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                  <text>Aílo XII

.......

BARCELONA 18 DE SEPTIEMBRE DE 1893

NÚM.

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA ÜNIVERSAL ILUSTRADA

MIGNON, estatua en barro cocido de Venancio Vallmitjana

612

�602

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 612
NÚMERO 612

Texto. -Los dineros del sacristán ... , por Luis M. de Larra.
- La Exposició1t de Chicago, por Eva Canel. - Controversias
artísticas, por Juan O-Neill. - La sombra, por José de Roure.
Misceláma. -Nuestros grabados. - Una francesa en el polo
N orte {continuación), por Pedro Mael, con ilustraciones de
Alfredo Paris. - SECCIÓN CIENTÍFICA: El ingeniero bilba/110
D. M. Alberto de Palacio.

Grabados. - M1gno1t, estatua en barro cocido de Venancio
Vallmitjana. - La hora del bal1o en Venecia, cuadro de Ricardo Madrazo. - Fitsta de la A sodadó11 de Artistas de Baviera.
El Waldmeister y stt séquito. - Eva Canel J' m hijo m el
Niágara. - ExposiciJn tmiversal de Chicago, ocho grabados.
- Tumo impar, cuadro de Francisco Masriera {Salón Parés).
- Un lance de honor, cuadro de T. M unch. - Un discípulo
de San Francisco, dibujo de J osé M. Marqués. -E/general
Primen la batalla de los Castillejos, cuadro de José M. Marqués. -D. A1. Alberto de Palacio, distinguido ingeniero y arquitecto bilbaino. - Puente colosal sobre el Nervión (Bilbao),
proyecto de D. M. Alberto de: Palacio; Vista del pasaje interior de dicho puente; Puente rodado sobre el Nervión para
cruzar este río en el punto llamado el Desierto. - Recuerdos
del pals del hierro, cuadro de Vicente Cu tanda.
...... , ••,,,., ••,.,•• , .• ,,.,1.,,..,,.,... ,,.,,..,1.,,.,,,.,,.,,,. •, .••, ••••••,.,,.•. , •• ,.•. , ......, •• , •••••• ,••••••,.,..•. ,.........

LOS DINEROS DEL SACRISTÁN ...
En un lugar de la Mancha, que Albaladillo de Aba-

jo tiene por nombre, y cuya única particularidad
consiste en que no hay Albaladillo de Arriba; de
quien sea preciso diferenciarle, existía no hace muchos años un maestro herrador. Albéitar examinado,
hombre de ciencia, según él mismo aseguraba, de
conciencia, á juzgar por la opinión que de él tenían
todos los vecinos, y de paciencia, conociendo á su
terrible esposa doña Prisca Serrano y Zengotita, mujer de grandes pretensiones, de agrio carácter y de
fisonomía hombruna y desapacible. Tenían ambos
cónyuges un hijo de 25 años, alto, fornido, trabajador y de genio alegre y expansivo. Por los achaques
del viejo, el muchacho llevaba verdaderamente todo
el peso del trabajo en fragua y herrería, y sólo para
casos de medicina bestial se reservaba el padre su
autoridad y prestigio. Algunos mozos de fuelle y yunque, de mezquino jornal y músculos de acero, completaban todo el personal de la casa.
La tal doña Prisca se había criado en buenos pañales; hablaba de sus ascendientes con toda la prosopopeya de una hidalga de gotera, y sostenía con
alcaldes, escribanos y abogados grandes disputas sobre su antiguo patrimonio y sus herencias pasadas,
presentes y futuras, asegurando que debía ser rica,
que lo sería de seguro y que sólo le faltaba para eso
que fallecieran diez ó doce tías millonarias, que andaban desperdigadas por esos mundos de Dios, sin
más parientas que ella, para colmarla de riquezas.
Aseguraba además la buena señora que su padre al
morir en la mayor miseria no era pobre, sino avaro,
y que de seguro debía haber escondido ó enterrado
su tesoro, que aún no había podido ser descubierto,
pero que lo sería el dí?. menos pensado. Cierto que
D. Lesmes Serrano fué durante diez años secretario
del ayuntamiento y luego se quedó con los consumos
otros cuatro años y más tarde subarrendó los pastos
de tres quintas de propios, y siempre había manejado dinero ajeno, que es según dicen la mejor mane·
ra de tenerlo propio; pero ello es que á su muerte no
se encontró un solo real en el cajón de su mesa, y
hubo que enterrarle casi de limosna. Sin emb~o,
doña Prisca, siempre procurando darse tono y prefiriendo tres ó cuatro vestidos de seda, llenos de manchas y girones, á uno de percal limpio y nuevo, aseguraba que era noble, que era distinguida, que era ilus·
tre y que sería rica, para aturdir á amigas y convecinas con el lustre y la fortuna de su casa.
En la de al lado y separadas ambas sólo por una
pared medianera, existía una tahona, ó panadería, ú
horno de pan, que de los tres modos la llamaban en el
pueblo, y de la cual era dueño el tío Lamprea, hombre de 56 años, rechoncho, coloradote y forzudo, padre de una lindísima muchacha de diez y nueve
abriles, rubia como unas candelas y fresca como
una lechuga. La tal Lucigüela era capaz de volver
tarumba al más pintado, por su gracia y su cara; no
es extraño por lo tanto que bebiera por ella los vientos Lucas el herrero, hijo del albéitar y de doña Prisca, y menos extraño aún que ella le correspondiera
con toda la alegría de su cuerpo y todas las fuerzas
de su alma, á pesar de la oposición del tío Lamprea
á emparentar con sus vecinos, no tanto por pobres,
y eso que lo eran bastante, como por vanidosos y estirados.
Además, decíase por el pueblo, aunque él lo nega-

ba á marcha martillo, que el tío Lamprea era hom· ción que se interrumpía á cada momento por exclabre de dinero; que si no gastaba un céntimo en dis- maciones, risas, saltos y zapatetas. ¡Seis mil cuatrotracciones para él, ni en trajes y moños para su hija, cientos veinticinco duros! ¡Extraño pico! Había que
no era por no sobrarle, sino porque ahorraba y guar- subir al desván y registrar otra vez todos los rincones
daba cuanto podía, temeroso de épocas calamitosas y sobre todo el agujero de donde había salido aquel
ó de desdichas públicas y privadas. Y algo debía ha- río. Quizá hubiera más; tal vez les esperaba otra reber de verdad en esto, porque él compraba el trigo mesa.
aun antes de la cosecha, y siempre estaba dispuesto
No una vez, sino tres y cuatro subieron aquella
á subir el pan, ya porque no lloviera bastante, ·ó por- noche los afortunados, sin que pudieran encontrar
que lloviese demasiado, ó porque helaba, ó porque más que dos monedas de cuatro duros escondidas
hacía calor, ó porque el sultán de Marruecos estaba entre los cascotes. Por el temor de despertar á su hienfermo, ó porque la reina de Inglaterra pensaba to- jo ó á algunos' de los vecinos, no dieron más martimar baños.
llazos sobre las paredes que según ellos podrían enY por estas voces y porque ·en último caso más cerr:ir nuevos filones de mineral aurífero, pero sí conpronto se arruina un albéitar que un panadero, y vinieron en repetir de cuando en cuando la aseen·
mejor pueden pasarse las caballerías sin heHaduras sión y los reconocimientos y tanteos. Mientras, do·
que los hombres sin pan, los padres de Lucas no ña Prisca cogió un puñado de monedas, · si_n conveían con malos ojos á Lucigüela y el padre de ésta tarlas, y fuélas repartiendo por el pueblo á cambio
veía con la peor gana del mundo á Lucas. En cuan· de telas, cintas, adornos, comestibles caros y aparato á los chicos no tenían en cuenta semejantes razo- tosos, escandalizando á los modestos comerciantes y
nes, ni se entregaban á más cálculos que á quererse haciendo que el pueblo entero acudiera en tropel á
porque sí y á jurarse constancia y amor eternos, co- su domicilio para averiguar ycomentar la ocasión de
mo hacen siempre hombres y mujeres desde el mo- tan extemporáneo despilfarro.
mento que empiezan á gustarse recíprocamente.
Fué preciso contar á todos, en diferentes tonos,
Y á todo esto D. Alifonso el albéitar, como le lla- que la herencia de una de las millonarias tías de
maban todos los albaladijenses, no podía dormir por Prisca había llegado. ¿Por quién y cuándo? No suel ruido descomunal que sobre su alcoba hacían, sin pieron decirlo. ¿A cuánto ascendía la herencia? A
duda á millares, las ratas y ratones del desván. Como muchos ... muchísimos miles de duros. ¿Qué iban á
la casa medianera era la tahona y en el granero de hacer con ella? Gastársela alegremente. El más aturla misma estaban los depósitos de trigo para la ela- dido fué Lucas, aquel mozo fornido y trabajador,
boración del pan, sin duda se pasaban del granero amante de la bell¡¡. Lucía, que ahora podía casarse
del tío Lamprea al desván de D. Alifonso, no por con ella sin oposición del padre. ¡Pues no era interebuscar mejores alimentos, sino por el placer de reco- sado ni avaro el tío Lamprea! ¡Lo que sentiría él era
rrer países desconocidos. Dábase á los diablos el al- no tener seis hijas en vez de una y que no pudiera
béitar y perseguía sin tregua á los animalejos; pero ni Lucas casarse con todas ellas! Pero contaba el buen
la ferocidad de varios gatos, ni la intoxicación por los Lucas sin la huéspeda, y la huéspeda era su madre,
fósforos y el arsénico dieron resultado. Las ratas se que ahora no miraría con buenos ojos semejante boreproducían, se aumentaban, y sus jaleos necturnos dorrio.
eran irresistibles.
Su hijo iba á ser desde aquel momento D. Lucas,
Harto ya de quejarse en vano, decidió emprender y á estrenar trajes todos los domingos, y á no trabauna campaña y vencerlas en singular y descomunal jar los demás días de la semana, y á ser un buen pa~combate, y obligando á doña Prisca á que le ayudara tido para las labradoras ricas, y por lo tanto, la chien la empresa, alumbrando con un candil el campo quilla del panadero, aunque su padre ahorraba buede batalla, ~e subió una noche al desván con un mar· nos cuartos, segú n voz del pueblo, era muy poca cosa
tillo y una tranca para concluir con las que encon- para el ex herrador afortunado.
trara á trastazo limpio, y ver si de ese modo se aterraEn los pueblos, y sin duda por la carencia de bueban las supervivientes y huían para siempre de aquel na educación social y por ignorancia de lo que se_llapaís inhospitalario.
ma en los grandes centros conveniencias y correccrón,
Subieron los conyuges la angosta escalera y pene- no se saben ocultar con decorosos disimulos los camtraron con el posible silencio en el desván: tal era el bios de opinión, descubriéndose en seguida y á las
número de los bichos, que al aturdirse y correr en dis- claras la avaricia y la sordidez. Por eso no sorprentintas direcciones, cayeron cuatro ó cinco á los esta- dió á nadie que el panadero fuese el más asiduo aducazos que á la ventura repartió el albéitar, y esto le lador de doña Prisca, y que dándola la razón en to·
envalentonó hasta tal punto que comenzó á correr per- das sus ex~ravagancias, la dijera sin cesar:
siguiéndolas por el buhardillón con verdadera saña.
- Vecina: usted es la que ve claro en estos asunPero ¡cosa rara!, casi todas huyeron en formación tos, y los demás son tontos. Gaste usted cuanto se le
correcta, gateando por un pie derecho y desapare- antoje, que de lo suyo gasta. Vístase usted á su gus·
ciendo á los ojos de Alifonso por un agujero, hecho to; los adornos y las cintas la sientan muy bien. ¡Ya_ se
sin duda por ellas mismas. Como se atropellaban la conoce á usted que se ha criado en buenos panaunas á otras para escapar por el mismo sitio, pudo el les! ¡Está usted mucho más joven que la alcaldesa!
albéitar cebar su cólera en ellas y hacer más víctimas; Mi hija dice que nadie sabe vestirse tan bien como
pero no satisfecho aún con aquella hecatombe, levan- usted y la toma á usted por modelo. Los ~obres c_h!·
vantó el martillo y comenzó con él á dar golpes en cos se adoran y yo no quiero oponerme a su felicila pared medianera.
dad. Yo no soy rico como usted, ni mucho menos;
Al segundo martillazo se desprendieron varios ye- pero cuando yo me muera, algo y aun algos se ensones de la pared y algunos pedazos de ladrillo caye· contrarán los chicos, que les vendrá muy bien á los
ron al suelo; pero al tercero ... ¡inesperada peripecia! nietos.
un arroyo de oro acuñado brotó del tabique como
Y la verdad es que los chicos se querían de veras
manantial de agua purísima al toque de azada mila- y no hicieron caso de la oposición de la madre de
grosa. Onzas, medias onzas, ochentines, monedillas Lucas como antes tampoco habían hecho caso de la
de cinco duros inundaron el suelo y rodaron·hasta los negati~a del padre de Lucía. Las on~as d~l difunto
confines del desván con ruido encantador y sonido corrían que era un gusto por comercios y tiendas; se
metálico vibrante y simpático... ¡Una fortuna! .. ¡Un compró un gran caballo para Lucas y una mula blantesoro!..
ca para el albéitar, y se encargó una tartana á Alba- ¡Es de mi abuelo! ¡Es de mi padre!, gritaba do- cete, y comenzaron los tratos para adquirir u~ olivar
ña Prisca, pero con acento sordo y tembloroso. ¡Cuan- y dos majuelos, y todos los días había com1l?nas y
do yo te decía que era rico, poderoso, y que todo es meriendas en la era del pueblo y jiras á la ermita del
mío, mío exclusivamente!
Consuelo.
- ¡Caracoles! ¡Coge y calla!, decía el buen D. AliEn una palabra, en tres meses se gastó de tal mofonso, llenándose los bolsillos y echando á granel las do en aquella bendita casa, que una noche en que
monedas en el delantal ·de su esposa. ¡Que no nos Prisca y su esposo hicieron el recuento de su tesoro,
sientan! ¡Que no oiga nadie lo que hablamos! ¡Somos vieron con terror que no quedaban dos mil duros de
ricos!..
los seis mil cuatrocientos veinticinco encontrados en
- ¡Soy rica, soy rica!, le contestaba Prisca. ¡Yo so- el agujero del desván. ¡Horror de los horrores! Era
la!.. ¡Yo soy la heredera! ¡ Ya tendrás tu parte, mi hi- imposible. ¿Cómo y en qué se había gastado ,ta~to
jo también la suya, pero os la daré yo! ..
dinero? No hay más: algún ladrón casero babia ido
- ¡Ya ajustaremos cuentas! .. Ahora á casa, abajo robándoles poco á poco. Pero ¿quién, c~ándo? Esta
con nuestro tesoro.
idea era terrible, y no los dejó dormir en algunas
Cesó la lluvia del áureo manantial, y recogieron noches.
por los rincones las monedas corredoras; delantal y
Por fin, los viejos llamaron á consejo á su hijo y
bolsillos parecían llenos segú n pesaban, y con tan le explicaron minuciosa mente todo el suceso, desde
preciosa carga bajaron ambos cónyuges á su alcoba, el casual y sorprendente encuentro del tesoro hasta
cerrando la puerta, digo mal, todas las puertas que á. el temor que los asaltaba de ser robados miserableella conducían.
mente. Al saber el chico que la tal herencia no e~a
Procedieron á .Ja óperacióri delicada y alegre de tan pingüe como su padre había dicho, y que sólo
contará lo que ascendía el tesoro encontrado, opera- quedaban de ella cuarenta mil reales poco más ó me-

