.
- Es decir, que esas cartas..., dijo maquinalmente por decir algo y por el gusto de hablar de Sixto.
- Esas cartas son un panegírico, tanto más interesante cuanto más cierto es
que están escritas sin premeditación y al día. ¿Sabes lo que pensaba yo cuando
las leía?
-Di.
- Me preguntaba yo á mí mismo cómo tu tío no habría pensado en que os
casaríais, con lo cual se armonizaba todo, su cariño al capitán y sus deberes para
con nosotros.
- Mi tío no ha manifestado ese deseo.
- Verdad; no Jo ha manifestado. Pero lo que Gastón :no hizo, por razones
que ignoramos ó acaso también porque la muerte le sorprendió, yuedo yo hacerlo. Si mi hermano tenía deberes para con nosotros, para contigo, para conmigo, yo, por mi parte, creo tenerlos para con el capitán, que real y verdaderamente algún derecho tiene á esta fortuna que hemos. here_dado ... , _aunque no
fuese otro que el que da el cariño común: vuestro matnmomo armomzaría todos
esos derechos y todos esos deberes y además aseguraría tu dicha. Ya comprendes por qué me has proporcionado tanta alegría al manifestar con franqueza tus
sentimientos.
-¿Y ahora?
- ¿Cómo ahora?
- Quiero decir ¿qué pretendes hacer?
- Voy á casa de Revenacq, que es amigo y consejero del capitán.
- Pero Revenacq no puede ofrecer mi mano á ,Sixto.
. .
- Claro que no; pero sí p~ede hacerle.saber_ cuales son _mis 1de~s con respecto á este asunto; y con habilidad y con ?1scre_c1ón c~nse~mr que Sixto comprenda cómo si él quisiera casarse con una linda Joven a quien conoce y que ha podido apreciar, no necesitaría sino agradará esa muchac?a, lograr qu~ _ella le quisiera, para que, prescindiendo de la escasa fortuna del Joven, la familia de la se-

Mientras Barincq preparaba el borrador de su carta al Sr. de Arjur.anx, Anie
declaraba á su madre que después de un detenido y maduro examen de conciencia no podía resignarse á ser esposa del barón.
Las primeras palabras que Anie pronunció acerca de esto produjeron en la
señora de Barincq extrañeza; la extrañeza se convirtió en asombro, y el asombro
se transformó al cabo en indignación y en cólera, que terminaron en un mar•de
lágrimas y en un diluvio de quejas. Era la más desdichada de las mujeres. Nadie hacía caso de lo que ella más deseaba. No hallando con quien desahogar su
ira, pretendió echar á su marido la culpa de todo.
- Tu padre; sí, señora, tu padre con sus historias necias y sus recelos sin fundamento y sus inquietudes sin causa ha logrado cambiar tus sentimientos con
respecto al Sr. de Arjuzanx.
Anie defendió á su padre y respondió que precisamente sus sentimientos con
respecto al barón no habían cambiado: eran en aquel momento exactamente los
mismos que cuando por primera vez se le habló de aquel matrimonio. El señor
de Arjuzanx era del todo indiferente para ella, que no consentiría jamás en ser
mujer de un hombre á quien no amase; Anie no amaba al Sr. de Arjuzanx, no
le amaría nunca; sobre tste punto había consultado á su corazón, no ya una vez
sola, sino más de veinte y aun más de ciento, y su corazón le había contestado
siempre lo mismo; y no habiéndose de llevar á cabo aquella boda, era conveniente romper cuanto antes aquellas relaciones que habían durado más de lo
necesario y que prolongándose más podrían llegará ser hasta perjudiciales. Pero
al no aceptar la mano del barón no renunciaba en modo alguno á casarse; era
preciso, por Jo tanto, que andando el tiempo nadie necesitase averiguar qué había ocurrido entre el Sr. de Arjuzanx y ella y el porqué no se habían casado.
De todos los razonamientos empleados por Anie, este último fué el que pareció á su madre más justo y de más fuerza; la señora de Barincq se había acostumbrado en sus largos años de desgracia á vivir únicamente con el pensamiento
en lo futuro; las seguridades de su presente no habían bastado para habituarla
á prescindir de él; el rompimiento de Anie con el barón no era el rompimiento
con el matrimonio, y era posible y hasta probable y hasta verosímil que su hija
encontrase un partido mejor aún que aquel al cual renunciaba: ¿no podría el barón ser reemplazado por un príncipe? ¿Por qué al hidalguillo no había de susti
tuir un noble de la alcurnia más elevada?
Entonces la señora de Barincq se calmó; tanto que ella misma quiso dictar la
carta para el barón: era conveniente sobre todo huir de explicaciones difíciles y
concretarse á decir, con toda la cortesía posible, que no hallándose su hija resuelta
á casarse at1n, se hacía indispensable suspender aquellas entrevistas que podían
tener inconvenientes.
Anie y su padre se miraron, preguntándose mutuamente si debían aprovechar
aquel momento para iniciar la segunda parte del problema; pero ni el padre se
atrevió ni la hija tampoco; ya era bastante haber conseguido que la madre renunciase al b1rón; tan importante y tan satisfactorio les pareció aquel resultado,
que consideraron prudente contentarse, por ahora, con esto; andando el tiempo
se procuraría hacer que fuese aceptado el capitán; ambos comprendían perfectamente que valdría más dar para la ruptura motivo distinto del que la señora de
Barincq proponía, en vez de fundarlo en la voluntad de Anie de no casarse por

