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                  <text>•

itrt&amp;C101)

Ftí~t1ea
ARO XII

- - - - - - ~ BARCELONA 31

DE JULIO DE 1893 ,..,_ _ _ _ __

N ÚM. 605

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA ÜNIVERSAL ILUSTRADA

DESPUÉS DEL BAILE

copia del cuadro del pintor polaco Holewinski

�•
LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

490

NúMERO

605

Del cual no dan idea estos simples. hechos. El ver- indomable frente á frente de otra voluntad más indo. &lt;ladero drama trasciende 3/ va tllás allá de los mismos; mable toa'avíal Y además de esto, una imaginación
Texto. - «La loca de la casa,&gt; drama tk D. 'Benito Pérez Gal- el verdadero drama se encuentra sólo en dos carac- ardentísima, que se inflama y se apasiona por to~o lo
dós, por J. Yxart. - Los edificios de la Exposición universal
extraordinario y arriesgado, por todo lo excepcional
de Cliicago, por M. A. - RecuerdoJ del centenario rojo. Luis teres: Cruz y Victoria. Todo está en ellos, todo absoy sublime, como es para Victoria salvar á su padre
lutamente.
Basta
observar
dos
cosas.
Perez
Galdós
ha
XVII. VIII. El trdnsito. IX. Post 11Zortem, por Emilia
Pardo Bazán. - Miscelánea. - Nuestros grabados. - Anie (con- colocado la acción en Cataluña y entre catalanes. con el sacrificio de su cuerpo, entregado á un homtinuaci6n), novela por Héctor Malot. -SECCIÓN CIENTÍFI· Pues bien: representada la obra en Barcelona, ningún bre zafio y cerril, y domesticar, vencer, salvar á ese
CA: Varios. - Libros enviados á esta Redacci6n por autores
espectador, que yo sepa, echó de menos la carencia mismo hombre, trayéndole al espiritualismo yá la vida.
6 editores.
•
Grabados. - Despu!s del baile, cuadro de Hcilewinski. - Los de colorido local. Se prescindió en absoluto de esta ¡El drama así planteado, en lo que tiene de concreto,
edificios de la Exposición de Ckicago, seis grabados. - ¿Qui parte. Moneadas y Malavellas lo mismo pueden ser es bello é interesantísimo; en lo que tiene de simbó11Ze querrd't, cuadro de E. de Blaas. - Facsímile tk un cartel catalanes que de otra región de España, pero nadie lico, de representativo de ideas, es más interesante
que los ciudadanos franceses fijaron al exterior de ms casas y
todavía, es grandioso; tiene inmensurables proporcio{Jn guardia nacionalf rands en I 793. - E11Zigrantes dirigi!11· se fijó en que abortara el designio del autor. Todos
nes, y sin dejar de ser muy teatral, muy interesant_e y
teníamos
los
ojos
en
Cruz,
y
no
tampoco
por
catadose al embarcadero, cuadro de Luis de Engelen. - Boya eléc·
trica en el puerto de Nueva York. -Nuevo zoo-cauterio de lán, que tampoco lo es del todo, sino por ser él quien claro para el que se atenga á su armazón extenor,
M. Brenot. -Triciclo acuático y terrestre. - Las Santas Mtt- es. Por otra parte, ni la misma quiebra de Moneada crece y se agiganta en la imaginación, y se halla muy
jeres, bajo relieve de Rafael Belliazzi.
ni el episodio basado en un antiguo crédito de la por epcima, pero muy por encima de cuanto nos dió
,•••••••••1•u••,1•u•••"•'"'•"•,.••"•''"º'•''•l'••"•r•,"•r,,•••••u••••••.-••,._•..,,r,,•,,,.,,.,,,.,,.,,,•.,...... ,.,,....
marquesa interesan realmente, si no es con relación á el teatro español moderno, hasta ahora.
Pero este combate colosal y dramático de Cruz y
la recia batalla espiritual de Cruz y Victoria. Lo reLA LOCA DE LA CASA
Victoria como personajes y de Cruz y Victoria como
pito:
el
drama
está
exclusivamente
en
ellos.
Hay
que
DRAMA DE D. BENITO PÉREZ GALDÓS
ver, pues, antes que todo, quién es Victoria y quién ideas, tan admirablemente planteado en la exposiEmpezaré por contar en breves palabras el argu- es Cruz. Conocidos estos personajes, la obra adquiere ción, ¿qué forma, qué desarrollo, qué desenlace tiemento. Después de todo, aunque n:i,uy usado, este es toda su potencia y su altura: la contienda en que se ne? En otros términos: planteado el drama, ¿el drama
el medio más seguro para obtener la mayor claridad empeñarán, aparece de pronto como guerra de gi- resulta? Esta es toda la cuestión que suscita La loca
de la casa. Y esta cuestión está, resuelta en pocas pagantes.
Cruz es, en primer lugar, el hombre de tosca y hu- labras. El drama resulta mientras dura su planteamilde cuna que se elevó por su solo esfuerzo. Cruz es miento, mientras se prepara la batalla; pero el drama
pueblo; menos que pueblo, es plebe que se ha enri- se achica, se empequeñece y cae, en cuanto se trata ya
quecido. Con esto, Cruz es además una voluntad, una de construir sobre aquel plano, en cuanto empieza ya
voluntad enérgica, vigorosa, indomable, en cuerpo aquella batalla. Los dos actos primeros son hermosos,
hercúleo y robusto; es una fuerza, una fuerza natural: son magistrales; los dos actos últimos son muy inferiola naturaleza misma. Armado, como dice él mismo, res, una verdadera equivocación. En los dos actos pri •
«de sus brazos forzudos, de su voluntad poderosa, meros el pensamiento se nos aparece luminoso, grande
de su corta inteligencia,» arrancó á las entrañas de y trascendental, y en cierto modo poemático, tal como
la tierra, allá en California, el oro y la plata, esto hemos intentado presentarlo. En los dos actos últies, el poder social. Avaro, codicioso, con la ciega mos, aquel pensamiento pierde sus proporciones, se
y desapoderada pasión de poseer, - como todos los atenúa, se desvanece; es más: queda contradicho en
que se han enriquecido por si mismos, - aquella varios pasajes, hasta el punto de suscitar la sospecha
ruda voluntad y aquella su fuerza natural se con- de que hemos visto en la exposición más de lo que
vierten en el mismo espíritu de la propiedad y de la contiene.
Tres pasajes hay en la primera y excelente parte
posesión. Cruz, que es el hombre primitivo por su
rudeza, es el fundador de civilizaciones por su amor de la obra, que son de un efecto dramático poderoso.
á la propiedad. Y este amor reviste todas las formas El primero, la presentación de Cruz. Es una escena
del egoísmo brutal. El mismo lo dice también: «há- preciosa aquella en que Cruz, rodeado de la familia de
llome amasado con la sangre del egoísmo, de aquel los Moneadas y de los Malavellas, recuerda cándidaegoísmo que echó los cimientos de la riqueza y la mente su humilde pasado de bestia de carga, y expocivilización. » Cruz es un espenceriano: descono- ne, no sin altivez y con ruda franqueza, su presente
ce ... es más ... aborrece la compasión. Uno de los de hombre poderoso y bravío, su credo de energía y
artículos de su ley es no dar nada graciosamente: fuerza, opuesto al de los enclenques se,ioritos de ca«El que no puede ó no sabe ganarlo, que se mue- rrera y á los aristócratas tronados y famélicos. Esta
ra y deje el puesto á quien sepa trabajar. No de- exposición atrae: las rudas y hermosas frases de
be evitarse la muerte del que no puede vivir.» ¡La Cruz sacuden los nervios y aceleran el curso de la
compasión! La compasión es la lepra de las socie- sangre con un placer algo más vivo que el de la muedades caducas, y trae consigo la mendicidad, la lle y ripiosa rima ó los párrafos acicalados ó sonoros.
vagancia, el incumplimiento de las leyes, el perdón Lo propio puede decirse del carácter de Cruz: interesa
de los criminales, la elevación de los tontos, el espe- y se impone. El espectador más distraído siente que
rarlo todo de las recomendaciones. Con esto, Cruz se halla ante una nueva especie de hombres, dispuesta
ni tiene religión ni de donde le venga. No cree en á renovar, á transformar, á destruir ó regenerar hasta el
MARÍA GUERRERO en el papel de Victoria en La loca de la casa
otra virtud que el trabajo, ni en otros milagros que los fondo una civilización que se acaba, la cual no ende la constancia en el mismo. Su única honradez, tiende aún á Cruz, y se espanta y protesta por boca de
en las revistas dramáticas. La experiencia no me en- cumplir lo pactado; mirar su palabra como un Evan- aquellas solteronas místicas, de a'luellas rancias marseñó hasta ahora otro mejor.
gelio. Tal es el hombre apareciendo en la casa de quesas con sus créditos antiguos, de aquellos homEl argumento de La loca de la casa, por lo que se Moneada en quiebra, como un nuevo ser en medio de bres de carrera, cerebrales y cavilosos, llenos de teorefiere á los simples hechos, cabe en pocas lineas. La nuestra sociedad caduca, en quiebra también: ¡por un rías, pero extenuados de cuerpo. El cuadro es bello
escena, en Cataluña y en una casa-torre de lós Mon- lado, un primitivo, en fuerza de su barbarie y crude- y admirablemente trazado.
eadas. Moneada es un comerciante, hasta entonces za de palabras!: por otro lado, un tipo novísimo de
Otro le aventaja, en mi sentir, y sin duda en el senriquísimo y poderoso, que al empezar la acción está una civilización avanzada, en fuerza de representar la tir de la mayoría de los espectadores: la aparición de
arruinado. De aquí la angustia y trastorno consiguien- apoteosis de la voluntad individual y del trabajo mo- Victoria: ¡una verdadera aparición en el sentido caste en la familia y entre los amigos. La familia del derno, armado para la lucha con el mayor poder de tizo y propio de la palabra! Allá al final del último
banquero se compone de una hermana solterona y selección: ¡la fuerza sin la caridad!
acto, cuando Gabriela ya rer.hazó indignada la vellubeata y de dos hijas: Gabriela, que va á casar con el
Veamos ahora á Victoria. Victoria es el polo opues- df manaza de Cruz; cuando con esto abortó la conjuhijo de la marquesa de Malavella, y Victoria, ausen- to, la antítesis y el contraste con Cruz, en todo y ración familiar, mejor intencionada que bien condu·
te, novicia del Socorro. Los amigos son dicha mar- por todo. Victoria es la nata y la flor de esa civiliza- cida; cuando el mismo Cruz, herido en su amor proquesa, con sus dos hijos Jaime y Daniel, y algún otro ción refinadísima y ya caduca, que viene á derribar pio, ruge y aulla y clama por la fatal ruina de la casa,
personaje secundario. Indicada en las primeras esce- y á vigorizar Cruz con su barbarie. Victoria, joven, y el infeliz Moneada dobla por fin la cerviz al peso de
nas la situación de Moneada, sale otro personaje: José bella, de educación esmeradísima, dispuesta á consa- su desventura, aplastado en el sillón de su bufete á la
Cruz. Ese Cruz es un hijo de un antiguo criado de la grarse á Dios, al amor espiritual y divino, á la cari- vista del espectador... , entonces... entonces se destaca
casa. Se fué á América de simple jornalero y vuelve dad, al amor humano, divino todavía, pues no se de aquel fondo sombrío una visión risueña, luminosa,
hecho un Creso, un potentado, aunque tan bruto y comprende sino por amor á Dios en la criatura; Vic- ideal. Es Victoria, la novicia del Socorro, con su hábitan cerril como siempre. Pero á fuer de advenedizo, toria es todo lo opuesto á Cruz: es el alma, enfrente to de inmaculada blancura y su blanca toca que en cuaha concebido la idea de todos ellos, llámense Napo- de la fuerza ciega; es el espíritu, ante la naturaleza; dra el candoroso rostro. Resalta del fondo y avanza,
~ón ó Pepe Cruz: la de entroncar con sus antiguos es la educación, la instrucción, la elevación intelec- apacible, silenciosa, de puntillas, cándida y sonriendo
amos. Prendado de Gabriela, aspira á hacerla suya. tual de siglos enteros de trabajo, refinando la espe- como una colegiala. Lleva una palma de Ramos, una
Una conjuración de la tía solterona y del segundo de cie hasta la mayor espiritualidad, enfrente de la aspe- palma de triunfo en la mano; en la cintura, el rosario
la casa favorece este proyecto, que salvarla de la des- reza bárbara del hombre que empieza á vivir; es la y la cruz. Se acerca á su padre, le arranca de su pehonra á Moneada con la fortuna de Cruz. Pero Ga- abdicación de si propio, en contraste con el egoísmo; sadilla abrumadora. «¿No me esperabas?.. Mira lo
briela no tiene alma para tamaño sacrificio. Quien es la compasión, la.caridad ardiente, universal, abra- que te traigo... ¡Para mañana, domingo de Ramos!,.))
ha de consumarlo es Victoria. ¡Victoria, vuelta del con- zándolo todo, vivificándolo todo, sosteniéndolo todo, Y á la vista de su hija y del palmito, el desdichado
vento por unos días, enterada d~l tremendo conflicto, enfrente de la fuerza brutal que intenta expurgar, se- rompe á llorar y besa las manos de su hija. Por su
concibe el aventurado designio de sustituirá su her- leccionar, arrasar por alcanzar la perfección. Es la imaginación ha cruzado como un relámpago una
mana, y ofrecerse en holocausto al monstruo, re- doctrina de Cristo, opuesta á la doctrina de los mo- idea dulce y amarga á un tiempo, graciosa é irónica
der.tor de la familia! Cruz acepta de buen grado y se dernos filósofos darwinistas y evolucionistas.
á la vez. En su aflicción suprema, ¿qué significa la
realiza la boda. Una vez realizada, se empeña la luPero entre Cruz y Victoria, tan opuestos en todo, llegada de su hija con una palma de triunfo? ¿Es símcha entre los dos caracteres opuestos de Cruz y Vic- hay un lazo de unión, un parentesco y semejanza. bolo de inesperado cambio en su malaventura? ¿Es
toria, y en la batalla queda derrotado Cruz, vencido Si Cruz es fuerte y obstinado, Victoria también lo es. contraste irónico, como tantos ofrece la vida en los
por el amor paternal, por la tierna esperanza de ser Si Cruz tiene los músculos de acero, Victoria tiene grandes trances? Esto puede decir el viejo Moneada
padre. En este punto termina el drama.
de acero los grandes resortes d el alma. ¡Una voluntad con su llanto. Pero el espectador ve más: ve aqueila

