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                  <text>. · itrtélC10t)

Ftí~t1ea
ANO XII

_ _ _ _ _ _ _. BARCELONA 4 DE SEPTIEMBRE DE 1893 ~

------

NÚM. 610

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

··-====== ========================= = = ====

COLOQl;JIO AMOROSO, cuadro de Emilio Sala.

�LA

NúMERO 610

1Lust1lActóN ARTfst1CA

y

lla violencia que imposibilitaría toda discusión? ¿Dón• co entre él su familia, y ésta, viendo que la resisde aquellas excentricidades con que muchos han tencia era imítil, le hada, según los casos, pequeñas
querido caracter,izarlo? Nada·dé ·esto encontramos en ~corícesi9nes: una de éstas fué la de que asistiera á
el tiempo que lo hemos tratado; siempre hallamos al las clases elementales de la Academia y concurriera
hombre serio, al caballero cumplido, al amigo leal. otra vez á casa ,de su pariente D. Plácido Francés.
Tiene, sin embargo, un defecto grandísimo, no &lt;lepen-. En ambos sitios aprovechó el tiempo; pero ,tal vez
diente de su carácter, sino resultado de los tiempos más que 'Jas lecciones del maestro, le sirvió de podeque corren: para Sala no hay mas línea que la recta, roso estímulo el trato con discípulos más aventajados
Texto. -Emilio Sala Francés, por A. Fernández Merino. - no emplea trochas, ni veredas; llegará tarde, pero que él. 'De los adelantos conseguid.o~ en aq~el breve
La Exposición de Chicago. Los mejores tabacos del mundo, por llega sereno, tranquilo, con la conciencia en ~az; re- intervalo dió pruebas en la Expos1c1ón reg10nal de
Eva Canel. - Federico Mediano, por A. Sánchez Pérez. sultará agrio, pero únicamente por haber dicho la Valencia, donde presentó un «Bodegón» que le valió
Miscelánea. - Una francesa w el polo Norte (continuación),
por Pedro Mael, con ilustraciones de Alfredo Paris. - SEC· verdad. ::ii alguno quiere sentir halagado su amor una segunda medalla: este premio marca su primer
CIÓN CIENTÍFICA: El Canal de Corinto. - Fotografía de lo propio, no busque á Sala sin poderosos justificativos paso en la difícil carrera que había emprendido; 1?
invisible.
de sus deseos; si alguien, procediendo de buena fe, colocó entre los pintores y le creó por tanto las pn·
Grabados. - Coloquio amoroso; Una bella de antaflo; Com· quiere un consejo sano, que vaya seguro de encon- meras enemistades: ya era del oficio.
pás de espera; El columpio; La expulsión de los judíos; Mo- trarlo. Creemos haberlo retratado moralmente y en- . Poquísimas veces hemos hablado con Sala de su
dernista de anta11o; Un concierto e11 el bosque, cuadros de tendemos no son necesarios más luz ni más color para vida y de sus obras, pues no es terna que le agra~a;
Emilio Sala. - Exposición universal de Ckicagv: Kiosco de la ponerlo de relieve: nos queda por hacer su historia, pero procurando investigar las causas de sus cam bios
realfábrica de tabacos &lt;La flor de Cuba,&gt; de D . Manuel del
de manera, nos hemos convencido siempre de su inValle; Vista de la sección espaflola en el palacio de Atrriettl· que es breve; el estudio de sus méritos, tan gran~es,
tura; Kiosco de la fábrica de tabacos de D . Calixto López; Vi~- que sin la audacia que da el buen deseo, no lo em- discutible valer, de su amor al estudio, de su gran
ta de la exhibición de tabacos cubanos en el palacio de Agn- prenderíamos.
talento de observación y de su constancia en persecultura, tomada de frente. -D. Rosendo Fernández, de la
Emilio Sala Francés nació en Alcoy el año 1850. guir el ideal del verdadero artista, esto es, el a~h~lo
Cámara de Comercio de la Habana, Comisario especial repor llegar á la expresión perfecta del natural, sm inpresentante de Cuba y Puerto Rico en la Exposición univer- Muy niño aún, su familia se trasladó á Valencia, donsal de Chicago. - Tres grabados del Canal de Corinto. - Re- de comenzó á educarse y donde principió á manifes- currir en los defectos que engendra en muchos la
trato y estudio del pintor Emilio Sala, en París.
tar inclinación hacia el arte que ha sido su encanto mala inteligencia de este término, que en boca de no
y por el que ha luchado hasta el sacrificio. Desde pocos es desgraciada muletilla de que se abusa, queluego tropezó con la oposición de los suyos, enemi- riendo justificar caprichos y excentricidades. Sala cogos de que emprendiera una carrera en que la fama rno pintor se debe á sí mismo: lo aprendido .en el
EMILIO SALA FRANCÉS
es casi siempre póstuma y en que las inciertas ganan- corto tiempo que frecuentó clases y profesores, no
cias no bastan las más de las veces para cubrir pe- bastaba para emprender una senda que continuada
Al poco tiempo de llegar á Roma, traídos por el rentorias necesidades y por consiguiente mucho me- pudiera llevarlo á la altura en que hoy se encuentra,
deseo de estudiar las maravillas artísticas que aquí nos para asegurar el porvenir, que es lo que preocu- y sin su real temperamento de artista no hubiera pahan reunido el acaso unas veces, muchas los Yerres, pa más á los padres cuando piensan en los hijos. He sado del amaneramiento que se invetera fatalmente
que abundaron siempre, por más que á Cicerón en aquí por qué los suyos, que pertenecían al comercio, é impide ver la verdad y expresarla debidamente. Al
su tiempo uno parecía extraordinario, cierta noche, en quisieron que Emilio hiciera lo mismo, y precisamen- poco tiempo de haber reanudado las lecciones, su
el círculo que entonces tenían los españoles, un com- te para esto era para lo que menos había nacido y lo maestro Francés le manifestó que no podía contipatriota indicándonos un estudioso engolfado en no que más odiaba sin ocultarlo; pero corno ningún jo- nuarlas: otra vez Sala se halló solo; no envanecido
sabernos qué lecturas, nos dijo: «ese es Sala.» Lo ven de sentimientos elevados debe romper abierta- con un premi'O que hubiera cegado á otros muchaveíamos por primera vez y lo mirarnos atentamente; · mente contra las disposiciones paternales, Sala, que chos de su edad, ni descorazonado por una situación
cuando se ha visto no se olvida. Bajo de cuerpo, ~uer- los ha manifestado siempre, cedió por el momento, comprometida, siguió adelante y comenzó á pintar
te, de tez morena y ojos claros, de fisonomía movible, sin renunciar en absoluto al cultivo de sus aficiones: en una habitación de su casa, sirviéndose de modelo
acreditando temperamento nerviosísirno; de mirar de la trastienda hizo estudio; con lo que á otros jó- por medio de un espejo, y al mismo tiempo estudiaprofundo, que quiere conocer lo que no se &lt;lice, que venes. sirve para distraerse en días de asueto, adquiría ba, analizaba y comparaba cuanto caía ante su vista.
anhela saber lo que se ha querido decir en lo que se lo necesario para el cultivo del arte, y de este modo El primer motivo de comparación entre lo que había
ha dicho: este es el hombre físicamente habla ndo; son pasaba la vida soñando con mejores días, y su familia aprendido de su maestro, que llevaba ó podía llevar
sus rasgos principal:s, que lo dan á cono~er bas- permanecía tranquila, pensando 9ue diversión por á exageración de color, y el extremo opuesto, lo tuvo
tan, pues no es novia que ponemos en fena, m pro- diversión, mejor era aquélla que mnguna, y que al fin con el cuadro de Domingo «El duelo,» expuesto en
tagonista de novela sentimental que deba hacer for- su espíritu reflexivo acabaría por plegarse totalmente Valencia, antes de que figurara en Madrid; pero en
tuna con la figura.
á los prudentes deseos que todos le manifestaban, aquella antítesis, constituída por dos extremos que
El también_ había venido á estudi~r y estudiab~: á cuando llegara á la edad de comprender que si )a deben evitarse, el estudió de los términos no puede
fuerza de méritos, con que en cualquier parte hubiera gloria es efectivamente una gran cosa, con la glona precisar cuál es el justo medio. Primer problema,
podido labrar una fortuna, en nuestra patria ganó no se come. La corriente que por fuerza superior tie- primera lucha y grandísimo motivo de trabajo y emuna pensión gubernativa; cerró el ya célebre estudio ne su cauce marcado, no se ataja con presas, ni se peño, en que comenzó á ejercitar su juicio en mateque tenía en Madrid, dejó el país y vino á la Ciudad desvía sin correr segurísimo riesgo de que vuelva á ria de pintura.
Eterna, lleno de ilusiones, que es el medio más segu- su lecho, y esto sucede más con las vocaciones del esPoco después de cuanto estamos refiriendo, acharo· de cosechar amarg~ísimos desengaños. España píritu que con los ríos.
ques del comercio le hicieron ir á la feria en Albacetiene aquí una Academia de Bellas Artes, que manPor el tiempo en que nuestro artista sostenía esta te: desde allí, auxiliado por unos parientes y contantiene descuidando obligaciones que no puede negar: lucha, fué nombrado profesor de la Academia de Be- do con otros que tenía en la corte, fué á Madrid, readejando de cumplir últimas voluntades que debían llas Artes de Valencia un primo suyo, D. Plácido lizando uno de sus sueños: ver el Museo, ó más preser sagradas, disminuyendo sufragios que dejaron pa- Francés, y aquí del dicho «con achaque de primo en- ciso, ver las obras de Velázquez, fuente perenne é
gados, para bien de sus almas, piadosos fundadores, tro y te veo.» Fueron primero visitas de pariente, inagotable de enseñanza para los que quieran apren-.
recompuso un antiguo convento allá en el Panirolo, después entretenimiento que robaba tiempo á la der á pintar. Aún recordamos la noche que Sala, con
lejos de todo movimiento intelectual; de lo que fué tienda, por último lección formal, que avivó el deseo la sencillez de lenguaje que le es propia, nos contó
un día casa de recogimiento y oración, fundada co- sentido desde hacía tanto tiempo, hasta hacerlo irre- sus impresiones ante las obras del maestro por excerno la histórica iglesia aneja por nuestros Reyes Ca- sistible. Si poco después decayó en la marcha, se lencia; no olvidaremos nunca la claridad de su disertólicos, hizo mala hospedería, donde cobra casa y es- debe á lo rudo é ingrato que es el comienzo de cual- tación, explicando la técnica sencilla con que el autor
tudio á jóvenes que cree dignos de venir á la llama- quier cosa, y un ligero paréntesis en las lecciones de la «Rendición de Breda» consiguió maravillosos
da·escuela de arte. Tal es el régimen que allí se fué sólo descanso para acometer con mayor empuje: resultados, y lo admiramos al exponer las sensaciones
observa, tan grandes las contrariedades que experi- la familia, pues, que contra todo lo que anhelaba y se que experimentó en presencia de aquellos cuadros
menta el pensionado más sufrido, que bien pronto había prometido, veía cada día más seguro el triunfo que pasman, y cómo fué para él una revelación obtiene que sublevarse, como lo hizo Sala. Siguiendo de las aspiraciones del joven, determinó poner coto servar que en la paleta que tiene el pintor de las «Mela opuesta de los antiguos romanos, que maltratados á lo que ya degeneraba en rebelión, y tomó una me- ninas}) había siete colores, con los que podía y debía
subieron al Aventino, él desde otra histórica colina dida violenta, la de enviarlo á una casa de comercio realizarse todo. Aquel viaje ha tenido grande imporbajó al valle, plantando sus reales en el barrio artís- en París. Allí había de tener el tiempo más tasado, tancia en su vida artística; en los pocos días que dutico por excelencia, en la calle de Margutta, al pie los principales serían menos complacientes, los recur- ró, estudió también los cuadros de Rosales, cuyas
del Pincio, junto á la plaza de España, en el centro sos escas.ísirnos, el trabajo más duro, y por tanto fotografías conocía y comprendía admirables, y en el
de la ciudad, no lejos de museos y monumentos, al ¡adiós arte y pretensiones de gloria! Comprendiendo tiempo breve que duró la provechosa excursión no
paso de compañeros y modelos, donde sin viajar po- Sala que así tendría que ocurrir, si la amenaza se paró ni descansó un momento; lo devoró todo, sin
día hallar cuanto deseara, donde mejor que nada es- realizaba, se aprestó á la defensa, buscando por abo- perdonar nada; hizo dos estudios en el Museo, voltaba en su casa.
gados á los mejores y más antiguos amigos de la casa, viendo y revolviendo adonde debía estudiar; analiPor sus obras de nombre, de fama, hacía tiempo y ellos tornaron la causa del joven con tanto calor, zó, desmenuzó obras y obras, y desde la mañana hasno nos era extraño el esclarecido artista: muchas que por aquella vez no sólo resultó exento de pena, ta la noche no hacía otra cosa que dar pasto á su
veces en la patria habíamos sentido deseos de llegar sino que le permitieron tornar lecciones de D. Salus- eterna curiosidad, pues otra de las condiciones sohasta él, para conocer personalmente .al pintor que tiano Asenjo.
·
bresalientes de este hombre es la resistencia. Ni su
seducía con sus producciones; pero cuantos escuchaA partir de este momento, ó para precisar más, cuerpo siente la fatiga, ni su espíritu se cansa; anda,
ron nuestro deseo, nos hicieron desistir; nos decían desde el 9 de junio de 1864, puede decirse que Sala sube, baja, recorre una sala, retrocede, avanza de
que su carácter era tan seco, que rayaba en violento; comenzó su carrera artística: principió á ver obras y nuevo, parece que no mira, y al salir se observa que
que era de genio tan adusto, que degeneraba en cosa tratar ·artistas, escuchar opiniones y analizar juicios, ha tomado en consideración hasta detalles que parepeor, y francamente estos informes nos hicieron desis- haciendo tan rápidos progresos, que ocho meses des- cen insignificantes. Volvió á Valencia repleto de obtir, sin pena, pues lo importante son las obras artísti- pués, cuando no sabemos por qué causas dejó de servaciones nuevas, que aprovechó en los trabajos
cas; en gran número de casos puede dejarse á un frecuentar la clase, sabía bastante para comenzar á sucesivos: se hallaba en el primer período de relado quien las produce. Sala ha sido después para pintar, y comenzó, en efecto, sin maestro, copiando flexión y comenzó á buscar ejecución, sobriedad y
nosotros prueba de lo mucho que se inventa para de cuadros y cromos que le venían á mano, hacien- corporidad, que eran las condiciones que había notahacer picantes las biografías de. hombres célebres. do naturaleza muerta y reproduciendo objetos que do en las obras estudiadas y que sobre todas deben
¿Dónde está ó en qué consiste aquella sequedad de sin gasto podían servirle de modelo. Iba ganando campear en las obras pictóricas.
carácter que podría hacerlo antipático? ~Dónde aque- paulatinamente la partida empeñad¡i con tanto ílhinA los elementos recogidos en su breve viaje, se

