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12tí~t1ea
A~o XII

BARCELONA 10 DE JULIO DE 1893

NÚM. 602

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

¡DJll ÉLl..1 cuadro de W. ~l;,erg

�LA ILUSTRACI ÓN

ARTÍSTICA

NúMERO 6 0 2

troversia. apasionadísima. La trascendencia del arte,
es decir, el arte docente, el arte moralizando, el arte
haciendo política ó religión, el arte socialista, ha sido
puesto sobre el tapete cien veces y en las cien veces
se riñeron batallas descomunales. Proudhón mirando
con recelo á los artistas, como dice Zola en Mis odios,
creyendo que debía admitirlos en su ciudad modelo,
por no desperdiciar ninguna fuerza para el logro del
Texto. - Verdades y mmtiras, por R Balsa de la Vega. - Re·
eterno ideal del perfeccionamiento de la humanidad
cuerdos del centenario rojo. L1,is XVII. Ifl. La comigna de
la revolucúfo, por Emilia Pardo Bazán. - Los edificios de la
y prononiéndose hacer del arte un medio.educativo,
Exposició,i tmiversal de Chicago, por M. A. - Didlogos maobligando
al artista á prescindir del mismo, para entn'tenses. En la porterla de la Dirección general de ***, por
trar en la cifra de trabajadores que obedecen á las
A. Danvila Jaldero. - Afisceldnea. - Nuestros grabados. órdenes de una filosofía y de un orden social que
A,iie (continuación), novela original por IIéctor Malot. SECCIÓN CIKNTIFICA. Varios. - Libros enviados á esta Repretende poseer la fórmula de la J ust1cia y de la Modacción.
·
ralidad; Proudhón diciendo que diez mil ciudadanos
Grabados. - ;De 111.• , cuadro de W. Amberg. - G11illoti,i
que han aprendido dibujo tienen una fuerza de oripresenta á la Convemión el 111odelo de la guillotina, cuadro de
ginalidad, una potencia artística, etc., etc., está muy
J. C. IIerterich. -l,1arat; llfuerlede Afarat; Carlota Con/ay.
- Los edifaios de la Exposición universal de Chicago, ocho
distante de influir, como han afirmado muchas gentes,
grabados. - Instalación de la Real Fdbrica de porcelanas de
en el criterio estético y en el trascendentalismo artísSajonia y SeaiJn alemana en el Palacio de la Industria de
tico preconizado por Pi y Margall.
la Exposición de Chicago, dos dibujos de E. Limmer. - Et
Pi y Margall mira el arte, mejor dicho, la obra
igorrote Tayabdn, dos grabados. - Et monaftdllo, estatua de
Manuel Fuxá (Salón Parés).
artística, desde un punto de vista diametralmente
opuesto al estético de Proudhón. Para el gran pensador francés, la forma en sus relaciones más ínti·
VERDADES Y MENTIRAS
mas con la verdad, con la Naturaleza, le preocupa
muy poco, mejor dicho, no le preocupa nada; lo
El ilustre hombre público Sr. Pi y Margall dió á
esencial es la idea, la fuerza dogmática de la idea:
mediados del mes que termina mañana una confepara Pi y Margall, sin que yo niegue que le concerencia en el Ateneo de Madrid, sirviéndole de tema
de á la idea desarrollada en el lienzo ó en el márpara exponer sus doctrinas acerca de las Bellas Ar***
Dando de lado á la primera parte, por cuanto en mol mayor importancia cuanto más directamente
tes el Carácter y fin del arte.
A pesar del calor sofocante que se sentía en la cáte- ella solamente se hizo historia, en la segunda hay una ataña al progreso y á los ideales sociales, sin embardra de la docta casa de la calle del Prado, la concu- afirmación que yo creo irrebatible: la de que, teniendo go, está muy lejos de creer que el cuadro que tan
rrencia era muy numerosa, y á más de numerosa, de para la realización plástica de la obra de arte la vista sólo evoca un sentimiento, un afecto, una emoción,
la más· culta é inteligente con que cuenta la capital tija en la Naturaleza, no por eso puede aceptarse una sensación puramente pasional, puramente sujetide España. Políticos, artistas, literatos, hombres de como buena aquella que es copia servil de un tipo va, sea obra inferior, ni mucho menos; Pi y Margall
ciencia formaban el auditorio del ilustre autor de aislado ó de un motivo cualquiera. Contra tal idea es un entusiasta de Delaroche, uno de los artistas
protestaron después de la conferencia muchos artis- menos apegados al arte trascendental y un poeta del
Las Nacionalidades.
Todos sabemos con qué claridad discurre y teoriza tas y críticos, argumentando que tal fórmula des- drama del Calvario, un pintor casi místico.
No han entendido los que le !!amaron proudhoniael Sr. Pi; todos sabemos cuán grandes son sus cono- truye el realismo llevando al pintor como al escultor
cimientos artísticos, cuán depurado su gusto, y ade- á fijar de nuevo un canon de la belleza cual lo hicie- no lo que Pi con claridad y concisión pasmosa exmás ninguno de los allí congregados ignoraba que el ran los griegos, además de enmendar la plana á la puso como consecuencia de las dos primeras partes
conferenciante es el autor de una Historia dtl Arte Naturaleza, por el mismo Pi y Margall señalada como de su oración. El trascendentalismo del pensador
federal se limita á recabar del arte que atento al meque la estrechez de criterio de un gobierno reaccio- el modelo que debe copiarse.
Distingamos. Entre los griegos se tendía á buscar dio social é intelectool en que vive, vea y presienta,
nario remitió al índice, salvándose únicamente de la
razzia unos cuantos ejemplares del primer tomo. una sola fórmula de la belleza humana, aquella que como vió y presintió en otros días y en otras socieDesde entonces - ya van de esto algunas docenas de dentro de la raza purificada por la selección, dispues- dades. Claro está que al afirmar que ( 1) «si hoy rinaños, - Pi y Margall apenas si se ocupara especial- ta por las mismas leyes, había concebido el genio den el pintor y el poeta culto preferente á. la forma,
mente del arte (al menos que yo sepa); y he aquí la heleno. Por otro lado, nadie desconoce que informa- lo rendirán á la idea muy pronto,» es en cierto modo
razón del por qué se esperaba con verdadera curiosi- ba en esa idea de la belleza antropomórfica un espíritu concederle al arte una ingerencia de cuantía en la
religioso, si humano, no por eso menos hierático, que propagación de los ideales que hoy se inician y por
dad la conferencia de que me ocupo.
Bien sabido tenía yo que las ideas del conferen- obligaba á una homogeneidad grande al artista. Hoy los que luchan en determinadas clases de la sociedad;
ciante habían de ser motivo de discusiones acalora- también buscando la belleza por caminos más anchos pero no por esto prescinde de lo que el arte es ni
das. Terminada la conferencia, se comentaban por y desde otro punto de vista, si es imprescindible el desconoce cuál fué y seguirá siendo su misión primelos pasillos y salones del Ateneo las afirmativas del estudio de la Naturaleza y del hombre, no por eso ra, puesto que, así en su conferencia como en la obra
orador, y ciertamente que no eran los menos los que para alcanzar á producir lo bello es menester definir- que cito, dijo: «El arte y la poesía han sido siempre
las combatían en nombre de los novísimos ideales que lo concretamente por medio de una fórmula plástica. la expresión del sentimiento: concurrirán con la ciende Francia nos vienen. Pero pude hacer una observa- Dentro de la filosófica, que dice que la belleza no re- cia, como jamás concurrieron á realizar nuestros desción curiosísima, y esta observación fué que no hubo side en el individuo y sí en la especie, cabe hasta el tinos.»
Pero ¿qué otra cosa hicieron los artistas de todos
dos censores que estuviesen de acuerdo ni que su- individualismo; pero, entendámonos, en lo que restiempos, sino reflejar la cultura, el medio social, las
piesen cuáles eran ó cuáles son, mejor dicho, los no- pecta á la interpretación y al sentimiento.
No faltaría más sino que porque sf, por razones tendencias que en el orden intelectivo, así en lo que
vísimos ideales en nombre de los que combatían las
de un orden completamente extraño á lo que el arte se relacionaba con la política y la religión, como con
doctrinas expuestas por Pi y Margall.
es y significa y le está encomendado, por razones de las evoluciones estéticas que fueron paulatinamente
*
una tendencia científica, cual las de la ciencia analí- sucediéndose y variando el punto de vista y el con**
Pi y Margall es un convencido del trascendenta- tica de los modernos fisiólogos y psicólogos, convir- cepto de la plástica? El Renacimiento, volviendo por
lismo del arte. No voy ahora á examinar si es ó no tieran pintores y escultores, como gran parte de los los fueros de la belleza de la forma, tuvo, sin embaradmisible ese trascendentalismo en los extremos que novelistas contemporáneos sus plumas, los pinceles ó go, en todos sus grandes artistas otros tantos caracteres
el conferenciante indicó en su oración; lo haré más los palillos en bisturís de disección ó en podadera.de que la interpretaron según su personallsima manera
adelante: me limitaré primero á dar una ligera idea nada. Pero desgraciadamente creen hoy los más de de sentir; y aun dedicando á la forma los esfuerzo~
de las expuestas por el jefe de los federales españoles. esos, tocados de la manía del arte-ciencia, que el ar- gigantescos de que fueron capaces Miguel Angel,
Comenzó afirmando que el arte es una necesidad tista no puede considerarse tal si hace selección al- Leonardo de Vine~ Rafael, Cellini, y en fin, la pléespiritual innata en el hombre. Para probar esta afir- guna, si no describe con el coloró con el barro las de- yade de maestros inmortales de los siglos xv y XVI
mación hizo una ligera reseña histótica del desarro- formidades y las macas del individuo, como analiza el que contaron Italia en primer término y después Esllo que adquirió, así como de su carácter, en los histólogo hasta aquellas células que se escapan á. la paña y Alemania, nadie puede desconocer cómo inpueblos de la antigüedad, no olvidándose de llamar la simple inspección ocular. ¿Qué importa la emoción fluyó en la obra de aquellos hombres superiores la
atención del auditorio respecto de aquellas razas que estética provocada por la belleza de la línea, por la corriente intelectual en la filosofía, en la política y en
por influencia del clima en que viven son más aptas misteriosa y armónica combinación del color, por la la religión por que atravesaba Europa. Y así como al
para sentir la emoción estética y darle forma plástica, escena idílica ó trágica, por el drama, por la pasión, mirar las Sibilas de la Sixtina y las estatuas que deponiendo como ejemplo el indio americano, creador por la virtud, por el vicio mismo, si todo esto está coran el sepulcro del :Médicis, ó la misma del Pensade un arte característico y genuino, especialmente representado con tipos que no son sintéticos de una tivo ó la reposada de Moisés, se advierte claramente
en aquellas regiones de América donde el clima es raza, sino ejemplares de neuróticos, ó de gañanes ese influjo de que hablo, pues parecen leerse en
templado. Dirigió después una ojeada rápida al ca- exhaustos de toda condición de belleza? ¡Oh, el rea- aquellas frentes sombrías las exaltaciones del gibelino y las ideas del filósofo que se desliza de influenrácter que aquella entidad tuvo en la Caldea, en la lismo!..
Me preguntarán ¿qué entiendo por belleza?, y yo á cias ortodoxas, sin que por esto padeciesen en lo más
Asiria, en el Egipto y en la India. Mencionó brevemente la metamorfosis sublime sufrida por el arte mi vez pregunto ¿qué entienden por realismo y por mínimo los entusiasmos del artista por la forma, así
en Grecia y después en Roma y la absorción que de naturalismo? Yo creo que la sensación agradable ó hoy pueden ser perfectamente admitidas dentro del
la escultura y de la pintura hizo la arquitectura, sobre repulsiva que causa la vista de un objeto es la que arte las obras que reflejan las grandes luchas sociaindica lo bello ó lo que no lo es. ¿Contestarán á lo les, como se pintan y describen la tempestad y la
todo la cristiana.
La segunda parte del discurso la dedicó el Sr. Pi que yo pregunto para que sepamos si están autoriza- calma, el día espléndido de sol y el triste y obscuro
á definir la teoría del arte. Recaba para la Naturaleza dos los que chillaban contra la afirmativa de la se- del invierno.
el lugar supremo, en lo que atañe á la realización gunda parte de la conferencia de Pi, para hablar como
R. BALSA DE LA VEGA
plástica de la obra pictórica y escultórica, y apunta lo hadan?
la selección como necesidad para la síntesis de la be29 ele J unio ele 1893
lleza y del tipo.
La tercera parte de la conferencia fué la más perPara mí la tercera parte de la oración del autor de
(1) Las luchas de nuestros dlas: Francisco Pi y Margall,
sonal, esto es, en la que expuso sus ideas respecto Las fuellas de nuestros dias es la que se presta á con- páginas 435 y 36.
de la trascendencia que el arte debe tener en el desenvolvimiento de la cultura de los pueblos y en el
mejoramiento, por tanto, de la especie humana.
Ofreció como ejemplo varias obras de artistas célebres, entre aquéllas, el lienzo de Owerveck, que representa á un esclavo tendiendo á Cristo sus manos
ceñidas por la ergástula de la esclavitud. «Nada - dijo
poco más ó menos - son ante el sentimiento ni ante
las ideas redentoras de los modernos tiempos los
cuadros del eximio pintor reusense Fortuny, porque
en ninguno, aparte de las brillanteces del color y de
la factura, existe motivo moral que los haga perdurables; aconteciéndole lo mismo, salvo tres ó cuatro
cuadros, á la obra entera de Meissonier. Por esto
creo que el cuadro Una huelga de mineros en Vizcaya,
de Cutanda, exhibido en la Exposición internacional
de Bellas Artes últimamente celebrada en Madrid,
tiene una importancia grandísima, y quedará como
obra de la pintura contemporánea digna de ser tenida
en cuenta por los artistas, como la tendencia necesaria
del arte, el cual ha respondido siempre al medio social en que se produjo.»
Esto, salvo la mayor amplitud de las consecuencias filosóficas y sociales y la mayor cantidad de
ejemplos que ofreció, amén de la claridad y del método expositivo del orador, es lo que en síntesis dijo en
su conferencia el Sr. Pi y Margall.