�436

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

entonces; pero al decir esto habría sido preciso entrar en explicaciones ante las
cuales hija y padre retrocedieron.
Cuando estuvo escrita la carta, la señora de Barincq la leyó dos veces; después, cuando se disponía á ponerla en el sobre, la agitó repetidamente entre los
dedos, y mirando á su hija le preguntó:
- ¿Quieres que la enviemos?
- Claro.
- Pues hágase tu voluntad, ¡y quiera Dios que sea para tu bien! ¡Quién sabe
si el que ha de reemplazar al barón valdrá lo que él vale!
Estas palabras solemnes no impresionaron ni á la hija ni al padre; ambos sabían cuánto más valía que el barón el que debía reemplazarle.
Al día sigui~nte por la mañana y cuando se abría el desp~cho entraba Barincq en la notaría de su amigo Revenacq. Cuando el notano oyó hablar ?e
rompimiento con el barón no manifestó sorpresa alguna, antes por el contrano,
elijo á su amigo sonriéndose:
- Te confieso que lo esperaba.
- ¿Y por qué lo esperabas?
- Porque el Sr. de Arjazanx no era el marido que convenía á tu hija.
- ¿Y no me has dicho nada?
- Debías echarlo de ver tu solo; era mejor así.
•
- ¿Echar de ver qué?
- Lo que todo el mundo decía.
- Pero ¿qué decía todo el mundo? Más de veinte veces he pretend\do p'.ofundizar el significado de algunas palabras enigmáticas ó de alguna~ r~ticencias
extrañas y nadie ha querido respo_nderme. Ahora, cuando las negoc1ac1ones matrimoniales se han roto, ¿quieres hablarme con franqueza?
- Se asombraban todos de que consintieras en dar una niña linda como Anie,
discreta, de sentimientos elevados, de entendimiento distinguido á un hombre
corno el barón, que no posee precisamente condiciones parecidas á esas, sino
más bien otras contrarias é ellas.
- ¿Pero qué le censuran?
- Que va en velocípedo á París; que se exhibe en traje de gimnasta en las barracas de las ferias; que vive en intimidad con la Hércules del circo ecuestre.
-¡Ya!
- En Bayona y en Orther no hablaban de otra cosa.
- En Bayona y en Orther son severos.
- Te burlas, á fuer de parisiense escéptico; pero por muy ridículas que te parezcan estas preocupaciones provincianas, ¿crees que un hombre q~e no ti_ene
más ocupación ni otras aficiones que distinguirse en la~ luchas del circo, bnllar
en el sport, es marido á propósito para una joven de entendimiento como tu
hija? ¿Qué puntos de contacto ves entre ellos? Ten por seguro, amigo mío, que
los provincianos no somos tan estólidos como los parisienses se figuran.
- Indudablemente tienes razón, porque á mi hija no le ha gustado Arjuzanx.
- Me parece que ha procedido con cordura, y en lo que á ella se refiere no
me causa extrañeza.
- La verdad es que Anje desea en su marido cualidades muy distintas de las
que el Sr. de Arjuzanx reune; sólo que un marido con las condiciones que ella
exige me parece muy difícil de hallar.
Hubo entonces algunos instantes de silencio; de pronto el notario, acariciándose la barba con la mano, dijo, como si hablara consigo mismo:
- Eso depende .. .
- ¿De qué depende?
- De las cualidades exigidas.
- ¡Oh! Condiciones solamente morales é intelectuales, y físicas también, porque es necesario, ante todo, que el marido sea del gusto de Anie.
- Es muy natural. ¿De manera que la fortuna no entra para nada en vuestras
exigencias?.. ¿Ni el nacimiento?
-Para nada.
- ¿Y la posición social?
- Eso es ya distinto
- Es decir, ¿que aceptarías por yerno á un hombre de buenas prendas person:i.les, que tuviese un buen porvenir aunque careciese de fortuna y hasta de apellido ilustre?
- ¿Piensas en persona determinada?
Barincq y Revenacq se miraron durante largo tiempo sin decir una palabra,
pero hablándose franca y lealmente con los ojos; por último, el notario rompió
aquel silencio para contestar sencillamente:
- Sí.
-¿Quién?
-Advierte que no estoy encargado por nadie de iniciar negociaciones y que
hablo pura y simplemente como un camarada, como un buen amigo .. , amigo
t~yo en primer lugar y luego amigo de tu hija, que me inspira simpatías muy
smceras.
-Habla.
- ¿No te disgustarás conmigo?
- Dime el nombre del candidato.
- Sixto.
Con mucha timidez y mirando con visible inquietud al rostro de su antiguo
compañero había pronunciado Revenacq aquel nombre, pero al oirlo Barincq
tendió con toda franqueza la mano á su amigo y le contestó:
- He venido justamente para hablarte de Sixto.
- Yo te habría hablado hace ya mucho tiempo del capitán, si no me hubiera
detenido la creencia de que tenías compromisos serios con el Sr de Arjuzanx.
- Estamos con respecto á Sixto en situación muy delicada, porque le hemos
privado de una fortuna que él debía considerar como suya.
- En la misma situación, poco más ó menos, estaría Sixto con respecto á vosotros si Gastón no hubiese destruído su testamento.
- De manera que, en puridad, esa fortuna pertenece á nosotros y á él: conque
una alianza entre nosotros lo armonizaría todo.
- Muchas veces me he preguntado, sinceramente te lo confieso, cómo no te
habría ocurrido esa idea; verdad es que no conoces á Sixto como yo lo conozco
y no puedes saber lo que vale.
-Acabo de saberlo leyendo las cartas de Sixto á Gastón, aquellas cartas que
encontraste en el inventario. La lectura de esas cartas me ha inspirado verdade·
ra estimación hacia Sixto.
- ¿No es verdad que es muy buen muchacho?

Nú.MERO 601

-También he leído las cartas de su madre, y no acierto á explicarme cómo
Sixto podía ser hijo de aquella mala pécora.
- Si es, en efecto, hijo de Gastón, esta circunstancia lo explica todo.
- Eso, eso justamente es lo que he pensado; y todas esas cosas, el carácter de
Sixto, su probable parentesco, el asunto de la herencia, han hecho que nazca
en mí la idea de ese matrimonio, esa idea ha tomado cuerpo y consistencia y se
ha arraigado en mi alma, y por esta razón he querido someterla á tu claro juicio
para pedirte primeramente consejo y después auxilio en caso de necesidad.
Porque aunque yo esté, como en efecto lo estoy, dispuesto á aceptarle por yerno,
no sé si él pensará en contraer matrimonio, y aun puesto caso de que lo pensase,
ya comprendes que no puedo ofrecerle mi hija.
- Mi verdadera amistad hacia ti y hacia Sixto te garantiza de antemano que
soy por completo adicto á él y á ti. Y te lo digo francamente, dadas vuestras situaciones respectivas, me parece que no has podido escoger mejor intermediario. A tu pregunta de si el capitán Sixto piensa en casarse puedo contestar sin
vacilaciones afirmativamente. Sixto se casará cuando encuentre la mujer que desea; si ha permanecido soltero hasta ahora es porque no ha encontrado todavía á
esa mujer. No le han faltado ocasiones para hacerlo, cosa que no debe causarte
extrañeza, si tienes presente que siendo buen mozo, oficial brillante, heredero
presunto de Gastón, reunía muchas condiciones para ser un yerno y un marido
muy apetecible. Es cierto que ahora la condición de la herencia no existe; pero
aun así el capitán está muy lejos de ser una proporción despreciable. Ahora
mismo se le presentan dos buenos partidos.
-¡Ah!
- Sixto no está muy inclinado á aceptar ni la una ni la otra proposición; y es
seguro que entre Anie y cualquiera de las otras dos no titubearía.
- ¿Estás seguro?
- Sin ningún genero de duda: tú mismo vas á juzgar ahora. U na de las jóvenes que le proponen es la mayor de las señoritas de Haoraca; y sean cuales fuesen la deferencia de Sixto hacia su general, su adhesión, su respeto á su jefe,
á quien estima y quiere, no podrán nunca decidirle á ser el marido de una mujer sin un céntimo, de hermosura discutible, de carácter no muy agradable y
que, para remate de fiesta, tiene una madre imposible y cuatro hermanas que
probablemente, andando el tiempo, habrían de quedará cargo suyo; esto sería
un verdadero suicidio. Realizable quizá cuando Sixto era el heredero probable
de Gastón, este proyecto quedó reducido á la categoría de una locura desde el
momento mismo en que el inventario demostró que el testamento en que se fundaban esperanzas razonables no existía, y para que la familia Haoraca no haya
renunciado á sus propósitos es necesario que los servicios prestados por Sixto al
general sean tantos y tales que den motivo para considerarlo capaz de cualquier sacrificio. Lo que voy á decirte no lo sé por Sixto, que es muy discreto y muy reservado; lo sé por la mujer del jefe de Estado mayor del general: es una señora,
prima nuestra, y que por el cargo de su marido está en condiciones muy favorables para saber lo que ocurre en la familia de Haoraca. A pesar de sus apa·
riencias de vigor y de robustez, el pobre general está perdido de reuma y de
bronquitis hasta el extremo de pasarse tosiendo diez de los doce meses del año.
Si esto fuese público, aunque el general no tiene más que sesenta y dos años
se le dejaría de cuartel, y entonces ¿qué sería de sus cinco hijas casaderas? _Por
esta razón todo el empeño de la familia es ocultar la verdad á fin de que s1 no
consigue el valetudinario jefe ascender á teniente general, conserve el puesto
y la categoría que hoy tiene hasta cumplir los sesenta y ?in?o años. Par~ _lograr
este resultado todos los medios parecen buenos, y los artificios y las hab1hdades
que emplean darían risa, si no fuese porque dan lástima. Sixto, que es muy
muy buen muchacho y de carácter extraordinariamente dócil y bondadoso, se
asoció á esta campaña, y si en las maniobras militares verificadas últimamente,
maniobras en las que el general no ha sido más que un inválido, se han salvado
las apariencias, al capitán Sixto se ha debido. Sixto ha realizado verda?eros_milagros, de los cuales te dará idea aproximada un solo hecho: ha aprendido Sixto
á imitar la letra de su jefe, y cuando éste ha de escribir de su puño y letra una
carta, la escribe Sixto, por ser en la casa muy frecuente que el general no pueda utilizar sus manos retorcidas y engarabatadas por los crueles dolores del
reuma.
- ¡Buen muchacho!
- Ya comprendes lo afortunado que será quien consiga tener por yerno á
ese excelente joven; pero por muy animoso que sea no ha de echarse al cuello
la cuerda del oficial pobre. Claro es que Sixto no se casará con la señorita
Haoraca, como tampoco se casará con la señorita Libou_rg, la otra novia q~e le
proponen. Esta pertenece á la categoría de las ricas, y prec1sa!11ente por sus nquezas, procedentes de dos quiebras del padre, no la ~cepta. S1xto; de ~anera _que
la chica se verá precisada á contentarse con un h1dalgmllo del Rmlan; h1dalguillo cuyos únicos méritos son conducir imágenes y reliquias de santos en la
procesión de Saint-Ceornin, ser santero honorario. en Lourdes ~ ten~r una larguísima nariz, que justifica, si se quiere, la pretensión del prop1etano de descender, de una hija bastarda de Luis XV.
- Comprendo que la señorita Libourg prefiriese al capit~n.
- Y debes comprender asimismo que á ésta y á la señonta Haaraca prefiere
Sixto tu hija; de todos modos, pronto sabremos con fijeza á qué atenernos,
porque pienso ir á Bayona mañana mismo.