La

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

603

nos, les convenció de la necesidad de apreEsta dió un grito y se desmayó, no sin decir:
surar su boda para disfrutar de lo poco ó
- ¡Infames! ¡Calumnia! ¡El tesoro era míó,
mucho que tuviese el tío Lamprea, antes
de mi padre, de mi abuelo!
que doña Prisca diera fin á su bolsa, con
- ¡Gaste usted, doña Prisca, que de lo
tanta más razón cuanto que echadas las
suyo gasta!, la dijo un chusco recordando lo:;
cuentas minuciosamente del dinero gastado,
consejos del tío Lamprea, y todo se convirse venía en conocimiento de que el único
tió en burla, chacota, algazara y comentaladrón del tesoro era el desmedido despilfarios, mientras la justicia acud ía presurosa á
rro de la heredera.
enterarse de lo ocurrido.
Se tanteó otra vez el desván con prolijo
En tres días no hubo paz ni quietud en el
rebusco y no quedó raja ni agujero sin regispueblo. Todo el mundo, alto y bajo, tomó
trar, ni pie derecho sin mover, ni viga sin
parte en el extraño acontecimiento, y por
examinar. ¡Nada! La mina era única, y exconsejos
del alcalde, el cura y el juez de paz,
plotado ya el filón, no había esperanza de
se
verificó
una avenencia entre los dos partiotro nuevo.
dos
beligerantes.
El tío Lamprea recibió de
Se siguió al pie de la letra el consejo de
manos del albéi tar lo poco que quedaba de
Lucas. Sus padres pidieron oficialmente al
la hucha; la boda se celebró con modestia y
tío Lamprea la mano de su hija, rasgo que
casi
á obscuras; no hubo banquete ni baile,
sorprendió tanto al padre, como á la chica,
y Lucas prometió solemnemente herrar sin
como al pueblo entero, que sabían los hudescanso toda su vida para mantener sus
mos de doña Prisca y la habían oído abomiobligaciones sin ayuda de su suegro, que
nar de tal enlace; y se señaló fecha para el
no volvió jamás á dirigir la palabra á doña
matrimonio, con beneplácito ele todos.
Prisca.
Esta murió de un berrinche de verNo hubo manera de encerrar en prudengüenza á los cuatro meses del escándalo, y
tes límites la prodigalidad de la futura sueel panadero no volvió á bajar el precio del
gra. H asta de Madrid vinieron al pueblo gapan en todos los días de su vida.
las y joyas para la desposada, y cuando todo
el mundo asombrado criticaba á Prisca por
Lu is M. DE LARRA
tales excesos, el tío Lamprea la decía á
'"' '••'••''••········•·1&gt;,. ••·••..··•''"''•''••'••···············•·1•.. ••···••'••'' ........,.....,,.,,,.,,.,,,.
gritos:
- Muy bien hecho, vecina. ¡Para los hijos
LA EXPOSICIÓN DE CHICAGO
todo es poco! Gaste usted, triunfe, el dinero
JII. - PALACIO Dl!L BRASIL
se ha hecho para rodar, y sobre todo, usted
El
palacio
que últimamente se ha inaugugasta de lo suyo, y nadie debe meterse en
rado
ha
sido
el del Brasil, y por cierto que
camisa de once varas. Los que la critican
es el más hermoso ó de los más hermosos
son envidiosos que nunca han tenido una
que se levantan en la «Ciudad Blanca. » Nopeseta ó avaros miserables que jamás han
venta mil pesos ha costado y no lo pongo
sabido gastarla. Toda la vida se hablará con
en duda, pues además de ser espléndido ediasombro de la boda de mi hija, porque yo,
ficio, co~o puede verse por la fo tografía que
aunque no soy rico, también pienso pagar
envío, están sus dos pisos cu biertos por riel gran banquete de la boda y gastarme lo
LA HORA DEL BA~O EN VENECIA, cuadro de Ricardo Madraza
quísimas alfombras, que valen algunos miles
menos dos mil reales para que se harten de
( Exposición general de Bellas Artes de Barcelona, r 891)
de duros, dada su gran extensión.
jamón y vino los convidados.
Este palacio lo ha construido el Brasil
Como todo llega en este mundo, llegó el día mar- pie derecho á la ventana y mostraba á todos un :igucado ~ara la cer~monia. Novios, testigos, vecinos y jero cerca de la pared medianera, con su puertecilla exclusivamente para exhibir el café; toda la planta
baja está llena de tan exquisito grano, y parece menconvecmos aparecieron en confuso tropel y alegre al· de hierro abierta.
garabía. El cura esperaba en la iglesia y el tío Lam- . - ¡Aquí, aquí ... estaba mi hucha! Aquí he ido me- tira que á tan larga distancia hayan transportado
prea había entrado en su casa pretextando un olvido tiendo años y años todos mis ahorros, todas mis ga- enormes cantidades sólo para regalarlo. Ninguna man.e ra mejor de abrirle mercados. Al lado de su palay encargando que le esperasen todos un momento.
nancias; y hoy que iba á guardar siete onzas de oro,
De pronto, y en lo más animado de la reunión se producto de estos últimos tres meses, al abrir mi es- cio ha levantado el gobierno brasileño un kiosco rooyó un quejido prolongado y terrible, un grito i~co- condite le he encontrado vado y deshecho. ¡Miren us- deado de mesas y de sillas, donde sirve gratis café á
piable y estridente, y apareció la cabeza del tío Lam- tedes... , nada! Los ladrillos rotos por el otro lado por todo el mundo desde la una hasta las cuatro de la
prea por la buhardilla de su desvá n, pálida y desgre- el desván del albéitar ... ¡Me han robado! ¡Ellos' han tarde: excusado es decir que acuden miles y miles de
personas y que se aguarda turno El servicio es eleñada.
sido! ¡Seis mil cuatrocientos veinticinco duros, en on- ¡Favor! ¡Socorro! ¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Me han zas de oro, en ochentines, en monedas de cinco du • gante y esmerado; el café está bien hecho y es buerobado, me han robado!, gritaba el pobre hombre ros!.. ¡Los mato, los mato, .Y los echo á presidio, y los no; el paraje delicioso, debajo de los árboles á orillas
de un canal y sobre césped limpísimo y verde.
con alaridos terribles.
meto en la cárcel ahora mismo!
¿No es acaso bastante para que acuda todo el
Pintóse el estupor en todos los semblantes; entraSería imposible describir el espanto y la indignaron en la casa los más valientes; subieron los escalo- ción que se apoderó de los oyentes al escuchar al tío mundo?
Muchas personas se dan cita en el Brasil á las dos
nes de cuatro en cuatro y presenciaron un espectácu- Lamprea. Corrieron á casa de! albéitar, subieron á su
y á las tres de la tarde.
lo incomprensible.
desván y vieron el agujero destrozado. Aquella era la
Si la n~eva república sudamericana se hubiese preEl tío Lamprea, loco y fuera de sí, corría desde un herencia falsa, la riqueza repentina de doña Prisca.
sentado dignamente en manufacturas, donde no tiene

1'.IESTA D&amp; LA. ASOCIACIÓN DE ARTISTAS Dlt BAVl&amp;RA, -EL WALDMEIST&amp;R

'y

SU SÉQUI TO

�LA

NúMERO 612

!LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

nuestro castellano antiguo y qu·e á pesar de ser turcos
dicen ser israelitas españoles. Jamás he creído ver un
grado tal de patriotismo atávico. Me han tratado con
sin igual cariño, mostrándose contentos de oir hablar
el buen espa,1ol, y uno de ellos, rico mercader, dueño
de un bazar espléndido, me hablaba en impersonal
con la mayor cortesanía.
¿No merecen todo nuestro cariño estos seres que
suspiran por la patria española en una época en que
vemos algunas criaturas renegar del amor de sus
padres?
Quedamos muy amigos el gran turco y yo, prometiéndole preguntar por él cuando vaya á Esmirna. Se·
gún Zeibek debe coincidir mi viaje con la Exposición
de Constantinopla, proyectada para dentro de dos
años: ha quedado en acompañarme personalmente,
dispensándome la honra de ser mi guía. ¡Allá veremos!
EVA CANEL
Chicago, I 5 de agosto de 1893
""'••l'u'•J•.,••J•..•&gt;.1•..,• ..,•,1•••••u•••....,•.. ••J•..,•••''u'o,t•u••J• ... •W•••••••••1••••••1•,.••,l•u•••1••••••''.J••-"

CONTROVERSIAS ARTiSTICAS

Nuestra corresponsal en Chicago, Eva Canel y su hijo,
en el Niágara

cosa digna de mención, podría decir que había quedado á grande altura. Con su edificio particular y
con el derroche de café y azúcar se porta como si
fuese imperio todavía.
LA CALLE DBL CAIRO

&lt;Una en el clavo y ciento en la herradura.»
trayecto; algunas más miedosas rodean con su brazo
Con
este refrán, no muy escogido para hablar de
el cueJ.lo del espolista.
Bellas Artes, pero que encaja como medalla en su
¡Y cuidado que están sucios los tales árabes!
troquel, se me ocurrió empezar este capítulo ó artículo, con motivo de cuanto, bien y mal, se discute
EL GRAN ZEIBEK
y se escribe sobre ese asunto, y particularmente en lo
Uno de los tipos más curiosos de Mt'dway Plai- tocante á Pintura y Escultura, que parece ser el camsance es el Gran Zeibek, un turco de barba ru,bia que po preferido para lucirse y entregar cuartillas á la vocuenta 62 años y que representa unos 35, á mucho racidad qe la prensa periódica, basando sobre la preque nos propongamos apurar la inspección de su fiso- mura el mérito para el premio, ó cuando menos llanomía. El Gran Zeibek, cuyo curiosísimo retrato en· mar la atención, formando atmósfera. Concretado á
vío, es el jefe de guías en Esmirna; empleo que debe esas dos manifestaciones de lo bello, se dejarán ahoal sultán de Turquía, que lo distingue mucho por su ra las demás á sus respectivos paladines, no menos
numerosos, y tanto ó más si cabe enredados en la
adhesión y por sus conocimientos geográficos.
Zeibek lleva siempre sobre sí un arsenal como sig- madeja de divergencias apreciativas y controversias,
no de su probado heroísmo en las infinitas batallas que al fin y al cabo más conducen á la confusión que
en que se ha encontrado; también ha peleado con el al esclarecimiento, que no siempre de la discusión
ejército inglés y está condecorado por la reina Victo- brota' la luz, que el saber conocer brota del estudio:
ria: ostenta una medalla como prueba, orgulloso y y por la falta de éste no estamos acordes todavía en
muchas definiciones y aclaraciones - llevando traza
poseído de su significación.
Zeibek habla los idiomas inglés y francés, á la per- de tardar en ello - referentes á varios puntos prelimifección el primero y bastante bien el segundo. Con- nares, cuyo claro conocimiento es indispensable para
migo estuvo finísimo, haciéndome unas cuantas zale- entendern::&gt;s. Es lo cierto, en el punto á que se llegó,
mas porque celebraba yo sus méritos, y porque le que los creídos y tenidos por competentes, colocacompré la fotografia, que dicho sea de paso no las dos en el escalado rango de críticos, se presentan en
número mucho mayor que el de los verdaderos intevende baratas.
Y no le falta razón: ¿acaso tenemos diariamente la ligentes y los artistas de buena ley, y en esa falange
oportunidad de conocer al Gran Zeibek7 Me dijo que activa, suelta la lengua y ligera la pluma, son más los
estaba en posesión de siete esposas, pero que sólo que perturban y desvían, que los que _pensando y prehabía traído qos: una de ellas, jovencita y no mal pa- meditando lo que dicen, guían y dirigen. Supuesto
recida, se me presentó: estaba sencillamente vestida que yo no me considero con suficiente competencia
á la europea. Le pregunté si vivía en paz y santa cal- en el reducido número de los segundos, me coloco
ma con todas ellas y si su amor no prefería á ningu- en el numeroso grupo de los primeros, no sólo mona. ¡Preferencias! ¿Quién dijo preferencias? Mahomet destamente, sino, ya que tantos caben, con la sana
ordena que se las quiera por igual á todas, y las pelo- intención ~e que no se me eche fuera del corro.
En tal concepto, metido y terciando ... podría deteras domésticas no tienen precedente, á decir de
Zeibek, en los hogares turcos. En ·esta calle que yo cirse milloneseando en el asunto, se me permitirá ó
llamo de las naciones hay muchos judíos que hablan me permitiré preguntar. ·