N ú MERO 602

LA

443

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

volaba. Al fin concluyeron: ¡qué'remedio! &lt;!Acuérdate
de Dios y de mí,&gt; dijo la reina al dar el último beso
al hijo á quien no había de acariciar más. «Nd pases
cuidado, exclamó un municipal, el chico estará atendido: la nación es grande y generosa.» Cerróse la
puerta, y entonces la madre, en _c~nvulsivo espasm?,
se arrojó sobre la cama vacía y t1b1a aún, y la mordió
y se mordió las manos entre rugidos. Ahora que no
estaban allí los verdugos bien podía ser mujer y ma, dre y fiera. Se había colmado la medida, y la hiel
rebosaba. El Terror, al cortar la cabeza á María Antonieta, ya no la hizo daño,
porque primero la había
sacado del pecho el corazón al robarla el hijo.
El «preceptor» que
aguardaba á Luis XVII
- en el mismo departamento del torreón que había ocupado su padre era el famos!simo zapatero
cuya celebridad eclipsa á
la de los sayones de la
torre de Londres, inspiradores de la musa de Sha·
kespeare. En efecto, el papel de aquellos sayones se
redujo á sacar los ojos ó
estrangular. Antonio Simón estaba encargado de
una comisión más delica·
da, de mayor refinamiento: cegar un espíritu y asfixiar un alma.
De oficio zapatero de
viejo, viudo, habíase casado Simón en segundas
nupcias con una criada de
servir que tenía algunos
ahorrillos, y estaba la fea
pareja en los primeros meses de luna de miel y deseando sucesión cuando
estalló la tormenta revolucionaria. Simón, en su
barrio, pasaba por hombre
de apacible índole; las modistillas del barrio gasta·
ban bromas con él; los
vecinos le otorgaban la
estimación que merece el
artesano honrado. Y en
este concepto de buen
GUILLOTIN PRKSKNTA Á LA CONVE NCIÓN EL MODBLO DE LA GUILLOTINA, cuadro de J. c. Herterich
hombre inofensivo hubiese vivido y muerto el zapatero Simón, si el volcán
ple. El arma contra Luis XVII fueron á su vez estos había evasión posible: los unos servirían de rehenes no le convierte, de piedra y escoria, en lava encendida. Los antropólogos que estudian el fenómeno
supuestos intentos de los Girondinos. Temía la revo- contra los otros.
El 1.0 de julio de 1793 decretó la Convención que moral de las revoluciones, atribuyen cambios como
lución - y no sin fundamento - que la piedad y la humanidad, dormidas, despertasen á los ecos del llanto el niño Capelo fuese separado de su madre y encerra- el de la personalidad de Simón á un contagio epidéde un niño. A aquel niño no le podían hacer subir do en la prisión más segura del Temple: Resolvióse mico, que en el hombre civilizado resucita el salvalas gradas de la guillotim: sólo cabía deshacerse de también dar á Capeto &lt;un preceptor.» A las diez de je primordial, el homicida oculto, que como el fuego
él. Vamos á ver lo difícil que es deshacerse de una la noche del 3 de julio, el niño dormía en una cama bajo la ceniza, sólo espera la chispa que lo reanime.
criatura; cuán larga serie de esfuerws, qué suma de que, á falta de cortinas, resguardaba de la luz un pa- Taine, en sus estudios sobre la Revolución, recoferocidad se necesita para extinguir la savia vital de ñolón de la reina. Esta y su cuñada zurcían las usa- noce los efectos de la embriaguez del poder en un
un tierno y florido arbusto. Cuanto voy á referir es das ropas. Madama Royale lefa en una Semana plebeyo - embriaguez que hace al criminal por oca·
rigurosamente histórico, probado por medio ~~ do- Santa. Oyen rechinar los cerrojos, ábrese la puerta y sión. - Al zapatero de viejo tenía que emborracharle
cumentos, que recogieron con devoto esmero diligen- entran seis municipales. Al oír la orden de que son verse dueño absoluto de un niño, que era el rey de
tes investigadores, al penetrar, antorcha en mano, en portadores, María Antonieta se incorpora, ·pálida y Francia.
casi fuera de tino. «¡Señores, por compasión! ¡El niño
Simón se había señalado como celoso jacobino,
la fúnebre sima del Temple.
Para empezar el suplicio del niño, lo primero que me necesita; no es posible separarle de mí!» Por pri- amigo y seidij de Marat. La mujer de Simón también
se necesitaba era separarle de su madre, con qmen mera vez acaso, las rodillas de la altiva princesa se prestara servicios á la patria, curando á los marsellevivía desde la muerte del rey. Guillotinar á la reina doblan: la madre no conoce el orgullo: sólo sabe que ses heridos en la jornada del 10 de agosto. Cuando
era cosa resuelta ya; pero mientras tuviese un soplo de á su hijo se le arrebatan, y su fiel corazón adivina se trató de buscar ayo para Capeto, Robespierre y
vida, la madre cubriría á su hijo con su cuerpo y le para qué. «Venga el chiquillo, ó nos le lledefendería como una leona: había que arrancárselo vamos por fuerza.» Despierto al ruido Luis,
N, O
sin dilación. Otro motivo impulsaba á tan cruel me- se cogía llorando al cuello de su madre, y
dida: la conspiración (verdadera, no imaginaria, cual ella, con insensata y sublime resolución, se
la de los Girondinos) tramada por el barón de Batz ponía delante, abría los brazos y quería recon objeto de libertar á la reina y á su hijo el delfín sistir, ó que la matasen allí mismo. «¡Vaya
un alboroto por nada!, dijo un municipal; y
Luis Carlos.
R ÉP U BLI QUE
FRAN&lt;;•AISE.
Este barón de Batz, muy determinado y aventu- á nuestros hijos nos les están acuchillando
=-i•&gt;-&lt;-rero era el mismo que el día de la ejecución de en la frontera tus amigos!» Esta acusación
Lui~ XVI se apostara en una ca!le, en ~ompañía d~ hizo que prevaleciese la reina sobre la maotros tres hombres valerosos, y diera el gnto de c¡Am- dre. «Mi hijo aún no tiene edad de servir á
mo! ¡Salvemos al rey!» Nadie repitió el grito, y dos la patria: cuando sea mayor gozará en con.,e
de los conjurados fueron hech?s trizas: otros do~ des- sagrarla su vida.»
Después de haber implorado en vano la
~ inscrit .sur. le tabieau des habitans de la Commune de tir,i
aparecieron como si les hubiese tragado la tierra.
limosna
de
unas
horas
más,
las
tres
mujeres,
Batz fué de los desaparecidos. Oculto en París, reBruxelies N'0
n est domicilié , t u ~ .,d
suelto á burlar él solo al gobierno terrorista, se pier- sucumbiendo á la fuerza, pidieron el favor de
H
de la cuenta de las tramas que tejió desde su escon- vestir por última vez al muchacho, lo cual
Ítttion N.o/Jj.,g6 d,.J:¡, oos
hicieron
entre
lágrimas
y
ternezas,
tardando
lo
drijo: la revolución ~legó á cobrarle miedo: ~edid~s
~
severísimas fueron dictadas contra él: púsose a precio más posible, disputando al rigor de los raptosu cabeza. Riéndose de tantas precauciones, Batz lo- res un minuto, un segundo, del tiempo que
Facsimile de una cédula p&lt;-rsnnnl

gró entrar disfrazado en el Temple. En combinac!ón
RECUERDOS DEL CENTENARIO ROJO
con un municipal realista, preparó disfraces, combmó
horas y tiró líneas para hacer evadirse á las tres muLUIS XVII
jeres y al niño. Hubo que iniciar á mucha gente en
IV. - LA CONSIGNA DE LA REVOLUCIÓN
el secreto de la empresa: transpiró, y se desgració; no
pudo probarse, ni siquiera pudo ser atrapado Batz;
El arma para destruir á los Girondinos fué la acu- pero el rumor de la conjura dió la voz de alarma, y
sación de conspirar con objeto de restaurar la monar- el gobierno revolucionario comprendió al punto que,
quía constitucional sacando á Luis XVII del Tem- una vez aislados los miembros de la familia real, no

..

!

¡/~·

47t11'4,on
ff

..

......

�444
Marat, unánimes, recomendaron al excelente descamisado Simón. Encerróse con su alumno, del cual le
estaba prohibido separarse un negro de uña, y desde
aquel instante la pareja empezó acumplir su oficio
religiosamente.
La primera noche no hubo fuerzas humanas que
hiciesen acostarse al niño. Por espacio de dos días

Copia de un retrato original
de Boza (abril de 1793)

MARAT. -

LA

ÍLUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Sucedió que á los tres ó cuatro días de haber sido
entregado Luis á Simón, esparcióse por París la noticia de haberse evadido el prisionerito. Alrededor
del Temple se formaron grupos compactos y amenazadores pidiendo que saliese el niño; en vista de lo
cual y de la agitación creciente de las secciones, una
comisión del Comité de seguridad dirigióse al Temple con el fin de cerciorarse públicamente
de que no nabía tal evasión. Hicieron salir al niño al jardín de la cárcel, y apenas se vió en él la criatura, lanzando gritos que desgarrarían el corazón más duro,
empezó á llamar á su madre. «¡Silencio,
Capeto!» El niño, en vez de obedecer, decía á los guardias, señalando á Simón:
«¡Ni quieren ni pueden enseñarme la ley
que ordena que me separen de mamá!»
Tal vez el pobre niño esperaba que su madre le oyese gritar y se asomase á la ventana y ver así su adorado rostro.
Entre los miembros de la comisión se
contaba aquel Drouet que, reconociendo
á Luis XVI en su fuga, fué causa de que
se le detuviese: aquel de quien dijo en
otra solemne ocasión María Antonieta:

NúMERO 602
Toda labor se perfecciona con el ejercicio, y el genio se revela en las ocasiones; Simón fué épico, en
cuanto verdugo. Denostar y pegar á un niño, y niño
nacido en las gradas del trono, es sin duda cruel;
pero las humillaciones morales quebrantan más
que las físicas, y Simón adivinó esta verdad psicológica.
El día 13 de julio fué asesinado Marat en el baño
por Carlota Corday. Simón se contaba en el número
de los idólatras del gran terrorista, y su· muerte le
causó doloroso estupor y después una ira ciega, de
las de puño cerrado, que necesitan para desahogarse
herir, golpear, deshacer alguna cosa. Mandó traer
vino y aguardiente; se exaltó más con la bebida: encendió la pipa, y empujando al rey niño, le dijo sacudiéndole la cabeza y echándola de acá para allá á
bofetones: «iVívora, ya no te quito ese luto que llevas!
Ahora lo llevarás por Marat, el amigo del pueblo. ¡Sí,
Capeto vestirá luto por Marat!»Y en efecto, Luis XVII
vistió de negro por Marat; así su luto de huérfano se
convirtió en hopa de ignominia.
Arreciaban los malos tratamientos, y á los quince
días de educación el cuerpo del mártir estaba acardenalado y dolorido. Al saberse la derrota del ejército republicano cerca de Saumur, Simón llamó á su
alumno. «Tus amigos nos degüellan.
¡Toma, toma! »
Y arrastró á la
criatura por el pelo, llevándole de
una habitación á
otra á empellones. El niño lloraba; lloraba, sí, porque el dolor era
mucho, y más la
vergüenza y pena
de verse así tratado; pero lloraba
bajito: Simón no
conseguía arrancarle gritos por
más que hacía. Y
lo que sofocaba la
queja en la garganta del angelito
de ocho años era
sólo una idea: la
de que sus gritos
podían, al través
de la pared, llegar hasta el encierro de su madre y herirla en

rehusó el alimento y apenas
mordisqueó un
mendrugo de
pan. Con indignada frase pedía que le enseñasen la ley en
virtud de la
cual se puede
separar á una
madre de su hijo. No apartando sus ojos de
la puerta, se le
iba la mirada
adonde tenía el
corazón: donde se había quedado la madre.
No se quejaba,
pero á veces
una lágrima MUERTE Di MARAT, asesinado mientras estaba en el baño por Carlota Corday en 13 julio 1793
gruesa caía de
sus azules ojos.
Por fin venció la naturaleza, y consintió acostarse y co- «¿Por qué vuelve hoy el hombre de Vamer algo, pero en silencio. «¿Eres mudo, Capeto?,:» rennes? ¡Sin duda porque es día de difunpreguntó el ayo. «Me callo porque tengo demasiadas tos!» El fatídico Drouet llamó á Simón
cosas que decir,» contestó el chico. «¡Aristócrata! y se encerraron en un aposento. La con¡Ignorante! ¡Ya te enseñaré yo las ideas nuevas!»
versación que pasó entre los del ComiPronto comenzó Simón á poner en práctica su sis- té y el ayo de Luis XVII no se hubiese
tema de pedagogía, y el rey niño hizo conocimiento sabido nunca, á no ser por el secretario
con la humillación del castigo corporal. Nunca su del Comité, Senar, que asistió á ella, mumadre ni su padre habían tenido que emplear para rió roído de remordimientos y se conferegir su educación y su viveza más que el dulce só de ella al morir, como de un crimen.
freno del cariño y la ligera severidad del tono de voz.
«Ciudadanos, ¿qué hago del lobezno?,
«No debía usted pegarme, decía Luis á su dueño, preguntó á los sombríos terroristas Simón.
porque tiene usted más fuerza que yo. - ¡Bestia!, con- El es muy altan~ro y muy insolente, pero
testaba Simón. ¡Estoy aquí para hacer de ti lo que se yo sabré cortarle el revesino. Lo que no
me antoje! ¡Viva la igualdad!»
respondo es de que no reviente. Pero
Es forzoso decir - porque la verdad es lo primero quisiera que me dije:;eis de una vez lo
en asuntos que atañen á la historia - que Simón, al que se piensa hacer con él. ¿Deportarle?
aceptar el cargo de preceptor del lobezno, no había - No. - ¿Matarle? - No. - ¿Darle jicaracalado hasta el tenebroso fondo de los propósitos y zo? - No. -¿Entonces? - ¡Deshacerse de
deseos del gobierno revolucionario. Tomando al pie él/,)) contestó el implacable perseguidor
de la letra las enfáticas frases que entonces se estila- del padre, pronunciando con fría calma
ban, creía que su misión estaba reducida á «hacer la sentencia del hijo.
CARLOTA CORDAV, ilSesina de Marat
del hijo de Tarquino un hijo de Bruto,» es decir, á
Simón debió de respirar anchamenconvertir á Luis XVII en republicano, demagogo, te: ya estaba al tanto de la consigna; ni
descamisado y maratista. Para este fin servía todo: rastro de duda le podía quedar. Y no obstante, con el alma. Todav/n le quedaba mucho que hacer y que
chanzas y golpes, exhortaciones é injurias, risas y pun- ser tan horrenda la tarea, aún había de encomen- trabajar á Simón.
tapiés. Capeto sería un buen patriota ó se lo llevaría dársele otra peor: deshacerse de un niño es menos
el diablo. Pero el Comité de seguridad cazaba más lar- inicuo que forzar sus inocentes labios á que hagan
EMILIA PARDO BAZÁN
go que el tozudo zapatero.
temblar de espanto á la naturaleza.
(Continuará)