•

Xll
Cuando Sixto, después de haber escuchado durante un cuarto ~e ~ora largo
las explicaciones algo laberínticas del notario, comprendió lo que s1gmficaban _Y
adónde iban tales discursos, principió por encastillarse en la respuesta que Ame
había previsto.
- No quiero ser rival del barón, que es amigo mío.
- ¿Tiene usted algo más que oponer á lo que le he dicho?
-Nada más.
- La señorita Anie, ¿parece á usted agradable?
- Me parece hechicera por todos estilos
- Entonces no se pare ustd en escrú:iulos para los cuales no hay fundamento:
no será usted rival del barón, porque i\nie ha rehusado las proposiciones de
éste.
;
- ¡Ah! ¿Las ha rehusado? ¿No quiere casarse con el Sr. de Arjuz:mx? ¿Pues y
eso? ¿Por qué?

N ú.MERO 60 1

L A I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Todo esto había sido dicho con una viveza que llamó la atención de Revenacq;
evidentemente aquel asunto interesaba á Sixto.
- No he recibido, contestó el notario, las confidencias de esa señorita, que
ignora por completo el paso que ahora doy. No puedo, por lo tanro, responder
de una manera categórica á las preguntas que usted me dirige. Pero de lo que
me ha dicho mi amigo el Sr. Barincq, deduzco que, por unas ó por otras razones,
el barón no ha conseguido agradar á Anie; así las cosas, la familia no considera
conveniente prolongar más relaciones que el mundo podría interpretar mal, se·
gún su costumbre. Además esas relaciones habían comenzado bajo la condición
de sin perjuicio, según la frase usual entre nosotros. Cuando el Sr. de Arjuzanx
expuso á mi amigo Barincq los deseos que abrigaba de ·casarse con Anie, ésta
respondió que en aquel momento no podía aceptar por esposo al barón porque en realidad no lo conocía; pero no queriendo contrariará sus padres, á quienes vencía la idea de tan ventajoso enlace, se prestó á tratar al barón, como éste
deseaba; si con el trato y el conocimiento sus disposiciones con respecto á su
pretendiente variaban de un modo favorable para él, lo aceptaría por marido; en
caso contrario lo desengañaría con franqueza. A lo que parece, los sentimientos
de la señorita Barincq con respecto á Arjuzanx no han variado. ¿No le parece á
usted que la situación es perfectamente clara? •
- Es muy clara verdaderamente.
- Ahora, ¿por qué el barón no ha conseguido ser amado? Lo ignoro; usted
que es tan su amigo puede mejor que yo contestará esa pregunta.
- ¿Es posible acaso saber por qué se ama ó por qué no se ama? Precisamente
porque soy camarada y buen amigo del Sr. de Arjupnx me parece que reune
cuantas condiciones ha menester un hombre para ser amado.
- En este caso, y suponiendo que la amistad no haya cegado á usted, el no
haber conseguido que esa señorita le ame puede consistir en que exista alguna
razón para que la hija de mi amigo Barincq sea insensible á los méritos del señor
Arjuzanx. Esta es otra pregunta á la que no puedo contestar; yo, pobre notario,
debo concretarme á los hechos. Ahora bien: los que me han impulsado á buscar
á usted para hablarle de todo esto pueden reducirse á tres, son á saber: 1.0 Ba·
rincq siente por usted simpatías y le profesa estimación. 2. 0 Mi amigo concede
muy poca importancia ála fortuna del que haya de ser su yerno. Y 3.0 El repetido
Sr. Barincq se conceptúa como obligado á continuar, ó si se quiere prolongar, desde cierto punto de vista la existencia de su hermano mayor, que en paz descanse;
entiendo por lo tanto que es obligación suya realizar, en cuanto de él dependa,
las intenciones y cumplir los compromisos de Gastón. Dicho·lo dicho, y sin insistir sobre ello, porque esa insistencia acaso estaría ya fuera de mis deberes profesionales, dejo á usted solo para que reflexione acerca del asunto. Cuando ha ya
usted pensado maduramente y con el necesario detenimiento, escríbame, ó vaya
usted á Ourteau; esto me parece que será mejor aún, porque si le ocurría á usted
alguna observación ó necesitaba indicar cualquier reparo podría yo contestarle
de viva voz inmediatamente: fui amigo y consejero de Gastón; soy a~imismo
amigo y consejero de Barincq; profeso á usted amistad verdadera: si entiende
usted que en estas circunstancias mis consejos pueden serle útiles, los pongo á
su disposición por completo y sin reserva alguna.
Revenacq, después de haber pronunciado esas palabras, &lt;lió por terminada la
entrevista y se despidió del capitán; para comienzo de las negociaciones había
hecho bastante. Aunque, según su propia expresión, fuese Revenacl1 im pobre
notario, comprendía perfectamente que al dejar como sin intención que con sus
palabras se tradujera la insensibilidad de Anie con respecto á los méritos del
barón, había planteado en el corazón de Sixto un problema muy interesante y
para cuya solución convenía al joven la soledad. Para la pregunta formulada por
el notario no existía, no podía existir más que una contestación: - «El corazón de
Anie tenía ya dueño.» - De esta contestación al deseo de averiguar quién era
ese dueño, no había más que un paso ... ; no era razonable suponer que ese intrépido y brillante oficial de dragones había de vacilar para darlo.
Lo que el notario había previsto se realizó punto por punto: el capitán Sixto,
al hallarse completamente solo, echó de ver que aquella conversación le había
interesado; que en su espíritu existía turbación extraordinaria, imposible de definir y que era al propio tiempo dulce y dolorosa.
- ¿Pero qué? ¿Aquella joven hermosísima podría?.. ¿Y por qué no? ¿Qué razón
había para que él no hubiese producido en ella la impresión misma que ella produjo en él cuando por primera vez se vieron en la arenosa playa de Biarritz?
Cua"ndo Sixto debía razonablemente contener su vuelo ante la consideración de
Arjuzanx enamorado de Anie, ésta había sido absolutamente libre para soñar y
hasta para decidir desde entonces mismo acerca de su destino. ¿Podía acaso Sixto, en sus condiciones de soldado sin fortuna, con un origen que era una •!13ancha,
sin familia, sin relaciones, sin apoyo en el mundo, entablar lucha, compe~1r con un