NúMERO

605

49 1

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

SUMARIO

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EXPOSICIÓN oe: CHICAG(l, - Palacio de Bellas Artes

de los cuales todos tienen igual derecho á la existenmisma coincidencia, aquel mismo contraste y algo re más relieve dramático, y vuelve á palpitar - como cia: porque la humanidad ya no puede volver á ser
he
dicho
la
lucha
de
aquellos
dos
caracteres,
el
púmás. No aparece la monja en vano. Ella será la docomo Victoria, la mística y tierna doncella clorótica,
madora de Cruz; ella será la caridad y el amor, opues- blico siente de nuevo el poderoso interés de todo el ardiendo únicamente en amor por los humildes y los
tos á la fuerza y á la brutalidad. Y el aplauso estalla problema planteado.
Por desgracia, aquí acaba este interés, aquí acaba enfermos, ni puede ser como Cruz, hirsuto y d~spi~ante aquel grupo, ante aquel toque ideal, aquella nodado gorila, sin otra cualidad que la fuerza m mas
ta suavísima y cándida: ¡la silueta de una mujer de este problema: la lucha entre Victoria y Cruz, la fuer- virtud que el trabajo. Soñaba, repito, con una renívea blancura con la cimbreante palma en la mano! za y el espíritu, la brutalidad de un positivismo enérconciliación, una fusión, una
¡Hay pocos finales de acto
compenetración conyugal tan bellos, tan conmovedores,
duo t"n carne una - de la caritan sintéticos y comprensivos
dad y la virilidad, del trabajo
de ideas, como aquel final!
moderno y del misticismo anPero ya enterada de lo ocutiguo; lo soñaba todo, todo ...
rrido, ya conocedora del camenos aquellos dos últimos
rácter de Cruz, le asalta á
actos.
Victoria, la loca de la casa, la
He insinuado que todo en
idea del sacrificio; estremece
ellos se desvía y empequeñece:
todo su ser «la chispa de las
es la verdad. La enérgica von:soluciones supremas.» Ella
luntad de ambos protagonisserá quien salve á su padre,
tas se trueca en testarudez de
casándose con Cruz; ella será
esposos mal avenidos; su muquien dome á éste. ¡Cómo
tuo propósito de atraerse y
aparece la idea, cómo hurga,
amarse, en alevoso designio de
cómo labra, cómo se apodera
dominarse y ser molestos. La
de la voluntad, cómo por fin
comprensible ansia de posese realiza abordando de frensión de Cruz toma las formas
te y cuerpo á cuerpo la cuesde la mezquina avaricia, de la
tión con Cruz: esto es lo que
codicia al céntimo. En cuanto
se desarrolla en una serie de
aquellos dos héroes se casan,
escenas admirables del acto
quedan reducidos á las prosegundo, rematadas por aquel
l!.XPOSICIÓN DE CHICAG0. - Palacio del Gobierno de los Estados Unidos
porciones de dos burgueses orprecioso diálogo de Victoria y
dinarios. Cruz, sobre todo, nos
Cruz, el primer combate, donde se siente ya, con la fiera oposición de dos volun· gico y la mansedumbre de un amor ardiente. Yo no da tales chascos, que acabamos por desconocerle por
completo. Le creímos primero ingente y hermosa retades poderosas, la atracción secreta 9ue han de se~- sé imaginar en qué forma concreta y teatral había de
presentación del hombre nuevo, del hombre del tracontinuar
la
batalla,
ni
qué
pensamiento
debía
infetir mutuamente aquellos dos seres.¡Rica labor de ps1bajo, del obrero que entra por fin en el escenario del
rirse
de
ella.
No
sé
si
era
bien
que
triunfase
Cruz
ó
cólogo, que acaso ya no interesa tanto al espectador
vulgar, y que la critica necia y n~ticieril n_i compre~- que venciese Victoria. Soñaba, sí, vagamente, con mundo y mira de alto abajo á los hombrecillos de
de ni siente, vengándose de su 1gnoranc1a con atn- una reconciliación, una síntesis; porque la verdad es carrera, á la aristocracia podrida. Y luego resulta
buir á pedantería el placer sincerísimo y vivo de los que á estas alturas, sólo amplias, grandes, g~ne_r~sas que, por codicia y sólo por codicia, deja que se le
más atentos! No obstante, cuando esta labor adquie- síntesis caben ya tratándose de tan hondos pnnc1p1os, encare uno de aquellos hombrecillos y le grite en

EXPOSICIÓN DE CHICAG0. - Palacio de las Pesquerías

�LA ÍLustRAcIÓN ARTÍSTICA'
sus barbas: «¡yo soy un hombre como túl, » y le arroje á la cara el talón de una deuda. Desconocemos
á Cruz: le teníamos por codicioso en grande, no por
avariento en pequeño; sobre todo, no le teníamos
por vil ni por cobarde. En otro episodio nos causa mayor sorpresa. Imaginábamos que era el hombre nuevo en el modo de poseer, manejar y sentir, si
cabe decirlo, la riqueza material; no pensábamos que
fuera el burgués, el burgués explotador que se queda
atrás entre nuestra civilización, por pequeñez de miras.
Esto creímos, y con asombro, por lo inesperado, vemos
que Victoria le dice que ella quiere meter mano en su
gaveta para repartir lo atesorado, «¡para nivelar, para
nivelar! » D e modo que la socialista es la religiosa, es
la monjita. Y nuestro interés, nuestra curiosidad por
toda idea moderna, se vuelve de pronto de Cruz á
Victoria: ¡hétenos despistados! ¡Por último, por último... desencanto y sorpresa mayores! Hemos creído
que al autor, como á nosotros, Cruz le era simpático,
extremadamente simpático; hemos creído que le imaginaba, si no todo el bien social, por lo menos una parte del bien social: el trabajo y la autohomía de la VO·
Juntad. ¡Pues no! La obra termina con esta frase de
Victoria: «;Tú eres el mal! Pero ¿qué haríamos los
buenos si no tuviéramos por fin el domeñarte?» Esta
declaración, aun viniendo de Victoria, trastorna todas
mis ideas concebidas. Esta victoria completa de la religiosa, de la espiritualidad, no me satisface; me destruye la obra. Me parece ... ¡lo diré!.. , me parece una
concesión al público vulgar, ya que la idea no tiene,
no puede tener perfecta congruencia con el resto del
drama ni con las ideas del autor.
Y aquí termino. ¿Me es necesario resumir? No.
Creo que, á despecho de mi inhabilidad, se habrá
visto perfectamente lo que he dicho: que el drama se
alza cien codos por encima de lo que se escribe y
piensa en España. Pérez Galdós conserva su alta primacía de ser el más profundo pensador de todos los
escritores contemporáneos españoles y muestra en los
dos primeros actos un arte de maestro delicadísimo.
Pero al lado de esto, ó las exigencias del público, ó
la dificultad de hallar una forma dramática á la segunda parte de la obra, dejan ésta interrumpida y como pendiente y sin acabar. La loca de la casa no es
como Realidad, obra completa, obra extraordinaria.

J.

YXART

LOS EDIFICIOS
DE LA EXPOSIC.IÓN UNIVERSAL DE CHICAGO

V
Al encaminarse desde la parte Sur del recinto de
la Exposición á la que enlaza la del Norte y del centro y en el sitio en que la laguna interior se pone en
comunicación por medio de caprichosos canales con
el lago Míchigan, hay otros dos edificios situados en
la prolongación del eje principal del palacio de Manufacturas y Artes liberales que ya dejamos descrito:
estos edificios son el palacio de las Pesquerías y el
del Gobierno de los Estados Unidos.
El primero está destinado, como su nombre lo indica, á la exhibición de cuanto se relaciona con las
industrias marinas y en especial la de la pesca, y ha
sido construído por el arquitecto H . Ives Cobb, de
Chicago. Situado á la orilla de uno de los citados ca-

CHICAGO. -

Capitel en el Palacio de las Pesquerías

nales, dos elegantes puentes lo ponen en comunicación con la parte Sur de la Exposición, y más directamente con el palacio del Gobierno, que se levanta
en la otra orilla.
Fórmalo un gran cuerpo de edificio central con
pabellones poligonales á ambos lados de verdadera
originalidad y de estilo románico español, pabellones

que se enlazan al edificio principal por medio de galerías de planta curvilínea. En el centro de la nave que
constituye dicho cuerpo de edificio se alza una gran
torre circular cuya altura es igual á la anchura de la
nave, ósea de 80 pies, la cual lleva en los extremos de
dos diámetros que se cruzan en ángulo recto cuatro torrecillas poligonales del mejor gusto, y que contienen