La calle del Cairo es una ramificación de Midway
Plaisance, y Midway Plaisance una avenida donde han
levantado sus edificios todas las naciones más 6 menos bárbaras y donde se canta en todos los idiomas
con las músicas más extrañas y haciendo cuanto se
puede inventar para atraer el público dentro de sus
cafés, de sus teatros y de sus barracones. Allí están
los bazares turcos y persas, las tiendas de los argeli?ºs, las mezquitas de los árabes, las sinagogas de los
Judíos; todo se amontona en aquel mundo abreviado
que se recorre durante una tarde, pudiendo pasar del
teatro javanés á una aldea irlandesa, y de aquí á las
cuevas de los esquimales, y de éstas á las infernales
minas del Colorado.
En Midway Plaisance está la calle del Cairo, una
calle cerrada en la cual se paga para entrar; con sus
casas perfectamente hechas y su alta torre adonde
el m uhecínsube para cantar las oraciones de su religión como si estuviese en pleno Egipto. Los vecinos de esta calle se han posesionado de ella tan á la
perfección, que cuesta trabajo al visitante darse cuenta del lugar en donde se encuentra. Todas las plantas bajas están ocupa.d as por tenduchos donde se
venden baratijas á montones y tapices de todos tamaños, tejidos con hilo de oro. La mayor parte de \
estos tapices reproducen la figura de Colón, ó el «Angelus, » ó las carabelas.
En la calle del Cairo hay burros y camellos enjaezados que sin cesar corren y trotan de un extremo
á ~tro produciendo sustos, gritos y carcajadas, según
quien los cabalga y cómo. Algunos porrazos suelen
llevar los ~ankees y las misis, cosa que nos hace pere?er _de nsa á los españoles, pues nada pienso ver
mas ndículo que l!n hombre y una mujer afianzados
con uñas y dient~s á la montura de un camello: el
h~°:1bre con los pantalones encogidos; la mujer, impav1da, enseñando hasta la rodilla, sin rubores ni
cortedades, y los dos· ajenos &lt;;ompletamente á la rechifla de los viandantes.
Y e~to no lo hacen u~a ni dos ni veinte personas,
no, senor: se remudan a cada vuelta las parejas· pero
el espectáculo subsiste los días enteros y las se~anas
y los meses.
Los ejercicios de equitación en burro presentan
diferente aspecto. Por regla general montan en los
borriquitos mujeres solas; pero como la montura sobre ser pequeña no ofrece comodidades y los animali~os p~gao brincos trotando, los árabes, que trotan á
pie al igual de los burros, abrazan á las escrupulosas
y púdicas miss por la cintura y recorren así todo el

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EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO.--LA CALLE DEL OAIRO

�606

LA ILUSTRÁCIÓÑ ARTÍSTICA

N úME,RO 612
N ú)IERO 612

¿Por qué apreciamos, juzgamos

siempre lo bello, ofrecen un resultado idéntico; que no podía pro•
&lt;lucirse otra cosa, siendo uno mis•
mo el espíritu que impulsaba. En
el carácter, dígase así, del arte del
sensualismo por el naturalismo de
la forma, un principio de sentimiento religioso encaminado á la
belleza del espíritu por medio de
la belleza de la forma; en el carácter del arte de la contemplación por el sentimentalismo, ajeno
á la materia, otro principio de sentimiento religioso, encaminado á la
belleza del espíritu por medio de
la inspiración. En unas y otras de
esas obras de arte, y en su más alto grado de perfección relativa,
igual belleza en su principio generador, identidad de misticismo en
la exteriorización del sentimiento.
Coloquémonos mentalmente en las
dos épocas; analicemos y deduzcamos.
La apreciación y crítica artísticas no pueden ser sólidas fuera de
ese círculo anchísimo, pero círculo
al fin: en él y dentro de él es preciso colocarnos para entendernos:
fuera de él, ó sea fu era del carácter esencial á lo bello, no existe._
punto de apoyo para discutir cosa
alguna relacionada con el arte de
lo bello, ni siquiera sobre las cond iciones de las obras de Bellas Artes... Fuera de esta base, se estará.
en falso ... en el vacío, y en el vacío no cabe apreciación, ni crítica, ni controversia: lo que por una
ú otra de sus condiciones no pertenezca al orden de la belleza está fuera de él; y como fácil y claramente pueden conocerse y distinguirse las obras de arte, en condíéión de tales, y con mayor facilidad se conocen las que de tal condición carecen, las que se presentan fuera del orden de lo bello,
sea cual fuere el modo de sentirlo
y el buen deseo de manifestarlo,
si no se obtiene ni aparece la belleza de la forma y lo bello del espíritu, no serán otra cosa que extravíos y aberraciones... Y eso se
compadece, pero no se discute.
¿A qué, pues, su discusión? ¿Con
el intento vano de hacer que sea
lo que no es, ni puede ser?
¡Im11osible!

y criticamos y sobre todo escribimos... que eso es lo peor, porque
de la charla poco queda ... por qué
tan á la ligera y con tal divergencia de criterio en los puntos en
que por sus condiciones esenciales son incontrovertibles... por qué
violentar lo que no puede doblarse sin romperse... por qué tergiversar y resolver el fundamento firme
en que se apoyan las plásticas manifestaciones de lo bello, la Pintura y la Escultura? ¿Acaso ese libérrimo derecho de juzgar, más bien
usurpado que adjudicado, más bien
tolerado que reconocido, se fundará sobre la libertad misma por la
que solamente puede producirse
la exteorización del sentimiento de
lo bello, y en consecuencia su vibración? ¿Por eso acaso?' No: eso
no puede ser; porque aun cuandp
sea cierto que no existe la reg1.1.
fija y rígida que limitaría el arte á
segura ciencia... no lo es menos
que en toda libertad hay un freno,
y que ni al arte puede faltar; porque esa libertad artística, dígase
así, careciendo de canon, de límite y de un principio y un fin, llegaría pronto á la Jicencia y al desvarío; y en uno y en otro caso no
tendríamos como genuina manifestación de lo bello las obras de Bellas Artes. n"e consiguiente, si la
libertad en la manifestación no es
libérrima; si•esa libertad puede ser
negativa, lo sería á los principios, y
á los fines·del arte, claro es que no
puede ser libérrima tampoco su
apreciación y su crítica. Si empezamos por no tener clara idea de
esos principios, ni en concepto no
más de buen sentido, á falta de
conocimientos profundos en tales
filosofías... ¿cómo discutir con claridad?, ¿cómo guiar y dirigir?
De esto se desprenden muchas
otras y poderosas causas no exentas de equivocación ó intencionadamente falseadas, las cuales ocasionan tanta disidencia en la crítica artística, cuya dilucidación, más
que eso, reviste ya el carácter de
pugilato del ingenio para defender
ó atacar, según la impresión, el
criterio ó las miras que elevan ó
que rebajan... porque de todo hay
en la viña del Señor. Es innegable
que si en esto hay mucho embro•
llo, ha de ser motivado por una
causa primordial: siendo esto así,
hay necesidad de conocerla y precisión de arrancarla de cuajo, sustituyéndola con otra sólida y determinante, y afirmados en ella poder
, entendernos mejor, prescindiendo
· por de pronto de muchos extremos secundarios, los
cuales son en áltimo resultado lo que SOi\ á los principios los sistemas, no más que puntos de roce entorpeciendo el regulado movimiento del eje que sólo
necesita los dos firmes extremos de apoyo. Fijémonos, pues, en lo que ha de tenerse presente cuando
· de una cosa se trata ó respecto de la que se discute,
en lo que le es esencial, en los principios que le son
propios, ó en los extreinos culminantes, de los que no
1 se puede prescindir, ni por ningún concepto faltar á
ellos; y así discutiendo referente á Bellas Artes, no
podemos prescindir de su principio esencial, que es
lo bello, ya por la hermosura de la forma, como por
la hermosura del espíritu, escogida y depurada la
•una, trasparentado é idealizado el otro, ó sea Naturalismo é Idealismo. No podemos separarnos de estos
dos extremos perfectamente conocidos, de esos dos
fines claramente deslindados, que como dos ejemplos, casi principios ... (si su ciencia pudiese dividirse)
se nos ofrecen como límites del campo de deliberación, del que no puede salirse, ó en el que se ha de
venir á parar: puntos de apoyo del eje principal de
esa maquinaria de la inteligencia creadora del arte,
de ese fruto del estudio, de ese esfuerzo humano, que
conocemos por medio del sentimiento de lo bello, expresado y exteriorizado por esas manifestaciones especialísimas y arrebatadoras del talento y del genio,
á las que se da el nombre de obras de Bellas Artes.

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

amor hería los corazones, no con flechas, sino con
miradas y sonrisas; lo que ponía en tensión los nervios y excitaba la codicia de los jóvenes que asistían
al ·baile eran las damas y damiselas que, ataviadas
primorosamente, mostraban los tesoros de sus perfecciones.
·
Y pasaban, pasaban una tras otra, como en mágico y embriagador desfile, dejando un rastro de hermosos resplandores.
- Es la mujer de más mérito que he visto en mi
vida, exclamó uno de los del grupo a ntes referido.
- Es cierto, vale mucho la condesita; y me extraña que, siendo rica, joven y hermosa, pel'manezca
tanto tiempo viuda.
.
- La viudez, sin duda, tiene para ella encantos y
seducciones grandes, que quizás en el matrimonio
no encontraría.

- Tú, con filosofías quieres poner digno remate á
la noticia y predecir los sucesos; pero ahí viene Pepito, y él nos explicará mucho mejor su estado de ánimo. ¡Ven acá, hombre, ven acá, que caes aquí como
llovido del cielo! Dicen que estás triste y que la condesita es más ingrata que hermosa, y ¡mira que es.
hermosa!
- Estoy más alegre que nunca, replicó Pepito, y
no sé si Carmen Peláez es ingrata ó no lo es.
- Pero no seas tan lacónico; y tú que la tratas
con intimidad, dinos algo con respecto á ella; vamos,
habla.
- Que es muy guapa; que tiene una conversación
encantadora, y... nada más.
- ¿Nada más? ¡Por Dios!
- ¿Os parece poco?
- Sí, poco, poquísimo; lo que has dicho lo sabemos.

ca ó un verdadero desarreglo mental ó una ridiculez
digna de risa y mofa? Yo he pensado seriamente en
hecho tan enigmático y originalísimo, y no doy en la
clave para descifrarlo; porque téngase en cuenta que
para mí hay clave, y no es ni la ridiculez ni la locura
sino algo misterioso, algo que se pierde en las bru~
~as de lo desconocido y que, si acaso, el más perspicaz logra ver de ello contornos que se difuminan
en la lontananza, formas vagas imposibles de precisar. Yo no sé; pero cuando veo á la condesita me parece que una niebla la envuelve; niebla que oculta á
los ojos del mund? algo si_i:iiestro, niebla que adquiere algunas veces tmtes roJizos, como si se hubiera
f?r~ado de la~ evaporaciones de un lago de sangre y
lagnmas. Decidme: ¿qué os parecen sus ojos? Admirables, ¿no es verdad?_J?e mirada dulcísima, impregnada de halagos y canc1as, ¿no es así?.. ¡Son verdes!

J UAN 0-NEILL

.--TURNO UIPAll,

cuadro ele Francisco Masriera

El equilibrio y la armonía de ellos, la conveniente y
necesaria unión de estos dos extremos, el Naturalismo y el ldealis111oi será la vetdaderl1 perfección relativa ó finita de la obra de arte; el desiderátum del artista; la demostración del talento y del genio; el resultado de la inteligencia; lo que arrebate, conmueva
y eleve.
Esos dos extremos ó principios que podemos tomar como ejemplos y bases son: el arte griego pagano, que en su período de mayor perfección de carácter presentó la depuradísima belleza de la forma, mirada_ con tal amor, que llegó á confundirse en una
especie de culto, y como era natural, dió á la vez idea
de la hermosura del espíritu, llegando al extremo de
poderse apreciar como un misticismo: el arte cristiano en su período de creencias firmísimas, tan sencillas como casi fanáticas, algunos siglos después, en
la misma Grecia y en el resto de Europa, presentó el
nuevo y distinto carácter del estudiado descuido de
la belleza de la forma, concretándose á dar idea de
la hermosura del espíritu, con lo cual se llegó también, aunque en sentido distinto, á otro género de
misticismo.
Esa unidad esencial del arte de lo bello, es el verdadero espíritu de las Bellas Artes, cuyas obras, paganas ó cristianas, debidas á dos móviles en cierto
modo diversos, á pesar de su aparente contrasentido,
como prueba indiscutible de su indivisible esencia,