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Palacio de la Electricidad

aunque presenta cierta amalgama, obedece sin em- la ganadería y que son análogos á los que descuellan
bargo á un plan.
sobre los pabellones angulares.
DE LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO
Las cuatro fachadas de este palacio constan de un
El conjunto exterior de este palacio es del mejor
pabellón central y de otros pabellones en los ángulos, efecto; sólo tiene un piso, y por una escalera monuII
separados aquél y éstos por grandes lienzos de pared, mental se sube á un colosal salón de reunión en el
Dijimos en el artículo anterior que la gran plaza ó ó mejor dicho, galerías. En ellas predonima el orden que caben desahogadamente 15.000 personas senpatio de honor de la Exposición estaba limitada al corintio, muy enriquecido con diferentes adornos. El tadas.
Sur por los palacios de Máquinas y de Agricultura, pórtico principal tiene columnas de 50 pies de altura
El palacio de Manufacturas y Artes liberales ocusin basas ó pedestales, las cua- pa un espacio de treinta acres ósea quince hectáreas
les soportan un entablamento próximamente. Su forma es rectangular y la sala
de ro pies de alto. Este pórtico central está cubierta por una nave de cristal de ochenda á una anchurosa terraza, des- ta metros de altura que tiene á uno y otro lado galede la cual se ve todo el frente rías de más de un kilómetro de longitud.
Norte, que lleva un majestuoso
Los habitantes de Chicago dicen con orgullo que
estilabato en cada uno de los este palacio es dos veces mayor que la iglesia de San
lienzos de pared, los cuales es- Pedro en Roma y tres veces más espacioso que el
tán coronados con jarrones y Coliseo: en el cual sólo cabían 80.000 personas, mienestatuas y á cada extremo co- tras que por toda la longitud de este edificio pueden
lumnas rostrales. Las columnas circular 150.000.
del pórtico ó pabellón central
El arquitecto de este palacio es M. Jorge B. Post,
son ocho, y las de los ángulos de Nueva York, y le ha aplicado el estilo corintio. En
cuatro en cada frente principal. el centro de las arcadas que constituyen la fachada
Entre el pórtico central y los principal ha levantado una especie de arco triunfal,
pabellones angulares corren es- en el que se notan reminiscencias de los de Constanpaciosas é historiadas galerías tino y de Trajano en Roma: sobre los tres arcos ó
que vienen á ser otras tantas puertas que constituyen esta entrada corre un cornicolumnatas, en las que se ha se- samento con un alto ático, y las cuatro columnas coguido el estilo arquitectónico de rintias que en ella campean, de 65 pies de elevación,
la Roma imperial.
soportan grupos escultóricos, de los que, así como
El propósito de los arquitec- de varios del palacio de Agricultura, damos en nuestos era levantar un templo á Ce- tros grabados una muestra.
res en esta exhibición de proEl palacio de la Electricidad, construído por los
ductos del suelo. Para ello han arquitectos Van Brunt y Howe de Kansas City, es
hecho un soberbio vestíbulo que uno de los más bellos de esta Exposición. Sus proda á una rotonda rematada en porciones son II 5 por 2 30 metros, y está formado por
-....,
una cúpula; ro~. ---una serie de columtonda que tiene
nas de orden corin78 pies de diámeGran p6rtico central del Palacio de Agricultura
tio de 13 metros de
tro por 129 de alaltura por 1•,15 de
tura, y también
circunferencia; el cory entre uno y otro quedaba otro patio menor. El se- de orden corintio, como la fachada
nisamento que sostiegundo de dichos edificios tiene una fachada al Norte exterior, y rodeada de diez y seis
ne es ligero y de agrade este patio y otra al Sur, que da al dep~rtamento grandes code Substancias alimenticias, ambas de 800 pies de l?n· lumnas , desgitud, mientras que la del Oeste, de 500, ~s f~ontenza tacándose en
al patio menor, y la de~ Este al lago M1ch1gan. Su el centro la esárea, sin incluir los aneJOS, ocupa nueve a~res_ y me- tatua de la midio ó sea un espacio casi igual al cuerpo prmc1pal de tológica diosa.
la Galería de Máquinas, de la que ya h~mos tratado. Varias pintuLos arquitectos McKim, Mead y Wh1te, de Nueva ras alegóricas
York, han trazado el plano del palacio de Agricultu~a completan esta
dejando en el centro de esta área un gran espacio hermosa pieza.
A uno y otro
cuadrado, al que van á parar cruzándose dos altas
naves, acompañadas á uno y otro lado de galerías de lado del pórdos pisos, cubiertas de gr~ndes claraboy~s para alum- tico hay dos
brar bien el espacio intenor. Lo que mas en cuenta pequeñas islas
han tenido los arquitectos al trazar la estructura _g~- del mismo orneral de este edificio ha sido el interés de la exhibi- den, terminación agrícola, posponiendo á este interés ~l efecto das en un átiinterior arquitectónico, aun cuando ~ d~c1r verdad co en el que
han obtenido este efecto con la grand1os1dad. de l~s campean algunaves, por las cuales puede circular el púbh~o s_m nos grupos esconfusión y examinando desahogadamente y s10: dis- cultóricos, retracciones los objetos expuestos en ellas. La c'.as1fica- pres entando
C'ÍÓn de los productos ha sido '.ac~litada tamb1é_n por alegorías de la
Grupo alegórico en el Palacio de Agricullura
la disposición general del ed1fic10, y el con1unto, agricultura ó
LOS EDIFICIOS

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

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LA

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ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

dable armonía. En los cuatro ángulos del edificio
hay pabellones por el estilo de los acrópolis de Grecia y rematados en una torre de 42 metros de altura.
El interior de este palacio está cruzado por naves
longitudinales y transversales, cuatro de las cuales
~an á l~s puertas que lleva cada fachada. En el pórtico prmc1pal descuella, sobre elevada pilastra, una
estatua colosal de Benjamín Franklin en actitud de
remontar su famosa cometa, y en el friso del inmenso
nicho formado alrededor y detrás de ella se lee el célebre verso de Turgot: Eripuit ere/o fulmen sceptrum-

que tyrannis.
En el frontón y en los lados de este arco hay esculturas representando las dos principales industrias

Vista general del Palacio de Artes liberales y Manufacturas

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U na de las doce estatuas que. representan los signos del Zodíaco,
en el Palacio de Agricultura

que ha engendrado la electricidad, la luz eléctrica y
el telégrafo, y en varios medallones se leen los nombres de Morse y Va:il, inventores americanos del telégrafo eléctrico.
M. A.
DIÁLOGOS MATRITENSES
EN LA PORTERÍA DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE

***

- ¡Hola, doña Virtudes! ¿Qué la trae á usted por
acá? Usted siempre tan guapoJ:a y tan ...
- Vamos, Sr. D. Telesforo, no sea usted guasón,
que ya no soy ninguna niña.
- No digo yo que sea usted una niña, pero es usted un jamoncito en dulce, que ya, ya.
- ¡Ay, mi Sr. D. Telesforo, ese pillastre de Alberto me ha de matar! Dígame usted, ¿ha venido hoy
á la oficina?

- Ahora lo veremos... Mire usted, la capa y el som- ".'irtudes, y no se sofoque, que si ese pillastre se mubrero están en la percha; pero á él no se le ve: tal nera, no l_e faltaría á usted quien la quisiera!..
vez no haya venido.
- Gracias, D. T elesforo, no se puede decir de este
- ¡Pero si no hubiera venido no estarían ahí la ca- agua no beberé, y en fin ... hasta otro rato.
pa y el hongo! ·
·
- No se fíe usted de eso, doña Virtudes, porque
***
hace un mes estuvieron esos avíos colgando de la
percha una semana entera, día y noche, y échele
- Diga usted, buen hombre...
usted un galgo á Alberto; como que se había ido á
- El buen_ hombre será usted, tío paleto.
tomar la mona.á Vicálvaro; y el jefe del negociado . - Vaya, dispense usía que no le hamos querío desle decía al mequetrefe del director: «el auxiliar don zncomodar.
Alberto Pindola es el más trabajador de la casa y
- ¿Qué querían ustedes?
habrá que ascenderle,&gt;&gt; y le ascendieron; ¡vaya si le
- Semos ;l ~lcal~e y el síndico de Fuente-Novilla.
ascendieron!
- Y á m1 p1m, 01 que fuera el Nuncio.
- Bastante trabajo me costó; que el jefe del perso- Hamos vento á .A-Iadril.. ·
nal D. Gervasio, ya sabe usted que estaba muy en con- Bi~n podíai:t ustedes haberse limpiado las patas
tra; pero al fin, como yo conozco estas cosas de ofi- que estan ensuciando la alfombra.
cinas...
- Usía perdone, pero hamos corrío tanto hasta to- Sí, sí; ya sé que es usted práctica.
par con el condenao 111enisterio...
- ¡Hombre, pues si yo no lo soy habiendo nacido
- Pues aquí no se admite la gente que viene á es-en la Caja de Depósitos!·
torbar; conque...
- ¿En la caja nació usted?
- Pus venimos á ver al menistro.
- Eso es un decir; no nací en la propia caja, pero
- S. E. no recibe.
soy hija de un tenedor segundo de la clase de terce- Es que el caso es urgente...
ros, auxiliar de la de quintos.
- ¡Caramba con los tíos, si creerán ustedes que
-¡Ya!
S. E. recibe á todo el mundo!
- P ues mire usted, D. Telesforo, ese pillo de Albertito me tiene con la mar de cuidado, porque ayer
por la tarde quedó en que vendría á las once por mí
para llevarme á la Alhambra; y ¡que si quieres!.. Hasta la hora presente no le he visto
el pelo. Anoche, según dice el Imparcial, se tiró un joven desde el
viaducto, y yo digo: puede que sea
Alberto...
- ¡Ca, no, señora! Si anoche á
la una estuvo conmigo en el café
de las Antillas echando unas carambolitas. Por cierto que entre el
portero de abajo y yo le ganamos
tres pesetas que valía el consumo
que habíamos hecho. Me dijo que
se iba de culebra.
- ¡Ay Dios.. , de culebra! Pues
entonces ya no dudo que le veré
pronto, porque vendrá á pedirme
dinero.
- No se lo dé usted.
- ¡Jestís, hijo!, ¿y había de dejarle en la inopia? Es capaz de tirarse al canal.
- (No se perdería nada.)
- Me voy en seguida á casa, no
sea cosa que haya vuelto, y si no
me encuentra agarra lo primero que
~·t"C...,.,., l'b')"'-""'•'f~t""~,...~1.'¡--'7-:..:.,w,\,,,_~ ve y lo lleva á empeñar.
- ¡Vaya usted con Dios, doña
Detalle de la fuente del Progreso triunfante de América

- El caso es que si hoy mesmo no se toma una determinación ...
- La determinación que han de tomar ustedes es
la de largarse en seguida de aquí. ¿Están ustedes
sordos?
- ¡Señor!..
- ¡No hay señor que valga!
- Considere su merced que
semos unos labriegos que no sabemos explicarnos, aunque bien
pagamos la contrebuciún... Usted
podría decirnos el modo de...
- Yo no soy maestro de escuela, pero en fin ... les daré un consejo. Vayan ustedes y agárrense
al cabezón del diputado de su
distrito, única manera de no hacer el paso... Y ahora ¡largo, á la
calle; que si no, llamo una pare·
ja!.. ¡Pobres diablos, por fin se
fueron! ¡Qué sería de estos infelices si uno no fuera tan caritativo
y tan ... bien criado!

- Vamos, que está usted hecho un camaleón, que
según dicen los filósofos viven de la atmósfera.
- ¡Oh portero sublime y monumental, qué com·
paraciones tan oportunas y de tan buen gusto! El día
que sea repuesto le he de convidar á usted tomar
unas tintas de Valdepeñas que hasta allá.
- Y diga usted1 ¿eso va á ser pronto?

a

***
- ¿Voy bien por aquí al despacho del señor director?
- Sí, señora; pero ahora no se
le puede ver, porque la entrada
del público no es hasta...
- Oiga, tío panoli, ¿se ha figurado usted que porque llevo mantón soy una cesanta7
- No, hija, ¡qué me he de figurar! Lo que yo pienso es que tiene usted un palmito q ue da la
hora.
- Pues mire usted, lo mismo
le parece al señor director; conque...
-¡Ya!
- Vaya usted corriendo á decirle que está aquí Florentina.
- Voy, voy, aunque lo mejor
será que entre usted de rondón,
porque usted, según se ve, pertenece al Gobierno.