r

NáMERO 610
unieron otros que áportaron á su es•
píritu las conquistas de la Revolución de septiembre de 1868. La libertad de la prensa, la circulación
de libros, la destrucción de muchos
pre1uicios, sirvieron á nuestro artista eficazmente: comenzó á estudiar, y bien pronto, con acertado
criterio, supo escoger é hizo lectura favorita de autores serios, cuyas
obras enseñan siempre; aislado en
el estudio que se había improvisado
en un cuarto de su casa, dividió el
tiempo; dió parte al cultivo del arte
por el arte, esto es, al estudio, y el
resto lo pasaba absorto en lecturas
filosóficas y literarias. No diremos
que la cultura de Sala sea superior
á la de este ó el otro artista, pues
en todo, y en esto más, las comparaciones son odiosas, pero aseguramos que la suya es vastísima. Queriendo desentrañar y explicarse dificultades que muchos resuelven sin
comprender, estudió la parte de la
física referente á la luz, y cuando explica efectos conseguidos ó que deben conseguirse, más que un pintor
resulta un hombre de ciencia: partidario del positivismo inglés, le son
familiares las concepciones filosóficas de aquella escuela y por derivación los puntos generadores de
la· misma y las consecuencias que
de ellas se han desprendido; amante de la bella literatura, conoce suficientemente á Esquilo y Aristófanes, á Dante y Calderón, á Shakespeare y Cervantes; y cosa rara, esto
que para muchos hubiera representado una distracción peligrosa, Sala
lo ha hecho sin perder tiempo, porque artista de corazón y de mente,
todo, absolutamente todo, lo ha
puesto al servicio del arte. El gran
caudal de conocimientos recogidos
le sirve siempre; aquel estudio ha

LA

57t

1LUSTRACÍÓN ARTÍST1CA

UNA BELLA DE ANTAÑO, cuadro de Emilio Sala

sido y es valiosísimo elemento, que
le ha hecho maestro en la parte dificilísima de la composición.
Espíritu observador se fija en todo, no deja nada por analizar, ni
cosa de que no tome apuntes; de
aquí esas composiciones maduras y
razonadas á que dan realce su maestría en el dibujo y su brillante colorido. Estas condiciones, los frutos
de sus lecturas y las enseñanzas recogidas, las puso de manifiesto en
187 1 en el cuadro que presentó en
la Exposición de Madrid «La prisión del príncipe de Viana:» en dos
figuras supo compendiar un libro
importantísimo de nuestra historia;
con un personaje que de pie, en actitud violenta, ordena airado la satisfacción de un deseo conseguido
á costa de odiosa traición, y otro
que arrodillado á sus pies, implora sumiso, no el cumplimiento de
la ley, sino lo que el sentimiento
paternal otorga siempre, Sala ha hecho revivir un período tristísimo,
hace recordar una época espantosa
de partidos y banderías. El príncipe de Viana, que después de sangrientas luchas, en que siempre llevó la peor parte, se había retirado á
Mesina y en amena soledad cultivaba la filosofía y las letras y dormía
sueño de poeta en los brazos de la
Cappa, salió de allí engañado por
falsas promesas de quien menos po, día esperarlas, y volvió á la patria,
donde hasta la muerte le persiguieron el odio de su desamorado padre,
los rencores de su vengativa cuanto
hermosa madrastra, doña Juana Enríquez. Las manifestaciones de regocijo con que los catalanes recibíeron
al príncipe cuando desembarcó en
Barcelona, avivaron el despecho del
rey, que hipócrita siempre y tenaz
en los propósitos que le sugería la

r

COMPÁS DK ESPERA1 cuadro de Emilio Sa\;I

) •

,,;¡.'

�57 2
esposa que había sucedido en su corazón y en el trono de Navarra á la bondadosa doña Blanca, si aparentó una
vez reconciliarse con su hijo, fué para
tratarlo inmediatamente con más rigor.
Hallándose D. Juan en Lérida, celebrando cortes, llamó al príncipe don
Carlos, y éste, desoyendo prudentes
advertencias de sus partidarios, sin intimidarle la observación de que hasta
podían darle un bocado de difícil digestión, se presentó á su padre. No
bien lo tuvo allí, aquel raro monarca
que, preocupado siempre en lo que
menos le importaba, comprometía frecuentemente la tranquilidad de sus
Estados, dió orden de que lo prendieran y trasladaran á .un castillo: se ejecutó el mandato, sin que sirvieran de
nada al desventurado hijo ni sus lágrimas, ni sus promesas de sumisión y
obediencia.
Este momento escogió el artista
para asunto de su cuadro: aquella obra
realizada con mil trabajos, supliendo
con ingenio falta_s materiales, empleando como modelos á amigos de bueri.a
voluntad, arreglando por sí trajes é indumentos de que carecía, es una creación que nadie hubiera afirmado pertenecía á un joven que se hallaba aún
en los albores de su carrera; quien había pintado aquello, sabía de memoria
á Velázquez y á Rosales, los había mirado con el ªmor y entusiasmo que
merecen los grandes maestros, había
comprendido perfectamente cuál era
el medio seguro para llegar á la verdad en pintura, y estaba tan próximo
de la absoluta po~esión de mérito tan
grande, que su cuadro, saludado con
unánime aplauso, obtuvo segunda medalla, no dándosele primera porque, á
juicio del jurado, el autor era demasiado joven.
Aquel cuadro que hemos admirado
muchas veces, que á pesar de los años
que hace dejamos de verlo lo tenemos
siempre presente, es segurísimo argu·
mento en pro de una idea clara como
la luz: la de que para aprender á pintar no hace falta salir de nuestra patria.
Salid al extranjero, si queréis, para ampliar conocimientos; venid para ejercitar el juicio y discernir con precisión; viajad para estudiar historia del
arte en los monumentos; id donde queráis para dar
pasto á la imaginación y abrir nuevos horizontes á la
mente; recorred el mundo buscando elementos aptos
para el cultivo particular de este ó el otro género·
pero para aprender á pintar, para poder resolver la~
dificultades técnicas, para adquirir seguro medio de
expresión, seguid en la patria, estudiad á Velázquez;
proponéoslo como modelo y basta. Sala había hecho
esto ya, y si entonces no llegó á lo que después ha
llegado, se debe á que naturalmente en la época de
transición en que se hallaba, los elementos aglomerados no se habían fundido y existían aún soluciones
que necesitaba completar. Por lo demás, el cuadro
tiene la principal condición de una obra de arte: se
explica en seguida, y el público que no podrá decir ese
es D. Juan II de Aragón ó ese es el príncipe don
Carlos, comprende que el uno _o rdena y el otro implora; pero no así, en términos generales, sino en el
tono que resulta del conocimiento histórico. Aquel
que ordena la prisión y á cuyas órdenes nadie puede
negarse, no da la representada por el artista, seguro,
como debía estarlo, de que será obedecido; la da dominado por el odio; en su faz hay una expresión de
rabia y satisfacción, que forman singular contraste,
y es que Sala no perdió de vista que debía representar á ~n p~dre que odia?a, en un rey que llegaba á
la satisfacción de apetecida venganza. La misma verdad late,en_ la representación del otro personaje; se
ve al prmc1pe, cuyos derechos hollados toda la vida
no le hacen olvidar que es hijo de quien lo persigue
con encarnizamiento. Algunos le acusaron de haber
exagerado los movimientos, de que hay dureza en la
expresión; mas no sabemos, después de estudiar historia, de qué manera se puede presentará D. Juan II
de Aragón en una obra pictórica.
Aquélla, realizada con la fe ciega del creyente, es
término divisorio en la vida de Emilio Sala, es límite
que separa una época en que luchaba por ser artista
única y exclusivamente, con la nueva que le abrió su
triunfo, que fué decisivo adiós á las cosas comerciales. Una vez en Madrid, adonde fué con el cuadro,

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

EL COLUMPIO,

cuadro de Emilio Sala

dió rienda suelta á sus aficiones; para él áquello era
otro mundo, á cuya vida debía hacerse, y si caminando tuvo que dejar muchas ilusiones en los zarzales
de que están llenas sus sendas, aprendió no poco de
lo que se refiere á los hombres y á las cosas, para lo
que ciertamente no es la mejor escuela el seno de la
familia. Fué grande fortuna suya, sobre todo en aquella ocasión, ser, como ha seguido siendo, de los hombres que ni se crecen por las alabanzas, ni se ciegan
con las lisonjas. No se deja embriagar Sala con el
incienso que se quema en nuestro país á los pies del
principiante que se significa, y en el que unas veces
la impetuosidad propia del carácter meridional, otras
designios encubiertos, nos hacen ver en muchas ocasiones un Rafael en ciernes ó un Miguel Angel en
pañales, cuando en la generalidad de los casos, aquellas obras sin precedentes, con que muchos nos entusiasman, son destellos geniales que no se repetirán.
Establecido ya en Madrid, siguió trabajando con
afán y cultivando el trato de literatos y artistas, principalmente de Rosales, cuyas obras admira siempre.
Un día supo que Fortuny, recién llegado de Granada, tenía expuestas algunas obras en el estudio de
D. Federico Madrazo, y allá fué en compañía de Casado, que galantemente se ofreció á presentarlo. Aquel
género nuevo que iniciaba el autor ilustre de la «Batalla de Tetuán,» fué una revelación para nuestro artista; pues como él mismo decía, nunca pudo imaginar perfección tan grande, gusto tan delicado, ni filigranas tan admirables. Dignas son en verdad de ser
admiradas aquellas joyas del malogrado artista, y en
cualquiera de ellas hay material de estudio, aun para
los que se crean maestros. Así lo entendió Sala, quien
al salir en compañía del laureado autor del «Testamento de doña Isabel la Católica,» pudo ver que el
juicio propio no era exagerado, escuchando las sabias
y atinadas observaciones de aquel insigne maestro, á
quien parecía no quedaba .nada por aprender y que
se lamentaba con la sinceridad y buena fe que le eran
peculiares de que la escasez de su vista, tan delicada
ya, no le permitiera llegar á realizar tanta belleza.
Impresionado profundamente, se encerró en su estu-