LA SOMBRA
- ¡Es bellísima!
- ¡Adorable!
- Y vedla: ¡qué andar más majestuoso! ¡Parece una reina!, pero
la reina de la hermosura caminando sobre corazones.
- No; que eso sería suponerl~ cruel, y basta advertir la dulce expresión de sus OJOS para saber que
es mujer de alma .s ensible.
Esto, y otras cosas por el estilo, decían soto voce
allá á un extremo del gran salón de baile, sazonándolo con sonrisas maliciosas y lúbricas miradas, unos
cuantos jóvenes pertenecientes á lo más linajudo de
la aristocracia.
Y había ciertamente razón para miradas, sonrisas
y comentarios.
Estimulantes, y estimulantes de sobra, para poner
en acción lengua y ojos eran aquel concurso de femeniles maravillas y los varios y sabrosísimos inci•
dentes que á cada instante surgían.
La fiesta estaba en realidad espléndida: las pare·
des cubiertas de ricos tapices, los techos de pinturas
de afamados artistas y el suelo de magnífica alfombra. El decorado lujosísimo lo realzaba la luz que,
inundándolo todo, daba esplendores nuevos y nuevas bellezas á cuanto acariciaban sus rayos de oro.
Pero lo que prestaba al espectáculo tonos y matices de fantástico sueño de hadas; lo que evocaba, no
con los contornos borrosos del recuerdo, sino con la
precisión de líneas, el vigor de colorido y la plasticidad de formas que tienen los cuadros reales, aquellas fiestas paganas de la Roma del imperio, en que
la voluptuosidad recibía culto de dio$a y el ciego

UN LANCE Dlt HONOR,

Y una sonrisa irónica dilató los labios del que tal
suposición lanzaba.
- Eres incorregible: no puedes hablát sin morder.
- Lo he dicho sin malicia.
-;- Com? tú lo dices todo; allá va, y otros se ehcttt•
garan de interpretarlo y sacarle jugo.
- Pero los ~alévolos s?is vosotros, no yo: ¿qué
mal hay en decir que la vmdez tiene encantos y se·
ducciones? Ahora, si estas palabras queréis esclarec~rlas con los rumorcillos que propalan algunos env1d1osos, entonces bueno.
. - ¿Pues qué dicen?, interrumpió un jovenzuelo á
qmen apenas apuntaba el bozo.
- Nada, majaderías: antes, que si Pepito Estrada
era muy afortunado, q ue si privaba con la condesita
en fin, cosas así; nada, repito.
'
- ¿Y ahora?
-: ¿Ahora? Ahora Pepit? está triste, y en cambio
Enrique Durante se considera el hombre más feliz
de la tierra: ya veis, naturalísimo; la vida es esta: tal
vez mañana esté alegre Pepito y Enrique triste. La
dicha es como el sol; cuando para unos anochece,
amanece para otros; y hay que tener paciencia que
el sol vuelve y la dicha torna.
'

cuadro de T. Munch

- ~ues entonces ... ¡vaya!, os lo contaré: prestad
atención y escucharéis algo que de fijo ignoráis.
- Somos todo oídos.
- Pues hg aquí la verídica historia: Carmen Peláez es una mujer excepcional, hermosa, discreta, de
gran. cultur~, de conversación chispeante; un compend1? admirable de belleza y de gracia. Pero, amigos, tiene una, que yo me atrevo á llamar extravagancia, y que individuos de su servidumbre me han referido en secreto, llenos de verdadera extrañeza. Preguntaréis vosotros: ¿qué es ello?, pues sencillamente
que duerme con luz. ¿Os reís? ¡Bien, escuchadme; esc~chadme y os convenceréis de que es una extravagancia enorme! En su dormitorio, que no es grande además de una magnífica lámpara que se halla en ei centro, pendiente del techo, hay otra en cada uno de los
cua~ro extremos de la habitación; ¡pues todas ellas se
encienden antes de que la hechicera condesita vaya á
acostarse, y continúan encendidas hasta que se levanta la sílfide! Aquello es una verdadera iluminación· el
dormitorio está como si en pleno día el sol lo al~mbrar~ con sus más brillantes claridades. ¿Queréis decir~e s1 esto no pasa de extravagancia y llega cuasi á las
lmdes de la locura? ¿Queréis decirme si esto no signifi-

Tienen el color del mar; pero del mar, no cuando
está en ~a!ma, no cuando la brisa agita levemente su
superficie, no cuando refleja en sus ondas cristalinas
los esplendores del cielo, sino el verde obscuro del
mar turbulento, del mar que brama y encrespado levanta sus fauces de monstruo. ¡Ah, sí, sí: sus ojos!
Yo los he visto bien, y tienen el mismo brillo metálico que la ola rugiente, la misma atracción irresistible que el abismo tenebroso. ¡Y qué boca más fresca
qué lábios más sonrosados; parece que están pidien:
do un beso! P ues fijaos bien: ved cómo se pliegan;
acentuad ese mohín que tan to os encanta, y tendréis
un gesto que revela carácter antojadizo y cruel. En
resumen, yo no os lo niego, es hermosísima y me
gusta mucho. Tiene las perfecciones de líneas de una
estatua griega, los atractivos embriagadores de la
vida rebosante de juventud y fuerza y las arrulladoras suavidades y las amorosas dulzuras de las almas
apasionadas; pero á pesar de todo ello, desde que
supe lo de la iluminación del dormitorio me inspira
la amable condesita extraños sentimientos.
. La pe_roración de Pepito fué oída por unos con ind1fere_nc1a, por otros como desahogo ridículo de sus
agravios de amante desdeñado. Lo de la iluminación

�EL GENERAL PRIMEN LA BATALLA DE LOS CASTILLEJOS, cuadro de José M. Marqués
UN DISCÍPULO DE SAN FRANCISCO, dibuj o de J osé M. Marqués

�L A I LUSTRACI ÓN ART ÍSTICA

61 0

Núl\IERO 612

Nú MERO 612

6r I

L A -ILUST RACIÓN ARTÍSTICA

Anais Segalás, célebre poetisa francesa, novelista y autora vecho estudian, más justamente juzgan y con más elegancia esse juzgó como una necedad de la maledicencia, que
dramática que alcanzó gran renombre á mediados de este siglo criben.
se entretenía en cosas fútiles y sin substancia.
y que la generación presente tenía en inmerecido olvido.
De algún tiempo á esta parte Eva Canel reside en la HabaJ OSÉ DE ROURE

Bellas Artes. - En Maguncia se proyecta erigir en honor
de Luis Lindenschmid, el fundador del Museo central Romano-Germano, un monumento que se construirá según un modelo que al morir en 1892 dejó el famoso estultor Antonio Scholl.
- El profesor F. Wagner, de Munich, ha recibido el encargo de reproducir las antiguas pinturas que decoraban la fachada de la Casa Consistorial de Mulhausen, edificio construído
en 1552 según el estilo del renacimiento alemán. Para esa reproducción cuenta aquel pintor con fotografías que se sacaron
cuando todavía se conservaban aquellas pinturas.
- Para la Nueva Pinacoteca de Munich se ha adquirido el
famoso cuadro de Wálter Firle, Padre Nuestro, habiendo facilitado algunos particulares la cantidad necesaria para comprarlo.
- El pintor muniquense Francisco Matsch está terminando
un gran lienzo de 32 metros cuadrados, que representa á Aquiles triunfante, arrastrando el cadáver de Héctor ante los muros
de Troya, y que está destinado á la quinta que en Corfü posee
la emperatriz Isabel de Austria.
- La Exposición de los secesionistas muniquenses contiene,
distribuídos en 13 salas, 649 cuadros al óleo, entre ellos 322
extranjeros; 135 acuarelas y dibujos, de ellos 38 extranjeros, y
37 esculturas, de las cuales son extranjeras 31.
- El Ayuntamiento de Mánchester, por recomendación de
su Comité de Instrucción técnica, ha nombrado al célebre artista Wálter Crane Director general de la Escuela de Bellas
Artes con el sueldo anual de 600 libras esterlinas (15.000 pesetas): la obligación del nuevo director consiste en consagrar sus
servicios á la escuela una semana durante el curso; pero los
que le han nombrado esperan que en el caso de que Mr. Crane
descubra ei;i los alumnos buenas disposiciones para el arte les
dedicará más tiempo del que el nombramiento le exige.
T eatros. - En el teatro Viejo de Leipzig se ha estrenado
con buen éxito una graciosa opereta de León T reptow, titulada
Las tres gracias.
- En el teatro Lessing de Berlln se ha estrenado una comedia en cuatro actos, El coronel de Branitz, que fué recibida con
gran aplauso, y cuyo autor, Rodolfo Strass, demuestra con ella
haber hecho, á pesar de ser muy joven, un estudio profundo
del alma y de la vida humanas.
- En el teatro Regional y Nacional Tcheque de Praga se
está representando un ciclo de las ocho óperas del compositor
bohemio Federico Smetana Los brandeburgueses en Bohemia,
La novia vendida, Dalibor, Libussa, D os vii,das, El beso, El
secreto y La pared del diablo. Smetana fué director de aquel
teatro desde 1866 hasta 1874, en que hubo de renunciará ese
cargo por haberse vuelto completamente sordo, y falleció en un
manicomio en mayo de 1884.
- Para la próxima temporada de 1893 á 1894 prepáranse en
el teatro de la Corte, de Viena, entre otras novedades, las óperas Jlfirjam, del compositor vienés Ricardo Henberger; El
beso, de Smetana, y Comelio Sckut, del maestro italiano Smareglia.
- En el teatro de las Arenas Nacionales se ha estrenado,
vertida al italiano, la zarzuela de Burgos con música de Chueca y Valverde, titulada Cádiz: la obra, puesta en escena con
gran lujo, ha sido acogida con gran aplauso.
- En Catania y en Milán se ha representado con poco éxito
una comedia del célebre poeta racionalista y socialista italiano
Mario Rapisardi, titulada La familia de D. Teójilo: la obra
pertenece al género satírico, es de tesis, pesada y declamatoria.
- En Londres se proyecta la representación de una obra de
Shakespeare en un escenario igual á los en que se verificaban
las representaciones teatrales en el siglo xv1; los trajes serán
los del tiempo de la reina Isabel, y á ambos lados de la escena
habrá grupos de espectadores vestidos según la moda de aquella época.
- En Munich sigue representándose con gran éxito el ciclo
de óperas de Wagner; comenzó con Las Izadas, á la que han seguido El holandés volante, Los maestros cantores, El oro del
Rlzin, Las Walkirias, Siegfn'do y El crepdsmlo de los dioses.
- Con motivo de las próximas fiestas se estrenará en Calatayud, lugar en donde se supone la acción de La Dolores, este
precioso drama de D. José feliu y Codina, quien ha sido oficialmente invitado por el Ayuntamiento bilbilitano para asistir
á las representaciones de su bellísima obra.
- En el Prado Suburense de Sitjes se ha verificado una fiesta modernista, de la que formaba parte la representación del
drama del escritor belga Maeterlink, La intrusa, fiel y correctamente vertido al catal:ín por D. Pompeyo Fabra. E n esa
obra no hay, por decirlo así, argumento; es esencialmente sugestiva, y su autor sólo se propone producir en el público una
impresión de miedo, de terror, y preciso es confesar que lo consigue por completo. El éxito de La intrusa fué grande, habiendo contribuído no poco al mismo los actores que la representaron, uno de ellos Rusiñol, el celebrado pintor, y otro Casellas, el distinguido critico artístico de La Va11guardia.
N ecrologí a. - Han fallecido recientemente:
Julio Knoch, célebre embriólogo y naturalista ruso.
Enrique Lange, notable cartógrafo y geógrafo alemán, desde
1868 presidente de la oficina de planos de la Real Dirección de
Estadística de Berlín.
Gustavo Passavant, cirujano alemán de reputación europea.
Alejandro Strauch, secretario perpetuo de la Real Academia
de Ciencias rusa, naturalista de gran reputación.
Pacífico Valussi, decano de los periodistas italianos.
. Gui!lermo Jorge Cusin, notable pianista, organista y violimsta me;lés, maestro de capilla de la reina Victoria, autor de
varias obras musicales, entre ellas un o~atorio, Gideon, dos
oberturas de concierto, una serenata nupcial compuesta con
motivo de la boda del príncipe de Gales y un concierto en la
menor.

Luis J ulián Franceschi, notable escultor francés premiado
en distintos Salones de París, caballero de la Legión de H onor, autor de la Fortuna que existe en el Museo del Luxemburgo, de multitud de hermosas estatuas y de los bustos retratos de la mayoría de celebridades literarias y artísticas parisienses.
Gastón Thys, pintor francés que obtuvo el primer premio de
Roma por la sección de pinturas, en 1889, por su cuadro Jmís
curando á 1m paralftico, y una mención honorífica en el Salón
de 1891.
Miguel Andriolli, famoso dibujante polaco.
] . W. Casilear, paisajista americano.
Augusto Dieck , notable pintor de historia alemán y autor
...de muchos y muy celebrados cuadros religiosos.
Juan Klaus, grabador y pintor retratista austriaco.
Ernesto Picchio, conocido con el nombre de Piq, pintor
francés, exaltado anarquista, cuyas principales obras son La
muerte de Baudin y El triunfo del orden, que representa un fusilamiento en masa de comunistas parisienses en 1871.

na, adonde la llevó el deseo de estar lo más cerca posible de
su hijo, que se educa en Nueva York y que con razón constituye su encanto y su esperanza. La Cámara de Comt&gt;rcio ele
aquella ciudad la nombró cronista de la Exposición universal
de Chicago, en donde tiene también la representación de LA
ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA, y desde donde nos ha enviado como
recuerdo particular la fotografía que reproducimos, aun á riesgo de que por nuestra indiscreción incurramos en su desagrado,
en la seguridad de que nuestros su,criptores han de agradecernos que les demos á conocer á la que con su pluma tantas veces les ha embelesado, á la distinguida escritora á quien desde
estas columnas enviamos la expresión de nuestros afectos más
cariñosos.