CHICAGO. -

Capitel en el Palacio de las Pesquerías

NúMERO

605

cepto cuadraría mejor á un palacio de mucha mayor
extensión.
Otro tanto sucede respecto de l_os pabellones angulares, sobrado bajos para su anchura. En suma,
todo es aquí sólido, macizo, pero de escaso gusto é
inspirado en un estilo práctico más bien que artístico.
El interior está mejor distribuído y por sus espacio·
sas naves y galerías, iluminadas con inteligencia por
medio de grandes claraboyas y de ventanas laterales,
permite la desahoga-da colocación de los objeto~ expuestos y la libre circulación de los visitantes.
Exento de los defectos que hemos indicado respecto del edificio anterior aparece el palacio de Bellas Artes, pues sus condiciones arquitectónicas reunen á la esbeltez el buen gusto. H állase situado en
la parte septentrional de Jackson Park, siendo el último edificio que eontiene la Exposición por este lado,
y le rodean los pequeños pabellones levantados por
los diferentes Estados de la Unión así como por algunos gobiernos extranjeros. Consta sólo de planta
baja, cuya fachada principal da asimismo á un gran
estanque, al que se baja por una anchurosa escalinata: aunque construído en estilo jónico, su arquitecto,
M. Atwood, ha sabido imprimirle cierto sello de rara
originalidad contemporánea.
Sus dimensiones son 200 metros por 100, y está
constituído por una gran nave y un crucero que se
cortan en la parte central y en cuya intersección hay
una cúpula de 35 metros de diámetro por 42 de altura. Dos pabellones anejos, situados á derecha é izquierda del cuerpo principal del edificio y unidos á él
por medio de galerías, están destinados á diferentes
exhibiciones artísticas.

en su interior escaleras por las cuales se puede salir
á un balconaje exterior. La altura total de la torre
central, que remata en una airosa linterna, es de
150 pies.
La entrada de este palacio no presenta el carácter
monumental de las de los otros; al contrario, es sencilla y adecuada al carácter general del edificio
y la flanquean dos torrecillas cuadrangulares
rematadas en tejadillos piramidales. La techumbre de este palacio es de tejas doradas,
como dorada es una parte de la pared, á pesar de lo cual el edificio no ofrece el aspecto
chillón que podría suponerse.
La ornamentación es apropiada al objeto
del edificio: así los capiteles de las columnas
de los arcos como los frisos y demás partes
arquitectónicas que las admiten, llevan esculpidas formas de la fauna y flora marinas,
como peces de todas clases, cangrejos, langostas, serpientes acuáticas, ranas, tortugas
é infinidad de algas de gran longitud que
forman elegantes entrelazos y combinaciones.
Enfrente de ese edificio y, según queda
indicado, en la orilla opuesta del canal, se
alza el palacio del Gobierno de los Estados
Unidos, cuya traza es debida al arquitecto
W. J. Edbrooke. Hállanse en él expuestas
las colecciones oficiales de los diferentes departamentos del Gobierno, como Guerra,
Agricultura, Gobernación, Correos, etc. El
departamento de Marina, con su exposición
naval, ha exigido la construcción de una sección accesoria, y en el lago se ve un modelo
exacto de un acorazado de primera clase
completamente equipado. En el espacio que
media entre el edificio y el mismo lago hay
pabellones destinados á hospital de marina,
á aparatos y ejercicios diarios de una estación de salvamento, á un observatorio naval,
á una sección de faros, y por último se ha
establecido también un campamento de tropas regulares de los Estados Unidos.
El palacio del Gobierno, construído con
materiales del Estado de Wáshingthon, ocupa un área de 73 metros por 4 7 y da una
idea curiosa de la arquit(lctura extraña y
nueva de este joven y poderoso país. Además
de las contribuciones particulares, el Estado
CIIICAGO. - Interior de la rotonda del Palacio de Bellas Artes
ha invertido 260.000 pesetas en el trazado de
los planos y construcción de este edificio y
proporcionado más de cien mil dollars para las colecLa rotonda que remata en la citada cúpula es una
ciones de su exposición.
de las partes más elegantes y mejor entendidas del
Pero el conjunto general del edificio, aunque cu- interior de este edificio. De planta octagonal, pone
rioso, ó mejor dicho, vistoso y construído con exce- en comunicación al crucero con las naves por elevalentes materiales y á pesar de haber presidido en dos arcos que recuerdan los de la Tribuna del Palaél una cuidadosa mano de obra, carece de esas cua- cio de los Uffizi de Florencia, arcos en los cuales se
lidades de elegancia y belleza que se echan de ver destacan dos colummas que sostienen una cornisa á
. en los otros. Representa en el' lo largo de la imposta, habiendo sobre ella algunas
con pocas excepc10nes,
arquitecto talento de organización, pero no ingenio estatuas. Otras puestas sobre pedestales ocupan el esartístico: Su masa e~ pesada, las líneas no guardan pacio que media entre los arcos. El friso de donde
las debidas proporc10nes, y hasta la ornamentación arranca la cúpula lleva estampados los nombres de los
es pobre. No cabe negar que ofrece cierto carácter artistas más famosos de todas las épocas y naciones,
monumental; pero dadas sus dimensiones, mucho y la ornamentación general de esta rotonda es de la
más reducidas que las de otros palacios de esta mis- mayor propiedad y buen gusto, pudiendo calificarse
ma Exposición, échase desde Juego de ver que la cú- de pieza principal de este palacio.
pula central es desproporcionada para el resto del
No hay otro, por su conjunto y sus detalles, q_ue
edificio, l? propio que la puerta principal, con su mejor merezca la distinción de que se le conserve
cuerpo saliente y su elevado arco, que en nuestro con- después de cerrada la Exposición. - M. A.

¿QUÉ ME QUERRÁ?, cuadro de E. de Blaas

•

�494

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

N~MERO

605

,
UNITE

INDIVISIBILIT

,DE LA
REPUBLIQlJE
LIBERTE
ÉGALITÉ
'RATERNI~

Facsímile de una carta de Robespierre dirigida en nombre de la comisión de Salvación pública al ejército
en 26 de octubre de 1793

cido una hora ó más sin poder apartar la vista del
cadáver, de la carita serena, descolorida, de los vidriados ojos azules, donde todavía brillaba un reflejo de celeste gozo. Y añadía el custodio de Luis XVII
que en aquella solemne hora «ofreció á Dios no
apartarse nunca de la virtud.»
IX. -

495

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

605

vo conforme y votó el perpetuo encierro - ó sea la
muerte - de Luis Carlos.
Parece que por entonces el estado de salud del
niño era menos desastroso: un poco de matiz rosado
volvía á sus demacradas mejillas. Un día del mes de
enero, en que hacía mucho viento, llenóse su prisión
del humo de la estufa, y Gomin aprovechó esta circunstancia para suplicar al comisario de servicio - un
tal Careaux - que permitiese al preso bajar al cuarto
de los custodios. Así se hizo, y Luis Carlos, por vez

custodio Lasne le recordase, para animarle y distraerle, el regimiento del Real Delfln, añadiendo que andando el tiempo el coronel había de ser digno de los
LUIS XVII
soldados, el niño miró alrededor, y con ojos brillanVIII. - EL TRÁNSITO
tes y en voz sonora exclamó: «¿Me has visto tú con
mi espada?»
El nuevo custodio del rey niño, Laurent, iba canLargo tiempo desoyó la Convención el aviso de
sándose, lo mismo que se había cansado Simón, de
los custodios, que pedían un ~édico para el niño.
la soledad y fastidio del encierro, por lo cual y merPor fin, el 6 de mayo, como advirtiesen que el niced á ciertos secretos hilos que por extraordinario suño expiraba, vino el sabio Desault, el cual dijo sin
pieron los realistas manejar con -arte,
rebozo que se había tai;dado demasiafué nombrado adjunto de Laurent el
do en llamarle, y que el niño sucumpacífico y excelente Gomin, á quien
bía al marasmo y al agotamiento, contantas pruebas de compasión debió el
secuencia del género de vida á que se
cautivo. A este Gomin, y á Lasne, que
le sujetaba. Esto mismo lo repitió
fué á su vez adjunto de Gomin cuando
donde pudo, gruñendo que mal podía
Laurent cesó en el cargo, se depen los
dar remedios de botica á quien nece. pormenores de los últimos días de
sitaba el aire del campo y la libertad.
Luis XVII, que han disipado las somUn comisario preguntó cierto día al
bras de misterio en que la Revolución
viejo facultativo: «¿El muchacho no
quiso envolver fin tan triste.
tiene remedio?- Yo lo temo, contestó
Porque no se crea que, aplacado el
Desault, pero hay en el mundo gentes
Terror, estaba conjurado su sangriento
que lo esperan. » Estas fueron las últifantasma, ni que la Convención daba
mas palabras de Desault en la torre
por nulo el antiguo plan de suprimir
del Temple, y de las últimas en el
al vástago del «último tirano.» Los
mundo, pues á los dos días, preguntanprocedimientos se habían suavizado
do Lasne y Gomin por qué no volvía
algo; los propósitos eran idénticos. La
el médico, les respondió otro comisaConvención y el Comité sabían que el
rio: «No le esperen; ayer se murió.»
niño estaba sentenciado; un convenDefunción súbita i extraña, atribuída
cional había dicho en plena sesión,
por el vulgo al veneno.
refiriéndose á Luis XVII: iEse chico
Pelletan, médico del Hospital, reemno llegará á la mayor edad.» No obsplazó á Desault. Como se indignase en
tante, como lá. vida és tenaz y reflorevoz alta, al ver que molestaban al ence, sospechábase que el niño, por mefermito con atroces rechinamientos de
dio del aire puro, de la alimentación
cerrojos, el niño, siempre fijo en el
. substanciosa y variada, del movimiento
pensamiento de que allí cerca padecía
y del juego, aún podía vencer la anemia
su madre, suplicó acongojado: «No
y las escrófulas y salvarse. Por eso peralce usted la voz: nos puede oir ella y
sistieron en los rigores del encierro, de
enterarse de mi mal.» Por orden del
la privación de ejercicio, del sustento
médico fué trasladado á una estancia
escaso y malo, consistente en un poco
más ventilada y clara, de más sol. «Esde carne cocida, negruzca y repulsiva,
tará usted contento aquí», indicó el
unas lentejas insípidas y un pan más
custodio. El niño le echó una de sus
duro que las piedras. Contra estas
expresivas y profundas miradas. «¡Siemcrueldades nada pudo la excelente vopre solo!, dijo muy bajo. ¡Mi madre en
luntad de Gomin ni de Lasne, siemla otra torre!»
pre recelosos además, de compromeEran los dolores del moribundo harterse, de hacerse sospechosos y de ser
to recios, á causa de la hinchazón
reemplazados por gente de peores ende las articuladones, y Gornin acertó
trañas, que agravase los sufrimientos
á decirle: « Me aflige verle á usted pade la criatura enferma. «Había en su
decer tanto. - Consuélese usted, rescarita, dice Gomin, un sello de dolor
pondió el chico, que no padeceré
y muerte que partía el alma.»
siempre. »
Al tercer día de desempeñar su carEn efecto, acercábase ya la gran
go Gomin, no pudiendo dar al preso
consoladora, la muerte que liberta, recomida regeneradora, trájole cuatro
dime y baña el espíritu en paz divina.
tiestos floridos. Le recompensó de su
La víctima no podía resistir más: sus
buena acción el mágico efecto que
fuerzas se habían agotado. Fueron sus
causaron. El niño llegaba á sí las floúltimos instantes tan poéticos, que el
res, las olía, las palpaba, las besaba.
Shakespeare que escribiese la tragedia
Al fin, sus ojos secos volvierop á hudel inocente rey niño nada tendría
Facsímile de un cartel que los ciudadanos franceses fijaron al exterior de sus casas para dar
medecerse con rocío bienhechor: por
que inventar ni que añadir, ni podría
testimonio de su republicanismo y librarse de persecuciones
vez primera desde que le habían desencontrar más bellas palabras, sueño
enterrado, Luis Carlos vertió una lágrimás patético y dulce. De puro hermoma. Fué_ s~ acción d~ gracias muda y elocuente; primera, salió de sus cuatro paredes y comió en com- so parece inverosímil, aunque es la estricta verdad.
porque SI bien no es cierto que Luis Carlos guarda- pañía de otras personas. Era la comida mucho mejor
Viéndole amo~orrado é inerte sobre la almoh~da,
se silencio absoluto (como afirma la leyenda), desde que la suya, y hasta había una torta de frangipán con preguntóle Gomm: «¿Está usted peor?» Y el mño,
la fatal declaración contra su madre, era realmente azúcar molido. El niño, al pronto, mostraba apetito con gran dulzura: «Estoy mal, per-o menos que antes:
difícil sacarle una palabra del cuerpo.
excelente; pero la dureza de Careaux, sus palabras ¡como la música es tan preciosa!» Ya se comprende
Lo que más admira al que lee los fastos de la Re- agrias y una frase que exhaló sobre la «inutilidad de que ninguna música, ni siquiera el más leve ruido, se
volución, es ver á una familia real - en épocas de la vida del chiquillo» le quitaron inmediatamente las escuchaba en la sombría torre. Gomin, admirado, intanto prestigio para las monarquías - entregada al ganas: ni comió más, ni siquiera quiso probar la tor- terrogó: «¿Dónde oye usted esa música? - ¡Allá en lo
suplic~o, sin que los demás reyes de Europ~ com- ta. «La dejé porque era de aquel hombre, » confesó alto! - ¿Hace mucho?- Desde que está usted de roprendiesen todo el alcance del hecho y se manejasen al día siguiente. Diríase que desde entonces el niño dillas. ¿Cómo no la oye usted? ¡Escuche, escuche!»
resuelta y eficazmente para salvarla. En cinco ó sintió realmente lo inútil de su amarga vida. Detúvo- Y con ojos de éxtasis, con el alma ya fuera del cuerseis años que duró la humillación y desaparición casi se la convalecencia; reapareció la fiebre, y los tumores po, el niño se echaba de la cama. De pronto se estrecompleta de la familia de Luis xv¡, ¿se comprende de las muñecas y las rodillas se abultaron.
meció y con arrebato inexplicable dijo, abriendo los
que España, Austria y los Borbones italianos no puPoco tiempo después, como Gomin propusiese al brazos: «¡Entre tantas voces he conocido la de
diesen coger en medio á Francia y aplastarla como á niño una partida de damas, él se levantó, y, cosa ra- mamá!»
una nuez? No es mi propósito insistir en el aspecto ra, fué derecho á su guardián, mientras con el dedo
¡Visión venturosa, final admirable de una existenexterior del drama que refiero: sólo me importa de él señalabaála puerta. «¡No se puede!,» respondió ape- cia en la cual, sobre torturas nunca imaginadas y aselo concerniente al débil ser que ya se acerca al fin nado el custodio; y el niño, echando fuego por los chanzas nunca vistas, sobrenadó fuerte, puro, sublide sus dolores. Y por eso he de contar que, á princi- ojos, murmuraba: «¡Quiero verla una vez; verla una me, intacto, un sentimiento, un amor, una pasión
pios del año 1795, la propuesta del rey de España, vez sola, antes de morir!» Seguía ignorando la suerte sin límites: la del hijo por la madre - corno había soque ofrecía reconocer la República si le entregaban de su madre; creía que estaba aún allí, á dos pasos de brenadado la de la madre por el hijo!
al hijo de Luis XVI para ponerle á la cabeza de un él, llorando por él. Viendo que Gomin no accedía,
No fueron, sin embargo, las últimas palabras de la
Estado independiente, empeoró la situación del pri- echóse desesperado sobre la cama, sollozando y gritan• criatura. A Lasne, que había subido á relevar á Gosionero, bien ajeno á que en España se le quería ha- do con tal fuerza, que Gomin, para contenerle, tuvo min, le preguntó blandamente: «¿Habrá oído esa
cer rey de Navarra y Bearne. Cambaceres exclamó que decirle: «¡No querrá usted que me condenen á música mi hermana? ¡Ojalá!» Y al mismo tiempo las
en la Convención: «Ningún riesgo hay en tener pre- muerte!» El niño, al oír esto, calló ... y el llanto vol- pupilas del agonizante se clavaron en la ventana:
sos á los individuos de la familia Capeto: en expul- vió al corazón de donde salía. Poco después excla- hizo un movimiento de inmenso júbilo, y volviéndosarlos lo hay muy grande. Casi siempre la expulsión mó mirando á Gomin: «¡A quién habré yo hecho se á Lasne, murmuró: «Tengo que decirte una code los tiranos prepara su restauración, y si Roma hu- daño!»
sa ... » Prestó oído el custodio ... y sólo advirtió un
biese puesto á buen recaudo á los Tarquinos, no tenHacia el mes de abril, aquel corderillo moribundo débil suspiro ... el postrero.
dría que combatirlos después.» La Convención estu- tuvo un lindo arranque, digno de ser notado. Como su
Lasne, años después, declaró que había permaneRECUERDOS DEL CENTENARIO ROJO