***
-Mi querido, respetable y
amabilísimo portero de mi alma
y de mis entrañas.
- ¡Hombre, que siempre ha de
andar usted haciendo payasadas,
que parece un perro sabio!
- ¿Y qué quiere usted que haga el hombre que como yo está
en el estado más?..
- ¿Interesante?
- ¡Ca, hombre, qué interesante ni qué calabazas, si hace más
de ocho días que no ha entrado
alimento cálido en mi estómago!

- Pues á eso venía justamente, á saber si mi solicitud ha sido ya informada por el negociado.
- Mire usted, el oficial encargado de eso hace una
semana que está enfermo de una indigestión, el auxiliar se ha ido á Cuenca á una boda y el escribiente
no viene á la oficina porque está en casa del diputado que le sacó el destino, poniendo en limpio una
tanda de versos, dedicados á don
Antonio.
- ¡Vamos, ya! De modo que
en realidad el que se ha puesto
malo, el que se ha ido á Cuenca
y el que le escribe versos á don
Antonio soy yo, que no puedo
conseguir que ese maldito memorial se despache, y entretanto
ni como, ni bebo, ni fumo, ni
nada.
- ¡Ps, ahí verá usted!
- Sí, á usted le importa poco,
viejo orangután.
- Oiga usted, ¿qué es eso de
orangután, so tío? ¡A mí nadie me
pone motes!
- No se exalte usted, mi señor
D. Telesforo; orangután es... una
palabra que en los ministerios
extranjeros quiere decir veterano, hombre antiguo en las prácticas administrativas.
- Vamos, eso ya tiene otra
cara.
- ¡Toma!¿Pues creía usted que
yo iba á propasarme con el iris
de mi estómago, el salvador de
mi expediente y el portero más
amable de Madrid?
- ¡Bueno, bueno! Ya sé lo que
usted quiere...
- ¿Lo sabe usted? ¡Oh talento!
¡Oh penetración!
- Usted querrá que le diga
dos palabras al oficial para que ...
vamos... ¿eh?
- ¡Justo, justo!
.
- ¡Pues... no me da la gana!
- Paciencia. (No sé cómo no
le doy dos puñadas en esa cara
de mochuelo... ) Otro día estará
usted de mejor humor y tendrá
la amabilidad de recomendarme.
- Bien puede ser.
- A los pies de usted, Sr. don
Telesforo. (¡Que no te tragara el
suelo, pedazo de barbara!) Adiós.
- (¿Qué será eso de orangu·
tán? Yo he oído ya esa palabra.
Se lo preguntaré á Albertito, que
ha estudiado para bibliotecario y
debe saberlo. ¡Orangután!)

***
Estatua de la Abundancia (Palacio de Agricultura)

-¡Alberto, eh, chico, Albertito!

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:~ill

EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CIDCAGO: INSTALACIÓN DE LA REAL FÁBRICA DE PORCELANAS DE SAJONIA, dibujo origine.! de E. Llmmer

EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO: SECCIÓN ALEMANA EN EL PALACIO DE LA INDUSTRIA, dibujo original de E . L!mmer

�450

LA

- No tengo dinero, conque no se canse usted en
llamarme.
- Oye un momento.
- Es tarde y tengo que hacer arriba.
- Si no es para pedirte nada; al contrario, quería
decirte que doña Virtudes ha estado aquí.
- Bueno, ¿y qué?
- Que se ha quejado de tu conducta.
- Total, nada. Adiós.
-¡Ven acá, hombre!
- ¿Va usted á recordarme que le debo un pico?
- No, hombre; únicamente quería saber qué significa eso de orangután.
- Pues orangután es una cosa así... como un hombre que... ; en fin, orangután es un camama sin vergüenza... , como usted, pongo por caso.
- ¡Ah, pillo! Ya me la pagarás.
- Eso quisiera yo, pagar...; pero no hay de qué.

- ¡Caballero, no se puede pasar; S. ·E. no recibe! ..
He dicho que no se puede. entrar. Las órdenes son
terminantes.
- ¡Es usted un estúpido! ¡Soy el general Mochila!
¡Bárbaro! Se acordará usted de su imprudencia. ¡Badulaque!
.
,.
- Perdone Vuecencia Ilustrísima y Reverendísima.
Como está esto tan obscuro, no he tenido el honor
de ver... ¡Dios todopoderoso, ten misericordia de mí!
A. DANVILA JALDERO

Bellas Artes. - En la Galería Graflon se celebrará en el
próximo año una exposición de belleza, que consistirá en una colección de retratos de mujeres de irreprochable hermosura de
todos los tiempos.
- En Chicago se ha inaugurado un monumento que la colonia alemana de aquella ciudad ha erigido á la memoria del poeta alemán Federico Reuter: la estatua de bronce de éste, modelada por Engelmann, de Munich, y fundida por Lenz en Nuremberga, se alza sobre un pedestal adornado con relieves que
reproducen escenas de las obras del poeta. En breve se erigirá
en la propia capital un monumento á Goethe.
- De entre los cuadros que figuran en la actual Exposición
de Bellas Artes que se celebra en Berlin han sido adquiridos
para la Galería de Pinturas de Dresde los siguientes: Pietá,
de M:aximiliano Klinger; un Paisaje 1wruego, de Cristián _Kroh;
Zorro y liebre, de Andrés Liljefors, y un Estudio, de Ale¡andro
Ilarrison.
- En breve se inaugurará en el Museo Wallraf-Richartz de
Colonia el departamento nuevamente instalado para las obras
de la antigua escuela colonesa: consta de tres salas, y en la disposición de las mismas ha revelado el director Aldenhoven tan
buen gusto como inteligencia en la limpia, restau~ación y colocación de los cuadros, algunos de los cuales ban sido devueltos
á su forma primitiva, presentándose al espectador como retablos
encerrados entre artísticas molduras.
- En el salón Schulte, de Berlin, se ha expuesto una colección
de 25 cuadros al óleo y pasteles de Lenbach, entre los cuales
llaman la atención los retratos de Gladstone, Bulow, Begas, al
óleo, y los del príncipe Bismarck y del general Moltke, al pastel.
- Por Real decreto se ha dispuesto en Bélgica que se celebre
este año en Bruselas una gran Exposición internacional de BC;llas Artes de obras de artistas vivos de todos los países. El ministro del Interior y de Enseñanza pública está encargado de
la dirección de esas grandiosas exposiciones que generalmente
se celebran allí cada tres años: la recientemente decretada se
inaugurará en el próximo agosto.
- La exposición de caricaturas proyectada en Milán parece
que será pronto un hecho: este original certamen promovido
por el conocido actor Cayetano Sbodio permitirá estudiar todo
el arte gráfico satírico y cómico y el desenvolvimiento de la caricatura. En esta interesante exposición tomarán parte probablemente los principales humoristas y cómicos de todos los paises
que han sido invitados al efecto.
·
- En Baden-Baden se ha inaugurado con asistencia del gran
duque una exposición de Bellas Artes que ha sido dirigida por
Teodoro Schell y en la cual figu ran obras de los primeros pintores alemanes, entre ellos, Andrés y Oswaldo Achenbach,
Baisch, Bockelmann, Gude, Herkomer, Kaulbo.ch, Keller, Makart, Gabriel Max, Schonleber, Uhde y Vantier. Además de
los pintores contemporáneos figuran en la exposición excelentes
obras de algunos antiguos maestros.
- El dia 28 de junio, y en celebración del aniversario de la
coronación de la reina de Inglaterra, descubrióse en el J ardin
de Kensington y con asistencia de S. M., una estatua de la
soberana, modelada por la princesa Luisa, esposa del marqués
de Lorne.
- El emperador de Alemania ha adquirido el cuadro de
Bohrd Primera batalla naval sostenida por et electorado de
Branáelmrgo, en 1676, que figura en la exposición anual de
Bellas Artes de Berlín.
- La Asociación de Industrias artísticas, de Pforzheim, ha organizado una notable exposición de joyería que ofrece un cua·
dro casi completo de:la industria de aquella población asi como
de los trabajos de la Escuela de Industrias artísticas. En grandes
grupos están expuestos también los productos que se exportan á
distintos países, las reproducciones de antiguos modelos y además de cuanto á la orfebrería propiamente dicha se refiere, los
procedimientos para trabajar las piedras preciosas.
Barcelona. - Salón Par(s. - Varias y de distintos artistas son
las obras nuevas de la última semana expuestas en este local:

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

dos retratos, ejecutados con la destreza que tiene acreditada
Marti y Alsina, del doctor Mascaró y de su señora; un agradable y luminoso cuadrito de Roig y Soler, pintoresco detalle de
una de nuestras poblaciones rurales; un estudio de hombre del
joven pintor Werhle; la vista de unos jardines, de Trian y Planell, de entonación algo dura; y unos dibujos y estudios al óleo
de caballos, vigorosamente trazados por Roig, llenan, junto con
unos tapices decorativos de Alsina, el testero de preferencia.
Dipt,tación Provincial. -Acaba de demostrar esta corporación una vez más que el edificio que ocupa corresponde por su
aspecto y buen gusto en todos los detalles á lo que debieran
ser todas las dependencias oficiales, cosa rara por desgracia. La
colocación de las nuevas puertas en la entrada principal con la
monumental reja que la remata ha completado el hermoso á la
par que severo aspecto del vestibulo, restituido á su verdadero
estado cuando la restauración realizada por el malogrado arquitecto Prats. Tanto el proyecto del actual arquitecto provincial,
Sr. Oliveras, como la ejecución en las partes de carpintero y
cerrajero, merecen el más caluroso aplauso: demuestra el pri·
mero las excelentes cualidades que posee como artista y constructor, y prueban los otros cuánto pueden producir nuestras
artes industriales, si corporaciones y particulares imitan el ejem·
plo de nuestra provincial, produciendo una obra de arte al responder á la simple necesidad de cerrar un portal.
Teatros. - En el teatro Adolfo Ernst, de Berlín, se ha estrenado con muy buen éxito una opereta titulada Papá suegro:
el libro está tomado de una novelita francesa; la m(1sica, de Alfredo Strasser y Maximiliano de Weinzierl, es be!Hsima y en
algunos n(1meros verdaderamente notable.
- El drama musical de Cirilo Kistler, Kunihiláa, que con
tan gran éxito se estrenó hace poco en Wurzburgo, volverá á
representarse en aquella ciudad con motivo de la asamblea de
profesores que allí ha de celebrarse. Para ello se cuenta ya con
el fondo de garantía necesario; las representaciones comenza· ·
rán el dla 30 del presente mes.
- En el teatro Edén, de Milán, se ha estrenado con gran
éxito un nuevo baile de Manzayone, titulado La, fiesta de las
rosas.
Parzs. - El Circulo Funambulesco ha dado en el teatro de
Aplicación una representación de una pantomima en un acto,
La, revanche áe Marguerite, de León Gandillot, que es una es·
pecie de traducción libre ó parodia de Fausto hecha con mucha
gracia. La Sociedad de grandes audiciones musicales de Fran·
cia ba dado en la Opera Cómica una representación de dos obras
del siglo pasado, Les deux avares, ópera bufa de Fenouillot de
Falbare, música de Gretry, y Le Deserteur, ópera cómica en
tres actos, de Sedaine, música de Monsigny, una y otra poco
notables. En la Gran Opera se prepara para la próxima temporada una ópera de la compositora Augusta Holmes, titulada
La, montafla negra, cuya representación durará tres noches.
ú11dres. - En Covent Garden se han cantado Lohengrin,
Faust y El buque fantas111a: la compañía de ópera alemana ha
comenzado sus representaciones con Tristán t lsoláa. En Drury Lane la compañia de la Comedia Francesa sigue contando
por triunfos las representaciones, habiendo puesto últimamente
en escena Mademoiselle de la Seigliere, Le Depit a111Q1ereux,
Fron-Frou, Les femmes savantes, La, Joie fait peur, Le Afonde
oil /' on s' emmie, CEdipe, Roi, Denise y L' Autografje. En la
Alhambra se ha estrenado un baile de gran espectáculo, titula·
do Fiáelia.
Barcelona. -Tan inmensas como merecidas son las ovaciones
tributadas al Sr. Vico en el Eldorado: todo el mundo sab~ de
lo que es capaz el primero de nuestros actores cuando quiere, y
con decir que en estos días ha querido siempre y de veras, se
comprenderá á qué altura habrá rayado en todas las obras que
ha puesto en escena. Las representaciones se cuentan por llenos y el entusiasmo del público excede de toda ponderación,
recompensando con continuos aplausos y aclamaciones la pri·
morosa labor del gran artista. En Novedades se ha celebrado
el beneficio de la señorita Guerrero, estrella de primera maf
nitud en el cielo del arte dramático español, habiéndole el puco reiterado con este motivo las muestras de su admiración y
simpatía, que se tradujeron en una ovación entusiasta. En el
propio teatro se ha estrenado con gran éxito la hermosa pro·
ducción del Sr. Pérez Galdós, La, loca de la casa, que fué un
nuevo triunfo para la señorita Guerrero y valió muchos aplausos á todos los artistas de la excelente compañia que dirige el
Sr. Mario y muy especialmente el Sr. Cepillo que raya á gran
altura en el papel de Cmz. Las ovaciones tributadas al Sr. Pérez Galdós, que ha venido para asistir á las primeras represen·
taciones de su preciosa obra, han sido de las más entusiastas
y unánimes que en el teatro hemos presenciado. ,En el Lirico,
donde tantos aplausos ha conquistado la compañía dirigida por
los Sres. Rosell y Ruiz de Arana, se ha celebrado el beneficio
del primero de estos actores: sabido lo mucho que vale el señor Rosell y las justas simpatías y el cariño que nuestro público le profesa, no hay que decir que la ovación que se le tributó
fué tan grande como merecida.