T urno impar, cuadro de F rancisco Masriera..
(Salón Parés.) - Ocasiones tan repetidas se nos han ofrecido de
ensalzar en este mismo lugar las obras del eximio pintor Francisco Masriera, que con su hermano José sostienen tan alto el
pabellón del arle en nuestra querida Barcelona, que casi juzgamos inútil encarecer las bellezas de la nueva obra de que hoy
damos copia, una de las que más justamente llamaron la atención de los inteligentes y aficionados en la última Exposición
anual del Salón Parés.
Francisco Masriera ha alcanzado la categoría de maestro en
su arte: sus lienzos llevan el sello especial, elegantísimo-y delicado, que es el distintivo de todos los que brotan de su brillante paleta.
·
. En el Turno impar, como en todos los cuadros de este arllsta, obsérvanse pormenores estudiados con recomendable
prolijidad y efectos casi inimitables en las carnes, que adquieMignon , estatua en bar ro coci do de V enan- ren morbidez y extraordinaria finura, gracias á su prodigiosa
cio Vallmitj ana. - La historia artística de este distinguido hab_ilidad, cuyo ingenio es parejo de su maestría en la ejeescultor es una continuada serie de triunfos. Su nombre lleva cución.
consigo el concepto de la maestr!a, del gusto y del sentimienU n lance de h onor , c u a dro d e T . Munch. - Por
to, y la mayoría de los que hoy se titulan sus compañeros fueron ayer sus disdpulos, siendo de notar que todos reconocen en mucho que contra él truenen la moral y el sentido común de
Vallmitjana la superio1idad indiscutible, á que le dan derecho consuno, el desafio ha sido, es y será, cuando menos en nueslos largos años de penosa labor y el testimonio fehaciente del tro tiempo, un medio de reparar el agravio inferido ó de venmérito de sus obras, muchas de las cuales sirven de preciado gar la sufrida afrenta. ¿Qué importa que las más de las veces
adorno en regios salones y de complemento al embellecimiento el agraviado resulte vencido, uniendo al mal moral el daño
material, quizá la muerte? ¿Qué importa que el procaz ofensor
de nuestra ciudad.
Devoto ferviente del arte, no se desdeña, á pesar de su recono· pueda verse envuelto en esa aureola que acompaña siempre al
cida competencia, en tomar parte en los certámenes y concursos que triunfa, sea cual fuere el terreno en donde venza? Contra la
en donde por medio de sus obras puede dar muestra de sus lógica, contra el sentimiento cristiano álzanse esas nefandas
conveniencias sociales que no creen borrada una ofensa hasta
grandes alientos.
Laborioso é infatigable, no da tregua á los palillos, modela que ha corrido sangre, sea del culpable, sea del inocente, que
esos preciosos barros que encantan por sus elegantísimas lí- esto es lo que á la sociedad menos le importa. F.n el duelo se
neas y produce obras tan importantes como la Piedad, inspira- han inspirado multitud de artistas que han visto en sus lances,
da en igual concepto que la qur. inmortalizó á Miguel Angel, y en los sentimientos que animan á los actores y á los testigos y
el monumento á los mártires de la Independencia, que hemos aun en los sitios en donde suele efectuarse ancho campo para
sus concepciones artísticas: Munch, el renombrado pintor mutenido ocasión de admirar en su taller.
niquense, es uno de ellos, y el cuadro que reproducimos deL a h o r a d el b año e n V e n eci a, c uadro d e R i - muestra que ha sabido sacar gran partido de todos aquellos
c ard o Madrazo (Exposición general de Bellas Artes de elementos, haciendo de sus figuras modelos de expresión é imBarcelona en 1891). -Por más que alguien dijo, con sobrada primiendo en el paisaje el sello de tristeza que caracteriza á la
razón, que los grandes hombres no dejan sucesores, ó lo que es estación otoñal.
igual, que el ingenio no se transmite, no puede aplicarse esta
U n discípulo d e S a n Fra n c isco.- - E l gen e r al
afirmación á los que se consagran al cultivo del arte. Gloria de
España son todos los artistas que pertenecen á la familia Ben- P r im, cuadros de José M. Marqués. - Después de haber lolliure, como ilustres son asimismo los Mélida y los Madrazo, grado conquistarse envidiable cuanto merecido renombre como
paisajista, ha pretendido Marqués alcanzar igual notoriedad
que constituyen hoy ya una verdadera dinast!a.
El nombre de Madrazo representa una gran personalidad en como pintor de figura. Las dos madres, Un grupo de j11d{os,
el arte español contemporáneo, y á su sombra, bajo su amparo, ¿Cuántos dioses hay?, asi como un considerable n{1mero de eshan aumentado su valía las ramas de aquel añoso tronco que tudios, han venido á demostrar cuánto puede esperarse en e,e
género de este artista en quien sus relevantes cualidades háaún hoy tiene savia bastante para prestar vida.
Ricardo es una de esas ramas, tan frondosa, tan pujante, llanse avaloradas por su incansable laboriosidad. Espinosa es
que da opimos frutos. I talia, el pais encanto de los artistas y la senda emprendida y sembrada de dificultades y obstáculos;
de los poetas, ha inspiradC' á Ricardo Madrazo sus más bellos mas no dudamos de que Marqués vencerá por completo cuancuadros, entre los que figura el que reproducimos, recuerdo de tos-en su empresa encuentre, y logrará colocarse en ese género
la ciudad de las lagunas, que reproduce una escena de familia, á la misma altura á que ha alcanzado con sus bellisimos paitierna y sencilla, avalorada por el sitio y la acción en que se sajes.
El dibujo representando á Un discljmlo de San Fraiuisco,
desarrolla.
entregado al estudio y al ascetismo, es un bello trabajo, y el
F iesta. d e l a Asociación d e .Artistas d e Be.vie - retrato del héroe de los Castillejos, del legendario general de
ra, e n Munich . - Hace poco la Asociación de Artistas, de la guerra de Africa, en cuyo recuerdo van unidos la gloria de
Munich, ha celebrado grandes festejos con motivo de la colo· nuestras armas y de un periodo de grandeza, revela en su autor
cación de la primera piedra para un nuevo Palacio de los Ar· cualidades no comunes. Cierto es que la concepción más granlistas, ceremonia que presidió el principe regente Leopoldo y de que se conoce del caudillo ilustre es el gran lienzo de Reg•
á la cual concurrieron casi todos los príncipes de la casa real, nault, en el que se representa al general Prim en todos sus
entre ellos la infanta de España doña Maria de la Paz de Bor- aspectos, en sus múltiples significaciones; pero no ha sido tal
bón } los primeros artistas bávaros. Siguióse á ésta una fiesta el empeño de Marqués, ni de emular por lo tanto la obra del
en la cervecería Salvator, un concierto y una lotería de cuadros gran maestro, resultando su cuadro una composición merece·
de los mejores pintores, como Kaulbach, Menzel, Wimmen y dora de aplauso.
Defregger. Pero el número culminante de los festejos fué el que
R ecuerdos d e l p aís d e h ierro, c u a dro d e Vise celebró en los hermosos bosques de Feldaffing, á orillas del
lago Starnberg, que surcaban numerosas góndolas cubiertas de cente O u tanda. - Vicente Cutanda, de verdadero tempeflores y vistosamente iluminadas. El grabado que reproducimos ramento artístico, hase dado á conocer y conquistado merecido
representa al Waldmeister (inspector de los bosques) con su renombre por la elevación de conceptos y la virilidad que sus
séquito de ángeles, músicos y genios que desfiló delante de los obras revelan. A los lienzos de carácter histórico han sucedido
los de costumbres, los que retratan el modo de ser. de nuestra
príncipes entonando cantos populares.
sociedad, que busca el artista en donde aparece más grande,
N uestra correspon sal en C h icago, Eva. Ce.n e l más viril, más española, en las regiones cantábricas. Los desy su hij o, en e l Niágara. - Nacida en Galicia, Eva Ca· cendientes de los pueblos cellas, galaicos, astures 6 vascos tiene! lleva en su alma el espíritu emprendedor que impulsa á los nen en Cutanda el fiel y constante encomiador de sus cualidahijos de aquella poética región á buscar en lejanos paises ancho des, puesto que en sus lienzos reproduce las patriarcales coscampo en que desarrollar sus múltiples aptitudes: así ha reco- tumbres de aquellas provincias ó representa á sus habitantes
rrido, primero en compañía de su esposo, el notable y fecundo en acción, en la grandiosa actividad de su trabajo, en los altos
literato D. Eloy Perillán Buxó, y sola, después de fallecido és- hornos ó en las minas, en donde arrancan de las entrañas de
te, fos principales Estados de América, cuyas costumbres tan la tierra el más útil de los metales, el hierro, que se convierte
admirablemente describe en sus artículos. Templado su ánimo en instrumento de paz, engendrador de la riqueza, ó en arma
á todas las contingencias de la vida, desde las más favorables defensora de la integridad de la patria.
Una huelga en los altos hornos, justamente premiado con
á las más adversas, ni las mayores contrariedades la han abatido nunca, ni la prosperidad adormeció sus viriles energías. medalla de oro en la última Exposición nacional, y El país
Muerto no hace mucho su esposo, ele quien sólo heredara un del Merro, que reproducimos, atestiguan la genialidad de Cunombre honrado cuanto ilustre, consagróse por entero al cui- tanda y su buen criterio, puesto que conforme dijo Hewens:
dado ele su hijo, por cuyo amor, rayano en idolatría, ha acome- «El pintor que pinta á la sociedad que le rodea, aporta materiatido las más levantadas y difíciles empresas, ha realizado los les para la historia.»
más nobles sacrificios y ha vencido obstáculos ante los cuales
Recomendamos el verdadero Hierro Bravais,
más de un hombre habríase confesado impotente y en los que
adoptado en los H ospitales de París y que presno repara la abnegación de una madre.
Ni esta es ocasión ni tenemos espacio para juzgar á Eva Ca- criben l os médicos, contra la Anemia, Clorosis
nel como escritora: su nombre es bien conocido en el mundo y Debilidad; dando á la piel del bello sexo e l
y aterciopela d o que tanto se desea.
de las letras españolas, y los innumerables artículos en éste y sonrosado
Es el meior de todos los tónicos y reconstituotros periódicos publicados y sus novelas Trapitos al sol, Jlfa- yentes. No produce estreñimiento, ni diarrea,
110/111 y .Oremus le han conquistado honroslsimo lugar en nuestra teniendo además la superiorid ad sobre los feliteratura entre los autores que mejor observan, con más pro- rruginosos de no fatigar n u nca el estómago.

UNA FRANCESA E N EL PO.LO NO RTE
POR PEDRO MAEL. - ILUSTRACIONES DE ALFREDO PARIS

(CONTINUACIÓN)

Isabel escuchaba aquellos prudentes consejos, pero
no podía por menos de dejarse arrastrar por su afición
á las excursiones, y algunas veces olvidaba lo que le
decían su padre y sus compañeros.
Un acontecimiento terrible no tardó en confirmar
aquellos temores.
No había que cuidar solamente de las grietas y
alu ies, sino que sobrevinieron otros riesgos no menos graves.
En los primeros días de marzo, Riez, Carré, MacWright y el teniente Hardy, que eran los mejores ca-

El teniente Poi, que había salido solo, se encontró de manos á boca con un oso

zadores de la expedición, notaron huellas de lobos y
de zorras á muy corta distancia del fuerte. Al día siguiente advirtieron también pisadas de animales más
corpulentos.
Aquellas noticias causaron gran alegría en el fuerte, pues probaban que la caza reaparecía, y anunciaban, al propio tiempo, un verano excesivamente
precoz.
Efectivamente, el 10 de marzo, con una temperatura de 'IS grados bajo cero, que fué la media de
aquel mes, los cazadores tuvieron la suerte extraordinaria de alcanzar un rebaño de cinco bueyes almizcleros, de los cuales cuatro quedaron tendidos y despellejados en un momento, aumentando sus carnes
las provisiones de la despensa.
Pero el día 12 el teniente Poi, que había salido
solo, se encontró de manos á boca con un gigantesco
oso blanco. Según la costumbre de los de su especie,
empezó por huir, lo que permitió al teniente operar
una corta retirada; pero al cabo de haber andado un
kilómetro en · dirección del fuerte, vió al volverse,
que el animal retrocedía y se disponía á atacarle con
tan rápido paso que le hubiera alcanzado en breve.
Por fortuna algunos marineros advirtieron el riesgo
del teniente, y cargando sus fusiles y lanzando grandes gritos adelantaron hacia el animal, sobre el que
hicieron fuego momentos después. El oso desapareció, no sin dejar un reguero de sangre, lo que demostraba que una de las balas cuando menos había hecho blanco.
Por más que le dieron caza, no pudieron alcanzarle, y lo sintieron mucho, porque la carne del oso
pasa entre los esquimales y europeos que han visitado aquellas comarcas por la más suculenta de
todas.
Por la noche se comentó mucho la aventura, y al
día siguiente, que era domingo, sólo se -habló de ella
durante los entreactos de la representación teatral.
Y también recordaban todas las escenas de la caza,
y allí mismo improvisaron una representación de ellas
para dar clara idea á sus compañeros de la aventura.
Se había esperado que el plantígrado aparecería
de nuevo por las cercanías del Fuerte-Esperanza;
pero como no lo vieron ni al día siguiente ni en los
sucesivos se creyó que se había a1ejado del cabo Ritter, escarmentado quizá por la herida recibida. .