NúMERO

POST MORTE\l

Diríase que, al expirar el rey niño, las iras de la
revolución habían de aplacarse y dejar en paz sus extenuados restos, su cuerpo demacrado y consumido y
su cabeza abrumada de dolores inconcebibles. No
fué así. Hasta en la fosa veremos cómo llevó adelante la revolución su terrible consigna: deshacerse de
Luis XVII. Otros personajes expiaron delitos, errores,
faltas: Luis XVII expió el haber nacido. Existir fué
su crimen, y no existir, ni aun en la tumba, el castigo á que le condenaron.
Dispúsose la autopsia del niño así que se comprobó su muerte. Los facultativos registraron aquel pobre
cadáver, cuya descripción anatómica horroriza, como
horroriza la narración de premeditado y alevoso asesinato. En efecto, según declararon los médicos, todos
los órganos y vísceras del niño - cerebro, corazón,
hígado, estómago - revelaban salud y complexión
robustísima: lo que le había matado era el marasmo,
y la tuberculosis que de él se engendrara. Sin las privaciones, las torturas y la refinada combinación de
dos procedimientos espantosos - el martirio y la miseria, - la criatura hubiese vivido dilatados años, sana
y fuerte. La enfermedad se la derramaron en los labios, cual se derrama un frasco de ponzoña.
Cuando se supo la muerte del que el pueblo seguía
llamando delfln , formáronse grupos alrededor del
Temple. Una mujer con el pelo suelto y un haz de
flores marchitas en la mano, quiso forzar la puerta y
entrar á contemplar el cadáver. Lloraba, gritaba y repetía: «¡Quiero volverá ver al niño! Un día, en su
jardín de las Tullerías, me dió estas flores, y se las
he de poner sobre la caja.»
La Convención y el gobierno revolucionario, desde
el primer momento, aspiraron á quitar toda importancia al suceso. «Es un hecho insignificante,» repitióse
en las esferas del poder. «Que se le entierre sin ruido ni aparato,» añadieron. Tal fué el misterio y la
aparente indiferencia que envolvió esta muerte, que
hasta hace bien pocos años se negó que existiese el
acta de defunción de Luis XVII, obscurecida en los
archivos del Hotel de Ville. Cuando tendieron al niño
en el ata:íd - era el miércoles ro de junio de 1795 un comisario de los que allí se encontraban, movido
de piedad al ver el cuerpo desnudo, ofreció su pañuelo para envolverle la cabeza. Clavaron el ataúd
de pino; envolviéronlo en raído paño negro, y lo sacaron, antes -de anocher, á las siete de la tarde. Al
salir el féretro, el custodio Gomin dijo al empleado
que le seguía: «Ya no hace falta cerrar la puerta de
hierro.» Pasaba la fúnebre comitiva por la calle de
Popincourt, á tiempo que varios chiquillos del pueblo,
al saber el nombre del que llevaban á enterrar, seco-

locaron en fila y se descubrieron respetuosamente.
Estaba dispuesta la última morada de Luis XVII
(luego veremos cómo no fué última) en el cementerio de Santa Margarita, modesta y vieja parroquia no
muy distante del Temple. Abierta ya la fosa en el
rincón de la izquierda, fué depuesto en ella el ataúd,
y cubriéndole la tierra, no quedó señal visible del lugar en que descansaban los restos del rey niño. Como
en el sepulcro de Cristo, se dejaron allí centinelas,
á fin de que los adictos no viniesen de noche á sustraer el cadáver.
Desde el punto mismo de 1a inhumación , y á
pesar de estas precauciones, empiezan á espesarse las
tinieblas y á reinar la incertidumbre y el misterio.
Mientras Lasne afirma que Luis Carlos fué sepultado en una hoya abierta ex profeso, el bedel y el sepulturero de Santa Margarita aseguran que le enterraron en la fosa común; pero que ellos (habiendo
tenido cuidado de hacer en el ataúd una señal con
tiza), á la tercera noche, cuando ya cesó de estar vigilado el cementerio, desenterraron la caja, se cercioraron de que en ella yacía un niño con el cráneo
abierto por el escalpelo, y le enterraron en lugar
aparte, marcado con signos que permitían reconocerle. El enterrador, al proceder así, calculaba que andando el tiempo cambiaría de faz la política, y una
restauración probable le recompensaría por haber
reservado el cuerpo de Luis XVII.
Contrasta esta afirmación con la del general conde
de Audigné, el cual asegura que el cadáver del rey
niño fué sepultado al pie del torreón del Temple, y
que él mismo presenció cómo por casualidad se descubrieron, removiendo el foso, los restos, envueltos en
cal viva, é imposibles de confundir, por el tamaño del
esqueleto, grande para niño y chico para hombre, y
por las imborrables huellas de la autopsia que conservaba el cráneo.
Sin embargo, ni la versión del sepulturero ni la del
conde parecen adoptadas por la historia. Otra versión
más verosímil, más conforme á la revolucionaria eónsigna de suprintt'r á Luis Carlos, de borrar, si posible
fuese, hasta su nombre de la memoria humana, es la
que ha prevalecido, envolviendo definitivamente en
sombras el último destino del mártir del Temple.
Según declaró en 1816 Luis Antonio Charpentier,
jardinero mayor del Luxemburgo, el 25 de Prairial
del año m fué llamado por el comité de su sección,
y allí se le ordenó que volviese de noche, acompañado de sus dependientes provistos de azadones y palas.
Concurrieron puntualmente á la cita (no se jugaba entonces con la autoridad), y un miembro del comité, ciñendo su faja tricolor, les llevó, primero en coche y
luego á pie, sin pronunciar palabra, al cementerio de
Clamart. Allí se les mandó cavar una hoya de seis pies
de largo y tres de ancho. Hiciéronlo con el mismo extraño silencio, y acabada casi la hoya, vieron abrirse la
puerta del campo santo, y bajarse de un coche otros
tres hombres con faja tricolor, que traían consigo un
féretro no muy grande. Colocado el féretro en la nueva fosa, se ordenó á los jardineros colmarla: hecho
lo cual, se dispuso que pisasen el terruño é hiciesen

desaparecer el menor vestigio de la obra. En seguida,
y sobre la misma tierra que ya cubría el ataúd, se les
advirtió á los obreros que ¡ay de ellos si dejaban rezumar el secreto!: la indiscreción costaría la cabeza al
que la cometiese. Repartiéronse asignados á los trabajadores, y uno de los de la faja tricolor_ dijo_ rie~do
á sus colegas: «Trabajo le mando á Capetillo si qmere
reunirse con su familia.»
Cuando la restauración se dedicó á la piadosa tarea
de rebuscar y exhumar los restos de la famil!a re~l
para ofrecerles digna sepultura, lo contradi~ton?
de las versiones que al niño se referían, la casi evidencia de que la revolución había adoptado sus precauciones trasladando á Luis XVII de Santa Margarita á Clamart y acaso de Clamart á otro punto,
y las chanzonetas de la prensa de oposición, que satirizaba pesquisas cuyo fruto pudo ser honrar por
restos de María Antonieta los de alguna ignorada víctima de la guillotina, concurrieron á impedir que
se indagase activamente el paradero del cadáver
del niño. Y de aquí resultó lo que era natural que
resultase. .. Negóse la realidad de la muerte de
Luis XVII, y por consiguiente la legitimidad de
Luis XVIII. Surgieron los falsos Luises, los impostores que tanto han dado qué decir y qué soñar.
Hay en el sentimiento monárquico exaltado un
matiz de romanticismo que no se ha estudiado lo
bastante. Merced á este sentimiento ( que podemos
clasificar entre los del orden estético) el respeto á una
institución se convierte en culto á un individuo, al
cual reviste de todas las perfecciones ideales en cuerpo y alma. Un rey amado tiene que ser guapo, animoso, noble, digno, ora santo (como nuestro Fernando), ora mártir (como Ricardo Corazón de León
y Luis XVII). Pues bien: si la imaginación pre!endiese agrupar en una sola persona todas las cuah_dades y circunstancias que exaltan el amor, el entusiasmo y la abnegación absoluta, no llegaría á formar
tipo tan completo como el de Luis XVII. He~mo_sura que atrae; niñez que enternece; carácter regio bien
demostrado en tan corta edad; un amor filial que
vertía sangre por mil heridas; un infortunio que no
puede hallar términos de comparación en ningún infortunio humano... , todo se reunió en Luis Carlos
de Borbón para encender hasta el fanatismo la devoción de sus partidarios. Si Luis XVIII llegó á ocupar
el trono de hecho, Luis XVII, el crucificado del
Temple, se captó los coraz,ones. Cuéntase ?e un jefe
chuan, que al pegar fuego a las ropas untaaas de pez

