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                  <text>itrt&amp;C10t)

Ftí~ttetl
A:N"O XII

BARCELONA

21

DE AGOSTO

DE

NÚM. 608

1893

Con el presente número repartimos á nuestros suscriptores el tomo tercero y último de la obra de D. Antonio Flores
AYER, HOY Y MAÑANA, con ilustraciones de Nicanor Vázquez

SUMARIO

Texto. -

MURMURACIONES EUROPEAS
POR DON EMILIO CASTltLAR

M11n1mraciones europeas, por Emilio Castelar. La Exposición de Ckicago, por Eva Canel. -Lo que vi de la
La Indo-China. - Causas del interés que ha tomado por ella
Comt111a de Parls, por Archibaldo Forbes. - Miscelá11ea. la diplomacia universal. - Despejo de incógnitas en las alian•
Nuestros grabad4s. - Una fra11cesa en el polo Norte, por Pe·
zas europeas. - Caracteres opuestos de la India y de la Chidro Mael, con ilustraciones de Alfredo Paris . - SECCIÓN
na en el espacio y en el tiempo. - Elementos de conflicto en
CIRNTÍFICA: La estatua de Claudio Chappe, inventor del te·
la moderna Indo-China. - El sacrificio de Siam. - Los ingle·
llgrafo aireo. - Pasatiempos cientljicos. Ca11Ón improvisado.
ses en Egipto y el jetife de Egipto en Constantinopla. - El
- Libros enviados á esta Redacción por autores 6 editores.
califato musulmán. - Las competencias coloniales entre In·
Grabados. - Un intruso, cuadro cle Paris. - Cuatro graba·
glaterra y Francia. - Conclusión.
dos de la Exposición 1miversal de Chicago, entre ellos La
cFerris Wheel&gt; ( Rueda de Ferris ). - Fwilamiento de com11·
11istas en Francia; El pabellón de Flora en el Lo11vre, después
Durante los días últimos no se habló de otra cosa
del i11cendio; Las tropas de Versal/es agasajadas por los habien
el mundo europeo que de la Indo-China. Próxitan/es del bnlevard Hawsmann; Aspecto del hotel de Vil/e
despuls del incendio. - Los S11cesos de Siam: Vista de la ciudad mos los franceses á un estruendoso rompimiento con
real en Bang-Kok. -El buq11e«Jua11 Bautista Say;&gt; Los bu- Siam, temíamos todos violentfsimos encuentros entre
ques de guerra franceses delante del consulad4 de Francia en los dos Estados, en cuyas incidencias varias pudiera
Bang-Kok . - Tarde de est(o, cuadro de H. Caf6eri. - Estatua encenderse la guerra europea, y tras la guerra euroerigida en honor de Claudio Chappe. - Un cañón improvisado. - Contravapor, cuadro de F. Sallé (Salón de los Campos pea retrogradar el mundo moderno al cesarismo, que
trae aparejada la barbarie. No se concentra la luz inEUseos de Paris, 1893).

telectual en foco tan grande y vivo como F rancia,
para que todos cuantos tenemos el culto á las ideas
podamos convenir sin pena en verlo extinguirse ó
debilitarse sin remedio. Y como en el planeta merezca Europa y en Europa merezca Francia el concepto de un condensador del alma de la humanidad
y de la tierra, todos los hombres y todos los terrícolas que vivimos en ese aire vital del espíritu tenemos obligación de conservarlo, pues lo habemos
menester ciertamente, como han menester de luz
y calor solares todos los seres vivientes. Contando Francia hoy amigos tan dudosos como los rusos y enemigos tan resueltos corno los alemanes, preguntárnonos con anhelo sus partidarios hasta dónde
llegará la increíble amistad de Rusia con Francia,
pues el odio de Alemania sabemos hasta dónde llega,
que es hasta valerse de cuantas coyunturas favorables
se le presenten para hostilizarla, y si es preciso, hundirla. Durante larguísimo transcurso de tiempo nues-

U N I NTRUSO, cuadro de Paria, grabado por Baude
Salón de los Campos Elíseos. 1893

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

tro siglo corrió en el tranquilo cauce de la inteligencia y amistad entre Francia é Inglaterra subsiguien·
te á las guerras napoleónicas. Lo mismo la restaura·
ción, que la monarquía de julio, que el tercer impe·
río creyeron indispensable, para preservarse de Rusia
y Austria, unirse con la Gran Bretaña. El abandono
en que Inglaterra, encontrándose al frente y cabeza
de ella un hombre tan de progreso y de humanidad
cual nuestro eximio amigo el gran Gladstone, dejó á
Francia en su conflicto con Prusia, y el tristísimo
acuerdo de no coadyuvar, como Gambetta deseó en
su tiempo, á la ocupación del Nilo con los ingleses,
determinaron una separación entre las dos potencias
más civilizadas y más civilizadoras del globo, haciendo inclinarse y torcerse hacia Rusia á Francia y ha·
cía la triple alianza de alemanes, italianos y austriacos á la pacífica y parlamentaria Inglaterra. Mas
todo esto se halla envuelto en los pliegues de un verdadero misterio. Nadie sabe hasta qué punto es ami·
ga de Francia Rusia. Nadie sabe hasta qué grado
propende á la cuádruple alianza Inglaterra. De aquí
el interés consagrado por todos los políticos á la cues·
tión de Siam. En ella íbamos á 'despejar una incóg·
nita y á ver cómo se agruparían los factores de la ci·
vilización en un verdadero conflicto. Mas, lo confieso, mi curiosidad no llega, magüer mi oficio de cronista é historiador, hasta querer enterarme de lo que
sucederá en el día de la catástrofe, cual no quiero
saber tampoco lo que sucederá el día de la natural
extinción de nuestro planeta. Yo sigo creyendo, sin
fundamento acaso, que si un día chocase Rusia con
su natural enemiga Germanía, los fusiles franceses se
dispararían por sí solos, según el mucho carbón mos·
covita mezclado por el sentimiento público á su pólvora, mientras que si Francia cayese por su mal
dentro de un conflicto análogo al de Rusia con Alemania, se mirarían mucho los rusos antes de auxiliar
al verbo encarnado de la Revolución y de la República. En el mundo esclavón todo entero acaso predominan los afectos de amor á Francia por el correspondiente desamor á Germanía; mas en el imperio moscovita, si reina entre las muchedumbres de
los mujichs el odio á Germanía, entre las gentes de
distinción dura hoy mismo el culto á las ideas hegelianas y á las instituciones francesas, por lo cual se
les ha llamado y se les llama hoy mismo á quienes
tales ideas profesan los occidentales. Mas los verdaderos publicistas del terrón y del terruño ruso parecen
á una enemigos de Francia y enemigos de Alemania.
Yo creo haber leído en los escritores panslavistas á
la última moda que la escuela liberal es el mayor
enemigo de Rusia, que precisa espiar á los liberales
como fieras dañosas y delatarlos al czar sin piedad al
fin de ver si hay ó no jus~icia y los descabeza el verdugo cual merecen, que no tienen título y derecho
alguno al afecto amistoso de Rusia los franceses modernos; y así, lo más interesante de todo en un con•
flicto efltre Francia é Inglaterra era saber hasta qué
punto ayudarían Rusia y los rusos á Francia, como
Alemania y los alemanes á Inglaterra. No debe, por
tanto, parecernos mucho que las gestiones de Rosebery en Londres y las gestiones de Dufferin en París
se hayan reducido á indagar hasta dónde se hallaban
de acuerdo los republicanos con el czar, maltratándolos en el caso de una inteligencia y defiriendo á un
arreglo en el caso de litigar tan sólo por sus exclusi·
vos intereses.
El uso ha llamado Indo-China de antiguo á una
sola región, y esta región lleva el doble nombre de
dos regiones aproximadas en el espacio, pero separadísimas por su naturaleza física y por la índole intelectual y moral de sus respectivos habitantes. Espléndida, multicolor, calurosa, oliente, la India subyuga
ojos y olfato y oído con sus varios matices, con sus
estruendos fragorosos, con sus aromas penetrantísimos, con su vida rebosante y de plétora, la cual, á
modo de gigantesca erupción, estalla en fulguraciones volcánicas, dentro de cuyas vivas llamaradas y ardientes hervideros se contienen seres innumerables y
parecidos al polvo de átomos encerrados en las emanaciones del sol. Aquellos fuertes ardmas de la canela y del sándalo mezclados con las evaporaciones
mia~máticas del juncal espeso y rojo; aquellos jugos
que ahora os dan latidos tales como si la sangre se os
doblara en las venas, y ahora os matan como un veneno sutil; aquellas palmas bajo las cuales penden
los cocos y los dátiles, así como aquellas lianas cargadísimas con ramilletes y guirnaldas de gayos colores junto á molestos insectillos de voraces aguijones;
tantas bellezas unidas con los microbios coléricos que
se difunden desde los pantanosos ríos á los aires, con
las víboras y las serpientes que alzan sus áspides de
las entreabiertas fauces y silban, con los tigres que despiden del centelleo de sus ojos y del maullido de sus
gargantas fosfóreos ecos de muerte sobre aquella
gestación infinita de seres, todos embriagados por el

exceso de la vida; tales contrastes, tan lejanos del desierto semítico cual de la serenidad helena, forman
uno de los más extraños conjuntos que jamás hayan
podido verse bajo el cielo, cual si, en vez de pertenecer tal región á este nuestro planeta, perteneciese á
otros espacios más animados por el éter en otras fajas
de lo infinito. Poned sobre aquel teatro las amplias
piscinas religiosas sombreadas por sacros árboles, á
cuya sombra los fieles se bañan; las capillas cargadas
de amuletos y exvotos, donde los bracmanes se dan
á sus múltiples devociones; las pagodas de mármoles
y oro, parecidas por su brillo á monumentos labrados
con pedrerías; las plantas litúrgicas, á la universal
adoración asignadas por los dioses, mostrando varias
de sus ramas teñidas en púrpura y otras varias plateadas, con lo cual prestan á la vegetación tonos metálicos; las rocas, por cuyo~ boquetes creen los fieles pasar de un estado de su ser á otro estado, y decidme
luego si puede una externa y material naturaleza concordarse mejor con la índole íntima y con el espíritu
interno de aquellas gentes que produce y cría. ¡Cuál
contraste con China! Esta se parece mucho á las regiones occidentales de nuestra Europa y á las regiones varias de la América del Norte. Si bien por el
Thibet y la Tartaria entra territorio tanto en las regiones boreales, mientras por la Indo-China entra en
las regiones tropicales, la uniforme planicie del centro
presta por su parte también monotonía y uniformidad indecibles, así al imperio como al pueblo. En el
incendio casi solar de aquella extremada vida india,
la fantasía de su población aria estalla como una
grande fulguración astral, enviando en las nubes de
humo rojizo, en los océanos de fuego voraz, en las
cataratas de materias candentes á lo infinito, diosas
y dioses sin número. En China la planicie uniformemente verde, la cordillera tirada según líneas regula·
res, los ríos de llanas orillas y de fácil navegación invitan á la medida y al cálculo y á la proporción, por
lo cual quizás este pueblo extraño hace de las matemáticas como una teología, de los números como
unos dioses y de las medidas como unas leyes. Bien
opuestas India y China en verdad; mas á pesar de
opuestas, han reunido sus nombres para darle á gran
parte del Asia tal dispar denominación. Así como la
India se asienta en la península gangética, se asienta
en otra península cercana la Indo-China, e n la península transgangética. Con la palabra Thai designanla sus habitantes, que significa tierra de libres. La
parte más característica de toda ella por su nativa
congruencia con el medio ambiente y de mayor importancia por su grandeza y por su población, es el
disputadísimo y litigioso imperio de Siam, por quien
hemos estado á dos dedos de la guerra universal. Encerrado entre la Birmania de los britanos y el Cambodge de los franceses, con cinco millones de habitantes en espacio de una extensión mayor que la extensión de Francia, los grandes ríos que lo bañan,
llenos de cocoteros y de bambúes, le prestan su carácter propio de inmensa marisma, cargada con arrozales inacabables, que le dan grandes riquezas, y provenida ele aluviones con detritus océanicos, que le dan
la inconsistencia casi de un barco, pues no parecen
otra cosa sino naves sus cabañas casi acuáticas, movibles de continuo, á cuyas puertas nadan los ánades
con los cisnes, por cuyas cercanías se pasean los elefantes y saltan los monos, sobre cuya techumbre gritan las monstruosas iguanas.
Nos hemos detenido ante la región esta, no ciertamente por entretenernos en meros recreos descriptivos, por caracterizar con sus elementos de vida sus
elementos de conflicto. A su cabeza China, . y á sus
pies el mar indico, y á un lado Birmania, y á otro
lado Cambodge y Annam y Tonkín, no hay para qué
decir cuántos conflictos puede suscitar con las naciones que se llaman protectoras de sus aguas y de sus
tierras, no hay para qué decirlo, mucho más cuando
son estas dos naciones, una tan colonial de antiguo
como Inglaterra, y otra con tan grandes tenacidades
i colonial aspirante como Francia. Basta decir que
la corriente fluvial mayor de Indo-China, el Mekong,
tiene una porción de factorías y poblaciones francesas, así como diversos pueblos ribereños admiten un
protectorado francés, para decir cómo se disputarán
tácita ó expresamente los situados en este punto con
los ingleses situados en Birmania el imperio de Siam,
mediador plástico entre ambas regiones, que puede,
á guisa de puente levadizo echado sobre las aguas,
levantándose ó bajando de continuo á voluntad, separarlas ó unirlas. Reíos de los barcos franceses apresados por Siam, del mal tratamiento .inferido á los
comisionistas, del disparo hecho sobre las cañoneras;
todo eso es á la postre un conjunto de bien buscados ó bien invenidos pretextos para que Francia crez·
ca y Siam decrezca en el Mekong. Y extendido Siam
entre Birmania inglesa y Cambodge francés, no quiero deciros que toda mengua de Siam por las fronteras