rival como el barón? Eso habría sido, más que una locura, una estupidez. Las
muchachas ricas no son para oficiales de tales condiciones. ¿Qué habría podido ofrecer Sixto á la señorita Barincq? Su existencia fué siempre bastante cruel
con el capitán para que ésta ignorase que no podía ofrecer nada.~º. le quedaba,
pues, más camino que el de obscurecerse, dejar al barón el yrmc1_pal papel y
aceptar el secundario de confidente, y esto fué l_o que_ el cap1t~n _hizo. Por eso
había visto nacer acrecentarse el amor de su amigo ArJuzanx, s1gu1ó paso á paso
su desarrollo y estudió alternativamente los entusiasmos y las inquietudes! lasco~fianzas y los temores, permaneciendo constantemente en segundo térmmo, canñoso y atento con Anie, pero nada más, y aun casi siempre un poco reserv~do.
Pero ¿por qué Anie, que no tenía para proceder de esa manera las mismas
razones no podía haber escuchado únicamente los impulsos de su corazón? Su
fortuna' le permitía hacer en este particular lo que quisiese; amará quien la agradase, y la autoridad dulce, pero evidente, que sobre sus padre~ ejercía le aseguraba por anticipado que nunca, por ninguna razón sería contranada en sus deseos.
Cuando después de algunas horas pasadas al lado de Anie se habían _Presentado esas ideas á la imaginación de Sixto, habíalas rechazado éste, enoJándose
contra sí mismo por lo que consideraba como fatuidad; _per? en este momento
no eran ya esas suposiciones castillos en el aire, no eran 1lus10nes vanas de enamorado; tenían por base dos hechos reales y verdaderos: el rompimiento con Arjuzanx y el paso que el notario había dado. Indu~ablemen~e Revenacq_hablaba
sinceramente al decir que no recibía las confidencias de Ame y que ésta ignoraba
por completo las gestiones iniciadas por el notario; pero ~ra indudable también
que aquellas negociaciones se iniciaban con la aqmescencia del padre, el cual de
seguro no las hubies~ consentido si_~ la cert~za absoluta de qu~ no sería en
ningún caso desautonzado por su h1Ja, Las simpatías y la atra?c1ón del pa~re
eran también un hecho. Existía además otro hecho que era, s1 cabe, más s1g-

nificativo y de mayor importancia: el des_eo de ~ar_incq de__prolo~gar la vid~ de su
hermano mayor, realizando dentro de ciertos hm1tes las mtenc1ones del difunto.
Sixto medía á pasos la habitación; deteníase de pronto, tornaba á sus pasos y
repetía maquinalmente palabras entrecortadas:
- Casarse ... esta niña hechicera ... casarse ... ¡casarse! Estas 1palabras que al
casamiento se referían eran las que más á menudo sonaban en sus oídos, como
el estribillo de la canción que el corazón inconscientemente entonaba.
¡Qué cambio de existencia el suyo!
En otro tiempo, cuando Sixto se creía heredero de Gastón había soñado un
porvenir con hogar, con familia, con todo lo que habla echado de menos en su
juventud; si el capitán no había r_ealizado -~les ensueños tan pronto como :nhelaba consistió en que no se lo qmso permitir Gastón, el cual formó empen_o en
hallar por sí mismo la mujer que á Sixto ~uería dar, la cual debía reumr tal
conjunto de bellas prendas que no era posible tomarla al acaso; era absolutamente preciso buscar y esperar. Pero mientras Gastón buscaba y esperaba, la
muerte, que no espera, llegó, y aquel testamento de cuy~s principales disposici~nes tenía conocimiento Sixto, no fué hallado: desde la nqueza segura que permitía todas las esperanzas y autorizaba todas las ambiciones, el capitán había caído
en la miseria. Sin embargo, aquella caída con haber sido muy terrible no logró
anonadarlo. Es verdad que en ciertos instantes el joven había sentido impulso
de protesta y estuvo próximo á lanzar palabras de ir~ y de queja: ¿qué había
hecho él para ser víctima de tan rudo golpe? Pero Sixto n~era hombre capaz
de doblegarse ante la mano q~e lo golpeaba, ni podía ~ntregars~ sin consuelo
á la desgracia. No podía ser smo soldado; aún s~ co_ns1deraba dichoso por_que
podía serlo; inmediatamente, abandonan_d,o la habitación ,cómod:t y hasta luJOSa
que las liberalidades de Gastón le perm1t1an ocupar, habia alqmlado un cuarto
modesto habíale amueblado con sencillez llevando allí las cosas de su pertenencia ; acomodó su existencia nueva á su sueldo de capitán. Llevó á cabo to•
das estas variaciones dignamente, sin queja, sin jactancia, como sin rubor ya que
no sin pena; resolvió someterse y amoldarse á la vida del oficial pobre; a~í y
todo, aún sería la suya menos triste que la de muchos compañeros; pues Sixto
no tenía deudas 11Í pensaba contraerlas nunca.
Y cuando tales proyectos formaba, cuando principiaba á realizarlos, he aquí
de repente que el notario con una sola palabra ª?re á _los _ojos del capitá? las
puertas que juzgaba para él cerradas de una existencia dichosa; aquella J0ven
tan linda, en quien Sixto había debido acostumbrarse á ver y á tratar corno la
esposa de otro, podía ser la suya.
- Pero ¿es verdad esto? ¿Es verdad esto?
Y Sixto se reía en tanto que continuaba midiendo su habitación, cuyo entarimado piso crujía bajo los pasos precipitados del joven.
¡Reflexionar! ¡Bah!.. El notario no lo dejaba, como dijo, entregado á sus reflexiones, sino entregado á la alegría.
.
.
Sin embargo, cuando hubo pasado la perturbación de los pnmeros momentos y Sixto comenzó á tr~nquilizarse un ,Poco, ~rese~tóse á la i~aginaci?n del
capitán el recuerdo de Aquzanx, no causandole mqu1etud, pero s1 produciéndole alguna molestia. Si Arjuzanx hubiera sido desconocido ó indiferente para Six•
to, no habría éste pensado en él siquiera; hubiéralo considerado como u~o de
tantos pretendientes desahuciados que andan por esos mundos y que mngún
cuidado le daban. Pero con Arjuzanx era cosa muy diferente: eran compañeros,
amigos y casi casi podría decirse que Sixto era para el barón el confidente de
esos adiores· :sta circunstancia última, sobre todo, colocaba al capitán en situación especi¡lísima, que era indispensable descifrar con claridad, con franqueza,
de modo que no quedase sombra de duda, ni resquicio por donde, andando el
tiempo, pudiesen tener entrada las quejas, las censuras ó los reproches.