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_.,_:..i..,..,

~"--·
' -

Un guardia nacional francés dirigiéndose al cuerpo de guardia,
Copiado del Diario de la tonurde Fra,ujort (1793)

de un niño hijo de un republicano, le dijo rechinando los dientes: «Por Monseñor el Delfín.» Si el rasgo
parece salvaje, citaremos otro, el del realista oficial
de marina fusilado en Quiberón, y en cuyo pecho
encontróse un relicario chico, que encerraba una rosa

�EMIGRANTES DIRIGIÉNDOSE AL EMBARCADERO, CUADRO DE LUIS DE ENGELEN

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍTISCA

seca y este rótulo: «Regalada por Monseñor Luis,
Delfín de Fran&lt;;:ia.»
No: á Luis XVIII, hermano del rey, no se le podía
adorar como al niño infeliz, esperanza, delicia y dolor
de la patria. Y la revolución, al suprimirle cadáver
como le había suprimido vivo, no hizo sino abrir las
puertas de la leyenda, fomentar el mesiani~mo legitimista, dar cuerpo á la novela de una evasión secretísima, de una huída al extranjero, y más tarde, de
una reaparición de Luis XVII.
Leyendas como esta pululan en la historia: desde
Barbarroja dejando crecer en profunda caverna su
barba centenaria, y Arttís oculto bajo tétrica forma
de cuervo, hasta los falsos Demetrios de Rusia y los
falsos don Sebastianes de Portugal, el pueblo se ha
empeñado en arrebatar á la muerte á los soberanos
que amó; y si - como en el caso del niño Demetrio
y en el de Luis XVII - r~dea cierta penumbra los
últimos instantes y el sepeho de los héroes, la leyenda brota espontáneamente, cual flor azul nutrida con
las lágrimas y regada por las tristes lluvias que empapan la solitaria é ignorada fosa ...
El no haberse encontrado los restos del niño; la
oposición del gobierno restaurador á que se buscasen;
ciertas palabras y acciones de Madama Royale, hermana de Luis XVII y después duquesa de Angulema,
fueron otros tantos pilares en que descansó la imposfura. No apareció un solo Luis XVII : surgieron tres
ó cuatro. Sobre todo uno de ellos, el famoso relojero
Naundorff, fué para muchos realistas acérrimos el
verdadero cautivo del Temple, el niño rey. Ni le faltaron historiadores que sostuvieron sus afirmaciones,
ni testigos que las robustecieran. No ha mucho que
la prensa frai:icesa habló largamente de Naundorff y
su familia, y al leer los artículos que entonces se publicaron, dudas y zozobras y curiosidades sin fin agitaban el espíritu, cautivo de la historia singular de
aquel nuevo Gabriel de Espinosa, cuyos labios sellaba
voluntario silencio. Mas si la imaginación pretende
echarse á volar, la historia seria, documental, enemiga
de lo extraordinario y lo maravilloso, únicamente nos
dice que Luis XVII falleció en el Temple y fué inhumado en Santa Margarita. - El mejor comentario á su
destino serían las palabras que Esquilo pone en boca
de Prometeo encadenado.
«¡Oh deidad veneranda de mi madre! ¡Oh éter, que
haces girar la luz común para todos! Viéndome estáis
cuán sin justicia padezco.))
EMILIA

p ARDO BAZÁN

Juan Bautista, que se atribuye al famoso esc~ltor alemán Tilman Riemenschneider.
- En la capilla de la abadia de Boppard (Prusia rhenana)
se han encontrado varias y excelentes pinturas murales del siglo XIII: estas pinturas, que representaban asuntos religiosos,
habían sido cubiertas por varias capas de cal, habiéndose dispuesto que se proceda á su completa restauración.
- En Nantes se ha inaugurado la estatua que aquella población ha erigido á su hijo adoptivo, el ilustre doctor Angel
Guepin, el autor de la famosa Historia de Nantes y el fundador
del dispensario oftalmológico gratuito. La estatua es obra del
escultor Carlos Le Bourg y en el zócalo se ha grabado la admirable divisa que fué la norma de la vida de Guepin: Att.r plus
desherit!s, le plus d' amour (A los más necesitados, la mayor
suma de amor).
- Para la Galería de Pinturas del Instituto Stadel de Francfort en el Mein han sido adquiridos en la subasta de la colección Bohm cuatro cuadros, que son: Ma11ana en las 111011tal1as
del Rhin, ele Pedro Becker; La antigua coc/1erla, de A. Burger; Sant(l Maria Magdalena en la ma11ana de Pasllla, de E.
de Steinle y un retrato de niño de Felipe Rumpf.
- Se ha.inaugurado en Munich la E xposición anual de la
Sociedad de Artistas, en la que figuran 2.000 obras. De las naciones extranjeras la que está mejor representada es Inglaterra,
siguiendo Juego Bélgica, H olanda, Espru1a, Italia y Francia,
esta última con iJfla porción de hermosas esculturas.
En la propia ciudad actívanse los trabajos para inaugurar
cuanto antes la exposición de los secesionistas á la cual se sabe
que concurrirán muchos y muy notables artistas extranjeros.
- El compositor francés Eugenio de Henbay está escribiendo actualmente la m(1sica para una ópera cuyo libreto le ha dado el célebre poeta Francisco Copée, tomándolo de su mama
El violinista de Cre111011a.
Barcelona. - Salón Parés. - Importante y variada fué la exposición de estos últimos días. Ribera presentó:una media figura de mujer, elegante, fina de color y de sólida ejecución, como
suya; Tamburini, una cabecita pintada con jugosa frescura;
otra Graner, de un campesino, viva, sobre uno ele esos fondos
indecisos peculiares á este artista, y B. Casas, una cabecita
también discretamente estudiada.
U rgell sobresalía con una marina, de conjunto armonioso,
impresionado de luz y de acentuación total más decidida que
en muchas de sus obras anteriores.
Francisco Miralles, recién llegado de París, figuró con un retrato hábilmente ejecutado del Dr. Liciaga, y con una escena,
pintada con la brillantez que él acostumbra, de nuestro Paseo
de Gracia.
La fundición de Federico Masriera brillaba de una manera
notable en el salón, así por el valor artístico de los modelos,
como por las excelentes condiciones de reproducción en las
obras expuestas; el grupo de Campeny, Bisonte atacado por
u ,ws lobos, obra vaciada en bronce por encargo de un aficionado
yankee, pondrá en buen Jugar en el otro continente, tanto á
nuestra escuela de escultura cuanto á la fundición artistica barcelonesa.
Si las dificultades vencidas con verdadera maestría en la fundición de un grupo como el expuesto, por su estructura y dimensiones merece los plácemes más sinceros, no deben esca·
timarse tampoco al busto de Carlos III, de Mena, hábilmente
reproducido á cera perdida con exquisita limpieza, ni al retrato
de señora, obra modelada años atrás por el malogrado Nobas.

Teatros. - El comité constituído para las representaciones
de ópera que se han de dar en Gotha anuncia que el 27 de este mes se cantará Medea, ele Cherubini; el 29 Caperucita roja,
de Boildieu, y el 30 y 31 las óperas premiadas en el concurso
de que en otro número dimos cuenta, Evanthia, de Pablo U mlauft, y La Rosa de Pontevedra, ele José Forster.
- En el teatro Real de la Opera, rle Berlín, se ha estrenado
una ópera en cuatro actos, El gitano, de Ricardo Stieblitz, cuya
partitura revela en su autor grandes conocimientos en la instrumentación y contiene bellísimas melodías. La ópera ha sido
muy aplaudida.
Parls. - En el teatro de Aplicación se han estrenado: Le nez
d' tm ,wtaire, graciosa comedia en dos actos tomada de la no·
vela del mismo titulo de Edmundo Abont, y La poudre aux
moineau.r, una y otra de un joven y distinguido escritor, M.
Carlos Esquier. En el Ambigú ha tenido gran éxito un intere·
sanie drama en cinco actos y once cuadros de M. Pablo Mahalin, titulado Valmy.
Londres. -Se ha estrenado con muy buen éxito en Covent
Garden la 6pera de Mascagni, / Rantzau, dirigida por su autor:
éste ha recibido de la reina Victoria unainvita_ción para que dirija en el palacio de Wlndsor una representación en la que en
presencia de la familia real se P?ndr~ en es~ena Cavalleriarusticana y el segundo acto de L amigo Fritz, que cantarán la
señora Melba y los Sres. de Lucia y nuestro paisano el aplaudido tenor Viñas.
Barcelona. - Las principales compañías dramáticas que actuaban en nuestra capital han terminado sus tareas después de
haber hecho una fructífera campaña. La del Sr. Vico, que actuaba en el Eldorado, ha marchado de ovación en ovación, especialmente en las funciones dadas á beneficio del galán joven
D. Antonio Perrín y de aquel distinguido actor; pero la que el
público le tributó la noche de su despedida ha excedido á toda
ponderación y á cuanto hasta el presente se ha visto en Barcelona. En el mismo teatro empezará á actuar una compañía de
ópera italiana bajo la dirección del maestro Goula (hijol. En Novedades ha sido también cariñosamente despedida la compañía
dirigida por D. Emilio Mario, después de haber reproducido
en esta capital el interesante drama La Dolores, admirablemente escrito por el Sr.' Feliu y Codina, en el cual ha obtenido
un señalado triunfo la señorita Guerrero, y estrenado el precioso drama del Sr. Pérez Galdós, L a loca de la casa, y la comedia de D. Miguel Echegaray, A bogar-contra si mismo, uno y
otra con brillante éxito. En el Lírico terminó sus compromisos
la compañía dirigida por los Sres. Rosell y Ruiz de Arana, que
por espacio de algunos meses ha hecho las delicias de los aficionados al género cómico de buena ley. La zarzuela Abe/ardo
y Elo{sa, estrenada en el Tlvo}i, ha dado escaslsimo resultado;
en cambio La telefonista, arreglo del francés por D. Salvador
Granés, con bella música de Serpette, está proporcionando
muy buenas entradas, á pesar de sus chistes de color algo más
que subido.