NúMERO 610
dio; tenía para vivir el producto del
cuadro premiado que le compró el gobierno y le pagó al cabo de algunos
años, á fuerza de influencias, y se ayudaba con algunos cuadritos que hacía
para la venta. Así siguió estudiando
con el ahinco de siempre, buscando
la perfección, sin olvidar nada, pero
sin plegarse á esta ni á Ja otra mane- ·
ra. En Ja Exposición de 1874 presentó
algunas obras de comercio, en que
siempre se veía al maestro, y fué individuo del jurado de la misma, aprendiendo entonces no poco y decidiendo
por aquellas enseñanzas no volver á
desempeñar tan honroso como comprometido cargo.
En 1878 hubo en Madrid nuevo
certamen artístico, en el que dió señalada prueba de los adelantos considerables que había realizado. Presentó
en ella un cuadro de caballete, su
«Guillén de Vinatea,}) maravilla de dibujo y color, modelo de composición
y de reconstrucción histórica: página
de la historia valenciana, representa la
viril entereza de un pueblo que protesta contra censurables condescendencias de un rey, que por favorecerá la
familia perjudicaba al Estado. En la
Exposición de 1882 obtuvo otra medalla de oro por los techos que presentó, destinados al palacio del rico
capitalista D. Juan Anglada, obra de
suma importancia, tanto por la sobriedad de ejecución, como por la brillantez del colorido, como por la riqueza
de fantasía que en ella campea.
Dadas las prescripciones reglamentarias que regían en nuestra patria y
que aún rigen, según creemos, la carrera oficial de Emilio Sala había terminado, pues no podía conseguir más
premios. Los conseguidos debían haberle servido para algo; pero en España como en todas partes, una cosa es
lo que es, y otra muy distinta lo que
debe ser: le habían ofrecido que contribuiría á la decoración de San Francisco el Grande; mas cábalas é intrigas
hicieron ilusoria su esperanza; pretendió una plaza que había vacado en la
Escuela de Artes y Oficios, y le fué negada. Abrió después clases en su casa, y obtuvo resultados brillantísimos; pero con lo que conseguía de sus
lecciones no podía pensar que se aseguraba el porvenir: entonces comenzó á trabajar su mente la idea de
e~igrar, la idea de abrirse campo para cultivar el arte
como él lo entendía; pero careciendo de medios debía
esperar ocasión favorable para realizar su deseo. Esta
se presentó al vacar una pensión de mérito en la Academia de Bellas Artes de España en Roma, que solicitó y obtuvo;·quien tenía sobrados méritos para ser
director de la misma, no podía carecer de los que se
exigían al pensionado.
Decidido á comenzar de nuevo, levantó casa y estudio; se despidió de su familia en Valencia y emprendió el viaje á esta tierra, donde á cada palmo
halla el artista material suficiente para estudiar encantado. Aquí lo conocimos, y en verdad, á primera
vista no nos resultó simpático; sin la declaración que
nos hacían de que era él, hubiéramos creído se trataba de un oficial de baja graduación, procedente de
la clase de tropa, vestido de paisano; la primera vez
que habla con cualquiera ó concurre á sitio donde
nunca estuvo, marca en su rostro la desconfianza;
mas poco á poco se serena, paulatinamente deja comprender su alma de niño, revela sus entusiasmos, manifiesta sus conocimientos sin petulancia y se ve al
hombre y al artista desde un punto de vista muy diferente del en que se le ha contemplado antes. Aquí
aprovechó el tiempo perfectamente, sin dejar de ver
nada; sin temor al reuma, sin miedo á las proverbiales fiebres romanas, pasó días y días respirando miasmática humedad en la iglesia subterránea de Sa11
Clemente, copiando frescos que se conservan allí,
recuerdos del arte de la Edad media y cuya importancia para la historia es mayor que la de los que
exornan algunos lóculos de las venerandas Catacumbas; amigo de sabio y virtuoso sacerdote empleado
en el Vaticano, solicitó por su conducto y no descansó hasta obtener permiso para tomar apuntes de la
soberbia decoración con que el Pinturichio embelleció las salas de los Borgias, tan poco conocidas como
dignas de ser estudiadas: no perdonó Museo, ni dejó
de visitar monumento, y cada vez creció más su cu•

NúMERO 610

573

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

LA EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS, cuadro de Emilio Sala, premiado con medalla de oro en la Exposición de Berlín

riosidad, resultado del constante afán de instruirse.
Refractario y mudo para las personas que no conoce, se hace expansivo y locuaz con sus amigos: blasona de ignorar la vida particular de los artistas y la
reconstruye con el conocimiento perfecto que tiene
de las obras de todos; resume, sintetiza, analiza, y
sus observaciones, hijas de su práctica y no de teorías, adquieren personalidad pasmosa.
Cumplido el tiempo que debía permanecer en
Roma, mas quedándole todavía un año de pensión,
viajó por las ciudades principales de esta península
que tuvo tantas cortes y en la que el estudioso halla
tesoros de conocimientos en todos los ramos: visitó
no sólo Nápoles, Florencia, Pisa, Milán y Turín, itinerario que siguen los que vienen, únicamente para
poder decir después que han estado en Italia, sino
también las poblaciones que decaídas de la importancia política que gozaron, conservan sin embargo recuerdos inolvidables del amor que tuvieron por las
artes los príncipes que las dominaron, sin dejar de
ser por esto sangrientos héroes de guerra: recorrió la
Toscana y la Umbría, fué á Ravena, donde se pueden estudiar monumentos bizantinos de grandísima
importancia, tan bien conservados, que parece fué

ayer cuando se retiraron los mosaístas· á Mantua
Verona y muchas más ciudades de Lombardía, don'.
~e floreci~ron escuelas pictóricas que pueden competir muy bien con la toscana y probar con su historia
que al renacimiento del arte en Italia no contribuyeron sólo los compatricios de Cimahue y Giotto. El
caudal de conocimientos recogidos fué inmenso, y
buen_a muestra de ello dió en la Memoria que como
pensionado tenía que presentar al Ministerio, y en la
qu~ se ocup? ~e los ~rerrafaelistas: trabajo de grandísima erud1c1ón, esta sembrado de atinadas observacio?es y cla~os juicios, qu~ prueban su gran talento
y lo bien qu_e siempre ha sabido aprovechar el tiempo.
~stablec1do de~pués en París, el primer trabajo que
realizó en la capital de Francia fué el gran cuadro
que de~ía constituir su último envío como pensionado
d_e ménto en Roma. Es creencia general que la locución castellana «sacar el Cristo» con que se indica el
empleo de un argumento sin réplica, tiene un fundamento histórico. Al poco tiempo de haber caído Gra~ada en poder de las armas cristianas, los Reyes Catóh;os, creyendo ,que no tenían ya necesidad de los jud1os, que en mas de una ocasión les habían servido
bien, 6 influidos por el fanatismo religioso de las gen-

tes que los rodeaban, dieron el cruel cuanto desastroso decreto de expulsión de los judíos. Aquellos
desgraciados, que por tantos siglos habían habitado
nuestra patria, que tenían en ella sus intereses, sus
afecciones y sus recuerdos, se vieron obligados á
abandonar el territorio en el perentorio plazo de cuatro meses, sin que al salir pudieran exportar oro ni
plata: vanas fueron todas sus prácticas para mitigar
una orden cruel é inhumana, que todos los historiadores extranjeros han juzgado como merece, que
entonces podía explicarse perfectamente por el carácter de los tiempos, cosa que no acontece hoy que el
antisemitismo se ha puesto á la orden del día. Cuentan que por no perdonar medio alguno, ofrecieron á
Fernando é Isabel treinta mil ducados de oro, si dejaban sin efecto el decreto. Aunque no existe documento histórico que lo asevere, la tradición afirma
que los reyes, piadosos y seducidos por la brillante
oferta, se inclinaban á retirar la orden; mas Torquemada, allí presente y principal instigador de la exagerada intransigencia religiosa, sacando un crucifijo que
puso sobre la mesa, dijo: Judas Iscariote vendió á su
Maestro por treinta dineros de plata: vuestras altezas
lo van á vender por treinta mil: aqui está, tomad/e y

�574

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 610

cada una que allí disminuye sus operarios, diez los
aumentan aquí, donde poco á poco se van formando
colonias temibles de insurrectos cubanos y de peninsulares descontentos de su gobierno. •
Ahora bien: con todo y á pesar de esto, los fabricantes de Cuba han concurrido á esta Exposición,
más que con lujo con fastuosidad; se han presentado
á la faz de los yankees que pretenden cerrar, por envidia, las puertas á los tabacos nuestros, con toda la
arrogancia de aquel que tiene conciencia de su valer.
El Bill Mc-Kinley recarga en un 168 por ciento la
manufactura tabaquera cubana, y el millar de tabacos
que en una fábrica de primera clase en la Habana
cuesta 45 duros véndese en la gran república en
no dollars con 20 centavos, gracias al famoso Bill.
De si los tabaqueros han tenido orgulloso tesón
presentándose como se han presentado, júzguese contemplando la instalación, siquiera sea en grabado.
La vista del departamento español en el palacio
de Agricultura es muy bonita, como podrán apreciar
A. FERNÁNDEZ MERINO
los suscriptores de LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA: co,..,,,,,,•,,t•,,•,,,o,,•,,,.,1",,•••••••"•l'•••••l'••''•''••••••••••••l••••••••••••,l•o,•o,l•"''•'' •l'••••••••••••l'"''•'·••1••••'
pia la galería de la iglesia de San Gregario de Valladolid y produce el mejor efecto. Los kioscos, bellos
LA EXPOSICIÓN DE CHICAGO
todos, y todos elegantes y del mejor gusto, forman
I!. - LOS MEJORES TABACOS O.EL MUNDO
conjunto armónico y atraen al visitante. Es una insUna de las cosas que más atraen en el palacio de talación que honra al que la hizo, D. Rosendo FerAgricultura de esta que han dado en llamar la «Feria nández, cuyo retrato reproducen hoy las columnas
del Mundo, » es la instalación que han hecho los ta- de este periódico: es asturiano, como lo son la mayor
parte de los tabaqueros,
pero el Sr. Fernández
no pertenece al gremio.
Casi me cuesta trabajo escribir (Sr. Fernández,» porque en la Habana sus amigos, que lo
son todos, le llaman Rosendo á secas, y allí Rosendo no puede haber
más que uno.
Nació en Luarca, un
poético puerto de mar
de mi querida provincia,
y niño aún vino á las
Américas, como vienen
otros, á probar fortuna,
pero con soñadora imaginación, con exquisita
nobleza de sentimientos
y con temperamento de
artista. Le sedujo la litografía y se hizo litógra-

tuvo compensación en Berlín hace dos años, donde
con la misma obra consiguió .una primera.
Cuando después de larga ausencia Jo visitamos nuevamente en su estudió de la rue Rochechouart, hallamos al hombre de siempre y fueron deleitosas las
horas que pasamos junto á él, escuchándole proyectos
realizables todos y de los que ninguno se hará práctico por el tiempo en que vivimos y por la irnmria de
los hombres: entonces le oímos repetir sus acertadas
observaciones acerca de las reformas necesarias en la
enseñanza y lamentarse de la situación en que por
desgracia se hallan en nuestro país el arte y los artistas,
acabando por confesar tristemente que si tocaran á
empezar, tal vez seguiría otra senda.
Queriendo ser breves, como nos habíamos propuesto, nos hemos extendido dema~iado, sin ennumerar
el mayor número de sus obras; verdad es que haciéndolo, el artículo hubiera llegado á libro.