N ecrologia. - Han fallecido recientemente:
Francisco Erkel, notable compositor, fundador de la ópera
nacional húngara, director de orquesta del Teatro Nacional de
la Opera, de Budapest, y director de la Academia de M_úsica.
Guillermo Cotton Oowell, uno de los viajeros ingleses que
acompañaron á Livingstone en sus viajes de exploración en el
continente africano.
Carlos Schlesinger, notable pintor de género y paisajista de
Dusseldorf.
Federico Guillermo de Winterfeldt, notable paisajista de
Dusseldorf.
Ana Paulowna Barikoff, escritora y poetisa rusa.
Hermán Baumgarten, notable historiógrafo y publicista alemán, profeso~ de Historia y de Literatura en la Universidad de
Strasburgo.
Guillermo Scholz, notable caricaturista alemán, dibujante del
periódico satirico berlinés Klaáderadatsch.
Juan Schrammel, músico austriaco, el más popular de los
compositores vieneses.
Guillermo Zulzer, profesor de la facultad de Medicina de la
Universidad de Berlin, célebre higienista y fundador de la Aso·
ciación alemana para la Estadistica médica.
Sir Jorge Tyron, vicealmirante de la armada inglesa que ha
fallecido en el desastre del Victoria: tomó parte en la guerra
de Crimea y en la campaña de Australia, fué secretario del Almirantazgo y á él se debe la notable organización de las reservas navales de Inglaterra.
Carlos Hartfelder, profesor del Gimnasio de Heidelberg, sabio escritor especialmente consagrado á la historia del huma-

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nismo, muy conocido por sus trabajos sobre Melanchton y sobre la historia de la guerra de los aldeanos en el Suroeste de
Alemania.
Juan Malcolm de Poltalloch, coleccionista artístico de fama
europea que habla logrado reunir la colección de croquis y dibujos de antiguos maestros más importante :de cuantas existen
en poder de particulares.
Alberto Schulz, escritor conocido con el seudónimo de San
Marte, ilustre germanista y autor de muchos é importantes
trabajos sobre las literaturas alemana, francesa y polaca dur¡¡.nte la Edad media.
Miguel Peter, profesor de la facultad de Medicina de París,
director de una de las más importantes clínicas ch! aquella capital, individuo de la Academia de Medicina, del Comité consultivo de Higiene y de la mayor parte de sociedades cientificas francesas, comendador de la Legión de Honor y una de las
mayores celebridades médicas contemporáneas.
M. Lacressonniere, renombrado artista dramático francés
que durante cincuenta años recorrió con gran aplauso los prin•
cipales teatros de París y creó los primeros papeles en las mejores obras de ilustres autores.
Sir J ohon Iludson, teniente general inglés que logró gran
renombre en las campañas de l'ersia (1856 y 1857), de la India, de Abisinia y del Afghanistán: al morir era general en jefe del ejército de Bombay.

¡De él!.., cuadro de W. Amberg. - Este título lo dice todo. ¿Qué más explicación necesita el cuadro que reproducimos? ¡De ti! ¿Quién puede ser este él más que el novio ausente de la joven que se entretiene en recoger flores campestres,
buscando en los placeres de la naturaleza un lenitivo á su añoranza? El pintor, que tan simpático asunto ha sabido concebir
para su lienzo, no ha estado menos feliz en la ejecución del
mismo: aquellas espléndidas arboledas que en el fondo destacan, el espeso grupo de arbustos silvestres que en primer término se distingue y las figuras que animan la encantadora escena constituyen un conjunto poéticamente compuesto y hábilmente detallado y hacen del cuadro de Amberg una de esas
obras en las que la vista se recrea y se deleita el alma.

•
••
Exposición Universal de Chicago. Instalación
de la Real Fábrica de porcelanas de Sajonia. Sección alemana en el Palacio de la Industria,
dibujos de E . L immer. - La sección alemana del Palacio de la Industria en la Feria del Mundo es una de las más
pintorescas y á la vez más grandiosa de la Exposición. En anteriores certámenes universales, los alemanes se hablan preocupado poco de la !?arte decorativa; pero comprendiendo que
hoy el elemento estéhco entra por mucho en tales manifestaciones y que tanto como la bondad de los productos merece atención especial la manera de presentarlos, han hecho en Chicago
verdadero alarde de lujo y grandiosidad. Afortunadamente para
ellos, algunos de los objetos enviados para ser expuestos son
por si solos elementos bastantes para conseguir el efecto deseado: díganlo, si no, el colosal grupo de la Germanía del célebre
escultor Begas, que se ve en el centro y en l¡i par te superior ele
nuestro grabado, y la magnífica verja construida por la casa
Armbruster, de Francfort, que separa el vestibulo de honor de
la sección alemana de la gran avenida del Palacio de la Industria. En dicho vestlliulo hay una porción de instalaciones artisticamente dispuestas que contribuyen al embellecimiento del
local y forman un conjunto armónico que cautiva.
Entre las principales instalaciones alemanas merece mención
preferente la de la Real Fábrica de porcelanas de Sajonia, situada en lugar demasiado poco visible detrás del vestíbulo de
honor. :1\1uchos y muy hermosos son los objetos que la constituyen, destacando por encima de los demás dos objetos, uno
por su belleza artística y otro por su valor: es el primero un
joyero estimado en 10.000 pesetas, de ébano con preciosas aplicaciones de porcelana que represent:;n asuntos alegóricos y están hechas por el procedimiento inalterable de sobreposición
de pastas; el segundo es un espejo para tocador con su consola,
todo de porcelana y con magníficos adornos de flores, cuyo valor es de 20. ooo pesetas.
El número de expositores alemanes en Chicago es de 6.000.

•

* •
El monaguillo, estatua de Manuel Fuxá (Salón
Parés). - Laboriosamente y por su propio esfuerzo ha logrado
este artista, en un período relativamente breve, que su nombre
figure entre el de los más discretos escultores catalanes. La
s~cesión de sus triun~os ~n e~posicion':s y concursos ha patentizado su valfa y sus md1scubbles cuahdades para el cultivo de
este dificil arte. Varias de sus obras figuran en los Museos de
la nación ó embellecen en monumentos algunas ciudades de la
penins~la. Fuxá, po~ su tempe~amento, ha nacido para el gran
arte, sm que á pesar de ello deJe de dar muestra de su genialidad en esas obras que caracteriza la escultura moderna, distintivas por la intención que.revelan. Tal sucede con Et monaguillo que reproducimos, en el que hay que admirar tanto el amplio modelado como su natural actitud, perfectamente entendida y estudiada, sorprendida tal vez por el artista con tan feliz
acierto, que avalora la obra de tal manera que la convierte en
una de gé~ero tan_ importante como las que aplaudimos de
nuestros primeros pmtores.

Recomendamos el verdadero Hierro Bravals, adop-,
tado en los Hospitales de Par!s y que prescriben 101
médicos, contra la Anemia, Clorost1 y Debilidad; dando
l la piel del bello sexo el sonrosado y aterciopelado
que tanto se desea. Es el meJor de todos lo• ,tón1co1
y reconstituyentes. No produce estreñtmJento, il1 d1ar·
rea, teniendo además la superioridad sobre todos 1011
ferruginosos de no fatigar nunca el estóma¡o.

... y á las seis y cuarto llegaba el enamorado á la verja del castillo, donde encontraba siempre á Anie esperándole

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MAL01'. - ILUSTRACIONES DE EMILIO BAYARD
(CONTINUACIÓN)

Sixto conocía demasiado al barón de Arjuza~~ para que pudiese esperar q?e
estas explicaciones serían acogidas con tranqmhdad co~pleta; ~ero por lo mismo que le conocía, ó creía conoc~rl?, no sospechó_ m por ~m mst~nte que de
todo esto pudiese resultar un romp1m1ento de su ant1~ua amista~, ?1 menos aún
. sto personal entre ambos·, claro es que ArJuzanx
sentina
desagrado,
un d1sgu
.
,
d · ,
quizá cólera, de seguro mortificación de amo~ prop10; pero a eso se re_ ucm1
todo: pasado algún tiempo Arjuzanx sería el pr!me~o en recon,ocer que :'1xto, al
obrar de aquel modo y al darle aquellas e~phcac10n~s, habia procedido con
lealtad y que era neces~rio som~terse á las c1rc~n~ta\1c_1as. .
. ,
Sixto, después de b1~n med1t~~o t,odo, esc~1b1ó a su am igo ArJuzanx anunciándole que al día sigmente le v1S1tana en Se1gn~s para hablarle de un asunto
de interés y de importancia, y suplicándole que si_el día y la hora de la entrevista no eran de su agrado le hiciese el favor de senalar otros.

Como ningún aviso en contrario hubiese llegado hasta la mañana del día siguiente á manos de Sixto, éste, algo sorprendido de que Arjuzanx no le hubiese
escrito dos líneas siquiera solamente para decirle que le esperaba, tomó el tren
para Seignos, muy seguro de que allí encontraría al barón; quedó, po~ consiguiente, muy sorprendido cuando un jardinero á quien preguntó por el amo le respondió que no estaba en el castillo.
- ¿Dónde está?
- No lo sé; pero el señor Toulourene se lo dirá á usted.
Y en efecto, Toulourene, el atleta de circo á quien Ai-juzanx había recogido
en el castillo para trabajar con él, en apariencia y realmente por caridad desempeñaba, en cierto modo, funciones de mayordomo del castillo, y en concepto de tal debía de saber algo de lo que otros criados ignoraban.
No fué la ausencia del barón lo único extraño que encontró el capitán; cuan-

�LA

45 2

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

do se dirigía al castillo advirtió asimismo la falta de numerosos obreros que
desde hacía ya tiempo trabajaban afanosamente en la finca y en sus inmediaciones para transformarla en albergue digno de Anie, cuando ésta quisiese habitarla. Veíanse por acá y por acullá herramientas ab:tndonadas, instrumentos
arrinconados, andamios á medio construir, paseos no acabados, porque el movimiento de trabajadores había cesado por completo.
Sixto se aproximó al castillo, tiró muchas veces de la campanilla y transcurriendo bastante tiempo apareció por allí una criada, la cual repitió la respuesta
del jardinero: el señor barón no está en el castillo.
- ¿Y el señor Toulourene?
- ¡Ah! Verá usted... El señor Toulourene está en la cocina aderezando una
asadura de cordero, y cuando está en esa ocupación no es posible molestarlo.
- Corriente; dijo el capitán, pues iré á verlo á la cocina.
Ante un fogón soberbio para carbón vegetal, del que se desprendían numerosas y brillantes chispas, estaba en la espaciosa cocina Toulourene, ceñidas sus
anchas caderas de Hércules con amplio delantal blanco, presidiendo con la gravedad que el caso requería el aliño de la consabida asadura, blandiendo, como
signo de su autoridad, el cucharón de madera; de pronto y como al dar una
vuelta viese Toulourene al capitán, llevóse maquinalmente el cucharón á la cabeza para saludarlo á lo militar y se apresuró á decir:
- ¡Oh! Capitán, dispense usted.
-¿De qué ó por qué?
- De haberle recibido aquí; pero verá usted lo que pasa: soy extraordinariamente aficionado á la asadura, y en estos lugares no saben prepararla; aquí la
fríen con manteca, siendo así que debe freirse con aceite, y como estoy solo me
preparo una al estilo de mi país.
- ¿Está usted solo en el castillo?
- Sí, mi capitán. El barón está viajando.
- ¿Desde cuándo?
- Desde el viernes.
- ¿Por mucho tiempo?
- No lo sé; y como usted, mi capitán, es tan amigo del señor b:trón, ya puedo decirle que esto me atormenta.
- ¿Pues y eso?
Antes de contestar Toulourene echó como media botella de vino blanco en
la cacerola, y dijo al propio tiempo:
- Es menester que esto se fría á fuego muy vivo; después mientras se cuece
puedo contar á usted lo ocurrido. ¿Quiere usted que vayamos al saloncillo?
-Aquí estamos perfectamente.
- Pues bien: el viernes, cuando yo y el señor barón estábamos trabajando, le
trajeron una carta; la lee, palidece su semblante, sus manos comienzan á temblar. No era necesario ser muy listo para comprender que en aquella carta le
daban una mala noticia. Sin decirle una palabra me alejé de allí para no molestarle. Dos horas después, ¿á que no se figura usted lo que supe? Apuesto algo
bueno á que usted se sorprende cuando lo sepa, como me sorprendió: que había
dado orden á todos los obreros de suspender todos los trabajos aquella misma
tarde y de dejarlos tal como estuviesen. ¿Qué significa esto? Ya comprende usted que no me ocurrió, ni por asomo, la idea de preguntárselo. Además, aunque
me hubiese ocurrido no habría podido preguntar porque no me dió tiempo para
hacerlo; hizo que me llamasen, y cuando acudí adonde él estaba me dijo que se
proponía viajar; le pregunté, como siempre, adónde le enviaríamos su correspondencia; á esto me respondió que se la guardase aquí. Cinco minutos después
montó en su velocípedo, y cátalo viajando con una cara más larga que la que se
le puso cuando leía la dichosa carta. ¿Dónde está? Desde el viernes estamos sin
noticias suyas. Si usted puede decirme lo que esto significa y lo que debo hacer se lo agradecería muy de veras. Por todas partes me asedian y me marean á
preguntas; apenas me atrevo á salir.
Sixto comprendió perfectamente lo sucedido: al recibir la carta en que se le
comunicaba la negativa de Anie, el barón había dado orden para que se interrumpiesen. los trabajos que solamente hacía para recibirá su mujer, y se había
alejado furioso, lleno de desesperación y en todo caso en estado muy violento;
pero eran éstas explicaciones que no había necesidad de dar al Sr. Toulourene, el cual, por su parte, hacía cuanto estaba en su mano para consolarse.
Realmente Sixto habría preferido tener una entrevista y explicación con el
barón; pero como el ausentarse de aquel modo demostraba muy claramente renunciar á toda esperanza, necesario era aceptar la situación tal cual aquella partida la dejaba: no era ya la mano de una señorita comprometida la que Sixto
iba á solicitar, sino la de una señorita sin compromiso alguno. Si..'CtO escribiría á
Arjuzanx explicándole bien todo esto, con lealtad y con franqueza.
Así, pues, en vez de regresar á Bayona, el capitán tomó el tren de Puyoo y
desde allí se trasladó en carruaje á casa de Revenacq, el cual inmediatamente
y muy halagado por el buen éxito de sus negociaciones, se dirigió con el capitán al castillo.
XIII
Cuando Barincq, después de acompañar á Sixto y al notario hasta la puerta
del castillo para despedirlos allí, volvió á su habitación, estaba en ella su mujer,
que le esperaba ansiosa.
- ¿Qué te han dicho Revenacq y ese joven?, preguntó con vivacidad febril.
Aunque Barincq esperaba esta pregunta y se había preparado con tiempo para darle contestación, no respondió inmediatamente.
- ¿Se trata de un testamento nuevo?
- Nada de eso.
- ¿Entonces?..
- Vas á quedarte sorprendida ... , y me parece que también satisfecha.
- Sorprendida ya estoy; satisfecha ¿por qué?
En este momento {\.nie, presintiendo que su padre podría necesitarla, se presentó en el cuarto.
- Aquí llega justamente Anie, dijo el Sr. Barincq respirando con más libertad, y celebro que llegue porque lo que tengo que deciros es para ella tan interesante como para nosotros; acaso más que para nosotros, por grande que sea
nuestro cariño.
Echando de ver que su padre medía sus palabras sin atreverse á decirlo todo,
Anie, más resuelta que el Sr. Barincq y decidida á poner término oreve á la
situación, le preguntó resueltamente:

NúMERO 602

- ¿El capitán ha venido á pedirte mi mano?
- ¡Anie!, gritó sofocada su madre.
- Precisamente.
- Pero ¿es posible?, vociferó la señora de Barincq.
Después de haber roto el fuego con tal decisión, Anie quiso tomar parte activa en la batalla, y prosiguió diciendo:
- Si el capitán no me hubiese creído en relaciones serias con el Sr. de Arj uzanx, hace ya mucho tiempo que la habría pedido.
- ¿Te lo ha dicho él?, preguntó temblando de enojo la señora de Barincq.
- No podía decírmelo porque es amigo del Sr. de Arjuzanx.
- Pues ¿entonces?..
- ¿Es necesario decir las cosas para que se comprendan?
- ¿Es decir, que os habéis entendido?
- Ya lo estás viendo.
Al oir estas palabras de su hija la señora de Barincq se dejó caer como desvanecida en un sillón próximo, diciendo entre sollozos:
- ¡Desgraciados! ¡Desgraciados de nosotros!
Anie se acercó á su madre y abrazándola tiernamente le dijo:
- ¡Desgraciados!, ¿por qué? ¿Quién es desgraciado de nosotros? ¿Yo? No he
experimentado jamás tan profunda alegría ni felicidad más completa. ¿M1 padre?
No me parece que sus ojos expresen tristeza ni disgusto. ¿T~?..
- Sí, yo, yo que ahora mismo dudo si estoy soñando ó si me he vuelto l?c,a.
- Pero, madre, ¿qué puedes pedir á un yerno que no lo halles en el ca~Ht~n
Sixto? Es buen mozo, ¿verdad? ¿No es verdad también que !iene manera~ d~stmguidas, aire elegante y que es bondadoso sin parecer 1ébt!? ¿No. es asimismo
hombre de talento? No solamente en lo que se refiere a su profesión - que eso
su carrera lo demuestra, - sino en muchas otras cosas: no es Sixto un oficial de
esos que no saben otra cosa que llevar airosamente el uniforme; es un alma que
comprende y sabe y siente.
- Pero ¿y su nacimiento?
-Te figurabas que iba á solicitar mi mano algún príncipe...
- No hablo de títulos... , hablo de una familia.
Barincq, que hasta entonces había dejado á su hija que sostuviese la ~iscusión, seguro como estaba de que la sostendría con mas autoridad que él mismo,
quiso apoyarla y comenzó preguntando:
- Y si el capitán fuese hijo de Gastón, este origen ¿no sería el mejor para
nosotros?
- Ese origen no podrá hacer que el capitán Sixto no sea bastardo, ni basta
para conseguir que tenga familia.
,
- Pues bien: mejor que mejor, replicó Anie con gran viveza; si no tiene familia nos pertenecerá más por completo; no necesitaré pelear con el suegro, con
la suegra, como parientes más ó menos hostiles. Nosotros lo seremos todo para
él; tú serás su madre. ¿Te parece poco?
La señora de Barincq, sin responder una palabra, permaneció largo rato clavando en su hija una mirada, en la cual había tanta indignación como enojo;
después, dirigiéndose á su marido, le preguntó:
- ¿Qué has contestado á esos señores?
- Que era necesario, antes de resolver, que consultase tu voluntad y la de
Anie principalmente.
- Menos mal; á Dios gracias tenemos tiempo todavía.
La pobre señora se equivocaba completamente en esto; Anie no la dejó el
tiempo con que creía contar para apercibirse á la resistencia y discurrir - ya que
no era capaz de improvisarla~ en el momento - razones á las cuales no hubiese
contestación. ¡Caso extraño! No fué la hija quien permaneció cohibida ante la
madre; fué ésta la que se dejó convencer por su hija, y se quedó estupefacta del
todo cuando cayó en la cuenta de que había dicho sí, siendo así que había intentado decir no.
Todavía fué mayor el asombro de la señora de Barincq cuando, decidido ya
el matrimonio y fijado el día en que había de celebrarse, se llegó al caso de redactar el contrato: pues ¿no se empeñaba su marido en hacer por Sixto más de
lo que había prometido al barón de Arjuzanx?
- Pero ¿pretendes arruinarnos?, le preguntaba. ¿Quieres que nos quedemos
sin nada absolutamente?
- Y ¿por qué no?
- ¿Para dárselo á un yerno que nada tiene?
- Precisamente porque no tlene nada debemos darle esa compensación.
- Pero eso es una verdadera locura.
-Todo se reduce á que nosotros nos retiremos; lo damos todo á nuestra hija.
·- No; no se lo damos á nuestra hija, se lo damos á nuestro yerno. ¡Pues si
parece enteramente que piensas en él más que en Anie! ¿Qué te ha hecho? ¿Qué
es para ti ese hombre? Vamos, te digo que hay para que una se vuelva loca.
Y como Ilarincq estaba muy dispuesto á dividir su fortuna en dos partes
iguales, una para él mismo y la otra para el capitán, lo cual, según su conciencia, era estrictamente lo justo, en vista de la resistencia obstinada de su mujer
vióse constreñido á moderar esos generosos impulsos, que en realidad eran una
reparación voluntaria,
- Firmemos ahora un contrato conveniente y regular, dijo la señora de Barincq. Después, cuando haya pasado algún tiempo, cuando veamos lo que es y
lo que vale este marido, que entre tú y tu hija me imponéis, ya le daremos lo
que merezca. ¿Por qué poner nuestra fortuna en su mano? Los militares son
por regla general derrochadores; no veo, no se me alcanza el interés que pueda
haber en que le pongamos en condición de arruinarse si le da ese capricho; dale
todo lo que quieras y todo lo que sea necesario ó agradable, pero como tal dádiva; como cosa debida y suya, nada más que lo justo y lo decoroso.
Como en puridad importaba muy poco la forma en que se llevase á cabo la
restitución que Barincq procuraba, no quiso éste insistir. Sixto iba á tener su
parte en la fortuna de Gastón; lo esencial era eso. El padre de Anie estaba muy
lejos de pensar que Sixto fuera hombre capaz de arruinarse; pero al cabo y al fin
fl lenguaje de su mujer era, en aquella ocasión, bastante prudente y demasiado
sensato para no tomarle en consideración y aceptarle.
Otro de los temas que discutieron muy acaloradamente fué el ceremonial de
la boda. Barincq, con motivo de estar aún tan reciente el fallecimiento de su
hermano Gastón, quería celebrar aquel matrimonio sin ostentación alguna; la indispensable bendición nupcial y después un almuerzo para la familia y los tes·
tigos le parecía muy suficiente; pero la señora no transigía con ceremonial tan
modesto; si su hija hubiese dado su mano al barón, esa sencillez habría sido una

NúMERO 602

LA

453

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

prueba inequívoca de buen gusto; pero casandose con el capitán Sixto, con un
Sr. D. Valentín Sixto á secas, parecería que se trataba de realizar el casamiento á cencerros tapados, y esto no era conveniente; se necesitaba, por el contrario, conducirse de tal modo y con tal publicidad que se impusiese silencio á
las lenguas maldicientes y aun aprovechar las solemnidades de aquella fiesta
para tomar arraigo en el país. Ya habrían pasado para entonces los seis ~eses
de luto riguroso, y ninguna dificultad había en que las puertas del castillo se
abriesen á numerosos convidados. Veinte años antes podría haber bastado dar
un almuerzo y un baile campestre á los invitados; pero como había ya pasado
la moda de esas diversiones cursis, se hacía indispensable preparar un lunch,
servido en mesitas instaladas en un espacioso pabellón que se levantaría para
el caso en el jardín; esto permitía invitar á mayor número de personas: los parientes, los deudos, los afines de la familia de Saint-Christeau, y al igual modo
á los oficiales de la guarnición de Bayona, compañeros de Sixto.
.
Nada menos se necesitó que un período de seis semanas para los preparatl ·
vos: el equipo, los trajes encargados á París, trajes que una oficiala de la_ primour vino á probar á Ourteau, y la instalación en el castillo de unas habitac10nes
independientes para los novios, que al propio tiempo pusieron casa en Bay?na.
La instalación en el castillo fué también objeto de controversia entre Banncq_
y su esposa; Barincq, consecuente en sus propósitos de restituir_ á S~xto lo q_ue ~
Sixto pertenecía, obstinábase en dejar á Sixto y á Anie las habitac10nes prmcipales, es decir, las que había ocupado Gastón y las que ocup_aban ahora los padres de la joven; pero la señora de Barincq no aceptó en manera alguna ese
arreglo, que consideraba como un desarreglo.
- Pero qué, preguntó indignada, ¿no somos nadie en nuestra casa?
- Ya verás ... ¡á nuestra edad!
En este particular Anie se puso resueltamente del lado de su madre, y el señor Barincq hubo de ceder; se convino, pues, en que se arreglaría para los recién casados el piso segundo, al cual Barincq quería trasladarse. Pero ya que no
pudo darles la habitación que había pensado, hizo hincapié en lo que respectaba
al mobiliario, y escogió, para colocarlo en la casa de sus hijos, todo ·10 que en el
castillo encontró que tuviera un valor como obra de arte ó interés como recuerdo. En el despacho de Sixto el retrato y el escritorio de Gastón; en el tocador
de Anie una soberbia alfombra turca; dióle además una librería magnífica de
dos cuerpos y cuatro anaqueles de nogal tallado _del tie~po de Enr_ique II; en
esa librería había colocado Barincq buena colección de hbros escogidos con las
más primorosas encuadernaciones; por último, á la alcoba nupcial hizo que llevasen hermosas colgaduras bordadas en plata y en oro, un grandi?so lecho con baldaquín del siglo xv11 con adornos, cortinajes y paflón de terciopelo labrado por
insigne fabricante de Génova.
Como Anie, lo mismo que Sixto, se opusiesen á que Barincq ~esn:iantelase de
aquella manera todo el castillo para adornar regiamente las habitac10nes que se
les habían destinado, despojando las demás piezas ~e cuanto d~~ante una larga
serie de años había sido acumulado allí por herencias de familia, el padre de
Anie hubo de confesarles el fin que se proponía al realizar aquel trabajo. .
- Quiero, les dijo sonriendo cariñosamente, construir para vos?tros un ~ido
que sea, en vuestra memoria, á modo de un relicario digno de A~ie y de S1x~o,
de vuestra juventud, de vuestra ternura. Corno los deberes ~r?fesionales de _S1xto y sobre todo las exigencias del general no han de permit1ros que llevéis ~
cabo un viaje de novios - lo cual, si he de hablaros co~ fran9ueza, no me_ aflige, porque los tales viajes de novios, so capa de buscar aislamiento y de hmr de
testigos importunos, no son en realidad otra cosa que la manera torpe y mole~ta de asociar á recuerdos dulsísimos otros que parecen profanarlos y que nos pnven si algún día deseamos hacerlo de encerrarnos en la memoria de días tan
' - entiendo que el día de vuestra
'
felices,
boda debemos_pasarlo todo aqm, y que
en estas habitaciones vuestras debe terminar; para eso Justamente las estoy preparando. De sobra sé que en tal día los padres impo_rtu~an, y por es~a ~az~n tengo determinado que mi mujer y yo nos iremos á Biarntz, adonde 1réis a buscarnos al día siguiente ó al otro ó cuando os ac~mode hacer)o. De este modo
tendréis la más absoluta libertad en esta habitación que ha sido la de vuestros
abuelos: la cadena no habrá tenido solución de continuidad, y andando el tiempo vuestros hijos harán lo que hacéis vosotros, pues el castillo no ha de salir de
la familia.
En el transcurso de aquellas seis semanas Sixto fué diariamente al castillo,
recorriendo á caballo los treinta kilómetros que hay entre Bay?na Y Ourteau;
las combinaciones de trenes no le permitían utilizar el ferroc~rnl. A las cuatro
menos cinco minutos el asistente del capitán tenía parf éste ~ispuesto un ca_ballo; á las cuatro en punto se ponía en ~archa ~ixto, y a l~s seis y cuarto ó seis y
veinte minutos llegaba el enamorado a la vefJa. del castillo, donde enc_ontraba
siempre á Anie esperándole. El portero t?m~b3: el caballo para condumio, á la
cuadra, donde debía descansar hasta el d1a s1gmente, pues para el regreso a Bayona montaba el oficial otra cabalgadura; y entonces, .P?r el hermoso paseo-qu~
sigue la orilla del Gave, los dos novios, charlando, m1randose uno á otro, se dirigían lentamente al castillo.
.
.
,El paisaje er~ maravilloso; pero no eran de esas maravillas de lo que los JÓ·
venes hablaban· charlaban á media voz de ellos, nada más que de ellos, de su
felicidad presen'te, de sus bienandanzas futuras. Si alguna v~z Sixto se refería ~l
hermoso paisaje que ante su vista se presentaba, era paraelog1ar el talento ~e An1e
que Jo había representado en cuadros admira_bles. Anie objetaba que S1xto ~ra
juez demasiado parcial; pero sobre este particular no hab1a nunca avenencia.
Si:Xto admiraba realmente á Anie, que efectivamente había desarro~lado en aquellos meses sus aficiones y qu!! á los ojos del capitán era una artista consumada; nada le parecía más original ni más personal que aquellos cuadros de su
novia.
d' ·
: La primera vez que la señora de Barincq o~6 hablar de }as VJS1ta_s ia~ws
ofrecidas por el capitán, habíase mostrado muy mcré~ula; dec1a que tremta kilómetros de ida y otros treinta de vuelta eran sesenta k!lómetros, ~ que no tard~rían en parecerle demasiados; ~ero c~and? se conve~ció de que m los sesenta ~i;
lómetros, ni el calor, ni la lluvia_ ~ab1an si~o parte a que se ~Iterara en_ l,o mas
mínimo la regularidad de las visitas de Sixto, comenzó á m1rar al cap1tan_ ~on
mejores ojos y hasta á sospechar que podría haber en él ~lguna buen~ con~ición
que ella no había visto; por eso cuando hablaba con Ame de_su nov10 so_ha respetarle su frase predilecta, la frase qu~ en concepto d_e la senora de Barmcq lo
resumía y compendiaba todo: «Decididamente e: un Joven 1'.luy correcto.»
.
y para que fuese más correcto aún tenía la senora de ~ann_cq m_uf bue~ cmdado de que Manuela no descuidase la pieza que estaba a la disposición de éste,