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608

vecinas á Francia daña de rechazo á Inglaterra por
causa de las fronteras birmanas, y que todo paso de
Francia se halla sujeto á suscitar grandísimas aprensiones en el inmenso imperio británico. Por eso cuando un día supimos el ultimátum francés á Siam que
demandaba mayor espacio en el Mekong, y tras el ultimátum vimos el bloqueo, recelando que con Francia
estuviese Rusia y con Inglaterra Germanía, temimos
la conflagración universal. Pero el carácter industrial
y mercantil, mejor dicho, el carácter trabajador de
Inglaterra presta indudablemente á la grande nación
un amor de la paz europea, muy análogo con el que
siente la reptí.blica sajona en el Nuevo Mundo por
la paz universal. Y, amén de este carácter, Inglaterra
tiene hoy al más humanitario de sus estadistas en la
cabeza del gobierno, y este grande humanitario se
halla metido en el problema de mayor dificultad que
planteara en su vida, la reconciliación de I nglaterra
é Irlanda. El proceder prudentísimo y conciliador y
mesurado de lord Rosebery concuerda con esta situación del británico imperio en tan difíciles instantes, y sirve á la política gladstoniana con suma fidelidad en el mundo, al conjurar ese conflicto, contra
lo que decían y aseguraban supersticiones bien infundadas, aunque muy extendidas, al punto de parecer
universales. El ministro de Relaciones Exteriores no
ha querido proteger muy resueltamente al rey de
Siam, ó sea «el padre de la vida, » como le llaman sus
vasallos, y ha dejado que Francia se dilate á su gusto
por los ríos y lagos vecinos á las posesiones suyas
declarando intangibles los territorios antes birmanos
y hoy siameses por cesión de Inglaterra, sitos allende el r 8° de latitud. Así ha querido establecer la,
especie de neutra zona, indispensable al amortiguamiento de todos los choques posibles entre Francia
é Inglaterra en aquellos espacios. H echo esto, conseguido esto, no tenía Inglaterra interés ninguno en que
Francia se dilatara más ó menos por el Mekong y en
que Siam perdiera más ó menos aguas en la fangosa
marisma, sobre cuyos caños y canales se levanta este
inmenso imperio. Evitar un conflicto de graves consecuencias para la paz intercontinental; evitar un bloqueo del Menan y del Mekong, que hubiese dañado
al comercio británico en aquellos apartados territorios; averiguar hasta dónde llega el afecto amistoso á
Francia de Rusia y qué impaciencia tiene Alemania
por el rompimiento de hostilidades con Francia: he
ahí todo lo capital ocurrido en las disidencias últimas entre los dos Estados libres, terminadas ya por
un definitivo arreglo en que ambas á dos acaban de
sacrificar á Siam.
H artos motivos de disentimiento hay entre Fran
cia é Inglaterra por la ocupación del Nilo, para que
vengan las cuestiones del Mekong ahora y aflojen
más y más los lazos indispensables al progreso uni·
versal. Sobre si había el joven virrey egipcio de ir ó
no al Bósforo, hase armado contienda diplomática
entre los embajadores de una y otra potencia, tan
grande, que han colocado en gravísimo aprieto y apu•
ro al sultán turco, necesitadísimo de unos y de otros.
La fama, desde los comienzos del reinado de Abbas,
imputaba un despego intensísimo del joven colegial
teresiano á los tutores británicos, por detentarle su
tesoro y ocupar militarmente su imperio, so pretexto
de mantener el canal por completo libre y de conjurar las irrupciones nubias, á cada instante amenaza•
doras del bajo Nilo, y por lo mismo dañosísimas á
la independencia y á la integridad del Egipto. L'l
fama no marró en sus aprensiones, pues ha poco tiem·
po quiso el secuestrado monarca medir toda la extensión de su autoridad, nombrando un gobierno de su
confianza, y tuvo que ceder á las imposiciones extranjeras, empeñadas en guardar allí un gobierno británico. Con suma facilidad se alcanza, por ende, cuánto
contenderían entre sí los diplomáticos rusos y franceses de un lado y los diplomáticos alemanes y britá·
nicos del otro acerca de la expedición á Bizancio de
un vasallo bizantino tan sujeto á triste vasallaje por
la gente cristiana. E n razón de los territorios asiáticos, Rusia; Inglaterra, en razón del imperio indio,
donde hay tantos musulmanes; Francia, en razón de
su Argelia y de su Túnez, pueden llamarse potencias
islamitas y han por fuerza y necesidad de tratar y
extenderse con las autoridades instituidas por el Alcorán y por las tradiciones alcoránicas en el planeta. Y
la institución alcoránica por excelencia en el mundo es
el califato, equivalente dentro de sus condiciones
propias al grande Lama del Thibet, al Papa de Roma y al Patriarca de Grecia. La posesión del califato
fué así la piedra preciosa, por cuyo logro lucharon
los Absidas con los Omniadas, parientes del Profeta,
en una guerra de exterminio, y por cuya representación se dividieron estas dos familias cercanas, pero
enemigas, sentándose la una en el trono de Damasco
y la otra en el trono de Córdoba. Nada más tentador
al sultán que ser califa, sobre todo á este sultán sa

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LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

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KXPOSICIÓN UNIVKRSAL DE CHICAGO. - El edificio de F rancia, dibujo de E. Limmer

bio é idealista, hoy reinante sobre Constantinopla;
pero su origen tártaro, su sangre mogólica, su apartamiento fisiológico de las razas árabes puras le impiden completar su autoridad política con su autoridad religiosa, por vinculada esta última en gente del

Yemen, según la liturgia alcoránica, gente que haya
nacido bajo las palmeras, cuyas melodías unísonas
acompañaron la voz del profeta en los oasis de Arabia y e·n las riberas del Nilo, así como que haya de
sus abuelos recibido aquella sangre, cuyo carmín ten-

'

dió una estela roja de conquista desde -los campos de
Bagdad hasta los campos de Poitiers. Mas en el asalto con que á diario la gente cristiana de todo el mundo arremete á la gente del Islam, cuando en los Bal·
kanes ha perdido tantos florones trocados en gobier-

l!XPOSICIÓN UNIVKRSAL Dlt CHICAGO, - Los edificios de Suecia y de la India, dibujo de E. Limmer

�LA l LUSTRACIÓN

540

ARTÍSTICA

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ca y al Estado de Illinois, es el colmo de todos los mamarrachos y de todas las herejías artísticas que aquí
se han cometido. La estatua está hecha de staff, una
composición de yeso y fibra vegetal que da al yeso
consistencia y de la cual están asimismo revocados
todos los edificios por dentro y por fuera. El staff
puede ser muy consistente como yeso, no lo dudo,
pero como combustible tampoco tiene precio; de ahí
que cuando prende el fuego en el staff no se acabe
sino con la destrucción completa de lo incendiado.
No se han contentado estos señores con que la estatua fuese blanca, y le han dado un baño amarillo
que causa impresión á los aldeanos; no falta quien
crea que es de oro, porque las cosas se aprecian se·
gún las personas que las poseen.
Los norteamericanos tienen fama de ricos, rumbosos y derrochadores, y aunque los dos últimos calificativos no les cuadran, se les atribuyen maravillas
que no hacen.
Resultado: que así como la rueda merece conocerse, la estatua merece conocerse también... por lo mala. Pero que no lo sepan los yankees.
EVA

CANEL

Chicago, 25 de julio &lt;le 1893

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=.
EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO. - Parte del pórtico que un.e el Palacio de Máquinas y el de Agricultura

nos eslavos; cuando Chipre y Túnez acaban de caer
en manos infieles; cuando Grecia le pide desde las
últimas islas restantes bajo la media luna en sus mares hasta los desfiladeros de Macedonia y requiere
de su patrimonio Italia Trípoli; cuando Rusia le detenta Crimea y Georgia, extendiéndose cada día más
por Armenia y grabando en sus escudos desde el
Ararat y el Cáucaso hasta las montañas del Gran Mogol en Tartaria, justo debía parecer á los musulmanes
dar de mano á todas las aprensiones más ó menos supersticiosas respecto de sangre más ó menos límpida,
reconociendo por califa de todos los creyentes al heredero único de aquellos sultanes antiguos, que dieron al Alcorán, cuando perdía su Granada en Occidente, la mayor de sus victorias, el triunfo sobre Constantinopla en Oriente. Hase notado mucho que Abdul-Assis trata como vasallo al buen Abbas, no llevándolo consigo á las mezquitas en las ceremonias
solemnes; pero como amigo también, habiéndolo alojado en sus jardines del Bósforo; y ¡cuánto, al verse
todavía con reyes por vasallos, las ideas panslámicas,
nunca en el Bósforo apagadas, habránse por todas
partes difundido á la vista de aquellos dos interlocutores, enamorados de las grandezas pasadas con un
amor que sólo experimentan los nacidos para representar las irremediables decadencias presentes! ¡Cuál
número de veces le habrá referido el uno, salvado de
Rusia por Inglaterra, en el tratado de Berlín, que
borró la humillación de Andrinópolis, al otro, pupilo
de Inglaterra todavía, el momento de la toma de
Constantinopla por un ilustre antecesor suyo, cuando los aires se poblaban de viajeras golondrinas mientras los campos de blancas tiendas; y el sultán, después de haber orado á Dios y tenido con sus generales consejo, en una mano cogió la cimitarra de Ostman y en otra mano el libro de Mahoma, con una
mirada penetró en el cielo de la oración y con la otra
mirada empujó á sus pies los cañones, y tras sesenta
horas de terribles encuentros en torno de los muros,
donde pereció el postrer Constantino, las espadas volvieron á sus vainas y los arcos ál ángulo de su reposo, el humo de los combates se desvaneció en el cielo y cayó sobre la tierra el polvo, porque á la campana maléfica difundiendo blasfemias en el aire siguió el piadoso muezín entonando desde los alminares palabras laudatorias de Alá y sobre Santa Sofía
brilló la media luna que ampara y esclarece á los
buenos!
Madrid, 5 de agosto de 1893.
••,.,••..•.,•••••.,••..•.,.•.. ,.,•••••.,......,.............,•.,••.,•.,.••.•.,.•,.•.,....,.,.,1.,..•• ,.•••••,.•..,.,.•..••,•••.,.,.

~

LA EXPOSICIÓN DE CHICAGO (1)

I
El monumento, por así llamarlo, que los yankees
presentan para emular la gloria de Eiffel y achicar las
proporciones de su gigantesca torre, es la rµeda idea( l) Con este artículo comenzamos la publicación de la se-

rie de los que sobre la Exposición universal de Chicago escri·
be desde aquella ciudad expresamente para LA ILUSTRACIÓN
ARTÍSTICA nuestrn corresponsal la notable escritora Eva
Canel.

da y llevada á cabo por el ingeniero Ferris, que uno
de los grabados reproduce.
La «Ferris Wheel» es una mole que tiene 755 pies
de circunferencia por 250 de diámetro. Su complica·
da maquinaria está movida por la fuerza de dos mil
caballos, aunque no usa ni necesita más que cien libras de vapor, á decir de los que la manejan.
Los vagones que claramente se distinguen en el
grabado tienen dos filas de asientos, clavados á cada
lado del coche aéreo, y están por precaución cerrados hasta la mitad con cristales. En estos asientos
caben cuarenta personas y si es día de apuro van holgadamente otras veinte de pie.
El sistema de entrar y salir se hace sencillamente:
en las p1ataformas descansan tres vagones á un tiempo y cada vuelta se detienen para echar afuera á los
que han dado las dos á que da acción el medio peso
que se paga por darlas.
.
El efecto que producen estas vueltas resulta admirable: el panorama que se descubre es delicioso, y
sobre todo el conjunto de la ciudad inmensa y extensísima, con sus hermosos campos, apenas poblados
de casitas que semejan chalets suizos, y con su atmósfera negruzca y cerrada por el humo que se escapa
de tantos miles de chimeneas es nuevo y asombroso.
Aumentemos las vistas naturales con la grandiosidad
aparente de los edificios que constituyen la Gran fe·
ria del mundo, y con el lago inmenso que la baña,
internándose en su recinto por medio de canales que
surcan pequeños botes de nafta y poéticas góndolas
más ó menos venecianas, y tendremos, si nos hacemos
cargo de todo esto, que verdaderamente es la «Ferris
Wheel» lo más llamativo de la Exposición.
Otra de las cosas en la cual fundan los chicaguenses su orgullo artístico es el peristilo del que repro·
duce otro de los grabados la mitad con el arco central y el edificio destinado á conciertos que á su lado
se halla. A este edificio le hace pendan! el «Casino.»
El peristilo se compone de 48 columnas que representan los Estados y Territorios de la Confederación
americana.
Sobre cada columna hay una estatua masculina representando las razas india y caucásica; por cierto
que se advierte en el desnudo muy desnudo de los hombres blancos que ya las remilgadas norteamericanas
soportan sin ruborizarse el arte en todas sus fases y
con todas sus consecuencias.
E ra tiempo; pero la verdad es que no veo la necesidad de estas desnudeces en estatuas de tan escaso
valor y de tan poquísimo mérito, mal que pese á los
americanos.
El arco central llamado «Colombino» tiene apariencias de grandiosidad; pero si reparamos en el
grupo que lo corona, advertiremos que los yankees,
ni las cosas grandes, que son su fuerte, pueden hacer
completas. El carro triunfal, los caballos, las mujeres
que los sujetan, los caballeros que se ven á los lados
y el Colón que de pie sobre la carroza pregona su
triunfo previendo su apoteosis, parecen figuritas para
rematar un ramillete de confitería.
La colosal (por lo grande) estatua que sobre pedestal
de cemento surge &lt;iel canal y representa á la Repúbli-

. Conforme ofrecimos en nuestro númerq anterior,
diremos hoy algo de los edificios que Francia, Suecia
y la India han levantado en la Exposición de Chicago y cuyas vistas reproducen nuestros grahados de la
página 539.
El palacio del gobierno francés es de estilo del
Renacimiento y tiene su fachada principal delante
del lago Míchigan: dos pabellones laterales salientes
cierran un jardín en el cual se ve una hermcsa fuente de bronce. En uno de estos pabellones está la interesantísima instalación de la ciudad de París, ya conocida 'por haber figurado en otras Exposiciones; en
el otro se exponen reliquias, documentos, armas y
otros objetos relativos á Lafayette, el héroe francés
que en la gran guerra de la independencia americana
puso su espada al servicio de Wáshington y que todavía hoy es un lazo de unión entre Francia y la
América del Norte.
El palacio de Suecia es una notable reproducción
de un ejemplar de la arquitectura sueca de los siglos
xv1 y xv11 con sus curiosos pabellones, cúpulas y torrecillas. Aun cuando Suecia, que posee en Jackson
Park su edificio independiente del de Noruega, no
tiene relación histórica alguna con América, la exposición de productos de sus industrias y artes y de muchos objetos dignos de atención que tiene instalada
en aquel edificio es bajo muchos conceptos interesante. Artículos de oro, plata, cristal y porcelana, minerales, telas, etc., etc., llenan los amplios salones,
embellecidos además con multitud de cuadros y retratos. En los pabellones de los ángulos, cuyo interior presenta un aspecto altamente artístico, se admiran preciosos muebles, tapices, cortinajes, bordados
y otros objetos de arte.
Enfrente del palacio de Suecia álz'lise un gran pabellón construído según la pintoresca arquitectura
india, cubierto de filigranadas labores y de adornos
el_egantísimos: no es un edificio levantado por el gobierno; es simplemente un establecimiento en donde
se sirve te y junto al cual se encuentra un bazar en
donde algunos indostanos de atezado rostro venden
objetos de bronce, marfil y madera delicadamente
labrados, y telas, bordados, chales y tapices en tanta
cantidad que llegan á formar verdaderas montañas.
Por desgracia en todos estos productos se advierte
la influencia de la cultura europea, con lo cual dicho
se está que han perdido gran parte de sus encantos
las antiguas labores genuinamente indias.
En el reducido espacio que queda entre los palacios de Suecia y de la India circulan los trenes del
forrocarril sobre estacas que los americanos han cónstruído en J ackson Park á imitación de los aéreos que
existen en Nueva York y en Chicago: á 10 metros sobre el nivel del suelo deslízanse sobre los rieles esos
trenes que mueve la electricidad y que constituyendo
el único medio de comunicación dentro de la Exposición, apenas bastan para transportar á la multitud
de visitantes cansados que desean trasladarse cómodamente de un lado á otro. Esta escasez de medios
de transportes es uno de los grandes inconvenientes
que allí se notan, pues las distancias que hay que recorrer á pie son á menudo de cinco y hasta de ocho
kilómetros. Parece mentira que á los americanos,
hombres prácticos si los hay, no se les haya ocurrido
instalar en el parque J ackson un ferrocarril del sistema Decauville, que de fijo hubiera producido pingües ganancias. - A.

EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICA GO

La &lt;Ferris Wheel&gt; (Rueda de Ferris), carrousel aéreo de gigantescas proporciones. Dibujo de E. Limmer

�54 2

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

LO QUE VI DE LA COMUNA DE PARIS

III
De corta duración fué el intervalo de quietud .en
París durante la tarde del lunes 23 de mayo. Antes
de media noche, en ocasión de hallarme en mi hotel
Chaussée d'Antin, tumbado en el sofá y vestido aún,
comenzó otra vez el fuego, y no pude dormirá causa

bulevard de los Capuchinos, vi que aún le guardaban
considerables fuerzas de guardias nacionales, la mayoría de éstos embriagados, pero notábase en los demás mucha animación. La-barricada que había entre
el principio de la calle de la Paz y la esquina de la
plaza de la Opera, y que los cañones de Versalles habían destrozado en parte la víspera con su nutrido
fuego desde la Magdalena, habíase reparado completamente y estaba ahora reforzada con varias piezas

Fusilamiento de comunistas

NúMERO

608

de la Chaussée d' Antin, y dirigíanse hacia el Este
por las más estrechas calles, en vez de atravesar el
ancho bulevard Haussmann.
Entre las diez y las once, los que estábamos en el
hotel oímos el estrépito de un nutrido fuego á espaldas de la Cité d' Antin; y corriendo hacia la calle
Lafitte, observé que los de Versalles habían recobrado la plaza de Nuestra Señora de Loreto, el triángulo de barricadas en que me vi comprometido la tarde anterior, y que se abrían paso ah0ra á lo largo de
la calle de Chateaudun, que desemboca en la calle
de Lafayette, muy al Este de la Cité d' Antin.
Entretanto, manteníase un fuego infernal á lo largo del bulevard Haussmann, tanto que mi hotel corría
peligro de quedar cercado. Desde la calle de Lafayette, á la cual me atreví á volver, pude observar la barricada que los comunistas habían levantado en el
punto de confluencia con la calle de Chateaudun, á
lo largo de la cual hacían un fuego espantoso los federales. Sin embargo, éstos retrocedieron al fin después de una tenaz resistencia, y los de Versalles ganaron la posición dominante. Yo vi á los del calzón
en~arnado trepar por la barricada á medida que iban
saliendo por la calle de Chateaudun, y posesionarse
de la que había á través de la de Lafayette por lo
cual hicieron un fuego horroroso que alcanz~ba á la
extremidad del bulevard Haússmann, mientras que
otras tropas del Go?ierno hacían nutridas descargas
en esta vía, protegiéndola el fuego de cañón que
describía una parábola sobre sus cabezas. D~ este
modo los destacamentos comunistas que aún quedaban cerca de la extremidad del bulevard Haussmann,
no muy ~uertes por el número de hombres, pero sí
muy obst~nados, fue:on sorprendidos de frente y por
,retaguardia, y en ngor también de flanco porque
un fuego de carabina les alcanzaba á lo la;go de la
Chaussée d' Antin desde la iglesia de la Trinidad.
, Observaré de paso que, hallándome en la extremidad de una proyección al pie de la calle de Lafayette
m~ vi cogido entre tres fuegos; no se veía un sol~
paisano de puertas afuera, y hasta las mujeres tan
aficionadas á los fragmentos de bombas hallábanse
entonces á cubierto. Los comunistas, vi~ndo que el
bulevard Haussmann era demasiado peligroso para
ellos, aband~náronle uno tras otro, aprovechándose
de la protección que les ofrecía el teatro de la Opera.
A pesat de todo, las fuerzas de Versalles retrocedi:ron; de modo que á las dos y media no habían recorrido todo el bulevard Haussmann hasta más allá del
teatro de la Opera: era evidente que no querían exponerse más. A eso de las cinco y cuarto los comunistas bloquea~an á 1~ columna con un fu ego intermitente: dos minutos a paso de carga habrían bastado
para que las tropas regulares se apoderasen del bulevard en toda su extensión; mas no quisieron hacer
este esfuerzo, prefiriendo abrirse paso á través de
las casas, derribando paredes, para hacer fuego despu~s po~ las, ventanas. Así quedó libre la calle para 1a art1llena y las ametralladoras, y á fe que no
se escaseó su fuego. Las granadas y balas pasaban
por delante de mi esquina como un huracán· oíase
sin ces~r el silbido de los proyectiles y el es:répito

del ruido que producían las bombas en el inmediato y ametralladoras. Los oficiales comunistas me asegubulevard Haussmann. En los intervalos que media- raron que el fuego oído durante la noche era princiban entre los cañonazos percibíase el estrépito de las palmente el que ellos hicieron· desde la barricada,
ametralladoras, y podía oir cómo rebotaban los pro- tan nutrido que obligó á los de Versalles á retirarse
yectiles en el asfalto del bulevard, en tan considera- de su posición de la Magdalena. ·
ble número, que hubiérase dicho que granizaba. AlEste informe se confirmó hasta cierto punto por
gunas veces oía también el rumor de un fuego más el hecho de que los grandes bulevares no sufrían ahodistante, pero no me fué posible determinar en qué ra el fuego de la artillería de Versalles. Tuve el hodirección.
nor de tomar café con algunos hospitalarios guarAquello continuó toda la noche, sin que al amane- dias nacionales, que estaban bastante bebidos, y descer cesase tampoco el ruido. Apenas rayó el alba pués dirigíme hacia el palacio real para averiguar
aventuréme á ir hasta la peligrosa esquina de la ca- qué había ocurrido durante la noche en las calles de
lle de la Chaussée d'Antin, y asomando la cabeza San Honorato y de Rívoli. Algunas de las calles tracautelosamente, miré hacia el bulevard Haussmann, veseras habían padecido mucho á consecuencia del
que presentaba un espectáculo desolador. En la ancha fuego de cañón, que aún continuaba, aunque no con
vía veíanse diseminados algunos cadáveres, y otros tanta fuerza; pero las barricadas de la plaza del Pajunto á las puertas de las casas; varios de ellos hallá- lacio Real conservábanse intactas aún y armadas, y
banse en parte ocultos por el ramaje de árboles que la la que cruzaba la calle de Rívoli en su punto de
tempestad de proyectiles había tronchado; los faroles unión con la plaza de la Concordia hallábase todavía
y los kioscos estaban completamente destrozados, y en poder de los comunistas, prueba evidente de que
veíanse sus fragmentos esparcidos en todas direc- las tropas de Versalles no habían podido tomar aún
ciones. ·
la plaza. La calle de San Honorato, que recorrí en la
Por esta parte no habían avanzado seguramente dirección Oeste, estaba defendida por varias barrica.
las fuerzas de Versalles durante la noche, y hasta pa- das, en las que vi destacamentos de hombres embriarecía en cierto modo que habían retrocedido y que gados, pero resueltos al parecer á defenderse. La balos comunistas ocupaban posiciones abandonadas por rricada más fuerte se elevaba en la confluencia de
ellas el día antes. La gran batería de los primeros, la calle de San Honorato con la calle Real. Aquí
situada enfrente de los cuarteles de la Pepiniere, en la presencié un hecho de los más extraños que había
extremidad del bulevard Haussmann, posición que los visto hasta entonces. Los de Versalles ocupaban con
de Versalles tomaron la mañana anterior, hallábase numerosas fuerzas la calle del Arrabal de San Honoahora silenciosa; pero estas fuerzas tenían como pun- rato, que era la continuación de la de San Honorato,
to avanzado la pequeña batería situada en la intersec- al Oeste de la calle Real; de este modo hallábanse á
ción de la calle de Tronchet, de la que se habían retaguardia de la gran batería comunista que daba
.... .,
apoderado la víspera. Sobre ese punto, la batería de frente á la plaza de la Concordia, y sin embargo, no
la Pepiniere rompió muy pronto el fuego de cañón y podían tomarla por retaguardia á causa del fuego
ametralladoras, dirigido á la extremidad oriental del cruzado de la barriada que había á través de la calle
bulevard, donde algunos guardias nacionales, aprove- de San Honorato. Además de esto, hallábanse blochando cuanto podía servirles para resguardarse un queados por el fuego que los de Versalles hacían despoco, disparaban algún tiro de vez en cuando.
de el palacio del Cuerpo legislativo á través del SeLos sargentos comunistas corrían por los lados de na, dirigido contra la batería comunista, situada al
las calles, ordenando á los inquilinos de las casas que pie de la calle Real y que batía aquella encrucijada
cerrasen las ventanas, pero dejando abiertos los posti- por retaguardia.
gos: esta precaución tenía sin duda por objeto evitar
Hacia la Magda!ena no se veían ya tropas de Verque los partidarios de Versalles hicieran fuego contra salles, por más que hubiesen llegado la víspera con nulos insurgentes desde sus moradas. Debe advertirse merosas fuerzas para ocupar este punto, que al pareque por parte de los comunistas no se había intenta- cer proponíanse conservar. Evidentemente, su táctido nunca ocupar las casas para hacer fuego desde ca era no arriesgarse y economizar vidas en cuanto
ellas contra sus enemigos; habíanse contentado con fuese posible. Un ataque directo á ló 'largo de aquel
utilizar sus barricadas y todo aquello que en las ca- ancho bulevard les había costado, en efecto, mucha
lles podía escudarles de una manera ú otra. Los de sangre; y como los del calzón encarnado habían saliVersalles, por el contrario, según se dijo, habían ocu- do hacía poco de su cautividad entre los alemanes,
pado las casas y hacían fuego desde las ventanas. Yo no tenían grandes alientos. Muy pronto se vió que el
no puedo asegurarlo, porque no lo vi; pero sí diré sistema de los jefes de Versalles durante la noche
que procedían siempre con la mayor prudencia, y que había consistido en retroceder para saltar mejor.
excepto en casos aislados no habían sido muy emDe regreso á mi hotel, reconocí cómo las tropas de
prendedores ni hubo nada notable en la lucha cuer- Versalles se preparaban para efectuar un gran movi- de los cristales que se rompían; mas tan escasos eran
po á cuerpo.
miento por su izquierda. El día antes habían-llegado á · los defensores, que apenas murió algún hombre por
A eso de las seis fuí á dar un paseo, aunque no era la estación de San Lázaro, al parecer en su marcha efecto de aquel gasto de municiones, aunque es pro,
cosa nada agradable en tales momentos y se debía sobre Montmartre; ahora se habían apoderado de la bable que se resintieran los nervios de los pocos coproceder con la mayor circunspección. Llegado al plaza é iglesia de la Trinidad, á la entrada de la calle munistas que allí habían quedado. Indudablemente

NúMERO

608

543

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Las tropas de Versalles agasajadas por los habitantes del bulevard Ilaussmann

su posición era desesperada, y debieron reconocerlo
así, mas parecían empeñados en resistir hasta lo últitimo. Sus esfuerzos fueron realmente heroicos; cuando todo parecía concluído, cogieron un cañón no sé
dónde, acercáronle á la entrada de la calle de Halevy, é hicieron fuego contra la posición enemiga en
la iglesia de la Trinidad. Aquello fué un caos espantoso, á la vez que imponente: no pude presenciar
más que un episodio; pero el estrépito que llenaba el
aire indicábame que también se libraban combates
en otros puntos. Sobre el humo de la pólvora el sol
brillaba alegremente, y á pesar del olor de aquélla y
de las emanaciones de la sangre, la atmósfera parecía embalsamada. Era uno de aquellos días en que se
apetece reposar sobre la hierba bajo la copa de un
árbol frondoso, viendo cómo retozan los corderos,
muy lejos de pensar en estas sangrientas luchas de
los hombres que se aniquilan con saña cruel y feroz.
Durante una hora ó más, mis vecinos los comunistas, que habían recibido refuerzos, dieron tregua á
las tropas de Versalles á fin de bajar por el bulevard
Haussmann, y otra vez contestaban al fuego de lastropas leales desde la iglesia de la Trinidad y la barricada de la calle de Lafayette. La casa de la esquina de
la derecha de la calle de la Chaussée d' Antin, cuya
proyección me servía de refugio, acababa de incendiarse, con no poca desesperación mía; pero antes de
que las llamas pudieran molestarme seriamente, era
probable que la peligrosa crisis terminara. Furioso y
mortífero era el fuego á mi alrededor, pero sobre todo hacia el teatro de la Opera; á intervalos vi algunos combates casi cuerpo á cuerpo en el espacio libre
que había enfrente de mf, y también observé que varios hombres avanzaban á lo largo del edificio por
debajo del alero del tejado. Como no me era posible
distinguir el color·del pantalón, no sabía con certeza
si eran soldados de Versalles. Una mujer se había reunido conmigo en el sitio en que me hallaba, y hubiérase creído que tenía algún amuleto para preservar
su vida, pues una y otra vez avanzó en medio del
fuego, mirando con la mayor calma á su alrededor. y
.volvió para referirme con singular volubilidad los detalles de cuanto había visto. Estaba convencida de
que los soldados que avanzaban eran los de Versalles, aunque, según le indiqué, la bandera roja ondeaba aún sobre la estatua en la cúspide del alto edificio.
Los que estaban en el hotel, á nuestra retaguardia,
parecían participar de la misma opinión, y agrupados
tímidamente en la puerta cochera, gritaban «¡Bra,
vo!, » aplaudiendo calurosamente porque creían que
los de Versalles llegaban.
La mujer tenía razón; soldados de línea eran los
que llegaban, protegidos por el parapeto del teatro
de la Opera, y la gente del hotel corrió en medio del
fuego agitando los pañuelos y aplaudiendo. La bandera tricolor ondeaba sobre el pórtico más próximo,
y la roja en la extremidad más lejana. De repente vi-