Kiosco de la real fábrica
de tabacos La flor de
C11ha, de D. Manuel
del Valle.

vended/e, y se retiró no

sin haber conseguido
que, impresionados los
monarcas, dejaran de
dar oídos á súplicas y
promesas. Ni podemos
ni debemos discutir la
veracidad del hecho,
que histórico ó tradicional, dió origen á la citada locución vulgar y
asunto para que Sala
hiciera un cuadro, que
es sin duda uno de los
mejores producidos en
la época presente. En
el centro se hallan los
reyes, sentados bajo rico dosel; en la actitud
y en el gesto de ambos
se advierte la sorpresa
que les causa la audacia
EXPOSICI ÓN UNIVERSAL DE CHICAGO. - Vista de la sección española
del intransigente fraien el Palacio de Agricultura
le, sin que sea igual en
ambos personajes, pues
cada uno manifiesta el sentimiento en la forma que el baqueros cubanos. Darán una idea de su belleza las
carácter histórico de ellos prescribe. Torquemada fotografías que acompaño, así como los kioscos de
después de arrojar sobre la mesa el crucifijo, se vuelve D. Manuel Valle y de D. Calixto López, que van
airado P&lt;!ra salir, y el infeliz hebreo que se halla de aparte, dejarán apreciar mejor el gusto y gallardía
espaldas al espectador da un paso atrás, seguro de que ha presidido á las construcciones. Los tabaquehaber perdido su causa; aquella cara que no se ve, se ros cubanos vienen soportando hace tiempo una paadivina: tan grande es la expresión en el movimiento. ralización grande en la manufactura, resistiendo con ,
Todos los demás personajes, daII_las, pajes, caballeros valor extraordinario la crisis desencadenada sobre su 1
y curiales se -hallan tan perfectamente relacionados industria.
por sus gestos y actitudes, que ninguno huelga y en
Sabido tenemos que todos los gobiernos castigan
cualquiera puede estudiarse una sensación. Pintado en sus aranceles el tabaco de nuestra Gran Antilla,
con la sin igual maestríá que tiene Sala, resulta so- como se castigan los artículos de lujo; y al propio
brio de color, pero de tonos tan justos, que la vista se tiempo no debemos olvidar que la política proteccioreposa admirándolo: estudiado en sus menores deta- nista, universalmente desarrollada hoy, es otro ene- '
lles se ve el trabajo concienzudo de un hombre jamás migo formidable con el cual tienen que luchar cuersatisfecho de lo que hace, que lee eternamente para po á cuerpo, sin rodela ni coraza, los fabricantes de
inspirarse, que lo revuelve todo para que la indumen- tabacos de la isla de Cuba.
taria sea justa, para que la crítica no pueda adv~rtirle
Esto no obstante, lucharían con ventaja si los goni el más ligero i,,.nacronismo ni la más insignificante biern_o s españoles parasen mientes en la convenienimpropiedad.
cia de tener siempre floreciente dicha industri;i. ,y en
Este cuadro, que conforme las disposiciones re- crecimiento constante. Nadie más interesado ,que el
glamentarias debía quedar propiedad del autor, es- gobierno español debe estar en que esto suc,eda: la ,
tuvo en· la última Exposición de París, y el jurado industria tabaquera está en Cuba, en la Habana sofrancés, que naturalmente debía favorecer sobre todo bre todo, fuertemente ligada al comercio, y si)as fálo que más sigue las tendencias del arte que se cul- bricas no trabajan, el comercio sufre la consiguiente
tiva en aquella nación, no dió á Sala más que una paralización. Por cada fábrica que e n la Habana se _ Kiosco de la fál,rica de tabacos de D. Calixto L6pez
segunda medalla: verdad es que de tamaña injusticia cierra, ábrense; cinco en los Estados U nidos, y por
antes Bances y López

LA

NúMERO 610

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

575

Un dato qu~ puede dar á conocer al nofo, pero litógrafo de talla, sin olvidar por esble asturiano: El Sr. Dupuy de Lome quiso
to sus aficiones· al bel canto, que estudiaba
con fuertes empeños que el delegado de Cucon entusiasmo para llegar á ser lo que es,
ba y Puerto Rico perteneciese al jurado; y
un excelente aficionado.
como los jurados percibe·n setecientos cinFormó familia: contrajo matrimonio con
cuenta pesos con que les recompensa la emuna distinguida señorita, sobrina del conde
presa de esta g-ran feria, Rosendo Fernánde Casa Sedano, y por este motivo se encuendez no quiso aceptar, so pretexto de marcha,
tra emparentado con antiguas y nobles famipara que no se creyese que buscaba la remulias de la isla.
neración y por no quitar á otro esa cantidad.
Rosendo Fernández tiene un puesto en la
Este es el hombre que llevó á cabo la inspolítica insular, como tiene un asiento en totalación cuyas vistas envío. Y como en lugar
dos los salones y una frase de cariño para él
de carta de más, todavía peco por carta de
en todos los labios. Como presidenté de la
menos, creo que merece la pena de ser Cosección de «Recreo y adorno» del «Gran
nocido.
Centro Asturiano» de la Habana, hizo maEVA CANEL
ravillas de buen gusto; y mientras el decorado actual exista no dejará de flotar por
Chicago, 29 de julio de 1893
,••,,.,,.,,,,,1•,...,,.,,.,,,.,,.,,,,.,.,.,.,,.,,,.,,.,,..,r ,,,.,,.,,..,1.,,,.,,.,...,,.,,.,,,,•..,,,,,,,,.,,,.
aquellos espléndidos salones el espíritu que
les &lt;lió vida.
Cuando al bondadoso presidente del CenFEDERICO MEDIANO
tro, D. Manuel Valle, le consultaban ó preguntaban algo, «Allá Rosendo, » contestaba;
Todos recordamos aquel simpático sacerporque Rosendo representaba para el Sr. Vadote de quien dice nuestro insigne y queridílle Ja confianza y el buen gusto.
simo Campoamor:
Llegó el momento de tomar parte activa en la Exposición de Chicago, y la Cáma«El cura del hogar de la Horadada,
ra de Comercio, oficialmente encargada de
como todo lo da, no tiene nada.&gt;
este cometido, rogó á Fernández, que pertePues bien: Federico Mediano se parecía
necía á su junta directiva, que viniese á ormucho á ese cura de la Horadada; mejor diganizar los trabajos.
cho, era lo mismo que él, salvo lo de cura.
Excuso advertir que sin sueldo ni remuPero lo daba todo y por consiguiente no
neración, al poco tiempo lo nombró el gotenía nada, y lo daba ajustándose al precepto
bierno delegado de Cuba y Puerto Rico.
que, en el versículo 3. 0 del sexto capítulo de
Por veinte días vino y estuvo seis meses.
Decir cuántos fueron sus afanes y su entusu Evangelio, establece Mateo (ó San MaD, ROSENDO FERNÁNDEZ,
siasmo por colocar muy alto el nombre de
teo, no vaya á pensar algún fusionista que
de la Cámora de Comercio de la Habana, Comisario especial representante
las Antillas españolas sería pálido: sólo conaludo
á Sagasta) y que dice: Cuando dieres
de Cuba y Puerto Rico en la Exposición universal de Chicago
templando su obra y viéndola coronada por el
limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que
éxito se puede apreciar lo que le debe Cuba.
hace la derecha.
Ni uno solo de cuantos miembros cuenta la dele- rio, es serio, casi seco, retraído y formalote. La simPrecepto del cual, dicho sea entre paréntesis, se
gación español/ha dejado de quererlo. Desde el se- patía que inspira es hija de sus prendas personales, olvidan á menudo personas que pasan por muy cañor Dupuy de Jtome, que lo distinguía extraordina- de su honradez, de su nobleza de sentimientos y de ritativas y que hasta alardean de serlo y á quienes,
riamente, hastl!, el último criado de las instalaciones, su lealtad para todos.
por lo tanto, pueden ser aplicadas las palabras del
sentían por Rosendo verdadero cariño. Ayer ha marLa Cámara de Comercio de la Habana debe á mismo San Mateo: Cuando des limosna, no hagas tochado por la vía de Nueva York, y parece que entre Fernández la mayor parte de la ·honra que le cabe car la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas
'los españoles falta algo.
por haber quedado á grande altura en el certamen en !ns sinagogas y en las plazas, para ser estimados de
No se crea por esto que el delegado de Cuba es Colombino, pero los expositores de Cuba no saben los Jwmbres: en verdad os digo que ya tienen su recomhombre bullanguero ni siquiera alegre; por el contra- todo lo que le deben.
pensa.

EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO. -

Vista de la exhibición de tabacos cubanos en el Palacio de Agricultura, tomada de frente