Para lograr esto convenía que mediase entre ambos una explicación y que
apareciese muy claro y muy evidente que Sixto no se presentaba en concepto
de rival, con el propósito de disputar á su amigo, á su camarada, la mano de
Anie; si el capitán solicitaba casarse con la señorita de Barincq hacíalo porque
esa señorita era completamente libre; si se adelantaba á ocupar puesto en primera fila después de haber permanecido mucho tiempo casi oculto en la pe•
numbra de los últimos términos, era porque aquel puesto de primera fila estaba
desocupado.
(Continuará)

�LA
ESPIRITISMO RECREATIVO
A mi ilustrado amigo D.

J. P. Capdevielle

No es posible, si no se frecuenta cierta clase de
círculos, formarse idea de la importancia grandísima
que tienen en la vida social de Madrid las ciencias
ocultas, en sus prácticas todas, desde las más inocentes y triviales, á las más peligrosas y trascendentes.
La encopetada dama consulta á la sonámbula para
ligar al amante; el bolsista somete los cálculos numéricos á las comunicaciones espiritistas; la pobre
mujer busca loca en el libro de San Cipriano y en los
movimientos de la varita adivinatoria ó del péndulo
explorador tesoros que fueron escondidos en tiempos

\
Figura

1.•

de la dominación árabe, y después, de la invasión
napoleónica, y en todos dase la credulidad más uniforme, que desde este punto de vista las diferencias
sociales se borran y se agrupan los individuos en un
solo montón, encadenados por la atracción de lo maravilloso y el amor innato á lo sobrenatural.
Las barajas, los trípodes, los sortilegios, los maleficios - ligaduras, anudamientos, levantamiento de
figuritas, enclavamiento, etc., - los filtros y tajismanes, las cédulas y nóminas, los ensalmos y am\)letos
- asunto de que me ocuparé por extenso en oc11sión
oportuna - tienen vida tan arraigada, partidario~ tan
decididos, que á no hallarme dedicado á ocupaciones de carácter más positivo y más prosaico acaso,
habria de hacerlo notar aun de los más miopes en
esta clase de asuntos, y quizás hiciese ver también
cómo alguna vez los destinos de esta querida patria
se han decidido por los consejos de las jurguinas de
nuestra época.
Muchos desgraciados sucumben á las pócimas que
han bebido para conseguir la correspondencia á su
amor, y no pocos se ven encerrados en los manicomios víctimas de preparaciones que hacen nacer un
carilio loco; y mueren sin que el médico pueda evitarlo, porque la medicina es impotente, los infelices
á quienes se hace el envoutement por cualquiera de
los procedimientos conocidos - el del lim'ón estrujado con cintas multicolores y anudadas, el del corazón
de ternera atravesado por agujas ó alfileres en días
fijos y en horas determinadas de la noche y siempre
fatídicas y siniestras, ó el de la figurita de cera ó madera, etc., etc.
.
Se cometen asesinatos por las decisiones de una
baraja, y ruedan á la miseria los que confiados en las
videntes realizan viajes costosísimos para desenterrar
tesoros que no aparecen nunca porque el diablo se
divierte en hacerlos cambiar de sitio.
Y es tal la influencia moral que ejercen las respuestas obtenidas por los medios empleados, y tanta

Figura 2.d

la fe con que se siguen las prescripciones, que todo,
aun los asuntos de mayor interés, se pospone cuando
se trata de llevar á cabo ó el consejo de una médium
escribiente - á quien dicta San Agustín ó Napoleón
- ó el tratamiento curativo de una seudo-sonámbula que dice pestes de los médicos y saca del cuerpo, espiritualmente y por acción á distancia desde su
casa á la del pódrido, - según su estilo peculiarísimo,

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- todo el pus que éste tiene en el cuerpo - operación
que necesita muchas horas de trabajo, - ó las prácticas para ganar loterías y honras, obtener amores, ser
dichoso en los asuntos ó dañar á un rival haciendo
nudos en el cordón del hábito de un muerto. Y es de
ver cómo estas embaidoras curan toda clase de enfermedades, empleando indistintamente el cocimiento de las nueve hierbas, emplastos de piel de culebra,
cataplasmas de cebolla, agua cocida con cuarzo y otras
substancias menos inocentes, el perejil americano (la
cicuta) y muchas más venenosas y de peligrosa administración. Sin embargo, lejos de perjudicar estos
abusos, las que de ellos viven tienen clientela numerosísima que paga mucho, porque también, y á cambio, ve satisfechas sus pasiones y deseos; que en ciudades como esta, la lujuria y la concupiscencia son
los grandes móviles de muchas de las acciones humanas.
Conviene notar que no es raro ver á una dama organizando cruzadas contra el vicio, y hablando más
tarde con el demonio, por intermedio de las sabias,
para satisfacer los propios, sin sospechar siquiera que
la Iglesia condena severamente el pecado horrendo
de entregarse al padre de la mentira, al 1110110 de Dios.
Vivimos en pleno siglo xv respecto al valor que
tienen en nuestra sociedad - privadamente, por supuesto, - las prácticas de hechicería en sus aspectos
menos sorprendentes y más vulgares: no domina el
fenómeno psicológico en sus manifestaciones demoniacas, porque otra es la época y otras son las gentes. Los brujos y hechiceros y los teurgos de la Edad
media y del Renacimiento eran artistas, y muchos
sabios, además; las sonámbulas, las echadoras de cartas, las adivinas actuales, en su mayor número, son
individuos adocenados, rutinarios, reedijicaduras de
doncellas, según la frase de Quevedo, que apenas si
conocen algo de botánica en la aplicación á los fenó-

NúMERO 601
cer la consulta y desenvolverlas después, y entonces
alguno de·los lápices se hallará dentro de la cinta si
es afirmativa la respuesta del espíritu.