La excitación llegó entonces á su colmo; los habitantes salieron de las casas llevando botellas de vino;
por las ventanas se arrojó dinero á la calle; las_ mujeres abrazaron á los soldados, y oyéronse los gntos de
«¡Viva la línea!» Las tropas fraternizaban, ac_ep!a~do
los obsequios; pero debo confes~r que su d1sc1~l111a
era admirable. Cuando los oficiales llamaron a los
soldados éstos obedecieron al punto, y acto continuo
reformár~nse las compañías. Gracias á las fuerzas de
Versalles, volvíamos á ser gente ~e orden, y nos era
dado rechazar toda clase de relaciones como las que
habíamos tenido temporalmente con los comunistas,
á los cuales se comenzaba á batir resueltamente.
Las tropas de Versalles, caballería, artillería é infantería, llegaban de continuo por la calle de Chaussée
d' Antin y la de Halevy, desembocando en el gran
bulevard de la plaza de la Opera, á fin de sorprender por el flanco y la retaguardia á los rebeldes, los
cuales conservaban aún posiciones y habíanse posesionado del bulevard de los Capuchinos casi hasta la
Magdalena. Esto no se consiguió sin una empeñada
lucha y considerables pérdidas, pues los comunistas
se batían como leones, utilizándose de todo punto
que les pudiera preservar un poco del fuego. Hasta
cuando se alcanzó el triunfo de que acabo de hablar,
la situación era sing1,1larmente comprometida. Los
de Versalles, avanzando por la calle de la Paz, amenazaban la plaza de Vendome, pero evitando la lucha de cerca; mientras que los comunistas, por su
parte, amenazados de esta suerte de que se les cortase la retirada, empeñábanse en conservar sus barricadas con cañones al pie de la calle R eal y en la
extremidad occidental de la de San Honorato. Esta
última se había reforzado muy bien, convirtiéndola en
una verdadera fortificación, y así es que, aun cuando
la artillería de Versall es la batiera desde el palacio
del Cuerpo legislativo, los cañones que tenía á retaguardia eran suficientes para neutralizar en parte los
esfuerzos de las tropas que deseaban apoderarse de
la Magdalena. Comenzaba á desear con ansiedad comunicar algunas noticias, y á fin de informarme sobre si había algún medio de enviar una valija á Versalles desde la embajada inglesa, situada en la calle
del Arrabal de San Honorato, me encaminé por el
bulevard Haus~mann. Ahora estaba tranquilo, y pude ganar, gracias á varios rodeos, la calle de Aguesseau, que desemboca en el arrabal, casi enfrente de
la embajada inglesa. Las bombas reventaban con frecuencia en las inmediaciones; pero mi asunto era urgente, y desde la esquina de la calle de Aguesseau
penetré en la del Arrabal de San Honorato, pensando que me sería fácil introducirme en la embajada;
pero hube de retroceder, porque un casco de bomba
silbó junto á mi cabeza, tocándome casi la barba.
Aquella calle era un enorme tubo, el más propio para el fuego de cañón; era imposible permanecer allí
un momento; mas suponiendo que pronto disminuiría,
esperé en un portal por espacio de una hora. A mi
alrededor había varias ambulancias (como se llamó
á los hospitales de sangre en la última guerra). En
los patios de varias casas vi colchones y jergones
tendidos por el suelo, 'y en ellos soldados que se
quejaban. En las calles, detrás de las barricadas y en
su inmediación veíanse muchos cadáveres, principalmente de guardias nacionales.
Al anochecer, aún estaba esperando en el mismo
sitio, y el fuego parecía aumentar más bien que disminuir; pero yo no podía perder más tiempo. Para vol-

mos bajar por el bulevard un muchacho que llegó
hasta la esquina de la calle de Halevy, llevaba calzón
rojo y era hijo' de un soldado de línea; iba solo, pero
esto parecía complacerle; se colocó detrás de un árbol, y disparó su primer tiro contra un comunista
que andaba de un lado á otro en la intersección de
la calle Taitbout. ¿Cuándo dejará un francés de ser
dramático? El muchacho hizo fuego con petulan~ia;
volvió á cargar con la misma, y disparó su segundo
tiro tomando una posición estudiada. Los del hotel
le aclamaron, aplaudiéndole ruidosamente. El muchacho hizo entonces una seña, siempre con su aire dramático, para que se retiraran á un lado sus admiradores, porque se disponía á tirar hacia la calle de Lafayette contra un pequeño grupo de comunistas que
desde un ángulo de la calle Lafitte tomaban por blanco al joven tirador. Este último hizo una señal á sus
compañeros con exagerados ademanes, como esos
que se pueden ver en un melodrama terrorífico; mientras que las balas de los comunistas cortaban la corteza y el ramaje del árbol que servía de parapeto al
muchacho. ¡Ah! Al fin cayó; pero había dado pruebas de intrepidez. La mujer que estaba á mi lado y
yo cruzamos para recogerle del suelo; pero bien podíamos habernos ahorrado la molestia y el peligro,
porque el muchacho había muerto á consecuencia
del balazo que le atravesó la cabeza.
Este breve episodio fué cosa de pocos minutos, y
cuando terminó fijamos la vista en el teatro de la
Opera. Habíase traído una
escalera, no sé
de dónde, y un
soldado d e
Versalles subía
hacia la estae
tua de Apolo,
_..,
que dominaba
'la plaza de la
Opera. Arrancó la bandera
roja y sustituyóla con la tricolor en el momento en que
la cabeza de
una numerosa
columna de
Versalles, saliendo de la
calle de la
Chaussée d'
Antin, á través
del bu levard
Haussmann,
avanzaba á paso de carga.
Aspecto del Hotel de Ville después del incendio, visto desde el Sena

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�LA ILUSTRACIÓN ARTÍTISCA
ver á mi hotel tuve que cruzar la línea de la artillería
de Versalles, que seguía haciendo fuego desde la iglesia de la Trinidad, y bajar después por la calle de
Halevy hacia el punto donde el ruido indicaba que
la lucha persistía. Los artilleros recibieron una entusiasta ovación de los habitantes de la Chaussée d'
Antin, donde en todas las ventanas veíase la bandera
tricolor, que ondeaba á impulsos de la brisa, mientras
que á intervalos oíase el grito de «¡Viva la línea!»
Sin embargo, aún quedaba mucho que hacer. Las
balas perdidas silbaban por todas partes, tanto que
las mujeres, que mostraban un singutar valor, dieron
á los proyectiles el nombre de gorriones.
Cuando cerró la noche, por la calle de San Honorato, la plaza de Vendome y las inmediaciones del
palacio real oyóse el estrépito de la artillería de
grueso calibre, el fuego de las ametralladoras y de
fusilería, produciéndose á veces explosiones que hacían retemblar el suelo.
Después de una noche de horrores que pareció interminable, apareció la mañana del miércoles 24 de
mayo. ¡Qué espectáculo tan desconsolador iluminaran los primeros rayos del sol!
ARCHIDALDO FORBES

(Concluirá)

Bellas Artes. - La Sociedad de acuarelistas de San Petersbugo proyecta celebrar en 1895 en aquella capital una gran
Exposición internacional de acuarelas.
- El gobierno belga ha encargado á los escultores Van der
Stappen y Meunier una porción de esculturas que han de embellecer el Jardín Botánico de Bruselas: en el centro de éste se
erigirá un grupo colosal que representará al Tiempo mostrando
su camino á la Virtud y estará rodeado por cuatro estatuas de
las estaciones del año. Detrás del mismo se levantarán las figuras del Dla y de la Noche. De este grupo central arrancarán á
modo de abanico multitud de esculturas que reproducirán asuntos de jardinería y de historia natural.
- Además de las obras que indicábamos en una anterior
illiscelá,zea, han sido adquiridos para la Galeria Nacional de
BerHn, procedentes de la Exposición alli celebrada, cuadros al
óleo de Gude, Ilenseler, Jernberg, Saltzmann, Spangenberg,
Weisshaupt y Wenglein, seis acuarelas de Kroner y una estatua de Stuck.
- El Museo Silesiano, de Breslau, ha adquirido una estatua
de Arturo Volkmann que representaá Hércules joven: á la Galería de la propia ciudad ha sido regalado por el Dr. Promnitz
un hermoso cuadro de Carlos Marr que representa un grupo de
niñas encaminándose á la aldea en donde han de recibir la primera comunión.
- Maximiliano Rooses, conservador del Museo Plantin, de
Amberes, ha publicado un trabajo sobre los precios que en los
Pa!ses Bajos se pagaron por las obras de arte en los siglos xv1
y xv11, consignándose en él entre otros datos los siguientes:
Rubens recibió en 161I por el Descendimiento de la Cruz 4.375
pesetas; por la Comtmúfo de San Francisco 1.375, y por los 21
cuadros que con sus discípulos pintó desde 1622 á 1635 para la
Galer!a de los Médicis 125.000: el mismo pintor ped!a por sus
retratos 44 pesetas, por un dibujo 36, 21 y 15, según fuese de
tamaño en folio ó en cuarto ó en octavo. Van Dyck por el re·
trato de Carlos I que existe en el Louvre recibió 2. 500 pese·
tas; por su Cristo en la Cruz, que se conserva en la catedral
de Meche!, 1. 125, y por su Gólgota, que se encuentra en Gante,
cobró 1. 500. J ordaens por el gran cuadro que figura en la sala
de 0range del palacio del Bosque en la Haya cobró 5.375, y
por cada uno de los cuadros de su Historia de los bátavos
r.o8o. Los famosos grabadores Teodoro y Cornelio Galle, Pedro de Jode y Lucas Vostermann cobraban por un grabado de
gran tamaño 125 pesetas. Et sic de cateris.
- En Bingen se ha constituido una Asociación de cuadros de
Jesucristo, cuyo objeto, según el articulo primero de sus estatutos, es exponer en distintas ciudades pinturas, asl originales
como buenas copias de obras maestras, que representen escenas
edificantes y bellas de la vida de Jesús, especialmente los milagros, fomentar su venta y comprarlas por cuenta ele la Asociación, en parte para rifarlas entre sus asociados, en parte para
formar una galería propia. Quedan ex~luldas las obras que re·
produzcan un asunto religioso que no cuente una tradición de
un siglo por lo menos. Inútil es decir que esa Asociación truena
contra las tendencias de todas las escuelas modernas que «sólo
rinden culto á lo feo, despreciando los elevados ideales en que
ya se inspiraron los griegos en la mejor época de su arte,&gt; y especialmente contra aquellos artistas que sin sentirlos de cora·
zón pintan asuntos religiosos cen los cuales la mano tosca de la
técnica moderna despoja de toda su santidad á la figura del
Gran Fundador de la religión cristiana.&gt; La primera exposición celebrada por esa asociación consta de 14 copias de cuadros antiguos (de Giotto, Masaccio, Fiesole, Leonardo de Vinci, Ticiano, Rafael y Palma el viejo) y dos originales de Schanclolph y Mintrop.
- En una subasta de grabados de Rembrandt procedentes
de la colección Ilolford, verificada por la casa Christie Manson
y Wood, de Londres, han alcanzado algunos ejemplares pre·
cios exorbitantes. Tres de ellos, Cristo mra11do á los enfermos,
Rembrandt con la espada y Efraim Bom,s, produjeron 142. 500
pesetas: el primero de los tres es un ejemplar único y del segundo sólo existen, además del vendido, tres ejemplares en
otros tantos museos públicos. El precio total ele los grabados
vendidos en un solo día ascendió á 500.000 pesetas.
- Los artistas de Dusseldorf están haciendo grandes trabajos para la fiesta del Afall.-asten ele que hablamos en una ele
nuestras anteriores illúcclá11cas. Además ele una rifa de cuadros
y objetos de arte de los asociados, cuyos productos, que son
siempre cuantiosos, se destinan á la Sociedad de Amparo y á

la Caja para las viudas ele artistas, habrá, como dijimos, un
Salón internacional que se titulará Salón del porvenir y en el
cual se satirizará la pintura que se supone ha de predominar en
los tiempos futuros. También se publicará un álbum para el
cual han ofrecido lps principales poetas y prosistas alemanes
varios trabajos que ilustrarán los más reputados artistas. El
consejero Augusto Bagel, socio de honor de la Asociación de
Artistas de Dusseldorf, que es la que organiza la fiesta, costea
todos los gastos que ocasione la publicación del referido álbum.
- En el concurso celebrado para la reedificación de la Opera
Cómica de París ha ganado el primer premio ele 10.000 trancos el proyecto del arquitecto Bernier que reune, al decir del
Jurado y de cuantos lo han estudiado, todas las condiciones estéticas y técnicas exigibles en esta clase de construcciones.
Además han sido concedidos un premio de 6.000 francos á Lar·
che y Nachon, otro de 4.000 á Blondin y cuatro de 2.000.
- En una iglesia de Dresde se han descubierto muchas esculturas antiguas de piedra arenisca, alabastro y madera, en su
mayor parte fragmentos de sepulturas procedentes del templo
que se incendió en 1727: entre ellas llaman la atención un re·
lieve de alabastro de la tumba: del caballero Gunther ele Bunau, fallecido en 1562, obra del escultor de la corte Juan Cramer, varios fragmentos del siglo xvu, un Cristo de tamaño
natural y un crucifijo de alabastro. A excepción ele estos dos
últimos, que han quedado en la iglesia, los demás objetos han
sido trasladarlos al Museo Municipal.
- Con ocasión de restaurarse la antigua iglesia de Watervliet, en la Flandes oriental, se han descubierto recientemente
en ella restos preciosos de frescos que datan de la Edad media: además se ha visto que el templo posee una porción de
monumentos notables del arle antiguo, la mayor parte de ellos
en estado lamentable. Entre los cuadros se han encontrado algunos de Quint[n Massys y de Gaspar de Grayer.
- En la Fine Society de Londres ha expuesto Mr. Alfredo
Parsons una colección he cuadros pintados durante una estancia de nueve meses en el Jap6n, en los cuales ha descrito por
modo admirable la naturaleza ele aquel pa!s sin cuidarse para
nada de que en sus obras apareciese retratado el pueblo japonés. Los jardines, los bosques, los campos, aquella vegetación
en suma que tanto sorprende al viajero y que tan bien describen escritores como Pedro Loti, aparece reproducida en toda
su magnificencia de formas y en toda su brillantez de colores,
revelándose en cada cuadro el sentimiento ele un poeta y el
talento de un gran artista.
En el propio local tenía expuestas Mr. Roussoff una serie de
acuarelas sobre asuntos tomados ele la vida egipcia á cuyo estudio se ha dedicado aquel pintor inglés con tanta constancia
como éxito.
Barcelona. - Salbn Parés. - Las últimas obras expuestas han
sido varias figuritas en barro c,ocido de Carcasó, obritas ligeras,
pero que demuestran las facultades de su autor, y una colección ele dibujos del joven artista Sr. Simont, entre los cuales
sobresale un carbón de grandes dimensiones. Constituye este
trabajo, como los demás, un simple estudio; pero por su tama·
ño, por el conjunto y la escena desarrollada sin pretensión ninguna y por el cariño y conciencia con que ciertos detalles están
ejecutados merece esta obra especial mención y se hace acreedor su joven autor á que se le estimule por la seguridad de que
con estudios seriamente ejecutados, como éste, adquirirá indudablemente lo que entrevé en sus aspiraciones de artista.
SaMn de &lt;la Vanguardia.&gt; - Ila coincidido la última expo•
sici6n de este local, formada por numerosos grabados alusivos
al trágico destronamiento del infeliz Luis XVI ele Francia, con
la aparición en nuestras páginas de El centenario rojo, de la insigne escritora Doña Emilia Pardo Bazán, circunstancia que
ha aumentado, si cabe, el número ele visitantes en el concurrido vestíbulo de nuestro querido colega, deseosos de contemplar
la representación gráfica de muchas de las peripecias por que
pasó la desdichada familia real al ser presa y juzgada y condenada por los tribunales revolucionarios.
- Se ha publicado y hemos recibido el Reglamento de la segunda Exposición general de Bellas Artes que se celebrará bajo los auspicios y dirección del Ayuntamiento de esta ciudad
del 23 de abril al 29 de junio de 1894. Se admitirán obras de
Pintura, Dibujo, Grabado y Modelos escenográficos- Escultu·
ra, Arquitectura, - sin que ca&lt;\a artista pueda p resentar más de
cuatro obras por cada sección, á menos que, a juicio del Jurado, la naturaleza del asunto exija mayor ní1mero y las condiciones del local lo permitan. El plazo fijo para la rece¡)Ción de las
obras será desde el 26 de marzo hasta el 5 de abril inclusive.
Los gastos de transporte, ida y vuelta, correrán á cargo del
expositor, exceptuándose las obras de artistas nacionales y ex·
tranjeros que hayan obtenido primeros premios en Exposiciones
nacionales ó universales. El Jurado de admisión lo formarán
nueve individuos de la Comisión organizadora y nueve artistas
elegidos por los expositores á quienes les haya sido admitida
alguna obra en la Exposición anterior ó en Exposiciones nacionales ó extranjeras. El Jurado de recompensas estará constituido por tres vocales elegidos por cada sección y seis de la comisión organizadora. El Jurado podrá conceder un premio de
honor y 24 diplomas, repartidos entre los tres grupos ele Pintura, Dibujo y Grabado - Escultura, Arquitectura, - según el
número é importancia de las obras expuestas en cada sección.
Se asignan para adquirir la obra que obtenga el premio de
honor 10.000 pesetas y 40.000 para doce de las obras distinguidas con diploma. Esta última cantidad se distribuirá á juicio del Jnrado, verificándose la compra á los tipos que se señalen, mediante la conformidad de los autores. En la Expcsición
figurará una sección especial destinada á las reprodu~c1ones de
obras de Arquitectura, Escultura, Pintura y Artes suntuarias,
pudiendo el Jurado premiarlas con los diplomas que conside·
re de justicia.
Teatros. - En el Nuevo Teatro, de Leipzig, se ha estrenado una opereta en tres actos, José Galea110, letra de M. Singer
y música de Julio Stern, vieneses ambos: la música ele esta obra,
que fué bien acogida por el público, aunque tiene algunas reminiscencias de otros compositores, abunda en ní1meros agradables.
- En el teatro Kroll, de Berlln, se ha verificado con gran
aplauso la primera representación de una ópera romántica, El
herrero de Gret11a-Green, cuya música, de Juan Doebber, es
casi toda del género melódico.
- En Wurzburgo han comenzado las representaciones ele la
nueva ópera K1mihilda, de Cirilo Kistler, que ha sido puesta
en escena con gran lujo y ha conseguido un éxito completo.