�MODERNISTA DE ANTAÑO, cuadro de Emilio Sala

�LA

I

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 610

Ahora no existen sinagogas, ni los dadivos?s hacen I Pero cuando, después de haber visitado á media
- Como en l_as p~incipales ciudade~ alemanas, ha surgido en
tocar la t:ompeta para 9ue las obras de car_1da~ que docena de amigos, advirtió que las coincidencias se D,resde una d1sens1ón entre los artistas: los secesionistas, en
e~os realizan sean publicadas; pero _hay penód1cos y repetían, comprendió al cabo que los amigos buenos numero de 45, han constituído una Asociación libre de artistas
Dresde, presidida por el pintor Bantzer, de la cual forman
a undan los reporters, Yde\ benefic1~ que el rico ha- para recibir favores, suelen ser malos para hacerlos. de
parte, entre otros, los notables pintores Roberto Díez y Kiessce al pobre se ~ntera ,media huma~1dad, la cual se La lección fué dura y además llegó tarde.
ling y los arquitectos Hanschild y Graebner y que proyecta ce·
e~carga de contarse!? a la otra media. - Conque, s~Federico empeñó, vendió, malbarató cuanto tenía lebrar un~ Exposición durante el próximo otoño.
- La cmdad de Elberfeld (Alemania) anuncia un concurso
g, n ~ateo, ya estan recompensados. Advertencia y llegó á verse en el caso terrible de necesitar no
entre
arquitectos alemanes y austriacos para la construcción de
que, si he ,d~ hablar con franqueza, empequ~ñece mu- diez mil reales, sino un duro, uno nada más. '
un~ nueva Casa Consistorial: los premios que se adjudicarán
~ho la -~axima,. pues supone que todo bienhechor
Por pesimista que sus desengaños le hubieran he- seran, uno de 12.500 pesetas, uno de 6.250, dos de 3.750 y dos
el prÓJimo aspir~ á s~r recompensado; bie~ en este cho, no pudo ni quiso pensar que existiese quien le de 2.500, total 11.250.
- El rey de Sajonia, que por disposición testamentaria del
mundo con la estimación de los hombres, bien en el negara cinco pesetas. Echóse por lo tanto á la calle
duque Guille_rmo de Brunswick, fallecido en 1884, heredó el
otr~ ~on_ su Mpe'ddi~zo dehparaíso.
.
resuelto á pedir el duro al primer conocido con quie~ casullo
de S1byllenort (lugar de las sibilas), en Oels, Silesia,
e enco ~ ano, ay que decirlo en honra suya tropezara.
ha regalado al Museo Patrio de Brunswick una porción de re·
~Jor re~pet~ a la verdad, no I?en?ó nunca ni en el
«No, no es poco trabajo hinchar un perro,» como tra!os d~ individuos de la familia real, procedentes de aquella
prem1?, m en el otro. Era cantativo, porque, como decía aquel loco de quien habla Cervantes· pero es residencia, y otra porción de objetos interesantes que son otros
sue!e decir el vulgo, le salín de &lt;!dentro. Ignoraba si mucho más pedir un duro. Federico tropezó durante tantos recuerdos de aquella dinastla.
-:- ;,a ~ueva Pinacoteca de Munici1 ha adquirido en la Ex:ma el deber. de consolar al. tr!ste, ó de dar de co- el día con tres ó cuatro docenas de amigos, ni una pos1c1ón mternac10nal de Bellas Artes que en aquella ciudad
er ~¡ ham?nento; pero temendo él dinero, nadie sola vez al estrechar ¡a mano de cada uno de aquellos se está celebrando el boceto del monumento á la duquesa Max
carec1a
de dmero
á su lado·
· dadanos ha b'1a deJado
·
· para su capote: «A obra ?e Rumann, y varios cuadros de Hackl, Jansen, Jernberg'.
S
,
,
,
, cm
de decir,
Volkmann, Schindler, Roubaud, Milesi, Khnopff y
~ 10 pedian_y_lo daba; le pedian mas Y daba mas; este se lo pido, ... » y en efecto, volvió á casa des ea- Schle1ch,
Brown.
contmuaron p~diéndole Y continuó dándolo, hasta do y sudoroso sin habérselo pedido á ninguno. p
- {! n comerciante y ex concejal de Leipzig, Hugo Scharf,
queD'sehquedó sm
Iba muy resue ¡to a' exponer su necesidad·
·
, una peseta. ·
.
pero so- ha dep.do en su testamento un legado de 115.250 pesetas para
d ic O se esta que, aun siendo Federico muy reser- brecogíale un temor invencible la voz se le' anudaba el Museo de Industrias Artísticas de aquella ciudad.
v~ ºct Y aun ab~teni~ndose, como en efecto se abste- en la garganta, sentíase avergo~zado, tímido, y apla- . - El conocido comerciante de objetos de arte Beugniet, recientemente fallecido en París, ha legado al Estado una curio·
ma, e contar ª nadie el empleo que daba á su capi- zaba para más propicia ocasión la solicitud.
s~ colección de paletas de los principales artistas del presente
t~!, ~a cosa s~ s~po, por lo que ~umentaron los pedi«Nada, que no lo pediré nunca dijo por último· siglo con interesantes croquis de los mismos y sus respectivas
guenos y n_acieron las murmuraciones.
no puedo, no puedo.»
'
' firmas. Esta colección se conservará en uno de los museos pÚ·
«E,se chico es tonto de capirote,&gt; decían los unos;
Pero como había necesidad de hacerlo resolvió es- blicos.
- _Ha sido regalada al Estado ruso la importante colección
«Estaó loco de remate, » exclamaban otros; «Tiene un cribir. Le costó mucho muchísimo re&amp;ctar las car- TretJakoff,
compuesta de 1.287 cuadros, 518 dibujos y 9 esculcor~z n de oro », afirmaba éste; «Posee condiciones tas petiton'as; pero dió, ~l cabo, con 'una fórmula ue turas ·de artistas rusos y 90 obras de artistas extranjeros
te ang~l,» sostema aquél, Yaquél Y éste Ylos otros y sin dejarle del todo satisfechó, le. ruborizaba m~10;
- En Bérgamo se proyecta la erección de un monumento á
t~~J~o~e~a~an conformes en creer que pronto no que las otras; sacó de ella una docena de copias en la memoria del insigne compositor Donizetti.
na e e:dico sobre qué caerse muerto, porque á las que solamente varió los nombres de los destinataTeatros. - París. - Han comenzado las representaciones de
ese paso 1a vi a era un soplo
· respectivos,
·
y acertar .
·
nos
las puso en el correo, para lo cual se la temporada de 1893 á 1894 en la Comedia Francesa, represen·
Del muc~n, ¿pues no ha_bían de a~e:tar?
desprendió de sus últimos céntimos, y hecho esto, se tá?dose el dla de la inauguración la tragedia de Racine BritanFed . M ~-dar Y, del_ nmgún recibir resultó que volvió á casa y esperó. Y esperó tres días· tres días mcu_s, y la_ comedia de Moliere Le malade imaginaire; el teatro
ha s1_do obJeto de una completa re,tauración que ha aumentado
za ll=~~~on ~tn?, a
~us arigos en la bo~an- que le parecieron tres eternidades; tres días en los considerablemente sus condiciones de comodidad elegancia y
d
. b e rtco ~ ran e Ya que en la desdicha cuales no durmió porque el sueño no acudió á con- belleza. En !!l Ambigú se ha estrenado un melodr:ma de espece~omma an Fedenco el Peque11o, vino á quedar más solario, en que no comió porque ni sentía los estímu- t~culo e~ _cinco actos y diez cuadros, de Rodaz y Lefevre, con
mus1ca de Pessard, titulado La ,mil de Noel, de argumen~~i;:1~~~;: rat~s; q~e, rgún la.¿rase vulgar, ssm los los _del hambre; ni, aun habiéndolos sentido, habría lm?a
to rnteresante y puesto en escena con gran lujo y propiedad.
guía siendo po r~. e creaci n, Yaunque él se- temdo con qué aplacarlos. Al cuarto día, el cartero
Londres. - En el teatro Adelphi se ha estrenado con buen éxi·
, como ice e poeta,
le llev? dos cartas del i~teri~r; afortunadamente para to un drama de Mr. Pettit, titulado A Woma,i's Revenge (La
«De humor generoso Y franco,
Federico el repai:to del mtenor es gratuito, de no ser- ver.ga.,n~ de una mujer), que pertenece al antiguo género meloY aunque para regalar
lo, el pobre Mediano se habría visto en la imposibi- dramauco.
Madrid. - Con destino al teatro de la Comedia ha terminado
el mundo le venia escaso;
lidad de pagar al cartero.
D. José de Echegaray una comedia en tres actos titulada La renlo que es para su traer
«Por fin,» exclamó Federico, respirando con algún corosa, que durante la próxima temporada estrenará la excelen·
llegó á no tener un cuarto (1).&gt;
desahogo, y su pecho se abrió dulcemente á la espe- te compañia que dirige el Sr. Mario. F.l propio dramaturgo está dando la última mano á un grandioso drama en tres actos y
ranza; muy poco duradera fué aquella su última un
epilogo, cuyo titulo es A orillas del mar.
ó s) lo prefier~n ustedes (para que nos entendamos alegría.
. Barcelona. - El empresario del teatro del Liceo, Sr. Bernis,
meJor) un céntimo, que es todavía menos.
De las dos cartas, era la una de un su antiguo pro- tiene ya contratada la compañia que durante la próxima tempoNo vor á I;&gt;intar ~l cuadro de las amarguras que tegido que acudía á él - sabiendo lo bueno que era, - rada ha de actuar en aquel coliseo: forman parte de ella las soprobó el mfehz Mediano cuando hubo de convertirse para que le prestase cinco duros; la otra era de un pranos señoras Damerini, Vitali Aug~sti, De Macchi y Carolli,
la mezzo-soprano señora Mas, la soprano ligera señorita Roe·
de protector en protegido.
amigo cariñoso que le decía: «Mi buen Federico no lants,
los tenores Rawner y Daddi, los barltonos Lherie y Ter. Hay en nuestro país una copla muy antigua que has de engañarme aunque te lo propongas. Sé que ~res zi
y el bajo Dadé. Las óperas que se pondrán por vez primera
dice de este modo:
muy bueno, demasiado bueno, y adivino que tratas de en escena en Barcelona serán: Manon Lescaut, ele Puccini;
asociarme,
sin que yo lo sepa, á una de esas obras de I Pagliaa i, de Leoncavallo; Dam11atio11 de Faust, de Berlioz, y
&lt;El que quisiere saber
Las Walkirias, de Wagner. A juzgar por estai; noticias, la temcaridad que tú realizas. Por eso no te envío ni te en- porada
de qué color es la pena,
promete ser buena para los aficionados ydigna de nuessiente plaza de soldado
v_iaré las ,cinco pesetas que me pides. Si fuesen para tro gran teatro.
y auséntese de su tierra.&gt;
t1, te dana cuanto poseo; pero no quiero ser tan bueEn el teatro del Tívoli se ha estrenado con excelente éxito
una zarzuela en un acto titulada Patria, letra de los Sres Mono como tú eres.»
~i el invento: de ese cantar, ni el vulgo que desLeídas aquellas cartas, Federico sonrió dulcemen- ragas y Alvarez y música del maestro Sadurní: la obra está muy
pues lo ha _acogido bajo .su amparo y protección y le te, pensó en que conservaba aún la fama de bueno bien escrita é interesa por su argumento, y la música es belllsiha populanzado, saben, con respecto á esto de colo- y comprendió para qué podía servirle; se dirigió tran'. ma y tiene algunas piezas verdaderamente notables.
res, de la misa la media.
Necrología. - Han fallecido recientemente:
quilo y resignado y sonriente al lecho, del cual se haD. Cayetano Vida! y Valenciano, catedrático de Historia de
Para sabe_r de qué color es la pena y el desabrido bía levantado para recibir aquellas dos cartas y no
España de la Universidad de Barcelona, notable literato, autor
gesto que tiene y conocer las asperezas de su trato volvió á levantarse.
'
de varias novelas, entre ellas Rosada d' estitt, ex presidente de
lo más conveniente es necesitar un duro y no te'.
Cuando, dos días después, los vecinos penetraron la Real Academia de Buenas Letras, miembro correspondiente
nerlo.
en la habitación de Federico Mediano, lo hallaron de las Academias Española y de la Historia.
Carlos Guillermo Balsgard, profesor y miembro de la AcaAsí, di~ho de pronto, el caso no parece tan grave. muerto.
demia de Bellas Artes de Copenhague, encargado de la Galerla
«¡B~h!, P!ensa un?, si necesito un duro y no lo tengo,
La ciencia dijo que había fallecido de hambre.
de Pinturas particular del monarca.
lo p1~0 a u,n amigo, de esos muchos á quienes he
Sus amigos afirmaban que se había muerto de
Enrique Cramer, profesor de psiquiatría de la Universidad
co_nv~dado a comer varias veces y que se han bebido bueno.
de Marburgo, célebre frenópata alemán.
Ssergei Michailowitch Georgijewsk, profesor de lengua y lim1 v1~0 y se ha_n f~mado mis tabacos.» Así lo pensó
¡Oh!, y le hicieron solemnes funerales y le costeaFederico, así, m mas ni menos, la primera vez que se ron un gran entierro y le consagraron artículos necro- teratura chinas en la Universidad de San Petersburgo.
Carlos Muller, notable pintor alemán, director de la Acadehalló en un apuro. No se trataba de buscar cinco pe- lógicos en la prensa...
mia de Bellas Artes de Dusseldorf, especialista en la pintura
set~s... ¿Qué habría hecho él con cinco pesetas? Nehistórico-religiosa.
ce~1taba lo menos, lo menos, quinientos duros para
J. Sommerbrodt, profesor extraordinario de la facultad de
¡Embusteros! ¡Hipócritas!.. Habría~ q~izás ~vit~d~
Medicina de la Universidad de Breslau, célebre especialista
salir de _un compromiso. Quinientos duros de los cua- su muerte prestándole algunas pesetas.
para las enfermedades de los órganos respiratorios.
l~s _la 1;111tad estaba destinada á socorrer á una famiConstando Wurzbach, bibliógrafo, biógrafo y poeta austrialia md1gente.
co, autor de la obra única en su género Lexicón biogrdfico del
A. SÁ~CHEZ P ÉREZ
Co~ absoluta confianza, con la completa seguridad
Imperio austriaco.
Antonio Emilio Blanche, famoso alienista francés, individuo
de qmen va á llegar y besar el santo, salió Federico
de la Academia de Medicina, director del conocido establecide ~u casa Y. se dirigió á la d~ su más querido _y más
miento ele Auteuil, autor de multitud de notables memorias soobligado amigo; forn:iuló sencillamente su pretensión,
bre los Homicidios cometidos por los locos, La loettra consideraYal formularla tendió la mano para recibir las 2.500
da como ,mesa de divorcio y La melaucolla.
Ernesto II, duque de Coburgo Gotha, príncipe que se dedipesetas, como la tiende el que acaba de dar un billecaba á los viajes y á los estudios literarios y musicales: compute de Banco para que le entreguen el cambio.
so tres Óperas Casi/da, Santa Clziara y Diana de Sola11ge y
P~ro co~o el amigo no se apresuró á darle aquella
Be~las Artes. - El ministro de Instrucción pública en d_eja escritas _varias obras de viajes y unas interesantes memocantidad, m otra alguna, Federico hubo de retirar la Francia ha encargado recientemente al pintor Rixeus un im- nas en tres tomos.
mano Ysalir de la casa algo descorazonado, si bien portante cuadro-destinado al Museo de Versalles, y cuyo asunser: el cincuentenario de Pasteur.
Recomendamos el verdadero Hierro Bravais,
muy ~egu~o d~ que, en e~e~to, por rara coincidencia, to. -debe
La Exposici?n anual de Munich ha visto aumentarse re- adoptado en los Hospitales de París y que presel amigo a quien había VlSltado se encontraba en si- cientemente el numero de obras que en la misma figuraban con criben los médicos, contra la Anemia, Clorosis
tuación parecida á la suya.
los numerosos envios que, una vez cerrados los Salones de Pa· Y Debilidad; dando á la piel del bello sexo el
y aterciopelado ,que tanto se desea.
rís, han hecho varios notables pintores franceses, entre ellos sonrosad.o
el me.1or de todos los tonicos y reconstituBonnat, Bretón y otros. Entre los cuadros remitidos figuran Es
( 1) Conste que ese c_nchit? de roma~ce es plagio, si bien un Carl~s el Tel!lerario y yala11terla, de Rnybet, que obtuvo el ye~tes. No produce estreñimiento, ni diarrea,
tem~ndo además la 1:1uperioridad sobre los fepoco desfigurado por ex1genc1as de la historia.
premio de honor en el ultimo Salón de los Campos Elíseos.
rrugmosos de no fatigar nunca el estómago.