y en la cual, al llegar, se arreglaba un poco y para marchar volvía á ponerse el
empolvado uniforme.
,
..
Pero esto que parecía correcto en Ourteau, parecia en Bayona, entre los militares, algo exagerado.
,.
- ¿Puede concebirse mayor dislate? ¡Exponerse á reventar dos hermosJS1mos
caballos por u:1a tontuela! ¡V:alientes ejerci~i?s se p'.opina el hombre!
.
Para los compañeros de Sixto aquellos v1a1es de ida y vuelta eran_ ~n exceso,
para las mujeres y las hijas de los compañeros eran una verdadera n~iculez. ,
- ¿No sabe usted que el capitán Sixt? se echa al cuerpo sesenta kilómetros a
caballo todos los días para ver á su novia y volver á Bayona por la noche?
- ¿Y el general permite eso?
- ¡El pobre general tiene tanta necesidad de Sixto! ..
- La verdad es que ... ¡En fin! Estas muchachas ricas son tan exigentes. Me
parece que si la novia del capitán tuviese u~ poquito de tacto _con:prenderí~ que
cuando se compra, pagándolo bien, un mando, no es nece~an,o m c~nvemente
pregonar que se puede obligarle á que haga cuanto se antoJe a la novia.
- ¿I rá usted á la boda?
,
.
.
- Quizá; para verlo nada mas... , porque promete ser muy divertido el espectáculo.
Mientras llegaba el día de asis_tir á la b~da, na~ie dejaba de instalarse un poco antes de las cuatro en el cammo de Samt-Pala1s, so pretexto de dar un buen
paseo desde la puerta de Mourseroll~ hasta San Pedro de_ Irube, p~ro, en realidad con el fin único de ver pasar á Sixto, el cual apenas si respondia a los que
le saludaban, preocupado como iba en equilibrar su pa~o sobre la cabalgadura y
en animarla simultáneamente con la mano y con las piernas para que fuese menos fatigosa su marcha.
- ¡Imbécil!
..
Las madres que habían recibido educación sólida no dejaban de utilizar la
moraleja que se desprendía de aquello, es á saber: que en este mundo pícaro el
dinero todo lo puede.
El día de la boda llegó al fin, y contra lo que había pronosticado la seño:a de
Barincq, la cual no cesaba de repetir á t?das horas que ~u fatal estrel)a les Jugaría cualquier mala pasada, todo estuvo dispuesto: los ~raJ~S de la no_via y lo,s de
la madre la instalación de la casa de Bayona, las habitac10nes destmadas a los
novios e~ Ourteau, la tienda espaciosa, el soberbio lunch, hasta el tiempo que,
según los augurios de la señora de Barincq no podía ser sino execrable, era hermosísimo.
Habíase conseguido que los convidados tuviesen carruajes á su disposición.
En Puyoo había landós para recoger á los que viniesen por las líneas de Dax y
de Orther al apearse del tren; en Bayona faetones de gran capacidad guiados
por cocheros y postillón, cuyas libreas ostentaban anchos galones plateados, y
cuyos sombreros, adornados con vistosas cintas, parecían simbolizar la alegría
de la fiesta.
La ceremonia estaba señalada para las once y media; cinco minutos a~tes de
la hora señalada entró en el salón el general, que era uno de los testigos de
Sixto; vestía de uniforme de gala .Y se presentó acompañado por su mujer y por
sus cinco hijas; Anie salió inmediatamente á su encuentro.
.
- Reciba usted, dijo cariñosamente el anciano contemplando á Ame bajo el

El portero tomaba el caballo para conducirlo á la cuadra; y entonces los &lt;los novios,
charlando, mirándose uno á otro, se dirigían al castillo

velo de desposada que cubría de arriba abajo su magnífico vestido de raso, reciba usted mi felicitación, señorita; es usted la primera novia de cuantas he visto
que se halle dispuesta á la hora fija~a.
.
.
..
- Es que sin duda, respondió Ame sonnendo, tengo vocación militar.

(Continttará)

�454

LA
SECCIÓN CIENTÍFICA

ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA

NÚMERO 602

bong, hoja con dos filos, punta roma y mango de con clavos en los enlaces; todos los materiales que
asta de búfalo, y asimismo el arco y la lanza. Comen eligen para la edificación son gruesos y fuertes, asenLOS IGORROTES
la raíz del létaro y carnes de jal:1filíes y venados. Al- tándolos muchas veces sobre piedra, y cercando con
gunos son antropófagos.
frecuencia los solares y campos ó sementeras con
Generalmente se designa con este nombre á los
Los igorrotes sometidos al gobierno español son muros de la misma especie.
habitantes del interior de Luzón, que viven en los más dóciles y trabajadores, viven con relativa comoTal es el pueblo á que pertenece el individuo cumontes de la gran cordillera del Caraballo y en sus didad y se alimentan mejor. Cultivan tabaco y ejer- yos retratos publicamos, copias de fotografías tomaramificaciones y vertientes, en las provincias de Pan- cen diversas industrias, como la fabricación de telas das por el distinguido teniente de Estado Mayor afee'gasinán, Unión,· ambos Ilocos, Abra, Nueva Vizcaya, y cuerdas con las cortezas filamentosas de algunos to á la capitanía general de Filipinas; D. Luis Roig
Cagayán y distritos de Bontoc, Benguet y Lepanto. árboles, la de cestos y tampipis con cañas y bejucos, de Lluis, á quien damos las más expre~vas gracias
la de ollas y cuacos (pipas) con barro y la de cuchi- por la atención que para nosotros ha tenido enviánllos y puntas de lam,as con. hierro. También funden donos aquéllas para LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA.
el oro que recogen entre las arenas de sus ríos.
E l igorrote Tayabán es natural de la ranchería de
Estos salvajes no entierran al que entre ellos falle- Bucquiaván (comandancia político-militar de Bontoe)
ce hasta ver consumida en orgías toda su hacienda, y constituye un ejemplar notable de su raza por ser
ocurriendo á veces que tan bárbaros festines han du- contadísimos los igorrotes que tengan barba y bigote.
rado un mes, sin que turbasen su gozo las emanadoEn la actualidad extingue condena en la cárcel
nes infectas del descompuesto cadáver. En sus lutos pública de Vigan: el delito (si es que cabe calificar
usan el color blanco, como los chinos (Montero Vi- de delito el hecho por él cometido) por que fué condal, El ArchipiUago Filipino). D. Manuel Scheidna- denado á seis años de prisión es el siguiente: dos ingel ( Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, dios le robaron un carabao y asesinaron á un hijo
tomo XII), refiriéndose á los igorrotes que pueblan suyo que quiso impedir el robo. Tayabán para ven; .
los distritos de Benguet y Lepanto y las comarcas li- gar la muerte de éste fué en busca de los asesinos,
mít-rofes, afirma que no pueden suponerse una fami- matólos y cortándoles las cabezas púsolas en un ceslia aparte de la del indio filipino, porque así lo reve- ~o de bejuco, cargado con el cual se presentó algolan, en primer término, sus condiciones físicas y bernador, y mostrándole aquellos restos ensangrentaotras de carácter y lugar que hacen comprender in- dos díjole que podían hacer de él lo que quisieran,
mediatamente que son tan sólo naturales en estado pues estaba satisfecho por haber vengado á su hijo.
casi salvaje, y dice casi en atención á que no puede
Aun desconociendo, como desconocemos, los decalificarse como tal el hombre que se diferencia sim- _talles del suceso, nos parece que si Tayabán hubiese
plemente del que titulamos civilizado por haber ó no comparecido ante un jurado de padres, á estas horas
recibido las aguas del bautismo cristiano.
podría llorar en libertad sobre la tumba de su hijo
Estos igorrotes viven, en general, sometidos á la inicuamente asesinado. - X.
autoridad que representa en aquellas localidades el
gobierno de España, acatan las órdenes emanadas de
la misma, aprecian en mucho sus derechos, cumpliendo ordinariamente los deberes que hasta hoy les
LA DISTANCIA DE LAS PLÉYADES
han sido impuestos.
El delito común no impera en sus pueblos y ranMiss A. Clerke es una astrónoma distinguida que
cherías, oyéndose rara vez hablar de asesinatos ó ro- ha tratado diversos asun tos con habilidad consumaEl igorrote Tayabán, de la ranchería de Bucquiaván
bos de consideración; el estado social en que viven da. Recientemente ha hecho un trabajo sobre la dis(Islas Filipinas)
no es en mod9 algu(De fotografia remitida por D. Luis Roig de Lluis)
no depravante, porque
respetan los principios
morales de la familia
Blumartritt ( Las razas t'ndígenas de .Filipinas, Re- como padres, esposos,
vista de geografia comercial, t. III, 1890) hace obser- hermanos; la herencia
var que con el nombre de igolot designaban los pri- de bienes y la propiemeros cronistas á los infieles que habitaban las cer- dad adquirida con el
canías del monte de Santo Tomás. Más tarde se ex- trabajo; prestan su
tendió esa denominación á todos los infieles de ca- concurso personal á
rácter sanguinario de la cordillera central y septen- los trabajos comunatrional de Luzón. En la época moderna se aplica les, así como los auxierróneamente este nombre como denominación gené- lios que les exigen parica ó colectiva de todos los infieles paganos y salva- ra distintos servicios,
jes, ocasionándose así gran confusión en la nomen- retribuidos con arreclatura etnográfica del país. Así se habla de igorrotes glo á los aranceles; elide Mindanao, igorrotes de Buhi, etc.
gen por sí sus manAun los extranjeros empiezan á adoptar esa mala d_a fa rios municipales
costumbre de la prensa y literatura peninsular y fili- con la autoridad de la
pina.
provincia; aceptan el
Según las indicaciones del doctor Hans Me ¡er, establecimiento de espertenece el nombre etnográfico igorrote solame, te á cuelas; satisfacen á la
los valientes infieles que pueblan Benguet y Le- Hacienda pública su
panto.
tributo, aunque muy
Son de la raza malaya. Hablan un idioma ,1ue se exiguo; comercian con
divide en cuatro dialectos. El dialecto inibaloi, que los pueblos cristianos;
se habla en las ranchería5 de la cuenca del río Agno trabajan en los campos
(Benguet); el cancanai, que se habla en la parte Nor- para adquirir su susoeste de Benguet; el llamado catasán, en las ra nche- tento; carecen de insrías de Lepanto, situadas en las llanuras y tierra baja tintos guerreros ó sandel río de Abra, y el último dialecto (suflín), que ha- guinarios, circunstanblan los igorrotes del monte Datá y sus cercanías.
cia tan común en el
Son hombres fornidos, corpulentos y bien configu- modo de ser de los harados. E l color de su piel es moreno verdusco y co- bitantes salvajes; pro- .
brizo. T ienen el cabello lacio, grueso y de un negro fesan singular afición
brillante; los ojos grandes, rasgados; los pómulos de á que sus cuestiones ó
la cara muy prominentes. Visten una clase de calzon- pleitos sean dirimidos
cillo llamado baaé, de corteza de árbol. Suelen tam- ó substanciados porla
bién llevar una manta sobre los hombros, atada por ley, nunca por la fuerdos puntas en el pecho, la cual no abandonan hasta za, y no se hallan, por
que se rompe.
último, ni aun desproLas mujeres usan una especie de almilla abierta vistos del pudor en la
por el pecho, y de la cintura hasta las rodillas van apariencia pública y
c ubiertas por la corteza de un árbol ó por alguna tela aun en gran parte de
ordinaria. Hombres y mujeres llevan pendientes de sus actos íntimos.
metal, y algunos usan brazaletes y ajorcas de moneEl igorrote Tayabán, de la rancher!a de Bucquiaván (Islas Filipinas),
Sus viviendas no
das de cobre en los brazos y piernas.
(De fotograffa remitida por D. Luis Roig de Lluis)
son, cual se ha supuesSe pintan el pecho y los brazos con el tizón de un to muchas veces, simárbol nombrado saleng, cuyo color es indeleble; la ples chozas ó cuevas de refugio y abrigo; al contancia de las Pléyades, del cual entresacamos las si·
figura que generalmente copian es la del sol.
trario, aunque por lo común son muy sucias y más guientes ideas principales.
Viven en rancherías, fabricándose casas de bambú. que sucias negras (debido á que no dan escape ver·
.En 1839 Bessel midió las distancias relativas de
La forma de éstas es piramidal; carecen de ventanas, tical á los humos), la construcción es más sólida,
y sus dindines ó tabiques, de caña ó madera, apare- capaz y de mayor resistencia y duración que las del las Pléyades y su posición exacta en la bóveda celescen ennegrecidos por el humo de las teas resinosas indio. Utilizan siempre al efecto buenas maderas, per- te. Este trabajo fué continuado en 1884 y 1885 por
con que se alumbran. Su arma más usual es el tali- fectamente curadas y labradas; • forman la t rabazón el doctor Elkin. A través de la distancia de cuarenta
y cinco años que separa esas dos operaciones, ha sido

LA

N úMERO 6 02
posible comprobar que las principales estr~llas del
grupo verifican un movimiento marcado hacia el Sureste y que es probable que las nebulosidades que en
medio de ellas se ven participan del mismo.
Asimismo se ha comprobado que un pequeño grupo de estrellas de octava y novena magnitud que se
ve al propio tiempo que las Pléyades en lo~ telescopios permanece inmóvil mientras las del pnmer grupo se deslizan·por del~nte _de ellas, de suerte que ~sas
pequeñas estrellas estan situadas en las profundidades del cielo, mucho más lejos que las P léyade~, y
permitirán que éstas proporcionen medidas exactas
de su cambio de lugar.
Por de pronto, lo más probable es que el movimiento de la estrella principal de las Pléyades, la conocid:1 con el nombre de Alción, con las estrellas vecinas del ampo que la siguen, no es más que aparente
y no puect°e ser debido probablemente á otra cosa que
á la traslación de nuestro sistema solar en el espacio, ni ser sino la proyección de nuestro movimiento
sobre la bóveda celeste.