NúMERO

608

de multitud de zarzuelas, en su mayor parte bufas, que lograron
gran aplauso y popularidad, y ele algunas celebradas obras dramáticas: era diplomático jubilado con la categoría de ministro
plenipotenciario, y además de sus obras literarias deja escrito un
A/anual de e.xtradicio11es.
Federico Adami, notable prosista y poeta alemán y crítico
teatral.
Alejandro Brown, astrónomo inglés, autor, entre otras, de la
importante obra Los principales eclipses solares m lGs siglo xv11
y XVIII.
Juan Federico J encke, fundador y director de la l,1stit11ción
de 1sordo-11111dos, de Drescle.
Wassili I wanowitch Popoff, vicealmirante ruso, jefe de la
Administración principal de la Construcción y armamento de
buques.
Mario Uchard, distinguido novelista francés.

Un intruso cuadro de Paria. - Dígase lo que se
quiera, el munclo'está todavla dividido en castas, y lo másgra·
cioso del caso es que tal división no sólo existe entre los seres
racionales, sino que también entre los brutos imperan estas distinciones. El precioso cuadro de Paris es una gran verdad: el
poQie borriquillo será siempre un intru_so para_ los ca_ballo~ de
media sangre ó de sangre entera; la anstocrac1a equma siempre mirará con desprecio al humilde asno que intente codearse
con ella. Y, sin embargo, si á estudiar fuéramos quién más
utilidades presta, quién vale más, tal vez... Pero dejemos este
orden de consideraciones que podría llevarnos muy lejos, y en
presencia de la bellísima obra de arte que reproducimos, admiremos la perfección con que está compuesta y ejecutada y una·
mos nuestro aplauso al que el público ha otorgado en el último
Salón de Parls al autor de Un intniso.
Vistas de Siam. - Bang-Kok, la capital del reino siamita, divídese en tres partes, la ciudad real, la siamesa y la exterior que por medio de sus arrabales se va poco á poco confundiendo con el barrio europeo. La primera, separada del resto
ele la población por muchos canales y circuida por una muralla
con muchas puertas y torres, contiene los palacios del rey y del
segundo rey con sus hermosos jardines, patios, templos, ministerios, cuarteles, colegio militar y demás dependencias oficiales.
El palacio, de con,trucción reciente, es un imponente edificio,
cuyo arquitecto, un italiano, ha sabido armonizar con exquisito
gusto el estilo europeo y el siamila. Pero éste no es más que el
palacio que se enseña á los europeos; la vivienda real propiamente dicha y demás dependencias de la casa del monarca, en·
tre ellas el harén, constituyen otra pequeña ciudad amurallada
en la cual ningún extranjero puede penetrar.
Otro ele los grabados que publicamos reproduce el buque co·
rreo Juan Bautista Say, de la Compañia de las Mensajerías
ti uviales de Cochinchina, que es el que el dla 13 de julio dirigía por la desembocadura del Me-Nam á los buques de guerra
franceses el Comete y el I11constant que se vieron de improviso
cañoneados por los siamitas.
En el tercer grabado se ven los buques franceses anclados
delante del Consulado general de Francia: en primer término
está el Lutill, en segundo el /11co11sta11t y en tercero el Co111ete.
Los edificios que se ven en el fondo son: de izquierda á derecha, la Aduana, el Consulado general ele Francia, el Oriental
Hotel y la iglesia de la Asunción.

Tarde de estío, cuadro de H. Caffleri. - Huyendo
ele los ardores del sol, se han refugiado esas dos niñas á la grata sombra de frondosos árboles, y allí sobre la alfombra cíe tupida hierba entretiénense cogiendo hiedra y flores silvestres con
•que entretejerán una corona para llevar á los pies ele la imagen
de la Virgen q\le adorna ei templo ele su aldea y á la cual dirigen sus oraciones infantiles. Tan sencillo asunto ha servido al
autor del cuadro que reproducimos de tema para una compo.sición de esas que llegan directamente al alma después de
recrear los ojos: en toda ella se desborda ese sentimiento que
inspiran los idilios, que se bebe en la naturaleza, eterna fuente
de la poes!a, la verdadera generadora de la obra artística. Tarde de estío no asombra por su interés dramático ni por su comp)ica~a labor, ~ro deleita ~ r 1~ placi?ez que respira y al pro·
p10 tiempo cautiva por su eJecuc1ón pnmorosa.
Contravapor, cuadro de F. Sallé. - Bien pudiera
llamarse á este cuadro el reverso de la medalla del anterior:
en él la nota dramática predomina por completo. Contemplando la figura del maquinista que apoyado con vigoroso esfuerzo
sobre la palanca pretende detener el tren que conduce, se presiente la catástrofe próxima y se adivinan la angustia, el terror,
la desesperación de aquel hombre de cuya mano tantas vidas
dependen, y la abnegación del héroe que lejos de intentar con
la fuga la salvación dificil, pero posible, espera en su sitio, á
pie firme, la muerte segura, sabiendo que él ha de ser la primera víctima del desastre. El cuadro de Sallé es ele los que impresionan profundamente, no sólo por el asunto, sino por el vigor con que está pintado; parece como que el artista, identificándose con la situación terrible que reproduce, trazó aquellas
líneas y aquellas sombras sintiendo todo el horror de un gran
peligro inmediato y marcó con enérgicas pinceladas el coloso
de hierro que sobre los rieles se desliza, las figuras de los que
tratan de contenerlo y las llamaradas y el vapor que el hogar y
la caldera vomitan. Comprendemos el efecto que Contravapor
produjo en cuantos visitaron el último Salón de los Campos
Elíseos de Par!s.

Recomendamos el verdadero Hierro Bravais,
adoptado en los Hospitales de París y que prescriben los médicos, contra la Anemia, Clorosis
y Debilidad; dando á la piel del bello sexo el
sonrosado y aterciopelado que tanto se desea.
Es el mejor de todos los tónicos y reconstituyentes. No produce estreñimiento, ni diarrea,
Necrología. - Han fallecido recientemente:
teniendo además la superioridad sobre los feRafael Garcla Santisteban, distinguido escritor español, autor rruginosos de no fatigar nunca el estómago.

NúMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

608

547

~----

UNA FRANCESA EN EL POLO NORTE
POR PEDRO M.\EL. - 11,USTRACIONES DE ALFREDO PARIS

terminado sus estudios preparatorios en la Escuela
Naval. Su tío no quiso disuadirle de su propósito;
antes por lo contrario, le animó á seguir la gloriosa
EN EL NORTE
carrera que había empezado. Dos a_ños más t~rde, e l
joven e mpezaba su carrera de manno en calidad de
A Levante y á Poniente, por el Sud y por el Noraspirante de segunda clase.
te, las olas de un mar gris y s?mbrío_ roda~do con
En aquel momento era teniente de navío. El miinfinita tristeza y monotonía baJO un cielo sm sol. Y
nistro, que le había otorgado lice~ci~ ilimita~a para
sobre la extensión inmensa, un buque largo y estredar impulso á la generosa y patnótica tentativa d el
cho, coronado de un penacho de humo que el vienSr. de Keralio, permitía de esta manera que el oficial
tomara parte en los riesgos, pero también en la gloria
que debía resultar de esta expedición á esas regiones de las que han vuelto tan pocos exploradores.
El hermano mayor de Huberto, Marcos d'Ermont,
de complexión delicada y enfermiza, pero de gran in1
' .,;:
teligencia, se había dedicado al estudio de las ciencias físicas. A los treinta años era uno de los sabios
más distinguidos de la capital; su nombre había brillado diversas veces asociado á útiles descubrimien; ..,:;,;_
tos. No había podido acompañar á su hermano y á
~"'►- - t
.}..-:r-a·P..-;~
su tfo en su expedición; pero desde dos años antes se
1,
dedicaba en compañía de Huberto á misteriosas y di"
fíciles pesquisas que debían dar mayores probabilidades de éxito á aquel viaje, gracias al invencible po~ ;,.&lt;;:....
'- ....~ ....
??:_,..· _.,,,
der de la c iencia.
I sabel de Keralio había recibido una educación y
tenía un carácter que se parecla poco al de nuestras
señoritas francesas. Gracias á la larga estancia de su
familia en América, y quizá por vía de costumbre
lentamente adquirida, poseía aquella energía viril que
de tal modo contrasta con la dulzura, la languidez y
las tímidas gracias de las mujeres de la vieja Europa.
Diestra en todos los ejercicios corporales y dotada de
alta cultura intelectual, hubiese sin duda asustado á
un novio que la conociera menos que Huberto.
Arbola el pabellón francés y su marcha es rápida como la de los mejores transatlánticos
Pero éste conocía mucho á su prima y sabía que
aquellos modales bruscos en nada perjudicaban las
to muy bajo esparce en espesos copos que tardan en se necesita que se aquilate por medio de una expe- cualidades exquisitas de la señorita de Keralio, y que
riencia incontrovertible.
solamente servían para disimular á ojos poco perspiperderse en el aire ambiente.
- En tal caso, ha llegado el momento de intentarla, caces los tesoros de caridad y ternura que encerraba
Hace doce días que ese buque ha salido de Cherbourg. No es un buque de guerra, por más que brillen profirió detrás de ellos la voz fresca de una joven.
aquella alma escogida. Por otra parte, Isabel se desLos dos se volvieron.
dos cañones de acero sobre sus castillos de proa y
pojaba en la intimidad de aquella brusquedad ~paren- ¡Hola, prima!, exclamó Huberto, inclinándose te y recobraba todos los encantos de su sexo, sabienpopa. Arbola pabellón francés y su marcha es rápida
como la de los mejores transatlánticos. A pesar de su respetuosamente.
do ponerlos de manifiesto, ejerciendo, gracias á ellos,
- ¿Vie nes á recordarnos que es la hora de almor- una poderosa seducción sobre cuantos la rodeaban.
velocidad y de los días que lleva de viaje, sólo ha alcanzado la altura del 70º paralelo: alguna causa de or- zar, lsabelita?, preguntó el Sr. de Keralio. No sé si se Música habilísima, ya d ejara correr sus dedos sobre
debe al viento fresco que sopla; pero la verdad es que el teclado, ya diera rienda suelta al raudal vibrante
den natural y lógico habrá retardado su marcha..
Principia ya la primavera, y á fin de ganar tiem- siento un apetito mayor que de ordinario, y que el de su voz admirable, encarnaba entonces toda la arpo los navegantes han emprendido el viaje con- estómago parece que adelanta como los relojes.
monía íntima, de la cual su belleza no parecía sino el
La joven tendió su mano á Huberto y acercó la exterior reflejo.
ta~do aprovechar el mes de abril. Esto hace que se
deba avanzar con mucha cautela, porque ha empeza- frente á su padre.
Se habían desposado espontáneamente, con el condo ya el deshielo. En la punta de Ekersünd el navío
- No, padre, replicó; apenas son las diez de lama- sentimiento del Sr. de Keralio, y quedó resuelto que
tuvo que detenerse breve espacio por el encuentro ñana. H e venido para asistir al magnífico espectácu- el matrimonio se celebraría el día en que Huberto
de algunos grandes témpanos errantes. Después, cuan- lo que se prepara, pues el comandante Lacrosse ase- hubiese conquistado las charreteras de teniente ~e
do el mar quedó libre, avanzó á lo largo_ de los al- gura que dentro d e poco rato asistiremos á una ver- navío.
tos acantilados de Noruega, por la región de los dadera iluminación de los hielos.
A los veintisiete años las poseía ya. Pero entonces
Y sin más preámbulos, tomando un sillón igual al un nuevo retardo había surgido para impedir aquella
fiords. En estos momentos el cabo Norte está tan
sólo á algunos minutos al Este. Mañana ó pasado, de los dos hombres, se sentó junto á ellos.
unión tan deseada por una y otra parte.
La que acababa de hablar era una joven alta y hersegún lo permitan las corrientes templadas, el buque
Pedro de Keralio no era marino, pero había navese acercará á la costa, y el 15 de mayo el Océano mosa que contaría veinte años á lo sumo. Tenía ne- gado lo suficiente para no temer nada del mar. Por
gro el pelo y azules los ojos, como se ven en las razas lo contrario, sentía. gran afición hacia él, y llegado á
Boreal estará completamente libre.
En el castillo de popa conversan dos hombres, arre- de origen kimrico é ibero, tales como los irlandeses, la edad en que la mayor parte de los hombres se aparlos gaélicos d e E scocia y los bretones de la costa. Su tan de todo trabajo y de toda fatiga, concibió el prollanados en sillones, dando la espalda al buque.
Uno de estos dos hombres es joven, pues parece cuerpo, esbelto y bien formado, denotaba un vigor yecto de dedicar á la ciencia una parte de su inmensa
no contar más allá de veintiocho años. Es alto, de poco común entre las mujeres, al propio tiempo que fortuna. El patriotismo había dado á esta noble idea
anchos hombros, bien proporcionado. Su interlocu- los reflejos metálicos que despedían á veces sus pupi- un carácter de conmovedora grandeza, y un día, en
tor, á pesar de que tiene blancos la barba y el pelo, las, al fruncir el entrecejo, indicaban una g ran ener- alta voz, ante un auditorio de amigos invitados á los
no re presenta más de cincuenta a~o.s. Hablan .c~n gía. Se adivinaban en ella el alma y los nervios de una desposorios de Huberto y de Isabel, había dicho:
gran interés del objeto y de las cond1c1ones del viaJe. verdadera heroína, desprovista de petulancia, pero
- En cuanto mi hija se habrá casado, realizaré un
.
- Desde que salimos, nuestra Estrella se porta también de falsa timidez.
proyecto que acaricio desde hace mucho tiempo. Iré
admirablemente, como uno de esos buques ya acosIsabel de Keralio era hija única de un propietario al polo. No quiero que se diga que Nares, Stephe ntumbrados á todos los mares. Permitidme que os fe- é industrial poseedor de tierras y talleres en el Cana- son, Aldrich y Markham, es decir, unos sajones, en
licite pues es un navío modelo y tenéis mucha razón dá, donde se estableciera su familia hacía dos siglos. 1876; que Greely Lockvood y Brainard, americanos,
en e;tar orgulloso de él, ya que sois su pad~e.
Pedro de Keralio, de origen bretón, había vuelto al es decir, otros sajones, en 1882, han ido más allá
- Sin duda alguna soy su padre ... adoptivo. Pero país de sus antepasados y se había estáblecido cerca del 83° paralelo, sin que los franceses hayan hecho
antes que á mí se deben sus condiciones marineras al de Roscoff en una magnífica propiedad que allí po- más que ellos.
comandante Lacrosse. A él y á ti, mi querido Huber- seía. Isabel tenía apenas diez años al volver á su anIsabel lanzó una exclamación.
to ¡os debo muchísimo! Hace ya tres años que, sin tigua patria. Había crecido en compañía de las gentes
- ¡Cuando me habré casado! ¡Pues bien: aun cuanque lo sospechéis ~iquiera, os estoy desvalija~do ~a- de la costa, pero bajo la continua inspección de su do todos mis amigos afeen mi conducta, no quiero
terialmente, pues me aprovecho de vuestra c1enc1a y padre, que quedó viudo poco tiempo después de nacer que se diga que I sabel de Keralio deja d e tomar parde vuestra práctica combinadas.
su hija. A ésta le conservó los cuidados asiduos y casi te en tan gloriosa empresa! Conozco bastante el cora- ¡Vaya! No hable mos de mi experiencia, mi que- maternales d e Fina Le Floc'h, su nodriza, que la que- zón de Huberto para saber que me permitirá seguir
rido tío; tengo muy poca y por entero pertenece al ría entrañablemente. Al propio tiempo, e l riquísimo á mi padre e n ese viaje hacia lo desconocido.
comandante Lacrosse. Por lo que á mí toca...
canadiense, que no tenía más familia, llamó cerca de
Algunos amigos aplaudieron; pero el mayor núme- ¿No eres acaso el inventor de ese submarino en él á dos sobrinos huérfanos, de dieciocho y veinte ro protestó.
el que tanto confiamos?
años, Ma.rcos y Huberto d 'Ermont, hijos de una her- Hija mía... , dijo el Sr. de Keralio.
- Confieso de buena gana que algo tengo que ver mana suya que murió poco después que su esposo el
Isabel no le dejó concluir. Se acercó á él, le abraen el asunto; pero hasta ahora no hay nada compro- capitán de navío Roberto d 'Ermont. Huberto había zó estrechamente con dominadora ternura, y replicó;
bado, y por otra parte no se d ebe á mí sol? el descubrimiento. Mi hermano Marcos ha trabaiado tanto
como yo, y si los ensayos ~onfirman nuestras esperanzas, suya será toda la glona.
.
E l Sr. de Keralio se echó á reir.
- ¡Ah, ya!, dijo. ¡Ya tenemos otra vez el ~amoso
secreto en campaña! Ese secreto que no debéis revelar sino en hora oportuna.
.
.
- Precisamente; ese secreto que antes de divulgar-