?e/en

t

N úMERO 610

L A ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

579

U NA FRANCESA EN EL POLO NORTE
POR PEDRO MAEL. - ILUSTRACIONES DE ALFREDO PARIS
(CONTINUACIÓN)

Además de las camas de madera provistas de col- una nueva distracción, cual era las carreras de trineos estaban ya acostumbrados á los terribles fríos del
Septentrión. Los otros ·veían con una especie de techón, se había reservado una especie de litera de piel sobre el hielo de pack.
mor religioso cómo se iba acortando el día y la invaEntre
los
perros
groenlandeses,
que
se
había
paga·
de bisonte para cada dos hombres, teniendo en cuen·
ta las excursiones que se harían en otoño y prima- do muy caros, había seis ejemplares de una belleza sión ascendente de las tinieblas, que disipaban sin
admirable, que pertenecían á la especie que se de- embargo prolongados crepúsculos.
vera.
¿Dónde pararía el buen humor de los expedicioDesde el primer día se desembarr.aron los perros, nomina Terranova genéricamente, y de un modo más
narios cuando el manto de luto envolviera definitivaque eran cuarenta, y el marinero Owen Carré, balle- especial, Labrador.
El Labrador es más corto de patas que el Terrano- mente el hemisferio boreal?
nero canadiense, quedó encargado de educarlos, lo
Nerviosa é impresionable como era Isabel, tenía
va
propiamente dicho. Es más vigoroso generalmencual distaba mucho qe ser una prebenda para el pobre muchacho.
Los días siguientes se dedicaron á estibar de un
modo definitivo todo cuanto se pensaba dejar á bordo de la Estrella Polar. El timón fué desmontado y
puesto sobre cubierta, y lo mismo se hizo con las hé·
!ices. Las distintas piezas del árbol se engrasaron
&lt;;on gran cuidado y se recubrieron con una funda de
cuero curtido. Amarráronse las barquillas con solidez
sobre el puente, se desmontaron los palos y se cubrió
de un extremo á otro el buque con una triple envoltura, después de cerrar cuidadosamente todas las
aberturas, exceptuando la escotilla que daba acceso
al interior.
Quedó c;onvenido asimismo que si la casa sufría
alguna avería los expedicionarios se refugiarían á bordo de la Estrella Polar.
En fin, para guardar la quilla del empuje eventual de los hielos y de la presión enorme que podían ejercer sobre ella, corriendo así el riesgo de ser
aplastada como una cáscara de nuez, se la rodeó de
un armazón de acero cuyas bandas, reunidas entre sí
por una serie de cruces de San Andrés, reposaban
sobre viguetas de acero recubiertas de madera. De
este modo, y como por el juego de dos colosales ballestas, en caso de que la presión resultara muy forEl vapor aparecía á lo lejos... (véase página 565)
midable, por la compresión de ese armazón de acero, el buque quedaría levantado sobre el hielo y no
debería temer el aplastamiento. Ese sistema era in- te, pero también más difícil de educar. El hurto de mucho mayor mérito que supiera disimular sus pro·
vención de Ruberto d'Ermont y todo el mundo te- cuanto está al alcance de sus patas ó de su hocico pias impresiones. A medida que el invierno adelanconstituye en él una costumbre y nunca llega á res- taba, ponía más esmero en mantener la alegría entre
nía gran confianza en él.
sus compañeros. Tomaba parte en todas las excurTerminados ya los preparativos, sólo faltaba espe- petar los bienes ajenos.
siones y prestaba buenos servicios ayudando al levan·
El
hermoso
Salvator,
traído
de
Francia,
manifesrar la llegada de los días de prueba.
tamiento de mapas de la costa. Cuando el día 4 de
taba
abiertamente
su
inmenso
desdén
por
esos
peEstos se aproximaban rápidamente. Por el aire cruzaban anchas bandadas de aves de paso que en ve- rros plebeyos, destinados al arrastre, y respecto de septiembre el sol abandonó á media noche el firmarano se arriesgan hasta aquellas altas latitudes. Algu- sus congéneres del Labrador afectaba esa especie de mento, quiso despedirse del astro, y acompañada de
nas manadas de lobos y de zorras isatis aparecieron en superioridad que la gente de las ciudades se arroga su primo y de Guerbraz subió á un pico que se elelas cercanías de Fuerte Esperanza, é Isabel tuvo oca- sobre los campesinos. Pero de todos modos, como vaba cerca del cabo Ritter y asistió á aquella melansión de dar caza á aquellos visitantes importunos. no era pendenciero, nadie trató de disputarle la pri- cólica puesta.
La temperatura era relativamente templada y el
Pero los cazadores quedaron con las ganas de cazar, macía, y su distinción incontestable, su fuerza verdacielo
purísi:no. El sol se había elevado sobre las coderamente
prodigiosa,
le
garantizaban
el
respeto
de
pues ni zorras ni lobos esperaron su aproximación. Se
linas
que
tienen sus estribaciones al pie del monte
aquellos
semisalvajes
con
los
cuales
se
dignaba
de
mataron, sin embargo, algunos dovekíes y termiganes,
cada vez más escasos desde que el verano terminaba, vez en cuando conversar en la lengua especial que Pettermann, y durante unos momentos pareció·deusan todos los perros del mundo. El resto de su tiem- tenerse acariciando los hielos del monte Payer; desy una media docena de tornasolados patos.
El 28 de agosto fué preciso encender las estufas, po lo consagraba al servicio particular de sus amos, pués, continuando su descenso, se dilató su disco, se
pues el termómetro había bajado bruscamente á cero ó mejor dicho, de su ama, pues era el compañero asi- amortiguó su brillo haciéndose su luz de un rojo eny las heladas se sucedían unas á otras sin esperar la duo de Isabel de Keralio y su edecán en las excur- cendido, y durante un momento pareció que había
siones, á veces arriesgadas, que hacían por los alrede· incendiado el monte con sus fuegos eternos. Después,
llegada de la noche.
El doctor Servan, hombre de muy buen humor y dores del fuerte. Bien pronto se convirtió en su guía, más y más dilatado, de forma elíptica y no circular,
emprendedor por naturaleza, dió á la señora de Ke- y en muchas ocasiones le había salvado de graves su disco fué cayendo hasta que desapareció del todo.
ralio el título de «directora de Bellas Artes y Juegos peligros, particularmente una vez en que distraída iba La noche polar había principiado.
Pero todo estaba presto para recibir dignamente el
públicos.&gt;&gt; El mismo se arrogó el título de secretario á topar con un oso gigantesco que rondaba cerca del
reinado de las sombras. Los últimos trabajos se acaorganizador, y desde entonces ni uno ni otro descan- campamento.
Si Salvator era para Isabel un guardia de corps de baban en derredor de la casa. Un talud de hielo cosaron ni un momento, pues ambos sabían que en
cuatro
patas, tenia también ésta un servidor y un ami- rría á lo largo de las paredes del fuerte hasta la aluna expedición polar conviene tanto cuidar del estado de ánimo de los expedicionarios como de su salud go fiel en el marinero Guerbraz, desde que le salvó la tura del techo casi, pero prolongando los aleros de
éste por encima del muro.
vida cuando la aventura del toro almizclero.
física.
El vacío que quedaba entre el hielo y las paredes
Guerbraz
era
uno
de
esos
hombres
extraordinarios
Por orden suya estaban en muy buen estado todos
los juguetes necesarios, de los cuales los ingleses, á los cuales Dios ha otorgado, como para demostrar se colmó con paja y virutas y con las cenizas proceesas gentes soberanamente prácticas, no se separan la potencia de la especie humana, uno de esos vigo- dentes de las combustiones.
Por tal manera abrigados y protegidos los explorajamás, ni siquiera en sus viajes, tales como billas, vo- res prodigiosos que parecen ser patrimonio exclusivo
dores no debían temer por su seguridad; pero sabienlantes, palas, crik_etts, etc. U na área de sesenta me- de los grandes paquidermos.
Aquel bretón era fuerte como un rinoceronte; ju- do por las relaciones de sus predecesores cuán pelitros de diámetro, escogida en sitio abrigado y preparada convenientemente igualando el suelo, fué, sobre gaba con pesos de cincuenta libra,5, rompía de un grosas son las campañas de otoño, acordaron previala roca viva, el lugar destinado á aquellas diversio- golpe de barra de hierro el cráneo de cualquier ani- mente el plan que en lo sucesivo deberían seguir sin
nes. Los carpinteros de la tripulación la rodearon de mal, y cuando sus manos, verdaderos garfios de abor- apartarse nunca de él.
una empalizada de pies derechos que se unían entre daje, se habían fijado sobre un objeto habría sido poIV
sí por medio de cuerdas alquitranadas. A su alrede- sible cortarlas, pero no hacerles soltar su presa.
Había consagrado su existencia á Isabel de Kerador y de dos en dos metros se elevaban postes más
UN TRAIDOR
altos de los cuales debían pender lámparas eléctricas, lio, desde que ésta se la salvó de un modo tan oporpues el Sr. Schnecker había ofrecido fabricar cuanta tuno como valeroso.
El 5 de octubre el Sr. de Keralio reunió consejo
La joven por su parte se mostraba conmovida por
luz eléctrica fuera necesaria durante la estancia en
esa afección tan grande, y en todas las ocasiones que de todos los oficiales de la expedición y de aquellos
Fuerte-Esperanza.
No fué esto todo. Bajo la hábil dirección de podía demostraba á Guerbraz la confianza que le ins- individuos que por su saber y experiencia podían
prestar buenos servicios.
Owen Carré y de su teniente Jim Clerikisen, esqui- piraba.
Se reunieron en el comedor de la oficialidad, preEntretanto, la aproximación de la terrible noche
mal que habían tomado á bordo en Frederikshaab,
los perros quedaron muy pronto adiestrados para los polar hacía sentir su influjo en los ánimos. Tan sólo sidiendo el Sr. de Keralio la sesión y actuando de seejercicio~ de arrastre. Esto proporcionaba también los canadienses parecían no cuidarse de ello, pues cretario el teniente Hardy. Teniendo en cuenta la im-

�LA

580
portancía del acto y cuanto interesaba el conjunto de
las operaciones que iban á emprenderse, no se excluyó á nadie, y por otra parte, solamente el químico
Schnecker inspiraba alguna sospecha. Pero como su
presencia era casi indispensable para discutir los pro·
yectos y comprobar las hipótesis, fué también llamado, y el Sr. de Keralio evitó con gran cuidado que
se hiciera alusión alguna á los hechos hasta entonces
inexplicados que habían motivado aquellas dudas en
algunos ánimos.
Se habían reunido alrededor de una mesa cerca
de la chimenea; en su calidad de comandante de la
expedición, el Sr. de Keralio tomó la palabra:
- «Caballeros, dijo, solamente por pura fórmula y
en su conjunto recordaré la historia de las expediciones polares que han precedido á la nuestra, y únicamente hablaré de aquellas que han llegado á las más
altas latitudes.
»Estamos actualmente á 76 grados de latitud sep•
tentrional, es decir, sobre la costa Oriental de Groenlandia.
»Las más altas latitudes alcanzadas hasta aquí, lo
fueron por Parry, el 23 de julio de 1827, 82° 45 1 ;
por Payer y la expedición austriaca, en 8 de julio de
1873 y 15 de agosto de 1874, 8f 71; por Markham,
el 12 de mayo de 18 76, 83° 20' 26"; y por Lockvood
y Brainard el' 13 de mayo de 1882, 83° 23• o6u.
»Después de esta fecha no se ha hecho ninguna
nueva tentativa.
»Ahora bien: las observaciones de Lockvood se-

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

»Se trata de llegar más allá. Lo haremos.»
En el momento en que el Sr. de Keralio pronunció estas últimas palabras, una aclamación unánime
brotó de todos los labios:
- ¡Bravo! ¡Hurra! ¡Viva el Sr. de Keralio!
El padre de Isabel sonrió, y reclamando silencio
repuso:
- No, caballeros, no es á mí á quien debéis aclamar, pues yo no soy sino un instrumento, el menos
autorizado de vosotros. Trabajamos para la humanidad, para la ciencia y para Francia, nuestra patria,
siempre gloriosa, y para probar al mundo que ese país
de las grandes abnegaciones no se deja adelantar por
nadie en el espinoso y difícil camino del honor y d e
la bravura.
- ¡Viva Francia!, gritaron frenéticamente todas las
bocas.
Hubo, sin embargo, una sola voz que no se mezcló en aquella aclamación patriótica. Fué la del químico Schnecker. La mirada perspicaz de Alain Guerbraz no había perdido aquella inexplicable abstención.
- ¡Oh!, pensó el bretón, he de saber qué especie
de alemán cubre tu piel de alsaciano.
.
P ero nada quiso decir todavía y contmuó escu·
chando con atención al Sr. de Keralio.
- Dos vías tenemos, continuó diciendo éste, pa_ra
adelantar: la de tierra, por medio de trineos; la del
mar, según creen todos los exploradores de 1~ vertiente occidental, pues el pack no se forma smo á

Sin embargo, el naturalista se adelantaba con la gorra en la mano (véase pág. 565)

ñala~ su pu?to máximo alcanzado á los 40° 46 1 de
lo_ng1tud occidental, según el meridiano de Greenw1ch. Nos _encontramos, pues, á 7° 241 de este punto
sobre la misma comarca, siguiendo una línea oblicua
á 185 leguas ó sean 639.984 metros.
'

trozos en el brazo de mar que nos separa del Spitiberg. En el primer supuesto, y eliminando absolutamente el segundo, el camino más corto es remontar
hasta el cabo Bismarck, y de allí lanzarnos á través
del continente groenlandés, hacia el cabo Wáshing-