pendía su lengua roja, con el mismo anhelo que se
mueve la de un perro sediento.
•
- Volved, señorita, volved, gritó Guerbraz desesperado.
La joven lo oyó y se volvió tratando de retirarse;
pero el oso comprendió sin duda que se le escapaba
la presa, dió un paso adelante y con poderoso empuje
apoyó sus patas sobre la orilla opuesta de la grieta,
haciendo crujir las quijadas y lanzando un sordo
gruñido.
Guerbraz había empuñado ya su revólver, al propio
tiempo que el hacha que jamás le abandonaba, y tomaba ya carrera para saltar sobre el témpano en que
estaban Isabel y su terrible adversario, cuando se produjo un fenómeno inesperado.
Al empuje de las enormes patas del plantígrado, la
grieta se extendió con siniestro ruido hasta la base
misma del témpano. Arrastrado por su empuje el
enorme animal cayó en el hueco, en tanto que el
amontonamiento de témpanos oscilaba, desprendiéndose del resto del banco. Bajo una presión extraordinaria, el suelo del campo de hielo reventó, y una
columna de agua, formando una enorme ola se estr_elló oblicuamente contra el iceberg que ro~pía los
hielos de alrededor y se alejaba rápidamente de la
costa, solicitado, sin duda, por alguna corriente templada que pasaba por la base del campo de hielo.
Entonces llegó el turno de tener miedo á Guerbraz, que á su vez lanzó un grito. Por los relatos de
otros expedicionarios, sabía que muchas veces masas
~normes de hielo _se ·desprenden de la costa, y empuJadas por las comentes llegan hasta aguas más templadas, donde se deshacen rápidamente. Aquella hipótesis hacía más crítica todavía la situación de
Isabel, abandonada sobre su isla flotante.
La verdad era que ~n aquella época del año, el
témpano no podía derivar mucho porque no había
ninguna vía practicable aun á través de la aglomeración del pack.
Efectivamente, al cabo de unos cien metros se detuvo bruscamente, dejando detrás de él un enorme
agujero lleno de agua, que no tardó en cubrirse de
una delgada capa de hielo.
Guerbraz estaba desesperado.
Disparó por dos ó tres veces su revólver al aire á
fin de avisar del peligro á sus compañeros. Y cuando
el ~~orm~ témpano se empotró en el icefield que
CruJIÓ baJO su peso, el marinero pudo advertir á I sabel de pie sobre una especie de cornisa, cortada á
pico á una altura de treinta metros sobre el nivel del
campo.
La situación se hacía más crítica ácada momento.
Para_socorrer á la joven, Guerbraz se dejó deslizar
tan aprisa como pudo por la pendiente que ya había
salvado. Para ir donde estaba Isabel era preciso dar
la vuelta al navío, y esto es lo que hizo saltando de
arista en arista por sobre témpanos y grietas, hasta
que llegó sobre la superficie helada del fiord.
Pero allí, un nuevo espectáculo le petrificó de horror. El oso, á pesar de la caída que diera, caída considerablemente peligrosa por el agua á la cual fué á
parar, se había levantado y el marino pudo ver cómo
se diri~ía cojeando hacia la especie de pico sobre el
que· la Joven estaba, por decirlo así, suspendida.
El marino lanzó fuertes gritos para llamar la atención _del .oso, que vaciló un instante, y que luego con
el mismo balanceo pesado continuó adelantando hacia el iceberg.
Guerbraz estaba loco de dolor. Llamó á Isabel.
- Señorita, tratad de encontrar un camino y de
saltar para venir hacia mí.
La joven, co_locada com_o estaba, no podía llegar,
mas comprendió que el aviso del bretón le señalaba
algún peligro inminente. Corrió hasta el extremo de
la plataforma para buscar un camino.
¡Ay! El bloque estaba cortado verticalmente yaquel)a pared de hielo no tenía ninguna aspereza; era tan
hsa como un muro de estuco ó de mármol.
Isabel agitó los brazos y el viento hizo llegar á
Guerbraz estas dos palabras.
- ¡No puedo!
Al otro lado del bloque, el oso, que no se veía, empezaba su penosa ascensión.
Jamás el pobre Guerbraz había sufrido tan cruelmente.

Fué preciso resignarse á no comer patas ni filete
de oso, que son los bocados más suculentos; pero dos
esquimales, Hans y Petricksen, que formaban parte
de la expedición pescaron muchas focas y marsoplas, con lo cual pudo variarse la comida, amén de
algunos congrios y salmones, que también se cobraron.
El día 20 se había ya olvidado el incidente y salió
Isabel acompañada del fiel Salvator y Guerbraz á recorrer los alrededores.
Aquella mañana del 20 de marzo, famosa en París

por florecer el castaño de los Cien Días, Isabel 11egó
en su excursión hasta el centro mismo del glaciar que
servía de lecho á la Estrella Polar.
El steamer, más y más libre de la presión de los
hielos, reposaba ya sobre la blanca alfombra que su
quilla empezaba á hundir, marcando ancho surco en
ella. A su alrededor iban fundiéndose las capas sucesivas de hielo, y por los agujeros que en la superficie aparecían podía ya verse la de la roca que había protegido el navío del empuje del mar libre al helarse.
Por esa dirección se encaminó la señorita de Keralio que, ya de mucho tiempo antes, había formado
el proyecto de escalar los enormes bloques que estrechaban el steamer. Este, muy inclinado, apoyaba
el extremo de su gran verga hacia el lado de estribor,
y esta pendiente transformaba el palo en una verdadera escala que Isabel subió, sostenida por el hercúleo brazo de Guerbraz.
Los témpanos se amontonaban como una escalera
de cíclopes, que la joven se apresuró á salvar con la
elasticidad y la ligereza de una corza; pero en lugar
de llegar lo antes posible á lo alto, se entretuvo en
saltar de escalón en escalón,. sin escuchar los consejos del buen Guerbraz, asustado de aquella audacia.
De repente, y cuando ya se decidía á llegar á la
cima, se detuvo bruscamente, lanzando un grito de
terror.
Se hallaba separada de su fiel compañero por una
distancia de más de cien metros. Guerbraz se lanzó
á socorrerla, comprendiendo que sólo un peligro inminente había podido aterrorizar de aquel modo á
su atrevida compañera. Llegado á lo más alto de los
bloques que componían aquella escalera titánica,
Guerbraz se explicó el terror experimentado por
I sabel.
A menos de diez pasos de ella y al otro lado de
una grieta que apenas tenía un metro de anchura, un
oso gigantesco balanceaba con movimiento regular
su cuerpo, inclinando al propio tiempo á uno y otro
lado la cabeza, que era relativamente pequeña.
Era evidente que el animal estaba hambriento, pues
no hay ejemplo de un oso ahíto que no huya al aproximarse un hombre. El plantígrado movía las patas,
una en pos de otra, y abría y cerraba alternativamente sus anchas fauces negruzcas, de entre las cuales

�612

LA !'LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 612

ponerse en campaña y de lanzarse sin vacilación haU na resolución desesperada se le ocur~ió. Llegó
cia el Norte. Una vez alcanzado el 85° paralelo, se
corriendo hasta el pie del témpano, y abnendo los
prometían poder terminar su expedici_ón sin grandes
brazos se preparó para recibir en ellos á la joven en
dificultades si, como creían sus heroicos
predeceso.
el momento en que se dejara caer.
res continuaban hasta más allá las tierras.
Era una resolución loca, pero que justificaba la _conMuchos de los invernantes echaban de menos el
fianza que tenía el marino en sus fuerzas casi sotiempo que habían pasado en, Fuer~e-Esperanza, pues
ya se habían acostumbrado a la vid~ que allí se lle·
brehumanas.
Isabel comprendió la maniobra del marino, y con
vaba y nadie sabía lo que el porvenir les reservaba
'd . ú ·1
. en las ignotas regiones do!'lde jamás ha puesto la planla mirada midió la altura; pero espantada se echó joven.
Pero todos los esfuerzos hubieran s1 o in ti es sin
ta ningún hombre. Verdad es que esperaban durante
otra vez para atrás.
la
intervención de Salvator.
En el mismo instante casi y sobre la plataforma
la invernada siguiente poder montar el Fuerte-Esperanza muchos grados más lejos; pero para esto era
preciso que el mar estuviera libre y que la Estrella
Polar pudiera conducirlos ó precederlos.
La duración de los preparativos para la marcha
permitió á los exploradores emprender nuevas excu~siones de vanguardia. D'Ermont y Poi fueron los pnmeros que se lanzaron por el camino del polo. _Sus
observaciones confirmaron las del Sr. de Keraho y
las del doctor Servan. La costa de la Groenlandia á
partir del cabo Bismarck cambiaba bruscamente de
dirección y se inclinaba hacia el Noroeste, á menos
que se tratara solamente de una península prolongada en aquella dirección.
El día 20 de marzo los trabajos de instalación á
bordo habían terminado y los viajeros volvían á ocupar los camarotes de la Estrella Polar.
A fin de que los tripulantes no padecieran las consecuencias del brusco cambio de temperatura entre
Fuerte-Esperanza y el interior del buque, Huberto,
ayudado de Schnecker, estableció la calefacción por
medio del hidrógeno, y fueron tan notables los resultados de aquella elevación de temperatura, que cedió el hielo que aprisionaba la cuna de acero y el
navío reposó otra vez la quilla dentro del agua; rom·
piendo la capa ya adelgazada del extenso cam~,
merced á potentes chorros de v~por. Estas operac1&lt;:
nes preliminares de la dislocación del banco terminaron en 1.0 de abril y la instalación á bordo fué definitiva.
Entonces tuvo que procederse á demoler la casa
que tan buenos servicios había prestado y á transportarla pieza por pieza á bordo del steamer: Fué una
tarea larga y penosa, pues el frío era muy nguroso! Y
durante las jornadas de trabajo nuchos hombres? indemnes hasta entonces, tuvieron que ser conducidos
á la enfermería á consecuencia de olvidar las precauciones que se les recomendaran. Seis marineros e~
estado más ó menos grave tuvieron que ser conducidos á la enfermería antes que hubiese llegado el momento de abandonar el fiord á bordo del buque.
Sin embargo, no había decaído el á?imo de los
tripulantes, y el sol luciendo sobre el honzonte había
reanimado á todos los que padecieran á consecuencia de las tinieblas de la noche polar. Pero lo que
contribuyó más que todo á despertar el entusiasmo,
fué el resultado de la cosecha, que se verificó en 10
de abril.
Se había preservado de la d~molición el i!wernadero, resignándose á no destruulo, pues nadie sabía
si sería preciso retroceder de nuevo hasta. e~ ~bo
Ritter. Se convirtió, pues, en almacén de apnv1s10namiento para el viaje de vuelta, y se guardaron all(_todas las reservas de carne fresca que no se necesitaran para el consumo diario y que se debían á los
buenos tiradores de la tripulación.
.
La cosecha había sido magnífica. Por la acción de
los cuatro «soles» eléctricos y por el constante calor
mantenido en el suelo, la arena azoada había co_mpetido con las mejores tierras vegetales. Se cogieron
La joven, vencida por la emoción, vaciló y cayó desmayada
ochenta ó cien zanahorias, treinta manojos de rábaEl perro no había vacilado un momento. Merc~d nos, que los marineros declara:ron tener un sab~r
apareció la cabeza del oso con sus ojos sanguinoá
algunos
saltos prodigiosos, había alcan~do la gr!~- exquisito, una docena de mano¡os de berros y ma_s
lentos y sus fauces rojas. La jove n, vencida por la
ta se había deslizado por ella con maravillosa ag1h- de ciento cuarenta matas de escarola, lechuga y achiemoción, vaciló y cayó desmayada.
corias. En cuanto á frutas la cosecha fué menos
Guerbraz apuntó lo mejor que pudo y la bala de d~d, y mordiendo fuertemente la capa de la joven, abundante, pues solamente ~ió unas ~ocas freslls,
con
movimiento
lento
y
continuo
había
atraído
á
su revólver reventó el ojo izquierdo del oso. El monscuya insipidez hizo que nadie las comiera. En fin,
truo, más furioso por la herida, lanzó un sordo rugido ésta hacia la pendiente exterior del abismo.
Allí fué donde Guerbraz y sus compañeros pudie- Isabel pudo hacer, además de un ramillete para ella,
y se precipitó sobre su inanimada presa.
una cosecha de flores suficiente para adornar todos
ron
recogerla desmayada.
Pero entonces se reprodujo el fenómeno que molos
ojales, y con aquella condecoració~ de ~n ord~n
En un instante hicieron con fusiles y estacas unas
mentos antes había desprendido el témpano &lt;le la
desconocido
los hombres sanos y los inválidos asiscosta. El pico osciló, crujió y hendiéndose de arriba parihuelas para transportar á _la joven. En ~¡ fuerte tieron todos'al banquete de despedida da~o á bordo
abajo, quedó partido en dos mitades enormes. El oso la consternación fué grandísima cuando vieron el del vapor. Prolongadas y alegres aclamaciones estaquedó en una de ellas, en tanto que Isabel, deslizán- triste cortejo, pero el doctor Servan y su colega tran- llaron en honor de la heroína que era el hada protec·
dose suavemente y sin sacudidas, desaparecía en la quilizaron pronto á todo el mundo.
Isabel de Keralio estaría buena antes de ocho días. tora de la expedición y la hermana de la candad al
grieta que acababa de abrirse.
.
.
La aparición del sol fué la señal de la libertad. propio tiempo.
No era la misma muerte que antes la que amenaDespués de esto se separaron no ~m gran emoción.
Del
fondo
de
los
corazones
brotó
un
himno
de
recozaba á la joven; pero no por eso era menor el peligro.
El comandante Lacrosse se quedó a bordo solamenSin pensar más en el animal, que huía espantado á nocimiento y de bendiciones hacia el Creador.
No se hubiera podido esperar un verano m~ pre- te los hombres necesarios para las maniobras y Io_s
consecuencia de aquel doble accidente, Guerbraz hacoz
ni un tiempo mejor. Verdad es que contmuaba que estaban enfermos. Esto hizo que Isabel se decibía saltado hacia el agujero á riesgo de ser tragado
todavía reinando un frío espantoso, pero las excur- diera también á quedarse para cmdarlos, y reclamó
también.
asimismo la presencia del doctor Servan, qu~ sólo á
Entonces vió á la joven desmayada y suspendida siones largas eran ya posibles cada día y al llegar al regañadientes cedió á su compañero Le S1~ur su
fuerte
se
reconfortaban
los
expedicionarios.
Aun
entre cielo y tierra y sostenida únicamente por el
puesto en la columna que iba á seguir el camino de
grueso abrigo que la cubría. Si el hielo hacía un solo cuando el frío debía continuar hasta mediados de
tierra.
movimiento más, quedaba todo consumado. Isabel abril, parecía haber llegado el momento decisivo de
estaba irremisiblemente perdida, pues caía en el inmenso agujero y tendría por los~ ~no de los enormes
témpanos que cercaban aqu~l s1t10.
.
En aquel momento aparecieron otros mannos, que
atraídos por la doble detonación del ar~a de Guerbraz, habían asistido á aquella escena y visto la fuga
del oso y la caída de Isabel. Diez hombres saltaron
en seguida sobre el témpano y trataron de salvar á la