I

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~r-ji-~--;,;;;;:i.:.~ ~ ·

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- ¡Chit, padre! Ni una palabra más; quedamos
conformes. Me has educado de tal modo que, en opinión de mucha gente, antes parezco un muchacho que
una mujer. Iré al polo Norte. Y sabed además, papá,
que no os desobedezco, pues acabáis de prometerme
á Huberto, y su autoridad desde hoy es para mí igual
á la vuestra. ¡Ea, hablemos de la expedición!
El Sr. de Keralio se dirigió entonces á Huberto.
- He de recurrir, pues, á ti, yerno mío, para que
hagas entrar en razón á esa locuela. ¿Quieres hacerlo?
Huberto, puesto así entre dos fuegos, se levantó.
- Querido padre, contestó, pues ya puedo daros
ese título, trataré de disuadir á mi prima de ese proyecto lleno de peligros; procuraré demostrarle que
tal resolución es muy difícil de cumplir por parte de
una mujer; pero si no quiere plegarse á mis consejos, si de todos modos se empeña en seguir su voluntad, desconociendo el peso de más prudentes determinaciones, entonces me permitiré pediros á mi vez
tomar parte en esos peligros. Dondequiera que Isabel de Keralio vaya, yo, Huberto d'Ermont, su novio
y pronto su marido, iré también.
Pedro de Keralio no supo qué contestar.
Por lo que hace á los espectadores, aun cuando
encontraban extravagante tal resolución, sabían que
eran muy capace~ de seguirla los que la adoptaban.
Todo el mundo se limitó, pues, á llenar las copas
de champagne, y se pronunció un brindis especial en
honor y por el éxito de la expedición futura.
De este modo había nacido la idea de esta expedición al polo Norte.
. Pero una vez de acuerdo todos, era preciso orgamzar el plan. El Sr. de Keralio obtuvo .primeramente para Huberto la necesaria licencia, y después
avisó á un antiguo amigo suyo, Bernardo Lacrosse ex
oficial de la marina francesa, á quien su falta de ortuna había obligado á dejar el servicio del Estado

f

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

para tomar el mando de un transatlántico. Después de
cinco años de ejercerlo, el comandante Lacrosse había formado parte, en calidad de oficial voluntario, en
una expedición rusa que iba en demanda del polo
Norte por Nueva Zembla. Más tarde y como primer
oficial de un navío francés, había partido para los
mares Antárticos. Volvía apenas de esa expedición,
cuando una carta de su amigo de Keralio le reclamaba su concurso en nombre de su antigua amistad y
de la ciencia.
Se había apresurado á acceder á aquel deseo, y
luego, de acuerdo con su amigo y Huberto d'Ermont,
había escogido y alistado la tripulación de la Estrella
Polar, que ese era el nombre que se quería dar al
buque.
Se procuró que todos los que debían ser compañeros de viaje fueran gente franca y jovial, pues el
buen humor y la animación son cualidades preciosas
para afrontar los riesgos y la monotomía de expediciones de tal especie. Los tres iniciadores de la campaña hicieron una elección escrupulosa de la tripulación, empezando por los oficiales y médicos. Así
pues, sólo se veían rostros francos y alegres entre
aquellos marinos.
El estado 01ayor estaba formado así:
Comandante de la expedt'ción: Pedro de Keralio,
50 años.
Comandante de la «Estrella Polar:» Bernardo Lacrosse, teniente de navío, 48 años.
Tenientes: Paul Hardy, 28 años; Luis Poi, 27 años,
alféreces de navío retirados; Juan Remois, capitán
de marina mercante, ex alférez auxiliar de navío,
34 años.
Médico: Andrés Servan, 40 años. Cirujano: Félix
Le Sieur, 38 años.
Primer maquinista: Alberto Mohizan, 30 años.
Químico-naturalista: Hermann Schnecker, 36 años.

608

NúMERO

A la lista de oficiales era preciso añadir el nombre
de Huberto d'Ermont, teniente de navío con licencia
ilimitada.
Todos habían pertenecido á la marina militar, y de
consiguiente cada uno de ellos representaba un caudal de conocimientos y de energía considerables.
Por lo que hace á los marineros se habían escogido
c?n igual cuidado, y por una especie de egoísmo nac10nal, el Sr. de Keralio había querido que todos
fuesen bretones ó canadienses, es decir, hijos de su
doble patria.
Luego se había procedido al armamento del navío.
La Estrella Polar no había navegado todavía y se
estaba terminando en el astillero de Cherbourg para
una casa armadora que acababa de quebrar. Era un
vapor de 800 toneladas, aparejado de corbeta y construído para la navegación de altura. Bernardo Lacrosse, que había visitado todos los puertos de Francia durante un período de dos meses, había tenido
la suerte de descubrir literalmente aquella «estrella»
sobre su basada. Inmediatamente lo había comprado por cuenta del Sr. de Keralio y mandado que
siguieran los trabajos, pero haciendo reformas en su
construcción, teniendo en cuenta que debía atravesar é invernar entre los hielos.
El navío estaba provisto de dos máquinas Compound de triple expansión y de 500 caballos de fuerza. Estaba formado de una carena cuyas costillas, muy
cóncavas, soportaban tres puentes y estaban revestidas de madera de teck, dejando entre ellas y la quilla u~ hueco de 22 centímetro_s relleno de estopa y
de vuutas de palmeras. La qmlla, la carlinga, el codaste y la roda eran de acero y recubiertos de una
especie de vaina de cobre.
El cobre había sido empleado con intención de
dar mayor elasticidad á la quilla. También se empleó
en los botalones y en todas las junturas del armazón,
lo que permitía al navío sufrir fuertes presiones sin
peligro de que cediera. Un árbol longitudinal unía entre sí las diversas partes del buque que de este modo
resultaba un conjunto casi homogéneo. El espesor de
las planchas de teck variaba entre 225 milímetros en
el centro del navío, 1 20 á proa y I oo á popa.
Toda la bodega se dividía en varios compartimientos estancos. Además del forro de estopa y virutas •
entre las dos quillas, todas las paredes y techos habían sido tapizadas de delgadas hojas de fieltro comprimido para impedir la pérdida de calórico y la humedad que podía venir de fuera. Para preservar el
timón del choque de los témpanos, se habían colocado á sus lados largas vigas revestidas de hierro formando gaviete, con ayuda de las cuales sería posible
desmontarlo y colocarlo sobre el puente.
La roda se perfilaba describiendo una curva que dejaba gran salida á las aguas y terminaba en un espolón de tres metros de largo, igualmente de acero. Se
había adaptado en la ,proa, además de las cabrias de
vapor, el aparejo Pinkey y Collins de que se sirven
los balleneros para evitar d urante los grandes fríos
que los hombres deban maniobrar los rizos. Unas
mangas de lona enchufadas en las válvulas de escape permitían proyectar el vapor sobre los hielos más
cercanos, en un radio de cinco metros alrededor del
buque.
Los detalles del armamento no habían sido menos
cuidados que el casco y arboladura. La Estrella Polar poseía, además de los dos cañones de diez centímetros colocados sobre el puente, los cañones revólvers Hotckiss, cuatro fusiles-arpones y dos obuses
lanzacabos. Contaba tres balleneras, cinco canoas
para navegar entre hielos, enteramente revestidas de
escamas de cobre, y cuyas quillas podían en caso de
necesidad adaptarse sobre patines ó ejes para el
arrastre. En fin, en la popa y bajo una cubierta que
le protegía de la humedad del exterior, se abrigaba
el misterioso submarino, acerca del cual el Sr. de
Keralio acababa de felicitar á Huberto d'Ermont.
J

0

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..........

......

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En tal caso ha llegado el momento de intentarla, profirió detrás de ellos la voz fresca de una joven

'

La conversació~, ínterrumpida durante u n ~o:
mento por la llegada de Isabel, empezó de nuevo
con mayor viveza entre las tres personas.
-: Querido primo, dijo la joven volviendo al pensarruento común, os decía hace un momento que me
parecía llegada la ocasión de comprobar vuestro descubrimiento y el de Marcos.
El teniente de navío preguntó alegremente:
:- ¿Vuestras pala?ras se deben á simple curiosidad,
ó bien debo traducnlas por el interés que os inspiran
los esfuerzos de mi hermano y los míos?
La joven frunció el entrecejo; pero aquella irritación pasajera desapareció pronto y contestó con su
más dulce sonrisa:
- ¿Dudaríais un momento de ello, querido Huberto? ¿Me juzgáis tan ignorante en cosas científicas?
Sin duda que la afección que os profeso y la fe que
tengo en vos hacen que sienta algún temor por el re-

N úMERO

608 .

sultado de ese descubrimiento; pero á deciros la verdad, os confieso que ante todo me preocupa el resultado práctico que esa invención puede proporcionar
á nuestra campaña, y que me parece que me sois
más caro desde que sé que pose.éis un secreto que
podríamos llamar la panacea de nuestra e_xpedición.
Y una sonrisa ligeramente irónica asomó á los labios de la linda joven.
.
H uberto d'Ermont no había llegado todavía á la
edad en que se dominan fácilmente y de un solo esfuerzo todas las impaciencias. Aquella inocente mofa de su prima faltó poco para que le impulsara á
traspasar los límites de la reserva que se había prometido guardar.
Pero por muy violento que fuera su deseo de patentizar á la joven el mérito de su descubrimiento,
supo, sin embargo, dominarse, recordando que había
prometido no explicarse sino en un punto y hora determinados.
Pero aun cuando no tuviera el derecho de hacerlo,
le quedaba por lo menos la facultad de defenderse.
Se levantó, pues, de su sillón con vivacidad, y tendiendo la mano á su prima le dijo:
- Si gustáis bajar en compañía de mi tío hasta mi
camarote, señorita incrédula, podré enseñaros, si no
el descubrimiento ya aplicado, por lo menos los instrumentos en qué se funda.
Isabel se levantó á su vez muy contenta.
- ¡Vaya, Huberto! Me parece que tomáis la cosa
con más calor de lo que convenía. ¿Es preciso que os
repita que mi duda es sólo fingida, y que, por lo contrario, tengo en mucho vuestro saber y el de vuestro
hermano Marcos?
El Sr. de Keralio dijo bromeando:
- Sin duda, hija mía; pero como me parece que
perteneces á la escuela de Santo Tomás, que no quería creer sin haber visto, lo mejor es que, puesto que
Huberto nos invita, puedas cerciorarte de ello.
Los tres se dirigieron hacia la escotilla.
En el momento en que ponían el pie en el primer
escalón subió el comandante Lacrosse.
- ¡Pardiez, Bernardo!, dijo Keralio. Supongo que
también os interesará ver los tesoros de ciencia almacenados en el camarote de mi futuro yerno.
• Y pasando su brazo por el de Lacrosse, le arrastró en seguimiento de los dos jóvenes.
El interior de la Estrella Polar estaba decorado
como el de un yate de recreo. Los corredores, el
salón, el comedor y la sala de fumar estaban adornados con arrimaderos de nogal moldeado. Los camarotes de los oficiales daban al comedor, y los del
Sr. de Keralio, de su hija, del comandante Lacrosse y de Huberto d' Ermont estaban alrededor del
salón.
En el camarote de Huberto fué donde entraron los
cuatro visitantes. Estaba amueblado con extraordinaria sencillez, pero con perfecto conocimiento del arte
de utilizar el mayor espacio posible. La litera, instalada en un ángulo, reposaba sobre ·cuatro cajones que
servían de armario. El tocador y la mesilla de noche
estaban juntos en un mueble de forma circular, que
daba vueltas sobre sí mismo y que bastaba hacer girar para que apareciera un elegante pupitre provisto
de taburete con respaldo.
En el ángulo opuesto se veía una caja de acero
cuyo espesor desafiaba toda tentativa de fractura y
cuya combinación de letras garantizaba su impenetrabilidad.
Huberto indicó á sus compañeros sillas en · que
sentarse.
- Aunque estoy en vuestra casa, querido tío, dijo,
como este rincón me pertenece, gracias á vos, permitidme que haga los honores de él y que empiece por
mi prima, que es la que más duda y la que siente
mayor curiosidad.
Tomó un manojo de llaves de su pupitre y ofreciéndolo á la joven:
- ¿Queréis introducir esta llave en la cerradura de
esta caja?, preguntó.
Y al mismo tiempo, con la mano derecha combinaba las cifras, de manera que I sabel no tuvo más
que volver la mano.
Se oyó el ruido de seis cerrojos que se descorrían
á la vez y el de un resorte poderoso, y apareció el
interior de la caja distribuído en divisiones simétricas.
- ¡H e aquí el tesoro!, dijo Huberto con gesto dé
cómica declamación.
- Veamos el contenido, respondió el Sr. de Keralio.
Huberto se inclinó y retiró de una de las divisiones diversos objetos de forma sencilla, y que á la
primera mirada no dejaban adivinar su objeto.
Eran cilindros de acero de un peso relativamente
considerable; medían cerca de treinta centímetros de
diámetro, y terminaban todos en cánulas cerradas