NúMERO 6Io
ton, desde donde podríamos subir hasta el 85 grado
ó quizá hasta el polo mismo.
Una nueva salva de aplausos saludó esta declaración.
- ¡Eso es, eso es!, exclamaron los oficiales con entusiasmo.
- En su consecuencia, prosiguió el Sr. de Keralio,
debemos velar por todos los medios posibles para la
conservación de nuestro navío, pues será probablemente el vehículo de nuestra campaña de verano.
Desde el 1.0 de junio al 15 de agosto podemos haber
salvado el trozo que nos queda por recorrer y resuelto el problema que tantos otros antes de ahora han
tratado vanamente de resolver. Una vez en el 83° paralelo, siete grados más de camino no han de asus·
tamos, máxime si, como dice Greely, se encuentra
más allá de ellos el mat libre.
Todo el mundo asintió á aquellas palabras, y durante unos momentos la conversación se generalizó.
Una voz, sin embargo, vino á echar una nota discordante en aquel concierto de adhesiones.
- Siento no participar de la confianza general, dijo
Schnecker. ¿Me permitís que presente algunas pequeñas objeciones?
- Sí, Sr. Schnecker, respondió Keralio. Nosotros
os contestaremos.
- Muy bien. Lo primero que me ocurre preguntar,
es lo que pensáis hacer de la casa de Fuerte-Esperanza.
- Pues, replicó el capitán Lacrosse, el comandante ha contestado ya á esa objeción. La casa será desmontada de nuevo y pasará otra vez á la bodega del
buque. Cuando lleguemos al cabo Wáshington, para
pasar nuestra segunda invernada, la montaremos
otra vez.
- Parece que no dudáis de nada, capitán, refunfuñó
el químico. ¿Y de dónde sacaréis el combustible necesario para vuestras calderas? Pues creo que las dos
mil toneladas de carbón embarcadas en la Estrella
P olar no bastarán para mantener templada la atmósfera de nuestra vivienda y alimentar los hornos
de nuestro steamer.
- ¡Bah! Sr. Schnecker, sin duda n o tenéis en
cuenta que la Providencia se ha tomado ya el trabajo de proporcionarnos el combustible necesario.
Estas palabras las había pronunciado el teniente
Remois con tanta vivacidad y confianza que comunicó en seguida su convicción á los demás.
- Ya comprendo, contestó el sabio, que hacéis
alusión al yacimiento de hulla del cual hemos tomado
ya bastantes provisiones; pero aun cuando fuera muy
abundante, la mina no nos seguirá en nuestro viaje.
Y en cuanto á embarcar el combustible, hay que renunciar á ello; la Estrella Polar no podría con tal
exceso de carga.
- La Estrella Polar puede con eso y mucho más,
exclamó el capitán con viveza. Y por otra parte, suponiendo que tengáis razón, mil toneladas bastan
para llegar al cabo Wáshington.
El químico no parecía convencido.
- Concediendo q ue podamos llegar al citado cabo,
¿cómo nos arreglaremos? Lockvood no señala huellas
de carbón en los sitios á que llegó.
Esta persistencia en con tradecir molestaba visiblemente á todos, y Huberto d'Ermont, no pudiendo
contenerse más, dijo:
- ¿Y quién os ha dicho, caballero, que si el carbón
nos falta no hemos de encontrar otro combusti ble?
Quiero ser sincero, y desde ahora puedo deciros· que
poseemos ese combustible supletorio en un volumen
tan reducido que no será ni un estorbo ni un exceso
de carga para la Estrella Polar. Dire más. H asta admitiendo que se nos cierre la vía marítima, podremos
transportar ese combustible extraordinario en los trineos con la ventaja inapreciable de encontrar en él,
no solamente el calor, sino la luz y un agente dinámico más potente que el mismo vapor.
Entonces todos se volvieron hacia d'Ermont; una
especie de admiración se leía en todos los rostros.
Pero en algunos de ellos se podía también adivi nar
como cierto temor de que Huberto hubiese hablado sin ton ni son ó quizá para burlarse de su interlocutor.
El joven comprendió que de tales dudas podía
surgir una especie de malestar moral para sus oyentes, si no se apresuraba á explicarse de un modo más
claro, dando, ya que no una demostración total, una
especie de prueba de lo dicho.
- Caballeros, dijo, no quiere, dejaros bajo la impresión de una duda angustiosa. He aquí el sentido de
mis palabras. Mi hermano, Marcos d'Ermont, químico como el Sr. Schnecker, ha tenido la gran fortuna
de hacer un descubrimiento precioso y sin precedentes. Esta invención, que por primera vez aplicaremos
de un modo práctico, es muy reciente, pero me permite casi aseguraros el buen éxito de nuestra empre·

NúMERO 610
sa. Sabed, por el momento, que mi hermano ha logrado liquidar y hasta solidificar - y por lo mismo encerrar en un volumen muy reducido en proporción
con su potencia - un gas primordial, un cuerpo simple que hasta aquí pasaba por fijo.
Todos se habían levantado. Huberto hablaba con
una sinceridad y un calor que hicieron penetrar la
convicción en todos los ánimos; pero todavía otra vez
Schnecker levantó irónicamente la voz:
- ¡Vaya, Sr. d'Ermont, dijo, por mucha estima y
consideración que me merezca vuestro hermano, me
parece que lo que decís es demasiado! Quisiera ver
eso para creerlo.
Un murmullo de desaprobación acogi6 aquellas
palabras.
- Ya lo veréis, caballeros, respondió tan sólo H uberto, y bien pronto.
Así terminó el debate y el incidente.
El Sr. de Keralio aprovechó el silencio que siguió
á aquella revelación para decir:
- Además de los recursos ordinarios con que contamos, poseemos dos que se relacionan con el admirable descubrimiento que acaba de revelarnos el señor
d'Ermont. Ya sabéis, señores, cuántos métodos han
sido aconsejados por nuestros predecesores para llevar á buen término las expediciones polares. Hoy,
gracias á los adelantos verdaderamente maravillosos
de la ciencia, no hay ninguno de esos métodos que
no pueda aplicarse, con tal de que tenga una base ra•
cional. Entre los medios considerados como prácticos
parios hombresde experiencia, dos sobre todo parecen
racionales para llegar hasta el polo. Si el gran desierto de hielo no puede romperse para dejar paso á un
buque, puede, sin embargo, ser salvado por encima ó
por abajo; por encima merced á un aerostato, y por
abajo por medio de un buque submarino que pueda
navegar á seiscientos pies de profundidad. E sos dos
medios los tenemos á nuestra disposición; poseemos
un globo y poseemos un submarino. Podemos por lo
tanto marchar atrevidamente hacia el Norte, y á menos de una catástrofe, que es imposible prever en estos momentos, sentaremos nuestro pie en el centro
mismo del polo y la bandera de Francia tremolará
orgullosa en el sitio á que nos habrá conducido la
fortuna.
Al oir estas palabras entusiastas, todos los congre·
gados se levantaron poseídos de honda emoción, y en
el mismo instante Isabel, acompañada de su nodriza
que traía una fuente llena de vasos y botellas, entró
en el comedor. En una mesa algo distante se veía un
s~rvicio compieto para el te y elpunch que iba n á servuse.
El comandante Lacrosse dijo sonriendo al teniente Poi:
- Haced entrar á todos los marineros. El Sr. de
K eralio quiere darles una buena noticia.
Esta orden recibió ejecución al instante y toda la
tripulaclón entró respetuosamente y se alineó alrededor de fa mesa.
El s/ de Keralio resumió cuanto acababa de decir
á los ofi'ciales y añadió al terminar:
- Amigos míos, ha llegado la hora de empezar los
trabajos. penosos. No os recuerdo vuestras obligaciones, sino para haceros comprender lo que unos á otros
nos debemos. Todo dependerá, así la salud como el
buen éxito, de la común concordia y de la unanimidad de nuestros esfuerzos. Antes, pues, de empezar
nuestros reconocimientos preliminares es natural que
nos unamos en un solo impulso de amor hacia la patria. ¡Viva Francia!
Todos repitieron aquel grito patriótico, y Schnecker
q11e conoció que le observaban, gritó como los otros:
¡Viva Francia!
Isabel circulaba entre las filas distribuyendo copas
de Champagne. Se descorcharon las botellas y empezó á correr con abundancia el espumoso vino. Luego
hirvió el agua en las teteras, en tanto que el bol del
ponche quedaba envuelto en una. aureola de vivas
y azuladas llamas.
- Es preciso acabar alegremente la velada, exclamó la joven.
Todo estaba previsto, pues el piano había sido sacado también de la Estrella Polar. Isabel se sentó en
el taburete y sus dedos ágiles recorrieron el teclado.
Los oficiales dieron el ejemplo y todos rivalizaron en
buen humor y animación hasta una hora muy avanzada de la noche. Se bailaron toda suerte de bailes,
pues además de polkas, valses y rigodones, se saborearon también las danzas más exóticas. Los canadienses bailaron gigues más ó menos escocesas y los
bretones ejecutaron tangos y piruetas que en su larga
vida de marinos habían visto bailar en comarcas se•
micivilizadas.
Isabel tomó también parte con su primo d'Ermont
en el baile, pues el teniente Poi y el doctor Servan
eran excelentes músicos y la reemplazaron en el piano.

LA

ILUSTRACIÓN ARTfSTICA

Se cantaron varios trozos de música, algunos recitaron ó leyeron poesías y el químico Sc~necker d!virtió á sus compañeros merced á proyecc10nes luminosas ejecutadas por medio de una linterna mágica.
A las dos de la madrugada, cuando moria el día, se
distribuyó un último vaso de ponche y todos fueror.
á acostarse sanos de cuerpo y de espíritu.
Media hora más tarde todo dormía en el campamento, en tanto que el frío insidioso é implacable
hacía bajar la columna mercurial hasta 20 grados

palpitante, con el corazón lleno de amargura, oyó
como un eco de su propio pensamiento las palabras
con que el teniente de navío explicaba á sus compañeros el secreto del cual iba á depender el éxito de
la expedición.
- Sí, decía H uberto, todos esos objetos que os he
enseñado son cilindros de aluminio que encierran
tubos de acero de gran resistencia. Todos estos tubos
van á parar á una espita cerrada por medio de un
mecanismo que permite el escape brusco ó graduado,

Se reunieron en el comedor de la oficialidad, presidiendo el Sr. de Keralio la sesión.

bajo cero. Un solo hombre, espoleado por la envidia
que sentía, no participaba del reposo general.
Desde que empezó la invernada había conseguido
que le dejaran dormir en el laboratorio, del cual era
director, y aun cuando en aquel momento la atmós·
fera se enfriaba considerablemente en aquella habitación, estaba de pie ante la cama, fruncido el entrecejo y contraídas las manos.
De cuando en cuando una sorda imprecación se
escapaba de sus labios.
- ¡Oh, maldito sea ese d'Ermont! ¡Cuánto le aborrezco! ¡Cómo se acaba de burlar de nosotros! ¡Cuánto orgullo y cuánta ironía demostraba la frase que me
ha dicho al terminar: «Ya lo veréis, caballero.})
Se interrumpió y dió algunos pasos por la habitación.
- ¿Y si no se equivocaba? ¿Si fuese cierto lo que
dice? ¿Cuál es ese gas que su hermano ha conseguido
solidificar? Hasta ahora no conozco sino el ázoe que
pueda reducirse de tal modo. ¿Pero qué haría del
ázoe? No creo que vayamos á fecundizar las tierras
del polo ni á hacer menos comburente el oxígeno de
esas regiones. Y por otra parte ese gas, según dice, es
á la vez combustible y agente. ¿Será el hidrógeno?
Se estremeció y durante algunos instantes quedaron hoscas y pensativas sus facciones.
Después, paseando de nuevo, se abandonó á su
cólera. De sus labios salían exclamaciones violentas,
que entrecortaban sus frases incoherentes y amargas.
- Locuras, sueños, he aquí á lo que se reduce todo
eso. ¡Las tonterías de Cailletet conduciendo al hidrógeno! ¡Doscientas cuarenta atmósferas de presión! ¡Y
Pictet liquidándolo y solidificándolo á 650 atmósferas! ¡Imposible!
Se cruzó de brazos, y mirando los hornos, crisoles y
retortas colocadas ante él, exclamó:
- Y si esto fuera posible, ¿no habrían hecho este
descubrimiento mis compatriotas de Alemania? ¿Hay
uno solo de esos celtas capaz de tal esfuerzo?
Pero por más que hablara no se convencía á sí
mismo; no estaba seguro de su propia duda.
- En verdad que no sé por qué pronuncio esos
nombres de Francia y Alemania. ¿Acaso representan
algo á mis ojos? ¿No son por ventura monogramas de
mezquinas creencias, de predilecciones degradantes,
palabras que realizan el más absurdo de los conceptos, la Patria! Yo no tengo patria, reniego de todas;
la mía me ha deshonrado y condenado á muerte por
una acción que los braquicéfalos hinchados de cerveza llaman «crimen dt derecho común. })
Se interrumpió diciendo esto porque creyó oir ruido de voces· á través de la puerta.
Olvidando el frío, se quitó los zapatos y llegó de
puntillas hasta la puerta, aplicando el ojo á la cerradura por donde pasaba un hilo de luz.
El cuarto del lado del laboratorio era el de Isabel
de Keralio. En aquel mismo momento, ésta en compañía de su padre y del doctor Servan escuchaba las
teorías de su primo Huberto. Y el traidor Schnecker,