NúMERO 612

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

613

Fué preciso buscar un refugio en un recodo de la
costa, y allí se pasaron dos días, pues á consecuencia
de la baja continua de la temperatura, hubo una verdadera tempestad y los témpanos se amontonaban
unos sobre otros, amenazando aplastar bajo su masa
al navío.
En aquella situación tan crítica, el comandante
Lacrosse tuvo una idea muy práctica. Los dos cañones de la Estrella Polar se cargaron con obuses de
melinita y rompieron el fuego ~ontr~ el banco de _hielo con tanto cuidado y encarmzam1ento como s1 se
tratara de asaltantes humanos. Al propio tiempo como el agua no faltaba, no se cesó de proyectar chorros de vapor sobre el hielo. Después de treinta y
ocho horas de aquella lucha de titanes, la tripulación,
quebrantada, pudo al fin gozar de un reposo que merecía.
El 9 volvió á emprenderse la marcha, gracias á un
canal de aguá que se declaró á lo largo de la cos~.
Forzando vapor, dejó á los individuos de la expedibión terrestre el cuidado de levantar el plano del país,
·-...
y salvó, con una velocidad de catorce nudos, los 150
4 ,·kilómetros que le separaban aun del 80°. Allí tuvo
que detenerse para esperar á los excursionistas. .
El tiempo era horroroso. Las ~arrascas de meve
se sucedían una á otra, y el frío, volviendo á sus rigores, dificultaba mucho las maniobras del buque.
Por vez primera Isabel sintió haber tomado la resolución de ir al polo. No porque temiera por ella,
sino por las fatigas que veía padecer á sus compañeros y sobre todo á su pobre nodriza, que había vuelto
á contraer una bronquitis que ya la aquejara durante
los primeros fríos y que la hacía padecer de un modo
La columna hizo alto y levantó tiendas para vivaquear
cruel:
El doctor Servan oyendo la tos de la pobre bretoSe esperó la noche con el corazón angustiado, pues na, auguraba un mal resultado que, á su juicio, sólo
renda de niveles termométricos se anunció por prolongados crujidos del hielo, y el 21 el Sr. de Keralio nadie había previsto aquella eventualidad desconso- podía evitarse reimpatriando á Tina.
Pero esto, á pesar de los buenos deseos de todos,
y el comandante Lacrosse, desde lo alto de las coli- ladora. As{ es que nadie se resignaba, y cuando se
nas que dominan el cabo Ritter, advirtieron un vas- hundieron en las literas de piel de bisonte, á pesar resultaba impracticable, pues aunque el mar estuvieto canal de agua libre á unos 600 metros de la costa. de la suavidad relativa de la temperatura, todo el mun- ra libre hacia el Norte, nadie podía asegurar que lo
El 26 el campo de hielo en que reposaba la Estre- do echaba de menos la casa abandonada, y esto au- estuviera algunos grados ó minutos más abajo, ya
lla Polar quedó hendido en toda su longitud. El mentaba la irritación causada por la esperanza fa- que no ha habido hasta ahora quien se explique los
caprichos de aquellos mares y latitudes.
enorme campo que soportaba el buque se desprendió llida.
El único recurso que quedaba era salir de la rede la costa y empezó á derivar hacia el Océano. Fué
-Ami os míos, dijo el Sr. de Keralio para poner
9
tan rápida esta derivación que los hombres de la expe· término a aquella situación, lo mejor que podemos gión de las tempestades y buscar un abrigo para
construir una estación estival que preparase la próxidición terrestre no tuvieron tiempo de desembarcar y hacer es aplazar toda conjetura y dormir.
fué preciso que esperaran que el vapor, libre del toPero nadie durmió largo rato. A media noche so- ma campaña de invierno.
El 10 de mayo el termómetro marcaba aún 24 grado, pudiera llevarlos al extremo del cabo Bismarck. pló fuerte viento del Sud, acompañado de siniestros
Para esto fué preciso aguardar el día 30, pues el bu- ruidos que producía el pack deshelándose. Aquellas dos bajo cero. La nieve, que había cesado de caer,
que no pudo librarse enteramente del icefield que le cortas horas de tinieblas pasaron entre aquellos ru- permitió á los navegantes descubrir el panorama, su.
aprisionaba sino después de derivar medio grado ha- mores lúgubres, y los viajeros, ya poco acostumbra- biendo á las cofas ó á las últimas vergas.
dos á ellos, los oyeron con terror, y la aparición del
Aquel panorama tenía la grandeza de los sueños
cia el Sud.
El x.0 de mayo se había efectuado el desembarco. día fué saludada con verdadero entusiasmo.
de nna imaginación calenturienta.
La columna exploradora se componía de los señores
Entre los crujidos del hielo, el oído ejercitado de
¿Dónde terminaba aquella tierra groenlandesa?
Keralio d'Ermont, Hardy, el doctor Le Sieur y los ma- los marinos había creído percibir el choque seco de
En cuanto abarcaba la vista, la costa, por brusca
rineros Carré, Leclerc, Julliat Binel y Mac-Wright. las olas contra los bancos de la costa. La esperanza variación, volvía á inclinarse hacia el Noroeste, y alGuerbraz, primer contramaestre, quedaba encargado renació en ellos, pues aquel ruido era de buen augu- tos, inflexibles, ingentes, se alzaban enormes acantide vigilar á los marineros.
rio, ya que presagiaba la ruptura del pack.
lados de 600 á 800 metros sobre la superficie de las
A fin de estar continuamente en comunicación con
Los que primero lo oyeron no se atrevieron á co- aguas, como muralla infranqueable, sin una rada, sin
el navío, sólo se llevaron víveres para tres días de municar sus esperanzas á los demás, no queriendo una solución de continuidad.
marcha. Esto era el mejor medio para alcanzar el fin producirles una desilusión si se habían equivocado;
Uno de los marineros, á pesar de la mala impreindicado y al propio tiempo para suprimir bagajes, pero por la mañana ya no fué posible ninguna duda: sión que aquella muralla inflexible producía, ó á cauhaciendo así la marcha más fácil. A menos de una ca- era el mar, el agua salada y verde lo que aparecía á sa de ella, dejó escapar una exclamación:
tástrofe, imposible de prever, se debía llegar al cabo los ojos de los marinos.
- ¡Es la barrera del infierno!
Wáshington en menos de un mes, pues sólo era preDel inmenso icefield de la víspera no quedaban
La frase fué afortunada y la repitieron todos.
sino aquí y allá fragmentos enormes, pero aislados,
ciso recorrer 350 kilómetros.
Ningún nombre había más adecuado que aquél.
La temperatura templada que se disfrutaba era un gigantescos escombros que una corriente de agua La Estrella Polar parecía una cáscara de nuez bajo
poderoso auxiliar para los exploradores. Era de te· arrastraba hacia el Este. Al mismo tiempo una hu- aquellas rocas gigantescas. Pero entretanto, el canal
mer, en efecto, que el estado del mar no permitiera mareda de aspecto extraño aparecía en el horizonte de agua que seguían los navegantes se alejaba más y
á la Estrella Polar subir hacia el Norte; pero respec· Sud. La Estrella Polar había vencido el obstáculo y más de la costa, dejando entre ésta y el buque un
to á esto había dos testimonios contradictorios: el de corría á toda velocidad en busca de los exploradores. espacio helado de más de tres millas, cosa que era
Nares y Markham, detenidos el 21 de mayo á los Un formidable hurra saludó aquella aparición.
extraña, atendiendo lo avanzado de la estación.
83° 20' 26", que no habían podido avanzar á causa
Lockvood tenía razón; el Océano paleocrístico no
La mala impresión producida por el cansancio y
de extenderse ante ellos el pack interrumpido, y el era permanente; el mar libre aparecía entre los nave- por la contemplación de aquella pared temerosa rede Greely, fundado en las observaciones de Lock- gantes.
apareció el 12. Los hombres que formaban la expevood y Brainard, que, en la propia estación y llega·
Pero éstos no se hacían muchas ilusiones, ya que dición terrestre no aparecían por ningún lado á pesar
dos á los 83° 23' 8", hablan debido retroceder por la sabían que aquellos súbitos deshielos van seguidos de que debía haberse agotado su provisión de víveres.
dislocación de los hielos y la presencia de numero- de congelaciones no menos rápidas. Por fortuna, el
El 13 fué todavía mayor la angustia. Los que iban
sos canales en el pack. En breve se sabría .si estaba viento no varió de cuadrante, sino para saltar del Sud
la razón de parte de los ingleses ó de los americanos. a\ Sudeste y volver al Sud. A las seis de la mañana
la Estrella Polar, después de haber cambiado señaVII
les con los peatones, seguía su camino hacia el N arte. Ya no debían volverse á encontrar hasta el 78°
EL CABO WÁSHINGTON
paralelo, donde.se racionaría de nuevo la expedición.
Llegados á aquel punto y con una temperatura meLa primera etapa pareció corroborar lo afirmado día de 14 grados, el primer pelotón volvió al navío,
después de haber recorrido 200 kilómetros. Un sepor los ingleses.
Apenas se habían andado diez millas cuando la gundo pelotón de seis hombres mandado por el teexpedición tuvo que detenerse porque se había per· niente Poi se lanzó por la vía de tierra. Era el 8 de
mayo.
dido de vista el buque.
Pero allí el navío experimentó una nueva contrarieEra evidente que la Estrella Polar, luchando continuamente contra el deshielo, debía conquistar me- dad. El viento saltó bruscamente al Noroeste, y antes á bordo, detenidos por aquella colosal barrera no potro á metro el terreno. Tan lejos como alcanzaba la de dos horas el mar quedó helado. Al propio tiempo dían hacer nada en favor de los extraviados; pero ésvista de los viajeros el mar estaba helado. Aquel cam- el termómetro bajaba hasta 28 grados bajo cero, tos podían dar alguna señal de su presencia y no la
po desolado tenía una regularidad aflictiva; era una temperatura verdaderamente cruda para aquella es- daban.
( Continuard)
.
llanura siniestra apenas interrumpida aquí y allá por tación.
Quedó convenido que en cuanto fuese posible es·
ta columna seguiría la costa á fin de mantener constante comunicación con el navío.
El 20 de abril, y después de un fuerte huracá~ de
viento Sud, apareció el cielo limpio de nubes _gnses,
y el sol, que estaba ya muy alto sobre el honzo~te,
hizo subir dos grados la temperatura. Aquella d1fe-

-.--

·'-

cordilleras de témpanos. Nada se movía ni vivía e~
ella, y aquella inmovilidad mortal desesperaba la mirada.
.
La columna hizo alto y levantó tiendas para vivaquear hasta la llegada del navío. Si éste no aparecía
era prueba de que sería preciso renunciar á la esperanza de viajar por mar.