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

por una doble anilla á la cual se adaptaba un doble
tornillo de cierre parecido al de las espitas de gas.
Bernardo Lacrosse tomó la palabra.
- No es preciso ser muy listo para adivinar que
estos cilindros contienen algo. ¿Me será permitido
preguntar qué es ello?
Huberto d'Ermont se puso un dedo en la boca.
- No, por ahora. Lo habéis adivinado; estos cilindros contienen «algo» que no puedo explicaros
hasta tanto que nos hallemos en tal situación que
ningún traidor, si lo hubiera, pueda aprovecharse de
ello. Sabed únicamente que estos cilindros encierran
el secreto de nuestra victoria cercana: el calor y la
fuerza, la luz y el movimiento. Con ellos, y gracias á
ellos, no encontraremos obstáculos. Ellos son los que
nos llevarán hasta el polo.
Los tres amigos de Huberto quedaron por un momento sorprendidos ante ese discurso.
- ¡Pardiez! Querido d'E rmont, repuso Lacrosse,
si todo es como vos decís, he ahí un secreto que es
preciso guardar con cuidado.
El rostro de I sabel había tomado una expresión
pensativa.
- ¿A qué traidores hacíais alusión, Huberto?, preguntó.
El joven iba á contestar, sin duda, cuando la puerta del camarote se abrió bruscamente, entrando por
ella un magnífico perro de Terranova que fué á descansar sobre las rodillas de Isabel su grande é inte·
ligente cabeza.
- ¡Buenos días, Salvator!, dijo alegremente la joven, acariciando al hermoso animal.
Huberto pareció contrariado.
- ¿Habíamos dejado abierta la puerta?, preguntó
con viveza.
Y cogiendo el cilindro de acero lo metió en la
caja y cerró ésta con precipitación.
Por la abertura de la puerta entró una nube de
humo de tabaco, y Huberto, que se había lanzado al
salón, vió la silueta de un hombre de alta estatura
que se perdía en la obscuridad del pasillo.
- ¡El Sr. Schnecker estaba ahí!, exclamó, frunciendo el entrecejo.
- ¿Nuestro químico?, preguntó Isabel.
- Sí, nuestro químico, un sujeto que no me gusta
nada, añadió d'Ermont.
- ¡Vaya, Huberto! ¿Qué decís?
- Digo lo que pienso, respondió el oficial. Por
otra parte, querida prima, ¿queréis interrogará un testigo imparcial?
Antes que hubiese podido contestar, y en tanto
que miraba á su primo con sorpresa, éste levantó con
la mano la cabeza del perro, y mirándole en los ojos,
le dijo:
- ¿Verdad, Salvator, que eres amigo del señor
Schnecker?
Salvator enseñó su doble hilera de dientes, en tanto que un gruñido de cólera se escapaba de su ancho
pecho.

II
EL FUERTE ESPERANZA

El 15 de mayo la Estrella Polar había rebasado
el cabo Norte. Hasta entonces el plan que había prevalecido era seguir el camino del Noreste. Se quería,
en efecto, seguir las huellas de la expedición del Tegettohofj, dirigida desde 1872 á 1874 por Payer y
Weyprecht, que desde la Nueva Zembla, á los 76°
de latitud Norte, había ganado una- tierra desconocida que se denominó Tierra de Francisco José, y se
supuso'que alcanzaba desde el 80° al 83° paralelo.
Este plan, además de que dejaba á los viajeros
europeos la facultad de estar más cercanos al viejo
continente, adulaba asimismo su amor propio, que
estribaba en abrirse una vía completamente nueva.
«Sería mucha desgracia, había pensado el Sr. de_Keralio, no poder hallar un paso más allá del 30º de
longitud oriental entre el Spitzberg y las tierras fragmentarias de la Nueva Zembla.))
El comandante Bernardo Lacrosse había combatido este proyecto con razones muy concluyentes.
Además de que de este modo se fiaba todo al azar,
se malbarataba como por fanfarronería la experiencia de los anteriores viajeros, y singularmente los
descubrimientos hechos en la Tierra de Grinnell
en 1875 y 1876, por Nares, Markham y Stephenson,
y más recientemente, de 1881 á 1884, por Greely,
Lockvood y sus valientes é infortunados compañeros.
Bernardo Lacrosse razonaba con gran sentido
práctico.
- Siguiendo esa vía, decía, tendremos por lo menos un camino abierto hasta el 83° paralelo. El cana! y el estrecho de Smith y la bahía de Lady Fran-

549
klin son hoy día puntos de abrigo suficientes para
gentes de ciencia y de energía.
Y añadía también:
- Es de temer, por otra parte, que el deshielo
haga punto menos que imposible nuestra marcha
hacia el Este en un sitio en que hay tan pocas tierras, y que nos arrastre, á pesar nuestro, hacia el
Oeste. Sería tiempo perdido, ya que deberíamos invernar cerca de Islandia, con el inconveniente además de
que agotaríamos nuestras provisiones antes de haber
recorrido el tercio de nuestro camino.
Este parecer fué muy pronto confirmado por los
hechos.
Desde la mañana del 16 de mayo se advirtió que
el campo de hielo, casi completamente compacto, no
dejaba paso á la Estrella P olar. Las múltiples tentativas que se hicieron no dieron más resultado que
una pérdida de tiempo, y el 25 de mayo se estaba á
cuatro grados más abajo hacia el Oeste.
La vía, obstruída hacia Oriente, parecía, por singular ironía, abrirse hacia Poniente.
El empeño del Sr. de Keralio cedió ante la evidencia de los hechos, y siguiendo los prudentes consejos del capitán mandó que se cambiara la dirección
del buque.
¡
Con gran satisfacción de todos se abandonó, pues,
el camino cerrado del Noreste, dirigiendo la proa hacia el horizonte contrario, y la Estrella P olar marchó directamente hacia la punta meridional del
Spitzberg.
El mar, que cada vez estaba más libre, les permitió
llegar allí el _r 5 de junio, cuando hacía 80 días que
navegaban desde la salida de Cherbourg. Se había
llegado al 78 grado de latitud boreal. Sólo faltaban
salvar cinco para llegar al extremo límite de las inves·
tigaciones humanas; pero todos comprendían que se
había llegado al término de lo factible y que entonces empezaba la verdadera campaña, llena de luchas
y de esfuerzos. Para atravesar en trineo tres de esos
grados, Nares, Markham, Stephenson y luego Greely, Lockvood y Brainard habían tardado dos mortales años.•
Era preciso apresurarse. El verano de los polos es
muy corto y después de julio empieza el enfriamiento. Desde que atravesaron el círculo polar no se hacía ningún gasto de luz, pues el sol de media noche
bastaba para iluminarlo todo. Desde quince días antes sólo aparecían pequeños témpanos que iban 'alejándose á merced de las corrientes. Pero el capitán
no confiaba en aquella bonanza, y cada vez que le
hablaban del soberbio tiempo que hacía, movía la cabeza con aire de duda y decía:
- ¡Paciencia! No olvidéis que estamos en la parte
menos peligrosa de los mares polares y que no empezaremos á padecer sino cuando estemos en Groenlandia.
Tenía razón. En vano se trató de poner proa al
Norte pasando de la extremidad meridional de Spitzberg, pues el pack ó campo de hielo cerró el paso
á la Estrella Polar desde el segundo día de navegación. Tampoco fué posible mantener la ruta hacia el
Oeste por el 78° paralelo, pues el empuje de los
témpanos impelía el navío hacia el Sud.
Así se derivaron tres grados y luego el campo de
hielo se abrió de nuevo bajo la influencia de una corriente templada. El comandante Lacrosse se dirigió
oblicuamente hacia el Noroeste. El 25 de junio se
había ganado de nuevo el 78°; la costa de Groenlandia apareció circundada de una franja de hielo
que no tenía menos de 35 millas, y el cabo Bismarck
•acusó su negra silueta hacia el Norte.
A causa del cuidado con que debía navegar, la
Estrella Polar llevaba una marcha muy lenta; apenas de ocho nudos por hora ( 1 ) . A medida que el
buque avanzaba hacia el Norte, los témpanos au-

mentaban en número y tamaño, y se sucedían unos i
otros como rosario enorme de flotantes islas. Hasta
entonces no se topaba sino con bloques planos, con
fragmentos de ice-fields.
(Continuará)

1 (1) El nudo 6 milla marítima equivale á 1.852 metros.

�550

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

608

El éxito fué muy superior á las esperanzas, puesto
Nacido en Brulon (Sarthe) en 1763, Chappe estuque la suscripción produjo 38.000 francos, lo cual dió sucesivamente en La Fleche y en Rouen, entró
LA ESTATUA DE CLAUDIO CHAPPE
permitió ampliar el primitivo proyecto y erigir un en el seminario y al salir de éste fué nombrado sacermonumento en vez de colocar un busto en la sepul- dote comendatario, es decir, sin obligaciones religioINVltNTOR l)ltL TELÉGRAFO A(.:REO
tura. Convocóse un concurso entre los escultores, y sas, y dotado con dos importantes beneficios, dediEl día r 3 de julio último se inauguró ell París, en un Jurado, compuesto de los principales artistas fran- cándose en seguida á las ciencias físicas y consagranpresencia de los individuos del Gobierno, del Conse- ceses, otorgó el primer premio á M. Damé: justo es do á sus ·experimentos una parte de sus rentas. Pero
jo municipal de la ciudad y de la Administración de consignar que la elección no podía ser más acertada, suprimidos en 1789 por la Asamblea Constituyente
porque el monu- los beneficios, Chappe se vió privado de sus princimento es real· pales recursos y hubo de renunciar á sus -trabajos,
---. mente bello.
yéndose á vivir con su familia: contaba entonces vein1 Sobre un alto tisiete años. En medio de los desórdenes de toda
pedestal de már- clase que agitaban á Francia no,pudo permanecer inmol, en el que el activo, y se propuso servir á su país dotándole de una
arrista ha moqe- máquina que permitiera al gobierno transmitir rápilado una figura damente sus órdenes á distancia. Comunicó su prode Mercurio lle- yecto á sus hermanos, que fueron sus colaboradores,
vando en sus ma- y su familia no vaciló en proporcionarle los medios
nos una carta de materiales de realizar su proyecto. Dejando á un lado
la que brota la los detalles de sus experimentos, que duraron quince
chispa eléctrica y meses, sólo diremos que á fines de 1791 sus ensayos
uno de los brazos fueron bastante concluyentes para que fuese á París
movibles del te- á proponer la adopción de su invento. El Gobierno
légrafo aéreo, ál- le autorizó para que verificase algunas pruebas, mas
zase la estatua apenas instalados sus aparatos fueron destruídos dude Claudio Cha- rante la noche, sin que haya podido saberse jamás
ppe con un an- quiénes fueron los autores de este acto de vandalisteojo en la mano: mo. A pesar de esto, Chappe no desmaya: aprovedetrás de ésta el chando la experiencia conseguida con sus primeros
aparato de que ensayos, construye nuevos aparatos con tal perfección
Chappe fué el in- que no sufrieron modificación alguna importante en
ventor. De un los sesenta años en que fueron utilizados, pudiendo
pináculo gótico en 22 de marzo de 1792 ofrecerlos á la Asamblea
salen los montan- Legislativa, en donde su hermano Ignacio representes en forma de taba el departamento del Sarthe. El ofrecimiento fué
escalera, en cuyo aceptado y se dió orden de que se hicieran experiextremo va fijada mentos; pero de pronto fué incendiada la máquina
la pieza cuyos por un populacho ignorante que se figuraba que
movimientos, aquellos aparatos habían de servir para poner en licompletados con bertad al rey entonces prisionero. Poco después se
los de los brazos, disolvía la Asamblea Legislativa y el desgraciado
formaban un con- Chappe hubo de esperar hasta 1. 0 de abril de 1793,
junto de señales fecha en que la Convención reconoció la utilidad de
que representaba su invento.
, un vocabulario
Entonces se le prestó ayuda y protección suficien•
de 196 palabras. tes para que nadie atentase contra sus aparatos, y se
La figura de Cha- delegó á Lakanal y á Dannou para que estudiasen los
ppe, lo propio ensayos, y el día 27 de julio del propio año el invento
que el aparato en era reconocido como realmente práctico y la Conque se apoya, es vención nombraba al ciudadano Chappe ingeniero
de bronce: la es- telegrafista con el sueldo de cinco libras diez sueltatua, concebida dos, con misión de crear las líneas consideradas ney ejecutada con cesarias.
gran sencillez, no
Entonces es cuando hay que ver al desgraciado
tiene nada de esa inventor luchando contra las dificultades que consbanalidad que se tantemente le suscitaban la ignorancia de las poblaadvierte en mu- ciones, la ·falta de medios de transporte y sobre todo
chas estatuas ofi- la carencia de dinero, pues la mayor parte de sus
ciales y honra obreros no quisieron aceptar los asignados, única
grandemente al moneda gue el gobierno ponía á su disposición.
artista.
Esto no obstante, gracias á su perseverancia y á
En e l pedes- su increíble energía, construyó la línea de París á Lital, además del lle con dieciséis estaciones y el 15 de agosto de r 794
relieve, hay tres los aparatos transmitían el primer despacho anuninscripciones: en ciando la reconquista de Quesnoy. La telegrafía hala cara izquierda, bía entrado al fin en los dominios de la práctica, cor.Claudio Chappe seguido lo cual era preciso crear nuevas líneas, espresenta el inven- coger las estaciones, comprar los terrenos, construir
to del telégrafo ~áquinas, instruir un personal de empleados y orgaaéreo á la Asam- nizar, en suma, toda una administración. DificultaEstatua erigida en París en honor de Claudio Chappe, inventor del telégrafo aéreo
blea Legislativa des sin ~uento, originadas principalmente por la falen 22 de mayo de ta de dmero, eran obstáculo continuo á la buena
1792 y es nomcorreos y telégrafos, la estatua de Claudia Chappe, brado ingeniero telegrafista por la Convención Nacional marcha de los trabajos; á pesar de todo, Chappe las
el inventor del primer aparato que permitió las co- en 26 de julio de 1793; en la de la derecha, Primeras vence y en cuatro años construye la línea de París á
municaciones á distancia, el creador de las primeras noticias telegráficas recibidas en París pocas horas des- Estrassburgo con cincuenta estaciones.
Ayudado por sus cuatro hermanos, permanece en
líneas telegráficas.
pués de acaecidos los sucesos: reconquista de Quesnoy y de
E l monumento se eleva en el cruce que forman la Condé. 15 y 30 de agosto de 1794; la de la cara poste- su puest~ hasta I 804; pero en aquella época comiencalle de Bach y el bulevard San Germán, sitio con rior recuerda á los cuatro hermanos de Claudio Cha- za á se~tu los efectos del excesivo trabajo á que se
mucho acierto escogido por estar inmediato al lugar ppe, Ignacio, Pedro, Abraham y Renato, que no sólo ha dedicado durante catorce años, su salud se altera
en donde se hallaba centralizado el servicio de los le ayudaron á perfeccionar su invento, sino que ade- profundamente, su razón se perturba y el 23 de enetelégrafos aéreos, ó sea la casa núm. 9 de la calle de más le prestaron para la creación de la Administración ro d~ r 808, á \a edad de cuarenta y dos años, se suicida
la Universidad, y próximo al domicilo del inventor, de correos y telégrafos una colaboración tan leal arroJándose a un pozo. Sus aparatos sirvieron hasta
que habitaba en la esquina de la calle de Bach y del como fecunda, y quedaron, después de él, al frente de 1855, fecha en que fueron sustitufdos por el telégrafo eléctrico:_ el último despacho fué, como el primuelle de Orsay.
este importante, y útil servicio, el uno hasta 1823 y
mero, el anuncio de una victoria: la toma de SebasEl creador de la telegrafía había sido casi olvidado, los dos tfüimos hasta 1830.
topol.
y apenas si se sabía dónde reposaban sus restos cuanCuando se consideran los inmensos servicios pres. Para hacerse perfectamente cargo de las enormes
do M. Ernesto Jacquez, bibliotecario de Correos y tados por el telégrafo de un siglo á esta parte, cuanTelégrafos, propuso á la Administración de éstos que d_o se conocen las inauditas dificultades que fué pre- d1ficult~des con que hubo de luchar Claudio Chappe,
se colocara siquiera un busto sobre su tumba; y como ciso vencer para establecer de un modo práctico las es preciso leer el inter~sante libro que M. Ernesto
para esto se necesitaban fondos, M. Jacquez concibió primeras comunicaciones, causa asombro que la me- J~cquez ~caba de dedicarle (Claude Cha,ppe. Notice
la idea de dirigirse á todos los empleados de correos moria de Claudia Chappe haya quedado sepultada biog_raphzque):_en él puede seguirse paso á paso la
y telégrafos para obtener, por medio de una suscrip- durante tanto tiempo en el olvido. Si alguien ha me- acc1den~ada vid~ del inventor, que se consagró_ por
ción, la suma necesaria, y durante dos años dedicóse recido bien de su · patria es indudablemente el que entero a la ~eahzación de su proyecto con el sólo
con tanta actividad como entusiasmo á la realizacióñ consagró su fortuna y su vida á dotar á su país de fin, de ?er útil á _su país, y de ella podrá deducirse
cuan bien merecida es la estatua que le ha erigido la
de su proyecto.
tan útil invento.
familia telegráfica por él fundada. - X.