según se desee, del gas hidrógeno líquido que contienen.
- ¡Hidrógeno!, no pudieron por menos de exclamar los tres oyentes estremeciéndose en sus sillas.
- ¡Hidrógeno!, repitió sordamente Schneker, cuyos
puños se crisparon.
- Sí, contestó con altivez· Huberto, en cuya mirada brilló una chispa de orgullo; este es el descubrimiento que en lo sucesivo hará inmortal el nombre
de Marcos d'Ermont, de mi hermano. ·
El alemán había retrocedido y no sentía la mordedura del frío, sino la del furor que de él se había apoderado.
- ¡La gloria de tu hermano!, murmur6. Si no has
mentido, Huberto d'Ermont, si este descubrimiento
admirable se ha realizado, esa gloria no tendrá otro
teatro que la tierra glacial y desolada que nos sostiene
y morirá aquí desconocida del resto de los hombres!
En aquel momento un ladrido breve y gutural sonó
al otro lado de la puerta.
- ¡Ah!, exclamó Schnecker con voz sorda, también
el perro está ahí:
El silencio reinaba en el cuarto de Isabel de Keralio y Schnecker pudo oir claramente como uno de
los interlocutores decía:
- Debe haber alguien en el laboratorio. Vamos á.
verlo.
El químico comprendió que era peligroso para él
dejarse sorprender en el seno de aquella obscuridad
y encendió una bujía. Cuando Huberto d'Ermont
se presentó con sus compañeros en la puerta del laboratorio, encontraron á Schenecker contemplando
apaciblemente el fondo de un alambique.
- ¡Pardiez, Sr. Schnecker, gritó el doctor Servan,
heos aquí en condiciones de perder vuestras extremidades!
Aquella reflexión del médico hizo comprender al
químico su verdadera situación. Miró sus manos y
las vió azuladas.
- Vaya una imprudencia, continuó el doctor; entrad, entrad en seguida en la habitación de la señorita Isabel, pues dentro de dos minutos quedaríais sin
manos.
Y diciendo est:!s palabras, le empujó hacia la ha
bitación caldeada, que en un momento y por haber
dejado abierta la puerta había perdido diez grados
de calor.
Cuando Schnecker se hubo alejado, los cuatro interlocutores se miraron con penosa sorpresa. Aquel
encuentro inesperado no era muy á propósito para
disipar sus dudas, sino para acrecentarlas.
Por lo que hace al químico, reconfortado ya, sólo
se acordaba de una cosa.
En la babitación de la señorita de Keralio había
visto el arca de hierro que á bordo estaba en el camarote de Huberto. Se habían olvidado de cerrarla
y por la abertura había podido distinguir numerosos
tubos alineados en el interior.
( Continuard)

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA
guna ventaja sobre el primero en punto á. extracción
de tierras, escogióse éste porque era en línea recta y
porque además de atravesar terrenos poco resistentes
EL CANAL DE CORINTO
estaba flanqueado por algunas depresiones que perEl día 6 del próximo pasado agosto se celebró la mitían con poco gasto arrojar á ellas los escombros.
inauguración oficial de esta obra grandiosa que deja
Constituída la Sociedad t'nternacional del canal de
convertida la península de Morea en una isla. La Corinto, el general Turr, concesionario de la empreSECCIÓN CIENTiFICA

inauguración material, sin embargo, se había verificado un mes antes, pero el ímpetu con que las aguas
se precipitaron por la trinchera impidió entonces destruir los últimos obstáculos y fué preciso aplazar aquella ceremonia en tanto que las máquinas removían y
separaban los restos de una roca que obstruía una de
las bocas del cañal.
Obra es ésta que ya los antiguos proyectaron, y las
primeras noticias que de ella se tienen remontan al
tirano Periandro, 625 años antes de la era cristiana:
también intentaron su realización algunos emperadores romanos, especialmente Claudia, Calígula y Nerón; pero no pudieron llevarla á cabo, sea porque estuviesen ocupados en otras empresas para ellos más
importantes, sea que fuesen impotentes á luchar contra las supersticiones, ya que los sacerdotes de Corinto, temiendo que los extranjeros, una vez abierto el
canal, no irían á depositar sus ofrendas en los templos de que ellos eran guardadores, apelaron á los
oráculo~ y á ottos medios de intervención de las divinidades para aterrorizar á los obreros y á ahuyentarlos de aquellos trabajos.
El proyecto que ahora se ha realizado data de doce
años, En el congreso geográfico internacional celebrado en Venecia en 1881, el general italiano Esteban Turr anunció que habiéndose ,obtenido del gobierno griego la concesión para la apertura del canal,
el ingeniero jefe del canal de Suez, Mr. Gerster, había ido á estudiar sobre el terreno para formular el

sa, cedi6le sus derechos, comenzando los trabajos en
mayo de 1882. Muchas y muy grandes fueron las dificultades con que hubo de luchar la empresa; pero
la mayor de todas fué la económica: la quiebra del
Comptoir d'Escompte produjo la de la sociedad fundada por Turr, que hubo de ser declarada en liquidación por sentencia del tribunal del Sena de 1 2 de
febrero de 1890.
Sobre las ruinas de esa sociedad fundóse ótra, autorizada por real decreto del gobierno griego de 1 2 de
marzo de 1890, con un capital de cinco millones de
liras y 46.667 obligaciones al portador, privilegiadas
y garantizadas con hipoteca sobre el canal, que continuó los trabajos comenzados por la anterior y que
habían estado durante algún tiempo en suspenso, habiéndolos terminado felizmente e'n julio del año actual. De suerte que en la construcción de tan importante obra se han invertido doce años, habiendo sufrido una interrupción de poco más de uno, cuando
el traspaso de la concesión de una á otra sociedad.
Lo que antiguamente era istmo, presenta una depresión natural entre las cordilleras de los Geranci
ó Makriplayos al Norte y de los Onianos al Sur, y en
el punto en que aquél presenta la distancia mínima
entre los golfos de Corinto y de Egina ó Atenas, es
decir, el punto por donde se ha trazado el canal, se
descubrían, al empezar la construcción de éste, vestigios de los trabajos emprendidos por Nerón, de quien
se dice que fué llamado precipitadamente á Roma

N Úl\IERO 6 I o
diez y ocho siglos transcurridos desde que fueron perforados. Además conserva el istmo en toda su longitud las ruinas de la gran muralla Hexamt'lia, destinada á defender al Peloponeso contra las invasiones de
Oriente, aunque algunos autores, entre ellos Beulé,
afirman que aquellos restos pertenecen á las murallas
construídas por el emperador Valeriano y fortificadas
más tarde por Justiniano y sucesivamente por Manuel Comneno en 14 r 3 y por los venecianos en los
siglos xv, XVI y XVII.
Inútil parece encomiar las ventajas que de la apertura del istmo de Corinto ha de reportar la navegación: con el canal el viaje de los buques del Adriático al Pireo se acorta en 185 millas y en 95 el de los
que se dirigen á ese puerto procedentes del Mediterráneo; pero no es esto sólo, sino que además se evitarán las embarcaciones los peligros que para ellas
significaba hasta ahora el doblar el cabo de Matapán,
el Tamarium promontorium, sobre el cual se ven aún
las ruinas de un templo á Neptuno, junto al que, según dice la mitología, se refugiaron los vientos malignos para acechar y atacará los navegantes.
Con la apertura del canal perderá gran parte de su
importancia el puerto de Nea Corinto, Corinto la
Nueva, pues los buques seguirán su ruta sin detenerse en él como hasta ahora hicieron: en cambio, en
las dos entradas de aquél se han fundado dos aldeas,
Polidonia en la parte del golfo de Corinto é Isthmia
en la del de Egina, que es probable sean, andando
el tiempo, dos capitales importantes.
En uno de nuestros grabados se ve cruzada la trinchera por un puente de hierro de construcción reciente, por el cual circula el ferrocarril que atraviesa
el istmo uniendo las dos estaciones de Nea Corinto
y Kalamaki.
Como se comprenderá, los trabajos para realizar
esta obra han debido ser difíciles y costosísimos.
Además del dragado fácil de los antepuertos, toda la
dificultad consistía en extraer los escombros de una
trinchera única de 9.500.000 metros cúbicos con taludes construidos á una pendiente de 1/10, compuesta
de un macizo roqueño central que fué atacado por
medio de pozos y del cual se hicieron saltar 5.500.000
metros cúbicos por medio de poderosos explosivos
modernos.
Las margas azules ó calcáreas arcillosas, ligeramente magnesianas, del istmo han sido una dificultad
grave para los ingenieros: además en la perforación
de aquél se han encontrado multitud de grietas, pro-

NúMERO 610

LA

1LUSTRAClÓN

ARTÍSTlCA

á la de diez hombres que trabajen sin desmiento de mampostería destinado á evicanso, de suerte que cada una de estas
tar que los desprendimientos cegasen el
máquinas representa el esfuerzo de 150 ó
canal.
200 hombres. - X.
Estos trabajos, que en un principio no
pudieron ser previstos, han ocasionado
un aumento de gastos considerable y quizás hubieran constituido una imposibiliFOTOGRAFÍA DE LO I NVISIBLE
dad de ejecución absoluta sin los intere--- ----·-----==-- ~~---- •santes estudios é investigaciones de los
Con este título ha enviado M. Zenger
Sres. Saint Ives, ingeniero jefe de puentes
E1~tí•21cfo
fa
á la Academia de Ciencias de París dos
y calzadas, y Fuchs, ingeniero jefe, y sin la
-.......__...,_
l-'IQ~
.Je. C01,.trie
fotografías tomadas durante la noche del
perseverancia de M. Quellenec, ingeniero
·,'--.__
'----::---- ,:._-ac
I 7 al 18 de agosto último, una á las diez
de puentes y calzadas, jefe de la misión
y otra á las dos de la madrugada, desde
francesa de los trabajos públicos en
una ventana que daba sobre el lago de
Grecia.
""-..:.:,f,.
----~
•
Ginebra.
En extremo interesante para el turista
. ,__.,,,.._
será la travesía de este canal, construído
Estas fotografías reproducen, aunque
E1'}!1&gt;!'!d~ JJ - .- en un terreno poblado de recuerdos de
muy débilmente, la imagen del lago y de.J
todas las edades y en cuyas paredes han
Mont Blanc, que á simple vista era impo•
~fir)í1 f°'
e
itt1'(
dejado sus huellas los esfuerzos de genesible percibir en la obscuridad.
raciones sucesivas. Cierto que las viejas
En presencia de estas fotografías, el
E l empleo de las substancias explosivas, de las po- académico M. Bertrand hizo notar que esa imposibigeneraciones con los instrumentos rudimentarios de
que disponían y cuyo elemento esencial era la mano tentes dragas, de _los excavadores ó terraplenadores lidad de distinguir el lago y la montaña era sólo rede obra humana podían idear, proyectar y aun á ve- de vapor ha desempeñado su papel importante en la lativa y dependía más ó menos de la vista del especces esbozar trabajos de este género, pero carecían de terminación de esta obra: la substancia explosiva tador, de suerte que tales fotografías resultan ejeculos medios de acción necesarios para llevar á térmi- bien utilizada en sondeos racionales posee una fuer- tadas en una luz muy poco intensa, pero no son de
no esas grandes obras en las cuales las dificultades se za de descombramiento casi ilimitada, y en cuanto á un objeto invisible. Lo mismo acontece con las fotorevelan y aumentan á medida que se avanza hacia el las dragas y á los terraplenadores de vapor la poten- grafías de la bóveda celeste, en las que se ven mucia de cada caballo de fuerza puede estimarse igual chas estrellitas invisibles á simple vista.
fin deseado.

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              <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 610, Septiembre 4</text>
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              <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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