Bellas Artes. -A fines de septiembre se celebrará en Nuremberga un congreso de historia de las Bellas Artes: el comité organizador, compuesto de los artistas profesores Holtzinger,
F . Craus, C. de Lutzow y Oechelhauser, invita á todos los representantes de las sociedades artlstico-cientificas, de los mu·
seos, etc., y proyecta celebrar en aquella ciudad una exposición
de obras de arte propiedad de particulares.
- El Parlamento de Baden ha votado la suma de 500.000
pesetas para añadir á la Galería de Bellas Artes de Karlsruhe
dos salas destinadas á pintura y dos á escultura: al propio
tiempo que estas obras se terminará la ornamentación pictórica de la escalera del edificio. Los dos grandes lienzos de pared
y las lunetas que han dejado libres los frescos de Mauricio de
Schwind se cubrirán con cuadros que han sido ya encargados
al pintor Gleichanf.
- El escultor francés Mercié ha terminado ya el modelo del
monumento á Meissonier que en la próxima primavera ha de
inaugurarse en los jardines del Louvre: el artista presenta al
famoso pintor vestido con su blusa y sentado en un sill6n en
actitud meditabunda y con la paleta en la mano, tal como se
le encontraba en su taller cuando estaba trabajando.
- Las autoridades municipales de Wiesbaden han tomado
recientemente los acuerdos necesarios para proceder al embellecimiento de la nueva Casa Consistorial. En el salón de sesiones se colocarán dos grandes lienzos que representarán el
asalto de las murallas romanas de la ciudad por los germanos
y la entrada del emperador Guillermo en Wiesbaden después
de descubrir el monumento de Niederwald. En el salón de fiestas se pondrán los retratos del emperador y de la emperatriz
actuales, de Guillermo I, de F ederico, dd emperador Adolfo
de Nassan y del gran duque Adolfo de Luxemburgo y figuras
alegóricas de la Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.
- El pintor A. de Heyden ha terminado el friso del salón de
la Casa Consistorial de Berlin, que consta, como en otra ocasión dijimos, de veinte escenas de la vida berlinesa: las últimamente pintadas son un café en un jardín público, un mercado
rle los que semanalmente se celebraban en aquella capital, la
extinción de un incendio y la llegada del despacho anunc\ando
la victoria de 2 de septiembre de 1870, fecha de la batalla de
Sedán. Para completar la ornamentación faltan doce retratos
de otros tantos berlineses célebres de la época en que se construyó el edificio, que se colocarán en las lunetas de aquel salón.
- L'l asociación de acuarelistas alemanes celebra actualmente en Dresde una exposición en la que figuran notables obras
Necrología. - Han fallecido recientemente:
de Stahl, Herrmann, Skarbina, Banlzer, Fritz, Bartels y
Maximiliano Hantken, director del Instituto de PaleontoloKampf.
- En el campanario de la iglesia parroquial de 1-fassfurt gia de Budapest, fundador de la Sociedad Geológica de aque(Franconia) se ha descubierto una estatua de madera de San lla ciudad é individuo de la Academia Húngara.

Nú~IERO

605

Santiago María G. de Crussol, duque de Uzés, individuo de
una de las familias más nobles de Francia, que habla recientemente emprendido un viaje de exploración al Africa central, en
donde ha muerto.
Doctor Nils Gustavo Kjellberg, profesor de Psiquiatría de la
Universidad de Upsalay uno de los más célebres frenópatasde
Suecia.
Guy de Maupassant, renombrado escritor é inspirado poeta
francés, autor de hermosas poesías, novelas y cuentos y colaborador de los principales diarios y revistas de París.
Gabriel Balar!, director del Conservatorio del Liceo de Barcelona, notable compositor, autor de muchas y aplaudidas zarzuelas, sinfonías, romanzas y piezas de concierto y de baile.
Don J uan T~tau, distinguido economista y ministro de Hacienda en tiempo de la república española.
•
Don Alejandro Rodríguez Arias, teniente general del ejérci·
to español : tomó parte en la guerra de Santo Domingo, en la
campaña de Cuba, en la guerra carlista y ha fallecido desempeñando el mando superior de la isla de Cuba.
Otón Bach, director del Mozarteum de Salzburgo, director
de la Sociedad de Filarmónicos de Viena, compositor de óperas y de piezas sinfónicas, religiosas y de música di camera.
Enrique Schaumann, pintor alemán de género y de animales, presidente de la Asociación Artística de Stuttgart.
Juan Schindler, notable escultor ornamentista vienés.

Después del baile, cuadro de Holewinski -

Fuente de emociones es un baile para toda joven, jy más si la
joven es linda como la que pinta Holewinski: á él acude llena
de ilusiones, animada por el deseo de ver al que supo conseguir su cariño ó por la esperanza de encontrar allí quien sepa
hacerse dueño de los tesoros de amor que su pecho encierra, y
de él regresa unas veces con una ilusión más, otras con una
esperanza menos, ya inundada el alma de inefables delicias, ya
traspasado el corazón por punzantes desen~ños. La beldad del
cuadro que reproducimos no ha reco~do a buen seguro en el
baile tan amargo fruto: su cuerpo mas que del cansancio material se reposa de esa dulce fatiga que nace de unas horas de
placer no turbadas por el más pequeño desasosiego, y en su rostro se revelan el bienestar que producen el deseo satisfecho y
la pasión correspondida, la tranquilidad que engendra 1:J. confianza en el bien amado, la voluptuosidad que despiertan el recuer·
do del lícito goce saboreado y la seguridad del próximo logro
de un ferviente anhelo.

¿Qué me querrá?, cuadro de E. de Blaas. - La faja
de canal que corre en la parte inferior del cuadro de Blaas es
un indicio de que la obra está inspirada en la que con razón se
llama perla del Adriático, pero más_ c?nvincente que este indicio es la prueba plena que nos summ1stra la figura que en ella
destaca. Cualquiera que haya visitado Venecia y recuerde el
tipo de la veneciana de la clase baja, no podrá engañarse respecto de la procedencia de la heroína del lienzo que nos ocupa:
en muchas partes se encuentran cuerpos esbeltos, formas esculturales cabelleras espléndidas que en negros rizos se desbordan
sobre 1~ frente y las espaldas; pero lo que sólo en Venecia se
encuentra son esos ojos llenos de luz que atraen y esas miradas
todo fuego que abrasan. No cabe duela: es veneciana esa muchacha que se pregunta ¿Qué me querrá? Pues ¿qué ha de querer de ella - decimos nosotros - sino decirle una vez más que la
adora hacerla partícipe de sus proyectos y ele sus esperanzas,
arran~rle nuevas promesas amorosas, y quizás, aprovechándose de la soledad del sitio, robar á sus labios uno de esos besos
en que se condensa todo el proceso de una pasión? ¿Acertamos
al contestar en estos términos? Estamos seguros de ello, y si
nuestra convicción vacilara nos afirmaría en ella la expresión de
esa hermosa cara en donde más que la pregunta leemos las
respuestas que dejamos escritas.
E migrantes dirigíéndose al embarcadero, cuadro de Luis de Engelen. - No hace aún muchos años,
la emigración á América se alimentaba de los que no contentos con el bienestar, modesto, sí,. pero bienestar al fin, de que
disfrutaban en su patria, ibanse á lejanas tierras en busca de
mayor fortuna; hoy no es el afán del oro el que impulsa á los
emigrantes, es el hambre, la necesidad_ de procu~arse en otros
continentes el pedazo de pan que su tierra les ruega. Antes se
abandonaba el hogar con la esperanza de volver rico al rincón en
donde se nació; ahora el que emigra sabe que su peor desgracia
ha de ser el regresar, porque el regreso significa que la miseria
de allá devuelve al emigrante al país de donde la miseria de acá
lo arrojara. Así el espectáculo de un embarque de emigrantes
tiene mucho de lúgubre, y aun cuando entre tantos infelices no
falta quien intente engañar con falsas muestras de regocijo el
dolor propio y el ajeno, todos en el fondo llevan clavado en su
pecho el mismo puñal, la casi seguridad de que abandonan su
ingrata patria para siempre, la certeza de que allende los mares les espera luna vida de sacrificios sin la esperanza de un
porvenir risueño; saben que no van á enriquecerse, sino á vivir,
y ¡dichosos aún los que vivir puedan I Sugiérenos estas tristes
reflexiones el magnífico lienzo de Engelen, e~a composición
grandiosa que además de ser una obra acabadísima desde el
punto de vista técnico, tiene todo el vigor, todo el relieve, todo
el sentimiento rle la realidad magistralmente presentada por un
artista que además de ver, observar y reproducir de un modo
maravilloso, siente hondo y sabe hacer vibrar en los demás las
mismas fibras que en su corazón se agitaron.

Las Sant as Mujeres, bajo relieve de Rafael
Belliazzi. - Belliazzi es uno de los escultores napolitanos más
renombrados y á su cincel se deben los principales monumentos que son hermoso adorno de Ja antigua capital de las dos Sicilias. Recientemente ha termirf.ldo un bellísimo sepulcro que
en el cementerio de Nápoles ha de encerrar los restos mortales
del gran patriota y célebre escritor italiano F rancisco de San·
tis. Destinado á un panteón del propio cementerio está terminando el bajo relieve que reproducimos, y en el cual se advierten tantas excelencias de composición y de ejecución que ellas
por s( solas bastan para justificar la fama de .que disfruta el
artista.

'Nú11IERO

605

LA ILU STRACI ÓN ARTÍSTICA

499

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT, - ILUSTRACIONES DE EMIL I O BAYARD
(CONTINUACIÓN)