�614

LA

I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

cuantos le escuchan la variedad y multiplicidad de
SECCIÓN CIENTÍFICA
sus concepciones, basadas tod~s en los más estrictos
principios científicos y eoca~madas á hacer más cóEL INGENIERO BILBAÍNO D. M. ALBERTO DE PALACIO modas, fáciles y baratas la vida de los pueblos y sus
. .
Hay hombres para quienes todo lo grande y excep- relaciones entre sí.
Alberto de Palacio reune á una naturaleza pnv1lecional tiene irresistible atractivo, para quienes no parece existir la palabra imposible y que desdeñando las giada de complexión. vigor?sa un_ carácter de acer_o,
fuerte co11tra toda res1stenc1a, flexible cuando las circunstancias le demuestran que ceder es acercarse al
logro de sus nobles propósito~. Su enérgica voluntad
y la fe y convicción que le animan y que sabe comunicará cuantos le tratan se revelan en su semblante
y sobre todo en sus ojos, de mirada viva y escrutadora, en su palabra fácil y persuasiva, en su voz. de
timbre vigoroso y simpático, en sus ademanes agitados al compás de sus pensamientos.
.
Con tales condiciones y con el caudal de conocimientos sólidamente cimentados que atesora Palacio está llamado á realizar grandes empresas, si no
todas las que ha soñado y aun madurado su cerebro,
las suficientes para inmortalizar su nombre. . .
No ha faltado quien le llamara soñ~dor y ~1s1onario y calificara sus proyectos de utop1as y qu_m~eras;
pero así como Arquímedes probaba el mov1m1ento
andando Palacio ha contestado á los que tales cosas
de él de~ían realizando aquello mismo que declaraban de muy difícil si no de imposible realización.
Así aconteció con el puente transbordador de que
nos ocupamos en el citado número 609 de este periódico.
Sus victorias han ido llevando la te y el entusiasmo al ánimo de los más tímidos y descreídos, que
ya hoy no se asombran de lo colosal de sus proyectos porque se han convencido de lo que sabe, de
cómo quiere y de cuánto puede en el terreno de la
D, M. ALBERTO DR PALACIO
ciencia.
· Entre los muchos proyectos que actualmente acadistinguido ingeniero y arquitecto bilbatno
ricia, dos merecen especial atención: es el uno el de cucosas fáciles se enamoran de las empresas que otros ta- brir la ría desde el puente del Arenal ó de Isabel II
charían de utópicas ó quiméricas. Triunfar allí donde y el de los Fueros, y el otro el de unir ambas má~geotros han sido vencidos, acometer lo que ha hecho nes del río Nervión por medio de un puente moVIble
desmayar á muchos, sufrir los contratiempos con es- de vía submarina. De uno y otro vamos á ocuparnos
toica calma y salvar todos los obstáculos, por pode- someramente.
Bilbao tiene necesidad absoluta de unir por ancha
rosos que sean, ese es su mérito, esa es su ambición,
que nunca se cifra en lo que está al alcance de las vía la ciudad antigua con su ensanche: el magnífico
inteligencias vulgares y 'rutinarias que se asustan an- puente del Arenal hoy resulta insu~ciente p~ra las
te cualquiera innovación si se sale de lo normal, re- necesidades de aquella villa y ademas desabngadc,
gular y sencillo. Ni las fatigas les arredran, ni las con- así para el invierno como para el verano. El proyectrariedades les enfrían, ni los fracasos les desalientan, to de Palacio, que dos de nuestros grabad~s r~proporque pe1trechados con las armas de la ciencia y ducen satisface esa necesidad y es por anad1dura
esti!I)ulados por su genio, tienen la intuición maravi- sano ; cómodo. Cubre la parte rectilínea de la ría
llosa que les hace adivinar lo que no saben y aportar entre los antes citados puentes, dejando grandes luces
nuevas conquistas al caudal científico de cada época laterales, y sus arcos, más altos que los de aqu~llos,
permiten fácilmente la navegación. Sobre este gigany de cada pueblo.
De estos hombres es D. M. Alberto de Palacio, tesco puente, de 200 metros de anchura, debe alzarse
autor del puente que reprodujimos en el número 609 un gran edificio con un pasaje central de 20 metros
de LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA y de los proyectos de ancho por 200 de largo que una los dos puentes
extremos y cuyos suelo y techo han de ser de cristal
que reproducimos en el presente.
Palacio es un espíritu inquieto y batallador, en cu- y los paramentos laterales de mármol.
ya mente bullen y se agitan mil ideas y proyectos diLas vías que dejaría libres este puente, construido
ferentes, algunos realizados ya, otros á punto de rea- á 4 metros sobre los muelles, serían: dos puentes cu·
lizarse y los más ocultos en la mente del que los con- biertos paralelos al del Arenal, de 8 á 10 metros de
cibió y acaso ignorados para siempre. Asombran á ancho; un pasaje cubierto que uniría ambos puentes,

Puente colosal sobre el Nervión (Bilbao), proyecto de D. M. Alberto de Palacio

NóMERO 612

y un paseo alrededor del edificio que enlazaría los
puentes por la parte exterior.
Los puntos de apoyo de este edificio ~onumen~al,
subdividido en varias casas de cuatro pisos, estanan
dispuestos en cuatro filas de pilares, dos de sillería,
ur.o en cada muelle, y dos de tubos de acero, en el
río estando unidas las cabezas de todos ellos por arm;duras de formas convenientes, que constituirían la
base del edificio, cuya planta baja se destinaría á establecimientos de lujo y los pisos á viviendas. La solidez de la construcción la garantiza la naturaleza del
fondo del río, que es de roca viva, esquisto arcilloso
calcáreo duro.
El presupuesto para cubrir la ría es de J.J 82.000
pesetas y el de la construcción total de 7.1 25.000.
El segundo proyecto, que reproduce otro de nuestros grabados, consiste en el establecimiento de una

LA

N úMERO 612

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

mitido su proyecto de moy vigilancia, los dos inmenumento para la Exposidiatos para viajeros de segunda y vehículos, y los
ción de Chicago, porque la
dos extremos para viajeros
Junta organizadora de la
de primera. El compartimisma consideró la obra
miento para vehículos poexcesivamente grandiosa y
de un coste inmenso.
dría soportar 4.000 kilogramos de sobrecarga. La máCuando reprodujimos las
quina de vapor actuaría divistas del puente transborrectamente sobre la hélice,
dador, consignamos algo
que servirla de propulsor y
de lo que en honor de Papodría avanzar y retrocelacio dijo á propósito de
der á voluntad. Para el
aquella obra un importandeslizamiento sobre la vía
te periódico francés: posteservirían cuatro pares de
riormente, una de las prinruedas, llevando cada juecipales ilustraciones inglego de éstas un quitaobssas, siempre parcas en elotáculos y un tubo que recigiar á los extranjeros, ha
Puente rodado sobre el Nervión para cruzar este ria en el punto llamado el Desierto, proyecto de D. M. A. de Palacio
biría aire comprimido de la
dedicado alabanzas al sabio
máquina para remover y
ingeniero bilbaíno que, joapartar el fango que pudiera depositarse en la vía. El al bien del país, al que Palacio ama como el primero ven todavía, constituye ya una gloria de nuestro
mecanismo está dispuesto de tal suerte que una vez y por cuyo engrandecimiento halla pequeños todo mundo científico.
puesto en movimiento el transbordador pueda éste trabajo y todo sacrificio.
Al honrar hoy nuestras columnas con el retrato
pasar en un minuto de una á otra orilla.
Pero D. M. Alberto de Palacio, en medio de sus re· del Sr. Palacio y con la descripción de dos de sus
Con la inventiva del Sr. Palacio, acompañada de levantes cualidades, tiene un defecto: la afición á la más importantes proyectos, hacemos votos por que
su indiscutible ciencia, puede esperarse que dentro grandiosidad, en algunos casos casi rayana en lo im- éstos, así como otros que su fecunda inventiva vaya
de pocos años Bilbao y Vizcaya contarán con obras posible, si no científica por lo menos prácticamente. elaborando, se lleven á la práctica para honra de Esgigantescas debidas á su genio, que está consagrado Pruébalo, entre otros hechos, el de no haber sido ad- paña y provecho de la industria vizcaína. - X.

Las oaeae extranjeras que deseen a nunciarse en LA ILUSTRACION ARTÍSTICA diríjanse para. informes á. los Sres. A. Lorette, Rue 0 aumartin,
núm. 61, Paris.-Lae casas españolas pueden hacerlo en la. oficina. de publicidad de los Sres. 0a.lvet y Rialp, P aseo de Gracia., núm. 21

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Catarros,Mal de garganta,Bronquitis, Resfriados, Romadizos,
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Lumbagos, et.e., 30 años del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

DaptJslto ,n todas 1a1 Farmaelas

Vista del pasaje interior del puente colosal sobre el Nervión

vía horizontal submarina al nivel inferior del thalweg
del río sobre la cual se deslizaría un vehículo de
'
.
gran estabilidad
y de condiciones especiales
para el
transporte de pasajeros y mercancías de una á otra
orilla del Nervión, en el sitio denominado el Desierto. Este puente rodado se compondría: 1 .0 , de los
muelles de acceso, necesarios porque el talud natural de la orilla impediría que á ella atracase el transbordador; 2.", de la vía submarina, y 3. 0 , del puente
rodado ó carro transbordador.
En la imposibilidad de explicar detalladamente
cada una de estas partes, diremos algo de las dos úl·
timas. La vía, perfectamente asentada, de bastante
peso, estable y segura, tendría 180 metros de largo
por 10 de ancho y estaría compuesta de otras dos
vías paralelas de 0'60 metros de anchura fuertementa arriostradas una con otra por tirantes de hierros
en forma de ::X::, de 9'40 metros de longitud y 14'30
kilogram·os de peso por metro lineal. El peso de la
vía sería de 350 kilogramos por metro lineal, y loS'
distintos elementos de 10 metros de longitud de que
se compondría estarían sólidamente acoplados y _todo
el sistema iría contenido en una masa de hormigón,
asentada, á su vez, sobre una capa de escollera de
tres metros de espesor. En cuanto al puente rodado
ó earro transbordador, sería un sólido armazón de
cuatro columnas de forma casi cúbica, de más base
que altura, y completamente diáfano para dar paso
al agua: tendría 1 oo metros cuadrados de base
( ro x 10) y 9'60 metros de altura, con lo cual resultaría imposible un vuelco por un tropiezo ó por un desperfecto de los carriles. En su parte superior habría
una plataforma de 12 x u metros de superficie ( 132
metros cuadrados), colocada un metro por encima de
la pleamar viva equinoccial y dividida en cinco coro:
partimientos simétricos: el central para la maquinaria

ENFERMEDADES

GARGANTA

ESTOMAGO
PASTILLAS y POLVOS

VOZ y BOCA

.

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iíliijijn peligro para efcuw. SO Año■ ele :É:dto,yiiiilliret de l,stíóionloapriotiun laencac11
de eala prepuadoo, (Se nade en oajaa, P;&amp;J'l la barba, 1 en 1/2 01)11 par¡ ,1 bl¡ote licern), l'&amp;rl
loe liruol, emp~el ~lLIJ'UllJJ; X&gt;'Cl'&amp;SER,

t,rue.J,,J,.Rou■aeau, Pan■.

�N ú MERO 612

LA ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA

RECUERDOS DEL PAÍS DEL HIERRO,

cuadro de Vicente Cutanda

A.PJ:OL

~de tos 0'61 JORET &amp; HOMOLLE
El APIOL cura los dolore,, retruo,, ,upre-

"º"''
tJe ,., :mpocu, asl como lu P4rdldu.
Pero conrrecuenclaee !alalflCl4o.EJ APIOL

Terdadero1..~00 eflcu, es el de los lnvenlorea. loa u- JORET y BOKOLLE,
•EDALLAS E.,,-Unl,.,. LONDRE811U·PA RISfffl
ruia w,n, m. ru dtllnll, PWS

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/,---------~,-t.DADES .., Elro,i ...
~

\'f.1

~,,

MEDIOAOION TONIOA

PILDORAS vJARABE
BLANCARD.
DE

Con ioduro de Hierro in.altera.ble

~.,..
,\.~'
'
1•'
.
~\,,
,.it''
..~ t.•'"-'
1),-~\~ ~t,1.(l'i ~1.t\~e-••,;,•

, ,4uerldo enfermo. -Ffeu l'd. • mi fart1 ez11r1"'ol-.

1 hl.t• u,o de nuestro• 8RAN0Sde BALUD, pu.. e/lOI
11 curir4~de ,u con,t1p1clon, le dar•n ,petlto 1 111
derolrer•n el , ueño , /1 1/etr/1. - Atl ,ir/r• l'd.
mucho, año,, dltfrutando f/empre duna buena 111114.

PARIS

Exijase la firma y el sello
de g-arantia.

40, rue Bonaparte, 40

Pepsina Bondault

!.u
PenoDII que couoc811 la:a

jprüada por la mnuu DI IEDICIU

PREIIO DEL INSTITUTO AL 0' CORYISART, EN 1856
Mtdallu tn la1 lllpo1lcloo11 lotvoaclooal11 dt

PWS • LYOI • YIEIU • PIIUDELPIIU • P.lRIS
1867

i_s,a

1871

1878

1171

P u.n.14 00ft IL ■Atoa UJ.10 U LM

Ól8PEP81AS
OA8TRIT18 - OA8TRALOIA8
DIOHTION LENTAS Y PEN08AI
PALTA DI APETITO
1 OT&amp;OI l&gt;IIOUUII DI

u IUeur•

B.UO Ll FORIU DI

ELIXIR• · de PEPSIIU BOUDAULT
VINO • • de PEPSIBl BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA BOUDAULT
PillS, Plwmaaie COLLAS, 1, ne Da-

, ... ,.., f'rl•c(,,..,., , . -•.

CARNE y QUINA

PILDORASt1DEHAUT

ll ~ t o mu repallb', mio al '16:Dloo mu lllqicl.

CE PARIS

.VINO ARDUO.coa QUINA
y co1' TODOI tos nmcmos tnrnmTOI sottJBLBs I&gt;B u CAI\NB

elementos que entran en la comllOSiclon de este J)O\enle
reparador de lis tuerzu niales, de este feniaea■&amp;e per eaeele■eia. De un gqsto sumamente a¡radable, es aoberano conin la .Anemia y el .A,ocamúnto, en las CÍÚffltura
y CCH11,iJllClncúU1_CODtra las J)f(Jrreas y las .AfeulUAU del Blto,naqo y loa fnluUno,.
cuando se iraM1 de despenar el apetito, asegurar las digeaUonesJ l'e~ las tuerzu,
~ r la sangre, entonar el organismo y precaver la anemla_y .1aa epidemia&amp; prgvocadai Por 101 calores, no se conoce nada superior al Wia• de • - de ~ali.
1111' IIIQot. o Paril..,_en wa de J. FEW, Farmaceut!co, tot, rué Bicllelieu. 8IICIIOt deABOUD.
C!Aa.'ll'l 1- •lllll&amp;I 80D 101

~

oa VBMDB BN TODAS L4S PBJMQIPALU BoTlCU.

EllJASE

11

O¡

i: :i: lftQU~
0

no titubean en purgarse, cuando lo
necesitan. No temen el asco ni el cansancio, porque, contra lo que sucede con
los demas purgantes, este no obra bien
sino cuando se toma con buenos alimentos
y bebidas fortificantes, cual el vino, el calé,
el té. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida gue mas le convienen,
segun sus ocupaciones. Como el causan
cio que la purga ocasiona queda completamente anulado por el electo dela
buena alimentacion empleada,uno
se deci de fácilmente á volver
á empezar cuantas veces
sea necesario.

1

VE·L OUTINE FAY POLmp!!a.!.R!l!~~RI
por Ch. J'ay, perfumista

,

El mejor y mas célebre polvo de tocador

9, Ruede la Paixs PARIS

Quedan reservados los derechos de prop,iedad arMstica '1J literaria

hl~.

811 Molii'l:ül&amp;ll Y SlMiÓll

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                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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              <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 612, Septiembre 18</text>
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              <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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