Figura 4.•

El secreto del fenómeno consiste en la manera de
desenvolver las cintas: hay que procurar al hacerlo
que el extremo que está encima dé una vuelta de
más, ó antes que el otro, en vez de ir los dos á la
par, y después se continúa el desenvolvimiento paralelamente y el lápiz queda suelto (fig. 4.ª).
El número siete, que es el de cilindros empleados,
tiene su importancia, si no para influir en la realidad
del comercio espiritual, por lo menos para el mejor
éxito de la experiencia, porque es lo probable, y así
ocurre, que entre siete cintas, alguna no sea desenvuelta paralelamente desde el primer momento, aunque el operador no se lo proponga.
Cuanto á la utilidad práctica de los tres nudos, es
nula, pero sirve para dar más carácter á la misteriosa
operación, á la par que aumenta la credulidad en la
eficacia del procedimiento de ligar á los espíritus,
atándolos ( 1 ) .
Para anular la influencia de los espíritus no hay necesidad de conjuros: basta que una vez envueltas las
cintas, se cosan sus extremos para que nunca el lápiz
cambie de sitio, y se pruebe cómo en este caso el poder de los seres de ultratumba es menor que el de
tres puntadas.

M.

LA

NúMERO 601
no de Siam, el p rimer
tranvía eléctrico instalado
en Asia.
Esta línea, de cinco·
kilómetros de longitud,
funciona con fábrica central, alambre aéreo, tro·
lley y retorno por los ríe·
les, como todos los tranvías americanos. Para las
calderas que dan vapor á
los motores que áccionan
las dinamos se emplea
comocombustible la leña,
muy abundante en aquel
país. Los generadores
eléctricos son del sistema
Brush y los motores del
sistema Short. Los coches
están lujosamente jluminados por cinco lámparas
incandescentes de diez y
seis bujías, montadas en
tensión entre sí y en derivación entre los rieles y
el trolley (500 volts), y
pueden alcanzar una velocidad de 32 kilómetros
por hora, aunque en el
servicio normal no pasan
de 24. Por la noche, aquellos coches brillantemente iluminados que se mueven sin caballos y sin ruido excitan en alto grado
la curiosidad de los orien-

tales y aun de algunos
europeos que no habían
visto nunca un tranvía
movido eléctricamente.

LA COCINA ELÉCTRICA

PATE EPILATOIRE U.SER
1

Entre los procedimientos usados por determinadas
personas para consultar los espíritus, figura uno sencillo y maravilloso á la vez:
Se necesitan siete - número simbólico - cilindros-de madera - que pueden ser lápices comunes de Faber, - y número igual de cintas ó tiras cortadas de
una tela cualquiera, de un centímetro de ancho y
cuarenta de largo.
Se toma uno cualquiera de los siete cilindros y se
acabalga en él una cinta, por la mitad de su longitud, poco más ó menos (fig. 1.ª); después se arrolla
toda la cinta en el cilindro ó lápiz, cuidando de que
las dos mitades vayan unidas (fig. 2.ª) y se sujeta el
rollo con un hilo para que no se deshaga. Se repite
la operación con los siete lápices, y una vez así dispuestos se colocan sobre una cinta de media vara de
longitud, en la que se han hecho tres nudos, simbólicos también, con la cual se atan formando un haz;
encima de él se pone la mano izquierda, al mismo
tiempo que se invoca mentalmente un espíritu en el
que se tenga fe; se le pide protección y ayuda, y se
le ruega - mentalmente siempre - que responda á la
demanda.
Una vez terminadas la invocación y consulta se
retira la mano, se desata la cinta de los tres nudos,
se rompe el hilo que sujeta la que envuelve á cada
lápiz y se desarrolla una á una. Si la respuesta es afirmativa, alguno de los lápices debe hallarse libre de
la cinta (fig. 3.ª); si, por el contrario, el espíritu dice
que no, todos los lápices permanecerán dentro de
sus cintas respectivas como en la figura 1.ª
(El que quiera apreciar el efecto, que haga la experiencia antes de continuar leyendo.)
Puede verificarse todo el trabajo á la inversa: doblar las cintas por la mitad y arrollarlas en los cilindros como lo indica la figura 3.ª; envolverlas hasta
terminar y atarlas como en la operáción anterior; ha-

destruye hasta Ju RAl~EB el VELLO del rostro de Ju damas (Buba, Bigote, etc.), 111
llinguo peligro pan el eolia. 50 .&amp;ñoa de Íl:itlto, 1millares de teatlmonioagmoliwl la ellcacla
d&amp; esta preparacioo. (Sf Yellde eo 11Ja1, ~ la barba, y en 1/2 oaJa1 para el blgott 'ligero)! Pul
IOI brazos, emplée!1 e! •l!l..lJI. t'UH.14 DUl!ISER, l , rue J ..J .-Rouaaeau. Parla.

~-

SECCIÓN CIENTiFICA
APROVECHAMIENTO DE LA CATARATA DEL NIÁGARA
COMO FUERZA MOTRIZ

Completando el artículo que publicamos en el número anterior, diremos algo acerca de la instalación
montada en la orilla canadiense y que está destinada
á proveer de fuerza á la ciudad de Búfalo.
Esta instalación, como puede verse en nuestro
grabado, difiere de las que hay establecidas en la orilla americana. En éstas las turbinas están colocadas
á la salida del canal, en donde el agua tiene todavía
una velocidad moderada, y la galería de desagüe desemboca en la orilla más abajo de la catarata.
En la margen canadiense, por el contrario, el agua
tomada más arriba de la catarata cae verticalmente
por un tubo de gran profundidad sobre unas ruedas
hidráulicas del sistema Pelton, y desde aquí y por una
galería horizontal á un banco de rocas situado á mitad de altura de la catarata, por donde se verifica el
desagüe.
Las ruedas hidráulicas ponen en movimiento una
serie de dinamos Ferranti.
La instalación que se ve en la parte superior del
grabado sirve para colocar las máquinas y es retirada
una vez colocadas éstas.

J G

Lu .

PILDORASt~DEHAUT

u·

:t'Q99QSaIL8Ct8t0d8 )8rf0 d8

El mas encazcontra
de los la
Ferruginosos
Anemia, Clorosis,
Empobreclmi1nto de la Sangre,
Debilidad, etc.

·

•··-

GRANO OE LINO TARIN

F1R~~c~~s
La caja: 1 fr.

-

- • -•

-■- •

•

LA SAGRADA BIBLIA

HEIOSUTICO
al mas PODE~OSO
que
se conoce,
en poc1on o

~ª~~~m:~
fácil el labor del parto y

EDICIÓN ILUSTRADA

e~~nj;~~!~~s

á. 1 O céntimos de peseta la
entrega de 16 paginas

Medalla de Oro de la S*" de F1ª deParie detienen las perdidas:.
0
LABELONYE y CI•, 99, Calle de Aboukír, Paria, y en t odas las farmacias.