- Es posible que haya hecho bien, efectivamente; pero en lo que he hecho
mal ha sido en no detenerme á tiempo.
- Y ¿quién tiene la seguridad de detenerse á tiempo?
- Todas las borracheras son iguales; llega un momento en el que ya no sabe
uno lo que hace; en que el hombre se convierte en juguete de impulsos misteriosos, á los cuales obedece teniendo la convicción clara y perfecta de que procede como un miserable dejándose arrastrar por tales impulsos. Esto me ha
ocurrido, lo cual no atenúa en nada mi responsabilidad ni mi culpa.
A1 día siguiente, no por la mañana como quería Anie, sino por la tarde, luego
que Sixto se vió libre, partieron él y Anie en carruaje para Ourteau, adonde
llegaron al anochecer. Barincq, que volvía en aquel mismo momento á su casa,
llegó justamente á tiempo para dar la mano á su hija al bajar ésta del carruaje
que los había conducido.
- ¡Qué sorpresa tan agradable!, dijo Barincq besando tiernamente á su hija.
¿Qué os trae por acá?
- Vamos á decírtelo así que esté mamá para oirlo.
- Pero, en fin, estáis buenos, eso es lo esencial, y vais á comer con nosotros.
Manuel, vete inmediatamente á la cocina y di que los señoritos co'men con nosotros. Precisamente he reservado esta mañana un hermosísimo salmón para enviároslo.
Barincq había dado el brazo á su hija.
- Y el negocio que os trae ¿no se puede explicar sino delante de tu madre?
- Creo que es lo mejor.
- Entonces, vamos á buscarla en seguida.
Ambos entraron en el salón donde se hallaba la señora de Barincq, cortando
á la luz de la lámpara con una plegadera las hojas de una revista que seguramente no leería nunca, pero á la cual estaba suscrita porque le parecía esto muy
propio de una propietaria de un castillo.
-Anie, dijo Barincq al entrar, tiene que decirnos algo importante.
Ya no era posible retroceder; Anie, pues, comenzó sin detenerse:
- Sí; un contratiempo que anoche ocurrió á mi marido.
- ¡Un contratiempo!, dijeron simultáneamente los esposos Barincq.
- Sí; en una reunión en casa de Arjuzanx le comprometieron á que jugase y
perdió ...
- Sesenta y cinco mil francos, dijo Sixto terminando la frase de Anie.
- ¡Sesenta y cinco mil francos!, gritó la señora de Barincq, de cuyas manos
cayeron al suelo la revista y la plegadera.
- Que venimos á pedirte, papá, dijo Anie mirando á su padre.
- Sí, respondió Barincq en tono franco y sencillo; vosotros no podéis pagar
esa cantidad. t
- Y las deudas de juego, dijo Anie, se pagan á las veinticuatro horas.
- Es verdad.
Desde que se verificó el matrimonio de Sixto y de Anie, la señora de Barincq,
al ser testigo de la felicidad de su hija, habíase dulcificado mucho con respecto á
su yerno, al cual solamente llamaba la buena señora «querido Valentín, mi buen
- ¡ Sesenta y ocho mil francos!, gritó la señora de Barincq
yerno y hasta mi hijo;}) pero la pérdida de sesenta y cinco mil francos la trastornó.
- ¿Cómo, señor mío, gritó, usted se permite perder sesenta y cinco mil
principio en el rostro de su mujer y que la obligaba á fruncir las cejas y á apretar los dientes, se desvaneció; aún no había terminado Sixto su relación cuando francos?
- ¡Ay! Sí, mamá.
Anie se acercó á él, lo abrazó y lo besó apasionadamente, gritando:
- Y ¿cómo ha perdido usted esos sesenta y cinco mil francos?
- ¿Y por eso me has dado un susto tan espantoso?
- El cómo importa poco, interrumpió Anie.
- Pues qué, ¿no es nada esto?
- Al contrario, importa muchísimo. ¿Conque es decir, que es usted jugador,
- ¿Qué importa?
caballerito?
- Es preciso pagar.
- El perder casualmente una cantidad al juego no es ser jugador, replicó Anie.
- Buen:&gt;, pues pagarás. ¿No puedes tomar sesenta y cinco mil francos sobre
Sin contestar á su hija, la señora de Barincq se levantó, se acercó á su esposo
tu fortuna sin que esto resulte una catástrofe?
Al oir estas palabras el semblante sombrío del capitán comenzó á serenarse. y le dijo:
- ¡Ya lo ves! Has ·casado á mi hija con un jugador.
- Entonces, replicó sonriéndose, no hay más que tomar esos sesenta y cinco
- Pero, amiga mía .. .
mil francos de la caja.
- No te dirijo censuras, no te acrimino, demasiado cruelmente pagas ahora
- No hay sino pedírselos á mi padre, lo cual haré mañana mismo por lamatu culpa. ¡Pobre padre! Para ese fin tú has sacrificado á nuestra hija.
ñana.
Después, volviéndose repentinamente hacia su yerno, le dijo:
- Lo cual haremos, replicó Sixto; bastante haces con tomar parte en esta
- ¿Cómo no ha tenido usted la lealtad de prevenirnos de que tenía usted el
enojosa gestión, cuya responsabilidad debía llevar yo solo.
Arregladas las cosas de este modo, podía ya la joven hacer una pregunta que vicio del juego?
- Pero, mamá, interrumpió Anie, Valentín no tiene ese vicio; hace doce
tenía hacía un rato en la punta de la lengua y que ahora no podría parecer á
años que no ha tocado una carta.
Sixto expresión de queja ó de censura.
- Pero cuando la toca nos cuesta muy caro.
- Pero ¿cómo has perdido esa suma?
Barincq creyó que aquellas palabras le permitían poner término á una escena
- ¿Cómo? ¡Ah!
que para él era tanto más injusta, cuanto más veces se decía á sí mismo en voz
Anie vaciló unos instantes y por último dijo:
baja que Sixto tenía derecho perfecto á perder lo que era suyo.
- ¿Eres jugador?
- Ahora sólo se trata de pagar, dijo.
- Lo he sido en dos épocas: á los quince años en el colegio; á los veinte en
Pero su mujer no se dejó atajar la palabra.
Saint Cyr. A los quince años perdí en cierta ocasión ciento veinte francos jugan- No trato de acriminará Sixto, replicó; pero vuelvo á decir que cuando un
do á la dobla contra Arjuzanx. Figúrate lo que eran ciento veinte francos para
mí que solamente poseía veinte sueldos que me daban cada semana, y qué emo- hombre trata de formar parte de una familia, debe en conciencia confesar sus
ción experimentaría yo; por fortuna Arjuzanx me dió siempre el desquite yaca- vicios ...
- Pero, mamá, Valentín no tiene vicios.
bé por quedar en paz. Andando el tiempo también jugué en Saint Cyr y perdí
- Tal vez será virtud eso de jugar. Pues sigo creyendo y diré siempre que
mil doscientos francos, los cuales durante mucho tiempo han pesado con horrible
pesadumbre sobre mi concioocia. Desde entonces no he vuelto á tocar una car- cuando un hombre logra la fortuna inesperada ... , sí, señor, inesperada por muta, y de esto hace ya doce años. ¿Cómo he podido dejarme arrastrar otra vez, chos conceptos, de ser escogido por una señorita perfecta y de entrar en una
siendo así que ni me gusta el juego ni me gustan los jugadores? No lo sé; ha si- familia ... en una familia también perfecta, debe considerarse suficientemente
do un vértigo. Además, debo confesártelo, ya que nada te oculto, algunas burlas honrado y suficientemente dichoso para no buscar distracciones fuera de casa ...
En tanto que la señora de Barincq decía todo esto con vehemencia extraque, aun siendo dirigidas á de la Vigne, me pareció que pasaban por encima de
ordinaria, Anie mirat,a á su marido, que inmóvil, sereno al parecer, pero muy
la cabeza de éste para llegar hasta mí.
pálido, no decía una palabra; Anie, interrumpiendo á su madre, dijo á Sixto:
- Entonces, dijo Anie, has hecho bien.

Anie conocía perfectamente á su marido; existía entre ella y él e?trechísima
y completa comunidad de ideas, de sentimientos, p~ra que la expres1ó.n d~l ~ostro de Sixto no la impresionase hondamente; Anie, a pesar suyo, mstmtlvamente, formuló en voz alta la pregunta que, sin ella darse cuenta, había subido
desde su corazón á sus labios.
- ¿Qué tienes? ¿Qué ha pasado? ¿Qué te ha sucedido?
- Voy á decírtelo ahora; subamos.
En realidad esto era preferible; se ahorraban el embarazo y la tarea de preparar el golpe.
.
Una vez en su habitación Sixto refirió á su mujer, en muy pocas y muy rápidas palabras, todo lo que en casa de Arjuzanx había sucedido: su pérdida Y la
suma á que esa pérdida ascendía.
Conforme iba hablando veía Sixto que la expresión de angustia dibujada al

��LA I LUS'fRACIÓN ARTÍSTICA

502

LAS BOYAS ELÉCTRICAS DEL PUERTO DE NUEVA YORK
Acaba de hacerse en los Estados Unidos una interesante aplicación de las boyas eléctricas que han si· do colocadas por el Light-House Board en uno de

Y ya que nos ocupamos de los cables, no creemos
ocioso hacer algunas indicaciones respecto de los cables defendidos por una sencilla envoltura. Precisa
examinarlos de vez en cuando para corregir las averías que en ellos ocasionan las anclas de los buques ó
por las dragas que determinan nudos cual los que se
forman en las cuerdas de cáñamo. De ahí que se produzca la fractura de la cubierta protectriz y en su consecuencia circuitos y extinciones. Ha sido, pues, preciso proteger los cables por una doble cubierta de
mucha consistencia, envolviendo el todo de un compuesto asfáltico, residuos bituminosos de petróleo disueltos en sulfuro de carbono.

NúMERO 605
sición. El misterio que envuelve tantas regiones del
continente africano fué causa para que M . de Uzés,
animado de nobles propósitos, lo escogiera para la
realización de su atrevida empresa. Al efecto, organizó la expedición, tomando á Brazzaville como punto
de partida; pero la insurrección de los árabes contra
el nuevo Estado del Congo obligóle á retroceder,
ante la imposibilidad de franquear la ruta que había
de conducirle á los grandes lagos. A esta circunstancia se debe que el jefe de la expedición ofreciera su
apoyo y el de sus compañeros al agente frapcés del
Alto Oubangui, para castigar á los asesinos del explorador M. de Poumayrac. La campaña fué dura y
penosa, y el duque de Uzés, ya atacado de una afección especial que cubre las piernas de dolorosísimas
úlceras, vióse obligado á retirarse. Ya en Abidas la
disentería atacó á la mayor parte de los expedicionarios, y M. Jullien, uno de los compañeros del duque,
en un lastimoso estado de extenuación, dirigióse hacia la costa para recobrar algunas fuerzas y reembarcarse para su país. A los pocos días se recrudeció la
enfermedad que afligía á M. Uzés, quien e mprendió
el camino de Loango para embarcarse allí en un buque portugués. La muerte sorprendió al valeroso joven, que apenas contaba veinticuatro años, precisamente la víspera de embarcarse para su país, en donde el clima natal y los cuidados de su familia hubieran, quizás, d eterminado el restablecimiento de su
salud.

ZOO·CAUTERIO PARA LA CIRUGÍA VETERINARIA

Fig. r. Boya eléctrica del puerto de Nueva York. Montaje de una lámpara

los canales de entrada del puerto de Nueva York. La
utilidad de esta clase de boyas es incontestable, especialmente en las regiones brumosas; mas es empresa en extremo dificultosa y delicada, ya por los cuidados que exige su colocación, la seguridad de los cables y la duración de las lámparas, expuestas, como es
consiguiente, á los violentos choques de los témpanos de hielo y á los bruscos enfriamientos. La punta de Sandy Hook,
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un aparato de señales de alarma, ha
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sido convertida en el centro produc:,:. ,, ·-j•1.s1
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á siete boyas, de las cuales cuatro
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están dispuestas para indicar la di~ º·" ·-;('"
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Conforme vamos á demostrar, la ins- ;;
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talación ha sido bastante complicada. "'
Las boyas de que se trata son flo•·•• •··· '· ••
tantes, y como quiera que en el sitio
donde se hallan instaladas no existe
gran fondo, inclínanse algunas veces
---13,50
en la forma que representa la figura x.
Afectan la forma de un largo cilin~!
dro de madera de cedro (fig. 2), ha--~'?'
biéndose adoptado esta clase de madera no sólo porque. es la más á propósito para \ esistir los choques de Fig. 2. Detalle de
los buques, sino también porque es la boya eléc·
la que mejor flota y permite sostener trica.
las lámparas á la mayor altura posible sobre el nivel del agua. Desde el puente de un
buque de regular tonelaje distínguese la luz blanca de
la boya á distancia de cinco millas náuticas; cuanto á
la luz roja, que como se sabe tiene menos fuerza, vese
desde dos millas y media. Cada una de estas boyas
mide quince metros de longitud: habiéndose observado ciue al cabo de los seis meses pierden gran parte de su flotabilidad, se las reemplaza ó sustituye á la
terminación de cada semestre. No creemos necesario
hacer notar que todas las boyas están sujetas por su
parte inferior por medio de un disco de metal cuyo
peso es equivalente á 2.268 kilogramos. Una profunda
entalladura practicada en el mástil permite alojar el
cable que termina en la lámpara, entalladura cuidadosamente tapada y calafateada. Respecto del cable
interior hállase unido al exterior de modo que pueda
evitar los desperfectos ocasionados por las rozaduras.
Las boyas del Gedney Channel están dispuestas por
series de tres, de manera que los tres cables de las
boyas rojas, por ejemplo, se unen en una caja de junción sumergida cerca de la última, desde donde van á
parar á la instalación central de Sandy Hook.