NÚMERO

SECCIÓN CIENTiFI CA

608

55 1

L A ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

prenda la estearina y quede al descubierto la torcida
y aproxímense los dos extremos rígidos de manera
que la porción de torcida descubierta forme como un
taco, según indica el detalle de nuestro grabado. P reparado así el fósforo, introdtl.zcase por el tubo de
cristal metiendo primero la cabeza y empújese hasta
que la porción hinchada de la torcida cierre á modo
de taco la boca de aquél, aunque no herméticamente.
Cargada así la pieza, colóquese otra cerilla encendida debajo del tubo de cristal calentando especialmente el extremo en donde está la cabeza fosfórica, y al
poco rato se producirá una detonación, y el proyectil,
ó sea la cerilla, será lanzado á una distancia de cinco ó seis metros. Procúrese clavar las rueclas en una
tarjeta para evitar el retroceso del cañón. Este retroceso se manifestará en el tubo de cristal, que se correrá hacia atrás en la pieza de corcho que lo sostiene.
A pesar de su poca consistencia, este cañón puede hacer hasta 100 disparos sin sufrir ningún desperfecto: si el alma de la pieza se llena de grasa, espérese á que se enfríe y límpiesela con una de esas
escobillas que sirven para limpiar las boquillas.
Este juego de salón inofensivo que acabamos de
describir puede servir en las tertulias para organizar
entretenidos juegos de tiro al blanco, pues la cerilla
al ser disparada deja en el papel una señal.
ARTURO Goon
(De La Natt,re)

PA SA TIEMPOS CIENTÍFICOS
CAÑÓN IMPROVI SADO

Tómese un tubo de cristal de tres milímetros de
diámetro interior y de unos diez centímetros de largo y ciérrese uno de sus extremos con lacre; córtese
en un tapón de corcho una pieza cuadrada de dos
centímetros de lado y practíquese en ella un agujero
por donde se introducirá el tubo de cristal, que deberá ajustarse exactamente a l orificio, colocándolo de
modo que el extremo abierto mire hacia adelante;
clávese con alfileres esta pieza cuadrada al extremo
de dos tiras de corcho que hacen las veces de gualderas; fíjense finalmente por medio de alfileres las
dos ruedas que podrán ser discos de cartón ó de corcho, y tendremos el cañón y la cureña.
Falta procurarse la espoleta, la carga, el taco y el
proyectil, lo cual no será difícil, pues todo puede
encontrarse reunido en un objeto de fácil adquisición,
en uno de estos fósforos largos y gruesos, llamados
fósforos bujías, escogiendo para ello una que tenga
la cabeza azul, de esas que se encienden con explosión á consecuencia de tener mezclada con la pasta
fosfórica una pequeña cantidad de clorato de potasa.
Cójase el fósforo entre el pulgar y el índice de cada mano muy cerca del extremo opuesto á la cabeza,
estrújesele en todos sentidos de modo que se des-

Un cañón improvisado

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el RIIQÚm1mo las .Afecc1otlU escrotwo,al 1 t1C01'blltfe41, etc. El Tia• rerract■•N de
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PATE EPILATOIRE U.SER
1

destruye basu lu RAl~ESI el YELLO del roalro de lu damu (Barba, Blroi., ett.), 111
11JD¡Uo p,IIJM pan el colíl. 50 Año■ de Íl&amp;tto,Jmilluta de ltltimoolotprulllaa la duda
44 ..u ~ (le _ . . • M)ll,_111('1 la 11ub1. J ea 1/2 ..,.. pan ti blplt U,n). .PIia
la . _, _,.._ 11 rlLl t'OU&amp;. DU■■ER, l , ruo .J,..J,•l\0UNU11, PU'III.

�LA

55 2

ÍLUSTRACIÓN ÁRTÍSTICA

NúMERO

atractivos que reune esta obra es la forma en que
está escrita; el estilo participa de la sobriedad que
debe exigirse al historiador y de la galanura que
caracteriza al buen novelista. La obra forma dos
voluminosos tomos y ha sido editada en Paris'por
la Biblioteca de Europa y América.

LIBROS ENVIADOS A ESTA REDACCION
POR AUTORES Ó EDITORES
CONGRESO JURÍDICO IBF.RO·AMERICANO, RE·
UNIDO EN MADRID EL AÑO 1892. - Bien notoria
es la importancia que revistió el Congreso jurídico
celebrado con motivo de las fiestas del IV centenario del descubrimiento de América, y al que
concurrieron los más eminentes jurisconsu,ltos españoles y americanos: de gran interés fueron los
temas en él discutidos y en extremo notables los
trabajos en que tales temas se desarrollaron. La
Real Academia de Jurisprudencia, promovedora
del Congreso, ha reunido en un voluminoso tomo
todos estos trabajos que ni siquiera someramente
podemos enumerar por falta de espacio, pero de
cuya valfa podrá formase idea con sólo tener en
cuenta que fueron presentados por las lumbreras
del foro y de las academias de nuestra patria y de
las rep{1blicas hispano-americanas. El libro, que
ha sido impreso por los Hijos de Manuel Ginés
H emández, de Madrid, constituye un verdadero
monumento erigido á la ciencia jurídica que deben
consultar y estudiar cuantos á ésta rinden culto ó
por ella se interesan.

*

* *
Los APÉNDICES AL CÓDIGO CIVIL, por don
L eón Bonel y Sánchez. - Se han publicado las entregas IO y I I de esta interesantfsima revista que
contienen, entre otros trabajos, la por tantos conceptos notable Memoria que, debida á su presidente Sr. Bonel, eleva la Academia de Derecho
de esta ciudad al Ministro de Gracia y J usticia
sobre las reformas que deben introducirse en las
leyes de Procedimiento Civil y Criminal y en el
Jurado. Es un trabajo que honra á su autor y á la
corporación cuya presidencia ocupa y que merece
ser estudiado por cuantos se interesan por la ciencia juridica. El Sr. Bonel demuestra en su Memoria haber estudiado profundamente todos los problemas relacionados con el derecho procesal y conocer á fondo los defectos que entraña esta rama
del derecho y los medios indispensables para corregirlos .

..* *
CRÓNICAS POTOSINAs,por D. Vicente G. Quesada. - I mposible nos es, dada la indole de esta
sección, hacer un estudio de esta interesantísima
obra del actual ministro plenipotenciario de Ja Re·
pública Argentina en Madrid, que á su condición
de verdadero diplomático une la de literato eminente, no sólo celebrado en su patria, sino en las
demás repúblicas del nuevo continente y en nuestra misma España. Crónicas potosinas son una colección de narraciones interesantísimas de costumbres merlioevales hispano-americanas que arrancando del descubrimiento del famoso mineral de
Potosí van siguiendo el curso de los sucesos relacionados con el modo de ser de los indígenas
y de los conquistadores durante los siglos xv1 y
xv11, presentando como síntesis de cada época el
acontecimiento que más dominó la atención durante la misma. La materia tratada por el señor
Quesada es nueva, y por la habilidad con que ha
sabido tratarla tiene todo el interés del trabajo
histórico y toda la amenidad y encanto de la novela. Lleva el libro multitud de notas que, además de demostrar el profundo estudio hecho por
el autor de la bibliografia hispano-americana, sirven de apoyo á los hechos que relata. Otro de los

GRANO DE LINO TARIN F~~Ml~S
E8TRERIMIENTO8, CÓLICOS. -

Lact.ja: 1 fr. 80,

***
INDEMNIZACIÓN Á LAS VÍCTIMAS DEL DEL!·
TO, jor R. Garofalo, traducción de Dorado Montero. - Después del éxito que ha obtenido en España La Criminalog{a, de Garofalo, nada diremos en elogio de la Indemnización á las victimas
del delz'to (que es la segunda parte de la Crimina·
logfa), sino que esta nueva obra del ilustre autor
italiano es, en nuestra opinión, de más importaqcia jurídica que la primera. Editada por La Espa,1a Moderna, se vende á 4 pesetas en las principales librerías.

* **

LA ESPAÑA MODERNA. - El último número
de esta importante revista es notabilísimo. Con·
t iene una novela entera, Ag'llas primaverales, de
Turguenef; Los mesones, cuento, por Daudet; Las
costwnbres literarias del tiempo presente, por Caro; Un magnifico estudio de Alexis acerca de los
RM,gon Macquart, y del Doctor Pastt1al, la famosa novela de Zola; y otra porción de trabajos muy
notables de Lubbock, Carrer, Lombroso, Mélida,
Villegas, Castelar, etc.

CONTRAVAPOR, cuadro de F. Sallé (Salón de los Campos Elíseos, de París. 1893)

a

Lu

Per10nu qu conocen las

MEDICACION TÓNICA

PILDORASt~DEHAUT

PILDORAS vJARABE

111t.11ADESd•1Esr0,..
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~ ,,,,,"

DE PARIS

no titubean en purgarse, cuando Jo
necesitan. No temen el asco ni el cau1ancio, porque, contra lo que sucede con
l(?S demas purgantes, este no obra bien
smo cuando se toma con buenos alimentos
y bebidas fortificantes, cual el vino, el calá,
el t,J. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida 9'Ue mas le convienen,
sevun sus ocupaciones. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamenleanuladoporel electodela
buena alúnentacion empleada,uno
se decide fácilmente II volver
'll e,qpesar cuantas veces
sea necesario.

DE

BLANCARD

Pepsina Boudault
lprvbada por la !C!DEl1' DE IEDICIU

PREMIO DEL INSTITUTO AL D' CORVISART. EN 1856
Medallu en 111 E1po1iclonet lnternaefonalea dt

P.llllS - LYOI - VIERA - PBIWELP!U. 18C7

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1873

1876

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DISPEPSIAS
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DIQESTION LENTAS Y PENO8A8
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IIUO LA FORU. DE

ELIIIR. · de PEPSINA BOUDAULT

VINO · • de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA BOUDAULT

CARNE y QUINA

PA.RIS! Pharmacie COLLAS, 8, l'1le Dauphlne
" m la• princll'(Jlft

'""'""°"''• ,-

J

AP:IOL

de 101 D,.. JORET &amp; HOMOLLE
El API0L cura loa do/ore,, ret,1101 ,up,..
1/on11 tJe /a, :.Pocu, as! comll lasJ)lrd/da,,

Pero con frecuencia es talslllcado.EJ APIOL
verdadero1...únlco eficaz, ea el de los Inventores, Los u•" JORET y BOIIIOLLE.

MEDALLAS Erp•Unlr1•L0NDRE8 f882·PA R/Sf889
rara BRillT, 151, mft llnll, p1BIS

VIN6~1i()if¡j;;1Jü1NA

fflJTlllTIV0S SOLUBLBS DB u CARNE
los elementos qu~ entran en la composlclon de este potente
l'eparador de las !uerzas vitales, de este for&amp;,ae11ate por eaceleaeia, De un gusto sumamente agradable, es 1:10berano contra la ..4.nemta y el ..4.pocamtento, en las calentura,
'3 ConvalecencúU1 contra las Diarreas y las ..4.feccumes del Estomago y los tntesttnos
Cuando se traia de despertar el apetito, asegurar las digestiones, reparar las fuérzas,
enrtquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemias provocadas por los calores, no se conoce nada superior al Vino de Qui■a de A.roud.
.P&lt;rr mayor. en Paris, en casa de J. FERRt, Farmaccutico, tM, rue Richelieu. Sucesor deAllOUD
·•

TC0N TODOS

tos PRINCIPIOS

· Cl.4R'.H: y Qlllll'&amp; 1 son

SB VBNDB BN TODAS LAS PRINGIPALES BOTICA&amp;

Querido •nfermo. -Frese Vd. • mi /arta erperlencra,
r hata u,o de nuestro, 6RAN0S de SALUD, pue, ellas
le ourarán de
eon,t1paotbn, le dar4n 1/18/ito ., 11
dero/rerin e/ sueño y la aletria. - A11 ririrA Vd.
muoho1 1ño1, t111frut1ndo 111mpre de una buena ,alud.

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EXIJASE ••~ t: AROUD
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El mejor y mas célebre polvo de tocador

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preparado 0011 bismuto •
por Ch. :&amp;'ay, pertum1sta
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Quedan reservados los derechos de propiedad artl!tica,y ·literaria
' JMl', DB M0NTANBll Y SIMÓ?f

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