~

Se envlan prospectos ~ quien los solicite
dirigiéndose ,l. los Sres. Montaner y Sim6n, editaros

DICCIONARIO ENCICLOPEDICO

HISPANO-AMERICANO
Edicion profusamente ilustrada con miles de peque5os grabádos Intercalad?• en el te~to y tirados
apartt:, ctue reproducep las diferentes especies de fos reinos animal, vegetal y mineral; los mstrumentos
y apar.1tos aplicados recientemente a las ciencias, agricultura, artes é industnaa1 retrat~s de los perso..
naj1:s que más se han distinguido en todos los ramos del saber hutnano; planos de cmdades; mapas

gcograficos coloridos; copias exactas de los cn•dros y demAs obras ae arte mis célebre, de tod•s las
époc..

..

~,11tDADES del EBro..,
\ ~
__._.

~,,

Pep·sina Boudault
Aprobada por la füDEIJA DE IEDICIIU

CARNE
HIERRO
y QUINA
11 Alimento
fo~
a
T6Dicoa mu reparadonr.
11W

IIIÚdO

101

VINO FERRUGINOSO ARDUO

T COK TODOS LOS PlUNCIPIOS KtJTJUTIVOS DB U CABNB
I Diez añoa de exito continuado y 1aa afirmaciones 4e
tódas las eminencias médicas preuban que esta asociaclon de la ()arae, el ■lel'l'e y la
•uina conaUtuye el reparador maa eneri'lco que se conoce para curar : la Clordsú, la

c,.1an. m..-:aao y ••111u

Afttm1a las . l l e m t ~ dolorosa,, el Jlmpollrectmíento Y la .d.lteracton a, 14 Sangr,,
el RaqÚltúmo, las .dfe c ~ escro(Ulola, Y u cor/Jut1cas, etc. El l'i•• lrerract■•.. de
Areud es en erecto, et único que reune todo lo que entona y fortalece los organoe,
regulariza• coordena y aumenta considerablemente las tuerzas ó Infunde a la a&amp;DiI'O

empobrecida y descolorida : el Vigor, la Coloracwn_ y la 8Mrg"! 01~111.
po,
en Paria, en casa de J. FERRÉ, Farmaceuüco, 10!, rue Richeheu. Sucesor 4e AROUD,

""''º'•

p ~DB .BN TODAS LAS PaINClP.t.LBS BOTICllS

EXIJASE ..:= 1 ARDUO

80.

Aprobadas por la Aoadem/a de Medicina de Paris.

[3¡JfioiUt!J:t•Uft]t¡,a
•

ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES

ESTREf;l lMIENTOS, CÓLICOS. -

GELIS&amp;CONTE

""'got1·
""'ª vJ Grageas de
•
..,

E

SARPULLIDOS, TEZ BAallO

~.

Hydropesias;
Toses nerviosas;
Bronquitis, Asma, etc.

Empleado con el m~jor exito

Dlt. PAAIS

.no titubean en purgar,e, cuando lo
.necesitan. No temen el a,co Di el causancio, porque, contra lo que sucede c!'n
los demas purgS11tes, este no obra bien
BÍllo cuando se toma con bueno, alimentos
y bebidas forti!icllJltes, cual el vi1lo, el cal6,
el t6. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida 9'Ue mas le convienen,
segun sus ocupac1one1. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamenteanuladoporelefectodela
buena alimentacion empleada,u.no
,e decide fácilmente á volver
á empenrcuan~, v•ces
sea necesario.

EL PRIMER TRANVÍA ELÉCTRICO EN ASIA

(1) En cierto modo este experimento no es sino una aplicación de un juego de física recreativa, conocido de antiguo y
que describe Jerónimo Cortés en su obra Fisonomía y varios
secretos de naturaleea (Valladolid. Viuda é hijos de Santarén.
Año 1788, pág. 116).
«Tomas tres cedulillas de papel iguales en anchura y desiguales en longitud y en color, y junta todas tres, que estén
iguales al cabo y arróllalas hasta el otro cabo: ahora tómalas á
desplegar y hallarás que la cedulilla de en medio se pasó arriba
y la que estaba encima se puso en medio; cosa digna de ser no·
tada, cuya causa no sólo nace del arrollar las cedulillas susodichas, sino que principalmente se toma al desenvolverlas. Y advierte que unas veces sucede lo dicho y otras veces no, y pro·
cede de la postura de las cedulillas y aun del modo ele cogerlas.»

fffl I aadah CIOI lfll, tblpa
8, LEl'ITE.l'A8, TEZ ASO

arabede.._,l
!pi\·
· l de AfeccionesdelCorazon,
contra las diversas
9l·t Q

MONTANEA Y SIMON, EDITORES

La tracción eléctrica penetra en todas partes: recientemente se ha inaugurado en Bangkok, en el reí-

---

LüT !NTtPdLIQUK -

LECHE ANTEF.ÉL

OTERO ACEVEDO

Jenoua (U coatm lu
menos anímicos, y que ignoran en absoluto el manejo
de las fuerzas orgánicas que existen en el cuerpo humano.

El club eléctrico de
San Luis (Estados U nidos) hace tlna propaganda elegante en favor de la
cocina eléctrica, habiendo dado recientemente
una sesión experimental
á la que asistió gran concurrencia de caballeros y
señoras, que admiraron
especialmente los hornos
eléctricos &lt;1ue ofrecen sobre los de carbón y gas
ordinarios la ventaja de
una limpieza absoluta y
de una radiación térmica
insensible, pues el calor
se desarrolla dentro y no
fuera de ellos. En estos
hornos se cocieron carnes, pan, tortas, patatas,
etcétera, y se preparó el
te y el café, todo ello en
la sala de recepción para
mayor entretenimiento
de los invitados.

Aprovechamiento de la catarata del Niágara como fuerza motriz. - Instalación en la orilla canadiense

,,.,•,. 1•••••••••••••••,1•,,•,,,.,,.,,,.,1•,,..,,.1,••,,•••••,1•••••••••••••••••••••••••••"•1•••"•••••••,1•••••••••••••r,,~,r,1•

Figura 3.•

439

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

PREMIO DEL INSTITUTO AL D'CORVISART, EN 1856
lltdallu en laa Expo1lolonu lnlernaelonalu de

P!IIIS • LYOR • TIEIU • PBIUDELPBIJ. • PJ.RIS
1867

• 187i

18;3

1876

l8i8

H I.UU4 00~ IL ■ATO&amp; ts1ro 11B U&amp;

DISPEPSIAS
OASTRITIS - 0ASTRAL01A8
DIQiSTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
1' OT&amp;ol DIIOI.DIRII DS U. DIOIITIOII

BAJO LA F ORK.\ DE

ELIXIR, · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
PO~VOS, de PEPSINA IOUDAULT
PUi~, Pharmaoie COLLAS, 8, nie Daapltlae
r m la, prlnclpole, 'ª"""'""''·

,

~,

....

~
~~

I ¡;¡
I
1

11. Ml.11110

BBlVAIS

rei,reaenla mctameoll al hierro
cooteoldo eo la economía. Elperimeolado por 101 , r1oc1palea médico, del

mando, pua lomedlallmeote ea la
IIDJrt, no oeulooa ealre6imlenlo. oo

l'ltlca el Nldmaso, no 1nnerreca loa
dienlelo Tl1111rnilllplt.a1111Uet1li4.
hlJ111 la ftrW111 lw.
,·

D• Venta 1n todu /11 F1rm10/11.
'" 1&amp;¡11: 40142,r, lt,Luare, Paril.