~1

~1

Delicada empresa ha sido la de la elección de las
lámparas incande,scentes que debían emplearse, con
mayor motivo cuando ha debido renunciarse á las
lámparas de arco. Al empezar el servicio, ó sea en un
período que abraza desde noviembre de 1888 hasta
septiembre de 1891, empleóse el tipo comercial ordinario de las lámparas de cien bujías; pero la temperatura que se desarrollaba era tan elevada, que á los
veinte minutos de funcionar calentábase el cristal de
tal manera que no era posible tocarlo, y en invierno
el agua helada al mojarlo producía la rotura, á pesar
de la tela metálica protectora. Fué preciso adoptar la
lámpara de 127 milímetros, que alumbra más y es de
¡nayor duración, conforme lo demuestra el hecho de
que durante ocho meses de invierno sólo han debido
reemplazarse 29 ó 30 lámparas, una de las cuales ha
alumbrado por espacio de 2.407 horas en las eondiciones más desfavorables. Para evitar el inconveniente de las heladas se ha recurrido al medio de hacer
funcionar la dinamo de Sandy Hook antes de ponerse el sol, con cuyo procedimiento se consigue que se
funda el hielo que se forma en invierno en las lámparas.
La estación generatriz posee dos máquinas de cilindro vertical que desarrollan una fuerza de ocho á
diez caballos, y dos ~inamos Edisson que producen
respectivamente 165 volts y 29 amperes, de los que absorben las boyas y el faro de Sandy Hook 156 volts
y 29 amperes. El cable triple sumergido mide 8 kilómetros y otros 8 kilómetros el conductor sencillo.
Al efectuarse los primeros ensayos de este sistema
de boyas surgieron dudas acerca de su importancia.
Hoy todos se felicitan de los lisonjeros resultados obtenidos. La prueba más convincente de Ja eficacia y
buenos servicios que prestan estas boyas demuéstrala el considerable m\mero de buques que frecuentan
el canal, tanto de día como de noche.
Es una nueva ventaja que deben todos agradecer
á la electricidad.
•
DANIEL BELLÉT .
(De La Natttre)

EL DUQUE DE UZÉS

La triste noticia del fallecimiento del duque de
Uzés, que había emprendido un importante viaje d e
exploración en el territorio africano, ha impresionado dolorosamente. Con verdadero interés, no exento
de simpatía, fijábase el público en el joven explorador que prefirió arrostrar los peligtos que había de
ofrecerle un viaje de tal índole y la gloria que reportan los descubrimientos, á las comodidades de que
podía disfrutar en París, gracias á su jerarquía y po-

Es generalmente conocido el termo-cauterio Paquelín, destinado hoy para las aplicaciones de las
puntas de fuego. Mas vistos los inconvenientes que
algunas veces ofrece, á pesar de su indiscutible importancia, hasta el extremo de convertirlo en delicado y peligroso, propúsose M . Brenot perfeccionarlo
de manera que pudiera adoptarse especialmente para
las aplicaciones de la cirugía veterinaria. En el instrumento del doctor Paque lín, una corriente de aire
á través de la bencina contenida en un frasco se carboriza, trasladándose á una punta de platino, que se
somete á la acción de una lámpara de alcohol. Arde
el vapor de la bencina y la incandescencia se mantiene indefinidamente por medio de la corriente de aire,
que se precipita 6 modera á voluntad del operador.
Estas operaciones resultan perfectas cuando se practican con absoluta tranquilidad en un gabinete; p ero
preciso es tener en cuenta que los veterinarios vense
obligados, casi siempre, á operar en una granja, en
una cuadra ó en un patio, al aire libre y con la circunstancia agravante de t ener que ajustarse á todos
los movimientos del caballo sometido á tal tortura;
resultando, por lo tanto, difícil el empleo del instrumento.
El aparato que conviene, pues, aplicar debe constar
de una sola pieza, dotado además de un medio que
permita calentarlo automáticamente, sin el auxilio
de la lámpara de alcohol. He aquí cómo el citado
M. Brenot ha resuelto el problema. El instrumento
compónese de un mango carburador A (véase el grabado) sobre el que se atornilla una pequeña cubeta C,
á la que sigue el tubo F d el instrumento, que termina
en una rosca que sujeta la punta E. E l tubo de entrada, provisto de una llave B, se bifurca al entrar en
el mango, atravesando
uno de sus conductos
la sección A, y termina en el puntoF, adonde conduce el aire.
Cuanto al otro, se abre
en la referida sección
A, conduciendo el
aire, que al recorrer
por toda su longitud
cárgase de vapores al
e
pasar por unas esponjas empapadas de esencia que se hallan colocadas en el mango del
instrumento. Las dos
corrientes se reunen
A
en el punto F y se d irigen unidas á la punta del aparato.
La calefacción se
practica sencillamente, bastando para loN ue\·o zoo-cauterio de M. Brenot
grarla hacer maniobrar
el tornillo H que cierra un conducto lateral que termina en la pieza E,
provista de los tubos necesarios, de modo que el aire
carburado, inflamado por tal medio, quema la punta

L\

NúMERO 605

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

exteriormente. Cuando ésta alcanza un rojo
vivo, ciérrase el tornillo H, y por un mecanismo fácil de comprender, la corriente refresca
la parte interior de la punta, caliéntala simultáneamente y transporta la incandescencia á su
extremidad.
Es muy conveniente regular y clasificar la
carburación del aire, y á este efecto presta señalados servicios el tornillo B, ya que según
sea su posición abre más ó menos las dos partes del tubo bifurcado, y permite el paso del
aire más ó menos carburado, hasta llegar á la
saturación.
La cubeta C sirve para facilitar la carga del
mango.
La punta no es la única forma de las quemaduras que se J?ractican, puesto que en algunos casos es P:~ciso cauterizar grandes superficies, por cuyo motivo hállase provisto el
-:'·, A~·
aparato de varios juegos que afectan distintas
/
.
DJET.
formas y dimensiones.
Bajo diversas aplicaciones de relativa utiliTriciclo acuático y terrestre
dad préstase el nuevo aparato al fotograbado,
por cuyo motivo creemos que será justamente apreciado por todos aquellos que de él pueden ob- nes de francos, reduciéndose á siete millones en el
año último. En Inglaterra fabrícanse anualmente
tener beneficiosos resultados.
130.000 velocípedos, y Coventry ocupa en esta industria
á 15.000 obreros. Calcúlase que en la vecina na***
ción existen 300.000 velocepidistas. En 1892 la prefectura de París expidió doce.mil permisos de circuIMPORTANCIA DE LA INDUSTRIA DEDICADA Á LA
lación, sin que esta cifra signifique el número exacto
CONSTRUCCIÓN DE VELOCÍPEDOS
de aparatos existentes en la capital de Francia, que
Digna es de llamar la atención la importancia y des- se supone ascienden á 30.000. Bélgica posee también
arrollo que ha alcanzado esta modernísima industria muchos millares, y en España va aumentando cada
en el breve espacio de algunos años. En Francia ele- día la afición á esta clase de sport.
vóse en 1891 el valor de los velocípedos, ya montados
ó desmontados, á la respetable suma de doce millo1

arabede:Oigitalde
LABELONYE

J G

Lu

Penoau q1e coaoeen Ju

PILDORAS~~DEHAUT

Empleado con el mejor exito

D E PARIS

ZJO titubeaZJ en purgarse, cuando lo
llecesitan. No temeZJ el asco Di el cautaZJcio, porque, contra lo que sucede con
l os demas purgaZJtes, este ZJO obra bien
sb:lo cuaZJdo se toma con bueZJosalimentos
y bebidast oniJiCSJJtes, cual el vizlo, el cafá,
el U. Cada cual escoge, para purgarse, la
bora y l a comida !lue mas le convl enea,
se/T'U1 su ocupaciones. Como el cause
cio que la purga ocasiona queda com-

Debilidad, etc.

GARGANTA
VOZ y BOCA

Aprobada, por la Academia de Nedlcloa de rarfr.

rgoti·.,.
""'ª vJ eragaas de queHE1omnco
,, en ,ooERoao
se conoce,
pocton o

E

pletamente anuladopor el electo de la
bueZJa alimenUtcioZJ empleada,uno
se decide fácilmente II volver
11 empeHr cuantas ve¡;es
sea necesario. •

PASTILLAS DE DETHAN

1111

fli{eilliH~:ll]~ftJ#J:1

8
~

TERRESTRE

,u1 I ■tulih CH 11,1, •utJ,I
CAS, LENTEJAS, TEZ ASOLE
SARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECúC.ES
EFLORESCENCIAS
R OJECES

contra las diversas
Afecciones dalCorazon,
Hydropesias,
Toses nerviosas¡
Bronquitis, Asma, etc.

GELIS&amp;CONTÉ

•• la lugrt,

Y

El inventor Mr. Thore J. Olsen, de Chicago, ha proyectado y construído recientemente
un sencillo triciclo que funciona á voluntad,
lo mismo en tierrá firme que sobre la superficie de las aguas. Nuestro grabado representa
este curioso aparato, que consiste en dos barcas gemelas, íntimamente unidas y colocadas
entre las tres ruedas de que se halla dotado el
aparato. La manivela que hace maniobrar las
ruedas desempeña el mismo oficio en tierra
que en el agua, de manera que el triciclo flota ó se desliza indistintamente.
Cuando se trata de hacer funcionar el triciclo en el agua, las barcas gemelas sostienen el
aparato y el velocipedista hace maniobrar las
ruedas que, provistas de pequeñas paletas, convierten el aparato en un buque impulsado
por igual medio que los primitivos buques de
vapor.
En tierra es idéntica la acción del velocipedista: el aparato conviértese en un triciclo ordinario y las barcas quedan suspendidas á veinte centímetros del plano terreno. Este aparato se recomienda por su perfecta estabilidad, de manera que el
inventor, que, como es de suponer, ha logrado adquirir gran práctica en su manejo, hácele funcionar seguidamente en tierra, en los lagos y en los ríos, sin tomarse la molestia de variar el sillín. La única prevención
que es preciso adoptar, consiste en que la entrada en
un· río, lago, etc., no sea violenta, y que el triciclo se
deslice por una pendiente suave y sin accidentes. Las
barcas gemelas son de tela alquitranada, sumamente
livianas, y el mecanismo del aparato es tan simple
como práctico. Así lo afirman los revisteros americanos.

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EL CASTILLO DE BUR·
&lt;:os, por Ed11a,·do de Oliver·
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época, de una naci6n, de una
personalidad determinadas.
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progreso que este procedimiento significa y las venta·
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pues dados los incesantes
estudios y los continuos
descubrimientos es imposi·
ble, si la obra ha de resultar
' buena, que un solo hombre
escriba una historia univer·
sal, ni casi la de una na·
ción. A este pensamiento
obedece el libro que nos
ocupa, y sin vacilar afirmamos que su autor, el distin·
guido capitán de artillerla
Sr. Oliver-Copons, ha lle·
nado perfectamente la misión que el moderno historiógrafo d ebe proponerse.
La iadole de esta sección nos
impide entrar en detalles
acerca de esta obra, en la
que la historia del castillo de
Burgos aparece íntimamente
enlazada con la de la ciudad que á su pie se asienta y que por su
importancia durante la Edad media mereció el dictado de Ca·
beza de Castilla: por esta razón sólo diremos que es una mono·
grafía interesantísima que abarca la historia del castillo y ciudad famosos desde fines del siglo IX hasta nuestros dias, toma·

UNA VISITA AL Musito
BIBLIOTECA BALAGUER,
por A. García Llansó. Cuantos visiten el hermoso
Museo Biblioteca Balaguer
que en la pintoresca ciudad
de Villanueva y (ieltrú ha
levantado el desprendimiento patriótico del catalán por
tantos conceptos ilustre, el
Excmo. Sr. D. Víctor Bala·
guer, han de agradecer á
nuestro compañero de redacción Sr. García Llans6 el
lrabajp que ha realizado en
el folleto que nos ocupa, y
que, como su titulo indica,
es al par que una guia un
interesante recuerdo de la
visita hecha. En él pasa revista con ilustrado criterio
de las distintas secciones de
que consta el Museo Biblioteca, haciendo resaltar las
muchas bellezas y los mu·
chos objetos notables que
encierra, en cuyo examen re·
vela el autor su erudición y
conocimientos artísticos. F.!
folleto lleva bonitas ilustra·
ciones de Joaquin Diéguez y
se vende al precio de una
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LAS SANTAS MUJERES, bajo relieve de Rafael Belliazzi
da de las verdaderas fuentes adonde debe el historiador acudir,
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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