455

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Siendo esto así y admitiendo, como se ha propuesto, una velocidad de 25 kilómetros por s~gundo p~ra
nuestro !.OI, debe deducirse que el pa~alaJe de 1?-lción
es de o",013, es decir, que se necesitan doscientos
cincuenta años para que su luz llegue hasta nosotros
recorriendo 300.000 kilómetros por s~gundo.
Este resultado tiene una importancia enor~e, po_rque en primer lugar nos da una idea_ de l,a distancia
de ciertas nebulosas las que acompanan a las Pléyades, cuando ningun~ nebulosa ha P?dido prestarse á
tal medición porque nunca ha podido comprobarse
un cambio de lugar en ninguna de e_ll_as.
Además, según todas las probab1hdades, las Pléyades están unidas á la Vía Láctea, de la c~al forma~
parte, y por tanto sería aquélla una evaluación aproximada de la distancia á que pueden encontrarse las
demás porciones de esta curio?ª zona ce~este.
Finalmente, de las observac10nes de miss Clerke se
desprende que las nebulosas que componen el hermoso grupo de las Pléyades están incomparablemente
más cerca de nosotros que hs demás.

DESECACIÓN DEL PANTANO DE KANKA.KEE
DE LOS ESTADOS UNIDOS

El pantano de Kankakee ocupa una superficie de
160.000 hectáreas, está situado en el Estado de Indiana al Sureste de Chicago, y por él pasa una porción de líneas férreas. El punto más elevado del pantano se encuentra en las cercanías de South Bend,
junto á la cual están las fuentes del río ~ankakee,
que atraviesa ese pantano en toda su longitud, 128
kilómetros. El río Kankakee desemboca, al Suroeste
de Chicago, en el río Desplaines, que á su vez desemboca en el lago Míchigan. Entre South Bend y Memence, los dos puntos extremos del pantano, el Ka~kakee presenta por lo menos 2.000 curvas, y la longitud total entre estos dos puntos, siguiendo el thalweg
del Kankakee, es de 386 kilómetros.
.
Para desecar ese pantano se proyecta constrmr u~
canal que recogerá las aguas de los p~queños ríos tributarios del Kankakee y que tendra la anchura de
8'230 metros en el fondo y la profundidad de 1'830.

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1

JIOTIQA&amp;

EXIJAS[ ' J!º= ARDUO
1

destrnye hu ta Ju RAICES el VELLO del rostro de Ju da.mu (Buba, Blfole, ele.), 11111
IIÍll¡Un peli¡ro pm el t11tll. 50 Año■ de :álllto,ymillares de leltlmolliol ganntlwl la .,atada
de eata pn,ancioL (Se ,eade III NJll,J P la buba, 1 ea 1/2 oaJ11 para el biple U,en),•Pn

............. ti l!ild J'OB.&amp;. »v■••·· l , rue J ,..J,•BOUMau. PUS.

�LA

NúMERO 602

ÍLUSTRACIÓN ARTÍSTlCA

combatir el llamado iberismo. En la demostración de
sus tesis da muestras el Sr. Accacio Rosa de grandísimos conocimientos históricos y sociológicos que le
colocan, á pesar de sus pocos años, á envidiable altura como pensador y publicista. Lleva el libro un nota·
ble prólogo del eminente politico y escritor lusitano
Serpa Pimentel é inleresarttes cartas del conde de Ca·
sal Ribeiro, Azcárate, Oliveira l\lartins, Labra, Alves
Mendes, F. de Antón y Tomás Ribeiro sobre el iberismo: ha sido impreso en Lisboa (tipografía de Silva,
ruado Telhal, 8 a 12) y se vende á 6oo reis.

LIBROS ENVIADOS A ESTA REDACCION
POR AUTORES Ó EDITORES
LA ESPAÑA MODERNA - Muy notable es el ní1mero de esta revista correspondiente al mes actual, que
acabamos de recibir. Contiene, entre otros, importantísimos trabajos firmados por Claretie, Sardou, Pontmartin, Lubbock, Lombroso, Posada, Asensio, Caro,
Fernández Duro, Sturmalof, Villegas y Castelar, quien
en un largo articulo se ocupa del estado actual de la
politica española, explicando la evolución del posibilismo.
La E spana J,foderna envía un tomo de muestra gra·
tis á quien lo pida por escrito al Administrador, Cues·
ta de Santo Domingo, 16, Madrid.

•••
POESfAS V FÁBULAS, por Ramón de Campoamor.
- El solo nombre de este poeta es la mejor garantia
de la bondad de los dos lomos de poesias y fábulas
que ha publicado la Biblioteca Se/uta, que edita en
Valencia D. Pascual Aguilar. Cuanto dijéramos en alabanza de las inspiradas composiciones que aquéllos
contienen serla una redundancia tratándose del autor
de los Pequeflos Poemas. Los dos tomos se venden al
precio de 50 céntimos de peseta cada uno en las principales librerías.

•••
LA CRIMINOLOGfA, por R. Garofalo. - Lombroso
en el estudio sobre &lt;Las nuevas teorlas del Derecho
Penal,&gt; dice que La Crimi1lolog{a, de Garofalo, es la
obra más importante y más completa dada á luz por
los partidarios de la nueva escuela, la indispensable á
los abogados y magistrados y la única que reconstituye el Derecho penal por el método experimefltal. Efectivamente, los capítulos dedicados al estudio del delito
natural, el delito según los juristas, la anomalia del
criminal, la influencia de la educación sobre los instintos criminales, las influencias económicas, la ley de
adaptación, la critica del sistema penal, las leyes protectoras del delito y otros, son de primer orden, y tanto si se les estudia en el aspecto jurídico, como en el
aspecto médico, constituyen un cuerpo de doctrina de
verdadera influencia en los tribunales. La obra, que
ha sido editada J?Or La Espa11a Moderna, está además
muy bien traducida.por D. Pedro Dorado Montero, ca·
tedrático de .Derecho penal en la Universidad de Salamanca, é impresa con todo lujo, y forma un hermoso volumen en folio que se vende á 10 pesetas en las
principales librerías.

•
••
Nov(SIM·A L!tGISLACtÓN DEL IMPUESTO DK DK·
RECHOS REALES V TRANSMISIÓN DE BIENES, fer
D. Josl ltf. • .Ros Biosra. - Contiene este libro todas las
disposiciones vigentes desde 1. º de octubre de 18g2
debidamente concordadas y anotadas, una introducción
con las condiciones económicas, precedentes y resumen
histórico del impuesto, una recapitulación de plazos que
importa conocer al contribuyente, las funciones de los
centros oficiales, formularios de los principales expe·
dientes á que da lugar el Reglamento y un apéndice
con el Real Decreto de 4 de abril de 1893 y la Real
Orden de 14 de los mismos mes y año reglamentando el impuesto de 0'10 por 100 sobre transmisiones
de efectos públicos. Por lo dicho se comprende la importancia de esta compilación cuidadosamente hecha
por el Sr. Ros Biosca, doctor en Administración, del
cuerpo de abogados del Estado por oposición y del llus·
tre Colegio de Valencia. La obra ha sido editada por
D. Pascual Aguilar y se vende en las principales librerías á 2'50 pesetas.

•
••

PRO PATRIA. - El segundo número de esta importante revista contiene notables trabajos de Emilio Vilanova, Serrano Fatigatti, Balaguer, Leonce Cazaubon, Marco, Feliu y Codina, P. A. Torres, Campoamor, Dicenta, Sánchez Pérez, M. del Palacio, Vital
Aza, Núñez de Arce, Llorente, Zahonero, Pedrell, A.
García Llans6, Güell y Mercader, un interesante Afemorándum y el número 2 del Boletln de la Biblioteta
Afuseo Balaguer. Suscrlbese á esta revista en la Redacción y Administración (Aribau, 30, Barcelona).

•••
EL CÓDIGO I NDUSTRIAL, por Pedro Estasb1. -So·
bre este importante tema, sobre el e:;plritu que ha de
presidir en este ramo de la legislación de nuestro pals
y bases sobre que debiera de,cansar, versó el discurso
de recepción recientemente pronunciado en la Academia de Derecho de esta ciudad ¡&gt;0r el distinguido
abogado, escritor y publicista Sr. Estasén. Dedicado
desde sus juveniles años á estos asuntos, que como pocos conoce á fondo, trata el Sr. Estasén en su discurso
esa materia de una manera magistral, señalando los vicios de que nuestra legislación en punto á industria
adolece, y propone reformas y remedios que de ser aplicados, de fijo darian nueva vida á esa importantísima
rama de nuestra producción nacional. Avaloran el discurso un estilo elegante y una gran claridad de concepto y de exposición.

•••
A NOSSA INDEPENDENCIA E o IBERISMO, fer A a acio Rosa. - El pensamiento que informa esta obra e,
demostrar por medio de la historia desde las más remo•
tas edades que la nacionalidad portuguesa por su formación, por su sucesivo desenvolvimiento al través de
las vicisitudes de la civilización en que hubo de intervenir y por su estado presente es una nacionalidad per·
fecta y en estado de no poder desaparecer ó fundirse
con otra nacionalidad, y dentro de este orden de ideas

EL &amp;IONAGUILLO, estatua de Manuel Fuxá (Salón Parés)

APJ:OL
de los O'.. JORET &amp; HOIOLLE

---MEDIOAOION TÓNICA

El APIOL cnra loa do/ore,, retr1101, 1up,elfone1 tJe 111 apoou, as1 como las r,lrdldu,
Pero con rrecuenc1a es falsIBcado. El ,. PIOL
verdadero. ünlco eficaz, es el de los inventores, los Drt• JORET y BOKOLLE.

PILDORAS Y JARABE
DE

BLANCARD

MEDALLAS Exp,.Unt,1,. LON DRE8188Z-PA R/81889

rarawu,, tst,net111n11,Pil11

~,o

it1t.9ADESde1Esro,,,,
\~~
--uV

Pepsina Boudault
Ap!obada por la füDEIU DE IEDICINA

PREMIO DEL INSTITUTO AL D' CORVISART, EH 1856

CARNE HIERRO y QUINA

Medallu en las Expoalciooes tnternaclooalea de

11 Alimento aw co:::lcan1e UDÍdo a los 'l'ómcoa mu reparadora.

HRIS - LTOI • VIENA • PBIUDELPBIA • PARIS

VINO FERRUGINOSO ARDUO

1u:roa txtTO d LU
DISPEPSIAS
OASTRITIS - CASTRALOIAS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO

lllm

T COK TODOS LOS PI.DCCIPIOS M1Tl'alT1VOS DB U CARNE
Dtes aflos de ento cont1nuac10 y las &amp;11rmae1one1 de
toc1u la8 eminen01U médicas preuban que esta UOCJICion de la Carae, tl Hierre y la
9•1- oouaUluye el reparador mu ent nrlco que ee conoce para curar : la Cwrósü, la
.tlltlllfa, las Jlt111t~ dolorolal, el lmpollreamle'llto y la .tltwacwn tJ.e la Sangre,
el R/1/lVctllfllO, las .tfeccwflU escro(luolal Y ucort,ut1Clu, etc. El l&gt;'la• rerructa•H de
Ar••• ea, en erecto, el ÚJllCO que reune todo lo que entona y fortalece los organos,
regularlsa ooordena y aumenta conalderablemen~ las tuerua 6 lnfWldll a I&amp; 81DV9
empobroofoa y descolorida : el V(qo,-, la Colol'IICW1t Y la lltterqús lrlt111.

c,.uan, ..F.11■• 1 ,IJD&amp;I

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11

i:o:=

1

ARDUO

lffi

1873

1876

1878

11 IMPL&amp;l OO!f IL

Y OTl.01 l&gt;IIOllDINII DI LA DIOIITIOW

BAJO LA. FORII.\ DE

ELIXIR, · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS. de PEPSINA BOUDAULT
, PABIS, Pharmacie COLLAS, 8, rae Daupbine
11 tn la1 pri•clpale, farmacia,,

Quedan reservados los derechos de propiedad artlstica y literaria
b4P, DB MONTANB&amp; Y SU.tÓ1'

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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