�LA

440

NÚMERO 601

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

EDAD DICHOSA,

cuadro de 0 . Beggrov-Hartmann

Las casas extranjeras que deseen anunciarse en LA ILUSTRACION ARTÍSTICA diríjanse para informes á. los Sres. A. Lorette, Rue Caumartin
núm. 61, Paris.-Las casas españolas pueden hacerlo en la oficina de publicidad de los Sres. Calvet y Rialp, Paseo de Gracia, núm. 21

...............................

ENFERMEDADES

f1.JoºR\tiJ\l!I
GOTA
!
del@' ~~
-=REUMATISMOS 1

ESTOMAGO
PASTILLAS y POLVOS
PATERSON
• BISJIUTBO y MAGNESIA

11-'ados contra lu .IJeoolon• del Eat6·
mago, Falta de ApeUto, Dlge■Uon• labo•
riOOIU, Aoedlu, VOmlt.oe, Eruotoe, y COllooe;
regularlsan la• Funclon• del Eatbmago y
de lo■ In&amp;eeUno■•
E111/r III ti rotulo I ffllll dt ./, FA YA lt O.
&amp;.dh. DETB.t.N, Fannaoeutloo 11D PUIII

♦ Especifico probado de la GOTA y Rl:U■ATl8■09, calma los dolores ♦
• los mas fuertes. Accion pronta y segura en todos los periodos del acce¡o.
•
P, COIIAII , RIJO, 28, Rae lalnt--ctoade, PARII

...............................
♦

VENTA P'OFI MENOR.-EN TODAS LAS l"ARMACIAS y DROQUERIAS

♦

Desde hace mas de 40 años, el Jarabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las gastritis, gastraljias dolore■
Y re~ortij_ones de estómag_o, estreñimientos rebeldes, para facilitar
la ~1ges~on y para regularizar todas las funciones del estómago y do
los mtilstmos.
JARABE

a1Brom.uro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

Fábrica, Espediciones: J.-P. LAROZE &amp; c1e, !, rne des Lions-St-Paul, i Paris.

Boca, Efeoto■ pernioio■o■ del Keroarlo, Irl•
taclon jlle prod.uoe el Tabaco, J speeialmen..
, los Snn PREDICADORES ilOG.u&gt;OS,
PROFESORES y Cün'ORE8 para (aefüw la
cnlolcm de la 't'OL- l'umO . 12 lbu.u.

Jl~r m II rot#lo • /INIIII
&amp;dh. DETIIAN, Farmaoeutloo en P ~

it

DE CORTEZAC DE NARANJAS AMARGAS

r,

PASTILLAS DE DETHAN

lllicomendadu contra 101 llal• de la Garganta,
Extlnolon• de la Vos, Inflamaclonee de la

'

Jarabe Laroze

Es P.l remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon
la epilepsia, histéria, migraña, baile de S•·Vito, insomnios, con!
vulsiones y tos de los niños duranl.e la denticion; en una palabra, todas
las afecciones nerviosas,

GARGANTA
VOZ y BOCA

Querido enfermo. - Flese Vd. 4 mi /a rta u perleno/11
1 hat • uao de nuestro, 6RANOS de SALUD. put, er/01

ll Alimento mu reparador, anido al T6Dioo mas enqicl.

VINO AROUD,coN QUINA

T CON TODO9 LO9 PBmOIPIOS lnJTmTIVOS SOLUBLBS DB U CARNE
4'.lan y vm1u I aon los elementos que entran en la com:DOslcton de este potente

reparador de las fuerzas vitales, de este foniaea■Mi por eaeefe■eia. De un gusto sumamente agradable, es soberano contra la .Anemia y el ..t1)0Camtmto, en las Calentura,
1 Con11a/4cenct/U1contra las l)tarreas y las Afeccwnu del .B1toma110 y los ,nte,ttno,.
Cuando se traia de despertar el apeUlo, asegurar las dlgesUones, reparar las tuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organtsmo y precaver la anemia y las epldemiaa provocadu por los calores, no se conoce nada eupei1or al l'l■o de gaüaa de &amp;roull.
.P01' fflCIVOI'• en Paria, en ~sa de J. FERRt, Farmaceutlco, 10!, rue Ricllelieu. &amp;celor dd1\01J]).
8B VB?IDB BN TODAS LAS PaINClPALKS IIOTIQU.

EXIJASE e1i:

0
~~'

AROU~

.Soluc~n

@omprimidos

¡ EXA~~INA
¡BLANCARD ,

le ourarAn de ,u eon1t1p101ón, /e dar~n apetito J e
derolrerin el 1ueño f la 1letrl1. - Aa, rmrA Vd.
cucho, 1ño1, a11rrut1ndo s,empre de una buena 11/ud.

JAQUECAS
COREA

Deposito en todas las principales Boticas y Droguerias

CARNE 9QUINA

MBDICACION ANAZ.GÍSICA

REUMATISMOS

APEL WL

DOLORES
NEVRALGICOS,
DENTARIOS,
MUSCULARES,
UTERINOS.

Soberano remedio para rápida cura•
cioll de las Afecciones del pecho,

Catarros,Mal de garganta, Bronquitis, Resfriados, Romadizos,
de los Reumatismos, Dolores,
Lumbagos, etc., 30 años del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paria.

A..

•

El mas acttoo, si mas
tnofensloo y et mas
poderoso medicamento

6

!
6

6
6 CONTRA EL DOLOR ..a..
6...........

¡

Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria
blP, DB MONTANB!l Y SUIÓN

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="137">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3066">
                <text>La Ilustración Artística</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479260">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48266">
            <text>La Ilustración Artística</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48268">
            <text>1893</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48269">
            <text>12</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48270">
            <text>12</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48271">
            <text>601</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48272">
            <text> Julio</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48273">
            <text>3</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="48289">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48267">
              <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 601, Julio 3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48274">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48275">
              <text>Literatura</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="48276">
              <text>Arte</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="48277">
              <text>Ciencias</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="48278">
              <text>Barcelona (España)</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="48279">
              <text>España</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="48280">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48281">
              <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48282">
              <text>Montaner y Simon, Editores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48283">
              <text>1893-07-03</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48284">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48285">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48286">
              <text>2011700</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48287">
              <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48288">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48290">
              <text>Barcelona, España</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48291">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48292">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="7548">
      <name>Catarata del Niágara</name>
    </tag>
    <tag tagId="7545">
      <name>Centenario Rojo</name>
    </tag>
    <tag tagId="7538">
      <name>Chicago</name>
    </tag>
    <tag tagId="7550">
      <name>Cocina eléctrica</name>
    </tag>
    <tag tagId="6474">
      <name>Edificios</name>
    </tag>
    <tag tagId="7306">
      <name>Emilio Castelar</name>
    </tag>
    <tag tagId="199">
      <name>Grabados</name>
    </tag>
    <tag tagId="7516">
      <name>Héctor Malot</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
